Principios No Convencionales

Yo estoy convencido, mejor dicho tengo certeza, que es convicción, no humano convencimiento, que entre otras cosas, tú ya no puedes seguir creyendo mentiras disfrazadas de escritura bíblica como hemos venido creyendo y poniendo por obra hasta hoy. Porque de pronto sale o viene un ministro de alta importancia y te dice: ¡Usted esta equivocado, hombre! Lo que viene ahora no es la apostasía, es el rapto. Está escrito. Ah…Está escrito, ¿No? Y veamos: ¿Dónde me dices que está profetizado el rapto en el Antiguo Testamento? En ningún lado. Y que conste que me estoy refiriendo al rapto, dicho y expresado así, que no es ni tiene nada que ver por su esencia con el arrebatamiento de la iglesia, que sí está profetizado. Pero de una iglesia que se va en gloria, no huyendo de un diablo al que no puede detener ni mucho menos vencer.

Por eso es que te digo que tenemos que conocer a Dios, y conocer que el que te habló es el espíritu de la profecía, que es Cristo Jesús, quien se profetizó a sí mismo. Esa Biblia que ahora tienes en tus manos, (Porque supongo y quiero pensar que la tienes allí, en tus manos, tal como siempre que te enseño algo te lo pido, para que no me permitas equivocarme en nada ni decirte algo que no es, ya sea por simple error o por algo más fuerte en contra), no trata sobre Israel, esa Biblia trata acerca de Jesucristo. Si me quieres conocer, te dice Él, escudriña las Escrituras. Y lo llamativo del caso es que en ese momento en el que él dijo eso, no había otra cosa que el Antiguo Testamento. ¿Es que Jesús figura en el Viejo Pacto? Mira, la realidad nos muestra que todo el Antiguo Testamento habla de él. Todo lo que Dios quiere que conozcamos de él, está escrito en el Antiguo Testamento, el cual es sombra y figura de lo verdadero.

Entonces, Dios no va a sacar de una galera un invento de duendes y gnomos, que empezó a circular en la tierra, en los albores del año 1800. Antes de eso, nadie creía en eso. Fue una fábula judía, conforme a las tradiciones judías. Que Jesús venía por siete días, a casarse con la iglesia mientras había una gran tribulación. Esas serían las bodas del Cordero. ¿Te lo predicaron alguna vez? Han descubierto que esta es una de las herejías más grandes que hayamos oído. No sé cómo te cae esto a ti, peo a mí me cayó horrible, porque a mí me la enseñaron. Y en su momento yo la creí y no me acuerdo muy bien, pero no sería extraño que en algún momento de mi trabajo como maestro, también la hubiera enseñado como válida.. Y un día, después de haber leído bastante mi Biblia, (Ya sin el “asesoramiento doctrinal” de la denominación en la que militaba), me di cuenta que eso que me habían enseñado y predicado, no estaba en ninguna parte. Me pregunto: ¿De dónde lo sacaron?

Porque la palabra dice que somos cuerpo de su cuerpo, carne de su carne, su esposa. Nadie es carne de su carne, sangre de su sangre o hueso de sus huesos, a menos que sea la esposa del Cordero. Esto destruye la idea de la novia, de la cual todos hemos hablado mucho tiempo. Que quedará muy bonita, muy romántica y hasta llena de cierto misterio, pero que no es genuina, porque la realidad nos muestra que ya somos esposa. Esposa somos. De otro modo no podríamos tener intimidad con él sin que esa intimidad se considerara fornicación. ¿Se entiende? Los novios no tienen intimidad. Al menos conforme al diseño de Dios. Que hoy se enseñe y hasta se incentive a otra cosa, allá cada uno quien lo hace, cuentas ante su Jefe Superior deberá dar por esa enseñanza, pero lo cierto es que a esa intimidad profunda y total, solo los esposos la tienen.

Porque; ¿Cómo conocerás al Cordero si no tienes intimidad con él? Ninguna esposa, (Léase iglesia) tiene el nombre de su esposo en la frente si no está casada con él. Y si no tiene Su nombre, no tiene nada. Y si no tiene nada, es lo que a ti mejor te parezca que sea, pero no asamblea, no cuerpo de Cristo, no pueblo santo. Una verdad tan clara y diáfana que solamente puede ser obra del infierno y su propio libreto teológico que nadie lo estè diciendo todavía con todas las letras, como se lo debe hacer. Alguien tiene que dar el primer paso, aunque caiga antipático o algo peor. No le hace, ese es uno de los precios a pagar por servir al Reino genuino. Siempre lo diré y lo repetiré a quien esté dispuesto a oírlo y a ponerlo por obra: el primer precio que se paga por servir al Reino genuino, es el de la pérdida de tu reputación religiosa, esa de la cual incluso hasta puedes haber estado viviendo todos estos últimos años.

Estamos todavía bajo la influencia de un espíritu demoníaco de futurismo. Todo es en el futuro. Todo lo bueno será en el futuro. ¡Es que va a venir la gloria de Dios! ¡Cuando Cristo venga, todo se va a solucionar! ¡Apúrate, Señor, regresa pronto! ¡Mira mi miseria! ¿Sabes qué? ¡Nunca te predicaron el evangelio de la verdad! Nunca te predicaron el evangelio del Reino, tal era el mandato y lo sigue siendo. Un Cristo sin Reino, nos vendieron. ¿Y entonces que hace en el trono? ¿Duerme? ¿Qué hace un rey en su trono si no está gobernando? ¡Oh, Señor, te veo sentado en tu trono, rodeado de la luz de tu gloria! ¡Haz algo por mí! Escucha… ¿No se te choca esta interpretación con la verdad genuina y real? ¿Habrá alguien más que se atreva a hablar las verdades de Dios y no las ideas bien intencionadas pero ideas al fin de hombres?

¡Es que en aquel día la gloria de Dios nos inundará por completo! Ah, en aquel día. ¿Y mientras tanto, hoy, qué hacemos? ¿Seguimos dando lástima por las calles como si fuéramos ciudadanos de segunda clase, de inferior categoría, oscuros religiosos fanáticos aptos para habitar neuro-psiquiátricos? ¿Ese es el futuro de un hijo de Dios? ¡Pero no, hermano! ¡Nuestro futuro es la eternidad, caminando por las celestiales calles de oro! – Calle de oro, es una sola, lee bien, a menos que tu Biblia sea una versión especial para futuristas iluminados a cerillas, Calle de oro, una sola. ¿Una sola? ¿Y vamos a caber todos en una sola calle? Ah, no sé, tú debes saberlo, después de todo eres el profeta que está decretando futuros raros…

(Génesis 1: 11) = Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.

(12) Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.

Lo que aquí salta a la vista en la primera lectura, es un principio básico que luego va a repetirse en todo el contexto bíblico. Dios siempre crea un eje central y luego, a partir de él, se reproduce por sí mismo. Ese es el diseño y termina con aquella antigua polémica respecto a que fue creado primero, el huevo o la gallina. Está claro. A partir de la creación del hombre, al cual luego se le añade una mujer y, a partir de ambos en unidad máxima y total, su descendencia, su fruto. Ese es un principio que rige para toda la creación. Primero un árbol que da semilla que, a partir de su siembra y germinación, dará origen a otro árbol. Y si es árbol de fruto, en el fruto estará la semilla que producirá otro de su misma especie. Primero el producto terminado, luego su reproducción. Primero Cristo, luego su cuerpo, la iglesia.

Nota que Dios no pudo hacer nada de esto antes que separara las aguas. Mientras las aguas estén revueltas, no puedes reproducir el Reino de Dios. Pero cuando Dios te levanta. Dice: Si yo fuere levantado de la tierra. Levantado de la tierra quiere decir: yo ya no soy Jesús de Nazaret caminando en Jerusalén. Si yo fuere levantado de la tierra, soy Cristo vivo, resucitado, glorificado, Rey de reyes, Señor de señores. Y vi a uno que venía en un caballo… ¡Eso no es en el futuro! El caballo está galopando. ¿Sabes quién es el caballo en el que se monta Cristo a galopar? ¿Sabes quien es? ¡Está escrito en el Antiguo Testamento! ¡Nosotros somos el caballo! definitivamente, debemos aprender a leer la Biblia como lo que es, una tecnología divina que trae una serie de relatos literales que pueden probarse y comprobarse, pero que encierran principios espirituales que sólo pueden ser descubiertos con la unción y guía del Espíritu Santo. Por eso es que es tanta, pero tanta la gente que ha leído su Biblia cientos de veces, y sin embargo jamás ha llegado a tocar la palabra de Dios.

Mira Zacarías 10. Te diré que a todo lo que te dice Apocalipsis lo debes confirmar en el Antiguo Testamento, de lo contrario podrás permitirte la osadía de desconfiar de lo que te digan. ¿Por qué? Porque el espíritu de la profecía, es Cristo. Lo hizo durante toda la historia. Desde antes de la fundación del mundo, durante el Antiguo Testamento y ahora lo sigue haciendo. Es mucha la gente, (Y estoy refiriéndome a gente cristiana, obviamente), que no puede ver a Cristo presente en el Antiguo Testamento. Es más; hasta enseñan que Cristo comienza su ministerio en el Nuevo Testamento. ¿Perdón? ¿Están hablando de Cristo, el Hijo que nos es dado o de Jesús, el niño que nos es nacido? Cristo es el Verbo, y el Verbo aparece por primera vez en el primer verso del evangelio de Juan, cuando el apóstol alude precisamente al principio de la Creación. Jesús dijo: Padre, no te pido que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. ¡Eso dijo! ¿Verdad? ¿Y de donde sacan la teología del rapto, entonces? ¿Del arrebatamiento? Repito una vez más para que se te grabe: ¡Ahí la iglesia se va en gloria! ¡No raptada porque no aguanta más los golpes del diablo!

(Zacarías 10: 3) = Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré a los jefes; pero Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y los pondrá como su caballo de honor en la guerra.

Dice Dios mismo que su enojo se ha encendido contra los pastores. ¿Esto significa una dura censura y hasta un severo juicio para con uno de los cinco ministerios? No. Yo diría que la advertencia es para los cinco, no para el que lleva ese nombre. Porque luego habla de castigar a los jefes, y hasta donde yo sé, cuando se habla de jefatura, de órdenes, de dirección específica, también se habla de profetas y de apóstoles. ¿Y qué dice que hará para reacomodar lo desacomodado? Visitar Él, en persona, SU rebaño. No el rebaño de la iglesia Fulanita del pastor Fulanito. SU rebaño. Porque el rebaño es de Dios, no de ningún hombre por importante que crea ser. Pregunto: A partir de la pandemia y el cierre de los templos, que indudablemente trajo una merma de consejerías pastorales, ¿No se ha hecho cargo el propio Dios de SU rebaño? Apenas con algunos más o menos útiles intermediarios puntuales, pero Él en persona. ¿Cómo dice que los pondrá? ¡Como caballos de honor! ¿Quiénes son los caballos, entonces? ¡Nosotros! ¡Acá lo dice. Gente gobernante. Así lo dice el Apocalipsis, nos hizo reyes y sacerdotes. No dice que nos hará, dice que nos hizo. Los entendidos resplandecen como estrellas a perpetuidad. Los indoctos, ahí andan, sacudidos por todo viento de doctrina.

(Génesis 1: 14) = Dijo luego Dios: Haya lumbreras (En la raquia del shamai)  en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,

Lumbreras, aquí, es la palabra mahor, y quiere decir luminarias, portadores de la luz celestial. ¿Portadores de la luz celestial? ¿Está hablando solamente del sol y la luna, como siempre se nos ha enseñado? En principio y en li literal, es notorio que sí, pero yo aprendí con los años a encontrar en mi Biblia tesoros escondidos detrás de textos o palabras que mayoritariamente decían otra cosa. Y dice que es para separar el día de la noche. ¿Cómo fue que establecimos que era el día y la noche? Eran dos ámbitos espirituales. El día es el Reino de Luz, de los Cielos; la noche son las tinieblas. La función de estas luminarias, entonces, de estas lumbreras, tiene que ver con el día y con la noche, no tiene que ver con la mañana y con la tarde.

Separar el día y la noche es separar a los hijos de Dios de los hijos del diablo. ¿Es que eso existe, así? ¿No suena demasiado fantasioso? Que suene como suene, pero es real. ¿No miente casi por inercia de su naturaleza caída el hombre? Si lo hace. ¿Y quien dice la Escritura que es el padre de mentira? Satanás, el Adversario. ¿No son todos los mentirosos hijos de ese padre? Lo son. Por lo tanto, no sólo es posible una separación entre los hijos de Dios y los hijos del diablo, ¡Es obligatoria! Y que todas esas cosas contengan elementos que sirvan de señales para las estaciones y los años. De h echo, aquí está hablando en términos espirituales, porque hay estaciones en el cielo, hay ciclos en el cielo, hay tiempos de los cielos.

Por eso Jesús hablaba con ellos y les decía que podían entender cuando viene la lluvia, pero no podían entender los tiempos. Porque hay tiempos celestiales y tiempos terrenales, y aquí está hablando de tiempos celestiales. Y estas luminarias, portadoras de la luz, que dividen la luz de las tinieblas, también son las entendidas en los tiempos. Por eso hay tanta confusión en los tiempos y de los últimos tiempos, que si ya estamos en la última cosecha final o todavía no lo estamos. Es que cuando entramos en los grandes dilemas que nos proponen los tiempos, nos chocamos con nuestro cronos y su kairos, que es como decir nuestros conceptos del tiempo y el tiempo de Dios. Por esa razón, cuando Dios habló de los últimos tiempos, lo habló desde el momento de la crucifixión de Cristo. Te lo leo, mira Hebreos 9:26. Está hablando de la crucifixión.

(Hebreos 9: 26) = De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, (Perdón, perdón, escúchame bien. ¿Cuándo dice? Dice: Ahora. Ahora) en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. (Muy bien; Recapitulemos; ¿Cuándo dice que sucedió eso? Ahora. Y ese ahora fue dicho hace más de dos mil años. O sea: está hablando de cómo viene Cristo a quitar el pecado por intermedio de la cruz, en la consumación de los tiempos. Y los siguientes versículos son claves para entender este pasaje)

(27) Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, (Ojo: está establecido que los hombres mueran una sola vez, dice. ¿Y de qué se agarrarán algunos supuestos cristianos que han llegado a imaginar alguna forma de reencarnación? El engaño satánico sigue dándole frutos al infierno, no lo dudes. Pero aquí, ¿De qué está hablando? De juicio. ¿Habla de juicio este versículo? ¿Sí?) (28) así también Cristo (Ahora está hablando de Cristo. Está hablando de morir, y después de esto el juicio. Acaba de hablar de la muerte y ahora va a hablar del juicio.) fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.

Está hablando de un juicio. Juicio que vino en el año 70. No está hablando de dos mil y tantos años después. Está hablando de un juicio. La iglesia esperaba un juicio. Todas las cartas apostólicas, hablaban de un juicio que era inminente. He aquí un poquito, dice Juan, y el que ha de venir vendrá. Un poquito no son dos mil años. He aquí un poquito y el que ha de venir, vendrá. Ya está entre nosotros el espíritu del anticristo. ¿A ti te cabe alguna duda que si decir anticristo es hablar de algo o alguien que se opone a Cristo, nos está faltando mucho tiempo para verlo manifestado? Ya está. Todas esas cosas fueron establecidas en aquel tiempo. Era necesario que viniese el juicio sobre Israel, porque Israel se había perdido completamente de la dirección divina.

Estaban ente otros de menor cuantía, Anás y Caifás, de hecho ya tenían varios sumos sacerdotes. Los sumos sacerdotes, dice. ¿Cómo que los sumos sacerdotes, si sólo tenía que haber uno, según el linaje? Los sumos sacerdotes. ¿Sabías que los sumos sacerdotes eran elegidos por Roma? Eran asalariados de Roma y tenían como misión que, si alguien se quería levantar como rey, lo denunciaran inmediatamente. Por eso se levantaron Anás y Caifás y dijeron que Jesús se había levantado como rey. Porque era su asignatura y para eso les pagaban.

Por eso Jesús les dijo: ¡Vosotros sois de vuestro padre el diablo! Por eso es importante conocer la historia. Eso, para que te des una idea, es como si hoy al pastor de tu iglesia lo eligiera el intendente de tu ciudad, o alcalde, o como quiera que se llame en tu región al que comanda políticamente tu comunidad. ¿Cómo dices? ¿Qué hay lugares, países incluso, donde eso está sucediendo hoy mismo, en este tiempo presente? Lo sé. Lo sabía antes de decirlo. Es más; por eso lo dije, porque callarlo es volverse cómplices de algo que se está haciendo en el nombre de un dios que no es el nuestro, de eso estoy seguro.

Y estaba hablando de separar el día y la noche porque es muy importante, porque estamos entrando en un ciclo en que necesitamos gente que gobierne. Que entienda el gobierno de Dios sobre la tierra, no somos esclavos de nadie. Somos los gobernantes de Dios sobre la tierra, y tenemos que entender como se ejecuta el gobierno de Dios sobre la tierra. Y mientras yo no entienda como gobernar, no tengo poder sobre nada. Mientras siga esperando que todo sea en el futuro, sigo siendo víctima de todo un sistema de muerte, que es el mundo, que me está revolcando una y otra vez. Yo no quiero armar un partido político en el país que sea me haya tocado nacer y llegar al gobierno mediante el voto de gente que no conoce a Dios.

Ese no es el camino. De haberlo sido, Jesús hubiera gobernado al invasor romano, y no lo hizo. La iglesia no forma parte de gobiernos ni ayuda a instalarlos. La iglesia ES gobierno, pero desde sus rodillas. Esa es la verdad, Y yo quiero la verdad. Porque la verdad me hará libre. ¿De qué me hará libre la verdad? ¿De los demonios? Ya Jesús los venció a los demonios. ¿Entonces? ¿De qué me hará libre la verdad?  Del sistema. Dice que en el mundo tendremos aflicción. En el mundo gobiernan los demonios. ¿Por qué te están atacando los demonios? Porque tu mentalidad está en el mundo. No en las fiestas ni en las discotecas. Porque el mundo no es ni la fiestas ni las discotecas. Eso es lo que te dicen, que el mundo es las fiestas y la discoteca, el cigarrillo y la cerveza, pero no, eso no es el mundo.

Ese, en todo caso, es un pedacito microscópico del mundo. El mundo es el sistema de pensamiento de este mundo. Un sistema de pensamiento racional, el sistema que piensa en la carne. Y cuando digo carne incluye al cuerpo, es verdad, pero también a la mente, al intelecto, a la voluntad, a un todo que te hace sentir o no que formas parte de algo que se llama sociedad, pero que si lo analizas un poco, de sociedad no tiene nada. En ninguna sociedad cada uno hace la suya sin importarle el otro. Eso no es sociedad, eso es anarquía e hipocresía. Y esa sí que es una pintura correcta de lo que somos como comunidad humana reunida.

Estas enfermo, corres al médico a ver qué te profetiza conforme a sus conocimientos de pharmakeia. Y te lo dicen, te atan, te lo crees y, obvio, te sucede. Y la gloria del acierto de tu muerte se la lleva un hombre, cuando fue disposición, idea y puesta en escena de dos demonios de los más pequeños e inútiles. Y todo eso ocurre porque las llagas de Jesús, aparentemente dejaron de tener importancia para ti. Entonces, lo importante es que eres salvo. Tienes otras salidas para tus enfermedades. Porque parece que después de todo, no es tan importante lo que hizo Jesús, ni lo que dijo. Métete en la roca y mira lo que dijo Jesús y se te van a desmoronar muchas mentiras. Tienes que vivir en la luz. El que vive en la luz, ama a su hermano. El que lo aborrece, esta enceguecido o vive en tinieblas. Por eso es que Él dijo que había venido a abrir los ojos de los ciegos, no porque sanara a uno por allí, eso fue circunstancial, sino para darle vista a los cautivos.

Leer Más

Yugo Fácil, Carga Ligera

Cuando tú escuchas la opinión del mundo intelectual, profesional y relacionado con la ciencia popular, todos ellos casi en un silencioso pero común acuerdo te aseguran que no existe absolutamente nada después de la muerte. Dicen que sólo existe este mundo físico, y nada más. Y nosotros, que sólo somos un conjunto de átomos, nos desintegramos al morir y dejamos de existir. Esta vida es la única que hay, así que, ¡A vivir, que son cuatro días! Y la gente responde con el refrán popular, “muerto el perro, se acabó la rabia”, y parece que pensando así, se siente feliz. ¿Pero es cierto esto? La Biblia dice que no es cierto, y nos informa de las repetidas afirmaciones de Jesús en cuanto a la existencia de otro mundo sobrenatural más allá de las pequeñas fronteras de nuestro espacio y tiempo. Un mundo eterno de donde él había venido al entrar en nuestro mundo, y a donde él iba a volver después de cumplir, en la Cruz, la misión que le trajo aquí.

Los teólogos modernistas de su tiempo, conjuntamente con la élite científica, se burlaron de él ya que no creían nada de eso. Le tenían como un pobre iluminado que no sabía lo que estaba diciendo, y no le hicieron ni caso. Pero la resurrección de Jesús tres días después de su muerte, un hecho histórico bien documentado en los escritos del Nuevo Testamento, con una abundancia de evidencia que nunca ha sido satisfactoriamente refutada hasta el día de hoy, confirmó la veracidad de sus aseveraciones que la muerte no es el final; que muerto el perro no se acaba la rabia; que hay un más allá, y un Dios en ese más allá a quien todos tendremos que rendir cuentas un día. Pero aparte de la evidencia histórica de la resurrección de Jesús, tenemos cada uno de nosotros una evidencia interna que confirma las aseveraciones de Jesús sobre esta cuestión. ¿Cuál es esa evidencia? Reflexionemos un momento.

¡Si hubiera justicia en este mundo! Una frase que impacta e inquieta cuando uno lo piensa. ¿Nunca lo pensaste? Porque la verdad es que a través de la historia multitudes de tiranos, tanto grandes como pequeños, han muerto tranquilamente en sus camas sin que la justicia humana les haya jamás alcanzado, mientras que millones de sus desgraciadas víctimas murieron desesperados, sin que nadie les hiciera un gramo de justicia, o abogase a su favor. Y nosotros, que somos seres morales con un concepto muy claro dentro de nosotros de justicia, sabemos que la cosa no debería ser así. Sin embargo si esta vida es la única que hay, pues la cosa sí que es así, y fin de todo argumento. Pero esa voz que hay dentro de nosotros no queda conforme con esa respuesta. Sabemos instintivamente que no es justo que las cosas terminen así, digan lo que digan. ¿Pero por qué lo sabemos? ¿Y de dónde viene esa voz interna tan clara e insistente?

La Biblia nos da la única respuesta válida. Esa conciencia moral tan aguda que todos tenemos nos ha sido dada por Dios, y es en sí una poderosa evidencia de que esta vida no es la única que hay. Nos está diciendo que hay otro mundo, inmenso y eterno, y un Dios Juez de todos, ante cuyo Alto Tribunal todo ser humano tendrá que comparecer un día. Y de ese encuentro final con la Justicia Suprema, no escapará nadie. Tal vez no nos guste mucho oír la cosa expuesta de esa manera, pero una cosa está clara, nuestro mismo instinto interno de justicia demanda que esto sea así. El problema es que mientras nos sirve de profunda satisfacción saber que al final todos esos tiranos malvados tendrán que rendir cuentas de sus vidas y hechos ante el Tribunal Supremo de Dios, no nos hace ninguna gracia que nos digan que nosotros también tendremos que comparecer ante ese Tribunal.

La gran pregunta, es: ¿Y por qué nosotros también? Por la sencilla razón que la Justicia de Dios no es una Justicia parcial, para unos sí y para otros no. Es una Justicia justa, para todos por igual. Aquí ya no hay ricos ni pobres, ni poderosos ni menesterosos, ni anónimos ni famosos. Dios, el Justo Juez, nos advierte claramente de antemano que todos, sin una sola excepción, hemos hecho infracción de su Ley y por lo tanto estamos bajo su sanción. Y aunque es cierto que para algunos la sanción de esa Ley será mucho más severa que para otros, sin embargo implicará para todos, tanto unos como otros, el ser excluidos para siempre de la presencia de Dios y la gloria de su maravilloso Reino, y destinados a un sitio que el Señor llama, las tinieblas de afuera”, donde habrá “lloro y crujir de dientes.

Sin embargo, al avisarnos de antemano, Dios en su gran misericordia nos está dando tiempo y oportunidad para tomar la única medida posible para evitar tan grande calamidad. ¿Cuál es? De la historia de uno de los dos criminales crucificado con Jesús, aprendamos la lección, escrita en Lucas 23:39-43. Frente a la muerte, este condenado confesó que era culpable ante la Ley Romana y que merecía el castigo que le estaban imponiendo. Nadie tuvo que convencerle de esto. Su misma conciencia se lo decía. Pero eso a la vez le hizo pensar que detrás de César y su Ley había algo superior aún, el Soberano Dios y su Ley. Y sabía que ante esa Ley superior él era aún más culpable. ¿Qué sería de él entonces? Estaba a punto de salir de este mundo para encontrarse con ese Dios cuya Ley él había quebrantado, y sólo pensarlo le llenaba de temor. ¿Habría una solución, una salida, una salvación en alguna parte?

Entonces, en medio de su angustia se vuelve a Jesús, crucificado a su lado. Había notado en él algo tan diferente a los demás. Algo noble, íntegro y hasta majestuoso aun en la hora de su muerte – algo transcendente. Además, le había oído pronunciar una palabra que le llenó de esperanza al oírlo, la palabra “perdón”. Y sin más dilación le dijo a Jesús: ¡acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino! La respuesta del Señor ha traído paz y esperanza de gloria al corazón de incontables multitudes de personas quienes, como ese condenado, han clamado en su angustia al Señor, muerto en la Cruz por sus pecados:- Jesús le dijo: De cierto de cierto te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso. A partir de sus incredulidades personales, algunos intentaron tergiversar esta palabra haciéndole decir a Jesús: de cierto de cierto te digo hoy, que estarás conmigo en el Paraíso, dando a entender que no era algo inmediato sino futuro y, por lo tanto, incierto. No es así, no hay ninguna versión bíblica que lo diga así y los originales son claros. Es Hoy, ya mismo.

Lo cierto es que tú que me estás escuchando, también estás sentenciado a morir un día. Eso no lo puede negar ni detener nadie. Y en ese día, saldrás al encuentro de un Dios cuya Ley quizás has quebrantado. ¿Y qué será de ti? Porque de hecho, hoy eso no es algo que te preocupe demasiado. Quizás eres muy joven, lleno de vitalidad y futuro por delante. En este momento estás vivo, respiras, te mueves o trabajas. Puede ser que vivas cómodamente o que existas en miseria. El sol sale y se pone. Son embargo, en algún lugar está naciendo un bebé, y a la vez, en otro lugar o el mismo, siempre hay alguien que está muriendo. Es inexorable. Tanto que las personas que aquí gozan de una vida de abundancia y placeres, se aterrorizan y se resisten a que eso sea realmente así. Quisieran mantener sus privilegios también a la hora del final.

Debes entender que toda la vida es solamente un arreglo temporal, así que la gran pregunta que todos nos hicimos y hacemos, pero que muchos no quieren reconocer, es: ¿Qué pasará conmigo después de la muerte? De hecho, no interesa si eres religioso o no crees en ninguna religión. Eres más que consciente que necesitas resolver esta pregunta tan importante hoy para tu vida. El autor de Eclesiastés lo resumió así en el capítulo 12 y verso 5: cuando también temerán de lo que es alto, y habrá terrores en el camino; y florecerá el almendro, y la langosta será una carga, y se perderá el apetito; porque el hombre va a su morada eterna, y los endechadores andarán alrededor por las calles;

Comprendido; nos dice que el hombre va a su morada eterna, eso es indudable e inapelable. Sólo un problema. ¿Dónde es esa morada? Hay un hecho singular y muy claro: el cementerio en donde estarás enterrado no puede sepultar tu alma. Aunque fuera quemado tu cuerpo en la pira crematoria, el fuego no podría consumir tu alma. Si perecieras en las profundidades del mar, tu alma no se ahogaría. ¿Por qué? Porque el Dios de los cielos y de la tierra lo ha dicho: todas las almas son suyas. ¿Cómo dices? ¿Qué donde dice eso? Mira el libro de Ezequiel capítulo 18. Lee conmigo el verso 4: He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.

Llegará un día, una instancia, un momento en que por algún lado de lo que nosotros llamamos “el más allá”, tu alma, que es tu verdadero ser, se va a enfrentar con las obras hechas, sean buenas o malas, mientras tu cuerpo todavía estaba vivo. Será el tiempo y momento en que se te preguntará con sobria solemnidad: hijo mío… ¿Qué has hecho con la vida que te regalé? Yo sé que digo esto y a muchos creyentes demasiado racionales y pegados al piso natural les cuesta aceptarlo y creerlo, pero yo simplemente los invito a que lean lo que dice el autor de la carta a los Hebreos en el capítulo 9 y verso 27: Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,

Es decir que como quiera que sean las cosas, tú morirás una sola vez, (Esto descarta de plano con la ilusoria doctrina de la reencarnación) y que definitivamente te enfrentarás con un juicio. Que no significa que serás asesinado, achicharrado o destruido como una molécula infame. No te olvides que decir Juicio es decir sencillamente: separación de lo verdadero de lo falso. Eso hará el Señor en el gran día final. Puede ser que hoy estés adorando sinceramente, o que realmente te sientas mal por tus acciones malas. Incluso hasta puede ser que si has robado algo lo reintegres o lo restaures. Creo firmemente que todo esto no sólo es necesario, sino también factible. Lo que con toda honestidad no puedo creer ni pensar, es que seas capaz de expiar tus propios pecados.

El Dios de los cielos, el Juez justo de toda la tierra, conoce tus pecados y tu vida. Nada se oculta de Él. Con tus pecados, nunca podrás entrar en la dicha de la gloria. Pero este mismo Dios celestial es un Dios de amor. Él ha concebido una manera para la redención de tu vida y tu alma. No necesitas ser arrojado a la fatalidad eterna y al fuego del infierno. Dios envió a Jesucristo a este mundo para salvar tu alma. Jesús tomó tus pecados encima de sí mismo cuando sufrió y murió en la cruz del Calvario. Dios dio lo mejor del cielo como sacrificio por tus pecados. Por eso Isaías 53: 5 lo resume así: Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

A este texto me gusta mucho como lo describe la versión Biblia Textual, que es la que ha sido traducida directamente de los originales al idioma español, sin pasar por el inglés como las otras. Dice: Pero Él fue traspasado por nuestras transgresiones, Molido por nuestros pecados. El precio de nuestra paz cayó sobre Él, Y por su herida fuimos sanados. Estas palabras, hablando de Jesús, se profetizaron muchos años antes de que él viniera a la tierra. Es muy poca la gente que tiene en cuenta esta clase de palabra profética. Si lo observaran con mayor luz y revelación, entenderían que cuando se habla de un ministerio profético, de ninguna manera estamos refiriéndonos a un oportunista mercantilista que vive de sus adivinanzas religiosas. Eso no es un profeta. Eso es un delincuente. Y toda forma de delincuencia debe ser sancionada, aunque provenga de un prestigioso y grandísimo siervo de Dios. Todavía me pregunto cómo se hace para ser siervo y al mismo tiempo ser grande.

¿Creerás que Jesús te ama? ¿Orarás y confesarás tus pecados a él? ¿Te arrepentirás y creerás en Jesús, el Hijo del Dios viviente? Al entrar en un compromiso total con él, Jesús te dará la paz en tu alma y la vida gloriosa después de la muerte. Solo entonces puedes estar seguro de un hogar eterno de gran gozo y consuelo para tu alma. De lo contrario, y aunque parezca o suene a legalismo cruel y despótico, el abismo y el fuego sin fin será los crudos elementos que esperan a los que en esta vida rechazan el amor redentor de Jesús. No habrá retorno ni salvación después de la muerte. Reitero una vez más: sé perfectamente que todavía en este tiempo de supuesta maduración y entendimiento, hablar de infierno es correr el riesgo de ser tomado por fantasioso, vetusto o exagerado religioso sin criterio. NO sé, tú cuéntamelo como quieras o te parezca, yo sigo leyendo mi Biblia.

Y en ella me encuentro con el capítulo 25 del evangelio según Mateo. Allí Jesús viene hablando del juicio a las naciones y en el verso 41, con referencia a los que hacen pecado e iniquidad, dice: Entonces dirá también a los de la izquierda: ¡Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles! Aclaro para que nadie se confunda. Jesús está hablando de un orden protocolar, no de un concepto ideológico. Sabemos que el protocolo real determina que la persona más importante de una reunión, (Aquí es el Señor), se sienta en la cabecera de la mesa, mientras que a su derecha lo hacen aquellos que son considerados de mayor importancia, esto es: las ovejas. A la izquierda, sitio de menor nivel, van las cabras, y a estas es a las que Él se refiere cuando dice a los de la izquierda. Sé que no haría falta aclararlo, pero…se han hecho y dicho tantas barbaridades en el nombre de Dios…

Queda claro: hay un fuego eterno, (Como es, cómo será, dónde está ubicado geográficamente si es que lo está, o es una dimensión desconocida por el momento para nosotros, no lo sé, pero lo que sí sé es que hay un fuego eterno donde irá el diablo y sus ángeles caídos, o sea, demonios, y conjuntamente con ellos, todos los que hayan caído de la consideración del Padre.) Y no es el único texto que habla de ese lugar que nos produce esa mezcla de rechazo y temor. El mismo evangelio de Mateo, pero unos versículos antes, concretamente en el 30, cuando concluye el relato de la parábola de los talentos, consigna: Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Aquí no está hablando de fuego, sino del otro elemento que caracteriza al infierno: las tinieblas. No sabemos lo que es verdaderamente una tiniebla. Siempre que tenemos una máxima oscuridad, alguna luz aunque más no sea lejana, nos aporta algo de sombras. Oscuridad total, nadie sabe lo que es. Y créeme que es mejor seguir ignorándolo.

Dios, en la Biblia, nos advierte del inminente juicio final de todo el mundo. Indefectiblemente y mal que les pese a los cultores de ese liberalismo permisivo infiltrado en las iglesias, serán separados los verdaderos de los falsos. En estas Escrituras es profetizado que antes de aquel notable día del juicio habrá señales claras y obvias. Mateo 24 es un clásico en referencia al día final o a los días finales. En el verso 4, Jesús comienza con algo sumamente valioso para tener muy en cuenta. Dice: Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Vamos a ver; si Jesús nos está advirtiendo que podemos ser engañados, seguramente que Él sabe muy bien que cualquier cosa que el mundo secular nos dijera no nos podría engañar. Es decir que lo que Él de alguna manera preanuncia, es que esos engañadores saldrán de nuestros mismos grupos. Y que no serán voces de esas a las que nadie les presta atención, sino todo lo contrario. ¿Lo quieres más claro?

Sigue diciendo el verso 5: Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Pregunto: ¿Tú eres uno de los que al leer esto has pensado, y hasta dicho en voz alta a quien quisiera oírte, que a ti no te van a engañar con esto, porque tú no serás tan liviano e ignorante para aceptar que cualquiera venga y te diga que es Cristo? Yo lo dije durante mucho tiempo, hasta que un día el Espíritu Santo me ayudó a ver lo que realmente dice este versículo. Dice que vendrán muchos, en el nombre de Jesús, diciendo que son EL Cristo, ¿No es así? bien; ¿Sabes lo que eso significa? Que vienen en el nombre de Jesús, diciendo que son EL Ungido de este tiempo. ¿Verdad que esto te cambia todo el panorama. ¿Verdad que así sí te pueden engañar? ¿No has pensado que quizás ya te han engañado más de una vez con estas palabras? Entiende: cualquier engaño al pueblo de Dios tendrá que venir desde adentro mismo del pueblo. De otro modo, nadie lo creería.

Versos 6 y 7: Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.

 

Si quieres ser apocalíptico, puedes tranquilamente pensar que las condiciones para su venida están dadas. Porque nos dicen que cuando ese día esté cercano, habrá guerras y rumores de guerras, angustias y naciones en gran confusión, tanto que todas ellas no parecerán encontrar una manera de solucionar sus diferencias de actitud y opinión y en muchos casos decidirán hacer hablar sus armas. Pero también nos dice que habrá terremotos, (Los hay todos los días, en pequeña y mayor escala) y pestes en diversos lugares. ¿Diversos lugares? Está el planeta entero aquejado de una misma peste. El verso 12 concluye con un resultado de todo esto que acontecerá cuando expresa: y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.

Vengo diciendo hace ya bastante tiempo a quien quiera oírme, que esta pandemia con su obvia consecuencia de templos cerrados y congregaciones enteras sin poder reunirse, Ha hecho las veces de un filtro, de una zaranda, donde han podido pasar los creyentes genuinos, pero no los falsos que ya se están yendo a sus lugares naturales, a los que realmente pertenecen. Y a todo esto, muchos de los que todavía quedan, padecen de esto que leemos aquí: se les ha enfriado el amor por el Señor que mostraban hasta no hace mucho tiempo. Y que la maldad se ha multiplicado, creo que no necesitas que yo te lo recuerde. Lo estarás viendo donde quiera que vivas. Mira estos textos que, no por muy conocidos, dejan de ser alarmantes y certeros.

Pablo le escribe su Segunda carta a su discípulo amado Timoteo, y lo previene y advierte sobre algunos pormenores que podrán observarse en lo que él llama como “últimos tiempos”. Cuidado; no estamos hablando de los últimos tiempos de los hombres, que si tomamos como promedio de vida unos 85 o 90 años, últimos tiempos serían ocho o nueve años. Estamos tomando como últimos tiempos de la iglesia, que si tenemos en cuenta que tiene más de dos mil años de existencia y presencia, sus últimos tiempos podrían ser tranquilamente doscientos años.

(2 Timoteo 3: 1) = También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Te pregunto a ti, donde quiera que habites y cualquiera sea tu condición social y económica: ¿No son tiempos peligrosos, estos? Violencia, alcohol, drogas, promiscuidad, delincuencia. ¿Hace falta añadirle más? Son tiempos peligrosos. (2) Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, Un verdadero festival de egocentrismo, hedonismo y narcisismo es este tiempo. Amadores de sí mismos. Avaros, que con tal de hacerse de un centavo más, no dudan en explotar a la gente o de abusar de quienes le sirven. Ahora examina el mundo artístico, deportivo y de la política y dime: ¿Necesitas comprobar vanagloria o soberbia? Y que conste: no dejo a un lado a cierto sector del mundo cristiano. Eso, en algún momento se une a la blasfemia, a la desobediencia en general, a la ingratitud y a la impiedad.

(3) sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, El afecto natural, lo sabes, es ese que brota de ti sin que tengas que hacer ningún esfuerzo. Si tienes que esforzarte para sentir afecto es porque no lo posees, entonces estás dentro de estas reglas. Y eso te vuelve implacable a la hora de juzgar y sentenciar a gente a la cual no fuiste enviado ni a juzgar y mucho menos a sentenciar, algo reservado al Dios de todo poder. Ser así te habrá llevado a la crueldad y, en suma, a aborrecer lo bueno para adoptar lo malo como rutina diaria. (4) traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, (5) que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

¿De qué estamos hablando aquí? Traidores, impetuosos y todo lo que está escrito en estos textos que van dirigidos al mundo secular, incrédulo, impío y pecador, seguramente. No. No está dirigido a ese mundo que nos rodea, nos presiona y hasta nos invade a diario. He visto a más de un mundano tomar una Biblia para burlarse y descalificarla y terminar cayendo a los pies de Cristo, pero la realidad probada y comprobada nos muestra que la Biblia no ha sido escrita para el mundo, sino para la iglesia. Es decir que todos estos especímenes que son detallados en el verso 4, están adentro del llamado pueblo santo, no afuera. ¿Y qué debemos hacer con ellos?

No dice que los ataquemos, ni que los insultemos, ni que los expulsemos ni que los discriminemos. Dice sencillamente que los evitemos.. O sea: Ellos por allá, nosotros por acá, ni modo de unir el agua y el aceite. Y no nos interesa si esa gente tiene prestigio, fama, dinero, nivel eclesiástico o directamente posiciones de poder. Los evitamos y punto. Recordemos que nuestro justo y gran juez no estuvo, no está ni estará jamás influido por nuestra riqueza o pobreza actual, fama o desgracia, ni por nuestro color de piel, nuestra raza, nuestra casta o incluso nuestro credo. Algún día nos pararemos delante de nuestro gran Creador y Señor para ser juzgados según nuestros hechos. Esa es la única verdad, que como ha sido dicho en todos los planos, es la realidad.

(Mateo 25: 31) = Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, Siempre nos hemos imaginado a este momento con Jesús viniendo en los aires y una legión de ángeles cantando y volando a su alrededor, ¿Verdad? Hermosa visión que muy bien podría ser así, como la imaginamos. Pero también podría ser que quienes acompañen a Jesús no sean ni querubines ni serafines, sino personas. Santos, como dice aquí, separados para el servicio al Reino, y mensajeros, porque esa es la palabra que figura en el original cuando leemos Ángelo. (32) y serán reunidas delante de él todas las naciones; (No dice algunas naciones, o naciones incrédulas, o naciones sometidas, o naciones malas, dice que TODAS las naciones serán reunidas) y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. ¿Qué estará haciendo en el momento de apartar los verdaderos por un lado y los falsos por el otro? Juicio. Esa es la palabra. Y la definición de ese juicio será ubicación. (33) Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.

En la eternidad sin fin que está por venir, no habrá ni reloj ni calendario y los siglos no se calcularán. El humo del tormento del pecador y del impío ascenderá para siempre jamás. Al mismo tiempo, el goce, los cantos, el éxtasis y la tranquilidad de los redimidos serán interminables en el cielo. ¡Toma la decisión ahora! Luego puede ser demasiado tarde. 2 Corintios 6:2 lo consigna con claridad. Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación. Tiempo aceptable y día de salvación, son expresiones centrales de nuestra fe hoy y ahora. Mateo 11:28-30 concluye: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Leer Más

¿Babilonia Sigue Reinando?

(Jeremías 50: 1) = Palabra que habló Jehová contra (Contra, contra, contra) Babilonia, contra (Contra, contra) la tierra de los caldeos, por medio del profeta Jeremías. (Nota que Babilonia es derrotada por medio de una voz profética.) (2) Anunciad en las naciones, y haced saber; levantad también bandera, publicad, y no encubráis; (Fíjate que es un mensaje que no puede ni debe ser encubierto. ¿Y cual es el mensaje? El mensaje, es: hay que destruir a Babilonia) decid: Tomada es Babilonia, Bel es confundido, deshecho es Merodac; destruidas son sus esculturas, quebrados son sus ídolos. (3) Porque subió contra ella una nación del norte, la cual pondrá su tierra en asolamiento, y no habrá ni hombre ni animal que en ella more; huyeron, y se fueron.

(4) En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, vendrán los hijos de Israel, ellos y los hijos de Judá juntamente; e irán andando y llorando, y buscarán a Jehová su Dios. (5) Preguntarán por el camino de Sion, (Escucha: Sion es la iglesia nueva, que aparece una vez es destruida Babilonia. Vienen buscando a Sion, por medio del decreto de la destrucción de Babilonia. O sea que lo que estamos viendo en primer lugar, es un anuncio de destrucción). hacia donde volverán sus rostros, diciendo: Venid, y juntémonos a Jehová con pacto eterno que jamás se ponga en olvido. (Aquí vemos a la iglesia de tiempos finales. Gente buscando el camino para la verdadera iglesia, que tiene su enfoque puesto en Sion. Tienen sus rostros vueltos hacia Sion. es decir que el enfoque, es edificar la iglesia. Pero el enfoque de edificar la iglesia, incluye el decreto de destruir la previa. Es imposible anunciar jubileo sin traer venganza.

Es imposible llevarse la espiga de trigo sin eliminar la cizaña. Por favor, entiendan que crecimiento en el último día, significa separación. No es que alguien anda enojado con una venganza personal tratando de desquitársela con alguna iglesia. Estamos en tiempos de siega, y no se pueden recoger el trigo y la cizaña juntos. Te envenena. Es un tiempo que todos estábamos esperando, lo que ocurre es que no sabíamos que iba a ser así. Pero ahora Dios nos está dando más claridad y estamos viendo cómo se desarrolla todo en el tiempo final. Lamentablemente, eso incluye separación. Babilonia tiene que ser destruida, al mismo tiempo que Sion está siendo edificada.

Babilonia es primordialmente religiosa, pero no se detiene en los límites de la religión. Ella se divide en tres partes: Economía, política y religión. O sea que cubre toda la tierra. Cubre todas las lenguas, todas las tribus y todas partes. No es un tapado, no es una denominación ni es una iglesia en específico. Es una mentalidad que influye, y está incrustada en la iglesia como en el mundo, como en la economía y muy especialmente en la política. Así que recuerda: para que haya una iglesia nueva, esa infiltración mental que está en todas las facetas sociales, tiene que ser desarraigada.

(Apocalipsis 18: 21) = Y un ángel poderoso tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó en el mar, diciendo: Con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada. (22) Y voz de arpistas, de músicos, de flautistas y de trompeteros no se oirá más en ti; y ningún artífice de oficio alguno se hallará más en ti, ni ruido de molino se oirá más en ti.

Nota que babilonia fluye con música, igualita que la iglesia. Además, es notorio que se necesita gran violencia. O sea: Babilonia cae con violencia. Si no eres violento no cae Babilonia. Vas a tener que ser violento contigo mismo, con nuestros conceptos mentales, con nuestros mensajes, atacando a ciertas mentalidades incrustadas en la mentalidad de la iglesia, que tienen que ser extirpadas si es que el verdadero concepto ha de darse lugar en la iglesia. La música y el arte son parte de lo que indudablemente será renovado. Tiene que ser reformado. Dice que el artífice de oficio, habla de la tecnología. La tecnología también está involucrada.

(23) Luz de lámpara no alumbrará más en ti, ni voz de esposo y esposa se oirá más en ti; (Esto va a traer problemas matrimoniales y hasta separaciones) porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra; (Aquí tiene que ver con el comercio de la ciudad) pues por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones. Hechicería es manipulación. Eso suplanta la guía del Espíritu Santo, cosa que babilonia no sabe hacer, por eso la iglesia se convierte en algo humanístico. Eso es Babilonia, una mentalidad enredada en todos los aspectos de la sociedad. No puedes extirpar eso sin amputar. Crecimos sobre estos fundamentos erróneos.

(Daniel 3: 1-7) =  El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos, y su anchura de seis codos; la levantó en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia. Y envió el rey Nabucodonosor a que se reuniesen los sátrapas, los magistrados y capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, para que viniesen a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado. Fueron, pues, reunidos los sátrapas, magistrados, capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado; y estaban en pie delante de la estatua que había levantado el rey Nabucodonosor.

Y el pregonero anunciaba en alta voz: Mándase a vosotros, oh pueblos, naciones y lenguas, que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado; y cualquiera que no se postre y adore, inmediatamente será echado dentro de un horno de fuego ardiendo. Por lo cual, al oír todos los pueblos el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había levantado.

Babilonia lo que siempre tratará de hacer, es lograr que tú dobles tus rodillas y te conformes a sus valores. Esto es una introducción en la descripción de lo que Babilonia es ahora. Babilonia siempre se manifiesta como presión de grupo, que quiere que tú seas igual. Ey, Néstor, sí, dale, de acuerdo, tienes una página Web y es muy visitada, si, pero… ¿Por qué tienes que predicar todo eso? ¿Por qué no dices lo mismo que anda diciendo todo el mundo importante? Y para colmo no te podemos desmentir porque la Biblia dice lo que tù dices que dice y no lo que a nosotros nos dijeron que decía. Eso es Babilonia. Ven la verdad, pero están cómodos en la mentira. Y a muchos, hasta les conviene. ¿Por qué tienes que venir a mostrar que se necesitan cambios si nadie lo hace? ¿Por qué no te quieres doblegar ante la estatua de oro de Nabucodonosor?

