Estudios » Crecimiento

El Verdadero Nuevo Orden

Creo que es momento de buscar las condiciones que rodearon la aparición del sacerdocio de Melquisedec, para poder nosotros evaluar cuales serían esas condiciones en este tiempo presente. Porque nosotros también estamos cambiando de sacerdocio.

Génesis 14: 1 = Aconteció en los días de Amrafel rey de Sinar, Arioc rey de Elasar, Quedorlaomer rey de Elam, y Tidal rey de Goim, (2) que estos hicieron guerra contra Bera rey de Sodoma, contra Birsa rey de Gomorra, contra Sinab rey de Adma, contra Semeber rey de Zeboim, y contra el rey de Bela, la cual es Zoar. (3) Todos estos se juntaron en el valle de Sidim, que es el Mar Salado. Verso 10 = Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos cayeron allí; y los demás huyeron al monte. (11) Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron. (12) Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron. (13) Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram.

(14) Oyó Abram que su pariente La palabra real es hermano, no pariente) estaba prisionero, Esto es importante. Porque ustedes recordarán que Abraham y Lot tuvieron tremendo altercado en el capítulo anterior a este, el 13, cuando se separaron. Pero cuando vino esa guerra, ese altercado significó muy poco para Abraham llamarle hermano al sobrino. Acuérdate que lo último que Abraham y Lot hablaron, fue disgusto. Y que se separaron por decisión mutua. Pero cuando llegan noticias a los oídos de Abraham que Lot estaba prisionero, lo primero que él dice, es: “Este es mi hermano”. Muy importante, porque son las condiciones que existen cuando aparece esa unción llamada el orden de Melquisedec. En primer lugar, ya sabemos que Melquisedec aparece cuando las naciones están buscando librarse de lo que es la Babilonia antigua. El Sinar, en Génesis 10:10, es el nombre dado a Babilonia, cuando Nimrod comienza a construir la ciudad.

Así es que, cuando la gente está tratando de huir de Babilonia, vemos en Ezequiel capítulo 17, como el cedro se convierte en una viña, algo que no tiene estatura. Una iglesia de un tope alto, que no puede ser quebrantada, que sólo es movida por la voz de Dios, se convierte en una viña que no tiene altura, que no puede penetrar en lugares altos con Dios, que no puede entrar en revelaciones altas. Son gente de bajo impacto. Todo porque son cautivos al espíritu opresivo de Babilonia. Y estamos viendo que eso era, en el verso 14, precisamente lo que la parábola significaba. Que había venido el rey de babilonia y se había llevado a los reyes y a los príncipes. No a cualquiera, sino a hombres que Dios había destinado para ser reyes y para ser príncipes, y andan cautivos en iglesias que no tienen altura espiritual.

Porque para nosotros, altura espiritual es numerología. Para nosotros, altura espiritual es cuan buena es la alabanza. Para nosotros, es que un predicador famoso venga a mi púlpito. Cuando la altura espiritual es todo lo contrario y tiene que ver con la sustancia del entendimiento que tiene cada creyente, que le permite fluir con Dios en niveles altos. Aunque eso suceda en un grupo de no más de diez personas y sin música. El tiempo en que aparece Melquisedec, es el tiempo cuando la gente está huyendo de Babilonia. Y eso, justamente, es algo que identifica este tiempo presente. En toda la tierra hay gente tratando de escaparse del sistema babilónico. Sea en el mundo o sea en la iglesia. Asimismo, vemos en los dos primeros versos de este capítulo 14 de Génesis, que el tiempo en que aparece Melquisedec, es el tiempo en donde la guerra es escalada a nivel de reyes. Quienes estaban peleando, eran los reyes, no los civiles.

En el tiempo del orden de Melquisedec, la milicia es escalada, es aumentada, es promovida a un nivel alto y de autoridad. Los apóstoles están peleando el orden verdadero contra el orden paralelo. Hay un orden paralelo al mover apostólico, que usa los mismos títulos y se ayuda con vestimenta externa y con la popularidad terrenal de la iglesia, para atacar a los verdaderos oráculos de Dios, que son gente no reconocida, como nunca lo fueron en la Biblia. Apóstoles de Dios peleando contra valores contrarios. Reyes contra reyes. Viviendo en tiempos como estos, nuestra conducta no puede ser civil. Y no me refiero a que no somos personas civiles, porque sí lo somos, pero nuestra conduta espiritual, nuestra mentalidad, debe aumentar a un nivel militante. Nuestra adoración no puede ser civil, carismática, amorosa.

Nuestra oración no puede ser de interés personal, o de necesidades propias. Nuestra dádiva, no puede ser a nivel civil, tiene que ser a nivel de inversión de Reino. Tenemos que actualizar nuestra vida, a nivel de esta guerra presente. Que nuestra adoración tenga un puño profético detrás de ella. Me refiero a las leyes fundamentales que dominan el ámbito terrenal. No deben tener derecho a tocarte, porque tú eres embajador en la tierra. O sea que lo que demanda el príncipe del aire, no puede tener efecto en ti, porque tú eres inmune al gobierno de aquí. Pero eso sucede cuando tú lo entiendes, no cuando es sólo teoría. ¿Qué si duele? ¡Claro! ¡Duele muchísimo! Te puedes enfermar, incluso. ¿Se detiene el ministerio? No. ¿Dejas de penetrar naciones? Mucho menos. Esto no sucede de la noche a la mañana, esto es una guerra tras la otra hasta que llegas a un nivel donde te encuentras curado de espanto.

Lo que sucede es que cuando se viven muchos años fuera del Señor, cuando entras y decides morir a tu carne, eso te puede llevar mucho tiempo. Lo ideal es no desesperarse e ir dando gracias a Dios cada día por los milímetros adelantados. Es muy cierto que han existido casos puntuales donde la muerte a la carne fue instantánea, de un momento para el otro. Fui protagonista cercano de un caso de un joven adicto a la cocaína que, cuando aceptó a Cristo, cayó al suelo electrificado por el Espíritu Santo y, cuando se pudo poner en pie, era otra persona. Nunca más tocó la droga y no tuvo el menor síntoma de abstinencia. Pero esos son casos puntuales que, por motivos que sólo el Señor conoce, se desarrollan así. En gran mayoría, matar tu carne es un proceso que lleva su tiempo. Unos más, otros menos, pero lleva su tiempo. Lo cierto es que no llegamos a un plató, sino que estamos en camino.

La idea central es que podamos tener una mentalidad que llegue a afectar a las tinieblas en la tierra. Familiares, amigos apreciados que están atados que deseamos sean liberados de esas ataduras. Así es que, no podemos operar como civiles. Sin ir demasiado lejos, en el libro de Esdras, vemos cómo opera la guerra de los reyes. Y vemos la autoridad que tienen los decretos cuando son hechos gubernamentalmente, y no civilmente. Si un civil o alguien de la sociedad dice: “¡Aquí, en esta ciudad va a pasar tal cosa! Eso tiene cierto nivel de impacto. Pero si el alcalde, o intendente, o gobernador, o alguien de autoridad dice lo mismo, va a haber gente que se va a mover más rápido al oír esa voz que al oír la voz del civil, aunque lo que el civil diga, sea cierto. Hay algo dentro del rango, que demanda sumisión.

Y recuerden que estas no son posiciones externas. Son realidades internas. Hay gente con autoridad en el mundo del espíritu, que no tiene rango público. Y, por el contrario, gente que está en altas posiciones en la iglesia, que no tiene ningún tipo de autoridad espiritual. Y en Esdras, hay una historia sobre esto. Están tratando de reconstruir el templo, y de repente los demonios quieren saber quién les dio permiso para construir. Y entonces comienzan a buscar e indagar en los libros de Crónicas, a ver qué rey decretó que se podía. Y podemos ver en Esdras, cómo los demonios dijeron: “Bueno, si el rey fulano de tal lo dijo, no los toques, que sigan construyendo”. O sea: los demonios, respetan decretos gubernamentales. Y en Esdras capítulo 5, mira el verso 6:

Copia de la carta que Tatnai gobernador del otro lado del río, (Este es un gobernador, cartas gubernamentales) y Setar-boznai, y sus compañeros los gobernadores que estaban al otro lado del río, enviaron al rey Darío. (7) Le enviaron carta, y así estaba escrito en ella: Al rey Darío toda paz. (8) Sea notorio al rey, que fuimos a la provincia de Judea, a la casa del gran Dios, la cual se edifica con piedras grandes; y ya los maderos están puestos en las paredes, y la obra se hace de prisa, y prospera en sus manos. (9) Entonces preguntamos a los ancianos, (Nota que los demonios siempre le preguntan a gente con autoridad) diciéndoles así: ¿Quién os dio orden para edificar esta casa y para levantar estos muros? (10) Y también les preguntamos sus nombres para hacértelo saber, para escribirte los nombres de los hombres que estaban a la cabeza de ellos.

O sea que lo que ellos les preguntan es quien les dio orden de edificar con piedras grandes. Piedras grandes son piedras fundamentales o apostólicas. No son piedritas de esas que de pronto leemos un versículo y hablamos una hora de tonterías relacionadas con ese verso. (11) Y nos respondieron diciendo así: Nosotros somos siervos del Dios del cielo y de la tierra, y reedificamos la casa que ya muchos años antes había sido edificada, la cual edificó y terminó el gran rey de Israel. (12) Mas después que nuestros padres provocaron a ira al Dios de los cielos, él los entregó en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, caldeo, el cual destruyó esta casa y llevó cautivo al pueblo a Babilonia. (13) Pero en el año primero de Ciro rey de Babilonia, el mismo rey Ciro dio orden para que esta casa de Dios fuese reedificada. 

Le están diciendo: mira, nosotros tenemos permiso porque hubo un decreto gubernamental para hacerlo. ¿Estás viendo eso, allí? (14) También los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, que Nabucodonosor había sacado del templo que estaba en Jerusalén y los había llevado al templo de Babilonia, el rey Ciro los sacó del templo de Babilonia, y fueron entregados a Sesbasar, a quien había puesto por gobernador; (15) y le dijo: Toma estos utensilios, ve, y llévalos al templo que está en Jerusalén; y sea reedificada la casa de Dios en su lugar. (16) Entonces este Sesbasar vino y puso los cimientos de la casa de Dios, la cual está en Jerusalén, y desde entonces hasta ahora se edifica, y aún no está concluida. (17) Y ahora, si al rey parece bien, búsquese en la casa de los tesoros del rey que está allí en Babilonia, si es así que por el rey Ciro había sido dada la orden para reedificar esta casa de Dios en Jerusalén, y se nos envíe a decir la voluntad del rey sobre esto.

Nota que aquí el asunto es: tenemos permiso si hay decreto. Por eso es que digo que, tenemos que edificar en este tiempo del orden de Melquisedec, con una mentalidad gubernamental, para que nuestros biznietos tengan permiso para continuar edificando, porque lo que se decretó en los aires, en este tiempo, no fue civil. Estamos hablando de la verdadera iglesia. ¡No te olvides de ir a la iglesia el domingo! Perdona, mi vida no tiene nada que ver con una iglesia un domingo. No censuro ni cuestiono al que lo hace, porque cada uno ha venido con dones, mandatos y visiones distintas, pero no es mi caso. A mí me fue mostrado que se puede llevar una vida de fe auténtica, genuina y productora de señales, sin depender de ninguna organización religiosa de ningún nombre ni color. No incentivo a que nadie haga lo que yo hice, por la simple razón de que esa dirección me fue dada por el Espíritu Santo a mí. Y a mí me funcionó por esa razón. Tú puedes tener otra dirección y ser de bendición con ella.

De hecho, lo que yo veo como iglesia, no tiene nada que ver con púlpitos n bancos. Está por encima de todo eso. Ritualismos, costumbres, tradiciones. Si fuera por mí nos pondríamos a orar todos y, el que tenga una palabra unida se pone de pie y todos los demás nos sentamos donde podemos a sui alrededor para escucharlo. Púlpitos, bancos y jerarquías ponen una distancia que Jesús jamás tuvo con su gente. Obvio que hay muchísima gente que no está preparada para eso. Le quitás los bancos y se les acabó la iglesia. Otra vez Esdras. Capítulo 6, verso 1: Entonces el rey Darío dio la orden de buscar en la casa de los archivos, donde guardaban los tesoros allí en Babilonia. (2) Y fue hallado en Acmeta, en el palacio que está en la provincia de Media, un libro en el cual estaba escrito así: Memoria: (3) En el año primero del rey Ciro, el mismo rey Ciro dio orden acerca de la casa de Dios, la cual estaba en Jerusalén, para que fuese la casa reedificada como lugar para ofrecer sacrificios, y que sus paredes fuesen firmes; (Que sus paredes fuesen firmes. Tienen que ser firmes.) su altura de sesenta codos, (Esto tiene que ver con la estatura del varón perfecto) y de sesenta codos su anchura;

(4) y tres hileras de piedras grandes, y una de madera nueva; y que el gasto sea pagado por el tesoro del rey. (5) Y también los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, los cuales Nabucodonosor sacó del templo que estaba en Jerusalén y los pasó a Babilonia, sean devueltos y vayan a su lugar, al templo que está en Jerusalén, y sean puestos en la casa de Dios. (6)  Ahora, pues, Tatnai gobernador del otro lado del río, Setar-boznai, y vuestros compañeros los gobernadores que estáis al otro lado del río, alejaos de allí. (7) Dejad que se haga la obra de esa casa de Dios; que el gobernador de los judíos y sus ancianos reedifiquen esa casa de Dios en su lugar. (8) Y por mí es dada orden de lo que habéis de hacer con esos ancianos de los judíos, para reedificar esa casa de Dios; que de la hacienda del rey, que tiene del tributo del otro lado del río, sean dados puntualmente a esos varones los gastos, para que no cese la obra.

No solamente les dijo déjalos quieto, sino que además les dijo que los financiaran para que no cesaran lo que estaban haciendo. Y que no sean entrometidos. Decretos. Definen quien tiene derecho. Yo digo estas cosas y, sin aspaviento alguno, se convierten en decretos que demandan sumisión. Uno dice algo aquí, se acepta, y seguramente comienza a haber problemas allá. Y nadie sabe por qué. No somos civiles. Tenemos que elevar nuestra vida a un nivel de gobierno. Melquisedec, no es un sacerdocio débil, es un sacerdocio de autoridad. Es un real sacerdocio. El cual Cristo implantó, porque Él vino a ser un sacerdocio según el orden de Melquisedec. Y cedió su vida como primogénito, entre muchos hermanos de la misma orden. Como de aquello llegamos a esto que llamamos ministro hoy, no lo sé, pero gracias a Dios, el sello está quebrado y estamos entendiendo lo que es un ministro.

Porque la Biblia dice, en Corintios, que todos somos ministros competentes del Nuevo Testamento. No es que hay algunos aquí y otros allá. Todos. Lo que queremos es un reino de sacerdotes que ministren las naciones con amor gubernamental. Gobierno de sacrificio personal y ministración con autoridad. Cuando uno no tiene autoridad, ni los niños te respetan. Cuando la mamá o el papá le hablan al niño sin autoridad, ellos no obedecen. Y no se trata de gritarles. Autoridad no significa volumen alto de la voz. Es más; la verdadera autoridad, muy pocas veces tiene volumen de voz más alto de lo normal. Pero el niño sabe cuando eres serio con lo que dices, y no se le ocurre ir en contra de lo que dijiste. Pero si detecta que tu no se puede convertir en un si, te amarra en su dedito y te manipula a su antojo. Desde el año y medio de edad.

Luego aparecen los días donde las lealtades de pactos y alianzas están siendo redefinidas, o reafirmadas. Acuérdate que Abraham tiene una guerra con Lot. Fuerte, muy fuerte la guerra. Tan fuerte que, aún siendo familiares, se separan. Ustedes saben que Lot creyó ver al Edén en Sodoma y Gomorra. Indudablemente era un hombre con poco discernimiento espiritual, porque para mirar Sodoma y Gomorra y ver el Edén de Dios en ellas, había que tener una mirada bien loca. Pero eso fue lo que él vio y allá fue a parar. En el capítulo 13. Abraham, en el capítulo 14, cuando se entera que hay una guerra, y Lot es cautivo, no opera como un ser humano común. El ser humano común hubiera dicho “que se jorobe, eso le pasa por idiota. Se lo dije y no me quiso escuchar. Ese tiene que ser Dios que le está enseñando”.

Esa, hubiera sido una reacción civil, normal. Estaba Lot cautivo, y lo primero que él dice es que no puede dejar a su hermano prisionero. ¿Cómo es esto? Primero, que Lot no era su hermano, era su sobrino. Pero Abraham tiene que discernir en su corazón el valor de un justo. Y digo justo, porque recuerda que cuando vienen los ángeles, Abraham se pone a pelear con los ángeles y dice: hay cinco justos en Gomorra. Que se haya equivocado, es otra cosa, pero un justo es un hermano de mi misma iglesia. Que sea cabezón y no haya entendido nada, es otra cosa, pero sigue siendo un justo. No es un mundano, es justo. Pero que fue a parar a allá por falta de discernimiento, porque no se quiso someter o porque es más rebelde que los demás, todo eso es cierto, pero es justo.

El concepto de considerar a Lot su hermano, tuvo que ser resuelto en el corazón de Abraham, antes de rescatarlo. No es que se lo dijo antes para pavonearse. Tuvo que creer antes que era su hermano para poder tener fuerzas para ir a rescatarlo. Fíjate como este hombre, que no era un hombre de guerra, se va a meter con esta gente que venía desparramando reyes por todos lados, y con algunos siervos sencillos va a pelar contra un tremendo ejército ¿solo para liberar a un sobrino? No, un sobrino no, eso hubiera sido civil. Para poder hacerlo tuvo que elevar a Lot en una posición en su corazón para estimarlo como hermano, para entonces decidir que lo iba a rescatar. Mira Mateo 18:15: Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. ¿Nosotros hacemos eso? No, no sólo no hacemos eso, sino que empezamos a murmurar contra la persona que nos ofendió con cuanta cosa parecida a un cristiano nos crucemos.

Aquí no dice que hagas eso, dice que vayas y lo enfrentes cara a cara y le digas: hermano, me ofendiste. ¿Qué puede responder? Entre otras cosas, que el que camina en el verdadero amor, no se ofende. No sé si te convencerá, pero puedes continuar aclarando las cosas. Mira como sigue: (16) Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. (17) Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; (Observa la autoridad que tiene la iglesia) y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. (18) De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Aquí vemos la autoridad de atar y desatar. Que no tiene nada que ver con atar y desatar demonios.

Sino que se trata de no atar al hermano por no perdonarlo, o desatarlo cuando lo perdonas. (19) Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Entonces allí es cuando te cae alguien del movimiento de prosperidad y te dice: ven, hermano, vamos a orar por un Audi, un Mercedes o un BMW, totalmente automático y con todos los adelantos técnicos de última generación. Y para eso hemos usado este verso. Pero no dice eso, dice que si él y yo no estamos de acuerdo en algo, y de improviso hacemos las paces y nos ponemos de acuerdo, lo que le estoy pidiendo a Dios entre él y yo, será hecho por el Padre. Y escucha, porque voy más lejos, todavía. (20) Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Y a esto lo usan para justificar reuniones de tres personas.

