Vigilar, Guardar y Cuidar

A nosotros, occidentales del siglo 21, nos gusta pensar en términos organizativos al estilo organigrama, pero la Biblia nunca lo hace así. Como tal, pensar que toda la lista estructurada en la Escritura contiene alguna clase de jerarquía velada, es un supuesto injustificado e inconsistente desde el ángulo bíblico. Por consecuencia, interpretar una jerarquía determinada en lo que simplemente es un catálogo de dones, es una deformación cultural prejuiciosa de lo que en realidad Pablo dejó escrito. La realidad es que, la cuestión de las estructuras de autoridad no aparece en ninguna parte en este texto que ahora voy a leerte. Un buen estudio de este pasaje, no nos va a llevar de ninguna manera, a ninguna idea de jerarquías. En todo caso, y por determinados intereses, hemos sido nosotros los que impusimos a este texto esa falsa idea.

(1 Corintios 12: 28)= Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.

Lo que voy a decirte te va a parecer insólito, pero a partir de este versículo, hay organizaciones que distribuyeron la importancia de sus cargos, (Y hasta de sus sueldos) , conforme al orden que aquí se detalla. Sin embargo, una lectura más natural de este texto, nos va a mostrar que está en perfecta armonía con el contexto inmediato en que aparece, ya que en el verso 14 de este mismo capítulo, dice que Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Esto significa que el ordenamiento de la lista refleja una prioridad lógica y no jerárquica. Esto quiere decir que el orden, lo que está mostrando, es la calidad de algunos dones más grandes con respecto a la edificación de la iglesia. Hay algunas escrituras que confirman esto.

(1 Corintios 12: 7)= Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. (La traducción más fiel, dice: “Para provecho mutuo”)

(Verso 31) Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente. (Nadie podría oponerse a lo que el Espíritu Santo quisiera hacer con los que le anhelan, pero eso no prioriza los dones a una medida superlativa, ya que Pablo dice aquí que hay un camino más excelente que ese)

(1 Corintios 14: 4)= El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.

(Verso 12)= Así también vosotros; Pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia.

(Verso 26)= ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación, hágase todo para edificación. (Al margen, tendré que decirte que esta última, debe ser la palabra más desobedecida en la iglesia. ¿Le interesa a alguien que entre los asistentes haya gente que tenga todo eso? ¿Lo podrían ejercer, libremente y como aquí dice, para la edificación de la iglesia? No. No pueden, porque se deberá respetar el orden de culto. Hay personas designadas con anticipación para participar, y hasta el título de la predicación se ha venido promocionando por la radio. Siempre recuerdo lo que me contaba una amiga que viajó a Nueva York hace algún tiempo y observó, en una iglesia de las tradicionales, un letrero en el exterior, que daba a conocer el título de los mensajes que el pastor predicaría hasta tres meses en adelante)

Ahora bien: estos últimos textos nos dejan la evidencia de algo muy claro: dentro del ámbito de la edificación de la iglesia, el ministerio del apóstol es fundamental. Esto se debe, indudablemente, a que los apóstoles han sido ciento por uno los que han dado nacimiento a la iglesia, y los que la han sostenido también durante su desarrollo post-natal. Ellos han sido, y son todavía, los que rompen la durísima tierra de la carnalidad y la incredulidad, y plantan la divina semilla de la EKLESIA. Es por ese motivo y no otro, evidentemente, por ser los que ponen el cimiento de la iglesia, que han sido colocados, cronológicamente primeros en la obra de edificación de la iglesia. No es casual, de ninguna manera, ni tampoco antojado ni circunstancial, mira estos textos.

(Romanos 15: 19)= Con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilirico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.

(20) Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno.

(1 Corintios 3: 10)= Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire como sobreedifica.

(Efesios 2: 20)= Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.

Esto confirma lo dicho, verdad? Lo más significativo e incomprensible que tenemos en nuestra cultura eclesiástica, entonces, es que mientras los apóstoles son colocados en primer lugar en el esquema de la formación de la iglesia y así lo corrobora la propia palabra de Dios, a los ojos del mundo y de una parte mayoritaria de la iglesia, figuran últimos, mientras que el primer lugar es ocupado por un ministerio del cual en el único contexto en que se habla, es en el ámbito global y abarcativo y que, cuando se lo individualiza, se refiere a Dios mismo o a Jesucristo. LA Biblia, sin embargo, también hablará de esto.