Babilonia quiere que te dobles a sus valores y mandatos. Este episodio te muestra lo mismo. Esa de la estatua no era una sugerencia, ¡Era un mandato! ¡Tenías que doblar tus rodillas ante ella! ¡No era una opción! Básicamente, operan por intimidación. En casos muy puntuales, actúan usando un espíritu de Jezabel y entonces echan mano a la seducción. Ellos decían: si no lo haces, te lanzo en el fuego. Tienes que operar como los otros, o serás odiado por los otros. Si no haces lo mismo que hago yo y a la manera en que lo hago yo, te odio. “El Señor no me deja seguir aquí, no sé qué hay más adelante, pero el tema es el futuro. No tengo ningún problema con usted ni queja alguna de la iglesia, sólo tengo que irme”. Eso le dije a uno de los pastores ayudantes de mi última congregación. Nunca más me saludó. Dios lo haya bendecido, lo lamento mucho, pero sigo adelante. Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres….

Babilonia quería que ellos se doblaran ante la estatua, pero no lo hicieron. Y dice la palabra que no hubo señal de humo cuando los metieron en el horno. Habemos unos cuantos parados sobre esa misma promesa. No doblaremos jamás nuestras rodillas ante la estatua del sistema, y no habrá señal de humo. La única forma de vencer a Babilonia, es haciendo que ella se doblegue a ti. Es decir que no la puedes ignorar. O los hebreos se doblaban y adoraban a la bestia, o los metían al fuego. O tú entrando en el fuego de la persecución de Babilonia, logras que el rey de Babilonia decrete que tu Dios es el Dios verdadero. No lo puedes ignorar, tienes que ganarle. No es una guerra pasiva, es o yo o tú, así de simple. No te ofendas, elijo YO. Amén. No puedes convivir ni coexistir. O le ganas o te gana. No hay otra cosa. Por eso, cuando hay dos mentalidades coexistiendo, la de Babilonia y la del Reino, empieza a resquebrajarse la infraestructura de la iglesia.

La presión es continua, es una guerra de fuerzas mentales. Cero transigencia, cero paz. Sigue siendo Babilonia, aunque por ahí recién hoy descubras algunas áreas que antes no habías visto. Pero hay algo más y que no es poca cosa. El mayor obstáculo de Babilonia, se encuentra dentro de la iglesia. Te invade y se entrelaza con la mentalidad de los santos genuinos. De manera que mucha de la guerra contra Babilonia, es una guerra contra principios erróneos. O eso que vemos en la tierra, y que llamamos iglesia. Porque mucha de la guerra contra Babilonia, es una guerra contra nosotros mismos. Por eso me gustaría ir al sitio en donde aparece esta palabra por primera vez.

(Génesis 10: 8) = Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra.

(9) Este fue vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová.

(10) Y fue el comienzo de su reino Babel, (Esta es la primera vez que aparece la palabra Reino en la Biblia) Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar.

(11) De esta tierra salió para Asiria, y edificó Nínive, Rehobot, Cala, (12) y Resén entre Nínive y Cala, la cual es ciudad grande.

Te dije que esta era la primera vez que aparece la palabra Reino en la Biblia, y le añado que es la segunda en que aparece la palabra Ciudad. Nota que él es descendiente de Noé y que Nimrod está fundamentado en un principio llamado Ciudad. La primera vez que se menciona la palabra Ciudad, está más al principio, en el capítulo 4, y en el verso17, refiriéndose a Caín.

(Génesis 4: 17) = Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc.

Aquí vemos a Caín que funda una ciudad sobre un fundamento religioso, pero en desobediencia. O sea que lo que estoy tratando de mostrarte, es que hay tal cosa como un sistema religioso fundado en desobediencia. Caín fue el que dijo: “Yo adoro a Dios como me da la gana, no me vengas a corregir, me voy y lo voy a hacer como a mi me parezca mejor”. Es decir que, externamente, hizo lo mismo que el otro, una iglesia idéntica. Pero en desobediencia. Predica, pero en desobediencia. Ministra, pero en desobediencia. Fundada en Caín. Exteriormente religioso. Pero Caín es el que elimina la voz profética de Abel. Abel era profeta. Lo dice en Mateo, donde dice que la sangre se rebelará desde el justo con voz profética Abel, hasta hoy. Pero Caín es la religión que le cierra la boca a la voz profética. Esa es la mentalidad que no le da cabida a la voz profética. O sea: cierra la voz de Dios haciendo callar al profeta, y luego decide hacerlo a su manera.

Algo así como: “Vamos a eliminar aquello que por su mera existencia, me dice que yo estoy mal”. Remueve de nuestro medio aquello que trae un standard que me juzga. No escuches a Fulano, que trae un standard que hace ver que mis logros son pequeños. ¡Saca a es ehombre de aquí, porque cuando él trae su ofrenda, la mía no es importante! Estamos evaluando como piensa Babilonia. Elimínate el standard, entonces, porque es el standard el que no te sirve en la dirección que debe servirte. Mejor ni siquiera sepamos que es lo que Dios anda diciendo hoy, así no tenemos que vivir de acuerdo con lo que Él anda diciendo. Yo lo quiero hacer a mi manera, hago iglesia a mi manera, y cortaré la voz a todo lo que me traiga el standard que representa lo que no quiero manifestar. Y así es que muere Abel, el primer verdadero adorador.

Esa fue la guerra. ¡Y todavía estamos peleando la misma guerra! Por ejemplo: Dios está proclamando reforma y Reino, hoy. ¡Eliminen ya mismo todas esas voces que hablan de Reino y reforma porque a mi no me da la gana de establecerla! Esta es la naturaleza de Caín. Recuerda, él construye la primera ciudad. Sistema de creencias, estilo de vida, filosofías que se desarrollan fuera del ámbito de Dios y en directa rebelión a su mandato. Dios le dijo a Caín:; serás errante, pero él dijo: yo me voy a quedar acá y me voy a aquietar. Dios le dijo que iba a vagar por la tierra y el le contestó que no, que iba a hacer una ciudad. O sea que aún después que Dios lo había regañado feo, seguía rebelándose. No solamente mató al hermano. Dios le dijo: “Serás errante”. Siempre transicionando, tu jornada es eterna. Es decir que la primera ciudad fue edificada en total rebelión a Dios.

Se edificó dentro de una atmósfera de ausencia de Dios. Es una atmósfera que le cierra la puerta a la verdad de Dios. Y todas las ciudades del mundo tienen el epicentro en la misma mentalidad. Por eso es más fácil ser sensible a Dios en un monte, en un lago, en un río, que en una ciudad de concreto. En el infernal movimiento cotidiano que tiene una gran ciudad, casi no hay cabida para que haya conciencia de Dios. ¿TE h as fijado que Dios ha visitado todas las grandes ciudades, pero que despues de visitarlas, se ha tenido que ir al campo? Pero, atención con esto que es importante: no es pecado vivir en una ciudad, es pecado que una ciudad rija tu forma de vida. Ahí fue donde por primera vez la palabra ciudad fue mencionada. Mira una vez más Génesis 10. Allí es la primera vez de la palabra Reino. Reino de Nimrod. Nimrod estaba familiarizado con la torre de Babel, que tiene que ver con Babilonia. Así es que lo que nos queda en claro, es que Babilonia establece ciudades. Recuerda que en la Biblia, ciudades se refiere a la casa de Dios, porque Abraham buscaba una ciudad cuyo arquitecto y hacedor es Dios. El tema es que él ya estaba en una ciudad, así que no sé por qué andaba buscando otra.

Lo que me queda claro, es que Abraham vio que el sistema de la ciudad en la que estaba no era divino, sino babilónico. Nimrod fue el primero, así que vemos que babilonia construye por esfuerzos humanos. Es un paralelo, algo que parece ser, pero que no es. O sea: Dios quiere una ciudad, Babilonia te edifica una. Pero con esfuerzos humanos, es un paralelo a lo que Dios quiere construir. Esta es la misma ciudad que Dios quiere formar y que el hombre encuentre, sólo que el hombre se adelanta y quiere hacer la suya. Peo Dios la quería hacer a su manera. En Hebreos 11 del 8 al 10, vemos que Abraham estaba buscando una ciudad. Porque él reconocía que aquello que había sido formado, en lo natural era solo un paralelo. Y que lo que Dios quería se tenía que edificar por el Espíritu. O sea que Abraham entró en un nivel muy poderoso de entendimiento. Llegó a una ciudad y, cuando la vio, dijo: “Esto, en lo natural, parece ser algo igualito a la casa de Dios. Pero su fundamento no tiene origen en Dios, sino en el hombre”.

Entonces nosotros, tenemos la obligación de discernir la ciudad, la casa de Dios, para ver sobre qué fundamentos está edificada. Y recuerda que la ciudad somos nosotros. Somos la ciudad de Dios. La Nueva Jerusalén es una ciudad que desciende. La torre de Babel es algo que asciende. O sea: lo que produjo la torre, vino de abajo. Lo que produce la ciudad, viene de arriba. Y no es que desciende porque hay una caja que está flotando hacia abajo, sino que porque los principios que la edifican, vienen de arriba. Somos nacidos de arriba, aunque nunca subimos a ninguna parte para nacer. Nacemos de los principios divinos. Porque Arriba significa celestiales, divinos o superiores. Jerusalén nace de arriba piedra por piedra, revelación por revelación. Se está formando abajo, pero nace de arriba. Somos la ciudad de Hebreos 12:22-23: sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,

O sea que es algo no palpable, pero que sí existe. Es que Babilonia se establece en esfuerzos humanos. Jerusalén y Babilonia, dos ciudades opuestas una a la otra. Babilonia es aquello que se parece a la verdad sin serla. Jerusalén es La Verdad que tiene que emerger y que está en todas partes, igual que Babilonia. Babilonia se parece a la verdad, pero no lo es. Esta es la primera vez, en este capítulo de Génesis, que la autoridad humana es ejercida sobre los hombres. Nadie nunca había sido gobernado por otro. Ahora Nimrod tiene un reino. Y reino significa que él gobernaba sobre otros. Lo que hay que aclarar es que, la primera vez que el hombre es gobernado por hombres, es gobernado por fuera de la autoridad de Dios. Los hombres tomaron ese diseño divino y lo tergiversaron a su antojo y conveniencia. Dios quería que el hombre gobernara, pero no por fuera de su diseño. Todavía lo hace en abrumadora mayoría. Casi en su totalidad me atrevería a decirte.

Cuando los hombres tienen miedo de tomar una decisión que los puede hacer quedar como traicioneros para con otros, están siendo controlados. Los que alguna vez fuimos sacados fuera de las estructuras, sabemos en carne propia lo que es eso. Tener certeza de lo que Dios quiere, pero no atrevernos a hacerlo por temor a ser considerados traidores. Estábamos controlados por espíritus de manipulación, control y hechicería eclesiástica. Porque de momento en que yo sé que tengo algo para hacer el bien y no lo hago, por lo que sea, eso para mí es pecado. A través de toda la historia, Jerusalén tiene el paralelo de Babilonia. Hoy estamos supeditados a la filosofía de la globalización, y todas las empresas se ponen en regla, pero están imbuidas por la ambición del hombre, no por el diseño divino. Y es por el mismo motivo por el que mucha iglesia se estaba uniendo en redes antes de la pandemia: por ambiciones del hombre, no por diseño. Si la verdad no se establece de una vez por todas, Babilonia sigue reinando.

Leer Más

Un Suave y Delicado Equilibrio

Todos ustedes ya saben que soy una persona mayor, que no soy un joven capaz de desafiar patologías con esa inmunidad prepotente que te dan los pocos años vividos. Me cuido y cuido a los que me rodean, de allí que decido ser obediente a las reglas y disposiciones que mis autoridades gubernamentales disponen para los habitantes de mi ciudad, de mi región y de mi país. No me agradaría en absoluto, y creo que a mi Dios tampoco, ser contagiado por no protegerme como se nos ha indicado. Tampoco quisiera ser un inconsciente o irresponsable que, a lomos de una supuesta fe transgresora, terminara contagiando a personas que amo y que no quiero que sufran. Así que, si todos estos cuidados incluyen aislarse y estar en mayor soledad, que así sea.

Y el aislamiento, sumado a la soledad en cuanto a amistades y otros creyentes, da paso a la reflexión. Y las reflexiones casi siempre dan paso al examen y, esencialmente, al auto examen. Y de ese pensar en sentido abarcativo, lo primero que descubres, es que el ser humano es sumamente frágil. Piensalo así: ¿Cómo es posible que un virus tan diminuto, tan microscópico, haya podido en tan poco tiempo contaminar a cientos de miles de personas en todo el mundo, llegando directamente a matarlas? Esto, indudablemente, muestra nuestra fragilidad como seres humanos.

Y, aunque parezca una rara paradoja, el virus no solamente ha demostrado que somos frágiles, sino que por contrapartida, también ha permitido ver que en un orden general, también podemos ser fuertes. Y digo esto porque las pandemias no son nada nuevo. Por milenios la humanidad ha soportado este ataque de virus. Sin embargo, podemos comprobar que, al final de todo, todos estos virus han terminado por hacernos más fuertes. Hemos desarrollado anticuerpos que nos ayudan a combatir los mismos u otros virus o bacterias, un amplio abanico de vacunas que de alguna manera ayudan a evitar más contagios que los previsibles.

Obviamente, que esta fortaleza que hemos desarrollado, no nos ha llegado gratis, de eso no tengo ninguna duda. Hemos pagado con creces esta fortaleza. Y cuando digo que hemos pagado con creces, me estoy refiriendo a los millones de personas que a través de los siglos han muerto víctimas de todos esos virus que a lo largo de los tiempos se han desatado en contra de la humanidad.

Ahora bien; lo maravilloso de esto, si es que lo quieres pensar de esta manera, es que hemos salido más fuertes después de estos ataques. Y si te pones a pensar un poco, te diré que así es la naturaleza humana. Pregúntale a una persona que haya pasado por un tiempo de enfermedad, de dolor o de dificultad en su vida y te dirá que eso siempre los hizo mucho más fuertes. Que el dolor por el dolor mismo, les dio una fortaleza que ni ellos mismos sabían que tenían.

Convengamos en que hay beneficios disfrazados de inconveniencias que ese virus nos está presentando en estos días. De ninguna manera es mi intención minimizar los efectos del Covid. Estoy más que consciente de las muertes, de los problemas económicos que se están creando y del temor y la incertidumbre que todo eso provoca. Sin embargo, casi por estilo de vida, voy a preferir enfocarme en esos beneficios disfrazados de inconveniencia. Y darle salida a las lecciones que indudablemente todo esto nos está enseñando.

El coronavirus, lo que ha logrado en un principio como hecho positivo, es recordarnos que todos los seres humanos que poblamos el mundo, somos una familia. Eso, a partir de darnos cuenta que el virus no discrimina. No hace acepción de personas y, si puede, ataca a todos por igual. No importa de donde seamos, donde vivamos, el idioma que hablamos o el color de nuestra piel. Nos ataca a todos por igual, sencillamente porque todos somos humanos.

Y cuando digo esto, que todos somos humanos, insisto en pensar que este virus nos enseña que, definitivamente, no existe aquello tan reiterado de “nosotros y ellos”, esa separación tan antojadiza que nosotros siempre estamos haciendo. El virus nos ha enseñado y nos sigue enseñando, que todos somos nosotros. Si tú prestas atención a las noticias, donde quiera que vivas, te habrás dado cuenta que nuestro mundo se está fragmentando cada día más.

Hay países que de principio optaron por el aislamiento, por la xenofobia. Porque además de todo esto, las noticias nos muestran con claridad que el racismo ha llegado a niveles que nosotros creíamos ya superados. En muchos lugares, y con la excusa de combatir mejor al virus, se está intentando un regresionismo peligroso, esto es, volver al pasado. Parecería ser que la historia no nos enseñó o no aprendimos que la xenofobia, el aislamiento, el racismo, fueron los elementos centrales que provocaron los genocidios del siglo pasado.

De hecho, cuando digo que todos somos una familia, no dejo de lado el punto de que somos una civilización donde en cada cultura, en cada país indudablemente hay cosas de las cuales el resto podemos sentirnos más que satisfechos. Y dije satisfechos, porque no me gusta utilizar el término orgullosos. Porque el orgullo que engendra nacionalismo y nos lleva a menospreciar a los demás, hace mucho daño.

Por eso es que yo creo, que lo que más nos ha enseñado este virus, es que como países debemos buscar la solidaridad con otros países, mucho más allá de como piensen, que ideología los gobierne o como sean sus ritos y costumbres. Dios no hace acepción de personas, nosotros tampoco. Esa sería la expresión justa de lo dicho en Su Palabra, pero…¿Está la iglesia como cuerpo actuando así o se ha vuelto discriminadora y ejecutora de supuestos pecadores modernos?

Y tenemos, definitivamente, que dejar de lado esa antigua actitud de nosotros primero, que es una actitud que sin ninguna duda prevalece notoriamente en el mundo en este momento y pensar, tal como te dije antes, que como humanos somos definitivamente una familia. Y que lo que sucede en un país, lejos de beneficiar a otros, terminará por afectarlos. Y me temo que así estará el mundo entero si es que no entiende ese concepto de familia y no se une para combatir esta plaga en forma de virus.

Ahora bien; yendo al nudo de todo esto, no podemos menos que recordar esa palabra que nos dice que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta, ¿Recuerdas? Lo primero que se te ocurre si a eso lo oyes desde un banco en un templo, es decir alegremente: ¡Amén! Alguien dijo que los cristianos somos gente rara con un amén incorporado como idioma único. Y digo esto, porque así como están los que dicen “amén”, también están los cristianos pensantes que se preguntan si esa voluntad de Dios, siempre es buena, agradable y perfecta para cada uno.

Y a propósito de esto, seguramente habrás escuchado en más de una ocasión en este tiempo decir a alguien con peso especifico que el coronavirus fue la voluntad de Dios para enseñarnos a ser menos materialistas, por ejemplo. Alguien, con bastante humor se preguntaba si a Dios no le hubiera sido más fácil y con menos costo para nosotros enseñarnos eso mismo pero con un video o un panfleto. Claro, esto te hace sonreir, pero…¿Qué me cuentas de tanta gente cristiana que tuvo pérdidas de familiares amados por causa de este virus, cuando escucha que un ministro suelta que Dios permitió esto para que aprendamos a estar más en familia?

Mira; me crié en un hogar no creyente, pero sí religioso, que creía con toda sinceridad en un Dios muy severo, casi al nivel de crueldad que no vacilaba en darte un garrotazo en la cabeza y aniquilarte si caías en algún pecado grave. Y por causa de ese tipo de formación o doctrina, luego tuve que escuchar en mi etapa de consejería en la iglesia, a gente que estaba realmente muy enojada con Dios y por ende no sólo no podía creer en Él, sino que mucho menos amarlo. ¿Cómo amar a un Dios que le sacó su mamá cuando tenía diez años por una pandemia y luego le dijo que eso era bueno para él?

Yo soy de los que cree que hay por lo menos cuatro maneras en las que Dios trabaja. 1) Hay cosas que Dios provoca. Hay cosas que Dios genera. hay cosas que Dios hace que sucedan. 2) Hay cosas que Dios previene. Estás a punto de vivir algo malo, estás a punto de tener un accidente y él te previene. ¿Cuántos de ustedes son conscientes que Dios a veces te previene de cosas que no tenías ni idea. 3) Hay cosas que Dios permite. Y no podemos confundir Dios provoca con Dios permite.

El problema justamente nos llega cuando estamos en este Dios permite, porque es allí cuando empezamos a preguntarnos y a preguntarle a Él, por qué permite lo que permite? Eso trae la tan repetida pregunta que millones de incrédulos le hacen a miles de creyentes: “Si es cierto que Dios existe, ¿Por qué permite que haya hambre en el mundo, que los niños pequeños mueran de hambre?”. No me digas que nunca te hicieron esa pregunta y por un instante te sentiste que no podías responderle algo que lo convenciera. Escuché a alguien dar una respuesta muy inteligente sobre esto. La tomé porque es útil.

Respóndele a quien te pregunte eso: “De verdad, lo que dices parece muy coherente, y de verdad puede hacer pensar a mucha gente que Dios no existe. Así que te propongo un ejercicio. Hagamos de cuenta que te doy la razón y que Dios no existe, que todo es una falsedad, un invento de la religión para someter a la gente. La pregunta que me queda, es: Aún no existiendo Dios, ¿Sigue habiendo hambre en el mundo? La respuesta es si, sigue habiendo hambre.

Y si partimos de la base que Dios no existe, ¿De quien es la culpa que haya hambre en el mundo? Del hombre. ¿Del hombre? ¡Claro, es verdad! Peo…partiendo de esa base, ¿Np será posible que Dios sí exista, pero que la culpa del hambre en el mundo sea del hombre y no de un Dios que jamás pasará por encima de la voluntad de un hombre que Él creo con una voluntad a la que siempre respetará hasta la última consecuencia? Piénsalo, esa muy buena esa respuesta.

En suma, ¿Sabes por qué Dios a veces permite ciertas cosas? Porque si no lo hiciera, Él estaría controlando absolutamente a todos y a cada uno de nosotros. Entonces todos seríamos una especie de robots autómatas y no tendríamos ese libre albedrío que Él nos ha brindado. ¿Para qué Dios habría de poner en el Edén un árbol al que luego le prohibió a Adán y a Eva que comieran? ¿No hubiera sido más práctico y más seguro que directamente no lo pusiera?

Entiende esto: Dios ES amor. No se nos dice que tiene amor o que siente amor, se nos dice que ES amor. Y el amor nunca es obligatorio para nada. Si tu amas, no puedes obligar al ser amado a hacer nada que no quiera hacer. Si lo haces, tendrás todos los derechos que se te ocurran, pero no amas. Eso no es amor. El amor siempre te deja la opción de quedarte o irte. Es decir que lo que te estoy queriendo enseñar, es que Dios ama, pero no controla. Cuando dicen que Dios está en control de todo, no se habla del hombre, se habla de la naturaleza.

Dios no controla, Dios ama. Por eso es que cuando hay personas que viven por fuera de la voluntad de Dios, inventan y hacen cosas que luego todo el resto del planeta le toca pagar como malas. Es indudable que el Covid es el resultado de una conducta por fuera de Dios que lo originó de un modo que todavía no se conoce. Algo tengo claro: si todo el planeta estuviera sometido a la voluntad de Dios voluntariamente, no por obligación, todo sería muy distinto, y el Covid jamás hubiera existido. Y la gente muerta por hambre, habiendo tanto alimento en el mundo, tampoco.

Pero, claro, tú escuchas todo esto y te suena a música conocida. Seguramente muchos hombres y mujeres han tomado micrófonos o cámaras de video y han compartido reflexiones y pensamientos muy en sintonía con esto que has escuchado. Sin embargo, este no es un espacio secular de información secular o de periodismo secular. Este es un espacio regido por las leyes divinas del Reino de Dios y su Justicia, así que deberemos cerrar este trabajo recalando en lo más preciado que tenemos todos aquellos hombres y mujeres que hemos decidido creer en Dios, en Jesucristo el Hijo y en el Espíritu Santo, y darte como broche de oro lo que la propia Palabra de Dios enseña al respecto, que después de todo, es mi trabajo central como ministro.

¿La pandemia es un juicio de Dios para con su iglesia, tal como dice la Palabra que empieza ese juicio? Dicho así, y teniendo en cuenta lo que todos hemos aprendido respecto a los juicios feroces de Dios, debería decirte que no. Pero si tomo a la palabra Juicio como lo que es, separación de lo verdadero de lo falso, entonces déjame decirte que sí, que en cierta manera y medida, esta pandemia y sus implicancias eclesiásticas, han posibilitado ese juicio divino. De hecho, en la mayoría de los sitios en los que te tengo contacto, los que son verdaderos siguen estando allí, firmes , inamovibles. Pero los falsos que estaban entre nosotros por otros intereses, se han empezado a retirar y a ir a buscar mejores horizontes. Lo verdadero de lo falso.

También nos entrega una enseñanza sobre lo que podrían ser los tiempos de la aparición del famoso y tan preanunciado anticristo. Sabemos que él, o ellos, porque Juan dice que pueden ser muchos anticristos, va o van a aparecer en medio de una crisis como esta, que es global y a nivel mundial. Y donde ante tanta incertidumbre y bastante temor, la gente puede estar deseosa de ver a un líder que salga de la nada y se haga cargo de todo y le solucione sus problemas actuales y futuros. El escenario es casi a la medida de ese personaje nefasto del que tanto se nos ha enseñado, bien y mal. Bien cuando nos hace conocerlo, mal cuando nos hace temerle. Alguien que venga y nos prometa…paz y seguridad, ¿Te suena conocido?

Con estas dos posturas y pensamientos en mente, deberíamos ahora tratar de ver cómo salimos de este embrollo desde lo que nos propone o directamente demanda la Palabra de Dios. Hay teorías y posiciones muy encontradas y hasta enfrentadas en esto, aunque en general esto se reduce a dos grupos de pensamiento. Primero, están aquellos que todavía siguen creyendo que todo esto del virus es una mentira, que todo es una sobre exageración de los medios de comunicación, unidos en un complot y, por el otro lado, están los que han entrado en un estado de pánico total y están viendo a esto como el fin del mundo cercano e inexorable.

Honestamente, yo creo que estas dos posturas se van a extremos peligrosos, y que siempre será muy atinado, inteligente y hasta prudente encontrar un balance ideal, algo que nos dé más luz y que nos traiga una certeza que es ingrediente básico de toda participación del Espíritu Santo. Hay una receta que mezcla a la sabiduría con la estrategia, pero las dos fundamentadas en una enorme confianza en ese Dios en el que un día decidimos creer, aceptar como Salvador de nuestras almas y que es Señor de nuestras vidas.

Todos sabemos, por experiencias personales o por haber sido testigos de las de otros creyentes, que Dios le dio al hombre una condición íntima y natural que hemos dado en llamar instinto de preservación. Y además de responsabilizarlo por su salud y su cuerpo, lo dotó de ciertas capacidades y conocimientos para poder hacerlo con menor riesgo. El hombre inteligente nunca arriesgará más allá de donde sabe que tiene sus límites naturales y normales.

Yo ya he dicho en algún momento que, actuar con arrogancia en esta pandemia y decir a voz en cuello que no nos cuidaremos porque Dios nos protegerá es una actitud imprudente, y además una omisión grave de que por algo Dios nos dio la sabiduría. Y es por eso que no podemos actuar ni con simpleza ni con ignorancia sobre este contexto, sino tomar más bien medidas importantes, tales como mantener una buena higiene corporal individual y con respecto a las distancias requeridas para el contacto con otras personas. Eso se llama Prudencia, y es un valor muy caro el hijo de Dios en la tierra.

(Proverbios 22: 3) = El avisado (En otras versiones dice el prudente) ve el mal y se esconde; Mas los simples pasan y reciben el daño. El estar avisados respecto al daño genuino que puede producir a un cuerpo humano contraer este virus, más allá de si fue creado en un laboratorio, apareció de la nada o lo sembraron, requiere de los hijos de Dios prudencia y esmero para proteger lo que es el templo del Espíritu Santo, nuestro cuerpo.

Hay otro pasaje que nos habla de lo mismo, pero aquí la versión que interpreta correctamente lo que Jesús dice, es la tradicional. Se trata de Mateo 10:16, donde leemos: He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. Hay una versión muy respetada y de prestigio, que en lugar de prudentes dice astutos. a mi humilde entender, esto es un error, porque si analizas la palabra astucia, vas a ver que encaja perfectamente con el accionar satánico, pero jamás con el de los hijos del Dios Altísimo. Un error sencillo, simple y fácil de eludir, pero error al fin y grave para aquellos que no se deciden a escudriñar todas estas cosas a fondo.

Los que todavía crean que un creyente no debe tomar precauciones sino sencillamente confiar en Dios, tienen un texto que encontramos Levítico 14: 2-3 y que, si bien está relacionado con la lepra, encaja perfectamente con esto del virus y su mecánica de conducta. Dice: Esta será la ley para el leproso cuando se limpiare: Será traído al sacerdote, y éste saldrá fuera del campamento y lo examinará; y si ve que está sana la plaga de la lepra del leproso, Y luego continua con los pasos a seguir si el sacerdote comprueba su sanidad. Pero observa que hay una dedicación a una enfermedad de un modo controlado y racional. Hay algo que siempre debes tener muy en cuenta. Dios puede hacer milagros de sanidad cuando se le antoje. Lo que Dios no hace, es hacerlos cuando a ti se te ocurre. Dios sigue siendo Soberano. Dos cosas básicas: sabiduría y sentido común.

Hay muchos más ejemplos de prudencia y prevención. José, que cuando faltó el alimento él había guardado durante mucho tiempo sabiendo porque Dios e lo había advertido, que vendría hambre. Noé fue advertido por Dios que sobrevendría el diluvio. A mí me gusta mucho como a la gran mayoría la espontaneidad y no programar nada en la fe, pero eso no puede evitar que me de cuenta que el nuestro, es un Dios previsor y que no hace nada sin un preaviso adecuado a sus profetas. Y aquí la pregunta que me queda todavía sin respuesta, es: ¿Por qué Dios no nos avisó nada respecto al Covid? ¿O sí nos avisó y porque no era gente de prestigio o famosa jamás llegamos a enterarnos porque nadie se atrevió a darle crédito?

De todos modos, aquí debe estar el balance. De nada sirven todas las precauciones que tomemos, si Dios no está con nosotros. Eso es lo que leemos en el Salmo 127:1: Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia. Esto quiere decir que Dios nos manda a tomar precauciones, a obedecer a las autoridades y a tener sabiduría. Pero también nos muestra en su Palabra que Él nos cuidará y protegerá. Eso fue lo que sucedió en Egipto, cuando fueron enviadas las plagas. Dios protegió grandemente a su pueblo habitando allí. El hombre que cree, ama y confía en Dios es inmortal hasta el momento exacto en que Dios termine su propósito en su vida. Dios no sufre accidentes y nada lo sorprende. En el Salmo 91 hay promesas vigentes que dicen que No te sobrevendrá mal ni plaga tocará tu morada.

Es notorio que las personas que no tienen a Dios en sus vidas andan asustadas, angustiadas y llenas de incertidumbre respecto a lo que pueda suceder. No tienen demasiadas esperanzas ni tampoco un rumbo claro. Pero nosotros no podemos caer en eso ni vivir en esa situación. Debemos guardar nuestras almas y proteger nuestras emociones. Recuerda que la fe viene por el oír, pero el oír viene por la Palabra, no por las noticias. Si saturas tus oídos con malas noticias y llenas tu mente de falsedades sin sustento, tu vida no tendrá ni el gozo ni la certeza que debe tener una vida en Cristo. Vale muy bien para cerrar esto lo que se lee en Isaías 26:3, que es toda una declaración de principios del creyente: Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.

Leer Más

Voces de Trompetas Altas

(Génesis 1: 1) = En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

(2) Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

(3) Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.

A veces leemos la Biblia con la mentalidad de este siglo veintiuno en el cual estamos viviendo, con lo que hoy pensamos, con las palabras que hoy tenemos. Sin embargo, para poder entender cabalmente esto que en apariencia resulta tan simple, y tantas veces hemos leído y escuchado leer sin que nos produzca ningún sentir distinto, deberemos verlo como lo que fue: algo que se escribió desde el cielo, no desde esta tierra. Estas son palabras expresadas y escritas desde una perspectiva celestial, no terrenal. Todos sabemos o discernimos que Dios está trayendo una luz diferente, una luz que integra de alguna manera lo que para muchos, entre los que me incluyo es, indudablemente, un cambio de ciclos.

Y hasta donde yo sé, y no porque sepa mucho, sino porque lo he leído igual que tú, para que se produzcan cambios de ciclos, Dios necesita profetas. Los cambios no vienen a través de ninguno de los cuatro ministerios restantes; no los producen ni traen pastores, evangelistas, apóstoles o maestros. Los cambios vienen cuando Dios anuncia un toque de trompeta, cuando Dios anuncia algo desde los cielos. Y los que oyen todo eso, hoy, todavía son los profetas. Todo cambio viene por los profetas. Y es muy importante que entendamos esto, y que los profetas estén alineados a lo que yo llamaría como entendimiento celestial.

Fíjate lo que Dios dice en este comienzo, en este inicio de todo. Dice que la tierra estaba desordenada y vacía, y que las tinieblas estaban sobre la faz del abismo. Y habrás notado que dice “faz del abismo”. y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. En dos ocasiones vemos escrita aquí la palabra “faz”. Y no está hablando de lo mismo. Se interpreta que cuando dice “abismo”, lo que está diciendo es “aguas”. Porque hay muchos abismos. Dice Apocalipsis que Satanás es echado a un abismo de fuego, no de aguas. Hay abismos, también, que son pozos profundos. Lo que quiero decir es que no todos los abismos son de aguas.

Entonces, aquí está hablando de dos cosas. De la faz del abismo y de la faz de las aguas. Y Dios va a reordenar todas las cosas y va a re-crear la tierra y va a establecer los cielos. Porque dice que el Espíritu se movía sobre la faz de las aguas, no sobre la faz del abismo. Antes que el mundo fuese, Dios creó su trono, Dios creó los ángeles y les dio una alternativa, que era Las Tinieblas. Y les dijo que del lado de las tinieblas no se podían meter, que del lado de Él tenían la luz, pero que del otro lado no debían meterse. Tú sabes que los ángeles también tienen libre albedrío. Los ángeles no son autómatas, eso está muy claro en cuanta situación participan, ellos tienen libertad para decidir. De hecho, la tercera parte de ellos decidió seguir a Luzbel. Doscientos ángeles decidieron abandonar sus moradas en los cielos y venir a juntarse con mujeres de la tierra. Eso te deja más que en claro que los ángeles tienen voluntad. Y que cuando ocupan un cuerpo, no son asexuales.

Y si Dios ha puesto libre albedrío en gran parte de su Creación, es más que obvio que también tendrá que haber puesto una opción. Porque si no hay opciones, no hay libre albedrío, hay obligación de una sola cosa. Entonces, cuando Él pone esta opción, Satanás se fascina con eso y le pide que se le muestre esos tesoros que, -asegura- hay en las tinieblas. Y es tanta su fascinación e intriga que termina por caer. Entonces, antes que el mundo fuese, cuando todavía la tierra estaba desordenada y vacía, y no dice en ninguna parte que era plana ni redonda, sólo dice que era una masa desordenada. Una masa sin forma. Por consiguiente, lo que no tiene forma no puede ser ni plano ni redondo, chau hipótesis fantasiosas e imaginativas, pero no bíblicas.

Sin embargo si era vacía, tenía un hueco tenía un abismo. Entonces Jesús, que es el Agua de Vida, deja su trono y viene sobre las tinieblas, sobre esa masa caótica que era la tierra, y viene y se posa sobre la tierra. Y el Espíritu de Dios se posa sobre estas aguas, que en realidad es o son Jesús. Las aguas de Génesis 1:2, son Jesús. Es Jesús inmolándose, dejando su trono, para venir a abrazar todo ese caos tenebroso que era la tierra, y absorberlo en sí mismo, para que de este caos tenebroso pudiese, él mismo, crear para sí mismo una Creación maravillosa. Y esto, de alguna manera es una analogía de lo que vino, en su carne, a hacer Jesús en la tierra, donde abrazó hacia sí mismo todo el mal, todo el pecado, y lo absorbió para darnos la salvación.

Entonces, la lectura espiritual del tema es que, cuando las aguas se extendieron sobre la faz del abismo, esas aguas eran Jesús. Y cuando Dios dijo: Sea la Luz, lo que hizo fue proyectar su propia imagen, Dios ES luz. Y la imagen de Dios, todo lo que es Dios, la multiforme de todo lo que Él es, resplandeció sobre estas aguas, para que todo lo creado tuviese la sustancia y la forma de Dios. Y dice Proverbios que antes que el polvo primigenio fuese formado, ahí estaba la Sabiduría. Y es cuando Él abraza toda esa cosa deforme que era la tierra, que construye ese polvo primigenio del cual fuimos nosotros formados, para que todo en la tierra tenga el ADN de Dios.

Todo lo creado tiene el ADN de Dios. Las montañas, los mares, los animales, todo tiene su ADN. Por eso Dios no va a destruir la tierra, como a muchos todavía les gusta andar enseñando y lo hacen bajo el rótulo de evangelio, que significa justamente Buenas Nuevas. ¿Será una buena nueva que Dios destruya hoy lo que Él mismo creó ayer? Cuando dice Sea la Luz, su imagen se refleja en todo lo que está siendo creado, y todo tiene su imagen.                                                                              .

 (4) Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.

En principio, algo que ya te he enseñado. Lo primero que produce la llegada de la luz, es Separación. Y repito, a esto hay que leerlo con mentalidad-cielo, de ninguna manera en base al significado costumbrista de las palabras en este siglo presente.

(5) Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.

Y te digo que lo pensemos con mentalidad cielo, porque de otro modo, cuando leemos esto, de inmediato vamos a pensar en un día como son hoy los nuestros, de veinticuatro horas. Pero aquí está diciendo Dios, que esta luz que era Jesús, separó las tinieblas, y concluye diciendo el verso que fue la tarde y la mañana un día. No dice un día y la noche, dice la tarde y la mañana. Yo creo que primero está hablando de conceptos espirituales, el día y la noche. ¿Por qué creo esto? Porque la Palabra dice que nosotros somos hijos del Día. No andamos como los de la noche, nosotros somos del día. El día es, de alguna manera, la atmósfera de la verdad. Es la atmósfera del Reino de Dios. Las tinieblas son la atmósfera de la mentira, es la atmósfera del caos, es la atmósfera donde mora el temor a la muerte. En suma, mora todo lo que el diablo nos quiere hacer creer que es verdad, (Y muchos lo creen) cuando en realidad es mentira.

Y dice que fue la tarde y la mañana un día, porque el principio, la tierra, sea cual fuera la forma que tuviese, no tenía noche. Era solamente la tarde y la mañana, porque como Jesús, que es luz, abrazaba toda la creación y la cubría, la creación nunca veía noche. De hecho, tienes que tener muy en claro que, todos estos principios que encontramos en el Génesis, que es EL principio, constituyen pautas espirituales directamente gloriosas. Y fíjate como lo señala después de terminada la creación, y presta atención a un detalle que no siempre hemos visto, y que si hemos visto, como normalmente hacemos con lo que no entendemos demasiado, lo pasamos de largo y hasta la vista.

(Génesis 2: 1) = Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. (¿Notas que dice aquí que en ese momento, una vez acabados de crear los cielos y la tierra, también lo fue todo el ejército de ellos? Entonces claro, la gran pregunta que nos surge, es: ¿Dónde fue creado todo el ejército de ellos?)

(Génesis 1: 6) = Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.

Esta palabra que aquí leemos como expansión en español, no es la correcta. Aquí, dicen los que han estudiado esto a full, que la palabra correcta es raquia. Y raquia significa Un Firmamento. Un firmamento que Dios va a hacer y que es donde van a estar los ángeles y los ejércitos de Dios. Entonces, después que separa la luz de las tinieblas, va a crear un raquia, que está adentro de todo lo que es el cielo. El cielo donde Dios mora, es la palabra shamain. Todo el cielo, los cielos de los cielos, es el shamain. El lugar donde habitan las huestes de Dios, donde habita el gobierno de Dios, es la raquia de Dios.

Es decir que, entonces, no sería incorrecto, de acuerdo con los textos originales, decir que Dios creó un firmamento en medio de las aguas, para que las separe. Esta raquia, va a separar lo que serían las aguas de arriba con las aguas de abajo. Y si lees atentamente tu Biblia, vas a ver que no estoy inventando ninguna peli de ciencia-ficción, sino solamente respetando lo escrito. ¿Y por qué haría Dios, eso? Lo más notorio, es que no podría haber creación, mientras las aguas estén revueltas, como estaban. Esta re-fundación que Dios está haciendo en toda la tierra, ahora, entonces, tiene como razón el darle al hombre el dominio de todas las cosas. Jesús vino a la tierra, para darnos el dominio de todas las cosas.

Una de las mentiras más aberrantes que existen en el siglo veintiuno, es que el Reino de Dios no está en medio de nosotros, y que tenemos que esperar por un Reino futuro que va a venir en Jerusalén. O esa nube que tantos dibujantes han plasmado donde iremos a tocar una especie de arpa, o lira o vaya uno a saber qué instrumento tendrá preparado ese Reino de cartón para poner en las manos de ese hombrecito serio de camisón blanco con cara de yo no fui que seríamos cada uno de nosotros. Y digo que es una mentira aberrante porque, lejos de tener humor, le quita a la iglesia el poder de tener el Reino, porque Jesús cuando estuvo aquí, dijo que venía  traer el Reino de su Padre.

Cuando le preguntaron cuando vendría su Reino, él no dijo que vendría dentro de miles de años en Jerusalén. De haber sido así, lo hubiera dicho. Pero no, él dijo: no dirán helo allí, ni helo aquí, y a eso lo dijo para los de Jerusalén. Él les estaba diciendo que no fueran a decir que vendría a Jerusalén. ¡Y eso fue, exactamente, lo que muchos, pero muchísimos han enseñado y siguen enseñando! Y si esto te mata alguna vaca sagrada, discúlpame, pero es probable que tú, al igual que mucha gente más, tengas tus ojos en la tierra en lugar de tenerlos en el cielo. Pero, si de verdad estás muerto con Cristo Jesús, tendrás que poner tus ojos en las cosas celestiales, donde Él está sentado en su trono junto al trono del Padre. Entonces, Jesús venía a restaurar el Reino que se había perdido. Dios le había dado dominio y autoridad al hombre por sobre todas las cosas, y esto fue lo que se perdió.

Y esto es lo que Jesús vino otra vez a traernos. El Reino, la verdad. La luz es la verdad. La verdad es Jesús, Jesús es el Reino. El Reino no es un lugar, el Reino está en medio de vosotros, porque Jesús está en medio de vosotros. En Él están todas las cosas y todas las cosas por Él subsisten. Todo fue creado para Él, por Él y por medio de Él, y todo está sustentado por Él. Él es el Reino. Cuando Jesús viene con todo su Reino a habitar dentro de ti, viene con toda su gloria habida y por haber. El problema de seguir esperando el Reino en el futuro, es que vives con un Jesús sin gloria. Entonces, tienes que estar orando para que baje la gloria. Porque la gloria de tu Jesús, no es suficiente. Y esta es una mentira del averno. Porque Cristo en toda su gloria vino a habitarte, esta es la verdad. Y esta es la verdad que cambia vidas, cuando vives la verdad de Jesucristo en toda su gloria.

Si no vas a seguir pensando que estás lleno o llena de demonios que te atormentan. ¿Cuántos demonios atormentaban a Jesús? La iglesia tiene que volver a la verdad. Yo creo que perdimos el por qué, la razón, el motivo por el cual vinimos a Jesús. Perdimos ese encuentro glorioso, hoy la iglesia está más enfocada en el anticristo que en Cristo, y nos han llenado de una enorme cantidad de fábulas y ahora es como que no saben para dónde ir. No saben para donde buscar porque perdieron la brújula, y la brújula es la verdad, y la verdad es el Reino de Dios, y el Reino es Cristo. Y ahora lo diré una vez más, tal como Él lo dijo durante todo su ministerio: El Reino de Dios está entre vosotros. La hora viene cuando ya no adorarán ni en este monte ni en Jerusalén. Porque el Padre está buscando adoradores en espíritu y en verdad. Si el Reino fuera a venir a Jerusalén, jamás habría dicho eso. Y eso no significa que yo ni ninguno de nosotros tenga algo en contra de Jerusalén. Lo que sí digo, porque es verdad y no porque tenga algo en contra del pueblo judío, es que Jerusalén iba a dejar de ser el centro de todo lo espiritual, porque Dios iba a crearse una nueva Jerusalén, está escrito así.

Porque dice Gálatas que los que son del Espíritu, la nueva Jerusalén es su madre. Dice que somos hijos de la nueva Jerusalén. Y los hijos de la Jerusalén de la tierra, no heredarán junto con los de la libre. Si tú tienes tu foco en la Nueva Jerusalén, la de arriba, heredarás la tierra. Si tú tienes tu foco en la Jerusalén terrenal, no heredarás nada. Porque los de la tierra no heredarán junto con los de la libre. Y eso es palabra, no discurso humano. Así que si no estás de acuerdo con esto, discútelo con los que escribieron nuestras Biblias, no con los que la están leyendo. Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. No permitas que los demonios jueguen un partido de futbol en tu mente, si Jesucristo hizo todas estas cosas para traerte nuevamente al Edén.

Los que siguen aferrados a este pedazo de tierra en la que habitan, están viviendo en base a la tierra que tienen por dentro. Polvo de la tierra es carne. Alimento de serpientes llamadas demonios. También está escrito. No hay herencia alguna en la mentira. Recuerda cuando Jesús les dice a los fariseos: Vosotros sois de vuestro padre el diablo porque habláis mentiras. Y ahí se ofendieron los fariseos y le dijeron: ¡Nosotros somos de Dios! ¡Y tenemos por padre a Abraham! Estaban absolutamente convencidos que eran de Dios y que tenían por padre a Abraham. Y el Hijo del Dios viviente les dijo que no, que desde su perspectiva divina ellos eran hijos del diablo; porque hablaban mentira. Por eso es que tengo que aborrecer la mentira. Tengo que aborrecer la mentira como la aborreció Jesucristo. Y hay que discernir muy rápido, porque cuando una mentira se queda en tu vida durante demasiado tiempo, se convierte en fortaleza. Y esa fortaleza parece que es verdadera, pero en realidad es mentirosa. ¡La iglesia está llena de fábulas y mentiras! ¡¡Discierne!!

¿Sabes qué ha pasado aunque nos cueste reconocerlo? Que parecería que en muchos lugares ha dejado de ser importante lo que dijo Jesús. ¿Quieren señal? Dijo Jesús. No tendrán otra señal que la que vivió Jonás. Tres días. Pero la tradición dice casi con valor bíblico que hay que conmemorar Viernes Santo y luego celebrar Domingo de Resurrección, cuando el domingo, lo sabemos muy bien, jamás tuvo nada que ver con los judíos. La palabra dice tres días y tres noches, pero las religiones en su conjunto celebran viernes, sábado y domingo, que en realidad son dos noches. ¡Es que lo importante no es eso, sino que Jesús murió y resucitó! Claro, pero ahí está la gran mentira del diablo. No es importante lo que Jesús dijo, lo importante es lo que nosotros celebramos como iglesia. Aunque te parezca una tontería, con ese simple acto, se sembró en nosotros una semilla que nos muestra que no es importante lo que Jesús dijo, sino lo que nosotros interpretamos que Jesús dijo. Porque en suma, siempre es más importante la tradición y lo que nosotros celebramos.

Y a esa semilla, nos la tragamos todos. Y una vez que esa semilla entró dentro de ti, te puede meter cualquier cuento adentro, porque no es importante lo que Jesús dijo, sino lo que nosotros, la gran iglesia, hemos decidido celebrar. Esto es diabólico, no lo dudes. ¡Sí es importante lo que Jesús dijo! Y prueba confrontar todo lo que Jesús dijo, con la gran corriente de mentira que anda por el mundo y también adentro de mucha iglesia. Hemos ido perdiendo la esencia de lo que era Dios. Y separó Dios la luz de las tinieblas, y puso esta raquia, y separó las aguas de arriba de las aguas de abajo. Y eso es lo que hoy está haciendo Dios, está separando las aguas de arriba de las aguas de abajo. Y dicen aquellos que han recibido revelación al respecto, que estas aguas son pueblos. Lo extraen del texto que dice que la ramera está sentada sobre muchas aguas, y estas aguas son pueblos, dice allí. Es decir que hay aguas de ramera, que es una personalidad que se mete en lo que sea y con lo que sea, mientras que las aguas de arriba, son santas. Las aguas de arriba son los santos verdaderos. Los que se separan de las aguas de abajo. Hoy hay una gran revolución de aguas. Hay una enorme confusión en las naciones. Porque la iglesia no sabe ni para dónde ir.