¡Tremenda conferencia! ¡Aparecieron cuatro personas! Y justifican la monumental ausencia de gente diciendo con solemnidad religiosa que Dios dijo que donde hay dos o tres reunidos en su nombre, allí está Él. ¡No! Es donde hay dos o tres congregados resolviendo un problema que está la presencia del Señor. Y allí entra en escena el inefable Pedro: (21) Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? (¡Qué cabezón eres Pedro!) (22) Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. ¡Ah! ¿Cuatrocientas noventa? Setenta veces siete es una expresión símbolo. Que significa todas las veces que sean necesarias. Para siempre. Esto significa que sí o sí debes perdonar. Yo he perdonado a gente que me hizo mucho daño. Listo. Asunto olvidado. Pero sólo un detalle: no he vuelto a hacer alianza con ellos. Eso exactamente hizo Abraham con Lot.

(22) Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. (23) Por lo cual (O sea que el tema sigue. Por lo cual, por tanto, de la misma manera, como consecuencia de) el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. (24) Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. (O diez mil dólares, como quieras) (25) A este, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. (26) Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. (27) El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. (28) Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; (O sea que este le debía cien dólares al que le acababan de perdonar diez mil) y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. (Dice que lo ahogaba. ¡Lo quería ahorcar! ¡Por cien dólares!)

(29) Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. (30) Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. (Me pregunto cómo haría para pagar la deuda estando preso) (31) Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. (32) Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. (¿Cómo se te ocurre? ¡Te acabo de perdonar diez mil dólares! ¿Y casi me matas un hombre por cien?) (33) ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? (34) Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.

En el verso 23, Dios comienza a remover el velo de la verdad. En el verso 27, vemos que un hombre es perdonado y es desatado, que tiene mucho que ver con lo que decía el verso 18: De cierto te digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo. En el verso 30, esto que había sido suelto, ahora amarra a otro y lo tira en la cárcel. Lo amarró. Lo ató. Él acaba de ser desatado y él ató al otro, haciéndolo meter en la cárcel. Atarlo, es el mismo hecho. En el verso 31, se lo hacen saber al Señor de todos los consiervos, que fue el que le perdonó los diez mil dólares. Pero en el verso 35, nos encontramos con algo bien peculiar, escucha: Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

Así también. Así también. Tengo un problema con el así también, porque el verso 34 dice que el señor l volvió a atar. El señor, cuando vio como operó el consiervo, le volvió a reabrir el caso de los diez mil dólares y le dijo: ahora me lo pagas todo. Así también, el Señor hará con ustedes, si no perdonan. ¿Será posible, que si tú andas por allí con resentimiento en contra de alguien, Dios esté reabriendo toda la deuda que tienes tú con Él? Fíjate que Abraham, sintió en su corazón que él no estaba calificado para militar en una guerra de reyes, sin primero resolver este asunto en su corazón. Antes de ir a la guerra, dijo: tengo que libertar a mi hermano. Y allí fue donde elevó la posición de Lot de simple sobrino, a una de hermano digno de ser liberado. De no haber libertado a Lot en su corazón, primero, Abraham hubiera perdido esa guerra.

Entonces, no sólo se hubiera perdido Lot, sino que Abraham también. Tenía que resolver el asunto de Lot. Es imposible estar inmiscuidos en guerra de reinos y avanzando el propósito de Dios con nuestros corazones con asuntos Lot sin resolver. Porque, así también Dios que te ha perdonado de tanto, te puede volver a encarcelar si tú no perdonas al que te ofende por menos. Melquisedec dijo: No, estás tremendo, Abraham, tengo que venirte a ver. Y fue precisamente cuando viene e la victoria de esa guerra, que se encuentra con Melquisedec y le dice: tenía que venirte a saludar, porque estás tremendo. Tu comportamiento activó los cielos y me desató a mí. ¿Queremos ver el orden de Melquisedec? Tenemos que tratar con estos asuntos.

Josué 9. Relata un incidente de los gabaonitas. ¿Recuerdan a los gabaonitas? Seguramente que sí, como todos nosotros. Pero nos hicieron verlo de manera religiosa, ahora los vamos a ver en otro nivel. Verso 1 = Cuando oyeron estas cosas todos los reyes que estaban a este lado del Jordán, así en las montañas como en los llanos, y en toda la costa del Mar Grande delante del Líbano, los heteos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, (2) se concertaron para pelear contra Josué e Israel. (3) Mas los moradores de Gabaón, cuando oyeron lo que Josué había hecho a Jericó y a Hai, (4) usaron de astucia; pues fueron y se fingieron embajadores, y tomaron sacos viejos sobre sus asnos, y cueros viejos de vino, rotos y remendados, (5) y zapatos viejos y recosidos en sus pies, con vestidos viejos sobre sí; y todo el pan que traían para el camino era seco y mohoso.

