Anhelando el Espíritu

En la Biblia nos encontramos con la palabra “espíritu” escrita de dos maneras distintas: con una “e” minúscula en unos cuantos versículos, y con una “E” mayúscula otros tantos. Ya sabemos: el de la mayúscula es el Espíritu Santo de Dios y el de la minúscula es nuestro humilde espíritu humano. Como prueba irrefutable de esto que digo, hay muchos textos donde se habla de ambos, al mismo tiempo, y la mayúscula y la minúscula marcan las diferencias entre uno y otro. Uno de esos textos, (El que más rápido encontré), es el de Romanos 8:16, que es el que dice que el Espíritu, con mayúscula, es el que da testimonio a nuestro espíritu, con minúscula, de que somos hijos de Dios.

 

Esto es: Lo que aquí se nos dice, es que el Espíritu Santo de Dios, utilizando mecanismos que sólo Él conoce, y que en muchos casos son sobrenaturales, como la revelación, le informa a nuestro espíritu humano que hemos sido aceptados e incorporados como hijos de Dios por adopción en Cristo. Creo que de eso nadie tiene dudas y muy pocos pueden mostrar alguna clase de ignorancia. Sólo un pequeño problema. O pequeño detalle, si quieres, si te parece que “problema” es un término demasiado fuerte: ¿Adonde tenemos ese famoso espíritu humano dentro de nosotros?

No creo equivocarme por mucho si te digo que la mayoría de los creyentes de hoy, (Y hablo de los buenos, eh?) carecen absolutamente de conocimiento preciso o específico sobre la existencia y actividades del espíritu humano. No son pocos los que juntamente con la mente, los sentimientos, las emociones o la voluntad, también tienen un espíritu, así, con “e” minúscula. Incluso, de todos esos, una gran parte los confunde y creen que todo esto es una sola cosa y llegado el momento entran en confusión. Lo cierto es que, más allá de los afectos, las distintas sensaciones o placeres que producen las emociones o los sentimientos, hay algo más. Algo que también está más allá de los deseos, las decisiones y las actividades de la voluntad humana. Y ese algo se llama: espíritu humano.

Tengo la certeza de que el pueblo de Dios no sólo debe saber que tiene un espíritu humano morando en su interior, sino que además tendrá que enterarse como actúa este órgano, cuál es su sensibilidad, su trabajo, su poder y sus leyes específicas. Conocer esto, es la única puerta para ingresar a un andar en el espíritu, como se nos manda, no dejándonos dominar por el alma, el cuerpo o la carne. En primer término, habrá que aclarar que los incrédulos, (Gente que no conoce a Jesucristo y no ha nacido de nuevo), tienen su espíritu humano y su alma, fundidos en una sola cosa. Esa es la causa por la que jamás podrían acceder a ciertos conocimientos reservados solamente para los creyentes.

Asimismo, ellos, los incrédulos, son conscientes de la corriente sensación almática. Pero atención con esto: esas sensaciones, continúan en muchos que han sido salvos. Y esta es la mayor razón por la cual muchos creyentes andan a veces según la carne y otras según el espíritu, a pesar que han recibido vida espiritual y han experimentado, hasta cierto punto, victorias sobre las cosas de la carne. Está claro: si no te das cuenta del movimiento, las necesidades, el sentido y la dirección de tu espíritu, no vas a poder sujetarte a él y, por lógica inercia de vida natural, vas a ser sometido por los dictados de tu alma, tu cuerpo y tu carne.

Es tal el desconocimiento que sobre este asunto tienen los creyentes, que una gran parte de ellos, ansiosos de “experiencias de alto nivel espiritual”, o bien se desvían en la búsqueda de conocimientos bíblicos basados en su intelecto, o en una ardiente sensación de presencia de Dios en sus cuerpos físicos, o en actividades, planes y “visiones” que emanan del poder de sus propias voluntades. Fíjate que en todos los casos, Satanás ha hecho muy bien su trabajo de vanidad, ya que tanto los eminentemente intelectuales que conforman el arco llamado conservador, como los amantes de los fríos, calores y otras sensaciones corporales del área más progresista, como los centristas que aman sus tareas eclesiásticas y obras benéficas, sienten alto grado de orgullo de su nivel espiritual. Eso, simplemente eso, impide que puedan ser realmente capacitados en lo espiritual.

No son pocos, tampoco, los que se preguntan seriamente por qué razón o motivo tendrá que nacer de nuevo un pecador. O por qué causa decimos que tiene que nacer de lo alto. O porqué deberá existir algo como una regeneración espiritual en cada uno de nosotros. Son dudas lógicas y, te podría decir, hasta bien intencionadas. Pero llenas de ignorancia. Y todo aquello que el hombre ignora, si tiene algún poder en sí mismo, con el tiempo llega a entronizarse en su vida y dominarlo. Lo cierto es que se necesitan todas esas variables porque el hombre es, lisa y llanamente, un espíritu caído. Y un espíritu caído, de la única manera en que puede ser hecho nuevo, es naciendo de nuevo. Del mismo modo en que Satanás es un espíritu caído, el hombre también lo es. Con una diferencia: el hombre tiene un cuerpo para ejecutar.

Porque Satanás fue creado como un espíritu para que pudiera tener relación directa con Dios, pero se desvió y pasó a ser la cabeza de los poderes de las tinieblas. Ahora se encuentra separado de Dios y de toda posibilidad de acceso al ámbito divino. Esto no quiere decir que Satanás no exista. Su caída lo sacó del ámbito de Dios y afectó a la Creación en conjunto. Por eso el hombre, cuando nace, recibe un espíritu humano que también está hundido en la oscuridad y la separación de Dios. De allí que hablemos de “nacer de nuevo”. En esas condiciones, el hombre vive conforme a su naturaleza caída. No tiene ni la menor posibilidad, ni tampoco deseo, de tener comunión con Dios, es incapaz de gobernar a algo o alguien, y mucho menos a sí mismo. No exagero si te digo que hasta que recibe a Jesucristo, el hombre está espiritualmente muerto. No dormido, como enseñan algunos; muerto. No hay vestigios de vida en él.

¿Por qué? Porque debido a que el hombre tiene un cuerpo, su caída lo convierte en un hombre de la carne. Lo dice el propio Dios en Génesis 6:3: No hay religión en el mundo, ni cuadro moral, ni estirpe cultural, ni ley alguna que pueda mejorar a este espíritu caído. El hombre ha degenerado hacia una posición carnal, y nada que proceda de él mismo puede devolverle su estado espiritual anterior. Por eso necesita ser espiritualmente regenerado. Tan pronto como un pecador cree en Jesús, nace inmediatamente de nuevo. Dios le asegura esa vida no creada para que su espíritu pueda vivir. Es obvio, entonces, que la regeneración de un pecador sucede en su espíritu. Esto significa que la obra de Dios siempre comienza, sin excepción, por dentro del hombre. O si lo quieres más claro: desde adentro hacia fuera.

Fíjate que curioso y singular que esto. Lo que te termino de decir, es exactamente lo opuesto a lo que ocurre con la obra de Satanás en una persona, que siempre sucede a la inversa, es decir: desde fuera hacia adentro. La única forma que tiene Dios para contrarrestar esta debacle inminente, es tener permiso por parte de ese hombre para obrar en su espíritu humano usando su Espíritu Santo, y de este modo saturar el alma y el cuerpo del hombre con Su Presencia. Sólo así ese hombre combate con Satanás y lo vence. Ahora bien: esta regeneración en la cual hago especial hincapié porque muchos creyentes la desconocen, no sólo proporciona al hombre un nuevo espíritu, sino que también revigoriza al viejo. Esto está escrito y declarado como verdad inapelable. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

El “espíritu”, del que se habla aquí, tiene que ver con la vida de Dios, puesto que no se trata de aquello que teníamos originalmente. Ahora es concedido por Dios en el momento de nuestra regeneración. Esta nueva vida o espíritu pertenece a Dios. En esta nueva vida no podemos pecar porque Su simiente no lo hace. Sin embargo, pese a esto que se ha dicho, nuestro espíritu revigorizado puede, temporariamente, ser manchado. Pablo dice que debemos limpiarnos de toda contaminación de carne. Finalmente, pese a tener un espíritu regenerado y revigorizado, que tal como vimos puede padecer de manchas o contaminaciones carnales, es que se nos requiere santidad. Cuando la vida de Dios, es decir: Su Espíritu, entra en nuestro espíritu humano, lo aviva de su estado de sopor.

Esto significa que lo que estaba enajenado de la vida de Dios, ha sido vivificado. Se produce lo que Pablo escribe en Romanos 8: 10. Lo que se nos dio por causa de Adán, entonces, fue el espíritu que ha muerto, mientras que lo que recibimos de Cristo en la regeneración es tanto el espíritu muerto avivado como el nuevo espíritu de la vida de Dios: siendo este último algo que Adán nunca tuvo. El objetivo de Dios en un hombre regenerado es liberarlo de todo lo que pertenece a su vieja creación, porque adentro de su espíritu regenerado se encuentran activadas todas las obras de Dios hechas para él. Imposible de entenderlo, no lo intentes. Sólo créelo.

Ahora bien: ¿Ya está todo completado? Ni por asomo. Sería muy extenso y hasta un poco pesado para oír si te lo explicara detalladamente. Ya lo han hecho siervos fieles de Dios mediante libros que merecen leerse, como los que escribiera hace tantos años Watchman Nee, todavía discutido por algunos sectores de la iglesia, en este tiempo, pero vigente en su totalidad con lo profetizado y declarado en ellos. Lo que sí te puedo decir, para aportarle algo sustancioso a quienes nos escuchan, es que una persona cuyo espíritu ha sido regenerado, y dentro del cual mora el Espíritu Santo, puede ser todavía carnal, puesto que su espíritu puede estar todavía bajo la opresión de su alma o su cuerpo. Para poder ser espiritual, tendrá que tomar unas medidas muy precisas y definidas.

Hablando de manera general y globalizando los riesgos probables, puedo asegurarte que podemos encontrarnos con dos grandes peligros en nuestra vida, a pesar que seremos capaces de vencer tanto el uno como el otro. Estos dos peligros, junto con sus correspondientes triunfos, son: 1) Seguir siendo un pecador moribundo, o ser un creyente salvado, y 2) Continuar siendo un creyente carnal, o convertirse en un creyente espiritual. Tal como se produce el notable cambio de pecador a creyente, también debe acontecer la del carnal a espiritual. Dios puede hacer ambas cosas. La fe en Cristo nos convierte en gente regenerada, la obediencia al Espíritu Santo, en gente espiritual. Cristo nos regenera, el Espíritu nos convierte en espirituales.

Nadie puede jactarse de ser un creyente espiritual y negar o minimizar la presencia del Espíritu Santo en su vida o en la vida de la iglesia. Sólo el espíritu puede producir creyentes espirituales. Su trabajo es conducir a los hombres a la espiritualidad. Estoy queriendo decirte que en el plan redentor de Dios, la cruz ejecuta la obra negativa de destruir todo lo que nos viene de Adán, mientras que el Espíritu Santo toma para sí el trabajo de edificar todo lo que nos llega de Cristo. Con la cruz alcanza para redención, pero necesitamos el Espíritu para acceder a una vida espiritual. Lo que estoy queriendo mostrarte, más allá de las curiosas teologías que puedan haberte enseñado, es que el significado de ser espiritual, es pertenecer al Espíritu Santo. Porque Él es el que refuerza con poder el espíritu humano para que gobierne al hombre por entero. La cruz y el Espíritu Santo, trabajan juntos.

Partamos de una base: el mayor obstáculo que tenemos para conseguir una espiritualidad importante, es la carne. Cuanto más avanzamos en la vida espiritual, más podemos conocer a la carne. Si sabemos como resistirla en todos los aspectos, podremos ser considerados espirituales. Claro está que, lograr ese cometido de crucificar realmente a nuestra carne, negando su actividad, su poder y su opinión, no es tarea sencilla. Pero hay algunas pequeñas grandes medidas que podemos intentar tomar con esa finalidad. Hebreos 4: 12 es un clásico respecto a esta intención: A partir de este versículo, tendremos que preguntarnos si vivimos bajo la guía intuitiva del espíritu o si lo estamos haciendo bajo la influencia, buena o mala, del alma. ¿Quién debe juzgar eso? Lo dice aquí: la Palabra de Dios.

Así como un cuchillo humano corta y separa coyunturas y tuétanos, también la espada de Dios penetra y separa al espíritu y más unidos. En principio, esta división puede ser una simple cuestión de conocimiento, pero es esencial que entre en el mundo de la experiencia, ya que de otro modo jamás llegará a ser entendida. Los creyentes no sólo no deberán oponerse a la acción de Dios, sino que tendrán que facultar todas las posibilidades para que Él pueda, en la práctica, introducir esta separación del espíritu y el alma en su andar cotidiano.  No sólo deben buscarlo positivamente con la consagración, la oración y el sometimiento a la acción del Espíritu Santo y de la cruz, sino que también tendrán que poseerlo como experiencia. Tu espíritu, necesita ser liberado del círculo de hierro que entretejió tu alma.

Estos dos deben ser claramente separados, tanto como lo estaban el espíritu y el alma de Jesús. El espíritu que yo llamo intuitivo, necesita ser liberado por completo de cualquier influencia que provenga de una mente o una emoción almática. Con esto te estoy queriendo decir que el espíritu, debe ser la única morada y centro de actividad del Espíritu Santo, y debe, asimismo, por lógica consecuencia, evitársele cualquier perturbación que pretenda modificar algo, esencialmente si proviene del alma. El alma no es confiable. El Espíritu es Dios obrando en tu ser interior. ¿Está claro? Las diferentes experiencias producidas por dividir al hombre exterior del interior, harán que un creyente sea espiritual. La diferencia que hay entre un creyente espiritual a uno carnal, es que el espiritual tiene todo su ser gobernado por el espíritu.

Este tipo de control va más allá de la autoridad del Espíritu Santo sobre el alma y el cuerpo, puesto que significa también que el mismo espíritu del hombre, habiendo sido elevado como cabeza del hombre por entero gracias a la labor del Espíritu Santo y de la cruz, ya no se halla gobernado por el alma y el cuerpo, sino que es suficientemente poderoso como para tenerlos sometidos a su gobierno. De algo no te queden dudas: la división entre estos dos órganos, es necesaria en grado sumo para entrar en la vida espiritual. No hay manera de hacerlo de otro modo, sin que el creyente sea afectado por el alma y, por eso, siempre persiguen objetivos entremezclados: algunas veces andando de acuerdo con la vida del espíritu, y en otras, de acuerdo con la vida natural. Si la vida interior y exterior del creyente fuesen definitivamente separadas de modo que anduviese de acuerdo a la interior, sería capaz de sentir instantáneamente cualquier movimiento de su alma, e inmediatamente podría rechazarlo y evitar con eso su influencia y poder.

En verdad, todo elemento perteneciente a lo almático, está manchado y, por consecuencia, puede manchar el espíritu. Pero al experimentar la partición de espíritu y alma, el espíritu desarrolla su poder intuitivo de un modo más agudo. Tan pronto como el alma se agita el espíritu sufre y resiste al instante. El espíritu puede, incluso, ser contristado por la desordenada conmoción del alma de otros individuos. De hecho, será capaz de repudiar el amor almático o la emoción natural como algo inaguantable. Solamente después de haber experimentado esta separación puede los cristianos entrar en posesión de un sentido genuino de pureza. Es entonces que son conscientes de que no simplemente el pecado, sino también todo aquello que pertenece a lo almático, está manchado y mancha y debe ser resistido.

La Palabra dice que el que se une con el Señor es un espíritu con Él. No dice que es un alma con Él. Eso significa algo muy importante. Es decir que el Señor resucitado, es el Espíritu que da vida. Su unión con el creyente, es una unión con su espíritu. El alma, asiento de la personalidad humana, pertenece a lo natural. Todo lo que puede y debe llegar a ser es un vehículo para la expresión del fruto de la unión entre el Señor y el hombre interior del creyente. No hay nada en nuestra alma que participe de la vida del Señor; sino que es exclusivamente en el espíritu donde esta unión puede realizarse. La unión es una unión de espíritus en que no hay cabida para lo natural. Si se uniera lo natural con el espíritu, sería causa de impureza. Cualquier acción realizada de acuerdo con nuestro pensamiento, opinión o sentimiento, puede debilitar el aspecto experimental de esta unión.

Las cosas que son de una misma naturaleza se unen perfectamente. Así como el espíritu del Señor es puro, el nuestro debe ser tan puro como el suyo para que así puedan unirse en verdad. Si un creyente se apoya en sus magníficas ideas y no está dispuesto a rechazar sus preferencias y opiniones propias, su unión con el Señor no será expresada en la experiencia. Podrá declamar lo que quiera, pero nadie le creerá el discurso porque será evidente que no lo está viviendo. La unión de espíritus no permite adulteraciones almáticas. Pero venimos hablando de una unión y hasta dando detalles muy precisos de ella. Pero lo que no hemos alcanzado a dejar en claro, para muchos que gustan de escudriñar lo que oyen sin creerlo porque sí de buenas a primeras, es en que consiste esa unión. Simple: se trata de una identificación con Cristo en su muerte y resurrección.

Esto está indicando, simplemente, que somos uno con Él. Al aceptar su resurrección por la fe, nos encontramos en el lugar de la resurrección. Puesto que Jesús fue levantado de los muertos de acuerdo al Espíritu de santidad, y fue vivificado en el espíritu, nosotros también, al unirnos a Él en su resurrección, nos unimos a Él en su espíritu resucitado. Como consecuencia de todo esto, tendríamos que estar muertos a todo aquello que pertenece a nosotros mismos y vivos exclusivamente para Su Espíritu. Esto requiere que nuestra fe sea activa. Muchos se confunden y creen que ser pacíficos es sinónimo de ser pasivos. No funciona así. Digo esto, porque una vez que nos hemos identificado con su resurrección nos unimos a su vida de resurrección. Entonces es que se da aquello que tantas veces hemos repetido como papagayos, pero que no siempre llegamos a entender: nuestro interior está unido con el Señor y se hace Un espíritu con Él.

A través de la muerte de Cristo somos unidos a Él, incluso en su vida de resurrección. Esta unión es la que nos capacita para servir en la nueva vida del Espíritu, con total certeza y seguridad y libres de cualquier clase de adulteración religiosa. La cruz es la base de todo lo espiritual. La meta y el objetivo de su obra es unir el espíritu del creyente con el Señor resucitado en un solo espíritu. La cruz debe penetrar hondamente para eliminar todo lo pecaminoso y natural de modo que podamos unirnos a la vida positiva de resurrección en el Señor y así ser un espíritu con Él. Lo que es natural de nuestra personalidad y de las actividades del alma, ya no tiene lugar en el camino y el trabajo del creyente. Tanto el alma como el cuerpo deben, por esto, meramente exhibir el propósito, la obra y la vida del Señor. La vida del Espíritu deja su huella en todo, y todo da a conocer el sobreabundante Espíritu del Señor.

Esta es, de alguna manera y para que lo puedas entender con más claridad, nuestra vida de ascenso, o de ascensión. Somos unidos al Señor, que está sentado a la diestra de Dios. Refleja, manifiesta y activa el poder y la autoridad de Dios, Eso es estar a la diestra. Entonces, allí es cuando el Espíritu del Señor fluye hacia el espíritu del creyente, que si bien está en la tierra, teóricamente no pertenece al mundo. Y dije “teóricamente”, porque soy consciente de que, en grandes rasgos, esto no siempre se logra como impacto testimonial visible. Asignatura pendiente. Así, pues, la vida entronizada es experimentada sobre la tierra. La cabeza y el cuerpo comparten la misma vida, algo que no siempre puede verse en la iglesia del Señor. Con esa unión, Dios es capaz de derramar el poder de su Vida a través del espíritu del creyente.

Como si fuera una gran cañería que, conectada a una fuente, es capaz de llevar agua, así también el espíritu del creyente, unido firme y fielmente al Espíritu del Señor, tiene la innata capacidad de transmitir vida, algo que por sí mismo le resultaría imposible. Porque el Señor, en contra de algunos énfasis sobredimensionados, no es tan sólo el Espíritu. El señor es, esencialmente, el Espíritu que da vida, algo que no es de tono menor, precisamente. Cuando finalmente nuestro espíritu se ha unido al Espíritu vivificante, se nos llena de vida, y nada puede limitarla. No es opcional. No es meramente experimental. No es un placer espiritual que nos reporta agradables sensaciones corporales, tales como la risa, el calor del fuego, las lenguas o las caídas impactantes. Simple y sencillamente, lo necesitamos para triunfar continuamente en nuestro andar cotidiano.

Alguna vez me han preguntado que cosa es fundamental en esta unión de espíritus. No lo inventé yo, se lo leí a Watchman Nee. Él asegura en varios de sus trabajos, que esa unión nos reviste, literalmente, con la victoria de Jesús. Nada menos. Además, como si eso no fuera más que suficiente, nos proporciona el conocimiento de su voluntad e inteligencia. Resulta imposible para el hombre natural, sin la ayuda del Espíritu de Dios morando en su espíritu, tener certeza del propósito y la voluntad de Dios para su vida, tanto sea la personal como la ministerial. Esa unidad construye y amplía la nueva creación que se elabora dentro de nosotros por la rica afluencia de la vitalidad y la naturaleza del Señor. A través de la muerte y de la resurrección, nuestro espíritu asciende y experimenta los llamados “lugares celestiales”, habiendo encontrado todo lo que es terrenal, bajo sus pies.

Entonces, nuestro ser interior está en continua ascensión, más allá de todo obstáculo o dificultad. Sí, es continuamente libre y renovado y todo lo discierne con la visión transparente del cielo. ¡Cuan diferente es esta vida celestial en la tierra de aquella dominada por la emoción! Este es un tipo de vida que irradia naturaleza celestial y es persistentemente espiritual.

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12 – Cuando Entras en el Tiempo Divino…

Dentro de lo que pueden significar cualquiera de las dimensiones desconocidas para el hombre, están las del concepto del tiempo. El hombre nace en un determinado tiempo, vive en un grado y suma de tiempo y muere en el tiempo preciso e indicado. Para nadie es desconocido que el tiempo, entonces, es una especie de cárcel en la que ese hombre, prisionero de esta terrible dimensión llamada Cronos, que es el tiempo humano y terrenal, vive y desarrolla su vida, sueña y ensueña la vida y termina viviendo en ese campo de la prisión de sus propios deseos.

El tiempo, simplemente transcurre sobre el hombre sin que el hombre pueda hacer nada para modificarlo y cambiarlo. Es una cárcel, donde sus pesadas puertas de rejas se abren y se cierran desde un alto centro de operaciones, y no por su propia voluntad humana. El hombre nace en el tiempo, vive en el tiempo y se derrumba en el tiempo. Todo colapsa en el tiempo.

Está escrito que algún día, el mismo mundo será destruido por el tiempo y en el tiempo. Y aunque esto último pueda sonarte a expresión filosófica griega, puedo asegurarte que no lo es. Si sabes leerla de verdad y con profundidad, me atreveré a decirte que es bíblico. Está escrito que los cielos se envejecerán como se envejece una vestidura de vestir, dice el texto de Isaías.

Serán muchas las cosas que van a colapsar. Todo colapsa en y con el tiempo. Las cosas nacen, viven y mueren en el tiempo. Es obvio que esto no es meramente literal y material, tiene un contenido mucho más profundo y trascendente. El hombre vive, en ese mismo tiempo Cronos, todas las experiencias; desde las más sublimes como ver nacer a un hijo hasta las otras, que las dejo libradas a tu imaginación, para no atar espiritualmente nada y no hablar de cosas feas.

Es en el tiempo donde los hombres viven el amor, el odio, la abundancia y hasta la miseria. Es en el tiempo, también, donde son posibles todas las alegrías, pero también todas las desgracias. Definitivamente: el hombre es un prisionero del tiempo. La tierra, que vista desde el aire parecería una naranja dentro de la cual seis mil millones de seres se debaten entre la vida y la muerte, entre el amor y el odio, ahí está.

La misma tierra en la que, a veces casi empeñándose en destruirla y suicidarse masivamente, también es el lugar en donde los hombres gustan y degustan sus pequeños y efímeros placeres, pero también se llenan de terror, de angustia, de expectativas negativas frente a la muerte, al hambre, a la desnudez y a la miseria humana. Esto es el tiempo, terrible cárcel en la que el hombre se debate.

Es entonces allí, en medio de esa tremenda visión casi sideral, que Pablo tiene, con esa excelente pluma literaria con la que él describe las cosas del tiempo, esa visión en la que él da una palabra impactante a la iglesia. Y les dice esta frase a los hombres de Roma tal como hoy nos la podría estar diciendo a nosotrosNo se conformen al presente siglo; no se conformen al tiempo en el que ustedes han nacido; no se conformen a estar prisioneros del tiempo en el que ustedes están viviendo.

Él nos invita, nos incita, es el Espíritu Santo el que sopla sobre la iglesia y nos llama a rebelarnos contra esa unidad carcelaria llamada tiempo. Y nos dice: ¡Salgan de ese tiempo! ¡Rebélense contra ese tiempo! ¡No se conformen a ese tiempo! Tengan la capacidad de cambiar su manera de pensar, para así poder cambiar su manera de vivir.

Hay dos tiempos, a eso lo han dicho y hasta enseñado los griegos. El tiempo humano, representado por ese maléfico dios KRONOS, palabra de la cual sacamos las nuestras más cotidianas, tales como: Cronómetro, Cronología, Cronograma. KRONOS, el tiempo griego del tiempo humano. Este dios, KRONOS, era para los griegos el dios de la tiranía. No es casual; hasta hoy este dios sigue tiranizando a los hombres. ¿Cuántos han escuchado decir a alguien que el tiempo es tirano?

Sin embargo, como decía Albert Einstein, el tiempo no existe. Simplemente es una abstracción del hombre, es una ilusión, una quimera. El tiempo, en sí, es una irrealidad. Nuestra forma de medir el tiempo no tiene ningún sentido más allá del planeta tierra. Un giro sobre sí mismo, un día. Un giro alrededor del sol, un año. Pero allá afuera, en el espacio infinito, nuestros cronómetros y relojes no sirven para nada. Fuera de todo misticismo ocurrente y recurrente, ¿Alguna vez te atreviste a verlo así, desde esta óptica?

En ese tiempo terrible de esa rueda impactante que es la vida, con el nacimiento y la muerte, el tiempo es apenas un detalle anexo, que el hombre suele considerar importante, pero que los mismos sucesos de su vida le demuestran que no lo era tanto. Es la misma rueda de la cual habla Santiago en el capítulo 3 de su carta cuando alude a La rueda de la creación. La versión original de Casiodoro de Reina, dice: “La rueda de nuestro nacimiento”.

De allí que algunos grandes pensadores, dijeron: El hombre nada hace, todo le sucede”.El hombre es una víctima de los sucesos”. Al hombre los eventos de la vida le caen encima como cae la lluvia y, como ocurre con esta, no puede hacer nada más que comprarse un buen paraguas y tratar de no mojarse. Es aquí, entonces, donde el evangelio surge con su propuesta de liberación tremenda y extraordinaria.

Evidentemente no son muchos los que la alcanzan, pero es la Palabra de Dios para aquellos que quieran intentarlo. El evangelio es libertad porque el evangelio te rescata de tus prisiones temporales y te invita a caminar los tiempos divinos. Vivir en el tiempo de Dios, que es el Kairos y no el Cronos, en cambio, es vivir en otra esfera. Es vivir en el mundo de lo imposible, viendo las cosas posibles.

 Es el tiempo del poder, es el tiempo de la fuerza, es el tiempo de la esperanza, es ese segundo donde todo lo imposible no existe. Es el mundo del conocimiento, el mundo de la libertad, es el mundo de la vida abundante. Es un espacio-tiempo-dimensión al que sólo se accede por fe. De otro modo, mira a tu alrededor, mírate a ti mismo/a quizás, es locura.

Así como los griegos hablaban del tiempo KRONOS, el tiempo humano donde suceden y transcurren todas las alegrías, peripecias, placeres y dolores del hombre, así también hablaban del otro tiempo, el que ellos llamaban “el tiempo de los dioses”, al que denominaban KAIROS. De modo que había dos conceptos del tiempo en el lenguaje de la filosofía griega, que es precisamente el lenguaje con el cual se escribió el Nuevo Testamento.

El concepto del tiempo humano, KRONOS, y el concepto del tiempo divino, KAIROS. Y Pablo, lo que busca, es sacarnos de ese KRONOS y meternos en el KAIROS, que es el tiempo divino, el tiempo del viento recio, ese tiempo donde las cosas imposibles son posibles. Por eso es que Isaías recoge esas palabras monumentales de Jehová, Dios de los ejércitos. Así como son más altos los cielos que la tierra, así son más altos mis caminos que vuestros caminos.

Mis pensamientos no son como vuestros pensamientos, ni mis caminos como vuestros caminos. El hombre tiene que elevarse al pensamiento de Dios, al camino de Dios, tiene que tener la fuerza para propulsarse a esas grandiosas esferas. Tiene que salir de alguna manera de esta esfera de secuestro que es la tierra y ver la tierra, en el sentido espiritual, de la misma manera en que la tienen que haber visto los astronautas de las naves espaciales, desde lejos, desde arriba, desde un ámbito superior.

Cuando tú estás demasiado cerca de la tierra, la vas a ver inmensamente grande, a la tierra y a tus problemas. Pero cuando te vas alejando vas a ver a esa tierra mucho más pequeña, y ni siquiera te puedes imaginar que allí haya problemas. Cuando tú te levantas en el tiempo de Dios, todas las cosas de esta tierra serán minúsculas, pero cuando tú estás metido en esta tierra, hasta el problema más chico te parece enorme, inmenso.

Es la fe que te levanta a Dios, que te levanta a los imposibles, la que te da la libertad de escaparte a cualquier tragedia, la que te convierte en invencible y la que te permite pisotear tus problemas y vencer en el nombre de Jesús. Es el tiempo de Dios. En toda la Biblia se entremezclan los dos tiempos: el KRONOS humano y el KAIROS de Dios. Este es el ámbito que tuvo Juan cuando vivió la visión del Apocalipsis. Juan estaba prisionero, pero entrar al tiempo de Dios lo hizo total y absolutamente libre.

A la isla de Patmos iban los disidentes del imperio romano, los que eran más peligrosos para ese estado, aquellos que luchaban contra el emperador. Y Juan. ¿Por qué estaba preso Juan? Él lo dice: por causa del testimonio de Jesucristo y la palabra del evangelio. Ese era su delito. Porque los hombres que piensan, siempre han sido un peligro para la sociedad, sobre todo para los dictadores.

Cuando hay hombres que piensan, los dictadores tiemblan, los corruptos tiemblan. Mientras haya en un país una manada de imbéciles que no tengan la audacia de pensar ni de decir lo que piensan, mientras haya cobardes así, nunca nadie temblará delante del evangelio. Pero cuando se levantan hombres que piensan la palabra de Dios y tienen agallas para decir lo que piensan de Dios y en Dios, entonces la humanidad tiembla, el mundo tiembla, el país, tú país, temblará algún día. Porque si seguimos permitiendo que sólo los filósofos piensen, entonces me temo que no tendremos destino.

Cuando se levanten hombres que hablen la palabra de Señor en el tiempo de Dios. Y la gente cristiana mira a estos hombres y los admira. Les exigen que vaya más profundo, que pegue más fuerte, que destruya y que venza. Pero a todo eso lo hace desde lejos. Y si a ese hombre le pasa algo como producto de su tremenda guerra, quizás se le escape algún lamento, pero nada más. Saldrá rápidamente a buscar a otro Moisés que baje del Monte y le traiga un mensajito dominguero.

Me he frustrado mucho con mis compatriotas argentinos en estos últimos tiempos. De una gente inteligente, que hacía funcionar sus mentes mal o bien, pero con ideas propias, pasaron a ser parte de esa manada mencionada dejándose influir y hasta doctrinar por lo que aquí todavía insisten en llamar “medios de comunicación”, cuando en realidad no son más que operadores mercenarios de intereses que nunca tienen nada que ver con la gente de la calle, sino con altos y encumbrados personajes que directa o indirectamente dictan sus leyes para el resto de la ciudadanía.

Los creyentes no estamos para ser parte pura o limpia de la política de un país, estamos para ser sal y luz de la tierra. Y eso incluye un gobierno espiritual que la iglesia como conjunto tiene la obligación divina de ejercitar. La iglesia no nació para ser oficialismo u oposición de un gobierno terrenal por una sencilla razón: la iglesia ES gobierno. Cualquier otro rol, aunque suene muy respetable, es desobediencia plena.

Y ahí estaba este célebre maestro de la palabra que es Juan: preso por la palabra de Jesucristo. En su tiempo humano, ese tiempo de tragedia, tiempo de lágrimas, tiempo de esclavitud, tiempo de dolor, tiempo de látigos. La isla de Patmos, hasta el día de hoy, existe. Cuando se hacen excursiones turísticas a Patmos, todavía es una isla llena de rocas; es una prisión estatal, nadie vive allí, ni siquiera los pájaros.

No hay lugar hospitalario allí, es una isla maldita. Es uno de los lugares más tenebrosos de la tierra, no hay esperanzas allí. No puede haber nada, siempre fue una cárcel y lo será; símbolo de la opresión y la esclavitud de un imperio, hasta el día de hoy. Y allí estaba el apóstol. En su tiempo humano. Pero de pronto los cielos se abren, comienza el glorioso tiempo de Dios, y dice: Estaba yo en el Espíritu del Señor; en el día del Señor, y una voz que me dice: ven y sube acá.

Y es transportado entonces a esa gloriosa presencia de Dios, donde comienza a ver Su Gloria y nos escribe esa palabra poderosa en la profecía, la más alta de toda la Biblia, que es el Apocalipsis. Que no habla de destrucciones ni de fines de planetas, sino que nos habla de la revelación de Cristo, no de sus revelaciones. Porque el hombre debe reconocer una cosa: estamos viviendo en el tiempo humano, pero de pronto ese KAIROS irrumpe en la vida de los hombres, produciendo los milagros más extraordinarios.

Cuando se lee y hasta se analiza, quizás exegéticamente la expresión de Juan cuando dice Estaba yo en el día del Señor, a muchos se les ocurrió emparentarlo con el día domingo. Sin embargo, el Espíritu da otra cosa. Dice que no era un día perteneciente a los siete de la semana, sino que era un día espiritual, al que sería un error rotularle un nombre. Es un día que no está dentro del calendario humano.

Es muy difícil imaginarse esto, pero esta realidad existe. El día y la hora nadie lo sabe dice la palabra con relación a la venida del Señor. ¿Será un octavo día y en su hora veinticinco? Nadie lo sabe, nadie lo vivió en este tiempo KRONOS. Pero eso creen los hombres, influidos por sus conceptos del tiempo. Lo cierto es que es tiempo divino, calendario divino. Y Juan se mete en ese tiempo divino. Y en ese tiempo divino encuentra la libertad, encuentra la visión de Dios, encuentra transformación para su vida, encuentra la visión del Señor.

 ¿Qué queremos decir con todo esto? Que tal vez tú, hoy, que estás leyendo esto allí, estás con tus propias tragedias, con tus propios problemas. Estás sencillamente prisionero del tiempo humano. Problemas económicos, problemas de amor, desilusión de la vida, problemas con los hijos, abandono del hogar, problemas con tu familia, problemas personales, problemas, problemas y problemas.

El mundo entero, al igual que esas hormigas que desfilan por el muro de tu casa, y que, si tú te detienes un momento a verlas, con una gran lupa, viendo mejor sus acciones, todas cargando un pequeño trozo de tierra, o una partícula de una hoja, arrastrada desde el patio de tu casa. Trepan, y a veces las ves caminar metros y metros, y escabullirse hasta las zonas donde ya no puedes seguirlas.

Y me parece que así desfilan los hombres por la vida, cargados de cosas que no le sirven para nada, como millones y millones de hormigas inútiles, que marchan con prisa a ninguna parte. Hombres que no tienen esperanza ni visión. Su destino es caminar y no parar nunca de caminar, llevando su problema a cuestas. Pero hoy, el tiempo de Dios, el KAIROS, está bajando para darle total libertad, para quitar tu carga, para librarte de tus prisiones.

¿Recuerdas el diálogo de Jesús con el paralítico de Betseida? ¿Aquel que aguardaba que alguien lo ayudara a meterse en el estanque cuando el ángel revolvía las aguas para sanarse? A todas luces vemos que este hombre era el que menos posibilidades tenía para entrar allí. Su destino, su KRONOS, su tiempo humano, era un tiempo de esclavitud, de vergüenza, de desesperanza.

 ¡Treinta y ocho años esperando ser el primero en tocar las aguas para obtener el milagro! ¡Treinta y ocho años de frustraciones! Pero esa mañana, Jesús caminaba cerca del estanque de la bendición. Hablaron. Y ese hombre hizo lo mismo que tú, que yo y que tantos que alguna vez estuvimos esperando un milagro, por pequeño que fuera. Queja, llanto, pena, tristeza, angustia, depresión, lamento, pesimismo, desahogo.

“¡Soy un paralítico! ¡He perdido a mis amigos! ¡Ya no tengo a nadie! ¡Nadie me ama! ¡Nadie tiene interés en mí! ¡Nadie quiere estar aquí esperando la hora del milagro!” – Jesús lo mira a los ojos. Algo, (que no está escrito en la Biblia) le tiene que haber dicho. Algo así como: “No tienes que esperar que venga el ángel a revolver el agua. Ahora ya no tienes que esperar más la hora de ese milagro. ¡Yo soy esa hora! ¡Ahora; ¡Levántate y anda! El KAIROS, el tiempo de Dios, baja, desciende, sana al hombre y le levanta para su gloria.

Después llega la resurrección de Lázaro. Ella se lamenta mucho que el Maestro haya llegado cuatro días tarde. Todo está perdido en el KRONOS, en el tiempo humano. El tiempo de la muerte, el más terrible de todos los tiempos humanos. Señor, -se lamenta Marta- si tú hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto”.

Y Jesús le dice: Tu hermano volverá a vivir”. Sí Señor, ya lo sé; en la resurrección de los santos él vivirá nuevamente. No Marta; tú no tienes que esperar el día postrero, no tienes que esperar el día final, no tienes que esperar nada. ¡Yo soy esa hora! ¡Yo, -dice Jesús-, soy ese día! ¡Yo soy la resurrección y la vida, y el que cree en mí aunque esté muerto, volverá a vivir! Él es el tiempo de la vida.

Pero hay más Tiempo de Dios. De pronto descubrimos a Pedro, en medio de sus prédicas hidalgas y profundas. Esa prédica ardorosa que lo destaca como un hombre valiente en los primeros años de la iglesia apostólica. Por causa de esa prédica ardorosa y valiente es encarcelado junto a otros hombres. Pero a él lo ponen en una prisión aparte, en la peor y más dura de las prisiones estatales de Jerusalén.

Con cuatro guardias compuestas de cuatro hombres cada una. Dieciséis soldados que lo custodian día y noche. Y allí está él en su KRONOS, en su tiempo humano. No puede salir de esa cárcel. Cuatro puertas de hierro, lleno de grillos y cadenas. Hechos 12:6 dice que eran dos cadenas, así es que no cuesta mucho suponer que lo sujetaban por las manos y los pies. Imposible moverse, está esclavizado. Ese es su tiempo humano, ese es su tiempo de dolor.

Entonces es cuando la iglesia tiene una palabra de oración delante de Dios. Y cuando la iglesia ora, el tiempo de Dios desciende. El tiempo de Dios baja, el tiempo del milagro se desata. Sucede cuando los hombres golpean las puertas de la eternidad. Hasta el llanto de un niño es escuchado en los cielos, así como Dios escuchó el llanto de Ismael.

Aún el lamento del hombre más pequeño y miserable en la tierra, penetra en los cielos y conmueve el trono de Dios y su presencia de eternidad. No hay lamento, no hay palabra que nosotros pronunciemos, que no penetre en la esfera de los cielos. Por eso no te canses, hoy, si has tenido una larga oración durante mucho tiempo, si hay una petición que has mantenido en tu corazón durante muchas horas.

Este es el tiempo del milagro, no te canses de lanzar tu voz hacia los cielos. Insiste; tu palabra penetra los cielos, más allá del techo de tu habitación. Tu palabra penetra los cielos y conmueve el corazón de Dios. Y así está aquella iglesia, orando por Pedro. Su tiempo humano, era tiempo de dolor, de angustia, de miseria. Era un esclavo del imperio, estaba prisionero, nunca más saldría de allí.

Sin embargo, la voz de la iglesia, atrae la presencia del ángel de Jehová. El poderoso ángel del Señor, que desciende en la ciudad de Jerusalén y encamina sus pasos hacia la cárcel pretorial. Nos cuenta la Biblia que abrió la primera puerta y nadie se dio cuenta que había entrado un ángel. No sabemos si los soldados se durmieron o qué fue lo que les pasó. Simplemente se borraron.

Las puertas se abrieron, sin llave alguna. Los hierros se rompieron y el ángel penetró en la primera, la segunda, la tercera y la cuarta puerta. Dieciséis guardias fornidos y armados hasta los dientes, y ninguno pudo detenerlo. Todos cayeron espantados frente a la presencia de esa fuerza que es trans-humana. Se enfrentó a Pedro, le cortó los grillos y las cadenas, lo levantó en pie porque estaba aturdido y debilitado, lo sacó por las cuatro puertas, lo dejó en la calle y le dijo a la mejor manera argentina: ¡Chau! ¡Hasta siempre!

 Su KAIROS ha descendido. Su tiempo divino. En medio de tus prisiones, como quiera que estas sean, Dios puede sacarte de la cárcel en la que estás, en medio de tus problemas. Debes orar, debes mantener la fe, la fuerza, Dios está aquí para bendecir tu vida HOY. Está aquí para bendecir tu corazón, está aquí para sacarte de tus prisiones, no importa cuál fuere la prisión que tengas. No importa el dolor o la angustia en la que tú vivas, Dios está aquí para transformar tu existencia. ¿Puedes creerlo? Eso alcanza.

Y hay otros KAIROS, muchos más, decenas de ellos. Cientos, quizás, y no todos escritos. Siendo capaces de sacar de la ciudad sitiada a todos los que habían perdido sus esperanzas, a los que creían que ya no había escapatoria. Tú recuerdas: los que se atrevían a salir de una ciudad sitiada, caían en manos de los soldados del ejército invasor y los mataban. Es como dice el libro de las Lamentaciones: Mas bienaventurados fueron los que murieron por el filo de la espada que los que fueron destruidos por la muerte del hambre. Y así es.

Y en una ocasión, en medio de ese pueblo, estaba un loco. Un loco como luego sería Pablo. Estaba allí el profeta Elíseo. Y fíjate lo que hace este loco. Un día, recibe ese KAIROS, ese tiempo divino, ese tiempo de Dios que baja en medio de las miserias. Ese bendito loco se llena de fuerza, se para en medio de la plaza pública de la ciudad y, de pronto, dice: ¡Hermanos! ¡Mañana, a estas horas, habrá aquí un gran banquete para todos nosotros! ¡Ustedes van a comer como nunca han comido antes!

La gente se lo queda mirando como si fuera una lagartija rara, y entonces piensan: este Eliseo, cuando comía, ya era loco, porque todos los profetas son locos, todos, porque no hay ninguno que no sea loco, todos son locos. ¡Benditos todos esos locos que cambian el mundo! ¡Infelices los cuerdos que se adaptan a los sistemas opresivos, represivos y esclavizantes, sin pelear la batalla en las regiones celestes, no aquí abajo!

Entonces decían: cuando comía, éste ya era loco. Ahora que hace un buen tiempo que no come por el sitio de la ciudad, está más loco que nunca. Y la gente no creyó lo que estaba diciendo ese hombre. Un hombre que decía lo que decía porque había discernido el Tiempo de Dios que se aproximaba. Porque el hombre que puede discernir el KAIROS de Dios es como aquel que se levanta en una poderosa y alta torre, y ve lo que viene en el futuro, en la mañana.

Para la gente de su tiempo, es un loco, un paranoico; es simplemente un esquizofrénico, es un hombre que ve visiones y que tiene sueños vanos y demasiado raros para sus lógicas griegas. Sin embargo, discernir el tiempo divino es discernir la presencia de Dios mismo. Es percibir el poder del Eterno, es ver el día que no nace, es ver el mañana que no viene, es predicarlo hoy en medio de las tinieblas.

Entiende: cada cambio, cada modificación a las antiguas estructuras eclesiásticas tradicionales, esas que ahora tomamos con naturalidad fueron, en un primer momento, prédica pionera de hombres que de ninguna manera fueron ni apoyados, ni felicitados ni respaldados. Hombres que debieron ser solitarios portadores de lo que sabían perfectamente que venía del Tiempo de Dios, pero que el mundo religioso no podía ver ni entender.

Hoy se critica mucho a los llamados “Llaneros Solitarios”, aludiendo a aquellos que ministran sin la supervisión de algunas de las grandes organizaciones cristianas, pero olvidan que fue gracias a hombres así que tantas cosas cambiaron. Más de una vez me han dicho que soy un llanero solitario, esperando me arrepienta, pida perdón a la institución eclesiástica y me sume a ella. Y yo en lugar de hacer eso, simplemente he sonreído y he dado gracias a mi Padre por darme ese honor que no merezco.

¿Cuál honor? El de recibir de parte de la religión organizada la misma reprimenda que en su tiempo y momento recibieron aquellos que se atrevieron a desafiarla y demostrar que, con el aval divino y el poder que emana de Su Gloria, todo es posible. Porque es para Dios que nada es imposible. Para el hombre lo sigue siendo casi todo lo más importante. ¿Te parece poco honor? Puede ser tuyo también, a poco que te atrevas.  Y Eliseo se mete en ese KAIROS y habla esa palabra.

Y la Biblia cuenta que esa noche se trasladaron hacia el campamento de los invasores unos hombres leprosos, y fueron allí y encontraron el campamento. ¿Sabes cómo? Intacto. Había una gran cantidad de cosas allí para comer, porque los adversarios eran miles y miles y se habían ido todos. Había quedado todo el campamento intacto y no había ninguno de los invasores allí.

A todo esto, el ángel del Señor había provocado el pánico entre ellos y los había dispersado. Entonces, estos hombres leprosos, lo primero que hacen, lógicamente, es comer como locos. Pero cuando se sacian, cuando no pueden más, dicen: no es bueno que solamente nosotros estemos acá, esta es hora de dar buenas noticias. Y se van, con toda prisa, a la ciudad sitiada a decirles a todos: ¡Podremos seguir viviendo!!

Es allí, entonces, donde se cumple la palabra de los locos lindos. De ese bendito loco que anticipa la bendición de Dios sobre la ciudad. Tal vez, en este día en que has decidido leer esto, tú tengas muchos problemas, tremendas angustias. Pero Cristo es el KAIROS de la bendición, de la riqueza, de la abundancia. Él es hoy el tiempo de Dios viviente.

Él es quien manifiesta a todos los que creen la autenticidad del tiempo divino. El Señor es mi pastor, nada me falta. En el mundo todo le puede faltar, pero Él es Jehová Jireh, Jehová el proveedor, Jehová el dador de todo bien. Haciendo un resumen, digamos que este día en que tú ha leído esto, tú tienes que hacer algo frente a esta palabra que te desafía.

Todo hombre, siempre vive en su KRONOS. Entonces es hora de preguntarte: ¿Cuál es tu tiempo? ¿Es tu tiempo de miserias, de dolor, de preocupación, de desgracias, de desventuras? ¿Es tu tiempo de enfermedad, tu tiempo amargo? ¿Es tu tiempo de penas? ¿Has comido lágrimas esta mañana y te pusiste a leer esto tanto como para no pensar en lo otro? ¿Has bebido lágrimas anoche? ¿Has venido delante de Dios trayendo tu petición dolorosa? ¿Estás desesperanzado y abatido?

Así nunca podrás ser parte del ejército de Dios. Deja tus caminos y súbete a los caminos del Eterno. Deja tus pensamientos y empieza a pensar cómo piensa Él. Dios te llama y te dice, como a Juan: ¡Eh! ¡Sube acá! ¡Levántate de tus miserias! ¡Deja de ser un esclavo de tus penas, de tus tristezas! ¡Deja tu KRONOS, tu tiempo humano y métete en el KAIROS de Dios, en el tiempo divino!

Volviendo a revisar las palabras de Pablo, palabras del Espíritu Santo para nosotros, dice: No se conformen al tiempo presente. Rebélense contra ese tiempo en que están viviendo. Tengan la audacia y las agallas de levantarse de donde están postrados, tengan la audacia de luchar contra sus problemas. ¡No se dejen aplastar por las dificultades de la vida! ¡Levántate y camina! ¡Levántate y anda!

¡No dejes que tu vida sea una pesada roca que te aplasta la espalda y te sumerge en el pantano de la desgracia! ¡Rebélate contra tu destino y contra tus penas! ¡Rebélate contra la miseria y contra tu hambre! ¡Entra al tiempo de Dios y a la libertad! ¡Jamás hables de tu problema de salud diciendo “Mi enfermedad”! ¡No es tu enfermedad! ¡No te pertenece! ¡Es un lastre del diablo que no tienes por qué aceptar, y menos considerarlo tuyo!

Deja tu tristeza. Deja de lamentarte frente a tus miserias. Deja de llorar sobre tu destino negativo. Cambia tu manera de pensar. La riqueza de la vida está en la forma de pensar sobre ella. La pobreza no es un problema de dinero en el bolsillo o la billetera, de más o menos dinero. La pobreza del hombre vive adentro de su cabeza, está en su mentalidad, en su forma de pensar.

 Ha sido dicho que el primer paso de la fe, es el sueño. Si la gente quiere cambiar de vida, tiene que tener un sueño de libertad en el alma; tiene que tener la fuerza de ser libres, desear la libertad. Hay hombres esclavos que adoran sus miserias, adoran sus enfermedades, adoran sus lágrimas, viven día y noche ese estado de crisis. Les encanta, cada vez que van a la iglesia, ponerse de pie y pedir que los demás oren por ellos.

¡El cielo desafía esa cobardía y te invita a que entres en el tiempo de Dios, en ese KAIROS donde hay libertad y abundancia! Amiga, amigo, hermano si es que eres hijo de mi mismo Padre, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levanta tu mano allí donde estás aunque alguien pueda tomarte por loco, y di ahora conmigo con valor y entidad de oración de guerra:

Señor, en este momento, en el nombre de Jesucristo de Nazaret rechazo, me opongo y echo fuera de mi toda esclavitud que haya en mi mente. En este momento y por el poder de tu nombre me declaro total y absolutamente libre, entro en tu tiempo divino y dejo de ser, definitivamente y para siempre, un esclavo de los Tiempos humanos. Amén.

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11 – El Valor Vigente de las Fuentes

Dice Pablo, en su segunda carta a Timoteo y cuando le está definiendo la relación íntima que debe existir entre el hombre de Dios y la Palabra de Dios, que toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia. A mí, particularmente, este pasaje siempre me llamó la atención, porque soy uno de los que fue enseñado con aquello que “la Palabra es el Nuevo Testamento, el Antiguo sólo es historia hebrea.”

Hoy, muchos años después, sé que no es así, pero lamentablemente debo decirlo en voz alta, porque debe haber muchos que fueron enseñados igual que yo, y todavía están atrapados en esa mentira santa. Que no nos fue enseñada así por alguna intencionalidad equívoca, sino por una mezcla de un algo de ignorancia y un mucho de religiosidad tradicional.

Más allá de esto, y cuando tú empiezas a escudriñar para ver si estás en lo cierto o te estás volviendo a equivocar, te encuentras con que este pasaje tiene vinculación con otros dos. El de la carta a los Romanos, que dice: Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolación de las escrituras, tengamos esperanza. Y el que Pedro escribe en su primera carta, cuando añade: Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

Aquí aprovecho para establecer un paréntesis indispensable y recalar sobre un tema que la llamada iglesia cristiana evangélica, la que hoy por hoy se sigue adjudicando su mayor respeto por las escrituras y sus mejores interpretaciones de textos, no es muy afecta a examinar: ¿Pueden existir todavía un caudal incontable de denominaciones en esa área del cristianismo, que conviven muy tranquilas aun sabiendo que muchas de sus doctrinas que las dividen, son de índole privada?

Es más: ¿Pueden asegurar todas por igual que tienen al mismo Espíritu Santo que los guía a toda verdad, y sin embargo andar cada una de ellas defendiendo tesis y teorías absolutamente disímiles entre sí y, lo peor del caso, creyendo sinceramente que la de ellos, cada uno, es la única y absoluta verdad? ¿Tan fuerte ha sido el engaño satánico?

De todos modos, lo que quiero mostrarte, para ayudarte a esclarecer algunas de tus ancestrales dudas, es que hay siete breves principios encerrados en estos tres versos. Estoy hablando del verso base de 2 Timoteo y sus dos paralelos. 1)= Dice que TODA la escritura es inspirada por Dios. Esto aniquila –reitero-, alguna doctrina todavía imperante por allí que habla de un Antiguo Testamento meramente histórico y literal que conviene leer para información y un Nuevo Testamento un tanto más espiritual. Dice que toda la escritura. Y lo más llamativo del caso es que, en ese momento en que estos textos que ahora tomamos como pertenecientes al Nuevo Testamento fueron pensados y escritos, “toda” la escritura, era el Antiguo Testamento. El Nuevo se estaba escribiendo justo allí.

2)= En Segundo lugar, nos dice que toda la escritura es útil para enseñar. Esta palabra, viene del latín insignare, y significa señalar, instruir, dar advertencia o ejemplo, indicar, dar señas, mostrar algo. Toda la escritura. Por eso tenemos sesenta y seis libros útiles, no solamente cuatro o cinco, que vendrían a ser los más difundidos y promocionados. A lo que habría que añadirle algunos de los llamados apócrifos, que fueron determinados así por la sencilla ocurrencia de un par de monjes poquito ungidos. Los que, como se dice en los ambientes en los cuales trabajé secularmente la mayor parte de mi vida, “tienen más prensa”.

3)= Luego te consigna que también eso es para redargüir, que te confieso he tenido alguna vez que recurrir al diccionario para saber qué es lo que significa, y allí encontré que es algo así como descubrir lo oculto y contradictorio; convertir al argumento en contra del que lo hace; impugnar algo por algún vicio que contiene. Toda la escritura. Y cuando se nos repite esto de toda la escritura, hay que entender que eso también incluye sobradamente a todos esos los libros, rotulados por muchos prestigiosos teólogos como… poéticos.

4)= A continuación te añade que nos sirve para corregir, algo que nos resulta mucho más sencillo de entender sin necesidad de enviarle un mensaje a la Real Academia, ya que sabemos que corregir es puntualmente enmendar lo errado, amonestar, templar, moderar. Toda La escritura es útil para eso. ¿Pero verdaderamente toda la escritura completa? Sí, hasta las incomprensibles genealogías antiguas son útiles para lo mismo.

Yo era uno de los que pasaba por alto esas interminables y repetitivas genealogías, suponiendo que no tendrían nada para enseñarme, hasta el día en que apareció en mi vida un enorme profeta del Señor que de alguna manera marcó mi vida de creyente y de potencial ministro. Él me mostró con fundamentos muy claros e irrevocables, que, en cada genealogía, podía también haber revelación.

5)= Seguidamente te deja saber que eso sirve además para instruir en justicia, que es como puntualizar la posesión de elementos vitales para ejercer justicia, en este caso, divina. Toda la escritura. Y eso en un marco social como el nuestro, donde la justicia de los hombres ha pasado a ser un simple y hasta grosero manejo y manipulación de leyes diversas, apuntadas a hacerle decir a esa justicia aquello que interesa a los sectores más poderosos.

 En una ocasión le manifesté a un Juez de la Nación mi respeto y admiración por su trabajo de administrar justicia, y él con mucha humildad y algo de humor me lo agradeció, pero me hizo saber que en realidad lo que el administraba eran solamente leyes, y que todas las noches “rezaba” para que fueran justas. ¿Necesito añadirte algo más?

6)= Dice más adelante que toda la escritura es inspirada por Dios. Y la palabra inspirada, aquí, es la palabra griega theopneutos, y cuando llegas a traducirla al bendito español, te encuentras con que significa algo así como “El Aliento Divino. Esto, puedo asegurarte con la certeza de estar dándote algo muy de fondo, que constituye la más importante declaración de la escritura acerca de sí misma, y significa que ella es fruto del creativo Espíritu de Dios. Por ser expresión divina en el sentido estricto, es que se le llama “La Palabra de Dios.

Mira el principio de todos los principios, lo que llamamos el Génesis, o la génesis de todo, y vas a ver que el hombre es imagen y semejanza de Dios esencialmente porque Él le sopló Aliento de Vida. El “aliento divino”, el theopneutos, la inspiración creativa y la revelación. El hombre incrédulo vive toda su vida, muere y se va al infierno sin saber esto o sin haberlo creído. Toda la escritura ES la palabra de Dios. No que la contiene, ES. Toda. Desde Génesis hasta Apocalipsis. ¡Es que no lo entiendo a eso! No tienes que entenderlo; sólo tienes que leerlo, creerlo y ponerlo por obra. ¡Ahí es donde tú empiezas a entender!

7)= La palabra tiene como finalidad todo lo dicho apuntando a un objetivo; la esperanza, que en este sentido tiene que ver con la serena convicción de la salvación, algo que dicho así no parece tener tanta importancia, pero que a la luz de las incredulidades notorias de afuera y de adentro de la iglesia, se agiganta y cobra valor insospechado. Toda la escritura.

Yo quiero, en este sector de este trabajo, y a partir de algunos pasajes del libro de Jeremías, llevar una voz de alerta al pueblo. Quien tenga una voz de Dios no será para lucirse ni tampoco para sustraerle poder a quien lo tenga. Tampoco para cosechar adeptos o discípulos personales, ni para cimentar críticas a personas. Quien tenga una voz de Dios, en este tiempo, será para alertar al pueblo, para decirle: Cuidado, lo que ya ha sido escrito, tal cual lo dice la misma Biblia, no es para quedarse en un relato histórico casi innecesario, salvo en lo cultural, sino para que sea leído con la mente puesta en el hoy.

De ese modo, la palabra servirá, desde Génesis hasta Apocalipsis, de utilidad para enseñar, para redargüir, para corregir y para instruir en justicia. Vamos a partir de una base: Jeremías, aquí, eres tú. Y todo lo que Dios le diga a él, te lo está diciendo a ti. Eso, claro, si tú, antes, le has dicho Señor: heme aquí”. Pero no está hablando contigo, que estás orgulloso de ser miembro de tal o cual congregación denominacional, o seguidor de tal o cual ministro o ministerio; es a ti, que tienes un corazón recto delante de Dios y vestiduras blancas de santidad delante del diablo.

Vamos a lo importante, a lo que suma y no confunde, la Palabra. ¿Qué le dijo Dios a Jeremías? Le dijo nada menos que: Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar. Tres precisiones muy concretas da este verso:

1)= Ningún creyente ha sido puesto bajo esclavitud de ningún gobernante de ninguna nación de la tierra, así como tampoco, en el plano espiritual, lo será de ningún reino, (tanto el satánico como algunos de los demás: animal, vegetal o mineral. De aquí derivan las esclavitudes a drogas, alcohol, vegetales) Nos dice que estamos sobre todo eso.

Esto nos muestra que cuando aparece gente que dice ser creyente, pero que está esclava de estupefacientes, comida o estimula su avaricia adorando piedras preciosas o metales emparentados con riqueza, lo que debemos hacer, más que censurar o discriminar, es ir y recordarle que tiene toda la autoridad para derrotar eso. Probablemente no nos escuche, pero si lo hace y lo cree, tiene victoria; él o ella y el Reino que está por sobre todos los reinos.

2)= Dice que está puesto para arrancar, destruir, arruinar y derribar. Está bien, pero hacer todo esto ¿Con qué? ¿Qué es lo que hay que arrancar, destruir, arruinar y derribar? ¿El mundo y todas las estructuras que lo componen? No. Porque la palabra no es para el mundo, es para la iglesia. Lo que hay que derribar y todo lo demás, es la estructura, el sistema y las tradiciones.

Y no podemos dejar a un lado los status religiosos en la denominada “iglesia” de su tiempo. Esto te muestra y demuestra con evidencia clara que lo que hoy muchos estamos enseñando y proponiendo al pueblo de Dios, al cuerpo de Cristo en la tierra, no es ni una moda ni el resultado de resentimientos o rencores personales, es palabra profetizada y declarada hace miles de años.

3)= Le agrega, en el final, que deberás edificar y plantar. ¿Estará hablando de edificar nuevos templos y plantar, que es arraigar, nuevas denominaciones nacidas de un descontento que pueda estar conviviendo con las existentes? No. Cristo nunca hizo eso. Él edificó vidas maduras a partir de la espada de la palabra y plantó un evangelio del que casi nadie se acuerda hoy y del que casi no se predica tal cual Él lo hizo: El Reino de los cielos se ha acercado; arrepiéntanse”.

Hoy hemos fabricado sistemas evangelísticos variados, a partir de evangelismos explosivos (Que es a todas luces y en el marco de las estrategias humanas, algo muy bien pensado, verdaderamente), del testificar (Que también es algo hermoso, a veces muy emotivo y necesario), del sistema de las cuatro verdades (Que es muy ingenioso y atrapante), o del nuevo nacimiento, (Que es una anécdota del Señor que está en el evangelio de Juan), pero hemos dejado de lado, tanto el evangelio genuino que Jesús predicaba, como la seguridad de que quien puede convertir a las almas es el Espíritu Santo, con convicción y poder, y no la inteligencia o la estrategia de los hombres.

Además, no te descubro nada si te digo que hay más de un texto que te dice que era Dios quien añadía a los que habían de ser salvos. En este mismo libro de Jeremías, Dios dice: En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, derribar y destruir. (¡Hermanos! ¡Oremos para que los ojos del pastor sean abiertos! Está bien, oremos, pero no es eso lo que dice aquí. ¡Oremos para que en nuestra congregación se comience a enseñar todo lo que hay sobre el Reino y que desconocemos!

 Arrancar. No queremos reflexiones filosóficas o poéticas, además de intelectuales, queremos palabra de Dios. Derribar. Basta de esclavitudes humanísticas disfrazadas de sujeción espiritual. Destruir. En el nombre de Jesús. Sin rencores, sin odios, sin enojos, sin resentimientos, sin amarguras, pero con firmeza. ¿Alguien supone, verdaderamente, que el mundo incrédulo va a acercarse a una iglesia donde, -poco les cuesta enterarse-, se cocinan asuntos que pondrían rojos de vergüenza aun a los más experimentados?

 ¿De verdad alguien puede pensar que ese mundo es tan tonto para caer en eso? Escucha: el mundo secular es impío, pecador, pagano, pervertido y perdido, pero sigue siendo inteligente. Y sólo lo doblega la presencia del Espíritu Santo de Dios, no un discurso religioso sin sustento real y visible. Se lo dijo el propio Dios a Jeremías: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos?

Y no fue exclusivo ni selectivo para nada en esto, nuestro Padre. También se lo dijo al otro profeta mayor, Isaías, con un simbolismo que todavía hoy nos estremece por su precisión: ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho con ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? (¿Sabes tú lo que es una uva silvestre? Una que se parece a la legítima, pero que es agria y no sirve para nada. Está claro, ¿No?)

A Miqueas, en cambio, le dice algo muy similar, aunque en un tono de lamento: Pueblo mío, ¿Qué te he hecho, o en qué te he molestado? Responde contra mí. (Esto suena como un padre que le da a su hijo durante toda su vida todo lo máximo que tiene y que, cuando llega a viejo, ve que ese hijo se va al exterior y lo olvida dejándolo librado a su suerte. Casi una traición. ¿Qué te hice, hijo mío?)

Y finalmente, tenemos la manera en que esto mismo es reflejado, como historia, en el Segundo Libro de los Reyes: Y desecharon sus estatutos, y el pacto que él había hecho con sus padres, y los testimonios que él había prescrito a ellos; y siguieron la vanidad, y fueron en pos de las naciones que estaban alrededor de ellos, de las cuales Jehová les había mandado que no hiciesen a la manera de ellas.

Un ejemplo de los más clásicos y hasta tradicionales. Eres tú un cristiano que canta temas musicales del folklore de tu país, ¿Qué tiene de malo eso? Tienes una nacionalidad y esa es tu música, no puede haber nada negativo, ¿Verdad? ¡Cálmate! ¡No te irás al infierno por eso!, Al menos no todavía, aunque tendrás que repasar concienzudamente las connotaciones de esa que es supuestamente tu música por herencia nacional.

 Es inteligente hacerlo. Hay mucho satanismo metido como inofensivo folklore en los países. Del que más conozco es el del mío, pero te aseguro que al menos en esta zona de América, está presente en casi todos. Y es más que obvio que tampoco es cuestión de ser sectarios, cerrados, obtusos y legalistas. Pero conviene que sepas, cierta y determinada información que te ayude.

En Argentina, la mayor parte de los temas folklóricos le cantan alabanzas a unas entidades mitológicas y esotéricas que denominan como la Pachamama, la Salamanca, el Payé y otros tantos pactos que no son otra cosa que eso, pactos directos con la brujería y el curanderismo autóctonos, un apéndice local de lo que el infierno tiene pensado para estas zonas.

Y préstame atención, compatriota que estás leyendo esto. Yo no te estoy diciendo que necesites liberación porque una vez hace mucho tiempo en tu escuela primaria cantaste “Zamba de mi esperanza”, (Uno de los temas más populares y conocidos del folklore argentino), lo que te estoy diciendo es que esa caja descartable que llevas puesta y que se llama cuerpo, nació efectivamente en la Argentina, pero que el Espíritu que mora en ti es parte integrante y ejecutiva del Reino de Dios el cual te ha colocado en esta tierra, solamente como embajador de esa divina nación.

Y por todas esas razones es que más adelante dirá: Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? Y los que tenían la ley, no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en nombre de Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha. Veamos: ¿A qué se refiere cuando habla de la rebelión de los pastores? Primero, recuerda que la palabra pastor es la palabra poiman, y no significa un título, una posición o un cargo eclesiástico, sino una función. Que no se limita a uno de los cinco ministerios de Efesios 4, sino a todos, ya que pastorear es proteger, guiar, alimentar y cuidar, y a eso lo puede hacer tanto el pastor como el apóstol, el profeta, el evangelista o el maestro.

Rebelión, entonces, es dedicarnos a hacer lo que nos da la gana y dejar de lado lo que Dios nos ordenó que hiciéramos. Es muy sencillo cuando Dios te ordena hacer cosas que te hacen caer simpático, carismático y amable, pero ya no es lo mismo cuando Él dispone que donde tú vayas despertarás reacciones, oposiciones y hasta guerra abierta. ¿Pagarás el precio?

 Más adelante, nos encontramos con ese texto que a muchos les ha abierto sus ojos espirituales y a otros les ha dado un falso permiso para salir a cazar fantasmas, y que dice:  Porque los pastores se infatuaron. (Infatuar, te recuerdo, es caer en soberbia, en orgullo por posición) y no buscaron a Jehová: por tanto, no prosperaron.

 Esto se está viendo demasiado, hoy… y todo su ganado se esparció (Lamentablemente, esto también está ocurriendo. No tienes tú una idea de la cantidad de gente que salió de lo que consideraban que eran babilonias, pero sin un rumbo espiritual claro y definido, y por lo tanto están en la disyuntiva de que no sabe dónde congregarse que toman contacto conmigo de alguna manera o me escribe, como si yo tuviera la solución a su inestabilidad espiritual.

 También en otros textos se toca este tema y se alude, asimismo, a los profetas de Baal, lo que hoy sería un equivalente a tanta gente que anda por las congregaciones, a favor de una tremenda falta de discernimiento, con espíritus de adivinación jugando a ser profetas. De todos modos, es más que contundente cuando dice: ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! Dice Jehová.

Para añadir más adelante que: en los profetas de Samaria he visto desatinos; profetizaban en nombre de Baal, e hicieron errar a mi pueblo Israel. Mira; yo sé, por experiencia propia, que no hay cosa que cause más amargura e impotencia que la crítica con cierta razón para gente que hace lo mismo que hacemos nosotros.

Cuando la gente dice que “los periodistas” (Y yo lo fui en lo secular) son “chantas” (Nominación del idioma “lunfardo porteño” que se le da en Argentina a aquellos que viven del engaño fraseológico, pintoresco, una suerte de hablar mucho sin decir nada), mercenarios, vendidos, me hace daño. No puedo evitar reconocer que hay mucha gente así dentro de la profesión, sobre todo en este tiempo, donde me produce lo que llamamos como “vergüenza ajena”, pero así y todo igualmente me duele, porque se nos mete a todos en una misma bolsa y eso no es justo.

Creo que lo mismo estuvo ocurriendo, en este tiempo y al menos hasta que comenzó aquella pandemia que desparramó todo por todas partes, con el ministerio pastoral. Mi oración es que Dios bendiga y de fuerzas a tantos hombres fieles, levantados por el Señor para el ministerio, (Aunque no en las formas en que se desarrolla habitual y tradicionalmente, porque eso no es bíblico y todos lo sabemos), que sufren y se sacrifican por las ovejas, y al mismo tiempo ponga en su lugar a aquellos que por intereses personales creen y piensan que las ovejas son sus ovejas y que por esa razón terminan por dispersar o destruir espiritualmente al rebaño. La Biblia les llama “asalariados” y de eso nadie predica jamás.

Porque dos males ha hecho mi pueblo: Me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua. Las cisternas eran un depósito hecho en el suelo, en forma de pera, para recoger y conservar agua llovida. La boca solía taparse con una piedra. Toda vivienda tenía una y se hacían de gran tamaño para uso público.

Debajo del templo se construyó una inmensa para las necesidades del culto. Teniendo en cuenta la habilidad de los israelitas para construirlas utilizando argamasa para no permitir que el agua se filtrara, les permitió habitar en lugares donde no existían fuentes naturales. Eso hizo que, en lugar de esperar la bendición de la lluvia, el pueblo confiara más en su habilidad para construir cisternas depositando en ellas su mayor confianza.

Es lo mismo que sucede hoy con una gran parte de la iglesia, la que, en lugar de clamar y confiar por el poder de Dios, representado en este caso puntual por la lluvia, ha preferido entregar el evangelio a la sabiduría de las ciencias humanas en sus diferentes variedades propias de nuestra cultura racional, tales como la sociología, la filosofía, la psicología, o el humanismo intelectual, que en este caso puntual serían las cisternas.

El salmo 36 habla de esa fuente de agua viva que es Dios, cuando dice: Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz. Más adelante, en Jeremías 17 veremos que dice: ¡Oh Jehová, esperanza de Israel! Todos los que te dejan serán avergonzados; y los que se apartan de mí serán escritos en el polvo, porque dejaron a Jehová, manantial de aguas vivas.

Quiero recordarte algo: nadie puede dejar algo que no tenía, y nadie puede apartarse de algo donde no estuvo nunca. Por lo tanto, esto no es para incrédulos que nunca conocieron a Dios, sino para los que, habiéndolo conocido, decidieron vivir fuera de su voluntad, aunque siguieran dentro de una institución llamada iglesia. El agua, tiene un valor indudable en el evangelio. Tomar el agua de Dios, llamado en el Antiguo Testamento manantial de vida, es lo que un creyente debe hacer.

Pretender cavar cisternas por nuestra cuenta, es salirnos de su dependencia, pero también de su cobertura. En el Nuevo Testamento, la figura del agua se centra en Cristo, tal como se ve en Juan 4: Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. ¿Comprendes ahora lo que significa cavar cisternas por nosotros mismos? No contar con agua que salte para vida eterna, nada menos.

Más adelante dice algo que si lo lees con cuidado, te dice mucho más que lo que parece: Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; (Ahí lo tienes. Esto te aclara que no siempre es Dios quien castiga ni condena, sino que en muchos casos es tu propia maldad y tu rebeldía, si las hubiera) sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.

En Isaías 3 hay una referencia al pecado dentro de la iglesia. A mí me impactó como comienza este texto: La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; ¿Tú sabes que sí? A mí me ha pasado esto de ver el rostro de alguien que me pide ayuda espiritual y percibir, no sé cómo, pero “ver” pecado en esa persona. Te imaginará que fueron muchas, muchísimas más veces las que me callé que las que me atreví a “sugerir” algo. Sin embargo, con el tiempo, lo que a mí me parecía un pensamiento mío y por lo tanto no demasiado confiable, se confirmaba. La apariencia de sus rostros.

Mira como sigue: Porque como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan. ¿Tú sabes que esto también es cierto? Nosotros no lo discernimos antes porque nos fijamos, más en lo que debe ser o lo que parece ser y no en lo que es. ¡Ay del alma de ellos! Porque amontonaron mal para sí. Pero mucho más claro está en Oseas 5, mira: La soberbia de Israel le desmentirá en su cara; Dios ya sabía que iba a entrar soberbia en su iglesia.

Es entonces aquí donde tú te preguntas: ¿Y si Él lo sabía, por qué no lo evitó? Porque eso hubiera ido en contra de sus propias leyes. Una de ellas, la más valiosa para el hombre: su libre albedrío, el respeto de Dios por cada decisión voluntaria de un hombre creado para decidir libremente Israel y Efraín tropezarán en su pecado, y Judá tropezará también con ellos.

Algo es claro. Lo dice el salmo 36. El impío peca porque no teme a Jehová. Pero ¿Y el pueblo de Dios, por qué peca? Por lo mismo. ¿Pero cómo puede ser? Que cómo puede ser… ¿Te descubro algo que tú no hayas percibido si te digo que hay gente que anda dentro de un templo, que en el fondo no cree en nada de lo que le dicen, pero que están allí por otras razones o, en el mejor de los casos, porque es el único sitio en donde se les ha permitido sentirse útiles o importantes, o simplemente destacarse en alguna actividad anexa?

Te planté vid escogida, simiente verdadera toda ella; ¿Cómo, pues, te me has vuelto sarmiento de vid extraña? Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aun delante de mí, dijo Jehová el Señor. Dios plantó, constituyó, arraigó a Judá, en aquel tiempo, de la misma manera con que lo ha hecho con la iglesia, como a una vid escogida.

Pero Judá entonces, así como una gran parte de la iglesia ahora, se transformó en extraña. En Éxodo 15, en su cántico, Moisés habla del pueblo, y dice: Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, en el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová, en el santuario que tus manos, oh Jehová, han afirmado. Esto te demuestra que este plantar es algo que corresponde al pueblo de Dios, en todos los tiempos, y no meramente en el histórico Judá.

Lejía y jabón son un mineral y un álcali vegetal, respectivamente. Servían, (y sirven) para eliminar toda suciedad externa, pero eran totalmente inútiles para la interna, tal es el pecado. El único modo dispuesto por Dios para limpiar el pecado, es con el arrepentimiento. Una congregación cristiana tradicional y clásica puede tener: buena música, excelente templo, miles de miembros, abundante ofrenda, que en este tiempo no es ninguna tontería, precisamente; escuelas, ayuda social, sanidades, liberaciones, buen nivel económico, social e intelectual y un gran prestigio en la sociedad con la que convive, pero si no se predica, se cree y se practica la doctrina de Jesucristo, y elige apoyarse en factores humanistas, tales como el dinero, la política, la filosofía o las ciencias, es sarmiento de vid extraña y nada, salvo el arrepentimiento genuino, podrá sacarla de un destino de extravío.

En ese sentido leemos donde dice: Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, (¿Cuántos saben que está hablando de la iglesia?) Para que seas salva, (¿No era que todas las iglesias, con el sólo hecho de serlos, de tener un número y un nombre de que vive en un registro nacional de cultos, ya eran salvas? Cuidado con doctrinas simplistas, voluntaristas que terminan en universalismo, que obviamente, no es cristianismo

¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad? ¿Alguien conoce algún corazón de sangre y carne que pueda ser lavado? ¿Es anormal que en una ciudad grande como era Jerusalén, no haya pensamientos de iniquidad? ¡Sacúdete hermano! No te imagines, ni razones, ni pienses, ni uses la lógica o el intelecto del alma para entender lo que viene del Espíritu. ¡Te está hablando a ti, iglesia!

Y no es ninguna ocurrencia malintencionada mía, mira como se lo dice claramente: ¿Por qué porfías conmigo? Todos vosotros prevaricasteis contra mí, dice Jehová. Veamos algo más para terminar de darle convicción a biblistas empecinados en la literalidad histórica y geográfica de la palabra. ¿Qué es un porfiado? Alguien que, pese a darse cuenta de que algo no es como pensaba que era, y sí es como le están diciendo que es, por necedad, decide mantenerse en la suya.

¿Y qué es prevaricar? Prevaricar es, dice la Biblia, más condenable que pecar. Porque muchos están pecando por ignorancia, porque nadie les predicó la verdad, porque no la conocen. Pero el prevaricador es alguien que, sabiendo lo que tiene que hacer, por cualquier motivo que sea, decide no hacerlo. Ahora bien: ¿Cómo podría porfiar con Dios o prevaricar en contra de Él, alguien del mundo incrédulo que no le conoce? Dos más dos siguen dando como resultado cuatro, ¿Verdad?

Jeremías 5 dice: Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas a ver si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; Y yo la perdonaré aunque digan: vive Jehová, juran falsamente. ¿Sabes de qué me acuerdo? Tienes nombre de que vives, pero estás muerto.

Y en el 6 es más contundente todavía: Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande (Que es como decir: desde el portero, el ujier, el que limpia el templo después del culto, hasta el ministro principal) cada uno sigue la avaricia (Que es guardar para poseer, como sugiere el mundo, en lugar de dar para recibir, como dice Dios, sea dinero, sean atenciones, sean honras, sean agasajos) y desde el profeta hasta el sacerdote (Pasando por todos los ministerios bíblicos: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros) todos son engañadores.

Ojo que no está hablando de toda la iglesia, está hablando de esos que Él llama sarmientos de vid extraña, que Cristo llamó Generación de Víboras y que Pablo, mucho más directo y con un poquito más de carne que el Señor, denominó Falsos Hermanosy curan la herida de mi pueblo (Es decir: de la fracción que sí es fiel, pero tiene necesidades) con liviandad, diciendo: paz, paz; y no hay paz.

(Listo. No necesitamos mucho más. Aquí tienes más que en evidencia una catalogación de Dios para ese evangelio “Diet”, de bajas calorías, que habla mucho, gesticula mucho, ríe mucho, reflexiona mucho, opina mucho, llora mucho y hasta vocifera mucho, pero, de palabra ungida, no dice nada. Dios tenga misericordia de ti y te conceda el privilegio de no haberlo oído nunca. Y mucho menos que seas tú el que lo haya predicado.

¿Se olvida la virgen de su atavío, o la desposada de sus galas? Pero mi pueblo se ha olvidado de mí por innumerables días. (La virgen y la desposada, aquí, son prototipo de la iglesia. A ella va la queja divina de olvido. Luego Dios dice:) Porque mi pueblo me ha olvidado, incensando lo que es vanidad, y ha tropezado en sus caminos, en las sendas antiguas, para que camine por sendas y no por camino transitado.

Parecería haber un contrasentido aquí. Por un lado, dice que debemos volver a las sendas antiguas, en tanto que, por el otro, señala que no debemos caminar por sendas transitadas. Sería contradictorio, efectivamente, esto, si lo tomáramos de un modo literal. Pero no lo es por una razón muy simple: las sendas antiguas, son aquellas de la iglesia primitiva, la del libro de los Hechos, la que vivía por fe y sin saber qué sucedería al minuto siguiente.

No esta, que mayoritariamente todavía y pese a las restricciones que impuso la pandemia se ve hoy, en la que todo es previsible, que a veces es exageradamente ordenada, que por momentos llega a ser humanamente controlada, la que no sale jamás de un “orden de culto” que nadie sabe quién inventó, la que ha terminado adorando la estructura que armó, por encima del Creador de la vida, la que centra sus mayores expectativas en sus templos o sus denominaciones que en la presencia del Dios viviente en ellos.

Todo esto es lo que se llama aquí “Camino Transitado”, prefijado, previsible, rutinario. Senda antigua, por su parte y a modo de variado ejemplo, puede ser la iglesia de las casas de familia, o aquella de los espacios abiertos, o la otra casi romántica iglesia subterránea, o simplemente la del uno a uno y cara a cara, que es la que enfrenta al hijo de Dios con su Padre, sin otro intermediario que Jesús el Cristo.

Pero en definitiva estamos hablando de una iglesia global que no negocia con la sociedad impía privilegios o prebendas oficiales ni tampoco con el orden religioso estructural, ya sea oficial como propio. Por eso es que más adelante, Dios agrega: Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su corazón, según el fruto de sus obras.

Sin embargo, donde se expresa esto con mayor claridad el pensamiento de Dios y lo que podemos ver cómo cotidiana realidad, está en Oseas 8: Ellos (Está diciendo mi pueblo mi iglesiaestablecieron reyes, (O sea: gobiernos, liderazgos) pero no escogidos por mí; constituyeron príncipes (Que son liderazgos secundarios) mas yo no lo supe; de su plata y de su oro 

Esto es: de tu potencial económico, iglesia hicieron ídolos para sí, (Te recuerdo que ídolo es cualquier cosa que tome un primer lugar reemplazando a Dios. Dinero, poder, política, filosofía, intelectualismo, sexo, cientifismo, acción social, status religioso) para ser ellos mismos destruidos. El simple hecho de saber esto, lleva al hombre a ser inestable. Por eso añade: ¿Para qué discurres tanto, cambiando tus caminos? 

Te lo paso al español-argentinizado básico: ¿Para qué todo ese verso tratando de justificar, con sobria elegancia, que conviene más manejarse con rudimentos del mundo que por fe? También serás avergonzada de Egipto, como fuiste avergonzada de Asiria. (Cuando la iglesia no se encolumna tras el propósito y la voluntad de Dios y elige “hacer la suya”, la humana, la intelectual, la súper mística, la científica, el mundo la ridiculizará y la avergonzará. Sólo asómate a la calle y presta atención si no está sucediendo eso, ya y ahora)

También de allí (De la vergüenza, el ridículo y la mofa del mundo) saldrás con tus manos sobre tu cabeza (Hay dos razones principales para que tú o yo nos pongamos las manos en la cabeza: 1)= Somos prisioneros y como signo de rendición incondicional y abandono de la lucha caminamos con las manos detrás de nuestras nucas; 2)= Contemplamos el resultado de nuestros desvaríos soberbios y carnales y no podemos menos que poner una mano en cada sien, en cada costado de nuestra cabeza y decir: ¿Qué hice? ¿Qué hice?)