(Mateo 20: 16)= Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.

(1 Corintios 4: 9)= Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.

Los profetas aparecen, según nuestro texto base, en segundo lugar en la lista, indicando así que siguen inmediatamente a los apóstoles por lo que valen para la edificación de la iglesia. ¿Por qué? Porque es el profeta el único determinado por Dios (que es el dueño de cada ministerio) para ser provistos de la visión de la iglesia para cada lugar y estímulo espiritual y revelación del misterio del propósito de Dios para el presente y para el futuro. También hay escrituras confirmando esto.

(Hechos 15: 32)= Y Judas y Silas, como ellos también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabras.

(Efesios 3: 4)= Leyendo lo cual podéis entender cual sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, (5) misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu.

Los profetas, p0or decirlo de alguna manera, arrancan de raíz las malas hierbas para que la iglesia pueda crecer libre de estorbos. Esto, indudablemente, está aludiendo a la cizaña, que no son necesariamente personas malas, como ligeramente se nos ha enseñado, aunque naturalmente las incluya, sino palabra falsa, alimento corrupto, que es lo que mayoritariamente se ve en nuestros días en gran parte de nuestras congregaciones. El profeta ha sido llamado, con palabra concisa y concreta, a destruir eso y a llevar a la cizaña al lugar en donde debe estar, que no es la restauración que sí hay para el pecador: el fuego. Es, entonces, en este tenor, en el que los profetas, fieles administradores de ese ministerio del Señor, ayudan notablemente a los apóstoles a poner el cimiento de la iglesia, tal como ya lo hemos leído en el verso 20 del capítulo 2 de la carta de Pablo a Efeso.

A los maestros, mientras tanto, se los menciona en tercer lugar, indicando con ello que siguen a los profetas en el valor de sus dones para la edificación de la iglesia. El maestro tendrá la compleja tarea de colocar a la iglesia sobre un terreno doctrinal sólido, al tiempo que tiene necesariamente que proveer instrucciones correctas para el conocimiento claro de los caminos de Dios. ¿Sabes cual es el peor enemigo de los maestros hoy día? No. No se trata de hechiceros, ni brujos ni satanistas. El peor enemigo de los maestros del siglo 21 que desean ser fieles y caminar por la santa palabra de Dios sin desviarse ni a izquierda ni a derecha, es el postulado de las distintas doctrinas denominacionales, que en muchos sitios, tiene prevalescencia sobre la doctrina de Jesucristo. ¡Parece mentira, pero es así! .

El maestro está llamado sencillamente a regar la semilla sembrada, a fertilizar la tierra para que la iglesia pueda crecer y florecer. Si se examina el ministerio del maestro de una manera cronológica, se verá que ellos se constituyen en los constructores de la superestructura de la iglesia después que los apóstoles y los profetas han erigido la planta baja. Del problema más habitual con que los maestros suelen encontrarse, es la ausencia de planta baja, precisamente. ¿Por qué? Porque desde que fue escrito en Efesios que los cinco ministerios de Dios han sido colocados para la edificación del cuerpo, pero también para perfeccionar (que es madurar) a los santos, uno de los inconvenientes mayores ha sido el de encontrarnos con santos total y absolutamente inmaduros, educados para depender, y no del Señor, como sería correcto, sino de sus líderes; santos más preocupados en pasar al frente para que alguien “le ore” que santos dispuestos a pagar el precio de tener una comunión íntima con su Señor. Esto, a todas luces, no sólo es negativo, sino también mentiroso, porque está evidenciando que el evangelio está constituido por personas que están en el llano, bastante lejos de Dios, y otros más iluminados que se encuentran más cerca, a los que habrá que rogarles que oren por nosotros, única manera de sobrevivir. Una falacia total y antibíblica que, sin embargo, ha formado y forma parte de nuestra cotidiana doctrina.

