¿Qué Quieres que yo Haga?

Esta es la tercera entrega de este estudio en el que buscamos, de los relatos y episodios literales e históricos del libro de los Hechos de los Apóstoles, extraer principios espirituales aptos para erigir, por sobre todo nominacionalismo y estructuras humanas, la auténtica iglesia del Señor, no emparentada con asociaciones humanas socializadas o politizadas. La Iglesia viene de Dios, Dios es Espíritu, nosotros somos su imagen y semejanza y todos, indefectiblemente, caminando en el único mundo de Dios: El Sobrenatural. No se olvide que aquí es donde Dios tiene presencia, pero allá es donde ÉL habita.

Hasta aquí, de las entregas anteriores, llevamos catorce puntos. En siete capítulos vistos. Los repasamos:

1) La Iglesia tiene que ser llena del Espíritu Santo, no sólo sellada con el Espíritu Santo.

2) Debe perseverar en oración en unidad y armonía

3) Para recibir la plenitud del Espíritu Santo no es suficiente con estar junta, también debe estar unánime.

4) Tiene que estar investida de señales, prodigios y milagros.

5) Tiene que ser humilde y estar genuinamente arrepentida.

6) Tiene que ser solidaria, compañera y estar apretada en los afectos.

7) Debe perseverar en la doctrina de los Apóstoles.

8) Debe pelear la buena batalla en el nombre de Jesucristo de Nazaret.

9) Debe manifestar la presencia del Espíritu proclamando la palabra con denuedo.

10) Debe estar sometida a la Justicia Divina, más que a la humana.

11) Debe obedecer a Dios antes que a los hombres, así aparentemente no le convenga.

12) Los líderes tienen que tener una vida llena del Espíritu y de sabiduría.

13) Una Iglesia con sabiduría jamás será confundida por discursos humanistas.

14) Tiene promesa de posesión de las naciones.

Aquí vamos a ver otros puntos, otros principios, comenzando desde el capítulo 8, instantes siguientes al martirio y muerte de Esteban:

(Hechos 8: 1)= Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles.

(2) Y hombres piadosos llevaron a Enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él.

(3) Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y mujeres, y los entregaba en la cárcel.

La pintura que este relato hace de Saulo de Tarso nos muestra la estampa de un cruel y hasta perverso represor, un hombre que en su intimidad es muy probable que haya estado convencido que perseguir esa gente era hacer un trabajo ponderable para Dios. Parece increíble e imposible que luego este hombre se transforma en Pablo, ¡Nada menos que Pablo!, Del cual todos nosotros hemos recibido tanta enseñanza, tanta guía, tanto ejemplo. Para Dios, es indudable, no hay cosa imposible.

(4) Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. (Vemos aquí que Dios transforma el mal en bien. La primera persecución oficial de la iglesia sacó a los cristianos de Jerusalén, y ellos predicaron el evangelio donde quiera que fueron.)

(5) Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.

(6) Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.

(7) Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían estos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; (8) así que había gran gozo en aquella ciudad.

Felipe, como Esteban, tampoco era uno de los apóstoles, pero ello no constituyó un obstáculo en su milagroso ministerio. Los milagros, en sí mismos, no traen la salvación, pero a menudo atraen a la gente al mensaje, porque comprueban la palabra escrita: que el evangelio no es vana palabrería, sino poder de Dios. Los milagros de la Biblia son “señales”, cada una de las cuales encierra un importante mensaje, al tiempo que sirve para confirmar la veracidad de las palabras del evangelio.

Punto Nº 15: Una Iglesia evangelista ante cualquier circunstancia con el aditamento de señales y milagros.

(Hechos 8: 26)= Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto.

Con la palabra de Dios como nuestra fuente de información, vemos que los ángeles pueden ayudar activamente el avance de la iglesia sobre la tierra transmitiendo mensajes. Felipe había evangelizado en Jerusalén y Samaria, pero un ángel mensajero le dijo que fuera a un camino desierto donde se encontraría con el eunuco de Etiopía. Más adelante, en el capítulo 10, podremos ver la intervención angélica a favor de Cornelio, que fue lo que contribuyó a la evangelización de los gentiles.

Tal como con los dones sobrenaturales del Espíritu, la actividad de los ángeles no cesó después del tiempo de los apóstoles. Los ángeles todavía están envueltos activamente en lo que se refiere a la edificación del reino de Dios sobre la tierra, porque de eso habla la Biblia, no de una nube que nos espera,  Cuando muramos, que vayamos a sentarnos a tocar el arpa como se ve en los dibujos de humor clásicos.

No obstante, debemos atender a la advertencia de Pablo: Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.

 Por lo tanto, cualquier mensaje angelical debe ser juzgado a la luz de la eterna palabra de verdad de Dios. No podemos olvidar que en estos tiempos, el movimiento ocultista y humanista de la Nueva Era, parecería haber hallado en los ángeles, un estupendo filón y punto de partida para introducir sus doctrinas de demonios.

Punto Nº 16: Una Iglesia conforme a la palabra de Dios, cree y predica con respecto a la actividad de los ángeles, pero revisa cuidadosamente siempre que no se introduzca un evangelio diferente.

(27) Entonces él, (Felipe), se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, (28) volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías.

Dice que el etíope del episodio, lejos de ser un personaje cualquiera, era un FUNCIONARIO de la reina. Esta palabra, en los originales, es la palabra DUNASTES, y significa: oficial de alto rango, personaje importante, oficial de la corte, alguien investido de poder, gobernante, soberano, príncipe, ministro real, potentado. Funcionario. DUNASTES. Esta palabra tiene que ver con nuestra palabra DINASTÍA. En Lucas 1:52 dice: Quitó de los tronos a los poderosos, (DUNASTES) Y EXALTÓ A LOS HUMILDES. Sugiere que los funcionarios de los sistemas del mundo serían reemplazados por el Príncipe de Paz. El reino de Cristo es una DUNASTES perpetua.

(29) Y el Espíritu dijo a Felipe: (Veamos; primero un ángel, ahora el Espíritu. ¿Parecería ser que la comunión que Felipe tenía con el Padre era bastante íntima, verdad?) Acércate y júntate a ese carro.

(30) Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías y dijo: pero, ¿entiendes lo que lees?

(31) Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.

(32) El pasaje de la escritura que leía era éste: “Como oveja a la muerte fue llevado; y como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió su boca. (33) En su humillación no se le hizo justicia; mas su generación, ¿quién lo contará? Porque fue quitada de la tierra su vida.

Vamos a rearmar la escena esta. Primero: no es – repito -, un personaje sucio que iba en un carrito de morondanga, es un poderoso del séquito íntimo de una reina. Dice que iba leyendo. Esto evidencia su cultura, no era frecuente el saber leer y escribir. Además, cuando se leía en el mundo antiguo, casi siempre se lo hacía en voz alta. Es muy probable que durante su estadía en Jerusalén, este hombre haya oído hablar de la resurrección de Cristo y de los extraordinarios acontecimientos de pentecostés, y ahora venía leyendo el rollo de Isaías, (concretamente lo que para nosotros, hoy, es parte del capítulo 53) precisamente el fragmento que hablaba de la muerte sacrificial del Mesías.

(34) Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: te ruego que me digas: ¿De quién dice el profeta esto; de sí mismo o de algún otro? (A nuestro entender, una pregunta tonta. Pero era la pregunta de un todavía incrédulo con hambre y sed de Dios.)

(35) entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. (¿Cuál era el evangelio de Jesús? “El reino de los cielos se ha acercado”.)

(36) Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: aquí hay agua; ¿Qué impide que yo sea bautizado?

(37) Felipe dijo: si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.

¿Qué puede impedirle a una persona ser bautizada en una congregación? Sólo que no creas de todo corazón que Jesucristo es el Hijo de Dios, que en muchas ocasiones es lo último que se tiene en cuenta, porque la verdad de la fe o no fe está dentro de cada persona e invisible a la observación humana. Ni cartas de recomendación, ni exámenes teóricos o prácticos de teología, ni evaluaciones sociales de juntas de notables. Una iglesia local no puede negarle el bautismo en aguas a nadie, que como el etíope, diga que cree que Jesucristo es el Hijo de Dios. ¿Y luego? ¿Un curso informativo y formativo? ¿Una lista de espera? ¿La obligación de que la ceremonia sea pública? Costumbres tradicionales y denominacionales. Bien intencionadas siempre, es cierto, pero mire…

(38) Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.

Punto Nº 17: Una Iglesia que mire las Escrituras por encima de sus costumbres tradicionales.

(Hechos 9: 1)= Saulo, respirando aun amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, (2) y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.

Es indudable que Saulo, (luego Pablo) creía sinceramente que estaba haciendo lo correcto. Hoy día abundan los Saulos. Hombres o mujeres que, convencidos que están cumpliendo un importante servicio para Dios, lo que hacen es perseguir a cristianos que luchan por sacar a la iglesia de un ostracismo ritual e intelectual.

(3) Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo, (4) cayendo en tierra, (Aquí se enseña siempre que Saulo se cayó de su caballo, ya que se supone – y no es descabellado hacerlo -, que por la distancia del viaje, estaba haciendo el mismo a caballo. Puede ser, pero sólo es una conjetura, una hipótesis, no una interpretación o una revelación. La Biblia no habla de ningún caballo. Ni en este pasaje, ni tampoco en los de los capítulos 22 y 26 que relatan la misma escena) oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues? (Saulo no estaba solamente persiguiendo gente con la cual no coincidía; se estaba oponiendo a Cristo. Parecería ser una herejía decir, a la luz de cómo cambiaron las cosas después, que en estas instancias, Pablo representaba al espíritu del Anticristo, que más allá de que no es un hombre determinado, como muchos creen y enseñan, es todo aquello que se opone a Cristo. Naturalmente, incluye a los hombres y mujeres que comulgan con esta posición.)

(5) Él dijo: ¿Quién eres, Señor? (Saulo no sabe lo que le pasa ni quien es el que le habla, pero se da cuenta íntimamente de su señorío. Saulo es un prestigioso dirigente religioso que no trataba de “señor” a cualquiera) y le dijo: yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

El aguijón era una vara aguzada en la punta que servía para azuzar a una pareja de bueyes, para punzarlos. Jesús, al decir esto, sugiere que Pablo ya sentía alguna preocupación por las terribles cosas que estaba haciendo. Pregunto: ¿No estará usted, en este momento, dando coces contra algún aguijón?

(6) él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿Qué quieres que yo haga? (Esto es lo que se vio en Saulo: su búsqueda cierta, su fidelidad. No arruga por miedo, se sujeta y se somete por discernimiento) y el Señor le dijo: levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.

La dramática conversión de Pablo es considerada por muchos como una de las dos pruebas más grandes de la validez cristiana, siendo la otra la resurrección de Cristo. Estos dos acontecimientos claves constituyen el fundamento en que se apoya el libro de los Hechos.

(7) Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos; oyendo a la verdad la voz, más sin ver a nadie.

En el verso 9 del capítulo 22, donde Pablo relata su conversión dice algo que parece contradecirse con esto. Dice que ellos NO ENTENDIERON la voz que hablaba, en tanto que aquí dice que la oyeron. Yo creo que los dos versículos dicen la misma cosa, pero con construcciones gramaticales diferentes. El caso es que los compañeros de viaje de Pablo realmente oyeron el sonido de la voz, pero no distinguieron el significado de las palabras.

(8) Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, (Si alguien va a caballo y queda ciego, para llevarlo a alguna parte habrá que hacerlo a través de las riendas, nunca de la mano. Esto sólo se hace cuando se anda a pie. A lo mejor, estaban cerca e iban, realmente, a pie, pero…¿No estamos conjeturando demasiado algo que en definitiva no dice la Biblia? (9) donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió. (Hay algo que tiene, en este pasaje, un símbolo muy claro: la diferencia entre los doce apóstoles y Pablo. Los doce, fueron hombres que convivieron con Jesús de Nazaret. Pablo, en cambio, fue alguien que tuvo un encuentro personal con Cristo. La diferencia, está en lo que unos y otro dejaron en la Biblia).

Punto Nº 18: La Iglesia debe estar permanentemente preguntando: “Señor; ¿Qué quieres que yo haga?

(Hechos 9: 10)= Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor.

(11) Y el Señor le dijo: levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo de Tarso; porque he aquí, él ora. (Pablo establece un principio. Para orar sinceramente, con fe y ser oído, no es necesario un seminario de oración o aprendizaje. Es suficiente con una conversión genuina) (12) y ha visto en visión a uno llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.

(13) Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén: (14) y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.

Ananías estaba comprensiblemente renuente a obedecer el mandato de Dios, pero el mensaje era tan claro que no tuvo más remedio que ir. Hay tres Ananías “famosos” en la Biblia. El esposo de Safira, muerto por mentirle al Espíritu Santo, un sumo sacerdote conocido como codicioso, orgulloso y sin escrúpulos que presidía el concilio en el proceso contra Pablo y este, del que sólo se dice que era un cristiano de Damasco “piadoso según la ley”. La Biblia no vuelve a hablar de él en el resto del relato, de lo que se desprende que imponerle las manos a alguien y producir una sanidad importante y espectacular, (física o espiritual, es lo mismo), o darle una palabra profética de Dios, no constituye a un hombre en “secretario privado de Dios”, como algunas veces en nuestro propio ambiente se ha promocionado. Sólo es un vaso de barro más que, en obediencia, es usado para la gloria y la honra del Señor.

(15) El Señor le dijo: ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel, (16) porque yo le mostraré cuanto es necesario padecer por mi nombre.

El llamado al ministerio siempre es “agridulce”. En su segunda carta a los Corintios, en el capítulo 4 y en los versos del 7 al 12, Pablo detalla con mucha precisión como es su ministerio.

(Verso 20)= Enseguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que este era el Hijo de Dios.

La palabra PREDICABA, aquí, es la palabra KERUSSO y significa publicar, decirlo ampliamente, propagar, proclamar públicamente, exhortar, clamar con voz clara, comunicar. El heraldo tiene el deber de hacer el anuncio público de un mensaje oficial y de emitir cualquier demanda que ese mensaje conlleve. El heraldo cristiano debe proclamar el mensaje de salvación por medio de Jesucristo y emitir un llamado al arrepentimiento y a recibir el perdón de los pecados.

Punto Nº 19: La Iglesia es instrumento de Dios para llevar su nombre a las naciones, a sus máximos dirigentes y al pueblo judío y musulmán.

 (Hechos 9: 31)= entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.

Esta palabra utilizada aquí: FORTALECIDAS, es en la escritura original, la palabra PARAKLESIS y significa o se traduce como un llamamiento a brindar ayuda, a consolar o animar. PARAKLETE constituye una presencia fortificante, alguien que da sostén a quienes claman por ayuda. PARAKLESIS, (consuelo) puede venir a nosotros por medio del Espíritu Santo y de las Escrituras. En la carta a los Romanos 15:4, Pablo dice: Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza

Punto Nº 20: Cuando la Iglesia prospera, lo hace en paz, temor santo y confianza en la fortaleza del Espíritu Santo mediante la liberación por la Palabra.

(Hechos 9: 36)= Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía.

Quiero situar algo aquí. Esta mujer llamada Tabita, que traducido es Dorcas, (el nombre Dorcas significa Gacela), y que vivía en Jope, una ciudad ubicada al sur de lo que hoy es la moderna Tel-Aviv, es la única mujer denominada “discípula” en todo el contexto del Nuevo Testamento.

(37) Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala.

(38) Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: no tardes en venir a nosotros.

(39) Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.

(40) entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó.

(41) Y él, dándole la mano, la levantó: entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.

(42) Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor.

(43) y aconteció que se quedó muchos días en Jope en casa de un cierto Simón curtidor.

Es notorio que, siguiendo el ejemplo de Jesús en casa de Jairo, episodio que se encuentra en los evangelios de Mateo, capítulo 9, Marcos 5 y Lucas 8, Pedro procedió a sacar del lugar a los que lloraban, que dicho sea de paso, eran unas viudas que más probablemente se vestían gracias a la generosidad de Dorcas, y pronunció para resucitarla, una frase casi idéntica a la que entonces pronunció Jesús.

Punto Nº 21: Una Iglesia levantada en fe es atrevida y confiada en Cristo. Puede hacer las cosas que él hizo (resucitar muertos, por ejemplo) y aun mayores.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez