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Mensaje al Nuevo Tiempo

Carta a los Hebreos, capítulo 7, comenzando desde el primer verso: Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, (2) a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; (3) sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. (4) Considerad, pues, cuán grande era este, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín.

Lo primero que debemos observar de este texto, es cuan grande es este hombre llamado Melquisedec, que aparece quinientos treinta años antes de la ley, y sin embargo determina en los lomos de Abraham darle los diezmos de todo el botín que había obtenido. De esa manera invierte en su propia destrucción, ya que él no es solamente pre-levítico, apareciendo quinientos treinta años antes de la ley, sino que también es post-levítico, operando en un sacerdocio que no comienza hasta dos mil años después. Es evidente que Abraham operaba en algo interno, y de convicción también interna, haciéndolo según el orden de Melquisedec. De hecho, sabemos que la ley no es eterna, sino algo temporal, un paréntesis, dentro del plan original de Dios.

Nunca fue plan de Dios que existieran sacerdotes carismáticos. Él, lo que quería, era que hubiera sacerdotes gubernamentales. Un reino de sacerdotes. Esto tiene que ver con lo que encontramos en Éxodo 19, donde el plan original cuando salen de la tierra de Egipto, Dios los reúne y comienza a hablarles. En el verso 4 dice: Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. (5) Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, Nota que aquí comienza con los requisitos. Número uno, si oyeres mi voz. Número dos, si guardas mi pacto. Son las dos condiciones que Él le puso a Israel. Toda profecía es condicional. Toda profecía es condicional. Hay gente que anda por allí sentada esperando que se cumpla una profecía.

Pero resulta ser, reitero, que toda profecía es condicional. Cuando la voz de Dios se topa con la voluntad del hombre, el hombre tiene que alinearse sí o sí con la voz de Dios o, en caso contrario, anula la profecía. Es muy cierto que tú tienes una cierta cantidad de libre albedrío y, por esa razón, Dios jamás va a obligarte a hacer nada. De todos modos, la profecía mesiánica ocurre con o sin tu ayuda. Pero cuando la profecía tiene que ver con una generación, con una familia, con una iglesia, con una gente, o contigo individualmente, siempre es condicional, aunque esa condición a simple vista no se esté viendo. Siempre habrá un si haces esto, yo hago aquello, dentro de lo que Dios dice.

Por eso dice el verso 5: Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. (6) Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. Y no es casual ni circunstancial, esa profecía se cumple en Pedro, donde dice vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa. Son las tres cosas que le prometió a Israel. Israel abortó la promesa porque, en principio, no oyó la voz d Dios. Le dijo a Moisés que no querían oír su voz. ¡Sube tú al monte y habla con Él! Y luego ven tú y habla con nosotros. Rompieron el primer requisito.

Luego les dijo que guardaran su pacto. Más adelante vamos a ver que Moisés quiebra las tablas del pacto, mostrando externamente lo que el pueblo ya había hecho internamente. En síntesis: no oyeron su voz y tampoco guardaron su pacto. Entonces ¿Qué pasó? Pasó que la profecía se trasladó. ¿Dónde? A todos ustedes que hoy me están escuchando. Una generación que sí tiene que ser un reino de sacerdotes. Melquisedec es un orden que tiene dos oficinas dentro de si: reyes y sacerdotes. A diferencia del orden Levítico, donde eras rey o eras sacerdote. Nunca ambos oficios en un solo hombre. Pero viendo a Melquisedec, que ostentando su rango, se permite en una simple aparición, afectar a dos mil años de generaciones, operando en un sacerdocio gubernamental o en un gobierno sacerdotal.

