07 – Primicias de Tu Cosecha

Si hoy pudiera dirigirme a todos los pastores y líderes de buena voluntad, fieles de toda fidelidad y deseosos de cumplir con la voluntad del Padre, por encima de la suya propia, me limitaría a leerles lo que dice Pedro en su Primera carta, en el capítulo 5 los diez primeros versos. Mira: Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, (Anciano, aquí, es el equivalente a lo que hoy denominamos como pastor de una iglesia) y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente;

 (¿Estás enterado? No puedes obligar a nadie que se te sujete o te obedezca ciegamente. A eso te lo tienes que ganar) no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; (Ganancia deshonesta, te advierto, sería por ejemplo manipular emocionalmente a la gente mediante exhortaciones fuertes desde el púlpito, minutos antes de levantar las ofrendas) no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. (Tener señorío sobre alguien, es arrogarse la autoridad hasta para decidir con quien se debe casar esa jovencita o ese muchacho, lo he visto)

Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, (Jesucristo) vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria. Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, (¿Entendido? Es unos a otros, no todos a algunos) revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes.  Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; (Alguien con soberbia para un espíritu con discernimiento normal, es chocante. Pero si estás parado frente a un púlpito, directamente es inadmisible) echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

(La ansiedad, más allá de lo que diga la psicología, es una muestra de falta total de fe y confianza) Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, (El diablo no es un león, es cómo un león) anda alrededor buscando a quien devorar; (No se te mete adentro a menos que tú le abras la puerta, porque dice que anda alrededor) al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. (Ya lo sabes. NI te lamentes ni te enojes, no eres el único que está en guerra)

Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. (Ahora ya lo sabes. Sólo será por un poco de tiempo) Todas estas inclemencias dejan su huella en cada hombre o mujer del planeta. Y también lo hace con los cristianos. La gran pregunta que todos nos hemos formulado alguna vez, es: ¿Cómo obtengo descanso para las luchas que me propone la vida? Hay algunas escrituras que conviene examinar respecto a esto.

Una está en Hebreos 4:9-10 y dice: Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. El clásico de los clásicos en esto lo tiene Mateo 11:28, donde el propio Jesús dice algo que todos conocemos, pero que muchas veces olvidamos: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Y una última, si la necesitas, en Apocalipsis 6:11, donde leemos: Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos. Es decir que, el reposo y el descanso, no son palabras ausentes del evangelio del Reino. Muy por el contrario, aunque a los religiosos no les agrade, forman parte de su diseño.

El otro punto muy valioso que nos queda, es el de la consideración de la cruz como lo que es y no como lo que quieren hacernos ver que es. No me molesta que haya tanta gente en el mundo que lleva en su cuello colgada una cadena con una cruz. Teniendo en cuenta que una gran mayoría lo hace porque cree en esa cruz como vehículo de salvación, están disculpados. Pero no así los que la lucen porque les queda estéticamente bien o porque desean dar una imagen espiritual que no es real en sus vidas. La gran pregunta que siempre me he hecho, es:

¿Cómo podría sentirse un padre al cual le han asesinado un hijo de un disparo con una pistola calibre nueve milímetros? Horrible, Muy triste, ¿Verdad? ¿Y cómo crees que se sentiría si ve a mucha gente con una réplica pequeña de una pistola nueve milímetros, igual a la que mató a su hijo, colgada del cuello en una cadena de oro? Bueno; me temo que Dios es antes que ninguna otra cosa, Padre. Y Jesús, el que fuera colgado injustamente en una cruz hasta morir, su Hijo unigénito. Ahora piensa y haz lo que quieras, pero no te olvides nunca de este ejemplo. Y mientras tanto, plantéate la pregunta: ¿Amas el mensaje que transmite la cruz?

La cruz es un indiscutible símbolo del cristianismo, de eso nadie tiene dudas. Pero debo reiterarte la pregunta: ¿Amas el mensaje que transmite la cruz? Lucas, en el capítulo 14 de su evangelio, relata una expresión de Jesús que se lee en el verso 27: Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Obviamente, esto no se trata de una cadena con una pequeña cruz colgada como símbolo, sino la amplitud total de las inclemencias que cualquier vida pueda padecer. Persecuciones, enfermedades, injusticias, traiciones, son algunas de las cruces metafóricas pero apremiantes que cada uno puede recibir.

 Por eso Pablo añade en su primera carta a los Corintios, en 1:18: Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. ¿Cuántas veces te trataron de loco por ser cristiano? A mí, varias; pero luego supe que lo nuestro les parece locura a los que están perdidos. No le hace, Dios sigue siendo Dios, aunque todo el ateísmo lo niegue. Antes, Jesús dijo que quien no toma su cruz no puede ser su discípulo, pero en Mateo 10:38, dice que el que no hace eso no es digno de Él. Jamás deberás adorar la cruz. Adoración merece el que fue a esa cruz para que tú vivas eternamente.

En todos estos años de creyente raso y luego de ministro, he llegado a la conclusión que, a pesar de hablar y hablar respecto a que debemos creer para tener bendición y victoria, el punto ese, creer, es el que más trabajo nos cuesta asumir. Hablamos de creer, enseñamos como creer, predicamos respecto a creer y damos gracias a Dios por creer, pero te puedo garantizar que, a la hora de creer, una multitud de cristianos viven sus propias batallas. Aunque por pudor la mayoría de las veces no digan nada. Quiero que se entienda que el creer no es un tema menor.

Que el Señor nos conoce, sabe lo que hay en nuestros corazones y no vacilará, llegado el momento, de tratarnos con la mayor misericordia, tal como lo hizo en su momento con un discípulo suyo llamado Tomas. Juan 20:24-29:  Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.

Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

 Quiero que lo leas y lo entiendas. No te quedes con el clásico “la Biblia dice”. La Biblia dice, es verdad, pero más allá de lo que la Biblia dice, es lo que tú entiendes sobre lo que la Biblia dice. No te condenes por tu lucha por creer. Tomás era uno de los doce. Lo acompañó muy de cerca en todos los milagros que Jesús hizo. ¿Y aun así no pudo creer que era Él resucitado, siendo que se los había anticipado antes que así sucedería? El tener guerra para poder creer, es exactamente eso: guerra. Y tú tienes una armadura y todas las armas para pelearla. Eso es lo que debes hacer, no deprimirte ni condenarte.

De todos modos, hay un algo llamado Gracia, y es la de Jesús la que nos capacita y fortalece. Pablo se los dice con mucha claridad a los Corintios en su segunda carta 9:8-9. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre. Está claro; tenemos esa Gracia porque Dios es Todopoderoso. Y es esa Gracia la que nos permite tener todo lo suficiente para que, en base a esa disposición, abundemos en buenas obras.

 Y, de hecho, no te recuerdo el verso anterior a estos, que es donde Pablo les dice que Dios ama al dador alegre porque no me gusta hablar de dar, de ofrendas, de diezmos y de todo eso que tantos y tantos delitos y estafas han producido dentro del pueblo y lo ha dejado susceptible a cualquiera mención. A los Romanos, el apóstol elige hablarles de la justicia, y les dice en su carta 14:4: ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.

La palabra nos cuenta que, en su momento, Dios repudió, (Que quiere decir divorció), a Israel por causa que ella fornicaba con dioses extraños. Es el único motivo y causa por la que Dios toma una decisión de este calibre. Y más que con la idolatría de su esposa-pueblo, lo que Dios sentencia es la infidelidad. Una infidelidad siempre es a partir de una atracción fatal. Salomón ya tenía idea de esto cuando el Proverbio 14:14: De sus caminos será hastiado el necio de corazón; Pero el hombre de bien estará contento del suyo.

El que ha vivido una vida de excesos y fiesta, sabe muy bien que, en algún momento, llega un hastío y hartazgo tal, que en muchos casos ha sido factor de suicidio. El hombre de bien es el obediente al Señor. Job 24:15 lo dice con mayor contundencia: El ojo del adúltero está aguardando la noche, Diciendo: No me verá nadie; Y esconde su rostro. Es muy cierto que el que peca, así diga ser ateo, cree que nadie lo verá. Pero no sabe que, al aguardar la noche, la oscuridad, lo que espera es a los demonios. Y Hebreos 13:4 le pone el broche final: Honroso sea en todo el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.

Ayer era el vino, hoy también, pero además la cerveza, el gin y cuanta bebida alcohólica haya aparecido y se ponga de moda entre la gente más joven. Los motivos para una borrachera son incontables, aunque en gran mayoría se los estima como emocionales, psicológicos o sentimentales. Eso para el mundo globalizado. Para nosotros, la borrachera es caer en las garras de un demonio que no se detendrá hasta que no te vea sentenciado y ejecutado. Salomón supo algo de esto y lo escribió en el Proverbio 23, del 29 al 35.

¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos? Para los que se detienen mucho en el vino, Para los que van buscando la mistura. No mires al vino cuando rojea, Cuando resplandece su color en la copa. Se entra suavemente; Mas al fin como serpiente morderá, Y como áspid dará dolor. Tus ojos mirarán cosas extrañas, Y tu corazón hablará perversidades. Serás como el que yace en medio del mar, O como el que está en la punta de un mastelero. Y dirás: Me hirieron, mas no me dolió; Me azotaron, mas no lo sentí; Cuando despertare, aún lo volveré a buscar.

Mira con mucha atención las seis preguntas iniciales. Trata de salirte del molde literalista histórico que tienen los teólogos de rutina y enfócate en un hoy algo diferente en cuanto al marco social de aquella época, pero no muy distinto a lo que Satanás y sus demonios logran a partir de la ingesta de alcohol. Para quien será el ay. No muy lejos de mi domicilio hay un pequeño comercio de expendio de bebidas y es más que anormalmente normal ver a hombres y algunas mujeres de distintas edades sentados en el suelo, con una botella a su lado y completamente borrachos. ¡Y a cualquier hora del día! Ay.

Esa gente es lo que es porque tuvo, tiene y tendrá multitud de dolores, rencillas con quienes se crucen en sus caminos, una serie de quejas donde se sienten víctimas de distintas injusticias y una serie inacabable de heridas emocionales sin cerrar. Todo eso, les otorga un rostro mortecino surcado por oscuras ojeras que los hacen asemejar más a un cadáver que a alguien rebosante de vida. Eso es el vicio. Eso es el alcohol. Y ni hablar de las drogas o cualquiera de esas cosas que consumen argumentando estar de fiesta. Nuestras fiestas, tienen que ser otras, aunque con cierto cuidado y detalle.

Una de las festividades que se ha modificado totalmente en estos últimos años ha sido, precisamente, la de la Pascua de resurrección, lo que vulgarmente se denomina como la Semana Santa. Hoy todo se limita a recordar la muerte de Jesús y rendirle culto en las distintas miradas de contenido cristiano. Hace unos cuantos años atrás, y recuerda que resido en un país de absoluta ascendencia católica romana, esa celebración tenía características muy distintas. En principio, el día viernes santo, estaba absolutamente prohibido comer carne vacuna.

Si bien era una condición que sólo abarcaba al pueblo católico, curiosamente la prohibición se extendía a todo el resto que no lo era. Contrariarlo era sacar chapa de impío, pecador, blasfemo y opositor a Jesucristo. Como la única carne que estaba permitida era la de pescado, esos días eran de tremenda rentabilidad para los negocios de ese rubro. El bacalao era el más consumido y había mucha gente que, siendo incrédulo y ni siquiera interesado en misas o santos, esperaba esa celebración solamente para conseguir buen bacalao y guisarlo de todas las maneras posibles.

No se podía cantar o tararear canciones de moda, así como tampoco contar chistes o hacer bromas que despertaran risas. Eran -nos enseñaban- días de duelo. Las emisoras de radio emitían sus programas habituales con un cambio sustancial. En lugar de ser ambientados por la música secular de esos tiempos como lo eran normalmente, durante el viernes y sábado, sólo se podía emitir música clásica, opera, de cámara, conciertos. Indudablemente, en esto había una enorme incidencia de la inmigración itálica residente en Argentina, así que se cumplía a rajatabla sin dudar ni cuestionar nada.

 Tuvieron que transcurrir muchos años e ir perdiendo poder el catolicismo para que, con el ingreso de la iglesia evangélica, esta festividad fuera tomada conforme a los rudimentos bíblicos y no como un ritual por momentos casi pagano. De todos modos, esa incidencia antigua todavía tiene raíces y fuertes. Se habla mucho más de la crucifixión y muerte de Jesús que de sus tres días de guerra espiritual contra el infierno y luego de su resurrección triunfal. Es como si la cruz fuera más fácil de creer que una resucitación, resurrección y ascensión. Sigue siendo religión, aunque tenga chapa de Biblia.

Eso es lo mismo que tomar actitud de extrema santidad y negarse a recibir recompensas por algo que haya sido realizado en favor del Reino. ¿Sabes qué? No se trata de hombres que las exijan a esas recompensas, que indudablemente los hay infiltrados entre nosotros y muchos, se trata de algo que Dios mismo ha decretado y prometido. Jesús fue a la cruz por lo que eso significaba, está dicho y escrito. Y Salomón en su tiempo de alto nivel espiritual no lo desconocía ni lo ignoraba. En su Proverbio 23 y en los versos 17 y 18 lo expresa así: No tenga tu corazón envidia de los pecadores, Antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo; Porque ciertamente hay fin, Y tu esperanza no será cortada.

Generalmente soy una persona que tiene buen humor. Y en muchas ocasiones, ante la vista de alguien a quien la fortuna lo ha dotado de todo lo que se pueda imaginar, y no sólo en dinero, suelo repetir en broma, pero como resistencia al pensamiento carnal, aquello de “¡Casi resbalaron mis pies!”. No es personal, sé perfectamente que no resbalaría por nada de lo que el mundo secular me ofrezca, pero lo digo porque sé perfectamente que hay muchos cristianos todavía en gran lucha contra todas estas cosas. ¡Calma! Eres humano. Convertido, hijo de Dios, salvo por eternidad, pero todavía carne demasiado viva. Sucede aún a los más pretendidamente encumbrados.

Las tristezas y los enojos no son patrimonio de los creyentes sólidos. Se nos enseña a no enojarnos ni reaccionar con ira ante alguna injusticia o agresión verbal. Y enfatizo en “verbal”, porque es algo que se puede manejar sin caer en reacciones de tono animaloide. Si la agresión es física e injusta, nadie puede impedirte que te defiendas lo mejor que puedas, pero cuando hay una brecha por donde convertirlo en un diálogo de paz, es por allí que debe tomarse. Santiago, en el primer capítulo de su carta y versos 19 al 21, lo observa así:

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. Absolutamente cierto. Alguien me dijo una vez que la mejor prédica que se le puede hacer a alguien no creyente atribulado, es darle un abrazo lleno de afecto y contención y luego, recién cuando esa persona se sienta verdaderamente acompañada en su sufrimiento, leerle algo bíblico y hablarle del Señor. Eso sería ser pronto para oír y tardo para hablar.

He visto a mucha gente, -Tal vez tú también-, probablemente muy bien intencionada, pero absolutamente desubicada y falta de empatía a la hora de enfrentarse con el dolor ajeno. Agarran al pobre hombre o mujer desesperado por la razón que sea y, en lugar de escucharlo y darle contención, toman una actitud de fariseo de toga y estola y sacando sus Biblias como si fuera una ametralladora, empiezan a dispararles capítulos y versículos con la idea que eso los hará convertir. Escucha hermana, hermano; una conversión no llega a la vida de un incrédulo por causa de tu acción biblista o teológica.

Alguien acepta a Jesucristo y cae quebrantado a sus pies, sólo si el Espíritu Santo produce en su interior convicción de pecado. De otro modo, puedes leerle toda tu Biblia y sumada la concordancia Strong y no sucederá absolutamente nada. Es Dios quien lo hace, no nosotros. Nos va a usar, seguramente, pero siempre y cuando pensemos, digamos y hagamos lo que su Espíritu nos guía a pensar, decir y hacer. ¿No has leído que tu Biblia dice que Dios añadía a los que iban a ser salvos? No te enojes cuando debes modificar algo que creías saber perfecto. Me ha sucedido no menos de diez veces, y en todas sufrí una enorme frustración, aunque en mi caso personal, seguida de nuevas fuerzas para seguir adelante y por la senda correcta.

Lo que ocurre es algo que la gente del mundo secular nos suele decir a menudo casi a modo de insulto, pero que, si examinas con cuidado la Palabra, le encuentras un claro significado. ¿Cómo nos llama el grueso de ese mundo secular incrédulo, impío, pagano y ciento por ciento pecador? No lo sé respecto a tu lugar de residencia. Aquí somos, generalmente, “los locos de la Biblia” o, más preciso en cuanto a grupo o sector, “los locos evangelistas”. No le hace, es casi lo mismo, salvo por hacer mención a uno de los sectores nutridos del cristianismo en la tierra.

 Nunca te enojes con ellos, ni te sientas injuriado, lastimado o agredido. Mira lo que les dice Pablo a los Corintios en su primera carta, capítulo 1 y verso 18: Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. Listo. Cuéntamela como quieras o mejor te agrade, pero lo cierto es que aquí te está dando los reales motivos por los cuales la gente no creyente nos ve, nos considera y nos mira como locos. La palabra de la cruz sigue siendo una locura, pero para los que se pierden. Para los que se salvan, esto es, nosotros, es poder de Dios manifestado.

Entonces aquí es donde alguien alguna vez me ha argumentado: “¡Es que el pastor me dijo que saliera a predicar, así como estaba y yo debía obedecerle por sujeción!” Sí, de acuerdo, pero sujeción siempre es a alguien que, a su vez, está sujeto a la misma autoridad. De otro modo, sujeción es esclavitud a hombre, y eso no sólo no es bíblico, sino que además es pecado. Del superior, por falsear la palabra divina y de quien le obedece, por convertirse en cómplice por ignorancia, omisión, temor o conveniencia. Pregunto: ¿Quién te piensas que es tu jefe real?

Mira lo que Pablo les dice a los Colosenses en el tercer capítulo de su carta: Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. Yo tengo que llevar a cabo mi actividad en la iglesia no para satisfacer al líder de turno, sino al Señor. Pero fuera del templo, también tengo que efectuar mi trabajo secular como si el Señor me lo evaluara, no el hombre o la mujer que sean mis jefes terrenales. Mi único jefe es el Señor. ¿Recuerdas lo que les dijo María a los sirvientes en el milagro de las Bodas de Caná? Juan 2: Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere. Punto. Ahora ya sabes quién es tu jefe y quien paga o hace pagar tu salario.

Esto de ninguna manera modifica o anula cualquier buena organización que gente fiel y genuina al servicio del Reino disponga. Como pensamiento estrictamente personal, yo puedo garantizarte que obedecer y estar sujeto a alguien que está sujeto al Señor de pies a cabeza, no es ningún esfuerzo ni sacrificio. Muy por el contrario, esto ha sido para mí cuando me tocó vivirlo, un verdadero privilegio. Que, naturalmente, no tiene absolutamente nada que ver con la lamentable cantidad de hombres y mujeres singulares que todos hemos conocido.

Líderes o referentes que, amparándose en estas palabras divinas, han convertido a mucha gente en sus esclavos personales, llevándolos incluso a diversas formas de pecado bajo la amenaza de ser duramente castigados por Dios si no se sujetan a sus autoridades superiores. Esto, que lo he visto en más de un caso y en más de un sitio, sucede por varias razones, pero esencialmente porque una gran cantidad de cristianos eligen no leer sus Biblias y en lugar de ello, aceptar todo lo que en nombre de ella le digan, sin fijarse si lo que le están diciendo es realmente así. Allí es donde surge aquello de que es menester obedecer a Dios antes que a los hombres. Aunque estos hombres se ofendan, se enojen, te amenacen y hasta te agredan de alguna manera. No le hace, sigue siendo así.

Necesitamos tanto de una espiritualidad profunda que, en muchas situaciones, convertimos a un simple y casi tradicional rito en una especie de salvoconducto a la eternidad. El justo por la fe vivirá, es lo que está escrito. Cualquier persona que pretenda enseñarte que ejecutar un ritual, por santo que éste sea, con la intencionalidad de que ese acto te permita entrar al cielo, es mentir. Y toda mentira, aunque parezca cristiana, simplemente pasa a ser una argucia religiosa utilizada en beneficio de algo o de alguien. Uno de esos rituales, es lo que comúnmente llamamos “La Santa Cena”. El texto que generalmente se lee antes de practicarlo, es el que se encuentra en 1 Corintios 11:23-29 y dice:

 Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo, tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.  De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.

No sé cómo en lo físico y natural la has tomado tú. Por causa de haber sido invitado a muchas congregaciones distintas y de distintas denominaciones, alguna vez me ha tocado participar con dos modelos diferentes. Una bandeja con un trozo pequeño de pan, miembro por miembro, (En algunos lugares, sólo si ya está bautizado), y luego otra bandeja con pequeñas copas con vino, también una por cada persona. En otros sitios, lo he visto más rústico, un pan grande, tipo hogaza, que se va cortando en trozos, con las manos, para darlo a cada asistente. Y una copa de vino grande, de la cual cada uno va bebiendo un sorbo.

La tercera cuestión distinta que vi, fue en un sitio que era muy celoso de las antiguas leyes y, en lugar de vino, la celebraban con jugo de uva. Allá cada uno, pero lo que Jesús bebió con sus discípulos y en las bodas de Caná, fue vino, que, de haberlo tomado en abundancia, los hubiera emborrachado. Obvio que Él jamás hizo eso, pero había muchos hombres de su tiempo que sí. El jugo de uva sin alcohol para no tentar a los más jóvenes, me parece más una actitud religiosa que espiritual. He podido ver a muchos de esos jóvenes reprimidos en sus templos, salir con “hermanos” en el fin de semana y bajarse varias latas de cerveza, como los demás no creyentes que salen de fiesta. El dominio propio pasa por la presencia del Espíritu Santo en una vida, no por prohibiciones legalistas.

En lo espiritualmente conceptual, la gran mayoría de cristianos sabe, a la hora de comerse el pan y beberse el vino, principalmente un elemento que considera clave: hacer eso en su memoria y anunciar la muerte del Señor hasta que Él venga. Ha sido tan reiteradamente enseñado que no creo que haya alguien, (Salvo excepciones, que de honrosas no tienen nada), que lo ignore. Lo que muy poco se habla a la hora de este recordatorio profético, es de lo que se nos dice en la parte final de este texto. Que, si alguno de los que están en las bancas, (O incluso en posiciones de mayor relieve), participara de esto de manera indigna, (Que sería estar en alguna forma de pecado consciente), será culpado nada menos que de la sangre derramada y del cuerpo martirizado del Señor.

 ¿Puedes entender eso? La situación de ese indigno o indigna, vendría ser al menos similar a la del propio Poncio Pilatos o el mismísimo Caifás. Esto no es ninguna broma, te lo aseguro. Es muy serio. ¿Has observado como finaliza ese texto? No me lo hagas repetir. Por causa de esas indignidades cometidas porque nadie se encargó de enseñarlo, hay mucha gente viviendo situaciones diversas que, de haber conocido todo esto como se debe, podrían haberse evitado. En conclusión: La querida Santa Cena es mucho, pero muchísimo más que comer un trocito de pan y beber un sorbo de vino, mientras una música al tono le da clima espiritual al tradicional rito.

Más o menos lo mismo sucede con la celebración de lo que ha dado en llamarse “las fiestas navideñas”. Ardillas, uvas, conejos y cuanto invento mundano se te ocurra se ha incorporado a esta conmemoración de lo que, en suma, es nada menos que el nacimiento de Jesús en Belén. Ya lo sé, no es seguro en absoluto que todo eso haya sucedido en las fechas en que se lo celebra, ya que hay una serie de indicadores que así lo prueban, pero partiendo de la base de querer celebrarlo, la figura central, siempre, es Jesús y no un arbolito con regalos para los niños o todas esas historietas que podrán sonar muy bonitas e inofensivas, pero que indudablemente el enemigo las plantó en el cerebro humano simplemente para evitar que se recuerde al que más odia: Jesús.

 He sido testigo; en las iglesias cristianas cuesta mucho trabajo llevar a cabo esta celebración sin caer en rudimentos mundanos que sobreabundan. Ya fue profetizado por Isaías, cuando en el capítulo noveno de su libro, leemos: Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Clarísima la división que no todos han entendido. El que nace no es Cristo, es Jesús. El que el Padre celestial nos da, no es Jesús, es Cristo. ¿Entendimiento correcto? Jesucristo, o Jesús el Cristo, que sería como decir Jesús, el Ungido, o Mesías.

Que es el mismo que, cuando Pedro se lanzó a caminar sobre las aguas, con ese ímpetu que lo caracterizaba, y que luego fue perdiendo en razón del temor a hundirse que lo invadió, le dijo simplemente que no temiera, que Él estaba allí para ayudarlo. Jesús estaba repitiendo lo profetizado por Isaías, cuando en el capítulo 43 de su libro, comienza diciendo esto: Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.

 Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti. Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida. No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. Todavía no puedo entender como existen grupos auto denominados como cristianos, que aseguran que los milagros ya quedaron atrás, en el pasado, y que hoy sólo valen la Biblia, la oración y nuestras buenas obras. ¿Sí? Mírame. Tú piensa lo que quieras, pero que yo sea salvo y esté ministrando naciones, es un milagro, te lo puedo asegurar…

Usa tu imaginación y piensa: ¿Cómo se supone que podría vivir Jesús hoy, de ser nuestro contemporáneo? No me gustan las hipótesis para incorporarlas a una enseñanza tan valiosa e importante como es la de la palabra de Dios, Me limitaré a expresar lo que ya fue dicho por gente que de esto sabía bastante más que tú y yo juntos. Pablo a los Colosenses les dice en el segundo capítulo de su carta: Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.

Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. Queda más que claro. Desoír filosofías inconsistentes y llenas de huecas sutilezas que respetan más las viejas tradiciones que la palabra revelada. Así hubiera vivido Jesús, hoy mismo. Así deberemos vivir tú y yo si es que aseguramos ser sus representantes, su cuerpo en la tierra.

A los creyentes de Galacia, Pablo les da otra visión respecto a cómo estaría viviendo Jesús hoy y ahora. Dice en el segundo capítulo de esa carta: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Un pasaje que cada uno de nosotros debe haber leído y repetido oralmente decenas de veces, ¿Verdad? De acuerdo; lo expresamos y hasta lo creemos, pero, ¿Lo ponemos por obra? ¿Estás juntamente crucificado con Cristo? ¿Ya no vives más tú, sino que es Cristo el que vive en ti? ¿Se puede ver a simple vista, eso?

 Lo que hoy vives en tu carne, ¿Realmente lo vives en la fe del Hijo de Dios? Finalmente, a Timoteo en su segunda carta, le dice algo que es más que corriente para cualquiera que no sea un religioso calienta bancas: le dice lo que leemos en el capítulo tercero de esa epístola: Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; Queda claro: no eres perseguido por ir a un templo una vez en la semana. Eres perseguido cuando vives espiritualmente EN Cristo, que es como decir que eres un mismo espíritu con Él. Nada menos. Cualquier otro modelo, no es preocupación para Satanás y su gente.

De todos modos, el llamado es un punto de inflexión entre la nada de dejarse ir en busca de un futuro incierto, a pasar a militar ardientemente en una vida con claro propósito. Hay una pequeña historia en el sexto capítulo del libro de Nehemías que, de alguna manera, deja traslucir el objetivo del que te estoy hablando. Cuenta el profeta que cuando se edificó el muro, los enemigos reaccionaron de diferente manera. Unos proponían una casi protocolar reunión, detrás de la cual se escondía la idea de atacarlo. Este respondió que hacía esa obra en beneficio de todos y que no podía detenerla, a lo que ellos mostraron sus dudas y preocupación ante la posibilidad de que fuera declarado rey.

 Argumentaban que ciertos profetas lo proclamaban a viva voz, cosa que el propio hombre de Dios da como falsa e invento destinado a descalificarlo. Igualito a estos tiempos con la prensa y las redes como intermediarias politizadas a sueldo. ¿Sabes que respondió el profeta a eso? Dijo textualmente: ¿Un hombre como yo ha de huir? ¿Y quién, que fuera como yo, entraría al templo para salvarse la vida? Como solía decir mi abuela materna: “Más claro, échale agua”. Había un propósito y nada lo haría apartarse de él. Ese es el punto fijo al frente de todos los que, como tú y yo, también procuramos tener vidas con un propósito y no sólo con el ánimo de sobrevivir.

Por ese mismo motivo es que Pablo, cuando les escribe a los romanos, les da un panorama en el que les deja bien en claro que todo esfuerzo humano es inútil y que solamente se puede vencer sin una resistencia imbatible bajo el poder de Cristo. Por las nuestras ni valdrá la pena intentarlo. Les dice concretamente en el final del octavo capítulo de la carta. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.  Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Repetimos como papagayos que a los cristianos todas las cosas nos ayudan a bien, pero omitimos lo que Pablo dice aquí, que eso sólo es factible si somos gente que ama a Dios. Así es que, antes de hablar por hablar, haz una retrospectiva y piensa: ¿Amas a Dios o sólo acudes a Él cuando te las ves mal?

Luego dice que nos predestinó para ser hechos conforme a la imagen de su Hijo. ¿Esto me dice a mí que la doctrina de la predestinación personal es genuina? No, esto me está diciendo que lo que está predestinado es el cuerpo de Cristo en la tierra, o sea Su iglesia genuina. Tú también lo estarás si es que formas parte de ese cuerpo, que no es sinónimo de asistir a celebraciones religiosas como quiera que se llamen. Y que allí será cuando Cristo sea el primogénito entre muchos hermanos. ¿Entiendes ahora el significado del calificativo de hermano, tan en boga en nuestros ambientes?

Es sólo para aquellos que, por todo lo que te dice aquí, son considerados hermanos menores de Cristo, no para todo el planeta pagano, impío, incrédulo y pecador. A ellos se los ama y se los trata de traer a la verdad, pero no forman parte todavía de esa hermandad. Luego añade que los predestinados también han sido llamados, justificados y glorificados. Y allí es donde se formula la pregunta que ha sido convertida en un clásico de la guerra espiritual: Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros? Presta atención; tiene un condicional, como casi todas las bendiciones divinas. Si Dios es por nosotros, aclara. Porque Dios es por nosotros cuando nosotros somos auténticamente por Él. De otro modo, le impedimos que sea por nosotros y, en ese caso, cualquiera se plantará contra nosotros.

Allí añade que, si Él no dudó en entregar a su propio Hijo en nuestro beneficio, mucho menos dudará en darnos todo lo que necesitamos. Una vez más, aparece la condición básica sin privilegio alguno: ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Nunca te han predicado de manera voluntarista para darte un aliento que no es real, que nadie te puede acusar de nada siempre y cuando vayas a la iglesia todos los fines de semana? A mí sí me predicaban eso. ¿Sabes qué? Dice que nadie acusara a sus elegidos. Y todos sabemos que sus elegidos son aquellos que tienen un corazón conforme al suyo, nada menos.

Nada que ver con niveles, cargos, posiciones o prestigios eclesiásticos. Un prominente líder con millones de seguidores podría no ser uno de los elegidos, mientras que el más anónimo de sus servidores, ese al que nadie le presta demasiada atención porque no tiene formación intelectual valiosa, pero está siempre firme al pie del cañón, tal vez sí lo sea. El evangelio actual y su consecuencia en la eternidad, deparará innumerables sorpresas. Sólo es nuestra responsabilidad evitar ser nosotros una de esas sorpresas y no precisamente de las buenas. Pero, ¡Ánimo! Sigue siendo verdad que, EN Cristo, somos más que vencedores.

¿Y eso que nos impone? Algo muy sencillo, agradable y fuente de gozo: vivir para Cristo. Suena lindo, pero… ¿Es posible eso para un hombre imperfecto y lleno de carnalidad? En absoluto. O lo haces EN Cristo o apenas harás lo que todavía anda haciendo una nada despreciable cantidad de cristianos: simularlo. Pablo, cuando le escribe a los Gálatas, en el final del segundo capítulo les muestra la ruta a seguir si es que desean vivir esa experiencia. Les dice:

Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo. Si tú objetivo es vivir para el Señor, la antigua ley no te tiene que preocupar. Estás bajo la Gracia. ¿Pero no estamos todos bajo la Gracia? Eso dicen, pero aquí Pablo te lo deja más que claro: es si vives para Dios, no si vives para tus antojos, caprichos y ocurrencias personales.

Con Cristo estás juntamente crucificado. Eso significa que ya fuiste crucificado con Él, no es algo que un día vas a hacer, es algo que ya se hizo. ¿Lo crees? Lo tomas. ¿No lo crees? Jamás lo verás ni disfrutarás. ¿Y entonces? Si de verdad crees que con Cristo has sido crucificado, ya no puedes vivir la vida que te da tu regalada gana. Porque si aceptaste ser juntamente crucificado con Él, también serás juntamente resucitado con Él y luego, también juntamente, sentado con Él en lugares celestiales. Y si estás en ese nivel y esa posición espiritual, ¿Puedes hacer otra cosa, hoy, que no sea vivir íntegramente para Cristo?

 Y pon mucha atención, porque esto está muy lejos de ser un palabrerío evangélico más de los tantos que tú y yo hemos escuchado en nuestros años de calentar bancas en los templos. Esto es estricta verdad y, como toda verdad, tiene consecuencia. Una vida victoriosa sobre el reino de las tinieblas y un canal de bendición e ingreso al Reino de los Cielos es esa consecuencia. ¿Te interesa? Ahí la tienes. No está en promo ni en oferta. Tiene un precio y no es barato. Pero vale más que la pena resignar toda recompensa carnal por una bendición plena aquí y ahora y una eternidad a su lado. Ahora ya lo sabes.

De hecho, todo esto es de alguna manera lo que nos corresponde como hijos del Dios Altísimo y miembros de Su Reino, darle siempre lo primero y lo mejor a Él, por encima de cualquiera cosa que nos pueda parecer merecedora aquí en la tierra. Sólo así no caeremos en el legendario engaño de la idolatría. En Deuteronomio capítulo 26 se lee: Y ahora, he aquí he traído las primicias del fruto de la tierra que me diste, oh Jehová. Y lo dejarás delante de Jehová tu Dios, y adorarás delante de Jehová tu Dios. En el otro libro del pentateuco, el del Éxodo, en el capítulo 22 se reafirma esto con otra mirada:

No demorarás la primicia de tu cosecha ni de tu lagar. Me darás el primogénito de tus hijos. Lo mismo harás con el de tu buey y de tu oveja; siete días estará con su madre, y al octavo día me lo darás. Y me seréis varones santos. No comeréis carne destrozada por las fieras en el campo; a los perros la echaréis. Yo tengo que decirte que esto te bendice. Es mi obligación como ministro del Señor enviado a la enseñanza de Su Palabra. Si tu pensamiento se voló hacia alguno de los miles de fraudes y engaños delictivos con todas estas cosas, hoy, puedo comprenderte. Pero ese siempre será el hombre, y nada de lo que haga el hombre puede alterar el plan de Dios. Ahora lo sabes. Usa discernimiento y obedece. Si. escuchas al Espíritu Santo, no te equivocarás ni serás engañado.

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6 – No Somos Pavos Reales

Alguien dijo alguna vez, con cierto humor, que independientemente del impacto que producía Jesús con sus palabras, también había que darle un reconocimiento a quien le preparaba los bosquejos… Obviamente, no se podría encontrar a alguien más completo que ese libretista especial y singular que el Señor tenía para sus predicaciones, por entonces denominadas como sermones. El utilizaba permanentemente elementos inductivos, esto es: un método de raciocinio que consiste en alcanzar un principio que se deriva lógicamente de unos datos o hechos. Él usaba la narrativa, las preguntas, los diálogos, las parábolas, las analogías, las imágenes y las experiencias comunes a todos los seres humanos.

Nunca le habló a ninguno como si fuera un ser extraterrestre o fantasmagórico. Algunos predicadores modernos hacen eso, esperando lograr fama. De hecho, Él siempre enseñaba con parábolas para ser entendido por la gente de la calle, esto es, como decimos en estas tierras, para los ciudadanos de a pie, no en exclusividad para los potentados o millonarios. Sin irnos demasiado lejos, las parábolas más pequeñas, (Que estoy estudiando ahora para publicarlo próximamente), eran las que llevaban a grandes ideas.

Como adelanto puedo decirte que la parábola del Buen Samaritano es un sermón en su composición. El Hijo Pródigo enseña sobre el perdón, y la de los Talentos instruye sobre responsabilidad personal, etc. Cuando Jesús predicaba la narrativa, que es la habilidad o la destreza para narrar o contar las cosas, tomaba todo el peso del mensaje. Por ejemplo, la analogía, que es la relación de semejanza entre cosas distintas, era la técnica favorita de Jesús.

Cuando hablaba de luz, sal, roca, arena, pastor, ovejas, aguas vivas, viñas, puertas y muchas más, sus oyentes podían entender lo que en realidad les estaba enseñando. Un maestro lo es cuando lo que enseña, se entiende sin problemas. Cuando una enseñanza se enreda demasiado o se complica, el oyente la deja a un lado y, si estima al maestro, piensa que este es demasiado brillante, en tanto que él mismo es demasiado tosco. No es así. Jesús nunca enseñó para lucirse, sino para que quienes lo oían, aprendieran. Confiaba en que el Espíritu Santo haría lo restante, por eso repetía permanentemente que quien tuviera oídos para oír, que oyera.

Una de las geniales particularidades que tenía Jesús era la de comparar y contrastar permanentemente imágenes que les resultaban familiares a quienes lo oían. El sabio y el necio, las ovejas con las cabras, la luz con la tiniebla, el rico con el pobre, el joven con el viejo y así sucesivamente con todo lo que pudiera formar parte del escenario de vida de cada uno de esos aldeanos hambrientos de justicia, amor y paz. Si bien no relataba proezas personales ni anécdotas propias, aprovechaba esa experiencia para referirse a lo que por mayoría ocupaba a sus oyentes.

Cuarenta y nueve veces habló de ovejas, en concordancia con la enorme cantidad de pastores que formaban su audiencia, veintisiete veces a asuntos de agricultura, como sembrar y también cosechar, de lo que habló en veintidós ocasiones. Y luego la interacción permanente con esa gente. Esto siempre ha sido y sigue siendo lo más complejo, porque por cada uno que responde o formula preguntas interesantes y de edificación, hay por lo menos cincuenta que solo buscan trascendencia o, lo peor, descalificar al maestro. Los evangelios registran ciento cincuenta y tres preguntas que Jesús les formuló a sus oyentes.

Si alguien se atreviera a analizar técnicamente los sermones o enseñanzas de Jesús, definiría que sus enseñanzas casi siempre comenzaban por algo sumamente conocido y puntualmente concreto, en lo personal, para terminar, guiando a quien lo escuchara a asuntos más abstractos y universales. Esto nos permite aprender de Él que, si deseamos ser profundos, lo que debemos hacer es buscar revelación y luego posterior guía del Espíritu Santo. De intentarlo en la carne, sólo lograríamos ser complicados, rebuscados e inentendibles.

 Dicho con claridad, se trata de comenzar por lo simple y luego, cuando lo simple está bien entendido, recién introducirnos en lo complejo. Recuerda que toda enseñanza profunda y genuina, transita por una delgada línea entre lo profundo y verdadero con lo ultra místico o fantasioso. La otra particularidad muy suya, era la de involucrar a quien lo oía con lo que tenía para decir. ¿Cuántas veces lo leíste u oíste decir “oísteis que fue dicho”? Otra vez les dijo que le contaran a Juan lo que habían visto, que se fijaran en una cierta mujer a la que luego iba a sanar de un flujo de sangre y hasta preguntarles a ellos, luego de un ejemplo, quien era el siervo fiel del que Dios hablaba. No era un monólogo, era un diálogo en espíritu y verdad.

Alguien se ocupó de elaborar ciertas estadísticas respecto a esto. De allí que sabemos que Jesús en sus enseñanzas, usaba mucho el “tú”, el “ustedes”, hablando directamente con sus oyentes. En los evangelios se registran ciento veinticinco incidentes de Jesús comunicándose con su audiencia. Absolutamente nada que ver con la oratoria griega, basada antes que nada en la uniteralidad del orador. Fíjate que un cincuenta y cuatro por ciento de estos incidentes, servían para que sus oyentes iniciaran un diálogo. Lo que te digo, es nada menos que justamente el Hijo de Dios en más de la mitad del tiempo, dejaba que su audiencia estableciera la agenda de sus enseñanzas.

¿Alguien recuerda el significado genuino de la palabra humildad? Ausente sin aviso en la mayoría de nuestras reuniones actuales, ¿Verdad? Él no tenía drama en responder en medio de sus enseñanzas todas las preguntas, objeciones y dudas que esa gente pudiera tener. Sus mensajes no tenían influencia palaciega, sino de pueblo, de Su pueblo. Él estableció la premisa que nos dice que la gente aprende por experiencias por inducción, mucho más que por decretos. Y, finalmente, se gratificaba si era escuchado con atención, pero ese gozo era total cuando esa gente lograba poner por obra al menos una parte de lo aprendido. Coincido. Imito. Me gozo exactamente en lo mismo. Muy lejos de ser Jesús, obvio, pero muy cerca de ser un seguidor más suyo.

Hoy, la mayoría de las predicaciones tienen muchísimo más que ver con el alma que con el espíritu. Cuidado; Jesús no fue impasible ante esas necesidades humanas, pero sólo las trató con la asistencia del Espíritu de Dios y, por tanto, toda mención a temas del alma o del cuerpo, encerraban enseñanzas tan magníficas que todavía se pueden usar sin riesgos de error. Habló del adulterio, de la ira, de la ansiedad, de la avaricia, la muerte, las deudas, la eternidad, las dudas, la fe. Del ayuno, de las críticas, del dar, de la codicia, de la honestidad, de la hipocresía, del gozo, de la bondad, del conocimiento, de la ley, del legalismo, de la vida, de la lujuria, del matrimonio y del dinero.

También de los juramentos, de la paternidad, de la oración. De las apariencias, del respeto, de la responsabilidad, de las recompensas, de las reglas, del sexo, de las calumnias, del hablar y de administrar. Se refirió a los impuestos, a la confianza, a la crueldad, a la virtud, a la sabiduría y al celo. Celo de guardar lo divino, no celo de celar a tu esposa. ¿Cuántas mencioné? Cuarenta y dos, creo. Y me quedaron algunas sin citar, pero creo que como elementos pesados de digerir por aquella audiencia y también por las actuales, es más que suficiente, ¿No te parece?

En lo personal, he predicado una gran cantidad de estos temas, pero con una diferencia abismal respecto a como lo hizo Jesús. En Él había una enorme pureza, santidad y unción respecto a cada uno de estos puntos, cosa que en mí no era así de ninguna manera. Un simple e imperfecto hombre, con la mejor predisposición y entrega fiel al Dios de todo poder, pero con el porcentaje de carnalidad que es el factor clave de aquella fantástica buena batalla de la que nos habló Pablo. De todos modos, pastores y líderes que semanalmente predican en sus respectivas congregaciones, procuran de sobremanera, (Y estoy hablando de los bien intencionados y fieles, obviamente), ayudar a sus oyentes a mejorar sus vidas en todas las áreas posibles.

 Hacen muy bien en repetir una y otra vez la imposibilidad que tiene el cristiano para cometer pecados abiertamente negativos para un despertar espiritual. Eso, fundamentalmente a los recién convertidos, les resulta indispensable para acomodar sus vidas cada día y evitar caer en tentaciones o engaños que seguramente les traerían costos más elevados. Sólo un detalle: Si todas las semanas, esos pastores o líderes se ven en la necesidad de repetir que no se debe mentir, robar, fornicar o adulterar, entonces me temo que el crecimiento y la maduración de esa gente tardará siglos…

Durante mucho tiempo, al menos en lo que a mí me tocó recibir de mis primeros ministros, estuve convencido que a los diez mandamientos antiguos de Éxodo 20, no había que prestarles demasiada atención ya que, -me enseñaron-, era imposible cumplirlos, y sólo estaban allí para que el hombre no se apoyara en la ley sino en la Gracia de Jesucristo. De acuerdo, algo de eso era verdad, pero no todo. Hoy ya no rige aquella ley porque nuestra vida sólo es posible aferrados a la Gracia del Señor. Sin embargo, esos diez puntos que recibe Moisés, siguen siendo vigentes en cuanto al modelo de vida al que un cristiano debe adherir.

Es muy cierto que resulta muy complicado, sino imposible, cumplirlos a todos, pero no podrás negarme que por lo menos la mitad de ellos, son posibles sin demasiado esfuerzo. No matar, no robar, no adulterar, no codiciar bienes ajenos y no fabricar imágenes y adorarlas, creo que no necesita que se lo explique o repita cada semana. Si eres un hijo de Dios por la cruz de Cristo, ya lo sabes y ahora es tu batalla diaria conservarte puro. Es una de mis asignaturas pendientes el hacer un estudio mucho más profundo y concreto respecto a esos mandamientos, pero en el mientras tanto, cumplirlos al máximo de nuestras posibilidades, no es una opción ni un mérito, es una obligación.

La otra asignatura, son las parábolas. Las de conducta, porque nunca estará de más conocerlas más a fondo, y esencialmente las del Reino, que son las que menos estudios han recibido. Todos somos conscientes que es mucho más sencillo hablar de las cosas del Reino, e incluso enseñar postulados sobre Él, que vivir realmente en su dimensión. Hay gente que lo ha conseguido y sus testimonios son de peso y formación. En principio, para saber y entender que, si ellos que son tan humanos como tú y yo pudieron, no veo el impedimento para que tú y yo no podamos lograrlo.

De hecho, vivir en la dimensión del Reino de los Cielos, es vivir al revés de lo que vive el mundo secular. Y, en principio, eso es bastante complicado porque, aunque en lo individual podamos conseguirlo, en lo corporal y también en lo social y familiar, te coloca en una posición difícil, ya que entras a caminar en contra de los postulados de un sistema que, lo aceptemos o no, termina por condicionar nuestras vidas, tal como si fuéramos uno más de los millones de incrédulos que lo construyen, respetan y ejecutan.

Durante siglos, para la sociedad secular en su conjunto, independientemente de las culturas donde cada una se desenvolviera, los cristianos éramos nada más que un grupo de personas oscuras, vestidas casi rozando el ridículo, malhumorados, jueces de todo y de todos, ingenuos rozando la idiotez e incapaces de sentirse felices o participar de celebraciones familiares o de otra índole. Mira; nadie va a decirte que te vistas como multimillonarios o actores de televisión, tampoco que andes por la vida riéndote a carcajadas de cualquier grosería ambiente, que seas permisivo con cualquier acto pecaminoso o promiscuo, que seas astuto o rápido para engañar por anticipado al que quiere engañarte.

Pero convengamos, aunque nos duela reconocerlo, que, como iglesia estructural, ese mundo secular no ha exagerado demasiado en su definición. Creo que es tiempo de tomar la túnica simbólica de Jesús y vivir una vida cotidiana normal, como la de todos tus congéneres de la sociedad en la que te ha tocado residir, aunque sin caer en ninguno de sus pecados habituales. Sin hacer alarde de ello, sólo permitiendo que te vean vivir y comprueben que lo que hablas, piensas y predicas, es un reflejo de tu vida. Eso sería darle curso moderno y activo a una parte importante de ese Sermón del Monte que aquí nos ha ocupado.

Y, ya en el final de todo este compendio compartido, quiero dejarte algunos puntos valiosos para nutrir tu palabra. Cuando se nos dice que debemos predicar el evangelio a toda criatura, no se nos está exigiendo ser uno de esos predicadores con escenario, luces, cuerpo de danza, coro y show. Se nos demanda compartir nuestro testimonio y entregar algo que alimente, libere cautivos y consolide cristianos nuevos. Te voy a sugerir unos cuantos temas que te pueden ser muy útiles, así como las escrituras que los respaldan. Todo para que lo uses en tu trabajo, en el colegio, con tus amigos o conocidos, e incluso con familiares que aún están fuera del pueblo santo.

Leerles capítulos y versículos ha conseguido logros simplemente porque Dios es bueno, misericordioso y lleno de amor para poner todo aquello que a nosotros nos falta, pero para los que no saben nada de nada de todo esto, la Biblia les resulta aburrida y es nuestro deber darle vida activa, dinámica y esencialmente práctica para que realmente les sirva como manual de ingreso, consolidación, restauración, redención y vida abundante. Pero, para que eso sea posible, en primer término, tendrá que ser una realidad diaria bien visible en cada uno de nosotros.

En primer lugar, creo que es indispensable transmitir con nuestras vidas, conductas, gestos y actitudes, lo que significa el poder del amor de Dios en nuestras vidas. El legendario Juan 3:16 es insustituible: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Lucas en el capítulo 15 y versos del 3 al 7, hay mirada de lo mismo: Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

Luego, un asunto que, cuando te llega, se te hace bastante cuesta arriba aceptarlo y ni te cuento de cumplirlo, y es el de dar gracias a Dios aún en tus días más oscuros. Para pedir o, incluso, dar gracias por bendiciones recibidas, no tenemos demasiados impedimentos o cuestionamientos, pero para dar gracias a Dios por una de esas calamidades que cada tanto a todos los seres humanos les toca vivir, se pone medio denso y complicado. Hay un pasaje en Daniel 6:10 que dice: Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.

 El otro es mucho más conocido, ya que está en el Nuevo Testamento y es, de alguna manera, el que jamás deberíamos olvidar y mucho menos cuestionar o descreer. 1 Tesalonicenses 5:18, Pablo dice: Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. ¿Estás tomando dimensión de esto que dice aquí? Dar gracias en todo. Escucha. Todo, nada, siempre y nunca, son términos eternos, así que, cuando la palabra te dice que des gracias en todo, significa exactamente eso: en todo.

Todos lo sabemos, aunque por diversas razones lo disimulemos o aparentemos ignorarlo. Es imperativo contar con un enfoque preciso hacia un objetivo divino, no humano. Es indispensable para cumplirlo, tener fe y además mucha fuerza. Y esencialmente, dejar a un lado las incontables y atractivas distracciones de la vida. Es revelador leer lo que dice en Nehemías 6:1-14: Cuando oyeron Sanbalat y Tobías y Gesem el árabe, y los demás de nuestros enemigos, que yo había edificado el muro, y que no quedaba en él portillo (aunque hasta aquel tiempo no había puesto las hojas en las puertas), Sanbalat y Gesem enviaron a decirme: Ven y reunámonos en alguna de las aldeas en el campo de Ono. Mas ellos habían pensado hacerme mal.

Y les envié mensajeros, diciendo: Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros. Y enviaron a mí con el mismo asunto hasta cuatro veces, y yo les respondí de la misma manera. Entonces Sanbalat envió a mí su criado para decir lo mismo por quinta vez, con una carta abierta en su mano, en la cual estaba escrito: Se ha oído entre las naciones, y Gasmu lo dice, que tú y los judíos pensáis rebelaros; y que por eso edificas tú el muro, con la mira, según estas palabras, de ser tú su rey;  y que has puesto profetas que proclamen acerca de ti en Jerusalén, diciendo: ¡Hay rey en Judá!

Y ahora serán oídas del rey las tales palabras; ven, por tanto, y consultemos juntos. Entonces envié yo a decirle: No hay tal cosa como dices, sino que de tu corazón tú lo inventas. Porque todos ellos nos amedrentaban, diciendo: Se debilitarán las manos de ellos en la obra, y no será terminada. Ahora, pues, oh Dios, fortalece tú mis manos. Vine luego a casa de Semaías hijo de Delaía, hijo de Mehetabel, porque él estaba encerrado; el cual me dijo: Reunámonos en la casa de Dios, dentro del templo, y cerremos las puertas del templo, porque vienen para matarte; sí, esta noche vendrán a matarte.

Entonces dije: ¿Un hombre como yo ha de huir? ¿Y quién, que fuera como yo, entraría al templo para salvarse la vida? No entraré. Y entendí que Dios no lo había enviado, sino que hablaba aquella profecía contra mí porque Tobías y Sanbalat lo habían sobornado. Porque fue sobornado para hacerme temer así, y que pecase, y les sirviera de mal nombre con que fuera yo infamado. Acuérdate, Dios mío, de Tobías y de Sanbalat, conforme a estas cosas que hicieron; también acuérdate de Noadías profetisa, y de los otros profetas que procuraban infundirme miedo.

¿Hemos creído que nada puede separarnos del amor del Padre? Deberíamos, pero somos conscientes que no siempre. Ministrando a personas he oído a muchas de ellas expresar su tristeza y hasta depresión porque creen que por sus pecados Dios los ha dejado de amar. Pablo, tal vez con algún episodio similar, se los recuerda a los Romanos, cuando en 8:38-39 les dice: Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Está claro, ¿Verdad? Sin ese amor y sin Dios, todo es simple ilusión. Eclesiastés 1:2 lo dice desde el pensamiento de Salomón: Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. Como casi todo lo que dijo, (No tanto lo que hizo) Salomón, está más que claro. ¿Qué cosa es la vanidad? Una ilusión. Es creer que por nosotros mismos podemos conseguir cualquier cosa. Muchos lo han hecho, es cierto, pero un día algo fuerte les golpeó la vida y todo lo construido como indestructible se les desmoronó en mil pedazos inservibles.

Por eso no terminamos de entender a nuestro Dios de amor. Y mucho menos, si te digo que nosotros, tú y yo, somos hijos del amor. Dicho así, suena a romanticismo de pareja, pero no lo es. Amar con el amor de Dios, es inspirar a otros a amar y así sucesivamente. ¿Te imaginas que mundo tendríamos? Por eso Juan, en su primera carta, capítulo cuatro, dice lo que leemos del 7 al 12:  Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. ¿Lo leíste bien? ¿Lo entendiste? Ahora piensa y dime: ¿Cuántos cristianos llenos de esa clase de amor has conocido…?

Alguien dijo que Jesús era una casa abierta para todos los necesitados de amor y de perdón. Tal cual. Cuando hacía mi programa radial y enseñaba más o menos al estilo de lo que son mis audios más extensos, entre los llamados telefónicos que recibí al final de un programa en el que había hablado justamente del amor y del perdón, un llamado de una mujer que dijo ser prostituta, pero que lo que yo había dicho la había conmovido y que quería asistir a una iglesia para buscar eso: amor genuino, no sexual y fundamentalmente el perdón de Dios por todos sus pecados.

 La invité a la que por entonces era nuestra congregación y hablé con una hermana, mujer de edad madura, para que la recibiera y la ayudara a integrarse y luego a ser una creyente sólida. Todo funcionó bien, pero muchos de los miembros de la iglesia, cuando se enteraron de su testimonio, comenzaron a discriminarla. Recuerdo que un día dijo: “¿Qué temen, que la prostitución sea contagiosa? Estoy salvada, restaurada y redimida.” No pudo soportarlo por mucho tiempo y terminó yéndose, espero que a otra congregación más llena de amor y no nuevamente al prostíbulo.

Nunca supe más de ella, pero lo de “mis hermanos” me entristeció y mucho. Lucas 15:1-2: Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come. Lucas 50-32: Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores? Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Allí está el nudo de todo esto.

Nuestras congregaciones se esmeran tanto en mostrarse con excelencia a los ojos de la gente de afuera, que no se pueden permitir que ingresen personas que -según sus elucubraciones-. Le harían mermar ese atractivo. ¿Sabes qué? En primer lugar, no entendieron nada. En segundo término, están procediendo exactamente a la inversa de lo que lo hizo Jesús y, por ende, a lo que el mismo Dios Padre nos demanda. ¿Qué clase de cristianos son esos? Religiosos y carnales. No los necesitamos. El Sanedrín no salvó a nadie. Una cruz con la que ellos colaboraron, fue la que lo hizo.

Ha sido dicho que en el mundo tendremos aflicción, pero también que tengamos ánimo, pues nuestro Señor ha vencido al mundo. Sin embargo, en el mientras tanto, hay una guerra que consiste en una determinada cantidad de batallas. Sólo Dios sabe cuántas. Nuestro deber es tener muy en cuenta que, en las batallas de la vida, debes revestirte con la armadura de Dios. Enseñanzas sobre este elemento hay tantas que encararlo son una dirección clara y específica del Espíritu Santo, es ir a más de lo mismo y sin garantía alguna de victoria genuina.

 De todos modos, esa armadura existe y está a nuestra disposición. Pablo la muestra en Efesios 6:1018: Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;

Obviamente, no podríamos cometer la osadía de determinar alguna pieza de esta armadura más importante que otra. La esencia es usarla completa. Pero el yelmo que cubre nuestra mente y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios, son claves y básicas. Quedan los otros rudimentos, pero si la mente está fresca y entregada y la palabra de Dios anida en nuestras vidas, la victoria es más cercana. En otro orden, todos los creyentes anhelamos estar llenos del Espíritu Santo. Te pido que cada vez que escribo o digo creyente, no me lo ubiques en gente que va a una iglesia cristiana. Creyente es exactamente eso: creyente. A veces, ni siquiera asiste a un lugar determinado, tal como lo hacían Jesús y sus discípulos. Pero, lo que es seguro, que no tiene nada que ver con alguien que profesa una religión con todas sus tradiciones, estatutos, ordenanzas, rituales y costumbres.

Si entre estos hubiera algún creyente, por favor que alguien le avise que eso no tiene nada que ver con el Dios en el que cree. Ahora bien; si de verdad estoy lleno del Espíritu Santo, ¿Qué cosa cambia en mi vida? Mira lo que le dice Pablo a los Gálatas en 5:22 de su carta: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, ¿Qué te enseñaron respecto a esto? Que, si tienes al Espíritu Santo, tienes que tener sus frutos, que son amor, gozo, paz, etc. A mí me enseñaron eso. Es un error. No te dice que los frutos del Espíritu Son. Te dice que El fruto del Espíritu Es. ¿Y qué es? Amor, y como consecuencia de ello, todo lo demás. O sea: Si no tienes El fruto de Amor, te será imposible tener gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad y fe. ¿Soy claro?

En el hablar del idioma español, al menos como se habla aquí en Argentina, porque en España es bastante diferente, a la palabra gozo solamente se la utiliza en los ambientes cristianos. En el ámbito secular, si la oyes o la lees, indefectiblemente será afectada a la sexualidad, pero no a la vida diaria. Aquí se habla mucho más de la alegría. Que, si bien suena como sinónimo de gozo, hay un algo que las diferencia. Mientras que el gozo genuino solamente puede tener origen espiritual y divino y viene siempre desde adentro hacia afuera, la alegría puede darse en cualquier ámbito, incluso hasta para llegar a hacer bromas en cuanto a lo alegre que se pone alguien cuando bebe alcohol y te llega siempre desde afuera hacia adentro.

Lo cierto es que, independientemente de cómo se produzca, tanto el gozo como la alegría genuina, solamente son posibles con Dios. De otro modo no existen. Pablo se lo demanda a los Filipenses en el 4:4 de su carta: Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! ¿Recuerdas lo que dije anteriormente sobre la palabra todo? Esto es lo mismo. Siempre. Que significa justamente eso: siempre. En Nehemías 8:10 hay otra pintura de esto:  Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza.

Hace muchos años, y en medio de una crisis monumental por aspectos de mi vida de hombre recién convertido, aterrizó en mis manos un libro que si mal no recuerdo se titulaba: “Cuando lo que Dios hace no tiene sentido”. Si no era ese exactamente el título, pido perdón, pero a mi memoria que no es mala ni mucho menos, a esta altura de mi vida no le puedo pedir más esfuerzo. El caso es que este libro me ayudó muchísimo a entender cuestiones que sin conocer algunas cosas que allí estaban escritas, jamás hubiera podido entenderlas.

 Me gusta el audio porque comunica y trata mano a mano con el oyente. No tanto el video, que es más distracción o lucimiento que aporte. Pero, por mi talento original de cuna, soy un enamorado de la gráfica, es decir, de todo lo escrito. Porque si tienes un problema no vas a ponerte a buscar un audio ni un video, pero sí es muy posible que acudas en búsqueda de algo escrito que sabes que te puede ser útil. Para la jurisprudencia, muy eventualmente audios o videos son pruebas válidas para alguna causa, pero si lo es lo escrito. Por algo será.

El caso es que, en muchas ocasiones, Dios hace o permite cosas que ninguno de los que suponemos conocerle, podemos entender. ¿De qué se trata eso? ¿Es que Dios tiene tácticas o estrategias imposibles de entender para la mente del hombre? En parte sí, pero creo que el tema pasa por la genética de Dios con respecto a la nuestra. De hecho, no estoy inventando nada ni hablando de algo de lo que nadie escuchó hablar. Muy por el contrario, Juan en el capítulo 13 de su evangelio y verso 7, recoge unas palabras de Jesús respecto a esto. Fue cuando terminó de lavarle los pies a Pedro y éste se mostró sorprendido por esa actitud.

 Y ahí fue donde le dijo que él era quien era y cómo podía ser que Él le lavara los pies, cuando en lo teórico debía ser a la inversa. Jesús habla: Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; más lo entenderás después. Sencillísimo como enseñanza práctica. ¿Estás viviendo algo que no sabes por qué te sucede y te sorprendes que Dios no haya hecho nada para impedirlo o ahora mismo para liberarte? Respira hondo, siéntate o arrodíllate y ora dando gracias. Y luego espera. Más adelante entenderás por qué ocurrió todo esto que ahora no entiendes. He vivido eso.

…Llevamos años pidiéndole cosas al Señor y esperando respuestas positivas. Cuando no llegan, nos frustramos, nos deprimimos y en algunos casos hasta nos enojamos. Cuando sí llegan, damos gracias y al día siguiente ya estamos renovando el pedido un paso más allá de lo del día anterior. Eso somos. Mejor dicho, debí decir que eso éramos, no que somos. Pero a esto lo diría si el cambio fuera notorio y evidente. Pero, déjame confesarte que, conforme a lo que me ha tocado ver, que creo no debe ser muy distinto a lo que tú has visto, coincidiremos en que eso no siempre está así. Allí es donde, en los más fieles y sinceros, surge la pregunta crucial:

¿Cómo puedo retribuirle al Señor todas sus bendiciones, su amor y su misericordia? ¿Hay alguna manera de llevarlo a cabo? El Salmo 116 parece tener, al menos, una respuesta posible. Dice: ¿Qué pagaré a Jehová Por todos sus beneficios para conmigo? Tomaré la copa de la salvación, E invocaré el nombre de Jehová. Ahora pagaré mis votos a Jehová Delante de todo su pueblo.  Pagar mis votos no es encender velas ni caminar muchos metros de rodillas. Pagar votos Es sencillamente cumplir el objetivo para el cual Dios me ha enviado. ¿Cómo puedo saberlo? Observando los talentos luego convertidos en dones que he recibido desde la cuna y sin mérito alguno de mi parte.

En el segundo capítulo del libro de Josué, hay una historia maravillosa que tiene que incentivarnos a la reflexión cierta y sobria. Dos hombres enviados por Josué a Jericó buscan refugio nada menos que en la casa de una ramera llamada Rahab. Ella, jugándose la vida ante sus gobernantes, los esconde y confunde a quienes los buscaban enviándolos lejos, fuera de las puertas de la ciudad. Transcurrida esa noche, los hace descolgar por una ventana y les da todas las posibilidades para que escapen y vuelvan a dar cuenta a Josué de lo que han visto. Sólo les pone la condición de que, cuando la ciudad sea atacada, su casa y la de sus familiares será respetada.

 Así fue. Ahora bien; en épocas en donde la discriminación, el racismo, el clasismo y el odio a ciertos sectores pobres de la sociedad parecería ser un indicador del que no queda excluida la iglesia, el pueblo de Dios va a obtener batalla y victoria a partir del trabajo y sacrificio valiente de una prostituta. ¿Tú crees que más de un líder perfumado y vestido como actor de Hollywood se hubiera atrevido a hacer algo similar? Y ahora prepárate, porque viene lo más impactante, algo que tal vez hayas conocido, pero que no siempre recordamos a la hora de discriminar.

Te comparto una extensa genealogía que está en Mateo 1 desde el verso 5 al 16. Léela con atención y cuidado y piensa en todo lo que te rodea. Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí. Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías. Salomón engendró a Roboam, Roboam a Abías, y Abías a Asa. Asa engendró a Josafat, Josafat a Joram, y Joram a Uzías. Uzías engendró a Jotam, Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequías. Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón, y Amón a Josías. Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia. 

Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel. Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor. Azor engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim, y Aquim a Eliud. Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo. O sea: en lo carnal y humano, Jesús es descendiente de una prostituta. ¿Necesitas algo más para no seguir ufanándote como un pavo real porque eres un exquisito y fino cristiano del siglo veintiuno?

Por eso es que, cuando hablo de cristianos exquisitos, no me estoy refiriendo a gente que pretende excelencia en todo lo que hace o recibe. No, eso es correcto y atendible ciento por ciento. A lo que voy es que nuestras exquisiteces indefectiblemente se llevan nuestro ego hacia arriba. Y cuando el ego se nos remonta a volar, no va a frenarse ante nada. Y si puede, en su carnalidad sustentada por libretos del infierno, no dudará en subirse por encima de la altura de nuestro Dios, si puede. Un día llega una prueba, que, si bien nadie puede enseñar que las pruebas son obligatorias, tampoco puede olvidar o disimular que son ciento por ciento posibles en esta vida terrenal que transitamos.

Y muy pocos son los que se atreven a dar gracias por ellas y buscar, dentro de lo oscuro y negativo que haya, una luz y una salida para tornarla en bendición. Lee los dos primeros capítulos del libro de Jonás. ¿Es o no es, toda una señora prueba ser tragado por una ballena? De acuerdo, en ningún lugar dice ballena, sólo dice gran pez, pero no es descabellado ni imposible que ese gran pez haya sido una ballena. ¿Qué habrá pensado este buen hombre cuando andaba a los tumbos por la panza de ese bicho cuidándose que sus jugos gástricos no se lo digirieran? Y luego fíjate como va a terminar su historia. Ese es el para qué de una prueba. Dios no tiene culpa si tú clamas pidiendo que te diga el por qué.

Ahora bien; todos los que alguna vez hemos pasado por diferentes pruebas, lo sabemos: en cualquiera de ellas, es cuando más notoria y notable se hace la inmensa misericordia de nuestro Dios. Son esas instancias donde por un momento piensas: “¡Bueno! ¡Parece que hasta aquí llegué! ¿Será mi tiempo de partir con Él?” Allí es donde es como si su voz te dijera que no, que todavía tienes mucho por hacer aquí y que de ninguna manera te irás con Él. No todavía. Y un día sales de esa prueba y allí es cuando te cae la ficha y te das cuenta la maravilla de su amor y su respaldo.

Si bien hay toda una tipología de la crucifixión, muerte y resurrección de Jesús, los tres días que Jonás anduvo dando vueltas por el estómago del gran pez, tuvo ese auxilio divino que nunca lo dejó en el aire y sin apoyo. Yo sé que, como episodio literal, el de Jonás resulta muy complicado de aceptar, pero también sé que el evangelio no tiene absolutamente nada que ver con la lógica griega, sino que, por el contrario, se precia por ser espontáneo, improvisado y sujeto a lo que el Espíritu Santo decida hacer o no hacer.

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¡Esto es Babilonia!

Hoy tenemos mucha biblia y libro complicado para estudiar. Quiero referirme a Babilonia, pero sin caer en lo histórico ni en lo teológico. Quiero indagar y escudriñar a qué se refieren los capítulos 17 y 18 del Libro de Apocalipsis sólo con lo que el Espíritu Santo me entregue. Si así fuera, serás bendecido con revelación. Si así no fuera, habrás perdido algunos minutos de tu tiempo y yo el mío para construir otra cosa de implementación divina.  Te recuerdo que Juan recibió toda esta revelación estando en absoluta soledad, en una isla y por fuera de toda organización eclesiástica tal como hoy la conocemos.

Apocalipsis 17: 1 = Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; (2) con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación. Algo muy importante y a tener en cuenta: esta ramera ya ha tenido sentencia, eso significa que no deberemos juzgarla porque ya lo ha sido y no por hombre, sino por Dios. Está sentada, (Esto instalada como sacerdocio que ha concluido), sobre muchas aguas, que indudablemente significa muchedumbres, multitudes. Los líderes de la tierra han utilizado sus servicios prostituidos, y no de sexo, precisamente, sino de otra forma de prostitución.

(3) Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. (4) Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; (5) y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. Primer punto a tener muy en consideración: Babilonia es rica, no es menesterosa, tiene poder, riquezas y ornamentos que hablan de lujo, de exhibición, de ostentación y conductas de gente de éxito.

 (6) Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro. (7) Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos. (8) La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será. Si está ebria de la sangre de los santos, es porque se la ha absorbido, explotándolos. Y eso, hasta donde sabemos, jamás se hace fuera de las estructuras tradicionales.

 (9) Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer, (10) y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo. (11) La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición. (12) Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia. Esto siempre se ha enseñado a futuro, por lo que esos siete reyes iniciales, más la bestia y los diez reyes posteriores, serían gente que se encargaría de proyectarla mundialmente. No obstante, ya empieza a resultar evidente que muy bien podría representar cualquier estructura religiosa que ha abandonado la fidelidad a Cristo, promoviendo prosperidad, control, y corrupción espiritual.

(13) Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia. (14)  Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles. (15) Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas. Los gobiernos de la tierra, tendrán todo un mismo propósito, y para llevarlo a cabo, dice que entregarán todo su poder, que necesariamente será mucho, a esta mujer. Quiero recordarte que decir mujer, en la Biblia, casi siempre es decir iglesia. No veo la razón por la que no lo sea en este caso. Pelear contra el Cordero, queda claro, es pelear contra Cristo. Ya lo sabes.

 (16) Y los diez cuernos que viste en la bestia, estos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego; (17) porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios. (18) Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra. Aquí nos queda en claro el rol que cumplirán esos diez líderes de esas diez naciones que, finalmente, derrotarán a esta mujer que simboliza un poder distinto y demoníaco.

Apocalipsis 18: 1 = Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria. (2) Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible. (3) Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites. A esta caída, Juan la ve en visión a futuro. Lo que cae tiene gloria humana de alto calibre, pero luego se puede observar que está plagada de demonios y espíritus inmundos. Y que son incontables las naciones que se han contaminado con ella y han pecado bajo sus rutinas.

(4) Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; (5) porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades. (6) Dadle a ella como ella os ha dado, y pagadle doble según sus obras; en el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble. Como quiera o lo que sea que sea esta mujer, el pueblo de Dios genuino y verdadero, tiene que salirse de su cercanía. Si es una mentalidad, cambiarla. Si es un imperio, abandonarlo. Si es una iglesia, salirse de ella. Quedarse es correr el riesgo de caerse junto con ella.

(7) Cuanto ella se ha glorificado y ha vivido en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón: Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no veré llanto; (8) por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga. (9) Y los reyes de la tierra que han fornicado con ella, y con ella han vivido en deleites, llorarán y harán lamentación sobre ella, cuando vean el humo de su incendio, (10) parándose lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad de Babilonia, la ciudad fuerte; porque en una hora vino tu juicio! Ha vivido en deleites, actúa como reina y dice tener esposo. Será destruida, esto es profético. ¡Ay del que esté junto a ella!

(11) Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías; (12) mercadería de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino fino, de púrpura, de seda, de escarlata, de toda madera olorosa, de todo objeto de marfil, de todo objeto de madera preciosa, de cobre, de hierro y de mármol; (13) y canela, especias aromáticas, incienso, mirra, olíbano, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos y carros, y esclavos, almas de hombres. Vendría mercadería. Entre otras cosas, incienso, vino, aceite, trigo y almas humanas. Lo que me habla de adoración, revelación, unción, palabra y cautivos sometidos. Todo falso. Por mucho menos Jesús desparramó la mesa de los cambistas, ¿Recuerdas?

(14) Los frutos codiciados por tu alma se apartaron de ti, y todas las cosas exquisitas y espléndidas te han faltado, y nunca más las hallarás. (15) Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido a costa de ella, se pararán lejos por el temor de su tormento, llorando y lamentando, (16) y diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, de púrpura y de escarlata, y estaba adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas! (17) Porque en una hora han sido consumidas tantas riquezas. Y todo piloto, y todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el mar, se pararon lejos; (18) y viendo el humo de su incendio, dieron voces, diciendo: ¿Qué ciudad era semejante a esta gran ciudad? La humanidad toda tomará nota de su caída. Que dice que será en una hora, aunque esto no implica tiempo sino instante, momento elegido por el Padre para cumplirlo.

(19) Y echaron polvo sobre sus cabezas, y dieron voces, llorando y lamentando, diciendo: ¡Ay, ay de la gran ciudad, en la cual todos los que tenían naves en el mar se habían enriquecido de sus riquezas; pues en una hora ha sido desolada! (20)  Alégrate sobre ella, cielo, y vosotros, santos, apóstoles y profetas; porque Dios os ha hecho justicia en ella. (21) Y un ángel poderoso tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó en el mar, diciendo: Con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada. (22) Y voz de arpistas, de músicos, de flautistas y de trompeteros no se oirá más en ti; y ningún artífice de oficio alguno se hallará más en ti, ni ruido de molino se oirá más en ti. Habrá muchísima gente muy desesperada con la caída y habrá lloro y crujir de dientes. Dios hizo justicia en ella, nada para cuestionar. La que la derriba a Babilonia, es una piedra, o una Roca, si quieres llamarla así.

(23) Luz de lámpara no alumbrará más en ti, ni voz de esposo y de esposa se oirá más en ti; porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra; pues por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones.  Y en ella se halló la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra. Ya no habrá luz divina que por misericordia antes estuvo allí. Tampoco el esposo dirá más nada, porque jamás fue oído ni obedecido. Porque vivió toda su vida haciendo negocios para su enriquecimiento personal y sectorial. Logró trascendencia y credibilidad mediante sutiles manipulaciones. Los pueblos fueron seducidos por ella. Y en ella se encontró sangre de Profetas y voceros genuinos, que fueron eliminados en su interior.

Fin de los dos capítulos que Juan destina a esta palabra profética. Momento de evaluar si todo esto sólo ameritó para una reseña histórica con el Imperio Romano como protagonista o, si como estamos en certeza, Juan lo recibió como revelación a un futuro que iría mucho más allá de su tiempo. Esa mujer ramera como talo, no existe en lo literal. Es un símbolo adoptado para de3finir a una iglesia que se vende por dinero o por posición de poder, tal cual lo haría una ramera de baja condición. Y lo digo así no por desprecio o descalificación, sino porque las rameras consideradas VIP tienen, además de distintas tarifas por sus servicios, también diferentes ambiciones para con sus futuros, al momento de abandonar su antigua profesión por naturales razones de edad.

Esta ramera es la descripción de lo que luego será llamada Babilonia, una ciudad con historia propia, pero que aquí es sólo tipología de lo que luego entenderemos como la de una iglesia falsa, paralela e imitadora de la genuina, pero con conductas y ambiciones muy distintas. Dice que es morada de demonios, lo cual de ninguna manera se puede poner en duda, y que por lo tanto, sirve como guarida para espíritus inmundos. Que por esa razón ha corrompido a las naciones a partir de su lujuria e idolatría y enriquecido a los comerciantes de la tierra. ¿Una iglesia haciendo eso? Durante mucho tiempo, no fueron pocos los que la entendieron y así lo enseñaron respecto a la Iglesia Católica Romana. Sin embargo, con el correr de los tiempos, y aun por parte de personas como nosotros, sin ninguna vinculación con Roma, pudimos observar que otros sectores del denominado cristianismo se convertían en puntos de observación mucho más precisos con respecto a ser Babilonia.

A partir de esto es que el Señor llama a sus hijos genuinos que, por la razón que sea, todavía se refugian en ella, a huir de allí y abandonarla. ¿Motivos? Simples: no ser partícipes y, por consecuencia cómplices, de sus pecados. Y a partir de allí comienza a anunciarse su juicio, fuego, muerte, hambre y completa destrucción. De hecho, todas estas cosas mucho más radicadas en lo espiritual que en lo natural. Y luego, cuando se habla de quienes lamentarán su caída, se hace especial hincapié en reyes, lo que implica líderes de naciones y comerciantes, lo que hoy definiríamos como empresarios. Curioso, pero a babilonia no la lloran las personas humildes y sencillas. No me queda ninguna duda, entonces, y supongo que a ti tampoco, que Babilonia representa a un sistema global corrupto, tanto en lo religioso como en lo económico, teniendo como punto en común, un mal entendido concepto de la política terrenal.

El segundo capítulo muestra la caída como un acto de juicio divino, que es justo y definitivo. ¿Crees que ya sucedió eso? No, va a suceder. ¿Cuándo? Observa a tu alrededor, recién se está armando lo que luego cae. No olvides que a esa caída la lamentarán gobiernos y empresarios que estaban altamente comprometidos con el sistema. Porque Babilonia, mi amado amigo, amiga, hermano o hermana, es un sistema que tiene base en una mentalidad tomada y utilizada por demonios. Por eso es el llamado a los creyentes que, ya sea por ignorancia o, en el peor de los casos, por conveniencias personales, todavía formen parte de ese sistema diabólico. Está destinado a caer y, en esa caída, sería muy triste que arrastrara a creyentes sinceros y fieles, aunque equivocados y sin discernimiento.

Algunos estudiosos la quieren ver a Babilonia como un sistema religioso y político mundial anticristiano futuro, pero es mi deber advertirte que Babilonia es hoy todo sistema que se opone a Dios, que corrompe la fe y que persigue a los genuinos. Por tanto, los capítulos 17 y 18 de este Libro de Apocalipsis,  forman un llamado profético a discernir los sistemas que se oponen a Dios, a no comprometer la fe con el poder, la riqueza o la idolatría del mundo, y a confiar en el juicio justo de Dios. El mensaje sigue siendo vigente: Salid de ella, pueblo mío, una invitación a vivir con fidelidad en medio de un mundo corrupto. ¿LO estás viendo? ¿Lo estás entendiendo? Tu mente educada con raciocinio y lógica, ¿Rechaza esto como una fantasía o, por el contrario, lo empieza a ver como algo que se está armando hoy mismo? Profundicemos un poco más.

Hay todo un movimiento que ha comenzado a ver a Babilonia como a un sistema religioso de orden mundial que será utilizado por el sistema político, (Aquí presentado como La Bestia), durante un determinado tiempo, ya que cuando deje de convenirle, el sistema mismo no dudará en destruirlo. ¿Puedo darte un ejemplo de todo esto, que seguramente conoces o alguien te lo ha mencionado? El llamado Ecumenismo. Cuidado; cuando se reúnen representantes de credos cristianos que hacen de Cristo la cabeza indiscutible de sus actos, estamos hablando de otra cosa. Pero cuando se practica un ecumenismo sin Cristo, que es como decir una espiritualidad por fuera de las verdades bíblicas, entonces estamos cayendo en la trampa que han impulsado y siguen impulsando ciertas y determinadas figuras culturales o sencillamente políticas.

A tener en cuenta es que Babilonia, aunque se muestre de otro modo, representa a un sistema mundial sustentado en lo económico, lo político, lo cultural y religioso que, en principio, aunque sea sutilmente, se opone al diseño de Dios. Que seduce de una mil maneras a las masas humanas y que, por consecuencia natural y casi lógica, termina persiguiendo a los justos, que como bien sabemos, se refiere a los obedientes al Dios Todopoderoso Creador de todo lo que existe y vemos, y también de lo que no vemos. ¿Cuáles son sus propuestas más abundantes o conocidas? Idolatría. Por esa causa suelen ser prácticamente adorados hombres de carne y hueso que lo único que hicieron es conseguir una credencial de una famosa estructura. El hedonismo, con un sobre enfatizado amor a sí mismo. Materialismo, donde todo tiene un costo9 o un precio, incluido cualquier servicio de carácter espiritual y, finalmente, el absoluto desprecio por la verdad de Dios, que, si le pones una mayúscula, es nada menos que Cristo mismo.

Siempre pensé y creí que, si bien la presencia de lo que la Biblia denomina Anticristo sería real y no simbólica, ese poder no estaría necesariamente en un solo hombre, tal como parecería ser y tal como ha sido mayoritariamente la enseñanza que todos hemos recibido. Par5to desde la base que anticristo es todo lo que se opone a Cristo, ¿Verdad? Y si aparece un sistema que incluye una religión espiritual mancomunada con los poderes económicos y políticos, necesariamente esa religión no podría ser seguidora de nuestro Cristo, sino de todo lo contrario. Ahí lo tienes. No sería ni extraño ni raro que un grupo de líderes de países con peso en todas las áreas, hagan una alianza con esta forma de religión, al menos hasta el tiempo en donde saquen lo que desean sacar, para luego hacer lo que siempre hacen, moverse a un lado y dejar a quien los ayudó pataleando en el aire. Así sería como caería Babilonia. Así está profetizado.

La aplicación práctica, si es que prefieres llamarla así, de estos dos capítulos citados de Apocalipsis, tiene para los creyentes de este tiempo una profundidad y urgencia que no siempre se alcanza a divisar. Aunque estos capítulos utilicen imágenes simbólicas, su mensaje y actualidad, es muy claro: los sistemas del mundo, tanto el político, como el económico, como el social e incluso el religioso, pueden corromper (De hecho, ya lo han hecho en parte) seducir, (Lo está haciendo) y luego perseguir a los fieles genuinos. Por esa razón y ya como conclusión de todo esto, quiero compartir contigo cinco aplicaciones concretas y definitivamente actuales, todo con base bíblica y reflexión práctica.

En primer término, hay una obligación absoluta de discernir entre fidelidad y falsa espiritualidad. Recuerda que la mujer ramera en cuestión, ha sido descripta como lujosa y religiosa, pero al mismo tiempo llena de abominaciones. Por ello es importante definir si todo lo que vemos como “espiritual” o “cristiano”, verdaderamente viene de Dios. No es ninguna novedad en este tiempo que existen muchos sectores cristianos que promueven el éxito personal, la riqueza, la fama o el bienestar emocional, como si fueran el mismísimo evangelio, pero omitiendo dos palabras que son claves: arrepentimiento y obediencia. Sin ellas no hay evangelio posible alguno. Entonces, se necesita discernimiento para no ser seducidos por una fe superficial, de corte popular, pero espiritualmente vacía. La pregunta que cada hijo de Dios debe formularse hoy mismo, es: ¿Estoy siguiendo a Cristo o a un sistema religioso cómodo y adaptado al mundo?

Lo principal que debemos tener muy en cuenta, es el no enamorarnos del sistema del mundo. ¿Sucede? Si, y demasiado para mi gusto, no sé para el tuyo. Ya está escrito aquí, en el capítulo 18 y verso 3, cuando nos dice que las naciones se han embriagado con la riqueza y la inmoralidad de Babilonia. Lo que ocurre es que el mundo moderno ofrece placeres, entretenimiento, poder y consumo, todo en los considerados como excelentes niveles y, en muchas ocasiones, llega a mezclarlo con lo que ellos te venden como “espiritual”. Sin embargo, el sistema babilónico, aunque se te presente como sumamente atractivo, indefectiblemente terminará en juicio y ruina, íntimamente lo sabes. Todos los creyentes lo sabemos. Que algunos simulen que no, es otra cosa. El creyente tiene que vivir con una visión eterna, no atrapado en lo pasajero. Hoy mismo tienes que preguntarte si no te sientes demasiado cómodo o cómoda con las modas, el dinero, las redes sociales o el estilo de vida que el mundo propone. De tu propia respuesta, depende tu futuro. El terrenal y el eterno, nada menos.

Por todo eso, creo que ha llegado el momento o el tiempo de responder a ese antiguo llamado de Dios: ¡Salid de ella, pueblo mío! Esa no es una simple expresión. Viniendo de quien viene, es un llamado de carácter urgente a todos los creyentes. Lo que se le está diciendo es que salgan de Babilonia para que no sean partícipes de sus pecados, como mínimo, por omisión. Porque no se trata sólo de una separación física, sino de una de corte moral y espiritual. No se trata de irte de un templo a otro, va mucho más allá de eso. Se trata, en principio, de no comprar el sistema de valores del mundo secular e incorporarlos a tu vida de cristiano. Juan dijo que es posible estar en el mundo, pero no ser parte de ese mundo. Cuando compartimos tiempos y lugares debemos preguntarnos a nosotros mismos si verdaderamente estamos viviendo separados del pecado o, si por el contrario, estamos mezclados con él en nombre del amor o la tolerancia. Cuidado.

Aquí se nos dice que el juicio vendrá en un solo día, ¿Verdad? Eso quiere decir que tenemos que vivir esencialmente con esperanza. Dios no va a pasar por algo la injusticia ambiente en la tierra, la idolatría manifiesta, incluso en ambientes que pretenden ser suyos y el enorme gado de corrupción que habita en todas las esferas que componen nuestra sociedad, incluida cierta porción de la considerada espiritual. Pero jamás deberemos olvidar que, en el final de las cosas, Dios reinará y juzgará con justicia. No podemos ni tampoco debemos saber el cuándo, con el ES, será más que suficiente. Esto, indefectiblemente nos llama a la santidad y a la paciencia, confiando siempre en que Cristo vencerá. Nuestra mayor responsabilidad como hijos de Dios y como miembros del cuerpo de Cristo en la tierra es preguntarnos si esa corrupción mundana no nos está desanimando o haciéndonos perder la fe en la justicia de Dios. Tal vez tu primera respuesta casi automática a esto es un no, pero te ruego que te examines bien y luego respondas.

En principio, déjame sugerirte que nunca comprometas una verdad por simple aceptación a una imposición sin base, aunque provenga de credenciales prestigiosas. Aprende que, como quiera que se ejecute o pretenda, ningún sistema del mundo secular podrá tolerar por mucho tiempo la verdad de Cristo. Si lo quieres definir así, va en contra de sus intereses particulares. Aunque ya lo hemos visto o padecido, ser fiel absolutamente a Jesús, te puede traer rechazo, burla o incluso persecución, aunque más no sea de corte social. El primer precio a pagar por ello, es el de la pérdida de tu propia reputación personal. No te olvides que el auténtico llamado es a ser testigos valientes, tal como aquellos santos lo fueron hasta la misma muerte. Entonces, todavía en la comodidad temporaria de una pertenencia tranquila y sin riesgos, ¿Eres capaz de preguntarte si estás dispuesto a perder tu reputación, tus amigos o tu comodidad actual por el simple hecho de ser fiel a Cristo y a Su Palabra?

De acuerdo. Todo esto que te he compartido es lo que vulgarmente le llamamos Babilonia, y que muchos todavía se toman casi en broma, mientras otros, con mucho menos humor, lo interpretan como un ataque a la iglesia. ¿Alguien puede suponer que durante veintitrés años cumplo una tarea full time construyendo, grabando y difundiendo material para atacar a la iglesia? Te aviso que Satanás es mucho más sutil, práctico y veloz cuando usa a alguien para atacarnos. Entonces, por favor, presta mucha atención a estas recomendaciones que evitarán que Babilonia te succione y te incorpore a sus filas. Primero, no aceptar todo lo que se dice “cristiano” sin evaluarlo con la palabra escrita. Segundo, vivir en santidad, esto es, separado del mundo y sus sistemas corruptos en todos los órdenes. Tercero, confiar en que Cristo habrá de juzgar todo con justicia y reinará, sobre todo. Cuarto, estar dispuestos a sufrir por la verdad y no negociar la fe. Entiende que el libro de Apocalipsis no es sólo para el futuro. Es una advertencia y una guía para los creyentes de hoy.

Finalmente, donde quiera que residas, cualquiera sea la nación o país donde vives, observa con prolija atención a tu alrededor. Si lo que allí se auto denomina como iglesia, se dedica a proclamar el evangelio, sanar a los enfermos y liberar a los oprimidos por las tinieblas, gloria a Dios y a pelear la buena batalla junto a ella. Si, por el contrario, hay una iglesia que participa activamente en la política gubernamental del lugar, presentando candidatos bajo rótulos de distintas fuerzas políticas y dando un mensaje como que esa es la única religión válida, entonces ten cuidado. Es muy posible que estés siendo testigo de una maniobra más de las tantas que Babilonia puede ejecutar mediante el engaño. Un creyente no puede formar parte de ideologías que sustentan el aborto o el matrimonio homosexual, pero tampoco ser cómplice de otras ideologías que conducen al hambre y la destrucción de los más carenciados.

Es mi obligación ministerial advertir a mis hermanos que Babilonia ya está infiltrada en muchas naciones, que no son precisamente desconocidas o intrascendentes. Cada creyente es dueño de su libertad para decidir qué puede o debe hacer, Dios lo creó así, libre. Pero, atención con esto: también nos advirtió que en los últimos tiempos podrían ser engañados aun hasta los elegidos. Y estos son parte de esos últimos tiempos. Nadie nos engañará en forma grosera con pecados bien conocidos. Pero sí se corre el riesgo de padecerlo de modo sutil y, para colmo, haciéndonos creer que le estamos haciendo un bien a la humanidad. ¡Esto es Babilonia!

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¿Dónde Estamos Plantados?

Es indudable que las emociones constituyen la sensación espiritual más ligada a los sentidos físicos. Casi que son el sensor de los sentidos físicos. De la misma manera que el espíritu se une con el alma a través de la voluntad, hay un puente similar entre el alma y el cuerpo, a través de los sentidos y de las emociones. Hay un pasaje que está en la carta a los Hebreos, capítulo 5 y versos 13 y 14, que es clave para esto que vamos a ver hoy y que también puede ser clave para cambiar tu vida, hoy mismo.

Hebreos 5: 13-14 = Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. Está claro que cuando dice la leche, habla de nuestro alimento espiritual. Pero también es muy notorio, que luego, se refiere a los sentimientos, de las emociones. Dice que el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez.

Eso significa que, en lo concerniente a la madurez espiritual, es algo que se alcanza. No te llega desde los aires, casi mágicamente. Ahora; ¿Cuántos de ustedes, pueden decirme con certeza absoluta, qué cosa es la madurez espiritual? Me gustaría saber que son todos, porque un ministerio siempre apunta a perfeccionar, que es madurar, a los santos. Pero soy realista y, en función de la enseñanza, aspiro a que todos aquellos que no lo tengan muy claro, hoy se les explote el cerebro, corazón y espíritu.

En principio, debo advertirte que la madurez espiritual no tiene absolutamente nada que ver con tu edad. No tiene nada que ver con tu antigüedad en la iglesia y, mucho menos, con cualquier posición jerárquica que puedas ocupar dentro de cualquier organización cristiana. Espiritualmente, la madurez tiene que ver y mucho con el ejercicio de las emociones. Y te doy un ejemplo que alguna vez ya me tocó compartir cuando hablábamos de estos temas.

