Estudios » Crecimiento

Cartas Abiertas al Mundo

Vamos a ver, hagamos en el inicio de este trabajo, un pequeño ejercicio de pensamiento. Tú seguramente todavía eres de los que piensan que como no eres pastor, ni apóstol, ni profeta, ni evangelista, ni ninguna otra cosa eclesiásticamente rimbombante, tú no eres nada. ¿De verdad piensas eso, que no eres nada? ¿Cómo que no eres nada? ¿Hasta cuándo seguirás creyéndole mentiras al enemigo? Si tú estás adherido a la vid, tú eres uva, no eres manzana ni naranja, ¿Lo estás entendiendo? No interesa que el mundo se deje impresionar y manejar por los títulos y las posiciones de los hombres, tú eres un hijo de Dios y ya tienes suficiente ciudadanía real como para ser plebeyo espiritual.

Tú no puedes estar formando parte de una planta de uvas y decir que “no sientes” ser uva, que “sientes” ser mandarina. ¿Sabes qué? Tú puedes sentir con tu alma rebelde lo que se te ocurra, pero tú tienes imagen de uva, hueles a uva y tienes sabor a uva, te guste o no, estés de acuerdo o no. Dios no necesita tu aprobación porque si hay algo que no cultiva la democracia que inventaron los gnósticos griegos, ese algo es el Reino de los Cielos. Aquí hay un rey, Él ordena y todos nosotros sus súbditos obedecemos con alegría, paz y entendimiento. Y voluntariamente, no por obligación. ¡Pero es que eso no coincide con mi doctrina! Perdón…¿Puedo ser un mínimo momento, aunque más no sea, un poquito grosero? ¿Me lo permites? ¿Si? Ahí va: ¿Y a mí que me importa que lo que digo no coincida con tu doctrina? Si en cuarenta años de periodismo no me pudieron comprar ni sobornar de ningún sector ideológico ni fuerza política, ¿Tú crees que podrán lograrlo de alguna denominación evangélica, por seria y prestigiosa que nos hayan hecho creer que es?

El problema más grave que tenemos adentro, entre otros no menos graves que tenemos afuera, es que la religión nos ha quitado la autoridad. ¿Sabes por qué? Porque la religión es sectaria. La religión te impone reglas que jamás fueron ni serán bíblicas. La religión te prohíbe liberar endemoniados hasta tanto no pases por el examen de alguno de sus sanedrines modernos. Sin embargo, hasta donde yo sé, Jesús dijo que las cosas que Él hizo nosotros haríamos, y aún mayores. ¿Quiénes son los religiosos que nadie eligió para oponerse a eso? Lo hacen como autoridad humana de presidentes de clubes religiosos, pero no con autoridad divina.

Porque esa Palabra de origen divino dice lo que está escrito y que tú y yo sabemos de memoria. Sanad enfermos, resucitad muertos, echad fuera demonios. No hay otra cosa. Sin ir más lejos, en la política habitan los demonios en gran cantidad. Mientras, al pueblo de Dios lo guardaron entre cuatro paredes llamadas templos para que desde allí sea incapaz de cumplir su rol dentro de las naciones, que es gobernar la tierra, sacar la corrupción y establecer el Reino de Dios. Pero no militando en esa política sucia y pervertida, sino desde sus rodillas en ayuno y guerra. Hay una enorme verdad que quizás no quisieras conocer porque te va a movilizar. En una nación gobiernan los malos, cuando los buenos no hacen nada. ¿Soy claro?

Fíjate: hay países que nos hacen poner muy contentos cuando conocemos la cantidad de cristianos que tienen. Pero ¿Sabes qué? Yo creo que en realidad deberíamos ponernos furiosos, no contentos, porque mientras más cristianos hay, más religiosos se vuelven y nadie quiere ser como ellos. Se enfrentan con alguien, le dicen que si quieren cambiar de vida tienen que venir a su iglesia y el otro lo mira y le responde: ¿Para parecerme a ti? No, gracias, paso. Y por si eso no fuera suficiente, cuando sale alguien a presentar batalla en serio, se vuelven a la antigüedad y salen a decir que echa fuera los demonios por medio de los mismos demonios.

