El Sello del Apostol

Si bien una discusión completa del ministerio del apóstol está más allá de la capacidad y la autoridad de este estudio, la manera en que me he referido a la anatomía de la autoridad apostólica descansa en la creencia firme de que los apóstoles todavía existen en la iglesia de hoy, convicción que, obviamente, está contrapuesta a la de muchos hermanos que entienden otra cosa. No hay ninguna duda que los doce apóstoles que escogió el señor Jesús durante su ministerio terrenal, tienen un lugar único en la consideración de Dios. Esto último está referido, naturalmente, contabilizándolo a Matías, reemplazante de Judas Iscariote, cuya acción cayó en descrédito luego de su traición, pero no así antes, cuando la Biblia misma da testimonio de que formó parte de todas las cosas tremendas que hicieron los enviados. Cuando en el evangelio de Lucas se relata la polémica surgida en el seno de los doce con relación a cuál sería el mayor en el reino de los Cielos, Jesús es muy claro al respecto:

(Lucas 22: 29)= Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, (30) para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.

Sin embargo, a lo largo de todo el libro de los hechos, la Escritura se refiere a otros apóstoles aparte de los doce. Pablo y Bernabé, Santiago el hermano del Señor, Timoteo y Silas, son sólo algunos de los apóstoles que aparecen en las páginas del Nuevo Testamento.

El ministerio apostólico, por lo tanto, continuó después de la muerte de los doce apóstoles originales. Este ministerio no desapareció después del primer siglo, ni fue transmitido formalmente a través de una jerarquía institucional. Mientras que los apóstoles contemporáneos no están produciendo Escritura, todavía están comisionados para edificar el Cuerpo de Cristo junto con los profetas, evangelistas, pastores y maestros. La obra principal de un apóstol, es levantar asambleas locales. Esto significa, claramente, que una iglesia no puede nacer sin la mano de un apóstol presente, porque las iglesias de Antioquia de siria, Cesárea, tiro y Tolemaida no parecen haber sido fundadas por alguno. No obstante, todas estas recibieron ayuda de un obrero apostólico después de su nacimiento.

Los apóstoles no establecen misiones, denominaciones, grupos, células, organizaciones para-eclesiásticas o iglesias institucionales. En lugar de esto, plantan Eklesías Neotestamentarias que están cimentadas y sostenidas por Jesucristo, el Arquitecto principal de la iglesia. Ojo que no estoy diciendo en absoluto “Del Gran Arquitecto del Cielo”, ya que así denominan a Dios los cultores de la Masonería. Dije arquitecto por diseño, por principado, por Arque, que es la palabra que se traduce como Principado. Es tremendo como, las doctrinas falsas a veces se apropian de las palabras de tal manera que, por poco, se las dejan vedadas a los hijos de Dios que, como sabemos, tienen total y absoluta libertad para estar en todo, hablar de todo y examinarlo todo. Los apóstoles, son hermanos dotados que están comisionados especialmente por Dios para realizar este trabajo, y son enviados por un grupo representativo de la asamblea local para llevarlo a cabo.

(Hechos 13: 1)= Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquia, profetas y maestros: Bernabé, simón el que se llamaba Níger, Lucio de Cirene, Máname el que se había criado junto con herodes el tetrarca, y Saulo.

(2) Ministrando estos al señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.

(3) Entonces habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

(4) Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre.

La comisión de un apóstol, es personal, mientras que el ser enviado, es algo corporativo. Comisión, te recuerdo, es una co-participación, una misión de dos o más de dos. En este caso específico, algo que hacen Dios y tú. Entonces, un apóstol es, por lo general, un maestro, profeta o evangelista que ha sido llamado directamente por Dios a una obra regional y enviado públicamente por los creyentes locales. Es esta comisión interna y separación externa lo que constituye a un apóstol. Cabe consignar que, los obreros apostólicos, también pueden ser enviados por la mano de un obrero de más edad que los aconseja.

De modo significativo, la palabra griega APÓSTOLOS, que se traduce apóstol, literalmente significa “uno que es enviado”. Por consiguiente, el Nuevo Testamento no dice absolutamente nada de un apóstol que se auto nombra o se envía a sí mismo. Los apóstoles, en el sentido Neotestamentario, son gente itinerante y móvil, que evalúan la cultura, proclaman el evangelio, plantan y nutren a las asambleas del Nuevo Testamento. Como realizan estas tareas y cuanta autoridad poseen son temas que consideraremos a continuación.

La noción de la “cobertura apostólica” es semejante a la “cobertura denominacional”, pero con un matiz propio. Dicha enseñanza sostiene que una iglesia está protegida del error doctrinal si se somete a un apóstol actual (O sea: Uno que planta iglesias) Esto se basa en la idea de que los apóstoles tienen autoridad oficial para controlar y dirigir los asuntos de una iglesia local. La Biblia, sin embargo, se opone a este concepto, porque en ninguna parte del Nuevo Testamento encontramos que un apóstol haya asumido la plena responsabilidad de una iglesia local una vez que esta es plantada. No es lo que ocurre por estas zonas en este tiempo. Sé de nuevas iglesias abiertas por autodenominados apóstoles que, a muchos meses de esa apertura, todavía siguen teniendo mando sobre ellas.

Los apóstoles del Nuevo Testamento reconocían y respetaban la autonomía espiritual de cada asamblea, una vez que esta nacía. Aunque la iglesia estaba en las manos del obrero durante el tiempo en que se ponía el fundamento, una vez que terminaba y se iba, la responsabilidad de la iglesia quedaba en las manos de ella. La carga de la supervisión pertenecía a la hermandad local y no al obrero apostólico. Los apóstoles eran responsables de sus propios ministerios regionales, y los santos locales eran responsables de los asuntos propios de la iglesia. Una vez más, cuando un apóstol daba nacimiento a una iglesia, esta estaba parcialmente en sus manos. Este período se asemeja a la fase de incubación. El obrero pasaría algún tiempo ministrando a Cristo a los santos y equipándolos para el servicio. Fue por esta razón que Pablo alquilaba una casa para realizar reuniones apostólicas junto a las reuniones de la iglesia.

(Hechos 28: 30)= Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, (31) predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.

Fíjate que hizo algo similar cuando estuvo en Efeso, llevando a cabo reuniones apostólicas en la escuela de Tirano, mientras que los creyentes se reunían en las casas.

Hechos 19: 9)= Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno.

(Hechos 20: 20)= Y como nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas.

(1 Corintios 16: 19)= Las iglesias de Asia os saludan. Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa, os saludan mucho en el Señor.

Estas eran las reuniones de la obra, planeadas para habilitar a los santos para que funcionaran en las reuniones de la iglesia. Pero una vez que el obrero dejaba solos a los santos, delegaba toda la supervisión y la responsabilidad en las manos de los creyentes locales. De esta manera, los apóstoles nunca se establecían en una iglesia para controlarla. Siempre partían de allí. Aunque Pablo algunas veces pasaba un largo período de tiempo plantando una iglesia, (En Efeso tres años, en Roma dos años y en Corinto dieciocho meses), siempre dejaba a estas iglesias por su cuenta una vez que el fundamento estaba establecido. Y después de salir ya no asumía la responsabilidad de ellas.

Por otra parte, sabemos que Antioquia sirvió a Pablo como base de operaciones para sus dos primeros viajes apostólicos, pero no hay evidencia que señale que él dominaba a la iglesia mientras estaba allí. En efecto, los primeros apóstoles nunca gobernaron a las iglesias locales que servían. Esto explica por qué el Nuevo Testamento menciona a los ancianos de Efeso, a los supervisores de Filipo, etc., pero nunca a los apóstoles de aquellos lugares.

(Hechos 13: 2)= Ministrando estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que os he llamado.

(Hechos 14: 26)= De allí navegaron a Antioquia, desde donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para la obra que habían cumplido.

(Hechos 15: 38)= Pero a Pablo no le parecía bien llevar consigo al que se había apartado de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos a la obra.

Si bien la misión de los primeros apóstoles era más amplia que la esfera local, complementaba el ministerio de las asambleas locales. El ministerio apostólico, también llamado ÉRGON, que traducido es “La Obra”, existía como una especie de entidad separada de las iglesias locales. La obra en cuestión, entonces, era transitoria, pero las iglesias estaban establecidas. La Obra, era una suerte de asociación itinerante, mientras que las iglesias eran comunidades residentes. Los apóstoles, por consiguiente, eran viajeros y no colonizadores, o sea: pioneros. Gente que siempre estaba en movimiento.

Un estudio cuidadoso de los viajes apostólicos de Pablo revelará el hecho sorprendente de que, por lo general, pasaba muy poco tiempo con las iglesias que plantaba. Como era su costumbre, pasaba varios meses estableciendo la planta baja de una comunidad de creyentes, sólo para dejarla por su cuenta por largos períodos de tiempo. Siempre estaba dispuesto para darles consejos, tal como vemos en 1 Corintios 7:1: En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer; y las visitaba periódicamente para comprobar sus progresos, como se ve en Hechos 15:36: Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver como están. Pero no se hacían cargo de sus asuntos. Esta práctica de dejar a las iglesias en su infancia nos deja ver el hecho sobrecogedor de que Pablo creía que la iglesia era un organismo viviente capaz de desarrollarse por sí mismo, por el poder de la vida de Dios que estaba en su interior. Él sabía que, cuando dejaba una iglesia, el Espíritu se quedaba.

Al mismo tiempo, las asambleas que Pablo plantaba recibían ayuda de otras iglesias y estaban en contacto con él. En cuanto a esto, es absolutamente esencial que las asambleas Neotestamentarias modernas inviten periódicamente a otros ministros a que las animen y desafíen. Esto podría incluir a “obreros” itinerantes así como a maestros, profetas, etc., que se reúnen en otras asambleas locales. Cuando una asamblea local no abre sus puertas para recibir ayuda de afuera y se juzga a sí misma “autosuficiente” por completo, sufrirá una pérdida tremenda. Las iglesias Neotestamentarias modernas deben evitar aislarse y deben buscar interconectarse con otros cristianos y aprender de ellos.

La obra, entonces, existe a favor de las iglesias y no para su propio beneficio, y las iglesias producen obreros, no dirigentes hábiles en politiquería religiosa. En este orden de ideas, el principio del Nuevo Testamento afirma que la obra nunca debe rivalizar, sustituir o eclipsar a la iglesia local; porque la meta de la obra es establecer y fortalecer a las iglesias. Por consiguiente, todo el fruto que la obra produce en una localidad dada debe derramarse en la iglesia local. La iglesia no pertenece a la obra, sino a la localidad. De este modo, cuando los cristianos modernos pasan más tiempo siguiendo a los ministerios regionales de obreros populares translocales y asisten continuamente a conferencias en donde la obra se conduce, están colocando a la obra por encima de la iglesia. Esta es una triste contradicción que siempre termina lastimando a la iglesia, porque transforma el objetivo Divino de la obra.

En una palabra, los apóstoles son responsables de plantar y de nutrir a las asambleas locales en muchos lugares diferentes. Los ancianos son responsables de supervisar los asuntos de la iglesia en las asambleas locales donde viven. Los apóstoles Neotestamentarios nunca se establecen permanentemente en las iglesias que plantan ni asumen autoridad exclusiva sobre ellas. A este respecto, el rol pastoral moderno es una versión deformada de un apóstol estacionario, lo que significa una contradicción bíblica.

(1 Corintios 4: 1)= Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.

Esto demuestra que, aunque los apóstoles eran siervos valiosos para aquellas primeras iglesias, jamás estuvieron en ellas con ánimo de usurparlas. No se conducían como presidentes ejecutivos o como jefes distantes por encima de las asambleas. Dicho de otra manera, los apóstoles del Nuevo Testamento eran plantadores y no suplantadores de iglesias. Ese es uno de los problemas más graves que todavía sufren los líderes bien intencionados: invitar a alguien para colaborar por un tiempo y que ese alguien se le quede con la iglesia por tener mayor carisma. Ellos eran asistentes, y no siervos aristócratas espirituales, ni fundadores déspotas de iglesias, ni celebridades de altos vuelos. Los apóstoles del Nuevo testamento instruían y persuadían a las iglesias y nunca interferían en sus asuntos, ni las controlaban.

Hoy en día, y a favor de toda una onda de estrellato que ha invadido también el evangelio, la vocación apostólica se ha rodeado de glamour, de un aura de importancia tremenda, pero Pablo consideraba que los apóstoles eran, dice, “Como la basura del mundo… como el desperdicio de la humanidad”. ¿Qué diferencia, no?

(1 Corintios 4: 9)= Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.

(10) Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, mas vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros despreciados.

(11) Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija.

(12) Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos, nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos.

(13 Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.

Esto deja muy en claro algo que no siempre se ve con los personajes importantes del evangelio moderno: que los verdaderos apóstoles, jamás buscan la gloria. No tratan en absoluto de impresionar a la gente.

(2 Corintios 11: 5)= Y pienso que en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles.

(6) Pues aunque sea tosco en la palabra, no lo soy en el conocimiento; en todo y por todo os lo hemos demostrado.

(1 Tesalonicenses 2: 5)= Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo; (6) ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo.

Asimismo y también como para diferenciarse notoriamente de tanta buena gente que anda caminando por esos caminos de Dios, aquellos apóstoles no trataban (y los verdaderos, legítimos de hoy tampoco) de aprovechar su ministerio para obtener poder económico.

(2 Corintios 2: 17)= Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, (Esto bien pudo haber sido escrito hace un rato nada más) sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo.

(2 Corintios 11: 20)= Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas. (Esta es la palabra que más deja en evidencia que muchas de las cosas que se hacen bajo el amparo de la obligatoriedad de la sujeción y de la bondadosa pasividad cristiana, no es más que un artilugio ideado por el diablo para llevar al sufrimiento de la esclavitud a muchos hermanos utilizando, para ello, a otros supuestos hermanos influenciados y vulnerables a todo demonio que ande volando por la zona)

Asimismo, ellos jamás trabajaron con la intención de hacer discípulos para sí mismos, incurriendo en una dominación de la vida y la intimidad de otros que, lamentablemente, hoy parecería ser moneda corriente en muchas denominaciones, sobre todo en algunas que, curiosamente, hacen del amor y de la familia baluartes, mientras que la fría realidad muestra que todo no pasa de una tiranía de sonrisas y buenas palabras, pero tiranía al fin de la cual muchos han salido y otros saldrán en este tiempo.

(2 Corintios 1: 24)= No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo; porque por la fe estáis firmes.

Tampoco fueron aquellos personas que, cuando se movilizaban, hicieran valer ciertas credenciales especiales que les proporcionaban privilegios, honras y atenciones. Eso sucede hoy. Eso es lo que la reforma que Dios ha puesto en marcha, va a derribar, arruinar y destruir para luego edificar y plantar lo real y verdadero, lo que viene del Espíritu Santo de Dios.

(2 Corintios 3: 1)= ¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros?

(2) Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; (3) siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.

Tampoco es gente altisonante que afirme poseer una herencia superior, proclamando a quienes quieran escucharlos que son enviados del Dios Altísimo como personas especiales dueñas de un mensaje también especial.

(2 Corintios 11: 21)= Para vergüenza mía lo digo, para eso fuimos demasiado débiles. Pero en lo que otro tenga osadía (hablo con locura) también yo tengo osadía.

(22) ¿Son hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? También yo.

Tampoco se jactan de experiencias espirituales extraordinarias. Para Pablo, los apóstoles no son elitistas espirituales que se llaman o proclaman o promueven a sí mismos. Por el contrario, ¡Son los que quitan con pala el estiércol después que termina el desfile y derraman su sangre por las iglesias! Es el enorme trayecto que va desde el servir de Cristo al ser servidos de los hombres. El sello de un verdadero apóstol es plantar eklesías que sobreviven en su ausencia.

Todo esto es consistente con la práctica de Pablo, cuyo ministerio apostólico recibe enorme atención en el Nuevo Testamento. En vez de utilizar metáforas imperiales, Pablo las toma de la familia para describir su rol en las iglesias que plantaba. Describe su relación con las iglesias como la de un padre, una madre y una nodriza, y no como señor, maestro o rey. Es evidente que, a partir de las alusiones persuasivas que impregnan sus cartas, Pablo trataba a las iglesias como un padre lo haría con sus hijos adultos, y no como a niños pequeños.

De esta manera, Pablo daba su opinión acerca de los asuntos de la iglesia en vez de emitir decretos unilaterales. 1 Corintios es un claro ejemplo de esta orientación. Alcanza su punto crítico cuando Pablo ofreció su consejo con respecto al incestuoso que estaba entre ellos para luego pedir a toda la iglesia que lo disciplinara por su cuenta. En efecto, las iglesias que plantó progresivamente dejaron de depender de él y crecieron en su dependencia de Cristo. Pablo les exhortaba a andar por este camino.

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El Asunto de la Cobertura

En nuestra última entrega, estuvimos hablando bastante de la sujeción mutua. Ahora bien; en contraste con el principio bíblico sobre la sujeción mutua, la noción de “responsabilidad denominacional” es realmente una ficción. En su esencia, la llamada “Cobertura Denominacional” está construida sobre la idea más o menos supersticiosa de que, si yo pertenezco a una organización denominacional, estoy de alguna manera que no se termina de explicar, “cubierto” o “protegido” mágicamente del error. Pero el hecho de que la gente en el sistema denominacional rutinariamente está equivocada al pensar así, es prueba indiscutible de que esta idea es una mera chantada. La noción de que estoy cubierto por estar conectado en mi “responsabilidad legal” con una remota organización o individuo, tal como la Iglesia Católica, por dar un ejemplo, lo está con el Papa, es una falacia. Bíblicamente, siempre será mejor que humanamente por mejor que estemos ubicados.

(1 Juan 2: 20)= Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.

(Verso 27)= Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

Esto te está mostrando algo, que la única protección del error está en someterse a la dirección del Espíritu de verdad y en sujetarnos atentamente a aquellos creyentes maduros y dignos de confianza a quienes conocemos personalmente, porque el consejo de los sabios nos ayuda a discernir qué es lo que nos mueve. Por consecuencia, la idea de Dios con respecto a la responsabilidad legal funciona de persona a persona, no de ministro religioso a la persona. La protección espiritual viene de la relación con el Espíritu y la conexión con otros cristianos. En esto está el temple y el espíritu de la comunidad del Nuevo Testamento. Por contraste, el complicado y reglamentado sistema oficial de la responsabilidad legal al estilo “Alguien encima-alguien debajo”, es un sustituto artificial de la sujeción mutua. Como resultado, la enseñanza bíblica con respecto a la sujeción mutua continua siendo oscurecida en la niebla de la intelectualidad religiosa al calor y vigor de los debates entre facciones.

Trágicamente, los que se atreven a poner a prueba los soportes bíblicos de la doctrina de la “Cobertura”, saben que pueden echar abajo los motores retóricos del sector religioso y ven volar chispas. La espantosa verdad es que la gente que cuestiona la autoridad oficial eclesiástica, está haciendo estremecer al sistema eclesiástico conocido. Como resultado de esto, se los denigra, se los difama y se los estigmatiza con adjetivos tales como: “Herejes”, “Agitadores”, “Perturbadores”, “Alborotadores”, “Entremetidos”, “No Autorizados” y “Rebeldes Insumisos”. Semejante invocación de la retórica religiosa está planeada para sofocar la reflexión y quitar del camino a los que manifiestan una disconformidad honesta con el status quo. Por consiguiente, la casa de Dios todavía sufre por los que, animados de un espíritu de censura, expulsan de la sinagoga del Señor a los que son preciosos a sus ojos, y cierran la puerta de la casa a los miembros de la familia. Ya fue escrito.

(3 Juan 9)= Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe.

(10) Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohibe, y los expulsa de la iglesia.

Los que usurpan la autoridad, que son muchos más de lo que suponemos, a menudo se deshacen en elogios elocuentes acerca de cómo ellos salvaguardan a las ovejas de Dios de los peligros del aislamiento y el individualismo. Lo más triste del caso, es que muchos de ellos, realmente se creen esto. Es evidente que las sectas se multiplican interminablemente porque algunos se aíslan del Cuerpo de Cristo y siguen, sin reservas, las ideas y pensamientos de un líder u organización. Irónicamente, sin embargo, la “Cobertura denominacional” está mucho más cerca de la noción torcida de liderazgo tipo “amo-esclavo” que distingue a las sectas que del modelo bíblico de la sujeción mutua dentro de la asamblea local. Esto se debe a que el modelo bíblico enfatiza la sujeción de los unos a los otros en contraste con la obediencia absoluta a un líder humano, personal u organización.

Para poner de relieve un punto aún más fino de este asunto, la doctrina de la “Cobertura” se usa muy frecuentemente como un garrote para rechazar y acabar con aquellas iglesias que no están bajo una bandera denominacional. La utilizan grupos religiosos partidistas como un arma temible para asegurar el terreno teológico. Esta arma ha sido provista por la intolerancia y el fanatismo sectarios y ha provocado la fractura de la comunión del pueblo de Dios, cortando en pedazos el cuerpo de Cristo, y reduciendo a la iglesia a astillas. El moderno pantano denominacional ha contaminado el paisaje Cristiano, convirtiendo al “Un cuerpo” en una entidad trágicamente dividida con una tradición que lo estrangula.

No cabe la menor duda de que muchos defensores del denominacionalismo creen que este sistema es inofensivo. En su opinión, las diferentes denominaciones meramente representan a las distintas partes del cuerpo de Cristo. Pero el sistema denominacional es ajeno al Nuevo Testamento e incompatible con la unidad Cristiana, porque está basado en divisiones que son bíblicamente injustificables. Los tres primeros capítulos de la Primera carta de Pablo a los Corintios, lo expresa con bastante amplitud. En efecto, el denominacionalismo se deriva de una visión fracturada del cuerpo de Cristo.

Virtualmente, cada iglesia que nació dentro de los primeros quince años a partir del Pentecostés, fue engendrada por la iglesia de Jerusalén. Sin embargo, estas nuevas iglesias no tenían una relación formal ni subordinada con la asamblea de Jerusalén. En este respecto, el Nuevo Testamento siempre describe iglesias locales autónomas pero fraternalmente relacionadas. Esto significa que en la mente de Dios, cada iglesia local, aunque es una vida con todas las demás iglesias, es independiente, se gobierna a sí misma, y es responsable solamente ante Dios con respecto a sus decisiones. De aquí que el concepto de una “iglesia madre” que gobierna o de una sede denominacional no solamente está basado en una interpretación acartonada de la Escritura, sino que es netamente partidista. Y que conste que esto no implica que le demos un golpe de muerte al denominacionalismo, sino sacar a la luz el problema esencial que está detrás de él y aportar cosas de un modo que se pueda construir algo más cercano a la idea de Dios.

Nunca fue el deseo de nuestro Señor que las asambleas locales se combinaran para formar una organización denominacional, una super federación, una asociación organizada o un centro de control diocesano. Por el contrario, el principio escritural afirma que cada iglesia local debe ser independiente cuando toma decisiones y en su supervisión. Esto puede verse con toda claridad en las palabras del Señor a las siete iglesias de Asia, en las que cada una de ellas fue tratada específica y singularmente de acuerdo con sus propios problemas particulares. Esto también se subraya en las cartas de Pablo en las que trató consistentemente a cada asamblea local como un organismo autónomo que se gobierna a sí mismo. De acuerdo a Pablo, cada asamblea local era directamente responsable de obedecer la palabra divina. Mira lo que dice al respecto:

(1 Corintios 11: 2)=Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué.

(2 Tesalonicenses 2: 15)= Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.

(2 Tesalonicenses 3: 6)= Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.

En otro sentido, Pablo también va a dejar muy en claro lo de la dependencia denominacional, jerárquica catalogada como “Cobertura” por la iglesia moderna. Él iba a puntualizarle a todos los que tomaran contacto con sus cartas, que las cuentas espirituales y materiales de su tarea, debían rendírsela directamente a Dios. Lo dejó escrito:

(Efesios 5: 24)= Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

(Colosenses 1: 9)= Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, (10) para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios.

Por lo tanto, es un tremendo error tejer iglesias locales con el hilo del federalismo religioso. Es indudable, cada iglesia local está bajo la misma Cabeza y es una en Vida. Por esta razón, cada una debe cooperar con las demás, aprender de ellas y ayudarse una a otra en la medida de lo posible. También aquí tengo escrituras que lo relatan:

(Hechos 11: 28)= Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio.

(29) entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; (30) a lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo.

(Romanos 15: 25)= Mas ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos.

(26) Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén.

(27) Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles en los materiales.

(28) Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado este fruto, pasaré entre vosotros rumbo a España.

(1 Tesalonicenses 2: 14)= Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos.

Cabe consignar que esta era la práctica de las asambleas primitivas y que, también, cada asamblea local está obligada a seguir la tradición que los apóstoles establecieron en cada iglesia. De esta manera, si una iglesia local se pone a trabajar por su propia cuenta en una línea meramente individualista en lo que respecta a sus prácticas eclesiásticas, esto significará que se ha apartado del principio Divino.

Al mismo tiempo, Dios tiene el propósito de que cada iglesia local desarrolle su propia supervisión y ministerio y que no se una a otras iglesias en una especie de organización externa. Mientras una iglesia local esté siguiendo los principios generales formulados en el Nuevo Testamento para la vida corporativa, que es lo que se llama “La tradición apostólica”, el Señor indudablemente conducirá a cada asamblea en una dirección diferente con respecto a cómo debe de dar testimonio especial a su comunidad. De modo que hay una relación espiritual y de ayuda entre las asambleas locales, pero cada iglesia es responsable directamente a su Cabeza, que es Cristo, y está bajo su control inmediato. Importante: La Biblia nunca se refiere a un ser humano, a una persona, como “Cabeza” de una iglesia. Este es un título que le pertenece exclusivamente a Jesucristo y, pretender compartirlo, es incursionar en algo muy cercano a la herejía o la blasfemia.

Mientras que las iglesias locales tienen un fuerte vínculo interno que las une en Cristo, mantienen una fuerte independencia local en su organización. Esto significa, entre otras cosas, que es antibíblico que una asamblea local dirija o discipline a otra asamblea. En la mente de Dios, una iglesia no tiene derecho s regular, controlar o entrometerse en los asuntos, enseñanzas o prácticas de otra. Aquí es donde el sistema denominacional viola todos estos principios. Para resumir, la unidad y relación de las iglesias preserva el testimonio de que el Cuerpo es uno, mientras que la independencia y autonomía de las iglesias preserva el testimonio de que la Cabeza, es soberana.

Otro problema que presenta el sistema denominacional moderno es que aplasta lo que afirma proteger y preservar. Derriba eficazmente con lo que pretende edificar. El denominacionalismo Protestante, al igual que el celo sectario mal orientado que impulsa el Catolicismo Romano, se han deteriorado hasta convertirse en una institución humana que chasquea el látigo del despotismo ante sus disidentes, defiende solícitamente a sus adeptos, y condena a otros por supuestas violaciones doctrinales.

Es por esta razón que Pablo se enciende contra los cristianos de corinto cuando se asignaban a sí mismos algún nombre y se deslindaban unos de otros en campos separados dentro de la misma comunidad. Hoy en día no es menos escandaloso que a la familia de Dios se le imponga con violencia la camisa de fuerza partidista de la ortodoxia religiosa. Cabe destacar aquí porque debemos decirlo, que muchas de las iglesias así llamadas no-denominacionales, Inter.-denominacionales o post-denominacionales, son tan jerárquicas y sectarias como las grandes y antiguas denominaciones. De aquí que estas también pertenecen al sistema denominacional.

Pro es aun más sorprendente que el sistema denominacional realmente perpetua la herejía, que entre paréntesis, es la misma cosa que afirma refrenar. Vale la pena pensar en esto. Si la naturaleza autónoma de cada iglesia se preservara, la propagación del error se localizaría en su mayor parte. Pero cuando una sede denominacional se infecta de una falsa enseñanza, cada iglesia conectada con ella cae en la misma falsedad y la herejía se difunde.

Además, cuando cada iglesia es autónoma, es más difícil que algún falso maestro ambicioso surja y tome el control de un grupo de asambleas. Cuando las iglesias son independientes y no están afiliadas de manera organizacional, “La figura de un Papa”, es prácticamente imposible. Pero esto no ocurre así en una denominación, donde todas las iglesias relacionadas están en pie o caen. Puede discutirse más profundamente si formar una denominación es cometer una herejía. El pecado de herejía consiste en seguir los propios dogmas. En consecuencia, una persona puede ser un hereje con respecto a la verdad si la usa para fracturar el cuerpo de Cristo.

Mientras que la iglesia institucional moderna puede jactarse de estar “cubierta” por una denominación, en realidad se permite mucho menos el “dar cuentas” cara a cara que en la mayoría de las iglesias no tradicionales que se reúnen de acuerdo con las líneas trazadas por el Nuevo Testamento. En la típica iglesia evangélica, se dice de manera corriente que el pastor “cubre” a la congregación. Pero en la mayoría de las iglesias de esta clase, el grueso de la congregación apenas si conoce al pastor, y mucho menos se conocen el uno al otro. No es raro que “los cristianos practicantes” empleen menos de tres frases cuando se dirigen a otra persona en un típico servicio de domingo por la mañana. En contraste, en la asamblea del Nuevo Testamento, todos los hermanos se conocen uno al otro íntimamente, y esto incluye a sus líderes. La Biblia da cuenta también de esto.

(1 Tesalonicenses 5: 12)= Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan.

Viendo todo esto en conjunto, la “cobertura denominacional” es artificial y nominal, y está confinada a los límites seguros de su propia superficialidad. El deseo de Dios es que su pueblo encarne los valores de la vida y la enseñanza de su Hijo en una comunidad en la que pueden estar cara a cara íntimamente. Y este deseo constituye lo más preciado de su propósito eterno. En una palabra, la sujeción mutua preserva a la iglesia como una comunidad estrechamente unida, mientras que la “cobertura” denominacional la convierte en una sociedad jerárquica.

Es muy claro que el mero empleo de estructuras eclesiásticas tradicionales como el sistema del pastor del Protestantismo, el sistema sacerdotal del Catolicismo Romano y el sistema denominacional de la Cristiandad, jamás podrán salvaguardar al pueblo de dios del error doctrinal. Poniendo entre paréntesis al gran número de iglesias independientes que se han apartado de la ortodoxia Cristiana, muchas denominaciones guiadas por líderes han seguido el mismo camino. Por ejemplo: La Sociedad de la Torre del Vigía, Los Testigos de Jehová, El Camino Internacional, Los Santos de los Últimos Días, es decir: los mormones, etc.

Además de la sujeción mutua, la enseñanza Cristiana histórica con respecto a las doctrinas esenciales de la fe juega un papel crucial guardando a la asamblea local en el sendero Escritural. A través de los siglos, los cristianos han preservado las creencias medulares de nuestra fe. Estas creencias se han estructurado en forma de credos en medio de una plétora de herejías doctrinales. El Credo de Nicea, El Credo de los Apóstoles y otros más, no pertenecen a alguna tradición eclesiástica o denominación. Más bien, son la herencia de todos los cristianos genuinos, y reflejan adecuadamente la voz unificada de la iglesia a lo largo de su historia. Aunque el lenguaje utilizado en los credos tempranos suena arcaico o vetusto a nuestros oídos modernos, su significado refleja la enseñanza bíblica histórica.

Para decirlo de otro modo, los Credos Ecuménicos encarnan lo que un escritor llamaba “Cristianismo y nada más”, es decir, “La creencia que ha sido común a casi todos los cristianos en todos los tiempos”. Mientras que los credos por sí mismos no son un disuasivo suficiente par no caer en el error doctrinal, sirven como signos para alertarnos de si nos estamos desviando de la sana enseñanza. Aunque los credos no deben verse como declaraciones teológicas perfectas, funcionan como señales en el camino indispensables para nuestra fe común. Los credos no sustituyen a la Escritura, ni están más allá de ser ampliados. Pero cuando se los maneja adecuadamente, ayudan a salvaguardar la doctrina pura.

Por consiguiente, las modernas congregaciones Neotestamentarias y las llamadas “iglesias hogar”, deben valorar los instrumentos útiles que nuestros antepasados espirituales nos legaron en su búsqueda por seguir fielmente a Cristo. Estos instrumentos están representados en las confesiones de la iglesia primitiva. Por ejemplo, los Credos Ecuménicos. Constituye un grave error el pragmatismo de despreciar indiscriminadamente sus contribuciones simplemente porque algunos de ellos formaban parte de la iglesia organizada de sus días.

No olvidemos que cada uno de los principios escriturales que todos tenemos en alta estima fue defendido y compilado formalmente por aquellos que estaban dentro de las estructuras eclesiásticas institucionales. Esto último no les impidió juntar sus voces a las de los apóstoles con respecto a los sagrados oráculos de Dios. No debemos dejar de recordar que el Cuerpo de Cristo incluye a todos los cristianos de cualquier época, sin importar a qué asamblea local pertenezcan.

Por esta causa, el llamado a recobrar las bases esenciales de la iglesia del Nuevo Testamento, no incluye ni puede incluir una especie de convocatoria a reinventar la rueda religiosa en cada tema teológico. En el mundo secular, se asegura que debatir un tema, lo enriquece, da pie a un caudal informativo mucho mayor al que se poseía antes y, en suma: lo potencia. Allí es donde notamos la enorme diferencia que existe entre el secularismo y el reino de Dios. El debate teológico no sólo no aporta nada espiritualmente concreto y favorable, sino que incluso, anexa una confusión aún mayor a la que ya estamos expuestos los creyentes desde la implantación de las diversas denominaciones, algo que todavía muchos le “agradecen” a Dios como si hubiera sido idea suya, ya que, dicen, permite llegar con el evangelio a todos los estratos sociales. La historia no nos dice precisamente eso, sino todo lo contrario.

Tampoco incluye un rechazo a todo lo que nos ha sido transmitido por nuestros antepasados espirituales. En lo personal, siempre he asegurado a quien quisiera oírme, que lo que hoy por hoy yo pueda estar enseñando, y que pueda parecerle tremendamente novedoso y nuevo a mucha gente, no viene necesariamente a reemplazar lo que se aprendiera antes, sino a completarlo. Salvo, claro está, cuando lo que se ha enseñado obedece más a los intereses personales o particulares de determinadas personas y no a la auténtica Palabra de Dios. Más bien toma partido por toda voz del pasado que ha permanecido fiel a la revelación apostólica, no importa a qué segmento de la iglesia histórica pudo haber pertenecido en aquel tiempo.

Si bien las asambleas modernas deben marcar nuevas fronteras a medida que se mueven a la realización del propósito eterno de Dios, sólo podrán hacerlo en la senda de la ortodoxia bíblica. La iglesia primitiva estaba enraizada en el fértil suelo de la verdad Cristiana. Y permanecer en ese suelo requiere que estemos sobre los hombros de los que han estado antes de nosotros.

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La Sujeción Mutua

Hemos enseñado en este espacio, en alguna oportunidad, que la única sumisión posible en la iglesia, es la sumisión mutua. Hemos visto, también, que la sumisión mutua es una consecuencia de la sumisión a la autoridad de Cristo. Cuando algún creyente está expresando la autoridad divina en la iglesia, haremos bien en reconocerla y estar sujetos a ella. Rebelarse contra la autoridad divina, es rebelarse contra Cristo, porque no hay autoridad divina sin Jesucristo como su autor. En otras palabras, rechazar las palabras de alguien cuando estas expresan el pensamiento de dios, es rechazar la autoridad divina.

La sujeción que está cimentada en nuestra sumisión a Dios, que es el fundamento para todo en la senda espiritual, siempre está enmarcada en el amor. El amor siempre está abierto para aprender y escuchar lo que los demás tienen que decir. Al mismo tiempo, el amor está dispuesto a amonestar a los que flaquean, sin temor a que esto dañe la relación. El amor rechaza la espiritualidad del tipo “hazlo por ti mismo”, “estrella solitaria” y “trabaja por tu cuenta”, pero valora la interdependencia del Cuerpo. Se da cuenta que al ser miembros los unos de los otros y de que poseemos el mismo linaje, nuestras acciones tienen un profundo efecto sobre los demás. El amor reprueba el cristianismo individualista y privatizado, pero afirma su necesidad de los otros miembros del Cuerpo.

El amor es dulce, amable y agradable; sin embargo, cuando enfrenta los horrores del pecado, es perspicaz, combativa e inflexible. El amor es paciente, respetuoso y gentil, nunca es estridente, degradante o dictatorial. El amor repudia los reclamos de autoridad ostentosos y engreídos, más está marcado profundamente con humildad y mansedumbre. El amor no es fláccido o sentimental, sino vivamente perceptivo y penetrante. Si bien el amor siempre ofrece sus recursos para ayudar a los demás, nunca manipula ni impone su propia voluntad. El amor nunca se fuerza, se demanda o se obliga. Ya que la sujeción mutua siempre se expresa en amor, genera una cultura de seguridad y salvaguarda espiritual.

Mientras que al amor nos impele a aceptar la responsabilidad de ser los “guardas de nuestro hermano”, prohíbe que nos convirtamos en entrometidos impertinentes. En efecto, somos llamados a representar la voluntad del Espíritu Santo los unos a los otros, pero nunca a sustituir Su persona o reemplazar Su obra. En este respecto, la sujeción mutua no es una licencia para investigar los asuntos íntimos de nuestros hermanos para “asegurarse” que están caminando correctamente.

En ninguna parte la Biblia da libertad a los cristianos para examinar a sus hermanos acerca de sus inversiones financieras, cómo hacen el amor con sus esposas u otras áreas de intimidad. Esta clase de investigación innecesaria, que se practica a guisa de “responsabilidad legal” forma parte de las cosas de que están hechas las sectas autoritarias, y que finalmente convertirán a cualquier comunidad de creyentes en una olla de presión de inconformidad. (Por supuesto, si un creyente desea, voluntariamente, confiar a alguien más estos asuntos personales, no hay problema. Pero es una elección y no una obligación.)

(Romanos 14: 1)= Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. (¡Cuánta paz habría en las congregaciones si, al menos, un cincuenta por ciento de ellas, respetaran fielmente esta palabra!)

(2) Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro que es débil, come legumbres.

(3) El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido.

(4) ¿tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio Señor está en pie, o cae, pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.

(5) Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.

(6) El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.

(7) Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí.

(8) Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos.

(9) Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.

(10) Pero tú, ¿Por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿Por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.

(11) Porque escrito está: vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios.

(12) De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.

Esto nos muestra que nunca jamás deberemos perder de vista el hecho de que la Biblia concede un alto valor a la libertad cristiana individual y a la privacidad. Por consiguiente el respeto por estas virtudes debe ser alto entre los creyentes. A menos que exista una buena razón para sospechar que un hermano o hermana están en pecado, es profundamente anticristiano husmear y entrometerse en los asuntos domésticos. Sin embargo, la realidad de nuestros días, nos dice exactamente lo contrario. Por cada congregación en la que, con las reservas y los pormenores del caso, al menos se respeta bastante la vida íntima y privada de sus miembros, hay no menos de cinco que se manejan exactamente a la inversa, y en algunos casos, de un modo que camina por el filo de la cornisa con relación a su similitud con una secta. Conozco por lo menos un caso, de un joven matrimonio que se decidió a abandonar una de estas congregaciones controladoras, sacudidos por las similitudes que hallaron entre su ex congregación y los testimonios relatados en el libro “¿Iglesia o Secta?” Sin comentarios.

(1 Timoteo 5: 13)= Y también aprenden a ser ociosas, andando de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también chismosas y entremetidas, hablando lo que no debieran.

Como cristianos, no podemos andar metiéndonos en todo o diciendo cosas que no convienen. Por esta misma razón, si un creyente está luchando con algún “pecado oculto”, el amor demanda que busque y que reciba ayuda de la iglesia.

Es decir que, resumiendo, la sujeción mutua a la autoridad divina no es control, sino ayuda. No es ni oficial, ni legal, ni mecánica; es funcional, es espontánea y es orgánica. Cada vez que la transformamos, aun con las mejores intenciones, en una institución humana, surge amenazador el peligro, no importa el nombre que se le ponga.

(Proverbios 11: 14)= Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; mas en la multitud de consejeros hay seguridad.

(Proverbios 15: 22)= Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman.

(Proverbios 24: 6)= Porque con ingenio harás la guerra, y en la multitud de consejeros está la victoria.

Cuando invitamos a que otros entren en nuestra vida, dejamos abierta la puerta para que el Señor nos anime, corrija, motive y proteja. Es por ese motivo que el libro de los Proverbios repetidamente acentúa que en la multitud de consejeros hay seguridad. El amor, entonces, es el peregrinar divino que proporciona protección espiritual (Y que gracias a Dios que no es tan estrecha como los corazones de algunos que están bajo su protección) A fin de cuentas, solamente el amor tiene una “cobertura” de poder.

(Proverbios 10: 12)= El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas.

(Proverbios 17: 9)= El que cubre la falta busca amistad; mas el que la divulga, aparta al amigo.

(1 Pedro 4: 8)= y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.

Ya que la sujeción mutua es radicalmente diferente de la subordinación unilateral a las estructuras autoritarias, no debe confundirse con el igualitarismo altamente individualista, moralmente relativo y tolerante que distingue al pensamiento post moderno. La sujeción mutua, tenemos que admitirlo y enfrentarlo con madurez, es muy costosa. La verdad pura es que a nuestros egos no les gusta sujetarse a nadie. Como criaturas caídas que somos, queremos hacer mayoritariamente lo que a nuestros propios ojos está bien sin interferencia de los demás. Te pregunto: ¿Qué tiene más mérito a los ojos del mundo, una persona sumisa, obediente y dependiente, o una persona indomable, en permanente rebeldía y con una vida en total y absoluta independencia? Ya tienes la respuesta. Yo no la voy a discutir en el mundo porque el mundo es lo que es desde siempre. Lo único que quiero recordarte es que el reino de Dios, tiene sus propias leyes.

A esto se nos ha enseñado en cualquiera de los lugares en que nos hayamos podido congregar. Y no ha estado mal que se hiciera, porque la Biblia está llena de esas mismas conclusiones. Lo que ha ocurrido, paralelamente, es que a favor de una verdad inexorable, aparecieron los oportunistas, mercaderes y asalariados de la religión que han cometido toda clase de abusos, desde lo espiritual hasta lo material y hasta físico. A esto también hay que decirlo. ¿Qué diciéndolo corremos a la gente de nuestras iglesias? Es preferible a que los metamos en algunas de ellas con engaños, sabiendo nosotros cómo son las cosas. La iglesia jamás podrá juzgar al mundo por su corrupción si tiene corrupción en su propio seno.

(Romanos 3: 10)= Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; (11) no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios.

(12) Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

(13) Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; (14) su boca está llena de maldición y de amargura.

(15) Sus pies se apresuran para derramar sangre; (16) Quebranto y desventura hay en sus caminos; (17) y no conocieron camino de paz.

(18) No hay temor de Dios delante de sus ojos.

La proclividad a rechazar la autoridad divina está profundamente arraigada en nuestra naturaleza adámica. Por esto, recibir corrección, admonición y censura de otras personas de nuestra misma condición, no sólo es difícil sino también arriesgado. La Escritura en Proverbios 18:19 nos dice que un hermano que se ofende es más difícil de ganar que una ciudad amurallada. De aquí que la dificultad de corregir a los demás, junto con el temor a la confrontación, hace muy penoso para nuestra carne obedecer al Señor en áreas donde debemos expresar Su autoridad. Es mucho más fácil dejar pasar las cosas y orar por nuestros hermanos equivocados que intentar, al menos, confrontarlos amorosamente.

Ya que la sujeción mutua está enmarcada en el amor, tiene sus raíces en la misma naturaleza de la Deidad. Por naturaleza, Dios es Comunidad. Es decir que el Dios único incorpora una Comunidad de tres personas que eternamente comparten sus vidas una con la otra. A esta verdad se la conoce con el histórico nombre de Trinidad. Dentro de lo que es la Deidad, el Padre se derrama en el Hijo, el Hijo se da a sí mismo sin reservas al Espíritu y el Espíritu se ofrece a sí mismo al Padre. Y dentro de esta danza divina de amor y sujeción, no existen jerarquías. Hay solamente sacrificios y sujeción mutuos. Ahora mira estos textos:

(Juan 14: 28)= Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al padre; porque el Padre es mayor que yo.

(1 Corintios 11: 3)= Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y dios la cabeza de Cristo.

En contra, incluso, de lo que puedan haberte enseñado en relación a estos textos, ninguno de los dos contradice el principio que te mostré, porque salta a la vista, aquí, la sujeción voluntaria del Hijo al Padre como la parte que le corresponde en esta relación de mutua sujeción.

(1 Juan 4: 8)= El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

El mutuo compartir que ocurre consistentemente en la Trinidad es la piedra angular del amor, y es la razón misma por la que Juan pudo decir que “Dios es amor”. Si Dios no fuera comunidad, no podría haber habido nadie a quien Él amara antes de la Creación, por el hecho de que amar requiere la presencia de dos o más personas. La iglesia, como la comunidad del rey, debe reflejar la relación recíproca de amor que ocurre dentro de la Deidad. Y ya que no hay jerarquía en la Deidad, tampoco la hay en la iglesia, no tiene razón, motivo ni respaldo alguno para que la haya. Existe solamente sujeción mutua gobernada por una preocupación que lleva al auto sacrificio.

El Nuevo Testamento es muy explícito cuando usa el tema de la familia para aplicarlo a la iglesia. Por naturaleza, la iglesia es una extensa familia, una comunidad que cara a cara examina mutuamente sus valores, discute mutuamente sus sentimientos, confiesa mutuamente sus pecados, y conversa mutuamente sobre sus decisiones pendientes. Dentro del entorno familiar de la iglesia, la sujeción mutua y la responsabilidad de rendirnos cuentas crean unidad, construyen el amor y proveen estabilidad, fomentan el crecimiento y dan un significado más rico a la vida cristiana. Por contraste, en las jerarquías, la sujeción y la responsabilidad legal son típicamente punitivas y legalistas. Por estas razones, las jerarquías generalmente producen temor, inseguridad, sospecha, dominación y control.

Conocí a un matrimonio, (Que desde ya, no es el único), que andaba con problemas. El punto era que mientras ella, que no era un dechado de virtudes, al menos tenía algo de madurez y estabilidad, él era un chico tremendamente inestable, inmaduro y, para colmo de todos los colmos, tremendamente machista. Tan machista como el pastor que ambos tenían, ya que sin siquiera preocuparse por saber como eran verdaderamente las cosas, el consejo transformado casi en mandamiento que les dio, fue que, sea como sea, y se tratara de lo que se tratara, ella debía hacer lo que su marido le ordenara, ya que para eso él era la cabeza del hogar y ella, como decía la palabra, debía estar en callada sujeción a él. Sé perfectamente que a una gran cantidad de hermanos, no les estoy contando nada nuevo. Sé que a muchos, también, les podría hasta parecer una herejía que yo dijera otra cosa diferente porque, piensan, la Biblia dice exactamente eso, nadie puede discutirlo. Es verdad, pero ahora te voy a mostrar, mi amado hermano que te guías por el “Pequeño Tiranus Despóticus Ilustrado”, que la Biblia, en realidad, no dice solamente eso.

(Efesios 5: 22)= Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; (23) porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y Él es su Salvador.

(24) Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también lo estén las casadas lo estén a sus maridos en todo.

Está todo muy claro. La razón parecería estar del lado masculino. Porque yo te vengo diciendo que la sujeción es mutua, pero tú lees este verso y tienes derecho a preguntarme: ¿Y adónde dice aquí que la sujeción es mutua? ¡Aquí, hermano, lo que dice, es que la mujer tiene que estar sujeta al marido EN TODO y punto! ¡Y punto, eh? ¿Y qué hacemos con lo que sigue?

(25) Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, (26) para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra; (27) a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

(28) Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.

Después que terminé de leerle este pasaje al matrimonio del cual te contaba, le pregunté a la chica: Hermana, ¿El pastor, por una casualidad, te dijo también que tú no estabas obligada a amar a tu marido, ya que esa era una obligación para el hombre solamente? – ¡No! –me contestó- ¡No me dijo eso en absoluto. Es más, ni siquiera hablamos de eso! – ¿Sabe que pasa, hermano? -terció el muchacho-, nunca podría haberle dicho eso porque la palabra dice que tenemos que amarnos los unos a los otros. ¡Usted debería saberlo a esto! Ah, sí, le contesté. Por supuesto que debería saberlo. Y lo sé. La palabra dice, a quien quiera leerla, exactamente eso, tienes razón hermano. Pero, pregunto: ¿No dice también por allí, que debemos someternos, que es sujetarnos, unos a otros? – Bueno, sí, pero no es lo mismo. – ¿Ah, no? ¿Y quien dijo que no es lo mismo? – Bueno; el pastor me dijo que siempre se habló de la sujeción en esos términos y no puede él venir a modificarlo ahora. – Ah, ¿Y la esposa del pastor, piensa lo mismo? – ¡No!, casi gritó ella. ¡La pastora piensa como usted, pero el que manda en la iglesia es el marido, entiende? Sí, entiendo. Lo que entiendo es que, evidentemente, ya no tenemos un matrimonio con problemas, tenemos dos.

Ya que la iglesia local es un clan familiar, debe seguirse un modelo circular de poder y autoridad en vez de uno vertical. El enfoque del Nuevo Testamento al liderazgo de la iglesia, enfatiza el poder A FAVOR DE y el poder ENTRE, en lugar del poder SOBRE; la concesión de poder a todos en vez de a unos pocos; relaciones en vez de programas; vinculación en lugar de separación; conexión en ve de aislamiento; organismo en vez de organización, participación en vez de la pasividad del espectador; integración en vez de fragmentación; solidaridad en lugar de individualismo; espíritu de servicio en vez de dominación; interdependencia en vez de independencia; y enriquecimiento en lugar de inseguridad.

Nuestra cultura estimula la confianza en uno mismo, la autosuficiencia, el individualismo y la independencia, pero todas estas cosas son incompatibles con la tónica de la iglesia del Nuevo Testamento. Ya que Dios es Comunidad, nosotros como hijos de Dios, fuimos diseñados para vivir en comunidad. Nuestra nueva naturaleza, (Por medio de la regeneración), nos llama a esto. Cuando Dios dice que no es bueno que el hombre esté solo, no está otorgando una franquicia a la promiscuidad sexual ni nada que se le pueda parecer. Aprende que cuando Dios habla de hombre, no habla de género masculino, habla de Varón y Varona, porque Él no hace acepción de personas.

Así que, nosotros los cristianos no somos seres aislados. Como el Dios Trino, somos comunitarios y desarrollamos relaciones con los demás. Mientras que la doctrina moderna de la cobertura oscurece esta visión luminosa, el principio de la sujeción mutua la pone en un marcado relieve. En palabras sencillas, la naturaleza trinitaria de dios es fuente y modelo para toda comunidad humana.

Es dentro de la relación de amor que ocurre en el seno de la Deidad el principio de la sujeción mutua encuentra su verdadero valor. La sujeción mutua, por consiguiente, no es de manera alguna un concepto de origen humano. Ningún ser humano está capacitado carnalmente o a través de su alma, para ejercer sujeción mutua. Mas bien el hombre, por esencia, está formado para controlar, si lo dejan, a todos los demás hombres que pueda. Cuando eso se ve en el mundo ateo, pecador, incrédulo y pagano, se llama Tiranía. Me pregunto cómo deberemos llamarlo cuando sucede en algo que se llame iglesia.

Este tipo de sujeción, entonces, no surge de un concepto humano, sino de la naturaleza comunitaria y recíproca del Dios Eterno. Y es esta misma naturaleza que la iglesia está llamada a llevar. De esta manera, la sujeción mutua nos capacita para contemplar el rostro de Cristo en la misma trama y urdimbre de la vida de la iglesia.

Tomando prestado el lenguaje de cierto escritor, el concepto de autoridad y sumisión presentados en este día, pueden resumirse de esta manera: Otorga más autoridad a la iglesia que la que Roma da, confía más al Espíritu Santo que el Pentecostalismo, tiene más respeto por el individuo que el mismísimo humanismo, hace de los estandartes morales algo más obligatorio que el puritarismo, y está más abierta a cualquier situación dada que la Nueva Moralidad.

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La Fuente de Todo Poder

Ya hemos comentado en otra ocasión que, en materia de autoridad, hay una especie de desdoblamiento en la que estamos acostumbrados a ver. Por un lado, la autoridad divina, la que viene del cielo, la que no tiene nada que ver con títulos, nombramientos, honores y hombres, sino que es ordenada por el Señor sin consultar con nadie. Por el otro, la autoridad oficial, que es lo opuesto, precisamente, a todo lo que termino de señalar. Bien: Antes de establecer las comparaciones o las diferencias entre esas dos clases de autoridades, es muy importante que, desde la misma Biblia, recordemos y reflexionemos sobre qué tipo de autoridad nos ha dado Cristo a los creyentes. Lo primero que nos ha dado, es la Autoridad de ser hechos Hijos de Dios.

(Juan 1: 12)= Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad (Autoridad, Exousia) de ser hechos hijos de Dios. (Nos ha dado la autoridad de poseer propiedades)

(Hechos 5: 4)= Reteniéndola, (Le dice Pedro a Ananás con respecto a la propiedad que había declarado falseando el valor de su venta) ¿No se te quedaba a ti? Y vendida (Tal como era su derecho y autoridad de posesión) ¿No estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. (Nos ha dado la autoridad de casarnos, si así lo deseamos, o de permanecer célibes si esa es nuestra decisión. Ojo: autoridad de decisión, no obligación)

(1 Corintios 7: 37)= Pero el que está firme en su corazón, sin tener necesidad, sino que es dueño de su propia voluntad, y ha resuelto en su corazón guardar a su hija virgen, bien hace. (También Dios nos ha dado la autoridad para decidir qué comer o qué beber)

(1 Corintios 8: 8)= Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos. (9) Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles. (Tenemos autoridad para sanar las enfermedades y para echar fuera demonios)

(Marcos 3: 14)= Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, (15) y que tuviesen autoridad (Exousia) para sanar enfermedades y para echar fuera demonios. (Tenemos la autoridad específica para edificar a la iglesia, esto es: para poner aquello que pueda faltar)

(2 Corintios 10: 8)= Porque aunque me gloríe algo más todavía de nuestra autoridad, la cual el Señor nos dio para edificación y no para vuestra destrucción, no me avergonzaré. (Tenemos autoridad para recibir bendiciones especiales asociadas con ciertos ministerios.)

(2 Tesalonicenses 3: 7)= Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros, (8) ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros; (9) no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis. (10) Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. (Tenemos autoridad para gobernar naciones y comer del árbol de la vida en el reino que viene).

(Apocalipsis 2: 26)= Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones.

(Apocalipsis 22: 14)= Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la ciudad.

Después de todo esto, que es abundante, importante y de innegable presencia en cualquiera de los planos sociales, tendré que decirte algo muy importante. Tan importante como que significa poco menos que el certificado de defunción para algunas cosas casi incorporadas como leyes divinas a nuestras iglesias. En ninguna parte de la Biblia enseña que Dios haya dado autoridad, es decir: Ekousia, o sea: Potestad a ciertos creyentes sobre otros creyentes. ¡Pero hermano! ¡Hace mil años que venimos funcionando con gente que está por sobre otra gente! Ah, no sé; hay dos escrituras en dos evangelios distintos, que específicamente condenan esto, mira:

(Mateo 20: 25)= Entonces Jesús, llamándolos, dijo: (Ojo: es Jesús quien les va a hablar a sus discípulos. Hay mucha gente que no tiene clara la divinidad de las palabras, por ejemplo, de Pablo. Allá cada uno con sus tesis teológicas, pero aquí el que va a hablar es Jesucristo) saben que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad (Exousia-autoridad) (26) mas entre vosotros no será así, sino el que quiera hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor, (27) y el que quiera ser el primero entre vosotros ser a vuestro siervo.

(Lucas 22: 25)= Pero él les dijo: (Es otra vez Jesús, es el mismo relato que leímos recién, ahora según la óptica de Lucas) los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad, son llamados bienhechores; (26) mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve. (Si esto no nos da el margen para una pausa de seria reflexión, es porque andamos sencillamente abriendo la boca, eh?)

Hemos hablado, e incluso hasta titulado sobre la Autoridad Divina. Pero; ¿Qué es la autoridad divina? La autoridad divina es una autoridad comunicada. Es decir que, cuando una persona comunica la vida de Dios a través de la palabra u obra, tiene la ayuda y el respaldo del Señor. Todos los cristianos, en virtud del hecho de que poseen el Espíritu y están habitados por él, poseen una medida de autoridad divina. Es por esta razón que el Nuevo Testamento nos ordena que nos sometamos unos a otros en el temor de Cristo. Y los que son maduros en la vida divina tienden a expresar el pensamiento de Dios mucho más consistentemente que los carnales y los inmaduros… Pero cuidado; eso no le da derechos a nadie a encaramarse por encima de alguien, simplemente porque “le pareció” que espiritualmente estaba más crecido. Si la autoridad seguirá siendo divina, es menester que el Señor sea quien, por boca de dos o tres diferentes, separados, intachables, diga qué es lo que se hará allí, específicamente en ese sitio. ¿Parece poco posible? Las cosas de Dios siempre parecen poco posibles a los hombres. No importa: Dios sigue siendo Dios.

(Hebreos 5: 14)= Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso, tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

O sea que la autoridad divina tiene su fuente en la dirección inmediata de Cristo y no en un oficio estático que ha autorizado. La autoridad divina, por lo tanto, no es relativa a una persona o a una posición. No reside en el hombre mismo o en un oficio que este hombre pueda desempeñar. En cambio, la autoridad divina tiene que ver directamente con el individuo, sencillamente porque pertenece a Cristo. Solamente cuando Cristo dirige a una persona a la palabra o a la acción, estas expresan la autoridad divina. Para decirlo de otro modo, una persona tiene derecho a ser oída y obedecida, sólo cuando es enviada por Dios para hablar, y cuando habla lo que Dios quiere que diga. La autoridad divina, por consiguiente, es comunicada y derivada.

La naturaleza comunicada de la autoridad divina puede entenderse en el marco de la metáfora del cuerpo que Pablo traza para la iglesia. Cuando la cabeza, que es la fuente de toda autoridad, le indica a la mano que se mueva, entonces la mano pasa a tener la autoridad de la cabeza. Sin embargo, la mano no tiene autoridad por sí misma. Su autoridad deriva de un actuar de acuerdo con la comunicación de la cabeza. O sea que, en la medida que la mano esté representando la voluntad de la cabeza, en esa misma medida la mano está actuando como una autoridad.

Por consiguiente, los seres humanos solamente ejercen autoridad divina cuando representan a Cristo en sus palabras y en sus obras. De aquí que la autoridad divina es flexible y fluida, y no estática. Es transmitida y está fundada en la madurez espiritual y el servicio; por lo que no es una posición irrevocable. Esto explica por qué Pedro y Jacobo, así como Pablo y Bernabé, fluctuaban con respecto a la medida de influencia espiritual que ejercían. No se puede entender como y bajo qué colapso de entendimiento, alguien pueda someter a otros a sus caprichos personales y privados, sólo porque está ocupando una posición dentro de una organización, decretando y obligando a cumplir, reglas y estatutos que no tienen absolutamente nada que ver con lo espiritual o lo divino. Es como si quienes lo obedecen estuvieran dormidos o cargados de algún sugestivo estupor, porque de otro modo, jamás se sujetarían a eso y, a corto o mediano plazo, el o los impostores serían descubiertos. Por otra parte, hay textos que relatan hechos que tienen que ver con lo dicho.

(Hechos 1: 15)= En aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (Y los reunidos eran como ciento veinte en número)

(Hechos 2: 14)= Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló, diciendo: varones judíos, y todos los que habitan en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

(Hechos 12: 17)= Pero él, haciéndoles con la mano señal de que callasen, les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y dijo: haced saber esto a Jacobo y a los hermanos. Y salió y se fue a otro lugar.

(Verso 25)= Y Bernabé y Saulo, cumplido su servicio, volvieron de Jerusalén llevando también consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos.

Ya que la autoridad divina no es oficial sino derivada, los creyentes no asumen, no heredan, no confieren, no se atribuyen ni sustituyen la autoridad de Dios. Únicamente la representan cada vez que reflejan su pensamiento en palabra o en obra. Esta es una distinción categórica y tremendamente significativa. El no poder, (O no querer) entenderla ha conducido a una confusión y abuso indecibles entre el pueblo de Dios. Cuando discutimos la autoridad divina, el énfasis siempre debe de estar en la función y en el servicio y no en una noción mística de “espiritualidad” o “vida espiritual que se posee”. Demandar autoridad sobre la base de espiritualidad es prácticamente lo mismo que la autoridad oficial, porque el reclamo de “espiritualidad” constituye un oficio velado. Si alguien es espiritual verdaderamente, su espiritualidad se manifestará en la manera en que vive, sirve y escucha al Señor. Mira estas comparaciones.

Nº1)= Las autoridades oficiales deben ser obedecidas siempre y cuando lo que declaran no viole la autoridad de una voluntad más alta. El Nuevo Testamento ordena a los hijos que obedezcan a sus padres, al ciudadano que obedezca a sus autoridades gubernamentales y a los empleados a quienes los emplean. Por contraste, a los que ejercen autoridad divina, nunca se les ordena demandar obediencia a ellos mismos. Antes bien, los que ejercen autoridad divina buscan persuadir a los demás a que obedezcan la voluntad de Dios. De allí el texto que se lee en Hebreos 13:17 donde se nos convoca a permitir que nuestros líderes nos persuadan.

Nº2)= Las autoridades oficiales son totalmente responsables si conducen a los que están bajo sumando a prácticas erróneas. Por contraste, la autoridad divina nunca anula la responsabilidad individual. En la iglesia, los creyentes, son totalmente responsables de sus propias acciones, aun cuando decidan obedecer al consejo de otros. Es por esta razón que la Escritura manda repetidamente que se compruebe el fruto y se examinen las palabras de ellos. Pero el Nuevo Testamento nunca enseña que si un cristiano obedece a otra persona, ya no es más responsable de sus acciones.

Nº3)= Las autoridades oficiales pueden ser menos maduras, menos espirituales y menos justas que aquellos sobre los que tienen autoridad. Pero la autoridad divina está directamente vinculada a la madurez espiritual y no puede, bajo ningún concepto, separarse de ella. Los que han crecido más en la vida espiritual, poseen una medida más grande de autoridad divina. Es por esta razón que una persona no puede ejercer autoridad espiritual a menos que ella misma esté bajo la autoridad de Dios. Un espíritu de servicio y una docilidad como de niño, son signos seguros de una madurez espiritual.

Lo he dicho otra vez anteriormente, pero siempre valdrá la pena reiterarlo por si a alguien se le escapó. Cuando el que toma una iniciativa procede de la autoridad divina, sujetarse a esas iniciativas, no sólo no cuesta ningún esfuerzo sino que, simplemente por estar llenos del mismo Espíritu Santo que las inspiró, resultará un verdadero privilegio. Salvando las distancias y orando para que nadie se confunda ni malinterprete lo que voy a decir, es como si de pronto Dios mismo pusiera en marcha algo y te dijera mirándote a los ojos: ¿Quieres ayudarme? Por el contrario cuando la autoridad es oficial y no necesariamente divina, sobrevienen los desacuerdos, la carnalidad comienza a tener protagonismo y se concluye, generalmente, en la disculpa clásica que en algunos sitios se llega a oficializar: “Es bueno poder tener el derecho y la libertad de disentir”. Hay un solo problema: el disenso, dice Gálatas 5, es una obra de la carne que impide, entre otras cosas, entrar al reino de los cielos. ¿Qué te parece? ¿Se podrá seguir cantándole loas a la iglesia democrática? Autoridad divina y autoridad oficial. Hay textos que muestran las dos características.

(1 Corintos 16: 15)= Hermanos, ya sabéis que la familia de Estéfanas es las primicias de Acaya, y que ellos se han dedicado al servicio de los santos.

(16) Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan.

(17) Me regocijo con la venida de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico, pues ellos han suplido vuestra ausencia.

(18) Porque confortaron mi espíritu y el vuestro; reconoced, pues, a tales personas.

(Filipenses 2: 29)= Recibidle, pues, en el Señor, con todo gozo, y tened en estima a los que son como él; (30) porque por la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte, exponiendo su vida para suplir lo que faltaba en vuestro servicio por mí.

(1 Tesalonicenses 2: 29)= 5: 12)= Os rogamos, hermanos, que reconozcan a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; (13) y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.

(1 Timoteo 5: 17)= Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.

(18) Pues la escritura dice: no pondrás bozal al buey que trilla; y: digno es el obrero de su salario.

(19) Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos.

(Hebreos 13: 7)= Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cual haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.

(1 Pedro 5: 5)= Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Resulta claro que el Nuevo Testamento manda a la comunidad creyente que tenga en estima y aprecie a los que trabajan incansablemente en el servicio espiritual. Tal estima es espontánea y ganada; jamás se debe caer en absolutismos o formalismos al respecto. El criterio del Nuevo Testamento para el modelo de los roles, por consiguiente, siempre es funcional, y nunca formal. Aunque debemos valorar el servicio de los que ponen sus vidas por nosotros, es un grave error diferenciarlos formalmente del resto de la comunidad de los creyentes. Es aquí, entonces, donde decididamente falla la enseñanza de la cobertura.

Los honores o el reconocimiento que un creyente pueda recibir de la iglesia siempre es algo merecido y espontáneo, jamás algo demandado o que se hace valer. A este respecto, los que son verdaderamente espirituales jamás reclamarán tener autoridad espiritual sobre los demás, ni mucho menos se jactarán de su labor espiritual y/o madurez. De hecho, todos aquellos que han hecho y hacen este tipo de reclamos, están señalando su propia inmadurez. Dos cosas no deberían verse en la iglesia del Señor: los “homenajes” a hermanos que han trabajado en beneficio de la obra, sentándolos ahí arriba y haciendo desfilar un montón de gente diciendo frases de compromiso dedicadas a ellos, y a otros hermanos, quejándose de que “nadie les reconoce” sus esfuerzos en beneficio de la obra. Aquí se mezclan la inmadurez y la carnalidad, no exenta de cierta soberbia vanidosa.

De esta manera, la persona que declara abiertamente que él es el “hombre ungido por Dios de fuerza y poder para la hora presente”, o elogios similares, prueba con esa actitud, precisamente, que no tiene ninguna autoridad. Los que reciben estima en la iglesia, son los que han probado que son siervos dignos de confianza, no en mera retórica, autopromoción o vana palabrería, sino en la auténtica realidad.

Nº4)= Las autoridades oficiales poseen autoridad hasta que son removidas de su oficio delegado, sin que para ello importe si han tomado decisiones sabias o injustas. El rey Saúl, por ejemplo, retuvo su autoridad aun después que el Espíritu de Dios se había apartado de él.

(1 Samuel 16: 14)= El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová.

(1 Samuel 24: 4)= Entonces los hombres de David le dijeron: He aquí el día que te dijo Jehová: He aquí que entrego a tu enemigo en tu mano, y harás con él como te pareciere. Y se levantó David, y calladamente cortó la orilla del manto de Saúl.

(5) Después de esto se turbó el corazón de David, porque había cortado la orilla del manto de Saúl.

(6) Y dijo a sus hombres: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi Señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová.

La autoridad divina, por otra parte, opera solamente cuando Cristo está siendo expresado. Si un líder, en la iglesia, manda a un creyente a que haga algo que no refleja la autoridad de la Cabeza, (Aun violando o no una ley prescrita por Dios), no hay autoridad que respalde su mandato. Sólo Cristo tiene autoridad, y solamente lo que fluye de su vida posee autoridad.

Nº5)= Las autoridades oficiales siempre están establecidas en una jerarquía, pero la autoridad divina nunca está relacionada con jerarquías, nombramientos u ordenamientos. De hecho, siempre que una autoridad divina se asocia con alguna jerarquía, esta jerarquía, finalmente, se distorsiona y termina en alguna clase de abuso. La imaginería jerárquica no sólo está ausente de la Biblia sino que, virtualmente, conduce siempre a ideas falsas y prácticas enormemente dañinas.

Hay grupos cristianos que, operando con sistemas celulares y al margen de sus jerarquías superiores, se mueven con prolijo orden comandados por jerarquías menores que están al frente de cada subgrupo. En lo personal y particular, no tengo absolutamente nada en contra de este sistema, pero no puedo dejar de decir que, en todo este tiempo que llevo en este ministerio radial, la mayoría de hermanos o hermanas que han venido a verme buscando alguna clase de consejo o Palabra del Señor, son provenientes precisamente de esos sistemas. Y lamentablemente, tengo que señalar que me ha tocado tomar conocimiento, sin proponérmelo, de algunos hechos que constituyen no ya una especie de abuso espiritual, sino sencillamente barbaridades aparentemente, respaldadas por las jerarquías mayores. Será así pero lo que es la Biblia, jamás respaldará tamañas atrocidades espirituales y los tremendos daños internos y externos que se les han causado a tantos inocentes. Es que el hombre, con tal de controlar a algo o a alguien, es capaz de inventar hasta Palabra divina. No sé como se le llama a esto de un modo legítimo. Yo le llamo pecado. O peor, prevaricación, porque sabiendo lo que tienen que hacer y como hacerlo, por cuestiones de conveniencias particulares, deciden no hacerlo o hacerlo de un modo que no es de Dios. Darán cuenta.

(Mateo 20: 25)= Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad.

(26) Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, (27) y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; (28) como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Fundamentalmente, el problema de la autoridad en la iglesia, nace de una aplicación vergonzosamente superficial de las estructuras de la autoridad oficial a las relaciones en la iglesia. Esta aplicación errónea, basada en una mentalidad de liderazgo al estilo de “una medida para todos”, en lugar de ayudar hace que cada esfera de la vida, ya sea el lugar de trabajo, el hogar o la iglesia, pierda su integridad incomparable.

Resumiendo todo, hay que puntualizar que la autoridad divina no fluye de arriba hacia abajo. Es decir que no funciona como una cadena regular de mando, al modo jerárquico. Pero atención, porque tampoco esa misma autoridad divina funciona de abajo hacia arriba. Lo que significa que no va desde la iglesia a la persona. Aunque alguna iglesia local decida dar autoridad a alguien para alguna tarea específica, no tendrá autoridad legítima si no refleja la mente de Cristo.

La autoridad divina, sí funciona de adentro hacia fuera. Cuando el Cristo que habita en el creyente dirige a alguien en particular a un grupo de creyentes a hablar o actuar, están respaldados por la autoridad de la Cabeza. Esta es la única autoridad que existe en el universo. Jesucristo, representado por el Espíritu que mora en el interior de los suyos es el manantial exclusivo, fundamento y fuente de toda autoridad; ¡Y no hay cobertura sobre su cabeza!

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Autoridad Divina

(Salmo 105: 15)= No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.

Leyendo este salmo, y esencialmente este verso, no son pocos los que han creído, enseñado y predicado, que nos está enseñando que, verdaderamente, tiene que haber algunos cristianos (Por ejemplo los profetas), que tienen un grado indiscutible y hasta bíblico de autoridad por encima del resto. Sin embargo no es así, aunque todavía quede mucha gente que lo cree y lo defiende contra viento y marea. Bajo el Antiguo Pacto, Dios ungió especialmente a profetas para que fueran portadores de sus oráculos. De este modo, hablar en contra de ellos, efectivamente, era prácticamente hablar en contra de Jehová de los Ejércitos. Pero en el Nuevo Pacto (¿Cuántos saben que estamos viviendo bajo el Nuevo Pacto?) el Espíritu es derramado sobre TODO el pueblo de Dios. Todos los que han recibido a Cristo como Salvador y Señor de sus vidas, (Eso es una conversión genuina, más allá de si levantas la mano o no la levantas o haces “la oración del pecador” repetida como un rezo) y comienzan a andar en Él, que es el Ungido, por consiguiente, también, están ungidos con el Espíritu Santo. Te lo quiero probar:

(1 Juan 2: 27)= Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; (Chau al bachillerato en teología) así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

Está implícito en este texto que con la unción del Espíritu operando en libertad en nosotros, ya no necesitaremos maestros ni profesores de Biblia. Sabremos todas las cosas porque la unción siempre es verdad. Esto no quita el ministerio de Efesios 4, ya que el maestro es aquel que tiene una enseñanza profética, una revelación divina que agrega una sabiduría más a las que ya posees para este tiempo preciso y específico. De allí que un comentarista, por real y efectivo que sea, a muy poco tiempo de haber plasmado su conocimiento, se queda desactualizado. Dios se mueve. Pero esto no es lo único, también sabemos que en el Nuevo Pacto, la figura del profeta ya no es tan singular, tan solitaria, tan romántica, ya que dice la mismísima Biblia que TODOS podemos profetizar llegado el caso. He dicho llegado el caso, no cuando se nos da la gana o para lucirnos entre nuestras santas amistades o para impresionar al pastor que nos dará un cargo.

(Hechos 2: 17)= Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, (Atención: no dice sobre toda carne santa o toda carne religiosa; dice sobre TODA carne) y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; (18) y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

(1 Corintios 14: 31)= Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.

De esta manera, fíjate, queda probado y confirmado algo: la oración de Moisés, en el sentido de que todo el pueblo de Dios recibiría el Espíritu y profetizaría, se cumplió sobradamente desde el Pentecostés en adelante.

(Números 12: 29)= Y Moisés respondió: ¿tienes tú celos por mí? Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera su Espíritu sobre ellos.

Lamentablemente, y hay que decirlo, líderes contemporáneos que conocemos, jamás actuarían así. Es notorio los celos que existen entre los responsables de las más grandes iglesias. En una gran cantidad de casos, estos líderes clericales y “profetas” autoproclamados, han usado indebidamente y abusado de lo que leímos en el salmo 105:15 para controlar al pueblo de Dios y desviar sus críticas. Ahora bien: Ya que según la palabra todos los cristianos han sido ungidos con el Espíritu y todos pueden hablar la palabra de Dios, este texto no puede usarse de esta manera. Bajo el Nuevo Pacto, “no tocar al ungido de Dios”, equivale a someternos unos a otros en el temor de Cristo, tal como se lee en Efesios 5:2, sencillamente porque la unción del Espíritu ha venido sobre todos los que creen en el Mesías.

Llegado a este punto de este estudio, alguno no podrá menos que preguntarse por qué hay versiones que oscurecen tanto los textos que tienen que ver con el ministerio y la supervisión. Simple. Por intereses particulares. La Iglesia Anglicana es un ejemplo. En cuanto a la autoridad y la sumisión y pese a que no hay respaldo bíblico para la enseñanza moderna de la cobertura, la Biblia tiene algo para decir: Es verdad, gasta mucha más tinta en decirnos cómo amarnos unos a otros que en como ejercitar la autoridad y someternos a ella.

La experiencia, sin embargo, nos muestra que cuando los aspectos fundamentales del amor y del servicio se practican plenamente en una asamblea, los asuntos del liderazgo y la autoridad se expresan por sí mismos. Y aunque la Biblia no dice mucho tocante a la autoridad y la sumisión, los temas están presentes, y guardan relación con el hecho de recibir el ministerio, ejercerlo y agradar a Cristo, que es la cabeza de toda autoridad. En lugar de oscurecer el tema con la jerga antibíblica de la “cobertura”, haremos mejor si empleamos el lenguaje y el vocabulario de la Escritura cuando discutimos estos temas. A medida que lo hagamos, seremos en verdad capaces de atravesar la jungla enredada de la tradición humana que ha oscurecido estos temas, y nuestra conversación será mucho menos vaga y confusa. Baste, para saber adonde estamos parados, con observar comportamientos con relación al entendimiento por revelación, de la palabra escrita. ¿Hay una iglesia que se esmera para que sus miembros sean entendidos, cada uno, en la revelación bíblica? Es una iglesia conforme al propósito y el plan de Dios. ¿Hay una iglesia que prefiere no exigirles demasiado a sus miembros respecto a ese entendimiento, enseñándoles que es mejor dejar que la Biblia sea interpretada y explicada por los que se prepararon “profesionalmente” para eso? Es común, corriente y mayoritario, pero eso no significa que esté dentro del propósito y la voluntad de Dios. Claridad.

Para decirlo sin rodeos, lo que pasa hoy por “autoridad espiritual” es, en su mayor parte, un verdadero disparate. El movimiento que tiene que ver con el discipulado y el pastoreo de la década del setenta, que dicho sea de paso, se degradó hasta llegar a formas extremas de control y manipulación, es un ejemplo clásico de las tragedias indecibles que pueden ocurrir cuando se hacen aplicaciones mentirosas e insensatas de la autoridad.

El error más grande de este movimiento que estaba corrompido con toda clase de mezcla espiritual, descansaba sobre la falsa pretensión de que la sumisión equivale a la obediencia incondicional y que Dios reviste a ciertas personas de una incuestionable autoridad sobre los demás. En muchos sectores del movimiento el abuso espiritual se racionalizó con el cliché tan a menudo repetido que Dios obra para bien a pesar de los actores en el reparto, y que Él hace responsables a los “pastores” individuales por las decisiones equivocadas.

Se ha argumentado que las “ovejas” no tenían responsabilidad alguna porque obedecieron ciegamente a sus pastores. Trágicamente, el movimiento construyó nuevos yugos de control que fueron tallados y se les dio forma para adaptarse a la casta clerical. Todo el mundo sabe que Dios va a pedirnos cuentas A CADA UNO por lo que hayamos hecho con nuestras vidas espirituales, pero por una simple cuestión de apática indiferencia y comodidad, preferimos seguir creyéndonos que, efectivamente, serán sólo los responsables los que paguen. Estos nuevos yugos sofocaron al sacerdocio de los creyentes y mostraron la misma forma de dominio de las almas que caracteriza a las sectas. Los así llamados “pastores” se transformaron en sustitutos de Dios para otros cristianos, tomando control sobre los detalles más íntimos de sus vidas, todo en el nombre del “mandato bíblico de la responsabilidad legal”. Una falacia santa.

En el período subsiguiente, el movimiento dejó una estela de cristianos abatidos y devastados que continúan desconfiando hasta hoy de cualquier apariencia de liderazgo. Como resultado de eso, de ser de alguna manera azotados por supuestos “hombres de Dios”, quedó gente con rechazo directo a términos tales como “autoridad”, “sumisión” y “responsabilidad legal”. Todavía hoy están luchando para desechar de sus cuentas las imágenes distorsionadas de Dios que fueron grabadas en sus mentes después de haber experimentado esta clase de “pastoreo”. El tema de la autoridad, entonces, representa para muchos hoy en día una historia muy sensible con una enorme carga, y al mismo tiempo una especie de tabú al que ninguno de nosotros, sin posiciones oficiales en la iglesia organizada, pareceríamos tener ni la menor posibilidad ni derecho a tratar.

Las enseñanzas erróneas nunca brotan del simple uso de las palabras bíblicas. Más bien, te podría decir que provienen de la poca consideración que comúnmente se tiene por lo que estas significaron para sus oyentes originales. Por consecuencia, vocablos tales como “autoridad” y “sujeción”, han sido degradados ya por tanto tiempo, que se necesita que se las redima de las falsas connotaciones que han tenido y que se le han agregado. La segura salvaguarda contra la falsa enseñanza, no está en desechar estos términos bíblicos, sino en volver al combate e infundirles de acuerdo con sus significados originales. Para decirlo de otro modo, debemos aprender no solamente a hablar donde la Biblia habla, sino a hablar como la Biblia habla.

La palabra griega en el Nuevo Testamento que más a menudo se traduce como “someter”, es el vocablo HUPOTASSO. Una mejor traducción es “Sujeción”, como ocurre en algunas de las traducciones más modernas. De acuerdo con el uso más común del Nuevo Testamento, Sujeción es “una actitud voluntaria de ceder, cooperar y permitir que otros nos amonesten y aconsejen”. La sujeción bíblica, por consiguiente, no tiene nada que ver con control o con poderes jerárquicos. Es sencillamente una actitud de apertura como la que manifiestan los niños, dando nuestro consentimiento a los demás en la medida en que reflejan la mente de Cristo.

La sujeción bíblica existe, y es preciosa. Pero debe comenzar con lo que Dios quiere y con lo que el Nuevo Testamento asume: es decir, que nosotros estamos sujetos a Cristo Jesús individual y corporativamente, los unos a los otros, en el lugar donde nos reunimos, así como a aquellos obreros aprobados y dignos de confianza que sirvan al Cuerpo de Cristo de una manera sacrificada. Quiero acentuar la expresión de “Aprobados y dignos de confianza”, porque abundan los falsos apóstoles y falsos profetas, y es responsabilidad de la hermandad local poner a prueba a todos aquellos que afirman ser obreros de Dios.

(1 Tesalonicenses 1: 5)= Pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuales fuimos entre vosotros por amor de vosotros. (¡Por Dios! Si solamente pudiéramos encarnar y poner por obra, verdaderamente, este solo verso entre el enorme caudal que hay en la Biblia, la iglesia vendría ser hoy mismo muy otra, verdad?)

(2 Tesalonicenses 3: 10)= Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: si alguno no trabaja, tampoco coma.

Apocalipsis 2: 2)= Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos.

Bueno; es por esta razón (Y mucha atención con esto, que es básico) que la Biblia nos exhorta a sujetarnos a los líderes espirituales, no porque hayan sido nombrados como tales o tengan un determinado cargo jerárquico, sino “por amor de su noble carácter y servicio espiritual”.

(1 Corintios 16: 10)= Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad, porque él hace la obra del Señor así como yo.

(11) Por tanto, nadie le tenga en poco, sino encaminadle en paz, para que venga a mí, porque le espero con los hermanos.

(Verso 15)= Hermanos, ya sabéis que la familia de Estéfanas es las primicias de Acaya, y que ellos se han dedicado al servicio de los santos.

(16) Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan.

(17) Me regocijo con la venida de Estéfanas, de Fortunato y Acaico, pues ellos han suplido vuestra ausencia.

(18) Porque confortaron mi espíritu y el vuestro; reconoced, pues, a tales personas…

(Filipenses 2: 29)= (En el marco de un elogio a Epafrodito, un distinguido filipense) Recibidle, pues, en el Señor, con todo gozo, y tened en estima a los que son como él; (30) porque por la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte exponiendo su vida para suplir lo que faltaba en vuestro servicio por mí.

(1 Tesalonicenses 5: 12)= Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; (13) y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.

(1 Timoteo 5: 17)= Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.

Sin embargo, el texto más luminoso, amplio y redondo en lo esclarecedor de toda esta discusión es el de:

(Efesios 5: 21)= Someteos unos a otros en el temor de Dios. (A lo cual se le podría añadir, tranquilamente y sin temor de caer en herejía, el último párrafo de 1 Pedro 5:5: Porque Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Dicho de una manera mucho más sencilla, entonces, la Biblia jamás habló de una “cobertura protectora”. Más bien enseña una sujeción mutua. La sujeción mutua descansa sobre la noción del Nuevo Testamento que a todos los creyentes les han sido dados dones, y como tales, todos pueden expresar a través de esas manifestaciones sobrenaturales, a Cristo vivo. La sujeción mutua está cimentada igualmente en la revelación del Cuerpo de Cristo, que enseña que la autoridad Divina ha sido conferida al Cuerpo entero (Dije al cuerpo entero) y no sólo a una sección particular, privilegiada o seleccionada de él.

Es necesario que entendamos muy bien esto porque es básico, elemental. Conforme al concepto de Dios que ha llegado a nuestras manos en todo aquello que Él ha dejado escrito, la iglesia es una sociedad teocrática y participativa, en la que la autoridad Divina está diseminada entre todos los que poseen el Espíritu. Dios jamás ha delegado su autoridad a ningún individuo o segmento de la iglesia. Muy por el contrario, su autoridad reside en toda la comunidad. Y cuando los miembros de esa comunidad creyente desempeñan sus ministerios, la autoridad espiritual se dispensa a través de los dones que han recibido del Espíritu. LA sujeción mutua, en suma, descansa en la afirmación humilde, y sin embargo realista de que necesitamos del aporte de los demás miembros del cuerpo para nuestro propio desarrollo espiritual.

La otra cara de la moneda de la sujeción, es la autoridad. La autoridad es el privilegio dado por Dios para realizar una acción. La palabra del Nuevo Testamento que está más cerca de nuestra palabra AUTORIDAD, es la palabra EXOUSIA. Deriva de la palabra EXESTIN, que significa “una acción posible y legítima que puede ser llevada a cabo sin obstáculos. La autoridad (Exousia), por consiguiente, tiene que ver con la interpretación y comunicación de poder. Más específicamente, la autoridad es el derecho de realizar una acción particular. La Escritura enseña que Dios es la fuente única de toda autoridad.

(Romanos 13: 1)= Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. (También nos dirá, más tarde, que esa autoridad ha sido conferida a su Hijo.)

(Mateo 28: 18)= Y Jesús se acercó y les habló, diciendo: toda potestad (Exousia) me es dada en el cielo y en la tierra. (Como añadidura y por su calidad de cuerpo, Dios también da su autoridad a los hombres y mujeres de este mundo para propósitos específicos, por ejemplo: oficiales gubernamentales, tales como presidentes, primeros ministros, reyes, magistrados y jueces.)

La autoridad oficial es autoridad que se confiere a un oficio estático sin que para ello importen las acciones de la persona que lo ocupa. La autoridad oficial es autoridad posicional. Es fija, externa e inviolada. Cuando alguien ejerce las funciones de la autoridad, el recipiente llega a ser “una autoridad” por su propio derecho. Tiene la misma autoridad para llevarte preso un policía egresado de la Escuela con las mejores notas, que el provinciano analfabeto que decidió meterse en la policía porque en el barrio le habían endosado la chapa de “pesado”, de hombre que se las aguanta. Es en este sentido que se exhorta a los cristianos a que se sujeten a sus autoridades porque ellas están puestas por Dios. Pero cuidado, la presidencia de la República Argentina está puesta por Dios y por eso merece nuestra sujeción y obediencia, pero que en quince días hayan pasado alguna vez por la Argentina cinco presidentes, no tiene nada que ver con Dios, eh? Esos somos nosotros. Y si a un presidente se le antoja tener una tarotista, parapsicóloga o bruja particular, ahí mismo se acabó la sujeción y la obediencia, porque de Dios, eso, obviamente no tiene absolutamente nada.

Y cito las dos palabras porque no son sinónimos. Sujeción y Obediencia. La sujeción es una actitud; la obediencia es una acción. LA sujeción es absoluta; la obediencia es condicional. LA sujeción es un asunto interno del corazón; la obediencia es un asunto externo de conducta.

Dios nos convoca a tener un espíritu de humilde sujeción hacia los que ha colocado en autoridad sobre nosotros en el orden natural. Sin embargo, no podemos obedecer si nos mandan hacer algo que viola su voluntad; porque la autoridad de Dios es más alta que cualquier autoridad terrenal. No obstante, uno puede desobedecer al tiempo que se somete. Es decir, podemos desobedecer a una autoridad terrenal y mantener un espíritu de humilde sujeción, respeto y reverencia como opuesto a un espíritu de rebelión, injuria y subversión. Un ejemplo:

(1 Timoteo 2: 1)= Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; (2) por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. (Otro ejemplo es el de la desobediencia de las parteras hebreas)

(Éxodo 1: 17)= Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida de los niños. (Otro ejemplo más es el caso de los tres jóvenes hebreos)

Daniel 3: 17)= e aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. (18) Y si no, sepas, oh rey, que no seguiremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado. (O tenemos el caso de los propios apóstoles)

(Hechos 4: 18)= Y llamándonos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. (19) Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; (20) porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.

Estos textos ejemplifican el principio de estar sujetos a una autoridad oficial al tiempo que se le desobedece cuando esta choca con la voluntad de Dios. Es verdad que Dios ha establecido una autoridad oficial para operar en el mundo natural, pero no ha instituido esta clase de autoridad en la iglesia. Por lo tanto, sugerir que los líderes en la iglesia deben ejercer la misma clase de autoridad que los dignatarios, lógicamente representa un salto y una excesiva generalización.

El Nuevo Testamento nunca vincula a la palabra EXOUSIA, que es potestad o autoridad, a los líderes de la iglesia, ni establece tampoco que haya algunos creyentes que estén facultados para tener EXOUSIA sobre otros creyentes. Si bien el Antiguo Testamento describe a los profetas, sacerdotes, reyes y jueces como autoridades oficiales, principalmente porque estos oficios diversos eran sombras de los ministerios autoritarios de Jesucristo como Profeta, Sacerdote, Rey y Juez, nunca encontramos que en el Nuevo Testamento se describa o represente a algún líder como a una autoridad oficial.

La noción de que los cristianos tienen autoridad sobre otros cristianos es un ejemplo de exégesis forzada, y es al mismo tiempo, bíblicamente insostenible. Cuando los líderes de la iglesia ejercen el mismo tipo de autoridad y desempeñan los oficiales gubernamentales seculares, se convierten en usurpadores. Cierto es que la autoridad funciona en la esfera de la iglesia, pero la autoridad que opera en la EKLESIA es notablemente diferente de la que se ejerce en el orden natural. Esto tiene sentido ya que la iglesia no es una organización humana, sino un organismo espiritual. La autoridad que opera en la iglesia, no es oficial. Es Autoridad Divina.

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Con la Santidad del Mundo

Aquellos que defienden, -escritura mediante-, la posición de los cargos jerárquicos legítimos dentro de la Iglesia, tienen algunos textos que son verdaderos caballitos de batalla al respecto. Uno de ellos, si se leyera superficialmente, estaría respaldando supuestamente el armado estructural y jerárquico que tenemos en este tiempo. Observándolo con mayor profundidad, como se debe hacer, por algo se nos dijo que escudriñemos, investiguemos las escrituras, la tonalidad cambia y el mensaje es otro, muy otro.

(Hebreos 13: 17)= Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuentas; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

Claro; visto rápidamente, parecería ser que aquellos que velan por las almas de la asamblea, tendrían que rendir cuentas a Dios, no? Y si es así, ¿No significaría esto que ellos tienen autoridad sobre los demás? Leamos bien. ¿Qué es lo que dice en esencia? Dice que los que por su madurez proveen supervisión, son responsables para con Dios por su tarea. Pero esto, en realidad, simplemente significa que a causa de su avanzada madurez y dotación espiritual, Dios los tiene por responsables de cuidar a sus hermanos. Pero no hay nada en el texto que estipule que ellos poseen alguna autoridad especial sobre los otros cristianos. Por consiguiente, entonces, ser responsable no equivale a tener autoridad. Tengamos muy presente que todos los creyentes son responsables ante Dios por la manera en que usan sus dones. De esto hay profusa confirmación bíblica. Te menciono tres.

(Romanos 3: 19)= Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios.

(Romanos 14: 12)= De manera que cada uno de nosotros dará cuenta de sí. (Esto te está diciendo que, ante la menor contingencia desconocida que te haga quedar en pecado o en falta ante el Señor, tú no puedes argumentar como he oído a tantos: ¡Pero eso a mí nunca me lo predicaron! En todo caso, será un pecado de ignorancia y, como tal, sujeto a una consideración divina muy diferente al pecado en conocimiento, que más que pecado, ya sabemos que es prevaricación)

(1 Pedro 4: 5)= Pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.

Sin embargo, esto no es todo lo que se esgrime para defender cargos posicionales o jerarquías eclesiásticas. Se sostiene, en algunos círculos religiosos, por ejemplo, que Jesús mismo está respaldando la autoridad oficial cuando manda a sus discípulos a que obedecieran a los escribas y fariseos porque ellos, dice, se sentaban “en la cátedra de Moisés”. ¿Cómo se supone que habrá que entender esto? Simple; hay que entenderlo como es y no como parecería que es. Cuando Jesús dice que en la cátedra de Moisés se sientan escribas y fariseos, está exponiendo solamente el hecho de que los escribas y los fariseos eran maestros autonombrados que estaban usurpando autoridad y se habían colocado por encima del pueblo. Es decir que su declaración era una observación y no un respaldo como se nos ha hecho creer, entender o suponer. Muy por el contrario, el Señor dejó inequívocamente en claro que, a pesar de sus pretensiones ante los hombres, tanto los escribas como los fariseos no tenían ninguna autoridad en absoluto, ya que mientras enseñaban la ley de Moisés con puntillosa y exigente precisión, ellos mismos no la obedecían en lo más mínimo. Este es el texto, mira.

(Mateo 23: 1)= Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: (2) en la cátedra de Moisés se sientan los escribas y fariseos.

(3) Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; más no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.

Hasta aquí parecería haber una aprobación para esa supuesta autoridad, verdad? Sin embargo esto no puede entenderse así porque iría en abierta contradicción al verso siguiente que señala:

(4) Porque atan pesadas cargas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.

A mí no me parece que este sea un texto que avala autoridades humanas simplemente porque ocupan un lugar. Mas bien tengo la certeza de que Jesús, aquí, les está diciendo que, si bien lo que los escribas y fariseos DICEN es real y digno de ser respetado, lo que ellos HACEN de manera alguna los pone como modelo a imitar, una cuestión fundamental a la hora de ejercer cualquier tipo de liderazgo aprobado por Dios. Y esto no es novedad. Y tampoco es lo único. Hay muchos pasajes en los cuales Jesús quebranta resueltamente las enseñanzas de los escribas y los fariseos, mandando a sus discípulos a que hicieran lo mismo. Entonces, ¿Por qué la referencia a la cátedra de Moisés por parte de Jesús? Esta expresión, en este texto, es una referencia literal a una silla literal que se ponía aparte en cada sinagoga, en la que se leían al pueblo las escrituras del Antiguo testamento. Cada vez que los escribas y los fariseos se sentaban en la silla de Moisés, leían abiertamente de las escrituras. Y debido a que la Escritura posee autoridad, lo que leían desde esa silla era obligatorio, a pesar de la hipocresía manifiesta de los que la estaban leyendo. Esta es la esencia de la declaración de Jesús que, aunque parezca insólito, todavía mantiene una vigencia tal que en el fondo, llega a preocupar. La lección es que si aun un supuesto e hipócrita maestro lee de la Biblia, lo que dice de ella es lo que tiene autoridad, aunque él no la tenga.

Esto es lo que mayoritariamente se ve en este tiempo. No hay congregación aquí en Rosario, al menos que yo conozca, en la que se esté predicando algo que no tenga algún punto de relación con la Biblia. Ultra ortodoxos, ortodoxos, medio ortodoxos, liberales, progresistas, carismáticos y cuanta posición teológica se te pueda ocurrir, confluyen en un mismo punto: leen la Biblia y hablan de sus enseñanzas. Hasta allí llega una mayoritaria autoridad de liderazgo. Porque después se va a caer, también mayoritariamente, en obras, acciones y conductas que de ninguna manera encarnan o respaldan lo que se ha leído o lo que se ha enseñado y hace mermar hasta el descreimiento toda esa supuesta autoridad conseguida. Afirmar que, entonces, a partir de la palabra de Mateo 23 Jesús otorga su aprobación a la autoridad oficial, es un claro ejemplo de cómo Jesús, precisamente, puede ser reemplazado por un papado que no necesariamente será el romano. Una especie de Pontífice cuyas ideas, opiniones y decisiones son prácticamente infalibles e indiscutibles.

Otras de las incógnitas, asimismo, es el determinar si el Nuevo Testamento griego no está apoyando la idea de que la iglesia deberá incluir clérigos y laicos. Escucha bien: la dicotomía clero y laicos, es un trágico error que corre a través de la entera historia de la cristiandad. Sin embargo, a pesar del hecho de que las multitudes han tomado el espacioso camino del dogmatismo para defenderlo, el sistema de castas clero laicas, carece de sustento bíblico alguno. La palabra LAICOS, sin ir más lejos, se deriva de la palabra griega LAOS, y significa EL PUEBLO. Por lo tanto, LAOS incluye a todos los cristianos, no sólo a una parte socialmente determinada.

(1 Pedro 2: 9)= Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo (LAOS) aprobado por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; (10) vosotros que en otro tiempo no erais pueblo (LAOS) pero que ahora sois pueblo (LAOS) de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

Fíjate bien; tres veces está este vocablo, LAOS, en este texto. El término, habrá que decirlo, nunca se refiere al menos en el Nuevo Testamento, a una porción de la asamblea solamente. No fue sino hasta el siglo tercero en que se le dio otro significado. El otro término mientras tanto, CLERO, tiene sus raíces en la palabra griega que suena igual pero que se escribe diferente: KLEROS, y que significa PORCIÓN o HERENCIA. Esta es la palabra que se utiliza en 1 Pedro 5:2-3, donde el apóstol instruye a los ancianos para que apacienten al KLEROS, esto es: el rebaño, la porción de Dios, el remanente, los que tienen la herencia, y consigna que “no como teniendo señorío sobre aquellos que les han sido confiados”. Es sorprendente, sin embargo, que la palabra nunca se usó para referirse a los líderes de la iglesia. De acuerdo con el Nuevo Testamento, entonces, todos los cristianos son KLEROS, y todos los cristianos son LAICOS, también, ¿Te das cuenta? En resumidas cuentas, de lo que se habla en la Biblia pero jamás en los púlpitos, es de los de la herencia del señor y los del pueblo del Señor.

Sintetizando: no hay un solo indicio del esquema de clero y laicos, o ministros y laicos en la historia, enseñanza o vocabulario del Nuevo Testamento. Este esquema constituye, indudablemente, una falsa dicotomía. Es una especie de aparato religioso que se deriva de la ruptura post bíblica entre lo secular y lo espiritual donde la fe, la oración y el ministerio, se consideran como la propiedad exclusiva de un mundo oculto y sacrosanto que está separado del todo del ejido de la vida. Tanto ha sido así que se ha llegado, con el correr de los tiempos, a equiparar todo aquello que tenga que ver con lo espiritual con ciertas facetas del ocultismo. El diablo se las ha ingeniado para meter esta doctrina dentro de nuestras congregaciones. No estoy hablando de gente endemoniada, por favor, estoy hablando de sutilezas que no siempre nuestro discernimiento está lo suficientemente entrenado para descubrir. A las sutilezas doctrinales, yo las suelo comparar, porque algo conozco del tema, con los subliminales de la publicidad. El día que los descubres, dejan de ser subliminales. En lo otro es igual: el día que descubres las sutilezas del diablo, tendrá que dejarte tranquilo por un tiempo, aunque luego volverá a la carga con alguna otra triquiñuela. Esto es sencillo: lo crees y te preparas para combatirlo, o no lo crees y quedas atado más por tu ignorancia o tu soberbia que por el poder que ese enemigo pueda evidenciar.

(1 Corintios 10: 31)= Sí, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

Otro punto: por años se ha enseñado en nuestras escuelas bíblicas que los siete ángeles de las siete iglesias del libro del Apocalipsis, son los pastores de esas congregaciones. Esto, revalidaría perfectamente, entonces, la presencia de un solo pastor en cada iglesia local. ¿Es válida esta enseñanza?

En realidad, si debemos ser francos, los primeros tres capítulos del Apocalipsis constituyen una base demasiado frágil sobre la cual podamos construir la doctrina de un solo pastor, por varias razones: la primera, es que la referencia a los ángeles de estas iglesias es muy simbólica, críptica y abstracta. Juan no te ofrece ni la menor pista que indique una clave en cuanto a su identidad. Ningún erudito o estudioso bíblico ha logrado tener seguridad plena con relación a qué significan o simbolizan esos ángeles. Mientras que muchos eligieron creer que son mensajeros humanos, otros han optado por creer que son ángeles literales. La segunda razón, es que no hay nada que se parezca a la idea de un solo pastor en ninguna parte del Nuevo Testamento, así como tampoco este texto ni otro similar puede vincular a los pastores con los ángeles. Y la tercera, es que la idea de los siete ángeles se refiere a los pastores de las siete iglesias, entra en conflicto directo con otros textos del Nuevo Testamento.

(Hechos 20: 17)= Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia. (Los ancianos, varios, muchos, de LA iglesia, de Efeso, una)

(Verso 28)= Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. (Este habla de UN rebaño y varios obispos. Ambos nos muestran que la iglesia de Efeso tenía múltiples pastores, y no sólo uno.)

Todo esto nos deja evidenciar que, hacer depender la doctrina del pastor único a partir de un demasiado oscuro pasaje del Apocalipsis, es recurrir a una exégesis torpe y descuidada, ya que presta y centra toda su atención en esos textos e ignora el resto de la Escritura. Quiero consignarte que, cuando hablo de pasaje oscuro, no me estoy refiriendo a la oscuridad satánica ni ocultista, sino sencillamente a la falta de luz de Cristo que no lo ha iluminado con meridiana claridad como para que a nadie le quepan dudas. La Biblia, más allá de lo que puedan opinar hombres intelectualmente muy bien preparados, es esencialmente un libro de revelaciones y, el libro del Apocalipsis, precisamente, se trata de eso tal como su propio nombre lo indica: un libro de revelaciones. Ahora, si por una cuestión de lógica humana vamos a negar cualquier posibilidad de revelación de corte sobrenatural, no sólo estaremos negando la esencia del reino de Dios, sino lo que la misma palabra nos asegura a cada momento. Una vez más, entonces, se ve con total claridad que no hay apoyo para el sistema moderno del pastor en el Apocalipsis ni en algún otro documento del Nuevo Testamento.

Lo que ocurre es que, cuando Dios puso al hombre, a Adán, en el Edén, entre otras cosas, le dio potestad para señorear con toda la creación, es decir: de controlarlo todo. Pero en SU nombre, en SU representación y con SU guía. Cuando Adán come del árbol prohibido, que era precisamente el del discernimiento del bien y del mal, lo que aprende es a decidir por su cuenta, sin depender de Dios. Eso le cuesta la caída del Edén y se queda sin un Dios que lo proteja. Pierde todos sus derechos, pero no pierde su deseo de controlar todo. Eso es válido hasta nuestros días. Ahora bien, a muchos les queda la duda que obliga a estudiar otra vez, si las bases del Antiguo Testamento no fundamentan la tesis del gobernante único. Uno de los argumentos, es que Moisés establece una jerarquía de gobernantes bajo su autoridad, para ayudar a guiar al pueblo de Dios. Todo indicaría, visto así, que se transforma en todo un modelo bíblico para un liderazgo jerárquico, verdad? Sin embargo, del relato de este hecho, surgen otras cosas para evaluar, mira:

(Éxodo 18: 14)= Viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde? (Toma nota: el que está hablando aquí es Jetro, el suegro de Moisés)

(15) Y Moisés respondió a su suegro: porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios. (Un detalle: era el pueblo el que decidía venir a Moisés para consultar a Dios, en ningún momento se ve a Moisés diciéndoles que debe ser así. Moisés pecó de pasividad ante lo que él sabía que no era así para no desalentarlos, mientras que el pueblo pecó por ignorancia, poniendo sus ojos en el hombre antes que en Jehová de los ejércitos. No es novedad ni es nuevo.)

(16) Cuando tienen asuntos, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes. (Evidentemente, Moisés tampoco tenía muy claras sus responsabilidades y atributos)

(17) Entonces el suegro de Moisés, le dijo: No está bien lo que haces. (¿Quién fue el que dijo que no estaba bien lo que estaba haciendo Moisés? Jetro, su suegro)

(18) Desfallecerán del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; y no podrás hacerlo tú solo. (¿Quién es el que le dice a Moisés que no ha de hacer todo esto solo y que se va a enfermar si lo intenta? Otra vez Jetro, su suegro).

(19) Oye ahora mi voz; y yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios.

(20) Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer. (Jetro… ¡Jetro! ¿Quién te nombró asesor de gobierno?)

(21) Además escoge tú entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, (¡Un momento! ¿Esto querrá decir que ya había, en aquellos tiempos, varones que no eran bien de verdad?) que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo, (¿Quién está diciendo que los ponga SOBRE el pueblo? Jetro.) Por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez.

(22) Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño, (Definitivamente, Jetro es asesor en representación del Partido Aristocrático, no?) aliviarás así la carga de sobre ti, y lo llevarán ellos contigo.

(23) Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar. (¡Tranquilo Moisés! Tengo todo políticamente controlado)

(24) Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que le dijo. (¡Qué personalidad Moisés, eh?)

(25) Escogió Moisés varones de virtud entre todo Israel, (¿Habrán sido varones de virtud según Dios o según Moisés?) y los puso por jefes sobre el pueblo, (¿De qué escritura habrá salido esto?) sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta y sobre diez.

(26) Y ellos juzgaban al pueblo en todo tiempo; el asunto difícil lo traían a Moisés, y ellos juzgaban todo asunto pequeño.

(27) Y despidió Moisés a su suegro, y este se fue a su tierra.

Examina todo lo que hemos leído con atención, y verás que en realidad el que concibió esta idea de jefes subalternos en la iglesia no fue directamente Moisés, sino Jetro, su suegro. Y no hay evidencia bíblica alguna ni siquiera de alguna sugerencia de que Dios la haya respaldado. Jetro mismo admitió que no estaba muy seguro de si Dios la apoyase. El verso 23 lo muestra con claridad. Si Dios te mandare, dice. Y fíjate que posteriormente, en los viajes de Israel, Dios dirigió a Moisés para que tomara un rumbo diferente con respecto al problema de la supervisión. El Señor le mandó a comisionar ancianos que ya estuvieran actuando como tales, para que le ayudaran a llevar el peso de la responsabilidad pero de un modo muy diferente a la estrategia clasista ideada por Jetro. Pregunto: ¿No sigue en pie, en ciertos lugares, la doctrina de liderazgo de Jetro?

Todo está muy bien, pero la mención y las historias personales e individuales de Moisés, de Josué, de David, de Salomón y otros, ¿No está justificando o avalando la perfecta voluntad de Dios de tener un solo líder sobre su pueblo?

No. De ninguna manera. Sólo una lectura apresurada y más o menos predispuesta puede interpretar eso. Moisés y cualquier otro líder del Antiguo Testamento, desde Josué hasta Salomón, fueron sobras del Señor Jesucristo. No eran prefiguraciones del pastor único de los tiempos modernos que se inventó durante la reforma. Para ser más específico y poner, creo, las cosas en su justo lugar, tendremos que consignar que el rol del episcopado monárquico se remonta al catolicismo naciente y tiene sus raíces en las enseñanzas de Ignacio de Antioquía y Cipriano de Cártago. Sin embargo, fue durante la reforma que los roles del obispo y el sacerdote se transformaron en el pastor Protestante, y el sermón, entonces, reemplazó a la Eucaristía como el centro del servicio eclesiástico Protestante.

Por contraste, la idea de Dios había sido siempre infundir una especie de Teocracia en Israel, donde Él sería su único Rey. Si bien accedió al deseo carnal del pueblo de tener un rey terrenal, esta nunca fue su perfecta voluntad. No obstante, Dios siguió teniendo a su cargo a su pueblo bajo el reinado humano, si bien sufrieron terribles consecuencias como resultado. Asimismo, en nuestros días, Dios todavía obra por medio de sistemas imperfectos, pero estos siempre limitan su plena operación. Así debería ser hoy, aunque estamos más que lejos. Dios reinando sobre un pueblo que le ama y le adora, velando por él y cuidando que no le pase nada. Pero el pueblo, igual que aquel otro, sólo se siente seguro con un rey o gobernante humano al frente, y a juzgar por las realidades. Así le está yendo. No es culpa de Dios si al hombre le gusta controlarlo todo. No es culpa de Dios si la ambición de poder que no viene de Dios, se encarna en el hombre y lo lleva a cometer toda clase de fechorías, a corromperse hasta el límite y a delinquir. Dios lo había planificado de otro modo. Y el modo de Dios era, y sigue siendo, perfecto. ¿Volverá el hombre a él?

A la inversa, el deseo eterno del Señor para con Israel era que viviera y sirviera bajo su dominio directo, que fuera un reino de sacerdotes y que en tiempos de crisis estuviera sujeta a hombres más sabios y de más edad. No obstante, lo que Israel perdió por su desobediencia, la iglesia lo ganó. Trágicamente, muchos en la iglesia han optado por regresar al sistema de gobierno religioso del Antiguo Pacto, aun cuando Dios hace mucho tiempo que lo desmanteló por inservible. Lo de inservible, claro, no es peyorativo ni ofensivo, es bíblico, ya que dice la Palabra que el Viejo Pacto quedó sin efecto porque ya no servía al propósito.

(Éxodo 19: 6)= Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

(1 Pedro 2: 5)= Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

(Verso 9)= Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.

A pesar de esto, a causa del carácter distintivo de la operación del Espíritu bajo el nuevo pacto, la antigua teocracia no es exactamente igual a la hermandad cristiana. La única manera posible en que se puede realizar la idea de Dios del liderazgo y la responsabilidad legal es a través de la presencia del Señor en el interior de los suyos. Ya que el Espíritu que habita en los cristianos no podía obtenerse durante los días del Antiguo testamento, Dios debió condescender con las limitaciones de su pueblo. Es por esta razón que, a menudo, vemos a Israel abrazando modelos jerárquicos de liderazgo. Obviamente, su tipología, su símbolo hoy que es la iglesia, también.

Siempre preocupó a los santos y fieles hijos de Dios que andan por la vida, estar dentro de una iglesia que en lugar de establecer sus líderes tal como la palabra dice que debemos hacerlo, los levanta, nombra y ordena conforme a los sistemas que utiliza el mundo, sólo porque a todos les parece “más serio”. Cuando venimos al Nuevo Testamento, aprendemos que el Cristo que vive en el interior es la porción de todos los hijos de Dios. Esta porción es la que hace que la iglesia eleve su nivel hacia lo sobrenatural del “sacerdocio de todos los creyentes” en el que los estilos de liderazgo jerárquico, titular y oficial, se vuelven obsoletos y contraproducentes.

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Vigilar, Guardar y Cuidar

A nosotros, occidentales del siglo 21, nos gusta pensar en términos organizativos al estilo organigrama, pero la Biblia nunca lo hace así. Como tal, pensar que toda la lista estructurada en la Escritura contiene alguna clase de jerarquía velada, es un supuesto injustificado e inconsistente desde el ángulo bíblico. Por consecuencia, interpretar una jerarquía determinada en lo que simplemente es un catálogo de dones, es una deformación cultural prejuiciosa de lo que en realidad Pablo dejó escrito. La realidad es que, la cuestión de las estructuras de autoridad no aparece en ninguna parte en este texto que ahora voy a leerte. Un buen estudio de este pasaje, no nos va a llevar de ninguna manera, a ninguna idea de jerarquías. En todo caso, y por determinados intereses, hemos sido nosotros los que impusimos a este texto esa falsa idea.

(1 Corintios 12: 28)= Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.

Lo que voy a decirte te va a parecer insólito, pero a partir de este versículo, hay organizaciones que distribuyeron la importancia de sus cargos, (Y hasta de sus sueldos) , conforme al orden que aquí se detalla. Sin embargo, una lectura más natural de este texto, nos va a mostrar que está en perfecta armonía con el contexto inmediato en que aparece, ya que en el verso 14 de este mismo capítulo, dice que Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Esto significa que el ordenamiento de la lista refleja una prioridad lógica y no jerárquica. Esto quiere decir que el orden, lo que está mostrando, es la calidad de algunos dones más grandes con respecto a la edificación de la iglesia. Hay algunas escrituras que confirman esto.

(1 Corintios 12: 7)= Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. (La traducción más fiel, dice: “Para provecho mutuo”)

(Verso 31) Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente. (Nadie podría oponerse a lo que el Espíritu Santo quisiera hacer con los que le anhelan, pero eso no prioriza los dones a una medida superlativa, ya que Pablo dice aquí que hay un camino más excelente que ese)

(1 Corintios 14: 4)= El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.

(Verso 12)= Así también vosotros; Pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia.

(Verso 26)= ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación, hágase todo para edificación. (Al margen, tendré que decirte que esta última, debe ser la palabra más desobedecida en la iglesia. ¿Le interesa a alguien que entre los asistentes haya gente que tenga todo eso? ¿Lo podrían ejercer, libremente y como aquí dice, para la edificación de la iglesia? No. No pueden, porque se deberá respetar el orden de culto. Hay personas designadas con anticipación para participar, y hasta el título de la predicación se ha venido promocionando por la radio. Siempre recuerdo lo que me contaba una amiga que viajó a Nueva York hace algún tiempo y observó, en una iglesia de las tradicionales, un letrero en el exterior, que daba a conocer el título de los mensajes que el pastor predicaría hasta tres meses en adelante)

Ahora bien: estos últimos textos nos dejan la evidencia de algo muy claro: dentro del ámbito de la edificación de la iglesia, el ministerio del apóstol es fundamental. Esto se debe, indudablemente, a que los apóstoles han sido ciento por uno los que han dado nacimiento a la iglesia, y los que la han sostenido también durante su desarrollo post-natal. Ellos han sido, y son todavía, los que rompen la durísima tierra de la carnalidad y la incredulidad, y plantan la divina semilla de la EKLESIA. Es por ese motivo y no otro, evidentemente, por ser los que ponen el cimiento de la iglesia, que han sido colocados, cronológicamente primeros en la obra de edificación de la iglesia. No es casual, de ninguna manera, ni tampoco antojado ni circunstancial, mira estos textos.

(Romanos 15: 19)= Con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilirico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.

(20) Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno.

(1 Corintios 3: 10)= Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire como sobreedifica.

(Efesios 2: 20)= Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.

Esto confirma lo dicho, verdad? Lo más significativo e incomprensible que tenemos en nuestra cultura eclesiástica, entonces, es que mientras los apóstoles son colocados en primer lugar en el esquema de la formación de la iglesia y así lo corrobora la propia palabra de Dios, a los ojos del mundo y de una parte mayoritaria de la iglesia, figuran últimos, mientras que el primer lugar es ocupado por un ministerio del cual en el único contexto en que se habla, es en el ámbito global y abarcativo y que, cuando se lo individualiza, se refiere a Dios mismo o a Jesucristo. LA Biblia, sin embargo, también hablará de esto.

(Mateo 20: 16)= Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.

(1 Corintios 4: 9)= Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.

Los profetas aparecen, según nuestro texto base, en segundo lugar en la lista, indicando así que siguen inmediatamente a los apóstoles por lo que valen para la edificación de la iglesia. ¿Por qué? Porque es el profeta el único determinado por Dios (que es el dueño de cada ministerio) para ser provistos de la visión de la iglesia para cada lugar y estímulo espiritual y revelación del misterio del propósito de Dios para el presente y para el futuro. También hay escrituras confirmando esto.

(Hechos 15: 32)= Y Judas y Silas, como ellos también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabras.

(Efesios 3: 4)= Leyendo lo cual podéis entender cual sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, (5) misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu.

Los profetas, p0or decirlo de alguna manera, arrancan de raíz las malas hierbas para que la iglesia pueda crecer libre de estorbos. Esto, indudablemente, está aludiendo a la cizaña, que no son necesariamente personas malas, como ligeramente se nos ha enseñado, aunque naturalmente las incluya, sino palabra falsa, alimento corrupto, que es lo que mayoritariamente se ve en nuestros días en gran parte de nuestras congregaciones. El profeta ha sido llamado, con palabra concisa y concreta, a destruir eso y a llevar a la cizaña al lugar en donde debe estar, que no es la restauración que sí hay para el pecador: el fuego. Es, entonces, en este tenor, en el que los profetas, fieles administradores de ese ministerio del Señor, ayudan notablemente a los apóstoles a poner el cimiento de la iglesia, tal como ya lo hemos leído en el verso 20 del capítulo 2 de la carta de Pablo a Efeso.

A los maestros, mientras tanto, se los menciona en tercer lugar, indicando con ello que siguen a los profetas en el valor de sus dones para la edificación de la iglesia. El maestro tendrá la compleja tarea de colocar a la iglesia sobre un terreno doctrinal sólido, al tiempo que tiene necesariamente que proveer instrucciones correctas para el conocimiento claro de los caminos de Dios. ¿Sabes cual es el peor enemigo de los maestros hoy día? No. No se trata de hechiceros, ni brujos ni satanistas. El peor enemigo de los maestros del siglo 21 que desean ser fieles y caminar por la santa palabra de Dios sin desviarse ni a izquierda ni a derecha, es el postulado de las distintas doctrinas denominacionales, que en muchos sitios, tiene prevalescencia sobre la doctrina de Jesucristo. ¡Parece mentira, pero es así! .

El maestro está llamado sencillamente a regar la semilla sembrada, a fertilizar la tierra para que la iglesia pueda crecer y florecer. Si se examina el ministerio del maestro de una manera cronológica, se verá que ellos se constituyen en los constructores de la superestructura de la iglesia después que los apóstoles y los profetas han erigido la planta baja. Del problema más habitual con que los maestros suelen encontrarse, es la ausencia de planta baja, precisamente. ¿Por qué? Porque desde que fue escrito en Efesios que los cinco ministerios de Dios han sido colocados para la edificación del cuerpo, pero también para perfeccionar (que es madurar) a los santos, uno de los inconvenientes mayores ha sido el de encontrarnos con santos total y absolutamente inmaduros, educados para depender, y no del Señor, como sería correcto, sino de sus líderes; santos más preocupados en pasar al frente para que alguien “le ore” que santos dispuestos a pagar el precio de tener una comunión íntima con su Señor. Esto, a todas luces, no sólo es negativo, sino también mentiroso, porque está evidenciando que el evangelio está constituido por personas que están en el llano, bastante lejos de Dios, y otros más iluminados que se encuentran más cerca, a los que habrá que rogarles que oren por nosotros, única manera de sobrevivir. Una falacia total y antibíblica que, sin embargo, ha formado y forma parte de nuestra cotidiana doctrina.

Esta luz singular sobre el texto de 1 Corintios 12:28, sigue mucho mejor el hilo del pensamiento de Pablo en toda la carta, que la idea de alguna clase de estructura de mando jerárquico donde los apóstoles pueden “hacer valer ciertos privilegios” por sobre los profetas. Y estos, a su vez, hacer lo mismo para con los maestros. Además, esta interpretación trae a un primer plano un importante principio espiritual: La ausencia de autoridad jerárquica, no significa que haya igualdad en los dones. Mientras que el Nuevo Testamento afirma que todos han recibido dones y todos tienen un ministerio, asimismo demuestra que Dios distribuye sus dones de una manera variada. A esto lo vemos en:

(1 Corintios 12: 4)= Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el espíritu es el mismo.

(5) Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.

(6) Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.

Ahora bien, esto ha quedado en claro. Pero si bien como claramente se entiende, cada don es altamente valioso para el cuerpo de Cristo, algunos dones serán más grandes que otros dentro de sus respectivas esferas, cosa que también tiene respaldo bíblico.

(1 Corintios 12: 22)= Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; (23) y aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a estos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.

(24) Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más honor al que le faltaba.

Naturalmente que esto no quiere decir que quienes tengan dones más grandes, también tengan que ser más grandes en autoridad, ya sea en algún sentido posicional o formal. Ya sé que esto es, precisamente, lo que se ha venido haciendo regularmente en casi todos los lugares, a favor de una enseñanza implícita, aunque sin respaldo bíblico, que con periódica perseverancia se ha venido entregando en cada congregación. Lo cierto es que, mientras Dios ha llamado a algunos a la obra de la iglesia para plantar y adiestrar, a todos se nos ha dado gracia y autoridad para funcionar en nuestros dones particulares. ¿Veremos el día en que, ese siervo pleno en campañas de prodigios y milagros, se quede relegado a un anónimo y humilde lugar dentro del liderazgo de su congregación, sin pensar ni remotamente en hacer una por su cuenta porque ya es grande y nadie se lo puede discutir?

(Romanos 12: 6)= De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe.

(Efesios 4: 7)= Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.

¿Y esto qué quiere decir? Quiere decir que, dentro de la esfera de nuestros dones, cada miembro es indispensable para la sobreedificación general de la iglesia, aun los miembros cuyos dones no son externamente impresionantes. Porque hasta ese circo se nos ha metido en la iglesia. Y perdón por utilizar esta palabra que quizás suena algo irreverente, pero si circo es una actividad donde se muestran ilusiones que van mucho más allá de las auténticas realidades, sea circo la palabra a usar y no otra. Así es como se ha llevado a mucha gente inmadura a pensar y a creer que sólo los dones espectaculares son divinos. No sólo no es así sino que, lamentablemente, son muchos los que por perseguir lo espectacular, se han perdido lo divino.

O sea que, lo que intento decir, es que cada cristiano en la casa del Señor como vulgarmente se le llama a nuestros templos, (¡Otro lindo error!) Es responsable de usar e incrementar sus dones y se le advierte contra la tentación de ocultarlos en la tierra por temor. En suma, la idea de que 1 Corintios 12:28 denota alguna clase de jerarquía eclesiástica, carece de argumentación sólida. El texto tiene en mente los dones más grandes, considerados en el trasfondo del orden cronológico de la construcción de la iglesia, en vez de la ley del más fuerte de una jerarquía eclesiástica o de una cadena autoritaria por la que los cristianos deben subir inexorablemente.

Y cuando digo cadena autoritaria, sé lo que estoy diciendo. No hay registro bíblico de que un solo hombre sea el depositario total de toda la visión de Dios. Es más, eso pudo haber sido más o menos posible en el marco del Antiguo Testamento, donde las comunicaciones entre Dios y el hombre, siempre elegían a un destinatario clave, ya que aun no existía como hoy la conocemos, la labor de guía a toda verdad que emana del Espíritu Santo de Dios con el cual TODOS hemos sido sellados. Yo me pregunto, entre otras cosas, cómo puede haber tanta diferencia entre la visión de un hombre y la visión de otro, si el Espíritu Santo que los guía, es el mismo. ¿No es para suponer que la carne se ha metido en un lugar que no le corresponde?

Sin embargo, parecería ser que hay escrituras que dicen y muestran que los ancianos tienen que gobernar. No se puede evadirlas, que es lo que se suele hacer con los textos que no dicen lo que nos gusta. Hay que estudiarlas. Demasiado tiempo lleva ya la iglesia aferrándose a los pasajes que le agradan y obviando, olímpicamente, a los que no les calzan bien a sus intereses. No puede ser de Dios una actitud así. Diga lo que diga, la Palabra es la dirección. Siempre. Lo único que restará, naturalmente, es entenderla.

(Hechos 20: 28)= Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.

(1 Timoteo 5: 17)= Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.

1 Tesalonicenses 5: 12)= Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan.

(Hebreos 13: 7)= Acordaos de vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuentas para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

En primer término, habrá que consignar que no sólo el vocablo “Gobernar” en estos textos no encaja bien con el resto del Nuevo Testamento, sino que no hay un solo término que se le parezca en todo el texto griego del Nuevo Testamento. Este es, sin embargo, otro caso donde ciertas traducciones han empleado una terminología religiosa, calculada para confundir a los lectores modernos.

Veámoslo con detenimiento: la palabra “Gobernar” que se utiliza en el texto de hebreos 13, es una traducción muy singular del vocablo griego HEGEOMAI, que significa simplemente guiar, conducir o ir adelante. Asimismo, en el texto de Tesalonicenses, la palabra “presidir” es una traducción de la palabra griega PROÍSTIMI y conlleva la idea de estar al frente, hacer obra de supervisor, guardar y proveer cuidado. Algunos comentaristas y eruditos sostienen que este término no tiene la fuerza técnica de una designación oficial, porque se usa como participio en vez de su forma sustantiva, y está colocado en medio de otros dos participios que no tienen carácter oficial. ¿Pero entonces hay que ser experto en gramática para leer la Biblia? No, experto no. Sólo formado, que es a lo que Dios ha apuntado cuando decidió darnos una mente capaz de cumplir todas las funciones que nuestras mentes están capacitadas para cumplir. La idea del creyente analfabeto, perdón, es una idea nacida en Latinoamérica, a favor de la falta de escuela de sus gentes, un problema gubernamental masivo y no un designio del Dios inteligente que nos creara.

Hay una traducción de 1 Tesalonicenses 5:12 que pertenece a F.F.Bruce, que dice: Ahora les pedimos hermanos que reconozcan a los que trabajan arduamente entre ustedes y les cuidan en el Señor y les instruyen, y que les tengan en alta estima a causa de su obra. La misma palabra, PROISTIMI que aparece en 1 Timoteo 5:17 también está traducida incorrectamente como “gobernar” en la Reina Valera 1960. Además, como elemento clave, en Hechos 20:28, el texto griego dice que los ancianos están EN medio del rebaño y no SOBRE el rebaño, como lo dice la Nueva versión Internacional. De paso te diré que la Biblia siempre habla de “Rebaño”, que como todos saben, es un grupo de tranquilas y alegres ovejas retozando a su gusto con total libertad en búsqueda de sabrosos pastos, mientras que nuestras iglesias hablan de “Redil”, término que no es utilizado en la comparación con los creyentes, y que como también se sabe, es un coral en donde las ovejas están presas, encerradas y, a veces, hasta oprimidas.

En el mismo tenor, la declaración de Pablo en 1 Timoteo 3:4-5 respecto a que los vigilantes o supervisores deben “Gobernar” (PROISTIMI) también su propia casa, no se refiere a su habilidad para ejercer poder. Mas bien, señala a su capacidad de llevar la responsabilidad de la supervisión, dirección y alimentación de los demás. Ya que el hogar es el lugar donde nuestro carácter se prueba más severamente, Pablo se refiere a él cuando describe el carácter de los vigilantes o supervisores.

Ahora bien: es notorio que en todos estos pasajes, la idea básica que se esgrime, es la de vigilar en vez de mandar, supervisar en vez de dominar y facilitar en vez de dictar órdenes. El cuadro que presenta el texto griego es el de una persona que está en medio del rebaño, guardándolo y cuidando de él. (Tal como lo haría un líder-siervo) Evoca y se refiere al pastor que tiene cuidado de las ovejas y las supervisa y no el que las conduce desde atrás o las gobierna desde arriba. Una vez más, el propósito de la enseñanza apostólica demuestra consistentemente que la idea de Dios acerca del liderazgo en la iglesia está en pugna con aquellos roles convencionales de liderazgo al estilo de una empresa de altos ejecutivos.

Ahora voy a leer un versículo al que muchos han utilizado para enseñar que Dios dota a algunos creyentes para gobernar en la iglesia. ¿Será así? Veamos:

(Romanos 12: 8)= El que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.

Aunque la versión inglesa KJV, que es en suma de donde provienen la mayor parte de las traducciones al español, usa aquí la palabra PULETH, que se traduce como “Gobierna”, en este texto, la palabra griega que aparece aquí es PROISTIMI. Una vez más, entonces, este vocablo simplemente enfoca al que vigila y brinda ayuda a los demás en vez del que los gobierna y controla. Por esta razón, el texto se traduce mejor así: El que vigila y cuida, que lo haga con esmero. La idea de Pablo aquí claramente es de ferviente supervisión en vez de poder dictatorial.

(Hechos 14: 23)= Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.

(Tito 1: 5)= Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé.

La mención, aquí, de un reconocimiento apostólico, o sea: nombramiento, favorece tanto la manera de pensar funcional como a la interpretación posicional. Primero, las palabras “nombrar”, “designar”, “establecer”, “constituir”, traducen las palabras KATHISTIMI, en Tito 1:5 y significa: “Poner al frente”, “constituir” y “nombrar”, y JEIROTONEO, que es la que se usa en Hechos 14:23 y que significa “extender la mano”. Los dos términos, y esto es importante, conllevan la idea de reconocer a aquellos a quienes otros ya han aprobado. Así es, al menos, como estas palabras se usaban en la literatura del primer siglo, fuera del Nuevo Testamento.

Segundo: no existe la menor prueba de evidencia textual que apoye la idea de que el reconocimiento bíblico otorgue o confiera autoridad. Pablo nunca invistió de autoridad a alguien por sobre el resto de los miembros de una comunidad. El Espíritu Santo es quien establece supervisores. Hechos 20:28 es muy claro cuando señala que es el Espíritu Santo quien pone obispos, que son en definitiva los supervisores. Por otra parte, los ancianos existen en la iglesia mucho antes de que sean reconocidos externamente. Lo que intento decirte es que el reconocimiento apostólico meramente hace público lo que el Espíritu Santo ya ha realizado. La imposición de manos, mientras tanto, es un signo de comunión, unidad y afirmación, y no una gracia especial o autoridad transmitida.

Entonces, queda muy claro que es un tremendo error confundir el reconocimiento bíblico con la ordenación eclesiástica que califica a ciertos especialistas religiosos a hacer lo que el resto de los mortales de menos categoría no pueden. Más bien, el reconocimiento bíblico es simplemente la confirmación externa efectuada por la iglesia de los que ya han sido comisionados por el Espíritu para una contribución específica; sirva, en todo caso, como un testimonio visible de un reconocimiento público. Nadie dirá nunca que un supervisor no tenga que ser reconocido por la asamblea. Lo que sí deberá decir antes de que sea tarde, es que ese reconocimiento jamás será un nombramiento oficial, un molde rígido.

La realidad, entonces y en conclusión, es que cuando damos reconocimiento a ciertas ceremonias, “licencias”, “títulos de seminarios”, elección por votación, etc., estamos hablando exactamente en un lugar donde la Biblia ha guardado silencio, y esto produce, inevitablemente, repercusiones indeseables. Hacemos muy bien en tener presente que en el Nuevo Testamento existe el principio de reconocimiento de ancianos, pero el método está abierto. Y siempre tiene el sentido de reconocer una función dinámica, en lugar de colocarlo en un oficio estático.

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De la Función al Cargo

Ya hemos mencionado que en su carácter de comunidad corporativa, la iglesia del Señor (Y no hablo de congregación, hablo de Iglesia), ha sido llamada a organizarse a sí misma, entre otras cosas, y por ejemplo, para disciplinar a los miembros caídos, advertir a los rebeldes, confortar a los desanimados, sostener a los débiles, progresar en la obra del Señor y ministrarse unos a otros. Esa responsabilidad no termina allí. Va mucho más allá y, en todos los casos, respaldado en la palabra. Por ejemplo, enseñarnos unos a otros. ¿Unos a otros? ¿No hay maestros y alumnos? En lo formal, en lo lineal, sí; pero en la concepción global, los creyentes estamos llamados a someternos, sujetarnos, amarnos y todo lo que se te ocurra, los unos a los otros. No habla de líderes ni de liderados. Habla de todos con todos. Que quede claro.

(Colosenses 3: 16)= La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.

¿Qué es la enseñanza? Hay muchos conceptos, depende quien lo analice. Una Biblia de estudio muy conocida que yo tengo, dice como comentario sobre este verso, que debemos ser diligentes en el estudio bíblico y memorizar la mayor cantidad de versículos que podamos. Yo no puedo decir que eso esté mal o que sea una barbaridad. Es bueno, suma y es conveniente. Pero enseñar es algo más. Es, en todo caso, imitar a Cristo, enseñar como Él enseñó. ¿Y cómo enseñó él? Viviendo. Diciéndole a la gente: miren, yo soy quien digo que soy, y vivo una vida que respalda lo que soy y lo que digo que soy. ¿Cuántos denominados maestros podrán decir eso? A todo esto, súmale lo otro: unos a otros. O sea: todos. Y además, usar los dones, en esa mismo tónica, en esa misma dirección.

(1 Corintios 14: 31)= Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.

Alguna vez escuchaste que alguien enseñe esto, así como lo dice aquí? Sí, ya sé, la experiencia nos dice que se armaría un barullo fenomenal porque, en el marco de una tremenda inmadurez en la que hoy todavía navega el pueblo, incentivar a eso sería como abrir una enorme compuerta donde se desbordaría toda esa ansiedad que una gran mayoría tiene por ser profeta. Yo sí escuché, aquí en Rosario, una vez a alguien, enseñar esto. ¿Sabes que comentaba mucha gente, después? Que eso no era profecía, que eso era un espíritu de adivinación. Yo, te confieso, no tuve muy clara ni una cosa ni la otra, pero sí te puedo asegurar es que el hombre no se fue ni un milímetro más allá de lo que dice la palabra. Una vez más: unos a otros, uno por uno, todos. Con respecto al servicio, eso ya es otra cosa y lo podemos entender mejor.

(Gálatas 5: 13)= Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servios por amor los unos a los otros.

¿Por qué habría de servirte yo a ti, mi hermano? ¿Por obediencia? Está bien, no puedo discutirlo, pero me huele a legalismo. ¿Por amor? ¿Qué amor? Porque esa cosa emocional que sensibiliza a la gente y la hace llorar no solo ante el hambre o la necesidad ajena, sino también ante las desventuras del personaje de una telenovela o de un reality show, no es una muestra del amor del que se habla aquí, eh? Este amor es el ÁGAPE, que no es expresión emotiva del alma, sino carácter. O sea que: la única posibilidad que tenemos para servirnos unos a otros sin caer en legalismos ni formalidades hipócritas, es cuando expresamos el carácter de Cristo que mora en nosotros por causa del Espíritu Santo. Del mismo modo, cuando se nos insta a llevar mutuamente nuestras cargas.

(Gálatas 6: 2)= Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.

¿Cuál era la ley de Cristo? Amarnos los unos a los otros, como Él nos amó. Esto lleva implícito el sobrellevar las cargas mutuamente. ¿Estamos haciendo esto, hoy, en la práctica, o es más frecuente la indiferencia? Cuando alguien decide irse de una congregación, así sea absolutamente equivocado y cometiendo un grave error que lo puede llevar de vuelta al mundo y al pecado, quien lo apacentaba y lo pastoreaba, sale a buscarlo como dice la palabra o se queda sentado esperando que, como dice que corresponde, el que quiere irse venga a hablar con él? Pero no es toda la responsabilidad del liderazgo. Te pregunto iglesia, hermano: ¿Te preocupa, verdaderamente, como están los demás hermanos hoy, si van a comer o si no tienen con qué?

(1 Corintios 12: 25)= Para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.

Dice que el preocuparnos los unos por los otros, principalmente, sienta las bases que evitan desavenencias en el cuerpo. ¿Cuántos saben que esto es así? ¿Cuántos saben que el 80 por ciento de los problemas en las congregaciones, son por causa del resentimiento o la amenaza de algunos de sus miembros a causa de la indiferencia del resto por sus problemas? Y otra más: ¿Cuál es el cuerpo de Cristo? ¿Los miembros de una determinada congregación o todos aquellos que han creído en el como Salvador y Señor de sus vidas? Porque yo he sabido de gente que dice públicamente hoy, que quien no está trabajando activamente en una congregación, está fuera del cuerpo, y eso, que yo sepa, si no he leído mal, es total y absolutamente arbitrario, autoritario y antibíblico. Bueno: esto es, precisamente, lo que tiene que ver con aquel lavado de pies que Jesús hizo con sus discípulos, recuerdas?

(Juan 13: 14)= Pues si yo, el Señor y Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.

Esto, naturalmente, tiene una connotación que va mucho más allá de un lavado de pies. En los tiempos de Jesús, esta era una actitud de servicio muy notoria, ya que ese acto aliviaba al viajero de su cansancio y lo liberaba de la suciedad del camino. El principio que aquí se expresa abiertamente, es el de la humildad, el de servir por servir, no un rito que se puede hacer con algunas personas seleccionadas especialmente, a las que probablemente, nunca más dediquemos atención y ni siquiera el saludo. Eso es religión. Mejor dicho: religiosidad, ritualismo y algo de hipocresía fariseica. Jesús es claro y, además, no se mueve con falsas modestias. ¿Qué les dice? ¡Eh, muchachos! Yo soy humilde y no soy nadie, pero… ¿Eso les dice? ¡No! Les dice que es el Señor y Maestro. Y punto. Autoridad siempre es autoridad y viene del cielo. Todo lo demás, es autoritarismo. Amarnos, respetarnos, honrarnos unos a otros, no necesitaría mandamientos, no? Sin embargo, los hay.

(Juan 13: 34)= Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; como yo os he amado, que os améis unos a otros.

(35) En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

(Romanos 13: 8)= No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.

(Romanos 12: 10)= Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra; prefiriéndoos los unos a los otros

(Efesios 4: 32)= Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

(Romanos 14: 19)= Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.

(Efesios 3: 13)= Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro.

(Hebreos 3: 13)= Antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.

Hay muchos más que no necesitan comentario alguno, ya que tienen que ver con nuestra conducta, y que yo sepa, una conducta no es el resultado de un manejo exterior, sino de un estado interior. Si en nosotros está el que debe estar, el que decimos por allí que está, esto es obvio. ¿Qué más necesitaremos para estimularnos unos a otros al amor y las buenas obras, en lugar de criticarnos para que nos remuevan y así ocupar nuestros lugares? ¿Qué nos impide darnos ánimo permanentemente, orar unos por otros, ser hospitalarios y transparentes, en lugar de jugar a las escondidas santas?

Hay algo casi dramáticamente claro aquí: todos estos mandamientos que hemos compartido, tienen que ver con la decisiva realidad de que cada miembro de la comunidad creyente debe llevar la responsabilidad del cuidado pastoral de la iglesia. ¿Yo? ¿Si aquí hay alguien que cobra un sueldo para eso! A mí no me interesa como se organiza el mundo y, mucho menos, si la iglesia le copia su sistema. Lo que sí me interesa es la evidencia bíblica de que el liderazgo es una cuestión corporativa. (O sea: de un cuerpo, no te confundas) y no algo que realiza uno solo, está claro? Es este el motivo por el cual no puede extrañarnos, de que en la mayoría de las congregaciones de este tiempo y estilo, la madurez espiritual se atrofie y la mayoría de sus miembros se conviertan en meros espectadores pasivos, apáticos y hasta indiferentes. Dicho con máxima claridad: el Nuevo Testamento no contiene una sola palabra acerca de una iglesia mandada, gobernada o dirigida por ancianos. Y mucho menos, aún, de alguna iglesia conducida por UN pastor,

(Hechos 20: 28)= Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.

Este texto, sin ir más lejos, se ha utilizado para respaldar liderazgos. Y si lo miras con cuidado, verás que habla de obispado, que es supervisión, que es aportar cuidado y vigilancia de que todo ande bien, pero no concretamente conducción. Y habla de apacentar la iglesia, que significa ser uno de los responsables de que las ovejas se alimenten, y que de ningún modo tiene que ver con una única persona dando semanalmente uno o más mensajes que, mayoritariamente y conforme al estado espiritual que hoy presenta la iglesia, son más discursos morales, sociales, psicológicos o filosóficos que Palabra de Dios, que como todos sabemos, es lo único que puede alimentarnos.

(Gálatas 6: 1)= Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado..

Dice que si alguna oveja inmadura llega a meter la pata en un pozo y se le fractura, debe ser restaurada. Ojo que no habla de la oveja rebelde que elige vivir en falta, sino de la que ha cometido una que debe ser restaurada. ¿Cómo? Con espíritu de mansedumbre. ¿Por quienes? Por los que son espirituales. ¿Con qué motivación? Con la de considerarnos a nosotros mismos, antes de atacar “al infame pecador”. ¡Qué distinta es esta palabra a la imagen de una oficina, de un hombre sentado detrás de un buen escritorio, rodeado de colaboradores que clavan sus ojos acusadores en una persona sola, sentadita en una silla en el medio de esa oficina, tratando de dar alguna explicación para aquello que, la mayoría de las veces, no tiene explicación. Cualquier confusión con el Sanedrín, es pura coincidencia. Anás y Caifás hace mucho que se murieron.

Los líderes, se llamen como se llamen, y recuerda que ya vimos que no necesariamente es UN pastor, pueden ser: ancianos, obispos, ministros, reverendos o como se te ocurra denominarlos. Bueno, esos líderes pueden ser, simultáneamente y si han recibido el don, profetas, evangelistas o maestros, pero eso no significa que todos los profetas, evangelistas y maestros puedan ser líderes.

Más claro aún: mientras algunos creyentes toman la delantera más que otros debido a sus dones o a su relativa madurez espiritual y se constituyen en ancianos, pastores o líderes, el Nuevo Testamento hace especial énfasis en la responsabilidad de TODA la asamblea. De esta manera, el liderazgo y la responsabilidad pastoral reposan sobre los hombros de cada miembro de la iglesia y no sobre la espalda de una sola persona o de un grupo selecto. En la interpretación eclesiástica de Dios, la hermandad precede, excede y aventaja al grupo de ancianos. Esto explica por qué las cartas de Pablo se leen pesadamente cuando tratamos de forzar en ellas la idea de títulos y oficios. Pablo enseña un liderazgo compartido, en el que a algunos creyentes se les reconoce que poseen una experiencia más grande y más visión que otros.

Hasta aquí hemos venido detallando la base escritural de la idea bíblica con relación al liderazgo. Pero queda una duda y una pregunta en pie que, más de uno, seguramente se habrá formulado. ¿Qué hacemos con aquellos textos del Nuevo Testamento que tradicionalmente, se han utilizado para respaldar la noción de una forma de liderazgo eclesiástico posicional y jerárquico? Vamos a estudiarlos, merece la pena ser claro, amplio y en absoluto pontificio. Hay seis escrituras que, aparentemente, hablarían de oficiales eclesiásticos, rótulo que avalaría el liderazgo posicional y jerárquico.

(Hechos 1: 20)= Porque está escrito en el libro de los salmos: sea hecha desierta su habitación. Y no haya quien more en ella: y: tome otro su oficio.

(Romanos 11: 13)= Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio.

(Romanos 12: 4)= Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función

(1 Timoteo 3: 1)= Palabra fiel: si alguno anhela obispado, buena obra desea.

(Verso 10)= Y esos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.

(Verso 13)= Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo.

Aquí hay que aclarar que la palabra “oficio”, en todos estos pasajes, no parece ser la más apropiada, ya que no tiene equivalente en el texto original. En ninguna parte del texto griego del Nuevo Testamento se puede encontrar el equivalente a “oficio”, usado en conexión con algún ministerio, función o liderazgo en la iglesia. La palabra griega que se traduce como “oficio”, se emplea únicamente para referirse al Señor Jesús en su oficio de Sumo Sacerdote en Hebreos capítulo 5 y capítulo 7, y al sacerdocio levítico en el evangelio de Lucas 1:8, donde dice: Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase.

Es así entonces, que una traducción más fiel para Romanos 11:13, sería Le hago honor a mi servicio, que es la palabra KOINONÍA, en lugar de honro mi oficio, como aparece en algunas versiones. Lo mismo sucede con Romanos 12:4, cuya máxima fidelidad le haría decir: No todos los miembros tienen la misma función, que es la palabra PRAXIS, que en el griego significa una actividad, una práctica o una función en lugar de un oficio o una posición. Y finalmente, en 1 Timoteo 3: 1, donde se lee Si alguno anhela obispado, la mejor traducción sería: si alguno aspira a vigilar.

Es decir que estamos suplantando conforme a la Palabra, los clásicos conceptos de oficio y posición por hacer y trabajar. El significado del oficio de anciano, por ejemplo, es el resultado de una mala traducción que, a su vez, ha sido influenciada por los prejuicios culturales de ciertas traducciones, enredando el lenguaje bíblico y transformando de esa manera palabras simples en títulos eclesiásticos que no presentan origen en los oráculos sagrados.

A ver si nos entendemos. Hace muchos años atrás, en la época precisa de las traducciones clásicas que hoy nos sirven de material de estudio, los hombres estaban convencidos –supongo que por avance cultural romano- de la existencia de un Dios tremendo, muy lejano al cual, querer asemejarse, equivalía poco menos que una herejía. La palabra decía que éramos su imagen y semejanza, pero los hombres (los traductores incluidos) no pensaban lo mismo. La palabra decía (porque siempre lo dijo) que éramos un pueblo de reyes y sacerdotes, pero esos mismos hombres estaban convencidos que éramos unos pobres pelagatos. Y, finalmente, la palabra siempre dijo que éramos TODOS ministros competentes, pero esos hombres ya tenían decidido que solamente unos pocos estaban destinados a ser ministros y que los demás éramos un montón lleno de inconsistencias que, necesariamente, tendríamos que depender de ellos. Muy bien: en función de lo que ellos pensaban de antemano y no de lo que decía la Biblia, así tradujeron. Y así nos ha ido hasta hoy.

Por ejemplo: un simple vistazo al texto griego original, nos llevaría a registrar algunos datos muy interesantes: Los Obispos, llamados originalmente EPISKOPOS, son simplemente guardianes y de ninguna manera altos dignatarios u oficiales eclesiásticos. Los Pastores, denominados originalmente POIMEN, son una especie de vigiladores y no predicadores profesionales. Los ministros, a los que se llamaban DIAKONOS, son ayudantes y no clérigos. Los ancianos, que eran los PRESBUTEROS, eran hombres maduros dotados de sabiduría y no oficiales eclesiásticos de mayor rango. Esto no es un invento antojado de un cualquiera en una divagación matinal de un día cualquiera. Esto ya ha sido visto por innumerables eruditos estudiosos del Nuevo Testamento, pero sin embargo sus deducciones y descubrimientos han quedado en la nebulosa porque, alterar esos órdenes, equivaldría a pulverizar nuestro sistema eclesiástico actual y retrotraer todo a la iglesia primitiva, causando un verdadero estrago, esencialmente, en tantos y tantos hombres y mujeres que, por mucho o por poco, tienen un salario que proviene de la organización cristiana a la que están adheridos.

Ahora bien: La lista de requisitos que Pablo presenta con relación a los ancianos, ¿Los coloca en una especie de nombramiento oficial? Te podría responder un sinfín de cosas, pero prefiero que lo haga la Escritura. A ella nadie le discute, a los hombres que la proclaman tal cual es, todavía sí.

(1 Timoteo 3: 1)= Palabra fiel: si alguno anhela obispado, buena obra desea.

(2) Pero es necesario que el obispo sea: (Y a continuación Pablo enumera, detalla y describe diecisiete condiciones indispensables para aquellos que, como él mismo dice, anhelan obispado, guardia, vigilancia. Tito 1:7-9, dice algo similar)

Todos sabemos porque así se nos ha enseñado en cualquiera de los cientos, miles de seminarios bíblicos que han estado “preparando” líderes, una cuestión que tampoco queda muy claro de cómo ha sido interpretada, que las cartas que Pablo enviara a Timoteo y a Tito, han sido denominadas como “epístolas pastorales”. El por qué de esa catalogación, habrá que hallarla en el convencimiento de que ambos personajes, eran indudablemente pastores, líderes, conductores de congregaciones, r4esidentes en determinados sitios. Así se entendió y así se nos enseñó a todos. Pero hay un problema: la Biblia jamás dijo eso. Esas cartas, muy por el contrario, fueron escritas a quienes eran, evidentemente, colaboradores apostólicos del propio Pablo. O sea que, tanto Timoteo como Tito, formaban parte de su círculo apostólico. Atención con esto; no eran pastores residentes, entonces, como a muchos les ha gustado y les gusta todavía enseñar. Eran obreros itinerantes. ¿De donde saco esto? Del único lugar en que los creyentes deberíamos extraer nuestras enseñanzas, y que no es de las concepciones teológicas de nuestras doctrinas denominacionales: de la Palabra de Dios escrita en la Biblia. Hay por lo menos ocho pasajes que confirman esto, pero yo te voy a dar sólo dos para no cansarte.

(1 Corintios 16: 10)= Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad, porque él hace la obra del Señor así como yo. (Si llega Timoteo. Esto implica que Timoteo no estaba viviendo allí, tenía que llegar de algún otro lado. Itinerante. El hace la obra del Señor como yo. ¿Cómo la hacía Pablo? Desde su función de apóstol, no de pastor. Bueno, Timoteo exactamente igual)

(2 Corintios 8: 23)= En cuanto a Tito, es mi compañero y colaborador para con vosotros; y en cuanto a nuestros hermanos, son mensajeros de las iglesias, y gloria de Cristo. (Pablo no dijo lo que muchos enseñan. ¿Hubiera tenido algún problema, si así hubiese sido, de decirle a esa gente que obedecieran a Tito en todo lo que ordenara, ya que él era su pastor, su líder, su responsable? Tal como Pablo escribe y ordena, nada se lo habría impedido. Pero no, Pablo es muy claro cuando les señala que Tito, era un compañero, un igual, un colaborador suyo. Nunca fue más allá.)

También está muy claro que, en estas denominadas “cartas pastorales”, la metáfora del cuerpo, por ejemplo, prácticamente está ausente, se menciona ocasionalmente a los hermanos, y hay escaso énfasis en el ministerio mutuo. No hay que confundirse, lo que tenemos en estos textos son las cualidades esenciales de un verdadero vigilante, en vez de una lista de requisitos para un determinado oficio, función o cargo posicional. La suma de estas cualidades, nos arroja: carácter, fidelidad, rectitud moral, responsabilidad, piedad que es espiritualidad y estabilidad. Esto es lo básico que sigue en pie para el ejercicio de cualquier tipo de liderazgo.

Va implícito, asimismo, que el sabor de estos textos en el griego es el de función en lugar de cargos. De ninguna manera Pablo llamaría “titular del cargo” a uno de esos vigiladores o supervisores, sino una “noble función”. Por otra parte, Pablo es muy claro y concreto cuando le recomienda a Timoteo que honre a los ancianos que “guían bien” y que “dedican sus esfuerzos” a la proclamación y la enseñanza, no a todos. De allí que no podemos confundir a esos vigilantes y supervisores con los modernos funcionarios eclesiásticos. Esto se debe a nuestra tendencia a imponer en el Nuevo Testamento nuestros convencionalismos organizativos. Esto es indicativo de una estructura cultural aprendida que introducimos en el texto y nada más. En resumen, el lenguaje de función en vez del oficio, domina a esas cartas pastorales así como a todas las demás cartas de Pablo.

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La Autonomía de la Iglesia

Si somos todo lo cuidadosos que deberíamos ser para leer la Biblia, vamos a poder ver con claridad que las cartas de Pablo hacen un énfasis muy especial con respecto a la importancia que tiene llevar una vida ejemplar y, por el contrario, no le presta la menor atención a las posiciones titulares nominales o formales. Cada vez que este apóstol le escribía a una iglesia, dejando aparte las cartas personales escritas a Timoteo o a Tito, que son las llamadas “cartas pastorales”, cada vez que le escribía a una iglesia siempre, matemáticamente siempre, se dirigía a la iglesia misma, no a ningún líder especial o persona más importante del lugar como deberíamos hacer hoy. Mira estos textos:

(Romanos 1: 7)= A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos. (A todos. Nada de “Estimado pastor”; a todos)

(1 Corintios 1: 1)= Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, (2) a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro. (A la iglesia que está en Corinto, no al anciano titular de la iglesia de Corinto)

(Gálatas 1: 1)= Pablo, apóstol (NO de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos, (2) y a todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia. (¿Por qué Pablo recalcaría que es apóstol por voluntad de Dios y no por negociaciones políticas cuando le escribe a “las iglesias de Galacia”?)

Efesios 1: 1)= Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso.

(Filipenses 1: 1)= Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos (O sea supervisores) y diáconos (O sea servidores y ayudantes)

(Colosenses 1: 1)= Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, (2) a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: (Y lo mismo, con términos más o menos se repite al inicio de la primera y segunda carta a los Tesalonicenses. No obstante, en la carta a los Hebreos, mientras el estilo se mantiene, al final de la misma, en el verso 24 del último capítulo, el autor recomienda a la iglesia, a quien quiera que dirigiera su carta, saludar a sus líderes y demás miembros. Pero no se las envió a ellos.)

Ahora vamos por partes: ¿Cuál de las iglesias del Nuevo Testamento era la que parecía estar con más problemas? Sin dudas, la de Corinto. ¿Leíste en algún lugar que Pablo le pida a alguno de sus líderes, (Que indudablemente los tenían) que intervinieran para darle solución a esos problemas? Y eso no es todo. En ningún momento les dice a los Corintios que acudan a sus líderes o ancianos en busca de consejos y que luego les obedezcan. Es más: ¡Ni siquiera los menciona! ¿Te imaginas hoy, por ejemplo, a un tipo, tú por ejemplo, escribiendo una carta a la gente de una congregación, dándoles ideas, palabra nueva, consejos y amonestaciones, sin mencionar el nombre del pastor? ¿Serías expulsado del ambiente evangélico por falta de ética, verdad? Sin embargo, Pablo apela a la gente, les implora casi arreglen sus cuestiones y escribe, en suma, como si no hubiera líderes allí. Ahora te voy a leer un texto que jamás se predica en ninguna iglesia, porque corrobora y respalda el concepto de que somos todos ministros competentes.

(1 Corintios 16: 15)= Hermanos, ya sabéis que la familia de Estéfanas es las primicias de Acaya, (Te aclaro que Estéfanas y su familia estuvieron entre los primeros conversos en el sur de Grecia, y entre los pocos que el propio Pablo bautizara) y que ellos se han dedicado al servicio de los santos.

(16) Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan. (Si esto no descalifica al liderazgo individualista, solitario y autoritario de un solo hombre, y no sé leer)

Este, sin embargo, no es el único caso, ya que en la misma carta pero en el capítulo 5, Pablo convoca a toda la asamblea para disciplinar a un miembro caído. Es más: ni siquiera menciona una vez a los ancianos en ninguna de sus nueve cartas. En lugar de esto, suplica e invita a “los hermanos que entren en acción. ¿Qué significa esto? Se pueden tejer cientos de conjeturas, conforme a nuestros propios intereses, incluso. Pero es evidente que Pablo rechazaba total y absolutamente la idea de que ciertas personas en la iglesia poseyeran ciertos derechos formales sobre otras. Ahora mira la visión de Pedro:

(1 Pedro 5: 1)= Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada; (2) apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto.

Fíjate, en primera instancia, que a pesar que luego veremos que Pedro va a enseñar lo mismo, él le concede espacio a los ancianos. Sin embargo, su discusión acerca de ellos está formulada como una advertencia contra el espíritu de los gentiles. Señala, muy específicamente, que los ancianos están ENTRE el rebaño y nunca SOBRE el rebaño. Amplía esto el verso siguiente:

(3) No como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.

Esta debe ser, indudablemente, una de las más visibles y más notorias asignaturas pendientes que el liderazgo tiene para con la iglesia del Señor. La palabra SEÑORÍO que se utiliza aquí, es la palabra KATAKURIENO. La misma, curiosamente, que el mismo Jesús usa en el texto de Mateo 20:25, cuando dice: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean (Katakurieno) de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Si esto no compara o equipara los autoritarismos seculares con algunos que hemos visto muchas veces en nuestras iglesias, hemos leído mal. Pablo, a los líderes de Efeso, les dice que Dios los ha hecho guardianes EN MEDIO de ellos, no SOBRE ellos. Santiago, Juan y Judas, por su parte, escriben en el mismo tono, ya que tienen muy poco que decir del liderazgo y nada que decir de los ancianos. ¿Cómo serían, en este mismo asunto, las posiciones de estos mismos escritores? La misma.

¿A nadie se le ha ocurrido preguntar, a la vista de nuestros habituales métodos de conducción y liderazgo, por qué el Nuevo Testamento concede tan poco espacio a los ancianos supervisores (Obispos) de las asambleas (Iglesias) primitivas? La razón, que mayoritariamente se ignora, sonaría sorprendente y hasta casi irreverente a los oídos institucionales. Puntualmente, la mayor parte de la responsabilidad del cuidado pastoral, la enseñanza y el ministerio en la Eklesía, Iglesia, Asamblea, descansaban (Y dice que deben descansar) sobre los nombres de TODOS los creyentes, de ningún modo en “ciertos” elegidos. Dicho de otra manera, las riquezas de la visión del Cuerpo de Cristo que Pablo expone, se derivan de un énfasis constante en que cada miembro posee el don del Espíritu.

(1 Corintios 12: 7)= Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

(Verso 12)= Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

Y no solo un don del Espíritu; también avala la palabra (Aunque no siempre las doctrinas denominacionales) que todos tendrán un ministerio que sirve –si se usa con responsabilidad-, para edificar el Cuerpo. No se necesita que un grupo, consejo, asociación o junta de notables lo examine, evalúe, analice, califique y decida. No es bíblico. Sí es Biblia, en cambio, todo lo que sigue, mira:

(Romanos 12: 6)= De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada (Y después los enumera)

(1 Corintios 12: 1)= No quiero, hermanos, que ignoren acerca de los dones espirituales. (Casi todo lo contrario a lo que hoy se piensa y se hace)

(Efesios 4: 7)= Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. (Anota en lugar bien visible: A CADA UNO.)

(1 Pedro 4: 10)= Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.

Esto nos muestra con meridiana claridad, que la responsabilidad ministerial nunca podría estar restringida a unos pocos, comparativamente hablando. Es por esta precisa razón y no por ninguna otra, que la palabra original ADELFOI, que es la que se traduce como HERMANOS, aparece nada menos que 346 veces en el Nuevo Testamento y, 134 de esas veces, sólo en las cartas de Pablo., Quiero aclarar que cuando Pablo la usa, lo hace de una manera abreviada y abarcativa en referencia y alusión a TODOS los creyentes de la iglesia, sin distinción de sexo, raza y, muchísimo menos, algún tipo de jerarquías. Fíjate que el contexto donde se utiliza el término lo confirma con toda claridad. Como contraste de todo esto y como para que no tuviera que quedar ni la más mínima duda, los términos “Anciano”, “Obispo” y “Pastores”, sólo aparecen en las cartas de Pablo Cinco, Cuatro y Una vez, respectivamente.

Ahora tengo que correr el riesgo de que te aburras o te canses, cosa que no te sucede a menudo en este espacio. ¿Sabes por qué? Porque lo que te estoy diciendo, más allá que, estoy seguro, te suena como música al oído, porque siempre lo viste así, pero hasta te cuestionabas y te culpabas por pensarlo, necesita indefectiblemente de la confirmación bíblica, paso por paso, tema por tema, para no dar lugar al diablo. Tu sabes que el diablo es un espíritu, el espíritu de Satanás. Y puede infiltrarse y usar a todo aquel o aquello que esté, por alguna causa, vulnerable. Normalmente, utiliza a supuestos creyentes para contrarrestar la tarea de los que son auténticamente levantados o enviados. Y el único modo de tapar esas bocas, es con la sangre de Cristo o con la palabra revelada. Allí vamos, entonces.

En primer término, vemos que todo el Nuevo Testamento hace especial hincapié en una responsabilidad corporativa, global, de cuerpo. ¿De dónde sacamos esto? De que toda la comunidad creyente está llamada a organizarse a sí misma, no a ser esclava de la idea organizativa de tres o cuatro “iluminados”. Eso es sectarismo. ¿Textos? Aquí van:

(1 Corintios 11: 33)= Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros. (O sea: ¡No se corten solos, che!)

(34) Si alguno tuviere hambre (O sea: que no pudiera con su impaciencia o su ansiedad) coma en su casa, para que no os reunáis para juicio. Las demás cosas (En lo que todavía no se avivaron cómo se tienen que organizar) las pondré en orden cuando yo fuere.

(1 Corintios 14: 39)= Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar en lenguas; (40) pero hágase todo decentemente y con orden. (Quiero que entiendas: esto fue escrito por Pablo a la iglesia, a la asamblea, al conjunto, para que de común acuerdo se organizaran ordenadamente, no para que un buen señor lo tome como banderín para hacer lo que se le da su íntima y regalada gana en un lugar)

(1 Corintios 16: 2)= Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.

(3) Y cuando haya llegado, a quienes hubiere designado por carta, (Ellos, la iglesia, la asamblea, el conjunto, no un líder individual) a estos enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén.

¡Que trabajo que nos cuesta ver a un grupo de personas organizándose a sí mismas, conforme a lo que dice la Palabra; y cómo nos hemos acostumbrado a la organización de determinados hombres “enviados” para eso, cosa que la Biblia jamás dijo. Sin embargo, los casos de disciplina a creyentes caídos, es un claro ejemplo de esa organización conjunta, mira:

(1 Corintios 5: 3)= Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.

(4) En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, (¡Qué reunión ilógica para una iglesia moderna, no?) con el poder de nuestro Señor Jesucristo, (5) el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, (A esto, el setenta por ciento de los cristianos, todavía no lo ha entendido) a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. (Mientras vengas a la iglesia en búsqueda de los peces y los panes, jamás podrás entender esto)

(1 Corintios 6: 1)= ¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, (O sea: a los tribunales ordinarios) y no delante de los santos? (¡Ja! Fíjate de qué viven los miles de abogados cristianos!)

(2) ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? (Hay mucho supuesto santo que, antes de juzgar al mundo, va a tener que lavar sus pilchas propias, eh?) Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿Sois indignos de juzgar cosas más pequeñas?

(3) ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?

(4) Sí, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿Ponéis para juzgar a los que son de mejor estima en la iglesia?

(5) Para avergonzaros lo digo: (¡Pablo! ¡Pero hermano! ¿Cómo vas a predicar así? ¿Y el amor de Dios, adónde está?) ¿Pues que, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos, (6) sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos? (Conozco más de un caso, al margen de los de mayor repercusión, de pastores dirimiendo con sus esposas sus diferencias ante los medios de comunicación, incrédulos, y ante los tribunales de justicia, también incrédulos. ¿Es que esta palabra ya no puede ser cumplida?)

Hermanos: los cristianos tenemos legítimo derecho a utilizar cualquier mecanismo de la sociedad para mantener nuestros derechos. ¿Nunca te predicaron esto? Y te digo más: ¿Te suena bien, no? Es contundente. Es casi revolucionario. Es incentivante. Sólo un pequeño problema: la Biblia dice lo contrario. Yo me pregunto si hoy, al creyente que anda en problemas, podrá seguir interesándole de modo práctico lo que diga la Biblia. Organización repartida. Como advertencia a gente rebelde incluso, y de paso, confortar a los desanimados.

(1 Tesalonicenses 5: 14)= También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.

Quiero ser absolutamente claro y terminar con las hipocresías religiosas. ¿Cómo se amonestará a los ociosos? “Hermano amado… No estés en el ocio… En eso de no hacer nada… No es bueno para tu vida… ¿Así? O decirle: ¡Basta viejo! ¡Si te gusta sentarte a ver y a criticar lo que hacen los otros, mientras tú no haces nada, anda el domingo a ver a NOB o Central! ¡A la iglesia venimos a ser útiles! Si no estás de acuerdo, siempre puedes irte con los Hare Krisna. Dice la palabra que el reino de Dios no es para los cobardes, no? Bueno, en esta, dice que tampoco es para los vagos.

Es increíble como se han confundido imágenes. El pacifismo cristiano, ha sido trocado por una pasividad permisiva que admite hasta el mismísimo pecado casi sin molestarse. ¡Es que Dios ama al mundo pecador, hermano! Sí, al mundo pecador sí, pero al pecado Dios jamás lo amará. La Biblia está llena de textos donde te asegura una y mil veces que Dios aborrece el pecado. Llamemos las cosas por su nombre. Del mismo modo, ese axioma cristiano tan en boga, que dice que nosotros no debemos preocuparnos ni afanarnos, ha servido par que mucha gente haya entendido que no tiene que hacer absolutamente nada, que todo lo hará el buen Dios. Oye: Dios es todopoderoso y es capaz de hacer lo que se le ocurra, para él no hay imposibles, pero nosotros por mandato, tenemos una tarea que hacer. Es la única, pero parecería ser que la hemos dejado de lado. ¿Por fe? ¡Que va! ¡Ojalá fuera por fe! ¡Es por comodidad que no es lo mismo!

Alentar a los de poco ánimo. ¿Y cómo se alienta a los de poco ánimo? ¿Acaso predicando fantásticas victorias y maravillas que nadie está viviendo, pero que arrancan emotivos aplausos, vítores, aullidos y voces de júbilo? Emocionalmente funciona, es verdad, la gente sale enardecida y loca de felicidad, pero: ¿Qué sucede ni bien esa gente vuelve a la calle? A un creyente, que yo sepa, el único modo honesto y carente de manipulación que se lo puede alentar, es haciéndole ver quien es en Cristo Jesús y cuánto vale para Dios. ¡Pero eso es muy teórico, hermano1 ¡La gente necesita cosas concretas, soluciones prácticas! Mira: puede ser que parezca teórico, pero es cierto, es absolutamente verdad. Mucho de lo que estamos oyendo hoy, es un discurso donde se exageran hechos pequeños, se agrandan hechos menores y se dibujan hechos que, en definitiva, no son reales. Y eso, mi querido hermano, es tratar de predicar la verdad a partir, por lo menos, de silenciar convenientemente ciertas partes de ella. Y eso, que yo sepa, tiene un gran parecido con la mentira. ¿Quién escribe esos bosquejos?

(1 Tesalonicenses 5: 21)= Examinadlo todo, retened lo bueno.

¿Tu sabes que no hay una voluntad dispuesta, por parte del liderazgo, a enseñar estas cosas? ¿Tu sabes que es más frecuente dar a entender que lo que se está escuchando no es necesario revisarlo, porque forma parte de una sana doctrina irreprochable e irrebatible y que no necesitamos seleccionar para retener lo bueno, porque allí de malo, o no bueno, no hay nada? ¿Este será un invento mío o alguien que me está escuchando habrá vivido lo mismo alguna vez? ¿Qué te he dicho permanentemente desde aquí? ¿Qué me creas todo lo que te digo o que vayas a tu Biblia para ver si esto es así? Aprende y juzga.

(1 Corintios 15: 58)= Así que, hermanos míos amados, estad firmes (Ojo hermano; selecciona lo que oyes. No todo lo que menciona a Dios, viene de Dios) y constantes (Es que ya oré y no pasó nada…¡Sigue!!) creciendo en la obra del Señor siempre, (¡Pero es que no estoy recibiendo nada! Yo tampoco, pero busco, busco y busco. Y siempre termino encontrando algo de parte de Dios. ¿Quién te predicó un evangelio donde tu duermes y Dios trabaja solo?) sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano. (Cuidado con esto: lo que te estoy diciendo es que tu trabajo para el Señor no será en vano delante del Señor. No me vayas a comparar a esto con un trabajo para una congregación esperando el reconocimiento de la gente, eh? Nada que ver)

(Romanos 15: 14)= Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros.

Dice que tenemos que estar llenos de bondad. La palabra, allí, es AGATHOSUNE. Es una palabra compuesta. AGATHA, y también posiblemente AGATE, implica Beneficencia, Benevolencia, Virtud dispuesta para la acción, una propensión abundante tanto para desear como para hacer lo bueno, bondad intrínseca que produce una generosidad y un estado de ánimo semejante a la disposición de Dios. AGATHOSUNE es una palabra rara, entonces, que combina el ser bueno y el hacer lo bueno.

“Llenos de todo conocimiento”, mientras tanto, no significa lleno de títulos, cursos o diplomas. El verbo CONOCER, en la Biblia, siempre tiene que ver con la más profunda intimidad. Es decir que lo que te está diciendo es que la bondad, que implica no sólo ser bueno sino querer hacer lo bueno, (Parecería muy obvio, pero no lo es) sumado a tener intimidad con el Señor y por lo consiguiente conocerlo, es lo que nos facultará para qué: para amonestarnos unos a otros. No unos a un montón ni algunos a varios. Dios dice. UNOS A OTROS.¿Y qué es amonestar? Es exhortar, aconsejar. Los cristianos son, a menudo, los mejores consejeros de sus hermanos en la fe, especialmente, cuando comprenden la voluntad de Dios tal cual se enseña en las Escrituras, al tiempo que son capaces de aplicarla correctamente a la vida diaria. Nada que ver con profesionales o especialistas, aun en las ciencias de mayor prestigio hoy día dentro de la iglesia, entiendes? Ahora: ¿Cómo conseguirlo?

(Verso 13)= Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.

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Cuando Autoridad no es Rango

Hay algo muy claro que ya ha sido dicho con respecto a lo que puede llamarse “La doctrina de la cobertura”: está basada, afirmada, sustentada en conceptos de la jerarquía que tienen que ver con los cargos y las posiciones en la iglesia, no en factores espirituales. Esto es como decir que el concepto de la cobertura en la iglesia del Señor, se mide conforme a los rudimentos del mundo. De terror. De acuerdo con esto, las personas que ostentan altos rangos y cargos, los hacen valer y se declaran coberturas tuyas. Por el simple hecho de ser pastores, ancianos, profetas, maestros, obispos o como quiera que se te ocurra denominarlos, títulos que no son tomados como ministerios espirituales, sino como oficios eclesiásticos.

En abierto y llamativo contraste, la noción del liderazgo del Nuevo Testamento está arraigada en una mentalidad que se podría denominar como funcional. Le asegura un valor superlativo a los dones especiales, a la contribución no pragmática ni política, madurez espiritual y al servicio más que sacrificado o esforzado de sus miembros, llenos de vocación y carencia de intereses personales. Enfatiza las funciones en vez de los oficios y las tareas en lugar de los títulos. No es lo importante ser pastor, sino pastorear. No es de alto nivel ser profeta, sino profetizar. No es de gran status, como sí lo es en el mundo empresario, ser supervisores, sino supervisar. Gramaticalmente, sería como que el pensamiento humano depende de los sustantivos, mientras que el pensamiento espiritual depende de los verbos. O sea: hay una iglesia, mayoritaria, humana, formada por hombres y mujeres socialmente importantes, y hay otra, espiritual, formada por reyes, sacerdotes y TODOS ministros competentes en lo que tiene que ver con dones que ponen al servicio los unos para con los otros.

Un estudio cuidadoso para con las enseñanzas que Jesús entregó con respecto al tema de la autoridad, nos va a ayudar a clarificar, y mucho, todas estas cuestiones falsas o contaminadas con relación a sujeciones, obediencias y coberturas. Es notorio, desde el arranque mismo, el inmenso contraste que se veía entre el liderazgo que ejercía Jesús al liderazgo que se veía en las organizaciones del mundo. Después de que Jacobo y Juan que no entendían nada, agarran y le piden que mueva sus influencias para que ellos puedan ocupar lugares de poder y gloria en el reino, mira la respuesta que Jesús les da:

(Mateo 20: 25)= Entonces Jesús, llamándolos, dijo: sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, (¡Si sabremos de esto los argentinos!) y los que son grandes (O sea: famosos, prestigiosos, poderosos) ejercen sobre ellas potestad.

(26) Mas entre vosotros (Le está hablando a la iglesia; a nosotros) no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor, (27) y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro siervo; Estás viendo esto en tu iglesia? ¿Estamos viendo esto, así, en la iglesia del Señor?)(28) como el hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. (Esta historia vista según Mateo; mira ahora como la relata Lucas)

(Lucas 22: 25)= Pero él les dijo: los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad, son llamados bienhechores; (26) mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve. Se parece esto poco a la mayor parte de lo que conocemos o me estoy equivocando?)

(27) Porque ¿Cuál es el mayor? ¿El que se sienta a la mesa o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Más yo estoy entre vosotros como el que sirve.

Curiosamente, donde se habla de ejercer potestad, la palabra que se utiliza allí es la palabra griega KATEXOUSIADZO, que es una combinación de dos palabras: KATA, que significa SOBRE, y EXOUSIADZO, que significa EJERCER AUTORIDAD. En el texto de Lucas, el significado es el mismo, aunque se usan palabras levemente diferentes. Fíjate con atención que, lo que condena Jesús, aquí, no es a los líderes opresores como tales, sino a la forma, al método, al estilo, al status jerárquico de liderazgo que dominaba el mundo. Mas claro; Jesús no estaba solamente a los líderes tiranos; estaba condenando la forma jerárquica misma del liderazgo.

¿Y cuál será esa forma, ese método, ese estilo, ese status jerárquico de liderazgo? Es el estilo fundado en la idea, bastante pobre por cierto, de que tanto el poder como la autoridad fluyen de arriba hacia abajo, en una estructura social de cadena de mando. El estilo de liderazgo jerárquico está basado en un concepto absolutamente mundano del poder. Este estilo, si bien puede no ser cruel, es perjudicial para el pueblo de Dios. Porque reduce las relaciones humanas a alianzas estilo comando o político, algo que es ajeno a la práctica y al pensamiento del Nuevo Testamento. Sin embargo y lamentablemente, este estilo de liderazgo, que se emplea en todas partes de la cultura pagana, ha sido adoptado por una enorme mayoría de denominaciones y, por consecuencia, en cada una de sus iglesias. Parecería que nadie ha prestado atención a lo que Jesús dijo respecto a esas fórmulas y que es lo que hemos leído, y que se puede sintetizar en cuatro puntos:

1)= En el mundo secular, el liderazgo opera sobre la base de una estructura social política, al estilo cadena de mando, es decir: un sistema jerárquico. En el reino de Dios, el liderazgo es una función de docilidad parecida a la de un niño, y un servicio sacrificado.

2)= En el mundo, la autoridad está basada en la autoridad y el rango. En el reino, la autoridad está cimentada en un carácter piadoso. Jesús empleaba las frases “Será vuestro servidor” y “Sea como el más joven”. Ser, por lo tanto, precede al hacer y el hacer, surge del ser. En otras palabras, la función sigue al carácter. Los que sirven, hacen así porque son siervos.

3)= En el mundo, la grandeza se mide por la prominencia, el poder externo y la influencia política. En el reino, la grandeza se mide por la humildad interna y la servidumbre externa.

4)= En el mundo, los líderes se aprovechan de sus posiciones cuando gobiernan a los demás. En el reino, los líderes rechazan todo tipo de reverencia especial y se ven a sí mismos como “El más joven”.

Ahora bien: cuando Jesús hace la comparación (Y se preocupa tanto para que quede bien nítida, bien clara, que no se puede poner en duda su importancia) expresando que “Entre vosotros no será así”, pero también muestra un contraste en el reino de los cielos con el modelo de liderazgo que caracterizó al mundo religioso de los judíos. En el texto que voy a leerte, el Señor te ofrece una expresión muy vívida de la perspectiva de Dios con respecto a la autoridad, en claro contraste con el concepto religioso.

(Mateo 23: 8)= Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.

(9) Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.

Si me preguntas adónde hay uno o dos textos anti-religiosos, anti-tradicionales y anti-costumbristas, ya te digo que son estos dos. Porque aquí hay dos vacas sagradas que se mueren: una, la que por años ha sostenido la Iglesia Católica Apostólica Romana, permitiendo casi hasta la incorporación implícita, que la gente le diga “padre” a sus sacerdotes, en abierta desobediencia a Cristo. La otra, la que también por años ha permitido (Y en algunos lugares hasta sugerido) la iglesia evangélica, induciendo a la gente a llamar pastor a quien conduce una congregación, o maestro a quien administra el ministerio de la enseñanza, también en franca y abierta desobediencia a Cristo, que señala con demasiada claridad que en su Iglesia, no hay división social de rangos y que sencillamente somos todos hermanos. Cuando se enseña que la iglesia se compone de laicos y ministros, no se enseña la doctrina de Jesucristo, se enseña la doctrina de los nicolaitas.

(10) Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro maestro, el Cristo.

¿Escuchaste hermano? Cuando tú me quieres halagar o gratificar, porque algo que dije o enseñé te bendijo, y no encuentras mejor manera que tratarme de maestro, por allí a mí me da no sé qué y no me atrevo a decirte nada, pero me obligas a orar y pedir perdón porque quedo en desobediencia permitiendo que me lo digas. – ¡Pero es que usted es maestro, hermano! Visto lineal, humana y superficialmente, puede ser que parezca eso. Pero la realidad es que yo, lo único que hago y que estoy en condiciones de hacer, es administrar con la mayor fidelidad posible el ministerio del maestro que el Señor ha confiado en mis manos. Pero eso no me hace a mí maestro, me hace administrador de un ministerio del Señor.

(11) El que es mayor de vosotros, sea vuestro siervo.

¿Quién sirve a quién en tu congregación? Es importante saber verlo con claridad. Si se comienza por donde se debe, se termina por donde Dios quiere. Ahora, si se comienza desde otra parte…

(12) Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

Parece mentira el poco valor que se le da a este principio tan fundamental. Cada iglesia, y especialmente las más poderosas, que cuentan con emisoras de radio o canales de televisión o programas en ellos, hacen de la auto promoción un puntal de sus trabajos. -¡Pero si todo el mundo hace eso, hermano! Sí señor, todo EL MUNDO lo hace, pero: ¿Quién te dijo que nosotros teníamos que hacer lo mismo que hace el mundo? ¿No tenían que convertirse ellos a nosotros y no nosotros a ellos? Vamos a ver, piensa: ¿Por qué un pastor llega a ser más conocido o sencillamente famoso que otro? ¿Por su amor? ¿Por su dedicación? ¿Por su misericordia o su entrega? Hay muchos casos que sí, gracias a Dios. Pero en una gran mayoría, eso sucede por la publicidad que, directa o indirectamente, planificada o espontánea, se le hace a ese hombre hasta mostrarlo al pueblo como alguien “muy especial”, dentro de una multitud que, curiosamente y según Dios, son todos reyes, sacerdotes y ministros competentes. Otros cuatro escalones emanan de lo que hemos leído:

1)= En el clima religioso de los judíos, existía un sistema de clanes, de castas, formado por los religiosos. Hoy, en una gran parte de la iglesia del Señor, está sucediendo exactamente lo mismo. Sin embargo, antes y ahora, la palabra ha dicho siempre lo mismo: todos somos hermanos de una misma familia. Este es un reino donde hay un rey y el resto súbditos. Punto.

2)= En el mundo judío, a los líderes religiosos se les otorgaban títulos honoríficos, (Maestro, Padre, Reverendo, Pastor, Sacerdote, Obispo, etc.) En el reino no hay protocolo que oscurezca el incomparable sitio de honor que corresponde a Jesús y que empañen la revelación del Nuevo Testamento la cual, -reitero-, contempla a todos los cristianos como ministros y sacerdotes.

3)= En el mundo judío, se exaltaba a los líderes a posiciones de preeminencia en un despliegue de poder. En el reino, los líderes encuentran su trabajo en la toalla sencilla del servicio y la modestia de la humildad. No me digas nada. Sé que estás pensando que esto es ridículo, que nadie hace eso. No tanto ni tan poco. Tiene que haber siervos muy fieles que sí lo hagan. Pero no te preocupes, lo que te digo es lo que Dios dice, allá el hombre si decide hacer otra cosa. No lo discutas ni te enojes, pero no participes.

Cuando apareció el ministerio de Claudio Freidzon, era habitual en sus reuniones, que se hiciera pasar a los líderes en grupos especiales, causando tremendos venerables desparramos. Mas de la mitad de esos líderes, sin embargo, estaban en franco desacuerdo con esa metodología de unción y no se lo callaban. Pero ahí estaban, en lugares de preeminencia mientras, humildes hermanitos, hambrientos del Espíritu Santo los miraban desde allá, de la punta más alta de las graderías. No importa, Dios es fiel. Muchos de los que estaban allá arriba, casi colgados del techo, recibieron un shock espiritual que cambió sus vidas para siempre, y muchos, también, de los que ocupaban lugares de preeminencia, jamás llegaron a ver, siquiera, que la nube se había movido.

En el mundo judío, el liderazgo se fundamentaba en el status, el prestigio y la posición titular. En el reino, el liderazgo se arraiga en la vida interior y el carácter que es el ágape nuestro y al que nos han acostumbrado a llamarlo Amor. (Esa manía tan demandada de distinguir a líderes cristianos con premios de la cultura secular, tales como diversos doctorados honoris causa, representan un ejemplo de cómo la iglesia moderna refleja aquellos valores de liderazgo que van en contra del reino de Dios y sus principios)

Esto deja en evidencia el abismo que hay entre el liderazgo que proclamaba Jesús y el que se ve en nuestras iglesias. Estos sistemas utilizados que todos conocemos bastante bien, impiden el progreso del reino de Dios, suprimiendo la calidad sacerdotal de los creyentes y destrozando la imagen de la iglesia como una gran familia, y poniendo severas limitaciones al gobierno de Cristo en sus asambleas.

Hasta aquí Cristo, pero; ¿Qué hay de Pablo y los demás apóstoles? A esto, más adelante lo vamos a profundizar más, pero de arranque baste observar que Pablo, por ejemplo, siempre dirigió sus cartas a una determinada iglesia, pero jamás a un líder específico en algunas de ellas. Conforme con la literatura apostólica, aquellos que eran principalmente responsables de la supervisión de la asamblea local, se les describe casi siempre en términos relacionados con la obra que hacían. El texto que te voy a leer ahora, demuestra que se les llamaba, ocasionalmente, ancianos o supervisores.

(Tito 1: 5)= Por esta causa te dejé en creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé; (Y ahora Pablo, prácticamente le da un compendio de cómo debe ser, preferentemente, alguien en autoridad del reino de Dios.) (6) el que fuere irreprensible, (Que no se le pueda acusar de nada indebido) marido de una sola mujer (Esto tiene que ver con la tan común práctica de la bigamia de esos tiempos, no a los divorciados de hoy, como tantos han interpretado e implantado, transformando a miles de cristianos en ciudadanos de segunda categoría) y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía.

(7) Porque es necesario que el obispo (Que quiere decir Supervisor) sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, (Hay soberbia en algún estamento del liderazgo actual) no iracundo, (También los hay) no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas.

También el apóstol Pedro, en su primera carta, habla de estos mismos protagonistas como modelo de madurez para los menos maduros, gente con sumo cuidado y preocupación por al bienestar espiritual de la asamblea.

(1 Pedro 5: 1)= Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, (Este es Pedro. Se llama a sí mismo, anciano. No pastor, ni vicario, no pontífice) y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada (¡Ánimo! Dice que la gloria será revelada a la iglesia. Es promesa) (2) apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, (Dice cuidado) no por fuerza, (Dice que no por fuerza, eh?) sino voluntariamente; (¡Si usted no se sujeta, hermano, se va a tener que ir de la iglesia! Esto es común y corriente. Nadie jamás lo ha cuestionado. No es bíblico.) No por ganancia deshonesta. (Sueldos, contratos, cachets profesionales, en suma: mercadería en la iglesia) sino con ánimo pronto; (3) no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado; (De este texto habría que imprimir volantes y repartirlos a la salida de más de una de las congregaciones que conocemos) siendo ejemplos de la grey. (¡Qué feliz es la gente cuando puede tomar como punto de referencia y modelo de vida de sus líderes!)

(4) Y cuando aparezca el príncipe de los pastores, (Estamos hablando de Jesucristo, naturalmente, el que plantó los principios espirituales del único liderazgo posible en la iglesia) vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

De esto, hay algo que queda claramente en evidencia: todos los creyentes participan de una especie de liderazgo corporativo, ejercitando cada uno y en sano complemento, los dones que les han sido dados por gracia. Los ancianos, mientras tanto, sólo guían en la esfera de una supervisión general. Es interesante ver, que la palabra ANCIANO, en griego, es la palabra PRESBÚTERO y tiene una implicancia que se abre en un abanico de tres solapas: un hombre realmente anciano en edad, un hombre de cualquier edad pero espiritualmente maduro y un hombre cuya vida, principalmente, sirva de ejemplo a imitar. De ninguna manera el anciano bíblico era una figura decorativa y bien vestida, apta para mostrar en sociedad, ni un predicador asalariado, ni un clérigo profesional (A esto lo inventó el hombre, después, por conveniencia propia) ni un hombre con títulos religiosos aprobados oficialmente por gobiernos seculares. Piensa en Jesús si te quedan dudas. Él es el único modelo a imitar.

Tengo una lista de palabras griegas que no figuran en el vocabulario eclesiástico de los apóstoles, pero que sí se usaban en la iglesia religiosa: ARJON, que significa Jefe, Gobernante, Oficial de tropa; TIME, que es un oficial o dignatario; TELOS, que es el poder que tiene que ver con un gobernante; ARJISINAGOGOS, que era el oficial (algo así como el pastor) de la sinagoga; HASAN, que representaba a un líder de la adoración pública, una suerte de Director de Alabanza; TAXIS, que no tiene que ver con el transporte, aunque se escriba igual, sino con un puesto, una posición o un rango; HIERATEIA, que es el oficio de un sacerdote que, repito, jamás se utilizaron en el grupo apostólico, donde sí se usó mucho el término DIAKONOS, que lejos de ser lo que los diáconos son hoy, significaban sencillamente servidores o ayudantes.

No hay una palabra en el Nuevo Testamento que describa a UNA persona sola conduciendo una asamblea o iglesia loca. Y mucho menos que sea esa misma y sola persona la que dirija y decida en todos los asuntos, les predique cada domingo, bautice a toda la gente nueva y se ponga al frente de cada actividad. El rol pastoral que conocemos, entonces, ha sido implementado por los hombres conforme a rutinas culturales provenientes del romanismo, ya que en una gran mayoría de casos, aunque no se diga abiertamente, el pastor toma la posición de intermediario entre Dios y los hombres de su congregación.

Dice Efesios 4 que los cinco ministerios (De los cuales el del pastor es uno de ellos), fueron dados para perfeccionar (O sea: madurar) a los santos. Ahora si el pastor es el que lleva toda la carga de todo el trabajo, la mayoría de los hermanos se acomodan a las circunstancias y se vuelven pasivos, apáticos y cómodos. Obviamente que esto está muy lejos de significar madurez y mucho más lejos de confirmar nuestra calidad de reyes y sacerdotes y de todos ministros competentes. El resultado: iglesias escuálidas, muertas espiritualmente y llenas, al mismo tiempo, de leyes y ordenanzas totalmente antibíblicas.

Siendo más específico y directo, el moderno rol pastoral es poco más que una mezcla de liderazgo tipo medida similar para todos, una especie de estereotipo. Administración psicología y oratoria, todo en un solo paquete para el consumo religioso. Como tal, entonces, el rol, sociológico del pastor, tal como se le conoce y practica en el mundo occidental, tiene muy pocos puntos de contacto con algo o alguien del Nuevo Testamento. Porque mientras ese Nuevo Testamento llama a Pablo un “apóstol”, a Felipe un “evangelista”, a Manaén un “maestro” y a Agabo un “profeta”, nunca identifica a nadie como “pastor”. De hecho, la palabra “pastor” se utiliza solamente una vez en todo el Nuevo Testamento, empleándose siempre como una metáfora descriptiva y nunca como un título u oficio eclesiástico. Esto no se toma en cuenta en la práctica común en la que se tiene al pastor como a la figura más valiosa de la iglesia, y es en algunas de ellas, el ministerio que, con nombre y apellido, se coloca en las marquesinas de colores tal como si fueran los actores principales de algún drama o comedia titulada “Iglesia”. Uno, al verlo, se pregunta en todo caso por qué ese ministerio y no cualquiera de los otros, a los cuales, curiosamente, la palabra les da mayor atención. De allí que hay una palabra que, primero m8ide esto, después lo evalúa y, finalmente, lo califica.

(Oseas 8: 3)= Israel desechó el bien; (La iglesia ha desechado el bien) enemigo lo perseguirá. (Antes de reprender al diablo, fíjate primero si por una de esas casualidades, no le estás dando lugar)

(4) Ellos establecieron reyes, pero no escogidos por mí; constituyeron príncipes, mas yo no lo supe; de su plata y de su oro, hicieron ídolos para sí, (¡Qué hermoso nuestro templo! ¡Qué lindas cortinas tenemos!) para ser ellos mismos destruidos.

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¿Quién Controla Tu Vida?

No hace mucho tiempo, me visitó para saludarme y bendecirme, un matrimonio que, según me contaron, me escuchan cada sábado en desobediencia a lo que se les ha ordenado en su congregación. Ante mi sorpresa, me dijeron que, efectivamente, en más de una ocasión se les dijo que no debían escuchar nada que se difundiera por esta emisora, ya que la misma, les dijeron, no cuenta con la cobertura de un importante grupo de líderes locales.

No me quedé pensando en la prohibición en sí, que como toda prohibición, contiene un altísimo porcentaje de infantilismo espiritual, sino en el eje de esa prohibición, un eje que tiene que ver, en una gran medida y precisamente, con la esencia de lo que habrá de ser este estudio: un esclarecimiento de lo que es el liderazgo bíblico y una evaluación, como corresponde, a lo que es el actual, el que conocemos, vivimos y hasta padecemos.

Porque lo que ellos me comentaron, tiene que ver con uno de los factores más pronunciados, predicados, enseñados y batallados por parte de nuestro liderazgo contemporáneo en casi todas sus facetas: la cobertura. Fue allí que me hice tres preguntas, que no me extrañaría en absoluto te hayas hecho o te estés haciendo tú también por estas horas: Número Uno: ¿Qué es una cobertura? Número Dos: ¿Qué base legal hay para que exista una cobertura? Número Tres: ¿Quién será entonces, una cobertura?

La única idea previa que tenía y a la que quizás podía adherir, era la de un predicador puertorriqueño, al que alguna vez le oí enseñar que si existe un hombre o una mujer, que alguna vez haya dado a conocer tres o cuatro principios espirituales que tú aceptaste, creíste y pusiste por obra en tu vida, ese hombre o esa mujer es tu cobertura. No necesariamente el pastor de tu iglesia, si es que no es él quien aportó a tu vida esos principios. Sin embargo, como eso no fue avalado bíblicamente por este hombre, quedó allí, como algo que te encaja, pero que no puedes encarnar porque le falta una pata espiritual: la probanza de la Palabra.

Hace poco tiempo, un par de hermanos que han madurado a la luz de la palabra y no de las espectacularidades del entretenimiento cristiano, me hizo llegar un trabajo que habían bajado de Internet. Pertenece a Frank Viola, un hombre que está trabajando en el proyecto “La Iglesia en las casas”, el que particularmente a mí todavía no me cierra del todo, pero que en este tema de la cobertura, ha brindado algunos pormenores que yo me he permitido tomar como base que sustente una parte de este estudio, que no tiene otra intención que la que emana del mandato a los cinco ministerios: Perfeccionar a los santos y edificar el cuerpo, lo que equivale decir: madurar al creyente y fabricar un cuerpo de muchos miembros, no de unos pocos considerados importantes.

Es muy sencillo comprobar que, pese a todo lo que se diga, (O no se diga, porque ¿cuántos saben que los cristianos limpios y transparentes terminamos por amar al secreto y los pactos de silencio?) La enseñanza moderna conocida como “cobertura protectora”, ha generado muchísima confusión primero y una conducta bastante inestable después, en el pueblo de Dios. Esta doctrina, tan singular que camina y se difunde bajo la bandera de otros nombres, sostiene que los cristianos están protegidos, por ejemplo, tanto de los errores doctrinales como de los fracasos morales, cuando se someten a la autoridad de otro creyente o de alguna organización cristiana. ¿Alguna vez lo razonaste así?

Mi propia experiencia, y el sentir de algunos pastores independientes que conozco y con los que charlado el tema, nos ha llevado a entender que la doctrina de la cobertura es un asunto que perturba de una manera muy elocuente a la iglesia de nuestros días y demanda, con la prudencia, el respeto y la sobriedad del caso, una profunda reflexión libre de tradicionalismos por parte de nuestro pueblo. Quiero hacer notar que cuando hablo de pastores independientes, me estoy refiriendo a aquellos que no están agrupados, salvo en lo nominal, con ninguna de las clásicas organizaciones evangélicas.

Comencemos, entonces, por el principio: viendo la palabra esencial en este tema: COBERTURA. Primero: ¿Está en la Biblia? ¿Sabes que escrita así, no? Sí en la versión antigua de la Reina Valera, pero no en la que todos tenemos ahora. Sí aparece una terminología muy parecida que tiene que ver con la cabeza cubierta de la mujer en la primera carta de Pablo a los Corintios, que dicho sea de paso, sería un tema al que alguna vez deberíamos encarar por dos razones: para traerles claridad a quienes puedan estar en confusión y libertad a quienes puedan estar en esclavitud legalista. Eso en el Nuevo Testamento. En el Antiguo, por su parte, sí la encontramos algunas veces, pero siempre en referencia a ropas de vestir o a algún otro tipo de cubierta, pero jamás en lo espiritual ni mucho menos para referirse a la autoridad o a la sumisión relacionada con el liderazgo.

De esto, hay algo que nos resalta inmediata y llamativamente: hay una muy escasa evidencia bíblica con relación a las coberturas, como para construir con ella toda una doctrina como se ha hecho. Pese a eso, la gran mayoría de hermanos, casi como loros, siguen repitiendo la consabida pregunta: “Hermano; ¿Quién es tu cobertura?”, Como si de la respuesta, la no-respuesta o el tenor de la respuesta, fuera algo así como una prueba de carbono 14 que determinara la autenticidad o legitimidad de una iglesia, un ministerio o un tipo cualquiera.

Ahora bien; si tenemos en cuenta de la manera en que tenemos que tenerlo, que la Biblia guarda silencio con respecto a la idea de la cobertura. ¿Qué es lo que se quiere decir, entonces, con esa tan remanida pregunta de: ¿Quién es tu cobertura? Una gran mayoría, si las presionas un poco, te van a cambiar esa pregunta por otra muy parecida que también se nos ha hecho y hasta predicado: ¿A quién rindes cuenta de tu iglesia, de tu ministerio o de tu vida? Pero esto se enfrenta con otro inconveniente: la Biblia jamás dijo que deberíamos rendirle cuentas a otro que no fuera Dios. Escrituras al respecto, aún a riesgo de cansarte, abundan.

(Mateo 12: 36)= Mas yo os digo: (Dice Jesús) que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio (El día del juicio, obviamente, deja ver que será ante Dios mismo que habrá que dar cuenta)

(Mateo 18: 23)= Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos?). (Si la semejanza es con el reino de los cielos, ¿Con quien tiene semejanza al rey que va a rendirles cuentas a sus siervos?)

(Romanos 3: 19)= Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios. (Está claro: el juicio es de Dios y toda debe cerrarse)

(Romanos 14: 12)= De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. (Más claro aún; dice que “cada uno”, o sea: tú, yo, y también Benny Hinn, Carlos Anacondia, Billy Graham, Juan Pablo II, tu pastor y quien más te guste incluido, todos van a rendir cuentas ante Dios)

(1 Corintios 4: 5)= Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios. (Otra vez el mismo concepto: “cada uno”, pero esta vez para lo bueno. De todos modos, es notoria la intención igualitaria divina)

(Hebreos 4: 13)= Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuentas. (Esto es contundente. Para ser legal la rendición de cuentas ante alguien más que el Señor, aquí no diría “Aquel a quien tenemos que dar cuentas”, sino “a Dios, UNO de los que tenemos que dar cuentas” Te lo aseguro: Dios lo hubiera dicho, no es dios de confusión)

(1 Pedro 4: 5)= Pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. (Es Dios, sin dudas. Que yo sepa, no hay persona humana capaz de juzgar a muertos, no?)

Ahora bien; todas estas escrituras dan base para que un creyente con corazón recto y sin resentimientos, rebeldías o intereses personales, pueda decir sin temor a equivocarse ni molestar u ofender a nadie: yo rindo cuentas a la misma persona a quien le rindes tú: a Dios. No obstante, y donde quieras que tú te congregues, así sea en la congregación de más bondad, amor, misericordia y paciencia, prueba decir eso y vas a ver como, inmediatamente, cae sobre ti un profundo y oscuro manto de sospecha y, por allí, hasta de falsas acusaciones. ¡Pero digo algo que es bíblico, hermano! No interesa, ellos tienen sus propias leyes y jamás confiarán en que tú puedes manejarte sólo, sin que otro que el Espíritu Santo te diga lo que tienes que hacer. ¡Pero es que a ellos es quienes no avala la Palabra! No interesa. La Biblia, en algunos grupos, camina detrás de los estatutos y ordenanzas denominacionales internos.

Lo cierto es que, la pregunta básica de ¿Quién es tu cobertura?, No sólo significa lo dicho, (A quién le rindes cuentas), sino a otra que va tan implícita como esta y que es, si vamos a ser absolutamente sinceros, sin ninguna clase de disimulo ni elegantes sinónimos, el fundamento real que les interesa a quienes te hacen la pregunta: Ya no ¿Quién es tu cobertura?; sino la más usual de: ¿Quién te controla? La falsa enseñanza común sobre la cobertura, realmente se reduce a una cuestión acerca de quien controla a quien. De hecho, la iglesia institucional moderna, está construida sobre la idea del control. Y no te lo estoy diciendo para que te indignes y te rebeles, te lo digo como enseñanza. Porque tú sabes tan bien como yo, que cuando se intenta ejercer control sobre la voluntad de otra o de otras personas, sea a través del método que sea, así sea el más digno, eso tiene un nombre que eriza la piel: hechicería. ¿Hechicería? Sí, hechicería. ¿Tú qué te creías, que eso era patrimonio de una vieja flaca, fea, vestida de negro, con sombrero de copa puntuda, nariz ganchuda con un grano grande en el tabique, con una escoba y una lechuza en el hombro removiendo una gran olla donde hierven sus pócimas mágicas? ¡Despierta! Las brujas modernas tienen rostro y marketing televisivo.

(Miqueas 5: 12)= (Aquí Dios le está hablando a Israel, su pueblo, que es como decir a su iglesia; no al mundo, eh?) Asimismo destruiré de tu mano las hechicerías, y no se hallarán en ti agoreros. (Fíjate que esto podría tener con brujas y adivinos si fuera dirigido al mundo, pero se refiere a la iglesia. ¿De qué habla, entonces? De la hechicería religiosa, que no se ejerce por brujería o el ocultismo, sino por la manipulación de las voluntades mediante dos sistemas: seducción o intimidación. Dulces promesas o rudas amenazas. Y funciona, eh?)

(Apocalipsis 18: 23)= (Obviando a Gálatas 5:20 donde se coloca a la hechicería conjuntamente con otras obras de la carne que impiden entrar al reino de Dios, en una palabra que va dirigida a la iglesia, no al mundo, aterrizamos en este pasaje, donde viene hablando de Babilonia, la gran ramera, la iglesia falsa, la imitación sutil y satánica de algo que, exteriormente, es igualito a la iglesia, pero que cuando se buscan los frutos, nos damos cuenta que no hay y que no es Dios) Luz de lámpara no alumbrará más en ti, (O sea que, la luz del mundo, ya no habita allí) ni voz de esposo y de esposa se oirá más en ti; Porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra; (mercadería en la iglesia. Falsos ministros viviendo en la opulencia, la fama y el poder, al mejor estilo secular) pues por tus hechicerías (Tus manipulaciones) fueron engañadas todas las naciones.

(Malaquías 3: 5)= Y vendré a vosotros para juicio; (Dios le habla a su pueblo. No importan los tiempos, el pueblo de Dios, somos nosotros) y seré pronto testigo (Alguien que ha visto el delito) contra los hechiceros y adúlteros (Manipuladores de la voluntad ajena y gente infiel para con Cristo, el esposo) contra los que suman mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero (empresarios cristianos que pagan menos de lo que corresponde, o pagan sueldos en negro, vistiéndolos con el rótulo muy religioso de “ofrendas de amor”) a la viuda (Que es la iglesia que funciona sin la presencia de Cristo) y al huérfano (Los que no encuentran al Padre celestial) y los que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos.

Naturalmente que nuestra gente, expuesta a estas cosas, muy raras veces se da cuenta y reconoce que es un espíritu de control el que verdaderamente está en el fondo del asunto. Generalmente se viste, se cubre, se arropa y se disfraza con sobrias vestiduras bíblicas. Hay dos maneras de predicar. La primera, es la que tiene que ver con el evangelio real, genuino, verdadero, y se expresa dejando que una palabra se revele y muestre lo que Dios está diciendo a su pueblo hoy, ahora. El otro, es una simple cuestión de armado. Se tiene un tema, que puede ser social, político, filosófico, científico; una opinión sobre ese tema que puede ser personal, sectorial, denominacional o evangélica, como credo de oposición. Para poder decir lo que se debe o lo que conviene decir desde un púlpito, hay que cubrir ciertas formas. Entonces, usando la concordancia o el diccionario bíblico, se buscan dos o tres versículos que den el pie que, luego de leerlos como corresponde y, arrancando desde esa lectura, se predica lo que ya estaba previsto, entiendes? Yo, mi hermano, enseño la palabra y añado, si la hay, revelación fresca sobre ella. Yo no reflexiono sobre una palabra, porque reflexión es opinión, y mi opinión no le interesa a nadie, ni bendice a nadie, ni tiene nada que ver con Dios que es espíritu, no alma humana. Tengo que ser imagen y semejanza. No?

Por eso es que son muchos los cristianos que creen verdaderamente, y con un casi ingenuo convencimiento, que la cobertura es solamente un mecanismo protector. Sin embargo, si nos detenemos con tranquilidad y escudriñamos con objetividad esa doctrina de la cobertura, vamos a terminar descubriendo que está fundamentada en un estilo de liderazgo del tipo “Cadena de mando”, lo que se conoce como “verticalismo”. Es decir: uno arriba, uno abajo, otro más abajo y muchos en el llano. ¡Pero eso se parece a la política del mundo, hermano!! No. Te equivocaste. No se parece, ES politiquería igualita a la del mundo. Pero eso, ¿Es bíblico? Hermano, hermano… Convengamos que, salvo a la hora del mensaje, la Biblia suele participar muy poco en las actitudes, decisiones y movimientos cotidianos de las diferentes organizaciones eclesiásticas. ¿Pero cómo puede ser eso? Mira: no sé como puede ser, pero lo que puedo decirte, es que sucede tan corrientemente que, casi, ha pasado a ser algo así como: “Y bueno, no es lo que dice la Biblia, pero es lo mejor que se nos ocurre para este tiempo tan complicado”.

Bueno: en este estilo verticalista de liderazgo, los que se encuentran en las posiciones eclesiásticas más altas, tienen un dominio sutil, pero dominio al fin sobre quienes están por debajo de ellos. Bueno, allí aunque no lo creas o no puedas entenderlo del todo, es donde se fundamenta la doctrina de la cobertura. Porque es por medio de este control de dirección jerárquico que se afirma, se enseña, se adoctrina y se mentaliza que los creyentes por la simple sujeción, sumisión y obediencia a ese orden jerárquico, ya están protegidos de cualquier error de cualquier naturaleza, tanto sea personal, congregacional como denominacional. Es decir que, se nos dice: ya estamos cubiertos. Pregunto: ¿Cubiertos con que? ¿Por quienes? ¿Con que autoridad? Y, principalmente: ¿Con que base bíblica?

El concepto es que todos deben someterse y responder a alguien que está en una posición más alta. En la gran Variedad de las iglesias evangélicas, con una modalidad que arranca desde la post-guerra hacia acá, esto se traduce así: los laicos, que no es una concepción bíblica sino de la doctrina de los nicolaítas, deben dar cuentas de todos sus actos al pastor. Pero bajo las mismas reglas, ese pastor también dará cuentas a una persona (o un grupo de personas) que tenga mas autoridad legal reconocida. Esta bien; se me dirá que un ejercito (Y el pueblo de Dios lo es) funciona así. Pero en ese caso, te diré que en un ejercito, sus generales siempre son elegidos por su gobierno, nunca mediante arreglos o componendas a espaldas de ese gobierno. Eso diferencia las cosas.

De modo que el pastor típicamente dará cuentas a la sede denominacional, a otra iglesia, a la que generalmente se le llama “iglesia madre”, o a un obrero cristiano influyente, a quien se considera que tiene un rango más alto en la pirámide eclesiástica. Como resultado, y aquí viene lo curioso, se dice que el laico, “está cubierto por el pastor” y que este, a su vez, “está cubierto por la denominación, la iglesia madre o el obrero cristiano”. En conclusión, el significado de todo esto, seria más o menos de que la gente, al dar cuentas de lo suyo a una autoridad más alta, equivale a estar protegidos por esa autoridad. Podríamos entender que se hablara de avales, de respaldo, pero cobertura, es mucho más profundo. En todo caso, se puede tener alguna expectativa cuando esa autoridad está colocada allí por el Señor, no cuando ha sido puesta por el hombre y Dios solo la soporta por misericordia. Si no crees esto, te pregunto: ¿Cómo vemos que haya funcionado, hasta ahora, esa supuesta cobertura? ¿Ha sido eficaz?

Y después está la otra incógnita que en algún momento te pasa por la cabeza pero, por las dudas no vayas a ponerte de pinta con alguien, prefieres callarla: ¿Quién cubre a la iglesia madre? ¿Quién cubre a la máxima sede denominacional? ¿Quién cubre al obrero cristiano? Ya se cual es la respuesta. Ha sido, permanentemente, la más difundida. Es una respuesta cargada de facilismo, aprovechando quizás la comodidad y la apatía de un pueblo que escudriña muy poco las escrituras. Te dicen: “Dios lo cubre”. Dios cubre, personalmente, a las más altas autoridades. ¿Ah, sí? ¿Y que es lo que impide que Dios sea, directamente, la cobertura de los laicos, o aun del propio pastor? Hay un problema aquí. Tenemos un problema aquí. Tenemos adentro un problema que tanto hemos criticado hacia fuera. Un orden de importancia que no está en ninguna Biblia. La suma de Dios-Denominación-Clero-Laicos. Dime la verdad: ¿No te suena conocido?

Sin embargo, el mayor problema es que este modelo, está violando al espíritu del Nuevo Testamento. ¿Sabes por que? Porque detrás de la retórica espiritual, que la hay y mucha, de proveer responsabilidad legal, de tener una cobertura, surge amenazador un sistema de gobierno que carece de sustento bíblico y está inspirado por, e impulsado por, un espíritu de control. Lo más aproximado a esto que encontramos en la Biblia, es la palabra SOMETIMIENTO, control, dominio, sujeción.

(Romanos 13: 1)= Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. (¿Usted me quiere decir a mí que todos los dirigentes corruptos que han pasado por nuestro país, han sido establecidos por Dios? Los espacios que ellos están ocupando, si. A ellos, los elegimos nosotros y Dios lo respeta, como respeta cualquier otra decisión del hombre, empezando si tu quieres, con la de irse al infierno en lugar del cielo. Esto, deja una clara evidencia que, cuando el marxismo encontró en Jesús a un paradigma del revolucionario, no entendió en absoluto las leyes del reino de Dios. Pero atención: esto es para lo legal, humano y administrativo, porque mira lo que Pablo dice con respecto a eso:)

(Gálatas 2: 4)= Y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que estaban para espira nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud, (5) a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros. (Está muy claro. En el plano espiritual, tanto la sujeción como el sometimiento, es a una autoridad que está sujeta a autoridad divina, eso es bíblico. Pero también lo es no sujetarse al control de falsos hermanos infiltrados que, si la Biblia dice que los hay, ¿Por qué nosotros vamos a suponer que en nuestra congregación no? ¿Y esa va a ser tu cobertura? ¿Y de que te va a cubrir?)

Creo, en principio, (Ya vamos a seguir escudriñando mas sobre esto) que el tema de la cobertura obedece, en un principio, al trabajo sutil, lento, pero persistente, de un espíritu de control, algo que parecería formar parte del diccionario extra bíblico con el que se manejan los seminarios de guerra espiritual, pero que mas allá de que se llame o no así, su existencia y trabajo están mas que probados y solo en el marco de una enorme ignorancia no exenta de necedad, podría hacernos pensar que no existe.

La Biblia, es muy cierto, habla de sujeción y habla de obediencia. Principal y mayoritariamente se refiere al Señor, pero cuando tiene que ver con lo humano, delinea más bien los límites y parámetros. Esa especie de inmovilizada esclavitud a la que tantos buenos pero ignorantes creyentes se han sometido, no solo no los acercara mas a Dios o a la verdad, como ellos suponen y le han enseñado, sino que puede hacerlo pasible de cometer serios errores que los llevaran exactamente al lugar contrario a donde suponían que iban. El versículo que pone las cosas en su debido sitio, es este:

(Efesios 5: 21)= Someteos unos a otros en el temor de Dios.

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La Autoridad de la Convicción

En el relato que el propio Pablo hace de su conversión, se pueden rescatar algunas cosas que tienen que ver con una actitud. Con una actitud propia del hombre que tiene un encuentro real y verdadero con Cristo. Porque esa es la gran diferencia entre Pablo y los doce apóstoles de Jesús. Estos vivieron tres años junto a Jesús, un hombre con un mensaje nuevo y con una declaración: ser el Hijo de Dios encarnado, mientras que Pablo, como vamos a revivir otra vez ahora, tuvo un encuentro personal con Cristo. Los resultados y los frutos de cada cosa, los podemos comprobar en este mismo bendito libro.

(Hechos 22: 6)= Pero aconteció que yendo yo, al llegar cerca de Damasco, como a Mediodía, de repente me rodeó mucha luz del cielo; (7) y caí al suelo, (Presta atención: dice que se cayó al suelo. No dice que se cayó al suelo desde un caballo. El caballo es una conjetura, una hipótesis. Probable, nadie lo discute, pero no bíblica, de acuerdo? Se cayó al suelo) y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?

(8) Yo entonces respondí: ¿Quién eres, Señor? Y me dijo: Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues.

(9) Y los que estaban conmigo vieron a  la verdad la luz, y se espantaron; pero no entendieron la voz del que hablaba conmigo.

Fíjate que esta expresión: “no entendieron la voz…” parecería contradecirse con el verso 7 del capítulo 9, donde dice que ellos escucharon la voz. Lo que sucede en realidad, es que los versículos, aunque dicen la misma cosa, muestran diferentes construcciones gramaticales. Los compañeros de Pablo realmente oyeron el sonido de la voz, pero no pudieron distinguir el sonido de las palabras.

(10) Y dije: ¿Qué haré, Señor? Y el Señor me dijo: Levántate, y ve a Damasco, y allí se te dirá todo lo que está ordenado que hagas.

Este verso es tremendo si lo vemos a la luz de nuestras costumbres actuales. Pablo está oyendo la voz del Señor, directamente, que para sorpresa de muchos, hoy, no le está diciendo: “Mira Pablito, a mí me gustaría que trabajes para mí, tú eres un muchacho inteligente y es una pena que te vayas al infierno por seguir a los fariseos esos. Así que te voy a dar la oportunidad de que pongas esa inteligencia, a la servicio de mi reino. Piensa algo bueno y hazlo a mi favor y te será recompensado”. ¿Eso dice? En absoluto. Eso pensamos nosotros que Él dice, entonces armamos y desarmamos cosas como se nos antoja y, cuando algo no anda bien, decimos que debe ser porque la voluntad de Dios lo quiere así y nos cubrimos. Pero el Señor es concreto y sigue siéndolo: Levántate, anda para allá y espera. Allí te voy a decir lo que está ordenado que tú hagas. Esto nos coloca el punto preciso del principio a tener en cuenta:

Punto Nº 51: Una Iglesia obediente deberá estar atenta a las directivas divinas, y no confiada a su propia sabiduría humana. Tendrá que esperar órdenes y no fabricarlas.

(11) Y como yo no veía a causa de la gloria de la luz, llevado de la mano por los que estaban conmigo, llegué a Damasco. (Me pregunto: Si alguien se cae de un caballo y queda ciego, y todavía falta bastante para llegar a destino, ¿No lo volverán a montar en ese caballo en el que venía, y tomando las riendas tirar de él para llevarlo al sitio indicado? Sin embargo, aquí dice que lo llevaban de la mano. ¿No se lleva así a los que andan a pie?)

(12) Entonces uno llamado Ananás, varón piadoso según la ley, que tenía buen testimonio de todos los judíos que allí moraban, (13) vino a mí, y acercándose, me dijo: hermano Saulo, recibe la vista. Y yo en aquella misma hora recobré la vista y lo miré. (Este pasaje debe ser un horror para ciertas iglesias conservadoras y tradicionales. ¿Cómo le va a decir “recibe la vista”? ¿Y si no la recibe? ¡En qué lindo papelón metería a Dios! Él tendría que haber orado al Señor para que este le devolviera la vista a Pablo, no exponerse así al ridículo! ¿Nunca oíste algo así? ¡¡¡Incrédulos!!!)

(14) Y él dijo: el Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca.

(15) Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído.

Observa con atención los elementos que se detallan con relación al por qué te ha elegido el Señor como hijo y, al mismo tiempo, por qué ha elegido a la iglesia como tal. Dios nos ha elegido para: 1) Que conozcamos su voluntad; 2) Para que lo veamos a Él; 3) Para que oigamos su voz y todo lo que nos diga. El motivo de todo esto, es precisamente el principio siguiente:

Punto Nº 52: La iglesia del Señor es, antes que otra cosa, testimonio vivo de lo que ha visto y ha oído. Sólo así los hombres serán conmovidos por ella.

(Hechos 23: 1)= Entonces Pablo, mirando fijamente al concilio, dijo: varones hermanos, yo con toda buena conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy.

(2) El sumo sacerdote Ananás ordenó entonces a los que estaban junto a él, que le golpeasen en la boca

(3) Entonces Pablo le dijo: ¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Estás tú sentado para juzgarme conforme a la ley, y quebrantando la ley me mandas golpear?

(4) Los que estaban presentes dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios injurias?

(5) Pablo dijo: No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote: pues escrito está: No maldecirás a un príncipe de tu pueblo.

Pared blanqueada. No era la amabilidad personificada, precisamente, Pablo. ¿Qué quiso decir? Que exteriormente tenía imagen de limpieza, pero que en el interior estaba mugriento. ¿Estuvo bien Pablo? Si tenemos en cuenta que el mismo Jesús defendió arduamente sus derechos delante de los mismos religiosos, parecería ser que no. Pero y entonces, ¿Por qué se disculpa y cita Éxodo 22:28? Muchos han creído ver en esto un elemento vital para evitar cualquier clase de falta de respeto a las jerarquías eclesiásticas. Sin embargo, primero, lo de Éxodo tiene que ver con la organización religiosa judía y lo de Pablo, es a todas luces una amarga ironía, dejando entrever que jamás podría esperar justicia de ese sector del pueblo judío.

(6) Entonces Pablo, notando que una parte era de saduceos y otra de fariseos, alzó la voz en el concilio: Varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; acerca de la esperanza y de la resurrección de los muertos se me juzga. (Los saduceos aceptaban como sagrados sólo los cinco primeros libros del Antiguo Testamento, y rechazaban la resurrección porque no encontraban nada en ellos que apoyara esta doctrina. Jesús llamó la atención sobre el hecho de que cuando Dios pronunció las palabras de Éxodo 3:6, Abraham, Isaac y Jacob estaban físicamente muertos hacía muchos años. Por lo que, evidentemente, había vida después de la muerte.)

(7) Cuando dijo esto se produjo disensión entre los fariseos y los saduceos, y la asamblea se dividió.

(8) Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; pero los fariseos afirman estas cosas.

(9) Y hubo gran vocerío; y levantándose los escribas de la parte de los fariseos, contendían diciendo: Ningún mal hallamos en este hombre; que si un espíritu le ha hablado, o un ángel, no resistamos a Dios.

Esto parece sacado de una discusión en el seno de una congregación ortodoxa o conservadora, no es cierto? De esas que, pese a su fidelidad y sinceridad, no creen en absoluto en ningún tipo de manifestaciones sobrenaturales y, mucho menos, en revelaciones espirituales. Sin embargo, y casi como excepción en este caso, los escribas arrojan el principio a tener en cuenta para la consolidación de la iglesia del siglo XXI.

Punto Nº 53: Más allá de lo que expresen las doctrinas denominacionales, será indispensable tener mucho cuidado en no encontrarnos resistiendo a Dios por respetarlas.

(11) A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma. (¡Cuánto trabajo, dudas y roces ha costado en la iglesia moderna este tipo de cosas que en la iglesia primitiva eran tan comunes. Es más que obvio que Dios ha hablado por medio de ángeles, sueños y visiones. Incluso, en otros tiempos, usó gente y situaciones muy ordinarias. Pero lo que a primera vista puede parecer una situación común, tiene su origen en la providencia divina. Si alguien llega al templo y comenta un hecho así, lo más probable es que lo miren como a un bicho raro. ¡Y estamos hablando de creyentes! Claro, tienen sus motivos: ¿Sabes cuanta gente ha tratado de ganar espacios de poder en las congregaciones simulando tener sueños y visiones proféticas? Hay una guerra, hermano.)

(12) Venido el día, algunos de los judíos tramaron un complot y se juramentaron bajo maldición, diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubiesen dado muerte a Pablo.(¿Me estás diciendo que ayunaban? Parecería ser, no? Pero; ¿Será posible?)

(13) Eran más de cuarenta los que habían hecho esta conjuración.

(14) Los cuales fueron a los principales sacerdotes y a los ancianos y dijeron: Nosotros nos hemos juramentado bajo maldición, a no gustar nada hasta que hayamos dado muerte a Pablo (Y sí, era un ayuno satánico nomás. ¿Viste que no inventaron nada los brujos modernos?)

(15) Ahora pues, vosotros, con el concilio, requerid al tribuno que le traiga mañana ante vosotros, como que queréis indagar alguna cosa más cierta acerca de él; y nosotros estaremos listos para matarle antes que llegue.

(16) Más el hijo de la hermana de Pablo, (Pablo tenía un sobrino) oyendo hablar de la celada, fue y entró en la fortaleza, y dio aviso a Pablo.

(17) Pablo, llamando a uno de los centuriones, dijo: Lleva a este joven ante el tribuno, porque tiene cierto aviso que darle. (Pablo le da una directiva a un soldado que lo custodiaba. Autoridad)

(18) Él entonces tomándole, le llevó al tribuno, y dijo: El preso Pablo me llamó y me rogó (¿Dice que Pablo le rogó? No se notó, no?) Que trajese ante ti a este joven, que tiene algo que hablarte.

(19) El tribuno, tomándole de la mano y retirándose aparte, le preguntó: ¿Qué es lo que tienes que decirme?

(20) Él le dijo: los judíos han convenido en rogarte que mañana lleves a Pablo ante el concilio, como que van a inquirir alguna cosa más acerca de él.

(21) Pero tú no les creas; porque más de cuarenta hombres de ellos lo acechan, los cuales se han juramentado bajo maldición, a no comer ni beber hasta que le hayan dado muerte; y ahora están listos esperando tu promesa.

(22) Entonces el tribuno despidió al joven, mandándole a que nadie dijese que le había dado aviso de esto.

¿A alguien le caben dudas que Dios no ayudaría a Pablo? ¿No hubiese resultado más tranquilo ponerse a orar y esperar que Dios hiciera descender fuego del cielo y liquidara a todos los que buscaban matar a Pablo? ¿Por qué no habrán hecho eso y, en cambio, tejieron una estrategia a los fines de salvarle la vida? ¿Por qué el propio Pablo fue el que inició esa estrategia? Por algo muy simple que no siempre tenemos en cuenta en este tiempo: Cristo es la cabeza pensante de la Iglesia, pero tú, yo y todos los que la conformamos, somos sus brazos ejecutores. No se trata de hacer lo que nos parece mejor, sino lo que Dios nos dice que hagamos.

Punto Nº 54: La Iglesia del Señor no puede sentarse a esperar que todo lo haga Él. Tiene oídos para oír y mente sagaz para tejer estrategias de combate a favor del reino.

(Hechos 24: 10)= Habiéndole hecho señal el gobernador a Pablo para que hablase, éste respondió: Porque sé que desde hace muchos años eres juez de esta nación, con buen ánimo haré mi defensa. (Está muy claro: Pablo le dice algo así: Mira Félix, yo sé por referencias que eres un tipo bastante piola. Por eso voy a defenderme como quieres, no porque acepte tus órdenes. Si fueras de otro palo, me quedaría callado y ni aunque me mataran abriría la boca. ¡Pablo!)

(11) Como tú puedes cerciorarte, no hace más de doce días que subí a adorar a Jerusalén; (12) y no me hallaron disputando con ninguno, ni amotinando a la multitud; ni en el templo, ni en las sinagogas de la ciudad; (13) ni te pueden probar las cosas de que ahora me acusan. (Quiero que prestes mucha atención a este detalle de la calumnia para derrumbar a un santo. ¿NO suceden hoy, en los mejores lugares, algunas cosas parecidas? ¿Por qué crees que es? Si lo razonas intelectualmente, llegarás a la conclusión que las ambiciones de poder y las pujas por obtenerlo, no reconocen métodos y que el hombre ha venido haciendo estas cosas desde que está en la tierra. Pero si lo miras desde lo espiritual, te vas a dar cuenta que desde Eva, Satanás ha utilizado estos ardides y, si lo sigue haciendo, mal que nos pese, es porque todavía le dan resultado.)

(14) Pero te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y los profetas están escritas; (15) teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos. (Atención con esto. Cuando dice “creyendo todas las cosas que en la ley y los profetas están escritas”, deja en evidencia que los seguidores de Jesús no rechazaban las escrituras judías. Ellos simplemente las entendían bajo una nueva luz. Es casi un calco de lo que está ocurriendo hoy no ya en el pueblo judío, sino en el seno del pueblo evangélico. No te olvides. Dios no es Católico Apostólico Romano, quédate bien tranquilo, pero tampoco es evangélico. Dios es Dios)

(16) Y por eso procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres.

(17) Pero pasados algunos años, vine a hacer limosnas a mi nación y presentar ofrendas.

(18) Estaba en ello, cuando unos judíos de Asia me hallaron purificado en el templo, no con multitud ni alboroto. (Yo estaba allí por mis convicciones, muchachos; no haciendo prensa. Todavía se libraba un amplio debate sobre las enseñanzas de Pablo y la cristiandad gentil. Así que la dirección apostólica de Jerusalén le pidió a Pablo, como una concesión a aquellos que habían sospechado de él, que se sometiera a un acto de purificación ceremonial. Los propios apóstoles sabían, sin embargo, que las acusaciones no tenían base)

(19) Ellos debieran comparecer ante ti y acusarme si contra mí tienen algo.

(20) O digan éstos mismos si hallaron en mí alguna cosa mal hecha, cuando comparecí ante el concilio, (21) a no ser que estando entre ellos prorrumpí en alta voz: Acerca de la resurrección de los muertos soy juzgado hoy por vosotros.

Esta es la diferencia entre tener unción o tener letra. Tomando como base el silencio que hizo Jesús ante Pilatos cuando éste lo incentivó a defenderse, Pablo, ¿No tendría que haber hecho lo mismo? Estoy seguro que muchos lo habrán pensado más de una vez. Sin embargo Pablo asumió su defensa y expuso todas las cosas puntuales tal como eran. ¿Por qué lo habrá hecho? ¿Acaso por temor a ser sentenciado y ejecutado? No lo veo a Pablo con miedo. ¿Y entonces? Simple: porque el mismo Espíritu de Dios que le mandó callar a Jesús, en esta ocasión mandó a hablar a Pablo. ¿Sabes por qué? Porque Dios es soberano, fíjate que descubrimiento.

Punto Nº 55: La iglesia no actuará ante la sociedad secular conforme a calcos de actuaciones anteriores. Buscará la dirección de Dios en cada caso y hará lo que Él decida.

Después de estos hechos, Pablo presenta una apelación a César, ante lo cual le responde que si a Cesar ha apelado, a César irá. Pasados algunos días, sin embargo, y pasando de visita por Cesarea el rey Agripa y Berenice, se creyó oportuno presentarles el caso de este preso tan singular que tantas molestias les causaba. Una vez frente a él, su actitud fue muy similar a las de sus antecesores.

(Hechos 26: 1)= Entonces Agripa dijo a Pablo: se te permite hablar por ti mismo. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenzó así su defensa: (2) me tengo por dichoso, oh rey Agripa, de que haya de defenderme hoy delante de ti de todas las cosas de que soy acusado por los judíos.

(3) Mayormente porque tú conoces todas las costumbres y cuestiones que hay entre los judíos; por lo cual te ruego que me oigas con paciencia.

(4) Mi vida, pues, desde mi juventud, la cual desde el principio pasé en mi nación, en Jerusalén, la conocen todos los judíos; (5) los cuales también saben que yo desde el principio, si quieren testificarlo, conforme a la más rigurosa secta de nuestra religión, viví fariseo.

(6) Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres soy llamado a juicio; (7) promesa cuyo cumplimiento esperan que han de alcanzar nuestras doce tribus, sirviendo constantemente a Dios de día y de noche. Por esta esperanza, oh rey Agripa, soy acusado por los judíos. (Ya ha sido dicho: Nadie descarta lo enseñado e interpretado. Pero si es cierto (y lo es) que tal como se titula el Nuevo Testamento Versión Popular, “Dios Habla Hoy”, es obviamente porque Dios habla hoy, y si lo hace, no es para decir lo mismo que dijo en 1930. No se apartará del fondo, del patrón, de los principios básicos, pero el mensaje y la palabra serán frescos, revitalizantes. ¡Es Dios!)

(8) ¡Qué! ¿Se juzga entre vosotros cosa increíble que Dios resucite a los muertos?

(9) Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; (10) lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto.

(11) Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras.

Y después Pablo va a volver a relatar ante el rey Agripa su conversión. ¿Tres veces en el mismo relato? Sí, tres veces. ¿Tú recuerdas el día de tu encuentro personal con Cristo? Si lo recuerdas, es porque su presencia en tu ser te movió todas las estructuras y jamás podrías olvidarlo. Si no lo recuerdas, es porque quizás todavía no lo has tenido, y tu fidelidad, tu fe y tu sinceridad son buenos elementos, pero indudablemente todavía te falta el de fondo, el que te va a capacitar de verdad para servir como se sirve en el evangelio, con poder de Dios y no con vana palabrería.

Pero lo que quiero rescatar de este discurso que Pablo hace aprovechando el permiso que el rey Agripa le otorga para hablar y establecer su defensa, es que no se calla nada. Podría haber hablado mejor de él mismo buscando capitalizar la simpatía del rey, pero elige la transparencia de decir la auténtica verdad, aunque esa verdad no lo haga quedar muy bien. Hay algo que es real: Pablo, cuando perseguía a los cristianos, creía sinceramente estar sirviendo fielmente a Dios. Su encuentro personal con Cristo le abrió los ojos espirituales. Hoy, en muchos lugares sucede exactamente lo mismo. Hay muchos Pablos que, creyendo servir a Dios, lo que están haciendo es perseguir a los ungidos que proclaman el verdadero evangelio, el que no tiene adulteraciones.

Punto Nº 56: La Iglesia tiene que ser auténtica y transparente. No puede fabricar excusas y tiene que reconocer sus errores y hasta sus pecados.

(19) Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial.

Este pasaje, este texto, marca en primera instancia los rasgos de lo que debe ser un líder del Señor. Fíjate que Pablo estaba dedicado a la tarea de esparcir el evangelio y a establecer iglesias en todo el mundo hasta entonces conocido. Vivió todo lo que escribió por una sencilla razón: “Porque irrevocable son los dones y el llamamiento de Dios”. Su vida encarnó tres conceptos básicos del liderazgo: 1) Estaba dedicado a las metas, los objetivos y el espíritu de su llamamiento. No pensaba absolutamente nada para sí, en su provecho.- 2) No dudó en comunicar a otros sus convicciones. Ojo; no estoy diciendo que se las impuso, estoy diciendo que se las comunicó y soportó, asimismo, todas las dificultades necesarias para alcanzar ese fin.- 3) Se mantuvo alerta a los cambios. El apóstol se adaptó a los cambios culturales, sociales y políticos y, de esta manera, nunca perdió su relevante posición. Parecería mostrar a Pablo como un hábil negociador, verdad? Sin embargo no es así. Pablo jamás negoció su fe, sus convicciones y su llamamiento. Pero fue lo suficientemente amplio como para esperar la visión de Dios de hoy, y no hacer lo mismo que hacían todas las demás iglesia simplemente porque a ellas les había ido bien así.

Hay muchos líderes de hoy que dicen tener una visión determinada para su congregación y lo que hacen es imitar metodologías que han sido implantadas por otras porque, allí sí, Dios se lo mostró. La visión de Dios ha existido, entonces, pero no para con la tarea de ellos, sino la de otros siervos. Imitar algo que ha tenido mucho éxito en otro lugar, no lo garantiza aquí. Porque se trata sólo de una estrategia humana donde Dios no tiene nada que ver y no es, como debe ser, la última palabra. Eso no es bueno, pero mucho peor es que, cuando alguien con algo de unción o discernimiento ve ese error y no se suma, lo menos que se hace es tratárselo de conflictivo o rebelde y, si se ofrece, se lo expulsa de la congregación o se le pide “amablemente” que se vaya.

Punto Nº 57: La Iglesia tiene que tener indefectiblemente una operatividad sustentada en la visión de Dios para ese sitio, y no mecanismos humanos en razón de éxitos ajenos.

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El Celo de Dios

Recuerdan el episodio aquel en que unos exorcistas judíos pretendieron llevar a cabo una liberación de demonios invocando a Jesús, el que predica Pablo? ¿Se acuerdan de la respuesta de los demonios? “A Jesús conocemos, y sabemos quién es Pablo, pero vosotros: ¿Quiénes sois? Hoy todavía suceden cosas parecidas. Gente que supone que invocando a Jesús, se pondrá en marcha un mecanismo mágico que producirá la huida de los espíritus malignos, sin tener en cuenta que el evangelio no es magia, sino autoridad potencial de los hijos de Dios que están en Cristo. A consecuencia de ese episodio, muchos tuvieron miedo y miren lo que pasó:

(Hechos 19: 19)= Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata.

Aún en los anales no bíblicos de la época, Efeso, lugar en donde se desarrolló este episodio, tenía fama de ser un centro de hechicería. Dice que el precio estimado del material de ocultismo que se quemó, era de cincuenta mil piezas de plata. Es muy probable que esto se refiera a cincuenta mil dracmas griegas, una moneda que equivalía más o menos a un día de trabajo. A valores de hoy, un día de trabajo debería estar rondando en los veinte dólares, por lo que se puede interpretar cuál era verdaderamente el precio de esos libros.

(20) Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor.

PALABRA, en este texto, es el vocablo LOGOS y significa: una transmisión de pensamiento, comunicación, una palabra de explicación, un pronunciamiento, discurso, revelación divina, declaración, instrucción, un oráculo, promesa divina, doctrina divina, declaración divina. Como ejemplo, podemos decir que Jesús es el LOGOS viviente, según lo vemos en Juan 1:1: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios; La Biblia, en cambio, es el LOGOS escrito, interpretación tomada de Hebreos 4:12: Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, (Energes), que se traduce ENÉRGICA y no ENERGÍA, como enseña Nueva Era. Y, finalmente, es el Espíritu Santo el que pronuncia el LOGOS hablado, según se expresa en 1 Corintios 2:13: Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

Punto Nº 43: La Iglesia, para que prevalezca la Palabra del Señor, debe destruir en su propio seno toda vinculación con la idolatría o el ocultismo, que aunque parezca increíble, está infiltrado.

(Hechos 19: 23)= Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño acerca del Camino.(Camino está con mayúscula y no se refiere a un sendero, sino al evangelio, a la por entonces nueva doctrina que se estaba predicando. Siempre que se predica la verdadera Palabra de Dios y no discursos moralistas o sociales, hay algún disturbio dentro de la llamada iglesia del Señor. Obvio es que no se trata de un problema de la iglesia, sino del montón que la rodea y acompaña).

(24) Porque un platero llamado Demetrio, que hacía de plata templecillos de Diana, daba no poca ganancia a los artífices.

Diana era el nombre romano de Artemisa, la diosa griega del amor y la fertilidad; y Efeso era el sitio donde se hallaba el mayor templo dedicado a ella, aclamado como una de las siete maravillas del mundo antiguo.

(25) A los cuales reunidos con los obreros del mismo oficio, dijo: varones, saben que de este edificio obtenemos nuestra riqueza; (26) pero veis y oís a este Pablo, que no solamente en Efeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, (Hay muchos, hoy, que todavía creen que el evangelio se predica con persuasión humana, olvidando que es la unción del Espíritu la que da convicción y autoridad) diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos. (¿Cuántos saben que Pablo tenía razón? ¿Cuántos saben que hoy son muchos los que, habiéndolo leído y aprendido, no han podido entender esto?)

(27) Y no solamente hay peligro de que este nuestro negocio venga a desacreditarse, El razonamiento, como se ve, no era espiritual sino decididamente económico) sino que también el templo de la gran Diosa Diana sea estimado en nada, (¿Cómo vas a ignorar lo sagrado de la gran catedral?) y comience a ser destruida la majestad de aquella a quien venera toda Asia, y el mundo entero.

(28) Cuando oyeron estas cosas, se llenaron de ira, y gritaron, diciendo: ¡Grande es diana de los Efesios! (¿Cómo se les ocurre? ¡Herejes! ¡Viva San… ! ¡Viva Santa…!)

(29) Y la ciudad se llenó de confusión, y a una se lanzaron al teatro, arrebatando a Gayo y a Aristarco, macedonios, compañeros de Pablo.

(30) Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discípulos no le dejaron.

(31) También algunas de las autoridades de Asia, que eran sus amigos, le enviaron recado, rogándole que no se presentase en el teatro.

(32) Unos, pues, gritaban una cosa, y otros otra; porque la concurrencia estaba confusa, y los más no sabían por qué se habían reunido.

Esta es otra de las muchas referencias de que la temprana oposición al cristianismo era a veces irracional. Cualquiera que conociera los hechos no podría sentirse amenazado por el mensaje cristiano. Pero a la vista de estos sucesos, ¿Cuántos pueden ver que un espíritu de confusión había tomado control del lugar? ¿Tiene usted una idea de cuántos hechos similares suceden hoy día dentro de muchas de nuestras iglesias? Hay congregaciones enteras inmersas en discusiones temáticas doctrinales internas durante años, mientras afuera un mundo incrédulo se va de cabeza al infierno porque no hay quien les predique el evangelio de la salvación.

Punto Nº 44: La Iglesia tiene, como objetivo prioritario, la predicación del evangelio de la salvación y la extensión del reino de Dios. Todo lo demás, es absolutamente secundario.

(Hechos 20: 17)= Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos, (a los líderes. Ancianos por sabiduría y por llamado, no por edad. Ellos eran los que, de acuerdo con las necesidades de cada congregación, designaban a los pastores encargados de atenderla.) de la Iglesia.

(18) Cuando vinieron a él, les dijo: vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia, (19) sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos;

¿Cómo servía Pablo al Señor? ¿Con un cargo, con una posición cómoda, próspera, tranquila, amado y reconocido por todos..? No. Con toda humildad, pruebas y muchas lágrimas por causa de los miembros de la iglesia allí constituida, eso dice.

La palabra HUMILDAD, que Pablo usa aquí, es la palabra TAPEINOPHROSUNE, y significa: modestia, bajeza, un sentido de insignificancia moral, y una actitud humilde de interés altruista por el bienestar de otros; total ausencia de arrogancia, de engaño y altivez. La palabra esta es una combinación de TAPEINOS, que quiere decir HUMILDE, y PHREN, que se traduce MENTE. (Una mente humilde) y era desconocida en el griego clásico no bíblico. Unicamente renunciando a la autosuficiencia, los miembros de la comunidad cristiana pueden mantener la unidad y la armonía.

(20) Y como nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, (21) testificando a judíos y gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.

(22) Ahora, he aquí, ligado yo en Espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me habrá de acontecer; (23) salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones.

(24) Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

(25) Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.

Pablo dice “el reino de Dios”. No es frecuente que el apóstol use esta fraseología tan preciosa en sus epístolas. Sin embargo, una comprensión de su significado, muestra que desde el punto de vista conceptual es sinónimo de la forma más familiar utilizada por Pablo “predicar el evangelio, la cruz, o la vida en el Espíritu”.

(26) Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos, (27) porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.

Cuando dice “todo el consejo de Dios”, se refiere a la más amplia visión del plan de Dios. Las decepciones y la disminución de la plenitud de la experiencia y el ministerio por el cuerpo de Cristo a menudo comienza cuando hombres y mujeres predican sólo una parte de todo el consejo de Dios. Las divisiones interdenominacionales han caído indudablemente en este error, por causa de un respeto mucho más acentuado en su doctrina interna que en la palabra global y abarcativa que trae la Biblia en todo su contexto.

Punto Nº 45: La Iglesia del siglo XXI es portadora de todo el mensaje y no de aquellas fracciones que coincidan con sus tesis particulares.

(Hechos 20: 28)= Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.

Este versículo es muy rico en lecciones prácticas acerca del liderazgo en la iglesia. Hay cuatro puntos importantes para señalar: 1)= “Mirad por vosotros”, significa atender con cuidado. Los líderes deben guardarse muy bien como personas, como individuos. Antes de velar adecuadamente por la iglesia. 2)= Los líderes de la iglesia jamás podrán hacerse a sí mismos o repartirse cargos, jerarquías y posiciones como se hace en el ambiente de la política secular. Son nombrados por el Espíritu Santo o no son líderes de Dios sino, apenas, dirigentes de una institución humana denominada iglesia que, por lo general, tiene muy poco o nada de la esencia de la real iglesia del Señor. 3)= La palabra OBISPOS deriva de la misma raíz griega traducida como “cubrir2 en el evangelio según Lucas 1:35. Un obispo es alguien que cubre, que supervisa y que protege al rebaño. Dice que es puesto para apacentar. (y esta palabra es POIMANO en la traducción original y significa PASTOREAR.) 4)= La iglesia, definitivamente, le pertenece a Dios. Y es suya porque la ha comprado. Lo que Dios hace a través de los líderes en la iglesia, no les pertenece de manera alguna a ellos. Por el contrario, y como veremos ahora, Pablo advierte contra los falsos líderes.

(29) Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño.

(30) Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.

Es notorio que esto deja traslucir algo bastante claro. Estas recomendaciones apuntan indudablemente a un falso liderazgo. 1) Están más interesados en ellos mismos que en cuidar el rebaño.- 2) Tratan por todos los medios y utilizando toda clase de métodos de manipulación que la gente los siga.- 3) Buscan resultados rápidos que no requieran demasiados sacrificios.- 4) Cuando dice que “entrarán” lobos rapaces, no está hablando de gente de afuera que un día va a entrar a la iglesia para arrastrar a los discípulos, nadie les creería e, incluso, ni siquiera se les permitiría ocupar un púlpito; Habla de gente de adentro. El verso 30 lo corrobora totalmente cuando dice que serán personas salidas “de vosotros mismos”. –

Punto Nº 46: La Iglesia deberá clamar por discernimiento, única forma de Dios de separar falsos líderes de los genuinos.

(Hechos 20: 32)= Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.

La palabra de SU gracia siempre edifica y libera nuestra herencia espiritual. El término “santificados” puede traducirse mejor como “están siendo santificados”, con el énfasis en un proceso que no se ha completado.

(33) Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado.

(34) Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido.

(35) En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: mas bienaventurado es dar que recibir.

La palabra DAR, en este verso, es la palabra DIDOMI, y significa: conceder, permitir, donar, impartir, poner, ofrendar, presentar, ceder y pagar. DIDOMI implica el dar un objeto de valor. Dar libremente, sin ser forzado, sin apelar a mensajes superiores en tiempo a la predicación central para mover los bolsillos de la congregación. El dador adopta el carácter de Cristo, cuya naturaleza es dar. Jesús no dijo que sería más natural o más fácil dar, dijo que sería más bienaventurado.

Este es el punto de vista de Pablo sobre el dinero y el ministerio. Su motivación no era el dinero. Él suplía para su ministerio fabricando tiendas, aliviando así la carga financiera a las iglesias que ministraba. Más bienaventurado es dar que recibir, se refiere tanto a nuestro tiempo como a nuestro dinero, porque trabajando así ayudamos a los necesitados, el primero de los cuales es el más desamparado. Este dicho de Jesús no aparece en los evangelios.

Punto Nº 47: Definitivamente la Iglesia del siglo XXI tendrá que ser generosa y deberá de una vez por todas, bajar de su trono a Mamón, dios del dinero propio.

(Hechos 21: 8)= Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él.

(9) Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban.

Primero: este Felipe, el evangelista, es uno que fue nombrado diácono cuando los apóstoles reclamaron que no era lógico que ellos se distrajeran de la oración y la predicación de la palabra por tener que servir las mesas. No es uno de los doce, como muchos se han acostumbrado a interpretar. Además, evidentemente, era casado, y padre de cuatro hijas mujeres de las cuales este texto da referencia. Dice que cada una de ellas ejercía dones de profecía y esto deja bien claro que las mujeres trajeron la palabra de Dios por el poder del Espíritu Santo, y que tal ministerio fue plenamente aceptado en la iglesia primitiva. Esto lo confirman las instrucciones dadas por Pablo en su primera carta a los Corintios: 1)= Que una mujer puede profetizar.- 2)= Que debe estar apropiadamente “cubierta”, y no necesariamente con paños, como marca una respetable pero demasiada literal interpretación, sino que tenga cobertura espiritual como producto de una correcta relación con su esposo o sus padres, según el caso. Y esto no es algo atinente sólo a las mujeres, es una regulación que les incumbe a todos los líderes espirituales, sean hombres o mujeres.

Constituye algo desconcertante que el lugar de las mujeres en el ministerio sea debatido por algunos en la iglesia. Las mujeres ocuparon un lugar en el Aposento Alto, a la espera de la venida del Espíritu Santo y del comienzo de la iglesia. Luego, el sermón profético de Pedro en el Pentecostés afirmó que la promesa del Antiguo Testamento se estaba cumpliendo ahora: “vuestras hijas” y “sobre mis siervas”. Las mujeres compartirían ahora plenamente, en igualdad de condiciones con los hombres, el ungimiento, la plenitud y el ministerio del Espíritu Santo. Ello haría su testimonio y su servicio a la expansión del evangelio más eficaz.

Aun cuando el lugar de los hombres era más prominente, en lo que concierne al número de quienes eran líderes, no consta restricción directa alguna de este privilegio. 1)= La mención explícita de Febe como una diaconisa.- 2)= La carta de Juan a una “señora elegida” con instrucciones sobre a quién se debía permitir que ministrara en su casa, una designación, esta, para las primeras comunidades eclesiásticas.- 3)= El caso de Evodia y Síntique, que parecen ser mujeres en cuyos hogares los creyentes se reunían. El método de designación sugiere que fueron nombradas líderes en sus comunidades.

La aceptación de mujeres en un lugar público donde se desarrolla el ministerio de la iglesia no representa una concesión al espíritu del movimiento feminista. Pero su rechazo pudiera ser una concesión al orden de chauvinismo machista, que no cuenta con respaldo ni apoyo alguno en las Escrituras. Es obvio que las mujeres hablaron, profetizaron y hasta lideraron en la iglesia primitiva.

Punto Nº 48: Dios no hace acepción de personas. Y eso implica la presencia y participación indistinta de hombres y mujeres en la iglesia, sin distinción de posiciones, cargos o jerarquías.

(Hechos 21: 15)= Después de estos días, hechos ya los preparativos, subimos a Jerusalén.

(16) Y vinieron también con nosotros de Cesarea algunos de los discípulos, trayendo consigo a uno llamado Mnasón, de Chipre, discípulo antiguo, con quien nos hospedaríamos.

(17) Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con gozo.

(18) Y al día siguiente Pablo entró con nosotros a ver a Jacobo; y se hallaban reunidos todos los ancianos; (19) a los cuales, después de haberles saludado, les contó una por una las cosas que Dios había hecho entre los gentiles por su ministerio.

(20) Cuando ellos lo oyeron, glorificaron a Dios, y le dijeron: ya ves, hermano, cuantos millares de judíos hay que han creído; y todos son celosos por la ley.

(21) Pero se les ha informado en cuanto a ti, que enseñan a todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres.

(22) ¿Qué hay, pues? La multitud se reunirá de cierto, porque oirán que has venido.

(23) Haz, pues, esto que te decimos: hay entre nosotros cuatro hombres que tienen obligación de cumplir voto.

(24) Tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú también andas ordenadamente, guardando la ley.

El tema de pagar los gastos, aquí, era una forma piadosa y caritativa a través de la cual un israelita se asociaba con aquellos que habían tomado un voto de nazareo. Esto representaba treinta días de purificación ritual, que también suponía afeitarse la cabeza.

(25) Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación.

Acá hay que entender que todavía se libraba un amplio debate sobre las enseñanzas de Pablo y la cristiandad gentil. Así que la dirección apostólica de Jerusalén le pidió a Pablo, como una concesión a aquellos que habían sospechado de él, que se sometiera a un acto de purificación ceremonial. Los propios apóstoles sabían, sin embargo, que las acusaciones no tenían base. Además, el decreto del concilio de Jerusalén estaba escrito, como dice el verso, y decidido.

Este verso 25, sin embargo, dice algo mucho más claro. No toda la cristiandad gentil ha podido entender debidamente esto y se ha inclinado por mantener leyes y tradiciones del judaísmo, en la idea de que dejarlas de lado sería llevar adelante una falta de veneración a un pueblo del cual formaba parte Jesús. Pablo, aquí, es muy claro y esta definición debería ser base y clave para una unidad de conceptos en el futuro.

Punto Nº 49: La Iglesia genuinamente cristiana puede respetar pero jamás profesar tradiciones no bíblicas por arraigadas que estén en la cultura nacional o local.

La estratagema que se propone en los versos 23 y 24 no dio resultado. Estos judíos asiáticos, que hicieron el peregrinaje a Jerusalén para participar en las fiestas, se habían opuesto a Pablo en las regiones de donde procedían. Cuando algunos de ellos lo reconocieron en el templo se pusieron furiosos, especialmente al suponer equivocadamente que este había introducido a Trófimo, un gentil, en el recinto interior del templo. Esta era una ofensa tan grave que ni los ciudadanos romanos eran exceptuados de la pena de muerte si la cometían.

Aquí se produjo un tremendo alboroto en medio del cual Pablo fue llevado preso a una fortaleza. Sin embargo, él solicitó permiso para defenderse oralmente y lo obtuvo. Su alocución, que ocupa todo el resto del capítulo 22 tiene, sin embargo, en los tres primeros versos, un punto más que la iglesia del libro de los Hechos le transfiere hoy a la iglesia del siglo XXI.

(Hechos 22: 1)= Varones hermanos y padres, oid ahora mi defensa ante vosotros.

(2) Y al oír que les hablaba en lengua hebrea (Muy probablemente arameo) guardaron más silencio. Y él les dijo: (3) yo de cierto soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel, estrictamente conforme a la ley de nuestros padres, celoso de Dios, como hoy lo sois todos vosotros.

El punto, aquí, es la palabra CELOSO, (ZELOTE en el original). Significa: ardiendo en celo, ser ardiente y albergar un sentimiento a favor o en contra, una devoción profunda por algo o alguien, un entusiasta, un partidario incondicional, admirador, emulador, imitador, seguidor de alguien, de cualquiera. Pablo rechazó su celo anterior, que le hizo un perseguidor de la Iglesia, pero se regocijó en su ZELOTES por el Señor Jesucristo.

Punto Nº 50: La Iglesia debe ser celosa, entusiasta, ardiente por las cosas de Dios; nunca impersonal, académica, fría o monótona, como si se tratara de una filosofía de vida más.

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Terremotos de Fe

Este es un estudio que tiene sus bases completas en toda su extensión. Cada entrega, sin embargo, tiene que tener un principio, un texto, un contexto un remate y una conclusión para que sirva semanalmente, además de globalmente. Terremotos de Fe es un título que nace de una de las facetas de esta entrega. Un título tenía que tener y elegí ese. Pudo haber sido cualquiera de los otros, todos tienen la misma validez, pero a la hora de pretender tomar modelos y principios del libro de los hechos para este tiempo, me quedo con este terremoto literal y espiritual. Creo que en el siglo veintiuno, harán falta más de uno para sacudir la modorra eclesiástica que todavía no permite terminar la obra y esperar a Cristo para entregarle el reino que él, a su vez, – está escrito -, habrá de entregarle al Padre.

(Hechos 16: 25)= Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.

Lo primero que vemos en este texto, es que Pablo y Silas se regocijan en medio de las terribles circunstancias que les toca vivir. Como más tarde escribió a la iglesia que fundó en Filipos, Pablo pidió desde otra celda: “Regocijaos en el Señor, siempre”.

Yo creo que hay que prestar enorme atención a este ejemplo sobre el poder de la alabanza, poder que se da aun en medio de circunstancias difíciles. Vos fijate que azotados y encarcelados, Pablo y Silas respondieron a su situación cantando un himno de alabanza, un cántico directamente de su corazón a Dios.

No podemos dejar que pase inadvertida la relación que hubo entre sus himnos de alabanza a Dios y su liberación sobrenatural mediante la ocurrencia de un fuerte temblor de tierra. ¡Qué hermoso! La alabanza que se le ofrece directamente a Dios, puede producir un terremoto que abra las puertas de la prisión.

Hubo otros buenos resultados: un hombre se convirtió a Cristo, su familia fue salva y Pablo libró a una muchacha de un espíritu de adivinación. También en nuestros días, la alabanza gozosa de Dios romperá las cadenas de la opresión. Cuando estás sirviendo a Dios, y las cosas no ocurren como planeaste, aprendí la lección que nos ofrece este pasaje: ¡la alabanza triunfa gloriosamente!

(26) Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.

Repito: este es el poder de la alabanza en acción, aunque se debe recordar que Pablo estuvo en prisión en otros ocasiones y este tipo de acontecimiento espectacular no ocurrió. Dios es creativo, no tiene método fijo y, esencialmente, es SOBERANO.

(27) Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido.

(28) Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: no te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí.

(29) El, entonces, pidiendo luz,  (Esto es lo que la mayoría de los incrédulos hace cuando busca a Dios y no lo encuentra) se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; (30) y sacándolos, les dijo: señores, ¿Qué debo hacer para ser salvo?

(31) Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.

Cuando escribió este relato, Lucas, autor indiscutido del libro de los hechos, no sólo estaba registrando un importante momento de la iglesia primitiva, sino haciéndose eco de una interrogante universal y de la respuesta precisa a esa pregunta. Tú y tu casa, sugiere que Dios trabaja en el núcleo familiar.

(32) Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. (La promesa divina de tú y tu casa para los que acepten hoy a Cristo, sigue siendo válida, pero la obligación de predicar la palabra, también. En el reino de Dios nada se produce por decreto; todo tiene pasos a seguir en obediencia.

(33) Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y enseguida (Sin cursillo previo ni reunión de Junta Directiva para evaluación de aptitudes alguna), se bautizó él con todos los suyos.

(34) Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios.

Punto Nº 36: El arma más poderosa de la iglesia es la alabanza. No el esforzarse en cantar canciones de moda, ALABANZA. Y vivir de tal modo que, en lugar de trabajar en repetitivas campañas evangelísticas, el mundo venga a preguntarle: señores: ¿Qué debemos hacer para ser salvos?

(Hechos 17: 15)= Entonces los judíos que no creían, (Está hablando de gente que pertenecía al pueblo y que iba a las sinagogas, pero que no creían. No está hablando de mundanos) teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos (En criollo básico: Vagos) hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; Y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo.

(6) Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: estos que trastornan al mundo entero también han venido acá.

¿No parece un tanto exagerado vociferar que estos trastornaban al mundo entero, siendo que sólo se trataba de una región? Creo que habría que preguntarse quién o quiénes decían eso. En lo natural, hombres, pero en la influencia, demonios. Y ellos sí serían muy coherentes al hablar de una palabra que trastornaría el mundo entero, ya que en definitiva, así fue.

(7) A los cuales Jasón ha recibido; y todos estos contravienen los decretos de Cesar, diciendo que hay otro rey, Jesús.

(8) Y alborotaron al pueblo y a las autoridades de la ciudad, oyendo estas cosas.

(9) Pero obtenida fianza de Jasón y de los demás, los soltaron.

Punto Nº 37: Siempre habrá gente de iglesia incrédula que maneje políticamente las relaciones con una tendencia definida: reducir y minimizar la calidad de rey de Jesucristo. “Estaban con nosotros…”

(Hechos 17: 10)= Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos.

(11) Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.

Fíjese que estos judíos no tenían una mente cerrada: dice que recibían la palabra con toda solicitud, lo que íntimamente habla de un hambre por la verdad. Y que además no eran negligentes, sino que sin importarles la o las figuras que les hablaran las grandes cosas, ellos obedecían el mandato de escudriñar (investigar meticulosamente, buscarle la quinta pata al gato), las Escrituras para ver si lo que se les decía, era así.

(Verso 18)= Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; El epicureismo era una filosofía que buscaba la tranquilidad por encima de todas las cosas, en tanto que el Estoicismo deseaba liberarse de las pasiones y aceptar todo en la vida como inevitable resultado del destino. Ambos sectores se trenzaron con Pablo) y unos decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? Y otros: parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el evangelio de Jesús, y de la resurrección.

Lo llamaron palabrero. ¡Palabrero! La palabra PALABRERO, en el original, es la palabra SPERMOLOGOS. Era un vulgarismo griego, (ateniense, para ser más específico) que designaba cuatro aspectos: 1)- Un pájaro que recoge semillas; 2)- Hombres que corretean por el mercado en un esfuerzo por ganarse la vida, recogiendo cualquier cosa que se pudiera aprovechar; 3)- Un charlatán o coleccionista de chismes e información falsa; 4)- Un pseudo intelectual frívolo. Trágicamente, los super intelectuales de la Colina de Marte, no lograron ver en Pablo todas las cualidades que hacían de él un portador de la verdad.

(Verso 24)= El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas.

Hay infinidad de estudios hechos con relación a esto. Que Dios habita en los cielos, que vive en el interior del corazón del hombre, que habita en la alabanza de su pueblo. Es válido, se puede creer, pero hay algo bíblico que nadie puede discutir, modificar ni interpretar de otro modo: Dios no habita en templos hechos por manos de hombres.

Punto Nº 38: Iglesia no es edificio, es asamblea de representantes del reino de Dios. Gente que escudriña la Palabra para ver si lo que le están diciendo es así, para no ser engañados, aquí sí, por palabreros.

(Hechos 18: 1)= Después de estas cosas, Pablo salió de Atenas y fue a Corinto.

(2) Y halló a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos saliesen de Roma. Fue a ellos. (Claudio expulsó a los judíos de Roma en el año 49 D.C.)

(3) Y como era del mismo oficio se quedó con ellos, y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas.

Pablo, el brillante y dotado apóstol de Cristo, no le temía al trabajo manual. Su ocupación era hacer tiendas, o quizás labrar el cuero; en el antiguo judaísmo era impropio que un rabí recibiera dinero por sus enseñanzas.

(4) Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a judíos y a griegos. (Los griegos de la sinagoga eran prosélitos convertidos al judaísmo).

(5) Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo.

(6) Pero oponiéndose y blasfemando estos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo limpio; desde ahora me iré a los gentiles.

(7) Y saliendo de allí, se fue a la casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la cual estaba junto a la sinagoga.

(8) Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los Corintios, oyendo, creían y eran bautizados.

(9) Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: no temas, sino habla, y no calles; (10) porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.

Punto Nº 39: Iglesia del planeta: no temas, sino habla y no calles, porque yo, el Señor, estoy contigo y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.

(Hechos 18: 24)= Llegó entonces a Efeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las escrituras. (Este hombre no tenía bien claro el evangelio pero, con humildad, aceptó la enseñanza y las referencias que de él hace Pablo en 1 Corintios indican que más tarde llegó a ser bien conocido para la iglesia de Corinto.)

(25) Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan.

Vemos que Apolo era un hombre sin ningún tipo de formación, que ni siquiera tenía una idea clara del evangelio, ya que después Priscila y Aquila le iban a enseñar, pero dice que tenía un espíritu fervoroso. Esta palabra, FERVOROSO, es en el original la palabra ZEO, que se puede traducir comparándola con celo, partidario, hervir, fervor, viviente, caliente, lleno de ardiente celo. Es lo opuesto a dignificado, frío, sin emoción. En un contexto cristiano designa una temperatura espiritual alta inflamada por el Espíritu Santo. Apolos era todo un hombre, apegado a las Escrituras y lleno de fervor espiritual.

Punto Nº 40: La Iglesia, como esposa, desea quedar embarazada de Dios. Para que eso sea posible, tiene que tener intimidad máxima con el esposo. Y para que esa intimidad sea posible, tiene que tener pasión por él.

(Hechos 19: 1)= Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, (2) les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.

Fíjese que al arribar a Efeso, Pablo encuentra a un grupo de discípulos. Al denominarlo él así, nos deja claramente establecido de que son verdaderos cristianos bautizados. Estos discípulos confiesan su conocimiento sobre el Espíritu Santo, incompleto. Es notorio que sus maestros conocían algo de los fundamentos del cristianismo por su contacto con Juan el Bautista, pero aparentemente ignoraban lo que había ocurrido en Pentecostés. De ahí que estos discípulos hayan sido bautizados sólo con el bautismo de Juan. Esto indica que su experiencia de conversión estuvo acompañada del conocimiento de que sobrevendría una más plena experiencia con el Espíritu Santo. En obvio paralelo con el Pentecostés, la plenitud del Espíritu se manifiesta en el hablar en lenguas y el profetizar.

Hay muchas iglesias, hoy día, que no sólo no enfatizan absolutamente nada con respecto a la participación del Espíritu Santo en la vida del creyente sino que, incluso, lo desconocen y casi lo suponen una especie de teofanía, expresión teológica equivalente a fantasma. “Es que no hacemos doctrina errónea ni nos apoyamos en fantasías; somos cristocéntricos”, dicen. Está muy bien. Cristo es el centro, pero el Espíritu Santo de Dios es también Cristo, no un competidor anónimo.

Punto Nº 41: La Iglesia del siglo XXI  es de Dios Padre, se fundamenta en la redención de Cristo y se manifiesta en el poder que le otorga el Espíritu Santo.

(Hechos 19: 11)= Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, (12) de tal manera que aun se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían.

Los paños de los que aquí se hablan eran pedazos de tela que Pablo se ataba a la cabeza mientras trabajaba. Aunque algunos encuentran aquí una justificación para usar indumentarias especiales cuando oran, el pasaje no ofrece necesariamente una fórmula para practicar el ministerio de la sanidad divina, y tampoco habilita a fabricar una fe en paños sanadores o curativos y, mucho menos, a venderlos como si fueran talismanes de la salud. A nadie se le ocurriría ubicar a los enfermos en un lugar donde se proyecte la sombra del pastor mientras este pasa o predica, y sin embargo la sombra de Pedro sanó.

(13) Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: os conjuro por Jesús, el que predica Pablo.

Exorcistas son aquellos que pretenden echar fuera demonios, (algo que en verdad es bíblico) utilizando el nombre de Jesucristo de Nazaret, pero utilizando rituales u objetos especiales, algo que no es bíblico en absoluto y, por ende, se transforma en hechicería.

(14) Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes. Que hacían esto.

(15) Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: (Atención; los demonios hablan. No lo dice ni Carlos Anacondia, ni Cindy Jacobs ni Rebeca Brown; lo dice Pablo y lo escribe Lucas). A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿Quiénes sois?

(16) Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.

La autoridad de invocar el nombre del Señor Jesús ha sido concedida únicamente a los creyentes. El nombre de Jesús no puede utilizarse como algo mágico para lograr buenos o malos resultados. No existe ninguna garantía de poder cuando se pronuncia por capricho, particularmente en una situación en que se realiza alguna actividad religiosa formal. Sin embargo, cuando se invoca con fe en el poder del Espíritu Santo, puede esperarse que se manifieste su potencia y su gloria. Inherente al nombre de Jesús no está sólo su autoridad, sino la plenitud de su naturaleza y carácter. Así. Cualquier oración ofrecida, o ministerio iniciado en el nombre de Jesús, debe estar de acuerdo con su ser y propósitos.

Punto Nº 42: Los demonios se sujetan a la autoridad de la Iglesia. Eso no significa que mil quinientos miembros de una congregación puedan hacerlo. Trigo y cizaña conviven, así que Iglesia no es montón, es creyente. A los demás, les puede suceder lo que a los exorcistas.

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La Gran Tribulación

No. No vamos a hablar aquí de escatología ni de tiempos finales. Estamos estudiando la iglesia a través del libro de los Hechos de los Apóstoles y, de toda la escritura, salta a la vista que la tribulación jamás estuvo ausente de los santos y es muy poco probable que lo esté en nuestros días. Sin caer en el error de buscarla o provocarla para sentirse “más cerca de Dios” como hacen algunas culturas, tampoco se debe caer en el facilismo humanista de eludirla cuando llega. Jesús dijo: “Cuando tengáis tribulación”, jamás “Si llegáis a tener tribulación”. De allí que La Gran Tribulación, que no tiene nada que ver con la anunciada, es casi la hoja de ruta, la puerta de ingreso al reino de los cielos.

(Hechos 14: 1)= Aconteció en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos, y asimismo de griegos.

(2) Mas los judíos que no creían excitaron y corrompieron los ánimos de los gentiles contra los hermanos.

(3) Por tanto, se detuvieron allí mucho tiempo; hablando con denuedo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios.

(4) y la gente de la ciudad estaba dividida; unos estaban con los judíos, y otros con los apóstoles.

(5) Pero cuando los judíos y gentiles, juntamente con sus gobernantes, se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos,

Lo primero que vemos en el verso 2, es que aquellos que no creen, (y se habla de gente que está adentro), cuando se oye la verdad, terminan excitando primero y corrompiendo después, si se los deja, a los ánimos de los simples.

Ministro: es necesario que implore al Señor para que ofrezca señales y realice prodigios y milagros que confirmen con su poder el mensaje del evangelio de Cristo.

El Libro de los Hechos nos llama a una fe enérgica, que puede no resultar familiar para muchas personas. Es refrescante la acción de hombres y mujeres que creyeron a nuestro Dios, para hacer grandes cosas de una manera extraordinaria. Debemos tener el coraje de imitarlos. Estos relatos nos invitan a enfrentar los riesgos asociados a esta fe valiente.

Punto Nº 29: La Iglesia de Dios es valiente, nunca timorata, cobarde o negociadora con la corrupción. Esa es una parte de la verdad que dará como consecuencia que Dios confirme la obra con señales y milagros.

(Hechos 14: 8)= Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado

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(9) Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, (A mí me gustaría que los que descreen de las cosas sobrenaturales y limitan el evangelio a una serie de pautas morales, nos expliquen cómo vio Pablo la fe del hombre, sino a través de un don sobrenatural del Espíritu Santo llamado DISCERNIMIENTO.) (10) dijo a gran voz: levántate derecho sobre tus pies. Y saltó, y anduvo.

(11) Entonces la gente, visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licaónica: dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros.

(12) Y a Bernabé llamaban Júpiter, y a Pablo, Mercurio, porque este era el que llevaba la palabra.

(13) Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios.

El culto a Zeus y Hermes (el padre y el mensajero de los dioses, conocidos entre los romanos como Júpiter y Mercurio) en la antigua Listra, ha sido comprobado gracias a la investigación de la arqueología.

Esto, que parece una barbaridad y que se comprende como cosa producto de la ignorancia del pasado, sigue sucediendo hoy día aunque con otras características. Cuando en la iglesia ocurre algo sobrenatural, inmediatamente se le adjudican poderes superiores a determinados hombres o mujeres que, instantáneamente, pasan a ser algo muy similar a dioses. Que luego, naturalmente, no serán llamados Júpiter ni Mercurio, es verdad, pero si psicología, yoga, medicinas alternativas, homeópatas, iriólogos y toda clase de humanismo que trata de opacar (dentro mismo de la iglesia) la posibilidad y factibilidad del poder de Dios.

Punto Nº 30: Iglesia idólatra no es sólo la que adora estatuas. También lo es cualquiera que pone algo, (así sea un ministerio o la mismísima doctrina) por delante del Señor.

(Hechos 14: 21)= Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad, y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, (22) confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.

¿Cómo se entra al reino? A través de muchas tribulaciones. Cuidado: soportar sufrimientos e incluso fabricarlos, no nos garantiza la entrada al reino de los cielos. Mas bien la entrada al reino está acompañada de persecución, que es obviamente, tribulación.

Pablo, no solamente enseñó el gozo y la paz del reino de Dios, su poder y su autoridad, la cual permite al creyente triunfar sobre el mal, sino que enseñó también que el pueblo del reino experimentaba pruebas, sufrimientos, y no siempre lograba una victoria instantánea. Una actitud triunfal y victoriosa debe caracterizar a cada ciudadano del reino de Dios, y la autoridad y el poder del Espíritu Santo se ofrece para ser utilizada y produzca resultados positivos. No obstante, Dios no prometió una vida exenta de lucha. Los apóstoles nunca enseñaron que todo sufrimiento sería evitado debido a la presencia del rey en nosotros, y el poder ministrado por el Espíritu Santo a través de nosotros.

Este pasaje nos recuerda que la victoria viene solamente librando una batalla, y que el triunfo se alcanza después de la prueba. Pretender que no sea así, es sustentar una opinión frágil y equivocada acerca del reino de dios. Quienes piensan de esa manera se rinden ante las circunstancias adversas, porque creen que estamos predestinados a enfrentar problemas y, por consiguiente, debemos simplemente tolerarlos. La Biblia enseña que el sufrimiento, las pruebas  y todas las otras dificultades humanas son inevitables; pero la palabra de Dios nos enseña también que todos nosotros podemos ser “más que vencedores”. La presencia del rey y el poder de su reino en nuestras vidas no nos hacen invulnerables ni inmunes a las luchas de la vida. Pero si tenemos la promesa de victoria, de provisión para nuestras necesidades, de fuerza espiritual para cada día, y también de sanidad, consuelo y ayuda salvadora.

Punto Nº 31: Cuando una iglesia no está recibiendo ataque alguno del enemigo, no siempre puede ser porque lo tenga derrotado. A veces es porque lo tiene infiltrado adentro comandando las actividades y entreteniendo a la gente. La Gran Tribulación, en este caso, es el precio de la evangelización.

(Hechos 15: 12)= entonces toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y a Pablo, que contaban cuán grandes señales y maravillas había hecho Dios por medio de ellos entre los gentiles.

La palabra MARAVILLAS, en este verso, es la palabra TERAS. Se puede comparar con TERATOLOGIA, una especie de ciencia que trata de los fenómenos naturales inexplicables. TERAS denota ocurrencias extraordinarias, prodigios sobrenaturales, presagios, portentos, manifestaciones no usuales, incidentes milagrosos que presagian el futuro más bien que el pasado, y actos que son tan raros que hacen que el observador se maravilla y se espante. TERAS aparece siempre en plural, y se le asocia con SEMEION, (señales) Señales y maravillas constituyen un balance perfecto en eso de tocar el intelecto, las emociones y la voluntad del ser humano.

La irrefutable evidencia proporcionada por el poder del Espíritu Santo desempeñó un papel significativo en la histórica decisión tomada en el concilio de Jerusalén. Esa misma irrefutable evidencia, y aunque parezca reiterativo, es lo que diferencia a los grupos auto denominados cristianos entre sí. Muchos están convencidos que un excelente templo, con butacas cómodas, buena acústica, aire acondicionado y calefacción, una hiper profesionalizada banda musical para la alabanza y la adoración, un elocuente y carismático predicador y un amplio número de miembros hacen a la eficacia, validez y presencia de una iglesia y, socialmente, no se equivocan. Cualquier pueblo o ciudad admira, reconoce y respeta a una congregación así. Pero la gran verdad está en otro plano: el mundo del Espíritu y la administración del infierno mismo, ¿Tendrán registro de ella?

Punto Nº 32: La Iglesia del Señor, más que en la tierra, debe tener autoridad en el mundo espiritual. Esa autoridad es única y se afirma inevitablemente en lo sobrenatural.

(Hechos 15: 22)= Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir de entre ellos varones y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé; a Judas que tenía por sobrenombre Barsabás y a Silas, varones principales entre los hermanos. (El Espíritu de Dios trajo un armonioso acuerdo entre enérgicos líderes cristianos envueltos en una disensión y contienda no pequeña. Este es uno de los textos que han respaldado algunas posiciones que tienen que ver con la democracia como forma de gobierno de la iglesia. Sin embargo, más que una asamblea de corte administrativo, lo que se vislumbra aquí es a gente de un mismo sentir, cosa que no siempre se da en nuestras congregaciones contemporáneas. Pero nos muestra, eso sí, dos puntos: cada decisión de la iglesia pasará por estar en un mismo sentir, nunca por decisión unilateral de algún líder.)

(Verso 30)= Así, pues, los que fueron enviados descendieron a Antioquía, y reuniendo a la congregación, entregaron la carta; (31) habiendo leído la cual, se regocijaron por la consolación. (El legalismo siempre está acompañado de temor y servidumbre; el mensaje de la gracia representa “buenas nuevas”, y trae libertad y gozo).

(32) Y Judas y Silas, como ellos también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabras. (Judas y Silas no eran alegres muchachos con ganas de viajar y conocer mundo bancados por la iglesia, eran profetas reconocidos.)

(33) Y pasando algún tiempo allí, fueron despedidos en paz por los hermanos, para volver a aquellos que los habían enviado.

Punto Nº 33: Una iglesia misionera siempre enviará no sólo lo mejor que tiene sino fundamentalmente lo que Dios ha levantado para esa tarea, y no lo que se encuentra cerca, – por diversas razones -, del liderazgo.

(Hechos 16: 1)= Después llegó a Derbe y a Listra; y he aquí, había allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego; (2) y daban buen testimonio de él los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.

(3) Quiso Pablo que este fuese con él; y tomándole le circuncidó por causa de los judíos que había en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era griego.

(4) Y al pasar por las ciudades, y les entregaban las ordenanzas que habían acordado los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que las guardases.

(5) Así que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día.

(6) Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; (7) y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.

Si bien a primera lectura de tipo congregacional, o sea de esas que generalmente se cumplen en nuestras reuniones, donde todo el mundo es invitado a compartir un texto que nadie escudriña, que todos leen al mismo tiempo pero que nadie entiende y que terminado el servicio nadie recuerda, estos seis versículos parecen no aportar nada que se parezca a un principio para tener en cuenta en la iglesia de hoy, hay dos aspectos que no nos deben pasar desapercibidos. Aquí, en el primer versículo, aparece Timoteo, un muchacho que se convierte en discípulo de Pablo y, más tarde, en destinatario de las dos exclusivísimas cartas que llevan su nombre. Pero fíjese que con relación a su incorporación a la iglesia, Pablo, el máximo defensor de la doctrina de la salvación por gracia, circuncidó a Timoteo (de madre judía) para poder llevarlo a las sinagogas. Esto no se haría para cumplir el ritual judío, sino como acto cristiano de condescendencia. Constituía una expresión madura de reconocimiento de que las diferencias sociales, culturales y aun religiosas, nunca se debían convertir en cuestiones más importantes que el simple mensaje de salvación en Cristo.

Eso por mi lado. Por el otro, un punto sumamente llamativo se encierra en los versos 6 y 7. Es bastante común la expresión “sentí de hacer esto” o “no sentí de hacer aquello”. La Biblia jamás habla de “sentir” en ese contexto, habla de obedecer la voz del Espíritu , lo entendamos o no, nos parezca espectacular o no. Además, jamás deberemos orar para que el Espíritu nos marque a quien debemos predicarle. El punto es que nosotros ya tenemos la orden de ir a todas partes y hablarle a todo el mundo, a toda criatura. Salvo que el Espíritu no nos permita hacerlo en tal o cual lugar o a tal o cual persona.

Punto Nº 34: La iglesia del Señor es transcultural y transnacional. No se adapta a culturas paganas fabricando sincretismo religioso, introduce la cultura del reino de Dios, pero no sistemáticamente o metódicamente, sino en sujeción al mandato del Espíritu Santo.

(Hechos 16: 16)= Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, lo cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.

Acá dice que la muchacha esclava tenía un espíritu de adivinación. A este tipo de posesión también se le llamaba Pitón, nombre de un sitio de Pafos donde los seguidores de Apolo le rendían culto esotérico. De allí proviene nuestra palabra “pitonisa”, en referencia a las adivinas. Si algunas iglesias humanistas o super intelectuales, deciden convertir lo que dice la Biblia en un desequilibro psicológico, allá ellas. Lo cierto es que les guste a los auto denominados cristianos “serios” o no, lo que esta joven tenía era un espíritu de adivinación que, le informo, no se murió. Todavía sobrevive en algunos pseudo profesionales, licenciados en ciencias que nadie puede decir dónde se estudian y también en algunos pseudo profetas que andan por allí confundiendo a los hermanos.

(17) Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: estos hombres son siervos del Dios altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.

Este verso ha tenido la particularidad de causar una división entre los comentaristas bíblicos intelectuales y los ungidos. Entre las hipótesis de los primeros, se han destacado dos: una dice que la chica – de acuerdo con los textos originales – dice que Pablo y sus amigos eran siervos de UN Dios Altísimo, cosa que, – aseguran – fue lo que avivó a Pablo de su condición, tesis que no sería incoherente si no fuera que no se ha podido probar que los originales traduzcan eso. La otra interpretación adjudica a este episodio una definición que asegura que el demonio que estaba en la muchacha dijo la verdad, pero de forma burlona y Pablo, que era un hombre culto e inteligente, se dio cuenta. En fin: los comentaristas ungidos se quedan con algo mucho más simple y más bíblico: Pablo ejerció el don de discernimiento de espíritus.

(18) Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, este se volvió y dijo al espíritu: (al espíritu, no a la piba),  te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.

Una iglesia carente de poder de Dios y abundante en técnicas humanas de liberación, nos ha convencido de que para lograr buenos resultados “serios”, son necesarias varias sesiones de liberación. Acá la cosa es muy clara: el espíritu de adivinación que había en la chica, salió en aquella misma hora.

(19) Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades; (20) y presentándolos a los magistrados, dijeron: estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad, (21) y enseñan costumbres que no nos es  lícito recibir ni hacer, pues somos romanos.

(22) Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas.

(23) Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardare con seguridad.

(24) El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo

Punto Nº 35: La iglesia debe tener discernimiento, sino va a caer irremediablemente en la lógica humana, y debe eludir el entrar en juicio con la justicia de los hombres, que siempre ejercitará su poder en beneficio del dios de este siglo.

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La Doctrina del Poder

En este estudio estamos viendo, a partir del libro de los hechos de los Apóstoles, (muchos gustan llamarlo el libro de los hechos del Espíritu Santo), los principios fundamentales en los que se cimentó la iglesia primitiva, en la conciencia de que Dios, hoy, está haciéndonos saber su voluntad, en el sentido de volver o hacer volver a la iglesia del siglo XXI a aquellos principios, como único reaseguro de constituir, sólo en ese caso, una auténtica iglesia del Señor. Pero cuidado: hablamos de los principios espirituales plasmados allí, no de las metodologías, costumbres o tradiciones de aquella época, que es lo que surge del relato literal.

(Hechos 10: 1)= Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada La Italiana, (2) piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. (Un centurión, le recuerdo, era un oficial romano que mandaba sobre un destacamento de cien hombres. Este Cornelio, aunque no era un prosélito de los judíos, creía en el monoteísmo y las enseñanzas éticas de ese pueblo. A pesar de ser un hombre piadoso, necesitaba escuchar el mensaje de salvación.

(3) Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios estaba donde él estaba, y le decía: Cornelio.

(4) Él, mirándole fijamente y atemorizado, dijo: ¿Qué es Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.

(5) Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro.

(6) Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.

(7) Ido el ángel que hablaba con Cornelio, este llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; (8) a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo.

Acá hay dos actitudes de Cornelio para observar y tomar nota. Primero: obedece sin dudar ni chistar las órdenes que le llegan a través del ángel. Segundo: tanto a sus dos criados como a sus soldados, (ambos hombres subordinados a él), les cuenta TODO; se lo hace saber todo. Por decisión voluntaria, sin obligación, por transparencia de hijo de Dios. Hay ministros, hoy, que hacen exactamente lo mismo en sus congregaciones. También hay otros que no le cuentan absolutamente nada porque, dicen, eso es lo mejor para mantener el orden en la iglesia. (?)

Punto Nº 22: La Iglesia primitiva era, – y la actual también tiene que serlo -, además de obediente, transparente. Ningún líder puede mantener cosas ocultas al pueblo de Dios.

(9) Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta.

La hora sexta, sabemos, es la del mediodía. Allí fue Pedro a la azotea para orar. Era costumbre usar ese sitio para la meditación privada y personal.

(10) Y tuvo gran hambre, y quiso comer, pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; (La palabra griega para ÉXTASIS, es una transliteración del verbo griego EXISTEMI, que supone el reemplazo del estado normal de la mente por otro más elevado, con el propósito de recibir instrucciones de Dios. Esto de acuerdo con la promesa profética de sueños y visiones dadas por el Espíritu Santo para hacer avanzar los propósitos redentores de Dios. No por esfuerzo humano, ya que eso sería control mental, sino por acción del Espíritu Santo) (11) Y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; (12) en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo.

(13) Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come.

(14) Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás.

(15) Volvió la voz a él la segunda vez: lo que Dios limpió, no lo llames tú común.

(16) Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo.

Tres veces vio Pedro una visión de animales tenidos por inmundos, y en cada una de ellas, una voz celestial insistió en que los comiera, en flagrante violación de lo que eran las creencias judías. Esta triple visión buscaba mostrar a Pedro que Dios no hace acepción de personas y que él debía estar listo para acompañar a los extranjeros a la residencia de su amo gentil. Probablemente no habría visitado a Cornelio si Dios no le hubiera hablado tan directamente.

En la época aquella, los hombres usaban unas túnicas que, para movilizarse mejor cuando debían andar rápido, se levantaban hasta la cintura o hasta los hombros, algo que en la Biblia se denomina “ceñirse”. Las mujeres, mientras tanto, usaban unos pollerines más cortos, a los que por razones de seguridad y de higiene, ataban a sus muslos, quedándoles como si fueran unos bermudas. Hoy, en algunas congregaciones, y con una muy particular interpretación aggiornada, todavía se les sigue prohibiendo a las mujeres usar pantalones porque, dicen, está prohibido para la mujer usar ropa de hombre. (!)

Punto Nº 23: Dios le enseña a Pedro, y a todo el que quiera oírlo, que ÉL está por encima de la ley, con lo cual le puntualiza que su iglesia jamás deberá ser legalista.

(Hechos 10: 25)= Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró.

(26) Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre.

Para tener en cuenta: Pedro la tenía reclara. Todo lo espectacular que se producía por su mano provenía de Dios; él era simplemente un hombre. De ahí que no le permitiera a Cornelio adorarle. La gente siempre tiene la tendencia de rendir adoración al hombre que ve y que produce cosas, en lugar de hacerlo con el Dios responsable y autor real de todo eso. El problema está en si el hombre en cuestión acepta o no acepta esa adoración. Ahí está la diferencia entre un hombre de Dios y uno carnal, humanista.

(Verso 34)= Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: en verdad comprendo que dios no hace acepción de personas, (35) sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.

La palabra ACEPCIÓN, que es un equivalente a PARCIALIDAD, es la palabra griega PROSOPOLEPTES, y significa la persona que toma partido, que muestra favoritismos, que exhibe prejuicios, que muestra discriminación, parcialidad, que trata a una persona mejor que a otra por una sencilla razón de preferencias sin causales concretos. La sociedad hace acepción de personas, esto no es novedad. Tampoco lo es que la sociedad es incrédula y está en manos del dios de este siglo. Dios, por el contrario, ofrece su amor y su gracia y cualquiera puede recibirlo: cualquiera.

Ahora bien: el hecho de que dios no haga acepción de personas pone de manifiesto el deseo de que todo el mundo, independientemente de su nacionalidad o grupo étnico, escuche el evangelio y crea. En Cristo no hay barreras. Gálatas 3: 26 y 27, dice: Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

Es bastante habitual, simple y notorio. Cualquier congregación de mediano poder económico estará dispuesta a invertir sus dineros para llevar a cabo almuerzos o desayunos con empresarios, tendientes a reunir a gente de la banca y el comercio, agasajarlos con algo, tal cual están acostumbrados en su medio ambiente y, de paso, predicarles el evangelio. Nadie podría ver mal algo así y el apoyo es, generalmente, unánime y masivo.

 Es más: a nadie se le ocurriría levantar una ofrenda en esas reuniones. Tratándose de empresarios, el dinero es un asunto clave. Ahora: al hombre común, carenciado, pobre de toda pobreza, jamás se le invitará o agasajará con nada. A lo sumo, alguna ayuda social con ropa o comida, pero el tratamiento, la discriminación evidente en el trato, será más que ostensible. Siempre el hombre bien vestido recibirá en cualquier templo una bienvenida y un trato muy diferente al que llega mal entrazado o sucio. Está dentro de nuestra naturaleza humana.

Punto Nº 24: Una iglesia donde sus líderes no son estrellas dignas de adoración y donde la acepción de personas realmente no existe.

(Hechos 10: 44)= Mientras aun hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.

(45) Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.

(46) Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.

Es indudable. La Biblia lo dice, Pablo lo corrobora e incluso lo practica y nadie puede cuestionarlo, sólo que en su debido lugar: el don de lenguas es una evidencia, una clara señal de la acción del Espíritu Santo en la iglesia. Con gente que tenga el don de interpretar, se utiliza para acceder a mensajes de Dios a través del Espíritu. Fortalece a los santos y aporta muchísimo para la edificación del cuerpo, pero de ningún modo, – y aunque sea, es verdad, la señal más visible o audible -, dice en alguna cita bíblica que sea LA señal de la presencia del Espíritu.

 Esta última interpretación ha traído, aunque parezca contradictorio, una especie de discriminación santa, de marginación, incluso en algunos sitios, de menoscabo espiritual a ciertas personas, que no es otra cosa que acepción. Todo porque – aseguran los que así piensan -, “los que no hablan en lenguas no tienen al Espíritu Santo”. Esto ha determinado, en muchas iglesias, la convivencia de tres tipos de lenguas: las que vienen del Espíritu Santo de Dios, las que proporciona Satanás a los que hacen cualquier cosa por tenerlas sin detenerse a chequear con la Palabra si los métodos son de Dios y las de la carne, que no son más que una jerigonza mezcla de expresiones que le oyen a otros y que es una imitación hecha por personas que no quieren ser menos que otras que se congregan en el mismo lugar. Independientemente de todo esto, personalmente, puedo dar testimonio de que en mi vida, hubo un antes y un después de ejercer ese maravilloso don, esencialmente a la hora de ejercer autoridad y poder de Dios mediante la oración. Pero es un caso; el mío y no tiene absolutamente valor de doctrina.

La experiencia denominada técnicamente “glosolalia” funciona, entonces, como una señal de la presencia interior del Espíritu Santo, afirma su constante presencia y le asegura al creyente un testimonio vivo y vigorizador. Fíjese que así como los creyentes judíos recibieron el Espíritu y alabaron a Dios en lenguas en el Pentecostés, estos creyentes gentiles recibieron idéntico don. Los judíos que estaban presentes supieron que los gentiles habían recibido el don del Espíritu Santo porque les oían que hablaban en lenguas. Esas lenguas eran, por lo menos, un medio para evidenciar que se había recibido el bautismo, la llenura o la plenitud del Espíritu Santo, como se constata claramente aquí.

Punto Nº 25: En aras de cuidar el orden, la iglesia ha frenado los dones. Sin ser una obligación discriminatoria, la iglesia del Señor manifiesta la presencia del Espíritu Santo, entre otras cosas, permitiendo ejercer con libertad (aunque en orden) del maravilloso don de lenguas.

A partir de estos sucesos, se desata una especie de polémica, de debate en el seno de la iglesia primitiva. Casi como ha venido siendo una constante, quienes están dentro de la iglesia y ya se han olvidado en las condiciones anímicas, morales, físicas y espirituales que ellos mismos llegaron y, por una simple cuestión y concepción de pertenencia, ahora creen tener derecho a opinar y hasta decidir quiénes pueden sumarse y quiénes no. Esa era la discusión de entonces, por parte de los judíos, con respecto a los gentiles. Fíjese como lo relata, lo fundamenta y se juega Pedro.

(Hechos 11: 15)= Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio.

(16) Entonces me acordé de lo dicho por el Señor cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo.

(17) Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿Quién era yo que pudiera estorbar a Dios?

Simple y contundente la sabiduría de Pedro. Totalmente apartada de eso que a los hombres tanto les agrada evidenciar: jerarquización espiritual, diferenciación, superioridad. Pedro sabía muy bien que lo que llegara o no llegara venía de Dios y que él no podía obstaculizar eso con sus opiniones personales.

Punto Nº 26: La iglesia, que por estar formada por hombres y mujeres tiene una proverbial imperfección, no puede evaluar por sí misma quién entra o quién no entra al reino de Dios. De esa forma, puede encontrarse en cualquier momento, estorbando a Dios.

Recorriendo este texto nos encontramos que en el verso 26, se cuenta que Bernabé y Saulo se congregaron en Antioquía por espacio de un año, que enseñaron a mucha gente y que fue allá donde a los discípulos se los llamó por primera vez cristianos. Este término es una transliteración del griego CHRISTIANOS, que era la denominación simple, y probablemente burlona, dada a los antiguos seguidores de Cristo.

(Hechos 13: 1)= Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Níger, Lucio de Cirene, Manaen el que se había criado junto con Herodes el tetrarca y Saulo.

Habría que señalar que a este Simón no se lo menciona en ningún otro lugar de la Biblia. Algunos comentaristas especulan que puede haber sido Simón de Cirene, el hombre que llevó la cruz de Jesús. En cuanto a Manaen el que se había criado junto con Herodes: puede ser que hayan sido amigos desde la niñez. Esto sugiere que probablemente fuese un hombre distinguido.

(2) Ministrando estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.

(3) Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

Esta es la ocasión cuando Pablo recibe la comisión de llevar a cabo su gran ministerio apostólico. Dice que estaban ministrando. Esta palabra traduce un verbo utilizado en el servicio oficial de los sacerdotes. Aquí se refiere a su ministerio en el culto público. La palabra MINISTRANDO, es la palabra LEITOURGEO. Implica actos religiosos o de caridad, desempeño de un oficio, cumplimiento de una función, oficiar como un sacerdote, servir a Dios con oraciones y ayunos. Se puede comparar con LITURGIA y LITÚRGICO, dos palabras muy usadas en términos religiosos. En Romanos se usa esta palabra en relación con la satisfacción de las necesidades materiales de los cristianos.

En lo concerniente a que la oración y el ayuno producen señales y prodigios, habrá que puntualizar que el ministerio de señales y prodigios de Pablo y Bernabé tuvo su comienzo porque los dirigentes de la iglesia oraron, ayunaron y buscaron al Señor. Después de que el Espíritu Santo mismo había llamado a estos dos hombres, los ancianos pusieron sus manos sobre ellos y los enviaron a la obra misionera.

Algún tiempo después, Pablo y Bernabé siguieron el mismo plan y viajaron de ciudad en ciudad confirmando a los discípulos y ordenando ancianos en las iglesias. ¿Qué modelo seguían? Cada ministro enviado es un intercesor de Dios que se mueve entre la superabundancia de Dios y la superabundante necesidad de la humanidad.

Por consiguiente, quienes les envían deben sentirse movidos por el Espíritu Santo a través de la oración, no por sus propios espíritus, a fin de mandar hombres y mujeres a quienes Dios ha ungido y llamado a hacer la obra misionera en el mundo. Cuando la iglesia de hoy descubra el camino a seguir y haga avanzar todo el ministerio por medio de la oración, veremos de nuevo como la oposición y la incredulidad se doblegan ante nosotros. Dios confirmará su palabra su Palabra con señales y maravillas.

Los líderes de la iglesia primitiva tomaron decisiones importantes únicamente después de ayunar y de orar. En Antioquía, los profetas y maestros ayunaron y oraron en busca de la dirección de Dios para la iglesia. Y mientras esperaban en Dios, el Espíritu Santo los instruyó.

Punto Nº 27: La iglesia de Dios es una iglesia de ayuno y oración como ejercicio constante, no como evento excepcional.

(Hechos 13: 4)= Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre.

(5) Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante.

(6) Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús, (Barjesús significa “Hijo de Jesús”, pero obviamente nada que ver con el Señor Jesús, o Josué, o Yeshúa, era un nombre muy común en esa época) (7) que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios.

El imperio romano estaba dividido en provincias imperiales, las cuales eran administradas por representantes nombrados por el emperador llamados procónsules, (como Pilatos en Judea), y provincias senatoriales presididas por procónsules nombrados por el Senado romano. Sergio Paulo era el procónsul de la isla de Chipre.

(8) Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul. (Ese es el objetivo del ocultismo: apartar de la auténtica fe a los creyentes y confundirlos hasta volcarlos a la idolatría)

(9) entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, (10) dijo: ¡Oh lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor?

(11) Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano.

(12) Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.

Es indudable que cuando dice que el procónsul se quedó maravillado de la doctrina del Señor, no se está refiriendo a una mera virtud de ciertas verdades religiosas. El procónsul, de lo que había quedado maravillado, era del poder de Dios manifestado precisamente en ese mago que, hasta allí, había estado captando su atención en función de su supuesto poder. Verlo sucumbir así ante el poder de ese Dios, sencillamente le abrió la visión y pudo comprobar que el único Dios era el que estaban predicando esos hombres.

Punto Nº 28: Una iglesia fiel a la doctrina del Señor, es la que puede manifestar, cada vez que es necesario, que el poder de Dios es más grande que cualquier otro poder.

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¿Qué Quieres que yo Haga?

Esta es la tercera entrega de este estudio en el que buscamos, de los relatos y episodios literales e históricos del libro de los Hechos de los Apóstoles, extraer principios espirituales aptos para erigir, por sobre todo nominacionalismo y estructuras humanas, la auténtica iglesia del Señor, no emparentada con asociaciones humanas socializadas o politizadas. La Iglesia viene de Dios, Dios es Espíritu, nosotros somos su imagen y semejanza y todos, indefectiblemente, caminando en el único mundo de Dios: El Sobrenatural. No se olvide que aquí es donde Dios tiene presencia, pero allá es donde ÉL habita.

Hasta aquí, de las entregas anteriores, llevamos catorce puntos. En siete capítulos vistos. Los repasamos:

1) La Iglesia tiene que ser llena del Espíritu Santo, no sólo sellada con el Espíritu Santo.

2) Debe perseverar en oración en unidad y armonía

3) Para recibir la plenitud del Espíritu Santo no es suficiente con estar junta, también debe estar unánime.

4) Tiene que estar investida de señales, prodigios y milagros.

5) Tiene que ser humilde y estar genuinamente arrepentida.

6) Tiene que ser solidaria, compañera y estar apretada en los afectos.

7) Debe perseverar en la doctrina de los Apóstoles.

8) Debe pelear la buena batalla en el nombre de Jesucristo de Nazaret.

9) Debe manifestar la presencia del Espíritu proclamando la palabra con denuedo.

10) Debe estar sometida a la Justicia Divina, más que a la humana.

11) Debe obedecer a Dios antes que a los hombres, así aparentemente no le convenga.

12) Los líderes tienen que tener una vida llena del Espíritu y de sabiduría.

13) Una Iglesia con sabiduría jamás será confundida por discursos humanistas.

14) Tiene promesa de posesión de las naciones.

Aquí vamos a ver otros puntos, otros principios, comenzando desde el capítulo 8, instantes siguientes al martirio y muerte de Esteban:

(Hechos 8: 1)= Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles.

(2) Y hombres piadosos llevaron a Enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él.

(3) Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y mujeres, y los entregaba en la cárcel.

La pintura que este relato hace de Saulo de Tarso nos muestra la estampa de un cruel y hasta perverso represor, un hombre que en su intimidad es muy probable que haya estado convencido que perseguir esa gente era hacer un trabajo ponderable para Dios. Parece increíble e imposible que luego este hombre se transforma en Pablo, ¡Nada menos que Pablo!, Del cual todos nosotros hemos recibido tanta enseñanza, tanta guía, tanto ejemplo. Para Dios, es indudable, no hay cosa imposible.

(4) Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. (Vemos aquí que Dios transforma el mal en bien. La primera persecución oficial de la iglesia sacó a los cristianos de Jerusalén, y ellos predicaron el evangelio donde quiera que fueron.)

(5) Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.

(6) Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.

(7) Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían estos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; (8) así que había gran gozo en aquella ciudad.

Felipe, como Esteban, tampoco era uno de los apóstoles, pero ello no constituyó un obstáculo en su milagroso ministerio. Los milagros, en sí mismos, no traen la salvación, pero a menudo atraen a la gente al mensaje, porque comprueban la palabra escrita: que el evangelio no es vana palabrería, sino poder de Dios. Los milagros de la Biblia son “señales”, cada una de las cuales encierra un importante mensaje, al tiempo que sirve para confirmar la veracidad de las palabras del evangelio.

Punto Nº 15: Una Iglesia evangelista ante cualquier circunstancia con el aditamento de señales y milagros.

(Hechos 8: 26)= Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto.

Con la palabra de Dios como nuestra fuente de información, vemos que los ángeles pueden ayudar activamente el avance de la iglesia sobre la tierra transmitiendo mensajes. Felipe había evangelizado en Jerusalén y Samaria, pero un ángel mensajero le dijo que fuera a un camino desierto donde se encontraría con el eunuco de Etiopía. Más adelante, en el capítulo 10, podremos ver la intervención angélica a favor de Cornelio, que fue lo que contribuyó a la evangelización de los gentiles.

Tal como con los dones sobrenaturales del Espíritu, la actividad de los ángeles no cesó después del tiempo de los apóstoles. Los ángeles todavía están envueltos activamente en lo que se refiere a la edificación del reino de Dios sobre la tierra, porque de eso habla la Biblia, no de una nube que nos espera,  Cuando muramos, que vayamos a sentarnos a tocar el arpa como se ve en los dibujos de humor clásicos.

No obstante, debemos atender a la advertencia de Pablo: Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.

 Por lo tanto, cualquier mensaje angelical debe ser juzgado a la luz de la eterna palabra de verdad de Dios. No podemos olvidar que en estos tiempos, el movimiento ocultista y humanista de la Nueva Era, parecería haber hallado en los ángeles, un estupendo filón y punto de partida para introducir sus doctrinas de demonios.

Punto Nº 16: Una Iglesia conforme a la palabra de Dios, cree y predica con respecto a la actividad de los ángeles, pero revisa cuidadosamente siempre que no se introduzca un evangelio diferente.

(27) Entonces él, (Felipe), se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, (28) volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías.

Dice que el etíope del episodio, lejos de ser un personaje cualquiera, era un FUNCIONARIO de la reina. Esta palabra, en los originales, es la palabra DUNASTES, y significa: oficial de alto rango, personaje importante, oficial de la corte, alguien investido de poder, gobernante, soberano, príncipe, ministro real, potentado. Funcionario. DUNASTES. Esta palabra tiene que ver con nuestra palabra DINASTÍA. En Lucas 1:52 dice: Quitó de los tronos a los poderosos, (DUNASTES) Y EXALTÓ A LOS HUMILDES. Sugiere que los funcionarios de los sistemas del mundo serían reemplazados por el Príncipe de Paz. El reino de Cristo es una DUNASTES perpetua.

(29) Y el Espíritu dijo a Felipe: (Veamos; primero un ángel, ahora el Espíritu. ¿Parecería ser que la comunión que Felipe tenía con el Padre era bastante íntima, verdad?) Acércate y júntate a ese carro.

(30) Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías y dijo: pero, ¿entiendes lo que lees?

(31) Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.

(32) El pasaje de la escritura que leía era éste: “Como oveja a la muerte fue llevado; y como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió su boca. (33) En su humillación no se le hizo justicia; mas su generación, ¿quién lo contará? Porque fue quitada de la tierra su vida.

Vamos a rearmar la escena esta. Primero: no es – repito -, un personaje sucio que iba en un carrito de morondanga, es un poderoso del séquito íntimo de una reina. Dice que iba leyendo. Esto evidencia su cultura, no era frecuente el saber leer y escribir. Además, cuando se leía en el mundo antiguo, casi siempre se lo hacía en voz alta. Es muy probable que durante su estadía en Jerusalén, este hombre haya oído hablar de la resurrección de Cristo y de los extraordinarios acontecimientos de pentecostés, y ahora venía leyendo el rollo de Isaías, (concretamente lo que para nosotros, hoy, es parte del capítulo 53) precisamente el fragmento que hablaba de la muerte sacrificial del Mesías.

(34) Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: te ruego que me digas: ¿De quién dice el profeta esto; de sí mismo o de algún otro? (A nuestro entender, una pregunta tonta. Pero era la pregunta de un todavía incrédulo con hambre y sed de Dios.)

(35) entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. (¿Cuál era el evangelio de Jesús? “El reino de los cielos se ha acercado”.)

(36) Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: aquí hay agua; ¿Qué impide que yo sea bautizado?

(37) Felipe dijo: si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.

¿Qué puede impedirle a una persona ser bautizada en una congregación? Sólo que no creas de todo corazón que Jesucristo es el Hijo de Dios, que en muchas ocasiones es lo último que se tiene en cuenta, porque la verdad de la fe o no fe está dentro de cada persona e invisible a la observación humana. Ni cartas de recomendación, ni exámenes teóricos o prácticos de teología, ni evaluaciones sociales de juntas de notables. Una iglesia local no puede negarle el bautismo en aguas a nadie, que como el etíope, diga que cree que Jesucristo es el Hijo de Dios. ¿Y luego? ¿Un curso informativo y formativo? ¿Una lista de espera? ¿La obligación de que la ceremonia sea pública? Costumbres tradicionales y denominacionales. Bien intencionadas siempre, es cierto, pero mire…

(38) Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.

Punto Nº 17: Una Iglesia que mire las Escrituras por encima de sus costumbres tradicionales.

(Hechos 9: 1)= Saulo, respirando aun amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, (2) y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.

Es indudable que Saulo, (luego Pablo) creía sinceramente que estaba haciendo lo correcto. Hoy día abundan los Saulos. Hombres o mujeres que, convencidos que están cumpliendo un importante servicio para Dios, lo que hacen es perseguir a cristianos que luchan por sacar a la iglesia de un ostracismo ritual e intelectual.

(3) Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo, (4) cayendo en tierra, (Aquí se enseña siempre que Saulo se cayó de su caballo, ya que se supone – y no es descabellado hacerlo -, que por la distancia del viaje, estaba haciendo el mismo a caballo. Puede ser, pero sólo es una conjetura, una hipótesis, no una interpretación o una revelación. La Biblia no habla de ningún caballo. Ni en este pasaje, ni tampoco en los de los capítulos 22 y 26 que relatan la misma escena) oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues? (Saulo no estaba solamente persiguiendo gente con la cual no coincidía; se estaba oponiendo a Cristo. Parecería ser una herejía decir, a la luz de cómo cambiaron las cosas después, que en estas instancias, Pablo representaba al espíritu del Anticristo, que más allá de que no es un hombre determinado, como muchos creen y enseñan, es todo aquello que se opone a Cristo. Naturalmente, incluye a los hombres y mujeres que comulgan con esta posición.)

(5) Él dijo: ¿Quién eres, Señor? (Saulo no sabe lo que le pasa ni quien es el que le habla, pero se da cuenta íntimamente de su señorío. Saulo es un prestigioso dirigente religioso que no trataba de “señor” a cualquiera) y le dijo: yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

El aguijón era una vara aguzada en la punta que servía para azuzar a una pareja de bueyes, para punzarlos. Jesús, al decir esto, sugiere que Pablo ya sentía alguna preocupación por las terribles cosas que estaba haciendo. Pregunto: ¿No estará usted, en este momento, dando coces contra algún aguijón?

(6) él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿Qué quieres que yo haga? (Esto es lo que se vio en Saulo: su búsqueda cierta, su fidelidad. No arruga por miedo, se sujeta y se somete por discernimiento) y el Señor le dijo: levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.

La dramática conversión de Pablo es considerada por muchos como una de las dos pruebas más grandes de la validez cristiana, siendo la otra la resurrección de Cristo. Estos dos acontecimientos claves constituyen el fundamento en que se apoya el libro de los Hechos.

(7) Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos; oyendo a la verdad la voz, más sin ver a nadie.

En el verso 9 del capítulo 22, donde Pablo relata su conversión dice algo que parece contradecirse con esto. Dice que ellos NO ENTENDIERON la voz que hablaba, en tanto que aquí dice que la oyeron. Yo creo que los dos versículos dicen la misma cosa, pero con construcciones gramaticales diferentes. El caso es que los compañeros de viaje de Pablo realmente oyeron el sonido de la voz, pero no distinguieron el significado de las palabras.

(8) Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, (Si alguien va a caballo y queda ciego, para llevarlo a alguna parte habrá que hacerlo a través de las riendas, nunca de la mano. Esto sólo se hace cuando se anda a pie. A lo mejor, estaban cerca e iban, realmente, a pie, pero…¿No estamos conjeturando demasiado algo que en definitiva no dice la Biblia? (9) donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió. (Hay algo que tiene, en este pasaje, un símbolo muy claro: la diferencia entre los doce apóstoles y Pablo. Los doce, fueron hombres que convivieron con Jesús de Nazaret. Pablo, en cambio, fue alguien que tuvo un encuentro personal con Cristo. La diferencia, está en lo que unos y otro dejaron en la Biblia).

Punto Nº 18: La Iglesia debe estar permanentemente preguntando: “Señor; ¿Qué quieres que yo haga?

(Hechos 9: 10)= Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor.

(11) Y el Señor le dijo: levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo de Tarso; porque he aquí, él ora. (Pablo establece un principio. Para orar sinceramente, con fe y ser oído, no es necesario un seminario de oración o aprendizaje. Es suficiente con una conversión genuina) (12) y ha visto en visión a uno llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.

(13) Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén: (14) y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.

Ananías estaba comprensiblemente renuente a obedecer el mandato de Dios, pero el mensaje era tan claro que no tuvo más remedio que ir. Hay tres Ananías “famosos” en la Biblia. El esposo de Safira, muerto por mentirle al Espíritu Santo, un sumo sacerdote conocido como codicioso, orgulloso y sin escrúpulos que presidía el concilio en el proceso contra Pablo y este, del que sólo se dice que era un cristiano de Damasco “piadoso según la ley”. La Biblia no vuelve a hablar de él en el resto del relato, de lo que se desprende que imponerle las manos a alguien y producir una sanidad importante y espectacular, (física o espiritual, es lo mismo), o darle una palabra profética de Dios, no constituye a un hombre en “secretario privado de Dios”, como algunas veces en nuestro propio ambiente se ha promocionado. Sólo es un vaso de barro más que, en obediencia, es usado para la gloria y la honra del Señor.

(15) El Señor le dijo: ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel, (16) porque yo le mostraré cuanto es necesario padecer por mi nombre.

El llamado al ministerio siempre es “agridulce”. En su segunda carta a los Corintios, en el capítulo 4 y en los versos del 7 al 12, Pablo detalla con mucha precisión como es su ministerio.

(Verso 20)= Enseguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que este era el Hijo de Dios.

La palabra PREDICABA, aquí, es la palabra KERUSSO y significa publicar, decirlo ampliamente, propagar, proclamar públicamente, exhortar, clamar con voz clara, comunicar. El heraldo tiene el deber de hacer el anuncio público de un mensaje oficial y de emitir cualquier demanda que ese mensaje conlleve. El heraldo cristiano debe proclamar el mensaje de salvación por medio de Jesucristo y emitir un llamado al arrepentimiento y a recibir el perdón de los pecados.

Punto Nº 19: La Iglesia es instrumento de Dios para llevar su nombre a las naciones, a sus máximos dirigentes y al pueblo judío y musulmán.

 (Hechos 9: 31)= entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.

Esta palabra utilizada aquí: FORTALECIDAS, es en la escritura original, la palabra PARAKLESIS y significa o se traduce como un llamamiento a brindar ayuda, a consolar o animar. PARAKLETE constituye una presencia fortificante, alguien que da sostén a quienes claman por ayuda. PARAKLESIS, (consuelo) puede venir a nosotros por medio del Espíritu Santo y de las Escrituras. En la carta a los Romanos 15:4, Pablo dice: Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza

Punto Nº 20: Cuando la Iglesia prospera, lo hace en paz, temor santo y confianza en la fortaleza del Espíritu Santo mediante la liberación por la Palabra.

(Hechos 9: 36)= Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía.

Quiero situar algo aquí. Esta mujer llamada Tabita, que traducido es Dorcas, (el nombre Dorcas significa Gacela), y que vivía en Jope, una ciudad ubicada al sur de lo que hoy es la moderna Tel-Aviv, es la única mujer denominada “discípula” en todo el contexto del Nuevo Testamento.

(37) Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala.

(38) Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: no tardes en venir a nosotros.

(39) Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.

(40) entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó.

(41) Y él, dándole la mano, la levantó: entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.

(42) Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor.

(43) y aconteció que se quedó muchos días en Jope en casa de un cierto Simón curtidor.

Es notorio que, siguiendo el ejemplo de Jesús en casa de Jairo, episodio que se encuentra en los evangelios de Mateo, capítulo 9, Marcos 5 y Lucas 8, Pedro procedió a sacar del lugar a los que lloraban, que dicho sea de paso, eran unas viudas que más probablemente se vestían gracias a la generosidad de Dorcas, y pronunció para resucitarla, una frase casi idéntica a la que entonces pronunció Jesús.

Punto Nº 21: Una Iglesia levantada en fe es atrevida y confiada en Cristo. Puede hacer las cosas que él hizo (resucitar muertos, por ejemplo) y aun mayores.

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Lo que tengo te doy

En la primera entrega de este estudio, y en sólo dos capítulos del Libro de los Hechos de los Apóstoles, base del mismo, ya que se ha dicho que la iglesia que no tenga estos fundamentos no es una iglesia según Dios, sino según los hombres, encontramos siete principios que quiero recordar como plataforma de esto que sigue: 1)= La Iglesia tiene que estar llena del Espíritu Santo, no sólo sellada, y de poder; 2)= Debe ser una iglesia perseverante en oración pero en unidad y armonía, tanto entre sus miembros como en el liderazgo; 3)= Para recibir al Espíritu Santo en un moderno Pentecostés, como fue entonces, tiene que estar junta, pero además unánime; 4)= Tiene que ser una iglesia de señales, prodigios y maravillas; 5)= Tiene que ser una iglesia arrepentida y humilde, jamás soberbia, por buena que sea en comparación a otras; 6)= Debe ser compañera, solidaria, apretada, sensible; 7)= Debe perseverar, contra viento y marea, en la doctrina de los apóstoles, por encima de las doctrinas plasmadas por eruditos denominacionales.

(Hechos 3 :1)= Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. (En esta época temprana de la historia de la iglesia, los judíos cristianos todavía oraban en el templo. La hora novena era aproximadamente, al hoy, la de las tres de la tarde)

(2) Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama La Hermosa, para que pidiese limosna (anota esto) de los que entraban en el templo.

(3) Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar al templo, les rogaba que le diesen limosna. (Muchos han confundido limosna con ofrenda. Nada que ver. La limosna es un acto generoso de desprendimiento a causa de la compasión o la lástima, en tanto que la ofrenda – dice la Biblia -, es un acto de alabanza y adoración más, igual que la oración o el cantar.)

(4) Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: míranos.

(5) Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. (Los pobres, los mendigos, los necesitados, los que sufren, siempre buscan las puertas de las iglesias. Algo dentro de ellos les dice que allí van a recibir algo que, quizás va mucho más allá de una moneda. El mundo, íntimamente, está esperando permanentemente recibir algo de la iglesia)

(6) Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.

En este primer milagro que el libro de los Hechos registra y que fue realizado por los apóstoles, se nos da una clave para el ejercicio por parte de todos los creyentes de la autoridad de la fe. Al ordenar la sanidad del hombre cojo de nacimiento, Pedro emplea el nombre completo y el título del Señor: “Jesucristo (Mesías) de Nazaret”. “Jesús”, que también es Josué o Yeshua, era un nombre común entre los judíos y continúa siéndolo en muchas culturas. Pero la declaración de su nombre y títulos completos, una práctica digna de notarse en hechos parece ser una lección buena y objetiva para nosotros.

Es importante que cada creyente tenga muy en cuenta esto cuando reclame autoridad sobre las enfermedades o los demonios. En nuestra confesión de fe o proclamación de poder, confesamos su deidad y su señorío como el Cristo (Mesías) usemos su nombre precioso, como Jesús (Salvador). Clamemos a él como Señor Jesús, o Jesucristo, o Jesús de Nazaret, sin que en este punto haya la intención de establecer un principio legal o ritual. Yo les confieso que me llamó poderosamente la atención y me impactó la primera vez que escuché pelear con estas armas. Fue en una de las importantes campañas evangelísticas y de liberación de Carlos Anacondia. Se lo oí expresar a él mismo y, obviamente, a todos los que conformaban su equipo. Me dije que eso no podía ser sólo un estilo, una muletilla o un distintivo. Pensé que debía responder a causas muy precisas y valederas desde el punto de vista teológico; así era.

Ahora, es importante saber y recordar que, al igual que oramos “en el nombre de Jesús”, también ejercemos toda autoridad en EL, mediante el privilegio de poder que nos ha dado en SU nombre.

Punto Nº 8: La Iglesia debe combatir la buena batalla en el nombre de Jesús de Nazaret, nombre que está por encima de todo nombre y ante el cual se dobla toda rodilla en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra.

(Hechos 4: 31)= Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.

Quiero detenerme un momento en esta palabra importantísima: DENUEDO, es, en los originales, la palabra PARRHESIA y su traducción literal implica: Osadía para hablar, expresión sin reserva, libertad de palabra, franqueza, candor, valor entusiasta, valentía, lo opuesto a cobardía, timidez o temor. Denota un don divino que recibe la gente ordinaria, no profesional, que exhibe poder y autoridad espiritual. Se refiere también a una clara presentación del evangelio que no es ambigua o ininteligible, que no tiene contaminaciones humanas ni adulteraciones filosóficas o pseudo científicas. PARRHESIA no constituye una cualidad humana, sino un resultado de recibir la plenitud del Espíritu Santo. Es el equivalente a POLENTA, un lunfardismo muy argentino que cualquier criollo creyente entenderá muy bien, pero que para los miles de hispanos que no lo conocen, es el equivalente a VALENTÍA. Ahora miremos lo que dice el verso 13, anterior, y tendremos a la vista otro principio clave para la iglesia de hoy:

(Hechos 4: 13)= Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban, y les reconocían que habían estado con Jesús.

Punto Nº 9: La prueba de una iglesia llena del Espíritu Santo es la proclamación de la palabra con denuedo, no sólo de la oración en lenguas, aunque las incluye.

(Hechos 5: 1)= Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad, (2) y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles.

(3) Y dijo Pedro: Ananías, ¿Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo y sustrajeses el precio de la heredad?

(4) Reteniéndola, ¿No se te quedaba a ti? Y vendida, ¿No estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.

(5) Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron.

(6) Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaron.

(7) Pasado un lapso como de tres horas, sucedió que entró su mujer, no sabiendo lo que había acontecido.

(8) entonces Pedro le dijo: dime, ¿Vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: sí, en tanto.

(9) Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti.

(10) Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido.

(11) Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.

Independientemente del relato literal, que es verídico, y concreto, hay aquí una tipología, un símbolo, que tiene que ver con cosas mucho más profundo. Porque Ananías y Safira fueron juzgados por su hipocresía y por mentir a Dios, no por haber decidido retener parte de su propiedad personal.

La severidad del castigo para una ofensa tan pequeña puede parecer intolerante y poco misericordiosa, pero era necesario establecer la autoridad apostólica en la iglesia primitiva y salvaguardar su pureza. Una respuesta sensata es que Satanás tiene el poder de distorsionar el pensamiento de los cristianos, lo cual confirma que no podemos darle oportunidad alguna.

La mejor defensa del creyente contra el auto engaño es asumir mutua responsabilidad unos con otros (especialmente en la congregación local. Efesios 5:21 sugiere someternos unos a otros en el temor de Dios) Además es necesaria la constante renovación de la mente a través de la Palabra, y la sostenida plenitud del Espíritu Santo.

Punto Nº 10: Más que a una disciplina humana, la Iglesia debe estar sometida a una Justicia Divina.

Después que Ananías y Safira fueron juzgados, muchos no quisieron asociarse con los apóstoles y su servicio. A pesar de esto, las gentes miraban a estos nuevos adoradores cristianos favorablemente. En el verso 13 dice que los alababan por esto y el verso 15, que mucha gente recibía sanidades físicas solamente con que la sombra de Pedro pasara sobre ellos. Ya lo hemos dicho. Las señales y prodigios caracterizaron el ministerio de la iglesia primitiva, y también se espera que ocurra hoy.

Después de esto, los discípulos fueron detenidos por las autoridades influidas por la organización religiosa de esa época, que veía con recelo el peligro que implicaba para su status, la proliferación de la nueva doctrina que se estaba predicando. Sin embargo, de una manera sobrenatural y con la intervención de ángeles, ellos quedaron libres. Entonces fueron llevados sin violencia ante las autoridades religiosas para explicar por qué seguían enseñando esa doctrina revolucionaria.

(Hechos 4: 27)= Cuando los trajeron, los presentaron en el concilio, y el sumo sacerdote les preguntó, (28) diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre.

(29) Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: es necesario obedecer a Dios ante que a los hombres.

A ellos, como sucedería hoy en cualquier organización religiosa, esta expresión no les agradó en absoluto. Toda queda cierto liderazgo que entiende a la sujeción como una mezcla de obsecuencia humana y obediencia a cualquier mandato suyo aun en contra de lo que pueda decir la Palabra. ¡Pero hermano! ¡Pero hermana!; lo que le digo usted puede comprobarlo en más de un lugar y usted lo sabe. Lo que pasa es que no es agradable reconocerlo. Pero al mundo, eso no se le escapa. Y vaya a predicarle un evangelio de amor, generosidad y libertad después, a ver si lo escuchan.

Allí es donde surge la figura de un viejo doctor de la ley llamado Gamaliel. Él menciona a Teudas y Judas, dos hombres falsos, dos líderes falsos que se levantaron y arrastraron seguidores al error. No es novedad histórica esta. Siempre que Dios va a levantar hombres nuevos, Satanás trata de adelantársele procurando enturbiar con las dudas de ese ministerio. Sin embargo en el capítulo 5 y verso 39, Gamaliel advierte el riesgo de que se encuentren luchando contra Dios.

Punto Nº 11: La Iglesia debe obedecer a Dios ante que a los hombres, si es que estos no son obedientes a su voluntad y su propósito.

(Hechos 6: 1)= En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos de que las viudas de aquellos eran desatendidas en la distribución diaria.

Los hebreos eran nativos de Palestina y hablaban su idioma (o arameo) en lugar de griego. Los griegos, (helenistas) eran judíos nativos del mundo greco-romano y hablaban griego. La presencia y el poder del Espíritu Santo no garantizan que automáticamente se disipen las dificultades de la vida. A menudo es necesario que los cristianos discutan sus diferencias e imploren soluciones sabias a Dios.

(2) Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: no es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas.

(3) Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.

Primero vamos a lo formal: el crecimiento de la iglesia necesita organización y delegación de responsabilidades. Los líderes son levantados por Dios para pensar y diseñar, no para ejecutar. Pero lo más valioso, aquí, es que queda en evidencia que el liderazgo de cualquier nivel, en la iglesia, necesita estar lleno del Espíritu Santo y de sabiduría. Porque nos da la perspectiva de Dios. La sabiduría concierne al aspecto práctico de resolver un problema. Muchos especialistas consideran a los siete como los primeros diáconos electos, aunque el término no aparece en este pasaje.

Ellos tomaron esa decisión – declaran -, para poder seguir persistiendo en la oración y el ministerio de la palabra. Es indudable que estas dos cosas deben ser de absoluta prioridad para el liderazgo de la iglesia. Esto no quiere decir que el ministerio de la benevolencia está un escalón más abajo. Todo es una cuestión de responsabilidades que asigna Dios.

Punto Nº 12: Los líderes de la iglesia deben tener antes que ninguna otra condición, una personalidad llena del Espíritu y sabiduría.

(Hechos 6: 8)= Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo. (Fíjese que los prodigios y las señales, como ya ha sido dicho, son una característica exclusiva del ministerio apostólico. Esteban no era un apóstol, pero estaba lleno de gracia y poder).

(9) Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, (Los libertos eran ex esclavos romanos), y de los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban.

(10) Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.

Testificar de nuestra fe, no se reduce a decir cosas correctas. Testificar supone librar una batalla espiritual que requiere de sabiduría y del poder del Espíritu Santo.

La palabra SABIDURIA, aquí, es la palabra SOPHIA. Está relacionada con la sabiduría práctica, prudencia, habilidad, entendimiento penetrante. La instrucción cristiana, una aplicación acertada del conocimiento, un entendimiento profundo de la naturaleza verdadera de las cosas. A menudo, en la Biblia, a la sabiduría se la asocia con el conocimiento. Anticipando nuestra necesidad de ser guiados, de dirección y conocimiento. Dios nos dice que pidamos sabiduría, y nos asegura que nuestra petición obtendrá una amplia recepción.

Punto Nº 13: Una Iglesia con sabiduría divina jamás será confundida por discursos humanistas.

(Verso 11)= Entonces sobornaron a unos para que dijesen que le habían oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios.

Fíjese hasta donde llegan las mezquindades humanas. En el nombre de un Dios justo y con el argumento de defender su iglesia, no vacilan en inventar una acusación para perjudicar a un hombre que, – ellos sabían -, tenía espiritualmente mucho más que todos ellos juntos. Hoy sigue ocurriendo. La palabra BLASFEMIA es la palabra BLASPHEMOS y viene de BLAPTO, que es “injuriar” y PHEME, que se traduce “discurso”, lo que da una traducción armada de “discurso injurioso”.

(12) Y soliviantaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas; y arremetiendo, le arrebataron, y le trajeron al concilio.

(13) Y pusieron testigos falsos que decían: este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y contra la ley; (Quiero aclarar que, al igual que entonces, los lugares son santos o no conforme a la santidad de aquellos quienes los ocupan. Un púlpito, por ejemplo, puede tanto ser santo como blasfemo. El hombre que lo ocupa lo define). (14) pues le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar, y cambiará las costumbres que nos dio Moisés.

(15) Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel.

Quien tenga un mínimo de discernimiento puede ver con facilidad la diferencia que hay entre creyentes sólidos, fieles, trabajadores, constantes, maduros y ungidos con aquel que pasa horas en la presencia de Dios. Son los menos. Resplandecen.

(Hechos 7: 1)= El sumo sacerdote dijo entonces: ¿Es esto así?

(2) Y él dijo: varones hermanos y padres, oid: el Dios de la gloria apareció a vuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en harán, (3) y le dijo: sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré.

(4) Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí, muerto su padre, Dios le trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora.

(5) Y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie; pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él, cuando él aun no tenía hijo.

La palabra PROMETIO, es la palabra EPANGELIO. Significa comprometer, profesar, aseverar alguna cosa acerca de uno mismo, anunciar lo que uno está por hacer, (una intención), rendir un servicio, hacer un compromiso, asegurar que se va a hacer alguna cosa. De ahí que el EPANGELIO sea la seguridad que Dios dio a Abraham (Y por prosecución a todos nosotros, hoy) de que la tierra que le había mostrado pertenecía a él y a sus descendientes. Es exactamente eso lo que Dios promete a este pueblo, hoy, con respecto a todas las naciones del mundo.

Punto Nº 14: La Iglesia del Señor tiene una promesa de posesión de las naciones, no de adaptación, negociación o acuerdos diplomáticos.

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La Doctrina de los Apóstoles

Déjeme, en el inicio de este estudio, tomarme un breve párrafo historiando un poco este ministerio del Señor. Cuando comencé a ejercer concretamente como maestro, (y hablo del ciclo “Tiempo de Victoria”, que comenzó bastante después que otros esfuerzos humanos que como hombre de radio y de gráfica intentara), me declaré un simple recopilador de enseñanzas ajenas que escudriñaba, hacía mías, armaba y compartía. Mucho tiempo después el Señor, que no sólo es misericordioso sino también generoso, empezó a bendecirme con algunas ideas, (que bien podría llamar revelaciones) propias que naturalmente sumaba a lo demás. Hoy, a diez años de existencia de todo esto que EL hizo en mi vida, encaro por primera vez un estudio elaborado con luz propia. Con muchas bases y principios que he adoptado de otros, es verdad, pero con un objetivo muy claro que el Señor me mostró de manera individual.

Una mañana, creo que por televisión, escuché un mensaje predicado por un entonces hombre de Dios que hoy ya no está en el frente de batalla. Ese mensaje tenía, por lo menos, cerca de quince años de predicado. En un momento dado, este hombre dijo algo que me impactó primero, me hizo reflexionar después y, finalmente me movilizó a indagar. Él dijo textualmente “ La iglesia que hoy no opera en los principios que muestra la primitiva del libro de los Hechos, no es una iglesia del Señor”. Cuando me repuse del coscorrón espiritual me dije: muy bien; entonces veamos cómo era aquella iglesia y difundamos esos principios para aportar espiritualmente lo necesario para el cambio, para la reforma, para la transición que todos los hijos de Dios esperamos y que el mundo, la creación, gimiendo, anhela como manifestación concreta. Así nació esto que ahora empezamos con el título de esta primera lección: “La Doctrina de los Apóstoles”.

De la lectura de los primeros versos del capítulo uno del libro de los Hechos, lo que podemos observar, es que Jesús después de su resurrección, se apareció por espacio de cuarenta días a sus discípulos, hablándoles acerca del reino de Dios. El evangelio de Jesucristo siempre se relacionó con una afirmación: “El reino de dios se ha acercado”. Y usted lo sabe: el reino de Dios no es aquella vieja concepción tradicional de un colchón de nubes donde usted va a ir a sentarse un día a tocar el arpa, sino lo que su significado implica: Un reino es un ámbito, una jurisdicción, una dimensión sobrenatural, espiritual y profética que no está en un determinado lugar geográfico que vemos o podemos ver y al cual un día vamos a viajar, sino que se ha acercado a nosotros y hoy, lo veamos o no, está aquí.

Más adelante, Jesús les dice que así como Juan los bautizó con agua, ellos serán bautizados con el Espíritu Santo. Este texto ha sido tratado y destratado conforme a las rutinas doctrinarias denominacionales, pero nada de eso ha podido ocultar una irrenunciable verdad: hay un bautismo CON o EN EL Espíritu Santo, disponible para todos los creyentes sinceros sin discriminación. Esa fue una promesa que, avanzando luego en la lectura de este libro, vemos con total claridad que se cumplió. El primer versículo que contiene un principio con el cual comenzó a gestarse aquella iglesia y que sigue siendo total y absolutamente vigente, es el que sigue:

(Hechos 1: 8)= Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

A mí me gusta, cuando me enfrento con un texto revelador, invertirlo en su concepto, para ver cuál sería el resultado de no obedecerlo, de no creerlo, de no encarnarlo o no ponerlo por obra. Aquí se nos dice que si no estamos dispuestos a permitir que el Espíritu Santo venga SOBRE nosotros, en lo que inicialmente sería un bautismo y luego, en las ocasiones sucesivas: llenura, toque, impacto, plenitud o como quiera llamarlo, jamás recibiremos poder divino como iglesia. Y sin poder sobrenatural que viene de Dios, la iglesia quedará reducida inexorablemente a un círculo social de buenas costumbres, valores éticos y morales, afecto por la acción social y hasta política. Cosa que no está mal, pero sin la menor posibilidad de producir vidas cambiadas y conformar auténticos hijos de Dios.

 Dios es Espíritu y nosotros su imagen y semejanza. En Romanos 8 dice que sólo los que son guiados por el Espíritu Santo son verdaderos Hijos de Dios. Además, todo aquel que haya aceptado a Cristo como Salvador y Señor y se haya convertido genuinamente, recibe el sello del Espíritu para salvación, lo cual demuestra que sería una total incoherencia que el Espíritu Santo que mora en nosotros pueda rechazar la obra ampliadora y capacitadora del propio Espíritu Santo. Sin temor a error, se puede asegurar que el cristiano que se empecina en no permitir que el Espíritu Santo tome control de su vida y lo guíe, no tiene al Espíritu Santo morando en su interior. Por lo tanto, su conversión no ha sido genuina.

Punto Nº 1: La Iglesia tiene que ser llena(no sólo sellada) llena del Espíritu Santo si desea ser una Iglesia de Poder.

Con relación a la ascensión de Jesús, hay varias interpretaciones, hipótesis y hasta conjeturas. Se han conformado doctrinas basadas en conjeturas. Lo cierto es que Jesús asciende FÍSICAMENTE, ya que es visto por los que están allí y así, igual, de la misma manera, dice el verso 11, será su venida. Esto destruye toda cosa abstracta que muchos comentaristas humanistas han tratado de implantar. Es tristísimo hablar de las cosas del Espíritu Santo sin la unción del Espíritu Santo. Por otra parte, esa NUBE que dice que lo ocultó, en el original es la palabra NIPASH, que significa "multitud de espíritus redimidos”, lo que también elimina el concepto de la nube como una típica formación de vapor climático. Saque sus ojos de lo natural. El ámbito donde vive Dios es sobrenatural.

(Hechos 1: 12)= Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo.

(13) Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el zelote y Judas hermano de Jacobo.

(14) Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.

Fíjese que la idea es perseverar en oración, pero se coloca la condición de estar unánimes. ¿Por qué? Porque los hijos de Dios, todos tienen ingreso al trono de gloria con su oración. Todos son oídos y todos reciben respuesta. Pero si por algo que compete al plan de Dios, el Padre recibe dos oraciones diferentes y hasta opuestas, no podrá moverse en ninguna dirección, aunque las reciba, hasta que no haya un mismo sentir y, obviamente, alineado al suyo.

En este texto hay algunos elementos que hay que tener muy en cuenta. En principio, estar UNÁNIMES o de acuerdo, es un rasgo distintivo y dominante de los conductores levantados por el Señor del Nuevo Testamento. Siempre que los ministros de la iglesia primitiva se reunían en Jerusalén, se nos dice que estaban UNIDOS y en ARMONÍA unos con otros y todos con Dios. La unanimidad, en este caso, era espiritual y práctica, no sólo teológica, ya que compartían sus vidas y sus posesiones. En todo el resto del contexto del libro de los Hechos se da una descripción de ese ministerio en el sentido de que se reunían, estudiaban juntos, compartían sus posesiones materiales. A menudo se reunían para orar, con lo cual ponían de manifiesto no solamente las buenas relaciones existentes entre ellas, sino también su total confianza en Dios.

Hoy día estamos llenos de iglesias donde las relaciones entre los miembros y aun del ministerio pastoral, dista mucho de ser de unidad. Proliferan los celos, las envidias y hasta las malas artes para ganar posiciones jerárquicas internas. Eso, entre otras cosas, habla de falta de confianza en Dios, dándole prioridad a las metodologías humanistas que parecen más aceptables y hasta más serias porque se pueden razonar, ver y tocar. No es ese, precisamente, el concepto o el principio espiritual de la fe. Con estos elementos, en muchos sitios, la oración se ha transformado más en una actitud tradicional o ritual de compromiso como parte del orden de culto, que la avanzada de la batalla espiritual que la palabra dice que es.

Punto Nº 2: La Iglesia perseverará(O sea: insistirá, porfiará aunque no tenga ninguna evidencia concreta) en la oración. En unidad y armonía. No sólo los hermanos, sino también los líderes. Cualquier otra forma es obstáculo insalvable para la respuesta.

Después vemos el episodio de la elección de un apóstol para cubrir la vacante que había dejado el traidor Judas. La decisión no es equivocada. El primer paso, orar para que Dios muestre quién desea que sea, es correcta. Si José, llamado Barsabás que respondía al sobrenombre de Justo o Matías resultaba levantado, todo estaría conforme a Su voluntad. Hasta aquí, perfecto. Pero después, ante la ausencia de respuesta, deciden en la carne, obviamente, seguir con la vieja costumbre tradicional judía de tirar esos huesitos tipo taba criolla llamados “suertes” y entender que Dios iba a obrar y responder por medio de ellos.

 Así surge Matías, del cual la Biblia no vuelve a hablar jamás. Porque Dios les admite esa incorporación pero no lo usa porque su plan, si hubieran aguardado lo hubieran sabido, era levantar a Saulo de Tarso luego llamado Pablo. Hoy, con muchos nombramientos y designaciones, sucede lo mismo. Los hombres deciden y Dios permite, pero no usa. Porque él levanta por su cuenta y sin consultar con nadie, a aquellos que tienen un corazón recto, fiel y dispuesto a cumplimentar los propósitos divinos, una cuestión que solamente Él puede ver.

En el verso 1 del capítulo 2 nos encontramos que dice que cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Pentecostés era un festival judío anual también conocido como “La Fiesta de las Semanas” o la “Fiesta de las Primicias”, una celebración de los primeros frutos de la cosecha. La ley exigía que los varones judíos fueran tres veces al año a Jerusalén para celebrar las fiestas más importantes. La Pascua en primavera; el Pentecostés, que en griego es PENTEKOSTOS y que se traduce CINCUENTA, siete semanas y un día más tarde y los Tabernáculos, al final de la cosecha en el otoño. En Levítico 23 se detallan las fechas y rituales del calendario de las fiestas judías. Aquellos que se convertían al cristianismo el día de Pentecostés eran los primeros frutos de una vasta cosecha de millones de almas.

En lo que concierne a la expresión Todos unánimes juntos, la palabra original es HOMOTHUMADON, que significa “estar de acuerdo”, “de mutuo consentimiento”, “mantener la unidad del grupo”, “son todos de una misma mente” y “compartir un propósito”. Los discípulos tenían unidad intelectual, armonía emocional y una sola voluntad en la iglesia recientemente fundada. En cada caso en que se usa este término HOMOTHUMADON indica ARMONÍA, la cual conduce a la acción.

(Hechos 2: 2)= Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; (No dice que era un viento, sino COMO un viento. Esto, en alusión al poderoso pero invisible poder del Espíritu) (3) y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. (Hay que prestar atención que aquí también no dice De Fuego, sino COMO de fuego. Juan al Bautista predijo cómo el bautismo en el Espíritu estaría acompañado de viento y fuego.)

(4) Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Cuando dice que comenzaron a hablar en otras lenguas, aquí, – y habrá que explicarlo un poco por la enorme cantidad de doctrina simplista que anda por allí -, se refiere a idiomas o lenguajes humanos, ya que – dice – cada uno los oía hablar en su propio idioma. Es decir: las lenguas que se traducen. Hay otras lenguas dadas a los creyentes por el Espíritu que son llamadas “angelicales”, que no se traducen, se interpretan como parte de otro don. De otro modo, la Biblia jamás diría que pidamos don de interpretación. Diría que estudiemos varios idiomas.

Asimismo, el hecho de decir que COMENZARON a hablar en otras lenguas, implica que esto después continuó. No como LA manifestación del Espíritu, sino como UNA de esas manifestaciones. Aunque por ser la más visible, prácticamente se convirtió en un verdadero clásico carismático que muchos han enseñado, aunque sin bases muy claras, que sólo así se evidenciaba la presencia del Espíritu Santo en la vida de una persona. Eso llevó a que muchos que no recibieron ese don lo inventen, para no quedar medio marginados en la consideración de su congregación. Allí nace la Glosolalia, una palabra odiada por los que verdaderamente tienen el don, y que es una lengua formada por la carne que no tiene incidencia en el mundo del Espíritu, sin omitir, por supuesto que, como todas las cosas de Dios, esta también tiene una imitación del diablo que es capaz de producir lenguas desconocidas. Naturalmente, la única manera de saber cuál es cuál, es a través del discernimiento. De otro modo, es no sólo complicado sino imposible, y es el único reaseguro para no errar el blanco.

Punto Nº 3: Para recibir el Espíritu Santo la Iglesia debe estar junta y unánime.

(Verso 22)= Varones israelitas, oid estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;

Fíjese los rasgos de Jesús, que equivale a decir los rasgos de un alguien con autoridad divina, no nominal. Sin excepción, maravillas, prodigios y señales acompañaron el ministerio y la predicación de los primeros ministros de la iglesia. La palabra MARAVILLAS, aquí, es la palabra MEGALEIOS y significa: conspicuo, magnífico, espléndido, majestuoso, sublime, grandioso, bellísimo, excelente, favorable. Esta palabra se usa aquí y en Lucas 1:49, donde dice “grandes cosas”, que obviamente están mucho más allá de un rutinario orden de culto, que todavía muchos de nosotros andamos tratando de averiguar quien lo inventó.

Tome ahora cada uno de los adjetivos que surgen de la traducción de MEGALEIOS, y va a tener con claridad el punto número cuatro.

Punto Nº 4: La Iglesia del Señor, es: conspicua, magnífica, espléndida, majestuosa, sublime, grandiosa, bellísima y excelente. Maravillosa.

El verso 23 señala con claridad quién o quiénes impulsaron la detención y posterior crucifixión de Jesús: sus propios hermanos judíos, incentivados y activados por la clase religiosa oficial de la época. Hoy, y a excepción de actitudes sectoriales incomprensibles, ya no se sacrifica a Cristo, porque su sacrificio fue único e indivisible y ya fue. Pero muchos hermanos, incentivados por el fariseismo moderno, pueden estar deteniendo y enviando a un simbólico calvario a muchos auténticos predicadores del evangelio del reino sólo porque no se adaptan o amoldan a las disposiciones humanas que nutren la mayoría de los credos autodenominados “cristianos”.

El verso 30 nos dice que David era profeta. Nunca o casi nunca he oído hablar de David en ese tenor. David héroe, valiente, arriesgado hasta el límite en su aventura con Goliat. David simple, cándido y puro en su rol de pastorcito de ovejas. David poeta, a partir de la autoría de tantos salmos. David oscuro adúltero con Betsabé y homicida contra el pobre Urías, pecador impresentable. David rey de Israel, padre del sabio Salomón. Pero profeta, muy poco.

En el verso 38, Pedro sintetiza la base de nuestra fe y de nuestra práctica, a partir de lo que sería el punto número 5.

Punto Nº 5: La iglesia de Jesucristo es una iglesia arrepentida y humilde.

(Verso 40)= Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: sed salvos de esta perversa generación. (No habla de delincuentes. La palabra PERVERSA es la palabra ESKORIOS y da la idea de huesos salidos de su lugar (ESCORIOSIS), lo que equivale a decir TORCIDA, que a su vez, es una generación que ha errado el blanco. La palabra que clarifica esto es HARMATÍAS, cuya traducción más clara es PECADO).

(41) Así que los que recibieron su palabra (La palabra no se impone, no se declama, se recibe) fueron bautizados; (sin cursillos previos ni decisiones sesudas de juntas de notables) y se añadieron aquel día como tres mil personas. (No dice “Se Captaron” o “Se Ganaron” o “Se Conquistaron”, cosa que implica trabajo de hombres, sino que dice que SE AÑADIERON, un término que claramente le otorga ese acontecimiento al Señor y a su Espíritu Santo, responsable de la convicción de pecado que lleva al arrepentimiento y, como consecuencia, a una decisión por fe que lleva a la conversión)

(42) Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y las oraciones.

La palabra COMUNIÓN, aquí, es la palabra KOINONÍA, y significa compartir, unidad, una estrecha asociación, participación, una sociedad, compañerismo, ayuda de contribución, hermandad. La KOINONÍA es una unidad producida por el Espíritu santo. En la KOINONÍA, al individuo mantiene íntimas relaciones de compañerismo con el resto de la sociedad cristiana. La KOINONIA une firmemente a los creyentes al Señor Jesús y a los unos con los otros.

En nuestras iglesias, esquematizadamente, esto se practica. Hay congregaciones que organizan departamentos de KOINONIA, de compañerismo cristiano. Se ocupan, generalmente de todo lo que tiene que ver con el protocolo social de la iglesia. Los cumpleaños, fiestas y reuniones de camaradería, campamentos, retiros, y está bien porque eso ayuda. Pero la KOINONIA, según La Biblia, la real y auténtica mancomunidad del pueblo de Dios, todavía está muy lejos. En la mayor parte de los casos, nuestra declamada hermandad no pasa de ser un compendio de saludos, apretones de manos y algunos ósculos santos de fines de semana. En el resto del tiempo nadie, incluido el ministerio pastoral, sabe con certeza qué ocurre con el resto.

Punto Nº 6: La Iglesia debe ser compañera, unida, apretada en el afecto.

Y finalmente nos encontramos con que dice: perseveraban en la doctrina de los apóstoles. Entonces nos preguntamos: ¿Cuál es y en qué consiste esa doctrina? ¿Tiene que ver con lo que en nuestra congregación, en nuestra denominación llamamos doctrina?

En el Antiguo Testamento, doctrina significa Lo que es recibido. Allí Dios, como fuente de conocimiento, es llamado MAESTRO. Así lo dice el salmo 94. Y su enseñanza se manifiesta en juicios, palabras y en su voluntad, en este caso específico, fundamentalmente contenida en la ley. Enseñar, entonces, significaba conducir al hombre a la experiencia más íntima con la voluntad divina, puesto que la doctrina afecta tanto al intelecto como a la voluntad humana, valores ambos que se encuadran en ese punto que llamamos Alma. Psiquis en griego.

En el Nuevo Testamento se emplean varios términos relacionados con el acto y el contenido de la enseñanza tanto de Jesús como de los apóstoles. Jesús es el objeto inmediato de la doctrina y la conducta del creyente el resultado. De aquí las relaciones de la enseñanza con otras actividades tales como “amonestar”, “advertir” y “exhortar”.

La doctrina es calificada en el Nuevo Testamento con las expresiones “según la piedad”, “buena” y “sana” en contraste con los efectos perniciosos de las falsas doctrinas. En las epístolas pastorales la doctrina aparece más rígidamente formada, restringida al ejercicio de ciertas personas y como señal de ortodoxia frente a las herejías.

Cuando se habla de perseverar en la doctrina de los apóstoles, entonces, bien vale la pena ver, someramente, qué es en realidad un apóstol. Porque hoy día este ministerio anda un tanto mezclado con gente que hasta profesionalmente, (arquitectos, ingenieros, maestros mayores de obra), se ocupan de levantar templos. No iglesias, templos. Esos son en algunos sitios los modernos apóstoles.

Sin embargo, esta palabra es una transcripción de la voz griega APOSTOLOS, derivada del verbo APOSTELLO, que significa “enviar” o “despachar”. Este verbo se distingue de PEMPO, que es otro vocablo que significa “enviar” y se relaciona con la idea de ser enviado con un propósito especial o con autorización oficial. El sustantivo se emplea en el Nuevo Testamento de tres distintas maneras:

1)= Designa a un ENVIADO, DELEGADO o MENSAJERO. En este sentido, Cristo fue un apóstol de Dios, como lo muestra hebreos 3:1.-

2)= Designa a un miembro del grupo de los doce que Jesucristo seleccionó para ser de manera especial sus compañeros constantes y los pregoneros iniciales del mensaje del reino de Dios. Cabe, en este caso, que Juan dice que el Espíritu Santo le recordará las palabras de Jesús, les enseñará todas las cosas, les guiará a toda verdad y les hará saber las cosas que habrán de venir. Por lo tanto, las enseñanzas de los apóstoles son la norma para la doctrina y la vida de la iglesia, edificada – dice Pablo -, sobre el fundamento y la doctrina de los apóstoles y profetas.-

3)= También designa a maestros y misioneros destacados. Jacobo, el hermano del Señor, Bernabé, Timoteo, Silvano, Andronico y Junias, por ejemplo.

La doctrina de los apóstoles, por tanto, no está acostada, inerte o atada, sino sustentada en la piedra: Cristo. Es una evaluación mental. Esa doctrina son catorce epístolas de Pablo, dos de Pedro, tres de Juan, una de Santiago y una de Judas. Nuestra fe, nuestro credo está muy claro en las Sagradas Escrituras y esta revelación se hace iluminación en el manto apostólico. Hoy, Dios sigue levantando apóstoles. No son, -repito -, señores profesionales de la arquitectura ni la ingeniería, aunque de pronto fueran incluidos aunque no por su paso por la universidad, sino hombres y mujeres, (¡Sí, mujeres!) Que han recibido una palabra Rema, capaz de transformar a la iglesia en lo que debe ser: una manifestación de los hijos de Dios.

Punto Nº 7: La Iglesia debe segur perseverando en la doctrina de los apóstolesde aquellos doce que sembraron, de los siguientes que regaron y de los actuales que confirma todo.

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Epílogo

Ya está. Tengo la certeza que ha quedado mucho por decir. Tengo la seguridad que ha quedado, como se dice en mi patria, “mucha tela para cortar”. Pero de todos modos, la puerta ha quedado abierta y quizás seas tú mismo o tú misma a quien Dios elija para continuarlo. Porque de esto se ha hablado mucho, pero en la mayoría de las veces, “tocando de oído”, que es como decir: hablar por lo que dicen que es, pero no por lo que hemos visto y palpado. Es demasiado potente la fuerza de la tradición y nadie que no esté dispuesto a cambiar su mentalidad, podrá evadirla.

El hombre, genéricamente hablando, siente verdadero terror ante los cambios estructurales. Se ha pasado, en muchos casos, más de la mitad de su vida pensando y haciendo las cosas tal “como siempre se hicieron” y, advertir que debe cambiarlas, le sacude violentamente sus fibras más íntimas y sensibles y lo lleva, generalmente, a refugiarse en una pasividad que el imposibilita obrar con un espíritu pionero. Esto, desde ya, en el ámbito espiritual, es total y absolutamente contrapuesto a la Palabra de Dios, ya que la historia del evangelio, comenzando desde el propio Jesús, se nutre preponderantemente de gente que tuvo la fe y el coraje de arremeter contra las estructuras de las tradiciones, introduciendo la reforma de la propia palabra divina.

Plasmar todo esto que usted ha leído, no fue sencillo ni mucho menos gratificante. Es tanto lo que se ha dicho y escrito desde la óptica tradicional y casi hasta legalista en el área del matrimonio y esencialmente del divorcio, que todas esas cosas que por años se nos enseñaron como verdades irreductibles y absolutas no pueden menos que dejarnos la sensación, por momentos, de andar coqueteando con el pecado, con la blasfemia o con la herejía. De todos modos, contar con la certeza que Dios está abriendo puertas y, al mismo tiempo, sanando viejas heridas causadas a tantos y tantos hermanos con este tema, es lo único que produce una paz y una garantía que sobrepasa todo entendimiento y nos deja la seguridad de estar haciendo, de una vez por todas y ni más ni menos, lo que había que hacer.

No me caben dudas, porque ya hay comprobaciones y testimonios muy notorios que así lo confirman, que todo esto, seguramente y mayoritariamente, habrá consolidado matrimonios que parecían encaminados a la destrucción. Que también habrá colaborado para formalizar uniones bajo una óptica y un criterio muy diferente a los tradicionales. Habrá terminado con las esclavitudes crueles disfrazadas con pulidos barnices religiosos y, finalmente, traer paz a los corazones de aquellos que ya se habían convencido que nunca más la experimentarían, ya que eso era exactamente lo que le habían hecho creer –eso sí: “con mucho amor”- en sus congregaciones.

El próximo estudio, que ya mismo comenzará a tomar forma, estará dedicado a la que indudablemente y hoy por hoy, es la máxima estrella que el evangelio tiene en este tiempo en la tierra: La Iglesia. Y como usted ya me conoce, ya sabe en qué idioma hablo y con qué concepciones generales, ya tiene muy en claro que, cuando digo “iglesia”, no me estoy refiriendo en absoluto a su congregación local ni de la mía, sino que hablo de la única iglesia que Dios puede ver desde su sitial, desde su privilegiada posición. Una iglesia que no tiene otro “apellido” ni agregado que el original, “Iglesia del Señor”, y totalmente al margen de cualquier originalidad pensada y plasmada por grupos o denominaciones subyacentes.

Porque esos reemplazos, casi siempre pergeñados por nombres rimbombantes, superfluos y presuntuosos, aportados por gente nucleada en grupúsculos cimentados generalmente en la soberbia y el humanismo, han conseguido en muchos casos opacar el señorío del Cristo, causa fundamental de cualquier cosa que se auto denomine iglesia y deslizar la gloria a sectores que de ninguna manera la merecen, porque no fueron, ni son ni serán quienes puedan mover un músculo para rescatar a alguien de las garras del infierno y llevarlo al cielo. Gente que, incluso, hasta se ha adjudicado la potestad de nominar iglesias con el apellido de sus pastores. Verdaderamente, cuando hablamos, enseñamos y predicamos sobre la paciencia y la misericordia de Dios, no tenemos bien claro hasta qué punto es vital.

Con respecto a éste que termino de entregar en sus manos, mientras tanto, veré con agrado, interés y simpatía todo comentario o aporte que usted desee brindar a través de los correos electrónicos que figuran al pie, al mismo tiempo que cualquier testimonio digno de ser compartido a partir de estos temas que Dios brinda a través de uno de sus minúsculos instrumentos. Entonces, como en cada trabajo que de aquí fluye , estoy orando para que usted reciba la máxima bendición de Dios para su vida, la de todos sus seres queridos y, como he dicho antes: espero haber sido canal de bendición y no de otro resultado. En Cristo Jesús:

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