Entonces, lo mejor que pueden pensar es que este mundo se termine, que me lleve Dios y listo, porque aquí todo está caótico y yo que soy un pobrecito no puedo hacer nada. ¿Ves? ¡Esa es otra mentira del infierno! ¿Así que eres un pobrecito que no puedes hacer nada? Dios te llamó, y ahora te dice que deben separarse las aguas de arriba de las aguas de abajo. Eres alguien que fue escogido por Dios, no eres poca cosa. Y fuiste escogido antes que el mundo fuese, ¿Puedes entender eso? Dice Juan en el capítulo 8: A los que él antes escogió, a estos también predestinó para que fuesen santos, conforme a la imagen de Cristo el primogénito de los hermanos, y a los que él predestinó, a estos también justificó, y a los que él justificó, a estos también glorificó. Así que si piensas que eres un pobrecito que no puede hacer nada, vuelve a la Escritura, porque Dios te dice que Él te glorificó antes que el mundo fuese, para que fueses luz en medio de las tinieblas, para que separases la luz de las tinieblas, para que tu voz fuese oída como la voz de la trompeta del Altísimo.

Leer Más

Cartas Abiertas al Mundo

Vamos a ver, hagamos en el inicio de este trabajo, un pequeño ejercicio de pensamiento. Tú seguramente todavía eres de los que piensan que como no eres pastor, ni apóstol, ni profeta, ni evangelista, ni ninguna otra cosa eclesiásticamente rimbombante, tú no eres nada. ¿De verdad piensas eso, que no eres nada? ¿Cómo que no eres nada? ¿Hasta cuándo seguirás creyéndole mentiras al enemigo? Si tú estás adherido a la vid, tú eres uva, no eres manzana ni naranja, ¿Lo estás entendiendo? No interesa que el mundo se deje impresionar y manejar por los títulos y las posiciones de los hombres, tú eres un hijo de Dios y ya tienes suficiente ciudadanía real como para ser plebeyo espiritual.

Tú no puedes estar formando parte de una planta de uvas y decir que “no sientes” ser uva, que “sientes” ser mandarina. ¿Sabes qué? Tú puedes sentir con tu alma rebelde lo que se te ocurra, pero tú tienes imagen de uva, hueles a uva y tienes sabor a uva, te guste o no, estés de acuerdo o no. Dios no necesita tu aprobación porque si hay algo que no cultiva la democracia que inventaron los gnósticos griegos, ese algo es el Reino de los Cielos. Aquí hay un rey, Él ordena y todos nosotros sus súbditos obedecemos con alegría, paz y entendimiento. Y voluntariamente, no por obligación. ¡Pero es que eso no coincide con mi doctrina! Perdón…¿Puedo ser un mínimo momento, aunque más no sea, un poquito grosero? ¿Me lo permites? ¿Si? Ahí va: ¿Y a mí que me importa que lo que digo no coincida con tu doctrina? Si en cuarenta años de periodismo no me pudieron comprar ni sobornar de ningún sector ideológico ni fuerza política, ¿Tú crees que podrán lograrlo de alguna denominación evangélica, por seria y prestigiosa que nos hayan hecho creer que es?

El problema más grave que tenemos adentro, entre otros no menos graves que tenemos afuera, es que la religión nos ha quitado la autoridad. ¿Sabes por qué? Porque la religión es sectaria. La religión te impone reglas que jamás fueron ni serán bíblicas. La religión te prohíbe liberar endemoniados hasta tanto no pases por el examen de alguno de sus sanedrines modernos. Sin embargo, hasta donde yo sé, Jesús dijo que las cosas que Él hizo nosotros haríamos, y aún mayores. ¿Quiénes son los religiosos que nadie eligió para oponerse a eso? Lo hacen como autoridad humana de presidentes de clubes religiosos, pero no con autoridad divina.

Porque esa Palabra de origen divino dice lo que está escrito y que tú y yo sabemos de memoria. Sanad enfermos, resucitad muertos, echad fuera demonios. No hay otra cosa. Sin ir más lejos, en la política habitan los demonios en gran cantidad. Mientras, al pueblo de Dios lo guardaron entre cuatro paredes llamadas templos para que desde allí sea incapaz de cumplir su rol dentro de las naciones, que es gobernar la tierra, sacar la corrupción y establecer el Reino de Dios. Pero no militando en esa política sucia y pervertida, sino desde sus rodillas en ayuno y guerra. Hay una enorme verdad que quizás no quisieras conocer porque te va a movilizar. En una nación gobiernan los malos, cuando los buenos no hacen nada. ¿Soy claro?

Fíjate: hay países que nos hacen poner muy contentos cuando conocemos la cantidad de cristianos que tienen. Pero ¿Sabes qué? Yo creo que en realidad deberíamos ponernos furiosos, no contentos, porque mientras más cristianos hay, más religiosos se vuelven y nadie quiere ser como ellos. Se enfrentan con alguien, le dicen que si quieren cambiar de vida tienen que venir a su iglesia y el otro lo mira y le responde: ¿Para parecerme a ti? No, gracias, paso. Y por si eso no fuera suficiente, cuando sale alguien a presentar batalla en serio, se vuelven a la antigüedad y salen a decir que echa fuera los demonios por medio de los mismos demonios.

Belcebú, ¿Recuerdas? Es increíble como la iglesia ha llegado al punto de otorgarle mayor poder a los brujos o satanistas que a los ungidos de Dios. Y si no crees esto, pregunta a la gente del mundo a quienes respetan más y te lo van a decir con toda claridad. Y te voy a decir algo más que te hará pensar. ¿Sabes lo que significa el término iglesia? ¿Eklesía? Asamblea. Asamblea de gobierno. Es decir que cuando Dios inventó la iglesia, la inventó para que fuera lo que su nombre dice: asamblea de gobierno. Fíjate cómo funciona una asamblea de gobierno en el mundo secular. Una cámara de diputados o senadores, es una asamblea de gobierno, porque comparte la responsabilidad de gobernar con el otro poder, el ejecutivo, que es el que lidera el presidente. Ahí se construyen y se hacen las leyes.

Allí en ese lugar se aprueban los créditos, se aprueba la plata de las subvenciones o las ayudas para los sectores más carenciados, se aprueba la construcción de viviendas comunitarias, se aprueba la construcción de nuevas rutas y carreteras y todo lo que tenga algo de bueno para la gente, o al menos en el peor de los casos, los discursos que se pronuncian apuntan a esa dirección . Cuando las personas en elecciones votan a determinados candidatos legislativos, lo que hacen es poner en esas asambleas a personas que luego harán leyes en su beneficio y bienestar. Al menos eso desde lo conceptual y lo correcto, fuera de toda corrupción o ineficacia o ineficiencia. Esa es la idea de una asamblea de gobierno.

O sea que una asamblea está para decidir qué leyes son buenas y cuales no lo son para la mayoría de las personas. Ese es el trabajo de una asamblea. ¿Sabes lo que dice la Biblia? Que nosotros somos la asamblea de Dios en la tierra. Ahora, con tu memoria en lo que has visto dentro de tu iglesia, cualquiera que ella sea o haya sido, y cualquiera sea el país donde te encuentras, te pregunto: ¿Van los diputados o senadores a esas asambleas a llorar y quejarse para que los demás los comprendan, los contengan y los ayuden a solucionar sus problemas personales? ¿Eso es ser una asamblea? ¿Protestar porque el presidente de la asamblea no lo saludó o porque en ese grupo falta amor?

Iglesia: ¡Ponte los pantalones! Tú eres asamblea para establecer la ley de Dios en la tierra y para decretar lo que el Espíritu Santo te guíe a decretar. Esa es tu función, no la de ser un hospital, que es una mentira diabólica infiltrada por años en los púlpitos más prestigiosos y confiables. Tampoco eres un centro de recolección de quejas, donde cada uno viene a quejarse de algo que no le gusta y a pretender que tú pongas la cara para arreglarle sus desaguisados antiguos o actuales. Tú eres una luz que alumbra en la noche y vienes nada menos que a desarmar y derrumbar el sistema establecido.

¿Qué sistema? Todos los que se han establecido en contraposición con los diseños de Dios. Dios creó todo esto para que funcionara con el sistema del Reino, y Satanás pervirtió una copia que consiguió ilegalmente y se la vendió al mundo y a una gran parte de la iglesia como válida, como genuina y original y en esa onda camina la gran mayoría hoy. El fin del sistema es el objetivo de la iglesia, y de eso habla Jesús cuando dice “fin del mundo”. Porque mundo allí es la palabra kosmon y en su traducción más amplia es justamente sistema. Sistema tiene un sinónimo mucho más conocido por todos porque tiene nombre propio: Babilonia. Economía, política y religión. Eso incluye.

Y por ese mismo motivo, por toda esa ascendencia trascendente que traemos, tienen que pasar cosas tremendas en nuestras vidas. Lo que intento explicarte es que tiene que pasar algo sobrenatural en ti. No esperes que la gente lo haga en tu lugar. No esperes que venga alguien a imponerte una mano y te arregle todo. Todos sabemos más que bien que hoy nadie tiene demasiado tiempo para dedicarle a nadie. Creo que necesitamos decirle de una vez por todas al Señor que estamos cansados de esperar ser consolados por alguien, o de esperar a ser restaurados por un grupo de notables, de esperar ser amados y engancharnos definitivamente al único amor posible y válido: el de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Sin embargo, y por causa de la enorme misericordia de Dios, estando así perdidos y sin esperanzas, fuimos capaces de encontrar como pudimos al Cristo de la Gloria. Y no necesitarás que te liberen, porque el Espíritu Santo te guiará a toda verdad y hará que saques fuera, que rechaces y cortes con todo demonio que intente influir en tu vida. Escucha: esta no es una fanfarronada careta de alguien que quiere lucirse en un púlpito para que a la hora de la ofrenda sus oyentes sean generosos y justifiquen su viaje. Esto es algo que te dice alguien que lo leyó, lo creó y trató hasta donde pudo con su carne, ponerlo por obra en su vida. Cuando lo crees, ¡¡Funciona!!

Personalmente, tengo la convicción que estamos aquí para cambiar la mentalidad religiosa que tiene la iglesia, así sea la más prestigiosa y llevarla a la mentalidad de Reino que tuvo Jesús, que tuvieron sus mejores discípulos y que tenemos mandato de tener cada uno de nosotros. Pero nos cuesta cambiar una mentalidad que nos acompaña desde hace tanto tiempo. Todos los días lo mismo, todas las mismas preguntas con las mismas respuestas.

Hasta tendríamos que cambiar nuestro lenguaje doméstico, de entre casa, matrimonial incluso. Tú lees y hasta escuchas a Jesús hablarle a la iglesia, su esposa, y decirle como dice en Cantares, amada mía, esposa mía. Yo me pregunto cuántos matrimonios de creyentes se tratan así. Y no hablo de lo que muestran en público o en el templo, hablo del resto de los días cuando nadie los ve. No le hace, Dios si los ve y toma nota. El que no puede entenderse con su esposa terrenal, ¿Cómo podría hacerlo con la celestial?

2 Timoteo 4: 6-7) = Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

He guardado la fe, dice Pablo. ¿Pensarías que exagero si te digo que con sólo estas cuatro palabras podemos estar hablando un rato muy largo? Pero no exagero, porque guardar la fe no es una tontería, a partir del momento en que sabemos que Satanás quiere, esencialmente y por sobre todo lo que haga para derrumbarte, robarte la fe. Y si llegara un día en que él te robara la fe, ese mismo día te estará robando absolutamente todo. Porque sabemos que sin fe es imposible agradar a Dios. Y es por eso que suena bien bueno esto que dice Pablo, “he guardado la fe”, porque es como decir: ¡A mí no me la quitaron, la tengo conmigo! Y con ella como bandera puedo decir lo que digo, que he peleado la buena batalla.

Es decir que algo tiene que quedarte claro: si quieres ganar una batalla espiritual, cual quiera sea, deberás guardar la fe. Hace algunos días, me escribió alguien cercano a nuestra página, que me contaba que estaba sufriendo una alta crisis de fe y de confianza por estar transitando el Covid19. Muy lejos de mi ánimo censurar a esa persona por ese aparente defecto en su conducta espiritual, porque sé perfectamente que cuando las balas pican cerca de verdad, hasta los más fuertes pueden flaquear. Cuando Jesús pidió al Padre que si le era posible le hiciera pasar de esa amarga copa a beber que era la cruz, no estaba precisamente diciendo que estaba súper fuerte. ¡Jesús!

 (8) Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, (Será muy preciso que tengas en cuenta esto: el Señor es juez justo) en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.  (9) Procura venir pronto a verme, (¿A quién le está diciendo esto, Pablo? A Timoteo. ¡Que feo que suena! ¿Verdad?) (10) porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica. Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia. (11) Sólo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio. (12) A Tíquico lo envié a Efeso.

(13) Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y los libros, mayormente los pergaminos. (14) Alejandro el calderero me ha causado muchos males; (¿Qué dice que le ha causado Alejandro? Muchos males) el Señor le pague conforme a sus hechos. (15) Guárdate tú también de él, pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras. (16) En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, (¿Cuántos dice que estuvieron a su lado? Ninguno.) sino que todos me desampararon; (¿Cuántos fueron los que lo desampararon? Todos.)no les sea tomado en cuenta. (17) Pero el Señor estuvo a mi lado, (¿Quién se mantuvo a su lado? El Señor) y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león. (18) Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Los que han tenido la oportunidad de conocer el sitio en donde Pablo estuvo preso, saben muy bien que él tuvo sobradas razones para suicidarse, deprimirse o amargarse, pero la principal sin ninguna duda, es tener conciencia de la pérdida de la libertad. Pero es siempre y cuando Dios no te pida otra cosa. Si Él te lo pide, entonces todo será diferente, porque déjame decirte que es hermoso enamorarse de la voluntad de Dios. Y eso que generalmente empezamos mal respecto a nuestro contacto con su voluntad porque no la entendemos, entonces nos ponemos porfiados y tercos y hacemos como Jonás cuando le dijo: ¡No quiero ir a Nínive! ¡No me importa que no se salven, yo me voy a otra parte! Y se fue, nomás, pero tuvo la mala fortuna que lo tiraran al agua, que se lo tragara un pez y… ¿Sabes dónde lo llevó el pez en su barriga? ¡¡A Nínive!! Es imposible burlar a Dios. Entonces la elección es muy simple: o llegas a Nínive en avión, en primera clase, con gente esperándote para acompañarte a dar conferencias de gran bendición para toda la gente, o llegas vomitado por un pescado en una playa mugrienta y oliendo a podrido. Pero cuidado: si Dios quiere que llegues a tu Nínive, llegas.

Volvamos a Pablo. Él era un hombre de una enorme pasión. Pero la pasión que Pablo tenía, venía de parte de Dios. Ya había comenzado a sentir eso cuando todavía era Saulo de Tarso, pero en ese momento esa pasión, que verdaderamente venía de Dios, él la estaba usando de manera equivocada. Saulo conocía la Escritura como los mejores, porque se había criado con Gamaliel. Y Gamaliel era uno de los grandes maestros de maestros de la época y él le había enseñado todo lo que era lo que hoy llamamos teología. Conocía el Pentateuco mejor que su mano, conocía absolutamente todo.

Pero cuando aparece Cristo, el entonces, ese Saulo piensa que es un loco que se hace llamar el Cristo, así que él los define como la secta de Jesús. Y entonces lo que él hace, convencido de estar trabajando para Dios, es levantarse contra esa secta. Él estaba tomando posiciones en el nombre de ese Dios en contra de esa gente llena de herejía. Fíjate: la pasión era buena, el celo que tenía por ese Dios, era bueno. Lo que no era tan bueno, sino que directa y sencillamente era malo de toda maldad, era que por ignorancia estaba atacando lo que no entendía.

Esto no es casual ni te lo conté porque no tenía otro material. Lo que quiero que entiendas, es que en este mundo de hoy, hay muchos Saulos de Tarso, que son nada más que los ejecutores que vienen de parte de otras mentes más analíticas que se arrogan el derecho de decidir por ellos mismos qué cosa es de Dios y qué cosa no lo es. Pero la realidad es que tienen miedo. Están enamorados de sus status clericales y no quieren perderlos, así para conseguirlo deban pactar hasta con los demonios.

Sucede lo mismo con la guerra espiritual y la famosa liberación. ¿Sabes por qué hay tanta gente cristiana que rechaza eso y no quiere saber nada con la demonología y la liberación? Porque están en alguna forma de pecado y estar así los asusta y los saca de la pelea. Y entonces salen a enseñar que el ministerio de liberación sólo es para los levantados por Dios para eso, pero no para todos. Mentiras. Echar fuera demonios es una autoridad dada por Cristo a todos los creyentes. Sólo es necesario creerlo, estar con las ropas blancas y activarlo. Funciona.

De todos modos, hay muchas cosas que Dios hace que a nosotros nos cuesta muchísimo entender. Y es casi hasta lógico que así sea. ¿Cómo hará una mente finita, que nace, crece, se reproduce y muere, para entender a una mente infinita, que siempre ha sido, es y será? A Dios no se lo entiende, a Dios se le cree, es todo. Por eso, cuando estás pasando por una dura prueba y buscas respuesta entre los hombres más prominentes, no la encontrarás.

Nadie tiene la respuesta aquí en la tierra sobre tu prueba. Lo cierto es que hay una premisa que es estrictamente genuina: cuando atacas al hijo, estás atacando al padre. Por eso es que Jesús le dice a Saulo de Tarso cuando cae camino a Damasco: “¡Me estás atacando a mí!” Pero Saulo no atacaba a Dios…pero sí a muchos de sus hijos genuinos. Era lo mismo. Él atacaba a los discípulos, y ellos estaban haciendo exactamente lo que Cristo les había mandado hacer.

Todo lo que el hombre siembra, de eso mismo cosechará. Saulo fue restaurado, lavado, limpiado y perdonado, pero tuvo que ser perseguido del mismo modo que él había perseguido a los hijos de Dios. Todo lo que se hace en esta vida, se paga. Por eso cuando tú haces el bien, no se lo haces a alguien, te lo haces a ti mismo. Porque todo lo que el hombre siembra, DE ESO MISMO cosechará. De eso mismo. Sin ir más lejos, la gente ora para que Dios le de trabajo, y cuando Dios responde su oración y le da un trabajo, entonces se aboca a eso a full y no ora más, ni lee más la Palabra ni se junta con nadie a hablar de sus cosas.

¿Dios cumplió? ¡Chau y hasta la vista! ¡Cuando necesite otra cosa vuelvo! La mujer ora meses o años para que Dios le dé un hijo. Un día queda embarazada y tiene ese hijo que tanto pidió. Al tiempo lo pone a ver dibujos animados diabólicos porque dice que si le habla de Jesús, el nene se aburre. La gente, y los cristianos de ninguna manera son la excepción, es desagradecida. Haces algo por alguien sin pedirle nada a cambio durante años, y te tendrá en el mejor de sus conceptos. Un día no puedes darle algo mínimo que te pide y adiós, eres un mal ministro porque no tienes en cuenta las necesidades de la gente. Sucede. Me ha sucedido tantas veces que ya no recuerdo cuantas.

A mí me produce mucha tristeza cuando escucho a creyentes repetir como en una letanía lo que el mundo secular tiene como emblema final: “Nada te vas a llevar de esta tierra cuando te mueras”. Parece una tremenda verdad, ¿No es cierto? Sin embargo no lo es. Si tú eres un hijo de Dios, el día que partas a su presencia, te vas a llevar el aroma del fruto que supiste derramar en Su nombre en tu paso por esta tierra. ¿Te parece poca cosa?

¿No entiendes que cada día tú tocas aunque más no sea con tu presencia fugaz la vida de innumerable cantidad de personas que no conocen a Cristo y pueden ser tocados por el poder del Espíritu Santo? Mírame. Tú ya lo sabes. Jamás me inscribí ni asistí a ningún instituto bíblico, ni seminario, ni escuela. No tengo ninguna credencial que habilite oficialmente a nada. Nadie jamás me ordenó como nada. ¿Seré un desordenado, entonces, por causa de eso? No. mis credenciales, las únicas que tengo para mostrar si alguien me las pidiera, son ustedes, cartas abiertas al mundo que llegaron a mi vida para que yo cumpliera con mi mandato de ayudarlos a vencer. Yo, no necesito más, tú no sé.

Leer Más

El Día Después de Mañana

Rara vez alguien deja de caminar con el Señor como consecuencia de un solo suceso, onda cataclismo aislado. Más bien, hay un largo período de declinación, una especie de  “galanteo asiduo”, que por alguna razón u otra o por algún medio u otro, que resulta eventualmente en la separación. La mayoría hemos visto situaciones como las del joven brillante y con gran potencial, que ha tenido un encuentro con Jesucristo que le ha cambiado su vida. Durante meses o años vive de la inercia de su experiencia inicial. Luego vienen las inevitables presiones o el “galanteo asiduo”. Pudiese ser una novia no convertida, o tal vez la atracción de una carrera o un logro educativo que no está de acuerdo con el máximo propósito de Dios para su vida. Un anhelo de volver a sus viejas amistades y a su vida pasada pudieran separarlo de Dios. No importa lo oculto o lenta que esta atracción sea, el efecto es que se aparta de hacer la voluntad que Dios le ha revelado.

Esta seducción insidiosa y continua es muy común en nuestros días y se siente en todos los aspectos de la vida de fe. La Biblia describe esta presión como “el misterio de la iniquidad”; como algo que no se puede entender pero que se puede describir en su intento de apartar a los creyentes de su ética bíblica y su moralidad básica. Pareciera ser mejor para nuestro crecimiento la persecución abierta que la marea sutil y continua del humanismo que erosiona la vida espiritual, porque al menos así quedan claros los puntos en disputa. Desde el Renacimiento del Siglo XVIII, el mundo occidental ha sido inundado por confusas filosofías, teorías psicológicas y de comportamiento; investigaciones científicas y pseudo-intelectuales que han multiplicado su ataque contra la autoridad de las Escrituras.

El resultado ha sido la emergencia de esta sociedad individualista, amoral y técnica. Nuestra sociedad es un conglomerado de personas desesperadas y solitarias que luchan como un toro salvaje dentro de una red, que para darle mayor esperanza de salida, la denominamos como social. Mi propósito no es volver a enunciar los problemas, ni repasar lo mal que están las cosas, más bien es el de detallar con sencillez cuáles son los puntos en tensión y sugerir algo práctico que nos ayude a mantener el curso. Las palabras de Jesús acarrean problemas para quien las oye. Su declaración de que Él es el Camino, la Verdad y la Vida son totalmente inaceptables para esta generación. Nuestra sociedad, que prefiere una filosofía pluralista, nos aceptaría más si acordáramos no repetir las legendarias palabras del Señor.

El pluralista que defiende la tesis de más de una solución viable para el dilema humano, se ha embarcado en un curso de choque con quienes sostenemos que Jesucristo es la única y final solución que Dios ha provisto. Por supuesto, tenemos que evitar la sobre-simplificación ingenua; porque la iglesia se enfrenta a una serie de problemas que son complejos e intrincados. Sin embargo, con cada problema hay una provisión dada por Dios para que lo acompañe. Desafortunadamente, en su búsqueda de la libertad, el progreso y la dignidad del hombre apartado de Dios, nuestra sociedad se ha desprendido de su fundamento. Los valores básicos y la moralidad esencial para preservar nuestra civilización están siendo erosionados.

Los puntos en tensión son determinantes. La sobrevivencia de nuestra civilización occidental y nuestra forma de vida es lo que está en juego. Tenemos que enfrentar la posibilidad de un genocidio espiritual; es decir, el creciente deseo en nuestra sociedad de deshacerse de personas como nosotros, porque insistimos que la palabra de Dios, el Hijo de Dios y el plan de Dios son las respuestas que ellos buscan. Lo cierto es que a muy pocos les gusta oír hablar de moralidad básica. Nuestra sociedad nos ha lavado tanto el cerebro, que también los cristianos tradicionales tienen la tendencia de poner un oído sordo a este tema. Sin embargo, no hay nada mejor para nosotros ahora que ser instruidos en lo que es bueno y lo que es malo.

Debemos considerar cuidadosamente lo que es moral, inmoral y amoral. ¿Quién tiene la autoridad para definir lo que es malo? ¿Permitiremos que otros nos impongan sus normas de conducta? ¿De qué manera afecta la moralidad a mi individualidad y libertades personales? La mayoría de nuestras respuestas a estas preguntas pudieran parecernos correctas al principio, pero no hemos tomado en cuenta la gran influencia corrosiva que las redes sociales, la televisión y los otros medios de comunicación ejercen sobre el mundo y la iglesia como conjunto humano, por fuera y por encima de su rol institucional.

Es indudable que todo el conjunto de redes sociales en las que en mayor o menor medida participamos, regulan nuestro pensamiento consciente e influyen, más de lo que pensamos, en nuestra conducta. Cuando hablamos de personajes como John Dewey o Sigmund Freud, por ejemplo, que han producido tal vez sin proponérselo, un grave daño a ciertos principios éticos de la moralidad humana, tenemos que incluir también a los productos de las redes o la televisión con su influencia sobre millones. En 1 Corintios 15:33, el apóstol Pablo escribió estas palabras a una iglesia que había sido influenciada e infectada por las filosofías mundanas: No se dejen llevar por los que dicen tales cosas. Si les hacen caso pronto estarán llevando una vida como la de ellos. Así lo consigna una versión de lenguaje popular, en tanto que la clásica señala: No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.

Velad debidamente, y no pequéis, añade en el verso 34, que es como decir: despierten, y no pequen más. No debemos suponer que porque amamos al Señor, oramos y confiamos en Cristo, que no hayamos sido influenciados por nuestra sociedad y por teólogos, pastores y maestros tendenciosos que enseñan lo que está de moda. Sus innovaciones anti bíblicas tienen inevitablemente una influencia negativa en la iglesia como conjunto humano. Cuando ya todos lo hacen es muy fácil descuidarnos o hasta transigir con la verdad. El estándar de la Palabra de Dios, como una cadena segura que nos ancla y no puede ser quebrada. Esta verdad fue declarada por Jesús en Juan 10:35. La Escritura no puede ser quebrada. Jesús vio la Palabra de Dios como un estándar permanente y una influencia restringente para la humanidad.

Las ramificaciones de esta verdad debieran tener un gran impacto sobre nosotros. Si las Escrituras no pueden ser quebrantadas y nosotros lo hacemos, ¿Cuáles serán las consecuencias en nuestras vidas? Si las Escrituras no se pueden quebrantar, entonces ellas nos quebrantarán a nosotros eventualmente. La ley de gravedad puede ser desafiada, reemplazada o interrumpida, pero no quebrantada. Con el tiempo, la gravedad reclamará su propio derecho igual que la ley de Dios. La sociedad o el individuo pueden burlarse, rechazar o negar las Escrituras, pero la palabra de Dios no puede ser quebrantada. Es como un hombre que salte del piso número setenta y cinco de un edificio gritando: “Soy libre, soy libre”, con el tiempo tendrá que enfrentarse a la ley de la gravedad y con una parada estrepitosa, igual que la sociedad, tendrá que considerar la ley de Dios.

Todas las civilizaciones pasadas, presentes y futuras, tendrán que enfrentarse con la naturaleza eterna de Dios, su Palabra y su propósito inexorable. Los hombres pasan por sus revoluciones sexuales, morales y éticas gritando, “Soy libre”, pero como el hombre que se atrevió a desafiar la ley de la gravedad, tendrá que habérselas con la palabra eterna de Dios. Su palabra no puede ser quebrantada. En el final esta nos quebrantará a nosotros. Su palabra es como una cadena. Las Escrituras usan muchas metáforas semejantes, como el yugo, que contrasta con las así llamadas libertades perseguidas tan asiduamente en nuestros licenciosos días. En Romanos 6:16 el apóstol Pablo deja bien claro que no existe tal cosa como una libertad personal total. Somos, dice el apóstol, esclavos del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia. ¡De cualquier manera seguimos esclavos!

La verdadera libertad es el don del creador. Jesús vino para hacernos libres. La humanidad sólo tiene dos opciones: esclavitud del pecado o esclavitud de la obediencia. El mundo y muchos en el pueblo de Dios están empecinados en “sentir” sus vidas, sin entender el lugar ni el propósito de la palabra de Dios. Muchos piensan que todo credo que establece normas o que saca a las personas de su individualismo tiene que ser desechado como legalista. Pero sin la palabra de Dios y sus claros requisitos y prescripciones, todos nos estaríamos ahogando en un mar de subjetividades en el que las únicas guías son “yo siento” o “yo pienso”.

El individualismo es la anarquía con un vestido psicológico moderno. La individualidad es bíblica y debe ser cuidadosamente preservada. El individualismo destruye a la verdadera libertad y felicidad. Este “ismo” es la raíz y causa de la disolución de agrupaciones esenciales que se basan en la lealtad y la mutualidad, como lo es por ejemplo la familia. El individualismo se encuentra con mayor facilidad en una sociedad opulenta. La descripción de “independientemente rico” es una alusión reveladora de la asociación del individualismo con la riqueza. El apóstol Pablo en 1 Corintios 12:12 presenta un mensaje profundo del lugar adecuado de la individualidad en la iglesia. Dios trata con individuos. Él ama a cada uno personalmente y no nos absorbe en el colectivismo. Hay un cuerpo y una familia a la que tenemos que pertenecer, y si nos relacionamos debidamente, podremos distinguir entre el individualismo y la individualidad. De hecho, cuando digo familia y pertenencia, me estoy refiriendo a la iglesia de Dios en su conjunto y no a un grupo que se rotule a sí mismo como tal, porque no siempre necesariamente lo es.

El Reino de Dios está integrado por la justicia, la paz y el gozo. Estos son probablemente los artículos más escasos en el mundo de hoy. Dios los ha prometido a la humanidad con el entendimiento que detrás del concepto del Reino de Dios están los principios de vida y de conducta que conducen a la libertad y a la felicidad. La verdadera libertad radica en tener la madurez y la perspicacia que nos prohíbe hacer cualquier otra cosa que la voluntad de Dios, tal como alguna vez lo habremos leído en 1 Juan 3:9 o Romanos 6:16. En contraste, vemos en nuestra sociedad que no tiene verdadera libertad, sino un notorio y más que evidente aumento de angustia mental, ansiedad y depresión, todo en proporciones epidémicas. La razón es que se han ignorado, rechazado y suplantado los mandamientos de Dios. Y ni se te ocurra suponer que esto es legalismo. Esto es VIDA.

Él ha enviado pacientemente a sus mensajeros esperando que respondamos positivamente. Nos ha dado repetidas oportunidades para que nos arrepintamos y podamos ser rescatados de las consecuencias inevitables de nuestra conducta. Pero nuestra sociedad continúa en su rebelión. La pregunta que todos deben hacerse es si Dios requiere que obedezcamos o no. Si la respuesta es afirmativa, entonces la insistencia individualista de reclamar “su libertad” y su resistencia a la “esclavitud” que esa obediencia demanda, tienen que desaparecer. Sucederá si logra ver que la verdadera felicidad, la prosperidad y el éxito, están inextricablemente relacionados con la obediencia a la voluntad de Dios.

Tenemos que decidir este asunto tan esencial: la verdadera libertad viene con la obediencia a la ley de Dios y que esta afecta directamente el gozo y el fruto de nuestra vida cristiana. También afecta nuestra conducta ética y moral. Esto debería ser presentado ante un sitio que se encargue de pesar y medir lo correcto y emitir su fallo. Suponte que sales de pesca y de pronto “sientes” que atrapaste un enorme pez de por lo menos medio metro de largo, con un peso seguro de quince kilos, según tus cálculos. Sin embargo, eso que “sientes” se enfrenta de pronto a los encargados de pesar y medir tu pieza para pagarte lo correcto. Y resulta ser que esos funcionarios que a tu juicio parecerían ser demasiado legalistas, ya que ellos ni se conmueven ni se dejan influenciar por lo que tú sientes, determinan que tu pez sólo mide veinticinco centímetros y no llega a pesar dos kilos. ¿En base a qué datos supones te pagarán lo que hayas pescado?

Es verdad que parecía mucho más grande y se sentía mucho más pesado. Es más, tú querías que fuese mucho más grande y más pesado, pero la realidad de lo que acaba de determinar esta gente te produce decepción primero, y un principio de depresión posteriormente. Sin embargo, es precisamente a partir de allí que tengo una buena noticia para ti. Porque después de la depresión, vendrá una decisión tuya de aceptar la realidad. Y cuando lo hagas, aparecerá la justicia, la paz y el gozo. ¿Sabes por qué? Porque Dios habita en la verdad. El pecado siempre es una mentira mezclada con depravación humana.

La tensión emocional, la ansiedad y la culpa son una plaga, para los salvos y los que no lo son, porque hemos cuestionado la palabra de Dios. Como la serpiente en la tentación de Eva, hemos preguntado: ¿Conque Dios ha dicho? Para luego negar las consecuencias de nuestra desobediencia con un ¡No moriré! Ninguno de los siguientes criterios que se usan para juzgar pasará la prueba: Racionalidad: No veo ningún daño en ella. Emoción: Siento que es lo que debemos hacer. Estadísticas: Todos lo hacen. Egoísmo: Lo haré si yo quiero. Intuición: Presiento que está bien. Conciencia: Mi conciencia no me molesta. Inocencia: No sabía que era malo. Consecuencia: No le hace daño a nadie, sólo a mí. Motivación: Dios conoce mi corazón.

Sin embargo, lo malo no es malo porque nos entristezca, nos impida realizar nuestra voluntad, o nos niegue un placer personal. ¡Lo malo es malo porque Dios dice que es malo! Eso es, precisamente, lo que hace brillar con tanta claridad el mensaje de Jesús en este asunto de la ética; sabemos la verdad de Dios y su palabra y hemos alcanzado esa posición moral y ética: lo malo es malo porque Dios dice que es malo. Consecuentemente, no tenemos por qué engañarnos con la ética de la situación, ahogarnos en un mar de irrealidad subjetiva, o continuar en nuestra terquedad, preguntándonos por qué no estamos experimentando la justicia, el gozo y la paz.

En años recientes, hemos visto la intrusión en el cristianismo de un “creyenterismo fácil”, o lo que otros llamaron “El evangelio azucarado”. Uno de sus peligros es que hacía que las personas perdieran su motivación de llegar a ser maduras y santas.  “Dios sabe que somos pecadores” y “Dios nos ama como somos”, no es toda la verdad sino se le suma que Él no quiere dejarnos así. “Todo lo que tenemos que hacer es creer e instantáneamente lo tenemos todo.” Pero los frutos de este evangelio azucarado (Nuestra falta de influencia y pérdida de credibilidad como creyentes, y nuestra incapacidad de distinguir entre los “salvos” y los “no salvos”) debiera de hacernos buscar una comprensión clara de la palabra de Dios y de su estándar para una sociedad que se está destruyendo a sí misma mientras nosotros ingenuamente la observamos citándole versículos de la Biblia.

Una de las premisas del verdadero evangelio es que Dios quiere un pueblo distinguible ética y moralmente. Un pueblo que sepa y pueda vivir como Dios dijo que debíamos vivir sin que eso le cueste esfuerzo ni sacrificio. Eso traerá vidas porque ese es el único testimonio válido. Como en la mayoría de las cosas en nuestras vidas, tenemos que buscar el equilibrio elusivo entre los extremos. Por una parte está el “creyenterismo” fácil con su estándar demasiado bajo. Demanda tan poco que la persona que está no ve la necesidad de comprometerse con ello.

“Si se puede ser un cristiano y continuar haciendo lo mismo de siempre, ¿Para qué molestarse?” Por otra parte, los zelotes religiosos por lo general establecen estándares de conducta demasiado elevados. Las demandas humanas y el idealismo religioso siempre conducen al fariseísmo y finalmente a la desesperación. Nadie puede vivir continuamente con gozo en una situación rodeada de demandas “religiosas”. Pero Dios tiene su estándar, su control de peso y medida personificada en su Hijo. El estándar es la obediencia absoluta y la perfección espiritual y, aunque es imposible que el mortal lo alcance, Jesucristo lo ha logrado para nosotros.

Él nos imparte ahora esa suministración del Espíritu de Jesucristo, la seguridad de nuestra justicia en Él y la energía moral necesaria para no caer en la desesperación. Así, Dios en su infinita sabiduría, provee el estándar perfecto (Siendo conformados a la imagen de su Hijo), y los medios necesarios para alcanzar sus requisitos. Cuando Jesucristo dijo claramente: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”, estaba expresando la motivación del Nuevo Testamento que nos llama a nuestra moralidad personal y progreso espiritual, dentro del contexto de la obediencia por amor.

Nuestro nivel de aspiración está determinado por la medida de comprensión de lo que está en juego y por nuestra determinación de alcanzar esa aspiración. El saber y el hacer la voluntad de Dios dependen de nosotros. La obediencia comienza con la decisión interna de actuar y de conducirnos de cierta manera. El deseo de obedecer es un fruto de la regeneración, pero también es una evidencia de que Dios está obrando en nosotros para querer y hacer su beneplácito. Las escrituras deben ser siempre nuestro estándar de vida, de amor y de conducta personal, no sólo cuando “sentimos” el Espíritu, sino siempre, pues su significado claro nunca deja de requerir nuestra obediencia. Muy rara vez nuestra sociedad usa la palabra de Dios para resolver algún asunto. Para algunos tiene sólo una autoridad limitada, pues la colocan en igualdad con otras fuentes de autoridad, pero para la mayoría, su pronunciamiento significa el fin del asunto.

Para nuestro Señor, las Escrituras fueron siempre terminantes. Para él, debían ser reconocidas, comprendidas y obedecidas lo sintiera uno o no, y sin importar el costo de la inconveniencia personal. Jesús dijo que él había venido para hacer la voluntad de su Padre y cumplir con la ley y los profetas. Él era la Verdad y sabía que las Escrituras eran el poder de Dios y no podían ser quebrantadas. Para Jesús, la voluntad revelada de Dios estaba en las Escrituras y no en los impulsos subjetivos del hombre: “Yo creo”, “Yo siento”. Las Escrituras eran siempre su autoridad final y su norma de conducta. Reconoció públicamente su autoridad y nunca la sustituyó. En su vida privada y en su vida pública se entregó al estándar de vida y de conducta de Dios.

Aun sabiendo que sería el juez de todos los hombres, Jesús se limitó constantemente para ajustarse en conformidad con la ley de Dios. Cuando tuvo el conflicto mortal con Satanás, las palabras “escrito está” lo decidieron todo y evidentemente para el tentador también. Desafortunadamente, la mayoría no parece resolverlo tan fácilmente. El salmista del 73:2 estuvo muy cerca de “deslizarse” cuando observó que los impíos se enriquecían y los mundanos prosperaban. Se quejó porque sus intentos de caminar en santidad y de seguir la palabra de Dios como su norma de moralidad resultaron en más castigo para él y eso le parecía injusto. La mayoría de nosotros nos hemos visto bajo presiones similares. Igual que Habacuc, yo también me sorprendo por la degeneración humana y la conducta bestial que Dios permite con paciencia.

El salmista estaba perturbado por la aparente prosperidad de los malos: Dice en el verso 16: Cuando pensé para saber esto, fue duro trabajo para mí. Pero cuando entró en el santuario del Señor, viendo como Dios ve, su perspectiva cambió: entonces, dice en el verso 17: comprendí el fin de ellos. El énfasis en lo natural e inmediato parece obscurecer la visión de lo eterno. Sin embargo, nuestra perspectiva de la eternidad es un contexto necesario para lograr entender los asuntos morales. Tenemos que recordar que Dios, conforme lo que leemos en Hechos 17:31: ha establecido un día en el cual juzgará a todo el mundo en justicia por medio de un Hombre a quien ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres al resucitarle de entre los muertos. Este hombre es Jesucristo quien personifica la oficina de control.

La resurrección y el juicio son seguros. Daniel dice en 12:2 de su libro que: Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. El apóstol Pablo declara, en 2 Corintios 5:10 que Todos debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos en el cuerpo, de acuerdo a lo que haya hecho, ya sea bueno o malo. Este es un universo moral, a pesar de las apariencias presentes que sugieren lo contrario. Si aceptamos y nos regimos por ese especificador de principios que es el Hijo, en vez de ceder a las presiones de nuestra sociedad para transigir con sus principios, sabremos la diferencia entre lo bueno y lo malo y estaremos protegidos para no desviarnos de la voluntad de Dios.

Leer Más

Algo Más que Una Amistad

Cuando Dios habla, todo el mundo sabe que Dios habló. Hay pruebas más que evidentes con relación a eso. Sólo nos está faltando la perspicacia para acceder a la voz genuina de Dios por encima de nuestras voces íntimas y emocionales, sentimentales o sencillamente carnales. Tenemos que aprender a oír a Dios hasta en los comerciales de la televisión, en los clics de las redes sociales y en las nebulosas de las confusiones de los últimos tiempos.

Los sacerdotes venían entrando y saliendo de los templos desde hacía años y años. Ritos – paso uno, paso dos, paso tres. De pronto llega uno y le dice: Basta, no se hace más así. – ¿Cómo que no se hace más así, si así me lo enseñó mi papá porque a él se lo enseñó mi abuelito? –  Lo siento por tu papi y tu abu, pero ahora ya no se hace más esto. –  ¿Es que no hay más orden de culto? –  No, el culto quedó en aquella rutina antigua pre-pandemia. Eso tan fuerte que nos pasó y nos está pasando, nos enseñó algunas cosas. Una, que culto es conforme a lo que diga el Espíritu Santo. – Bueno, pero el Espíritu Santo lo venía ordenando así.

No, no era el Espíritu Santo, éramos nosotros los que creíamos que era el Espíritu Santo. Él andaba en otra cosa, Él andaba preparando esto. –  Ajá, ¿Y el altar?  – No hay más altar. –  ¿Cómo que no hay más altar? Sin altar no hay iglesia. – No hay más altar, porque el altar, ahora, es el corazón del hombre. – ¡Pero no puede ser, yo vivo de eso! – Lo siento mucho, estás en el porcentaje negativo de la pandemia, un hombre más de los tantos que quedaron desempleados… – ¿Pero y qué hará entonces toda esa gente que se gozaba y era bendecida pasando al altar y permitiendo que yo orara por ellos? – Ahora tendrá que buscar a Dios directamente, está cerrado el auto-service… – ¡Pero es que eso me perjudica! ¿No te da compasión? – ¡No! Porque yo no iba a la iglesia, como le decíamos a asistir a un templo, para que tu vivas, yo iba a adorar a Dios…Si tu vives de eso, es un proceso personal entre Dios y tu, No tiene nada que ver conmigo.

¿Te suena muy duro o cruel esto que termino de dramatizarte? Lo lamento profundamente porque incluye a mucha gente muy buena, muy noble y muy sincera, aunque tristemente en muchos casos, sinceramente equivocada. Eso se llama Engaño. Eso se llama Sutiliza. Ambas cosas se unifican en reino de las Tinieblas. Este es un tiempo de reforma como nunca antes ha sucedido en el pueblo de Dios. Es muy cierto y genuino que el evangelio da pistas en la escritura de haber pasado por varias reformas, pero yo puedo garantizarte casi con precisión profética que, como esta, no hubo ninguna. Podrás comprobarlo.

Lo cierto es que en el tiempo de reforma, se van a efectivizar distintos tipos de alianzas, compromisos altos y relaciones caracterizadas por la integridad en todas las áreas. Es decir que solamente los que sean capaces de implementar estas cosas podrán unirse, el resto no. No podemos meter a todo lo que dice ser lo que dice ser, dentro de la misma olla. ¡Ah, no, hermano! ¡Es que Dios no hace acepción de personas! ¡Todos podemos participar! – Perdóname, fíjate que no. Porque lo que le da razón de ser a una red de alianzas, es que tenga un epicentro claro, un objetivo común claro y compartido y una misión de conjunto, no de individualismos aislados. Si yo constituyo una alianza y me autoproclamo su líder, ya está; yo también caí en el mismo engaño y, por bueno y noble que parezca desde afuera, por dentro estaré haciendo más de lo mismo.

Lo que sucede es que es mucha la gente que hoy, pese a las restricciones que padecemos, igualmente se quieren reunir, y le llaman a eso establecer redes. Pero no lo son, porque esta gente se quiere reunir alrededor de algo abstracto, intangible, teórico, que le llaman Cristo. Suena muy bonito y religioso, pero es falso y no funciona. Tú eres de Cristo, nadie te dice qué debes o no debes hacer, así es como funciona. Eso, si eres de Cristo, porque de otro modo estás en Adán y tienes un grave problema. Aquí en la tierra y también en los cielos. Estar un montón de gente en un mismo lugar tras algo abstracto, no es unidad, es montón. Porque parece unidad mientras están todos reunidos allí, pero cuando se van, cada uno tiene su visión distinta y no logran nada porque no tienen un objetivo común. Eso no es unidad.

Lo que parece ser unidad, en realidad es reunirse detrás de una actividad específica, que aparenta ser parte de un mover de Dios, pero que en la suma no alcanza para terminar la obra de la iglesia. Después están los que asisten y promueven mil congresos y jamás terminan nada. Podemos orar, predicar y cantar hasta que se nos caigan las mandíbulas y todas las muelas y jamás llegar a Cristo. Cristo no viene porque tú le cantes, Cristo viene porque tú le crees y le obedeces, aunque cuando cantes desafines hasta producir dolor de estómago. Aprende. Entiende bien, hay que adorar a Dios, no salgas a decir que el hermano dijo que no. Sólo quiero que entiendas que adorar a Dios, que está muy bien, no garantiza terminar la obra. Alguien dijo que un concierto de música cristiana, es un regalo que yo le doy a mi hijo porque hizo la tarea, pero no es la tarea. La tarea es adelantar el propósito. Y al propósito no se lo adelanta cantando.

Pero cuando todo el mundo deja la vida en actividades, es porque no tienen una visión definida en el epicentro. Es que todo por fuera se ve igual, porque todo está cubierto de cedro. ¡Cuánto daría para que me entiendan lo que estoy diciendo! Hago mi pacto con mis escogidos. Cuando Pablo vino a la tierra de Éfeso, hubo una joven que tenía un espíritu de adivinación, ¿Recuerdas? Decía: “¡Estos son los hijos del Dios Altísimo que vienen con los decretos de Dios! Cierto. Absolutamente. ¡Buen mensaje! Correcto. Vamos a tener una reunión con ella, está en la misma línea que nosotros. En la misma red profética, apostólica o como se te ocurra denominarla. Fíjate: lo que garantiza que estén en un mismo sentir o en un mismo espíritu, no es lo que están diciendo. Porque ella sabía que Pablo traía la verdad. Ella tenía toda la fluencia y la influencia de una ciudad, todo el mundo la conocía. Pero Pablo fue tajante y le dio a entender que el Reino de Dios no puede estar fundado sobre un epicentro satánico. No todo lo que brilla es oro…ni todo lo negro es petróleo, decía un enorme hombre de Dios que conocí y que ya no está, pero que sigue siendo mi máximo punto de referencia.

Ella sabía que si Pablo se plantaba ella se tenía que ir, pero si lograba engañarlo y la dejaban unirse al grupo, se les iba a quedar con el poder y el comando. Así funciona la falsa doctrina. ¿Por qué digo que ella se quedaría con todo el poder? Repito: porque ella era conocida allí, mientras que Pablo había llegado por primera vez. ¿En quien se depositaría la mayor dosis de confianza por parte de la población? En el que más se conoce, que no siempre es el mejor, pero sabes su nombre. ¿O no sucedió así cuando el pueblo que tanto había recibido de Jesús, decidió elegir a Barrabás para  salvarlo? Pero Pablo estaba contristado por lo que ella estaba diciendo, había discernido claramente un espíritu de adivinación. No tuvo en cuenta ninguno de esos halagos por los que más de un ministro cualquiera hubiera dado la vida y algo más con tal de recibirlos. Aprende esto: lo que es de Dios, no te llega alabando al hombre.

Dejame decirte algo que por ahí te choca por lo brusco, pero que es una verdad tan notoria que no se puede disimular con nada. El estado final de la iglesia es un varón, no una hembra. No estamos construyendo una novia, sino un varón perfecto. ¡Pero es que serán las bodas del Cordero! Sí, pero pidamos revelación para interpretar eso como corresponde. Porque lo que Jesùs viene a buscar es un varón perfecto, no una novia. O sea: el género final de la iglesia es un varón gubernamental, no uno emocional y femenino. No va a ser una iglesia lacrimógena en el altar, llorando. Va a ser una iglesia gubernamental, en la tierra, reinando. Cinco ministerios puestos hasta que la iglesia  llegue a la estatura del varón perfecto. El original es en plural, varón multimiembro. Y es más que obvio que esto no es ni por las tapas discriminación de género humano, Dios no hace acepción de personas. Esto es definición espiritual y divina. Lo asumes y lo crees o lo dejas ir y te lo pierdes.

Es decir que el género, la cultura de la iglesia deberá ser varonil. Es decir: cambiar del amor emocional phileo, al amor paterno ágape. Lo primero es sentimientos, lo segundo es carácter. Del cariño del ay bendito, a la disciplina y la corrección. Se fue la voz del Espíritu Santo, y llegó la voz del Padre. La voz apostólica es la voz del Padre, no la voz amorosa de la paloma en el hombro de Cristo. ¿Una iglesia sin emociones, entonces, es lo que viene? No. Sin emociones no, porque Dios nos hizo con emociones. Pero no para vivir de las emociones, sino para que sean controladas por principios. Y no que los principios resulten opacados por las emociones. Viviendo con emociones, pero no por ellas. La iglesia hasta hoy le ha dado mucha prioridad a las emociones. ¿Ejemplo claro? Observa. La palabra “siento”, ha reemplazado a la palabra “creo”. Y sentir viene de sentimiento, y sentimiento es Alma. Mientras que creer viene de Fe, y Fe es don de Dios. ¿Fui claro?

Operar por principios es estar haciendo lo correcto y lo que se debe, no lo que se siente. De pronto Dios viene a un culto y como en ese culto las emociones están a full y todo el mundo anda cantando, saltando, llorando y hablando en lenguas, al final de la noche Dios se tiene retornar a su Trono sin poder decirle a nadie a qué vino. Míralo así. Un niño de cinco años está jugando en su casa y de pronto llega el papá de su trabajo. ¿Qué hace? Corre y se cuelga del cuello de su padre y le empieza a contar todo lo que hizo. El padre, que llega cansado, con toda su paciencia se sienta en su sillón y lo escucha. Es su hijo, niño, y le demanda toda su atención. Pasa el tiempo y ese niño crece y de pronto cumple veinte años. Llega su padre a casa de su trabajo. ¿Qué hace? Mueve su mano en señal de saludo y luego le comenta algunas novedades de su estudio o de su trabajo. Hablan un momento de sus respectivas novedades, de padre a hijo, pero también de hombre a hombre. Cuando era niño, se comportaba como niño. Ahora es hombre, se comporta como hombre. La iglesia, no. Lo cierto es que la iglesia del siglo veintiuno y post pandemia, nos demanda un estilo de vida puro, íntegro, varonil en esencia, no en género humano. Una expresión varonil expresada por hombres y mujeres por igual.

(Malaquías 4: 1) = Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.(2) Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada. (3) Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos.

¿Quién es el que va a traer la separación? Los que tienen la mentalidad de piedra de tropiezo. O sea: se levanta lo que es correcto, y lo que es incorrecto ya no se mide, ya no se da, se entiende y se va separando. Recuerda siempre que el justo no va a brillar o resplandecer en el Reino de su Padre, hasta que la cizaña sea removida. Lamentablemente hay cizaña, Dios nos dijo que la dejáramos allí porque teníamos que crecer juntos. Y ni se te ocurra ir a arrancarla antes de tiempo, será peor, arrancarás trigo bueno e inocente. Escucha esto que es clave: lo falso es tan parecido a lo cierto, que sin una reforma con el Espíritu Santo verdaderamente siendo guía a toda verdad, no podemos discernirlo. Mientras sigamos dejándonos llevar por la hermenéutica teológica y nuestras sabidurías personales, todo lo que brilla es oro.

¿Por qué sucede esto? Porque estamos edificados todos bajo un concepto que nos hace a todos de un mismo tamaño. Que es un excelente método para entrar, pero directamente contraproducente para llegar al final. Porque para entrar, entras como vienes, pero si no cambias en el camino, en el final te quedas. Ojo con esto: la entrada es gratis, la llegada no lo es. El ticket, el boleto de entrada a la carrera, Cristo te la paga, pero para ver la llegada y recorrer los boxes y saludar los competidores, hay que pagar un precio. Y eso es lo que nunca hemos querido predicar. Porque decimos que la salvación es gratis. ¿Quién dijo? Fuimos comprados por un precio. Nada es gratis. Porque si no te costó nada a ti, recuerda que sí le costó todo a otro, pero gratis no fue ni es. Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Y es con todo esto en mente que podemos encarar los fundamentales principios básicos para derrotar a Babilonia. Recuerda que cuando digo Babilonia, no me estoy refiriendo a una ciudad. La ciudad, en todo caso, nos da las pautas de como opera ese espíritu llamado Babilonia, pero lo que eso realmente es, es un concepto. Y ten en cuenta que no se está hablando de ninguna iglesia en especial sino de una mentalidad. Por lo tanto, cuando hablamos de reforma, de lo que estamos hablando es de reformar nuestras mentes. Esto que nos permite la pandemia es labrar la iglesia del siglo veintiuno, y con estos elementos, intentar comprobar que es lo que estás haciendo en este tiempo y hasta qué punto eso es iglesia victoriosa o grupúsculo religioso.

Cuando la Biblia habla de Babilonia, habla de una ciudad, pero no es eso lo que estamos enseñando ni tratando de derrotar. La ciudad trae elementos, características y pormenores que están escrito, -allí lo dice- para nuestro beneficio. Así es que lo mejor es ubicarnos en tiempo y espacio y ver con claridad de qué estamos hablando y de qué vamos a hablar en lo sucesivo.

(2 Corintios 10: 3-6) = Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Este es el ámbito de nuestra guerra espiritual, estamos derribando argumentos y pensamientos que Babilonia ha edificado en nuestros conceptos de Dios. Y la guerra, en la reforma, es remover a Babilonia de nuestros conceptos. Repito porque es importante y no quiero que te confundas y confundas a otros saliendo a decir después de escucharme que yo lo escuché a Néstor que dijo: estamos tratando de desarraigar a Babilonia de nuestros conceptos respecto a la iglesia. El ámbito de nuestra guerra espiritual son los argumentos y pensamientos establecidos como fortalezas en nuestras mentes. Ahora; que eso se parezca a algo o a alguien que conocemos, sólo Dios lo sabe, sólo Dios lo juzga, sólo Dios sentencia y ejecuta. Lamentablemente, Babilonia describe a mucha gente. Empezando por nosotros.

Que una nueva iglesia emerja de la tierra, sólo se puede establecer como concepto, si Babilonia se está destruyendo. Estoy queriendo decirte que no podemos edificar una iglesia nueva sin destruir la vieja. El principio de Hebreos 10 es que hay que remover lo primero para establecer lo último. En Hebreos 9 dice que lo segundo no puede establecerse si antes lo primero no es removido. No podemos edificar una iglesia correcta sobre fundamentos falsos. Hay que demoler. Y el problema está en que la gente quiere que venga lo nuevo después de todo este asunto de la pandemia, pero no se atreve por lástima o no sé qué a demoler nada. Y es importante, porque la iglesia es gente, son personas, no materiales de construcción.

Y hay algo que está anexo y que no le gusta a nadie que alguien lo diga. Pero como yo soy uno de los que no tienen ningún compromiso con nadie, lo diré tal cual es: cada vez que Dios empieza un mover nuevo, el sacerdocio se cambia, o sea que los líderes que nos trajeron hasta aquí, aquí mismo se quedarán y darán paso a otra gente que Dios levante. Y si tengo que incluirme en esto, me incluyo, de hecho.  Pero hombres o mujeres que Dios levante, no que se auto levanten o sean levantados por amigos. Los viejos no transicionan. No es cierto en la Biblia, así que tampoco será cierto hoy. Y otra cosa que es muy cierta, es que todos los David aparecen debajo de las narices de los Saúl… Samuel aparece debajo de la nariz de Elí. ¿Dónde vamos a buscar a un hombre nuevo, sino debajo de uno viejo que no lo dejaba crecer? ¿Te estás dando cuenta ahora de donde has salido, estás saliendo o no te atreves a salir?

Es una constante de Dios, esa. Saca a alguien de un lugar, lo entrena y después lo envía, lo manda. Sacó a Abraham de Ur de los caldeos, lo entrenó y lo envió. Sacó a Moisés de Egipto, lo mandó fuera para entrenarlo y luego lo trajo para libertar a los cautivos de su pueblo. Sacó a Samuel de las barbas de Elí, lo entrenó y lo metió. Sacó a Juan el Bautista, lo entrenó remojando gente y luego lo mete como precursor del que venía detrás de él. Sacó a Jesús de una familia convencional, lo entrenó y lo mandó al desierto a ganar poder. Porque a Jesús no lo llevó ningún ángel caído al desierto, dice la palabra que fue el Espíritu Santo el que lo llevó allí. Entrenamiento. Estoy seguro que contigo debe estar haciendo lo mismo. En el año 2000 me sacó de la última congregación en la que estaba. Dos años me estuvo entrenando, sólo yo sé cuánto, como y donde, y en 2002 arrancamos con Tiempo de Victoria que hoy es lo que tú sabes y entiendes que es, mucho más allá y por encima de mí mismo. Porque así es como debe operar y funcionar todo esto, de un modo en donde seas tú el que sabe de todo esto mucho más que yo mismo que soy el que supuestamente está al frente.

¿Por qué hace eso? Porque dentro del sistema no puede utilizar a nadie, ya que es precisamente el sistema vigente el que debemos reformar. Y no podrá hacerlo alguien que es cautivo de ese sistema. De ser así, Jonatán hubiera salido tan bueno como David. Tenía las mismas agallas, peleó contra los mismos filisteos, era tan atrevido como David, tenían el mismo corazón, estaban en alianza, tenían la misma edad y la misma fuerza. Sin embargo, Jonatán era hijo del rey y tenía derecho al trono, pero David no. Era más fácil para Dios establecer a Jonatán como rey que a David. Pero se hizo toda una trama y toda una persecución de diecisiete años, porque Jonatán hubiera heredado el reino, y eso era precisamente lo que David venía a cambiar. Con lo cual, él no iba a ser ni el primero ni el segundo, tampoco.

O sea que su amistad no le garantizaba posición, hay que entender eso, también. Todavía queda gente que porque es tu amigo piensa que ya está militando contigo, pero no. Puedes ser muy amigo de alguien y todo bien, pero jamás estarás en un mismo sentir y no podrás hacer alianza con él. La gente confunde con mucha facilidad amistad con alianza. Una alianza es superior a una amistad. Amistad es jugar al golf y comer juntos, y se ve muchísimo en las más altas esferas a esto, pero alianza puede ser que sin verte durante un año, yo vaya y haga algo que te beneficia. Alianza no tiene distancia. Alianza es algo más profundo que una amistad. Y lo que mueve al Reino de Dios desde la opacidad ritual a la manifestación más clara, es la alianza, no la amistad. La amistad en todo caso mueve al mundo secular. Y su producto, su resultado, lo estás viendo por la televisión todos los días, si es que aceptas pasar momentos frustrantes y deprimentes mirándola.

Leer Más

El Enorme Valor de la Firmeza

(Gálatas 5: 1) = Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Creo que cualquiera de nosotros podemos saber que, cualquier hombre o mujer auto denominado como cristiano, cuando hay una liberación, lo primero que piensa e incluso lo dice, es por qué puede sucederle algo tan feo como es vomitar cosas extrañas, reptar por el piso como una serpiente o desprender baba de colores raros, una persona que después de todo estaba asistiendo a una iglesia.

Lo que ocurre, es que cuando nosotros confesamos a Jesús como nuestro Salvador y tomamos la decisión de convertirlo en Señor de nuestras vidas, lo que estamos haciendo no es simplemente una oración, una especie de abracadabra moderno que nos deja afuera de todo problema. Si esa oración es genuina, lo que hace es sacarnos de una condición de vida y hacernos entrar en otra.

Muchos de nosotros, cuando venimos al Señor, sea cual sea el motivo o la razón que nos trajo, venimos con el deseo de que al hacer esa oración, todas nuestras cosas cambien, todos nuestros problemas se arreglen y se solucionen, que todas las preguntas que teníamos tengan allí mismo una respuesta. Sin embargo, en muchas ocasiones, después de un determinado tiempo, una gran mayoría vuelve a la misma condición que tenía antes. Sólo con la diferencia de que ahora lee una Biblia ya asiste a una iglesia todos los domingos.

Las distintas congregaciones, aún las más maduras y bien encaminadas, han luchado mucho con los espíritus de ruina y de miseria, porque a su gente les ha costado aprender que cuando Dios nos da algo, nuestro comportamiento no puede ser igual al que teníamos en nuestra etapa mundana, que guardábamos celosamente lo que nos llegaba porque no sabíamos si al día siguiente tendríamos siquiera para comer. O sea que vivíamos una vida sin fe.

Allí es donde empieza la verdadera batalla de aquellos que desean que esa gente madure, crezca en el Señor y sea capaz de oponerse a las peores estrategias del enemigo. ¿Cómo lograr que esa gente entienda que dar sin pedir nada, es una enorme bendición que desata poder del cielo que se convierte en cuidado y protección para que puedas estar al día con todas tus necesidades. ¿Alguien puede suponer que a Dios le resulta agradable que no puedas pagar la renta a fin de mes, o que no haya pan en tu mesa, o que tus niños lloren de hambre o de frío?

Bueno, a los que alguna vez debieron meterse en esta pelea, presumo que ya el Señor les envió a su Espíritu Santo a advertirle que eso que su gente estaba viviendo, es un espíritu, no una conducta emocional. Y cuando decimos espíritus, literalmente estamos hablando de demonios, un adjetivo que todavía hoy despierta miedo y burla por igual, no sólo en el mundo incrédulo, sino también en la iglesia.

¿Sabes qué? Si tú recurres al griego, descubrirás que la palabra que da origen a la traducción de Demonio, significa algo así como “Distribuidor de fortuna”. Ese sería el demonio que llega a tu vida y te roba el dinero o las posesión es que Dios te ha dado y las retiene. Por eso dice Dios que Él quitará el dinero a los impíos y lo colocará en las manos de los justos, que precisamente son sus hijos, porque justo significa obediente.

Y es precisamente en obediencia, que quiero hablar de un espíritu muy singular que no tengo dudas, tiene que haber perturbado sino algo más fuerte, la vida de algunos o muchos de ustedes. Su nombre es Amalec. Seguramente habrás oído enseñanzas respecto a él. Su particularidad más notoria, es que se trata de un espíritu que no mata. Lo que sí hace, es robar el propósito de Dios en tu vida. Los hijos de Dios comienzan a cumplir el propósito de Dios para sus vidas, el día que reconocen a Jesucristo como Salvador y Señor de sus vidas.

Porque allí miran hacia atrás y se dan cuenta que esa vida que vivieron no les sirvió de mucho, y deciden con total convicción tomar el camino que Dios tenga para ellos, cualquiera sea y les cueste lo que les cueste. Ahí es donde comienza a cumplirse en sus vidas el propósito divino. Hemos sido creados, todos, con un propósito divino. Aunque te cueste creerlo por tu baja autoestima, tú fuiste creado para cumplir un alto propósito divino. Lo único que pudo torcer durante muchos años ese propósito, fue el pecado.

Cuando Dios te creó, dentro de ti ya venía el don, ya venía el talento, ya venía el llamado y ya venía todo eso que Él quería hacer contigo. Ahí es entonces, donde el enemigo de nuestras almas coloca ese espíritu familiar que viene instalándose en tu familia de generación en generación. Y se queda ahí, parado, esperando que tú vengas a la vida, para empezar a perseguirte y robarte tu propósito, ese mismo que Dios puso dentro de ti.

Ese propósito que ya está  dentro de tu espíritu humano. No es que tú lo vas a tener cuando llegaste a una iglesia, no. Ya eso estaba adentro. Él le dice a Jeremías: Antes que nacieses, te conocí. Antes que nacieses, te santifiqué. Te di por profeta a las naciones. O sea: ya tenía un llamado. Eso quiere decir que desde que lo estaban gestando y luego formando en el vientre de su madre, él ya era un profeta.

O sea que cuando nosotros venimos al Señor, Dios nos pide algo; mantente firme. Y esa es la clave. La clave del creyente es mantenerse firme, le venga lo que le venga en contra. Golpeado, sacudido, desparramado, pero firme allí donde Cristo te plantó. Si tú lo haces, tú vas rumbo a la victoria. Fíjate: uno de los ingredientes de la unción, es el olivo. Y no te asombres, pero el aceite de oliva es tipología de firmeza.

Sucede algo que alguien lo expresó con mucha claridad, dijo: en los diciembres del mundo, cuando llega la Navidad, hay mucha gente que se baja de la cruz y se sube a una botella. ¡Pero es que estoy celebrando el nacimiento del Señor! Te dicen. Y eso es legal, es cierto, es legítimo. Obvio, pero en muchos lugares del planeta, por decisión política, la prostitución también es legal y por lo tanto nadie mete presas a las prostitutas, es un trabajo legal. ¿Y tú, una hija de Dios, porque es legal en tu país, habrás de ejercer la prostitución? Por primera vez te lo diré: carne. Amalec.

Hay una ley en todo el universo que está por encima de todas las leyes que el hombre emita y legalice en la tierra. Si tú eres parte del Creador de esa ley del universo, ninguna ley humana te moverá. Lo que pasa, es que es mucha la gente que pone en riesgo su eternidad por un minuto de placer en su carne. Esa carnalidad prepotente y demandante, es la que está motivada e influida por ese feo espíritu.

En lo histórico, Amalec era el nieto de Esaú. La tercera generación de Esaú. Esaú fue el que perdió su primogenitura al venderla por un plato de lentejas. Y eso también fue carne. En un minuto sucedió todo. Esaú llegó cansado y se encontró con Jacob, que era bastante astuto. Más adelante, cuando Esaú se da cuenta lo que perdió, le da rabia y se enoja contra Jacob y aúlla que Jacob le robó la primogenitura. Pero lo cierto es que Jacob sólo fue el vehículo por el cual él mismo decidió resignarla.

Escucha: Jacob no se la robó, sólo hizo un buen negocio. Una cosa es que alguien te robe algo como sucede con los robos callejeros en mi ciudad. Vas caminando, se detiene una moto a tu lado, se baja un muchacho y te roba en dos minutos todo lo que tienes, eso es robar. Pero aquí no hubo robo. Esaú llegó con hambre y Jacob, muy vivo, le ofreció cambiarle un plato de sopa de lentejas por su primogenitura. Y Esaú con tal de darle satisfacción a su estómago, accedió. No es ninguna novedad. Sucede a cada momento en el mundo secular y también en una parte de lo que llamamos iglesia. Y no solamente por un plato de lentejas…

Y dicen que este hombre, Esaú, se llena de rencor, y ese rencor pasa de generación en generación, y llega hasta la tercera generación, que es justamente Amalec. Y bajo ese prisma, Amalec empieza a perseguir a los hijos de Dios. Fue Amalec el que les contaminó la mente a los israelitas cuando llegaron a ver la tierra prometida. Fue Amalec el que les dijo que no, que de ninguna manera ellos iban a poder con esta guerra. Miren los otros que son todos grandotes y ustedes debiluchos, no podrán contra ellos.

Y ellos le creyeron. ¿Por qué? Porque Amalec ataca la mente. Por eso a los hijos de Dios nos cuesta. Porque mientras no destruyamos la fuerza de nuestra carne y caigamos en debilidad, allí quedaremos a expensas de ese espíritu. Amalec solo ataca a los que están débiles. Por eso ataca a los que recién entran en el Camino, pero también a los que ya estaban desde hace tiempo y por algún motivo están cansados y un poco decepcionados o frustrados. No creo que necesites que amplíe esto último, debes haberlo visto alguna vez cerca de ti…espero que no en ti mismo o ti misma.

Cuenta la historia, en 1 Samuel que David se fue a la guerra, y que cuando regresó, él se había llevado a las mujeres, a los jóvenes y a los niños. ¿Sabes por qué? Porque proféticamente estamos hablando de los que recién están comenzando, de los que se cansaron en el camino y de los faltos de experiencia. Y viene el enemigo y los agarra. Porque hay algo: nosotros hablamos mucho de niveles, pero lo que tenemos que buscar en la Biblia, es madurez espiritual.

A ti no te va a salvar ningún nivel, a ti te va a salvar tu madurez. La madurez te va a mantener recto y firme y ahí es donde empiezas a entender los planes de Dios para tu vida. Cuando todos nosotros entendamos eso y podamos entender que esto es más que una experiencia espiritual, que tiene que ser realmente nuestro estilo de vida, allí es donde todo esto va a cambiar. Y allí vas a entender que tienes un propósito de poder, de autoridad, de servicio, de fe, de victoria.

El espíritu de Amalec te rodea y, si puede, te detiene. Es carne, es pura carne. Vas a encontrar a mucha gente que te llena de excusas más que tontas del por qué anda fuera del Camino. Escucha. te hirieron, te lastimaron, pero no es eso lo principal, lo esencial es tu carne. ¡Es tu carne la que te saca del Camino, no el legalismo o los pastores! Eso apenas te puede sacar de un templo. Es tu carne, tu falta de intimidad con Dios, tu falta de firmeza la que te sacó del evangelio genuino.

Hay gente que es liberada de sus demonios en una gran campaña y, dos meses después, en otra campaña, ahí están otra vez, pasando al frente para ser liberados, pero esta vez tienen ocho demonios más que en la anterior. ¿Recuerdas por qué sucede esto? Porque cuando sacas al espíritu inmundo y no aceptas ser liberado, le das permiso a otros siete espíritus peores para que ingresen a tu vida. Y ahí estás…con ocho, contando el que ya tenías.

Y fíjate que el número ocho, proféticamente representa abundancia. Entonces, lo que quiere decir Dios cuando dice que se le vienen siete más, lo que está queriendo decir en Su Palabra, es que esa casa se llena de demonios. ¿Sabes por qué mucha gente no es prosperada como quisiera? Por la falta de firmeza. Las relaciones. Fíjate que cuando Gedeón está peleando, dice que se juntan Madián,  Amalec, y los hijos de oriente. Extranjeros, carne y robadores de fortunas.

Cuidado: Dios te provee. Tú te comportas como debes comportarte con las bendiciones de Dios y Él te provee. Pero como tú andas en la carne, lo que hace ese demonio es, ni bien recibes la bendición, empiezan a pasarte cosas raras. Se te daña el lavarropas, la lavadora, se te daña el auto, el carro y diez cosas más. Cuidado: Dios si te bendijo y te dio como para que te sobrara, pero como hay un derecho legal para el infierno por causa de tu carnalidad, toda la bendición que te llegó, se te esfuma en esos gastos “imprevistos.”

Lo que sucede es que todavía tenemos una enorme proporción de cultura y mentalidad griega en la iglesia del Señor. Entonces la lógica prevalece contra la fe, y es muy poca la gente que puede entender y aceptar que es dando mucho como recibes mucho. La mayoría sigue los rudimentos del mundo, que es el tener todo lo que se pueda tratando de no dar nada, sino venderlo todo y ganar algo cada vez que lo haces.

Esa misma gente tampoco entiende lo que Juan el Bautista dijo que debía hacer y luego no hizo, y que fue lo que le costó su cabeza: menguar para crecer. La gente no puede entender porque no le entra en esa cultura racionalista, que es negándonos a nosotros mismos como llegamos a ser victoriosos en Dios. Cuando tú entiendes eso y te das cuenta que no llegas al evangelio para andar dando problemas a los demás, sino a bendecir con lo que tienes y eres, permitiendo que Dios use tu vida.

Cuando tú entiendas que tus celos y tus peleas, lo único que hacen es llamar a todos esos demonios que van a detener tu caminar. Cuando tú entiendas que esa pelea que se forma en el hogar antes de salir para alguna reunión espiritual está incentivada por la sutileza mental de ese demonio que se solaza en la carne. Recién cuando tú logras entender todo eso, es cuando puedes empezar a pensar en ser un hombre o una mujer victoriosos.

¿La salvación se pierde o no se pierde? ¿Si no tienes don de lenguas, no tienes el Espíritu Santo? ¿El milenio es antes o después? ¿Los ángeles tienen espalda o no? Tonterías. Cientos de tonterías como estas han acaparado la atención, la dedicación y hasta la fiereza combativa de miles y miles de cristianos hasta hoy. Mientras tanto, allá afuera, Satanás y sus demonios se llevan gente a montones al infierno. Y es gente a la que nunca nadie le habló de Cristo. ¡Y esa era nuestra tarea, no pelearnos entre nosotros! Eso tiene un nombre: Amalec, la carne.

Tienes que mantenerte firme, porque a eso no lo hace el Espíritu Santo, esa es una decisión que tú tomas. No sirve que alguien con chapa te imponga la mano. Tampoco lo hace una oración. Sólo eres tú misma o tú mismo cuando decides mantenerte firme. Es cuando comienzas a pensar que de allí donde estás, nadie te saca, nadie te tumba. Es mucha la gente que ha decido no servir a Dios para no meterse en problemas. ¡Eso también es carne!

Tu carne te hace pensar que si sigues a Cristo, vas a llorar mucho. Puede ser, no lo discuto, a mí me ha pasado, pero… ¿No has llorado nunca por un desengaño amoroso o una traición a tus sentimientos? ¿No has llorado viendo una novela o una película emotiva, o escuchando una canción que te trajo recuerdos? ¿No has llorado incluso porque perdió tu equipo favorito con el rival al que más odio le tienes? Y si has podido llorar por todas esas tonterías, ¿Por qué vas a resistirte a llorar, si así te tocara, por servir al Rey de reyes y Señor de señores? El que dio su vida por ti en la cruz del calvario?

Hazme un favor si no quieres seguir siendo víctima de ese demonio que se engolosina con tu carne pura. Entabla una verdadera relación con Dios. Una relación como tiene que ser. Con amor, con pasión, con ganas de todo, con fuerza y vigor para destruir todo lo que se te oponga, y no esa cosa tibia y sin gusto a nada que ha sido la que has tenido hasta hoy, ¿Quieres? No te enojes, Dios me mandó justo a mí, hoy, para que te lo diga. Y como soy lo suficientemente bocón como para no saber callarme, ahí está, ya te lo dije. ¡Ten intimidad con el Padre! Eso es conocerlo.

La misma carnalidad trae el temor. ¿Será que podré hacer eso? ¿Será que me saldrá bien? Porque ese es un espíritu que trabaja así, en la mente. Él no te va a matar, pero dice la Biblia que te hace caminar en sus caminos. Él no mató ni a los niños ni a las mujeres que atacó donde estaba David. Pero ellos caminaron por sus caminos. Y de tanto caminar por la misma zona, entras en una rutina espiritual. Y ahí es donde empiezas a menguar, a menguar y a menguar.

La única manera de matar al demonio que financia la carnalidad, es enamorándote de Dios. No basta con creer en Él, no basta con adorarlo o servirlo, tienes que amarlo. Escucha: si tú no te las arreglas para matar a Amalec, Amalec te va a matar a ti. A Saúl le dijeron: ¡Ve y acaba con Amalec! Los niños, las ovejas, ¡No dejen nada! Se tentó Saúl con las vacas y las ovejas gordas y se las llevó para sacrificarlas. Saúl quería quedar bien con Dios a los ojos de la gente. Igual que muchos de nosotros, ministros de Dios, que elegimos servirlo para en realidad lucirnos. No temas si no eres de esos, Dios lo sabe.

Sigue siendo la carne, lo sabes, pero aquí en los caminos del Señor, algunos de esos privilegios de lucimientos y esplendores, tienen un precio. Nadie en el Reino puede subir directo de la nada al todo. El Reino es un proceso que va de proceso en proceso, de cambio en cambio y de crecimiento en crecimiento. Eso es, de alguna manera, estar caminando de gloria en gloria. Eso, hasta que Él te lleve exactamente hasta el lugar en donde Él quiere que estés.

Lo que tú no puedes, y ninguno de nosotros podemos, es agarrar a la iglesia por el lugar que se te ocurra, para lucirte a ti mismo. Porque la iglesia está plantada para mostrar a alguien poderoso, a alguien maravilloso que se llama Jesús de Nazaret, que fue quien pagó el precio perfecto, total y sobreabundante.  Los privilegios no son para eso. Los privilegios no son para pelearte con otro a ver quién tiene más fuerza. No son para ver quién es más importante que el otro. Son para servir más y mejor al Reino.

Todo lo que eres hoy sobre esta tierra, así seas muy importante, no es porque te afanes, no es porque ores mucho o ayunes, es por su misericordia. Cuando tú entiendes todas estas cosas, tú estás madurando y ahí recién empiezas a ser útil. Antes eras una carga inflada en su carne. Mira lo que le pasó a Saúl por causa de su carne. Se infatuó, se infló y terminó suicidándose.

¿Quieres que la iglesia sane y crezca? Mata a Amalec, la carnalidad en forma de demonio. ¿Quieres vencer todos los obstáculos y ser más que vencedor? Mata a Amalec. ¿Y donde lo encuentro? Lo tienes metido en tu carne. El carnal, ve con los ojos naturales. La gente espiritual ve por el espíritu y el carnal ve con el ojo natural. Por eso es que el espiritual ve algo que el otro no ve. Por eso es que ninguno de nosotros tiene nada que ver con los hijos del oriente, los extranjeros.

Se alimentan la carne entre sí mismos. Tengan la jerarquía que tengan, si están en la carne, ven las cosas conforme a como las ve el mundo secular. ¿Quieres crecer? Busca a alguien capaz de ver las cosas como Dios las ve, con sus ojos espirituales. De otro modo, serás otro cristiano carnal para la estadística. ¿Pero se salvan o no se salvan? ¡Ah, no lo sé, no estamos discutiendo eso! Estamos hablando de servir al Reino o no. Y en la carne, más vale que no puedes servir a nadie.

¿Recuerdas las enseñanzas que has recibido respecto a no crear un yugo desigual? Espero que no hayas sido de los o las que lloró un amor imposible por causa de eso. Escucha. No solamente estamos hablando de relaciones de pareja, estamos hablando de cualquier forma de relación. Si la persona que tienes de amiga o lo que sea, no ve las cosas con los mismos ojos que tú las ves, es yugo desigual, porque no pueden hablar de nada ni tienen nada en común. ¿Te suena elitista o selectivo? Lo siento, quéjate al Señor, Él lo dijo.

Soy un ministro del Señor y administro un ministerio que Él confió en mis manos y que es reducido en lo que tiene que ver con personas. No tengo empleados ni gente a sueldo. Pero conformo un pequeño equipo de trabajo con personas cercanas. Escucha, si algunas de esas personas no está en mí mismo sentir y hablando mi mismo idioma espiritual, lo lamento tremendamente, pero no puedo tenerlo cerca. Va a terminar por contaminarme, aunque suene ofensivo.

Carne. Personas chismosas, fastidiosas, celosas, carnales, sin oración, sin ayuno, ayunan para contender, obstaculizadoras, amargadas, ¿Qué deberíamos decirles? Que no podemos estar con ellos, que nos impiden entrar a la tierra prometida. Amalec y su gente se plantaban en el Neguev, que era la puerta hacia la tierra prometida. Eso se llama guerra, y guerra sin cuartel.

Cuando vas a guerrear, lo más importante es que sepas usar tus armas. Cuando es la sangre de Cristo, cuando reprendo, cuando saco la espada. Es mucha la gente, lamentablemente, que está seducida por pelear contra los demonios, pero los rascas un poquito y te das cuenta que ni siquiera sabe cómo se pelea contra ellos. Y no es experiencia ni credenciales, es conocimiento. Y conocimiento es intimidad. El Espíritu Santo tiene toda la sabiduría e información, búscalo en tu cuarto.

Y respecto a Satanás y sus demonios, es mucha la prensa adversa que hay para hablar de eso. Te miran como si estuvieras rematadamente loco cuando decís la palabra “demonio”. Pregunto¿ Qué biblia leyeron? Porque en la mía esa palabra está varias veces, y en boca de gente de peso en el evangelio. ¿Adhieres a algunas de esas doctrinas que acostumbran a pegarle páginas nuevas a la Biblia y a cortarles otras que no les gustan o no coinciden con sus postulados?

Allá tú, solo te diré algo. El infierno es tan real como el cielo. Los ángeles tan reales como los demonios. El mal es tan real como el bien. Y te diré algo para que termines de espantarte, si quieres me abandonas después, pero ahora escúchame: así como tienes un ángel que te acompaña a todas partes (Ángel de la Guarda, lo suelen llamar), así también tienes un demonio asignado para que te jorobe la vida todo lo más que pueda. No le des lugar, no le des el gusto. Si quiere destruirte, que presente batalla en serio, y se las tendrá que ver con un hijo o una hija de Dios con toda su armadura colocada.

La carne. ¿Y qué me cuentas de la envidia? ¿Quieres algo con más sabor a carne fresca que eso? Entonces yo envidio al ministro Tal o Cual, y empiezo a hablar como habla él, a hacer las mismas bromas, a predicar los mismos mensajes, a realizar los mismos movimientos aunque por la diferencia de edad y de físico a mí me queden ridículos. ¿Sabes qué? Dios jamás bendecirá eso. Yo soy como soy y soy único e indivisible. No sé cuántos hombres mejores que yo habrá en el mundo, tampoco sé cuántos peores. Pero lo que sí sé, es que no hay ni habrá ninguno igual.

No envidies a nadie, en nada. Lo que tú tienes, te ha sido dado. Y lo que te ha sido dado a ti, no se le ha dado a nadie más. Úsalo tal como te lo dieron, y serás único o única y tendrás exclusividad. Imita a otro, y serás uno más del montón de imitadores que jamás pasaron ni pasarán a ninguna forma de historia. El imitador imita a la figura famosa. Cuando llegan las muertes, la de los dos, todo el mundo recordará al famoso, por algo lo era, pero nadie recordará al imitador. ¿Eso quieres? Allá tú, pero es demasiado mediocre para mi gusto.

Bueno, lamentablemente tengo que decirte que dentro del marco de la o las iglesias, sucede lo mismo. Hoy está un poco atenuado por las restricciones que trajo el Covid19, pero con anterioridad, créeme que daba pena ver como se envidiaban las unas a las otras. El que tenía una de 50 miembros, envidiaba al que tenía 300. Pero a su vez el de 300 envidiaba al que tenía 500 y éste a su vez al que tenía mil. ¿Sabes qué? Toda una vida procurando sacarle gente a la que tenía más para declinarla y al mismo tiempo hacer crecer la tuya. Y Satanás encantado de la vida llevándose a montones gente al infierno, toda gente a la que nadie le habló del Señor porque andaban ocupados envidiándose los unos a los otros. Carne.

¿Quieres por lo menos empezar a crucificarla? Deja el chisme, la mentira, el engaño, la lascivia, la apariencia, la hipocresía, que sepan quién eres, como quiera que seas. Muéstrate como tú eres. A Dios le encanta que tú te muestres tal como eres, y no como te quieren ver. A Dios me encanta moverse grandemente en esa gente que es lo que es. Porque que haya gente que te ama por lo que no eres, es muy triste. Y ni te cuento el derrumbe que hay en el corazón de alguien que puede ver a esa persona que admiraba tal cual es y que no coincide en nada con la nube rosa con la que se había envuelto. Dios no actúa sobre una apariencia.

Si quieres que Dios te use y te bendiga, sé genuino. No seas hipócrita. No vivas en una mentira. Dios jamás va a poder usarte sobre una mentira. Así te hayan profetizado maravillas, Dios no podrá bendecirte si tú estás viviendo en una mentira. Si tú no eres real, no eres genuino, todas sus promesas se quedan en espera. Y hay tremendas promesas que Dios ha lanzado sobre ti, y por ahí andan, girando, girando, girando, y no las puedes tomar y traerlas a tu vida porque estás viviendo en una apariencia. Mata esa carnalidad, abandona toda tu hipocresía y sé por una vez en tu vida, genuino, el que eres, la que eres, y ahí si Dios podrá bendecirte.

Deja de vivir en apariencia y lleva todo eso que carcome tu alma y tu espíritu a los pies del Señor, Él puede sanarte en un instante. De otro modo, el único frustrado y lastimado serás tú misma, tú mismo. He visto muy poca gente en mi vida que se presente como lo que es, auténtico, así no sea nada esplendoroso lo que muestra. A mí me atrapa la gente así, los que se atreven a ser ellos mismos sin aparentar nada. He visto demasiados rostros de bondadosa sonrisa de santidad, aunque por dentro estén llenos de podredumbre. Personalmente, prefiero y elijo ser real y transparente, aunque a veces sienta vergüenza de algo o por algo, o termine pareciendo ridículo por ir en contra de las multitudes del mundo, con muchos cristianos incluidos.

Leer Más

Más Allá de la Apostasía

Todavía en estos tiempos de pandemia, hay un cincuenta por ciento de la iglesia que sigue hablando del gran avivamiento que viene. No sé realmente de donde sacaron eso, pero parecería ser que diciéndolo y creyéndoselo su fe se agranda y su esperanza se despierta. No es eso lo que dice la Palabra. En nuestras biblias encontramos detalles de lo que ahí llaman últimos tiempos, y esos tiempos tienen mucho más que ver con la apostasía profetizada que con un supuesto avivamiento. Entonces allí es cuando cientos de cristianos bien intencionados pero carentes de información, se preguntan: ¿Qué cosa es la apostasía? La apostasía en el cristianismo hace referencia al rechazo de esa fe por parte de una persona anteriormente cristiana. … Engaños: cristianos que encuentran herejías y falsas enseñanzas difundidas por falsos maestros y profetas que amenazaban con seducirlos fuera de su devoción pura a Cristo. Un apóstata es una persona que reniega de su fe genuina con la que ha sido instruido y comienza a emitir afirmaciones que se enrolan directamente en lo opuesto. Justamente. Un avivamiento inexistente, por ejemplo.

2 Tesalonicenses 2: 1-4: Pero con respecto a la venida, (Paroussia) de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con Él os rogamos hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. (Algunas personas estaban enseñando, aún en aquel entonces, que el Día del Señor ya había venido. Él decía que era imposible. Explicaré por qué, y él sigue diciendo) Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

Así que Pablo dice muy claramente que el fin del siglo, que ya sabemos que es Sistema,  no puede venir hasta que se manifieste a lo que llamamos el Anticristo, el hombre de pecado, el hijo de perdición, la Bestia. Tiene cuatro títulos. Te los repito una vez más: Hombre de pecado, Hijo de Perdición, Anticristo y la Bestia. Sin embargo, no pueden manifestarse hasta que haya deserción de la fe. La palabra que se traduce como “el hombre de pecado”, proviene del griego, y significa justamente: Apostasía. No sé cuántos de ustedes saben con claridad desde la revelación, lo que significa la palabra Apostasía, pero para eliminar dudas y apuntar al más bajo nivel de información, te lo reitero: Apostasía significa rechazo deliberado de una verdad revelada. Así es que, entonces, mientras la iglesia permanezca fiel a la verdad y comprometida, la iglesia será una barrera que el anticristo no podrá atravesar. Lo primero que tiene que hacer es romper la fortaleza de la iglesia, y eso le abrirá una brecha. Y la forma de debilitarla, es mediante la apostasía.

Esta palabra se usa una sola vez, en Hechos 21:21, donde Santiago le dice a Pablo que la gente está diciendo que él enseña apostasía contra la ley de Moisés. De eso se desprende que el contexto es siempre religioso. Tiene que haber apostasía, un rechazo deliberado de la verdad revelada al interior de la iglesia, antes de que el anticristo pueda ser revelado. Ya estamos viviendo en el tiempo de esa apostasía. A lo largo de la vida de la iglesia, en todas sus mejores o peores expresiones, han existido malos sacerdotes, papas y líderes de diversos credos, incluidos ministros de los nuestros, que han sido corruptos, inmorales, ambiciosos y con toda clase de maldad. Sin embargo, pese a todas estas duras falencias, y más allá de sus pecaminosidades personales, nunca han negado las verdades básicas. Porque en realidad, esas verdades son las que les han dado el poder. Nunca han negado el nacimiento virginal de Jesús, la deidad de Jesús, su resurrección física y su ascensión al cielo.

Pero, en este siglo y empezando justo en el final del último siglo en Alemania, hubo una negación sistemática de todas las verdades básicas de la fe cristiana. Esta se ha extendido por toda la tierra y ha infectado cada parte de la iglesia. Personalmente, creo que el colapso de la fe bíblica en la iglesia en Alemania, fue lo que le abrió el camino en su momento y su tiempo a Adolfo Hitler. En una escala mayor, el colapso de la fe bíblica en la iglesia, que sería lisa y llanamente la apostasía, podría abrirle el camino a alguien que sería definitivamente mucho peor que Hitler, sin detenernos en especular si será de derecha o de izquierda. Ese será de alguna manera el representativo humano más puntual del anticristo. Hay otro punto más, si es que podemos ir más allá de la apostasía, y son los diversos movimientos denominados de género, donde a partir de argumentos muy sólidos y valederos, se han tergiversado luego para llevarlos al terreno de la apostasía. Y no estoy hablando de movimientos que hayan salido del mundo secular, precisamente.

Es decir que no quedará nada de las verdades centrales de la Biblia, que ellos reconozcan. Los creyentes no tenemos que fastidiarnos ni enojarnos por esto, porque fíjate que termina siendo la evidencia más clara de que la Biblia no miente y que lo que dice es verdad. La Biblia dijo hace mucho tiempo que esto sucedería, y ahora está sucediendo. No debemos perder nuestro tiempo desesperándonos por causa de la apostasía, sino que debemos ser realistas y tratar de entender cuál es el verdadero significado de esto y qué es lo que nos revela que va a pasar. La respuesta es que el anticristo está próximo a manifestarse. Y esto, que suena tan apocalíptico, tan a oscurantismos del siglo pasado es, sin embargo, una prueba contante y sonante de que nada de lo que fuera profetizado dejará de cumplirse. Sólo que no siempre lo hará de ese modo literal y hasta infantil que muchos creyeron ver y así enseñaron, produciendo reacciones en mucha gente que, a partir de algo llamado sentido común, prácticamente abandonaron la fe. Anticristo.

Ahora bien; la palabra “anti”, permíteme explicarte; anticristo, anti-mesías, tiene que ver con el conocimiento de que Cristo, es la forma griega de Mesías. Anti, en griego, tiene dos significados. El primero, “contra”, el segundo, “en lugar de”. Así que, el espíritu del anticristo, opera en dos etapas. Primero, quita al verdadero Cristo de su iglesia, pero no termina ahí, porque luego lo reemplaza por un cristo falso. Esa es la obra completa. Donde quiera que vemos a Jesús siendo sistemáticamente rechazado en su propia iglesia y deshonrado, ese no es el fin, es sólo la primera parte. La segunda parte, es reemplazarlo con otro que es el llamado anticristo. A mi modo de entenderlo, y no creo ser el único, yo creo hay una sola causa que no permitirá que el judaísmo y el islam lleguen a formar una sola religión mundial como muchos creen vislumbrar. Y esa causa es Jesús. Tú y Mi causa.

Si simplemente pudieran deshacerse de esa figura histórica que es Jesús, ellos se unirían, no tengas dudas. En Israel actualmente se habla de las tres grandes religiones monoteístas del mundo, y no creo descubrirle nada a nadie que no tenga cierta capacidad de observación, si les digo que hay ciertas y determinadas fuerzas muy preocupadas y ocupadas en tratar de quitar a Jesús. Ha sido dicho por gente que tiene mucho conocimiento y trayectoria, que en algunos lugares llamados cristianos, se permite hablar de Buda, Platón o Martin Luther King y nadie se fastidia ni se molesta, pero que si se habla acerca de Jesús, todo el mundo se enoja. ¿Cuál vendría a ser ese espíritu? Espíritu de anticristo, sin dudas. Y está allí, no hay que esperar ningún futuro incierto. Mira lo que dice Juan acerca de los anticristos.

(1 Juan 2: 19) = Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.

Esto nos deja en evidencia que el anticristo, cuando comienza a manifestarse, lo hace en asociación con la iglesia. Se le llama hijo de Perdición. Sólo hay otra persona en el Nuevo Testamento llamada hijo de perdición. ¿Recuerdas quien fue? Judas Iscariote, el también llamado falso apóstol. Fue un apóstol apóstata. Entonces es muy claro en esencia lo que podemos buscar. Miremos otros dos pasajes de esto que tiene a todas luces, origen satánico. 1 Timoteo capítulo 4, que como todos sabemos, se relaciona específicamente con los últimos días.

(1 Timoteo 4: 1) = Pero el Espíritu (Tiene mayúscula, nos habla del Espíritu Santo)  dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, (Perdón: dice que algunos apostatarán de la fe, ¿No es cierto? ¿De cuál fe se supone que habla? De la fe cristiana, sin dudas. Bueno, permíteme decirte que ninguno se puede apartar de la fe cristiana si antes no ha militado en ella) escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; Es notorio que habrá muchos espíritus engañadores y demonios que se desatarán en la iglesia para hacernos abandonar la fe.

(2 Timoteo 3: 1-13) = También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos. Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor.

Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.

En este texto, donde leemos la palabra Engañadores, en griego dice Encantadores. Se ha investigado esto con muchísima seriedad, utilizando más de un diccionario de griego para tratar de no cometer errores. Un encantador, es un mago. Es alguien que practica el ocultismo. Se han usado los encantamientos hasta este mismísimo tiempo para hacer hechizos, una palabra que si bien nos remonta casi con nostalgias a nuestra época infantil de cuentos de hadas y gnomos, hoy sabemos que no tienen nada de romántico ni de infantil, y que han costado derrumbes ministeriales, pecado y hasta muerte física y espiritual.

Así es que, lo oculto y lo manifiestamente satánico van a ir en aumento hacia el final del siglo, de este tiempo, de este sistema. ¿Y cuál se supone que va a ser el resultado? Es un muy estrecho paralelo del derramamiento del Espíritu Santo de Dios, y el resultado, va a ser una iglesia ramera. Que no se le llama así despectivamente, en forma de discriminación o como insulto ofensivo, sino de un modo descriptivo de lo que conlleva la antigua profesión de una ramera: venderse a quien esté dispuesto a pagar su precio. De la misma manera en que el Espíritu de Dios produce la novia, los espíritus satánicos producen la ramera.

(Apocalipsis 17: 1-5) = Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.

Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.

Esto nos está mostrando que ella es la que aparece como la gran ramera, Babilonia, en la dimensión espiritual. Babilonia fue el epicentro de dos cosas: la idolatría y la brujería. Hay muchos pasajes que confirman y reafirman esto. Así es que lo que estamos enfrentando es una falsa iglesia, fortalecida por la brujería y llena de idolatría. Y ahora presta atención a esta declaración, algo que no podemos ignorar y es nuestra obligación conocer. Porque creo que ya no le descubro nada a nadie que esté espiritualmente despierto, que el enemigo más grande que hoy por hoy tiene la iglesia, no son los demonios ni el mismísimo diablo, sino la iglesia falsa.

(Verso 6) = Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro.

Yo creo que debemos ser tan sabios como Elías. Porque Elías no tenía ninguna duda de lo que Jezabel haría contra él si le fuera posible. Creo que tenemos que anticipar y ve que tenemos un enemigo al cual le causaría mucho placer vernos destruidos por completo. Y las veintitrés expresiones que voy a compartirte ahora, son la mejor prueba de que lo está logrando en gran medida. Mira estas evidencias que seguramente podrás comprobar sin retirarte demasiado de tu lugar de residencia:

1.- La vida frívola de los llamados a sí mismos, “cristianos”. Sus vidas no difieren en nada a las de sus vecinos que no son creyentes ni jamás pisaron una iglesia.

