Con la Santidad del Mundo

Aquellos que defienden, -escritura mediante-, la posición de los cargos jerárquicos legítimos dentro de la Iglesia, tienen algunos textos que son verdaderos caballitos de batalla al respecto. Uno de ellos, si se leyera superficialmente, estaría respaldando supuestamente el armado estructural y jerárquico que tenemos en este tiempo. Observándolo con mayor profundidad, como se debe hacer, por algo se nos dijo que escudriñemos, investiguemos las escrituras, la tonalidad cambia y el mensaje es otro, muy otro.

(Hebreos 13: 17)= Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuentas; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

Claro; visto rápidamente, parecería ser que aquellos que velan por las almas de la asamblea, tendrían que rendir cuentas a Dios, no? Y si es así, ¿No significaría esto que ellos tienen autoridad sobre los demás? Leamos bien. ¿Qué es lo que dice en esencia? Dice que los que por su madurez proveen supervisión, son responsables para con Dios por su tarea. Pero esto, en realidad, simplemente significa que a causa de su avanzada madurez y dotación espiritual, Dios los tiene por responsables de cuidar a sus hermanos. Pero no hay nada en el texto que estipule que ellos poseen alguna autoridad especial sobre los otros cristianos. Por consiguiente, entonces, ser responsable no equivale a tener autoridad. Tengamos muy presente que todos los creyentes son responsables ante Dios por la manera en que usan sus dones. De esto hay profusa confirmación bíblica. Te menciono tres.

(Romanos 3: 19)= Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios.

(Romanos 14: 12)= De manera que cada uno de nosotros dará cuenta de sí. (Esto te está diciendo que, ante la menor contingencia desconocida que te haga quedar en pecado o en falta ante el Señor, tú no puedes argumentar como he oído a tantos: ¡Pero eso a mí nunca me lo predicaron! En todo caso, será un pecado de ignorancia y, como tal, sujeto a una consideración divina muy diferente al pecado en conocimiento, que más que pecado, ya sabemos que es prevaricación)

(1 Pedro 4: 5)= Pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.

Sin embargo, esto no es todo lo que se esgrime para defender cargos posicionales o jerarquías eclesiásticas. Se sostiene, en algunos círculos religiosos, por ejemplo, que Jesús mismo está respaldando la autoridad oficial cuando manda a sus discípulos a que obedecieran a los escribas y fariseos porque ellos, dice, se sentaban “en la cátedra de Moisés”. ¿Cómo se supone que habrá que entender esto? Simple; hay que entenderlo como es y no como parecería que es. Cuando Jesús dice que en la cátedra de Moisés se sientan escribas y fariseos, está exponiendo solamente el hecho de que los escribas y los fariseos eran maestros autonombrados que estaban usurpando autoridad y se habían colocado por encima del pueblo. Es decir que su declaración era una observación y no un respaldo como se nos ha hecho creer, entender o suponer. Muy por el contrario, el Señor dejó inequívocamente en claro que, a pesar de sus pretensiones ante los hombres, tanto los escribas como los fariseos no tenían ninguna autoridad en absoluto, ya que mientras enseñaban la ley de Moisés con puntillosa y exigente precisión, ellos mismos no la obedecían en lo más mínimo. Este es el texto, mira.

(Mateo 23: 1)= Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: (2) en la cátedra de Moisés se sientan los escribas y fariseos.

(3) Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; más no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.

Hasta aquí parecería haber una aprobación para esa supuesta autoridad, verdad? Sin embargo esto no puede entenderse así porque iría en abierta contradicción al verso siguiente que señala:

(4) Porque atan pesadas cargas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.

A mí no me parece que este sea un texto que avala autoridades humanas simplemente porque ocupan un lugar. Mas bien tengo la certeza de que Jesús, aquí, les está diciendo que, si bien lo que los escribas y fariseos DICEN es real y digno de ser respetado, lo que ellos HACEN de manera alguna los pone como modelo a imitar, una cuestión fundamental a la hora de ejercer cualquier tipo de liderazgo aprobado por Dios. Y esto no es novedad. Y tampoco es lo único. Hay muchos pasajes en los cuales Jesús quebranta resueltamente las enseñanzas de los escribas y los fariseos, mandando a sus discípulos a que hicieran lo mismo. Entonces, ¿Por qué la referencia a la cátedra de Moisés por parte de Jesús? Esta expresión, en este texto, es una referencia literal a una silla literal que se ponía aparte en cada sinagoga, en la que se leían al pueblo las escrituras del Antiguo testamento. Cada vez que los escribas y los fariseos se sentaban en la silla de Moisés, leían abiertamente de las escrituras. Y debido a que la Escritura posee autoridad, lo que leían desde esa silla era obligatorio, a pesar de la hipocresía manifiesta de los que la estaban leyendo. Esta es la esencia de la declaración de Jesús que, aunque parezca insólito, todavía mantiene una vigencia tal que en el fondo, llega a preocupar. La lección es que si aun un supuesto e hipócrita maestro lee de la Biblia, lo que dice de ella es lo que tiene autoridad, aunque él no la tenga.

Esto es lo que mayoritariamente se ve en este tiempo. No hay congregación aquí en Rosario, al menos que yo conozca, en la que se esté predicando algo que no tenga algún punto de relación con la Biblia. Ultra ortodoxos, ortodoxos, medio ortodoxos, liberales, progresistas, carismáticos y cuanta posición teológica se te pueda ocurrir, confluyen en un mismo punto: leen la Biblia y hablan de sus enseñanzas. Hasta allí llega una mayoritaria autoridad de liderazgo. Porque después se va a caer, también mayoritariamente, en obras, acciones y conductas que de ninguna manera encarnan o respaldan lo que se ha leído o lo que se ha enseñado y hace mermar hasta el descreimiento toda esa supuesta autoridad conseguida. Afirmar que, entonces, a partir de la palabra de Mateo 23 Jesús otorga su aprobación a la autoridad oficial, es un claro ejemplo de cómo Jesús, precisamente, puede ser reemplazado por un papado que no necesariamente será el romano. Una especie de Pontífice cuyas ideas, opiniones y decisiones son prácticamente infalibles e indiscutibles.

Otras de las incógnitas, asimismo, es el determinar si el Nuevo Testamento griego no está apoyando la idea de que la iglesia deberá incluir clérigos y laicos. Escucha bien: la dicotomía clero y laicos, es un trágico error que corre a través de la entera historia de la cristiandad. Sin embargo, a pesar del hecho de que las multitudes han tomado el espacioso camino del dogmatismo para defenderlo, el sistema de castas clero laicas, carece de sustento bíblico alguno. La palabra LAICOS, sin ir más lejos, se deriva de la palabra griega LAOS, y significa EL PUEBLO. Por lo tanto, LAOS incluye a todos los cristianos, no sólo a una parte socialmente determinada.

(1 Pedro 2: 9)= Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo (LAOS) aprobado por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; (10) vosotros que en otro tiempo no erais pueblo (LAOS) pero que ahora sois pueblo (LAOS) de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

Fíjate bien; tres veces está este vocablo, LAOS, en este texto. El término, habrá que decirlo, nunca se refiere al menos en el Nuevo Testamento, a una porción de la asamblea solamente. No fue sino hasta el siglo tercero en que se le dio otro significado. El otro término mientras tanto, CLERO, tiene sus raíces en la palabra griega que suena igual pero que se escribe diferente: KLEROS, y que significa PORCIÓN o HERENCIA. Esta es la palabra que se utiliza en 1 Pedro 5:2-3, donde el apóstol instruye a los ancianos para que apacienten al KLEROS, esto es: el rebaño, la porción de Dios, el remanente, los que tienen la herencia, y consigna que “no como teniendo señorío sobre aquellos que les han sido confiados”. Es sorprendente, sin embargo, que la palabra nunca se usó para referirse a los líderes de la iglesia. De acuerdo con el Nuevo Testamento, entonces, todos los cristianos son KLEROS, y todos los cristianos son LAICOS, también, ¿Te das cuenta? En resumidas cuentas, de lo que se habla en la Biblia pero jamás en los púlpitos, es de los de la herencia del señor y los del pueblo del Señor.