Belcebú, ¿Recuerdas? Es increíble como la iglesia ha llegado al punto de otorgarle mayor poder a los brujos o satanistas que a los ungidos de Dios. Y si no crees esto, pregunta a la gente del mundo a quienes respetan más y te lo van a decir con toda claridad. Y te voy a decir algo más que te hará pensar. ¿Sabes lo que significa el término iglesia? ¿Eklesía? Asamblea. Asamblea de gobierno. Es decir que cuando Dios inventó la iglesia, la inventó para que fuera lo que su nombre dice: asamblea de gobierno. Fíjate cómo funciona una asamblea de gobierno en el mundo secular. Una cámara de diputados o senadores, es una asamblea de gobierno, porque comparte la responsabilidad de gobernar con el otro poder, el ejecutivo, que es el que lidera el presidente. Ahí se construyen y se hacen las leyes.

Allí en ese lugar se aprueban los créditos, se aprueba la plata de las subvenciones o las ayudas para los sectores más carenciados, se aprueba la construcción de viviendas comunitarias, se aprueba la construcción de nuevas rutas y carreteras y todo lo que tenga algo de bueno para la gente, o al menos en el peor de los casos, los discursos que se pronuncian apuntan a esa dirección . Cuando las personas en elecciones votan a determinados candidatos legislativos, lo que hacen es poner en esas asambleas a personas que luego harán leyes en su beneficio y bienestar. Al menos eso desde lo conceptual y lo correcto, fuera de toda corrupción o ineficacia o ineficiencia. Esa es la idea de una asamblea de gobierno.

O sea que una asamblea está para decidir qué leyes son buenas y cuales no lo son para la mayoría de las personas. Ese es el trabajo de una asamblea. ¿Sabes lo que dice la Biblia? Que nosotros somos la asamblea de Dios en la tierra. Ahora, con tu memoria en lo que has visto dentro de tu iglesia, cualquiera que ella sea o haya sido, y cualquiera sea el país donde te encuentras, te pregunto: ¿Van los diputados o senadores a esas asambleas a llorar y quejarse para que los demás los comprendan, los contengan y los ayuden a solucionar sus problemas personales? ¿Eso es ser una asamblea? ¿Protestar porque el presidente de la asamblea no lo saludó o porque en ese grupo falta amor?

Iglesia: ¡Ponte los pantalones! Tú eres asamblea para establecer la ley de Dios en la tierra y para decretar lo que el Espíritu Santo te guíe a decretar. Esa es tu función, no la de ser un hospital, que es una mentira diabólica infiltrada por años en los púlpitos más prestigiosos y confiables. Tampoco eres un centro de recolección de quejas, donde cada uno viene a quejarse de algo que no le gusta y a pretender que tú pongas la cara para arreglarle sus desaguisados antiguos o actuales. Tú eres una luz que alumbra en la noche y vienes nada menos que a desarmar y derrumbar el sistema establecido.

¿Qué sistema? Todos los que se han establecido en contraposición con los diseños de Dios. Dios creó todo esto para que funcionara con el sistema del Reino, y Satanás pervirtió una copia que consiguió ilegalmente y se la vendió al mundo y a una gran parte de la iglesia como válida, como genuina y original y en esa onda camina la gran mayoría hoy. El fin del sistema es el objetivo de la iglesia, y de eso habla Jesús cuando dice “fin del mundo”. Porque mundo allí es la palabra kosmon y en su traducción más amplia es justamente sistema. Sistema tiene un sinónimo mucho más conocido por todos porque tiene nombre propio: Babilonia. Economía, política y religión. Eso incluye.

