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¿Muertos o Vivos al Pecado?

A partir de este momento quiero hablar de algo que aún los creyentes más sólidos evitamos de manera casi inconsciente: la muerte. Sin embargo, no me viy a referir a esa última enemiga a vencer, que es la muerte física, sino a la otra, a la que tuvo y tiene por toda una eternidad como protagonista a Jesús el Cristo. Muerte en la cruz, muerte de redención y liberación.

Mira lo que dice Pablo en Romanos 6: 8. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él. Lo escuchaste. Supongo que lo entendiste. ¿Cuándo fue que nosotros morimos? Con  Cristo. Mira ahora lo que el mismo Pablo le escribe a su discípulo amado en 2 Timoteo 2: 11: Palabra fiel es esta: si somos muertos con él, también vivimos con él. O sea: algo nos tiene que quedar más que en claro: morimos con él.

Mira ahora, otra vez Pablo, pero esta vez a los Colosenses 2: 20: Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿Por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos (21) tales como: no manejes, ni gustes, ni aun toques?

Claro, el que está en legalismo, no sabe que ya murió. Por eso anda tratando de arreglar a Adán. ¡Nos está poniendo los taparrabos! Está mejorando a Adán. Entonces sale muy suelto de cuerpo, seguro de su santidad y dice: “¡No, mujer! Tú no te ves en santidad, así. Mejor ponte una camisa y abotónala hasta el cuello.

Juan capítulo 12. Y fíjate que no te estoy dando escrituras de esas que a uno le parece que jamás ha visto y siente temor de que hayan sido sacadas del Corán en lugar de la Biblia. Muy por el contrario, estamos re-visitando nuestros fundamentos básicos, nada más que con los ojos abiertos.

Y tener nuestros ojos abiertos significa que no estamos controlados por doctrinas ni cosas ya pre-establecidas, sino leyendo sólo con la compañía del Espíritu Santo para ver qué es lo que no vimos la última vez que pasamos por allí. ¿Simple, verdad? ¿Y por qué nos parece tan complicado? Influencias.

Juan 12:31: Ahora (¿Cuándo dice? Ahora. Ni después, ni dentro de un rato; Ahora.) es el juicio de este mundo; ahora (Repito: ¿Cuándo es esto? Ahora.) El príncipe de este mundo será echado fuera. ¿Cuándo dice que fue eso? Ahora. ¿Y entonces? ¿Cuál es el problema? ¿Qué hacemos con tantos y tantos libros escritos por gente famosa en el siglo veinte, que nos dejaron la sensación de que echarlo fuera a Satanás era casi un imposible?

Esos que te mandaban a mapear ciudades. Dice que ahora es el juicio de este mundo, y que ahora el príncipe es echado fuera. Ahora. Y esto fue escrito hace dos mil años. Y sigue diciendo el verso 32: Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. ¿A dónde? A mí mismo.

Vamos a ver si eso es constante. Marca allí donde leímos y ahora ven conmigo al capítulo 14. Verso 3. Simplemente vamos a ver si son las mismas palabras. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

¿Adónde los va a tomar? A sí mismo. Si él se va y prepara lugar, nos viene a tomar, ¿Para estar dónde? En Él mismo. ¿Dónde estás tú, hoy, entonces? En Cristo. Y eso significa que ya te tomó. Porque si yo fuese levantado de la tierra, atraeré, (Ya te atrajo) a todo hombre a mí mismo.

Y dice que esto, volviendo a Juan 12, en el verso 33, Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir. Entonces, el levantamiento de la tierra al que Él se refiere, es cuando levantan la cruz con el hombre clavado en ella.

Si yo fuese levantado de la tierra, ¿Atraeré a cuantos hombres? A todos los hombres. ¿A algunos, dijo? ¡No! ¡A todos! ¿Y a ese borracho sucio y maloliente que sabe estar por allí durmiendo en el suelo? ¡También! ¿Y ese padre pervertido que violó a su propia hija? ¡También!

¿Y al marido que estuvo castigando duro a su mujer, también lo habrá perdonado? ¡También! ¿Y a los divorciados? ¡También! ¿Y a la mujer que dejó a su marido por otro hombre más joven, también? ¡También! ¿La habrá perdonado a ella? ¿La habrá atraído a sí mismo a ella?

¿A cuántos hombres atrae? ¡A todos! ¡Hermano! ¿Usted me está queriendo decir que todo el mundo, haya hecho las barbaridades que haya hecho, ya está perdonado? ¡Claro que sí! ¡La Biblia lo dice y yo lo creo! Piensa en la persona más repugnante y odiosa que recuerdes. ¡Ella también está atraída a Cristo! Sólo falta un detalle: alguien se lo tiene que decir. Y cada uno de ellos lo tiene que aceptar, creer y arrepentirse.

(1 Corintios 5: 14) = Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron.