Esta luz singular sobre el texto de 1 Corintios 12:28, sigue mucho mejor el hilo del pensamiento de Pablo en toda la carta, que la idea de alguna clase de estructura de mando jerárquico donde los apóstoles pueden “hacer valer ciertos privilegios” por sobre los profetas. Y estos, a su vez, hacer lo mismo para con los maestros. Además, esta interpretación trae a un primer plano un importante principio espiritual: La ausencia de autoridad jerárquica, no significa que haya igualdad en los dones. Mientras que el Nuevo Testamento afirma que todos han recibido dones y todos tienen un ministerio, asimismo demuestra que Dios distribuye sus dones de una manera variada. A esto lo vemos en:

(1 Corintios 12: 4)= Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el espíritu es el mismo.

(5) Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.

(6) Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.

Ahora bien, esto ha quedado en claro. Pero si bien como claramente se entiende, cada don es altamente valioso para el cuerpo de Cristo, algunos dones serán más grandes que otros dentro de sus respectivas esferas, cosa que también tiene respaldo bíblico.

(1 Corintios 12: 22)= Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; (23) y aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a estos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.

(24) Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más honor al que le faltaba.

Naturalmente que esto no quiere decir que quienes tengan dones más grandes, también tengan que ser más grandes en autoridad, ya sea en algún sentido posicional o formal. Ya sé que esto es, precisamente, lo que se ha venido haciendo regularmente en casi todos los lugares, a favor de una enseñanza implícita, aunque sin respaldo bíblico, que con periódica perseverancia se ha venido entregando en cada congregación. Lo cierto es que, mientras Dios ha llamado a algunos a la obra de la iglesia para plantar y adiestrar, a todos se nos ha dado gracia y autoridad para funcionar en nuestros dones particulares. ¿Veremos el día en que, ese siervo pleno en campañas de prodigios y milagros, se quede relegado a un anónimo y humilde lugar dentro del liderazgo de su congregación, sin pensar ni remotamente en hacer una por su cuenta porque ya es grande y nadie se lo puede discutir?

(Romanos 12: 6)= De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe.

(Efesios 4: 7)= Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.

¿Y esto qué quiere decir? Quiere decir que, dentro de la esfera de nuestros dones, cada miembro es indispensable para la sobreedificación general de la iglesia, aun los miembros cuyos dones no son externamente impresionantes. Porque hasta ese circo se nos ha metido en la iglesia. Y perdón por utilizar esta palabra que quizás suena algo irreverente, pero si circo es una actividad donde se muestran ilusiones que van mucho más allá de las auténticas realidades, sea circo la palabra a usar y no otra. Así es como se ha llevado a mucha gente inmadura a pensar y a creer que sólo los dones espectaculares son divinos. No sólo no es así sino que, lamentablemente, son muchos los que por perseguir lo espectacular, se han perdido lo divino.

O sea que, lo que intento decir, es que cada cristiano en la casa del Señor como vulgarmente se le llama a nuestros templos, (¡Otro lindo error!) Es responsable de usar e incrementar sus dones y se le advierte contra la tentación de ocultarlos en la tierra por temor. En suma, la idea de que 1 Corintios 12:28 denota alguna clase de jerarquía eclesiástica, carece de argumentación sólida. El texto tiene en mente los dones más grandes, considerados en el trasfondo del orden cronológico de la construcción de la iglesia, en vez de la ley del más fuerte de una jerarquía eclesiástica o de una cadena autoritaria por la que los cristianos deben subir inexorablemente.

Y cuando digo cadena autoritaria, sé lo que estoy diciendo. No hay registro bíblico de que un solo hombre sea el depositario total de toda la visión de Dios. Es más, eso pudo haber sido más o menos posible en el marco del Antiguo Testamento, donde las comunicaciones entre Dios y el hombre, siempre elegían a un destinatario clave, ya que aun no existía como hoy la conocemos, la labor de guía a toda verdad que emana del Espíritu Santo de Dios con el cual TODOS hemos sido sellados. Yo me pregunto, entre otras cosas, cómo puede haber tanta diferencia entre la visión de un hombre y la visión de otro, si el Espíritu Santo que los guía, es el mismo. ¿No es para suponer que la carne se ha metido en un lugar que no le corresponde?

Sin embargo, parecería ser que hay escrituras que dicen y muestran que los ancianos tienen que gobernar. No se puede evadirlas, que es lo que se suele hacer con los textos que no dicen lo que nos gusta. Hay que estudiarlas. Demasiado tiempo lleva ya la iglesia aferrándose a los pasajes que le agradan y obviando, olímpicamente, a los que no les calzan bien a sus intereses. No puede ser de Dios una actitud así. Diga lo que diga, la Palabra es la dirección. Siempre. Lo único que restará, naturalmente, es entenderla.

(Hechos 20: 28)= Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.

(1 Timoteo 5: 17)= Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.

1 Tesalonicenses 5: 12)= Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan.

(Hebreos 13: 7)= Acordaos de vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuentas para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

En primer término, habrá que consignar que no sólo el vocablo “Gobernar” en estos textos no encaja bien con el resto del Nuevo Testamento, sino que no hay un solo término que se le parezca en todo el texto griego del Nuevo Testamento. Este es, sin embargo, otro caso donde ciertas traducciones han empleado una terminología religiosa, calculada para confundir a los lectores modernos.

Veámoslo con detenimiento: la palabra “Gobernar” que se utiliza en el texto de hebreos 13, es una traducción muy singular del vocablo griego HEGEOMAI, que significa simplemente guiar, conducir o ir adelante. Asimismo, en el texto de Tesalonicenses, la palabra “presidir” es una traducción de la palabra griega PROÍSTIMI y conlleva la idea de estar al frente, hacer obra de supervisor, guardar y proveer cuidado. Algunos comentaristas y eruditos sostienen que este término no tiene la fuerza técnica de una designación oficial, porque se usa como participio en vez de su forma sustantiva, y está colocado en medio de otros dos participios que no tienen carácter oficial. ¿Pero entonces hay que ser experto en gramática para leer la Biblia? No, experto no. Sólo formado, que es a lo que Dios ha apuntado cuando decidió darnos una mente capaz de cumplir todas las funciones que nuestras mentes están capacitadas para cumplir. La idea del creyente analfabeto, perdón, es una idea nacida en Latinoamérica, a favor de la falta de escuela de sus gentes, un problema gubernamental masivo y no un designio del Dios inteligente que nos creara.

Hay una traducción de 1 Tesalonicenses 5:12 que pertenece a F.F.Bruce, que dice: Ahora les pedimos hermanos que reconozcan a los que trabajan arduamente entre ustedes y les cuidan en el Señor y les instruyen, y que les tengan en alta estima a causa de su obra. La misma palabra, PROISTIMI que aparece en 1 Timoteo 5:17 también está traducida incorrectamente como “gobernar” en la Reina Valera 1960. Además, como elemento clave, en Hechos 20:28, el texto griego dice que los ancianos están EN medio del rebaño y no SOBRE el rebaño, como lo dice la Nueva versión Internacional. De paso te diré que la Biblia siempre habla de “Rebaño”, que como todos saben, es un grupo de tranquilas y alegres ovejas retozando a su gusto con total libertad en búsqueda de sabrosos pastos, mientras que nuestras iglesias hablan de “Redil”, término que no es utilizado en la comparación con los creyentes, y que como también se sabe, es un coral en donde las ovejas están presas, encerradas y, a veces, hasta oprimidas.

En el mismo tenor, la declaración de Pablo en 1 Timoteo 3:4-5 respecto a que los vigilantes o supervisores deben “Gobernar” (PROISTIMI) también su propia casa, no se refiere a su habilidad para ejercer poder. Mas bien, señala a su capacidad de llevar la responsabilidad de la supervisión, dirección y alimentación de los demás. Ya que el hogar es el lugar donde nuestro carácter se prueba más severamente, Pablo se refiere a él cuando describe el carácter de los vigilantes o supervisores.

Ahora bien: es notorio que en todos estos pasajes, la idea básica que se esgrime, es la de vigilar en vez de mandar, supervisar en vez de dominar y facilitar en vez de dictar órdenes. El cuadro que presenta el texto griego es el de una persona que está en medio del rebaño, guardándolo y cuidando de él. (Tal como lo haría un líder-siervo) Evoca y se refiere al pastor que tiene cuidado de las ovejas y las supervisa y no el que las conduce desde atrás o las gobierna desde arriba. Una vez más, el propósito de la enseñanza apostólica demuestra consistentemente que la idea de Dios acerca del liderazgo en la iglesia está en pugna con aquellos roles convencionales de liderazgo al estilo de una empresa de altos ejecutivos.

Ahora voy a leer un versículo al que muchos han utilizado para enseñar que Dios dota a algunos creyentes para gobernar en la iglesia. ¿Será así? Veamos:

(Romanos 12: 8)= El que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.

Aunque la versión inglesa KJV, que es en suma de donde provienen la mayor parte de las traducciones al español, usa aquí la palabra PULETH, que se traduce como “Gobierna”, en este texto, la palabra griega que aparece aquí es PROISTIMI. Una vez más, entonces, este vocablo simplemente enfoca al que vigila y brinda ayuda a los demás en vez del que los gobierna y controla. Por esta razón, el texto se traduce mejor así: El que vigila y cuida, que lo haga con esmero. La idea de Pablo aquí claramente es de ferviente supervisión en vez de poder dictatorial.

(Hechos 14: 23)= Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.

(Tito 1: 5)= Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé.

La mención, aquí, de un reconocimiento apostólico, o sea: nombramiento, favorece tanto la manera de pensar funcional como a la interpretación posicional. Primero, las palabras “nombrar”, “designar”, “establecer”, “constituir”, traducen las palabras KATHISTIMI, en Tito 1:5 y significa: “Poner al frente”, “constituir” y “nombrar”, y JEIROTONEO, que es la que se usa en Hechos 14:23 y que significa “extender la mano”. Los dos términos, y esto es importante, conllevan la idea de reconocer a aquellos a quienes otros ya han aprobado. Así es, al menos, como estas palabras se usaban en la literatura del primer siglo, fuera del Nuevo Testamento.

Segundo: no existe la menor prueba de evidencia textual que apoye la idea de que el reconocimiento bíblico otorgue o confiera autoridad. Pablo nunca invistió de autoridad a alguien por sobre el resto de los miembros de una comunidad. El Espíritu Santo es quien establece supervisores. Hechos 20:28 es muy claro cuando señala que es el Espíritu Santo quien pone obispos, que son en definitiva los supervisores. Por otra parte, los ancianos existen en la iglesia mucho antes de que sean reconocidos externamente. Lo que intento decirte es que el reconocimiento apostólico meramente hace público lo que el Espíritu Santo ya ha realizado. La imposición de manos, mientras tanto, es un signo de comunión, unidad y afirmación, y no una gracia especial o autoridad transmitida.

Entonces, queda muy claro que es un tremendo error confundir el reconocimiento bíblico con la ordenación eclesiástica que califica a ciertos especialistas religiosos a hacer lo que el resto de los mortales de menos categoría no pueden. Más bien, el reconocimiento bíblico es simplemente la confirmación externa efectuada por la iglesia de los que ya han sido comisionados por el Espíritu para una contribución específica; sirva, en todo caso, como un testimonio visible de un reconocimiento público. Nadie dirá nunca que un supervisor no tenga que ser reconocido por la asamblea. Lo que sí deberá decir antes de que sea tarde, es que ese reconocimiento jamás será un nombramiento oficial, un molde rígido.

La realidad, entonces y en conclusión, es que cuando damos reconocimiento a ciertas ceremonias, “licencias”, “títulos de seminarios”, elección por votación, etc., estamos hablando exactamente en un lugar donde la Biblia ha guardado silencio, y esto produce, inevitablemente, repercusiones indeseables. Hacemos muy bien en tener presente que en el Nuevo Testamento existe el principio de reconocimiento de ancianos, pero el método está abierto. Y siempre tiene el sentido de reconocer una función dinámica, en lugar de colocarlo en un oficio estático.

Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar

enero 1, 2015 Néstor Martínez