Si tú vas cruzando una calle y, de pronto, un vehículo te frena a tu lado, con un chillido de frenos, además de hacer sonar su bocina, o claxon, tu reacción automática no será en el espíritu, ni en el intelecto, sino en tus emociones. ¿Qué podría pasar a través de esa reacción emocional tuya? Varias cosas. Puedes quedarte paralizado, dar un brinco, disculparte con el conductor del vehículo por andar distraído, o, por el contrario, enojarte mucho con él, al punto de desear darle cuatro o cinco golpes santos…

Así es la vida del creyente. Tu reacción ante determinadas circunstancias, marcan tu madurez espiritual, tu dominio propio. “¡Es que tengo el Espíritu Santo, hermano!” ¿Ah, sí? ¿Y tienes dominio propio? Por eso es que te dice que el alimento sólido, es para los que han alcanzado madurez. Y después dice que para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados. La madurez espiritual, tu relación con Dios, producirá, como fruto, que tus sentidos estén ejercitados.

La mente se renueva, la voluntad se somete a Dios y, entonces, las emociones se ejercitan. Una cosa es ser espontáneo, lo cual es bueno, y otra cosa es no tener dominio propio. Yo puedo ser espontáneo, pero si tú me envías un correo o un comentario diciéndome que no estás de acuerdo con algo que yo dije y yo, como respuesta, por poco te insulto, porque no me gusta que me digas eso, podré ser muy espontáneo, pero no tengo dominio propio. Y puedo llegar a ser hasta injusto. Además de necio, porque por allí tú tienes razón y yo me pongo tozudo y terco pensando que la única verdad la tengo yo,

La mente se renueva por la palabra, oyendo el logos de Dios. O sea, oyendo a Cristo. La voluntad se somete a Dios. No existe esa oración de: “¡Señor, cámbiame! ¡Señor, renuévame!”, para luego sentarte cómodamente en el sillón más mullido de tu casa a esperar que el Señor venga y te cambie y te renueve. Nadie puede pedirle a Dios que haga, lo que Él dijo, puntualmente, que tenemos que hacer nosotros. Romanos 12:2, que es un clásico de la literatura bíblica, no dice: “permitidme que os renueve”, dice ¡Renovaos!, que pasado al idioma popular moderno, es algo así como ¡Ey! ¡Hijos! ¡Renuévense!

Tú no puedes pedirle a Dios, amor. Porque el amor no se pide, el amor se decide. Tú amas a todos aquellos a los que has decidido amar. Por eso es que el amor es una orden. Tú amas a quien decides amar, odias a quien decides odiar y le guardas rencor a aquellos a quienes has decidido guardarle rencor. Pero la palabra dice: amarás a tu prójimo. ¡No es una sugerencia! …Si te queda bien, hijo, yo te aconsejo, te sugiero, te pido, casi, que ames un poco a tu prójimo… ¡No! ¡No es así! Es: ¡Amarás a tu prójimo! Contundente. Con la contundencia que encierra el amor justo, de nuestro justo Dios. Es una orden.

Entonces, los sentidos se ejercitan. ¿Cómo? En el discernimiento del bien y del mal. ¿Qué quiero decir con esto, que las emociones son malas? ¡No! Creo que ya lo dije. En absoluto. Las emociones son divinas, las puso Dios allí. Y todo lo que puso el Señor, es bueno en gran manera. Puede ser mal utilizado, eso sí es verdad. Pregunto: ¿Durante cuanto tiempo has tenido al sexo como un tabú? Porque así se ha venido enseñando, incluso hasta dentro de muchas iglesias cristianas. Y es lo que muchos aprendieron desde niños.

Pero resulta ser que al sexo lo dio Dios, y dijo que era bueno. Que después se haya pervertido, modificado y alterado, ese es otro problema. El tema central es qué hacemos con lo que Dios nos da. Por allí el Espíritu Santo te regala un precioso don, y tú lo utilizas para enriquecerte, ¿Qué diremos? ¿Qué ese don es malo? No. ¿Qué Dios se equivocó al dárselo a esa persona? No. Simplemente ese don que fue dado de gracia y por gracia, fue usado de otra manera.

El asunto es que Dios puso esas emociones allí, bajo patrones diferentes al que nosotros vivimos. De hecho, vivimos en un mundo que actúa por emociones, y las emociones están muy lejos de ser confiables. No es bueno que te dejes guiar nada más que por tus emociones. Las emociones están tan ligadas al mundo exterior, que terminan siendo engañosas. Por eso es que, cuando la biblia dice que engañoso es el corazón del hombre, se está refiriendo al alma. Engañosa es el alma, eso dice.

En la literatura hebrea, decir corazón era decir alma. Porque el alma, a través de las emociones, recibe contacto con el mundo exterior, no interior. Nunca escuchaste a gente decir algo así como: ¡Ah, no! ¡Yo, lo que siento, lo digo! O, dicho de otro modo: “Yo soy honesto, ¿Eh? Lo que siento lo digo. Quizás tú mismo lo hayas dicho alguna vez. ¡Yo lo he dicho! Así nos ha resultado, después. No te confundas. Dios no nos ha enviado a decir “lo que sentimos”, nos ha mandado a decir lo que debemos.

Pero el alma, enseguida, dice, dice y dice. Pero en la biblia leemos que el que calla, es sabio. Aun si el que calla es necio, igualmente, ahora, es sabio. Hay veces que hay que callar. Y te lo estoy diciendo yo, no sé si me entiendes. ¿Sabes por qué? Porque las emociones, generalmente, hieren. Cuando tú reaccionas emocionalmente, estás hiriendo a alguien. Ojo, porque hay veces que cuando uno reacciona en el espíritu, también hiere. Pero eso es algo que luego vamos a tratar con mayor profundidad.

Ahora: ¿Por qué se hiere cuando se reacciona así? Porque hiere el YO. Hiere el alma. Porque el alma no sabe mandar. El alma no sabe actuar. Por eso es que el mundo está como lo vemos a diario. ¿De dónde vienen las guerras? ¿De dónde vienen los pleitos entre ustedes? Que combaten en vuestros miembros, dice. Vienen de adentro de nosotros. El mundo, vive como vive, porque se guía por las emociones. Por ese motivo es que, en el plano jurídico penal, hay una figura jurídica que se denomina “emoción violenta”.

Y puede llegar, como figura legal, hasta justificar de alguna manera, un homicidio y hasta atenuar su condena. Incluso hasta un asesinato, si es que ha sido ejecutado por influencia emocional. Por eso es que te digo que no son confiables las emociones. Por eso es que, también, muchos creyentes han recibido a Cristo, su espíritu está lleno de Dios, pero siempre viven sacudidos y vapuleados por sus emociones. Tienen sueños, tienen revelaciones, sienten cosas que creen que viene de Dios y andan viviendo un mundo no ya místico, porque místicos somos. De momento que creemos en algo invisible, somos místicos.

Pero esos no viven de algo místico, sino impregnados de misticismo, que vendría a ser el exceso, el sobre énfasis. La religión, que es una manera que inventó el hombre para acercarse a Dios, en sí misma, quizás no es mala. Lo malo es el exceso, que es tal vez lo que hoy se vive en muchas partes, la religiosidad. Donde es más importante la estructura y el rito, que el receptor de ese rito. Y también que el que dio origen a la estructura. Esto es lo mismo. El ser místico, no es malo, es lo correcto. El misticismo, es la exageración.

Esto no se diferencia a la meditación trascendental, esa que vemos por allí. Gente que se pasa en las nubes 24/7, pero que después va y se acuesta con la mujer del vecino. ¡Débil es la carne!, te dicen. Obvio, si la dejas a la intemperie sí, es débil nomás. Porque a la intemperie es donde viene el lobo y te la come. En la carta a los Efesios, capítulo 4 y verso 11, dice: Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos ¡Un momento! ¿Para qué dice que constituyó Dios estos cinco ministerios? Para perfeccionar a los santos.

Ya sabes que la palabra perfeccionar, en la biblia, no significa sin error, tal como nosotros la usamos. Significa madurar. O sea que Dios ha dado ministerios para madurar a sus hijos. ¿Y cómo se madura? Dejando que la palabra de Dios sea la que en nosotros opere y nos guíe. Ningún ministro puede cometer la barbaridad de decir que en un lugar en el que está ministrando, hay mucha gente inmadura. Porque si es verdad que la hay, ese es un problema mío, no de mi vecino. Y cuando digo mío, hablo del maestro, pero también del apóstol, del profeta, del evangelista y del pastor.

Porque si realmente hemos sido levantados por Dios, eso ha ocurrido para que hagamos todo lo que sabemos para madurar a los santos. De hecho, en los creyentes que están creciendo en madurez, hay una característica sobresaliente. ¿Sabes cual es? Que son personas que no son heridas fácilmente. Porque cuando a una persona cualquier cosa lo hiere con facilidad y eso afecta su vida. Una mirada dura, una palabra torpe, un trato indiferente o cosas parecidas, aunque esa gente lleve años congregándose, e incluso, hasta liderando, todavía no es gente que esté siendo guiada por la palabra de Dios, sino por sus emociones. No ha madurado.

¿Qué otra cosa puede ser una persona a la que le dices algo y enseguida lo afecta? Por eso hay tanto conflicto dentro de la iglesia. Tienen problemas en sus hogares, nunca crecen, viven amargados, se congregan, pero esa actitud semanal se les termina volviendo una tortura. ¿Sabes por qué? Porque son emocionales. A veces hemos visto que una persona, con una sola palabra ha afectado más la vida de una enorme cantidad de personas que con mil quinientos mensajes. Escuchan la palabra de Dios, viven el poder de Dios, hablan en lenguas, reciben la bendición, se gozan con el culto y están plenos.

Sale del templo, llega a la esquina y ese hermanito que nunca falta en ninguna congre, lo mira medio mal, lo saluda con un gesto de burla o algo parecido, o simplemente se encuentra con otro creyente que es peor que él y, en un instante, se le desmorona toda la gloria que traía. ¿Por qué? Porque su vida está recibiendo información emocional y no está recibiendo información espiritual. Y murmuran como tantas veces lo he oído. ¿Quién se cree que es, ese? Como dice la gente de hoy, ¡No existe! Yo no sé quien se creerá que es, ese, pero lo que sí sé, es que te sacó de la gloria, de la bendición y, en una de esas, hasta del camino del Señor, como he visto en más de una ocasión.

Con una sola mirada o gesto, te mandó de ese décimo piso donde andaba tu espiritualidad, a la planta baja o incluso hasta el cuarto subsuelo, sin paradas intermedias. Cero creyentes a partir de allí. ¿Cómo puede suceder eso? Simple. No te has dejado perfeccionar. No te has dejado madurar por la palabra. Dios nos ha sacado, a todos, de lugares que van desde lo horrible, hasta lo mediocre, hasta lo tenebroso y hasta lo que tú quieras, porque he oído a gente con testimonios realmente estremecedores. Cada uno de nosotros, y especialmente los que nos hemos convertido de adultos, sabemos muy bien dónde estábamos y donde, gloria a Dios, podemos estar hoy.

Dios nos sacó de allí, nos ha perdonado, nos ha puesto sobre la roca, nos ha lavado, nos ha hecho una nueva criatura, hasta allí todo bien. Pero luego, no nos dejamos influenciar por la palabra, y nos paramos al lado de otro creyente, o de una persona que no es creyente y, una mirada o un gesto de alguna de esa gente, nos afecta para el resto de nuestra vida. ¿Por qué? Porque no estamos viviendo según el espíritu. Estamos viviendo según las emociones. El gozo y la alabanza, cuando nos comportamos así, brota de nuestras vidas, de acuerdo a cómo nos vayan las cosas.

Si nos aumentaron el salario, que sería un milagro en estos tiempos, ¡Gloria a Dios! Alabanza tras alabanza. Si nos recortan el salario, que es lo que está creciendo en esta época, nos inundamos de lamentos y quejas. ¿Y la alabanza? ¡Es que no hay motivo! ¡No hay motivo emocional!  Pero espiritual, sí lo hay. ¿Dónde vas a vivir? ¿En qué plano o dimensión vas a vivir? ¿Sabes cual es un creyente maduro? Aquel que marca una línea de conducta, pese a las circunstancias de la vida. Aquel que permanece, que ora a tiempo y fuera de tiempo.

Sirve tanto en la alegría como en la angustia. ¿Sabes cómo se madura? Sentado, quieto, en paz y dejándote ministrar por la palabra. No yendo de aquí para allá buscando aconsejamiento, oración de otros y que te digan qué es lo que tienes que hacer. Y no me opongo a esto, no está mal quien lo haga y quien lo reciba, estoy hablando de otra cosa, de otro nivel. Porque eso no es la prioridad. La prioridad, insisto, es quedarte quieto y dejarte ministrar por la palabra.

Fíjate Jesús. Todavía no había nacido, y ya quisieron abortarlo. Querían apedrear a la madre, era como abortarlo. Apenas nació, se lo tuvieron que llevar urgente, porque sino lo asesinaban. Herodes. Anduvo dándole de comer a todos los necesitados, sanando a los enfermos y liberando a los oprimidos. ¡Y lo crucificaron! ¿Por qué Él pudo permanecer? ¿Por qué Satanás no pudo encontrar en Jesús ningún punto de doblez como para desmoronarlo del ministerio? Porque Jesús nunca reaccionó emocionalmente. Al contrario, siempre reaccionó conforme a la palabra de Dios.

De la lectura de todos los evangelios, la reacción más emocional que podemos encontrar en Jesús, una, fue la que tuvo con los cambistas del templo, otra cuando les dice esas hermosas bellezas que les dice a los fariseos. Pero más allá, no. Porque las emociones son la fuente de información que Satanás recibe para hacerte, después, un feroz contraataque a tu vida. Tus emociones son el terreno donde Satanás tiende sus trampas, que a veces son mortales. Tus reacciones emocionales, de conflicto, de ira, de dolor, denotan exteriormente tus áreas de debilidad. ¿Por qué? Porque es de acuerdo a como reaccionaste.

¿Quieres algo gracioso pero trágico al mismo tiempo? Imagínate que los demonios lleven una planilla por cada uno de nosotros, donde tienen muy bien detalladas nuestras áreas de debilidad. ¡Que batifondo nos pueden armar! ¿No? Pero, a medida que la palabra de Dios va actuando en nosotros, y nosotros vamos sujetando nuestras emociones a la palabra de Dios, nos volvemos impredecibles. Porque ya no vamos a reaccionar según la carne. Porque dice la Biblia que, el que es nacido del Espíritu, es como el viento, que nadie sabe de dónde viene ni para dónde va. Cuando nosotros tenemos el Espíritu de Dios, , nosotros, no vamos a reaccionar según Yo, sino que vamos a reaccionar según Él.

Escuché una vez una expresión que me gustó mucho. Decía que “Un buen soldado, aprende a ignorar el dolor”. ¡Obvio! ¡Mira si en una guerra y en medio de un fragoroso combate, un soldado se va a deprimir porque le duele un poco una herida que, sabe, no es mortal! Es un punto de crisis. Pero, más debajo de la muerte, todo es bueno para un soldado, sea lo que sea. Si no está muerto, ¡Gloria! Como creyentes, tenemos que entender que vivimos en dos mundos: un mundo físico, y un mundo espiritual. Nosotros le llevamos una ventaja al mundo que no tiene a Cristo, porque podemos vivir en el mundo terrenal y en el espiritual, mientras que el que no conoce a Dios, sólo puede vivir en un mundo terrenal, atados y hasta esclavizados por las emociones.

¿Sabes por qué digo y sostengo que las emociones no son confiables? Porque las emociones son manipuladoras. ¿Nunca te fijaste que, por medio de las emociones, se puede manipular? De hecho, no voy a venir a decirte que llorar sea algo malo, todo lo contrario. En muchos casos, llorar es bueno. Las lágrimas son buenas, por algo están allí. Jesús lloró. Son un elemento de escape. Sirven. Algo pasa dentro de todo nuestro ser cuando lloramos. Hay una química que nos hace sentir diferentes. Jesús lloró. Es el verso más corto de la Biblia, pero también un indicador de que, si Él lloró, cualquiera de nosotros también puede hacerlo.

Pero está la contrapartida de todo esto, y tú lo sabes muy bien. Y es cuando las lágrimas se vuelven un elemento de manipulación. ¿Sabes lo que es la manipulación? Manipulación es ejercer una acción tendiente a conseguir imponer nuestra voluntad por sobre la de otra persona. Emocionalmente, es una de las técnicas, por medio del ocultismo, es otra de las técnicas, pero el resultado es el mismo: manipulación. Que, traducido al idioma bíblico, ¿Sabes que nombre tiene? Hechicería. Hay creyentes monosilábicos a la hora de solucionar un conflicto. Te dicen “si”, “no”, y nada más. ¿Sabes que son estas personas así? Personas que no han sujetado sus emociones al Espíritu Santo.

Cuando un hijo de Dios tiene un problema, habla y busca ir al fondo del problema. Ora, lo comparte, es transparente. Si tiene que levantar la voz y volverse eufórico en lo que busca, lo hace. Pero no usa nunca las emociones para manipular a otro. ¡Está bueno esto! ¿No? Y ni hablar de los que todavía suponen que con sus lágrimas pueden manipular la voluntad de Dios mismo. Creen, en su sincera ignorancia, que llorando en un altar o delante de otros, van a tocar el corazón de Dios. No te confundas. A Dios no lo tocan ni tus lágrimas, ni tus lamentos, ni tu desesperación. Tú puedes estar muriéndote, y con tu muerte, no vas a tocar el corazón de Dios. ¿Sabes lo que si toca el corazón de Dios? Justamente; un corazón arrepentido y humillado, no una actitud emocional manipuladora.

¿Sabes por qué? Porque Dios no se mueve por lástima, Dios se mueve por fe.  Cuando alguien se convierte y todavía anda medio perdido entre la fe auténtica y las tradiciones de la religión, normalmente camina más por lo emocional que por lo espiritual. Después, con el paso del tiempo, esa persona madura un poco y empieza a darle preferencia a las cosas del espíritu, por sobre las del alma. Pero resulta ser que había gente que andaba contigo, que no creció, que se quedó donde estaba al principio. ¿Sabes qué le dicen? ¡Pero hermano! ¡Usted no tiene sentimientos! Sí que los tengo, hermana, sólo que ahora ya no me guío más por los sentimientos. He aprendido a ponerle punto final a ciertas partes de mi ignorancia.

Hay una historia muy clara que tal vez pueda romperte las estructuras de costumbre que puedes tener. Y está en la Biblia. Cuando Samuel oraba por Saúl, para que Saúl cambiara, ¿Recuerdas? Para que se transformara. ¿Recuerdas lo que le dijo Dios? No ores más, porque yo ya lo deseché. Entiende; cuando las personas persisten en permanecer lejos de Dios, guiadas por sus emociones, por lo que les parece, tomando decisiones sin orar, y después traen toda esa mugre espiritual a las iglesias, para que alguien se las arregle, algo no anda bien. Cualquier iglesia debe tener sus puertas abiertas para los hombres más miserables. Promiscuos, prostitutas, borrachos, drogadictos, lo que sea.

Si llegan allí, les van a dar vida, palabra y todo el apoyo que se pueda. Pero la palabra de Dios está pensada para que funcione y opere en aquellos que se quieren someter a ella. De otro modo, no tiene sentido. Hay que madurar. No ores más, porque yo lo deseché. La gente quiere que uno reaccione ante la circunstancia. ¿Sabe una cosa, hermano? Satanás nunca va a hacer nada en su vida, sin que Dios se lo avise primero. ¿Cuántas veces te han dicho esto? No sé si lo creíste, o no, pero te lo preguntaste. ¡Entonces falló Dios! ¡No! ¡Fallamos nosotros!  A veces, Dios te manda a alguien para que te advierta de algo, pero como somos tan susceptibles, por ahí reaccionamos emocionalmente y repetimos la historia del pueblo: matamos al profeta.

No me digas que nunca sentiste incomodidad, o cierta forma de ofensa, por algo que yo pueda haber dicho aquí. No es porque yo sea infalible y no me equivoque. Si estoy dándote palabra y trato de no irme de allí, no te ofendas. Conocí a un tremendo profeta del Señor, un voluminoso moreno que solía decir siempre: “Si te ofendes, estás vivo”. A veces Dios te habla, pero no necesariamente a través de gente importante. A veces usa a gente muy humilde, para que tú también te humilles. Inclinad tu oído, dice la palabra. Significa no desoír lo que dice alguien que está por debajo de tu nivel. Ahora; si en lugar de eso eliges ser necio y no oír, ya no vas a poder cargarle la culpa a Dios por tus problemas.

Hay un salmo que habla de David, que era un hombre que tenía una revelación tremenda en lo espiritual, David. Por ser un adorador de primera clase, era un hombre que tenía una revelación espiritual increíble. Mira la expresión que David usa en este salmo. El 103, Salmo 103. Bendice, alma mía, a Jehová, Quiere decir que se está hablando a él mismo. Quiere decir que el espíritu le está diciendo al alma, le está predicando. Y bendiga todo mi ser su santo nombre. Rhema. Eso es rhema. Tan rhema que quedó en la Biblia. (2) Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios. Es decir que, al alma, hay que estar predicándole todos los días. ¡Ey! ¡Alma! ¡No te olvides de ninguno de los beneficios de Dios! ¿Eh?

Allí se levanta el espíritu a la mañana, y dice: ¡Vamos! ¡A orar, a cantar! Todos los días hay que predicarle al alma. Y parece que David también había entrado en esa. Pero él se predicaba. Mira lo que dice en el verso 3: Él es quien perdona todas tus iniquidades, Está hablando con el alma. Desde el principio vemos que David está hablando con su alma. Entonces, ¿Dónde están tus iniquidades? En el alma. Él mismo se está hablando. O sea que se paró frente a un espejo, que dicen que ya existían, y se empezó a predicar a sí mismo, a su alma. Y le dice que Dios la perdona, a su alma, todas sus iniquidades. Y por allí David las tuvo, ¿No es verdad? No las suyas, las del alma. No las iniquidades del espíritu. Las del alma.

En el espíritu no hay iniquidad. Y le sigue hablando, y le dice: El que sana todas tus dolencias; (4) El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; (5) El que sacia de bien tu boca Allí le está hablando también al cuerpo. De modo que te rejuvenezcas como el águila. No importa qué clase de creyente te crees que eres. Como quiera que seas, tienes que hacer razonar a tu alma. Es más; la tienes que hacer reaccionar. Tienes que predicarle a tu alma. ¡Tienes que evangelizar tu alma!  Hay un pasaje que está en la segunda carta a los Corintios, que nos arroja luz sobre esto. Si. partimos de la base que en el alma están los razonamientos, vamos a leer este pasaje, y vamos a entender algo muy importante.

2 Corintios 10: 3 = Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; (4) porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, (5) derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, (6) y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta. Aquí, Pablo nos está hablando de que a pesar de estar en la carne, no podemos ni debemos militar en la carne. A ver; ¿Andamos en la carne? ¡Obvio! Porque para estar en este mundo tenemos que andar en la carne. Pero no militamos, no vivimos según la carne.

Andamos en la carne, porque de otro modo nadie nos podría ver, el espíritu es invisible.  Pero no vivimos según la carne. ¿Y como vivimos? Vivimos según el espíritu. Porque las armas de nuestra milicia no son carnales. Buen momento para preguntarte: ¿Cómo estás viviendo? Aquí te voy a decir algo que, en una de esas, es la primera vez que lo escuchas. Las armas de Satanás, no son espirituales, son carnales. Las armas que Satanás usa contra tu vida, no son espirituales, son carnales. ¿Sabes por qué? Porque Satanás no puede atacar tu espíritu. Satanás sí que puede atacar tu alma. Pero, para llegar a tu alma, primero te tiene que entrar por los sentidos. Ahora, si en tu espíritu mora el Espíritu Santo, ¡Todas tus puertas están cerradas! ¡El no puede entrar allí!

Peo es que Satanás sabe más la Biblia que nosotros… ¡Sí!, ¡Pero de memoria y la letra! Pero jamás podrá acceder ni siquiera a una coma de revelación. Porque el que da la revelación es el Espíritu Santo, y como puedes imaginarte, ¡Satanás no lo tiene morando en su espíritu! Satanás puede empujarte al pecado, pero para lograrlo, va a utilizar cinco vías. ¿Sabes como se llaman esas vías? Tacto, Oído, Olfato, Vista y Gusto. Dame cualquiera pecado que se te ocurra y te puedo asegurar que le vamos a encontrar el hilo conductor a alguna de estas cinco avenidas de acceso al alma. Porque Satanás, para afectar tu alma, tiene que usar cosas carnales. ¿Cómo lo atacó a Jesús? Si postrado me adorares, los reinos de la tierra te daré. Por los ojos…

No fue un arma espiritual, fue carnal, a través de la vista. Uno de los cinco sentidos. Haz que estas piedras se conviertan en pan. ¡Cuarenta días sin comer y que venga uno a hablarte de aromático pan recién horneado! El Gusto, o Sabor, o como le llames. ¿Lo estas viendo? Satanás tiene que materializar las cosas para entrar a tu vida. Porque él no puede entrar a tu espíritu, directamente. No tiene derecho legal a tu espíritu. Ese derecho legal sólo lo tiene el Espíritu Santo. Él nada tiene en mí, dijo Jesús. Porque yo no tengo naturaleza de pecado. Tú puedes decir lo mismo. Puedes tener hábitos o hasta programas de pecado, si quieres, pero no tienes naturaleza de pecado. Porque dice la Biblia que el que hace pecado, no es de Dios.

Nosotros podemos llegar a tener, y obvio que ocurre, algunos hábitos de pecado, que son esos que estamos evangelizando. Pero no tenemos naturaleza de pecado, de momento en que estamos EN Cristo. ¡Tenemos naturaleza divina!  Somos, ah ora, a su imagen, en nuestro espíritu. Entonces, lo que Pablo está diciendo aquí, es que nuestras armas tienen gran ventaja sobre Satanás, porque son espirituales. Y te diré algo: Ninguno de nosotros tiene un arma natural o carnal que pueda con Satanás, que pueda conmoverlo y mucho menos derrotarlo. Nuestras armas, para vivir una vida victoriosa en este mundo, tienen que ser espirituales, no hay otra. ¿Y para qué nos dice? Para la destrucción de fortalezas. Y el verso 4, te dice qué cosa es una fortaleza.

Y te lo explica sencillo: derribar argumentos. ¿Tú te crees que cuando nosotros hablamos de las cadenas diabólicas, cadenas satánicas, estamos hablando de un muñeco grotesco de piyama rojo y cuernos? ¡No! ¡A esa te la vendió Walt Disney! Las armas que Satanás usa en tu contra, son argumentos. Y a eso le llaman fortalezas. Argumentos, pensamientos, teorías, métodos. ¿Cómo fue el ataque de Satanás a Jesús? Y tengo que volver a ese modelo porque es EL modelo. ¡Una guerra de argumentos! Dime que te diré, dime que te diré y, cuando Satanás no pudo decir más nada, se fue. No vino con un palo queriendo romperle la cabeza a Jesús. ¡No! Satanás trabaja con argumentos. Si postrado me adorares… ¡No te adoro nada! Le dijo Jesús

¿Convierte esas piedras en pan? ¡No sólo de pan vivirá el hombre! ¡Súbete al templo y arrójate! Y que esto y lo otro. El que tuvo el argumento más fuerte, ganó. Por eso es que todas las cosas en la vida de fe, necesitan de la revelación de la palabra. Esa y no otra cosa, es la clave de nuestras vidas. No es la iglesia a la que asistas ni el pastor que tengas, es la revelación de la palabra en tu vida. ¿Por qué muchos creyentes no viven en victoria? ¡Porque no leen la Biblia! Y si no leen la Biblia, no van a poder tener revelación de la palabra. ¡Es que yo tuve un sueño, vi una visión! Eso es otra cosa y puede ser de Dios, no lo discuto, pero hay una revelación que sólo viene por la palabra. Muchos andan permanentemente con una Biblia debajo de su brazo, pero está sucia, sus páginas pegadas y algunas ilegibles. Y no tienen victoria.

¿Sabes por qué? Porque la usan como amuleto. ¿Cuántos han escuchado hablar de la quiromancia? Es un arte del ocultismo que ejercita el hablar a través de las líneas de la mano. La cartomancia, es la que practican aquellos que te adivinan arrojándote naipes. Quiromancia, cartomancia y, entre muchos cristianos, bibliomancia. ¿Tú sabías que hay muchos creyentes que practican brujería? Hay cristianos que van a orar por un endemoniado y se van con la Biblia. Pero no para leérsela al endemoniado, sino como un escudo material, como si fuera una pata de conejo, que les asegura la victoria sobre los demonios. Muy similar a algunos símbolos que se deben usar para lo que algún sector ha denominado como exorcismo.

Algunos han hecho un ídolo tan grande de la Biblia como libro, como objeto en sí, que hasta la guardan en vitrinas entre almohadones rojos. El libro, es un conjunto de papeles, con letra escrita y tinta.  La revelación que emana de lo que dice el libro, es el factor de adoración. ¿Tú te crees que Satanás podría tenerle miedo a un pedazo de cartón con tinta impresa? ¡Cuidado que no se me arruine la Biblia! ¡Compra otra! Satanás no es impactado por las letras que están escritas en un papel. Satanás es impactado por la palabra que está escrita en tu corazón. ¡Ay, pastor, amo a mi biblia! ¡Mire que hermosa es con sus páginas que parecen nuevas! Y el pastor, que tiene un corazón de amor, porque de otro modo no podría ser pastor, no le dice lo que piensa. Porque lo que piensa es que si esa Biblia está en esas condiciones, es porque no ha sido muy utilizada.

Otros hacen sonar las páginas de sus Biblias cuando buscan una cita, y producen un sonido como el de papas fritas friéndose. Bibliomancia. Usan la Biblia como amuleto. A esto lo ha predicado mucha gente y otros lo han confirmado. Y parece, te diría, que es un espíritu. Hay otros que en sus casas, abren sus biblias en un lugar determinado y la mantienen así, abierta, siempre, en la misma página. ¡He visto cada cosa! No tenemos idea de las barbaridades que se pueden ver dentro del mundo que llamamos cristiano. Déjame que te diga algo: si no vas a abrir tu biblia para leerla, estudiarla, escudriñarla y buscar revelación de la palabra, mejor no la abras. Porque cualquier cosa que hagas como costumbre, como tradición o como cábala, ¡Es brujería! ¡Hechicería! Disfrazada de Biblia. La realidad auténtica es que, más de la mitad de los creyentes que no tienen victoria, es porque además de estar haciendo todas estas cosas, jamás llegaron a leerla seriamente.

Y al no leerla, al no estudiarla, carecen de argumentos para batallar. Viene Satanás con el argumento más estúpido, ¡Y los desparrama!  Hace dos mil quinientos años que Satanás anda con el argumento ese de “vaya a saber si es cierto”. Y le da resultado, porque hay un montón de creyentes que le dan entrada a ese vaya a saber si es cierto, porque no tienen un argumento sólido con el que refutarlo. ¿Cuánta gene no actúa espiritualmente con autoridad, sencillamente porque tiene miedo? Tengan la posición, la jerarquía o el cargo que se te ocurra, no tienen autoridad. ¿Sabes por qué? Porque nadie tiene autoridad sin revelación. La autoridad de Dios te la da la revelación de saber lo que estás haciendo, tener la certeza de lo que estás esperando y la convicción de lo que no estás viendo.

Te das cuenta perfectamente cuando una persona está hablando en el Señor. Hay gente que anda por la vida dándole profecía alegremente a medio mundo, y nadie se atreve a decirle nada. ¿Sabes por qué? ¡Porque no saben!  La revelación te libera. Mira Juan, cuando tuvo la revelación de Cristo. Tú sabes que la palabra apocalipsis, significa correr el velo, el telón. Era un término que se usaba en el teatro griego. El exacto era apokalupto, que nominaba la acción de la gente al correr la cortina. Y cuando nosotros hablamos de la revelación de la palabra de Dios, de lo que estamos hablando es que Dios le descorrió el velo, el telón, la cortina a Juan. Y él pudo sacarse de la mente todas las ideas equivocadas que tenía respecto a Cristo y tuvo una nueva revelación. No te olvides que Juan había sido apóstol, pero no había tenido una revelación sobre el Hijo de Dios.

En la carta a los Efesios, capítulo 1 verso 17, dice: para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él. Para que Dios te de ¿Qué cosa, dice? Revelación. ¡Abre tu mente! ¡Recíbela! ¿Cuántos quieren tener victoria real en sus vidas, hoy? Levanta tu mano, aunque yo no te vea, Él es quien tiene que verte. Esa victoria no va a depender de la oración que cualquiera de nosotros podamos hacer por ti. La victoria viene, cuando Dios te da una revelación. Por eso es que el Padre, para salvar al hombre, reveló su palabra al mundo, en la persona de Jesucristo. Siempre, (Entiende esto y anótalo por allí) , que Dios va a dar victoria, primero, da revelación. Romanos 8:16, dice: El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Hoy hay una revelación, que la vienen predicando muchos hijos.

Hay una reforma. La primera fue de Jesús, en el marco de los fariseos. La segunda fue de Lutero, en el marco de la iglesia más ortodoxa y esta es de los que tienen revelación de la palabra, en el marco de la iglesia religiosa. Se trata de morir a la carne y vivir EN Cristo. Se dice que un día un grupo de hombres llegó a la casa de Lutero a conocerlo. Golpearon y cuando ese hombre salió, le preguntaron: ¿Aquí vive Martín Lutero? ¡Y era él el que los atendió! ¿Sabes que le respondió? No. Martín Lutero murió, ¡Cristo vive aquí, ahora! ¿Cuántos podremos decir lo mismo?

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5 – Un Nuevo Estilo de Vida

Hay textos bíblicos que, cuando los lees, no puedes evitar quedarte unos segundos con la mirada fija en la nada tratando de entender si lo que has leído, es exactamente lo que se te quiere enseñar. En algunos, necesitas apenas comprensión de textos, pero en otros, que son la mayoría, lo que necesitas sí o sí, es discernimiento y guía del Espíritu Santo para no mal interpretar y equivocarte.

Mateo 7: 21 = No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

Mucho cuidado y suma atención con este pasaje. Antes de examinar y examinarte a su luz, recuerda lo que Pablo les dice a los Corintios en el capítulo 12 de su primera carta. Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. ¿Crees que cuando aceptaste a Cristo fuiste sellado con el Espíritu Santo? ¿Crees que cuando pediste ser bautizado en el Espíritu Santo, lo fuiste y por eso oras en lenguas y hablas la palabra de Dios con denuedo? Entonces aprende. Si tienes al Espíritu Santo morando en tu espíritu humano, jamás podrías dudar que Jesús es el Hijo de Dios venido en carne y no un separado, maldito o apartado del evangelio, que es el significado de anatema.

 Y, lo más importante de toda esta esencia tan singular que rodea a estos ámbitos, es la presencia del Espíritu Santo en tu ser el que te permite llamar a Jesús Señor, sin dudarlo. Todos aquellos que lo llaman de otra manera, aunque no sea ni mala ni ofensiva, hay que examinar si tienen morando a ese Espíritu de Dios en sus vidas, o no. Y ahora lo más contundente de este verso. Si Jesús dice que no todo el que le dice Señor entrará al Reino, no está hablando de mundanos o escépticos, está hablando de gente que se autodenomina como cristiana y que por el Espíritu ha podido llamarlo Señor. ¡Tremendo! ¿Entiendes hasta que grado llega la sutileza del enemigo?

Porque de lo que Jesús está hablando aquí es de una confesión verbal apropiada, porque estos que menciona llamaron a Jesús, Señor. Esto es vital, desde luego, pero nunca suficiente por sí mismo. De hecho, que debemos usar el lenguaje de Señor, Señor, porque no llegaríamos a ser salvos si no lo hiciéramos. Pese a que también los hipócritas y simuladores lo hagan, nosotros no debemos avergonzarnos de decirlo. De todos modos y lo diré una vez más: con esto por sí solo, no es suficiente. Esta advertencia de Jesús se aplica a las personas que le hablan a Él o dicen cosas acerca de Él, pero que en su fuero interno no están hablando en serio.

 No es que crean que Jesús es un demonio, es que dicen las palabras adecuadas, pero de modo muy superficial. Sus mentes están en otro lugar, pero creen erróneamente que con esas palabras vacías aprovecharán su valor y lograrán engañar a Dios. Esa es una actitud religiosa, sin corazón, sin alma, sin espíritu, sólo palabras vacías y pensamientos que se desvanecen en el aire. Esta advertencia, entonces, va aplicada a las personas que dicen “Señor, Señor” y, sin embargo, su vida espiritual no tiene nada que ver con su vida diaria.

Van a una iglesia, y tal vez una buena, grande y medianamente bien conceptuada. Es muy probable, asimismo, que cumplan con ciertas obligaciones religiosas o con lo que le piden sus líderes. Sin embargo, están pecando contra Dios y el hombre como cualquier persona que no va a ninguna parte, ni cree en nada. Alguien dijo alguna vez que hay supuestos cristianos que hablan como ángeles, pero viven como demonios. Que tienen la lengua suave como Jacob, pero las manos ásperas como Esaú. Ya lo adelanta Oseas cuando en el capítulo 8 de su libro dice: A mí clamará Israel: Dios mío, te hemos conocido. Israel desechó el bien; enemigo lo perseguirá.

Sin fruto visible. Clamó a Dios, pero al desechar el bien lo desestimó. Jesús habla de esto en la parábola de las vírgenes, cuando en Mateo 25 dice: Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. ¡Horrible que el Señor les diga que no las conoce! Mira lo que dice Hechos 19: Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo. Es como si yo quisiera liberar a alguien y le dijera al demonio que lo echo fuera en el nombre del Jesús, ese en el que cree el pastor de la iglesia…

(22) Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? (23) Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. 

¿Entiendes lo que Jesús les dice? ¿Tú crees que eso le sucedió solamente a Él en lo personal, y que hoy no ocurriría algo parecido? No me toca a mí juzgar a nadie, no vine a este mundo para eso. Dios es quien conoce el corazón de cada uno, el que ve en lo secreto y el que tiene la infalibilidad para decir este sí o este no. Mi obligación y responsabilidad, es vivir una vida tal que le dé a mi Señor la posibilidad de recriminarme nada y mucho menos desconocerme. Errores sí, muchos, demasiados si quieres, pero actitudes hechas con malicia y propósito de desplazar a Dios para ubicar a un hombre en su lugar, de ninguna manera.

Es asombroso, de todos modos, que Jesús afirme que Él es a quien las personas deberán enfrentar en el día del juicio, y que Él es correctamente llamado Señor. Este maestro oscuro en una parte estancada del mundo, afirmaba ser el juez de todos los hombres en aquel día. Al decir en aquel día, Jesús llama nuestra atención al día venidero de juicio para todos los hombres. Entonces, la pregunta es: ¿Cuál es el objeto principal de tu vida? ¿Pensarás tanto en él en aquel día como lo haces ahora? ¿Te considerarás entonces sabio por haberlo perseguido tan fervientemente?

Te agrada poder defenderlo ahora, pero ¿Podrás defenderlo en ese día, cuando todas las cosas del mundo y el tiempo se hayan derretido a nada? Aunque…cuidado, ¿Eh? Porque esas personas a las que les habla Jesús habían tenido grandes logros espirituales, ¿Entiendes? Habían profetizado, habían echado fuera demonios, habían hecho muchos milagros y todos en Su nombre. Es notorio que habían sido de enorme impacto para todos quienes los habían visto, pero…estas son cosas maravillosas, indudablemente, `pero no significan nada sin una comunión verdadera o una conexión genuina con Jesús.

 Ahora presten atención a este detalle que no es menor. Jesús no pareció dudar en ningún momento que ellos hubieran hecho todo eso en Su nombre. El no dijo que no habían profetizado, ni echado fuera demonios, ni hecho toda clase de milagros. Esto nos lleva a entender que a veces los milagros son concedidos por medio de creyentes falsos, recordándonos que, en el análisis final, los milagros de última no prueban nada. Cuando Moisés convirtió una vara en una serpiente, los magos de Faraón hicieron lo mismo. Claro, luego la serpiente de Moisés se tragó a la de los magos, pero esa es otra historia.

Es indudable que todos ellos hicieron todas estas cosas en el nombre de Jesús, a eso nadie lo puso en duda. Sin embargo, nunca tuvieron una relación de amor y de comunión con Él. Es como si hubiera dicho lo que un escritor cristiano dejó plasmado: “Por mi amor a las almas de los hombres yo bendije tu predicación; pero a ustedes nunca podría estimarlos porque fueron desposeídos del espíritu de mi Evangelio, impíos en sus corazones e injustos en su conducta”. Tremendo. Tristemente real en muchos casos, todos lo sabemos. Si el predicar salvara al hombre, Judas no hubiera sido condenado. Si el profetizar pudiera salvar al hombre, Balaam no hubiera sido un náufrago. 

Al final, hay una base de salvación; no es una mera confesión verbal, ni “obras espirituales”, sino conocer a Jesús y ser conocido por Él. Es nuestra conexión con Él –por medio del regalo de la fe que nos da– lo que asegura nuestra salvación. Conectados con Jesús estamos seguros; si no estamos conectados con Él, todos los milagros y obras buenas no prueban nada. ¡Qué palabra tan terrible! ¡Qué separación tan horrorosa! ¡Aléjense de MÍ! Desde el mismo Jesús a quien has proclamado estar en unión con quien solo se puede encontrar la vida eterna. Porque, unidos a Cristo, todo es el cielo; y separados de Él, todo es un infierno. Además, estas no son personas que perdieron su salvación. Sino que, nunca la tuvieron realmente (Nunca os conocí).

(24) Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. (25) Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. (26) Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; (27) y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

Afina tu oído espiritual. No está diciendo que todos los que van a sobresalir en el Reino, escuchen y sigan sus palabras. Dice cualquiera. Y hasta donde yo sé, en mi Argentina, cuando alguien dice cualquiera, significa precisamente eso: cualquiera. No sé cómo será en otras latitudes, aunque quiero pensar que es exactamente igual. ¿Sabes qué dice mi diccionario de español respecto a esta palabra? Que significa persona, animal o cosa indeterminado. Persona vulgar o poco importante. Para mí, esto es más que suficiente para entender que Jesús jamás les habló a los capacitados, importantes, prestigiosos o luminarias del evangelio. Él, indudablemente, le habló a cualquiera.

Yo era y sigo siendo un cualquiera. Y un cualquiera no se encarama bien alto para hacerse ver, ni arroja besos a las damas presentes, ni tampoco acepta ser presentado como el gran siervo de Dios. Si realmente es siervo, es pequeño, no grande. No firma biblias a la salida del salón o auditorio, ni mucho menos regala fotos suyas autografiadas. Cualquiera es esto que trato de mostrarte: cualquiera. Alguien que de pronto sale de una multitud sin rostro, escucha lo que Jesús está diciendo, lo pone por obra y pasa a ser considerado en alta estima por el propio Dios Padre. Bien. Dice que, si cualquiera que oye sus palabras y las hace, (Con escuchar solamente no alcanza), será comparado a un hombre prudente. No a una estrella súper, sólo a un hombre prudente.

¿Cuántos audios míos llevas escuchado? Gracias, pero me gratificaría mucho más que hubieras podido poner por obra, aunque más no sea uno solo de ellos. ¿Amén? ¿Y qué dice luego que hace ese hombre prudente? Edifica su casa sobre la roca. A esto, desde lo literal, solamente lo entiende la gente que vive en lugares rocosos, con poca tierra. No es el caso del setenta y cinco por ciento de mi país, donde lo más normal del mundo es edificar sobre la tierra. Se cavan zanjas profundas llamadas cimientos y se comienza a edificar desde abajo, para que lo que luego sobresalga a la superficie quede firme. Pero en lugares como los que habitaba Jesús, edificar sobre la roca era símbolo de prudencia.

En la ilustración de Jesús de los dos cimientos, ambas casas se veían igual por fuera. El fundamento real de nuestras vidas generalmente está oculto y solo se demuestra en la tormenta, y podríamos decir que las tormentas vienen del cielo (lluvia) y de la tierra (ríos). El artículo es usado para denotar no una roca individual, sino una categoría, un cimiento rocoso. Tanto el hombre sabio como el insensato se dedicaron precisamente a las mismas ocupaciones, y en una medida considerable lograron el mismo diseño; ambos se comprometieron a construir casas, ambos perseveraron en construir y ambos terminaron sus casas. La semejanza entre ellos es muy considerable.

Después dice que descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa: Una tormenta (lluvia, ríos y vientos) era el poder más grande para las generaciones que no tenían armas nucleares. Jesús nos avisa que el cimiento de nuestras vidas será golpeado en un tiempo u otro, pero ahora (por las pruebas) y en el juicio final ante Dios. El tiempo y las tormentas de la vida demostrarán el poder del cimiento de cada persona, aun cuando está oculto. Tal vez nos sorprendamos cuando veamos quienes han edificado sobre un buen cimiento.

Alguien recordaba que al final, cuando Judas traicionó a Cristo en la noche, Nicodemo lo profesó fielmente en el día. Es mejor que probemos el cimiento de nuestra vida ahora que después, en nuestro juicio delante de Dios cuando sea demasiado tarde para cambiar nuestro destino. Dice mi Biblia en el Proverbio 10 que: Como pasa el torbellino, así el malo no permanece; Mas el justo permanece para siempre. En lo estrictamente espiritual y como clara tipología, edificar sobre roca es edificar sobre Cristo. Edificar sobre arena es sincretismo puro, ya que la arena está conformada por pequeñas partículas de roca, (Cristo) mezclada con tierra, que es carne, ego, naturaleza, humanismo.

Y concluye diciendo que cualquiera que le oye estas palabras y no las hace: Simplemente escuchar la palabra de Dios no es suficiente para proveer un cimiento seguro. Es necesario que también seamos hacedores de su palabra. Si no lo somos, cometemos el pecado de no hacer nada, y será grande nuestra ruina. ¿En qué consistía la locura del segundo constructor? No en buscar deliberadamente un mal cimiento, sino el no pensar en el cimiento…Su falla no fue un error de juicio, sino desconsideración. No se trata, como se supone comúnmente, de dos cimientos, sino de mirar y descuidar de mirar al cimiento.

Su miseria y calamidad será aún más grande, por cuanto sus esperanzas han sido más fuertes, las decepciones de sus expectativas añadiendo a su miseria. Sin embargo, nadie puede leer esto sin ver que no las ha hecho, no las hace y que nunca hará estas palabras por completo. Aunque las hagamos en un sentido general (En el cual deberíamos), la revelación del Reino de Dios en el Sermón del Monte nos regresa una y otra vez como pecadores necesitados a nuestro Salvador. “El Monte de la enunciación ética revela la necesidad del Monte de la cruz.

(28) Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; (29) porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Fin del sermón más valioso e importante de todos los sermones construidos y por construirse. Para esa gente, la forma de predicar de Jesús fue toda una novedad. Ellos estaban sumamente acostumbrados a escuchar hablar de Dios y de sus cosas y de la Ley, pero siempre por parte de escribas o maestros que, mayoritariamente, citaban a otros rabinos como autores de frases hechas o palabras anexas. Jesús se plantó ante ellos y habló de parte de sí mismo y con un altísimo grado y nivel de autoridad.

Una autoridad de tal calibre que, por poco discernimiento que esas personas tuvieran, algo en su interior les sacaba toda duda y sabían que sabían que lo que estaban oyendo venía directamente de parte del Dios en el cual habían creído toda su vida y que siempre les había sido presentado como alguien muy lejano y feroz en cuanto al respeto de la ley. Esto era otra cosa y no podían dejar de escucharlo, aunque se lo propusieran. Indudablemente, esto iba mucho más allá de un grado de carisma o una buena voz o algunas de las cuestiones que hoy hacen a un predicador atractivo o no. Esto era como estar escuchando a Dios mismo, y eso atraía multitudes y hacía enojar por celos y envidia a todo el núcleo fariseo.

Aquellos maestros hablaban con autoridad basando todo lo que decían en tradiciones de lo que había sido dicho antes. Jesús, mientras, les habló con una autoridad que nacía, si lo puedo decir con sinceridad, de su propia alma. Un alma, claro está, entregada a la dirección de su espíritu, que por consecuencia estaba lleno del Espíritu del Padre. Se dice que los sorprendió con dos cosas palpables: la sustancia de su enseñanza y la manera en que lo decía. Ellos, en realidad, nunca habían escuchado esa doctrina antes. Los preceptos que había dado Jesús eran bastante nuevos para sus pensamientos.

Pero lo que más los asombró fue la manera que enseñaba. Él tenía una certeza, un poder, un gran peso, como nunca le habían visto antes a nadie. Mira; cuando la Palabra de Dios es presentada como lo que realmente es, con su poder inherente, no te quepan dudas que va a asombrar a la gente y se va a distinguir de lo que normalmente son opiniones de hombres. Yo tengo fijos en mi memoria, los mensajes de dos o tres hombres y mujeres de Dios a los que escuché hace muchísimos años. Por el contrario, no puedo ni siquiera recordar uno solo de los centenares que les oí a quienes nos predicaban todas las semanas. Unción. Esa es la maravillosa diferencia: unción.

Hay algo que es real. Cuando verdaderamente entendemos a Jesús en este Sermón del Monte, deberíamos estar admirados del mismo modo que se admiraron aquellos que lo escucharon en vivo. Debo decirte que, si no nos produce admiración lo que Él dice en este maravilloso y único Sermón, es porque probablemente no hemos entendido lo que ha dicho. En mi caso personal, el impacto siempre fue tan notable que, desde hace mucho tiempo deseaba tener el permiso de mi Padre celestial y la guía de su Espíritu Santo para poder desarrollarlo como lo he hecho. En aquel momento, el tener a sus oyentes admirados, fue algo bueno.

Pero no sería tan bueno si ese era el alcance total del efecto. Un buen predicador, de esos que vienen enviados desde el cielo, siempre quiere hacer mucho más que solamente admirar a sus oyentes. ¿Quieres que te cuente qué fue lo que más me frustró de mi experiencia como predicador ante público? Lo que me sucedió una noche en una iglesia que tenía prestigio de albergar a creyentes muy maduros y profundos. Cuando terminé, se acercó una mujer de edad madura y, saludándome, sólo me dijo: ¡Que hermosa voz que tiene, hermano! Gracias, pero yo no había estudiado por espacio de un mes para preparar un sermón de cierto nivel para recibir esa respuesta. No me puse a llorar por vergüenza, pero deseos no me faltaron.

Un señor llamado Mohandas Karamchand Gandhi, más conocido como el Mahatma Gandhi, un día recibió como regalo una Biblia. Con sumo interés y no poca curiosidad, prácticamente se la devoró en muy pocos días. Cuando leyó las enseñanzas insertas en este Sermón del Monte, su expresión fue que le llegó directo a su corazón. La enseñanza de Jesús acerca de “poner la otra mejilla” dio una idea a Gandhi sobre el antiguo concepto hindú de no herir y no matar. Gandhi más tarde refinó esta enseñanza en fuerza política en Satyagraha, su uso de la no cooperación no violenta con los gobernantes británicos.

Varias décadas de satyagraha resultaron en la independencia de la India de Gran Bretaña, de una manera en gran parte pacífica. La enseñanza de Jesús desencadenó todo esto. Además, en sus distintos recorridos y visitas, en cierta ocasión pronunció una sentencia que no sé qué repercusión habrá tenido en otros cristianos, pero a mí te puedo asegurar que me hizo tambalear y reflexionar muy seriamente en un auto examen espiritual. Gandhi dijo a quien quisiera oírlo: Me gusta mucho Cristo y lo respeto, pero no así a los cristianos porque no se le parecen…

Nunca leí el Sermón del Monte completo como locutor. Lo he leído para mí, estudiándolo y repasando cada detalle, pero no en público. Dicen los que se han tomado el trabajo de controlarlo, que se tarda entre quince y veinte minutos para hacerlo, los tres capítulos de Mateo, todo dependiendo de la calma o la ansiedad con que lo hagas. No lo sé, pero si así fuera, el contenido me resulta más conmovedor y estremecedor, todavía. Soy del tiempo en que un predicador que hablara menos de una hora, era considerado principiante, liviano o superficial. En la década de los años noventa, cuando hubo un enorme despertamiento en mi país, las iglesias de mi ciudad invitaban casi todas las semanas a distintos hombres considerados como muy prestigiosos internacionalmente.

No hago nombres para no endulzar a nadie ni tampoco descalificar a los que no mencione, pero he oído excelentes trabajos que nunca estaban por debajo de una hora de duración, hasta los que predicaba alguien que marcó notablemente mi vida, que casi siempre rondaban en los noventa minutos o más. También me tocó escuchar a alguien que estuvo hablando sin detenerse por espacio de tres horas. Era muy profundo y de buen contenido, pero allí descubrí que la mente humana, por mejor atendida que esté, no logra concentrase cuando pasa un determinado tiempo. De hecho, cuando lo que se oye es súper ungido, el tiempo no cuenta. Pero sólo cuando está ungido de verdad. Lo correcto, que no sé cuántos lo hacen, es hablar todo el tiempo que te demande decir lo que Dios te dijo que dijeras, sin añadirle nada tuyo ni cortar nada de lo que Él te ordene compartir.

Transcurrido el tiempo, estas palabras inmortales han creado una impresión imborrable en la mente y el corazón de muchas personas. Recién mencionaba a Gandhi, y recuerdo que él las llamó las mayores palabras de toda la literatura y puso todo su esfuerzo para cumplirlas. Lamentablemente, nunca llegó a aceptar a su autor como Salvador y Señor, al menos de manera comprobable que nos lleve a pensar que encontró la vida eterna. No podemos saberlo porque ninguno de nosotros está en el corazón de ninguna persona y en especial cuando siente de cerca la llegada de la muerte. Sólo Dios sabe quién es salvo o no. Ningún soldado muere ateo en una guerra.

 Nosotros nos dejamos llevar por lo externo, por lo que vemos. Es un fiero error, sobre todo si se opina al respecto tomando posición de juez. De todos modos, si llegáramos a considerar que Gandhi, con todo lo que fue y significó, nunca pudo imaginar lo que iba a perderse si no aceptaba a Cristo, también debemos reconocer que el cristianismo también se perdió a una enorme figura al no contar con su presencia física y participativa. De allí se aprende una vez más que Dios no está deseoso de llevarse a los capacitados y talentosos, sino que prefiere capacitar y regalarle dones a los que va a levantar. No es algo que vaya en contra de la teología, ni tampoco de sus seminarios, clínicas, universidades e institutos. Todo eso ayuda y mucho, pero no es el pasaporte a la eternidad con Cristo, de ninguna manera.

Después, nos encontramos con la historia de Nietzsche, el llamado “filósofo loco” de Alemania. Fue el que protestó furiosamente contra este Sermón del Monte, al que llamó “la moralidad de los esclavos”. Para rematar su presuntuosidad plasmó para la posteridad la legendaria frase Dios Está Muerto. Al enterarse de esto, Martín Lutero le respondió con un simple Nietzsche está muerto, añadiendo seguidamente, “Busquen los cadáveres”, y que ese Sermón de Jesús era imposible vivirlo, y que fue dado por Dios solamente para mostrarnos nuestra extrema necesidad de la Gracia.

Peor le fue a Tolstoi, que tuvo toda la sana intención de practicarlo, pero sin adorar a Jesucristo como Salvador. Obviamente, como no podía ser de otra manera, fracasó. Creo que ninguno de estos hombres acertó a encontrar el verdadero significado de este monumental sermón. Jesús había dicho que quien oyera sus palabras y las hiciera, sería considerado hombre prudente y edificaría su casa sobre la roca. Lo que no dijo, pero quedó implícito, es que además de escucharlo y ponerlo por obra, había que entenderlo y aceptarlo como proveniente de lo divino, de lo espiritual, de lo invisible.

Lo importante y valioso para tener muy en cuenta, es que el Sermón del Monte no es de ninguna manera un código de ética para la acción política a cargo de hombres no creyentes, o sea: no regenerados por el Espíritu Santo. Ni lo sueñes. La realidad concreta nos muestra que es todo un manifiesto de Cristo, que describe el carácter de los que son salvos por su sangre, y nacidos de nuevo por su Espíritu Santo, y que por consecuencia pertenecen a Su Reino.

Esto está muy lejos de ser una colección de reglamentos y normas, como algunos legalistas a ultranza quisieron entender o interpretar y lo metieron como con calzador en ciertas doctrinas destinadas al fracaso porque se oponen directamente a la voluntad de Dios y a su propósito. El Sermón es una revelación nítida de la disposición de los que han sido trasladados del reino de las tinieblas al Reino del Hijo de Dios. Es decir, es una nueva posición donde tiene el máximo peso reinante en la Gracia de Dios por siempre redentora. Lo que sí es este tremendo sermón, es la ética básica del creyente genuino, que luego será largamente explicada y hasta ensanchada por el resto del Nuevo Testamento.

Es totalmente apropiado que, teniendo en cuenta la cronología de los hechos de Jesús, el Sermón del Monte se proclame después de que Jesús nombra a los doce apóstoles. Después de todo, este sermón iba dirigido a sus discípulos y no a la multitud, como erróneamente se cree. Porque es una suerte de instrucciones que son dadas a aquellos que administrarían su iglesia durante el primer siglo. El Sermón del Monte es probablemente la enseñanza más compacta que cubre la experiencia cristiana que se encuentra en el Nuevo Testamento.

También es registrado por Lucas en una variación diferente que sugiere que este era el corazón de la predicación de Jesús y puede haberse repetido en varias ocasiones y de diferentes maneras. A eso no lo sabemos, pero si nos queda para la reflexión el hecho de ser predicado exclusivamente para sus discípulos y no para la muchedumbre. Ahora nos falta responder la pregunta necesaria e impostergable: ¿Somos nosotros, hoy mismo, parte de esos discípulos o apenas parte de otra muchedumbre? Si eres discípulo, como quiero creer, lo harás tuyo y lo pondrás por obra en tu vida. Es lo mínimo que necesitas para ser considerado parte del Reino de los Cielos.

Las Bienaventuranzas, como una enorme mayoría las llaman, describen la actitud y el espíritu de alguien que había sido liberado de la Ley y ahora estaba motivado por la Gracia, habilitado por el Espíritu Santo y guiado por la Palabra de Cristo. Es exactamente lo que deseamos suceda aquellos que procuramos seguir Su línea. ¿De qué otra manera podría el manso ser feliz, heredar la tierra o regocijarse en persecución? Lo que Jesús describe en este sermón es la vida de alguien que vive en el Reino, que aún no había llegado, pero estaba a punto de establecerse con Su muerte y resurrección. El Sermón en el Monte es un adelanto de la esencia de la iglesia genuina y su vida.

 Por ese motivo es que se impone una declaración bíblica relacionada con la obediencia que le debemos al Señor en términos de todos los mandatos que él establece en el Sermón: 1 Juan 2:3-6 lo sintetiza a la perfección cuando dice: Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en este verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

Es en este sermón donde Jesús les plantea a sus discípulos la concepción y puesta en marcha de una nueva forma de vida, de un nuevo estilo. Por eso es que me vas a escuchar siempre decir o escribir que el Evangelio del siglo veintiuno es, antes que ninguna otra cosa, un nuevo estilo de vida. Y es aquí en donde Él compara los patrones de comportamiento adheridos a la Ley de Moisés, que es como decir La Torá, que son los primeros cinco libros de la Biblia, con los nuevos parámetros de comportamiento basados en los dos grandes mandamientos que nos dejó.

Enfatizando con el amor a Dios sobre todas las cosas y el amor al prójimo como a nosotros mismos. Él nos invita con la natural paciencia de quien sabe muy bien lo que cuesta abandonar la religión hueca y fría para vestirse de creyente genuino, a dejar el yugo de la ley y recibir Su yugo, que es fácil. Nos invita a diferenciar la antigua Ley que hay que obedecer, con el evangelio que hay que vivir. En este sermón Jesús delineó una nueva cultura, decididamente opuesta a la de entonces y con seguridad que también a la actual, se resida en el lugar del planeta que se resida. El ser humano, de una u otra forma, busca lo correcto, lo que tiene verdadero significado, lo que transciende.

Sin embargo, tiende a buscarlo en los lugares equivocados. Porque el primer lugar en donde debería ir a buscar es en la iglesia del Señor, obviamente en la genuina, no estoy hablando de Babilonia y es normalmente el primero que ignoran, pues la iglesia que encuentran, es la misma que a través de los tiempos se ha ido alineando con el mundo y se ha conformado y adaptado para no discrepar o ser apartada comunitaria o socialmente. Eso es lo que yo llamo Babilonia, la iglesia falsa y paralela que opera para ser aceptada e incorporada a los rudimentos del mundo secular, no para cambiarlo y traerlo de verdad a Cristo.

En la medida en que esa iglesia se conforma al mundo, y las dos comunidades le parecen al espectador como dos versiones de lo mismo, la iglesia contradice su verdadera identidad. Ningún comentario podría ser más hiriente para un cristiano que el contenido de las palabras, cuando le dicen: “Pero tú no eres diferente de los demás”. Porque el tema esencial de toda la Biblia, del principio al fin, es que el propósito histórico de Dios es llamar a un pueblo hacia sí mismo; que este pueblo es un pueblo “santo”, apartado del mundo para pertenecerle y obedecerle y que su vocación debe ser congruente con su identidad, es decir, ser “santo” o “diferente” en toda su apariencia y conducta.

¿Cuál y quienes eran la audiencia primaria del sermón? Dice que Jesús, antes de impartir el sermón se sentó. Esta era la actitud que solían adoptar los rabinos o maestros religiosos cuando enseñaban. La ubicación en lo alto de un monte trae a la memoria la promulgación de la ley de Moisés en el monte Sinaí. No puedo menos que, llegado a esta instancia, establecer una comparación con lo que hoy denominamos como Plataforma, que es casi el escenario visible desde gran distancia, donde se ubica el predicador, casi como si fuera una estrella o luminaria que necesariamente tiene que ser vista por todos. No era esa la esencia primaria de Jesús. A Él le interesaba que lo oyeran, no que lo observaran.

Coincido a pleno con esta práctica y la llevo a cabo en mi vida. En nuestras plataformas se instala el púlpito, y creo que vale la pena hacer un paréntesis para hablar exclusivamente de él. En la mayoría de los idiomas europeos, el púlpito todavía está íntimamente relacionado con su nombre pagano original, que era Ambo, que proviene del latín ambón. Porque el púlpito, será importante que lo sepas, precede al cristianismo y tiene un origen totalmente pagano. El sacerdote pagano, en el templo también pagano, se desplazaba en un pasillo que tenía a sus lados una especie de pasamanos, y dirigía sus comunicados a los espectadores y curiosos que asistían. A eso era a lo que se le llamaba Ambo.

Y fue de esta manera en que aquellos primeros edificios denominados como cristianos, continuaron con esta práctica pagana. Porque ellos terminaron instalando un ambo dentro de la construcción, en lo alto, encima de una de las columnas. Siglos después, cuando los protestantes tomaron el norte de Europa, (Que lo hicieron a pura espada, y no evangelizando), heredaron cientos de miles de templos, denominados por la población como iglesias. Los protestantes derribaron aquel lugar elevado e inaccesible donde los sacerdotes llevaban a cabo su misa mágica. Sin detenerse ahí, literalmente desencajaron al ambo de la columna y lo centraron y lo trajeron al frente. Le colocaron después una Biblia sobre ese ambo, o púlpito, con la idea de simbolizar la prioridad de la predicación de la Biblia por sobre el énfasis católico sobre la misa.

 La palabra púlpito, en tanto, también nos llegó del latín, en este caso, pulpitum. En su origen significaba plataforma o andamio. Incluso hoy en día el arponero que se sitúa delante, bien fuera del barco ballenero, está situado en un lugar denominado púlpito. Al igual que la mayoría de lo que hacemos en la actualidad y sin saberlo, el uso del púlpito tiene sus orígenes en el paganismo. Por tanto, será muy interesante tener esto en mente la próxima vez que alguien te diga con esa voz grave y moralista que tantas veces he oído: «¡Aquí estamos, tras el sagrado púlpito santo, predicando obediencia a la Palabra de Dios!» Incoherente. Ignorante. Inconsistente y falso, además de hipócrita.

El caso es que, tal como lo mencionamos, Jesús dirigió ese sermón a aquellos que ya eran Sus discípulos y por eso también ciudadanos del Reino de Dios e hijos de la familia de Dios. Las altas normas que fijó son apropiadas sólo para ellos, pero por una natural consecuencia generacional y no por una mera ocurrencia mía, también para los que se derivaron de ellos. Como estas normas son prácticamente inalcanzables para cualquier ser humano, debemos entender que no podemos alcanzar la condición de “hijos” cumpliendo con estas normas. Sencillamente no se puede. Antes bien, al alcanzar sus normas, o al menos acercarnos a ellas, damos evidencia de que por la libre Gracia y don de Dios ya poseemos aquella condición.

Aunque el sermón es de lectura rápida, (Ya te dije que se demora entre quince y veinte minutos escucharlo y algo menos en leerlo), el Señor lo estructuró de tal forma que en él se cubren todos los aspectos del comportamiento del discípulo de Jesús. Allí se detalla nada menos que el carácter del cristiano genuino, muy válido para tenerlo hoy en cuenta y así evitar sorpresas, frustraciones y hasta engaños. Por eso las denominadas bienaventuranzas, acentúan ocho señales principales del carácter y de la conducta que se espera del cristiano, especialmente en relación con Dios y con los hombres, y la bendición divina que descansa sobre aquellos que exhiben estas señales.

Habrás observado que todas las bienaventuranzas empiezan con la palabra bienaventurado, que como te dije, significa dichoso, feliz o digno de ser felicitado. Varias de las bienaventuranzas en este sermón son paradojas: es decir, afirmaciones que parecen contradecir el sentido común, pero que aquí expresan los verdaderos valores del Reino de Dios. Alguien me dijo alguna vez, después de hablar de esto, que, en definitiva, el Reino de Dios estaba al revés de todo. Le respondí que no, que lo que está al revés, es el mundo secular al cual todavía estamos demasiado apegados. Por eso las bienaventuranzas tienen que ver con las personas que se describen allí, las cualidades que se elogian y las bendiciones que se prometen.

Asimismo, exponen la naturaleza equilibrada y multicolor del pueblo cristiano. No detallan a ocho grupos separados y distintos. Antes bien, describen la concepción de Jesús de lo que, en esencia, debe ser cada cristiano. Todas las cualidades deben caracterizar a todos y cada uno de sus seguidores. El alcanzarlas debe ser nuestro anhelo. No podemos huir de la responsabilidad de desearlas todas. Pese a que El Sermón del Monte, es un instructivo de vida, las cualidades que se elogian allí son de orden espiritual. No podemos ignorar que, tal y como dijo Jesús, el exterior no es otra cosa que reflejo de lo interior, que la boca habla de lo que hay en el corazón, que nuestra vida aparente es un espejo de nuestra vida espiritual.

Jesús puede atestiguar desde este mensaje, más allá de toda duda, que existe una conexión íntima entre la santidad y la felicidad, o entre la entrega al Señor y Su paz. Las ocho cualidades describen, idealmente, a cada cristiano, así como las ocho bendiciones también se otorgan a cada uno. Las ocho cualidades juntas constituyen las responsabilidades y las ocho bendiciones los privilegios de ser ciudadano del Reino de Dios. Las bienaventuranzas llevan a un pobre de espíritu a ser un reconciliador y como resultado de eso… un inadaptado. Todas ellas proponen valores que son contrarios a los valores del mundo.

Como resultado de ello Dios exalta a los humildes y humilla a los orgullosos. Llama a los primeros, últimos y a los últimos, primeros. Atribuye grandeza al que sirve e insensatez al que desea ser servido. Declara a los mansos herederos y a los agresivos perdidos. Proclama perdonar los golpes y amar al agresor. En el Sermón del Monte, y a través de las bienaventuranzas, Jesús muestra con claridad de video, que la cultura del mundo siempre va a estar en contienda con la contracultura de Cristo.

Nos llama a diferenciarnos del mundo al que queremos influenciar. Nos llama a cambiar primero nosotros, para poder ayudar a cambiar después a los demás. Las dos metáforas de la sal y la luz indican la influencia para bien que los cristianos ejercerán en la vida, siempre y cuando mantengan su carácter distintivo, tal y como se retrata en las bienaventuranzas. Sólo así. Sin esto, ni lo intentes. Porque si las bienaventuranzas describen esencialmente el carácter de los discípulos de Jesús, las metáforas de la sal y la luz indican su influencia bienhechora en el mundo.

Podríamos ser un poco escépticos y pensar que el carácter descripto en las bienaventuranzas es muy débil para cambiar al mundo, sobre todo si consideramos que, en adición a esa “supuesta” debilidad, los verdaderos seguidores de Jesús siempre serán una minoría. Más aun, según las bienaventuranzas, esa minoría será perseguida (E incluso segregada) por el mundo donde habita. Todos aprendimos a transitar los distintos niveles y estaciones posteriores a nuestra conversión. De intentar hablarles hasta las piedras de los primeros meses, a hacer funcionar nuestro dominio propio y sobriedad para esperar la guía del Espíritu Santo en cada situación, puede haber transcurrido toda una vida, pero no fue inútil.

Jesús se refirió a ese puñado de aldeanos de Palestina como la sal de la tierra y la luz del mundo, así de extenso era el alcance que tendría su influencia. Esto, para muchos cristianos modernos y eminentemente occidentales, les resulta casi imposible de entender y, por lógica consecuencia, también de creer. ¿Aldeanos palestinos? ¿Sal y luz del mundo? ¿Están seguros? ¿Pero y las grandes potencias? ¿Y el impacto de Centroamérica? No lo sé, no me lo digan a mí, yo vivo por allá abajo, cerquita del fin del planeta.

 Pero según dice mi Biblia, te diría que fue así, sin dudas. La verdad básica detrás de estas metáforas es común en ambas. La iglesia de Jesús y el mundo en que ella habita, son comunidades diferentes. Por una parte, existe “la tierra” y por la otra “vosotros”, que sois la sal de la tierra. Por una parte, existe “el mundo” y por la otra “vosotros” que sois la luz de ese mundo. Ciertamente las dos comunidades se relacionan entre sí, pero su relación depende de su distinción. El mundo es un lugar oscuro, carece de luz, por lo tanto, requiere de fuentes externas para iluminarse.

Así mismo el mundo se corrompe y se descompone rápidamente y necesita de un elemento que detenga esa descomposición. Y como la sal detiene la descomposición de los alimentos, a todas luces resulta no sólo necesaria para ese mundo, sino casi imperativamente urgente. La iglesia de Jesús ha sido colocada en el mundo para detener u obstaculizar su corrupción y para traer luz a las tinieblas. Por eso es nuestra batalla contra Babilonia, la iglesia paralela y falsa que hoy por hoy, es la que predomina, al menos en cantidad de miembros.

Es por esto por lo que los seguidores de Jesús no podemos conformarnos al mundo, porque seríamos como la sal que pierde su sabor o como la luz que es puesta debajo de una vasija. Tanto esa sal como esa luz, ¡Son inútiles! Según dice el Señor, si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres. La luz escondida se apagará dentro de la vasija sin haber cumplido con su objetivo. Al ser luz y sal, serviremos para que los hombres vean nuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

La interpretación de la ley de Moisés que daba Jesús elevaba el estándar de cumplimiento. La justicia tiene que ver con la actitud del cristiano de cumplir la ley moral de Dios. La entrada en el Reino de Dios era imposible sin una justicia mayor que la de los escribas y fariseos quienes habían acomodado la escritura a la tradición reafirmando la autoridad de las Escrituras. En el Sermón del Monte, Jesús ha detallado el carácter del cristiano y la influencia que tendrá en el mundo si exhibe ese carácter y esa combinación de carácter e influencia lo lleva a las buenas obras.

Ahora nos habla de esas obras en términos de justicia, o sea del cumplimiento de las ordenanzas. La justicia ya ha sido mencionada dos veces en las bienaventuranzas, es una de la cual el cristiano tiene hambre y sed y otra que es la razón por la cual es perseguido. La justicia del cristiano debe ser enfocada a cumplir con la ley moral de Dios. Es hacer lo que es justo ante Dios y debe aventajar a la justicia de los escribas y fariseos. Estos eran en realidad los más cuidadosos en el cumplimiento de la Ley. Peo, después llegará nuestra Biblia con sus capítulos y versículos y todo entrará en una confusión en la que todavía hoy, es mucha la gente que no ha podido salirse.

Recuerdo cuando alguien me dijo, antes de pasar al frente a predicar por primera vez en mi vida, que no me olvidara de leer un párrafo de la Biblia antes de comenzar. Yo obedecí, naturalmente, pero ni recuerdo que fue lo que elegí leer, que por supuesto no iba a tener nada que ver con lo que después sentí el impulso de decir. Es que esa práctica formó hasta tal punto parte de nuestras vidas eclesiásticas que, recién hoy y muy a duras penas la mayoría puede imaginar o escuchar un mensaje cristiano de cualquier otra manera que no respete esa. Sin embargo, ¿Sabes qué?

¡Eso también sigue siendo pagano en su origen! Cuando el orador pagano pisaba un escenario de un anfiteatro griego o romano llevaba a cabo un ritual bastante extraño, pero supongo que reconocible. Primero caminaba hacia el centro del escenario, daba la espalda a la audiencia, y se ceñía una toga de orador. Luego se daba la vuelta, encaraba a la audiencia y abría un pergamino. ¿Un pergamino? Sí, un libro. ¿Qué libro? Normalmente era uno de los escritos de Homero. ¡Resulta que los escritos de Homero y otros escritores populares de la literatura grecorromana habían sido meticulosamente divididos en capítulos! ¡Cada frase de ese capítulo tenía un número! ¿Te suena familiar? ¡¡¡Sí!!! ¡¡Capítulo y versículo!!

El dividir el Nuevo Testamento en capítulos y versículos nació con esta práctica grecorromana, y también la práctica de leer la Escritura antes de predicar el sermón. Todo esto se infiltró en la fe cristiana hacia el año 400-500 d.C. Alguien nos desafió a Intentar traer hoy un mensaje desde un púlpito de raíces paganas, con el concepto pagano de un coro detrás tuyo, y una muda audiencia laica sentada en bancos también de inspiración pagana, y entonces, con todo eso, intenta predicar sin leer primero algún capítulo y versículo del Nuevo Testamento. En algunos sitios la gente se te levantará y dejará la iglesia (Que en realidad es el edificio también paganamente inspirado) porque no estás tú siendo verdaderamente bíblico antes de predicar tu sermón de oratoria también de influencias grecorromanas.

La práctica de leer las Escrituras antes de un sermón encuentra sus raíces en hábitos grecorromanos de discursos paganos formulados en los anfiteatros griegos y romanos. ¡Piensa en ello, querido miembro de iglesia súper bíblica! ¿Qué nos atrevemos a decir del capítulo y del versículo? Algún día nuestros hijos puede que digan que quizás fuera el mayor daño de todos. ¿Por qué? Esta práctica pagana de despedazar cartas vivientes en capítulos y frases numeradas nos ha hecho perder todo el sabor de la literatura cristiana del primer siglo. Y, además, de lo que espiritualmente y por revelación del Espíritu Santo tienen en su contexto.

El tema central, entonces es que, en su relación con Dios, los cristianos no deben asemejarse ni a los fariseos en su despliegue hipócrita, ni a los paganos en su formalismo mecánico. La relación con Dios del cristiano tiene que distinguirse sobre todo por su realidad, por la sinceridad de los hijos de Dios que viven en la presencia de su Padre celestial. Anteriormente en el Sermón, Jesús se había referido a la justicia del cristiano desde el aspecto estrictamente ético y moral, ligando los conceptos de bondad, pureza, honestidad y amor.

Ahora la ve desde la perspectiva del relacionamiento con su Dios a través de la limosna (Tengo que aclarar que, así como la ofrenda era sacrificial, la limosna era amorosa), y con la oración y el ayuno. Jesús pasó de la justicia moral a la justicia espiritual. Es importante reconocer que, según Jesús, la justicia cristiana tiene estas dos dimensiones: moral y espiritual. Algunos hablan y se conducen como si su deber principal como cristianos yace en la esfera de la actividad religiosa (ir a la iglesia) o en privado (orar o estudiar la Palabra). Otros han escogido el camino de la acción social sin la “religión”. La estación menos visitada, obviamente, es la espiritual, sin socialismo y sin religiosidad.

Esto también divide las aguas entre la religión y la política, o la ideología, pero seguramente van a aparecer en cualquier momento y en cualquier país, ciertas fuerzas que se encargarán de volver a unirlas. Porque para estos últimos que mencioné, la iglesia o congregación, la oración y el estudio de la Palabra, han sido sustituidos por un encuentro de amor con su prójimo. No hay necesidad de escoger entre “amor a Dios” y “amor al prójimo”, puesto que Jesús nos enseñó que la justicia cristiana auténtica los incluye a ambos, y así lo mandó.

En ambas esferas de la justicia, Jesús nos mandó a ser diferentes. Nos mandó a ser una comunidad cristiana verdaderamente distinta en su vida y práctica. La diferencia esencial radica en que la auténtica justicia cristiana no es solo una manifestación externa, sino una manifestación de lo íntimo del corazón. Debemos distinguirnos de los no cristianos en nuestras aspiraciones y ambiciones. Es imposible adorar a Dios y al dinero, hemos de escoger entre ambos. Nuestra ambición suprema debe ser la Gloria de Dios y no nuestra propia gloria ni nuestro propio bienestar material.

La cuestión es definir qué cosa buscamos primero. En la primera mitad de Mateo 6, Jesús describe la vida privada del cristiano “en lo secreto” (Que vendría a ser el orar, donar, ayunar), en la segunda mitad, se interesa en nuestro comportamiento público “en el mundo” (Aquí entran los asuntos de dinero, posesiones, comida, bebida, vestido y ambición). El Señor une ambas clases de actividades, es decir: las que hacemos en privado o sea las “espirituales”, así como las que hacemos en público, que serían “las materiales”.

Ambas deben tener la misma motivación en el cristiano, la gloria de Dios a través de la conciencia de Su presencia y Su voluntad. Dios está igualmente interesado en ambas dimensiones de nuestra vida, la privada y la pública, la espiritual y la material, porque tu Padre ve en lo secreto y tu Padre celestial sabe que tenéis necesidad. En ambas esferas se oye la misma convocatoria de Jesús a “ser diferentes”. Diferentes de la hipocresía del religioso y ahora diferentes del materialismo del irreligioso.

Jesús nos invita a renunciar al sistema de valores de los gentiles. De hecho, coloca la alternativa a escoger ante nosotros: Hay dos tesoros, uno en la tierra y otro en el cielo. Hay dos condiciones del cuerpo, luz y tinieblas.  Hay dos señores, Dios y las riquezas. Hay dos preocupaciones, nuestros cuerpos y el Reino de Dios. El Señor, al obligarnos a elegir entre dos opciones, excluye una a favor de la otra, no podemos ubicarnos en medio de ambas. Una vez que nos hemos relacionado adecuadamente con Dios, el resto de nuestras relaciones se ven afectadas. Se crean nuevas y las antiguas cambian.

No debemos juzgar a nuestro hermano, sino servirlo. Pero es imperativo comprobar que se trata efectivamente de hermanos y no de gente con la que estamos obligados a confraternizar sin estar en un mismo sentir. Debemos permanecer en oración con nuestro Padre celestial y guardarnos de los falsos profetas que impiden a la gente llegar a Dios. Una vez analizado el carácter, la influencia, la justicia, la “religión” y la ambición del cristiano, es evidente que debemos pasar a sus relaciones. Porque la contracultura no es un asunto individualista sino comunitario y las relaciones dentro de la comunidad y de ella con otros, son de suprema importancia.

Jesús, en el marco de estas relaciones, regula nuestro comportamiento con varios tipos de poblaciones. Nos ubica en el cómo relacionarnos con cada uno. Él nos detalla cómo debemos relacionarnos con nuestro hermano, en cuyo ojo podemos percibir una astilla, a quien tenemos responsabilidad de ayudar y no de juzgar. O a algún grupo designado sorprendentemente como “perros” y “cerdos”. Se trata de gente común y corriente, pero es tal su naturaleza animal que se nos dice que no compartamos el evangelio de Dios con ellos.

También con nuestro Padre celestial, a quien venimos en oración confiados de que nos dará solamente buenas cosas. Todos en general, porque la regla de oro debería guiar nuestra actitud y conducta hacia los demás. Nuestros compañeros de peregrinaje, que andan con nosotros por este mundo hostil, donde somos peregrinos (Que es estar de paso) y extranjeros (Que no pertenecemos). Los falsos profetas, a quienes debemos reconocer y de quienes debemos guardarnos. Jesús, nuestro Señor, cuya enseñanza estamos obligados a escuchar con atención y a obedecer.

Debemos ser coherentes entre nuestra actitud respecto a lo que decimos y lo que hacemos, con base en las instrucciones de Jesús. De esta entrega depende nuestro destino eterno. Solo el hombre que obedece a Cristo como su Señor es sabio. Jesús nos muestra que ya no está más interesado en añadir más instrucción, si no en asegurarse que su sermón fue entendido. El Señor, pasa de los falsos profetas a los falsos profesantes, de los maestros insanos a los oyentes insanos.

No son solo los falsos maestros los que hacen difícil encontrar el camino angosto y aún más difícil transitarlo. También un hombre puede estar penosamente auto engañado. Jesús nos enfrenta consigo mismo y coloca ante nosotros la elección radical entre obediencia y desobediencia y nos llama a una entrega incondicional de mente, voluntad y vida. La forma en que lo hace es advirtiéndonos que hay dos opciones inaceptables; una confesión de fe meramente verbal y un conocimiento de las Escrituras meramente intelectual.

Resumiendo, si es que la Palabra de Dios resistiera un pretencioso resumen humano, hay diez contenidos visibles en esta pieza oratoria de Jesús que conviene tener muy en cuenta. No sólo para repetirlo una y otra vez como enseñanza, sino esencialmente para vivirlo. Nuestro carácter. Sabemos que esta palabra encierra un conjunto de cualidades psíquicas y afectivas que condicionan nuestra conducta o incluso la de todo un pueblo. Es como nuestra condición, nuestra índole o naturaleza, al tiempo que conlleva nuestra firmeza, energía y genio.

El mundo tiene que vernos sí o sí de este modo. De otra manera, seguirá pensando y sosteniendo que la única diferencia con ellos es que los domingos en lugar de ir a beber cerveza con los amigos nos metemos en un templo. Eso, es más que lamentable, directamente es tristísimo. Sobre todo, si, aunque nos esforcemos. no podamos demostrar lo contrario. La iglesia del Señor puede hacerlo. Su peor enemiga no es las tinieblas o la mundanalidad. Su peor enemiga es Babilonia. El mundo cree que Babilonia es la iglesia y nos mide conforme a ella. Lo triste es que muchos supuestos cristianos creen lo mismo.

El otro punto valioso es la atención suma que debemos dedicarle a las personas que Él describe en su relato. En esos ejemplos tomados casi como patrón o modelo, están las condiciones que luego redundarán en las cualidades que allí mismo son elogiadas. Me agrada de sobremanera refugiarme con toda la fe de la que pueda ser capaz, en las bendiciones que allí se prometen. Dios no es un dios falso de promesas falsas o engañosas. Dios es Dios de todo el universo y, cuando dice que hará o no hará algo, ponle la firma que así será.

 Todo esto, será factor clave para poder, al fin, tener realmente influencia en el marco social en el que vivimos, cosa que hoy parece imposible. Hacer prevalecer nuestro sentido divino de la justicia, que es muy diferente a todo lo conocido y por conocerse. Dejar a un lado todo lo que suene a religión o ambición individual y cuidar con mucho cuidado y prolijidad nuestras relaciones. Si a todo eso le añadimos una entrega total y sin condicionamientos, las diez premisas del Sermón del Monte serán nuestro manual cotidiano de vida.

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4 – Esos Discursos Engañadores…

Recuerdo haber examinado una encuesta realizada en USA hace ya más de treinta años, donde se le preguntaba a la gente de la calle, cuánto dinero entendía que debía ganar en el año para poder cumplir lo que en ese momento denominaban como “el sueño americano”. Los que ganaban veinticinco mil dólares al año o menos, pensaban que debían ganar al menos cincuenta y cuatro mil. El otro nivel, el que ganaba alrededor de los cien mil dólares anuales, estimaba que debían recibir por lo menos ciento noventa y dos mil. Estas figuras indican que generalmente pensamos que tendríamos que tener el doble de nuestros ingresos, cualesquiera sean ellos, para tener una buena vida. 

Pablo, como siempre, es muy puntual cuando le escribe a Timoteo su Primera carta y, en el capítulo 6, le dice: Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; Esto quiere decir que solamente podemos acceder a esa gran ganancia, si cuando buscamos llenarnos del Espíritu para bendecir a quienes se nos acercan, lo hacemos con gozo, alegría y contentamiento, cosa que resultaría imposible si nuestra mente está cautiva de nuestro salario y el deseo de multiplicarlo.

En cuanto a hacer tesoros en el cielo, aunque parezca incomprensible, tiene absoluta vigencia y realidad. ¿Alguien vio un ataúd con una caja fuerte incorporada o con bolsillos para que el fallecido guarde y se lleve con él sus posesiones monetarias? ¿Alguien vio un cortejo fúnebre donde al coche que lleva al fallecido lo siga un camión con todas sus posesiones, tal como si estuviera mudándose de vivienda? Ríete si eso te provocó lo que dije, pero luego cuando vuelvas a estar serio, piensa con detenimiento lo que significa eso.

Nuestros tesoros materiales, sean los que sean, no pasarán de esta vida a la próxima; pero el bien que se ha hecho para el Reino de Dios a través del uso de nuestros tesoros espirituales y materiales, será para siempre, y la obra que Dios hace en nosotros a través de dar fielmente todo lo que deseemos dar, durará por la eternidad. Y cuando remata diciendo que donde esté nuestro tesoro estará nuestro corazón, nos muestra que Jesús llegó a la conclusión que solo puedes tener tu tesoro (Y tu corazón) en un solo lugar; es decir que no podemos guardar tesoros en la tierra y en el cielo al mismo tiempo.

Encontré algunas escrituras que confirman todo esto. Las incluyo para no limitarme a una interpretación unipersonal de un texto unipersonal. Eso no sería difundir el Reino, sino dar opiniones acerca de Él. Pero sucede que Dios ya opinó, y a mí lo único que me queda disponible, si lo amo, es decir Amén. En el Proverbio 23, Salomón dice: No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste. Pablo añade, en su primera carta a Timoteo capítulo 6: A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.

 El autor de la carta a los Hebreos, en el capítulo 13, expresa: Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; Santiago es lapidario en su carta, cuando en el quinto capítulo, dice: ¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Concluye Pedro en su Primera carta, cuando en el primer capítulo, concluye: Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros.

(22) La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; (23) pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿Cuántas no serán las mismas tinieblas?

Digamos que la persona con el ojo sano, que es lo que significa aquí decir que es bueno, es la que intenta servir a Dios y no a las riquezas. La persona de ojo maligno, mientras tanto, es egoísta, codiciosa y miserable. No creo exagerar nada si digo que todos nosotros, tanto los que estamos de este lado escribiendo esto y ustedes, los que lo leen, hemos visto a esta clase de personas. En el mundo, donde obviamente son mayoría indiscutible, pero también dentro del pueblo de Dios, donde si bien no son mayoría, los que hay, obstaculizan el avance del Reino y son piedra de tropiezo para los de ojo bueno.

 Hay que entender que, obedecer al Padre, fue algo de suprema importancia para Jesús. La obediencia es la respuesta de la fe a cualquier instrucción de Dios. Jesús enseñó que la verdadera fe siempre se manifestará en obediencia a la voluntad revelada de Dios. Una vida cristiana exitosa será el resultado de buscar y conocer la voluntad de Dios para actuar entonces por fe. Por lo tanto, somete tus planes y tu futuro a la voluntad de Dios. Se lleno de la luz de la vida, de manera que no haya tinieblas en ti. Ten un “ojo” bueno y desarrolla un compromiso personal con el Señor y con su voluntad.

A diario recibo consultas relacionadas con si se debe seguir asistiendo a una iglesia o no. Me agradaría mucho que no pierdan su tiempo, ni me hagan perder el mío. Esa pregunta es para el Espíritu Santo, no para Néstor Martínez. Yo se la hice hace más de veinte años y luego de una espera con alta paciencia, recibí Su respuesta. Ninguno de ustedes es ni más ni menos que yo delante de Dios, así que no hay ningún motivo o causa por la cual no reciban una respuesta adecuada a sus historias, conforme a vuestros deseos, pero, indefectiblemente, acorde a como esté vuestro corazón delante de Dios.

La respuesta más repetida que he dado, fue: Si en algo espiritual no sabes qué debes hacer, lo mejor que puedes hacer, es no hacer nada. Si Jesús, ¡Que era Jesús! Cuando no tenía demasiado claro lo que debía hacer, se iba a orar en soledad y no retornaba hasta no tener respuesta, hoy la rutina sigue intacta porque Él fue el unigénito de Dios, pero nosotros constituimos Su cuerpo en la tierra, por lo cual estamos adheridos al mismo sentir y sistema al cual Él adhirió en su tiempo y momento. Ora, espera, sigue orando, sigue esperando y, en un instante, la luz se hará en tu espíritu y estarás viendo cosas que nunca antes habías visto, a pesar que estaban junto a ti desde siempre.

(24) Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Si hay algo que debes entender, es que para alcanzar la santidad hay una serie de pasos a seguir. Bajo el antiguo pacto, Israel fue llamado a vivir en santidad, no como las demás naciones, principalmente en las cuestiones externas de la Ley. Sin embargo, Jesús llama a su gente a una santidad que procede del corazón. La santidad es ahora la manifestación de la lealtad personal a Dios, y de la realización de la plenitud de frutos originalmente concebida para la humanidad. Por eso este texto, hace especial hincapié en eso, en la más absoluta lealtad a Dios y al inmediato abandono de cualquier forma de ambición carnal que comprometa tu dedicación al Reino.

 De hecho, ni se te ocurra creerte esas predicaciones donde te muestran esto como sencillísimo y fácil de lograr con un mínimo esfuerzo, generalmente radicado en asistir a todos los cultos, vestirte sobriamente y una serie de condicionamientos externos más. La santidad genuina, es otra cosa. Es levantarte por la mañana y, sin descuidar ni desatender tus responsabilidades de hijo, esposo o padre, le des absoluta prioridad a lo que tu Señor requiere de ti para ese día. Ten la certeza que Él no te pedirá nada que obstaculice todo lo otro. Si eres un hijo que honras a tus padres, has contraído matrimonio conforme a diseño y has tenido los hijos que deseabas, Dios te pedirá cosas que no modificarán ninguna de tus responsabilidades. Pero Su Voz será la primera que deberás oír cada mañana.