 Porque Jehová desechó a aquellos en quienes tú confiabas, (¿En quién confías tú? ¿En gobiernos? ¿En políticos? ¿En juntas? ¿En asociaciones? ¿En líderes carismáticos que incentivan la glorificación del hombre? ¿En profesionales de cualquier cosa como si una universidad fabricara mejores cristianos? ¿En denominaciones? Dice que Dios ya los desechó, y a ti con ellos.) Y no prosperarás por ellos.

¿Vale la pena agregar algo más? ¿Vale la pena recordar que una cisterna, por mejor hecha que esté y por mejor intencionada que haya sido la idea de fabricarla, jamás dará agua pura y fresca, sino la que emana de un guardarla por días o meses? ¿Cuál es el alimento nutritivo, la hierba verde o la hojarasca seca? Tú eliges. Yo sólo te pido que recuerdes por siempre que tú vives y te alimentas porque existe una Fuente.

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10 – En Tiempo y Fuera de Tiempo

En esta área de este trabajo, tengo una tarea que, espero, salga como debe salir, porque eso redundará en tu crecimiento y en tu maduración correcta. Y lo digo así porque cuando en el plano secular comienzas a desarrollar algo, ya sabes por anticipado lo que harás, cuando lo harás y cómo lo harás. Algo así como una introducción, tres puntos, su desarrollo, una conclusión y el final en forma de moraleja.

 Pero en el ámbito espiritual, si realmente tú quieres dejar que el Espíritu Santo comande tu vida, cuando comienzas algo sabes cómo hacerlo, pero nunca tienes claro como seguirá y ni hablar de cuándo o como finalizará. Ese es el tenor de todo este trabajo y, esencialmente, de esta porción del mismo. Quiero hablarte respecto al Reino de Dios.

Yo creo que cada uno de nosotros tenemos una cierta idea de lo que es el Reino, aunque no menos cierto es que todavía nos falta conocerlo en profundidad. Digamos que cuando tú lees la carta a los Hebreos y tocas el capítulo 9, allí te enteras que todas estas aparentes vicisitudes que estamos transitando, de alguna manera han sido impuestas, -dice- hasta el tiempo de reformar las cosas.

Y para meternos en los primeros pasos, quiero referirme y remitirme a un episodio muy singular que se relata en el tercer capítulo del evangelio de Juan, el encuentro de Jesús con un hombre llamado Nicodemo. Este buen hombre no es un cualquiera, sino un alto dignatario del Sanedrín, donde confluía la flor y nata del fariseísmo que lideraba la religión de todos ellos, incluida la familia carnal de Jesús.

Con este personaje que solamente es mostrado en el evangelio de Juan y no en los otros tres, Jesús entabla una conversación muy interesante. Porque en esta charla que Jesús tiene con Nicodemo, salen algunas cosas bien particulares que quiero repasar tratando de salirme del esquema teológico y religioso con el que la hemos visto y enseñado por años. 

Tú ya sabes cómo viene de entrada ese encuentro. Nicodemo reconoce en principio que Jesús es alguien que está por fuera de toda la brujería o la magia que tan abundante era en esos tiempos, porque a modo de distender el encuentro le asegura que ellos saben, (O sea el Sanedrín entero sabe, porque dice “sabemos”, no “yo sé”) que las cosas que Jesús estuvo haciendo lo muestran como alguien que efectivamente viene de Dios.

Pero él desea saber, conocer, estar seguro cómo es que se puede ingresar en esa dimensión o en ese ámbito en el que Jesús parece moverse. Es decir que, lo que motiva a este individuo a tomar la decisión de salir una vez entrada la noche a entrevistarse con el muchacho al cual su propio grupo oficial de pertenencia está persiguiendo como si fuera un delincuente, es una enorme duda que se forma en su corazón quizás bien intencionado.

¿Recuerdas la calidad y cualidad de la respuesta que Jesús le da? Omitiendo todo protocolo o ceremonial por tratarse de quien era y lo que representaba, Jesús le dice que si desea poseer algo de todo eso que ha visto en él, inexorablemente tendrá que nacer de nuevo. Porque, le asegura con autoridad, que, si no da ese paso espiritual, de ninguna manera podrá entrar en el Reino de Dios. En otra versión, de las que cuentan con suficiente confianza, este mismo texto dice Ver en lugar de Entrar, pero estimo que es la misma cosa, ya que nadie puede entrar a ningún lugar ni físico ni espiritual si con anterioridad no lo ve.

Y le añade una expresión que con el correr de los tiempos, todos nosotros hemos repetido alegre e irresponsablemente, sin detenernos demasiado a examinar y examinarnos para ver el o los motivos por los cuales nosotros no podemos vivir como aquí se nos sugiere. Porque le añade que el que es nacido de la carne, allí se quedará, mientras que el que es nacido del Espíritu de Dios, en sintonía clara con ese Espíritu andará.

Es suficiente conque mires a tu alrededor, a la cantidad de cristianos que conoces, de cerca o de más lejos, y saques tus propias conclusiones sobre si esto se ha logrado en el conjunto o sólo queda relegado a alguna experiencia de orden individual, aislada y personal. Convengamos en que esta parecería ser una respuesta muy simplista, ¿Verdad?

Obvio, lo que es nacido de la carne, se supone que es carne, pero, ¿En realidad está entendiendo Nicodemo lo que Jesús está diciendo? Esa es una buena pregunta. Aparentemente, no, por lo que él mismo va a decirle, cuando le expresa: ¿Cómo puede hacerse esto? ¿Sabes las veces que en mi pasado yo me he preguntado eso mismo?

¿Cómo se puede hacer para nacer de nuevo, ser una nueva criatura, una nueva creación? La respuesta que Jesús le da a Nico, podría tranquilamente haber sido la que me diera a mí. ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? reemplaza Israel por Iglesia o Internet y ahí la tienes, es la misma. Lo que sabemos, hablamos, y lo que hemos visto, testificamos.

Muchas veces, nosotros como supuestos o genuinos teólogos, caemos en una dicotomía. Una especie de discusión bizantina entre los teólogos: ¿Es primero la teología y después el ministerio, o es primero el ministerio y después la teología? Esa es la discusión. Y allí hay diversos puntos de vista. Algunos dicen: No, primero es la teología y luego es el ministerio.

Voy a darte un ejemplo. Según la teología de la denominación XX, es imposible que un cristiano pueda tener demonios. En el manual de esa denominación, dice eso, que no. Nunca, jamás. Pero después de haber pasado una vida muy cercana a esa denominación y haber participado directa o indirectamente de algunas liberaciones, la gran mayoría de ellas a gente que asistía a una iglesia, llegamos a un punto. Tenemos una teología al empezar el ministerio, pero tenemos otra teología después del ministerio.

Es como que el ministerio modela también toda nuestra teología. ¿Y de dónde sale esto? Y, sale más o menos de eso que Jesús le dice a este hombre: lo que hemos visto testificamos. Es muy complicado para alguien hablar de cosas que no ha experimentado. Cuando me ha tocado hacerlo, normalmente he dicho: me han contado que, o he visto que, o he sabido que, o he leído que.

Ahora bien; ¿Cuál fue la dinámica de la extensión de la enseñanza de Jesús en los primeros cien años? Si tú revisas con cuidado los hechos, vas a darte cuenta que la única Biblia que tenían esos primeros hombres y mujeres, era el Antiguo Testamento. Lo que nosotros llamamos el Antiguo Testamento. Considera que el canon del Nuevo Testamento aparece alrededor del año 140, más o menos.

Y lo que nosotros llamamos el Nuevo Testamento, técnicamente eran cartas, muchas de ellas circulares. Se llaman circulares como memorándums, que Pablo y otros apóstoles mandaban a los distintos grupos, a esas asambleas, para mantener contacto con ellos, y recordarles algunas cosas que eran esenciales, que eran básicas. Por favor, una vez más, olvídate de capítulos y versículos, a eso lo añadieron algunos hombres mucho tiempo después.

Al pasar los años, cuando un ministro sale del seminario y ya tiene una carga teológica muy buena, y entra a la vida ministerial práctica, se va a dar cuenta muy pronto que algunas cosas no son cómo se las habían enseñado. Eso se da en todos los ámbitos. El abogado que sale de la facultad enfrenta algo parecido, el médico ni te cuento. Una cosa es hacer una incisión en un modelo de látex o silicona de prueba, o de un cadáver como se hizo durante tanto tiempo en las facultades de medicina y otra muy distinta un cuerpo vivo y con sangre manando de la incisión.

Yo creo que cada uno de nosotros, con mayor o menor formación teológica, ha debido cambiar y modificar muchos puntos en todos estos últimos años. Y no porque se estén enseñando nuevas técnicas o formas, sino porque después de la experiencia práctica, cada uno empieza a tener en cuenta cosas que, en algún punto, incluso, no se encuentran suficientemente respaldadas.

El evangelio en su conjunto está muy lejos de ser un problema de resolución matemática, sino una suma de imponderables que sólo nos serán revelados para su solución mediante nuestra fe. Entonces, como lo hacen todos los hijos de Dios, se empiezan a armar los círculos de influencia. Y dicen: hasta aquí no se puede discutir porque tiene que ver con el eje central de la palabra de Dios.

En eso, generalmente coinciden todas las vertientes, las líneas, las doctrinas denominacionales, y nadie quita o añade nada más. Sin embargo, hay un círculo más grande, donde entran lo que se llaman las percepciones. Por ejemplo: hay un marco teológico: Jesucristo es el autor y consumador de la fe. Punto y aparte. Un punto bíblico. Si alguien viene y dice que no, que Jesucristo no hizo todo el trabajo, ahí nomás nos tomamos a golpes.

Podremos no discutirlo siquiera, pero sabemos que esa persona no es lo que dice ser y no está en lo más mínimo en nuestra misma sintonía espiritual. Pero sí se pueden discutir amigablemente algunas otras cosas que durante mucho tiempo han sido críticas en distintas áreas del cristianismo evangélico. ¿Un ejemplo? El velo en las mujeres. Para muchos, ese punto no tenía un carácter prominente, así que podía llegar a discutirse y con ciertas divergencias. Uno dice que le parece tal cosa y el otro que le parece tal otra. ¿Por qué se da esto? Porque ya no toca un asunto medular. Toca un asunto circunstancial.

Y luego la discusión podrá, incluso, extenderse a otras áreas, como es la del bautismo, por ejemplo. Hay denominaciones muy respetables que no bautizan gente que no haya pasado por sus cursos, otras que bautizan niños, otras que no bautizan niños, hay otras que bautizan por aspersión, otras por inmersión y otras por dispersión. El punto a donde voy es que, al pasar los años, nuestro punto teológico se amplía. Hay cosas que no te han enseñado en los seminarios, pero definitivamente sabemos que sí funcionan. Y van a pasar algunos años hasta que cada uno pueda explicarlo.

Hay muchos ministros hoy, muy valiosos e importantes que, en sus inicios, no creían por ejemplo en la guerra espiritual. Muchos han creído durante mucho tiempo lo que sin dudas habrán sido sus primarias enseñanzas, que el diablo estaba vencido. Y eso es cierto, sin dudas, pero… ¿Y entonces por qué tenemos tantos problemas? Claro, la respuesta que Dios parecía dar en esos momentos, era: por la carne. Al pasar los años y ver otras cosas, no se puede dudar que aquellos primeros maestros, eran gente que, aún con profundos errores, tenían fuertes convicciones en lo que enseñaban. 

Gente que a lo mejor no creían en la guerra espiritual ni en la liberación de demonios, que no creían ni oraban en lenguas, pero que eran usados por Dios de forma poderosa. Porque hoy, la mayor parte de nosotros, puede coincidir con aquellos en lo medular, aunque en nuestras percepciones, muchos no tendríamos problemas en contrariar algunas de aquellas antiguas reglas sin temor a estar pecando.

Entonces, todo este marco teológico empieza a cambiar, porque empieza a ser elástico. Cuando un marco teológico es rígido, la gente que lo cultiva se vuelve religiosa. Las emisoras de radio cristianas de los años 90, (Al menos en mi país) aportaron muchísimo para esta apertura. Permitieron a muchos escuchar palabras que, de quedarse en sus congregaciones, tal como se les ordenaba en aquellos tiempos, jamás hubieran conocido.

La rigidez teológica concluye cuando en alguna discusión santa, el que manda dice que se acabó, que eso es así y no se discute más. Y cuando se le pregunta el motivo, sólo responde que es así porque así lo mando yo y yo soy el que manda, aquí. Listo. Se terminó la discusión. Religiosidad a full. Lo que faltaría decir es que, cuando una iglesia llega a esta posición que termino de describir, puedo asegurarte con pruebas más que visibles y palpables, que Dios la desecha. Ahí es donde tú te espantas un poco y me preguntas: ¿Por qué dice eso, Néstor? ¿En qué lo fundamenta? En que la revelación es progresiva.

Es simple. Si la iglesia es un organismo vivo, si la asamblea es un organismo vivo, la asamblea de este tiempo, cualquiera sea el momento en que tú leas esto, tiene que estar viviendo cosas que hace diez años atrás no vivía. De otra manera, se estancó. Y toda agua que se estanca, se pudre. Somos 70% agua. ¿Por qué digo esto? Porque al igual que un ser humano va creciendo y cambiando, también esto que llamamos institucionalidad, debe darse en ese proceso, porque todo, absolutamente todo lo que tiene vida, cambia, muta, se modifica, se convierte, crece, madura, explota. Y no hablo de omitir la Palabra, hablo de encontrar la dinámica de una Palabra mostrada con elementos agrícolas en un marco tecnológico absolutamente distinto.

La principal característica del hombre de Reino es ser amplio. Porque para ser amplio, debes ser humilde. No simular humildad, poseerla, Dios te ve y lo sabe. Estar dispuesto, como quien está escribiendo esto, con algunos años encima ya, a cambiar todo lo que Dios necesite que cambie para poder servir más y mejor todos los días que me quedan. Y eso incluirá correcciones a equivocaciones, seguramente. ¿Y esto por qué? Porque lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto testificamos.

Jesús fue contundente. Él tenía amor, tenía misericordia y era manso de corazón, pero no aflojaba un milímetro en cuanto a las cosas importantes. Y en un momento dado les hace ver un hecho puntual y luego les formula una pregunta concreta y clarísima. Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿Cómo creeréis si os dijere las celestiales? 

Y este pasaje nos introduce sabiamente en lo que será nuestra mayor preocupación y ocupación en este tiempo. Porque aquí se nos deja más que claro que hay cosas terrenales y cosas celestiales. Te propongo como un ejercicio de guerra, que lo digas ahora en voz alta para ti mismo, pero también para que te escuchen los demonios: hay cosas terrenales y hay cosas celestiales.

Jesús supo hablar, pero no puso una línea límite. Él no dijo, por ejemplo, “Bueno, ahora voy a hablar de lo terrenal”. No hacía diferencias. Él hablaba de pronto de cosas terrenales: orar en todo tiempo, poner la otra mejilla, y de pronto unía tierra con cielo y empezaba a hablar de cosas celestiales. Él hacía así: empezaba a hablar de cosas naturales, terrenales, y de repente disparaba unos misiles espirituales que los oyentes tenían que estar muy atentos y despiertos para ver que no se les escapara nada.

 Y eso es lo que está diciendo aquí: ¿Cómo te voy a decir cosas celestiales si no terminaste de entender las terrenales, todavía? Te la voy a complicar un poquito más, todavía. Mira como lo dice Pablo en 1 Corintios 2. Tengo claro que, por la calidad de creyentes que suelen acompañar estos trabajos, puedo profundizar un poco más y abandonar la leche para pasar a un alimento más sólido. Pablo: Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.

Dos palabras claves: sabiduría y madurez. Nota que hay personas que tienen edad de gente mayor, pero padecen de inmadurez. Hay una relación entre sabiduría y madurez. Así como podemos estar frente a un Samuel de ocho años, que no tiene la edad cronológica para ser maduro, pero ya lo es. ¿Por qué? Porque expresa sabiduría. Lo que cae pesado en el mundo espiritual, son determinadas variables.

Por ejemplo, una de ellas, es nuestro nivel de justicia. O sea, lo que te estoy diciendo es que, en el ámbito espiritual, interesa muy poco si una congregación tiene cien, mil o diez mil miembros.  Lo que sí interesa y de verdad, es cuanta justicia hay en ese lugar y, esencialmente, en las vidas de quienes allí asisten. Dice la palabra que la oración del justo es eficaz, ¿No es cierto? Entonces te pregunto: ¿Quién es justo?

 “¡En Cristo, todos!” No, no hablo de eso. ¿Cómo estás? “¡En fe, bien!” No. ¿Cómo qué no? No, porque cuando no andas en fe, cosa que te puede pasar porque eres carne falible, ¿Qué harás? Me entiendes, ¿Verdad? Hay gente que pesa y una de las variables, es la justicia. Si una persona es justa, es una persona que tiene mayor autoridad que otros. Si una persona tiene un nivel de luz en su vida, esa persona tiene mayor autoridad.

Hay muchas variables, pero hay una aquí, y es el término Sabiduría. No podemos pesar a una persona por la edad que tiene, sino por su sabiduría, porque su sabiduría expresa su grado de madurez. Por eso Pablo dice: hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez. Y luego dice algo mucho más poderoso, porque aclara que no es sabiduría de este siglo. La palabra, allí, es era. No del siglo primero, no de este tiempo, no de este sistema. No de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. 

Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria. Escucha; dice aquí que Dios ha predestinado para ti, sabiduría. Esta sabiduría está guardada como en un misterio. La que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Jesús sabía eso, por eso es que él no se enojó con quienes lo crucificaron. ¿Por qué? Porque ellos no estaban actuando con sabiduría.

Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. No sé tú, pero yo he oído tantas prédicas basadas en este verso. Y siempre lo dirigen para cuando un día estemos allá, en la gloria. Sin embargo, si prestas atención al verso siguiente, muy probablemente debas modificar tu teología al respecto

Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios. Oye; dice que Dios nos las reveló a nosotros. Y está hablando en tiempo pasado. Y dice que lo hizo por el Espíritu, con mayúsculas, porque el Espíritu, otra vez con mayúsculas, todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios. Pero ahora mira: Porque ¿Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu (Con minúsculas) del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu (Mayúsculas) de Dios.

Yo creo que este pasaje es por demás de revelador, por eso y a pesar que en este trabajo no quiero jugar al maestro ciruela, sino al hombre que trata de caminar por la misma senda en la que andas tú, por esa razón lo reproduje textual. ¿Recuerdas cuando alguna vez, hablando respecto al tiempo, decíamos que era un elemento creado, y por lo tanto manipulable? Como en el caso de la siro-fenicia. Dios tiene guardadas cosas para de aquí a diez años.

Pero si tú haces algunas cosas hoy, el Señor te las da mañana. ¡Wow! ¿Cómo funciona eso? En principio, déjame decirte que, entre el Reino de Dios y el reino de las tinieblas, hoy, hay una gran diferencia de funcionabilidad. Y esa diferencia, lamento informarte que es a favor de ellos, las tinieblas. Nosotros, entre nosotros, no siempre terminamos de creernos una visión, una palabra profética o, sencillamente un mandato de Dios.

Entre ellos, eso no pasa. En el reino de las tinieblas, si uno dice que hay que ir por allá, todo el mundo satánico se va por ese lugar sin preguntar ni cómo ni por qué. Puede ser que sea por miedo, lo acepto, pero ellos obedecen con mayor velocidad y presteza que nosotros. Y quizás por eso es que todavía no somos más que vencedores y ellos siguen siendo parte del dios de este siglo, que es kosmón, que es sistema.

 Escucha: hay tiempos en que se desatan cosas, a veces contra la sociedad en su conjunto, a veces contra la iglesia. Pero, a causa de tener una mente muy natural, nosotros no sabemos prepararnos conveniente y debidamente para esas situaciones emergentes. Podemos recordar en este momento y con estos comentarios, aquella escena en donde el ángel despierta a José, el padre humano y adoptivo de Jesús, y le dice: Tienes que irte ya mismo”.

Y ahí tiene Jesús que salir como prófugo, como escapando, como delincuente, en dirección a Egipto, de donde no va a volver hasta que Herodes muere. Ese espíritu de persecución, de Herodes, muchas veces se desata en contra de genuinos hombres de Dios. Uno de esos diseños del infierno es el que a veces se las agarra con las esposas de esos hombres. Que podría pasar por algo fortuito o meramente clínico, si no fuera porque todas se enferman de los mismos males. Y ese, sin dudas, es un diseño, pero satánico.

Y tiene cierto éxito, porque no está en la esencia del ministro, que además de hombre suele ser un poco machista, por formación humana, comentar los problemas que lo aquejan. Tiene la idea de que siempre tiene que estar en punto Diez y brillante, y eso es lo que generalmente responde a la tradicional y doméstica pregunta de: ¿Cómo estás? ¡Bendecido!, será la respuesta calcada.

Y no comenta nada de lo que verdaderamente le pasa. Y es una pena, porque si lo hiciera, se daría cuenta que, a todos los hombres de Dios como él, les está ocurriendo cosas parecidas. Y eso no puede ser producto de la casualidad. En muchas ocasiones, cosas que parecen circunstanciales o casuales, son en realidad factores que derivan de una muy bien coordinada y ejecutada tarea de ataque por parte de las tinieblas.

Y eso, créeme, sólo podría destaparse con una palabra profética. Pero, ¿Qué pasa cuando una iglesia o un ministro están cerrados a lo profético? Respuesta sencilla: es lo mismo que estar corriendo una carrera atlética, una maratón, con los ojos cerrados. Cierto es que muchas iglesias han sufrido desastres con falsos profetas y ahora no quieren saber nada con ese ministerio. Pero eso es tan cierto como que nadie a quien un par de zapatos le saquen callos o protuberancias decide vivir el resto de su vida descalzo.

Lo que ocurre es que cualquiera de los cinco ministerios necesita, primeramente, una unción muy clara y tangible para operar, y segundo, una especie de orden o protocolo para no hacerlo de manera indebida. Pero que deben ejercitarse, lo deben. ¿Cómo se te ocurre que Dios va a decir que necesitamos cinco ministerios, y nosotros vamos a decir que no, que Dios está equivocado y que con uno solo nos arreglamos mejor?

 Lo que sucede, además, es que muchos cristianos siguen andando en la carne, que no significa que sean pecadores carnales. Lo que significa es que esos cristianos siempre le van a dar más crédito a sus percepciones naturales, mediante cualquiera de sus cinco sentidos, que mediante una revelación de Dios que no pueden controlar. Esto que te dije, es lo que significa ser carnal, desde el punto de vista de Pablo.

Una persona sensual, que simplemente entiende lo que ve o lo que escucha. Pero, ¿Qué pasa? Pasa que hay cosas que ni se ven ni se escuchan, como los microbios o bacterias, y sin embargo son bien reales. O los átomos, protones o neutrones. Mínimamente, lo que necesitamos es esto: tener la humildad para decirle al Padre que, si quiere liberar algo profético, que lo haga ya mismo, te afecte o te beneficie.

 Lo que sucede es que una gran mayoría de nosotros, porque lo vimos mal o lo vimos bien, solemos cerrarnos a la elasticidad de la revelación que Dios quiere darnos. La palabra dice que conocemos las maquinaciones de Satanás. La pregunta, entonces, es: ¿Las conocemos realmente? Si me dejas pensar en voz alta, yo personalmente tengo mis grandes dudas, al respecto.

Es demasiada la gente que camina alegremente sin darse cuenta la tremenda espada mortal que se cierne sobre su cabeza. Lo hemos visto y, lamentablemente, también hemos visto los resultados de esa ceguera espiritual. Y eso mismo también afecta tu relación con el Señor y el entendimiento de sus profundidades. ¿Vives en un país donde hay cosas que te parecen tremendas y quisieras que cambien?

 Muy bien, me parece lógico que pienses así. Salvo que Dios esté permitiendo eso por algo. ¿Se lo has preguntado? Y si se lo has preguntado, ¿Te ha respondido algo? Si todas tus respuestas han sido “no”, entonces estás en problemas. Este texto que leímos dice que el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios. Escúchame, ¿Tú tienes alguna remota idea de lo que significa lo profundo de Dios?

Tú sabes que dentro nuestro ya existe un espíritu que llamamos el espíritu humano. ¿No es así? Muy bien; ese espíritu que mora en nosotros desde que nacemos, conoce perfectamente todo lo que nosotros somos. De hecho, que, si alguien tiene un problema y nadie sabe cómo solucionarlo porque ignora de donde proviene, bastará que ese espíritu de la información precisa y el asunto se arreglará.

Sucede que la iglesia ha diagramado protocolos falsos. ¿No tiene Dios reservadas para nosotros cosas que nuestros oídos nunca oyeron o que nuestros ojos nunca vieron? ¿Y entonces por qué no entienden y aceptan que eso no es en un futuro, sino hoy, y que cuando Dios nos muestra algo así, podemos irnos fuera de ese protocolo eclesiástico sin que se nos caiga ni una milésima de creyente?

Porque, te aviso, eso que Dios tiene guardado para nosotros, no es para mañana ni para dentro de un siglo, es para hoy mismo. Entiende de una vez por todas algo que quizás ya sabías, pero que inevitablemente necesitas que alguien te lo repita hasta el cansancio: la iglesia de Jesucristo, es sobrenatural. La iglesia de Jesucristo es creada y diseñada en los cielos, así que no es terrenal.

Tiene los pies en la tierra, pero su mente está en los cielos. Ha sido diseñada por el Padre para que exprese su gloria. Somos seres multidimensionales, somos seres sobrenaturales. Yo estoy hecho a la imagen de mi Padre, y mi Padre es Espíritu y yo soy un espíritu con él. Porque el que se une con Dios, un espíritu es con él. Yo estoy creyendo en la palabra.

El Espíritu lo escudriña todo, aún lo profundo de Dios. Ya ha sido dicho: somos columna y baluarte, somos la voz profética de Dios a las naciones. Porque serán las naciones las que vendrán a preguntarnos cómo se sana un enfermo terminal o cómo se libera un endemoniado. De eso se trata. Yo no creo que cuando eso fue escrito se haya querido decir que las naciones iban a venir a preguntar cómo se interpreta la parábola de las diez vírgenes.

Pero, claro; cuando el mundo y las naciones vengan a preguntarte qué deben hacer en tal o cual cosa, ¿Con qué criterio vas a responderles? ¿Lo harás con una respuesta de tono espiritual o apelarás a otra con un mayor sentido práctico? Aquí es donde las aguas se dividen. Y son respetables todas las posturas. Si me preguntas a mí, te digo una sola cosa: somos seres espirituales, pero vivimos en un ámbito práctico. Punto.

Por eso es que dice acá que tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y dice que nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, de Egipto, sino el espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido. Pregunta elemental: ¿Tú sabes lo que Él te ha concedido? Ehh…No alcanzo a saber todavía lo que Dios me ha dado, ¿Por qué puede ser? Quizás porque todavía hay mucho mundo en ti. ¡No te entiendo! Apaga el televisor, deja de ver el fútbol y métete en el espíritu.

Si te empecinas en bailar cumbia, vas a recibirte de cumbiero, pero no oirás jamás la voz de Dios. ¡Pero Néstor, soy de la patria de la cumbia! ¿Qué tiene contra ella? No tengo nada, al contrario, no me desagrada. También soy músico y si una música es bonita y representa a una cultura, es válida.  Soy de la patria del tango, en una etapa de mi vida lo interpreté casi profesionalmente, pero tampoco tocando o bailando tango oirás la voz de Dios. ¿Me estás entendiendo? En todo caso, algo que ya se dijo sería la razón.

Cual el terrenal, tales también los terrenales. Cual el celestial, tales también los celestiales. Y es necesario que te recuerde algo: tú eres celestial. Lo que podría estar pasando es que todavía no lo hayas descubierto, pero sí eres celestial. No somos terrenales, no somos de este mundo, somos seres celestiales. Y no estamos aquí para suspirar por el día en que estemos en la nueva Jerusalén. Estamos aquí para establecer el Reino de Dios. Y el Reino de Dios es celestial. ¿Cómo podría establecer un Reino celestial si soy terrenal? Eso es imposible, no se puede.

Se nos enseña que hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Punto aclarado, entonces. El seminario te va a servir un poco, pero no demasiado. Tu teología te va a ayudar en algo, pero no mucho. Pero llega un punto en que alguien tiene la idea de hacer teología ministerial.

 ¿Y esto qué quiere decir? Que lo que se experimenta, se empieza a mover en un terreno de interpretación teológica. ¿Por qué? Porque todo ese saber, es básico. Lo cual hablamos, no con palabra enseñadas con sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Por eso, más adelante dirá que el hombre natural, (Aunque en realidad en el original griego la palabra usada es Animal) no percibe las cosas que son del Espíritu.

Y le añade algo que seguramente tú al igual que yo, hemos visto a cada paso. Dice que, para ese hombre natural o animal, las cosas que provienen del Espíritu de Dios son una locura. ¿Sabes por qué? Porque el hombre natural, aunque ostente todos los títulos que quieras y sea intelectualmente brillante, no lo puede entender, porque las cosas del Espíritu no se dan para que se entiendan, sino para que se disciernan. Y aquel que no tiene al Espíritu de Dios morando en su ser interior, no tiene discernimiento, ni lo tendrá jamás en ese estado.

Una pregunta concreta: ¿Alguno de ustedes ha participado o les ha tocado ministrar liberación, alguna vez? No soy especialista en eso, pero por lo que he visto y me ha compartido gente que sí lo hace, ocurren cosas muy singulares cuando se coloca una mano en el vientre del endemoniado. El Espíritu Santo ha mostrado que el espíritu, alma y cuerpo, están unidos por esa parte. Lo natural, ¿No te enseña que el cordón umbilical te sujeta a la vida de tu madre? Esa línea que tú ves, es la que está uniendo el alma, el cuerpo y el espíritu.

O sea que, cuando tú pones tu mano en el vientre físico, literalmente estás tocando el alma de la persona. Es puntualmente lo mismo con la fuente de la cual brota bendición de cada uno de nosotros. ¿Recuerdas la canción? ¿“Hay una fuente en mí, que está brotando”? En realidad, técnicamente, la fuente está en nuestro vientre. Por esa razón es que, cuando tú estás tenso por algo, lo primero que sufre es el estómago. ¿Estás enamorado? Esas maripositas que revolotean se sienten en el estómago. O al tener que rendir un examen. Hay una relación psicosomática muy interesante en el vientre.

¡Ah! ¿Por eso hablaba de eso la palabra? Claro, entonces debemos entender que la palabra comienza a abrirse, a partir de una revelación. Versos que están escrito hace años, sólo empiezan a tener sentido cuando la revelación entra en tu vida. Nuestra teología ha ido evolucionando, eminentemente en el marco de la búsqueda de respuestas que no están escritas en ningún libro y que ningún comentarista ha mencionado. De hecho, no hay manera de validar toda nueva información, sólo en el marco de la propia experiencia ministerial.

Y eso, así como te suena, para algunos es una absoluta locura. Para otros, que gracias a Dios siguen siendo muchos, mientras tanto, les cambia la vida. Otros lo habían discernido, pero no habían podido verlo porque no se atrevieron a buscarlo. Hay tanto miedo a las acusaciones de herejía dentro de la iglesia, que se termina cayendo en la herejía del ocultamiento de verdades frescas. Ahora bien; si dice la palabra que el Espíritu iba a venir a enseñarnos, a recordarnos y a guiarnos a toda verdad, ¿No te parece interesante sacarle provecho?

Y mucho cuidado con todo esto, porque luego te va a decir que el que es espiritual tiene habilitación para juzgar todas las cosas. ¿Lo entendiste bien? Todas las cosas, no es tontería esto, ¿Eh? Y lo remata asegurándote que ese mismo ser espiritual, no es juzgado de nada ni de nadie. ¿Lo volviste a entender bien? De Nadie. Claro está que el gran tema, entonces, es. A ver, ¿Quién es espiritual?

Esa es una muy buena pregunta, ¿Verdad? La palabra tiene una media respuesta en Juan: Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren. ¿Dice eso también tu Biblia? Por lo tanto, ¿En qué basamos la discusión entre espiritualistas y no espiritualistas? En que termina siendo una discusión anti bíblica.

Te dije en el inicio y lo repetí algunas veces más, luego, que no iba a convertir esto en una lectura bíblica disfrazada de predicación. Y eso es lo que he tratado de hacer al máximo, pero convendrás conmigo en que, si no recurrimos en ciertos momentos a la consulta con la Palabra de Dios, corremos el enorme riesgo de inventar palabra, doctrina y hasta credo.

Ha sucedido en más ocasiones que las que tú y yo hubiéramos deseado que sucediera. Tú sabes que una de las cartas más celestiales, en la que un autor que por ahora sigue estando como anónimo o desconocido es la escrita a los Hebreos. Y es muy singular, porque la carta es enviada, en realidad, a los dispersos en Roma. Lo lógico hubiera sido que la carta la hubieran dirigido a Jerusalén.

Se ha dicho que esta carta es para el pueblo de Israel. No es verdad. Y te explico por qué. Primero, que está dirigida a los dispersos en Roma, y segundo es que está escrita en griego. Y está escrita en griego clásico. El griego más sofisticado del Nuevo Testamento, es el que está escrita la carta a los Hebreos. Y tú sabes que todavía estamos discutiendo quién escribió esa carta a los Hebreos.

 ¿Cuántos creen que fue Pablo? ¿Cuántos creen que fue Apolos? En esa andamos. ¿Por qué? Porque Pablo siempre escribe en un tipo de griego, pero la carta a los Hebreos está escrita no en un griego común, sino en un griego clásico. Sería muy raro que Pablo les hubiera escrito a los hebreos en un griego clásico. No tejas conjeturas, sólo piensa.

De hecho, todavía no sabemos quién escribió esta carta, pero sí procuramos saber a quiénes fue escrita. Y, esencialmente, qué es lo que pretende mostrar en su texto y su contexto. El autor de Hebreos tiene un dominio de toda la herencia religiosa judía. Él se recorre todo el Pentateuco así. Lo domina. Parecería que quien escribió eso haya tenido origen sacerdotal.

¿Pero cómo escribiría alguien así en griego, y esencialmente, en ese tipo y calidad de griego? Es una incógnita. Ocurre que nosotros no llegamos a entender que todavía Dios se sigue guardando algunos secretos. Esta carta, tú lo sabes, toca varios puntos, pero yo quiero llevarte concreta y puntualmente a un capítulo con el que podríamos estar horas estudiándolo, el doce.

Te lo voy a transcribir completo porque tengo el total y más absoluto convencimiento que es estrictamente necesario para entender lo que quiero explicarte, ahí va. El 12, desde el 18 al 21: (Hebreos 12: 18) = Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, (¿Qué monte es ese? Hechos 19, Monte Sinaí. Ese monte es terrible) al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, porque no podían soportar lo que se le ordenaba; si aún una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo; y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: estoy espantado y temblando;

 Hasta el verso 21 que acabo de leer, es una parte: ustedes no se han acercado a ese monte. Se dieron cuenta que Israel recibió una herencia, que no la entendió. No comprendieron nada. Y luego continúa diciendo: sino que os habéis acercado al monte de Sion, Si tú te tomas un tour a tierra santa, llegas allá y vas a una agencia de turismo y le pides que te lleven a conocer el monte de Sion, si esa agencia es honesta, te va a decir que no existe ese monte. Si te muestran uno y te dicen que ese es, te están tomando el pelo, y además estafándote. Te pueden llevar al Monte Horeb, te pueden llevar al Monte Carmelo, pero no te pueden llevar al Monte Sion. Geográficamente, no existe. Es un monte espiritual.

Ahora; aquí está diciendo algo tremendo el autor de Hebreos: que ustedes se han acercado al Monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, ¿Cuándo? ¿Cuándo te mueres? ¡No! Os habéis acercado, Tiempo pasado,a Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, ¿Me está diciendo que, al haber entrado a la iglesia, yo me estoy acercando?

Nota, nada de esa descripción es natural. El Monte de Sion es un monte espiritual. Dice que me he acercado a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial. ¿No es donde nos vamos a ir después, algún día? ¡No! ¡Ya nos acercamos! Nos hemos acercado a la compañía de muchos millares de ángeles. ¿Cuándo pasó esto? Cuando tú entras al Reino.

¿Qué estás viendo? Este es el Reino de Dios. El Reino de Dios es el lugar en donde lo celestial y lo terrenal, están unidos. Ya lo dijo Pablos a los Efesios De reunir en Cristo, así las cosas que están en los cielos, como en la tierra. Por eso es que iglesia es distinto a Reino. La iglesia me puede llevar al Reino, pero no necesariamente está el Reino donde está la iglesia.

¿Por qué? Porque muchas veces la iglesia es más terrenal que los terrenales. Reino de Dios es donde lo celestial y lo terrenal están reunidos. Mira esto: Jesús va a nacer y, ¿Qué correo utiliza para hacerlo saber? ¿Western Unión? ¿Money Gram? ¡No! ¡Manda sus ángeles para dar la noticia! ¡Manda a los ángeles para anunciar a los pastores! ¿Qué estamos viendo, entonces, aquí? Lo celestial invadiendo lo terrenal.

 Jesús entra al agua y ¿Qué sucede allí? Por primera vez se escucha la voz de Dios de manera bien terrible en cuatrocientos o seiscientos años. Y allí está Jesús. Todo el ministerio de Jesús estuvo acompañado de ángeles, de lo celestial. ¡Se puso a charlar con Moisés y Elías, que alguien me explique ese pasaje! ¡Y lo vieron! Lo que hemos visto, testificamos. ¿Tú te hubieras creído eso?

Juan termina diciendo: E hizo muchas más cosas, que si se escribieran todas, no cabrían en los libros. Te puede sonar exagerado, pero aquí sí es como dice la Hermenéutica, porque lo cierto es que hay muchas más cosas que los evangelios no registraron, respecto a lo que él hizo. Él hizo mucho más que lo que quedó escrito. ¿Pero qué es lo que tú puedes ver en Jesús?

Caminando sobre el agua, resucitando los muertos, multiplicando los panes, sanando gente, revelando el corazón de las personas, pero al mismo tiempo comiendo pescado con los discípulos, o pasando sus tardes en Betania, con Lázaro, con María, jugando o riendo con los niños, pregunto: ¿Cómo lo hacía? Lo celestial y lo terrenal, estaban unidos en Él.

Yo he tratado de formar esa mente en todos los que he tenido cerca, mayoritariamente los de mi familia. Yo no quiero que sean religiosos. No me gusta la gente religiosa. Me gusta la gente espiritual, está más cercana a lo que Dios dijo que debíamos ser. Y allí es donde yo particularmente creo que lo que dice Corintios tiene que ver con esto, que el Espíritu todo lo escudriña, hasta lo más profundo de Dios. Y creo que eso es lo que Dios quiere para mí, para ti, y para todos los que le aman. Quiere que caminemos en luz, no a ciegas. 

Hay una enorme libertad que se desparrama sobre todos nosotros, cuando el Espíritu puede fluir con total tranquilidad y nos podemos mover absolutamente por fuera de cualquier estructura religiosa. Sin otra dependencia que la del Espíritu Santo. Por eso es que se nos dice que debemos ser como niños. ¿Qué pasa si un niño tiene una visión profética? Pasa que la tiene y punto.

Vio lo que vio y no se cuestiona intelectualmente lo que vio. Lo vio y se acabó, no hay más nada que hablar. ¡Esa es la fe que Dios quiere en todos! La misma fe que nos llevaría a tener en cuenta a los ángeles. En un tiempo en que cierta adoración a ángeles ha confundido a mucha gente, incluso cristiana, no debemos irnos a los extremos. Si Dios dijo que ponía sus ángeles para que nos ayudaran, pues entonces, ¡Recibamos esa ayuda!

¿Por qué vamos a ignorarlos como si no existieran, si existen? Entiende que, las muy pocas veces, desafortunadamente, que vemos episodios sobrenaturales en nuestros ambientes, seguramente que están participando ángeles en ellos. Y eso produce en la gente algo que ningún hombre o mujer, por ungidos que estén, pueden producir. Porque una cosa es que yo te hable de lo sobrenatural, y otra cosa es que juntos veamos lo sobrenatural.

¿Por qué? ¿Qué sucede? Sucede que yo, como hijo de Dios, cuando empiezo a entender que estoy delante del Monte de Sion; que estoy caminando en la ciudad de Dios, ¿Acaso no somos nosotros el templo vivo? Que somos nosotros, conciudadanos de los santos, que ángeles ministradores están alrededor nuestro, ¿No deberíamos empezar a considerar que la sobrenaturalidad puede empezar a actuar en medio de nosotros como algo que corresponde por esencia y no como parte central y magistral de un gran show?

Pero eso sólo podrá ocurrir si somos capaces de desestructurarnos de la religión que nos inunda. Horario para esto, horario para lo otro, normas para esto, estatutos para lo otro. Pregunto: ¿Alguna vez nos atreveremos a dejar en la libertad real y absoluta al Espíritu Santo, para que Él haga cuánto quiera y como quiera hacerlo? Porque, fíjate; creemos en un Dios sobrenatural, creemos en personas que han hecho cosas extraordinarias, pero no parece ser que eso tuviera algo que ver de manera directa con nosotros. Vivimos en un plano tan terrenal, normalmente, que no damos ese espacio de tiempo para que Dios nos sorprenda.

Te voy a decir algo. Si algo sobrenatural te pasa una vez, entonces corres el riesgo de volverte adicto. Porque quieres ver otra más, y otra más, y quieres seguir viendo más y más. Pero, fundamentalmente, porque te das cuenta que el Reino de Dios está aquí, ahora. Y no estoy hablando de las sanidades que acompañan a los evangelistas, no. No estoy hablando de ese tipo de manifestaciones, que dicho sea de paso, no deberían ser extrañas para nosotros, sino que estoy hablando de cosas que tienen que ver con el terreno de la revelación, inclusive.

Te voy a dar algunas pautas, ahora, para que puedas entender a qué se refiere todo esto. La palabra discípulo, en el original, es la palabra matetes. Y matetes, significa aprendiz. El concepto de un discípulo, es que él debe hacer todo lo que su maestro hace. Es la razón puntual por la que Pedro quiso caminar sobre las aguas. ¿Por qué? Simple, ¡Porque su Maestro caminó sobre las aguas! Y si puede el maestro, podrá el discípulo. La idea es que el aprendiz siga a su maestro, en todo. Jesús vivió tres años y medio con sus discípulos, y ellos hicieron todo.

Ahora; lo que el discipulado provoca en nosotros, básicamente son tres cosas: Número uno, experiencia. Lo que hemos visto, les contamos. Número dos, conocimiento. Yo sé en qué he creído. Y número tres, carácter. Experiencia, conocimiento y carácter. Estas tres cosas son las que hacen de una persona, un discípulo. Experiencia, conocimiento y carácter.

Claro, aquí nos encontramos con un problema, porque estimular el conocimiento de alguien y trabajar modelando su carácter, no es tarea demasiado complicada, de hecho, se realiza. Pero el asunto, es: ¿Cómo se enseña experiencia? Si tú lees 1 Juan, dice lo que hemos visto, lo que hemos tocado, lo que nuestras manos han palpado, eso les contamos, eso les transmitimos, para que tengamos comunión con ustedes.

 O sea: date cuenta que ellos no quisieron hacer teología, ellos contaron lo que vivieron. No les preocupó que no les crean, que no les entiendan. Pablo te habla de cosas que tú no las llegas ni a agarrar, como si fuera algo absolutamente normal para todos nosotros. Entonces, yo digo: un discípulo es alguien que tiene: conocimiento, experiencia y carácter.  

Si tienes experiencia con Dios, pero no tienes carácter, puedes terminar metido en cualquier atolladero. Si tienes conocimiento, pero no tienes experiencia, apenas serás un teórico. Si, por el contrario, lo único que tienes es experiencia, eres un empírico. Pero ese no es el balance que Dios quiere para ti. Te repito, Dios quiere que tengas experiencia, conocimiento y carácter, todo junto, unido.

Cuando uno entiende esto, se da cuenta que, en realidad, Dios quiere que aprendamos de muchas maneras. Por ejemplo, en este momento, tu espíritu humano, está aprendiendo. Porque lo que va a el espíritu, a veces pasa por la mente, pero a veces no, va de espíritu a espíritu. ¿Te has puesto a pensar, cuando una persona te quiere hacer daño y te dice algo muy fuerte, no te toca, pero te puede golpear?

Los salmos dicen: me han echado iniquidad encima. Y la iniquidad viene por las palabras, también. De todos modos, nuestro ser, como tal, aprende de muchas maneras. Por ejemplo: nuestra alma, donde está nuestro intelecto, aprende a través del conocimiento que viene con la palabra gnosis, que es conocimiento de estudio. Memoriza, repite, escribe, lee. Entonces tu mente, hablando en la esfera del alma, aprende así.

¿Tu espíritu, puede aprender de esa manera, también? Sí, puede aprender también así, pero no es ese el mejor canal para que un espíritu aprenda. ¿Por qué? Porque, así como tu mente, en el alma, tiene la capacidad de pensar, tu espíritu también tiene una mente. ¿De dónde saco esto? De la palabra: Dice que nosotros tenemos la mente de Cristo. No de Jesús, de Cristo.

Ahora claro, eso está muy bueno, pero: ¿Por qué si tengo la mente de Cristo estoy pensando a veces esas cosas tan feas? Porque tu consciente, está en el área del alma. Entonces, lo que es inmediato para el alma, es tu mente en el alma. Pero si tú aprenderías a ser consciente en tu espíritu, podrías agarrar los conocimientos de tu mente espiritual.

Porque dice el Señor que llegará el momento en que nadie le diga a su hermano conoce al Señor, porque Él mismo escribirá las palabras en su corazón. Sé que lo entiendes, pero quisiera respaldarte esto con la palabra misma. Quiero explicarte algo: está lo que se llama el conocimiento escritural. Por ejemplo, los fariseos tenían conocimiento escritural. Ellos dominaban la palabra desde muy pequeños.

El conocimiento escritural es ese conocimiento metodológico de la palabra. Los fariseos, los sacerdotes, ellos tenían mucho conocimiento de eso. Pero está también el conocimiento sobrenatural. Entonces, ¿Por qué Jesús es un caso único? Porque lo vas a ver, a sus doce años, discutiendo con los sacerdotes de la ley, con conocimiento escritural, pero de manera sobrenatural.

¿Por qué? Porque no había forma en que él, en esa edad, tenga esa habilidad. No había forma. Tenía que ser algo directamente divino. El tercer tipo de conocimiento se llama conocimiento del tiempo. El conocimiento del tiempo estaba muy ligado a, por ejemplo, a qué tipo de verano vamos a tener, que tipo de estación va a hacer este año.

Y un día, recordamos, el Señor se enfada con los fariseos y les dice: ustedes tienen la habilidad de decir que está cerca la lluvia, o que va a haber tormenta, o que va a hacer buen tiempo, pero son descuidados con las cosas espirituales, porque no se dan cuenta lo que yo he venido a traer. Y por último tenemos el conocimiento propio.

Sé quién soy, sé lo que tengo, sé dónde voy, sé lo que sé. La palabra ginosko, se traduce conocimiento. Aquí hay muchos versículos que hablan acerca de lo que es el conocimiento ginosko. Voy a leer sólo un ejemplo para que podamos tener una aproximación práctica a lo que estoy hablando. (Marcos 13: 28) = De la higuera aprended la parábola; cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. 

De la higuera aprended la parábola. Aprended, ginosko. O sea: mira, piensa, eso es ginosko. Este es el conocimiento normal. A este lo tenemos todos de manera natural. Un niño aprende de manera natural. Claro, a medida que vamos cumpliendo años, nos va costando más aprender. ¿Por qué? Porque es un proceso fisio-psicológico.

Ahora; hay otro tipo de conocimiento que se llama conocimiento perfecto, y aquí me quiero quedar un momento. Así como la palabra ginosko significa conocimiento, la palabra oida, también significa conocimiento. Tú sabes que en el griego hay diferentes palabras para cada cosa. Oida, entonces, significa conocer perfectamente. Pero, es un conocimiento que no viene por la experiencia, la repetición, la observación.

 Es un conocimiento que tiene esta característica. Hay algo que no sé, pero al segundo siguiente, lo sé. Es un conocimiento instantáneo. Esa facultad de aprender así, es un recurso de tu espíritu. ¿Hay ejemplo de eso en la palabra? Muchos. Ahí va uno. (Juan 8: 55) = Pero vosotros no le conocéis; más yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo sus palabras.

¿Verdad que parece un des trabalenguas o un simple juego de palabras? Pero no es así, mira lo que en realidad está diciendo Jesús: Pero vosotros no le conocéis, (No le ginosko; a Dios, a su Padre) Más yo le conozco (Oida. Allí, la palabra que Jesús utiliza, no es ginosko, es oida. Y esto, básicamente significa: yo le conozco perfectamente. ¿Notas la diferencia? ¿No estás del todo convencido, todavía? Veamos otra.

(Juan 13: 7) = Respondió Jesús y le dijo: lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; más lo entenderás después. Está diciendo que lo que Él hace, Pedro no lo comprende ahora. Y usa el término oida. No lo comprendes, oida. Quiere decir que no lo entiende perfectamente. Y seguidamente añade que lo entenderá después. Y allí lo que dice es ginosko. Entenderás, ginosko. ¿Todavía no notas la diferencia? ¿No? Una más.

(Juan 14: 7) = Si me conocieseis, también a mi padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Si me conocieseis, ginosko; he estado con ustedes tres años. También a mi Padre conoceríais, oida. Lo conocerías así, en un instante. Por eso es que le dice: Tanto tiempo contigo, Felipe, ¿y todavía no me has visto? ¿Recuerdas? ¿Ahora sí? Pero desde ahora, le conoces, ginosko. O sea: lo que están viendo, los está experimentando en conocer poco a poco a Dios.

¿Recuerdan ustedes la pregunta que Jesús hace a los discípulos? ¿Quién dice la gente que soy yo? Unos que eres Elías, otros que, etc. etc. ¡No! ¡A ustedes se lo pregunto! ¿Quién soy yo? Ehhh…ahhh…uhhh. ¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente! Perdón: ¿Cómo lo supo? Oida. Exacto. Bienaventurado eres tú Simón, hijo de Jonás. Cuando tú entras a la revelación instantánea, también descubres quién eres.

 Simón, hijo de Jonás. Porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi padre que está en los cielos. O sea que eso no pasó por el intelecto de Pedro, eso pasó de Espíritu a espíritu. Porque si alguien le hubiera preguntado a Pedro por qué dijo eso, ten por seguro que te hubiera respondido que no sabía, que sólo sintió, supo, que debía decir eso. De hecho, trata de pasarse de listo y la segunda vez le va como la mona. ¡Apártate Satanás!, le dicen.

(Marcos 4: 13) = Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas? ¿No sabéis –Oida– esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis, (ginosko), todas las parábolas? Fíjate, Jesús jugaba con las dos palabras, porque son dos tipos distintos de conocimiento. Te doy una idea más. Oida, el conocimiento instantáneo, viene a nosotros cuando nosotros creamos el ambiente para eso.

Te doy un ejemplo. Prueba en el salón o templo de una congregación, sacar de la pantalla o la pared la proyección de la letra de la canción que toda la iglesia está cantando y verás que nadie canta más. Te van a mirar con cara de ¿Y ahora qué hago? La respuesta correcta, es: haz lo que haya en tu espíritu. Debes saber que tu espíritu está entrenado por Dios para cantar, pero lo que sucede es que tu espíritu y tu intelecto, no se comunican.

 La ventaja de hablar en lenguas, es que estás diciendo lo que no entiendes. A no ser, claro, que también tengas el don de interpretación. Y por esa razón es que eso te ayuda a crear una atmósfera porque eso no está pasando por tu mente, cosa que sí pasa, por ejemplo, con la oración. Por ungida que sea tu oración, necesariamente tus palabras también pasarán por tu mente.

Dios quiere revelarte conocimientos tal como te lo dice: lo que ojo no vio ni ha subido a corazón de hombre. ¿Y cómo se recibe eso? Por oida. Oida es una manera por la cual tú recibes conocimiento sobrenatural de Dios. Y dije una manera, hay otras, pero no viene al caso ahora, no es el tema central. Hay otros textos con distinto discernimiento, porque en definitiva, discernimiento es la palabra epiginosko.

Porque el discernimiento es una combinación de conocimiento intelectual combinado con habilidad espiritual. Cuidado; no estoy negando al Espíritu Santo, estoy describiendo cómo suele actuar en las personas. Cuando esas dos aptitudes se unifican, eso se llama discernimiento. Dice la palabra: porque estas cosas han de discernirse espiritualmente. Oida no es discernimiento; es oida. Yo te doy este ejemplo, con la palabra, simplemente para que tú empieces a ver algo, y como consecuencia de ello, algo comience a despertarse dentro de ti.

Algo que te empiece a decir desde este mismo momento, que hay más. Que no sabes lo que es ni lo que puede ser, pero que sabes, que sabes, que sabes, que hay más. Que el Reino de Dios de ninguna manera es todo y sólo eso que ves cada domingo donde quiera que sea el lugar donde asistes. O, aunque como muchos en este tiempo, ya no asistas a ninguna parte.

Que sin ser malo eso donde te reúnes, si así fuera, hay algo mucho más grande que eso. Yo no puedo saber si tú serás uno más de los tantos santos que en algún momento de su vida cristiana y de fe, han sentido algo que se podría denominar como santa insatisfacción. Algo que te lleva a estar muy agradecido por lo que Dios ha hecho en tu vida hasta este día, pero ¿Sabes qué? Quieres más. Y está bien que quieras más. Y sentirse así, lejos de ser negativo, es el principio de lo nuevo de Dios. De lo grande y hasta de lo glorioso de Dios.

Te podría asegurar que Él ya tiene preparado, desde antes de la fundación del mundo, las formas y maneras en que tú puedes resolver esa situación que se da en tu lugar de residencia, en tu aldea o ciudad, en tu provincia, en tu patria misma. No tienes que leer libros de evangelismo ni de guerra espiritual o cartografía. Sólo tienes que preguntarle al Señor.

 No te olvides que es solamente la desesperación la que suele llevar al hombre a confrontar situaciones como jamás lo haya hecho antes. “¡Dame Escocia o me muero!”, dijo John Knock. Y Dios le dio Escocia, no hizo falta que se muriera. Dios no quiere que ninguno de sus hijos muera. No, al menos, antes de cumplir la misión por la cual vino a la tierra.

Ahora; si tú estás cómodo o cómoda con tu realidad actual, si estás viviendo tal como querías vivir y haciendo todo lo que deseabas hacer, entonces déjame decirte que te va a convenir utilizar este equipo para otra cosa más entretenida, no tienes necesidad de seguir leyendo esto. Sólo puedo decirte algo: más allá de las películas que seguramente todos hemos visto, donde se muestran, con mayor o menor relieve o realismo, los padecimientos que tuvo Jesús al ir a la cruz, hay gente que ha entrado en el ámbito espiritual y ha sido trasladada al pie de la cruz y vio eso tal como fue.

Y que ha asegurado al retornar, que lo que pasó en la cruz fue mucho, pero muchísimo más grave y terrible que lo que ha podido mostrar todas esas películas juntas. Eso se llama experiencia, y eso impide discutir, polemizar o debatir. Y que de ninguna manera es un invento fantasioso, porque ya sucedió hace mucho tiempo y fue relatado de este modo.

Pablo dejó escrito que conoció a un hombre en Cristo que catorce años antes que él escribiera eso parece ser que fue arrebatado al tercer cielo, aunque no supo explicar si fue con su cuerpo o fuera de él, porque es más que obvio que ese hombre fue él mismo. De todos modos, es evidente en la Escritura que él no trata de explicar lo que pasó, sólo lo relata.

Y dice que fue llevado a un lugar llamado El Paraíso, donde oyó palabras inefables, que significa que fueron palabras inenarrables, que cuando se oyen te dicen cosas, pero que tú no las puedes ni repetir, ni interpretar y mucho menos explicar. Por eso le quedó claro que todo eso, no era algo que un hombre común pudiera expresar, y así lo dijo.

Nota que aquí Pablo habla de dos lugares. Dice al tercer cielo, y luego dice: al paraíso. Perdón… ¿Dónde queda eso? ¿Dónde aprendió Pablo lo que luego enseñó? Tú ya sabes que él no formó parte del grupo de discípulos, él aparece varios años después que Jesús se había ido. Sin embargo, termina escribiendo catorce de las veintiséis cartas del Nuevo Testamento. Y dice cosas que ni Pedro entendía, siendo que Pedro sí caminó con el Señor en la carne.

¿Sabes por qué? Porque él se movió en otro nivel. ¿En qué nivel? Si miras con atención su carta a los Filipenses, algo puedes entresacar. Él dice allí que sabe vivir humildemente y también tener abundancia, y que por todo está enseñado. Tanto para estar saciado como para tener hambre, para tener abundancia o padecer necesidad. Eso es clave de vida abundante aquí y ahora, porque no depende de sus circunstancias, sino de lo que espiritualmente decide.

Ahora bien: ¿Sabes lo que dice eso en el original? Sé vivir en pobreza y sé vivir en prosperidad. En todo y por todo, he aprendido el secreto, tanto de estar saciado como de tener hambre, tanto de tener abundancia como de padecer necesidad. Yo no tengo dudas; Pablo fue llevado en una dimensión de revelación extraordinaria que nosotros, en nuestra gran mayoría, no sólo desconocemos, sino que, en algunos casos, nos permitimos la petulancia de poner en duda. Porque no encaja con nuestra lógica griega.

Por eso es que Pablo escribe gran parte de lo que nosotros llamamos Nuevo Testamento. Y por eso también es que muchos como yo, andan por el mundo expresando la necesidad de que la iglesia produzca una reforma. ¿Quieres saber de qué clase de reforma te estoy hablando? Entre otras, de que la iglesia pueda recuperar la parte celestial que le compete y que evidentemente ha perdido.

Tenemos todo lo necesario para hacer que cambie la historia de cada uno de los lugares donde cada uno de los hijos de Dios está viviendo, hoy. Pero para eso, debemos ser celestiales, porque si seguimos siendo terrenales, ya has visto, todos estamos viendo, que no vamos a poder. De allí que, como ministerio, y aún con las muy modestas posibilidades que desde aquí tenemos, instamos a todos los demás ministerios que todavía no han visto esta óptica y se encuentran en mejores condiciones que nosotros, aporten todo lo que puedan para ayudar a transitar a la gente que los acompaña, a otra dimensión espiritual.

Claro, que, si eso llega a suceder, y llega a suceder con gente que todavía está congregando en iglesias convencionales, ¿Cómo van a hacer para contarles a sus pastores lo que les ha ocurrido? Y más, aún: ¿Cómo crees que van a reaccionar esos líderes? No hay caso, todavía nos oponemos a lo sobrenatural por considerarlo producto de fantasías místicas, cuando lo sobrenatural, para los creyentes, debería ser una forma natural de vida diaria.

¿Pero, qué pasa? Pasa que estamos rodeados de tanto temor al hombre, a la religiosidad que, literalmente, nos hemos convertido en prisioneros de nuestro propio conocimiento. Muchos de nosotros hemos aprendido ya, tiempo atrás, a que debemos hablar lo que tenemos, nos entiendan o no. Y si alguien se enoja, se burla, o nos trata de lo que se le ocurra, vamos a entenderlo; y si otros están abiertos para lo que el Señor haga con ellos, también lo entenderemos, pero hay una realidad que ni yo ni ninguno de los que están en este mover vamos a ocultar: no queremos decir más lo que la gente quiere oír, queremos decir lo que Dios está diciendo en este tiempo.

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¿Seguiremos la Ruta?

Indudablemente, esta es una época en la que casi a nivel de vorágine vertiginosa, una serie de cosas que teníamos casi cristalizadas, han comenzando a moverse, a cambiar, a modificarse y, en casos, hasta a pasar a un estado absolutamente inverso u opuesto al que evidenciaban anteriormente. La vida espiritual, la Palabra de Dios si quieres que te lo diga así, si bien está escrito e inamovible que jamás cambiará una jota ni una tilde de lo escrito, sí encontrará elementos más que suficientes para examinar y replantear una serie de cosas que por años hemos estado aprendiendo de una cierta y determinada manera. Cuidado, nadie podrá salir a decirte que han cambiado las cosas y que ahora Dios dice que el pecado no le preocupa y que puedes pecar cuanto se te dé la gana. Ni lo sueñes. No son esos cambios los que están apareciendo, pero sí algunos otros que, aunque cueste incorporarlos, terminan bendiciendo nuestras vidas.

Éxodo 3: 1 = Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. (2)  Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. (3)  Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. (4) Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. (5)  Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.

(6)  Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. (7)  Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, (8)  y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. (9)  El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. (10)  Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.

 (11)  Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? (12) Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte. (13)  Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? (14)  Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. 

Tengo una pregunta que surge casi automáticamente después de esta lectura. ¿Por qué se nos enseña que el nombre de Dios no se puede decir o que es innombrable? A todas luces es más que evidente que esa teoría no es cierta. La respuesta siempre está en la Biblia, pero afrontamos un problema. Con muchas cuestiones teológicas, en lugar de darle curso a la palabra de Dios, opinamos. Y esto no cabe, porque Dios ya opinó. Tú, sólo créelo. En Éxodo 3, está el relato de la zarza ardiente. Dice que el Angel de Jehová se aparece como zarza ardiente. Y aquí se nos presenta otra duda en forma de pregunta. Ese ángel en forma de zarza ardiente, ¿Qué era? ¿Era Dios Padre, Dios Hijo o Dios Espíritu Santo?

Parecería que lo más atinado para responder, sería que era su Espíritu, ¿Verdad? Sin embargo, el verso 6 es contundente. Dice: Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. ¡Bueno! Aquí ya no parece ser el Espíritu, sino el propio Dios Padre. Hay palabra que dice que sólo podrás mirar sus espaldas. Pero otra nos dice que Dios le dijo que hablaría con Él cara cara. Sin embargo se nos dice que es imposible ver a Dios y quedar vivo para contarlo. ¿Y entonces? La respuesta es imposible de dar. Mira este pasaje de Éxodo 33:18-23, cuando Moisés habla con Jehová.

Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro. Esto, si quieres llevarlo a un hoy más…entendible, puedes llevarlo a lo que dice Juan 14:8-9: Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

Hay un punto aquí que siempre nos ha costado bastante entender, acepar y, por lógica consecuencia, creer y enseñar. Nosotros creemos en una trinidad intercambiable, y no lo es. Imaginamos a Dios como un anciano de larga barba blanca, que es como los dibujantes y pintores lo han plasmado, sin darnos cuenta que nunca podría ser un anciano alguien que es nada menos que eterno. Imaginamos al Hijo como un pobre hombre sufriente colgado de una cruz y al Espíritu Santo como una blanca paloma sobrevolando un río. Escúchame: fuiste creado con una mente inteligente para que la uses, salvo para cuestionar a Dios, para cualquier otra cosa que se lo merezca- ¿De verdad vas a seguir creyendo eso? ¿Nunca te aparecerá en esa mente una idea de que esto no es ni fue tan así, y que detrás de todo eso que llamamos trinidad, hay otras cosas que no son las que nos enseñaron de pequeños?

El problema es que, -y esto no es ni ofensa ni crítica, es descripción-, nuestro cristianismo de hoy, al menos en sus bases y su esencia, en gran mayoría proviene del catolicismo romano. ¿Alguien tiene dudas de que muchas de las cosas que hemos visto hacer dentro de iglesias evangélicas, son una copia modificada y bíblicamente adaptada de algo que se hace o se hacía en los altares del catolicismo? Esto que te voy a decir es real, porque es historia, no doctrina u opinión. Martín Lutero era católico. Calvino era católico. Y se separan. El catolicismo fue fundado en el año 325. Y el cristianismo de hoy viene separado de un cordón umbilical romano. Por eso seguimos celebrando el domingo y todas esas cosas que todos sabemos de donde provienen.

De hecho, no hace falta ser un teólogo o un experto para darte cuenta que el cristianismo es trinitario. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Entonces la pregunta, es: ¿Existe la Trinidad? La respuesta es: absolutamente sí. Ahí va la otra pregunta como consecuencia popular de esta: ¿Entonces Dios es trinitario? Absolutamente no. ¡Auch! ¿Cómo es eso? Volvamos atrás. ¿Quién es el que está en la zarza ardiente? ¡Dios! ¡Es Dios! Y en el susurro apacible que escucha Elías, ¿Quién es? Dios. El problema radica en que la trinidad, es limitante. La Trinidad de Dios es limitante, Porque, o es el Padre, o es el Hijo, o es el Espíritu Santo. ES como que no te dejan espacio para absolutamente nada más.

Pero, la realidad palpable, por fuera de toda doctrina, nos muestra que en el Antiguo Testamento, era Dios Padre por sobre todos. Él cubría todos los espacios, los huecos. Llenaba todos los vacíos, hablaba todas las palabras y escuchaba y respondía todas las oraciones. Luego, en el Nuevo Testamento, vemos al Hijo, Jesús, el Cristo, que convive entre nosotros. Que habla, camina, duerme, come y hasta se toma una copa de vino con nosotros. Y, finalmente, cuando llega el Espíritu Santo, es para introducirse nada menos que dentro de nosotros. Dice el Libro de los Hechos, con referencia al Pentecostés, capítulo 2 y verso 4: Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Piensa un momento. Si en un momento dado eres lleno del Espíritu Santo de Dios. ¿En qué lugar de tu ser penetra ese Espíritu divino para llenarte? En tu espíritu humano, ese que te fue soplado en el momento de tu gestación. ¿Y eso dónde está? En tu ser interior. Por lo tanto, el Espíritu Santo nos fue dado para que se introduzca dentro de nuestro ser interior. No Dios Padre, no el Hijo, pero sí el Espíritu. Allí es donde tal vez te surge la pregunta: ¿Pero no dice la palabra que yo debo estar EN Cristo? ¡Claro! Pero eso no significa que Él esté dentro tuyo, en tu interior, sino que tú estás dentro de su inmensa capacidad de recepción. Sólo muriendo a tu carne puedes estar allí.

En cambio, el Espíritu Santo puede llenarte y hasta usarte grandemente, aunque momentáneamente no estés en clara sintonía con el Padre y el Hijo. ¡Es por gracia! Sólo un problema. No es importante que Dios te use, es importante y clave que Dios te apruebe. En la biblia encontramos muchas historias de hombres que fueron usados grandemente, pero que por sus testimonios de vida, no tenemos mucha certeza de que hayan sido finalmente aprobados. Pero la trinidad está y es palpable. No están en el mismo tiempo, pero sí en diferente expresión. ¿Quieres un ejemplo sencillo? Junta tus dedos índice, mayor y anular. Obsérvalos de perfil. ¿Cuántos dedos ves? Uno, el índice, los otros están ocultos.

Ahora gíralos, ¿Cuántos ves? ¡Tres! Son tres, pero en un cierto momento sólo veo uno. Pero siguen siendo tres. Y luego tienes al viejo ejemplo del huevo. Tiene una cáscara, que es sólida y blanca y no es comestible. Tiene una clara, que es ese líquido incoloro que sí puede consumirse mezclado con otros elementos. Y, finalmente, tiene una yema, que es un poco más pastosa, amarilla y se puede comer directamente y es muy rica y nutritiva. Son tres cualidades distintas y hasta con un sabor distinto si la pruebas. Pero es un solo huevo. Parece tonto y hasta irrespetuoso, pero conozco a mucha gente que lo entendió con este modelo. Lo más correcto que encuentro es decirte que la Trinidad, es la multiforme forma de Dios de expresarse.

Que tiene que ver con la multiforme Gracia de Dios. Porque, en aquella zarza ardiente, ya no cabe conjeturar si estaba el Padre, el Hijo o el Espíritu. ¡Está Dios! ¡Es como a Él se le da la gana! ¿Tanto trabajo nos cuesta a los hombres entender que Dios es Soberano? Fíjate la otra. ¿Cómo representan al Espíritu Santo? ¡Como una paloma! Está bien, no hay problemas, una paloma es suave, es dulce, es tierna y, si es blanca, es un excelente símbolo de pureza… ¡Pero Dios no es una paloma! Nuestra mentalidad trinitaria lo limita. Dios se puede presentar como a Él le dé la gana, incluso como ángel, aunque no sea un ángel propiamente dicho, porque son creación suya.

Y la más impactante. Cuando en Éxodo 3:14 que leímos al principio, Él le dice a Moisés que su nombre es Yo Soy el que Soy, eso es una mala traducción. Yo escuché esto de labios de una persona sin ninguna formación teológica ni prestigio evangélico alguno. En lugar de sonreírme con cierta compasión no exenta de vanidad, elegí irme a los originales y ver qué había de razón o no en esa afirmación. Encontré que la palabra original es jayá. Fonéticamente suena igual, y no se traduce como Soy, sino como Será o Seré. Porque fíjate que decir que Dios es Yo Soy el que Soy, habla solamente del hoy, pero decirlo correctamente, Yo seré el que seré, habla de siempre, de eternidad, de infinito. ¿Es o no es más coherente? ¡Ay monjes míos!

Después tienes esa especie de destraba lenguas que Juan escribe en el primer capítulo de su evangelio. En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. A ver; la palabra Verbo, en arameo, no en griego, en arameo, es memrá. Y la memrá, es la acción física de Dios. No es la presencia, es la acción física. Cuando habla de un brazo extendido, habla de la memrá, de una acción física de Dios. Dios, físicamente se presenta. Y no sólo con Jesús. Porque Jesús se presenta cuando nace. Pero desde Génesis 3, Dios está caminando en el jardín. ¿Cómo que caminando en el jardín si Dios es Espíritu? Un Espíritu es etéreo, vuela en todo caso, ¡Pero no camina! ¿O vas a decirme que Dios tiene pies? Sí, Dios tiene pies.

Examina. Estudia. Escudriña. Génesis 3: 8-10 = Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Oyeron la voz de Dios. Dios tiene una voz audible. ¿Siempre? No, como él lo estime conveniente. Yo he tenido algunos mensajes que vienen de Él, pero con voz audible, una sola vez, por un hecho puntual para un tema personal de ese momento. ¿Y qué dice que hacía Dios cuando ellos oyeron su voz? Dice que se paseaba en el huerto.

Esta palabra que fue traducida como “paseaba”, y que fue interpretada por mucho tiempo como una especie de vuelo etéreo de un Espíritu, tal como se lo define a Dios, es la palabra jalák, que fonéticamente suena como jalaj. Y su traducción concreta es andar, aunque luego también se la deriva en ir, venir o…¡Caminar! Dime como haría alguien que no tiene pies, y que sólo es una entidad volátil y etérea para caminar. Dios tiene pies. Si quiere y le da la gana, se hace un trotecito junto contigo cuando sales a trotar para bajar peso o como entrenamiento por la mañana. Es el Dios de todos los universos, capaz de contener en su mano todas las galaxias existentes. Ámalo, obedécele, adóralo, pero no lo mistifiques innecesariamente porque luego te costará creer en Él a ti mismo. Es sobrenaturalmente natural.

Pero hermano…¡Es que a mí me enseñó un maestro excelente que Dios es Espíritu! ¡Claro que es Espíritu! Porque no estamos hablando de una cosa o la otra. Eso sería lo lógico conforme a la dimensión terrenal. Dios es Espíritu, pero puede hablar, cantar, caminar y hasta bailar si se le antoja y siente gozo por algo y desea sumarse a la celebración. ¿Te cuesta demasiado trabajo creer esto? Eso puede deberse a dos cosas: O no te lo he explicado con claridad o tú estás evaluando y midiendo a Dios con tu cinta métrica terrenal. ¡No funciona! Dios es Espíritu, pero puede manifestarse de otro modo cuando lo necesita por algo que Él determina como importante. ¡No lo limites a volar o andar de manera invisible! ¡Él hará lo que convenga a los intereses del Reino en cada ocasión!

Y después nos encontramos con algo que ya mencionamos en un trabajo anterior: el encono histórico, rozando el odio, que todavía existe entre una enorme cantidad de judíos y cristianos y viceversa. Ya fue explicado que el Catolicismo Romano, en la etapa de la llamada Inquisición, produjo verdaderas hecatombes entre el pueblo judío. Tanto que, para poder salvarse de ser masacrados, muchos judíos aceptaron convertirse al catolicismo, o cristianismo como se le llamaba, ya que todo esa andanada de crímenes se ejecutaban en el nombre de Jesús, ya que se acusaba a los judíos de haberlo crucificado. A esos judíos comenzaron a denominarlos cripto-judíos.

Y muchos huyeron a estas tierras americanas para poder salir de aquellas zonas más peligrosas para sus vidas. Dicen las estadísticas históricas que, adheridos a españoles o portugueses, la mayor parte de esas personas supuestamente convertidas en cristianas, vinieron a sitios como México, Brasil y Argentina, donde todavía hoy, habiendo recuperado sus identidades, conforman grandes comunidades judías que viven fuera de Israel. Lograron mimetizarse con esas poblaciones al punto de adoptar apellidos acorde a los lugares. Si bien no son todos, obviamente, una gran cantidad de ellos eligieron usar apellidos terminados en la letra “Z”, que significa árbol.

Por darte un ejemplo práctico, Pérez, sería traducido como “el árbol de la fruta”. Y así con una serie de apellidos de aparente procedencia española, que quedaron signados por esas presencias judaicas. Juárez y Ramírez entre otros. Reitero, no todos los Pérez serían cripto-judíos, pero muchos de ellos, sí. Habría que, en cada caso, efectuar un estudio genealógico individual y ver si existen o no esas raíces en cada caso puntual. De hecho, eso no solamente determinó ver a judíos viviendo en calidad de refugiados, sino también peleando duramente para salir de una pobreza que, por formación íntima y familiar, no admitían. Esa prédica constante hacia los hijos, fue moldeando en este pueblo un sentido de habilidad para los negocios que, en muchos lugares, los convirtieron en grandes fortunas con alto poder en los gobiernos democráticos elegidos.

Se los ha acusado de timadores, fraudulentos y explotadores. No doy fe en ninguna de estas acusaciones porque no he vivido ningún suceso personal que me amerite a expresarlo. De todos modos, en una época como esta donde, reitero, comienzan a sobreabundar los llamados judíos mesiánicos, si existieran dentro de esos grupos, hombres o mujeres que hubieran estafado, abusado o explotado a otra gente para enriquecerse, quiero creer que en el instante mismo de aceptar a Jesucristo como Señor de sus vidas, a pesar de hacerlo sin dejar de ser y sentirse judíos, habrán abandonado esas prácticas tal como debe hacerlo quien quiera que se convierta en parte del Reino de los Cielos por la cruz de Cristo. No da par mucho más el tema. Lo que queda, es un odio que, si me dejas decirlo, no cabe dentro del pueblo de Dios. Un cristiano permitiendo que un demonio de odio lo enceguezca y lo domine, no está correcto ni bien visto a los ojos de Dios. Dicho en palabras simples, es pecado. Y grave.

Año 2025. Cristianos y judíos divididos. ¿Funciona así? No. No se prevalece sobre un mundo incrédulo que nos odia y combate por igual. ¿No será tiempo de volver a leer a Pablo escribiendo a Roma? Romanos 15:1 = Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. ¿Quiénes son los débiles? Los hay en ambos lados. ¿Quiénes se agradan a ellos mismos? De ambos lados. ¿Funciona? No. (2) Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación. ¿Entendiste? Nuestro deber es agradar a nuestro prójimo, sea quien sea. Eso no significa hacernos cómplices o ligarnos a ellos si no están donde deben. Pero ser desagradables, no. (3) Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí. Si Cristo no se agradó a sí mismo, ¿Quién de nosotros se cree superior para sí agradarse y presumir de estrella?

(4)  Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Es Pablo el que dice que las cosas que se escribieron antes son buenas. ¿Y entonces por qué se nos enseñó que no vale la pena leer el Antiguo Testamento y que todo pasa por el Nuevo? La palabra es el contexto total. (5) Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, (6) para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Que quede claro. Si un judío acepta genuinamente a Cristo como Salvador y Señor y cree que es el Mesías, estará en derecho de estar en un mismo sentir con nosotros. Pero tiene que ser genuino. Ellos…y también nosotros. (7) Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.

Aquí está el verso clave. Recibíos los unos a los otros, también como Cristo nos recibió. ¿Cómo nos recibió Jesús a nosotros, que en ese momento éramos gentiles? Con el mismo amor con que recibió a sus paisanos que deseaban creer en Él. A ver si soy claro. Nadie es dueño o propietario del nombre que está por sobre todo nombre, le diga Jesús o le diga Jeshúa. ¿Amén? (8) Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, (9) y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, Y cantaré a tu nombre. Dice Pablo, que Jesús vino a ser siervo de la circuncisión, esto es, del pueblo judío, para mostrarles la verdad de Dios, no para jugar a la sinagoga.

Y para confirmarles a esos judíos, todas las promesas hechas a sus padres. Pero añade que también vino para que los entonces llamados gentiles, o sea, no judíos, también pudieran glorificar a ese mismo Dios que era Su Padre. ¿Eres nacido en Israel? Eres judío y debes creer en el Dios de los judíos. Pero también en ese Hijo suyo enviado como Mesías que no fue recibido. ¿Eres nacido en otro lugar? Entonces eres creyente en Jesucristo y, por consecuencia, parte del Israel espiritual profetizado. (10) Y otra vez dice: Alegraos, gentiles, con su pueblo. ¿Qué dice? Que nosotros, esos gentiles, nos alegremos con su pueblo. ¿Y cual era su pueblo? El de Israel. Unos, residentes físicos. Otros, residentes espirituales. Pero dice que nos alegremos, no que nos dividamos o hagamos guerra.

(11)Y otra vez: Alabad al Señor todos los gentiles, Y magnificadle todos los pueblos. Todos los gentiles. Todo el planeta. Y todos los pueblos. Por igual. Sin supremacías vanidosas. (12) Y otra vez dice Isaías: Estará la raíz de Isaí, Y el que se levantará a regir los gentiles; Los gentiles esperarán en él. Jesús el Cristo rige a los gentiles. (13)  Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo. ¿A quiénes? A todos los que crean en Jesús o en Jeshúa. Para otros no operará el Espíritu Santo, es evidente. (14) Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros. ¿A quienes llama hermanos Pablo? A los romanos gentiles y también a los judíos.

(15)  Mas os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada (16) para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo. Ofrenda. Una ofrenda no se devuelve ni se rechaza. Se incorpora. Pasa a formar parte del todo. (17)  Tengo, pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere. Gloriarse sólo en Cristo, no en nuestro Yo. (18)  Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, (19) con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo. (20) Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno.

Pablo salió a anunciar Su nombre a sus hermanos. Sus hermanos eran los romanos y los judíos. Pero luego extendió su ministerio y lo anunció también a sus hermanos gentiles. ¿Seguiremos esa ruta?

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Del Odio, ¿Se Vuelve?

Vivo en Sudamérica, en Argentina, país de Maradona y Messi, por citar a compatriotas que seguramente has conocido o me permiten que sepas de donde te hablo. Aquí produzco todo este material que, periódicamente, llega a tus oídos a través de las distintas redes que utilizo. No sé dónde resides tú, pero creo que para entender del tema del que hoy te voy a hablar, es exactamente lo mismo que sea Europa, Asia, África, Oceanía o América. Dudo mucho que, en tu lugar de residencia, no exista el odio a alguien, a algo o de gente para con otra gente. En mi país existe y es fuerte. Y no interesan las razones o los argumentos. Es odio y punto. Con todo lo que eso significa.

Habrá que reconocer, primero, que el odio es un sentimiento que probablemente casi todos hemos experimentado en algún momento de nuestra vida. Sin embargo, ¿Qué dice la Biblia sobre este tema? ¿Es el odio algo que Dios aprueba o reprueba? Encontrar respuestas a estas preguntas puede ayudarnos a comprender mejor cómo debemos manejar nuestras emociones y relaciones con los demás. En este trabajo, exploraremos lo que la Biblia nos enseña sobre el odio y cómo podemos aplicar estos principios en nuestra vida diaria. ¡Acompáñanos en este recorrido por las Escrituras! La enseñanza bíblica sobre el odio es clara y directa. En Mateo 5:44, Jesús enseña: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen«. Esto es un mandamiento para los cristianos de amar incluso a aquellos que les desagradan o les tratan mal.

Además, en 1 Juan 4:20-21 se lee que Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso«. El amor es una parte central de nuestro evangelio y no puede haber lugar para el odio en la vida de un creyente. El odio puede manifestarse de muchas maneras, incluyendo el prejuicio, la discriminación y la violencia. Estas actitudes y comportamientos son incompatibles con la enseñanza de la Biblia y la vida cristiana. En cambio, el amor debe ser la guía para las acciones y actitudes de los creyentes. De hecho, en Juan 13:35, Jesús dijo: En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros. Este amor debe extenderse más allá de la comunidad cristiana y hacia todas las personas. En resumen, la enseñanza de la Biblia sobre el odio es clara: los creyentes debemos amar incluso a nuestros enemigos y no tener lugar para el odio en nuestras vidas. Este amor debe guiar nuestras acciones y actitudes para construir relaciones saludables y pacíficas con todos los demás.

Tengo una pregunta para comenzar a hacerte pensar: ¿Sabías que si sientes odio por algo o alguien, estás abriendo una tremenda puerta a los demonios? ¿Por qué? Porque la Biblia enseña que el odio es un pecado y se encuentra en oposición directa al amor, el cual es considerado como el mayor mandamiento por Jesús. El odio puede llevar a acciones destructivas y perjudiciales hacia otros seres humanos, y puede incluso conducir a la violencia y la guerra. En 1 Juan 2:9-11 se lee: El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y no tropieza. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos. Esta escritura deja claro que la presencia de odio en el corazón de alguien es una señal de que esa persona no está caminando en la luz de Dios.

El odio también es condenado en el Antiguo Testamento. En Proverbios 10:12 se lee: El odio despierta rencillas, pero el amor cubre todas las faltas. En otras palabras, el odio puede llevar a conflictos y divisiones duraderas, mientras que el amor tiene el poder de unir y sanar. En conclusión, el odio es un pecado porque va en contra del amor y la unidad que Dios quiere para su pueblo. La Biblia nos llama a amar a nuestros hermanos y hermanas, incluso a aquellos que nos parecen difíciles de amar. Según la enseñanza que hemos recibido; para superar sentimientos de odio y resentimiento se deben seguir algunos principios y prácticas clave. 1. Perdonar: El perdón es un tema central en el evangelio, y Jesús enseñó que debemos perdonar a quienes nos han hecho daño. Esto no significa que debamos olvidar lo que pasó o minimizar la gravedad de la ofensa, pero sí significa que debemos renunciar a la venganza y permitir que Dios sea quien juzgue y traiga justicia.

  1. Amar a nuestros enemigos:Jesús también enseñó que debemos amar a nuestros enemigos y hacerle bien a pesar de las dificultades. Esto puede ser difícil de hacer, pero cuando nos enfocamos en el bien de la otra persona y no en nuestra propia venganza o satisfacción, podemos encontrar la paz y la liberación de los sentimientos negativos. 3. Oración:La oración es una herramienta poderosa para superar los sentimientos de odio y resentimiento. Al orar, podemos pedirle a Dios que nos dé la fuerza para perdonar y amar a nuestros enemigos, así como para sanar nuestras heridas emocionales. 4. Comunión: La comunión con otros creyentes también puede ayudarnos a superar los sentimientos negativos. Al compartir nuestras luchas con otros, podemos recibir apoyo, ánimo y consejo sabio. Además, cuando nos unimos para adorar a Dios y servir a los demás, podemos experimentar una sensación de unidad y propósito que nos ayuda a superar la amargura y la ira.
  2. Reflexión en la Palabra de Dios:La Biblia es una fuente de sabiduría y consuelo para quienes buscan superar los sentimientos de odio y resentimiento. Al reflexionar en las enseñanzas de Cristo y meditar en los salmos y los escritos de los profetas, podemos encontrar la fuerza y la perspectiva necesarias para enfrentar nuestras situaciones difíciles y superar nuestros sentimientos negativos. En resumen, para superar los sentimientos de odio y resentimiento según la enseñanza que hemos recibido, debemos perdonar, amar a nuestros enemigos, orar, buscar comunión con otros creyentes y reflexionar en la Palabra de Dios. Según la Biblia, aferrarse al odio puede tener graves consecuencias espirituales y emocionales. En primer lugar, el odio puede alejarnos de Dios y su amor. Además, puede crear un ambiente tóxico en nuestras relaciones interpersonales, causando división, discordia y conflicto.

El odio también puede llevar a la amargura, el resentimiento y la falta de perdón, lo que puede afectar nuestra salud mental y emocional. En lugar de eso, la Biblia nos enseña a perdonar a quienes nos han hecho daño y a amar incluso a nuestros enemigos. En definitiva, aferrarse al odio puede tener consecuencias graves tanto para nuestra relación con Dios como para nuestras relaciones con los demás y nuestra propia salud emocional. Por lo tanto, es importante seguir los principios bíblicos de amor, perdón y reconciliación para vivir una vida plena y satisfactoria en Cristo. El amor y el perdón son fundamentales en la práctica de la fe cristiana para evitar el odio. Estos valores son esenciales en la vida de cualquier hijo de Dios, ya que Jesús enseñó a amar a los demás como a uno mismo y a perdonar siempre.

En primer lugar, el amor es un mandamiento de Dios. En la Biblia se dice que «Dios es amor» y que amar a los demás es una forma de amar a Dios. Por lo tanto, debemos amar a todos, incluso a nuestros enemigos, tal como Jesús lo hizo durante su vida en la tierra. El perdón también es fundamental en la práctica de la fe. Dios perdona a todos aquellos que se arrepienten de sus pecados y buscan su misericordia. Nosotros debemos seguir este ejemplo y perdonar a quienes nos han hecho daño o nos han ofendido. En la oración del Padre Nuestro, Jesús enseñó a pedir perdón por nuestros propios pecados y a perdonar a quienes nos han ofendido. En resumen, el amor y el perdón son valores clave en la práctica de nuestra fe y son esenciales para evitar el odio hacia los demás. Al amar y perdonar a los demás, podemos reflejar el amor y la misericordia de Dios en nuestras vidas.

Por eso, creo que es importante estar atentos a nuestros pensamientos y emociones hacia los demás. Si constantemente sentimos enojo, resentimiento o desprecio hacia alguien, es posible que estemos cayendo en la trampa del odio. Para prevenirnos de caer en ese pecado, podemos seguir los siguientes pasos: Practicar la empatía: Tratar de ponerte en el lugar de la otra persona y entender sus motivaciones y sentimientos. Esto te ayudará a tener una perspectiva más amplia y comprensiva. Fomentar la compasión: Tratar a los demás con amabilidad y generosidad, incluso si no te tratan bien. Recuerda que todos somos seres humanos y merecemos amor y respeto. Cultivar la humildad: Reconoce tus propios defectos y limitaciones, y trata de no juzgar a los demás por los suyos. Nadie es perfecto, y todos merecemos comprensión y perdón. Orar y meditar: Dedica tiempo a conectarte con tu fe y a pedir a Dios que te ayude a superar sentimientos negativos como el odio y la ira. La oración y la meditación pueden ayudarte a encontrar paz interior y a fortalecer tu relación con Dios.

La Biblia también nos advierte sobre las consecuencias del odio. En el libro de Juan 11:35 se nos dice que el que odia a su hermano está en tinieblas y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos. Es decir, que cuando odiamos a alguien, perdemos la claridad y la perspectiva en nuestra vida, y esto puede llevarnos a cometer errores y a tomar decisiones equivocadas. En lugar de odiar, la Biblia nos llama a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. En Mateo 22:39 se nos dice que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Esto significa que debemos tratar a los demás con respeto, compasión y generosidad, sin importar las diferencias que tengamos con ellos. Es importante recordar que el odio no es una emoción natural, sino que es aprendido. Por lo tanto, todos tenemos la capacidad de elegir amar en lugar de odiar. Si estamos luchando con sentimientos de odio, podemos buscar ayuda en la oración y en la comunidad cristiana para encontrar la fuerza para perdonar y amar a aquellos que nos han hecho daño. En resumen: El odio despierta rencillas, pero el amor cubre todas las faltas. El que odia a su hermano está en tinieblas y anda en tinieblas. Debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Hasta aquí te he desarrollado una especie de informe de lo que verdaderamente significa el odio para nosotros, creyentes en Jesucristo, hijos de Dios por decisión. Odín es el nombre del demonio que lo produce, pero para que eso suceda, deberás darle entrada legal a través de pecado. Que esto último quede bien claro para que nadie después me salga al cruce con argumentos supuestamente atenuantes. Un hijo de Dios puede estar de acuerdo o en desacuerdo con lo que sea, tanto dentro como fuera del ambiente cristiano en el que pasa la mayor parte de su tiempo. Pero lo que no puede bajo ningún concepto, es sentir odio por alguien, tanto dentro como fuera de la iglesia. Si así lo hace, podrá quedar muy bien con sus amigos o conocidos no creyentes que tienen ese sentimiento, pero de ninguna manera podrá justificarse delante del Dios en el que dice creer.

Ahora bien: ¿Por qué razón un demonio de odio puede entrar en la mente de un cristiano y llevarlo hasta las últimas consecuencias desagradables de rencor, violencia y hasta agresiones físicas? En principio, hay una base que no está sólida y allí es donde se abren puertas: el ego. ¡Cómo me van a hacer eso a mí! Ah, ¿Sí? ¿Y lo que le hicieron a Jesús? ¿Él se merecía algo de todo ese horror que le tocó vivir para que tú hoy puedas ser libre? ¡Por favor! Puedo comprender lo más horrible que alguien pueda vivir, que va desde perder de modo criminal a un ser querido o ser víctima de una de esas traiciones que jamás se olvidan ni perdonan, tú me entiendes. Eso, mal procesado y sin auxilio divino, es no ya una puerta, sino un verdadero portón abierto para que el demonio de odio haga trizas esa vida con lo que sea, incluso hasta el punto de convertirse en asesino. Ese es el factor o motivo individual más frecuente y apto para esa guerra mental.

Pero existen otros odios que, por intrascendentes desde lo personal, resultan poco menos que insólito verlos manifestados en alguien. Tomo como base mi país, aunque tengo certeza que no es el único en estas dos áreas que comentaré. El odio político, en primer lugar. Se disfraza como ideológico a partir de un discurso muy bien vendido, por lo que todavía muchos insisten en llamar periodismo o medios de comunicación. Para mí, que fui eso durante muchos años, trabajarle el cerebro a alguien para introducirle odio hacia una determinada figura política, no es periodismo, directamente es un servilismo de tal bajeza que, aunque ya estoy retirado de la profesión, me sigue produciendo una vergüenza tal que ya no me atrevo a decirle a nadie que en un tiempo trabajé en los medios. Yo sé que todo es por dinero y necesidades de no perder un cargo o posición, pero así y todo no puedo justificarlo de ninguna manera. No soy ingenuo y sé que, en lo secular, sigue siendo verdad que cada hombre tiene su precio marcado en la frente, pero cuando se es realmente íntegro y honesto, de ninguna manera te lo puedes incorporar como posibilidad de progreso, no, imposible.

Pero es trabajo que se está haciendo. De un lado y del otro, no fijo posición ni sector, porque creo que, en el panorama general, ninguno es inocente. Algunos con más habilidad que otros, otros con más disponibilidades que otros, pero todos con un mismo objetivo: formar en la mente de quienes reciben sus mensajes, un odio creciente hacia la persona a la que vaya dirigido el ataque. ¿Y sabes qué? ¡Lo están logrando! He hablado con personas que odian a una determinada figura política y, cuando se le pregunta el motivo, derraman una serie de argumentos que me dicen de inmediato qué programa de qué medio de comunicación han estado viendo y han sacado esa información que ellos creen intachable, cuando en realidad más de la mitad de las veces no lo es, y no va más allá de lo que ahora se ha dado en llamar Fake News, que es el rotulado en inglés para lo que en español sería Noticias Falsas. Y todo en medio de sonrisas llenas de picardía, como si se estuviera jugando un juego para aportarle elementos para acceder al poder al que paga por ese servicio, sea quien sea, se llame como se llame y piense como piense.

Dale. Si quieres atragantarte con tu propia bilis, odia. Si eso te hace sentir importante y parte de una acción presentada como de justicia, allá tú. Pero esto se lo estoy diciendo a la gente del mundo, al incrédulo, impío, pagano y pecador que ha caído en esa trampa dialéctica, entrando en un juego como parte activa dándole el rédito a personas que ni siquiera conocen, y a las cuales su sentir, les importa tres rábanos. Ellos están pagando para difundir eso y punto. Ya está, total es bastante poco probable que esos incrédulos me estén escuchando, salvo que el Espíritu Santo no haya hecho de las suyas y por algún incomprensible motivo haya traído a un inconverso a sentarse allí, con su móvil, su Tablet o su computadora a escuchar esto. Porque lo que no puedo ni siquiera comprender como posible, es que todo ese trabajo de inculcación de odio también haya hecho mella en el corazón, la mente y el alma de gente que se dice a sí misma cristiana, y que asiste regularmente a alguna congregación de tal etiqueta.

Sin embargo, es así. Aunque me duela horriblemente reconocerlo, es así: he oído y visto actuar a cristianos o pseudo cristianos, no sé como calificarlos, que odian profundamente a quien lo han convencido que deben odiar. Y lo peor del caso, es que creen sinceramente estar haciendo lo correcto. Podrían asesinar a esa persona que odian, aunque ni siquiera lo conozcan, y estar convencidos de haber hecho justicia en nombre de Dios. ¿Se puede hacer caer en algo así? Sí, a todas luces he comprobado que se puede. Y eso que ni siquiera voy a invertir cinco minutos en hablarte de odios con base deportiva. En mi país hay profunda pasión por el fútbol. Fuera de la alegría multicolor y la fiesta que fue la celebración del último torneo mundial ganado por Argentina en Qatar, con Messi como figura central, está la rivalidad local. En el plano nacional, River y Boca concentran una enorme pasión y gran afición en todo el país. En lo local, en la ciudad donde vivo, hay dos clubes que, ya han dejado ser rivales para sus simpatizantes más fanáticos, para convertirse en enemigos a los cuales se los debe odiar. Ese sería el rasgo de pertenencia por sus colores. Ha habido muertes por esa causa, y no es de ahora, lleva mucho tiempo. Odio. Estúpido, inconcebible en gente civilizada, pero callado por los medios de comunicación que, para lograr más adhesión, incentivan ese odio con la figura simpática y hasta romántica de una suerte de “folklore ciudadano”. Tremendo.

Y también hay muchos cristianos o pseudo cristianos formando parte de esas legiones de bulliciosos “hinchas”, como se denominan aquí a los fanáticos del fútbol, al grado de justificar agresiones que han ido creciendo hasta terminar en crímenes, curiosamente nunca resueltos. Pero… ¿Cristianos justificando eso? Sí. Que hay en sus mentes, no puedo saberlo, aunque me lo puedo imaginar. Es una batalla que, reitero, comienza en la mente. ¿Y qué se puede decir a modo de advertencia de amor hacia aquellos hermanos que todavía no han visto el riesgo? Que deben dar un cuidado especial a sus mentes velando sus pensamientos, tanto en lo que lees, como en lo que miras. El enemigo es astuto e intenta poner pensamientos contrarios a la verdad del Señor. El desánimo, la baja autoestima, la ira o el enojo, los celos, la lujuria… todos comienzan en la mente. Si quieres tener victoria sobre el pecado y vencer en la batalla espiritual, presta atención a tus pensamientos. Llénate del Espíritu Santo y rechaza los pensamientos que no vienen de Dios.

La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios.
Sin embargo, ninguno de ustedes vive según su naturaleza pecaminosa, sino según el Espíritu Santo. Por eso es que Pablo les dice a los romanos, en el octavo capítulo de su carta y versos seis al nueve: Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.  Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

Hay una salida. Tanto a los creyentes que han caído en las garras del odio político, como los que han sucumbido a sus pasiones supuestamente deportivas. Dios mismo les dice lo que decenas de veces han leído en Romanos 12:2: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. ¡Lo sabemos! ¡Jamás podremos justificarnos ante Él por llevar a cabo acciones o actitudes contrarias a su diseño divino de amor y respeto! El mismo Pablo, pero en Filipenses 4:8 señaló otros conceptos que seguramente conocemos muy bien: Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Tienes una salida inmediata poniendo en marcha algo que ya estaba establecido y también conoces. Llénate del Espíritu Santo cada día y lograrás vencer los deseos de la carne y los pensamientos que no vienen del Señor. ¡Vive por el Espíritu y experimenta la victoria en Cristo en todo momento! No fuimos creados para el odio, aunque alguien esté procurando que creas que experimentarlo en un caso determinado, es comprensible y justo. No lo es. No para los ojos de Dios. Él conoce tu corazón.

Lo quieras o no, estás en una batalla espiritual. Aunque intentes ignorar esa realidad, tarde o temprano tendrás que decidir si participas activamente o no haciendo frente a las tretas del enemigo. Sin embargo, no lucharás con armas físicas, sino con las armas espirituales que Dios te da. Vences cuando las usas correctamente, dejándote guiar por el Señor y estando lleno de su poder. 2 Corintios 10:3-5 = Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

El mundo intentará dañar tu testimonio y tu reputación. El reino de las tinieblas se esforzará en debilitarte física y espiritualmente para que dudes del poder o hasta de la existencia de Dios. ¿Cómo harás frente a esos ataques? ¡Empleando la armadura de Dios! Es efectiva para protegerte de todos los ataques del enemigo. Utilízala con la sabiduría que Dios te da y comienza a vivir en victoria para la gloria de Dios. Dos escrituras para ayudarte a sacarte ese odio infiltrado en tu mente que te está quitando la paz y el amor de tu vida. Efesios 6:13-17 = Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; 

Romanos 13: 12-14 = La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

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9 – Con la Palabra en los Huesos

Del tema que voy a hablarte ahora, si lo entiendes y lo aceptas, quizás pueda ayudarte a marcar a fuego el destino de tu vida. Porque quiero hablarte de una estrecha relación que encontramos en la Biblia entre un elemento que es muy singular y que ha despertado la curiosidad de algunos amigos y creyentes que comparten estos trabajos: los huesos.

No he estado yo personalmente trabajando en eso porque no fui direccionado por el Señor a hacerlo, pero cuando algunas personas me dejaron saber esa inquietud, suspendí mis trabajos habituales y me lancé a recoger información y todo lo que hallara para reunirlo en un trabajo que pudiera alimentar e informar a los que por razones de tiempo no pueden hacerlo por ellos mismos. Y resolví añadirlo a esta inquietud que hoy estoy compartiendo contigo.

El caso es que no es demasiado lo que hay en nuestros ambientes respecto al tema de los huesos, de nuestros huesos, pero con algunos trabajos de otros hombres y mujeres de Dios, se ha podido completar un informe. Lo único que yo he hecho aquí, por responsabilidad ministerial, es chequear que lo dicho sea correcto y se compatibilice con la Biblia. Luego, el Espíritu Santo me otorgó decisión para repetir conceptos dichos o para descartarlos. Este es el resultado.

En primer lugar, aprendamos que los huesos son el sistema estructural que sostiene nuestro organismo. Tu organismo óseo está compuesto por huesos llamados largos, huesos denominados anchos y huesos conocidos como cortos. Y el conjunto de todos esos huesos, es lo que vulgarmente conocemos con el nombre de esqueleto. El esqueleto humano está compuesto por doscientos seis huesos. Tu cuerpo tiene doscientos seis huesos. Y esos huesos, al lado de las coyunturas, le dan flexibilidad al cuerpo y le permiten su movimiento. Asimismo, en los huesos, todos lo sabemos, es donde está la médula ósea.

Dentro de los huesos, en una concavidad de los huesos largos, está la médula ósea. Y la médula ósea, a su vez, es la productora de las células sanguíneas, desde la concepción. O sea que ahora sabemos, o confirmamos si es que ya lo sabíamos, que la sangre se produce en nuestros huesos. Entonces, como conclusión bíblica de esto, tenemos que tu vida y tu espíritu, están en tus huesos. Tu vida y tu espíritu no están en tus riñones, ni en tu hígado, ni en tu cerebro. Tu vida y tu espíritu, están en tus huesos.

Porque la vida está en la sangre, ¿Verdad? Y donde se produce la sangre, es en la médula ósea. Y la médula ósea opera en los huesos. Esta médula ósea va por dentro de los huesos, y es como que tiene un contenido graso, como una grasa que está dentro de los huesos, allí es donde se produce la sangre. Pero no quiero irme más allá con estas concepciones científicas, porque lo dejaría para aquellos que saben mucho más que yo específicamente. Sí quiero adentrarme, en lo que la Biblia dice de los huesos. Y para ello te voy a llevar a la primera mención que se encuentra en nuestras Biblias respecto a los huesos.

El segundo capítulo del Génesis relata la creación de la mujer. Allí dice que Dios hizo dormir profundamente a Adán y, estando bajo el efecto de esa “anestesia”, como exquisito cirujano le extrajo una de sus costillas y de ella simplemente dice que hizo una mujer. No dice que la creó, no dice que la formó del polvo de la tierra, como dijo anteriormente del hombre, dice que la hizo. Y una vez que la hizo, se la trajo al hombre. Este relato que a muchas personas enroladas con alguna forma de feminismo radicalizado puede parecerle demasiado machista, concluye con lo que Adán dice cuando la ve: …esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.

Entonces vemos que lo primero que es formado, o modelado, es un varón. Y que luego la mujer es hecha de algo ya creado. La mujer es hecha a partir de una costilla del varón. Dicho con mayor precisión: de su costado. Si lo examinas con mayor profundidad, podrás ver que no es la misma cosa formar o modelar que hacer. Lo primero se emparenta con lo creativo, lo que sale de la nada. Lo segundo con la habilidad de hacer algo con eso que se ha creado. Y fíjate que el Señor no toma de los ojos del varón, ni de los oídos del varón, ni de las piernas; toma de los huesos del varón para crear a la mujer.

Entiende bien lo que te estoy diciendo: toma del costado del varón, de una costilla del varón si lo prefieres tradicional, toma de un hueso del varón para crear a la mujer. ¿Por qué? Porque el espíritu de la vida, está en los huesos.  Vamos a ver con todo cuidado estas cosas. Si en algún momento te digo algo que no tiene sustento en la palabra de Dios, entonces sí puedes llamarme hereje.

El Señor toma un hueso de la costilla, posiblemente; y digo posiblemente, porque es ahí donde se encuentran las partes más fuertes del espíritu del ser humano, en las costillas. Y hace a la mujer. No dice que la crea, lo cual indicaría que la saca de la nada, dice que la hace, lo que significa que la constituye a partir de algo ya creado.

 Entonces si entendemos, que Dios creó al hombre, y a partir de su iniciativa profética lo forma del polvo de la tierra, lo primero que entendemos es que lo primero que tuvo que haber hecho, fue su esqueleto. Porque en el esqueleto, está la vida. En el esqueleto, está la sangre. En el esqueleto, está el espíritu. La primera mención, entonces, es: estos son huesos de mis huesos, y carne de mi carne.

Los huesos son muy importantes en la Biblia, a eso lo vemos en muchos textos. José pidió que sus huesos fueran llevados a la tierra prometida, en Génesis lo dice así: E hizo jurar José a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos.

José estaba en Egipto. Él pidió que sus huesos fueran llevados de Egipto a la tierra de las promesas, y nota la palabra: ciertamente Jehová os visitará. La visitación de Dios, tiene que ver con los huesos. No quería sobreabundar en capítulos y versículos en este trabajo, pero aquí no tengo otro modo de respaldar bíblicamente esto que te digo.

(Éxodo 13: 19) = Tomó también consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros.

Nota que Moisés toma los huesos, los saca para llevarlos a la tierra prometida, y declara nuevamente lo mismo. Ciertamente Jehová juró, y Él hizo que jurara que los huesos iban a ser llevados. La visitación de Dios, entonces, en ese capítulo, tiene que ver con los huesos.

(Hebreos 11: 22) = Por la fe, José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamientos acerca de sus huesos.

Fíjate que tiene que ver con la salida de Egipto, la entrada a la tierra prometida, y sus huesos. Está claro: los huesos tienen una tremenda importancia en la Biblia. Vamos a otra de las cuestiones importantes, a dónde está su juventud.

(Job 20: 11) = Sus huesos están llenos de juventud, más con él en el polvo yacerán.

¿Qué es lo que tenemos aquí, en dónde dice que está la juventud de la persona? En sus huesos. Por eso, cuando la apariencia de la persona se va desgastando, comienzan a aparecer las arrugas y tiene un feo semblante, ¿Hacia dónde podemos estar pensando que están sus problemas? En los huesos. ¿Por qué? Porque en los huesos está la vida, en los huesos está el espíritu, en los huesos se produce la sangre, y la sangre irriga todo el cuerpo. ¿Esto te parece intrincado? Ya te digo que vamos a ir más allá. Salmo 31 y David en franco estado de depresión.

(Salmo 31: 9) = Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia; se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo. (10) Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar; se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.

Esta es una excelente prueba de que todos los problemas emocionales de la gente, tienen la tendencia clara de concentrarse en sus huesos. Entonces, los huesos se van envejeciendo, van perdiendo su vigor, van perdiendo su fuerza, y se consumen. Por lo tanto, la apariencia física de la persona, cambia. Y vemos algo más. Salmo 51, los huesos parecen tener sentido del humor.

(Salmo 51: 8) = Hazme oír gozo y alegría, y se recrearán los huesos que has abatido.

Esto quiere decir que el gozo y la alegría, en la gente; el gozo del Señor, la presencia del Señor, ¿Qué tiene que hacer en el cuerpo de la persona? Recrear sus huesos. Y recrearse, tiene que ver con dos cosas. Con tener un suspiro, con tener un aliento, pero esencialmente, recrearse tiene que ver con volverlos a crear. Porque a causa de los conflictos emocionales, los huesos se abaten. Y si los huesos se abaten, entonces desde los huesos va a comenzar a salir una sangre abatida, que va a comenzar a enfermar todo el cuerpo.

Muchas de las enfermedades que vienen al cuerpo del ser humano, tienen que ver con la sangre. Y esto está depositado en los huesos, así que una poderosa herramienta de sanidad, es hazme oír gozo y alegría, y entonces se recrearán mis huesos. Los conflictos emocionales secan los huesos. Y esencialmente los conflictos de pareja. Los conflictos de pareja no resueltos, secan los huesos y pueden traer enfermedades al cuerpo. Si tú tienes hoy un conflicto con tu pareja, es indispensable que lo arregles lo antes posible. Y no es sugerencia formal u opinión espiritual, es mandamiento divino.

(Proverbios 12: 4) = La mujer virtuosa es corona de su marido; más la mala, como carcoma en sus huesos.

Carcoma a sus huesos, lo mismo que hace una termita con la madera. La termita va comiendo, va comiendo y va comiendo. Y esos tremendos conflictos entre los esposos, esos tremendos conflictos entre familia, aunque en este texto específico, Salomón se refiere a la mujer. Que la mujer virtuosa es la corona, el adorno de su esposo.

Pero la mujer que no es corona, dice la Biblia, carcome los huesos. Y eso no tiene que ver con una figura literaria, eso tiene que ver con algo concreto, visible, con conflictos matrimoniales no resueltos, que comienzan a hacer que los huesos del cónyuge se enfermen. Los huesos también son usados en la Biblia como sinónimo de fariseísmo.

(Mateo 23: 27) = ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

Noten que en la Biblia hay dos tipos de huesos: los huesos de los vivos y los huesos de los muertos. Los huesos de muertos ya no generan absolutamente nada. Pueden conocer la Biblia, pueden conocer la ley, pueden ser religiosos, pero son huesos de muertos, ya no tienen vida. Ya no irrigan absolutamente nada. Sólo la conclusión del trabajo maligno trasuntado en enfermedad y pudrición, porque cuando se acaba la vida, entonces la sangre se coagula y el cuerpo se pudre. Un cristiano sin vida, apesta. Los religiosos apestan. Jesús detesta a la gente religiosa.

Es más; hemos encontrado en la Biblia que hay cautiverios espirituales. ¿Cuántos de ustedes creen que haya cautiverios espirituales? Pero la Biblia es mucho más precisa de lo que se cree. Si buscamos, hay una parte de ella que dice que una parte del cuerpo es la que está cautiva en una región del infierno. Y lo que es cautivo, son los huesos.

(Salmo 141: 7) = Como quien hiende y rompe la tierra, son esparcidos nuestros huesos a la boca del Seol.

Pregunto: ¿David está vivo o está muerto? Cuando él escribe esto, está vivo. Y él está diciendo que hay una región que se llama Seol, que es una región del inframundo, de cautividad. Y tenemos que entender que muchas personas tienen cautivos sus huesos.  Dice que el Seol cautiva sus huesos. Y entonces nos ponemos a pensar por qué una persona podría tener sus huesos cautivos.

Es como que el diablo tiene en su poder tu esqueleto, y dice con mucha aparente seguridad, que ese esqueleto, el tuyo, le pertenece. Alardea vociferando a quien quiera oírlo: “Tengo poder, tengo dominio, tengo autoridad sobre los huesos de él.” Eso dice, pero no es verdad y puede demostrarse. Y encontramos una escritura tremendamente poderosa y esclarecedora al respecto.

(Ezequiel 6: 3) = Y dirás: montes de Israel, oíd palabra de Jehová el Señor: así ha dicho Jehová el Señor a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles: he aquí que yo, yo haré venir sobre vosotros espada, y destruiré vuestros lugares altos. (4) Vuestros altares serán asolados, y vuestras imágenes del sol serán quebradas; y haré que caigan vuestros muertos delante de vuestros ídolos. (5) Y pondré los cuerpos muertos de los hijos de Israel delante de sus ídolos, y vuestros huesos esparciré en derredor de vuestros altares.

Aquí podemos ver que la causa por la cual la gente tiene cautivos sus huesos, es la idolatría, a causa de haber hecho altares, a causa de haber adorado ídolos, tanto los de yeso u otro material o los sociales. Tú no lo entiendes, pero en el momento en que tú estabas haciendo ese rito, esa adoración, tú fuiste cautivo. ¿Y qué fueron cautivos de ti? Tus huesos. Todo esto es bíblico ciento por ciento, no estoy inventando ninguna fantasía para entretener aburridos o asustar viejitas. Dice que Dios va a permitir que los huesos de los que adoran ídolos sean cautivos. Y se trata de personas, porque los espíritus no tienen huesos. Haz esa relación porque es importante: los espíritus no tienen huesos, los cuerpos sí tienen huesos.

(Lucas 24: 39) = Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.

Es notorio que Jesús resucitó con un cuerpo glorificado, cierto, pero ese cuerpo tenía carne y tenía huesos. Y ellos se asustaron, y decían que era un fantasma, que era un espíritu. Y Jesús les dice que no, porque los espíritus no tienen huesos. La vida del ser humano, está en los huesos. El espíritu del ser humano, si podemos colocarlo físicamente en un lugar, ese lugar debería estar en los huesos.

(Ezequiel 37: 1) = La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, (Nota que esto fue una revelación), y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos. (2) Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera. (¿Cómo dice que estaban? Secos. Es decir que no eran huesos vivos, no irrigaban sangre, eran huesos muertos, calaveras, esqueletos) (3) Y me dijo: Hijo de hombre, ¿Vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.

(4) Me dijo entonces: profetiza sobre estos huesos, y diles: huesos secos, oíd palabra de Jehová. (Noten que los huesos pueden oír. Huesos secos, oíd palabra de Jehová. ¡Los huesos oyen! ¡Aunque estén muertos! Los huesos siguen oyendo, si no Él no les diría que oigan. Hay un poder espiritual en los huesos. Haz un ejercicio; tápate bien tus oídos y habla. Te escucharás bien aunque tengas tapados tus oídos, porque te estarás oyendo con tus huesos.) (5) Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos; he aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. (Pregunto: ¿Adónde entró el espíritu? En los huesos. ¿Dónde debería estar el espíritu, entonces? En los huesos.)

(6) Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová. (7) Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se junaron cada hueso con su hueso. (8) Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu.

(9) Y me dijo: profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán. (10) Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo. (11) Me dijo luego: hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos.

(12) Por tanto, profetiza, y diles: así ha dicho Jehová el Señor: he aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. (13) Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. (14) Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.

¿Quieres dudar? Duda, pero si en los huesos está la médula ósea, si en la médula ósea se produce la sangre, si en la sangre está la vida, el espíritu tiene que estar en los huesos. Sigo, y pretendo simplemente que lo que voy a decirte, lo tomes con madurez espiritual, sin religiosidades y mucho menos sin doctrinas denominacionales castrantes. Y te lo digo porque, si estás desprevenido, no abriste tu Biblia en este día o estás distraído, algunas de estas cosas te pueden sonar a brujería o a hechicería. Menos mal que tú me conoces y ya sabes muy bien que no soy ningún brujo.

Los huesos tienen, indudablemente, un poder espiritual. Si no fuera así, -atención con esto-, los brujos no los usarían. Y parte de sus actos, tienen que ver con usar huesos. Vamos a ver en la palabra lo que ha salido revelado. Hago claridad en algo muy específico y puntual: los huesos no se deben tocar, no se deben guardar, no se deben usar para nada, está prohibido en la Biblia, porque eso se llama necromancia. Los huesos son una puerta espiritual entre el mundo de los demonios y el mundo físico.

Los que estudian medicina y hacen prácticas con huesos, tienen que orar y cubrirse antes de colocar sus manos sobre esos huesos, porque pueden sufrir alguna clase de transferencia. En los huesos queda toda la información espiritual de la persona, después de muerta. Los huesos tienen que ser enterrados porque del polvo provenimos y al polvo nos dirigimos. De ninguna manera es sano llevarse huesos o cenizas de muertos a tu casa, o utilizarlos como amuletos en tu billetera.

Eso no se hace y no sólo por higiene o delicadeza: es peligrosísimo. Hay mucha gente que guarda las pequeñas uñas de sus pequeños hijos como recuerdo. O el ombligo, o mechones de sus primeros cabellos. Déjame decirte que eso de ninguna manera se debe hacer. Y no es algo que se me ocurra a mí porque amanecí con ganas de jugar a la prohibición.

(1 Reyes 13: 2) = Aquel clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: altar, altar, así ha dicho Jehová: he aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres.

Le está hablando a Jeroboam. Recuerda que el que dañó toda la historia de Israel fue este hombre, Jeroboam. Y Dios le da una palabra a un profeta, porque a los huesos sólo los puede usar un profeta, si es que el Espíritu Santo lo dirige a usar huesos. Nadie puede usar huesos. Y Dios da la palabra: nacerá un varón que se llamará Josías, y él va a profanar tus altares.

 Y tomará huesos de hombres, y quemará los huesos, y rociará las cenizas sobre el altar, y el altar quedará profanado. Pero, además, rociará esa ceniza sobre ti, porque tú tienes que morirte. Está en la Biblia que con huesos se puede matar a una persona. Si el tema te parece falto de delicadeza o no te agrada, arranca esa página. Pero vamos a seguir mirando, porque hay algo más profundo, todavía.

(2 Reyes 23: 16) = Y se volvió Josías, (Ya nació, este era sobre el que habían profetizado), y viendo los sepulcros que estaban allí en el monte, envió y sacó los huesos de los sepulcros, y los quemó sobre el altar para contaminarlo, conforme a la palabra de Jehová que había profetizado el varón de Dios, el cual había anunciado esto. (17) Después dijo: ¿Qué monumento es ese que veo? Y los de la ciudad le respondieron: este es el sepulcro del varón de Dios que vino de Judá, y profetizó estas cosas que tú has hecho sobre el altar de Bet-el. (18) Y él dijo: dejadlo; ninguno mueva sus huesos; y así fueron preservados sus huesos, y los huesos del profeta que había venido de Samaria.

Acá hay dos tipos de huesos: los primeros, son los huesos naturales, los huesos de gente natural. Los huesos de gente natural, servían para profanar un altar. Los quemaban, y profanaban un altar. El segundo tipo de huesos, son los huesos de los santos. Y el hueso de los profetas. Sobre los huesos de los profetas, podía quedar la unción del profeta. Y él dijo: no toquen los huesos de ese profeta que dio la palabra, dejen ese altar allí, quieto. Con los huesos se pueden hacer cosas. Y es realmente interesante comprobar que, cuando equipos especializados en liberación liberan casas, suelen encontrar huesos enterrados en esas casas.

(Jeremías 8: 1) = En aquel tiempo, dice Jehová, sacarán los huesos de los reyes de Judá, y los huesos de sus príncipes, y los huesos de los sacerdotes, y los huesos de los profetas, y los huesos de los moradores de Jerusalén, fuera de sus sepulcros; (2) y los esparcirán al sol y a la luna y a todo el ejército del cielo, a quienes amaron y a quienes sirvieron, en pos de quienes anduvieron, a quienes preguntaron, y ante quienes se postraron. No serán recogidos ni enterrados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra.

Nota aquí que a los huesos de ellos los están sacando y los están poniendo al sol, a la luna y a todo el ejército del cielo. ¿Cómo se llama eso? ¿Cómo se llama adorar el sol? ¿Cómo se llama adorar la luna? ¿Cómo se llama adorar el ejército del cielo, que son las doce casas del zodíaco? Brujería. Y a causa de sus brujerías, sus huesos quedaron contaminados.

Y él dijo: tienen que ser esparcidos y tienen que ser puestos ante lo mismo que ellos hicieron. Vamos a ver qué hallamos en 2 Reyes 13. ¿Cuántos se acuerdan que Elías le dio la unción a Eliseo? Yo soy Elías, le dijo a Eliseo: ¡Eliseo, mi manto! Pero Eliseo se murió y no le pasó el manto a nadie. La unción de él, se quedó en sus huesos. Él se murió, y lo enterraron. Y mira lo que pasó.

(2 Reyes 13: 21) = Y aconteció que al sepultar unos a un hombre, súbitamente vieron una banda armada, y arrojaron el cadáver en el sepulcro de Eliseo; y cuando llegó a tocar el muerto los huesos de Eliseo, revivió, y se levantó sobre sus pies.

Pregunto: ¿Hay poder en los huesos de un santo, sí o no? Terrible. Y cuando digo “santo”, que se registre, no estoy diciendo estatua ni semidios para adorar, estoy hablando de un abnegado, consagrado y entregado para el servicio al Reino de los Cielos. Porque él no entregó el manto, él no lo entregó. Y dice que venían con el muerto, y vieron a una banda.

 Y se dijeron: ¡Nos van a atacar! Y muertos de miedo agarraron al muerto y lo tiraron en el primer pozo que encontraron. Pero resulta ser que ese pozo era el sepulcro de Eliseo, y el muerto cayó y se encontró con los huesos de Eliseo. Y cuando el muerto toca los huesos de Eliseo, el muerto resucita. Eso es lo que dice allí, no lo estoy inventando ni lo escribió un brujo a esto. Y tampoco lo estoy interpretando, lo estoy leyendo.                       

De allí sacamos que hay poder en los huesos. Tanto poder hay en los huesos, que Dios enterró a Moisés. ¿Te imaginas lo que hubiera hecho Israel si hubieran encontrado los huesos de Moisés? No hubo nación más idólatra y hechicera sobre la faz de la tierra, que Israel. Y él se murió, y dice la Biblia que Dios lo enterró. Porque detrás de los huesos de Moisés, estaba Satanás.

Judas 3, dice, que Satanás contendía con Miguel por el cuerpo de Moisés. Y Miguel dijo que Dios lo enterró. Algunos aseguran que Satanás hasta hubiera podido producir clonaciones humanas con los huesos de Moisés. Porque Moisés murió, y ya estaba siendo transfigurado antes de morir. Su rostro resplandecía después de ver la gloria de Dios. Y mira lo que profetiza David.

(Salmo 34: 20) = Él guarda todos sus huesos, ni uno de ellos será quebrantado.

¿De quién está hablando? ¿Recuerdan ustedes que cuando fueron a la cruz, dijeron que tenían que morir rápido, y para lograrlo tomaron un palo y les quebraron los huesos a los ladrones? Pero cuando llegaron a Jesús, él ya había muerto, para que se cumpliera la escritura que decía que ninguno de sus huesos sería quebrado.

(Juan 19: 32) = Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él. (33) Más cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. (34) Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. (35) Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis.

 Durante mucho tiempo se creyó, por simple deducción y conjetura, que el que lo había visto y daba testimonio, era el propio Juan. Sin embargo, algunos ministros han creído interpretar que el que realmente vio lo sucedido y estaba totalmente habilitado para dar ese testimonio, era el mismo soldado que lo traspasó con su lanza, de quien se supone que luego de esto, se convirtió al evangelio.

(36) Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la escritura: no será quebrado hueso suyo.

Los huesos de Jesús no podían ser tocados. ¿Por qué razón? Porque en los huesos estaba la vida. Y porque Él tenía que resucitar al tercer día. Y por esa razón sus huesos no podían ser tocados. Siempre se dijo, muy pocas veces se entendió, ¿Verdad?

(Salmo 53: 5) = Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo, porque Dios ha esparcido los huesos del que puso asedio contra ti. Los avergonzaste, porque Dios los desechó.

Hay ministros que aseguran que en intercesión se debería orar para que Dios esparza los huesos de nuestros enemigos. ¡No es un invento macabro! David lo dice en este salmo. No lo niego ni lo desestimo, pero me gustaría ahondar más en esta palabra antes de salir a enseñar alegremente eso. ¿Y dónde va todo esto? ¿Por qué son tan importantes los huesos en la Biblia? Muy simple: porque la iniquidad está en los huesos.

(Salmo 31: 9) = Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia; se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo. (10) Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar; se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido. (Nota que por causa de la iniquidad, los huesos están consumiéndose. Pero hay un texto mejor, todavía).

(Salmo 109: 18) = Se vistió de maldición como de su vestido, y entró como agua en sus entrañas, y como aceite en sus huesos.

¿Cómo empieza el versículo? ¿Y cómo entró esa maldición al cuerpo? Como aceite en los huesos. Así es que, la iniquidad, es un asunto espiritual, una suerte de cordones espirituales, que también tienen su expresión física. Es un líquido físico un líquido tangible que entra en los huesos. Y entra en los huesos desde el momento de la concepción.

Por esa causa es tan importante el tema de los huesos en la Biblia. Porque ese enorme flagelo al que se conoce con el rótulo de La Iniquidad, está en los huesos. Reitero una vez más: esto no es doctrina ni modificación a tu teología o doctrina, sólo una suma de aportes informativos muy veraces para que hagas trabajar esa maravillosa máquina llamada Mente que Dios te ha dado. Esto te tiene que producir una pregunta: Entonces, ¿Cómo hacemos para que ese líquido que físicamente está en los huesos, salga?

1 – Escribe el libro de las memorias. Escribe todo lo que encuentres, los pecados tuyos, los pecados de tus ancestros, hasta donde sepas, los pecados de tus hijos.

2 – Entra a la presencia de Dios y pide perdón por cada una de las cosas ahí escritas; tuyas o de tus antepasados.

3 – Ordena que sea desarraigada de tu alma y de tu espíritu, la iniquidad.

4 – Ordena que la sustancia física que produjo la iniquidad y que se alojó en tus huesos, salga de tu organismo. Aquí es donde estimamos que la boca de un cristiano, tiene que tener poder. Y el cristiano tiene que tener autoridad.

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que toda espada de dos filos; penetra el espíritu, las coyunturas y los tuétanos. Conclusión: para que la gente sea libre, la palabra le tiene que penetrar hasta sus huesos.

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¡Profetiza Pueblo Mío!

Apocalipsis 4: 1 = Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. (2) Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. (3) Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.  (4) Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

(5) Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. (6) Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. (7) El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando. (8) Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. 

Aquí estamos viendo que los seres vivientes de Apocalipsis 4 y también los de Ezequiel capítulo 1, son querubines. Y nota claramente que, en Ezequiel 10, desaparece el buey y es sustituido por el hombre. Hemos enseñado alguna vez, que el buey era la característica de Cristo y el asno la de Adán. Adán se fue y Cristo se mudó en Moisés. Por eso ahora hay una cara de hombre en el querubín. Por eso sabemos que los seres vivientes son los querubines, pero todavía no sabemos qué son querubines. Apocalipsis 5:8:

Y cuando hubo tomado el libro, (Ese es Cristo) los cuatro seres vivientes (Que ahora sabemos que son querubines) y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;  (9) y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; (10) y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. 

¿Quiénes son los redimidos? ¿Quiénes son los querubines? ¿Quiénes son los reyes y sacerdotes? ¿Quiénes son los querubines protectores? ¿Quién es el más alto de la Creación? ¡Es que a mí me enseñaron! ¿Quieres que te diga la verdad? ¡Ya no interesa lo que te hayan enseñado! Y reinaremos sobre la tierra, eso dice. ¿Por qué crees tú que Dios puso un querubín con una espada inflamada, en el huerto, cuando el hombre cayó? Porque el huerto es sólo para querubines. Si quieres volver a entrar, tienes que salir de ser, ser humano, echar fuera a Adán, traer a Cristo, convertirte en el buey que es hombre, para entrar. Querubín. Y la forma de entrar, es con la espada ardiente.

Porque ese fuego es el que te va renovando día a día tu programación. Porque es cortante y discierne. Quema lo inútil y divide a Adán de Cristo. Que es como decir el alma del espíritu. Dos cosas que suenan muy parecidas, pero que sólo la Palabra discierne. Esto nos introduce a otro problema más grande que ni siquiera me atrevo a preguntar. Lucifer es un querubín. Después. Yo no lo inventé, sólo lo estoy, descubriendo. ¿Lo vieron o no lo vieron? ¿Quiénes pueden cantar ese canto? Escucha: ¿Qué ser ha sido redimido? No hay ninguna vaca, ni un buey, ni un toro, ni un ángel, ni una centella, ni un rayo ni un trueno. Lo único que ha sido redimido, es…¡El hombre!

Entonces, para cantar esa canción, tiene que ser que los querubines representan al hombre en ese estado de creación. Es por eso que los querubines son los que cargan el trono. Y cuando David dijo lo voy a cargar, dijo: el buey es tipología, ponle un hombre, que es la realidad. Y ahí nomás lo mataron. ¿Y qué haces tú bregando con las sombras? Es que la iglesia anda bregando con las sombras. El querubín es uno con el propiciatorio. Romanos 3. Importantísimo. Verso 24: siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, (25) a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, Cristo fue puesto como propiciatorio. Los querubines y Cristo, son una sola pieza.

Mira Éxodo 26, verso 1: Harás el tabernáculo de diez cortinas de lino torcido, azul, púrpura y carmesí; y lo harás con querubines de obra primorosa. En el Aposento Alto, había cuarenta y ocho tablas de lado a lado, en tres de sus lados. No quisiera hablar de eso ahora, pero seis es número de hombre. Por ocho, que es nuevos comienzos. Habla de la nueva creación, el nuevo hombre en Cristo. Tres, la divinidad de Dios. Cuarenta y ocho, cuarenta y ocho y cuarenta y ocho tablas. Cortinas arriba, son diez. Cuando entras al lugar santo, donde están todos los muebles. Están la mesa de los panes de la proposición, el candelero, el altar del incienso. Es muy fácil entrar al Lugar Santo, que es la época de la iglesia, que es diez por diez por diez, son dos mil años. Es el tiempo de la iglesia. Donde la luz es artificial, porque es producida por un candelero.

La Biblia nos dice que pensemos en las cosas de arriba. Pero, claro, nosotros nos aferramos a las cosas que nosotros pensábamos que estaban arriba. De hecho, cuando la Biblia te dice eso, lo que los hombres tenían era el Antiguo Testamento, no el Nuevo. Entonces había algo que ellos podían ver, que les prometía destino. Mirar hacia arriba, es mirar en elevación, sin mirar la superioridad, la providencia o el destino. O sea que, dentro del camino, que para ellos era bien largo, porque sólo veían de lejos la promesa, les decían que miraran hacia arriba, que pusieran sus ojos en el destino, en el objetivo. Para asegurarse de eso, entonces, en las cortinas del techo, el Lugar Santo, justo antes del velo, que ellos no podían ver del lado de allá, porque en aquel entonces estaba reservado para un Sumo Sacerdote. Lo único que ellos podían ver, era la luz del querubín, que era su destino.

Porque es muy fácil en el tiempo de la iglesia, poner tus ojos en cosas terrenales, que son los ritos y las actividades eclesiásticas. Tres pasos para acá hay un testimonio, tres pasos para allá hay un corito y tres pasos para más allá hay una Santa Cena. No es necesario que prosiga, ¿Verdad? No pongas tus ojos en las cosas terrenales. Pon tu mira en las cosas de arriba. Una sola pieza con el de allá, donde Cristo entró como precursor. Donde ahora tenemos acceso, para obtener gracia, en el día del continuo socorro. Misericordia. Abierto para ti. ¿Dónde dice todo eso? Colosenses. 3:1-3  Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. ¡Y pensar que hasta aquí tú te creías que eras sólo un triste pecador salvado por Gracia!

Cosas terrenales, te aviso, son todas las que hacemos acá abajo, en los tabernáculos no verdaderos. Le estaban diciendo al sacerdote que sabían que él debía hacer el rito, pero que, por favor, pusiera sus ojos arriba. Yo sé que tienes que extraer la sangre. Yo sé que tienes que contar los pasos. Yo sé que tienes que ponerte las campanitas, pero mantén los ojos allá. No en el cielo, ¡En tu destino! Tu naturaleza divina. El querubín. ¿En qué sentido? En que el querubín y Dios son una sola pieza. Lucas 21:25:  Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar (¿Qué es el mar? Muchedumbres. Gentes. Tribus. La creación gime) y de las olas;  (26) desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.

Cuidado. No te está hablando de una catástrofe cósmica. Es que, en ese tiempo, las direcciones terrenales, eran por las estrellas. Está hablando de un tiempo en la tierra en el que no habrá en qué confiar. Aquello que eran señales fijas parea nosotros, ya no serán confiables y no se podrá depender de ellas. Es un tiempo sin dirección. La gente no sabe en qué lugar esconderse o refugiarse. Lo que sucede es que él lo trata de expresar en el vocabulario que él tiene o conoce. El sol dejará de alumbrar, las estrellas. No te olvides que las estrellas se usaban para saber en qué dirección caminar. Aun para el tiempo de Cristo, venían dirigidos por las estrellas. No es que estaban mal, era lo que tenían, ese era su mapa. Hoy, nuestros mapas son las cosas que tenemos en la tierra y nos dan seguridad. La educación nos abandona, la medicina no tiene resultados, la política está corrupta, la economía se está desmoronando. En suma, todo aquello en lo que confiábamos en la tierra, está dejando de ser.

En ese tiempo, dice Joel, las hijas profetizarán y los varones tendrán visiones. Está hablando de un tiempo en donde no hay señales fijas y es una necesidad ser profético, para poder saber hacia donde ir. Y aquí te dice que, cuando esas cosas acontezcan, desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. No dice que les sobrevinieron cosas a ellos, sino que por andar con los ojos puestos en las cosas terrenales, empezaron a caer en la expectativa de no saber lo que va a suceder, por tener la mente fija y clavada en las cosas de acá abajo, se les desfallece el corazón y él dice: por las cosas de arriba. ¡Pon tus ojos arriba! Olvídate del caos, porque la contestación del caos, es eso que estamos mirando allá arriba.

Tú eres esa señal que el mundo espera. Para eso has nacido. Para eso has ido a Cristo y has vencido en la cruz juntamente con Él. Por eso dice el verso 27: Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria. Una nube, Eso es nipash, y no se trata de un estrato cúmulus limbus, sino de testigos. Una nube de testigos con poder y gran gloria. (28) Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca. No te dice que escondas tu cabeza debajo de la tierra, dice que tu redención está cerca. ¿Entiendes? ¡Tu redención! Sí tenemos esperanzas, pero son esperanzas alcanzables, no fantasiosas. Está escrito y prometido por el más grande del universo, no es una bravata emotiva de púlpito cobrando temperatura.

Jeremías 1. Déjame darte unas fotografías de este mensaje. Te lo hemos proclamado. Te lo hemos consignado. Y te dimos las expropiaciones prácticas. Déjame ahora darte unas ilustraciones. Jeremías 1:11 La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro. El árbol de almendro, es el primero en florecer en primavera. Después del frío y que todo queda dormido en la tierra, lo primero que brota, es el almendro. Traducido vendría a ser algo así como El Apresurador. Es la misma palabra que usa Pedro cuando dice: apresuremos los tiempos. Y eso es importante, porque si Israel fuera el reloj de Dios, entonces por qué Pedro le exige a la iglesia que apresure el tiempo. Cristo es el apresurador. Entonces, cuando Él ve correctamente, y nos dice Yo apresuro mi palabra para ponerla por obra.

Cuando vemos correctamente, Dios apresura la obra. Si vemos incorrectamente, Dios no puede confirmar lo que estás viendo. Tienes que ver bien. Eso es lo que estamos tratando de hacer. Efesios 2: 1-3 dice: Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Dice que nos dio vida y lo hizo cuando aún estábamos muertos. Nota que la vida que tú tienes, es una impartición de Dios.

Y dice: Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, Entre los querubines. Porque Él es la mesa del propiciatorio. ¿De qué estaba cubierto el candelero? ¿De copas y qué? Almendro. ¿Y qué es el candelero? La iglesia. ¿Y qué tiene proyectado predicar la iglesia? Luz, al destino del hombre. ¿Pero que hemos hecho? Te lo voy a mostrar. Isaías 26. Quiero que entiendas una cosa. Esto puede sonar a nuevo para ti, pero ya hay gente en la tierra que anda en eso. Y no es de interpretación privada, ¿Me entiendes? Dios está depositando esto en la tierra. Pero ni se te ocurra buscarlo en esos canales tan prolíficos en shows llamados congresos, conferencias, clínicas o como se les ocurra a sus productores.

Tú y yo tenemos un trabajo, escribir el futuro. Dejar la huella de Dios en la tierra. Comenzar de una vez por todas el tercer milenio, aunque ya llevemos más de veinte años terrestres desperdiciados. Isaías 26, mira lo que dice el verso 15: Aumentaste el pueblo, oh Jehová, aumentaste el pueblo; te hiciste glorioso; ensanchaste todos los confines de la tierra. Eso es lo que Dios está haciendo. En parte, por tener contactos en distintos lugares del planeta, debo decirte que me consta. Pero como la palabra dice que nos debemos sentar en la orilla y ver llegar a todos los peces, pero que es necesario que echemos los buenos en cestas y a los malos debemos devolverlos al mar. Eso es lo que se debe hacer hoy por hoy en cada congregación, así toque que solamente queden sentados en el templo el pastor y su familia. Si es que quedan… Nunca olvides que decir separación, siempre es previo a gran mover de Dios.

Ensanchar los confines de la tierra es el proceso que estamos viviendo. Con lo que hay como iglesia o pese a las babilonias disfrazadas. (16) Jehová, en la tribulación te buscaron; derramaron oración cuando los castigaste. Esto es la reprensión de Jehová. (17) Como la mujer encinta (Esta es la iglesia) cuando se acerca el alumbramiento gime (Otra vez, sigue siendo la iglesia) y da gritos en sus dolores, así hemos sido delante de ti, oh Jehová. La iglesia sabe que estamos a punto de dar a luz algo. (18) Concebimos, tuvimos dolores de parto, dimos a luz viento; ninguna liberación hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo. En el verso 15, Dios habla de un rompimiento global. Verso 16, la gente clama a Dios por causa de su exhortación con sus hijos. Verso 17, la iglesia está preñada con la naturaleza de Dios. Y verso 18, lo único que ha producido, son doctrinas. Vientos, en la Palabra, son doctrinas. En algún lugar dice que no deberemos ser llevados por cualquier viento de doctrina. Nadie nos mandó a hacer doctrinas.

Preñados con la naturaleza de Dios y lo único que se nos ocurre es producir mensajes, competencias, a ver quién tiene más revelación. La revelación tiene que ser el motivo normal y natural de conversación durante el desayuno de los hijos de Dios, no el motivo para una conferencia con diez mil personas metidas en un estadio y cobrando un boleto para ello. Eso tiene otro nombre, y no fue revelado precisamente por el Espíritu Santo. No podemos vivir impresionados por una revelación, somos los dueños de ella. Tenemos Cristo por dentro, Él sabe lo que dice allí. ¡Y estoy hablando de ti, no del gran predicador ese por el que haces fila para oírle! ¡Tú eres tan hijo de Dios como él y tienes al mismo Espíritu Santo! Como todo lo que sucede en el mundo en el que vives, esto también irá en aumento, tanto en efecto, como en resultado, como en velocidad. Interpretar una escritura, hace cien años, llevaba un año. Hoy, la misma escritura, ya hay gente que la ve en cuestión de minutos.

Mira que verso triste el 18. Concebimos, tuvimos dolores de parto, dimos a luz viento; ninguna liberación hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo. ¡Increíble! Con todas las doctrinas que nos inventamos, la tierra sigue gimiendo. Porque teníamos los ojos puestos en: el pan de la proposición, el altar, congresos de adoración, ¡Aleluya!, Danza profética. ¡Gloria a Dios! ¡Se siente la presencia aquí! Miles adorando a Dios. Que lindo, pero eso no produce la naturaleza. Millones de dólares invertidos en esto. Podrían haberse usado en hacer escuelas que permitieran cambiar a todos los líderes de las naciones. Esto no es iglesia evangélica, esto es Dios o no es nada. Porque ninguna obra es mía si es de bendición. Es de Él, todita. Verso 19: Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos. La tierra dará sus muertos. El entierro de Cristo. Ellos serán levantados. ¿Si cambiamos todas nuestras doctrinas por la revelación de lo que ya aconteció?

Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. Simple. Junto con el cuerpo del Señor, resucitaremos todos. ¿De dónde saco esto? De que conjuntamente con Cristo, fuimos resucitados. Dice eso, ¿Verdad? Hay una revelación que no voy a leer toda, que es la del valle de los huesos secos. El valle de huesos secos, es una tumba de huesos. Es una sola tumba de huesos. El valle representa a la tumba de un cuerpo. Mira el final de Ezequiel 37. Mira el verso 12:  Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. ¿Cuántos sepulcros dice que va a abrir? Todos. Y que son los nuestros. Pero resulta ser que el valle era una sola tumba. (13) Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. (14) Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.

De todos modos, una revelación trae un cambio casi violento. Y eso, en el mejor de los casos que quien la recibe, haya entendido perfectamente todo. Porque han existido casos, y más de uno aislado, donde alguien recibió una revelación que, de inmediato, trasladó a su pueblo receptor. Y este pueblo, en el colmo de su desconocimiento bíblico y espiritual, interpretó lo que mejor le pareció y, consecuentemente con eso, agarró, -como decimos por aquí-, para el lado de los tomates. En primer lugar, Jesús murió la muerte que tú tenías. Murió, espiritualmente. Descendió ante influencias satánicas. Es que no le podían quitar las llaves estando presente. Triunfó en la cruz haciendo un espectáculo público. Cristo murió dos muertes. La tuya, y la física, para traer las llaves de la muerte. Y como Él tiene las llaves de la muerte, ya la muerte no te puede tocar. Y juntamente con Él, Él nos dio vida.

Su muerte espiritual, fue una muerte de naturaleza adámica. Ya no existe en ti. Ya Satanás no te puede agarrar por esa onda. Ahí viene el príncipe, pero no hay naturaleza de él aquí. La idea es de él, no dejes que él te mienta. Jesús no tenía problemas con los demonios antes de la muerte. Porque la ley de vida en Cristo, nos libera de la ley del pecado y la muerte. La resurrección tiene dos fases. La del hombre interior y la del hombre exterior. Y que la postrera, depende de la obra del primero. Aprendimos que su victoria, es nuestra victoria. Que lo que yo tengo que vencer, no es lo que Él ya venció. Porque la victoria que Él obtuvo, no fue la de Él, sino la mía. Él no necesitaba ninguna, Él era victorioso. Aprendimos que Adán cayó de la vida a la muerte, pero que el último Adán, nos resucita de la muerte a la vida. Aprendimos que muerte es un estado mental, destituidos de su presencia, que nos separa de poder ver quienes en realidad somos. Que nos mantiene sujetos a esta esfera.

Hemos aprendido que el conocimiento de nuestra conciencia, con referencia a nuestro estado vencedor, tiene que rebasar las experiencias externas, de nuestro diario vivir. Repito. Aprendimos que nuestra conciencia o nuestro entendimiento de nuestro status presente, de estar sentados sobre todo principado, potestad y dominio, juntamente con Él. Esa conciencia, ese entendimiento, tiene que rebasar las experiencias externas y sus sentires en nuestra vida, para que se materialice. O sea que lo que somos, tiene que hacerse más real que lo que sentimos. Por eso, te voy a dar una llave. La llave de la grandeza de quienes somos está en entender que toda nuestra justicia, son trapos sucios. Y que lo grande que nosotros tenemos, no tiene nada que ver con lo justo.

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8 – Los Aceites Derramados

Cuando se habla de egoísmo o de cierta indiferencia manifiesta y hasta crónica en la iglesia, no se alcanza a tomar dimensión hasta qué extremos o puntos importantes puede llegar. Alguien puede ver que un ministro comienza a cambiar y a modificar sus comportamientos, o su conducta, y quizás no sepa qué es lo que le está pasando y mucho menos si ese hombre quiere decírselo a alguien o no.

Tú puedes orar por alguien y seguramente te sentirás realizado en tu figura abstracta de cristiano piadoso y amable, pero si no te involucras realmente en la vida de alguien, no estás haciendo el trabajo que en algún momento Jesús mostró que debíamos hacer. Un trabajo silencioso y de un perfil absolutamente bajo, casi inexistente. Sin reconocimientos ni aplausos de encendidas plateas de “fans”.

La infinita sabiduría del salmo 140 nos dice que Dios ha puesto nuestra cabeza a cubierto en el día de la batalla. Lo que nos corresponde a nosotros, naturalmente, es dilucidar cuál de todos los días que vivimos aquí es ese día, el de batalla. Además, salta a la vista que esto que he dicho muestra también donde, normalmente, apunta el fuego del enemigo. Es decir: por dónde, normalmente, transcurre la batalla.

 ¿Y dónde te parece a ti que va ese fuego nutrido del mejor armamento del reino de tinieblas, después de leerlo? Correcto, a la cabeza. De hecho, cuando dice la cabeza, está hablando de los pensamientos y de todo lo que se genera allí. Fue dicho hasta el cansancio, pero bien vale una reiteración más: la guerra espiritual se libra en medio de tus orejas…que es como decir, en tu mente, que es parte vital de tu alma.

Y es probable que te pase algo así. Cuando se acerca una crisis a tu vida, los pensamientos empiezan a sobresaturar tu mente, tanto que aún en las noches te encuentras pensando y el insomnio pasa a ser parte de tu familia. La manera de Dios para cubrir nuestra cabeza, involucra una realidad espiritual, pero también una realidad natural. Si tú ves en el Salmo 23, hay una respuesta espiritual a un problema espiritual.

Allí se nos dice que nuestro Dios adorna nuestras vidas justo delante de las narices de todos los que desean arruinárnosla con miedos, angustias, falta de paz. Y que por si eso no alcanzara, hace rebosar la copa de tu unción para que la puedas utilizar en victoria cuando lo necesites. Simplemente con esto en nuestras manos, pregunto: ¿Necesitaríamos algo más para ser vencedores totales?

¿Qué es lo que dice ese salmo que cubre nuestra cabeza? En un sentido espiritual, es la unción de Dios. Van a darse cuenta ustedes, que hay un par de procesos que se dan en forma interesante. Se lavan los pies, pero se unge la cabeza, no es al revés. De hecho, tu cabeza y la de casi todos los creyentes genuinos, va a ser el blanco de un ataque permanente.

No pienses que eso es solamente de algunas personas, o de los ministros. Ese es un engaño de la religión. Todos en mayor o menor medida, van a ser atacados con pensamientos diversos. Porque es en la cabeza donde está la guerra. Y lo que tú necesitas, entonces, y cuando estás siendo atacado por esas diversas y nada elegantes formas de pensamientos, es saber que Dios ha ungido tu cabeza.

 Y te dije que había dos cosas, y estoy hablando de la primera. Hay una realidad: Dios tiene planes divinos para todos nosotros. Y esos planes divinos, si bien nacen en el corazón de Dios y se expresan en tu corazón, tú los puedes pensar, tú los analizas y hasta los memorizas. Nuestra memoria es importante, nuestros pensamientos son importantes para Dios. A veces alguien empieza a tratar el pecado de una persona, que a lo mejor involucra a otra. Sin embargo, al poco tiempo, podemos ver que ese pecado nació, en primera instancia, en la mente de una persona y que luego, sea por la causa que fuera, contaminó a otra o a otras.

Ahora bien; ¿Qué poder tienen las tinieblas para desatar una batalla en tu mente? ¿Qué poder tiene él, el que reina en esa tiniebla? En la guerra, no te servirá de mucho tener una tremenda armadura del cuello para abajo, si tu cabeza está descubierta. Porque el infierno siempre va a apuntar no sólo al lugar que está descubierto, sino al que puede dejarte definitivamente fuera de combate.

 Si tú recibes un disparo de arma de fuego en el muslo, salvo que haya sido efectuado con extrema puntería como para que te dé justo en una arteria clave, tú no vas a morirte por eso. Vas a poder sobrevivir con una bala en el muslo. Cojearás, padecerás permanente renguera, aunque andarás y trabajarás, etc. Pero va a ser muy poco posible que puedas sobrevivir con una bala en la cabeza.

Y, obviamente, Satanás y sus demonios no buscan que quedes cojo, rengo, buscan que quedes muerto. Porque él, a través de todos sus personeros, no viene sino a matar, robar y destruir. De allí que la gran importancia que tiene que tu cabeza esté ungida, es vital. ¿Sabes lo que significa decir que algo es vital? Que es algo de vida o muerte.

No es algo opcional, es algo que debe darse. En el Salmo que te acabo de mencionar, dice que Él ha ungido tu cabeza con aceite, y que tu copa está rebosando. Esto significa que, para que tu cabeza esté ungida, tu copa debe estar rebosando. Tu copa debe estar llenándose al punto que, al no caber más, comience a derramarse hacia afuera.

Normalmente, el pecado se genera en personas cuyas copas están vacías, o semi vacías. Y fíjate en esto. Si yo derramo líquido sobre una copa, digamos aceite, si deseas que sea más específico, cuando este comienza a desbordarse, genera movimiento en el propio contenido de la copa. Dios nunca creó al hombre para que ese hombre permanezca estático. ¿Por qué?

Porque la mente pasiva, todos lo sabemos, muy pocos lo enseñamos, es un prolífico caldo de cultivo de todo tipo de males, de todo tipo de pecados. Dios nos necesita con una mente enfocada en pensamientos buenos, en pensamientos de justicia, de verdad, de lo que honra a Dios, de lo que nos bendice como hijos suyos. Jamás un hijo de ese Dios dinámico que es el nuestro, será estático, apático o indiferente.

Si ustedes toman una concordancia bíblica, y buscan “ungir la cabeza”, en toda la Biblia, van a ver que hay relatos sobre ungir manos, ungir pies, ungir el cuerpo del enfermo. Pero si buscan ungir la cabeza, curiosamente, esa expresión aparece únicamente cinco veces. No es casual; cinco es el número de la Gracia. Lo que lo hace muy interesante al hecho de las cinco veces que habla de ungir la cabeza, es que en cada caso utiliza una palabra diferente.

O sea: lo que estoy tratando de mostrarte es que hay cinco palabras distintas que se traducen como ungir en el Antiguo Testamento, y que son usadas específicamente en esas cinco veces donde se menciona ungir la cabeza. Eso, independientemente de lo que cada hijo de Dios reciba o crea recibir como revelación de interpretación, puede llevar a pensar que puede haber cinco tipos de unciones distintas que Dios, llegado el caso, puede soltar sobre tu cabeza.

Si quieres, puedes tomarlo como una simple fantasía, pero si existen cinco palabras diferentes para determinar una misma traducción, unción, ¿No será porque cada una de ellas implican una forma distinta de ungir? ¿No es cierto que no suena tan incoherente cómo puede suponerse? Ahora bien; ¿Por qué es importante que la cabeza esté ungida?

Me gustaría darte algo que te nutra, que te alimente y que de paso te ayude a eliminar algunas de las antiguas vacas sagradas que el enemigo plantó en la iglesia y que atemorizaron a mucha gente respecto a la intercesión territorial. La gente es tan ligera para hablar de lo que no entiende, que se olvida que un día va a dar cuenta a Dios por cada palabra ociosa expresada.

En el fondo, mucha gente se contamina por escuchar lo que no debe y, como consecuencia, por hablar lo que no debe. Cuando uno no sabe lo que está pasando, hay una forma de tratar esto, y es presentárselo al Señor. Es orar y permitir, simplemente, que el Espíritu Santo se encargue. No es tan complicado, no es tan difícil, es sumamente sencillo y práctico. Mira lo que encontré respecto a esto. Te pregunto: Tú sabes que eres una vasija en las manos de un alfarero, ¿Verdad?

La palabra en cierto momento nos dice que toda vasija abierta que no tenga su tapa bien ajustada, será considerada inmunda. Entonces me pregunto y te pregunto: Si tú eres una vasija, ¿Cuál se supone que sea tu tapa? ¡La cabeza! Ahora está diciendo tu Biblia que toda vasija abierta que no tenga tapa atada sobre ella, será inmunda. Si tú estás viviendo en el campo y quieres ir a tomar agua, y hay dos vasijas en el patio, una tapada y una destapada, ¿De cuál vas a sacar agua?

 A no ser que quieras entretenerte jugando con los bichos u otras bellezas, tomarás de la que está tapada. Cualquier persona sensata va a buscar agua de la vasija tapada, porque se supone que está mejor conservada. No hay ciencia en esto. Es sentido común. El Evangelio genuino, contra toda doctrina sobrecargada de misticismo, siempre es esencialmente sentido común.

Bíblicamente, toda persona que no tiene su cabeza ungida, y vamos a entender qué implica ser ungida, y estamos hablando de algo que tiene que ver con una norma de vida, cualquier persona que no tiene eso, constantemente esa persona puede quedar inmunda. Por lo que se asocia a la vida, a partir de sus pensamientos. Las cinco veces que aparece la palabra ungir la cabeza, en la Biblia, son las siguientes: son cinco pasajes distintos donde está esto.

1 Samuel 10: 1) ¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel?

Salmo 141: 5 …será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza.

Salmo 23: 5 …unges mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando.

Éxodo 29: 7 Luego tomarás el aceite de la unción, y lo derramarás sobre su cabeza, y le ungirás.

Salmo 133: 2 Es como el buen óleo sobre la cabeza…

Ahora tengo una duda en forma de pregunta: ¿Qué significa que mi cabeza está ungida? La primera cosa que significa, es tener autoridad sobre mí. La autoridad, no se impone. Ni se te ocurra pensar que, por el simple hecho de ir a una congregación, sentarte un rato a oír el mensaje y cantar dos coritos, ya estás bajo autoridad.

La autoridad tiene que ver con un pacto, tiene que ver con una relación, con un acuerdo. Ejemplo: si tú tienes un problema, oras y recibes una dirección del Espíritu Santo, adelante. Pero si eliges no orar y solicitarle a alguien más crecido que interceda por ti y te ayude a tomar una decisión, cuando esa persona que elegiste te de su sugerencia, obedece. El pacto funciona cuando se activa.

Y esto tiene que ver con gente que hoy por hoy se encuentra en congregaciones a disgusto, y empieza a buscar a otra gente para que le diga si tiene que irse o no. Escucha. Tú pones a tu hijo en un colegio, y a partir de allí, te guste o no, tú te adaptas a ese colegio, no el colegio a ti. Y si no te gusta por nada, pues cancelas el convenio y te vas a otro colegio. Así de simple.

Si tú estás seguro que Dios te levantó para que recibas directivas sólo de él, entonces vete a tu casa, congrégate en lo privado con el Señor y allí recibe sus órdenes. Pero si eliges reunirte en un lugar en el que da las órdenes otro hombre, te quedan dos caminos: obedeces esas órdenes o te vas a buscar otro lugar. No puedes estar en un sitio que tiene un ministro y pasarte la vida peleándote con él. ¡Él no va a cambiar! Y tú no vas a crecer…

Es que a eso le dicen cobertura, pero en definitiva sólo es control humano vestido con ropaje espiritual. De hecho, en la mayor cantidad de veces ha quedado en evidencia que es, efectivamente, control. Pero Dios no ha llamado a la iglesia a controlar a la gente. Cuando un hombre de Dios se convierte en cobertura de otro, ese otro no se siente controlado, se siente bendecido. ¿Pero entonces existe una cobertura humana? De manera circunstancial si a Dios le conviene o se necesita para algo específico, sí. De otro modo y por simple organización eclesiástica, no.

En el primer libro de Samuel se habla del ungimiento de Saúl por parte de Samuel. Y es muy interesante, porque la palabra original que se traduce como ungir en este relato, es la palabra shemen. Que significa esto: “grasa, líquida, perfumada, espesa. Un aceite denso. Este tipo de unción, era especialmente diseñado para ungir reyes.

Con este tipo de aceite fue ungido Saúl y también posteriormente David. Espiritualmente, esto tiene que ver con la unción apostólica, el gobierno. Y no estoy hablando de ninguna manera que toda iglesia del mundo tenga la obligación de estar bajo la cobertura de una unción apostólica. Pero también hay que entender que no todo tipo de creyentes han sido llamados a tener el mismo tipo de batallas.

Algunos están peleando por ganar un familiar. Esa es una batalla de Dios y hay que darle con todo. Otros están llamados a ganar sus compañeros de trabajo, que es una batalla extraordinaria, tiene subidas y bajadas. Pero algunos han sido llamados a ganar a su ciudad, a su país, a su generación. ¿Y sabes qué? Las batallas de estas últimas personas, son cualitativamente distintas unas de otras.

Y recuerda que el máximo eje de una autoridad, es una posición clara y puntual de obediencia. Masivamente, al Señor, de hecho. Pero específicamente, puede ser también para con alguien levantado para algo concreto. Cuando Jesús habló de estos temas con sus discípulos, él les dijo que ellos iban a gobernar, que iban a regir sobre Israel. Porque, así como hubo doce tribus, también hubo doce apóstoles. Y estos apóstoles van a gobernar sobre Israel.

Pero para poder gobernar, es necesario que primeramente ellos aprendieran a obedecer. Tú no puedes tener autoridad sin obediencia. ¿Por qué Jesús tiene autoridad sobre todo? ¿Por qué su nombre está sobre todo nombre? Porque él obedeció hasta la muerte. En la carta a los Hebreos dice que por lo que él padeció aprendió la obediencia. Y Dios lo vino a hacer eterna salvación para aquellos que creen.

Es decir que él no nació programado para obedecer. Él aprendió la obediencia por lo que padeció. ¿Te das cuenta cuántas cosas nos hubiéramos evitado en la vida si hubiéramos sido obedientes? Aún a cosas sencillas, aún a cosas que decían nuestros padres, aún a cosas que no había que hacer en el trabajo, aún a una señal de tránsito.

Si tú no obedeces el sonido de la alarma de tu despertador por la mañana, probablemente te quedes sin trabajo muy pronto. Si tú no obedeces lo que determina una luz roja en un cruce de calles, puedes perder la vida y quitar la de otros. Hay desobediencias y desobediencias. En el sentido práctico es lo mismo, la desobediencia siempre va a afectar a una persona.

Pero los grados de desobediencia, son mayores a medida que Dios permite levantarnos más y más. Entonces, ¿Cómo se pierde la autoridad? Dejando de obedecer. Tú tienes autoridad de Dios sobre las tinieblas, sobre ciudades, pero tienes que saber que esa no es tu autoridad. Porque sabes que, si te desconectas de la voluntad de Dios, pierdes toda autoridad y terminas no teniendo nada.

 Porque, en suma, lo que tú eres es un vínculo de la autoridad de Dios para afuera. Y lo más corriente cuando alguien pierde su autoridad para gobernar algo, tiene que empezar a ejercer alguna clase de manipulación por presión, porque ya no se siente con la autoridad para hacerlo sin eso.  ¿Y entonces por qué es tan difícil encontrar siervos, ministros, con autoridad inequívoca para guiar o conducir al pueblo a los mejores pastos y a la extensión del Reino?

 Porque ellos están en desobediencia con la autoridad de Cristo, y han comenzado a hacer lo que ellos desean o les conviene, en lugar de hacer lo que Dios quiere que hagan. Lo cierto es que todos los habitantes de la tierra han sido diseñados para vivir bajo autoridad. Nadie tiene un poder absoluto sobre otros sin responder ante alguien. Así es en la sociedad secular, así es también en los ámbitos del Reino de Dios.

Salomón escribe en Eclesiastés 9 una recomendación que señala: En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza. Que no falte ungüento, que es como decir que no falte shemen. Nota, el aceite es tan espeso para ungir a los reyes, que casi es un ungüento. Mucha gente no entiende que, cuando Dios te da un don, o una unción, ya no es responsabilidad de él.

Ahora es responsabilidad tuya. Por eso es que Pablo termina diciendo, en algún momento: ¡Ay de mí si no predico!. Porque él tenía el don para predicar. Si Dios te ha dado un don con la pintura, con el arte, con la ciencia, con las matemáticas, con lo que sea, tú sabes que tienes una habilidad que no todos la tienen, y eso ya está en tu terreno.

Lo he contado ya, con anterioridad; yo nací con un don para escribir y expresarme con fluidez. No estudié para eso, simplemente lo traje desde el vientre de mi madre y sin ninguna relación genética, al menos visible en lo conocido. Mis antepasados, salvo alguno muy lejano en el tiempo que yo no haya conocido, no eran gente con demasiada formación, más bien todo lo contrario.

Eso es lo que trato hoy de utilizar en favor y beneficio del Reino y no el mío personal. A eso podríamos llamarlo ser responsable. No soy ningún modelo, sólo un punto de referencia válido. Yo un día acepté a Cristo y a partir de allí procuré ser obediente y servirlo hasta llegar a este presente. Pero tengo claro que, de no haberlo hecho, jamás hubiera ido mucho más allá de hacer algo por radio o televisión a pura carnalidad.

Esa es parte de la administración que tú tienes que aprender a hacer. Tú puedes darte cuenta, por ejemplo, como hijo de Dios, que en cada una de las ciudades que conoces, hay una cantidad determinada de autoridades espirituales. Y así ellos no estén haciendo las cosas correctamente, debes ser muy prudente y respetuoso con la gente que, por alguna causa o razón, Dios ha permitido que se levanten como autoridades espirituales en ciertos lugares, más allá de que tú las apruebes o las desapruebes.

Entiende esto: tú eres libre de aprobar o desaprobar el trabajo espiritual de alguien, pero no eres libre de emitir juicio sobre eso. ¡Uf! ¡Cuánto me costó a mí en lo personal, primeramente, entender esto, y luego decidirme a ponerlo por obra! ¡Cuánto debí pelearme con ese espíritu de crítica que influye tan grandemente en los periodistas! No tengo dudas que fui enormemente bendecido y respaldado en autoridad cuando pude hacerlo.

Hay casos en que se aparta de un ministerio a alguien que lo ha desarrollado por espacio de muchísimos años, y no son pocos los que se conduelen con él, consignando que, por ser tan antiguo, se podría tener un poco más de compasión. Pero, ¿Sabes qué? Dios le tolera mucho más un pequeño pecado a un nuevo recién convertido, que a alguien que viene con Él desde hace más de veinte años.

¿Por qué? Porque se supone que el antiguo ha hecho todo un exhaustivo trabajo con áreas pecaminosas de su vida, que el recién llegado todavía ni siquiera ha podido ver. Es igual a una caída. No es lo mismo caerse de tres metros de altura que caerse de un quinto piso. Tampoco es lo mismo un golpe fuerte cuando tienes 20 años que cuando tienes 70… Yo jugaba fútbol y cuando iba al piso rebotaba como un resorte. Si hoy llego a hacer lo mismo, estoy seguro que me dolerá hasta la muela del juicio…

La gente quiere subir, subir y subir, y eso es muy bueno. Pero no se da cuenta que mientras más alto suba, si llegara a caer, la caída sería mucho más dura. ¿Eso quiere decir que antes de pensar en subir, debo pensarlo dos veces? No. ¿Eso quiere decir que mientras más alto estoy llegando más temor a caerme debo tener? Tampoco. Eso quiere decir que mientras más alto subas, más fuerte te tienes que aferrar.

En algunas ocasiones que algo no cayó bien a mi vida, sea una comida, sea una actitud, una reacción, o lo que sea, de inmediato recuerdo algo que oí allá por los años noventa de boca de un tremendo profeta del Señor. Él dijo: que, en ciertos tiempos de tu vida, cuando empiezas a madurar y a ministrar con mayor autoridad, allí mismo ya hay cosas que no te son permitidas. A los otros, quizás todavía sí, pero a ti ya no. Al que mucho se le ha dado, mucho se le pedirá.

Y uno de los ejemplos bíblicos más claros era el del antiguo profeta. Ellos no podían hacer cosas que el resto de los mortales sí podían. Un profeta no podía tocar muertos o beber sidra, cosa que un campesino humilde de un rincón lejano sí podía sin que nadie le pidiera cuentas. Aprende esto: la mayor autoridad de Dios llega a tu vida y te otorga libertad de eternidad, pero te limita en este mundo terrenal.

Porque no son pocos los necios o desaprensivos que han pensado que los dones de Dios llegaron a sus vidas para hacerlas más divertidas, más entretenidas y dinámicas, pero no es así. Cuando alguien predica y habla de pagar el precio y tu aúllas ¡¡Ameeennn!! tú tienes que entender que has hecho un pacto y Dios que es Dios de pactos, se lo tomará bien en serio, aunque tú en el momento de saludar al pastor en el hall ya lo hayas olvidado. 

A ver: ¿Qué cristiano, por simple que sea, no ha soñado alguna vez con liberar a un endemoniado, tal como Jesús lo hizo con aquel gadareno? Hay una especie de aura de misterio en derredor de un ejercicio del poder de Dios tan corriente como ese, y eso ha confundido a mucha gente. Y ni te cuento respecto a la sensación que se puede experimentar al tener palabra de ciencia, de conocimiento o ser gestor de milagros.

Pero déjame recordarte que cualquiera de estas maravillas tendrá que ir acompañada de una moral y una conducta de hierro. Su día a día deberá coincidir sí o sí con todo lo maravilloso de lo que pueda ser portador. Dios no acepta que podamos tomar sólo el gobierno, y no la responsabilidad. Si tú quieres autoridad, viene en un combo que incluye responsabilidad.

¡Es que eso parece ser complicado! ¡Claro que lo es! Por eso hay tan pocos profetas. No a todos los que dicen serlo el enemigo los respeta, a eso lo hemos visto. Pero cuando alguien hace honor a su compromiso y sabe quién es en Cristo, las cosas cambian total y absolutamente. Cuando tú empiezas a ser una persona responsable con el don del Padre, el diablo toma nota debida de que cuando tú entras en cualquier lugar, él debe irse de inmediato de allí.

Y no se trata de andar a los gritos, haciendo aspavientos o pulverizando insecticidas santos. Se trata de ser sensatos, nada más. Quien tiene autoridad genuina, en lo que sea, no necesita vociferar ni enojarse para que los demás se enteren que la tiene. Ellos sabrán que sabrán, así de simple. Hay un pasaje, en Eclesiastés, donde dice que una mosca muerta hace que todo el perfume tenga mal olor.

En la época del Antiguo Testamento, los sacerdotes hacían el aceite en el templo. Tenían medidas precisas y mezclaban aceite de oliva con esencias, con mirra, con canela, con cálamo y cosas así. Escucha; hay un demonio especializado en atacar la unción de Dios. Se llama Belcebú. Es un demonio, es un príncipe espiritual. Y si será importante que está identificado en la propia palabra, Belcebú. Y lo que éste hace, es despreciar la autoridad, rebelarse contra ella atacando todo lo que está bajo autoridad.

Belcebú, se burla de todo lo que tiene que ver con la autoridad. Se burla de toda aquella persona que trata de ser responsable con lo que Dios le ha dado. Tu vida en algún momento dependerá en si le crees o no. Y no lo dudes que eso sucederá contigo. Jesús estaba un día haciendo liberaciones, y los fariseos lo acusaron de ser usado por Belcebú. Jesús va a responderles respecto a esto, y les va a dar una definición muy interesante.

Pero mira, uno podría esperar que fuera una prostituta, un publicano el que dijera que estaba loco o que se le estaba yendo la mano, pero no. ¡Fueron fariseos, sacerdotes, gente entendida en la ley la que se burló! Y no se burlaban porque no sucedería nada y todo parecería una pérdida de tiempo, ¡Se burlaban al ver que la gente sí era liberada de los demonios!

¿Algo estaba funcionando y ellos se burlaban? En muchos lugares supuestamente cristianos, me temo que hoy podría estar sucediendo exactamente lo mismo. La gente necia o cargada de ignorancia, suele burlarse de lo que no entiende. Por esa misma razón no te extrañe que al tema de las “brujitas” o similares sea tomado casi en broma. Fíjate a qué nivel puede llegar el orgullo o la arrogancia, al no tener ni siquiera temor de Dios, al ver que una persona está siendo usada por Dios para que esto suceda.