2.- La manifiesta insensibilidad hacia la santidad de Dios. Se pretende hacer partícipe a ese Dios santo de algunos temas en los que la santidad está ausente.

3.- La naturalidad con la que se practica el pecado. Se lo disfraza de distintas maneras y con diferentes argumentos, todos apuntados a hacer “lo que se siente”, en lugar de lo que lo que se debe como hijos de Dios.

4.- La introducción en la iglesia de cuanto estilo de adoración extravagante y hasta ridículo vaya surgiendo. De esto, los más grandes podemos decir que hemos visto casi de todo.

5.- El desprecio declarado hacia la sana doctrina. Es mucha, pero muchísima la gente que asegura ser cristiana que opta por el bonito discurso del coaching motivador, por sobre lo que la Palabra de Dios nos dice.

6.- Desprecio por la instrucción. Nadie pierde dos minutos de su tiempo en estudiar las Escrituras. Resulta mucho más cómodo oír las enseñanzas por la televisión, las redes o la radio. Entretenimiento.

7.- Una marcada indiferencia hacia la Palabra de Dios. A muchos cristianos les aburre que le recuerden versículos o conceptos. Prefieren quedarse con algunos más…modernos, que esgrimen ciertos comunicadores sociales disfrazados de ministros.

8.- El materialismo de las iglesias, ministros y miembros. Todo tiene un costo, un precio, un valor en moneda. Estudios, libros, mensajes, oraciones, todo está en venta con el artilugio mal interpretado de que el obrero es digno de su salario, lo cual es cierto, pero como desea pagar su patrón, no como pretende percibirlo el obrero.

9.- Las competencias para ver quién tiene la iglesia más grande. Esto es lo más clásico y tradicional dentro de la iglesia cristiana. Y está tan asumido como normal que nadie o casi nadie se preocupa.

10.- El número alarmante de ministros que caen en los más diversos pecados de los más fuertes y graves, mayoritariamente el sexual y que pese a ello siguen inamovibles en sus púlpitos originales.

11.- El concepto tan bajo que el mundo secular tiene de las iglesias, de los ministros y de los cristianos. Esto nos enoja mucho, pero nos enoja mucho más cuando vemos que en gran parte los asiste la razón.

12.- Los estilos de adoración sensuales de parte de músicos, vocalistas y cantantes. En muchos casos, una estrella de la música cristiana desata los mismos gritos histéricos de las jovencitas que un artista secular.

13.- El protagonismo y señorío que muchos líderes tienen sobre las iglesias. Algunos de ellos tienen a hombres o mujeres en una calidad y estilo que nada hace envidiar a la esclavitud total.

14.- El nepotismo que hace de las iglesias una empresa familiar. ¿Nadie se atreverá a preguntarle a esa gente como es que todos sus familiares tienen un llamado claro de Dios para servir donde lo están haciendo?

15.- La facilidad con que las personas se hacen cristianas, se bautizan y se hacen miembros de las iglesias. Son procedimientos preestablecidos que en muchos casos parecen emular a los que se observan en los clubes.

16.- La sustitución de la Biblia por la Psicología. No son pocos los cristianos que, cuando viven problemas emcionales importantes, descartan la sanidad del alma por poder divino para adoptar los recursos de Freud.

17.- La politiquería, (Que no tiene nada que ver con la lógica política institucional, sino que es una copia grotesca) cierto caciquismo pueblerino, que produce en algunos líderes una autoridad sobreevaluada, el apadrinamiento, (Sólo son eficientes los cercanos al líder) y la burocracia (Casi un equivalente a no permitir milagros en el día de reposo) que distinguen a tantas personas que ostentan cargos eclesiásticos.

Diecisiete. Creo que hay muchos más, esto es apenas una muestra. Y lo que también creo, es que quien tenga verdaderamente sensibilidad y discernimiento del Espíritu Santo sabe perfectamente bien que esta es la realidad de la iglesia contemporánea, que camina al filo de la cornisa de la apostasía. Lo que nos corresponde hacer, para enmendar esto y salir otra vez a la superficie de manera renacida en Cristo, es.

1.- Humillarnos. Que no significa exponernos al mundo para que nos avergüence con sus burlas, sino plantar nuestras rodillas mentales y llenas de vanidad ante la presencia del Señor.

2.- Arrepentirnos de todo corazón, que no es justamente sentir remordimiento por actitudes negativas o equivocadas, sino volver a nuestro punto de partida y asegurarnos de no volver a repetir lo malo que hayamos hecho.

3.- Regresar a la Biblia como auténtico reaseguro de no perder el derrotero de nuestra ruta verdadera. Cuando no sepas que hacer o como hacerlo, será la Palabra y la revelación del Espíritu Santo la te dará guía.

4.- Como consecuencia natural de esto, y en contrapartida a lo que hoy por hoy practica una enorme cantidad de iglesia, abandonar definitivamente todo aquello que no se encuentre avalado por la Palabra.

5.- Procurar por todos los medios, ser como la iglesia del Libro de los Hechos. Esto es, en suma, luchar en contra de la apostasía. Cualquier otra cosa, apenas un parche para disimular el agujero satánico producido.

Leer Más

¡Eso es una Reforma!

(Jeremías 22: 1) = Así dijo Jehová: Desciende á la casa del rey de Judá, y habla allí esta palabra, (2) Y di: Oye palabra de Jehová, oh rey de Judá que estás sentado sobre el trono de David, tú, y tus criados, y tu pueblo que entran por estas puertas.

(3) Así ha dicho Jehová: Haced juicio y justicia, y librad al oprimido de mano del opresor, y no engañéis, ni robéis al extranjero, ni al huérfano, ni á la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar.

(4) Porque si efectivamente hiciereis esta palabra, los reyes que en lugar de David se sientan sobre su trono, entrarán montados en carros y en caballos por las puertas de esta casa, ellos, y sus criados, y su pueblo.

(5) Mas si no oyereis estas palabras, por mí he jurado, dice Jehová, que esta casa será desierta.

(6) Porque así ha dicho Jehová sobre la casa del rey de Judá: Galaad eres tú para mí, y cabeza del Líbano: empero de cierto te pondré en soledad, y ciudades deshabitadas.

(7) Y señalaré contra ti disipadores, cada uno con sus armas; y cortarán tus cedros escogidos, y los echarán en el fuego.

(8) Y muchas gentes pasarán junto á esta ciudad, y dirán cada uno á su compañero: ¿Por qué lo hizo así Jehová con esta grande ciudad?

(9) Y dirán: Porque dejaron el pacto de Jehová su Dios, y adoraron dioses ajenos, y les sirvieron.

(10) No lloréis al muerto, ni de él os condolezcáis: llorad amargamente por el que va; porque no volverá jamás, ni verá la tierra donde nació.

(11) Porque así ha dicho Jehová, de Sallum hijo de Josías, rey de Judá, que reina por Josías su padre, que salió de este lugar: No volverá acá más; (12) Antes morirá en el lugar adonde lo trasportaren, y no verá más esta tierra.

(13) ¡Ay del que edifica su casa y no en justicia, y sus salas y no en juicio, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo!

La gloria de Dios se ha manifestado en tiempos antiguos a través de la magnificencia externa del templo, pero es notorio que la gloria postrera, de la cual la Palabra hace gran énfasis, vendrá a partir de la integridad interna de la casa. Los valores, los principios, el carácter. ¡Ay del que edifica su casa, pero adentro no se halla justicia!. No hay un balance correcto, no existe una estabilidad confiable. Sirviéndose de su prójimo en forma abusiva, sin darle su salario correspondiente. Muy ocupada en construir ministerios, pero el ministerio no maximiza a la gente. Hay gente que se pasa toda su vida construyendo un ministerio, y cuando lo termina no puede hacer nada con él porque ya se le acabó la vida. El ministerio es un medio, no la meta.

(14) Que dice: Edificaré para mí casa espaciosa, y airosas salas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro, y la pinta de bermellón.

(15) ¿Reinarás porque te cercas de cedro? ¿no comió y bebió tu padre, é hizo juicio y justicia, y entonces le fue bien?

(16) El juzgó la causa del afligido y del menesteroso, y entonces estuvo bien. ¿No es esto conocerme á mí? dice Jehová. (Nota que la causa del afligido y el menesteroso, es conocer a Jehová).

(17) Mas tus ojos y tu corazón no son sino á tu avaricia, y á derramar la sangre inocente, y á opresión, y á hacer agravio. 

Nota claramente que hay una reforma, y todo lo que no es Dios, se va a remover de la tierra. Vamos a construir gente, no cosas. Si las casas son ventiladas, bien aireadas, lo serán de adentro para afuera, no de afuera para adentro. Es por revelación que produce convicción, no por miedo que produce convencimiento. Queremos construir las mentalidades desde una posición diferente. de grandeza interna, de aquel antiguo pero muy vigente principio-témpano, pequeño a la vista, enorme en lo sumergido. Más masa, más peso, producido por entendimiento, y no por títulos o alguna forma de gloria exterior. Queremos que cada persona sea una entidad capaz de gobernar y reinar por si sola. Que no necesite que se esté orando por ella para prevalecer diariamente.

(Sofonías 2: 1-3) = Congregaos y meditad, oh nación sin pudor, antes que tenga efecto el decreto, y el día se pase como el tamo; antes que venga sobre vosotros el furor de la ira de Jehová, antes que el día de la ira de Jehová venga sobre vosotros. Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizás seréis guardados en el día del enojo de Jehová.

Nota que en el día del juicio, en el día de venganza, en el día de la siega, en el día de separación, lo que te guarda es el carácter interno, no la vidriera de tus dones. Mansedumbre, justicia, busca poner por obra lo que entiendes y quizás sea guardado en el día del enojo. Lo que nos guarda, es la integridad interior y no la habilidad de ser famoso. No es popularidad lo que estamos construyendo, sino una integridad en el epicentro de cada ser. Eso es lo que la reforma señala, lo que la reforma quiere lograr.

Sofonías 3: 8) = Por tanto, esperadme, dice Jehová, hasta el día que me levante para juzgaros; porque mi determinación es reunir las naciones, juntar los reinos, para derramar sobre ellos mi enojo, todo el ardor de mi ira; por el fuego de mi celo será consumida toda la tierra. (Nota que esto viene tanto adentro como afuera)

(9) En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de Jehová, para que le sirvan de común consentimiento. ¿Te fijas? La falsa doctrina será corregida.

(12) Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, (Pobre de espíritu, claro) el cual confiará en el nombre de Jehová.

(13) El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, (Toma nota de esto) ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa; (A esto también anótalo)  porque ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice.

(14) Canta, oh hija de Sion; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén.

(15) Jehová ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos; (Porque estaba adentro) Jehová es Rey de Israel en medio de ti; nunca más verás el mal. (Porque estaba adentro)

(16) En aquel tiempo se dirá (Nota, este va a ser el mensaje de ese tiempo) a Jerusalén: No temas; Sion, no se debiliten tus manos.

(Verso 18) = Reuniré a los fastidiados por causa del largo tiempo; (Ese es el primer grupo que va a reunir, los que estuvieron esperando por largo tiempo que eso aconteciera) tuyos fueron, para quienes el oprobio de ella era una carga.

O sea: todos los que tienen carga por el estado presente de la iglesia, terminan de pie. Los que creen que ella anda divina, que hay un avivamiento por semana y que todo el planeta los envidia, no terminan parados. Los que quedan de pie son los que están entristecidos porque están viendo lo hueco de lo que no debería ser hueco. Hay dos voces en la casa de Dios, todavía. Hay algunos que cuando ven el cimiento, se regocijan.  Hay otros que están llorando.

(Malaquías 1: 5) = Y vuestros ojos lo verán, y diréis: Sea Jehová engrandecido más allá de los límites de Israel.

Escúchame: en una reforma, siempre existe una visión expandida de lo que es Dios. O sea: vemos a Dios engrandecido más allá de los confines de la iglesia. Aprendemos a ver la mano de Dios, más allá de la gente a la que nosotros creemos que es salva. Vemos a Dios operando fuera del contexto eclesiástico. Vemos a un Dios grande, más allá de los límites de la iglesia. En una reforma, aprendemos a ver a Dios tal como Dios ve la tierra, no como Dios ve la iglesia. Dios sale del concepto de su ámbito eterno, y se convierte en Rey de reyes y Señor de señores. Se convierte en el gobierno de la tierra.

Lo vemos trabajando en las manos de Israel. Lo vemos trabajando en las manos de los gentiles. Lo vemos trabajando con los reyes de la tierra. Lo hemos metido en la guerra, lo hemos metido en todas partes, vemos como Dios está en control de todo. Hay una expansión mental, vemos a Dios más grande que la iglesia. La iglesia anterior a la reforma, redujo a Dios a un culto de domingo. Dios era un fuerte aplauso, o una alabanza bonita, o un grito de júbilo. Y a todo eso lo llamábamos “La gloria de Dios”. Pregunto: ¿Es suficiente un aplauso para llamarle la gloria de Dios? Una bonita canción, un congreso de alabanza, no es la gloria de Dios. En este tiempo y en el concepto de lo que estamos viendo, hace falta mucho más para llamarle a algo la gloria de Dios.

Tengo la sensación que deberíamos cambiar nuestra configuración ambiental para saber que Dios se ha movido. Yo recuerdo la época de aquel shock de la unción, en los albores de los años noventa. Alguien ungido oraba y la gente se caía toda desparramada en templos, salones, estadios y canchas de fútbol. Fantástico. Tremendo, pero…¿Podíamos decir que era la gloria de Dios la que los había derrumbado? No lo negaré, pero sigo pensando y creyendo, aunque fui parte y muy activa de ambos lados de esa instancia, que la gloria de Dios está un par de escalones más arriba de gente despatarrada en el piso. En todo caso y para ser justo, eso fue una tremenda parte del mover del Espíritu, pero de ninguna manera eso representa a Dios en toda su grandeza.

En una reforma, Dios se expande mucho más allá de los límites o el concepto eclesiástico. Hay gente que llega al Reino y no tiene ni la menor idea por qué llegó y qué hizo de bueno para que eso suceda. Nunca olvides que Dios es más grande que la iglesia. La iglesia es solo una parte del Reino. No te engañes, tienes un Dios grande. En una reforma, expandimos los límites mentales, vemos a Dios en toda su grandeza. No en un arca llamada iglesia. La iglesia siempre quiere meter a Dios en una caja, ponerla en el frente y decirle a la gente: “Miren, este es Dios, vengan y alábenlo”. Escucha bien: si estás pretendiendo servir a un Dios al cual puedes manipular, ten cuidado, porque ese no es Dios.

Dios es Soberano, está a cargo de todo. Tiene que ser más grande que todo lo que está pasando en el planeta. En una reforma, los límites son expandidos, son engrandecidos. Vemos a Dios más allá de los límites de un domingo por la noche. Hablar de qué está haciendo Dios, es estar enterado de las actividades globales. ¿Qué está haciendo Dios? ¡Bueno, en nuestro grupo está trayendo un avivamiento! – Esa es tu experiencia en Dios, no lo que Dios está haciendo en el planeta. Prueba esto. Haz esta a la gente que conozcas y verás que sus respuestas siempre tendrán que ver con sus experiencias personales, no con la globalidad. La preguntas a un recién convertido qué está haciendo Dios y te dirá que lo está amando. ¡Y es verdad! Pero eso no significa que Dios se pase todo el día de todo un día amando a una sola persona. ¡Es su experiencia!

Si te preguntan lo que es la cristiandad, más allá que el término nacido de las burlas griegas te guste o no, tendría una sola respuesta: es un estilo de vida sobre la tierra, no un culto en una iglesia de una calle. No te olvides que la iglesia y el culto tal como lo tenemos hoy, fue creado por el hombre. Así que no tiene nada que ver con Dios. No existen altares a los cuales hacer llamados y la Biblia no es santa, es un libro. El hombre le puso Santa Biblia…por eso la gente no la quiere leer. La Biblia es letra, es un libro de tecnología. La Palabra es Cristo y existe antes que el libro. Entiende, no seas religioso. ¡Hermana! ¡Use ropa blanca, es muestra de santidad! – ¿Por qué? ¡Porque el blanco significa santidad! Ah, ¿O sea que en África no hay ni un solo santo? La religión quiere meter a Dios en una caja. ¡No cabe! ¡Está incómodo! Dios se fue a la calle, no le gusta la caja.

Tú vas a un templo a buscar a Dios y a recibir de Dios. Escucha; si tú no lo llevas contigo, Él no se aparecerá ahí como un fantasma, ¡No delires! Dios está rompiendo los parámetros mentales de la gente. ¿Qué nacionalidad eres tú? No me lo digas. Yo nací en Argentina, pero no soy argentino. Porque mientras yo me vea y me crea argentino, nunca podré establecer el Reino de Dios en Argentina. No existe tal cosa como un Dios cultural. ¡Ojo! ¡Para nadie! ¿Entiendes? Dice la Palabra que la gloria de Dios cubrirá la tierra como las aguas cubren al mar. ¿Cómo cubren las aguas el mar? Buscando su nivel. Así cubrirá la gloria de Dios la tierra, buscando su nivel.

Escuché a alguien decir algo con lo que en un principio no sólo no coincidí, sino que discrepé profundamente. De hecho, por mi condición de occidental nacido en esta parte del mundo, no pude entender el significado real de lo que esa persona a la cual respeté y admiré mucho estaba diciendo y casi me enojé con él. Hoy, a la distancia y cuando aquel tremendo hombre de Dios ya no está en este mundo, creo que puedo interpretar lo que quiso compartir. Él dijo textualmente: “Una de las iglesias de Reino más fuertes que hay, es la de Africa. ¿Por qué? Porque África nunca operó en democracia. Y Reno, es cero democracia, cero opiniones. América Latina y América del Norte, no entienden lo que es cero opiniones. Siempre tienen algo que decir. Entonces, cuando Dios dice algo, el africano lo hace mil veces más rápido que cualquier persona de este lado del mundo. Nosotros lo llevamos a una Junta Directiva y vamos a analizar para ver si eso que esta diciendo Dios es conveniente o no. Y tardamos tanto que cuando nos decidimos, Dios ya está en otra cosa y sólo nos queda la posibilidad de hacer algo en la carne para aparentar estar dentro del mover”.

Si tú analizas todo este sintético mensaje y no te dejas llevar por lo que yo me dejé llevar, como hombre natural de una zona del mundo regida por gobiernos democráticos, o al menos operando con esos rótulos, creo que le podrás extraer a esas expresiones algo que te resulte de clarificación y bendición. Claro que para aceptar esto y más viniendo de alguien como nosotros, que no somos miembros de la clase burocrática religiosa que monopoliza las redes y los medios de difusión, es bastante complicado. Pero asumo que con una pizca de humildad y corazón abierto, todo es posible. Yo creo que va haber una relación muy grande entre la conducta de la iglesia y la grandeza de las naciones.

(Malaquías 1: 11) = Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos.

Aquí te dice claramente, que la grandeza de su nombre ante las naciones, tiene que ver inexorablemente con la ofrenda limpia de la iglesia. Es decir que la condición de la iglesia es la que ofrece la grandeza de Dios ante las naciones. El principio que estamos viendo en Malaquías, es que va a ver una restauración en el entendimiento de la palabra.

(Malaquías 2: 6-8) = La ley de verdad estuvo en su boca, e iniquidad no fue hallada en sus labios; en paz y en justicia anduvo conmigo, y a muchos hizo apartar de la iniquidad. Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es de Jehová de los ejércitos. Mas vosotros os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar a muchos en la ley; habéis corrompido el pacto de Leví, dice Jehová de los ejércitos.

O sea que la doctrina ha estado un poco corrompida, se ha confundido a mucha gente y se ha derramado un concepto errado, pero en una reforma se purifica la ley en la boca de los sacerdotes. Esto puede sonarte raro, pero no te olvides que estamos viviendo una restauración de la palabra. Por años todos nosotros hemos leído y aprendido la Biblia, ahora es tiempo de meterse en la palabra. Y a eso solamente lo consigues con la guía, la unción y la revelación del Espíritu Santo, de otro modo ni lo sueñes, seguirás haciendo discursos humanistas, carnales y seculares. Bonitos, entretenidos, informativos y hasta inspiradores, pero humanismo al ciento por ciento.

Cristo hizo lo mismo cuando empezó su ministerio terrenal en Jesús. Vino a traer una reforma. Juzgó y decretó eso, el fin de una era y el comienzo de otra. Decreto juicio y que no quedaría piedra sobre piedra en el sistema presente de su tiempo, lo destruyó y empezó una iglesia nueva. Este es ese mismo tiempo, con otros protagonistas. Sigue siendo Cristo, pero ahora mediante Su Cuerpo en la tierra, la iglesia genuina, la que no es Babilonia, la que no se enreda ni se compromete con los césares ni tampoco sale a combatirlos; solo predica un mensaje que apunta a cambiar a un hombre que a corto o mediano plazo, derrumbará el sistema presente y edificará uno nuevo.

Eso es lo que Jesús vino a hacer. En el marco de ese proceso, tú fuiste salvo por su sacrificio humano, pero esa no era la prioridad. La prioridad era establecer Su Reino y unir Cielos y Tierra. Oiste que fue dicho tal cosa, pero ahora yo te digo. Y todo depende de si tu reconoces que ese “ahora yo te digo” es de Dios. No va a haber un título en la pared ni un credencial en la solapa, todo es en base a discernimiento. Si disciernes que es de Dios, eso te cambia todos los principios. Si no lo disciernes, te sucede lo mismo que a los fariseos. Y no te explica nada de lo que dice, lo entiendes o no lo entiendes. Eso es una reforma.

Leer Más

Portadores de Fuego Sagrado

Hay algo sumamente claro: los religiosos siempre van a buscar una manera para que tú no disfrutes del gobierno de Dios en tu vida. Porque lo que significa ser un creyente, es el caminar con el gozo permanente de la salvación. Hay gente que parecería haber sido bautizada con una mezcla de vinagre y limón y que en lugar de aceptar el Reino de Dios, han aceptado las maldiciones. ¿No has visto gente así, que un día se convierten y de ahí para adelante parecería que todo le sale al revés? Que te echaron del trabajo, que tu mujer se fue con otro. Hasta que ya no pueden más y te dicen: “Nahh, mirá, mejor no voy más a la iglesia porque me parece que Dios no quiere saber nada conmigo”.

Lo que verdaderamente sucede, es que no se le ha enseñado a la gente el poder genuino y real que tenemos en Cristo Jesús, y lo que verdaderamente venimos a recibir cuando nos convertimos al Rey de reyes y Señor de señores. Que no es precisamente una credencial que dice Evangélico y miembro de tal o cual congregación. Es otra cosa mucho más potente que esa. Entonces, lo que creo y pienso, es que debemos retroceder en el tiempo y las distancias, y empezar a evaluar y reflexionar sobre un tema que no siempre hemos tratado con seriedad, como es el de saber con certeza para qué es que Dios nos llamó a militar en su Reino. Es decir: porque nos llamó de las tinieblas en las que estábamos y nos trajo a la Luz admirable de su Hijo Jesucristo. Creo que mejor que una explicación humana y racional, es mejor dejar que sea la propia Palabra de Dios la que hable.

(Mateo 10: 1) = Entonces llamando a sus doce discípulos, (¿A cuántos dice que llamó? A doce. Y créeme que no eran los doce mejores que encontró, ¿Eh? Te podría asegurar que todo lo contrario. Había de todo ahí, en ese pequeño grupo elegido. Y eso te demuestra que para encontrar y seguir a Jesús no necesitas ser un fuera de serie, conque seas obediente alcanza. Y además estar dispuesto a entregarlo todo con la sola y única finalidad de entrar en la dimensión del Reino de Dios y servirle) les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. (¿Qué es lo que dice que les dio? Autoridad. ¿Y por qué Dios nos daría autoridad a nosotros? Aquí lo dice, para echar fuera los espíritus inmundos y sanar toda dolencia. Toda, externa, pero también interna. Del cuerpo, pero también del alma.)

(2) Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; (3) Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo, (4) Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le entregó.

(5) A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, (6) sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

(7) Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.

A ver; si analizas un poco todo esto, te darás cuenta que Jesús vino a predicar el Reino, pero al mismo tiempo excluyó gente, ¿No es así? Porque aquí es evidente que está excluyendo gente. ¿Y a quién excluye? a los samaritanos y a los gentiles. En otras palabras, nos está excluyendo a nosotros, a ti y a mí, salvo que seas hebreo y judío de fe. Él dice claramente que no vayan donde los samaritanos ni donde los gentiles, sino que primeramente vayan a la casa de Israel. El Jesús, el Cristo que está hablando aquí, es lo que yo llamaría el Cristo ortodoxo, que tenía que pasar las leyes y cumplirlas y venir a la sinagoga.

Y por eso, recuerden que nació en una casa donde se cumplían todas las leyes y donde eran claramente muy religiosos y ortodoxos. Por lo tanto, este Cristo ortodoxo, es excluyente. Cuando Jesús muere y resucita, deja automáticamente de ser excluyente. Es el Cristo que dice que se levantó al tercer día y que toda potestad le es dada en el cielo y en la tierra, así que en ese sentir, ustedes, (Les dice a sus discípulos) vayan y hagan discípulos a TODAS las naciones. Y decir esto lo pone en un Cristo que ya no es en absoluto excluyente. Y les ordena que vayan y les digan a los gentiles y a los samaritanos que Él ahora irá a un pueblo que no era pueblo, y a una gente que no tenía Dios y a un pueblo que no tenía fe, pero que ahora sí tiene pueblo y tiene fe, y era ese mismo Dios.

Es decir que este Cristo que vemos aquí, es un Cristo que está excluyendo, pero también está dándoles autoridad a ellos, para revelar el Reino. Porque el Reino de Dios no aparece de la nada como en una película de OVNIS, el Reino de Dios tiene que ser revelado. El mayor problema que tenemos, es que justamente, no tenemos el Reino establecido, porque lo que hemos establecido es religión, y nuestro trabajo, como el de tantos y tantos otros en este tiempo, es el de ayudar a derribar estructuras religiosas en el nombre de Jesús. Y eso no tiene que enojarte, porque mientras más se mueran las viejas estructuras en tu vida, más cerca estarás del Reino. De hecho, nunca verás a un fariseo entrando en el Reino, porque el fariseo está tan estructurado, que si las cosas no caen en su estructura, no es de Dios. Así es que por eso no puede entrar en el Reino, por mejor buena voluntad que ponga y máximo sea su esfuerzo.

Lo que sucede es que la gente cree que Cristo va a venir pronto. No te engañes ni engañes a otros. Cuando yo me convertí, allá por mis 30 años de edad, en el primer banco que me senté de la primera iglesia a la que asistí, escuché que desde el púlpito se decía que Cristo venía ya, que no valía la pena ni siquiera tener novia o casarse, porque Cristo venía ya. De eso hace más de treinta y tantos años, y todavía Cristo no vino. ¿Mintieron? ¿Me mintieron? No, no entendieron, simplemente eso; no entendieron.

La gente cree que Cristo va a venir porque hay guerra, que Jesús va a venir porque los terremotos son terribles, que Él va a venir porque los tsunamis están matando gente, o porque hay guerras cruentas sin sentido en naciones, creen que Cristo va a venir ya mismo porque la maldad ya no se aguanta más, porque los niños hoy se masturban de muy pequeños y entendemos por qué, o que Jesús va a venir porque los niños hoy hasta matan a sus maestros en la escuela. Sin embargo no es así. La noticia que tengo para darte, es que la Biblia no dice eso. La Palabra del Señor dice que este Evangelio del Reino, tiene que ser predicado hasta lo último de la tierra para que venga el fin.

Es decir que lo que quiero explicarte, es que los que detienen hasta el momento que Jesús venga, somos nosotros, tú y yo, por limitarnos, cuando no hay severas restricciones de pandemia, a calentar un banco una vez por semana o sencillamente sentarnos a escuchar o ver una predicación por video o audio, y no sanar la tierra como es nuestro mandato. Porque la Biblia dice que tiene que llegar el día en que los reinos del mundo y sus coronas, sean quitados a sus actuales poseedores y sean entregados al señorío de Cristo. Porque la Palabra de Dios dice que será predicado el Evangelio del Reino. No cualquier evangelio, el del Reino. Porque evangelio significa “buenas noticias” y no será esto lo que te cambie la vida, porque saber una buena noticia no te cambia. Lo que sí te cambiará es vivir esa noticia. Y el evangelio del Reino es evangelio que se vive, no que se promociona.

Alguien dio como hermoso ejemplo un hecho ficticio, que tú recibas la noticia de que has sido favorecido con un viaje a Francia, con todo pago, a visitar la Torre Eiffel y almorzar y cenar en los mejores lugares de la capital francesa. Pero te dicen luego que el viaje es para mañana a primera hora y tu no tienes ni papeles, ni pasaporte, nada en orden. O sea que tu recibes la Buena Noticia, pero no puedes hacer nada con ella. Y luego dijo que así andamos los cristianos, con la Buena Noticia del evangelio en la boca, pero sin poder hacerla efectiva en nada. Hablas de paz y te come la ansiedad, hablas de gozo y tu boca es un rictus de amargura permanente. Y para esta clase de gente todo es pecado, todo. Si no estás sentado dentro del templo de la iglesia, estás perdido. Es como que algunos cristianos dicen haberse convertido a Cristo y tener su poder, pero creen fielmente que todo le pertenece a Satanás. Terminan siendo sus mejores agentes promotores.

Definitivamente, el problema es la religión, porque la religión, entre otras cosas buenas, también te escondió el Reino. Porque en el momento en que la religión aparece, el Reino no puede ser revelado ni descubierto. Así es con las personas que se criaron en un medio ambiente en donde le predicaban que la pobreza es sinónimo de humildad, y que mientras más pobre era, más humilde era. Y te sacaron ocho o diez versículos fuera del contexto y pretendían con ellos justificar esta teología de la pobreza, que tan mal nos fue implantada, ya que todavía anda por ahí haciendo daño. Como habrá calado de hondo esa enseñanza malévola que todavía en muchos lugares se les sigue llamando “gente humilde” a gente que no tiene dinero o trabajo. Esa es gente pobre, carenciada, pero no necesariamente humilde. La humildad pasa por otro lado. Hay gente bien pobre que tiene un orgullo altísimo de su condición. Y cuando lo mezclan con sus rencores y resentimientos, suelen dar a luz a delincuentes de todas las calañas. Cuidado: del lado opuesto, el de arriba, con toda gente blanca, rubia y de ojos claros, también hay delincuentes de todas las calañas, nada es determinante.

Yo aprendí algo por encima de todo lo que aprendí en este camino, y es a refrendar un antiguo dicho que existía en mi pueblo idólatra y pecador, pero sabio en algunas cosas. Ese dicho decía que cuando alguien que vive a la costa de un río o del mar tiene hambre, no le regales un pescado, enséñale a pescar y que se alimente a sí mismo, “Que es como a Dios le gusta”, decían. Y no se equivocaban nada en su cultura escasa, porque tal como ellos lo decían, tal es el diseño divino. Jesús no les dio alimento a los pobres, Él solamente lo hizo como catering singular un par de veces que la hora de comer lo agarró enseñando en el monte, en el campo. Hacer lo contrario a lo que Él hizo no es propio de gente de Reino, es propio de gente afectada por un espíritu diabólico que se llama miseria, avaricia, represión. Si vas a entrar en la jurisdicción del Reino, tendrás que cambiar tu mentalidad. Tú no puedes venir a decirme que porque naciste pobre, morirás pobre. Porque si eres parte de este Reino y te tocó nacer pobre, nuestro Rey te convertirá en rico, y si naciste ignorante, a este Rey le sobra conocimiento y entendimiento para darte hasta que sobreabunde.

A mí me produce mucho asombro que cuando hablamos del Reino de los Cielos, o del Reino de Dios, la mayoría de la gente que nos escucha, si estamos presenciales, casi de manera automática mira hacia arriba, hacia lo que supone que son los cielos, donde se encuentra Dios y su Reino. Sin embargo, esa misma gente se está olvidando dos cosas: primero, que la oración modelo que Jesús nos dejó, el Padrenuestro, en una de sus partes dice: “Venga a nosotros Tu Reino”, lo que significa que no somos nosotros los que debemos ir a buscar al Reino, sino que es el Reino el que nos viene a buscar a nosotros. En todo caso, lo que nosotros debemos hacer, tal cual hicimos con Jesucristo, es aceptarlo e incorporarnos a Él. La herencia que tendremos como hijos de Dios, es la tierra, no las nubes, no ese cielo. Porque en el trono están solamente Dios Padre, el Hijo y el Espíritu. Ni Satanás ha podido penetrar ese trono. Y la Palabra dice que lo que Él hace en su trono, se establece aquí en la tierra, con nosotros. Por eso también la misma oración nos enseña que debemos pedir que su voluntad se cumpla en el cielo como en la tierra, del mismo modo.

Por eso es que, cuando decimos que todos los días y quizás más de una vez al día debemos auto liberarnos de toda opresión, de todo ataque satánico y de toda influencia de espíritus diabólicos, mucha gente nos mira con desconfianza, porque piensa que Dios no es sordo, y que con una sola vez que lo hagamos, ya será más que suficiente para quedar limpios para siempre. No te creas que es tan así, mira este ejemplo. Toma tu cuerpo: ¿Piensas que bañándote una vez en la vida, una vez al año o una vez al mes, estarás limpio? No, debes bañarte todos los días si quieres oler a limpio y no a mugre. Lo mismo pasa con tu alma. ¿Crees que el Espíritu Santo no tiene que trabajar a diario para limpiarla de las impurezas que recibe en su contacto estrecho con el mundo secular e incrédulo? Y ahora piensa: ¿Por qué vas a creer que tu espíritu humano no va a necesitar exactamente lo mismo, si Dios ha demostrado que opera y ministra en las tres áreas al mismo tiempo?

Parece mentira que todavía no nos hayamos dado cuenta que nos pasamos la mayor parte de nuestras vidas trabajando y haciendo sacrificios para atender lo mejor que se pueda a nuestros cuerpos, en lugar de ocuparnos de ese cuerpo de eternidad que será el que más tiempo peregrinará en las dimensiones de Dios. Por eso es que la Palabra nos recomienda que hagamos tesoros en el cielo y no en la tierra. Porque todo lo de la tierra está destinado a extinguirse y no vale la pena morir por eso. Pero lo que hay en los cielos no se extingue ni se extinguirá jamás simplemente porque es eterno. Y por si se te olvidó, Eternidad significa Siempre. Y Siempre es exactamente eso: siempre, que junto a Nunca, Todo y Nada, son conceptos eternos que el hombre no puede ni podrá hacer suyos porque no le pertenecen, no son palabras de esta dimensión visible, son palabras de una dimensión que por el momento es invisible para todos nosotros.

Creo que el error más grave que hemos cometido como iglesia, es pensar que el gobierno de Dios se establecerá definitivamente en nuestras vidas el día después que muramos. ¡No! ¡De ninguna manera es así! Yo sé que a una gran mayoría de ustedes se les ha enseñado que entrarán en el Reino de Dios el día que se mueran. ¡No es así! ¡Y tú por menos inteligente que seas, sabes que no es así, porque no es eso lo que tu Biblia y la mía dicen. Jesús les dijo a los de su tiempo que el Reino de los Cielos se había acercado. ¿Qué les estaba diciendo, que se iban a morir? ¡No! Les estaba diciendo que el Reino es otra cosa mucho más cercana, probable y apta para entrar ahí mismo, ahora mismo, allí donde estás, sin necesidad de pasar por ninguna funeraria. No al menos todavía hasta que el Padre no decida llamarte por considerar que ya has cumplido tu ciclo y tu misión en esta tierra.

Tú y yo somos parte de la iglesia. Pero no de esa congregación que no termina de convencerte ni de ese templo al que todavía le ves demasiados objetos que llaman sagrados cuando no son otra cosa que ídolos falsos. Iglesia es eklesia, asamblea de gobierno. Y necesita que nosotros sepamos eso. ¿Por qué lo digo? Porque fíjate que cuando tú sales por la mañana a trabajar, sabes dónde vas y a lo que vas. Vas a trabajar. Cuando el niño sale por la mañana rumbo a la escuela, sabe dónde va y qué es lo que deberá hacer allí, estudiar. Cuando están en día feriado o de vacaciones y salen y van a un parque, también saben a lo que van, a jugar. Si corres una maratón, sabes a lo que vas: a correr y si es posible, a ganar. Y si no al menos a llegar. Si vas a un Gym vas a entrenar y a transpirar para estar atlético o bajar kilos de más. Sales a hacer algo sabiendo lo que debes hacer y cómo debes hacerlo. Pero tú de ninguna manera puedes salir a las calles de tu país, cualquiera sea, y amoldarte al sistema que impera en esas calles. O sales a imponer el sistema del Reino, o te quedas llorisqueando y lamentándote de tu mala suerte en tu casa. Tú eres el Reino en esta tierra, aprende.

Ya sé que en este momento hay gente que me escucha y piensa: ¡Este hombre dice eso porque no vive aquí! Es cierto, no vivo allí como quiera que sea el infierno que allí existe, pero igualmente yo me rehúso a que un sistema mundano, cualquiera que sea, me chupe y me convierta en una cosa, cuando lo que Dios creó fue un ser humano. Rechazo esa vida sedentaria en la que el mayor esfuerzo que te proponen es irte a buscar el control remoto de tu televisor o tu teléfono celular donde quiera que lo hayas dejado. Lo que hoy priva en toda sociedad secular, sea de donde sea, es el culto a la comodidad y al ventajismo. Los que todavía deseamos hacer algo por nada, hacer un trabajo sin esperar resarcimiento alguno, no somos seres bien intencionados, somos estúpidos e idiotas que no sabemos plantarnos ante la sociedad con espíritu vencedor. Eso dicen de nosotros. Lamento comunicarles que de ninguna manera eso es lo mismo que piensa y dice mi Padre que está en los cielos.

Escuché a alguien contar que el pastor de su iglesia pidió voluntarios para atender el teléfono durante su programa radial y no levantó su mano nadie. Decía quien contaba esto que al domingo siguiente esta persona realizó la misma propuesta, pero añadiendo que se le abonarían doscientos dólares a cada uno de los que colaborara con eso. Más de media iglesia se ofreció. Eso dejó algo al descubierto, hay mucho creyente que no va a una iglesia a buscar de Dios, sino a ver si soluciona sus asuntos más inmediatos. Y ganar dinero suele ser un asunto que hace olvidar a todos los demás, incluidos los espirituales. No honran a Dios por su rostro santo, sino por sus manos poderosas. Quieren los peces y los panes, no el Reino que trae el Jesús contemporáneo. Estar y ser bendecidos en una época en que la enorme mayoría está conmovida y sacudida por la pandemia y sus efectos sanitarios, psicológicos y esencialmente económicos, es como vivir en una burbuja. Solo que esta no es una burbuja de jabón que estallará en cualquier momento, es una burbuja eterna y estable que Jesús trajo a la tierra y se llama Reino de los Cielos. ¡Yo quiero vivir por siempre en esa burbuja, porque es dentro de ella donde pasan cosas maravillosas y tremendas! Afuera todo sigue oscuro y sin esperanzas, como siempre.

Ahora bien, ¿Tú quieres ser uno o una de los que van a establecer el Reino de Dios en la tierra? ¿Si? Entonces vas a tener que comenzar por el principio, ¿Sabes cual es? Establecerlo primeramente en tu vida, en tu conducta, en tus actos, en todo lo que haces y no haces. Una vez que el Reino esté afirmado en tu vida, con sólo salir a las calles y decir en voz alta que el Reino de los Cielos se ha acercado, el que necesite verlo y disfrutarlo, vendrá a ti sin que lo llames ni pagues miles de dólares en promociones por redes o la televisión. ¡Tú tienes que ser la imagen palpable del Reino! El resto déjaselo al Señor. Pregunto: ¿Eres alguien que está cansado o cansada de esperar infructuosamente que su familia cambie? ¿Si? Cambia tú primero, entonces. Luego ellos lo harán sin que los obligues. Pero cambia de verdad, ¿Eh? No te estoy diciendo que empieces a ir a una iglesia a escuchar un sermón, te estoy demandando que cambies tu vida en todo. Eso es vivir Reino. Eso es predicar Reino. Eso es ser un Jesús moderno, aunque te cueste la cruz que probablemente los mismos fariseos aquellos que hoy tienen su réplica, tienen preparada para acallarte.

No esperes que el mundo cambie para cambiar tú. Tú eres el activador o la activadora de cambios. Tú eres la materia prima que Dios usará para traer los cambios. Tú eres la luz que alumbra la oscuridad. Tú eres el o la que transforma el lugar al que vas. Tú eres el o la que transforma todos los sitios en los que ingresas. Cuando tú llegas a un lugar, la luz de Cristo empieza a meterse allí junto contigo, las tinieblas comienzan a caer y a ser debilitadas. Tú te metes en una red social inventada para el pecado y tú la conviertes en canal eficiente para encontrar a Cristo. Allí es donde los demonios comienzan a huir y el infierno empieza a temblar. Lo correcto es que donde tu vayas establezcas el Reino de Dios y Su Justicia. Ya no puedes conformarte con ser correctamente religioso, no es esa de ninguna manera la iglesia que Dios plantó allí en tu tierra, donde vives, para que la cambies y la conviertas en apta para ser parte de su Reino eterno. Es a través de ti que Dios hará todo lo que debe hacer en la sociedad. No vendrá en un halo fantasmal, será por medio de ti y de hombres y mujeres que lleven en su interior tu mismo fuego.

Leer Más

Digno de Toda Alabanza

Si tienes un hijo que va a la iglesia y se comporta como un duque, pero el día que cumple su mayoría de edad sale y hace todas las hechurías y salvajadas que nunca jamás había hecho en todos sus años anteriores, ese muchacho jamás fue un cristiano, aunque lo pareciera.

Si desde pequeño tiene la máxima libertad pero no la utiliza indebidamente, entonces sí está transitando por un sendero que es marcado por su corazón y no por las cadenas que le ponen los adultos. Cuando no se peca, es porque no se desea o no se necesita pecar, pero no porque se nos haya prohibido.

Por eso yo siempre digo y sostengo que disciplinar e instruir, es mostrar las distintas opciones y las consecuencias de las decisiones del hombre. Y que la persona crezca tomando decisiones, y no obedeciendo ciegamente las decisiones que otros toman por ellos.

Entonces, Tendría que explicarte que mi trabajo y el de cualquier otro ministro que pretenda servir al Señor antes que a cualquier organización humana, es mostrarle al pueblo la verdad, y que esa verdad trabaje en sus corazones. No puedo ni podemos ir más allá sin correr el riesgo de manipular, que es hechicería.

Y a los que todavía son espiritualmente pequeños los abrazamos y los guardamos con amor, pero a los más crecidos el mensaje directo es que vayan tomando conciencia que esto no es un juego religioso. Esos son los cambios previos a una reforma genuina en un tiempo tan complicado que resulta siendo el más apto.

Antes, en la iglesia nadie hacía nada si el pastor no decía cuándo debía hacerse, cuantos debían hacerlos y quiénes eran los elegidos. La gente no podía ni casarse, ni mudarse de casa ni cambiar su automóvil sin autorización o la venia del pastor. Todo lo decidía el pastor.

La iglesia no se mueve alrededor de un hombre. La iglesia se mueve alrededor, o detrás de Jesucristo. De otro modo, se llega a morir el pastor y esa iglesia se cae y se dispersa. Te recuerdo el verso 2 de Romanos 6: En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿Cómo viviremos aún en él?

(3) ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?

(4) Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Esos son los primeros tres pasos que se deshacen del viejo hombre. Adán muere con eso. Déjame darte un primer hecho de nuestro evangelismo. Un hecho, un punto que, entre otros, es esencial para el evangelismo. Con esta mentalidad.

Cristo es nuestro sustituto. Romanos 5:8 dice que Cristo murió por nosotros, no en lugar de nosotros. Es nuestro sustituto. Y si no te alcanza con este, está el otro, Romanos 5:6. Allí dice que Cristo murió por los impíos. O sea que ya no tenemos a un asesino suelto, murió.

Y te doy otras escrituras que tienen que ver con esto. Salmo 69:9: Porque me consumió el celo de tu casa; y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre mí. Hebreos 2:9: Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.

Isaías 53:5: Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 1 Pedro 3:18: Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; 

Se identificó con nosotros. Claro, para él identificarse con nosotros, tuvo que bajarse del púlpito y pararse en la mesa donde estábamos. O sea: no podía redimirnos siendo Dios. ¿Por qué? Simple: porque el pecado entró por un hombre, no por un dios.

De modo que tenía que salir por un hombre, no podía salir por un Dios. Por eso Él tuvo que dejar por un momento de ser Dios. Eso es lo primero que debes saber, que Él tuvo que dejar de ser Dios para hacer lo que tenía que hacer.

Allí es donde Él es digno de adoración. O sea que fue un hombre el que hizo esto. A quien alabamos, es a un hombre. Por eso es tan fácil para la gente alabar y halagar a los hombres. Porque el Dios al que nosotros alabamos, es un hombre. ¿Se entiende el significado preciso de lo que digo, verdad?

Y ahí es donde a nosotros se nos chifla el moño y nos asustamos y vemos herejía por cualquier parte. Porque no entendimos que hombre, no es un animal en dos patas que trata mal a su mujer. Hombre, es un vaso lleno de Dios.

O sea que la tarea principal para hoy, es que tú aprendas a redefinir lo que es hombre, en tu mente. Porque dice que tenemos un solo mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús. Dios, es un hombre.

Y te lo repito una vez más: a eso lo dice la Escritura, no es algo que dice Néstor Martínez, ni una herejía lanzada para hacer pecar a los incautos, ni tampoco una nueva doctrina de la Nueva Era. Tenemos un solo mediador entre Dios y los hombres. El hombre, Cristo Jesús.

Tu Dios, es un hombre. Así te caiga pesado, es tal cual te lo digo, examínalo sin el filtro denominacional, por favor. Sólo tú, tu Biblia y el Espíritu guiándote. Eso sí; cuando lo entiendas y quieras salir a predicarlo, ponte zapatillas.

Y si es posible, esas zapatillas especiales que usan los maratonistas o los atletas que baten records de 100 o 200 metros llanos o con obstáculos. Porque si entras en una iglesia y dices: “Gracias a Dios que nuestro Dios es un hombre”, patitas para qué te quiero, ¿No es cierto?

Lo que ocurre es que, cuando tus ojos se abren a la verdad, te das cuenta que esto que estamos diciendo, sí es cierto. Y no sólo eso; también caes en cuenta allí mismo que lo falso, en verdad, era lo que hasta allí estábamos creyendo.

Estas son verdades que, como si fueran semillas, hay que regarlas a diario. ¿Y cómo se riegan? Se riegan con conciencia, y autoridad. No es de abajo para arriba que se enseña a la gente; es de arriba para abajo. ¿Por qué digo esto? Porque hay muchos que por simples deseos de ayudar, salen a decir lo que no entienden y terminan confundiendo a todo el mundo.

(Mateo 27: 46) = Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?

Desde este episodio es de donde sale la imagen de que Jesús es el Cordero. Juan dijo: Jesús, el Cordero que quita el pecado del mundo. Pero quien estaba dentro de Jesús, es el sacerdote que vino a inmolarlo. Isaías 6, dice que el niño nace, pero que el Hijo es dado.

Cristo es eterno, no nace; se encarna. Cristo es eterno, es Dios. Cristo, ahora, dentro de Jesús, lo prepara como Cordero que va al matadero. Así lo dice Isaías. Y cuando lo lleva al matadero, que es la cruz, lo cuelga en la cruz. Y allí es donde Jesús dice: ¿Por qué me abandonas?

Y lo que se va, se retira de Él, es Dios. ¿Por qué? Porque Isaías 59 y verso 2, dice que las iniquidades separan al Dios del hombre. En el momento en que todo el pecado de nosotros es puesto en Jesús, el sacerdote se va.