Sintetizando: no hay un solo indicio del esquema de clero y laicos, o ministros y laicos en la historia, enseñanza o vocabulario del Nuevo Testamento. Este esquema constituye, indudablemente, una falsa dicotomía. Es una especie de aparato religioso que se deriva de la ruptura post bíblica entre lo secular y lo espiritual donde la fe, la oración y el ministerio, se consideran como la propiedad exclusiva de un mundo oculto y sacrosanto que está separado del todo del ejido de la vida. Tanto ha sido así que se ha llegado, con el correr de los tiempos, a equiparar todo aquello que tenga que ver con lo espiritual con ciertas facetas del ocultismo. El diablo se las ha ingeniado para meter esta doctrina dentro de nuestras congregaciones. No estoy hablando de gente endemoniada, por favor, estoy hablando de sutilezas que no siempre nuestro discernimiento está lo suficientemente entrenado para descubrir. A las sutilezas doctrinales, yo las suelo comparar, porque algo conozco del tema, con los subliminales de la publicidad. El día que los descubres, dejan de ser subliminales. En lo otro es igual: el día que descubres las sutilezas del diablo, tendrá que dejarte tranquilo por un tiempo, aunque luego volverá a la carga con alguna otra triquiñuela. Esto es sencillo: lo crees y te preparas para combatirlo, o no lo crees y quedas atado más por tu ignorancia o tu soberbia que por el poder que ese enemigo pueda evidenciar.

(1 Corintios 10: 31)= Sí, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

Otro punto: por años se ha enseñado en nuestras escuelas bíblicas que los siete ángeles de las siete iglesias del libro del Apocalipsis, son los pastores de esas congregaciones. Esto, revalidaría perfectamente, entonces, la presencia de un solo pastor en cada iglesia local. ¿Es válida esta enseñanza?

En realidad, si debemos ser francos, los primeros tres capítulos del Apocalipsis constituyen una base demasiado frágil sobre la cual podamos construir la doctrina de un solo pastor, por varias razones: la primera, es que la referencia a los ángeles de estas iglesias es muy simbólica, críptica y abstracta. Juan no te ofrece ni la menor pista que indique una clave en cuanto a su identidad. Ningún erudito o estudioso bíblico ha logrado tener seguridad plena con relación a qué significan o simbolizan esos ángeles. Mientras que muchos eligieron creer que son mensajeros humanos, otros han optado por creer que son ángeles literales. La segunda razón, es que no hay nada que se parezca a la idea de un solo pastor en ninguna parte del Nuevo Testamento, así como tampoco este texto ni otro similar puede vincular a los pastores con los ángeles. Y la tercera, es que la idea de los siete ángeles se refiere a los pastores de las siete iglesias, entra en conflicto directo con otros textos del Nuevo Testamento.

(Hechos 20: 17)= Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia. (Los ancianos, varios, muchos, de LA iglesia, de Efeso, una)

(Verso 28)= Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. (Este habla de UN rebaño y varios obispos. Ambos nos muestran que la iglesia de Efeso tenía múltiples pastores, y no sólo uno.)

Todo esto nos deja evidenciar que, hacer depender la doctrina del pastor único a partir de un demasiado oscuro pasaje del Apocalipsis, es recurrir a una exégesis torpe y descuidada, ya que presta y centra toda su atención en esos textos e ignora el resto de la Escritura. Quiero consignarte que, cuando hablo de pasaje oscuro, no me estoy refiriendo a la oscuridad satánica ni ocultista, sino sencillamente a la falta de luz de Cristo que no lo ha iluminado con meridiana claridad como para que a nadie le quepan dudas. La Biblia, más allá de lo que puedan opinar hombres intelectualmente muy bien preparados, es esencialmente un libro de revelaciones y, el libro del Apocalipsis, precisamente, se trata de eso tal como su propio nombre lo indica: un libro de revelaciones. Ahora, si por una cuestión de lógica humana vamos a negar cualquier posibilidad de revelación de corte sobrenatural, no sólo estaremos negando la esencia del reino de Dios, sino lo que la misma palabra nos asegura a cada momento. Una vez más, entonces, se ve con total claridad que no hay apoyo para el sistema moderno del pastor en el Apocalipsis ni en algún otro documento del Nuevo Testamento.