En 2 Reyes hay una historia muy interesante de un rey llamado Ocozías. Parece ser que este muchacho se cayó por una ventana y cuando se estaba reponiendo de cierta enfermedad, mandó a consultar al dios de Ecrón. ¿Sabes qué hizo Dios? le mandó a preguntar con un ángel por qué había tomado esa decisión sin tener en cuenta que había un Dios en Israel que podía sanarlo. Y ahí mismo le profetizó que por haberlo hecho, no se levantaría más de su lecho y se moriría.

A esta altura te preguntas y me pregunto: ¿Dios mató a Ocozías? ¡No! ¡Él mismo se suicidó! ¿Cuándo? Cuando menospreció la autoridad que había cerca de él. Porque no era una simple autoridad humana, ¡Era Dios mismo! Y tú puedes poner en duda la autoridad de un hombre, pero jamás la autoridad divina. La Escritura es casi lacónica para definir como terminó esta historia: Y murió conforme a la palabra de Jehová, que había hablado a Elías. Reinó en su lugar Joram, en el segundo año de Joram hijo de Josafat, rey de Judá, porque Ocozías no tenía hijo.

Evidentemente, Ocozías era una persona sin fruto, era una persona estéril. Cuando nosotros reconocemos la autoridad de Dios, la unción de autoridad de Dios, que es la primera de la que te estoy hablando, llega a nuestra vida y nos bendice con su poder y su prosperidad. Mientras tanto, nosotros debemos guardar nuestro corazón y no permitir que las moscas tomen lugar en nuestro perfume.

Porque debes saber, debemos saber, que la autoridad jamás se teme, sólo se respeta. Si temes no es autoridad, es autoritarismo, que se le parece, pero que no es lo mismo. Si tú ves a un policía venir a tu encuentro, a menos que hayas cometido un delito, no deberías tener miedo, sólo respeto por lo que representa. Salvo excepciones por corrupción, que lamentablemente también las hay, pero esa es otra historia y no forma parte del temario de este trabajo.

Por eso los verdaderos ministros no tienen que imponerse ni gritar para destacarse. Cada ministro genuino del Señor sabe que aquellos que aman a Dios y lo tienen como autoridad suprema en sus vidas, reconocen al instante cualquier autoridad delegada por él. No te olvides que todo esto comienza con un versículo que dice que nuestra cabeza tiene que estar cubierta en el día de la batalla. Tengamos mucho cuidado con lo que hablamos, esta es una de las claves más profundas e importantes de una vida sana en el evangelio.

La segunda palabra para unción, es tsahar. Salmo 141 lo muestra así: Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza; pero mi oración será continuamente contra las maldades de aquellos.

Tremendo el texto este. ¿Cuántas veces has visto a alguien acudir a un creyente maduro para pedirle consejo sobre una determinada situación y, cuando lo que ese hombre o mujer le aconseja no es del gusto de la persona, esta se escuda en aquello de: “Dios me mostró otra cosa” y termina haciendo lo que le da la gana? Que no estaría mal que lo hiciera porque es un ser con voluntad libre, pero que tiene como agravante que anteriormente a esta decisión unilateral fue a molestar a alguien para pedirle consejo.

Ahora bien; ¿Qué hace una persona espiritual cuando un justo lo reprende? “Muchas gracias por decirme esto, no lo había notado, no me había dado cuenta. Te lo agradezco, ahora voy a ver cómo lo aplico en mi vida”. Y que el justo me reprenda, será como excelente bálsamo (tsahar) sobre mi cabeza. Esta palabratsahar, es diferente a la anterior, y significa “brillar o exprimir aceite”. Yo no sé cuántos saben que las olivas se metían en unas prensas y se las presionaban hasta que soltaban ese aceite precioso y caro. En este pasaje, se hace alusión a ese preciso proceso.

Esta unción representa la unción profética. No sé si tú habrás conocido algún profeta que no haya tenido que ser escurrido, prensado y pisado, comprimido, exprimido, o como quieras denominar su experiencia. Normalmente, detrás de la vida de un profeta, siempre hay un caminar de bastante sufrimiento. Si la gente entendiera lo que significa esa unción, se dejaría de fastidiar a todo el mundo queriendo ser profeta. Hay veces que en tu vida vas a tener situaciones que van a presionarte de tal modo que Dios logrará lo que buscaba, que, de esa situación determinada, salga un fruto bueno.

Vamos a ver: ¿Cómo reaccionas cuando te presionan? Hay un viejo dicho al respecto: “Somos lo que somos cuando somos presionados.” Ahora bien; si alguien sabe de presiones, ese es Job. Él sabe lo que es presionar casi hasta la muerte. Este aceite, sin embargo, y recuerda que uno de sus significados es “hacer brillar”, provoca que –a partir de esta presión- lo que es ungido por este aceite, brille de una manera particular. Era más fácil que esa persona niegue su fe, se vaya para atrás, cancele sus compromisos, que quedarse firme.

Vamos a ver: ¿Qué pasaría si mañana pierdes el trabajo, te chocan el vehículo o se enferma tu familia?; ¿Estarías todavía guardando el gozo del Señor? Y te digo esto porque, en un tiempo en donde la gente le tiene tanto temor al sufrimiento, predicamos globalmente un evangelio que enfatiza tanto en el éxito, que el concepto de sufrimiento de parte de Dios, casi no es parte de nuestros bosquejos, de nuestra enseñanza. Pero tengo que decirte algo: dice la palabra que a través de muchas aflicciones entraremos al Reino.

¿Es malo, entonces, el sufrimiento? No, en sí mismo y como una de las tantas contingencias que nos propone una extensa vida, no es malo. De hecho, en algunos casos hasta es necesario. Te digo más: tú seguramente recuerdas más de aquello que sufriste y venciste que de lo que ganaste. Y esto, resulta más que obvio reiterarlo, de ninguna manera faculta ni promueve la antigua y muy religiosa teología del sufrimiento.

Ese día que habiendo caído al fondo del pozo más horrendo vino la mano de Dios y te rescató es una experiencia que jamás se borrará de tu memoria. ¡No es fácil, claro! Y no seré yo quien le cante una oda ni haga una apología positiva al sufrimiento, y tampoco quien lo ate a tu futuro. Eso sería masoquismo puro y no te funcionará. Yo creo que a nadie le puede atraer sufrir.

Pero es una posibilidad más que real en aquellos que sirven al Señor. Claro, en ninguna parte dice la palabra que ser salvos nos hace felices. Va a haber gozo, pero también hay presión, hay persecución, hay lucha. Y tú lo sabes muy bien cuando eres el primer convertido en tu familia. Lo experimentas cuando eres confrontado por tus compañeros de trabajo o de la universidad, por tu fe, por tu integridad.

 Hay un pasaje que dice algo así comoque el justo me hiera con bondad, una de las cosas que hace el ministerio profético, es traer reprensión. Ten calma, entonces; sigue siendo Dios, aunque en su versión disciplina modeladora. Y si bien la mayor parte de los cristianos suponen que está bueno que venga un profeta porque seguramente recibirán una palabra de Dios que los catapultará a las alturas, suelen olvidarse que la mayor parte de las veces que un verdadero profeta de Dios llega a un lugar, lo hace para reprenderte.

Examina a todos los profetas del Antiguo Testamento y luego dime cuál de ellos fue enviado por Dios a Israel a decirle cosas bonitas. Todos los profetas del Antiguo Testamento fueron enviados a Israel por causa de su pecado. Para corregirlos. Yo te puedo asegurar que si hoy, hoy mismo, ellos realmente hicieran lo que tienen que hacer, el ministerio profético no le resultaría atractivo a nadie.

 Claro que no debemos confundirnos con esa enorme cantidad de hombres que andan por la vida profetizándole bondades a los que los contratan para predicar una semana. De eso hemos visto bastante. Desplegaron profecía, se llevaron la ofrenda, y luego nadie dijo ni media palabra del no cumplimiento. Es regla divina, lo lamento. Al profeta hay que probarle su profecía. Puede fallar por carnalidad una, dos, tres, pero…

Pregunto, a nivel de naciones, ¿Tú de verdad crees que todas nuestras naciones, (Hablo por Latinoamérica, claro está, es lo que más conozco, pero podemos incluir a tu lugar de residencia si lo deseas) están agradando a Dios con lo que están haciendo? Corrección. Nos suena fea la palabra, fastidiosa, frustrante, pero resulta muy bueno e inteligente no rechazarla cuando llega con puntual exactitud.

Algo es obvio; Dios no tiene interés alguno en entretenerme. Dios tiene interés que mi vida sea formada de tal manera, que en algún momento el mundo no sepa si está viendo a Jesús o a una persona. En eso está Dios. Ese es su objetivo final. No es que te cases, tengas tu casita y muchos hijitos. Es que tú tengas el carácter y el modelo de hombre que es él. Ministerio. Enséñales esto a un grupo de jóvenes y verás los rostros de “simpatía” hacia ti que irradian…

Ese es su corazón, ahí apunta. De hecho, eso no es nada fácil para nosotros. Yo te puedo asegurar que, si en las hermosas iglesias que hay en tu patria, cualquiera esta sea, se predicara un evangelio más cercano a la verdad, mucha de la gente que hoy día anda cantando y saltando, abandonaría las congregaciones sin saltar ni cantar, sólo corriendo, que es como decir huyendo.

Porque en el fondo, a muy poca gente le gusta aprender y luego obedecer lo que se le dice que haga, así sea Dios. Cuando tú asistes a un club social, lo haces para pasarlo bien, desenchufarte de los problemas, escuchar cosas bonitas y aislarte del resto del mundo. Muy bien, eso es lo que mayoritariamente es la iglesia en cualquiera de nuestros países, hoy.

El problema de cada uno de nosotros, hoy, es que quieras o no, nos armamos estereotipos. Nuestro profeta ideal es alguien que casi flota y dice: así dice el Señor y el agua se vuelve vino. Pero para Dios, todavía sigue siendo importante saber si tú le cantas canciones a tu hijo, si puedes ver una película con él. Todavía para Dios es importante que después de haberles predicado a cinco mil personas, un hombre llegue a su casa y sepa, quiera y pueda sacar la basura como lo hace su vecino que ni siquiera es creyente. Dime si en algún momento no has necesitado que alguien venga y te lo diga.

Cierto es que Dios te puede hablar a través de una lectura bíblica por la mañana. Dios te puede hablar mediante un profeta que llega y te dice que tu cabeza no tiene aceite y no estás ungido para lo que estás haciendo. Él va a usar hasta una mula para que se atraviese en el camino y decirte que dice la palabra que todo lo que hace el justo, prospera. ¡Pero es que estoy enviando mi currículum a todas partes y nadie me da trabajo!

Tú no me entiendes o no me escuchas. ¡Te estoy diciendo que dice la Palabra que todo lo que hace el justo, prospera! Es que el diablo me está atacando y voy a entrar en un ayuno. ¡No ayunes! El justo prospera en todo. ¿Qué me está queriendo decir, hermano? Que hay áreas de injusticia en tu vida que le están dando derecho al diablo a arrojarte la puerta en la cara, eso te estoy diciendo.

¿Usted, entonces, me está llamando injusto? No, estoy teniendo sumo cuidado en decirte que en tu vida hay áreas de injusticia que debes cerrar. La idea es que la iglesia debería ser un lugar en donde nosotros nos corregimos mutuamente, porque partimos del hecho de que nos amamos, somos familia, hemos nacido del mismo vientre espiritual que es la sangre de Jesucristo, no hay competencia, no tenemos celos entre nosotros.

Pregunto: ¿Dónde podemos encontrar un entorno así? Eso, hablando de la iglesia que Dios está viendo, no de la que vemos tú y yo, claro. Sin embargo, todos nos damos cuenta que la gente se camufla, esconde cosas, toma algunas cosas como si fueran un insulto, cuando de lo que se trata es de evitarte sufrimientos futuros. Porque si hay algo en tu familia que se escapó de control, mañana vas a sufrir tú, no los hermanos. Cuando caminamos derechos y Dios nos respalda, pasamos a ser una publicidad atractiva para los que no conocen al Señor.

La tercera palabra para aceite, es mesac. Se sustenta en el Salmo 23 cuando en un momento dado el autor dice: unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Este aceite, mesac, mira lo que significa: “frotar con aceite, ungir, consagrar, pintar, untar elegir.” Este aceite representa el ministerio pastoral. El aceite que sana. Es un aceite dulce. Algunas veces se han preparado aceite con mirra, y la mirra es picante, hace arder. De hecho, si vas a orar por un enfermo, no puedes usar aceite con mirra.

Entonces, el aceite que proviene del profeta, es ese aceite con mirra, que provoca ardor. Dios te dice: “He tratado de levantarte, pero eres una persona con dura cerviz. Lo intentaré dos veces más, pero a la tercera te desecharé.” Entonces es cuando se acerca alguien y te pregunta: ¿Y qué te dijo el profeta? Bueno, ehh, que Dios me ama.!!!

En cambio, el aceite del pastor es un aceite suave, acariciante. Estoy hablando del pastor de Efesios 4:11, que a veces se parece al que conoces, y a veces está en las antípodas. Simple: uno es pastor, el otro asalariado. A estos se los conoce porque llevan la unción del gerente. Con perdón de los tantos hijos de Dios genuinos que son gerentes reales de alguna empresa.

El aceite del pastor unge, sana, cura, restaura. Ese es el del Salmo 23. He conocido hombres de Dios así, pura dulzura, pura suavidad. Yo no soy así. Y reconozco claramente que eso es un don, no es una cuestión de meritocracia. El pastor de Dios, ora por sus ovejas, sufre por sus ovejas, da la vida por sus ovejas. Cualquier otra cosa ayuda, sirve, es útil, pero no es un pastor de Dios, o conforme al corazón de Dios.

El genuino tiene este texto que lo identifica: El Espíritu de Jehová el señor está sobre mí, porque me ungió (mesac) Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel. Es más que obvio que de los presos que habla son de aquellos que han quedado cautivos en las garras satánicas. A los presos reales, a esos la libertad les llegará cuando la Justicia que los condenó lo dictamine.

De esta palabra que simboliza la unción pastoral, mesac, se deriva la palabra Mesías. O sea: en el salmo 61 donde dice porque me ungió, la palabra es mesac. Ustedes ya saben que la palabra Mesías significa ungido. Ahora; si tú lees con atención este pasaje, vas a darte cuenta que esto es lo que debería hacer un pastor. Traer buenas nuevas a los afligidos, vendar a los quebrantados, para proclamar libertad a los cautivos y liberación a los prisioneros. Jesús, ungido con unción pastoral, lo hace Mesías. Por eso es que él dijo durante su ministerio: Yo soy el buen pastor. No dijo yo soy el buen profeta, o el buen apóstol.

Y él dijo eso, porque él estaba funcionando con una unción pastoral. Pero cuando él habla de su regreso, dice que vendrá y allí ya no viene con unción pastoral. Viene con autoridad real. Con unción apostólica. Hay un proceso en todo esto, muy interesante. ¿Qué es lo que un pastor tendría que hacer? Ayudarte a pelear contra tus enemigos. Él tiene que enseñarte a usar las armas. Dice que la vara y el cayado, ¿Verdad? Son dos herramientas que tiene el pastor. Con la vara te defiende y con el cayado te apoya.

Eso nos lleva a reflexionar de un modo más abarcativo, más integral que otras veces, ¿Deben existir pastores? ¡Claro que deben existir! De otro modo, Dios no los hubiera mencionado como uno de los cinco ministerios ungidos. Ahora bien; ¿Qué clase de pastores son los que deben existir? Ese es otro asunto. De hecho, no es lo que mayoritariamente vemos, pero que el ministerio existe, es de Dios y se necesita, ¡Claro que sí!

¿Debo entender que habría algo así como una especie de usurpación de títulos? Si quieres llamarlo así. Aunque para mí, pastor (poimano) es una función, no un título.  Y si tienes dudas, mira lo que dice el Salmo 23. El Señor es mi pastor, nada me faltará. En realidad, el original dice “nada me falta.” Es hoy, es ahora, es ya mismo. No es futuro.

Y si en un lugar el que pastorea no es un pastor genuino, el salmo debería leerse así: el Señor es mi pastor, pero todo me faltará. Y entre las virtudes que le endilga el Salmo 23, está la que dice que él restaura mi alma. Eso es algo que un verdadero pastor sabe hacer y muy bien. Me guía por senderos de justicia por amor a su nombre. Aunque pase por valle de sombra de muerte no temeré mal alguno porque tú estarás conmigo.

El pastor que no cree o no ejerce la liberación, es un pastor que va a destruir a sus ovejas. No puede haber un ministerio pastoral conforme a cómo fue pensado por Dios, si ese pastor no sabe pelear por sus ovejas. El pastor está puesto para, entre otras tareas, liberar a sus ovejas. En algunas escrituras muy conocidas lo puedes ver claramente en David.

Vinieran los animales que vinieran, fieros, bravos, feroces, él se lanzaba a pelearlos sin temores con una sola finalidad: defender sus ovejas. Y ahí demuestra su autoridad. Y luego Dios lo pondrá como autoridad sobre la nación entera. Yo he oído a no poca gente que me ha confesado que en sus iglesias no creen en los demonios ni en la liberación. Me pregunto cómo harán, entonces, para sanar a la gente.

 Simple. No sanan a nadie. Es una iglesia de gente enferma de todos los males que al diablo se le ocurra ponerles. Están indefensos. Cuando Jesús habla en Mateo 9 acerca de lo que él veía, el de pronto dice que… viendo a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor. A Jesús le quiebra el corazón ver cómo Israel andaba como ovejas sin dirección.

El cuarto tipo de aceite y de unción, se llama ytshar, y aparece mencionada en Éxodo 29, cuando relata la consagración de Aarón, les dice a los servidores: Luego tomarás el aceite de la unción, y lo derramarás sobre su cabeza, y le ungirás. El aceite ytshar, significa “aceite que produce luz”. Es el aceite que se pone en las lámparas. Con el mismo aceite que le echaban a la menorah, le echan luego sobre la cabeza a Aarón y a sus hijos. ¿Cuál te parece que puede ser el sentido? Simple: que ellos deben resplandecer.

El aceite ytshar, habla acerca de algo que es muy caro a mi sentir espiritual, porque habla de la unción magisterial, del don de enseñar. La unción magisterial es la que te abre el entendimiento para que puedas comprender algo. Escucha: tú debes saber muy bien que, en cada idioma, en cada cultura, suele haber refranes. Ejemplo: Al que madruga, Dios le ayuda. Ese es un refrán popular aquí en Argentina.

Ahora bien; dentro de la escritura hebrea, también hay refranes. Pero nosotros no los podemos entender, porque no sabemos hebreo. Y hay muchos en la Biblia, especialmente en los salmos, Pero hay uno muy bonito, que es un juego de palabras, que está en Deuteronomio 11. (Deuteronomio 11: 14) = Yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.

Aquí hay dos palabras. Una es moré y la otra es malcosh. Son dos palabras diferentes. Y es muy interesante, porque donde dice “lluvia”, la palabra es moré. Yo daré la moré de vuestra tierra a su tiempo. Y lo interesante del asunto, es que la misma palabra que significa lluvia, también significa enseñanza. O sea que lo que aquí está diciendo, es yo daré la enseñanza a su tiempo. La temprana y la tardía, y tú recogerás. La palabra recoger se traduce madurez, y es la palabra malcosh. 

En pocas palabras; este texto que en principio parece solamente hablar de la siembra y la cosecha, en realidad está hablando de algo más profundo. Dice: Yo daré la enseñanza a su tiempo, temprana y tardía, y tú madurarás. En Deuteronomio 34, Moisés dice: Caiga tu lluvia sobre nosotrosPero la palabra es también moré. Enseñanza. O sea que está diciendo que caiga tu enseñanza sobre nosotros.

¿Y por qué se pone este juego de palabras? Porque la idea era que caiga la enseñanza como cae la lluvia. Que nos llueva tu enseñanza, Señor, ¡Para que demos fruto a su tiempo! La autoridad del maestro, ytshar, es la autoridad que trae eso a nuestras vidas. Nos ayuda a proteger nuestra cabeza, nos ayuda a controlar nuestros pensamientos, nos ayuda a aprender a hablar. En cuantos problemas nos metemos por no saber hablar correctamente y, en casos, por hablar de más.

Por último, aparece la palabra elaión, la quinta. Que aparece en el Salmo 133. Es como el buen óleo (elaión) sobre la cabeza, La palabra elaión, es la representación del ministerio del evangelista. Es una unción especial para sanar y para liberar. Busca por favor Marcos capítulo 6. Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban.

¿Quiénes hacían esto? Los discípulos, los setenta, los que trabajaron para Jesús. Este aceite lo utilizaban para sanar a la gente. Por ejemplo, cuando los discípulos estaban predicando el evangelio, imagínate, aparecía una persona enferma, le traían el aceite. ¿Tú crees que era el mismo aceite que se usaba para ungir a un rey? ¡No!

¿Tú crees que era el mismo aceite que usaban los sacerdotes para iluminar las lámparas? ¡No! ¿Y qué aceite usaban? Un aceite mucho más común, que lo utilizaban precisamente para eso: sanar, liberar, como una señal de la vida liberadora del evangelio cuando llega a una persona. Ahora bien; a la hora de sacar conclusiones: nuestra cabeza es el punto de ataque de toda estrategia del diablo. Todo pecado, toda crisis, empieza en la cabeza.

Y la palabra te recomienda que tu cabeza esté cubierta siempre. ¿Qué significa esto? Que tiene que haber siempre una unción fresca sobre ti, constantemente. Significa que no solamente tu cabeza esté ungida, sino que además también tenga una señal de autoridad sobre ella. Dios Padre, Jesucristo el Hijo, su Espíritu Santo son tu autoridad. Así funciona un Reino de reyes y sacerdotes, y esencialmente de todos ministros competentes.

Estos aceites que de alguna manera simbolizan esas diferentes unciones, te muestran a un Dios sumamente preocupado y ocupado en preparar las cosas para que cada ministerio tuviera una unción precisa y específica para sus diferentes tareas. Cada una de estas unciones tiene un punto de sanidad específico. Pero también tú estás llamado por Dios a desarrollar tu vida a partir de todo eso.

Porque aquí viene la parte donde se ha solido tergiversar esta enseñanza, cuando se nos dice que una iglesia sana debe tener una autoridad principal, que nadie sabe por qué bíblica razón es un pastor y, alrededor de él, mucha gente con otras unciones sujetas a esta autoridad mayor. No fue así lo escrito. Las cinco unciones son reales, pero no para sujetarse a una de ellas.

Los cinco ministerios son reales, efectivos, necesarios y ungidos especialmente, pero ninguno de ellos debería tener supremacía sobre el otro. ¡Pero necesitamos orden! Claro, por eso nos entregamos de espíritu, alma y cuerpo a un Dios de orden. ¿Necesitamos alguien más? Es tiempo de saber qué unción de todas estas ha bendecido tu vida.

Es tiempo de preguntar al Señor en oración, ¡Y esperar respuesta!, para que él determine cómo, cuándo y en qué lugar del mundo la vas a utilizar. No interesa lo que piensen buenos hombres bien intencionados, interesa lo que piensa Dios. Ya no funciona más aquello tan antiguo y consabido de: “¡Ore usted, pastor, porque a mí Dios no me escucha, y luego dígame qué debo hacer! Eso suele llamarse sujeción, pero en realidad es comodidad, cierta ignorancia y haraganería también.

¡Ora tú, y Dios te dirá a ti qué hacer! Porque un padre jamás se comunica son sus hijos a través de uno de ellos, sino que tiene suficiente autoridad como para hacerlo con cada uno conforme su propósito y voluntad. ¿Verdad que cuando hablamos de todo esto y lo asumimos como parte indispensable del Reino, se nos cae para siempre la imagen de ese hombrecito casi inútil yendo como un robot todos los domingos a cantar cuatro canciones, leer un versículo bíblico, escuchar un mensaje, saludar al pastor y volver a casa?

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Lo Viejo no se Repara

Pertenezco a una generación en la que, mitad por cultura heredada de aquellos inmigrantes italianos o españoles que llegaron a mi país huyendo de sus guerras, y mitad por carencias económicas propias de una historia que parece repetirse permanentemente con las clases sociales más necesitadas, fui educado para reparar cualquier cosa que se dañara, como prioridad, antes de adquirir una nueva que la reemplazara. Cacharros de toda clase, automóviles que se caían a pedazos con partes de sus estructuras atadas con alambre, fue lo que vi en mi época de joven. Luego pasó la vida y muchas cosas cambiaron. Es muy cierto que todavía hay mucha, pero muchísima gente pobre que debe reparar lo que sea que se le haya dañado, simplemente porque no dispone de dinero para adquirir algo nuevo. Y esa gente, es la que mayoritariamente se refugia en las iglesias cristianas. Y quieran o no, se den cuenta o de manera inconsciente, llevan a sus iglesias una cultura de reparar lo viejo que, a la larga, les va a complicar sus vidas de fe. Porque son los más resistentes a crucificar su hombre viejo, y prefieren repararlo. Consejería pastoral y sanidad interior en el lado de adentro. Terapias de psicología del lado de afuera. Les cuesta mucho. Pablo lo sabía.

Efesios 4: 17-19 = Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Si hay una oración, en lo gramatical, que resume lo que ha experimentado mucha gente que decía y aseguraba ser cristiana porque prácticamente vivía en el templo, esa oración es esta. Pablo los reconviene, -les dice- para que no anden como los otros gentiles. ¿Quiénes eran esos otros gentiles? Los incrédulos con los cuales debían convivir como pueblo. El apóstol intenta hacerles entender a esos efesios que cuando damos el paso en dirección a Cristo, ese paso no sólo no tiene vuelta atrás, sino que debe ir purificándose de toda contaminación mundana para dar lugar a una luz que ilumine a tantos y tantos que todavía andan por esta vida a oscuras.

Lo primero que les censura, es que andan en la vanidad de sus mentes. ¿Y qué cosa es andar en la vanidad de nuestras mentes? La respuesta es muy amplia y esto no da para detallarla al milímetro en toda su extensión, pero sí se puede dar algún ejemplo como para que cada uno busque si debe ponerse el sayo o no. El hombre tipo del mundo secular, suele envanecerse cuando su mente le hace saber que no está a la altura de compartir con gente que no tiene su fortuna. El pensamiento del multimillonario, es que un pobre lo es porque es holgazán y no se preocupa por avanzar en la vida como lo hizo él hasta amasar su fortuna. No discuto que en muchos casos, eso que ese potentado piensa, es absoluta verdad, lo he visto. Pero también existe una enorme franja de gente pobre que lo sigue siendo simplemente por falta de oportunidades. Porque no pudo acceder a preparación o capacitación que le permitieran tener un buen trabajo o porque debió salir desde muy niño a hacer cualquier cosa para llevar pan a una casa devastada por problemas entre sus padres o hermanos.

La otra vanidad que nuestras mentes pueden elaborar, pasa por nuestra formación. Conozco a mucha gente con altos estudios y títulos de todos los colores, que sin embargo se reúnen contigo y comparten temas cotidianos y simples como si fueran empleados del más bajo nivel y formación. Pero hay muchos que, ni bien ingresan a una universidad a desarrollar una carrera, levantan sus narices por encima de sus narices, y no te registran más porque eres parte de los “mutantes descerebrados que viven en su misma tierra. Hubo un prócer muy antiguo de las épocas de la independencia de mi país, que dejó registrada una frase que todavía hoy continúa vigente en este tema: “Los títulos no acortan las orejas”. Obviamente, era en referencia al asno o burro, que es un animalito bíblico ciento por ciento, pero que en este caso, que era el calificativo que el lunfardo argentino obsequiaba a los analfabetos, ignorantes de todo, o simplemente a los rústicos, toscos o brutos, a secas.

Cuando comencé mi tarea radial, extendida a la tarea de predicar en distintas congregaciónes que me invitaban simplemente porque yo estaba en la radio y “era conocido”, leí muchas veces este pasaje de Efesios. Y luego, no podía explicarme a mí mismo, ni justificar por comprensión, esas miradas torvas que veía en algunas personas sentadas escuchándome. No sabía por qué sucedía eso, en mi ignorancia lo determinaba como falta de lectura u oración y punto. Pero te confieso que el ambiente que se creaba con esas personas y sus miradas torvas, era feo, oscuro, tenebroso. El día que la luz de mi entendimiento se encendió, pude ver que todo eso era lo que aquí Pablo define tan bien como entendimiento entenebrecido. Porque él podría haberse limitado a poner ignorancia, falta de revelación o algo similar, pero no. Puso entendimiento entenebrecido, porque eso es justamente lo que se discierne desde afuera, algo tenebroso. Es gente que, aunque una vez por semana acuda con gusto a sentarse en un banco de un templo a participar de un culto, o a escucharse y verse todos los audios y videos de los que piensa son los mejores predicadores, igualmente viven ajenos a la vida de Dios, que es como decir, viviendo vidas que nada tienen que ver con el diseño divino.

En Proverbios 9:10, Salomón dice: El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia. Esto no quiere decir que el hombre, en su rebelión contra Dios, no sea capaz de grandes logros intelectuales. En cambio, es para decir que todos estos logros no alcanzan la verdadera sabiduría, porque el temor del Jehová es el principio de la sabiduría. El pensamiento no es que las mentes no regeneradas estén vacías. Es que están llenas de cosas que no conducen a nada. Como creyentes, tenemos un camino y un lugar adecuados para andar. Es como si Jesús nos diera la vuelta y nos pusiera en la dirección correcta, y ahora tenemos que andar y progresar en esa dirección. En cuanto a la dureza del corazón que aquí se describe, fundamentalmente, la ignorancia y falta de comprensión del hombre es un problema del corazón. Se muestra no solo en una necia negación de Dios, sino también en sus fallas morales (lascivia, impureza, avidez).

Los gentiles de los que habla Pablo, o eran ateos o creían en dioses que en sí mismos eran inmorales. Por lo tanto, en su negación del Dios verdadero, negaban cualquier estándar de moralidad al que debían responder. Perdieron toda sensibilidad, tiene la idea de que la piel se vuelve insensible y ya no es sensible al dolor. Es el resultado lógico de la dureza de corazón. Dureza también puede entenderse aquí como endurecimiento, y esta palabra griega antigua “se usa médicamente para denotar el callo formado cuando un hueso se ha fracturado y ha sido restablecido. Ese callo es incluso más duro que el hueso mismo. La lascivia es un pecado que hace alarde de sí mismo, que se deshace de toda restricción y no tiene ningún sentido de la vergüenza o temor; la impureza es una palabra amplia, principalmente con referencia a la conducta sexual inapropiada. Esto, naturalmente, fue dicho con relación a los gentiles, que serían hoy todos los creyentes no judíos. Vuelve a leer el pasaje mencionado y dime si es posible que Pablo tenga que exhortar a cristianos sobre estos temas. No, ¿Verdad? ¿Y si te digo que todavía hoy el setenta por ciento de los buenos ministros se ve en la obligación de seguir haciéndolo?

Versos 20 al 24 = Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. 

En este pasaje Pablo está hablando de la edificación de la iglesia y, para tal fin, explica la necesidad de despojarnos de los viejos hábitos, del viejo hombre, por medio de la renovación de la mente con el objetivo de asumir la vida de la nueva naturaleza que Dios creó en justicia y santidad. La salvación del alma se produce cuando, por causa de la vida espiritual y el nuevo nacimiento, hay un despojo del viejo hombre. Directamente, si recorremos los textos adecuados al tema, veremos que lisa y llanamente se trata de crucificar al viejo hombre. Eso, dicho de un modo elegante, bíblico, teológico, si quieres, pero ¿La verdad? Si no lo matas en serio, ese viejo hombre te hará la vida imposible. La terrenal y la espiritual. Y Pablo no sugiere sanidad interior, recomienda muerte definitiva.

Ahora bien; si tenemos un enemigo al cual debemos eliminar conforme a lo escrito en nuestras biblias, debemos conocerlo al máximo de lo que se pueda. Por ejemplo: ¿Qué es el “viejo hombre”? Es una estructura humana y natural construida por el mundo, el hombre y las tinieblas, que nada contiene de la Verdad que es En Cristo. Ese Viejo Hombre está constituido por varias facetas que seguramente identificarás en ti mismo: Experiencias – Cultura – Historia – Carácter – Temperamento – Memoria – Maneras de vivir – Maneras de pensar. Paradigmas – Relaciones personales – Agenda. Sueños. Proyectos – Pecados pasados. Debilidades. Iniquidad – Logros personales. Victorias obtenidas por fuerzas personales – Bondad y amor humano – Pablo es claro cuando se lo muestra a los Romanos, y en el sexto capítulo de su carta y los versos 5 y 6, les dice: Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

Muy bien; si ese es el viejo hombre, ¿Quién o cual es el nuevo? Cristo, sin ninguna duda. La misma Biblia te lo muestra con claridad. Acompáñame. Colosenses 3:9-11: No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. Pablo, aquí, les está explicando que si fuimos despojados del viejo hombre, no debemos volver a servir al pecado ni a actuar según los viejos hábitos, pues la naturaleza que nos fue concedida debe manifestar la imagen de Cristo en nosotros, quien ahora es todo de lo que trata nuestra vida. Hebreos 11:39-40 añade: Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; (40) proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.

Muchos actuaron en obediencia poniendo en ejercicio su fe. Sin embargo, la perfección en Cristo no está disponible para ellos, como lo está para nosotros, y eso es lo mejor que Dios ha provisto a nuestro favor, la oportunidad de ser perfeccionados en el alma. Hebreos 10:35-39, dice: No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma. Lo podemos concluir perfectamente con el clásico de Hebreos 11:1: Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Aquí vemos como el escritor a los hebreos anima a la iglesia a perseverar y a desarrollar la paciencia, pues la venida de Cristo está cercana, y cuando le veamos seremos como Él es, pero de momento no retrocedemos, sino que crecemos en fe, para la salvación de nuestra alma, pero vemos a Cristo creciendo en nosotros, siempre y cuando hayamos tomado la decisión de vivir EN Él.

En este pasaje nos muestra que aparte de la fe para salvación, el otro aspecto de la fe es creer en la perfección que fue comprada por el sacrificio de Cristo. Por eso Hebreos 10:26-27 dice: Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. Lo que está diciendo aquí el escritor es que cuando alguien ya aceptó su vida pecaminosa como normal, entonces ya no queda más sacrificio por el pecado. Pues el antiguo pacto, contemplaba sacrificios innumerables, pero en el nuevo pacto ya fue ofrecido el sacrificio perfecto que fue Cristo, y si tenemos la fe para vernos perfectos en Cristo, no podemos aceptar como norma de vida el seguir pecando voluntariamente, pues esta fe nos lleva a vernos perfectos en Cristo. Aquí el escritor está hablando de alguien que aceptó su vida en la imperfección, por lo que su vida de pecado voluntario evidencia su falta de fe, y el no haber sido salvo. Lo que estos pasajes nos enseñan es que la fe tiene que actuar en nosotros para que la obra de perfeccionamiento de Cristo en nosotros, que todavía no la vemos manifestada, podamos verla cada día más, es la fe que me lleva a la certeza de la transformación en nosotros, a los antiguos la fe les dio buen testimonio, pero a nosotros nos da perfeccionamiento.

Verso 25 = Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Te caes y te fracturas tres dedos de tu mano izquierda. Pregunto: tu mano derecha, ¿Le dirá a tu mano izquierda que está sana y no tiene nada? No, se solidarizará con ella y, mientras dure su recuperación, hará toda la tarea que anteriormente hacia la izquierda. Eso es un cuerpo correcto operando en un sentido correcto y hacia un objetivo común y correcto. Cualquier otra cosa, imposible de imaginar en un cuerpo físico, es franca y directa rebelión para con la cabeza de ese cuerpo. ¿Se entendió la metáfora? ¿Sí? Entonces tú ya no puedes decir ni una minúscula mentira, porque eres miembro de un cuerpo cuya cabeza no miente y ordena no mentir. Y si por casualidad, todavía anida en tu cerebro alguna muy antigua enseñanza de ciertas religiones tradicionales que consideraban a algunas mentiras como “piadosas”, recházalas porque son satánicas, no religiosas. ¿O te olvidaste quien es el padre de mentira? Si le obedeces por conveniencia propia, desobedeces al Padre de todos, y eso es rebelión.

Versos 26-27 = Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. Modelo. Jesús se airó y mucho cuando vio hacer negocios sucios y mercantilismo vil nada menos que en la entrada del lugar donde se decía adorar a su Padre. Les desparramó las mesas a esos mercaderes infieles. Y seguramente no debe haberlo hecho con suavidad. Pero no los agredió ni ejerció violencia alguna con esas personas. Se airó, pero no pecó. Aunque por naturaleza me cueste todavía un pequeño esfuerzo, yo trato de hacer lo mismo, hoy. Pero hoy, muchos años después de haber entregado mi vida a Cristo. Porque en mi vida anterior, lamentablemente, no puedo decir que hacía lo mismo, sino directamente todo lo contrario. O sea que el nuevo hombre puede airarse, pero no peca. El nuevo hombre sabe cómo dejar ir su enojo, para que de esta manera no le dé oportunidad al diablo. No dice a Satanás, dice al diablo, que es cualquier persona que ha permitido ser influenciado por un demonio de ira. iAdemás, aquí se sugiere que se puede evitar que la ira se degenere en pecado si se le pone un límite de tiempo estricto: no se ponga el sol sobre vuestro enojo. La obra del diablo es acusar y dividir a la familia de Dios y sembrar discordia entre ellos. Cuando abrigamos ira en nuestro corazón, hacemos el trabajo del diablo por él.

Verso 28 = El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. El que hurtaba, no hurte más: El nuevo hombre no hurta, sino que trabaja con sus manos. Él hace esto no solo para satisfacer sus propias necesidades, sino también para compartir con el que padece necesidad. Es verdad que en una mínima proporción hay casos donde alguien roba por necesidad extrema propia o de alguien a quien ayudará, pero no es la esencia. El robar es un pecado grave y, quien lo ejercita, tiene total y absoluta certeza de estar haciendo algo indebido para con las reglas de la sociedad donde habita y, si fuera creyente, sabe perfectamente que está en contra del diseño divino. Cuando dice que en lugar de eso trabaje, ese Trabaje, es literalmente “esforzarse hasta el punto de agotamiento”. Este es el tipo de corazón que trabaja que Dios manda tener a los que solían robar. La idea de Pablo es que debemos trabajar para poder dar. El propósito de recibir se convierte en dar. Por este motivo es muy interesante entender la comparación que se da en la Biblia respecto a la Segunda Venida de Cristo. Como ladrón en la noche, dice. Pregunto: ¿Qué viene a llevarse un ladrón? ¿Algo propio o ajeno? Listo, piénsalo.

Verso 29 = Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Esto quiere decir que el nuevo hombre sabe cuidar su lengua, hablando solo lo que es bueno para la necesaria edificación, deseando dar gracia a los oyentes, que es como decir bendición, paz. Una palabra corrompida, mientras tanto, no sólo puede ser una vulgaridad obscena, sino algo calumnioso y despectivo. Trabajé en mis primeros años de joven, en un ambiente industrial, fabril. Cloacas nauseabundas eran las bocas de mis compañeros. Tanto que me costaba no caer en lo mismo. Yo todavía no era creyente, pero trabajaba en locución en una emisora de radio en mis horas libres, y sentía temor de que, si me acostumbraba a hablar así, se me escapara una grosería al aire por micrófono. Gracias a Dios por eso, sin saberlo, el Señor me estaba protegiendo. No te olvides jamás que, de una misma canilla o grifo, jamás puede fluir agua dulce y amarga al unísono. Esa canilla o grifo, es nuestra boca. No puedes llenar de groserías la misma boca que luego pretenderá adorar o alabar a Dios. Y no olvides que, en todo caso, de la abundancia de tu corazón habla tu boca.

Verso 30 = Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. El nuevo hombre no contristará al Espíritu Santo, sabiendo que Él es nuestro sello tanto en el sentido de identificación como de protección. Hay muchas formas de contristar al Espíritu Santo. Podemos descuidar la santidad y contristar al Espíritu Santo. Podemos pensar en términos puramente materialistas y contristar al Espíritu Santo. El Espíritu exalta a Jesús; cuando fallamos en hacer lo mismo, contristamos al Espíritu. Alguien dijo: “Creo que ahora veo al Espíritu de Dios contristado, cuando estás sentado leyendo una novela y no has leído tu biblia … No tienes tiempo para orar, pero el Espíritu te ve muy activo en las cosas mundanas, y tener muchas horas de sobra para relajarte y divertirte. Y luego se entristece porque ve que amas las cosas mundanas más de lo que lo amas a él”. El dolor del Espíritu Santo no es de naturaleza insignificante ni hipersensible. Se entristece con nosotros principalmente por nuestro propio bien, porque sabe la miseria que nos costará el pecado; lee nuestros dolores en nuestros pecados … Se entristece por nosotros porque ve en cuánto castigo incurrimos y cuánta comunión perdemos.

Verso 31 = Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. El nuevo hombre tiene control de sus emociones (amargura, ira, enojo, etc.). Cuando surgen tales cosas, él puede lidiar con ellas de una manera que glorifique. Aristóteles, que como podrás darte cuenta, no tenía nada de creyente, y mucho menos versado en guerra espiritual, sin embargo definió a la amargura como “el espíritu resentido que rechaza la reconciliación”. Para los más intelectuales, tomen nota. No lo dijo un religioso místico fantasioso, lo dijo un filósofo que se estudia en las universidades. Enojo, mientras tanto, nos habla de un arrebato del momento, mientras que la ira, por su parte, habla de una disposición estable. Ambos deben ser quitados.

Verso 32 = Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Dios nos perdonó, lo sabes. Y también sabes que no lo hizo porque te lo merecieras. Dios retiene su ira por mucho tiempo hasta que perdona. Él nos soporta durante mucho tiempo, aunque lo provoquemos con dureza. Se acerca a las personas malas para cortejarlas hacia Él e intenta reconciliarse con ellas. Siempre da el primer paso en el perdón, tratando de reconciliarse, aunque la parte culpable no esté interesada en el perdón. Perdona nuestro pecado sabiendo que pecaremos de nuevo, a menudo exactamente de la misma manera. El perdón de Dios es tan completo y glorioso que otorga la adopción a esos que antes fueron ofensores. Dios, en Su perdón, cargó con todo el castigo por el mal que hicimos contra Él. Él era inocente, pero cargó con la culpa. Hoy sigue acercándose al hombre en busca de reconciliación incluso cuando el hombre lo rechaza una y otra vez.

Busca ser un hombre nuevo. NI se te ocurra reparar al viejo. Te puede funcionar, en apariencia, durante un tiempo, pero no será la solución al problema. La solución está en la cruz. Ese es el salvoconducto que te permitirá ascender a esa misma cruz en la que Él fue llevado y martirizado, y de ese modo, muriendo a tu carne y resucitando EN Él, no necesitarás reparar ningún hombre viejo. Lo muerto no se repara.

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Los Árboles, ¿Mueren de Pie?

Si bien me tocó nacer en un pequeño poblado de una provincia agrícola de Argentina, cuando tenía seis años, mis padres se fueron a vivir a una casa que les prestaba una industria textil donde ambos habían conseguido empleo. Lo impactante de esa vivienda, era que formaba parte de un pequeño conglomerado de casas, (Unas quince, aproximadamente) construidas con las maderas de los contenedores en los que habían llegado las maquinarias de la empresa desde el exterior, y enclavadas en medio de un frondoso monte de altísimos eucaliptos, plantados con la finalidad de utilizarlos como alimentos de las primarias calderas de la fábrica. Así que mi vida de mi primera infancia, transcurrió en medio de árboles, a los que aprendí a identificar, tratar bien y ver crecer. Nunca imaginé que, con el correr de los años, mi fe en Cristo me iba a convertir, precisamente, en un monte.

Porque todos nosotros, creyentes fieles y genuinos, en realidad, somos monte. También somos camino, obviamente. Porque abrimos brechas con las revelaciones. Pero Dios nos compara con los árboles. Y esa no es una ocurrencia mía porque me agraden los árboles. Mira lo que dice Isaías 60:21 = Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme. O sea que los verdaderos hijos de Dios, son aquellos a los que Él llama mi plantío. Es que el diseño de Dios está ligado a los árboles. Fíjate que no existe tal cosa como un rey de los árboles. Tampoco hay un líder al cual los demás árboles deban seguir, o le pidan consejo. Ellos, en su diseño primordial, son dadores. En todo el sentido de la palabra. Te cuento que los árboles fueron formados antes que se formara el sol. Ellos se alimentan directamente de la luz de lo que yo llamaría, el día primero.

Y cuando ellos toman lo malo, que, en este caso puntual, sería como decir cuando toman el dióxido de carbono ambiente para sí mismos, ellos hacen esa fotosíntesis de esa luz del primer día, que como todos sabemos, es la luz de Dios. Y lo devuelven a nosotros convertido en oxígeno, en aliento de vida. En pneuma, si es que lo quieres en idioma bíblico. Sin ese pulmón, como supongo que ya sabrás largamente, nada funcionaría. Nosotros vemos a los árboles como a cada uno de nosotros. Porque si nosotros nos conectamos con esa luz del primer día, también nos volvemos árboles dadores. Un árbol no pide nada, lo da todo. No sólo están unos junto a otros, sino que sus raíces van bien profundas, y se conectan y hasta se hablan. Ellos pueden ser excelente morada. Cómo cambiaría el cuerpo de Cristo si cada uno de nosotros fuéramos más árboles. Más dadores. Y no estoy hablando de cosas materiales, como podrás imaginarte.

El árbol absorbe el dióxido de carbono, que es malo para nuestra salud, y lo convierte en oxígeno, para enriquecer la atmósfera. La palabra madero, en el original, es la palabra ets, y significa eso: árbol. O sea que Jesús muere en un madero, para llevarse todo lo malo y convertirlo en algo que sale de él, la resurrección, que es el oxígeno de Dios, la vida misma, que sale de la muerte, es transformada y convertida en vida. Jesús es en sí mismo el árbol de la vida, el primogénito de un gran plantío. Marcos 8:22-24 = Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. Él, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan. No es que Dios se hubiera equivocado, como que no le salió bien el milagro. En el mundo espiritual, él estaba viendo lo que nosotros no vemos, como es realmente el plantío de Jehová.

Hay un pasaje muy interesante en el libro de Isaías, capítulo 11 los dos primeros versos. Es muy conocido, pero de alguna manera respalda lo que estamos mostrando. Isaías 11:1-2 = Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Presta atención que esto es una conexión entre esa vara, los siete espíritus de Dios y la menoráh. La menorah es esa lámpara de siete brazos que seguramente habrás visto. Porque esos siete brazos de la menorah, tienen hojas, tienen frutos. Literalmente, la menorah es un árbol. Un árbol que iluminaba. Luego, este árbol que iluminaba se hace carne, y es Jesucristo mismo, que absorbe todo lo malo, todo lo contaminado, para luego soltarlo y exhalar la verdadera vida de Dios nuevamente. Esto, cambió la atmósfera de toda la tierra. Oxígeno es aire. Aire es viento. Y viento es pneuma, es Espíritu.

En el huerto del Edén, yendo más atrás, estaban todas las etnias que iban a poblar la tierra, representadas en árboles simbólicos. Muchas naciones han utilizado árboles como símbolos de sus culturas. Árboles nativos y autóctonos de su territorio y otros que fueron importantes para ellos en su desarrollo. Fíjate que el concepto de Cultura, tiene inevitable relación con el concepto de Cultivo, como algo que va creciendo y va aumentando. Es indudable que Dios pensó a cada etnia como árbol, por eso no es raro que cada árbol tiene su propia identidad. Su propia forma de absorber nutrientes y responder con frutos. Cada etnia también tiene esa propia identidad. Cuando Jesús viene, también es un árbol, del cual nosotros absorbemos la cultura del Reino. Es un árbol luminoso, que tiene los siete espíritus, que está resplandeciendo. Él mismo lo dice, cuando dice que Él es la vid verdadera. Separados de mí, ustedes no pueden hacer nada. Él es el árbol, Él es el plantío. Luego, Pablo dirá que nosotros fuimos injertados en un árbol, también. Un árbol de fe, en este caso.

Un cerebro, si lo observas con cuidado, todo su sistema nervioso, es un árbol. Si vemos el árbol de la vida, contra el árbol del conocimiento del bien y del mal, eso tiene que ver con el pensamiento de Dios, contra el pensamiento del hombre. El gran pecado fue cambiar nuestra forma de pensar respecto a la forma divina con que Dios vio toda la creación. Cambiamos eso por el gobierno y el pensamiento del hombre. Si vemos las diferentes culturas y sus distintos modos de ver la vida, encontramos que los árboles también simbolizan el pensamiento de Dios y los pensamientos de los hombres. Por eso nosotros, dependiendo de que tipo de árboles seamos, será el fruto que produzcamos. Por sus frutos los conoceréis, dice la palabra. Habla de la emanación, que es lo que emana de ti como para que cambie la atmósfera del lugar donde vives. Por eso es que en Apocalipsis 2:7, dice: El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.

Plantío. Conjunto de plantas, dice ser. Plantas de Dios en la tierra. ¿Lo somos? Creo que hoy no se está construyendo una iglesia como plantío, sino una iglesia como invernadero. Donde cada uno de nosotros está sembrado en una pequeña maceta diferente y siendo cortados por distintas circunstancias de la vida, cuando lo que debemos buscar es ser trasplantados a la tierra nueva donde somos vivificados. Cuando estás plantado en una maceta, estás limitado a que alguien te dé de beber. Y a eso lo va a hacer cuando quiera, cuando pueda, cuando no se le olvida. Y te dará agua o el infecto líquido que encuentre o tenga a mano. O a lo mejor con todo el amor del mundo viene y te corta todos los días todas aquellas partes que esa persona o tú mismo piensas que te sobran o te faltan. En cambio, cuando eres plantado en la tierra, cuando estás dentro de tu diseño, porque ningún árbol fue diseñado para estar plantado en una maceta nunca, cuando estás en tu diseño y tus raíces pueden profundizar hasta encontrar esa agua de vida y que te salgan cuantas ramas tengan que salir, recién allí creces y tienes potencial. Y para que seas morada de cuanto pájaro se le ocurra hacer nido en ti, estarás en una dimensión diferente.

Y hay un concepto muy importante que es la raíz del árbol. Las raíces del árbol, no solamente van a comunicar mensajes, sino que también se van a comunicar el agua. Van a comunicar de donde se están nutriendo. Porque es muy importante el agua que bebe un árbol. Y si no alcanzas a dimensionarlo, mira este texto que está en Ezequiel 31: 3-18 = He aquí era el asirio cedro en el Líbano, de hermosas ramas, de frondoso ramaje y de grande altura, y su copa estaba entre densas ramas. Las aguas lo hicieron crecer, lo encumbró el abismo; sus ríos corrían alrededor de su pie, y a todos los árboles del campo enviaba sus corrientes. Por tanto, se encumbró su altura sobre todos los árboles del campo, y se multiplicaron sus ramas, y a causa de las muchas aguas se alargó su ramaje que había echado. En sus ramas hacían nido todas las aves del cielo, y debajo de su ramaje parían todas las bestias del campo, y a su sombra habitaban muchas naciones. Se hizo, pues, hermoso en su grandeza con la extensión de sus ramas; porque su raíz estaba junto a muchas aguas.

Los cedros no lo cubrieron en el huerto de Dios; las hayas no fueron semejantes a sus ramas, ni los castaños fueron semejantes a su ramaje; ningún árbol en el huerto de Dios fue semejante a él en su hermosura.  Lo hice hermoso con la multitud de sus ramas; y todos los árboles de Edén, que estaban en el huerto de Dios, tuvieron de él envidia. Por tanto, así dijo Jehová el Señor: Ya que por ser encumbrado en altura, y haber levantado su cumbre entre densas ramas, su corazón se elevó con su altura, yo lo entregaré en manos del poderoso de las naciones, que de cierto le tratará según su maldad. Yo lo he desechado. Y lo destruirán extranjeros, los poderosos de las naciones, y lo derribarán; sus ramas caerán sobre los montes y por todos los valles, y por todos los arroyos de la tierra será quebrado su ramaje; y se irán de su sombra todos los pueblos de la tierra, y lo dejarán. Sobre su ruina habitarán todas las aves del cielo, y sobre sus ramas estarán todas las bestias del campo, para que no se exalten en su altura todos los árboles que crecen junto a las aguas, ni levanten su copa entre la espesura, ni confíen en su altura todos los que beben aguas; porque todos están destinados a muerte, a lo profundo de la tierra, entre los hijos de los hombres, con los que descienden a la fosa.

Así ha dicho Jehová el Señor: El día que descendió al Seol, hice hacer luto, hice cubrir por él el abismo, y detuve sus ríos, y las muchas aguas fueron detenidas; al Líbano cubrí de tinieblas por él, y todos los árboles del campo se desmayaron. Del estruendo de su caída hice temblar a las naciones, cuando las hice descender al Seol con todos los que descienden a la sepultura; y todos los árboles escogidos de Edén, y los mejores del Líbano, todos los que beben aguas, fueron consolados en lo profundo de la tierra. También ellos descendieron con él al Seol, con los muertos a espada, los que fueron su brazo, los que estuvieron a su sombra en medio de las naciones. ¿A quién te has comparado así en gloria y en grandeza entre los árboles de Edén? Pues derribado serás con los árboles de Edén en lo profundo de la tierra; entre los incircuncisos yacerás, con los muertos a espada. Este es Faraón y todo su pueblo, dice Jehová el Señor. Creo que te habrá quedado más que en claro, que es diferente beber de las aguas de la vida, que beber de las aguas del abismo. Esto me dice a mí, que un árbol encumbrado, puede estar encumbrado por haber bebido de las aguas equivocadas.

Existe una ley de agricultura que también tiene una representación espiritual, y tiene que ver con la semilla. Dice que, si una semilla cae sobre un animal muerto, pero no hay agua a su lado, la semilla se podrá utilizar porque no se ha contaminado. Pero si junto a ese animal muerto hay agua, entonces deshazte de esa semilla, porque está contaminada. Eso nos muestra que, a un árbol, a una raíz, o a una semilla, sólo es posible contaminarlos por el agua. Eso, desde lo espiritual es importante entenderlo, porque te está diciendo que hoy hay corrientes espirituales que pueden estar contaminadas. Otras cosas no lo contaminan. Un árbol puede estar plantado en un lugar con una atmósfera totalmente tóxica y no sólo no se contaminará, sino que será capaz de absorber esa atmósfera y cambiarla por oxígeno puro. Lo que no puede cambiar es el agua. Si un agua está contaminada, no habrá elemento científico o técnico que pueda modificarla. Podrá sanearse la fuente y estará buena el agua que empiece a brotar luego, pero la que se contaminó, ya fue.

Cuando en esos fuertes veranos, el sol aprieta y quema, una persona rápidamente se irá a cobijar en la frescura de la sombra. Un árbol no puede hacer eso. Ante cualquier obstáculo no puede hacer nada. Lluvias, vientos, allí está el árbol. Si sus raíces están profundas y fuertes, resistirá lo que sea. Eso, para mi gusto, tiene que ver con esa famosa perseverancia de la que tanto hablan los salmos. La palabra estoico, significa fundamentado. Pero permanecer es divino. Por eso la palabra dice en Juan 15:5: Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. Esto nos dice que el verbo permanecer, es muy importante en el árbol de la vida. Y algo muy importante. Si un árbol no tiene raíces firmes y bien plantadas, no puede dar fruto.

Hay una escritura muy interesante en Lucas 13:18-19: Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé? Es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su huerto; y creció, y se hizo árbol grande, y las aves del cielo anidaron en sus ramas. Para que te quede más que claro, te cuento que esta palabra, anidaron, aquí, significa permanecer. Las aves, al hacer sus nidos allí, permanecieron. Otra cosa hubiera sido si solamente se paraban en sus ramas a cantar y luego se iban. Porque hacer un nido en un árbol, para un pájaro, significa un acto de seguridad. Tiene confianza en ese árbol y allí fabrica su nido, pone sus huevos, cría a sus polluelos y, en definitiva, aporta su parte para la aparición de una nueva generación.

Es interesante ver cómo, en las diferentes estaciones, los árboles tienen sus hojas, estas envejecen, son expulsadas y, cuando llega la primavera, rejuvenece, parecen resucitar en algunos casos y vuelven a mostrarse con todo su esplendor y verdor, como si ayer hubieran sido plantados. Y pueden pasar mil años haciendo eso. En cambio, nosotros, e incluyo a animales, aves y peces, envejecemos y cumplimos un ciclo para luego extinguirnos en la tierra. En cambio, los árboles, no. Ellos se modifican y siguen. Eso pasa en nuestro espíritu, pero no en nuestro cuerpo. Nuestro espíritu sí pasa por tiempos en donde debe expulsar cosas envejecidas y luego, al recibir nutrición o revelación, ese espíritu es vivificado y vuelve a tener sus simbólicas hojas verdes. En invierno, cuando parecen muertos, los árboles no lo están, sólo están con sus fuerzas concentradas en otros puntos de sus estructuras.

Voy a compartirte varias escrituras que tienen que ver con árboles. En cada una de ellas, veremos la semejanza, el símbolo, la tipología de nuestra naturaleza. Génesis 3:8 = Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Olvida la historieta de ese anciano de larga barba blanca paseando y un hombrecillo y una mujercilla asustados escondiéndose. Esa pareja representa la carnalidad que, cuando se encuentra delante de la presencia de Dios, en lugar de enfrentarlo o someterse, elige esconderse en medio de los hijos genuinos, los que andan en el espíritu. Pero serán descubiertos, porque Dios sabe discernir entre árboles y maleza.

Éxodo 9: 25 = Y aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias; asimismo destrozó el granizo toda la hierba del campo, y desgajó todos los árboles del país. He visto esto mismo con mis propios ojos, en aquella época en que vivía en ese enorme monte de gigantescos eucaliptus. Una terrible tormenta de granizo cayó una mañana en ese lugar. Cayeron piedras del tamaño de una pelota de tenis, conjuntamente con otras de menor tamaño, pero en gran cantidad. No menos de veinte centímetros de granizo en el suelo. ¿Juicio sobre aquella población? No lo sé, yo todavía no estaba dentro del Reino, pero estimo que si, que pudo ser eso. Desgajó muchísimos árboles. ¿Sabes por qué? Porque lo que cayó no fue agua de vida, sino agua congelada, sin sustancia, sólo con destrucción.

Hoy te dije que entre los árboles no hay un rey, que es un grupo, un plantío, una suerte de equipo que empuja todo hacia adelante, sin que exista uno que se destaque o se presente como líder estrella. Pero esto es así, por algo que se relata en el capítulo 9 del libro de los Jueces. Escucha y lee con atención. Jueces 9: 8-15 = Fueron una vez los árboles a elegir rey sobre sí, y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros. Mas el olivo respondió: ¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles? Y dijeron los árboles a la higuera: Anda tú, reina sobre nosotros. Y respondió la higuera: ¿He de dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ser grande sobre los árboles? Dijeron luego los árboles a la vid: Pues ven tú, reina sobre nosotros. Y la vid les respondió: ¿He de dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles? Dijeron entonces todos los árboles a la zarza: Anda tú, reina sobre nosotros. Y la zarza respondió a los árboles: Si en verdad me elegís por rey sobre vosotros, venid, abrigaos bajo de mi sombra; y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano.

¡Que hermosura es este pasaje! ¡Con que calidad y calidez te muestra la invencibilidad de optar por la fama del mundo a la seguridad de ser parte del Reino de Dios! ¿Qué responde el olivo? Simple: que no va a abandonar a unción que ha recibido del Espíritu Santo, para aceptar ser líder de una estructura creada por hombres religiosos. ¿Y la higuera? Lo mismo, pero en este caso a lo que estaría más cercano al corazón del pastor genuino, un corazón de amor, de dulzura para con sus pastoreados y con cuidado y precaución de ser testimonio viviente. La vis no es menos clara, cuando rechaza esa tentación y se queda atesorando su revelación permanente, cosa a la que ningún doctor en teología que no tenga fe puede acceder. Y, finalmente, la zarza, que aparentemente lo acepta, pero les pide algo imposible, mientras que les adelanta lo que luego sucederá.

1 Crónicas 16:33 = Entonces cantarán los árboles de los bosques delante de Jehová, Porque viene a juzgar la tierra. ¿Cantarán los árboles? ¿Es que los árboles pueden cantar? Ya lo sé, parece ser una sencilla simbología de gozo de la creación por la presencia del Dios de todo poder, en claro juicio contra todo lo que la contamina, pero… ¿Estamos seguros que eso es todo? La teología tradicional siempre ha enseñado, por ejemplo, que los salmos son una serie de hermosos poemas hebreos, pero todos los que hemos entrado en el ámbito del Espíritu del evangelio, sabemos que no es sólo eso, sino que esos salmos también están llenos de revelación fresca para hoy. ¿Entonces? Aquí se está hablando de nosotros, que somos los únicos que podríamos ponernos a cantar con gozo en el momento en que veamos que nuestro Dios se acerca para juzgar al mundo. Cualquier otra cosa, se aterrorizará o algo peor.

Mateo 3:10 = Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. De acuerdo, puede que en lo literal, haya sitios donde esto se esté haciendo hoy mismo, pero…¿Y en lo espiritual? Creo que no necesitas que yo te explique o te enseñe lo que ya el Espíritu Santo te ha mostrado con claridad. Judas 1:12 = Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados. No es mi intención presionar a la Biblia para que diga lo que quiero que diga, pero…¿No le ves una tremenda similitud con todo lo que hemos visto, oído, vivido y hasta padecido en tantas y tantas de las llamadas iglesias de nuestras distintas esferas cristianas? ¿De verdad vas a aceptar y creer que Dios dejó escrito esto sólo para que disfrutemos su prosa?

Apocalipsis 8:7 = El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde. Ángel, aquí, es un mensajero que puede ser humano. Esa trompeta es en realidad el instrumento espiritual que lo convierte en un vocero de Dios. Y lo que sucede a continuación de la difusión de lo que Dios dice, trae un juicio inmediato, que es la manera divina de separar lo verdadero de lo falso. No lo ejecuta un hombre, sino el Espíritu Santo, que es el propietario del fuego santo, con participación de la sangre, que tiene que ver con la redención. Todo eso es arrojado sobre toda carne, que es en este caso esa tierra, pero sólo una tercera parte de esos árboles, que son su plantío, se quemó.

Contrariamente a lo que hemos creído hasta hoy, no fueron los malos los que se incineraron, sino los buenos, los genuinos. ¿Cómo lo pruebo? Porque el que los quema es el fuego del Espíritu Santo, y eso no viene para destruir, sino para vivificar. Porque incluye lo que llama hierba verde, que es en suma la palabra auténtica de Dios, por fuera de todo discurso humanista. Si esta tercera parte no es lo que en tantos pasajes Dios determina como su remanente santo, no sé de qué te estoy hablando. Porque remanente es lo que queda de, una proporción o porcentaje de. Esto, también encaja a la perfección con lo que se señala en Mateo 22:14, cuando se nos dice: Porque muchos son llamados, y pocos escogidos. Los llamados, son los que constituyen un gran monte santo, pero los escogidos, sólo los que perseveraron hasta el fin sin doblegarse a ningún viento de tormenta, y que tienen sus raíces metidas hasta lo más profundo. Arboles que jamás morirán de pie, porque son eternos.

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7 – Hora de Ejercer Autoridad

Me produce mucha curiosidad leer frases que han llegado a ser célebres, (Una especie de anticipo histórico y literario a lo que hoy en las redes llamaríamos“viralizarse), de parte de personas o personajes. Algunos de ellos escribieron lindo, pero no vivieron del mismo modo. Ese es un modelo a NO imitar, apto para creyentes con temor a que, como decíamos anteriormente, sientan resbalar sus pies

Respecto a la autoridad, mucho se ha escrito y reflexionado, y todo es útil para consensuar o disentir. Viniendo de parte de humanos sin divinidad en sus vidas, todo es posible, incluido discrepar profundamente con ellos, aunque tengan pomposos nombres y prestigios otorgados por esos dudosos jueces de una sociedad impía. O coincidir, con las reservas del caso.

Plutarco, también conocido como Plutarco de Queronea, un historiador, filósofo y moralista griego, por ejemplo, dijo que La Autoridad es la Corona de la Vejez. Todos sabemos que no siempre es así, pero él se refiere a un ideal de hombre que solamente la Fe puede producir. Sócrates, otro filósofo griego que no necesita mayor introducción, expresó que: La multitud, cuando ejerce su Autoridad, es más cruel que los tiranos de Oriente.

Esta es una gran verdad que a todas luces quedó demostrada cuando aquella multitud eligió salvar a Barrabás y crucificar a Jesús. Gandhi, para concluir con pensadores no cristianos, remató todo esto diciendo que: La Autoridad Moral no es retenida por cualquier intento de aferrarse a ella. Viene sin buscar y se mantiene sin esfuerzo. Sin proponérselo, el Mahatma pintó lo que podría ser la autoridad de un hijo de Dios.

Yo no sé cuánto tiempo tienes tú de creyente. Tampoco sé, si eres líder, cuanto es el tiempo que llevas al frente de una congregación, grupo o ministerio. Lo que sí sé es que por muchos años la iglesia ha hablado de la autoridad, pero tal vez sin aclarar demasiado cómo opera. Hace ya cierto tiempo, y casi en forma escalonada, se estuvo celebrando en distintos países de Latinoamérica, el bicentenario de su fundación. Y a partir de esa celebración, se han estado movilizando los gobiernos nacionales, los de provincias o estados y también los municipios o ayuntamientos, como quiera que se los llame en cada lugar.

Pero también se han activado los masones, los satanistas y los ocultistas. Y nosotros, lamentablemente, todavía no alcanzamos a terminar de entender muy bien ese tema como iglesia. Es llamativo que lo entiendan tan bien los masones, los satanistas y los ocultistas, pero si yo le pregunto a un cristiano por qué es importante un bicentenario para una nación, seguramente no podrá darme una respuesta correcta. Sin embargo, Dios ha estado hablando a su pueblo respecto a estar preparados para el bicentenario de las distintas naciones donde sus hijos viven. Sucede que el bicentenario, iba a ser la intención del enemigo, de pasar la posta a la siguiente generación.

Era un cambio de carcelero. Por eso Dios estuvo empezando a hablar a su pueblo, y en ese momento les ha ordenado que estén ubicados allí para poder tomar la posta que hace cien años atrás, en ocasión del centenario, nadie estaba listo para tomar. La gran pregunta, sin embargo, es si la iglesia del siglo veintiuno, esta vez sí se mostró como apta y preparada para tomar la posta. Y no te apures a dar un brinco y gritar ¡Amén!, como solías hacer cada domingo en tu congregación. Porque para tomar la posta, la iglesia necesita imperativamente transitar por un nivel determinado de autoridad.

En esta parte de este trabajo y con la necesaria ayuda del Espíritu Santo, voy a tratar de explicarte y enseñarte qué cosa es realmente la autoridad, y cómo opera. La idea es que, a partir de esto, tú puedas moverte en un nivel distinto de autoridad. Olvídate de los bicentenarios ya pasados y enfócate en lo que viene: una iglesia post pandemia o todavía peleando a brazo partido contra ella.

En el Reino de Dios, nosotros tenemos un nivel de autoridad que el mundo no tiene. ¿Pero, por qué la iglesia puede ser, algunas veces, vencida en diferentes circunstancias, siendo que nosotros tenemos tanta autoridad? Habrá que verlo. Porque una cosa es lo que alguien pueda decir aquí respecto a la autoridad sobre su vida, y otra cosa es lo que ese alguien experimenta en su cada día. En la oficina, en el supermercado, en la vida familiar.

Y esto no tiene que ver con teología, sino que tiene que ver con un cambio de paradigmas. De haber vivido mucho tiempo bajo cierto amparo, y de pronto entrar debajo de otro amparo, de otra cobertura. Cuando Pablo les escribe a los romanos, en un momento dado les dice algo que luego será interpretado según la mentalidad del intérprete. Él les recuerda que deben someterse a las autoridades superiores porque, -señala-, no hay autoridad sino de parte de Dios, ya que es Dios quien las establece.

Es curioso el texto de Reina Valera al cual siempre acudimos por clásico y tradicional, porque donde en esa alocución de Pablo leemos que dice que toda persona, en autoridad, etc.etc, en el texto original y en otras versiones bíblicas más ajustadas, dice alma. Y lo que me está diciendo es que mi alma debe sujetarse a algunas cosas en el orden natural, pero mi espíritu no necesita hacerlo. Yo quiero explicarte, a través de esa reflexión del apóstol; un principio sumamente poderoso, que va a cambiar nuestra manera de ver lo que nos pasa en la familia, lo que nos pasa en la empresa, en un trabajo masivo, en el colegio, en la universidad, o lo que nos pasa con nuestros gobernantes.

La palabra autoridad, en el hebreo, es toquef. Y en griego, es exousia. Toquef, en hebreo, significa fuerza, autoridad, o poder. Y en griego, significa eso mismo, más algunas palabras adicionales: capacidad, privilegio, fuerza, competencia, libertad, maestría, sobrehumano, potentado, influencia, delegado, derecho, dueño, jurisdicción, poder, potencia, potestad. Debemos entender y reconocer, antes de seguir, que no hay autoridad, sino de Dios.

Este principio es tremendamente poderoso, porque no hay autoridad, sino de Dios. Imagínate por un momento, esto. Imagínate que hay un producto que tú consumes en gran cantidad y que, en tu lugar de residencia, hay un solo comercio que lo vende. Y eso sucede porque ese comercio es el único que tiene la concesión, los derechos legales para comercializarlo. Entonces, cuando tú ves ese producto en alguna casa de comidas, o en otra forma de expendio, tú ya sabes que ese producto está allí porque les llegó a través de ese comercio autorizado.

Y eso, porque sabes que ellos son los únicos que tienen los derechos exclusivos de vender ese producto. La autoridad sólo existe en una persona. En Dios. Ninguna persona tiene autoridad implícita. ¿Y qué quiere decir? Que no hay nadie en este planeta que tenga autoridad sin que esta haya venido de Dios. Es la única fuente de autoridad.

Y es curioso, porque allá por el libro de Deuteronomio, entre las instrucciones que se le da a Israel, se le dice que se acuerde de Dios porque Él es el que da el poder. Pero fíjate que la palabra original usada aquí para decir poder, es koach, que entre varias acepciones que tiene, también tiene Autoridad. Está claro: es de un solo lugar de dónde provino esto.

Ahora bien; cuando vemos a una persona que tiene autoridad, pero es una mala persona, como sería por ejemplo un gerente, un jefe de cualquier empresa o institución, mala persona, abusador de sus empleados o sinvergüenza, uno sabe que tiene autoridad; de hecho, él firma un papel y con ese papel despiden a una persona y toda una familia sufre. Entonces, hay una pregunta que uno empieza a hacerse cuando empieza a entender esto, es: ¿Por qué esa persona tiene autoridad? O sea: tú recuerdas que toda autoridad viene de Dios, ¿No es cierto? Entonces, ¿Será que Dios le ha dado esa autoridad a ese mal bicho?

Aquí está el punto. Ese ¡No! casi rotundo, que algunos de ustedes dejaron escapar o aquel ¡Sí! que otro de ustedes deslizó, demuestra la polaridad que hay dentro de la iglesia sobre este tema. ¡Qué interesante! ¿Verdad? Volvamos al concepto: toda autoridad proviene de Dios.  Quiero explicarte de una manera gráfica cómo es que opera esto. Toma un papel y un lápiz, aunque te suene a arcaico. Hagámoslo a la antigua. Ahora escribe la palabra “Dios”, arriba. Una flecha grande señalando hacia abajo, esa es la autoridad, y un hombrecito. Ahí tienes a Dios dando autoridad a alguien.

Claro, eso es invisible para la gente. Está, lo sabemos, pero nadie puede verlo y confirmarlo científica o documentalmente. Entonces, del hombrecito ese salen otras flechas en diferentes direcciones. Es igual a la otra flecha inicial, pero mucho más delgada. Eso es, por ejemplo, autoridad para hacer negocios, autoridad para la salud, autoridad para tu familia. ¿Qué estoy queriendo decir con esto? Que, aunque yo veo de manera visible el ejercicio de la autoridad entre un hombre y otro, es invisible la forma en que ese hombre recibió autoridad. Y la razón por la cual esa persona, luego, es obedecida por otros, no está en sí misma, sino en la investidura que tiene.

Por eso, cuando alguien se mueve con decisiones de autoridad, el problema no es cómo la tiene, sino cómo la ejerce. Porque en el centro mismo de las cosas no hay algo indefinido, sino que detrás de toda autoridad que se mueve, siempre está Dios. Entonces la pregunta que muchos ahora se están formulando, es: ¿Puede equivocarse Dios concediendo autoridad a algunos que no la ejercen correctamente o, peor, abusan de ella? Y me viene a la memoria un nombre: Saúl. Se va buscando una burra, un asna, y termina profeta.

¡Cierto! Buscando la burra de su padre, termina con los profetas. ¡Y además profetizando! Es que no está en ti, está sobre ti. Jesús les dice: está con vosotros, pero estará en vosotros. La fuente de la autoridad, es una, y en un momento vamos a entender cómo es que Dios puede haberle dado autoridad a una persona determinada. ¿Qué pasó ahí? ¿Quién se equivocó? Pero definitivamente, la manifestación que ya tengo entre las personas donde se expresa la autoridad visiblemente, es lo que la gente percibe.

Si tú ves a una persona con uniforme dirigiendo el tránsito, tú te detienes. Pero si la misma persona está en pantalón bermudas y con una camiseta del club de fútbol rival del tuyo, vas a detenerte el día que haya un desfile de OVNIS de todos colores…  Puede decir que es policía o agente de tránsito, pero no le creerán. ¿Por qué no lo reconocen? Porque no tiene investidura, en este caso natural, material, física.

Dios entregó su autoridad al hombre, ocho veces. Y en cada caso que lo hizo, fue por un tiempo determinado y con un propósito definido. O sea que de allí rescatamos que Dios da autoridad por un tiempo y con un propósito. Hay un solo caso de alguien que haya recibido autoridad sin tiempo límite. Pero no hay ningún caso en donde alguien haya recibido autoridad sin un propósito.

Ahora bien; ¿Cómo puedo saber que el tiempo de una persona ya pasó? Observando si el propósito ya se ha cumplido o le falta. Entonces alguien sí puede levantarse y decirle a otro: sal de allí, córrete, ya terminaste.  La primera asignación de autoridad, es la que Dios le da a Adán. Esa se llama “autoridad por identidad”. En Génesis dice que Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó.

 Esto nos deja algo muy en claro: el hombre es hecho a la imagen de Dios, y la mujer también. Eso se llama autoridad por identidad. Dios le da a Adán autoridad, ¿Sabes por qué? Porque él era a su imagen. Entonces, si Dios tiene autoridad, su imagen también la tendrá.  Ahora bien; ¿Qué hace el enemigo con esto? En primer lugar, una aclaración: el enemigo no tiene autoridad.

Claro, ahora tú te preguntas y me preguntas: ¿Pero y entonces por qué hace las cosas que hace? ¿No está viendo todo lo que pasa? ¿En qué planeta vive usted, Néstor? Lo que te estoy diciendo, es que Satanás no tiene autoridad legítima, porque Dios jamás se la daría a él. Pero si él demuestra con las cosas que puede hacer que tiene autoridad, es porque indefectiblemente, alguien se la entregó. 

Entonces, convengamos en que el diablo (No me gusta llamarlo así, siento que lo minimizo y muchos hasta lo llegan a tomar en broma o con sorna), siempre se mueve por autoridad temporal. Veamos: en el caso de Adán, ¿Quién le dio autoridad a él? Dios, porque era su imagen. Y el diablo, ¿Cómo recibe autoridad? A través de Adán. ¿Y qué es lo que él hace como para que pueda recibir la autoridad? Listo. Si la manera que se establece la autoridad del pacto, es la imagen, ¿Qué es lo que debe destruir el diablo para recibir la autoridad?

Debe destruir la imagen. Es como si tu jefe te dice un día: a partir de hoy usted está cargo de esto, siempre y cuando… tal cosa. Mientras tú conserves bien esa tal cosa, tú gozas de la autoridad. Entonces el diablo va y le presenta tal cosa, para que él pierda la autoridad que tenía. Esto tiene que servirte, varón, para darte cuenta que si eres un líder y todas las damas andan locas detrás de ti, no es porque te hayas convertido en un moderno Adonis o el guapo del siglo, es porque esa es la trampa tendida para hacerte perder tu autoridad.

Lo que te estoy diciendo, es que Satanás no tiene autoridad legítima, porque Dios jamás se la daría a él. Pero si él demuestra con las cosas que puede hacer que tiene autoridad, es porque indefectiblemente, alguien se la entregó. Entonces, convengamos en que el diablo siempre se mueve por autoridad temporal. La autoridad que Adán recibe, se llama autoridad por imagen, y el diablo sabe eso. Adán es creado a la imagen de Dios, pero dice que vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set.

 Ahora escucha esto: ¿Recuerdas en qué capítulo de Génesis peca el hombre? En el capítulo 3. Y aquí en el capítulo 5 dice que Adán había vivido ciento treinta años cuando recién engendró a un hijo a su semejanza. Ya no engendra a la imagen de Dios, ni a la semejanza de Dios. Ahora engendra a SU imagen. ¿Por qué? Porque ya había perdido algo de la imagen de Dios. El enemigo le quitó la autoridad a Adán, haciendo algo: destruyendo la imagen. Ni quieras imaginarte lo que va a seguir luego, a continuación, en cuanto a la prosecución de la especie humana.

La segunda persona que recibe autoridad de Dios, se llama Abraham. La autoridad que él recibe, se llama de filiación o de nacionalidad. Lo que Dios le pide a Abraham es que haga una nación. Que él sea el primero de una gran nación. Entonces le dice que le va a dar autoridad para que haga una gran nación. El modo es idioma bíblico que seguramente conoces bien: Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Ese era el propósito. Abraham fue llamado para cumplir un propósito: hacer una gran nación. Dios le da autoridad para cumplir con ese propósito. ¿Cuál era la condición de la autoridad que tenía Abraham? La circuncisión. En el caso de Adán, era mantener la imagen. En el caso de Abraham, era la circuncisión.

Ahora bien; el diablo sabe que Abraham tiene autoridad. ¿Y sabes cómo él le quita la autoridad a Abraham? Corrompiendo la simiente. ¿Recuerdas a Agar? ¿Y quién nace de Agar? Ismael. Entonces, ¿Qué sucede? Si bien Abraham va a terminar lo que Dios planificó a través de él, él no puede retener toda la autoridad que él le depositó. ¿Por qué? Porque toleró a la esclava, y engendró en ella. A esto Pablo lo explica muchos siglos después, en su carta a los Romanos. Allí Pablo deja ver la razón por la cual Abraham no pudo completar todo el propósito que Dios tenía, en cuanto a la autoridad.

La tercera persona a la cual Dios le da autoridad, se llama Moisés. Y Moisés recibe algo que se llama la autoridad legislativa o legal. ¿Cuál es la señal de pacto que Dios le da a Moisés? Los mandamientos. Lo textual que leemos aquí es: Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas. Si tú guardas los mandamientos, yo te voy a prosperar, te voy a guardar, voy a hacer que tú puedas vivir en paz. La condición de esa autoridad, es que tú puedas guardar los mandamientos. ¿Estamos? Ahora bien; ¿Cómo se enfrenta el diablo a la ley? Esto es muy importante.

¿Cómo él puede retener algo? La transmisión de la ley es algo legal, es como recibir una herencia. ¿Cómo se puede hacer para que una persona que no es heredera, termine con la herencia? Algo ha pasado. ¡Es que hay cohecho, fraude! Sí, pero tú no puedes sobornar a Dios. Y si toda autoridad viene de Dios, ¿Qué pasó para que se haya perdido la autoridad?

Dios da la ley, para que su pueblo pueda caminar conociéndolo a Él. La ley muestra cómo Dios es. Ahora, si tú hablas con un judío, verás que los judíos no sólo guardan la ley. La ley, -te recuerdo-, son los cinco primeros libros. La Torá. Sino que también, guardan lo que se llama la Mishná, que son las tradiciones. ¿Cuál es el enemigo de la ley de Dios? La tradición. De hecho, Jesús va a hablar y dice: ustedes han invalidado mi palabra por su tradición.

Entonces, ¿Qué sucede? Nadie tenía dudas cuando leíamos en los diez mandamientos, por ejemplo, no matarás. Todos los judíos entendían lo que es matar. No matarás. Pero, por ejemplo, en algunas cláusulas, donde no había tal especificación, por ejemplo: no trabajarás en el día de reposo. ¿Dónde entra la tradición? ¿Qué significa trabajar, por ejemplo? ¿Limpiar la casa en el día de reposo, se puede considerar trabajo?

 Alguien diría: Pero qué pasa si quedaron platos sucios de ayer y hoy es día de reposo ¿Lavarlos, es trabajar? ¿Qué pasa si sólo son dos platos sucios? Entonces, los judíos empezaron a enredarse no ya en la ley, sino en la interpretación de la ley. Empezaron a definir qué puede ser trabajo y qué no puede ser trabajo. Si una oveja se cae en un pozo en un día de reposo, ¿Sacarla es trabajo?

Entonces sacaron su definición: si está en peligro la vida de la oveja, entonces sí, hay que sacarla y no es trabajo. Pero si puede esperar hasta que pase el reposo, entonces la dejamos ahí. Ese tipo de cosas, hicieron de Israel un pueblo pegado a sus tradiciones. Al punto que, cuando vino la realidad, que es Cristo, ellos no reconocieron la realidad, a causa de las tradiciones. Israel perdió autoridad por eso.  

El otro tipo de autoridad, se llama la autoridad sacerdotal. Y la persona que recibe esa autoridad, es Aarón. Aarón recibe la autoridad, a través del ungimiento con el aceite santo. Moisés utiliza el aceite santo, hecho en base a especies y aceite de oliva. El mandato del cielo es ungir a Aarón y a sus hijos. Y que no debían fallar para que no llevaran pecado y murieran. Ustedes deben recordarse de Nadab y Abiú, los hijos de Aarón.

 ¿Qué hicieron ellos? Rompieron las instrucciones. Ellos no podían ofrecer un fuego que no provenga del altar de afuera, y lo hicieron. ¿Consecuencia? Murieron. La autoridad siempre es condicional. Pregunto: ¿Por qué crees que hay tantos creyentes pasando por situaciones complicadas? Vamos a ver: si el diablo tiene autoridad para tocar algunas áreas de tu vida, es porque alguien le dio esa autoridad.