¿Por qué? Porque en el Antiguo Testamento, cuando el cordero era puesto en el altar de bronce, y el sacerdote ponía manos en el cordero; significando que el pecado del pueblo ahora estaba en el cordero, no quemaban al sacerdote, ¡Quemaban al cordero!

Escucha: el que murió en la cruz, no fue Dios. Dios preparó al hombre sin mancha y sin arruga. Él vivía aquí, Jesús. Jesús nació de aquí, no nació de Adán. Entonces Jesús, estando aquí, es vida. No tiene vida, ¡Es vida! Nadie lo puede matar.

Ni lanzas, ni flechas, ni pistolas, ni misiles. Él es vida. Lo que tiene vida es que puede perderla. Lo que es vida, simplemente es. Entonces, él no puede morir en la cruz, sin primero caer aquí. Cuando se le pone el pecado, él cae aquí y Dios se va.

¿Por qué me abandonas? Esa es la primera muerte. Esa es la que se identifica con nosotros. Ahora, murió espiritualmente. Pero quien murió espiritualmente, fue Jesús; no fue Dios. Luego, Isaías 53 verso 11, nos dice que Dios lo dejó ahí hasta que estaba satisfecho.

Y que cuando estaba satisfecho, Efesios 1 dice que el Espíritu que hoy mora en nosotros vino y los resucitó de entre los muertos. Entonces, el mismo Espíritu que se fue, volvió abajo, una vez que Dios está satisfecho por la paga de nuestro pecado. Y cuando Él estaba satisfecho con tu muerte, vino a buscar a su Hijo.

Pero cuando lo resucitó, no resucitó al mismo lleno de pecado, sino que hizo una re-creación, e hizo una nueva creación, un nuevo hombre que se llama Cristo. El cual ya no es uno, sino muchos. Claro, tres versos más adelante, en el verso 50, dice:

Más Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. Esa es la muerte física. Y hay una diferencia, allí. Y es en esos tres versos que está todo ese misterio que la iglesia no se atrevió a desenredar y nos dejó en la tierra, en lugar de pararnos aquí.

Mira Romanos 6:5: Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección. O sea que es lo dicho: Él se identificó  con nosotros. Puedes estudiar Filipenses 2:5-11 con meticulosidad y lo verás con más claridad.

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

(1 Corintios 12: 12) = Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

Fíjate que no dijo: “Así también el cuerpo de Cristo”. Dijo: “Así también Cristo” ¿Quién es Cristo? No uno, sino muchos. O sea que tú ya no puedes decirles más a los que quieres evangelizar, que miren a Cristo. Tienes que decirles: ¡Mira a Cristo!

Porque Cristo es una esencia que no se ve sin un cuerpo, y el cuerpo de Él, eres tú. – ¡Pero hermano! ¡Si Él está sentado a la diestra del Padre! – Correcto, pero tú eres la diestra del Padre. ¿No era que el anticristo se iba a sentar en el templo en lugar de Cristo? ¿Cuál es ese? Tú.

Porque así como un cuerpo, (Tú eres un cuerpo, yo soy un cuerpo) tiene muchos miembros, (Brazos, manos, pies), pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo. Así también Cristo. Cristo es un solo cuerpo, compuesto de varios miembros. No dice que el cuerpo de Cristo es así, dice que Cristo es así. Allí terminaron de sacudirse en estertores dos o tres vacas sagradas muy ancianas.

Se unió con nosotros. Te doy escrituras sin mayores comentarios porque creo que no los necesitan. 1 Corintios 6:17: El que se une al Señor, un espíritu es con él. ¿Cuántos espíritus es con el Señor el que se une con él? Un espíritu.

Efesios 5:30: Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Miembros de su cuerpo, y también de su carne y sus huesos. 1 Corintios 6:15: ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo.

Juan 3:6: Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. Y eso significa que si eres nacido del Espíritu Santo, eres Espíritu Santo. ¿Y ahora, qué hacemos con tanta cosa que nos enseñaron para acostumbrarnos a mirar para arriba?

Si eres nacido de madera, eres de madera. Si fuiste formado por el Espíritu Santo, eres Espíritu Santo. O sea que lo que te hace, es lo que te forma. No hay una diferencia entre aquello que se hizo para recrearte y lo que se recreó. La Escritura dice eso, no yo.

O sea que cuando Dios crea, lo que hace, es que se subdivida. Es como sacar un vaso de agua de un enorme golfo. El tremendo golfo con millones de litros de agua está allí, pero la minúscula cantidad que hay en ese vaso, tiene la misma composición que lo que está en el golfo. El golfo, en todo caso, es más grande; pero es lo mismo. O sea que si tú vuelves a meter el vaso en el golfo, el agua no va a cambiar de color ni nada, es lo mismo.

(Juan 17: 21) = Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.

(22) La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.

(23) Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

(Colosenses 1: 18) = Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; (19) por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, (20) y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

(21) Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado (22) en su cuerpo de carne, (Escucha; no fue que te uniste a una institución que se llama “el cuerpo”, no. Fuiste bautizado en un cuerpo de carne, o sea, es como si estuviéramos cosiendo pedazos de piel, formando un odre, para que la plenitud de él habite. No es un cuerpo organizacional, por eso es incorrecto llamar a la iglesia como “el cuerpo”, no.

Somos el único cuerpo que Cristo tiene. Sin nosotros, Cristo no tiene cuerpo. Jesús tiene un cuerpo redimido. ¿Pero es que no es lo mismo?) por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; (23) si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro. (Ese era el mensaje de Pablo. Mira lo que dice ahora en el próximo capítulo)

(Colosenses 2: 6) = Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; (7) arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.

(8) Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías  y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.

En su cuerpo de carne. Me imagino que no terminas de entender esto, ¿Verdad? Así que será bueno que leamos lo que dice Pablo en 2 Corintios 4:10: Llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.

¿En nuestros qué? En nuestros cuerpos. Pero si eso te alcanza para entender, mira el verso 11: Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. ¿Se manifieste en? Nuestra carne mortal.

Paso Número Cuatro: Vivificados con Él. Efesios 2:5, nos dice: Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (Por gracia sois salvos). Y claro, ahora las escrituras se empiezan a duplicar, porque las mismas que hablan de que nos enterraba, en el lado “B” del verso, nos elevaba. Estamos conciliando lo que Cristo hizo, y entendiendo cómo la muerte de un hombre allá tan lejos, nos toca de manera concreta a nosotros, hoy.

(Colosenses 2: 12) = Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.

(13) Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la circuncisión de vuestra carne, os dio vida (Ahí está) juntamente con él, perdonándoos todos los pecados.

Esta parte que aquí leemos como “os dio vida”, es vivificar. ¿Cuál es el primer requisito para vivificar? Estar muertos. Nos dio vida juntamente con él. Otro verso que podemos utilizar aquí es Efesios 2:1: Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.

Ahí está otra vez: vivificados con él. Juntamente con él, nos dio vida. O sea que la vida nueva que tú tienes, te la dieron cuando se la dieron a él. Porque la tuya, no es tuya; es de él. La vida que vives no es la tuya, sino la de él.

Porque ya no vivo yo, más vive él. Nacimos de nuevo cuando él nació de nuevo. Quien nació de nuevo fue él, y a nosotros nos trasladaron y nos metieron en él. ¿Y cuándo te trasladaron? Te trasladaron cuando tú te diste cuenta.

Hay un solo nuevo nacimiento: el de él. Son dos hombres en la tierra, no miles. Dos. Nació el nuevo hombre y se va acrecentando según nosotros nos vamos dando cuenta que hemos sido perdonados. Y nos dio vida juntamente con él.

 (Juan 20: 1) = En el primer día de la semana, (Independientemente del relato, el primer día de la semana es el tiempo que estamos viviendo) María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.

(2) Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, (Ese es Juan), y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde la han puesto.

(3) Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro.

(4) Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro.

(5) Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró.

(6) Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí, (7) y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.

Aquí vemos el sudario, que es el paño que cubre la cabeza. ¿La cabeza, es quién? Cristo. Bien dobladito y puesto aparte, porque él ya terminó. Pero los lienzos que cubrían el cuerpo, no estaban doblados, estaban tirados.

¿Qué significa la parábola? Que tenemos que volver a la tumba y doblar el lienzo. Todo eso para apropiar lo que allí se nos dio. Los panes de la proposición son seis en un lado, y seis en el otro. El lienzo doblado es que estos seis, ya Cristo los hizo. Y aunque nosotros lo hicimos juntamente con él, recién ahora lo estamos reconociendo.

En el primer día de la semana, volvemos a estudiar la tumba, y doblamos el lienzo. Y eso es, exactamente, lo que estamos haciendo. Significando con esto que, si bien la cabeza terminó, el cuerpo todavía tiene que apropiar la herencia de la cabeza. ¿Lo puedes ver claro, ahí? Estos son los puntos que Dios estuvo escondiendo en la Escritura.

Anota por allí Isaías 53:10-11, que es donde Dios se satisface, y que la palabra nos dice que cuando Dios es satisfecho por la paga del pecado, entonces nos da vida. Le dio vida a Cristo. Nota que Dios le da vida a Cristo cuando queda satisfecho con la paga de tu pecado.

O sea que él estuvo allí todo el tiempo que fuese necesario para que Dios fuera satisfecho con el olor fragante de la ofrenda por tu pecado. Cuando Dios dijo: perdono tu pecado, viene el Espíritu y recoge todo lo que se había perdido, y aquel que lo abandonó, vuelve por él.

Ahora; imagínate lo impresionante de la obra de Dios, que Jesús entendiendo eso, lo hizo por fe; nunca se había hecho antes. Por eso es que dijo: pasa esta copa de mí. ¿Qué copa? Que si yo sé que si me bebo esta copa me voy a convertir en hombre pecaminoso, con la esperanza de volver a ser hombre.

Pero nunca se ha hecho. Este se va y me deja solo. ¿Y si no viene? ¿Entiendes? Es digno de toda adoración, toda alabanza. Jesús está tremendo. Yo me porto bien, tal vez tú también te portas bien, pero; ir a la cruz por el pecado de otro y sin la ayuda del de arriba, eso sí que es formidable.

Y además cargar con todo el pecado del mundo. Imagínate que el pecado tuyo, solito, era tan difícil que te estaba matando a ti. Imagínate llevar el de todo el mundo. Claro, cuando tomamos plena conciencia de esto y abrimos la boca para cantar en una iglesia, creo que recién allí empezamos a cantar en otra dimensión.

Leer Más

¿Qué es Ser Lleno del Espíritu?

En una ocasión y en el marco de un adiestramiento de evangelización de una famosa iglesia, un profesional, que era miembro importante de ella, pero conocido por su racionalidad e intelectualidad dentro de la congregación, dijo lo siguiente: “Desde que aprendí cómo caminar en el Espíritu, la vida cristiana se ha convertido en una gran aventura para mí. Ahora, lo que quiero es que todos los demás que yo trate, puedan experimentar esta misma aventura con Cristo que yo estoy viviendo”

Cuando yo leí esto, hace ya de esto muchos años, me formulé la misma pregunta que ahora voy a formularte a ti, mujer u hombre creyente que estás allí, escuchándome, váyase a saber desde hace cuánto tiempo y siempre con hambre y sed de saber y aprender más de Dios. ¿Querrías saber cómo experimentar una vida plena, abundante, fructífera y llena de propósito en Cristo? Porque tengo que decirte que, si hasta hoy has estado viviendo en derrota espiritual, impotente y estéril, preguntándote si es que en realidad es válida la vida cristiana, te informo que hay excelentes posibilidades, tanto para ti como para tu vida y de la de tu casa.

Entiende esto: ¿Qué mayor promesa pudo Cristo habernos ofrecido, que la seguridad de que el cristiano puede caminar directamente en el Espíritu y experimentar una vida abundante y fructífera, llena de propósito y aventura? Esa capacidad nos ha sido prometida por Cristo mismo, y no mediante ningún intermediario dudoso, y la promesa está dirigida a todos aquellos que le han recibido como Señor y Salvador. La promesa dice así, y no te doy el texto porque estoy seguro lo tienes grabado a fuego: El que en mí cree, las obras que yo hago, él has hará también; y aún mayores hará porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

Escucha; ciertas verdades espirituales, cuando son debidamente comprendidas y experimentadas por fe, producen un beneficio espiritual y un verdadero cambio en el individuo. Estos principios han demostrado que pueden ayudarte a ser más consistente en tu caminar en el Espíritu, así como más eficaz en tu testimonio de nuestro Salvador. Así es que, como no puedo estar a tu lado, orar por tu llenura espiritual y ponerte mis manos sobre tu cabeza para que esa oración se active, cosa que siempre se estiló hacer pero que no siempre produjo resultados positivos, entonces me limitaré a compartirte todos aquellos principios y fundamentos que te llevarán, aunque sea con algo más de lentitud que lo que podría ser un shock o impacto directo, a ser lleno del Espíritu Santo de una vez por todas, y a empezar a ser, verdaderamente y no por simple palabrerío, Más que Vencedor en Cristo Jesús.

La vida cristiana, al ser debidamente comprendida, no es difícil ni compleja. En realidad, la vida cristiana es sencilla. Es tan sencilla que muy a menudo tropezamos con su sencillez, y sin embargo es tan difícil que ¡Nadie ha podido vivirla por sí mismo! Esta paradoja ocurre porque la vida cristiana es una vida sobrenatural. El único que ha podido vivirla es nuestro Señor Jesucristo. Cualquier otra cosa que se tome o se quiera hacer tomar como vida cristiana, es más de lo mismo que hemos visto por años, esto es: vida religiosa. Que de ninguna manera es lo mismo, sino exactamente lo opuesto, lo contrario. Todavía no me explico por qué tanto creyente sincero, sólido y maduro se sigue refiriendo a su fe como a “su religión”. Habría que hacerle ver a partir de la propia Escritura, que si existe en la historia bíblica alguien que de ninguna manera ha sido religioso, ese alguien es Dios…

De hecho, si yo trato de vivir la vida cristiana en mi propio esfuerzo humano, se convierte en compleja, difícil y aún imposible de vivir. Me veo obligado a hacer y decir todas esas cosas que todos hemos visto decir y hacer en los templos, pero que con el correr de los días y los tiempos, todos sabemos que terminan siendo palabras sin consistencia, que no alcanzan a cubrir las falencias individuales de esas personas y que, en algunos casos, potencian corrupciones de mayor relieve. No es bueno todo eso, no; no lo es. Pero si yo invito al Señor Jesús a que dirija mi vida; si yo reconozco la realidad de vivir crucificado juntamente con Cristo y resucitado con Él por fe, como un modo de vida; si yo camino en la luz, como Dios está en la luz, entonces el Señor sencillamente vive su vida abundante en mí, en todo el poder de su resurrección. Y eso, una vez que se produce, es tan fácil y agradable, además de bendecido y lleno de gozo, que vale la pena vivirlo.

Este hecho ha quedado dramáticamente demostrado en las vidas de los primeros cristianos. Cuando los enemigos de nuestro Señor vieron la forma en que él estaba cumpliendo su promesa en las vidas de Pedro y Juan, y observaron su audacia y la notable cualidad de su nueva vida, quedaron sorprendidos de que estos hombres rudimentarios, conocidos por todos, hubiesen podido realizar tales prodigios. Llegaron a darse cuenta de que su andar con Jesús, había transformado sus vidas. Porque es necesario que sepas algo que ya me ha tocado decir en más de una ocasión aquí. Jesús no vino a esta tierra enviado por el Padre solamente a morir en la cruz por nuestros pecados. Tampoco vino a realizar toda esa serie casi dramática de señales, maravillas y milagros. Por fuera y por sobre todo eso, Jesús vino a esa familia tan singular conformada por José y María, a vivir una vida que sirviera de espejo, ejemplo y punto estricto de referencia de lo que fue, es y debe ser un embajador del Reino de los Cielos.

No quiero dar la impresión de que un cristiano que camina en la plenitud del Espíritu, ya no tendrá problemas. Los problemas tales como enfermedades, la pérdida de seres amados, dificultades económicas y otros muchos, son experiencias comunes a todos los hombres. Quien o quienes en alguna ocasión o muchas, hayan enseñado o predicado algo así, no sólo han exagerado lo que se debe exagerar sino que, a la luz de todos los hechos bíblicos, me atrevería a decir que a pesar de hacerlo con una buena intención y no menos razón, han mentido. Y no me parece que el evangelio del Señor deba ser predicado a partir de una mentira. Tú sabes quién es el padre de mentira. ¿Y dejaremos que él predique nuestro evangelio? Conmigo no cuenten. Solamente una decisión directa del Padre que determine que alguien le es altamente necesario en un lugar, para una misión y en ciertas condiciones concretas, puede hacer posible que esa persona tenga una vida especial, tal como si fuera un moderno Enoc.

De todos modos, la mayor parte de lo que consideramos como nuestros problemas, son producidos mayoritariamente por nosotros mismos, debido a que nuestras acciones carnales y egoístas los generan. El hombre espiritual no está exento de la mayoría de estos problemas. Pero, cuando los problemas llegan a él, el hombre espiritual puede encararlos con calma y confianza; con una actitud positiva, debido a que es consciente de los recursos que Dios le ha dado y que están disponibles para batallar con aquellos problemas. El creyente no es ni debe ser, como muchos han creído ver y por consecuencia lo han enseñado así, un ser casi sobrenatural viviendo una vida sobrenatural. El creyente es un ser de carne y hueso, además de tener un alma y una menta todavía muy adámica que le juega malas pasadas. La victoria que obtiene en Jesucristo, no en sus propias fuerzas ni sabidurías, es lo que lo convierte en un testimonio viviente apto para que se miren en él todas las generaciones futuras.

No estamos hablando aquí de un asunto en el que podemos aplicar el “pensamiento tenaz o positivo”, que tanta difusión ha tenido y tiene a través de los canales difusores del mundo secular, ya que se nos instruye a que echemos toda nuestra ansiedad sobre el Señor Jesús, porque Él tiene cuidado de nosotros. El hombre espiritual conoce la confiabilidad de Dios por experiencia propia. El Señor es quien le resuelve los problemas, tribulaciones y cargas en este mundo, las cuales ya no son tan pesadas cuando Él las está sobrellevando. Esto mismo estuvo en la mente y corazón de Pablo constantemente. Él dijo: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora lo vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

En honor a la verdad, estoy convencido que una gran mayoría de los que nos reunimos aquí para compartir todo este arsenal de alimento intercambiado, hemos repetido este versículo como dándolo por sabido, entendido e incorporado. Incluso, muchos de nosotros en su momento tuvimos la inconsciente e irresponsable osadía de salir a enseñarlo como si las tuviéramos todas más que claras. Olvidamos esa palabra que nos dice que el que cree saber algo, en realidad todavía no sabe nada. Porque estar conjuntamente crucificado con Cristo, significa exactamente eso que dice: conjuntamente crucificado. O sea: en la cruz no murió solamente Jesús. Murió la naturaleza adámica que había en cada uno de nosotros. Moriste tú y morí yo en esa cruz. Hoy no deberíamos sufrir molestia alguna de parte de aquel viejo inquilino adámico. Somos una nueva creación. O al menos es lo que deberíamos ser si estamos EN Cristo y no solamente aprendiendo su historia en la tierra.

Escucha esto: la clase de teología que es tan profunda e intrincada que no puede ser comprendida, no es sólo el producto de un pensamiento obtuso, sino que es una directa contradicción con las Escrituras. Es más, ciertas enseñanzas a las cuales muchos se refieren como verdades profundas de la palabra de Dios, a menudo no producen vidas santas, testigos fructíferos, mayor amor por Cristo, ni una entrega a su causa. Adoro escudriñar las máximas profundidades del evangelio y luego extraer lo que encuentre allí para compartirlo, pero si a eso no lo respaldo con una vida acorde al propósito y la voluntad de Dios, todo lo otro es hojarasca inútil. Por eso hay un lema en mi vida que lo comparto sin cargo para que sea utilizado por todo aquel /lla que coincida: el hombre no tiene un mensaje, el hombre ES un mensaje viviente.

Convengamos en que las enseñanzas de Jesús fueron sencillas y comprensibles, aunque algunas de las verdades que Él enseñó, permanecían veladas a los ojos de aquellos hombres espiritualmente ciegos. Él habló de los “lirios del valle”, del sembrador y la semilla, del pescador de hombres, de los odres nuevos, de la vid y los pámpanos, lecciones sencillas que fueron fácilmente comprendidas por sus oyentes. Jesús logró comunicarse con su auditorio; las multitudes lo escuchaban absortos, lo comprendieron y, como consecuencia, lo siguieron. Eso sí, los desacomodó a los incrédulos y religiosos sin unción con las parábolas. Fue muy claro cuando les dijo que sólo serían develadas por aquellos que tuvieran oídos para oír. Y sordos no había en su grupo de seguidores. Sordos físicos, espirituales…es otro tema.

En un mundo de analfabetos espirituales, debemos seguir la sencillez del mensaje de nuestro Salvador y su mismo método, si queremos en realidad comunicar sus buenas nuevas a las multitudes. Ya que Dios amó tanto a las gentes del mundo, la mayor parte de las cuales tenía muy poco, o ningún conocimiento de las verdades espirituales, y ya que él dio a su Unigénito hijo para que muriera por nuestros pecados y para que pudiéramos tener vida eterna, no parece razonable que uno tenga que convertirse en teólogo o en acucioso erudito de la Biblia (Aunque esto pueda ser muy bueno), para poder experimentar y compartir la vida abundante de gozo y victoria, que es nuestra legítima herencia en Cristo. La gran verdad de la Vida Eterna no está en Juan 3:16, aunque Juan 3:16 sea EL versículo cumbre. La gran verdad de la Vida Eterna está en VIVIR Juan 3:16, no repetirlo como si fueran antiguas letanías.

Veamos: una de las más importantes verdades de las Escrituras, cuya comprensión y aplicación ha enriquecido muchas vidas como ninguna otra verdad, es el concepto que alguien dio en llamar, hace muchos años, La Respiración Espiritual. Dice allí que cuando tú caminas en el Espíritu por fe, practicando esa respiración espiritual, ya no necesitarás vivir otra vez en derrota por más de unos cuantos minutos. La respiración espiritual tal como el caso de la respiración física, es un proceso de exhalar las impurezas e inhalar lo que es puro; un ejercicio de fe que te capacitará para experimentar el amor de Dios y su perdón, como un nuevo sistema de vida. Inhalamos oxígeno puro, eso es Espíritu Santo, unción, poder, autoridad. Exhalamos anhídrido, eso es carne, vicios, tradiciones, religión hueca, pecado. Al igual que un cuerpo físico, el de Cristo en la tierra, si no respira se muere.

En el momento en que tú invitaste a Cristo a tu vida como Salvador y Señor, experimentaste el nacimiento espiritual. Y no se trata, -obviamente-, de haber hecho una oración de estilo o de haber llorado hasta el hartazgo en un altar. Entregar tu vida a Cristo es exactamente eso que digo: dejar de ser tú y pasar a ser Él en ti. ¿Sencillo? ¡Ni lo sueñes! Difícil como todo lo que rodea la vida de un creyente, siempre sujeto a burlas, a marginaciones, a discriminaciones y hasta injurias y agresiones injustificadas. Tú te convertiste en un hijo de Dios y fuiste lleno del Espíritu Santo, eso es lo que cambió tu vida, no empezar a asistir a un templo distinto al que antes ibas. Dios perdonó tus pecados, pasados, presentes y futuros. Te hizo justo, santo y aceptable a Su vista, mediante el sacrificio de Cristo por ti en la cruz. Se te dio poder para vivir una vida santa y fructífera para ser testigo de Jesucristo. De ahí en más, Dios se hace a un costado y te deja absolutamente en libertad de voluntad para vivir como tú quieras, honrándolo o ignorándolo. Es lo que hace una parte y la otra de la humanidad, que dicho sea de paso, TODA fue creada por Él.

Sin embargo, el cristiano típico no comprende este concepto de la respiración espiritual como un ejercicio de fe y como resultado vive una verdadera montaña rusa espiritual. Vive de experiencia emocional, en experiencia emocional. La mayor parte de su tiempo lo pasa como un cristiano carnal, controlando él mismo su vida, frustrado y sin fruto. Si esta es tu experiencia, la respiración espiritual te capacitará para salirse de esta montaña rusa espiritual y podrás disfrutar la vida abundante que el Señor prometió cuando dijo: Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia. Como un ejercicio de fe, este concepto te capacitará para continuar experimentando el amor de Dios, su perdón y poder, bajo el control del Espíritu Santo, como una nueva manera de vivir..

Si tú has retenido el control de tu vida, pecando mediante un acto de deliberada desobediencia, respira espiritualmente. En primer lugar, exhala mediante la confesión. La palabra de Dios nos promete en 1 Juan 1:9 que: Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Confesar (La palabra en griego es homologeo), sugiere que debemos ponernos de acuerdo con Dios respecto de nuestros pecados. No se trata de acciones rituales denominadas Confesión, que en muchos casos, -todos lo sabemos-, está más cerca de una simulación de circunstancias que de una confesión genuina. Cuando esta es real, la cosa es entre Dios y tú, y el compromiso que contraes te excede.

Tal acuerdo implica por lo menos tres consideraciones: en primer lugar, tú debes reconocer que tu pecado o pecados, los cuales deben ser presentados a Dios específicamente, están mal. Tú debes reconocer que estás equivocado y que estás ofendiendo a Dios. En segundo lugar, tú debes reconocer que Dios ya te ha perdonado mediante la muerte de Cristo en la cruz. En tercer lugar, tú debes arrepentirte, lo cual significa que deberás cambiar de actitud respecto a ese pecado. El poder del Espíritu Santo te capacitará para cambiar de conducta. En vez de hacer lo que tu ego o vieja naturaleza pecaminosa te dictaba, ahora tú querrás hacer la voluntad de Dios.

A continuación inhala apropiando la plenitud del Espíritu de Dios, por fe. Confía en él para que controle y dinamice tu vida, de acuerdo con su mandato de Sed llenos del Espíritu, que en su sentido original, significa que uno debe estar constante y continuamente controlado y dinamizado por el Espíritu Santo, cada momento de nuestra vida; y de acuerdo con su promesa de que él nos escucha y si nos escucha nos da lo que hemos pedido de acuerdo con su voluntad.

(Efesios 5: 13-18) = Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,

Continúa apropiando su amor, perdón y poder por fe y sigue teniendo compañerismo con Dios momento a momento. Tú quizás te preguntarás cuántas veces se tiene que pecar para estar en la montaña rusa espiritual y para considerarse un cristiano carnal. El hombre natural, el no cristiano, se convierte en creyente y en hijo de Dios y sus pecados son perdonados, en el momento mismo en que recibe a Jesucristo como su salvador. En ese momento es lleno del Espíritu Santo y recibe todo el tesoro espiritual que puede necesitar para vivir una vida trascendente, poderosa y fructífera para su Salvador. Él puede hacer suyos todos estos beneficios espirituales, mediante la fe.

Sin embargo, el cristiano común, no comprende este concepto de la respiración espiritual, el concepto de vivir por fe. En vez de ello, vive mediante los sentimientos o emociones y, como resultado, se coloca él mismo en una vida de altibajos y derrotas, como cristiano carnal. Como ya lo hemos dicho, tú puedes escapar de esta montaña rusa espiritual y dejar de ser cristiano carnal, para convertirte en un cristiano lleno del Espíritu Santo, practicando la respiración espiritual. Si tú estás respirando espiritualmente, exhalando mediante la confesión de tus pecados, e inhalando mediante la apropiación por fe de la plenitud del Espíritu Santo, entonces tú eres un cristiano lleno del Espíritu, o espiritual.

(Hechos 4: 31) = Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.

Este texto siempre ha sido leído tan de paso y tan superficialmente que se nos ha escapado la enseñanza que contiene y que se va por encima de todo lo que mayoritariamente se ha enseñado al respecto. Nos pasamos la vida discutiendo si orar en lenguas o no orar en lenguas, si eso es el sello de la plenitud del Espíritu Santo o no, se han formado doctrinas que han dividido creyentes que sustentan eso de otros que lo niegan. Y se olvidan de este texto que trae, a mi juicio, lo más valioso e importante de la plenitud, llenura o bautismo en el Espíritu Santo, como tú quieras llamarlo. Hablar la palabra de Dios con denudo, como resultado de ese impacto espiritual. ¿Hablar la palabra con denuedo es hacerlo con vigor, con ímpetu, con fuerza y sin desmayar? Sí, a primera traducción, si, es eso. Pero cuando la amplías a esta traducción, llegas a descubrir que hablar la palabra con denuedo significa, también, hacerlo sin contaminaciones. ¿Te das cuenta de lo que estamos hablando? Todo lo que nos falta en pureza en la palabra, es por causa de no estar llenos del Espíritu Santo, no de no haber asistido a cursos especializados. No existe un instituto o seminario de llenura en el Espíritu, existe el deseo de serlo y la humildad para reconocer nuestras falencias.

Leer Más

En el Idioma de la Roca

(Génesis 28: 10) = Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán. (11) Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar. (12) Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. (13) Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. (14) Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.

(15) He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho. (16) Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía. (17) Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo. (18) Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella. (19) Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero.

(20) E hizo Jacob un voto. ¿Quién le enseñó a Jacob a hacer votos? ¡Todavía no estaba escrita la ley! Moisés vendría cuatrocientos años después. E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, (21)y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. (22)Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.

Perdone hermano Néstor la pregunta, pero quisiera que me diga si el diezmo es del Antiguo Testamento o del Nuevo. No es porque yo sea tacaño, lo que sucede es que trato de ser bien bíblico. Eso tiene una respuesta, es la que suelo dar cuando alguien me lo pregunta. El diezmo es del Antiguo Testamento. Porque era en el Antiguo donde solamente la décima parte era de Dios. En el Nuevo Testamento, ¡Todo es de Dios! ¿Por qué el Nuevo Testamento tendría que enseñar algo que un hombre natural ya sabe? Porque Jacob aquí es un hombre natural. ¿Por qué el Nuevo Testamento va a enseñar algo que es tan básico como respirar? ¿Necesitamos que alguien nos enseñe a respirar? ¿Necesitamos que alguien nos enseñe a ser agradecidos? ¿En qué planeta vivimos? El Espíritu Santo en el Nuevo Testamento, enseña que todo es de Dios. Muestras y ejemplos hay más de uno. Ellos cruzaron el velo.

Este hombre, siendo Jacob, reconoce la piedra, la honra y hace un voto. No necesitas ningún libro escrito para eso. Por eso es que Dios lo hace padre de una nación. El primer paso siempre lo da el hombre. En Génesis 11, los hombres desechan la piedra. ¿Conoces los nombres de estas personas? Génesis 28, este hombre encuentra la piedra y la honra. Y una de las naciones más poderosas de la tierra, tiene su nombre. ¿Y ahora que hacemos? ¿Con qué edificamos, ladrillos o piedras? Pero la historia no termina allí. Jacob se va de la casa de Labán. Labán es muy importante. Es el instrumento de Dios para tratar el carácter de Jacob. Labán tiene la astucia como para no dejarse tomar el pelo. Era un banquero experimentado, y encima le dio la hija equivocada. El que se equivoca es Jacob, pero Labán nunca se equivocó. Y llega el momento en donde él y su familia se están yendo, y Labán viene al encuentro de ellos muy molesto. Y habla Jacob así.

(Génesis 31:38-47) = Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas. Nunca te traje lo arrebatado por las fieras: yo pagaba el daño; lo hurtado así de día como de noche, a mí me lo cobrabas. De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos. Así he estado veinte años en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado, y has cambiado mi salario diez veces. Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham y temor de Isaac, no estuviera conmigo, de cierto me enviarías ahora con las manos vacías; pero Dios vio mi aflicción y el trabajo de mis manos, y te reprendió anoche.

 Respondió Labán y dijo a Jacob: Las hijas son hijas mías, y los hijos, hijos míos son, y las ovejas son mis ovejas, y todo lo que tú ves es mío: ¿y qué puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas han dado a luz? Ven, pues, ahora, y hagamos pacto tú y yo, y sea por testimonio entre nosotros dos. Entonces Jacob tomó una piedra, y la levantó por señal. Y dijo Jacob a sus hermanos: Recoged piedras. Y tomaron piedras e hicieron un majano, y comieron allí sobre aquel majano. Y lo llamó Labán, Jegar Sahaduta; y lo llamó Jacob, Galaad. 120

¿Se dieron cuenta ustedes, que cada vez que uno toma la piedra y recibe el testimonio, recibe un nombre? La primera vez que él tomó la piedra, llamó a ese lugar Bet-el. La segunda vez, negociando con Labán, haciendo un acuerdo, un pacto, toma una piedra por testimonio, y la llama Galaad, que quiere decir Lugar de Pacto. Cada vez que tú eliges poner tu confianza en la piedra correcta, Dios va a revelar un nombre nuevo.

(Apocalipsis 2: 17) = El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.

Antes Génesis 31, ahora Apocalipsis 2. ¿Dios cambió? No. Veintiún siglos después, ¿Dios cambió? Si tu vida, tu familia o tu ministerio, está establecido sobre Él, tú vas a recibir el nombre correcto, y vas a permanecer. ¿Ahora se entiende por qué dijo esto en Apocalipsis, verdad? ¿Cuántas veces leímos eso y no lo entendimos? Una piedrecita blanca. ¿Qué cosa vendría a ser una piedrecita blanca? Y en ella un nombre nuevo. ¿Lo estás entendiendo ahora? Esa iglesia recibe esa piedra, porque venció. Y venció porque no desechó la piedra.

(Éxodo 24: 12) = Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles.

La primera vez que Dios decide dar un mandamiento escrito, elige la superficie donde va a grabar su voluntad. ¿Sabes qué es lo que Él elige? Piedra. La piedra es grabada por el dedo de Dios con los Diez Mandamientos. En Levítico 26, en el verso 1, dice: No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque yo soy Jehová vuestro Dios. ¿Por qué será que Dios aborrece tanto la idolatría? Aparece en los primeros mandamientos, y se van a dar cuenta que el problema de Israel era que constantemente, ellos se inclinaban a la idolatría. Tú ya sabes la respuesta. Porque idolatría es básicamente desechar la piedra correcta. Y al desechar la piedra correcta, están desechando todo lo que Dios mismo es.

Jesús no es como una piedra. Jesús ES la piedra. Quítate de la cabeza las palabras de la Hermenéutica. Él es semejante…¡No! No es semejante, Él ES. Él es la piedra que David disparó a la cabeza de Goliat. El es la piedra que fue grabada con la ley. Lo que Moisés baja del Sinaí, es a Cristo mismo. Está escrito en Él la voluntad de Dios. Y cuando Israel es encontrado en pecado, y el becerro levantado, ¿Tú sabes lo que sucede con esas piedras? Son estrelladas. Eso fue la cruz.

130(Josué 24: 24-28) = Y el pueblo respondió a Josué: A Jehová nuestro Dios serviremos, y a su voz obedeceremos. Entonces Josué hizo pacto con el pueblo el mismo día, y les dio estatutos y leyes en Siquem. Y escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tomando una gran piedra, la levantó allí debajo de la encina que estaba junto al santuario de Jehová. Y dijo Josué a todo el pueblo: He aquí esta piedra nos servirá de testigo, porque ella ha oído todas las palabras que Jehová nos ha hablado; será, pues, testigo contra vosotros, para que no mintáis contra vuestro Dios. Y envió Josué al pueblo, cada uno a su posesión.

A ver, vamos a ponernos de acuerdo: ¿Una piedra tiene oídos? Jacob dice: Esa piedra me es testigo, y está escuchando lo que ustedes están diciendo. ¿Cuándo se revela Jesús? ¿Cuándo nace de María y José? No. Él se reveló muchas veces, y los hombres lo vieron y lo reconocieron. Lo usaron de testigo muchas veces. Esta historia no empezó cuando Jesús apareció. Jacob, sin haber estado en Pentecostés en el Día del Aposento Alto, tenía más comprensión del mundo espiritual que la mayoría de los creyentes de hoy, con toda la tecnología y la enseñanza que tienen en este tiempo. Jacob no desechó a la piedra. Y es interesante que no introdujo esa piedra en el santuario. Dice acá que la colocó debajo de la encina. Porque hubiese sido fácil meter la piedra al santuario, pero hay dos razones importantes para no hacerlo. Primero, porque la gente empezaría a honrar la piedra. La segunda, porque Jacob también sabía que el santuario iba a ser contaminado en el tiempo. Entones pone la piedra aparte, al lado del templo.

¿No pasó lo mismo cuando Jesús vino y entró a Jerusalén? La piedra pasó al lado del tiempo y terminó debajo de una encina, una cruz de madera. Dios abre sus secretos a los que son hijos. Todo lo que un hijo haga, dará gloria a su Padre, pero no le enseñes a pactar a alguien que no es hijo. No le des un nombre a aquel que no es hijo. El nombre solo viene cuando algo es revelado. ¿Recuerdas cuando ninguno de los discípulos lograba acertar respecto a quien era Jesús? Solo Simón lo hizo. Él descubrió la piedra que le fue revelada. Y el recibió un nombre nuevo: Pedro. Esto no cambia nunca. ¿Cuándo es importante un nombre para una congregación? ¡Cuando ellos no conocen la piedra! ¿Cómo se llamaba la iglesia del Libro de los Hechos? La iglesia en Roma, en Galacia, en Corinto. Ninguno, tenían el nombre de la ciudad. No necesitaban nada más que eso. ¡Ellos estaban fundamentados sobre la Roca!  ¿En qué parte nos perdimos? Esto era cuestión de ver lo que la Palabra dice. El secreto está en el corazón con el que uno lee el texto. No solamente necesitas leer la Biblia, necesitas tener un corazón adecuado. Y no se trata de hacer un devocional, se trata de la actitud con la que tú te presentas ante la Palabra. ¿Qué es lo que tú quieres recibir de este texto? Dios va a responder en función de eso.

(Isaías 28: 1) =  ¡Ay de la corona de soberbia de los ebrios de Efraín, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil de los aturdidos del vino! (¿De quién está hablando aquí?) (2) He aquí, Jehová tiene uno que es fuerte y poderoso; como turbión de granizo y como torbellino trastornador, como ímpetu de recias aguas que inundan, con fuerza derriba a tierra. (3) Con los pies será pisoteada la corona de soberbia de los ebrios de Efraín. (4) Y será la flor caduca de la hermosura de su gloria que está sobre la cabeza del valle fértil, como la fruta temprana, la primera del verano, la cual, apenas la ve el que la mira, se la traga tan luego como la tiene a mano. (Dios está explicando aquí la realidad de la iglesia en una gran cantidad de lugares. Efraín es la iglesia que se ha embriagado con el vino de los dones. Y aunque Efraín significa dos veces fructífero, y vive en la cabecera del valle fértil. Ellos han puesto una corona sobre su cabeza que no es Dios mismo. Fue muy duro). (5) En aquel día Jehová de los ejércitos será por corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo; (6)  y por espíritu de juicio al que se sienta en juicio, y por fuerzas a los que rechacen la batalla en la puerta. (Es un pasaje muy fuerte. está describiendo la situación de la iglesia hoy.)

(Verso 16) = por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure.

Esta piedra ha sido puesta por Dios mismo. Porque esta piedra no está colocada en cualquier lugar, está colocada en Sion. La gran pregunta, es: ¿Qué es Sion? La respuesta más rápida, es que es el Monte de Dios. ¡Pero ese Monte es espiritual! Empezamos a hacer preguntas ridículas. ¿Qué quiero decir con ridículo? Todo es espiritual. Este monte es tanto espiritual como natural. Si tú estás en la iglesia, el monte está ahí. Si cuando tú estás en la iglesia no está el monte, tú no eres Sion, ni eres iglesia. O sea: has construido una aldea de salvajes. la iglesia no tiene derecho de reinventarse. Es un invento del cielo. Ningún hombre, por famoso, importante o prestigioso que sea, tiene algo para decir al respecto. La iglesia vino con un diseño. Lo único que necesitamos es humildad para reconocer el diseño.

Tú alquilas una casa y no puedes cambiarle nada. La iglesia tampoco. Ya viene con un diseño del cielo, y no es a libre entendimiento del que quiera. Va a ser iglesia, si esto está en Sion. Si está en Sion es porque está edificada en la piedra correcta. Si no está en Sion, está en Babilonia, que es el monte equivalente. Estos dos montes pelean desde el principio. El monte de Babilonia es el monte de la imitación, es el monte de la democracia, es el monte donde se resuelva todo hablando. Es el monte donde decidimos construir dos enramadas. He oído decir muchas veces cosas así como: ¿Qué se te ocurre para atraer jóvenes a la iglesia? ¿Quée? ¿Qué se me ocurre? Hay una sola manera de hacer las cosas. Y no es precisamente por lo que se nos ocurre. Al torbellino de ideas déjalo para el mundo empresario. La iglesia no es una empresa, es el Cuerpo de Cristo en la tierra, no seas irrespetuoso.

Nos apasionan los métodos. ¿Por qué depender de Dios? En Isaías 28, tú eres confrontado muy fuerte. Dios llama a la iglesia, ebrios. Dice que han vomitado sobre toda mesa. Y dice el profeta llorando: ¿A quien vamos a enseñar doctrina? A los niños destetados, a los arrebatados de los pechos. Es una palabra muy dura, pero dura es la situación y muy duro el momento que vivimos como iglesia. ¿Por qué cantamos como cantamos? ¿Por qué enseñamos como enseñamos? ¿Por qué hacemos las cosas que hacemos? La gente asume, calla y sigue y nadie pregunta nada. La fórmula de hacer repetir oraciones para aceptar a Cristo, apareció alrededor del año 1860. Es un invento norteamericano que aparece muy cerca de la región de los lagos. La escuela dominical. También aparece alrededor del mil ochocientos, y no era lo que es hoy. Era un esfuerzo por enseñarles educación formal a los niños que no podían estudiar.

Los grupos de jóvenes en la iglesia, con el cuento ese del pastor de jóvenes. Es un invento que aparece en el siglo veinte. Y te aviso que fue la peor decisión que se tomó porque sirvió para dividir las familias. Porque el diseño de Dios es que sea el padre quien le enseñe al hijo. Pero resulta que ahora el responsable de los jóvenes es el pastor de jóvenes. Y entonces ahí está el chico de dieciséis años, etapa en la que debe formarse una imagen de paternidad, y su súper héroe es el pastor de jóvenes, porque la iglesia le ha robado al padre el derecho de discipular a sus hijos.

No les permiten a los niños estar con sus padres en el tiempo de la alabanza. ¿Qué evangelio han leído? Siempre los hijos estuvieron al lado de sus padres adorando a Dios. Hemos caído en la estructura de la comodidad. ¡Es que los niños molestan!, me dicen. Bueno, pues edúquenlos para que no molesten…no es tan complicado. Y hemos adoptado un montón de cosas que nunca estuvieron en el diseño original. La manera en que cantamos. El grupo de gente adelante. Eso se parece a todo un ritual que había en la época de los romanos. Y como estas muchas cosas más que no quiero detallar. Ya lo hizo con mucha sabiduría un pastor llamado Gene Edwards, cuando escribió su trabajo “Más Allá de lo Radical”.

Entonces, cuando tú ves lo que hoy día es la iglesia, y tiene la oportunidad de ver Sion, vas a notar que hay unas pequeñas diferencias. Y es allí donde comienzas a plantearte muy seriamente que ya no quieres congregarte. Y no eres el único. Conozco líderes de mucha importancia y valor en este ambiente nuestro, que han tenido una visión de Dios respecto a lo que verdaderamente es Sion, y ahora están diciendo que después de ver todo eso, tampoco ellos tienen ganas de congregarse. Sucede que cuando tú puedes ver al diseño original plasmado en algo concreto y empiezas a desearlo para el aquí y ahora, ¿Alguien me va a decir que eso es malo? ¿Es pecado desear el diseño original en lugar de la imitación barata que hemos construido? El gran problema es que la gran mayoría de cristianos no han visto nunca el original. Se han quedado con la copia. Y para colmo, sin demasiada preocupación por buscar el original.

¿Sabes por qué pasa eso? Porque todos los que estamos aquí en esta tierra ministerial compartida, tenemos la tendencia a edificar. Y todos sabemos que para edificar es mucho más fácil con ladrillos que con piedras. Porque es mecánico. Es fácil, todos son iguales. Con piedra la cosa es muy distinta. No hay una igual a la otra y hay que hacerlas encajar. Y eso necesita mucha paciencia.  Y ni hablar de las construcciones hechas con imitaciones de piedra, madera, etc. Quedan igualitas, pero no son igualitas. Son imitaciones. Se ven reales, pero no lo son. Escucha: no se puede imitar al Espíritu Santo.

(Daniel 2: 34) = Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. (¿Recuerdas tu la imagen de Nabucodonosor? La piedra fue cortada, sin ayuda de manos) (35) Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra. Esta piedra es tomada de un monte, en lo alto; cae a los pies de la imagen. La reduce a polvo. Y esta piedra en la tierra, se forma como un monte grande. Sion arriba. Sion abajo. Hágase tu voluntad, aquí en la tierra como en el cielo. ¿Oraste eso alguna vez? Entonces tú debes saber cuál es la voluntad en el cielo, ¿Verdad? Porque de otro modo, ¿Cómo la reconoces?

(Zacarías 3: 1) = Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Este Josué era un sumo sacerdote que no tenía nada que ver con el Josué de Moisés. Y dice que Satanás estaba allí… ¿Para qué? Para acusarle. (2) Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio? (3) Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel. ¿Por qué Satanás puede acusarlo? Porque tiene las vestiduras viles, o sea: las ropas sucias. (4) Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala.

¡Que terrible que es esto! ¡Que terrible es que Satanás vea tus ropas sucias y tú no las veas! (5) Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie. (6) Y el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo (7) Así dice Jehová de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre éstos que aquí están te daré lugar. (8)  Escucha pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simbólicos. He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo. (9) Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí yo grabaré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día.

Esto ya se cumplió. Ya Dios quitó la iniquidad de la tierra en un día. Lo hizo en la cruz. Esta roca, ¿De quien está hablando? De Cristo mismo. Dice: esta única piedra hay siete ojos; Es una piedra grabada. Moisés vip cuando se grabó esta piedra, pero Zacarías ahora la está viendo grabada y con ojos. Y ahora está lista la piedra para quitar el pecado de la tierra. Porque está escrita, grabada, y tiene los siete ojos encima.

Leer Más

¿Muertos o Vivos al Pecado?

A partir de este momento quiero hablar de algo que aún los creyentes más sólidos evitamos de manera casi inconsciente: la muerte. Sin embargo, no me viy a referir a esa última enemiga a vencer, que es la muerte física, sino a la otra, a la que tuvo y tiene por toda una eternidad como protagonista a Jesús el Cristo. Muerte en la cruz, muerte de redención y liberación.

Mira lo que dice Pablo en Romanos 6: 8. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él. Lo escuchaste. Supongo que lo entendiste. ¿Cuándo fue que nosotros morimos? Con  Cristo. Mira ahora lo que el mismo Pablo le escribe a su discípulo amado en 2 Timoteo 2: 11: Palabra fiel es esta: si somos muertos con él, también vivimos con él. O sea: algo nos tiene que quedar más que en claro: morimos con él.

Mira ahora, otra vez Pablo, pero esta vez a los Colosenses 2: 20: Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿Por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos (21) tales como: no manejes, ni gustes, ni aun toques?

Claro, el que está en legalismo, no sabe que ya murió. Por eso anda tratando de arreglar a Adán. ¡Nos está poniendo los taparrabos! Está mejorando a Adán. Entonces sale muy suelto de cuerpo, seguro de su santidad y dice: “¡No, mujer! Tú no te ves en santidad, así. Mejor ponte una camisa y abotónala hasta el cuello.

Juan capítulo 12. Y fíjate que no te estoy dando escrituras de esas que a uno le parece que jamás ha visto y siente temor de que hayan sido sacadas del Corán en lugar de la Biblia. Muy por el contrario, estamos re-visitando nuestros fundamentos básicos, nada más que con los ojos abiertos.

Y tener nuestros ojos abiertos significa que no estamos controlados por doctrinas ni cosas ya pre-establecidas, sino leyendo sólo con la compañía del Espíritu Santo para ver qué es lo que no vimos la última vez que pasamos por allí. ¿Simple, verdad? ¿Y por qué nos parece tan complicado? Influencias.

Juan 12:31: Ahora (¿Cuándo dice? Ahora. Ni después, ni dentro de un rato; Ahora.) es el juicio de este mundo; ahora (Repito: ¿Cuándo es esto? Ahora.) El príncipe de este mundo será echado fuera. ¿Cuándo dice que fue eso? Ahora. ¿Y entonces? ¿Cuál es el problema? ¿Qué hacemos con tantos y tantos libros escritos por gente famosa en el siglo veinte, que nos dejaron la sensación de que echarlo fuera a Satanás era casi un imposible?

Esos que te mandaban a mapear ciudades. Dice que ahora es el juicio de este mundo, y que ahora el príncipe es echado fuera. Ahora. Y esto fue escrito hace dos mil años. Y sigue diciendo el verso 32: Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. ¿A dónde? A mí mismo.

Vamos a ver si eso es constante. Marca allí donde leímos y ahora ven conmigo al capítulo 14. Verso 3. Simplemente vamos a ver si son las mismas palabras. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

¿Adónde los va a tomar? A sí mismo. Si él se va y prepara lugar, nos viene a tomar, ¿Para estar dónde? En Él mismo. ¿Dónde estás tú, hoy, entonces? En Cristo. Y eso significa que ya te tomó. Porque si yo fuese levantado de la tierra, atraeré, (Ya te atrajo) a todo hombre a mí mismo.

Y dice que esto, volviendo a Juan 12, en el verso 33, Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir. Entonces, el levantamiento de la tierra al que Él se refiere, es cuando levantan la cruz con el hombre clavado en ella.

Si yo fuese levantado de la tierra, ¿Atraeré a cuantos hombres? A todos los hombres. ¿A algunos, dijo? ¡No! ¡A todos! ¿Y a ese borracho sucio y maloliente que sabe estar por allí durmiendo en el suelo? ¡También! ¿Y ese padre pervertido que violó a su propia hija? ¡También!

¿Y al marido que estuvo castigando duro a su mujer, también lo habrá perdonado? ¡También! ¿Y a los divorciados? ¡También! ¿Y a la mujer que dejó a su marido por otro hombre más joven, también? ¡También! ¿La habrá perdonado a ella? ¿La habrá atraído a sí mismo a ella?

¿A cuántos hombres atrae? ¡A todos! ¡Hermano! ¿Usted me está queriendo decir que todo el mundo, haya hecho las barbaridades que haya hecho, ya está perdonado? ¡Claro que sí! ¡La Biblia lo dice y yo lo creo! Piensa en la persona más repugnante y odiosa que recuerdes. ¡Ella también está atraída a Cristo! Sólo falta un detalle: alguien se lo tiene que decir. Y cada uno de ellos lo tiene que aceptar, creer y arrepentirse.

(1 Corintios 5: 14) = Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron.

¿Cuántos murieron? ¡Todos! Y no sólo atrajo a todo ser humano a sí mismo, sino que los mató también. O sea: el juicio es ahora. En la cruz. ¿El juicio de quién? Del hombre de pecado. ¿Y quién es ese? Adán. ¿Y dónde estaba? En la humanidad.

Todo el mundo era de naturaleza adámica. El juicio del planeta, que incluía a todos los seres humanos del mundo, fue en la cruz. Todos los hombres fueron hallados culpables. Todos tenían genes de Adán. Todos tuvieron la misma sentencia. La paga del pecado, es: muerte.

Entonces, había que buscar la manera de matar a todo el mundo, matando a un solo hombre. Ahí es donde entra Dios. Y Dios tomó la forma de hombre, y agarró el pecado de toda la humanidad y lo puso en ese hombre. Y al ponerlo en ese hombre, todos los hombres estaban perdonados.

Porque ya no tenían pecado, porque se les había tomado el de ellos y puesto en otro. Entonces, se mató a Adán, en todos. El potencial de estar libre de esa naturaleza, se ejecutó de una vez y para siempre. Todos los hombres murieron.

¿Cuántos murieron? Todos. Ahí dice que si uno murió por todos, luego todos murieron. Y por todos murió, para los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. Con ese entendimiento, mira Colosenses capítulo 3.

Dice el versículo 3: Porque habéis muerto, y vuestra vida, (Tu vida, mi vida, diría yo), está escondida con Cristo en Dios. ¿Dónde está nuestra vida, entonces? Con Cristo, en Dios. Hemos muerto, y nuestra vida está escondida con Cristo, en Dios.

O sea que, quien estaba allí, Adán, murió. Y el nuevo, eres tú, en Cristo. Y toda tu vida se ha modificado por una simple razón, la que que encontramos en Romanos 6:7: Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.

Eso te da la tranquilidad de que, si has muerto, has sido justificado del pecado. Pero, ¿Y si no has muerto? Nadie va a arrojarte a ningún lago de fuego, por ahora; pero tengo que ser absolutamente claro para que nadie se equivoque: aun no has sido justificado del pecado.

(Romanos 6: 8) = Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; (9) sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.

(10) Porque en cuanto murió, el pecado murió una vez por todas; más en cuanto vive, para Dios vive.

(11) Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Esta palabra “consideraos” que leemos aquí, es la palabra loguizomai, y significa: tomar inventario, concluir, conciliar, o pasar cuenta de un lado al otro. O sea: considera la muerte de Él, la tuya. Recuerda: los sacerdotes de Esdras capítulo 2, sesenta y dos fueron excluidos del ministerio, porque no pudieron reconciliar.

Hicieron un registro, y no pudieron reconciliar, o hallarse en la genealogía. Entonces dice: aquellos que sí ministraron, pasaron por medio de una reconciliación. Pasaron por medio de un registro, y fueron hallados como: “sí, aquello que está aquí, llega hasta aquí”.

Ahora nos dice a nosotros: ustedes, busquen su genealogía; busca tu identidad. Considérate muerto a través de la muerte de Él, que no es la de Él, sino la tuya. Mira 1 Corintios 15. Verso 20: Más ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

La primicia es una ley que garantiza la siega. La primicia también garantiza que la siega será lo mismo que la primicia. O sea que nos está diciendo algo con eso. Primicias de los que durmieron, es hecho. No está diciendo que de la gente que murió, de tu abuelo o tu tatarabuelo que murió, Cristo es el primero que resucitó, no, no.

No estamos hablando de eso, porque en todo caso, Lázaro resucitó antes que Jesús. Es primicia de todos los que fueron adormecidos por la caída de Adán. Adán cayó, esa caída es una muerte espiritual. Y Cristo es hecho primicia de ese tipo de resurrección, garantizando que habrá muchos del mismo tipo.

Y hechos de lo mismo que Él. La primicia y la siega, están hechos de lo mismo. Si esto es deidad, esto también. Cristo es primicia, garantizando que lo que viene detrás de Él, es idéntico a Él. Son títulos que la Biblia usa deliberadamente.

Las primicias, es una ley. Si estudias la ley de la primicia, entiendes que está hablando de eso. Y continua 1 Corintios 15:21: Por cuanto la muerte entró por un hombre, No por un Dios; por un hombre. ¡Bueno! Es que tuvo que haber muerte pre-adámica. Si hubo muerte pre-adámica, hubo hombre antes que Adán. Porque la muerte entró por un hombre.

Es decir que antes que el hombre la introdujera, no había muerte. Ahí dice que la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos, no por un Dios. Lo que sucede es que hombre, para nosotros, es una especie de lagartija que anda en dos patas y trata mal a su mujer.

Pero para Dios, hombre, es su creación divina, llena de sí mismo. Estamos hablando de dos cosas diferentes. Tú dices hombre, y te viene a la mente la imagen de todo lo que el hombre ha hecho en la tierra. Y Dios dice hombre y tiene la imagen que todavía anda en su Espíritu, Génesis 1:26.

Él mismo encarnado. Estamos formando al hombre. Por eso cuando se predica de manera consciente, se dice que el producto es gente, una calidad de existencia, un varón perfecto. Lo que estamos produciendo, entonces, es un hombre, no un ministerio.

El ministerio es el medio para formar ese hombre. Y tu ministerio, si no está formando hombres, está fuera del propósito de Dios, aunque llenes salones, canchas de fútbol y estadios en pomposas y espectaculares conferencias, o tengas miles de visitas en tu página Web. Formar hombres. Y no es genérico, es global.

¡Te invito al gran concierto! Voy, pero primero dime cómo esas canciones forman el objetivo. Si lo forman, adelante. Si no lo forman, dime que quieres un helado, pero no me digas que te dé la cena. Ese es el postre, ese no es el ministerio.

Eso decide quién predica y quién no predica, que mensaje traes, que estás diciendo, qué estás formando tú. Cuál es el énfasis del ministerio. Eso también decide qué actividades puedes tener y cuáles no deberías tener. Si hoy yo hablo de lo que todo el mundo cristiano habla, mi logro será el mismo que han conseguido los demás. La pregunta, es: ¿Existe realmente un logro que impacte al mundo secular?

Porque estamos construyendo, deliberadamente, una mentalidad. ¿Por qué mentalidad? Porque el hombre es según él piensa. Entonces, si formamos la mentalidad, logramos tener el hombre. Estamos formando una persona que ora así, que piensa así, que planifica familia así, que su orden de prioridades es así, que su escala de valores es así, que su tenacidad es así, que su mentalidad es así, sus visiones son así, su tiempo está ordenado así.

¿Qué estás haciendo, controlando? No, creando un hombre según el patrón. Porque cuando esté formado, la plenitud lo habita. Entonces, cada mensaje, cada canción, cada actividad, debe producir algo hacia ese objetivo, o está de más.

Cuando la iglesia no entiende el plan de Dios, es orientada por actividades. Cuando la iglesia entiende el plan de Dios, sus actividades son orientadas por el plan. ¿Y qué hacen si no tienen actividades? Estamos ocupados creando el hombre.

Y cuando se vaya mejorando el hombre, se va a ir mejorando la familia, se van a ir mejorando los hijos, mejorando las empresas, mejoran las finanzas, mejoran los negocios. En suma: ahí viene todo lo que se nos trató de dar por separado.

Prosperidad, sanidad, fe, gozo; todo lo demás viene porque aprendemos a pensar. Porque somos mejores ciudadanos, porque no estamos adoctrinando ni fabricando ministros. Tenemos excelentes cristianos y pésimos ciudadanos.

Hablemos un poco ahora de la  sepultura. Aquí se puede poner a José de Arimatea, Mateo 27:57. La tipología de la tumba personal, que ya hemos enseñado. Ahora mira Romanos 6, pero en este caso en el versículo 4.

Porque somos sepultados juntamente con él (Sepultados juntamente con Él. Nota que Dios se encargó que nosotros diéramos puntualmente los mismos pasos con Él. Porque tú no puedes hacerlo, por eso Él lo hizo) para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Andemos. Está hablando de pasado. No está hablando de que así como Él resucitó tú vayas a resucitar mañana, sino que según Él ya resucitó de esa muerte, así tú también, y entonces ya caminas en la forma nueva.

Porque ya aconteció. Bendecidos los que padecen de la primera resurrección. Ya pasamos esa. Dichosos aquellos que están en esa resurrección. Esa es esta, la que te dio vida con Cristo. La que te hizo recobrar mentalidad de quién eres. La que te ubica en el GAN de Dios.

Te sacó de aquí y naciste de arriba. Aunque siguiendo en la misma posición geográfica. Porque no estamos hablando de elevación, sino de calidad. La clase “A” de una materia es superior a la clase “B” de la misma materia, aunque ambas se dicten en el mismo piso de la universidad.

Sube aquí y camina, que mis caminos son más altos. Eso no quiere decir que te mueras y vayas a flotar a una nube. Significa que sus principios son superiores a los terrenales. Camina en ellos, son más altos, tienen más calidad, son de mayor calibre.

Sube acá, razona conmigo. La palabra que pretende de ti que camines por un sendero que ya está construido, siempre te dirá que subas. No tiene nada que ver con irse a ninguna parte. Tiene que ver con subir la calidad y pensar mejor de nosotros mismos.

Levántate del suelo, piensa más alto. Los principios son superiores a los de un mero ser humano. Úsalos. No eres pobre, tienes una herencia. Canjea algo de ella. Haz un retiro de tus depósitos espirituales en lugares celestiales. Sepultura. Estamos sepultados con Él.

(1 Pedro 3: 21) = El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo, (22) quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.

Fíjate que raro: a él están sujetos, él está a la diestra, en los cielos de Dios, y nosotros estamos sentados juntamente con Él. Cuando uno entiende lo que Cristo ha hecho, entonces, el anhelo por ciertas cosas se desvanece, y nuestra realidad se convierte en otra.

La religión y sus excéntricas teologías han desparramado tanta telaraña en tantas cabezas de hermanos que, cuando alguien viene y explica estas cosas, lo miran como si hubiera salido de un plato volador y terminan sonrojándose y diciendo: “Es que no entiendo…” Aunque está en blanco y negro.

(Colosenses 2: 12) = Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.

Fuisteis resucitados. Fuisteis. Resucitar es nacer de nuevo. Resurrección es redención de cuerpo. Sal del mundo físico y deja que te lo explique. Somos espíritu. Y venimos con una palabra de revelación y enseguida somos analizados por ese mundo físico.

Pero esto trasciende el mundo natural. No lo analices. Estamos hablando de un misterio escondido, ¿Cómo lo vas a analizar con lógica natural? Ahí es donde entra la fe. Estamos entendiendo que estamos oyendo la voz de Dios y no porque Él nos hable, sino porque lo estamos leyendo. Son escrituras en blanco y negro, no necesitan que nadie te las interprete.

Por eso en el final de este verso, dice que fuimos sepultados con él y luego resucitados por el poder de Dios que lo levantó de los muertos. Una vez más, aquí se nos está hablando de la misma muerte espiritual que ya observáramos.

Cristo resucitó y experimentó redención, casi simultáneamente. Pero la parte de la resurrección de él que es de la que estamos hablando, es la de levantarse. De volver a estar acá arriba después de haber caído. No estamos hablando de la parte que estamos aguardando, que es la redención de nuestros cuerpos por la cual la tierra gime.

Estamos hablando de estar parados por dentro. Estamos hablando del hombre interior. Por eso es que 2 Corintios 5:19 dice que Dios anda en nosotros. ¿Dónde anda Dios? ¿Y eso significa que los pies de Dios, son los pies de quién? Por eso dice dichosos son los pies del que llega al monte con las buenas nuevas.

Los pies de Dios, es la iglesia. Dios anda en nosotros, reconciliando al mundo consigo. No reconciliando al mundo con Él; consigo. En nosotros, consigo. Cuando lees gramaticalmente, entiendes que se refiere al mismo que anda en nosotros.

Reconciliando al mundo consigo mismo. Añadiéndolo a nosotros. ¿Qué nosotros? El cuerpo de Cristo. ¿Cómo se lo añade? No tomando en cuenta sus errores. ¿Por qué? Porque el juicio de este mundo, ya pasó, y todos fueron perdonados.

Entonces, cuando ellos se dan cuenta, son pasados a este nuevo hombre. Del viejo hombre, al nuevo hombre. Mira Romanos 6, una vez más. Mira esta vez el primer verso. Dice: ¿Qué pues diremos? ¿Perseveraremos el pecado para que la gracia abunde?

Verso 2: En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿Cómo viviremos aún en él? ¡Cierto! Si ya moriste al pecado, entonces, ¡Ya no estás vivo al pecado! Si hay alguien allí, del otro lado, que está vivo al pecado, es porque todavía no ha muerto a él.

Y si no ha muerto a él, entonces tú necesitas salvación. Seguramente alguien de la vieja guardia evangélica podría suponer que un mensaje como este puede producir libertinaje, que la gente se descontrola, porque dicen que tiene que ser gobernada de adentro.

Escúchame. Podemos tener a veinte mil personas sentadas en un templo, bien disciplinadas por amor a su líder o por temor a sus represalias, lo que sea; o porque aman a Dios y sus líderes les están diciendo exactamente cómo deben vivir.

Pero si les quitas esas normas y ellos no saben vivir, no has producido nada. Y hasta que no produzcamos, no terminamos. Entonces, es mejor quitarlas. Porque el hecho de que el templo de tu iglesia esté lleno, no significa que hayas avanzado algo.

Porque no se trata de matarse para tener un templo lleno, sino para que la gente pueda crecer de adentro hacia afuera. Entonces, tratamos de hacer lo mejor que se pueda, sin que se vacíe el templo. Y eso si es que todavía sientes que necesitas un templo para expresarte espiritualmente.

Pero entiende esto, que si tú le quitas todas las ordenanzas y estatutos limitadores que un grupo tenía, y ese grupo esa misma noche sale a hacer todas las barbaridades que nunca antes había hecho, entonces déjame decirte que ese grupo jamás estuvo adentro.

Leer Más

Maravilloso Aliento de Vida

Hoy quiero hablarte de algo que convive contigo todos tus días, que amanece contigo, se desayuna contigo, trabaja contigo, almuerza contigo, cena contigo y se va a dormir contigo. Y aún en sueños, todavía te sigue acompañando. y más te vale que lo haga, ya que de otro modo de inmediato dejarías de ser tú y pasarías a ser historia. Estoy hablando de tu aliento de vida. Nada menos.

(Génesis 2: 7) = Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

Esto nos está mostrando con total claridad que lo que Dios formó, en principio, fue de alguna manera su materia prima: un muñeco de barro, que es la mezcla de tierra y agua de la cual estamos compuestos, pero que solamente ese muñeco cobró vida cuando Él mismo sopló en su nariz aliento de vida. Aliento. Que también puede leerse como viento. Viento divino lo bautizaron otras culturas, casi robándonos la nuestra.

(Juan 3: 8) = El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

En este pasaje hay, a mi entender, una breve síntesis, muy apretada pero genuina, de lo que es aquello tan remanido en nuestros ambientes, pero tan desoído por todos nosotros, que es lo de andar en el espíritu, por sobre lo más habitual de nuestra parte, que es andar en la carne. El que anda en el espíritu es porque es nacido del Espíritu, y nadie puede saber qué hace, que hizo o qué hará, porque es imprevisible. Todo lo que es rutinariamente previsible, generalmente no viene de Dios. Nada que ver con gente rara, mística o que anda por la vida como si permanentemente estuviera caminando sobre nubes etéreas o sobre cáscaras de huevo. Andar en el Espíritu es dejarse llevar por la suave y acariciante voz del Espíritu Santo. Y obedecerlo sin dudar ni cuestionar, obviamente…

(Juan 20: 21-22) = Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

Tres textos. Tres referencias al Espíritu Santo y su esencia básica. El aire, el viento, el pneuma, el aliento de vida. El primero de estos tres pasajes, contiene la segunda referencia al Espíritu Santo que se encuentra en el Antiguo Testamento, y los otros dos restantes, prolongan la línea y fijan la aplicación del precioso cuadro del Génesis en la persona misma y también en la obra del Espíritu Santo. Los dos símbolos manifiestos o emblemas bajo los cuales se nos presenta el Espíritu Santo en estos textos, son El Aliento y El Aire, la atmósfera en la que vivimos y el acto por el cual aspiramos o exhalamos sus propiedades vitales, su patrimonio incuestionable y su poder repleto de vigor.

El valor y la importancia que tiene la atmósfera es más que evidente. Podemos pasar días y días sin consumir alimentos, o vivir una vida sin ver o sin oír, pero no podemos vivir más que minutos sin respirar. La respiración es la más esencial de todas nuestras funciones, y en la Palabra se la considera prácticamente sinónimo de Vida. Si tú lees en tu Biblia tradicional el pasaje de Génesis 6:17, cuando el diluvio, muy probablemente no te diga nada nuevo. Mira: Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá. Peo mira como lo relata la Versión Biblia Textual, traducida directamente de los originales al español, sin pasar por el inglés: Y he aquí que Yo, sí, Yo hago caer un diluvio de aguas sobre la tierra para destruir toda carne en que hay aliento de vida bajo los cielos. Todo lo que hay en la tierra perecerá. ¿Observaste la diferencia? Aliento de Vida dice aquí. Y es lo correcto.

Con esto quiero decirte que a ese aliento no podemos verlo, apenas podemos sentirlo. Sin embargo, estamos rodeados de un océano de aire sin el cual casi todos nuestros sentidos quedarían ciegos, sordos e inutilizados. Sin aire no se podría comunicar el sonido, no podríamos cantar todo lo que cantamos, ni tampoco nadie nos oiría. No podrían llegar hasta nosotros las voces de nuestros amigos y las armonías musicales serían inaudibles y muertas. Y no es lo único, la visibilidad también depende de la atmósfera de la tierra, el sol que vemos a la distancia parece estar sobre un negro fondo de tinieblas. La atmósfera, entonces, es como un lente fino y transparente que recibe los rayos solares y los derrama en cataratas de luz para que puedan ser útiles a los órganos de la vista.

Y algo que es muy importante, sobre todo en los más jóvenes, los que están en la edad de sentir, vivir y manifestar amor, amor de pareja, de novios. Cuando decimos que no es adecuado besarse con el primer representante del sexo opuesto que llegue a nuestra vida casi como un adelanto o prueba para ver si nos sucede algo, no es por decrepitud de pensamiento o ultra legalismos anti pecaminosos. En apariencia, un beso en la boca no es pecado de alto voltaje, sin embargo… En un beso hay, entre otras cosas, intercambio de aliento. El aliento de uno se transfiere al otro y viceversa. Sin exagerar nada, hay un intercambio de ADN, por lo que es más que prudente saber con quien se está antes de tomar decisiones más…íntimas. Eso evitará muchos inconvenientes que luego llegan y nadie sabe sus causas.

El aire también está en la atmósfera, y fíjate que si no fuera por la atmósfera, por ejemplo, no sabríamos lo que es el calor. Porque allá arriba, en el espacio que vemos a la distancia, aunque parezca muy cercano al ardiente sol, hay una perpetua zona helada, gélida, congelada. Y nuestra sangre se helaría en un instante si no tuviera que pasar por el aire templado que recibe y distribuye el calor solar. Es la misma y hasta notable imagen con la que se representa al Espíritu Santo. Porque Él le da aliento vital al alma y al cuerpo, y crea la atmósfera en la que vemos las cosas de Dios, en la que también oímos su voz y hace que habitemos dentro del calor que irradia su amor.

El pasaje que vimos revela la obra del Espíritu Santo en la creación original del hombre, y también sugiere, en una revelación más elevada aún, lo que es la obra del Espíritu en la restauración del hombre por medio de la gracia de Dios. Lo primero que vemos en este pasaje es la enorme diferencia que hay entre la creación del hombre y la de los animales. Bastó la palabra creadora para que los animales tomaran vida y entraran a ocupar el lugar que les correspondía en el inmenso armado de la naturaleza, sin ningún otro comentario. Pero en el momento de comenzar con la creación del hombre, todo es diferente. Por medio de una significativa pausa, se nos llama la atención a una importante crisis. Luego, paso a paso, se realiza la gran obra y vemos salir de las manos del Creador al primer ser humano en la plenitud de su extraordinaria naturaleza. Era esta la maravillosa obra de Dios. El hombre NO ES un animal, y ni por asomo desciende de ninguno de ellos.

Vemos al propio Dios aparecer bajo un nombre nuevo y en un aspecto totalmente nuevo. Los críticos de siempre se han deleitado poniendo en duda la unidad del libro del Génesis, porque en este segundo capítulo se le da a Dios un nombre totalmente nuevo. Allí nos encontramos con Jehová Elohim, así es que esos críticos con aguda astucia de dudosa procedencia han propuesto con astucia la hipótesis de que este es un Dios diferente a aquel del que se habla en el primer capítulo, y que por lo tanto este segundo capítulo del Génesis tiene que haber sido escrito por otra persona. Asimismo, nos aseguran que este es otro de los fragmentos de la sabiduría hebrea que ha llegado hasta nosotros junto con los pergaminos y papiros babilónicos y egipcios, y que esto estaría probando, -dicen ellos-, que Moisés no pudo ser el autor de estos dos capítulos.

¡No tienen ni la menor idea de lo profundo que pueden ser y son los pensamientos de Dios! No lo conocen, no quieren conocerlo, se creen autosuficientes en sus insignificantes sabidurías humanas. Porque esos mismos críticos solían decirnos que la creación del sol en el cuarto día, era una contradicción a la declaración de que la luz fue creada en el principio. Ya hemos hablado de esto y es más que obvio a todas luces, no necesitamos ser teólogos consumados para verlo con claridad. Porque la propia ciencia humana ha descubierto últimamente que hubo una luz que existió antes que el sol y que todavía existe aparte de él. Vemos, entonces, que esa sabiduría de esos primeros tiempos se ha desplomado ruidosamente dejando demostrada una vez más la insensatez de ese pigmeo que se cree gigante que es el hombre cuando pretende dar sentencias sobrenaturales por fuera del único Dios sobrenatural existente.

Además de esto, los auténticos eruditos, esos enviados por el cielo con total reverencia y cuidado, han descubierto que hubo una razón sabia y preciosa por la cual, en el segundo capítulo del Génesis, se produjo el cambio del Divino Nombre. Porque en el primer capítulo, el autor trata de cosas muertas, sin alma, entonces es muy natural que se refiera a Dios como Creador de la Naturaleza. Pero, en el segundo capítulo, pasa a referirse a Dios en su relación directa con sus criaturas. Se trata del Padre que va al encuentro de su familia. Se va a efectuar la creación del hombre con su naturaleza espiritual; nos va a ser presentado con todas las tiernas relaciones espirituales que ha de tener con Dios y con sus semejantes. Por consiguiente, se trata de un Dios Padre, el que entabla relaciones humanas con el hombre y revela su nombre diciendo que es Jehová Dios, el Dios de amor infinito y de infinita ternura, el dios que enviaría a su Hijo, nuestro Señor y Salvador Jesucristo. El cambio de nombre, por si solo, es una prueba de los mejores propósitos y de la ternura de su amor.

Después vemos la formación del cuerpo humano a partir del polvo de la tierra. Atención con esto: el cuerpo humano no fue creado de la nada. Los elementos de la naturaleza sí fueron creados de la nada, pero el hombre no, el hombre fue creado a partir de elementos ya existentes, tales como la tierra y el agua. Cualquiera sabe que si hacemos un análisis de nuestra carne, encontraremos las mismas propiedades que hay en la tierra. El hombre tampoco fue creado a través de un proceso evolutivo, donde luego de varios estamentos llegara a constituirse en un ser superior, no. No me preguntes cómo, pero lo cierto es que Dios lo hizo en un instante en su forma completa, tal como es hoy. Claro está que todavía no tenía vida, ya que esta le llegó cuando Dios sopló en su nariz su maravilloso y divino Aliento. El concepto es el mismo que vemos desarrollarse en Ezequiel, cuando el episodio del Valle de los Huesos Secos. Dice que empezaron a unirse los huesos con los huesos, la carne con la carne y luego la piel los cubrió. Pero añade al final que todavía no tenían vida.  Más no había en ellos Espíritu…

Esto, es más que obvio, no tiene nada que ver con evolución, porque la acción creadora fue seguida, inmediatamente, por otro acto que le dio animación, inspiración e impartió la vida divina a la materia que hasta ese momento no había tenido alma, y le dio vida inmortal. En esto podemos ver lo sagrado que es un cuerpo humano y lo tremendamente valiosa que es la vida. Tanto como que  es obra directa del Espíritu Santo. Por consiguiente, la vida del hombre es infinitamente más valiosa que la de los animales; y Dios considera que el homicidio es un ataque contra su propia vida, y por lo tanto, es un hecho sobre el cual impondrá el más terrible castigo. Por esa misma razón, el desesperado acto de suicidio, es un desafío lanzado contra el Creador y una temeraria destrucción de la más grande de sus obras.

Uno de los signos más dolorosos de nuestros tiempos no es solamente el hecho de que los hombres se maten los unos a los otros, sino el que se le haya permitido a uno de los incrédulos más eminentes de estos tiempos, discutir públicamente la cuestión del suicidio, tratando de demostrar que cada uno puede hacer con su propia vida lo que se le antoje. No es de sorprender que tales discusiones hayan sido seguidas por un alarmante aumento de suicidios. Las personas que se suicidan son terribles criminales que, rebeldes y con las manos ensangrentadas, se presentan ante el trono del juicio de Dios. Nadie tiene derecho a tener ni por un instante ese pensamiento. La vida es un don que Dios ha confiado al hombre para que la emplee para su Creador, y que al final se la devuelva a quien la creó, en el gran día de rendición de cuentas.

Vemos aquí que la vida humana viene a través de la vida humana. El hombre y su mujer construyen con su esperma y su óvulo el muñequito de barro. La inspiración divina es la que soplará en esa minúscula nariz aliento de vida y será ese bebé-hombre un ser viviente. Por eso es que la vida del hombre no es como la del animal. Los órganos del cuerpo humano están completos antes de recibir el toque de vida. Cuidado: nuestra vida no emanó de la tierra, ni de las fuerzas o las funciones físicas, sino por el aliento que Dios puso directamente en ella. La vida del hombre es sagrada, porque es un don directo del amor de Dios, y le ha sido dada por la directa comunicación de la vida de Dios.

Aquí el Espíritu Santo está mostrado no solo como autor de la vida que es, sino también de la de la mente y el alma. ¡Cuánta gloria imparte al concepto que tenemos del Espíritu Santo al pensar que Él tuvo parte en la Creación! Ahí es donde rescatamos lo que dice Job 26:13: Su espíritu adornó los cielos. Las estrellas, el firmamento, el arco iris, el sol, la luna, las nubes del ocaso con sus deslumbrantes tintes, son solamente toques de infinita sabiduría y buen gusto. Gente no creyente, pero de inocultable talento para sus profesiones públicas, tales como Homero, Milton, Fidias, Rembrant, Haydn, Bethoven terminaron pervirtiendo sus dones en consecución con distintas prácticas que afearon lo que en expresión parecía ser maravilloso. claro, tú piensas que tienen que ver los dones con los talentos, ¿Verdad? Todo. Un talento que traes desde la cuna incrédula y secular, cuando pasas tu vida por la cruz, se convierte en un don divino. Sucede con músicos, cantantes…y también locutores y periodistas, sé lo que te digo.

Es indudable que el hombre ha pervertido esos espléndidos dones y muchas veces ha hecho que sean instrumentos del egoísmo, de la impiedad y hasta de sentimientos diabólicos; no obstante eso, no dejan de ser, originalmente, dones del Espíritu que prueban la sabiduría y el poder de Dios. ¿No te inspira hasta el impacto el pensar que el Espíritu Santo que llena tu corazón, no es un mero sentimentalismo o éxtasis espiritual, ni gozo por una fuerte emoción, sino La Gran Mente de la que provienen todas las demás mentes, la grandiosa Alma que hizo a todas las demás almas, el Espíritu infinito del cual emanan todos los demás seres? Viendo las maravillas estéticas y adornadas con el Arco Iris entre las nubes, la vegetación verde oscura de la montaña las flores capaces de brotar hasta de las rocas, podemos entender que esos son solo algunos de los ropajes reales, que nos revelan algo de lo que es su Real Majestad y gloria y nos hacen pensar: ¡Qué precioso! ¡Qué glorioso e infinito que es el Espíritu Santo!

¿Sabes algo, tú que hoy me estás escuchando? El Espíritu Santo fue el que hizo tu alma. Él te creó la capacidad de pensar, te hizo para que fueses de Él y para Él, y para que cumplieses sus elevados fines con los talentos y facultades intelectuales con que te dotó. ¿Lo entiendes, verdad? La pregunta, entonces, es: ¿Qué estás haciendo con lo que se te ha confiado? ¿Cuál será tu respuesta cuando Él te lo reclame y te pida que rindas cuentas de tu mayordomía? Aquí vemos las raras características del hombre tal cual fue creado originalmente. Fue el hombre un alma viviente, dice la Palabra. La característica predominante del hombre se expresa en la palabra “alma”, así como la característica predominante del nuevo hombre en el Nuevo Testamento es la palabra ”espíritu”. El alma representa los elementos intelectuales y emotivos que constituyen al hombre. El espíritu representa la vida divina que nos une directamente con Dios y nos hace capaces de saber lo que son las cosas divinas y de ponernos en relación con ellas.

Es indudable que el hombre, tal cual fue creado originalmente, tenía también una naturaleza más elevada y espiritual, pues la verdadera traducción de este pasaje es: Jehová Dios sopló en las narices el soplo de vida, y fue el hombre alma viviente. La vida que le dio fue múltiple. Consistía de vida física, mental y espiritual, pero el elemento dominante era el alma. Por eso, leemos en la Primera Carta a los Corintios, 15:45: Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Al parecer, en la caída, el hombre perdió la vida espiritual, o por lo menos se subordinó de tal modo a su naturaleza sin alma, que el hombre natural dejó de ser espiritual. Era necesario que naciera de lo alto por medio del Espíritu de Dios, y que recibiera un nuevo ser espiritual, para poder salvarse.

Escucha esto: Adán, aún en su estado más elevado, era mucho más un alma viviente que un alto espíritu sublime. En él predominaba la vida del alma. Era casi inmaculado y definitivamente leal a Dios, pero era una vida inferior a la que disfrutan hoy los redimidos. De todos modos, ya sabes que la suya era una vida gloriosa; él tenía un toque divino especial y exclusivo. Fue modelado de manera tal que los rasgos de sus facciones y cada uno de sus miembros fuese perfectos. Luego, como lo hubiese hecho una madre amorosa, el Padre besó sus fríos labios con el calor de su propia vida y puso en ese cuerpo inerte la chispa de su vida Eterna, y entonces fue cuando saltó a los brazos el hombre, la criatura viva del también amoroso Creador. Fue sólo un toque de vida y de amor lo que separó al hombre y lo distinguió de los demás seres, convirtiéndolo en objeto especial del infinito amor de Dios y su cuidado.

Esa y no otra fue la obra del Espíritu Santo en la creación original del hombre. El texto nos muestra lo que con tanta claridad nos revela el Nuevo Testamento, que es la obra más elevada del Espíritu Santo en la nueva creación. En el mensaje que da Jesús respecto al Nuevo Nacimiento, ese que podemos leer en el capítulo 3 del evangelio de Juan, nos da una indicación muy significativa acerca de dicha obra bajo la misma figura que podemos ver en el texto. Él introduce allí la figura del viento que, no obstante ser invisible, igualmente es enérgico y potente, y lo compara con la obra de redención del alma humana que lleva a cabo el Espíritu Santo.

En la última entrevista que tuvo Jesús con sus discípulos, según la encontramos en el capítulo 20 del mismo evangelio de Juan, el discípulo dice que Él sopló y les dijo: ¡Recibid el Espíritu Santo! Ese cuadro es tan semejante al que nos presenta nuestro texto, que parece como si el uno complementara al otro. En uno de los casos vemos al Espíritu impartiendo el soplo a la antigua creación y dándole vida, y en el otro el mismo Espíritu sopla en la nueva creación de la vida y el poder de Dios en un principio más elevado.

Leer Más

Un Ejército con Objetivos Claros

Una de las palabras que para una gran cantidad de creyentes todavía permanece en cierta tiniebla de ignorancia, es la palabra Iniquidad. Está escrita muchas veces en nuestras biblias y se nos muestra claramente que incide y mucho en nuestro andar por esta vida representando al Reino de Dios. Sin embargo, creo que se hace necesario, como lo ha creído también mucha de la gente que hoy transita este sendero enseñando y ayudando a madurar a los hombres y mujeres que conforman el pueblo de Dios, dar un punto más, un aditamento más de donde tomarnos para afrontar lo que venga con fortaleza y autoridad vencedora.

(Génesis 2: 7) =  Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. (8) Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.

(Génesis 1: 28) =  Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

El alma de Adán fue creada para habitar en Dios, en una morada celestial, en un jardín llamado Edén, revestido de la luz de Cristo. Todo el conocimiento, la sabiduría, la inteligencia, el consejo, el poder y el temor de Dios constituían esta vivienda espiritual. A través de ella, él podía gobernar la tierra con el pensamiento y la mente de su Creador. Esta morada era una fortaleza inexpugnable, esto significa que no podía ser penetrada por ningún mal. Era el aposento mismo de Dios en el hombre. Nuestro Creador le dio además una herramienta para reinar, que dejó en su total posesión: El Libre Albedrío, o lo que conocemos como La Voluntad. Esta nadie la podría tocar, ni aún Dios ni mucho menos el diablo.

Satanás entonces sedujo la mente de la mujer, quien usó su voluntad para entrar en el terreno propuesto por el diablo. Esto tuvo como consecuencia que el hombre, que dicho sea de paso estaba abriendo olímpicamente la boca sin prevención alguna, perdiera su habitación, su estatura espiritual: El Edén. Como consecuencia, su alma quedó separada de Dios y el hombre perdió su vida eterna, y su mente se redujo al dos por ciento de su capacidad y en el mejor de los casos, considerado aquí y ahora como una mente brillante, en tan solo un diez por ciento. El alma del hombre y sus pensamientos quedaron sumergidos en oscuridad y confusión, siendo la voz del diablo, la única que los alimentaría. De ahí en adelante el enemigo sería el proveedor de todo tipo de pensamientos inferiores, carnales, soberbios, pecaminosos, limitados y temerosos que son el material con la que el alma caída edifica su hábitat espiritual. Esto es lo que la Biblia llama Moradas de Maldad o Moradas de Iniquidad.

(Salmo 84: 10) =  Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad. La tierra está llena de gente que vive literalmente en una morada espiritual y almática totalmente opuesta al Edén. Estas estructuras de iniquidad controlan, dominan, afectan y llenan de males a las sociedades en las que el hombre caído vive.

(Salmo 74: 20) = Mira al pacto, Porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia. Después de la caída, Dios dejó de señorear la tierra a través de sus hijos y ahora gobierna la muerte y el diablo por medio de la iniquidad. El reflejo del Seol se hace visible edificando en los hombres todo tipo de pensamientos de muerte, y de miedo, que no los dejan avanzar. Si te parece exagerado esto que digo, mira a tu alrededor, donde quiera que vivas tu geográficamente y verás que no estoy exagerando demasiado, apenas advirtiendo porque es evidente que las fuerzas del reino de tinieblas, van por más.

(Salmo 49: 14) =  Como a rebaños que son conducidos al Seol, La muerte los pastoreará, Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana; Se consumirá su buen parecer, y el Seol será su morada. La iniquidad moldea la mente del hombre, creando fortalezas que literalmente dictaminan nuestro comportamiento, Vemos en el caso del rey Nabucodonosor como Dios juzgó su orgullo y su iniquidad y éste adoptó una mentalidad de animal en la cual quedó cautivo. El comportamiento del hombre se conforma a su morada.

(Daniel 4: 25) =  Que te echarán de entre los hombres, y con las bestias del campo será tu morada, y con hierba del campo te apacentarán como a los bueyes, y con el rocío del cielo serás bañado; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que conozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y que lo da a quien él quiere. Nota en estos pasajes cómo el mundo espiritual de tinieblas y de muerte, moldea las circunstancias del hombre en el mundo natural. Estas moradas son estructuras espirituales, mentales o emocionales desde las cuales funcionamos y desde donde tomamos toda decisión que no proviene de Dios. Todo lo que no está edificado en Dios, está edificado con iniquidad, que es el material que proviene de las tinieblas. Todos hemos construido este tipo de moradas alrededor de nuestra alma. Una morada es por así decirlo un molde invisible que rodea nuestra alma, que le da forma, personalidad e identidad. Estas estructuras están hechas por un conjunto de pensamientos que rigen todo lo que somos y determinan el fruto que producimos.

(Proverbios 23: 7) =  Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá; Mas su corazón no está contigo. El hombre es el reflejo de lo que mora en su alma. Un alma edificada por Dios, pensará, actuará y producirá fruto conforme a Dios. El hombre natural o cristiano nominal, sólo ser humano religioso que no ha sido edificado espiritualmente, pensará, actuará y producirá los frutos de una mente limitada y estructurada por la cultura y las circunstancias. A mí me gustaría que antes de mirar a tu alrededor para ver cuantos así están cerca de tu vida, te mires a ti mismo, a ti misma. Y no te sorprendas, tampoco te decepciones ni te deprimas, sólo cambia. Pero cambia ya, ahora.

Esta estructura o morada del alma, para este hombre imaginario, es el lugar de su seguridad o su inseguridad en el que él mismo se ha colocado. Esta es una mentira edificada en su interior que le dicta lo que tiene que ser. Es el lugar donde están construidas todas sus limitaciones. Es lo que hace que una persona piense de una manera o de otra. Estas estructuras de pensamiento y emociones han sido edificadas en su mente y en su corazón desde pequeño, son el producto de la iniquidad y no se deshacen con la frase: “Señor, Señor, ven a vivir en mi corazón”. Estas moradas deben ser deshechas por el poder de Dios, por nuestra determinación para derribarlas y por fe, cambiando la mentira por la verdad ilimitada de Dios. No se trata de repetir versículos, sino de empezar a creer en forma diferente con respecto a nosotros mismos. Vernos en toda la grandeza y poder con las que Dios nos ve, y actuar de esta manera no dando lugar a ninguna duda.

Podría pasarme un día entero mencionándote estructuras, moradas, habitaciones en el espíritu que una gran parte de la población muestra y evidencia. Pero sólo mencionaré algunas: Estas estructuras son, por lo general: Moradas de Temor – de Aflicción – de Enfermedad – de Escasez y Pobreza – Religiosas y Babilónicas –  Culturales – de Stress – de Incredulidad – de Orgullo y Egocentrismo – de Negligencia – de Adicción – de Rechazo – de Hábitos Destructivos – de Lujuria y de Complacencia. Cada uno de los pecados en los que hemos perseverado edificará una morada. Para derribarlas, primero tenemos que saber que existen y que están controlando nuestras vidas y no sólo las rigen sino que atraen hacia sí mismas aquello que proyectan.

Por ejemplo: una persona puede ir a la iglesia toda la vida y vivir en pobreza, temor, enfermedad, miedo al rechazo, etc. Estas cosas ejercen un poder que atrae pobreza, enfermedad y rechazo, porque el alma está establecida y fundamentada en lugares de tinieblas donde reinan la pobreza, la enfermedad y el rechazo. No importa que tanto esa persona proclame con la boca una verdad bíblica, mientras su alma siga establecida en esas estructuras de pensamiento, está anulando el poder de Dios en su vida y nunca saldrá adelante en esa área de su existencia. Sus fortalezas internas se vuelven una tradición, una forma de vida, una prisión que no le permite visualizarse en forma diferente. Esta persona ha aceptado una mentira y vivirá así hasta que decida destruirla por completo. La iniquidad formó esa fortaleza que necesita ser derribada.

(Marcos 7: 13) =  invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas. (14) Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended: (15) Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre.

Lo que hemos edificado desde nuestra niñez, nuestra forma limitada y tradicional de ver y entender el mundo es lo que nos contamina. Por lo tanto, esto es lo que proyectamos, hablamos y vivimos constantemente. Por eso es que hoy por hoy tenemos tantos cristianos enfermos, pobres, oprimidos, sin poder, con profundos problemas de carácter y pecado. Ellos nunca han destruido las moradas de iniquidad en las que fue formada su alma. Además, no se han establecido en moradas celestiales. Muchas personas recaen en sus pecados, porque por un lado quieren dejar esa forma de vida, y se alejan por un tiempo, pero nunca desarraigaron la iniquidad ni destruyeron la morada que edificó ese pecado en su alma.

Tenemos, como ejemplo, el caso de un alcohólico que cayó en esta esclavitud, por abusos que sufrió en su pasado. Su alma se edificó en una estructura de evasión y escapismo, usando el alcohol como salida. Luego, este hombre se vuelve al Señor, y entrega su alcoholismo a manos de Dios: fue liberado de espíritus de alcoholismo, pero nunca deshizo la estructura de escapismo. Tarde o temprano el diablo usará esa edificación para conducirlo a nuevas formas de evasión a través de otro pecado, como pornografía, violencia verbal o lo que sea.

Lo mismo sucede con la pobreza y la escasez. Por generaciones las personas vienen edificando dentro de ellas pensamientos de pobreza, de incapacidad y de limitaciones sin fin. Luego vienen al Señor, se llenan la cabeza de Biblia, inclusive hasta se vuelven distinguidos siervos  de Dios, pero nunca destruyen esas moradas. Esas son moradas de maldad, Dios no las edificó, por lo que causan que estos siervos vivan limitados continuamente en sus finanzas. Por más que siembren y siembren en el Reino de Dios, no prosperarán jamás en la medida que Dios preparó para ellos, porque sus almas están rodeadas de estructuras que atraen pobreza alrededor de ellos.

Con la boca confiesan a Dios, pero con sus pensamientos toman decisiones conforme a sus limitaciones financieras. Si van a edificar una iglesia, se la imaginan hecha de palos o en un taller mecánico. Dios no piensa así. Todo lo que Dios piensa y proyecta para nosotros, es grandioso. De hecho que no piensa en templos, pero si los imaginara, no serían mediocres, de eso no tengas dudas. Sólo llegaré a ser aquello que sea la esencia de mi morada espiritual; ya sean moradas de Dios o las moradas de iniquidad. La labor principal de la iglesia es edificar la morada de Dios en cada creyente, no llenarnos de biblia y de fórmulas humanas que niegan la eficacia del poder de Dios.

(Efesios 2: 20) =  edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, (21) en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; (22) en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

Jesús vino a restaurar lo que se había perdido y una de estas cosas es precisamente la morada de Dios en el alma y en el espíritu del hombre. El rey David penetró la belleza y el poder de esas moradas pero no podía establecerlas en su interior, esto solo fue posible después que vino el Espíritu Santo en el Pentecostés. Sin embargo, el Padre le permitió entrar en ellas, disfrutarlas temporalmente y ver su magnificencia; la herencia de Jesús para nosotros.

(Salmo 91: 1) =  El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. (Parece algo incomparable vivir a la sombra, esto es: al cuidado y a la protección de Dios, ¿Verdad? Pero lee con atención: dice que eso es posible si primero habitas a su abrigo, lo que equivale a decir que lo amas, le crees, le obedeces y le eres fiel. Es condicional esto) (2) Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré. (3) Él te librará del lazo del cazador, De la peste destructora. (Escucha; buena época esta para leer todos los días esta promesa. Si vives todo lo anterior tal cual fue dicho, Él te librará de la peste destructora. ¿Esto incluirá al Covid19?) (4) Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad. (5) No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, (Esto tiene que ver directamente con perturbaciones demoníacas. Demonios que producen terror por las noches sin causa aparente alguna y ni vale la pena aclarar lo que significan las saetas que tratan de herirnos durante el día) (6) Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya. (Las mortandades a las cuales están pasibles las naciones, no deberían tocar a hijos de Dios morando al abrigo del Altísimo)

(7) Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará. (Esto es promesa. ¿Puedes creerla?) (8) Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos. (Esto no siempre parecería ser así, ¿Verdad? Hay impíos probos que llegan al final de sus días con una alta suma de años y en una situación económica muy ventajosa. Sin embargo, esto no nos habla del aquí y el ahora, sino en lo que veremos allá y en el día postrero. Habrá Justicia)  (9) Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación, (10) No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada. (De esta promesa se ha aferrado mucha gente en este tiempo. Pero sólo les ha funcionado a aquellos que, verdaderamente, han puesto a Dios como única esperanza y como abrigo de sus vidas.) (11) Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. (12) En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra. Hay una realidad que es genuina, la creas o no, la aceptes o no, la quieras vivir o no: tienes ángeles de Dios protegiendo tu día a día y también ángeles caídos intentando arruinarlo. A quien le crea tu mente, es quien tendrá dominio sobre ti.

(13) Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón. (Esto es un símbolo claro de guerra espiritual. Cachorro de león es un demonio incipiente, mientras que dragón es el estado final de Satanás y el cenit de su poderío.)(14) Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. (15) Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré. (16) Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación. Esta es una hermosa promesa vigente y activa. Sólo necesita para activarse que tu conozcas Su Nombre. Y no estoy hablando de que tengas información sobre eso, estoy hablando que tengas intimidad con Él.

¡Qué maravillosas son las moradas de Dios! Estas son opuestas a las moradas del diablo en las que la gente vive llena de inseguridad, temor, carencia, enfermedad y asaltados por el terror del impredecible futuro y de su humana fragilidad. Las moradas de Dios son verdaderamente seguras, inexpugnables, llenas de salud, de abundancia y de la tranquilidad de un futuro diseñado y protegido por Dios. Sin embargo, esto tampoco se edifica en un segundo simplemente porque repetimos la oración del pecador. Tenemos que edificar con material del cielo, con oro, con plata y piedras preciosas provenientes del Espíritu Santo de Dios. El que ha edificado su morada espiritual en Dios vivirá en paz, en seguridad, en salud, en la tranquilidad de que ninguna tragedia repentina vendrá sobre él. Quien edifica en Dios será próspero todos los días de su vida, porque su alma prosperó de lo terrenal a lo celestial.

Derribar las moradas de maldad depende primeramente de someter nuestra voluntad a Dios, para empezar a cambiar eficazmente la mentira por la verdad de Él. Tengo que saber, no tan solo creer, que nadie puede poseer mi voluntad, y que esta es mi herramienta más poderosa para entrar en el Reino de Dios y a su herencia. La mentira más grande que el diablo le ha hecho creer a los hijos de Dios, es que él puede poseer la voluntad del hombre. Dios le dio al hombre LIBRE ALBEDRÍO y nadie, ni Dios ni el diablo pueden tocar nuestra voluntad. Dios la selló para que fuera nuestra, porque por ella seremos juzgados.

El que entienda esto, podrá ser plenamente libre y podrá arrebatar todas las riquezas que Cristo compró por precio de sangre para él. En Cristo Jesús soy y tengo, lo que me atrevo a ser y a poseer de Su reino. Él ya nos dio todas las cosas pertenecientes a la vida y al mundo del espíritu. Él ya nos dio el Reino, esto significa que el Reino es Aquí y Ahora, pero sólo los violentos lo arrebatan. Mi voluntad unida al poder de Dios es el instrumento para derribar las moradas de maldad que por años me han gobernado. Por mi voluntad decido dedicar tiempo y amor para edificar mi ser interior y encontrarme con Jesús a cara descubierta hasta que lo logre.

(Lucas 11: 9) =  Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Frases tales como: “El diablo no me deja orar” o “No puedo hacer la voluntad de Dios porque el diablo no me deja”, son una absoluta mentira. Tú eres dueño de tu voluntad y ni Dios ni el diablo te pueden forzar a nada. Tú tienes en tu voluntad el poder para tomar decisiones radicales de cambio. Algunas requerirán pelear, pero tú y sólo tú, decides si peleas con Dios para ganar o te rindes al diablo para perder. ¡LA DECISION ES TUYA!

Cuando Adán dejó la morada de Dios, se encontró desnudo y su morada alternativa fue esconderse y cubrirse con hojas de parra. Dios le preguntó entonces, ¿Dónde estás? Hoy, Dios te hace esta misma pregunta. ¿Dónde estás? ¿Desde que morada estás operando? ¿Cuál es tu condición de vida? ¿Qué estás produciendo en cada aspecto de ella? ¿Qué pasa en tus relaciones con otros? ¿En tu salud? ¿En tus finanzas? ¿En tu misión celestial? Cuando el mundo te observa, ¿Qué ve? ¿La realidad de las verdades celestiales están manifestadas en tu vida? O ¿vives una supuesta devoción a Dios, pero tu realidad está llena de limitaciones y de moradas establecidas en el derrotado territorio del diablo?

Dios nos está llamando a todos a buscar la verdadera realidad de las moradas donde operamos. Nos está llamando a ser agresivos contra todo lo que nos está impidiendo entrar en las maravillosas dimensiones de sus moradas. Nos está llamando a dejar la pasividad y el conformismo de una iglesia que se mueve en la mediocridad y que no está avergonzando a la sabiduría de este mundo. Sólo nos será posible dejar atónitos y humillados a los poderosos y sabios de este mundo, cuando la enfermedad no nos toque, cuando no tengamos que pedir prestado sino que seamos los mayores dadores del mundo. Pero esto sólo pasará cuando seamos el ejemplo encarnado del amor de Dios en la tierra, cuando el mundo perdido pueda ver la morada de Dios manifestándose en cada uno de nosotros. Si esto te parece una utopía, un delirio místico mío, o una fantasía digna de una escuelita dominical para niños, lo siento mucho, pero no perteneces a mi ejército.

Leer Más

Por Los Frutos de Tu Vien

No hay nada más dulce y suave que ver a un recién nacido, tan pequeño y tan perfecto. Dios creó cada parte de nuestro cuerpo, nos formó como Él quiso. Y es a él a quien le gusta vernos nacer, crecer y utilizar para el bien todos los talentos y el potencial que ha puesto en nosotros. Cada uno de nosotros es único y especial para Dios; él nos ha formado con mucho amor y gran detalle. Nuestros corazones deben saltar de la alegría a la adoración cada vez que recordamos esto: somos una creación especial y maravillosa para Dios, y él se deleita en nosotros. Lo alabo porque soy una creación admirable! Sus obras son maravillosas, y lo sé muy bien! No debemos ver a los niños como una carga o como una responsabilidad demasiado difícil de asumir. Los niños son una bendición, una herencia de Dios y una recompensa por nuestras vidas. Debemos amarlos y apreciarlos. Es un gran privilegio y honor para Dios darnos hijos, verlos crecer y criarlos en el temor del Señor. Disfrutemos de este don de Dios.

Recuerdo cuando los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Quién es la persona más importante en el Reino de los cielos? Llamó a un niño y lo puso en medio de ellos. Y dijo: “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por lo tanto, cualquiera que se humille como este niño será el más grande en el reino de los cielos. Los discípulos le hicieron una pregunta a Jesús. Suponemos que por dentro, todos querían escuchar Su nombre como respuesta. Jesús los sorprende al declarar que, no sólo para entrar en el reino de los cielos, sino para ser el más grande más allá, es necesario ser humilde como un niño. Somos humildes cuando reconocemos nuestras limitaciones y debilidades. Los niños piden ayuda cuando la necesitan y piden perdón cuando deben hacerlo. Luego continúan con lo que estaban haciendo sin guardar rencor. Necesitamos aprender de ellos para pedir ayuda a Dios y a otros sin avergonzarnos ni sentir que hemos fracasado. También debemos aprender a pedir perdón sin guardar rencor y luego seguir adelante con la ayuda y guía de Dios.

No dejemos que nuestro orgullo nos aleje de todas las bendiciones que Dios quiere darnos. Aprendamos de los niños y seamos humildes! Dios quiere que lo conozcamos y lo amemos desde nuestra infancia. Los padres somos responsables de enseñar a nuestros hijos a amar a Dios con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas. La mejor manera de hacerlo es a través del ejemplo. Si ven que nuestro amor a Dios y el deseo de agradarle son la base de nuestras acciones, aprenderán a vivir una vida que glorifique a Dios. También debemos leer y memorizar la Palabra de Dios en la familia. En la Biblia encontramos palabras de vida que nos enseñan lo que agrada a Dios y nos transforma. A medida que crecemos, nos enfrentamos a nuevos desafíos. Si recordamos un versículo bíblico aprendido durante la niñez, instantáneamente recibiremos la palabra necesaria de sabiduría, aliento o sanidad.

Dice que entonces ellos comenzaron a traer niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos reprendieron a los que los llevaban. Al darse cuenta de esto, Jesús se molestó y les dijo: “Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis, porque el reino de Dios es de los que son como ellos”. De cierto, de cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y cuando los abrazó, los bendijo, poniendo sus manos sobre ellos. Jesús reconoció el valor de los niños y les dio un ejemplo de cómo debemos recibir el Reino de Dios. ¿Has visto alguna vez a un niño recibir un regalo? Lo admira y muestra su placer saltando y riendo. Así es como debemos recibir el Reino de Dios en nuestros corazones, con gran alegría, valorándolo como el tesoro más precioso que podemos recibir (Eso leemos en Mateo 13, 44). Porque eso es exactamente lo que es! Dios desea bendecir a los niños y recibirlos como Sus hijos amados.

No olvidemos orar por los niños que Dios pone en nuestro camino. En este pasaje vemos que Jesús abrazó y bendijo a los niños, disfrutando de la espontaneidad que los caracteriza. No perdamos nunca este entusiasmo cuando nos acercamos a la presencia del Señor! Cuando recibimos a un niño, estamos recibiendo a Jesús. No vino a la tierra con un puño de hierro e imponente, sino que nació en un pesebre como un bebé. Jesús ve un gran valor en todo el ciclo de vida de los seres humanos, pero se identifica especialmente con el corazón sencillo y abierto de los niños. Jesús vio en los niños que lo rodeaban características como la humildad y la sinceridad. Se tomó el tiempo para abrazar a los niños, los reconoció como personas valiosas y no sólo como algo a tolerar, como era común en esa época. De la misma manera, debemos valorar a los niños que Dios pone en nuestro camino, no sólo a nuestros hijos, sino a todos los niños que nos rodean. Abramos nuestros brazos y corazones y aprendamos a apreciar cada uno de ellos.

Tengo la sensación que como Cuerpo de Cristo en la tierra, todavía hay muchas cosas puntuales que no tenemos claras. Una de ellas, es la significación que los niños tienen en nuestros contextos. En Mateo 18 leemos a Jesús diciéndole al que quiera oírlo que si quieren entrar al Reino de los Cielos, deberían humillarse como niños. Cabe aclarar que en esa sociedad, los niños tenían poco y escaso valor como personas, y eso era directa o indirectamente, una forma de humillarlos. Pero, como para mostrar el tremendo contrasentido que el Reino tiene con nuestros sistemas de vida, Él les aseguró que ese niño humillado y casi inexistente, sería considerado como mayor en el ámbito del Reino de su Padre. Siempre me pregunté si esa gente le habrá entendido el mensaje a Jesús. Viendo cómo sigue la historia, se me hace que no. Y es de eso, entre otras cosas, que Satanás se aprovecha con respecto a nuestros niños. Niños que luego serán adultos. Como tú o yo.

Porque creo que es en nuestra niñez en donde el diablo preparó un diseño de destrucción para cada uno de nosotros. Está comprobado que desde que es gestado en el vientre de la madre, hasta los seis o siete años de edad, es donde se forma el carácter de un niño. De allí que muchas veces lo que nos pasa en nuestra infancia marcará nuestra manera de vivir, de caminar, e incluso, hasta lo que puede llegar a rebotar y manifestarse en nuestros matrimonios. Hay algo que debes entender y aceptar sí o sí si es que quieres tener futuro de victoria en el evangelio.

El diablo odia la raza humana, y por ese motivo quiere destruirla a partir del momento en que le resulta más fácil: en la infancia o en la vejez. Vulnerables. Y por eso, es indispensable tratar con los adultos con problemas, porque si no solucionamos esos problemas en los mayores, ninguno de esos mayores podrá formar bien a ninguno de los niños que tenga a su cargo. Sé por experiencia de consejería que es mucha la gente que odia su propia infancia, las maldiciones que sus propios padres les lanzaron cuando estaban enojados y esencialmente ese enorme abismo que les impedía poder contarles sus problemas, sus angustias y sus miedos.

¿Cuantos de ustedes han vivido una gran parte de su vida tratando de ganarse el afecto o una palabra de aliento de sus padres? Mis padres eran excelentes personas, pero yo no tengo memoria de un abrazo de mi padre para mi. Y no por maldad, por incapacidad. ¿Cuántos de ustedes han escuchado de labios de su madre o su padre, incluso siendo creyentes, una expresión que diga más o menos: “cuanto alabo a Dios por haberte tenido”? ¿Cuántos de ustedes habrán escuchado exactamente lo contrario?

Es demasiada la gente que todavía cree que estas son solamente palabras motivadas por situaciones adversas, pero déjame decirte que no, que en el mundo espiritual estas palabras conforman decretos, y cada decreto lanzado en el ámbito espiritual, se convierte en un derecho legal que en algún momento va a cumplirse, te guste o no te guste, lo creas o no lo creas. Es un principio. Es igual que sucede con el bebé que estuvo a punto de ser abortado. ¿Sabes qué? Cuando sea grande y sepa expresarse, le preguntará a su mamá si ella quería tenerlo o pensó en abortarlo. Cuidado. Es el momento de responder con la verdad, porque ese niño está preguntando algo de lo que ya conoce la respuesta.

¿Alguien ha prestado atención a los anti-valores disfrazados de valores que les enseña Satanás a los niños de todas las edades a través de la televisión y, en muchos casos, de aparentes inofensivas caricaturas de dibujos animados? ¿Alguien se fijó en ese detalle? Creo que es la hora de romper ese velo invisible que hoy por hoy todavía ciega el entendimiento de la gente para evitar que resplandezca sobre ellos la luz del evangelio de la gloria de Cristo. Se ha enseñado y con no poco criterio, que los niños son cazados por el mal por las noches, justamente cuando sus padres duermen tranquilamente, como si los hubieran cubierto eficientemente contra todo ataque del infierno. Ignorancia.

Despotricamos ante el movimiento gay masculino porque nos choca y no nos gusta porque huele a pecado a kilómetros, y es así, es cierto, pero… ¿Alguien se detuvo un par de minutos a pensar si ese gay que pasea su obscenidad casi con desparpajo y orgullo, no es un niño que fue violado por familiares cercanos mientras sus padres perdían el tiempo en distracciones huecas? Esto es un ejército en guerra, convéncete de eso. Y la única manera de que este ejército no siga perdiendo soldados, es fortificando sus esencias en sus raíces, dejando de prestarle tanta atención a las ramas.

¿Se puede seguir vociferando desde las predicaciones que estamos ganando la guerra, que Satanás está vencido, mientras cientos de matrimonios nos piden oración por sus hijos que están en alguna forma de delito, o en pornografía, o en perversiones, o si son mayores, por sus nietos que están en las drogas?  ¿Esa es la imagen de una guerra  ganada?  Dios hoy está encendiendo las lámparas que serán aptos y suficientes para correr con toda oscuridad. Son muchos de ustedes los que yo imagino que han tenido sueños, visiones, revelaciones y eso déjame decirte que sí viene de Dios, no interesa si hay gente que te tiene por loco, ten la seguridad que es tu Dios el que está despertando a las generaciones.

Una generación nueva de hombres y mujeres que no siempre son nuevos, que sean capaces de dar la cara para decirles a ustedes que esto no tocará nuestra morada ni llegará a nuestra casa. Porque el poder de la sangre de Cristo es más grande que el poder de la sangre de los animales que sacrifican los brujos. Cuando la sangre de Jesús tocó la tierra en ese tremendo día glorioso, en ese mismo instante la tierra fue sanada y hoy estamos recuperando el diseño de Dios para nuestra generación. Pero Satanás ataca a los niños. Es muy probable que haya atacado tu vida en tu infancia. Hasta pudo haberte querido matar. Rompió los hogares de los padres porque él sabe que una casa con familia rota, es semillero de suicidio, de drogadicción, de delincuencia en todas sus facetas.

Los drogadictos, los homicidas, todos ellos se forman en los hogares. Hay mucha gente que sostiene que las prostitutas lo son porque nacieron en hogares donde nadie pudo defenderlas cuando fueron violadas. Y lo mismo es válido para la homosexualidad, aunque hoy esté admitida e incorporada a todos los quehaceres urbanos como algo normal y corriente. Y esto no es discriminación, porque discriminar es no amar, yo tengo muy en claro que ningún homosexual llega a tener felicidad plena aunque nadie lo moleste. Porque siente que está todo bien, pero siente que hay algo que no sabe explicar que no está bien y nunca lo estará. Está comprobado que cuando tu cerebro piensa y tu sientes algo relacionado con tu pasado que te lastima, te hiere, te humilla, te ofende y destruye, tienes que saber que Dios ya trató con eso y lo restauró en la cruz, pero ahora debes ser tú el que tome a ese asunto y lo saques definitivamente y para siempre de tu mente.

Nadie lo puede hacer en tu lugar. No te olvides, Dios sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas. Es cierto que no entendemos muchas cosas y tampoco tenemos respuestas para otras. No entendemos por qué el violador, el pedófilo, se ensaña con un solo niño aunque haya muchos más igualmente vulnerables a sus bajos instintos. No entendemos el motivo por el cual en una familia donde hay cinco niños, uno solo ha sido violado. ¿Será que habrá algo que acciona esa herencia de violaciones? ¿Habrá algún detonante para que esa herencia cobre vida? En Marcos 10:15 Jesús dice que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

Sucede que entendemos muy poco lo que significa espiritual y emocionalmente una ligadura de alma. Cuando he sugerido a alguien que corte con toda ligadura de alma se me han quedado mirando como quien acaba de decir algo extraño y fuera de lugar. Entiende esto: la relación sexual, que fue creada por Dios, no por Satanás, y que por consecuencia es algo bueno en gran manera, puro y santo, fue creada para ser disfrutada por la pareja humana en pacto. Lo llamamos matrimonio, porque esa es la consecuencia legal y civil de ese pacto, pero Dios nunca habla de matrimonio, Él simplemente dice que se unirá el hombre a su mujer ¿Y qué más? Serán una sola carne. Eso dice.

Y eso sucede. La relación sexual es para ser disfrutada en santidad y en una relación de compromiso que dure para siempre. En una relación que sea de amor, conforme al diseño de Dios. No es para andar haciéndolo como perros en la calle. Tener relaciones sexuales es hacerse uno con el otro, en todo. Una sola carne, ligados en alma y espíritu. Hay una transferencia mutua. Y Si acostarte con alguien con SIDA o sífilis te contagia por traspaso, lo mismo sucede en el mundo espiritual. Siempre es paralelo. Lo cierto es que Dios está haciendo algo en este tiempo y nadie lo podrá parar. Y para lograr eso, está levantando guerreros reales en todo el planeta.

Tienen distinto color de piel, hablan distintos idiomas, tienen distintas culturas y hasta celebran o ríen por distintas causas, pero todos están unidos bajo el mismo estandarte del Reino. Mírate. En plena pandemia y con todas las limitaciones eclesiásticas que has tenido, es cuando tu vida está dando más fruto. Ya sabes, igual que yo, que no estamos aquí para hablar o hacer lo que nos da la gana. Dios nos ha dado una orden y la estamos cumpliendo, pese lo que pese y cueste lo que cueste. Dios quiere darte directivas a ti. No a mí para que yo te las enseñe o te las traspase, ¡A ti! ¡Él quiere tener intimidad contigo, conocerte y que tú lo conozcas! No puedes seguir esperando que a tus líderes les caiga la revelación para que te las enseñen.

Ahí andan centenares de videos disfrazados de altas predicaciones cristianas, llenos de maldiciones en forma de declaración de hecatombes imprevisibles e imposibles de evitar, pero que por propia ignorancia supina, una gran parte del pueblo los agarra como verdades y encima sale a extenderlos, difundirlos y ampliar su llegada. Profecías de mentiras, profecías que son mitad verdad y mitad mentiras. Pero Dios te está diciendo que no te escondas en las cuevas, que como siempre ha sido desde el principio, en tu cuarto Su poder maravilloso e inigualable está a tu disposición, sólo búscalo. No esperes que Dios te venga a buscar a ti, sal ahora mismo a ver donde está y en qué anda y súmate.

A los que siguen diciendo y declarando como hace dos siglos que Cristo viene pronto, diles que no, que Cristo no va a venir por una iglesia que todavía ni siquiera ha sabido predicar su evangelio genuino, el del Reino. Cristo va a venir por una iglesia que no tenga manchas, que no tenga arrugas, que sea gloriosa y más que vencedora, por una iglesia que tenga la unción de los apóstoles y los profetas, la misma unción que tenían Elias y Eliseo, la de Moisés y Josué para sacar a un pueblo de la esclavitud. Es probable que seamos la última generación que esté sobre la tierra, pero no podremos estar así, enfermos de traumas y de falta de perdón, enfermos de machismo o de Jezabel.

Dios levantará una generación adulta, que no esté enferma de manipulación vendida como dirección divina, o de simple y monasterial  represión disfrazada de santidad. Dios está limpiando la iglesia, y eso está sucediendo hoy mismo, ahora. Será destruido el espíritu de la mentira y del falso Espíritu Santo, y de la falsa profecía dada a través de los medios de comunicación, que hoy por hoy tienen más llegada, atención y audiencia que aquellos que traen palabra ungida . Y todavía hay muchos creyentes que miran estas cosas por la televisión y creen que se alimentan con ellas, lo mismo que con lo que se distribuye a través de las redes sociales.

No tengo nada en contra de las redes porque en muchas de sus expresiones me sirven y las utilizo, pero nadie puede negar que si hay un elemento clave que la sociedad comercial secular encontró como verdadero filón para explotar las redes, ese elemento ha sido el egocentrismo de tanta y tanta gente, cristianos ingenuos y faltos de discernimiento incluidos. Está escrito y es indeleble: nuestro socorro viene de Jehová. Deja de buscar coberturas que no tienen nada que ver con este tiempo. ¿Sabes lo que dice la Palabra? ¿Quién te cubrirá? ¿Qué manto te vas a poner? Colócate en la cobertura del Dios poderoso, la única cobertura bíblica ciento por ciento.

Todo lo otro es doctrinal, denominacional, humano, interesado, imperfecto. Jesucristo ha tomado control de nuestras bocas y nuestras vidas, para decirte que en esta hora una generación de víboras caerá, pero la generación de Dios se levantará. Dios es Dios de los ejércitos, no hizo a la tierra para que Satanás se enseñoree de ella, no hizo los ríos para que los demonios se enseñoreen de ellos, no hizo al hombre para que permita que la tierra que es su herencia esté en manos usurpadoras. Él nos dijo que cada palmo que tomemos será nuestro. Como le dijo a Abraham, alza tus ojos y mira, todo lo que veas será tuyo. Iglesia: es hora de levantarse. Cristianos, es hora de dejar de una vez por todas al pasado atrás y dedicarse al espíritu que es mucho más importante que el alma.

Es hora de salir del evangelio de la manipulación, del evangelio de la codicia, del evangelio de la avaricia, de ese evangelio que te lleva a creer que porque estás en una función pastoral eres más que las ovejas que tienes a tu cargo. Y tú no eres más que esas ovejas, simplemente tienes una función a la que Dios te llamó para protegerlas, sanarlas y librarlas de contaminaciones. Y cuando comienzas a ver que esas ovejas se convierten en soldados, es cuando entiendes que ningún general, jamás, ganó una guerra solo. Y si quisiera hacerlo, su entrenamiento de general de mando y no de batalla física determinará que se muera antes de intentar nada.

Es obvio que la iglesia que conocemos no está preparada para esto, pero si lo estará aquella a la que Dios esta levantando en este tiempo. Esta será la verdadera iglesia, la que cerró sus puertas por la pandemia, pero las volvió a abrir para ser esa expresión sin mancha y sin arruga de todos los tiempos. Oremos para que cuando vuelva a abrir sus puertas, lo que ingrese por ellas sea conciencia bélica casi de nivel profesional y no pobres almas vapuleadas por sus pasados que han creído ver en la iglesia a un grupo de auto ayuda apto para tener la posibilidad de contar sus dramas. Eso no es iglesia. La iglesia no cuenta derrotas, la iglesia celebra con alabanzas su victoria. Y su victoria está centralizada en la figura de Jesucristo, nunca dejes que una figura humana lo eclipse o lo saque del primer lugar. Cuida tus hijos que son la próxima generación. Lo dice el Salmo 127:3: He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre.

Leer Más

No es Tiempo de Quejarse

¿Cuánta gente escuchas quejarse en este tiempo? No más quejas, dice el Señor. Ayunemos de quejarnos por un mes. Por toda ésta temporada de pandemias, dudas y miedos. Él solo quiere gratitud, no quiere escuchar ninguna queja de nuestros labios. ¡Quiere que nos forcemos a la alegría! Viviendo cosas bonitas cualquiera está alegre. Pero a tener paz no lo puede enseñar la sabiduría terrenal.  Eso es estar en paz con nosotros y los demás. Pero, veamos: ¿Qué es quejarse?:

– Que hace mucho calor… – Que te hacen esperar… – Que es poco.. – Que es mucho.. – Que no te gusta la comida… – Que lata esta gente… este trabajo… – Que el dinero no alcanza… – Que mi familia es tal cosa… – Que mi esposo… – Que mi esposa… – Que mis hijos… – Que no soporto más esta situación… – Que no estoy contento/a.. – Que Dios no me escucha…no responde – Que Dios está lejos de mí … – Que no hay solución… – Que no hay remedio… – Que siempre estoy en necesidad… – Que siempre ando de mal humor.. – Que ando lamentando.. – Que no puedo… – Que está feo, que le falta…, etc, etc, etc

Mira como lo de la queja es tan serio que nos advierte la Palabra. (Santiago 5: 9) = Hermanos, NO OS QUEJÉIS unos contra otros, para que no seáis CONDENADOS; he aquí, el juez está delante de la puerta. Satanás siempre está tratando que te enfoques en tus circunstancias y no en tus actitudes. Esa es una de las formulas más exitosas para tener un espíritu DESAGRADECIDO, que te lleve a la amargura y de allí que tus oraciones no sean escuchadas. La mayoría de las veces tu problema es tu actitud y no las circunstancias que estás pasando. El enemigo te desvía de tu realidad o de la verdad y quiere que seas QUEJOSO/A Su astucia es tan terrible, y él engaña de una manera tan sutil que debemos andar con mucho cuidado. Los  quejosos nunca llegan a la tierra prometida. Decía el salmista en el Salmo 77:3: Me quejaba y desmayaba mi espíritu. Y Pablo añade en Filipenses 2:14: En todo cuanto hagáis evitad quejas.

Cuando tu reclamo es justo, y hay abusos, mentiras, injusticias, dolor, una situación difícil en tu hogar; primero ora y luego busca alguien confiable y desahógate. NUNCA, NUNCA, NUNCA ocultes los problemas, busca una solución para que los abusos paren. Pero no estés criticando a tus hijos o a tu cónyuge a media iglesia o a quien sea. Sé una persona discreta y prudente. Nos advierte la Palabra, de tener siempre un espíritu agradecido: 1 Tesalonicenses 5:17-18, dice: Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. Así que por no tener un espíritu agradecido, las personas viven con insatisfacción constante. Nunca están satisfechas. El contentamiento no forma parte de sus vidas. Buscan constantemente algo que nunca llega, porque cuando ya han alcanzado un deseo, automáticamente surge otro y así nunca termina el ciclo.

Si las cosas están bien, entonces están bien, y si no están, comienzan a sentirse frustrados. O sea, todo depende de las circunstancias que le rodean, entonces, somos el producto de circunstancias que no puedo cambiar. En realidad, que nosotros podemos ser dueños de nuestras circunstancias y no las circunstancias dueños de nosotros. ¿Cuál es la circunstancia que te agobia ?  ¿Sabías tú que Dios usa las tribulaciones para fortalecerte? ¿Sabías que si lo amas de verdad, al final, todo te ayudará a bien? ¿Sabías que después de la tormenta viene la calma? ¿Qué es lo que no puedes cambiar y tanto te agobia? ¿Has orado indefinidamente por esa situación? ¿Y ya has hecho todo lo que está en tus manos para resolver el tema?…familiar, de trabajo, de aspecto legal, deudas, de matrimonio, soledad, con mis hijos, amarguras y dolores del pasado, no puedo perdonar, me han engañado, enfermedad, etc…. ESFUÉRZATE y sé VALIENTE! Haz tú tu parte y Dios hará la suya. Espera en Él. Él nunca llega tarde.

  1. El quejoso siempre ve problemas, no halla verdaderamente un punto positivo. Su alma en constante insatisfacción es una bomba de tiempo. Los quejosos se concentran más en el problema que en la solución, Acaban de salir de Egipto con alegría, pero de pronto miraron hacia atrás que venia el faraón y ellos dijeron mejor estaríamos en Egipto… la murmuración no conoce la paciencia, no soporta limitaciones, vive y añora el pasado. 2. La gente que murmura y mucho se queja es peligrosa y hace mucho mal a los que le rodean. Después del Mar Rojo, los hijos de Israel, llegaron a Mara donde estaban las aguas amargas, después de Mara, salieron para el desierto de Sin, después de Sin, partieron para Refidin donde también se quejaron y murmuraron contra Moisés el siervo de Dios 3. La murmuración crea un ambiente de desconfianza y resentimiento, rompe la unidad y la armonía y fomenta el desaliento en el pueblo.
  2. La murmuración te lleva a desobediencia y condenación, porque es de la carne y no del Espíritu, 5. Cuando no te gusta la enseñanza de alguno de nosotros, salte de su página. No murmures y no le faltes al respeto en las redes. Eso trae maldición. Dios detesta la murmuración: y más cuando está dirigida a siervos que están enviados por Él. Ejemplo: Aarón el pastor auxiliar de Moisés y de Maria la directora de alabanza. Dios no soporta a personas que hablan de los siervos genuinos de Dios. No ataques cuando no estás de acuerdo con su enseñanza, tan sólo salte DISCRETAMENTE de su grupo. 6. La murmuración: y la queja provoca a ira y enojo al Señor, así sea con razones. Así que procuremos sacar la QUEJA de nuestros labios, cada día. El espíritu agradecido atraerá el favor del Señor sobre nosotros de una manera increíble.

Pues es un tiempo para erradicar este hábito que hizo que los hijos de Israel no entraran a la tierra prometida. Desde este momento, entonces, que sólo se halle en nuestra boca el AGRADECIMIENTO, aunque estemos en una tribulación inaguantable. El Señor sabe lo que necesitamos y Él es poderoso para ser nuestra pronta ayuda en nuestra tribulación.  ¿Sabes de dónde vienen la queja y la murmuración? La QUEJA viene de la INGRATITUD. Los corazones amargados llevan más carga de queja y de murmuración. Dice Job 7:11:  Por tanto, no refrenaré mi boca; Hablaré en la angustia de mi espíritu, Y me quejaré con la amargura de mi alma. Una persona quejosa es negativa, es pesimista, es obstinada, es impaciente, está insatisfecha, no tiene alegría, anticipador de desgracias, siempre anunciando malos momentos o que lo bien que estás pasando no te va a durar mucho.

La primera causa de quejas son las finanzas o la falta de contentamiento con lo que se tiene. El consumismo materialista crea una enorme insatisfacción. El que tiene $100 quiere $200. O sea, para alcanzar su contentamiento le falta $100. Tiene $ 100 de déficit. El que tiene $1000, quiere $2000. Tiene un déficit de $ 1000 para alcanzar su contentamiento. Así cuanto más tenga, más grande será su déficit de contentamiento. Y cada vez tendrá más déficit y más ingratitud. Y cada vez estará más lejos del Reino de Dios. Las otras causas de queja, son la comida, el clima, el tráfico, el país, la familia, la iglesia, el trabajo, se quejan de Dios, de la vida y de muchas ESTUPIDECES, aunque no precisamente en este órden.
La queja de la comida. Hoy día mucha gente es muy delicada para comer. La Palabra nos encarece a que sepamos comer de todo (todo lo que es LIMPIO). Una persona que tiene limitaciones para comer, hace sentir mal al que lo invitó. Un buen creyente debería saber apreciar todo lo que se le invita. El no hacerlo de ésta manera da un testimonio muy pobre de nosotros. 1 Corintios 10:27 dice: Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia.

Obviamente aquí el incrédulo se trata de alguien que no cree en Jesús. Pero se asume que la comida presentada en la mesa es comida kosher. Siempre debes previamente poner a conocimiento del que te invita de que comes solamente limpio de acuerdo a Levítico 11. Imagínate que vas a casa de alguien inconverso para compartirle de Jesús y luego con toda su amabilidad te ofrece algo y le dices que no…Eso puede quebrar tu plan!! Así que la queja no tiene en el paquete de la salvación. Santiago 5: 9 dice: Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; el Juez ya está delante de la puerta. Si no extirpamos esta plaga de nuestros labios, tendremos consecuencias. Proverbios 10: 14 señala: Los sabios atesoran sabiduría, mas la boca del necio es una calamidad cercana. Todas las noches hay gente que piensa en otra gente y en animales abandonados a su suerte y/o abusados con un sufrimiento que no tiene nombre. Es más fuerte que ellos y es un dolor permanente en sus corazones. Su oración es por esta situación con el salmo 136 y también que no les sobrepase un dolor que de ninguna manera van a poder resolver.

Dios no tiene la culpa de todo esto. Es el hombre que por su codicia de dinero está destruyendo toda la tierra que el Padre nos entregó para enseñorearnos de ella. Así que Dios no va a intervenir para que cambien las cosas. Vamos a chupar las consecuencias de nuestro propio pecado. Estamos ya viviendo tiempos de tribulación y debemos preparar nuestro espíritu porque tenemos tantos rasgos pecaminosos en nuestra forma de ser y tanta ingratitud y tanta queja, que debemos cambiar con urgencia y dejar el egoísmo. ¿Qué no debemos hacer cuando somos objeto de murmuración o de queja?  1).- Nunca busques el origen de la murmuración: Porque la persona que murmura es una de dos cosas, un ignorante o una persona maliciosa. En cualquiera de los dos casos la persona no tiene integridad ni madurez. Por lo tanto no es una persona confiable. 2).- No Trates de defenderte o desmentirlo: porque cuanta más atención le das, más se agranda. 3).- No te pongas a la defensiva: Porque de hacerlo pruebas que lo que dicen es verdad. Shakespeare dijo en una de sus líneas, “páreseme que la dama protesta en demasía que sugiere que está tratando de tapar algo” La verdad es que el mucho defenderse da la impresión de culpa.

Tampoco nunca llames a las personas involucradas a confrontarse. Eso nunca ha servido para nada. No hay persona espiritual que cuando se le llama a confrontar diga toda la verdad. Dos personas que se confrontan terminan odiándose. No confrontes a nadie. No vale la pena. 4).- No pagues con la misma moneda. Quien te lo dijo ahhh… Ese hermano, si ese es muerto de hambre, o si cuando vino a aquí no traía nada yo lo recogí de la calle, etc.. 5).- No te amargues por lo que digan los otros de ti. Mas bien glorifica a Dios. Nunca vas a agradar a todo el mundo. Se libre y se una persona que sabe decir si, si o no, no y que siempre cumplas lo que prometiste.

Cuando alguien te falla, no te resientas, solo mantén una saludable distancia. Hazte más fuerte. No dejes que esto te hunda o te desanime, más bien que los comentarios negativos sobre tu persona sean un estímulo para enfocarte en lo positivo, y lucha por ser mejor. Evalúa lo que dijeron de ti y si hay algo de verdad, cambia lo que hace que la gente se queje de ti. 2).- Ora y habla bien de las personas que: murmuran y hablan mal de ti.  Hablemos bien de aquellos que hablan mal de nosotros. Y que otra persona pueda decir – qué pena que hables mal de él, él siempre se expresa bien de ti. Usa las buenas nuevas, para vencer las malas, porque se dice que es difícil criticar y hablar mal de una persona cuando sé está orando por ella. 3).- Dedícate a buscar soluciones creativas a los problemas que enfrentas. Piensa en frío, y sobre todo que todo lo que hagas o digas dé un resultado positivo. En vez de murmurar contra otros, busca siempre formas constructivas de animar y edificar a los demás. Invierte el tiempo que te sobra a la oración, a la familia y a tus hijos que tanto lo necesitan. 4).- Que nuestras palabras no sean un impedimento para el crecimiento espiritual de otros ni un estorbo para los que necesitan encontrarse con nuestro Señor y Salvador Jesucristo. En Conclusión este es un llamado a la conciencia y al perdón!! Pasa por alto la ofensa eso, se convertirá en un honor para ti.

No te QUEJES de tu PAÍS. PARTE 1. Hechicería de los pueblos. Una de las cosas más palpables para mí, cuando he observado el comportamiento religioso de ciertos pueblos, es que he visto una realidad alarmante: los pueblos que más practican hechicerías/brujerías/ocultismo son los más pobres, los más necesitados, los más explotados, ultrajados y oprimidos por sus gobernantes, tienen hambre y están carentes de muchísimos recursos básicos de sobrevivencia. Ten en cuenta algo: Toda crisis comienza primero en lo espiritual, así que jamás habrá crisis si no hay problemas con Dios, jamás habrá crisis si primero no hay quebrantamiento de mandamientos y quebrantamiento de los valores de Dios: todo esto precede a toda ruina y a toda calamidad. América Latina (aunque también en Asia y Europa y demás) es un ejemplo de todo esto: muchos países latinos están tan envueltos en hechicerías, paganismo y santería que van en franca decadencia espiritual, moral, social, familiar, económica.

Veo claramente como cadenas de intercesores a nivel mundial está «conteniendo» al mal que está a punto de desbordarse. Cuantos más intercesores tenga una nación, cuanto más creyentes en Cristo, haya, mayor será su fuerza espiritual, moral, económica, familiar, social y eventualmente los intercesores actuarán como «muros de contención» en tanto que se aproximan las señales proféticas. Aunque hoy día hay muchas crisis en todas partes, el verdadero creyente está viviendo por fe, y créelo o no, Dios le sostiene en medio de toda incertidumbre. Toda nación que tiene más hechiceros que creyentes va a ir más rápido hacia su propia auto-destrucción. Cuantos más hechiceros tenga una nación habrá más pobreza, enfermedad, sufrimiento y opresión. Mira a los pueblos oprimidos y hambrientos que hay sobre la tierra y evalúa que tanta práctica de hechicería hay entre ellos.

Mira como la ira y el juicio de Dios está llegando con la furia de los terremotos, tsunamis, huracanes, inundaciones, sequías, incendios, pestes. Nadie puede decir que el juicio llega a un pueblo que ora, que es obediente y que no está en rebeldía a Dios, o que no tiene delitos ni pecados. La violencia es un síntoma muy claro de la ferocidad de Satanás. Crímenes, narcotráfico, delincuencia, depravación sexual, secuestros, latrocinio, gobernantes corruptos que son ladrones y que son aconsejados por brujos y hechiceros, son apenas algunos de los aspectos que sufre una sociedad sin Dios y, mucha gente hoy día sigue cerrando sus ojos y oídos, sumergidos en sus prácticas, conjuros, satanismo, brujerías, etc. Llegará el día en que verán lo que han sembrado, ellos tampoco se librarán de las consecuencias de haber invocado a las tinieblas. Muchos de ellos hoy viven ya una vida miserable y tormentosa.

Dios dice en su palabra que Él es un Dios fuerte y celoso, y lo es , y no tolera el «Adulterio Espiritual», es decir: no podemos estar clamándole a Él por favores y luego darnos vuelta e ir a consultar muertos, o cristales o tarotistas. No podemos estar clamándole a Él por favores y luego darnos vuelta y comprar amuletos para la buena suerte. No podemos estar clamándole a Él por favores y luego darnos vuelta e ir donde el brujo o el espiritista. No podemos estar clamándole a Él por favores y luego darnos vuelta y consultar con el síquico o la adivina o hacernos leer las manos o las cartas… todo esto El detesta, aborrece. Mira aquí, Isaías 8:19
Y cuando os digan: Consultad a los médium y a los adivinos que susurran y murmuran, decid: ¿No debe un pueblo consultar a su Dios? ¿Acaso consultará a los muertos por los vivos? Deuteronomio 7:25
Pero tú deberás quemar en el fuego las esculturas de sus dioses. No codicies la plata y el oro que las recubren, ni caigas en la trampa de quedarte con ellas, pues eso es algo que aborrece el Señor tu Dios Deuteronomio 18:10-12  Nadie entre los tuyos deberá sacrificar a su hijo o hija en el fuego; ni practicar adivinación, brujería o hechicería; ni hacer conjuros, servir de médium espiritista o consultar a los muertos.  Cualquiera que practique estas costumbres se hará abominable al Señor, y por causa de ellas el Señor tu Dios expulsará de tu presencia a esas naciones.

En cuanto a consultar a los muertos: para generalizar diremos que la Palabra dice que ellos descansan en un lugar. Los que ya murieron no tienen conciencia de lo que pasa aquí en este mundo, ellos no velan por nosotros desde allá, ni pueden cuidarnos, ni pueden guardarnos, ni pueden concedernos peticiones, ya que si tuvieran que hacer todo esto jamás descansarían! No deberíamos encomendarnos nunca a ellos, ni pedir cosas, ni consultarlos, eso Dios aborrece. Ezequiel 13:21 Rescataré a mi pueblo de esos sortilegios, para que dejen de ser presa en sus manos. Así sabrán que yo soy el Señor. Sortilegios: Acción de someter la voluntad de alguien o de modificar el destino mediante el uso de brebajes, remedios mágicos, fórmulas y acciones de hechicería y/ brujería. Hay gente que piensa que hay «brujos buenos» y «brujos malos» y que está bien consultar con los «brujos buenos», pero esto es tan malo como consultar con los «brujos malos», no existe diferencia para Dios. Toda hechicería es abominación a Dios. Por otro lado, los brujos pueden proporcionar objetos para la suerte, que es todo tipo de amuleto que hoy día se usa para sacar la malas vibras, y tener suerte en el amor, dinero, salud: esto Dios aborrece. Así que el primer problema grave de las naciones del mundo es el involucramiento en ocultismo. Un pueblo que no practique ocultismo no atraerá sobre sí las desgracias y maldiciones que están escritas en el libro de la ley. Mira aquí, apenas un versículo de las consecuencias de la desobediencia. Deuteronomio 28: 27 Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna y con comezón de que no puedas ser curado. Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu, y palparás al mediodía como palpa el ciego en la oscuridad. No serás prosperado en tus caminos; no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve. Lean todo Deuteronomio 28 y vean las consecuencias cuando una nación desobedece a Dios. Hoy estamos viviendo todas esas maldiciones!!

NO TE QUEJES DE TU PAÍS. Parte 2. Consecuencias de la Desobediencia. Deuteronomio 28:15. Maldiciones por la desobediencia. Pero debes saber que, si no obedeces al Señor tu Dios ni cumples fielmente todos sus mandamientos y preceptos que hoy te ordeno, vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas maldiciones…. Deuteronomio 28:33-35 (pobreza-enfermedad- tormento) Un pueblo desconocido se comerá los frutos de tu tierra y todo el producto de tu trabajo; para ti sólo habrá opresión y malos tratos cada día. Tendrás visiones que te enloquecerán. El Señor te herirá en las rodillas y en las piernas, y con llagas malignas e incurables que te cubrirán todo el cuerpo, desde la planta del pie hasta la coronilla. Esto apenas es un ejemplo de lo que pasa como resultado de la desobediencia a Dios: pobreza y enfermedad. Donde se haya desechado a Dios hay pobreza y enfermedad. ¿Por qué te parece que comienza a haber tanto desempleo en el mundo? ¿Será que ya el hambre se está asomando por todas partes? Puedes buscar en tu Biblia, ya que hay mucho sobre esto.

Deuteronomio 28:45-48 Todas estas maldiciones caerán sobre ti. Te perseguirán y te alcanzarán hasta destruirte, porque desobedeciste al Señor tu Dios y no cumpliste sus mandamientos y preceptos.  Ellos serán señal y advertencia permanente para ti y para tus descendientes, pues no serviste al Señor tu Dios con gozo y alegría cuando tenías de todo en abundancia. Por eso sufrirás hambre y sed, desnudez y pobreza extrema, y serás esclavo de los enemigos que el Señor enviará contra ti. Ellos te pondrán un yugo de hierro sobre el cuello, y te destruirán por completo. Cuando nos alejamos de Dios y no le obedecemos, vienen consecuencias terribles en nuestro país y en nuestra sociedad, pero primero en nuestra familia y tanto peor si practicamos lo que Él abomina. Hay todavía muchos viviendo en abundancia y no reconociendo la bendición de Dios, practicando todo tipo de pecado, brujerías, hechicerías, lujurias y depravaciones. Todos éstos tendrán su juicio, solo es cuestión de tiempo. La cuenta regresiva ha comenzado PARA TODOS. Hay incontables pasajes bíblicos de como Dios nos enseña a aborrecer todo lo que El aborrece, pero ¿Será que lo deseemos saber o queremos seguir en caminos equivocados porque nos gusta?

Proverbios 3:1-3 Otras ventajas de la sabiduría  Hijo mío, no te olvides de mis *enseñanzas; más bien, guarda en tu *corazón mis mandamientos. Porque prolongarán tu vida muchos años y te traerán prosperidad. Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón. Bueno, en todo caso es decisión de cada uno. La palabra dice que cosecharemos lo que sembramos, y así como hay castigo para los que se desvían, hay tremendas bendiciones para los que amamos, respetamos y servimos a un Dios Todopoderoso, que se llama el Altísimo Santo de Israel.

Cuando un país practica el ocultismo, sus gobernantes son de lo peor. Son corruptos y perversos de una manera escandalosa. El ocultismo abre puertas a la pobreza, enfermedad, delincuencia, pandillas, robos, crímenes, hambre, perversiones sexuales (pedofilia, homosexualidad, violadores, secuestros) etc. Ya en éste estado de cosas el sufrimiento del pueblo es inaguantable. Obviamente, uno debe denunciar los abusos y ls injusticias que suceden en el país. No se debería callar nunca cuando los gobernantes están haciendo injusticia. Finalmente NO son ellos los que gobiernan, sino el mismo Satanás que tomó el control de la nación. En éste estado alto de corrupción, lo único que queda hacer es oración de guerra y no estar resintiéndose ni quejándose del país. Porque la queja solo activará más maldición y más sufrimiento.

Un país en crisis espiritual, será objeto de los juicios del Altísimo. Comenzarán los terremotos, huracanes, inundaciones, hambre, enfermedad, pestes, muerte. Estos acontecimientos marcan el comienzo del Juicio De Dios sobre la nación. Y algo muy importante: 1).- ¿Cómo orar por un país en crisis? 2).-  ¿Cómo orar por un desastre natural? ¿Un huracán o un terremoto o cuando llega la destrucción? Les sugiero que no reprendan  al huracán, ni hagan orden que se desintegre, esto empeora la situación. Las oraciones que hagan se basarán en Daniel 9 y el Salmo 91. Para que aún en la calamidad a tí, que eres obediente al Señor, no te llegue la destrucción. Una situación de calamidad se ora con humillación y suplicando al Señor perdón por los pecados que hace el hombre en la tierra afectada.

Por eso dice la Palabra en 2 Crónica 7:14 Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oran, y buscan mi rostro, y se convierten de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra. Si en cambio siguen reprendiendo y ordenando al huracán o al terremoto que se desintegre, cada vez vendrán peores huracanes y más catastróficos. Por eso la condición de sanidad de una nación es humillarse, suplicar perdón, arrepentirse, interceder con lloro, volverse al Señor y dice su Palabra que de esa manera el sanará la tierra. No hay otra manera. Si andan reprendiendo los huracanes y los juicios del Dios Altísimo, y poniendo decretos, lo único que harán es fortalecer la desgracia.

El hombre es muy soberbio y cree que puede ordenar en contra de los juicios de Dios!!! ¿No ven que cada vez son más feroces los huracanes y los terremotos? ¿Por qué oran en contra de Dios y sus juicios?? ¿Quiénes se creen que son??Urge entonces que se levante un grupo grande de intercesores en súplica!! Una situación de calamidad se ora con humillación y suplicando al Señor perdón por los pecados que hace el hombre en la tierra afectada. No hay mandamiento en las escrituras respecto a que podamos levantarnos y anular los juicios del Altísimo. Les dejamos aquí un ejemplo de cómo orar por una nación. Cada quien debe ser un intercesor de su país. A nosotros nos queda muy desubicado cuando la gente nos pide Oración por su país. Cada quien debe llorar por su país. Cada quien debe clamar por su país. Es responsabilidad (personal) de cada ciudadano orar por su patria sin parar. Hasta que Dios tenga misericordia y perdone y sane.

Leer Más