Lo que ocurre es que, cuando Dios puso al hombre, a Adán, en el Edén, entre otras cosas, le dio potestad para señorear con toda la creación, es decir: de controlarlo todo. Pero en SU nombre, en SU representación y con SU guía. Cuando Adán come del árbol prohibido, que era precisamente el del discernimiento del bien y del mal, lo que aprende es a decidir por su cuenta, sin depender de Dios. Eso le cuesta la caída del Edén y se queda sin un Dios que lo proteja. Pierde todos sus derechos, pero no pierde su deseo de controlar todo. Eso es válido hasta nuestros días. Ahora bien, a muchos les queda la duda que obliga a estudiar otra vez, si las bases del Antiguo Testamento no fundamentan la tesis del gobernante único. Uno de los argumentos, es que Moisés establece una jerarquía de gobernantes bajo su autoridad, para ayudar a guiar al pueblo de Dios. Todo indicaría, visto así, que se transforma en todo un modelo bíblico para un liderazgo jerárquico, verdad? Sin embargo, del relato de este hecho, surgen otras cosas para evaluar, mira:

(Éxodo 18: 14)= Viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde? (Toma nota: el que está hablando aquí es Jetro, el suegro de Moisés)

(15) Y Moisés respondió a su suegro: porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios. (Un detalle: era el pueblo el que decidía venir a Moisés para consultar a Dios, en ningún momento se ve a Moisés diciéndoles que debe ser así. Moisés pecó de pasividad ante lo que él sabía que no era así para no desalentarlos, mientras que el pueblo pecó por ignorancia, poniendo sus ojos en el hombre antes que en Jehová de los ejércitos. No es novedad ni es nuevo.)

(16) Cuando tienen asuntos, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes. (Evidentemente, Moisés tampoco tenía muy claras sus responsabilidades y atributos)

(17) Entonces el suegro de Moisés, le dijo: No está bien lo que haces. (¿Quién fue el que dijo que no estaba bien lo que estaba haciendo Moisés? Jetro, su suegro)

(18) Desfallecerán del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; y no podrás hacerlo tú solo. (¿Quién es el que le dice a Moisés que no ha de hacer todo esto solo y que se va a enfermar si lo intenta? Otra vez Jetro, su suegro).

(19) Oye ahora mi voz; y yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios.

(20) Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer. (Jetro… ¡Jetro! ¿Quién te nombró asesor de gobierno?)

(21) Además escoge tú entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, (¡Un momento! ¿Esto querrá decir que ya había, en aquellos tiempos, varones que no eran bien de verdad?) que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo, (¿Quién está diciendo que los ponga SOBRE el pueblo? Jetro.) Por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez.

(22) Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño, (Definitivamente, Jetro es asesor en representación del Partido Aristocrático, no?) aliviarás así la carga de sobre ti, y lo llevarán ellos contigo.

(23) Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar. (¡Tranquilo Moisés! Tengo todo políticamente controlado)

(24) Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que le dijo. (¡Qué personalidad Moisés, eh?)

(25) Escogió Moisés varones de virtud entre todo Israel, (¿Habrán sido varones de virtud según Dios o según Moisés?) y los puso por jefes sobre el pueblo, (¿De qué escritura habrá salido esto?) sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta y sobre diez.

(26) Y ellos juzgaban al pueblo en todo tiempo; el asunto difícil lo traían a Moisés, y ellos juzgaban todo asunto pequeño.

(27) Y despidió Moisés a su suegro, y este se fue a su tierra.

Examina todo lo que hemos leído con atención, y verás que en realidad el que concibió esta idea de jefes subalternos en la iglesia no fue directamente Moisés, sino Jetro, su suegro. Y no hay evidencia bíblica alguna ni siquiera de alguna sugerencia de que Dios la haya respaldado. Jetro mismo admitió que no estaba muy seguro de si Dios la apoyase. El verso 23 lo muestra con claridad. Si Dios te mandare, dice. Y fíjate que posteriormente, en los viajes de Israel, Dios dirigió a Moisés para que tomara un rumbo diferente con respecto al problema de la supervisión. El Señor le mandó a comisionar ancianos que ya estuvieran actuando como tales, para que le ayudaran a llevar el peso de la responsabilidad pero de un modo muy diferente a la estrategia clasista ideada por Jetro. Pregunto: ¿No sigue en pie, en ciertos lugares, la doctrina de liderazgo de Jetro?