No es mi problema el diablo, mi problema es saber qué cosa le dio autoridad a él. No es el diablo el problema. No lo es. Tú puedes hacer un seminario de liberación, y la siguiente semana vas a tener una cantidad igual o mayor de gente que necesita liberación. Y vas y le sacas un espíritu de tal o cual cosa y, a la semana siguiente, te vuelven con tres en lugar de uno. Es como si mostrara un letrero interno que diga: “se alquila”. ¿Por qué?

 Porque el problema no es él diablo, ya sabemos cómo termina el diablo. Sin embargo, la gran duda de muchos, es: ¿Por qué parecería que el diablo tiene tanta autoridad en la vida de tanta gente? Porque alguien le ha cedido o concedido esa autoridad. ¿Cuál es el enemigo del sacerdocio? La idolatría. Curiosamente, el mismo Aarón que recibe el encargo de parte de Dios a través de su hermano, también es el primero en caer en idolatría. ¿Recuerdas el asunto aquel del becerro de oro?

La siguiente, es la que se llama la autoridad territorial. Dios le entrega la autoridad territorial a un hombre llamado Josué. Él está levantado por Dios para hacer una cosa, ¿Cuál era? Introducir al pueblo de Israel a Canaán. Ahora escuchen esto con mucha atención todos los que ofician o desean oficiar de líderes de algo. Si alguna autoridad nos dio el Señor a los que servimos en algún ministerio, es porque Él necesita que hagamos algo. Piensa un momento: ¿Para qué fue llamado Juan el Bautista? Él fue preparado desde el vientre de su madre, (Y por eso es uno de los privilegiados en el Reino de Dios), para una sola cosa: para estar un día en el agua y poder decir: Él es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. ¡Qué privilegio!

Ese día, el ministerio de Juan el Bautista, terminó. ¿Pero sabes qué pasó con Juan? Se encariñó demasiado con el ministerio. Y en lugar de seguir a Jesús, (De estar allí le hubiera preguntado: Dime, Juan; si tú dices que Él es, ¿Me quieres decir por qué no lo sigues?) Un tiempo después, Juan en la cárcel, manda a sus discípulos a preguntar a Jesús: ¿Eres tú el que había de venir?

 ¿Qué pasa, entonces, cuando tú dejas de hacer lo que Él te mandó a hacer? Entras en desobediencia. ¿Y qué pasa cuando haces más de lo que Él te pidió?  Es igualmente desobediencia. Muchos de los que hoy están militando en intercesión, no están allí por elección ni por gusto. Están allí porque Dios les ha dado autoridad sobre regiones y territorios. Yo creo que nadie hace eso por gusto.

¡Hola hermano! ¿Cuál es tu hobby? Pues subir montañas, cruzar ríos, pelearme con brujas. ¡Ay qué hobby más interesante!  ¿Quién haría todas estas cosas por gusto? ¿Tú crees que yo adoro, en invierno, abandonar mi cama cálida, para ponerme a estudiar un versículo que me quedó de la noche? ¿Ahora entiendes por qué Pablo dice: ¡Ay de mí si no predico!? ¿Para qué fue llamado él? Para predicar a los gentiles. No digas sólo predicar, si dices solamente predicar, le das derecho a Juan a ir a predicar a los judíos, también.

Pero Dios nunca lo llamó a predicar a los judíos. De hecho, cada vez que se mete con los judíos, se mete en problemas. ¿Por qué? Porque él no tenía autoridad en Jerusalén. Quien la tenía, era Santiago. Cuando tú te metes en un territorio para el cual Dios no te dio autoridad, te metes en problemas; y el riesgo es que termines en la cárcel y con la cabeza separada del cuerpo, dentro de una bandeja.

Y te lo estoy diciendo más que en serio, ¿Eh? Si Dios te llamó a pelear por tu ciudad, pero tú prefieres ser un ministrito de fines de semana, en algún momento de tu vida, él va a pedirte cuentas respecto a lo que te dio. Dios va a equiparte siempre para lo que Él quiere que tú hagas. ¡No es una elección! Si tú verdaderamente quieres servir a Dios, tendrá que ser en lo que Él quiere que hagas, y no en lo que a ti se te ocurra. ¡Ni quieras imaginar lo que hubiese sido de mí si yo hubiera decidido ponerme a cantar! Ufff…

 Y hasta puede que lo que Él quiere que hagas no termine de gustarte. Nací en un pequeño poblado de campo donde ni siquiera había energía eléctrica, en el marco de una familia un escalón por encima del analfabetismo. Pero resulta ser que a mí me dio por talento natural y sin mérito alguno de mi parte, una voz aceptable, una dicción entendible, una capacidad incomprensible y más allá de mi escasa instrucción escolar e intelectual para escribir y aprender cosas que me llegaban de cualquier parte y sin aparente orden ni método, la suficiente creatividad para investigar y descubrir cosas ocultas.

 Con todo ese bagaje un día sentí hambre y sed por una Biblia que, hasta allí, honor a la sinceridad, me aburría y no me decía nada. Recién hoy, a décadas de mi llegada al planeta, sé a qué vine y como debo hacerlo. ¿Y me pondré a discutir con los que me cuestionan o ponen en duda todo eso? Ni lo sueñes.

Porque vas a entender algo al pasar los años. Lo que Dios busca de nosotros, es que le obedezcamos. Porque Él nos capacita para cierta tarea. Por eso, cuando alguien se queja de que su ministerio no está funcionando, lo primero que pregunto, es: ¿Cuándo te llamó Dios para esto? Ni te cuento la variedad hasta pintoresca de las respuestas. ¿Me llamó? ¿Cómo que me llamó? ¡Claro! ¿Cómo terminaste en este ministerio? ¿Qué hiciste para llegar aquí? ¿Acaso un día te levantaste y como estabas aburrido tomaste esto, y listo?

Cuando ejerces cualquiera de los cinco ministerios de Efesios 4:11 sin haber sido levantado verdaderamente por Dios para eso, equivale a alguien que, si bien ha estudiado medicina, se pone a trabajar de médico antes de obtener su título. ¿Sabes qué? ¡Puede ir preso por eso! Sólo que aquí no hay ni títulos habilitantes ni credenciales humanas. O te llama y te levanta Dios para algo, o no estás para nada todavía. Si entendiéramos solamente esto, no tienes idea la cantidad de problemas que como iglesia nos hubiéramos ahorrado.  

Por eso es que Pablo dice que no pudo ser rebelde a la voz celestial. ¡Tienes que saber para qué y a qué te ha llamado el Señor! Cuando él se va al suelo, llegando a Damasco, si bien dice la Biblia que no veía nada, yo creo que fue cuando más vio en toda su vida. Ahí Dios le dijo, ¿Sabes qué? Ahora te voy a mostrar lo que es sufrir por mi causa. Vas a serme testigo. Vas a ir, por mí, dónde nadie más puede ir. Pablo completó la tarea. Por eso, cuando alguien me dice que Dios lo ha levantado para formar una congregación, le pido me disculpe, pero no le puedo creer. ¿Sabes por qué? Porque es Dios el que da el crecimiento, no el hombre.

Es no ya conveniente, sino necesario, obligatorio, que tú sepas a qué cosa has sido llamado y que no te equivoques en eso. Porque el día que tú averiguas cuál es el objetivo de tu llamado y comienzas a moverte conforme a ese llamado, allí es cuando ingresas en un nivel diferente de autoridad. ¿Por qué digo esto? Porque con el propósito viene la autoridad.

Yo pude haber estado en adoración o alabanza, porque soy profesor de música. También pude haber sido pastor de dos diferentes iglesias que, según ellos, “sentían” que yo debía ser su pastor. Pero no pude aceptar. “Algo” no me dejó aceptar. Y seguí como maestro, que era para lo único que yo tenía certeza de un llamado y, además, la capacitación permanente y adecuada para serlo.

Nunca hagas más de lo que Dios te ha pedido que hagas, Dios no va a desmayarse de la emoción por ello, al contrario. Tampoco hagas menos de lo que Dios te ha dicho que hagas, porque los vagos del evangelio no suelen pasarla bien. Sólo limítate a hacer exactamente aquello que Dios quiere que hagas. Porque también es necesario que entiendas que no eres tú el que elige en qué guerra vas a combatir, sino que es esa guerra la que te elige a ti. ¡Entiende! Cuando dice que estás elegido desde antes de la fundación del mundo, ¡Es así! No hay elección. No hay manera de hacerte a un lado. U obedeces o desobedeces. La recompensa será conforme a la decisión.

No somos nosotros. Dios hace coincidir los relojes. Hace que Pablo esté justo en el momento en que Lidia está allí. Y Lidia es la llave para la iglesia de Asia central. Pablo necesita a Lidia, sólo que él no lo sabe. Y Lidia está esperando a Pablo sin que ella misma lo sepa. Estamos aquí sin saber cómo. Lo que veo a mi Padre hacer, eso hago. Lo que escucho a mi Padre decir, eso digo. El día que tú puedas entender que no tienes elección, ese día algo va a cambiar dentro de ti y, por añadidura, en todo lo que toques.

El profeta muy raras veces te dice algo nuevo. Normalmente viene a confirmar algo que quizás ya habías visto, pero que no querías aceptar. Allí es donde la verdad se conecta contigo y dice: si no hago eso, me muero. Josué tenía autoridad territorial. Josué no estaba llamado para levantar un templo. Tampoco para hacer una escuela de profetas, como Samuel. Él tenía una misión: hacer que Israel tome la heredad. Y Dios le da autoridad para eso. Y cada vez que Josué dijo: ¡Vamos para allá, a la guerra! La gente salía poniéndose los vestidos y sin pensarlo demasiado para la guerra, sólo porque Josué lo había ordenado.

 Él tenía autoridad territorial. Y él es el que logra consolidar el territorio de Israel, de una forma muy específica. Dice en Josué: Pues ha arrojado Jehová delante de vosotros grandes y fuertes naciones, y hasta hoy nadie ha podido resistir delante de vuestro rostro. Josué es un ejemplo de una persona que no perdió la autoridad hasta el final de sus días. No se equivocó. ¿Cuál es el enemigo? ¿Cuál es el enemigo que busca quitarle autoridad a la generación de Josué? La prostitución.

Y no es que Josué se haya prostituido, sino que el problema de Israel, la razón por la cual ellos perdían territorio, era que cada tanto se apartaban de Dios y se prostituían con otros dioses. Y ahí les caían encima los filisteos, los ferezeos, los jebuseos y todos los feos que andaban cerca. La prostitución fue el problema de esa generación, y de la siguiente. Y de la siguiente y de la siguiente. Y para resolver ese problema de la prostitución, Dios levanta a David.

David tiene autoridad para edificar, esto es: autoridad edificacional. Dios le da autoridad a David, para una cosa. ¿Ya sabes cuál, verdad? No hacerle casa a Dios. Fíjate lo que dice en 1 Crónicas: Ve y di a David mi siervo: así ha dicho Jehová: tú no me edificarás casa en que habite. Es un caso muy especial el de David. Si hay una persona que definitivamente rompe la regla, ese es David.  No puede edificar la casa con sus propias manos, pero deja los planos para que su hijo la edifique, Recuerdas eso, ¿Verdad?

Ahora bien; de todos los tronos que hubo en Israel, el único que se conserva, es el de David. De hecho, Jesús, es invitado a tomar el trono de David. Te dije que la autoridad es temporal, salvo un ejemplo. ¿Y cuál era el ejemplo? El de David.  David tenía algo en su corazón, que lo hizo muy amado por Dios. ¿Sabes qué? Obediencia absoluta. La autoridad de David es impresionante.

Por cuarenta años él da seguridad y estabilidad y gobierna al pueblo. Si tú eliges cuestionar esa autoridad a partir de la historia completa de David, puedes hacerlo. Cuando llegues a Betsabé tendrás muchos argumentos, pero no le hace. Dios lo hizo así y punto. Al que no le agrade, que mire para otro lado. Dios sigue siendo Dios. Y nosotros, ahí andamos, discutiendo tonterías…

¿Y qué pasa con Saúl? Permíteme unos minutos con Saúl. Porque David es el segundo rey, pero Saúl fue el primero. La pregunta que cabe aquí, es: ¿Y era la voluntad de Dios que Israel tenga rey?  No. ¿Y entonces por qué tiene rey? Porque el pueblo lo pedía. Ahora; ¿De dónde se saca la autoridad para hacer a Saúl rey? De Dios mismo. Samuel va a ungir a Saúl, ¿Recuerdas? Más o menos, lo que Dios le dice a Samuel es que, ya que se lo están pidiendo tanto, les levantará rey. Toda la autoridad proviene de Dios.

Ahora pregunto: ¿Saúl estaba listo para recibir esa autoridad? No. ¿Quién sufre? El pueblo. David no puede tocarlo, hasta que el tiempo se cumpla. De hecho, no lo toca, nunca. Pero cuando llega el tiempo, Dios aparta a Saúl. ¿Cuál es el enemigo de la autoridad edificacional? La profanación del templo. En la época de David, todavía el tabernáculo estaba vigente.

 Pero cuando Salomón construye el templo, a causa de la idolatría y de la prostitución, él socava y produce la profanación del templo. Termina el gobierno de Salomón, y nunca más hubo paz en Israel. Israel sufre, se divide, y va a ir al exilio. Y una cantidad de trigo nunca más es mencionada en las Escrituras como recuperada.

Penúltima autoridad. La Autoridad de los profetas. Estoy hablando de Isaías, de Daniel, de Jeremías, de Ezequiel, de Abdías, de Habacuc, de Hageo, de Joel. ¿Qué autoridad tenían ellos? Se llama: Autoridad de comisión. ¡Ve y dile al rey de Israel! Y allá iba el profeta a decir lo que Dios le había ordenado que dijera. ¿Y qué ocurría? Que los reyes se enojaban mucho con esa palabra y se las agarraban con ellos. Y los querían matar. Así es como sucede siempre: se mata al mensajero.

Ahora bien; Pero ¿Qué pasa cuando el profeta no quiere obedecer? Pregúntenle a Jonás. ¿Sabes que Jonás es un caso de estudio bien especial? En muchos casos, es el mejor ejemplo de la falta de sensibilidad ministerial. De cómo, teniendo una respuesta, podemos estar durmiendo mientras el barco está por hundirse. Y toda la gente está sufriendo, están invocando a todos sus dioses, y el que es la respuesta duerme. Muchos ven a la iglesia, hoy, como una réplica de aquel viejo cuento infantil titulado “La Bella Durmiente”. Bellísima, pero inútil porque está dormida.

¡Qué terrible! Porque los que eran invocadores de demonios, dicen: ¿No será por causa de este ciudadano que estamos por morir? Ponte en esta imagen, un momento. Jonás está en el puerto. Está buscando una nave a Tarsis. Está mirando los barcos. Y tiene uno, otro y otro. Y elige un barco. Si el dueño del barco hubiera sabido quién era Jonás, yo estoy seguro que no lo dejaba ni subirse. ¿Por qué? Porque en la mitad de la noche, cuando el barco está por zozobrar, la palabra dice que empezaron a tirar toda la carga del barco.

¿Sabes quién tenía que pagar esa carga, luego? ¡El dueño del barco! Y la persona por la cual hay tanto dolor, está durmiendo. Hay un dolor muy intenso que está viviendo casi toda América Latina. Y ese dolor es por causa de la iglesia. Dicho por la gente que anda en intercesión y cartografía espiritual. Su mayor problema en cada nación o ciudad donde se han encontrado, nunca ha sido ni el diablo ni los principados que rigen esos lugares. Su mayor problema siempre ha sido el desacuerdo existente entre los mismos cristianos. Me pregunto casi irresponsablemente, pero no puedo disimularlo y mucho menos simularlo, si el asunto Covid19, en lo espiritual, no habrá tenido que ver con algo así…

Ahora presten atención a los diferentes problemas que afrontan casi todos los países latinoamericanos; ¿Tú crees que se producen por causa de los brujos y hechiceros que confabulan contra ellos? No; existen porque la iglesia en cada uno de esos países, no está haciendo lo que debe hacer. ¿Crees que el problema mayor está en la delincuencia, el consumo y tráfico de drogas o las diferentes corrupciones políticas, policiales, judiciales y periodísticas? No, la culpa la tiene Jonás. ¿Y por qué tiene la culpa Jonás? Porque Dios le dio autoridad a Jonás, no a otro. Y no creo que Europa, Asia o África estén muy distintos, pero como no tengo información tan puntual como la de Latinoamérica, prefiero no mencionarlos.

Cuando Jonás es arrojado del barco, te puedo asegurar algo: la tormenta amainó. Y esa noche vino una calma preciosa. Los historiadores más creíbles, (No la Biblia), dicen que el gran pez había empezado a digerir a Jonás, y que por eso salió de color pálido y sin cabello. Ellos aseguran eso cuando lo confirman en el hecho de que a Jonás le molestaba el sol porque estaba todo magullado por causa del trabajo de digestión que había sufrido en el vientre del gran pez. ¿Y sabes qué es lo más interesante? Que se queda tres días allí.

Todos sostienen que lo hizo para que se cumpliera la profecía, aunque a mí me parece que eso fue exactamente lo que Jonás tardó en darse cuenta y aullarle a Dios que ahora estaba dispuesto a ir donde Él quisiera enviarlo. Por eso ninguno de los ministros que hemos vivido algunos años ejerciendo somos rápidos en orar por alguien cuando se nos pide. Nos tomamos nuestro tiempo, porque en primer lugar debemos esperar a ver si el Señor no nos dice que ese es un Jonás, y que si oramos a su favor estaremos oponiéndonos al proceso que Él lleva adelante para doblegar su rebeldía. Eso, te aclaro, si somos ministros competentes…

Aprende: Dios te da autoridad para cambiar las situaciones, cuando tú entiendes para qué te ha llamado Dios. Dios da autoridad a los profetas por comisión. ¿Cuál es el enemigo de los profetas que se levantan en Israel? La religiosidad. Son los mismos religiosos los que se oponen a los profetas, y vez tras vez son un tropiezo para ellos. A tal punto, que el último profeta, Malaquías, termina asesinado por los propios profetas. Y Dios calla. No vuelve a enviar más profetas. 

Y entramos al último tipo de autoridad. La autoridad de la iglesia. Y en esta deberemos concentrarnos bastante, porque es muy importante. Si para Adán, el requisito era la imagen, para Abraham era la circuncisión, para Moisés era guardar la ley, ¿Qué crees que representa en grado sumo la autoridad de la iglesia? Depende de una sola cosa: depende de que la iglesia tenga revelación. Lucas, en su evangelio, habla del conocimiento y de la revelación como el proceso por el cual una persona recibe autoridad. Tú gobiernas cuando conoces. Satanás gobierna tras una estructura de ignorancia.

Él se aprovecha de los ignorantes. Por eso es que cuando Jesús habla con sus discípulos les dice: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. ¿Por qué? Porque nunca fue la intención de Jesús dar autoridad a la gente que no lo conoce. Ejemplo práctico y rápido. ¿Puede alguien que no conoce a Dios cumplir con los requisitos establecidos y ser bendecido igualmente que alguien que sí lo conoce? Sí, porque son leyes espirituales.

¿Cuál es el enemigo de la revelación en la iglesia? La estructura. ¿Por qué? Porque Dios guía su iglesia, a veces sin saber adónde van, ya lo dice Juan: Los que son nacidos del Espíritu son como el viento, que nadie sabe de dónde viene ni para dónde va. ¿Y cuál es el enemigo más formidable que tiene la revelación? Las estructuras. Porque Dios no se sujeta a las estructuras. El Espíritu Santo no respeta las estructuras. No voy a definir en este momento lo que es estructura o no, ya lo he hecho en muchos trabajos, pero estamos hablando de autoridad.

Y estamos intentando entenderla. ¿Recuerdas el texto base? Toda autoridad es dada por Dios. Mira lo que sucedió con Juan. Es un episodio que hace que se destape tu cabeza. Es cuando Jesús es apresado y llevado delante del sumo sacerdote Caifás, ¿Recuerdas el hecho? Sin embargo, resulta ser que pese a todo su aparente poder y cierta omnipotencia, Caifás no tiene suficiente autoridad para matarlo, entonces resuelve llegar donde Poncio Pilatos, que sí ostenta esa autoridad.

Allí se produce un diálogo que solamente y justamente Juan puede capturar. No está en ninguno de los otros tres evangelios como está en el de Juan, por eso bien vale la pena reproducirlo, aunque en este tiempo no quiera ponerme en modo audio Biblia leída. Juan 19: 9 = Y entró otra vez en el pretorio, y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? ¿Puedo recordarte algo más que evidente? Pilatos no quería matar a Jesús. En otro de los evangelios dice que no quería matarlo porque había tenido sueños con él.

 Y en otro más dice que no veía ninguna causa o delito como para que él fuera llevado a la muerte. Más Jesús no le dio respuesta. Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte? Respondió Jesús: ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.

Oiga Néstor…No sé si estoy entendiendo bien esta palabra, ¿Pero usted me está diciendo que Dios le está dando autoridad a Pilato para matar a Jesús? No. ¡Pero usted está leyendo que dice eso! Claro, pero fíjate en la segunda parte del texto. Luego de decirle que ninguna autoridad tendría si no se la hubiera brindado Dios, le añade que el que lo ha entregado a Pilato tiene mayor pecado. Pregunto: ¿Quién lo entregó a él? ¡Caifás! El sacerdote.

 Pilatos no tenía autoridad sobre Jesús. Jesús no se acomodó ni se sometió al Imperio Romano. Y no sólo porque no era romano. Él nunca reconoció la autoridad de Roma. Que conste en actas, aunque fastidie… ¿Recuerdas la pregunta respecto al impuesto? Cuando le dan la moneda, y le dicen: Señor, ¿Debemos pagar impuestos o no? Y están todos allí porque le habían tendido una trampa para apresarlo por subversión contra el Imperio.

Él pide una moneda y, observándola, pregunta: ¿De quién es la imagen que ven aquí? – Del César, le respondieron. Muy bien, entonces denle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.” Ahora aclaremos: ¿Él dijo allí que se debían pagar los impuestos, o no? ¡Buena pregunta para este tiempo! ¿No te parece? Aparentemente, sí, dejó implícita la idea de pagar los impuestos, pero, sin embargo: ¿Por qué se fueron contentos los judíos?

 Yo creo que, si él les hubiera dicho que sí, que debían pagar impuestos, ellos se hubieran vuelto contra Jesús, porque los judíos no querían pagar impuestos. Pero resulta ser que no sólo se fueron contentos los judíos, sino que también se fueron contentos los romanos. Escucha: los judíos conocían la ley de memoria. A ver, ¿De quién es la moneda? De César. ¡Pues denle al César lo que es de él y a Dios lo que es de Dios!

Entonces ahora debemos examinar: ¿Qué decía la palabra que es de Dios? De Jehová es la tierra y su plenitud, sus moradores, y todo lo que en ella hay. Muy bien; ¿Y qué es de César? Nada. Pero como los romanos no conocían la ley, dijeron: Ah, está diciendo que deben pagar impuestos, ¿Vieron? Pero los judíos dijeron: De Jehová es la tierra y todo, todo, lo que hay. Ah, sí, ¿Eh? ¿Recuerdas cuando aparecen para pedirle el impuesto al templo?

El impuesto anual, que había que pagar sí o sí. Y está Pedro allí, y se acercan los cobradores y preguntan: Tu maestro paga el impuesto, ¿Verdad? Y Pedro, que casi siempre hablaba cuando no debía, se apura y responde: ¡Sí, claro! Entonces va y busca a Jesús. ¡Maestro! ¡Están los del templo! ¡Debemos pagarle el impuesto! Y Jesús le dice: ¿Puede el templo diezmar al templo?

No quieras imaginarte la cara que habrá puesto Pedro. “Es que yo, Señor, ya dije que ibas a pagar; ¿Entiendes?Sí que entiendo, y vas a pagar, Pedro, pero no con mi dinero. Así que toma una caña con anzuelo, arrójala al agua, espera y, más o menos como mañana al mediodía vas a sacar un pez, lo vas a abrir y, dentro de ese pez habrá una moneda. Y con esa moneda vas a pagar el impuesto. No te voy a dar de lo nuestro.

¿Sabes qué? No me interesa demasiado lo que hayas pensado antes, durante y ahora respecto a todo esto, pero puedo garantizarte que este es el Jesús que a mí me gusta predicar, no a ese todo lánguido y sanguinolento con rostro de: ¿Para qué habré nacido? que tanto aman mostrar los demonios. Entiende esto: Jesús la tenía más que clara. Él nunca se sometió a Roma.

Pero me gustaría que volvamos a la escena. Pilato le está diciendo: Tú sabes que tengo autoridad para matarte”. Jesús le dice: Tú sólo tienes autoridad porque te ha sido dada. ¿Pero sabes qué? La autoridad que Pilato tiene, no viene de parte de Dios. La autoridad para matar a Jesús, vino de parte de Caifás. Por eso es que dice luego: El que me entregó a ti tiene mayor pecado. ¿Por qué? Porque Jesús vino a Israel, pero el Espíritu Santo vino a la iglesia. Entonces, la autoridad de Jesús estaba ligada a Israel.

¿Y qué pasa cuando Israel, dirigido por Caifás, que era la autoridad mayor, porque Herodes no lo era, lo entrega a Jesús? Respuesta más que obvia y simple: Pilatos recibe autoridad delegada. No de parte de Dios directamente, sino de parte del sacerdote.  O sea: no todo presidente de un país viene de parte de Dios; es la iglesia la que le da poder a la gente. Si alguien tiene la responsabilidad mayor por un país que tiene un mal presidente, es la iglesia, porque no tomó su lugar. Es la iglesia la que da autoridad.

Yo sé que esto le hace un profundo agujero en el corazón a muchos buenos hombres y mujeres creyentes, pero no puedo evitarlo por una sencilla razón: es la verdad. Porque el hombre natural, no tiene autoridad. Dios no le da autoridad a cualquier ser humano. Él da autoridad a sus hijos, por un propósito. Y el diablo, que anhela la autoridad, necesita de nosotros para poder hacer algo. ¿Sabes cómo empieza todo cambio en cualquier país? Cuando la iglesia empieza a pedir perdón porque se equivocó.

¿Por qué? Porque Dios no hace venir volando desde el cielo a un gerente a una empresa. Tiene previamente una carrera. Esa carrera podrá ser de trabajo y esfuerzo o de corrupciones y componendas, pero la necesita para llegar a esa gerencia. Depende quiénes lo apoyen podrá con quienes lo combaten. Y finalmente llega. Ser presidente de un país cualquiera, es exactamente lo mismo.

Y también es lo mismo cualquier clase de líder en cualquier clase de rubro. Un presidente de un club, un presidente de una sociedad de fomento o de una vecinal. Un padre, incluso, necesitará tiempo para serlo. Nadie se casa el sábado y se encuentra con tres hijos el lunes. A menos que ella o él ya los tuvieran, de otro matrimonio u otra vida.

Entonces, cuando empezamos a darnos cuenta de que nosotros tenemos, no una parte, sino gran parte de la responsabilidad de lo que pasa en nuestra familia, o en nuestro trabajo, o en nuestra ciudad o en nuestro país, es cuando Dios nos empieza a re-direccionar hacia sus propósitos. Nosotros somos responsables directos de la mayor cantidad de las cosas que pasan alrededor nuestro.

En los creyentes genuinos que existen, que los hay, y son muchos para los pocos, aunque escasos en el conjunto, hay hastío y cansancio. Pero no es un cansancio de lucha y entrega, es un cansancio de ver cómo la iglesia no puede ejercer el gobierno que le ha sido entregado ni tampoco el dominio que le corresponde. Y tengo que decir con valor de doctrina que, si la iglesia no empieza ya mismo a gobernar, no pasará de ser un club social más de los muchos que el mundo te ofrece. Y me parece que este ya no es tiempo para entretenerte en frivolidades…

Muy buena onda, muy buena gente, muy buenas intenciones, pero ¿Sabes qué? Lo que hace que la iglesia sea poderosa, es la autoridad de parte de Dios que tiene. Pero la autoridad, sólo viene con un propósito. Ese es el tema. ¿Y cuál es el propósito central de la iglesia? Establecer el Reino de Dios en esta tierra.  En conclusión. Primera autoridad, Identidad. Segunda autoridad, Nacionalidad. Tercera autoridad, Legislativa. Cuarta autoridad, Sacerdotal. Quinta autoridad, Territorial. Sexta autoridad, Edificacional. Séptima autoridad, de Comisión, y Octava autoridad, de Revelación.  

Ahora bien; la bomba, la buena noticia, ¿Sabes cuál es? Que la iglesia recibió las ocho autoridades. Mira; hay un texto en 1 Corintios 15:47 que quiero leer en dos versiones distintas de la Biblia, porque me temo que es tiempo que recuperemos las traducciones fieles y no las contaminadas.

Versión Reina Valera Tradicional: El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es del Señor, es del cielo.

(Verso 49) = Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

Versión Biblia Textual: (Esta versión fue traducida directamente de los originales al español, sin pasar por el inglés, como lo es la tradicional) El primer hombre, sacado de la tierra, es terrenal; el segundo Hombre, venido del cielo.

(Verso 49) = Y así como exhibimos la imagen del terrenal, exhibiremos también la imagen del celestial.

Pero ahora fíjate como dice en el original. Y según como llevamos la imagen del polvoriento (Del terrenal, del que fue hecho del polvo) llevamos (No llevaremos) llevemos, también la imagen del celestial. Uno de nuestros grandes enemigos teológicos, es que casi por costumbre y tradición hemos conjugado en futuro. Ese es un tremendo error. Estás entendiendo la diferencia, ¿Verdad? ¡Hay una enorme diferencia! Traemos la imagen del terrenal; caído. ¿Pero sabes qué dice luego? Dice: y traemos la del celestial.

No, no, hay un problema. En el original, dice: llevamos ya también la del celestial. ¿Qué quiere decir? Que eso va de acuerdo con la teología de Pablo, que él expone en Romanos 8. Hay dos naturalezas en nosotros, que ya están peleando. Ciertamente, en mi vida, hay debilidades propias del hombre terrenal, del polvoriento. Como en ti. Pero también en mí llevo, también hoy, la imagen del celestial. Ya hoy está la imagen del celestial. ¿Quiere decir que tengo autoridad por imagen e identidad? Sí.

¿Tengo autoridad por nacionalidad? Sí, la tengo, porque ya no somos ni extranjeros ni advenedizos, sino que somos miembros y conciudadanos de los santos de la familia de Dios. ¿Tenemos autoridad legal? Sí, porque Cristo cumplió toda la ley. Y en él la cumplimos nosotros. ¿Tenemos autoridad sacerdotal? ¡Pero por supuesto que la tenemos! Porque habiendo un sumo sacerdote, de los bienes venideros que ya administramos hoy, acerquémonos confiadamente al trono de la gracia. Autoridad sacerdotal.

¡Ay, hermano, ore por mí! No, tú tienes autoridad sacerdotal. Que se te haga la luz del discernimiento para que sepas cómo y cuándo orar. ¡Es que Dios a usted lo escucha! A ti también, sólo que no se lo estás preguntando, y no sé si es porque sabes que estás en alguna forma de pecado que te lo impide o, lo más triste abundante, que es porque todavía no terminas de creerlo.

Pero lo cierto es que tú puedes llegar hasta el trono de la gracia. ¿Tengo autoridad territorial? ¡Desde luego! Tenemos autoridad para entrar y poseer la tierra entera. ¿Tenemos autoridad edificacional? Sí, pero siempre y cuando entendamos el verdadero diseño de la iglesia.  Si entendemos el diseño de la iglesia, podemos empezar a edificarle una casa conforme al corazón de Dios. Ese es un rasgo apostólico. La unción apostólica trae ciencia divina para edificar la casa.

¿Tenemos autoridad por comisión? Toda potestad me es dada, dijo el Señor. ¡Por tanto…! Por último; ¿Tenemos autoridad por revelación? Porque, aunque el niño es heredero de todo, en tanto que es niño, en nada difiere del esclavo. ¿Qué necesita en este tiempo? Crecer, madurar. Tú estás recibiendo palabra muy sólida en este tiempo. Al menos aquí la estás recibiendo. ¡Madura! Esa es Tu responsabilidad, no la mía. Este es un equipo con participantes bien direccionados. Yo hago mi parte, lo que resta es tu parte y nadie la hará en tu lugar.

Una palabra que va a despertar un hambre profunda, pero ¿Sabes por qué? Por cada vez viene más comida celestial y menos terrenal. Cada vez más manifestación del Reino de Dios en nuestras vidas. Ya nadie quiere seguir jugando a la iglesita. Todos queremos ver que, verdaderamente, para tener un Bet-el, primero tenemos que tener luz. Porque el primer nombre de ese lugar, era luz. Y luego vemos a la escalera del Padre, donde suben y bajan los ángeles, y podemos ver la manifestación de su presencia.

¿Has entendido ahora lo que realmente es la autoridad? Si Dios verdaderamente te ha dicho que eres ministro, tú nunca podrás jactarte de ser ministro, y mucho menos maltratar a quienes te consideran como ministro. Eso es abuso de poder y nadie, pero absolutamente nadie te lo avalará jamás. Porque de ninguna manera cuando evidencias autoridad estás mostrando algo tuyo. Esa no es tu autoridad, eso vino de Dios. Porque si eres padre, tampoco puedes maltratar a tus hijos. ¿Por qué? Porque esos hijos vinieron de parte de Dios.

Él es el que hizo sus tejidos, y tiene un plan para esa vida y una agenda preparada para ellos. Si eres marido, tienes autoridad sobre tu esposa, pero para hacer con ella como dice la palabra, y poner a sus pies todas las cosas, así como Cristo lo hizo. Y amarla y respetarla. Si eres profeta, Dios te ha dado una autoridad muy fuerte en tu palabra. En tu boca, en lo que dices.

Si tienes un cargo en el gobierno, no es un partido político el que te puso allí; es Dios. Y Él va a pedirte cuentas de lo que hagas, para bien o para mal. Ten en cuenta que quizás podamos escapar de todo tipo de control, menos del control del Padre. Él se acercará y nos dirá: ¿Qué hiciste con los talentos que te di? Debemos anhelar la autoridad de Dios, pero sabiendo que es condicional.

En tanto que estés haciendo su voluntad, todas las puertas se van a abrir, y todos los montes se van a correr. Pero cuando no pasa eso, probablemente estés caminando fuera de su voluntad. Sería tremendamente valioso que ahora, ni bien finalices de escuchar o leer esto, te pongas delante del Señor en oración, y examines qué es lo que estás haciendo con la autoridad que Dios te ha dado. Como estamos administrando lo que el Señor nos ha entregado. Tú no eliges la misión, tú no eliges eso. Lo que tú sí eliges es obedecer o no. Pero a la misión, a eso lo escoge el Señor.

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6 – En los Umbrales del Pacto.

Tú no necesitas que yo te explique lo que es una puerta, ya lo sabes. Es un lugar en donde tú puedes acceder a otro lugar, a otro ámbito. Es un canal de transición entre un estado y otro. La puerta de una cámara frigorífica comunica una zona de calor ambiente a otra congelada al extremo. Una puerta se convierte en un elemento indispensable para cualquier cambio de espacio o dimensión. Por eso Cristo es la Puerta, porque es el único sitio por donde tú pasas de una vida antigua, sucia, pecaminosa y perdida, a otra abundante, llena de gozo y paz y con acceso a Eternidad. Y toda puerta tiene un elemento en su base que es el que evita que entre lo no deseado. Ese elemento se llama Umbral, y es en reglas generales, la antesala, lo previo a lo concreto. Estar en el umbral de una puerta, es el paso previo a utilizarla para acceder. En ese lugar en el Espíritu, hoy, está el Pacto.

En los días en que las restricciones de la pandemia nos obligaron a aislarnos y a procurar conseguir alimento espiritual genuino por nuestra cuenta y sin depender del predicador de turno con el que veníamos entreteniéndonos durante tantos años, una de las cosas que llamó mi atención para indagar un poco más o profundizar su validez, fue la presencia del agua en la Biblia y en todo el contexto del evangelio.

El agua, al igual que el fuego, tiene valor en sí mismos como elementos básicos. El agua que se llevó a todos los impíos en el diluvio y se nos presenta como elemento de castigo, por ejemplo, es la misma agua que salvó a Noé. Y que, por natural consecuencia, aquí adopta el rol de portadora de Gracia. No es invento mío, esto; está escrito desde siempre. Que no se enseñe ni se predique, no es responsabilidad de Dios.

El fuego, mientras tanto, que aflige a algunos en la iglesia, es el mismo fuego que muchos andan esperando. ¡Es que aún no quiere venir, hermano! ¡Es que no viene hasta que la cizaña se vaya! Porque para hacer politiquería religiosa, mejor te quedas dónde estás. Para andar en disenso, mejor te quedas dónde estás. Para andar en confusión sin tener dirección divina, mejor te quedas dónde estás. Hay gente inteligente que quiere a Dios, pero cuando observa a la iglesia en busca de Dios, sólo ve la cizaña. Hay gente muy famosa y a su manera espiritual, que alguna vez dijo que le agradaba mucho Cristo, pero no le gustaban nada los cristianos porque no se le parecían.

Entonces, tiene que haber una apostasía para que se manifieste lo que es y lo que no es. Cuando se manifieste lo que verdaderamente es, vendrán todas las naciones. Andan buscando a Dios en el esoterismo, en el orientalismo y en la siempre vigente Nueva Era, con sus cristales y sus pirámides. Andan buscando a Dios hasta en la macumba.

 Países enteros que de día asisten a templos y de noche practican macumba. Andan buscando a Dios en sectas y falsas religiones. Andan buscando las próximas dimensiones. Es que ya se les agotaron todas las creaciones e inventos en el mundo físico, y están entrando en el mundo espiritual tratando de discernir qué es lo que viene.

Se les acabó el combustible en el mundo natural. Todos los caminos conducen a Dios, Con lo vivido en la pandemia, Dios se puso de moda. Era el mejor tiempo para ser un creyente de verdad. Eso siempre y cuando no seas religioso. Era el mejor tiempo para estar vivo como parte del propósito de Dios. El Covid nos trajo muchas cosas feas que a nadie le gustaron, pero también nos trajo algunos elementos que parecerían haber sido colocados por el Espíritu Santo, allí.

Está bien que dice la Biblia con calidad de sentencia inalterable que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, pero eso, -reitero-, les funciona solamente a los que aman a Dios, no a los que van a la iglesia todos los domingos. ¿Pero es que no deberían ser los mismos? Sí, pero no siempre lo son, tú lo sabes. ¿Cómo vas a amar a un Dios que no ves ni sabes qué forma tiene, si no puedes terminar de amar a esa persona que se sienta a tu lado a escuchar el mensaje, que sí sabes quién es, donde vive y como es su familia?

Dice que fueron salvados por lo mismo que ahogó o destruyó a otros. Ahora bien, ese fuego que dice que está reservado, deberemos verlo yendo al Antiguo Testamento, una parte de nuestras Biblias que hoy casi no se lee o se lee muy poco porque todo se afirma en el Nuevo, pero quiero que tengas en cuenta que los primeros que pudieron ver algo relativo a esa agua, eran los antiguos que lo único que tenían, era justamente el Antiguo.

No tenían otra cosa. Jeremías dice que Dios declara que su palabra es como fuego y como una masa que quiebra la piedra. Lo dice en el marco de un capítulo de su libro, el 23, que es un canto a todas las cosas que hoy por hoy está viviendo el Cuerpo de Cristo en la tierra. No soy ni experto ni fanático del Antiguo Testamento. Vivo, creo y pretendo poner por obra el Nuevo, pero cuando recuerdo que el Antiguo es la sombra de lo que habría de venir, pienso que cuando salgo al sol, lo primero que se ve, es mi sombra. Luego me veo yo.

Allí, en el 23, es donde se consigna que por causa de que los pastores han dispersado a SUS ovejas con sus actos llenos de injusticia, tendrá que ser Él mismo, personalmente, el que venga a apacentarlas. Pero hay un detalle en esa expresión. Dios utiliza la palabra Remanente para referirse a esas ovejas maltratadas. ¿Qué querrá decir eso?

Dios jamás utiliza un término si no es por una excelente razón. Remanente. Lo que queda de. Y a continuación se despacha contra los falsos profetas que engañan a su pueblo. Corrupción, adulterio, fraude, engaño…todos elementos bastante conocidos que, nos asegura, nosotros podemos descubrir muy fácilmente porque son a todas luces y entre otras “bellezas”, nubes sin agua.

Yo creo haberte enseñado ya que, cuando habla de nubes sin agua, se está refiriendo a gente sin mensaje. Por lo tanto, el agua que va a ahogar a dos o tres, también tiene que ser un mensaje, pero bien profundo. Y escucha esto que no es algo menor: el que no sabe nadar, se ahoga. Ya vimos dos perlas. Cuerpo que no inhala y exhala, se ahoga, cuerpo que no respira, se muere. Y ahora se le suma esto: cuerpo que no sabe nadar en aguas profundas de vida, también se ahoga.

 No es lo único que se habla sobre este tipo de cosas, también lo encara el autor de la carta a los Hebreos en lo que nosotros conocemos como primer capítulo. Pero con un anexo que no es poca cosa: debemos dejar y permitir que la Biblia no sólo se interprete a sí misma, sino que también se compare a sí misma. Es decir que queremos leer, estudiar y aprender en otros sitios de la Escritura sin la ayuda de los medios de comunicación. ¿Un ejemplo? Apocalipsis. Se aprende leyéndolo y aguardando a que el Espíritu Santo revele, no esperando la interpretación en CNN…

Ya sabemos, por Pedro, que para Dios un día es como mil años y mil años como un día, y eso, al compararlo con el salmo 90 que dice casi lo mismo, nos hace entender que, en la perspectiva amplia y espiritual, estamos viviendo el séptimo día del Señor. Y que Él de ninguna manera va a tardarse con lo que ha hecho profetizar a sus siervos, sino que se va a tomar el tiempo necesario para procurar que ninguno se pierda y que puedan arrepentirse antes del final-final. Y es el pasaje que concluye asegurando que ese día del Señor vendrá como ladrón en la noche. Y es justamente aquí donde se le han desparramado algunos pensamientos a muchos ilustres encargados de sacarnos de nuestro estado de incipiente ignorancia. ¿Ladrón en la noche? ¿Cómo entender eso?

La explicación más abundante, y que de ninguna manera puede omitirse ni ignorarse, es la falta de aviso. Un ladrón no avisa a las personas a las que va a robar que irá por la noche a hacerlo. Si lo hiciera, se estaría cavando su propia fosa, ya que las probables víctimas llamarían a la policía y el ladrón iría preso antes de poder robar nada. Así que es cierto, ese ladrón en la noche vendrá por sorpresa y muchos caerán por no haber estado preparados.

 Pero no es lo único. Porque hasta donde tú y yo sabemos, un ladrón siempre viene a llevarse lo que no le pertenece. Y eso nos muestra a nosotros que todo lo que no es de Cristo, será conmovido. O sea que estamos manifestando a Cristo merced a la remoción de todo lo que no es de Él. Nosotros menguamos, y Él crece. Es decir que no necesitamos tener más de Cristo, necesitamos desesperadamente tener menos de nosotros.  

 La voz que anunciaba su venida, Juan, luego llamado “el Bautista” por la religión, dijo: yo tengo que menguar. Pero lo dijo, nada más; porque siguió firme en lo suyo sin menguar nada. Y por esa causa, entre otras, él perdió la cabeza. Fue todo un símbolo a futuro, eso. Porque cuando lo comparamos con nuestra relación con Cristo, vemos que somos nosotros los que tenemos que perder nuestra cabeza, para que la cabeza que de allí en más expresemos, sea la de Él. Tú ya lo sabes, pero así y todo bien vale la pena que lo recuerdes: La cabeza siempre es la autoridad, en toda la Escritura. Desde Génesis 3 donde se nos promete que hay un garrotazo en la cabeza del enemigo. ¿Para matarlo? No, no está en nosotros hacer eso, sólo para quitarle su autoridad.

La pregunta que surge, entonces, es: ¿Dónde está hoy esa autoridad? En las estrategias, los modelos y las formas de conducirse que tiene el mundo secular. ¿Alguien sigue pensando y aun creyendo, que ese mundo incrédulo y repleto de paganismos de todos los colores, es algo de comportamiento neutro y de ideas nacidas de la nada o de sus propias sabidurías terrenales? Ni lo sueñes.

Hay un texto sobre el día final, que dice que los cielos pasarán con estruendo y que los elementos ardiendo serán deshechos. Siempre se supuso que eso tenía que ver con explosiones nucleares o similares y planetas ardiendo. No es tan así. En algo que Pablo les escribe a los Colosenses, les dice que ellos han muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo. Muy bien. Esa palabra que allí traducimos como Rudimentos, es la misma que en el anterior inscribimos como Elementos. Esto te cambia y nos cambia todo nuestro entendimiento, ¿No te parece?

A mí sí me pareció y por eso traté de ir más allá con la misma palabra. Y me encontré con dos textos más, uno en la carta a los Gálatas y el otro en la dirigida a los Hebreos que dicen casi lo mismo: cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. Otra vez esta palabra Rudimentos, en el original, es la misma palabra usada para los Elementos que se van a quemar en la tierra.

Y la otra explica que…debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuales son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; O sea que, si el hombre es malo, el Padre no va a quemar al hombre, va a quemar el origen de que el hombre sea malo. Los elementos de la tierra. Los rudimentos, la raíz del problema. Ellos van a ser quemados, con sus ministros fuego, ellos hechos llama, están siendo quemados.

En síntesis, en suma, son las fortalezas mentales que están cayendo. Algo muy grande en el mundo está aconteciendo ante nuestros ojos, pero como siempre hemos comparado milagros con algo espectacular, nos lo estamos perdiendo. El milagro que esperamos en épocas del virus, fue que el virus desapareciera. Dios estaba en otra cosa. Sin embargo y sin exagerar nada, se puede decir que este milagro es el día que esperaban ver tantos profetas que murieron sin verlo. Ellos no estaban esperando ver salir a alguien de una silla de ruedas; estaban esperando esto: Cristo Jesús, formado en nosotros. Una ciudad cuyo fundamento era Dios. Murieron sin verlo. Rudimentos son los principios primordiales o fundamentales, de ciencia o disciplina. Ese es el significado.

Por eso es que creemos que el sistema va a deshacerse. Está profetizado cuando se nos dice que las cosas irán de mal en peor hasta el fin del mundo. Y esta palabra Mundo, aquí, es la palabra Sistema. Ahora bien; si todas estas cosas van a deshacerse como estamos viendo, ¿Cómo debemos comportarnos? Pedro lo dice por allí en pocas palabras: Esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios; La palabra Apresurando, aquí, es la palabra speudo, y significa acelerar.

 O sea: ¿Cuál es nuestra conducta entendiendo que esto va a acontecer? Acelerar la venida. ¿Qué venida? La que quema todo lo que es Babilonia. Esa sí la podemos acelerar. ¿Qué está ocurriendo hoy en el planeta en casi todos sus órdenes de conductas y comportamientos? Que se está acelerando todo, como si hubiera mucha prisa por llegar a un lugar determinado. Hay una palabra que, en todos los órdenes, hasta en el de las relaciones humanas, tiene vigencia y prioridad: Inmediatez. Ya y ahora. Todo.

Porque la otra semblanza de este mismo día final, depende que se madure el fruto. Es decir que la alternativa nos marca que Él no viene hasta que la iglesia esté madura. Eso nos lleva a la pregunta de rigor: ¿Qué es, entonces, lo que tenemos que acelerar? Nuestra madurez. Podemos comparar todo esto, con algo que seguramente todos hemos leído donde se nos dice que todo será probado por fuego, para ver cuál es el fundamento. Allí se va a saber si la obra es de oro o de madera.

Cuidado: tanto es de Dios la de madera, como la de oro. El asunto es cómo fue edificada. Es que no hay nada de malo con el que tiene menos que con el que tiene más; si es para Dios, sigue siendo para su gloria. No va a ser todo de un solo tamaño. ¿Te digo lo que pienso? ¡¡Entendimos cualquier cosa!! Cuidado; no estoy culpando a Babilonia por enseñarnos torcido, estoy haciendo un reconocimiento de responsabilidades porque yo mismo en algún momento enseñé con error y sin tomarme el trabajo de escrudiñar las Escrituras, tal como era el mandato.

De hecho, más adelante Pablo les y nos va a recordar que nadie, (Y cuando dice y digo nadie quiere y quiero decir exactamente eso: Nadie) puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, que es Jesucristo. No hay otro nombre que esté por sobre ese nombre, eso está más que claro para nosotros. Y añade que cualquier cosa que se edifique sobre otro fundamento que no sea Jesús, el fuego lo probará. Y es más que evidente que no está hablando de un fuego literal, sino de otro que ya conocemos bastante. Pero presta atención al detalle que no es menor.

Ese mismo texto nos dice que si elegimos sobreedificar sobre nuestro fundamento genuino, ese mismo fuego será el que lo avale y lo haga apto para recompensa. Esta es una palabra que no a todos los cristianos les cae bien. Recompensa. Suponen que esperar una recompensa es como mostrarse interesado y no generoso. Hacer algo por algo. Tenemos un solo problema: Dios promete recompensa y la otorga. ¿Quién de ustedes se atreve a cuestionárselo a Él?

 Aquí ya ese fuego se convierte en algo más cercano y conocido. Que se entienda; estamos hablando del fuego del Señor, del fuego consumidor, aquel que dobla las rodillas de todos los que andan mal, y que es el mismo que purifica y hace resplandecer a los que andan por donde deben. Recuerda que al que produce Dios lo acaricia. Y no como premio o recompensa, sino porque quiere ayudarte a rendir el máximo.

Sin embargo, este mismo pasaje nos deja un texto que ha sido y sigue siendo de enseñanza permanente y de base para un cuidado de nosotros mismos que está muy por encima de los legalismos con que nos acostumbramos a conducirnos suponiendo que venía de parte de Dios. Dios por medio de Pablo nos dice con total autoridad y contundencia que el único templo habilitado que Él tiene en esta tierra, es el hombre.

 Habita en cada uno de los que lo hace su Señor y desde allí lo ministra con su Espíritu. Por eso es más que genuino y real que somos como personas, templos de Dios vivientes, ya que su Santo Espíritu mora en cada uno de nosotros después de haberlo invitado a hacerlo. La gran pregunta que nos queda a cada uno formularnos y luego examinarnos, es: ¿Qué estamos haciendo cada día con ese templo del Espíritu Santo que es nuestro cuerpo?

Lo que Pedro nos dice, es que todas estas cosas, (Está hablando de nuestros sistemas más tradicionales y conocidos) van a ser deshechas y que por ese motivo deberemos andar en santidad en nuestra manera de vivir. Que no significa caminar con nuestras manos juntas y con rostro de sufrimiento, sino estar separados para Él. Que los rudimentos con los cuales se conduce el mundo secular, y que lamentablemente también viene copiando e imitando una gran parte de la iglesia que no confía en el divino que le es propio, van a ser quemados por ese fuego santo que emana del cielo, y que a partir de todo eso, podremos ser testigos del cumplimiento de aquella promesa de cielos nuevos y tierra nueva donde morará la Justicia.

La palabra nueva que leemos allí, es la palabra kainos, y es como si de pronto tuvieras un nuevo y moderno automóvil. No significa que no hubiera automóviles antes que el tuyo, sino que es el mejor en una sucesión de eventos. Es la mejor categoría, el último modelo. Es el nuevo, porque todo lo que tenía el anterior, ha sido mejorado en este. ¿Se entiende bien el ejemplo? Se trata de mejorar nuestro entendimiento respecto a los cielos y, como consecuencia natural de ello, refundar la tierra.

Entonces, más bien habla de una nueva condición y no de un nuevo planeta. Kainos, el mejor de una nueva especie. Esos son simplemente los significados de estas palabras. Palabras que conviene entender para que algunas escrituras no resulten chocantes como ha sucedido hasta hoy. Y kainos, fíjate, es la misma palabra que está en Apocalipsis 21. O sea que no es nueva creación de la nada, como cuando dice que tú eres nueva criatura.

Ese no es un viejo hombre emparchado, sino un viejo hombre renovado. Nueva de la nada. Es la misma palabra, nueva, que se usó cuando Dios creó los cielos y la tierra. Y en lo único que se repite, es cuando habla de ti. O sea: ¡De veras que eres nuevo! No es el mejor de los autos, sino una nueva raza en la tierra. Porque es una raza divina.

Tú ya lo sabes, pero igualmente lo reiteraré una vez más: Lo único que existe en la tierra que no es de la tierra, es la iglesia. Porque ella nació de arriba. Todo lo demás, nace acá abajo. Y abajo, te recuerdo, no es con relación a altura física, sino en niveles de condición y de excelencia. Y diré algo que he dicho muchas veces en muchos de mis trabajos: cuando Adán cayó, él no se cayó del planeta. Tampoco se fue para atrás empujado por el soplo del Espíritu. Adán cayó de su naturaleza.

Entonces, cuando tú fuiste levantado de entre los muertos, tampoco fuiste levantado a ninguna parte físicamente, sino que como dice el Señor: Sube acá y razona conmigo; mis caminos son más altos que tus caminos. Pero no están en un décimo piso, están en un mismo planeta. Es una expresión superior a la de un hombre que no tiene la expresión de Dios. Nacer de arriba no habla de dirección, habla de fuente, de origen, de naturaleza; no de geografía. ¿Puedes creer esto o te cuesta?

Fíjate que ya en el Antiguo Testamento se está diciendo esto. Si lees alguna vez el libro de Isaías, en el capítulo 65 lo vas a encontrar. Cielos y tierra nueva. Es una expresión que implica un significado. Porque dice que va a enrollar los cielos como si fuera un pergamino, Me pregunto lo mismo que tal vez se te ocurrió preguntarte a ti cuando leíste por primera vez ese texto. ¿A dónde está la orilla del cielo para comenzar a enrollarlo? En ninguna parte, es una analogía.

 Dice que primero pasan los cielos y la tierra que su palabra. ¿Qué te está diciendo? ¿Que los cielos y la tierra, van a pasar? No. Que su palabra es tan eterna que te la va a comparar con lo más eterno que existe. Porque si los cielos y la tierra dejan de ser, entonces al día después, su palabra también podría dejar de ser. Pero sabemos que su palabra perdura para siempre. Y por eso la compara con algo que también es para siempre. No la va a comparar con algo temporal.

Es un lenguaje revertido, pleno en imágenes proféticas. Cuando entendemos esto, mirar luego el libro de Apocalipsis empieza a ser una bendición, y no un fastidio incomprensible. Por eso es que no podemos enseñar al libro del Apocalipsis, sólo podemos, apenas, introducirlo, mencionar generalidades respecto a él. Necesitas cambiar la lente de tu ojo, para que puedas entender y ser bendecido, tal como el propio libro lo profetiza y decreta.

No es ninguna casualidad que Apocalipsis es el único libro de toda la Biblia que comienza diciendo y decretando que es bienaventurado el que lo lee. ¿Nunca te preguntaste por qué? ¿Y nunca se te ocurrió pensar de qué lado de la historia salió ese mito de que no se debe leer Apocalipsis hasta que no se es bien maduro porque si no, nos podemos confundir? El infierno plantó esa mentira, para que no seas bienaventurado, ¡Mira que sencillo le resultó! ¿Tienes idea de la gente cristiana que se creyó eso?

Un día nuestro Dios se levantará para juzgarnos a todos, porque dice Sofonías que su determinación es reunir a las naciones. ¿Sabes lo que significa eso? Re-unir a las naciones. Volverlas a unir como estaban, antes que la mentira entrara en sus tierras y empezaran a enemistarse las unas con las otras. Divide y reinarás, ¿Recuerdas ese dicho popular? Es muy cierto y Satanás lo sabe.

Ahora ya sabes el motivo por el cual la iglesia está tan dividida. El fuego del celo santo hará el milagro. ¡Ánimo! Él ha dicho que no seremos avergonzados por ninguna de las malas obras que los soberbios han producido en nuestros ambientes. Ellos tendrán Justicia perfecta y nadie podrá evitarlo. Sólo su pueblo en sincera humildad y pobreza de espíritu que sabe que necesita santidad será el que confiará en su nombre.

Observa: acaba de destruir toda la tierra, pero hay un remanente, ¿Te das cuenta? O sea que, el fuego que destruye lo malo, purifica lo bueno. Dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, dice, y esto es de espíritu, nada que ver con tu bolsillo, que confiará en el nombre de Jehová.  Y entiende bien: ser humilde es aceptar que eres lo que Dios dice que eres, no lo que a ti te parece que eres.

Y pobreza es ponerte en una posición en la que eres totalmente dependiente de Dios. Por eso se dice que el evangelio es para el pobre. Habla del que depende de Dios, no del que no tiene dinero. Pero le añade algo más, algo que debería ser el punto de partida para todo el que desee ser y sentirse un hijo de Dios. Este remanente no hará injusticia ni dirá mentira. ¿Sucede esto en nuestros ambientes, hoy?

O sea: no va a haber engaño ni va a haber mentira. Toda esta confusión babilónica será destrozada. Dice que les restaurará a sus hijos genuinos una lengua pura. Nota que el fuego de Dios destruye, pero al mismo tiempo produce un remanente. Es el mismo fuego. Consume al que tiene que consumir, purifica y salva al que tiene que salvar.

Lo mismo que el agua que se llevó a los impíos y salvó a Noé y su familia. Y recuerda que decir remanente no significa necesariamente decir residuo. Un remanente puede ser al mismo tiempo una multitud. Porque remanente es una categoría de gente y no un número en cantidad. Remanente es otro tipo de gente, como lo fueron Caleb o Josué, por ejemplo. No es que son pocos, son especiales.                                                 

Recuerda, antes de tocar nuevamente Apocalipsis con tu entendimiento, que el tabernáculo de Moisés es el patrón, es el modelo. Y si acostamos la imagen de Jesús que vemos en Apocalipsis, para ver cómo cabe dentro del tabernáculo, vemos que sus pies de bronce bruñido, serían el altar. Y la cabeza, arriba, con todo el oro y ornamento, sería el Lugar Santísimo.

¿Qué vemos en esta imagen? Cuando tú miras a Rut, que es una tipología de la iglesia, porque todos los sabios y teólogos de la iglesia están de acuerdo en que Rut la tipifica, ¿Qué es lo que vemos? Lo primero que hace es que ella se encuentra con él, ¿Dónde? En la era. ¿Y qué es la era? La iglesia. Se encuentra con él en la era, en la iglesia. ¿Cuándo se encontró con él? La palabra dice que a medianoche. La medianoche es una estación, es una sazón de su tiempo. Es cuando comienza el nuevo día.

 ¿Y qué fue lo que ella descubrió a medianoche? Los pies, que hablan del sacrificio. En este día, Dios nos está revelando lo que pasó en la cruz. Cuando le reveló los pies, cuando le corrió el velo de los pies, él se levanta y la encuentra acostada al lado de un montón de cebada. Y la cebada tiene que ver con la resurrección. Y estamos viendo toda una fotografía como, la revelación de su muerte es la que nos levanta en el poder de su resurrección. Fue encontrada al lado del trigo y la cebada.

Este libro, el del Apocalipsis, (Muy mal llamado de “Revelaciones” por los que no entendieron, fue que habla de la revelación de uno, Jesucristo, y no de revelaciones futuras) está lleno de todas estas imágenes proféticas. El altar de sacrificio es el atrio exterior, es el principio de la iglesia. El lugar Santo es el tiempo de la iglesia, es la hora de la iglesia, y es donde está la dimensión eclesiástica presente.  Vemos que cuando transicionamos en el libro de Apocalipsis, terminamos en un cubo de diez por diez.

 Y diez por diez eran las medidas del Lugar santísimo. Y es la revelación progresiva de aquello que ya es en nosotros, Cristo Jesús la esperanza de que un día sea expresado. Y terminamos como un pueblo de tercera dimensión, un pueblo del tercer día, de los hijos maduros de Dios. No somos siervos. Empezamos como siervos, luego fuimos amigos, pero terminamos como hijos. La revelación del libro del Apocalipsis es la revelación progresiva de su plenitud en nosotros.

Por eso dice: esta es la revelación de Jesucristo. No dice la revelación del anticristo, tampoco las “revelaciones” de Jesucristo; dice la revelación de Jesucristo.  El problema es que, si seguimos viendo el patrón del tabernáculo, la mayoría de la iglesia se ha quedado en la experiencia del Lugar Santo. Ahora; si el atrio es el nuevo nacimiento y el Lugar Santísimo es la madurez, entonces podríamos comparar, -déjame usar analogías, así lo hizo Cristo-, a la iglesia con la adolescencia. Que saben lo suficiente como para ser peligrosos. Si tú tienes hijos adolescentes, sabes muy bien de lo que te estoy hablando. Imitan los dones del padre, pero no tienen su misma responsabilidad. ¡Les encantan los dones! Usan tu auto, pero no pagan combustible ni tampoco las multas de tránsito.

A todo adolescente le gustan los regalos, pero quieren ser independientes, no quieren tener compromiso ni relación con nadie. Te estoy describiendo la iglesia de hoy, ¿O no? Fíjate que el mensaje a las siete iglesias, es arrepiéntete o te quito el candelero. Y sin candelero no hay luz. Y sin luz no vemos al que está en medio. La mayoría de la iglesia nos dice que entre medio de los capítulos 3 y 4 de Apocalipsis, la iglesia se va. ¿Cómo que se va?

¿Esa es la esperanza de todo creyente, que venga Cristo y lo salve de sus problemas? ¿A eso se le llama iglesia más que vencedora, sin mancha y sin arruga? Escucha: si el irse en un rapto fuera el ápice de todo el cristianismo, a mí por lo menos me parecería casi ridículo que Dios no nos dejara un verso bien claro al respecto. Porque cuando tú lees esos dos capítulos, compruebas que no dice nada respecto a que la iglesia se vaya.

Es solamente una analogía, no escribió nada al respecto. Hay que ver todas las noticias internacionales, hacer un seguimiento para ver en qué anda Israel, leerse cuanto libro de ciencia-ficción aparezca para poder corroborar lo que se cree. ¿Alguien entiende eso? Si es algo tan importante como suponemos, ¿Por qué Dios no dice nada absolutamente claro al respecto? ¿Será que Dios está jugando a las escondidas con todos nosotros? ¿Ese es nuestro Dios?

 Yo, a la verdad, prefiero ni siquiera tomarme el trabajo de responder eso. Cualquier persona que tenga dos dedos de frente sabe que lo que Dios está edificando es su casa y su templo, y que ese templo es la iglesia, y que la iglesia son personas, no edificios ni instituciones. ¿Entonces por qué nos hacemos todo el barullo y el rollo que nos hacemos con otro templo? ¿Por qué creer y aceptar que Dios va a venir volando por los aires a darte una inyección de poder y milagros, cuando todos sabemos que Él mora en tu ser interior? De afuera hacia adentro, es convencimiento. De adentro hacia afuera, es convicción. Suena parecido, pero no lo es.

Ya dijimos que, si eso fuera verdad, entonces la iglesia va a tener más gente salva por causa de la sangre de machos cabríos que por la sangre del Cordero. Porque vamos a terminar con un grupo de judíos matando cabritos por allá, mientras la iglesia genuina anda detrás de los pasos del Espíritu Santo. Alguien se dará el lujo de decir y hasta enseñar que la sangre de Jesús salva a menos que los sacrificios antiguos. El caso es que no hay otro nombre, no hay otro Cordero por el cual se pueda ser salvo. Ya lo sabemos, ¿Tendrá que venir alguien hoy a recordárnoslo? Hasta el judío va a entrar, pero por la puerta. Sin ningún macho cabrío.

Por eso es que en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis, cuando les habla a las iglesias, a una le dice: te crees rico. Ese es el hombre rico de las parábolas. Se creía rico, pero estaba desnudo. ¿Quién estaba desnudo? Adán. Y cuando hablo de rico no hablo de dinero. Es gente que tiene tanto en su cabeza que le cuesta muchísimo reducirse como un niño para entrar al Reino. Se enriqueció en su nivel. ¡Tengo una mega iglesia! ¡Tengo miles de células! Estoy en el cenit de todo un mover de señales, ¿Cómo pretendes que cambie mi mensaje para entrar en la próxima fase del Reino? Mejor se muere y se lleva a todo el mundo con él, ¿No es cierto? Igual al afamado científico. ¿En qué armario guardará sus tremendos conocimientos para optar por la ilógica mística y demente de creer y sólo creer?

Se quedaron en el segundo aposento. Escucha: no hay nada malo con el Pentecostés ni con el segundo aposento. Sólo que no es para siempre. No hay nada malo con ese nivel de entendimiento, pero ¿Sabes qué? ¡Hay más!  Cristo siempre se introduce como la solución al problema, pero déjame mostrarte que todo lo que le ofrece a la iglesia, hay que pasar el velo para obtenerlo. Si te quedas en el Lugar Santo, no vas a ser participante de lo que el vencedor decida. Y no estoy hablando de que no eres salvo. Sólo digo que no participas de lo que se le ofrece al vencedor. Fíjate que, en medio de todo ese mensaje profundo y contenedor de enseñanzas de fondo, Él se presenta como uno que anda en medio de los siete candeleros. A los de Éfeso les dice eso.

Y les recomienda que tengan muy en cuenta de dónde han caído, cosa que nosotros somos muy poco dados en hacer. Hasta mis treinta y un años de edad, yo fui un buen hombre, que no le robaba nada a nadie ni asaltaba bancos, pero era un hombre de mundo, con alguna forma de religión practicante en ritos y tradiciones como metodología inventada por mí mismo para tapar enormes agujeros morales o de otra índole. Ser buena persona para la sociedad con la que compartía mi vida, no me llevaba a la Vida Eterna en Cristo Jesús, me llevaba a la otra estación habilitada. Cuando lo supe, cambié los pasajes, compré boletos nuevos. Hoy estoy en el tren adecuado, pero no dejo de tener muy en cuenta, sobre todo a la hora de ver y evaluar a los demás, de dónde caí yo en su momento. De no haber sido mi Dios un Dios de misericordia, hoy no te estaría relatando esto, te lo puedo asegurar.

Pero a los de Éfeso Él les dice eso como iglesia, como asamblea, como representantes de Su Reino que son, por eso le añade a modo de advertencia que, si no tienen en cuenta sus recomendaciones, Él les podría tranquilamente quitar el candelero. Porque el candelero, que es la propia iglesia, no es tuya, pastor, no es tuya, apóstol, es de Dios. Y las ovejas que la componen, también. Ya te lo dije antes a eso. Con la iglesia siguiente tiene otro tema que también podrás entender.

¿Cuál era el problema de ellos? La doctrina de los nicolaítas. ¿Y cuál era esa? Que tenemos todo, diez mil personas que se congregan los domingos, una mega iglesia, y grupo de gente asalariada que hace toda la función de la iglesia.  Esa es la doctrina de los nicolaítas. ¿Y qué dice Dios de ella? Dice: la detesto. ¿Eh? ¡Yo creía que Él estaba encantado con nosotros! ¿Y ahora, qué hacemos? ¿Cómo dice que va a vencer? Teniendo la luz del candelero. ¿Y qué le va a dar al que venza? Le va a dar de comer del árbol de la vida.

En todo el tabernáculo, que es el modelo, ¿Cuál es la pieza que tiene que ver con el árbol de la vida? La vara de Aarón. ¿Y dónde está? En la tercera dimensión. Si no llegas allá, no la obtienes. Con la otra iglesia el asunto es otro. ¿Cuál es el problema que tienen? Les dice que El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte. ¿Por qué? Porque Él se introdujo como el que estaba muerto, pero ya está vivo.  ¿Y qué le ofrece? Le ofrece la corona de la vida. El labio de la mesa del propiciatorio, que estaba alrededor de los querubines junto al arca, se llamaba “la corona de vida”. Una vez más, para obtenerla, tienes que pasar el velo. ¿Y cuál es el velo? La carnalidad adámica.                                                                                 

Seguimos leyendo, el que tiene la espada aguda de dos filos. En Hebreos nos dice lo que hace eso: discierne lo que es Eva de Adán. Es lo único que te separa lo que parece ser Espíritu, pero que es alma.  Te llega hasta los tuétanos, y te revela todas las cosas. Son los ministerios que a la gente no le gustan. ¡Me traes problemas diciendo eso! Sorry. Yo creo que revelé el problema, no lo traje. 

Y no es que tú no lo habías visto. ¡Sí que lo viste! Pero hiciste caso omiso. ¿Qué dice él? El que tiene la espada aguda. Esa es la solución, con eso se presenta. ¿Y qué es lo que él tiene ahí? Tiene a Balaam, esa es la mercadería de la iglesia. Por eso dice: Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre.

O sea: número uno: el ataque más fuerte de Satanás, es hacerte abortar el nivel de fe que tienes. ¿Y ese es el trono de Satanás? ¿Tú pensabas que en el trono de Satanás iba a haber prostitución, droga, suicidio u homosexualismo? No. Las tres armas más fuertes, provienen del epicentro. La primera, “Lo viste, pero no lo creas”. “¡Está bueno el mensaje, pero quédate ahí, no exageres, te puede costar algo!” ¡Ya sé, vamos a traer a Fulano para que atraiga gente! Así nos consideran iglesia fuerte.

¡Babilonia va a caer! El que tiene la espada de dos filos; Balaam, que enseña a poner tropiezos. Teniendo también la doctrina de los nicolaítas, que yo aborrezco. Y después dice: arrepiéntete, pues sino vendré a ti y pelearé contra ellos, ¿Con qué? La solución a la falsa doctrina de mercadería, que es una palabra cortante, de esas que habitualmente deseamos poner a tu alcance aquí. Y ya lo sabes; cuando es de Dios, sale, llega, pega y vence. Cuando es nuestra, sale y rebota por allí y se pierde.  

¿Y qué dice le va a dar? Maná escondido. ¿Y dónde está? En el frasco, dentro del arca. Tienes que cruzar. Es decir que ningún mover carismático te ofrece lo que Cristo te ofrece. El que tiene ojos como llama de fuego; ¿Cómo se presentó antes? Como el hombre que ve a través de ti, que tiene ojos como llama de fuego. ¿Cuál es el problema con esa iglesia? Jezabel. ¿Y cómo se presenta?

Como discernimiento. Fíjate, de haber allí un verdadero apóstol, Jezabel ni siquiera asoma la cara. Jezabel no es una profetisa, Jezabel es un sistema que compromete a los conductores genuinos de la iglesia. ¿Por qué estamos diciendo eso? Porque ahí dice que toleras a esa mujer Jezabel, que se dice profetisa. Mujer es una iglesia; no olviden los ídolos.   

Que seduce a mis siervos a fornicar. ¿Lo dice o no lo dice? Y dice que esa mujer, Jezabel, que se dice profetisa, enseña. Eso te deja en evidencia que también se manifiesta como una doctrina. Porque enseña. Y esa enseñanza, seduce a los siervos a fornicar, que es errar en el propósito. A comerse cosas sacrificadas a los ídolos, imágenes falsas, Babilonia.

Pero le da tiempo para que se arrepienta, y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras. Y dice que al que vence le dará la estrella de la mañana, y esa es la manifestación de Dios en el arca. ¿Por qué lo sabemos? Porque Pedro dice que, si obedecemos a la palabra, de la cual tenemos preciosas promesas, aparecerá la luz como lucero de la mañana en nuestros corazones.

Después les habla de los siete espíritus de Dios, que representan la plenitud del Espíritu, para concluir con aquella sentencia que tanto conocemos que nos asegura que El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida. Las vestiduras blancas son las interiores del sacerdote cuando cruza el velo. Se quitaba todas las cosas azules, y entraba con los paños de lino blanco. Todo lo que Dios te ofrece, te demanda a que cruces el velo carnal de tu mente para llegar allá.

Tienes que ser gobernado de adentro para afuera. El Reino de Dios está en vosotros. Es el gobierno de Dios, ¿Entiendes? el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre. Se presenta como una llave. ¿Qué te dice? Pongo delante de ti una puerta. ¿Por qué? Porque yo soy la llave. Se presenta como la solución al problema. Cuando Dios dice: Sé fuerte, no te pide fuerza, te la acaba de dar. Cuando Dios dijo Sea la luz, la luz fue.  

Dios jamás va a exigirte nada que antes no te haya dado. El día que entiendes esto, es recién allí cuando una ofrenda o un diezmo si así voluntariamente lo decides, son una bendición y un privilegio, no una carga angustiante y desconfiada. De esto último ha sido y sigue siendo responsable, por no decir culpable que tiene más relación con lo delictivo, cierto sector del llamado liderazgo eclesiástico. Oportunistas. Lobos. Fraudulentos.

Más adelante promete a los que vencieren, escribir sobre ellos el nombre de su Dios. La palabra nombre, que se utiliza aquí, es la palabra onoma; el carácter de mi Dios. El 666 le da el carácter o la mentalidad a alguno, y Dios al que vence. Y luego dice algo bien terrible que seguramente en más de una ocasión te debe haber golpeado: Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

Escucha: Tibio, es el Lugar Santo, porque caliente es la llama del fuego de Dios, y frío es el Atrio, porque no tiene capa. O sea que si simplemente te quedas en un mover de corte carismático, te considera tibio. O sea: eres lo suficientemente adulto como para creerte independiente, pero no tienes la suficiente responsabilidad como para producir. Y ese es el problema que se está experimentando en la iglesia, y ese es el llamado de Dios en este tiempo: de ir más allá de aquello que la emoción nos propone.

Luego te dice que tú te crees rico, pero que en realidad estás ciego y desnudo, Y que compres oro refinado. Es decir, que pases por el fuego, que pases por todo lo que estamos hablando para que la vergüenza de tu desnudez sea cubierta. Ahí lo tienes. ¿Cómo le llamas tú a la primera comida del día? Desayuno, ¿Verdad? ¿Y la segunda? Almuerzo. ¿Y por la tarde? Refrigerio o merienda. Él estuvo hablando de la última comida del día, la cena. Eso es absoluta y definitivamente, hoy.

Te promete la última cena del día. Va a tener comunión contigo en la última cena del día. No en la primera, no está en la puerta de salvación. No es el desayuno lo que me está ofreciendo, es el banquete. Y sobre esto hay una parábola. Allí, Él está en la puerta. Les está escribiendo a todos los que tienen la oreja clavada a la puerta. El principio de la oreja clavada en la puerta implica a aquel que va a ir más allá de la demanda de la ley.

Que tú quieres quedarte con tu amo, más allá de lo que la ley decide. El ritual de clavar la oreja de alguien en una puerta, era la consecuencia de la decisión de ese esclavo que había recibido su libertad, de continuar sometido a su antiguo amo por voluntad propia. O sea: traduciendo eso al español de la iglesia de este tiempo, tú estás dispuesto a hacer más de lo que se te pide. Por eso tienes tu oreja clavada en la puerta.

La parábola. Él dice que entrará y cenará, es una gran cena. O sea que el desayuno es el Atrio, el almuerzo es el Lugar Santo, y la cena sería el final del día donde dice: venid, que ya todo está preparado. O sea: ya todo está consumado. Pero todos comenzaron a dar excusas. Uno dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla. Esa era una mentira, porque nadie compra un terreno sin verlo primero.

 Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y las voy a probar. Algunos andaban buscando la pista de prueba de bueyes. Otro dijo: Me acabo de casar, no puedo ir. Vamos a aplicarlo con la misma terminología del libro. No es el desayuno, no es el almuerzo, es la última comida del día: la cena. Invitó a muchos a que salieran del almuerzo, que salieran de las arras del Espíritu, y entraran a la plenitud.

Uno dice que tiene bueyes. Bueyes, en la Biblia, son los animales de carga, representan ministerio. Este tenía cinco, ¿No es así? Sí; él andaba con los cinco ministerios, según él. Cinco bueyes. ¡Es que no puedo cruzar el velo porque tengo este tremendo ministerio, aquí, que me ocupa todo el tiempo! ¡Es que soy reconocido mundialmente, estoy aprobado por todos! Tengo cinco, tengo la plenitud de los dones de la iglesia. Olvidaba que tener los cinco dones, no significa que tengas los cinco títulos, sino que cada miembro de la iglesia opere en cinco unciones, que muy rara iglesia tiene.

Y eso no tiene nada que ver con tener posiciones, cargos o credenciales en las organizaciones cristianas. Que tienes una iglesia profética, que sabes cuándo invertir porque sabes cómo viene mañana lo que viene. Eso es ser profético, nada que ver con profetizar. Tienen una iglesia profética, o sea que es militante; no se amilana ni se achica cuando hay presiones. Donde no hace falta ninguna consejería pastoral, porque la gente es fuerte.

Y cuando tienes una iglesia apostólica, son pioneros. Pioneros en mensajes, tienen el gobierno de Dios, pueden liderar. Tienen la misma mentalidad de Jesús, que ellos son la solución al problema. Tienen una iglesia evangelística, donde cada miembro siempre anda buscando a alguien a quien hablarle. Tienen una iglesia pastoral, donde cada uno protege, apacienta y ayuda al vecino.

Tienen una iglesia que tiene el espíritu del maestro, o sea que escudriñan, para echar fuera lo malo y quedarse sólo con lo genuino. Eso es tener los cinco dones, no los cinco ministerios. Dios tenía una gracia en  plenitud, y dividió su gracia en cinco unciones para ser transferida al cuerpo global. ¿Para qué? Para que el cuerpo pudiera expresar la plenitud que Él alguna vez tuvo, no para profetizar.

No sé cuántos de ustedes conocerán la historia de Elías y Eliseo, pero pregunto: ¿Qué estaba haciendo Eliseo, cuando Elías lo encontró? Estaba arando con los bueyes. Y Elías le dijo: vente aquí, que hay otra dimensión que debes conocer. ¿Y qué hizo Elíseo con los bueyes? Los sacrificó. El problema de hoy es que nadie acepta y se decide a sacrificar sus bueyes para procurar entrar en otra dimensión.

¡Es que quiero comprarme un terreno! Él lo miró y le dijo: tú te quedas aquí y no compras ningún terreno. No lo necesitas, no busques más. Aquí te quedas. Eso habla de compromiso y permanencia. “¡Es que me acabo de casar, tengo otra mujer!” Si Dios te llama a trabajar con su iglesia y tú le dices que no puedes porque tienes otra mujer, eres un adúltero. Porque la otra mujer, es Babilonia.

 Estás casado con fruto de hombre. ¡Es que tengo compromiso con otra! ¡Tengo compromiso con una denominación, con una organización, con una doctrina! ¡No puedo irme contigo, Señor, tengo pacto con otra! ¡Yo sé que tú me llevarás a la tercera dimensión, pero yo tengo pacto aquí! ¡Me acabo de comprometer con mi nueva cobertura! Apocalipsis. ¿Cuántos están entendiendo un poco más claro todo esto?

Claro, tú lo puedes explicar como tú quieras, pero nosotros estamos hablando de derrotar a Babilonia y eliminar la confusión. Tú puedes leer el libro con cualquier otro pensamiento. Y vuelvo y te repito, no es establecer doctrina; es simplemente revelar a Cristo. Cristo quiere que tú no estés confundido. Y que tengas plena comunión con Él, porque sin Él, no hay fruto. No hay pacto, no hay niño. ¿Recuerdas una vez que hubo una fiesta y Él dijo que cómo había entrado ese personaje sin la vestidura blanca? 

Todos estaban salvos, todos estaban adentro, todos estaban invitados. Pero había uno que no tenía compromiso. Por eso Él le dice: ¿Qué haces tú aquí? Yo no te conozco. Esa es la misma palabra que nos dice que muchos le dirán Señor, Señor, pero Él no los conocerá. ¡Pero Señor! ¡Es que en tu nombre yo profeticé! Por eso Apocalipsis, cuando termina todo ese rollo Él dice, Al que venciere, le daré que se siente conmigo en el trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en Su trono.

Y allí es donde el que lee ve que dice Después de esto. ¿Después de esto? ¿Después de qué cosa? Después de todo lo que acabamos de expresar. No es después de que nadie se vaya, es después de que tú respondas correctamente a los primeros tres capítulos de ese libro. Es después que Tiatira se deshaga de Jezabel. Es después que quebrantes todo espíritu de nicolaítas en tu casa, ¿Entiendes? Es después que aceptes los ojos de oro purificado que discierne y saca todo lo que es Babilonia de la casa de Dios. Después que corriges y sacas el velo, vas a ver el trono de Dios del cual se produce el mensaje.

Vas a ver el verdadero pueblo de Dios de dónde se van a desatar los sellos de un libro que estaba sellado, pero que al cruzar el velo ya no lo estará. Después de esto. ¿Después de qué? Después de todo lo que hemos hablado. Después que entiendas todas esas cosas. Después que sacrifiques a tu Eva, a tu psiquis. Después que te muevas del razonamiento carnal y asciendas a otra esfera espiritual.

 Después que dejes la adolescencia, y entres en compromiso. Después que puedas tejer en las fibras del velo mental los atributos de los querubines de Dios. Después de esto, vas a ver un mensaje desatado, y en tu medio ambiente. Te diré las cosas que fueron, y ahora las que son, remata… Si no entiendes los que fueron, jamás vas a producir un resultado de lo que ya fue. Lo que fue, es la carta escrita en tu corazón. Lo que es, es la epístola abierta ante las naciones.

Lo que será, la encarnación de Cristo en la tierra. Pero todo es porque ya está consumado. Lo que nosotros estamos haciendo es quitando todo lo que la oculta. Porque estamos re-velando a Cristo, corriendo el velo, de un hombre que está en medio de la iglesia, el candelero, que aunque está ahí, lo que se ve es el candelero, no se lo ve a Él. Lo primero que ves, lo primero que te presenta después de esto, es: he aquí una puerta abierta.

Cielos abiertos.  ¿Cómo ministró Cristo? Con cielos abiertos. No era un agujero en el cielo, era que Él tenía a su disposición a cualquier hora, todos los recursos en los lugares espirituales. Lo cual nosotros tenemos que orar por ello, porque como no tenemos la madurez para usarlo todo, andamos jugando con los juguetitos, que son los dones. Pablo, hablándole a Corintios, después de haberles mencionado la eficacia de los nueve dones, les dijo: después que entiendan los nueve dones, déjame enseñarte un más excelente modo de terminar su carrera.

Más excelente que los dones. Y les habló del amor. La palabra es carácter. ¿Por qué? Porque el final no es algo que tú haces, sino algo en lo que tú te conviertes. La forma de medir el crecimiento de un ministerio no es numérico, sino por el estado de ser de la gente que lo consulta o lo comparte. Eso es ágape.  Si la abuelita no sabe lo que está haciendo Dios, entonces la iglesia todavía está débil. ¡Es que mi iglesia es fuerte! ¡Tengo diez mil miembros! ¿Ah, sí, eh? Muéstrame los frutos, sus vidas diarias.

Dios está madurando al pueblo. Pero eso no va a pasar sin que nosotros seamos responsables y abracemos la verdad. Esto no es material de esas conferencias tradicionales que se organizaban en distintas partes del mundo. Aquí no estamos ministrando las emociones. Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo, y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá.

Toda la vida Dios ha estado diciendo: ¡Sube acá! ¡Razona conmigo, sube acá tu soberana vocación! Toda la vida ha estado diciendo ¡Sube acá!, ¿Por qué ahora se les ocurre que sube acá es geográfico? Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. ¿Después de qué? Después de que corrijas los siete errores que acabo de ver en la iglesia. Pero eso es reforma. Hay mucha gente predicando reforma sin ser reformadores.

 Tú no puedes reformar ninguna iglesia si andas en el mismo nivel de la iglesia que quieres reformar.  Y al instante yo estaba en el Espíritu; Claro; acaba de cruzar el velo, ya no hay nada carnal. Y he aquí un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. Dime: ¿Tú no cantaste alguna vez un himno que decía que Él estaba entronizado en nosotros?  Cierto. A veces entonamos canciones con esfuerzo y predisposición salmística irreprochable, pero no entendemos un pepinillo de lo que estamos diciendo con música de fondo.

Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina. Y comienza a describirte a la nueva Jerusalén. Y había alrededor del trono un arco iris. Ahí lo tienes. Lo primero que ves cuando cruzas el velo, es pacto. En el segundo nivel, no ves ningún Arco Iris. Es que no lo hay. El mover carismático no está comprometido con nada más que con mostrar y mostrarse. No expresas el nivel.

Pero cuando cruzas el velo ese, todo tiene que ver con pacto. Arco Iris. Cuando hablamos del Arco Iris, lo primero que pensamos, es: Cómo en los días de Noé. ¿Y qué tiene que ver el pacto de Noé? Que el pacto de Noé marca el comienzo de un nuevo orden. Marca el comienzo de un nuevo día. Al arca de Noé ingresaron: Noé, su mujer, sus hijos Sem, Cam y Jafet y las tres mujeres de sus hijos. En total, ocho personas.

Por eso, en tipología sólo se salvan ocho. Eso no quiere decir que sólo se van a salvar ocho personas. Es que ocho, es el número de nuevo comienzo. Después de un pacto hay un nuevo comienzo para la iglesia. Y todo lo que estamos enseñando en la reforma, es para crear un nuevo nivel de compromiso y alianza que va por encima de las amistades.

Porque los amigos si pasas mucho tiempo sin verlos, capaz que se te ofenden. Pero la alianza no necesita de verse para funcionar. Estamos relacionados por causa y por compromiso. Puede ser que estemos en alianza con gente que jamás vimos ni veremos personalmente. Hemos tenido que aprender a querernos, simplemente porque Dios nos ha unido para una obra en común.

Hemos sabido perdonar nuestras faltas para consumar un destino. Todos somos autónomos, pero estamos más obligados a la unidad porque lo hacemos de corazón, no por imposiciones o conveniencias. No existe tal cosa como independencia total en el Reino de Dios. Pacto es decir Dios. Dios es Dios de pacto. No hace nada si no hay pacto. No engendra si no hay pacto. Uno de los problemas más serios que hay en el mundo secular hoy, es engendrar hijos sin pacto. La iglesia anda merodeando en el mismo espíritu: hijos sin pacto. Y no estoy hablando de papeles, de documentos, estoy hablando de un pacto delante del Dios en el que dicen creer.

Hijos bastardos. La transición al nuevo orden de las cosas, no es por medio de un viaje geográfico, sino el templo de una persona: el arca de Dios. Si no tienes el arca, no estás protegido. ¿Y qué es el arca? Es la mentalidad. ¿Por qué? Porque el arca tiene trescientos codos de largo, que es el poder de Dios, porque tiene que ver con los trescientos de Gedeón. Tiene cincuenta codos de ancho, que es la plenitud del Espíritu, Pentecostés. Y tiene treinta codos de estatura, que es la estatura del varón perfecto. Todos los reyes eran ordenados a los treinta.

El arca representa un pueblo que ha llegado a la plenitud del varón perfecto. Esa mentalidad es la que te guarda del juicio. Los principios que te gobiernan, son los que te producen en tiempos de escasez. Eso sí va de acuerdo con: no los saques del mundo, sino guárdalos del mal. Porque como en los tiempos de Noé, así también será la venida. ¿Dónde se detuvo el arca de Noé? En el Monte Ararat. ¿Qué significa Ararat? La maldición ha sido revocada. ¿Y qué cosa es la que pasó en la cruz? Que la maldición fue revocada.

Toda la Biblia habla de lo mismo. Es que el mensaje central es sencillo, el problema es que nosotros queremos peinarlo con nuestras doctrinas denominacionales, ¡Y no funciona! Tienes que meterte en esto que fue juzgado. ¿Quién fue juzgado? El Hijo de Dios. ¿Dónde estamos nosotros? En Cristo, el Hijo de Dios. Porque en Él juntamente fuimos crucificados. En Él juntamente morimos. En Él juntamente fuimos sepultados.

Juntamente con Él fuimos vivificados, juntamente con Él fuimos levantados y ya estamos sentados en los lugares celestiales. El mismo lugar en donde estamos bendecidos con toda bendición espiritual. El mismo lugar en donde tenemos toda milicia y guerra contra todo principado y toda potestad. Es el mismo lugar que se nos dice que será revelada la multiforme sabiduría de Dios a principados y potestades en los lugares celestiales.

 Es el mismo cielo donde Cristo estaba parado cuando estaba hablando con Nicodemo. Es el que subió y descendió, pero que está en el cielo. Es una dimensión, es un estado de ser, es un carácter que tiene. Al igual que un matrimonio bien engendrado, bien trabajado, bien comprometido. Ellos producen una familia hermosa, y asimismo debe ser nuestro compromiso con la causa de Dios, para producir la misma cosa en el mundo del espíritu.

Y no va a haber el producto de un varón perfecto, sin una iglesia casada con Dios. Estoy hablando de casada. Una iglesia casada jamás va a cuestionar algunas leyes de Dios porque no les resultan modernas o simpáticas. Tal como la ofrenda. ¿O hay maridos que ponen reparos en darles el dinero que necesitan a sus esposas? Sí, ya sé que los hay, pero yo estoy hablando de maridos, no de bestias con pantalones. Si tú no te casas con alguien del que puedas decir que estarás con él hasta que la muerte los separe, mucho menos Dios. Porque el matrimonio natural, sólo es un reflejo de lo que Dios quiere hacer con nosotros: hacernos uno con Él.

Si tú eres inteligente y prestas debida atención, tú ya sabes que tienes el patrón exacto de lo que Dios quiere y las formas en cómo poder lograrlo. Tú sólo debes obedecerle y todo saldrá bien. Pero hoy, sin embargo, todo el mundo está dominado por pecado y por gigantes. ¿Qué pasó en los tiempos de Noé? ¿Por qué fue que Dios se enojó? Porque los hijos de Dios se estaban casando con las hijas de los hombres. Y hoy en día, los hijos de Dios también se están casando con frutos de hombre.

Casados con denominaciones, casados con doctrinas, casados con iglesias frutos de hombres, casados con moveres de Dios que no tienen nada que ver con lo que vivimos en el presente ni lo que Él está haciendo, casados con hombres y produciendo gigantes. Ministerios enormes, monumentales, con semblante de Hollywood cristiano. Gigantes con una mercadería tremenda. Ministerios gigantes en la tierra, que no podemos derribar para cruzar el velo. Hay gigantes en la tierra, producto de los hijos de Dios casados con los frutos de los hombres.

Casados con las hijas de los hombres, con los frutos, con las iglesias hijas de hombres. No puedo ir a la boda porque estoy casado. ¿Y quién te dijo que te casaras? Si yo te andaba ataviando para que te casaras conmigo. Pregunto: ¿Tú eres uno de esos casados que no puede ir a la boda? ¿Recuerdas cuando Dios le da las pautas a Noé para construir el arca, y le dice en un momento dado que debe calafatearla con brea? Esa palabra, calafatear, significa expiación. Noten que el arca, fue sellada por la expiación. Expiación. Significa la sangre de expiación.

O sea: búscate madera de Gofer, o sea, madera de un árbol y luego constrúyete algo sellado con sangre de expiación. Estamos construyendo al varón perfecto, ¿Entiendes? Tiene tres niveles, los mismos tres niveles que el tabernáculo. Tiene una sola puerta, Cristo es la puerta. Envió dos aves, una era de rapiña. Y llegó hasta el final de la Biblia, toda ataviada, igualita que la esposa, nunca encontró tierra. Sale de las aguas, muchedumbres en Babilonia. Pero también envió una paloma, esta se detuvo un poquito antes, y se detuvo en el Jordán, y trajo la hoja del monte de olivo, Cristo Jesús.

Toda la Biblia te quiere revelar a Cristo. Como el arca de tu salvación. Pero nos hemos estacionado en la puerta, y ahora nos fuimos un poquito más allá, y la sulamita dijo: no solamente quiero estar contigo, sino que en el capítulo 2, comienza a beber el vino, y termina borracha en sus brazos. Ese es el mover de Pentecostés, pero ella dijo: yo quiero ir más allá. Y termina produciendo un hijo al final. No se quedó en el capítulo 2. ¿Cuántos están viendo que toda la Biblia te exige cruzar? Hay que cruzar. Esa palabra, Arco Iris, tiene que ver con la palabra esmeralda y tiene que ver con los prismas.

Y lo que sobresale es de color verde. Y la sulamita dijo: mi cama es de color verde. Hay pacto en mi cama. El lecho no es de adúltera, hay pacto en mi cama. Ella comenzó diciendo: soy morena, no me veo en la naturaleza divina; me veo en Ismael. Pero termina produciendo un hijo con el maestro, igual que Rut. La iglesia tiene que comportarse como gentil que es.

Finalmente, bien vale la pena reproducir completo lo que cierra este capítulo: Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas. Aquí vemos reflejados los veinticuatro turnos sacerdotales. Esto tiene mucho más sentido que si hubiera un lugar donde tenemos que ir los más buenitos. ¡Qué lindo sería entrar a un templo donde todo el mundo te diga que eres bien bonito! Pero mucho mejor es entender qué cosa es, realmente, lo que Dios está construyendo para su pueblo, hoy.

 ¿Cuál era la sustancia que sujetaba entre sí a las piedras con las que Salomón edificaba el templo? Plata. ¿Y qué significa la plata en la Biblia? Lo que sujeta la revelación y el entendimiento. Cada piedra será colocada en su lugar, según vaya siendo compactada con ese asunto. No dice que estemos mal, sólo que nosotros debemos menguar para que Él crezca. ¿Y cómo lo hago? Buscando en la Biblia. Cuando en tu Biblia veas el reflejo de la gloria de Dios, en lugar de ir a buscarlo, te quedas aquí, porque ese es un espejo que te refleja.  Tú eres, definitivamente, un espejo que refleja la gloria de Dios en toda la tierra. Por eso es mucho más que importante y vigente recordar aquello de: Según el hombre piensa, el hombre es. Y no dice que será, dice que es.

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Sin Compromiso No Hay Victoria

Tengo una duda en forma de pregunta: ¿Por qué la iglesia todavía no consigue esa victoria que según todas las profecías va a lograr? Hay varias respuestas. Una de ellas, es por su tibieza. La mayoría de los cristianos parece haber olvidado que Dios mismo les dice que a los tibios los vomita de su boca. Y no es un simbolismo. Toma cualquier infusión bien caliente o bien fría, y podrás degustarla. Trata de beberla tibia y, sino te produce nauseas, es porque tienes un estómago bien fuerte. La tibieza es como la arena, un poquito de roca triturada mezclada con tierra, que es como decir algunos retacitos minúsculos de Cristo, entremezclados con la carnalidad de Adán.

También hay un problema de egocentrismo, que no permite que el cristiano haga autocrítica positiva tendiente a cambiar y a mejorar. Si es frío para con las cosas de Dios, le vuela la piel a jirones dentro de los templos porque es criticado y aplastado por esa su manera de ser y sentir el evangelio. Si, por el contrario, es caliente al punto de salirle fuego por la boca cuando habla del Dios que ama y desea servir, es tildado de fanático, aun por los que dicen ser sus hermanitos en la fe. Entonces, como método práctico más conveniente para permanecer y pertenecer, adopta la vieja hipocresía farisea y se convierte en alguien que no dice nada, no hace nada, no piensa nada ni se juega por nada. Tibieza.

¿Sabes lo que es el vómito? Linealmente, arrojar violentamente por la boca algo que el estómago expulsa a modo de defensa. Esto me dice a mí y también a ti que, cuando Dios vomita a los tibios, se saca de encima de manera violenta algo que le está dañando su esencia misma, su sustancia. Y no lo hace por maldad, crueldad o despotismo, lo hace a modo de defensa del diseño creado. La Biblia nos cuenta que, en una época, la tierra vomitó a sus moradores por causa de su contaminación. O que, al hablar del necio, lo compara nada menos que con un perro que vuelve a lamer su vómito. Si encuentras algo más repugnante o asqueroso que esto, muéstramelo. Yo sigo pensando que no lo hay.

En otros textos, el vómito es asociado directamente con la borrachera, lo cual no es ni simbólico ni metafórico. Quien haya tenido ocasión, de ver a gente ebria de toda ebriedad alguna vez, sabe que entre otras tantas asquerosidades que producen, la del vómito es quizás la más visible y determinante. Por esa razón es que Dios mismo deja más que en claro que los borrachos no tendrán parte con Él. No habla de prohibir el vino, por ejemplo, porque de hecho Jesús mismo lo consumió durante su ministerio, así está escrito. Habla de hacer prevalecer la santidad y el dominio propio, que en este caso impediría que una copa de vino se convierta en varias y termine en borrachera.

Frío o caliente, se nos recomienda. Con los fríos, el Señor tiene manera de conectarse. Ya buscará Él la forma para llegarle al fondo de los tuétanos y sacudirlo de modo tal que no le quede otro recurso que levantar sus ojos al cielo. La mayoría de nosotros encontró a Jesucristo cuando andaba en esa temperatura espiritual. Con los iluminados por el fuego santo seguramente encarará toda batalla que se le presente, porque tendrá plena confianza en esa clase de soldado. Pero con el tibio, le será muy complicado encontrar la forma de llegarle, ya que, para esa clase de personas, todo parece ser bueno, lindo y conveniente, pero nunca terminan de comprometerse con nada. Y como terminan por ser obstáculo de los que buscan avanzar, no le queda otra solución que expulsarlos. Vomitarlos de su boca. Quitarles la palabra.

Y punto. De ese vomitar de su boca no hablaré más. No me gusta esa palabra y me produce exactamente la misma repugnancia y hasta rechazo que seguramente le ocasiona a muchos de ustedes. Pero, lamentablemente para nuestra fina cultura, es esa la palabra que está en mi Biblia y, si quiero hablar con la palabra que Dios está hablando, la tendré que utilizar, analizar, explicar y advertir. Un buen soldado no toma su arma y se lanza al ataque porque le agrada. Lo hace porque tiene una orden y, como buen soldado que es, tiene que obedecerla. Porque por obediencia se pelean las buenas batallas. Ser justo significa ser obediente. Y son los justos los que ganan las guerras espirituales.

Otra respuesta a la pregunta inicial, tiene un nombre que podemos dividir en dos interpretaciones. Para el idioma vulgar de la calle, la palabra es Comodidad. La iglesia no pelea la guerra implementada por el reino de las tinieblas y lo vence, por comodidad. Ha elegido convencerse a sí misma mediante discursos semanales disfrazados de predicaciones, que, con asistir a cada culto o reunión de su congregación, participar en todas las actividades formales que se dispongan, estar en obediencia y sujeción irrestricta a un líder y diezmar y ofrendar puntualmente con generosidad, ya está. Luego toma asiento cómodamente en su banca y su mayor esfuerzo será no bostezar ni dispersarse cuando oye el sermón nuestro de cada semana. Luego sale, se va a su casa y no se ve a sí misma como iglesia hasta el culto de la semana que viene.

Ahora bien; ser una iglesia cómoda, en el idioma vulgar, al menos en mi país, Argentina, reemplaza a otra palabra que sí es bíblica y que naturalmente todos ustedes conocen, tienen identificada y hasta pueden orar pidiendo al cielo que no los toque: la Pereza. Cualquier mediano diccionario de la lengua española que te va a explicar que la pereza es, en primera instancia, la negligencia, falta de ganas o disposición para hacer las cosas. También es el descuido o la tardanza en las acciones. Sin embargo, los que llevamos algún tiempo en los caminos del Señor, sabemos que la pereza es un infatigable espíritu maligno que, si se lo permites con tu pasividad cómoda, hará estragos en el andar de cualquier grupo que se denomine a sí mismo como cristiano. No es invento ni exageración, es realidad vista por todos.

La Biblia nos cuenta que ya en el principio de nuestra historia el pueblo de Israel fue reprendido por causa de su pereza. No se decidían nunca a salir nada menos que en búsqueda de la tierra prometida. ¿Estás viendo al espíritu demoníaco en esa actitud? Salomón, en sus escritos mitad poéticos y mitad proféticos o de dirección, nos invita a observar el trabajo incansable de la hormiga, como contraposición a la pereza humana. También reprende al que duerme por pereza o placer y no por sueño normal. Y dice que es como el vinagre a los dientes y como el humo a los ojos. El perezoso. El vinagre en los dientes produce altísima incomodidad y dolor. El humo en los ojos, lo mismo. Dolor y molestia. Según Salomón, es a Dios a quien la pereza del hombre le produce eso. Si no es guerra…

Luego compara al diligente, que es la contra partida, y de él dice que será prosperado, en tanto que al perezoso su alma lo tendrá asfixiado porque sólo es capaz de desearlo todo y no alcanzar nada. Luego habla del camino de quien vive en pereza, y lo comprar con un seto de espinos. ¿Qué está queriendo decir? Que ese camino será dificultoso en primera instancia, y doloroso en el final. Aquí la contraparte salomónica son los rectos, quienes verán todo su andar allanado. Suena exagerado cuando añade que un perezoso mete su mano en el plato, porque obviamente tiene hambre, pero le cuesta llevar esa comida a su boca. Además, no trabaja su tierra durante el invierno, porque le da pereza pasar frío, y cuando llega la época de la siega sale a pedirle fruto a los que en su momento trabajaron duro. No me digas que no conoces gente así, salvando las comparaciones y los ejemplos agrícolas.

Incluso te da un ejemplo. Te dice que el perezoso tiene deseos que lo matan de ansiedad, pero que por rara paradoja, sus manos no quieren trabajar. O sea: Cantamos canciones de victoria, pero no nos decidimos a pelearle a Satanás cada milímetro de su usurpadora conquista. También lo rotula como pesimista, porque dice que, al ver un león en la calle, el perezoso directamente se da por muerto sin luchar por su vida. Con el que anda como león rugiente, le sucede lo mismo. Y lo remata mostrando al perezoso en una faceta que creo que conocemos demasiado bien, lamentablemente. Porque dice que en su propia opinión, él cree ser más sabio que siete hombres que sepan aconsejar. ¡Pavada de Ego tiene, además de pereza!

A lo de Pablo te lo voy a citar textualmente porque no tiene letra que no signifique algo. Dice en Romanos 12:11: En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; Crucial para una época de conquista, de guerra y de reforma. No estamos hablando de activismo religioso, estamos hablando de cumplir o no con la misión encomendada por el Espíritu Santo para cada uno de nosotros, como hijos del Dios de amor, pero también como soldados de Jehová de los ejércitos. Y, finalmente, respecto a este pecado, (Uno de los siete pecados capitales, enseñan en algún lugar), hay algo escrito en la carta a los Hebreos. Capítulo 6 y verso 12, se lee: a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.

Esto es lo que corrobora que la pereza, más allá de ser una condición negativa, perjudicial y gravosa para la iglesia en su conjunto, y un pecado desde la óptica de la desobediencia, también es la resultante de la actividad de un espíritu demoníaco que aprovecha puertas abiertas en las personas y los lleva a ese estado donde no son ni útiles ni buenos para nada. Un pueblo lleno de pereza le dijo Moisés que subiera al monte, hablar con Dios y luego regresara a contarles que le había dicho. Una iglesia llena de pereza envía a un hombre a hablar supuestamente con ese mismo Dios y, al retornar, plantarse un domingo en el púlpito de la iglesia a predicarles un mensaje con todo lo que Dios le dijo. ¿Y ellos, qué? Pereza.

El tercer elemento que vemos como propiciador de derrota abundante dentro del pueblo santo, es la Soberbia. Pecado notorio y notable si los hay es, sin embargo, habitante permanente en el ambiente cristiano. De hecho, no recala precisamente en la masa que ocupa bancos. Preponderantemente está enquistado en sitios de poder. Alguien me dijo alguna vez que, si la soberbia es mala por donde se la mire en cualquier actividad de todas las conocidas, la que podríamos denominar como soberbia cristiana, es la peor de todas. Porque está sujeta a los mismos vaivenes que la secular, pero con un ingrediente en su contra que la otra no tiene: está bajo maldición. El hombre del mundo no conoce la palabra de Dios, así que la serie de pecados que pueda cometer contra ella, no lo preocupa, pero por ignorancia. El cristiano soberbio si conoce la palabra, y si no se preocupa, hace trasladar al pecado a prevaricación.

Hay una sutil confusión, (Y si digo “sutil”, ya puedes imaginarte de dónde proviene), que ha llevado al error a mucha gente que no se tomó el trabajo, ya sea por carencia de tiempo o simple comodidad, de                           escudriñarlo debidamente en la palabra de Dios. Alguien me dice con llamativa seguridad y una pizca de arrogancia que ha elegido trabajar para el bien y combatir el mal. Monta un tremendo ministerio encausado en esa dirección y espera, con no poca presuntuosidad que Dios se sienta obligado a respaldarlo, porque está trabajando para el lado del bien y no del mal. Eso se llama yoísmo, egocentrismo y soberbia. Se olvidó de un detalle: el que comió del árbol que le permitió definir el ben y el mal, fue Adán. Así que lo que está haciendo, aunque parezca muy bueno y sano, lo está haciendo en Adán, esto es, en su carne. Tú no trabajas para el bien y en contra del mal. Tú trabajas para, con y EN Cristo, y en Él no habita el mal, todo es bien.

En el libro de los Números, está escrito que la persona que hiciere algo con soberbia, ya sea el nativo del lugar como el extranjero, ultraja a Dios con esa posición. Y por esa causa, se añade, tendrá que ser cortado de en medio de su pueblo. Al término “cortado” utilizado allí, tú tómalo como mejor lo entiendas. Pero ya no será parte de esa comunidad, eso es más que claro. El salmista, en tanto, le pide a Dios que lo preserve de las soberbias. Que ellas no se enseñoreen de él. Porque dice que sólo de esa manera será íntegro y estará limpio de gran rebelión. Eso me dice a mí y te dice a ti que sentir soberbia, es lisa y llanamente estar en rebelión con Dios. Y tú ya sabes cual es la paga de la rebelión en ese nivel. Hay sobrada escritura al respecto como para no equivocarse o simular que no nos dimos cuenta.

Otro salmista dice los que militan en la soberbia serán presos en ella, así como por la maldición y la mentira que profieren. Cuidado, estamos hilando espiritualmente muy fino, lo que no quita que sea verdad. Ser soberbio es sinónimo de maldecir, esto es, decir mal de lo que Dios nos demanda que digamos bien. Y también mentir, porque al entrar en soberbia estamos vendiendo un personaje que no somos. En política, en economía, en religión, todo por igual. Babilonia. Y cuando mientes, automáticamente te sometes al padre de mentira. Sabes quién es, ¿Verdad? Salomón le pone condimento profético y futurista, cuando dice que al llega la soberbia, trae consigo a la deshonra. Y añade que solamente con los humildes de verdad, no de simulación externa, está la verdadera sabiduría.

Los profetas también aportaron los suyo. Si los vemos como autores de predicciones futuras, lo que digan nos sonará de un modo. Pero si los vemos como lo que sus rangos nos dicen, Voceros, entonces entenderemos que lo que dicen ellos, es exactamente lo que Dios les ha ordenado que digan. Eso es un Vocero del Rey. Isaías, dice que la altivez de los ojos del hombre será abatida. (¡Wow!) y luego añade que la soberbia e esos mismos hombres, será humillada. (Dos veces ¡Wow!) Y por si todo esto no fuera suficiente, añade que solamente Dios será exaltado. ¿Alguien lo habrá olvidado a esto, hoy? Jeremías, por su parte, dice que su alma llorará por causa de la soberbia de su gente. Y que ese llanto se derramará porque verá al amado pueblo de Dios, entrando en cautiverio por soberbia e ingratitud.

Ezequiel. Le dice Dios que, por causa de haberse auto proclamados como ídolos a lomos de su soberbia, levantando esculturas o afiches con sus rostros para adoración popular, los convirtió en cosa repugnante. ¡Tremendo! Eso hace nuestro Dios “de amor” cuando aplica justicia. Suelta la religión, abraza la Palabra. Vive EN Cristo y permite que el Espíritu guíe tu vida. Daniel cuenta que Nabucodonosor reconoció la obra de Dios y su decisión de humillar a los soberbios. Con él incluido. Oseas, por su parte, hablando de Israel dice que volvieron, pero no al Altísimo, sino que fueron como arco engañoso, terminaron cayendo por la soberbia de sus lenguas. Entiende. La lengua es pasible a dar el primer paso hacia la soberbia. Refrénala. Está para servirte en tu tarea, no para cortarse sola y proclamar vanidades.

Y el último de los cuatro elementos que, conforme a relevos efectuados en distintos espacios, producen en la iglesia un dejarse estar que amenaza con ser eterno, es el que no podía estar ausente, porque es la suma de todos los restantes: El Pecado. Armatía es la palabra griega que se traduce como pecado, y tiene implicancia con el disparo de una flecha por parte de un arquero que no da en el blanco. De lo que se interpretó que, pecado es, en suma, no dar en el blanco con algo correcto según la visión del Rey y terminar haciendo lo contrario en clara oposición hacia él. Fuera del llamado original, por estar inserto en nuestra naturaleza desde el momento mismo de nuestro nacimiento, y que deriva de la caída de la primera pareja humana en el Edén, hay una serie de hechos que son considerados como tal y que el hombre no siempre respeta o cumple.

Uno de ellos, es el maltrato hacia las personas. Génesis nos cuenta la historia de José y sus hermanos, los que habían pecado por maltratarlo a él, debiendo arrepentirse y pedir perdón por ello, hecho que hizo llorar a José. Éxodo nos muestra un estatuto perfecto para Aarón y a toda su descendencia después de él, al determinar que en su calidad de sacerdotes, cuando se acercaran al altar para servir en el santuario, se cuidaran muy bien de no llevar pecado, ya que si eso sucedía, directamente morirían allí mismo. Deuteronomio nos relata que Moisés declaró que se postró delante de Dios cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua, a causa de todo el pecado del pueblo, entre otras cosas, fabricándose un becerro de oro para adorar como ídolo simplemente porque no quisieron aguardar a que Moisés descendiera del monte con las tablas de la ley.

Josué no le va en zaga cuando cuenta que Dios le habló claramente y le hizo saber que Israel había pecado y, de ese modo, quebrantado su pacto con Él. Pero luego le añade que han tomado del anatema, y que por si eso no fuera suficiente, han robado, han mentido y han guardado entre sus enseres lo que robaron al anatema. Tú abres grandes tus ojos y preguntas: ¿Israel, que conocía casi de cerca al Dios Todopoderoso, fue capaz de hacer eso? Sí; del mismo mod en que hoy mismo, alguien que un día pareció convertirse a Cristo en un mar de lágrima y sonidos de quebrantamiento, anda robando, estafando, abusando y hasta fornicando tranquilamente en la congregación que le abrió sus brazos para recibirlo. Por eso Isaías no es suave cuando los trata de gente pecadora, de pueblo cargado de maldad, de ¡Generación de malignos!, les dice. Porque abandonaron. a Dios y provocaron su ira.

Jeremías no es más suave al respecto, precisamente. Se limita a repetir lo que Dios le dice con referencia a alguien que está en pecado. Aunque te laves con mil kilos de jabones de gran potencia limpiadora, la mancha de tu pecado permanecerá de igual modo delante de mí. Eso les dijo. Entiende, acepta y cree, que el único elemento capaz de limpiar tu pecado y para siempre, es la sangre que Jesús derramó en la cruz. Si aceptas, crees y declaras con fe eso, así será hecho. Ezequiel prefiere caerle a los legalistas críticos de congregaciones que todos conocemos, cuando dice que cuando juzgas a tus hermanos, llevas la vergüenza de tus propios pecados, que ante sus ojos son más abominables que los de ellos, que en definitiva han sido más justos que tú. Te manda avergonzarte por haber justificado a otros que pecaban sin darte cuenta que, al hacerlo, te involucrabas de lleno en su pecado.

Daniel, en cambio, es más amplio, abarcativo y global. Le pide a Dios que se aparte de su ira y su furor sobre toda su ciudad, Jerusalén, su santo monte, porque por causa de los pecados de la gente y la maldad de sus padres, tanto Jerusalén como el propio pueblo son el oprobio de todos en derredor. ¿Sabes como lo entendemos a Daniel? ¿Sabes cuantos, de nosotros, que batallamos cada día para no salirnos del camino de integridad, justicia, honestidad, fidelidad y obediencia, sentimos vergüenza ajena de tantos pseudo cristianos que cometen toda clase y forma de fechorías, para colmo, invocando a Dos en ellas? Menos mal que Mateo pone las cosas en orden cuando repite lo dicho por Jesús en cuanto que debemos saber que Él tiene toda la potestad en la tierra para perdonar pecados, claro está, cuando estos son confesados y puestos a consideración del Padre para su perdón y redención.

Marcos amplía este concepto de Jesús con más palabras esclarecedoras con una sola excepción y condición que jamás deberá ser transgredida si es que se desea una eternidad junto a Él: De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno. Por si no te queda claro qué cosa es blasfemar contra el Espíritu Santo, te tiro un par: ignorarlo en su guía a toda verdad que siempre hace para con todos los que dicen ser creyentes y adjudicar a demonios algo que proviene de Él. Ni se te ocurra. Hechos, lo concluye con otra sentencia donde se nos asegura que con el perdón de nuestros pecados y sumergidos en Cristo, es como nos hacemos acreedores al don del Espíritu Santo como fuente de poder y libertad.

Fin. Hice una pregunta el inicio: ¿Por qué la iglesia todavía no consigue esa victoria que según todas las profecías va a lograr? No tengo la respuesta total ni completa, obviamente, pero sí pude hallar cuatro elementos que contribuyen y contribuyeron bastante para que eso todavía no se haya producido. Tibieza, Comodidad o Pereza, Soberbia y Pecado. Pero… ¿Es lo único? ¡No! Ni por asomo. Estoy absolutamente seguro que, al escuchar esto, el Espíritu Santo te estuvo mostrando otros elementos, otras razones, otras causas para el mismo problema. Sin embargo, coincidirás conmigo que, cualesquiera fueran esas otras causas, habría que incorporarlas a estas cuatro. Por una sencilla razón: estas cuatro que he mencionado, tienen un común denominador que las une a todas. O, mejor dicho, que une a las primeras tres, con la última. Tanto ser tibio, como holgazán, como soberbio, es pecado.

Y voy a dejar para el cierre, una condición que me ha tocado ver en enorme mayoría en casi todas las congregaciones en las que he estado e, incluso, en las que en algún momento me congregué a la manera tradicional: falta de compromiso. Algo así como decirle al líder que suba al monte, que hable cara a cara con Dios y luego descienda y te convierta todo lo que recibió en un mensajito para el domingo. ¿Y nosotros, en tanto? Esperando a ver qué rostro tiene el becerro que algún Aarón arrojó al fuego de oro. Está muy bueno leer tu biblia todos los días, orar una o dos veces por día, ver videos o escuchar audios de buenas predicaciones y asistir puntualmente a todas las reuniones o cultos. Pero para acceder a esa victoria profetizada, tengo la sensación hecha certeza que necesitamos mucho, pero muchísimo más compromiso.

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5 – ¡Casi Resbalaron mis Pies!

Suelo repetir todavía un viejo dicho popular, que, aunque ha sido extraído de la Biblia, de alguna manera marca una constante en la vida del creyente y con el que seguramente algunos que ahora me están leyendo se identificarán. Es la reacción mitad humorística mitad reflexiva que cada uno de nosotros siente y tiene cuando ve el que a veces es desmesurado éxito y abundancia que les llega a individuos que a todas luces son enviados del infierno. Hambrientos de justicia como estamos, nos parecería más lógico y correcto poder ser testigos de la caída y la ruina de esa gente, no de sus éxitos y sus celebraciones.

El dicho es: “¡Casi resbalaron mis pies! Con eso estamos dando a entender que a veces extenuados por cien batallas arduas de las que nadie se percata, o de horas y horas de estudio para que nadie parezca sentirse ni tocado ni bendecido, de pronto nos toca ver que alguien que conocemos y sabemos que está al filo de la delincuencia y la corrupción, salga a la calle a hacer ostentación de sus logros, de sus éxitos y de su fama y su prestigio. Decir que casi resbalaron nuestros pies, es reconocer que por un momento esa imagen se nos presentó como del lado conveniente y nosotros del opuesto. Obvio que enseguida volvemos a nuestro redil, pero la pregunta queda flotando en el aire: ¿Por qué parecería irles tan bien a los malos?

¿Por qué, aparentemente, muchos políticos corruptos o narcotraficantes notorios, o lavadores de dinero, prosperan grandemente ante nuestros ojos, y en nítida apariencia parecerían poder disfrutar de la vida muchísimo más que nosotros los creyentes? Yo creo que este es un interrogante tiene su respuesta en la Biblia. Una de las cristianas más famosas de Francia, que seguramente recordarás, llamada Madame Guyón, escribió estas palabras:

“Al comenzar nuestra vida espiritual, lo más fácil es soportar a nuestros vecinos. Después, lo más difícil, es soportar a nuestra familia. Después a nosotros mismos y, finalmente, poder comprender a Dios.” Son muchos los santos hombres de la Biblia que han tenido luchas, tratando de comprender qué está haciendo Dios en sus propias vidas y en el mundo que tienen alrededor. Job mismo, se preguntaba por qué había nacido. Jeremías lloraba ante la devastación de la ciudad de Jerusalén por parte de los ejércitos babilonios. Habacuc se preguntaba por qué Dios permite tanta maldad, y por qué permite tantos asaltos o por qué permite tantas guerras.

David luchó contra el problema del mal, pero se preguntó lo mismo que a diario nos podemos preguntar nosotros a la vista de nuestro mundo aledaño, o incluso llegar a preguntárselo al Señor en nuestra oración ¿Por qué hay maldad en el mundo? No lo entendemos, no podemos ver a tanta profundidad, mucho más cuando está la otra alternativa que nos despierta la curiosidad: ¿Por qué muchas veces les suceden cosas buenas a las personas malas, y al mismo tiempo algunas cosas malas a las personas buenas? Y finalmente la conclusión obvia de varios: ¿Vale la pena, realmente, ser cristiano y ser bueno?

Mira; es mucha gente la que ha tratado de resolver el problema del mal, pero ha equivocado el camino, ya que lo ha hecho negándolo de una forma absurda. Entonces salen a la opinión pública o a través de los medios de comunicación y dicen con total soltura que el mal no existe. Sin embargo, esta filosofía es solamente una sustitución de la ilusión de lo que es la realidad. Otros, se van a lo opuesto, y dicen algo más fuerte, todavía con relación a esto: “No, mira, ni siquiera Dios existe. Si existiera ese Dios del que hablan los cristianos, no habría tanto mal en el mundo… “

Sin embargo, para que una persona concluya pensando y asegurando en voz alta que Dios no existe, indudablemente le hace surgir un nuevo problema en su corazón: porque, si no existe Dios como dice con tanta seguridad, ¿De dónde viene entonces el bien a nuestro alrededor? Si no hay un bien y hay un mal, si no hay una antítesis entre el bien y el mal; si no hay dos fuerzas opuestas, déjame decirte entonces que todo, absolutamente todo, es una ilusión. ¿De verdad tú crees que todo lo que vives es apenas una ilusión y que nada es real ni verdadero? ¿De verdad estás creyendo eso? Cuidado; te lo pregunto porque he conocido a gente que cree fiel y sinceramente eso.

Uno de los consejos que un hombre de Dios ha dejado acerca de los cristianos que por causa de la maldad comienzan a enfriarse; y por causa de estos interrogantes comienzan a alejarse de Dios, es la siguiente: “Toda persona que abandona el cristianismo, está rindiendo su vida de fe afectada a una vida de dudas, afectada por la fe. Una persona que dice que ya no quiere ser cristiano, que quiere abandonar todo y ya no quiere luchar, lo que tiene simplemente y nada menos, son dudas. Porque el ateo no tiene dudas. Para el ateo Dios no existe, y no tiene dudas de su pensamiento. Entonces, él no tiene por qué preocuparse por saber de dónde viene la maldad. Porque él que sí cree, sabe que existe un Dios. Pero para la persona que entiende que no existe un Dios, esta clase de interrogantes, no existen. Porque si no existe Dios, él no tiene a quien preguntarle. Pero para nosotros que somos cristianos, está la posibilidad cierta de buscar respuestas”.

Y nosotros, de improviso, un día cualquiera, nos encontramos que tenemos esta clase de problemas intelectuales, filosóficos y teológicos. Y esta es la razón por la cual se nos ha dado la Biblia, para que nosotros encontremos en ella, la respuesta a los grandes interrogantes y los grandes misterios que Dios, aparentemente, no nos ha respondido.

Existe un salmista que tuvo una victoria por grados, que muy bien se puede observar a partir de una lectura serena y desprovista de toda urgencia, que es como un creyente debe leer la Palabra. Pero antes de abordar mayores profundidades en este punto que es tan importante en la vida de los seres humanos, me gustaría que te enfoques en el siguiente pensamiento:

Si yo tengo una alarga vista, un par de esos binoculares de largo alcance y me los coloco al revés, voy a ver las cosas más lejos, ¿No es cierto? Pero si me los coloco en su forma correcta, entonces las mismas cosas van a tener claridad y perspectiva, más la cercanía que determina la calidad del elemento que estoy utilizando. Bien; exactamente así es la vida espiritual. Todo depende de cuáles son los lentes con los cuales la estás viendo. Si tú tienes una perspectiva equivocada y ves a la gente como pasándola de maravillas en sus dudosas diversiones y hasta envidiándolos por sus supuestos éxitos, déjame decirte que te has colocado los binoculares al revés y estás viendo lo incorrecto.

Y si persistes en hacerlo, definitivamente vas a contagiarte. Pero si tú le permites a Dios colocarte correctamente los binoculares de la fe, y ver el mundo desde la perspectiva divina, real y adecuada, toda tu filosofía respecto a cómo vives, va a ser transformada radicalmente. Existe un salmo en nuestras Biblias que de alguna manera resume este tema con una profundidad que va más allá de las buenas ideas de la sabiduría humana, y nos sienta fundamentos que nos permiten encarar esa problemática exactamente desde la óptica de donde Dios mismo la va a considerar, es el salmo 73.

Ese trabajo se le adjudica a la autoría de Asaf, aunque siempre queda la duda respecto a estas escrituras tan singulares. Aquí le dio cuatro enfoques muy precisos. En primer lugar, miró hacia atrás, en su vida, hacia el pasado. En segundo lugar, miró a su alrededor y prestó suma atención a la gente. En tercer lugar, se miró a sí mismo, cosa que todos sabemos no es fácil en absoluto y finalmente miró hacia Dios. De hecho, su escrito determina que cuando miró hacia Dios fue cuando recién le cambió la perspectiva de las cosas. Anteriormente lo estaba viendo de otro modo.

Él asegura que Dios es bueno y eso ya se contrapone a lo que durante mucho tiempo fue teología preferida en los grandes grupos cristianos, que se inclinaban más a ver a un Dios lleno de severidad y casi sin misericordia para con los que se equivocaban o pecaban groseramente. Él modifica ese pensamiento, pero con una salvedad. Dice que Dios es bueno, sin dudas, pero para con los que son limpios de corazón.

Allí es donde surge la primera duda: ¿Qué cosa es tener un corazón limpio delante de Dios? Respuestas podrás encontrar muchas, porque cada uno tiene su propia interpretación de esto, pero yo me quedo con algo que leí, que dice: Tener un corazón limpio es tener conexión directa con Dios. Es ser y sentir a Dios dentro de uno mismo y expresarlo en palabras, gestos y actos que engrandecen al que los realiza tanto como a aquellos que son sus receptores. Dios habla a través de un corazón puro de Amor.

Queda claro entonces que, con esa clase de gente, Dios es bueno. Pero fíjate que esa misma expresión, deja implícita la otra parte de la historia. Con la gente que no tiene ni le interesa tener conexión directa con Dios y tampoco sentirlo moverse en el interior de sus vidas, ¿Dios no sería tan bueno? A mí me cuesta pensar en un Dios malo, porque cuando la palabra Amor gobierna una existencia, la maldad no puede vivir.

Sin embargo, tampoco puedo, de ninguna manera, aunque me esfuerce de sobremanera, imaginarme a un Dios medio tonto y permisivo, al cual le puedes pasar cualquier calidad de pecado por las narices y que en ese infinito amor mal entendido no hará nada por reprenderte. Así que me quedare con lo que, entiendo, es la postura correcta: Dios es Justo. Y en su Justicia tú encuentras tu recompensa o tu deuda.

En este caso específico, Asaf asegura que Dios es bueno porque él pudo darse cuenta de esta calidad de bondad de Dios sobre un pueblo que fue muy rebelde y contradictorio. Lo que ocurre es que este salmo aproximadamente fue escrito en el año mil, antes de Cristo, y Dios había bendecido a Israel, cosa que le quedaba a la vista al autor. Como los salvó y los preservó milagrosamente. A ninguna otra nación la sacó Dios de Egipto como lo había sacado a Israel. Y es entonces cuando esta persona comienza a afirmar que Dios existe y que Dios es bueno.

Claro, esta persona no era un ateo, no era un agnóstico. Y realmente fue su fe en Dios la que le creó su problema filosófico. Porque, -reitero-, las personas que eliminan a Dios del mundo, no tienen por qué preocuparse del problema de la maldad. Esas personas simplemente ven la vida como algo temporal, y para ellos todo es el producto de la evolución del hombre, de una selección natural, y que todo tiende hacia la perfección. Para estas personas ateas todo es materia, las cosas espirituales no entran en sus retratos y dan un nombre a sus filosofías: materialismo.

Este escritor creía en Dios. Sabía que Dios existía, como lo sabes tú y como lo sé yo, y creía que Dios era bueno. Después de todo si existe un Dios, tiene que ser bueno, porque la bondad es el resultado de la perfección. Entonces, si hay un Dios Todopoderoso y este Dios es perfecto, este Dios tiene que ser bueno. Pero de acuerdo con lo que yo veo acá abajo, en el mundo secular, me lleva a interrogar a ese Dios que dice la Biblia que es bueno, pero que según lo que yo veo con mis ojos, y no con la fe, hacen que me confunda y me salga, muchas veces, del camino.

Asaf era un hombre israelita, era un hombre respetuoso de la ley, y, sin embargo, cuando escribió el Salmo 73, él no estaba disfrutando las bendiciones de Dios. Sus vecinos parece que vivían mejor que él, material y físicamente. ¿Qué debía hacer Asaf? ¿Debía cambiar su teología? ¿O tal vez había algo malo en su vida que él estaba travesando y él no lo sabía, por lo cual no disfrutaba las bendiciones de Dios? ¿Cómo podía escapar a este dilema?

Con esto es con lo que tiene que ver su segundo enfoque.  Porque él empezó a fijarse a su alrededor, en la ciudad donde vivía. Y allí fue donde dice lo que se lee en el verso 2 que te va a sonar muy conocido. En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos. ¡Aquí lo tienes al dicho popular que te mencioné cuando comencé este capítulo! De aquí salió esa expresión que muchos repiten y muy pocos saben dónde y por quien fue escrita.

Asaf reconoce sin pudores hipócritas que sintió real envidia por los arrogantes e impíos que prosperaban más que los hijos del Dios viviente. Esto indudablemente le debe haber producido un profundo e intenso problema de orden teológico. Pensó con practicidad que algo de lo que le habían enseñado no estaba funcionando como le habían dicho, o sencillamente que le habían mentido, algo que era tan frecuente y usual en esa época de competencias de credos y religiones variadas.

Sin embargo, y por fuera de lo que estamos enseñando, lo que más acapara nuestra atención, es que no eran las riquezas o la opulencia de esa gente la que a él le despertaba su envidia, sino la arrogancia y la soberbia con la que la gente de su alrededor se conducía. Es casi un adelanto de lo que habría de venir. Es una pequeña o no tan pequeña muestra de lo que vemos a toda hora y en cualquier lugar del mundo. ¿Cuántos saben que, para un par de ojos ignorantes, soberbia y arrogancia son sinónimos de poder e indestructibilidad?

Cuando comienzas a pensar así, ni la posibilidad de tu propia muerte te detiene. Es más; no te interesa, es como si te sintieras muerto viviendo. Estás con todas las fuerzas, pero no las utilizas en lo bueno, te inclinas a ver como más interesante lo malo. Envidiar a un arrogante o a un soberbio, es envidiar a un violento en formación. Mientras más soberbio y arrogante te vuelves, más dudas si lo que haces o tienes te sostendrá. Entonces llega el miedo a perderlo todo y, la mezcla de inseguridades más miedo, trae agresividad y violencia.

El mundo, te lo puedo asegurar por propia experiencia personal, está repleto de eso. Y algún sector del pueblo cristiano, también. Además, esas personas que te hacen pensar en que tus pies no resbalen, son burlones, se mofan de todo y hay maldad en sus vidas. Se levantan con altanería y piensan que Dios debería pedirles permiso a ellos para hacer las cosas. ¿Nunca viste a alguien así? No los envidies, compadécelos, están más que perdidos, aunque ellos crean que son ganadores.

 Reitero para que se te grabe y no se te olvide. Los malos son soberbios, altaneros, burlones, y además ricos; alardean por todos lados, machucan al que quieren, atropellan al que quieren, compran con dinero a los jueces, compran los tribunales, ellos creen que realmente son los reyes.  Su posición, su dinero y el poder al que acceden, los hacen ser arbitrarios en toda su manera de proceder. Son prepotentes, autoritarios, atropellan los derechos de los demás y, además, en muchas ocasiones hasta les va bien en el pecado. O sea: logran lo que están buscando y logran salir con éxito en el pecado. 

Job tuvo un problema similar cuando cuenta que los malos que querían destruirlo, con referencia al Dios en el que creía, le dijeron algo así como: apártate de nosotros. No queremos el conocimiento de tus caminos. ¿Quién es el Todopoderoso para que le sirvamos? ¿Y de qué nos aprovechará que oremos a él? Aquí encontramos bien viva y activa esta soberbia de la gente que está a nuestro alrededor, es notoria `por la forma como se conducen. La altanería que despliegan, cómo se visten, cómo dominan a los demás, cómo se enfrentan, y lo más intrigante de todo esto, es que aparentemente tienen éxito. Los ves en la televisión y los ves en el cine, y toda esa exposición de sus famas, que suelen hacer que algunos cristianos sean perturbados interiormente.

Allí es cuando los cristianos, un tanto conmovidos, más por lo que sienten ellos en su interior que por lo visible en los otros, aseguran que el Dios en el que creen tendrá cuidado de su pueblo y que no les hará faltar ni el agua de la abundancia y el alimento genuino. Que no se extrañen si ellos apuestan más fuerte en su rebeldía soberbia y dicen cosas como dudando del conocimiento de las cosas por parte de Dios y de su categoría de Altísimo. Eso frena a veces el entusiasmo de los hijos de Dios, porque se quedan pensando en cómo puede ser justo que aun sabiendo que son impíos, Él les permita alcanzar esas casi ofensivas riquezas.

De algo no tengo dudas: el mundo secular, ya sea en los negocios, en lo empresario, en lo artístico o en lo deportivo, por citar cuatro ejemplos bien visibles, adora el éxito. Vemos a toda la gente no creyente que nos rodea desvivirse y hasta hacer cualquier sacrificio para acceder a treinta segundos de fama. Por eso tienen tanta respuesta los programas televisivos de entretenimientos o de juegos, con participación del público. Con tal de aparecer en cámaras fugazmente, ya se consideran conocidos y famosos. El mundo adora la fama. El mundo adora la popularidad. Y algunos pseudo cristianos, también.

Y mira los artistas, los grupos de rock, en los cantantes, en los más jovencitos, cuando se juntan en los estadios para adorar como a un dios a esa gente, pensando y hasta diciendo que darían lo que no tienen por ser como ellos. Quisieran salir en la televisión como salen ellos todos los días y a toda hora. Quisieran moverse en esas limosinas blindadas cargadas de jóvenes ligeras de ropas y de sentimientos.

No saben o no recuerdan que esas son las cosas que, según la Biblia, están bajo el control del príncipe de las tinieblas. No les interesa demasiado eso. La gran masa de gente a nuestro alrededor, adora el dinero. Y a la gente que gana mucho dinero la levantan y la exaltan, y muchos dicen que quisieran ser como ellos. Y el mundo va siempre tras los éxitos, los logros, el prestigio académico y todo lo que les rodea.

Cuando veo estas cosas o simplemente me toca hablar de esto, no puedo menos que recordar como si fuera un letrero resplandeciente, con letras que encienden y apagan, lo que Jesús dijo casi como al pasar: ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo, si pierde su alma?  Oye: no está mal que alguien tenga una enorme empresa y gane mucho dinero, ese no es el problema. El problema está cuando hacemos de todo eso nuestra única meta y nuestro único objetivo.

 He conocido gente que ha amasado una fortuna y que se pasa la mañana, la tarde y la noche imbuido en su empresa, en su negocio. Y se me ha ocurrido una sola pregunta: ¿Cuándo vive la vida que le regalaron? Y la otra que es consecuencia de esta: ¿Qué está haciendo con esa vida? ¿Solo ganando un dinero que, cuando lo lleven a donde no se vuelve, quedará para herederos que no siempre le darán un buen destino ni lo destinarán para mejorar como él lo hacía? ¡Ay, hombre…!

De pronto y a partir de un día cualquiera, tú te encuentras que luchas y luchas porque quieres ser famoso, que luchas y luchas porque quieres tener más dinero. Que luchas y luchas porque quieres tener prestigio, o poder. Porque tú te has creído el cuento ese de que con todo eso vas a poder sostener para siempre a tu familia y que nada los hará declinar ni pasar necesidades.  Ese es un gravísimo error. Porque Dios quiere que nos ubiquemos, y que, si tenemos alguna meta en la vida, sólo tiene que ser para su gloria.

Si quieres ser artista, pues sé artista. ¡No es un pecado ser artista! ¡No es un pecado ser cantante! ¡No es un pecado ser deportista! El problema radica en los motivos que te llevan a querer avanzar en ese mundo controlado por el enemigo, con el propósito prioritario de tu propia gloria. De tener tu dinero, tu poder, tú influencia sobre los demás. Una vez acuñé un pensamiento que casi pasó a ser célebre. Decía: Vivimos nuestras vidas tratando de ser algo más que uno más, para llegar al instante final y darnos cuenta que solamente fuimos uno más, de los que se pasó toda su vida tratando de ser algo más que uno más…

He tenido alguna vez un trabajo que me otorgaba, sin buscarla, por propio funcionamiento de nuestro sistema, alguna influencia en lugares de cierta importancia. Sabe muy rico, ¿Eh? Se te pueden volar todas las buenas intenciones de un soplo ante cosas así. Sin embargo, reaccionas y te encuentras a ti mismo cuando esas personas con las cuales tienes alianza suelen decir: ¿Dónde está Dios?  ¡Mira todo lo que tengo! ¡Y eso que no soy cristiano! ¡Y eso que ni siquiera Dios me ha ayudado a hacer el dinero! 

Así es como estas personas razonan. Y todo eso se complementa con lo que a diario oímos y vemos por las distintas redes y la televisión; las burlas contra Dios, las burlas contra el cristianismo. La libre oferta de religiones orientales o africanas que difunden lo suyo sin costo, mientras que a cualquier congregación pasar un aviso de sus reuniones le cuesta fortunas. Háblame de lo que se te ocurra y te prestaré respetuoso oído. Pero no me hables de Jesús porque reaccionaré con ferocidad. ¿No es raro eso?

Entonces, ese suele ser el momento preciso en donde salta la pregunta inexorable: ¿Vale la pena ser cristiano? Están las respuestas, porque este hombre, el autor del salmo, después de mirar atrás y ver a su alrededor, comienza a verse a sí mismo. Y miren ustedes como llega a definir lo que es ser un cristiano honesto. Fíjense a la conclusión que llegó él. Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia; pues he sido azotado todo el día, y castigado todas las mañanas. Si dijera yo: hablaré como ellos, he aquí, a la generación de tus hijos engañaría.

 La conclusión inmediata a la que llega Asaf ante su perturbación y confusión de lo que está pasando en el mundo, es que fue una equivocación haberse hecho cristiano. El cree que fue una equivocación haber confiado en Dios y haber tratado de mantener su vida limpia. Él pensaba que su limpieza, que su consagración, que su santidad, no le había traído todas las bendiciones que él había oído de otros y que Dios había prometido. Si he sido santo, si he sido justo, si no he robado, Señor: ¿Dónde están tus bendiciones?

Todos alguna vez y en medio de una de esas crisis que parecen no tener final, nos hemos hecho el mismo cuestionamiento. Y eso, si es que también queremos ser honestos. Muchas veces hemos llegado a pensar lo mismo que Asaf. Pero para eso se nos dejó la Biblia, para que descubriéramos que no somos los únicos que tenemos dudas. No somos los únicos que atravesamos valles de confusión.

No somos los únicos que nos enfrentamos ante interrogantes que trascienden nuestra comprensión. Hay problemas que son mucho más grandes que nuestra capacidad de resolverlos con nuestras mentes limitadas. Necesitamos la revelación de Dios. Necesitamos esa onda sobrenatural que sólo proporciona el Espíritu Santo en nuestra mente, para que a través de esto podamos nosotros abrir verdaderamente los ojos al mundo y verlo como Dios lo está viendo.

Una iglesia que ve al mundo con sus ojos naturales, no es Cuerpo de Representantes de Dios en la tierra, es un grupo de personas bien intencionadas, pero insuficientes. Asaf el autor del salmo traía esos sentimientos, que se parecen mucho a los que tú o yo podamos haber tenido alguna vez, y a los que el mismísimo Jeremías experimentó cuando se vio compelido a decir: ¿Por qué es prosperado el camino del malo, y tienen bien todos los que se portan deslealmente?

Job también en su momento le preguntó a Dios por qué vivían los impíos como se les ocurría, y envejecían y se morían gordos, llenos de mujeres y de riquezas. ¿Por qué lo permites, Señor? En este momento, ¿Qué haría Asaf? ¿Abandonaría su fe y correría detrás de todo ese mundo que adora el éxito, la fama, el dinero y la popularidad? ¿Eso es lo que tú quieres hacer?

Si alguien que está leyendo esto hoy tiene ese problema, ¿Qué va a hacer? Cuando los discípulos se acercaron a Cristo, y Cristo vio que la mayoría de la gente lo dejó, se volvió a los discípulos y les preguntó: ¿Ustedes también me van a dejar? Y le contestaron, y le dijeron: ¿Y a quién otro iremos si sólo tú nos has dado palabras de vida eterna? Cuando tengas luchas filosóficas, teológicas o existenciales en tu vida privada, recuerda estas palabras: Si no es Cristo, ¿Quién es?

¿Qué voy a hacer si me salgo del cristianismo? ¿Dónde me cambio, al humanismo? ¿Al control mental? ¿Al orientalismo? ¿Al islam? ¿Al judaísmo? ¿Al ateísmo? ¿A la desesperación? ¿Qué hago, Dios? Que yo no te entienda no justifica que yo te abandone. Y si estuvieras pensando en abandonar todo, sólo piensa un momento: ¿A dónde vas a ir? Vete a mirar televisión todo el día. Vete a hacer dinero de la forma que te parezca. Y aquí es donde Asaf abre los ojos y se da cuenta que él no podía tratar de mantener su fe simulando.

Asaf quería ser honesto y no iba a deteriorar su vida mental, su vida física y su vida espiritual, pretendiendo, a costa de que la gente lo viera muy espiritual, que él iba a terminar bien y que no tenía dudas. Hay que dar gracias a Dios que Asaf tomó el paso correcto. Después de haber mirado hacia el pasado; después de haber mirado a su alrededor; y después de haberse visto a sí mismo, que realmente estaba teniendo dudas de Dios, él corrió y se dirigió a dónde tú y yo vamos a encontrar la respuesta. No fue al psicólogo ni al psiquiatra; él corrió y se dirigió al encuentro con Dios. Fue a Su Santuario.

Claro está que cuando decimos Santuario, a mucha gente se le representa edificio, templo, enormidad de mampostería. Sin embargo, Asaf nunca habló de lugar geográfico o puntual; él siempre se estuvo refiriendo a entrar en la presencia del Altísimo. Ese es el Santuario inequívoco. Y allí puede ver que aquellos que está envidiando serán puestos en deslizaderos, en asolamientos.

Que habrán de perecer consumidos de terrores. Que toda esa envidia es un sueño falso del cual, al despertar, se podrá ver y hasta menospreciar sus presencias. Todo esto se le sumó a este hombre con un profundo dolor en su corazón, un dolor que no es físico, sino producido por causa de su propia torpeza, que lo llevó a conducirse como una bestia sin inteligencia.

A pesar de toda su confusión intelectual; a pesar de su corazón dolorido, Asaf corrió a su cuarto y se puso de rodillas, y echó sobre Jehová su carga, y el Señor le sustentó. Se hizo realidad una palabra en la cual no siempre sabemos descansar: Echando toda nuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de nosotros. Cuando cualquiera de ustedes atraviese o tenga problemas mentales, no salga corriendo a tomarse una cerveza. Arrodíllese y pregúntele: ¿Qué estás haciendo conmigo, Señor? No vayas corriendo a quejarte de que quieren echarte de tu trabajo.

Consejo sano y sabio: quita tus ojos de tu jefe laboral; quita tus ojos de cada uno de aquellos que parecerían haber sido puestos en tu vida para arruinártela. En suma: quita tus ojos de este mundo, y eleva tu alma al Creador, y en oración pregúntale por qué está pasando lo que está pasando. O, mejor dicho, si quieres ser más fino y preciso, pregúntale para qué está pasando todo eso que está pasando.

Ha dicho Pablo con bastante buen criterio que no debemos estar afanosos por nada, no permitir que nada de lo que sucede en el mundo nos robe la paz en nuestro corazón. Que nada de lo que pase en tu vida altere tu comunión con Dios. Que ores y descanses en Él. De esa manera solamente podrás ver esa paz que, tal como está escrito, sobrepuja todo entendimiento y guarda tus pensamientos y tu corazón en Cristo Jesús.

No podemos dejar que ningún acontecimiento, ningún evento, nada de lo que veamos con nuestros ojos naturales nos desacomode, nos haga tambalear en nuestras convicciones o sencillamente nos quite la paz, porque ya ha sido escrito y sigue siendo vigente; porque no caminamos por vista, caminamos por fe. Si nos dejamos guiar por lo que vemos, nos hundimos, nos amargamos.

Si nos dejamos guiar por todas las cosas que vemos en las distintas redes sociales, oímos en la radio, vemos en la televisión, o leemos en el periódico, perderemos la brújula. Pero si a diario venimos al gran santuario de Dios y nos cobijamos en Su Presencia, y le permitimos que consuele nuestra alma y nos ilumine sobrenaturalmente, podremos levantarnos y ver y entender lo mismo que vio y entendió Asaf.

Lo cierto es que nuestras decisiones nos llevarán al éxito, a la bendición, al fracaso o a la maldición. Una gran mayoría de jóvenes, hoy, reciben por lo menos entre diez y quince te hago en un año. Te hago artista famoso, te hago deportista famoso, te hago empresario exitoso, te hago, te hago. Los verdaderos creyentes saben perfectamente que no pueden ni deben arrojar al cesto de los desperdicios las bendiciones que Dios haya dejado en sus vidas, para tomar alegremente esas ofertas que, con claridad, saben muy bien en qué y dónde terminan.

En este mundo actual donde la sospecha de corrupción no respeta nombres ni prestigios, caer es mucho más fácil que sostenerse como viendo al invisible. Sin embargo, la victoria real no está en caer en vicios que reportan dinero fácil, sino en sostenerse, aunque en casos, eso represente pasar urgencias, carencias y necesidades. Hay algo que debemos tener presente: al largo plazo, Dios te bendice. Dios siempre trabaja a largo plazo, mientras que el diablo trabaja a corto plazo. Vemos, entonces, que la visita al santuario por parte de Asaf, cambió su vida, porque vio en primer lugar, el destino de los malos.

Estar en la presencia de Dios le dio, a Asaf, una perspectiva diferente respecto a cómo va a terminar el que anda por caminos de pecadores. Si pudieras tener una visión que te muestre el final de la vida de todas esas personas, entonces creo con certeza que dirías: ¡Sí que valió la pena seguir a Cristo! Porque la real importancia de la vida no es dónde estamos hoy, sino donde vamos a terminar. Porque la Biblia te asegura que tus pecados te alcanzarán. Dios no puede ser burlado. Asaf, en todo caso, lo que pudo ver fue el juicio.

Por eso es que el verso 20, dice que Como sueño del que despierta, así Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia. Y por eso también es que Dios ha permitido que podamos ver a tanta gente que prospera notablemente en esta tierra, pero camina en dirección al fuego y no lo sabe.  El juicio es real y se acerca. Tardará un día, un mes, un año, cinco, diez, pero llegará.

Observa las redes, mira los videos y la televisión, lee los periódicos y verás que lo que te digo, es mucho más real que lo que te imaginas. Banqueros, empresarios, políticos, gente famosa, que en algún momento son alcanzadas por sus pecados. Es muy cierto que este es el tiempo de la Gracia y ya no vivimos por la Ley, pero hay una ley que no dejó nunca de estar vigente.

Vale la pena pasar por todo aquello que Dios permita que tú pases. Las bendiciones que recibirás no son comparables a las aflicciones del tiempo presente. Son permitidas para forjarte y hacerte ver que eres un guerrero y, como tal, debes entrenarte en todo y para todo. Ningún combatiente de élite va a la pelea sin entrenamiento previo. Porque soldado sin entrenamiento es soldado debilitado.

Y dicen los que saben de esto mucho más que nosotros, que es mucho más fuerte y exigente el entrenamiento que lo que puede ser el combate en sí. Seguro alguno de ustedes puede hablar de esto con mayor autoridad que yo. Algo es muy cierto: este mundo no es para los débiles, ni para los apocados. Este mundo no es para los tibios, este mundo es para aquellos que quieren luchar con Cristo en su corazón. Porque separados de él, nada podemos hacer.

Desde el punto de vista de Dios, todo el glamour, la belleza, la fama, el dinero, el poder, la posición, el disfrute de los placeres, es temporal, ficticio, irreal. Viven en una burbuja esta gente, en una rueda de la fortuna. Creen que todo es pura parranda. Sólo olvidan un detalle esencial: la paga del pecado, sigue siendo muerte. Lo que el hombre siembra, el hombre cosecha. Dios nos ilumina y nos muestra desde el cielo que su Hijo fue llamado Varón de dolores, experimentado en quebranto. El diablo intentó con el Hijo de Dios lo mismo que intenta con nosotros: mira, te ofrezco el glamour, las fiestas, los placeres. Tú sólo dame tu vida.

Claro está, sólo tienes que clavar tus rodillas y adorarlo. Responde lo que respondió Jesús: al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás. ¡Quítate de mí, Satanás! Y cuando tenemos ese ataque, tenemos que responder con la palabra, con los ojos de la fe guiando nuestra vida. No importa lo que el mundo me dé: es mucho más grande lo que espero en el Hijo de Dios.

 Asaf está viendo su propio corazón, y comienza a darse cuenta que las decisiones que él había tomado antes, lo estaban convirtiendo casi en un pagano. Lo estaban convirtiendo casi en un animal. Estaba siendo contagiado –si fuera en el día de hoy-, por la televisión, por las películas que veía y, en un momento dice: ¡Casi deslizaron mis pies!

Sentí que me caía, sentí que ya me iba, sentí que perdí el ancla, sentí que perdí la brújula. Pero sólo fueron instantes. No sabemos si fueron horas, días o semanas, Lo que sí sabemos es que gracias a Dios regresó a su posición y a recobrar sus cinco sentidos. En cuanto a mí, el Señor es mi roca. ¿Cuántos de ustedes, en este día, y cualquiera sea el día que me lean, están teniendo una existencia a su alrededor, como la Biblia le llama: existencia animal? ¿Puede ser que haya alguien que todavía no conoce a Cristo como debe conocerlo, y come como un cerdo y trabaja como un asno y duerme como un caballo?

Debes entender que en ti no hay ninguna diferencia con los animales del campo. Vamos a ver, trata de hacer un ejercicio simple y reflexiona sobre estas preguntas: ¿Naciste para trabajar? ¿Vives trabajando? ¿Ya cobraste tu salario? ¿Ya guardaste? Llegas a los cincuenta o sesenta años y ¿Para qué? ¿Para dejar tu dinero de herencia a tus hijos y sin guía divina ellos se corrompan?

 ¿Para qué te mataste haciendo tanto dinero, para que tus herederos estén pensando en que no ven la hora que te tomes la nave espacial hacia arriba y todo eso les quede a ellos? El poder que tuviste, la fama. ¿De qué te sirve? La Biblia dice que toda gloria del hombre es como la flor de la hierba del campo: que nace por la mañana, florece por la tarde y se marchita y muere por la noche.

Ni tu fama, ni tu gloria, ni los libros que escribiste, ni los títulos académicos, ni los ascensos que lograste en tu empresa, nada de eso te vas a llevar en tu muerte. Te vas a ir (Como se solía decir en el campo argentino) en cueros, como viniste. Porque así fue como llegamos, desnudos. No traíamos nada material y ni modo había de hacerlo en el vientre de mamá. Así también nos iremos: desnudos en lo conceptual, aunque alguien le ponga ropas al cuerpo. Sin nada material.

¿Y sabes qué? No habrá memoria de nada, sólo el juicio ante Dios, que, durante esta vida, nos ha llamado a la santidad. Nos ha llamado a pensar como él piensa. Nos ha llamado a pensar que somos diferentes a los animales. Escucha: el diablo hará todo lo posible durante tu vida, para rebajarte al nivel de un animal. Asaf pudo percibir todo lo que es la realidad, y que Dios nos sostiene, nos guía hasta que un día estemos con él. Las personas que hoy viven sin Dios, son como aquellos pasajeros de aquel transatlántico llamado Titanic.

En el glamour, las copas, el dinero, el juego, las mujeres, los hombres, el poder, y el menosprecio a los pobres, eran un decorado permanente y presente en esa élite. Incluso alcanzaba hasta los pasajeros de la segunda y tercera clase. Y nunca jamás se dieron cuenta que, de repente, todo cambió. ¡En minutos! Y se acabó el glamour, el poder, el dinero.

En minutos ellos tenían que enfrentarse al juicio de Dios. En cuanto ese barco se hundió, en minutos todos ellos murieron, y se enfrentaron a la eternidad, y todo el glamour, y la fama y la hipocresía, la vanidad y las pretensiones de esa vida tan falsa, fueron a parar al fondo del mar. ¿De qué les sirvió lo que tenían? ¿De qué te servirá a ti si es que esta noche vienen a pedir tu alma? Nadie está profetizando ni deseando que así sea, pero no puedes negar que algún día será.

Las personas del mundo pueden prosperar y tener todo lo que quieran, esencialmente fama y poder. Pero si no tienen a Dios, serán unos pobres desventurados, miserables, ciegos y desnudos. Aunque tu prestigio haya ganado medio planeta, en el mundo del espíritu no vales un grano de maíz. Y mira cómo termina su reflexión Asaf. Lo voy a reproducir completo porque quiero que lo recibas como propio y personal, para ti.  Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras.

He aquí, el Espíritu Santo vendrá sobre ustedes, y me serán testigos. Habla de Cristo. ¡No el salmo, tú! ¡A ti te lo digo! ¡Habla de Cristo a toda hora y donde quiera que estés! Porque es el Espíritu Santo el que te da el poder suficiente y necesario para decirle a todos los que aún no lo conocen, que por mejor que les parezca sus vidas, la realidad espiritual les va a mostrar que es una vida vana. Ahora ve y plántate delante del político de más prestigio de tu país, o del deportista más famoso y ganador, o del artista más taquillero del mundo, y dile: ¿De qué te sirve ganar al mundo entero si pierdes tu alma? Levanta los ojos al cielo y date cuenta que Él te creó y no nosotros a nosotros mismos.

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El Día de la Cizaña

Egipto tiene dos dimensiones de operación, por eso es tan importante entenderlas. Por un tiempo, Egipto, para el pueblo de Dios, era un Edén. Era una bendición. Recuerda que es Dios quien nos envía a Egipto, en Génesis. Y es en Egipto donde nos alimenta y produce la tierra de Gosén, que fue para el pueblo de Dios un Edén. Le dieron la mejor parte de la tierra. Hay un tiempo en que Dios nos envía a Egipto, al igual que a Cristo lo enviaron a Egipto. Lo que intento decirte y que entiendas es que Egipto tuvo su parte en el plan de Dios. Egipto es la previa posición espiritual que traíamos. Es la previa infraestructura eclesiástica que conocíamos. Egipto es el pasado. Egipto tuvo un tiempo en que nos dio lo que necesitábamos. Pero luego llega el momento en que Dios llama a su Hijo que estaba en Egipto y le pide que salga de esa tierra. Egipto también es una condición mental. Egipto es el mundo dentro del pueblo de Dios. Es la mentalidad de la que se sale para entrar al Reino. Y usamos Egipto como figura porque vivimos en este lugar del mundo. Si viviéramos en Egipto usaríamos otra cosa, seguramente.

Recuerda que cuando hablamos de Egipto, no estamos refiriéndonos a la nación, sino a lo que se interpreta como Egipto. Lo que yo quiero mostrarte es que existe un día no cronológico llamado de venganza. Y quiero que sepas que ese día de venganza tiene relación con el día de hoy. Por eso sería bueno saber qué deberíamos hacer nosotros para cooperar con lo que Dios está haciendo. ¿Dios vengándose? Suena feo, ¿Verdad? Te pido que recurras a tu Biblia y busques si en algún momento, cuando un hombre enojado por alguna injusticia busca vengarse, Dios lo para en seco ¿Y que le dice? ¡Mía es la venganza! Parecería ser que en algún momento Dios se vengará de quienes lo atacan. ¿Cuántos saben que Dios se va a vengar de sus enemigos? ¿Cuántos saben que los enemigos de Dios están dentro de la iglesia? ¿Cuántos saben que cooperar con Dios sería ir en contra de algunos supuestos hermanos? O sea: hay gente que jura estar en el propósito de Dios y cae en algunas de las cosas que te estoy mencionando. Y en un tiempo de venganza, eso es imposible. No puedes estar con Dios con una mentalidad que sirva de piedra de tropiezo para con todo lo que sí es Dios.

Si tu mentalidad es tan amplia que permite que todo se manifieste y nada te contriste, entonces hay algo errado en lo que estamos haciendo. O sea: si a Dios le contrista algo y tú estás caminando con Dios, a ti también deberá contristarte. Los que eran el remanente en el previo mensaje, eran aquellos que la opresión de su pueblo se convirtió en su carga. Vivir una vida angustiada por la condición del pueblo. Tendré que ser muy claro para que puedas entenderme respecto a qué está haciendo Dios en el día de venganza. El día de venganza ¿Es el día del jubileo? ¿Es el día de la siega? ¿Es el día de tabernáculos? El día, allí, no es cronológico, es un tiempo en Dios. Es una estación en el kairos de Dios. Y venganza significa que es un día en el que Dios viene a nivelar sus cuentas. Es como aquel siervo infiel que metió sus talentos en el pañuelito. El día que fue beneficio para unos, fue venganza para otros. El día que hubo gritos, lágrimas y llantos y un gran crujir en Egipto, fue un nuevo día de nacimiento para Israel. En el mismo lugar y en la misma hora. Habrá tinieblas sobre la tierra, pero al mismo tiempo sobre ti amanecerá una luz. O sea que las tinieblas o la venganza es lo que produce el jubileo.

No son dos días diferentes. El día del juicio del Señor y el día de la gran siega de la iglesia, es el mismo día. Ya sé que nos enseñaron que son tiempos separados, pero no lo es. Por eso es que se hace tan difícil entender. Pero entendiendo como el campesino levantaba la siega, que para levantarla tenía primero que eliminar la cizaña, y como entendemos que el Reino de Dios es como el sembrador, entonces tenemos el mismo principio que se aplica en la siembra, se aplica en el ministerio de Dios. Primero será quitar la cizaña, pero no va para ninguna parte, se quema. Todavía no me queda muy claro que es lo que significa quemar en el espíritu, pero lo que sí puedo asegurarte es que no permanece. No podemos entenderlo todo, pero sabemos que hay una separación y queremos saber cómo, cuando, y entender que al cuchillo lo tiene Dios y no el hombre. Dios es quien produce la separación, y lo hace a través de su palabra y no a través de nuestra estructura. No es por nuestros comentarios. La palabra sola va cortando. Sólo hay que entregarla en su pureza, y ella cortará.

Cuando tú la cubres o la disfrazas mucho a esa palabra, ella pierde filo. Por eso es que debemos presentar la palabra tal como Dios la da y no como conviene para que la gente no se ofenda y se vaya. Antes de entrar en todo espacio o lugar hacia donde Dios nos lleve, hay un tiempo inamovible de separación. Voy a darte algunas escrituras para que veas la separación. Isaías, capítulo 1. Mira el verso 21: ¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Nota que la ramera no es algo fuera de la iglesia, sino dentro de la iglesia pervertida. O sea: la ramera no es una cosa que está allá y la ciudad fiel otra cosa que está acá. La ramera, es una ciudad fiel pervertida. Por favor, entiende que perversión, no es andar fumando marihuana, perversión no es homosexualidad, es decir, no se limita a esos extremos. Perversión es no dar en el blanco. Pecado es armatía. Pecado es no estar en el propósito. Pecado es que si sigues el curso que llevas, no vas a terminar. Pecado puede ser buenas obras, que se interponen a las obras correctas.  No pienses en un insulto, perverso es estar equivocado. La palabra es escorios, no estar derecho, no estar correcto. De allí sacamos la nuestra escoriosis, para rotular el estado de alguna vértebra de nuestra columna.

No es algo malo, es algo erróneo. Bien o mal. No hay tal cosa como el mal, sólo es una carencia o falta del bien. Aprende esto: Dios es blanco o negro, Dios no tiene áreas grises. ¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas. Gente que mata ministerios. Gente que mata las verdaderas cosas de Dios. (22) Tu plata (Ese es el verdadero dinero de la redención) se ha convertido en escorias, (Perversidades) tu vino está mezclado con agua (Humanismo). (23) Tus príncipes, prevaricadores (¿Qué es un prevaricador? Es una persona que vio la verdad, la entendió, pero hizo caso omiso.) y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda. (24) Por tanto, (Y acá viene la reforma) dice el Señor, Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, (¡Está hablando de la iglesia!) me vengaré de mis adversarios; ¡Sigue siendo la iglesia! ¡Oh, ciudad fiel!

Entérate; en el mundo, no hay enemigos de Dios. Y Satanás, justamente, no es uno de ellos. (25) y volveré mi mano contra ti, (¿Contra quién? ¡Contra la iglesia! y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza. (¿Cómo lo va a hacer?) (26) Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes; (Jueces apostólicos y consejeros, como era antes) entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel. O sea que, el antídoto a la posición equivocada, son los ministerios apostólicos y proféticos. Y Babilonia les tapa la boca y les cierra la puerta porque no quiere cambiar. (27) Sion será rescatada con juicio, y los convertidos de ella con justicia. (28) Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y los que dejan a Jehová serán consumidos. Dejar a Jehová no es descarriarse, sino no terminar de creer que está allí. Es apostatar. En 1 Corintios 3 del 13 al 15, nos habla de que el fuego revelará cómo cada obra fue hecha. No de qué está hecha, sino cómo está hecha.

Y atención con algo que no es menor. No se trata de edificar nuestra casa de oro. Imposible. Hay lugares en el mundo donde nadie podría edificar nada con oro. Y no por eso dejan de ser santos. Pobres, pero santos. No se trata de la calidad de lo que construyes, sino en cómo lo construyes. La casa puede ser de paja, pero hecha bajo el plan de Dios y para los propósitos de Dios. O puede ser de oro, sí, pero hecha con mercadotecnia. O sea: Babilonia construyó. Y terminó el edificio. La casa está sobre la arena, pero se terminó. Nadie sabe que está sobre arena, se darán cuenta cuando llegue el viento. Con esto quiero decir que las dos casas se terminan, la buena y la mala. Y nadie sabe cuanto y como resistirán hasta que el viento sopla. Y el que sopla es Dios, no Satanás, ¿Está claro? Mira Éxodo capítulo 8, verso 22. Recuerden que cuando su pueblo estaba en Egipto, era Dios mismo quien lo había enviado allí. Y llegó el momento de salir. Y vinieron las primeras tres plagas, ¿Recuerdan? Las primeras tres plagas afectaron tanto a Egipto, como a Israel.

Porque Israel fue liberto de siete plagas, pero no de las primeras tres. ¿Por qué? Porque como Dios nos mandó a Egipto y nos acomodamos tanto a estar allí, ahora se nos hace difícil salir. Por eso, aunque era tiempo de salir, el pueblo no estaba listo para salir. Entonces, aprende: las primeras tres plagas vienen para incomodarte, para que salgas. Las otras siete, en cambio, vienen para que te dejen salir. Pero las primera tres te tocan a ti y te tocan bien fuerte. Si no llegas a la tercera, entonces te mueres adentro. ¿Te imaginas? ¡Ochenta años preparándose para salir y la salida fue en una sola noche! O sea que no podías pensarlo y hacer pruebas para ver si era Dios o no. O creías en el peludo bocón este del desierto o te fastidiaste. Tenías una sola noche para salir. ¡Así es Dios! Profetizaron a Cristo por mil años. Todos los profetas describieron su venida por espacio de mil años. UN día Cristo vino, estuvo treinta y tres años y se fue, y no lo recibieron. Si Israel no salía de Egipto en aquella noche, no salía nunca más. Si yo no le pedía a Dios en esa noche estrellada que me confirmara que existía, como luego lo hizo, jamás hubiera salido de mi Egipto.

Es cuando Dios dice, no cuando al hombre le parece. ¿Cómo me va a sacar de un lugar en una sola noche y veinticuatro horas después me va a decir ¡Muérete! No puedes pedirle permiso a Babilonia para transicionar. Te lo van a adjudicar cuando la junta de notables cabezones te lo autorice. Éxodo 8:22: Y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para que ninguna clase de moscas haya en ella, a fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra. (23) Y yo pondré redención (La palabra en el original significa distinguir o hacer una diferencia, separar. Va a llegar el momento en que Dios va a hacer una marca entre los que son y los que no son.) entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal. Otra escritura. Lucas 11. Cristo hablando con el liderazgo de la iglesia, en el verso 40, les dice: Necios. En el verso 43 les dice Fariseos. Que aman las primeras filas en la iglesia. Y en el verso 46, intérpretes de la ley que cargan a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero ustedes ni con un dedo las tocan. Y en el verso 47: Ay de los que edifican sepulcros para los profetas y los arrojan fuera del ministerio.

Y finaliza diciéndoles que les enviará apóstoles y profetas. Nota que cuando la iglesia está cerrada para con lo que Dios quiere, y lo demuestra matando a los profetas, lo que hace Dios es enviarles más profetas. Y concluye en los versos 49 al 51, diciendo: Por eso la sabiduría de Dios también dijo: Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán, para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo, desde la sangre de Abel (Con lo cual te dice que Abel era profeta) hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo; sí, os digo que será demandada de esta generación. Entonces vemos que Dios trabaja por pleroma, trabaja por plenitud. La iglesia en este estado debe haber destruido unos quinientos ministerios proféticos, pero la plenitud tiene quinientos uno, así que Dios siempre envía uno más. Para que lo destruyas. Porque una vez que destruyas el último, viene el cambio. Dios trabaja así. A veces sacrifica su gente. Me pregunto cuantos querrán ser profetas, ahora.

Esto, que es como hablar de los verdaderos, de hombres que son sacados al final como la escoria del mundo, nada tienen que ver con los falsos, que son los que andan con ropas delicadas, que gozan de alta fama y reconocimiento global. Estoy convencido que, si todos leyéramos la Biblia con precisión, nos habríamos evitado muchos problemas, ¿Verdad? Vemos que el sistema va a ser juzgado, y lo va a ser por medio de apóstoles y profetas, que para que te quede bien claro y no divagues, está hablando de voceros de Dios, que hablan lo que Dios manda hablar y no lo que a ellos les agrada o les conviene, sumado a gente que directamente es enviada por Dios, sin participación de hombre. A los verdaderos los conoces muy fácilmente: jamás transan en ningún negocio con Babilonia. Cuando veas apóstoles o profetas que viven más cerca de Babilonia que de la gente, ten cuidado. Mira Apocalipsis 14:14: Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda. 

(La mano son los cinco ministerios y la hoz aguda es la Palabra) (15) Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura. (Ahí está la siega.) (16) Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada. (17) Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. (18) Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras. (19) Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. Dos siegas. Hay una siega en su casa y hay una siega en las viñas de la tierra. Porque esta gente siempre nos enseñó que el juicio es para el mundano. Y nunca nos enseñaron que para segar dentro de la casa, había que separar a los malos de dentro de la casa.

Es algo que está en toda la palabra. Cómo no lo habíamos visto, tal vez porque no era el tiempo para que lo viéramos. Mira Mateo 24:36: Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre. (37) Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. (O sea: si quieres saber cómo será el día de la venida de Cristo, tendrás que saber qué pasó en los días de Noé. No Apocalipsis. Yo no sé por qué la gente no lo entiende con facilidad. ¡Es que quiero saber cómo será el día en que Él venga! Estúdiate la historia de Noé. (38) Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, (¿Quiénes estaban comiendo y bebiendo? ¿Noé o la gente? La gente, porque Noé estaba construyendo el arca.) casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, (39) y no entendieron (¿Quiénes no entendieron? La gente.) hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, (¿A quiénes? ¿A la iglesia o a la gente? A los que no entendieron.) así será también la venida del Hijo del Hombre.

¿Esto que me está diciendo? Que cuando Cristo venga, se van a eliminar los malos. ¿Pero no era que cuando Él venía nos íbamos nosotros? Ah, no sé, arréglatelas con el libro. (40) Entonces, (¿Cuándo entonces? En el día igual al día de Noé) estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. (¿Quién va a ser tomado? Lo está comparando con el día de Noé. ¿Quién desapareció en el día de Noé? Los impíos. ¿No nos enseñaron que era la iglesia? Sigamos. Es simple gramática. Por no haber ido a la escuela, cero gramáticas. Ignorancia. Que dicho sea de paso la produjo la misma doctrina. Porque nos decían que era humanismo ir a la escuela. Descuida, Satanás tiene que protegerse a sí mismo. Y mantuvo a todos los que pudo afuera de la escuela para que no descubrieran la verdad. (41) Dos mujeres (¿Quiénes son estas dos mujeres? Dos iglesias) estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. ¿Quién va a ser tomada? La mala, porque está comparando todo con el día de Noé.

¿Qué hizo la religión de Babilonia? Sacó todos estos versos de su contexto para fabricar una doctrina que justificara lo que no entendían. Como no podemos vencer, entonces no me queda otra que pensar que me vienen a buscar. Esto también está en Lucas, mira en 17:26: Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. (27) Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, (¿Quiénes? ¿Los buenos o los malos?) hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. (¿A quienes destruyó? A los malos) (28) Asimismo (¿Asimismo cómo? Como fue en los días de Noé) como sucedió en los días de Lot; (¿Se acuerdan de Lot? Otra analogía) comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; (¿Quiénes? ¿Los buenos o los malos? Los malos) (29) mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. (¿A los buenos o a los malos? A los malos. (30) Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste. ¡Pesada la Palabra de Dios! ¿Verdad?

(31) En aquel día, (¿Qué día? El día semejante al de Lot, que también es igual al de Noé. Hoy.)  el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que, en el campo, asimismo no vuelva atrás. (32) Acordaos de la mujer de Lot. (33) Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará. ¿Qué fue lo que intentó la mujer de Lot? Salvar su vida. ¿Qué es su vida? Su reputación, su dinero, su tiempo, sus niños, sus perros, sus gatos, el marido, el jardín, su negocio. Esa es una vida amplia. No son todas así. Hay vidas que caben en una maleta. Pero aquellos que tienen algo más y pretendan entrar salvando todas estas cosas, van a quedar con los rostros mustios y la mirada lánguida perdida en la inmensidad de la nada. Está escrito. Y todo lo que está escrito, se cumplió, se cumple y se seguirá cumpliendo. Tiempo de separación. ¿Por qué? Porque todo aquel que no está rendido a Dios, trata de salvar todas estas cosas. Que es lo mismo que decir que busca salvar su vida. Esa vida a la que está aferrado.

Bendita sean las personas que, con sus enseñanzas y meditaciones, nos han traído hasta este lugar en el espíritu. Pero bendita sea también nuestra excesiva comodidad, que nos llevó a no buscar en nuestras Biblias la confirmación de todo lo que oíamos o leíamos de parte de hombres a los cuales admirábamos, respetábamos y creíamos casi ciegamente. A mí siempre me pegó duro y me dolió en el alma leer cuando se nos dice que es maldito el hombre que confía en el hombre. Porque a primera vista superficial, parecería ser como que se nos propone ser desconfiados y mezquinos, pero no es así. Lo que el Señor procura con esa palabra es que no seamos víctimas de afectos emocionales por tal o cual persona, que nos imposibilite ser sobrios y precisos a la hora de recibir una enseñanza. ¿Cuántas veces hemos leído estos textos? ¿Y por qué nunca antes fuimos donde el maestro de turno a preguntarle si esto que se nos mostraba como arrebatamiento no sería, en cambio, como lo es, la siega de la cizaña? Lección aprendida. Gracias por tu amor, tu confianza, tu respaldo y por tu opinión de mí como ministro creíble. Pero, por favor, toma tu Biblia y contrólame cuando te enseño. No me dejes equivocar y, como guía ciego, caerme a un abismo y arrastrarte conmigo.

Recuerda que cuando el mundo parecía continuar con sus rutinas normales de la vida antes del diluvio y del juicio de Sodoma y Gomorra, Jesús dijo que habrá cierto sentido de normalidad en el mundo cuando Él se manifieste. Cuidado, Jesús no dijo que todo sería bueno en el mundo, o que no habría crisis. Las condiciones antes del diluvio y antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra eran terribles, pero la maldad fue aceptada como normal y rutinaria. Significativamente, hay otros pasajes en las Escrituras que parecen mostrar que Jesús regresará a una tierra que será todo menos en negocios habituales. Éstos incluyen estos dos pasajes. El primero, el de Mateo 24:21: Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. El segundo, el de Apocalipsis 6:15-16: Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero. 

Debido a que las condiciones del mundo antes de la revelación de Jesús son descritas en términos tan diferentes, es razonable decir que habrá dos fases o aspectos distintos de la venida de Jesús, separados por un periodo de tiempo. Tal y como en los días de Noé y Lot, cuando Jesús venga, es notorio que se producirá una monumental siega de la cizaña, mientras que un remanente santo quedará a salvo. Ante la duda lógica de algo que se da de narices con lo mayoritariamente aprendido, creo que la palabra de Dios es la única garantía de estar en lo correcto, sin menosprecio de todo lo anterior que pudo haber tenido infinitas razones para haber sido presentado así. Mateo 13:40: De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. (Coincidencia con lo dicho recién). (41) Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, (Ángeles, aquí, no son serafines ni querubines, son mensajeros. Hombres) y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, (¿Entendiste bien? A todos esos que son piedra de tropiezo e inicuos, los recogerá de Su Reino, no del de las tinieblas o en el mundo secular. De Su Reino) (42) y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Horno. Fuego. Cizaña. ¿Y los buenos? (43) Entonces los justos (Que son los obedientes, los fieles, los íntegros) resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga. Esto se llama Remanente Santo. ¿Anula esto la enseñanza del arrebatamiento? En absoluto. Sólo es una fase previa. El Día de la Cizaña.

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Carrera Contra el Tiempo

¿Quieres saber por qué muchos hombres y mujeres nos pasamos la vida entera definiendo entre el bien y el mal? Porque no hemos tomado una decisión genuina por Cristo. De haberlo hecho, formaríamos parte del bien, porque el mal no tendría morada en ninguno de nosotros. En Cristo no existe el mal. Dirimir entre el bien y el mal, es producto y consecuencia de la caída. El que vive EN Cristo, sólo piensa en el bien; el mal no tiene presencia en su vida. El que vive en Adán, se siente obligado en todo momento a la legendaria opción. De esa dicotomía, nace la consabida y también antigua diferenciación entre el hombre bueno y el hombre malo.

¿Hay hombres buenos y hombres malos? Desde la óptica natural, secular y humana, si, los hay. Pero desde nuestra visión de creyentes hijos del Dios Altísimo, no, no los hay. Sencillamente hay hombres que han elegido a Cristo como Señor de sus vidas y, al caminar EN Él, necesariamente caminan en el bien. Ese sería el que, desde el idioma bíblico, se considera como un justo. Ser un justo es ser obediente a Dios y a su diseño. En ese terreno, es imposible albergar nada malo. Si lo hubiera, si los actos de un hombre evidenciaran que existe maldad en su mente y en su corazón, diga lo que diga y haga lo que haga, es más que evidente que ese hombre no tiene a Cristo en su vida.

David tenía esto más que claro cuando escribió el primer salmo. El dijo en el primer verso de ese salmo 1, que es Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; La primera palabra que David usa es Bienaventurado. Podría llevarte el hebreo y a todas sus implicaciones, pero no quiero martirizarte ni aburrirte. Simplemente te diré que esa palabra significa ser una persona feliz, con paz. Es vivir la vida estando siempre contento, sintiéndote realizado. ¿Conoces a mucha gente que hoy esté viviendo su vida de esa manera? Yo conozco a algunos, es verdad, pero no son todos los que conozco como hermanos en la fe. Una enorme mayoría de cristianos no transcurren sus días con esa paz y esa alegría, es notorio.

¿Motivos? En principio, el no cumplimiento de lo que David escribe a continuación de esa palabra inicial. Él asegura que será feliz, estará contento y en paz, aquel que no haya estado aconsejado por malos. Aparentemente, estaría refiriéndose al hombre “neutro”, que sería uno que, sin creer en Cristo, tampoco simpatiza con Satanás. Bien; debo advertirte que eso no existe. Mateo 12:30 y Lucas 11:23 son muy precisos al rescatar algo que Jesús dice sin dudar: El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama. Cuando alguien te diga, como argumento, que está bien como está, que no necesita a Cristo, deberás entender que ha optado por no recoger con el Señor y tratar de desparramar lo que Él realice. Los malos, entonces, aquí, son los hijos del diablo, así es que puedes imaginarte la clase de consejos que podrían brindar.

Si dejas que un malo te enrede con melosas palabras, no serás feliz, no tendrás paz en tu ser interior, jamás andarás contento y tampoco podrás ser íntegro ni recto. La segunda condición que le da, es que no estuvo en camino de pecadores. Y si te lo enfaticé, es porque no debemos leer esto con velocidad o sin meditarlo. Damos por sentado que si queremos ser bienaventurados no podemos caminar en pecado, y es correcto. Pero aquí no dice eso. Dice que no debemos andar en camino de pecadores. Esto es: no podemos compartir ninguna de sus costumbres, hábitos o tradiciones. Te voy a dar dos ejemplos. Uno para gente adulta y otro para los más jóvenes. ¿Es pecado asistir a un casino sin jugar a nada? No. ¿Es malo asistir a un club nocturno si no se baila y no se bebe? No. Pero ambos sitios, son camino de pecadores. Los esclavos del demonio del juego y los de lascivia, lujuria y adicciones. Camino de pecadores.

La tercera condición, es la de no sentarse en silla de escarnecedores. Para que te quede claro, un escarnecedor es alguien que disfruta burlándose de Dios y de todos los que creen en Él. Tú no eres ni serás así, de acuerdo, pero sí puede ocurrir que un día cualquiera, estando con gente conocida, amigos o quizás hasta familiares, alguno de ellos critique ferozmente a los cristianos, o se burle de ellos, y tú, tanto como para no ser rechazado, te sumes a esas críticas y burlas. Porque viniendo de alguien incrédulo, esa crítica en realidad es burla. El legendario Spurgeon dijo alguna vez que:  Si tienen malas palabras para los seguidores de Cristo, derrámenlas sobre mí… pero sepan esto – lo oirán les guste o no – Yo amo a Cristo. Era Spurgeon, de acuerdo, pero en realidad concreta, solamente era un hombre, tal como lo soy yo o tú, no interesa el sexo ni género. Hombre genérico, de eso se habla.

(2) Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.

La palabra Ley, aquí, es la palabra Torá. Es decir que cuando David habla de la ley, se está refiriendo a lo que nosotros llamamos el pentateuco, los primeros cinco libros del Antiguo Testamento. Sin embargo, todos sabemos que todos los escritos de David tienen contenido profético y, al mismo tiempo, son tipología de Cristo. Lo que nos resulta, entonces, es que el hombre justo, el hombre bueno, se deleita cuando lee y medita día y noche en la palabra de Dios. En términos generales, para nosotros, leer la Biblia, así de simple. Comencemos por una aseveración sencilla y muy contundente. Si una persona se deleita con algo, no tienes que rogarle que lo haga, ni obligarlo a que le guste. Lo hará todo por sí mismo. O sea que, entonces tú puedes medir tu delicia por la palabra de Dios conforme al hambre que tienes por ella.

A propósito de esto, alguna vez, Martín Lutero llegó a decir que él no podría vivir en el paraíso sin la palabra de Dios, pero que podría bien vivir en el infierno con ella. Terrible, pero tremendo al mismo tiempo. En cuanto a meditar día y noche en ella, a esto hay que entenderlo muy bien para no cometer errores que pueden costarte caro. Y digo esto porque en la meditación oriental, el objetivo es vaciar la mente. Esto es peligroso, porque una mente vacía puede presentar una invitación abierta al engaño o a un espíritu demoníaco. Pero en la meditación cristiana, el objetivo es llenar tu mente con la palabra de Dios. Esto se puede hacer pensando cuidadosamente en cada palabra y frase, aplicándola a uno mismo y orando al Señor.

Fíjate que cuando se leyó esto, se entendió que esa palabra, Jagá, de la cual traducen meditar, tenía que ver con gemir lastimeramente, hablar, murmurar, quejar, susurrar, que es lo que generalmente vemos en la etnia judaica. Sin embargo, hay otras dos acepciones que a mí en lo personal, me llevan a determinar otra cosa. Esas dos palabras son Pensar y Pronunciar. Con lo que se puede concluir en que, meditar, de ninguna manera es dejar la mente en blanco, como propone el orientalismo, sino todo lo contrario: pensar en lo que se lee y pronunciar, luego, declaraciones o decretos divinos que surjan de la interpretación o el entendimiento de esa lectura. Y no es un pequeño momento por la mañana o por la noche, tal los consabidos devocionales. ¡Es día y noche! Así lo define David, así lo manda el Señor, así es. NO es estudiar ni analizar. Es leer, aceptar, recibir e incorporar.

(3) Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. 

No se necesita ser alguien de campo o de procedencia rural para saber que un árbol, junto a un río o un arroyo, tiene crecimiento asegurado a partir del riego continuo a sus raíces. Jamás se secará en esa posición, y sus raíces estarán bien firmes de modo de constituirlo en muy bien plantado e inconmovible a los vientos o tormentas. De eso habla. Y cuando habla de fruto, en lo literal te dice que el fruto de esa clase de árbol tendrá una consistencia, un sabor y una calidad muy distinta al que haya sido producto de un árbol de ciudad o de formación artificial. ¿Cuántos saben que el fruto recién cortado de un árbol tiene un sabor muy diferente al comprado en una tienda de frutas? La relación está en ese fruto y en las aguas. Una de las traducciones de Maím, que significa aguas, es Semen. En cuanto a Peri, que es fruto, también significa sementera. Supongo que está suficientemente claro como para no tener que explicarlo demasiado.

Luego, como al pasar, dice que su hoja no cae. Quien haya hecho vida rural sabe que cuando a un árbol no se le caen sus hojas, es porque el árbol está bien sostenido y sus hojas se mantienen como deben estar, verdes y llenas de energía y vida. Y concluye esto con una expresión que ha dado lugar a muchísimas malas interpretaciones, te lo puedo asegurar. Porque no se trata de que el hombre justo tenga obligatoriamente una vida de abundancia de dinero y riqueza financiera, por lo que todo lo que haga lo haría vivir permanentemente rico y cómodo. Lo que si podemos asegurarte es que en la vida del justo, Dios siempre saca algo bueno y maravilloso de todo. Incluso las circunstancias difíciles producen algo que prosperará. Ese evangelio que sólo admite como cristianos a gente con alto poderío económico es un evangelio tergiversado. Opuesto al que predica pobreza total, que también es erróneo, pero apartado de la real justicia divina para con sus hijos.

(4) No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento.

Una vez más: ¿Te diste cuenta que la Biblia no habla de buenos y malos, sino de justos y malos? Te lo señalé anteriormente. Los justos son los obedientes al diseño de Dios, y como en Dios el mal no existe, no es necesario mencionar que esa persona es buena. Es alguien EN Cristo, suficiente con eso. Pero aquí David comienza a describiré al malo. Y de arranque lo compara con la cáscara o la paja que circunda a la buena semilla. ¿Nunca has visto a una máquina agrícola cosechar y moler trigo? Hay una boca por la que caen los granos limpios al vehículo de almacenamiento, pero por otra boca, vuela muchísimo polvo como producto de la separación de esa semilla con su cáscara y la paja que la sostenía.

Con esto último es comparado el malo. Es arrebatado por el viento. O por el Espíritu, si así lo quieres ver. Y, pese a que visto desde afuera, en muchas ocasiones un malo parece poseer todos esos atributos que hemos mencionado con relación al justo, cuando se lo observa bien de cerca y fuera de sus discursos y actos demagógicos, es más que evidente que sólo se trata de una cáscara que procura cubrir, en este caso, a una verdadera semilla de maldad. El tamo, como aquí se lo denomina, es en síntesis un elemento intrínsecamente inútil, muerto, inservible, sin sustancia y fácil de llevar de un lado a otro. ¿Cuál es su futuro, según este salmo profético?

(5) Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos.

Cada malo, con esa conciencia anestesiada que le permite suponer que no ocurrirá nada con sus actos de maldad, pretenderá erguirse delante de Dios y defender su postura de persona intachable según su propia opinión. Esto, que muy bien podría suceder en un juicio humano, (Por las muy conocidas razones que quieras), no será así en el gran juicio final del Señor. Ni siquiera les permitirá que se levanten, allí mismo el Espíritu les dará convicción clara de todo lo que han hecho y no tendrán ni fuerza para erguirse. Lo dice bastante claro en el Libro de Daniel, capítulo 5 y verso 27, donde se alude a esta calidad de ser humano. Allí se lee: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto.

Pero luego añade que tampoco los pecadores han de erguirse en la congregación de los justos. De hecho, ni bien mencionamos la palabra Congregación, nuestra mente se vuela a la que haya sido o siga siendo lo que llamamos “nuestra iglesia”. Es válido, porque decir congregación es hablar de reunión, de asamblea y de todos esos sinónimos que ya conocemos relativos a una congregación tradicional. Sin embargo, hay una acepción más, como producto de una profundización de su ensamble, que tal vez sea la clave de este texto. Es cuando Eda, la palabra del original, pasa a traducirse como Testimonio. ¿Verdad que ahora sí te cierra mucho mejor? Porque pecadores y muy grosos en congregaciones cristianas, hemos visto a centenares, pero alguien con un testimonio genuino, ya no es tan abundante. Es fácil decir que eres creyente, pero mucho menos sencillo, demostrarlo día a día con tu testimonio de vida.

(6) Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá.

Último verso de este interesante salmo. David ha dividido en tres renglones por lado, a los malos de la vida con los justos de Dios. Así lo diría un escritor con deseos de romantizar la historia o de enriquecerla con frases poéticas. Sin embargo, aquí hay una verdad que David ya ha observado y que salta a la vista desde un principio. Los malos no son de la vida, los malos son de Satanás. ¿Argumento? Porque son exactamente lo opuesto a los justos. Y si éstos son de Cristo, al no haber estado intermedio ni lugar neutro, los malos son del diablo. Lo sepan o no lo sepan. Lo son los satanistas por elección. Lo son los endemoniados por vulnerabilidad pecaminosa. Y también lo son aquellos que, presuntuosamente, siguen vociferando a derecha e izquierda que ellos no creen en nada ni en nadie, así que están al margen de todo. Ilusos. De haber leído una sola vez la Biblia, hubieran sabido que están irremediablemente perdidos.

Los justos pueden tener paz porque un Dios amoroso en el cielo conoce su camino y los protegerá y preservará. O, mejor y más claro es como el hebreo lo dice de forma aún más completa, El Señor conoce el camino de los justos. Él está constantemente mirando su camino, y aunque a menudo puede este estar en la niebla y la oscuridad, aun así, el Señor lo conoce. La senda de los malos, mientras tanto, conduce hacia la destrucción. Están en un amplio camino que puede ser cómodo por ahora, y les da mucha compañía, pero al final, así está profetizado y escrito, ellos perecerán. Y te añado un detalle que no es menor. Al menos cuatro veces en el Libro de los Hechos el cristianismo, como tal, es llamado también como el Camino. Ciertamente, y como queda en evidencia, es el camino de los justos, no la senda de los malos.

A mí me quedan algunas palabras que parecen ser sueltas, pero no lo son, para justamente hacer lo que aquí David aconseja o sugiere: meditarlas. Cuando medito en las cosas de Dios, reflexiono y pienso. No tiene nada que ver con rituales ni formas externas. Fíjate que, en el pensamiento hebreo, el meditar acerca de las Escrituras, ya lo he dicho, implica repetirlas silenciosamente con un sonido suave y sordo, a la vez que se abandona por completo cualquier distracción externa. De esta tradición, nos llega un tipo especializado de oración judía en la que se recitan textos, se ora intensamente o se pierde la conciencia en comunión con Dios, mientras se hace una reverencia o se balancea hacia delante y hacia atrás. Evidentemente, esta dinámica forma de oración y meditación se remonta a los tiempos de David. Tú y yo sabemos muy bien, (Porque esa es la razón por la que me escuchas), que meditar en la Palabra de Dios, es absoluta y definitivamente otra cosa. Por ejemplo, obtener frutos como esto que estás oyendo.

Lo otro que, en el momento en que lo leí y lo recibí me conmovió por su simpleza, fue lo de no andar en camino de pecadores. Oye; ¡Estaba escrito! No lo descubrí debajo de un almud. Ya Salomón era consciente de esto cuando escribió el Proverbio 4:14: No entres por la vereda de los impíos, Ni vayas por el camino de los malos. Job fue testimonio también respecto a no recibir consejo de gente mala. En su Libro y 21:16, dice: He aquí que su bien no está en mano de ellos; El consejo de los impíos lejos esté de mí. Y si no te parece suficiente, tienes la mirada de Jeremías respecto a todo esto cuando, en 15:17 de su libro, escribe: No me senté en compañía de burladores, ni me engreí a causa de tu profecía; me senté solo, porque me llenaste de indignación.

La otra palabra que nos hace mucho ruido a quienes hemos visto de todo dentro de nuestros ambientes, es la palabra Prosperidad. Este salmo, como muchos otros textos, han sido utilizados grandemente por el que fuera denominado como “movimiento de la prosperidad”, una doctrina que no hubiera sido mala en su intencionalidad conceptual, si no hubiese sido infiltrada con mecanismos más ligados a la manipulación de voluntades que a verdades divinas. Una cosa es que yo tenga certeza que soy un justo y, por ese motivo, tenga certeza total que mi Dios me va a prosperar en todo lo que haga. Pero otra cosa muy distinta es que me plante frente a un grupo de personas no siempre demasiado conocedoras de la palabra de Dios y les diga que si me traen un billete de cien dólares al frente, Dios se va encargar durante de la semana de devolverles mil. ¿De verdad alguien con un mediano conocimiento puede creerse algo así? Sin embargo, muchos cayeron en esa burda trampa sólo porque la ambición egocéntrica los cegó.

Lo cierto es que se exige un alto grado de responsabilidad en ese plan de prosperidad de Dios. Así está escrito y así será, pero esto no sólo te habla de bienes materiales, sino también de familia, matrimonio, descendencia, trabajo y salud. Él te dice que todo prosperará. Pero, creo que ya lo sabes porque así lo hemos enseñado, ninguna promesa de Dios está exenta de alguna acción responsable de parte nuestra. Nadie prosperará mientras no comience a hacer lo que Dios dice. Mucha gente desea los resultados prometidos sin el compromiso responsable que lo acompaña. Pero quédate4 tranquilo que ninguno de nosotros ganará algo que valga la pena de manera instantánea. Las respuestas llegan cuando pones en marcha la acción requerida. Así como un periodo de intenso estudio precede a un título universitario, a través de la paciente búsqueda de su promesa podemos esperar que la palabra de Dios madure en nuestras vidas.

A este respecto, hay dos escrituras que considero básicas. Ambas en palabras de Jesús. La primera la relata Lucas 12:15 y dice: Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. ¡Qué enorme verdad hay en estas palabras y qué poca consideración le presta la mayor parte de la gente! Hay gente con riquezas que tiene un buen corazón, pero hay otra que padecerán una gran congoja y angustia el día que descubran que esto era verdad excluyente. El otro texto está en Juan 10:10 y señala: El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Más allá de un ladrón literal y humano, que los hay y demasiados, esto habla del mismísimo Satanás. Roba tu paz, mata tu fe y destruye tu vida terrenal y, si se lo permites, también la eterna. Vida abundante es la contraparte de nuestro Padre celestial. ¿Crees que hay alguna duda sobre qué elegir?

No hay buenos y malos. Hay hombres EN Cristo y hombres SIN Cristo. La vida de cada uno será conforme a esa dependencia. La mentira satánica más cruel y sanguinaria es la de hacerle creer a la gente que el infierno y los demonios no existen, que todo es una novela para que nos portemos bien. Basta. Gente adulta no puede dejarse engañar con argumentos infantiles. A derecha y a izquierda puedes ver tanto el bien que producen genuinos hijos de Dios y el mal que proviene de gente incrédula. El justo no aspira a nada en esta vida. La dedica a servir al Señor y a dejarse guiar por Su Espíritu. El malo, mientras tanto, dedica toda su vida a rodearse de tesoros y placeres carnales y terrenales. Llevan vidas opulentas muchos de ellos, y por momentos han hecho tambalear la fe de varios con esas ostentaciones. Sin embargo, apenas leyendo algunas escrituras, todo tendría que quedar clarificado.

En 2 Samuel 14:14 la mujer de Tecoa le dice al rey: Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse; ni Dios quita la vida, sino que provee medios para no alejar de sí al desterrado. A tu vida, si no ha sido EN Cristo, te la quita tus propios actos y desarreglos. Dios no es ningún asesino, nunca te creas eso. En el Salmo 49, el de los hijos de Coré, del 6 al 10, leemos: Los que confían en sus bienes, Y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan, Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, Ni dar a Dios su rescate (Porque la redención de su vida es de gran precio, Y no se logrará jamás), Para que viva en adelante para siempre, Y nunca vea corrupción. Pues verá que aun los sabios mueren; Que perecen del mismo modo que el insensato y el necio, Y dejan a otros sus riquezas.

¡Dios mío! ¡Eres tan claro! Desde lo racional, es imposible aceptar que la gente no entienda todo esto y busque al Señor como única solución al vacío inconmensurable de sus vidas. Por lo tanto, es evidente que se trata de un asunto netamente espiritual. Y si lo quieres más contundente, demoníaco. Si tú no puedes creer que no debes confiar en tus riquezas materiales, tú estás, por lo menos, influido por un demonio que opera en tu mente. Si tú no puedes aceptar que un sabio terrenal, quizás laureado y premiado por todo el mundo por sus conocimientos, va a morirse exactamente igual que ese hombre vagabundo que vive en la calle y al que ves aterido de frío durmiendo en una acera, también estás siendo engañado por la tiniebla. De allí que este salmo tan breve pero tan lleno de unción sea un manual práctico para un cambio de vida que te urge. Quiera el Señor y te respalde que esa decisión la tomes hoy mismo, ya, ahora. No hay tiempo que perder porque no eres dueño de los tiempos.

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4 – Formadores de la Religión

Lo que tú estás viendo hoy en muchos sitios de América Latina, -y me refiero a los cárteles del narcotráfico, a la violencia en todas sus expresiones, incluyendo la familiar; en suma, a todos los procesos que se están dando-, en realidad tiene un norte bastante puntual y específico: es lo que Dios está usando para que la iglesia despierte. Cuidado y entiende bien; no te estoy diciendo que Dios esté enviando todo eso, te estoy diciendo que eso que proviene de los rudimentos de las tinieblas, está siendo usado por Él con fines específicos.

 Porque por muchos años, y muy probablemente hasta el shock que trajo la pandemia de Covid19, hemos tenido una mente de culto; hemos asumido que la reunión dominical era todo en la vida y en nuestras vidas. Hemos incorporado a nuestros más que dudosos entendimientos espirituales que ser cristiano, era eso, pertenecer a una congregación local y asistir regularmente a todos sus servicios. Y eso ha provocado que formáramos una iglesia que dependía de las reuniones. Eso es lo que hoy llamamos Religión.

El diccionario de la letra española, que podrá contener matices diversos y aptos para las controversias o polémicas, pero que sigue siendo lo más confiable en el idioma, dice a quien quiera leerlo, que Religión es un conjunto de dogmas, normas y prácticas relativas a una divinidad, y que también se denomina así a cada una de las diferentes doctrinas según dichas creencias. No menciona la palabra Dios, tampoco habla del antiguo Jehová, no dice nada de la Fe que predicó Jesús ni tampoco lo menciona en sus definiciones.

Eso, en los contenidos de un diccionario secular, terrenal, cultural y apartado de toda pretensión espiritual. O sea que: si hasta ese elemento de ayuda gramatical al que tanto echamos mano los que nos comunicamos con las letras, no vincula a la Religión con nuestro Dios, no veo el motivo por el cual deberíamos hacerlo nosotros. Entonces, lo que quise consignar anteriormente, es que todo lo que era iglesia, necesariamente estaba asociado a una reunión. Y ellos, obviamente, esperaban que en la reunión se resolviera todo.

Y así, con esa concepción de las cosas, han ido consciente o inconscientemente, anulando la capacidad del Espíritu Santo para provocar cambios. No te estoy diciendo que lo frenes, porque al Espíritu de Dios no hay quien lo frene, te estoy diciendo que lo contristas, que es un sinónimo bíblico de afligir o entristecer. Y en ese proceso han tenido absoluta responsabilidad todos los que, de una u otra manera, han sido líderes, referentes, conductores.

Sin embargo, ese error, esa responsabilidad, tiene como especial justificación que se produjo porque vieron en todos sus antecesores, que así era como se hacían las cosas allí. Entonces, sin querer, pero al mismo tiempo queriendo un poco, -Una muy singular contradicción de mucha proliferación en nuestros ambientes-, hemos heredado costumbres que no necesariamente eran buenas. Y de ese modo llegamos a este hoy en día, donde vemos y comprobamos que tenemos una iglesia que no sabe cómo defenderse. Tienen años congregando, pero no saben cómo tomar posesión de lo que es suyo.

Basta con ver lo que está sucediendo en distintos lugares donde la violencia en todas sus peores facetas, se ha desbordado. Y cuando en aras de esa violencia suceden hechos aberrantes y tremendos, la iglesia suele quedarse por propia incapacidad e ineptitud, casi en cómplice silencio. Porque es ahí donde esa pomposa institución llamada iglesia, no parece tener respuestas. De hecho, podemos hablar de doctrina, y podemos decir que eso es de Dios o no es de Dios, para eso tenemos teología y letra bíblica para tirar para arriba, pero aquello que está matando a la sociedad, no ha sabido ser leído en el marco de nuestras congregaciones lugareñas ni globales.

La iglesia, hasta donde yo he podido escudriñarlo espiritualmente, e investigarlo material y naturalmente, recibió mandato divino de salir a la calle, pero resulta ser que hoy la calle tiene un idioma y ciertos códigos que la iglesia no conoce y por consecuencia ni decodifica ni interpreta. Y por su parte, esta misma iglesia tiene su propio lenguaje y sus propios códigos, pero solo son visibles y existentes dentro de las cuatro paredes de un templo, por lo que la sociedad en conjunto no los conoce ni tiene la menor idea de su significado. Nuestro vocabulario eclesiástico ha sido, en muchas ocasiones, motivo de burlas y expresiones de repudio.

Y eso, automáticamente, hace que todos nosotros vivamos en una especie de esfera, de burbuja, de pompa de jabón donde no nos toca lo de afuera, o simplemente pensamos que no nos toca, cuando verdaderamente, la realidad nos muestra que eso está afectando a toda la comunidad. Y todo ese andamiaje nefasto establece un imperio de muerte alrededor de nosotros. Hay naciones que están bajo un período de juicio en América Latina. Entendiendo juicio no como castigo, sino como el proceso de Dios para hacer despertar a su pueblo y para separar lo que es verdadero de lo que es falso.

Y eso es, precisamente, lo que el islam está destinado a hacer en muchos lugares importantes del mundo. Porque en muchos de esos lugares, el islam está ayudando a los cristianos que allí habitan, a recordar que tienen rodillas y que tienen que usarlas si quieren salir ilesos. Porque en ciertas naciones que parecen tenerlo todo, donde la gente se siente absolutamente segura, algunos hechos vividos les han mostrado que ya no pueden sentirse tan seguros.

Y por esa razón es que algunos de esos lugares, no sé si todos porque no tengo el panorama internacional suficiente como para dar una opinión con bases bien fundamentadas, hoy están viviendo llenos de temor. Y porque la pandemia de Covid19 también aportó su grano de arena para que nadie pueda seguir pensando que con dinero o con poder se está fuera de todo juicio. Yo creo sinceramente que quedó más que probado que de ninguna manera es así. El famoso bicho tampoco hace acepción de persona.

Tengo claro, y no creo ser el único, que cuando un país extrema, a máxima eficiencia, todos sus sistemas de defensa y de seguridad interna y externa, lo que espiritualmente están expresando, es temor. Y claro está que eso, también está afectando a la iglesia. Y si quieres que te diga la forma más simple de temor, es la del temor financiero. Hay mucha gente que es decididamente esclava del temor a las finanzas. Entonces, gradualmente, vas a darte cuenta que el temor, tiene un objetivo. Y ese objetivo es destruir la fe.

 Si tú me preguntas hoy, aquí y ahora, cuál es el peor enemigo que tenemos todos los creyentes por igual, o cual es la mejor arma que ha forjado el infierno para combatirnos a todos nosotros, tengamos la jerarquía que tengamos, no voy a decirte que es la Reina del Cielo, o Leviatán, o cualquier otra entidad demoníaca de esas que puedas imaginarte. El enemigo más contundente que propone el infierno para con nosotros, es el temor.

Y todo esto es por una simple razón: el temor es lo contrario a la fe. Todos los otros enemigos terminan fortaleciéndote en la fe. Porque es como cuando alguien trata de arrebatarte algo; tú lo sujetas más. Pero el temor trabaja por dentro y hace que tú sueltes las cosas. No es necesario que yo tenga que recordarte una vez más quien es el propietario del imperio de la muerte y el miedo. Tú luego lo crees o lo dejas. Porque nadie quiere retener algo que lo intimida o lo amenaza. Y esa arma, el temor, está azotando todo el continente. Las crisis financieras en muchos países, el terrorismo predeterminado, son algunos de los puntos que tienen que mostrarte lo que verdaderamente estamos viviendo.

Y no se trata de visiones catastróficas apocalípticas, aunque sí estamos viviendo un tiempo apocalíptico. Porque tú sabes lo que significa apocalipsis, ¿Verdad? Estamos viviendo un tiempo de revelación. Es cuando los actores se quitan las máscaras y los vemos tal como son. De todos modos, cualquiera de las cosas horribles que hoy te enteras que suceden, son parte de algo que constituye un todo.

Y es necesario tener muy en claro que nada de esto está fuera del control de Dios. Y al mismo tiempo, todo esto nos está hablando a todos nosotros, como iglesia. Si tú eres una de las personas que ha entendido cómo piensa Dios, tú vas a confiarle tus problemas a Dios. Y vas a tomar los problemas de Dios, como si fueran tuyos. Ese intercambio es mucho más sabio. Si no entiendes como piensa Dios, mucho me temo que no sabrás ni siquiera donde estás parado.

Y que conste que no estoy hablando de pecados. Si hay áreas de tu vida que están mal, no se las entregues a Dios, primeramente, resuélvelas. Estoy hablando de preocupaciones sanas. De cargas que nosotros podemos tener en el secreto de nuestro corazón. No hablo de pecado porque cuando hay pecado, las líneas de comunicaciones celestiales se cortan abrupta y totalmente hasta nuevo aviso.

Por eso digo que es importante, allí, ver bien qué es lo realmente prioritario para Dios. Imagina una situación que no es ni inventada ni ficticia: una familia cristiana que tiene uno de sus miembros, un hijo joven, tal vez, comprometido con las drogas. ¿Sabes qué? Todos los esfuerzos de esa familia, desde ese momento, están apuntados a ayudar a ese muchacho.

Y ellos viven mañana, tarde y noche, ocupados y preocupados con ese problema. Y eso impide que se metan en los demás temas de la ciudad donde viven. ¿Por qué no pueden interceder por el alcalde, por el narcotráfico, por la violencia urbana u otros temas de fondo como esos? Porque no se sienten libres ni con el tiempo disponible como para dedicarse a otras cosas.

Entonces, caen en un engaño. Están orando para que Dios los ayude a terminar pronto con ese problema del joven, así luego pueden dedicarles mayor tiempo a las cosas del Señor. Sólo un problema: Le terminan de confirmar a Satanás qué es lo que tiene que hacer para seguir frenándolos. Y él que no es ni tonto ni lento, y que como dice nuestro viejo refrán, “Sabe más por viejo que por diablo”, lo va a hacer.

Pero si ellos dijeran que así viva o muera ese muchacho, eso es de Dios y ellos igualmente le dedicarán su mayor tiempo a lo que tienen que hacer por su ciudad, por su país, las cosas se modificarán abruptamente. Porque Dios conoce a ese muchacho mucho antes que sus propios padres. Dios inventó las ecografías tridimensionales miles de años antes que los hombres.

Entonces, en el momento exacto en que esa familia está dispuesta, en grado extremo, a que Dios se lleve a ese jovencito ya mismo si es que no va a cambiar nada en su vida, y se dedica a hacer lo que tiene que hacer para el Reino, Satanás ya no puede disponer de él como rehén. De acuerdo, quien quiera suponer que esto es pan comido, es obvio que se equivoca feo. Esto es terrible y casi crítico, tanto como lo debe haber sido para Abraham poner a su pequeño Isaac sobre la roca y llegar a levantar el puñal del sacrificio.

El creyente no puede ni debe tener en su vida nada que lo moleste en su trabajo ministerial anónimo o público para el Señor. Y si lo tuviera, es indispensable que comience ya mismo a buscar la llave que le permita abrir esa puerta cerrada y hacer lo que tiene que hacer. A mí y a otros como yo, les ha sido dicho en muchas ocasiones que, determinadas cosas que para una gran mayoría no significan problema, a nosotros ya no nos son permitidas.

Yo no puedo saber de qué se trata eso que te molesta y obstaculiza tu servicio al Señor, pero si el costo es pedir perdón a alguien, aunque sea ese alguien quien te ha ofendido o humillado a ti, y no tú a él, o blanquear por confesión un adulterio o cosa similar, el costo, créeme, siempre será económico. Reitero y aclaro que estoy hablando de servicio al Señor, no necesariamente a una congregación. A veces son la misma cosa, pero mayoritariamente, tú y yo sabemos que no siempre.

Hay una ley que, cuando ha sido mal interpretada, ha traído dolores de cabeza y muy serios. Pero que si se entiende cómo se debe, es casi infalible. Y es la ley que dice que, en la medida del sacrificio, está la exacta medida del poder. Mientras tú más sacrificas, más poder llegará a tus manos. Y no hablo de andar de rodillas o auto flagelarse, porque ese sacrificio ya fue cumplido. Estoy hablando de lo que la Biblia llama pagar el precio para entrar al Reino y ser parte de él. Es una forma de sacrificio que tiene que ver más con crucificar la carne que con grandes o enormes esfuerzos humanos.

Esta es una ley en el mundo espiritual, y es eso lo que nos acredita para la siguiente etapa. Desde ya tengo que advertirte que es difícil, porque ahí es donde tenemos que enfrentar nuestros demonios. Y todos somos perseguidos por algunos, créeme. Y es allí también donde el Cuerpo de Cristo necesita unirse. Y necesitas gente profética que pueda entenderte. Y pueda ver en el espíritu lo que realmente necesitas. Esa es la iglesia. Dios no va a entregarle una ciudad, una provincia, un estado o un a nación, a un solo ministerio. Y mucho menos a un grupo irresponsable, fiestero o corrupto, aunque tenga títulos y honores. O sea: aunque tenga nombre de que vive, pero está muerto…

El pensamiento de individualismo, curiosa y llamativamente cultivado por muchos buenos hombres, es total y absolutamente absurdo. Hay una iglesia. En tu país hay una iglesia. No sé dónde está, no sé incluso cuál es. No sé si tiene un integrante en cada ciudad o está disimulada en casas de familia, no lo sé. Dios puede cobijarla donde menos lo pensemos. Pero hace ya varios años que yo entendí que lo último que existía en el planeta cristiano no era precisamente yo. Dios tiene un pueblo. Y ha estado preparando a sus valientes guerreros que constituyen ese pueblo que son nada menos que sus hijos genuinos, para este tiempo. Y es más que importante que nosotros podamos entender eso.

Será menester que abras tus ojos y tus oídos. Que nada te quite la visión de lo que Dios quiere hacer. Dios siempre quiere sorprenderte. Yo creo que mientras estamos atacados y hasta vapuleados por algo bastante fuerte y grande, Dios mismo también está a las puertas de algo muy grande. Pero antes que eso sea posible, deberemos reacomodar unas cuantas cosas que se nos han desparramado por causa de nuestra comodidad y pereza. Recuerda a los fariseos del tiempo de Jesús. Yo no sé cuál es el concepto que tú tienes de un fariseo. Porque, lamentablemente, a esa palabra la hemos usado bastante mal. Para nosotros, fariseo es casi un sinónimo de hipócrita. Al menos a una gran mayoría de nosotros se los presentó así, como hipócritas consumados.

Sin embargo, no necesariamente esa sea la verdad en toda su amplitud. Cuando estudiamos a la comunidad judía del primer siglo, nos daremos cuenta de inmediato que los fariseos eran las personas más respetadas de esa comunidad. Era gente que era muy honrada por el resto de la población. Y esto, básicamente, por causa del precio que ellos pagaban para llegar a ser fariseos. No era una posición precisamente sencilla de acceder. No era algo que tú podías inscribirte a la salida de un cine o en alguna oficina de un centro comercial. Había que tener cierta filiación de sangre y ser aprobado desde muy niño. Ya a los seis o siete años comenzaban a formarlos. Y no dejaban de estudiar más o menos hasta los treinta años.

Eran personas que muchas veces ni siquiera podían casarse, o tener una vida normal, precisamente porque eran fariseos. Entonces, ellos eran muy respetados en Israel. Sin embargo, cuando Jesús aparece en escena, ese escenario está muy dividido. Porque están los fariseos, está todo el grupo de la casa de Anás y de Caifás; están metidos los zelotes y otros muchos grupos religiosos metidos en esta historia.

Y allí es, donde en medio de toda esa conjunción, aparece Jesús. La gente no sabía cómo llamar a Jesús. Porque él estaba desconectado de todos. Eso pasó ya con Juan el Bautista. Él era hijo de un sacerdote, pero Dios lo aleja de su familia paterna y lo ubica bastante retirado de ellos. Él es educado en el desierto. A veces, el desierto es el lugar más seguro para los hijos de Dios. ¿Lo explico? Supongo que ya lo sabes: lugar de la prueba.  

No pongas esa cara. Porque me imagino la que pondrás ahora cuando te diga que, a veces, el lugar más peligroso es el de tu familia. ¿Por qué? Porque todo el mundo puede creer con suma facilidad y con total certeza, por ejemplo, lo que Dios puede hacer a través de ti; menos tu familia. Porque ellos son los que te conocen. Y ese es un problema, porque no generan fe en ti y en lo que puedes lograr.

Se enfocan prioritariamente en tus faltas, en tus errores, que tal vez los tengas y muchos, pero no en la misma medida en tus obras positivas. Y por esa misma razón es que Dios cierra la boca de Zacarías cuando él recibe la noticia de que va a ser papá. ¿Recuerdas que lo dejó mudo? ¿Nunca se te ocurrió preguntarte por qué motivo lo hizo? Por ese, para que no fuera de tropiezo sin proponérselo, o incluso deseando todo lo contrario. Dios iba a usar a Juan, pero no a Juan y su familia.

¿Por qué se producen esos desajustes familiares, cuando todos sabemos que generalmente las familias quisieran apoyar con todas sus fuerzas a los levantados para servir? Porque una palabra a destiempo o a contramano, podía hacer abortar, en este caso que tomamos como ejemplo, el ministerio de Juan. La gente que está en autoridad sobre nosotros, tiene esa capacidad. Con una simple palabra te puede destruir.

Por eso es que las palabras provocan tanto daño.  Dicen los que saben sobre neurobiología, que las palabras cuando son hirientes, provocan un daño en las células neuronales. O sea: te estoy diciendo que no sólo dañan el corazón, sino que además dañan las neuronas. Es impresionante, pero las palabras pueden dañar y hasta matar neuronas. No me tomes muy en serio, si tienes dudas. Pero igualmente, por favor, ten cuidado con lo que hablas, ¿Sí?

Todavía los neurólogos no saben explicar cómo, pero las neuronas mueren cuando las palabras son duras. Entonces, si una autoridad te dice que eres un incompetente o lo que fuera, eso va a provocar un daño muy fuerte en ti. Entonces, Dios no sólo cierra la boca de Zacarías para que no estorbe lo que va a hacer su hijo, sino que también más adelante va a apartar a Jesús de su familia. Incluso lo va a llevar a decirles a algunas personas que su padre, su madre y sus hermanos son los que hacen la voluntad de Dios.

Quedó escrito así, eso. Lo real y tangible es que Él, allí, se desconectó de su familia. Porque no sé si llegaste a percibir conforme a lo que dice tu Biblia, que los propios hermanos de sangre de Jesús, no creían en él. Ellos lo veían comer, dormir, hacer sus necesidades, De hecho, el ideal supremo es todo un núcleo familiar trabajando para el Reino al unísono, pero con total honestidad te pregunto: ¿Conoces a muchos de esos núcleos? ¿Conformas uno de ellos?

Entonces, cuando Jesús aparece en escena, hay una tremenda confusión. Los fariseos, los saduceos, todos ellos creen que ellos son los que tienen la última palabra. Pero; ¿Sabes quién tenía la última palabra? Roma. Es más que obvio que, tener la última palabra, tanto en aquel tiempo como en el actual, no significa tener la verdad, sólo tener la última palabra porque institucionalmente no puedes ser ni rebatido ni desautorizado. En este caso puntual Roma, los paganos, eran los que tenían la autoridad final sobre el pueblo judío. Por eso es que ellos no tenían autoridad para matar a Jesús. Por eso es que tuvieron que recurrir a Poncio Pilato. Porque su autoridad se limitaba a dentro del templo.

Los fariseos eran gente buena, pero tenían un problema, un único problema pero que no era justamente menor. Todo el énfasis de su visión, estaba enfocado en lo que Dios había hablado, no con lo que Dios estaba hablando. Es decir que, lo que ellos sabían de Dios, fue lo que les impidió reconocer a Jesús. Pudo reconocer a Jesús un centurión, una samaritana, una siro fenicia; mucha gente lo reconoció como quién era, pero no los fariseos. ¿Por qué? Porque ellos estaban atados a una revelación antigua. Eso me dice a mí y también a ti, que sin ser ni mal intencionados ni destructivos, tenemos que reconocer y aceptar que hoy día hay muchos fariseos en la iglesia. Y tan honrados por sus adeptos como aquellos.

Y no estoy hablando de hipócritas, que también los hay, se trata de otra cosa. De hecho, estos a los que me refiero, son gente muy genuina. Ellos están absolutamente convencidos que lo que saben, es la única verdad. Y eso impide que vean lo que Dios está hablando hoy.  No es gente mala. Es gente que de verdad ama a Dios. Y Dios los ama también a ellos, de eso ni yo ni nadie puede albergar la menor duda.

Pero no pueden ser un instrumento suyo, porque se han estacionado, se han atado, con palabras que eran de Dios, pero que en este tiempo han sido reemplazadas por otras Suyas. Por eso fue que Jesús, constantemente empezaba todo lo que iba a hablar, diciendo: Oísteis que fue dicho; más yo os digo. Y eso no le entraba en la mente a un fariseo. Porque cayeron en un engaño santo: que lo que Dios habla, es eterno y es por siempre. ¡Y eso es verdad! Y es santo.

Lo que él dijo allá en Génesis, sigue siendo una verdad hoy en Apocalipsis. Pero perdieron la perspectiva del proceso. La gente que hoy día se opone a la reforma, no son ateos, ni satanistas, ni masones; es gente que se ha quedado con lo que Dios habló en el pasado, y no puede ver lo que Dios está hablando hoy. Cuando hablemos de fariseos, entonces, quiero que lo entiendan desde esta perspectiva. Todos podemos volvernos fariseos. Imagínate que un día tú te convertiste en un lugar en donde todos hablaban en lenguas. Entonces un día llega una persona que te escucha a ti hablar en lenguas, y te pregunta: ¿Por qué hablas en lenguas si nadie está interpretándolas?

¡Por favor, si no hay quien te interprete, mejor cállate! Inmediatamente, eso va a provocar una crisis en ti. Porque tú considerabas que esta era la manera correcta en que el Espíritu Santo se movía. Y es cierto, el Espíritu Santo se movía así. Y lo puede hacer mañana también. Pero de repente viene alguien con la Biblia y te dice: mira, tú necesitas un intérprete. Y en este momento no son importantes las lenguas, sino palabras con sabiduría de Dios. Así que no te quedes en el atrio y entra a la sala principal.

Eso, automáticamente genera anticuerpos. Y esa persona va a tener que tomar una decisión. O se queda con lo que conocía y desecha lo que está viniendo, o desecha lo que conocía y acepta lo que Dios le está dando. ¿Entiendes ahora la recomendación de Pablo de examinarlo todo y retener lo bueno? Yo creo que debemos extendernos hacia adelante. En principio, sé que hay una especie de conexión entre naciones. Revelaciones que Dios ha entregado en un país suelen cerrarse bíblicamente en otro. Es como si cada país tuviera diferentes portales de revelación. Y debe ser porque la revelación casi siempre es territorial.

Con esto quiero decirte que lo que espiritualmente parecería no tener solución ni salida en un país, suele quedar totalmente resuelto y a la vista en otro. Porque esa es la dinámica del Reino. El Reino de los Cielos es semejante a una red. Entonces allí apareció Internet. Jesús ya estaba hablando de Internet allí. No había informática allí, pero ya había red. Lo que nosotros le añadimos fue “social”. Y si me apuras un poco, te digo que fue lo único más equivocado, porque las redes que hoy conocemos, su utilización y sus efectos, salvo las honrosas excepciones que también conocemos, no son para nada sociales. Lo que vemos hoy día a través de la conectividad que viene, nos dice que estamos viviendo en la generación más conectada del mundo. Y eso mismo está pasando en el espíritu.

Si quieres, mejor lo digo a la inversa para que suene bien bíblico: lo que está pasando en el mundo del espíritu, es lo que estamos viendo reflejado en la tecnología. En el mundo del espíritu hay conexión, pero la gente no está conectada entre sí. En el mundo secular sucede lo mismo. Abundan las formas de comunicación, pero las personas están más incomunicadas que nunca.

Pero igualmente la comparación es válida, porque, así como en informática transferimos archivos unos con otros para crecimiento, así también podemos transferir unciones. Leí una frase hace pocos días que entiendo que lo resume todo. Decía: “La misma tecnología capaz de acercarnos a lo más lejano, es la que termina alejándonos de lo más cercano…” Impecable.

Claro, ¿Y qué pasa con todos aquellos hombres fieles y sinceros de Dios que no gustan de las tecnologías nuevas y ni siquiera saben operar un celular o una computadora sencilla? Están cerrados. Y así también lo están para las cosas nuevas que el Espíritu Santo quiere hacer. Tú lo sabes muy bien, todavía hay gente, (Y hablo de cristianos fieles) que para comunicarse todavía pretenden escribir cartas en papel y enviarlas por correo. Se comunican, claro, porque alguna vez esas cartas llegan y son leídas, pero ya no van a evolucionar más, hasta aquí llegaron. En lo técnico y en lo espiritual, son diseños comunes.

Y no exageremos, porque esa gente que queda atrás, ha sido tremendamente fiel con el Señor, eso no se duda. Pero ahora viene otra cosa. ¿Y qué sería lo correcto? Actualizarnos permanentemente. ¿Y cómo lo conseguimos? Salvo excepciones obvias, aprendiendo de nuestros hijos. Porque esa será también la actitud de mi espíritu. Entonces, cuando yo me encuentro con algo que emana de un hombre de Dios y que es tremendamente apto para enriquecimiento y edificación general, lo tomo. Con su permiso o sin él.

Que haga denuncias de copy right si lo desea; tendrá que demostrar que eso no le pertenece al Espíritu Santo sino a él. Y si lo demuestra, ¿Podrá con eso pretender edificar la iglesia de Jesucristo? Porque no estamos hablando de negocios ni de comercio, estamos hablando de palabra viva y de edificación para el Reino. Si tú extraes algo de aquí y lo vendes por dinero, es delito. Si tú extraes algo de aquí y lo das de gracia como yo lo doy, es bendición y ministerio. Así es que, entonces, la mentalidad farisea es la que se estaciona en un tiempo; a una escuela, a una palabra. Y tú los ves cinco años después y siguen con el mismo tema. ¡No hay nada más! Dicen. ¡Esto es todo lo que Dios dijo! ¡Nada más cambiará! Y a eso le llaman: dinámica de Reino.

Y allí andan, discutiendo por las lenguas durante todas sus vidas; he visto y he vivido eso. O por Jezabel. Y no han entendido que esa es sólo una etapa. Que más adelante hay más, mucho más. Entonces, el buscar más, es una norma de vida. Debe ser algo a lo que todos debemos extendernos. Si alguien hoy no está buscando más, tendremos que poner en duda si ese alguien realmente cree en lo que asegura que cree. Porque el estilo que tenemos de lo que hacemos en la vida natural, es lo más cercano a nuestro estilo de vida en el espíritu. Es altamente conveniente ir adaptándonos a cada lugar y a cada tiempo que Dios nos desea proponer y brindar. Así también debemos ser en el espíritu.

Por eso es que Pablo, cuando se da la oportunidad, dice que puede edificar con oro, o plata, o piedras preciosas, pero que también puede edificar con heno, paja y hojarasca. De hecho, está más que claro que uno va a durar más que el otro, obviamente, pero lo cierto es que yo, que no soy Pablo, pero que he recibido una herencia similar, puedo edificar lo que se me demande con todo lo que tengo a mi alcance. Eso trato de hacer. A veces lo logro, a veces me falta una línea para dar el nivel, pero lo vuelvo a intentar, todos los días con la misma perseverancia y fe que sea posible.

Fíjate; los fariseos no pueden hacer eso. Ellos, si culturalmente fueran argentinos tradicionales, dirían que su desayuno es con café con leche y pan. Y se van a un lugar donde se lo sirven de otro modo. Entonces no pueden disfrutar de ese café con leche en ningún otro lugar que no sea SU lugar. Se quedaron ligados a ello. ¡Oh, si pudiera volver a Jerusalén! ¿Estás entendiendo? ¿Cómo se despedían los judíos? ¡Hasta el próximo año en Jerusalén! ¿Disfrutaron sus vidas en todas partes? No. ¿Y qué pasaba? La gente los rechazaba. Porque ellos venían, trabajaban, tomaban lo que querían, pero su corazón estaba en Jerusalén.

Dicho así, románticamente, se ve muy lindo. Pero resulta ser que Dios los había esparcido por su propia mano para que ellos fueran bendición donde vayan. Tuvo que inventar una guerra para que ellos se puedan ir. Y luego otra guerra. Y luego otra guerra. Ninguna ciudad ha sido destruida tantas veces como Jerusalén. Más de veinte veces. Y a pesar de eso, los judíos quieren volver.

Te hago ahora una pregunta profundamente en el espíritu: ¿Será que Dios quiere que vuelvan? Que no te pase eso. ¡Es que extraño tanto aquella pequeña iglesita donde me convertí! Ese es el espíritu fariseo, negarse a ir adelante por vivir mirando hacia atrás. Si ese pensamiento hubiera sido rector de mi vida, hoy no me estarías leyendo, ni escuchando, porque yo seguiría diciendo amén a cada palabra que me llegara del púlpito de turno.

La pregunta que necesariamente debería hacerte en este momento, es: ¿Cuán fariseo eres tú? Ya sé; te dejó pensando, ¿Verdad? ¿Te das cuenta que nos toca a todos? Por eso es tan importante la mente de proceso. El que empezó la buena obra no la dejará sin terminar. Lo peor que podemos hacer, es dar por terminado algo que Dios todavía tiene en proceso. ¡No te estaciones! En la Biblia se habla bastante de los fariseos. Jesús mismo pronuncia palabras y sentencias que han quedado grabadas a fuego.

No hagan conforme a sus obras, porque dicen y no hacen, fue una. No critiquemos con tanta velocidad ese defecto de ellos, porque puedo asegurarte que nos puede suceder a todos en cualquier momento. Decir algo es muy sencillo porque emana de nuestro saber, pero hacer algo es muy distinto porque eso proviene de nuestro Ser. Yo no soy lo que digo, soy lo que hago. Pero yo puedo ser lo que hago si eso que hago, es lo que vivo. ¿O nunca hiciste algo para que te vean y no porque sea parte de tu standard de vida? Entonces sale alguien que te dice: ¡Es que eso se llama testificar, hermano! Perdón, no. Eso se llama hipocresía, amigo mío…

Jesús asegura que el fariseo de alma es especialista en atar pesadas cargas en su prójimo, pero que ellos son incapaces de mover un milímetro las suyas propias. Porque la mayor parte de lo que hacen o dicen, es con la intención de ser vistos por los hombres, que estos los reconozcan, los honren y les otorguen privilegios que le permitan sentirse distintos y superiores. Eso también es fariseísmo, antiguo o actual. En algunos casos puntuales, desean que se los estime y hasta se los mencione como padres, pero Jesús es muy contundente cuando dice que ese calificativo solo le pertenece a su Padre que está en los cielos. Adhiero totalmente, aunque Jesús no necesite de mi adhesión, solo de mi obediencia.

¿Está bastante claro, no? ¿Y sabes qué es lo más interesante de esto último que te mencioné y que está bien claro en nuestras biblias? Que en las biblias del Catolicismo Romano dice exactamente lo mismo. Y no es un asunto solamente de ellos, no te creas. Yo tuve que oír a un tremendo ministro de los nuestros, muy popular, diciendo que estaba gozoso porque venía de una reunión con el santo padre, en alusión al Papa romano. Escucha siervo amado: será tu padre, porque mío no lo es, te lo aseguro. ¡Es que sólo es por respeto, hermano! No, ese también es un error. El mundo incrédulo nos mira y dice que no comparte nuestro pensamiento, pero lo respeta. Mentiras. Se pasa la vida negándonos, burlándose y ridiculizándonos. ¿Nunca viviste eso? ¿Respeto…?

Lo cierto es que mi Biblia dice con absoluta claridad que no llame a nadie, padre, porque uno es nuestro Padre y está en los cielos, no en una ciudad terrestre. Me pregunto en qué lugar de todo esto nos perdimos. Porque yo hasta en las emisoras radiales y televisivas cristianas oigo referirse a curas católicos como padres. Y lo peor del caso es que no puedo ser eminentemente crítico con ellos, porque representa todo un problema para nosotros, los que conocemos la palabra de Dios, dirigirse a esta gente sin llamarlos como los llama la mayoría de las mayorías: padres. La fuerza de la tradición es amiga del error y la confusión.

Eso es algo que culturalmente es normal y corriente hacer dentro de la iglesia católica y todos sus perímetros de influencia. ¿Quién no les dice padres? Fíjate que es una deshonra que se ha hecho cultura. Porque en el momento en que tú le dices padre a él, estás desconociendo a tu verdadero Padre. Y eso no termina allí, porque yo he conocido ministros evangélicos que se hacen llamar papá por la gente de su congregación.

Y si no lo hacen ellos, al menos algunos de sus más cercanos allegados, lo permiten. Yo no llamaré padre a nadie, pero tampoco llamaré pastor a nadie. Porque pastor es una función, de ninguna manera un título. Eso, al menos, desde la óptica de la palabra de Dios. La cultura evangélica puede llamarlos como quiera, pero no me lo vendan como bíblico. Eso tiene un nombre genérico para ambos: idolatría. Y acepto que alguien realice la defensa que mejor crea conveniente, pero la muestre como la muestre, es endeble porque la Palabra de Dios no la respalda.

Después de esto, Jesús directamente se metió con este ministerio. Les dijo a todos los que quisieran oírle que no debían llamar maestro a nadie, porque el único Maestro era el Cristo, el ungido de Dios. Mira; el Señor, por su infinita paciencia, gracia y misericordia, decidió un día poner en mis manos el ministerio del maestro, es cierto. Lo acepté y me gocé enormemente con ello. Pero de ninguna manera acepto ni permito, y mucho menos promuevo, que me llamen maestro a mí, porque el único Maestro es Cristo. A mí simplemente dime Néstor y escuchar nada más que eso, si es con afecto, te aseguro, será música celestial a mis oídos.

Eso indudablemente tiene mucho que ver con el concepto que cada uno tenga de lo que es la importancia de lo que se representa o la importancia personal. Jesús fue muy claro con estos líderes religiosos de su tiempo. Él les dijo que, si se sentían muy grandes e importantes, debían recordar que él, siendo el más grande de todos porque era el Hijo del Dios encarnado, se había convertido en siervo. Que no había venido a este mundo a ser servido, como ellos lo pretendían y preferían, sino a servir. Y por si no les hubiera quedado claro, les añadió que, si se enaltecían demasiado por sus cargos y posiciones, en cualquier momento serían humillados, mientras que, si se humillaban delante del Padre y sus hijos voluntariamente, allí sí serían enaltecidos.

De todos modos, Jesús nos dejó a todos los que de una u otra manera seguimos sus pasos, una enseñanza muy clara a partir de su propio comportamiento. El fariseísmo llega un momento en que puede sacarte de tus casillas y llevarte a reaccionar con celo santo, pero con cierto rigor humano. El los trató de hipócritas, a viva voz, y los acusó de cerrar el cielo para ingreso de ellos mismos y de todos los que los seguían como guías espirituales de ese tiempo. Curiosamente, le otorgó a eso la misma entidad con la que luego los acusó de devorar las casas de las viudas y simular estar compungidos haciendo largas oraciones.

Aquí tengo que decirte que durante muchos años acepté, creí y me planté en que aquellas viudas que debían ser protegidas por la cultura hebrea, eran las mujeres de la comunidad que habían perdido sus esposos, fundamentalmente en combates de guerras. Pero luego el Espíritu Santo me mostró que cuando la Biblia dice Mujer, en realidad casi siempre está diciendo Iglesia. Que cuando dice Esposa, también se refiere a la iglesia que anda de la mano con el Esposo, que es Cristo.

Y que entonces, cuando dice Viuda, en algunos casos, aunque no en todos, se está refiriendo a las babilonias, las iglesias paralelas, imitadoras y falsas, que militan en las mismas rutinas que la genuina, pero que hace mucho tiempo están funcionando sin la presencia ni el apoyo del Esposo. ¿Te queda claro? A ellas se las devoran los fariseos modernos, y luego arreglan todo con una vigilia de ayuno y oración donde todo el mundo se regodea con refrescos, café, mate argentino y galletitas.

Y la forma en que remata este discurso potente y contundente para con esos hombres tan pagados de sí mismos, directamente es digna de hacernos estremecer. No tanto por lo que Él les dijo a aquellos, allá, sino por lo que eso mismo significaría hoy para nosotros, aquí y ahora. Les recrimina que recorren mar y tierra, (Hoy deberíamos añadirle aire, redes sociales e internet) para captar adeptos y luego con sus doctrinas erróneas y cargadas de legalismos religiosos ciento por ciento, los hacen dos veces más hijos del infierno que ellos mismos.

O sea que, sin pretender trascender de sobremanera por nuestra aguda inteligencia, aquí podemos comprobar dos cosas: La primera, es que esa gente no era ni podía ser salva en esas condiciones, aunque todo su andamiaje externo te asegurara que sí. En segundo término, que aquellos que los acompañaban y compartían sus cosas, tampoco. ¿Entiendes? Piensa lo que quieras, dime lo que quieras y te comprenderé, pero eso es lo que dice mi Biblia y eso es lo que yo decidí creer.

Y en lo que sería el remate de la despedida, los distingue con el calificativo de guías ciegos. No malos, no perversos, no delincuentes, simplemente ciegos, espiritualmente ciegos guiando espiritualmente a otros. ¿No has visto ninguno por ahí cerca últimamente? Los llama Insensatos, que es como decirles que no tienen sentido común ni criterio propio, se dejan pensar por otras mentes cargadas de mentiras.

Los califica de necios, que son aquellos que sabiendo cómo son las cosas deciden hacerlas de otro modo porque eso conviene a sus intereses. Y finalmente les censura ser crueles a la hora de hacer cumplir las leyes, pero sin evidenciar dos rasgos que son del Cielo sin dudas: Justicia y Misericordia, que, en conjunto, de alguna manera simbolizan la Fe.

 ¡Qué duro parece ser lo que está diciendo Jesús! ¿No es cierto? Si tú has entendido lo que te expliqué antes de los fariseos, te das cuenta que esto que él les dice, así públicamente, delante de toda esa gente que los respetaba tanto, era muy pero muy duro. Te lo reitero: Jesús estaba dirigiéndose en esos términos, a la gente religiosa más respetada de ese momento. Y seguramente, muchos de esos fariseos habían actuado de esta forma. Pero no todos habían actuado así.

 ¿Recuerdan ustedes cuando Nicodemo se acercó a Jesús? Sus palabras lo condenaron tremendamente. Porque él fue el primero en decir: sabemos que vienes de Dios. Entonces tú te preguntas: ¿Y si sabían que Jesús venía de Dios, por qué no le creyeron? Simple: porque lo que Jesús decía, ellos no lograban unirlo con lo que estaba escrito en la ley. Y mucho menos con lo que se había escrito en el libro de las tradiciones de los ancianos. ¿Entiendes lo que nos sucede a todos nosotros cuando ignoramos o suprimimos la palabra Revelación de nuestros diccionarios eclesiásticos?

Acá es importante que entiendas algo, porque muchas veces he escuchado enseñar sobre este punto cometiendo el claro error de decir que Jesús no se sometió a la ley. No fue así, es más que claro y todos estos textos lo confirman: Jesús nunca contradijo la ley. Lo que sucede es que había una parte de los documentos judíos, que no fueron los que vinieron de parte de Dios; que se fueron armando con el tiempo; que eran comentarios de la ley elaborados por hombres y que, con el tiempo, llegaron a tener el mismo peso que la misma ley.

A eso lo llamaron la Mishná, y tenía por momentos más peso que la propia Torá. Es exactamente lo mismo que ha ocurrido y que supongo que todavía sigue sucediendo con la Biblia y las Doctrinas denominacionales, cualquiera estas sean. A mí hace muchos años me tocó ser testigo de un hecho así. La discusión, debate y polémica vino por el concepto respecto a dos bebidas.

En una denominación prohibieron a sus miembros consumir vino. El argumento es oponerse a la posibilidad de no controlarse y caer en borrachera. La misma gente que aprobó esta ordenanza interna, avaló el consumo de whisky, porque era una “bebida que tenía otro nivel” … (!!) A nadie se le ocurrió tener en cuenta que los que incentivaron a prohibir el vino fueron misioneros americanos de USA…

Te doy otro ejemplo. Se acercan un día los discípulos de Juan el Bautista y le dicen: ¿Por qué tus discípulos no se lavan las manos para comer? ¿Por qué ellos están quebrantando la ley al no hacerlo? Parece una reconvención muy fuerte, bien intencionada, quizás, pero dirigida a una crítica ministerial de peso. Sólo un pequeño gran detalle: si tú lees la ley de Moisés, en ninguna parte de esa ley dice que se deberían lavar las manos. Eso era parte de esos comentarios, de tradiciones legendarias que nadie sabría explicar en qué idea buena pero errónea se fundamentaron. Y las lanzaban como una palabra divina que no era.

Eso estaba en la Mishná, que eran los comentarios de la ley. Eso no vino de la mano de Moisés, fue muy posterior. Y ellos anotaron sus comentarios, y a eso se le llamó La Tradición. Entonces, cuando Jesús habló con ellos, les dijo: vuestra tradición ha invalidado mi palabra. Si cambias la palabra Tradición por Denominación, tienes el cuadro claro y a la vista. Jesús cumplió toda la ley. No rompió nada. Incluso, fue circuncidado, cuando verdaderamente no lo necesitaba; él cumplió con toda la ley. Pero no respetó la tradición. No respetó eso que se llama Mishná. Para nada. Y eso, golpeó mucho a la gente. Hoy se la sigue golpeando. Y eso que estamos muy lejos de ser ni siquiera una molécula de Jesús.

El problema de los fariseos, entonces, era que le habían dado a la Tradición, el mismo peso que a la Ley. Y al hacer eso, ellos anularon a la propia Ley. Y eso pasa con nosotros cuando empezamos a adoptar puntos doctrinales que son rudimentarios: que las mujeres no pueden hablar, que no te pongas esa ropa, que no te pintes, que los pantalones, que el maquillaje, que el cabello corto, etc. Y el punto es que, en cierto momento, eso era importante. ¿Recuerdas lo que dice la carta a los Hebreos? Lo que voy a decir va a resquebrajar algo en el mundo espiritual, pero es así. En la carta a los Hebreos, dice que la fe es aún un rudimento.

Porque dice claramente: dejemos los rudimentos de la fe. ¿Tú pensaste alguna vez que la fe era un rudimento? ¿Qué quiere decir que es un rudimento? Que es como el abecedario. Cuando tú lees, tú no repites el abecedario, estás leyendo palabras y frases. No lees letras. Por eso es que tú puedes leer, incluso, una palabra mal escrita. Porque tú no lees letras, lees palabras.

Y la fe, entonces, llega un momento en que se convierte en algo básico. Por eso dice el autor de Hebreos: ¿Por qué debo volver a poner fundamento?  Ustedes ya deberían ser maestros, pero sin embargo debo volver a darles la leche. Y ahí habla del bautismo. Habla acerca de la fe, habla de un montón de cosas que deberíamos haberlas aprendido el primer año de creyentes.

Por eso es que nadie puede hacer el tema de su ministerio la fe, porque eso es destinarlo a una etapa de infancia eterna. Y a la larga, vas a terminar siendo fariseo, donde vas a tener que establecer patrones de cultura, para poder sostener eso. Porque la única forma de entender que algo básico sigue vigente, es imponiendo una tradición. “¡Es que aquí siempre se hizo así!”. Y no se discute más. Y eso llega hasta censurar palabra ungida por causa de no coincidir con tradiciones milenarias, pero tradiciones al fin.

A mí, como a cientos o miles de hombres y mujeres, pioneros en pelear por una reforma, han llegado a acusarme de no respetar la sana doctrina. Nunca tuve la oportunidad de enfrentarme cara a cara con los que deslizaron esa opinión, pero si la hubiera tenido les hubiera hecho una sola pregunta: ¿Qué definen ustedes como sana doctrina?

Yo creo que hasta allí hubiera llegado la discusión. Porque en la Biblia dice lo que es la sana doctrina, claro que sí. Pero lo que ellos sostenían como sana doctrina para definirme como fuera de ella, no lo es. Son puntos doctrinales que aceptaron ellos, por su propia cuenta. No salió de los apóstoles del primer siglo, salió de un grupo de cabezones de la denominación que corresponda.

Y voy más lejos, todavía, no te asustes y no te enojes. El noventa por ciento de lo que el pueblo evangélico llama como sana doctrina, hoy, es de origen agustiniano. Fue escrita por un hombre llamado San Agustín, que es considerado como el más grande teólogo y “santo” católico romano. ¿No lo crees? Te doy un ejemplo sencillo que seguramente relacionarás con algún momento de tu vida.

El Reino de Dios, allá arriba, lejos: Aquí abajo, muy lejos y casi olvidados, los hombres. Algo a todas luces diferente, dividido. Eso, es agustiniano. Un Dios enorme, lejano, casi indiferente con lo que le pasa al hombre aquí abajo. Y es por eso que, cada vez que nosotros decimos “el mundo espiritual”, eso es mente agustiniana. Doy fe con total honestidad, que a mí mismo se me ha escapado eso en más de una ocasión, lo reconozco y me lo censuro.

Porque, veamos: ¿Qué hizo San Agustín? Mezcló la doctrina de Pablo, con la filosofía griega. Entonces, cuando se habla del Reino de los Cielos, se habla de algo que está allá, lejos, casi inalcanzable. Allá es el lugar al que un día irás, la Nueva Jerusalén, con las famosas y promocionadas calles de oro, (Que en realidad y conforme a la Escritura, sería LA calle de oro, porque la Biblia jamás la menciona en plural), o el mar de cristal; pero aquí estás en un valle de lágrimas, pasando el tiempo como puedas, hasta que te toque la hora de morirte. Ese es el pensamiento de San Agustín. Una de sus principales obras, se llama “Ciudad de Dios”, donde él explica esta dualidad. El noventa por ciento de la doctrina evangélica, hoy día, es agustiniana. ¿Y van a salir a decir que alguien enseña falsa doctrina?

Algo tenemos que tener muy en claro. Y te lo digo como ministro del Señor, pero también como viejo periodista. La gente desocupada u ociosa, y con deseos de armar problemas, difunde rumores falsos, y otra gente que no tiene ganas de ponerse a examinar o tan siquiera a pensar, los toma y los amplifica. Eso se llama acción psicológica, operación de prensa. Fake news, dicho en idioma “moderno”. Mentiras…

O si tú quieres un rótulo más adecuado y sin medias tintas elegantes o prudentes: corrupción. Porque es impresionante la manera en que se difunden chismes mentirosos. La Web está llena de ellos. Lo estás viendo en tu pantalla. Gente que para algunos es un hombre de Dios ungido, para otros es un brujo infiltrado. ¿Qué sucede? Sucede, entre otras cuestiones, que nuestra tradición, algo tan natural en nosotros, es parte de nuestra vida. Seguramente que tu infancia debe estar asociada a una comida, por ejemplo; o a un aroma.

 Eso no va a perderse nunca, es parte de lo que somos. Nadie puede venir a pedirte que cambies eso. Pero no puedes perderte lo que en este tiempo está haciendo el Señor, por causa de la nostalgia de lo que aprendiste hace veinte años. De hecho, que aquello fue grande y fue glorioso. Miles rememorando lo grande que eran sus iglesias, el tremendo avivamiento que tuvieron y lo mucho que Dios los usó. ¡Buenísimo!

¿Pero dónde está eso ahora? Nadie vive de avivamientos pasados. Nadie cocina una comida con llamas apagadas. Nadie frota dos piedras para lograr una chispa que encienda un necesario fuego para asar o cocinar. Nuestra tarea es darle de comer a esta generación hoy día. Porque esta generación necesita ver lo que nosotros vimos. Y esa es nuestra tarea. Pero eso es temporal, porque ellos tendrán su propia historia. Y nuestro Dios será también su Dios, pero no puede ser sobre la base de mi tradición. Hoy hay modernas cocinas con autoencendido eléctrico.

Ese fue el problema de los fariseos, y ese es el problema por el cual no hay unidad en la iglesia. Están los que escuchan lo que Dios habla hoy, y están los que se han quedado con lo que Dios habló hace veinte años. ¿Y sabes qué? Es imposible que puedan caminar juntos. No se puede porque no llegan a estar de acuerdo. Y la Biblia se pregunta algo que seguramente alguna vez habrás leído: ¿Andarán dos juntos si no se pusieren de acuerdo?

No tiene absolutamente nada que ver con quien tiene la razón o quien está equivocado, por favor. Aquí no hay ganadores ni perdedores. Aquí todos vamos a perder siempre. Porque aquí se necesitan de todos. Pero, ¿Qué es más útil? ¿Saber qué va a pasar este año o el año próximo, o conformarse con lo que ya pasó hace miles de años? ¿Historia antigua, actualidad contemporánea o palabra profética genuina? En este pasaje, Jesús toca muchos temas. Habla de todos los pecados y de los fariseos.

Lo que él les dice es como si los fariseos de hoy aseguraran que de haber vivido en el tiempo de Jesús, no lo hubieran crucificado. Ah, no, ¿Eh? ¿Y entonces por qué desean crucificar, al menos en lo que tiene que ver con la posibilidad de expresarse, a todos los que no repiten sus mismas muletillas y estatutos? Jesús los trató de hipócritas a aquellos, porque decían que si hubieran vivido en la época de sus padres no hubieran permitido que mataran a los profetas. ¡Y se lo decían al hijo de Dios encarnado al que no dudaron en mandar a la cruz porque no estaba de acuerdo con su doctrina!

Y luego es cuando les obsequia con lo que yo creo, es de lo más fuerte que llegó a decirles. Serpientes y generación de víboras. En contra de lo que muchos suponen, no fue una reiteración de un concepto. Cuando les dijo serpientes, los estaba tratando de ministros de la serpiente antigua, Satanás. Y cuando les añade que son una generación de víboras, habla de una destilación de veneno con relación a la palabra y a la pureza del evangelio.

Notablemente les asegura que no van a poder escapar a la condenación del infierno, ¿Lo has visto? ¿Cómo se supone que se tomaría algo así, hoy, dicho por un ministro irreprochable del Señor para con alguien que se le opone con sutilezas, falsas doctrinas y engaños: Seguramente saldría alguien a decir que “al hermano le falta amor” … A Jesús jamás le faltó amor, pero tampoco sentido de Justicia a la hora de abrir su boca en Verdad.

Te cuento que todo esto, Jesús se lo estaba diciendo a los fariseos en presencia, por lo menos, de algunos de sus discípulos, no sabemos si todos. Ni quiero imaginarme la carita, el rostro, que deben haber puesto estos muchachos cuando le oyeron profetizar que iba a enviar profetas, sabios y escribas, y que ellos iban a matar a algunos, crucificar y azotar a otros y perseguirlos de ciudad en ciudad. ¿Quién estaba dispuesto a inscribirse en el curso “Como ser un buen discípulo de Jesús el Cristo”? De hecho, el tiempo y los hechos, le dieron la razón a Jesús. Y muchas de las cosas que cada uno de nosotros ha vivido en los distintos lugares de la religión organizada que nos tocó estar como inicio de nuestra vida de fe, también se la dieron.

Repito: es muy duro lo que Jesús está diciendo aquí, y no logramos imaginarnos lo que todo eso provocó en ese momento. Fue un terremoto lo que estaba pasando ahí. Pero aquí, el Señor, nos está marcando a todos nosotros una línea muy clara en el piso. Nos está mostrando el límite que debe ser nuestra medida. Porque si esto les pasó a los fariseos que amaban la Ley, y con tanto sacrificio ocupaban un puesto, ¿Qué va a pasar con nosotros si no ponemos diligencia con lo que hemos recibido?

¿Tú crees que el Dios de todos los universos te ha dado todo lo que te ha dado, para que tú te diviertas y hagas algo cuando te dé la gana o no juegue tu equipo favorito? Nosotros no hemos recibido algo pequeño. El Espíritu Santo fue derramado unos pocos días después de todo esto. Y el Espíritu Santo vino a completar lo que aún Jesús no podía completar. Nosotros hemos nacido en la mejor etapa de esta historia. Y podemos tener la tendencia de aferrarnos a una parte. Y ese es el peligro.

Es clarísimo que cuando Jesús dice que Jerusalén mata a los profetas y a los que son enviados, no está hablando de la ciudad geográfica, sino de la celestial, de la que es llamada Iglesia genuina del Señor. Y presta mucha atención porque ese mensaje encierra un deseo de unidad, tal como lo ejemplifica ese hermoso cuadro de la gallina que procura juntar a sus polluelos bajo sus alas protectoras.

Y luego les añade lo que personalmente estimo ha sido profético en estos días pasados cuando el virus Covid nos impactó con sus restricciones y sus consecuencias. Les dijo que su casa les había sido dejada desierta. Pregunto: ¿No quedaron así muchas “casas” cuyos moradores se fueron por una justa razón, pero luego no retornaron nunca más?

Hay un espíritu, aquí, que opera bajo los lineamientos de Jerusalén. Y es un espíritu que asesina a los profetas. Y no estoy hablando de esos profetas mitad palabra y mitad show, me estoy refiriendo a cualquier hijo de Dios que ha pretendido enfrentar a las doctrinas establecidas institucionalmente sin otro apoyo que una palabra revelada. Es decir: a los que le ponen voz humana a la Voz celestial. ¿Les creyeron?

Mira; donde les creyeron, deberíamos hacer una fiesta y celebrarlo hasta el amanecer. Porque ese mismo espíritu está operando hoy en la iglesia. Es un espíritu muy violento. Dentro de la iglesia, en algunos lugares muy singulares de idiosincrasias muy especiales, hasta se han planificado asesinatos de ministros a manos de violentos y bandidos.

Lo más triste es que algunas investigaciones que llegaron a buen destino, dejaron traslucir que, en muchos de esos sucesos, quienes estaban detrás de esos atentados, eran otros ministros. Es un espíritu homicida el que opera así. Y no se detiene hasta destruir la imagen de una persona. Va a destruir su credibilidad. Va a destruir aún su vida espiritual. Es un espíritu que Dios aborrece, ni lo dudes. Y esto tiene que ver con algo que debemos decir con mucho cuidado, pero debemos decirlo. Los evangélicos en general, tienen una visión demasiado ideal de Israel. Tienen también un amor especial por Jerusalén.

Pero el Israel que mayoritariamente tú estás viendo, no es un Israel que Dios ame. Porque hay un espíritu operando dentro de él, que esencialmente rechaza a Jesucristo. Fíjate: ¿Cuál ha sido uno de los principales males de algunas naciones? Declararse una nación judeo-cristiana. Perdón, ¿Cómo dijo? Dije que declararse una nación judeo-cristiana ha sido un error para esa gente. ¿Pero, por qué?

 Porque el pensamiento judeo del que estamos hablando, es el en el que mora este espíritu homicida del que estamos hablando. Lo hizo en la antigüedad, lo repetirá hoy. Que se entienda bien: no me estoy refiriendo a Israel como nación ni al judío como religión, me estoy refiriendo a ciertas franjas que moran dentro de ese pueblo y que tú y yo conocemos bastante bien. Y todo eso no tiene nada que ver con nuestra fe, pero nada que ver.

Porque esa alianza, fíjate, está provocando que la gente, mayoritariamente no pueda ver al Mesías. ¡Ellos no ven al Mesías! Por eso es que Pablo dice: ¡No todo el que se dice judío, es judío! Judíos son los que reconocen al Padre, y también reconocen al Hijo. Esos son los judíos. Los que no aceptan al Hijo, no son judíos. Y por consecuencia, de ninguna manera son nuestros hermanos ¡Ni siquiera son nuestros primos! Son hijos de la esclava. No tienen nada que ver con nosotros. ¿Ellos quieren que conozcamos a Cristo? No. Así es que nuestra única oración por Israel, es por salvación. Eso está fuera de toda discusión.