¿Cuántos murieron? ¡Todos! Y no sólo atrajo a todo ser humano a sí mismo, sino que los mató también. O sea: el juicio es ahora. En la cruz. ¿El juicio de quién? Del hombre de pecado. ¿Y quién es ese? Adán. ¿Y dónde estaba? En la humanidad.

Todo el mundo era de naturaleza adámica. El juicio del planeta, que incluía a todos los seres humanos del mundo, fue en la cruz. Todos los hombres fueron hallados culpables. Todos tenían genes de Adán. Todos tuvieron la misma sentencia. La paga del pecado, es: muerte.

Entonces, había que buscar la manera de matar a todo el mundo, matando a un solo hombre. Ahí es donde entra Dios. Y Dios tomó la forma de hombre, y agarró el pecado de toda la humanidad y lo puso en ese hombre. Y al ponerlo en ese hombre, todos los hombres estaban perdonados.

Porque ya no tenían pecado, porque se les había tomado el de ellos y puesto en otro. Entonces, se mató a Adán, en todos. El potencial de estar libre de esa naturaleza, se ejecutó de una vez y para siempre. Todos los hombres murieron.

¿Cuántos murieron? Todos. Ahí dice que si uno murió por todos, luego todos murieron. Y por todos murió, para los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. Con ese entendimiento, mira Colosenses capítulo 3.

Dice el versículo 3: Porque habéis muerto, y vuestra vida, (Tu vida, mi vida, diría yo), está escondida con Cristo en Dios. ¿Dónde está nuestra vida, entonces? Con Cristo, en Dios. Hemos muerto, y nuestra vida está escondida con Cristo, en Dios.

O sea que, quien estaba allí, Adán, murió. Y el nuevo, eres tú, en Cristo. Y toda tu vida se ha modificado por una simple razón, la que que encontramos en Romanos 6:7: Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.

Eso te da la tranquilidad de que, si has muerto, has sido justificado del pecado. Pero, ¿Y si no has muerto? Nadie va a arrojarte a ningún lago de fuego, por ahora; pero tengo que ser absolutamente claro para que nadie se equivoque: aun no has sido justificado del pecado.

(Romanos 6: 8) = Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; (9) sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.

(10) Porque en cuanto murió, el pecado murió una vez por todas; más en cuanto vive, para Dios vive.

(11) Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Esta palabra “consideraos” que leemos aquí, es la palabra loguizomai, y significa: tomar inventario, concluir, conciliar, o pasar cuenta de un lado al otro. O sea: considera la muerte de Él, la tuya. Recuerda: los sacerdotes de Esdras capítulo 2, sesenta y dos fueron excluidos del ministerio, porque no pudieron reconciliar.

Hicieron un registro, y no pudieron reconciliar, o hallarse en la genealogía. Entonces dice: aquellos que sí ministraron, pasaron por medio de una reconciliación. Pasaron por medio de un registro, y fueron hallados como: “sí, aquello que está aquí, llega hasta aquí”.

Ahora nos dice a nosotros: ustedes, busquen su genealogía; busca tu identidad. Considérate muerto a través de la muerte de Él, que no es la de Él, sino la tuya. Mira 1 Corintios 15. Verso 20: Más ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

La primicia es una ley que garantiza la siega. La primicia también garantiza que la siega será lo mismo que la primicia. O sea que nos está diciendo algo con eso. Primicias de los que durmieron, es hecho. No está diciendo que de la gente que murió, de tu abuelo o tu tatarabuelo que murió, Cristo es el primero que resucitó, no, no.

No estamos hablando de eso, porque en todo caso, Lázaro resucitó antes que Jesús. Es primicia de todos los que fueron adormecidos por la caída de Adán. Adán cayó, esa caída es una muerte espiritual. Y Cristo es hecho primicia de ese tipo de resurrección, garantizando que habrá muchos del mismo tipo.

Y hechos de lo mismo que Él. La primicia y la siega, están hechos de lo mismo. Si esto es deidad, esto también. Cristo es primicia, garantizando que lo que viene detrás de Él, es idéntico a Él. Son títulos que la Biblia usa deliberadamente.

Las primicias, es una ley. Si estudias la ley de la primicia, entiendes que está hablando de eso. Y continua 1 Corintios 15:21: Por cuanto la muerte entró por un hombre, No por un Dios; por un hombre. ¡Bueno! Es que tuvo que haber muerte pre-adámica. Si hubo muerte pre-adámica, hubo hombre antes que Adán. Porque la muerte entró por un hombre.

Es decir que antes que el hombre la introdujera, no había muerte. Ahí dice que la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos, no por un Dios. Lo que sucede es que hombre, para nosotros, es una especie de lagartija que anda en dos patas y trata mal a su mujer.

Pero para Dios, hombre, es su creación divina, llena de sí mismo. Estamos hablando de dos cosas diferentes. Tú dices hombre, y te viene a la mente la imagen de todo lo que el hombre ha hecho en la tierra. Y Dios dice hombre y tiene la imagen que todavía anda en su Espíritu, Génesis 1:26.

Él mismo encarnado. Estamos formando al hombre. Por eso cuando se predica de manera consciente, se dice que el producto es gente, una calidad de existencia, un varón perfecto. Lo que estamos produciendo, entonces, es un hombre, no un ministerio.

El ministerio es el medio para formar ese hombre. Y tu ministerio, si no está formando hombres, está fuera del propósito de Dios, aunque llenes salones, canchas de fútbol y estadios en pomposas y espectaculares conferencias, o tengas miles de visitas en tu página Web. Formar hombres. Y no es genérico, es global.

¡Te invito al gran concierto! Voy, pero primero dime cómo esas canciones forman el objetivo. Si lo forman, adelante. Si no lo forman, dime que quieres un helado, pero no me digas que te dé la cena. Ese es el postre, ese no es el ministerio.

Eso decide quién predica y quién no predica, que mensaje traes, que estás diciendo, qué estás formando tú. Cuál es el énfasis del ministerio. Eso también decide qué actividades puedes tener y cuáles no deberías tener. Si hoy yo hablo de lo que todo el mundo cristiano habla, mi logro será el mismo que han conseguido los demás. La pregunta, es: ¿Existe realmente un logro que impacte al mundo secular?

Porque estamos construyendo, deliberadamente, una mentalidad. ¿Por qué mentalidad? Porque el hombre es según él piensa. Entonces, si formamos la mentalidad, logramos tener el hombre. Estamos formando una persona que ora así, que piensa así, que planifica familia así, que su orden de prioridades es así, que su escala de valores es así, que su tenacidad es así, que su mentalidad es así, sus visiones son así, su tiempo está ordenado así.

¿Qué estás haciendo, controlando? No, creando un hombre según el patrón. Porque cuando esté formado, la plenitud lo habita. Entonces, cada mensaje, cada canción, cada actividad, debe producir algo hacia ese objetivo, o está de más.

Cuando la iglesia no entiende el plan de Dios, es orientada por actividades. Cuando la iglesia entiende el plan de Dios, sus actividades son orientadas por el plan. ¿Y qué hacen si no tienen actividades? Estamos ocupados creando el hombre.

Y cuando se vaya mejorando el hombre, se va a ir mejorando la familia, se van a ir mejorando los hijos, mejorando las empresas, mejoran las finanzas, mejoran los negocios. En suma: ahí viene todo lo que se nos trató de dar por separado.

Prosperidad, sanidad, fe, gozo; todo lo demás viene porque aprendemos a pensar. Porque somos mejores ciudadanos, porque no estamos adoctrinando ni fabricando ministros. Tenemos excelentes cristianos y pésimos ciudadanos.

Hablemos un poco ahora de la  sepultura. Aquí se puede poner a José de Arimatea, Mateo 27:57. La tipología de la tumba personal, que ya hemos enseñado. Ahora mira Romanos 6, pero en este caso en el versículo 4.

Porque somos sepultados juntamente con él (Sepultados juntamente con Él. Nota que Dios se encargó que nosotros diéramos puntualmente los mismos pasos con Él. Porque tú no puedes hacerlo, por eso Él lo hizo) para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Andemos. Está hablando de pasado. No está hablando de que así como Él resucitó tú vayas a resucitar mañana, sino que según Él ya resucitó de esa muerte, así tú también, y entonces ya caminas en la forma nueva.

Porque ya aconteció. Bendecidos los que padecen de la primera resurrección. Ya pasamos esa. Dichosos aquellos que están en esa resurrección. Esa es esta, la que te dio vida con Cristo. La que te hizo recobrar mentalidad de quién eres. La que te ubica en el GAN de Dios.

Te sacó de aquí y naciste de arriba. Aunque siguiendo en la misma posición geográfica. Porque no estamos hablando de elevación, sino de calidad. La clase “A” de una materia es superior a la clase “B” de la misma materia, aunque ambas se dicten en el mismo piso de la universidad.

Sube aquí y camina, que mis caminos son más altos. Eso no quiere decir que te mueras y vayas a flotar a una nube. Significa que sus principios son superiores a los terrenales. Camina en ellos, son más altos, tienen más calidad, son de mayor calibre.

Sube acá, razona conmigo. La palabra que pretende de ti que camines por un sendero que ya está construido, siempre te dirá que subas. No tiene nada que ver con irse a ninguna parte. Tiene que ver con subir la calidad y pensar mejor de nosotros mismos.

Levántate del suelo, piensa más alto. Los principios son superiores a los de un mero ser humano. Úsalos. No eres pobre, tienes una herencia. Canjea algo de ella. Haz un retiro de tus depósitos espirituales en lugares celestiales. Sepultura. Estamos sepultados con Él.

(1 Pedro 3: 21) = El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo, (22) quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.

Fíjate que raro: a él están sujetos, él está a la diestra, en los cielos de Dios, y nosotros estamos sentados juntamente con Él. Cuando uno entiende lo que Cristo ha hecho, entonces, el anhelo por ciertas cosas se desvanece, y nuestra realidad se convierte en otra.

La religión y sus excéntricas teologías han desparramado tanta telaraña en tantas cabezas de hermanos que, cuando alguien viene y explica estas cosas, lo miran como si hubiera salido de un plato volador y terminan sonrojándose y diciendo: “Es que no entiendo…” Aunque está en blanco y negro.

(Colosenses 2: 12) = Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.

Fuisteis resucitados. Fuisteis. Resucitar es nacer de nuevo. Resurrección es redención de cuerpo. Sal del mundo físico y deja que te lo explique. Somos espíritu. Y venimos con una palabra de revelación y enseguida somos analizados por ese mundo físico.

Pero esto trasciende el mundo natural. No lo analices. Estamos hablando de un misterio escondido, ¿Cómo lo vas a analizar con lógica natural? Ahí es donde entra la fe. Estamos entendiendo que estamos oyendo la voz de Dios y no porque Él nos hable, sino porque lo estamos leyendo. Son escrituras en blanco y negro, no necesitan que nadie te las interprete.

Por eso en el final de este verso, dice que fuimos sepultados con él y luego resucitados por el poder de Dios que lo levantó de los muertos. Una vez más, aquí se nos está hablando de la misma muerte espiritual que ya observáramos.

Cristo resucitó y experimentó redención, casi simultáneamente. Pero la parte de la resurrección de él que es de la que estamos hablando, es la de levantarse. De volver a estar acá arriba después de haber caído. No estamos hablando de la parte que estamos aguardando, que es la redención de nuestros cuerpos por la cual la tierra gime.

Estamos hablando de estar parados por dentro. Estamos hablando del hombre interior. Por eso es que 2 Corintios 5:19 dice que Dios anda en nosotros. ¿Dónde anda Dios? ¿Y eso significa que los pies de Dios, son los pies de quién? Por eso dice dichosos son los pies del que llega al monte con las buenas nuevas.

Los pies de Dios, es la iglesia. Dios anda en nosotros, reconciliando al mundo consigo. No reconciliando al mundo con Él; consigo. En nosotros, consigo. Cuando lees gramaticalmente, entiendes que se refiere al mismo que anda en nosotros.

Reconciliando al mundo consigo mismo. Añadiéndolo a nosotros. ¿Qué nosotros? El cuerpo de Cristo. ¿Cómo se lo añade? No tomando en cuenta sus errores. ¿Por qué? Porque el juicio de este mundo, ya pasó, y todos fueron perdonados.

Entonces, cuando ellos se dan cuenta, son pasados a este nuevo hombre. Del viejo hombre, al nuevo hombre. Mira Romanos 6, una vez más. Mira esta vez el primer verso. Dice: ¿Qué pues diremos? ¿Perseveraremos el pecado para que la gracia abunde?

Verso 2: En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿Cómo viviremos aún en él? ¡Cierto! Si ya moriste al pecado, entonces, ¡Ya no estás vivo al pecado! Si hay alguien allí, del otro lado, que está vivo al pecado, es porque todavía no ha muerto a él.

Y si no ha muerto a él, entonces tú necesitas salvación. Seguramente alguien de la vieja guardia evangélica podría suponer que un mensaje como este puede producir libertinaje, que la gente se descontrola, porque dicen que tiene que ser gobernada de adentro.

Escúchame. Podemos tener a veinte mil personas sentadas en un templo, bien disciplinadas por amor a su líder o por temor a sus represalias, lo que sea; o porque aman a Dios y sus líderes les están diciendo exactamente cómo deben vivir.

Pero si les quitas esas normas y ellos no saben vivir, no has producido nada. Y hasta que no produzcamos, no terminamos. Entonces, es mejor quitarlas. Porque el hecho de que el templo de tu iglesia esté lleno, no significa que hayas avanzado algo.

Porque no se trata de matarse para tener un templo lleno, sino para que la gente pueda crecer de adentro hacia afuera. Entonces, tratamos de hacer lo mejor que se pueda, sin que se vacíe el templo. Y eso si es que todavía sientes que necesitas un templo para expresarte espiritualmente.

Pero entiende esto, que si tú le quitas todas las ordenanzas y estatutos limitadores que un grupo tenía, y ese grupo esa misma noche sale a hacer todas las barbaridades que nunca antes había hecho, entonces déjame decirte que ese grupo jamás estuvo adentro.

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febrero 25, 2022 Néstor Martínez