(6) Y vinieron a Josué al campamento en Gilgal, y le dijeron a él y a los de Israel: Nosotros venimos de tierra muy lejana; haced, pues, ahora alianza con nosotros. (7) Y los de Israel respondieron a los heveos: Quizá habitáis en medio de nosotros. ¿Cómo, pues, podremos hacer alianza con vosotros? (8)  Ellos respondieron a Josué: Nosotros somos tus siervos. Y Josué les dijo: ¿Quiénes sois vosotros, y de dónde venís? (9) Y ellos respondieron: Tus siervos han venido de tierra muy lejana, por causa del nombre de Jehová tu Dios; porque hemos oído su fama, y todo lo que hizo en Egipto, (10) y todo lo que hizo a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán: a Sehón rey de Hesbón, y a Og rey de Basán, que estaba en Astarot. 

La historia es que esta gente, es que son cercanos, no eran lejanos. Y están engañando a Josué, porque tienen temor del ejército de Dios, porque ya comenzaron a tener victorias como Hai y Jericó. Entonces quisieron engañar a Josué, y él cometió el error de no consultar a Dios, e hizo un pacto con ellos. De que estarían juntos, y los puso a trabajar. Mira el verso 14: los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová. (15)  Y Josué hizo paz con ellos, y celebró con ellos alianza concediéndoles la vida; y también lo juraron los príncipes de la congregación. (Verso 21) = Dijeron, pues, de ellos los príncipes: Dejadlos vivir; y fueron constituidos leñadores y aguadores para toda la congregación, concediéndoles la vida, según les habían prometido los príncipes. ¿Y qué sucede? Luego viene el capítulo 10. Ellos no consultaron a Dios y armaron un pacto. Eso jamás deberemos hacerlo. No puedes ni por asomo constituir un pacto con alguien o con lago sin consultar a Dios, primero.

La guerra de los amorreos, es cuando todos los otros reyes tratan de limpiar y aniquilar a los gabaonitas. O sea, venían en contra de los gabaonitas, y es cuando Josué se entera que ellos no eran, en verdad, lo que ellos habían dicho que eran. Sin embargo, porque Josué les dio la palabra, aunque fueran aliados. Les había dado palabra de tener alianza con ellos, Josué se va al valle de Gabaón y comienza a militar contra los amorreos y esa es la batalla donde Josué, cuando todavía no había terminado el día y se estaba acabando, él declara que el sol se detenga. Un verdadero disparate científico, porque la que se mueve es la tierra en derredor del sol. Pero, por su nivel de alianza, aun en una alianza mediocre, porque era falsa, igualmente el universo se detiene. A favor de Josué. Porque honró su palabra de alianza, aun cuando descubre que le mintieron.

Es justamente dentro de estas situaciones donde aparece la mentalidad de Melquisedec. Es un sacerdocio tras otra ley. No son como los levíticos. No es como Aarón, que dice: “No fui yo, es todo el oro que tu me diste, que cuando lo eché en la vasija luego salió un becerro”. ¡Sinvergüenza! Dice que echó todo el oro allí y salió ese becerro como por arte de magia. Pero se calló bien la boca respecto a decir que fue él quien construyó el molde. Intentó hacerle creer a Dios que él hizo un fuego, echó dentro el oro y salió un becerro. Entonces Moisés le dijo: ¡Claro! Entonces derrítelo y bébetelo. No sé cómo se las arreglaron para cumplir con sus normales funciones fisiológicas, pero aquí dice que se bebieron el oro. Pero no murieron. Rarísimo, pero todo el evangelio lo es según nuestros ojos naturales.

Había algo dentro de Josué, que detuvo al sol. Porque la dimensión de pacto que él tenía, era más alta que la de un civil. Melquisedec le dijo eso a Abraham. “Déjame darte la mano y saludarte, porque el nivelo de pacto que tú tienes, no es el de un hombre común.” Abraham salva a Lot después de haber tenido una dura pelea con él. Tremendo. Josué defiende a los gabaonitas, terminando de descubrir que lo engañaron. Y hasta el universo se detiene para ayudarlo. Nota cómo Dios responde a nuestro nivel de alianza. En una ocasión aparece Melquisedec, un hombre que afecta a dos mil generaciones y, en la otra ocasión, se detiene el universo para cooperar con tu ministerio. Allí es donde Dios le pone el precio a lo que es alianza. Por eso toda alianza es muy importante ante los ojos de Dios.

Estamos viendo algunas de las condiciones que rodean la aparición de Melquisedec. Cómo es que aparece esta unción sobre nuestras vidas y las cosas que debemos hacer para que todo eso suceda. Salmo 110, seguramente conoces el verso 1: Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Esa posición donde dice allí siéntate, no es una silla. Es una posición espiritual. Más ampliatorio para entenderlo, sería cambiar ese siéntate, por posiciónate. Es decirle a una persona que sea consistente con su título. Si yo te digo siéntate o posiciónate, te estoy diciendo que asumas la responsabilidad que acarrea tu título. Posiciónate. Llena el perímetro del título que posees. Siéntate. Una posición de sentarse, en el Reino de Dios, es una posición de consumación. O sea: haz llenado la plenitud de aquello que es tu responsabilidad.

Melquisedec, entonces, es el resultado de una posición. La palabra griega es yashab. Significa: toma residencia. Tiene la implicación de una casa que se está alquilando y de repente tú te mudas y te conviertes en inquilino. Tomaste residencia. Ocupaste la vacante. Tu posición, determina tu ministerio. En la medida que tú ocupas la vacante que te pertenece, eso es lo que determina lo fuerte o lo débil de tu ministerio. La vida en el Reino, depende de tu posición espiritual. Melquisedec, es un sacerdocio que es consistente con su título. Son gente que hace honor al título de real sacerdocio. No es que solo tengan un título de real sacerdocio. Lo son. O sea que cuando tú levantas tus manos, tus manos son reconocidas en el mundo del espíritu, como las manos de un sacerdote y como las manos de un rey.

Eso tanto por Dios como por todos los demonios. Reconocidas. No un mero título. Lo que sale de tu boca no asusta a nadie. Es la sustancia que posees. Quiero que quede claro: el orden de Melquisedec, es un ser, un estado de ser y no un título en la iglesia. En este orden, se acabaron los títulos. En este orden eres o no eres. Todos del mismo tamaño. Mira Apocalipsis capítulo 13. Mira el verso 1: Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. (2)  Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. (3)  Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, (4) y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?

(5) También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses. (6)  Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. La palabra “moran”, es yashab. Gente que mora más allá del velo de la muerte. Gene de la tierra posicionada en el cielo. La bestia destruye a todos los que moran en su carne y en el mundo. Pero a los que están en el cielo, sólo puede blasfemar contra ellos, pero no puede tocarlos. Pero están aquí, no es que están en una nube. Vamos a seguir para que lo veas más claro. Marca ese verso seis, bien claro. Dice que abrió su boca. Lo importante de esta bestia, no es lo fea que es, sino su boca. En todos los versos te sigue diciendo que tiene una boca grande.

O sea que el poder de esta bestia, es su boca. Olvídate de que si es literal, de que si es un dragón, que si es lo que se te ocurra. ¡Es la boca! Y sabemos que las bocas son bocas, y que las bocas de la tierra, siempre vienen a través de hombres. ¡Los caballos no hablan!  Ni tampoco vas a ver dragones que hablen. Son imágenes de lo que ciertos hombres son en el espíritu. Dragones vociferantes. Son como leones que se creen que tienen autoridad. Satanás es “como” un león rugiente, pero no es león. Es “cómo” león. Sale del mar, sale de las multitudes. El mar es la gente. La bestia que se sienta, se cree que está posicionada con autoridad sobre la gente. Mira lo que dice: Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, (Esa es la iglesia y el remanente, que son) los que moran en el cielo.

La manifestación de los hijos de Dios. El grupo que Dios mismo va a formar es de gente que, aunque están aquí, no son de aquí. Moran en el cielo. La palabra “moran”, una vez más, es la palabra yashab. Que están posicionados en lo divino. Posicionados en el ámbito espiritual. Que están como Cristo, el mismo que subió, que descendió, pero que está en el cielo, mientras que está en la tierra. ¿Estás entendiendo esto? Verso 7 = Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. (8)  Y la adoraron todos los moradores de la tierra (¡De la tierra! No los que moran en el cielo. Las que adoraron la bestia fueron las iglesias terrenales, no las que habitan en el tabernáculo santo) cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo. 

¡Si alguno tiene oídos para oír, que oiga! (10) Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos. Escucha. Verso 11: Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón. (Una vez más, la autoridad hablaba como dragón. No es la imagen, sino en donde tiene su poder. ¡En la boca! (12) Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. (13) También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Lo dicen las cartas, que como aquellos desafiaron a Moisés, así también burladores y hombres falsos en la iglesia, van a tener el poder de hacer los mismos milagros.

Y les llaman burladores. (14) Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió. Engaña a los de la tierra, pero a los que moran en el cielo, sólo pueden blasfemarlos. Sólo pueden dañarle su reputación. Sólo pueden hablar en contra de ellos. Sólo pueden utilizar los medios de comunicación mundanos o las redes sociales para decir que son sectas, o que son ministros del Esoterismo, que están defendiendo algo falso. En síntesis, sólo pueden blasfemar. Pero los que no son engañados, son los que están orando. Yashab, en una posición terrenal, debajo de eso que se llama muerte, lo cual Cristo vino a romper, para que tu vida tenga otra dimensión.

El poder de esta bestia, es el poder de engaño, pero a los intocables que moran, que están posicionados en un lugar espiritual llamado cielo, sólo pueden blasfemar y mentirles, pero no los pueden engañar. Para esta gente, los sellos están decodificados. Tú posición es la que determina qué es lo que puede o no puede hacer un demonio contigo. Estas son las condiciones que rodean la aparición de lo que es el orden de Melquisedec. Cierro con lo que se lee en 1 Pedro, capítulo 2. Mira el verso 4. Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, (5) vosotros también, (Nosotros también ¿Qué cosa?) como piedras vivas, (Desechados por los hombres, pero escogidos y preciosos para Dios) sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

 (6)  Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado. (Anota: el que no cree en Él, será avergonzado. No me suavices esto, por favor. Déjalo como está escrito.) (7)  Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; (8) y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados. Clarísimo; tropiezan con la palabra que estamos predicando. Cristo es una Roca, pero el fundamento de Cristo no es sólo eso. Uno dice que sal ser salvos ya tienes fundamento. No. Tú apenas acabas de entrar al Reino. El fundamento es algo que se irá consolidando y adhiriéndose a tu vida.

Y la Roca de Cristo, nos llega por pedazos de revelación. Y cada vez que Dios habla de algo fresco, que nos revela quien es Él, hay quien lo rechaza, y para él, esa piedra se convierte en tropezadero. Pero esa piedra no es otra cosa que un mensaje, porque dice que tropieza con la Palabra. No es que no quieren a Cristo. Es que de pronto aman a Cristo, pero tropiezan con la revelación de Cristo. Cuando Cristo comienza a decirnos quien en verdad es Él. Fíjate que, cuando Cristo nos dijo que Él era Amor, todo el mundo suspiró casi románticamente. Cuando Cristo nos dijo que Él era misericordia, también la iglesia suspiró y decidió tenerle misericordia hasta los cincuenta demonios que venían al templo a perturbar la reunión. Pero cuando Cristo dijo que era guerrero, allí hubo varios delicados hermanitos que se enfermaron de sordera.

Cuando Cristo dijo que no vino a traeré paz sino una espada, a varios se le cruzaron los ojos y se les cayó la mandíbula. Cuando Cristo entró en la casa de Dios y tumbó todas las mesas de los mercaderes, a varios empresarios cristianos se les erizó el pelo de la nuca. Cuando Cristo dijo que si no comíamos su carne no éramos dignos de seguirlo, salvo los médicos cirujanos convertidos, el resto se desmayó de la impresión. Y algunos demonios les hicieron decir a ciertos periodistas que esa religión propiciaba el canibalismo. Lo mismo que pasó en lo natural, está pasando ahora en el espíritu. Ya conocimos al Cristo de amor. Ahora estamos conociendo el gobierno de Cristo, y no nos gusta. Igual que como Él dijo en los evangelios. Tú quieres irte allá. ¿A esa otra página donde hablan de cosas lindas y todo está buenísimo? No. Porque sólo tú tienes palabra de vida eterna, le respondieron.

Hay gente que se siente ofendida con lo que Cristo está mostrando que es hoy. Dice que tropiezan en la palabra, siendo desobedientes. A lo cual fueron también destinados. (9) Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, (Allí está la combinación. Una vez Cristo entra en el orden de Melquisedec, no reconoce sacerdocio que no tenga estas dos combinaciones en su ser. En ignorancia, nos permitió lo que fuera, pero ahora que nos lo está revelando, no lo permitirá más. Sacerdocio sin gobierno. Gobierno sin sacrificio. Ambos operando en un solo hombre. Una combinación nunca antes vista en un solo hombre. O eran reyes, o eran sacerdotes. Nunca los dos.)

 Nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis (Esta palabra, Anuncieis, es proclamar. Una vez tu entras en este orden de Melquisedec, tu adoración ya no son canciones, sino proclamaciones. Salen del nivel civil, y entran en el nivel de un rey. Son declaraciones, son decretos, son proclamaciones. Hay un puño silencioso tras tus palabras que son reconocidas en el mundo del espíritu.) las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; (10)  vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. 

Listo. Punto. Ahora ya lo sabes. Cuando escuches a media humanidad hablar de la proximidad de un Nuevo Orden Mundial, no te digo que no creas que eso sucederá, porque no lo sé. Quizás suceda, nunca se sabe hasta que niveles de corrupción, crueldad, explotación y abuso puede llegar el hombre a lomos de sus ocurrentes técnicas, sustentadas por poderes económicos transnacionales, logias antiguas, pero de funcionamiento operativo ultra moderno y ambiciones egocéntricas personales, expansionistas y perversas. Cuando veas que algo de eso puede estar comenzando a armarse, no salgas a las calles con un arma a matar o morir en una de las tantas guerras civiles que jamás produjeron solución alguna. Simplemente clava tus rodillas al piso y reclama, para ti y tu casa, toda la unción, el poder y la victoria del único orden triunfante en el mundo del espíritu, el Orden de Melquisedec. El verdadero Nuevo Orden que nadie acepta conocer y asumir.

Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar

julio 5, 2025 Néstor Martínez