Y todo eso, con los dos oficios dentro de sí mismo. Hay que recordar que de esta misma manera operaban los patriarcas. Eran mediadores entre los hombres, pero al mismo tiempo eran padres de la nación. Tenían gobierno. Es algo que se impone de manera absoluta volver a traerle a la iglesia genuina, simplemente porque este es el tiempo en que eso es totalmente necesario. No olvidemos que la eternidad, por ejemplo, más allá de ser algo que prevalece para siempre, también es la habilidad de vivir más allá de las limitaciones que el tiempo provee. Puedes vivir dentro del tiempo y ser relativo al tiempo, y sin embargo pese a eso, estar conectados a la eternidad.

O sea: los recursos, la revelación, tu habilidad, tu mentalidad, provienen de un ámbito que está mucho más allá del perímetro que está cubierto por algo que se llama muerte. Porque la muerte, tengo que advertirte, es algo más que tu cuerpo cese de estar vivo. Muerte, también, es todo lo que te mata día a día. Muerte, también es de depresión, de opresión y de presión, así como de enfermedad, limitación, cautiverio, limitación mental. Todo lo que nos limita de expresar u optimizar nuestro potencial dado por Dios. Todo eso, aunque a primera vista no se vea y hasta pase desapercibido, también es parte de la muerte. Dice Romanos que por un hombre entró el pecado al mundo y, por ese mismo hombre, todos mueren.

Estás viviendo en una especie de manto, donde imaginando algo que no es así pero que todos piensan que sí lo es, imaginando que el cielo está arriba, y la tierra está abajo. Y no me estoy refiriendo a la atmósfera, sino a la dimensión de la morada de Dios, entre esa morada de Dios y la morada del hombre, hay un velo. Que se llama Muerte. Es el velo que no te deja vivir en la otra dimensión. Sin embargo, es imperativo recordar que Cristo atravesó ese velo por todos nosotros. Eso fue para que tú, estando de este lado del velo, puedas tener acceso a esa dimensión y puedas vencer otra dimensión. Eso se llama sacerdocio eterno. Que no tiene nada que ver con ese sacerdocio temporal y limitado que conocemos.

Eso tiene que ver con la muerte y como tienes poder para vivir más allá del velo de la muerte. Mira lo que te dice Hebreos 2: 14-15 al respecto. Toma nota y no te lo olvides nunca: Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. Presta mucha atención que lo que cautiva al hombre, es el temor de la muerte. Por eso es que, si no le temes a la muerte, no hay ni habrá nada en la tierra que te limite. Y entonces ya no estarías cautivo de nada.

Si el pueblo de Dios entendiera de una vez y para siempre que en Dios no hay muerte, nadie más estaría cautivo de ese temor y del enemigo. Porque conviene aclarar que, el enemigo lo que utiliza y bastante bien, es la ilusión. El mundo fantástico. Es lo mismo que si estuvieras transitando por un desierto, muerto de calor y descompuesto de sed, y de pronto creyeras que estás viendo un mar de aguas cristalinas y frescas. Ilusión. Y muchos, por temor a que eso sea real, puede llegar a vivir en cautiverio toda la vida. Dicho EN Cristo, la muerte no existe. El hombre es eterno. Si el hombre cree eso, nada lo puede parar en la tierra. ¿Qué demonio va a detener a un hombre que ya está muerto?

El que sufre cuando tú te mueres, es tu vecino. Dios no sufre, ni tú tampoco. Lo único que dejas es ese caparazón que usas aquí abajo. Estar fuera del cuerpo es estar presente con Él, ¿Recuerdas?  Él nunca te perdió y tú nunca sentiste dejar de ser tú. No dejas de existir. De acuerdo a muchas experiencias confiables, la realidad es que te sientes más libre. Porque al no estar más atado a un cuerpo, tienes mayor libertad de expresión. El que sufre es el vecino. Y si ese vecino vio la luz y entiende para donde te vas, tampoco sufre. El tema es cuando te mueres sin estar con Dios, allí si tienes un problema. Porque el infierno, más allá de todo lo que podamos saber o imaginar, en realidad es una eternidad sin Dios.

