(Mateo 5: 1) = Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos.
(2) Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo: (3) Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
(4) Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.
(5) Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.
(6) Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
(7) Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
(8) Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
(9) Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
(10) Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
(11) Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.
(12) Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
Leía este pasaje y pensaba: ¡Que calidad tenemos para rotular con un elemento aglutinador algo que viene nada menos que de Dios y convertirlo por poco en un producto a promocionar! ¿Verdad? “El Sermón del Monte”, lo llamamos o sino: “Las Bienaventuranzas”. Así llamamos pomposa y religiosamente a esto. Pregunto, digo: ¿Alguien se detuvo a pensar y a meditar sobre lo que realmente se esconde detrás de cada una de estas expresiones? Sí, ya lo sé, te las deben haber predicado decenas de veces y, en todas, seguramente habrás encontrado palabra divina alumbrando tu entendimiento y el derrotero de tu alma, pero… Al Dios No Conocido, ese que nadie te muestra porque no termina de gustar, ¿Lo encontraste aquí? Si me acompañas, saldremos a buscarlo. Eso sí; si lo llegamos a encontrar en más de una ocasión, por favor, ni te ofendas ni te asombres.
Mira el verso 1: Viendo la multitud, subió al monte; Tú me conoces; soy un ministro del Señor, pero no soy de esos que les encanta pararse por allá arriba, bien alto, hacerse enfocar por tremendos reflectores y permitirle a toda esa gente que los ama y va a verlos, no sólo que lo miren, sino también que lo admiren, pobrecillos, se lo merecen, con todo lo que habrán tenido que caminar para llegar hasta allí. Sin embargo, cuando aquí vemos que Jesús se dio cuenta que toda esa gente que estaba allí había venido a verlo a Él, en lugar de ir a saludarlos y permitirles que se dieran el gusto de estrechar su mano, darles un abrazo y por qué no, hasta que alguna hermanita de esas que nunca faltan le plantara un sonoro beso en la mejilla. Santo, es verdad, pero beso al fin, él no hizo eso. Se escabulló por un lateral, los rodeó por un lado y se les fue al monte. Ese es mi Dios No Conocido. El no necesita que yo lo admire, Él sólo desea que yo lo adore en espíritu y en verdad…
Luego dirá que son bienaventurados los pobres en espíritu porque de ellos es el Reino de los Cielos. En principio, debo consignarle que la palabra Bienaventurados que se lee en todo este contexto, es la palabra griega makarios, y se origina en la raíz mak, que indica algo grande o de larga duración. Se trata de un adjetivo que denota felicidad, alguien muy bendecido, digno de ser congratulado. Toma nota de esto porque luego será muy importante. Es una palabra de gracia que expresa un regocijo y una satisfacción especiales, concedidos a la persona que experimenta la salvación.
De allí que podamos parecer hipócritas al mundo incrédulo cuando, ante alguna pregunta concreta, aseguramos estar “bendecidos” mientras nuestro rostro y actitudes dejan en evidencia que de ninguna manera tenemos regocijo alguno. ¿Quieres saber algo? El mundo tiene razón, en ese caso, somos hipócritas, simuladores y mentirosos, y que fingimos algo que no es verdad. Ahí es, entonces, donde tú me dices: ¡Pero hermano! ¿Cómo sentir regocijo con todos los problemas que tengo? Sí, es cierto, veo perfectamente tus problemas y te entiendo. Pero la palabra quiere decir que tú sientes regocijo por tu salvación, no porque todas tus cosas andan de maravillas. ¿Entiendes?
Así que será necesario ver qué cosa es un pobre en espíritu, para saber con mayor precisión quienes son esos bienaventurados o bendecidos. Estas son algunas características de alguien que es pobre en espíritu: Siempre es humilde ante sus propios ojos. No se exalta a sí mismo; no es orgulloso a pesar de que puede ser considerado insignificante por otros, él ve todo como la voluntad de Dios y se goza que se le permita compartir los sufrimientos de Cristo. Se vuelve natural para él seguir el camino del Cordero; la humillación se convierte en su alimento, la exaltación en su recompensa. Ama hacer todo su trabajo en lo oculto y no recibe honor de los hombres. Ama ocupar el último lugar, no porque desee ser más estimado, sino porque piensa que ese es precisamente el lugar que le corresponde. Es reservado en su conducta, no es agresivo ni exigente. Ama renunciar a sus ventajas para el beneficio de los demás.
No busca ser alguien grande, tanto en lo terrenal como en un nivel espiritual; su único deseo es hacer la voluntad de Dios de minuto a minuto. No busca ganar influencia con las personas, sin embargo, su anhelo es que las personas puedan estar bajo la influencia de Dios. El tiempo es precioso para él; no tiene nada que perder; sin embargo, él está en calma y nunca es llevado a hacer nada a prisa. Se santifica a sí mismo para que otros, con su ejemplo, puedan santificarse en la verdad. Se niega a sí mismo para que su vida no sea, de ninguna forma, una ofensa para los otros. Está satisfecho con la cruz que Dios le da a cargar, y no se queja cuando otros lo molestan. No retrocede en los sufrimientos de Cristo, por lo que después de que él mismo haya sido probado, puede ayudar a otros. Es feliz dondequiera que Dios lo pone, ya sea entre las multitudes bulliciosas o en un lugar solitario, porque se encuentra con Dios en cada lugar al hacer su voluntad.
Da un gran valor al hecho que donde sea que está o ha estado, los otros encontrarán solo la verdad en él. Su amor lo constriñe a contribuir al bien de los demás. Su vida evoluciona como la vida de un servidor, y está más que dispuesto a soportar las cargas de los demás. Nunca sueña con cosas grandes, sino que presta atención a las cosas pequeñas. Ningún trabajo es insignificante, y nadie es demasiado pequeño para ser servido. No discrimina y es servidor de todos. Por lo tanto, él va tan voluntariamente a donde prevalece la tristeza, o donde la alegría se desborda. Vive su vida para darla como un sacrificio. Está dispuesto a pisar las espinas solo para poder consolar a los demás en sus sufrimientos.
Su oído está abierto a la voz de Dios, no solo para su autosatisfacción, sino para hacer lo que ha escuchado. Los que tienen estas características son esos pobres en espíritu que, según mi Dios No Conocido, son los propietarios del Reino de los Cielos. ¿Estás en carrera? Es obvio, que de pobreza espiritual en cuanto a carencia de conexión con el Espíritu Santo no mencionaré porque, si fueras tú uno así, entonces yo no estaré hablando contigo. Primero, deberás conectar con el Santo Espíritu de Dios y luego sí, hablaremos de lo que quieras.
Luego dice Bienaventurados los que lloran. Aquí, confieso, tuve mi primer problema serio con mi Dios No Conocido, ese que comenzó a manifestarse en mi vida mediante lo que el Espíritu Santo me mostraba, independientemente de lo que muchos hombres y mujeres bien intencionados, fieles y sinceros, pero incompletos en su formación espiritual, me habían dado como verdad absoluta. En primer lugar, una cultura de iglesia patriarcal, tirando a machista. Tanto como para hacer juego lo que mi abuelo paterno metía en mi cabecita de niño inocente, y que mi propio padre martillara por años después, ya en mi etapa escolar o incluso adolescente: los hombres no lloran, eso es cosa de mujeres.
Yo me pregunto si no habrá sido esa programación mental la que determinó que la iglesia estuviera superpoblada de mujeres, y que los pocos hombres asistentes se limitaran a tareas administrativas para nada o muy poco espirituales. Los hombres no lloran. Tengo un problema. Mi Dios No Conocido, me termina de decir que los que lloran, sin especificar si son hombres o mujeres, son bienaventurados. ¿A quién le creo? A mi Dios, obviamente. Ah, y también al verso más breve que tiene mi Biblia, que sólo dice: Jesús lloró….
La que sigue es muy parecida: Bienaventurados los mansos. ¿Qué cosa es un manso? Se lo utiliza mucho con relación a distintos animales, pero lo cierto es que un manso es alguien de naturaleza apacible y tranquila: que no es bravo: Sosegado, tranquilo. Eso es un manso. ¿Hace juego con el prototipo de hombre que es candidato al éxito en nuestra sociedad secular? Para nada. Pero absolutamente para nada, todo lo contrario. Dentro de la iglesia misma, a la hora de levantar a alguien para alguna posición relacionada con autoridad o con mando, se lo hace con hombres o mujeres que tengan características totalmente opuestas a estas. No le hace; mi Dios No Conocido me asegura que los mansos heredarán la tierra, y ocurre que yo soy uno de los que desea fervientemente heredarla. +
La que sigue, parece más perteneciente a un manifiesto social o de lucha de clases: Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia. Tú ya lo sabes, no me gusta la política, la he conocido de cerca por la que fuera mi profesión secular y nunca me gustó. Mucha mentira, mucha hipocresía, mucha falsedad, mucho acomodo, arreglo, cohecho y todos los ingredientes que quieras añadirle. Mete a un cristiano en ese ambiente y, a menos que sea un ultra guerrero, en poco tiempo andará chapaleando en el barro de la corrupción o similares, o se tendrá que ir, es muy difícil evadirlo.
Sin embargo, la misma sociedad que representa nuestro indefectible entorno, nos ha llevado a pensar y hasta creer, que, si no es mediante la política o sus anexos sociales, es imposible cumplimentar con aquellos que tienen hambre y sed de justicia. De hecho, luego te encuentras con los estamentos de la justicia terrenal, sus propios intereses, cierta conciencia de castas y alto concepto de clases y tendrás un combo que podrá ejercitar leyes, pero de ninguna manera esas leyes serán ciento por ciento justas, lo más probable es que lo sean en un porcentaje minoritario.
No es infrecuente, se trate del país que se trate, que se haga estricta justicia con los delitos de hombres y mujeres de clase media y media baja o más carenciada, que con aquellos que se enrolan en las clases altas o poderosas. ¿Realmente es siempre así? No siempre, gracias a Dios, pero cuando lo es, alguien pagará las consecuencias. ¿Entonces cómo se supone que esa parte de la sociedad buscará que esa justicia se lleve a cabo de una manera que a su juicio sea más equitativa? Conformando grupos y unidades que reclamarán ante las autoridades con respeto o sin respeto, conforme a lo que se presente.
Esos mismos grupos se convertirán en fuerzas de choque, lo que indefectiblemente dará lugar a la represión y a una expresión más de conflicto social manifiesto con todas las secuelas que eso deja en una comunidad. Entonces, cuando social, humana y hasta políticamente hablamos de gente con hambre y sed de justicia, la prensa que recibe esa clase de gente, siempre será negativa, conflictiva y hasta delictiva. ¿Cómo hago entonces para encajar la idea de mi Dios No Conocido que me dice que los que tienen hambre y sed de justicia son bienaventurados y bendecidos, y no rotulados como delincuentes, subversivos u otros merecimientos quizás correctos, pero a contramano con lo que nos llega del Cielo?
El siguiente me muestra que son Bienaventurados los misericordiosos. ¡Qué hermoso y agradable es recibir misericordia cuando la merecemos! ¿No te parece? Que siendo una persona honesta recta, de pronto cometes un error sin darte cuenta y luego, con la acción producida no te alcanzan las horas para arrepentirte y tratar de resarcir o compensar a la o las personas a las que puedas haber perjudicado con tu error cualquiera haya sido este, y cuando ya estás entrando en una zona de desesperación y angustia, aparece la o las personas damnificadas y te hacen saber que no sucederá nada, que han comprendido que fue un error, que no habrá acusación ni juicio alguno y que quedas absolutamente liberado de toda responsabilidad.
No tengo ninguna duda y estoy en certeza que tú tampoco la tienes si pienso: ¡Qué alivio te proporciona esa misericordia ajena que bendice en este momento tu vida atribulada por ese error! ¿Verdad? De acuerdo, pero si te agrada experimentar eso, será menester entonces poner por obra este versículo y acceder a esa misericordia ajena, mediante la puesta en vigencia de la tuya propia para todos aquellos casos en los que puedas haber sido perjudicado u ofendido por algún acto de terceros. A esto lo han enseñado y bien, sólo falta que los creyentes lo asuman como bueno, recalen en este texto y lo hagan realidad.
Y así llega la que sigue: Bienaventurados los de limpio corazón. En principio, te cuento que la palabra griega que se traduce como limpio, es una palabra que en realidad implica pureza. Son bendecidos los que tienen un corazón puro, entonces, eso es lo que dice. Hoy en día la sociedad está muy preocupada por lo puro; compramos agua embotellada cuando hace algunos años tomábamos del grifo, llave o canilla. Nos preocupa el aire puro, la comida saludable y lo natural, pero Dios en realidad no hace énfasis en eso. Claro que es importante cuidar de tu salud, pero no te preocupes tanto por lo que entra a tu cuerpo, sino por lo que sale de tu interior. Lo que Dios quiere de ti y de mí es pureza de corazón: donde nadie más que tú y Dios pueden ver. No puedo ver a Dios manifestarse en mi vida con un corazón sucio, necesito un corazón limpio. ¿Qué significa tener un corazón puro? Un corazón puro es aquél que no tiene mezcla de deseos buenos y malos, sino uno que busca y anhela mantenerse limpio, uno que hace lo que dice. ¡Todos tenemos la necesidad de ser limpiados! El tema es por donde empiezo.
En principio, no olvides que Dios puede ver todo. Parece que muchas veces lo olvidamos, pero Él puede ver tu corazón y el mío tal cual es y está. Hay una frase que Jesús repite tres veces: Tu Padre que ve en lo secreto. Una de las cosas que te va a ayudar es reconocer que Dios puede ver todo en lo más profundo de tu corazón: lo bueno, lo malo y lo peor. No puedes esconderle nada a Dios. No puedes pretender que eres bueno y que estás bien cuando no lo estás. No puedes pretender que no hay deseos y pensamientos incorrectos. ¡No hay secretos para Él!
Dios sabe todo lo que estás haciendo, lo que has hecho y aun lo que harás en el futuro. Si no somos honestos y no cortamos con esas cosas en nuestra vida, Dios se asegurará de sacarlas a la luz para que sean tratadas. No, Dios no quiere sacar tus trapitos al sol, sino que quiere darte oportunidades para que te detengas. Dice la Palabra que el Señor dará también juntamente con la tentación la salida. Es necesario que pongas un alto a esas cosas y te arrepientas para que sean tratadas a tiempo y que no te afecten más.
No podemos pretender que estamos bien si todavía cargamos con cosas que no son correctas delante de Dios. Todos tenemos que darle cuentas a Dios. Hay jóvenes que dicen: “¡Yo vivo solo: ya me salí de casa de mis papás, ya estoy grande, yo tomo mis propias decisiones y a nadie le rindo cuentas!”. Sin embargo, esto no es verdad. Todos rendiremos cuentas a Dios. No hablo exclusivamente del día del juicio, sino diariamente. Todos los días debemos de darle cuentas a Dios. Si Dios puede ver todo y puede ver mi corazón mejor de lo que yo mismo puedo, entonces tengo que dejar de pretender que “todo lo puedo”, que soy una súper persona o que soy un súper santo sin la ayuda de Dios.
La verdad que es liberador saber que Dios conoce absolutamente todo de ti y, a pesar de todo, te ama. ¿No te emociona eso? Así como eres, Él te ama. A veces uno lucha contra esta realidad y pensamos que tenemos que hacer cosas para agradar a Dios, pero Él te dice: “Así te amo y soy Yo quien te va a transformar”. Él no solo te ama, sino que lo demostró entregando a Cristo para morir por ti y por mí, de modo que tuviéramos la oportunidad de ser perdonados y limpiados. ¿Quién puede hacer su corazón puro? ¡Nadie! Solo el Espíritu Santo purifica el corazón dispuesto.
También debes recordar que Dios conoce tus motivaciones. Debemos hacer una evaluación honesta delante de Dios para que nos revele nuestra verdadera motivación. Así como dijo David: Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan. Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna. En este pasaje no se nos dice que Dios no conociera el corazón de David, sino que él estaba mostrando una actitud de humildad, una actitud correcta. Nunca tendremos un corazón perfecto mientras estemos en la tierra, pero sí podemos tener una actitud correcta para así ser lavados y transformados por el Espíritu Santo. Dios quiere que tengamos el deseo de tener un corazón conforme al Suyo.
Tenemos que traer nuestras motivaciones delante de Dios y no justificarnos. Debemos dejar de decir que “si no fuera por esto, por aquello o por este o por aquél…”. Cada quién es responsable por las cosas de su corazón y debemos tomar la decisión de ser limpios y transformados para no volver a caer. Las recompensas de Dios están basadas en lo que hacemos y en nuestras motivaciones. Jesús nos dijo que quien hace las cosas para ser visto ya tiene su recompensa en haber sido visto, pero quien hace las cosas con una motivación correcta recibe su recompensa de Dios. La pregunta para ti el día de hoy es: “¿Por qué haces lo que haces? ¿Por qué sirves en un ministerio? ¿Cuál es tu motivación? En todo lo que hacemos decidimos agradar a alguien; ya sea a uno mismo, a Dios o a los demás.
Finalmente, un corazón limpio establece prioridades correctas. Dios desea el primer lugar en mi vida: Dios es todo o no es nada. Te dejo unas rápidas preguntas de prueba para saber si Dios ocupa el primer lugar en tu vida: a) ¿En qué inviertes tu tiempo, tus talentos y tu dinero? ¿En qué inviertes tus recursos y tu tiempo? Observa la semana que acaba de pasar; no me refiero a las horas de trabajo, sino a tu tiempo libre sobre el cual tú decides. ¿En qué lo ocupaste? En cuanto al dinero, sabemos que hay cosas qué pagar, pero hablo acerca del dinero sobre el que tú decides; ¿Qué haces con él? Así como el dinero que ofrendas, si es que ofrendas, no es en base a lo que te sobra, sino a lo que has sido prosperado, lo mismo es con el tiempo.
¡No esperes a que se te vaya la conexión de internet para ponerte a leer la Biblia! b) ¿Cuáles son tus preocupaciones? Jesús habla de cinco preocupaciones que son reales y muy comunes. La primera es el dinero, la segunda es la comida, la tercera es la apariencia física, la cuarta cosa es la belleza y por último Jesús habla acerca del futuro. Todas estas son cosas de las que tenemos que ocuparnos y que son importantes. Dios no nos pide que las dejemos de atender, sólo que no nos preocupemos por ellas. c) ¿Cuáles son tus ambiciones? Está bien tener sueños y anhelos, pero el Señor dice que hay algo que debe apasionarnos más: Buscar el Reino de Dios. Más que cualquier otra cosa en este mundo, debemos ambicionar ser un instrumento para establecer el Reino de Dios.
Hay una frase que me gusta: De la abundancia del corazón hablarán tus redes sociales”. Tú puedes ver lo que piensa y escribe una persona publica y saber a qué le da prioridad en su vida. Estas preguntas sirven para ver si tu corazón está bien enfocado. Todos queremos recompensas, bendiciones y ser bienaventurados, pero todo esto es solo para aquellos de limpio corazón. Lo más hermoso de todo es que, si tenemos un corazón limpio, veremos a Dios. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu fiel dentro de mí Dice el Salmo 51:10. Este es un mensaje para nosotros de que nadie está lejos del amor de Dios. ¿Cuál es tu motivación para tener un corazón limpio?: ver a Dios en tu vida.
Y aquí nos encontramos con este: Bienaventurados los pacificadores. Lo primero que yo pensé al leer esto, fue que debía investigar bien la palabra Pacificadores, porque es indudable que aquellos creyentes que no son todo lo guerreros y rústicos que se necesitan para enfrentar las diferentes guerras en las que el pueblo de Dios está inmerso, no tienen buena prensa dentro de las iglesias. Así es que cuando encontramos a un hermano o hermana que tiene un carácter fuerte, que no se deja llevar por delante por nada ni por nadie, que confronta a la primera de cambio con quien sea, incluido el propio ministro principal de la congregación, decimos para nuestros adentros: “¡Ahí está! ¡Ese o esa es un guerrero o guerrera del Señor!” Depende.
Eso si lo miramos desde la óptica del Dios que conocemos. Está bien y es necesario, no lo pongo en duda. Pero mi Dios No Conocido, me dice aquí que serán los pacificadores los que serán llamados hijos de Dios, nada menos. Y esa palabra, Pacificadores, es la palabra eirenopoiós, y significa literalmente pacificatorio, es decir (subjetivo) pacifico, pacificador, paz, lo cual me dice a mí que los que recibirán según la Palabra ese gran galardón son aquellos que se muestran tranquilos, pacíficos, (Que no significa pasivos), contemporizadores, serenos y con enorme bondad para encarar cualquier tema.
Y aquí llegamos al segundo ingreso al Reino, a partir de esto: Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia. La primera vez que yo leí esto, sinceramente creí que la Biblia se había vuelto loca o que yo había entrado a formar parte de un grupo sectario y satánico, porque entendí que eran bienaventurados aquellos a los que la justicia, la policía, la ley, en definitiva, perseguía por algún delito. Para mi tranquilidad, apareció alguien que me sacó de la ignorancia de asno y me proyecto a un conocimiento mínimo de este punto.
De hecho, convengamos en que todos los seres humanos hemos sido perseguidos por alguna razón en algún momento de la vida; sin embargo, esto no significa que todas las persecuciones sean por causa de practicar la justicia. Hay varias experiencias propias y ajenas que dan sobrado testimonio de eso. Así que deberemos empezar por el principio, saber qué cosa es, para el evangelio, practicar la justicia. Practicar la justicia, entiendo, consiste en obrar conforme a la Palabra de Dios en todos los asuntos de la vida diaria, con el único propósito de mostrar a Dios como el hacedor de todo lo justo y el dueño de nuestra vida. El que practica la justicia bíblica no se atribuye así mismo lo bueno que hace.
Algunos practican una justicia externa; conocemos personas que moralmente son correctas: son fieles a su cónyuge, son correctos en su trabajo y negocios, obedientes a los padres; no se meten en problemas con otros y hasta se esfuerzan por ayudar al prójimo. Muchos de estos llegan incluso a sentirse mártires porque realizan algunas acciones que consideran los ponen en un nivel importante a los ojos de Dios: en su corazón dicen como el fariseo: ... Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmo de todo lo que gano.
Otro ejemplo de justicia externa concebida por el hombre, es el joven rico: no adulteraba, no mataba, no robaba, no era mentiroso, honraba a sus padres, pero cuando Jesús le pidió dejar sus riquezas y entregarlas a los pobres y que tendría tesoro en el Cielo, el joven rico se entristeció. El contexto nos muestra que despreció la salvación que Jesús le ofreció, por la posesión de sus riquezas. Este era «un justo» injusto. Muchas de las persecuciones a cristianos no son necesariamente por hacer lo que el hombre cree justo o injusto. Algunos dicen: me están persiguiendo porque soy cristiano, mis vecinos no me quieren, hablan mal de mí, se burlan de mí, etc.
Pero cuando se analiza la situación, la persecución no es porque el sujeto sea cristiano, sino porque está viviendo indecorosamente o desordenadamente; accede a trabajos que deshonran a Dios, no paga sus deudas, se entromete en los asuntos de otros; tiene costumbres que afectan a otros, da consejos basados en la carne, etc. Es lógico que quien así vive sufra persecución. Los que practican la justicia Divina padecen persecución. Esto es lo que enseña Pablo. La naturaleza del cristiano es alumbrar en un mundo lleno de tinieblas. Los hombres que están en las tinieblas se sienten heridos con la luz, así que es normal que la rechacen, que la aborrezcan y que no vengan a la luz para que sus obras no sean reprendidas.
Todos los otros son como la serpiente que, al ver la luz, se lanza encima de la antorcha o linterna para inyectarle su veneno. Ser honestos, no acceder a las cosas que nos obliga el mundo porque son contrarias a la Palabra de Dios, rechazar insinuaciones deshonestas, mentir, decir ¡No! a lo que los hombres del mundo quieren que diga ¡Sí!, esto produce mucho enojo a los que no son cristianos y siempre querrán hacer algo contra nosotros para demostrar su inconformismo. Pero ese enojo se asemeja mucho al que se esgrime en las luchas de clases. Los ricos odian a los pobres porque no soportarían serlo. Pero los pobres odian a los ricos porque saben que jamás lo serán. Clasismo sin Dios.
Un ejemplo de esta situación es lo ocurrido a José, cuando no quiso acceder a las insinuaciones adulteras de la mujer de Potifar y terminó en la cárcel. No nos debemos extrañar que estas situaciones acontezcan, tampoco nos debemos desanimar ni amedrentar delante de nuestros perseguidores. Si haciendo lo bueno sufrimos y lo soportamos, esto ciertamente es aprobado delante de Dios y para esto fuimos llamados. Hacer lo que es justo es lo normal en la vida del cristiano, como lo normal en el incrédulo es hacer lo injusto. También es normal que el justo sea perseguido, como es normal que el injusto persiga. No todas las persecuciones ocurren por obrar justamente, algunas son por vivir indecorosamente. ¿Qué tipo de persecuciones sufres tú por andar en la luz? Mi Dios No Conocido te lo está preguntando, Él dice que serás perseguido por estar en Él. Lo que digan otras voces, te tiene que tener sin cuidado.
Como corolario está la conclusión a todos estos padecimientos: compararlos con los que vivieron los antiguos profetas. Hechos 7:52, al respecto, dice: ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores. Análisis simple: ¿Quiénes persiguen y “matan” (En sentido figurado, claro) a los auténticos portadores de la auténtica Palabra? Los miembros de la iglesia. Pablo, en 1 Tesalonicenses 2:15 también habla de esto cuando señala: los cuales mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos expulsaron; y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres. Confirmación: no sólo eliminan a los genuinos, sino que además los expulsan como a herejes. ¿Nunca lo has visto por allí? Y, finalmente, también Santiago lo argumenta cuando consigna que: Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en el nombre del Señor. Una vez más, mi Dios No Conocido sale a advertirme que, si salgo al mundo religioso portando su palabra genuina, alguien intentará crucificarme. Gracias Papá, ya lo sabía…
(13) Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.
Cuando yo leí esto, de inmediato pensé en todo lo que nosotros, en nuestra cocina, hacemos utilizando la sal. Y como se la extraña cuando por razones médicas, (Hipertensión o alguna otra patología cardíaca) se la debe eliminar de la dieta. Sin embargo, no es de esta sal de la que se está hablando aquí, sino de lo que nosotros como creyentes fieles y firmes, podemos hacer para y con este mundo en el que habitamos. Y descubrí que hay una perfecta sintonía entre lo que son las diez máximas propiedades de la sal y nuestro andar por esta tierra.
1 – Aporta los Minerales que necesitas. Esto significa que fortalece al cuerpo, lo solidifica, lo nutre de elementos que lo hacen sólido y firme. 2- Fortalece tu sistema inmunológico. Esto se entiende que produce anticuerpos espirituales que permiten resistir sin contaminación alguna cualquier infiltración satánica. 3- Mejora tu digestión. Determina que cuando recibes palabra de alimento, no se pierde en el olvido o la omisión, sino que recala hondo en tu espíritu y rinde fruto al ciento por uno. 4- Ayuda a los músculos. Produce una fuerza notable que permite avanzar aún en contra de los peores obstáculos. 5- Contribuye a tu salud cardiovascular. Si tomamos por base que para la cultura hebrea decir corazón era decir alma, la sal determina una mayor fortaleza y salud de tu alma. 6- Cuida tu piel. Esto tiene que ver con lo estético, es decir, con lo testimonial. La sal permite que alguien que la posee, tenga efectos de esplendor para los ojos extraños. 7- Ayuda al cerebro. Si el cerebro está alojado en la cabeza, lo que significa esto es que le otorga fortaleza y autoridad a las conducciones del cuerpo. 8- Tiene efectos relajantes y desinflamatorios. Es casi como decir que te otorga una paz que no es como el mundo la da. 9- Fortalece los huesos. Las bases argumentales y doctrinarias de nuestra fe se ven fortalecidas y munidas de autoridad. 10- Previene el envejecimiento. Lo único y primero que se me ocurre al leer esto, es ¡Siempre verde! Que es el sueño de todo guerrero veterano de Jesucristo.