Y por ese mismo motivo, por toda esa ascendencia trascendente que traemos, tienen que pasar cosas tremendas en nuestras vidas. Lo que intento explicarte es que tiene que pasar algo sobrenatural en ti. No esperes que la gente lo haga en tu lugar. No esperes que venga alguien a imponerte una mano y te arregle todo. Todos sabemos más que bien que hoy nadie tiene demasiado tiempo para dedicarle a nadie. Creo que necesitamos decirle de una vez por todas al Señor que estamos cansados de esperar ser consolados por alguien, o de esperar a ser restaurados por un grupo de notables, de esperar ser amados y engancharnos definitivamente al único amor posible y válido: el de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Sin embargo, y por causa de la enorme misericordia de Dios, estando así perdidos y sin esperanzas, fuimos capaces de encontrar como pudimos al Cristo de la Gloria. Y no necesitarás que te liberen, porque el Espíritu Santo te guiará a toda verdad y hará que saques fuera, que rechaces y cortes con todo demonio que intente influir en tu vida. Escucha: esta no es una fanfarronada careta de alguien que quiere lucirse en un púlpito para que a la hora de la ofrenda sus oyentes sean generosos y justifiquen su viaje. Esto es algo que te dice alguien que lo leyó, lo creó y trató hasta donde pudo con su carne, ponerlo por obra en su vida. Cuando lo crees, ¡¡Funciona!!

Personalmente, tengo la convicción que estamos aquí para cambiar la mentalidad religiosa que tiene la iglesia, así sea la más prestigiosa y llevarla a la mentalidad de Reino que tuvo Jesús, que tuvieron sus mejores discípulos y que tenemos mandato de tener cada uno de nosotros. Pero nos cuesta cambiar una mentalidad que nos acompaña desde hace tanto tiempo. Todos los días lo mismo, todas las mismas preguntas con las mismas respuestas.

Hasta tendríamos que cambiar nuestro lenguaje doméstico, de entre casa, matrimonial incluso. Tú lees y hasta escuchas a Jesús hablarle a la iglesia, su esposa, y decirle como dice en Cantares, amada mía, esposa mía. Yo me pregunto cuántos matrimonios de creyentes se tratan así. Y no hablo de lo que muestran en público o en el templo, hablo del resto de los días cuando nadie los ve. No le hace, Dios si los ve y toma nota. El que no puede entenderse con su esposa terrenal, ¿Cómo podría hacerlo con la celestial?

2 Timoteo 4: 6-7) = Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

He guardado la fe, dice Pablo. ¿Pensarías que exagero si te digo que con sólo estas cuatro palabras podemos estar hablando un rato muy largo? Pero no exagero, porque guardar la fe no es una tontería, a partir del momento en que sabemos que Satanás quiere, esencialmente y por sobre todo lo que haga para derrumbarte, robarte la fe. Y si llegara un día en que él te robara la fe, ese mismo día te estará robando absolutamente todo. Porque sabemos que sin fe es imposible agradar a Dios. Y es por eso que suena bien bueno esto que dice Pablo, “he guardado la fe”, porque es como decir: ¡A mí no me la quitaron, la tengo conmigo! Y con ella como bandera puedo decir lo que digo, que he peleado la buena batalla.

Es decir que algo tiene que quedarte claro: si quieres ganar una batalla espiritual, cual quiera sea, deberás guardar la fe. Hace algunos días, me escribió alguien cercano a nuestra página, que me contaba que estaba sufriendo una alta crisis de fe y de confianza por estar transitando el Covid19. Muy lejos de mi ánimo censurar a esa persona por ese aparente defecto en su conducta espiritual, porque sé perfectamente que cuando las balas pican cerca de verdad, hasta los más fuertes pueden flaquear. Cuando Jesús pidió al Padre que si le era posible le hiciera pasar de esa amarga copa a beber que era la cruz, no estaba precisamente diciendo que estaba súper fuerte. ¡Jesús!

 (8) Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, (Será muy preciso que tengas en cuenta esto: el Señor es juez justo) en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.  (9) Procura venir pronto a verme, (¿A quién le está diciendo esto, Pablo? A Timoteo. ¡Que feo que suena! ¿Verdad?) (10) porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica. Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia. (11) Sólo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio. (12) A Tíquico lo envié a Efeso.

(13) Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y los libros, mayormente los pergaminos. (14) Alejandro el calderero me ha causado muchos males; (¿Qué dice que le ha causado Alejandro? Muchos males) el Señor le pague conforme a sus hechos. (15) Guárdate tú también de él, pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras. (16) En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, (¿Cuántos dice que estuvieron a su lado? Ninguno.) sino que todos me desampararon; (¿Cuántos fueron los que lo desampararon? Todos.)no les sea tomado en cuenta. (17) Pero el Señor estuvo a mi lado, (¿Quién se mantuvo a su lado? El Señor) y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león. (18) Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Los que han tenido la oportunidad de conocer el sitio en donde Pablo estuvo preso, saben muy bien que él tuvo sobradas razones para suicidarse, deprimirse o amargarse, pero la principal sin ninguna duda, es tener conciencia de la pérdida de la libertad. Pero es siempre y cuando Dios no te pida otra cosa. Si Él te lo pide, entonces todo será diferente, porque déjame decirte que es hermoso enamorarse de la voluntad de Dios. Y eso que generalmente empezamos mal respecto a nuestro contacto con su voluntad porque no la entendemos, entonces nos ponemos porfiados y tercos y hacemos como Jonás cuando le dijo: ¡No quiero ir a Nínive! ¡No me importa que no se salven, yo me voy a otra parte! Y se fue, nomás, pero tuvo la mala fortuna que lo tiraran al agua, que se lo tragara un pez y… ¿Sabes dónde lo llevó el pez en su barriga? ¡¡A Nínive!! Es imposible burlar a Dios. Entonces la elección es muy simple: o llegas a Nínive en avión, en primera clase, con gente esperándote para acompañarte a dar conferencias de gran bendición para toda la gente, o llegas vomitado por un pescado en una playa mugrienta y oliendo a podrido. Pero cuidado: si Dios quiere que llegues a tu Nínive, llegas.

Volvamos a Pablo. Él era un hombre de una enorme pasión. Pero la pasión que Pablo tenía, venía de parte de Dios. Ya había comenzado a sentir eso cuando todavía era Saulo de Tarso, pero en ese momento esa pasión, que verdaderamente venía de Dios, él la estaba usando de manera equivocada. Saulo conocía la Escritura como los mejores, porque se había criado con Gamaliel. Y Gamaliel era uno de los grandes maestros de maestros de la época y él le había enseñado todo lo que era lo que hoy llamamos teología. Conocía el Pentateuco mejor que su mano, conocía absolutamente todo.

Pero cuando aparece Cristo, el entonces, ese Saulo piensa que es un loco que se hace llamar el Cristo, así que él los define como la secta de Jesús. Y entonces lo que él hace, convencido de estar trabajando para Dios, es levantarse contra esa secta. Él estaba tomando posiciones en el nombre de ese Dios en contra de esa gente llena de herejía. Fíjate: la pasión era buena, el celo que tenía por ese Dios, era bueno. Lo que no era tan bueno, sino que directa y sencillamente era malo de toda maldad, era que por ignorancia estaba atacando lo que no entendía.

Esto no es casual ni te lo conté porque no tenía otro material. Lo que quiero que entiendas, es que en este mundo de hoy, hay muchos Saulos de Tarso, que son nada más que los ejecutores que vienen de parte de otras mentes más analíticas que se arrogan el derecho de decidir por ellos mismos qué cosa es de Dios y qué cosa no lo es. Pero la realidad es que tienen miedo. Están enamorados de sus status clericales y no quieren perderlos, así para conseguirlo deban pactar hasta con los demonios.

Sucede lo mismo con la guerra espiritual y la famosa liberación. ¿Sabes por qué hay tanta gente cristiana que rechaza eso y no quiere saber nada con la demonología y la liberación? Porque están en alguna forma de pecado y estar así los asusta y los saca de la pelea. Y entonces salen a enseñar que el ministerio de liberación sólo es para los levantados por Dios para eso, pero no para todos. Mentiras. Echar fuera demonios es una autoridad dada por Cristo a todos los creyentes. Sólo es necesario creerlo, estar con las ropas blancas y activarlo. Funciona.