Y a eso, creo que nadie lo ha experimentado. Porque aun cuando éramos pecadores, Dios estaba allí. Yo mismo tengo por lo menos tres o cuatro testimonios de mi vida para asegurarte que Dios a mí me cuidó en tiempos donde yo estaba lisa y llanamente entregado a la vereda de enfrente. Él conocía mi corazón mejor que yo mismo. Pero, el infierno es un lugar en donde Dios no existe. Es un tormento eterno. Y a eso no lo conocemos, todavía. Y más te vale que nunca lo conozcas. El que está allí desea morir y no puede morir porque ya murió. A eso se le llama muerte, al deseo de poder morir y no lograrlo. Eres eterno, entiéndelo. Salvo o no salvo, igualmente eres eterno, así hemos sido creados, diga lo que diga la ciencia y sus eruditos.

Puedes decírselo a quien quieras y no vas a mentirle. El hombre es eterno. O te plantas delante de un incrédulo o escéptico y le dices con total y absoluta confianza, seguridad y autoridad: Yo soy eterno. Y lo que dice Hebreos, justamente, es eso: que por temor a la muerte, estuviste cautivo todo el tiempo que estuviste en tu cuerpo. El orden de Melquisedec es un orden que nos trae a una dimensión en la que, estando en el cuerpo, no estamos limitados por él. Es el sacerdocio que Dios siempre quiso tener. Que no es el mismo que el que tuvo que introducir y permitir porque no quisieron oír su voz. Ese fue temporal. La iglesia todavía hoy opera como si no quisiera oír su voz.

Que ritos, tradiciones, divisiones entre laicos y ministros, debatiendo sobre modos y formas, sobre rangos y credenciales como si jamás hubieran leído sus biblias donde dice que somos un reino de reyes y sacerdotes, y todos, todos, todos ministros competentes. Y si llegan a ser sacerdotes, no son gubernamentales. Dios mío que se haga tu voluntad, aleluya mi alma te alaba. Eso suena religiosamente bien, pero no tiene gobierno alguno. Esa, en todo caso, es una buena oración civil. Pero nunca una oración de un guerrero militante. El problema es que, en tiempos de guerra, las oraciones civiles te mantienen cautivo. ¡No te entristezcas! Sólo permítete cambiar y entrar en una nueva dimensión espiritual. No apoyes gobiernos humanos. ¡Sé gobierno!

Este es un sacerdocio que deja más que en evidencia su lealtad, que aunque era relativo a todos los tiempos, su lealtad no era al tiempo, sino a la eternidad. De manera que fue relativo a todos los tiempos, no importa cuanto cambiaran las cosas en cada tiempo. Él siempre se mantuvo relativo en todos los tiempos. Relativo en el pentecostés, relativo en el mover carismático, relativo en el mover de la fe, relativo en el mover de la prosperidad, relativo en el tiempo de reino, relativo en el tiempo apostólico, pero fiel a ninguno de ellos. Yo no soy fiel al moer profético, yo no soy fiel al mover apostólico o a la palabra de reino. Yo soy fiel y leal a la eternidad y a la perspectiva eterna de Dios.

Si mañana Dios habla de algo que es superior a lo apostólico, seré fiel a eso. El orden de Melquisedec está por encima del apostolado de la iglesia. El menor en ese orden, es mayor que el mayor apóstol de la iglesia.  Esto no es algo que sea para líderes, esto es algo que la mentalidad que tiene, asimila la iglesia en el tiempo que estamos viviendo. Tú ya sabes que eternidad es la palabra eion, que tiene que ver con ei, que significa ser relativo a, y ion que significa lo último de la edad o la eternidad. Es un sacerdocio continuo, un sacerdocio que transfiere, transporta y sostiene la responsabilidad ministerial. Que no tiene destrucción o fin. Es eterno en ese sentir. La posteridad de este sacerdocio, continúa.