Y oramos por la paz de Jerusalén, pero no podemos tolerar que ese espíritu homicida que mata los profetas more en nosotros. Porque ese es un espíritu homicida. Y es el espíritu que suele entrar dentro de algunos pastores, líderes y apóstoles, cuando ellos eligen oponerse a lo que Dios verdaderamente está hablando.

Y entonces hacen lo que en política o economía se llama lobby y organizan diferentes métodos simplemente para neutralizar primero, y destruir posteriormente en lo ministerial a otra persona. Yo me pregunto. Si son tan fieles; ¿Por qué no hacen lo que dijo Gamaliel? Si esto es de Dios, no hay manera en que lo podamos vencer. Y si no es de Dios, el tiempo va a definirlo.

Entonces la pregunta, es: ¿Qué va a pasar con las congregaciones donde ese espíritu homicida ha operado durante tanto tiempo y quizás aún está operando? Lo dice la Biblia: He aquí, tu casa se quedará desierta. La gente se va a ir. ¿Y sabes quiénes se van a quedar? Los sordos y los ciegos. Y no estoy hablando de disfunciones físicas, desde luego.

Porque los que ven y oyen, van a correr por sus vidas. Repito; es algo muy duro esto que estamos hablando. Yo mismo he formado parte de iglesias en las que Dios mismo puso sus bases fundamentales, pero que con el transcurrir de los tiempos y los procesos, se fueron deslizando, y allí fue donde Dios puso lo que quiso poner y quitó lo que quiso quitar.

Y nosotros no somos nada dentro del templo, para decidir lo que pasa dentro, porque Él es el Señor. Mi tarea, es que la gente conozca al Espíritu Santo. Porque eso me garantiza que quien lo conozca, a partir de allí será guiado a toda verdad sin el más mínimo error. Esa es mi única tarea. No es resolverles sus problemas ni trabajar de consejero matrimonial; para eso también está el Espíritu Santo. No es tampoco para ayudarlos a ganar a sus familias, para eso está el Espíritu Santo. Él es el que convence de justicia, pecado y juicio. Él trae a los que son hijos a la casa. Mi tarea es que la gente reconozca como funciona el Espíritu Santo. Porque por ignorancia o por tradición, no saben hacerlo.

Y nuestra tarea, entonces, es ayudarlos en ese proceso. Porque también a cada uno de nosotros, en algún momento, alguien nos ayudó. Y ese es el Reino de Dios. Nos ayudamos mutuamente para avanzar. Yo puedo hablar hoy de las babilonias que dejé atrás, porque estoy de alguna manera en el espíritu de Daniel. Él fue formado en parte por Nabucodonosor y su gente, tomó muchas de sus rutinas y de algunos de sus principios. Lo que no hizo jamás, fue comer de su alimento. A mí también esas babilonias me trajeron hasta aquí, pero créeme que jamás acepté comerme todo su alimento.

Algo me contaminó, lo reconozco, pero gracias a Dios no en su mayoría. Pero todos podemos terminar siendo hipócritas y fariseos. Y podemos querer empezar a actuar bajo la influencia de un espíritu homicida, como el del que estamos hablando. Dios nos libre de eso. Te repito: oramos por la salvación de Israel, pero atención con esto: no todo el que nace en Israel, es judío. A los ojos de Dios, judíos son los que lo buscan, no la generación de personas que han nacido allí y no quieren nada con Dios.

Necesitamos gente que tema a Dios, cerca de las autoridades. Y que no esté atada a una tradición, sino que esté atada a la verdad. ¿Cuál es, entonces, tu definición de profeta? Es el que está oyendo hoy. Porque hay gente que era profeta, pero ya no lo es. ¿Por qué? Porque en algún momento dejó de oír. Voy a decirte algo para que lo asumas, lo creas y lo pongas por obra aunque no lo entiendas ahora: el ministerio no se hereda. En tanto que lo usas, es tuyo.

Mejor dicho, para evitar confusiones: en tanto lo usas, le perteneces.  Por eso es que Elías no pudo llevarse su manto. Jesús tampoco. Quedó su túnica, intacta; porque no la rompieron. ¿Y sabes quienes la recibieron? Los romanos. Los paganos. No los judíos. Por eso, si Jesús hubiera sido enterrado con su vestidura, no tendríamos el Libro de los Hechos.

Terminaría todo con la muerte de Jesús y su ascensión. ¡Pero sus vestiduras se quedaron! Y vistió a los gentiles. ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus polluelos debajo de las alas! Eso dijo Él, ¿Recuerdas? ¡Cuántas veces quise! En el Salmo 91, dice: el que habita al abrigo del Altísimo. Y la figura completa es de una gallina cubriendo con sus alas. Jesús está hablando de este salmo, aquí. ¡Cuántas veces quise cubrirte bajo mi sombra! Pero no quisiste. Dios no va a cuidar a quien no quiere ser cuidado.

Va a levantarse oposición cada vez que nosotros intentemos proclamar lo que Dios está hablando hoy. Porque a los hombres les gusta que todo quede como lo han dejado. Les gusta ir al templo siempre a la misma hora, sentarse en el mismo asiento, ver los mismos canales de televisión, que quede todo en sus habitaciones tal como lo han dejado. A nadie le gusta buscar cada día sus cosas. Sin embargo, Dios quiere que las busquemos cada día.

Como si nunca las hubiéramos encontrado. Para que nuestra fe sea fresca cada día. Para que nuestras oraciones no sean las viejas repeticiones de cuando nos convertimos. Cada ave creada, sea pequeña, mediana o grande, tiene su alimento para cada día. Pero necesariamente, salvo en su etapa de polluelo, tiene que salir a buscarlo. Ningún ángel se lo va a traer al nido. ¿Soy claro?

Que verdaderamente podamos escuchar a Dios, claramente, cada día. En Latinoamérica, que es de donde más conozco, puedo asegurarte que hay naciones realmente hermosas por donde las mires. Pero que en su gran mayoría tienen un gravísimo problema: han dejado de escuchar a Dios. Y en lugar de ello, se han abrazado a lo que Dios dijo en el principio. Que no te pase eso. Puedes caer al igual que cualquiera bajo las garras de ese espíritu fariseo. Ahora bien; ¿Qué esperanza le da Dios a Jerusalén? La única forma en que esto cambie, para ti, es que tú digas: bendito el que viene en el nombre del Señor.

El Espíritu Santo sabe perfectamente que, seguramente, en muchas ocasiones algunos de nosotros han resistido su palabra. Porque han tenido mayoritariamente la tendencia de quedarse con lo que ya hablaste. Y por atender eso, se han perdido de vista lo que hoy Dios está hablando. Si tú crees que eres uno de los que alguna vez haya podido hacer eso, yo te invito que allí donde estás, pidas perdón a Dios por ignorarlo, eligiendo cobijarte en la historia, y declarar que de aquí en más te dispondrás a oír su voz y obedecer sus decretos.

Pídele perdón por las veces en que has permitido que las tradiciones reemplazaran a sus revelaciones. Sabiendo que eso lo ha ofendido. Y sabiendo que hoy estás hablando y que nunca dejaste de hacerlo. Y nuestro standard de trabajo determina que nuestro ministerio no es hacer, es oír. Porque en muchas ocasiones, lo que te toca vivir, quizás sea simplemente el esfuerzo de Dios para que lo oigas de una vez por todas. Porque quiero entender que tienes mucho trabajo, que estás con innumerables proyectos, y que todos son tremendamente buenos y bien intencionados, pero: ¿De qué servirá todo eso si dejas de oírlo?

Escucha: no comprometas tu decisión a una doctrina; comprométela al Espíritu Santo. Tu fidelidad máxima debe ser hacia Él, no a los hombres, únicamente. Lo que Él te diga, hazlo. Lo que Él te dé, recíbelo. Lo que Él te pida soltar, suéltalo. Deja ya de pelear con el Espíritu Santo. Sé una persona útil en tu generación. Cada día de tu vida, porque todo lo que Él nos da, son herramientas. Y son herramientas que van a usarse para hacer un edificio en particular. Y después va a darte otra clase, otra calidad y otros diseños de herramientas. No le hagas cuadros a las herramientas; tampoco hagas trofeo de ellas.

No los cuelgues en la pared de tu oficina como si fueran lauros obtenidos por tus méritos o tus esfuerzos humanos. Tampoco le rindas culto a esas herramientas. ¡Porque son sólo herramientas! Él es el único digno de culto. Es el único digno de reconocimiento. Él es el que nos ha dado la vida. A Él se debe nuestra fidelidad. Tampoco cometas el grueso error de juzgar con ligereza a aquellos ministerios que no entiendes. Ten temor de Dios cuando hablas de personas que no conoces. Porque dice la Biblia que conoce el Señor quiénes son suyos. Tú sólo limítate a caminar en justicia. Sé una persona recta, amorosa, íntegra. Vive aquello en lo que crees, no te límites a promocionarlo. Y permanece abierto a cambiar lo que el Padre te pida cambiar.

Y quédate tranquilo o tranquila, y confía; Dios te va a guiar, no te vas a extraviar. Ese es el camino, un camino de santidad. Y el camino de santidad, déjame decirte que es a prueba de torpes. La Biblia lo dice: por torpe que seas, no te vas a extraviarY no te hagas sabio a ti mismo, porque uno solo es el sabio. Porque todo lo que sabemos, por mucho que sepamos, es absolutamente nada delante de Él.

Vive, celebra y disfruta lo que en este tiempo te está hablando el Señor. Gózalo, cómelo cada día como alimento sólido. Y al concluir el día, deja todo eso a un lado, y dile simplemente: quiero más, mañana. Esto sólo fue para hoy. Deja a los Formadores de la Religión gozar de sus efímeras glorias humanas y tú ten disposición para disfrutar y paladear la leche y la miel que han sido prometidas. Simplemente hazlo.

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3 – Iluminados por el Viento

El principio bíblico que expresa que: no solo de pan vivirá el hombre, es un estandarte debajo del cual este ejército voluntarioso comienza su andar por la vida con su vista puesta en un invisible, pero con su objetivo de máxima más que claro: extender el Reino de Dios en la tierra partiendo de una base elemental: mostrarlo, hablar de él, enseñarlo, vivirlo. Y se me ocurre que remedar ese principio de un modo casi irreverente, pero apto y permitido para esta ocasión, tal como luego podrás comprobarlo, es decir que no solo de tango vivirá un argentino, sino de toda canción que sale de su idiosincrasia tan especial, pero también tan cuestionable y controvertida.

La primera vez que escuché una canción compuesta por un señor nacido en mi ciudad de Rosario, Argentina, y anotado en nuestro Registro Civil con el nombre de Félix Francisco Nebbia Corbacho, y que una gran parte nacional e internacional de la música conoce y reconoce como Litto Nebbia, que decía en su primera estrofa y única que memoricé: “Viento, dile a la Lluvia que quiero volar y volar / Hace más de una semana que estoy en mi nido / sin poder volar, quedé impresionado por esa simpleza tan singular que nos lleva a imaginarnos mucho más que el propio autor. Un ave pidiéndole al viento que hable con la lluvia.

Esa fantasía que aquellos años jóvenes fue dando paso a la sobriedad y al aplomo de la madurez, y fue dejando a la vieja canción en una repisa de recuerdos tan inútiles como los que normalmente guardaron y guardan nuestras abuelas. Hasta que en un hoy cargado de interrogantes e incertidumbres, cuando los tiempos son otros y las demandas muy importantes y profundas, se me antoja sacar ese recuerdo de la vieja repisa, pasarle un paño para eliminar el polvillo obstinado y terco y compararme con aquella ave y pedirle al Viento, que es Pneuma, que es Espíritu, que me haga el favor de decirle a la Lluvia, que siempre es regalo del cielo, favor y Bendición inmerecida y regada por Gracia, que se derrame con cuidado y precisión para que no se inunde ni se destruya mi nido. Si no entiendes lo que quiero decir, lo aclararé: que ese Viento divino derrame Unción hasta que sobreabunde sobre mí y mi casa, pero con la protección necesaria para que nada sea exagerado ni sobredimensionado.

Cuando decimos unción, en realidad estamos esgrimiendo un verbo, que es ungir. Nosotros lo relacionamos con derramar aceite sobre una superficie o persona, y en los hechos visibles es así, pero su significado va mucho más allá, porque habla de imponer posicionamientos o jerarquías en algo o alguien y en cerrar las puertas a cualquier injerencia exterior que comprometa lo que es la misión principal de ese lugar. Dentro del pueblo de Dios, se ungen naciones, regiones, ciudades, viviendas, vehículos y personas. En todos los casos, se las reclama como patrimonio real del Reino de Dios y con cobertura de acero contra todo ataque satánico. Eso, en grandes rasgos, es la unción si es que no queremos caer otra vez en expresiones extremadamente biblistas que suenan a rudimentos religiosos.

¿Tú quieres que yo te explique con términos sencillos qué cosa es la unción sin caer en la fraseología tradicional de citar capítulos y versículos que tengan que ver con ella? Ahí vamos, a ver si me sale y puedo. Escuché una vez hace mucho tiempo una hermosa definición respecto a lo que es verdaderamente la unción de Dios en una vida. Se habló tanto sobre esto, se promocionó tanto y hasta se divagó tanto que yo estoy seguro que hay miles de cristianos fieles que todavía no lo tienen muy claro.

 Decía esa comparación que: si un hermoso pájaro se balancea sobre un cable de energía eléctrica mientras hace oír su trino, su gorjeo, y al mismo tiempo, más abajo en pleno campo, una vaca muge con su voz ronca mientras come su pasto verde, eso es naturaleza pura. Pero si un día llegaras a ver a ese pájaro mugiendo en el campo y a esa vaca balanceándose en el cable de energía, entonces ESO ES LA UNCIÓN.

Dicen aquellos que como tú y yo estamos inmersos en esta batalla final, que las relaciones o inter-relaciones, constituyen la llave que abre y libera nuevos niveles de potencial que hay en tu vida. Transparencia, confianza, alianza, esas son, creo yo, las palabras del momento en la jurisdicción del Reino de Dios. Fíjate que en alguna ocasión hemos hablado, desde algunos de los canales con los que salgo al ruedo, de funcionar con una mentalidad apostólica, que dicho sea de paso no tiene absolutamente nada que ver con ese festival de apóstoles que la religión organizada inventó para darle más lustre a sus hombres. Quien se disponga y se atreva a buscar de verdad adquirir una mentalidad apostólica, lo primero que deberá hacer es procurar recibir unción divina. Sin unción no hay apostolado. Sin unción no hay poder. Sin unción no hay ministerio alguno.

Es más que importante, si eres un ungido que tiene comunicación y diálogo con tu Señor, que sepas perfectamente qué cosa está enfatizando Él en este tiempo, porque será exactamente lo mismo que tendrás que enfatizar tú. Dios no puede estar hablando de unción y poder manifestado y tú hablar de conferencias y teología sistemática. Nadie te cuestionará tu calidad de cristiano, pero que no estás en sintonía con tu Jefe Supremo, es más que evidente.

 La gran realidad nos demanda que, si bien debemos darle total énfasis a lo que Dios le está dando énfasis hoy, eso no significa que debamos olvidar o darle menor importancia a todo lo que Dios le dio énfasis ayer. Ayer envió don de lenguas a su pueblo, hoy le pide conciencia de Reino, pero sin dejar de orar en lenguas para obtenerla. Aquí es donde se hace necesario sí o sí recibir una revelación fresca, no se puede obrar de manera improvisada. De hecho, no existe tal cosa como revelación divina sin unción previa.

Es más que verdad que una revelación, a veces destruye lo que haya sido la previa interpretación de la palabra. Sigue siendo una palabra, es cierto, pero hay casos o situaciones en las que esa palabra se toma con interpretaciones erróneas o tendenciosas. Sin embargo, yo no me preocuparía si fueras tú que eres defensor fiel a muerte de las cosas del Reino. Tendrás que saber, y si ya lo sabes, recordarlo, que todo falso fundamento se cae estrepitosamente ante la revelación fresca de la palabra.

Si tomamos un texto cualquiera y yo lo interpreto de acuerdo a la teoría Tal o Cual, de mis estudios de Hermenéutica, puedo aspirar a armar un regio debate al respecto. Pero si me encuentro con que tú me dices que jamás consultaste ni un mínimo manual de esa materia, pero que dices lo que dices porque así te fue revelado, me desarmas totalmente y no me dejas otra alternativa que creerte y guardarme mi lengua en el bolsillo o no creerte y marginarte por fantasioso. Esto último, en la iglesia tradicional, se ha visto mucho más de lo correcto. Eso también se llama Religión.

Ahora bien, la gran pregunta, es: dentro de nuestros ya muy conocidos “ambientes” cristianos, ¿Quién puede entender esta mentalidad apostólica de la que estamos hablando? Para hacerlo, se debería ir más allá de lo que llamamos restauración, ¿Verdad? Mucho más allá de lo estrictamente tradicional. Y te diré más: también bastante más atrás que el fundamentalista, y bastante más profundo que el conservador. Tendríamos que ir mucho más atrás que el católico romano clásico, es decir: deberíamos ir a un lugar en donde todavía no existieran ningunas de los principios doctrinales que tanto nos han dividido. Hasta aquí todo está claro, pero una sola duda: ¿Para qué ir tan atrás? ¿Con qué motivo? Simple, te doy uno que vale por varios: indagar los principios y fundamentos de la iglesia cuando solamente existían creyentes y religiosos, sin ninguna otra “denominación” extra.

La cristiandad, (No me gusta llamarla así, pero así es como se la conoce internacionalmente), está bastante lejos de lo que es la iglesia. ¿Por qué digo esto? ¿En qué tomo base? En que la iglesia y sus fundamentos existen desde bastante antes que la palabra cristiandad viera la luz. Había un tiempo en que los que estaban, se llamaban creyentes, seguidores de Jesús, el Mesías, el Cristo. Más tarde los griegos, en medio de lo que sus mentes enriquecidas por un intelecto muy desarrollado supuestamente les mostraban, tomaron en sorna a esos grupos de locos “fanáticos raros” y hasta excéntricos, y para definirlos de alguna manera burlona e hiriente, empezaron a llamarlos de un par de manera hasta llegar a la que les calzó en sus gustos personales: los cristianos. Si te digo que jamás me gusto autodenominarme así, no te exagero ni te miento nada. Me quedo con ser un fiel creyente y sentirme un hijo más de Dios por decisión de fe.

Y no creo estar tan equivocado. Fíjate que, en aquel tiempo, cuando comenzó todo esto que hoy nos une, nos reúne y nos desafía, todos estaban fundamentados en una doctrina de contenido apostólico. Sería bueno irse en dirección de esos días para tener una idea de cuál es el énfasis principal que Dios está trayendo en este tiempo y así derribar y anular todo concepto erróneo que se quiera tener al respecto, aunque más no sea para fastidiar a los que obedecieron el viejo mandato de escudriñar las escrituras. La idea central alrededor de esto, es cerrar una brecha existente desde hace mucho tiempo, y de esa forma desactivar todos los extremismos relacionados con la verdad que Dios está trayendo Hoy.

No es nuevo todo esto. Por formación, pero también por experiencia personal puedo asegurarte que siempre que Dios nos revela una verdad, de inmediato aparecen extremos. Claro está que el hecho que existan esos extremos, de ninguna manera anula esa verdad. Porque no es menos verdad que no puede existir ningún extremo sin un punto de partida. Desde algún lugar comienza a moverse ese extremo. Es como decir que no puede existir un billete de dólar falso, que no haya sido producto de una imitación de uno original. El tema pasará por la calidad de esa imitación, no por la imitación en sí.

 Sólo existe algo falso si antes en su lugar o en las cercanías, había algo real. No puede haber una fotocopia de buena calidad si no hay un original de donde tomarla. Entonces, el mero hecho de saber que hay cosas falsas, nos está indicando que también hay cosas reales. ¿Te doy un ejemplo contundente? Si aprobamos que haya falsos profetas, también estamos aprobando que los haya genuinos. Y no es lo único, porque la simple actitud de aceptar que hay una doctrina falsa, es indicador de que hay una doctrina cierta. Como dijo alguien alguna vez: a nadie le dicen payaso si no le quedan grandes los zapatos. Lo visible es lo visible; luego veremos qué indica lo visible.

Es indudable que, si hablamos de unción, no podemos ni debemos dejar de relacionarla con la fiesta del Pentecostés. De hecho, tú consultas un buen diccionario de la lengua española y te dirá en una de sus acepciones, que Pentecostés es una festividad del cristianismo que se celebra cincuenta días después de la pascua y conmemora la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles.

 Absolutamente cierto y legítimo como información para nosotros y para hoy, pero incompleta. Porque en realidad esta festividad era de origen judío y se celebraba en memoria de la ley que Dios les había dado en el Monte Sinaí, y tenía lugar cincuenta días después de la Pascua del Cordero. Dios quiso evidentemente hacer coincidir ambas cosas cuando desató lo que vivirían ese grupo de personas que estaban reunidas en aquel aposento.

Lo que más llamó mi atención casi desde el primer momento que leí ese relato, fue que lo primero que se pone de manifiesto, es que las personas que se habían reunido en ese lugar, además de estar todos juntos, sin separaciones ni discriminaciones tradicionales, estaban unánimes. Sabes lo que es la unanimidad, ¿Verdad? Casi un sinónimo de unidad, algo que se realiza sin discrepancias ni opiniones opuestas o adversas.

 Siempre me pregunte si no sería esa y no otra la razón por la cual el Espíritu Santo pudo venir con ese estruendo que debe haber sacudido las fibras más íntimas de todos los que estaban allí y hacer en ellos la obra monumental que hizo. Lo que ellos definen como lenguas de fuego, en realidad pudieron ser destellos eléctricos, porque no se nos dice que eran lenguas, sino que lo que se posaba sobre cada uno eran como lenguas de fuego. Similares, parecidas. Espíritu Santo y Fuego, ¿Te resulta conocido?

Lo cierto es que, como consecuencia de esa manifestación definitivamente sobrenatural, ellos fueron llenos del Espíritu Santo. ¿Cómo lo supieron? Porque indudablemente sintieron que algo había cambiado en su ser interior. Al menos eso es lo que yo viví, muchísimos años después en un banco de una congregación a la que asistía por tercera vez después de aceptar a Jesús y de decidir seguirlo y que Él fuera Señor de mi vida. Experimenté, sin que nada lo incentivara, (Sólo alguien estaba orando para bendecir) primeramente un calor tremendo por dentro, como si un fuego me quemara sin quemarme.

Se me aflojaron las piernas, pero no para derrumbarme, sino para simplemente caer de rodillas, cuando todo el mundo estaba de pie y me miraba con curiosidad. Yo no les podía explicar nada porque lo único que salía de mi boca eran palabras que yo no entendía, pero que parecían ser de alabanza, porque pronunciarlas me hacía sentir cada vez mejor y con más paz y una rara e indescriptible felicidad. Y puedo asegurarte que esos no eran precisamente tiempos de felicidad humana en mi vida. Yo no entendía nada lo que me pasaba, los jóvenes que me acompañaban me lo explicaron. Me dijeron que esa que yo había recibido, era LA señal de haber sido bautizado con el Espíritu Santo.

Durante mucho tiempo, y al igual que gran parte de esa primera congregación cristiana, yo creí eso que me enseñaron con valor de doctrina. Y juzgué y sentencié como una mayoría de ellos a los que no tenían ese don de lenguas como “gente sin el Espíritu Santo”. Dios me haya perdonado y me siga perdonando por ese juicio apresurado, improcedente y además ignorante. Porque mucho tiempo después, cuando el hambre por la Palabra me hacía comerme las escrituras, descubrí que había OTRA señal de la plenitud del Espíritu en una vida, y era la de predicar la palabra con denuedo.

Yo era uno de los que pensaba que decir denuedo, era hablar de esfuerzo, de impetuosidad, de fuerza humana al servicio del evangelio. Pero más adelante, y con mayor entendimiento, descubrí que cuando dice denuedo, allí, la traducción más amplia lo traduce como algo sin contaminación. ¿Entiendes lo que digo? Evangelio no contaminado. Eso significa predicar la palabra con denuedo. ¿Cuántos has conocido que, haciendo gala de una alta riqueza espiritual, te predicaron un evangelio contaminado con intereses humanos? Eso tiene otro nombre: Religión.

Presta atención a un detalle que no es menor. El largo capítulo del Libro de los Hechos en donde se relata este asunto de Pentecostés, es usado para instrucción de los creyentes, pero curiosamente, el impacto o shock del Espíritu Santo, solamente ocupa cuatro versículos, que es como porfiadamente los hombres separaron un libro que en su origen no los tenía. Ni Mateo, ni Lucas, ni Pablo ni Pedro escribieron versículos. Ellos escribieron relatos y cartas. El resto fue obra de ciertos hombres religiosos que, en esto en especial, fueron influidos por los escritos filosóficos griegos de Homero.

Lo real es que, en cuatro frases, entonces, se relata la venida del Espíritu y la llenura de los hombres con sus consecuencias más visibles. El grave dilema de lo que llamamos La Iglesia, fue haberse quedado estancada en Pentecostés. Dios les dio inspiración a los hombres que lo relataron y luego siguió adelante, con otra cosa. Los religiosos leyeron esto, les pareció maravilloso y ahí se quedaron a vivir. Se deben haber tostado bastante, porque Dios y su nube siguieron su ruta y los dejaron solos y expuestos.

Porque hasta donde hemos visto, donde quiera que vivamos, es que el gran énfasis de la iglesia en su conjunto estructural y global, ha sido disfrutar de la bendición que produce el fluir del Espíritu Santo, con sus lenguas o cualquier otra manifestación relacionada con eso, que de inmediato se asocia con ese Pentecostés. Reitero; eso sucede porque de alguna forma se quedaron estancados en ese versículo y el carisma y todo lo demás, los deslumbró.

Tremenda ceguera unida con ignorancia. Una asamblea llamada iglesia nacida del poder de Dios, hambrienta por lograr algo de poder sea como fuere, porque hasta aquí solo se había llenado de palabrerío y cero fruto o testimonio. De allí que cuando alguien está en condiciones de manifestar al menos algo parecido a aquel Pentecostés, la iglesia se lanza alegremente a una íntima fiesta personal e institucional y a eso le llama Cristianismo. Yo sigo tozudamente llamándolo Religión. Porque no bendice, sólo entretiene.

Te pregunto: ¿Qué crees que hizo la iglesia original, primitiva, inicial, tan pronto comprobó la tremenda fuerza que había descendido sobre ella en la figura del Espíritu Santo? Se lanzó a la calle. Quería predicarle hasta a los árboles. La gente no sólo sentía que ahora tenía algo importante para decir, sino también para mostrar, para sacar de la mediocridad escéptica conque muchos creyentes han vivido toda su vida eclesiástica. Me produce una mezcla de gracia y nostalgia esto, porque me hizo recordar que yo llevaba menos de una semana de convertido cuando me tocó hacer un viaje en bus a una ciudad vecina.

Mi asiento, mi ubicación en el bus, coincidió con una mujer mayor a la cual, apenas habíamos iniciado el viaje de una hora y media, empecé a contarle de mi vida, mi conversión y de todo lo que yo sentía que Dios había hecho por mí. Esta mujer viajaba a una población que estaba quince minutos antes de llegar yo a mi destino, pero cuando descendió, había orado junto conmigo para que el Señor la recibiera como hija. Nunca más la volví a ver ni supe de ella, pero no tengo dudas que fui usado por Dios para traer a un alma más a su pueblo. Evangelismo programático… ¡Por favor! Pequeña gran diferencia entre religión cristiana y llenura del Espíritu Santo.

Jesús fue muy claro con aquellos hombres. Él les dijo que debían esperar en Jerusalén hasta que fueran dotados con poder desde lo alto. Ellos obedecieron y así se comportaron esperando el cumplimiento de la promesa. De hecho, yo sé muy bien que nuestra mente religiosa nos dice que probablemente andaban todos ayunando o que todos estaban orando fervientemente, y que esperaban con gran gozo al Espíritu Santo, pero todo eso es simple imaginación de un espíritu de religiosidad que pretende imponerle a Dios como debe hacer las cosas con cierta y determinada gente.

Veamos: ¿Cuánto podemos orar si no tenemos el don de lenguas que nos traiga algo distinto a nuestro espíritu? ¿Diez minutos? ¿Quince? Sí, ya sé que hay gente que hora mucho más tiempo, pero estoy seguro que repitiendo conceptos, palabras, pedidos, declaraciones. No innovando, no trayendo palabra nueva o fresca. Ahora ten en cuenta lo siguiente. Todos estos hombres del Pentecostés, eran pescadores, la mayoría de ellos solteros, reunidos casi amontonados allí, en ese aposento. ¿Qué crees que hacían?

Si tú te crees que estaban orando fervientemente las veinticuatro horas del día, debo decirte que tú eres más religioso de lo que tú mismo creías. Porque sin don de lenguas, es muy complicado orar más de quince o veinte minutos sin cansarse o quedarse aparentemente sin tema. Solamente los intercesores lo consiguen sin problemas, eso es real y a esto hay que decirlo siempre. Pero resulta ser que ellos todavía no tenían ninguna lengua angelical o idiomática, estaban esperándolas.

Tienes que entender, si puedes, que esa era gente que en su gran mayoría ni siquiera se conocía entre sí. Algunos, probablemente sí, pero no la mayoría. Y no es para fantasear si te digo que es muy posible que algunos no congeniaron ni se cayeron en gracia para nada. Unos hablando de los otros, los otros hablando de los unos. Pedro dejando sus calcetines en el suelo porque los pies les ardían de tanto estar parado. Más tarde salió alguien que dijo que fueran a comprar pescado porque tenía hambre.

Luego apareció otro que les recordaba que fueran al sanitario por turnos y que no se olvidaran de higienizar todo, que no fueran mugrientos o maleducados. Imagínate eso por un momento: toda esa gente amontonada en un cuarto. ¿Qué pasa que no pasa nada? A ver Pedro, tú que eres el que sabe algo de esto, ¿Qué pasa que no hay señales de nada? ¡Tengo hambre! ¿Quién sale a comprar pescado? ¿Están locos? ¡Mira si por salir a comprar comida viene en ese momento lo que esperamos y yo me lo pierdo? ¿Tienes hambre? ¡Bueno! ¿No andabas tú con Jesús? ¡Multiplica los peces y los panes como hizo Él!

¡Diez días allí tratando de conocerse! A mí se me ocurre pensar que, después del tercer o cuarto día, todos ya habían descubierto sobradamente las pequeñas y no tan pequeñas fallas de los demás. Con ese criterio, tengo certeza que más o menos para el quinto día de aquel premonitorio “aislamiento”, algunos ya estuvieran tomándose algo muy parecido al odio o sentimiento parecido. Un grupo humano no pequeño metido en un no demasiado amplio aposento. La pandemia portadora de aislamientos estrictos que vivimos, nos dio la autoridad para entender lo que en lo emocional y anímico eso significa.

Claro, nosotros así a la distancia y con las pinturas religiosas que nos metieron en el cerebro, tenemos esa fotografía de ese grupo como de especies de ángeles orando y ayunando, con rostros plenos de gozo y sonrisas angelicales, esperando la promesa casi sin abrir sus bocas, lejos de protestar por algo. Pero esa es la pintura que nos vendieron. Lo que yo creo es que, para el séptimo día, todo eso ya empezó a parecerse a una comunidad de las nuestras. Con un solo detalle que la diferenciaba de esas nuestras: tenían una unidad de deseo: esperar la bendita promesa. En eso estaban más que unánimes. En todo lo demás, permíteme que lo ponga en duda. Naturaleza humana.

Es más que notorio que en un momento dado empieza a haber una interacción entre esos discípulos. Ellos empiezan a conocerse y a formarse uno con cada uno. Y en ese acto, empiezan a surgir grupos afines. Recién cuando ese ambiente ya está consolidado, es que llega la promesa. Y cuando viene eso tan esperado, aparece un Dios que ha estado esperando que hubiera ciertas condiciones terrenales propicias para posteriormente identificarlas como el fundamento para el comienzo de cualquier forma o tipo de ministerio.

 Tenemos que saber con claridad que, cuando el Espíritu Santo llega a una vida o a un lugar en donde hay vida, no está limitado doctrinalmente a la experiencia de hablar en lenguas. Te digo más: el Espíritu Santo no vino ni viene todavía para que la gente hable en lenguas. El Espíritu Santo viene y conecta con lo más sublime de la divinidad cuando encuentra un ambiente de unidad. ¿Será por esa razón que no lo estamos viendo tan seguido por nuestros sitios?

Esa, en todo caso, la manifestación de las lenguas, constituyen una de sus manifestaciones visibles, aunque no la única, y de ninguna manera es el propósito de su venida. Porque es necesario que alguien se atreva a ganarse enemistades religiosas y salga a decir lo que es una verdad insoslayable: el Espíritu Santo no está limitado a una experiencia en una reunión o un culto. Ellos, los del aposento alto, recibieron y se les aparecieron esas lenguas repartidas sobre la cabeza de cada uno de ellos.

 Tuvieron indudablemente una experiencia maravillosa e irrepetible, de esas que nos dejan la certeza que proviene del ámbito sobrenatural, pero vale la pena mencionar que esa maravillosa experiencia y de esa forma, nunca se volvió a repetir de la misma manera. Eso nos deja en claro que puedes recibir ahora mismo un impacto, shock, plenitud, llenura o bautismo del Espíritu Santo y fuego, y no necesariamente tener esa misma clase de manifestaciones. Dios es Soberano. Dios es Espíritu.

Te digo más: el Libro de los Hechos de los Apóstoles, que en realidad si fuera por mi gusto personal, debería haberse llamado Libro de los Hechos del Espíritu Santo, está lleno de experiencias donde distintas personas reciben de manera evidente el bautismo del Espíritu Santo, sin tener la misma manifestación del día de Pentecostés. Tendría que darte todas esas escrituras para que lo compruebes, pero no quiero hacerlo porque este trabajo es lo más parecido a una conversación de dos personas con los mismos intereses, y no un tratado de teología sistemática que procure convencer a alguien de lo que no está convencido. No. Detesto eso porque lo he visto hacer muchas veces y jamás estuve de acuerdo. Yo siento como siento, y creo como creo, porque eso es lo que me llega como profunda convicción desde adentro de mi ser hacia afuera. Cuando se pretende invertir eso, ya no se llama Convicción, se llama Convencimiento. Y créeme que no es lo mismo ni por asomo.

El Espíritu Santo no se limita a una experiencia emocional en una reunión, no se limita a la participación dentro de una congregación en una experiencia privada. Es más; hay miles de creyentes que hablan en lenguas, y no tienen ningún tipo de precisión, tienen una vida atada y son muy religiosos en su proceder, aunque si observamos las apariencias, están llenos del Espíritu. En la plenitud del Espíritu, su propósito no es simplemente, o no está reducido ni limitado a una experiencia en una congregación.

Entiende esto: cuando esa gente estaba allí, todas las naciones del mundo estaban presentes. Sólo que Dios esperó a que hubiese un foro internacional, para enviar a su agente embajador del cielo. Dios esperó a que hubiese un foro internacional para enviar su Espíritu. Obviamente, la venida del Espíritu está relacionada con un mover global. Un mover que no estuvo reducido como lo vemos a una denominación, o a una interpretación doctrinal, o simplemente a una experiencia en una iglesia. Llega el mover del Espíritu a aquel aposento, comienzan a hablar en lenguas con un estruendo, pero vale la pena mencionar que ninguna de las personas que estaban afuera, pudo ver lo que ocurrió adentro.

Y, aun así, fíjate que preguntaron qué era eso. No fue la experiencia de hablar en lenguas lo que ellos vieron, que les hizo preguntar qué cosa era eso por una simple razón: nadie los vio hablar en lenguas. Hablaron en lenguas en el aposento, la experiencia total fue en el aposento. El avivamiento personal si es que quieres llamarlo así, fue en el aposento. La experiencia emocional fue allí mismo, al igual que la bendición personal que, una vez recibida, los hizo lanzarse a la calle, con todo el bagaje que Dios les había dado y allí sí fue cuando cada nación internacional que se encontraba en el vecindario, los escuchó hablar en sus propias lenguas.

Entonces fue cuando dijeron: ¿Qué quiere decir esto? Y dice que estaban maravillados. Es como si esto hubiera sucedido aquí, a la vuelta de mi casa y ellos se hubieran preguntado: ¿Pero cómo es esto? ¿No son todos argentinos, aquí? ¿Y cómo los estamos escuchando hablar en inglés, en ruso, en japonés o en la que sea la lengua del país donde hemos nacido cualquiera de los que hoy leemos esto? Cuando las cosas de Dios son incomprensibles, se rompen todos los manuales de teología.

Quiero que entiendas algo; cuando preguntaron qué era eso, no estaban preguntando qué clase de avivamiento pentecostal estaban viviendo, estaban viendo a una persona de una nacionalidad con una cultura donde no todos tenían gran formación, operando en una dimensión y unos límites que estaban mucho más allá de su propia cultura. Para eso es, yo creo, mi estimado amigo, el propósito del Espíritu Santo: para extralimitarte más allá de los límites que pone tu nación. El Espíritu Santo viene para lanzarte más allá de los límites de tu nación. Y viene en un foro internacional, a bautizarnos en un solo cuerpo global.

 Eran nada menos que los galileos comunicando las maravillas de Dios, en idiomas internacionales. Pero ahora vamos a olvidarnos que hablaron todos esos idiomas, y vamos a entender que, lo que el escritor nos está diciendo es que la iglesia de Galilea, tenía una declaración entendida por cualquier nación. Tenía una influencia aplicable y relativa a cualquier nación global. Podían comunicar el evangelio efectivamente en cualquier nación. Era una iglesia con una póliza foránea, no introvertida. No era una iglesia introvertida de cultos privados; era una iglesia con mentalidad apostólica.

Comunicaron a Dios con efectividad de manera internacional. Una iglesia con una visión foránea, donde todo su cuerpo estaba plantado para dar hacia afuera. Tenía una motivación externa, no interna. Y la gente se quedó atónita, porque los galileos eran un pueblito donde, supuestamente, la limitación cultural, la limitación económica, la limitación educacional, no podría permitir que un galileo hiciera gran cosa fuera de Galilea. Y ellos estaban atónitos, porque comunicaron a Dios efectivamente, a todas las naciones presentes.

 Para eso es la plenitud del Espíritu. Para llevarnos más allá de nuestros límites culturales. Para hacer todas las cosas que, sin él, no podríamos hacer. Para hacer ver a la vaca balanceándose en un cable de energía y cantando como un pajarito. O sea: aquello que te lleva más allá de tu habilidad. Aquello que rompe con las limitaciones de tu vida. Aquello que rompe las limitaciones financieras de tu país. Aquello que te hace pensar que tú puedes bendecir a quien sea sin importarte las devaluaciones de las monedas con las cuales tengas que manejarte. Aquello que te extralimita y viene para llevarte más allá. Entonces Pedro, tratando de defender lo que estaba aconteciendo, comienza a predicar.

Y vale decir algo acerca de Pedro para que entiendas que esto es el primer mensaje que Dios da a la iglesia. Y lo da a través de una persona que, normalmente, sería la última que nosotros elegiríamos para darlo. Pedro era peleador, tenía permanente malhumor y tenía una rara habilidad para meter la pata cada vez que abría la boca. Yo me sigo preguntando, como lo he hecho gran parte de mi vida de fe, si hoy en cualquier congregación le confiarían un cargo importante a un hombre como Pedro. Honestamente, creo que no. Es más que obvio que todo el resto de la historia que rescata el Nuevo Testamento nos da por las narices con nuestras tan sesudas decisiones.

¿Entiendes lo que eso significa? Que el que sabe de todo esto, es Dios. Nosotros especulamos demasiado con nuestros conocimientos intelectuales. Porque Pedro no era precisamente el hombre del año, el testimonio viviente de lo que se quería dar a conocer. Antes de ser salvo hablaba horrible y no era precisamente un modelo de elegancia. Ese era Pedro. Pedro tenía menos escuela que los demás, o sea: tenía dos o tres sentidos trabajando arriba. El gran apóstol Pedro. Digo todo esto para decirte que la sabiduría con la cual predica el primer mensaje, extrayendo principios del Antiguo Testamento, es obvio que no era nada de Pedro, y que era todo Dios.

Porque justo allí es donde él comienza a decir: estos señores que ustedes están viendo no están ebrios, como ustedes suponen, porque son las nueve de la mañana. Esto, es aquello dicho por el profeta Joel. Y arranca setecientos años latentes de una profecía, y arranca el manto futurista, y dice: Hoy vamos a establecer lo que dijo aquel hace setecientos años atrás. Escúchame: estaba cincuenta por ciento equivocado, y Dios lo puso en la Biblia, de todas maneras.

El que sabe algo de escatología, sabe que el cincuenta por ciento de lo dicho era cierto, pero que el otro cincuenta era erróneo. Pero él lo decretó con una fe tan grande e incomparable, que quedó consolidado. Y dijo que aquello que se estaba dando, aquello que está latente en los aires, es esa profecía que aún falta por cumplirse; una generación sobre la cual se derramará el Espíritu Santo, y comenzarán a profetizar, y a tener sueños, y visiones, más allá de lo que se pueda enseñar y hasta incentivar en una iglesia local, porque si se hace así, todo comienza a extralimitarse.

Lo que sí puedo asegurarte, porque espiritualmente creo que todos lo estamos discerniendo, es que una generación profética será el estilo de los últimos días. Eso dijo Pedro. Esto que tú ves, es lo que profetizó Joel. Las muchachas van a profetizar, los niños van a profetizar, los ancianos van a tener sueños, los jóvenes van a tener visiones, las doncellas, y habla de todas las clases sociales, todos los géneros.

Dice que la generación, básicamente lo que está describiendo, es una generación profética. Está diciendo: los postreros días van a ser identificados por una generación profética. Y este es el comienzo de eso. Es lo que está diciendo Pedro. Esto fue dicho por el profeta Joel. En los postreros días. ¿Qué días? A nosotros, los cuales nos ha llegado los fines de los tiempos.

¿Te das cuenta cómo encajan estos principios? Pedro, lo que básicamente está diciendo, es: señores, este es el estilo de vida de los últimos días. Y luego sigue predicando y, en el final les demanda que sean salvos de esta perversa generación. Y luego se nos añade que con otras muchas palabras les testificaba y los exhortaba, diciendo una serie de consideraciones para aportar más conocimiento a lo dicho. O sea que el mensaje fue mucho más largo, pero todo lo que dijo de allí en adelante, se puede resumir en ese pasaje.

Sed salvos de esta perversa generación. Es decir que comienza a decir que este es el estilo de vida que profetizó el profeta Joel, y los exhorta que, con ese estilo de vida, fuesen salvos de la perversa generación. ¿Más o menos te queda claro? Porque leyendo la Biblia religiosamente, como lo hemos hecho durante tanto tiempo, no siempre hemos podido interpretar lo que encerraba ese tremendo mensaje de un hombre sin escuela, pero con unción.

La palabra perversa, que él utiliza allí, es la palabra escorios, de donde sacamos nuestra palabra escoriosis. Que significa torcida y se utiliza preponderantemente en la medicina ósea, en traumatología y con referencia a patologías que tienen que ver con la columna vertebral. Entonces entendamos que no necesariamente está hablando de una generación adúltera o pecaminosa. Porque pervertir es simplemente hacer cosas con el fin incorrecto.

Y allí está incluido hasta el matrimonio. Porque cuando tú usas el matrimonio incorrectamente, lo tienes pervertido. Cuando tú estás en la iglesia incorrectamente, la perviertes. ¿Estás entendiendo, ahora, por qué pasan ciertas cosas que pasan? Cuando tus motivaciones de líder son incorrectas, estás pervirtiendo tu liderazgo, no el evangelio. El evangelio no tardará en deshacerse de ti por ello.

Creo con sinceridad que ser apostólico o profético, no será una opción en los últimos días, sino un estilo de vida obvio y natural por parte del pueblo de Dios, del llamado Cuerpo de Cristo. En medio de una generación que se ha desviado y se sigue desviando más y más del objetivo divino trazado en el diseño original, si no se posee ese estilo de vida, no se podrá prevalecer. Lo vamos a ver en toda la palabra si es que insistes en ser bíblico. Dice y recalca que seamos salvos de esta perversa generación.

Aquí tenemos una clara fotografía del fundamento original de la iglesia. En aquel tiempo no había seminarios de guerra espiritual, no había seminarios proféticos, no había seminarios para salmistas, tampoco había conferencias sobre el Reino de Dios. No había conciertos musicales, no había principios doctrinales, nadie estaba dibujando las setenta semanas de Daniel, y nadie hablaba de escatología ni del rapto. Y, aun así, existía la doctrina apostólica. Quiero que entiendas que esta doctrina, es fundamento, no ocurrencia extraña de gente extraña que aparece un día en la Web.

Antes que hubiera nada para estudiar, esta doctrina ya existía. Porque la doctrina apostólica, no es una doctrina bíblica, es un estilo de vida. Es una postura mental, es una disposición espiritual, es una posición moral y cultural hacia la vida. Es una forma de ver las cosas, es una mentalidad independiente de cualquier postura moral, es un fundamento. Es un principio que te mueve y sobre el cual giran las facultades de tu decisión. La doctrina apostólica era visible. Y recuerda que la palabra doctrina, es enseñanza, sea de la Biblia o sea secular, no tiene nada que ver exclusivamente con Biblia.

Los extremos ideológicos adoctrinan a los pueblos que captan. Porque presta atención que en esa época todavía no había Biblia, pero sí existía ya una doctrina. No estaban usando el Antiguo Testamento, todavía no habían escrito el Nuevo, no había seminarios, ni institutos, ni colegios bíblicos, pero ellos estaban fundados y permanecieron en la doctrina apostólica. Esta doctrina es el estilo de vida necesario en los últimos días. Es una posición, un estado de ser, una actitud, una disposición espiritual. Todo el Nuevo Testamento estaba dominado por una unción apostólica. Todo fue impartido por una mentalidad apostólica. Mira el ministerio apostólico real.

Pablo les dice a los corintios que Dios los ha exhibido a ellos, los apóstoles, como últimos, como postreros, como sentenciados a muerte y que, incluso, añade que ha permitido que sean un espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres. Los apóstoles, últimos. Esto habla de un perfil absolutamente bajo, casi invisible. Hoy, lamentablemente, en cualquier denominación donde te encuentres, arrojas una piedra con los ojos cerrados y, seguramente, le das en la nariz a un apóstol o a un profeta. ¡Hay tantos!

Esto que dice Pablo tenía que ver con un deporte que se denominaba “Los Gladiadores Meridianos”, y lo que sucedía era lo siguiente: al final del día, después que los gladiadores habían matado todos los animales y todo eso, sacaban a uno de los presos, absolutamente desarmado, para ver cómo el animal despedazaba al hombre. Y a ese divertimento lo llamaban: “Al postrero”. Entonces, cuando Pablo dijo: Nosotros los apóstoles somos exhibidos como los postreros, todo el mundo sabía de qué estaba hablando.

O sea: que nos saquen, para hacer el ridículo. Que nos lancen donde nadie se mete. Que nos impulsen con suicidio espiritual. Que nos envíen a hacer cosas que nadie quiere hacer, de esas que nadie calcula como positivas a su causa. Y los envían como gladiadores meridianos. Dice: Como a sentenciados a muerte, hemos llegado a ser el espectáculo del mundo, espectáculo de los ángeles, espectáculo de los hombres. Yo me pregunto y de paso les pregunto a ustedes que me están leyendo, ahora: ¿Cuántos quieren ser apóstoles, ahora? Gracias a Dios que va a ir bajando la cantidad. Van a quedar los genuinos, nada más.

Yo no puedo explicarme el grado de ignorancia que existe hoy entre el pueblo creyente, que nadie ha sido lo suficientemente inteligente como para darse cuenta que cuando se levanta a la figura de un apóstol de los modernos, se está haciendo algo que es exactamente inverso a lo que vivieron los genuinos enviados del cielo, los apostellos reales. Insensatos por amor de Cristo, asegura Pablo que han sido ellos, todos.

Y no es que sean precisamente insensatos, porque en otro lugar dice que son peritos arquitectos, que son sabios, pero que lo que hacen puede verse como insensatez, porque nadie se atreve a hacerlo. O sea: es un espíritu de mártir espiritual. Se lanzan a hacer lo que nadie se atreve a hacer, porque vienen dotados de un espíritu pionero, para traerle a la iglesia la gracia que Dios tiene.

Y añade que esa aparente insensatez, deja al descubierto la prudencia que existe en los otros, en los que no han sido enviados. En la fortaleza que emana de ellos y que contrasta con la debilidad manifiesta en los llamados apóstoles Porque mientras menos se hace el hombre y su figura, más grande se hace la iglesia y su cabeza indiscutida, porque ellos, los enviados genuinos, lo que hacen, es vaciarse por la iglesia. Y lo remata consignando algo que, si lo quieres ver, todavía está vigente.

 Mientras los que están formando parte tradicional de las estructuras siguen siendo considerados honorables, los enviados genuinos y portadores de una palabra distinta, renovada, fuerte y confrontativa, siguen siendo despreciados. Además, te los pinta como hambrientos, sedientos, desnudos, abofeteados y sin donde habitar. Trabajan como todos, pero son maldecidos como ninguno. Bendicen a la gente y la gente los persigue. Los difaman y ellos ruegan por sus difamadores. Terminan considerados como los desechos del mundo.

Claro; a la vista de todas estas cosas que no estoy inventando yo, sino que fueron expresadas por el propio Pablo, el gran apóstol de todos los apóstoles de la antigüedad, a uno le queda una duda más que evidente: ¿Cuántos querrán después de leer todas estas verdades, ser los grandes apóstoles del siglo veintiuno? ¿Cuántos se atreven sin otras armas que la Palabra de Dios viva y vigente en sus estilos de vida y no sólo en sus solemnes biblias, enfrentarse con la estructura que sigue sosteniendo doctrinas impuestas por la tradición, las culturas y las costumbres de cada lugar?

¿Cuántos son capaces de salir a compartir una palabra rhema con los hijos de Dios y miembros del Cuerpo de Cristo, sin el aval firmado por un líder reconocido por las instituciones dominantes? De hecho; ¿Cuántos eligen ser ridiculizados e injuriados en lugar de bien remunerados y aplaudidos? En fin; todos los que sigan queriendo formar parte de ministerios de fundamento, ahora, pueden inscribirse. Es que hay muchos llamando a las cosas que no son como si lo fueran, ¿No es verdad?)                          

Sin ir demasiado lejos ni profundo, tú sabes que hay mucha gente que considera literalmente como “padre espiritual” a la persona que lo llevó a los pies de Cristo. Escucha y toma nota de esto que te diré, porque, aunque parezca que no tiene nada que ver, lo tiene y en gran forma: padre no es el hombre que se acuesta con tu mamá; padre es el que te cría. Padre no siempre es el que te engendra, sino el que siempre está presente cuando tú necesitas ayuda.

Padre es el que te hace prevalecer en los tiempos de crisis, por lo que testifica con su vida y predica. Padre es aquello que define el vocabulario de tu mensaje. Padre es aquello que define la cultura de tu iglesia. Y que conste que dije de tu iglesia, no de tu congregación. A veces pueden ser la misma cosa, pero hay otras veces que no tienen absolutamente nada que ver una con la otra. Padre es aquello sobre lo que tú te paras cuando fluyes en tu ministerio, porque proviene de alguien que te está alimentando. Ese es tu papá.

Cualquier persona (¡Y en casos aislados pero reales, hasta un incrédulo!) puede ser un instrumento válido para ir a los pies de Cristo. Lo dijo alguien antes que yo: papá me trajo a la tierra, pero yo no vivo con papá. Sé que cuando digo estas cosas piso algunos callos religiosos, pero no le hace, es verdad. El padre biológico no es el que estamos buscando, sino el que te cría. O sea: cuando tú defines quién eres y el sabor de tu ministerio, te vuelves hacia atrás para ver de donde proviene, y allí recién vas a identificar a tu verdadero padre.

Yo estoy convencido después de leerlo y releerlo muchas veces, que Pablo a esto lo tenía más que claro. Él salía a decir con toda soltura a quienes lo escuchaban, que lo imitaran. ¿Es que se volvió loco Pablito? ¿Cómo vamos a imitar a alguien que termina de pasar por todas esas vicisitudes que detalla tan claramente? A ver, ¿Dios lo puso en la Biblia, o no lo puso? Me estoy remitiendo a la doctrina apostólica, que consiste en un estilo de vida que lo da todo por el evangelio. Esa es la mentalidad apostólica. Una gente que vive más allá de la zona de confort. ¡Y mira que cuesta bastante salirte de esa zona tan cómoda! ¿No te parece?

Y aunque no lo entiendas, fue a partir de todo eso que Pablo les envía a esta gente al chico Timoteo. No para que juegue al papagayo amaestrado y les repita uno detrás del otro todos los mensajes predicados por su jefe, sino para que les deje ver en el suyo propio, el estilo de vida que tenía el apóstol, que era exactamente el fundamento del testimonio que debía quedar incólume.

O sea que lo que él enviaba no era a una persona que supiera predicar, sino a alguien que supiera y pudiera impartir el mismo estilo de vida que él tenía. Y yo creo fielmente que es lo mismo lo que estamos haciendo en este tiempo. Por eso es que alguna vez me he atrevido a ese enorme desafío que significa decir en público ¡Mírame vivir!

 No se trata de recorrer las iglesias de todo el planeta y ocupar sus púlpitos con dramáticas y elocuentes predicaciones, se trata de recorrer el mundo con la habilidad y capacidad de impartir ese estilo de vida que tuvieron los apóstoles. Lo que se va a quedar allí, contigo, cuando yo concluya esto y queden estas letras en los archivos o se apague el sonido de mi voz, es mi mentalidad, mi propio estilo de vida, no la fuerza, el brillo o la atracción de una voz humana. Por eso le envía a Timoteo, para que les recuerde su proceder en Cristo y su estilo de vida. Si eres soberbio y presuntuoso, puedes ser líder, pero no guía o referente. Para esto último se necesita humildad. Y mucha. 

De eso es que nos atenemos para concluir en que la tan famosa y predicada doctrina apostólica, no es un moderno tratado de teología, sino sencillamente un estilo de vida. Hoy existen miles de redes apostólicas, pero no conozco ninguna que ande impartiendo un nuevo estilo de vida que modifique el anterior por inútil. Y no lo digo por criticón o resentido porque no me invitaron a tocar la guitarrita en la plataforma, lo digo porque tú misma, tú mismo lo deben estar viendo en derredor donde quiera que vivas. Esto no es nacional ni cultural, esto es espiritual.

Por eso Pablo les ruega que lo imiten. No ruega para que ellos aprendan a predicar como él, sino que imiten su postura espiritual. Que imiten su posición, su status hacia la vida. Que piensen como él, que de allí no lo mueve nadie hasta que la gloria de Dios caiga. Y tendré que recordarte que eso también es guerra, porque a veces guerra espiritual es precisamente eso: pararte en un lugar y decir: no me muevo de aquí hasta que la gloria de Dios llegue. Hay veces que no hay coraje para continuar en medio de malos augurios. ¿Para dónde vas? ¡Te van a matar! Déjame, no voy solo; mi Padre va conmigo.

La gente se confunde un poco y te diría que hasta bastante respecto a los demonios. Los tiene como personajes espirituales que te asesinan en la primera de cambio, y no es tan así. La mayoría de los demonios, lo máximo que pueden conseguir si les das entrada, es asustarte un poco. Suponer lo anterior es otorgarle al enemigo un inmenso poder que no tiene y, al mismo tiempo y por razones implícitas, desmerecérselo a nuestro Dios. Satanás es un enemigo derrotado, y él lo sabe muy bien.

 Los que no lo saben son los cristianos, que todavía deciden voluntariamente someterse a sus dictados porque todavía no pudieron entender ni valorar los de Dios. No es muy complicado mi discurso, solo decirte: sigue adelante. Conserva un estilo de vida que no se doblegue ante ninguna circunstancia. Sé parte integrante de una gente apostólica y decidida. Que sabe lo que quiere, y no se mueve hasta que no lo consigue. Por eso te envío a Timoteo, dijo Pablo, Él es el que te va a impartir la misma mentalidad.

Esta es la mentalidad que va a prevalecer en la última generación. Es la mentalidad del estilo de vida de los últimos días. Es la mentalidad de Reino, la que se contrapone y por eso choca y se da de frente contra la mentalidad del mundo. Esta es la disposición que es requisito para prevalecer en la iglesia del siglo veintiuno. La palabra dice que en los últimos tiempos el amor de muchos se enfriará, y a menos que no tengas una disposición como esta, tú también te enfriarás. 

Escúchame: dice que, si es posible, hasta los elegidos se enfrían. Y a esto lo estuvimos viendo durante todo lo que nos trajo la pandemia del Covid19. Cerraron los templos, se recluyeron las personas en sus casas y cada uno eligió algo para sobrevivir. Muchos hasta allí cristianos asistentes a congregaciones evangélicas, se dedicaron a gastar su tiempo en cualquier cosa menos en las cosas de Dios. ¿Eran o no eran? No eran. No se trata de formar parte activa de un grupo eclesiástico, se trata de tener comunión con el Padre. Para ser genuino se necesita una disposición. Una disposición que no se doblega.

Todo esto entendiendo que tenemos que vivir en medio de una sociedad que se está cayendo de a pedazos y demanda de nosotros esta postura espiritual, algo así como un espejo donde poder mirarse y encontrarse a sí misma. Y eso no quiere decir que andemos por las calles con cara de malos, sino con un espíritu que no se mueve bajo ninguna circunstancia. Que el mundo haga lo que quiera con sus vidas, nosotros no pertenecemos a ese mundo, somos gente de Reino. Cuidado: es allá o es acá, mitad y mitad no califica. Si tienes en claro esto, tienes en claro todo. Si no tienes claro esto, comienza otra vez desde cero, ¡Conviértete!

 Ahora bien; aquellos galileos recibieron el Espíritu Santo, hablaron en lenguas y salieron. Y se encontraron con gente de otras nacionalidades y se entendieron perfectamente con todos hablando en sus respectivos idiomas. Pero después, lo primero que hicieron, fue irse todos y vender sus casas. Más de uno ha querido elaborar una doctrina con esto y hasta aprovecharse de las circunstancias y la calidad de ingenuos crédulos que fueron llamados a ser creyentes. No es lo mismo, aunque suene parecido. Pero escúchame, porque en la Biblia no hay nada escrito por casualidad o para llenar un espacio. Para la cultura hebrea, la propiedad era lo que los ataba a la herencia patriarcal. Era lo que los definía como judíos.

Cualquier niño era capaz de recitarte de memoria toda su genealogía familiar para terminar diciendo que el último de esa generación era él y que todo eso que estaba allí, le pertenecía. La tierra era la identidad judía. O sea que, lo primero que hicieron, fue dejar afuera su cultura. Escucha: cuando el Espíritu Santo viene, a mí el argentino nativo que tengo por dentro, se me debe salir para afuera. Ni modo de andar agrandado o exagerado en las cosas de Dios, ya no soy argentino. Porque si vamos a impactar al mundo, (¡Y lo vamos a impactar!) los que lo hagamos no tenemos que ser otra cosa que ciudadanos del Reino de Dios, y no de cualquiera de las naciones que gracias a Dios se unen a diario en este y otros ministerios que pelean por la misma calidad de victoria y acompañan en estos trabajos ministeriales.

Ellos vendieron su propiedad, se identificaron con el Reino de Dios. El Espíritu los llevó más allá de los límites de su sociedad. Les impartió un comportamiento radical y adoptaron una cultura de Reino, dentro de su propio país. Fíjate; si iglesia es reformular o formar una raza nueva en la tierra, la iglesia vendría a ser el centro donde se redefine la humanidad. Tú no podías funcionar y operar correctamente como salvo, sin tener alianza con tu hermano en la iglesia primitiva.

Era una cultura, era una nación dentro de otra nación. Los personeros del César creían que había un solo Dios en la tierra y que ese era el César. Incluso imprimieron su propia moneda que declaraba que el César era el único Dios. ¿Te atreverías tú a ir a decirles que no hay otro nombre que el de Jehová en el que alguien pueda ser salvo? Y después viene Pablo a decirnos que lo imitemos a él. Jamás se te ocurra si no estás repleto de unción.

Lo apostólico viene para destrozar y quebrar toda mentalidad tradicional. Viene para arrancar cero comportamientos hereditarios. Viene para activar el Reino de Dios hacia la plenitud de tu plan terrenal. Y la comida que motiva al apóstol, es hacer y terminar la obra de Dios. Viven por medio de la cultura del Espíritu, y se consideran una comunidad entre sí. Cuando Pedro comienza a decir sobre los megaleos de Dios. O sea: de las maravillas de Dios.

 Pedro dice: esto no es un viento, esto no es un mover del Espíritu, esto no es una experiencia emocional; esto es lo que dijo Joel que será el estilo de vida de los últimos días: una generación profética. Una unción internacional. Algo que te lleva más allá de los límites culturales, más allá de los límites económicos, más allá de los límites legislativos de tu propio país. Donde desde un pequeño pueblecito de una perdida nación de un anónimo continente, se puede bendecir a naciones mucho más grandes e importantes que ese pequeño lugar.

Es tu mentalidad la que te lleva a hacer cosas más grandes. La palabra dice que Dios es capaz de hacer cosas mucho más grandes de lo que tú te imaginas. El Espíritu viene para crear una generación profética, y para producir el estilo de vida que es una demanda en los últimos días. Te habilita a hablarles a las naciones con un entendimiento global, con un propósito de precisión.

Queda una unción de rompimiento, la unción que rompe toda limitación en tu vida, toda intimidación, toda falta de signo propio. Todo impedimento es quebrado cuando tú posees una mentalidad apostólica. La forma de acceder al Reino de Dios hoy, es muy distinta a la forma en que tú podías acceder al Reino de Dios diez años atrás. Hacen falta distintos vocabularios en tu oración para penetrar esa dimensión, hoy, que las que se usaban cinco años atrás.

Son como si fueran claves de acceso. Si tú quieres usar hoy una clave que usabas hace diez años, cualquier mediocre computadora te hará sonar la alarma de error-error-error. Tienes que poseer las claves del día, y esas se encuentran en esta dimensión de la cual te estoy hablando. Los galileos que estaban funcionando fuera del límite de su cultura, vendieron sus casas, hablaron en francés, estaban hablando elocuentemente de las maravillas de Dios. Pero; ¿No eran galileos? ¿Cómo es que entonces te oigo penetrando en Asia?

 Despiértate. No puedes ni debes quedarte cristalizada o cristalizado en aquello que aprendiste en las escuelitas bíblicas a las que asistías de niño. Eso quedó en la historia, en TU historia. Porque la historia de Dios está escrita en la Biblia, y allí en la última página, dice que ganamos. Si lo crees, eres más que vencedor en Cristo Jesús. Si no lo crees, tienes un problema y no puedes pretender que venga un ministro a solucionártelo. Ya eres mayor de edad y nadie te da el biberón ni te cambia los pañales.

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Ministros, SI; mini-astros, NO

Por esas cosas que ocurren casi sin explicación racional, en mi vida secular tuve algunos talentos que me permitieron trabajar por más de cuarenta años en una profesión de la que en lo familiar, no había antecedentes. Por las mismas cosas que no siempre tienen explicación en esta vida, una noche caí a los pies de Cristo como única salida real para mi vida. Eso, tampoco tenía ningún antecedente de familia. El cristianismo genuino no estaba en el ADN heredado en la carne. Finalmente, y en la segunda mitad de esta carrera que lleva a la meta final del ciclo vida terrenal, me encontré ungido para desarrollar el quinto ministerio bíblico, el del maestro. Obviamente, de esto tampoco había registro alguno en mi historia. ¿Por qué elegí ser conocido como ministro y no como maestro? Simple. Porque el Maestro es uno, y nadie puede arrogarse portar ese título. Ministro sí, porque mi Biblia dice que el nuestro es un pueblo de reyes y sacerdotes y de todos ministros competentes. Para mí, esto es suficiente. Todos somos ministros. Yo apenas soy uno más de esos todos.

Mi único punto de referencia, es Jesús. Mi decisión inapelable, es estar EN Cristo. Pero como humano creyente con imperfecciones y deseos de estudiar y madurar en el Señor, no puedo dejar de admirar a Pablo. Según lo dicho por él mismo, también ministro del Señor. Y autor de esta carta de la que hoy quiero extraer flores cultivadas para enriquecer tu jardín de crecimiento. Efesios 4:, versos del 1 al 6: Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. ¿Qué ocurriría hoy si un líder cualquiera, de esos de mayor renombre, fuera detenido y puesto en una cárcel? ¿Sus seguidores irían a visitarlo y consolarlo o, lo más seguro, perderían su confianza en él y lo abandonarían a su suerte? ¿Y si fue preso por predicar a Cristo? No interesa. Cuando debieron elegir a Jesús, eligieron a Barrabás. ¡Ay pueblo!

Nos recomienda, (Porque la carta es a los Efesios de ese tiempo, pero absolutamente válida para tú y yo, hoy mismo), andar con humildad y mansedumbre. ¿Tú crees que hoy es necesario que un ministro le diga a sus receptores que deben andar por la vida como creyentes llenos de humildad y mansedumbre? No, pero la realidad nos muestra que de tanto en tanto hay que hacerlo. Como prevención. Mansos, dice, no mensos. Mis hermanos mexicanos me entienden mejor que el resto, que igual supongo que saben de lo que les hablo. Y humildes. “¡Ay, hermano! ¡Mi familia es muy humilde! ¡Hay días que hacemos una sola comida porque no tenemos dinero para la otra!” Entiendo, y eres digno de respaldarte en oración y además brindarte alguna ayuda como iglesia, pero déjame decirte que eso tuyo no es humildad, eso es pobreza, carencia de dinero. Humildad es otra cosa.  Créeme que no todos los muy pobres son humildes. Humilde es aquel que teniendo todo lo necesario para brillar y ser famoso, decide vivir en bajo perfil y sólo haciendo lo que debe.

Nos demanda que nos soportemos unos a otros con paciencia. Necesitamos esto para que los errores inevitables que ocurren entre las personas de la familia de Dios no vayan en contra del propósito de Dios de unir todas las cosas en Jesús-ilustrado a través de Su obra actual en la iglesia. Crisóstomo definió con precisión a la paciencia como el espíritu que tiene el poder de vengarse, pero nunca lo hace. Es la característicaa de un corazón generoso y perdonador. Luego añade que debemos guardar la unidad del Espíritu. Que quede claro. Nuestro esfuerzo no debe ni puede ser para crear una unidad, porque a esa unidad ya la creó Dios. Nuestra ocupación tiene que estar centrada en sostener y mantener esa unidad en contra de todo lo que pueda venirse. Y es más que obvio que Pablo está hablando de una unidad espiritual, ciento por ciento. Nada que ver con una unidad estructural, denominacional o interdenominacional, o con su heredera más moderna, el ecumenismo. No es una reunión de líderes un día al mes para tomar té, café o refrescos y comer galletas. Eso tiene otro nombre.

Dice que somos un cuerpo y un Espíritu, porque así fuimos llamados. Un Señor, una Fe, un Bautismo, y un Dios y Padre de todos. Está claro y en algunos puntos, quizás no tanto. Un Señor, Jesucristo. Una Fe, la de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Un bautismo. ¿Está refiriéndose al de Juan en las aguas? A ver; Juan tuvo mandato para hacer eso, para perdón de pecados, como antesala y arras de lo que iba a venir, el Hijo encarnado. Cuando ese Hijo va a la cruz, se lleva todos nuestros pecados con Él y nos absuelve con la única condición de aceptarlo y subir a esa misma cruz con Él. El bautismo en aguas, hoy, es un símbolo que recuerda eso, pero no es de eso de lo que se habla aquí.

Baptismo, que es la palabra original, nos habla de sumergir. Juan lo hizo en agua y estuvo bien, pero nosotros hoy tenemos otras vertientes. Sumergirnos en Él es ESTAR EN Él. Sumergirnos en Su Espíritu Santo, es sinónimo de bautismo, también. Todo esto, por donde quiera que lo mires, es algo que se hace una sola vez y para siempre. El de agua, el de relación y el de Espíritu Santo y fuego. No es un show que puedes repetir domingo por medio para entretenimiento de la membresía, ¿Estamos? Tampoco debes bautizarte en agua cada vez que pecas, ¿Entiendes? La salida está por otra puerta, la del arrepentimiento, no la de la piscina.

Versos 7 y 8 = Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres. 

. Dice que nos fue dada la gracia, a cada uno de nosotros. ¿Entiendes? Tú tienes una gracia que se preparó exclusivamente para ti. Y que se hizo esto conforme a la medida del don de Jesús. Esta es la base para la distribución de los dones espirituales de Dios a través de Su iglesia: la gracia, el don gratuito e inmerecido de Dios. Nadie merece ni se ha ganado dones espirituales. O sea que has recibido una gracia, que es como decir un favor divino, sin mérito alguno de tu parte, en la medida acorde al don que te fue dado. Porque todos tenemos uno o más dones. Que lo creamos o no, que nos ocupemos de discernirlo o no, ya es un problema nuestro. Dios ya hizo lo suyo.

Cuando dice luego que subió a lo alto, habla de una ofrenda que sucedió, como se describe proféticamente en el Salmo 68:18, cuando Jesús subió al cielo. Esta fue la evidencia de Su triunfo sobre cada enemigo (el llevar cautiva la cautividad. Dice el salmo: Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, Tomaste dones para los hombres, Y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios.  Dijo alguien con mucho acierto que uno puede imaginarse a un líder militar regresando a Jerusalén a la cabeza de sus seguidores, después de derrotar a un ejército enemigo y tomar muchos prisioneros.

Como Jesús dijo: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y añade que llevó cautiva la cautividad, Y que dio dones a los hombres: Parece simple letra, pero encierra un arma crucial para la guerra que hoy estás librando. Eras cautivo del pecado y eso te arrojaba en los brazos de Satanás, ¿Verdad? Pero Cristo, cuando fue a la cruz, al par de llevarse todas tus enfermedades y llagas, también se llevó tu cautividad. ¿Lo entiendes? No te creas más mentiras del infierno. Ya no tiene nada de donde agarrarte. Créele a Jesús.

Versos 9 y 10 = Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Y por esa razón es que se pregunta:  Y eso de que subió, ¿Qué es…?: En esto, Pablo demostró cómo, la palabra subiste en el Salmo 68:18 se refería a la resurrección de Jesús, hablando primero de su ascensión desde las partes más bajas de la tierra, y en segundo lugar de su ascensión por encima de todos los cielos.

Algunos piensan que la frase las partes más bajas de la tierra, se refiere a la predicación de Jesús a los espíritus encarcelados que se describe en 1 Pedro 3:19 y 4:6. Si bien este aspecto del ministerio de Jesús en el Hades después de Su obra en la cruz es verdadero, y así está profetizado en Isaías 61:1-2 y Lucas 4:18, Pablo no necesariamente se  refería a él aquí, sino a la increíble y para nosotros todavía desconocida batalla que Jesús libró después de morir en la cruz en esas partes bajas de la tierra con todo el caudal demoníaco que pretendía impedir su resurrección.

Versos 11 al 16 = Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor. 

Aquí están, prácticamente por única vez en la Biblia, los cinco ministerios vigentes para el devenir de la iglesia y la extensión del Reino. Me resultó muy ilustrativa la comparación de ellos con una mano humana. Comenzando por el dedo pulgar, que representa al apóstol. Es el único que puede tocar, que equivale a relacionarse, a los cuatro dedos restantes. El índice simboliza al profeta, ya que es el dedo el juicio, con el que apuntamos a alguien para acusarlo de algo o exhortarlo. El dedo mayor, es el evangelista, ya que es el más largo porque equivale a llegar más lejos que los otros. El dedo anular, es el llamado dedo gentil, ya que es en el que normalmente se usa el anillo de bodas, y por sus características, representa al pastor. Y, finalmente, el dedo meñique, que es el más pequeño, simboliza al maestro, ya que es el único que puede introducirse en el más mínimo orificio del cuerpo y ser de utilidad allí. Cinco dedos, una mano, parte de un cuerpo.

Ya en lo conceptual y alejado de comparaciones superficiales, los apóstoles son los responsables de los fundamentos y la expansión de todo lo que Dios desee realizar en un lugar. Son los enviados desde la oficina celestial. Imposible concebir un apóstol que no haya sido enviado por Dios, así haya sido ordenado por otros prestigiosos hombres. Son los pilares de la Iglesia, los que fueron llamados por Jesús mismo para ser testigos de su resurrección y para llevar el mensaje del Evangelio a las naciones. Ellos fueron los primeros en establecer la Iglesia y sentar las bases para su crecimiento. Un apóstol, según el Nuevo Testamento, es alguien que ha visto y ha sido testigo de Jesús resucitado Hechos 1:22: Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección. Su función principal es la de fundar iglesias y establecer nuevos ministerios. Cuidado: nada que ver con un gerente de estructuras o denominaciones raras, o abridor de salones o templos de mampostería. Estamos hablando de otra cosa.

En cuanto a los profetas, indudablemente son los mensajeros genuinos de la Palabra de Dios. NO es profeta alguien a quien un grupo de hermanos amigos ordenan como tal, sino al que Cristo el Hijo le otorgado ese don y esa unción. Los profetas son los voceros de Dios, aquellos que reciben y transmiten su mensaje a la Iglesia y al entorno. Son llamados a hablar la verdad, a denunciar el pecado y a proclamar la justicia de Dios. En el contexto del Nuevo Testamento, los profetas no solo predicen el futuro, sino que también interpretan la voluntad de Dios para la Iglesia, revelando su propósito y guiando a la comunidad en su camino. Confundir a un profeta con una especie de armador de horóscopos cristianos es de tal barbarie que conlleva un juicio por pecado mayor al que consideremos mayor.

Después nos encontramos con los evangelistas, que son los reales anunciadores del Evangelio. Si bien ese mandamiento lo tenemos todos los creyentes, la unción del evangelista le permite ser un canal por el cual dispone y agrega a los que van a ser salvos. Nada que ver con shows, métodos o monumentales puestas en escena. Los evangelistas son, como anunciadores del Evangelio, aquellos que comparten las buenas nuevas de la salvación con unción, pasión y fervor. Su llamado es llevar el mensaje de la gracia de Dios a aquellos que aún no lo conocen. Los evangelistas se enfocan en la proclamación del mensaje de salvación, buscando ganar almas para Cristo. Lo que luego hagan las congregaciones con esas almas, ya no es su responsabilidad, pero sí su carga personal. Absolutamente nada que ver con captadores de miembros para congregaciones en base a manipulaciones o temores. Eso no es Dios. `

Tengo absoluta certeza que cuando Pablo escribió esto, de ninguna manera imaginó el ministerio de los pastores tal como hoy se ejerce. Son, en efecto, cuidadores del rebaño. De acuerdo, no es obligación haber nacido en zonas rurales o con conocimiento de la cría de ovejas, pero por si acaso debería aclararte que un rebaño, en este caso de ovejas, es un hato de animales que, en libertad total, sólo supervisada por sus cuidadores, tanto humanos como caninos, anda por lugares amplios buscando los mejores pastos para alimentarse. El redil, en cambio, es el nombre del lugar donde todos estos animales son llevados a pasar a noche. Es un sitio cercado del que no pueden salir, y se hace en el caso de las ovejas, para que no escapen y sean víctimas de algún depredador. Si el tiempo es malo y deben permanecer en el redil, su alimento en lugar de pastos verdes, frescos y nutritivos, será de una mezcla de elementos guardados a los que suelen llamarlo hojarasca. Quiero recordar, por si a alguien se le olvida, que una de las responsabilidades del pastor, es procurar alimento para las ovejas. Pero alimento nutritivo, no hojarasca.

Obviamente, en el caso de los así llamados en el plano de la iglesia, tienen como singular y principal función la de alimentar a la comunidad con la Palabra de Dios, brindar dirección espiritual, y atender las necesidades de los miembros. Los pastores, en casos, también son llamados a enseñar, animar, consolar y equipar a la Iglesia, creando un ambiente de crecimiento espiritual y unidad. Lo que de ninguna manera son, porque no hay un mínimo texto bíblico que así al menos lo de a entender, es propietarios o dueños de la vida de sus pastoreados. Ejemplo tipo, pero con una enorme experiencia negativa, realizar consejería pre nupcial. Si un o una joven le pide consejo respecto a su novio o novia, y la posibilidad de concluir en matrimonio, le dirá lo que piensa, ve, discierne o se le revela. Pero de ninguna manera está en esa función para decidir con quien se casará tal o cual jovencita o tal o cual muchacho. Esto, por experiencia a la vista, ha sido la mayor causal del odioso divorcio en la iglesia. Eso tampoco es Dios.

Respecto al ministerio del maestro, no voy a ser demasiado extenso porque, al estar ejerciéndolo, me resulta muy complejo ser absolutamente imparcial. Corro el riesgo de sobredimensionarlo o, por pudor, hacer lo contrario. Y ambas posiciones son negativas. El caso es que este ministerio se diseña y nace como forjador de discípulos. Porque son los instructores de la fe, aquellos que explican la Palabra de Dios de manera clara y profunda, ayudando a los creyentes a comprender la verdad bíblica y a aplicarla a sus vidas. Los maestros son llamados a equipar a la Iglesia para el servicio, a desarrollar líderes y a fortalecer la fe de los creyentes. El único aporte personal que haré, es el de considerar que es un ministerio que puede, llegado el caso y la necesidad, y con la proverbial guía del Espíritu Santo, llegar a fluir en la unción de cualquiera de los otros cuatro. Aunque esto sin desmedro a no abandonar lo principal que es el amor y celo por la Palabra.

Los cinco ministerios, aunque distintos en su enfoque, comparten ciertas características y cualidades que los identifican. Estas características son esenciales para el buen desempeño de su ministerio y para la edificación de la Iglesia. Llamado Divino: Todos los ministerios son un llamado directo de Dios, no una elección personal. Es Dios quien elige a las personas y las capacita para servir. Dones Espirituales: Cada ministerio se caracteriza por la manifestación de dones espirituales específicos que permiten a la persona cumplir su llamado. Servicio Desinteresado: Los ministerios se basan en el servicio desinteresado, buscando el bienestar de la Iglesia y el avance del Reino de Dios. ¿Te lo repito? Díselo a quien corresponda. Fruto del Espíritu: Los frutos del Espíritu Santo, como el amor, la alegría, la paz, la paciencia, la amabilidad, la bondad, la fe, la mansedumbre y el dominio propio, son evidentes en la vida de aquellos que cumplen con su llamado.

Además de las características comunes, cada ministerio requiere cualidades específicas que le permiten desempeñar su función de manera efectiva. Estas cualidades se desarrollan a través de la formación espiritual, la experiencia práctica y la obediencia a la voluntad de Dios. Las cualidades esenciales para cada ministerio son: Apóstoles: Visión Profética: Capacidad para percibir la voluntad de Dios para la Iglesia y para el entorno. Liderazgo Visionario: Habilidad para establecer nuevas iglesias y para guiar a la Iglesia en su crecimiento. Autoridad Apostólica: Poder espiritual para establecer doctrina y para ejercer autoridad en la Iglesia. Profetas: Sensibilidad Espiritual: Capacidad para discernir la voz de Dios y para recibir mensajes proféticos. Comunicación Efectiva: Habilidad para comunicar la palabra de Dios de manera clara, precisa y convincente. Integridad Moral: Compromiso con la verdad y con la justicia, reflejando la santidad de Dios.

Evangelistas: Pasión por el Evangelio: Entusiasmo por compartir las buenas nuevas de la salvación con todos. Habilidad para Comunicar: Capacidad para presentar el Evangelio de manera clara, concisa y atractiva. Corazón Compasivo: Sensibilidad a las necesidades espirituales de las personas y deseo de ayudarlas. Pastores: Amor por el Rebaño: Dedicación al bienestar espiritual y emocional de los miembros de la Iglesia. Liderazgo Servicial: Disposición a servir a la Iglesia y a sus miembros, guiándolos con amor y sabiduría. Habilidad para Enseñar: Capacidad para comunicar la verdad bíblica de manera clara, práctica y comprensible. Maestros: Profundo Conocimiento Bíblico: Dominio de las Escrituras y capacidad para interpretarlas con precisión. Habilidad para Enseñar: Capacidad para comunicar la verdad bíblica de manera clara, precisa y atractiva. Disposición a Equipar: Deseo de ayudar a los creyentes a crecer en su conocimiento y en madurez. Si bien los cinco ministerios son llamados especiales, es importante destacar que todos los creyentes están llamados a servir en la Iglesia. Cada persona tiene dones y talentos únicos que Dios le ha dado para edificar el cuerpo de Cristo.

El ministerio no se limita a los cinco dones ministeriales, sino que se extiende a todas las áreas de la vida cristiana. Cada creyente puede servir a Dios y a su Iglesia de manera significativa, utilizando sus dones para el bien común. La duda más frecuente en mucha gente, es: ¿Cómo sé si tengo un llamado a uno de los cinco ministerios? El llamado de Dios es un proceso personal que involucra oración, reflexión y discernimiento. Es importante buscar la tutoría de Dios a través de la oración, la lectura de la Biblia y la conversación con gente espiritualmente confiable. Si Dios te está llamando a un ministerio, te dará la convicción, la pasión y las oportunidades para servir. Conmigo lo hizo cuando todavía no había memorizado ni siquiera Juan 3:16. Es posible, asimismo, tener más de un llamado ministerial. Dios puede equipar a una persona para servir en diferentes áreas, combinando los dones y talentos para un impacto mayor.

Ahora bien; no tener un llamado a uno de los cinco ministerios no significa que no puedas servir a Dios. Todos los creyentes tienen un llamado a servir, y Dios te ha dado dones y talentos específicos para que puedas contribuir al crecimiento de la Iglesia. Puedes desarrollar tus dones a través de la oración, la lectura de la Biblia, la participación en grupos pequeños, la capacitación en tu área de interés, y la búsqueda de oportunidades para servir en la Iglesia. La identificación de tu llamado a servir se basa en la introspección, la oración y la búsqueda de la voluntad de Dios. Pregunta a Dios qué te ha dado para servir y cómo puedes usar tus dones para edificar la Iglesia. Los cinco ministerios bíblicos son un regalo de Dios para la Iglesia. Son llamados especiales que Dios otorga a personas específicas para equipar a la Iglesia y para expandir el Reino de Dios en la tierra.

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