(14) = Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
(15) Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.
(16) Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
En principio, cabe destacar que el contexto general de todas las bienaventuranzas, describen el carácter esencial de los ciudadanos del Reino, mientras que las metáforas sobre la sal y la luz, indican la que tiene que ser una influencia más que clara y notoria sobre la sociedad secular a medida que esta se pone en contacto con nosotros. Si la gente no saborea en nosotros un gusto distinto y no siente que cuando llegamos se termina lo oscuro y oculto, creo que no estamos todavía donde se nos requiere que estemos. Tenemos que entender primero, y reconocer posteriormente, que nuestras vidas pueden tener, ante los demás, tanto un efecto negativo como positivo. Pablo les dice a los filipenses que tienen que ser irreprensibles y sencillos, además de gente sin mancha ante una generación maligna y perversa, resplandeciendo en ella. Yo me pregunto si habremos prestado debida atención a esto. Lo digo porque, mayoritariamente, en lugar de establecerse como modelo del mundo secular, el pueblo de Dios ha elegido adaptarse a las modalidades del mundo para no parecer tan “raros”.
Es lógico en cuanto a la aceptabilidad e integración, pero: ¿Es la voluntad de Dios? Protestamos porque nuestros gobiernos humanos no son el modelo que tienen la obligación de ser. Criticamos ácida y duramente, (Y reconozcamos que con total y absoluta justicia) a muchos de nuestros ministros o líderes que en modo alguno son modelo para sus congregaciones, pero no nos detenemos a pensar lo básico que es lo que aquí se nos enseña: ser modelo nosotros mismos, en primer término. A eso es que se refiere cuando dice que una luz no se coloca debajo de un almud ni se esconde por ninguna parte. Una luz es para que alumbre y traiga claridad al marco de oscuridad que inunda la tierra. Y no habla de oscuridad física y material, obviamente, sino de la espiritual. Y ni se te ocurra suponer que estamos criticando la oscuridad espiritual del mundo impío, ateo y pecador, ¿Eh? Dice mi Dios No Conocido que La Biblia no ha sido escrita para el mundo, sino para la iglesia. Esto es obvio.
(17) = No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.
(18) Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
(19) De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; más cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.
(20) Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Aquí es el momento de dejar algo muy en claro: en primer término, no podemos ni admitir ni defender a aquellos que eligen vivir bajo la ley porque, la Biblia lo dice, están bajo maldición. Son los que solemos denominar como legalistas, que existen y pululan en todas las iglesias, que tú conoces muy bien y que, seguramente, más de un problema o inconveniente habrás tenido, alguna vez, con alguno de ellos. Eso, por una parte. Pero por la otra, esto no es línea abierta o carta libre para que despreciemos y hasta nos burlemos de la ley. No te olvides que el Antiguo Testamento, – dice la Biblia -, es sombra de lo que habría de venir, esto es, el Nuevo Testamento.
Y que Jesús, – En este pasaje lo dice con claridad –, sin ser de manera alguna un odioso legalista, vino a cumplir con esa ley y no a abrogarla. Nuestra confusión radica en que, en efecto, no debemos vivir bajo la ley porque esta es la era de la Gracia, pero de ninguna manera podemos minimizarla o caricaturizarla porque proviene nada menos que del mismísimo Dios Todopoderoso. Pablo lo consigna específicamente en Romanos 3:31 cuando dice: ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley. La “jota” mientras tanto, se refiere tanto a la “jota” griega como a la hebrea (Yod). Eran las letras más pequeñas en sus respectivos alfabetos. Una “tilde”, en tanto, era una pequeña marca utilizada para distinguir algunas letras hebreas.
Y cuando habla de esos mandamientos, no nos amenaza con fuegos ni torturas chinas, sencillamente nos dice que quien los respete y además los enseñe, será llamado “grande” en el Reino, en tanto que quienes no lo hagan, serán considerados “pequeños”. Mira: no me preocupa ni me interesa en lo más mínimo tu doctrina denominacional ni tu teología personal. Lo único que tengo para decirte, es lo que has leído. El que tiene oídos, oiga lo que el Espíritu le dice a la iglesia. Santiago alude a esto cuando dice en 2:10 que Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos, que es un hermoso texto para alentar a quienes la han omitido y desalentar, al mismo tiempo, a los que pretenden justificarse mediante ella. Aquí es donde queda establecido el Dios No Conocido, puede ser cualquier cosa para ti, como quieras imaginarlo, pero jamás será legalista.
(21) = Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio.
(22) Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.
En el verso 21, es obvio que hace alusión a los primeros Diez que ya hemos estudiado anteriormente. En el 22, mientras, alude a que el sexto mandamiento antiguo no sólo prohíbe el acto de matar, sino que se aplica también al pensamiento y a la palabra, a la cólera injusta y a los insultos destructivos. Lo primero es más que obvio que no será hallado en ninguna de nuestras congregaciones, pero lo segundo ya no es tan seguro. La palabra utilizada aquí como necio, es una expresión de tono coloquial de disgusto por la manera de pensar de alguien, similar a tonto o a estúpido. Fatuo, mientras tanto, expresa cierto desprecio por el carácter de alguien. Los dos insinúan que esa persona merece ir al infierno. El concilio del cual se habla aquí designaba al principio la sinagoga, pero al escribirse este evangelio de Mateo, puede que se refiriera a un cuerpo investigativo de la iglesia.
