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Digno de Toda Alabanza

Si tienes un hijo que va a la iglesia y se comporta como un duque, pero el día que cumple su mayoría de edad sale y hace todas las hechurías y salvajadas que nunca jamás había hecho en todos sus años anteriores, ese muchacho jamás fue un cristiano, aunque lo pareciera.

Si desde pequeño tiene la máxima libertad pero no la utiliza indebidamente, entonces sí está transitando por un sendero que es marcado por su corazón y no por las cadenas que le ponen los adultos. Cuando no se peca, es porque no se desea o no se necesita pecar, pero no porque se nos haya prohibido.

Por eso yo siempre digo y sostengo que disciplinar e instruir, es mostrar las distintas opciones y las consecuencias de las decisiones del hombre. Y que la persona crezca tomando decisiones, y no obedeciendo ciegamente las decisiones que otros toman por ellos.

Entonces, Tendría que explicarte que mi trabajo y el de cualquier otro ministro que pretenda servir al Señor antes que a cualquier organización humana, es mostrarle al pueblo la verdad, y que esa verdad trabaje en sus corazones. No puedo ni podemos ir más allá sin correr el riesgo de manipular, que es hechicería.

Y a los que todavía son espiritualmente pequeños los abrazamos y los guardamos con amor, pero a los más crecidos el mensaje directo es que vayan tomando conciencia que esto no es un juego religioso. Esos son los cambios previos a una reforma genuina en un tiempo tan complicado que resulta siendo el más apto.

Antes, en la iglesia nadie hacía nada si el pastor no decía cuándo debía hacerse, cuantos debían hacerlos y quiénes eran los elegidos. La gente no podía ni casarse, ni mudarse de casa ni cambiar su automóvil sin autorización o la venia del pastor. Todo lo decidía el pastor.

La iglesia no se mueve alrededor de un hombre. La iglesia se mueve alrededor, o detrás de Jesucristo. De otro modo, se llega a morir el pastor y esa iglesia se cae y se dispersa. Te recuerdo el verso 2 de Romanos 6: En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿Cómo viviremos aún en él?

(3) ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?

(4) Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Esos son los primeros tres pasos que se deshacen del viejo hombre. Adán muere con eso. Déjame darte un primer hecho de nuestro evangelismo. Un hecho, un punto que, entre otros, es esencial para el evangelismo. Con esta mentalidad.

Cristo es nuestro sustituto. Romanos 5:8 dice que Cristo murió por nosotros, no en lugar de nosotros. Es nuestro sustituto. Y si no te alcanza con este, está el otro, Romanos 5:6. Allí dice que Cristo murió por los impíos. O sea que ya no tenemos a un asesino suelto, murió.

Y te doy otras escrituras que tienen que ver con esto. Salmo 69:9: Porque me consumió el celo de tu casa; y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre mí. Hebreos 2:9: Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.

Isaías 53:5: Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 1 Pedro 3:18: Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; 

Se identificó con nosotros. Claro, para él identificarse con nosotros, tuvo que bajarse del púlpito y pararse en la mesa donde estábamos. O sea: no podía redimirnos siendo Dios. ¿Por qué? Simple: porque el pecado entró por un hombre, no por un dios.

De modo que tenía que salir por un hombre, no podía salir por un Dios. Por eso Él tuvo que dejar por un momento de ser Dios. Eso es lo primero que debes saber, que Él tuvo que dejar de ser Dios para hacer lo que tenía que hacer.

Allí es donde Él es digno de adoración. O sea que fue un hombre el que hizo esto. A quien alabamos, es a un hombre. Por eso es tan fácil para la gente alabar y halagar a los hombres. Porque el Dios al que nosotros alabamos, es un hombre. ¿Se entiende el significado preciso de lo que digo, verdad?

Y ahí es donde a nosotros se nos chifla el moño y nos asustamos y vemos herejía por cualquier parte. Porque no entendimos que hombre, no es un animal en dos patas que trata mal a su mujer. Hombre, es un vaso lleno de Dios.

O sea que la tarea principal para hoy, es que tú aprendas a redefinir lo que es hombre, en tu mente. Porque dice que tenemos un solo mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús. Dios, es un hombre.

Y te lo repito una vez más: a eso lo dice la Escritura, no es algo que dice Néstor Martínez, ni una herejía lanzada para hacer pecar a los incautos, ni tampoco una nueva doctrina de la Nueva Era. Tenemos un solo mediador entre Dios y los hombres. El hombre, Cristo Jesús.

Tu Dios, es un hombre. Así te caiga pesado, es tal cual te lo digo, examínalo sin el filtro denominacional, por favor. Sólo tú, tu Biblia y el Espíritu guiándote. Eso sí; cuando lo entiendas y quieras salir a predicarlo, ponte zapatillas.

Y si es posible, esas zapatillas especiales que usan los maratonistas o los atletas que baten records de 100 o 200 metros llanos o con obstáculos. Porque si entras en una iglesia y dices: “Gracias a Dios que nuestro Dios es un hombre”, patitas para qué te quiero, ¿No es cierto?

Lo que ocurre es que, cuando tus ojos se abren a la verdad, te das cuenta que esto que estamos diciendo, sí es cierto. Y no sólo eso; también caes en cuenta allí mismo que lo falso, en verdad, era lo que hasta allí estábamos creyendo.

Estas son verdades que, como si fueran semillas, hay que regarlas a diario. ¿Y cómo se riegan? Se riegan con conciencia, y autoridad. No es de abajo para arriba que se enseña a la gente; es de arriba para abajo. ¿Por qué digo esto? Porque hay muchos que por simples deseos de ayudar, salen a decir lo que no entienden y terminan confundiendo a todo el mundo.

(Mateo 27: 46) = Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?

Desde este episodio es de donde sale la imagen de que Jesús es el Cordero. Juan dijo: Jesús, el Cordero que quita el pecado del mundo. Pero quien estaba dentro de Jesús, es el sacerdote que vino a inmolarlo. Isaías 6, dice que el niño nace, pero que el Hijo es dado.

Cristo es eterno, no nace; se encarna. Cristo es eterno, es Dios. Cristo, ahora, dentro de Jesús, lo prepara como Cordero que va al matadero. Así lo dice Isaías. Y cuando lo lleva al matadero, que es la cruz, lo cuelga en la cruz. Y allí es donde Jesús dice: ¿Por qué me abandonas?

Y lo que se va, se retira de Él, es Dios. ¿Por qué? Porque Isaías 59 y verso 2, dice que las iniquidades separan al Dios del hombre. En el momento en que todo el pecado de nosotros es puesto en Jesús, el sacerdote se va.

¿Por qué? Porque en el Antiguo Testamento, cuando el cordero era puesto en el altar de bronce, y el sacerdote ponía manos en el cordero; significando que el pecado del pueblo ahora estaba en el cordero, no quemaban al sacerdote, ¡Quemaban al cordero!

Escucha: el que murió en la cruz, no fue Dios. Dios preparó al hombre sin mancha y sin arruga. Él vivía aquí, Jesús. Jesús nació de aquí, no nació de Adán. Entonces Jesús, estando aquí, es vida. No tiene vida, ¡Es vida! Nadie lo puede matar.

Ni lanzas, ni flechas, ni pistolas, ni misiles. Él es vida. Lo que tiene vida es que puede perderla. Lo que es vida, simplemente es. Entonces, él no puede morir en la cruz, sin primero caer aquí. Cuando se le pone el pecado, él cae aquí y Dios se va.

¿Por qué me abandonas? Esa es la primera muerte. Esa es la que se identifica con nosotros. Ahora, murió espiritualmente. Pero quien murió espiritualmente, fue Jesús; no fue Dios. Luego, Isaías 53 verso 11, nos dice que Dios lo dejó ahí hasta que estaba satisfecho.

Y que cuando estaba satisfecho, Efesios 1 dice que el Espíritu que hoy mora en nosotros vino y los resucitó de entre los muertos. Entonces, el mismo Espíritu que se fue, volvió abajo, una vez que Dios está satisfecho por la paga de nuestro pecado. Y cuando Él estaba satisfecho con tu muerte, vino a buscar a su Hijo.

Pero cuando lo resucitó, no resucitó al mismo lleno de pecado, sino que hizo una re-creación, e hizo una nueva creación, un nuevo hombre que se llama Cristo. El cual ya no es uno, sino muchos. Claro, tres versos más adelante, en el verso 50, dice:

Más Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. Esa es la muerte física. Y hay una diferencia, allí. Y es en esos tres versos que está todo ese misterio que la iglesia no se atrevió a desenredar y nos dejó en la tierra, en lugar de pararnos aquí.

Mira Romanos 6:5: Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección. O sea que es lo dicho: Él se identificó  con nosotros. Puedes estudiar Filipenses 2:5-11 con meticulosidad y lo verás con más claridad.

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

(1 Corintios 12: 12) = Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

Fíjate que no dijo: “Así también el cuerpo de Cristo”. Dijo: “Así también Cristo” ¿Quién es Cristo? No uno, sino muchos. O sea que tú ya no puedes decirles más a los que quieres evangelizar, que miren a Cristo. Tienes que decirles: ¡Mira a Cristo!

Porque Cristo es una esencia que no se ve sin un cuerpo, y el cuerpo de Él, eres tú. – ¡Pero hermano! ¡Si Él está sentado a la diestra del Padre! – Correcto, pero tú eres la diestra del Padre. ¿No era que el anticristo se iba a sentar en el templo en lugar de Cristo? ¿Cuál es ese? Tú.

Porque así como un cuerpo, (Tú eres un cuerpo, yo soy un cuerpo) tiene muchos miembros, (Brazos, manos, pies), pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo. Así también Cristo. Cristo es un solo cuerpo, compuesto de varios miembros. No dice que el cuerpo de Cristo es así, dice que Cristo es así. Allí terminaron de sacudirse en estertores dos o tres vacas sagradas muy ancianas.

Se unió con nosotros. Te doy escrituras sin mayores comentarios porque creo que no los necesitan. 1 Corintios 6:17: El que se une al Señor, un espíritu es con él. ¿Cuántos espíritus es con el Señor el que se une con él? Un espíritu.

Efesios 5:30: Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Miembros de su cuerpo, y también de su carne y sus huesos. 1 Corintios 6:15: ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo.

Juan 3:6: Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. Y eso significa que si eres nacido del Espíritu Santo, eres Espíritu Santo. ¿Y ahora, qué hacemos con tanta cosa que nos enseñaron para acostumbrarnos a mirar para arriba?

Si eres nacido de madera, eres de madera. Si fuiste formado por el Espíritu Santo, eres Espíritu Santo. O sea que lo que te hace, es lo que te forma. No hay una diferencia entre aquello que se hizo para recrearte y lo que se recreó. La Escritura dice eso, no yo.

O sea que cuando Dios crea, lo que hace, es que se subdivida. Es como sacar un vaso de agua de un enorme golfo. El tremendo golfo con millones de litros de agua está allí, pero la minúscula cantidad que hay en ese vaso, tiene la misma composición que lo que está en el golfo. El golfo, en todo caso, es más grande; pero es lo mismo. O sea que si tú vuelves a meter el vaso en el golfo, el agua no va a cambiar de color ni nada, es lo mismo.

(Juan 17: 21) = Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.

(22) La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.

(23) Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

(Colosenses 1: 18) = Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; (19) por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, (20) y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

(21) Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado (22) en su cuerpo de carne, (Escucha; no fue que te uniste a una institución que se llama “el cuerpo”, no. Fuiste bautizado en un cuerpo de carne, o sea, es como si estuviéramos cosiendo pedazos de piel, formando un odre, para que la plenitud de él habite. No es un cuerpo organizacional, por eso es incorrecto llamar a la iglesia como “el cuerpo”, no.

Somos el único cuerpo que Cristo tiene. Sin nosotros, Cristo no tiene cuerpo. Jesús tiene un cuerpo redimido. ¿Pero es que no es lo mismo?) por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; (23) si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro. (Ese era el mensaje de Pablo. Mira lo que dice ahora en el próximo capítulo)

(Colosenses 2: 6) = Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; (7) arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.

(8) Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías  y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.

En su cuerpo de carne. Me imagino que no terminas de entender esto, ¿Verdad? Así que será bueno que leamos lo que dice Pablo en 2 Corintios 4:10: Llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.

¿En nuestros qué? En nuestros cuerpos. Pero si eso te alcanza para entender, mira el verso 11: Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. ¿Se manifieste en? Nuestra carne mortal.

Paso Número Cuatro: Vivificados con Él. Efesios 2:5, nos dice: Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (Por gracia sois salvos). Y claro, ahora las escrituras se empiezan a duplicar, porque las mismas que hablan de que nos enterraba, en el lado “B” del verso, nos elevaba. Estamos conciliando lo que Cristo hizo, y entendiendo cómo la muerte de un hombre allá tan lejos, nos toca de manera concreta a nosotros, hoy.