Fíjate que, habiendo cambio de sacerdocio, se imponía que también hubiese un cambio de ley. Era imposible cambiar el sacerdocio y operar sobre los mismos principios. Cuando el levítico operaba como sacerdote, su vida era dominada por la ley de Moisés. Qué comían, qué no comían, a qué hora se levantaban, quien trabajaba, quien no trabajaba, dónde vivía cada tribu, si al este o al oeste del tabernáculo, o al norte, al sur, donde vivían relativos a la ley. Qué tenían relativo a la ley. Quien, y como se vestía, también era relativo a la ley. Toda la vida de Israel estaba gobernada por los principios de la ley. Y, obviamente, existía un sacerdocio que era relativo a la ley que los gobernaba.

Entonces ahora, tras un cambio de sacerdocio, tras la orden de Melquisedec, entonces cómo vives, como vistes o como comes, quien eres, qué dices, cuáles son tus prioridades, también cambian por los principios del orden de Melquisedec y no del orden levítico. Tenemos que asumir ese cambio. Cuando hablamos de reforma, recuerda que quien está siendo reformado eres tú. No tu pastor. Todos estamos siendo reformados. Vivimos siendo relativos al tiempo y eternos a la misma vez. Como vemos en Juan 3:13, en que Cristo le dice al hermano Nicodemo: Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. ¿Cómo es posible estar hablando con Nicodemo y estar en el cielo? Y, es fácil. Con los pies sobre la tierra y la mente en lo divino.

El cielo es una dimensión de donde extraemos nuestros principios de vida. Es la Jerusalén de arriba, pero que mora abajo. No es un cubo que está en el cielo. La mayoría de la iglesia está tan confundida en eso, que no tienen destino. Sólo existen, no viven. Están esperando hace años que suceda algo que nunca va a suceder. Sólo existen. Entran y salen del templo como en el tiempo de Zacarías y la presencia de Dios no estaba. No había Dios, pero ellos entraban y salían del templo como si Dios estuviera allí. Llevando incienso, pero no había arca. No había presencia. El arca es mucho más que la caja de Dios. El arca representa el gobierno de Dios. Una iglesia sin arca, es una iglesia sin gobierno. De esas, hay miles en este planeta.

Sin gobierno. Y decir gobierno no significa ser autoritario. Gobierno es algo que emana de tu persona y que demanda sumisión. Sin palabras, y mucho menos con manipulaciones humanas, emocionales, sociales o materiales. Gobierno es un entendimiento, es una sustancia que afecta el comportamiento de otra gente. Que debe existir en el sacerdocio de este tiempo. Lleno de amor, si, pero gubernamental. Es el amor del Padre en la iglesia. No el de la madre. La iglesia se ha comportado como novia, pero lo que estamos construyendo, es un varón, no una novia. Se llama el varón perfecto, no la novia. El género de la iglesia está cambiando. De femenino, donde todo es te amo y te amo, tanto que de pronto hasta amas al diablo. Todo emocional, como es normalmente con una mujer sin cobertura. Parece machista lo que digo, pero no le hace, es bíblico.

Si. eres mujer, te pido que digas amén a esto, aunque se te partan los labios. Pero es normal, fuimos creados así. Sin embargo, aunque todas las estructuras modernas digan otra cosa, lo que Dios sigue deseando crear en la iglesia, es un varón perfecto. Que no es algo sin errores, es algo maduro. Eso es perfección; madurez. Pero un hijo, no una hija. Adhiero a la inclusión y a la equiparación de todos los roles diferenciados por género, pero no puedo ni debo dejar de decir la verdad, aunque parezca una verdad en desuso. No le hace. Sigue siendo verdad. Somos novia en la intimidad y sólo en la intimidad. Pero, también debo reconocer que, si fuéramos a ser novia en la intimidad, tendría que decirte que tampoco hemos sabido ser novia.