El infierno de fuego, que literalmente es llamado Gehena, que es la traducción griega del nombre hebreo Valle de Hinom. El valle era una hondonada al sur de Jerusalén donde se quemaban los desperdicios. Era como un símbolo de fuego y el juicio del propio Hades. Ahora bien; el sentido concreto de este texto tiene que ver con esa manía nuestra de tranquilizar nuestras conciencias con actitudes externas, mientras hacemos como que no nos damos cuenta que, en efecto, Dios ve con total y absoluta claridad en nuestros corazones y de ninguna manera puede ser burlado. Entonces, cotidianamente, si una persona no ha matado, no ha asesinado literalmente a nadie, está dentro del beneplácito divino.
No prestamos atención a lo que se nos dice aquí y que deja al descubierto que, esas eternas y permanentes rencillas que suelen producirse dentro de nuestras congregaciones, (mayoritariamente por la distribución de cargos o funciones eclesiásticas o sencillamente por disputar los favores del pastor), están observadas por nuestro Dios No Conocido, con la misma vara con que se miden a los criminales. ¿Parece exagerado? ¡Quéjate al Departamento de Reclamos del Cielo, ya que es desde allí de donde ha salido esta disposición!
(Verso 23) = Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, (24) deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
(25) Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel.
(26) De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.
Es mucho lo que se ha escrito, hablado, enseñado y predicado respecto a diezmos y ofrendas, y en todos los casos, cada cosa que se ha dicho, ha sido factor de consenso, disenso y controversia. A nadie le caben dudas que es un asunto complejo y difícil de tratar sin confrontar con algún sector o enemistarse con algún otro. De todos modos, esto que leemos aquí y que si yo no tengo mala información todavía sigue vigente, es poco menos que ignorado en la mayor parte de nuestros ambientes cristianos. Es muy cierto que ya no existen altares porque ya no existe necesidad de sacrificios, pero no menos cierto es que todavía a los sectores del frente de un templo o salón de reunión siguen recibiendo ese nombre, quizás por razones de reverencia o algo similar.
Cuando cualquiera de nosotros lleva su ofrenda o su diezmo a ese alfolí, (Suponiendo que lo sea, esto es: lugar en donde está el alimento espiritual que recibimos), no siempre cumplimentamos con esta condición que nuestro Dios No Conocido nos está mostrando: reconciliarnos con todos aquellos hermanos con los que estuviéramos distanciados y ponernos de acuerdo con cualquier adversario, antes de dejar esa ofrenda. Los motivos y las causas, son más que visibles; Dios no quiere que seas echado a la cárcel, ese sí sería un feo testimonio para el pueblo santo. Y quiero reiterar algo para que me entiendas. Cuando digo “hermano”, hablo de estar enemistado con alguien que es, con seguridad, hijo de nuestro mismo Padre. El resto, amigos, compañeros de ruta, gente conocida, casual, etc.
(Mateo 5: 27) = Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.
(28) Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
(29) Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
(30) Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
Una vez más, Jesús utiliza la base de uno de los mandamientos antiguos, para establecer un nuevo principio. Complementario del otro, quizás, pero nuevo en su interpretación, tanto literal como tipológica. Porque el Antiguo Pacto condenaba, específicamente, al adulterio físico, lineal, literal. La lapidación era el castigo al cual se exponía la pareja que llegaba a consumar ese delito. Se comprobaba el acto sexual de una mujer o un hombre con el esposo o la esposa de otro, siendo que también mantenía la misma clase de relación con el cónyuge legal, y allí mismo se producía el juicio sumario, la sentencia y la ejecución. Eso era y sigue siendo: Adulterio. Pero por los pensamientos individuales no se condenaba a nadie. Jesús sabía esto y tenía muy claro que muchos de los que actuaban como jueces implacables en un acto de adulterio, en ese mismo instante, estaban adulterando en su corazón simplemente por estar deseando a la mujer de otro. Hipocresía…
Sin embargo, esto tiene aún mayor profundidad cuando encara el tema de los miembros productores de pecado. Da como modelo al ojo y a la mano, en ambos casos derechos. ¿Por qué? ¿Qué significa eso, más allá de que algún sector lo haya tomado literalmente y haya producido verdaderas barbaridades en la iglesia? Habla del cuerpo espiritual. Cristo habla de su propio cuerpo. Y alude al pecado que puede entronizarse dentro de ese cuerpo. Y avisa que tal cuestión va a contaminar, ensuciar y hasta pulverizar al resto, por lo tanto, recomienda desprenderse de ese cáncer. Porque una cosa es la misericordia, la restauración con su perdón y redención para el pecador, y otra muy diferente la permisividad, la pasividad que termina inexorablemente en complicidad. ¿Y por qué ojos y manos como ejemplo? Por la visión y la ejecutividad espiritual. El ojo muestra el objetivo espiritual y la mano simboliza la autoridad que lo ejecuta.
¿Y por qué ambos son derechos? Porque protocolarmente, (Y un Reino utiliza el protocolo) es el sitio de mayor importancia y nivel. ¿Qué significa esto? Que la tropa, esa que en algunas ocasiones he oído rotular como “ovejas rasas”, y que significa, estimo, referirse a la gente del común, forma parte de esta advertencia, pero el ministro, el liderazgo, mucho más. Nuestro Dios No Conocido es claro en esto de la misma manera que antes lo fue: Debemos siempre actuar como un cuerpo y no como miembros individuales o separados. Y no me estoy refiriendo a Cuerpo en el sentido de grupo conformado u organizado bajo nombres, títulos o decretos, me estoy refiriendo a un Cuerpo aceitado que, justamente como lo dice esta palabra utilizada, funciona bajo el aceite de la unción del Espíritu Santo, que es el único que puede posibilitar que más de un ser humano piensen en una misma dirección, con una misma idea y en un mismo sentir.
(Mateo 5: 31) = También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio.
(32) Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.
En primer término, podemos ver que los fariseos interpretaban las enseñanzas de Moisés sobre el divorcio en el sentido de que un hombre podía repudiar (Que significa divorciar) a su mujer virtualmente por cualquier motivo. El texto que se lee en Deuteronomio 24:1 dice: Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa. En efecto, convengamos que, para una sociedad patriarcal y machista como aquella, interpretar torcidamente este principio, era cosa sumamente sencilla.
No obstante, y fuera de que Jesús en este texto de Mateo se opone terminantemente a este abuso masculino, restringe con total y absoluta claridad, hasta el día de hoy, al divorcio, a los que son por causa de fornicación, que, en el caso específico del matrimonio, no es otra cosa que adulterio. Esta expresión, asimismo, define de manera implícita cualquier desviación de las claramente establecidas por las normas bíblicas para la actividad sexual (Por ejemplo: homosexualidad, adulterio, promiscuidad, violencia física o emocional, fornicación y prostitución).
Por lo tanto, sería muy interesante que en muchas congregaciones cristianas que actúan como discriminadoras para los divorciados, se tenga muy en cuenta el motivo de cada divorcio. Porque es más que obvio que en el caso específico del adulterio por parte de alguno de los cónyuges, y pese a que Dios, efectivamente, aborrece el divorcio, deja claramente establecidas las pautas para efectivizarlo entendiendo que, ante un caso rotundo de infidelidad, será muy complicado sino imposible volver a establecer una alianza basada, preponderantemente, en la confianza mutua.
Porque una vez convendrá aclarar que aborrecer significa que no está de acuerdo, que no le agrada, que no lo contempla como solución, pero que, llegado el caso y siendo de extrema necesidad, no lo prohíbe. Sólo expresa que lo aborrece. Además, y en relación con aquellos grupos cristianos que admiten el divorcio, pero no el nuevo matrimonio, Jesús deja claramente en evidencia al decir que el que se casa con la repudiada comete adulterio, que el cónyuge que atraviesa un divorcio, inexorablemente y mayoritariamente volverá a rehacer su vida en pareja. Nuestro Dios No Conocido ha sido muy claro en esto. La que no siempre ha sido tan clara es su Asamblea, su Eklesia, Su Iglesia. ¿O es que todavía habrá gente orando para que se muera gente para poder quedar libres? Terrible. Tremendo. Satánico…
Estimado Néstor, Nuestro Dios es malo -cruel con algunos de sus hijos, le permite al diablo hacernos sufrir mas de lo que no entendemos, hay dos operando el que permite Dios y el que efectúa la continuidad de la maldad Diablo el opuesto y su séquito, no vayan a pensar que yo he venido a mentir en mi testimonio, así de manifiesto.
(12) Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
Buenas noches.
Emma
-Hipocresía, mentiroso y obscuro aquel que engaña a su hermano, si se puede orar para que otro muera con toda seguridad, mas El lo sabe ya, los verdaderos malditos de la cadena de iniquidad está por detrás, bien oculto, ellos son los verdaderos matones de nuestros familiares uyuyuyy!!!. Cristo es el verdadero destructor tanto de las obras del Diablo como de sus obrantes.
Pidan que antes de su muerte Dios les conceda que se arrepientan previo claro está para que sean salvos y alcancen la vida eterna, el poder de la oración.
-Pueden casarse de nuevo, que les guie un pastor humilde y sencillo que no les complique tanto la vida con textos y confusiones largos, les diga las cosas como son según su caso, también lo saben ahí no hay que desacreditar a toda iglesia presencial es lo bueno de igual forma abrazar a un hermano, sentir su vida en Cristo, oir su testimonio, en qué trabaja, como le ha pasado esto, el otro….etc.. eso lo supe yo en honor a la verdad cuando fui hace mucho tiempo a un iglesia bautista y me guiaron sus pastores y luego entendí con la palabra espiritual porque mi caso era feo y termine divorciada antes de conocer a Cristo de manera formal, separemos lo uno de lo otro porque la gente cree que uno está con pelea con todas las iglesias presenciales para quedar bien contigo u otro por ejemplo, porque hay tanto ataque talvez es tu caso, y a mi me demuestra Cristo que si vale y está sana que vayan y que triunfen hasta que El venga por nosotros, yo he ido pero no me a ido muy bien terminando por salir.
Alguien lo logra será el Diablo? Ni tampoco forcé manipulando sus voluntades antes a otros para que crean solo mi postura que todo hay que pasar por pagina web o red social gratis, en su palabra el Señor dice las cosas como son respecto al dinero de ofrendas, vayan y busquen y quédense con esa postura firme y estable. Va a ser Capitalista o Socialista usted? de esto lo he dado a conocer para que la conciencia sin alteraciones esté como a Dios le agrade. Hay escogidos ahí según lo que me revela el Señor en esas iglesias que llaman la atención por haber estado implicadas en este suceso de la pandemia, pero los escogidos no son los que se piensan que serán no son los que saben al dedillo la biblia, que son lideres, nooo… son otros los escogidos, y antes me dió revelaciones de otros que saben la biblia que saben lo negro de Dios, y son mis hermanos, el los ama y son escogidos , y su esposo es de la Tribu de Benjamín un lobo legalizado y santo, yo lo creí. pero ellos me conocen de cercanía pero no estamos juntos sino lejitos. son hermosos. Gente que se drogaba, que humeada a alcohol, tirada por las calles hoy repuesta totalmente porque alguna congregación confirmado les ayudo para que Cristo viva en el moribundo, hoy santo, algo estarán haciendo.
Libérame Señor de los monstruos iglesieros enemigos!.
Emma.-