(25) Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

Si pongo mi atención a los comportamientos humanos de los últimos setenta años, creo que este pequeño texto lo sintetiza en toda su dimensión. Y no me estoy refiriendo a la gente no creyente, a la que llamamos “el mundo”, ya que todos ellos no encuentran otra manera de vivir porque no conocen nada que se las modifique. Pero nosotros si lo conocemos. Nosotros sí hemos creído en quien nos puede dar una vida acorde a nuestras necesidades sin tener que estresarnos al máximo para lograrlo con nuestros dudosos métodos. En nuestro marco social, existen personas que no comen las dos comidas naturales del día. En algunos casos, sólo una, en otros casos, ninguna o día por medio. Esto nos molesta, nos hace sentir mal y hasta con cierta culpa ver o saber que suceden estas cosas, pero no le hace; suceden. Por contrapartida, hay personajes que hacen del comer un culto idólatra y terminan arruinando su cuerpo al que le introducen todo lo que a un cuerpo puede dañarlo fuerte y feo. Obviamente, también están los que en algunos casos sólo alcanzan a beber agua de los charcos de lluvia y otros que viven ebrios por causa de todo lo que beben a toda hora. ¿Se puede hablar de injusticia? No. Se puede hablar de hombres que buscan vida eterna y hombres que se aferran a esta vida terrenal. Hombres trabajadores y hombres holgazanes. Pero siempre hombres, Dios no es responsable de ninguna de estas cosas.

Dice no os afanéis. Esa palabra es merimnao. Proviene de merizo, que es dividir en partes. La palabra sugiere una distracción, una preocupación con cosas que causan ansiedad, tensión y presión. Jesús habla contra el afán y la ansiedad dada la vigilante mirada de un Padre celestial que siempre está al tanto de nuestras necesidades diarias. Pero que conste; estoy diciendo necesidades, que nada tienen que ver con deseos, antojos o caprichos. El de la ropa es uno de esos afanes gobernados por la ansiedad, en este caso de verse bien y apto para ser admirado, adulado, alabado o reconocido por los demás, cosa que una gran cantidad de seres humanos necesitan desesperadamente para sentirse alguien y tener un proyecto u objetivo de vida. El creyente no necesita nada de eso.

Sabe que es un hijo de Dios de paso por esta tierra y su objetivo está en la eternidad, no en lo terrenal, donde lo único que debe esmerarse en hacer es proclamar y anunciar la existencia del Reino de los Cielos. Eso se llama predicar el evangelio. Cualquier otra cosa, puede ser sincera, pero errónea en la intención de presentar una serie de ritos y costumbres inventadas por hombres. Esto no quiere decir que yo proponga andar por la vida vistiendo harapos, no. El hijo de Dios tiene que estar vestido de modo sobrio, pero de buen nivel. Y no para lucirse por ello, sino para dejar testimonio de que la provisión divina es mucho más efectiva que cualquier estrategia terrenal. Porque, definitivamente, mi vida en Cristo vale mucho más que lo que deseo comer o la ropa que deseo vestir.

(26) Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

¡Qué perfecto ejemplo! Ya lo considera Job, en el capítulo 38 de su libro cuando dice: ¿Quién prepara al cuervo su alimento, Cuando sus polluelos claman a Dios, Y andan errantes por falta de comida? El discurso humanista te habla de la naturaleza y sus “chips” incorporados a cada especie para que sepan nutrirse o alimentarse, pero dejan sin decirte algo: ¿Quién les puso a esas especies eso que ellos llaman “chip”? ¡Ay, hombre! ¡Qué estúpido puedes llegar a ser cuando tratas de volar por encima de tu Creador! También lo expresa el salmista en el 147, cuando consigna: Él da a la bestia su mantenimiento, Y a los hijos de los cuervos que claman.

Cierto es: hay una presa disponible para cada bestia y una pequeña lombriz para cada polluelo que vuela, pero tienen ambas una sola condición: tanto la bestia como el ave, salvo cuando son recién nacidos, tienen que salir a buscarlas. Eso somos los cristianos. Cuando eres un bebé en Cristo, el pastor o el maestro tienen que traerte el alimento revelado a tu boca espiritual. Pero cuando piensas que ya has madurado, entonces me temo que tendrás que salir a buscar cada día ese alimento y no esperar que otro se tome el trabajo de prepararlo para ti, mientras tú te ocupas de cosas triviales. Mil disculpas si esto te suena fuerte y hasta agresivo, pero entre despertar dormidos o resucitar muertos, siempre voy a elegir lo primero, aunque sea a golpes en las mejillas, por decirlo de un modo elegante y respetuoso.

(27) ¿Y quien de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?

Durante el período de educación escolar primaria de mi vida, en la fila que las maestras nos hacían formar para izar la bandera y cantar una canción patria, antes de ingresar al aula y al final de las clases, antes de retornar a nuestros domicilios, siempre estuve ubicado en primer o segundo lugar. Obviamente, esas filas eran por estatura, de menor a mayor. El último de nuestra fila era un grandote rubio, que decían que era hijo de polacos, de apellido Kuc. Me triplicaba en altura con mi misma edad. La baja autoestima y algo de complejo de enanismo me duró más o menos hasta mis trece años, donde casi de improviso en un par de meses crecí bastante.

De todos modos, nunca fui más allá del metro setenta y uno, que, si bien no es una baja estatura, para el lucimiento y la vanagloria de un joven varón, sonaba a insuficiente. Las damas se peleaban feo por los jóvenes del metro ochenta hacia arriba, pero no por nosotros, los de altura standard. Sin ser creyente genuino, creo que alguna vez le pedí a Dios que me hiciera más alto, pero Él entendió que esa oración no era para su gloria, sino para la mía, entonces me dejó en la que todavía hoy me acompaña. De todos modos, esa preocupación no llegó a ser un festival de ansiedades, doy gracias a Dios por ello. El Salmo 39 lo resume: Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuán frágil soy. He aquí, diste a mis días término corto, Y mi edad es como nada delante de ti; Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive.

El salmista reproduce lo que es el sentir de toda una cultura de su tiempo, pero que indudablemente no concluyó allí. Se nos deja ver que la preocupación excesiva por algo fuera de nuestro alcance no logra nada. Por más afán que le pongamos, no podemos añadirle nada a nuestra vida. Es muy cierto que puede haber pecados mucho más grandes que una vana preocupación, pero créeme que no hay uno que sea más destructivo e inútil. El salmo alude a un punto que no es el que Jesús da como ejemplo, pero emana de que, en el griego, el término añadir, puede significar incluso añadir vida en lugar de estatura. Porque, en suma, el pensamiento es el mismo.

 De hecho, en vez de añadir a nuestra vida, podemos dañarnos a nosotros mismos por medio de la preocupación. Y te lo advierto a ti, que eres hombre o mujer moderno, caminando la vida a mil revoluciones por segundo, tal como es el modelo de vida contemporáneo. Debo decirte que el estrés, es un gran contribuidor a la enfermedad y a la mala salud. Más de la mitad de las dolencias que aquejan al hombre moderno, provienen de esos excesos de ansiedad y afán. ¡Calma! Como decimos en Argentina, por nuestra ubicación geográfica, cuando alguien está demasiado acelerado: “¡Tranquilidad! Aquí no puedes cambiar nada. ¡En Australia ya es mañana!

(28) Y por el vestido, ¿Por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan; (29) pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió, así como uno de ellos.

No tengo dudas que en la época que vivió Jesús, la vestimenta era sumamente importante para marcar el status de una persona. Nosotros hoy vemos esas túnicas y, con esa ligereza y superficialidad con la que a veces encaramos temas profundos, nos parece que todos eran iguales y nadie parecía ser diferente. De hecho, esto no era así. Por eso él pone como ejemplo a Salomón. En el primer libro de los Reyes, capítulo 10, leemos esto: Y cuando la reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado, asimismo la comida de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el estado y los vestidos de los que le servían, sus maestresalas, y sus holocaustos que ofrecía en la casa de Jehová, se quedó asombrada. Y dijo al rey: Verdad es lo que oí en mi tierra de tus cosas y de tu sabiduría; pero yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto que ni aun se me dijo la mitad; es mayor tu sabiduría y bien, que la fama que yo había oído.

 Los «lirios del campo» que se mencionan, son utilizados por Jesús como un ejemplo para enseñar sobre la confianza en Dios y la importancia de no preocuparse por las necesidades materiales. Además, los lirios del campo también se refieren a una variedad de flores silvestres que pueden ser cultivadas en el hogar, conocidas por su belleza y variedad de colores. Si te refieres a la flor específica, los lirios del campo, también conocidos como lirios silvestres o Iris Germanica, son populares por sus hermosas flores que pueden ser de diferentes colores como blanco, amarillo, violeta o azul. Son plantas que pertenecen a la familia Iridaceae y se caracterizan por tener hojas largas y estrechas con forma de espada.

(30) Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? (31) No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? (32) Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. (33) Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. (34) Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

De verdad, con sólo observar la inmensa vegetación que nos rodea, no podemos menos que admirarnos de la sinfonía de colores y diversidades que Dios nos ha regalado para nuestro beneficio. Por esa misma razón Jesús les dice que son hombres de poca fe, porque si no pueden creer en lo que están viendo, ¿Cómo creerán en lo todavía no pueden ver? En el capítulo 8, en el episodio de la tormenta, Jesús repite el concepto. Les dice a sus aterrados discípulos: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.

 No tengo la unción del evangelista, por lo tanto, no me acompañan cotidianamente las señales y maravillas que suelen acompañar a los que sí la tienen. No obstante, por dos veces consecutivas, en el marco de una fuerte tormenta de viento, tuve suficiente fe como para reprenderlo como Él lo hizo, y ¿Qué crees que sucedió? En cuarenta segundos, (¡Cuarenta segundos!) el viento amainó y se convirtió en una brisa con lluvia copiosa, pero ya sin riesgos. Funciona. En realidad, todo lo que Él hizo sigue funcionando, pero presenta una sola condición: debemos creerlo. De otro modo, jamás veremos esas maravillas que tanto nos emocionan y nos fortalecen.

En el capítulo 14, está el episodio donde Jesús se acerca caminando sobre las aguas del mar. Al verlo, Pedro se envalentona y le pregunta si puede hacerlo él mismo. Jesús lo invita a que vaya y Pedro se arroja al mar y, para su sorpresa y la de todos los otros, camina sobre las aguas sin problemas. Pero allí su mente le juega una mala pasada y, al reflexionar intelectualmente sobre ese aparente imposible, comienza a hundirse. Jesús al verlo le dice: Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Oí en una ocasión a un sacerdote católico decirles a sus fieles que la duda formaba parte de la fe, o sea: el dudar es algo que acompaña a esa fe de la que él estaba hablando. En principio parecía sonar coherente, pero lo era sólo desde lo intelectual.

La duda, en realidad, forma parte de la guerra mental que libramos con el infierno, ya que es un demonio que se mueve en el momento de creer para impedir que lo hagamos. Finalmente, en el capítulo 16, los discípulos que ya habían sido testigos de la multiplicación de los peces y los panes, empezaron a amargarse y hacerse problemas porque se habían olvidado de traer pan. Jesús les dice: Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan? Nosotros leemos esto y nos sonreímos con cierto aire de superioridad, pero olvidamos que una cosa es leerlo y otra muy distinta vivirlo. ¿Nunca has dudado cuando debiste creer sin dudar? Yo sí lo hice, y doy gloria a Dios porque pude vencerlo.

Por ese motivo es que luego él les recuerda que son los gentiles los que normalmente dudan, porque eligen llevarse por sus propias sabidurías humanas en lugar de confiar en la divina. Pero como Jesús les recuerda, nuestro Padre celestial sabe perfectamente lo que necesitamos cada día, y si nos atrevemos a confiar y buscar hasta donde nos sea posible la solución, lo que nosotros no podamos hacer, Él lo hará. Y es allí donde dice lo que voy a repetir porque créeme que es básico para ser un hijo de Dios con fuerza y potencial. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

 Cuando abrí mi página Web, que fue lo primero que introduje en las redes, no podía saber de dónde sacaría lo necesario para sostenerla económicamente. Oré y repetí este texto. Y luego le dije que yo creía fielmente en eso y que, si era su voluntad y dirección que yo trabajara en esto, jamás iba a pedirle nada a nadie ni sugerírselo, sino que esperaba fielmente que Él cumpliera con su parte aquí escrita. ¿Sabes? Llevo veintitrés años trabajando en enseñanza por ese medio y jamás debí poner un centavo de mi sustento secular para cubrirlo. Cuando tú cumples lo que Dios te envía a hacer, Él corre con los gastos. Que de ninguna manera es lo mismo que armar un ministerio y luego salir a pedirle dinero a todo el mundo o, lo peor, manipular culpas y emociones para que saquen sus billeteras. Eso no es Dios, aunque nos aseguren que si…

Y sobre todas estas cosas, hay suficiente escritura que lo confirma. Jesús se los dice a sus discípulos en el capítulo 19 de Mateo cuando expresa:  De cierto os digo que, en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Mírate. ¿Puedes creer que tú serás uno de los que juzgue a todo el planeta? Conoces tus virtudes, pero también tus defectos y cuando lees esto quizás sonrías dudándolo. ¿Sabes qué? ¡Será así! Te recuerdo, ya estamos sentados junto a Él en lugares celestiales. Somos parte de su cuerpo. Y si Él juzga, nosotros juzgaremos con Él. No es mera letra bíblica inconsistente, ¡Es verdad!

Por eso les recuerda a los que a veces se quejan de todo lo que deben dejar atrás para servirle, lo que se lee en Marcos 10: Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. Mucho cuidado con esto. No te dice que DEBES dejar todo eso para irte con Él. Te dice que, si Él un día y para un determinado trabajo te lo pide, deberás hacerlo, pero sólo si te lo pide. Cualquier otra actitud, por abnegada que pueda parecer, es carne. Pelea la buena batalla por el bien. Al mal, olvídalo, cada día puede traerlo, pero sólo será un día.

(Mateo 7: 1) = No juzguéis, para que no seáis juzgados.

La manía de juzgar con la máxima velocidad que sea posible todo lo que hace el otro, pero retardar y no aceptar el juicio a lo que nosotros hacemos, es tan humano, tan frecuente y hasta masivo, que por poco la sociedad lo estima como “algo normal”. Pues bien; no lo es, aquí es Jesús el que lo predica y decreta. No vinimos a este mundo en calidad de jueces de nadie. Y aquellos que estudiaron derecho y por las leyes terrenales han llegado a ser jueces, tienen una doble responsabilidad delante de Dios, que quienes no están sentados en sus sillones. A propósito de esto, tengo una anécdota. Haciendo un trabajo periodístico me tocó hace muchos años entrevistar a un anciano que se había jubilado como juez.

Se me ocurrió en un momento felicitarlo por haber sido durante su vida judicial alguien capaz de administrar justicia. Se sonrió y me lo agradeció, pero poniendo su mano en mi hombro simplemente me dijo: Gracias por sus palabras, hijo, pero debo corregirlo. Los jueces nunca administramos justicia. Apenas administramos leyes, y todas las noches deberíamos rezar para que sean justas.” Esas palabras todavía resuenan en mis oídos, especialmente en tiempos como estos, donde la justicia terrenal está tan oprimida por diversos hechos de corrupción que la han ensuciado y llevado a mucha gente a descreer definitivamente de ella. Debemos ser justos y declarar que hay jueces honestos e insobornables, pero no podemos negar que de tanto en tanto también aparece alguno de los otros. O a la inversa, como mejor coincida con tu visión.

Tú ya sabes que en el mayor porcentaje de mi vida secular hice periodismo. Y esta profesión, tal como yo la incorporé a mi vida, se trataba de ver la realidad en la disciplina que fuera, y contarla tal cual era, con auténtica verdad y sin ninguna clase de compromiso ni contubernio con nadie. De acuerdo, era otra época y la gente que en ese tiempo se informaba a través de la prensa escrita, podía perdonarte algún error de sintaxis, o incluso en la información, pero lo que jamás te perdonaría si lo descubría, era una mentira. En ese periodismo ya histórico y casi irreal para esta época, mentir era lo que es para Dios, un pecado muy difícil de redimir.

En ese marco, tuve que hacer verdaderos malabarismos y equilibrio para no irme de una crítica genuina hacia algo que estuviera mal, a un juicio para el cual no tenía más autoridad que la del prestigio que me otorgaba el medio al cual representaba. Es una falacia cuando a una opinión negativa sobre alguien o algo, se le llama con un eufemismo singular: “juicio de valor”. Lo practiqué mientras trabajé a sueldo para diarios o revistas, pero debí renunciar a ello cuando entregué mi vida a Jesucristo. Podrá ser un juicio de valor mi opinión, pero es un juicio. Además, sobre las cosas de Dios, mi opinión es absolutamente innecesaria e irrelevante. Dios ya opinó y la de Él es la única verdad. Decir la verdad o las verdades que la realidad cristiana me muestre, sí. Porque eso no es opinión, es descripción. Y mi batalla diaria es procurar no salirme de eso.

Pablo se lo describe así a los Romanos, cuando en el capítulo segundo de su carta, dice: Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. Haz memoria. ¿Cuántas veces recuerdas que alguien te haya juzgado por algo? Bien; supongamos que ese juicio tenía verdad porque estabas cometiendo ese error por el cual esa persona te juzgaba. Ahora… ¿Estás bien seguro que quien te juzgó no estaba cometiendo en su vida el mismo error por el cual te juzgaba a ti?

 Más adelante, en esta misma carta, pero ya en el capítulo 14, Pablo dice: Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Finalmente, Pablo concluye su visión cuando en 1 Corintios 4, dice: Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros, o por tribunal humano; y ni aun yo me juzgo a mí mismo. Supongo que a esto es muy poco o nada lo que se le puede añadir, ¿Verdad?

(2) Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. (3) ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? (4) O cómo dirás a tu hermano: ¿Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? (5) ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

A ver: el Señor no prohíbe la crítica, aunque se supone que deberemos ser muy cuidadosos con ella. Tampoco nos impide dar opiniones o directamente condenar aquello que no está bien o que está mal hecho. Lo que sí va a prohibir es la censura implacable que pasa por alto las faltas propias mientras se asume el papel de supremo juez de los pecados de los demás. De hecho, uno de los mayores énfasis en las enseñanzas de Jesús es cómo construir y mantener correctas relaciones con Dios y con la humanidad. El Señor ve estas relaciones, no como algo sin importancia o superficial, sino como la esencia de la cual está hecha la vida.

Conocer a Dios es nuestra máxima prioridad, pero, el procurarlo, no debe reemplazar o disminuir nuestras relaciones interpersonales con los demás. Por el contrario, nuestra interacción personal con Dios debe hacer surgir en nosotros las cualidades de carácter que edifican y sostienen todas nuestras relaciones. La sugerencia, entonces, es que corrijas tus faltas y resuelvas tus propios problemas antes de intentar corregir las faltas de otros. Deja que cualquier actitud de juzgar a otros te señale la necesidad de examinarte a ti mismo por cosas que te molestan de los demás.

(6) No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.

Cuidado con lo que voy a decir; tómalo en el espíritu, sólo así podrás entenderlo. Al predicar el evangelio, es necesario ejercer un poco de discriminación. Porque predicarles a aquellos que manifiestan una actitud abiertamente blasfema no sólo es disminuirlo, sino también exponerse uno mismo al peligro. Los dos ejemplos que da Jesús aquí, perros y cerdos, son de origen judío y se refieren a invitar a paganos completamente indiferentes a unirse a prácticas de la religión hebrea. Hoy, esto tiene otras connotaciones, algunas de las cuales, seguramente habrán vivido algunos de ustedes que hoy me leen. A mí me sucedió algo que puede encuadrar en una de las dos advertencias.

Porque era conocido por mi programa radial y porque en una congregación muy conservadora había una persona que me escuchaba y amaba lo que enseñaba y tenía cierta influencia en el líder, fui invitado a una reunión en una casa de familia que ellos llevaban a cabo. Llevé un trabajo sobre el Reino bastante profundo, de esos que la gran mayoría de los que nos comunicamos aquí conocemos sobradamente, y hablé para ellos durante más de una hora. Cuando terminé, la única reacción que observé, fue la de servir un refrigerio para agasajarme y agradecerme la visita. Salvo esa persona que había influido para que me invitaran, nadie hizo el menor comentario, ni siquiera el líder. Me sentí echando una valiosa perla a un grupo de cerdos, con el perdón de los inocentes porcinos por la comparación…

Salomón ya lo había visto a esto, cuando escribió en el Proverbio 9 lo siguiente: El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta; El que reprende al impío, se atrae mancha. No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; Corrige al sabio, y te amará. Absoluta verdad. Dile a un delincuente que está mal lo que hace y, si está armado, muy probablemente te agreda. Dile a un adúltero que está en pecado y seguramente lo mínimo que haga, sea insultarte y tratarte de represor. Sólo sirve y es útil corregir al que también tiene sabiduría, porque es el único que no sólo lo agradecerá, sino que en cualquier momento te lo devolverá con creces.

Hay un discurso anti discriminador que es correcto, pero sólo para ciertas áreas de la vida. En lo espiritual, Dios mismo discrimina, lo puedes comprobar en Su Palabra. ¡Pablo debió padecer esas malas reacciones de gente que no deseaba oír nada de parte de Dios! En Hechos 13 hay algo que rescata un momento así: Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. Hoy no hay Pablos ni judíos, pero hay cristianos que tienen páginas web o blogs y dicen cosas ungidas y son atacados y hasta injuriados por otros cristianos que también están en las redes, pero llenan sus espacios con humanismo, legalismo, teología fría y política religiosa y secular.

(7) Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Quiero hacer un paréntesis para examinar esta palabra pedid que está en el inicio de este texto. Es el término griego aiteo, y tiene que ver con ruego, petición. La palabra usualmente describe a alguien que hace un pedido a otro que ocupa una posición más alta, a semejanza de un individuo que pide alguna cosa a Dios, un súbdito a su rey, un niño a uno de sus padres, o un mendigo a una persona con suficientes medios económicos. La palabra también denota pedir con insistencia, sin pena, no “exigiéndole” a Dios, pero presentando una sólida demanda de bendiciones.

Por esa razón, las tres palabras imperativas, como lo son pedid, buscad y llamad, están en tiempo presente, lo que implica una permanente repetición e insistencia en el pedido que se necesite. Repito, que se necesite, no que se nos antoje o que nos encaprichemos con algo total Dios nos lo tiene que dar. Ni lo sueñes. Todo lo que pidamos, busquemos y llamemos, tendrá que estar en sintonía con su propósito y voluntad. Una vez más te recuerdo que toda oración comienza en Dios, no en nosotros. Cuando oramos buscando dirección y la recibimos, podemos pedir lo que Dios estaba esperando que pidamos. Allí es donde con un simple llamado, se abrirán todas las `puertas necesarias en beneficio del Reino y, por consecuencia, de cada uno de sus miembros, es decir de ti y de mí.

Lo que hasta aquí no ha sido dicho, pero resulta implícito y hasta obvio, es lo que nos dice Jesús en Marcos capítulo 11: Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Retorno al principio. Busca confirmación del Señor para algo que necesitas para honra y gloria de su nombre y bendición tuya, en ese orden. ¿Lo tienes? Entonces simplemente pídelo y te será concedido. Así está escrito y así será, sólo falta que lo creas. Ahora bien; ¿Eso sucede siempre? No, tiene condiciones, como todo lo que emana de Dios. Juan te las recuerda cuando reproduce en su capítulo 15 lo que Jesús dice al respecto: Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

Dos condiciones para el cumplimiento de esto. Permanecer en Él, que es como decir ser un mismo espíritu con el Suyo y hacer que Su Palabra permanezca en nosotros. Ya lo sabemos, no te estoy descubriendo nada nuevo, pero tengo la sensación que mal no te viene que te lo recuerde. En Juan 16 lo vuelve a reiterar; En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. Queda claro porque esto es para hoy, Pedirle al Padre, en el nombre del Hijo, y con la guía del Espíritu. Eso es oración de victoria.

Ahora bien; en este marco de oración con pedido y respuesta positiva, cabe aclarar lo que Santiago nos deja más que en claro, cuando en el capítulo 4 de su carta dice: Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. A ver si lo entendemos. Yo no puedo pedirle a Dios, así sea con toda la fe del planeta, que gane mi equipo favorito del deporte que sea, que alguien me regale una botella de whisky o una caja de cigarros habanos. No es ni puede ser prioridad aquello que sea nuestro deleite, sino lo que es base para el engrandecimiento del Reino de Dios y para la extensión de su Palabra. Juan, en el tercer capítulo de su primera carta, añade algo que también es clave y que, aunque pareceríamos haberlo entendido, no siempre es puesto por obra correctamente.

Dice: y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. ¿Quieres recibir respuesta positiva a tus oraciones más urgentes? Guarda los mandamientos y haz todas las cosas que son agradables a Dios. Ya sabes cuales son, nadie necesita que se las repitan. En el quinto capítulo, Juan nos confirma lo que ya hemos enseñado: Y esta es la confianza que tenemos en él, que, si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. Ya fue dicho: toda oración empieza en Dios, no en el hombre. Si es algo conforme a Su voluntad, tiene vía libre. Si no lo es, olvídalo.

(8) Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. (9) ¿Qué hombre hay de vosotros, que, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? (10) ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? (11) Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? (12) Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.

Es muy singular  y de inspiración, la comparación que hace entre Dios como Padre y un padre terrenal con sus hijos. Aunque parezca algo muy sabido, nos trae a una realidad que no siempre tenemos presente: un Dios que es antes que nada Padre, y luego todo lo demás que nos han presentado, a veces por encima de su paternidad celestial. Dios es juez, es fuego consumidor y es amor, pero es eminentemente Padre, y nosotros sus hijos amados, no un montón de hombrecillos tirados en la tierra a lo que salga. ¿Eres padre o madre? (Para el caso es exactamente lo mismo) ¿Sí? Entonces entiendes perfectamente lo que se te está diciendo.

Con todas nuestras fallas y nuestros errores, a la hora de proteger y proveer a nuestros hijos, (Salvo tristes excepciones), no hay absolutamente nada que esté por encima de eso. ¿Por qué suponer, entonces, que Dios no se habrá de comportar así si el concepto de paternidad emana de Él? Y más allá de lo que sea de la antigua ley y de los profetas, es absolutamente genuino entender y proceder conforme a ello, que tal lo que nosotros deseamos que nuestro prójimo haga por nosotros, exactamente lo mismo o más es lo que nosotros debemos hacer por ellos. Dice un viejo refrán de estas tierras: “Trata a los demás como deseas ser tratado” Casi es copia fiel de esto.

En el capítulo 29 del libro de Jeremías dice algo que coincide con esto que habla Jesús. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Otra de las llaves de apertura de respuesta que faltaba: buscar a Dios con todo nuestro corazón. Nada de oraciones por cumplir o recitadas casi sin ganas o fuerza. Es con todo nuestro corazón, o no es. Resulta hasta ofensivo a veces ver cómo se toma el hecho de orar unos por otros con tanta liviandad y hasta mentira, si se quiere. “Voy a orar por ti”, hemos dicho en más de una ocasión y nos hemos olvidado de esa persona a los cinco minutos.

¿Tú crees de verdad que nadie va a pedirnos cuentas nunca de esa mentira hipócrita? Pablo estira esto a las deudas, cuando en el capítulo 13 de su carta a los Romanos, dice: No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor. Ese no deber nada a nadie, ¿Tiene que ver con deudas de dinero? Sí, pero también en toda forma de deuda que se contraiga. Un compromiso se cumple, sea lo que sea y con quien sea. En Gálatas 5, Pablo cierra esto de modo contundente: Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 

(13) Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; (14) porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

Jesús siempre motivó a sus discípulos a vivir en justicia, haciendo énfasis en que esa vida surge del corazón que tiene amor y confianza, más que de la observancia de un código externo de ética. Por consiguiente, la sabiduría del Nuevo Testamento revela las diferencias entre una conducta correcta basada solamente en la Ley y las obras de justicia que proceden del corazón de una nueva vida nacida en Cristo. Indudablemente, debemos sospechar siempre de las cosas que son extremadamente populares, porque generalmente ellas favorecen el pensamiento de una mayoría, que no es precisamente creyente, sino parte del mundo incrédulo y pecador. Jesús nos enseñó la ley de la oración constante dirigida a Dios, y de la perseverancia en la conducta humana.

Para que lo entendamos de una vez por todas y para siempre: Jesús jamás dijo que oráramos una sola vez por las cosas y ya está, que con esa oración bastaba. Muy por el contrario, dijo que fuéramos perseverantes, algo que nosotros estamos empeñados en cuestionar, debatir y desoír. “` Entonces es cuando sacando chapa de propietarios de la Biblia y sus principios, decimos muy sueltos de cuerpo: ¡Dios no es sordo, con una vez que se lo pidamos, es suficiente! No, Jesús nos está mostrando que no lo es, que el diseño de oración es otro. ¿Motivos? Varios, pero el más notorio es el que nos muestra a los demonios poniéndose en fila para trabarnos cada oración. Y esa es sólo una.

Además, hay que añadir que los demonios suelen hacer muy buen trabajo en las mentes de los cristianos poco afectos a orar. Sucede que Dios, en su maravillosa sabiduría, ha construido el mundo de tal manera que solamente los diligentes y los que perseveran obtienen la victoria. Las personas decididas a alcanzar la meta que Dios les ha fijado, por encima de cualquier obstáculo, triunfarán. Los temerosos y vacilantes, los que no perseveran, siempre perderán. Dios nos hace elevarnos para que alcancemos metas superiores. Sólo algunos se esfuerzan lo suficiente para lograrlo.

Hace falta perseverar todo lo que sea necesario para que las leyes de la reciprocidad y el uso den resultado. Pablo declaró en cierto momento casi con orgullo mal disimulado: He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Eso se lo escribió a Timoteo en su segunda carta. Y a los Gálatas les dijo algo parecido. No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Esto nos deja una enseñanza clave: en cualquier tarea que Dios te haya encomendado, no te des por vencido, sigue siempre adelante. Y cuidado con las puertas que encuentres. Si es estrecha e incómoda, ni se te ocurra cambiarla por otra más amplia y accesible. Esa comodidad puede terminar muy mal.

(15) Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.

Esto que leemos aquí es, indiscutiblemente, lo más abundante y peligroso que existe dentro de los ambientes supuestamente cristianos. Ovejas que aparentemente forman parte de un rebaño o redil, y que en realidad son lobos, que es como decir endemoniados o directamente satanistas, prestos a devorarlas a todas si les dan la oportunidad. Durante mi vida eclesiástica, me tocó ser testigo y casi protagonista de dos hechos de estas características. Uno era un pastor raso, casado y con hijos, que por imperio de ciertas circunstancias adquirió relevancia y terminó cometiendo diversos adulterios con distintas mujeres miembros de una congregación.

El otro, un ministro de alta responsabilidad e importancia en un ministerio de nivel internacional. Se aprovechó de cuanta mujer le llegó en estado vulnerable y produjo rupturas de familias y otras relevantes contrariedades como fraudes, abusos y engaños. Con este último tomé contacto y confieso que mi discernimiento falló más que feo, ya que no vi cómo era y hasta lo llevé a la emisora de radio para hacerle un reportaje y colaborar para que su fama creciera y aferrado a ella pudiera cometer más atropellos y abusos. ¿Recuerdas ese texto que nos advierte que en los últimos tiempos podrán resultar engañados hasta los escogidos? Doy fe, es así, tal cual.

Ya Jeremías vio esto. En el capítulo 23 de su libro, dice: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová. Te recuerdo una vez más, que la traducción más puntual de profeta no es adivino ni alguien que anticipa el porvenir, sino vocero. Y un vocero del Rey siempre deberá decir lo que el Rey le ordena que diga, no lo que a él le parece conveniente. No es la voz, es el vocero de la voz. Y que habrá falsos no tengo dudas, Jesús lo dice en Mateo 24: Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;

Y más adelante lo corrobora anticipando algo que ya hemos comentado: Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Repito: decir falsos Cristos es decir falsos ungidos. ¿Ahora si está claro? Pedro también lo dice en el capítulo 2 de su segunda carta: Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Claro; tú lees esto último, sonríes con incredulidad y piensas: ¿Podrá ser posible esto? Sí, no sólo será posible, ya está siendo realidad en muchas regiones.

De allí que Juan, en el cuarto capítulo de su primera carta lo aclara cuando expresa: En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. Observa a tu alrededor. Y no te estoy hablando de tus vecinos o conocidos no creyentes, me estoy refiriendo a algunos de esos “hermanos” que conoces. ¿Verdad que hay algunos que no terminan de creer que Jesucristo vino en carne? Eso no es Dios, aunque se hable maravillas de Él.

Luego va a repetirlo con otras palabras en el capítulo 16 de Apocalipsis: Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; Y en el capítulo 19 sigue: Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y si lo quieres más claro y contundente, mira Hechos 20: Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Para Jesús, en su tiempo, entrarán. Para nosotros, hoy, ya están entrando. O directamente ya están adentro.

(16) Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? (17) Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. (18) No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. (19) Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. (20) Así que, por sus frutos los conoceréis. 

A ver; quiero ser claro porque el principio de esta escritura siempre se toma como una advertencia para cada uno de nosotros. Y está bien que se interprete así, porque de última es a nosotros que va dirigida. Pero en este caso puntual, lo que Jesús dice, tiene que ver con el tema que trae comentando, el de los profetas o falsos profetas. Y dice que por sus frutos se los conocerá. Ahora bien; ¿Los frutos de un profeta, que es un vocero, o de un maestro o de un ministro determinado, son las almas que ha logrado llevar a Cristo? No. Los frutos de cualquier ministro en lo individual, es lo que muestra su vida.

 ¿Tienes temor a ser engañado o confundido por un falso maestro? Pon atención a su manera de vivir. ¿Demuestra justicia, humildad y fidelidad em su vida cotidiana fuera del salón o web de enseñanza? El contenido de esas enseñanzas, ¿Es el fruto verdadero de la palabra de Dios o está centrado en los hombres y su necesidad de respetar la doctrina de su denominación o grupo? ¿Predica lo que Dios dice o dice cosas que gratifican el alma y las emociones de sus oyentes y estos se lo devuelven con adulación y sostén material? El resultado de sus enseñanzas, ¿Es gente que está creciendo en Jesús o simplemente están siendo entretenidos y eventualmente alejados de todo compromiso?

Así, debemos recordar que todo buen árbol da buenos frutos, pero también que el árbol malo da frutos malos. Estos frutos son el resultado inevitable de quienes somos. Eventualmente –Aunque pueda tomar un tiempo para que llegue la cosecha– los frutos buenos y malos son evidentes, revelando qué tipo de “árbol” somos. Todo árbol que no da buen fruto debe ser separado. El no tener buenos frutos significa tener maldad. No puede haber esterilidad inocente en el árbol invisible del corazón. El que no da frutos, y el que da frutos malos, ambos solo son aptos para el fuego, que en este caso no te habla de infierno, sino de purificación. No será simplemente el malvado, o el portador de frutas venenosas, el que será cortado.

 El supuestamente neutral, el hombre que no da frutos de virtudes positivas también ha de ser echado a ese fuego.  Anteriormente, Jesús nos advirtió que primero nos juzgáramos a nosotros mismos, que busquemos la viga en nuestro propio ojo antes de poner atención a la paja en el ojo de nuestro prójimo, por lo tanto, antes de preguntarlo de cualquier otra persona, debemos de preguntarnos primero: “¿Yo doy fruto para la gloria de Dios?” Con cincuenta años de creyente y casi cuarenta de ministerio, yo me lo sigo preguntando hoy. Prefiero eso a creerme un Jesús siglo veintiuno y terminar siendo avergonzado por el más minúsculo demonio. Nunca confundas servicio con lucimiento personal.

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Señor; ¡No te Escondas!

Es indudable que estos son tiempos muy difíciles y complicados en todas las áreas de la sociedad que habitamos. Y si bien los hijos de Dios no pertenecemos ni a las naciones, ni a las provincias ni a las comunas o municipios en los que residimos, lo cierto es que estamos allí y, nos agrade o no, estemos de acuerdo o en desacuerdo, disfrutamos de los mismos beneficios o, como parecería hoy ser mayoría, padecemos los mismos problemas. Cuando en oración recibes como palabra el salmo 10, entonces lo mínimo que te queda es estudiarlo y ver qué es lo que el Padre está queriendo decirte.

Debido a que este salmo no tiene título (en medio de varios salmos que sí lo tienen), y debido a que comparte algunos temas similares con el salmo 9, algunos han pensado que originalmente era la segunda mitad del salmo 9. Hay más razones para dudar de esto que para creerlo; este salmo se sostiene por sí solo como un salmo de lamento por la aparente prosperidad de los inicuos, pero la máxima confianza en los juicios de Dios. Hablando de él, una figura legendaria dentro del evangelio, como lo fue Martín Lutero, supo decir al respecto: “No hay, a mi juicio, un Salmo que describa la mente, los modales, las obras, las palabras, los sentimientos y el destino de los impíos con tanta propiedad, plenitud y luz, como este Salmo”. Te lo voy a compartir en sus 18 versículos de manera completa, aunque dividida entre los puntos más importantes que se deben recoger como información y también como elementos de batalla en oración.

Salmo 10: 1 = ¿Por qué estás lejos, oh Jehová, Y te escondes en el tiempo de la tribulación? (2) Con arrogancia el malo persigue al pobre; Será atrapado en los artificios que ha ideado. (3) Porque el malo se jacta del deseo de su alma, Bendice al codicioso, y desprecia a Jehová. (4) El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos. (5) Sus caminos son torcidos en todo tiempo; Tus juicios los tiene muy lejos de su vista; A todos sus adversarios desprecia. (6) Dice en su corazón: No seré movido jamás; Nunca me alcanzará el infortunio. (7) Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude; Debajo de su lengua hay vejación y maldad. (8) Se sienta en acecho cerca de las aldeas; En escondrijos mata al inocente. Sus ojos están acechando al desvalido; (9) Acecha en oculto, como el león desde su cueva; Acecha para arrebatar al pobre; Arrebata al pobre trayéndolo a su red.(10) Se encoge, se agacha, Y caen en sus fuertes garras muchos desdichados. (11) Dice en su corazón: Dios ha olvidado; Ha encubierto su rostro; nunca lo verá.

Si lo tomamos desde la óptica del salmista, vemos que tiene un real y genuino desconcierto, por lo que considera o estima como indiferencia de Dios para con todo lo que relata y denuncia. Y hasta se atreve a dejar traslucir, a modo de conjetura, que el impío, que te recuerdo es la persona “no pía”, esto es, no espiritual, actúa en su soberbia egocéntrica con alta arrogancia, oprime al pobre de status, dinero y condición social con absoluta tranquilidad, como fruto de lo que, en su propia evaluación, estima como un grado total de impunidad que lo deja por fuera de cualquier juicio, ya que supone que Dios ni lo está viendo y mucho menos juzgando.

Ahora bien: si lo observamos desde la mirada espiritual que todo hijo de Dios debería tener para evaluar este tipo de situaciones, entonces podemos sentir en algún momento de nuestras vidas, la sensación de que Dios está muy lejos, cuando nos toca enfrentarnos con injusticias o sufrimiento. No sé como son las cosas en tu lugar de residencia. En mi país, hay muchas personas que día a día tienen todos los elementos concretos para experimentar algo así. Y, lo más curioso, que muchos de ellos son creyentes que, dejando a un lado sus padecimientos reales, optan por no hacer ni decir nada, ni siquiera a Dios, por obediencia a lo que se les demanda desde la autoridad terrenal a la que están sujetos.

Lo cierto es que este salmo valida esa emoción, pero también nos recuerda que la percepción no es la realidad. ES más que notorio, por todas las razones que todos nosotros conocemos muy bien, que Dios de ninguna manera se encuentra ausente de todo eso que se detalla, y que sólo está esperando el momento justo para actuar. Quizás no como quienes se quejan lo desean, porque en muchos casos eso se parecería mucho a una venganza humana o a un ojo por ojo y diente por diente, pero si de una manera que le lleve, a esa o esas personas impías, la certeza de que, si bien en Dios siempre hay una oportunidad para arrepentirse y cambiar, también hay otra no menos contundente. Si no hay arrepentimiento, no hay perdón, y si no hay perdón habrá sentencia y ejecución de esa sentencia. Recuerda que cuando Dios parece ausente, en realidad eso no significa que esté inactivo. En vez de abandonar la fe cuando Dios guarda silencio, aférrate más a Él con confianza y oración

Verso 12 = Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano; No te olvides de los pobres. (13) ¿Por qué desprecia el malo a Dios? En su corazón ha dicho: Tú no lo inquirirás. (14) Tú lo has visto; porque miras el trabajo y la vejación, para dar la recompensa con tu mano; A ti se acoge el desvalido; Tú eres el amparo del huérfano. (15)  Quebranta tú el brazo del inicuo, Y persigue la maldad del malo hasta que no halles ninguna.

Hay un hombre de carne y hueso que está detallando sufrimientos por injusticias visibles, que le pide a Dios que se levante en potencia y que procure no olvidar al afligido. Es un verdadero clamor en el que se implora justicia, pero que también se le pide a Dios que examine los actos de esas personas malvadas. El verso 12 lo consigna con claridad cuando expresa: Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano; No te olvides de los pobres. Si tú quieres sacar esto por fuera de toda cuestión política o social, hazlo. Di que habla de los pobres en espíritu y quedarás bien con tus receptores. Pero lo cierto, aquí, es que de la pobreza que se habla, es la material, concretamente de gene carenciada. Por eso es que el salmista no se resigna a que no suceda nada y clama, suplica y también protesta con un dejo de amargura. Su, oración, aquí, es un acto de fe, pero también de resistencia hacia el mal. ¿Qué deberíamos hacer cada uno de nosotros ante una situación similar, sea en el plano o nivel que sea? Orar con honestidad. Dios no se ofende con tus preguntas o tu angustia. Al contrario, Él quiere una relación real contigo.

Además, no es necesario ser demasiado estudioso o inteligente para caer en cuenta que Dios siempre ve todo aquello que los demás no están viendo. Por eso lo que dice el verso 14: Tú lo has visto; porque miras el trabajo y la vejación, para dar la recompensa con tu mano; A ti se acoge el desvalido; Tú eres el amparo del huérfano. Aunque el impío, ya sea por propia suposición o por lo que escucha o ve en sus círculos sociales cotidianos, actúan como actúan porque están convencidos que nadie habrá de acusarlos por eso. Generalmente suelen ser personas que tienen buenos contactos y casi siempre pueden eludir las consecuencias de su accionar. Pero olvidan que ese Dios en el que dicen no creer, no sólo existe, sino que además está observando cada injusticia cometida en esta tierra. No hay ni una mínima lágrima, injusticia o sufrimiento que pase desapercibido en la dimensión cielo. Si estás siendo tratado injustamente o si ves maldad prosperar, recuerda que Dios no ignora el dolor ni olvida a los humildes. Y cuando digo humildes, me refiero exactamente a eso: humildes, no pobres, carenciados o faltos de dinero. Eso tiene otro nombre.

Verso 16 = Jehová es Rey eternamente y para siempre; De su tierra han perecido las naciones. (17)  El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído, (18)                                        Para juzgar al huérfano y al oprimido, A fin de que no vuelva más a hacer violencia el hombre de la tierra.

Aquí, indudablemente, hay una expresión y un sentimiento de confianza en lo que puede ser el juicio divino. Es como no dejarse deprimir ni decaer por lo que los hombres malos hagan en esta tierra, porque habrá un juicio divino que pondrá las cosas en su lugar. Espiritualmente, los que creen con sinceridad y gran fe, saben perfectamente que Dios reina eternamente. Y reinar, siempre es tener en claro todo lo que sucede. Eso, más la seguridad de que Dios escucha el clamor del más humilde de sus hijos y luego hace Justicia hasta con los huérfanos y oprimidos, es como decir que asume y ejecuta justicia incluso con aquellos que no creen en Él, de la misma forma que con los cautivos del reino de las tinieblas.

En otro orden y nivel de comprensión, está el tema del tiempo. La justicia de Dios es segura, de eso no hay un solo creyente que tenga dudas. Lo único que los deja pensando un buen tiempo, es que por momentos parece un tanto tardía. Pero el verso 17 es claro al respecto cuando expresa: El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído, Y punto, no hay demasiado para discutir después de esto. Por eso este salmo, en su estrofa final, concluye con una afirmación de confianza: Dios reinará y defenderá al débil. Sólo resta asegurarse cuál de verdad es el débil en cada historia. Aunque el mal parezca ganar, que es lo que una enorme mayoría suele ver, eso quizás está sucediendo hoy, pero la inamovible Justicia de Dios, habrá de imponerse en el final. Debemos hacer un cultivo con nuestra paciencia espiritual. Y confiar en que Dios no solamente está viendo todo, sino que cuando llegue su momento actuará en tiempo y razón perfectos.

Este salmo tiene la particularidad de mostrarse nítidamente en las dos dimensiones conocidas: la literal y terrena y la espiritual. Dentro de lo primero, nos queda más que claro que se trata de dejar en evidencia que habrá una justicia divina imponiéndose por sobre la injusticia humana. Que, asimismo, habrá una dura confrontación entre la arrogancia d como recurso favorito de la impiedad en contra de la fe, que es el arma letal del justo. Todo eso en medio de la tensión que produce la observancia de una realidad visible llamada impunidad y la fe en la acción de Dios cuando sea que está llegue. Aunque Dios parezca distante, Él está viendo, escuchando y luego actuando a su tiempo para defender a los humildes, (Que no siempre son los carenciados o faltos de dinero), y al mismo tiempo juzgando al impío. Si hay algo que este salmo deja más que en claro, ese algo es que el mal jamás tendrá la última palabra.

Ahora mira a tu alrededor, donde quiera que habites o tengas residencia. ¿Que puedes ver, así, a primera vista y casi como si fuera desde las alas de un pájaro? Que hay lugares, momentos e individuos que colaboran y mucho para que el mal parezca prevalecer. Es el exacto momento en que muchos cristianos sienten que la tierra se mueve y se abre bajo sus pies y no encuentran salida porque tienen la sensación que Dios parecería estar en silencio total respecto a lo que están viviendo. Si tú no estás así, ¡Gloria a Dios por tu tierra! Pero si te sientes así, para ti es que el Espíritu Santo me trajo hoy a este salmo. Creo que a cada lector y creyente, de cualquier formación o nivel espiritual, este salmo le brinda conclusiones distintas. Algunos, como el prestigioso Matthew Henry, pueden expresarlo. Otros, tal vez deban conformarse con consensuar o no con su definición.

Matthew dice respecto a los primeros once versos, que los retiros de Dios son muy penosos para su pueblo, especialmente en tiempos de problemas. Nos mantenemos lejos de Dios por nuestra incredulidad, y luego nos quejamos de que Dios está lejos de nosotros. Las palabras apasionadas contra los hombres malos hacen más daño que bien; si hablamos de su maldad, que sea para el Señor en oración; Él puede mejorarlos. El pecador se gloría con orgullo en su poder y éxito. Las personas malvadas no buscarán a Dios, es decir, no lo invocarán. Viven sin oración, y eso es vivir sin Dios. Tienen muchos pensamientos, muchos objetos y dispositivos, pero no piensan en el Señor en ninguno de ellos; no tienen sumisión a su voluntad, ni aspiran a su gloria. La causa de esto es el orgullo. Los hombres piensan que debajo de ellos son religiosos. No podrían romper todas las leyes de justicia y bondad hacia el hombre, si no hubieran sacudido primero todo sentido de espiritualidad.

Y luego concluye en los últimos versos que el salmista habla con asombro, de la maldad de los impíos, y de la paciencia y la tolerancia de Dios. Dios prepara el corazón para la oración, encendiendo los santos deseos y fortaleciendo nuestra fe más santa, arreglando los pensamientos y elevando los afectos, y luego acepta la oración con gracia. La preparación del corazón es del Señor, y debemos buscarlo por él. Que el creyente pobre, afligido, perseguido o tentado recuerde que Satanás es el príncipe de este mundo y que él es el padre de todos los impíos. Los hijos de Dios no pueden esperar bondad, verdad o justicia de personas como crucificado al Señor de la gloria. Pero este que una vez sufrió a Jesús, ahora reina como Rey sobre toda la tierra, y de su dominio no habrá fin. Comprometámonos con él, confiando humildemente en su misericordia. Él rescatará al creyente de toda tentación, y romperá el brazo de cada opresor malvado, y golpeará a Satanás bajo nuestros pies en breve. Pero solo en el cielo se cerrará todo pecado y tentación, aunque en esta vida el creyente tiene un anticipo de liberación. Hasta aquí Matthew Henry.

Muy bien. Tengo que ser honesto y confesarte que, si me preguntas el motivo que yo entiendo por el cual el Espíritu Santo me dio este salmo para compartirte, debo decirte que no lo sé. Y no me pone mal no saberlo, porque dentro del movimiento natural del Reino de Dios, hay temas o asuntos que no les es dado a los hombres conocerlos. No, al menos, antes que un vocero del Reino, al cual también deberíamos llamar profeta, lo exponga a todos por mandato de Él. Yo, desde mi humilde posición de maestro de la palabra, me he limitado a cumplir con mi rol. No sé qué hará mi Padre con todo esto en cada uno de ustedes, aunque presumo que lo haga, será para bendición, sanidad, liberación y paz. Eso, si me dejo guiar por lo que he podido observar a lo largo de mi trayectoria en esta área del evangelio.

Cuando lo recibí, mi primera reacción, supongo que fue la que cada uno de ustedes habría experimentado: ¡Es para mí! ¡No lo entiendo! ¿Qué debo hacer? Luego de haber orado buscando dirección, en mi espíritu hubo una certeza absoluta que esto no tenía que ver con mi vida personal, sino con la ministerial. Eso significaba que esta palabra no era para mi vida diaria o cotidiana, sino para trasladarla a quienes hoy son mis receptores. Aún con los riesgos habituales que este ministerio siempre tuvo consigo: el de ser confundido con uno más de los tantos que a diario y por las redes, defienden o denuestan a determinadas figuras políticas operando, obviamente, para su opuesta. No te descubro ninguna novedad si te aseguro que ese no es mi caso. No milité, no milito ni militaré jamás en ninguna fuerza política o ideológica terrenal por una simple razón: Si Jesús no lo hizo, (Aunque a muchos sin entendimiento les haya parecido que sí), yo tampoco debo hacerlo.

Además, (Y a esto también lo he enseñado), la iglesia no puede ni debe estar adherida a ningún gobierno terrenal, porque la iglesia, por diseño divino, ES gobierno, aunque desde sus rodillas y su guerra contra el reino de las tinieblas, no formando parte de roscas y triquiñuelas llamadas pomposamente “negociaciones” políticas. Si esta misma idea o posición está instalada en tu mente, tendrás revelación respecto a este salmo. Si tienes otra idea u otra posición, cosa absolutamente legítima dentro de las leyes terrenales, no te será revelado nada y el salmo no pasará de ser uno más de los tantos que habrás leído o te hayan predicado en todos tus años de creyente. No tengo mucho más mensaje que entregarte, creo que el salmista escribió todo lo que le fue enviado y lo dejó para nuestra reflexión, revelación y crecimiento. Te lo voy a volver a leer, aunque en este caso en la más popular versión de la Nueva Traducción Viviente.

Salmo 10: 1 = Oh Señor, ¿por qué permaneces tan distante? ¿Por qué te escondes cuando estoy en apuros? (2) Con arrogancia los malvados persiguen a los pobres; ¡que sean atrapados en el mal que traman para otros! (3) Pues hacen alarde de sus malos deseos; elogian al codicioso y maldicen al Señor. (4)  Los malvados son demasiado orgullosos para buscar a Dios; parece que piensan que Dios está muerto. (5) Sin embargo, prosperan en todo lo que hacen. No ven que les espera tu castigo; miran con desdén a todos sus enemigos. (6) Piensan: «¡Jamás nos sucederá algo malo! ¡Estaremos para siempre sin problemas!». (7) Su boca está llena de maldiciones, mentiras y amenazas; tienen maldad y violencia en la punta de la lengua. (8) Se esconden en emboscada en las aldeas, a la espera para matar a gente inocente; siempre buscan víctimas indefensas. (9) Como leones agazapados en sus escondites, esperan para lanzarse sobre los débiles. Como cazadores capturan a los indefensos y los arrastran envueltos en redes.

(10) Sus pobres víctimas quedan aplastadas; caen bajo la fuerza de los malvados. (11) Los malvados piensan: «¡Dios no nos mira! ¡Ha cerrado los ojos y ni siquiera ve lo que hacemos!».(12)¡Levántate, oh Señor! ¡Castiga a los malvados, oh Dios! ¡No te olvides de los indefensos! (13) ¿Por qué los malvados desprecian a Dios y quedan impunes? Piensan: «Dios nunca nos pedirá cuentas». (14) Pero tú ves los problemas y el dolor que causan; lo tomas en cuenta y los castigas. Los indefensos depositan su confianza en ti; tú defiendes a los huérfanos. (15)¡Quiébrale los brazos a esta gente malvada y perversa! Persíguelos hasta destruir al último de ellos. (16)¡El Señor es rey por siempre y para siempre! Las naciones paganas desaparecerán de la tierra. (17) Señor, tú conoces las esperanzas de los indefensos; ciertamente escucharás sus clamores y los consolarás. (18) Harás justicia a los huérfanos y a los oprimidos, para que ya no los aterre un simple mortal.

En conclusión, este salmo nos enseña que la fe verdadera de ninguna manera niega el dolor ni la injusticia, pero sí insiste en creer que Dios está presente, que escucha y sabe todo lo que ocurre y que, esencialmente, hará Justicia. Pero Justicia con una jota mayúscula, la divina, no con una minúscula que por años ha trabajado de un modo que ha llevado a mucha gente a sentirse defraudada. En tiempos de oscuridad como muy bien podría ser estos de hoy, este salmo nos anima a no rendirnos y a seguir confiando. Siempre recuerdo que en mi pequeño pueblo natal, había un hombre anciano, ya, de esos que todavía pueden considerarse como criollos o gauchos argentinos. En su sabiduría tosca y carente de formación educacional sistemática, él solía decir esto: “Los pobres no me preocupan porque a ellos los ayuda la iglesia. Los ricos tampoco me preocupan, porque a ellos los ayudan los gobiernos. Me preocupa ser yo sin copiarme de ninguno de ellos”. No será de índole espiritual, pero no me negarás que sigue siendo sabiduría, ¿Verdad?

Finalmente, si algo de todo esto te ha tocado hondo, ya sea directamente por tu vida, o de modo indirecto por la vida de gente que amas, te quiero dejar a la mejor manera del Padrenuestro que plantó Jesús, como modelo y no como verso a recitar, una oración que puedes realizar con relación a todo esto.

Señor,
a veces siento que estás lejos,
que el mal prospera y el justo sufre.
Mi corazón se duele al ver tanta injusticia,
y me pregunto por qué callas.

Pero hoy decido creer que Tú ves,
que nada escapa a tus ojos ni a tu corazón.
Tú conoces el dolor del humilde,
Tú escuchas el clamor del afligido.

Levántate, oh Dios, y haz justicia.
Fortalece a los que han sido heridos,
y quebranta la soberbia del impío.
Reina Tú sobre mi vida y sobre el mundo.

Te entrego mi temor y mi confusión,
y descanso en tu promesa:
que Tú no olvidas,
Tú no fallas,
Tú eres justo y bueno para siempre.

Amén.

Nuevamente te aseguro que no sé por qué causa, motivo o razón el Espíritu me ordenó hoy compartirte esto. Es muy probable que tú, quien quiera que seas y donde quiera que residas, si debes saberlo y todavía debes estar llorando con esas lágrimas que sólo brotan cuando Dios te dice casi a los gritos que sí, que no sólo se ha olvidado de ti, sino que te tiene muy en cuenta., así como tiene en cuenta todas las cosas que te suceden. Si tienes algo para agradecer, agradécele a Él. Yo no hice nada más que ser obediente, al menos por esta vez. Vaya una por las tantas en que me equivoqué y pretendí arreglar las cosas o predicar sabiduría personal de mi carne. Si te fijas en algún cesto de basura cercano, allí va a encontrar seguramente todos consejos míos. Los del Padre, a través de la cruz del Hijo y por gestión del Espíritu Santo, es lo que en este momento te hace sentir bendecido.

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La Revelación del Verbo

¿Qué es el verbo? Gramatical y secularmente, el verbo es la parte de la oración, concretamente una categoría léxica, que expresa una acción, un movimiento, una existencia, una consecución, una condición o el estado del sujeto. Sintácticamente representa una predicación. En la oración, el verbo conjugado funciona como el núcleo sintáctico del predicado (si el verbo está en una forma conjugada ocupará en general la posición del núcleo del sintagma de tiempo, y si no de un sintagma verbal simple). Los verbos, según su valencia o gramática, pueden ser clasificados en intransitivos, transitivos, ditransitivos, etc. Son transitivos cuando el verbo requiere más de un argumento obligatorio. Los intransitivos tienen un solo argumento obligatorio.

Según un buen diccionario bíblico, el verbo, que viene del griego lógos, es el o la palabra, dicho, declaración, discurso, narración, informe, tratado; la frase subraya la organización sistemática y significativa de los pensamientos expresados en palabras, no las palabras mismas. Designación para Cristo, que lo presenta como la expresión encarnada del carácter, la mente y la voluntad de Dios (empleada con este significado sólo por Juan. Jesucristo era el pensamiento de Dios hecho visible, audible e inteligible para los seres humanos, en particular con respecto a su bondadoso propósito de que todos los hombres encuentren la salvación.

En la biblia lógos se usa generalmente para referirse tanto a la palabra creadora como a la que Dios emplea para comunicar sus planes y su voluntad. Sin duda, estos usos de lógos en el AT estaban presentes en la mente de Juan cuando escribió su Evangelio y sus epístolas. La creación es una expresión de la voluntad y del propósito de Dios; y la revelación, tal como se encuentra en las escrituras del AT, es una expresión más exacta y significativa aún de esa voluntad y ese propósito. Después Dios envió a Cristo al mundo como la revelación suprema de sí mismo ante la especie humana, y por lo mismo más perfecta todavía.

Muy bonito. Intelectual y teológicamente, ya está. No habría mucho más para añadir. Ya la humanidad al leer esto sabe perfectamente que cosa es un verbo. ¿Cómo? ¡Ah! ¿Es EL Verbo, me dices? Entonces tengo la sensación de que indefectiblemente tendré que leer mi Biblia, después de todo. Me regalaron una hermosa para un cumpleaños, pero después de mucho tiempo de llevarla a la iglesia y traerla de vuelta a casa sin leerla, un día el Señor se apiadó de mí y me mandó a su Espíritu Santo a enseñarme como leerla y aprender de lo que dice, no solamente memorizar capítulos y versículos para dar la imagen de teólogo distinguido. ¿Me acompañas? Texto muy conocido. Quiero pensar que debes haberlo leído no menos de diez veces en tu vida y escuchado enseñar o predicar otro tanto. Lo que no sé, -hoy lo averiguaremos juntos, es si lo entendiste.

Juan 1:1 = En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. (2) Este era en el principio con Dios. (3) Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. (4) En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. (5) La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Dice que en el principio era el Verbo. ¿En qué principio? ¿En el principio de qué cosa? En el original, la palabra griega que se traduce así, es arjé. Tiene varias acepciones, pero los más sabios y conocedores de los idiomas originales bíblicos, coinciden, en una palabra: Dignidad. ¿Tienes un buen diccionario a mano? Fíjate qué cosa es dignidad según ese diccionario que no es bíblico, sino secular. ¿Sabes cuál es la acepción que más sobresale? Excelencia, Realce. ¿Cómo quedaría esa parte del texto, entonces? En la excelencia y el realce, era el Verbo.

Suena lindo, pero ¿Eso que significa? Que estamos hablando de una palabra griega, arjé, de donde luego vamos a extraer una nuestra muy conocida: Arquitecto, o arquitectura. ¿Conclusión? La misma que pudimos ver cuando leímos Génesis 1:1. Diseño. Las cosas de Dios tienen excelencia y realce, (Porque provienen de realeza), y obedecen a un diseño, el suyo, el que fundó nada menos que todo lo que vemos, partiendo desde una base que como no vemos porque pertenece al ámbito de lo invisible, suena a fantasía o misticismo. Las cosas que vemos y que nos convierten en gente sabia e inteligente, todas, provienen de lo espiritual, que es algo que no se puede ver, palpar ni comprobar. Es por fe, o no es nada. Y en ese plano, hay un diseño y en ese diseño, El Verbo. Pero, atención con esto: dice que ERA el Verbo. ¿La conjugación en pasado de que verbo del idioma español es Era? Del verbo Ser. ¿En primera persona y tiempo presente? Simple: Yo Soy, ¿Te suena? Verbo.

Decir Verbo en idioma bíblico, es decir Logos. Y decir Logos, indefectiblemente es decir Palabra. ¿Cómo nos queda, entonces, esa primera frase? En la excelencia y el realce del diseño divino, era la Palabra. ¿Verdad que toma otro sentido totalmente distinto leído así? Pero no se termina allí, porque en la conclusión de ese primer verso, se nos dice que El Verbo era con Dios y el Verbo era Dios. No es mi intención darte una clase de idioma español, pero si dice CON, está utilizando una preposición que indica algo así como “en compañía de”. Pero resulta ser que luego no lo dice así, dice que el Verbo era Dios. Y eso tiene que ver con ser, no estar en compañía de alguien o algo. ¿Una contradicción bíblica, quizás? En absoluto. Es la mejor prueba de que cuando se habla de un Espíritu y tres personas con relación a la deidad que conocemos como Dios, no s aleja de la verdad. La Palabra, estaba en compañía de Dios, pero también era Dios mismo. ¿Dios Padre? Como integrante, sí, pero en este caso puntual, está hablando del Hijo.

¿Pruebas? Una. Pablo dice, en Colosenses 1:17, que Él, por Cristo, es antes de todas las cosas y que todas las cosas en Él subsisten. Esto significa sostener o mantener las cosas unidas y presenta a Cristo como el diseño sostenedor y unificador del universo. Creo que, si lees con atención y esta concepción los primeros versos de Génesis 1, te vas a encontrar con esa prueba que buscábamos. Pero no es la única. En su carta a los Filipenses, Pablo vuelve a hablar del tema, y en el segundo capítulo y verso 6, hablando de Cristo, les dice esto: el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse. De hecho, esta frase de ninguna manera se refiere al aspecto físico de Cristo, sino a su esencia divina, algo que permanece inalterable. Por eso, cuando dice que es igual a Dios, se refiere al modo de existencia de Cristo. El Señor comparte la gloria y prerrogativas de la divinidad, pero no consideraba esa condición como algo que debía ser mantenido celosamente. Por el contrario, Jesús renunció voluntariamente a su gloria cuando vino a la tierra, aunque retuvo su esencia divina.

Concretamente, hay un ser que estamos conociendo como El Verbo. Este ser, indudablemente Es Dios, porque cuando se refiere al principio, al diseño, se nos muestra como oriundo de la eternidad. Y por si eso no fuera suficiente, es llamado Dios, así que a nadie pueden caberle dudas que realmente Es Dios. Sin embargo, al mismo tiempo, este ser no abarca todo lo que es Dios, porque Dios el Padre es una persona diferente. Así, el Padre y el Hijo, que aquí es conocido como El Verbo, son igualmente Dios, aunque distintos en su persona. El Padre no es el Hijo, y el Hijo no es el Padre. Sin embargo, ambos son igualmente Dios, junto con Dios el Espíritu Santo, haciendo un Dios en tres personas. Complicado de entenderlo con nuestra mente intelectual, pero cierto desde lo eminentemente espiritual, está escrito. Y por si a alguien siguiera teniendo dudas, en su primera carta, en el inicio mismo de ella, Juan concluye: Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida  (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.

Conclusión de todo esto, Jesús, el Cristo, el Hijo del Dios viviente, Dios mismo, es el Verbo, el Logos, en suma: La Palabra. Tiene coherencia. Mira Génesis y verás que todo, estrictamente todo, de un modo u otro, fue creado a partir de la palabra. Dios dijo Sea la Luz y fue la luz. Dios dijo. Verbo. Palabra. Por la Palabra y para la Palabra todo fue hecho y por ella fue hecho, eso dice el tercer verso. O sea que, lo que Juan declara, es que Jesús fue el agente divino responsable de toda la Creación. Pablo se lo detalla casi puntillosamente a los Colosenses cuando, en el primer capítulo y verso 16, les dice: Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. O sea que, para dar fehaciente prueba del rol de Jesús como primogénito de toda creación, Pablo le llama el mediador, el agente, y la meta de todas las cosas creadas. Esto lleva también a proclamar su autoridad sobre todos los poderes cósmicos malignos, quienes también eran sujetos de la creación y cayeron de su estado original. Obviamente, que el punto de referencia de Pablo es Génesis 1.

Reafirmando todo esto, el autor de la carta a los Hebreos escribe en el primer capítulo y verso segundo, que hoy Dios habla a través del hijo, a quien constituyó, -dice-, heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo. ¿Te queda claro? Dios hizo el universo nada más y nada menos que para brindárselo a Su Hijo, el Verbo. ¡Es que no lo entiendo! Me dices. ¿Y nosotros? ¿No es que el hombre era el centro de la creación? Lo es. Jesús es ese hombre. Él es el Cristo y es el Verbo. Y solamente los que están EN Él son considerados por Dios coherederos de todo. O sea que, según esta carta, Dios constituyó todo el universo con sus millones de galaxias y trillones de planetas, sólo para Su Hijo. Y si nosotros estamos en Él, podremos compartir toda esa gloria manifestada.

Luego te dice que, en Él, esto es, en el Hijo, que es Cristo, el Verbo, estaba la vida y que, esa vida, justamente, era la luz de los hombres. No tengo ninguna duda, el Verbo es la fuente de toda la vida, y no sólo esa vida biológica a la cual le otorgamos tanta importancia, sino también el mismo principio de vida. Porque la palabra griega antigua traducida aquí como vida es zoe, que significa “el principio de vida.” Por lo tanto, no me está hablando aquí de bios, la cual es solo la vida biológica. Sin embargo, hay algo más que comienza a surgir lenta pero progresivamente de todo este trabajo. Porque si yo te digo que el poder que crea vida y mantiene todo lo demás en existencia está en el Logos, no voy a cometer ningún error, ya que quedó dicho que Verbo, puntualmente, es Logos. Por tanto, mi amado amigo o amiga, hermano o hermana, déjame decirte que, cuando se habla de Cristo como Vida, en cierto modo de lo que se está hablando, es de La Palabra.

Y por si fuera necesario, Juan vuelve a repetir el concepto un poco más adelante en su evangelio. Por allí por el quinto capítulo, dice que: Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo tener vida en sí mismo. Mucho más contundente es Juan cuando reproduce, en el capítulo 11, algo que Jesús dice y que pasa a ser un clásico de la declaración de victoria: Todo esto hasta arribar al clásico de todos los clásicos de Juan, el 14:6, cuando Jesús dice aquello de: Yo soy la resurrección y la vida; y el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá. Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Sólo le falta, para cerrar esta parte de esta historia, que Juan utilice el otro término que tan familiar le resulta para sumarlo al primero, que es vida. Estoy hablando de la luz. ¿De qué luz se habla aquí? De la que nos brinda el Verbo. El Logos. La Palabra. ¿Es productora de luz, entonces, la Palabra de Dios? ¿Te cabe alguna duda? ¿Quién la provee? El Verbo, que es el Padre, que es el Hijo, pero que también es el Espíritu Santo. ¿Ahora sí te cierra? Porque a mí si me cierra y perfecto, como todo el resto del evangelio del Reino.

¿Cuántas veces escuchaste decir a alguien en nuestros ambientes, que sin Cristo estamos muertos y también en total y absoluta oscuridad? Eso es el equivalente más claro de que sin Cristo estamos perdidos. Y además padeciendo los naturales temores de estar por fuera de Él, entre ellos, el miedo innato a la muerte y, como consecuencia, a la oscuridad. Los niños muy pequeños son el mejor ejemplo de que algo espiritual está por fuera de una simple ausencia de luz. ¿Tienen miedo los niños pequeños a la oscuridad, o no? Lo tienen. ¿Sabes por qué? Porque para ellos, la oscuridad no es algo, sino alguien. Dios es Luz. Tú saca ahora tus propias conclusiones. Yo, por mi parte, creo que lo más oportuno es dedicarme a examinar el quinto verso de este primer capítulo de Juan. ¿Se te olvidó? Dice: La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. En el ámbito científico suele enseñarse que la oscuridad no se puede examinar, pero sí la luz. Que, en todo caso, oscuridad es solamente ausencia de luz. Desde lo técnico o científico, puede ser, no lo dudo. Pero en lo espiritual, no; absolutamente no.

Si acudes a los originales, podrás ver que, cuando se habla de luz, se habla en realidad de resplandor. Y cuando decimos resplandor, no podemos menos que recordar cómo se asume lo que llamamos la Gloria de Dios: como un resplandor brillante y enceguecedor. El resplandor de la gloria. Ahora bien; si decir luz es decir esto, ¿Qué haremos con las tinieblas? ¿Vamos a dejarlo en que se trata simplemente de oscuridad visual por falta de iluminación? En lo literal, si, lo es, pero en lo espiritual, todos sabemos que tiene otras connotaciones. Dios envió a Jesús al mundo a traerle Su luz, esa que nos es necesaria para salir de toda la negrura de una vida hueca, vacía y sin futuro, y también de esa clase de oscuridad que sólo tiene lo tenebroso, lo mortuorio, lo seco e infame. Por ese motivo es que más adelante, en este mismo libro, juan escribe advirtiendo a quienes lo quieran oír, que: Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.

¿Alguno de ustedes que hoy me está escuchando tiene la menor duda de eso? Los hombres, en general, en lo global, en lo genérico, incluso, ¿No siguen mayoritariamente amando más esas tinieblas de perversión, promiscuidad, vicio y corrupción que esa luz de santidad, integridad, honestidad, pureza y transparencia? Por esa razón es que tienen tanto valor esos dos versos del libro de Génesis, en su primer capítulo. El primero, después de haber trazado Dios el diseño para la Creación, dice: Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Cuando ese diseño precioso comienza a ponerse en marcha, el máximo obstáculo que tuvo, fue el mismo que la mayor parte de los creyentes tenemos hoy cuando decidimos comenzar una obra favorable al Reino: Se nos viene encima un tremendo desorden y oscuridad, mucha, toda. ¿Qué hizo Dios? Él es el Verbo, el Logos, la Palabra, así que hizo lo que corresponde hacer en cada problema que tengamos: simplemente habló: Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. ¡Ah! ¿Creó la luna y el sol? ¡No! Eso recién lo hace más adelante, en el verso 14. ¿Y entonces? Soltó su Palabra, y esa Palabra al salir en libertad, determinó que se hiciera la luz. Dijo SEA la luz. Sea es parte del verbo SER. Recuerda: primera persona: YO SOY. ¡Wow!

En un momento de su ministerio, Jesús se encontró con un hombre ciego de nacimiento. (Un ciego no ve, no tiene luz, está a oscuras). Los religiosos del lugar, legalistas a ultranza, enseguida le preguntaron quien creía él que había pecado para que ese hombre hubiera sido castigado así,, con esa ceguera. La respuesta que da el Señor en los versos 3 al 5 de ese capítulo 9, nos siguen desacomodando y desparramando cualquier intencionalidad legalista o juzgadora en nosotros. Mira lo que les dice: Respondió Jesús: No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; (Esto habla de luz) la noche viene, (Aquí lo que llega es la oscuridad) cuando nadie puede trabajar. (Y allí les declara la razón de su existencia en la tierra) Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. Él, mientras estaba en este mundo, era indiscutiblemente luz para este mundo. Pregunto: Cuando la cabeza de un cuerpo determina algo, ¿Alguno de sus miembros puede estar en desacuerdo o verlo de otro modo? No sé, digo, mira que somos un cuerpo bastante raro todos nosotros, ¿No te parece? Si Él era luz, ¿Nosotros qué?

Obviamente, está más que claro que ninguno de todos estos que lo oyeron, entendieron ni pìo. Tanto que, mucho tiempo después, debió reiterar el mismo concepto, aunque ya de modo directo y sin lugar a confusiones. Les dijo, como se lee en el capítulo 12 y versos 42 al 46: Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios. Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió; y el que me ve, ve al que me envió. Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. La palabra que Él usa aquí para tinieblas, es scotia, y se traduce como sombras, lobreguez, mal, pecado, oscuridad, noche, ignorancia, depravación moral. En un abanico de acepciones, siempre tienes la posibilidad de echar mano a la que más se adapte al punto en cuestión. ¿Me dejas elegir? Me quedo con lobreguez, mal, pecado, muy esencialmente ignorancia y toda forma de depravación moral. Todo eso está encerrado en el reino de las tinieblas, ese que tanto cuesta separar de nuestras vidas para entregarnos por completo al Reino de los Cielos, único que te garantiza eternidad con Cristo. Nada menos.

Y lo último que leemos, es que, contra esa luz, ninguna forma de tinieblas pudo prevalecer. Este término, concretamente prevalecieron, dice, es katalambano, y es una palabra que puede tener tres significados: 1 – Apoderarse, asir, dominar. Si así fuera, aquí estaría diciendo algo así como: Las tinieblas no tienen control sobre la luz. 2 – Percibir, lograr, asir con la mente, prevalecer con esfuerzo mental o moral. Aquí, traducido bajo esta óptica, se leería: Las tinieblas no entienden a la luz. 3 – Apagar, extinguir, matar la luz sofocándola. Aquí, lo mismo, nos diría: Las tinieblas nunca podrán extinguir la luz. De hecho, la luz y la tiniebla son esencialmente antagónicas entre sí. El gozo del creyente no sólo está en saber que la l es más fuerte que las tinieblas, son que también prevalecerá contra ellas. Ahora plántate sobre tus pies como un hijo de Dios, miembro de Su Reino y parte activa del cuerpo de Cristo. ¿Qué has aprendido? Que el infierno no tiene control sobre ti, a menos que tú se lo entregues, pecando. Que jamás un endemoniado o perturbado por demonios podrá entenderte. Y que nunca jamás ningún espíritu inmundo se dará el gusto de apagar uno de nuestros millones de luces multimiembros del cuerpo de Cristo.

Ahora bien. Hablemos con propiedad y sin aspavientos de púlpito. Todo eso está en nuestras manos. Si somos su cuerpo, con seguir lo que la cabeza decide, es más que suficiente. Ponte una mano en el corazón, ¿Tú crees que la mayoría del pueblo de Dios está haciendo eso, hoy? Y si no está haciendo eso, ¿Puedo saber qué está haciendo? Allí alguno me va a responder que está viviendo en la carne y no en el espíritu. De acuerdo, pero sigue siendo teología académica. Si quiero ser parte del Reino de Dios y contar con tu compañía, tengo la obligación de ser menos teocrático y más práctico. De otro modo, hasta el demonio más idiota me derrota.

¿Es Cristo el Hijo de Dios, o no? Lo es. ¿Es Cristo el Verbo, o no? Lo es. ¿El Verbo es Dios, o no? Lo es. ¿El Verbo es Logos, la Palabra, ¿O no? Sí, también lo es. ¿Tienes claro que para vencer tenemos la obligación de estar EN Cristo, más allá de creer en Él, conocer su obra o tener información suya? Si, así es. Entonces, me gustaría que como cierre de este trabajo, te tomes dos minutos para reflexionar de qué manera rápida puedes pasar de no estar EN Cristo a estarlo. ¿Listo? ¿Se te reveló? ¡Exacto! Estando metido de cuerpo, alma y espíritu en Su Palabra. En el Verbo. En la Luz. Y no te estoy hablando de repetir como papagayos capítulos y versículos de una Biblia. Estoy hablando de poner por obra y darle vida activa, visible y práctica a lo que fue escrito hace dos mil años. ¿Amén?

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3 – ¿Dónde Está Tu Tesoro?

En este examen que venimos desarrollando sobre el llamado Sermón del Monte, único de estas características que pronunció Jesús durante su ministerio terrenal, nos encontramos con puntos muy singulares que, todavía hoy, producen mucho “ruido” dentro del pueblo de Dios. Esto no se trata de conceptos teológicos ni de interpretaciones intencionadas. Esto se trata de revelación del Espíritu Santo, de modificaciones urgentes en muchos de nuestros sistemas de vida y de la inmediata conciencia de estar formando parte de un pueblo especial, con conducta especial, con comportamiento especial y con una vida apta para ser vista y ansiada por quienes nos rodean. Eso es testificar, no contar anécdotas de veinte años atrás.

Mateo 5: 38 = Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.

Esto tiene base auténtica en lo que fuera dicho en su tiempo y momento por Dios mismo, a través de sus primarios profetas. En el libro del Éxodo, capítulo 21, Dios le da a Moisés una serie de instrucciones. Comienza con leyes para con los esclavos, que los había y muchos, y luego continúa sobre los actos de violencia, esto es: cómo reaccionar ante determinados actos de violencia. Quiero reproducir completo el texto que va desde el verso 11 hasta el 24, para así entender lo que sucedía en ese momento y evaluar, partiendo de esta base, lo que luego habrá de modificar la Gracia traída por Jesús:

 Y si ninguna de estas tres cosas hiciere, ella saldrá de gracia, sin dinero. El que hiriere a alguno, haciéndole así morir, él morirá. Mas el que no pretendía herirlo, sino que Dios lo puso en sus manos, entonces yo te señalaré lugar al cual ha de huir. Pero si alguno se ensoberbeciere contra su prójimo y lo matare con alevosía, de mi altar lo quitarás para que muera. El que hiriere a su padre o a su madre, morirá.

Asimismo, el que robare una persona y la vendiere, o si fuere hallada en sus manos, morirá. Igualmente, el que maldijere a su padre o a su madre, morirá.  Además, si algunos riñeren, y uno hiriere a su prójimo con piedra o con el puño, y este no muriere, pero cayere en cama; si se levantare y anduviere fuera sobre su báculo, entonces será absuelto el que lo hirió; solamente le satisfará por lo que estuvo sin trabajar, y hará que le curen. Y si alguno hiriere a su siervo o a su sierva con palo, y muriere bajo su mano, será castigado; más si sobreviviere por un día o dos, no será castigado, porque es de su propiedad. Si algunos riñeren, e hirieren a mujer embarazada, y esta abortare, pero sin haber muerte, serán penados conforme a lo que les impusiere el marido de la mujer y juzgaren los jueces. Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 

En el capítulo 24 del libro de Levítico, también están esas palabras, aunque con otro entorno como para ser mejor interpretadas. Dicen los versos 19 y 20: Y el que causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho: rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente; según la lesión que haya hecho a otro, tal se hará a él. El capítulo 19 del libro de Deuteronomio te da otra visión, cuando en los versos 16 al 21, leemos lo siguiente:

Cuando se levantare testigo falso contra alguno, para testificar contra él, entonces los dos litigantes se presentarán delante de Jehová, y delante de los sacerdotes y de los jueces que hubiere en aquellos días. Y los jueces inquirirán bien; y si aquel testigo resultare falso, y hubiere acusado falsamente a su hermano, entonces haréis a él como él pensó hacer a su hermano; y quitarás el mal de en medio de ti. Y los que quedaren oirán y temerán, y no volverán a hacer más una maldad semejante en medio de ti. Y no le compadecerás; vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.

Paso a explicarte algo que seguramente ya conoces, pero que bien vale reiterarlo como información necesaria en una época como la actual, tan complicada respecto a estas mismas cosas. La llamada Ley del Talión, no pretendía alentar venganzas personales, sino proteger al ofensor de un castigo más severo que el que merecía su ofensa. Jesús, luego, como ahora veremos, va a prohibir toda venganza, al insistir sobre las actitudes positivas al enfrentar un mal que nos llegue en forma de insulto personal, una acusación legal, un trabajo forzado o peticiones de préstamos y ayudas.

Quiero ser justo y ecuánime en esto, sin irme ni para allá ni para acá, tú me entiendes.  Debo reconocer que aquella ley de talión (Del latín talio – onis), que determinaba que alguien sufriera igual castigo conforme al daño producido, prendió mucho en las mentes de aquellos hombres. Tanto que la fueron transmitiendo de generación en generación como base de justicia y todavía hoy, a siglos y siglos de todo aquello, en muchos lugares se sigue respetando por propias leyes. Y donde no opera así y aparentemente hay una justicia más…moderna, a la hora de juzgar, no se deja totalmente de lado. Esto que sigue es lo que Jesús añadió a lo anterior:

(39) Pero yo os digo: no resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; (40) y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; (41) y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.

A ver; vamos por partes. Jesús tenía mucho que decir sobre la humildad. Porque no fue extraño que fuese el pecado del orgullo el que causó la caída de la humanidad. Como el nuevo Adán, Jesús fue ejemplo en ese aspecto de una vida justa. La caída de la humanidad se debió a su presunción de que podía encumbrarse por encima de Dios. La restauración de su santidad exige lo contrario: que la gente se humille delante de la voluntad y el camino de Dios. Entonces el reconocimiento y la exaltación verdaderos que da Dios vendrán a aquellos que menos lo esperan y buscan.

Lo que Jesús les da a entender, aquí, es que deben renunciar sí o sí a toda forma de venganza, y dejar que esa venganza, por decirlo tal como fuera dicho por Él mismo, tiene que ser patrimonio de Dios. Mía es la venganza, dijo Jehová. Ahora bien; ¿Podremos poner en práctica todo esto que se demanda aquí hoy, en nuestros tiempos, en el lugar donde vivimos y en el marco social con el que compartimos? No me respondas nada, sé lo que piensas y quizás jamás te atreverías a decir. Sólo déjame decirte algo: si tuviéramos fe como un grano de mostaza…

Aquellos que duden que funcione, debemos comprenderlos. Es exactamente lo que piensa el 99 por ciento de los incrédulos que han leído esto alguna vez, (Y no dije el 100 porque siempre hay alguien que recibe luz). Pero, debemos reconocerlo, aunque nos duela, también es lo que sin decirlo para no quedar mal ni como hereje o blasfemo, hoy mismo está pensando por lo menos un 60 por ciento de lo que llamamos cristiano. ¿Dar la otra mejilla? ¡Me romperán las dos!

¿Al que nos reclame un dólar, no llevarlo a juicio y darle diez? ¡Seré pobre en dos meses! Hoy ya no existe aquella ley romana que les permitía obligar a alguien desconocido a llevar una carga durante una distancia, pero dudo mucho que, si existiera, hubiera demasiados que la llevaran el doble de camino. ¡Es que han cambiado los tiempos! Cierto, pero el evangelio sigue siendo el mismo, ese que lleva a Jesús a cerrar este bloque de su sermón diciendo:

(42) Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

Esto merece un comentario exclusivo. Si no lo hago, seguramente quedaré como un santo que no osa añadirle nada a lo dicho por el Señor, pero también en lo que tiene que ver con nuestro mundo actual, como un cobarde que no se atreve a decir las cosas como son hoy, pleno siglo veintiuno. A ver. En Deuteronomio 15:7-8, hay un texto que tiene que ver con esto. Dice: Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre, sino abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto le prestarás lo que necesite.

 ¡Ah! ¡Así tiene otro color! Me está diciendo el Señor que cuando vea a alguno de mis “hermanos”, esto es, hijos de mí mismo Padre, no gente religiosa que va a una iglesia, ni mucho menos incrédulos, abra mi mano libremente y le preste o regale, tal sea la necesidad y situación, lo que se necesite. Esto si es absolutamente posible y además muy `positivo. Porque todos sabemos más que bien por experiencias propias, que, en todas las congregaciones, los días de reunión, asisten personas carenciadas en búsqueda de algo que les ayude su sustento. Pero estamos hablando de iglesia y mucha de esa gente ni siquiera es creyente. ¿Les darás calidad de “hermanos” en la fe? Hazlo si quieres, yo no.

Te cuento algo al respecto. Hace algunos años, en mi ciudad sucedió un hecho que llamó poderosamente la atención. Un día, cruzando una calle, pude ver a una mujer joven, con un niño pequeño en sus brazos, pidiendo ayuda en dinero. Su ropa y sus facciones, evidenciaban que no era nativa, sonaba a extranjera, aunque no se podía determinar su procedencia. No estoy hablando de piel negra, era blanca. Recuerdo que la ayudé con algo y me agradeció con un sonido que supuse era un gracias no sé en qué idioma. Al poco tiempo, empecé a ver en otros cruces de calles a otras mujeres tan jóvenes como esa y de similares características, también solicitando dinero a quienes por allí pasaban, todas con niños en sus brazos.

 Unos meses después, las autoridades descubrieron una red internacional que traía mujeres de un país europeo de los considerados muy pobres, para prostituirlas. Como si eso no fuera suficiente, en las horas donde no ejercían su “trabajo”, las ponían en las esquinas, les daban un niño que no era de ellas y las hacían pedir dinero. Una organización de mendicidad. ¿Entiendes cuando hablo de dar a mano abierta sólo al hermano genuino en necesidad? De eso hablaba el Señor, no de ser alimento fácil de embaucadores. El hijo de Dios tendrá discernimiento suficiente para no permitir que el diablo lo engañe en nada.

(43) Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.

Lo que fue dicho tuvo sus condiciones. Por ejemplo, en el libro de Levítico 19, en el marco de varias llamadas leyes de santidad y justicia, en los versos 16 al 18, leemos: No andarás chismeando entre tu pueblo. No atentarás contra la vida de tu prójimo. Yo Jehová. No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado. No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová. Queda claro: está hablando de amar al prójimo, pero condicionando claramente la condición de ese prójimo. En Deuteronomio 23 habla sobre los excluidos de la congregación, y allí sí es muy contundente cuando en los versos 5 y 6, dice:

Mas no quiso Jehová tu Dios oír a Balaam; y Jehová tu Dios te convirtió la maldición en bendición, porque Jehová tu Dios te amaba. No procurarás la paz de ellos ni su bien en todos los días para siempre. Salmo 51: 7-11 confirma esto: Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen; Contra mí piensan mal, diciendo de mí: Cosa pestilencial se ha apoderado de él; Y el que cayó en cama no volverá a levantarse. Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, Alzó contra mí el calcañar. Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y hazme levantar, Y les daré el pago. En esto conoceré que te he agradado, Que mi enemigo no se huelgue de mí.

(44) Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y persiguen…

La gran pregunta que nos auto formulamos ni bien leemos estas cosas, es: ¿Cómo llego a perdonar a mis enemigos? ¿Podré hacerlo? ¿Hay alguna fórmula que sea útil? Mira; el primer paso para perdonar es reconocer tu resentimiento contra un enemigo. Debes identificar a ese enemigo y a lo que ha hecho para herirte. Entonces, lo ideal sería decir: “Lo perdono por tales y tales ofensas”. Luego arrepiéntete de lo que sientes y pídele a Dios que te perdone, tal como Jesús lo dice en Lucas 11. Después de eso, haz un esfuerzo y ponte a orar por el bien de ese enemigo. ¿Fácil? ¡Qué va! De fácil, esto, no tiene nada, todo lo contrario. Pero sí es posible.

 Tan posible que conozco un caso donde el ofendido y lastimado decidió hacer eso, aunque no era un creyente de alto nivel, apenas podía creer y punto. Grande fue su sorpresa cuando, al cabo de un tiempo, aquel enemigo se presentó una mañana en su casa, le pidió perdón, le dio un abrazo y luego le dijo que “casualmente” alguien le había hablado de Jesucristo y él se había decidido a aceptarlo como Salvador y Señor de su vida. En ese momento, el ex ofendido, dice que se sintió más incrédulo que su ex enemigo recién convertido. Le creo.  Creo que vale la pena aclarar algo. Lo inmediato del perdón ante una ofensa, es la decisión de ejercitarlo. Porque el logro en el sentir íntimo, será cuestión de tiempo. Tú decides perdonar hoy y ahora, pero ese perdón se hará verdad en tu vida dentro de un tiempo.

(45) …para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

Tengo una pregunta: ¿A Dios le agrada que seamos como Él desea que seamos? Sí. Pero, si no lo somos, ¿Nos castiga sacándonos de esta tierra con un rayo que nos fulmine? No. Dios nos ama y siempre estará esperando hasta nuestro último suspiro terrenal que decidamos refugiarnos en Él y no en nosotros mismos. Entonces, no hay ninguna duda que, a la hora de enviar sus bendiciones, Dios no discrimina entre malos o buenos ni entre justos o injustos. Tanto el calor de vida del sol como la bendición húmeda y fresca de la lluvia cae sobre todos por igual. Los seis versos del capítulo 25 del libro de Job ya hablaban de esto, mira:  Respondió Bildad suhita, y dijo: El señorío y el temor están con él; Él hace paz en sus alturas.

 ¿Tienen sus ejércitos número? ¿Sobre quién no está su luz? ¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios? ¿Y cómo será limpio el que nace de mujer? He aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente, Ni las estrellas son limpias delante de sus ojos; ¿Cuánto menos el hombre, que es un gusano, Y el hijo de hombre, también gusano? En las palabras finales que dirige a Job, Bildad afirma que: el ser humano no puede discutir con Dios; ninguna persona puede decir delante de Dios que es pura. Es inconcebible que Dios le permita a Job una oportunidad para justificarse.

(46) Porque si amáis a los que os aman, ¿Qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? (47) Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿Qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?

Quiero suponer que te ha quedado más que claro el concepto de lo dicho por Jesús. Si Dios, que es nada menos que el Dios de todo el universo, hace llover y alumbrar el sol sobre malos y buenos, sobre justos e injustos, eso significa que quienes decimos ser discípulos de Jesús, debemos hacer exactamente lo mismo con amigos o enemigos. Esto es: el amor eterno que corre por nuestras venas espirituales, no se lo podemos negar a nadie. La conclusión es la que terminas de leer. Amar a todas esas personas maravillosas que nos aman, ya sea padre, madre, hermanos, esposos, novios, es más que sencillo y no cuesta ningún esfuerzo.

 De ninguna manera podríamos pretender tener una recompensa por sentir eso y así. ¿O no sienten exactamente de la misma manera todas aquellas personas no creyentes que conocemos, que, aunque tengan conductas reprochables o, incluso, hasta lleguen a cometer delitos y ser directamente delincuentes, salvo casos muy excepcionales de enfermedades, a la hora de amar a sus seres queridos lo hacen de la misma manera que los honestos, decentes e irreprochables?

Quiero aclarar que el correcto significado de la palabra enemigo, no se limita a cualquiera que no nos guste. No surge de una simple antipatía o diferencias de forma. El mandamiento a amar a nuestros enemigos significa mucho más que simplemente cambiar nuestros sentimientos acerca de la gente con la cual no nos llevamos bien. Más bien, enemigo, que es la palabra griega echthros, significa adversario, y se refiere a aquellos cuyas acciones y palabras manifiestan odio hacia ti.