(Colosenses 2: 12) = Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.

(13) Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la circuncisión de vuestra carne, os dio vida (Ahí está) juntamente con él, perdonándoos todos los pecados.

Esta parte que aquí leemos como “os dio vida”, es vivificar. ¿Cuál es el primer requisito para vivificar? Estar muertos. Nos dio vida juntamente con él. Otro verso que podemos utilizar aquí es Efesios 2:1: Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.

Ahí está otra vez: vivificados con él. Juntamente con él, nos dio vida. O sea que la vida nueva que tú tienes, te la dieron cuando se la dieron a él. Porque la tuya, no es tuya; es de él. La vida que vives no es la tuya, sino la de él.

Porque ya no vivo yo, más vive él. Nacimos de nuevo cuando él nació de nuevo. Quien nació de nuevo fue él, y a nosotros nos trasladaron y nos metieron en él. ¿Y cuándo te trasladaron? Te trasladaron cuando tú te diste cuenta.

Hay un solo nuevo nacimiento: el de él. Son dos hombres en la tierra, no miles. Dos. Nació el nuevo hombre y se va acrecentando según nosotros nos vamos dando cuenta que hemos sido perdonados. Y nos dio vida juntamente con él.

 (Juan 20: 1) = En el primer día de la semana, (Independientemente del relato, el primer día de la semana es el tiempo que estamos viviendo) María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.

(2) Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, (Ese es Juan), y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde la han puesto.

(3) Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro.

(4) Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro.

(5) Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró.

(6) Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí, (7) y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.

Aquí vemos el sudario, que es el paño que cubre la cabeza. ¿La cabeza, es quién? Cristo. Bien dobladito y puesto aparte, porque él ya terminó. Pero los lienzos que cubrían el cuerpo, no estaban doblados, estaban tirados.

¿Qué significa la parábola? Que tenemos que volver a la tumba y doblar el lienzo. Todo eso para apropiar lo que allí se nos dio. Los panes de la proposición son seis en un lado, y seis en el otro. El lienzo doblado es que estos seis, ya Cristo los hizo. Y aunque nosotros lo hicimos juntamente con él, recién ahora lo estamos reconociendo.

En el primer día de la semana, volvemos a estudiar la tumba, y doblamos el lienzo. Y eso es, exactamente, lo que estamos haciendo. Significando con esto que, si bien la cabeza terminó, el cuerpo todavía tiene que apropiar la herencia de la cabeza. ¿Lo puedes ver claro, ahí? Estos son los puntos que Dios estuvo escondiendo en la Escritura.

Anota por allí Isaías 53:10-11, que es donde Dios se satisface, y que la palabra nos dice que cuando Dios es satisfecho por la paga del pecado, entonces nos da vida. Le dio vida a Cristo. Nota que Dios le da vida a Cristo cuando queda satisfecho con la paga de tu pecado.

O sea que él estuvo allí todo el tiempo que fuese necesario para que Dios fuera satisfecho con el olor fragante de la ofrenda por tu pecado. Cuando Dios dijo: perdono tu pecado, viene el Espíritu y recoge todo lo que se había perdido, y aquel que lo abandonó, vuelve por él.

Ahora; imagínate lo impresionante de la obra de Dios, que Jesús entendiendo eso, lo hizo por fe; nunca se había hecho antes. Por eso es que dijo: pasa esta copa de mí. ¿Qué copa? Que si yo sé que si me bebo esta copa me voy a convertir en hombre pecaminoso, con la esperanza de volver a ser hombre.

Pero nunca se ha hecho. Este se va y me deja solo. ¿Y si no viene? ¿Entiendes? Es digno de toda adoración, toda alabanza. Jesús está tremendo. Yo me porto bien, tal vez tú también te portas bien, pero; ir a la cruz por el pecado de otro y sin la ayuda del de arriba, eso sí que es formidable.

Y además cargar con todo el pecado del mundo. Imagínate que el pecado tuyo, solito, era tan difícil que te estaba matando a ti. Imagínate llevar el de todo el mundo. Claro, cuando tomamos plena conciencia de esto y abrimos la boca para cantar en una iglesia, creo que recién allí empezamos a cantar en otra dimensión.

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febrero 25, 2022 Néstor Martínez