De todos modos, hay muchas cosas que Dios hace que a nosotros nos cuesta muchísimo entender. Y es casi hasta lógico que así sea. ¿Cómo hará una mente finita, que nace, crece, se reproduce y muere, para entender a una mente infinita, que siempre ha sido, es y será? A Dios no se lo entiende, a Dios se le cree, es todo. Por eso, cuando estás pasando por una dura prueba y buscas respuesta entre los hombres más prominentes, no la encontrarás.

Nadie tiene la respuesta aquí en la tierra sobre tu prueba. Lo cierto es que hay una premisa que es estrictamente genuina: cuando atacas al hijo, estás atacando al padre. Por eso es que Jesús le dice a Saulo de Tarso cuando cae camino a Damasco: “¡Me estás atacando a mí!” Pero Saulo no atacaba a Dios…pero sí a muchos de sus hijos genuinos. Era lo mismo. Él atacaba a los discípulos, y ellos estaban haciendo exactamente lo que Cristo les había mandado hacer.

Todo lo que el hombre siembra, de eso mismo cosechará. Saulo fue restaurado, lavado, limpiado y perdonado, pero tuvo que ser perseguido del mismo modo que él había perseguido a los hijos de Dios. Todo lo que se hace en esta vida, se paga. Por eso cuando tú haces el bien, no se lo haces a alguien, te lo haces a ti mismo. Porque todo lo que el hombre siembra, DE ESO MISMO cosechará. De eso mismo. Sin ir más lejos, la gente ora para que Dios le de trabajo, y cuando Dios responde su oración y le da un trabajo, entonces se aboca a eso a full y no ora más, ni lee más la Palabra ni se junta con nadie a hablar de sus cosas.

¿Dios cumplió? ¡Chau y hasta la vista! ¡Cuando necesite otra cosa vuelvo! La mujer ora meses o años para que Dios le dé un hijo. Un día queda embarazada y tiene ese hijo que tanto pidió. Al tiempo lo pone a ver dibujos animados diabólicos porque dice que si le habla de Jesús, el nene se aburre. La gente, y los cristianos de ninguna manera son la excepción, es desagradecida. Haces algo por alguien sin pedirle nada a cambio durante años, y te tendrá en el mejor de sus conceptos. Un día no puedes darle algo mínimo que te pide y adiós, eres un mal ministro porque no tienes en cuenta las necesidades de la gente. Sucede. Me ha sucedido tantas veces que ya no recuerdo cuantas.

A mí me produce mucha tristeza cuando escucho a creyentes repetir como en una letanía lo que el mundo secular tiene como emblema final: “Nada te vas a llevar de esta tierra cuando te mueras”. Parece una tremenda verdad, ¿No es cierto? Sin embargo no lo es. Si tú eres un hijo de Dios, el día que partas a su presencia, te vas a llevar el aroma del fruto que supiste derramar en Su nombre en tu paso por esta tierra. ¿Te parece poca cosa?

¿No entiendes que cada día tú tocas aunque más no sea con tu presencia fugaz la vida de innumerable cantidad de personas que no conocen a Cristo y pueden ser tocados por el poder del Espíritu Santo? Mírame. Tú ya lo sabes. Jamás me inscribí ni asistí a ningún instituto bíblico, ni seminario, ni escuela. No tengo ninguna credencial que habilite oficialmente a nada. Nadie jamás me ordenó como nada. ¿Seré un desordenado, entonces, por causa de eso? No. mis credenciales, las únicas que tengo para mostrar si alguien me las pidiera, son ustedes, cartas abiertas al mundo que llegaron a mi vida para que yo cumpliera con mi mandato de ayudarlos a vencer. Yo, no necesito más, tú no sé.

Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar

febrero 25, 2022 Néstor Martínez