Puede ser familia, compañeros de trabajo, de colegio o, sencillamente, como en más de un caso nos sucede a los ministros que procuramos llevar una palabra que lejos de convertirnos en cómplices religiosos de las malas conductas de las personas, expresamos puntualmente aquello que el Espíritu Santo nos ha ordenado decir. Eso, indefectiblemente nos acarrea fieros enemigos, del mismo talante que eran aquellos fariseos que terminaron llevando a Jesús a la cruz, usando a los romanos para el trabajo práctico, simplemente porque sabían que lo que Él predicaba era la verdad, mientras lo que ellos decían era lo conveniente. Esos son nuestros enemigos. O adversarios. ¿Recuerdas el significado de Satanás?

(48) Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

¿Qué significa ser perfecto? Según nuestro diccionario, perfecto es algo o alguien que tiene el mayor grado posible de bondad o calidad. ¿Te das cuenta? Lo que nos pide nuestro Dios desde tiempos inmemoriales no es algo imposible. De acuerdo, no es algo que nosotros podamos conseguir con nuestros esfuerzos personales o con fórmulas humanas, pero si algo más que factible viviendo y estando en Él, inmerso y fusionado con Su Espíritu. Perfecto no es sin errores, si lo examinas como corresponde, es maduro. Mira lo que dice Levítico 19:1-2:

Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios. Dios es santo porque está separado para dedicarnos toda su atención a cada uno de nosotros. Nosotros podemos ser santos sólo si somos capaces de dedicar toda nuestra atención a Él, por encima de lo que nos ofrezca el mundo. Pablo lo revela a los Colosenses en los versos 28 y 29 del primer capítulo de su carta, cuando hablando de Cristo, dice: a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.

La carta de Santiago, en su primer capítulo y en los versos 2 al 7, creo que resume en parte lo que estamos hablando. Dice: Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.

 ¿Me está diciendo que sienta gozo cuando estoy pasando por una prueba que sólo parecería traerme lamento y llanto? Sí. ¿Me está diciendo que es la prueba de mi fe la que me trae paciencia? Sí. ¡Es que yo le estaba pidiendo a Dios paciencia! Bueno, aquí tienes la respuesta, no te quejes. En todo caso, lo que te está fastidiando es el envase en el que te envió la respuesta. Finalmente, ¿Me está diciendo que pidas las cosas con fe? Sí. ¿Es que eso me muestra que hay mucha gente que le pide cosas, pero sin la fe necesaria como para que esas cosas ocurran? Sí. Eso te dice. ¿Aprenderemos?

(Mateo 6: 1) = Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.

  ¡!Qué sabiduría celestial la de Jesús, para ver lo que ninguno de los que lo escuchaban habían visto, aun! ¡Que terrible es la carnalidad que nos lleva a querer lucirnos nosotros sin pensar en la gente que puede ser perjudicada por nuestro “lucimiento”! Luego, Jesús sería mucho más explícito sobre este punto, cuando en el capítulo 23 de Mateo, les dice lo que leemos en sus primeros doce versos: Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.

 Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí. Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.  Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

De acuerdo; está hablando de los fariseos y la serie de cosas que ellos hacían para enaltecer su reputación delante de la gente que los sostenía, pero… ¿Hay demasiada diferencia entre esto y lo que hoy podemos ver en cualquier congregación o grupo auto denominado como cristiano? Comencemos por lo que, y disculpen mi crudeza, yo llamaría “la puesta en escena”. Porque lamentablemente sí, hay una puesta en escena en algunas plataformas de algunos templos. Decoración, iluminación, suspenso y todo ingrediente que sea útil para atrapar la atención de los presentes y llevarlos a estar pendientes de lo que sucede allí arriba. Y cuando digo arriba, quiero decir exactamente eso, arriba. Porque si en algo las predicaciones humanas se diferencian a las de Jesús, justamente es desde la altura física que se las expresa.

 Mientras Jesús se sentaba sobre una roca, por debajo del nivel visual de la gente, ya que a Él le interesaba que lo escucharan, mucho más a que lo vieran, nosotros lo hemos estado haciendo exactamente al revés. En lo personal y sin ser yo un fuera de serie ni mucho menos, Dios me libre de pensarlo, decidí que jamás me mostraría públicamente. Hice radio y ahora audios. No hago videos porque no estoy aquí para captar adeptos ni entretener a cristianos aburridos, estoy para proclamar el mensaje del Reino de los Cielos. Que lo haga bien, regular o mal, es una posibilidad. Pero siempre intentando hacerlo al modo Jesús, no al modo evangélico tradicional, mucho más parecido al fariseísmo que al del Hijo de Dios. ¿Locuras privadas? Llámalo así, si quieres, no me molesta. Pero así seguiré, a menos que mi Padre me diga otra cosa.

(2) Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

¡Uf! ¡Otro tema para hablar un rato más que extenso! Lo haré con todo el cuidado del que sea capaz con la finalidad de no herir gratuitamente a nadie que no merezca ser herido. También con la tranquilidad de no tener ningún interés o preocupación personal en esto. Quienes me conocen y conocen nuestro trabajo, saben perfectamente que es así como lo digo. Cuando Jesús dice limosna, habla del término griego eleemosúne, que significa hacer una obra de bien o de alivio a los pobres, que puede ser en dinero o en otros elementos. Si bien la palabra no está en el Antiguo Testamento, el significado de ella sí lo está.

Y eso es lo que de alguna manera está enseñando Jesús. Ocuparnos de las personas con carencias materiales o económicas, es una obra que tiene directa vinculación con nuestra fe, pero de ninguna manera hacerlo ostentando públicamente una generosidad que casi siempre es falsa y que sólo se muestra para recibir adulación, alabanza, reconocimiento y, no nos engañemos, algo a cambio a corto o mediano plazo. A eso es a lo que el Señor llama hipocresía, que es lisa y llanamente simulación, hacer ver algo que de ninguna manera es verdadero.

Hupokrites, es la palabra que se traduce como hipócritas. En los días bíblicos, los actores se cubrían el rostro con una máscara, la cual incluía un dispositivo para amplificar la voz, una suerte de mini megáfono. Como los dramas se ejecutaban a través de preguntas y respuestas, la palabra que describe el diálogo era hupokrinomai, que significa replicar o contestar. Hupokrites, entonces, es el que desempeña un papel en el drama, lee el guion o libreto, o el que monta un acto teatral. El hipócrita esconde sus verdaderos motivos debajo del disfraz que oculta su verdadero rostro.

 Creo que Pablo lo interpretó cabalmente cuando al escribirles a los romanos, en el capítulo 12 de su carta, dice en los versos 6 al 8: De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.

Está tan claro que me avergüenza no haberlo entendido ni bien comencé con esta tarea. Todos tus dones son un regalo del cielo para tu vida. No es porque hayas hecho méritos para recibirlos, es simplemente porque al Señor le ha placido dártelos y darte también la oportunidad de usarlos en beneficio del Reino y en gloria y honra a Su nombre. Dios no es culpable que algunos hombres se apropien de esos dones como si fueran suyos y hagan verdaderas fortunas explotándolos en esta tierra. No pueden percibir ni imaginar lo encontrarán al final del camino.

Por mi parte, mi vida hizo un giro de ciento ochenta grados en este tema cuando leí que dar de gracia lo que de gracia se ha recibido, es patrimonio de muchos, entre los que estamos los que recibimos el don de la enseñanza. Ahí es donde muchos me han argumentado: ¿Pero no dice Dios que el obrero es digno de su salario? Sí, pero el que decide como va a pagar ese salario, cuando lo va a pagar y a través de qué o de quién, es Él, no tú, ni yo. ¿Comprendido? Cuando llega ese salario, recíbelo con gozo porque te bendice a ti y a quien te lo haya hecho llegar. Pero mientras tanto eso no llega, te aguantas y ni se te ocurra procurártelo como si fueras un cuentapropista capitalista del evangelio. ¿Te imaginas a Jesús vendiendo aceite ungido a sus paisanos, a los fariseos y a los romanos? ¡Uf!

(3) Más cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, (4) para que sea tu limosna en secreto; y tu padre que ve en lo secreto, te recompensará en público.

Jesús nos propone, puntualmente que, cuando damos algo a alguien que lo necesita, no andemos vociferándolo a diestra y siniestra para que todos se enteren que somos generosos como buenos cristianos. Es más; parecería que deberíamos mantenerlo en secreto hasta con nosotros mismos, con la finalidad de evitar algo llamado autocomplacencia, que es el paso previo a la soberbia. En mi modo de verlo, que es personal, obviamente, conque Dios lo sepa, alcanza y sobra. No necesitamos nada más. Lo interesante es que Jesús nos asegura que, si sabemos mantener en secreto esa obra, Dios nos recompensará en público. De hecho, esto nos dice que, si damos para nuestra propia vanagloria, no podemos esperar recompensa alguna.

Tenemos que tener presente que el ojo del Señor está siempre sobre nosotros, y que Él no solamente ve la acción que producimos, sino la intención o motivo que nos llevó a esa acción. Extremadamente fino, ¿Verdad? Gloria a Dios por eso. Pablo, en lo que para nosotros es el tercer capítulo de su carta a los Colosenses, lo ve de esta manera: Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas.

(5) Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. (6) Más tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Cuando leía esto recordaba algo que en una ocasión le escuché relatar a un viejo pastor, que había transformado su vida y su ministerio, pasando de la religiosidad que había seguido y respetado de joven, a una verdadera fe en Cristo, por revelación del Espíritu. Dice que cuando todavía era ese pastor religioso, su hija menor, que en ese entonces apenas tenía ocho años de edad, lo escuchó orar en un encuentro de líderes y pastores, abriendo la conferencia. Como le habrá impactado esa actuación pública de su papá, que cuando quedó a solas frente a él, le preguntó:

“Papá… ¿Por qué nunca oras así en casa y con nosotros, mamá y mis hermanos?” Todavía enrojecía de vergüenza al recordar ese episodio. Lo que su hija de ocho años le dijo, a él le sonó como voz de Dios, llamándolo simulador e hipócrita. De hecho, ese momento ayudó a modificar para siempre su vida, la de su ministerio y, por consecuencia natural, la de su familia. Él era uno de los que amaba orar en pie en el templo y en las esquinas de las calles para ser visto por los hombres, aunque sin detenerse a pensar si Dios lo estaba escuchando o no.

Él dice: cuando ores. En primer lugar, no te está diciendo “si en una de esas se te ocurre orar”. Tampoco dice “si sientes orar”. Sencillamente te dice cuando ores. ¿Qué quiere decir esto? Que orar no es ni un rito religioso, ni una muletilla cristiana, ni mucho menos una opción. ¿Eres creyente? Debes orar. Punto. Si no hablas con el Dios en el que dices creer, ¿Con quién vas a hablar? Esta palabra ores, aquí, es la palabra proseuchomai. Es, notoriamente, un vocablo aglutinante. El sustantivo euche es una oración a Dios que también implica el hacer un voto.

Se añade el verbo euchomai, el cual denota una invocación, una petición o ruego. Al agregarle pros, que quiere decir “en la dirección de”, (En este caso, Dios), proseuchomai viene a ser el término que más frecuentemente se emplea para oración. Y ahora atención con el final, porque repite algo que generalmente se nos escapa. En tu cuarto, a solas, Él y tú. No necesitas de nadie más. Él ve en tu corazón, Él ve en lo secreto. ¿Y sabes qué? Cuando ores lo que Él espera que ores, te recompensará. Y no dejes que te agarre un ataque de religiosidad farisea. Si. mi Padre dice que me va recompensar, ¡Gloria a Su nombre! ¡Recompénsame, Padre!

(7) Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. (8) No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

Cuando leemos vanas repeticiones, nuestra mínima memoria nos lleva a cultos de credos muy conocidos que realizan y enseñan esa forma de oración. Sin embargo, no deberíamos ser auto suficientes en esto y mirar hacia adentro, que es como decir hacia nosotros mismos. Pon tu mano en tu corazón, símbolo de honestidad pura, y dime: ¿Nunca oraste a Dios, pero con tu palabrerío armado de un modo que tú esperas impresione a quienes te oyen aquí? Yo sí lo he hecho. Gloria a Dios y a su misericordia que pude darme cuenta y salirme de eso. Hay algunos pasajes que quiero compartirte. Mateo 11:25:

En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Si esto no se traduce a una revelación sencilla por fuera de discursos teológicos, no sé de qué te estoy hablando. Lucas 18:10-14: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.

 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido. Yo me he sonreído al leer este pasaje. Supongo que tú también. ¡Es tan gracioso lo que hacen y dicen esos fariseos! Pero… A veces hago memoria y la vergüenza me pinta de bermellón el rostro, porque alguna vez, yo también pretendí pasarle por el rostro a otros más nuevos todas las “grandezas” de mi fe. Pobre ignorante…

2 Reyes 4:32-33: Y venido Eliseo a la casa, he aquí que el niño estaba muerto tendido sobre su cama. Entrando él entonces, cerró la puerta tras ambos, y oró a Jehová. ¡Una resurrección! Pero sin público, no era un espectáculo. Salomón lo ve así en Eclesiastés 5:2: No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras. Dicho en argentino básico: si no tienes demasiado en claro lo que vas a decir, ¡Cierra el pico! 

(9) Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. (10) Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. (11) El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. (12) Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. (13) Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Si existe una oración que hasta el menos creyente de todos los hombres conoce, esa es esta, rotulada como El Padrenuestro. Me tocó aprenderla de memoria en mi etapa infantil, bajo la guía de mi abuela materna y, obviamente, del famoso catecismo del catolicismo romano. No era por allí, pero ellos no lo entendieron. Esta oración que Jesús les enseña es un modelo que encierra todas las aristas que normalmente deberíamos cubrir en nuestro diálogo con el Padre celestial, hoy lo sé y así lo enseño. Pero en esa etapa primaria, la obligación era la de recitarla varias veces en el día y esencialmente por la noche antes de dormir. Y si hacíamos alguna travesura, el sacerdote nos mandaba a repetirla una determinada cantidad de veces como expiación del mal comportamiento.

Lo cierto, -reitero-, es que Jesús la hizo para que todos los que lo escuchaban aprendieran los rudimentos básicos que deberían tener muy en cuenta a la hora de orar. No de rezar, que es de alguna manera una verdad, ya que rezar significa recitar, que es repetir un texto ya aprendido una determinada cantidad de veces, sin innovar ni improvisar nada. De hecho, si vamos a orar guiados por el Espíritu Santo tal como Jesús lo hizo aquí, podríamos decir cosas muy similares, aunque, con otras palabras. Este es un patrón, un modelo de oración en base a los siguientes términos:

Según un análisis bastante cercano, esta oración-base dada por Jesús, contiene siete puntos importantes. El primero, La necesidad de tener un padre. Es como que, al orar, todas tus necesidades van a ser atendidas por un padre lleno de amor. Nada menos. Por ausencias paternales, sean por la causa que sean, muchos niños se han descarriado. Hay países que, en lugar de buscar gobernantes, buscan un padre. Por eso Él dice Padre Nuestro. Porque Dios, antes que ninguna de sus otras condiciones que todos conocemos, es Padre. Y es Nuestro. Sólo así seremos hijos. Sólo así todos los hijos seremos hermanos. Si tú, por la razón que sea, has decidido que ese Dios no es tu Padre, entonces no puedes ser mi hermano. Lo lamento.

Segundo punto, La Presencia de Dios. Por eso es que Él dice Santificado sea Tu Nombre. Él lo que está haciendo es entrar a la presencia del Padre a través de la alabanza. Es, de alguna manera, reflotar lo dicho en el Salmo 100, cuando en sus cinco versos, leemos:  Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones.

Tercer punto, Las Prioridades de Dios. ¿Es que Dios tiene prioridades? De hecho, si, las tiene y están muy claras en Su Palabra. Es por esta razón que Jesús dice Venga tu Reino. Es tu deber declarar que las prioridades del Reino de Dios serán establecidas en ti, en tus seres amados, en tu iglesia y en tu nación. Pablo les dice a los Romanos en el capítulo 14 y verso 17 de su carta: …porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Cuarto punto. El Dios Proveedor. De allí nace la expresión de Jesús respecto al pan de cada día cuando dice Dánoslo hoy.

Te aclaro que Jesús, el que suple todas nuestras necesidades, nos dijo que oráramos diariamente, pidiéndole que provea para todo lo que nos haga falta. Pregunto: ¿Tú has dudado alguna vez de una respuesta positiva? Yo he vivido ya muchos años. Los primeros treinta y uno, en el mundo y sin Dios, al menos como debe existir Dios en nuestras vidas. ¿Y sabes qué? Nunca me faltó nada. Tengo certeza que Él proveyó para mi vida muchísimo tiempo antes que mi vida pudiera serle útil para algo relacionado con Su Reino. Te lo cuento para que si un día te va bien, no te envanezcas. No habrá sido por tus méritos, sino por Su amor.

Quinto punto. La Necesidad del Perdón de Dios. Si el mismísimo Jesús, gestado y nacido sin pecado, factor que lo acompañó durante toda su vida terrenal, igualmente sintió decir Perdona nuestras Deudas, es porque, indudablemente, el perdón no es un lugar de arribo donde descansaremos de todas nuestras barbaridades, sino un punto de partida para poder lograr en el plano espiritual algo que sirva. Sexto punto. Poder Sobre Satanás. Esto no es menor. En esto radica la vida abundante del cristiano o no. El original no dice No nos metas en Tentación, dice que no permita que nuestras carnalidades nos lleven a ella.

Es más correcto decir No nos Dejes Caer en Tentación. Pide que ángeles con espadas de fuego protejan tu vida y la de los seres amados. Séptimo punto. Acceder a La Sociedad Divina. Esta es la razón por la que Jesús dice algo aparentemente muy sabido, Porque tuyo es el Reino. Debes glorificar a Dios por permitirte ser participante de Su Reino, de su poder y llegado el caso hasta de su gloria. El Amén final, va por cuenta de los traductores. En el original no está. De todos modos, bien por ellos. ¡¡¡Amén!!! O, si lo quieres más claro: Así Será.

(14) Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; (15) más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Claro; tú lees esto y te dices a ti mismo: ¡Pero es re-fácil! Le pido perdón a todos los que pueda haber ofendido y ya está, soy perdonado al instante. Sí, eso es verdad, pero… ¿Estás seguro o segura que podrás perdonar a ese o esa persona que te ha causado tanto daño y casi ha arruinado tu vida? No. Si fuera “re-fácil” como piensas, Jesús no lo hubiera dejado como predicación inmortal. Cuando Pablo aconseja a los Efesios, en el cuarto capítulo de su carta y versos 31 y 32, dice: Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.

Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Reflexiona: amargura, enojo, ira… ¿Son reacciones o actitudes que puedes manejar con seguridad y tranquilidad? Tal vez sí, en ese caso Gloria a Dios por ello, pero…si quieres que te diga lo que pienso y conozco, son pocos, demasiado pocos los que lo logran. Todos nosotros, hayamos pasado hace mucho tiempo, poco o todavía estemos dentro, sabemos perfectamente los desastres que en este terreno hemos visto dentro de muchos templos.

A los Colosenses, el Apóstol les dice algo muy parecido, cuando en el tercer capítulo de su carta y versos 12 y 13, les expresa: Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Si te dice que debes vestirte con todo eso que luego detalla, lo que te está enseñando es que cada mañana, cuando sales de tu lecho, lo primero que debes hacer es orar y vestirte con todas estas cosas, (Si quieres le sumas la armadura de Efesios 6) y recién allí sales a la calle.

 En la parábola de los dos deudores, Mateo 18 rescata algo que quiero reiterar porque tiene que ver estrictamente con esto. Dicen los versos 34 y 35:  Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas. Suena impropio de parte de ese Dios de amor que te presentaron, ¿Verdad? Lo lamento. Esa es una de las facetas de nuestro Señor. Pero hay otras, y entre ellas, una que se denomina Justicia. Tómalo o déjalo, no le hace, es la verdad.

(16) Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. (17) Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, (18) para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

En primer lugar y para que no se te olvide nunca, debo decirte que darle publicidad al ayuno es otro ejemplo de una espiritualidad meramente externa. Todas las formas de autonegación deben ser secretas y sin exhibicionismos. Hay un texto en el libro de Isaías, en el capítulo 58, que es contundente y apto para que hoy mismo sea enseñado como verdad excluyente. Dice: ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?

¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, ¿y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. Ayuno. ¿Pasar un lapso sin comer nada, sólo bebiendo agua? Sí, pero no es lo único. Desatar ligaduras de impiedad, dice. ¿Sabes lo que son ligaduras? Algo que te ata, en este caso a algo malo, quizás sin que lo sepas, como producto de alguna forma de pacto hecho en contra de tu vida, ya sea por extraños, brujos, o hasta gente de tu misma familia.

Soltar las cargas de opresión. Otra vez guerra espiritual, no sé si lo estás viendo. Oprimir es la tarea esencial, básica y predilecta de los demonios enviados en tu contra. ¿Vas a seguir soportándolos estoicamente, pero sin pelear la buena batalla contra ellos? Si decides pelear, el ayuno es una de tus armas. Dejar libres a los quebrantados. ¿De qué me está hablando, aquí? No de prisiones humanas, obviamente, sino de cárceles espirituales. Jaulas, si lo quieres en idioma guerrero. Romper todo yugo. ¿Recuerdas lo que era un yugo?

Un palo que se ataba al cuello de dos animales de arrastre, (Bueyes, camellos, caballos), para que ninguno hiciera fuerza de modo desparejo. Pero, al mismo tiempo, no le permitía a ninguno ser libres, sino que dependía de lo que quisiera o no quisiera hacer el otro. Un yugo es, a todas luces, una sociedad. Matrimonio, negocios, empresas, una nación misma, son sociedades. ¿Entre creyentes y no creyentes? Sigue siendo yugo, pero desigual, ya que no harán su esfuerzo en la misma dirección. Dios te demanda que no los construyas, pero los hombres en nuestras desobediencias no sólo lo olvidamos, sino que, aun recordándolo, decidimos no respetarlo. ¿Hay derecho a quejarse? No. Está escrito

. Ayuno. El Antiguo Testamento ordenaba el ayuno en el día del pacto. Durante el exilio, el pueblo judío expandió esta práctica. Ayunar, que en griego es nesteúo, significa abstenerse de alimentos. Viene del vocablo néstis, que es lisa y llanamente: no comer. Vale consignar que abstenerse de la carne y vivir de pescado o vegetales, no es ayunar, sino más bien una estrategia para burlarlo. No hay ningún problema para que el que lo desee, sea vegetariano, pero eso es algo bueno para proteger el cuerpo, pero de ninguna manera reemplaza al ayuno. Al igual que en aquellos tiempos, hoy, nuestra naturaleza corrupta puede corromper algo bueno en algo malo. Un ejemplo moderno de algo bueno convertido en malo es la manera de vestirse bien los domingos.

Esto no tiene nada de malo en sí mismo, hasta puede ser bueno como expresión de reverencia; sin embargo, si se usa para competir con otros o para llamar atención a uno mismo, algo bueno se ha convertido en algo malo. Y, finalmente, algo que ya Jesús viene repitiendo con mucha insistencia en varios tópicos de su Sermón: si ayunas en secreto, tu Padre que ve en lo secreto, habrá de recompensarte en público. ¿Sugerencia? No te niegues a esa recompensa. No te olvides que Jesús fue a la cruz por la recompensa que Él sabía lo esperaba luego. Sé buen creyente, no mal religioso. Ah, y un detalle que no es menor. Dice: cuando ayunes. No es opcional, debes ayunar.

(19) No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; (20) sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. (21) Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Voy a decir algo que es clave para entender y ser bendecido por este texto y algunos posteriores en similar dirección. Jesús no está en contra de las posesiones. Jamás va a decir que no busques ganar dinero, o que sólo vivas de la caridad de los demás. Lo que Jesús enseña, es que lo malo es el amor al dinero, no el dinero en sí. ¿No dice su historia que el encargado de llevar la bolsa de las ofrendas recibidas por su ministerio era Judas, y que a pesar que Judas robaba algo de allí, nadie lo había descubierto? ¿Qué significa eso?

Había confianza en Judas como uno más de los doce, puede ser, pero la realidad es que no se enteraron que Judas robaba algo de esa bolsa porque en esa bolsa había mucho dinero. Si hubiera habido dos monedas y Judas se robaba una, se hubiera dado cuenta hasta el más torpe. La gran pregunta que surge cuando se comenta esto, es: ¿Jesús ignoraba que Judas le robaba? Yo creo fielmente que no, que Él lo sabía perfectamente, pero que siempre le fue dando una oportunidad más para arrepentirse, ser perdonado, restaurado y redimido. Mira como terminó la vida de Judas y te darás cuenta que decidió no ser de Cristo, sino de su Yo influenciado por los demonios.

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2 – Repudios y Juramentos

Durante su legendario sermón del monte, Jesús hace hincapié en todos aquellos tópicos en los que los hombres, llevados por un fariseísmo sobredimensionado, eran más proclives a la sentencia y la ejecución que al perdón y la redención. No es para nada ajeno a este presente ese pensamiento. Aquí no hay sinagogas ni fariseos, pero hay templos y seres ultra legalistas que parecerían gozar cuando encuentran a alguien en algo dudoso. La reacción ante el pecado ajeno no tiene que ser ni de asco ni de rechazo, sino por el contrario, como lo hizo Jesús, de comprensión, compasión y misericordia, que de ninguna manera se deberá confundir con permisividad o debilidad.

Mateo 5: 14 = Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.   

Decirnos que somos luz es, de alguna manera, asegurarnos que, donde quiera que lleguemos y habitemos, la tiniebla ambiente deberá correrse y dejarnos libre el espacio. De eso está hablando. Porque, incluso desde lo técnico o científico, es de la luz de la que se puede hablar. De la tiniebla no hay absolutamente nada para enseñar ni para decir, porque tiniebla u oscuridad, en todo caso, apenas son ausencia de luz. ¿Cómo se logra esto? No lo sé, las naciones son distintas y sus culturas también, pero Pablo es bastante claro en cuanto a esto cuando les escribe a los Filipenses. En el segundo capítulo de su carta, podemos leerlo con meridiana claridad: Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; 

Una luz en el camino…así bautizó un ministro a su ministerio, y fue muy adecuado el título. Porque independientemente de dogmas, doctrinas, modismos, costumbres y tradiciones, llevar la palabra de Dios genuina a un alma a oscuras, es arrimarle luz. Por eso es que, en el final, Jesús les dice que son esa luz que resplandece, por lo que lo último que deberían hacer, tengan las dudas o los miedos que tengan, es esconderla. Una luz escondida, no alumbra. Y si no alumbra, no está cumpliendo con su rol, con su cometido, con lo que Dios le dio para mostrar. Esto va dedicado a aquellos que, compartiendo durante años con gente en sus trabajos o estudios, jamás dijeron que eran creyentes. Tienen húmedas las cerillas para encender sus lámparas.

(15) Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

El almud era un elemento físico del cual no se tienen demasiadas precisiones, pero que se utilizaba como medida romana para áridos o sólidos y era usada especialmente para granos. De hecho, también se empleaba como utensilio doméstico, de allí que aquí se la menciona como un ejemplo para lo que no debe hacerse con una luz, esconderla debajo de este elemento, ya que allí no es útil y no alumbrará nada. Muy por el contrario, se nos recuerda que toda luz deberá colocarse sobre un candelero, que es la representación de la iglesia en una casa, y desde ese lugar será útil para darle entendimiento a todos los que habiten en esa casa.

Marcos, en 4:21-22, nos recuerda algo que Jesús también dijo: También les dijo: ¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz. ¿Por qué hacer tanto hincapié y énfasis en encender la luz espiritual? Porque vivimos en un reino de tinieblas, donde esa luz, aunque nadie esté dispuesto a reconocerlo, es necesitada en forma desesperada. Ausencia de luz, recuerda, es Satanás o pecado. ¿Seguirás yendo a bailar a ese club nocturno en donde adentro no se ve nada porque está todo a oscuras? Piénsalo.

Todos los que alguna vez estuvimos en la debacle mundana y para protegernos o ganar ventajas mentimos, sabemos que esto es absolutamente cierto: No hay nada oculto que no salga a la luz. Nada. Sólo es cuestión de tiempo y habrá justicia. Podemos argumentar lo que se nos antoje, pero nunca podremos engañar al Dios de todo poder. En Lucas 8, lo vuelve a confirmar: Nadie que enciende una luz la cubre con una vasija, ni la pone debajo de la cama, sino que la pone en un candelero para que los que entran vean la luz. 

De acuerdo; el modelo que está dando Jesús, es el de una luz en una casa, pero resulta más que válido también para una revelación en lo que en suma es la casa del Padre. Si tú has recibido luz del Espíritu Santo, ya que sea en revelación, en palabra de ciencia o de conocimiento, no te lo calles. Muéstralo a quien quiera verlo o a quien lo necesite. No te hagas propietario de ello, dale toda la gloria y toda la honra a Dios, y eso será de altísima utilidad, como se dice aquí, para todos los que entran al camino. ¿Quieres que alguien que amas y se ha convertido pueda ver esa luz y disfrutarla? Muéstrasela y calla, deja que el Espíritu Santo le hable y lo instruya.

(16) Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Si te queda alguna duda que lo dicho por Jesús hace tantos años era directo para ti y para mí, aunque todavía no existiéramos, hoy se te ha develado y revelado como genuino. Todo este sermón que Él está comenzando a desarrollar, tiene un único destinatario. No le está hablando a muchos, como lo haría un conferencista, me está hablando a mí, te está hablando a ti. No importa la cantidad de años que puedan haber pasado después de este evento. Sus palabras, conceptos y diseños siguen sonando limpios, puros y contundentes. No sé qué harás tú al respecto. Seguramente el Espíritu Santo ya te lo tiene que estar mostrando con claridad, porque así es como funciona todo. Por mi parte, nací para llevarle a mi pueblo, que es el pueblo santo, las verdades ocultas por la religión y que por años nos impidieron crecer y desarrollarnos.

Y no me interesa si eso acaricia, abofetea o castiga fiero. Mi sensibilidad está para con el cielo y la luz que desciende de allí es la que debo mostrarte y ayudarte a disfrutar. Si así no lo hiciere, tal vez quedaría como alguien muy simpático y atractivo para escuchar, pero dejaría mi sitial de privilegio en el ámbito invisible del Reino de los Cielos. No, gracias, ya elegí hace casi cincuenta años, y no pienso modificar esa decisión. Fue por Cristo, por Su Palabra y por su Reino. Todo lo demás, para mí dejó de contar hace mucho tiempo. ¿Cuántos me acompañan? ¿Diez mil? ¿Cincuenta mil? ¿Cien mil? No lo sé. Sólo sé que, si trabajara para Babilonia, quizás serían millones, pero ahí es donde recuerdo que Jesús hizo lo que hizo con doce, o incluso once, si quieres descartar al que lo traicionó. No es cantidad, es calidad. Eso dice Dios, no la religión.

Pedro, con su tan particular manera de decir las cosas más importantes, lo reseña claramente en su Primera Carta, cuando en el capítulo segundo y en los versos 11 y 12, hablando de la conducta a mostrar a quienes nos miren, como testimonios vivientes del Rey de reyes y Señor de señores, muy por encima de cualquier rango interno dentro de cualquier estructura eclesiástica, dice: Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

Esto es ser luz. No estamos hablando de brillos o resplandores logrados con la ayuda de la riqueza tecnológica en iluminación o sonido moderno, estamos hablando de plantarse delante del mundo secular, en el área que sea y nos cueste lo que nos cueste, mostrarle como vive un hijo de Dios genuino, sin barnices ni disfraces religiosos de cualquier signo. Cuando esa clase de luz alumbra, ya nadie más quedará a oscuras. Y créeme que esto es lo más importante que un hijo de Dios está llamado a hacer. Es el puntapié inicial de la recuperación y extensión de un Reino todavía usurpado. Momento de auto examen y auto pregunta: ¿Puedo?

(17) No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.

No puedo menos que identificarme de punta a punta con Jesús, aunque te pueda sonar como demasiado atrevido, pretencioso y hasta petulante. Y me identifico porque Él debió decir esto por una razón. Había gente que pensaba que Él proponía abrogar la antigua Ley de los judíos y fabricar leyes nuevas u opuestas. De ninguna manera fue así, la historia total del evangelio lo corrobora. Además, si tú lo lees conforme a los términos originales, algunas cosas parecerían cambiar de fisonomía. Sin ir más lejos, cuando dice que no ha venido a abrogar, ese término, katalúo, en realidad implica algo así como derribar, desintegrar, demoler, destruir o desvanecer. Y es más que obvio que Jesús jamás hizo eso con la Ley.

Nuestra traducción dice que la vino a cumplir, pero la traducción genuina de pleróo, que es el vocablo, nos lleva mucho más allá de un simple cumplimiento. Habla de llenar a plenitud, de hacer repleto, de atiborrar, de atestar. ¿Lo estás entendiendo? Y me identifico absolutamente, porque, aunque a muchos les parece que en mis enseñanzas me voy por fuera de la Palabra de Dios implantando nuevas doctrinas, la realidad muestra que no sólo no es así, sino que lo que tratamos de rescatar es la máxima pureza activa y movilizante de esa palabra. Eso es ser un auténtico vocero. Y digo vocero, porque suena mucho menos impactante y altisonante que profeta, aunque sean la misma cosa.

Fíjate que, hablando de las leyes antiguas, Pablo les enseña a los Romanos lo que escribe en su carta a ellos, en el capítulo 3 y versos 30 y 31, cuando les expresa: Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley. Con la Palabra y el santo respeto hacia ella y sus conceptos o principios, sucede exactamente lo mismo. Cuando tengas una duda, ya sea con algo de este ministerio o de cualquiera de los otros que alimentan tu espíritu, haz un ejercicio simple y efectivo: pídele al Espíritu Santo que te lo confirme.

 Ese Espíritu Santo es UNO, y no tiene distintas doctrinas para distintas personas con la intención de caerles simpático y lograr que lo acepten. Él tiene UNA SOLA doctrina, y es la que Dios mismo plantó en nuestros espíritus para ayudarnos a conocerle. No es su culpa si luego algunos de nosotros decidimos confiar más en ciertos hombres que en lo que el Espíritu Santo nos está mostrando o revelando. A los Gálatas se lo sintetiza de manera mucho más contundente, cuando en el verso 24 del tercer capítulo, les dice:  De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.

(18) Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

Veamos: ¿Qué es lo que sabes respecto a este tan repetido versículo? Supongo que más o menos lo mismo que me enseñaron a mí muchas veces, que no es censurable ni mucho menos, pero que es lo clásico y tradicional, aunque no siempre se ajuste a la verdad plena: Que venga lo que venga o suceda lo que suceda, la ley de Dios no cambiará en nada. Porque, (Y a eso me lo enseñaron en mi etapa inicial), cuando dice la jota, se refiere tanto a la jota griega como a la hebrea, yod, que son las letras más pequeñas en sus respectivos alfabetos.

Y, en cuanto a la tilde, era una pequeña marca usada para distinguir algunas letras hebreas, lo que hoy compararíamos con una diéresis, un acento o similares. Eso es lo que yo sabía, hasta que el Espíritu Santo me mostró en este texto algo en lo que antes no había reparado o no había prestado atención, ya que ninguno de los predicadores que oí hizo mención a ello. Jesús está diciendo que hasta que pasen el cielo y la tierra, eso seguirá intacto, ¿Verdad? ¿Y qué te dice a ti esto? Que la ley estará vigente siempre, hasta ese momento. ¿Qué momento? El momento profetizado. Porque nos queda implícito que dice que el cielo y la tierra en algún momento pasarán, ¿No es así?

Genial, pero… ¿Qué cosa significaría, aquí, ese: pasarán? La palabra usada en el original, aquí, es parérjomai, y tiene que ver con venir cerca o al lado, acercarse, que es llegar, pasar junto, que es alejarse, perecer, descuidar o apartar. Pero viene de la preposición pará, que tiene que ver con propiamente cerca o en proximidad con. Pero también deriva de érjomai, que es algo así como venir o ir, que de otra manera no ocurre, acercar, arribar, entrar, ir, llegar, pasar, redundar, salir, sobrevenir, venidero y venir. Tú puedes elegir la que mejor quepa en tu discernimiento. Yo quiero entender que, si nuestro sistema solar está en permanente movimiento, y no sólo dentro de sí mismo, como son todos nuestros planetas girando alrededor del sol, sino que también se están moviendo en su conjunto, desde un lugar a otro dentro de un todo llamado universo.

Entonces, ese pasarán no me suena como debacle o destrucción, sino como una especie de finalización de un viaje que fuera diagramado, puesto en marcha y concluido cuando llegue su tiempo, por quien es el Creador de todo, de todos y de lo que existió, existe y existirá. Ir más lejos, es arriesgar a la divagación o la locura, que son dos posibilidades para una mente finita con relación a lo diagramado por una mente eterna. En Lucas 16:17 de su evangelio, Jesús lo corrobora cuando dice: Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley. Y, obviamente, este: pasen, que leemos aquí, es la misma palabra parérjomai que antes examinamos.

(19) De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; más cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

A ver; a ver si estamos entendiendo correctamente a Jesús. Porque leer sabemos leer todos, pero leer entendiendo, ya no son todos, lo sabemos. Y cuidado, porque no te estoy hablando del profe de teología de tu universidad, ni del ministro que te enseña biblia en ese seminario, ni del aprendiz de maestro que te tira conceptos a través de una humilde web de las miles que existen. Te estoy hablando de algo que dijo Jesús y que, como tal, como podrás suponerlo, no resiste ni el menor cuestionamiento. Lo que él te está diciendo es un estilo que Jesús utilizó mucho, que es el del ejemplo y prueba.

En este caso, es el que, por ejemplo, si yo fuera uno de esos cualquiera que un día y porque se me ocurrió al despertarme, vengo y te enseño que salir con alguna hermanita bella de tu iglesia y tener relaciones sexuales con ella “para ver qué pasa” no es pecado, sino un acto que de alguna manera te otorga cierta garantía a una relación futura más seria y formal, lo diga cómo lo diga y lo disfrace como lo disfrace, yo estaré quebrantando uno de sus mandamientos, y no justamente uno de los más pequeños, sino uno importante y grave. ¿Cómo supondré yo que seré visto en el Reino de los Cielos por enseñar eso? Imagínalo. ¿Estoy divagando o esto ha sucedido alguna vez en tus cercanías?

Ahora bien; si yo enseño que en contra de lo que diga toda una sociedad completa y probadamente corrupta, sea del país que sea, en esto no hay muchas diferencias, e incluso hasta en respeto y obediencia a sus propias leyes vigentes como país, que abortar la gestación de un ser humano es un homicidio que Dios pena con alta gravedad, yo estaré obedeciendo otro mandamiento que no es menor. Eso, seguramente, me pondrá en la mira de toda forma de agravios, ofensas, burlas o ataques por parte de mis conciudadanos, pero… ¿Cómo se supone que será considerado eso en el Reino de los Cielos?

De hecho, si gente que simpatiza ideológicamente con las derechas o las ultra derechas, me oye o lee estas definiciones, de inmediato no dudarán en incorporarme como una de sus figuras representativas. ¿Por qué? Porque coincido con uno de sus postulados más firmes. Gracias, pero si me sigues leyendo y escuchando, vas a ver que si bien jamás alguien, por más mal intencionado que sea me podría enrolar con un pensamiento político de izquierda, mi absoluta coincidencia con esto, pero también con muchas otras cosas que enseñó Jesús, no me convierten en alguien de derecha. Sigo siendo de Jesucristo, aunque eso a muchos les parezca liviano, tibio o mojigato. Los quisiera ver defendiendo a Cristo delante de una legión de incrédulos influidos por otra legión, pero de demonios violentos, crueles, llenos de odio y rencor.

No quisiera sobredimensionar mis opiniones o pensamientos a este respecto. Sé que mucha gente lo hace y es casi “normal”, pero no me gusta y no es mi estilo. Prefiero acudir a mi Biblia y recalar en la carta del apóstol Santiago, al que muchos consideran como hermano de sangre de Jesús. No lo sé, pero sí sé lo que él escribe en el capítulo segundo de su carta y comenzando desde el primer verso: Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. (2) Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso,

(3) Y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; (4) ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos? (5) Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? (6) Pero vosotros habéis afrentado al pobre.

¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales? (7) ¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros? (8) Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis; (9) pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores. (10) Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.

(11) Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley. (12)  Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad. Conozco un país comunista que había tomado este pasaje para “vender” a un Cristo revolucionario social. Ignorancia. La misma que hay también del otro lado del ventanal ideológico.

(20) Porque os digo que, si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Que les quede más que claro a todos los que oyen, leen y entienden: la entrada en el Reino es, esencialmente, por la rectitud del corazón, no por el legalismo externo e hipócrita. ¿Por qué? Porque esa rectitud es nada menos que el reaseguro que se obtiene a partir de la dependencia al genuino Reino personal del Mesías, ese que las bienaventuranzas que anteriormente compartimos, presuponen muy activo en todos los que lo aceptan como Salvador y Señor de sus vidas. Tenemos como muchedumbre creyente, una enorme diferencia a favor. El budismo cree en un Buda que murió dejando enseñanzas que ellos siguen y respetan.

Con Mahoma, el islam realiza exactamente lo mismo. Y así con muchas otras líneas, tales como las de los mormones, que siguen a José Smith y respetan a rajatabla sus dictados. Por eso hay un diferencia notoria y notable con el cristianismo como fe movilizada, ¿Sabes cuál es? Que, si bien también nosotros tenemos un libro con enseñanzas para seguir, tenemos una figura central que está vigente, porque no sé si recuerdas que: ¡¡¡CRISTO VIVE!!! Aceptándole como Señor de tu vida, naciendo de nuevo del agua y el Espíritu, tú podrás en primer momento, ver a ese Reino con absoluta claridad y nitidez. Y luego, si sigues adelante sin tambalearte, entrarás en Él, tal como está escrito desde siempre.

(21) Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio.

Quiero que lo entiendas con todas las letras disponibles y aptas para que tu mente opere y funcione conforme a como fue creada. Jesús está diciendo a quienes lo oyen, que ellos oyeron que fue dicho a los antiguos. ¿De qué antiguos está hablando? Si vamos a seguir el hilo de lo que viene luego, está hablando de Moisés. Entonces, cuando dice que fue dicho, está hablando de su Padre celestial. Él lo dijo. Porque en el libro de Éxodo, capítulo 20 y verso 13, están esas dos palabras breves pero contundentes que dicen simplemente: No matarás.

Y mucho cuidado con esto y sus distintas vertientes ideológicas, o hasta políticas para interpretarlo. Porque; En ningún modo dice “no matarás, a menos que…” o sino “no matarás, salvo que… Esto es: no hay ni habrá jamás ningún atenuante que justifique un asesinato. Ni siquiera en una guerra, donde era y es lo más “normal” de ese mundo y de todos los mundos actuales en donde las haya, hacerlo. Matar a otro ser humano en defensa…de lo que sea que se pretenda justificar como válido defender, matando a quien se oponga. Pregunto y con no poca ingenuidad: ¿Deberíamos creer que todo homicidio será penado por la justicia divina? ¿Aun aquellos en que las diferentes culturas o sociedades terrenales parecen haberlos comprendido y casi justificados?

Tengo absoluta certeza que sí, que la justicia de Dios será inapelable ante el hecho de quitar una vida humana por la razón que sea. Puedo reconocer y hasta aceptar, porque soy tan humano como el que me lee, que hay muertes y muertes. Si un sicario es enviado por un narcotraficante a asesinar a alguien que le está perturbando el negocio o, simplemente, a ese chico o chica que no pagó la deuda que había contraído por su consumo, es una cosa. Pero si vas por una calle sombría y un ladrón te ataca, te golpea y amenaza matarte si no le entregas todo lo que tienes, y aun así le parece poco y te ataca con un arma blanca dispuesto a apuñalarte, y tu alcanzas a aferrarte de un palo que estaba tirado en el suelo, se lo pegas en su cabeza como forma de defensa y ese golpe mata al ladrón, creo que es otra cosa.

 Las justicias terrenales tienen a estos y a centenares de atenuantes más para justificar o comprender de tal modo a un homicidio que, en muchos casos, hay que buscar con una lupa a aquellos de los cuales es imposible salir en libertad después de cometerlos. Pero aquí no estamos hablando de justicias terrenales, aquí estamos hablando de jurisprudencia celestial. Y esa jurisprudencia ya lo dejó escrito: Cualquiera que matare, (Sin especificar causa, motivo o lo que sea) será culpable de juicio. Perdón, pero no puedo caer en el grosero atrevimiento de añadirle una opinión, idea, o postura personal a algo que Dios mismo dijo. Lo lamento.

En mi vida de creyente, viviendo casi siempre con hambre y sed de aprender, de leer o escuchar enseñanzas que enriquecieran mi fe y mi conocimiento, he oído de todo. Desde lo más ungido, profundo y revelado, de esas que cuando te las dicen por poco te caes patas para arriba del impacto, hasta lo más pintoresco, ocurrente y hasta lindando con lo blasfemo que a algunos se les suele antojar, aunque más no sea para atraer la atención y, de paso, quien te dice, aumentar unas monedas la ofrenda. Y todo desde los mismos lugares santos y, en algunos casos, mediante los mismos hombres, de acuerdo a como amanecieran ese día o sus libros de finanzas.

Y allí fue, donde en algunos casos, escuché decir que Dios no había sido claro en este mandamiento. Que, -según estos hermanos expertos-, Él debería haber puesto pautas y selecciones, que no podía establecer una misma justicia para distintos tipos de homicidio. Y, como no podría ser de otro modo, y a favor de movimientos que se auto proclaman de avanzada, se colaba en estas evaluaciones, el tan vapuleado tema del aborto, como asunto que algunos gobiernos consideran como legal y pasible de ser hecho por cualquier mujer que lo desee. Argumento principal: que esa mujer es dueña de su cuerpo y puede hacer lo que quiera con lo que en ese cuerpo haya. Tú piensa como mejor te parezca y cree lo que tengas ganas de creer, a mí no me saques de la Palabra porque me pierdo. En dirección divina y en vida abundante.

(22) Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.

Como todos sabemos, el sexto mandamiento no solamente prohíbe el acto de matar, sino que se aplica también al pensamiento y a la palabra, a la cólera injusta y a los insultos destructivos. Necio, por ejemplo, es una expresión coloquial de disgusto por la manera de pensar de alguien, similar a “tonto” o “estúpido”, mientras que Fatuo expresa desprecio por el carácter de alguien. Ambos insinúan que esa persona merece ir al infierno. El Concilio, en tanto, designaba al principio la sinagoga, pero al escribirse este evangelio puede que se refiriera a un cuerpo investigativo de la iglesia. El infierno de fuego, mientras, literalmente conocido como Gehena, que es la traducción griega al nombre hebreo Valle de Hinom, designa a una hondonada al sur de Jerusalén donde se quemaban los desperdicios, algo así como lo que en las grandes ciudades llamamos basurales. Era como un símbolo del fuego y el juicio del propio Hades.

Ahora bien; dice que será culpable de juicio cualquiera, (Presta debida atención a esta palabra: cualquiera, porque abarca y masifica, no selecciona ni discrimina), que se enoje contra su hermano. ¿Entonces quedamos en que eso se lo gana cualquiera? Tú y yo, gente del montón corporal de la iglesia, pero también el más prestigioso y encumbrado líder. ¿Sí? ¿Será así, de verdad? Según lo dicho por Jesús, sí. Según lo vivido por cada uno de nosotros, tengo algunas dudas. De hecho, lo primero que debemos hacer es determinar qué cosa es un hermano, porque si andamos por la vida tratando de hermanos hasta los demonios, entonces mucho me temo que esta palabra jamás se hará realidad.

Pero si vemos a un hermano nada menos como a un hijo de nuestro mismo Padre, entonces la cosa cambia radicalmente. Lo que intento decir, aquí, es que yo podría fastidiarme y hasta enojarme con alguien que asiste al mismo templo que yo, pero que no vive una vida conforme a la Palabra de nuestro Padre. Porque entonces ese no es mi hermano, ese es un religioso. Cuando sí sea mi hermano, allí sí será válida la palabra de 1 Juan 3:15: Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.

Cuando enseñaba en una de las congregaciones a la que asistí durante muchos años, solía decir respecto a esto, y pese a que todavía estaba muy lejos de tener una revelación o visión clara al respecto, que nuestro tratamiento casi protocolar de hermanos, me hacía recordar al camarada que era de uso en nuestras fuerzas armadas, (También en la comunidad ideológica de la izquierda) o al compañero que se usaba dentro del movimiento peronista, uno de los más voluminosos que, en política, ha tenido nuestro país. Los otros se nominaban como correligionarios. Para mí, decirte hermana o hermano, no es protocolar. Para mí es una inequívoca señal de que somos familia. Familia del propio Dios, si quieres verlo así.

Por esa razón, y siempre toca pedir disculpas, no regalo el tratamiento a nadie. Lo doy cuando tengo certeza por discernimiento o testimonio de ello. Creo que nuestro Padre se lo merece como honra y gloria a Su Nombre. Pido disculpas sinceramente si alguien se siente lastimado o molesto por esto que digo, pero no puedo modificar lo que siento. Y te digo el motivo. ¿Tú sabes que en las congregaciones evangélicas cristianas se reúnen de toda clase de personas y que no todas son creyentes, sino que también hay oportunistas, enviados del infierno, galanes prestos a conquistar cristianas jóvenes y vírgenes? Todos esos forman parte de lo que Pablo denomina como falsos hermanos. Coincido de punta a punta con él. Por lo tanto, un falso hermano literalmente no es mi hermano. Punto.

(23) Por tanto, si traes la ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, (24) deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

Está quedando más que claro, entonces, que cuando leemos este texto, no estamos hablando de los miembros de una congregación y ni siquiera de un nutrido grupo de cristianos. Estamos hablando de seres humanos nacidos de nuevo e hijos de un mismo Padre. Ellos son, los que, por mandamiento divino, tienen mandamiento expreso y concreto de no enemistarse entre sí, porque esa enemistad, aunque sea por tonterías, le abre una puerta enorme al infierno, por donde éste puede infiltrar a las legiones de demonios que se les antoje y destruir no solo esa congregación, sino todo un movimiento de fe en algún sitio estratégico.

Enojarte por la razón que sea con un hermano en Cristo genuino, es jugar para el equipo contrario. Ah, y con tus hermanos de sangre, también. Todavía están frescos los recuerdos de Abel y Caín. Y eso, mi amado amigo o amiga, hermana o hermano, eso es lo que lisa y llanamente, en cualquier lugar del planeta, se denomina traición. Y cualquier forma de traición, produce juicio. El juicio al que aquí se alude, en tanto, tiene que ver con lo que se traduce de la palabra base, que es krisis, (¿Te suena fonéticamente familiar?). Expresa la idea de separar, el proceso de distinguir y seleccionar. En suma, separar lo verdadero de lo falso, eso es juicio. Nada que ver con ofensas, injurias, agresiones o violencia. Juicio.

Bajo esta óptica, hablar de juicio tiene otras connotaciones distintas a las de pensar en un dictamen, una sentencia y una ejecución al amanecer ante un pelotón de fusilamiento, una inyección letal o una cámara de gas o silla eléctrica, elige la morbosidad que más te golpee. Un juicio divino tiene la tendencia obligatoria a separar lo que es genuino, verdadero, puro y recto, de todo aquello que no lo es, aunque en sus disfraces terrenales se lo haga parecer. Si una novia viste de blanco, es un maravilloso sueño nupcial que preanuncia futuro de amor y felicidad. Si la que viste de blanco es una bruja, entonces me temo que no hay nada maravilloso para soñar ni ningún futuro feliz para esperar.

Sin embargo, para el que no está ni avisado ni informado, las dos visten de blanco y suenan parecidas. ¿Suena y sabe igual el antiguo y tradicional traje y  corbata de un ministro del Señor predicando fielmente su palabra, con el mismo color y calidad de traje y corbata que usa ese juez comprado por la delincuencia o ese político corrupto que desea adueñarse de la vida de los habitantes de todo un país? Un traje es un traje, una corbata es una corbata. No hay diferencias. La que existe, está debajo de todo ese ropaje. Está en la piel y los huesos con los que ese individuo vino al mundo saliendo del vientre de su madre. Si a esa piel y a esos huesos los recibió el Señor como hijo y se constituyó en su Señor, las cosas serán más que distintas en todo.

(25) Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. 26) De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.

Uno de los mayores énfasis en las enseñanzas de Jesús, -y este su primer y quizás único sermón completo lo demuestra-, es de qué manera construir y sostener correctas relaciones, tanto con Dios mismo, pero también con el resto de la humanidad con la que debemos alternar. Que nadie piense que a Dios no le interesa todo esto, porque se equivocará de medio a medio. A Dios sí le importa que nos llevemos bien con todos, porque en eso y no en otra cosa radica la esencia de nuestra vida en la tierra.

Conocer a Dios es nuestra máxima prioridad, de eso nadie duda. Pero que estemos intentándolo no puede reemplazar ni disminuir nuestras relaciones de las llamadas interpersonales con los demás. Muy por el contrario, nuestra interacción personal con Dios tiene que hacer surgir en nosotros las cualidades de carácter que edifican y sostienen todas nuestras relaciones. Y lo que dice este verso, es un modelo claro de lo que significa reconciliación. Nunca te olvides que cualquier conflicto produce un daño mucho más grande cuando queda sin resolver.

No es algo justamente nuevo. Es evidente que la propia Biblia nos muestra que este tema tiene sus antecedentes. Y que no son nada que se pueda hacer a un lado y omitirlo, todo lo contrario. Salomón es muy claro y concreto cuando escribe, en el Proverbio 25 lo siguiente: No entres apresuradamente en pleito, No sea que no sepas qué hacer al fin, Después que tu prójimo te haya avergonzado. He conocido a gente, incluso a cristianos, que, ante un determinado conflicto con una persona, que podría ser cristiano o no, monta en una incontenible ira y sale a la carrera a buscar un abogado con el cual iniciar una acción judicial en contra de su circunstancial contrincante.

Y que luego, cuando la denuncia demuestra estar carente de consistencia o pruebas y ese adversario legal comienza a tomar ventaja y amenaza con aniquilar sus finanzas, se arrepiente y daría su vida para empezar todo de nuevo y no reaccionar de esa manera. Hay un relato en Lucas 12 que te pinta esto tal como es. Versos 57 al 59: ¿Y por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas al magistrado con tu adversario, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí, hasta que hayas pagado aun la última blanca.  El cuadrante, que dice en Mateo, era una moneda romana de cobre, equivalente a la cuarta parte de un as. La Blanca, que leemos en Lucas, era una moneda judía de cobre, la del valor más pequeño que se acuñaba en tiempos de Jesús.

(27) Oísteis que fue dicho: no cometerás adulterio.

Lo que debería decir en primer lugar respecto a este mandamiento tan contundente y específico, es que no debemos confundirlo con el otro cercano, la fornicación. Si bien se les otorgan a ambos un contenido eminentemente sexual, la Palabra de Dios revelada nos muestra que este pecado va mucho más allá de cada cuerpo, o de la carne misma. Lo cierto es que, y sin legalismos ni religiosidades de ninguna naturaleza, las relaciones sexuales entre una persona que está unida por pacto permanente con otra y alguien que no es su compañero reconocido y habitual, constituye adulterio.

El matrimonio, que es de alguna manera la legalización de esa unión que el diseño de Dios preanuncia, cuando dice que se unirá el hombre a su mujer y serán una sola carne, constituye nada menos que el fundamento de la sociedad y viene acompañado de la responsabilidad de criar a los hijos. Las relaciones que están por fuera de este diseño y que en muchos casos son consideradas como casuales, no sólo ponen en peligro esa unión establecida por dos personas de común acuerdo, sino que destruye los sentimientos paternales y maternales por los hijos, opacando de esta manera un área importantísima en los vínculos familiares.

La fornicación, mientras tanto, que es la que a menudo se confunde con el adulterio, es la relación sexual entre dos personas que no tienen ningún vínculo de pacto permanente, tal como podría ser una unión de hecho o un matrimonio legal. Según el diseño divino, la fornicación constituye un pecado contra el cuerpo. Por eso se recomienda al creyente huir de la fornicación como un pecado contra Dios y contra sí mismos. ¿Por qué contra uno mismo? Porque nuestro cuerpo, -está escrito-, es templo del Espíritu Santo. ¿Qué te parece? El único templo que Dios avala y ama.

Por esa razón es que el propio Pablo, en su primera carta a los Corintios, en el sexto capítulo, dice que el que une su cuerpo a una ramera, (Como símbolo humano de inmoralidad), está uniendo a Jesucristo con esa persona. Y es muy importante saber que ni los fornicarios ni los adúlteros, entrarán en el Reino de los Cielos. Porque esto va mucho más allá de la sexualidad. Si la iglesia asume una doctrina que no es la de Jesucristo, está siendo adúltera. Y si entra en un vaivén de irse detrás de uno u otro según las nuevas doctrinas, directamente está entrando en fornicación. ¿Entiendes ahora la gravedad de esto?

(28) Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

Cuando lees esto, no puedes menos que recordar a Job; el inefable Job, el sufrido y acongojado Job. En el capítulo 30, Job describe todo lo negativo que le está sucediendo, eso que Dios ha permitido en su vida para purificarlo y luego bendecirlo. Y en el comienzo del capítulo siguiente, él dice: Hice pacto con mis ojos; ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen? Claro, dicho así y nada menos que en la Biblia, suena como solemne y casi formal, ¿Verdad? Sin embargo, es, ni más ni menos, de lo que Jesús está hablando aquí. Salomón no se queda atrás.

Cuando en su Proverbio 6 viene hablando de la mala mujer o de la mujer que él llama extraña, dice: No codicies su hermosura en tu corazón, Ni ella te prenda con sus ojos; ¿Entiendes ahora como funciona esto? El hecho de que tú no te acuestes con esa mujer que vive cerca de tu casa, y a la que miras embobado cuando pasa caminando, no significa que, en tu corazón, no hayas adulterado ya con ella. Y esto, ahora diré algo que muy pocos he oído aclarar, también es válido para la mujer. La fantasía sexual de la imaginación no es sólo patrimonio masculino. Pensarlo así es no conocer los géneros o, lo peor, hacer alarde de un machismo que jamás ha llevado nada a buen puerto.

(29) Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado en el infierno. (30) Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado en el infierno.

¿Y si te digo que no es poca la gente que tomó a este pasaje estrictamente de modo literal y así lo hizo cumplir en algún grupo cristiano o pseudo cristiano? Sobre estos modismos hay una larga historia. Los historiadores dan información acerca de un cristiano primitivo de nombre Origen, que, basándose en este texto, se castró a sí mismo a modo de buscar con esa decisión la santidad. ¿Sabes qué? No leer la Biblia es malo y contraproducente porque no tomas contacto con la Palabra de Dios y eso retrasa o directamente impide tu crecimiento. Pero leerla y entender cualquier cosa, es mucho peor, porque lleva a gravísimos errores que, no solamente han dejado toneladas de víctimas inocentes, sino que incluso ha servido para imponer verdaderas tiranías bajo el rótulo de iglesia.

¿Quieres una conclusión tan lógica que te llevará a sonreír? ¿De verdad tú crees que, si has mirado a una mujer con codicia, deseo y ánimo pecaminoso, con un ojo menos dejarás de hacerlo? ¿Esa sería la solución de tu impulso a pecar? ¿O que un manco a quien le falta una mano, deje de utilizar la única que le queda para pecar una vez más? Es indudable; esto que Jesús dice aquí no tiene relación directa de modo individual. Para mí modesto entender, esto tiene connotaciones corporales, tal como se deja entrever.

Lo que puedo entender aquí, es que Jesús simplemente enfatizó el punto básico en el que cada uno de nosotros debe estar dispuesto a sacrificar para ser obediente. Si alguna parte de nuestra vida es más que notorio y evidente que está dada al pecado, tenemos que convencernos absolutamente que es mucho mejor que esa parte de nuestra vida “se muera”, o “sea crucificada”, para así poder salvar el resto de esa misma vida. Obviamente, el tan conocido mandato de crucificar la carne, es lo que no son muchos los que están dispuestos a hacerlo, y por esa razón viven años atrapados en pecado y no terminan nunca de venir a Cristo de verdad.

Nunca llegan mucho más allá de un tibio deseo de ser mejores. Pero también entiendo, y de esto se habla muy poco, que esta enseñanza tiene que ver con el cuerpo de Cristo en la tierra. Si uno de sus miembros es dado al pecado, (Y no estoy hablando de pecar de manera casual o fortuita), lo correcto es separar a ese miembro del resto del cuerpo. Con esto, cualquier buen médico podría corroborarlo, se evita una infección y una contaminación para el conjunto. Obviamente, aquí siempre estará factible y a disposición tanto el perdón como la restauración y reincorporación, cuando el arrepentimiento y perdón se hayan producido y sean visibles en su resultado.

(31) También fue dicho: cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. (32) Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio. 

Si existe en el evangelio, un tema que ha producido en los ámbitos cristianos diferencias, debates, disensos y hasta verdaderas batallas de argumentos, ese tema ha sido, es y supongo que seguirá siendo por lago tiempo, el del divorcio. Cuando Jesús les recuerda que también fue dicho, se está refiriendo a lo que se señala en el libro de Deuteronomio, capítulo 24. Allí, en los versos que van del 1 al 4, se puede leer lo siguiente: Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa. 

Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre. Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer, no podrá su primer marido, que la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida; porque es abominación delante de Jehová, y no has de pervertir la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad. En primer término, convengamos algo: no estaba este asunto del todo claro o del todo correcto en esas épocas, ¿Verdad? Es indudable que existían problemas de mayor o mediana gravedad, pero que resquebrajaban las parejas o los matrimonios y los llevaban a contiendas que, en casos, terminaban de manera trágica.

Según algunos historiadores confiables, esta ley de Moisés determinó que algunos hombres, más deseosos de cambiar de mujer que de quejarse por la que ya tenían, inventaran cualquier pretexto y lo ejecutaran en los términos que te he compartido. Una comida mal preparada o servida tibia o fría, llegó a ser factor de divorcio, conforme a la decisión eminentemente masculina. No cabe ninguna duda que es sobre eso que Jesús vuelve a reinstaurar las bases y, prestando especial cuidado sobre el sostén de la familia como base primordial de la iglesia, determina que un caso de divorcio solamente podrá ser considerado si existe fornicación en alguno de sus componentes.

El término, tal como lo conocemos, no parecería encajar, porque ha sido dicho que fornicación es la relación sexual entre personas que no tienen un vínculo ni pacto legal, como es el matrimonio. Sucede que aquí ese término, (Del griego porneia), fue utilizado por Jesús para definir cualquier desviación de las claramente establecidas normas bíblicas para la actividad sexual. Tiene que ver con: homosexualidad, adulterio, fornicación y prostitución. Todo eso se aglutina en el vocablo porneia, que es de donde proviene el conocido término pornografía.

En principio, siempre me llamó poderosamente la atención cómo, en la mayoría de las congregaciones, se le adjudicaba mayor calidad de pecado al divorcio que a otros puntos que también están penados. Por ejemplo: si alguien era sorprendido estafando a otro o sencillamente engañándolo en algo, era reconvenido por el pastor, obligado a pedir perdón, restaurado y devuelto a la actividad que tuviera antes del problema. Pero si se descubría que en un aparente matrimonio que se añadía a la iglesia, uno de los dos era divorciado, entonces directamente se procedía a llamarlos y advertirles que, a menos que se separaran y siguieran congregándose por separado, juntos no serían aceptados.

Y al divorciado se le imponía la orden de retornar con su primer esposo o esposa, lo que fuera, sin prestar la mínima atención a que esta o este muy probablemente ya estaban unidos a otra persona. Se sostenía que aprobar creyentes unidos así, era financiar el adulterio. Jamás opiné, porque no tenía ni el peso, ni la autoridad e, incluso, tampoco el conocimiento como para hacerlo, pero que era algo que no me caía ni por asomo, a eso te lo aseguro.

Hasta que un día, y hablando de otra cosa y predicando sobre otro tema, alguien desde el púlpito apeló a un pasaje del libro de Jeremías en su capítulo 3. Lo que oí, fue lo siguiente:  Dicen: Si alguno dejare a su mujer, y yéndose esta de él se juntare a otro hombre, ¿volverá a ella más? ¿No será tal tierra del todo amancillada? Tú, pues, has fornicado con muchos amigos; mas ¡vuélvete a mí! dice Jehová. Alza tus ojos a las alturas, y ve en qué lugar no te hayas prostituido. Junto a los caminos te sentabas para ellos como árabe en el desierto, y con tus fornicaciones y con tu maldad has contaminado la tierra. Por esta causa las aguas han sido detenidas, y faltó la lluvia tardía; y has tenido frente de ramera, y no quisiste tener vergüenza.

A lo menos desde ahora, ¿no me llamarás a mí, Padre mío, ¿guiador de mi juventud? ¿Guardará su enojo para siempre? ¿Eternamente lo guardará? He aquí que has hablado y hecho cuantas maldades pudiste. Me dijo Jehová en días del rey Josías: ¿Has visto lo que ha hecho la rebelde Israel? Ella se va sobre todo monte alto y debajo de todo árbol frondoso, y allí fornica.  Y dije: Después de hacer todo esto, se volverá a mí; pero no se volvió, y lo vio su hermana la rebelde Judá. Ella vio que, por haber fornicado la rebelde Israel, yo la había despedido y dado carta de repudio; pero no tuvo temor la rebelde Judá su hermana, sino que también fue ella y fornicó.

Tú ya sabes cómo me agrada tomar un texto y desmenuzarlo hasta lo máximo para extraer de él todo lo que sea de bendición y conocimiento. Sin embargo, no haré eso, con esto de Jeremías. Porque el objetivo de este trabajo es dar a conocer los fundamentos básicos y esenciales del tremendo sermón que Jesús pronuncia. Y que lo hace, más que para toda esa gente que en sus días lo escuchaba, para todos los que luego, a la mayor o menor distancia geográfica y hasta cultural, se decidiera a aprovecharlo como lo que fue: un alimento monumental para la fe, para el evangelio y para nuestras vidas.

Sólo voy a extraer lo que interesa para el punto que nos ocupa. Dios le dice a Jeremías que, por causa de que Israel fornicó con dioses extraños, Él la despidió y le dio carta de repudio. Dicho de manera clara y concisa, aunque a algún grupo de religiosos le produzca un infarto leerlo, Dios se divorció de Israel. ¡Hermano! ¿Qué está diciendo? ¿Y el pasaje de Malaquías 2:16? Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.

No voy a hacerme el distraído, o voy a simular que este pasaje no está en la Biblia para fundamentar lo otro. Está y es tal cual aquí lo lees. Dios aborrece el divorcio, eso no está en discusión. Pero, ¿Qué significa eso? Según lo interpretado por grandes mayorías, que todo lo que huela a divorcio no es bienvenido a ningún sitio de cristianos y que, si se resisten, deben expulsarlos por la fuerza. ¿Por qué? Porque Dios aborrece el divorcio, y punto, no se hable más. Perdón…es Dios…su esencia es el amor y eso, solamente eso, nos obliga a hablar más, aunque sea de temas que molestan, incomodan o, lo peor, producen otra clase de reacciones.

Dice que Dios aborrece el divorcio, no dice que lo prohíbe bajo pena de muerte. ¿Pero, no es lo mismo? No, no es lo mismo. Porque aborrecer es un sinónimo de rechazar, de repeler, de producirle una fea sensación. Pero también es su propia esencia la que lo lleva a entender que el hombre, en su inagotable fuente de pecado que es su carne, puede tranquilamente caer en algunas de las vertientes que luego Dios mismo avalará respecto a esto que personalmente aborrece. Porque lo que dice Jesús, que era y es voz de Dios, es que no deberás divorciarte nunca, a menos que exista fornicación. Y ya te expliqué el alcance que esta palabra tiene en este tema.

En suma, entonces, lo que Jesús advierte a sus oyentes, (Que en el correr de los tiempos vendríamos a ser nosotros mismos), es que un matrimonio celebrado entre creyentes, ni siquiera debería preocuparse por esta palabra de sonido infame: divorcio. Porque entre dos que tienen el mismo Padre en el Espíritu, no es poco probable, es imposible que se produzcan hechos que puedan encerrarse en esa abarcativa palabra que es fornicación. Y Jesús corta toda posibilidad de llevarlo a cabo por cualquier otra razón. De acuerdo, el mundo ni enterado de todo esto y sigue su rutina divorcista como le viene en gana y caso. Incluso, con el hecho de convivir sin pacto ni compromiso alguno, convierte a algo tan puro y sagrado como es la unión entre un hombre y una mujer, en un simple juego de divertimento sexual.

¿Funciona? Seguimos. ¿Funciona regular o no funciona? Cada uno a su casa y listo. Pregunto: ¿Y qué hago con las ligaduras de carne que me contaminan con cada una de las personas con las que tuve intimidad? Simple. No se trata de censurar a un divorciado o prohibirles incluso hasta leer la Biblia. Lo que se debe hacer es capacitarlo para que no elija mal, que no se deje gobernar por su carne y que sea fiel al diseño que el Dios en el que dice creer, ha plantado en esta tierra. Eso, si es cristiano. Si no lo es…lo lamento, no forma parte del plan de Dios, al menos no hasta que se arrepienta, sea perdonado, crea en Jesucristo y tenga victoria. No deja de amarlo, pero tiene sus santas manos atadas por la incredulidad de la persona.

(33) Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: no perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. (34) Pero yo os digo: no juréis en ninguna manera, ni por el cielo, porque es el trono de Dios; (35) ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. (36) Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. (37) Pero sea vuestro hablar Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

Si quieres algo contradictorio entre lo que Dios deseaba y lo que los hombres hacían, aquí tienes un ejemplo. Déjame contarte, antes, que los fariseos elaboraron complicadas reglas sobre los juramentos, y sólo los que invocaban el nombre divino eran obligatorios. Jesús está enseñando en este pasaje, que un juramento obliga independientemente de la fórmula que se utilice. Su uso es superfluo pues la palabra dada debería ser más que suficiente. Jurar, entonces, de alguna manera estaría equivaliendo a confesar que no siempre decimos la verdad. En Argentina, ahora existen variadas formas de jurar para una autoridad que se hace cargo de una función pública.

Hoy se puede jurar por lo que a cada uno se le ocurra, pero sigue siendo juramento. La forma más utilizada en el tiempo, y por consiguiente la más conocida, fue la que decía: “Juro por Dios y la Patria, y sobre estos santos evangelios, desempeñar con lealtad y patriotismo la función de …lo que fuera que le hubiera correspondido. Y finalizaba: Si así no lo hiciere, Dios y la Patria me lo demanden”. La Patria, o sea mi país, hasta hoy, en todos los años que tengo, nunca vi que le demandara gran cosa a nadie, y eso que motivos hubo de sobra. Dios, seguramente sí lo hará, pero de eso solo habrán de enterarse los protagonistas.

Hay mucha escritura que de uno u otro modo confirma esto que te digo, que a Dios los juramentos no le agradan ni ahí, pero que, si tú quieres realizar uno, Él no te lo va a impedir. Sólo un detalle: si juras, deberás cumplir por lo que juras, de otro modo, le darás permiso al cielo para que haga justicia a su modo de hacer justicia, o sea: sin tener en cuenta nombres o apellidos famosos o gente con acceso a lo poderes o no. Levítico 19:12, dice: Y no juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo Jehová. Deuteronomio 23:21 es otro texto que nos habla de lo mismo. Expresa: Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería pecado en ti. 

Como decimos por acá, cuando alguien sabe de lo que está hablando, Jesús “la tiene re-clara” la de los juramentos. Mira lo que les dice a los fariseos, según Mateo 23: 16: ¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor. Santiago también tiene bien claro el tema. En su carta, en el quinto capítulo y verso 12, dice: Pero, sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.

Recuerdo que, en mi etapa infantil, y obviamente por influencia clarísima de la enseñanza del catolicismo romano al que todos estábamos expuestos por lo que en aquellos tiempos era ley nacional, se acostumbraba mucho en el ambiente escolar, especialmente en los grados más inferiores, decir mentiras para evadir penitencias o para sacar alguna ventaja. Entonces, cuando queríamos convencer al otro de estar diciendo la verdad, jurábamos. Yo recuerdo a tres juramentos como a una especie de muletillas repetidas hasta el cansancio por toda la clase, por todo el curso: “Te lo juro por Dios y la Virgen”, era uno. “Te lo juro por la luz que me alumbra”, era el otro. Y un tercero que podía ser con cualquiera de estos dos libretos, pero con el añadido de besarse el dedo índice mientras se hacía sobre los labios un movimiento de cruz. Jamás íbamos a imaginarnos, los que luego llegamos al Señor, que deberíamos cortar en oración de guerra estos juramentos porque, nos agrade o no reconocerlo, habíamos quedado ligados a ellos. Y Dios sigue siendo justo.

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El Misterioso Mensaje del Diluvio

¿Quién no ha leído con una mezcla de expectativa y temor respecto a la segunda venida de Jesús? ¿Quién no se ha devorado Mateo 24 en búsqueda de respuestas que excedan la imaginación humana y nos cuente realidades divinas? Como un relámpago…como ladrón en la noche…y no sé cuántas expresiones más para darle pintura real a un suceso que, por momentos, te suena hasta novelesco. ¿Pistas? Pocas. ¿Revelación? Algunas, pero insuficientes para que el hombre mental decida creerlo. De todo eso, que he leído con la misma pasión que muchos de ustedes, me quedo con lo que la Reina Valera, en su idioma, dice en Mateo 24:37: Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. 

Claro; yo me dejé llevar solamente por lo dicho en este evangelio y no fui mucho más allá de ese se casaban y se daban en casamiento, dando a entender algo que, si bien todos ya sabemos, de todos modos, nos sigue produciendo un raro cosquilleo en la cervical: que, así como el diluvio sólo se llevó a los impíos, ya que los justos estaban en el arca con Noé, así será también cuando el Señor retorne. Hice, hace algunos años, un trabajo bastante profundo sobre esto y fue factor de enseñanza y de advertencia, al mismo tiempo. Pero me quedé corto. Ese como en los días de Noé, tenía que ser bastante más abarcativo que ese punto al que más adelante llegaremos. Y por esa razón nació este trabajo.

Génesis 6: 1-2 = Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.

Se han elaborado no menos de diez tesis respecto a esto. Una mayoría se quedó en que, como resultado de una marcada longevidad de vida que existía en ese tiempo, muchos hombres de Dios buscaron y encontraron a hijas de los hombres impíos, y se unieron a ellas, desatando la ira de Dios. No me cierra. Dios es Justo, pero no veo que ese detalle sea suficiente como para que Él decida exterminar a toda una especie por ese motivo. Me gusta más, y también me cierra desde lo espiritual, ver a esos “hijos de Dios”, como a ángeles caídos, (En realidad, demonios), y a las hijas de los hombres como mujeres. De ninguna manera está hablando de descendientes de Set o de Caín. Habla de seres angelicales en unión carnal con mujeres humanas.

Y no estoy especulando, estoy leyendo mi biblia. Ya Judas 6 nos habla de los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada». Judas continuó, luego, para decirnos que pecaron habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza. Aquí, en Génesis 6, como en Sodoma y Gomorra, había una unión sexual antinatural. De hecho, es inútil especular sobre la naturaleza de esta unión. Si se produjo por algo así como la posesión demoniaca, o si los ángeles tienen el poder de asumir la forma de los hombres, no es revelado. Pero debemos entender que el ocultismo está lleno de asociaciones sexuales con el demonio y, hoy día, son aquellos que persiguen activamente estas asociaciones.

En el mismo Judas 6, también se ve claramente lo que Dios hizo con estos ángeles malos. Ellos están reservados en cadenas de eternas, bajo tinieblas para el juicio del gran día. Al no mantener su lugar, ahora permanecen encadenados. Su pecaminosa búsqueda de la libertad los ha puesto en la esclavitud. Primera de Pedro 3:19-20 nos dice que Jesús fue a estos espíritus desobedientes en su prisión y proclamó su victoria en la cruz sobre ellos. La objeción ofrecida a la anterior interpretación se encuentra en Mateo 22:30, donde Jesús les dijo a los ángeles que ni se casarán ni se darán en casamiento. Pero Jesús nunca dijo que los ángeles eran asexuados y, además, estaba hablando acerca de los ángeles fieles (Los ángeles de Dios en el cielo), no de los rebeldes. Esto es clave, ya que por siglos hemos creído y enseñado otra cosa.

Verso 3 = Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; más serán sus días ciento veinte años.

Es notorio que Dios no le permitió a la raza humana permanecer en este lugar de rebeldía para siempre. Esto significa que hay un punto de no retorno en nuestro rechazo a Dios. Dios no nos va a atraer siempre, hay un punto en el que Él va a decir: Basta. No va más. Dios es amor, pero de ninguna manera lo convierte en tonto o incapaz de ver y juzgar la maldad humana. Razón de más, esta, para que podamos decir que HOY es el día en que responderé a Jesús en lugar de esperar a otro día. No tenemos ninguna promesa de que Dios nos va a dar algún otro día, ¿Está claro? Y luego dice que sus días serán ciento veinte años. ¿Sabes qué? Esta es otra que entendimos, aprendimos y enseñamos mal. De ninguna manera se establece que el hombre podrá vivir un máximo de ciento veinte años, como todavía muchos creen. Esto tiene que ver con el tiempo que les quedaba hasta el juicio del diluvio. ¿Pruebas? La inundación ocurrió exactamente ciento veinte años después de este anuncio.

Verso 4 = Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre. 

Cuando dice que había gigantes en la tierra en aquellos días, no son pocos los que pretenden relacionarlo con los dinosaurios y esa clase de fauna prehistórica. Cuidado, no es descabellada la idea, pero no responde en este caso a la realidad. Esto más bien se refiere a la descendencia natural de la unión entre los hijos de Dios y las hijas de los hombres; aunque había gente de tamaño inusual en la tierra, tanto antes como después del diluvio (Y también mucho después). Pero estos fueron los únicos antes del diluvio que eran así debido al elemento demoniaco de su ascendencia. Ellos son los héroes de la antigüedad, hombres de renombre. Eran una amenaza y, al mismo tiempo, un reaseguro de fortaleza e indestructibilidad.

Versos 5-7 = Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.

Dice que Todo designio de los pensamientos de su corazón solo era de continuo el mal: Esto significa mucho. Significa que no hay aspecto de la naturaleza del hombre que no se haya corrompido por el pecado. Una declaración más enfática de la maldad del corazón humano es difícilmente concebible. Jesús dijo, reitero, que como en los días de Noé, así será también la venida del Hijo del Hombre, ¿Verdad? En otras palabras, lo que quiere decirte es que las condiciones del mundo antes de la venida de Jesús serán como eran las condiciones del mundo antes del diluvio: Una desmedida explosión demográfica. Altísima perversión sexual. Gran actividad demoniaca. Constancia del mal en el corazón del hombre. Corrupción generalizada y violencia. Quien me diga que en su lugar de residencia no está viendo esto, lo tendré que considerar como un afortunado y bendecido que vive en un mundo conforme a Dios y no a los hombres que lo dominan.

Entonces dice que se arrepintió Jehová de haber hecho hombre, y le dolió en su corazón. El dolor de Dios por el hombre y el dolor en su corazón, son sorprendentes. Esto no quiere decir que la creación estaba fuera de control, ni tampoco significa que Dios esperaba algo mejor, pero no se pudo lograr. Dios supo todo el tiempo que las cosas saldrían de esa manera, pero nuestro texto nos dice claro y alto que en la medida en que Dios ve su plan desarrollarse en las edades, esto lo afecta a Él. Dios no puede ser insensible ante el pecado humano y su rebelión. Porque, mal que les pese a algunos que no las muestran, Dios tiene emociones. Es capaz de reír, llorar, celebrar, entristecerse y enojarse. Pero tiene dominio propio y nada de eso lo domina. Raro, porque nosotros somos Su imagen y Su semejanza, ¿No te parece?

Y ahora, mucho cuidado con lo que viene. Dios está diciendo que va a raer, lo que equivale decir aniquilar, desaparecer, borrar, a todos los hombres que ha creado. Y no se detiene allí, dice que lo hará partiendo desde el hombre, pero terminando con todas las bestias, también. Y reptiles y aves del cielo. Y luego leemos que Dios “se arrepiente” de haberlos hecho. ¿Dios arrepentido? Sí y no. Porque la palabra que traducimos así, es nakjám, y entre todas sus acepciones, la que cobra mayor relieve es aliento. Y tiene que ver notoriamente con un suspiro de tristeza, con un lamento de parte de Dios al ver lo que está viendo en la tierra. Arre-pentir es, recuerda, volver al ápice de donde has salido. Es como retornar a fojas cero y comenzar de nuevo. Nada que ver con lloros, quejas o iras cargadas de violencia. Así les gusta a los demonios que lo veamos.

Verso 8 = +Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová. 

¿Nunca te preguntaste por qué razón, causa o motivo, fue que Noé halló esa gracia de parte de Dios? Al mismo tiempo que Dios le ordenó a toda la tierra ser purificada de esta contaminación, halló a un hombre con quien empezar de nuevo: Noé, que encontró gracia ante los ojos del Señor. Escucha, entiende y aprende: No se puede ganar la gracia. Dice que Noé la encontró. Nadie se gana el favor de Dios, que es lo que conocemos como la gracia, pero todos podemos encontrarla. Es mucha la gente que se dice cristiana que, día tras día, deja por poco el cuerpo en tareas físicas o de otra índole, con la intención o creencia de que, de ese modo, se ganará ese favor divino. Ni lo sueñes, no es por allí. Esto me lleva a recordar lo que Pablo les dice a los Romanos: mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia. No te aferres a esto, pero tenlo siempre en cuenta. Y luego lo presenta a Noé en sociedad.

Versos 9-10 = Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé. Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet.

Noé, un hombre justo, era perfecto entre los hombres de su tiempo: Esta descripción de Noé —única para él— no solo se refiere a la vida justa de Noé, sino también al hecho de que todavía su genética no se había contaminado por el intento de Satanás de sembrar algo parecido a un «virus» en la genética de la humanidad. Podríamos traducir «perfecto entre los hombres de su tiempo» como: «fue Noé puro en su perfil genético» ¿Fue la vida de Noé una vida perfecta? No, hablando popularmente; pero como la Escritura con frecuencia habla, podemos decir que el carácter de Noé era justo. Debe de haber habido fallas en él; y, ciertamente, después de este tiempo, hubo una muy triste, de la cual no es necesario hablar particularmente ahora, ya que todos la conocen. Aun así, Dios lo consideró como uno justo.

A mí, a veces, Dios no termina de sorprenderme. Indudablemente, en algunos casos muy puntuales, Dios ve las cosas de un modo que la iglesia tradicional, y esencialmente la más cerrada o legalista, está kilométricamente lejos de verlas. ¿Ejemplos? Dos. La iglesia hubiera fusilado a David por lo de Betsabé. También a Noé por lo de sus hijas. Dios no fusiló a nadie, todo lo contrario. Lo cierto es que Noé tenía la justicia que es por la fe porque, tan pronto como el agua de la inundación se secó, dejó el arca y ofreció sacrificios. Asimismo, dice que engendró tres hijos: Sem, Cam y Jafet: Los tres hijos de Noé figuran en el relato bíblico de una manera significativa. Dios los va a utilizar como fundamento para el resto de la raza humana.

Versos 11-16 = Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera.Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero.

Aquí, de alguna manera, comienza a esbozarse todo lo que Jesús declara en Mateo 24. Como en los días de Noé. Dice que la tierra se corrompió delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia: Debido a la corrupción extendida y la violencia en la tierra, Dios le dijo a Noé que juzgaría a los malos, junto con la tierra. Yo los destruiré con la tierra, le dijo. Claro, algunos se preguntan si esto es un juicio demasiado severo o si es una muestra de que Dios es cruel o es un monstruo. Sin embargo, desde la caída en Génesis 3, todo ser humano tiene una sentencia de muerte. El método y el momento de la muerte están completamente en las manos de Dios. Te agrade o no te agrade escuchar esto, tendrás que aceptar que es así, sin ninguna duda.

Entonces, pregunto: ¿Sobre qué base le diríamos a Dios que Él puede traer la muerte a millones de personas al final de una duración de vida “normal”, pero que no lo puede hacer de ninguna otra manera? ¿De dónde sacaríamos esa autoridad que esgrimiríamos por encima de la Suya? Además, esto apunta a un problema profundo y serio en el mundo de ese momento, algo que va mucho más allá del problema de los creyentes que se casan con aquellos que no creen. Lo más valioso del punto, es que Dios le dijo todo esto a Noé con la intención de salvarlo a él y a su familia. En medio de tanta corrupción y juicio, también está la gracia. En lugar de acabar con toda la raza, Dios preservó un remanente. Si la venida del Señor será como en los días de Noé, ¿Es posible que algo de esto se repita?

Después le dice hazte un arca: Esto significa que este era el proyecto de Noé; de ninguna manera era para que contratara a alguien más. De esta manera la harás: El arca era tan larga como un edificio de 30 pisos de alto (alrededor de 450 pies o 150 metros) y tenía unos 75 pies (25 metros) de ancho y 45 pies de altura (15 metros). Lo que se describe no es realmente un barco, sino una barcaza bien ventilada, destinada únicamente a flotar y no para navegar en cualquier lugar. Después de todo, un arca es como un baúl, no un barco, lo que se refiere a la forma de caja de zapatos de la embarcación. El arca, más o menos tenía la forma de una caja rectangular, era bastante grande (aproximadamente del tamaño del Titanic), y tenía una abertura de un codo de ancho (18 pulgadas, medio metro) alrededor de la parte superior.

La información nos dice que no fue sino hasta el año 1858 que se construyó un barco más grande que el arca. El arca fue, sin duda, lo suficientemente grande como para cumplir el propósito con el que fue construida. Si el arca llevó a dos de cada familia de los animales, había alrededor de 700 parejas de animales; pero si el arca llevaba dos de cada especie de animales, había alrededor de 35.000 parejas de animales en el arca. El tamaño medio de un animal terrestre es menor que el de una oveja. El arca podría llevar a 136.560 ovejas en la mitad de su capacidad, dejando mucho espacio para la gente, la comida, el agua, y todas las demás disposiciones que eran necesarias. ¿Vas entendiendo el calibre de lo que vivió Noé? Y dice que la venida del Señor, será como en esos días. Construyendo lo que Dios nos manda, por ejemplo, siguiendo puntualmente sus instrucciones. Nada de inventiva humana personal.

Sin embargo, pese a esas directivas, Dios no le había dicho todavía a Noé por qué debía de construir un arca. En este punto, todo lo que Noé sabía era que Dios juzgaría a la tierra y se suponía que debía construir una barca grande. Sin embargo, dado que nunca había llovido en la tierra, es razonable suponer que Noé no sabía aun lo que Dios pretendía hacer. Y Noé lo logró. Más allá de la Biblia, hay una rica evidencia histórica de la realidad del arca de Noé. Berozo, un historiador de Babilonia, escribió: «Pero de este barco encallado en Armenia una parte aún permanece en las montañas […] y hay quienes lograron obtener brea del barco solo raspándolo». Josefo, un muy conocido historiador, dijo que los lugareños coleccionaban restos del arca y se las mostraron en pleno día. También dijo que todos los antiguos historiadores que conocía escribieron sobre el arca.

Teófilo de Antioquía, por su parte, escribió: «los restos [del arca] están hasta el día de hoy para ser vistos en las montañas». Un anciano de Armenia en los Estados Unidos dijo que, de niño, visitó el arca con su padre y tres científicos ateos en 1856. Su objetivo era refutar la existencia del arca, pero la encontraron y se puso tan furioso que trataron de destruirla, pero no pudo porque era demasiado grande y se había petrificado. En 1918 uno de los científicos ateos (un inglés) admitió en su lecho de muerte que toda la historia era verdad. En 1876, un distinguido estadista y escritor británico, el vizconde James Bryce, subió a Ararat y reportó el hallazgo de un trozo largo de cuatro pies de madera hecha a mano a una altitud de más de 13.000 pies (4.300 metros). Seis soldados turcos afirmaron haber visto el arca en el año 1916.

En la primera mitad de este siglo, un aviador ruso llamado Vladimir Rokovitsky reclamó el descubrimiento del arca de Noé. Lo asignaron al sur de Rusia, cerca de la frontera con Turquía y el monte Ararat. Mientras probaban un avión su copiloto y él sobrevolaron sobre el Ararat y descubrieron en el borde de un glaciar como un barco del tamaño de un buque de guerra. Él dijo que estaba parcialmente sumergido en un lago y que podía ver que había una abertura para una puerta de casi 20 pies (7 metros) cuadrados, pero la puerta había desaparecido. Rokovitsky le pidió a su oficial al mando una expedición y fue enviado para encontrar el arca y fotografiarla. El informe fue remitido al zar, quien fue derrocado rápidamente y el reporte pereció. En 1936, un joven arqueólogo británico llamado Hardwicke Knight, subió al Ararat y descubrió maderas interconectadas hechas a mano a una altura de 14.000 pies (4.600 metros). Durante la Segunda Guerra Mundial dos pilotos vieron y fotografiaron algo que ellos creían que era el arca en el monte Ararat. Recientemente, ha habido muchos más intentos de encontrar y documentar el arca, pero se han visto obstaculizados por la política y rodeados de controversia.

La brea es usada para impermeabilizar la madera. Dios le dijo a Noé que cubriera con brea el interior y el exterior, lo que hizo posible que el arca se conservara durante mucho tiempo. Es posible que Dios todavía tenga un propósito con el arca, que la utilice para recordarle al mundo una sentencia del pasado, poco antes de un juicio futuro. Pedro, en 2 Pedro 3:1-7, relaciona el juicio futuro con el juicio del diluvio, cuando dice que los no creyentes «ignoran voluntariamente […] que el mundo que existió entonces pereció inundado en agua». Tal vez, antes del regreso de Jesús, Dios hará que aun sea más necesario que la gente olvide deliberadamente estas cosas. Debido a la mención de la brea (un producto derivado del petróleo) mucha gente cree que, en esta región del Medio Oriente, John D. Rockefeller buscaba (y encontró) petróleo en base de este versículo.

Versos 17-22 = Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá. Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo. Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán. De las aves según su especie, y de las bestias según su especie, de todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada especie entrarán contigo, para que tengan vida. Y toma contigo de todo alimento que se come, y almacénalo, y servirá de sustento para ti y para ellos. Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó.

Todo lo que hay en la tierra morirá: Solo podemos preguntarnos lo que sintió Noé cuando se enteró de este sorprendente anuncio de Dios. Dios llamo a Noé y le dio un papel esencial en el gran juicio —y la gran la salvación— que el mundo vería. A pesar de la sentencia dramática que viene, Dios hará un pacto con Noé y su familia y ellos serán salvos. Dios también usa a Noé a salvar a un remanente de cada animal, por lo que la tierra podía ser poblada con personas y con animales después de la inundación. Toma contigo de todo alimento que se come y almacénalo: Dios también le ordenó a Noé tomar toda la comida que pudiera. Debió haber mucha comida para Noé y todos los animales. Y esto último es lo que me deja pensando. Y muy seriamente.

Porque si todo en derredor de la Segunda Venida del Señor se desarrollará conforme a como eran los días de Noé, (Eso dice Jesús en Mateo 24), déjame que imagine que puede desencadenarse una hecatombe de alimentos, agua u otras necesidades básicas, y que la idea de acumular alimento y agua, es primordial en cualquier tiempo. Pregúntate esto: ¿Qué comían Noé y su familia durante esos cuarenta días de flotación del arca? ¿Qué comían todos esos animales, tan distintos entre sí en sus especies y tan distantes en su alimentación? ¿Había vegetales para un herbívoro? ¿Había carne para un carnívoro? ¿Cómo lograban soportar la indefectible hediondez que una muchedumbre de vida animal y humana, encerrados en un habitáculo hermético? ¿Cómo eludieron infecciones u intoxicaciones por comidas mezcladas con heces? Ya sé que esto suena feo y hasta repugnante, pero…¿Podríamos sacar al arca de Noé de esa historieta para niños que cierta iglesia creó?

El caso es que Noé lo hizo todo así; todo lo hizo conforme a lo que Dios había mandado. Cuando se le dijo que realizara este asombroso trabajo, Noé lo hizo. Nosotros no lo escuchamos quejarse o rebelarse, él simplemente obedeció. Las palabras «todo lo hizo», cubren una gran cantidad de material y de años; sin embargo, Noé no vaciló en lo que Dios le dijo que hiciera. Todo lo hizo conforme a lo que Dios había mandado: La Biblia presenta a Noé como un gran héroe de Dios. Él fue un ejemplo sobresaliente de la justicia, un predicador de la justicia, y condenó al mundo ofreciendo la salvación en el arca que todos rechazaron. Noé era un predicador de la justicia sin embargo, en sus 120 años de ministerio, parece que nadie se salvó. El trabajo de construir el arca era laborioso, costoso, tedioso, peligroso y, aparentemente, absurdo y ridículo; especialmente, cuando todas las cosas continuaron en la misma postura y, seguramente, durante muchos años fue así. Por lo tanto, no es extraño que esto se mencione como un acto heroico de fe.

Génesis 7: 1-5 = Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación. De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; más de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra. También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra. Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice. E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová.

Cuando Dios le dice a Noé que entre, la idea es que Dios estará con él en el arca, por lo que llamó a Noé a entrar en el arca con Él. Nota que en la traducción original, el Señor no le dijo a Noé: “Entra al arca”, sino “Ven”, lo que implica plenamente que Dios mismo estaba en el arca esperando para recibir a Noé y su familia dentro de ese gran barco que esta por convertirse en su lugar de refugio mientras todo el resto de las personas sobre la faz de la tierra se ahogaban. Hay un detalle en la vida del patriarca que no es menor. Noé pasó los años antes de la inundación en obediencia activa. No solo creía que Dios enviaría la inundación, sino que obedeció lo que Dios le dijo que hiciera en la preparación para ello. Como en los días de Noé, así será la venida…Pregunto: ¿Lo creemos? ¿Lo esperamos? No estoy diciendo que nos sacuda la ansiedad y nos lleve a decir que Cristo viene ya, castrando a todos los creyentes en sus futuros con eso. Digo que debemos creerlo como un hecho concreto, real y factible a suceder.

La otra gran incógnita tiene que que ver con la venida de todos los animales. Algunos se preguntan cómo esos animales vinieron a Noé o cómo Noé los obtuvo. Dios les dijo a los animales que «vinieran» a Noé (mediante la migración). En algunos animales, Dios ha creado un instinto migratorio que puede funcionar de una manera increíble. No había ninguna dificultad para que Él pusiera milagrosamente una necesidad de emigrar hacia el arca en cada pareja de animales que planeaba preservar en el arca. Correcto. Posible y factible, pero… ¿Cómo imaginarme a un oso polar, saliendo de su hábitat natural muchísimo tiempo antes, para llegar justo en el tiempo y momento en que fueron habilitados para ingresar al arca? ¡Qué hermoso misterio! ¿Verdad? Como todo lo que el Espíritu Santo de Dios es capaz de hacer con y por los hombres.

Esta, indudablemente, ha sido y seguirá siendo la más grande y más completa colección de animales que jamás se hayan reunido en un mismo lugar. Y no fue reunida por la habilidad humana, sino por el poder divino que es el único que podría haber logrado una tarea como esta. De hecho, Dios nunca tuvo problemas para que los animales entraran en el arca e hicieran lo que Él quería. Solo el hombre suele ser más tonto que los animales. Conforme a eso es que Isaías escribió lo que podemos leer en el primer capítulo de su libro y verso 3: El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su Señor; pero Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. Obviamente, no estuve allí y, cualquier cosa que diga, si no está escrita en nuestras biblias, será parte de una imaginación de mayor o menor volumen. Pero, igualmente, salta a la vista que hubo un sometimiento de toda la especie animal a lo que Noé, como líder indiscutido de todo, dijera, ordenara o dispusiera. En realidad, a Dios mismo, a través de Noé en lo visible.

Versos 6-9 = Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra. Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos.  De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra, de dos en dos entraron con Noé en el arca; macho y hembra, como mandó Dios a Noé.

¡Seiscientos años! Hay muchas teorías respecto a cómo se contabilizaban esos años, pero nadie ha dado en la tecla con eso. Indudablemente, al Espíritu Santo todavía no le h a placido revelarlo, que es de la única manera en que podemos saberlo. ¿Vivía más tiempo que nosotros aquella g ente? Sí, pero no se puede asegurar que fuera tan enorme la diferencia. Saber si ese año que aquí se contabiliza era de trescientos sesenta y cinco días de veinticuatro horas cada uno, es clave. No parece que así fuera, y más si tenemos en cuenta cómo va a seguir la historia de este hombre. En lo concerniente a las personas de su familia que entraron al arca, a muchos predicadores les agrada mucho hacer hincapié en aquello de “salvo tú y tu casa”, pero a veces cometiendo el error de presentarlo como un hecho consumado, sin arrepentimiento ni perdón previo. Si fuera así, la crucifixión y muerte de Jesús, hubiera sido innecesaria.

Versos 10-12 = Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra. El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas, y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.

Presta atención. No leas superficialmente tu biblia. Dice que recién al séptimo día de todo esto, las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra. Eso me dice a mí y te dice a ti que Noé, los animales y su familia, tuvieron que esperar siete días en el arca a que llegara la lluvia. Ellos nunca habían visto la lluvia hasta este momento. Esta fue una verdadera prueba de fe: esperar una semana después de más de 100 años de preparación. Como en los días de Noé, será la venida del Hijo del Hombre. Paciencia. Espera. Fe. Tranquilidad. Aplomo. Sobriedad. Obediencia. Siete elementos claves para vivir ese tiempo divino. Siete, número divino. Nada que ver con histerias, discursos rimbombantes, ansiedades colectivas y vertiginosidades desatadas. Prepararse para lo que viene, es un mandamiento, no una sugerencia. Dios nunca sugiere. Dios decreta. Tú yo tenemos un solo camino posible: obedecer.

Y luego dice que Fueron rotas todas las fuentes del gran abismo: ¿Qué significa esto que leemos casi como al pasar y, en muchos casos, todavía no hemos terminado de entender? Que las aguas también subieron de debajo de la tierra; sin duda, acompañadas de una gran catástrofe geológica. ¿Recuerdas la creación, cuando Dios divide las aguas de arriba con las aguas de abajo? Esto es. Y se confirma cuando dice que también fueron abiertas las cataratas de los cielos: Esto fue cuando «las aguas que estaban sobre la expansión se disolvieron. Estas aguas formaban un gran «manto» en la parte superior de la atmósfera de la Tierra desde su creación. No sé por qué, pero creo que una gran mayoría de nosotros ha tenido, o sigue teniendo, una idea bastante limitada y distorsionada del diluvio. Y dice que las aguas invadieron todo durante cuarenta días y cuarenta noches: El número 40 se asocia con la prueba y con la purificación, sobre todo, antes de entrar en algo nuevo y significativo.

Esto es visto en el tiempo de Moisés, en lo referente al Monte Sinaí, en el viaje de los espías a Canaán, en el mismísimo tiempo de Israel en el desierto, en el viaje milagroso de Elías al Sinaí y, obviamente, en la fragorosa tentación de Jesús en el desierto, donde Marcos en su evangelio, lo detalla así en el capítulo 1 y verso 13: Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían. A nadie le agrada ni tampoco apetece pasar por esta clase de pruebas. Pero cuando a Dios le place permitirlas, (Caso Job, por ejemplo), es porque detrás de esa aparente “crueldad”, como muchos han elegido verla, hay un magistral plan de acción que incluye, necesariamente, este pequeño infierno terrenal a vencer, para luego ser más que vencedor sobre el infierno real EN Cristo.

Versos 13-16 = En este mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos, con él en el arca; ellos, y todos los animales silvestres según sus especies, y todos los animales domesticados según sus especies, y todo reptil que se arrastra sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, y todo pájaro de toda especie. Vinieron, pues, con Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida. Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta.

Esta declaración, en resumen, describe cómo todo se cumplió exactamente como el Señor había hablado. Todas las cosas estaban listas para el diluvio que Dios haría sobre la tierra. Y dice luego que el Señor le cerró la puerta: Noé no tuvo que cerrar la puerta a la salvación de nadie, Dios lo hizo. En el mismo patrón, no es nuestro trabajo descalificar a las personas de la salvación. Dejamos que Dios cierre la puerta. Cuando retorne Jesús, recuerda, las cosas serán como en los días de Noé. Dios mantuvo la puerta abierta hasta el último minuto, pero llegó un momento en que la puerta tenía que cerrarse. Cuando la puerta está abierta, está abierta, pero cuando se cierra, está cerrada. Jesús es el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre. Así lo dice Apocalipsis 3:7: Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:  El arca, convengamos, era la salvación de Noé y la condena para el mundo.

Eso está muy claro. Y esto nos está dejando en evidencia que no existen segundas oportunidades para los que se quedan al margen. Sí, cuando ciento veinte años habían transcurrido, y el Espíritu de Dios ya no lucharía con los hombres, allí estaba el arca con su vasta y amplia puerta abierta, y aún Noé continuó predicando y declarando que todos los que pasaran dentro de esa puerta abierta al arca de la seguridad serían preservados de la destrucción venidera. Fuera de esa puerta, la muerte reinaría universalmente; pero en su interior, todo sería paz. Si los últimos tiempos serán como en los días de Noé, ten cuidado; ya hay un arca espiritual esperándote. No desestimes entrar. nadie te va a obligar, pero nadie luego podrá ir a rescatarte si te niegas, porque ya será tarde.

Versos 17-23 = Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra. Y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas. Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos. Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes. Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre. Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la tierra, murió. Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca.

La descripción de la inundación en este pasaje es tan completa y específica que es imposible compararlo con una inundación local, eso no tendría nada que ver con lo que vemos en el registro bíblico. A pesar de las afirmaciones de algunos, se trataba de un diluvio global. Si esto no fuera un diluvio universal, el arca misma sería innecesaria. Si esto fuera solo un diluvio local, entonces la promesa de Dios de no volver a traer una inundación así sería falsa. Si esto fuera solo un diluvio local, la Biblia estaría equivocada cuando rastrea toda la humanidad hacia atrás hasta los hijos de Noé y también en otros pasajes que hablan de un diluvio universal. El Salmo 104:5-9 lo dice así: Él fundó la tierra sobre sus cimientos; No será jamás removida. Con el abismo, como con vestido, la cubriste; Sobre los montes estaban las aguas. A tu reprensión huyeron; Al sonido de tu trueno se apresuraron; Subieron los montes, descendieron los valles, Al lugar que tú les fundaste. Les pusiste término, el cual no traspasarán, Ni volverán a cubrir la tierra.

2 Pedro 3:5-6 también lo menciona cuando expresa: Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; Literalmente, cientos de grupos de personas tienen sus propios cuentos y leyendas sobre la inundación. Uno de los más notables es el relato babilónico, que es similar al relato de Génesis de muchas maneras y está claramente sacado de ahí. Dado que toda la humanidad provenía de los hijos de Noé, la humanidad recuerda la inundación.

Se han citado, específicamente, las leyendas de la tribu Samo-Kubo de Nueva Guinea, las leyendas de las lenguas athapaskan de América, los indios pápagos de Arizona, las tribus brasileñas, los indios del Perú, los hotentotes de África, los nativos de Groenlandia, los nativos de Hawái, los hindúes, los chinos, los egipcios, los griegos, los persas, los nativos de Australia, los galeses, los celtas, los druidas, los siberianos y los lituanos. De las más de 200 culturas que tienen su propia historia de la inundación los siguientes aspectos de la historia son comunes: El 88% describe una familia favorecida. El 70% atribuye la supervivencia a un barco. El 95% dice que la única causa de la catástrofe fue una inundación. El 66% dice que el desastre se debe a la maldad del hombre. El 67% registra que los animales también se guardaron. El 57% describe que los sobrevivientes terminan en una montaña.

En muchas de los relatos también se menciona, específicamente, a las aves que se envían, un arcoíris, y ocho personas que son salvadas. Y luego añade que los montes estaban cubiertos: Para esto se requirió una gran cantidad de agua, pero en la tierra hoy día hay agua suficiente como para hacer esto; lo que, debido a la topografía de la tierra, el agua está contenida en los océanos. Si la tierra fuera una esfera perfecta, los océanos cubrirían la tierra de dos y media a tres millas de profundidad. Antes de la catastrófica inundación, la tierra pudo haber sido mucho más cercana a una esfera perfecta. Si Moisés hubiera querido describir un diluvio parcial sobre solo una pequeña parte de la tierra, usó un lenguaje muy engañoso; pero si lo que pretendía enseñar era que el diluvio fue universal, usó las palabras que podríamos haber esperado para ese uso.

Y concluye consignando que Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices; todo lo que había en la tierra murió: En un juicio, alguien humilló a otro preguntándole si él creía en cada palabra de la Biblia. Cuando el otro dijo que sí, este le preguntó cómo los peces se habían ahogado en la inundación. El otro no sabía la respuesta, dio un gran y confuso discurso y murió al día siguiente. Si tan solo hubiera conocido mejor la Biblia, habría sabido lo que dice acerca del aliento del espíritu de la vida. Los peces no murieron en el diluvio, solo los animales con aliento de vida en ellos murieron, los animales en tierra firme. Dios hizo tal como dijo. Prácticamente todos los contemporáneos de Noé no creían que Dios iba a hacer lo que Él dijo. A pesar de que tomó 120 años, Dios demostró que Él cumple sus promesas y es totalmente fiel.

Verso 24 = Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días.

Ciento cincuenta días. Algunos sugieren que Dios puso a algunos o a muchos de estos animales en un período de hibernación durante este tiempo, lo que significa que menos alimento, menos espacio, y menos «control de daños» fue necesario. Y es curioso y al mismo tiempo misterioso, porque habrás leído que en el verso 14, dice que eran animales domesticados los que allí había. No sé de dónde sacaron eso los traductores, pero en los originales no hay ninguna palabra que pueda traducirse como domesticados. Si dice según su especie, y varias veces, pero nada más. No sé cómo se habrán comportado los más feroces carnívoros, pero lo que sí sé es que, conforme a lo bíblico, no se produjeron casos de ataques o algo así. Es notorio que Dios condujo a toda su creación conforme a patrones que no serían similares a los que hoy podemos ver.

Asimismo, Dios les proporciona a muchos animales, hoy día, un instinto increíble para la hibernación. No sería difícil para Él impartir milagrosamente un único instinto para estos animales en particular. Seguros en el arca, Dios sustentaría a Noé y a su familia a través de estos tiempos de catástrofe y juicio. Encerrados y protegidos de la tormenta y la inundación, ellos estaban a salvo. Noé sufrió el entierro de todas las cosas viejas para que pudiera salir a un nuevo mundo; así como morimos en Cristo para que podamos vivir con Él. Este es un lindo símbolo, pero que responder a inventiva humana, no divina. Aunque suene coherente con los rudimentos básicos de la salvación. No creo que haya manera humana de imaginar y mucho menos relatar lo que sucedió y no sucedió en esa arca durante esos cuarenta días.

Génesis 8: 1 = Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.

Se acordó Dios de Noé: Esto es algo que se denomina antropomorfismo (Podemos entenderlo como una imagen no literal de Dios, pero en términos humanos). Ciertamente, Dios nunca olvidó a Noé, pero en este momento Dios de nuevo volvió su atención activa hacia Noé. Noé había estado encerrado en el arca por muchos días, y en el momento adecuado Dios pensó en él y vino a visitarlo. Querido corazón que hoy sin creer demasiado y casi por casualidad me estás escuchando, tú has estado apartado del mundo por muchos días, pero Dios no se ha olvidado de ti. Dios se acordó de Noé, y se acuerda de ti. Luego dice que  Dios hizo pasar un viento sobre la tierra: Dios sabía cómo hacer que se desplomaran las aguas. Incluso, un problema tan grande como este, no era un problema grande para Dios. El Dios que creó los cielos y la tierra también podía hacer esto. ¿O te cabe alguna duda?

Versos 2-5 = Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida. Y las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra; y se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta días. Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat. Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes.

Se cerraron las fuentes del abismo y la lluvia de los cielos fue detenida: La lluvia que comenzó y estuvo cuarenta días y sus noches cayendo, ahora se detuvo. Dios estaba en control desde que la lluvia y las otras aguas comenzaron hasta que fueron detenidas. De paso esto me da pie para preguntarte: ¿Por qué no terminar de creer que, cuando vemos esos que llamamos “desastres naturales”, Dios también está en control de todo? Y luego te añade que el arca reposó sobre los montes de Ararat: En cierto sentido, el monte Ararat no era un lugar muy «apropiado» para salir del arca. Dejar el arca a esa gran altitud y en ese terreno montañoso significaba una salida difícil para todos y todo en el arca. Sin embargo, si el propósito de Dios era poner el arca en un lugar donde pudiera ser conservada durante miles de años, eligió un lugar excelente para ello. Y luego concluye diciendo que se descubrieron las cimas de los montes: Esta es otra indicación en el relato bíblico de que la inundación fue mundial. Fue tan significativo que por un tiempo las cimas de las montañas estaban cubiertas, y ahora se veía de nuevo como las aguas disminuían continuamente.

Génesis 8: 6-12 = Sucedió que al cabo de cuarenta días abrió Noé la ventana del arca que había hecho, y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra. Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra. Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra. Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el arca. Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca. Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra. Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más a él.

Cuando dice que es al cabo de cuarenta días, esto es contando desde que la lluvia y las otras fuentes de agua comenzaron. Recuerda que Dios le dijo a Noé cuándo debía entrar en el arca, pero no le dijo cuándo debería salir de ella. El Señor le dijo a Noé cuándo entrar, porque era necesario para él saber eso; pero no le dijo cuándo debería salir, porque no era necesario para él saberlo. Dios siempre permite que su pueblo sepa lo que es para su bien. Para lo demás, tiene una mente que le ha sido dada precisamente para que la haga funcionar. El grave dilema humano es que, influido por el infierno, suele utilizar esa mente para idear el mal y no para registrar obediencia al Padre Celestial. Nada de lo que Dios hizo es malo, pero entiende bien esto: todo puede ser torcido por Satanás si el hombre le da lugar y habilitación con pecado.

Luego dice que abrió la ventana. Esa ventana, te recuerdo, había sido construida por el propio Noé en la parte superior del arca. Y seguramente fue hecha con algún tipo de recubrimiento, para que pudiera abrirse y cerrarse. Y porque él creyó en Dios, removió la cubierta del arca, y miró al exterior, esperando poco a poco para ver no solo la cima de las montañas, sino también tierra seca y verde una vez más. La fe verdadera va a menudo a la ventana. Si tu fe vuelve su rostro hacia la pared, y no espera nada, no creo que sea una fe genuina. Envió un cuervo, el cual salió y estuvo yendo y volviendo: Aparentemente, el cuervo no regresó al arca. Quizás esto es porque el cuervo es un carroñero, y podría descansar y alimentarse de los muertos, cadáveres flotantes. Entonces envió una paloma.

La paloma no halló dónde posarse y volvió al arca: Al ser limpia, no un ave carroñera en absoluto, la paloma no podía posarse sobre la tierra hasta que hubo un lugar seco y adecuado para posarse. Cuando la Paloma regresó al arca, Noé supo que las aguas aún no habían drenado lo suficiente para abandonar el arca. Al igual que la paloma, el creyente no encuentra un verdadero lugar de descanso en este mundo. Se dice que el mundo está progresando, avanzando, mejorando; pero no podemos descubrirlo. Del mismo pecado, la misma inmundicia, la misma abundancia universal de incredulidad, de la que se quejaron nuestros padres, estamos obligados a quejarnos todavía; y estamos cansados del mundo, estamos cansados del siglo XXI, y de todo lo que se jacta la civilización. No hay nada debajo de la planta de nuestros pies para poder descansar. Y entonces todo cambió.

Porque La Paloma volvió a él trayendo una hoja de olivo en el pico: El cuervo nunca regresó, pero la paloma retornó con evidencia de que la terrible estación de juicio a través de la inundación había terminado y Dios había comenzado a renovar la vida sobre la tierra. Desde este momento, una paloma con una rama de olivo ha sido un símbolo de paz y bondad. Quizás has visto una imagen de una Paloma llevando una rama de olivo en su pico; la cual, en primer lugar, una paloma no puede arrancar de un árbol; y, en segundo lugar, una paloma no puede llevar una rama de olivo si no puede arrancarla. Era una hoja de olivo, eso era todo. ¿Por qué las personas no pueden permanecer en las palabras de la Escritura? Si la Biblia menciona una hoja, ellos dicen una rama; y si la Biblia dice que es una rama, ellos la hacen una hoja.  Y ni hablar de interpretaciones más profundas. Y concluye con La paloma, la cual no volvió ya más a él: La salida de la paloma probó que la tierra era habitable nuevamente.

Versos 13-19 = Y sucedió que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes primero, el día primero del mes, las aguas se secaron sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba seca. Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes, se secó la tierra. Entonces habló Dios a Noé, diciendo: Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo. Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra. Entonces salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él. Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según sus especies, salieron del arca.

En el año seiscientos uno. Dice que Noé entró al arca a los diecisiete días del mes segundo en el año seiscientos de su vida. Esto es casi un año después, y en el mes segundo de sus seiscientos y un año Noé abandonó el arca. Parece que él estuvo en el arca un año completo del calendario. Sacarás todos los animales que están contigo: Justamente como el arca fue llena con todos los animales antes de la inundación, así fue desocupada. No leemos que ningún animal haya muerto en el año que estuvo en el arca. Vayan por la tierra, fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra. Los seres vivientes del arca una vez más repoblarían la tierra. Noé salió del arca, al no estar ya encerrado en sus estrechos límites, caminó al exterior, y el mundo entero estaba ante él para elegir un lugar. ¿No es esto una imagen de la libertad del creyente que ha sido “enterrado con Cristo”, y disfruta las posesiones del Espíritu libre Dios?

Verso 20 = Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar.

El primer acto de Noé después de salir del arca fue adorar a Dios a través del sacrificio. La gratitud y la admiración de la grandeza de Dios lo llevó a adorarlo. Como es la naturaleza del sacrificio verdadero, se trataba de un ofrecimiento costoso a Dios. Con solo siete de cada animal en el arca, Noé corría el riesgo de la extinción de algunos de estos animales por el sacrificio. Fue un costoso sacrificio agradable a Dios. El sentido común podía haber dicho: “Libéralos”. Pero la gracia dijo: “Mátalos, porque le pertenecen a Dios. Dale a Dios lo que le corresponde”. Los sacrificios que estamos llamados a ofrecer a Dios también nos han costado algo.

Debemos de presentar nuestros cuerpos como sacrificio vivo a Dios, la entrega de nuestros recursos es un sacrificio, y debemos hacer del sacrificio una alabanza a Dios. El sacrificio costoso agrada a Dios, no porque Dios sea ambicioso y quiera obtener todo lo más que pueda de nosotros, sino porque Dios se sacrificó a un gran costo. Dios quiere un sacrificio costoso de nosotros, porque demuestra que estamos llegando a ser semejantes a la imagen de Jesús, que es la mayor muestra de un sacrificio costoso. Como Pablo escribió en, debemos ser como Jesús en este sentido: Y andad en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Podemos pensar como David, quien dijo que nunca ofrecería a Dios lo que no le cuesta nada.

Versos 21-22 = Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho. Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.

El costoso sacrificio de Noé agradó a Dios. Era como si Dios oliera el aroma de una gran carne asada (Lo que indica que Dios ama el olor de la carne asada, ¡Me salió el argentino!) y Él entonces hizo esta maravillosa promesa a Noé y al hombre. Por supuesto, la Biblia habla antropomórficamente aquí —usando una analogía humana de una acción o atributo divino. Más agradable a Dios que el olor del sacrificio, era el corazón de Noé en su sacrificio. Entonces, allí fue donde Dios prometió que nunca visitaría la tierra nuevamente con el juicio de una inundación universal, para destruir todo ser viviente. Dios dijo esto sabiendo que el corazón del hombre se inclina al mal desde su juventud. Esto fue una promesa hecha completamente por misericordia.

Podemos observar una extraña combinación de verdades: primero, el corazón del hombre se inclina al mal desde su juventud; y segundo, Dios promete que nunca volverá a destruir la tierra a causa de la maldad del hombre. Se puede ver que la maldad del hombre invitaría la maldición de Dios, no la aleja. Esta extraña combinación es relatada por el altar y sacrificio de Noé, y Dios se complació en el sacrificio (el Señor olió un agradable aroma). El sacrificio es un punto de retorno. Sin un sacrificio, el pecado clama por venganza, y Dios envía una inundación destructiva; pero el sacrificio presentado por Noé, fue tipología del sacrificio venidero del unigénito Hijo de Dios, y de la expiación efectiva allí provista por el pecado del hombre.

Podemos decir que después de la inundación, la historia de Noé ilustra varias cosas relevantes para la vida de los creyentes: Noé mostró la libertad de los creyentes. Noé mostró la fe de los creyentes (en el sacrificio). Noé mostró el corazón de los creyentes (por el sacrificio). Noé mostró el pacto de misericordia de los creyentes (en la luz del sacrificio). Asimismo, Dios prometió que después de la inundación, la tierra tendría establecidas las estaciones. Esto también habla de los profundos cambios climáticos y ecológicos de la tierra desde que el «manto» de vapor de agua que cubría la tierra fue quitado. Ahora hay variaciones estacionales y de temperatura.

Como no debería haber más un diluvio universal, tampoco debería haber más un trastorno grave de las estaciones y de la temperatura. Tiempo de siembra y cosecha, y frío y calor, invierno y verano, día y noche, van a sucederse unos a otros en sus perpetuamente inmutables cambios, mientras dure el presente reinado de tolerancia.  El resultado de este cambio se encuentra en que los ciclos de vida disminuyeron rápidamente. Nunca más habría hombres de 900 años de edad después de la inundación. La extinción masiva de los animales que se manifiesta en el registro de fósiles (como los dinosaurios y otras criaturas de este tipo), probablemente, tuvo lugar poco después de la inundación, cuando la tierra había cambiado tan dramáticamente y se sumergió en una edad de hielo. ¡Qué fielmente cumple Dios su pacto con la tierra! ¡Cuán verdaderamente mantendrá su pacto con cada pecador creyente! ¡Oh, confía en Él, porque su promesa permanecerá para siempre!

Ahora bien. Este es el punto, hoy. En Mateo 24:37, Jesús habla sobre la venida del Hijo del Hombre, comparándola con los días de Noé en el Antiguo Testamento. En esta enseñanza, Jesús nos llama a estar preparados y alertas para su regreso, ya que como hemos visto, en los días de Noé, su venida será repentina e inesperada. Por eso, creo que debemos explorar el contexto bíblico de Mateo 24:37, la comparación con los días de Noé, el llamado a estar preparados, las señales de los tiempos, la importancia de vivir con paz íntima, pero también con urgencia y aprovechar el tiempo para servir a Dios. Al final, entenderemos la importancia de estar preparados para la venida del Hijo del Hombre en los días de Noé.

Para entender plenamente el significado de Mateo 24:37, es necesario examinar el contexto bíblico en el que Jesús habla. Este pasaje se encuentra en el discurso conocido como el Discurso del Monte de los Olivos, donde Jesús enseña acerca de los últimos tiempos y su segunda venida. En Mateo 24:3, los discípulos se acercan a Jesús y le preguntan cuáles serán las señales de su venida y del fin de los tiempos. Jesús comienza su respuesta advirtiendo a sus discípulos de falsos mesías y enseñándoles sobre las señales que precederán a su venida. Es en este contexto que Jesús compara su venida con los días de Noé en Mateo 24:37. Y quiero que a lo de “falsos mesías” lo entiendas tal como es y no como parece ser. Un mesías es un ungido del Señor. De eso se habla. No se trata que venga alguien disfrazado de Jesús. Eso no engañaría a nadie. Se trata de la aparición de hombres con prestigio mediático que aseguran ser ungidos cuando, en realidad, son apenas algo menor que delincuentes religiosos.

En Mateo 24:37, Jesús dice: Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre». Esta comparación nos brinda una visión de cómo será la venida de Jesús. En los días de Noé, la humanidad estaba inmersa en la maldad y la corrupción, y vivían despreocupados de las advertencias divinas. Si ves alguna diferencia con este hoy de siglo veintiuno, no es mera coincidencia. No la hay.  Del mismo modo, en los días previos a la venida del Hijo del Hombre, Jesús nos advierte que veremos un aumento en la maldad y la corrupción en el mundo. La humanidad estará distraída y vivirá sin prestar atención a las señales de su venida. En ambos casos, la llegada de Dios será inesperada e impactante, tomando por sorpresa a aquellos que no están preparados. No me gusta ser tremendista, súper místico o fantasioso, pero si miras a tu alrededor, creo que estarás viendo señales más que claras.

En Mateo 24:42, Jesús continúa su enseñanza y nos llama a estar preparados para su venida: Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Esta exhortación nos recuerda la importancia de vivir en un estado de constante vigilancia y preparación. Jesús nos insta a estar atentos a las señales de los tiempos y a vivir de manera diligente, sabiendo que su regreso puede ocurrir en cualquier momento. Estar preparados implica vivir una vida en comunión con Dios, guardando sus mandamientos y manteniendo nuestros corazones y mentes enfocados en Él. Es crucial recordar que la preparación no se trata solo de conocimiento intelectual o estar al tanto de las señales de los tiempos, sino de un compromiso y una relación personal con Jesús. Es a través de esta relación que seremos capaces de discernir las señales de su venida y vivir en obediencia a su voluntad.

Jesús nos da varias señales que nos indican que su venida está cerca. Algunas de estas señales incluyen guerras y rumores de guerras, terremotos, hambrunas y pestes. Creo que lo del Covid 19, independientemente de lo que políticamente pueda haber existido detrás, es una prueba muy clara de eso. Además, Jesús nos advierte sobre la aparición de falsos mesías y falsos profetas, así como de la persecución de los creyentes. Ya sé, aquí en esta parte del mundo no hay bárbaros persiguiendo y asesinando cristianos, pero eso no es sinónimo de no persecución. Intenta predicar en una esquina de tu ciudad y lo verás con tus propios ojos. Estas señales nos revelan que vivimos en un mundo caído y alejado de Dios. Sin embargo, también nos animan a no desanimarnos, sino a estar firmes en nuestra fe y a mantenernos vigilantes. Las señales de los tiempos nos recuerdan que el regreso de Jesús es inminente y nos instan a estar preparados y a vivir con urgencia.

Jesús deja claro en su enseñanza que no debemos ser negligentes en nuestra vida espiritual ni vivir en la comodidad y la indiferencia. El llamado es a vivir con urgencia, aprovechando cada momento para buscar a Dios, servir a los demás y proclamar el evangelio. Y no estoy hablando de histerias colectivas ni ataques de ansiedades religiosas, estoy hablando de hablar lo que se nos ordena, a quien se nos determina y en el tiempo y momento en que se nos muestra.  Vivir con urgencia implica dar prioridad a las cosas eternas sobre las temporales, colocando a Dios en el centro de nuestra vida y confiando en su guía y dirección. Significa estar dispuestos a renunciar a nuestras propias comodidades y deseos para seguir a Jesús y hacer su voluntad.

La venida del Hijo del Hombre en los días de Noé nos recuerda que la vida en este mundo es transitoria y que nuestra verdadera esperanza se encuentra en el Reino de Dios. Por lo tanto, no debemos desperdiciar nuestro tiempo en preocupaciones mundanas, sino invertirlo en actividades que traigan gloria a Dios y promuevan su reino. Y no me refiero a pasar toda nuestra vida dentro de un templo. Estoy hablando de vivir con un estilo de vida que despierte curiosidad primero, interés después e imitación finalmente.  Jesús nos anima a aprovechar el tiempo que se nos ha dado para servir a Dios y hacer su voluntad. En Mateo 24:45, Jesús habla de un siervo fiel y prudente que es puesto a cargo de los demás siervos del amo mientras este está ausente. Este siervo es bendecido porque utiliza sabiamente el tiempo y los recursos que le han sido confiados.

De manera similar, como seguidores de Jesús, se nos ha dado una responsabilidad de servir a Dios y a los demás mientras esperamos su venida. Debemos ser buenos administradores de los dones y talentos que Dios nos ha dado y usarlos para su gloria. Esto implica buscar oportunidades para compartir el amor de Dios con los demás, ayudar a los necesitados, predicar el evangelio y hacer discípulos. Debemos aprovechar cada oportunidad que se nos presente para ser luz en medio de la oscuridad y llevar esperanza a un mundo que necesita desesperadamente el amor de Dios. La venida del Hijo del Hombre en los días de Noé es una realidad que no podemos ignorar. Jesús nos advierte que su regreso será tan repentino como lo fue el diluvio en los días de Noé y todas las demás señales que están escritas en esa historia. Por lo tanto, es esencial estar preparados y alertas, viviendo con urgencia y aprovechando el tiempo para servir a Dios y cumplir su voluntad.

Las señales de los tiempos nos recuerdan que el regreso de Jesús está cerca y nos instan a vivir en santidad y consagración a Dios. No debemos ser indiferentes ni descuidados en nuestra vida espiritual, sino estar firmes en nuestra fe y vivir en obediencia a la Palabra de Dios. Que podamos tomar en serio el llamado de Jesús a estar preparados y a vivir con urgencia mientras esperamos su venida. Que podamos aprovechar cada momento, cada oportunidad y cada recurso que Dios nos ha dado para servirle y glorificar su nombre. Recordemos siempre que nuestra esperanza se encuentra en Jesús, el Hijo del Hombre, quien vendrá en gloria y majestad para reunir a su pueblo y establecer su reino eterno. Vivamos, pues, con la certeza de su venida y la confianza de que aquellos que le esperan serán reunidos con Él para siempre. Amén.

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1 – Tu Sermón. Mi Sermón. El Sermón.

Cuando el Señor me mostró a Jesús tal como era, y no como estaba acostumbrado a verlo, dejándome influir por las distintas religiones denominadas como cristianas, pude entender la enorme cantidad de errores que hemos cometido y que han sido factor, esencialmente, de que el mundo no quiera saber nada con Dios, ni con Jesucristo, ni con el Espíritu Santo. Cuando pude sacarme esos anteojos oscuros que las babilonias colocan en sus miembros, recién pude verlo como era: un joven de treinta años, inmerso en un marco social tan o más problemático que el nuestro actual, impelido por una fuerza interior a ser heraldo y protagonista de una historia que debería cambiar nada menos que todo el planeta.

Con ese prisma íntimo, empecé a incursionar en sus enseñanzas y en sus episodios relatados en los evangelios, hasta que de pronto aterricé en el eje central de todo su trabajo ministerial: El Sermón del Monte. El Espíritu Santo me mostró que en ese compendio que fue el más extenso y continuado que Él predicara, estaba TODO lo que cualquiera de nosotros iba a necesitar. Breve, si lo comparo con nuestras monumentales piezas oratorias religiosas. Profundo, como es la esencia del Reino. Concreto, como muy pocos de los nuestros. Y sin lucimiento personal alguno de su parte. Por ese motivo, hoy comienzo a entregarte este trabajo. Para que lo estudies, lo incorpores y te sirva de hoja de ruta hacia el Reino. Y porque este, es Tú Sermón…Mí Sermón…y EL SERMÓN que cada uno debe predicar. ¿Amén? Amén.

La primera vez en mi vida que escuché la palabra Sermón, fue una mañana de domingo, en la que acompañé a mi abuela materna a una misa que se celebraba en la iglesia católica romana ubicada en frente a la única plaza del pequeño pueblo rural en el que vivíamos. Yo ya había ido antes y más o menos conocía los movimientos que el sacerdote hacía en el altar. Si bien me aburría soberanamente y no entendía nada de nada, (Todavía las misas se rezaban en latín), igualmente aceptaba ir con mi abuela, porque, según ella me había enseñado, allí vivía Dios. Yo tampoco sabía demasiado quien, y como era ese Dios, pero había decidido creer que era real, sólo porque me lo decía esa abuela que fue para mí como una segunda madre.

 El caso es que esa mañana, el sacerdote (En realidad aquí le decíamos el cura), hizo algo que no se lo había visto hacer antes. Se bajó del nivel más alto en el que estaba el altar y caminó unos pasos hacia un lateral. Allí subió por una pequeña escalera y se introdujo en una especie de casilla circular de material con techo, desde donde se puso a hablar de un modo diferente al que lo hacía en la misa. Allí fue cuando le pregunté a mi abuela qué era eso, y ella me respondió que el sacerdote había subido al púlpito (!) para dar el sermón (!).

            No recuerdo ni por casualidad de que habló desde allí, pero lo que sí sé, es que fue extenso, largo, pesado, y más aburrido que todo lo otro. Más adelante, ya hombre, entendí que eso que la gente llamaba vulgarmente el sermón, documentalmente se le llamaba homilía, y era un discurso preparado previamente para hablar de asuntos que generalmente no tenían nada que ver con el evangelio y con Dios, y sí bastante con el rol social y político de la iglesia en el país. Cuando aterricé en la iglesia evangélica, ya convertido y entregado a Jesucristo, ese sermón pasó a denominarse mensaje o el más conocido: predicación.

A mí nadie me enseñó por qué se hacía eso y de donde había surgido. Sólo me dijeron que estaban haciendo lo que hacía Jesús cuando estaba vivo, antes de ir a la cruz. Suficiente. Nunca pregunté mucho más. Era la costumbre de cada lugar y, como tal, yo debía respetarla, como me había enseñado la vida misma a hacerlo con todo lo que conocía y con lo que no conocía. Un día, sin embargo, la luz del Espíritu Santo se derramó sobre mi espíritu y una serie de cosas, entre ellas esta del mensaje o predicación, merecieron ser examinadas con la finalidad de conocer las cosas tal como eran y no como me habían dicho que eran.

Entonces supe que, al Sermón en cuestión, nunca hay que confundirlo con el mensaje cristiano. Es verdad que a primera vista sólo parece abrigar una ligera diferencia, pero en realidad esa diferencia es gigantesca. ¿Sabes por qué? Porque mucho antes de que el cristianismo llegara a existir, un filósofo pagano llamado Aristóteles enseñaba sobre muchos temas, y entre ellos el tema de la retórica. Esto es, el estilo, el patrón, o la forma de cómo se debe dar un discurso. (Del griego: Rhotorike... que es el arte del orador.)

La oratoria había sido el gran amor de los griegos que precedieron a Aristóteles. Pero él hizo de ella un arte. En los días de los griegos y los romanos, la habilidad para dar grandes discursos era garantía de popularidad. A decir verdad, los grandes oradores eran como las estrellas artísticas de aquellos días. La disertación de Aristóteles sobre la retórica abarcó muchas cosas sobre la oratoria, pero su punto principal era el de que un buen discurso debía tener una introducción clara, unos cuantos puntos importantes y una conclusión. ¿Te suena familiar?

Estas ideas no existían entre los primeros creyentes. Los del primer siglo, casi analfabetos por norma, desconocían las normas del arte de un discurso. La predicación cristiana del primer siglo se caracterizaba por ser improvisada, espontánea, y urgente… ¡Y pertenecía a todo el cuerpo de creyentes, no a hombres especiales! Los sermones que se oyen cada semana, se basan en los conceptos de la oratoria de Aristóteles. No es inusual que los profesores de seminarios –al igual que sus alumnos o estudiantes– no sepan nada de este hecho. Por algo y para algo lo están estudiando.

 Ahora bien… La pregunta central, es: ¿Cómo se las arregló el discurso pagano para introducirse en la fe cristiana? En Antioquía (Siria), hacia el año 400 d.C., Juan Crisóstomo (Más conocido por Juan Boca de Oro), uno de los más grandes oradores paganos de todos los tiempos, se convirtió al evangelio. De inmediato trajo consigo sus habilidades aristotélicas «sermónico-retóricas» al cristianismo. Pronto escaló vertiginosamente hasta llegar a ser el sacerdote líder en Antioquía y toda Siria. Toda la ciudad de Antioquía acudía a oír sus alocuciones.

 Al oyente aquellos mensajes le sonaban mucho en estilo, expresión, estructura e incluso –hasta cierto punto– contenido, a los grandes discursos paganos. Y aunque te parezca atrevido o irrespetuoso, estoy seguro que así sonaba el sermón que escuchaste el último domingo, donde quiera que hayas asistido. El caso es que Juan Crisóstomo, no sólo nos regaló los sermones aristotélicos, sino también la costumbre del sermón el domingo por la mañana, esto es, la tradición del discurso del domingo dado siempre por el mismo hombre, en el mismo lugar, a la misma hora, cada domingo.

 De ahí no solo entresacas el sermón y los servicios del domingo, sino incluso la raíz de una de las «tareas pastorales del sacerdote.» Uno de aquellos deberes era enseñar. Aquello evolucionó por el camino hasta lo que ha sido y sigue siendo la más importante obligación del pastor protestante… que no tiene ni idea de que está desempeñando una versión modificada de los deberes pastorales más importantes de un sacerdote, ideados por un Papa en el 500 d.C., cuyo nombre era Gregorio el Grande.

La verdad es que aquí hay una muy buena muestra de las funciones pastorales. Un hombre –Que siempre es el mismo– sermoneándonos cada domingo. O sea: ¡El sermón del domingo es el único lugar de la tierra donde puedes oír un discurso de oratoria expresado según el patrón de la gran tradición grecorromana de la retórica! Una introducción, tres puntos centrales y una conclusión generalmente moral. Eso sí: fiel al Nuevo Testamento, y nada más que Nuevo Testamento. Porque la palabra Sermón, en el diccionario de la lengua española, se traduce como: 1) Discurso religioso u oración evangélica que se predica para la enseñanza de la buena doctrina. 2) Amonestación o reprensión insistente o larga.

 El denominado diccionario bíblico, no es demasiado aclaratorio al respecto. Allí las acepciones son estas mismas dos, en principio, y luego se le añade estas: Habla, lenguaje, idioma. Discurso o conversación. Uno de los que figuran como obligación o carga de la magistralía. No existe mucho más al respecto, pero lo que hay, indudablemente está influido por nuestras actuales costumbres religiosas. Yo me temo que un sermón es mucho más que esto que te comparto, pero seguramente lo iremos viendo más adelante.

Porque casi sin previo aviso, una mañana de hace muy poco tiempo, todo mi ser amaneció con hambre y sed de acudir al Sermón más importante de la historia del cristianismo. El que pronunció Jesús en la cima de una montaña y en reunión improvisada y espontánea con miles de aldeanos que ni siquiera sabían leer o escribir y esencialmente con sus doce elegidos para la continuidad de su ministerio, sus discípulos. Elegí los tres capítulos del evangelio de Mateo porque es el más abundante en detalles. Mi sorpresa mayúscula fue comprobar algo que ya me sonaba por dentro pero no me atrevía a sacarlo hacia afuera, y era la duración de las predicaciones cristianas.

 Tú sabes de qué estoy hablando. Ninguno de nosotros ha tenido en cuenta que el ser humano, después de estar oyendo algo por espacio de veinte minutos, ya tiene especial inconveniente en concentrarse y seguir el hilo. Todos hemos predicado mucho más tiempo que ese, y nos hemos fastidiado cuando la gente se nos distraía, dispersaba o directamente se nos dormía. Y te digo más: si alguien se atrevía a dar un mensaje más reducido que los habituales de hora u hora y media, era considerado como dudoso, carente de palabra y falto de unción. ¡Como si la unción del Espíritu sólo habitara en la longitud de las palabras!

Cuando me di cuenta que el famoso Sermón del Monte, único extenso que pronunció Jesús, ya que todo lo demás, siempre fueron como flechas concretas y rápidas, aunque sumamente profundas, no duraba mucho más de los veinte minutos en su lectura, otra luz inundó mi espíritu y me hizo entender que, para decir lo que haya que decir de parte de Dios y esperar que quien lo oye lo entienda y lo aprenda, no se necesita añadirle ningún palabrerío personal y humano con la finalidad de hacerlo más…entretenido. Eso es casi una blasfemia.

Por esa razón, es mi intención por mandato del Espíritu Santo, extraer de lo que voy a comenzar a compartirte, que es la totalidad del Sermón del Monte, la riqueza y significado espiritual que posea, independientemente de lo literal, que ya ha sido mencionado, enseñado, incorporado y entregado casi como única verdad absoluta por la estructura religiosa tradicional, ya sea católica romana, protestante o evangélica también tradicional. Doy gracias a Dios por ellas, porque desde ese lugar comencé a andar, pero hoy tengo otra dirección y es desde allí donde voy a moverme. No tengo ninguna veleidad profética ni de avanzada, pero sí una certeza más que clara y notoria: que estos son tiempos de consolidación del verdadero evangelio, y no debate de teología o rudimentos religiosos o rituales.

(Mateo 5: 1) = Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos.

La teología que supimos conseguir, esa que te dicen que tiene que ser infaltable en cualquier trabajo o estudio bíblico, jamás pudo determinar cuál era este monte al que aquí se alude. Estimativamente, suponen que estaba en las cercanías de Capernaúm, pero tal como lo estoy expresando, sólo son suposiciones. La Biblia no lo da con exactitud y, a mi humilde entender, creo que no necesita hacerlo, porque no es demasiado probable que se trate de un monte real, genuino y geográficamente hallable. De hecho, hay otros textos en los que, cuando va a hablar de algo fundamental o de impacto, Jesús decide subir a un monte para hacerlo.

En uno de los pasajes donde se menciona esta actitud, se llega a decir que cuando estuvo en ese hipotético lugar, llamó a los que él quiso. Y se sobreentiende que cuando dice que llamó a los que quiso, no se está refiriendo al verbo querer en el sentido sentimental o afectivo. Creo que tiene directa relación con aquellos a los que el Padre ya había llamado desde antes de la fundación del mundo y que Él sólo debía cumplimentar la tarea de levantarlos de manera efectiva. Si esto no tiene que ver con llamado divino, no sé de qué estoy hablando. Obviamente, en ese caso deberíamos partir de un principio clave: en la Biblia, decir monte, siempre es equivalente a decir lugar alto.

Y cuando digo Lugar Alto, es notorio que me estoy refiriendo a una altitud espiritual, no medida en pies o en metros de altura geográfica. De alguna manera y como ha sucedido en toda nuestra historia, la iglesia convencional y estructural, tampoco parecería haberlo comprendido correctamente. Por eso es que, tanto en los antiguos altares de la idolatría, como en los actuales púlpitos y plataformas, supuestamente más puros, los hombres se preocuparon ostensiblemente de construirlos en la máxima altura posible, dentro de lo que los templos se lo permití.

¿Por qué harían eso ellos? Simple; porque consideraban que sólo desde ese nivel físico superior a la del resto de la gente que en este caso eran los oyentes, se podía dar un mensaje que realmente proviniera del cielo. Nunca entendieron que se hablaba de altura espiritual y no material. Por eso tampoco resulta probable que sean muchos los que hayan entendido que, cuando decimos Sermón del Monte, en realidad se trata de un compendio de principios de un nivel superior y no la historia de un hecho antiguo y físico. Si a mí se me permitiera corriendo el infame riesgo de la herejía modificar ese título por única vez, lo llamaría Principios de Altura Espiritual.

En muchas ocasiones he tratado de imaginarme cómo fue todo ese mover de Jesús en ese lugar y tiempo, pero si debo ser honesto, tengo que reconocer que hasta donde pude llegar fue hasta donde me lo permitieron las películas e historietas dibujadas que pude ver. Mi imaginación humana no pudo llegar más allá, porque a las cosas del espíritu no te las puedes imaginar. O las ves por visión divina, o no las ves nunca y naces, vives y mueres sin verlas ni ser bendecidas por ellas. Por ejemplo, dice aquí que Jesús decidió subir a ese monte porque vio la multitud.

La palabra original para traducir multitud, allí, es ójlos, y tiene varias acepciones entre las que se incluye multitud, es cierto, pero que si lo examinas con cuidado vas a ver que encaja mucho más con muchedumbre y pueblo, así en general. ¿Suena excesivamente iluminado pensar que lo que Jesús vio en su espíritu fue a todo un pueblo, una verdadera muchedumbre mundial y global, de toda edad, condición social, raza, etnia y color de piel, preparada para oír lo que sería luego el mensaje más completo, profundo, inspirador y regulador de todo el evangelio?

No lo sé, pero dice que entonces él se sentó y vinieron a él sus discípulos. De acuerdo, me cuentan las historias relatadas por aquellos historiadores confiables que todos hemos conocido, que era costumbre de los rabinos el sentarse cuando iban a enseñar algo. Pero, en primer término, no me parece que Jesús fuera justamente un judío tradicionalista o que respetara a ultranza los modismos y costumbres de la clase farisea de su tiempo, eso era obvio. Y, por otro lado, tampoco puedo imaginarme cómo podía pensar él que, sentándose sobre una roca o tronco de árbol caído, una muchedumbre que lo rodeaba iba a poder escucharlo.

Ten en cuenta que toda esa gente ocupaba espacios hasta llegar a centenares de metros de distancia de esa roca en la que Él elegía sentarse, así que nadie puede entender ni tampoco explicar demasiado como podían oírlo sin problemas, en una época en donde todavía no existían ni micrófonos, ni bafles ni equipos de audio. ¿De qué se me está hablando, entonces? Siguiendo con el proceso anterior, me juego que cuando dice que subió al monte, me está hablando de nivel espiritual y cuando alude a sentarse, él está tomando la actitud del sacerdote que tiene su obra terminada. Tómalo o déjalo, no es doctrina.

Y eso, inevitablemente, me lleva a un hoy en el que, todavía, pese a todas las inclemencias existentes, en todos los niveles posibles y probables, los hombres eligen conducirse con metodologías que, en su momento, fueron desechadas por el propio Jesús; ese mismo Jesús al que dicen representar. ¿O cada ministro del nivel que se te ocurra, puesto a predicar, no buscar hacerlo desde la plataforma, púlpito o balcón más alto que encuentre? ¿Tengo que creerme que eso es un mandato superior? No. Tengo que creer que eso es apenas un mínimo vestigio de un síndrome de ultra vanidad.

Una muy llamativa patología que los hombres solemos y podemos tener cuando se nos escapa la tortuga de la humildad. Porque lo que buscan aquellos que caen en esta tentación estética o visual, es instalarse en una altura física y material que permita que todos lo puedan ver, estén en el lugar que estén. Y si bien eso sería muy válido y hasta considerable que sucediera con ciertos shows de espectáculo artísticos o musicales, no podemos rebajarnos a la mediocridad de incorporarlo a lo que luego llamaremos pomposamente El Evangelio del Reino. Sin embargo, mucho me temo que no seré agrio ni negativo si te digo que lo he visto a menudo. Y tal vez tú también.

He sido subestimado, “ninguneado” como se dice por aquí, degradado, criticado y hasta agredido por subir a la Web audios en lugar de videos. Me han dicho que estoy fuera de moda, que por mi edad no estoy en condiciones de entender que la gente joven necesita imágenes para engancharse, que si le damos solamente sonido se cansan, se aburren y nos abandonan. No lo niego en lo más mínimo. Tengo hijos y ahora hasta nietos en las edades que aquí ponen como modelos y puedo corroborar que eso, cuando lo proyectamos al mundo total y global de las comunicaciones, es definitivamente así.

 Pero tengo más que claro que mi trabajo ministerial no va dirigido a esa forma de mundo, sino a un grupo de hombres y mujeres a los que el Espíritu Santo trae a escuchar o leer lo que desde aquí emana. Y que, al igual que el mismísimo Jesús, al que tengo la obligación de imitar porque es mi único modelo viviente, me interesa mucho más que se me escuche lo que tengo mandato para decir, que mostrarme en videos para que me conozcan, saluden, me feliciten por una ropa que luzco, o un corte de cabello que me favorece, no sé si soy claro…

Y luego dice que vinieron a él sus discípulos. ¿Sabes? En más de una ocasión, cuando me ha tocado ser oyente o alumno para escuchar a alguien que enseñó sobre esto, en una enorme mayoría, por no exagerar diciendo que era una totalidad, me fue enseñado que estos discípulos eran aquellos que él había invitado a seguirle, esto es, los once que luego serían doce cuando incorporaran al legendario y famoso Judas Iscariote. El original, aquí, dice madsetés, que, traducido al buen español, quiere decir discípulo, es cierto, pero también aprendiz, alumno y en caso puntual, hermano.

Hermano en fe, en pensamiento, en espíritu, en diseño, en futuro. Se trataba, entonces, de toda una clase de gente que deseaba fervientemente conocer, aprender, estudiar, saber de qué se estaba hablando y, esencialmente, de donde provenía y quien era quien lo estaba haciendo allí. Los verseros, como denominamos por estas tierras a los que entonces eran falsos profetas mentirosos, eran abundantes, así que no tengas dudas que la gente en mayoría no andaba por la vida precisamente muy dispuesta a ser estafada, defraudada y engañada. Discípulos.

Verso 2 = Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo: (3) Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

¿Qué cosa es un bienaventurado? Porque lo hemos leído decenas de veces y muy pocas, o ninguna, nos hemos detenido a averiguarlo. Es un afortunado, un ser feliz, alguien que confía ciegamente. Obvio, me quedo corto con esta definición, porque tratándose de lo que se trata, debería decirte que es una clase de felicidad que resulta imposible describirla con palabras. De hecho, esta calificación se le adjudica a alguien que muestra ser pobre en espíritu. Que de ninguna manera tiene que ver con lo que nosotros, seres eminentemente materialistas, podemos entender como pobreza. En un mundo que, incluso en áreas donde lo que conocemos como iglesia tiene alta influencia, estigmatiza a la pobreza material de un modo que casi resulta ofensivo para quien lo padece.

Se insiste en determinar que aquel que es pobre es responsable por no preocuparse en dejar de serlo. No digo que no sea así esto en muchos casos, lo es, lo he visto. Pero no en todos. Y cuando se generaliza en esta clase de temas, se cae en crueldad psicológica. En asuntos de esta categoría, globalizar todo, resulta poco menos que injusto. Hay pobres por falta de posibilidades de salir de ello. Otros por influencia satánica o maldiciones puntuales en sus vidas. Pero, de todos modos, como quiera que sea, la pobreza es mal mirada y no dignifica a nadie. Por si necesitara aclararlo, nací en una familia de muy bajos recursos, peleé una formidable batalla contra la discriminación y estigmatización y aquí me tienes, ni holgazán ni delincuente. Una cosa es no tener dinero y otra ser pobre en espíritu, es elemental…

De todos modos, reitero que de lo que aquí está hablando Jesús, es de pobreza de espíritu. Y si alguien sabe con precisión lo que esto significa, ya mismo tiene un Aprobado. No son muchos. Tesis y teorías al respecto, hay las que se te antoje buscar y encontrar, pero elijo ser breve y conciso porque estoy llamado a enseñar y sólo aprende quien no se duerme de aburrimiento. Lo breve sirve para enseñar, lo extenso para lucirse. Un pobre en espíritu es alguien que sabe que está arruinado espiritualmente, porque anda por la vida por fuera de Dios, o directamente sin Dios.  Es alguien que, estando desprovisto de toda virtud, se atreve a reconocer su pobreza total ante el Señor.

 Se refiere a la profunda humildad humana de reconocer la absoluta bancarrota espiritual de sí mismo, cuando estamos apartados de Dios. Nada más. Nada menos. Tiene que ver con cierta pureza, inocencia y falta de malicia o corrupción. Es el joven que suele ser objeto de burlas y groserías en su grupo de compañeros de colegio, universidad o trabajo, por el simple motivo que dice creer en un Dios en el que nadie cree y del que todos se burlan y, por consecuencia, ni tiene vicios ni promiscuidades como sí tienen los otros. Eso abruma al pecador porque lo expone. Entonces hace lo mismo que hicieron los fariseos con Jesús. Eso es un pobre en espíritu. ¿Por qué lo digo? Porque Jesús mismo les dice a los que quieran oírle, según lo cuenta Marcos, que los que son como niños heredan el Reino de los Cielos. Y que quien no reciba a ese Reino como un niño, no entrará en él.

¿Infantilismo? No. Pureza, transparencia, honestidad., limpieza. Mira a tu alrededor. ¿Ves mucho de esto? No, ¿Verdad? Y eso que has mirado dentro de la iglesia, ni hablar si miras hacia afuera. Entonces, ¿Podemos decir que un niño todavía lleno de inocencia y pureza infantil, tiene un espíritu pobre? Si estamos hablando de humildad sí, lo tiene. Pobres de espíritu, de esta manera, son todos aquellos que reconocen su pobreza espiritual y, dejando de lado toda autosuficiencia, buscan la gracia de Dios como única fuente posible de acceso a ese Reino. Un Reino que, según lo cuenta Lucas, Jesús nos lo está asignando, del mismo modo en que el Padre celestial se lo asignara a Él. El Reino es tuyo, te fue dado. No es mi culpa ni la de Dios si no puedes o no quieres verlo.

(4) Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

Esto, que en demasiadas ocasiones ha sido erróneamente interpretado, porque se lo hizo desde el más puro emocionalismo, ha traído graves equivocaciones que han confundido a mucha gente. No sé cómo lo habrás visto tú, pero yo te puedo asegurar que, en mi vida, nunca he visto llorar a tanta gente como lo hicieron en las inmediaciones de las plataformas de las iglesias. Me ha tocado ministrar a gente de todas las condiciones, razas y género deshechas en lágrimas, al punto de tambalearse a riesgo de irse al piso y no porque fueran tocadas por la unción. ¿Eso significa que estarán recibiendo consolación?

No necesariamente todos. Es posible que en algunos casos sí, la reciban, pero no en todos. Porque el lloro del que se está hablando aquí, no corresponde a los que han sido agraviados, o castigados o sometidos a sufrimiento. El llanto del que estamos hablando y que es pasible a una consolación divina, es aquel sincero y límpido que se derrama ante la convicción de pecado y el acto de arrepentimiento. Esos son bienaventurados. Esos tienen en su ser interior la felicidad de sentir el consuelo del cielo. A los otros, nadie te va a sugerir que los ignores, pero convengamos que en muchos casos, tienen relación con aquel rótulo de ”lágrimas de cocodrilo”, ¿Recuerdas?

(5) Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

La palabra griega que traducimos como Bienaventurados, es makarios. Viene de la raíz mak, que indica algo grande o de larga duración, Se trata de un adjetivo que denota -reitero-, felicidad, alguien muy bendecido, digno de ser congratulado. Es una palabra de Gracia que expresa un regocijo y una satisfacción especiales, concedidos a la persona que experimenta la salvación. Aquí se les adjudica a los mansos, que son aquellos que poseen una naturaleza apacible y tranquila. Pero, atención con esto: no significa debilidad ni mucho menos, sino fortaleza sujeta a control, a dominio propio.

La palabra conlleva una idea de humildad y auto disciplina. He sido toda mi vida un hombre manso, pero nunca permití que alguien me pisoteara ni mucho menos que lo hiciera con alguien honesto que no pudiera o supiera defenderse. El hombre manso es hombre, a partir de lo que puede lograr con su silencio, en lugar de lo que puede intentar demostrar con sus gritos, no sé si soy lo suficientemente claro. En la iglesia estructural, la mansedumbre se ha confundido con la cobardía. Se olvidan que el propio Jesús dejó dicho expresamente que el Reino de los Cielos no es para los cobardes.

Y respecto a este punto, a pesar de haberlo expresado ya en muchas ocasiones y mediante diversos trabajos, quiero retornar sobre una mirada en la que, estoy seguro, habrá muchas coincidencias. Primero: ¿Por qué en las iglesias en general, la mayoría de sus miembros o asistentes son mujeres? Segundo: ¿Por qué entre los hombres que son parte de esas membresías, hay un altísimo porcentaje de individuos extraños, raros y, en casos, hasta extremadamente afeminados? No estoy hablando de homosexualismo ni nada de eso, me estoy refiriendo a los modos y las formas de hacer las cosas desde los planos supuestamente masculinos.

Mansedumbre, bondad, amor, misericordia y pureza, no son familiares cercanos de esas conductas extrañas. Algo es claro: nos hizo varón y hembra. O macho y hembra, si lo quieres en idioma animal. Y así como la máxima belleza de una mujer es su femineidad, la de un hombre es su masculinidad. Que no significa torpeza, rudeza, grosería o violencia física: significa ser un varón de Dios como lo fue Jesús. Honorable, manso, amoroso, misericordioso y bondadoso, pero hombre de punta a punta. La mujer que me lee, me entiende sobradamente Y quiero creer que algunos congéneres hombres, también.

(6) Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Dentro de lo que son nuestras locuras sociales o teológicas, hemos utilizado estos textos en más de una ocasión para justificar o injustificar distintas actitudes humanas cuestionables por donde se las mire. Y si bien no es nada nuevo tomar una Biblia y hacerle decir lo que a cada uno le conviene, debo ser honesto y confesarte que a mí eso todavía me sigue conmoviendo y horrorizando. Porque si a todas esas cosas las hicieran hombres que no creen en nada y simplemente usan lo que creen los demás para beneficiarse en todo lo que algo de esto pudiera beneficiarlos, eso podría ser entendible.

Pero lo que me produce sencillamente horror, porque no creo que me quepa otro término, es que, en muchos casos, que serían demasiados para mi gusto, a esto se lo he visto hacer a hombres que sí creen en ese Dios en el que tú y yo también decimos creer. Pregunto: ¿Alguien en su sano juicio espiritual podría llegar a suponer que ese Dios de amor y justo que nos han presentado, caería en el grosero error de permitir de buen gusto que su palabra sea bastardeada para beneficio de ladrones de guante blanco disfrazados de ministros cristianos? La respuesta contundente, es no. Luego que la vendan como quieran. Es NO.

Escucha esto: en los dos primeros versos del libro de Isaías en su capítulo 55, leemos lo que sigue: A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.  ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Creo que aquí está la explicación del texto de Mateo. Es para los que tienen hambre del Pan de Vida, que es la Palabra de Dios en toda su dimensión.

Es la sed del Agua de Vida, que fue, es y sigue siendo Jesucristo, desde la fuente inagotable abierta desde una cruz en el Gólgota, de una vez y para siempre. De esa hambre y de esa sed de justicia es que estamos hablando, no de la que se puede mecanizar en tribunales humanos, con jueces, aboga dos y jurados humanos. Eso se llama justicia, pero la que viene del cielo, tiene una inicial mayúscula, es Justicia. Los jueces humanos, en el mejor de los casos, tienen las condiciones y la capacidad para administrar leyes, pero si son creyentes tendrán que orar fuerte para que esas leyes sean justas. El mundo que estás viendo a tu alrededor, donde quiera que vivas, supongo que te dice otra cosa…

(7) Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

¿Qué cosa es un misericordioso en pleno siglo veintiuno, en una sociedad con mayoría indiferente y desentendida de los problemas y dramas ajenos? La palabra traducida es eleemon, y se relaciona con las palabras eleeo, que es tener misericordia, eleos, que es compasión activa y eleemosune, que tiene que ver con compasión hacia los pobres. Eleemon es una palabra compasiva, de simpatía, misericordiosa y sensitiva, que combina las inclinaciones con la acción. Una persona que posee esta cualidad siempre encuentra la forma de expresar su naturaleza misericordiosa.

 Si quiero ampliarte todo esto a un idioma por fuera del estudio casi técnico de la palabra, debería decirte que estamos hablando de la condición más ausente en los ámbitos terrenales donde debería estar, que es en lo social, en lo político y, obviamente, en lo espiritual. Esa palabra es empatía. Este es un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra. Ejemplo: a mí me duele lo que estás sufriendo tú, ahora, incluso sin conocerte y por el motivo o causa que sea. Pero me duele de verdad, sin simulaciones ni hipocresías religiosas. ¿Eres así? ¡Gloria a Dios! ¡Así será Dios contigo!

(8) Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

¿Qué cosa será, en términos espirituales, tener un corazón limpio? Porque es indudable que se está hablando en idioma espiritual, ya que, en lo literal, no da ni para comenzar a examinar nada. No existe tal cosa como un corazón humano limpio o sucio. Puede estar enfermo, sano, bombeando poca o mucha sangre, pero limpio no. Por tanto, está hablando de lo que fue traducido de katharos. Eso es decir limpio. Y se trata de algo sin mancha, puro, sin contaminación. La palabra, llevada al hombre, describe limpieza física. Jesús mismo lo dice en Mateo 23:26: ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio. Mateo 27:59 da cuenta del momento en que José de Arimatea se hace cargo del cuerpo de Jesús.

Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia. Todo esto, reitero, con relación a la limpieza física, esa que vemos con más facilidad que cualquiera de las otras. También tiene que ver con la pureza ceremonial. Sobre esto y relacionado con la limosna u ofrenda, Jesús dice en Lucas 11:41: Pero dad limosna de lo que tenéis, y entonces todo os será limpio. Pablo, por su parte, da su propia visión al respecto cuando, en su carta a los Romanos, en 14:20 expresa: No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come. Y como no podría ser de otro modo para con auténticos y genuinos hijos de Dios, también está mancomunado con la limpieza ética.

 Cuando discutían sobre el lavado de los pies, en Juan 13:10, Jesús les dice: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Esto es confirmado por Pablo, cuando en Corinto, ante un hecho muy puntual, Pablo expresa lo que recoge Hechos 18:6: Pero oponiéndose y blasfemando estos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles. El pecado contamina y corrompe, pero la sangre de Jesús limpia de todo pecado. Tener un corazón o un alma pura y no contaminada con mugre mundana, garantiza algo que no es menor: ver a Dios. ¿Ver a Dios? Sí, eso es lo que dice y yo lo creo. Eso sí: no me preguntes cómo, cuándo y de qué modo. No me interesa, lo ceo y punto.

(9) Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

¿Qué es un pacificador? No te confundas con un término muy parecido, pero distante en su contenido y significado. Un término de algo que hoy por hoy abunda en la grey masculina de muchas iglesias, y es el de pasivos. Un pasivo es alguien sin actividad determinada. Por esa razón a quienes se adhieren a los regímenes jubilatorios, a ese retiro tan merecido que te lleva a descansar después de toda una vida de trabajo, se le llama pasivos. Aquí no estamos hablando de gente inactiva, sino de gente con plena actitud, aunque no de conflicto sino de paz, de armonía. Porque gente inactiva no produce absolutamente nada en ningún ámbito, y mucho menos en el espiritual.

Y no es casual que, luego del texto anterior que aseguraba que los de limpio corazón verían a un Dios al que la misma Biblia te dice que nadie vio jamás, aquí te confirma todo eso con el ingrediente de que, si eres un pacificador, serás llamado con justicia y derecho hijo de Dios. Jesús vino en ese carácter. No vino a pelear con los romanos usurpadores ni con gente no creyente. Vino a pelear con Satanás por cada alma cautiva y para defender a su pueblo de la religiosidad. Todo en aras de la paz, de una paz que, tal como fue dicho, sobrepasa todo entendimiento, porque no es como el mundo la da, sino como el Espíritu Santo la otorga. Pablo dice, en Romanos 8:14, que, Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.

(10) Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Recuerdo que, en una ocasión, alguien vino a verme entendiendo que, por mi trabajo de periodista, podía ayudarlo en un problema que tenía. Según su relato, sus vecinos estaban iniciando una persecución en su contra, y él deseaba que yo desde algunos de los medios de comunicación a los que tenía acceso, comentara el asunto con el objetivo de amedrentar a esos vecinos y obligarlos a abandonar esa persecución. Era un hijo de Dios que estaba siendo perseguido por ser creyente y el diablo y sus demonios seguramente se estaban regodeando de esos ataques. Eso era lo que se suponía que yo debía asumir, creer y aceptar.

 Sin embargo, si algo me enseñó mi profesión, fue a no dejarme llevar por impulsos emocionales y, a favor de distintas fuentes, chequear una y otra vez cada información, sus orígenes y ramificaciones, con la finalidad de que, cuando se dijera algo, eso fuera estricta verdad y no algo que, beneficiando a ciertos intereses, fuera en desmedro de otros. Eso hice con esta denuncia. ¿Qué descubrí? Que “el hermano”, no tenía mejor idea que, simplemente para fastidiar a sus vecinos, ponerles música de alabanza en su equipo de música a todo volumen…¡¡a las cuatro de la madrugada!! Ay, Señor…

No sé qué te podrá parecer esto tal como te lo relato a ti, pero lo que es a mí, te puedo asegurar que de ninguna manera lo que estaba sucediendo me sonó a una persecución a un honroso hijo de Dios por causa de la justicia del Señor. Por más esfuerzo de voluntad que hiciera, no me salía imaginarme a Jesús haciendo eso con sus vecinos. Y ni te cuento de aquel otro hermano que también se sentía perseguido por la administración provincial de impuestos. No costó demasiado trabajo descubrir que llevaba casi diez años sin abonar ninguno.

Y ahora, claro, lo estaban invitando a pagar lo que debía pagar, bajo advertencia de juicio con factibilidad de tomar pago de la propia vivienda mediante expropiación. ¡Eso no es ser perseguidos por causa de la justicia! Eso es el resultado de una defraudación a una institución. Después podremos discutir si esos impuestos eran demasiado costosos o exagerados, pero esa es una discusión política que debe darse en otro ámbito. Pero tu obligación legal como habitante de ese país, de ese estado o provincia, es pagar tus impuestos. ¿O no los pagó Jesús cuando fue invitado a hacerlo?

La causa de la persecución que profetiza poseer el Reino de los Cielos, es la que se da en el marco de una batalla en defensa de la lealtad a Jesucristo y su evangelio del Reino. De eso se trata, no de cuestiones particulares donde buscamos parecernos a los terrenales y sacar las mismas ventajas que ellos sacan convirtiéndose en morosos. Persecuciones por asuntos relacionados con el Reino de los Cielos, no con tus problemas privados. Pedro habla de esto en su primera carta, donde en el capítulo 3 y verso 14, expresa:

Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, A veces me ha tocado vivir algo así. Ha sido cuando con la palabra de Dios como fundamento, termino exponiendo demasiado a ciertos sectores que usan la misma Biblia para armar discursos tendientes a manipular voluntades, emociones, y…billeteras. Al toque han aparecido hackers obstaculizando mi web, cosa que desde lo material no perjudica a nadie o algunas otras formas de ataque ya directamente en planos personales, familiares, etc. ¡Gracias a Dios por considerarme bienaventurado por esa causa! El verso siguiente, te explica en qué radica esa justicia.

(11) Bienaventurado sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.

La clave, aquí, está justamente en la última palabra que se lee. Eres bienaventurado cuando por causa del evangelio del Reino seas vituperado, que es como decir insultado, agraviado, ofendido. Que por esa misma razón padezcas alguna forma de persecución y que tengas que escuchar conjuntamente con quien desee hacerlo, todas las barbaridades más grandes y malignas que se puedan hablar de ti. Pero con una condición que es clave: mintiendo. Si algo de lo que se diga de ti es verdad, entonces mucho me temo que esta bienaventuranza no se produce.

 Pero si mienten para procurar sacarte del camino o ser piedra de tropiezo en tu ministerio, entonces se hace realidad lo que Pedro dice en su primera carta, capítulo 4 y verso 14: Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. Ten calma… ¿Sabes la tranquilidad que representa saber que tienes al Espíritu Santo de tu lado? Esa es la diferencia entre predicar el evangelio del Reino, o armar bonitos discursos teológicos.

(12) Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

Parece una simple excusa como para justificar un padecimiento o una persecución, ¿Verdad? Sin embargo, es la más pura y estricta verdad. No tiene culpa alguna Dios ni su Reino, de que una gran parte de la iglesia haya enseñado que ser creyente es pasarla bonito, vivir en eterno gozo y alegría, cantando alabanzas, danzando y siendo sostenido por Dios en todos nuestros gastos. Estoy de acuerdo en que todo eso se asemeja y mucho a la eterna felicidad del cielo, pero eso no es justamente lo que hoy, cada cristiano está viviendo en el planeta. Y antes que una gran mayoría se sienta culpable por no lograrlo, es nuestro deber recordarles que, en la mayor parte de los casos, los que decidieron servir a Dios a cualquier costo, lo pagaron y en muchos casos, bien alto.

Hechos 7:52 lo recuerda así en boca de Esteban: ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; Pablo, hablando de sus ancestros lo dice en 1 Tesalonicenses 2:15: los cuales mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos expulsaron; y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres, Santiago es quien lo confirma en el 5:10 de su carta cuando dice: Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor.

Punto. El llamado Sermón del Monte, comienza con esta pieza magistral de conducta cristiana, denominada como Las Bienaventuranzas. Rescata a la pobreza de espíritu como un paso previo indispensable para descender de nuestros briosos caballos de la soberbia y recalar en una humildad no sólo necesaria, sino irreemplazable si es que se desea ser parte del Reino de Dios. El llanto de arrepentimiento y la mansedumbre ante las injusticias, son elementos claves, también. La sed y hambre de justicia, la misericordia por sobre todas las condiciones y un corazón limpio de toda contaminación, son las bases.

Los pacificadores que, increíblemente se verán presionados por toda forma de persecución, serán los que en definitiva puedan sentir el gozo y la paz de seguir los pasos de aquellos profetas que pagaron con sus vidas la proclamación del evangelio. Alguien me preguntó para qué pensaba yo que Jesús había comenzado su tremendo sermón con estas bienaventuranzas. No se me ocurrió mejor respuesta que decir que yo creo que lo hizo para dejarnos a nosotros una hoja de ruta o mapa a seguir si es que deseamos encontrarlo.

(13) Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿Con qué será salada? No sirve para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

Ya vamos a ahondar un poco más en los dos modelos mencionados, pero antes déjame decirte que esto es un canto casi preparatorio para el ingreso del hombre converso a la santidad, sin la cual, -se nos dice- nadie verá al Señor. Y no estamos hablando de “verlo” con nuestros ojos naturales, estamos hablando de verlo cara a cara en el marco del ámbito del espíritu en el cual se mueve y nos moveremos. Bajo el Antiguo Pacto, Israel fue llamado a vivir en santidad, no como las demás naciones, principalmente en las cuestiones externas de la Ley.

Sin embargo, Jesús está llamando a su gente a una santidad que procede del corazón. La santidad es ahora la manifestación de la lealtad personal a Dios, y de la realización de la plenitud de frutos originalmente concebida para la humanidad. Aquí dice que soy sal, y hasta donde conozco, aunque es muy amplio, la sal tuvo innumerables usos dentro de la historia del pueblo de Dios, pero principalmente siempre fue la encargada de darle sabor a algo a cada cosa que tocó. La gran pregunta, entonces, es: yo, así como soy y como estoy viviendo, ¿Puedo vivir en santidad? ¿Soy sal?

Punto primero y elemental: si fuese imposible para el hombre vivir en santidad, Dios jamás lo hubiera ordenado. ¿De verdad tú alguna vez has pensado que nuestro Dios de amor podría cometer una crueldad psíquica así con sus hijos? Fíjate que ya en Levítico 19:2, Él dice: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios. Ser santo, te aclaro antes que entres en confusiones antiguas y religiosas, significa ser separado para Dios. La santidad la define la propia naturaleza de Dios. Ser apartados para Dios nos hace santos. No son las buenas obras las que nos hacen santos, de eso no tengas ni la menor duda.

No digo que no deban ejecutarse, digo que toda buena obra es el resultado de una santidad manifestada, no un vehículo hacia ella. La santidad, en todo caso, no es un lugar al que deberemos llegar, es nuestro punto de partida. Cuando tú lanzas un alarido de júbilo y dices: “¡Gloria a Dios! ¡He llegado al mejor grado de santidad!”, Dios te mira y piensa: “¡Por fin! ¡Recién ahora podré hacer algo útil y que sirva, contigo!” Si ponemos nuestra vista en Jesús, si pensamos en Jesús, si estudiamos su vida, incluso, veremos con claridad el significado de ser sal de la tierra, que es nada más y nada menos que ser condimento divino para una carne nauseabunda.

¿Qué significa esto? ¿Cómo lo interpreto? Mira, cuando Jesús les dice a sus discípulos, (Reitero, eso nos compete a todos nosotros, no sólo a aquellos legendarios doce), que son la sal del mundo, lo que quiere significarles es que, si no están haciendo ninguna diferencia con el mundo respecto a sus vidas, entonces están viviendo como una sal sin sabor a nada. Y se podría añadir, además, que es imperativo que los cristianos tengan que salir al mundo secular a presentar a Jesucristo, lo que equivale en idioma metafórico, salirse fuera del salero.

Porque de lo contrario, no van a poder hacer su trabajo de manera eficiente. Interpretado de una manera práctica: los seguidores de Cristo están ahí para evitar que la sociedad se pudra, para darle sabor y para señalar el pacto de Dios. La sal, en grandes rasgos, es el elemento material que consolida, reafirma y fundamenta la alianza entre Dios y su pueblo. Nada menos. Es el valor que Dios pagará al mundo secular para sacar a sus hijos genuinos de su esclavitud. Es el salario que Dios paga para que su evangelio sea predicado hasta el último confín de la tierra. Porque sólo si se hace eso vendrá el fin del sistema religioso y la fe auténtica y plena de amor y confianza, podrá reinar el planeta.

Comienzo. Apenas es un comienzo y alcanza para dejar en tu corazón, en tu mente y, esencialmente, en tu espíritu, una serie de elementos capaces de llevarte a donde queremos viajar con todo este trabajo: a la esencia misma de un evangelio que no necesita de palabrería humana ni estrellatos ministeriales, sino simplemente de entender que nuestro mejor sermón, será la reiteración en vivencia diaria, de este.

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No es Experiencia; ¡Es Unción!

Quiero leerte, en el inicio de este trabajo, los doce primeros versículos del primer capítulo del segundo libro de Samuel. Presta atención y luego hablaremos de esto no sólo para bendición, sino también para revelación y maduración espiritual de tu vida.

(1) Aconteció después de la muerte de Saúl, que vuelto David de la derrota de los amalecitas, estuvo dos días en Siclag. (2) Al tercer día, sucedió que vino uno del campamento de Saúl, rotos sus vestidos, y tierra sobre su cabeza; y llegando a David, se postró en tierra e hizo reverencia. (3) Y le preguntó David: ¿De dónde vienes? Y él respondió: Me he escapado del campamento de Israel (4) David le dijo: ¿Qué ha acontecido? Te ruego que me lo digas. Y él respondió: El pueblo huyó de la batalla, y también muchos del pueblo cayeron y son muertos; también Saúl y Jonatán su hijo murieron. (5) Dijo David a aquel joven que le daba las nuevas: ¿Cómo sabes que han muerto Saúl y Jonatán su hijo? (6) El joven que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine al monte de Gilboa, y hallé a Saúl que se apoyaba sobre su lanza, y venían tras él carros y gente de a caballo.

(7) Y mirando él hacia atrás, me vio y me llamó; y yo dije: Heme aquí. (8) Y me preguntó: ¿Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy amalecita. (9) Él me volvió a decir: Te ruego que te pongas sobre mí y me mates, porque se ha apoderado de mí la angustia; pues mi vida está aún toda en mí. (10) Yo entonces me puse sobre él y le maté, porque sabía que no podía vivir después de su caída; y tomé la corona que tenía en su cabeza, y la argolla que traía en su brazo, y las he traído acá a mi señor. (11) Entonces David, asiendo de sus vestidos, los rasgó; y lo mismo hicieron los hombres que estaban con él. (12) Y lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la noche, por Saúl y por Jonatán su hijo, por el pueblo de Jehová y por la casa de Israel, porque habían caído a filo de espada.

David tenía la promesa de Dios de ir al trono. Para este entonces ya van diecisiete o dieciocho años que está ungido rey. ¿Tú sabes lo que es estar dieciocho años nombrado jefe de un lugar sin ejercerlo? Llevaba dieciocho años ungido como rey. Sin embargo, no había subido al trono. Esta es su oportunidad. Este debió haber sido su momento glorioso. ¡Por fin ahora puedo ir al trono! Y la reacción del hombre, es que se rasga sus vestidos y se postra en tierra. Casi inhumano. Por decirlo en pocas palabras. Su reacción es casi inhumana. Este es el hombre que lo está tratando de matar hace dieciocho años, que acaba de morir. Que le ha hecho la vida imposible, que le ha dañado su reputación. Que ha logrado que a nadie le agrade el nombre de David. Que le ha cerrado todas las puertas ministeriales. Que ha forzado que hoy tenga que vivir en cuevas, cuando vivía en buenos niveles sociales.

Que pasa frío de noche, dieciocho años en el desierto, en un lugar llamado Siclag.Y muere ese hombre, que se comportó como un lunático por espacio de casi dieciocho años. Y lo perseguía violentamente, con toda intención de matarlo. Cuando por fin muere, David se rasga sus vestidos y eso, en el Antiguo Testamento, es una señal de congoja, de dolor interno. La misma respuesta que hacen los hombres cuando se les muere alguien muy amado y cercano. David está en pleno movimiento y, ese hombre, que es un amalecita, le trae la noticia. Primer principio: aquello que tú no matas cuando Dios te dice que lo mates, carga el potencial de matarte a ti después. Aquello que tú no matas o eliminas, cuando Dios te dice que lo elimines, carga el potencial de levantarse después en tu vida y eliminarte.

Dios le había dicho a Saúl que matara a todos los amalecitas, que no dejaran a ninguno vivo. Fue cuando Dios rasgó el reino de Saúl, porque él dejó vivo acá al rey y a dos o tres vacas sagradas. Es como la iglesia, que Dios le dice que vamos a reformar todo y ella guarda dos o tres vacas sagradas que no quieren que nadie se las toque. Dos o tres malas costumbres, dos o tres conceptos, dos o tres comportamientos, algunas cositas que podemos acarrear de aquel mover a este, sin hacer demasiado alboroto. Si no las matas cuando Dios te dice que las mates, luego se levantarán y te matarán a ti. El mismo amalecita que Saúl no mató, después viene la procreación y viene un joven y lo mata a él. ¡Nada menos que un amalecita! Principio muy fuerte, este, pero real y vigente.

Dios te dice que cambies ese comportamiento, que no te comportes así con tu mujer, y tu continuas así. Cuatro años después tiernes un divorcio y le preguntas por qué a Dios. Los amalecitas eran las tribus que se quedaban atrás. Así eliminaban a los más rezagados de los ejércitos con los que combatían. Amalecita es un espíritu que se dedica a eliminar a los que son lentos para tomar decisiones. Esos que cuando Dios se mueve, ellos todavía lo andan pensando. Si te demoras demasiado, el espíritu de amalecita te mata. Si no lo matas adelante, él te matará atrás. Son cosas que Dios te ha mandado a crucificar en tu vida. Que, si no ejercitas dominio sobre ellas, pueden levantarse y eliminarte ellas a ti en el camino. Satanás te deja andar en lo que se te ocurra porque no le interesa destruirte a ti solo, sino a ti, a tu familia y a todo tu ministerio. Si eras modelo y te caes, el derrumbe que hay a tu alrededor es catastrófico.

En una transición, tenemos que tener cuidado de que, cuando Dios dice que eliminemos tal cosa, no pienses que Dios no te está mirando y, en lugar de eliminarla, te la guardas en el bolsillo. ¿Sabes la cantidad de prestigiosos líderes estrella que han caído de ese modo? Hay reforma. La reforma no es el orden del culto. Es una reforma de tu ADN. Poor eso es que el culto luego será diferente. Porque tú eres otro. No es cambiar las cosas, porque eso nos va a caer mal, porque estaremos viendo esos cambios con el mismo ADN anterior. Se trata de cambiar nuestra genética. Cuando tu ADN cambia, todos los cambios que tú realizas, son la victoria y no la ofensa para nadie. Eres otro. Esa es la meta, no la interrupción. El cambio es cambio cuando lo celebramos, no cuando nos enojamos. De hecho, si no permites que tu ADN cambie. Ningún cambio te va a resultar agradable.

El mensaje es para ti. El mensaje no es algo que predicamos para que se refresque tu espíritu, tus profundas revelaciones, o que se enorgullezca tu mente, porque tenemos buena doctrina o buen entendimiento, sino para que el principio del mensaje pueda cambiar las fibras de tu entendimiento. El mensaje no es ni puede ser de iglesia. El mensaje es de vida y es para el ser humano. El que lo convirtió en iglesia, fue el hombre. La Biblia es el manual para la existencia del hombre. No es un libro religioso. Cuando Dios creó al hombre, no había ni iglesia ni doctrina. Cuando tú te compras una bicicleta y abres la caja donde está embalada, dentro de esa caja hay un manual de operación para armarla y utilizarla. Cuando Dios hizo la Creación, le añadió un manual de operación. Que tú la reduzcas a un culto, eso es otra cosa. O sea que el libro es para mí, no para diseñar iglesias. Y no te preocupes por lo que digo, yo amo a Dios con todo mi corazón.

La forma de llegar a las alturas de su llamado, no es tomando la corona de manos de un amalecita. Tienes que acceder a tu llamado por medios legítimos. David no tomó la posesión del trono por manos del enemigo. Él lloró. Maravillosa reacción. Y hay algo peculiar que hizo. Una vez que llora, mira el verso 12 una vez más: Y lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la noche, por Saúl y por Jonatán su hijo, por el pueblo de Jehová y por la casa de Israel, porque habían caído a filo de espada. Y continúa en el verso 13: Y David dijo a aquel joven que le había traído las nuevas: ¿De dónde eres tú? Y él respondió: Yo soy hijo de un extranjero, amalecita. (14) Y le dijo David: ¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehová? (15) Entonces llamó David a uno de sus hombres, y le dijo: Ve y mátalo. (Jaja…el amor de Dios… ¡Religioso!) Y él lo hirió, y murió. (16) Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu misma boca atestiguó contra ti, diciendo: Yo maté al ungido de Jehová.

 Y en el verso 17, David dirige a toda la nación en un canto. Una canción. Y muchos predicadores, que yo alguna vez he oído, hablan que este es un canto de lamento. Yo no lo veo así. Yo lo veo, en todo caso, lamentándose en el verso 12. Le llaman la canción del arco. Porque dice:  Y endechó David a Saúl y a Jonatán su hijo con esta endecha, (18) y dijo que debía enseñarse a los hijos de Judá. (Yo no veo una canción de lamento, yo veo una canción de enseñanza. Yo creo que ahora David va a enseñar algo por medio de lo que va a cantar. Ya terminó su lamento en el verso 12. La canción del arco.) He aquí que está escrito en el libro de Jaser. Este es un tiempo de transición, igual que el tiempo de hoy. Se está acabando un tiempo en Dios y está comenzando otro tiempo en Dios.

Cuando tú estás transicionando en tu vida, esta canción tiene que ser cantada en tu espíritu. Transición es separación de todo aquello que era el mover, hacia todo lo que representa el próximo mover en Dios. Separación de todo lo que era el previo mover, para perseguir el próximo mover en Dios. David divide toda la nación en transición. Se acaba de morir un rey y tienen que empezar ahora una nueva onda. Y la empieza con una canción que, supuestamente, enseña algo. No es un lamento. Estoy seguro que David no quería que tú le enseñes a tus hijos a lamentarse. Él dijo “Enséñale esto a tus hijos”. Quiero que se le enseñe a los hijos de Israel. Y canta la canción, verso 19: ¡Ha perecido la gloria de Israel sobre tus alturas! ¡Cómo han caído los valientes! (20) No lo anunciéis en Gat, Ni deis las nuevas en las plazas de Ascalón; Para que no se alegren las hijas de los filisteos, Para que no salten de gozo las hijas de los incircuncisos. (21) Montes de Gilboa, Ni rocío ni lluvia caiga sobre vosotros, ni seáis tierras de ofrendas;

¿Sabes que en todo Jerusalén el pasto es verde, menos en el monte de Gilboa? ¡Poderosa la palabra de David! ¿No te parece? Hoy, todavía, no crece nada allí. ¡Impresionante! Este asunto es de verdad, hoy, TE lo digo, por si se te ocurría pensar que no lo era. Funciona. …Porque allí fue desechado el escudo de los valientes, El escudo de Saúl, como si no hubiera sido ungido con aceite. (22) Sin sangre de los muertos, sin grosura de los valientes, El arco de Jonatán no volvía atrás, Ni la espada de Saúl volvió vacía. (23) Saúl y Jonatán, amados y queridos; Inseparables en su vida, tampoco en su muerte fueron separados; Más ligeros eran que águilas, Más fuertes que leones. (24) Hijas de Israel, llorad por Saúl, Quien os vestía de escarlata con deleites, Quien adornaba vuestras ropas con ornamentos de oro.( 25) ¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! ¡Jonatán, muerto en tus alturas! (26) Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán, Que me fuiste muy dulce. Más maravilloso me fue tu amor Que el amor de las mujeres. (¡Cuidado! Te aviso. David no era gay. ¿Comprendido?) (27) ¡Cómo han caído los valientes, Han perecido las armas de guerra!

Quiero que notes, rápidamente, que no hay una frase negativa hacia Saúl en toda la canción. En todo lo que él canta, no menciona dieciocho años de persecución y la vida miserable que le hizo pasar. Por el contrario, buscó qué había de bueno en la vida de Saúl, y eso cantó. Buscó a ver qué había bueno en tu pasado, y eso cantó. Que cuando estamos prontos a transicionar, lo único que mencionamos del pasado es aquello que valió la pena. No había un solo comportamiento negativo en la canción. ¡Impresionante! Estoy seguro que a ti o a mí se nos hubiera hecho difícil encontrar algo bueno en Saúl. David no encuentra nada de malo. Nos falta algo, ¿Verdad? Normalmente nosotros tenemos una actitud que enseguida anda a los gritos y aspavientos. ¿A mí sólo me pasa eso? Cuando algo malo le pasa a alguien que nos hizo daño, muy cristianamente nosotros solemos decir: ¡Te lo dije! ¡Lo que se siembra se cosecha!

Y dice que el amor que tenía por Jonatán, rebasaba el amor de mujeres. Él decía que la unidad que tenía con Jonatán podía ser más productiva, espiritualmente hablando, que la producción entre un hombre y una mujer. Que David y Jonatán podían producir juntos mucho más para Dios que lo que puede producir el amor de una mujer y los hijos que con ella puedas tener, eso dice. Hay conexiones así en el espíritu. La conexión Cornelio trajo dos naciones para Dios. Rindió mucho más que la conexión entre un hombre y una mujer. ¡Deja de mirarlo con ojos carnales! Otra: no puedes contaminar el ámbito o la esfera a la que estás entrando, o la que estás por entrar, con los dolores, los errores y las experiencias del pasado. Tienes que cantar la canción que cantó David. ¡Es que usted no sabe lo que me hizo! Canta. ¿Cómo vamos a transicionar a la próxima fase en Dios, cargando con todos los dolores y cicatrices del pasado? Hay gente que se divorcia, se vuelve a casar y se lleva los dolores de su matrimonio anterior al nuevo. Así no puedes transicionar. ¡Cantaaa!

Hay formas de transicionar legalmente. No puedes tomar la corona de manos del enemigo. No puedes tomar gozo de la caída del pasado. Aunque era el derecho al trono, aunque era una ventana de oportunidad. Él no podía ir al trono directamente, porque lo contaminaría con las experiencias del pasado. No era el tiempo de asumir la posición. Dios lo sabía y él lo percibió. Este es un hombre conforme a mi corazón. Dieciocho años ese hombre tuvo la posesión de David. Por causa de él le tocó vivir de una manera difícil. Pero el capítulo 2 y verso 1, dice: Después de esto. ¿Después de qué? ¿De la muerte? ¡No! ¿Del lamento? ¡No! Después de entender la canción del arco. Ahora puedes continuar tu jornada. Siempre que hay una transición en Dios, tienes que entender como transicionar. Como cortar con un mover para comenzar con el próximo. No puedes acarrear el deseo del pasado. Tampoco las experiencias. Son dos hemisferios, dos cosas diferentes. Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón.

 ¿Qué le respondió Dios a David? ¡Sube! ¿Qué te está diciendo a ti en este día? ¡Sube! Nota que la jornada de Dios está hacia arriba. Después de esto. No la noticia de la muerte, sino la reacción apropiada. Después de que recciones apropiadamente, subes. Fíjate que era el fin de su vida de fugitivo. Este era el fin de no ser entendido. Este era el fin de que ninguna iglesia te aceptara porque tu mensaje era diferente. Este era el fin de que nadie entendiera por qué había transición en la iglesia. Es otra onda. Este es el fin de pequeñas batallas. Hasta allí David tenía que pelear y no estaba listo. Aunque entendiste el mensaje, de pronto no estás listo. Hasta que tu vida no cambia, no estás listo. Eso se llama ADN. La forma en que respiras, cambia. El ADN controla hasta tus manías. Tengo un par de reacciones, o tics, o manías, que son idénticas a uno y otro de mis padres. ADN. Eso es el epicentro de este mensaje. Que se prolongue en tu ADN y llegue a tus hijos y a los hijos de tus hijos y de tus hijos.

David ahora tiene que cambiar, ahora no es un fugitivo. Su mentalidad era de protección, pero ahora ya no tiene nada que proteger. Su mentalidad era de cuidarse y de guardarse. Ahora tiene todo un ejército que lo puede hacer. Tenía que cambiar, no podía ir al trono con el carácter de un fugitivo. Dieciocho años haciendo lo mismo. Desconfiando de todo el mundo. Lo mismo pasa en la iglesia. Cuando nos llega un mensaje y empezamos a ver que tenemos la verdad y nos empezamos a sentir un poquito orgullosos y nos vamos acostumbrando a la persecución y de que estamos un poco aislados y de que ya nadie nos agrada porque no les agradamos a ellos, es cuando nos damos por satisfechos con cierta forma de pensar en cuanto a como es y como no es. O quienes son ellos y quienes somos nosotros. Pero una vez que el mensaje ha sido soltado, ahora empieza una jornada y no puedes continuar creyendo que hay algo exclusivo, o que formas parte de una élite, o que somos fugitivos, o que somos especiales o que formamos parte de un clan diferente.

David era diferente, pero no podía pensar así. Desde Siclag a Sion no había una ruta directa. Él tenía que llegar a Sion, esa era la meta. Pero estaba en Siclag. Y no hay rutas directas. Señores; de aquí, de donde estamos saliendo, del Egipto mental de donde vamos a empezar a transicionar hasta Sion, hay una jornada. Pero, en el camino, hay varias estaciones que deberemos respetar y reevaluar nuestra vida personal. El mensaje es lo primero que se entiende, porque es con el mensaje que habilitamos el cambio personal. No te creas que porque hemos entendido un mensaje ya hemos sido reformados. Todo cambia. Porque según el hombre piensa, el hombre es. Y si piensas diferente, eres otro hombre. Tú puedes entender un mensaje, y sin embargo seguir comportándote igual. No puedes entender el mensaje y que el presupuesto nunca cambie.

No puedes hacer eso. No puedes andar gritando que somos gente de rompimiento y estar limitado por tu cultura. ¡Somos ilimitados! Pero temo viajar en avión. La meta es Sion, pero el tema es como llegar allí. Tu no puedes salir de tu previa posición sin cantar la canción del arco. A veces tienes que cantarla dentro de tu propia familia. Honor y respeto al pasado. Todas las cosas trabajan para bien. Sin embargo, las experiencias singulares del pasado, no obran para bien. Pero, cuando miramos al pasado colectivamente, sí obran para bien. Si te pones a analizar cada situación, cada situación fue horrible. Pero cuando ves el producto del pasado, te das cuenta que el producto del pasado es el presente. Y entonces sí obra para bien, porque vas bien en el camino.

Si yo busco los incidentes de mi pasado y le pongo el dedo a cada uno de ellos, puede ser horrible. Pero todos esos incidentes produjeron un hombre que, de alguna manera, se refuerza con todos ellos. Al pasado cuando lo miras a partir de ciertos incidentes, no es bueno. Porque el mayor enemigo que puedes tener en la vida, eres tú mismo cuando no te amas. Los pasados es muy probable que no tengan experiencias placenteras, pero eso no tiene nada que ver con gente que tiene el síndrome de Micky Mouse. ¡Es que me rompieron el trencito rojo cuando tenía cuatro años! Oye… Entierra ese tren o píntalo de verde en tu imaginación torcida. Los niños juegan con inteligencia artificial, hoy, no con trencitos de hojalata. Si quieres que tu vida hoy contradiga tu pasado, vive en el todo obra para bien, no en la herencia nefasta que puedas haber recibido en tu ADN.

David se convirtió en un guerrero, cosa que después mucha falta le hizo. Se conocía todo el desierto como nadie. Ganó todas las batallas. Y Dios usó toda su persecución como entrenamiento para su futuro. Fíjate; aún cuando nosotros no sabemos dónde anda Dios, Dios está trabajando. Además, tienes que entender que no puedes tener una posición de fuerza hoy, si vives llorando sobre el ayer. Cuando te viene esa pantalla con las cosas feas, tristes, violentas o pervertidas que puedas haber vivido en el pasado y te empiezas a sentir cada vez más deprimido y débil, tienes dos opciones. Sigues viendo esa pantalla a pesar de todo, o la apagas y la cambias por otra moderna y nueva. La canción del arco de David no es de lamento, es de como se transiciona correctamente. La canción tiene la categoría de darte como cerrar un día, como cerrar un capítulo y comenzar el próximo.

Él le pregunta a Dios en el capítulo 2, versículo 1, ¿Qué hago, Señor? Y el Señor le dice una vez más: ¡Sube! La palabra es Alah. Sube. Significa Levántate. Madura. Crece. Significa pararse con sentido de importancia. Extenderse o extralimitar los límites previamente establecidos. Agitarse y convertirse en superior. Cuando yo te digo que seas superior, que te sientas grande, no te estoy diciendo que te la creas, sino que verdaderamente lo seas. Es una simple cuestión de cambio de mentalidad, no de status económico. El que realmente tiene, no te lo muestra ni te lo hace ver. Es el que tiene lo justo para hacerse el grandote el que se lo pasa mostrándote que tiene y puede. No te lo creas. La palabra te revela varios principios para llegar a mejores niveles de la transición. Es la mejor manera de romper la barrera que tienes por las experiencias que te han traído a tu presente.

Rompiendo las limitaciones creadas por las experiencias que te han traído al presente. Tú me vas a decir cada vez que yo te diga esto: ¡Es que yo tengo experiencia! No se puede, esas son las limitaciones creadas por tus experiencias. ¡Eso es lo que vas a romper! Las fortalezas mentales. Tienes que entender que no puedes crecer hacia nada, o hacia ninguna parte, mientras estés operando en los límites pre establecidos. No puedes salir hacia el futuro, operando en los límites previos. Tienes que romperlo. Y cuando yo te hable de prosperidad, ni se te ocurra suponer que te estoy hablando de dinero. Yo siempre me refiero a mejorar tu calidad de existencia. En todo. Eso es ser próspero en Cristo. Tú no te puedes convertir nada en Dios, si no eres confinado a las culturas que ha creado tu pasado. Porque Dios es más grande que la cultura. Tenemos que romper las limitaciones de nuestra propia mentalidad.

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15 – Escribiendo Cartas al Mundo…

Vamos a ver, hagamos un pequeño ejercicio de pensamiento. Tú seguramente todavía eres de los que piensan que como no eres pastor, ni apóstol, ni profeta, ni evangelista, ni ninguna otra cosa eclesiásticamente rimbombante, tú no eres nada. ¿De verdad piensas eso, que no eres nada? ¿Cómo que no eres nada? ¿Hasta cuándo seguirás creyéndole mentiras al enemigo?

Vamos a ver; es una conclusión repleta de lógica y hasta de sentido común espiritual, si es que existe algo así. Si tú estás adherido a la vid, tú eres uva, no eres manzana ni naranja, ¿Lo estás entendiendo? No interesa que el mundo se deje impresionar y manejar por los títulos y las posiciones de los hombres, tú eres un hijo de Dios y ya tienes suficiente ciudadanía real como para que alguien te acuse de ser un plebeyo espiritual.

Tú no puedes estar formando parte de una planta de uvas y decir que “no sientes” ser uva, que “sientes” ser mandarina. ¿Sabes qué? Tú puedes sentir con tu alma rebelde lo que se te ocurra, pero tú tienes imagen de uva, hueles a uva y tienes sabor a uva, te guste o no, estés de acuerdo o no. Dios no necesita tu aprobación porque si hay algo que no cultiva la democracia que inventaron los gnósticos griegos, ese algo es el Reino de los Cielos.

Aquí hay nada más que un rey, Él es quien ordena y todos nosotros sus súbditos obedecemos con alegría, paz y entendimiento esas maravillosas e inefables órdenes. Y lo hacemos voluntariamente, no por obligación. ¡Pero es que eso no coincide con mi doctrina! Perdón… ¿Puedo ser un mínimo momento, aunque más no sea, un poquito grosero? ¿Me lo permites? ¿Sí?

 Ahí va: ¿Y a mí que me importa que lo que digo no coincida con tu doctrina? Si en cuarenta años de periodismo no me pudieron comprar ni sobornar de ningún sector ideológico ni fuerza política, ¿Tú crees que podrán lograrlo de alguna denominación evangélica, por seria y prestigiosa que nos hayan hecho creer que es? ¿De verdad piensas que a esta altura de mi vida alguien me puede ofrecer algo que me lleve a cambiar una convicción de toda la vida?

El problema más grave que tenemos adentro, entre otros no menos graves que tenemos afuera, es que la religión nos ha quitado la autoridad. ¿Sabes por qué? Porque la religión es sectaria. La religión te impone reglas que jamás fueron ni serán bíblicas. La religión te prohíbe liberar endemoniados hasta tanto no pases por el examen de alguno de sus sanedrines modernos.

Y a esto que te dije es más que obvio que nadie me lo ha contado, lo he vivido y he visto con mis propios ojos y oídos. Sin embargo, hasta donde yo sé, Jesús dijo que las cosas que Él hizo nosotros haríamos, y aún mayores. ¿Quiénes son esos personajes supuestamente jerárquicos que nadie eligió, para oponerse a eso? Lo pueden hacer como autoridad humana de presidentes de clubes religiosos, pero no con autoridad divina.

Porque esa Palabra de origen divino dice lo que está escrito y que tú y yo sabemos de memoria. Sanad enfermos, resucitad muertos, echad fuera demonios. No hay otra cosa. Sin ir más lejos, en la política habitan los demonios en gran cantidad. Mientras, al pueblo de Dios lo guardaron entre cuatro paredes llamadas templos para que desde allí sea incapaz de cumplir su rol dentro de las naciones, que es gobernar la tierra, sacar la corrupción y establecer el Reino de Dios.

Pero no militando en esa política sucia y pervertida, sino desde sus rodillas en ayuno y guerra. Hay una enorme verdad que quizás no quisieras conocer porque te va a movilizar. En una nación gobiernan los malos, cuando los buenos no hacen nada. ¿Soy claro? Fíjate: hay países que nos hacen poner muy contentos cuando conocemos la cantidad de cristianos que tienen.

Pero ¿Sabes qué? Yo creo que en realidad deberíamos ponernos furiosos, no contentos, porque mientras más cristianos hay, más religiosos se vuelven y nadie quiere ser como ellos. Se enfrentan con alguien, le dicen que si quieren cambiar de vida tienen que venir a su iglesia y el otro lo mira y le responde: ¿Para parecerme a ti? No, gracias, paso.

Y por si eso no fuera suficiente, cuando sale alguien a presentar batalla en serio, se vuelven a la antigüedad y salen a decir que echa fuera los demonios por medio de los mismos demonios. Belcebú, ¿Recuerdas? Es increíble como la iglesia ha llegado al punto de otorgarle mayor poder a los brujos o satanistas que a los ungidos de Dios.

Y si no crees esto, pregunta a la gente del mundo a quienes respetan más y te lo van a decir con toda claridad. Y te voy a decir algo más que te hará pensar. ¿Sabes lo que significa el término iglesia? ¿Eklesía? Asamblea. Asamblea de gobierno. Es decir que cuando Dios inventó la iglesia, la inventó para que fuera lo que su nombre dice: asamblea de gobierno.

 Fíjate cómo funciona una asamblea de gobierno en el mundo secular. Una cámara de diputados o senadores, es una asamblea de gobierno, porque comparte la responsabilidad de gobernar con el otro poder, el ejecutivo, que es el que lidera el presidente o primer ministro. Ahí se construyen y se hacen las leyes. Allí en ese lugar se aprueban los créditos, se aprueba la plata de las subvenciones o las ayudas para los sectores más carenciados…

Se aprueba la construcción de viviendas comunitarias, se aprueba la construcción de nuevas rutas y carreteras y todo lo que tenga algo de bueno para la gente, o al menos en el peor de los casos, los discursos que se pronuncian apuntan a esa dirección. Cuando las personas en las elecciones votan a determinados candidatos legislativos, lo que hacen es poner en esas asambleas a las personas que luego, se supone, propondrán, debatirán, sancionarán y finalmente harán leyes en su beneficio y bienestar.

Al menos eso desde lo conceptual y lo correcto, fuera de toda corrupción o ineficiencia. Esa es la idea de una asamblea de gobierno. O sea que una asamblea está para decidir qué leyes son buenas y cuales no lo son para la mayoría de las personas. Ese es el trabajo de una asamblea. ¿Sabes lo que dice la Biblia? Que nosotros somos la asamblea de Dios en la tierra.

Ahora, con tu memoria en lo que has visto dentro de tu iglesia, cualquiera que ella sea o haya sido, y cualquiera sea el país donde te encuentras, te pregunto: ¿Van esos legisladores llamados diputados, senadores, representantes o como se les llame en tu país a esas asambleas a llorar y a quejarse para que los demás los comprendan, los contengan y los ayuden a solucionar sus problemas personales? ¿Eso es ser una asamblea? ¿Protestar porque el presidente de la asamblea no lo saludó o porque en ese grupo falta amor?

Iglesia: ¡Ponte los pantalones! Tú eres asamblea para establecer la ley de Dios en la tierra y para decretar lo que el Espíritu Santo te guíe a decretar. Esa es tu función, no la de ser un hospital, que es una mentira diabólica infiltrada por años en los púlpitos más prestigiosos y confiables. Tampoco eres un centro de recolección de quejas, donde cada uno viene a quejarse de algo que no le gusta y a pretender que tú pongas la cara para arreglarle sus desaguisados antiguos o actuales.

Tú eres una luz que alumbra en la noche y vienes nada menos que a desarmar y derrumbar el sistema establecido. ¿Qué sistema? Todos los que se han establecido en contraposición con los diseños de Dios. Dios creó todo esto para que funcionara con el sistema del Reino, y Satanás pervirtió una copia que consiguió ilegalmente y se la vendió al mundo y a una gran parte de la iglesia como válida, como genuina y original y en esa onda camina la gran mayoría hoy.

El fin del sistema es el objetivo de la iglesia, no de ciertas ideologías políticas como han pretendido hacerte creer y de eso habla Jesús cuando dice “fin del mundo”. Porque mundo allí es la palabra kosmon y en su traducción más amplia es justamente sistema. Sistema tiene un sinónimo mucho más conocido por todos porque tiene nombre propio: Babilonia. Economía, política y religión. Eso incluye. 

Y por ese mismo motivo, por toda esa ascendencia trascendente que traemos, tienen que pasar cosas tremendas en nuestras vidas. Lo que intento explicarte es que tiene que pasar algo sobrenatural en ti. No esperes que la gente lo haga en tu lugar. No esperes que venga alguien a imponerte una mano y te arregle todo. Todos sabemos más que bien que hoy nadie tiene demasiado tiempo para dedicarle a nadie.

 Creo que necesitamos decirle de una vez por todas al Señor que estamos cansados de esperar ser consolados por alguien, o de esperar a ser restaurados por un grupo de notables, de esperar ser amados y engancharnos definitivamente al único amor posible y válido: el de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Sin embargo, y por causa de la enorme misericordia de Dios, estando así perdidos y sin esperanzas, fuimos capaces de encontrar como pudimos al Cristo de la Gloria.

Y no necesitarás que te liberen, porque el Espíritu Santo te guiará a toda verdad y hará que saques fuera, que rechaces y cortes con todo demonio que intente influir en tu vida. Escucha: esta no es una fanfarronada careta de alguien que quiere lucirse en un púlpito para que a la hora de la ofrenda sus oyentes sean generosos y justifiquen su viaje. Esto es algo que te dice alguien que lo leyó, lo creó y trató hasta donde pudo con su carne, ponerlo por obra en su vida. Cuando lo crees, ¡¡Funciona!!

Personalmente, tengo la convicción que estamos aquí para cambiar la mentalidad religiosa que tiene la iglesia, así sea la más prestigiosa y llevarla a la mentalidad de Reino que tuvo Jesús, que tuvieron sus mejores discípulos y que tenemos mandato de tener cada uno de nosotros. Pero nos cuesta cambiar una mentalidad que nos acompaña desde hace tanto tiempo. Todos los días lo mismo, oyendo o leyendo las mismas preguntas que inexorablemente nos conducen a las mismas respuestas.

Hasta tendríamos que cambiar nuestro lenguaje doméstico, de entre casa, matrimonial incluso. Tú lees y hasta escuchas a Jesús hablarle a la iglesia, su esposa, y decirle como dice en Cantares, amada mía, esposa mía. Yo me pregunto cuántos matrimonios de creyentes se tratan así. Y no hablo de lo que muestran en público o en el templo, hablo del resto de los días cuando nadie los ve. No le hace, Dios si los ve y toma nota. Como tomó nota en su tiempo y momento de un ministerio tan singular y muy poco ortodoxo como el de Pablo. 

(2 Timoteo 4: 6-7) = Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

He guardado la fe, dice Pablo. ¿Pensarías que exagero si te digo que con sólo estas cuatro palabras podemos estar hablando un rato muy largo? Pero no exagero, porque guardar la fe no es una tontería, a partir del momento en que sabemos que Satanás quiere, esencialmente y por sobre todo lo que haga para derrumbarte, para terminar su tarea con su intención primaria: robarte la fe.

Y si llegara un día en que él te robe la fe, ese mismo día te estará robando absolutamente todo. Porque sabemos que sin fe es imposible agradar a Dios. Y es por eso que suena bien bueno esto que dice Pablo, “he guardado la fe”, porque es como decir: ¡A mí no me la quitaron, la tengo conmigo! Y con ella como bandera puedo decir lo que digo, que he peleado la buena batalla.

Es decir que algo tiene que quedarte claro: si quieres ganar una batalla espiritual, cual quiera sea, deberás guardar la fe. Hace algunos meses, me escribió alguien que me contaba que estaba sufriendo una alta crisis de fe y de confianza por haber estado transitando, en su momento, el Covid19. Muy lejos de mi ánimo censurar a esa persona por ese aparente defecto en su conducta espiritual, porque sé perfectamente que cuando las balas pican cerca de verdad y oyes su silbo penetrante, hasta los más fuertes pueden flaquear. Cuando Jesús pidió al Padre que si le era posible le hiciera pasar de esa amarga copa a beber que era ir la cruz, no estaba precisamente diciendo que estaba súper fuerte. ¡Y estamos hablando de Jesús!

 (8) Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, (Será muy preciso que tengas en cuenta esto: el Señor es juez justo) en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.  (9) Procura venir pronto a verme, (¿A quién le está diciendo esto, Pablo? A Timoteo. ¡Que feo que suena! ¿Verdad?) (10) porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica. Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia. (11) Sólo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio. (12) A Tíquico lo envié a Éfeso.

(13) Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y los libros, mayormente los pergaminos. (14) Alejandro el calderero me ha causado muchos males; (¿Qué dice que le ha causado Alejandro? Muchos males) el Señor le pague conforme a sus hechos. (15) Guárdate tú también de él, pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras. (16) En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, (¿Cuántos dice que estuvieron a su lado? Ninguno.) sino que todos me desampararon; (¿Cuántos fueron los que lo desampararon? Todos.) no les sea tomado en cuenta. (17) Pero el Señor estuvo a mi lado, (¿Quién se mantuvo a su lado? El Señor) y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león. (18) Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Los que han tenido la oportunidad de conocer el sitio en donde Pablo estuvo preso, saben muy bien que él tuvo sobradas razones para suicidarse, deprimirse o amargarse, pero la principal sin ninguna duda, es tener conciencia de la pérdida de la libertad. Pero es siempre y cuando Dios no te pida otra cosa. Si Él te lo pide, entonces todo será diferente, porque déjame decirte que es hermoso enamorarse de la voluntad de Dios.

Y eso que generalmente empezamos mal respecto a nuestro contacto con su voluntad porque no la entendemos, entonces nos ponemos porfiados y tercos y hacemos como Jonás cuando le dijo: ¡No quiero ir a Nínive! ¡No me importa que no se salven, yo me voy a otra parte! Y se fue, nomás, pero tuvo la mala fortuna que lo tiraran al agua, que se lo tragara un pez y… ¿Sabes dónde lo llevó el pez en su barriga? ¡¡A Nínive!!

 Es imposible burlar a Dios. Entonces la elección es muy simple: o llegas a Nínive en avión, en primera clase, con personas esperándote para acompañarte a dar conferencias de gran bendición para toda la gente, o llegas vomitado por un pez en una playa mugrienta y oliendo a podrido. Pero cuidado: si Dios quiere que llegues a tu Nínive, llegas.

Volvamos a Pablo. Él era un hombre de una enorme pasión. Pero la pasión que Pablo tenía, venía de parte de Dios. Ya había comenzado a sentir eso cuando todavía era Saulo de Tarso, pero en ese momento esa pasión, que verdaderamente venía de Dios, él la estaba usando de manera equivocada. Saulo conocía la Escritura como los mejores, porque se había criado con Gamaliel.

Y Gamaliel era uno de los grandes maestros de maestros de la época y él le había enseñado todo lo que era lo que hoy llamamos teología. Conocía el Pentateuco mejor que su mano, conocía absolutamente todo. Pero cuando aparece Cristo en su vida, el entonces todavía Saulo, piensa que ese Jesús es un loco que se hace llamar el Cristo, así que él los define como la secta de Jesús.

Y entonces lo que él hace, convencido de estar trabajando para Dios, es levantarse contra esa secta. Él estaba tomando posiciones en el nombre de ese Dios en contra de esa gente llena de herejía. Fíjate: la pasión era buena, el celo que tenía por ese Dios, era bueno. Lo que no era tan bueno, sino que directa y sencillamente era malo de toda maldad, era que por ignorancia estaba atacando lo que no entendía.

Esto no es casual ni te lo conté porque no tenía otro material. Lo que quiero que entiendas, es que en este mundo de hoy, hay muchos Saulos de Tarso, que son nada más que los ejecutores que vienen de parte de otras mentes más analíticas que se arrogan el derecho de decidir por ellos mismos qué cosa es de Dios y qué cosa no lo es. Pero la realidad es que tienen miedo. Están enamorados de sus status clericales y no quieren perderlos, así para conseguirlo deban pactar hasta con los demonios.

Sucede lo mismo con la guerra espiritual y la famosa liberación. ¿Sabes por qué hay tanta gente cristiana que rechaza eso y no quiere saber nada con la demonología y la liberación? Porque están en alguna forma de pecado y estar así los asusta y los saca de la pelea. Y entonces salen a enseñar que el ministerio de liberación sólo es para los levantados por Dios para eso, pero no para todos.

Mentiras. Echar fuera demonios es una autoridad dada por Cristo a todos los creyentes. Sólo es necesario creerlo, estar con las ropas blancas y activarlo. Funciona. De todos modos, hay muchas cosas que Dios hace que a nosotros nos cuesta muchísimo entender. Y es casi hasta lógico que así sea. ¿Cómo hará una mente finita, que nace, crece, se reproduce y muere, para entender a una mente infinita, que siempre ha sido, es y será?

 A Dios no se lo entiende, a Dios se le cree, es todo. Por eso, cuando estás pasando por una dura prueba y buscas respuesta entre los hombres más prominentes, no la encontrarás. Nadie tiene la respuesta aquí en la tierra sobre tu prueba. Lo cierto es que hay una premisa que es estrictamente genuina: cuando atacas al hijo, estás atacando al padre.

Por eso es que Jesús le dice a Saulo de Tarso cuando cae camino a Damasco: “¡Me estás atacando a mí!” Pero Saulo no atacaba a Dios…pero sí a muchos de sus hijos genuinos. Era lo mismo. Él atacaba a los discípulos, y ellos estaban haciendo exactamente lo que Cristo les había mandado hacer. Hoy sigue sucediendo.

¿Eres un hijo del Señor genuino y fiel, y sin embargo alguien en nombre de una iglesia te está atacando? No te preocupes; está atacando a Dios mismo, y Él sabrá como encaminarlo o sacarlo de la pelea. Dios es Amor, pero también es Justo y por ese motivo puede llegar a ser Fuego Consumidor. Todo lo que el hombre siembra, de eso mismo cosechará.

Saulo fue restaurado, lavado, limpiado y perdonado, pero tuvo que ser perseguido del mismo modo que él había perseguido a los hijos de Dios. Todo lo que se hace en esta vida, se paga. Por eso cuando tú haces el bien, no se lo haces a alguien, te lo haces a ti mismo. Porque todo lo que el hombre siembra, DE ESO MISMO cosechará. De eso mismo.

Sin ir más lejos, la gente ora para que Dios le de trabajo, y cuando Dios responde su oración y le da un trabajo, entonces se aboca a eso a full y no ora más, ni lee más la Palabra ni se junta con nadie a hablar de sus cosas. ¿Dios cumplió? Como decimos los argentinos: ¡Chau y hasta la vista! ¡Cuando necesite otra cosa vuelvo! La mujer ora meses o años para que Dios le dé un hijo. Un día queda embarazada y tiene ese hijo que tanto pidió.

Al tiempo lo pone a ver dibujos animados diabólicos porque dice que, si le habla de Jesús, el nene se aburre. La gente, y los cristianos de ninguna manera son la excepción, es desagradecida. Haces algo por alguien sin pedirle nada a cambio durante años, y te tendrá en el mejor de sus conceptos. Un día no puedes darle algo mínimo que te pide y adiós, eres un mal ministro porque no tienes en cuenta las necesidades de la gente. Sucede. Me ha sucedido tantas veces que ya no recuerdo cuantas.

A mí me produce mucha tristeza cuando escucho a creyentes repetir como en una letanía lo que el mundo secular tiene como emblema final: “Nada te vas a llevar de esta tierra cuando te mueras”. Parece una tremenda verdad, ¿No es cierto? Sin embargo no lo es. Si tú eres un hijo de Dios, el día que partas a su presencia, te vas a llevar el aroma del fruto que supiste derramar en Su nombre en tu paso por esta tierra. ¿Te parece poca cosa?

¿No entiendes que cada día tú tocas, aunque más no sea con tu presencia fugaz la vida de innumerable cantidad de personas que no conocen a Cristo y pueden ser conmovidas por el poder del Espíritu Santo? Mírame. Tú ya lo sabes. Jamás me inscribí ni asistí a ningún instituto bíblico, ni seminario, ni escuela. No tengo ninguna credencial que me habilite oficialmente a nada.

Nadie jamás me ordenó como nada, ni me otorgó credenciales para nada ni me distinguió como nada. Fuera de todo orden, me dirían. ¿Seré un desordenado, entonces, por causa de eso? No. mis credenciales, las únicas que tengo para mostrar si alguien me las pidiera, son ustedes, cartas abiertas al mundo que llegaron a mi vida para que yo cumpliera con mi mandato de ayudarlos a vencer. Yo, no necesito nada más, tú no sé.

Y Pablo, ese tremendo personaje del que estamos hablando, es el mismo que le escribe a uno de sus amados discípulos, el joven Timoteo, y entre otras consideraciones muy propias de la época y sus costumbres, se toma un momento para profetizarle. Yo no sé ni puedo saber qué habrá pensado Timoteo cuando leyó lo que ahora voy a transcribirte, pero sí sé lo que tú y yo podemos estar pensando hoy, tantos años después, y con el enorme fantasma invisible que hace tiempo dejamos atrás, de esta plaga llamada Pandemia.

Fue su Segunda carta a este muchacho voluntarioso y obediente. Y bien vale recoger este fragmento, al que nosotros por causa de la participación de ciertos monjes, hemos dado en ubicar en lo que llamamos como tercer capítulo y con sus frases divididas en pequeños versos que van del Uno al Diecisiete. Yo prefiero que lo leas en idioma Reina Valera, tal como él se lo escribió:

También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos.

Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; más los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.

Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

La primera vez que pisé una iglesia evangélica yo tenía 31 años y hacía nada que había entregado mi vida al Señor. Y lo hice sin conocerlo, sin saber nada, sin haber leído jamás una Biblia ni haber hablado con nadie de su poder y su realeza, apenas una mínima invitación de un par de jóvenes amigos. Pero llamativamente con la tremenda e inmensa fe de tener la certeza que, haciendo eso, estaba salvando mi vida de ese momento y la futura de eternidad.

Y ahí estaba, con los ojos abiertos y mirando todo, queriendo beberme todo, en medio de gente que, tal como yo los veía, sabían mucho, creían mucho y vivían de un modo que era el que yo quería vivir. O al menos eso era lo que yo pensaba en ese momento, inicial en mi recorrido en los templos. Y recuerdo que desde el púlpito alguien leyó este pasaje con mucha ceremoniosidad y a mí me impactó.

Y una mujer anciana que estaba sentada en el mismo banco que estaba yo, cuando oyó que decían que todo eso sucedería en los postreros tiempos, soltó muy tranquila y segura que sí, que muy bien, pero que eso recién vendría en los postreros tiempos, y que para que llegaran esos postreros tiempos, todavía faltaba mucho y no debíamos preocuparnos, que ahora sólo debíamos orar, leer nuestras Biblias y portarnos bien. Para mis tres décadas de vida vivida y ese par de semanas de haber nacido de nuevo, fue suficiente, yo le creí.

¿Cuánto tiempo haría que esa anciana asistía a esa congregación? ¿Treinta? ¿Cuarenta? ¿Cincuenta años? Tal vez, no lo sé, nunca más la volví a ver. Pero lo que sí sé, hoy, cuando el Espíritu Santo reina en mi vida, es que ella estaba equivocada. Muy sincera, muy honesta y muy fiel, pero sincera, honesta y fielmente equivocada. Y por mala enseñanza. En principio, porque lo que allí leemos como postreros días, en realidad tiene que ver con el postrer estado de la iglesia, que es la gente, no el edificio.

¿Por qué digo esto con tanta seguridad? Porque ya sabemos que la Biblia no fue escrita para las personas que viven sin Dios en el mundo secular, sino para todos nosotros, que vivimos con Dios en el ámbito espiritual de su Reino. Y que eso se confirma cuando leemos que dice que todo lo que va a profetizarle a Timoteo, Pablo lo está viendo para los postreros días. No dice postreros tiempos ni últimos tiempos. Dice postreros días.

Y cuando habla de días, está hablando lisa y llanamente de lo que caracteriza al día, que es la luz. De otro modo bien pudo haber dicho que todo eso vendría en las postreras noches, pero no; dijo día. Es decir que lo que sucederá, tendrá que ver con el estado de los hijos de luz, no de los que viven en el reino de las tinieblas. A Dios le importa y mucho rescatar y salvar a los que están morando en tinieblas, porque también son parte de Su Creación. Pero créeme que le interesa mucho más respaldar a los hijos de luz por una simple razón: son SUS hijos. Y no habla de Jesús, habla de ti y de mí. Nada menos.

Y es en ese hablar de ti y de mí como parte de Su cuerpo de representantes en la tierra, (Eso es eklesia, Iglesia), dice que llegará un tiempo peligroso. En realidad, en los originales dice que serán tiempos fieros, pero no de fealdad sino de fiereza, de ferocidad, de peligros circundantes. Y que al decir tiempos, no los está midiendo en base a Cronos, con tu reloj, sino en base a instancias, a momentos, a situaciones. Es como si nos dijera que, en este estado de la iglesia, habrá asuntos que no serán bonitos, precisamente.

Porque todo este capítulo, que teológicamente siempre se ha elegido tomar como un aviso al mundo en general, en realidad es un fragmento de una misiva, de una epístola, de una carta, como si fuera de un mail o un WhatsApp extenso que Pablo le envía a un muchacho que forma parte del grupo de creyentes de su tiempo. Es decir que, nos guste o no, lo creamos o no, lo aceptemos o no, esto va dirigido a la iglesia, no al mundo.

 Y cuando habla de esos hombres que habrán de aparecer, no habla de incrédulos, impíos, paganos y pecadores, porque todos esos ya son así. Aquí está hablando de pronto de gente que dice ser cristiana y asiste a una iglesia tradicional. Dice que en este momento de la iglesia, al que tranquilamente podríamos definir como HOY, cualquiera sea el día que tú lees esto, nuestra versión dice que habrá hombres, pero en realidad lo que el original dice es que esos hombres serán. No es lo mismo, porque lo primero podría hablarnos de humanidad, pero lo segundo nos muestra a cristianos, a gente religiosa, a militantes de grupos, ministerios, congregaciones.

Y la primera condición que Pablo profetiza para este tiempo de la iglesia, es respecto a que veremos hombres (Podemos tomarlo como genérico, pero la realidad es que los originales se refieren a varones puntualmente) amadores de sí mismos. Y decir esto, es directamente hablar de personas egoístas, que sólo piensan sí mismas, sin interesarse de verdad por lo que les sucede o no les sucede a otros, aunque esos otros sean cercanos, familiares incluso.

Egoísmo. Te ruego no confundirlo ni mimetizarlo con el Egocentrismo, que es otro punto que también observaremos aquí. El egoísmo es, según nuestro manual de las letras del idioma español, un exagerado amor a sí mismo, lo cual lleva a la persona a ocuparse solamente de lo que le produce un beneficio particular y, al mismo tiempo, despreocuparse totalmente de cualquier problema que tengan los demás. A partir de allí, todas las variables de conductas y comportamientos que presenta una persona egoísta, es inmenso y muy amplio.

Desde el niño que decide no prestarle su juguete ni siquiera al que dice que es su mejor amigo, pasando por toda la gama de actitudes similares, para concluir en el hombre mayor que decide arrojar al recipiente de residuos los restos de comida que le han sobrado de su almuerzo sin atender el pedido casi suplicante de alguien que vive en situación de calle y de la mendicidad para que se lo ceda porque quizás no ha comido nada en todo el día.

Son las mismas personas, que, si dicen haberse convertido y asisten a alguna de nuestras iglesias, harán lo que esté a su alcance para evitar que otro “hermano” ocupe su lugar de privilegio o simplemente realice alguna de las actividades que tenía él a su cargo. Allí es donde el simple rótulo de hombre amador de sí mismo da paso a su aliado más frecuente: la insidia y la maniobra permanente con la finalidad de perjudicar como sea al que considera su rival o competidor.

El original cita, seguidamente, a alguien encariñado a la plata, así es como lo expresa, y da origen a lo que todos nosotros conocemos con el rótulo de Avaro o Avaricia, que es el excesivo amor al dinero por encima del razonamiento claro y coherente para con sus mínimas necesidades. Ha sido muy frecuente ver a hombres que, argumentando ser celosos administradores, lo que en realidad muestran es una enorme capacidad de avaricia.

En contra de lo que muchos hemos estimado, el avaro no es alguien que desea poseer los bienes materiales que tiene alguien de mayor capacidad económica o material que él. Puede darse en alguna ocasión esto, pero no es el factor dominante. El avaro no se fija en quien lo rodea, si tiene más o menos que él. Él simplemente lo quiere todo y no le interesará la forma en que se conduzca para lograrlo.

Quien me diga que esto no se ha visto dentro de las cuatro paredes de un templo cristiano, o miente o directamente ha sido un privilegiado al cual se le concedió el milagro de no vivir de cerca las acciones de uno o más avaros. Es un pecado liso y llano y es condenado por la Palabra en todo su contexto. Quien luego pretenda darles a esos textos un significado abstracto para no sentirse en falta, allá ellos, pero lo cierto es que ningún hijo del Dios que es dueño de todo el oro y la plata del mundo está avalado si decide ser avaro.

El siguiente ítem que ocupa y preocupa a Pablo y por esa razón advierte a Timoteo, pero también a todos nosotros, hoy y ahora, es el de hombres vanagloriosos. Así se lo lee en la versión tradicional, aunque en los originales se habla de la jactancia y hasta de la fanfarronería. Tú los conoces, existen en todas las congregaciones sin tener en cuenta sus posiciones, cargos, o jerarquías. Son individuos que viven hablando de todo lo bueno que hacen y de todo lo importante que son para la iglesia.

Las palabras humildad y bajo perfil no existen en sus diccionarios personales. Ellos han hecho del marketing permanente de sus acciones casi un irrenunciable modo de vida. Me hace recordar y mucho a cuando algunos funcionarios de gobierno con ciertas aspiraciones a futuro emiten un sobre con una subvención para alguna buena obra. Por una vía despachan ese sobre con ese dinero y por otra vía, al unísono, una gacetilla de prensa digital informando a todos los medios de su “extraordinaria acción social”.

La gran pregunta que yo me he formulado alguna vez y que es muy probable que todos nos hayamos hecho, es: ¿Es posible que exista la vanagloria dentro del cuerpo de Cristo? No. Dentro del cuerpo de Cristo, compuesto por hijos genuinos de Dios, no. Dentro de los ambientes de la religión cristiana, ni lo dudes. No sólo existen, te podría asegurar que sobreabundan.

¿Quieres comprobarlo? Invierte tu tiempo en usar alguna de las redes sociales que bien conoces y pon alguna predicación de alguien muy conocido, poco conocido o desconocido. Es muy probable que te sorprendas al ver que hay un punto en el que todos ellos suelen coincidir: hablar de todas las cosas importantes y buenas que han hecho durante sus ministerios.

Que no es malo que lo hagan si es para que las personas lo sepan, pero que comienza a serlo cuando te das cuenta que se trata de auto promoción encubierta, que es la peor de las promociones. De la vanagloria ya habló mucho y bastante bien Salomón, que era un rey que teniendo la posibilidad de pedirle a Dios lo que se le antojara para mejorar su status, eligió pedir sabiduría. De hecho, esto sin mencionar como terminó su historia, que no es precisamente algo que te sirva de ejemplo como sus proverbios u otros textos clásicos.

La invitada que Pablo le presenta a Timoteo a continuación, es una que nunca dejó de estar presente en todos nuestros ambientes humanos, que constituye uno de los pecados importantes conforme al diseño de Dios y que no estuvo ni está ausente de lo que llamamos Iglesia. Su nombre es Soberbia. Quien la padece, en términos humanistas, está enfermo, psicológicamente enfermo. En términos espirituales, tú ya sabes; se lo llama de otro modo.

La soberbia tiene parentesco cercano con la arrogancia y la altivez o altanería. Es la conducta de gente que cree sinceramente que es superior a todos los que lo rodean y que, por ese motivo, tiene una especie de derecho implícito a subestimarlos y hasta despreciarlos. Es un pecado que persigue constantemente al liderazgo de nuestros grupos o ministerios.

Suele ser el resultado de toneladas y toneladas de adulaciones, felicitaciones y otros aspavientos que terminan por hacerle pensar a alguien que Dios debería pedirles permiso para obrar. Ya sé que suena casi fantástico o lo que digo, pero puedo asegurarte que he visto casos muy cercanos a todo esto. La diferencia con lo anterior radica en que, mientras el vanaglorioso es incómodo, pero llegado el momento puede razonar y ver sus errores, el soberbio está total y absolutamente ciego y obnubilado por su oropel personal.

 Hay un ejemplo muy práctico que te ayudará para detectar la soberbia en su esplendor más resplandeciente, aunque se disfrace con ropajes sociales, religiosos o políticos. Cuando un hombre de carne y hueso decreta por sí mismo que todo lo que diga o haga no tiene ni debe tener oposición porque sus decisiones son irrevocables e infalibles, de un cerebro repleto de soberbia ha salido ese decreto. Tú y yo, por poco o por mucho, algo de esto hemos visto, estoy seguro.

Salomón fue bastante contundente con esto, pero a mí siempre me llamó poderosamente la atención el orden en el que él nos muestra las cosas. Cuando todo haría presuponer que si eres soberbio a corto, mediano o largo plazo te podrá sobrevenir alguna forma de quebrantamiento, él te invierte el orden, y te dice concretamente en el Proverbio 16:18 que Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída, la altivez de espíritu.

Evidentemente, la sabiduría que despliega este texto, aunque provenga de un hombre que luego se equivocaría muy feo, es irreprochable e irrebatible. Es un camino inexorable el de la soberbia; te lleva al quebrantamiento si es que se trata de algo emocional, humano. Pero si es de orden espiritual esa soberbia, (Que es la peor de todas) esta te lleva a la caída.

¿Será por esa razón que lo que Jesús te profetiza es el fin de este sistema, que entre otros “valores”, parecería estar afirmado en la soberbia de sus protagonistas? No es casual, ya que Dios mismo, bajo la figura de Jehová en el Antiguo Testamento, le hace decir al profeta Jeremías que Él personalmente hará podrir la soberbia de Judá. Y Judá es tipología de pueblo de Dios, por si lo habías olvidado. Nada que añadir: Dios resiste a los soberbios y sigue dando gracia a los humildes.

La que sigue es una de las condiciones humanas que, dentro de lo que conocemos como la iglesia, a mí me impactó y hasta me chocó bastante. Porque dentro de un grupo de personas que conocen a Dios, pueden haber hombres a los que por una u otra razón, como se dice en mi país a algo que nos sorprende, se les haya “escapado la tortuga”, esto mismo no puede entrar dentro del terreno de la Blasfemia, algo sumamente delicado y grave.

Nos dicen los buenos diccionarios bíblicos que Blasfemia se refiere a cualquier dicho, acción o pensamiento que deshonra o difama la naturaleza o nombre de Dios. En el Nuevo Testamento está asociada con aquellos que denigran el nombre de Dios Padre, de Jesús o del Espíritu Santo. Cuando leí esto no me sentí mejor ni seguro. Por el contrario, me siguió chocando y hasta comencé a desconfiar que realmente ese fuera el término utilizado.

Porque un hombre que se dice a sí mismo creyente, por más defectos que posea, no puede deshonrar el nombre de Dios ni de Jesús ni del Espíritu Santo. Tiene que haber algo que no estoy viendo, pensé. Y lo había. Más abajo, hay otra acepción que me dice que Blasfemia es toda palabra o acto que le falte el respeto a la Majestad de Dios, o que injurie sus obras. Y aquí viene la clave, porque me dice que esto incluye tomar al nombre de Dios en vano.

Aquí el tema cambia radicalmente, porque no creo decir nada inapropiado o fantasioso si te aseguro que tanto tú como yo hemos visto de esto y bastante en cualquiera de los templos en los que nos haya tocado estar o asistir. Nunca te dijeron las autoridades eclesiásticas o alguien de ese mismo nivel, que Dios les había dicho que: ¿No ofrendabas lo suficiente, no obedecías ni te sujetabas, como es el mandamiento, o que debías hacer alguna cosa por la que no tenías ningún aprecio ni seguridad, porque era la que había sido elegida para ti conforme a Su voluntad?

 Eso, entre otras palabras “ungidas” por el estilo. ¿Fue así? Si lo fue, déjame decirte que quien lo hizo, blasfemó, porque tomó al nombre de Dios en vano, haciéndole decir a Dios cosas que Dios no dijo y, lo más grave, usándolo para su propio beneficio o el de alguien cercano. Cuando un ministro o líder se arroga palabra expresada por Dios sin serlo, está blasfemando, no interesa si lo hace por él supone que es un buen  motivo, por amor, por afecto o lo sea: es blasfemia porque el nombre de Dios ha sido tomado en vano.

El próximo parecería estar reservado para dominio y control del pastor de jóvenes, ¿No es así? Desobedientes a los padres, dice. De hecho, puede aplicarse tranquilamente a las diversas familias que hoy por hoy constituyen los cuerpos centrales de las congregaciones, que seguramente podrían estar padeciendo algunas de ellas problemas de esta índole. Sin embargo, sería muy inteligente y adecuado levantar nuestros ojos de lo natural y depositarlos en lo celestial.

Dios es Padre, pero no entra en esta advertencia porque aquí se habla de desobediencia a los padres, no al Padre, aunque pueda tener relación. Sin embargo, el Espíritu Santo jamás nos deja con medias tintas, sino que si contamos con la paciencia suficiente, siempre nos lleva a mejores pastos. Si partimos de la base natural, pero de alto contenido espiritual que padre no es necesariamente el que engendra, sino el que cría, alimenta y guía, la connotación de esta advertencia toma por un sendero mucho más concreto.

En lo personal, la vida me llevó por senderos diversos que me permitieron ser padre de tres hijos varones. Hice con ellos lo mejor que pude y supe hacer, lo que no significa que lo haya hecho brillante ni perfecto. Esos fueron mis hijos por gestación. Pero luego, ya trabajando para el Señor, me tocó estar en algunas situaciones complejas de personas que no habían tenido buenos padres carnales, y consejos, sugerencias y advertencias a modo de guía, brotaron de mí con una sabiduría que de ninguna manera me pertenece.

Nunca me puse en padre de nadie de quien no lo fuera, pero me tocó casi con unción pastoral participar o ser testigo de diversos sucesos que de alguna manera me encontraron ubicado en esa función. Si esas personas fueron obedientes a lo que el Espíritu Santo les recomendó por mi intermedio, seguramente habrán sido bendecidos, pero si decidieron ser desobedientes, tal vez por viejos rencores o resentimientos, entonces ellos mismos pagaron consecuencias que es de esperar no hayan sido todo lo grave que podrían haber sido. De eso se le advierte a Timoteo aquí, ya que él mismo debería jugar de ese rol en más de una ocasión futura.

Luego, le toca el turno a la Ingratitud. Dice que en este tiempo habrá dentro del llamado pueblo de Dios, hombres ingratos. No es demasiado complicado de definir de qué se trata. Ingratitud es básicamente desagradecimiento, no valorar ni reconocer los favores recibidos. No me extraña. En muchas ocasiones he sido guiado a tirar sobre la mesa una duda histórica dentro de los creyentes: ¿Cuánto tiempo utilizas en pedirle cosas a Dios y cuanto en agradecerle las que te ha dado?

Así somos. Y no dudo en decir “somos” `porque tuvo que correr mucha agua debajo de los puentes y diversas situaciones críticas para que al fin pudiera entender que el agradecimiento, especialmente a la Gracia divina, es imperativo si deseas vivir en paz, en victoria y en prosperidad. “Le pido a Dios” “Pídele a Dios” “Pidámosle a Dios”, son frases remanidas. “Le agradezco a Dios”, mucho menos difundida. Esta clase de hombres no agrada a Dios y está a la vista desde la propia advertencia.

Aquí es donde aparece la Impiedad. Si la biblia cita a la piedad como espiritualidad y no con el significado que nosotros le otorgamos, que suele estar más relacionado con la compasión, es porque lo opuesto es precisamente esto que aquí se consigna. Un impío, entonces, no es necesariamente un hombre malo o lindando con lo monstruoso. Un impío generalmente es un hombre que, en el fondo de su corazón, no cree en las cosas espirituales.

Si das una mirada rápida a tu alrededor, sea donde sea que vivas, trabajes o estudies, verás de eso en buena cantidad. Lo asombroso aquí es que Pablo nos advierte que esa condición estará presente, justa y llamativamente, dentro de un grupo de personas que se reúnen con la supuesta espiritualidad como epicentro o eje central. Todo un contrasentido del que no está ausente nuestra conocida de siempre: la hipocresía.

Descubrirás a hombres Sin Afecto Natural. Eso es lo que dice. ¿Y qué cosa es un hombre carente de afecto natural? El original lo traduce como Sin Cariño Natural, que es casi una copia, pero la traducción amplia de la palabra griega usada aquí, que es ástorgos, nos muestra que se trata de alguien que tiene su corazón endurecido específicamente para con sus parientes.

Fíjate y no es casual. Esto tiene que ver con el otro valor profético desplegado con anterioridad, que nos prevenía que en estas zonas de tránsito el amor de muchos se iba a enfriar. Esta parecería ser una prueba contundente de ello. Y no se trata de cualquier cosa, sino nada menos que de la inexistencia de lo básico y elemental para que una familia funcione, el afecto entre sus miembros. Nadie ignora que, si ese afecto familiar se resiente, la célula más importante con la que se constituye la iglesia que es justamente la familia, se disgrega y disuelve. No es demasiado difícil ver por dónde viene el ataque.

Seré claro y concreto. Si hay una palabra que se relaciona de manera directa con ese sector tan detestable entre los cristianos que es el legalismo religioso, esa palabra justamente es la que viene ahora: Implacable. Es ser inflexible y ultra rígido en cuestiones en las que Dios mismo suele conducirse de manera muy distinta. Claro está que Dios tiene un valor que al implacable le falta: Misericordia.

Definitivamente, no podemos de ninguna manera salir sueltamente a predicar un Evangelio que, como es el del Reino, está centrado y fundamentado en el amor sin una mínima dosis de misericordia, que es sinónimo de empatía, de comprensión por el error del otro. No hablo de justificación o de aprobación del pecado, porque eso no sería Dios; hablo de misericordia y acompañamiento a superar el dolor y lograr la tan ansiada restauración y redención.

Si estos valores no forman parte del andamiaje de los creyentes de este siglo veintiuno, será muy complicado llevar almas a Cristo. Nadie quiere entrar por una puerta que lleva a una cámara de ejecuciones. Nadie quiere ser evaluado, juzgado, sentenciado y ejecutado sin la menor posibilidad de defensa. Por eso el Implacable no tiene parte con la gente de Reino porque no se parece al Dios del Reino. Si Dios fuera implacable solamente por 24 horas, no quedaría nadie en pie, te lo aseguro.

Si te hablo de hombres Calumniadores, creo que no te estoy descubriendo nada que alguna vez no hayas visto en tus alrededores. Y no estoy hablando de murmuración, que es otra cosa también detestable, pero de menor cuantía. Porque la murmuración es parienta cercana del chisme, y lo único que persigue es hablar cosas aparentemente ocultas de alguien para descalificarlo en su validez o su importancia. Pero la calumnia es otra cosa. Calumniar es armar una historia falsa que directamente lleve a alguien a la condenación, aún a sabiendas que esa persona es inocente. Terrible.

Y cuando fui a los originales para saber con qué palabra se define o describe al calumniador, para mi sorpresa, me encontré con la palabra griega diabolos. Y cuando quise seguir escudriñando esa información, me encontré con que referirme a alguien que calumnia para destruir, es hablar de un oponente, de un adversario y de un enemigo de lo bueno. ¿Sabes cual es la palabra que lo define, y que lleva el número 7854 de la concordancia Strong? Satan. ¿Hace falta algo más?

La siguiente condición de algunos hombres de este tiempo, es la de Intemperante. ¿Qué es un intemperante? Según nuestra lengua española, alguien inmoderado, falto de moderación, sin templanza, que es como decir alguien al borde del descontrol. La palabra griega es akrátes y si bien su traducción es la que leemos en el texto, la realidad nos habla de una carencia total de dominio propio.

Si tú tienes buena formación bíblica y buena memoria, ya te habrás percibido que hablar de carencia de dominio propio es hablar de falta de presencia del Espíritu Santo en una vida. Que no sería extraño ni para asombrarse si se tratara de alguien que milita sin Dios en el mundo secular y conforme a sus rudimentos, pero que sí nos tiene que preocupar y mucho, si se refiere a alguien con quien nos encontramos cada vez que asistimos a nuestra congregación o, lo peor, si ese alguien forma parte del liderazgo del ministerio.

La intemperancia es carnalidad llevada a la enésima potencia. Tiene directa vinculación con hechos que en algunos casos han sido directamente delictivos, tales como violencia física, familiar o de género. Es lo que, en muchas situaciones judiciales, ha sido rotulado como emoción violenta y sirve para atenuar o justificar algún hecho violento como fruto, -aseguran- de un shock emocional. No discuto que esto exista, lo que sí rechazo absolutamente que exista en un creyente auténtico.

La que viene es peor todavía, porque nos habla de la aparición de hombres Crueles. Te confieso que a mí me cuesta imaginarme la existencia de crueldad en un ambiente que dice estar respaldado por un Dios que ES amor. Alguien que se deleite en hacer el mal o con el sufrimiento de otros, que es duro y excesivo en sus asuntos y que puede llegar a ser sangriento y violento, no me encaja ni me cierra con la figura de ninguna forma ni estilo de cristiano.

Sin embargo, si Pablo se lo advierte a Timoteo y al mundo futuro entero, es porque así será. Y me trajo a la memoria un episodio que me tocó vivir como testigo hace muchos años, cuando vino a verme una pareja que estaba en convivencia porque uno de ellos todavía no había obtenido el divorcio, y que me consultó porque en la congregación a la que asistían los “autorizaban” a vivir bajo el mismo techo, pero les “prohibían” tener relaciones sexuales hasta tanto no legitimaran su unión.

Tú puedes verlo, pensarlo y evaluarlo como quieras, pero a mí me sonó a un grado de crueldad mal intencionada ese mandato eclesiástico. Porque lo que importa en Dios, es el pacto. La documentación legal, también necesaria, es apenas la confirmación civil de un pacto espiritual ante Dios. En los originales la traducción más amplia de ese término Cruel, es peor todavía, porque lo rotula como Salvaje. Y hasta donde yo pude escudriñar, cualquier forma de salvajismo no tiene absolutamente nada que ver con un pueblo que tiene principios, valores y bases morales y espirituales que de ninguna manera lo pueden emparentar con un animal irracional e indomable.

Seguidamente, creo no exagero si digo que se nos puede erizar el cabello cuando leemos que habrá hombres (Cristianos), Aborrecedores de lo Bueno. ¿De verdad alguien que se sienta creyente puede pensar que eso puede ser verdad? Y si lo pensara, ¿Quién se atrevería a desmentir a Pablo? ¿Y con qué argumentos lo haría? Porque el original habla de un hombre que es hostil a la virtud.

Y si la virtud es la fe, entonces no resulta entendible ni por asomo pensar que un individuo de esa naturaleza pueda sentarse junto a ti en la banca de tu iglesia cada fin de semana, ¿No crees? Porque aborrecer algo es sentir aversión, rechazo, repulsión por una determinada cosa. ¿Y puede un hombre que se diga creyente sentir algo así por lo que es bueno? Parece un terrible contrasentido, si no fuera porque algunas experiencias propias y cercanas me dicen que no, que no lo es, y que muy lejos de ser inconcebible, que aparezcan en estos tiempos hombres así, no es para nada asombroso ni raro.

Es una de las calificaciones más feas la que sigue. O, al menos, una que a mí me molesta y me lastima bastante: hombres Traidores. ¿Sabes por qué? Porque cualquier guerrero que se precie de tal está preparado para cualquier forma de confrontación y no le teme a ninguna, con excepción de aquella que le llega sin previo aviso y por la espalda. Eso es muy rastrero y despreciable.

Por algún motivo la armadura romana, esa que la mayoría de ustedes seguramente conoce y que se constituía de un gran escudo de cuero que cubría toda la parte frontal del soldado, desde la barbilla donde terminaba el yelmo hasta los pies, en su parte posterior era hueco, solo con cuerdas de cuero que servían para anudarla a la armadura. Nadie esperaba que un ataque de guerra viniera por la espalda, ya que allí se ubicaban otros soldados del mismo ejército.

Los que han leído algo de historia del pueblo de Israel, saben que como ejército ellos nunca perdieron una batalla contra enemigos externos, que las ocasiones en que fueron derrotados, siempre sucedió con enemigos internos, que salían de ellos mismos. Creo que no es ninguna novedad si les digo que hoy, y conforme a esta palabra profética de Pablo, los peores enemigos del pueblo de Dios, son los religiosos, que como todos sabemos, forman parte y muy activa de lo que globalmente seguimos llamando “la iglesia”. Traidores.

La próxima condición preanunciada no parecería ser contraproducente, conforme a como nosotros seguimos interpretando esta palabra, hombres Impetuosos. Porque si para nuestra condición de gente de habla hispana, ser impetuoso es tener fuerza, vigor, enjundia y alta entrega a lo que se desee hacer o poner en marcha, tal cosa debería ser bienvenida en lugar de advertida como algo negativo.

Sin embargo, la realidad idiomática, por fuera de nuestras costumbres tradicionales, nos muestran que un impetuoso es alguien en primera medida, violento, y esto incluye todas las violencias imaginables, además de impulsivo, que se conduce por impulsos carnales y no por conclusiones racionales, lo que también lo convierte en irreflexivo y precipitado en todas las decisiones que tome. Esto, indudablemente, es algo que hemos observado en más de una ocasión en nuestros ambientes y siempre ha significado un claro retroceso, jamás un avance.

Infatuados. Esa es la calificación subsiguiente. Está hablando de hombres fatuos, que conforme a lo que se quiso decir desde la idea original, tiene que ver con un exceso de lo que anteriormente te anticipé que retornaría: Egocentrismo. Gente necia, poco inteligente, engreída y vanidosa. La palabra griega utilizada es tufóo, y muestra la connotación de algo o alguien lleno de humo.

¿Has escuchado por allí a alguien decir, (Aquí en Argentina se usa ese término, no sé si en tu país también) que cuando alguien se muestra pavoneándose por algún éxito o acierto, “se le subieron los humos”? Tal cual. No veo que Pablo se haya equivocado en nada ni tampoco que lo haya exagerado. Pavos reales mostrando envanecidos sus plumas religiosas multicolores, sobreabundan en el ambiente cristiano. Y forman parte de esta advertencia que todos los modernos Timoteos deberemos tener muy en cuenta.

Luego, cuando pensamos en hombres Amadores de los Deleites más que de Dios, también debemos detenernos y evaluarlo con mucho cuidado y precaución. Porque dejándonos llevar por la corriente general de estos tiempos sumamente lujuriosos que estamos viviendo como humanidad, donde todo lo que es carne parecería tener un precio y venderse al mejor postor, cuando hablamos de deleites de inmediato lo relacionamos con la sexualidad en todos sus niveles.

Creo fielmente que esto que dice Pablo no está fuera de ese contexto, porque la suya también era una sociedad que se destacaba bastante por su promiscuidad, pero referirse al hombre supuestamente creyente en estos términos definitivamente nos vuelve a chocar y a hacernos pensar que, cuando Pablo dice “deleites”, va más allá del sexo y que incluye todas las formas de obtener placer y en todos los estamentos donde este puede encontrarse.

 Hombres que cultiven eso son los que aquí se advierten, y observando la ostentación casi ofensiva que algunos ministerios hacen de sus éxitos, creo que no habrá que seguir esperando la aparición de esos hombres, creo que ya están con nosotros, aunque no hayan sido, no sean ni vayan a ser nunca parte de nosotros. La lujuria no solamente es un espíritu que lleva a la promiscuidad sexual, sino también a otra forma de ofensa a la moralidad externa con tantos hechos y conductas que todos hemos visto alguna vez, y tal vez mucho más cerca de lo que deberíamos haberlo visto.

Y aquí llegamos a lo que yo tengo certeza es el nudo central de todo este texto y al mismo tiempo lo que con más abundancia estamos viendo en la iglesia, sea donde sea que esta esté instalada: hombres (Genéricos, obviamente, incluye a mujeres) Que Tendrán Apariencia de Piedad, pero Negarán la Eficacia de ella. Ya te expliqué anteriormente lo que bíblicamente es la piedad, espiritualidad. Estamos hablando de cristianos que tendrán apariencia de ser muy espirituales, pero que llegado el momento negarán con sus actos la eficacia de la fe y la espiritualidad que parecen derramar.

El creyente que me diga que nunca ha luchado contra esto, si eso es verdad, me gustaría darle un abrazo y gritar un “Gloria a Dios” a dúo. Porque yo soy un hombre de operativo espiritual, quiero serlo y batallo contra mi carne y mi alma para serlo. Lo consigo en un porcentaje determinado y estoy en continua y permanente pelea en otro. De ninguna manera soy ese ministro que te cae como si fuera omnipotente, todopoderoso y perfecto.

 Es más: detesto que alguien se muestre así porque hasta el cristiano más minúsculo sabe que no es así la realidad de su vida. No niego la santidad de muchos, porque se puede ver y comprobar, pero que esos mismos están en muchas facetas de sus vidas, remedando a Pablo, “haciendo el mal que no quieren en lugar del bien que quieren”, también lo es. Nadie es modelo en la iglesia, sólo Jesucristo. A Él es a quien debemos seguir e imitar, no hay otra cosa.

Conforme a lo profético que rodeó la advertencia que Pablo le hace a Timoteo, estos diecinueve ítems, (A los que se podrían añadir varios más) es notorio que ya están presentes en las estructuras eclesiásticas tradicionales. No lo estoy inventando yo por resentimiento, maldad o rencor escondido, lo estás viendo tú si tienes los ojos bien abiertos a cada paso, en cada momento y en cualquier lugar geográfico.

¿Y cuál es el consejo del apóstol para su discípulo, que sería exactamente el mismo que hoy le haría llegar a cualquiera de nosotros? A estos evita. Dicho así, parece muy elegante y hasta gentil y no exento de cordialidad. Pero tú y yo sabemos que la Reina Valera tiene alrededor de 250 mil variaciones, que significan algo así como 250 mil errores de traducción. Leves, no en cuestiones de fondo, pero variaciones.

En los originales habla de evadir, que no viene a ser lo mismo que evitar. Evitar es desviarse antes de encontrarse con algo, evadir es encontrarse con algo, retroceder y alejarse. Yo creo mucho más en esto último. Y lo fundamento en lo que en este mismo texto dice la Biblia Textual, que es la que se ha traducido directamente de los originales al español, sin pasar por el inglés. Ahí se lee: Apártate de Ellos. Pero…pregunto… ¿Esto es lo que debería hacer un cristiano con ese caudal de pecadores? No, eso es lo que debe hacer un hijo de Dios con falsos hermanos.

Ahora bien; lo que sigue a continuación, que es el verso 5 completo, es como si hubiera sido escrito por alguien que nos odia y hasta es capaz de inventar historias increíbles con tal de descalificar a los malos cristianos. Está bien, en casos aislados y en algún lugar del planeta, pudo haber existido un cristiano varón que se metió en la casa de una mujercita cargada de pecados y se la llevó cautiva para su gusto y placer, pero convengamos que igualmente y dicho con valor casi doctrinal, resulta poco menos que raro, ¿No te parece?

A mí me pareció que sí, de tal manera que busqué encararlo con tipologías bíblicas muy simples y conocidas. Dice que esos hombres tan poco confiables que hay dentro del pueblo de Dios, se meten en las casas. Las casas son el cuerpo de Cristo en la tierra, la iglesia global, amplia, total. Y luego añade que se llevan cautivas a mujercillas cargadas de pecados.

Esas son pequeñas congregaciones que por diversas circunstancias permiten que en su seno exista la concupiscencia y el pecado. Y no es descabellado verlo así, porque añade que estas pequeñas congregaciones, están siempre aprendiendo, se anotan en cursos, entrenamientos, clínicas y seminarios de todos los colores, pero aún con todo ese bagaje intelectual, no llegan de ninguna manera al conocimiento de la Verdad, que es Cristo mismo.

Y luego a Pablo no se le ocurrirá mejor idea que comparar a estos hombres nefastos de estos últimos tiempos, con aquellos pseudo magos llamados Janés y Jambrés, que competían con Moisés para ver quien le ofrecía el mejor show de magia a Faraón. Obvio, Moisés los derrotó casi sin despeinarse por la sencilla razón que lo que él portaba no era magia ni trucos de prestidigitador, sino auténtico y monumental poder de Dios.

Pero la comparación nos sirve para rotular a esta gente como réproba y corrompida en cuanto a la fe. Nada menos. Y para coincidir con Pablo respecto a que ninguno de estos personajes irá mucho más allá de lo que la mezcla de comodidad e ignorancia que cierta parte del pueblo de Dios tiene, le posibilite. A poco que los creyentes entiendan algo de lo que se trata y se pongan a orar con poder y a estudiar la Palabra con entendimiento, todo lo falso quedará a un lado porque no tendrá cabida en lo genuino. Así está escrito. Así será.

Y aquí llega el momento en donde Pablo va a hablarle directamente al joven Timoteo, casi del mismo modo que cualquiera de nosotros, los que estamos trabajando para el Reino en lo que respecta a la enseñanza, lo haría con cualquiera de ustedes. Yo no soy Pablo, eso es obvio, pero ¿Quién me asegura a mí que entre todos ustedes no hay al menos uno con el mismo mandato del discípulo de Pablo? Dame una buena razón para mostrarte escéptico sobre ello. No la tienes, okey, puedes ser Timoteo. Entonces lee con atención porque lo que lees es para ti.

Pero tú has seguido mi doctrina. Así lo leemos en la versión tradicional. Sólo un problema. Esta versión, traduce como Doctrina lo que, según el original, didaskalía, es Enseñanza. Y así es como lo inscribe la versión Biblia Textual, en la que tengo mucha confianza por causa de ser traducida directamente del original al español, evitando cualquier error por pasar por el filtro del inglés, que es un hermoso idioma, pero con características muy distintas a nuestro español.

Una enseñanza es un manual de ruta, un alimento al conocimiento y el entendimiento. No dudo que de cualquier enseñanza a quien se le ocurra puede elaborar una doctrina, pero ese es un segundo paso que, para mi gusto, tiene que ver más con la religión que con la fe. ¿Pero, como? ¿No son sinónimos? Para el mundo secular y una gran parte de lo que llamamos iglesia, tal vez sí, pero para los que viven de acuerdo a los diseños divinos surgidos de la revelación del Espíritu Santo sobre la Palabra de Dios, no, de ninguna manera.

Y de allí hacia adelante, comienza lo que, a mi modesto entender, es el Pablo más maestro de todos los maestros. Porque no solo va a compartirle enseñanzas, que su conocimiento previo acicateado por la presencia del Espíritu de Dios en su espíritu podía brindarle, sino lo que él mismo le menciona a continuación. Porque le recuerda que del mismo modo que ese muchacho pudo seguir de muy cerca su enseñanza, también pudo ver y comprobar su manera de vivir y su conducta.

Y esto, créeme, no es ninguna tontería. Yo podría al igual que Pablo subirme al escenario del estrellato espiritual y vociferar que aquí estoy para que me veas vivir, pero si tú te lo tomas en serio y lo haces, eso para mí significaría una tremenda responsabilidad, no solo por algo que he declarado, sino porque mi Padre celestial se lo habrá tomado muy en serio y observará detenidamente que todo lo que digo concuerde con todo lo que hago. Y más vale que no pretenda engañarlo. Ya sabes que Dios no puede ser burlado. Jamás. Por nadie. Y cuando digo nadie, más te vale que quien quiera sea el nombre humano que ha venido a tu mente, recuerdes esta última palabra: por NADIE.

También le recuerda que ha conocido el propósito que llevó a Pablo a ponerse al hombro ese ministerio de fondo que Dios le permitió ejercer, luego de sacarlo del error y la ignorancia que hacía que estuviera combatiendo en contra de lo que creía defender. Déjame decirte en homenaje a Saulo de Tarso, que no fue el único. Ni en aquel tiempo ni todavía hoy en estos en los que la tecnología, dicen que ha producido un tremendo avance en la raza humana. ¿Será? Puede ser, pero el hombre sin Dios, sigue siendo exactamente lo mismo que antes del Laser, Internet y la telefonía celular, por mencionar lo más popular.

Después le reconoce su identificación para con su propia fe, lo cual viniendo de quien viene, de ninguna manera es poca cosa. La fe, te recuerdo, no es un elemento que podamos transferirnos los unos a los otros por simple decisión o voluntad. Hay todo un proceso espiritual íntimo y personal, para que una persona deje en evidencia clara y comprobable que acaba de recibir como transferencia invisible una calidad de fe similar a la de su maestro o referente. La imposición de manos puede ser una vía, pero no la única.

Luego Pablo le consigna a Timoteo que ha observado que él ha seguido fielmente su propia longanimidad. Y si bien este es un término bíblico por excelencia y todos los creyentes solemos repetirlo muy a menudo porque así lo leemos en diversos textos, no siempre tenemos claro de qué se trata. Longanimidad, te recuerdo, tiene que ver con la grandeza de alguien y con su constancia de ánimo especialmente en las adversidades. Es una palabra que sintetiza benignidad, clemencia y generosidad. Eso era Pablo, y según estas, sus propias palabras, también Timoteo.

Y añade que lo ve con su misma calidad de amor. ¿Sabes qué? Esto quizás es lo más importante de todo lo que aquí se le dice a Timoteo. A mí me haría muy feliz tener algunas de las particularidades que tiene Pablo o alguno de los otros grandes hombres del evangelio, pero… ¿Tener su misma intensidad y calidad de amor? eso no tendría precio ni valor contante. Esa gente amaba con una propiedad que no tiene absolutamente nada que ver con lo que hoy la gran mayoría de creyentes llaman amor.

Y ni hablar de la paciencia. Dime la verdad más honesta que puedas conforme a tu propia observación de la vida y el andamiaje cristiano que te ha rodeado o rodea tu vida. ¿Cuántas personas creyentes has conocido con una calidad y cantidad de paciencia que te haya llevado a admirarlos primero y a desear tener lo mismo que ellos después? Yo, te aseguro que muy pocas.

Y podría asegurarte que, en una gran cantidad, lo que he conocido mayoritariamente, se enrola en lo contrario. Eso me demuestra a mí y a ti, que la carnalidad todavía hace estragos en el pueblo santo, y que no es poca cosa cuando hablamos de hijos del Dios más pacientes que hayan existido en todo el universo eterno. La vida contemporánea puede traernos una serie de adelantos que estimaremos y valoraremos, pero que también nos trae el resultado de todos esos adelantos, y ese resultado es la inmediatez en todo. E inmediatez, hasta donde yo sé, es sinónimo de impaciencia.

En lo relativo a las persecuciones a las que Pablo alude aquí, su situación fue muy singular. Porque mientras Pablo se estaba gestando en la mente del Espíritu Santo, el que estaba activo y persiguiendo cristianos, era Saulo de Tarso, o sea: él mismo en su vida anterior. Luego, al convertirse en Pablo y empezar a ministrar para el verdadero Reino de los Cielos y no para el monopolio religioso que él había supuesto que lo representaba antes, en verdad al apóstol le tocó ser perseguido y con virulencia. ¿Habrá sido el único? No, tú y yo sabemos que no lo fue ni lo será.

Porque en el verso 12 es donde Pablo le decreta a Timoteo lo que indudablemente será una marca indeleble para todo ministerio genuino. Él le dice textualmente, que todos los que quieran vivir espiritualmente con Jesús el Cristo, el Mesías, padecerán persecución. No por desobedientes a las leyes ni por faltos de sujeción a la religión organizada, simplemente por ser y sentirse parte del Cuerpo de Cristo en la tierra.

Entonces es aquí donde con total seguridad tengo certeza que tú piensas: ¿Es que Néstor estará siendo perseguido? Porque si está diciendo que la persecución es un sello de todo ministerio genuino, y el suyo parece serlo, ¿Está diciendo que él también padece persecución? Si. la respuesta es si. Y no se trata de gobiernos, estructuras ni organizaciones.

Se trata de una persecución silenciosa que, en muchos casos, hasta utiliza a supuestos “hermanos” para procurar lo básico de toda persecución: hacer que tropieces, caigas y todo lo que estás haciendo se destruya. No diré absolutamente nada más, esta es mi guerra y nadie la peleará en mi lugar, sólo mi Padre que está en los cielos. Y es más que suficiente. Porque en el verso anterior, Pablo nos da la pista clara de cómo se resuelve esto. Allí dice que, de todas esas contingencias negativas, lo libró el Señor. Y punto, no hay otra cosa.

Y luego emite la suprema sentencia en contra de todos los hombres y mujeres que han elegido vivir sin Dios o fuera de su cobertura. Dice que todos ellos, aunque parezca que progresan y prosperan, irán de mal en peor y engañando y siendo engañados. Esto te enseña que cuando tú engañas, no superas al engañado, como siempre se nos ha hecho creer, sino que abres una enorme puerta espiritual que determinará que a corto o mediano plazo, recibas de tu misma medicina, y seas engañado con tanta facilidad como tú lo hiciste con otros.

Pero tú, mi moderno y actual Timoteo que me estás leyendo hoy, deberás persistir, que es insistir, perseverar, ir una y otra vez al choque, de acuerdo con lo que aprendiste y has sido persuadido con la Verdad, que es Cristo mismo. Porque lo más valioso de todo esto, es que podrás tener plena conciencia de quienes has aprendido todo lo que sabes y crees. Y no hablo de estructuras, seminarios, universidades ni estudios sistemáticos, hablo del o los hombres que Dios haya puesto en tu vida para acompañarte a este lugar en donde hoy te encuentras.

Es que tú, amigo mío, amiga mía, a la que quisiera llamar hermano o hermana, si supiera que estamos en la misma sangre espiritual, has leído la Escritura desde muy pequeño o muy niña, y por lo consiguiente no necesitas que nadie te enseñe que Jesús es el único canal posible de salvación y que tu decisión por santificar tu vida para servirlo, es el único camino que conduce al Reino.

También sabes que toda la Escritura es inspirada por Dios, aun esas interminables genealogías que no parecen decir nada pero que, si las escudriñas con la guía del Espíritu Santo, te dirán muchas cosas nuevas que tú aún no conoces. Y que, a pesar de las fallas humanas de sus autores, la Escritura completa sigue siendo lo más adecuado para la enseñanza, para la refutación del error, para establecer la corrección y para instruir en justicia a todo el que la necesite.

¿Con qué finalidad? Con la que cualquiera de ustedes, hombres o mujeres que hoy han sido convocados por el Espíritu Santo para tomar contacto con esto que a mí se me ha ordenado expresar, sepa que esta sigue siendo y será la única vía por la cual el hombre o la mujer que deseen militar y servir en el Reino de Dios, sean calificados para lo que la Biblia llama Toda buena obra, pero que en realidad significa vivir conforme al estilo del Reino que Jesús vino a predicar y que nosotros debemos seguir mostrando.

Con esta intención fue que Pablo le escribió esta segunda carta a su discípulo Timoteo. Y con esta misma intención es que a mí se me demandó que hoy yo la tomara y la utilizara para hacerte saber que Pablo sigue vivo y en funciones, y que Timoteo está esperando sus instrucciones. Que la única diferencia es formal, ya que se limita a cambiar el nombre de Pablo por otro, y el de Timoteo por el tuyo.

Si después de todo esto, insistes en que me calle y deje de decir todas estas cosas que te confrontan, te fastidian y hasta te enojan, allá tú. Yo ya estoy jugado por mi Vida Eterna y no me interesa demasiado lo que el hombre pueda pretender hacer con la mía actual. Lo que si espero y pongo en oración, es que todo esto haya servido para que tú me imites. ¿Por qué? Simple, porque yo estoy tratando de imitar a Cristo. Dios ponga todo su poder en mi vida y en la tuya para que lo logremos y podamos ser, ambos, Cartas Abiertas al Mundo…

Este trabajo que te he compartido durante mucho tiempo, tiene dos particularidades que lo hacen diferente a otros anteriores. La primera, es que fue recibido espiritualmente, durante la Pandemia del Covid19. Desde allí quedó hasta recibir la orden suprema de darlo a conocer. La segunda particularidad, es que no fue planificado, pensado, armado y equilibrado como los anteriores, sino que fue recibido en un torbellino de ideas y pensamientos y escrito con esa hermosa, pero al mismo tiempo intrincada espontaneidad de las cosas que te llegan vía cielo.

Nació como la necesidad de salir a gritarle al mundo cristiano, (No ya al secular e incrédulo, al que muy poco le importa lo que hagamos o digamos nosotros), que los tiempos de ese voluntarismo vociferante han terminado. Que ya no alcanza con levantar los puños y gritar casi en alaridos que el diablo está vencido. Que es el tiempo de darse cuenta de una vez por todas que, si queremos vencerlo, tendremos que salir a buscarlo y derrotarlo con todas las armas que Dios ha puesto en nuestras manos.

Pedro escribió su primera carta casi con las mismas inquietudes que hoy podríamos evidenciar nosotros. Él lo hizo para un auditorio que sufría alta discriminación por sólo pronunciar el nombre de Cristo. Para que ellos entendieran lo que él quería decirles, usó la figura de la construcción de una casa, algo que esa gente conocía más que bien. Les recordó que la piedra angular era clave para la integración de los cimientos, y que el resto de la construcción debería fundamentarse en la colocación precisa y la solidez estructural de esa piedra angular.

Pedro se esforzó por hacerles ver que si no se colocaba esa piedra angular en el sitio que le correspondía, todo el resto de la construcción podría colapsar. Fue una figura que ellos no podían desconocer de ninguna manera. Él les estaba describiendo a Jesús como esa piedra angular que es viva, que fue rechazada por la gente, pero que fue elegida por Dios. Eso significa que Jesús es la piedra angular viva más importante y fundamental de la construcción que Dios está levantando: Su Iglesia.

Yo creo fielmente que Jesús es el fundamento de la iglesia, de la misma manera que lo es para cada persona que lo acepta como Salvador y lo convierte en Señor de su vida. Y también entiendo que este es un mensaje sumamente alentador. Dado que Jesús es la piedra angular, si es que allí la hemos colocado, Él mismo es la garantía que nuestro edificio personal no colapsará por más que las tormentas sean fuertes e implacables.

La construcción sobre esa piedra angular es la Iglesia misma, pero ten en cuenta que ella está compuesta por piedras vivas: creyentes individuales. Cada creyente es separado de las otras piedras del campo, para ser preparado y colocado en una casa espiritual, que es la morada de Dios. Allí, junto a los otros creyentes formamos parte estructural de la construcción de ese templo espiritual y somos transformados para ser morada digna de Dios, tanto individualmente y como Iglesia.

Así, se empiezan a discernir las responsabilidades de cada una de las piedras vivas que han sido separadas y forman parte de la morada de Dios. La Iglesia está siendo construida casa de Dios con un propósito. No es simplemente una estructura ornamental o decorativa sin un propósito funcional. La Iglesia nunca fue diseñada para ser un lugar donde esconderse del mundo. La gente la ve. ¡La tiene que ver! El mundo debe ver a las persona creyentes como piedras vivas y a la Iglesia como una casa espiritual en la que Dios habita, construida sobre la piedra angular que es Cristo.

La gran pregunta que no solamente yo me formulo en este tiempo, es: ¿Cómo puede Cristo ser la piedra angular para las personas cristianas y sus comunidades? ¿Cómo pueden los cristianos ser piedras vivas en una casa espiritual? ¿Cómo la Iglesia, que es gente y no edificio, puede ser vista como genuina casa espiritual? Si estos no son verdaderos desafíos para TU vida de fe, mucho me temo que todavía no eres iglesia, y por lo tanto aún estás lejos del Reino.

A mí todos estos retos no se me ocurre otro modo de cumplimentarlos, que haciendo real lo que ya ha sido dicho, que somos: linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciemos las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. Hermosas palabras que todos conocemos, repetimos, leemos y hasta predicamos con gran entusiasmo, de acuerdo, pero; La gran pregunta que ahora sigue a todas las preguntas anteriores, es: ¿Estamos haciendo eso o seguimos hablando de rutinas y actividades, todo inmerso en un mar de muletillas y fraseologías religiosas?

Pedro explica con muchísima claridad, que nosotros somos ese sacerdocio real que no necesita más que a Cristo para mediar entre los hombres y el Padre. Puesto que todos los creyentes somos sacerdotes, entonces estará más que claro que ninguno tiene mayor acceso al Creador que otro, como en algún momento alguien pretendió que creyéramos. Eso era una mentira, y nadie –por mejores intenciones que tenga-, predica a Dios a partir de medias verdades, verdades escondidas o directamente mentiras.

Todos aquellos que confiamos solo en Jesús para la salvación tenemos libre acceso a Su presencia, y todos nuestros oficios y talentos están consagrados como un verdadero servicio que honra a Dios. El que barre las calles y hace su trabajo para el Señor no está en una posición espiritual más baja que el predicador más talentoso del planeta, ya que todos los creyentes genuinos hemos sido declarados hijos justos del Dios Creador. Y eso incluye, naturalmente, a los que escribimos enseñanzas y grabamos audios, te lo aseguro, pero también a ti, que eres quien los lee y los escuchas.

En lugar de ver nuestra identidad de creyentes e hijos del Dios Altísimo, como una cuestión de exclusividad o de orgullo, lo que realmente debemos hacer es abrazar nuestro llamado a proclamar el amor y la misericordia de Dios a un mundo incrédulo que es más que notorio y evidente que lo necesita desesperadamente. Es necesario entender y asumir que, cuando invertimos nuestro tiempo haciendo cosas que no son estas, lo que estamos haciendo es traer a un mundo religioso, más religión, aunque esté vestida con ropas más bonitas. Y a esta altura de nuestras vidas, ya sabemos largamente que ninguna religión salva al hombre. Cristo Salva.

Esto es esencial. La gente en las comunidades se pregunta por el significado de la vida. La Iglesia en su rol de sacerdocio real puede interceder por las comunidades en oración y ser instrumentos de la bendición de Dios para ellas. Yo no estoy enseñando aquí el modo ideal para que tú te plantes en el púlpito de tu congregación y prediques el gran mensaje de tu vida. Lo que estoy tratando que entiendas, es que el que necesita que tú le lleves la solución a su crisis, es el mundo que ha elegido vivir sin Dios.

Soy consciente que, pese a haberme propuesto hacerlo todo con enorme misericordia, con sumo cuidado y con alta preocupación por respetar aquello que hasta hoy mismo pudieron haber sido tus creencias más arraigadas, sólo porque hasta no hace mucho tiempo, también yo creía lo mismo, de igual manera soy consciente de algo que ya descubrió el propio Jesús cuando apareció en el planeta: decir las cosas espirituales como son, que es decirlas como Dios ha dicho que eran, y no seguir las fábulas y discursos que la religión estructurada y tradicional está enseñando, es ganarse fieros enemigos.

Y como todos esos enemigos de alguna manera no han dejado de ser cristianos, sus oraciones, aunque sean adversas a lo genuino, tienen ingreso al Trono de la Gracia y producen en todos los que tratan de hacer la voluntad de Dios, grandes obstáculos y tropiezos. A mí nadie me sacará de la cabeza que aquellos grandes fariseos oraban y le pedían al Dios en el que ellos creían, que a Jesús le fuera mal. No veo el motivo o la razón por la cual hoy debería ser distinto para todos los que tenemos convicción de conformar su Cuerpo en la tierra.

Mi oración no es para que tú no te enojes o no tomes a mal todo esto, o para que no pienses mal de mí o lo que sea parecido. Aunque te suene mal y casi petulante, te aseguro que eso no me quita el sueño. Mi oración es sólo para que tus ojos espirituales sean abiertos y puedas ver lo que hoy el Espíritu Santo le está diciendo a Su iglesia. Él es el único guía genuino a toda verdad. Y es el conocimiento de esa Verdad, que es Cristo mismo, lo que nos hace verdaderamente libres.

Si sientes que todo esto que has leído coincide con lo que hay firme y sólido en tu interior, daremos gracias y gloria a Dios a dúo por ello. Pero si eres de los que siente que todo esto te ha resultado demasiado confrontativo, fuerte, duro y hasta ofensivo, lo mejor que puedes hacer es clavar tus rodillas y clamar al Padre para que te enseñe donde está la verdad y donde el error en todo esto. Eso, créeme, siempre será mucho mejor que taparte tus oídos con ambas manos y gritarme que me calle, que me calle y que me calle, y que no hable más, como si ese acto fuera la solución capaz de llenar todos tus vacíos.

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Un Destello en la Oscuridad

El día que, buscando otra información me di de narices con una que hablaba de las formas de análisis de las cosas que nos rodean, algo que encontré en ese trabajo, me impacto en lo espiritual, aunque lo que leía fuera ciento por ciento secular. Decía que podemos analizar el calor, porque hay centenares de elementos para hacerlo, pero no el frío, que simplemente es ausencia de calor. Que podemos analizar los sonidos, porque cada uno tiene casi su nombre y apellido, pero no los silencios, que simplemente son ausencia de sonidos. En esa misma tesitura, resulta muy interesante analizar la luz, porque hay cientos de vertientes que la producen, pero no podemos analizar la oscuridad, que simplemente es ausencia de luz. Eso, en lo secular. En lo espiritual, las cosas varían un poco si tomamos como ejemplo a un niño de corta edad, poco más crecido que un bebé. ¿Por qué lo asusta la oscuridad y llora hasta que alguien enciende una luz? Porque para un niño, la oscuridad no es ALGO, sino ALGUIEN. No me preguntes como ellos pueden discernirlo y nosotros los adultos, no. Tal vez porque sus espíritus llevan poco tiempo de haber venido desde aquella dimensión a esta. Sin embargo, en la oscuridad puede haber un destello brillante, ¿Me acompañas a encontrarlo?

Efesios 5: 1-2 = Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. ¿Imitar a Dios? ¿A qué blasfemo se le podría ocurrir decir eso? A Pablo. Cuando te encuentres con él, si caes en su misma casa eterna, pregúntale por qué lo dijo. Aunque podría decirte que la idea es simple; debemos hacer de Dios nuestro ejemplo y modelo. No podemos contentarnos con compararnos entre hombres. Debemos prestar atención a la idea de Pedro cuando dice: Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. Ojo: no te dice, “Piensa en Dios” o “Admira a Dios” o “Adora a Dios”, aunque todos esos son deberes cristianos importantes. Este es un llamado a la acción práctica, yendo más allá de nuestra vida interior con Dios. Ya el apóstol lo dio a entender cuando dijo que perdonemos a otros como Dios nos perdonó a nosotros. Imitación. No física, gestual o emocional: espiritual.

Es importante ver que Dios es mucho más que nuestro ejemplo. Muchos errores entran en la iglesia cuando se presenta a Jesús solo como un ejemplo de comportamiento. No somos salvos por el ejemplo de Jesús, pero una vez salvos, Su ejemplo es significativo para nosotros. Dios es más que nuestro ejemplo, pero también es nuestro ejemplo. Y luego añade que lo hagamos como hijos amados: Los niños son imitadores naturales. A menudo hacen exactamente lo que ven que hacen sus padres u otros adultos. Cuando actuemos de acuerdo con nuestra naturaleza de hijos de Dios, lo imitaremos. Al imitar a Dios, nos convertimos en representantes de Dios, especialmente ante aquellos que han excluido a Dios de su vida. ¿Para qué somos enviados al mundo? ¿No es para que tengamos a los hombres con la mente en Dios, que es a quien más ansían olvidar? Si somos imitadores de Dios, como hijos queridos, ellos se verán obligados a recordar que hay un Dios, porque verán su carácter reflejado en el nuestro. Contra eso no hay debate teológico ni religioso. ES.

Versos 3 al 5 = Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.

Es indudable que el pecado sexual era tal vez el que más daño le había hecho y le estaba haciendo a la iglesia de Éfeso. DE allí que esta nómina que él detalla, tenga incidencia preponderantemente en esa área del pecado. Habló de fornicación, que viene en el original griego de la palabra porneia (De allí surgió nuestra más conocida pornografía), que es el pecado sexual de una relación íntima entre dos personas que no han declarado ningún pacto ante Dios ni ante los hombres. Aquí ingresa lo que en este tiempo se denomina como sexo casual o alguna otra variante idiomática regional. Luego menciona Inmundicia. Esto tendría incidencia en un comportamiento moral sucio, ya sea en lo sexual como en algo anexo. Necedades, que es muy abarcativo en su significado, pero que indudablemente Pablo lo suma a todo esto. Palabras deshonestas tiene que ver con un vocabulario improcedente para hijos de Dios y Truhanerías, que incluye a toda clase de delitos menores o medianos, incluidos los que tienen que ver con la prostitución, pedofilia o trata de personas. Debemos notar el tema de la apelación moral. No se trata de “evitar estas cosas para que puedas ser un santo”. Más bien, es “eres un santo; ahora vive como corresponde a un santo”. El atractivo moral constante del Nuevo Testamento es simplemente este: sé quién eres en Jesús.

En cuanto a la Avaricia, no son pocos los que la confunden con ser administradore prolijos de nuestros ingresos o, incluso, practicar alguna forma de ahorro. En absoluto. Esto es sano, inteligente y propio de una conducta intachable en cuanto a lo material. La Avaricia es tener un caudal de dinero y procurar no gastarlo, si es factible, cometiendo delitos, transgresiones o fraudes contra terceros. Contratar a alguien para un trabajo y no pagarle lo correspondiente o, incluso, buscar abusar de esa persona haciendo que haga ese trabajo sin percibir nada. Antes bien, concluye, dar acciones de gracias: Positivamente, el cristiano debe dar gracias por el sexo. Lo recibimos con gratitud como un regalo y disfrutamos del sexo de una manera que glorifica al Dador. El propósito de Dios al dar el sexo no es principalmente para la gratificación del individuo, sino para la unión de marido y mujer en una relación de una sola carne por pacto ante Dios y con la confirmación legal acorde a la región donde se resida. Ciertas expresiones de la sexualidad son pecado no porque Dios quiera privar de algún aspecto de su goce, sino porque van en contra de Su propósito principal para el sexo. Cada uno sabe de lo que estoy hablando y hará conforme a lo que entienda es su libertad.

Versos 6 al 12 = Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos. Porque en otro tiempo erais tinieblas, más ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aún hablar de lo que ellos hacen en secreto.

Y aquí aparece, como baluarte opuesto a una santificación natural de un hijo del Señor, la tiniebla. O reino de las tinieblas. Mucho se ha dicho y enseñado a este respecto, pero creo conveniente ampliarlo conforme a la Palabra y sin volar en rituales humanos, al contenido genuino de ese nombre, tinieblas. En principio, debería decirte que es la actividad de un verdadero mundo de maldad bien articulado y basado, preponderantemente, en el engaño. Recuerda siempre que él es muy hábil para desinformar y articular y fortalecer estrategias de engaño, lo que llevó al apóstol Pablo a advertirle a los Corintios: Y esto no es sorprendente, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan de ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras. Es evidente— como lo hemos visto anteriormente— que nuestra lucha no es contra guerra y carne sino contra el mundo espiritual de maldad. Las estructuras, tal como lo describe el apóstol Pablo, se dividen en principados, potestades y gobernadores de las tinieblas en las regiones celestes.

Lo primero que debe hacer un cristiano es limpiar el territorio en el que se desenvuelve, lo que necesariamente implica, guerrear en oración y tomar naciones, regiones, ciudades y barrios en los que ha tenido dominio el mundo de maldad, lo que salta a la vista con prostitución, drogadicción, violencia, muerte, agresiones físicas y verbales al interior de la familia, promiscuidad, juventud rebelde y agresiva, altos índices de suicidio, entre otros. Atención con esto: no es el final o lo único, esto es una parte de un todo que lleva su tiempo y su batalla. Recuerda que a las puertas de tomarse el pueblo de Israel el territorio de Canaán, Dios les instruyó: Números 33:52 = Echaréis de delante de vosotros a todos los habitantes del país, destruiréis todos sus ídolos de piedra y todas sus imágenes de fundición, y destruiréis todos sus lugares altos.  Es importante que aprendamos a identificar la estructura del Adversario y demos la batalla en esa dirección, impactando cada uno de sus esquemas de guerra en el mundo de las tinieblas.

Los principados están bajo el gobierno de un espíritu de alta jerarquía que, a su vez, está al mando de muchos demonios para que ejecuten sus órdenes de ataque al pueblo de Dios. Las potestades hacen presencia en naciones y regiones, desplegando ataduras que se evidencian en comportamientos destructivos, tal como se evidencia en países donde hay redes de narcotraficantes, trata de blanca y mercado negro de diverso género, entre otros. Gobernadores de las tinieblas son aquellos demonios que ejercen influencia en quienes ostentan posiciones de poder y líderes con impacto sobre las comunidades. Aunque andan en error, son personas dominadas por Satanás que demuestran elocuencia. Pueden ser violentos, corruptos e inmorales, pero están revestidos de un manto de credibilidad que ayuda a cumplir los propósitos de maldad. De eso, en nuestra amada Latinoamérica, hemos visto bastante. Y resulta inútil conducirse como lo está haciendo el hombre natural, que por ignorancia pretende dar solución a esto desde lo ideológico, lo político o económico. No funciona. Es espiritual y sólo en esa clase de guerra cederán sus posiciones.

Se podría describir la estructura central de este reino con algunas menciones a sus elementos más notorios. En principio, los Ángeles Caídos, que son los instrumentos al servicio del ejército de Satanás. Ellos se dejaron arrastrar cuando el adversario se rebeló contra Dios y propició el caos. Luego estarían Los Principados, que en este caso tiene que ver con un territorio. En contra de lo que muchos han enseñado, no se refiere a una persona o ser espiritual, sino al territorio que está bajo su responsabilidad. Son poderes notoriamente espirituales del mundo invisible. Luego tenemos Las Potestades y Gobernadores del Mundo de Maldad. Tienen dominio sobre una jurisdicción. Se refiere al grado o nivel angélico. Los diferentes grados de los ángeles del ejército de Satanás, no implican mayor autoridad ni dominios especiales sobre nosotros, por el contrario, no debemos sentirnos amedrentados. Las Huestes de Satanás, que no habíamos mencionado, se dedican a obstaculizar y obstruir la obra de Cristo y a poner fuera de combate a los soldados individualmente. Cuanto más efectivo sea un creyente para el Señor, más experimentará los salvajes ataques del enemigo.

Por ese motivo es que en muchos grupos determinados que todos conocemos dentro de la iglesia cristiana, no se hacen ningún problema con Satanás y ni siquiera ilustran o enseñan a sus miembros respecto a esta guerra espiritual en la que estamos. Es muy cierto que ellos no son molestados por el reino de las tinieblas porque, esencialmente, lo que creen, enseñan y hacen, no fastidia para nada ni al más minúsculo demonio. Ahora bien, ¿Cómo se entera Satanás de cuanto ocurre en el mundo, si él no es omnipresente ni omnisciente? A través de una bien articulada red de comunicaciones de sus demonios en cada punto estratégico que le mantienen al tanto de las acciones contra creyentes y no creyentes. A continuación, describimos las estrategias utilizadas por Satanás y su ejército, para atacar y procurar la destrucción de los cristianos:

Las Huestes ejercen dominio sobre comunidades, iglesias, organizaciones de gobierno y entidades no gubernamentales que impactan en la comunidad. Promueven enseñanzas reveladoras de filosofía y cultos. La llamada trinidad satánica opera con Satanás, que es un hábil imitador, y tiene su propia figura de la trinidad, que incluye a Satanás mismo, la Bestia y el Falso Profeta. A esto lo define Apocalipsis 3:10: Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. En cuanto a su infiltración en las iglesias cristianas, cosa que no es nueva, ya en Apocalipsis 2:9 se habla de la “sinagoga de Satanás” Se aprovechan del ritualismo vacío, de la indiferencia y la tibieza espiritual de quienes profesan ser cristianos. Satanás tiene demonios que propagan doctrinas de error, distantes de las enseñanzas bíblicas. Mediante espíritus engañadores, promueven doctrinas que conducen al fracaso espiritual. Asimismo, en todos los estratos sociales proliferan ceremonias ocultistas que incluyen sacrificios de diverso género, a través de los cuales Satanás recibe adoración.

Existen, obviamente, lo que podríamos llamar ministros del ocultismo. Actúan generalmente influidos por demonios. Son sacerdotes y sacerdotisas que, en su desenvolvimiento social, generalmente y por testimonio de vida, podrían pasar fácilmente por creyentes de alguna religión, pero propagan sutilmente sus creencias y han engañado a muchos. Y también hay que mencionar a los profetas, o voceros de ese mundo de las tinieblas. Porque no todos los milagros y hechos portentosos que hayamos podido ver, provienen de Dios. Mateo 13 lo explica con el trigo y la cizaña. A esto no es necesario viajar a otro punto del mundo para verlo, es muy probable que lo tengas mucho más cerca de lo que crees. Ninguna región, ciudad o paraje está libre de estos falsos engañadores. Por ese motivo, entiendo que es importante mantener íntima comunión con nuestro Padre celestial para que nos revele cuáles son las cada vez más innovadoras estrategias de ataques del enemigo.

Los cristianos, que sabemos cómo opera el adversario, debemos mantenernos vigilantes porque sus estrategias de engaño son muy creativas y habilidosas. Opera eficazmente— si no nos damos a la tarea de desenmascararlo— a través de propagadores de engaño que tienen una fuerte incidencia en todos los medios de difusión. Sobre su accionar advirtió el apóstol Pablo: Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan de apóstoles de Cristo, Jesús, en tanto, dio amplio poder sobrenatural a Sus seguidores después de que recibieron el bautismo del Espíritu Santo. Pero Satanás también da poder sobrenatural y autoridad. Sus demonios pueden proveer de fuerza sobrenatural y energía. Satanás puede efectuar muchos milagros y señales sobrenaturalesSon espíritus de demonios, que hacen señales y van a los reyes de la tierra en todo el mundo para reunirlos para la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.

El Señor Jesús, por su parte, advirtió que: Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Entonces les declararé: Nunca os conocí. ¡Apartaos de mí, hacedores de maldad! Por este motivo, tú y yo en nuestra condición de cristianos, debemos estar vigilantes y con discernimiento— que proviene de Dios— juzgar si cuanto ocurre, es de Dios o por el contrario, obedece a engaños del Adversario y su ejército en el mundo espiritual de maldad. Reitero: no hay ni técnicas de avanzada ni metodologías ultra modernas. Esta es una guerra antigua y persistente, y las mejores y únicas armas que garantizan un combate parejo con preponderancia nuestra, es la que nos provee el Reino de Dios. Cumplir sus mínimas condiciones y requerimientos, es más que suficiente para librarla con éxito.

Versos 13 al 19 = Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.  Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;

Si los operadores de maldad supieran que esta Palabra es genuina, verdadera y de cumplimiento seguro, no harían las cosas que hacen. Todo, absolutamente todo, aún lo que está bajo el secreto más guardado y custodiado saldrá a la luz y se sabrán, una por una, las barbaridades que estos han hecho en sus tenebrosas y miserables vidas. Nuestra participación en la luz se muestra por nuestra resurrección con Jesús Él nos dio vida juntamente con Cristo. Pablo citó lo que dicen que probablemente fue un coro de adoración de la iglesia primitiva para ilustrar esta verdad. Recuerda que esta exhortación “despiértate”es para los cristianos. Un cristiano puede estar dormido y no saberlo. Si está dormido, probablemente no lo sepa. Tan pronto como se da cuenta de su sueño, es evidencia de que ahora está despierto. Esta somnolencia en el cristiano también es sumamente peligrosa, porque mientras duerme puede hacer muchas cosas que le harán parecer como si estuviera bastante despierto. Podemos hablar cuando estamos dormidos. Podemos escuchar cuando estamos dormidos. Podemos caminar cuando estamos dormidos. Podemos cantar cuando estamos dormidos. Podemos pensar cuando estamos dormidos.

Andar en la luz, mientras, no es algo tan místico o sobrenatural como suena. Andar en la luz, simplemente es andar en la sabiduría divina. Andar con diligencia, Pablo parece haberlo escrito dirigido a los cómodos de Éfeso, aunque supongo que les cabe por igual a todos los cómodos cristianos del planeta entero. Cuando habla de aprovechar bien el tiempo, encontramos que había dos palabras griegas antiguas que se usaban para tiempo. Una tenía la idea simplemente de día tras día y hora tras hora. La otra tenía la idea de una porción de tiempo definida, un momento en el que debería suceder algo. Es la diferencia entretiempo y el tiempo. La idea aquí es el tiempo; es una temporada definida de oportunidades que los cristianos deben redimir. Porque los días son malos, añade. Y esta es otra razón por la que es importante caminar sabiamente. Jesús habló de un tiempo en el que muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Y me cuesta bastante no pensar que parte de ese tiempo ya lo estamos viviendo. Porque a nadie se le escapa que hoy, para muchos creyentes, los días son malos.

Ahora bien; para producir un destello en la oscuridad, necesariamente debemos caminar en la luz. ¿Y qué cosa es caminar en la luz? Te podría dar una extensa charla teológica, pero me temo que te quedarías dormido antes de finalizarla, así que te lo haré más simple y sintético. Andar en luz, es andar lleno del Espíritu Santo.

La llenura del Espíritu Santo no es un evento único del que vivimos el resto de nuestros días. Es un llenado constante, pedir ser llenado y recibir la plenitud por fe. Hay una primera experiencia maravillosa y significativa con la llenura del Espíritu Santo, a menudo considerada como el bautismo del Espíritu Santo. Esta es una experiencia válida e importante para todo creyente, pero no concluye allí. Gran parte de la debilidad, la derrota y el letargo de nuestra vida espiritual se pueden atribuir al hecho de que no somos constantemente llenos del Espíritu Santo. La gramática griega antigua para sed llenos también indica otras dos cosas importantes. Primero, el verbo es pasivo, por lo que esta no es una experiencia fabricada. En segundo lugar, es imperativo, por lo que esta no es una experiencia opcional. Por eso Pablo contrasta el efecto del Espíritu Santo con el estado de embriaguez. El alcohol es un depresor; “afloja” a las personas porque deprime su autocontrol, su sabiduría, su equilibrio y su juicio. El Espíritu Santo tiene un efecto exactamente opuesto. Es un estimulante; Mueve todos los aspectos de nuestro ser hacia un desempeño mejor y más perfecto. Puedes ni siquiera darte cuenta que te ha sucedido o, por lo contrario, puedes quedar shockeado por largo tiempo. Personalmente, me tocó experimentar los dos casos.

En cuanto a eso de someterse los unos a los otros, implica lo siguiente, todo en línea con la idea de ser un jugador de equipo. El cristiano no debe ser irreflexivo, sino pensar en los demás. Tampoco debe ser individualista, no debe ser auto-asertivo. La autoafirmación es la antítesis de lo que dice el Apóstol. Nunca debe ser egoísta. Debemos ser felices cuando alguien más tiene éxito o le va bien. En Argentina hay un refrán popular que dice: “Para un argentino no hay nada peor que ver a otro argentino que le van bien las cosas.” Tal cual. Envidia, egocentrismo, etc. Perdón: la iglesia en Argentina no escapa a este refrán, lo he visto. Debemos soportar con valentía nuestras propias incomodidades y pruebas. Pero, En el temor de Dios: Este es un punto importante, porque todavía es mucha, muchísima te podría decir, que ha confundido temor de Dios con miedo a Dios, que no es lo mismo. Sugiero que estudien con cuidado el significado genuino de esa palabra temor. Se los dejo como tarea, les será de enorme bendición descubrirlo.

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¿Y Entonces Qué?

Es muy interesante observar cómo, una enorme mayoría de predicadores, ministros, pastores, apóstoles y profetas de este tiempo, eligen cuidadosamente sus mensajes a partir de escrituras que dan la posibilidad de profundizar teológicamente en la palabra de Dios. Eso es bueno, porque ayuda a crecer y adquirir más conocimiento sobre el evangelio y sus figuras centrales. Algunos libros del Antiguo Testamento, Hebreos y las cartas de Pablo, son las preferidas, por sus contenidos que dejan mucha tela para cortar y líneas para analizar y estudiar. Perfecto. Yo también he incursionado en esto y bastante. Pero me ha quedado una asignatura pendiente por hacerlo: darle al evangelio siglo veintiuno, el sentido práctico que tanta gente apretada por la falta de tiempo por causa de sus trabajos, no tiene.

Entonces recurrí a una carta de la que se escuchan muy pocos mensajes, muchas menos predicaciones y escasa enseñanza: la carta de Santiago. Que en realidad se llamaba Jacobo y una onda bastante respetable asegura que era hermano de sangre de Jesús, o sea: hijo posterior de María y José. Puede que así sea o no, no es relevante para lo que quiero entregarte. O, en todo caso, y pensándolo mejor, sí que puede serlo. Porque si el hermano de Jesús, es capaz de escribir con tanta simpleza y sentido práctico sobre la vida de un hijo de Dios en la tierra, creo que estaría teniendo los pergaminos genéticos suficiente como para, al menos, prestarle debida atención. Sin embargo, -reitero-, no ha sucedido eso con el correr de los tiempos, y por eso hoy quiero revitalizar algunos conceptos de un pequeño párrafo de esa carta.

Santiago 4:1 = ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Rusia-Ucrania, Israel-Hamas/Palestina, son quizás las dos más promocionadas internacionalmente. Analistas políticos e historiadores han elaborado grandes hipótesis sobre las razones de cualquiera de estas dos guerras más conocidas, más allá de otras de menor calibre mundial que seguramente sufren y mucho aquellos que las padecen. Y han dado razones que, según el lado del que se encuentre el autor, llega a justificar la acción del protagonista circunstancial. Que tiene razón Rusia, que la tiene Ucrania, que Israel hace muy bien en proceder así, que no, que lo que sucede es un verdadero genocidio de gente inocente, etc.

Santiago es muy contundente, él dice que todo esto nace de los malos deseos que combaten en el interior de estas personas. De acuerdo, a una guerra no la decide un solo hombre, sino todo un gobierno conformado por mucha gente de distinta calidad y cualidad. Eso, si se trata de un país con operativas democráticas que abren un abanico de ideas y propuestas para que otro abanico de personas vote y decida. Pero, resulta ser que una guerra, o al menos una enorme mayoría de ellas, jamás salió como resultado de una urna electoral. No recuerdo que existan poblaciones que hayan obligado a sus gobernantes a entablar un conflicto armado con otra nación. Así que, mal que nos pese, y aunque parezca no muy elegante decirlo, habría que incursionar en la vida de esos gobernantes y ver, con presteza y atención, cuales son esos malos deseos o pasiones que recorren el interior de hombres con autoridad como para decidir guerras.

(2) Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. La codicia, lo sabemos, es el deseo o apetito ansioso y excesivo de bienes o riquezas. Es un sobre énfasis de la ambición natural del hombre por progresar y ganar dinero. Obviamente, no es solamente patrimonio de los gobernantes de las naciones, es lisa y llanamente un pecado más que abundante en toda la raza humana, cualquiera sea su condición. Porque no sólo codicia el pobre lo que no tiene ni puede tener, sino también codicia el rico, aunque en apariencia tenga de sobra de todo. Pablo se lo dice con claridad a su discípulo Timoteo en su Primera carta, capítulo 6 y verso 9: Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición.

¿Matar? La versión Biblia Textual dice Asesinar, que en apariencia sería más o menos lo mismo, sino fuera porque se ha establecido que asesinar es matar, efectivamente, pero con premeditación y alevosía. Veamos: alguien puede matar a alguien a raíz de una colisión de un vehículo contra una persona. Pero, en ese caso, generalmente se rotula como “homicidio culposo”, que en grandes rasgos, significa haber producido la muerte de alguien sin querer ni buscar hacerlo, por mero accidente o, en el peor de los casos, imprudencia. Es factor de penalidad jurídica y social, pero de ninguna manera con la potencia y la severidad conque se penaliza un asesinato. ¿Y todo eso por qué? Por envidia, dice aquí. Marcos 7:20-22 relata una sentencia de Jesús cuando dice: Y entonces agregó: «Es lo que sale de su interior lo que los contamina. Pues de adentro, del corazón de la persona, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, el robo, el asesinato, el adulterio, la avaricia, la perversidad, el engaño, los deseos sensuales, la envidia, la calumnia, el orgullo y la necedad.

No está escrito casualmente ese “ardeís” de envidia. Sólo puedes arder en algo o por algo, cuando el fuego del infierno te ha afectado hasta lo más íntimo. La envidia es un pecado que, si arde, causa muchísimo daño. Salomón lo dice bien claro en su Proverbio 14:30, cuando expresa: El corazón apacible es vida de la carne; Mas la envidia es carcoma de los huesos. Te voy a decir algo con valor de sugerencia y comentario, de ninguna manera como doctrina a cumplir: cuando te duelan los huesos de manera inexplicable, no dando ninguna cosa especial en ningún examen ni análisis, presta atención si tu vida no puede estar dando motivos de envidia a alguien a quien conoces. Un amigo, un familiar, un vecino, un miembro de tu misma iglesia, etc. Si la envidia que esa persona siente por ti es muy potente, podría llegar a afectarte los huesos de modo desconocido. Y no estoy divagando, créeme.

Después nos recuerda que, si bien combatimos con toda nuestra mejor voluntad y fuerza, y luchamos con todas las armas que conocemos como nuestras, la realidad cruda nos muestra que no llegamos a poseer lo que estamos persiguiendo y creemos ser justos merecedores. Deseamos lo que no tenemos, y entonces hasta tramamos, y hacemos guerras para conseguirlo. Y allí nos da un pequeño tirón de orejas por algo en lo que seguramente más de uno de quienes me están escuchando, pueden sentirse identificados. No pedir. Nos hablaron tanto de pequeños, y luego de adolescentes de ese Dios severo, casi cruel, malhumorado y deseoso de encontrarnos en un error para sacudirnos un palo por la cabeza que, a la hora de pedirle algo, sentimos un recelo lindando con la timidez. Y no nos damos cuenta que, al pensar así, estamos haciendo exactamente lo que nuestro enemigo desea que hagamos, hacer un lado a Cristo.

(3) Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. Claro está que a veces sí que le pedimos, porque cuando las cosas se nos ponen peligrosas o difíciles, entonces tenemos la tendencia universal de pensar en un Dios que, hasta allí, teníamos olvidado. Bien lo dijo alguien: “En una guerra no muere ningún soldado ateo”. Esto quiere decir que, a la hora de ver la muerte de cerca, hasta el más incrédulo es capaz de orar. Pero aquí viene el otro tema que no es menor: pedir, pero pedir mal, lo cual inevitablemente consigue que Dios no nos responda en absoluto a la oración ni al pedido. Y eso nos produce mucho enojo, a veces. No caemos en cuenta que Dios no es un pequeño oso de peluche al cual podemos acariciar cuando necesitamos algo y dejar tirado en un rincón cuando las cosas en apariencia nos van bien. ¿Qué pedimos? ¿Sacarnos la lotería? ¿Ganar en el Casino? ¿Qué gane nuestro equipo favorito? ¿Qué las personas hagan lo que nosotros queremos y necesitamos que hagan?

Fíjate que algunas de estas cosas que te he mencionado, en cierto modo representan asuntos que tienen que ver con nuestro deleite. Lo que nos agrada, lo que nos produce placer, lo que nos conviene, lo que nos interesa, lo que nos seduce, lo que supuestamente nos merecemos o nos corresponde, etc. Todo para el YO, todo para la carne. ¿En qué Biblia habrán leído que a todo eso Dios lo responde afirmativamente y gustoso? En ninguna. No hay versión que lo diga sencillamente porque Dios jamás lo dijo. De hecho, lo que dijo es todo lo contrario. ¿Y entonces? Entonces tendrás que escuchar a buenos y sinceros, pero ignorantes hermanos quejarse amargamente “porque Dios no oye su oración”. ¡Sí que la oye! Pero está esperando, con la paciencia y misericordia de un Padre amoroso, que entiendan que lo que deben pedirle, es lo que tiene que ver con el engrandecimiento y la gloria de Su Reino, no tonteras personales.

(4) ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

¡Epa! ¡Esto sí que nos da en el centro del ojo! Y además nos confunde en lo que hasta aquí podían ser nuestros principios. ¿No hay decenas de textos en nuestras biblias que nos hablan de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, y dar prestado, y hospitalidad y todo eso? Si. Esos textos existen, conforman principios profundos a inamovibles del sentido humano que muestra el evangelio de la cruz, pero con la prudencia de no exagerar las cosas e irnos al otro lado de lo ordenado. Una cosa es amar a un prójimo que es incrédulo, pagano, impío y pecador. Procurar por todos los medios, con oración de fe y ayuno incluido, que esa persona sea tocada por el Espíritu Santo y encuentre a Jesús de la misma manera que, en nuestros peores momentos, lo hallamos nosotros. Pero, otra cosa muy distinta es convertirte en cómplice de todos sus pecados para que te integre a su grupo de amistades y no te rechace.

De ninguna manera voy a caerme en ese pozo negro e infame que ha sido, es y sigue siendo el legalismo a ultranza, y andar detrás de ti persiguiéndote a ver si te detienes a conversar con algún incrédulo para luego reprochártelo como pecado. A eso se lo ha hecho por años en muchos sitios supuestamente cristianos, y el resultado más que visible ha sido rebeldía, más odio, resentimiento y rencor de, en muchos casos, familiares cercanos. Si supieras la cantidad de hijos que han abandonado la casa de sus padres cristianos por causa de feroces persecuciones así. Decir la verdad tal cual la leemos aquí, es obligatorio. Pero el paso de obediencia o desobediencia, siempre es patrimonio del hombre. Dios quiere que todos seamos salvos, pero nosotros los hombres, en muchos casos tomamos una decisión absolutamente distinta y opuesta a eso. Nadie es creyente por obligación. Ah, y Dios tiene hijos, pero no nietos. ¿Se entiende? Sólo un detalle: si te sientes más cómodo con tus amigos no creyentes que con creyentes genuinos, entonces tienes un problema que ya está escrito, ¿Ok? Mira:

(5)  ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? A ver: ¿Tú no serás de esos que piensan que las escrituras no significan gran cosa para la vida del hombre actual? Porque mira que si algo contundente dice mi Biblia, es que Dios desea fervientemente que el espíritu que puso dentro de nosotros, (Y estoy hablando de ese que lleva la “e” minúscula, no del Santo, obviamente), le sea fiel. Y cuando ese espíritu humano nuestro va y se deja influenciar por otros ya ligados a los espíritus de la vereda opuesta, entonces mucho me temo que a nuestro Papá celestial no le gusta ni medio. Y, para mi gusto, tiene razón. Es exactamente lo mismo que sientes tú, cuando siendo padre de un adolescente, no puedes evitar que se junte con vagos, holgazanes o, lo peor, adictos a ciertas cosas que lo acercan a la delincuencia. ¡Mira que se lo advertiste! ¿Eh? Pero si no te oye, muy probablemente termine tras las rejas o en un saco mortuorio. Y ningún padre bien nacido quiere algo así como un hijo. ¿Ahora sí me estás entendiendo?

(6) Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Reflexiona: ¿En qué lugar encuentras los niveles máximos de soberbia? En el mundo secular, obviamente. Allí se me abre un abanico, porque bien puede ser en ámbitos del deporte, o del espectáculo, de las letras, incluso de ciertos tipo de ciencias o de la riqueza intelectual. Todo esto puede ser añadido a personajes sociales cotidianos, por ejemplo, de la política. He visto soberbia a lo largo de mi extensa vida, pero como la vi en ciertos estrados de la política, no lo vi en otros. ¿De verdad se creen omnipotentes, todopoderosos e inmortales? Me quedaría con esta última palabra, pero sacándole la “t”. Se leería inmorales, ¿Verdad? Ojo, porque cuando te dice que Dios resiste a los soberbios, no es que los soporta, los aguanta y se los banca. Dios tiene altísima misericordia, de acuerdo, pero con ciertos límites. Cuando mi Jehová de los ejércitos me habla de resistencia, me está hablando de combate, de pelea, de lucha cuerpo a cuerpo.

Eso es lo que hace con los soberbios. ¡Pero eso es con los mundanos! Ah, sí, ¿Eh? Dime con una mano en tu corazón para no evitar decir verdades: ¿Nunca has visto soberbia dentro de un templo? Y no te voy a decir en qué lugar de esos templos para no caer en imitaciones resentidas o rencorosas. Yo la he visto, y me basta y sobra para saber que a esos también debemos resistirlos. ¿Por qué? Porque somos Su cuerpo en la tierra, ¿Te habías olvidado? Y luego te da el remate, como para que no te queden dudas. Te dice que en lugar de resistencia, a los humildes los bendecirá con su gracia, esto es: con su o sus favores. ¿Sabes lo que es contar con el favor de Dios para todas tus cosas? Tremendo. No hay ni puede haber nada similar. Pero tienes que ser humilde para lograrlo. ¡Ah! ¿Pobre? ¡No! ¡Ni lo sueñes! Humildad de ninguna manera es carencia de dinero. Humildad es saber que lo tienes todo para estar en lo más alto, y elegir quedarte en el llano, como uno más del montón. Eso es humildad. Cualquier imitación, otro de esos bonitos eufemismos con los que mucha iglesia procura ocultar y adornar sus hipocresías.

(7) Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. ¡Este verso es único! Con este versículo, así, sacado del contexto, he oído desde las más brillantes enseñanzas, rozando la excelencia, una gama intermedia mayoritaria de interpretaciones ambiguas y aburridamente plenas de teología y carentes de Espíritu Santo y, como no podía ser de otro modo, las mayores barbaridades rozando lo groseramente grotesco. Y, cuidado, porque no estoy hablando de predicadores aprendices, ¿Eh? Algunos de ellos todavía me acompañan en este universo cibernético en el que me atr5eví a instalar hace ya más de veinte años. Así es que: ¿Valdrá la pena repetir lo dicho en varias ocasiones para registro de todo aquel que tuviera oídos para oír? Mi sentido del respeto me dice que no, que ya está. Pero mi sentido de la experiencia de ver lo visto y oír lo oído, me dice que sí, que debo ser reiterativo, aunque ofenda la inteligencia de algunos, a cambio de salvarle la vida espiritual a otros.

En primer término, déjame recordarte que de ninguna manera aquí se está hablando de un pobre hombrecillo que, sacudido por los golpes, bofetadas y puntapiés que le propina el diablo, pone rostro de víctima sufrida, muerde sus labios para no aullar a medida que los demonios le arrancan jirones de piel y, espera, como dice su biblia, que “resistiendo” todo lo que el diablo le está haciendo, a la larga él lo va a dejar tranquilo. Hermano querido, si eres uno de los que piensa y cree eso, ya te lo digo: fuiste. Como decimos por acá, ¡Chau! Creo haberte explicado hace un momento lo que significa en idioma celestial “resistir”. Es combatir, pelear, no abandonar jamás la batalla. Eso es resistir. Pero esa no es la base de la enseñanza. La clave y llave de la victoria, aquí, está en lo primero que leemos: someteos a Dios. Porque esta sería la contraseña que abre la aplicación ganadora. Batallar contra la tiniebla es factible de victoria plena, cuando antes te sometes a Dios, así de simple. ¿O no tanto…?

Porque, veamos: ¿Cuánta gente cristiana que conoces, puedes dar fe que está realmente sometida a Dios? No, no, no. No te estoy hablando de estar sometido al pastor de la iglesia, eso es otra cosa. Que sería bíblico, atinado y perfecto si ese hombre, a su vez, estaría sometido a Dios. Pero si ese hombre con jerarquía pastoral, no está sometido a Dios y se mueve conforme, -en el mejor de los casos-, a sus ideas más bien intencionadas de hacer cosas para la obra, o en el peor, de moverse conforme a lo que a él le convenga, entonces déjame recordarte que no sólo no estás sometido a Dios, sino que, para colmo de males, estás en esclavitud a hombre. Y nuestro Dios jamás te ha pedido ni te pedirá nunca eso. Sujetarte a autoridad que está sujeta a autoridad, sí. Pero sujetarte a autoridad que está sujeta a su carne, es error que, con el tiempo, inexorable y lamentablemente terminará en alguna forma de pecado. Aunque te hayan estafado en tu buena fe de querer hacer cosas buenas para la iglesia.

(8) Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. ¿Sabes por qué hay tantos cristianos que, en lo íntimo, se quejan amargamente de que Dios no parece prestarles atención? Porque por ego, vanidad o la razón que sea, se reprimen de acercarse al Padre con humildad. Dicen a quienes quieran oírlos que Dios los conoce muy bien, que sabe lo que hay en sus corazones y que no son proclives a buscarlo a cada momento. No leyeron esto que termino de compartirte. Lisa y llanamente te dice que si no te acercas a Dios, Él se verá inhibido de acercarse a ti. Es un principio. Y todo principio funciona cuando una parte de él lo pone en marcha. ¿Te acercas a Él? Él se acercará a ti. ¿Esperas que Él de el primer paso? Esperarás hasta el día del juicio. Luego les habla a los pecadores y les dice que si no se lavan simbólicamente sus manos llenas de suciedad, no quedarán purificados ni limpio a los ojos divinos.

Y la que sigue es una mención nada menos que para los que aquí denomina como de doble ánimo. Doble ánimo, si me lo dejas pasar en limpio, es el equivalente al doble mensaje. ¿Ejemplo? El hombre que en el templo de su iglesia se pasea con una sonrisa bondadosa que muestra dos hileras de hermosos dientes blancos; el que cuando suena la música de adoración, levanta sus manos hasta tocar el techo, si le fuera posible. El que cuando lo invitan a orar, desgrana un verdadero arsenal de decretos, declaraciones y efectos proféticos de reprender demonios o preanunciar bendiciones. Ese mismo hombre, cuando sale del templo con su familia y retorna a su casa, es violento con su esposa y sus hijos al punto de agredirlos físicamente. Que confunde tener relaciones íntimas en su matrimonio con una violación a la persona de ella. Ese es un doble mensaje. Lo malo de esto es que, en ausencia grave de discernimiento, la iglesia en su conjunto se queda con el mensaje que este hombre muestra en el templo y, por ende, no cree en lo que su esposa relata a modo de denuncia y lamento.

¿Has oído que Dios busca corazones que estén conformes a Su corazón? Lo fue David, con todo lo que un legalismo a ultranza podría haberle censurado a David. Puedes serlo tú o alguien que conoces y amas, más allá de las formas. Pero ten presente algo: para tener un corazón conforma al corazón del Padre, es imposible sostener un doble mensaje. Y no tanto con el discurso, como vimos recién, sino con los hechos. Tú no puedes purificar tu corazón y luego hacer malabares para serle leal a Dios y al mundo por igual. O recoges o desparramas. Y te vuelvo a repetir: no estoy hablando de aislarte en una cúpula de cristal y no tener contacto con nadie que no vaya a una iglesia, no, Dios me libre de eso. Estoy refiriéndome a cuestiones que tú conoces muy bien. Si estás aquí, eres de aquí, y muchas de las cosas que hacen los de allá, aunque no sean todas, tú no puedes hacerlas. ¿Tendrás un corazón conforme al corazón de Dios? Entonces tienes que ir sabiendo que hay cosas que ya note son permitidas. Tú sabes cuales, no necesitas que te lo diga.

(9)  Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Y este mensaje final creo que va para todos los que han optado por vivir una vida desaprensiva e indiferente a todo lo monumental para lo que fuimos creados. A veces, en la calle, veo a cierta y determinada gente, no interesa si hombre o mujer, y me pregunto si sabrán lo que para Dios significa sus vidas. Yo creo que no, porque de otro modo no la estarían desperdiciando de esa manera tan grosera. ¿Sabes lo que cuesta una vida? ¿Sabes la infinita cantidad de coincidencias  biológicas tienen que darse para que una vida sea real? ¿Tienes una cercana idea, -a excepción si eres médico o científico-, de la maravilla casi sobrenatural que es un cuerpo humano y la sincronización perfecta de su funcionamiento? ¿Sabes lo que significa agredirlo con comidas chatarra, alcohol o estupefacientes?

No, no lo sabes. Quizás por nadie te lo enseñó, o porque habiéndotelo enseñado alguien, elegiste no creerle y no interesarte por eso. ¿Y por qué crees, casi infantilmente, que ese Dios en el cual dices no creer, tomas por una fantasía inventada para disciplinar niños o algo similar, va a fijarse en ti y te va a ayudar cuando te llegue el tiempo de la tribulación? Porque la Palabra no dice que si en una de esas, por casualidad o mala suerte te toca pasar por una tribulación. Dice que cuando llegue esa tribulación deberás estar fuerte. Eso me dice a mí y te dice a ti que te está diciendo que a la corta, mediana o larga, alguna tribulación te va a llegar. ¿Y entonces qué? Te vas a afligir, a lamentarte y a llorar. Y tus recientes risotadas de panza llena va a dar paso a un llanto del que nadie va a compadecerse. Y que, de un momento a otro, toda tu anterior alegría se convertirá en tristeza, depresión y amargura. ¿Así es como quieres vivir?

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14 – Liderazgos Alternativos

Dentro de lo que es el pueblo de Dios, ¿Cuántas veces has escuchado, leído o asumido por cualquier otro método, que somos: Linaje Escogido, Nación Santa, Pueblo de Reyes y Sacerdotes y Todos Ministros Competentes? ¿Cuántas veces, asimismo, te has mirado al espejo de tu propia vida espiritual, a la de quienes te rodean, a los que están por encima de ti o a los que están por debajo, y no has logrado ver manifestado absolutamente nada de esto?

Entonces, pregunto: ¿Habrá exagerado Dios? ¿Estará desactualizado con respecto a la problemática del hombre moderno? ¿Será esta una escritura válida solamente para aquellos tiempos, y que ahora se quedó desactualizada por la explosión mediática de las redes sociales o internet, o no habremos hecho convenientemente la tarea y por eso es que todavía no somos eso que Dios dice que vamos a ser?

En el capítulo 21 del tan poco leído Libro de Levítico, se puede leer que Dios le dice a Moisés que les hable a los sacerdotes hijos de Aarón y que especialmente les diga que no se contaminen por un muerto en sus pueblos. Muchos han tomado a esta palabra desde el ángulo de la biología, relacionándola con no tomar contacto con la cadaverina, un líquido tóxico y venenoso segregado por una glándula que todos llevamos adentro y que se acciona inmediatamente producido el deceso de una persona, con el objetivo concreto de comenzar con el proceso de descomposición de la materia y autoeliminación del cuerpo físico

Otros, han elegido una interpretación litúrgica, en la que se le está prohibiendo a los sacerdotes ministrar en oficios o servicios fúnebres, algo que en muchos sectores todavía se cumplimenta como rito obligatorio, aún a sabiendas que naturalmente, no tiene el más mínimo valor, fundamento bíblico y, obviamente, efecto alguno, como no sea el de satisfacer las necesidades sentimentales y emocionales de los deudos del difunto. Quien muere, muere y, desde el ángulo de la fe, ya no hay absolutamente más nada que hacer para cambiar el destino eterno del que ha partido.

Y otros tanto han preferido entenderlo desde el plano del espíritu, interpretando que es contaminación para el pueblo de Dios, rozarse y tener comunión con quienes están muertos en espíritu. Cualquiera de los tres enfoques, -más allá de las divergencias-, son para tener en cuenta. Sí a mí me dejas elegir, yo me quedaré con este último.

La Biblia es para la lectura cotidiana y su aprovechamiento doméstico, pero la Biblia es la Palabra de Dios encerrada en letras y va mucho más allá, pero muchísimo más allá de un hecho diario en la vida de uno de los millones y millones de seres a los que está dirigida. Porque más adelante les reitera su mandamiento específico añadiendo que no quiere que se contaminen como cualquier hombre del pueblo, convirtiéndose en inmundos.

Creo que no es necesario que te detalle lo que constituye inmundicia hoy en día, por más que mucha gente lo rotule como “conductas diferentes o alternativas”. Tú, en tu interior, y sin tener en cuenta la moralina o la pacatería insípida de nuestras culturas, (Algunas más, otras menos), sabes perfectamente por dónde caminan la pureza, la limpieza, la rectitud, la integridad y la transparencia y por dónde lo hace la inmundicia, aunque se disimule con apariencia.

Creo que a esta altura de tu vida ya nadie te tiene que enseñar que cosa es un avance cultural o social y qué cosa sigue siendo inmundicia por donde la mires. No es pecado distraerse y equivocarse en algo por estar distraídos, pero sí es pecado hacer como que estamos distraídos, cuando en la realidad lo que estamos haciendo es decidir ser cómplices y partícipes necesarios en alguna forma de pecado.

Y presta atención a lo que dice el verso 6 de ese capítulo: Santos serán a su Dios, y no profanarán el nombre de su Dios, porque las ofrendas encendidas para Jehová y el pan de su Dios ofrecen: por tanto, serán santos. Quiero que entiendas muy bien esto porque es básico, clave, elemental y primario. Lo dicho en este verso, no es UN requisito necesario para el ministro competente, rey y sacerdote del pueblo de Dios.

Este, es EL requisito insustituible. No es el punto de llegada, la meta, es el punto de partida para cualquier ministerio. Y valdrá la pena aclarar una vez más, por si fuera necesario, que cuando hablamos de santidad, hablamos de separación, de requisito indispensable para una dedicación plena a un Dios pleno en el marco de un Reino pleno.

(Verso 7)= Con mujer ramera o infame no se casarán, ni con mujer repudiada de su marido; porque el sacerdote es santo a su Dios.

Lo primero que vemos aquí es que el sacerdote, el ministro, se puede casar. Las imposiciones siguientes, eran muy entendibles desde el punto de vista de lo social, y pertenecían más a una disposición humana que divina de aquel tiempo, pero si cualquiera de aquellas protagonistas se hubiera convertido, entonces esto queda sin efecto, ya que ninguna de estas antiguas leyes tiene en cuenta que el que está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas.

(Verso 10)= Y el sumo sacerdote entre sus hermanos, (Aquel a quien Dios levante, no al que ciertos hombres se les ocurra designar), sobre cuya cabeza fue derramado el aceite de la unción, (El sacerdote, si no es ungido por la unción de Dios, jamás pasará de la categoría “gerencial” de un administrador institucional) y que fuera consagrado para llevar las vestiduras, no descubrirá su cabeza, (Esto quiere decir que no descuidará esa unción recibida, ya que de lo contrario sólo será un ministro carnal.) Ni rasgará sus vestidos. (Esto tiene que ver con que no se dejará llevar por ninguna “explosión” de ira por más “santa” que parezca)

(Verso 12) = Ni saldrá del santuario (Esto es: no buscará motivaciones personales que puedan alejarlo de la única cobertura posible, que es la presencia del Dios vivo en cada acto de un ministerio) ni profanará el santuario de su Dios; (Aquí está hablando, mi hermano, de su propio cuerpo, que es templo y santuario del Espíritu Santo, que es Dios. No sólo con comportamientos groseramente pecaminosos, (Adulterio, fornicación), sino con recetas humanas, tales como el Humanismo, Filosofías Orientales, Científicas, que reemplacen la validez y el poder de la Palabra) Porque la consagración por el aceite de la unción de Dios está sobre él. Yo Jehová.

(Versos 13-14)= Tomará por esposa a una mujer virgen. No tomará viuda, ni repudiada, ni infame, ni ramera, sino tomará de su pueblo una virgen por mujer.

Esto es una reiteración ampliada del verso 7, donde hemos dicho que obedecía más a disposiciones de hombres que a leyes divinas. Aquí queda eso en muy clara evidencia, ya que si bien la ramera (Prostituta) la infame, la repudiada (Divorciada) y hasta la virgen, más allá de la vida que les haya tocado vivir o de los imponderables que hayan sufrido, lo son por estricta decisión personal, no así la viuda, que es total y absolutamente inocente de su estado, ya que no es responsable de haberse quedado sin un marido al que en la mayoría de los casos amaba y no deseaba perder.

No obstante, te sugeriría que eches un vistazo a este texto desde la óptica de la relación Cristo-Iglesia. Pero lo más importante de ese sacerdocio que no se reserva solamente para ministros y líderes, sino que conforme a la Palabra le pertenece a TODO un pueblo de reyes y sacerdotes y ministros competentes, viene ahora.

Vamos a ver en primer término el texto global y luego, sacándolo definitivamente de lo literal que resultaría incomprensible en el siglo veintiuno, vamos a traspasarlo a principios espirituales que van a mostrarte muchas cosas. Que te van a ayudar a aprender otras y te van a otorgar elementos muy precisos para no caer en el error y luego tratar de disculparte diciendo que nadie te lo había advertido, que nadie te lo había dicho. Aquí te lo estoy diciendo.

(Versos 17-20) = Habla a Aarón y dile: ninguno de tus descendientes por sus generaciones, que tenga algún defecto, se acercará para ofrecer el pan de su Dios.

Porque ningún varón en el cual haya defecto se acercará; varón ciego, o cojo, o mutilado, o sobrado, o varón que tenga quebradura de pie o rotura de mano, o jorobado, o enano, o que tenga nube en el ojo, o que tenga sarna, o empeine, o testículo magullado.

Fíjate que aquellos a los que les agrada tomar a las escrituras literalmente, ya sea porque suponen que otra cosa es jugar a las fantasías místicas, o porque no saben lo que significa el término Revelación profética, se encuentran en un grave problema: A esta porción, nadie le da importancia porque, aparentemente, fue escrita para una época en que estas cosas se tenían en cuenta, cosa que hoy ya no sucede.

Sabido es y cualquiera de nosotros podría confirmarlo en su propio lugar de residencia y quizás en el marco de tu propia congregación que ninguno, ni siquiera la gente más encumbrada en los prestigios evangélicos internacionales ha tenido en cuenta esta serie de elementos. Tú o yo habremos conocido, seguramente, a consagrados y fieles hombres de Dios que eran portadores de algunos de estos defectos físicos.

Y ello no ha obstaculizado, perturbado ni menoscabado la validez, la bendición, el poder y la gloria de Dios manifestada en sus ministerios. Ahora si lo vamos a mirar con el agudo ojo de la revelación, seguramente las cosas van a tener otra significación y, de aquel pasaje sin mayores relieves que solíamos leer casi para cumplir con el rito de no dejar nada sin mencionar, pasará ahora a ser una fuente de donde beberemos las cualidades insustituibles de aquellos ministros que desean ser competentes según la óptica divina.

VARÓN CIEGO: Esto, que está escrito como casi todo en idioma masculino, pero que es apto para la mujer también porque la Biblia misma es unisex por donde se la mire si partimos de la base que Dios no hace acepción de persona, indudablemente, te está hablando de unja fuerte ceguera espiritual, de hombres y mujeres sin visión de Dios. Llenos de predisposición, de abnegación, de esfuerzo personal, de trabajo arduo, de actividades pensadas a favor y no en contra de lo que ellos llaman y entienden como la Iglesia, pero destinados inexorablemente a la carencia de resultados o, lo que es peor: al fracaso.

 Porque al no tener visión del mundo espiritual, jamás acertarán a hacer lo que Dios quiere que se haga, que es exactamente lo que Él iba a bendecir y fructificar de inmediato, sino que harán lo que a ellos les parece que está bien, aunque eso no siempre esté realmente bien, pero generalmente alcanza conque un grupo de aduladores que nunca falta convenza a ese varón que está haciendo maravillas y prodigios. ¿No has visto  alguna vez algo de esto que te estoy expresando? ¿No te habrá sucedido esto, quizás a tí mismo?

El varón ciego, sin visión ni perspectiva de Dios, puede levantar una institución llamada Iglesia que sea altamente respetable, respetada por todos y hasta exitosa según la interpretación humana. Pero jamás podrá servir en su ministerio a la liberación del pueblo de sus opresiones, de sus dolencias, de sus enfermedades del alma. Porque, aunque derrame todos los dones y las bendiciones, no serán respaldados por la presencia poderosa de Dios, ya que Dios no unge ni visita organizaciones, -por mejores que sean-, sino a organismos vivos (Hombres y mujeres) que estén en plena consagración y obediencia a su propósito para cada tiempo y lugar, cosa que es posible solamente cuando se cierran voluntariamente los ojos naturales y se abren, (También voluntariamente) los espirituales, único método de alinear nuestra visión con la visión de Dios.

VARÓN COJO: Físicamente, esto tiene que ver con renguera o cojera, ya sea por problemas en las extremidades inferiores o cadera. Representa al hombre que no está imposibilitado de caminar, de andar, de movilizarse, pero que lo hace con alguna o muchísima dificultad. En lo espiritual simboliza claramente a aquel que oye lo que Dios dice, lo entiende, se da cuenta del contenido, lo cree, pero no lo obedece y, mucho menos, lo aplica. Es decir, lo que, en otros textos, recibe el nombre de prevaricador.

También tiene que ver con el que aprende todo lo que hay que aprender y todo lo que se necesita aprender, pero que no produce absolutamente nada a partir de lo que aprende. Gente que oyó un mismo mensaje renovador durante más de ciento cincuenta reuniones en cada año en los que se estuvo congregando, pero que ahora cuando las iglesias no abren sus puertas y todo se limita a algo más directo y personal, no saben qué hacer con sus vidas. Gente que pretende hacer rehabilitación y recomposición, pero que al final de ese año, sigue rengueando en el camino por seguir con sus rutinas viejas, resistiéndose a cambiar nada.

A propósito de esto y como modelo semi actual, podemos decir que había congregaciones que armaron infinidad de centros de capacitación para sus miembros. Los capacitaron para todo aquello en lo que luego podían ser de utilidad. ¿Esto fue malo, entonces? ¡No! ¡En absoluto! Sin embargo, la experiencia nos dice que una gran mayoría de ellas se entretienen de puertas adentro, capacitándose años y años.

Cuando finalmente terminan todos los cursos, ya se sienten demasiado viejos o cansados para producir y no tienen mejor idea que empezar a mandar a sus hijos a los mismos cursos, cursillos, seminarios y talleres y la historia vuelve a comenzar en la generación siguiente. Y cuando llegan instancias como las actuales, es cuando abuelos, padres e hijos se dan cuenta que todas esas capacitaciones no los prepararon para estar a solas con Dios, por ejemplo, rutina básica de todo aquel que pretenda recibir algo más que salvación gratuita.

Si leyeran a Juan sabrían que la unción del santo es la única que hace posible un aprendizaje divino, que les permite no necesitar maestro y que es la mejor guía para ponerse hoy mismo a hacer lo que Dios quiere que se haga. De otro modo, mientras miles y miles de creyentes aprenden lo que jamás aplicarán, hay un mundo allí afuera, que todos los días se va al infierno porque nadie les ha mostrado, no sólo con palabras clonadas o tratados arrojados por debajo de las puertas a la manera del siglo pasado y despreciando la proliferación de las redes, sino con autoridad del cielo y estilo de vida acorde, que hay otro camino, que hay realmente buenas nuevas, perdón, redención, salvación, vida eterna y un reino al que se puede servir con gozo.

VARÓN MUTILADO: Toda visión de mutilación produce, en lo físico, una sensación muy particular, mezcla de compasión, aprehensión y hasta rechazo. La imagen que muestra el mutilado es la que predispone. El símbolo espiritual, aquí, tiene que ver con el creyente que muestra una imagen mutilada del carácter de Cristo. O, lo que es peor, un Cristo deformado.

Tú tienes que tener en cuenta que, decir “mutilado”, por allí no da una imagen clara de lo que significa, pero que, si le buscamos un sinónimo preciso, sí que lo vemos mucho mejor: Distorsionado. Una imagen distorsionada, incompleta o confusa de Cristo, no sirve. Y no podemos esperar sentados que él abandone su posición para venir a hacerlo, siendo que ya dijo que será su cuerpo, (Esto es: nosotros), los que tendremos que hacerlo.

VARÓN SOBRADO: Esto Tiene que ver con un término muy de uso cuando nos referimos a ciertas personas que nunca faltan. En el clásico lunfardo argentino (Que es una especie de idioma de los bajos fondos sociales de antaño pero que todavía se usa) se les llama: “Sobrador”, “Canchero”, “Piola”, “Fashion”, que son aquellos hombres, esencialmente, que hacen ostentación exagerada de sus atributos intelectuales y físicos transformándose, de esta manera, en fanfarrones o ultra vanidosos, pagados de sí mismos.

En el ámbito del Reino de Dios, esto se aplica a aquellos que van más allá de donde Dios los ha enviado. Que se introducen y se inmiscuyen en cosas en las cuales Dios jamás los mandó intervenir. A la mejor manera de Saúl, que, siendo rey, quiso ser sacerdote, y esto terminó con su reinado. O de Uzías, que, siendo un rey de Dios, se le ocurrió en un impulso de abuso humano de poder, darle de puntapiés a los sacerdotes y pretender reemplazarlos, cuando Dios, obviamente, jamás lo había enviado a hacer eso. Terminó sin reinado, sin sacerdocio y, por si todo eso no fuera suficiente, lleno de lepra.

Hay muchos, hoy, en el pueblo, que, habiendo sido levantados para ejercer un ministerio, suponen que su liderazgo les da derecho a meterse en otros a donde Dios no los envió. No sólo que llevan a la iglesia y a sus miembros a la frustración y el fracaso, además de la confusión, sino que incluso terminan pagando caro ese ser sobrado y concluyen sus días sin ministrar con poder y efecto ni siquiera en aquel ministerio para el que habían sido llamados. Dios no mata a ningún desobediente. Simplemente se retira y lo deja librado a su propia voluntad. El resultado final, para qué te lo voy a contar…

VARÓN CON PIE QUEBRADO O MANO ROTA: Esto te está hablando a ti de ministerios perversos, porque todo lo que tiene que ver con pies y manos, significa ejecutividad, ministerio, y cuando en el hueso hay fractura, eso se traduce como torcido, que es el significado de la palabra perverso. En la parábola del rico y Lázaro el mendigo, y más allá del relato literal que siempre se toma como moraleja, sin pensar que Dios no dejó nada en la Biblia sólo para moraleja, sino con claro mensaje o principio espiritual encarnar y vivir, esto se ve con claridad, hay un mensaje claro, profundo y concreto.

El rico, (Un ministerio importante, pero sin unción ni revelación), se pierde por falta de visión. Cuando se da cuenta de su situación, pide a Dios que Lázaro, (Un ministerio pequeño pero ungido), moje su DEDO, (Mano) en agua (Vida) y lo ponga en su boca. Dios le dice que eso, en ese momento, ya es imposible. ¿Qué pide el rico, entonces? Que Lázaro vaya y les diga a sus cinco hermanos (que son los cinco ministerios) la verdad revelada para que ellos no se equivoquen como se ha equivocado él.

Ministerios perversos. Humanismo puro. Filosofías carnales. Negación total de lo sobrenatural por considerarlo demasiado “fantasioso”. Psicología secular elevada al rango de voluntades divinas no brotadas de púlpitos ungidos sino de consultorios y hasta divanes terapéuticos. Recetas cientifistas. Infiltración del orientalismo en la iglesia a través del ocultismo y la hechicería con disfraz cristiano que propone la Nueva Era. Unción de Freud por sobre la unción del Espíritu Santo.

VARÓN JOROBADO: Deja ya de controlarte cada mañana los huesos de tus espaldas. Esto habla de hombres que llevan una pesada carga debajo de la cual están cautivos sin poder salir. Gente que solamente puede mirar hacia abajo porque está atada a conceptos de la realidad material y que no ven o no creen en el invisible mundo del Espíritu. Hombres y mujeres fieles, con deseos de servir, pero que, a cada problema, lo primero que piensan y les sale de sus bocas, es: “No puedo, soy demasiado débil, soy obeso, soy moreno, soy latino y la sabiduría, dicen, está en los niños-diez, que son los altos, rubios y guapos. No soy profesional”.

La joroba no es otra cosa que una profunda lástima de sí mismo. Una auto subestimación alimentada por años de verse en contraposición con los clásicos rudimentos de la religión organizada e institucional. Convencidos interiormente que lo que le dicen los que hace cincuenta años que están en la iglesia, definitivamente, debe ser cierto; eres demasiado idealista, eres demasiado espiritualista, tienes que vivir más en la realidad, no podemos espiritualizarlo todo.

¡¡¡Basta!!! Dios es Espíritu, no figura, alma o sentimientos emocionales e intelectuales. Y nosotros somos imagen y semejanza de un Dios que no tiene figura material. Es decir que yo, soy un espíritu, al cual se le ha dado un alma y que habita un envoltorio descartable llamado cuerpo, que es lo que tengo colocado ahora y me permite, entre otras cosas, comunicarme contigo.

Cualquier otra cosa, es para tener muchísimo cuidado. El diablo no opera en el mundo para reventar a la iglesia. El diablo opera adentro de las congregaciones, usando los cuerpos y las mentes de aquellos que todavía no han aprendido a confiar en Cristo. Entre un ministro que no confía en Cristo y el humilde hermano que vende garrapiñada, palomitas de maíz o pochoclos a la salida del templo que tampoco confía en Cristo, ¿A quién crees tú que usará más gustoso el enemigo?

VARÓN ENANO: Habla de gente que en algún momento dejó de desarrollarse. De personas que un día pensaron que lo que habían aprendido hasta ese momento, ya era más que suficiente y que no tenía caso seguir leyendo la Biblia, seguir orando o recibiendo revelación fresca de Dios. Enanos espirituales. Gente que por más que se adornen con brillos, excelente música, oropeles de todas las regiones y luces multicolores, no dejará de ser gente sin estatura suficiente para salir en representación de lo más alto que tiene el universo.

VARÓN CON NUBE EN EL OJO: Es el equivalente oftalmológico de la enfermedad de cataratas (Al menos así se denomina en Argentina al padecimiento ocular que va tapando la visión con una especie de cáscara). No llega a ser ceguera. El hombre que padece este mal puede no estar ciego (Aunque corre ese riesgo si no se lo interviene por cirugía) sino que está viendo mal, de un modo distorsionado, difuso, confuso.

Esto tiene mucho que ver con el espíritu de crítica. La diferencia entre un espíritu de crítica y la exhortación, está en que quien exhorta, lo hace desde una posición de humilde autoridad, muchas veces sin ninguna credencial o título habilitante, con infinito amor y estrictamente desde la verdad revelada en la palabra, no ya de sus propias opiniones por mejor intencionadas que sean.

El espíritu de crítica, en cambio, hace que alguien no vea bien el presente, o que lo vea incompleto; y que, con esas bases, juzgue contundentemente. Nunca ve nada bien, todo está mal. Y si un día ve algo bueno, no lo reconoce, no lo premia, no lo pone como ejemplo. Por el contrario, por allí trata de neutralizarlo, de borrarlo del mapa de sus actividades cotidianas. Critica todo, pero jamás tiene una palabra que muestre cómo se puede cambiar lo que está mal.

VARÓN CON SARNA: Más que la enfermedad en sí misma, esta palabra habla del resultado de la enfermedad. Protuberancia en la piel, ronchas, heridas, coagulación y cáscara. Al mínimo comezón o escozor, cuando se toca esta cáscara, se sale de su sitio y la herida vuelve a sangrar. Habla de las heridas que muchos mantienen en sus almas por situaciones vividas, a veces, hace muchísimos años.

Han pasado por Consejería, por Liberación y por Sanidad Interior y fueron declarados sanos. Pero cuando tú oras con ellos, un día y por cualquier motivo, Dios te hace decir alguna palabra que actúa como esa uña que rasca la cáscara y allí está: la herida comienza a sangrar otra vez. La persona se quebranta, llora y se lamenta. La conclusión simple, independientemente de lo que digan “los expertos”, es que la consejería no alcanzó, la liberación no se produjo y la sanidad interior todavía está incompleta.

VARÓN CON EMPEINE: Esta es la definición más breve por lo clara. El empeine tiene que ver con la lepra, y la lepra es el símbolo histórico del pecado no confesado, no perdonado, no limpiado por la sangre de Cristo. Y que a favor de esto sigue carcomiendo, avanzando y pudriendo todo lo que toca. Imposible ser ministro competente o sacerdote de Dios con este problema.

VARÓN CON TESTÍCULO MAGULLADO: Si alguno de estos defectos, a la luz de una interpretación literal, física o material te suena medio como traído de los cabellos, es este. Qué importancia podría tener, desde lo físico. ¿Que un hombre que tiene problemas con sus testículos quiera ministrar? Parecería que ninguno, ¿Verdad? Pero en el ámbito espiritual, las cosas cambian totalmente. Habla de varones impotentes, sin capacidad de reproducción, imposibilitados de constituir uniones matrimoniales. (Cristo y su iglesia es un matrimonio), varones castrados por la religiosidad ritualista. En suma: verdaderos eunucos espirituales, con forma y figura de hombres, pero sin ningún atributo para concebir, gestar o ser padre.

(Versos 21-24)= Ningún varón de la descendencia del sacerdote Aarón, en el cual haya defecto, se acercará para ofrecer las ofrendas encendidas para Jehová; hay defecto en él, no se acercará a ofrecer el pan de su Dios. Del pan de su Dios, de lo muy santo y de las cosas santificadas, podrá comer. Pero no se acercará tras el velo, ni se acercará al altar, por cuanto hay defecto en él; para que no profane mi santuario, porque yo Jehová soy el que los santifico. Y Moisés (El mensajero de Dios) habló de esto a Aarón. (La organización de la iglesia) y a sus hijos (Las generaciones venideras) y a todos los hijos de Israel. (La iglesia total).

Los que moran en lo terrenal, son destruidos por ignorancia, pero los que moran en el cielo, sólo pueden ser blasfemados.

Pero no concluye todo en lo concerniente a la cualidad y la calidad sacerdotal. Hay muchos elementos que se conjugan en esa tarea y que hay que evaluar y definir correctamente. Hay una palabra que se utiliza en diferentes asuntos que yo quisiera que ahora subrayes o memorices y además tengas muy en cuenta, porque creo que marca la verdadera diferencia entre nuestra fe y lo que el mundo secular, en su esencia mayoritaria, practica, enseña y cultiva.

Esa palabra es Filosofía. ¿Qué cosa es la filosofía? De hecho, no soy yo precisamente el que te va a dar una clase teórica sobre ella, porque entiendo que casi todos nosotros, por mucha o poca instrucción intelectual que hayamos recibido, hemos tenido que aprender, ya sea en el colegio inicial o básico o en la mismísima universidad, quién era Sócrates, Platón o Aristóteles.

Técnicamente, la palabra filosofía, es la que está relacionada con el nombre de mujer Sofía, precisamente, que era el de una diosa, y cuya traducción quiere decir amor a la sabiduría. Esta es una palabra tan amplia y tan cara a nuestras convicciones, que directamente suponemos que decir amor a la sabiduría es estar refiriéndonos a lo que Salomón escribe para la posteridad en el Proverbios 7.

Sin embargo, de ninguna manera es así. Eso, lo escrito en ese Proverbio y que tan ligado está con nuestro pensamiento, no tiene nada que ver con la Sofía griega, que como podrás suponer, está totalmente alejada y hasta en contraposición con la sabiduría de la Biblia. Son dos cosas completamente diferentes. Dentro de lo que es la filosofía griega, nos encontramos con que, de alguna manera, es un modelo mental que busca explicar toda la realidad haciendo énfasis solamente en los pensamientos.

¿Qué hace el filósofo? Busca y rebusca en su pensamiento para encontrar un punto de verdad. Piensa, piensa y piensa. Y se pregunta y se plantea: ¿Qué es el hombre? ¿Qué es el mundo? ¿Qué es la vida? ¿Qué es la eternidad? ¿Qué es Dios? ¿Qué es la naturaleza? ¿Quién soy yo? ¿QUE soy yo? ¿Para qué estoy aquí? ¿Hacia dónde voy? ¿Voy hacia algún lugar? No son tontas ni mediocres las preguntas, son agudas, profundas a inteligentes, pero el asunto no está en las preguntas, sino en sus respuestas.

 ¿Y dónde encuentra ese hombre esas respuestas? En su propio pensamiento. Eso es como ir a pescar en un acuario. Ellos pescan respuestas, explicaciones, soluciones, en sus propios pensamientos. Nuestras convicciones relacionadas con el espíritu del Reino, en cambio, no busca explicaciones en lo que pensamos; busca explicaciones en la revelación. Porque la base del conocimiento de la iglesia, es la revelación.

La revelación es una acción directa del Espíritu Santo con la finalidad de traer claridad a algún asunto que todavía esté oscuro. Eso evitará, entre otras consecuencias positivas, el exceso de intelectualidad y, esencialmente, ese literalismo que tanto daño h a producido al pueblo de Dios llevándolo a dedicarle más atención a lo externo que a lo interno. Y cuando nos dejamos conducir por las imágenes, generalmente construimos ídolos.

¿Te has puesto a pensar alguna vez, que Dios encontró la manera de evitar que su pueblo levante estructuras de honra a sus antepasados? Lo repito: ¿Se han puesto a pensar que Dios, de una forma u otra, evitó que se levantaran lugares físicos, donde la gente honrara a los grandes hombres de Dios del pasado? Ejemplo: Moisés. ¿Dónde está enterrado? Nadie lo sabe.

 Dice la Biblia que Dios mismo lo enterró. ¿Por qué? Porque considerando cómo era Moisés y cuán importante fue su papel para con su pueblo, y conociendo el corazón del hombre, no hubiera sido nada extraño pensar que, al pasar los años, de existir un lugar de sepultura de Moisés, se hubiera levantado un centro de idolatría hacia él. ¿Crees que estoy exagerando?

Y si no lo crees, piensa tú ahora en otras tumbas. Piensen ustedes dónde está enterrado David. Tampoco lo sabemos. Así que, sea por la conquista de otros pueblos, sea por la migración forzosa, sea porque Dios intervino de una manera directa como en el caso de Moisés, sea por la razón que sea, Dios evitó que su pueblo mire atrás. Dios no quiere que miremos atrás.

De hecho, la música con la que el Señor me dio dirección de ambientar mis primeros trabajos en las emisoras de radio, fue una que hacía hincapié en su letra, precisamente de eso: Dios no me trajo hasta aquí para volver atrás, decía. Todos los hijos de Dios tienen como destino para sus cuerpos físicos y terrenales, una sepultura.

Pero antes que nada son espíritus imagen y semejanza de un Dios que ES Espíritu, y que aborrece cualquier forma de honra a cuerpos en descomposición o directamente a huesos viejos. Ese es el famoso culto al muerto que tanto daño ha hecho al cristianismo nominal. Tenemos amor y tenemos respeto por esas personas del pasado, pero nadie construye un futuro mirando atrás.

Nadie conduce un vehículo con sus ojos fijos en el espejo retrovisor. Entonces Dios intervino, vez tras vez, para evitar que su pueblo cayera en una tendencia natural que nosotros tenemos. “Este es el púlpito desde el cual predicó este tremendo hombre de Dios. Y esta era su Biblia preferida”. Estas son las primeras palabras que dijo y este es el primer versículo del cual predicó.

Cuando nosotros miramos la historia y empezamos a rendirle culto, automáticamente nos desconectamos de la revelación que Dios tiene, para Él hacernos ver la historia como Él la vio. Entiende esto: Dios está comprometido con su pueblo, y Él mismo intervino en la escritura de ese libro que llamamos Biblia. Y lo hizo de muchas maneras. Él mismo hizo que nadie se olvidara de lo que estos hombres hicieron bajo su dirección.

Él mismo lo hizo. Yo creo que a ninguno de nosotros nos parecería algo tremendo si a algunos se les ocurriera levantar en una plaza céntrica de una gran ciudad, un monumento a la Biblia. Porque todo lo que queda, se convierte automáticamente en algo inmóvil. Y se lo establece en un tiempo y en un momento del que ya no puede trascender más.

Hoy día, las Biblias que estamos utilizando, están cargadas en los teléfonos. Y eso, después de seleccionar cuál versión te interesa más tener. ¿O acaso tendrá más santidad el libro de papel que la misma versión mediante Android?  Yo no puedo imaginarme qué clase de Biblia y bajo qué aplicaciones o sistemas estaremos leyendo dentro de veinte años.

Porque curiosamente, los medios para extender el conocimiento, están cambiando demasiado rápido. Su evolución es casi vertiginosa. ¿Debemos imitar a nuestros antepasados que prohibían terminantemente a los miembros de sus iglesias escuchar las emisoras de radio porque ese, -decían-, es un cajón enviado desde el infierno? Lo mismo ha ido sucediendo con la televisión, con internet y con las redes sociales.

Ya quedó más que en evidencia que no es el rechazo la solución, sino vencer en la disposición de esos medios. De última, internet es la posibilidad del cumplimiento de esa palabra que nos asegura que el evangelio será predicado en toda la tierra. ¿Conoces alguna otra manera más rápida y eficaz? De hecho, el contenido de la palabra, sigue siendo el mismo, pero la manera en que se presenta es lo que ha cambiado mucho.

En el afán de rendirle culto a algo, corro el riesgo de quitarle a Dios el derecho de extenderme hacia adelante. ¡Es que a este edificio lo levantó con enorme esfuerzo el abuelito! Claro, ¿Pero no necesitaríamos ahora tirarlo abajo y construir algo más grande y moderno? ¡No! ¿Cómo vamos a derrumbar lo que el abuelito levantó con tanta dedicación y esfuerzo?

¡Es que ese espacio está desaprovechado y no tenemos donde estacionar los autos!  ¡No podemos hacer eso! ¿Y por qué no? ¡Porque ese es el diseño que el abuelito recibió de Dios en ese momento! Puede ser, no lo dudo. Pero, en el mejor de los casos que así realmente hubiera sido, déjame decirte que los diseños de Dios, en su gran mayoría, son temporales. Sólo Dios es eterno. Supongo que como a mí, esta última se te había pasado por alto, ¿Verdad?

Fíjate en el tabernáculo. Sirvió y fue muy útil en un momento, en un tiempo. No tendría el menor sentido de que hoy día levantáramos un tabernáculo, ¿No crees? ¿Qué quiero decir con esto? Lo dicho: que la iglesia hoy día sigue siendo la iglesia, siempre que reciba revelación. De otro modo es un club religioso. Hay muchos. ¿Y qué vendría a ser, exactamente, revelación, hermano?

Respuesta simple: es entender lo que Dios está hablando hoy. No lo que dijo o dejó dicho ayer o antes de ayer: Hoy. Porque muchos de ustedes seguramente entienden muy bien lo que Dios habló a través de la historia bíblica, pero… ¿Entiendes lo que Dios está hablando hoy? La Palabra dice que somos sus Mensajeros. y hasta donde yo sé, eso no nos convierte en personas que buscamos información en la Web, armamos con ella un bosquejo y luego predicamos cuarenta y cinco minutos.

Un Mensajero es alguien que escucha a su Señor decir algo y viene y te lo repite textual, tal como lo oyó. Eso es un Mensajero. Todo esto que tú estás viendo es lo que te lleva a pensar qué clase de generación te ha tocado vivir, ¿Verdad? Literalmente, lo que estamos presenciando es una lucha de ideas impresionante. Se ha levantado el estado islámico, aparece ISIS. Y luego vienen los chiitas y los sunitas.

Una tremenda pelea entre ellos. ¿Es religión? No, es una tremenda pelea de ideas. ¡Qué batallas más impresionantes estamos presenciando! Y a todo esto, me pregunto: ¿Dónde está la iglesia para dar su presente al respecto? Dando una idea o una palabra. ¿Dónde está? ¿Quién puede afirmar con precisión en nuestro ambiente si el virus Covid19 fue realmente un virus circunstancial o algo creado en laboratorio? ¿Quién puede dar una palabra no ideológica si el cristiano debe vacunarse o no? Ideas. Carne.

¿Por qué la iglesia, en la mayoría de las ciudades, ya no es una voz profética? Respuesta: porque la iglesia ha entrado, en un período de pobreza moral. Dije, Pobreza Moral. Por causa que la iglesia ha tolerado el pecado interno, ha perdido la autoridad de ser una voz profética. Se han tolerado abusos muy graves y groseros, líderes en adulterio, manipulaciones emocionales tremendas y hasta robos abiertos y desvergonzados. Y sin que se dieran cuenta sus miembros activos y pasivos, la autoridad de la iglesia empezó a declinar y finalmente caer.

Cualquier hijo de Dios que acceda a la revelación del Padre va a darse cuenta que el sello distintivo del profeta, es la autoridad. Entonces, a causa de haber perdido la pureza moral, también se ha perdido la autoridad. Por lo tanto, a los únicos que ciertos líderes pueden exhortar, es a los propios creyentes, porque el mundo no los va a escuchar. ¿Y por qué no los va a escuchar? Porque no los ve moralmente correctos.

 Eso está significando, en palabras bíblicas, que la iglesia como institución global, ya no es ni la luz ni la sal de la tierra. La iglesia sólo es la luz y es la sal, cuando mantiene un standard moral, que impide que su autoridad caiga. Tú no te das cuenta, pero todo aquello que la iglesia tolera y que Dios no tolera, hace que el mundo meta su levadura adentro de nuestra cultura.

 Comenzó siendo muy visible en los Estados Unidos, pero hoy es una realidad en Latinoamérica también. Por causa de su impureza moral, la iglesia ha perdido su voz profética. Entonces, cuando Jesús llama a sus discípulos y les dice: ustedes son la luz del mundo, Él les está dando el papel y el rol que la iglesia debe tener en todas partes.

Porque ser la luz, no tiene que ver con entender lo que es la luz. Si fuera por eso, todos ustedes manejan la luz todos los días, y hasta muchos de ustedes seguramente saben bastante de electricidad. Pero lo cierto es que ninguno de nosotros necesitamos ser ingenieros eléctricos para saber lo que es la luz y usarla. Lo cierto es que Dios no ha puesto su iglesia en nuestro ambiente para que seamos seres anónimos, somos una voz potente en la comunidad.

Lo que nosotros decimos, no puede ni debe ser lo que nosotros pensamos de la comunidad, sino lo que Dios mismo piensa de ella. Y si tú puedes hacer algo por ese lugar de la comunidad, hazlo. ¿Así de contundente? ¡Así de contundente! ¿No hemos dicho que todo lo que tenemos está aquí porque Dios lo quiso? Así que cuando hay excesos de cosas que si no se exceden son buenas, (Las lluvias, por ejemplo), no es fruto de una casualidad.

¿No te llama la atención cuando ocurren algunas cosas inexplicables, que muy pocos kilómetros más allá, a veces tan sólo metros, no ha sucedido absolutamente nada? Dios tiene precisión casi quirúrgica para hacer lo que debe hacer sólo en los lugares en donde debe hacerlo. No es poca la gente que deberá perder todo lo que tiene para poder entender definitivamente quién es Dios.

Ocurre que nosotros, por querer ser más buenos que Dios sin consultarlo a Él, buscamos brindarles ayuda a aquellos a los que Dios tal vez ha desechado. ¿Será así de malo, Dios? Ni por asomo podría yo responder eso, pero piensa. En pleno diluvio y con toda esa gente ahogándose, ¿Hubieras sido uno de los que hubiera abierto las puertas del arca para dejarlos entrar? En el juicio de Dios, el hombre no participa.

Piénsalo así: ¿Dios destruyó algo, y tú vas a ir a edificarlo sin su orden? ¿Y cómo le llamarás a eso, obediencia? Bueno, parecería ser todo lo contrario, ¿No crees? ¡Es que no entiendo! ¿Y quién te dijo que debes entender a Dios? ¿No te han enseñado que debes creer y confiar en él, lo entiendas o no? Eso, sumado a mi antigua profesión, me enseña a mí que no leemos los periódicos ni vemos las noticias por la televisión con los anteojos correctos. Nuestras formas de interpretar ciertas noticias no pasan por la palabra de Dios, a veces pasan por otros intereses no tan santos.         

Recuerda esto: la base de la iglesia, es la revelación. Por eso, no debes preguntar tus dudas a los pastores, a los líderes, a los apóstoles, a los profetas o a nosotros, los maestros. Debes preguntárselo a Él. ¡Él te lo dirá! Lo ha venido haciendo desde siempre, sólo hay que acercase a su trono con confianza. Y no se trata de que algunas de las cosas que pasan no nos duelan. ¡Claro que nos duelen! Pero estos no son temas para moverse con emociones. ¿No leíste que es engañoso el corazón del hombre? La mente de Cristo está disponible para nosotros.

Pero resulta ser que la gente toma la Biblia y se pone el chip, predica y habla. Toma la Biblia y les enseña a sus hijos. Se sienta a comer y ora por los alimentos. Pero cuando sale de esa atmósfera, empieza a funcionar con su mente natural. Ve la televisión o lee el periódico y ya quiere ponerse a orar y ayunar por cuanto problema esté publicado allí. ¡Espérate!

¿No es nuestra plataforma base que nada sucede sin que Dios esté en control del asunto? Y eso, es tan verdadero para ti y para mí, como para el presidente de mi país o el presidente o primer ministro del tuyo. Para el que vive en un gran edificio de la gran ciudad, como para el que vive en una humilde choza de una perdida aldea. De todas maneras, aunque Dios esté en control de todo, el que tiene que dar los pasos necesarios para lo que sea, es el hombre. Para eso nos han puesto aquí.

Así sea en la paz de nuestros países como en la metralla y la muerte de los lugares violentos, esa verdad de Dios es la misma. No seamos los creyentes más veloces del oeste americano y disparemos vigilias, ayunos y jornadas de ayuda internacional, sin antes preguntarle al Señor por qué ocurre lo que ocurre. ¡Él lo sabe! Y si la que está en problemas por algún desastre natural es una o varias iglesias, quizás sea porque esas iglesias debían pasar por esos problemas.

 En el año 1994, cuando ese tremendo tsunami azotó Indonesia, gente que estuvo allí y es confiable, contó que el tsunami en su viaje arrasador no derrumbó una sola iglesia cristiana, aunque sí lo hizo con todas las mezquitas y con cuanto templo budista encontró. ¿Llamarías a eso Casualidad? ¡Es que tenemos que ayudar! No, estás equivocado. Lo que tenemos que hacer, es obedecer a Dios.

 ¡Entonces por lo menos tenemos que orar! No, tenemos que obedecer. ¿Y qué vamos a obedecer si nadie sabe lo que tiene que hacer? Y si no sabes lo que tienes que hacer, ¿Por qué quieres hacer cosas? ¡Uy, mira, se acaba de derrumbar la torre de Babel! Oh, vamos, hermanos, llevémosle ladrillos a esa pobre gente que ha quedado sin nada para que puedan reconstruir lo que perdieron. ¿Quién te dijo que hagas eso? ¡Es nuestro deber como creyentes, hermano! No, nuestro deber como creyentes es obedecer a Dios.

¡Pero es que nos van a acusar de faltos de solidaridad! ¿Sabes? La solidaridad es parte de una cultura humana y mundana. Los cristianos no somos solidarios, somos misericordiosos. Y hay una gran diferencia entre solidaridad y misericordia, mírala en tu diccionario. Dios es misericordioso, así que nosotros debemos ser misericordiosos, también. Pero Dios no es solidario, es misericordioso. En pocas palabras, lo que hoy día llamamos cristianismo, es mayoritariamente, humanismo con Biblia.

Humanismo con Biblia, donde el hombre sigue siendo el centro de todo. Y no lo es. ¿Cómo va dar un estudio tan largo, hermano? ¡A la gente no le gusta! ¿Cómo va a poner ese texto? ¡A los hermanos no les agrada! La gente no lo entiende. Ah, sí, ¿Eh? ¿Y a ti quien te dijo que yo doy los estudios y pongo los textos para la gente? ¡Yo grabo y publico lo que mi Padre me ordena! Y si a ti te gusta, gloria a Dios. ¡Y si no te llega a gustar, gloria a Dios! Porque yo soy y quiero seguir siendo un ministro del Señor, no un asalariado sostenido con tu dinero. ¿Está claro?

Pero hoy el concepto eclesiástico mayoritario impone hacer cultos para la gente. No importa si Dios no se agrada de lo que ellos hacen. No importa si a Dios le caen horribles esas canciones que se cantan. Lo que importa es que la gente esté feliz allí adentro y se vaya contenta a su casa. Así vuelven. ¿Qué se supone que eres, un buen restaurante?

Ese es el humanismo cristiano. ¡Ayudamos a todos! Déjame decirte que la iglesia no es eso. Nunca estuvo en el corazón de Dios que su iglesia sea eso. La iglesia es la columna y el baluarte de la verdad. Claro que lo peor es la presión social, incluso dentro de nuestro mismo ambiente. Las reuniones de los consejos pastorales tienen más de comentarios sobre la violencia, la inseguridad, el terrorismo y los dilemas económicos, que los milagros o cualquier otra muestra del poder de Dios manifestado en sus congregaciones.

¿Será porque ya no los hay? En una reunión a la que asistí, ante la preocupación por los asaltos y robos que había en esta ciudad, alguien propuso sacar a los intercesores de mejor nivel a las calles. Y se levantó un joven pastorcito de una pequeña iglesia de barrio y preguntó: ¿Y para qué, para que encima de todo lo que está sucediendo, también les roben las Biblias? Listo. Se quedaron todos bajo techo…

Entonces sale alguno de los que yo mismo he oído muchas veces y dice que no, que la iglesia tiene que estar donde la gente sufre. Si me permites, no voy a negar que a mí también me duele que la gente sufra, pero me parece que ese hombre y yo hemos leído dos Biblias diferentes. Yo aprendí que nos debemos a Dios, no a los hombres. Y si bien cuando alguien está herido lo primero que haré será desinfectarle esa herida y vendarla, mi tarea mayor será enseñarle que hay un camino muy superior que, si lo transita, evitará que vuelva a sufrir heridas.

¡Pero Néstor! Yo lo entiendo, pero; ¿Usted no ha leído nada respecto a la violencia? Sí, claro que he leído, no soy un extraterrestre y sigo viviendo en este planeta y siendo testigo de sus dramas y excesos.  ¿Y no vamos a hacer nada al respecto? Yo creo que estamos haciendo bastante, pero no pienso mover ni un dedo para hacer algo que el Padre no me diga que haga. Si un violento pretende atacarte, tienes las armas divinas para reprenderle el demonio que lo influye y detenerlo, pero no lo puedes liberar si ese violento está enamorado de su demonio. Jesús jamás fue a buscar endemoniados. El Espíritu de Dios se los traía pidiendo ayuda.

Lo que veo hacer a mi Padre, eso hago, dijo Jesús. Lo que oigo decir a mi Padre, eso digo. ¡Ese es el Cristo! ¡Él es mi referente y modelo! ¡Soy un hijo de Dios por Jesucristo! ¿Entonces, a Dios no le importa el sufrimiento de la gente? Sí que le importa. ¿Y cómo resuelve eso, Dios, si se puede saber? Simple: dejó a su iglesia, su tesoro más grande. ¡La dejó acá, para que lo resolvamos nosotros! Pero con cirugía mayor, no con banditas curativas. Dios no nos pide que edifiquemos su casa, Él lo hace. Al sufrimiento de la gente lo solucionamos construyendo defensas y fortalezas internas, no creando idílicos o hipotéticos paraísos terrenales ideológicos.

Porque la Biblia dice que, si Él no edifica, en vano trabajamos. Pero, ¿Qué nos pide Él? ¡Qué edifiquemos una sociedad justa!  Ningún país va a ser mejor si tiene mayor cantidad de templos evangélicos cristianos. Pero sí empezará a serlo si, en cada uno de los templos que ya existen, se empiezan a formar creyentes más honestos, justos, sinceros, íntegros y libres de toda hipocresía.

¿Sabes qué estoy esperando como hijo de Dios genuino y fiel? Que llegue el día que no sea necesaria la sanidad interior dentro de las congregaciones. Que funcionen afuera, para tratar el alma herida de los que todavía no conocen a Dios y mostrarles que hay un camino que garantiza la victoria. Porque la sanidad interior es para ellos, no para nosotros. No tienen el Espíritu Santo y por eso nadie los puede sanar. Por eso necesitan de alguien.

 Lo que no se puede entender es que los cristianos, teniendo el Espíritu Santo, tengan que depender de eso para poder ser más o menos útiles. Sin embargo, el caso es que lo necesitamos. Es de esperar que en algunos años eso ya no sea así, porque lo normal dentro de la iglesia genuina del Señor, es sanarse. Y de todas las sanidades posibles. Las físicas, las almáticas y las espirituales.

El cuerpo humano, créeme, no necesita aprender a sanarse. Ya trae ese programa en su disco duro. Sólo debes operar la clave de ingreso. De todos modos, el cuerpo por sí mismo y solito, sabe sanarse sólo durante la noche mientras su propietario duerme. ¿O me vas a decir que tú debes enseñarle a tu rodilla a cicatrizar después que te caíste y te raspaste y te brotó mucha sangre?

¡Tú rodilla cicatriza sola! ¡No necesita tu ayuda! ¿Por qué? Porque es cuerpo, es algo vivo. ¿Y entonces por qué deberemos enseñarle a nuestra alma a sanarse? Dime por qué necesitas que alguien te ayude para superar las marcas emocionales del rechazo, si una cicatriz se produce y se forma sola. ¿Una cicatriz en tu dedo pulgar sí y una herida en tu alma no? Me pregunto qué cosa es la que no estamos haciendo bien. O qué cantidad de cosas.

Es mucho más fácil y bonito hablar del tercer cielo, pero lamentablemente, alguien tiene que decirlo alguna vez. Aunque caiga antipático, aunque se gane enemigos serios. No le hace. El pecado sigue siendo pecado y la verdad sigue siendo la verdad. ¿Y dónde se pierde todo esto? Mira; la gente que cae en estas cosas, básicamente tiene que confrontarse con una sola pregunta: ¿Tienes temor de Dios, o no? Debemos estar en condiciones de reconocer cuando, una persona, actuó con intención, y cuándo fue engañado.

Y sólo se puede restaurar a las personas que fueron engañadas. No se puede restaurar a alguien que planificó el engaño. Hay una diferencia notoria, ¿La notas? Adán fue engañado, él no planificó eso. ¡Pero es que Dios restauró a David! Cierto, pero ni tú ni yo somos David. Si fuéramos David, entonces sería otro el trato de Dios para con nosotros. Pero no lo somos. David es la excepción a todo. No somos David.

Entonces, más allá de que lo profético es tan valioso y nos ha impactado tanto, y nos ha llenado el corazón de tantas cosas, nos damos cuenta que lo profético, lo que ha traído a nuestras vidas, es una mayor sensibilidad a la luz y a las tinieblas. Hoy día somos mucho más finos y precisos para distinguir esto. Y eso tiene que hacer que tú tengas la capacidad de obrar con mayor precisión y ser cada vez más certero.

 ¿Qué se hacía antes cuando había una espina incrustada en la piel de alguien? ¡Traían un hacha! ¿A ver, dónde está esa espina? Mejor dicho, dónde está esa mano, ese dedo, ese pie. ¡Ay mi madre! Hoy hay una pinza y una aguja, y se puede sacar la espina sin cortar el miembro donde está. Ese es el funcionamiento profético, ¿Entiendes?

Entonces, yo creo que podemos tocar estos temas con mayor precisión y sin ofender gratuitamente a nadie, aunque también sin defender lo indefendible, sea quien sea el responsable. Sin embargo, no es para identificar a Babilonia, porque eso es fácil. Es para identificar nuestra carnalidad. Es para que te des cuenta que tú necesitas trabajar esto.

Es para reconocer que todavía hay áreas de tu vida que deben ser juzgadas por Dios, porque estás tolerando cosas que a Él no le agradan. Debes poder trabajar en esto. ¿Por qué? Porque tu autoridad está en proporción directa con tu calidad moral. ¡Es que yo estoy en Cristo! Es que lo moral no tiene nada que ver con estar en Cristo. En Cristo todos podemos estar al ciento por ciento. La moral tiene que ver con el carácter y la conducta personal.

Podemos juntarnos y hacer un seminario sobre los temas más importantes de la teología, pero estaremos caminando alrededor del problema mayor. Porque a pesar de que todas esas clínicas y seminarios siguen siendo buenos, si no se reconoce el pecado dentro del cuerpo, ¿De qué nos servirá todo eso? Y es allí donde la iglesia se necesita. Es allí donde un líder se acerca a otro ministro y le pide que lo ayude porque está perdiendo a su hijo y no sabe qué hacer.

Es allí y así donde el cuerpo se sana a sí mismo. Es allí donde pueden sostenerse, porque esta lucha no es fácil. Ser moralmente correcto no es fácil para nada en un mundo inmoral. Ser luz en una tierra tan oscura, no es nada sencillo. No tiene ninguna gracia brillar en medio del brillo ambiente. Lo grave es brillar afuera. Brillar en medio de los bancos, de las oficinas, de las fábricas, de los colegios, de las universidades.

  Es difícil brillar allí. Sin embargo, es allí donde Dios quiere que brillemos. Porque la luz es luz, cuando está manifestada en la oscuridad. Una pequeña linterna se pierde en un sitio que está todo iluminado, pero es un tesoro difícil de explicar cuando se la enciende en medio de la total y absoluta oscuridad. La Biblia dice que la noche ya termina. Hay mucha oscuridad, hoy. Tú eres la luz.

Quiero decir algo, pero con suma prudencia: tú, donde quiera que habites, eres la única luz que tiene tu país, hoy. Ahora quiero preguntarte: ¿Te das cuenta de la responsabilidad que hay sobre tus hombros? Por mi parte, yo soy argentino, e independientemente de las luchas pequeñísimas entre las posiciones políticas que quieren hacerse con el gobierno de mi país, hay algo que es notorio: en la Argentina hay grandes focos de corrupción. En todos los niveles, incluido aquellos que otrora parecían incólumes.

Mi pregunta obligada, entonces, es: ¿Podrá la iglesia mantenerse fuera de cualquier clase de corrupción para poder ser juez de esas corrupciones mundanas? Y nota que estoy preguntando si podrá. Porque tengo más que claro que todavía no puede, porque también me ha tocado ver la corrupción interna. Y eso no sólo es muy triste, es gravísimo delante de los ojos de Dios. ¿Será que esa parte de lo que llaman iglesia, en realidad no termina de creer que ese Dios exista y les pida cuentas alguna vez? ¿Será sólo simple incredulidad?

No lo ´se. Por mis medios humanos, no tengo manera de saberlo. Pero como sí sé que no hay nada bajo el sol que quede oculto para siempre, tengo certeza total que finalmente un día todo saldrá a la luz y los que sean genuinos irán por una senda de luz y bendiciones y los que no lo sean por otra senda de la que ni siquiera me voy a tomar el tiempo de hablar.

Ya se habló mucho de todo esto y en muchos casos se tomó como simples amenazas paternales, algo así como “si no tomas la sopa vendrá el ropavejero y te llevará al infierno”. Y eso es tan infantil que no se lo cree nadie. Pero, en muchas ocasiones, a lo que tiene origen y fundamento divino, tampoco. Con todos estos humildes y escasos elementos, amado hombre o mujer levantado por el Señor debo consignarte algo.

Para ser punto de referencia de un espacio, de un lugar, de una región, de una nación o de un continente, espero paciente y tal vez hasta ingenuamente que puedas armarte de suficientes elementos para liderar en los tiempos que vienen, personas o grupos hacia la dirección correcta, que no siempre será la misma que traías hasta que un demonio llamado Covid19 nos sacudió todas nuestras mejores estructuras y, en muchos casos, hasta se llevó de retorno al mundo secular a quienes considerábamos como enormes siervos de Dios.

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13 – Mandamiento no es Religión

Es indudable que, entre gente no cristiana, cuando se habla de los Mandamientos nadie, ni el más ateo de todos los ateos, podrá sustraerse a la idea de que se va a hablar de algo que tiene que ver con la religión. Esto significa que, si yo te dijera que en este capítulo te voy a mostrar Diez Mandamientos, lo más lógico sería que todo aquel que estuviera leyendo este trabajo, creyera abiertamente que voy a hablar de religión.

Sin embargo, los Diez Mandamientos que te voy a mostrar en este capítulo, tienen que ver con el Reino de Dios y su Justicia, que como todos sabemos, no es religioso. Por lo tanto, si tú me preguntaras cuál debería haber sido el título más apropiado para esta fracción, tendría que reconocer que, de no convertirse en tan extenso, debería decirle que ese título debió haber sido: Los Diez Mandamientos más Antirreligiosos de la Biblia.

Te cuento que, en mi época de periodista gráfico, esto es: escriba de diarios, periódicos y revistas, aprendí que un título muy extenso desalienta cualquier lectura, así que dejándome llevar por esa ortodoxia gráfica, todo habrá quedado en estos Mandamiento no es Religión. Y puedo asegurarte que podría percibir las distintas expresiones de mucha gente cristiana al leer esto.

¿Por qué? Porque no son pocos los creyentes sinceros, fieles y buenas personas, que aceptan sin cuestionar nada que ellos practican una forma de religión. Muy bien; puedo entender que piensen eso y hasta comprenderlos, ya que la presión idiomática de la sociedad en la que vivimos es muy fuerte y llega a convencer y marcar agenda, pero en lo personal no me muevo de donde estoy plantado: soy creyente en Jesucristo, hijo de Dios por decisión y miembro del Reino de los Cielos por precio pagado, y de ninguna manera acepté, acepto o aceptaré ser considerado como religioso. No lo soy.

Entonces, lo que te propongo hacer es comenzar por partes bien definidas: ¿Qué es Religión? Alguien me lo explicó alguna vez como: “es todo aquel esfuerzo que el hombre hace para acercarse a Dios”. No lo sé; el diccionario secular tiene varias definiciones, varias acepciones. Según éste, Religión sería: “Conjunto de creencias y prácticas relativas a lo que un grupo humano, o un individuo, considera como sagrado, especialmente la divinidad.”

 Otra: “Virtud que mueve a dar a Dios el culto debido”. – “Profesión y observancia de una doctrina religiosa”. – “Orden, instituto religioso”. – “La que funda las relaciones del hombre con la divinidad en la misma naturaleza de las cosas.” Bien; hasta aquí y prácticamente, todas estas acepciones tienen que ver con lo que le dije antes: un esfuerzo que hace el hombre para acercarse de alguna manera al Dios que lo creó. ¡Pero Néstor! ¡Con ese concepto, tendríamos que la torre de Babel fue una actitud religiosa y no de fe! – Acertaste, sin dudas. – ¡Pero es que a mí no me enseñaron eso! – No le hace, a mí tampoco. Pero eso no impide que sea verdad.

Ahora bien: ¿Por qué es que descubrimos precisamente en este tiempo que no debemos formar parte de ninguna religión si, desde los tiempos inmemoriales, el hombre que se ocupó de las cosas de Dios, siempre militó en alguna? Sencillamente por un motivo tan singular como novedoso: porque estamos en los inicios de los últimos tiempos. Signados, si quieres jugar al apocalíptico o escatológico sumo, a una suerte de cuenta regresiva con final previsto y preanunciado.

Porque ya llevamos algún tiempo caminando por los senderos del Tercer Día de Dios, que es el de la resurrección y la victoria. Sí, ya lo sé: todas estas cosas suenan muy bonitas, pero si no se avalan con la Palabra de Dios, con lo que dice la Biblia, no tienen contenido ni sentido, ¿Verdad? Está bien; así me gusta que pienses. Estás aprendiendo lo que es madurar en Cristo y eso gratifica nuestro trabajo ministerial. Así es que, si debemos acudir a la palabra, aunque mi intención en este trabajo era limitarla al contenido en esencia y no a la repetición casi maniática de capítulos y versículos, a la Palabra vamos.

PRIMER MANDAMIENTO

(Romanos 1: 1)= Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, (Entiende bien por favor: el evangelio, dice Pablo, es de Dios; definitivamente no le pertenece a ningún credo en especial, ni a ninguna denominación en particular; y mucho menos a una congregación local como a ti te habían enseñado) (2) que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, (3) acerca de su hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, (4) que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos, (5) y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre; (6) entre las cuales estáis también vosotros, (Se refiere a Nosotros) llamados a ser de Jesucristo; (7) a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos.

Habrá que consignar muy especialmente que, cuando Pablo dice siervo, aquí está hablando de uno que, si bien recibía un salario por su trabajo, así también no podía renunciar a su tarea ni a su empleador y elegir otro. Un siervo, salvo disposición especial de su Señor, será siervo toda su vida. Cuando menciona ser apóstol, habrá que tener en cuenta que, uno de los requisitos que se exigían para ser apóstol, era haber visto a Cristo resucitado y haber sido comisionado por Él para esa labor.

¡Qué tremendo! Hoy, el apostolado, según la “visión” de la iglesia moderna, se ha convertido en la tarea de hombres que caminan por el país ocupándose en abrir o construir nuevos templos, algo que, dicho sea de paso, Dios jamás le pidió al hombre. Sin embargo, hoy mismo, la vigencia de aquellos postulados no ha finalizado. Esto es sostenido por gente que ha fabricado un nuevo evangelio, según sus propias definiciones, más… “lógico” y más creíble.

Gracias, no se esfuercen más: prefiero seguir creyendo y militando en aquel evangelio, aunque no suene lógico y mentalmente no parezca creíble. Totalmente, me respalda la propia Palabra cuando dice que el Evangelio es locura para los que se pierden. El apóstol tendrá que ser, en este tiempo de tanta agitación espiritual, alguien que haya sido testigo espiritual de la resurrección de Cristo y alguien que haya tenido un encuentro personal con Él, no sencillamente un miembro de influencia en determinada congregación de nuestra denominación.

Sin embargo, es el verso 6 el que tiene la clave de este primer mandamiento definitivamente muy poco religioso. Tú, mi querido amigo o amiga, y que quizás me estás leyendo porque te han prestado este trabajo y te crees Católico Apostólico Romano, tendré que decirte que no, que tú no eres eso que crees y has creído desde niño: Tú eres de Cristo Jesús. Lo dice la Biblia. “Llamados a ser de Jesucristo”.

Pero mucho cuidado mi querido amigo Evangélico, tú que quizás has sido quien le prestaste a ese amigo este trabajo para que “entienda”. A ti también te tendré que decir lo mismo: No te ufanes más de haber dejado cualquier otra religión y haberse convertido en Evangélico. Tú no eres Evangélico, tú eres de Cristo, porque la Biblia también incluye esta, la que para muchos es “su nueva religión”. ¿Puedes entenderlo? Si lo puedes entender, ya tienes en tus manos el Primer Mandamiento: Solamente Miembros de Cristo.

SEGUNDO MANDAMIENTO

(1 Juan 10: 9)= Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. Esta imagen contrasta la protección que Jesús da a las ovejas en el rebaño, con los usurpadores, los falsos profetas del Antiguo Testamento y los falsos Mesías de los tiempos más recientes. Entrar al rebaño a través de Jesús es una acción salvadora y provee a las ovejas de vida abundante y provisiones.

Asimismo, la frase “entrará y saldrá”, no significa que se vaya a vacilar entre el estar en Cristo un momento y fuera de Cristo al momento siguiente: Lo que la escena ofrece, es un cuadro de seguridad y salvación en Cristo como la puerta del redil para que las ovejas vayan y vengan diariamente sin ninguna clase de temores y con total tranquilidad y confianza).

(Verso 14) = Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas, y las mías me conocen. (Lo que hace Jesús, aquí, es establecer la diferencia entre lo que es un buen pastor y lo que es un asalariado)

(Verso 27) = Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen. (Otra base establecida: cada oveja sigue al poder que manifiesta ese pastor y su relación con el Padre).

La puerta de nuestra salvación, no es ninguna de las religiones existentes y conocidas como tales, tanto habidas como por haber. La puerta de salvación es Cristo y, por esa puerta, solamente entran las que son sus ovejas. La particularidad de una oveja es que oye la voz del buen pastor y le sigue. Pero, y presta suma atención a esto que te diré: ese pastor lo que les dice a las ovejas, es: “¡Aquí están los mejores pastos!

 ¡De estos pastos pueden comer todo lo que quieran!! Y punto. Nada más. Ni sueñes que va a ponerse en déspota y vigilar con un fusil en su mano para comprobar que ellas le obedecen. Él ha cumplido con su función, de ellas será el siguiente paso de obediencia o desobediencia. Con libre albedrío y voluntad respetada fuimos creados.

Atiende: Dios no te ha llamado nunca a seguir religiones atractivas, que te ofrecen de todo lo que se le pueda ofrecer a una persona para cautivarla, (Muchas, hasta cobertura social, médica y hasta funeraria): Aquí, el objeto atractivo, si es que tú prefieres denominarlo así, es Cristo. La Biblia lo dice muy claramente en Hebreos 12:2 Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.

Entre el buen pastor y la oveja, hay un conocimiento muy preciso y profundo, que va más allá de lo natural. Ambos conocen el sentido de pertenencia. El buen pastor sabe que no se pertenece a sí mismo, sino a sus ovejas y, la oveja, por su parte, sabe que depende de la autoridad de ese buen pastor. Esto se ha predicado tantas veces… ¡Qué lástima que nadie haya dicho, dentro de esos mensajes, que el máximo peligro está en la infiltración de asalariados en el redil! Segundo Mandamiento: No buscar religiones “atractivas”.-

TERCER MANDAMIENTO

(Juan 6: 65)= Y dijo: por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. (66) Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. (67) Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? (68) Le respondió Simón Pedro: Señor; ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. (69) Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Aquí hay algo que tiene mucha más importancia que la que puede verse a primera vista. El simple hecho que Jesús haya declarado que nadie podría ir a Él si no era elegido por el Padre, dejó totalmente en claro que Él no representaba a ninguna religión nueva, sino a una dimensión en el ámbito espiritual que solamente podía ser posible de modo sobrenatural. Eso y nada más que eso, hizo que muchos de los que habían empezado a manejarse como si fueran sus discípulos, dejaran de caminar con Él.

 ¿Por qué se supone que harían esto? Porque si Jesús no les garantizaba ser parte de una religión, a ellos no les interesaba seguirlo. Jesús, que había previsto que sucedería esto y por eso había dicho lo que dijo y volvió a repetirlo, pero esta vez para los más cercanos. ¡Muchachos! ¡Si ustedes quieren irse con los que dejaron de andar conmigo, váyanse nomás!

Dicho así, a primera vista, parecería ser como que a Jesús no le interesaban demasiado sus seguidores, ¿No te parece? No. No es así. Jesús, evidentemente, conocía muy bien aquello de: “Si amas algo, suéltalo”. Él sabía perfectamente que, si esos hombres habían llegado a Él por la vía del Padre, jamás lo dejarían, pero que, si se habían acercado atraídos por una nueva forma de religión y por resentimiento con los fariseos y el judaísmo, no dudarían en irse con los otros.

 ¿Quieres que te diga algo que tal vez no te suene simpático para nada, pero que sin embargo es estricta verdad? Yo, que me declaro un hijo de Dios por decisión y fe, y seguidor de Cristo, hice, hago y haré lo mismo durante todo el tiempo que mi Padre me permita estar al frente de este ministerio. No me gusta que la gente me siga, me gusta y amo que me acompañe. Pero para que eso sea de bendición y victoria, tendrá que ser gente en un mismo sentir. De no ser así, prefiero que se queden dónde están o retornen de donde salieron.

Así son las religiones todavía en el día de hoy. Canales de televisión, folletos, emisoras de radio. Todas proclaman cosas parecidas. ¡¡Vengan que aquí tenemos la verdad!! ¡¡Fuera de nuestra organización, no hay salvación!! Mira la respuesta que da Pedro, quizás el más tosco, por no decir el más bruto, pero también el más noble y transparente también. Tú eres el Cristo, tú tienes Palabra de Vida Eterna.

 ¡Qué bueno! ¿No? Ahora piensa un momento: Tú no te creerás que a eso que dijo, Pedro lo había leído en algún buen libro cristiano de la época, ¿No es así? Bien; la cosa es que hoy, es igualmente de simple: si tú has creído, verdaderamente, que Cristo es el Hijo de Dios, entonces no tienes que estar matriculado en ninguna religión existente, en ninguna organización existente, por prestigiosa que sea y en ninguna denominación existente, por famosa, sobria, seria y ordenada que sea.

 ¿Sabes por qué? Porque tú eres de Jesucristo, y de nadie más. Porque eso es lo que se desprende de eso que Pedro casi inocentemente pregunta y muy pocos recogen para enseñarlo con precisión: ¿A quién iremos? Queda más que evidente que, de no ir a Cristo, no tienes absolutamente donde ir, salvo que elijas el camino aparentemente más entretenido que es ir exactamente donde está hoy la mayor parte de la humanidad creada por el Señor: el reino de las tinieblas.  Tercer Mandamiento: No necesitamos Denominaciones.

CUARTO MANDAMIENTO

(Juan 10: 16)= También tengo otras ovejas que no son de este redil: aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

Yo creo que está muy claro que, cuando Jesús se refiere a las ovejas del redil, está hablando de los judíos, y que cuando lo hace con “las que no son de ese redil”, allí se está refiriendo a los gentiles. Esto, que en la antigüedad tiene relación con los albores del cristianismo, hoy se mide desde otros parámetros. Hay un redil clásico, esto es verdad, que es lo que yo denominaría como “clase religiosa”.

Está constituida por gente que, desde pequeños, andan “gateando” (Es como en Argentina se le llama al andar del bebé previo a decidirse a caminar en dos pies) en medio de las bancas de los templos; hijos e hijas de hombres con jerarquías históricas, personas que han estudiado y estudian en institutos, seminarios y universidades teológicas de alto prestigio y que, naturalmente, aspiran a servir al Señor desde algún lugar de vanguardia.

¿Por qué de vanguardia? Porque para eso se han preparado, eso piensan. A veces, Dios está de acuerdo con esto y los levanta. En otras ocasiones, pese a que Dios no está de acuerdo, los que los levantan son los hombres. De hecho, los resultados no serán jamás los mismos. Ovejas del redil; cristianos por escalafón, por antigüedad, por herencia, cristianos de familia, de abolengo, hasta de apellido. Olvidan algo muy importante que es un principio en el Reino de Dios: Dios no viene a levantar a los capacitados; Dios capacita a los que va a levantar.

Y después están los otros, los que no son de este redil. Los que hasta ayer mismo habrán sido: ladrones, drogadictos, borrachos, homicidas, prostitutas, homosexuales que, cuando son levantados por Dios y se erigen en líderes, despiertan entre otras cosas, agudas reacciones de oposición por parte de aquellos que suponen que el pueblo de Dios debe constituirse con aquella gente que los mismos hombres dicen que es respetable.

Se olvidan de algo muy importante: Dios todavía ama al corazón recto y al adorador en espíritu y en verdad. No han leído la palabra como debe leerse, de otro modo habrían visto lo que está escrito en Efesios 2:14 cuando señala: Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación.

Ninguna religión conocida o por conocerse se dejará convencer fácilmente que de la nada, una persona puede ser levantada por Dios para ministrar naciones. Todas las religiones sostienen que, si se desea ser alguien en el Reino de Dios, primero hay que prepararse convenientemente. Y luego, al minuto siguiente, como puedes imaginarte, pasan a promocionar sus institutos privados. Pero este mandamiento es demasiado claro como para ponerlo en duda. Cuarto Mandamiento: Dios no determina jerarquías eclesiásticas.

QUINTO MANDAMIENTO

En el verso anterior, leíamos que en su rebaño, dice el Señor, sólo hay un pastor. Naturalmente que sería demasiado frágil interpretar a esto como el pastorado individual clásico que conocemos. Cuando el Señor dice que su rebaño tiene un solo pastor, se refiere a Él mismo, no a hombre alguno. Esto último, lo sabemos perfectamente, aunque no lo digamos en voz alta, es meramente institucional, humano, organizativo. Lo bíblico, nadie lo ignora, camina por otra acera. (1 Pedro 2: 25)= Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y obispo de vuestras almas.

Esto es simple y profundo al mismo tiempo. Cuando tú crees en Cristo como el Hijo del Dios viviente, tú eres salvo y, como oveja sumisa y obediente, comienzas a seguirlo. Ese es el acto sencillo y fiel que deja ver que tú te has vuelto, genuina y verdaderamente, al Pastor y Obispo de tu alma, que es Jesucristo, naturalmente. Mucha gente se enoja bastante cuando se habla en estos términos.

 Se sienten ofendidos, (Evidenciando, de paso, con eso, que todavía tienen su carne demasiado viva), y sostienen que quien ataca a la religión organizada es un resentido y rencoroso que, como no le dejan hacer lo que quiere y como le cuesta mucho sujetarse a la autoridad constituida, critica de este modo para descalificar a las autoridades jerárquicas.

No pongo en duda en absoluto que, efectivamente, debe haber muchas personas dentro de ese esquema. No es novedad para nadie que, dentro de las iglesias, pulula una gran cantidad de gente que ama la trascendencia y que, como no ha podido trascender en nada en el ámbito secular, intenta hacerlo a través de la estructura eclesiástica.

Los medios de comunicación rotulados como cristianos, sumadas las redes sociales en toda su magnitud, pueden dar fe, perfectamente, que lo que digo es real. Y los receptores de todas esas expresiones, también. El liderazgo está bastante preparado para desactivar a estos “tira-bombas” y, cuando lo hace, generalmente estas personas van de aquí para allá criticando a todos y a uno por uno. Esto es decididamente real y nadie lo ocultaría.

 Pero, por favor; que el árbol no nos tape el bosque. También es verdad el avance de la religión por sobre la fe y de las figuras (o figurones) jerárquicas humanas por sobre la de Cristo. Esa es la batalla del creyente auténtico en estos días tan especiales e inéditos de este siglo veintiuno. No es la primera vez que alguien me dirá: Me siento mal, hermano; el Señor me ha dicho que desea que yo sea Pastor”.¿Y qué es lo que te pone mal, varón, si eso es algo tan hermoso? – “¡Es que yo no me veo conduciendo una iglesia con todos los problemas que yo sé que hay!” – ¡Ah! ¿Y a ti quién te ha dicho que ese es el ministerio pastoral según la mente de Dios y según como Él mismo lo da a conocer por intermedio de Pablo a través de Efesios 4:11? Con aciertos y errores, entendamos que el Pastor de Dios y el que han creado los hombres, se diferencian en varios puntos. Quinto Mandamiento: Ser ministros de Dios, no de hombres.

SEXTO MANDAMIENTO

Muchos todavía hoy se están preguntando, con total y absoluta seriedad, sin hacer ni hacerse trampas, sin engañarse a sí mismos, cuál es la verdadera iglesia de Jesucristo. ¿La que se vislumbra en la Biblia? ¿La que tenemos, que según dicen, se ha adaptado a los tiempos que corren? No te esmeres en buscar una respuesta; Cristo tiene una sola iglesia. Siempre tuvo una sola.

Sí, de acuerdo, pero ¿Cuál es? Naturalmente, la que Él fundó. ¡Claro! ¡A eso lo entiendo perfectamente! ¿Pero adónde la encuentro hoy? Yo no te lo voy a decir ahora, sólo voy a responderte como suele hacerlo el mismísimo Señor, con una sola palabra, para que tú luego investigues, escudriñes, ores buscando dirección.

La palabra es: REMANENTE. Jesucristo, habré de decirle una vez más, no es fundador de ninguna religión de todas las que tú conoces. Ni siquiera de las que se consideran a sí mismas como las más “famosas”. En su discurso en Mileto, según lo rescata el Libro de los Hechos en el capítulo 20, Pablo dice: Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su propia sangre.

Comprendido, es el Espíritu Santo el que selecciona, levanta y pone a los que van a conducir a la que él denomina como LA iglesia del Señor. Así es que la pregunta formal cabe perfectamente aquí y ahora: ¿Quiénes se supone que son LA iglesia del Señor? La respuesta no es muy complicada y no necesita de un doctorado en Teología para dilucidarla.

La iglesia del Señor, que te recuerdo está constituida por personas y no por edificios, está conformada `por todas aquellas personas de diferentes razas y nacionalidades que han creído y confiado en la sangre de Cristo para su redención. El propio Juan dice en Apocalipsis 1 que: de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre.

Juan, te recuerdo, le está contando a la iglesia, lo mejor que puede con las ilustraciones prácticas que se le ocurren, todo lo que él vio y que no tiene nada que ver, naturalmente, con lo que es nuestra visión eclesiástica, que siempre o casi siempre está reducida, achicada, minimizada a nuestra religión, a nuestra denominación y, en muchos casos, a nuestra pequeña congregación local.

 En Apocalipsis 7 él la define así: Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos. Es notorio que algo no tenemos que haber entendido del todo, especialmente los líderes locales, es que a veces optamos por comportarnos de un modo absolutamente corporativo dentro de los distintos grupos.

Y cuidado; dije dentro de los distintos grupos, no estoy hablando de la iglesia. Porque la iglesia sí es un cuerpo y, por lo tanto, es y será corporativa. Pero el corporativismo en una congregación local es total y absolutamente diferente. ¿Alguna vez tú has oído a algún líder decir algo así como?: “Hermanos; les hablo en este momento a todos los que son iglesia del Señor dentro de este templo. A los que verdaderamente son hijos de Dios, a los que son trigo. Que no sé cuántos son, pero seguramente deben ser muchos”.

Mira; si un hombre, por más importante que este sea, llegara a decir desde un púlpito algo así, la congregación entera le pide un juicio sumarísimo. Sin embargo, fíjate que eso que dijo sería total y absolutamente bíblico. Mucho más que cuando dice lo que cotidiana y habitualmente dice: Todos ustedes, los que son salvos, los que son hijos de Dios, trigo divino, todos.”

 ¡Si saben perfectamente que la Biblia dice que el trigo y la cizaña van a convivir de tal modo que ni siquiera los elegidos sabrán quienes son los unos y quienes los otros! Por eso no podrán ser los hombres comunes los encargados de la siega. Dice que serán los ángeles, los mensajeros reales de Jesucristo. Porque si le otorgáramos a los hombres naturales esta tarea, seguramente en muchos casos arrojarían al fuego la hierba buena.

La iglesia, dice Juan, es una gran multitud de todas las naciones de la tierra. Pero jamás ha dicho ni dirá que sean TODOS los que se congregan en los diversos templos del planeta. Es más, ni siquiera dice que sean los que van a los templos. ¡¡Pero Néstor!! ¿Qué está diciendo? – ¿Yo? Nada más que lo que dice la Biblia. Y lo que dice la Biblia es que la gente debe CONGREGARSE, no dice que debe ir a templos hechos por manos de hombres. Sexto Mandamiento: No todo lo que respira dentro de un templo es creyente.

SÉPTIMO MANDAMIENTO

Este, quizás, es el más corto, el más breve de todos estos tan particulares mandamientos en cuanto a su argumento. Se trata de la respuesta bíblica a una serie de preguntas que, generalmente, las congregaciones o grupos locales responden de otro modo, con otras palabras. ¿Qué proclama la iglesia del Señor? ¿Quizás la mejor religión? No. En absoluto. Entonces, ¿Será la mejor doctrina? Tampoco. Ya hemos visto sobradamente que no. ¿Quizás la mejor moral? Mucho menos.

Se sabe perfectamente que, en muchos púlpitos, a falta de palabra auténtica de Dios, se predica moral pero no, no se trata de eso. ¿Se predica, entonces, un culto al mejor nivel cultural y económico? Se predica, es cierto, pero no es eso lo que proclama la iglesia real del Señor. ¿Y entonces? Proclama, sencillamente que, como Séptimo Mandamiento: La salvación pertenece a nuestro Dios y al Cordero.

OCTAVO MANDAMIENTO

¿Sabes cuál es la mentira más grande que han echado a rodar todas las religiones habidas y por haber en el mundo? Que, de alguna manera, parecería ser como que han “privatizado” el cielo para ellas y, tienen como premisa doctrinal fundamental, hacerle creer a mucha gente indocta que, para acceder a ese cielo, hay que hacer el esfuerzo, primero, de tener una serie de facetas que hagan posible que esa religión nos acepte como miembros.

 ¿Te das cuenta? ¡¡Se les está cobrando a las personas una especie de peaje, pasaje, boleto o canon para ser salvos!! Sí, ya sé, tú debes estar diciendo para tus adentros en este momento: “¡Yo no sé cómo pueden ser tan ignorantes los que se dejan sacar así el dinero! Es verdad, tienes toda la razón, pero ¿Sabes una cosa? No hay que irse necesariamente a religiones extrañas o exóticas para observar eso.

En muchas de nuestras iglesias, para ser miembros y tener con esa membresía el derecho real a ser salvos, hay que cubrir algunos requisitos que no todos los mortales están en condiciones de cubrir. La verdad, ¿Nunca te sucedió algo así? Y si te sucedió, ¿Lo compartiste con alguien o te lo callaste por miedo a que te rotularan de blasfemo, insujeto, rebelde o hereje?

Y si no te ocurrió a ti, en persona, al menos, ¿Nunca te enteraste que le sucediera a alguien? La salvación no le pertenece a ninguna religión, mi querido amigo. La salvación le pertenece a nuestro Dios y al Cordero. Y esa salvación es por gracia, entiende, por un preciso y específico favor de Dios hacia ti y sin mérito tuyo alguno. ¡Ah, no! ¡Hay que pagar un precio! Sí, estoy de acuerdo, hay que pagar un precio, indudablemente, todos los grandes lo han hecho.

 ¡¡Pero por servir para el Reino de Dios, no para ser salvo!! La salvación sigue siendo por gracia y misericordia de Dios y el Cordero. Mira lo que dice Pablo al respecto en su carta a los Efesios: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Es, quizás, la herejía más grande que han cometido las religiones. La de hacerles creer a sus miembros que la salvación se consigue, se logra, se obtiene merced a nuestras obras, a nuestros esfuerzos, por indulgencias de jerarquías humanas, o peor aún, por determinadas “penitencias”. Todos saben, porque la Biblia que tú posees, diferencias no sustanciales más o menos, es la misma que poseen todos los que se denominan cristianos en el planeta, que esa Biblia es la palabra de Dios escrita; y que en su texto y su contexto dice que la salvación es por Gracia, por medio de la fe en Jesucristo.

De lo contrario, sutilmente, estaríamos haciendo una especie de cristianismo “egocéntrico”, ya que nuestro YO tendría mucho más valor y gloria que el sacrificio de Cristo en la cruz, que es, en definitiva, lo que el diablo desea que creamos. Entiende por favor: la causa de nuestra salvación no es el libre albedrío del hombre, es la Gracia, el favor maravilloso de Dios.

Jesús lo dijo tal como lo cuenta Juan: No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al padre en mi nombre, él os lo dé. Octavo Mandamiento: Nadie es dueño de su salvación.

NOVENO MANDAMIENTO

El daño más grande que las religiones le han hecho a la gente, es sistematizarlos, inculcarles la mentira aquella de que, fuera de su religión no hay salvación. Las religiones abren matrículas todos los días para capturar adeptos, (Me desagrada profundamente esta terminología, pero no puedo negar su existencia), para tomar el control de la feligresía. Estamos viviendo la guerra de las religiones, pero a favor y por causa imprevista (O no) de la pandemia de Covid19, lo que yo entiendo como el principio de su extinción.

 Y ¿Quieres enterarte de algo importante? Satanás aplaude esta guerra, cualquiera sea el resultado, porque mientras la guerra de las religiones se siga disputando, la gente, muy ocupada y preocupada en discutir conceptos y doctrinas, seguirá yéndose al infierno. Porque el evangelio real, el del Reino, el de la cruz y que no es el de ninguna religión, no llega a ser predicado tal cual es el mandamiento

Estamos viviendo esa guerra de religiones. Estamos viviendo una época donde la mayor parte de la promoción, pasa por las individualidades egocéntricas. Todos pretenden tener la palabra profética exacta, precisa y contundente para este tiempo. Pero cometen un fiero error: no consultan a Dios sobre eso, lo quieren resolver ellos por ellos mismos. Estamos viviendo una época de alto marketing de congregaciones.

La que más ofrezca, la que tenga la mejor banda de alabanza, la que tenga el mayor número de miembros, la que tenga mayor poder económico, la que tenga los mejores medios de comunicación propios, aunque nadie los sintonice, la que tenga el mejor programa de televisión, aunque sólo sirva para tener contentos a los que siempre quisieron salir por la “tele” pero que como no tenían ni talento ni presencia jamás llegaron y ahora sí pueden porque son amigos del pastor.

O quizás la que más venta tenga de aguas o aceites especiales para sanidades o liberaciones de demonios, la que más ayune, la que más vigilias realice o, sencillamente, la que mayor influencia tenga en la clase política de la ciudad, la provincia o la nación. Para una gran parte de las personas que conozco, aquellos que sepan ganar esta guerra publicitaria, serán los que se queden con el control espiritual de toda la gente. ¡Hola Padre! ¿Alguien te ha estado informando algo de esto?

¡Pero eso es igual a como lo hace el mundo, Néstor! Por supuesto, siempre lo fue. ¿Y cómo la iglesia del Señor puede haber caído en esto? No, te equivocas, amigo; no es la iglesia del Señor, es la iglesia de los hombres. El Señor, generalmente, ni siquiera la visita. ¡Ni cuando vienen todas esas figuras… tan importantes… esos que son anunciados como “tremendos” siervos de Dios!

Muchas veces me lo pregunté y nadie me lo quiso responder: ¿Qué es un tremendo siervo de Dios? ¿Qué es un gran” siervo de Dios? ¿No saben que si es siervo no es grande? ¿No saben que, si es muy grande, probablemente no sea realmente siervo? Podrá ser, no deseo discutir esto, pero vamos a haber muchos que no hemos leído las escrituras en vano, que sabemos perfectamente que todo esto no es de Dios y que, antes que suceda todo eso, nos vamos a saber salir fuera de ese sistema perverso que no tiene absolutamente nada que ver con Dios y regresar a la senda antigua, al camino inicial, el de adorar al Padre en espíritu y en verdad y la de creer sin dudar que el que tiene al Hijo, es el único en el mundo que tiene la Vida.

En efecto; la Vida Eterna, cuando vaya a su presencia y la Vida Abundante hoy, aquí y ahora. Y que todo lo que puedan decir y hacer todas las religiones que tú conozcas en el mundo, incluida la religión evangélica como tal, si no se sustenta en la Palabra de Dios, no le pertenece, aunque los hombres que conforman esos grupos vivan toda su vida nombrándolo y haciendo cosas en su nombre. Noveno Mandamiento: La Verdad no está en un lugar humano específico.

DÉCIMO MANDAMIENTO

Las religiones pequeñas o poderosas, las iglesias que imitan lo que se hace en las iglesias del Señor, pero no creen en Él, las denominaciones cuando hacen prevalecer sus doctrinas internas por sobre la Palabra bíblica pura y sin enmiendas, constituyen entre todas una fracción, un porcentaje de lo que se denomina como “Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra”.

Que luego se complementará con lo que la misma mentalidad dominante, manipuladora y llena de intereses proyecta a esa misma esencia legendaria a los rudimentos clásicos de la política y la economía terrenal. Babilonia existe fuera de los templos y evidencia enorme poder, por eso no cae a menos que se la empuje con violencia. Y no violencia física, naturalmente, sino espiritual. Guerra le llaman, lo crea quien lo crea, lo acepte quien lo acepte.

Pero volviendo a lo que en este trabajo nos ocupa e interesa, así lo dice el libro del Apocalipsis, en el capítulo 17y nos devuelve el ánimo y la capacidad de lucha. Juan vio caerse a ese sistema religioso y lo cuenta en el capítulo siguiente. Mira como lo dice: Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.

Es notorio que la interpretación de lo que es iglesia, pasa generalmente por las ambiciones o las ideas personales de los hombres que militan en ellas. La Palabra dice una cosa sobre la iglesia del Señor, pero los hombres han decidido alterar todo eso no sé si en su beneficio personal, pero sí seguramente en beneficio del sector al cual representan.

¿Sabes el orgullo que existe en determinadas denominaciones que conozco, por el simple hecho de pertenecer a esa denominación? ¿Sabes cuánta es la gente que dice abiertamente y sin ponerse colorados, “yo estoy orgulloso de ser…” y después mencionan su denominación? Me pregunto: ¿Qué creen que siente Dios cuando ellos hacen esa declaración de fe tan particular y original? Pena, dolor, eso es lo que el corazón de Dios experimenta en ese instante.

 ¿Cómo puede ser que estos hijos míos hayan olvidado mi Gracia y mi Misericordia y se sientan tan envanecidos de haberse agrupado bajo ese nombre para enseñarles a los que llegan, cosas que yo nunca enseñé a mis primeros hijos? ¿Cómo pueden estar tan ciegos que no ven que todo eso no puede tener que ver en absoluto conmigo? ¿Quién los hechizó? Décimo Mandamiento: La Fe une, las Doctrinas separan.

Estos, como habrás podido observar, son diez mandamientos diferentes, muy diferentes. Que no tienen, quizás, una precisión tan clara y tan concreta como aquellos que Dios le escribió con su propio dedo a Moisés. Sin embargo, resumen varios aspectos que tienen que ver con una realidad, con un peligro latente que se cierne sobre todos los que buscan DE y A Dios: el peligro de confundir la fe, la conversión genuina y la salvación eterna con el simple acto de inscribirse en un registro nacional de cultos debajo del rótulo de alguna de las cientos de religiones autorizadas. Tú, sábelo, no has sido llamado a ser parte de ninguna religión. Tú has sido llamado a ser parte del cuerpo de Cristo en la tierra. ¿Te parece poco?

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El Verdadero Nuevo Orden

Creo que es momento de buscar las condiciones que rodearon la aparición del sacerdocio de Melquisedec, para poder nosotros evaluar cuales serían esas condiciones en este tiempo presente. Porque nosotros también estamos cambiando de sacerdocio.

Génesis 14: 1 = Aconteció en los días de Amrafel rey de Sinar, Arioc rey de Elasar, Quedorlaomer rey de Elam, y Tidal rey de Goim, (2) que estos hicieron guerra contra Bera rey de Sodoma, contra Birsa rey de Gomorra, contra Sinab rey de Adma, contra Semeber rey de Zeboim, y contra el rey de Bela, la cual es Zoar. (3) Todos estos se juntaron en el valle de Sidim, que es el Mar Salado. Verso 10 = Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos cayeron allí; y los demás huyeron al monte. (11) Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron. (12) Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron. (13) Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram.

(14) Oyó Abram que su pariente La palabra real es hermano, no pariente) estaba prisionero, Esto es importante. Porque ustedes recordarán que Abraham y Lot tuvieron tremendo altercado en el capítulo anterior a este, el 13, cuando se separaron. Pero cuando vino esa guerra, ese altercado significó muy poco para Abraham llamarle hermano al sobrino. Acuérdate que lo último que Abraham y Lot hablaron, fue disgusto. Y que se separaron por decisión mutua. Pero cuando llegan noticias a los oídos de Abraham que Lot estaba prisionero, lo primero que él dice, es: “Este es mi hermano”. Muy importante, porque son las condiciones que existen cuando aparece esa unción llamada el orden de Melquisedec. En primer lugar, ya sabemos que Melquisedec aparece cuando las naciones están buscando librarse de lo que es la Babilonia antigua. El Sinar, en Génesis 10:10, es el nombre dado a Babilonia, cuando Nimrod comienza a construir la ciudad.

Así es que, cuando la gente está tratando de huir de Babilonia, vemos en Ezequiel capítulo 17, como el cedro se convierte en una viña, algo que no tiene estatura. Una iglesia de un tope alto, que no puede ser quebrantada, que sólo es movida por la voz de Dios, se convierte en una viña que no tiene altura, que no puede penetrar en lugares altos con Dios, que no puede entrar en revelaciones altas. Son gente de bajo impacto. Todo porque son cautivos al espíritu opresivo de Babilonia. Y estamos viendo que eso era, en el verso 14, precisamente lo que la parábola significaba. Que había venido el rey de babilonia y se había llevado a los reyes y a los príncipes. No a cualquiera, sino a hombres que Dios había destinado para ser reyes y para ser príncipes, y andan cautivos en iglesias que no tienen altura espiritual.

Porque para nosotros, altura espiritual es numerología. Para nosotros, altura espiritual es cuan buena es la alabanza. Para nosotros, es que un predicador famoso venga a mi púlpito. Cuando la altura espiritual es todo lo contrario y tiene que ver con la sustancia del entendimiento que tiene cada creyente, que le permite fluir con Dios en niveles altos. Aunque eso suceda en un grupo de no más de diez personas y sin música. El tiempo en que aparece Melquisedec, es el tiempo cuando la gente está huyendo de Babilonia. Y eso, justamente, es algo que identifica este tiempo presente. En toda la tierra hay gente tratando de escaparse del sistema babilónico. Sea en el mundo o sea en la iglesia. Asimismo, vemos en los dos primeros versos de este capítulo 14 de Génesis, que el tiempo en que aparece Melquisedec, es el tiempo en donde la guerra es escalada a nivel de reyes. Quienes estaban peleando, eran los reyes, no los civiles.

En el tiempo del orden de Melquisedec, la milicia es escalada, es aumentada, es promovida a un nivel alto y de autoridad. Los apóstoles están peleando el orden verdadero contra el orden paralelo. Hay un orden paralelo al mover apostólico, que usa los mismos títulos y se ayuda con vestimenta externa y con la popularidad terrenal de la iglesia, para atacar a los verdaderos oráculos de Dios, que son gente no reconocida, como nunca lo fueron en la Biblia. Apóstoles de Dios peleando contra valores contrarios. Reyes contra reyes. Viviendo en tiempos como estos, nuestra conducta no puede ser civil. Y no me refiero a que no somos personas civiles, porque sí lo somos, pero nuestra conduta espiritual, nuestra mentalidad, debe aumentar a un nivel militante. Nuestra adoración no puede ser civil, carismática, amorosa.

Nuestra oración no puede ser de interés personal, o de necesidades propias. Nuestra dádiva, no puede ser a nivel civil, tiene que ser a nivel de inversión de Reino. Tenemos que actualizar nuestra vida, a nivel de esta guerra presente. Que nuestra adoración tenga un puño profético detrás de ella. Me refiero a las leyes fundamentales que dominan el ámbito terrenal. No deben tener derecho a tocarte, porque tú eres embajador en la tierra. O sea que lo que demanda el príncipe del aire, no puede tener efecto en ti, porque tú eres inmune al gobierno de aquí. Pero eso sucede cuando tú lo entiendes, no cuando es sólo teoría. ¿Qué si duele? ¡Claro! ¡Duele muchísimo! Te puedes enfermar, incluso. ¿Se detiene el ministerio? No. ¿Dejas de penetrar naciones? Mucho menos. Esto no sucede de la noche a la mañana, esto es una guerra tras la otra hasta que llegas a un nivel donde te encuentras curado de espanto.

Lo que sucede es que cuando se viven muchos años fuera del Señor, cuando entras y decides morir a tu carne, eso te puede llevar mucho tiempo. Lo ideal es no desesperarse e ir dando gracias a Dios cada día por los milímetros adelantados. Es muy cierto que han existido casos puntuales donde la muerte a la carne fue instantánea, de un momento para el otro. Fui protagonista cercano de un caso de un joven adicto a la cocaína que, cuando aceptó a Cristo, cayó al suelo electrificado por el Espíritu Santo y, cuando se pudo poner en pie, era otra persona. Nunca más tocó la droga y no tuvo el menor síntoma de abstinencia. Pero esos son casos puntuales que, por motivos que sólo el Señor conoce, se desarrollan así. En gran mayoría, matar tu carne es un proceso que lleva su tiempo. Unos más, otros menos, pero lleva su tiempo. Lo cierto es que no llegamos a un plató, sino que estamos en camino.

La idea central es que podamos tener una mentalidad que llegue a afectar a las tinieblas en la tierra. Familiares, amigos apreciados que están atados que deseamos sean liberados de esas ataduras. Así es que, no podemos operar como civiles. Sin ir demasiado lejos, en el libro de Esdras, vemos cómo opera la guerra de los reyes. Y vemos la autoridad que tienen los decretos cuando son hechos gubernamentalmente, y no civilmente. Si un civil o alguien de la sociedad dice: “¡Aquí, en esta ciudad va a pasar tal cosa! Eso tiene cierto nivel de impacto. Pero si el alcalde, o intendente, o gobernador, o alguien de autoridad dice lo mismo, va a haber gente que se va a mover más rápido al oír esa voz que al oír la voz del civil, aunque lo que el civil diga, sea cierto. Hay algo dentro del rango, que demanda sumisión.

Y recuerden que estas no son posiciones externas. Son realidades internas. Hay gente con autoridad en el mundo del espíritu, que no tiene rango público. Y, por el contrario, gente que está en altas posiciones en la iglesia, que no tiene ningún tipo de autoridad espiritual. Y en Esdras, hay una historia sobre esto. Están tratando de reconstruir el templo, y de repente los demonios quieren saber quién les dio permiso para construir. Y entonces comienzan a buscar e indagar en los libros de Crónicas, a ver qué rey decretó que se podía. Y podemos ver en Esdras, cómo los demonios dijeron: “Bueno, si el rey fulano de tal lo dijo, no los toques, que sigan construyendo”. O sea: los demonios, respetan decretos gubernamentales. Y en Esdras capítulo 5, mira el verso 6:

Copia de la carta que Tatnai gobernador del otro lado del río, (Este es un gobernador, cartas gubernamentales) y Setar-boznai, y sus compañeros los gobernadores que estaban al otro lado del río, enviaron al rey Darío. (7) Le enviaron carta, y así estaba escrito en ella: Al rey Darío toda paz. (8) Sea notorio al rey, que fuimos a la provincia de Judea, a la casa del gran Dios, la cual se edifica con piedras grandes; y ya los maderos están puestos en las paredes, y la obra se hace de prisa, y prospera en sus manos. (9) Entonces preguntamos a los ancianos, (Nota que los demonios siempre le preguntan a gente con autoridad) diciéndoles así: ¿Quién os dio orden para edificar esta casa y para levantar estos muros? (10) Y también les preguntamos sus nombres para hacértelo saber, para escribirte los nombres de los hombres que estaban a la cabeza de ellos.

O sea que lo que ellos les preguntan es quien les dio orden de edificar con piedras grandes. Piedras grandes son piedras fundamentales o apostólicas. No son piedritas de esas que de pronto leemos un versículo y hablamos una hora de tonterías relacionadas con ese verso. (11) Y nos respondieron diciendo así: Nosotros somos siervos del Dios del cielo y de la tierra, y reedificamos la casa que ya muchos años antes había sido edificada, la cual edificó y terminó el gran rey de Israel. (12) Mas después que nuestros padres provocaron a ira al Dios de los cielos, él los entregó en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, caldeo, el cual destruyó esta casa y llevó cautivo al pueblo a Babilonia. (13) Pero en el año primero de Ciro rey de Babilonia, el mismo rey Ciro dio orden para que esta casa de Dios fuese reedificada. 

Le están diciendo: mira, nosotros tenemos permiso porque hubo un decreto gubernamental para hacerlo. ¿Estás viendo eso, allí? (14) También los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, que Nabucodonosor había sacado del templo que estaba en Jerusalén y los había llevado al templo de Babilonia, el rey Ciro los sacó del templo de Babilonia, y fueron entregados a Sesbasar, a quien había puesto por gobernador; (15) y le dijo: Toma estos utensilios, ve, y llévalos al templo que está en Jerusalén; y sea reedificada la casa de Dios en su lugar. (16) Entonces este Sesbasar vino y puso los cimientos de la casa de Dios, la cual está en Jerusalén, y desde entonces hasta ahora se edifica, y aún no está concluida. (17) Y ahora, si al rey parece bien, búsquese en la casa de los tesoros del rey que está allí en Babilonia, si es así que por el rey Ciro había sido dada la orden para reedificar esta casa de Dios en Jerusalén, y se nos envíe a decir la voluntad del rey sobre esto.

Nota que aquí el asunto es: tenemos permiso si hay decreto. Por eso es que digo que, tenemos que edificar en este tiempo del orden de Melquisedec, con una mentalidad gubernamental, para que nuestros biznietos tengan permiso para continuar edificando, porque lo que se decretó en los aires, en este tiempo, no fue civil. Estamos hablando de la verdadera iglesia. ¡No te olvides de ir a la iglesia el domingo! Perdona, mi vida no tiene nada que ver con una iglesia un domingo. No censuro ni cuestiono al que lo hace, porque cada uno ha venido con dones, mandatos y visiones distintas, pero no es mi caso. A mí me fue mostrado que se puede llevar una vida de fe auténtica, genuina y productora de señales, sin depender de ninguna organización religiosa de ningún nombre ni color. No incentivo a que nadie haga lo que yo hice, por la simple razón de que esa dirección me fue dada por el Espíritu Santo a mí. Y a mí me funcionó por esa razón. Tú puedes tener otra dirección y ser de bendición con ella.

De hecho, lo que yo veo como iglesia, no tiene nada que ver con púlpitos n bancos. Está por encima de todo eso. Ritualismos, costumbres, tradiciones. Si fuera por mí nos pondríamos a orar todos y, el que tenga una palabra unida se pone de pie y todos los demás nos sentamos donde podemos a sui alrededor para escucharlo. Púlpitos, bancos y jerarquías ponen una distancia que Jesús jamás tuvo con su gente. Obvio que hay muchísima gente que no está preparada para eso. Le quitás los bancos y se les acabó la iglesia. Otra vez Esdras. Capítulo 6, verso 1: Entonces el rey Darío dio la orden de buscar en la casa de los archivos, donde guardaban los tesoros allí en Babilonia. (2) Y fue hallado en Acmeta, en el palacio que está en la provincia de Media, un libro en el cual estaba escrito así: Memoria: (3) En el año primero del rey Ciro, el mismo rey Ciro dio orden acerca de la casa de Dios, la cual estaba en Jerusalén, para que fuese la casa reedificada como lugar para ofrecer sacrificios, y que sus paredes fuesen firmes; (Que sus paredes fuesen firmes. Tienen que ser firmes.) su altura de sesenta codos, (Esto tiene que ver con la estatura del varón perfecto) y de sesenta codos su anchura;

(4) y tres hileras de piedras grandes, y una de madera nueva; y que el gasto sea pagado por el tesoro del rey. (5) Y también los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, los cuales Nabucodonosor sacó del templo que estaba en Jerusalén y los pasó a Babilonia, sean devueltos y vayan a su lugar, al templo que está en Jerusalén, y sean puestos en la casa de Dios. (6)  Ahora, pues, Tatnai gobernador del otro lado del río, Setar-boznai, y vuestros compañeros los gobernadores que estáis al otro lado del río, alejaos de allí. (7) Dejad que se haga la obra de esa casa de Dios; que el gobernador de los judíos y sus ancianos reedifiquen esa casa de Dios en su lugar. (8) Y por mí es dada orden de lo que habéis de hacer con esos ancianos de los judíos, para reedificar esa casa de Dios; que de la hacienda del rey, que tiene del tributo del otro lado del río, sean dados puntualmente a esos varones los gastos, para que no cese la obra.

No solamente les dijo déjalos quieto, sino que además les dijo que los financiaran para que no cesaran lo que estaban haciendo. Y que no sean entrometidos. Decretos. Definen quien tiene derecho. Yo digo estas cosas y, sin aspaviento alguno, se convierten en decretos que demandan sumisión. Uno dice algo aquí, se acepta, y seguramente comienza a haber problemas allá. Y nadie sabe por qué. No somos civiles. Tenemos que elevar nuestra vida a un nivel de gobierno. Melquisedec, no es un sacerdocio débil, es un sacerdocio de autoridad. Es un real sacerdocio. El cual Cristo implantó, porque Él vino a ser un sacerdocio según el orden de Melquisedec. Y cedió su vida como primogénito, entre muchos hermanos de la misma orden. Como de aquello llegamos a esto que llamamos ministro hoy, no lo sé, pero gracias a Dios, el sello está quebrado y estamos entendiendo lo que es un ministro.

Porque la Biblia dice, en Corintios, que todos somos ministros competentes del Nuevo Testamento. No es que hay algunos aquí y otros allá. Todos. Lo que queremos es un reino de sacerdotes que ministren las naciones con amor gubernamental. Gobierno de sacrificio personal y ministración con autoridad. Cuando uno no tiene autoridad, ni los niños te respetan. Cuando la mamá o el papá le hablan al niño sin autoridad, ellos no obedecen. Y no se trata de gritarles. Autoridad no significa volumen alto de la voz. Es más; la verdadera autoridad, muy pocas veces tiene volumen de voz más alto de lo normal. Pero el niño sabe cuando eres serio con lo que dices, y no se le ocurre ir en contra de lo que dijiste. Pero si detecta que tu no se puede convertir en un si, te amarra en su dedito y te manipula a su antojo. Desde el año y medio de edad.

Luego aparecen los días donde las lealtades de pactos y alianzas están siendo redefinidas, o reafirmadas. Acuérdate que Abraham tiene una guerra con Lot. Fuerte, muy fuerte la guerra. Tan fuerte que, aún siendo familiares, se separan. Ustedes saben que Lot creyó ver al Edén en Sodoma y Gomorra. Indudablemente era un hombre con poco discernimiento espiritual, porque para mirar Sodoma y Gomorra y ver el Edén de Dios en ellas, había que tener una mirada bien loca. Pero eso fue lo que él vio y allá fue a parar. En el capítulo 13. Abraham, en el capítulo 14, cuando se entera que hay una guerra, y Lot es cautivo, no opera como un ser humano común. El ser humano común hubiera dicho “que se jorobe, eso le pasa por idiota. Se lo dije y no me quiso escuchar. Ese tiene que ser Dios que le está enseñando”.

Esa, hubiera sido una reacción civil, normal. Estaba Lot cautivo, y lo primero que él dice es que no puede dejar a su hermano prisionero. ¿Cómo es esto? Primero, que Lot no era su hermano, era su sobrino. Pero Abraham tiene que discernir en su corazón el valor de un justo. Y digo justo, porque recuerda que cuando vienen los ángeles, Abraham se pone a pelear con los ángeles y dice: hay cinco justos en Gomorra. Que se haya equivocado, es otra cosa, pero un justo es un hermano de mi misma iglesia. Que sea cabezón y no haya entendido nada, es otra cosa, pero sigue siendo un justo. No es un mundano, es justo. Pero que fue a parar a allá por falta de discernimiento, porque no se quiso someter o porque es más rebelde que los demás, todo eso es cierto, pero es justo.

El concepto de considerar a Lot su hermano, tuvo que ser resuelto en el corazón de Abraham, antes de rescatarlo. No es que se lo dijo antes para pavonearse. Tuvo que creer antes que era su hermano para poder tener fuerzas para ir a rescatarlo. Fíjate como este hombre, que no era un hombre de guerra, se va a meter con esta gente que venía desparramando reyes por todos lados, y con algunos siervos sencillos va a pelar contra un tremendo ejército ¿solo para liberar a un sobrino? No, un sobrino no, eso hubiera sido civil. Para poder hacerlo tuvo que elevar a Lot en una posición en su corazón para estimarlo como hermano, para entonces decidir que lo iba a rescatar. Mira Mateo 18:15: Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. ¿Nosotros hacemos eso? No, no sólo no hacemos eso, sino que empezamos a murmurar contra la persona que nos ofendió con cuanta cosa parecida a un cristiano nos crucemos.

Aquí no dice que hagas eso, dice que vayas y lo enfrentes cara a cara y le digas: hermano, me ofendiste. ¿Qué puede responder? Entre otras cosas, que el que camina en el verdadero amor, no se ofende. No sé si te convencerá, pero puedes continuar aclarando las cosas. Mira como sigue: (16) Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. (17) Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; (Observa la autoridad que tiene la iglesia) y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. (18) De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Aquí vemos la autoridad de atar y desatar. Que no tiene nada que ver con atar y desatar demonios.

Sino que se trata de no atar al hermano por no perdonarlo, o desatarlo cuando lo perdonas. (19) Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Entonces allí es cuando te cae alguien del movimiento de prosperidad y te dice: ven, hermano, vamos a orar por un Audi, un Mercedes o un BMW, totalmente automático y con todos los adelantos técnicos de última generación. Y para eso hemos usado este verso. Pero no dice eso, dice que si él y yo no estamos de acuerdo en algo, y de improviso hacemos las paces y nos ponemos de acuerdo, lo que le estoy pidiendo a Dios entre él y yo, será hecho por el Padre. Y escucha, porque voy más lejos, todavía. (20) Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Y a esto lo usan para justificar reuniones de tres personas.

¡Tremenda conferencia! ¡Aparecieron cuatro personas! Y justifican la monumental ausencia de gente diciendo con solemnidad religiosa que Dios dijo que donde hay dos o tres reunidos en su nombre, allí está Él. ¡No! Es donde hay dos o tres congregados resolviendo un problema que está la presencia del Señor. Y allí entra en escena el inefable Pedro: (21) Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? (¡Qué cabezón eres Pedro!) (22) Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. ¡Ah! ¿Cuatrocientas noventa? Setenta veces siete es una expresión símbolo. Que significa todas las veces que sean necesarias. Para siempre. Esto significa que sí o sí debes perdonar. Yo he perdonado a gente que me hizo mucho daño. Listo. Asunto olvidado. Pero sólo un detalle: no he vuelto a hacer alianza con ellos. Eso exactamente hizo Abraham con Lot.

(22) Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. (23) Por lo cual (O sea que el tema sigue. Por lo cual, por tanto, de la misma manera, como consecuencia de) el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. (24) Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. (O diez mil dólares, como quieras) (25) A este, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. (26) Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. (27) El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. (28) Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; (O sea que este le debía cien dólares al que le acababan de perdonar diez mil) y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. (Dice que lo ahogaba. ¡Lo quería ahorcar! ¡Por cien dólares!)

(29) Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. (30) Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. (Me pregunto cómo haría para pagar la deuda estando preso) (31) Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. (32) Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. (¿Cómo se te ocurre? ¡Te acabo de perdonar diez mil dólares! ¿Y casi me matas un hombre por cien?) (33) ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? (34) Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.

En el verso 23, Dios comienza a remover el velo de la verdad. En el verso 27, vemos que un hombre es perdonado y es desatado, que tiene mucho que ver con lo que decía el verso 18: De cierto te digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo. En el verso 30, esto que había sido suelto, ahora amarra a otro y lo tira en la cárcel. Lo amarró. Lo ató. Él acaba de ser desatado y él ató al otro, haciéndolo meter en la cárcel. Atarlo, es el mismo hecho. En el verso 31, se lo hacen saber al Señor de todos los consiervos, que fue el que le perdonó los diez mil dólares. Pero en el verso 35, nos encontramos con algo bien peculiar, escucha: Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

Así también. Así también. Tengo un problema con el así también, porque el verso 34 dice que el señor l volvió a atar. El señor, cuando vio como operó el consiervo, le volvió a reabrir el caso de los diez mil dólares y le dijo: ahora me lo pagas todo. Así también, el Señor hará con ustedes, si no perdonan. ¿Será posible, que si tú andas por allí con resentimiento en contra de alguien, Dios esté reabriendo toda la deuda que tienes tú con Él? Fíjate que Abraham, sintió en su corazón que él no estaba calificado para militar en una guerra de reyes, sin primero resolver este asunto en su corazón. Antes de ir a la guerra, dijo: tengo que libertar a mi hermano. Y allí fue donde elevó la posición de Lot de simple sobrino, a una de hermano digno de ser liberado. De no haber libertado a Lot en su corazón, primero, Abraham hubiera perdido esa guerra.

Entonces, no sólo se hubiera perdido Lot, sino que Abraham también. Tenía que resolver el asunto de Lot. Es imposible estar inmiscuidos en guerra de reinos y avanzando el propósito de Dios con nuestros corazones con asuntos Lot sin resolver. Porque, así también Dios que te ha perdonado de tanto, te puede volver a encarcelar si tú no perdonas al que te ofende por menos. Melquisedec dijo: No, estás tremendo, Abraham, tengo que venirte a ver. Y fue precisamente cuando viene e la victoria de esa guerra, que se encuentra con Melquisedec y le dice: tenía que venirte a saludar, porque estás tremendo. Tu comportamiento activó los cielos y me desató a mí. ¿Queremos ver el orden de Melquisedec? Tenemos que tratar con estos asuntos.

Josué 9. Relata un incidente de los gabaonitas. ¿Recuerdan a los gabaonitas? Seguramente que sí, como todos nosotros. Pero nos hicieron verlo de manera religiosa, ahora los vamos a ver en otro nivel. Verso 1 = Cuando oyeron estas cosas todos los reyes que estaban a este lado del Jordán, así en las montañas como en los llanos, y en toda la costa del Mar Grande delante del Líbano, los heteos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, (2) se concertaron para pelear contra Josué e Israel. (3) Mas los moradores de Gabaón, cuando oyeron lo que Josué había hecho a Jericó y a Hai, (4) usaron de astucia; pues fueron y se fingieron embajadores, y tomaron sacos viejos sobre sus asnos, y cueros viejos de vino, rotos y remendados, (5) y zapatos viejos y recosidos en sus pies, con vestidos viejos sobre sí; y todo el pan que traían para el camino era seco y mohoso.

(6) Y vinieron a Josué al campamento en Gilgal, y le dijeron a él y a los de Israel: Nosotros venimos de tierra muy lejana; haced, pues, ahora alianza con nosotros. (7) Y los de Israel respondieron a los heveos: Quizá habitáis en medio de nosotros. ¿Cómo, pues, podremos hacer alianza con vosotros? (8)  Ellos respondieron a Josué: Nosotros somos tus siervos. Y Josué les dijo: ¿Quiénes sois vosotros, y de dónde venís? (9) Y ellos respondieron: Tus siervos han venido de tierra muy lejana, por causa del nombre de Jehová tu Dios; porque hemos oído su fama, y todo lo que hizo en Egipto, (10) y todo lo que hizo a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán: a Sehón rey de Hesbón, y a Og rey de Basán, que estaba en Astarot. 

La historia es que esta gente, es que son cercanos, no eran lejanos. Y están engañando a Josué, porque tienen temor del ejército de Dios, porque ya comenzaron a tener victorias como Hai y Jericó. Entonces quisieron engañar a Josué, y él cometió el error de no consultar a Dios, e hizo un pacto con ellos. De que estarían juntos, y los puso a trabajar. Mira el verso 14: los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová. (15)  Y Josué hizo paz con ellos, y celebró con ellos alianza concediéndoles la vida; y también lo juraron los príncipes de la congregación. (Verso 21) = Dijeron, pues, de ellos los príncipes: Dejadlos vivir; y fueron constituidos leñadores y aguadores para toda la congregación, concediéndoles la vida, según les habían prometido los príncipes. ¿Y qué sucede? Luego viene el capítulo 10. Ellos no consultaron a Dios y armaron un pacto. Eso jamás deberemos hacerlo. No puedes ni por asomo constituir un pacto con alguien o con lago sin consultar a Dios, primero.

La guerra de los amorreos, es cuando todos los otros reyes tratan de limpiar y aniquilar a los gabaonitas. O sea, venían en contra de los gabaonitas, y es cuando Josué se entera que ellos no eran, en verdad, lo que ellos habían dicho que eran. Sin embargo, porque Josué les dio la palabra, aunque fueran aliados. Les había dado palabra de tener alianza con ellos, Josué se va al valle de Gabaón y comienza a militar contra los amorreos y esa es la batalla donde Josué, cuando todavía no había terminado el día y se estaba acabando, él declara que el sol se detenga. Un verdadero disparate científico, porque la que se mueve es la tierra en derredor del sol. Pero, por su nivel de alianza, aun en una alianza mediocre, porque era falsa, igualmente el universo se detiene. A favor de Josué. Porque honró su palabra de alianza, aun cuando descubre que le mintieron.

Es justamente dentro de estas situaciones donde aparece la mentalidad de Melquisedec. Es un sacerdocio tras otra ley. No son como los levíticos. No es como Aarón, que dice: “No fui yo, es todo el oro que tu me diste, que cuando lo eché en la vasija luego salió un becerro”. ¡Sinvergüenza! Dice que echó todo el oro allí y salió ese becerro como por arte de magia. Pero se calló bien la boca respecto a decir que fue él quien construyó el molde. Intentó hacerle creer a Dios que él hizo un fuego, echó dentro el oro y salió un becerro. Entonces Moisés le dijo: ¡Claro! Entonces derrítelo y bébetelo. No sé cómo se las arreglaron para cumplir con sus normales funciones fisiológicas, pero aquí dice que se bebieron el oro. Pero no murieron. Rarísimo, pero todo el evangelio lo es según nuestros ojos naturales.

Había algo dentro de Josué, que detuvo al sol. Porque la dimensión de pacto que él tenía, era más alta que la de un civil. Melquisedec le dijo eso a Abraham. “Déjame darte la mano y saludarte, porque el nivelo de pacto que tú tienes, no es el de un hombre común.” Abraham salva a Lot después de haber tenido una dura pelea con él. Tremendo. Josué defiende a los gabaonitas, terminando de descubrir que lo engañaron. Y hasta el universo se detiene para ayudarlo. Nota cómo Dios responde a nuestro nivel de alianza. En una ocasión aparece Melquisedec, un hombre que afecta a dos mil generaciones y, en la otra ocasión, se detiene el universo para cooperar con tu ministerio. Allí es donde Dios le pone el precio a lo que es alianza. Por eso toda alianza es muy importante ante los ojos de Dios.

Estamos viendo algunas de las condiciones que rodean la aparición de Melquisedec. Cómo es que aparece esta unción sobre nuestras vidas y las cosas que debemos hacer para que todo eso suceda. Salmo 110, seguramente conoces el verso 1: Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Esa posición donde dice allí siéntate, no es una silla. Es una posición espiritual. Más ampliatorio para entenderlo, sería cambiar ese siéntate, por posiciónate. Es decirle a una persona que sea consistente con su título. Si yo te digo siéntate o posiciónate, te estoy diciendo que asumas la responsabilidad que acarrea tu título. Posiciónate. Llena el perímetro del título que posees. Siéntate. Una posición de sentarse, en el Reino de Dios, es una posición de consumación. O sea: haz llenado la plenitud de aquello que es tu responsabilidad.

Melquisedec, entonces, es el resultado de una posición. La palabra griega es yashab. Significa: toma residencia. Tiene la implicación de una casa que se está alquilando y de repente tú te mudas y te conviertes en inquilino. Tomaste residencia. Ocupaste la vacante. Tu posición, determina tu ministerio. En la medida que tú ocupas la vacante que te pertenece, eso es lo que determina lo fuerte o lo débil de tu ministerio. La vida en el Reino, depende de tu posición espiritual. Melquisedec, es un sacerdocio que es consistente con su título. Son gente que hace honor al título de real sacerdocio. No es que solo tengan un título de real sacerdocio. Lo son. O sea que cuando tú levantas tus manos, tus manos son reconocidas en el mundo del espíritu, como las manos de un sacerdote y como las manos de un rey.

Eso tanto por Dios como por todos los demonios. Reconocidas. No un mero título. Lo que sale de tu boca no asusta a nadie. Es la sustancia que posees. Quiero que quede claro: el orden de Melquisedec, es un ser, un estado de ser y no un título en la iglesia. En este orden, se acabaron los títulos. En este orden eres o no eres. Todos del mismo tamaño. Mira Apocalipsis capítulo 13. Mira el verso 1: Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. (2)  Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. (3)  Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, (4) y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?

(5) También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses. (6)  Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. La palabra “moran”, es yashab. Gente que mora más allá del velo de la muerte. Gene de la tierra posicionada en el cielo. La bestia destruye a todos los que moran en su carne y en el mundo. Pero a los que están en el cielo, sólo puede blasfemar contra ellos, pero no puede tocarlos. Pero están aquí, no es que están en una nube. Vamos a seguir para que lo veas más claro. Marca ese verso seis, bien claro. Dice que abrió su boca. Lo importante de esta bestia, no es lo fea que es, sino su boca. En todos los versos te sigue diciendo que tiene una boca grande.

O sea que el poder de esta bestia, es su boca. Olvídate de que si es literal, de que si es un dragón, que si es lo que se te ocurra. ¡Es la boca! Y sabemos que las bocas son bocas, y que las bocas de la tierra, siempre vienen a través de hombres. ¡Los caballos no hablan!  Ni tampoco vas a ver dragones que hablen. Son imágenes de lo que ciertos hombres son en el espíritu. Dragones vociferantes. Son como leones que se creen que tienen autoridad. Satanás es “como” un león rugiente, pero no es león. Es “cómo” león. Sale del mar, sale de las multitudes. El mar es la gente. La bestia que se sienta, se cree que está posicionada con autoridad sobre la gente. Mira lo que dice: Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, (Esa es la iglesia y el remanente, que son) los que moran en el cielo.

La manifestación de los hijos de Dios. El grupo que Dios mismo va a formar es de gente que, aunque están aquí, no son de aquí. Moran en el cielo. La palabra “moran”, una vez más, es la palabra yashab. Que están posicionados en lo divino. Posicionados en el ámbito espiritual. Que están como Cristo, el mismo que subió, que descendió, pero que está en el cielo, mientras que está en la tierra. ¿Estás entendiendo esto? Verso 7 = Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. (8)  Y la adoraron todos los moradores de la tierra (¡De la tierra! No los que moran en el cielo. Las que adoraron la bestia fueron las iglesias terrenales, no las que habitan en el tabernáculo santo) cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo. 

¡Si alguno tiene oídos para oír, que oiga! (10) Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos. Escucha. Verso 11: Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón. (Una vez más, la autoridad hablaba como dragón. No es la imagen, sino en donde tiene su poder. ¡En la boca! (12) Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. (13) También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Lo dicen las cartas, que como aquellos desafiaron a Moisés, así también burladores y hombres falsos en la iglesia, van a tener el poder de hacer los mismos milagros.

Y les llaman burladores. (14) Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió. Engaña a los de la tierra, pero a los que moran en el cielo, sólo pueden blasfemarlos. Sólo pueden dañarle su reputación. Sólo pueden hablar en contra de ellos. Sólo pueden utilizar los medios de comunicación mundanos o las redes sociales para decir que son sectas, o que son ministros del Esoterismo, que están defendiendo algo falso. En síntesis, sólo pueden blasfemar. Pero los que no son engañados, son los que están orando. Yashab, en una posición terrenal, debajo de eso que se llama muerte, lo cual Cristo vino a romper, para que tu vida tenga otra dimensión.

El poder de esta bestia, es el poder de engaño, pero a los intocables que moran, que están posicionados en un lugar espiritual llamado cielo, sólo pueden blasfemar y mentirles, pero no los pueden engañar. Para esta gente, los sellos están decodificados. Tú posición es la que determina qué es lo que puede o no puede hacer un demonio contigo. Estas son las condiciones que rodean la aparición de lo que es el orden de Melquisedec. Cierro con lo que se lee en 1 Pedro, capítulo 2. Mira el verso 4. Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, (5) vosotros también, (Nosotros también ¿Qué cosa?) como piedras vivas, (Desechados por los hombres, pero escogidos y preciosos para Dios) sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

 (6)  Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado. (Anota: el que no cree en Él, será avergonzado. No me suavices esto, por favor. Déjalo como está escrito.) (7)  Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; (8) y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados. Clarísimo; tropiezan con la palabra que estamos predicando. Cristo es una Roca, pero el fundamento de Cristo no es sólo eso. Uno dice que sal ser salvos ya tienes fundamento. No. Tú apenas acabas de entrar al Reino. El fundamento es algo que se irá consolidando y adhiriéndose a tu vida.

Y la Roca de Cristo, nos llega por pedazos de revelación. Y cada vez que Dios habla de algo fresco, que nos revela quien es Él, hay quien lo rechaza, y para él, esa piedra se convierte en tropezadero. Pero esa piedra no es otra cosa que un mensaje, porque dice que tropieza con la Palabra. No es que no quieren a Cristo. Es que de pronto aman a Cristo, pero tropiezan con la revelación de Cristo. Cuando Cristo comienza a decirnos quien en verdad es Él. Fíjate que, cuando Cristo nos dijo que Él era Amor, todo el mundo suspiró casi románticamente. Cuando Cristo nos dijo que Él era misericordia, también la iglesia suspiró y decidió tenerle misericordia hasta los cincuenta demonios que venían al templo a perturbar la reunión. Pero cuando Cristo dijo que era guerrero, allí hubo varios delicados hermanitos que se enfermaron de sordera.

Cuando Cristo dijo que no vino a traeré paz sino una espada, a varios se le cruzaron los ojos y se les cayó la mandíbula. Cuando Cristo entró en la casa de Dios y tumbó todas las mesas de los mercaderes, a varios empresarios cristianos se les erizó el pelo de la nuca. Cuando Cristo dijo que si no comíamos su carne no éramos dignos de seguirlo, salvo los médicos cirujanos convertidos, el resto se desmayó de la impresión. Y algunos demonios les hicieron decir a ciertos periodistas que esa religión propiciaba el canibalismo. Lo mismo que pasó en lo natural, está pasando ahora en el espíritu. Ya conocimos al Cristo de amor. Ahora estamos conociendo el gobierno de Cristo, y no nos gusta. Igual que como Él dijo en los evangelios. Tú quieres irte allá. ¿A esa otra página donde hablan de cosas lindas y todo está buenísimo? No. Porque sólo tú tienes palabra de vida eterna, le respondieron.

Hay gente que se siente ofendida con lo que Cristo está mostrando que es hoy. Dice que tropiezan en la palabra, siendo desobedientes. A lo cual fueron también destinados. (9) Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, (Allí está la combinación. Una vez Cristo entra en el orden de Melquisedec, no reconoce sacerdocio que no tenga estas dos combinaciones en su ser. En ignorancia, nos permitió lo que fuera, pero ahora que nos lo está revelando, no lo permitirá más. Sacerdocio sin gobierno. Gobierno sin sacrificio. Ambos operando en un solo hombre. Una combinación nunca antes vista en un solo hombre. O eran reyes, o eran sacerdotes. Nunca los dos.)

 Nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis (Esta palabra, Anuncieis, es proclamar. Una vez tu entras en este orden de Melquisedec, tu adoración ya no son canciones, sino proclamaciones. Salen del nivel civil, y entran en el nivel de un rey. Son declaraciones, son decretos, son proclamaciones. Hay un puño silencioso tras tus palabras que son reconocidas en el mundo del espíritu.) las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; (10)  vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. 

Listo. Punto. Ahora ya lo sabes. Cuando escuches a media humanidad hablar de la proximidad de un Nuevo Orden Mundial, no te digo que no creas que eso sucederá, porque no lo sé. Quizás suceda, nunca se sabe hasta que niveles de corrupción, crueldad, explotación y abuso puede llegar el hombre a lomos de sus ocurrentes técnicas, sustentadas por poderes económicos transnacionales, logias antiguas, pero de funcionamiento operativo ultra moderno y ambiciones egocéntricas personales, expansionistas y perversas. Cuando veas que algo de eso puede estar comenzando a armarse, no salgas a las calles con un arma a matar o morir en una de las tantas guerras civiles que jamás produjeron solución alguna. Simplemente clava tus rodillas al piso y reclama, para ti y tu casa, toda la unción, el poder y la victoria del único orden triunfante en el mundo del espíritu, el Orden de Melquisedec. El verdadero Nuevo Orden que nadie acepta conocer y asumir.

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¿Cómo Cambiar El Mundo?

Lo que quiero compartirte hoy tiene tanto peso espiritual que no me gustaría invertir un tiempo precioso en introducciones innecesarias. Escúchame y luego ora, discierne, confirma, cree y activa. Libro de Jeremías, capítulo primero, versículo primero: Las palabras de Jeremías hijo de Hilcías, de los sacerdotes que estuvieron en Anatot, en tierra de Benjamín. (2)  Palabra de Jehová que le vino en los días de Josías hijo de Amón, rey de Judá, en el año decimotercero de su reinado. (3) Le vino también en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año undécimo de Sedequías hijo de Josías, rey de Judá, hasta la cautividad de Jerusalén en el mes quinto. 

Este profeta no recibió un día una visión y revelación y luego salió al mundo a contarla. Estuvo muchos años recibiendo palabra de Jehová de manera directa. Él lo dice sin vueltas. (4)  Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: (5) Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Me sigo preguntando, a esta altura de mi vida, cómo puede ser que la ciencia, y muy especialmente los médicos o científicos creyentes, sigan pensando que somos nosotros mismos, con nuestros espermas y óvulos, quienes nos damos la vida. ¿No leyeron aquí que dice antes que te formase en el vientre te conocí? ¿No debería haber dicho que te formases?

¿Entonces deberíamos aceptar de una buena vez, que los seres humanos solamente formamos un ser inanimado de carne y hueso, que de no recibir el soplo divino jamás sería un alma viviente? No lo sé, pero David lo tenía muy claro cuando en el salmo 139:15-16 lo dice así: No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión, vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas. Es indudable. Dios está desde el principio de nuestra gestación. En cada uno. ¿Suena increíble? ¿Y qué cosa de este ámbito sobrenatural nuestro le puede sonar creíble al mundo secular?

No fue el único. También Isaías lo vio con absoluta claridad. Y así lo expresa en el primer verso del capítulo 49 de su libro, cuando dice: Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria. A ti, justamente a ti que hoy estabas pensando que no vales demasiado como para que el Señor te tenga en cuenta. A ti te llega esta respuesta directamente desde el cielo. Isaías lo vuelve a mencionar en el verso 5: Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (Porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza); Tú, si quieres, no lo creas. Yo sí.

Queda absolutamente en claro que la soberanía de nuestro Dios se muestra nítidamente al formar, santificar, que es apartar, separar, y ordenar, que es designar en este caso a Jeremías, por profeta, (Que significa vocero suyo, portavoz, a las naciones, en este caso histórico Asiria, Babilonia, Egipto, Judá y otras. Entonces me pregunto y te pregunto: ¿Qué impide o anula que hoy, pleno siglo veintiuno, el mismo Dios que era ayer, hoy y siempre, no esté haciendo exactamente lo mismo contigo? ¿O conmigo? Soy y creo ser un vocero del Señor para todas las naciones de habla hispana que me escuchan o leen. Y tengo certeza de haber sido enviado a esto, justamente desde antes que Él me formase en el vientre de doña Arminda, así se llamaba mi madre. Si quieres, llámame presuntuoso. Te comprendo. Pero no me muevo un milímetro.

(6) Y yo dije: ¡Ah! ¡Ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Tranquilo. No fue el único el pobre Jeremías en querer argumentar algo ante Dios para esquivar el mandato (7) Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. (8)  No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová. ¿Lo escuchaste bien? No temas. Si es voz de Dios, atrévete y suéltala. Nadie te podrá callar. Pero ten mucho cuidado. Entrega todo en oración y sé muy sobrio. Porque si llegas a salir a vociferar palabras que no te fueron dadas desde el cielo, sino de tus intereses personales, entonces nadie va a salir a respaldarte y, si te atacan, caerás.

(9)  Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca. ¿Es que Dios tiene una mano que, llegado el momento, puede tocar tu boca? Podría ser una licencia poética que Jeremías se toma para declarar que sus palabras vienen de parte de Dios, pero eso sería factible si fuera el único. Pero no es así. Isaías, anteriormente, había dicho algo similar, aunque con relación a un serafín, esto es, un ángel de Dios. Mira Isaías 6:6-7: Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.

Una del Dios Padre y otra de uno de sus ángeles. ¿Es suficiente para creerlo? No tan sencillo, ¿Verdad? Entonces vete a Éxodo 4:11-16 y escucha con atención: Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar. Y él dijo: ¡Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar. Entonces Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón. Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer. Y él hablará por ti al pueblo; él te será a ti en lugar de boca, y tú serás para él en lugar de Dios.

Puedes creerlo y no creerlo, tú decides. En mi experiencia personal, nunca me ocurrió algo como una aparición espectacular de un ser sobrenatural estirando su mano para tocar mi boca. Pero en muchas ocasiones, ya sea predicando en la emisora de radio, enseñando en una clase bíblica o simplemente grabando un audio para nuestra web, cuando tenía preparado y hasta pensado decir una determinada cosa sobre un texto a examinar, de improviso vino a mi mente una serie de detalles, conceptos y hasta definiciones de tono profético que, de ninguna manera, pudieron ser producto de mi sabiduría personal. Así es que si, yo creo que simbólica o físicamente, en un momento necesario, Dios puede tocar tu boca y hacerte hablar lo que Él quiere decir y no lo que a ti te parece bonito.

(10)  Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar. Y aquí llegamos al texto base de lo que el Espíritu Santo me guio a Compartirte hoy. Olvídate de Jeremías, porque él es sólo una muestra que la historia te brinda para que tú, yo y todos los que sienten alguna forma de llamado que nos saque del ostracismo en el que vive una enorme franja del pueblo de Dios en la tierra. Tómalo para ti, donde quiera que vivas. Porque hay cosas que no tienen nada que ver ni con la sociedad, ni con la política y mucho menos con las falsas ideologías que los hombres argumentan sentir para justificar, a veces, lo injustificable.

De momento que Pablo, cuando le escribe su segunda carta a su discípulo Timoteo, no vacila en el inicio, de decirle lo que ha quedado grabado a fuego para siempre, no sólo para ese tiempo y lugar. También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. ¿Alguien se ha tomado el trabajo de descifrar que significa esto de “tiempos peligrosos”? Los que viven en lugares de oriente donde el cristianismo es minoría, creo que lo tienen bien claro. Los que no lo tenemos del mismo modo somos nosotros, occidentales a los cuales se nos predica permanentemente avivamientos, celebraciones, señales y milagros, y se nos enseña que todo será para bien, cuando nuestras Biblias, como acabo de leerte, nos dice lo contrario.

De todos modos, leamos aquí para qué es que el Señor nos ha puesto en nuestro lugar de origen. No puedo incluir a la inmigración, a menos que haya sido realizada por expreso mandato y dirección del Espíritu Santo. Estamos en esta tierra sobre las naciones, (Esto significa que no podemos limitarnos a decir o hacer lo que nuestros gobernantes incrédulos determinen; sino lo que nuestro Dios nos ordena), y sobre reinos, que no se refiere a las escasas y decorativas monarquías existentes, sino de otro reino que todos conocemos, aunque elegimos no mencionarlo para no darle promoción innecesaria. Sólo puedo añadirte que pertenece a lo más oscuro, malévolo y recóndito de las tinieblas.

Muy bien. ¿Y qué es lo que Dios nos dice que debemos hacer con esas naciones y reinos? Seis acciones. Cuatro destructivas y dos edificadoras. En ese orden. Comienza por una que suena bastante fuerte: ARRANCAR. Sacar de raíz, dice el diccionario. Tiene connotación de algo violento, ¿No es así? La palabra utilizada en el original hebreo es natásh. Su definición más simple es rasgar para separar. Luego aparecen los sinónimos, a los que deberemos prestar mucha atención: derribar, desarraigar, perecer, raíz, sacar por completo. Con el reino de las tinieblas estamos perfectamente consustanciados con todo esto. Si hay un demonio influenciando maldad en un lugar, no podemos ni negociar ni confraternizar con él, se lo arranca de allí y se lo echa fuera.

Pero con las naciones las cosas son distintas. ¿Debería interpretar esta palabra como un aval a determinados actos subversivos para con algún gobierno que esté ejecutando cosas opuestas a la voluntad de Dios? ¿Me está hablando de entablar una especie de guerra santa? Mucho me temo que así deben haberlo interpretado en la antigüedad, por eso existieron y siguen existiendo tantas guerras que acabaron con tantas vidas inocentes. No he visto que los más prestigiosos teólogos que siempre parecen saberlo todo largamente, se jueguen demasiado con estas palabras. En la mayor parte de sus comentarios, casi que las observan superficialmente y rápidamente pasan a lo siguiente. Lo único que he hallado en lo histórico, es que Arrancar» y «destruir» implican la eliminación de prácticas idólatras y la purificación espiritual necesaria para volver a la adoración genuina a Dios.

Creo fielmente que nuestra guerra no es contra carne y sangre, sino contra principados y potestades, por lo que, en mi visión personal, que de ninguna manera nadie deberá darle entidad de doctrina a seguir, es que arrancar tiene que ver con el tipo de oración que hacemos por algo o por alguien que este en contra del diseño, la voluntad y el propósito de Dios. A eso hemos venido, a ser gobierno, no a ser cómplices o enemigos de ellos. Y para gobernar en el espíritu, sólo bastará declarar, decretar y activar algo que tenga que ver con lo que Dios ordena. No voy a darte ningún ejemplo que tengo en mi mente porque, reitero, es una visión personal. Pero si llegado el caso oras por algo o alguien que esté en contra del Reino de Dios, entonces será el Espíritu Santo el que te guíe a arrancar eso de la manera que Él te lo enseñe.

La segunda palabra, es DESTRUIR. Deshacer o arruinar una cosa. Aquí, la palabra utilizada es abad. Implica algo o alguien propenso a descarriarse, algo así como perderse por implosión. También perecer. No parece darnos demasiadas alternativas. Donde quieras que busques en tu Biblia textos con esta palabra, siempre encontrarás lo que te presenta de antemano: destrucción. Ahora bien; si se trata de naciones, ¿Qué debo entender aquí? ¿Salir con una poderosa arma de guerra y destruir todo lo que se oponga a Dios mediante la eliminación de adversarios? Está bien, en la antigüedad las guerras eran constantes y el mismo Jehová se declara como varón de ellas, pero…No. Creo en mi fuero más íntimo que aquí esto tiene que ver con la cultura corrupta de un lugar. Destruir esa cultura para plantar la cultura del Reino.

Y no estoy diciendo esto por ingenuo voluntarismo religioso, sino porque hay otros textos que reiteran estas palabras del verso 10 y creo que convendría repasarlos para ir formando un panorama más claro de lo que deberemos ejecutar a futuro. En el capítulo 18 de este mismo libro, en los versos del 7 al 10, hay una expresión que te comparto para que la medites. Dice: En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, y derribar, y destruir. Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles, y en un instante hablaré de la gente y del reino, para edificar y para plantar. Pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me arrepentiré del bien que había determinado hacerle. Punto inicial: primeramente, debemos hablar con esa gente. Segundo: si ellos se convierten de su maldad, entonces Dios se arrepentirá del juicio.

La tercera palabra, que suena muy similar a la anterior, es ARRUINAR. En el original es la palabra natáts, y tiene que ver con derribar algo. También con arruinar, asolar, destruir, hender, perecer, quebrar, romper, trastornar. Esto indiscutiblemente tiene que ver con juicio. Los juicios de Dios son lentos para llegar porque Él siempre te dará una oportunidad más para arrepentirte. Pero cuando se agotan todos los tiempos, esos juicios han sido, son y seguirán siendo inmutables y, llegado el caso y la necesidad, implacables. Nadie podrá argumentar inocencia por ignorancia. Se los viene advirtiendo desde el principio y, solamente la necedad vanidosa u orgullosa puede ignorar tamaña advertencia. Es Dios, no un hombre de carne y hueso, maleable, cambiable o corrompible. Esto le pega fuerte a ciertas democracias, pero indefectiblemente está dirigido a todas las tiranías o dictaduras existentes. Eso también es cultura de hombre. Dios no es tirano.

En el capítulo 24 y en los versos que van del 5 al 7, hay otra pista que será conveniente examinar. Allí dice: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Como a estos higos buenos, así miraré a los transportados de Judá, a los cuales eché de este lugar a la tierra de los caldeos, para bien. Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los volveré a esta tierra, y los edificaré, y no los destruiré; los plantaré y no los arrancaré. Y les daré corazón para que me conozcan que yo soy Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón. ¿Qué es un higo bueno? El maduro y lleno de semillas para prosecución de la especie. Quienes así sean, tendrán sobre si los ojos llenos de misericordia y amor de nuestro Dios, y aunque su nación reciba un juicio duro, ellos podrán quedar a un lado de eso con sólo aceptarlo como Rey y Señor de sus vidas y comprometerse a obedecer su dirección y hacer prevalecer Su Soberanía y Su Voluntad.

La cuarta y última palabra de juicio, es DERRIBAR. Aquí la palabra es jarás, y tiene que ver con tirar hacia abajo o en pedazos, romper, destruir. Es casi un calco de todo lo anterior, se le parece y mucho. Porque sus sinónimos implícitos son arruinar, asolar, desbaratar, desmoronar, destruidor, destruir, rendir, traspasar, trastornar. Si tú examinas cada una de estas palabras, podrás ver que una de las acciones más nobles que puedan llevarse a cabo contra gobernantes corruptos o llenos de maldad en las naciones que los tengan, es la de trabajar desde lo espiritual con todo celo y armadura de guerra, para desbaratar cada uno de sus planes nefastos o contrario al diseño y la voluntad de Dios. Ejemplo: la mejor manera de combatir el narcotráfico, es eliminar el consumo. Y a eso solamente lo puede lograr Jesucristo. Esa es la prédica ante cada adicto. Quizás sean pocos los que lo crean, pero serán suficientes en los cielos.

El capítulo 31 nos trae otra visión, otra mirada de esta realidad. Allí, en los versos del 27 al 30, leemos: He aquí vienen días, dice Jehová, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animal. Y así como tuve cuidado de ellos para arrancar y derribar, y trastornar y perder y afligir, tendré cuidado de ellos para edificar y plantar, dice Jehová. En aquellos días no dirán más: Los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera, sino que cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agrias, tendrán la dentera. Simiente de hombre y animal. Para aquellos legendarios, hombres y su ganado. Hoy, también hombres, pero con sus trabajos, sus bienes, sus posesiones. Si se destruye, arruina y se desarraiga la corrupción, el trabajo de los íntegros tendrá su recompensa correcta.

La quinta palabra y primera de lo constructivo, es EDIFICAR. La palabra en el original es baná, y significa lisa y llanamente construir. Habla de albañilería, de poner cimientos, de fabricar, de fortificar, hacer, tener hijo, levantar, maestro, obra, poner, prosperar, reedificar, reparar, reestablecer y restaurar. Esto, indudablemente, tiene que ver con un después. Después de todo lo anterior, de la ruina moral desarraigada de una nación, de una corrupción destruida y una necedad vanidosa en forma de arrogancia desmoronada simplemente por la palabra y el testimonio de los hijos. Cuando una nación queda así, en esas condiciones, se impone una restauración con rudimentos celestiales. No alcanza con la buena voluntad de la sabiduría humana y sus ciencias, se impone la presencia de Jesucristo en las vidas, única manera de llegar a un estado de paz interna imposible a través de ningún artilugio ni medicamento humano.

Finalmente, en el capítulo 42 y versos 7 al 10, vemos otra semblanza de lo comentado. Dice: Aconteció que al cabo de diez días vino palabra de Jehová a Jeremías. Y llamó a Johanán hijo de Carea y a todos los oficiales de la gente de guerra que con él estaban, y a todo el pueblo desde el menor hasta el mayor; y les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel, al cual me enviasteis para presentar vuestros ruegos en su presencia: Si os quedareis quietos en esta tierra, os edificaré, y no os destruiré; os plantaré, y no os arrancaré; porque estoy arrepentido del mal que os he hecho. ¿Qué significado tendrá el quedarse quieto en esa tierra? Si bien no soy ciego ni necio, y sé que lo que voy a decir hoy es impracticable por todas las razones que conocemos, así y todo no puedo callar lo que es una verdad de Dios inapelable.

Si observas las geografías y climas de todas las tierras del mundo, con una administración honesta, incorruptible y llena de amor por sus semejantes, cada nación de cada lugar del mundo, tendría sobradamente lo necesario para subsistir y mantenerse en cada lugar sin tener que emigrar a otros. Hoy, algunos gobiernos pretenden encarar ese problema con la deportación y la mano dura, pero supongo que están apenas tratando un problema que es nada menos que el resultado de sus propias políticas segregacionistas. Si se derrumba y destruye el racismo y el clasismo, creo que los hombres encontrarían un remanso de paz que fura realmente duradera. Nadie tendría que abandonar su tierra, porque por algún motivo muy importante en lo espiritual Dios decidió hacerlos nacer allí y no en otro lugar. Cada inmigrante sabe que eso, hoy, es imposible. Sin embargo, en sus corazones, hay una añoranza por su patria genuina que va mucho más allá de una educación escolar. Es un ADN espiritual que manda esa señal a sus vidas.

La última de estas palabras tan contundentes recibidas por Jeremías, pero extendidas a todo creyente fiel y sólido, es PLANTAR. El original hebreo aquí es natá y significa algo así como “golpear en.” Habla de afirmar, hincar, labrar y sembrar. Es curioso, pero este verbo en otras ramificaciones, está cerca de treinta veces en toda la Biblia. Pero sólo en el Antiguo Testamento. En el Nuevo no figura esta palabra. Y así como la tenemos aquí, sólo en el libro de Jeremías en los versos que hemos compartido. ¿Qué querrá decir eso? Que el mandato que se le da a Jeremías, que es el mismo que se no está danto a nosotros en este tiempo, nos impone y demanda hacer todo lo que haya que hacer para terminar con corrupciones, clasismos, racismos, maldades y ferocidades, pero también nos ordena edificar lo que haya sido destruido y, fundamentalmente, plantar las bases de la palabra de Dios, que es lo único que podrá salvar a este planeta de una autodestrucción manifiesta a la que, más que evidentemente, estamos marchando.

Ahora reflexionemos un instante con conciencia racional e inteligente. ¿Alguien ha creído los discursos o relatos de quienes aseguran que todos los adelantos científicos y tecnológicos que están apareciendo, han sido creados para ayudar a la humanidad a que viva mejor? ¿De verdad queda gene con el grado necesario de ingenuidad que pueda creer que eso es verdad? ¿Nadie va a desconfiar de esos hombres que sólo parecen interesarse por aumentar sus fortunas materiales y acceder a mayores sitios de poder? Al darse cuenta de esto, no son pocos los cristianos que han caído en la trampa satánica de involucrarse en la política terrenal con la idea de sanearla y llevar a todos esos hombres a Cristo y de ese modo cambiar un mundo que comienza a romperse en pedazos. Ese es un error que Jeremías marca con mucha claridad en el capítulo 17 y verso 5: Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.

Si quieres te añado dos frases más que también han sido inscriptas en este libro. Maldito el varón que no obedeciere las palabras de este pacto y, tal vez la más sutil de todas: maldito el que hiciere indolentemente la obra de Jehová. Hacer algo de manera indolente, te advierto, es darles a las cosas de Dios el tiempo que nos sobra, por debajo de placeres, trabajo, divertimentos y hasta juegos. Y también llevarlas a cabo sin amor, con apatía, aburrimiento y desprecio por la gente que acude en búsqueda de ayuda. Si queremos que este mundo alguna vez torne a cambiar, lo primero que deberá cambiar es el corazón del hombre. Y para que un corazón humano cambie, tiene que ser tocado, sacudido y llenado por el Espíritu Santo de Dios. De otro modo, seguirá siendo religión. Y ninguna religión cambiará al mundo. Lo más probable es que sea derrumbada y destruida conjuntamente con él.

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