Porque lo que tenemos es una relación de atrio exterior, y de cortejar a Dios. Y no tenemos intimidad de compromiso. Lo máximo que hacemos es visitar a Dios el domingo y ver si nos regala un mimo que nos haga erizar los cabellos. Pero eso no dice que sepamos vivir en esa habitación interna, detrás del velo con Dios siete días a la semana. Eso te deja en evidencia que novia, tampoco hemos sabido ser. Y no por falta de tiempo, entiende. Tuvimos a favor todo el mover carismático que lleva como mil años en la iglesia. Y todavía hay gente que cuestiona si Espíritu Santo sí o no, si lenguas sí o no, si milagros sí o no. Pero a la hora de cantar en público, a más de uno se le aflojan las medias de la emoción. Y no te lo estoy diciendo a ti, se lo estoy marcando a la iglesia en general.

La iglesia está cambiando. Así que hay un cambio de ley, hay un cambio de sacerdocio. Y que Abraham fue justificado no por obras externas, sino por una convicción interna. Y allí es donde llegamos a percibir las condiciones o la atmósfera en donde aparece este sacerdote. Y estamos tratando de conseguir esa atmósfera, para que nosotros podamos interpretar o discernir los tiempos en que estamos viviendo. Escucha esto. Escucha bien y medítalo. Cuando Dios empieza a hablar de ciertos temas en la Biblia, es porque está por materializarlos. Todos estos son sellos que estaban ocultos y sellados hasta hace pocos días. Nadie sabía quien era Melquisedec. No apareció con credenciales de la sinagoga. Como tampoco las tenemos hoy tú, yo y todos los osados que os atrevemos a ir más allá de una letra escrita sin revelación.

Lo que todos podemos decir es que era rey de Salem, pero fíjate que hasta ahora, en lo que llevamos de este trabajo, yo ni te he mencionado que era rey de Salem. Y encima nos quieren hacer creer que fue sólo una teofanía. De ninguna manera. Estamos entrando por a palabra llamada Melquisedec y la estamos usando como una ventana y lo estamos madurando en la cibernética bíblica y lo estamos descubriendo como una dinámica operativa de un sacerdocio que incluye gobierno. O sea: un sacerdocio que sacrifica gubernamentalmente y un gobierno que gobierna por sacrificio personal. Y de ninguna manera una manipulación autoritaria y necia. Un gobierno que lidera por sacrificio personal y un sacerdocio que ministra con gobierno en su vida.

No un sacerdocio almático y un autoritario ignorante que actúa como gobierno. Son, reitero, dos oficinas de distinto oficio operando en un solo hombre, produciendo una combinación que crea una nueva especie que ha sido dada en llamar como Real Sacerdocio. La palabra dice que estamos siendo visitados para ser. Ese es tu destino. UN tipo de persona en la tierra, que tiene las combinaciones operativas que mucha gente normal no tiene. Que gente limitada por el tiempo, no tiene. Que gente que piensa en enfermedades, no tiene. Que gene que está con temor a la muerte, no tiene. Esta gente es libre dentro del sistema babilónico. No le puede ni cambiar el nombre, como Daniel. Viviendo con Satanás y no le pudieron cambiar el nombre.

Eso es lo que queremos. Gente dentro del cuartel general de Satanás que, cuando alguien necesite hablarle, le pida permiso. Nada de esto es ciencia ficción, ¡Se puede! Es tiempo de una iglesia gubernamental, de oraciones gubernamentales y de guerra gubernamental. La era de ir a un templo a que te acaricien el alma, ya pasó, Hoy es otra cosa. Hoy es otra forma de hacer iglesia. Hoy es otra guerra. Es reino contra reino, no hombre contra demonio. La etapa individualista está terminándose. Es con todo el cuerpo o no es. Ninguna guerra es ganada por un dedo o por un pie. La gana el cuerpo completo o es guerra perdida.

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marzo 23, 2025 Néstor Martínez