Todo está muy bien, pero la mención y las historias personales e individuales de Moisés, de Josué, de David, de Salomón y otros, ¿No está justificando o avalando la perfecta voluntad de Dios de tener un solo líder sobre su pueblo?

No. De ninguna manera. Sólo una lectura apresurada y más o menos predispuesta puede interpretar eso. Moisés y cualquier otro líder del Antiguo Testamento, desde Josué hasta Salomón, fueron sobras del Señor Jesucristo. No eran prefiguraciones del pastor único de los tiempos modernos que se inventó durante la reforma. Para ser más específico y poner, creo, las cosas en su justo lugar, tendremos que consignar que el rol del episcopado monárquico se remonta al catolicismo naciente y tiene sus raíces en las enseñanzas de Ignacio de Antioquía y Cipriano de Cártago. Sin embargo, fue durante la reforma que los roles del obispo y el sacerdote se transformaron en el pastor Protestante, y el sermón, entonces, reemplazó a la Eucaristía como el centro del servicio eclesiástico Protestante.

Por contraste, la idea de Dios había sido siempre infundir una especie de Teocracia en Israel, donde Él sería su único Rey. Si bien accedió al deseo carnal del pueblo de tener un rey terrenal, esta nunca fue su perfecta voluntad. No obstante, Dios siguió teniendo a su cargo a su pueblo bajo el reinado humano, si bien sufrieron terribles consecuencias como resultado. Asimismo, en nuestros días, Dios todavía obra por medio de sistemas imperfectos, pero estos siempre limitan su plena operación. Así debería ser hoy, aunque estamos más que lejos. Dios reinando sobre un pueblo que le ama y le adora, velando por él y cuidando que no le pase nada. Pero el pueblo, igual que aquel otro, sólo se siente seguro con un rey o gobernante humano al frente, y a juzgar por las realidades. Así le está yendo. No es culpa de Dios si al hombre le gusta controlarlo todo. No es culpa de Dios si la ambición de poder que no viene de Dios, se encarna en el hombre y lo lleva a cometer toda clase de fechorías, a corromperse hasta el límite y a delinquir. Dios lo había planificado de otro modo. Y el modo de Dios era, y sigue siendo, perfecto. ¿Volverá el hombre a él?

A la inversa, el deseo eterno del Señor para con Israel era que viviera y sirviera bajo su dominio directo, que fuera un reino de sacerdotes y que en tiempos de crisis estuviera sujeta a hombres más sabios y de más edad. No obstante, lo que Israel perdió por su desobediencia, la iglesia lo ganó. Trágicamente, muchos en la iglesia han optado por regresar al sistema de gobierno religioso del Antiguo Pacto, aun cuando Dios hace mucho tiempo que lo desmanteló por inservible. Lo de inservible, claro, no es peyorativo ni ofensivo, es bíblico, ya que dice la Palabra que el Viejo Pacto quedó sin efecto porque ya no servía al propósito.

(Éxodo 19: 6)= Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

(1 Pedro 2: 5)= Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

(Verso 9)= Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.

A pesar de esto, a causa del carácter distintivo de la operación del Espíritu bajo el nuevo pacto, la antigua teocracia no es exactamente igual a la hermandad cristiana. La única manera posible en que se puede realizar la idea de Dios del liderazgo y la responsabilidad legal es a través de la presencia del Señor en el interior de los suyos. Ya que el Espíritu que habita en los cristianos no podía obtenerse durante los días del Antiguo testamento, Dios debió condescender con las limitaciones de su pueblo. Es por esta razón que, a menudo, vemos a Israel abrazando modelos jerárquicos de liderazgo. Obviamente, su tipología, su símbolo hoy que es la iglesia, también.

Siempre preocupó a los santos y fieles hijos de Dios que andan por la vida, estar dentro de una iglesia que en lugar de establecer sus líderes tal como la palabra dice que debemos hacerlo, los levanta, nombra y ordena conforme a los sistemas que utiliza el mundo, sólo porque a todos les parece “más serio”. Cuando venimos al Nuevo Testamento, aprendemos que el Cristo que vive en el interior es la porción de todos los hijos de Dios. Esta porción es la que hace que la iglesia eleve su nivel hacia lo sobrenatural del “sacerdocio de todos los creyentes” en el que los estilos de liderazgo jerárquico, titular y oficial, se vuelven obsoletos y contraproducentes.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez