Cuando Autoridad no es Rango

Hay algo muy claro que ya ha sido dicho con respecto a lo que puede llamarse “La doctrina de la cobertura”: está basada, afirmada, sustentada en conceptos de la jerarquía que tienen que ver con los cargos y las posiciones en la iglesia, no en factores espirituales. Esto es como decir que el concepto de la cobertura en la iglesia del Señor, se mide conforme a los rudimentos del mundo. De terror. De acuerdo con esto, las personas que ostentan altos rangos y cargos, los hacen valer y se declaran coberturas tuyas. Por el simple hecho de ser pastores, ancianos, profetas, maestros, obispos o como quiera que se te ocurra denominarlos, títulos que no son tomados como ministerios espirituales, sino como oficios eclesiásticos.

En abierto y llamativo contraste, la noción del liderazgo del Nuevo Testamento está arraigada en una mentalidad que se podría denominar como funcional. Le asegura un valor superlativo a los dones especiales, a la contribución no pragmática ni política, madurez espiritual y al servicio más que sacrificado o esforzado de sus miembros, llenos de vocación y carencia de intereses personales. Enfatiza las funciones en vez de los oficios y las tareas en lugar de los títulos. No es lo importante ser pastor, sino pastorear. No es de alto nivel ser profeta, sino profetizar. No es de gran status, como sí lo es en el mundo empresario, ser supervisores, sino supervisar. Gramaticalmente, sería como que el pensamiento humano depende de los sustantivos, mientras que el pensamiento espiritual depende de los verbos. O sea: hay una iglesia, mayoritaria, humana, formada por hombres y mujeres socialmente importantes, y hay otra, espiritual, formada por reyes, sacerdotes y TODOS ministros competentes en lo que tiene que ver con dones que ponen al servicio los unos para con los otros.

Un estudio cuidadoso para con las enseñanzas que Jesús entregó con respecto al tema de la autoridad, nos va a ayudar a clarificar, y mucho, todas estas cuestiones falsas o contaminadas con relación a sujeciones, obediencias y coberturas. Es notorio, desde el arranque mismo, el inmenso contraste que se veía entre el liderazgo que ejercía Jesús al liderazgo que se veía en las organizaciones del mundo. Después de que Jacobo y Juan que no entendían nada, agarran y le piden que mueva sus influencias para que ellos puedan ocupar lugares de poder y gloria en el reino, mira la respuesta que Jesús les da:

(Mateo 20: 25)= Entonces Jesús, llamándolos, dijo: sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, (¡Si sabremos de esto los argentinos!) y los que son grandes (O sea: famosos, prestigiosos, poderosos) ejercen sobre ellas potestad.

(26) Mas entre vosotros (Le está hablando a la iglesia; a nosotros) no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor, (27) y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro siervo; Estás viendo esto en tu iglesia? ¿Estamos viendo esto, así, en la iglesia del Señor?)(28) como el hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. (Esta historia vista según Mateo; mira ahora como la relata Lucas)

(Lucas 22: 25)= Pero él les dijo: los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad, son llamados bienhechores; (26) mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve. Se parece esto poco a la mayor parte de lo que conocemos o me estoy equivocando?)

(27) Porque ¿Cuál es el mayor? ¿El que se sienta a la mesa o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Más yo estoy entre vosotros como el que sirve.

Curiosamente, donde se habla de ejercer potestad, la palabra que se utiliza allí es la palabra griega KATEXOUSIADZO, que es una combinación de dos palabras: KATA, que significa SOBRE, y EXOUSIADZO, que significa EJERCER AUTORIDAD. En el texto de Lucas, el significado es el mismo, aunque se usan palabras levemente diferentes. Fíjate con atención que, lo que condena Jesús, aquí, no es a los líderes opresores como tales, sino a la forma, al método, al estilo, al status jerárquico de liderazgo que dominaba el mundo. Mas claro; Jesús no estaba solamente a los líderes tiranos; estaba condenando la forma jerárquica misma del liderazgo.

¿Y cuál será esa forma, ese método, ese estilo, ese status jerárquico de liderazgo? Es el estilo fundado en la idea, bastante pobre por cierto, de que tanto el poder como la autoridad fluyen de arriba hacia abajo, en una estructura social de cadena de mando. El estilo de liderazgo jerárquico está basado en un concepto absolutamente mundano del poder. Este estilo, si bien puede no ser cruel, es perjudicial para el pueblo de Dios. Porque reduce las relaciones humanas a alianzas estilo comando o político, algo que es ajeno a la práctica y al pensamiento del Nuevo Testamento. Sin embargo y lamentablemente, este estilo de liderazgo, que se emplea en todas partes de la cultura pagana, ha sido adoptado por una enorme mayoría de denominaciones y, por consecuencia, en cada una de sus iglesias. Parecería que nadie ha prestado atención a lo que Jesús dijo respecto a esas fórmulas y que es lo que hemos leído, y que se puede sintetizar en cuatro puntos:

1)= En el mundo secular, el liderazgo opera sobre la base de una estructura social política, al estilo cadena de mando, es decir: un sistema jerárquico. En el reino de Dios, el liderazgo es una función de docilidad parecida a la de un niño, y un servicio sacrificado.

2)= En el mundo, la autoridad está basada en la autoridad y el rango. En el reino, la autoridad está cimentada en un carácter piadoso. Jesús empleaba las frases “Será vuestro servidor” y “Sea como el más joven”. Ser, por lo tanto, precede al hacer y el hacer, surge del ser. En otras palabras, la función sigue al carácter. Los que sirven, hacen así porque son siervos.

3)= En el mundo, la grandeza se mide por la prominencia, el poder externo y la influencia política. En el reino, la grandeza se mide por la humildad interna y la servidumbre externa.

4)= En el mundo, los líderes se aprovechan de sus posiciones cuando gobiernan a los demás. En el reino, los líderes rechazan todo tipo de reverencia especial y se ven a sí mismos como “El más joven”.

Ahora bien: cuando Jesús hace la comparación (Y se preocupa tanto para que quede bien nítida, bien clara, que no se puede poner en duda su importancia) expresando que “Entre vosotros no será así”, pero también muestra un contraste en el reino de los cielos con el modelo de liderazgo que caracterizó al mundo religioso de los judíos. En el texto que voy a leerte, el Señor te ofrece una expresión muy vívida de la perspectiva de Dios con respecto a la autoridad, en claro contraste con el concepto religioso.

(Mateo 23: 8)= Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.

(9) Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.

Si me preguntas adónde hay uno o dos textos anti-religiosos, anti-tradicionales y anti-costumbristas, ya te digo que son estos dos. Porque aquí hay dos vacas sagradas que se mueren: una, la que por años ha sostenido la Iglesia Católica Apostólica Romana, permitiendo casi hasta la incorporación implícita, que la gente le diga “padre” a sus sacerdotes, en abierta desobediencia a Cristo. La otra, la que también por años ha permitido (Y en algunos lugares hasta sugerido) la iglesia evangélica, induciendo a la gente a llamar pastor a quien conduce una congregación, o maestro a quien administra el ministerio de la enseñanza, también en franca y abierta desobediencia a Cristo, que señala con demasiada claridad que en su Iglesia, no hay división social de rangos y que sencillamente somos todos hermanos. Cuando se enseña que la iglesia se compone de laicos y ministros, no se enseña la doctrina de Jesucristo, se enseña la doctrina de los nicolaitas.

(10) Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro maestro, el Cristo.

¿Escuchaste hermano? Cuando tú me quieres halagar o gratificar, porque algo que dije o enseñé te bendijo, y no encuentras mejor manera que tratarme de maestro, por allí a mí me da no sé qué y no me atrevo a decirte nada, pero me obligas a orar y pedir perdón porque quedo en desobediencia permitiendo que me lo digas. – ¡Pero es que usted es maestro, hermano! Visto lineal, humana y superficialmente, puede ser que parezca eso. Pero la realidad es que yo, lo único que hago y que estoy en condiciones de hacer, es administrar con la mayor fidelidad posible el ministerio del maestro que el Señor ha confiado en mis manos. Pero eso no me hace a mí maestro, me hace administrador de un ministerio del Señor.

(11) El que es mayor de vosotros, sea vuestro siervo.

¿Quién sirve a quién en tu congregación? Es importante saber verlo con claridad. Si se comienza por donde se debe, se termina por donde Dios quiere. Ahora, si se comienza desde otra parte…

(12) Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

Parece mentira el poco valor que se le da a este principio tan fundamental. Cada iglesia, y especialmente las más poderosas, que cuentan con emisoras de radio o canales de televisión o programas en ellos, hacen de la auto promoción un puntal de sus trabajos. -¡Pero si todo el mundo hace eso, hermano! Sí señor, todo EL MUNDO lo hace, pero: ¿Quién te dijo que nosotros teníamos que hacer lo mismo que hace el mundo? ¿No tenían que convertirse ellos a nosotros y no nosotros a ellos? Vamos a ver, piensa: ¿Por qué un pastor llega a ser más conocido o sencillamente famoso que otro? ¿Por su amor? ¿Por su dedicación? ¿Por su misericordia o su entrega? Hay muchos casos que sí, gracias a Dios. Pero en una gran mayoría, eso sucede por la publicidad que, directa o indirectamente, planificada o espontánea, se le hace a ese hombre hasta mostrarlo al pueblo como alguien “muy especial”, dentro de una multitud que, curiosamente y según Dios, son todos reyes, sacerdotes y ministros competentes. Otros cuatro escalones emanan de lo que hemos leído:

1)= En el clima religioso de los judíos, existía un sistema de clanes, de castas, formado por los religiosos. Hoy, en una gran parte de la iglesia del Señor, está sucediendo exactamente lo mismo. Sin embargo, antes y ahora, la palabra ha dicho siempre lo mismo: todos somos hermanos de una misma familia. Este es un reino donde hay un rey y el resto súbditos. Punto.

2)= En el mundo judío, a los líderes religiosos se les otorgaban títulos honoríficos, (Maestro, Padre, Reverendo, Pastor, Sacerdote, Obispo, etc.) En el reino no hay protocolo que oscurezca el incomparable sitio de honor que corresponde a Jesús y que empañen la revelación del Nuevo Testamento la cual, -reitero-, contempla a todos los cristianos como ministros y sacerdotes.

3)= En el mundo judío, se exaltaba a los líderes a posiciones de preeminencia en un despliegue de poder. En el reino, los líderes encuentran su trabajo en la toalla sencilla del servicio y la modestia de la humildad. No me digas nada. Sé que estás pensando que esto es ridículo, que nadie hace eso. No tanto ni tan poco. Tiene que haber siervos muy fieles que sí lo hagan. Pero no te preocupes, lo que te digo es lo que Dios dice, allá el hombre si decide hacer otra cosa. No lo discutas ni te enojes, pero no participes.

Cuando apareció el ministerio de Claudio Freidzon, era habitual en sus reuniones, que se hiciera pasar a los líderes en grupos especiales, causando tremendos venerables desparramos. Mas de la mitad de esos líderes, sin embargo, estaban en franco desacuerdo con esa metodología de unción y no se lo callaban. Pero ahí estaban, en lugares de preeminencia mientras, humildes hermanitos, hambrientos del Espíritu Santo los miraban desde allá, de la punta más alta de las graderías. No importa, Dios es fiel. Muchos de los que estaban allá arriba, casi colgados del techo, recibieron un shock espiritual que cambió sus vidas para siempre, y muchos, también, de los que ocupaban lugares de preeminencia, jamás llegaron a ver, siquiera, que la nube se había movido.

En el mundo judío, el liderazgo se fundamentaba en el status, el prestigio y la posición titular. En el reino, el liderazgo se arraiga en la vida interior y el carácter que es el ágape nuestro y al que nos han acostumbrado a llamarlo Amor. (Esa manía tan demandada de distinguir a líderes cristianos con premios de la cultura secular, tales como diversos doctorados honoris causa, representan un ejemplo de cómo la iglesia moderna refleja aquellos valores de liderazgo que van en contra del reino de Dios y sus principios)

Esto deja en evidencia el abismo que hay entre el liderazgo que proclamaba Jesús y el que se ve en nuestras iglesias. Estos sistemas utilizados que todos conocemos bastante bien, impiden el progreso del reino de Dios, suprimiendo la calidad sacerdotal de los creyentes y destrozando la imagen de la iglesia como una gran familia, y poniendo severas limitaciones al gobierno de Cristo en sus asambleas.

Hasta aquí Cristo, pero; ¿Qué hay de Pablo y los demás apóstoles? A esto, más adelante lo vamos a profundizar más, pero de arranque baste observar que Pablo, por ejemplo, siempre dirigió sus cartas a una determinada iglesia, pero jamás a un líder específico en algunas de ellas. Conforme con la literatura apostólica, aquellos que eran principalmente responsables de la supervisión de la asamblea local, se les describe casi siempre en términos relacionados con la obra que hacían. El texto que te voy a leer ahora, demuestra que se les llamaba, ocasionalmente, ancianos o supervisores.

(Tito 1: 5)= Por esta causa te dejé en creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé; (Y ahora Pablo, prácticamente le da un compendio de cómo debe ser, preferentemente, alguien en autoridad del reino de Dios.) (6) el que fuere irreprensible, (Que no se le pueda acusar de nada indebido) marido de una sola mujer (Esto tiene que ver con la tan común práctica de la bigamia de esos tiempos, no a los divorciados de hoy, como tantos han interpretado e implantado, transformando a miles de cristianos en ciudadanos de segunda categoría) y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía.

(7) Porque es necesario que el obispo (Que quiere decir Supervisor) sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, (Hay soberbia en algún estamento del liderazgo actual) no iracundo, (También los hay) no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas.

También el apóstol Pedro, en su primera carta, habla de estos mismos protagonistas como modelo de madurez para los menos maduros, gente con sumo cuidado y preocupación por al bienestar espiritual de la asamblea.

(1 Pedro 5: 1)= Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, (Este es Pedro. Se llama a sí mismo, anciano. No pastor, ni vicario, no pontífice) y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada (¡Ánimo! Dice que la gloria será revelada a la iglesia. Es promesa) (2) apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, (Dice cuidado) no por fuerza, (Dice que no por fuerza, eh?) sino voluntariamente; (¡Si usted no se sujeta, hermano, se va a tener que ir de la iglesia! Esto es común y corriente. Nadie jamás lo ha cuestionado. No es bíblico.) No por ganancia deshonesta. (Sueldos, contratos, cachets profesionales, en suma: mercadería en la iglesia) sino con ánimo pronto; (3) no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado; (De este texto habría que imprimir volantes y repartirlos a la salida de más de una de las congregaciones que conocemos) siendo ejemplos de la grey. (¡Qué feliz es la gente cuando puede tomar como punto de referencia y modelo de vida de sus líderes!)

(4) Y cuando aparezca el príncipe de los pastores, (Estamos hablando de Jesucristo, naturalmente, el que plantó los principios espirituales del único liderazgo posible en la iglesia) vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

De esto, hay algo que queda claramente en evidencia: todos los creyentes participan de una especie de liderazgo corporativo, ejercitando cada uno y en sano complemento, los dones que les han sido dados por gracia. Los ancianos, mientras tanto, sólo guían en la esfera de una supervisión general. Es interesante ver, que la palabra ANCIANO, en griego, es la palabra PRESBÚTERO y tiene una implicancia que se abre en un abanico de tres solapas: un hombre realmente anciano en edad, un hombre de cualquier edad pero espiritualmente maduro y un hombre cuya vida, principalmente, sirva de ejemplo a imitar. De ninguna manera el anciano bíblico era una figura decorativa y bien vestida, apta para mostrar en sociedad, ni un predicador asalariado, ni un clérigo profesional (A esto lo inventó el hombre, después, por conveniencia propia) ni un hombre con títulos religiosos aprobados oficialmente por gobiernos seculares. Piensa en Jesús si te quedan dudas. Él es el único modelo a imitar.

Tengo una lista de palabras griegas que no figuran en el vocabulario eclesiástico de los apóstoles, pero que sí se usaban en la iglesia religiosa: ARJON, que significa Jefe, Gobernante, Oficial de tropa; TIME, que es un oficial o dignatario; TELOS, que es el poder que tiene que ver con un gobernante; ARJISINAGOGOS, que era el oficial (algo así como el pastor) de la sinagoga; HASAN, que representaba a un líder de la adoración pública, una suerte de Director de Alabanza; TAXIS, que no tiene que ver con el transporte, aunque se escriba igual, sino con un puesto, una posición o un rango; HIERATEIA, que es el oficio de un sacerdote que, repito, jamás se utilizaron en el grupo apostólico, donde sí se usó mucho el término DIAKONOS, que lejos de ser lo que los diáconos son hoy, significaban sencillamente servidores o ayudantes.

No hay una palabra en el Nuevo Testamento que describa a UNA persona sola conduciendo una asamblea o iglesia loca. Y mucho menos que sea esa misma y sola persona la que dirija y decida en todos los asuntos, les predique cada domingo, bautice a toda la gente nueva y se ponga al frente de cada actividad. El rol pastoral que conocemos, entonces, ha sido implementado por los hombres conforme a rutinas culturales provenientes del romanismo, ya que en una gran mayoría de casos, aunque no se diga abiertamente, el pastor toma la posición de intermediario entre Dios y los hombres de su congregación.

Dice Efesios 4 que los cinco ministerios (De los cuales el del pastor es uno de ellos), fueron dados para perfeccionar (O sea: madurar) a los santos. Ahora si el pastor es el que lleva toda la carga de todo el trabajo, la mayoría de los hermanos se acomodan a las circunstancias y se vuelven pasivos, apáticos y cómodos. Obviamente que esto está muy lejos de significar madurez y mucho más lejos de confirmar nuestra calidad de reyes y sacerdotes y de todos ministros competentes. El resultado: iglesias escuálidas, muertas espiritualmente y llenas, al mismo tiempo, de leyes y ordenanzas totalmente antibíblicas.

Siendo más específico y directo, el moderno rol pastoral es poco más que una mezcla de liderazgo tipo medida similar para todos, una especie de estereotipo. Administración psicología y oratoria, todo en un solo paquete para el consumo religioso. Como tal, entonces, el rol, sociológico del pastor, tal como se le conoce y practica en el mundo occidental, tiene muy pocos puntos de contacto con algo o alguien del Nuevo Testamento. Porque mientras ese Nuevo Testamento llama a Pablo un “apóstol”, a Felipe un “evangelista”, a Manaén un “maestro” y a Agabo un “profeta”, nunca identifica a nadie como “pastor”. De hecho, la palabra “pastor” se utiliza solamente una vez en todo el Nuevo Testamento, empleándose siempre como una metáfora descriptiva y nunca como un título u oficio eclesiástico. Esto no se toma en cuenta en la práctica común en la que se tiene al pastor como a la figura más valiosa de la iglesia, y es en algunas de ellas, el ministerio que, con nombre y apellido, se coloca en las marquesinas de colores tal como si fueran los actores principales de algún drama o comedia titulada “Iglesia”. Uno, al verlo, se pregunta en todo caso por qué ese ministerio y no cualquiera de los otros, a los cuales, curiosamente, la palabra les da mayor atención. De allí que hay una palabra que, primero m8ide esto, después lo evalúa y, finalmente, lo califica.

(Oseas 8: 3)= Israel desechó el bien; (La iglesia ha desechado el bien) enemigo lo perseguirá. (Antes de reprender al diablo, fíjate primero si por una de esas casualidades, no le estás dando lugar)

(4) Ellos establecieron reyes, pero no escogidos por mí; constituyeron príncipes, mas yo no lo supe; de su plata y de su oro, hicieron ídolos para sí, (¡Qué hermoso nuestro templo! ¡Qué lindas cortinas tenemos!) para ser ellos mismos destruidos.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez