06 – ¿Existe un Protocolo Cristiano?

El protocolo del cristiano. “Dios te bendiga”. Los abrazos. Entre hombres, suelen ser calurosos, auténticos; con las mujeres casi desde lejos. Hipócrita. “¡Es que ella es mujer…!” Para el que es puro, todo es puro. Otros dicen: “Ah, no, yo no permito que mi esposa pase al frente a recibir oración. Es que, si se llega a caer tocada por el Espíritu, no sé quién es el que la va a sostener y la pueden tocar…” Oye esto: nadie va a tocar a tu mujer. Ya tienen suficiente trabajo con la propia.

Reverencia. Según quien sea el que opina, determinada cosa es reverencia y otra cosa no. Dios es expresivo, hasta le gusta hablar en voz alta por allí. No digo que lo tenga como costumbre, digo que suele hacerlo. ¿Y entonces? ¿Quién dijo que había que cerrar los ojos para orar? Nos pasamos toda una vida orando por un milagro, ¿No es así? ¿Y tú supones que vamos a seguir orando con los ojos cerrados, corriendo el riesgo de que un día se produce ese milagro esperando y por estar con los ojos cerrados no lo vemos?

A un predicador joven, una vez, casi lo echan de una iglesia por hacer una demostración práctica sobre la religiosidad. Se sacó un zapato y lo colocó sobre el púlpito. ¿Sobre el púlpito? ¿Cómo se le ocurre hacer eso con el santo púlpito? Santo púlpito. Hermano; un púlpito es fórmica, madera, acrílico. Un zapato es cuero de vaca, tinta y madera. ¿Santidad? Por sí mismas, ninguna de las dos cosas. Si el hombre es santo su zapato también. Si el hombre es santo, el púlpito también. Pero por sí misma, la madera de un púlpito es tan santa como la de la puerta de los sanitarios.

Otro casi corrió la misma suerte cuando en un mensaje sobre idolatría, arrojó su Biblia al piso y se paró sobre ella. Dos venerables ancianos casi se infartaron. Una Biblia es cartón, papel y tinta. Ni tiene vida ni es santa. Santa es la Palabra escrita en su interior. Una Biblia se convierte en santidad plena cuando comienza a fluir en su contenido en su vida. Es más: si tú tienes manos bien rústicas por causa de tu trabajo rústico y usas tu Biblia como debe, vas a tener que cambiar una por año.

Pero en lo material es solamente un libro. No tiene vida por sí mismo. Solamente cuando tú obedeces lo que dice, produce vida. ¿De dónde traemos ese cuidado reverencial por la Biblia como objeto? De la iglesia Católica. ¿Otra vez? Sí, otra vez, y es peligroso. Con la Biblia no se juega. Son fortalezas. El temor y el fracaso. El temor y el fracaso producen inseguridades. Las inseguridades siempre vienen por opiniones, estadísticas o consideraciones de otras personas. El temor siempre detiene su avance, y causa que tú no te arriesgues.

Es mi deseo que tú no seas afectado por las opiniones de los hombres. Al final del día, los hombres no cuentan. Claro que los hombres son importantes para Dios, pero la opinión que ellos tengan de ti, no afecta el propósito de Dios en tu vida. Sólo si tú aceptas esas opiniones te ves afectado negativamente en tu vida. Triste, pero hay mucha gente así… Isaías 53 decía: ¿Quién ha creído nuestro anuncio? NadiePero seguía siendo cierto. Familias, personas religiosas, amistades, jamás van a determinar quién eres tú o quien vas a ser. El temor, entonces, producirá en ti un estilo de vida defensivo.

Tú construyes una fortaleza para que nadie ingrese a ese sitio en el que fuiste… herido o que fuiste tocado una vez más que otra. ¿Y qué es lo que tenemos que hacer en esta situación? Si esa fortaleza se relaciona con una persona, perdónala inmediatamente. ¿Perdonar? Sí, perdonar. “¡Es que usted no sabe lo que me hizo…!” Perdónala. Y no le cobres nada por el perdón. A ti no te cobraron nada por el tuyo. Dale perdón y gratis. A ti te perdonaron gratuitamente…

Que sean ellos los que vengan a ti. Eso estaría muy bueno, pero mucho me temo que no pueden porque están atados. ¿Atados? Sí, atados, por eso es que te hicieron lo que te hicieron. Ah, te hicieron esa barbaridad porque estaban atados; ¡¡Pues desátalos ya mismo!! Fracasos en tu vida. “…Es que no puedo hacerlo… Ya lo intenté una vez y fracasé…” Otra: “…Es que yo no sé hacer bien eso. Lo intenté una vez y me salió horrible”. Otra: “Es que yo me atreví a amar…y me engañaron!!” Pregunto: ¿No vas a intentarlo de nuevo? ¿No? Fortalezas.

Tenemos que destruir esa fortaleza. Apresa ese pensamiento y cámbialo. Mucha es la gente que tiene una muy pobre opinión sobre sí mismo. Cuando Satanás te venga a perturbar con algunos de esos asuntos turbios, recítale de memoria el Salmo 139. Allí dice para quien quiera leer: Formidable fui construido en el vientre de mi madre por las manos de Dios y maravillosas son sus obras. A partir de esta declaración de fe bien bíblica, comienza a construir algo positivo, que te separe de ese tipo de problema en tu vida.

Todas estas son raíces que producen fortalezas en nuestra vida, que limitan nuestro avance y nuestro crecimiento cristiano y secular. Nos afecta en nuestros trabajos. Nos afecta en nuestros matrimonios. Nos afecta en la relación con nuestros hijos. Nos afecta en las relaciones sexuales en el matrimonio. Nos afecta en el avance ministerial y como nación de Dios. Pero muy por encima de todas estas cosas que son realmente valiosas e importantes, nos afecta como el ejemplo de Dios que damos en la tierra. Lo que el mundo cree de la iglesia, siempre será exactamente lo que la iglesia ha hecho ver con respecto a su representación de Dios. Gracias a Dios por su promesa. Antes que todo termine, será una iglesia gloriosa. Pero presta atención: la iglesia eres tú, no el templo.

Vivir nuestra vida de aquí. Orar, sí, nadie dice que no ores, pero ora de verdad. No que te levantes a las cinco de la mañana, sino que te levantes y estés despierto. No que no hagas tu devocional, sino que estudies la Palabra y dejes que ella se revele nítida y potente en tu vida. Si tú decides vivir con convicción, tú no serás un religioso. Si tú decides vivir conforme a tus convicciones basadas en la Palabra, tú no asustarás a los jóvenes, el mundo te aceptará y, lo que es mejor, prosperarás en medio de todos.

El mundo no está cansado de la Palabra de Dios, está cansado de la fraseología religiosa. Porque la verdadera Palabra de Dios trae solución, y uno la demuestra en su propia vida. Eso es lo que Dios quiere: que tú le muestres al mundo que, estando “enchufado” con Él, funciona mejor que estando “enchufado” con Satanás. Ese es el verdadero mensaje de prosperidad. Dentro de tu nivel social, no que vayas a tener un automóvil de cien mil euros en el desierto de Sahara, aunque decirlo así ya sé que es redundar. Pero dentro de tu nivel social, el que vive para Satanás, no tiene que estar mejor que tú.

Ni en lo espiritual, ni en lo emocional, del alma, ni en salud, física, económica y materialmente. Porque el Reino de Dios funciona, y ya está aquí, en nuestro corazón. Lo que falta es oír la voz de Dios y destruir fortalezas que han sido formuladas por ideas e informaciones negativas de los ancianos del silgo 19 y 20.

2 Corintios 10: 3 = Porque aunque andamos según la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia (Refiriéndose a la Iglesia) no son carnales…

Aquí, – cabe consignar -, la palabra original utilizada es ARKIKOS. No operan de acuerdo con este sistema de la Jerusalén de abajo; no opera de acuerdo con el sistema presente, pero sí operan y son poderosas en Dios y son para destruir fortalezas. De la manera que se hace, es: derribando los argumentos que se exaltan o levantan contra el conocimiento de la Palabra de Dios. Todo lo que choca con la libertad que Dios quiere traer a nuestras vidas, tiene que ser cautivado y puesto bajo nuestros pies.

No desciende solo, y Dios no lo hace. Tenemos que derribarlos. ¿Y qué son los argumentos? Argumentos son: Imaginaciones, razonamientos, reflexiones que determinan una acción pronta a ser manifiesta. Dice que llevemos cautivo TODO pensamiento; los que ya hemos edificado, los que nos entorpecen hoy y los que quieran introducirse mañana. No podemos edificar fortalezas positivas sobre fortalezas negativas, porque no podemos edificar sobre otro fundamento que no sea la Palabra. Podemos extraer buenas moralejas de algunos relatos bíblicos, pero; ¿Sabes cómo se le llama a eso? Fábulas. ¿Te dice algo esta palabra?

1 Corintios 10: 6 = Y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

¿Qué significa esto? Que estamos hablando de obedecer. Tenemos que escuchar la Palabra con la intención de ver qué hay en mí que tenga que cambiar, y no es para que tú te vayas luego a orar por allí y digas: “Señor, cámbiame”. El que cambia eres tú. Él dice: Vístete del hombre nuevoY eso implica que tú te humilles. Dios no te va a humillar. Él hace que tú desees humillarte, pero no te humilla. Tú tienes que humillarte. Es un acto personal. Dios no participa. Cristo está sentado. Sacerdocio sentado, es sacerdocio que terminó.

La pregunta que surge aquí, entonces, es: ¿Cómo se destruyen esas fortalezas? En primer lugar, con entendimiento. Si una fortaleza produce sombra y la sombra produce oscuridad; y en ella se atrae las obras de las tinieblas, entonces la luz sería lo primero que necesitaríamos. La verdad nos hace libres. Dice: Conoceréis la verdad; y la verdad os hará libres… ¿Qué es lo que te liberta? La Verdad. ¡¡No!! No es la Verdad, Es tu conocimiento de la verdad. La verdad puede estar en tu regazo toda tu vida y tú ni verla. Conoceréis la verdad, y la parte que conozcas de esa verdad, te hará libre. ¿Sabes que tesoro casi desconocido es este?

¿Y qué ocurre si tú oyes a diario la verdad, pero no la conoces íntimamente? Pues pasa que tú no eres libre. Y nosotros hemos limitado conocer la verdad, diciendo: “Yo conozco a Cristo”. Si verdaderamente  conocieras a Cristo, serías un adorador total. Tú conoces acerca de Cristo, que no es lo mismo. Tenemos que entender. Colosenses 1:13 dice que …fuimos liberados de la potestad del reino de Satanás… Se ha dicho que potestad era el permiso o el derecho. Satanás no tiene derecho a regir patrones en su vida. Lo puede hacer, pero no es legal; para hacerlo, necesita su autorización.

Ahora bien; haga su inventario de su vida y sea honesto con usted mismo y dígame si le ha dado o no permiso a Satanás. Ese permiso que le da, son fortalezas que tiene que destruir. Efesios 1:4 dice que estamos predestinados desde antes de la fundación del mundo para ser santos… ¿Y qué quiere decir eso? Que no somos una segunda opción; no somos ciudadanos de segunda clase; no estamos aquí porque Israel insistió con darle la espalda a Cristo. La verdad es que Israel sólo existió para traer a Cristo, y Cristo vino a buscarte a ti.

2 Timoteo 1:9 dice: …Fuimos llamados desde antes de los tiempos, según su propósito. Esto quiere decir que el tiempo comienza en la creación del planeta, pero note que dice EN el principio, no dice AL principio. AL principio, denota tiempo. EN el principio, denota lugar. Dios no es parte del principio. Él ES el principio. Y nosotros estábamos en Él, antes del principio. Creó el planeta adecuado para que tú pudieras vivir. Fíjate qué casualidad que todo lo que tú necesitas para vivir, se encuentra en este planeta. Así, entonces, ¿Quién sería primero? ¿El hombre o el planeta?

Efesios 1:11 dice que: …Somos herederos predestinados conforme al propósito… Esta es otra batalla en la iglesia: ¿Somos predestinados o no? Unos que sí, otros que no. Los que sí, no se mueven para nada, total nada se puede cambiar. Los que no, quieren hacerlo todo de nuevo. No te gastes más, no discutas más, no elabores tesis, ponencias, debates ni polémicas. Y mucho menos te dividas o te separes por ello. La predestinación es para la iglesia. La iglesia está predestinada. Lo que Dios tiene previsto es lo que la iglesia va a hacer al final.

El problema tuyo, entonces, es ser parte o no de ese final. La iglesia está predestinada, pero tú determinas o decides si formas parte de esa iglesia o te le opones. Dios te señala el destino, pero jamás lo determina para ti. Libre albedrío, decisión voluntaria. Tú no eres un autómata. Tú eres quien elige. Él siempre pone dos caminos: vida o muerte. Dios te profetiza y tú te sientas, gozoso, a celebrar: “¡Aleluya! ¡Dios me dijo que voy a dar la vuelta al mundo! ¡¡Aleluya!! ¡¡¡Gloria a Dios!!!” El año que viene, tú está en el mismo sitio. ¿Qué ocurrió?

“Y…no sé… hermano… Dios me dijo que yo iba a dar la vuelta al mundo y todavía estoy aquí, no sé lo que puede haber pasado, no lo entiendo…” Mira: tú vas a quedarte allí hasta que te salgan callos si no te mueves. Dios te revela su propósito para animarte a moverte, pero eres tú quien determina si llegas o no. “¡Ah, no, hermano! ¡Si Dios habla, se cumple! No sé, puede ser, pero Dios le habló a Israel e Israel murió en el desierto. ¿Por qué habrá sido eso? Porque, – dice -, no añadieron fe a lo que escucharon y murieron en el desierto.

Dios le dijo a Nínive que iba a ser destruida, ¿Verdad? ¿Recuerdas lo que sucedió después? Sucedió que Nínive no fue destruida nada. ¿Sería entonces Dios un falso profeta? No. La verdad es que el carácter de Dios es el que tenemos que entender. Cuando Dios profetisa, asusta. Es como cuando tú le dices a un niño, o a tu hijo: “Si no traes buenas calificaciones en la escuela, voy a castigarte toda la semana”. Una buena pregunta, entonces, es: ¿Qué hay en tu corazón, el castigo o una buena nota?

Tú, lo que deseas producir es la buena nota; anuncias el juicio esperando que haya arrepentimiento y produzca la buena nota. En tu corazón nunca debió haber estado el deseo de castigarlo, yo creo que tú no tenías el deseo de castigarlo y que sólo lo dijiste para cambiar su manera de pensar. Así hace Dios. ¿Por qué el entendimiento es lo número uno? Porque Satanás sólo reina en tinieblas. Satanás domina donde hay ignorancia. Si hay entendimiento, hay luz. Escudriña la Palabra. Pídele a Dios sabiduría. Capacítate. Medita.

Hablemos de la Revelación. Déjame decirte lo que NO ES la Revelación. No es un rayo misterioso que viene por oración, ni por ayuno, aunque ambas cosas sean buenas. Revelación, para usar un término bien entendible, es lógica espiritual, si es que existe tal cosa. Es buscarle la quinta pata a un gato que todos dicen que tiene cuatro. Revelación no es un rayo espiritual. Revelación es un alumbramiento a tu mente. Y eso se produce en búsqueda. “¡Ah, qué bueno, que privilegio, el hermano tiene don de revelación!” Oiga; el hermano se quema las cejas toda una noche mientras muchos de ustedes están viendo televisión.

El hermano está buscándole la quinta pata a ese gato, otra vez, al minuto siguiente después de haber dado a conocer algo nuevo de Dios. Buscando permanentemente el porqué de las cosas del Señor. ¿Por qué has dicho eso, Señor? ¿Cuál es el sentido? ¡¡No entiendo!! Entonces no me muevo hasta que entienda. Busca un diccionario, búscalo en inglés, en español, en griego, en hebreo. Hay veces que Dios dice: “Oye; ponlo en un cajón, esto no es para ahora.” Pero hay veces que puede decirte: “¡Eh! ¡Vete a Génesis!” ¡¡Revelación!!

Y no fue porque el hermano era santo y Dios, de pronto, casi mágicamente lo iluminó. No fue tampoco porque Dios arrojó una pluma con revelación y ésta descendió y descendió hasta caer en su cabeza. Lo busco, lo buscó y lo buscó hasta que, finalmente, Dios dijo “okay” y lo encontró. De religioso no tengo nada. Cuando tú vas donde tu papá, ¿Tú le dices: “Divino Padre, vengo delante de tu presencia…”? ¡¡No!! Tu hijo viene, se sienta en tu falda, ni pide permiso para entrar donde tú estás, no tiene cita previa ni le interesa ninguna.

Entra, interrumpe lo que sea, le pasa por encima, se te arroja encima y, entre caricia y caricia, te mete la mano en un bolsillo y, si lo encuentra, le saca un billete o una moneda. Y antes de irse te grita: “¡¡Te quiero, pa’!!” ¿Sabes por qué hace eso? Porque es tu hijo. ¿Qué dice la Palabra? …Entra con denuedo, con confianza al trono y obtiene lo que necesitas… Dios es Padre antes que Juez. Lo que pasa es que la mayoría de nosotros proviene de familias en las que había hombres, no padres. ¡Pero es lo mismo! No. No es lo mismo…

¿Cuándo fue la última vez que te sentaste en la falda de tu papá? Con respeto, con reverencia, casi, ¿Pero con CONFIANZA? Por algo Él dice que cuantas veces nos ha querido cobijar como la gallina a sus polluelos. Pero nosotros tenemos patrones que dicen: “No, un ayunito de cuarenta días y después Dios va a confirmar mi deseo.” No, mentiras. Si Dios dice que no antes de tu ayuno, y te sigue diciendo que no durante el ayuno, después de los cuarenta días, cuando desfallezcas de hambre, lo vas a buscar y ¡Te vuelve a decir que no! ¿No te das cuenta que de otro modo es hechicería?

Porque las obras de la carne no mueven a Dios. La victoria del ayuno es entrar con fe para aceptar la voluntad de Dios y cambiar la tuya. El ayuno no mueve a Dios, te mueve a ti. Guárdate muy bien de usar el ayuno como un acto de manipulación. ¿Usted ayuna, hermano? ¡¡Claro que necesitamos ayunar!! Para cambiar nosotros. Dios no va a caerse del trono del asombro porque tú no comas. El que se beneficia eres tú. ¿Por qué? Porque de ese modo tú te alineas con la voluntad de Dios.

Para destruir una fortaleza tenemos que arrepentirnos al escuchar el entendimiento que nos llega. Arrepentimiento no es una mala palabra. Nosotros pensamos que arrepentimiento es una mala palabra, y lo digo porque cuando alguien llama al arrepentimiento, todo el mundo se pone a mirar a ver a quién llamó y ni piensa que pueda ser algo para sí mismo. ¿A ver a quien llamó? ¡Mira! ¡Es a ella! ¡¡Te lo dije!! ¡Tiene que estar llena de pecado! ¿Llena de pecado, eh? El que esté libre de pecado que arroje la primera piedra. ¡Pero no se puede comparar! El pecado, para Dios, es pecado. Sea una mentirilla o un adulterio. ¿Entiendes?

Arrepentimiento no es venir llorando. Ni tampoco llorar tus penas en el frente hasta que se te corre todo el maquillaje y te dañe la camisa. El cabello todo desgreñado. Y entonces te vas sintiendo mejor. Pues claro; si tú lloras, siempre después va a sentirte mejor. Si lo que tú deseabas era llorar, ¡Pues haberlo dicho! Una bofetada y ¡Paf! Llora todo lo que quieras. Un buen llanto desata no sé qué tipo de hormona de no sé qué glándula y te hace sentir mucho mejor. Pero en la esfera de las emociones no tiene nada que ver con el Espíritu. Por eso el domingo que viene necesitará otra vez oración.

La palabra ARREPENTIMIENTO viene de la palabra METANOIA y significa un cambio de corazón hacia Dios. Es un cambio en la forma de operación mental que es producido por la revelación de un conocimiento que nos llega y que señala un punto de vista más sabio que aquel que llevábamos. Es decir: estábamos acostumbrados a hacer esto de esta manera, y entonces llega alguien que se ubica aquí y te enseña un modo mejor para hacer lo mismo. Tú te convences que el nuevo método es mejor, cambias y jamás vuelves a hacerlo como lo hacías anteriormente.

A eso, tú lo puedes hacer cómodamente sentado, sin necesidad de andar por allí haciendo piruetas raras. Lo puedes hacer tranquilamente, mientras escuchas la Palabra con una sonrisa de confianza y no con esa expresión hosca de desconfianza y prejuicio. Hay gente que le gusta tanto pasar al frente y que alguien se ocupe “de orarle” que andan por la vida semi calvos, ya que su cabeza ha perdido cabello de tanta mano que se le ha impuesto. Y pese a todo, siguen igual. “Ora por mí… Ora por mí…” Inmadurez. Fortalezas.

Es una reflexión seguida por una acción. ARRE-PENTI-MIENTO.ARRE es un prefijo que significa regresar o volver atrás. PENTIR, mientras tanto, es un verbo cuya traducción implica Ápice, Topo o Lugar Alto. De allí proviene nuestra expresión “Pent-House”. La habitación más alta de un hotel se llama “Pent-House”. Es una morada alta, un lugar alto. Entonces, “Arre-Pentir”, es “Volver a un lugar más alto”. Y noten que no es para adelante, es para atrás.

Porque la gente se cree que el progreso es sabiduría, cuando habíamos comenzado al cien por cien y nos caímos. Adán ya tenía la sabiduría de Dios, pero al comer del árbol de ciencia tuvo que comenzar desde primer grado. Nosotros, para tener el ápice, deberíamos volver al método o a las formas en las que fuimos creados. Para atrás, no para adelante. El progreso, a veces, nos aleja del origen. Y en el origen está la gran llave, la enorme llave, la que abre las puertas que usted necesita abrir.

Por eso Juan el Bautista, cuando llega, dice: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Al margen de lo que estamos viendo sobre el arrepentimiento observe, ya que está, que dice “el reino DE los cielos, y no EN los cielos como tantos han enseñado y aprendido. Sin embargo, el concepto más sobresaliente de este texto es que, para participar de lo que estaba por llegar, lo primero que debía hacerse, era arrepentirse. Porque con la mentalidad presente, usted no iba a poder fluir.

Y eso tiene sentido, porque nosotros creíamos que los más rápidos llegaban primero, pero Dios dice que los últimos serán los primeros. Nosotros pensábamos que el más inteligente y el más alto es el mayor, y Él dice que …el menor será el mayor… Nosotros pensábamos que mientras más recibimos y trabajamos y prosperamos, más vamos a tener. Y Él dice que no, que …el que da es quien recibe… Hacemos todo al revés. Porque encaramos el mundo del reino con los sistemas del mundo secular y el problema está en que el reino de Dios funciona y opera exactamente al revés del sistema del mundo natural.

Él dice: Traigo mi reino, traigo mi influencia (BASILEIAmi poder, mi jurisdicción, mi reinado ha llegado. Vengo para comenzar a reinar en esta esfera. Y yo quiero que tú fluyas conmigo, pero para fluir conmigo, vas a tener que RE-GRESAR al ápice con el cual fuiste creado. A caminar por fe, no por vista. Dando, no recibiendo. Humillándose, no exaltándose. Cambia tu manera de pensar para que fluyas en mi reino.

Llegó Cristo y dijo: …Mira, vengo a hacer un cambio de jerarquía. Por ahí hay uno que se llama Satanás, que es príncipe del aire. Pero yo vine a derrotarlo, y vine para librarlos a ustedes. Cristo va a la cruz, toma a Satanás y hace un espectáculo con él, nos libera a nosotros de toda la potestad de las tinieblas y nos traslada al reino de luz. Pero, sin embargo hay un problema: nos dejó aquí. Es decir que si bien nos trasladó, la realidad es que nos dejó. Es decir: el mundo natural es una dimensión, el mundo espiritual existe detrás del mundo natural; es otra dimensión. No te desmayes, no es Nueva Era: es Biblia.

Son distintas dimensiones, porque el Reino es, también, algo que se agrupa porque tiene algo en común. Por ejemplo: está el reino animal, el reino vegetal. Noten que el Reino no es un lugar, les estoy desbaratando la palabrita. La usamos en todo y cuando la metemos en la iglesia todo el mundo la acepta de un modo que no tiene nada que ver con lo demás.

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05 – Lo que Tú Crees Acerca de Dios

Estamos desarrollando en distintos trabajos, lo que en realidad se conoce como fortalezas. Es frecuente dentro de los ambientes cristianos, si existe alguna información respecto a guerra espiritual, que alguien salga a orar y batallar rompiendo fortalezas. Lo que no es tan frecuente, es que muchos de esos hermanos que oran y reprenden, sepan realmente lo que son esas fortalezas. Ya te he compartido algunos puntos y hoy voy a continuar con ello. Otros orígenes de fortalezas, son: doctrinas erróneas. Mateo 24:4 dice: Tengan cuidado, miren que nadie los engañe… Todos tenemos doctrinas, pero presta atención, por favor, al significado de la palabra Doctrina: “Lo que tú crees acerca de Dios”

Si tú no crees en Dios, esa es tu doctrina. Ahora; ¿Dónde recibiste tu doctrina? Te estoy llevando al pasado, quizás antes que fueras ninguna congregación, lo que comúnmente llamamos, ir a la iglesia, porque tú ya tenías tu idea de Dios antes de llegar a Él. ¿Quién te dibujó a Dios? ¿Fue tu abuelito? ¿Fue ese anciano vecino de tu casa? ¿Fue la señora gorda que sale a pasar la escoba a la vereda y se pasa horas y horas charlando con cada vecina que pasa? ¿Fue aquel hombre que un día te encontró haciendo algo malo, se sentó y te contó una historia? ¿Quién diseñó tu doctrina?

La mayoría de lo que nosotros creemos acerca de Dios, nos llega por información y a través de otra persona. Y lo medimos de acuerdo con lo que hemos oído. Medimos a Dios, su potencial y su forma de ser, de acuerdo con lo que hemos oído. Formulamos nuestra imagen de Dios de acuerdo con lo que hemos oído. No todo lo que se oye es cierto, aunque se oiga en la iglesia. Esto formula una fortaleza, bloque a bloque, pensamiento a pensamiento, en nuestra mente. Y a veces nos encontramos defendiendo vigorosamente un error.

1 Corintios dice que: …sea establecido en boca de dos o tres testigos. Y los testigos no son personas, son palabras de la Biblia. Porque Cristo les decía a los fariseos: …Ustedes escudriñan diariamente la Palabra buscando salvación y no saben que ella testifica o dan testimonio de mí. La primera regla es que no podemos basar ninguna doctrina en una sola escritura. Ni tampoco ninguna en una sola fuente de información. Si no nos une, una doctrina, no es de Dios. Si no introduce en la iglesia al poder de Dios, será buena doctrina, pero no es Dios.

Si no aumenta el amor por Dios, será una indudable sana doctrina, pero no es Dios. Esto es muy importante porque nuestras iglesias están llenas de jóvenes que no quieren saber nada de Dios; algo está mal. Si no produce acercamiento a él, es falsa doctrina. La fortaleza te limita. No toda doctrina produce que tú te pierdas. Hay falsas doctrinas que tú puedes vivir toda la vida con ellas y no perderte, pero siempre te limita de obtener ahora lo que necesitas. Porque toda verdad, en extremo, es herejía; y una doctrina es el fundamento de toda división.

Por ejemplo: La Trinidad. “Bueno…es que son tres dioses en uno… ¡No! Es que es uno que se manifiesta en tres personas… ¡¡No!! Es un huevo, con la clara, la cáscara y la yema. ¡¡¡No!!! Son tres personas en una; o una persona con tres manifestaciones; o un Dios que coexiste en tres personas… Estas elucubraciones produjeron la búsqueda de exclusividad espiritual que trajo división, para defender sus opiniones personales… ¿La verdad? Es tonto. No vale la pena que yo me separe de ti por falta de entendimiento en un Dios que nadie entiende. Porque nadie lo entiende. Él es muy grande. El que diga que ha entendido a Dios, se comienza a caer.

El bautismo. ¿En qué nombre fue bautizado? Fue bautizado en el nombre de Jesús. No, fue bautizado en el hombre del Padre. No, fue bautizado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. No, a mí me echaron un poco de agua en la cabeza. No, a mí me sumergieron… Sin embargo, la discusión es tonta; dice …En el nombre del Padre, pero no dice el nombre; …en el nombre del Hijopero no te dice cual es el nombre; y en el nombre del Espíritu, pero nunca te dijo el nombre. ¿Cuál es el nombre? En el Nuevo Testamento, el nombre de Dios, es Señor. Se acabó la pelea. No vale la pena dividirme por eso.

¿Qué tal la salvación? Tú eres salvo y después te bautizas. No, tú eres salvo cuando te bautizas. No, si no te bautizas no eres salvo. No, yo me voy para allá y tú te vas para acá. Abraham entró en pacto con Dios y no fue hasta diez años después que fue circuncidado. Yo no sé qué es lo que te dice a ti eso. Piensa en las cosas que nos dividen, que nos hacen ver ridículos ante el mundo. Hay quien escucha o lee esto no tanto para aprender de Dios, sino para saber si esto concuerda o no con su doctrina. Y en el momento en que esto llegue a cruzar su puente, allí nomás tú cierras tu corazón y sales más que corriendo.

La verdad, – en este caso -, es que todas tus motivaciones están erradas y no tienes propósito de Dios en tu vida. Y si no cambias, juicio vendrá a tu vida. No tienen interés en aprender. Lo único que les interesa saber es si esto concuerda con lo que piensan. Yo no sé por qué estás tú allí, ahora. Yo estoy aquí para aprender de la Biblia. Amén. La santidad personal. Hay que ser santo, hay que ser igualito a Dios. ¿Por dentro o por fuera? No, a la mitad; por dentro y por fuera. No, la forma de vestir y la forma de actuar. No, como hablas y como te vistes. No, es que se tiene que ver bien lavado, como si se hubiera bañado con cloro.

Los católicos dijeron: vamos a ser santos. Y construyeron un monasterio. Para separarse del mundo. ¿Qué produjo? Homosexualidad, fornicación y alcoholismo. Fue un deseo sincero de ser santos, pero la sinceridad sola no produce la voluntad de Dios. La iglesia pentecostal trató de hacer lo mismo con el movimiento de santidad. No te vistas, no te pongas cosméticos, te tienes que parecer a una vela. Mientras más fea, mejor. ¿Qué produjo? Resentimiento, represión y adulterio. Si esto pudiera enojarte lo suficiente como para que tú mismo confrontes la verdad, el objetivo de todo esto estaría cumplido.

¿Qué tal la milicia espiritual? Todo el mundo quiere militar en el Espíritu, pero lo que están buscando es liberación personal. Nadie tiene la motivación de libertar la ciudad, sino de liberarse ellos. A muchos no les interesa más nada una vez que se sienten liberados. La mayor prueba de prosperidad en los últimos años será cuando Dios nos prospere a todos. Allí Él verá quien seguirá militando en su iglesia. Porque mayoritariamente, el que viene a la iglesia, es el necesitado. Todo el mundo buscando las manos de Dios.

Dios está buscando una generación que busque su rostro. Moisés, después de haber visto el poder de Dios: el Mar Rojo abierto, las plagas de Egipto, maná que cae del cielo, el pájaro ese que se comió a todo el mundo, el agua que brota de la roca, todavía decía: ¡Yo quiero ver tu gloria! El poder de Dios no es la gloria de dios. “…Vino la gloria de Dios y se sanó todo el mundo…” Esa no es la gloria de Dios, ese es el poder de Dios. Una generación que sólo quiere los peces y los panes. Sinceros y con hambre, pero errando el propósito de Dios.

Dios no está hablando de los peces y los panes. Dios no está levantando a evangelistas y siervos con dones de sanidad por los peces y los panes. Conéctate con tu llamado y se libre, no seas cautivo. El Reino de Dios se debe buscar, pero la base no es la búsqueda sino el dar. Recuerda que los peces y los panes se le dieron a los discípulos, y fueron los mismos discípulos los que lo repartieron. Las tradiciones de los ancianos de los siglos 19 y 20 son distintas a las de los ancianos de los tiempos de Cristo. Códigos de vestimenta, no te pintes, no te pongas, tienes que usar corbata, no puedes venir al púlpito con mangas cortas.

Es que aquí somos “sabatistas”, nos reunimos solamente los sábados: los sabatistas, quizás están hermenéuticamente correctos, pero la Palabra dice que nos reunamos cualquier día de la semana. Podemos ser lunistas, martistas, miercolistas, juevistas, viernistas, sabatistas y dominguistas. Fíjate algo muy singular: donde ellos erraron; donde ellos cayeron en error, es al quererse justificar con su revelación. Allí la dañaron. No había problemas de reunirse solamente los sábados, al contrario. El problema era justificarse con eso. Justificación es sólo Cristo. No se dividan por eso.

Las visiones de los ancianos, que se convierten en controles y hechicería en la iglesia. Fíjate que Pablo comienza su mensaje diciendo: Gálatas insensatos, ¿Quién los hechizó? Quiero saber esto: después de haber comenzado en el Espíritu y de hacer prodigios… Una iglesia salva, llena del Espíritu y con milagros, hechizada. Por favor, no me digas nada. Lo escribió Pablo y será mejor que lo discutas con él cuando lo veas, si cuestionas alguna cosa. ¿Qué es hechicería? Fuerza extraordinaria que obliga a la voluntad de una persona a la voluntad tuya. ¿Qué es control y manipulación? Manipulación es la acción que limita a uno a ajustarse a la voluntad de otro. La misma cosa.

Lo que pasa con el legalismo es lo siguiente: Romanos 6:14 dice: …el pecado se enseñorea sobre nosotros… Es decir que el pecado tiene dominio sobre la persona cuando no operamos en gracia y recurrimos a la ley. Todo legalista vive en pecado, por eso es legalista. Es una fortaleza falsa. Santiago 2:10 dice: …cualquiera que guarde toda la ley pero la ofendiere en un punto, es culpable de toda. Eso significa que por minúscula que parezca su transgresión, es juzgada como tal. Fuera de toda Gracia.

Tú, por ejemplo, mujer, jamás te has pintado. Pero un día cae un maquillaje en tus manos y, a solas, frente al espejo, se te enciende la duda: ¿Qué tal me quedará? CULPABLE. Tú, mujer, jamás has usado pantalones, pero un día de enorme frío te pusiste ese pijama con forma de pantalón. CULPABLE. Imagínate que un día tú, pastor, estás en la playa disfrutando del mar y de la arena con tu familia, cuando en un momento dado un niño se cae y se golpea; queda desmayado y los padres se desesperan. Tú los conoces y sabes que son creyentes y decides orar. Está muy bien.

Pero, ¿Será que necesitas ir a colocarte tu traje y tu corbata para orar por él? ¿Fluirá igual el poder de Dios pese al traje de baños amarillo con maripositas rojas que tienes puesto? Dios se mueve por fe, no por reglamentos de vestimentas. Dios no quiera que algún día haya una guerra y destruyan todos los templos y tengamos que reunirnos debajo del sótano de la casa del hermanito Pepe. ¿Tú supones que el pastor va a ir allí vestido de impecable traje y corbata? Ya lo percibimos durante la pandemia, a eso.

Lo más probable, por propia seguridad y, de paso, por las de todos sus hermanos, es que vaya allí con los jeans más viejos y gastados; con la camisa más vieja y desteñida que tenga; con las zapatillas más usadas y con agujeros en el dedo gordo y, por unción, va a predicar como nunca. Y Dios se va a mover.

Romanos 7: 5 = Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte.

Si andamos en la ley, el pecado se va a enseñorear contigo porque tiene dominio. Si andamos en la gracia, en cambio, el pecado no sabe qué hacer con la gracia, no la entiende. Pero el pecado y la ley se llevan, porque para eso fue la ley: para manifestar el pecado.¿Qué tal la oración? ¿No hay tradiciones en la oración? El famoso devocional. Busca cuantas veces quieras la palabra Devocional en la Biblia, no existe. No hay Biblia que la tenga, así que no sé quién te habrá dado esa doctrina. Ahora, por causa de esas tradiciones y porque podían venderse bien, aparecieron las biblias “devocionales”, ahhh…

El que se levanta a las cinco de la mañana para hacer sus devocionales y orar tranquilo. Una hora después descubre que está mal dormido y encima no ha orado nada. Se va de malhumor al trabajo porque no durmió bien y condenado de espíritu porque tampoco ha orado. Y resulta ser que en ninguna parte dice que tú tienes que orar por la mañana. ¡Y después dicen que ya no tenemos tradiciones! Valen mejor cinco minutos a mediodía, con los ojos abiertos, bien ungido y entrando en la dimensión del Espíritu Santo, que todo tu devocional religioso de toda una vida.

Son fortalezas que te obligan. Tú debes vivir de la vida del Espíritu, no de las reglas de los hombres. Las largas oraciones por los alimentos, sobre todo cuando tenemos visitas. Porque una cosa es orar por los alimentos con la familia y otra cuando hay extraños. Un día invitamos a cenar al pastor y su esposa. Tú, como dueño de casa y cabeza de la familia, tomas la oración por los alimentos y, hasta que no ora por el último misionero en África, no cesas. Se enfría toda la comida. Pregunto: ¿Cuándo te levantas por la noche muerto de hambre y arrasas con el refrigerador, con la heladera, también oras así?

El propósito de orar por los alimentos, es reconocer primero que Dios los ha provisto, agradecérselo y, si hiciera falta, santificarlos. Con todo ese pequeño marco, tú tendrás la convicción que, por estar proveyéndola Él, nada te podrá hacer daño. ¿Cuánto tiempo te puede llevar? ¿Exagero si digo que no más de tres minutos? ¿Y qué tal la oración pública en la iglesia? “Queridísimo y amantísimo Padre celestial que habitas las alturas espirituales” … Allí es donde tu hijo la mira a tu mujer y con los ojos llenos de asombro, pregunta: “mami…¿Y ese hombre que está orando, quien es?

Protocolos que son fortalezas. Tú no hablas así en su casa, entonces; ¿Qué haces aquí hablando así?  Una pregunta algo tonta pero que quizás te haga reaccionar: ¿Tú crees que Dios va a fluir con un hipócrita? El sistema de Dios es ser transparente con Él. Por eso es que yo hablo como hablo, y si predico, predico como hablo. Algunos me censuran porque utilizo algunos términos demasiado…vulgares, o argentinismos populares. Lo siento mucho. Son términos que usa mi gente y yo le estoy hablando a mi gente para que mi gente me entienda. Tú, que no eres argentino quizás los conoces, te causan gracia, pero, sonriendo, te adaptas y de igual manera eres bendecido. Me sigue sucediendo lo mismo, hoy, con estos trabajos. Sé que debería hablar idioma latinoamericano, eso me impone mi profesionalismo, peo ¿Sabes qué? Mientras sienta que el Señor fluye a través de mí, el idioma será el suyo, no el mío.

Voy a decirte algo que quizás tú ya sabes, pero por las dudas nunca estará de más reiterarlo. Tú jamás serás más poderoso en Cristo que cuando seas tú mismo delante del Señor. Cuando te impostes o te disfraces, la gente quizás no sepa quién eres, pero Él sí. ¿Y qué tal el orden de culto? ¿Dónde dice que debemos entrar al templo antes que empiece la reunión, en absoluto silencio, con la cabeza inclinada y por poco, con las manos entrelazadas? En ninguna parte. Es una fortaleza.

¿Sabes de dónde viene? De la Iglesia Católica Romana. Y como todos nosotros estábamos allá hace mucho tiempo, nos lo trajimos para acá. Le cambiamos el nombre y lo seguimos haciendo. Porque la fortaleza viene desde antes de ser salvos a través de una imagen que vaya uno a saber quién te la dio, en el año de antaño. Son fortalezas que nos limitan. ¿Quién dijo que el culto debe abrirse con una escritura? La verdad, nadie le pone ni la más mínima atención a ese texto que se lee. Tú jamás la recuerdas, jamás has visto o has experimentado que libere a alguien.

Te digo más: la mayoría no recuerdan el mensaje, mucho menos un texto suelto y perdido cuando todavía se estaban acomodando en su banco o su butaca. Me gustaría saber, con la mayor sinceridad que quepa, cuantos mensajes del que sea o fuera tu pastor recuerdas. ¿Era mal predicador? ¡No! ¡Si lo invitaban a todas partes! ¿Y entonces? Unción o no unción, eso es. Ola otra; leer en grupo. O leer unos un versículo y otros el siguiente. Estamos tan atentos para cuando nos toque que ni la menor idea tenemos con relación a lo que nosotros mismos estamos leyendo. Sólo la Palabra liberta.

Y siguen las costumbres, tradiciones y demás singularidades. Vigilias y ayunos, llenas de café, galletitas y mucho bullicio. Si en verdad nuestras vigilias tuvieran poder, nosotros tendríamos una victoria tremenda. En la congregación a la que asistimos con mi familia hasta que el Señor nos sacó, costaba mucho que los jóvenes entendieran que una vigilia era para honrar al Señor o clamar por alguna necesidad importante. Nada que ver con aprovecharlas para ponerse de novios con las hermanitas solteras y en edad de merecer.

Expectaciones falsas en la iglesia; costumbres que están establecidas por nosotros. Tradiciones que están grabadas en nuestra mente, ideas y opiniones que causan que nuestras conductas fluyan de acuerdo con lo que nosotros creemos. ¿Cómo? ¿Qué van a levantar otra ofrenda? ¿¿Pero que se habrá creído este?? Hace dos reuniones que no vengo. Yo, a la iglesia, vengo cuando puedo. Mira; si es congregación te lo entiendo. Pura religiosidad y aburrimiento. Pero si es iglesia, debo decirte que tú no has tenido todavía la revelación clara de su significado.

Estamos en medio de la adoración y tú estás ansioso por terminar y sentarte. Es como si tuvieras todo el cuerpo lleno de hormigas. Puesto de pie porque, si te sientas, eres un OVNI. También las dos expresiones: si es pura música, tú tienes razón. Si es adoración genuina, tú no tienes revelación de Dios. Dios, cuando nos vio, nos vio sucios, pecadores, con trapos sucios, no dignos de nada. Es como ir a visitar al más perro del mundo y quitarse la ropa y toda su gloria y lavarle los pies. Esa es la actitud y la postura de Dios para con nosotros.

Y Dios, en el jardín, puso un árbol llamado árbol de ciencia, para que el hombre tuviera libre albedrío, porque Dios no quería marionetas, ni quería robots. Él quería que el hombre le amara porque quería amarle. Él creó al hombre para que, influido por su Espíritu, tomara decisiones importantes para engrandecer Su Reino. Dios jamás creó entidades que no saben qué hacer si no tienen a un “papá” local que se los diga.

El sacrificio de alabanza, no es el que tú sufras para alabar porque tienes las manos cansadas, o porque hace calor. El sacrificio es la alabanza en sí, no tu esfuerzo. La categoría de la adoración. Si tú entendieras que la iglesia está predestinada a victoria, estaríamos hablando en otro nivel. Caracteres que tienen que ser derribados en la iglesia. “¡No voy a dar ofrenda! ¡Ya di muchísimo! ¡No sé si los hermanitos Pepe y Pancho dan tanto!” Fortalezas.

Son fortalezas o imaginaciones. Imaginaciones falsas de lo que debe o no debe ser. Debido a las fortalezas en los creyentes en áreas financieras, el cuerpo se ha limitado en la tierra. Y los únicos predicadores que tienen algo bueno que decir, o se han ido atrás, o han caído en decepción, o han tenido que manipular sus finanzas para subsistir, La misma gente suele tumbarlos a pedradas.

¿Y qué tal la ministración? Vienen al altar y, antes de llegar, ya están arrugando la cara; es como un proceso. Empiezan a temblar y a orar en lenguas, en voz baja, antes de llegar. Ni bien los tocan, esa oración se eleva y sueltan los alaridos.

Pregunto, y no sé por qué nadie lo ha preguntado directamente desde un púlpito: ¿Qué haces orando si en verdad has venido a buscar oración? Son fortalezas. Para recibir lo que hay de Dios para ti, abre tu corazón de par en par y haz silencio, que es como decir: ¡¡Cierra la bocaza!!

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¡Cuánto Cuesta Obedecer!

La obediencia, visto desde el ángulo global, es sencillamente el cumplimiento de lo que se nos manda, ordena o solicita, según el tema. Es la actitud normal, corriente y natural a toda directiva emanada de aquellos que para cada uno de nosotros represente autoridad. Tiene correlato en lo familiar, en lo social, en lo laboral y en lo educacional. Hijos que deben obedecer a sus padres, residentes de un lugar que deben obedecer a sus autoridades por ellos mismos elegidas, en los niveles democráticos. Empleados u obreros que deben obedecer a sus jefes, supervisores o patrones, porque es lo que corresponde para acceder a sus salarios y alumnos que deben obedecer a sus maestros y profesores. ¿Y en lo espiritual? Obediencia a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. ¿Y en lo eclesiástico estructural? Obediencia a los líderes de una congregación o ministerio. ¿Y si no estás de acuerdo porque lo que se te ordena es negativo, inconveniente o directamente pecaminoso? Pues entonces te retiras de allí y te buscas otra cosa que creas mejor. Pero rebelión, no. Las leyes castigan eso y, aunque que asista la razón, no vas a pasarlo bien. Pablo es muy claro en esto.

Efesios 6: 1-3 = Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Presta mucha atención a lo que dice la primera frase, porque ha habido muchos errores y hasta abusos de autoridad por causa de no haberlo entendido completo, sino parcialmente. Les dice a los hijos que obedezcan a sus padres, en el Señor. O sea que esto deja sin efecto para esa obediencia, cualquier mandato que no esté alineado con la voluntad y el propósito del Señor. Si un padre le ordena a un hijo que salga a robar, a matar, a vender droga o a prostituirse, por ejemplo, ese hijo no está de ninguna manera obligado a cumplir con esa orden. Lo mismo opera y funciona a la hora de honrar a tus padres. Porque generalmente hemos dedicado mayor atención a hijos que, ni bien consiguen un trabajo que los sostenga, no sólo se independizan de sus padres, lo cual sería más que correcto, sino que directamente se olvidan de ellos, aunque llegue un tiempo donde estén muy ancianos y los necesiten como apoyo. El mismo apoyo y contención que ellos le dieron a ese hijo cuando era pequeño. ¿Recompensa por cumplir con todo esto? Larga vida, nada menos. Y bendecida, no a como salga.

Verso 4 = Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor. Si yo soy padre y reconvengo a un hijo porque ha cometido un error o, directamente, está en algún pecado, no lo estoy provocando a ira, aunque monte en ira como respuesta. De h echo, debo buscar la manera de mayor misericordia y amor para decirle lo que deba, pero sin callármelo. Es lo mejor que puedo dejarle. Ahora, si en lugar de eso, pretendo sacarlo de su momento de estudio para el colegio para que vaya a comprarme alcohol o tabaco, entonces supongo que tiene todo el derecho del mundo a enojarse y pensar que soy yo el que no hace o correcto, y no se equivoca. De eso te está hablando aquí. Disciplina y amonestación es el trazar líneas de comportamiento en mi casa, (Mi esposa y yo somos las autoridades de esta casa), que ellos deberán respetar. Si ya son adultos y mayores de edad, tienen toda la libertad para independizarse e irse a vivir donde quieran, pero mientras habitan la casa de sus padres, ellos son la autoridad en ese lugar. Eso, no obstante, no da lugar de ninguna manera a ninguna forma de abuso, cosa tan deleznable como la desobediencia.

Versos 5.8 = Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ese recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. En la época en que recién me había convertido, trabajaba en una empresa de gran volumen, por lo que mi amo terrenal, en realidad, no iba mucho más allá de un supervisor de zona, un jefe de sección, otro jefe superior de división y un gerente de departamento. Si bien yo tenía una tarea sumamente personal, obviamente debía rendir cuentas a esa pirámide directiva respetando cada rango. Siempre lo hice, pero mi cambio en el tiempo de mi conversión fue que entendí perfectamente lo que Pablo dice aquí, gracias a Dios, y eso me permitió cumplir correctamente con mi trabajo, pero sin buscar agradar a ninguna de estas jerarquías establecidas, sino a ese Dios mío, al que recién había conocido en profundidad, y que a partir de allí era el único de quien realmente me interesaba tener aprobación.

Asimismo, y un tiempo después, ya instalado yo mismo en algunos lugares de jefatura, me tocó ver desde otro lugar el mismo tema, y pude entender el por qué o la razón por la que Pablo nos recomienda esto. Me tocó tener a mi cargo a empleados cristianos evangélicos. Y me referiré a ellos, porque si bien jamás he discriminado a los simpatizantes del catolicismo romano, para esto que estamos viendo no los contabilizo porque sus sistemas de vida conforme a sus entendimientos, son distintos. Pero el cristiano evangélico sí conoce todo esto porque ha leído esto mismo que nosotros estamos leyendo hoy. ¿Y sabes qué? Había algunos de ellos que te dabas cuenta que trabajaban duro en lo que fuera sin prestarme a mí más atención que la necesaria a la hora de recibir las directivas. Pero que había otros, que, escudándose de su cristianismo similar al mío, intentaban por todos los medios acceder a todos los beneficios posibles, aunque rindiendo en sus tareas muchísimo menos que los demás. Y a esos, añádeles los que, en busca de ascensos o mejoras, no dudaban en venir a censurar, criticar o directamente acusar a otros también cristianos, en la intención de hacerme ver que ellos eran mejores. Esos tienen un nombre, que, por respeto al oyente, no mencionaré. Pero todos lo conocen.

Verso 9 = Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas. Esto, he podido observarlo y comprobarlo, ocurre muy a menudo en comercios, negocios, empresas o industrias cuyos propietarios son creyentes, con todos aquellos empleados cristianos que hayan contratado. He podido ver de todo, y de ida y vuelta. No se puede caer en ninguno de los extremos ideológicos que adoctrinan respecto a que los buenos son los amos y los malos sus empleados, o en la viceversa, Si existen buenos y malos, no hay cristianos genuinos, sólo hay religiosos viviendo en Adán. Porque él implantó eso de lo bueno y lo malo, al comer del árbol que tenía prohibido, el del conocimiento del bien y el mal, es decir, de lo bueno y lo malo. De hecho, también me ha tocado conocer a cristianos empresarios que, con sus empleados, eran verdaderos déspotas, tiranos, pretendiendo tener esclavos, más que empleados. Y también he visto lo contrario, donde empleados cristianos se abusaban de mil y unas maneras de un empresario bueno y crédulo de sus mañas. Conclusión, no son pocos los empresarios cristianos que han decidido no contratar a nadie que asista a una iglesia cristiana, para ahorrarse problemas que con incrédulos no tienen.

Ahora bien; luego de todas estas consideraciones, en las que la obediencia toma un rol más que preponderante, a muchos que todavía no han tomado amistad o confianza con sus biblias, les resulta un poco complejo y hasta confuso y contradictorio, el tema de la obediencia a un Dios que no pueden ver con sus ojos. Cuestionan otras obediencias terrenales y, como adhesivo, la que concierne a Dios mismo. Entonces bien vale auto formularse la pregunta del millón: ¿Por qué es importante obedecer a Dios?  Primero, la base para la obediencia debe ser el amor al Señor y lo que hizo por nosotros, porque Él nos amó primero, aunque nosotros somos pecadores. 1 Juan 4:19: Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. – Romanos 5: 8: Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Desde el momento en que empezamos a obedecer a Dios, empezaremos a ver un cambio significativo en nuestra vida, como por ejemplo tener éxito al tener una conciencia clara y limpia.

Perfecto. Entendido. ¿Y cuáles serían los resultados de ser obediente a Dios, según lo que dice la Biblia? En primer lugar, ser obedientes nos hace más prudentes y fuertes. Mateo 7:24; Jesús dice: Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Además de esto, nos permite dejar un legado. Pablo les dice a los Romanos 16:19: Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal. La obediencia a Dios también nos hace diferentes en la actuación y en el ser. Por eso Pablo les escribe esto a los Filipenses 2: 12-15: Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; 

Asimismo, y ya yendo a la historia de nuestra fe, nos encontramos conque somos bendecidos por la obediencia de Abraham hacia Dios, tal como lo leemos en Génesis 22:18: En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. Además de todo esto, cuando leemos la Palabra con detenimiento, interés y ansias de encontrar revelación, nos enteramos que tiene una promesa para aquellos que obedecen a Dios. Isaías, desde su libro, nos da una idea clara sobre esto en 1:19: Tiene una promesa para aquellos que obedecen a Dios (Isaías 1:19-20). Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra; si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho. Y, finalmente, aunque quedan muchas otras vertientes para examinar, me quedaré conque la obediencia a Dios, en sí misma, trae incontables bendiciones a nuestras vidas. De eso le habla a Moisés en Deuteronomio 11:13-14: Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.

Clarísimo. Como para que a nadie le queden ni siquiera milímetros de duda. Aunque sabemos, por experiencia, que hay mucha gente que se dice cristiana que, sabiendo todo esto, aun así eligen seguir desobedeciendo en aquellas cosas que no pueden o simplemente no quieren cortar. No entienden que desobedecer a Dios trae consecuencias y tiene un precio. Desde un principio la Biblia nos enseña las consecuencias de desobedecer, tal como vemos con la historia de Adán y Eva en los capítulos de Génesis 3: 1-3. Nos damos cuenta de que nuestra desobediencia no agrada a Dios y que, además, es algo muy serio. Escucharon la voz de la serpiente que los engañó. Aquí vemos la primera consecuencia de la desobediencia a Dios: perdieron la intimidad con Dios, tuvieron vergüenza y les dio miedo. Además de que fueron echados fuera del huerto del edén. Me gusta recurrir a mi Biblia para confirmar o respaldar ideas, y cuando lo encuentro, me place compartirlo para bendición de quien sea que me escuche. Según la Palabra, desobedecer a Dios tiene sus consecuencias.

Por ejemplo: Dios rechazó a Saúl después de desobedecer. Lo vemos en 1 Samuel 16:14: El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová. Después aparece nuestro benemérito Pablo, pero en este caso escribiéndoles a los tesalonicenses, en su segunda carta 3:14: Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ese señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence. Y no es lo único que el apóstol les dijo a estos hombres y mujeres de Tesalónica, porque en esa misma carta, en el inicio, capítulo 1 y versos 6 al 8, leemos: Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo;

En el Antiguo Testamento, el tema es tocado por igual. En 1 Reyes 20:36 hay una historia de dos profetas. Uno le pide al otro que lo hiera por mandato de Jehová y el otro no le obedece. Entonces el primer profeta le dice: Él le dijo: Por cuanto no has obedecido a la palabra de Jehová, he aquí que cuando te apartes de mí, te herirá un león. Y cuando se apartó de él, le encontró un león, y le mató. No es el único caso. No es desconocida por nosotros la ignorancia que Israel misma manifestó hacia Dios en más de una ocasión. A propósito de esto, en Deuteronomio 8:20, Dios mismo dice: Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios. Finalmente, nos encontramos con el libro de Jonás, capítulo 1 y versos 3 y 4, cuando luego de desobedecer a Dios, él intenta escapar. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová. Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave.

Lo que realmente agrada al Señor es nuestra obediencia. Obedece Su Palabra, obedece Su voz. Todo esto nos hace tener una relación íntima con Él. Obedecer es la mayor prueba de amor que podemos dar al Señor. Obedecer a Dios es amarlo y amarlo es obedecer. La Biblia tiene mucho que decir sobre la obediencia. De hecho, la obediencia es parte esencial en la fe cristiana. Jesús mismo fue obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Para los cristianos, el hecho de tomar nuestra cruz y seguir a Cristo significa obediencia. La Biblia dice que debemos mostrar nuestro amor a Jesús obedeciéndole en todo: Si me amáis, guardad mis mandamientos, dijo. A un cristiano que no obedece los mandatos de Cristo podemos preguntarle con toda razón: Por qué lo llamáis, Señor, Señor, ¿Y no hacéis lo que Él dice?

La obediencia, reitero, se puede definir como el cumplimiento obediente o sumiso de los mandatos de quien tiene autoridad. Con esta definición, observamos los elementos de la obediencia bíblica. «Obediente» significa que nuestra obligación es obedecer a Dios, así como Jesús cumplió Su deber con el Padre al morir en la cruz por nuestro pecado. «Sumiso» indica que cedemos nuestra voluntad a la de Dios. «Mandatos» habla de las Escrituras en las que Dios ha delineado claramente Sus instrucciones. La «autoridad» es Dios mismo, cuya autoridad es total a la vez es inequívoca. Para el cristiano, la obediencia significa cumplir con todo lo que Dios ha ordenado. Es nuestro deber hacerlo. Habiendo dicho esto, es importante recordar que nuestra obediencia a Dios no es únicamente un asunto de deber. Le obedecemos porque le amamos. También entendemos que el espíritu de obediencia es tan importante como el acto de obediencia. Servimos al Señor con humildad, sencillez de corazón y amor.

Asimismo, tenemos que cuidarnos de enmascarar un corazón pecaminoso con un velo de obediencia. Vivir la vida cristiana no consiste en cumplir reglas. Los fariseos de la época de Jesús perseguían incansablemente los actos de obediencia a la Ley, pero se convirtieron en santurrones, creyendo que merecían el cielo por lo que habían hecho. Hoy todavía quedan unos cuantos que piensan lo mismo. Se consideraban dignos ante Dios, quien les debía una recompensa; sin embargo, la Biblia nos dice que, sin Cristo, incluso nuestras mejores y más justas obras son como «trapos de inmundicia”. A la obediencia externa de los fariseos todavía le faltaba algo, y Jesús desenmascaró la actitud de su corazón. Sus vidas se caracterizaban por su hipocresía al obedecer la «letra de la ley» al tiempo que violaban el espíritu de la misma, y Jesús los reprendió duramente: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad». Los fariseos eran obedientes en algunos aspectos, pero «descuidaban los asuntos más importantes de la ley». Hoy no estamos llamados a obedecer la ley de Moisés. Eso se ha cumplido en Cristo. Debemos obedecer la «ley de Cristo», la cual es una ley de amor. Jesús declaró el mayor mandamiento de todos: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” Si amamos a Dios, le obedeceremos. No seremos perfectos en nuestra obediencia, pero nuestro deseo es someternos al Señor y mostrar buenas obras. Cuando amamos a Dios y le obedecemos, naturalmente tenemos amor por los demás. Cuando obedecemos los mandatos de Dios, nos convertimos en luz y sal en un mundo oscuro e insípido.

¿Alguna vez has pensado en la conexión entre la fe y la obediencia? Cuando tú confías en alguien, haces lo que ellos dicen. Si no haces lo que otra persona te dice que hagas, significa que tú no confías en ellos. Esto se ve o no se ve en la relación padres e hijos.  En la Biblia, Dios conecta la fe y la obediencia una y otra vez. Las promesas de Dios están condicionadas a que sigas las instrucciones que Él te da. Obediencia es la premisa detrás de todas las promesas. Dios te da sus promesas por gracia. Pero tú puedes disfrutar de sus promesas cuando sigues sus instrucciones. Algunas veces comprendes las instrucciones de Dios. Pero otras veces no. Y tú necesitas obedecer ya sea que entiendas o que no entiendas. Algunos de los mandatos de Dios pueden sonar confusos. Algunos pueden parecer injustos. Por ejemplo, la Biblia dice que tomes primero el 10 por ciento de tu ingreso y se lo devuelvas a Él.

Dice que cuando las personas te hagan mal, les debes devolver con bien. Estas cosas no siempre hacen sentido desde el punto de vista humano. Pero las cosas que no nos hacen sentido a nosotros son aquellas cosas que Dios nos pide que hagamos por fe. Él desea que confiemos en Él y le obedezcamos siempre. Yo deseo que disfrutes de todas las promesas de Dios. La obediencia es la llave que las desata. Escoge seguir sus direcciones hoy en fe. Él promete recompensarte por tu obediencia. Con todo esto, creo que tienen respuesta algunos interrogantes previos, tales como es que la fe, la obediencia y las promesas de Dios dependen unas de otras. O tal vez cuáles de los mandatos de Dios no has estado obedeciendo, porque no entiendes porque debes obedecer ¿Te comprometerías a obedecer en fe, aun cuando no entiendas? Lee sobre la lista de promesas de Dios nuevamente. ¿Cuál sobresale para ti? Toma unos minutos para orar, dándole gracias a Dios por esa promesa y pidiéndole que te ayude a obedecer sus direcciones.

Soy padre, con enormes defectos y seguramente no pocos errores en esa tarea. Sin embargo, una de las cosas que siempre me produjo una enorme gratificación como padre, fue el contar con la fe, la confianza y, por ende, la obediencia de parte de mis hijos. Me cuidé de sobremanera de no darles directivas, sugerencias, consejos o pedidos conforme a mi opinión, sino acorde con lo que había visto en panorámica y sabía, por testimonios de otras personas, que eran cosas perjudiciales. Si con todas mis imperfecciones y errores, fui y soy feliz porque mis hijos fueron obedientes, no me da la mente finita para llegar a estimar qué es lo que siente Dios cuando cualquiera de nosotros, sus hijos, obedecemos sin dudar ni cuestionar sus mandamientos. Creo que con eso que sienta mi Padre celestial, a mí me alcanza y me sobra para este y todos los universos con todas sus galaxias y planetas.

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Cielo, Tierra, Agua. ¿Y el Aire?

No hay nada en la tierra tan poderoso como la voluntad humana. Como será de poderosa que ni siquiera Dios la controla. ¿Por qué? Porque la naturaleza misma de la voluntad, implica auto control. Dominio propio, ¿Te suena? Dios te dio el poder de la voluntad. Para entender todas estas cosas, en primer lugar, debemos entender todo lo que se relaciona con el reino del aire, su poder y su propósito.

Creo que hoy podrás llegar a entender por qué los medios de comunicación cuestan tanto dinero y por qué nosotros debemos involucrarnos en ellos. También podrás entender por qué hay personas que pueden llegar a gastar ciento veinte millones de dólares en una película de dos horas y al mismo tiempo ganar doscientos millones de dólares con ella. Y por qué hay artistas y cantantes que ganan entre doscientos y trescientos millones de dólares al año por regalías y conciertos.

También creo que vas a entender, después de escuchar esto, por qué la televisión y las redes sociales son tan peligrosas y poderosas y, al mismo tiempo, tan efectivas. Hoy voy a hablar, entre otras cosas, y parte por revelación, parte por información y parte por experiencia personal, de los medios de comunicación. En primer lugar, será conveniente referirme a la naturaleza de los medios. Lo que hoy aprendas, será importante para ti, para tus hijos y para tus nietos.

Lo primero que quiero que sepas, es que no hay nada tan poderoso en la tierra como la voluntad humana. Recuerda que te dije que ni siquiera Dios la controla. En segundo término, deberás saber que la voluntad controla el destino del hombre. Tu voluntad es el centro de administración del Reino de Dios. Cuando Dios estableció su Reino en la tierra, quiso que se administrara a través de tu voluntad.

El problema radica en que tu voluntad te pertenece a ti. El regalo más peligroso que Dios le dio al hombre, fue una voluntad. Pero también fue el regalo más valioso. Tiene dos “P” de iniciales: Peligrosa y Preciosa. Es preciosa, porque Dios te dio el mismo poder que Él posee, pero también es peligrosa, porque tienes la posibilidad de utilizar esa voluntad en contra de Dios.

Dios quiso usar la voluntad del hombre, para cumplir su voluntad en la tierra. Entonces, Dios quiso que usaras tu voluntad para Su voluntad. El único problema es que una voluntad te da el poder de elegir incluso en contra de la voluntad del Dios que te la dio. La sede de la voluntad, es la mente consciente y subconsciente. Ahí es donde vive la voluntad. Vive en el corazón. Tu corazón es tu mente subconsciente.

Y tu mente subconsciente, es el asiento de control de tu vida. En caso de que no lo sepas, te estoy diciendo que tú tienes dos mentes. Tienes una mente consciente y una mente subconsciente. Y aunque parezca idioma de psicología, es absolutamente bíblico. Alma es Psuche o psiquis en griego. El tema central no está en el estudio o tratamiento de tu mente, sino desde las bases que se efectúa. La Biblia enseña eso.

Sub, significa debajo. Así que tienes una mente que siempre está consciente, pero también tienes una mente por debajo de esa, que no siempre está consciente, pero que es más profunda y más importante que tu mente consciente. Tu mente consciente, alimenta a tu mente subconsciente con información. Y cuanto más tu mente consciente escucha algo, lo alimenta a la mente subconsciente.

Por eso la repetición es peligrosa. La repetición entra constantemente en tu mente consciente. Pero cuanto más tu mente consciente escucha algo, comienza a depositarlo o, usando un término técnico, lo descarga en tu mente subconsciente. Debo decirte que estás a salvo mientras algo esté en tu mente consciente. Y estás a salvo porque puedes olvidar lo que está en tu mente consciente.

Pero, la clave está en que llegue a tu mente subconsciente. Una vez que llega allí, entonces estás en problemas. ¿Por qué? Porque la mente es el centro del pensamiento y tiene la llave de la vida. Todos conocemos aquella frase que dice que tal cual el hombre piensa, el hombre es. Decirla correctamente, sería: Como el hombre piensa en su corazón, así es él.

Hay dos tipos de pensamiento. Hay un pensamiento y hay un pensamiento del corazón. La palabra Corazón, aquí, es una palabra hebrea, que se refiere a la mente subconsciente. Esa es la que está debajo. Salomón dice: Tú eres lo que hay en tu mente subconsciente, es decir, en tu corazón. Entonces, quien controle tu corazón, controla tu vida. Quien logre introducir suficiente información en tu mente subconsciente, te controlará.

Porque, como el hombre piensa en su corazón, así es él. Entonces, si quieres controlar al hombre, todo lo que tienes que hacer, es controlar su corazón. ¿Y cómo controlas su corazón? Primero, trabajas en la mente consciente, y sigues repitiendo, repitiendo y repitiendo algo, hasta que la mente consciente lo deposita en el corazón. Y ahora, estás en problemas. Por eso es que, algunos de ustedes, pueden estar teniendo problemas con batallas internas.

Con cosas que estás tratando de cambiar y no puedes cambiar. Hábitos antiguos, por ejemplo, que has venido manteniendo por años y ahora quieres cambiarlos. Y es difícil cambiar. Por eso Dios dice, especialmente a los más jóvenes, que se mantengan alejados de las cosas malas. Si sigues viendo pornografía o leyendo libros sucios; si sigues escuchando historias inmorales y humor obsceno, la primera vez que lo oyes o lo ves, no te molesta.

Pero si sigues viéndolo, se convierte en una descarga a tu mente subconsciente. Y una vez que algo está descargado en tu disco rígido, ese que tienen las computadoras, ¿Qué sucede? Incluso cuando no eres consciente de ello, sigue funcionando. Y todo lo que tienes que hacer es presionar el botón correcto y verás todas las imágenes en color. Por eso la Biblia dice que prestes mucha atención a lo que ves y oyes.

¿Por qué? Porque si no controlas lo que entra en tu mente consciente, pronto se convertirá en parte de tu mente subconsciente. Y está en tu corazón. Y la Biblia dice que del corazón habla la boca. Del corazón vienen los asuntos de la vida. Y Jesús dijo: ¿De dónde vienen los homicidios, la lujuria y el adulterio? Él dijo: vienen del corazón. La mente se define como el corazón y define el destino de una persona.

Tú, lo quieras o no, eres la suma total de las decisiones que tomas cada día. Y todo lo que decidas escuchar, atender, ver constantemente, se convertirá en tu futuro. Te conviertes en lo que escuchas constantemente. Te conviertes en lo que ves constantemente. Así de simple es la vida. Muchos de ustedes todavía, tal vez, pueden estar plagados de hábitos que han estado tratando de romper.

Conozco personas que dicen que han nacido de nuevo hace más de veinte años y todavía están luchando. Y la respuesta, es: Has descargado cosas que aún están allí. Ahora bien: ¿Cómo se limpia un disco duro? Ese es el asunto. Para los que son expertos en informática, ¿Cómo limpias un disco rígido de cosas que han sido descargadas? Eso es difícil de hacer. A veces tienes que comprar un equipo nuevo, entero.

Porque no puedes eliminar todo. A lo sumo, podrías comprar otro programa que lo limpie todo. Ese es el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el software de Dios. Y el material es la palabra de Dios. Y el software, el Espíritu Santo. Toma ese material y se supone que tú debes seguir escuchando, escuchando y escuchando la palabra de Dios, hasta que ahogue aquello que estuvo allí por tantos años, a veces toda una vida.

Esa es la única manera de hacerlo. En realidad, esta es una batalla por el alma. Porque la mente, es el centro del alma. ¿Qué es el alma? El alma es una integración de tres partes, que son la mente, la voluntad y las emociones. Esos tres elementos componen tu alma. ¿Qué es tu alma, entonces? Es la suma de tu mente, tu voluntad y tus emociones. Todas juntas componen tu alma. Tus sentimientos también están en tu alma.

Tu poder de decisión está en tu alma. Y tu mente, tu almacén de pensamientos, están en tu alma. Eso hace del alma, la parte más importante de tu vida. La batalla en la vida, es por el alma del hombre. La Biblia dice que el que gana almas, es sabio. ¿Por qué dijo Jesús eso? Es que ganar un cuerpo, no es problema. Incluso, ganar un espíritu es fácil. Nacer de nuevo, sucede en segundos. Pero ganar el alma, es un trabajo difícil.

Mi trabajo como maestro del Señor y comunicador, es trabajar con tu alma. Voy tras tu alma. Quiero ganar tu alma. Ya gané tu cuerpo, porque estás allí, oyéndome. Ya gané tu espíritu, porque quieres encontrar a Dios tal como debes encontrarlo. Pero ganar tu alma para el Reino de los Cielos, es un trabajo más duro. Toma mucho más tiempo que ganar tu cuerpo y tu espíritu. Tratar de convertirte es un trabajo duro.

Entonces la batalla es por tu alma. El alma del pueblo. El alma de la nación. El alma de tus hijos. El alma de tu cónyuge. El alma de tu trabajo entero. Tu alma está en problemas. El ataque siempre es contra tu alma. El alma, es el primer componente de los medios creados por Dios. ¿Por qué el alma es el primer componente de los medios? Porque el alma es un medio, es un mediador entre el espíritu y el cuerpo.

El alma, entonces, es la parte más peligrosa de tu vida. De hecho, tu espíritu no es tu problema, porque tú mismo eres un espíritu. Pero tu alma es tu problema. Porque tu alma es la que dicta lo que tu espíritu recibe. No te pierdas esto. Satanás querrá sacártelo de tu mente, con seguridad. Usará cualquier pretexto. Porque el diablo no anda detrás de tu cuerpo, porque tu cuerpo sólo es un montón de tierra, de polvo.

Tampoco va detrás de tu espíritu, porque tu espíritu ya está lleno de alguien. Pero, hay un componente clave que todavía puede manipular, que es tu alma. Tu mente, tu voluntad, tus emociones. Y el alma, es el medio entre el espíritu y el cuerpo. El alma recibe de los sentidos y deposita en el espíritu. ¿Qué es recibir de los sentidos? Oí, ver, saborear, tocar, oler. Todo esto viene de los sentidos.

Pero todos llegan al alma. Llegan a tu mente, a tu voluntad y a tus emociones. O sea que, sea lo que sea que toques, saborees, sientas o escuches, va a tu alma. Si tu alma lo toma y lo deposita en ti, que eres un espíritu, entonces debes asegurarte de regular lo que el alma está recogiendo de los sentidos. Por eso Jesús dijo: presta atención a lo que oyes. Prestar atención significa que seas selectivo, que regules tu audición y que elijas lo que quieres escuchar.

¿Por qué? Porque eso leudará toda la masa. Arruinará toda tu vida. Tu alma recibe de los sentidos y lo deposita en tu espíritu. Pero ahora viene el otro lado. Y es un poco más difícil. El espíritu se revela a través del alma, al cuerpo. Y ahí está el problema. Digamos que tu alma está en el medio, entre tu cuerpo y tu espíritu. El espíritu está adentro, y el cuerpo está afuera. El alma está en el medio. Estoy ilustrando.

Hay una batalla que enfrentas cada día, en cada momento del día. Este es tu espíritu, este es tu cuerpo, esta es tu alma. Ahora, tu cuerpo está recibiendo información de lo que ve, de lo que oye, de lo que saborea. De lo que toca, de lo que siente, y toma esa información y la transmite al alma. El alma la toma y se la entrega al espíritu. Y cuando el espíritu recibe esa información del alma, que a su vez la recibió del cuerpo, el espíritu tiene que lidiar ahora con ese problema de información.

Una vez que el espíritu recibe toda esta información dentro de él, cuando el espíritu quiere que el cuerpo haga algo, ¿Con quién hablará? Con el alma. Entonces, el espíritu da la dirección al alma y el alma le dice al cuerpo qué es lo que debe o no debe hacer. Ahora tienes un par de problemas, aquí. A veces, el cuerpo no quiere hacer lo que el espíritu quiere que haga. Así que el alma está en una batalla. Es lo que se llama una batalla mental.

Entonces el espíritu dice: la información que recibí del cuerpo, no es justa. Y el alma responde: ¡Pero es todo lo que el cuerpo me dio! El alma no puede darle al espíritu, lo que el cuerpo no recibió. La fe viene por el oír, ¿Verdad? Y se oye ¿A través de qué? Del cuerpo. Entonces el cuerpo oye algo, el alma lo toma, lo cree y se lo da al espíritu. Ahora el espíritu lo recibe y lo concibe. Si tu espíritu tiene al Espíritu de Dios en él, no es un espíritu vacío.

Ese, el Espíritu de Dios que está en ti, no está de acuerdo con lo que el espíritu del hombre acaba de recibir. Y el Espíritu de Dios, dice: esto no es información justa. Entonces, el espíritu del hombre le dice al alma del hombre: dile al cuerpo que eso no es justo. Dile al cuerpo que cambie su fuente de información. Y el cuerpo responde: ¡No! ¡Me gusta cómo se siente! El cuerpo le dice al alma: ¿Vamos! ¡Siéntelo!

Entonces, el alma lo siente proveniente del cuerpo y dice: ¡Se siente bien! Pero el espíritu dice: ¡Pero no es correcto! Entonces el espíritu dice: Alma, dile al cuerpo que se detenga. El cuerpo responde: ¡Pero se siente sensualmente bien! ¿No te gusta, alma? Y el alma dice: sé que está mal, pero se siente emocionalmente bien. Entonces el espíritu pierde. Y ahora el espíritu está descargando basura que lo está matando de hambre.

¿Y quién es la parte más importante de toda esa Trinidad? Es esa alma, porque el alma puede decidir aceptar o rechazar; ese es el poder del alma. Entonces el alma toma del cuerpo y lo da al espíritu. Pero el espíritu también toma del Espíritu de Dios y lo da al alma, para que el alma se lo dé al cuerpo. El cuerpo sólo puede hacer lo que el alma le ordena hacer. Y el alma sólo puede actuar conforme a lo que acepta del espíritu.

Por eso la Biblia dice: no andéis según la carne, sino según el espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne. El alma alimenta al espíritu y recibe del espíritu. Esto es un misterio. El alma alimenta al espíritu, pero también alimenta al cuerpo a través del espíritu por medio del alma. Y es muy importante que tengas cuidado con lo que escuchas, con lo que ves y con lo que permites entrar a través de tus sentidos.

Por ejemplo, como en el caso del gusto. De eso se tratan las drogas. Las drogas tienen que ver con saborear, sentir y experimentar algo que tu alma comienza a disfrutar emocionalmente, aunque tu espíritu lo rechace. Pero si lo haces suficientes veces, lo descargas. Y ahora, cuando quieres dejar las drogas, tu problema es que ya está atrapado en tu disco duro. Entonces te salvas, y te vuelves a salvar, pero nunca limpias tu disco duro.

La única forma de ser completamente libre de cualquier tipo de hábito, es reemplazar esos hábitos. Tienes que descargar nueva información. ¿Cuál es el propósito de Dios en todo esto? En primer lugar, el hombre es un espíritu, vive en un cuerpo, posee un alma. Eso es lo que es el hombre. Esa es la unidad tri unitaria del hombre. Quien controla el alma, gobierna al hombre. Eso es todo, ese es el punto.

El propósito original de Dios, por lo tanto, era gobernar el mundo visible, desde el mundo invisible. A través del hombre invisible que vive en un cuerpo visible, sobre la tierra visible. En otras palabras, Dios quería gobernar el mundo a través de ti. Pero, quería hacerlo desde el mundo invisible. Y quería hacerlo a través de tu espíritu invisible, viviendo en tu cuerpo físico visible. Y quería hacerlo sobre la tierra visible.

Todo esto para que Su voluntad que es invisible, pudiera ser vista en la tierra de manera visible. Todo a través de tus acciones. Y a través de tu ejecución, Dios quería gobernar el mundo a través de ti. Sin tener que venir Él al mundo, a través de ti. El alma es el medio de Dios para el gobierno del Reino. Es muy importante entender esto. Dios quiere gobernar el mundo a través de tu alma.

Por eso la Biblia dice: amado, deseo que seas prosperado sobre todas las cosas, así como prospera tu alma. Fíjate en el enfoque. A diferencia de muchos hombres, Dios pone a la prosperidad en el alma. Si tu alma no prospera, no prospera ninguna otra área de tu cuerpo. Y no estoy hablando de dinero, aunque puedo incluirlo si proviene de fuentes legales. Trabajo, negocios limpios, etc. Hablo de afectos, sentimientos, victorias, felicidad terrenal.

Así es que, si no estás recibiendo la información correcta, estás destruyendo tu vida. El Reino de Dios, es el Reino del alma, el Reino del corazón. Si el Reino no entra en tu alma, el Reino no puede llegar a la tierra. Si no puede entrar en tu corazón, la tierra nunca verá el gobierno de Dios. El gobierno comienza en el corazón, allí es donde está. Y hasta que no llegue allí, no habrá manifestación del Reino en la tierra.

La primera predicación de Jesús, recogida por Mateo, dice Arrepentíos. La palabra arrepentirse, significa cambiar tu mente. ¿Y dónde está tu mente? En tu alma. Su primera atención fue dirigida al alma. Él dijo: si puedo cambiar tu alma, entonces el Reino puede venir del cielo a la tierra. Sin embargo, hay algo que también es muy importante y hay que decirlo. El reino de las tinieblas, también es el reino del alma.

Dios está luchando por tu alma, lo mismo que Satanás. Ninguno de las dos, lucha por tu cuerpo, aunque eso sea importante para la tierra. Realmente, tanto Dios como Satanás, están tras tu alma. Porque, quien controla tu alma, te controla a ti. Creo que nos hemos vuelto tan espiritualmente sensibles, que hemos olvidado donde está la batalla. Hasta hemos inventado demonios que no existen y a veces luchamos contra cosas que no están allí. Tu batalla sigue estando en medio de tus orejas.

Mientras tanto, es más que evidente que a la batalla real, la estamos perdiendo. El mundo que te rodea es una prueba de eso. Algo es muy claro. Jesús siempre iba tras la mente. Él dijo: si escuchas mi enseñanza, si sigues mis palabras. También dijo: mis palabras son espíritu y ellas te dan vida. Él está tratando de llegar a algo, a través de tu alma. Él dijo: si puedo cambiar tu mente, serás santificado.

Es una batalla por la mente. Así que tenemos dos reinos y ambos están tras tu alma. Recuerda que tu alma es tu mente, tu voluntad, tus emociones. Por eso es que muchos de ustedes todavía están perdiendo algunas batallas. Piénsalo. Tomemos una de estas cosas, las emociones. ¿Qué hace que vuelvas a esas cosas que sabes que están mal? Tus emociones. Satanás te atrapó, amigo. Una llamada telefónica y tus rodillas se debilitan.

Las emociones. Has vuelto a esa relación impía. La batalla termina en el instante en que sientes debilidad en las rodillas. Sales de tu casa y estás conduciendo. El Espíritu Santo te está gritando: ¡Para! ¡Date la vuelta! ¡No regreses allí! Él no te ama. Ella no tiene que parar. Esto va a romper tu matrimonio. ¡Detente! ¿Aun conduces? Es una batalla. Tienes que vencer a tu cuerpo.

¿Vas a la reunión de oración o vas a tu casa a comer? Son tus emociones. Ya dijimos que el alma es el medio de Dios. Hablemos de los medios. La palabra medio proviene de la palabra médium. Cuidado. Tienes un televisor en tu casa con más de doscientos canales. Cada uno de ellos tiene un número y, detrás de cada uno de esos números, está tu alma. Debes comprender lo que están haciendo.

Cada canal de televisión está tras tu alma. Esto no es entretenimiento, esto es contención. Quieren contenerte, quieren controlarte. Y de eso se trata todo, de los medios. Y la palabra media, medios, viene de médium, que significa estar entre. En otras palabras, el medio es lo que está entre la fuente y el objeto. Ejemplo. Vimos el espíritu del hombre y el cuerpo del hombre. El medio es el que está al medio, el que decide quien recibe qué.

Eso es lo que significa medio; mediar. Jesucristo ha sido llamado el mediador entre Dios y el hombre. La Biblia dice: Porque hay un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre. Eso significa que, si obtienes información de cualquier otra persona, Señor, ten piedad para salvar tu alma si no recibes el mensaje correcto. Cristo no es uno más de los profetas entre Dios y el hombre.

La Biblia dice que sólo hay un mediador, y ese es el hombre Cristo Jesús. Eso significa que, cualquier otra persona te dará una comunicación distorsionada. Medio, significa interpretar. Es casi lo mismo que la tarea de un traductor. Decir lo que la persona central dice sin distorsionar nada ni añadirle nada. Y, además, entender lo que esa persona dice, aunque no se tenga ni la menor formación de la especialidad que sea. Si yo voy a un lugar donde se habla otro idioma, alguien traducirá lo que digo, pero deberá ser preciso con eso.

¿Qué quiero decir con esto? Que eso significa que las posibilidades de que recibas el mensaje incorrecto son muy altas. Cuando el mediador, el que me traduce lo que digo no es eficiente, tenemos un grave problema. Si yo predico en China y tengo un traductor, ¿Quién es la persona más importante en esa plataforma? El intérprete, sin dudas. Yo puedo esmerarme en dar la más grande revelación conocida, pero si el traductor no lo entiende, nadie del público recibirá nada.

Los medios de comunicación son mediadores entre los hechos reales y la gente que los sintoniza. Si mienten o inventan noticias para favorecer o perjudicar a alguien, estarán dando la información incorrecta y muchísima gente la archivará en su mente subconsciente. Vivirán años en el error sin saber y sin siquiera dudar que están equivocados porque fueron víctimas de una operación psicológica para obtener un fin específico.

Por esa razón es que hemos sido tan confusos leyendo la Biblia. Porque nosotros somos los mediadores entre nuestra comprensión y debemos depender de nuestros conceptos y esperar que otros los escriban de forma correcta. Los medios controlan el mensaje. Y por lo tanto la calidad, el significado y la esencia de la comunicación. Por eso es tan peligroso depender de monopolios de medios. Sólo bajará el mensaje que a sus intereses les conviene. Verdad o mentira, da igual. Y será UN solo mensaje. Nadie podrá enterarse de otros, si es que existen.

La fuente no es la que controla el mensaje. La fuente sólo sabe lo que quiere decir. Pero debe depender totalmente del medio para transmitirlo correctamente. Y si el medio lo transmite mal, la persona, el objeto del mensaje, recibirá el mensaje equivocado. Por eso es que no podemos permitir que cualquiera le predique al mundo. Es inapelable la necesidad de disponer del máximo discernimiento, único modo de no caer en engaños.

Lo he dicho en otras ocasiones, pero volveré a hacerlo. Predicar el Reino y decir todo aquello que el Espíritu Santo te ordene decir, no te traerá éxito en el mundo, ni demasiado reconocimiento en la estructura eclesiástica. Siempre será más bienvenido aquel que prepara un mensaje con todas las palabras lindas que los egos de mucha gente desean escuchar. No revelará nada, pero te dará la tranquilidad de decirte que Dios no te hará nada por tu pecado.

Como periodista retirado puedo decirte que no se trata de criticar el medio, sino de examinar y chequear con diversas fuentes el mensaje que estás recibiendo. Aunque suene bonito y coincida con lo que te agrada, corres el riesgo de estar siendo partícipe y cómplice de engaños dialécticos destinados a favorecer intereses ocultos con los cuales no tienes absolutamente nada que ver. En suma: los medios pueden corromper, clarificar, pervertir o proteger la integridad de un mensaje.

Pueden hacer todas esas cosas. El medio es lo más poderoso en la comunicación. Si no es santo, es profano, no hay terrenos intermedios. Los medios controlan lo que el receptor oye. Piensa y entiende. En el área que sea, si amas profundamente u odias terriblemente a personas que no conoces, presta mucha atención: alguien te ha comido el cerebro con mucha calidad y te ha convertido en amigo o enemigo de quien les conviene a ellos que seas amigo o enemigo. Tú no figuras para nada más que ser un objeto.

Así es que tenemos que preocuparnos y ocuparnos en que el medio que usamos, comunique el mensaje correcto a quienes lo escuchan, porque ellos absorberán lo que el medio les dé. No quiero aparecer como un áspero anciano malhumorado al que todo le cae mal, pero un programa de la televisión con dos hombres o dos mujeres besándose delante de la mirada de tus hijos, es para reflexionarlo seriamente.

Me pregunto qué sucedería, si a continuación de ese programa que te he mencionado, viene uno donde hay un predicador del evangelio. ¿Qué debería hacer o decir este hombre después de lo visto? Probablemente nada, porque quizás el predicador grabó su mensaje antes de todo lo otro, pero si por una casualidad fuera en vivo, ¿Se atrevería a decir en voz alta que para Dios la homosexualidad sigue siendo abominación? Está muy mal visto, hoy, decir eso. 0000000000000000000000000000000

Y ya sabes más que bien que de ninguna manera se trata de discriminar a personas con sus nombres y sus apellidos por causa de sus predilecciones sexuales. No, eso sí sería cavernícola. El tema es mucho más profundo y serio que andar cazando brujas como divertimento santo. Pero si un niño ve ambas cosas, ¿Puedes asegurarme que su cerebro no recibirá ninguna información espiritualmente distorsionada de nada?

La Biblia nos dice que entremos al mundo y estemos allí, pero que de ninguna manera seamos parte de él. Creo que no voy a descubrirte nada nuevo si te digo que hay muchos y diversos intereses a los que no les conviene en absoluto que tú estés allí, sencillamente explicando verdades. Entonces te bloquean de la manera que puedan. Financieramente, técnicamente, socialmente, políticamente. Babilonia es una mentalidad que incluye todas esas cosas.

¿Es un secreto que el diablo procura mantener a la iglesia genuina pobre en dinero, para que no pueda competir con los medios seculares? Que Babilonia se enriquezca no le preocupa, porque ella no lo molesta. A veces, todo lo contrario, hasta puede llegar a operar para él. Lo cierto es que Dios considera a los medios de comunicación como peligrosos y por eso nos advirtió sobre sus usos y abusos.

Cuando lees las escrituras puede sorprenderte comprobar que Dios es muy sensible a los medios y a los médiums. Porque Él sabe que lo que está en medio, es peligroso. Trazó una línea muy dura sobre ellos. Hay textos muy claros y concretos al respecto. Levítico 20:27 = Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir; serán apedreados; su sangre será sobre ellos.

Un hombre o una mujer que sea espiritista entre ustedes deberá ser condenado. Eso dice allí. Porque si median sin representar a Dios, debes eliminarlos. Es una ley muy dura, esa. Si profetizan y Dios no les habló, sácalos del mundo. Así de peligroso es el medio para Dios. Lisa y llanamente, es sentencia de muerte. De acuerdo, hay otras leyes hoy, pero eliminar es indispensable, aunque conforme a nuestras leyes. El segundo es mucho más serio, todavía. Mira, lee, entiende, cree y aplica.

Deuteronomio: 18: 10-11 = No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Concretamente, lo que Dios dice es que eres abominación si intentas obtener información mediante alguien o algo que Él no haya designado. Gravísimo y muy actual, aunque parezca legalista y anticuado.

Dios dice: Yo establecí apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros y a nadie más. No me mezcles con los que no he designado. Por eso abomina la astrología, porque te hace colocar estrellas entre tú y Dios. Dios no envió ninguna estrella para hablar contigo. Observa esto, 1 Samuel 28. Mira el resultado de un medio equivocado. Verso 7: Entonces Saúl dijo a sus criados: Buscadme una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aquí hay una mujer en Endor que tiene espíritu de adivinación.

Saúl había consultado a Dios respecto a lo que él necesitaba saber y Dios no le había respondido, entonces decidió buscar información por el lado opuesto. ¿Sabes qué? Conozco a miles de compatriotas argentinos que en este tiempo están haciendo exactamente lo mismo. Disculpo a los no creyentes por causa de su ignorancia, pero no puedo hacer lo mismo con gente que asiste a una iglesia semanalmente y está en la misma.

Más adelante se nos dirá que Saúl murió porque fue infiel a la palabra del Señor. Fue un error a sabiendas y lo pagó terrenalmente caro. Supongo que espiritualmente también le debe haber costado algo. Dios no se enojó con él, simplemente lo desechó. La pregunta de este tiempo, es: ¿Qué haces tú con tu teléfono o tu computadora en la madrugada silenciosa? ¿A quién consultas? ¿Dónde navegas para obtener información sobre la vida?

Dios dijo que Saúl murió porque eligió el medio equivocado. ¿Qué libros compras y lees? ¿Qué programas de televisión te seducen? ¿Qué redes sociales utilizas y con qué fines? ¿Qué mensajes permites que se implanten en tu mente consciente y luego en tu corazón? ¿Sobre qué temas consultas a la Inteligencia Artificial? Ese es el poder de los medios. El diablo va por tu alma. Saúl la perdió porque escuchó el medio equivocado y luego Dios entregó el reino a David.

Mira sus vidas. David tenía un medio poderoso, el libro de canciones más grande de la Biblia. El libro de los salmos, puedes leer sus éxitos. El Señor es mi fortaleza y mi cántico. El Señor es mi pastor. Nada me faltará. David causó que los medios resonaran en los arbustos, haciendo danzar montañas. Si no encuentras buen medio, escribe el tuyo. Tuve un medio escrito propio durante mucho tiempo. Sentó escuela de honestidad, pero no sobrevivió a lo económico. Eso es Mundo.

Creo fielmente que uno de los trabajos de la iglesia genuina del Rey de reyes, es trabajar con su gente respecto a los medios de comunicación. Debes advertir y alertar sobre sus estrategias y técnicas de control de tu mente. No puedes limitarte a enojarte por sus mentiras y quedarte sentado sin hacer nada. No es contra carne y sangre, pero es contra principados y potestades de las tinieblas, en este caso, sentados frente a cámaras y monitores vendiendo basura.

Míralo desde esta óptica. Antes de que existiera cualquier cosa, ¿Qué usó Dios como medio? Básico. El primer medio fue simplemente la palabra. Todas son personas de palabras, Las palabras son importantes. La palabra es el medio que Dios usó para comunicar su voluntad. Y eso dio como resultado la creación del mundo. En otras palabras, Dios tenía una idea en su mente. Usó el medio de la palabra para expresarla.

Y la palabra, entonces, produjo la creación. O sea que la mediación entre Dios y la creación, es la palabra. Así que el primero en introducir los medios, fue Dios mismo. Y la palabra, fu e su primer medio. Y todavía hoy sigue siendo el medio más poderoso. Lo que escuches, te matará o te salvará. Y Génesis 1, dice: Y dijo Dios, versículo 3, y dijo Dios, versículo 6, y dijo Dios, versículo 9, y dijo Dios, versículo 11, y dijo Dios, versículo 14, y dijo Dios, versículo 20, y dijo Dios, versículo 24 y dijo Dios, versículo 26

Dios hizo todo usando este medio, la palabra. Juan 1:1-3 = En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. El Verbo, sabemos que es Cristo, es la palabra, y dice que estaba con Dios desde el principio. O sea que la palabra ES Dios. Y déjame explicarte por qué esta palabra, verbo, es importante.

Es la palabra Logos. Tanto en hebreo como en griego, Logos significa expresión de un pensamiento. Entonces, si leyeras ese versículo usando su significado literal, sonaría así: En el principio, era la expresión del pensamiento de Dios y el pensamiento de Dios, era Dios y Dios era su pensamiento. Todas las cosas fueron hechas por el pensamiento expresado de Dios. Verso 14. Y el pensamiento de Dios se hizo carne y habitó entre nosotros.

¿Por qué es esto importante? Entendamos esto: las palabras son contenedores de pensamiento. Cuando hablas una palabra, sacas tus pensamientos de tu mente. Y le das un vehículo para transmitirlos. Por eso es el medio más poderoso en la tierra. Cuando te doy una palabra, te acabo de dar uno de mis pensamientos. Los pensamientos son invisibles, pero cuando hablas, se hacen audibles.

Por tanto, no puedo saber lo que piensas hasta que hables. ¿Qué es un pensamiento? Un pensamiento es una palabra silenciosa. ¿Y qué es una palabra? Es un pensamiento expresado. Tu pensamiento, es tu idea, tu concepto. Así es que, cuando me hablas, me estás dando lo que hay en tu corazón. Las palabras controlan los pensamientos y crean vida. Así que tienes que tener cuidado a quien escuchas.

Porque cada persona a la que escuchas, te está dando su mente. De hecho, lo que estoy tratando de mostrarte es que, cuando alguien te habla, te está dando un pedazo de su mente. Y si lo escuchas y lo recibes, acabas de añadir ese pedazo de su mente a la tuya. Así que ten cuidado con lo que escuchas y, esencialmente, a los frutos y detalle de quien escuchas. Por eso, y como dije, los medios son la fuerza más poderosa en la tierra.

Porque transmiten ideas. Hebreos 1:3 dice que el Hijo es el resplandor de la gloria de Dios y la imagen misma de su sustancia. Y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder. No sólo que la palabra lo creó todo, sino que también lo sostiene todo. Juan 1:3 dice que todas las cosas por Él fueron hechas y sin Él, nada de lo que ha sido hecho fue hecho. La palabra produjo todo. Dios envió el medio de la palabra para salvar al mundo.

Tenemos a un mundo yéndose al infierno y a Dios, en el medio, queriendo salvarlo. ¿Qué hizo? Envió a alguien en el medio. ¿Quién es la parte más importante de la salvación? El medio, que es Cristo. Dios nos ama. Y nosotros, seres humanos, lo decepcionamos. ¿Cómo comunica su amor? Envía un medio. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su medio. Jesucristo es el medio de Dios. Jesús dijo: Mira, yo sólo soy el medio, yo sólo digo lo que escucho decir a mi Padre.

¿Lo entiendes? No, no creo que lo entiendas aún. Jesús repitió: Mira, yo podría decir lo que se me antoje decir, pero sólo digo lo que escucho al Padre decir. Así que cuando enciendes el televisor, la radio o te conectas con cualquier red social, tendrás que asegurarte que sólo estén diciendo lo que dice el Padre. Si dicen algo diferente, estás recibiendo medios corruptos. ¿Te das cuenta, cuan serio es todo esto?

Las palabras determinan lo que el alma y la mente reciben. Y por tanto, determinan tu destino. Las palabras, son la parte más importante de tu vida. Ya sean escritas, habladas, leídas, escuchadas o vistas. Esas palabras, están tras tu alma. Y por eso debemos monitorear constantemente nuestros medios. Además, cometemos errores que normalmente harían enrojecer de vergüenza a gente de la más alta alcurnia.

Te doy un ejemplo con una palabra que en mi etapa periodística aborrecí: censura. Y que hoy, a la luz de todo lo que conozco, me suena con otra melodía. Y te doy un ejemplo. ¿Te das cuenta que censuramos la marihuana, la cocaína y todo lo que hace afectar el cuerpo? Las ilegalizamos, porque destruyen el cuerpo. Se te va la cabeza a cualquier parte, porque las células físicas se dañan.

No es tu mente, es lo que las drogas les hacen a las células que activan tu mente. Pero hicimos eso ilegal, y está bien, pero aun así no tenemos ninguna ley oficial que regule la obscenidad. Decimos que sí, pero después nos ponemos permisivos con ciertos sujetos diciendo que no se los cuestione porque si no sonamos muy legalistas. Así es que, si vamos a hablar de censura, enfrentemos el daño real. Si te hago daño o te destruyo mentalmente, ya te tengo a mi merced.

No podemos como hijos de Dios limitarnos a hablar de la censura. Tenemos que tener más que en claro que es lo que vamos a permitir que ingrese en la mente consciente de nuestra nación. El trabajo del gobierno es preservar la nación y nadie debería sentirse intimidado por decir que algo no es bueno para nuestra psiquis nacional. Me encantaría ser conocido en el mundo como habitante de la nación que rechazó algo profano.

¡Es que eso es discriminación! Ah, ¿Sí? ¿Y si te digo que en la mayor parte del planeta no hay naciones santas porque jamás se atrevieron a discriminar lo profano? El asunto es que nosotros sí vamos a discriminar lo que entra en nuestras almas. Y obviamente no estoy hablando de razas, etnias, color de pieles o preparación intelectual. El día en que Dios decidió que quien cree en Él se va al cielo y el que no cree se va al infierno, te guste o no te guste, discriminó. Y fue bueno que lo haga. ¿O no?

Tenemos que decidir qué queremos oír, qué queremos ver. Es asombroso que muchos padres no saben lo que sus hijos están viendo en internet en sus cuartos. ¡Es que no puedo coartarles su libertad! Dicen. Ah, ¿Y cuándo Dios habla de que al que tiene por hijo y ama es al que disciplina si se lo merece? Cada padre o madre tiene total y absoluto derecho a saber qué oyen y que ven sus hijos. Y luego hablarlo con ellos para enseñar lo que haya que enseñar. Límites de amor, no tiranías despóticas.

La clave de los medios, es el uso de las ondas. El aire o la atmósfera, es la fuente de todas las ondas. Y ahora agárrate fuerte de donde puedas porque viene la base central de todo esto. Hay cinco tipos de ondas. Ondas aéreas, ondas de radio, ondas televisivas, ondas cerebrales, ondas gamma, porque las ondas gamma también son ondas. Y el sol las usa a través de los electrones en el aire. Entiende esto: las ondas son la clave de la influencia. Quien controla las ondas, controla la nación.

Aquellos que saben algo de historia y de golpes de estado, saben perfectamente que, cuando en una nación hay un golpe de estado y asume el gobierno de facto o un nuevo poder, lo primero que quieren controlar son los medios de comunicación. ¿Por qué? Porque saben que quien controla las ondas, controla la nación. La calidad de cómo los utilicen luego, redundará en el sostén o no de ese nuevo aparato de gobierno.

El adoctrinamiento ideológico o moral a través de los medios no es algo que se me está ocurriendo a mí, ahora, para ser fastidioso con mis ex colegas. Es una verdad a gritos que se ve desde muy lejos. Toma una de las plataformas de películas o series y verás que, salvo muy honrosas pero escasas excepciones, en la mayoría del material ofrecido, hay personajes que mantienen relaciones homosexuales con absoluta transparencia. En casi todas las series o películas los hay. No es casual, es parte de una agenda.

Ondas. Las ondas poseen el poder suficiente para transportar mensajes. Qué mensajes llevan, ya es un asunto aparte que todavía el pueblo de Dios no ha sabido manejar con inteligencia y estrategia. A los programas religiosos no los ve nadie más que los religiosos. Y se sienten orgullosos y conmovidos por verlos. Pero no entienden que si no cambian las estrategias jamás van a llegar a los ojos corrompidos y el mensaje se perderá entre gente del mismo ejército.

Las ondas también tienen el poder de la mediación, por eso son peligrosas. Quien controla el aire, anota esto, controla las ondas. Y quien controla las ondas, controla lo que el hombre oye, lo que ve y, por lo tanto, lo que el hombre entiende. Quien controla las ondas, controla los pensamientos de la nación. Quien controla las ondas, controla tu futuro y el de tus hijos. Soy hijo de Dios y estuve en los medios. Pero era uno solo y no los pude cambiar. Tuve que irme de ellos antes que ellos me cambiaran a mí. Es muy duro, eso.

No te olvides lo que te he dicho: quien controla las ondas, controla la mente de las personas. El verdadero poder está en el aire. El aire es más poderoso que la tierra. Si hay algo que ha cambiado mi perspectiva sobre los medios, es saber esto. Yo, al igual que muchos hombres y mujeres de Dios, pensaba que la tierra tenía mucho poder, pero resulta ser que la tierra no tiene ningún poder.

El poder, en todo caso, está en el aire, alrededor de la tierra. De hecho, cuando Satanás fue expulsado del cielo, él se negó a vivir en la tierra. No son pocos hoy que todavía creen que él vive en la tierra. El diablo no vive en la tierra. ¿Por qué? Porque la tierra no tiene poder. Cuando fue expulsado del cielo, Satanás decidió residir donde estaba el poder. Quería controlar el poder, así que tomó residencia en el aire.

Quien controla el aire, controla toda la tierra. ¿Lo estás entendiendo? Él quiere gobernar el aire. No hay poder en la tierra. El poder está en el aire que rodea la tierra. Y por eso el aire controla la tierra. Efesios 2, dice: En cuanto a ustedes, estaban muertos en sus transgresiones y pecados, los cuales vivían en el pasado, cuando seguían las costumbres de este mundo y del gobernante del reino del aire.

Allí está, en tu Biblia, él es el gobernante del reino del aire. Por eso se le llama el príncipe de la potestad del aire. Efesios 2:14, dice: En los cuales anduvieron ellos en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire. ¿Dónde está la potestad del aire? Ojo: no dice que es el príncipe del aire. El aire tiene poder. ¿Cuál es el poder en el aire? Son las ondas. Cuando enciendes tu televisor, hay un transmisor que puede tomar el aire y convertirlo en imágenes.

Así que alguien está controlando el aire. Potestad es autoridad. El diablo tiene autoridad sobre el aire, por eso es el príncipe de la potestad del aire. Dice tu Biblia: El espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia, entre los cuales también nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos. Éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

En otras palabras, todo ese desorden, dice esto: porque él es el príncipe de la potestad del aire, toda la lujuria, toda la corrupción, dice, porque él está gobernando las ondas, está corrompiendo a toda la nación, haciendo que toda la nación sea lujuriosa. ¿Contra qué luchamos, entonces? Dice: Pónganse toda la armadura de Dios. Hay gente que suele ponerse muy espiritual y muy rara con esto, pero dice que esto es muy práctico.

Dice que no están luchando contra carne y sangre. Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan oponerse ¿A qué? A las maquinaciones del diablo. ¿Cuáles son las maquinaciones? Sus maquinaciones son para hacerte mentir, engañar y todo eso. Él tiene una maquinación más profunda que esa. Leamos la maquinación. El siguiente versículo dice:

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo. Contra huestes espirituales de maldad en la atmósfera. Él dijo: Miren, la lucha es por las ondas. Ahora noten que la lucha es ¿Contra qué? Contra principados. La palabra principado, en realidad, significa preceptos, significa principios, significa leyes e ideas.

Satanás es el príncipe de la potestad del aire y su trabajo es producir principados a través de los espíritus malignos en la atmósfera. Su objetivo es dejar que te sientes en tu casa, que enciendas tu televisor o te metas en las redes para dejar que trabaje en tu mente, preceptos y principios que no son de Dios y se convierten en leyes por las cuales luego vas a vivir, aunque, como en muchísimos casos, ni siquiera llegues nunca a enterarte por qué sientes como sientes o vives como vives.

Eso es lo que es el principio, una luz guía. Todos los días, algunos de ustedes, tienen citas con estas cosas. Tratar de llegar a casa muy rápido desde tu trabajo porque tienes que ver ese programa que te enseña como vivir. Aunque lo que te enseñan, muy bien vestido, casi de gala, sea exactamente lo opuesto a lo que dice una Biblia que te acompaña desde siempre y que lees muy de vez en cuando y casi sin entenderla demasiado.

Hay muchas cosas que desde los medios te venden como principios de vida, y que cuando los examinas mejor, si estás espiritualmente lúcido, te das cuenta que sólo son mensajes o guías de principados. Cuando en un programa de televisión te muestran a varios jóvenes gay hablando de cosas de la vida, te están tirando un principio que se introduce en tu mente consciente: es como que te muestran que son muchos y por lo tanto los asiste la razón y tú no eres más que un retrógrada anticuado e ignorante.

¿Cómo hago, entonces? ¿Me siento frente a mi televisor y permito que el príncipe del aire me gobierne mis pensamientos? ¿O elaboro una estrategia y salgo a la pelea a demostrarle al mundo que hay formas de vida diseñadas por Dios que no pueden ser alteradas? Y no se trata de personas, porque es muy probable que se trate todo un problema entre buenas personas, sin maldad. Pero Dios no te pide que seas bueno, te pide que seas bueno y además correcto. Y obediente.

Nuestra principal batalla, entonces, es una batalla mediática. Es una batalla por la mente. Las fortalezas están en la mente. 2 Corintios 10, dice: Pues aunque vivimos en el mundo, no libramos la guerra como el mundo. Las armas con las que luchamos, no son las del mundo. Al contrario, tienen el poder divino para demoler fortalezas. ¿Cuáles son las fortalezas que estamos demoliendo? Argumentos, y toda precisión que se alza contra el conocimiento de Dios.

Y llevamos cautivo todo pensamiento, para que se someta a Cristo. Él dice que nuestra lucha es por los pensamientos, por las ideas. No queremos estar gritando y bailando, mientras nuestros hijos se van al infierno creyendo ser salvos por la religión que respetan sus padres. Tenemos que entrar y cambiar las ideas, por eso estamos en el aire, con voces e imágenes, distintos hombres y mujeres, todos los días, cumpliendo con un trabajo que el Espíritu Santo nos ha entregado desde el principio: recuperar el Reino usurpado.

Tenemos que llevar a todos esos pensamientos confundidos a la mente de Cristo, pero para eso necesitamos cubrir las ondas del aire, ya que es allí donde se libra esta guerra. Tenemos que hacer que el mundo escuche lo que Dios dice. No lo que dice tal o cual famoso predicador. ¡Lo que Dios dice! Ahora lo que el mundo está escuchando, es el pensamiento de Satanás. Y quien controla los pensamientos de una nación, termina controlando a la nación toda. ¿Cabe alguna duda?

¿Qué necesitamos nosotros, para cumplir con todo eso? Necesitamos en primer término, logos en la palabra. Dice que la palabra viene por el oír y el oír por la palabra de Dios. Juan 6 dice que el Espíritu da vida, la carne no sirve de nada. Las palabras que les he hablado, son Espíritu y les dan vida. Juan 17:8 dice: Porque yo les he dado las palabras que tú me diste y ellos las han aceptado. Jesús hablando: Yo era un buen medio, les di la palabra que tú me diste. Lo que sea que me diste, se los comuniqué correctamente.

¿Qué tenemos que hacer? El objetivo de Satanás es controlar las ondas para controlar las mentes. La fortaleza de Satanás, es el aire. Cualquier intento de controlar el aire, es un ataque directo al reino de Satanás. Nunca lo olvides, por eso estamos en una lucha. Satanás no le teme a la pequeña iglesia que se construyó en la esquina, por los que van a juntarse allí a cantar coitos y entretenerse un poco. Pero si sales al aire a decir las verdades que el Reino te ordena decir, entonces medio planeta se te viene encima.

Que quede claro y nos quede claro a todos. Cuando atacas el aire, atacas el territorio de Satanás. ¿O no dicen nuestras biblias que él es el príncipe de la potestad del aire? Ese es su territorio. El domina eso. Mira las películas, las series, el contenido de las redes y la televisión toda y reconoce quien tiene poderío de ideas allí. Por cada mensaje del Reino de Dios, hay en los aires no menos de mil que provienen del reino de las tinieblas.

Romanos 12:2 es nuestra escritura favorita. No se adapten a este mundo, sino transfórmense conforme a la renovación de sus mentes. En otras palabras, el objetivo es cambiar el pensamiento, volver al original. Enseñar los caminos de Dios a través de las redes. Se nos ordena ocuparnos en eso hasta que Él venga. Él no dice que esperemos ser arrebatados. Muy por el contrario, Él nos dice que tomemos el control.

Yo hace mucho tiempo que estoy en el aire, en las ondas de las redes y en lo que internet me facilita. Cúbranme en oración. No soy el único, conocerán otros que pelea en los mismos aires que yo. Cúbrannos. Si un día no estamos, tendrán que elegir entre las alternativas que conocen y me temo que no será sencillo encontrar la misma clase de gente. Termino con un texto que te profetiza donde y como será tu final de recorrido, conjuntamente al nuestro si todavía estamos en esta tierra.

1 Tesalonicenses 4:17 = Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. ¿Lo leíste bien? Si te aclaro que donde dice nube, dice gente con testimonio, testigos, sólo me falta aclarar te hacia donde vamos al encuentro con Cristo. ¿Lo estás viendo? ¡¡¡En el aire!!!

Hazte dueño del aire en el nombre de Jesús. Toma cada uno de estos mensajes que oyes aquí o en sitios en el mismo sentir y hazlos tuyos. Créelos, acéptalos, ponlos por obra en tu vida y luego, sin el menor temor porque el Rey de reyes está a tu favor, proclámalo por el aire y las ondas que tengas a tu disposición. No le estarás copiando nada a ningún hombre, porque todo esto tiene un solo autor: el Espíritu Santo. Y a Él le basta y sobra con que lo creas.

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04 – Desenredando las Raíces

Allí donde tú resides, donde me estás escuchando ahora, ¿Tienes árboles? ¿Te agradan? A mí también, pero en una ocasión que había uno en la vereda frente a mi casa, tuvo un problema con sus raíces y me rompió algunos caños subterráneos. Estuve varios días sin agua, gas, electricidad y con problemas en los desagotes habituales de las viviendas, ¿Sabes por qué? Porque las raíces de ese árbol, que era hermoso a la vista externa, se habían enredado. Y como nadie las podía ver porque eran subterráneas, cuando produjeron el descalabro, ya era tarde para acomodarlas. Hubo que cortarlas y, con eso, el árbol hermoso perdió sustento. Así es nuestra vida espiritual.

Gálatas 4: 22-26 = Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre por la promesa. Lo cual es una alegoría. (No estamos hablando de Sara o Abraham. No estamos hablando de ella ni nos interesa su hijo en este momento. Estamos usando la historia para revelar un principio. Es una alegoría, una metáfora, una similitud, es un ejemplo.

Te estoy hablando en forma de parábolas. Quita los ojos del pasado y atiende, estoy hablando contigo, a solas, y estoy tratando de explicarte, a través de esta situación, que es lo que ocurrió)…pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, (Un monte literal que hay en Arabia), el cual da hijos para esclavitud; (Esto es muy importante porque ahora dice que en aquel lado lo que hay es esclavitud)

…este es Agar. (No lo compara con Sara aunque aquello es Jerusalén, la compara con Agar. Esto es deprimente para la mente de algunos) …porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual… (Ahora dice que la Jerusalén actual, con todos los judíos, es comparada con Agar y no con Sara. Con carne y no con espíritu; con esclavitud y no con libertad) …pues esta, junto con sus hijos, está en esclavitud. Más la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.

Gálatas 4: 28 = Así que hermanos, nosotros como Isaac, somos hijos de la promesa. (Aquí vuelve a comparar. “De la misma manea que”. ¿Qué quiere decir? ¿A qué se refiere? Isaac es hijo de promesa, nacido por espíritu, nosotros hijos de promesa, engendrados por el Espíritu. Una analogía.

Gálatas 4: 29 = Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. (Noten que la guerra sigue igual, las cosas espirituales, una vez que se ejercen, automáticamente, producen una milicia contra las cosas carnales. Fíjate que no había problemas con Ismael, hasta que nació Isaac. Era maravilloso, hasta que nació el propósito de Dios, no había problemas en la iglesia, hasta que se reveló el propósito. Cuando se reveló el propósito, entonces comenzó la guerra.)

Gálatas 4: 30 = Mas, ¿Qué dice la Escritura? Echa fuera la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre.

Aquí vemos a dos mujeres, dos hijos, dos montes, dos ciudades. La primera raíz es el sistema del mundo; referido a todos los canales que influyen en nuestra mente: televisión, patrones, imágenes, ídolos, ambientes, la cantidad de amor que recibimos en nuestra vida, la falta de amor, la información, el periódico, la educación, la música. Todas las fuentes de entrada se identifican con el sistema del mundo, o el sistema carnal.

Agar es el sistema de la carne, natural o terrenal. Estamos viviendo en una hora donde si provees para la carne, la vas a tener que mantener. Dios no tuvo problemas en que Ismael naciera, pero Abraham tuvo que cuidar de él. Es tiempo de cortar todas las experiencias naturales, no depender del ritualismo y no desviarse del pacto de la promesa. Nada que tú hagas en esta hora debe ser hecho fuera del pacto de la promesa de Dios.

Porque para conseguir alivio de la tormenta que viene sobre la tierra, el soplo de Dios que va a conmover todos los reinos hechos por hombres, lo único que le va a hacer sobrevivir esta circunstancia, es el arca de Dios. No es tiempo de buscar fuera de los principios bíblicos para aliviar nuestras circunstancias. Es tiempo de duplicar nuestro conocimiento y entrar en él. No hay nada mal – por ejemplo -, en la psicología como herramienta de ayuda en la iglesia. Sí lo hay cuando reemplaza al Espíritu Santo.

Recuerden que la tormenta que viene sobre la tierra la trae Dios, no Satanás. Satanás no tiene poder para zamarrear a la iglesia. Ya él dijo en Mateo 16:19 quelas puertas del infierno no prevalecen contra la iglesia. Entiende bien; nadie puede saber si en el infierno hay puertas o se ingresa por una ventana. Aquí, como en toda la Biblia, puertas es el equivalente a autoridad. Cuando pecamos, dejamos puertas abiertas al infierno. O sea, le damos autoridad legal para destruirnos.

Entiéndase bien, por favor, ya que no hacerlo podrá ser motivo se frustraciones y amarguras. Satanás no prevalece contra la iglesia. Contra un gran caudal de congregaciones evangélicas, evidentemente que sí prevalece, a veces. Dios es quien se está moviendo, y el juicio comienza por la casa de Dios. Luego habla de dos ciudades; habla de la ciudad de abajo, (Jerusalén actual) y la Jerusalén de arriba. La de abajo, es muy interesante como fue habitada. Cuando los hijos de Dios fueron a Jerusalén, la primera tribu que entra es Benjamín y decidió no despojar la tierra de todos los gigantes.

Así algunos creyentes, que con la garantía de que no van al infierno ya se conforman y se dan por satisfechos. Pero el resto de los gigantes nos acosan toda la vida y ellos no quieren despojar la tierra. Viven en depresión, viven en batalla, siempre están luchando, y claman que tienen victoria, pero sólo de boca. La tribu de Benjamín, entonces, cohabitó con los jebuseos que estaban en la tierra, por no librar a la tierra de sus enemigos. Esto produce una mezcla de lo santo y lo profano, de lo bueno y de lo malo, de victoria y de derrota, de hierro y de barro.

Cuando la iglesia cohabita con el sistema del mundo, tiene un fundamento falso. Esa es la historia de la Jerusalén de abajo: produce personas de doble ánimo. A veces estamos bien, a veces estamos mal. De pronto el cenit, de pronto el abismo. Quizás voy, quizás no voy nada. A lo mejor doy algo, a lo mejor no doy nada. De doble ánimo, no tienen convicción personal. ¿Sabe cuánta gente lee la Biblia? Millones. ¿Sabes cuanta de esa gente cree que la Biblia es la Palabra de Dios? Menos del diez por ciento.

¿Sabes cuánta gente cristiana predica con pulcritud, eficiencia y sin apartarse una coma de lo que está escrito en la Biblia? Miles. ¿Sabes cuánta gente que predica todo eso, en el fondo de su corazón, todavía no han terminado de creer en la realidad de lo que predican? Cientos. Hacen y hacen lo que está correcto, pero no le colocan el máximo ingrediente que el mundo incrédulo está esperando ver para poder atreverse a creer: convicción. Todo lo que hacen lo hacen sin convicción. Es como el vendedor que no usa el producto que vende. ¿Sabes qué? No vende nada…

Si tú eres vendedor y pasas por mi casa y tocas a mi puerta, y cuando yo te atiendo me doy cuenta que no utilizas en absoluto lo que estás ofreciéndome, conmigo no comes. Un par de preguntas y me doy cuenta en el acto si lo que vende es bueno porque lo ha comprobado, o es un MP3 que le pusieron en la cabeza. Bien; asimismo, hay predicadores que predican lo que no entienden; no pueden tener autoridad en el púlpito. No lo entienden, no lo viven y no funciona para ellos, pero quieren metérselo por los ojos a los demás. Tampoco funciona. Los demás serán impíos, incrédulos y hasta muy pecadores, pero no son idiotas.

Entonces habla de la Jerusalén de arriba. La de abajo produce atadura, limitación cautiverio. Estar influenciado por la Jerusalén de abajo, esto es: el sistema de abajo, es vivir bajo el dominio de otro; es ser esclavo de la vida. Yo vivo la vida, no soy esclavo de ella. En mi vida hay lucha, pero no lucho por vida; tengo vida en abundancia. No comenzó así, tuve que destruir dos o tres fortalezas también para llegar a eso.

Todo el clamor del que está influenciado por la Jerusalén de abajo, gira en derredor de la libertad de ellos. “Señor, ten misericordia de MI!! LIBRAME de este problema!! Mira MIS hijos!!! ¡¡Señor!! ¡No puedo pagar MIS deudas!! Señor ¡¡AYUDAME!! Es un mundo egoísta. Bien lo dijo el Señor cuando dijo: …El que busca salvar su vida, ese la va a perder. Pero el que acaba de perderla, ese gana todo. Bien sencillo, pero es la raíz del Reino que todavía no entendemos.

Dice en el libro de Eclesiastés, en el capítulo 9 y versos 11 y 12, que estamos atrapados en una red. En una mala red. En una detestable y horrible red. Como cuando un pez cae en una red y está luchando por zafarse de esa prisión. Ahora, la Jerusalén de arriba, es muy interesante. El de abajo es un hombre de doble ánimo; ese no consigue nada de Dios, dice Santiago. Estamos viviendo en una hora donde no se puede esconder ninguna iniquidad.

Nada debe ni puede quedar fuera de la vista de Dios. Porque, de todos modos, el fuego de la revelación va a destapar toda la obra del hombre y va a quemar con la Palabra todo lo que no es de Dios y va a ser expuesta toda obstinación y toda rebeldía en esta hora. Motivaciones y ambiciones personales, por ejemplo. Muchos se pasan discutiendo puntos de vista escatológicos. ¿Sabes cual es la raíz de tu motivación? Todo el mundo quiere saber qué tan lejos de la verdad puedes caminar. ¿Te parece que no? Examínate.

Que tanto puedo yo inmiscuirme en las cosas de este mundo sin perderme. Qué puedo y qué no puedo hacer para no perder el bus que va yo no sé dónde, pero es ese bus que vuela. Como me puedo comportar y aún no perder mi entrada. Como puedo hablar de la problemática política de mi país, como aporte imparcial para mis hermanos, sin correr el riesgo de que alguien piense, por alguna que otra opinión., que alguien de alguna determinada fuerza política me está pagando para que opere a su favor.

Entonces la pregunta es: ¿Tengo tiempo o no tengo tiempo? ¿Me quedo y atravieso o me voy antes? Es muy interesante ver que la Palabra dice que los cobardes no entran, hay cosas que no necesitan interpretación: Co-bar-de. Y para salir corriendo no hay que ser valiente. He visto atisbos de cobardía masculina en las congregaciones. Hombres que tienen una mala impresión de otro hombre y, en lugar de enfrentarlo y confrontarlo, ya sea con la palabra o sencillamente con el amor de querer ayudarlo, eligen murmurar a sus espaldas o, si siguen la doctrina del lugar fielmente, denunciarlo con el pastor.

Esos son los que pretenden caminar por la cuerda floja y, pese a ello, vivir. No es tiempo de apelar a tus conocimientos de natación. Es tiempo de sumergirse en las aguas de Dios y dejar que Dios te lleve. Porque es solamente en las aguas bien profundas en donde hay buena pesca. La Palabra nos está diciendo con meridiana claridad que estas dos ciudades simbólicas, producen dos hijos, dos frutos, dos tipos de sistemas; el uno de esclavitud y el otro de libertad. Tú vas a tener la opción porque nadie pasa la eternidad donde no quiere. Un hijo hereda, el otro no hereda.

Ahora, está hablando de la Jerusalén de arriba, y noten que dice “de arriba”, es decir, el término comparativo, habla de que es un grado alto. Denota la fuente de su origen, no su posición. Muy importante, porque estamos hablando de ser influenciados de un sistema distinto, de una nueva ciudad. Somos nacidos de arriba. Somos conciudadanos de la familia de Dios. Entonces nuestro estilo de vida, – y no hablo de santidad -, quiten esa fortaleza de allí. Se supone que tú seas santo. No podemos ni siquiera hablar contigo si no lo eres.

Ese es el principio, primer grado, se acabó: gradúate. La Palabra dice:Fueron predestinados desde antes de la fundación del mundo para que fueran santos… Dios no se asombra de tu santidad!! Él dice: ¡Era hora! ¡Ahora puedo hacer algo contigo! Cuando tú decides ser santo, Dios mira hacia abajo, se rasca su venerable nuca y dice: ¡Qué bien! ¡Ya era tiempo! Ahora sí podemos comenzar. La santidad no es un lugar cumbre al que hay que llegar, es la base de todas nuestras operaciones. Y no haremos una doctrina de ella.

Estamos hablando de ser influenciados por un sistema, una legislación, un conjunto de principios que provienen de otra ciudad que tiene otro rey, pero que funciona aquí. Si no funcionaría aquí, ¿Para qué nos salvó y nos dejó aquí? Debemos predicar con lógica para quebrar también la mente. ¿Cuál es la implicación? Que en verdad Cristo no es bien bueno, sino que Él es medio juguetón, medio tramposo. Porque parece que Él nos engañó; dijo que venía ya mismo, y lleva dos mil años y no llega. Si yo te hago eso, tú no me hablas más.

La Jerusalén de arriba: la referencia Isaías 2:2 nos dice que En los últimos días, la casa de Jehová será establecida como cabeza, arriba de las demás. Ahora también dice que esa ciudad es madre. Y la madre da a luz. Esto significa que, somos nacidos de arriba. Entonces la madre es la que cuida. Moramos bajo la sombra del Altísimo, ¿No es así? Entonces estamos dispuestos a ser protegidos o cuidados por la Jerusalén de arriba. ¿Tan complicado es esto que no se puede entender y creer?

La madre es la que nutre y alimenta, es decir: toda la fuente que entra a un ser, viene de la madre. Y la madre nuestra está arriba, no abajo. Sólo que estamos llenos de la porquería de abajo. Algunos, cuando se les dice “Leamos el pasaje Tal de Tal libro” tardan tanto en ubicarlo que, cuando lo hacen, el predicador ya terminó su lectura. Se delató: nunca había visto ese libro en su vida. La madre es la que protege, pero la madre, también, es la que prepara para el futuro. Esto es, la madre, cuando el padre comunica la visión, es la responsable de impartir la misma visión en la próxima generación.

Esto es importante porque del padre a la madre, (Hablamos del padre a la iglesia, o de Cristo y la iglesia, o de Adán y Eva, que es la misma tipología) pasa la orden de la dirección que se debe implementar, nosotros recibimos la visión de Dios con respecto a la dirección que debemos comunicarle al mundo, pero ocurre que dentro del mundo, a veces, los más perdidos somos nosotros.

Porque dice que somos sal de la tierra  y la sal preserva, pero nosotros no estamos preservando nada, al contrario, lo tenemos condenado a estallar. Y luziluminación, sabiduría del mundo o del sistema, es decir: tener la respuesta a la problemática. Si yo te preguntara qué tienes para ofrecerle al mundo, tú me dirías “A Cristo”. Pero la Biblia no te dice que le ofrezcas a Cristo a nadie en ninguna parte. El mundo quiere soluciones prácticas.

De la única manera que nosotros podemos traer al mundo soluciones prácticas, es siendo testigos o testimonios vivientes, es decir: demostrando que dentro de este planeta, hay un sistema de principios que funciona mejor que el de ellos. Sólo que el nuestro, siempre anda detrás. Cristo, en una ocasión, cuando fue enjuiciado, le dijo a  la autoridad: …Mi reino no es de este mundo…y en la escritura original dice: “Ahora”. Esto es: la influencia y mi poder no provienen de este sistema, así que haz lo que tienes que hacer, pero ya; va a ser de arriba, de abajo y de todas partes.

Ahora, recuerden, estamos hablando del sistema de abajo, de la Jerusalén de abajo. Educación, los valores, las presiones que tienes en tu vida, el ambiente, toda la influencia que afecta tu estilo de vida. Sin embargo, tu voluntad no puede ser quebrada por nada ni nadie. “¡Es que fui obligado!” Mentira. Nadie puede obligar su voluntad. Tú la sometes o no.

Sí, en cambio, desarrollamos seguridades e inseguridades y somos sensibles a comentarios. Pregúntate por qué. Porque nacemos dentro de este sistema. Somos sensibles a las cosas que nos pasan dentro de este sistema y, por medio de ellas, como resultado de esa sensibilidad, diseñamos o vamos formulando ideas que producen patrones de estilo de nuestra vida. Ahora: tenemos ciertos niveles de flexibilidad. Por ejemplo, una persona anciana, no va a aprender lo mismo que un joven. Es más; un niño, en dos años de escuela, aprende más que en el resto de su vida.

A veces somos muy fuertes con ellos creyendo que no han aprendido nada y en esos dos años aprendieron más que tú en los últimos diez. Aprenden a hablar, vocabulario, números, cosas ajenas a su cerebro que nunca habían visto antes. Tú llevas mil años en la iglesia leyendo el mismo libro y todavía no lo sabes. Tu mente asume una identidad de acuerdo con la información que obtiene. Por ejemplo: personas que fueron abusadas de niños, sexualmente molestados, sean mujer u hombre, lo más normal es que formulen una opinión propia de hombres o mujeres de acuerdo con esas experiencias.

Eso produce una fortaleza en sus vidas que a lo mejor hoy, todavía, está distorsionando gravemente sus matrimonios. Aunque tú seas salvo, esto puede suceder. O quizás un acto de violencia en tu vida ha producido un shock que hoy te imposibilita obrar en un caso de emergencia. 2 Corintios 5 dice que somos nuevas criaturas. También se nos dice, en el mismo lugar, (Y en otros se repite y amplía), que nuestros sentimientos y nuestras emociones deben ser renovados. Entiende. Dios te saca de Egipto para introducirte a un lugar, no para dejarte en medio de la intemperie.

Otra de las raíces son las experiencias de la vida. Son, ni más ni menos que nuestras conclusiones personales, a las cuales nosotros llamamos “realidad”. Es decir: basados en ciertas experiencias, determinamos lo que es o lo que no es real. Por ejemplo, yo podría decirte que la llenura del Espíritu Santo es real en mi vida. ¿Por qué? Porque yo lo experimenté. Pero si jamás lo hubiera experimentado, nunca podría decirte que es real. ¿Entiendes lo que quiero decirte?

Tú puedes ir a una persona y decirle: “Quiero que vayas a la iglesia”. Y esa persona, aunque quiera algo de Dios, no va. ¿Por qué? Porque tiene una construcción, una fortaleza levantada contra la iglesia a raíz de una experiencia negativa, legalista, donde encontró gente que le prohibía o demandaba cosas sin darle la menor alternativa. Otros, en el peor de los casos, y ante la misma invitación se te quedarán mirando unos segundos y luego te dirán: ¿Para parecerme a ti? ¡Ni loco!

Para él, (O ella), esa es la realidad, aunque para ti, que estás en la misma congregación, la experiencia pueda haber sido totalmente distinta. O a lo mejor es la misma, aunque por hipocresía no lo muestra y se la pasa proclamando una victoria que en verdad no vive. No te gastes. El mundo discierne eso. Para extraer los principios de la Jerusalén de arriba y meterlos a este mundo, debemos estimar las palabras de la Biblia como puertas de entrada al reino, no como: “¡¡Qué bonito tu mensaje, Dios te bendiga!!” ¡¡¡No son mensajes!!!

Entiende: no son mensajes, son principios para tener victoria hoy, si los aplicas en tu vida. La oratoria, el discurso o el meollo de quien predica el Reino es de todo menos bonitos mensajes. La predicación del Reino incomoda a la gente. Todo es teoría y doctrina hasta que tú lo experimentas. Hay un Reino que en verdad es real y une al cielo y la tierra ahora. Es otro asunto, luego, si tú estás dispuesto a creerlo o a no creerlo. Por eso Él dijo: Venga tu reino.

Para derribar la realidad de este mundo, tenemos que operar, tenemos que apropiar en nuestra vidas a Romanos 3:4, que dice que …todo hombre no sea un mentiroso y que la Palabra de Dios sea SÍ y AMÉN.Tú tienes que entender que nadie va a determinar de hoy en adelante su estilo de vida. La opinión de ningún hombre te va a afectar. Quizás un día, en la escuela secundaria, en un examen, un profesor te calificó como mediocre.

Entonces te otorgaron un promedio mediocre, te vas de la escuela como un estudiante mediocre, vas a la universidad y te gradúas como mediocre, después accedes a un trabajo mediocre, a un noviazgo y a un matrimonio mediocre y termina teniendo un sepelio, también, mediocre. Es decir que has tenido toda una vida de mediocridad porque, un día, un cualquiera te calificó con una nota mediocre. ¿Quién era ese para determinar tu potencial? A tu potencial lo determina Dios porque Dios lo creó. Y el potencial es fuente de origen, no de la educación.

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03 – En Medio de sus Orejas

¿Qué hay en medio de tus orejas? Todo el rostro, pero conforme a su ubicación, está tu frente, ese más o menos amplio sector donde lo único que rompe la monotonía estética, son tus cejas. Eso, lo visto desde el exterior. ¿Y por dentro? ¿Qué hay detrás de tu frente? Está tu cerebro. Ese maravilloso mecanismo que todavía supera cualquier avance tecnológico que se considere brillante y que es, en suma, lo que mueve o no mueve al hombre. Pero, en ese cerebro, hay algo invisible que opera por mandato de otra entidad invisible. Es la mente, gobernada por el alma. Eso es lo que hay en medio de tus orejas y de eso es de lo que ahora vamos a hablar desde la misma palabra de Dios.

2 Corintios 10: 4 = Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, (Esto significa que no funcionan de acuerdo con este siglo, que como ya bien sabes, es el equivalente a sistema), sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.

Presta mucha atención a este elemento básico que figura aquí. Dice que tenemos lo necesario para destruirlas. Lo único que resta ahora, es que tú entiendas que sí se puede, que no estamos hablando de utopías; sólo que la batalla se está librando entre medio de tus orejas. Observa y a riesgo de ser repetitivo, pregúntate: ¿Qué hay en medio de mis orejas?

A esto, con la metodología y el ritmo verbal que se te ocurra, hay que predicarlo hasta que se derrumbe. Tú, a lo mejor, edificas una fortaleza por espacio de veinte años, y con esta información no se va a derrumbar. A esto hay que seguir dándolo y dándolo hasta que se derribe. En lugar de utilizar ese tiempo precioso que tanta gente le otorga a buenos predicadores, para que estos lo usen hablando de sí mismos y de sus grandes logros, hablar de esta batalla aportará y mucho para que mucha gente abandone un cautiverio de años y al fin de sienta y sea genuinamente libre en Cristo Jesús.

¿Alguna vez has tenido la oportunidad de ver un trabajo de demolición de una casa por parte de un equipo de gente especializada? Hace ya algunos años que en mi ciudad, que es bastante antigua en cuanto a la construcción, eso se viene realizando con viejas casonas arrumbadas por el paso del tiempo. Pero, ¿Has visto como se hace ese trabajo?  ¡Tremendo! ¿Has visto alguna demolición que se haya conseguido con un solo golpe? No. Nunca. Es golpe tras golpe, pedazo tras pedazo. Finalmente tendrá que caerse.

Cuando el enemigo vino a Cristo, Cristo dijo: “No tiene nada en mí”. Lo que dijo, en el idioma original, es: “No tiene lugar en mí”. No había mucha fortaleza construida en Cristo para darle morada a principios satánicos. Todo en Cristo estaba lleno de luz. Y es por ese mismo motivo, que bien vale la pena reiterarlo hasta el cansancio, que no había lugar para que Satanás hablara. Porque él solamente habita en tinieblas. Si en su mente hay tinieblas, eso es campo fértil para demonios. Porque las obras de la carne buscan la oscuridad para poderse manifestar. Eso sólo es ignorancia.

Ahora recapacita un momento y no te sientas mal, porque lo que te diré no es para derrumbarte el ánimo ni para que te deprimas por frustración. Si Cristo dijo eso, ¿Por qué no puedes decirlo tú? Allí es donde me respondes: ¡Ah, no! ¡Él era el Hijo de Dios encarnado! ¿Ah, ¿sí? ¿Y tú qué eres, hoy? ¿Un familiar lejano y sin derecho a repetir aquello? Esa baja auto estima espiritual es el resultado de un trabajo satánico de socavamiento que, reconozcamos, todavía le rinde excelentes frutos. Tú eres parte del cuerpo de Cristo en la tierra y, como tal, también debes estar en condiciones de decir que Satanás y sus demonios nada tienen en ti.

Hubo una generación de creyentes muy fieles que todo lo quería hacer por el Espíritu y no escudriñaba, no investigaba las escrituras, no estudiaba. ¿Cuál fue el producto de todo esto? La consolidación a veces hasta incomprensibles de tremendas fortalezas mentales. Algunos todavía las padecen en estos tiempos. He visto bastante de eso. Si bien no congregué en mis años jóvenes en iglesias progresistas, me tocó visitarlas cuando mi trabajo en las emisoras de radio me posibilitó ser invitado por muchas. Eso es estrictamente cierto. Gente que te aseguraba andar en el espíritu, pero que como no leía su Biblia, era muchas veces engañada por otros espíritus no santos que los llevaban a golpearse feo.

En Cristo, mientras tanto, eso no era factible que sucediera por una simple razón: todo su terreno mental estaba invadido por luz. Muy bien; ¿Somos cristianos? Somos imitadores de Cristo. Por lo tanto, así debe estar el nuestro. Por eso se nos dice que debemos tener la mente de Cristo. La obvia pregunta que surge luego de decir esto, es: ¿Y cómo accedo a tener nada menos que la mente de Cristo? Simple: escudriñando las escrituras por que ellas hablan de Él y de sus formas de hacer las cosas. Y luego orando para que el Espíritu Santo te complete todo aquello que no hayas visto escrito.

La filosofía anti cristiana, que es como decir el espíritu del anticristo, habita donde no hay luz. Es posible, entonces, defender vigorosamente lo que nos perjudica o hiere, en tanto estamos plenamente convencidos que hacemos un buen servicio. Esa es la raíz del problema. Porque si tú sabes que está mal, no hay problemas; pero cuando crees que está bien lo que no está bien, es fortaleza es – valga la redundancia – fortísima. La peor mentira que existe es la más cercana a la verdad. Por eso, la peor secta del mundo es la que usa la Biblia para justificarse.

Porque si tú crees que ya está bien, ¿Para que vas a cambiar? La prostituta, por ejemplo, sabe que necesita cambiar. El religioso, en cambio, no cree que necesite cambiar. Te recuerdo que a Cristo lo mataron los religiosos, no las prostitutas. ¿Entiendes ahora, a partir de esto, como se han tergiversado los valores al punto de caer en lo más burdo y mediocre, que es la discriminación sin bases? Lo he contado en otros trabajos, pero todavía siento indignación por la actitud de la que fuera mi última congregación, al rechazar a una prostituta que se había convertido y deseaba cambiar su vida, prácticamente expulsándola, y sostener a tantos religiosos que tanto daño producían a los demás.

¿Cuántos se acuerdan de Saulo? De Pablo sí, de él hablamos a cada rato. Pero ¿Cuántos se acuerdan de Saulo de Tarso? Todo el mundo habla de Saulo como si fuera un malhechor porque fue malo. Sin embargo…pregúntese algo: ¿Cuándo fue que Saulo fue llamado? Era el mismo hombre, pero regenerado y nacido de nuevo. Claro está que en él se produjo algo que no se produce en ninguno de nosotros porque carecemos de contacto fluido con la dimensión del Espíritu. Le fue cambiado su nombre, que según lo escrito, será lo mismo que ocurrirá con cada uno de nosotros cuando traspasemos de esta dimensión a la otra, en el día que nuestro Dios decida.

Gálatas 1:15 dice: Pero cuando agradó a Dios que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su Gracia… Fíjate: Pablo era un religioso y trabajaba para la iglesia cuando se llamaba Saulo. Estaba ejerciendo su llamado divino. Y creía y estaba plenamente convencido que estaba haciendo el bien. Era celoso y disciplinado. Un poco antes, en el verso 13, dice: Porque ya habéis oído de mi conducta en otro tiempo… En el judaísmo que perseguía de sobremanera a la iglesia de Dios y la asolaba, en ese judaísmo, él aventajaba a muchos.

Saulo era más celoso de las tradiciones que de la Palabra de Dios. Así estamos nosotros a veces. “Es que mi padre me enseñó así…”; “¿Sabías que mi abuelito puso el primer banco en la iglesia?” No me interesa. Dios bendiga a tu abuelito que puso el primer banco, pero no te subas arriba de ese banco, ¡¡¡Dios sigue para adelante!!! No tengo ni la menor duda de esto que diré. A la iglesia, si hay algo que la perjudicó y atacó mucho más que Satanás y sus demonios, ha sido su apego a las tradiciones, a veces hasta reemplazando la propia palabra de Dios.

1 Timoteo 1: 13 = Habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor e injuriador; más fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.

Tú estás en tinieblas y Satanás aprovecha. Saulo. Un asesino. Hay muchos, – simbólicamente hablando -, hoy día en la iglesia. Asesinos de la voluntad de Dios, asesinos de sus hermanos. Se ha podido ver en algunos lugares a espíritus religiosos haciendo que algunos pastores se queden en la calle de un día para el otro con su esposa y sus hijos, por el simple hecho de no concordar con determinadas leyes o reglamentos que de última suelen ir en contra de la propia Palabra de Dios. También se ha dado a la inversa, donde ha sido un líder déspota quien ha dejado fuera de la congregación a alguien que, quizás, no le quiso sacar a pasear su perro.

Hechos 26: 9-12 = Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes. (Cabe señalar que aquí, Principales, equivale a Principados): y cuando los mataron, yo di mi voto. Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras. Ocupado en esto iba yo a Damasco… (Pablo estaba ocupado. Más que ocupado, ¡Ocupadísimo! No podía ver en qué clase de ocupaciones andaba. Este tiempo es similar para muchos “saulos”.

Tú estás empezando a nacer de nuevo. Y así hay muchas personas. Veinte años en un ministerio y creían estar cumpliendo con su deber. En la iglesia hay diseñadores y no de la Palabra de Dios. Porque si hubiera sido Palabra de Dios, Pablo no tendría que hacer sido azotado contra el suelo camino a Damasco; ¡Si él estaba cumpliendo con una orden superior y se sujetaba a ella! Pero no sólo fue azotado, sino que le costó su regio tiempo volver a ser y sentirse normal. Esto que le sucedió a alguien como él, ¿No alcanza para abrir los ojos espirituales de tanta gente que sigue pensando que Dios es incapaz de permitir cosas así?

Con respecto a los principales de las sinagogas, la palabra es RAZZA en griego, y significa “La Posición más Alta”. Es decir que él era el encargado de la ministración diaria en la iglesia. ¿Qué pretendo demostrar con esto? Que la idea corporativa de que “todo lo que está dentro de un templo es santo”, es falsa. Conozco un templo muy antiguo que está lleno de murciélagos…Con respecto a que Pablo iba “muy ocupado”, esto te da a entender que activismo o actividad no es garantía del cumplimiento o la obediencia al propósito de Dios. Hay mucha gente ocupada haciendo nada.

Todo en la tierra tiene tres raíces. La primera de ellas, es el deseo de la carne que pesa lo suficiente como para fastidiar. La segunda, el deseo de los ojos, que viene a ser casi lo mismo pero un segundo antes. Y finalmente, la vanagloria de la vida. Es el Ego. Un hombre muerto no puede ser molestado ni rechazado. ¿Y qué tal la falta de estima propia? ¿Cuándo es que no te sientes bien contigo mismo? Tú eres salvo y todo el mundo te dice que eres algo así como la personificación de la justicia de Dios y que eres más que victorioso y entonces sales del templo más contento que si te hubieran regalado mil dólares.

En un momento dado viene Satanás y te dice: “Tú no eres salvo nada”. Entonces tu mente comienza a darle cabida a ese pensamiento. La mente vuela con lo que Satanás dice. Satanás te acusa otra vez y dice: “¿No ves que eres un pecador? ¡Mira lo que has pensado!” Y tú sigues dándole cabida. ¿Sabes lo que tienes que hacer? ¡Ponte de acuerdo con Satanás y verás como él se confunde enseguida! Porque él está esperando que tú te enojes y le discutas, y te pelees. “¡Tienes razón! ¡Yo no puedo, pero Él sí puede! ¡Y yo estoy tomado de su mano! ¡Y tú no puedes con Cristo!

Eso, de alguna manera, es llevar cautivo todo pensamiento a Cristo. ¿Verdad que es bueno saberlo? Porque vivimos repitiendo eso como si fuera una muletilla, esperando que se haga cierta en nuestras vidas, pero ejecutarlo ya es otra cosa. Porque muchas veces, luego de una gran conferencia o campaña, con muchas victorias, con sanidades y con enormes manifestaciones del poder de Dios, es cuando llega el tiempo de mayor vulnerabilidad y depresión. Satanás utiliza esa área para atacar la carne del hombre. Dios no tiene pacto con carne.

Cuando Dios creó a Adán y lo hizo en todo su esplendor y su gloria, y lo coronó y lo puso como corona de la Creación. Cuando Adán cayó, en Génesis 3, Dios le dijo algo que tiene que haber sido deprimente para la autoestima de Adán: “Polvo eres…” Primero le había dicho que era embajador y después: “Tú eres tierra…” Entonces, cuando comenzó a tratar con Satanás, Dios le dijo: “Tú vas a andar sobre tu pecho”. Es más que evidente que eso se ha cumplido hasta hoy. Luego le dijo que, como animal, sería maldita para siempre. Nadie ama a una serpiente por bonísima que se vea.

Pero también le dice: Pero vas a comer polvo…” Es decir que le dio autoridad en la dimensión de la carne. Dios no tiene pacto con carne. Satanás sólo tiene dominio sobre la región carnal. Si puedes entrar en la dimensión del Espíritu, él no te puede tocar. Es por eso que Cristo en el desierto no recurre a lo que él le presentaba, sino que se mantiene en una dimensión superior. No deja participar la carne. Porque si hubiera dejado participar a la carne, lo hubiera derrotado. Porque tenía derecho legal a comer polvo…

Romanos 8: 1-8 = Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

Satanás no juega limpio. El día que tú ya no tienes fuerzas para crear fortalezas en contra de él, él entra. No importa si tú ya eres viejo. Si abusa de la abuelita de noventa años, cuánto más debe estar esperando que tú bajes la guardia. No seamos ignorantes a las maquinaciones de Satanás… Una fortaleza es una casa de justicia propia que provee una cobertura falsa. Es defender lo malo y a eso llamarle bueno. ¡Imposible! Sí, desde lo racional, es imposible. Pero no olvide que esto es guerra espiritual y que no se trata de carne y sangre. Isaías 5:20 dice que eso va a suceder…

Es tiempo de comenzar a destruir fortalezas del pasado, las que están en el presente, y de comenzar a fortalecer fortalezas positivas para evitar y contrarrestar a las negativas. Parece sencillo y, decirlo, de hecho, lo es. El problema viene cuando hay que ponerlo en marcha. Sigue siendo guerra.

2 Corintios 10: 3-6 = Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

El lugar donde se encuentran las fortalezas, – ya quedó dicho -, es entre medio de nuestras orejas. Que a pesar que hay principados y potestades, ellos diseñan, las potestades ejercen, pero es el hombre el que las manifiesta. Los principados y las potestades no tendrían como existir o como funcionar o afectar a este planeta, sino un cuerpo. En la tierra, solamente espíritus con cuerpo tienen dominio. Es por eso que Satanás y sus secuaces siempre están buscando poseer un cuerpo. Sea como sea, quieren buscar expresión en esta dimensión. Cuidado con esto, Cristo también. Tú eres Su cuerpo. ¿Lo eres? Más nos vale que si, de otro modo, pura religión vacía, hueca e hipócrita.

Un principado es el principio de algo. Principio por comienzo y principio por patrón. El que diseña algo. Para destruir fortalezas, es notorio que lo primero que tendremos que hacer es identificarlas. Al igual que en lo físico, el Arquitecto es el primero que diseña y luego, en ese lugar que él diseña, se edifica una fortaleza, un edificio, una casa; de igual manera funcionan los principados en nuestra vida. Ellos influencian nuestras vidas con una imagen, un diseño, una filosofía, un pensamiento, una idea, una tradición, una costumbre, una cultura. Y sobre ello, bloque a bloque, ladrillo sobre ladrillo, pensamiento sobre pensamiento, comenzamos a construir una fortaleza.

A pesar que esto funciona en tres dimensiones: positivo, negativo y neutro, una fortaleza provee sombra porque es una cobertura, y una cobertura que provee sombra produce oscuridad y Satanás habita en oscuridad y tiniebla. Oscuridad es falta de luz, que es mejor traducido como ignorancia. Por eso 2 Corintios 2:11 nos dice que no seamos ignorantes a las maquinaciones o al estilo con que opera Satanás, para que él no vaya a tomar ventaja.

Lo que quiere decir es que él no tiene ninguna ventaja, a menos que apaguemos la luz o seamos ignorantes. Sólo que las fortalezas que a veces construimos, mantienen la luz  fuera de nuestro alcance, porque bloqueamos lo que es verídico, defendiendo un error. Inconscientemente, porque en ignorancia no hay discernimiento. Tenemos que hacer un inventario de nuestros pensamientos. Y cualquier área de pensamiento, creencia, doctrina, ambición, entendimiento o filosofía que se oponga al conocimiento de la Palabra, debe ser destruido.

Esta es la diferencia por la cual algunos prosperan en el Reino de Dios en todas sus dimensiones, y otros no. Porque sólo con luz se avanza; a ciegas no llegamos a ninguna parte. No hablo de éxitos ministeriales, de gente apiñada en un templo; hablo de vida en el Reino. Aquello que carece de esperanza, no es Dios. Esto es muy importante y muy profundo, pese a que es sencillo. Cualquier pensamiento, cualquier doctrina, cualquier enseñanza, cualquier filosofía, que niega la posibilidad de victoria, no es Dios. Por eso el concepto de “la gran fuga” no puede ser, porque Dios no es cobarde; se va en gloria, no en fuga.

Cualquier sistema de pensamiento que no incluye esperanza en Dios, no es Dios. Es imposible vivir en fe y desesperanzado al mismo tiempo. Porque esperanza es el fundamento de la fe. Las mismas palabras “buenas nuevas” (Evangelio), significa que son buenas noticias, no malas. Significa esperanza en todo tipo de situación; sea pésima o que aparente ser imposible. Dios es el Dios de la imposibilidad. Vamos a ver los orígenes, las raíces de estas fortalezas. Va a ser muy divertido y revelador porque nos vamos a identificar con esto muy positivamente. Te voy a pedir que no construyas una fortaleza, ahora, a partir de las próximas entregas, para no recibir la luz que le permita destruir la que ya tenía antes.

“Seguro que esos dos están hablando mal de mí”. “Creo que aquellos se están riendo de mí”. Etc. Entiende que no somos tan importantes como para que el mundo viva pendiente de nosotros. Despierta. Nadie se pasa la vida pensando en ti. ¡Oh! ¿Qué pensará él de mí? Hermano; tú no eres tan importante como para que la gente se lo pase pensando en ti. El mundo no se pasa meditando en ti. Eso es muy importante porque es un espíritu de rechazo y, si tú no lo destruyes, él lo destruye a ti. Y la raíz del espíritu de rechazo, es el yo. Y a partir de la tarea egocéntrica personal, comienza el teatro antiguo conocido:

“¿Por qué no me saludó a ?”  “Es que usted no se imagina lo que me dijo…” “Porque nadie me quiere”. ”¿Por qué yo no soy importante para nadie?” “¡Es que yo soy un fracaso!” “¡Fíjate! ¡Nadie me llama por teléfono!” YOMEMISi el YO estuviera muerto, no me estaría doliendo. Es difícil porque en estas circunstancias de rechazo, la mayoría de las veces tenemos razón. Pero; ¿Qué pasa? Que en toda circunstancia tú la puedes justificar si quieres, tienes derecho. Las circunstancias de la vida nos dan el derecho a decir: “Estuvo mal; no me merezco esto”. ¡Tienes razón! Pero también tienes el derecho a perdonar.

No tienes que justificar las circunstancias. Se sabe que cuando nos acosan las circunstancias, algo es injusto. Porque indefectiblemente toda circunstancia trae injusticia. Entonces no te quejes. Todos tenemos circunstancias. Pero a aquel que está muy vivo, siempre va a dolerle mucho más que a aquel que está más muerto. Si te enojas, estás vivo. Si te ofendes, estás vivo. Si reaccionas, estás vivo. La raíz del espíritu de rechazo, es el YO. Por eso es que ahora, en próximas entregas, veremos las raíces de estas fortalezas.

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Encendiendo Ese Fuego Consumidor

Quiero creer que todos nosotros, de una u otra manera, con apoyo de teólogos o sin más guía que la del Espíritu Santo, alguna vez hemos leído el famoso capítulo 11 de la carta a los Hebreos. Un capítulo completo que ha sido rotulado como el capítulo de la fe. Un texto que no por conocido deja de estar en cierto misterio y oscuridad en algunos de sus conceptos. Como lo es, por ejemplo, el de su primer verso, el que resume y sintetiza de alguna manera qué cosa es la fe. Certeza de lo que se espera, convicción de lo que no se ve, nos dice. Para los defensores del literalismo bíblico y la racionalidad para con sus textos, una verdadera fiesta. Certeza, seguridad de algo que estás esperando y absoluta convicción de lo que todavía no estás viendo. Fe. Es imposible razonar eso.

Abel, Enoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Sara, Esaú, José, Moisés, la ramera Rahab, Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y todos los profetas, desfilan por ese texto que deshila, contagia e inspira fe en todas sus letras. Cada uno de ellos con su historia de fe, pero también de valentía, de batalla, de hechos. Sin embargo, a mí siempre me impactó y lo sigue haciendo, que entre esos hombres adalides de la fe, se encuentre Enoc. Fue el único humano que, se nos relata, no conoció la muerte, ya que Dios decidió traspasarlo de esta dimensión terrenal a la suya, la espiritual, sin pasar por degradación de su cuerpo. Porque mi primer pensamiento cuando leí esto, fue: ¿Y qué cosa tremenda hizo este hombre para merecer tamaño premio? Nada. No hizo absolutamente nada que la Biblia relate como hecho crucial. Sólo tuvo alta fe y alta intimidad con Dios. Nada más. O nada menos. Algo no estamos entendiendo bien, me parece, ¿No?

El caso es que, con todo esto en mente, me puse a leer una vez más el capítulo siguiente al 11. El 12 de Hebreos del que muy pocos hablan o predican. Porque en una primera lectura, les suena como a algo que es muy sabido y que no parecería necesario reiterar. Sin embargo…la Palabra de Dios siempre tiene o tendrá algo para enseñarnos. Aunque tengamos doctorados o master en teología, siempre seremos ignorantes de lo que el Espíritu está revelando hoy y ahora. Porque si así no fuera, la Biblia diría que debemos andar en la carne y seguir la guía de la teología. Pero me temo que no dice eso, sino que andemos en el espíritu y sigamos la guía del Espíritu Santo. Hebreos 12. Mira el primer verso. Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,

No sé tú, pero yo puedo quedarme a vivir en este texto parcial con todo lo que su contenido encierra. Porque de entrada me dice teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, y en principio, a fueros de ser sincero, no sé de qué testigos me está hablando. Porque si el autor está refiriéndose a estos antiguos campeones de la fe del capítulo anterior, como entusiasmados espectadores desde el cielo para con nuestros devenires en Cristo, creo que estamos ante un misterio mucho más grande que la fe misma. Comencemos por aclarar que la palabra griega que se traducía como nube, indicaba necesariamente un grupo grande, y no sería incoherente interpretar que también debería incluir a todos los hombres y mujeres que, viviendo en el espíritu, cimentaron una fe sólida y sin mancha.

De todos modos, si nos detenemos un momento en lo que Pablo escribe a los Efesios en el capítulo 3 y versos 10 y 11 de su carta, vemos que expresa: para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor Y eso a mí me indica que también estamos bajo observación muy atenta de los ángeles, y que al mismo tiempo, el mundo secular no se pierde detalle de lo que es nuestra forma y calidad de fe, y cuanto tiene que ver eso con nuestra conducta diaria. Esos también podrían ser parte de esa grande nube de testigos, del mismo modo que, en un enorme estadio de fútbol, miles y miles de espectadores presencian un cotejo entre los equipos de su simpatía.

Esa interpretación que dejaría ver a esos héroes de la fe del pasado siendo privilegiados espectadores de las inclemencias que cada uno de nosotros vive para ejercitar la fe, hoy, ha determinado que no pocos lleguen a suponer que la gente, en el cielo, luego de su muerte física, puede observar tranquilamente todo lo que sucede en la tierra. Es más que obvio que este pasaje podría llegar a sugerir algo así, pero también es notorio que no alcanza de ninguna manera para dar por probado que eso sea posible. ¿Por qué digo esto último? No es ninguna revelación ni novedad, es muy simple de entender. Si el cielo es ese lugar donde todos los creyentes pensamos que se está siempre feliz y sin preocupaciones de ninguna clase, hay que pensar que es muy difícil que algunas personas pudieran ser felices en ese cielo si pasan su tiempo observando las crisis y tribulaciones que nosotros experimentamos en la tierra.

Otros eruditos consideran que estos testigos de los que aquí se habla, no son testigos respecto a cómo nos conducimos en nuestras vidas de fe, sino que son testigos, pero a modo de testimonio. Ese testimonio debería recalar hondo en cada uno de nosotros y darnos la inspiración, la instrucción y la hoja de ruta para una vida de fe auténtica y perseverancia en ella. Lo que intento decir es que tienen un espíritu de mártires, que es la antigua palabra griega que se traducía como testigos. Y, tanto los griegos como los latinos, a menudo usan el término nube para expresar un gran número de personas o cosas. Yo respeto todas y cada una de estas opiniones de los más afamados teólogos, pero tengo certeza interna que todo está muy por encima de lo que imaginamos. Sólo un detalle: esa palabra traducida como nube, es la misma que luego veremos cuando se nos dice que el Señor retornará en una nube…

Luego dice Despojémonos de todo peso y del pecado. Creo que no invento nada si te digo que cualquier forma de pecado será un duro obstáculo para que avancemos, eso creo que a nadie se le escapa. Sin embargo, existen otras cosas que no son precisamente pecado, y que aquí se las describe como todo peso, sino simples estorbos que pueden impedir que sigamos compitiendo con potencia en la carrera que Dios tiene para nosotros. Porque nuestras decisiones no siempre son entre lo que es correcto o incorrecto, sino más bien entre lo que puede estorbarnos o no. De allí que cabe la pregunta que debo dejarte para tu reflexión: ¿Existe hoy algún peso en tu vida del cual necesites despojarte? Si solucionas eso, puedes pasar a lo que sigue. Porque dice que es por el pecado que nos asedia.

Y fíjate que la palabra asedia, es la traducción de una palabra griega antigua muy difícil de pronunciar: eupeirstaton, que puede ser traducida nada menos que de cuatro maneras diferentes. Fácil de Evitar, Admirado, Asediar o Peligroso. El consejo, entonces, es que nos despojemos de todos estos vericuetos de un mismo color, el pecado. De hecho, algunos pecados podrían ser fácilmente evitados, pero no lo son. Otros, son admirados, pero en realidad deberían ser evadidos. Algunos pecados es verdad que nos asedian, y son especialmente dañinos en todo. Y, finalmente, hay pecados que son mucho más peligrosos que otros. Conclusión: Si estos pecados que nos asedian fueran el resultado de una posesión demoníaca, ¿No sería este el mejor momento para que el Espíritu Santo tratara el tema?

De todos modos, y esto no es algo menor, nunca se nos da una razón contundente por la cual podamos culpar a los demonios de nuestro pecado. El llamado, en todo caso, es simplemente para que, en el poder del Espíritu Santo, nos despojemos de todo peso y del pecado que nos asedia. Así de claro, simple y preciso. No es un curso de demonología, es un llamado a cuidarse de nuestra carnalidad. Como si alguien se asomara entre las nubes y te dijera: ¡Después no salgas a decir que nadie te avisó! Y, por último, en ese primer renglón tan fructífero, se nos dice que corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Y esto no es un simple palabrerío para llenar un hueco literario, esto es clave. Porque si algo necesitamos para terminar victoriosamente lo que hemos comenzado en Cristo Jesús, ese algo es justamente, paciencia.

A ver, que nos quede bien claro para conocer una faceta más de nuestro amado Pablo. Él está con nosotros justo en el punto de partida de esta carrera que nosotros somos los que debemos correr. Sin embargo, con su tremendo corazón a cielo abierto, fíjate que no te dice que corras tu carrera con paciencia, sino que dice corramos. Eso habla no sólo de apoyo y respaldo, sino de empatía espiritual, algo que hoy es tremendamente difícil de encontrar. Sabemos que, con distintos matices, Dios ha puesto ante cada uno de nosotros una carrera que inexorablemente debemos correr. Eso va a requerir no solamente esfuerzo, sino también compromiso. Ser pasivo jamás te hará ganador de nada. Dios quiere que compitas con lo mejor que tengas y que llegues a la meta si es posible, como más que vencedor.

Te lo dije antes y ahora voy a confirmártelo. La paciencia es necesaria para correr esa carrera. Paciencia traduce la palabra del griego antiguo hupomone, Este término no habla de esa paciencia que se sienta y acepta las cosas, sino de la que, con serenidad y certeza, domina las cosas. Es una determinación, que no te empuja a apresurarte en algo, sino no retrasarte y avanzar firmemente, negándote a ser desviado. De hecho, en ese capítulo 20 del libro de Hechos, Pablo se ve a sí mismo como a un corredor que tiene una carrera por terminar. Y no sólo eso, sino que es evidente que nada ni nadie podría impedir que él la termine con gozo. Pablo habla de mi carrera, lo que nos lleva a entender que mientras él tenía su propia carrera por disputar, nosotros tenemos la nuestra.

Verso 2 = puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Esto me dice a mí y te dice a ti que nos es posible correr esa carrera y tener éxito, siempre y cuanto nuestros ojos estén puestos en Jesús y no en otras cosas tentadoras que el mundo secular nos ofrece. (3)  Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Esto te enseña que aun en las peores dificultades, considerando a Jesús, puedes ser animado en lugar de caer en desánimo, sabiendo que estamos siguiendo sus pasos. Así lo definió Pablo en Romanos 8:17 cuando dice: Si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

¿Alguna vez te detuviste a pensar en el grado y nivel de hostilidad que recibió Jesús por parte de los pecadores? Cuando iba a la sinagoga, como judío que era, ¡había gente que quería matarlo! De hecho, los líderes de allí siempre intentaron atraparlo y avergonzarlo. Además, mintieron acerca de Él, diciendo que era un borracho y un glotón. Por si esto fuera poco, fue traicionado por uno de sus propios discípulos. Muchos se burlaron de Él y, cuando pudieron, lo golpearon. Y para completar su panorama de Hijo de Dios en la tierra, su propia gente, esa a la que Él había sanado, liberado y hasta dado de comer, en el momento de la opción, decidió quedarse con un subversivo y gritó a Pilatos que lo crucificara.

Dijo alguna vez Charles Spurgeon: “Si en la escuela dominical una clase parece ingobernable; si no se puede enseñar a los niños; si las niñas parecen tan alegres; si en la pequeña estación del pueblo los oyentes parecen tan aburridos, tan distraídos, tan descuidados y tan olvidadizos; si en cualquier otra esfera del trabajo no pareces ser apreciado, pero rechazado, no importa. Estas no son nada comparadas con las contradicciones que el Salvador soportó y, sin embargo, nunca se desvió y, por lo tanto, no te desvíes” Creo que ninguno de nosotros, personas bien intencionadas y con deseos de ser útiles para el Reino y trabajar en las cosas del Señor, ha logrado percibir y entender la calidad del ministerio que Jesús tuvo en esta tierra. Siempre nos referimos a él como el ideal en lo impactante, pero sin tener en cuenta todo esto que te detallo. (4) Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; (5) y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; (6) Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. 

Un gran motivo para el desánimo entre estos judíos ya cristianos era que ellos no entendían o no veían la razón por la cual Dios estaba permitiendo que se les presentaran tiempos difíciles. Tal como sigue sucediendo hoy mismo en cualquiera de los ambientes cristianos, parecían haber olvidado los principios acerca de la disciplina del Señor. Lo sabemos, porque seguramente alguien nos lo predicó o enseñó alguna vez, pero igualmente somos muy duros para aceptarlo porque, aun en contra de lo aquí escrito, seguimos teniendo en nuestras mentes esa imagen de un Dios frágil, permisivo y hasta tonto al cual se lo puede burlar fácilmente. Muchas de las dificultades en la vida cristiana pueden remontarse a estas tres palabras: habéis ya olvidado.

Tal vez sea un principio que recordamos en la mente, pero que hemos olvidado en el corazón, y debemos recordarlo nuevamente. En tiempos de prueba o estrés, muchos cristianos olvidan algunos conceptos básicos. Se preguntan si Dios todavía tiene el control o si todavía los ama. Debemos admitir que Dios sí permite todo lo que sucede; así que Él debe al menos aprobarlo pasivamente, porque definitivamente tiene el poder de detener las cosas malas que suceden. Por supuesto, Dios nunca puede ser el autor de la maldad. Pero sí permite que otros elijan el mal, y puede usar esa mala decisión que otro hace para lograr sus buenos propósitos, aunque solo sea para demostrar Su justicia y rectitud en contraste con el mal. Lo confirma Salomón cuando en su proverbio 3:11-12 expresa: No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. 

Esto nos dice que la disciplina de Dios nunca debe tomarse como una señal de rechazo, sino como una de que nos trata como sus hijos. Sólo un cristiano demasiado orgulloso (Que los hay) afirmaría que nunca tiene necesidad de la disciplina de Dios. Oye; nadie está por encima de este tipo de entrenamiento.  Cuando viene la disciplina, es una ofensa para Dios cuando la despreciamos. La disciplines su amorosa herramienta de corrección y debemos recibirla con gratitud. Este es el entrenamiento que necesitamos para correr la carrera que debemos correr con paciencia A menudo hemos escuchado a un padre decir: “Hijo, si lloras por eso, tendrás algo por lo que llorar pronto”. Entonces, es absolutamente lícito que, si murmuramos por poco, Dios nos dará algo que nos hará llorar. Si gemimos por nada, Él nos dará algo nos hará gemir.

La disciplina debe ser tomada como la única razón por la que Dios permite tiempos difíciles, pero si es una razón importante. Por ejemplo, sabemos que Dios permite tiempos difíciles para que podamos, más adelante, ser de apoyo para alguien más, así como Dios nos confortó a nosotros en momentos de crisis. 2 Corintios 1:3-7 lo respalda: Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos. Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación.

Es por eso que Santiago nos recomienda que hagamos una oración por sabiduría en el contexto de soportar las pruebas. Necesitamos saber cómo reaccionar de diferentes formas cuando Dios hace diferentes cosas. Así lo dice Santiago 1:2-5 : Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Atención con esto: no siempre que tenemos problemas será como parte de una disciplina divina. Es muy probable que en algunos casos puntuales sea parte de un ataque satánico, así como que en otros momentos, se deba a imperfecciones o errores de nuestra carnalidad.

Versos 7- 10 = Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquellos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad

Deberíamos ser más sumisos y respetuosos con la corrección de nuestro Padre celestial que con la corrección de nuestro padre terrenal. Por lo tanto, nunca debemos despreciar a Dios por su disciplina, aunque sea desagradable por un momento. Cuando nos resentimos, nos consideramos virtualmente iguales a Dios en vez de vernos como Sus hijos. Puede ser humillante y causar amargura ser disciplinado por un igual, pero no es igual ser disciplinado por alguien que es legítimamente nuestro superior. El resentimiento contra la disciplina muestra cómo vemos a Dios y cómo nos vemos a nosotros. Los padres humanos, incluso con la mejor intención, sólo pueden disciplinar imperfectamente porque carecen de un conocimiento perfecto. El Dios que todo lo sabe puede disciplinarnos perfectamente, con resultados mejores y más duraderos que los que pueda lograr incluso el mejor padre terrenal. La fe ve que en su peor dolor no hay nada penal; no hay ni una gota de la ira de Dios en él; todo es enviado con amor.

Verso 11 = Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Las pruebas son pruebas y la disciplina es disciplina. Si no nos duele o nos pesan, entonces no sirven su propósito. A menudo queremos pruebas que no son pruebas y disciplina que no es disciplina. La tierra no parece moverse ni parece ser redonda; el sol parece ser más grande al atardecer, y así sucesivamente. Ahora bien, si hasta en las cosas naturales lo que parece ser no es la verdad, y la apariencia es muy a menudo falsa, podemos estar seguros de que, aunque la aflicción parece ser una cosa, en realidad no es lo que parecer ser.  Si la aflicción pareciera ser gozosa, ¿Sería disciplina en absoluto? Te pregunto, ¿No sería ridículo si un padre disciplinara a un niño y el niño bajara las escaleras riendo y sonriendo y regocijándose por la disciplina? ¿Jubiloso? En lugar de ser útil en absoluto, ¿no sería completamente inútil?

¿Qué bien podría haber hecho un castigo si no se hubiera sentido? ¡Seguramente ningún beneficio!) Luego habla del fruto apacible de justicia: Este fruto debe ser evidente en la vida del cristiano. La razón por la que muchos viven una vida de crisis tras crisis es porque se ciegan a la disciplina de Dios o porque la resisten. No han sido ejercitados, por lo que el fruto apacible de justicia no es evidente. Ejercitados, en el idioma griego antiguo es una palabra del mundo del atletismo. Así como el atleta es ejercitado por algo de agonía, también lo somos nosotros como “atletas espirituales” de Dios. Dios tiene un propósito para ejercitarlo a usted. Piense en David después de haber sido atacado por un león cuando solo era un joven que apacentaba ovejas. Él se pudo haber desesperado y preguntado: “¿Por qué permitió Dios que me sucediera algo tan terrible? ¡Apenas escapé!

Pero si tan solo David pudiera ver más adelante, vería que Dios tenía un gigante llamado Goliat al que estaba destinado a enfrentarse y que la batalla con el león lo preparó con anticipación. Dios siempre tiene un propósito. Podemos confiar en Él. La corrección de Dios es inteligente, pero debemos mirar más allá del proceso hacia el resultado. El resultado no llega inmediatamente, sino después. Muchos creyentes son afligidos porque no sienten de inmediato que se han beneficiado de sus aflicciones. Bueno, no espera ver manzanas o ciruelas en un árbol que ha plantado hace una semana. Solo los niños pequeños ponen sus semillas en el jardín de flores y esperan verlas crecer y convertirse en plantas en una hora. Notamos que en esta sección sobre la disciplina, el autor no mencionó a Jesús como ejemplo. Esto es porque Jesús nunca tuvo que ser disciplinado por su Padre. Jesús sufrió, pero no porque fue disciplinado.

Versos 12-13 = Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. 

Casi como un entrenador o un oficial militar, el autor les dice a sus compañeros seguidores de Jesús que se animen y se mantengan activos. Les había dado muchas razones para ser fortalecidos en el Señor y deshacerse del desánimo, había llegado el tiempo de hacerlo. Las imágenes aquí (Manos y rodillas levantadas, pies “hacia adelante”) hablan de la disposición para trabajar y moverse por Jesús y su reino. Esta disposición es la primera en irse cuando uno se rinde ante el desánimo. Llevo treinta años desandando este ministerio, de los cuales los últimos veintitrés han sido los que hemos podido compartir a través de las distintas expresiones de las redes que hemos ido incorporando. ¿Y sabes qué? Si una mañana, (¡Una mañana, tan solo!) me levantara sin deseos de sentarme frente al monitor a escribir, a estudiar, a grabar o sencillamente a meditar sobre lo que ha sido o lo que vaya a ser, ese día marcaría el final de toda esta historia. Trabajar para el Reino no puede ser una carga, tiene que ser un privilegio.

Versos 14-17 = Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas. 

Esto significa arreglarse tanto con los hombres (Por eso dice: seguid la paz con todos) como con Dios (Y la santidad). El desánimo nos hace descuidados y despreocupados por la santidad y las relaciones personales. En cuanto a la santidad, se nos dice que sin la cual nadie verá al Señor. La falta de santidad es un obstáculo crítico para una relación íntima con Dios. Los cristianos impíos son la plaga de la iglesia. Son verdaderas manchas que lamentablemente salpican a los genuinos. Como piedras escondidas, son el terror de los navegantes. Es difícil mantenerse alejado de ellos: y no se sabe qué accidentes pueden causar. Al mismo tiempo, Esta santidad es cosa de crecimiento. Puede estar en el alma como un grano de mostaza, no desarrollado; puede estar en el corazón como un deseo, en lugar de algo que se haya realizado plenamente, un gemido, un jadeo, un anhelo, un esfuerzo.

Fueron descriptos cuatro tipos de personas que tratan de vivir sin santidad. El fariseo: Confiado en ceremonias externas en vez de verdadera santidad. El moralista: No siente necesidad de santidad porque su vida es muy buena. El experimentador: Toda su vida cristiana se vive hacia adentro, nunca mirando hacia la conducta externa, sino solo hacia los sentimientos. El opinólogo: Su vida cristiana se trata de creer en las doctrinas correctas y no se preocupa por la forma en que la vive. Debemos vivir correctamente con respecto a la gracia de Dios. Esto significa buscar diligentemente el cuidarnos tanto a nosotros mismos como a los demás de regresar al legalismo, ya sea en una forma externa o en una actitud interna que nos impida alcanzar la gracia de Dios, que, brotando alguna raíz de amargura, os estorbe.

Una raíz de amargura es una raíz que da fruto amargo… Así que es posible que una semilla de amargura sea sembrada en una comunidad y, aunque no haya fruto inmediato aparente, con el tiempo aparece. La amargura corrompe a muchos, arraigada en un sentido de dolor personal, y muchos se aferran a esa amargura con una increíble terquedad. Lo que deben hacer es recordar la gracia que Dios les extendió y empezar a extender esa gracia a otros: amando a los que no lo merecen. Alguien alguna vez escribió que la frase deje de alcanzar la gracia de Dios también puede traducirse como quedarse atrás de la gracia de Dios. La idea es que la gracia de Dios sigue adelante, más allá del dolor y el sufrir del pasado. Nosotros también debemos seguir adelante.

En cuanto a la palabra profano: Proviene de las palabras latinas pro-fanum. Fuera de cada templo (‘Fanum’) había un área de tierra abierta a todos, donde la gente se reunía, un lugar abierto sin cercos. En contraste con esto estaba el recinto sagrado del templo. Esaú no tuvo un recinto sagrado en su vida, y en este sentido era un hombre puramente secular. Como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura: Muchos cristianos hoy en día venden su derecho a la intimidad con Dios tan barata como Esaú vendió su primogenitura. Ustedes recuerdan la historia. La pueden leer en Génesis 25 y 27. Y no hubo oportunidad para el arrepentimiento: No es cuestión de perdón. El perdón de Dios siempre existe para el arrepentido. Esaú pudo haber regresado a Dios. Pero no pudo deshacer su acción.  Luego cuando Esaú buscó la bendición, fue desechado por su padre Isaac. La primogenitura de Esaú no fue restaurada solo porque deseó recuperarla. Nunca podría ser recuperada porque la menospreció.

Versos 18-21 = Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo; y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando; 

Esto que dice aquí en el principio, ya fue explicado en el libro del Éxodo, capítulo 19 y verso 10, que te muestra cómo fue cuando Israel llegó al monte Sinaí. La montaña estaba cercada; no se podía pasar bajo pena de muerte. Se les ordenaba lavar sus ropas y abstenerse de tener relaciones sexuales. Hubo truenos, relámpagos y una densa nube. Hubo un sonido de trompeta, que llamaba a la nación a encontrarse con Dios. Había más humo, como un horno, y terremotos. Entonces la trompeta hacía un sonido prolongado hasta que Moisés habló y Dios mismo respondió. Dios habló a Israel desde Sinaí, pero les advertía de todas las formas posibles que se mantuvieran lejos. La reacción de Israel fue comprensible; ellos estaban aterrorizados. Ellos querían que la experiencia terminara, no que continuara. Aun Moisés estaba asustado: Moisés dijo: Estoy espantado y temblando. Todo este temor no logró promover la santidad entre el pueblo de Israel. No logró cambiar el corazón de Israel. 40 días después, adoraron a un becerro de oro diciendo que había sido él quien los sacó de Egipto.

Versos 22-24 = sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel. 

Estamos en un lugar diferente. Nuestra relación con Dios no se basa en la experiencia de Israel en el monte Sinaí. Nosotros llegamos al otro monte de Dios: Sion, el nombre de la colina donde se encuentra Jerusalén. La ley llegó al Sinaí; la cruz estaba en Sion. No había ciudad en el monte Sinaí; estaba en el desierto. Sinaí está asociada con Egipto; Sion se asocia con lo celestial. Varios ángeles entregaron la ley a Moisés en el monte Sinaí; pero el monte de Sion tiene la compañía de muchos millares de ángeles. Lo que Dios dio en el monte Sinaí fue principalmente para Israel; lo que Dios dio en el monte de Sion es para todos y cubre a todos los redimidos. El monte de Sion no elimina a Dios como el Juez de todos, para nada. Más bien, la obra que hizo Jesús en el monte Sion satisface la justicia de Dios, resultando en los espíritus de los justos hechos perfectos.

El monte Sinaí se trataba de un antiguo pacto basado en ganar y merecer. El monte de Sion se basa en un nuevo pacto con Jesús el Mediador basado en creer y recibir. La sangre… de Abel no se refiere a la sangre que derramó cuando fue martirizado. Más bien habla de la sangre del sacrificio que hizo, el primer sacrificio del hombre para Dios registrado en la Biblia. La sangre de Jesús habla mejor que la sangre de los sacrificios animales, la sangre de Abel. Sin embargo, es cierto que la sangre de Jesús el Mesías habla mejor que la sangre de Abel el mártir. La sangre de Abel proclamó: la justicia debe ser satisfecha, trae venganza. La sangre de Jesús proclamó: la justicia ha sido satisfecha, trae misericordia.

La lección es clara. No deberíamos venir al monte Sion como si fuéramos al monte Sinaí. Así que ya no dudes, anímate y se valiente al acercarte a Dios. Considera los contrastes entre el monte Sinaí y el monte de Sion. El monte Sinaí fue marcado por el miedo y el terror. El monte de Sion es un lugar de amor y perdón. El monte Sinaí está en el desierto. El monte de Sion es la ciudad del Dios viviente. El monte Sinaí habló de cosas terrenales. El monte de Sion habla de cosas celestiales. En el monte Sinaí, sólo a Moisés le era permitido acercarse a Dios. En el monte de Sion, una compañía de muchos millares, una congregación, es invitada a acercarse. El monte Sinaí fue caracterizado por hombres culpables con miedo.

El monte de Sion cuenta con justos hechos perfectos. En el monte Sinaí, Moisés era el mediador. En el monte de Sion, Jesús es el mediador. El monte Sinaí trajo el Antiguo Pacto, el cual era ratificado con sangre de animales. El monte de Sion trae un Nuevo Pacto, el cual es ratificado con la sangre del precioso Hijo de Dios. En el monte Sinaí se trataba de exclusión, manteniendo a la gente alejada de la montaña. En el monte de Sion se trata de invitación. En el monte Sinaí todo es sobre la ley. En el monte de Sion todo es sobre la gracia. Por supuesto, la idea de la superioridad del Nuevo Pacto se repite. Muestra que estos cristianos judíos ni siquiera deberían considerar regresar y preferir la religión del monte Sinaí sobre la relación del monte de Sion.

Versos 25-26 = Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. 

Como fue descripto en los versículos anteriores, Dios tiene ante nosotros la bondad y la gloria del monte de Sion: la obra perfecta y completa de Jesús y el Nuevo Pacto a través de Él. Si rechazamos esto de Dios, no podemos ignorar las consecuencias. Hubo consecuencias por rebelarse en el monte Sinaí. Hay y debería haber consecuencias aún mayores por resistir la obra superior de Dios en Sion. Dios conmovió la tierra con su voz en el monte Sinaí. El Nuevo Pacto conmueve aún. Es fácil, y peligroso, pensar que Dios era un Dios malo y severo en el Antiguo Testamento y de alguna manera se hizo bueno en el Nuevo Testamento. Esto es tan engañoso, hay más misericordia en el Antiguo Testamento de lo que muchos imaginan. Al igual, hay más juicio en el Nuevo Testamento de lo que muchos imaginan. Cuando todo es conmovido, la pregunta será: ¿Dónde estás parado? ¿Estás sobre algo seguro? ¿Estás protegido?

Verso 27 =  Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.

Dios promete conmover las cosas nuevamente para quitar (Eso sería la remoción) la dependencia en lo material, como en las cosas materiales, el materialismo. Lo que intento decirte es que Dios conmueve las cosas para probarlas, y luego para remover las que no pueden soportar la prueba. La gran pregunta que muchos al conocer esto se han formulado, es: ¿Con nosotros estaría haciendo lo mismo? No hay una respuesta contundente, sólo Él lo sabe. Pero si nos detenemos a leer lo que hemos visto respecto a la disciplina de los hijos amados, yo arriesgaría pensamiento a decirte que sí, que en los casos que Él lo estime como necesario, si es para salvar la vida espiritual de uno de sus hijos o sencillamente entrenarlo para algo fuerte y grande que deba hacer para extensión del Reino. ¿Ves a eso como algo cruel o desconsiderado? Yo no. Es como cuando la mamá águila empuja a sus pichoncitos para que se caigan del nido. La primera vez los aguanta con su cuerpo, y la segunda y la tercera. Para la cuarta, ya probaron sus alas y se dieron cuenta que son capaces de volar solos. ¿Se entiende lo que digo?

Versos 28-29 = Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor.

El Reino inconmovible. ¿Podemos con nuestras mentes finitas y llenas de programaciones griegas por intelecto, llegar a imaginarnos lo que significa ser parte de un Reino al que nada de este mundo ni de ningún otro puede conmoverlo? Eso, nada menos, es lo que se nos dice que hemos recibido. Cuidado: no te dice que vas a recibirlo un día de estos, si te comportas bien y diezmas y ofrendas, no. Dice que ya lo has recibido, aunque en tu bolsillo derecho llevas un veterinario para que te cuide al cocodrilo que tienes en el izquierdo. O sea que en contraste con la inestabilidad del mundo que nos rodea, el Reino de Jesús es inconmovible, y lo estamos recibiendo. Tengo una buena noticia: Esta es nuestra estabilidad en un mundo tan inestable. Aún no tenemos este Reino por completo; Sin embargo, lo estamos recibiendo. Dicho en términos gramaticales: Estamos recibiendo constante y perpetuamente (original griego) un Reino que es incapaz de ser movible.

Muy bien: ¿Y cuales se supone que son las maneras en las que ya hemos recibido el Reino? Lo hemos recibido como promesa; una promesa de un hombre de confianza es igual de segura como tener la cosa en sí. Lo tenemos como principio y vemos los principios del Reino de Dios obrando en el mundo. Lo hemos recibido en poder, y vemos el poder milagroso y transformador de Dios obrando en el mundo de hoy. Hemos recibido parte de la provisión y protección del Reino, porque nuestro Rey nos provee y protege. Lo hemos recibido en comunidad, porque cuando nos reunimos con hermanos en un mismo sentir, somos una comunidad del Reino. El Reino nunca será movible. Así que debemos aprovechar la aprobación inmerecida de Dios en Jesús, ayudándonos a servir a Dios agradándole con temor y reverencia.

Alguien lo ilustró con estas palabras: ¡Gloria a Dios, nuestro Reino es inconmovible! Ni siquiera la dinamita puede tocar nuestro dominio: ningún poder del mundo, y ningún poder en el infierno, puede sacudir el Reino que el Señor ha dado a sus santos. Con Jesús como nuestro monarca no tememos ninguna revolución ni anarquía: pues el Señor ha establecido este reino sobre una roca, y no puede ser movido ni removido. Sirvamos a Dios agradándole: Estas palabras describen cómo se puede hacer esto. Nuestro servicio agradable comienza con nuestro ser receptores. Nuestro servicio agradable es ofrecido por la obra de la gracia de Dios en nosotros. Nuestro servicio agradable está marcado por la reverencia. Nuestro servicio agradable está marcado por un sentido profundo de santidad divina. Porque nuestro Dios es fuego consumidor.

Muchos sostienen erróneamente la idea que “demasiada” gracia nos da permiso y provoca falta de respeto hacia Dios. En realidad, la gracia nos da temor y reverencia. Tal vez aquellos que piensan que la gracia les da permiso para pecar en realidad no viven en gracia. Puesto que Dios es de hecho un fuego consumidor, lo mejor es que nos acerquemos a Él en sus términos. Estos son los términos de la aprobación inmerecida en Jesús. Él consumirá todo lo que esté fuera de este ámbito. Elías sabía que Dios era fuego consumidor; Consumió el sacrifico en el altar del monte Carmelo. Salomón sabía que Dios era fuego consumidor; Consumió el sacrificio en el altar en la dedicación del templo. El hecho de que Dios es fuego consumidor es un consuelo para el creyente. Se dan cuenta de que el Padre derramó Su fuego consumidor de juicio sobre el Hijo en nuestro lugar. Cuando lo hizo, consumió por completo la culpa del pecado en todos los que creen. La pena del pecado fue consumida en Jesús en la cruz.

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¡Hay Huesos Vivos!

La Unción profética está descendiendo de la misma forma en que la manifestación del Espíritu divino cayó sobre Elías. En el libro de los Hechos, (Hechos 3: 22-25) después de hablar del tiempo de la restauración de todas las cosas en los últimos tiempos a través del cumplimiento profético, dice lo siguiente: Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo. Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días. Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra.

Aquí el Espíritu está profetizando que, cuando llegase el tiempo de la restauración de todas las cosas, sería derramado un espíritu profético como jamás en la historia fue hecho. Esta será la voz de Jesucristo, vivificada por el Espíritu Santo, trayendo el cumplimiento de todo lo que fue hablado desde el tiempo antiguo. Será la trompeta de Dios que alistará al ejército escogido; la voz del Espíritu de Dios despertando al espíritu de la profecía que, como lo describe el ángel en Apocalipsis 19:10: Es la sustancia, la esencia de toda verdad revelada por Jesús, es el espíritu de la profecía, el aliento vital de todo mensaje inspirado y la interpretación de la voluntad y los propósitos divinos. Esta manifestación del Espíritu Santo será lo que le dé contenido y significado al pacto de Dios con sus hijos, para ser puestos como cabeza sobre los impíos; como luminarias en medio de las tinieblas; como antorchas de fuego que incendian otros fuegos.

Será la unción divina la que nos levantará para ser bendición a todas las familias de la tierra. Nos estamos refiriendo a la misma manifestación del Espíritu de Dios que vino sobre Elías y del cual profetizó el Jesús, diciendo lo que se lee en Mateo 17:11-13: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas. Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos. Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista. Esta es, como vemos, una aparición del Espíritu de Dios enviado con un motivo específico en estos momentos tan determinantes de la historia. Una aparición fundamental para preparar la tierra, tanto para la primera como para la segunda venida del Señor. Malaquías profetiza el advenimiento del Señor precedida de la misma manifestación de su Espíritu:

Malaquías 4:1-6, expresa: Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama. Mas a vosotros los que teméis ni nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada. Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos. Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel. He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición (Una reconciliación producida por el arrepentimiento de los impíos).

El manto profético que estaba sobre Elías y que después viniera sobre Juan el Bautista traerá consigo una presencia del Espíritu de Dios para redargüir y convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ya ha sido desmenuzado. Es imprescindible que cada cristiano entienda la suma importancia de la santidad, sin la cual, como afirma la Palabra, nadie verá al Señor. Dios está hablando y produciendo, a través del Espíritu Santo, un desbordante fruto de arrepentimiento y entendimiento de la posición preeminente de la Iglesia que está preparando el camino del Señor. Esto lo vemos reflejado en el ministerio de Juan el Bautista: Dice Lucas 3:7-10: Y decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por él: ¡Oh generación de víboras! ¿Quién os enseño a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego. Y la gente le preguntaba, diciendo: Entonces ¿qué haremos?

Hoy la Iglesia en su pereza, hoy el pueblo de Dios en su tibieza y su conformismo está diciendo delante del Espíritu que está siendo derramado: «Yo puedo seguir caminando tranquila, coqueteando con el mundo, porque Dios es Dios de misericordia. ¡Que la obra la hagan los pastores; para eso los puso Dios ahí! Para que Dios traiga la manifestación de su gloria más grande debe traer un avivamiento de arrepentimiento sobre su Iglesia. Si estamos hablando de guerra espiritual y la guerra ya ha sido declarada por Dios, la primera batalla a ser librada es contra las fortalezas de pecado y de indolencia en nosotros mismos. Una guerra de fe, de esperanza contra esperanza que nos doblegue, hasta llegar a la cruz a morir a nuestra carnalidad y a nuestros deseos pecaminosos. El poder ha sido desatado, el Espíritu todopoderoso del Dios viviente mora en ti y está sobre ti para deshacer las obras del Diablo.

¡Cristo en nosotros la esperanza de gloria! No hay poder, no hay fortaleza, no hay ataque demoníaco que el Espíritu de Dios, viviendo en ti, no pueda destruir. ¡Cualquier otro argumento es mentiroso! ¡Procede del padre de mentira que es Satanás, porque las armas de nuestra milicia no son carnales sino poderosas en Dios para demoler fortalezas, llevando cautivo todo pensamiento, toda argucia y toda imaginación a la obediencia de Cristo! Dios está desplegando el espíritu de Elías para traer confrontación con el pecado, y para desafiar el poder del diablo. Antes del avivamiento, antes de la gran cosecha de los últimos tiempos, debe venir un mover de arrepentimiento y de intercesión tan poderoso que veamos, en forma categórica, un ejército lleno de la unción y de la autoridad de Dios, arrebatándole con violencia espiritual las almas al diablo.

El manto profético que está siendo desplegado en la manifestación del espíritu de Elías, es la voz del cielo que está hablando y está diciendo: Todo espíritu que no pueda ser transformado, todo ministerio que no pueda ser cambiado por el poder de mi Espíritu está muerto; el hacha está ya puesta a la raíz y será cortado. Dios está diciéndote, hoy: ¡Clama! ¡Clama por mi pueblo, porque el rostro de muchos de los que has visto será cortado! Yo he estado intercediendo por ellos, pero ellos no quieren atender la voz de mi Espíritu. Vaya enviar el fuego que levantará a mi ejército. Él levantará a mi Iglesia gloriosa, en la cual voy a manifestar los grandes prodigios que ojo no vio ni oído oyó; pero ese fuego también va a consumir a los rebeldes. Era una tristeza divina que hacía que todo mi ser agonizara. Una tristeza como la que sintió Jesús en el jardín de Getsemaní, cuando nos tenía presentes a cada uno de nosotros y su alma se derramaba, diciendo: Me consume la tristeza hasta la muerte.

Él ya estaba viendo los que rechazarían su sangre, los que nunca habrían de producir fruto, los que habiendo conocido la Palabra se volverían al mundo, los que iban a ser cortados de la rama del olivo. Él estaba clamando y deshaciéndose de amor por ellos. Lucas 3:16-17, dice: Respondió Juan, diciendo a todos: Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado: él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. La palabra bautizar significa sumergir, hundir, teñir (cambiar de color). El bautismo con Espíritu Santo y fuego es la revelación del fuego de Dios que está descendiendo sobre la Iglesia, y que trae una convicción tan fuerte al corazón del hombre que este cae postrado de arrepentimiento delante de Dios, y dice: «¿Qué haré Señor? … Heme aquí»

El Espíritu del Señor ha sido enviado para preparar la segunda venida de Cristo, por medio de una gloriosa visitación del fuego divino destinada a convertir y limpiar el alma de su pueblo y enderezar los caminos.  Todo el que no oyere la voz del Espíritu tocando la trompeta para alistarse, ciñendo los lomos de su entendimiento y aprestándose para la guerra de Dios, todo aquel que no oiga, que se haya ensordecido por el ruido del pecado, de la soberbia y de la inmundicia de este siglo… ¡será cortado! El hacha está puesta, dice el Señor. Malaquías 3:1-3, leemos: He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quién deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos. ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿O quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro v como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia.

¡Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego! ¡Él es como fuego purificador! Mucho se ha predicado acerca de que el bautismo en fuego son generalmente las pruebas. Sin embargo, vemos a mucha gente pasar y pasar por pruebas y jamás tener una experiencia con el fuego de Dios. Hay que hacer una importante distinción entre las pruebas: 1- Las que vienen como consecuencia del pecado. 2- Las enviadas directamente desde el Cielo, para nuestro crecimiento. 3- Ese tipo especial y único, que son las que nos llevan al encuentro con el fuego divino. Es ese fuego del cual nos habla el apóstol Pedro, que hace que el glorioso Espíritu de Dios repose sobre nosotros. 1 Pedro 4:12-13: Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por El manto de Elías y la unción del fuego cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.

La primera de ellas -la mayoría de las pruebas por las que pasa el pueblo cristiano- es, desgraciadamente, el resultado de sus transgresiones y desobediencias o porque hay puertas abiertas en sus vidas por las que el diablo se mete a robar, a matar y a destruir. Ese tipo de tribulaciones, que más bien son reprensiones del Padre Celestial, nunca podrán traer el fuego de Dios. El segundo tipo está constituido por las instrucciones del Señor en sus caminos inescrutables, las cuales nos llevan a la madurez. Pero la tercera es cuando la mano del Altísimo lo toma para introducirlo «al valle de sombra de muerte» donde su vara y su cayado infunden aliento. Este es el lugar del quebrantamiento, donde se pasan las fronteras de lo natural para encontrarse con Dios, cara a cara.

Es el subir escabroso de «nuestro Sinaí», para penetrar en el fuego de Dios. Es cuando al final del valle se escucha la voz del Espíritu, diciendo: Unjo tu cabeza con aceite, tu copa esta rebosando. Es el momento sublime después del holocausto, en el que el olor de la grosura sube como aroma fragante hasta el Lugar Santísimo, en las alturas. El fuego es algo muy profundo; es la manifestación de un poder irresistible, porque este tipo de fuego es de origen divino. El fuego es una manifestación gloriosa de la presencia de Dios que consume y quema la escoria del hombre, que refina la plata y el oro. Es una lluvia del fuego celestial que cae y consume con arrepentimiento e inviste de poder el espíritu del hombre que ha llegado a la cima. Es la gloria de Dios que fue manifestada en aquel día de la pesca milagrosa y produjo que Pedro cayera postrado, diciendo: aléjate de mí Señor porque soy hombre pecador.

Es el mismo fuego que brilló en «la zarza». No era ninguna prueba, no era ningún escarnio para Moisés, sino la manifestación gloriosa que lo iba a levantar como libertador de Israel; era la revelación del Dios vivo que lo llevaría delante de Faraón; era la fuerza, el dunamis del Dios Todopoderoso con el cual confrontaría el imperio de las tinieblas. Era la llenura del Espíritu en toda su plenitud, que lo haría pararse delante del soberano y temido imperio egipcio, y decir: ¡Faraón: Así dice Jehová: «¡Deja ir a mi pueblo! Ese mismo fuego está descendiendo hoy sobre la Iglesia, levantando hombres y mujeres ungidos en la autoridad de Dios que se pararán delante del diablo, que se convertirán en verdaderos guerreros de oración.

Soldados del ejército de Dios, capacitados para soltar la palabra, para arremeter contra las puertas del infierno y ordenar a los principados y a las potestades, diciendo: «¡En el nombre de Jesús, dejen ir al pueblo de Dios!» La unción, el manto profético, está invistiendo labios con fuego, con carbón encendido, creando gargantas que suelten la voz como saetas, que saldrán como la saeta ungida por Eliseo, decretando lo que se lee en 2 Reyes 13:17: Saeta de salvación de Jehová, y saeta de salvación. contra Siria; porque herirás a los sirios en Afec hasta consumirlos. Es la voz incendiada por la misma llama de fuego de los profetas de Dios la que sacudirá nuestras naciones, la que con su poder derribará las fortalezas del mal y asolará el imperio del diablo. Es la palabra decretada por el apóstol Pablo en Efesios 3:10: Para que la multiforme sabiduría de Dios, sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales.

Es el mismo fuego que descendió cuando Elías, lleno de celo divino, de la inmersión en la potencia del Espíritu de Dios, se paró delante del rey Acab y decretó, diciendo: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy. ¡Cuánto necesita la iglesia actual de hombres y mujeres cimentados y plantados en la presencia de Dios! No vemos autoridad porque la mayoría busca métodos ya utilizados para echar fuera demonios; porque es más fácil preguntar cómo lo hizo este, o cómo lo hizo aquel que humillarse, que negarse uno mismo hasta encontrarse cara a cara con el fuego, hasta escuchar la voz de Dios resonando en nuestro espíritu. Entonces es cuando «sabes que sabes» que Dios está contigo. Entonces te puedes parar delante del opresor de tu nación, del angustiador y torturador de tu ciudad y de tu familia, y decirle con la total certeza del Espíritu de Dios: «Satanás: ¡Vive Jehová en cuya presencia estoy, y, en el nombre de Jesús, sal fuera!» El infierno sabe quién es Jesús, sabe quién es Pablo y sabe quiénes son los ungidos de Dios. La unción de fuego que está descendiendo a través del manto profético que estuvo sobre Elías es una unción de violencia espiritual.

Dice Mateo 11:12: Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de Dios sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Es el nombre de Cristo Jesús, unido a la palabra ungida, la que produce un poder tan grande que hace temblar los cimientos del imperio del diablo, y ni los poderes ni los principados ni los gobernadores de las tinieblas lo pueden resistir. Es una unción militante para confrontar las fuerzas del diablo, para sacudir los pensamientos endebles por los que el pueblo claudica entre el amor de Dios y el amar al mundo (lo cual es enemistad contra Dios). Es una unción guerrera y de agresividad divina que arrebata las promesas de Dios, que nos llena de la revelación y el conocimiento de quiénes somos como hijos del Omnipotente. Efesios 1:18-20: De cuales son las riquezas en gloria que son la herencia de los santos. De cual es esa supereminente grandeza del poder de Dios que opera a través de los que creen, según la operación de la potencia de su fuerza que levantó a Cristo de los muertos.

En nuestros días está viniendo una manifestación del poder de Dios que apartará y santificará a la Iglesia. Es el tiempo de rescatar lo que pueda ser rescatado y de restaurar todo lo que pueda ser restaurado.   Dios está enviando una unción de fortaleza interior. Es una unción que revela, en forma viva y eficaz, las armas de nuestra milicia. Porque Dios está demostrando al mundo el poder de su verdadera Iglesia. Eso dice Miqueas 4:6-13: En aquel día, dice Jehová. juntaré la que cojea, y recogeré la descarriada, y a la que afligí; y pondré a la coja como remanente, y a la descarriada como nación robusta; y Jehová reinará sobre ellos en el monte de Sion desde ahora y para siempre. Y tu, oh torre del rebaño, fortaleza de la hija de Sion, hasta ti vendrá el señorío primero. el reino de la hija de Jerusalén Levántate y trilla. hija de Sion, porque haré tu cuerno como de hierro, y tus uñas de bronce. Y desmenuzarás a muchos pueblos, y consagrarás a Jehová su botín, y sus riquezas al Señor de toda la tierra.

La trompeta está siendo tocada. Gózate, oh hija de Sion, porque el tiempo de tus desolaciones han terminado!¡Dios está haciendo llover en el desierto!» El fuego tiene que ser derramado para enderezar el camino del Señor.  Satanás, como ya lo mencioné, está desplegando el ataque más grande de la historia sobre la Iglesia de Cristo Jesús. Pero antes de que pueda dañarla, el Señor viene como fuego purificador a quemar toda escoria de los que son suyos. Los cimientos están siendo sacudidos para que cada uno vea si, ciertamente, está fundamentado en la Roca, que es Cristo. 1 Corintios 3:11 y 12, dice: Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se haba manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cual sea, el fuego la probará.

¿Cuándo será este día, que traerá a la luz todas las cosas? Romanos 13.12 dice: La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues. las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. La guerra ha sido declarada y ya nos han sido dadas las armas para destruir el imperio del diablo. El fuego viene para quemar lo que no sirve y revestirnos de la invencibilidad de Cristo Jesús. El manto profético en la unción de Elías es un poder divino que abre los ojos espirituales para ver en las cámaras secretas del diablo, para ver las estrategias del enemigo antes de que sean lanzadas y ahí, en su propio cuartel, deshacer sus planes. La fortaleza del diablo puede ser asaltada por sorpresa; los muros de su reino son expugnables; sus murallas son franqueables. Porque Satanás ha sido destruido, su imperio expuesto a vituperio y aplastado en la cruz por la sangre del que ascendió al trono, el Rey de reyes.

El espíritu de Elías es también el que se para delante de las fuerzas del infierno y les dice: «¡Vive Jehová en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia!» Decreta el juicio sobre el imperio de Satanás y trae asolamiento en el terreno enemigo. Es también un profundo espíritu de oración que penetra las dimensiones celestiales; un espíritu de sabiduría divina, de dirección sobrenatural de Dios. Es un espíritu que nos sumerge en la presencia de Dios; que nos lleva a depender de tal manera del mover del Omnipotente, tal como los querubines en la visión de Ezequiel, quienes se movían al unísono con la gloria de Dios. Esto es lo que hablaba el Señor acerca de los que son nacidos del Espíritu, que son como el viento, que sopla de donde quiere y oyes su sonido, pero no sabes ni de dónde viene ni a dónde va.

 Es el Espíritu mismo de Dios revelando las profundidades de Cristo; llevándonos hasta ese viento, ese silbo apacible que vino sobre el profeta Elías para ungir reyes, profetas y ver emerger los 7000 que no habían doblado sus rodillas ante Baal. Es una manifestación del Espíritu que levanta nuestra oración y la hace llegar delante del arca de gloria en el tabernáculo celestial.  Una oración como la que describe el apóstol Juan en la visión del Apocalipsis (capítulo 8), que sale del altar de oro que está delante de Dios. El lugar donde el ángel descendió y le añadió incienso a las oraciones de los santos, para después tomar en su mano el humo que salía del incienso y traerlo a la presencia de Dios.

El Espíritu está produciendo una oración expectante; una oración que sabe que algo va a suceder, porque está respaldada por la palabra de fe, que es la sustancia, la certeza y la convicción de que no se ve.

Una oración desprendida de aquel que por el Espíritu puede mirar las cosas que no se ven y saber que Satanás, confiado durante siglos ante un cristianismo temeroso, y acostumbrado a atacar sin encontrar casi pasarán de lo invisible a lo visible. Elías vio la lluvia que azotaba los cielos en las regiones invisibles del Espíritu y no cesó. Soltó la palabra creyendo con convicción de que era Dios el que lo respaldaba. La proclamó una y otra vez hasta que el criado volvió, gritando: ¡Del mar ha subido una nube del tamaño de la palma de una mano!

Entonces el profeta corrió a Acab, el rey, y le dijo: Unce tu carro y desciende para que la lluvia no te ataje. Dios está hablando a la Iglesia y le está diciendo: Lo que has visto hasta ahora del mover de mi Espíritu es tan solo la nube del tamaño de la palma de una mano, porque una lluvia grande en extremo está por venir sobre mi pueblo, la cual sacudirá con el poder de mi diestra las potencias de los cielos y de la tierra. Como dice Isaías 2:2: Porque acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. ¡El Dios que responda por fuego, ese sea Dios! –    El Dios que nos bautiza en fuego, ese sea Dios! –  ¡El Dios que transforma el corazón del hombre, ese sea Dios! –  ¡El Dios que dispersa nuestros enemigos, ese sea Dios! – ¡El Dios que sana a los desahuciados y resucita a los muertos, ese sea Dios!

Ha llegado el tiempo en que Dios se manifieste y sean avergonzados los dioses paganos y los que los sirven. Es hora de que, investidos del poder de Dios, digamos como Elías: Por demasiado tiempo la Iglesia aletargada e indolente ha dejado que Satanás haya ido ganando el territorio que nos fue. dado por precio de sangre. Ha llegado la hora de despertar. Ha llegado la hora de parar la obra del infierno y derribar sus puertas. Y llegará el Señor de señores, ante el cual toda rodilla se tendrá que doblar. jGloria a Cristo, que vive y reina para siempre! Y después vemos los huesos secos, pero aún no entendemos. Pero una cosa es cierta: jamás sabremos qué son los tendones y cómo sube la carne (es decir, la esencia y la revelación de Cristo en su infinita profundidad) hasta que los huesos estén juntos.

Es necesario que sean levantados hombres y mujeres escogidos, afines y extremadamente sensibles a la voz de Dios, quienes, conociendo los tiempos y la voluntad del Señor, profeticen al Espíritu: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos y vivirán. Y como lo vio Ezequiel, ellos verán a la Iglesia revivir y levantarse firme sobre sus pies, formando «un ejército grande en extremo. Es primordial que la Iglesia reciba la revelación de que somos un ejército levantado por Dios para someter a todos los enemigos por estrado de los pies de Cristo. Son enemigos que Dios ya los entregó en nuestras manos, pero tenemos la enorme responsabilidad de establecer esta victoria hasta el último rincón de la tierra, para su honra y su gloria.

Dios ya lo está haciendo. Por todo el mundo hay un ejército que está arrebatando de los cielos la unción y tomando el mandato de Dios para declararle al diablo una guerra sin precedentes. Resistencia real pero inútil, de los que antes no habían aprendido a defenderse porque nunca habían sido atacados hasta hoy por un ejército organizado en la sabiduría y el poder de Dios. Hoy Dios le ordena a su pueblo tal como lo leemos en Isaías 60:1: ¡Levántate de la depresión y de la postración en que te habían tenido atado las circunstancias hasta ahora! ¡Amanece a una nueva vida! ¡Brilla! ¡Resplandece y que tu ser irradie la luz cegadora de la gloria de Jehová! Porque ha venido tu luz y la gloria de Jehová se ha alzado sobre ti, como el sol se levanta en el horizonte.

Este es el tiempo para que los profetas de Dios suelten la palabra y el fuego descienda. El momento en que la doble unción será desatada, porque mayor será la gloria de la casa postrera que la de la casa primera; la que logrará traer libertad a los cautivos, a los presos apertura de la cárcel, a los enfermos sanidad y óleo de gozo en lugar de espíritu abatido. Por demasiado tiempo la Iglesia ha permitido espíritus opositores. Es hora de decir como dice Ezequiel 37:4-6: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd la palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.

Es necesario que el mismo Dios intervenga para que podamos ver una unidad real de la Iglesia. Y esa es una de las razones por las que está haciendo descender su manto profético. Son los profetas de Dios los que, llenos de la unción, podrán profetizar y ver cómo el Espíritu empieza a juntar hueso con hueso. Esto no será obra de ningún hombre sino del Espíritu Santo de Dios. Quizás, aún en medio de la división imperante, hemos empezado a ver huesos vivos; porque hay huesos vivos

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02 – ¿Qué Pasa Cuando no lo Vemos?

Hay aún algo muy importante que no siempre hemos visto, que también es una clara maquinación de Satanás. No te olvides que él siempre trabaja a partir de las puertas abiertas que nosotros dejamos, principalmente por nuestra ignorancia y naturaleza corrupta y pecaminosa en lo carnal. Por ejemplo, actúa sin problemas cuando ignoramos el siguiente principio: Efesios 3: 9 = (Viene hablando del propósito de la iglesia; o de Pablo y su mensaje, donde él incluye uno de los propósitos de la iglesia y, hablando de su ministerio, dice:) …y de aclarar a todos cual sea la dispensación (Distribución, mayordomía)del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestes.

Lo primero que nos salta a la vista y nos impele a escrudriñar más y mejor las escrituras, es que se nos dice que la sabiduría de Dios, es multiforme. Donde quiera o sea que residas, decir multiforme, es decir de muchas y variadas formas o maneras. Esto, que valga como aclaración y hasta advertencia para tantos y tantos cristianos que siguen pensando y creyendo que Dios siempre dice las mismas cosas y de una misma forma. Un creyente, veterano de guerra, decía que este versículo le preocupaba porque a él le habían enseñado, en el ejército, que al enemigo jamás se le puede anunciar nuestra estrategia. El verso dice que la Iglesia le ha dado a conocer todo lo que Dios sabe, a Principados y Potestades. Es que hay Principados que son neutrales y están a su disposición. No todos son satánicos. Eso es lo que no siempre se conoce.

En Hebreos 1:14 dice que todos los ángeles son espíritus ministradores para los herederos de salvación. Es decir: toda la jerarquía de Dios está a disposición de la iglesia. En ellos hay Principados y Potestades. Y cuando digo que está a disposición de la iglesia, estoy hablando de la iglesia genuina, de esa que Dios sabe perfectamente que son hijos suyos y, por consecuencia sus herederos. De ninguna manera esto incluye a todos los que cada fin de semana asisten a un templo a cantar cuatro canciones, orar un ratito y escuchar un sermón que casi nunca entienden y mucho menos recuerdan al retirarse. En el mejor de los casos, esos serán siervos, pero no hijos. El punto está en que quienes heredan a un padre, son los hijos, no los siervos.

1 Pedro 3:22 dice que Cristo, está sentado a la diestra de Dios, (Siempre que leas esto de “la diestra de Dios”, ten en cuenta que está hablando del poder de Dios; olvídate de la silla pequeña que habías imaginado, y mira a Cristo sentado en poder), y a Él están sujetos ángeles, autoridades y potestades. Todo el ejército. Te recuerdo que como Sumo Sacerdote que es, si Cristo está sentado, eso me dice a mí y te dice a ti que lo que Él tenía que ejecutar, como sacerdote, ya lo hizo y ha terminado su misión. Ahora la que ha recibido la posta y debe continuarla, es Su cuerpo en la tierra. O sea, tú y yo, si es que vivimos EN Cristo como debemos hacerlo luego de crucificarnos conjuntamente con Él en Su cruz.

En la siguiente escritura que ahora vamos a compartir, se descubre por qué ellos necesitan ser informados sobre la sabiduría de Dios. Muy sencillo: no saben lo que Dios está por hacer. Y se sientan al lado tuyo cuando alguien predica estas cosas y hasta deben tomar anotaciones y apuntes para no olvidarlo, cosa que no siempre hace la iglesia. Ahora haz un paréntesis, ponte una mano en tu corazón como señal de honestidad absoluta y dime: ¿Has podido creer con facilidad, sin la menor duda o algo parecido, el hecho de que haya ángeles sentados a tu lado cuando alguien predica palabra genuina, tomando apuntes para su propio crecimiento y maduración? ¿No se contrapone eso con la idea que la mayoría de nosotros tiene de los ángeles? La duda, es: ¿Estará hablando de esos seres voladores de ropas blancas o de hombres que ostentan la calidad de mensajeros, que es lo que significa la palabra ángel?

Lo cierto es que ellos, los ángeles, necesitan saber cómo están las cosas en la agencia del cielo. Porque ellos están en la categoría de siervos, que no es la máxima como muchos suponen, sino la mínima. Nosotros estamos en la máxima, que es la de Hijos. Somos mayores que los ángeles, por eso ellos ministran para ti y no tú para ellos. Reflexiona una vez más y dime luego si no estamos absolutamente mal ilustrados con respecto a estos seres, al punto de que, de la misma manera que lo hicieron muchos hombres antiguos de la Biblia, podemos llegar a cometer la herejía de desear adorarlos. No puedes adorar a nadie que no sea Dios, y ellos son siervos de Dios, no dioses. ¿Te queda claro?

1 Pedro 1: 12 = A estos (Se refiere a los profetas del Antiguo Testamento), se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.

Reitero la pregunta porque creo ubicarme en el sitio del que ha leído esta palabra. ¿Te imaginas a los ángeles mirando por sobre tu hombro cuando tomas apuntes durante una predicación? Tú, quizás, tomas esos apuntes y luego los arroja al cesto de los residuos. Y ellos allí, anhelando ver qué es lo que está aconteciendo para ponerse a disposición de nosotros. No sé por qué me viene a la mente esa palabra que nos advierte que todo aquel que crea saberlo todo, en realidad no sabe absolutamente nada. Y eso, nos agrade como suena o no, es lo que nos sucede como iglesia desde hace muchísimo tiempo y en muchos lugares del mundo cristiano.

1 Corintios 2: 7 = Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.

¿Has entendido bien lo que te dice Pablo? TE asegura que Dios lo hizo para nosotros. Que no quiso revelárselo a nadie, para que el enemigo no tomara ventaja. Esperó que tú nacieras de nuevo, que fueras lleno del Espíritu Santo, para que por medio del Espíritu poder revelártelo, para que seas tú el que tome ventaja. En toda guerra, cuando se presenta una forma de tomar ventaja ante el enemigo, esa ventaja puede llevar a la victoria en una batalla que, en la sumatoria, implica comenzar a ganar una guerra. Y la que tenemos con el reino de las tinieblas, es una guerra. Y mal que les pese a muchos conservadores, si se vieran en la dimensión invisible, se podrían ver vestidos con la ropa militar del ejército de Dios, aunque ellos decidan no pelear. El problema es que el enemigo del infierno, también los ve con ese uniforme. Y si puede, los mata.

Lo que ninguno de los ARCHES de este sistema conoció. Porque si la hubieran conocido, nunca hubieran crucificado al Señor. Antes bien, como está escrito: …como el ojo no lo vio, ni el oído lo oyó… Es decir: con los cinco sentidos tú no lo vas a ver tampoco. Es espiritual. Y no me digas que es sencillo y que es el ABC del evangelio. Para el hombre, pretender ver algo que en lo terrenal le es invisible, es todo un tema. Que va mucho más allá de lo orgánico. Sólo puedo darte un ejemplo casi grosero para que lo tengas en cuenta. A una bacteria letal tampoco la vemos porque es invisible al ojo humano, pero si se te mete en el organismo, te mata, aunque jamás la hayas visto. Cambia bacteria por demonio y ahí lo tienes claro.

1 Corintios 2: 10 = Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios. (11) Porque ¿Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. (12)Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,

(13) lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. (14) Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. (15) En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. (16) Porque, ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo.

En primer término lo que conceptualmente, es altamente valioso: la misma multiforme sabiduría. Los ángeles están a nuestra disposición para operar. ¿Entonces podemos darles órdenes o directivas? En absoluto. Son, – lo reitero -, ministradores de Dios a su favor. Pero Dios los manda. Puedes, si cabe, pedirle al Padre que los envíe a algo determinado. Pero ten en cuenta que Él lo hará sólo si en su propia voluntad, propósito y sabiduría, entiende que eso es de bendición para tu vida y forma parte de lo que se necesita para tu maduración como hijo.

El salmo 103:20 en adelante, observa que habla de los ángeles. Dice que ellos son poderosos en fortaleza, que ejecutan su Palabra y que obedecen la voz de su precepto. Es por eso que nuestras canciones, nuestros mensajes, nuestras confesiones, tienen que cambiar. Es imposible construir canciones de adoración o alabanza con rudimentos dirigidos hacia lo comercial y pretender que eso agrade a Dios como adoración o alabanza genuina. Pero me fui del camino, porque el tema son los ángeles.

Porque los ángeles que están a nuestra disposición sólo pueden operar cuando a través de ti (Es decir: a través de la iglesia, que eres tú), la multiforme sabiduría de Dios es decretada a través de la Palabra. Y ellos obedecen el precepto que hay en la Palabra de Dios, no en la tuya. Ni en tu doctrina, ni en tu imaginación, ni en tus ideas, ni en tus circunstancias, ni en tus problemas. El ejército de Dios no se mueve por emociones. Y tampoco por lástima. Dios no obra por lástima. No trates de inspirarle lástima, no funciona así. La Palabra que ellos obedecen, la tenemos nosotros. Dios se mueve por fe, siempre.

Entonces los ángeles vienen a convertirse en las potestades que ejercen el diseño de Dios en la tierra cuando es trazado por los Arquitectos, o los sacerdotes, la gloriosa iglesia, o los hijos de Dios. Tú estás aquí para diseñar el propósito de Dios y ejercerlo con la jerarquía de Dios, aquí. Para ellos tenemos que cambiar nuestra mente, porque la imaginación y los diseños, nuestras ideas, ninguna suele representar victoria en esta dimensión. Hay algo que todavía mucha iglesia no ha visto: Satanás y sus demonios son los mismos ayer, hoy y mañana, pero la pelea que te dan siempre la hacen disponiendo de los últimos recursos del siglo veintiuno. Hoy ya no te rompen el bolígrafo para que no puedas escribir una carta. Hoy te rompen la Tablet o el teléfono móvil y logran lo mismo.

Me gustaría saber si a esta altura de este trabajo, tú ya has descubierto algunas fortalezas que llevan muchos años de construidas y que es necesario destruir. No es necesario que te devanes los sesos en demasía; si las hay, ya tienen que haber aparecido en tu cerebro. No hagas como si no sucediera nada. Entiende que el Señor me está usando, como vaso endeble e imperfecto, pero obediente en este caso, para advertirte y darte información de valor.

También hay principados y potestades negativos o satánicos, pero no es necesario alarmarse por ello; Efesios 1:18 dice que Cristo es la cabeza y que es quien está por encima de todo Principado o Potestad negativa, esto es: de las tinieblas. Lo único que deberás hacer tú, como resultado de todo esto, es no permitir que nadie te influya con rudimentos que tienen que ver con doctrinas humanas o denominacionales. Si conservas la certeza de que Cristo es la única cabeza de tu vida, saldrás victorioso y bendecido.

Efesios 6:12, por su parte, es un clásico; dice que militamos contra ellos, y si Dios nos manda como nos manda a militar contra ellos; ¿No será porque tenemos el potencial más que suficiente como para hacerlo y resultar vencedores de ello? El día que el cincuenta por ciento de los cristianos del planeta entiendan, crean y pongan por obra esto, alcanzará y sobrará para derrotar a las huestes del infierno completamente. Al día de hoy, si tengo que ser sincero con lo que vemos, todavía eso no está ocurriendo.

Ahora bien; Colosenses 2:14-15, dice que Cristo despojó a los principados y las Potestades y que los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Entonces resulta que lo único que queda ahora es el diseño de esos principados. Ah, y muchos tercos cabezones que todavía le siguen abriendo las puertas. Colosenses 1:13 dice que nos ha librado de la Potestad, el derecho o el permiso, y que nos trasladó (Otra vez utiliza tiempo pasado), el reino de su hijo. Ahora; todos estos siguen tomando ventaja. ¿Por qué? Cuando hay ignorancia. Trabajan más o menos así:

Formulan Patrones en Individuos: El estilo de vida de un individuo, identifica las fortalezas que trae en su cabeza, sean positivas, sean de fe, sean de prosperidad, sean de sanidad, sean de miseria, o de la famosa llamada: humildad.

Operan sobre Familias: El lazo familiar tiene mucha fuerza asmática. Deuteronomio 5:9-10 nos habla de que las bendiciones y las maldiciones familiares son hereditarias hasta la cuarta generación. Cuando hay un pecado habitual en una persona, puede ser pasado a la próxima generación. Proverbios 14:34 habla que el pecado es afrenta a una nación.

Operan sobre Iglesias o Geográficamente: Por eso es que hay conductos para bendición, así como también hay climas muy singulares donde no se puede sanar ni un miserable dolor de cabeza. Hay iglesias enteras que operan por intimidación. Eso no es Dios. La falta de unidad, por ejemplo, tiene que ver con principados y potestades. Porque unidad es un arma poderosa que la iglesia aún no conoce completamente. Las tradiciones son dictadas por Arquitectos espirituales y ejercidas por hombres en ignorancia.

Operan sobre Ciudades: Una de las estrategias de Satanás es transmitir el espíritu de la ciudad a la iglesia. Cuando en verdad, la iglesia es la que está para transmitir el espíritu de Dios a la ciudad. Tú lo puedes ver todos los días: hay congregaciones enteras que se conforman al espíritu de prestigio. La Palabra nos dice que ciudades vecinas cedieron al mismo espíritu que Sodoma y Gomorra. Vieron y no hicieron nada. Dios las juzgó igual. Complicidad. Tú eres cómplice de lo que pasa en tu ciudad si no haces nada al respecto, porque tú representas a Dios en la ciudad. Es muy difícil ser ciudadano del cielo y mantener una identidad nacional. Ese es un grave problema, porque Dios no es un Dios nacionalista. Si uno pierde su identidad nacional para identificarse con el estilo de vida de la ciudad celestial, jamás podrá tomar herencia de esa ciudad.

Gobiernan sobre Naciones: Son los principados y potestades los que se encargan de la tonalidad de una cultura. Ellos la establecen. Por eso, nosotros no podemos ir a las naciones y someternos a espíritus culturales, ¿Entiendes? Ya sé que la mayoría de los Movimientos Misioneros enseñan otra cosa, pero es su problema; la Biblia es clara. Pregunto: ¿Si no ha sido Dios el que inventó a la cultura, qué es lo que haces tú sometiéndote a ella? Y si quieres comprobarlo, busca pistas en tu propia patria. La mayoría de nuestros países latinoamericanos, tienen su origen en algo satánico. O en algún brujo o en algún santo.

¿Y cómo se supone que yo voy a respetar esa cultura? ¡No se puede! Entonces, si Dios no establece la cultura, Dios la puede cambiar. ¿Tú quieres saber si tu cultura es establecida por Dios? Házte esta pregunta: ¿Reina la justicia en mi nación? ¿Glorifica a Dios mi cultura? El estilo de vida de mi pueblo, ¿Glorifica a Dios? Las palabras y las acciones de los ciudadanos de la que es tu tierra, ¿Glorifican a Dios? Si la respuesta es no, la decisión es básica: hay que atacar espiritualmente a ese sistema.

Yo ya sé perfectamente que tanto culturalmente como científicamente, está muy bien vista la independencia del hombre. Se le cantas loas a esa independencia. Pero escucha esto por favor: Dios te extrajo de un lugar para introducirte en otro. Dios no te extrajo para que fueras independiente. Fuiste comprado por precio.

En la República Argentina, lugar donde vivo, hay orgullo. Vanidad, soberbia y orgullo. En Brasil, mucha idolatría. En Venezuela hay violencia. Hasta los pastores venezolanos dicen que van a poseer la tierra aunque sea a los puñetazos! En México hay apatía y un espíritu de pena. Algo así como estar diciendo a cada momento: “Y…yo soy así…”. Conformismo. Hay excepciones, por supuesto, gracias a Dios; siempre las hay. Pero eso es un espíritu que ha sido moldeado por principados y potestades, porque el hombre no fue creado así…

Se manifiestan a través de las actividades naturales del hombre: Los principados y las potestades se manifiestan a través de los gobiernos y sus legislaciones. También se manifiestan a través de una iglesia pasiva. Una iglesia pasiva tiende a moldearse al espíritu presente. Ahora presta mucha atención y observa con cuidado cómo se mueve el gobierno de tu país. Y cómo ha reaccionado la iglesia, (Al menos la que se puede ver), a ese gobierno. ¿Lo aprueba? ¿Lo combate? O, lo más peligroso y negativo: ¿Forma parte activa y política de él?

El estilo de vida del reino de Dios es de presión, porque siempre vas a fastidiar a alguien cuando nades en contra de la corriente. Si el diablo no te ataca, es porque anda de su mano. Son las que nunca tienen batalla espiritual. Si estás haciendo las cosas de Dios, tendrás por lo menos, una batalla diaria. Cuando una iglesia no está dispuesta a militar en el espíritu y a enfrentarse a los poderes de las tinieblas, se comienzan a edificar fortalezas. Es que Dios está levantando una generación de guerreros ungidos, para hacer batalla espiritual, confrontando e introduciendo el reino de Dios en toda la tierra.

Convengamos en que las fortalezas no son necesariamente negativas. Tú puedes levantar, por ejemplo, una fortaleza de sanidad. Esto significa que no hay que esperar enfermarse. Hay que edificar esta fortaleza antes, de manera que la enfermedad no pueda entrar. ¿Nunca escuchaste algo así? Perdón…¿Dónde te congregabas o te congregas? ¿Qué Biblia utilizan allí?  En síntesis, tú caminas – por la Palabra de Dios -, en este caso, en salud divina, y no hay ni habrá quien te robe ese pensamiento. Tú caminas en prosperidad divina, y no hay ni habrá quien te robe ese pensamiento. ¿Será tan complicado?

Pero vamos a convenir algo muy importante: cualquier pequeña vivienda, cualquier casita, no es una fortaleza. Dios es torre fuerte. Tenemos que edificar una morada fuerte. Pero haciendo eso, que de alguna manera es manipular fortalezas, corremos el riesgo de también edificamos las negativas. Otro significado de fortaleza, es: “una morada vigorosamente defendida”. Profesionalmente defendida. Pronta para justificar su defensa en cualquier momento. Y nosotros protegemos ideas, convicciones, verdades, doctrinas, creencias, sentimientos, pensamientos.

Toda morada produce cobertura. Toda cobertura produce sombra. Toda sombra produce oscuridad. Y oscuridad trae los frutos de la carne. ¿Qué significa esto? Que cobertura sólo puede darte el Señor. No hay en la Biblia registro alguno de cobertura humana. Es posible construir una fortaleza de pensamientos, negativa, que termine convirtiéndose en morada para filosofías de demonios. Es posible vivir con el tormento permanente de esa fortaleza actuando en nuestras vidas y quitándonos hasta el oxígeno que necesitamos, y no darnos cuenta de ello. Es por eso que tanta gente padece y no sale. No es terca ni obcecada: ¡No lo está viendo!

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01 – La Batalla es en Tu Mente

Cuando apareció en el seno de las congregaciones cristianas, una práctica que reemplazaba el aconsejamiento pastoral tradicional, se levantaron voces a favor y en oposición. La denominada “Sanidad Interior”, contenía algunos aspectos que, para sorpresa de muchos, figuraban en todas las Biblias, aunque más de un anciano cabezón quisiera negarlo. Porque, como ya lo dije, convengamos, que esa supuesta “sanidad” no dejó de tener detractores. Algunos, con llamativa furia, no dudaron en catalogarla como “una expresión diabólica”. Y así lo hicieron saber públicamente desatando, obviamente, duras y enconadas polémicas y debates.

Mi opinión personal, que obviamente no interesará demasiado, ya que lo único que realmente bendice tu vida es la opinión de Dios escrita en la Biblia, me da para considerar que es válido dejar una pequeña reflexión emparentada con esa llamada “Sanidad Interior”, que es como decir: Sanidad del Alma. Una especie de reparación del viejo hombre. Aunque ya hemos enseñado que eso no existe. De todos modos, y yendo a lo práctico, pregunto: ¿Es necesaria, en este siglo veintiuno, la sanidad del alma herida? En un marco global y sin entremezclarlo con doctrina, creo que lamentablemente si, que lo es. Las congregaciones están repletas de gente lastimada, herida y hasta destruida por causa de hechos vividos en algún momento de sus vidas que aún no han podido resolver.

¿Es bíblica la sanidad del alma? En apariencia primaria y conforme a lo hecho por Jesús durante su ministerio terrenal, parecería que no. Sin embargo, los que apuestan a que sí, lo hacen desde la interpretación del texto que habla de dones de sanidades. Dicen que, si son “dones” y no un don, y habla de “sanidades” y no de sanidad, es porque hay más enfermedades que las físicas. Podría erigirme en biblista ciento por ciento y cuestionar el concepto, pero me detiene una realidad palpable: hay mucha gente en las iglesias que verdaderamente está enferma, y no físicamente, sino emocionalmente.

De todos modos, reitero, en ninguna parte de la Biblia se lo encuentra a Jesús practicando lo que nosotros denominamos como “El Ministerio de Aconsejamiento”, dando a entender con eso que, a Él, el alma no le preocupaba ni le quitaba el sueño en absoluto. Él apuntaba al espíritu del hombre. ¿Entonces deberíamos entender que Jesús era un desalmado para con el dolor ajeno? En absoluto. Lo que Jesús sabía, (Y eso era exactamente lo que enseñaba), era que, si el hombre entregaba totalmente su vida a Dios, Él se ocupaba de todos sus problemas. Así funcionó entonces, así funciona todavía ahora. ¿Entonces qué? Entonces los llamados cristianos de este siglo veintiuno, todavía no se han decidido a obedecer al Señor y escatiman su vida. La entregan parcialmente sin darse cuenta que, de ese modo, sólo pueden ser bendecidos parcialmente. ¿Alguien tiene alguna duda sobre esto, o puede acusarme de ser demasiado exagerado o tremendista?

Vamos a un hecho incontrolable pero cierto: si el hombre es lleno del Espíritu Santo, el hombre no necesita sanidad del alma, ya que su alma está sujeta al Espíritu Santo que mora en el espíritu del hombre. Si el hombre es pleno en el Espíritu, el alma ha sido crucificada. Y lo que está muerto no necesita sanidad. Lo mismo que el viejo hombre. El viejo hombre está para morir en la cruz y resucitar con Cristo, no para ser reparado. Pero resulta ser que el hombre, hoy, en gran mayoría, no está lleno del Espíritu, entonces el hombre necesita de ese “ministerio”. Y dentro de lo que ese “ministerio” realiza, encontramos un elemento de batalla que sí es bíblico: las fortalezas. Qué cosa son y como vencerlas o destruirlas, es lo que deseo compartir en este trabajo.

2 Corintios 10: 1-2 = Yo, Pablo, os ruego por la mansedumbre y ternura de Cristo, yo que estando presente ciertamente soy humilde entre vosotros, más ausente soy osado para con vosotros; ruego, pues, que cuando esté presente, no tenga que usar aquella osadía con que estoy dispuesto a proceder resueltamente contra algunos que nos tienen como si anduviésemos según la carne.

Quiero que entiendas que estamos hablando del apóstol Pablo. Y quiero que no olvides en ningún momento la calidad espiritual que emanaba de Pablo. Con esos elementos en tu mano, ahora entiende que Pablo dice aquí que algunos lo consideraban como a alguien que andaba según la carne. Entonces, comienza no a defenderse, sino a dar explicaciones. ¿Me has leído correctamente? ¡¡Pablo en la carne!! Eso le dijeron. ¿Y yo creeré que tengo derecho a ofenderme cuando me dicen lo mismo? ¡Por favor!

Verso 3 = Pues, aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;

Es valiosa esta aclaración, ya que, a pesar de todos los tiempos transcurridos, esto forma parte de una confusión global que todavía desvela a mucha gente. Una cosa es estar viviendo conforme a rutinas de carnalidad y otra, muy distinta, no reconocer que, para vivir, debemos hacerlo en la carne. De no hacerlo, nadie podría vernos. Podemos, en la dimensión espiritual, andar en el espíritu, pero aquí en la tierra, para alternar con el resto de la población, en la carne, de otro modo no existes. Ahora bien; tan cierto como que andamos en un cuerpo compuesto de carne, es que no necesariamente militaremos según la influencia carnal o conforme al espíritu del mundo, que en suma es a lo que le llamamos carnalidad. No obstante, sí es verdad total que andamos dentro de un cuerpo de carne. Todos en la carne. Y Pablo no está diciendo que no milita; él dice que su estilo de milicia no se desarrolla según los principios terrenales. Sin embargo, no deja de decir que sí, que efectivamente, hay milicia.

Versos 4-6 = Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Vamos a ver; la Palabra nos dice, en Efesios capítulo 8 y versículo 12, que nuestra lucha no es contra carne y sangre, sino contra principados, potestades, gobernadores y huestes en lugares celestiales. Te aclaro que son tres niveles distintos y graduales de entidades espirituales. Pero vamos a ver, primero, por qué Pablo escribe esta carta. En 1 Corintios y en el primer capítulo, en los versos 11 y 12, se relata la historia de una división entre los hermanos de la iglesia de Corinto. El tema de la discusión, era lo que nosotros interpretaríamos hoy como falta de cobertura; quien iba a cubrir a quien. En realidad, de lo que se trataba allí era de una santa lucha de poderes personales. Unos decían que eran de Pablo, otros decían que pertenecían a Apolo, otros que seguían a Cefas y otros no querían pertenecer a nadie y decían que pertenecían a Cristo. ¿Puedo llamarlo control? Eso era.

Nada distinto a lo que hoy podría estar sucediendo en cualquier congregación evangélica de cualquier lugar de la tierra. Se sobreentiende que cuando accedes a una membresía eclesiástica, con las diferencias que cada denominación pueda establecer para tu ingreso, automáticamente quedas bajo la cobertura del líder del lugar, ya sea pastor, obispo, anciano o como se le llame. Si un día te trasladas de una congregación a otra, ya sea por razones de cercanía o de trabajo, pasas a tener la cobertura del nuevo líder de la nueva congregación. Esto, te advierto, no sólo no tiene base bíblica clara, sino que, por el contrario, es una manera de ejercer un control sobre tu persona por parte de ese líder. No puedes hacer nada, ni siquiera en lo privado, sin pedir autorización a esa jerarquía humana.

El tema central, de hecho, es ver quien se hace cargo de la gente. Allí ya estaba empezando, la concepción humana, a tomar terreno por sobre la idea primaria de Dios para su iglesia. Todos sabemos muy bien que esto que hoy vemos como “iglesia”, dista mucho de serlo tal cual Dios lo pensó. En este capítulo que estamos leyendo de la segunda carta a los Corintios, son precisamente aquellos individuos que no querían relacionarse con nadie y que decían que su jefe era Cristo y que no necesitaban a otro, los que estaban causando problemas. Eso es lo que todavía hoy, mueve a desconfianza a la gente con respecto a los que sí están realmente tomados de la mano del Señor. Puede ocurrir, es verdad, pero también habrá que consignar que, como quiera que ellos sean, lo que dicen es cierto. Mucho más que lo que dice el liderazgo.

Verso 7 = Miráis las cosas según la apariencia. Si alguno está persuadido en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo.

Pablo tenía a todos este en este asunto total y absolutamente claro. Si había un líder que decía ser sólo responsable ante Cristo y no ante hombre alguno, de acuerdo. Pero a la hora de tomar acción, ese hombre tenía que pensar que cualquiera de aquellos sobre los cuales aspiraba a influir, también responderían solamente ante Cristo. Esa es una falencia absolutamente actual. Control. Y todo control de un hombre para con otro, es manipulación. Y toda manipulación, se lleve a cabo por la vía que se lleve a cabo, es hechicería. El control no es otra cosa que un espíritu inmundo proveniente del reino de las tinieblas. El diseño de Dios es para que seas un hombre o una mujer absolutamente libre, dando cuentas de tus actos solamente ante el Dios de todo poder, ante su Hijo Jesucristo y ante su Espíritu Santo. Nadie más. Pero absoluta y definitivamente, nadie más. 

Nota que los que están causando el problema y divulgando que Pablo andaba en la carne y que era menos atrevido en presencia que en ausencia, eran los que decían responder ante Cristo, pero que al mismo tiempo aspiraban a liderar a otros hombres que no tendrían ese derecho. Sin caer en ninguna maliciosa intencionalidad, ¿No te suena familiar eso? Vamos a confirmarlo un poco más adelante, mira el verso 12: Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos… Nota que una de las condiciones que poseen aquellos que pretenden depender de Cristo y no se lo permiten a los demás, es alabarse a sí mismos. Algo así como ¡No soy ególatra, lo juro por mí!

Sigue diciendo: Pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos. Pero nosotros (Hablando de los apóstoles), no nos gloriaremos desmedidamente… Atención: dice “desmedidamente”. Eso significa que si pueden gloriarse en la medida que Dios les ha dado. Gloriarme por algo que Dios ha hecho por mi intermedio, es no parar de reír o de llorar de emoción y gozo. Gloriarme desmedidamente sería omitir el resto del mensaje y ponerme a hablar de todas mis experiencias exitosas, callando proverbialmente todas en las que hice el ridículo o cosas parecidas.

…sino conforme a la regla que Dios nos ha dado por medida, – Esto significa que ellos tenían una regla, autoridad o dominio delegado. Tenían una medida de autoridad delegada por Dios en ciertos perímetros o ciertos lugares que muy bien podrían haber sido, incluso, iglesias. Pese a que todavía son muchos los que oyen lo que voy a decir con no disimulado escepticismo, lo cierto es que muchos siervos que ministran, incluso, tienen unción y autoridad geográfica donde pueden fluir, en ciertas naciones y en otras no. ¿Por qué? Simple: porque Dios no les ha dado autoridad en esas áreas. En una ocasión, conociendo algunas cosas hermosas que habían sucedido en reuniones conducidas por mí, me invitaron a una iglesia de las más ortodoxas y conservadoras. No ocurrió absolutamente nada. ¿Es que perdí la unción? No, me moví por mi cuenta; Dios jamás me envió a ese lugar helado y lleno de incredulidad.

Verso 14 = Porque no nos hemos extralimitado, como si no llegásemos hasta vosotros, pues fuimos los primeros en llegar hasta vosotros con el evangelio de Cristo.

¿Qué significado podría tener, si tenemos en cuenta que Pablo lo escribe a los Corintios en su segunda carta, el hecho de que hubieran sido los primeros en llegar allí con el evangelio? Solo uno: que tenían derecho a ejercer alguna clase de autoridad sobre esa iglesia. ¡Como no vamos a tener problemas hoy si ya los había en ese entonces!

Versos 15-16 = No nos gloriamos desmedidamente en trabajos ajenos, sino que esperamos que conforme crezca vuestra fe seremos muy engrandecidos entre vosotros, conforme a nuestra regla; y que anunciaremos el evangelio en los lugares más allá de vosotros, sin entrar en la obra de otro para gloriarnos en lo que ya estaba preparado.

Ellos tenían muy en claro que existían perímetros muy determinados que Dios otorgaba a cada hombre que era llamado al servicio. De allí que es más que evidente en este párrafo que ellos tenían mucho cuidado con no violar ese perímetro de su dominio espiritual otorgado por Dios. A esta altura de mi vida, tengo absoluta certeza que el Señor puso en mis manos la responsabilidad de llevar palabra genuina, en primer término, a mis hermanos de Argentina, y luego por la vía del audio y las redes, al resto del planeta hispano. Pero eso no me habilita a vivir arriba de aviones viajando a todo el mundo sin otra motivación que ser muy halagado, muy respetado y muy remunerado.

Un ministro (No me gusta llamarlos “líderes”, creo que ya sabes por qué), tiene la autoridad espiritual delegada por Dios, ya sea sobre una obra, ya sea en un mensaje y no tenerla en otro mensaje. Hay predicadores de un mensaje. Hay predicadores enviados a una nación donde quiera que se encuentre. Nación en el concepto de pueblo específico. Hay también, y netamente en el ámbito espiritual, autoridades geográficas, donde operan y funcionan ciertos hombres en una unción mayor que la que pueden desarrollar en otras partes. De allí que gente exitosa en la batalla en ciertos lugares, resulte inoperante en otros.

Entonces, la carta fue escrita corrigiendo el tema de su misión y su gestión. El tema de la destrucción de fortalezas está dirigido al razonamiento de estos individuos. Estamos leyendo el texto, porque no queremos hacer injusticia en la palabra de Dios, sin extraer una porción para irnos a un extremo. Porque toda verdad, si es en extremo, para a ser herejía. El tema de la destrucción de las fortalezas está dirigido a este razonamiento, a este tipo de disposición mental, a esta suerte de filosofía. En suma; a esta opinión que tiende a exaltarse sobre los mismísimos principios establecidos en la Biblia.

Verso 4 = Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para destrucción de fortalezas.

Noten que estas son palabras de combate: “Poderosas para destrucción”. En los originales, dice: Para demoler, cautivar, apresar o desmenuzar… Hay una honesta preocupación en muchos ungidos siervos del Señor con respecto a la guerra o batalla espiritual, en lo concerniente al énfasis que se le otorga. Se observa más inefectividad que triunfo, pese a que sabemos cuál es la voz de Dios al respecto. Pero una vez más, el cuerpo de Cristo como un péndulo, se extiende a ambos extremos: unos que se resisten a recibir la verdad establecida, y otros que abortan todo lo conocido para correr con la verdad que acaba de llegar, produciendo de esta manera dos extremos, que, a pesar de ser incorrectos, no invalidan la verdad.

Canciones militantes dirigiendo nuestros puños hacia el cielo; sin embargo, el avance satánico continúa en nuestra sociedad. Algo está aconteciendo. Pablo decía: No quiero que vayan a golpear el aire; quiero que sepan lo que están haciendo cuando lo hacen; el porqué de las cosas Vamos a hacer un estudio, aunque no demasiado extenso,  profundo. Al mismo tiempo deberá ser sencillo y se basará en el fundamento de esto que hay que destruir, para localizarlo y, si está a nuestro alcance, entonces eliminarlo. Vamos primero a una ilustración física y concreta: la palabra fortaleza, es la palabra OCUROMA. Significa: “Fortificar, Defender vigorosamente”. Entonces tenemos que, ahora, fortaleza, es un lugar fuerte.

En 1 Samuel, capítulo 22, versículo 4, vemos lo que se conoce como La Cueva de Adulam. Es el sitio en donde David fue refugiado y se le llegan a él una congregación de Endeudados, Afligidos y todos destrozados. La Cueva de Adulam significa “El refugio o el Ancla para el Alma”. Cueva o fortaleza es algo que sitia, que rodea, que cubre, positiva o negativamente algo. Otras definiciones son la palabra: Edificación. Es una morada fuerte. Es una fortaleza. Tiene que ser una casa fuerte. Está muy relacionado con aquel viejo castillo medieval con murallas de nuestros cuentos infantiles.

Si trajéramos esta explicación a la esfera del espíritu, estaríamos hablando de una morada espiritual, de un refugio o de un ancla para el alma o para los pensamientos. Ahora bien: ninguna casa se edifica con un solo bloque. A esto se lo puede confirmar cualquier mediano constructor. Hace falta más de un ladrillo para edificar una casa. Y si la casa va a ser fuerte, vamos a tener que hacer un cimiento sólido, un fundamento muy concreto y muchos ladrillos para edificarla. Toda casa tiene un fundamento. De manera que podemos asumir que toda fortaleza también tiene su fundamento.

Aquí, en esta porción bíblica, como nos habla de que derribamos argumentos, todo pensamiento que se levanta contra el conocimiento de Cristo, podríamos decir entonces, que para construir una fortaleza, vamos a necesitar dos cosas: 1)= Localizarla. Porque no está en el cielo, está en la mente de una persona. 2)= Para edificar una fortaleza en tu mente, primero tendrás que echar un fundamento. Fortaleza, no siempre es una aseveración negativa. Hay fortalezas positivas o negativas.

Verso 4 = Porque las armas de nuestra milicia, (Atención; está hablando de nosotros), no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos. (La palabra “argumento” significa: “reflexiones que preceden a una próxima acción. Un razonamiento es una reflexión que antecede a una acción)y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Se dice que se derriban fortalezas, derribando primero las imaginaciones de nuestra propia mente carnal, o nuestras propias reflexiones que, en corto lapso, se convierten en acciones. Primero imaginamos algo, luego reflexionamos sobre su validez y, finalmente, lo hacemos.

Y toda altivez, u orgullo, u obstinación, o rebeldía, o imaginación o pensamiento que se levanta en contra del conocimiento de Dios. ¿Y qué hacer con todo este verdadero paquete de problemas? “Llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo”.

Verso 11 = Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.

Por favor, ten en cuenta lo que sigue, porque en ello te va la vida espiritual. Dice que, si ignoramos o desconocemos las maquinaciones, esto es: la manera que Satanás opera, entonces él consigue ventaja sobre nosotros. ¿Podemos asumir que, si no somos ignorantes, él no tendrá ninguna ventaja?

2 Corintios 11: 3 = Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.

Aquí vemos que la serpiente, más conocida como Satanás, sí que tiene astucia. No tiene dominio ni potestad; fuimos liberados de la potestad, pero él no perdió su sabiduría, sólo la corrompió. Entonces Pablo dice aquí que teme que con la astucia de Satanás podamos ser engañados y él tome ventaja. Es decir que: si no somos ignorantes del modo en que él opera, jamás tendría ventaja, de modo que no habría fortalezas para derribar. ¿Comprendes ahora por qué gastamos algunos espacios de Web y otras redes para hablar del diablo? No porque lo publicitemos, sino para informarte de sus maquinaciones y métodos.

Y es precisamente sobre esta parte de este texto en que vamos a movernos. Vamos a identificar a partir de todo esto, precisamente el modo en que él opera. Y para poder efectuar eso, vamos a traer ciertas definiciones. ¿Qué son las Fortalezas? En primer término, son patrones o ideas que gobiernan a un individuo. Escucha bien y con sumo cuidado porque esto es muy importante para nuestra vida personal. En segundo lugar, vemos que son patrones de pensamientos que son regidos o controlados por poderes edificados en tu mente. Son especulaciones, razonamientos, filosofías, creencias, ideas. Cualquier orden de pensamiento que te dicta tu estilo de vida.

En Efesios 6, donde se dan a conocer las jerarquías del reino de Satanás, dice que luchamos contra principados y potestades. La palabra principado, en griego, es la palabra ARCHE, (Que se pronuncia “arque”) y significa “principio” o “diseño”. Esto es muy importante porque el principado, no siempre es un demonio, de allí que Pablo tiene que aclarar “…de las tinieblas”. De esta palabra nace la nuestra conocida arquitecto o arquitectura.

Por ejemplo, en Colosenses 1:18, dice: El, (Hablando de Cristo), es la cabeza del cuerpo que es la Iglesia, él que es el principio (Esta palabra es “principado”), el primogénito de entre los muertos. (Y usa, obviamente, en griego, la palabra ARCHE). En la carta a la iglesia de Laodicea, en el capítulo 3 y versículo 14 del libro del Apocalipsis, dice: He aquí, (Hablando de sí mismo), el amén, el testigo fiel y verdadero, el principio (O el ARCHEde la creación de Dios.

Apocalipsis 1:8, cuando se introduce Cristo en el libro del Apocalipsis, dice: Cristo se llama el Alfa y la Omega, el principio (Es ARCHE. Él se llama, entonces, el Principio o el ARCHE, porque Él es el fundamento, el diseño, el origen eficiente de toda la creación. Estoy hablando de principados con la intención de ilustrar hasta donde se pueda, cual es el fundamento de una fortaleza. Y Cristo es el fundamento de toda la creación. Ahí estamos entendiendo entonces que no todo principado es negativo. El Arcángel, por ejemplo, es un príncipe o principado de Dios.

Juan 1:3, dice: Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Muchos grupos cristianos enseñan sobre Cristo a partir del nacimiento de Jesús. Jesús nació de María, en Belén, correcto, pero Cristo estaba desde el principio. Hebreos 1:10, diceTú Señor fundaste la tierra y los cielos; son obra de tus manos. Vemos indiscutiblemente que el principio o el fundamento; la piedra de ángulo de toda materia que existe, es Cristo Jesús, el hijo del Dios viviente. Vale la pena mencionar que todo sigue existiendo por el poder de su Palabra.

ARCHE significa “El extremo”, “el dominio” o “el primer dominio”. El que inicia o la raíz de toda actividad. ARCHE es, -reitero-, de donde derivamos nuestra más conocida palabra Arquitecto. Porque el arquitecto es el que traza el primer diseño, que se convierte luego en una fortaleza. El principado, o el ARCHE diseña – Y esto es muy importante porque el hombre piensa en diseños -. Tu no ves palabras en tu mente; tú ves figuras, diseños, que luego expresarás con palabras. Tú dices “sopa” y, lo que ves, es un plato humeante, no la palabra “sopa”. ¿Entiendes?

Esto es muy importante porque, para construir una fortaleza en tu mente, todo tendrá que comenzar con un diseño, con una especie de boceto producido por un Arquitecto, sin interesar que sea negativo o positivo. Es el mismo principio de la levadura. Ahora bien: siempre que en la Biblia aparecen Principados, hay un amiguito que anda con él: Potestades. Principados nunca anda solo. Al igual que un Arquitecto, necesita un Ingeniero. El Arquitecto no hace la construcción por sí mismo ni trabaja jamás solo.

La palabra Potestad es la palabra EKOUSIA, en griego, y significa “El Permiso”, “La Autoridad” o “El Derecho”. La libertad, – Y esto tiene sentido -, porque sin el Ingeniero, el Arquitecto no tiene derecho a implementar su diseño. Tiene que ser aprobado. Es el poder que ejerce el diseño. Este poder, en funcionamiento, siempre niega la presencia de obstáculos. Es decir que: una vez sellado, se establece. Es la capacidad. La potestad es la habilidad, el potencial o el derecho a ejercer una acción.

La potestad es la combinación de derecho y autoridad que produce una fuerza que ejerce. Esto es muy importante también. Allí donde dice que Cristo nos libertó de las Potestades, noten que no nos libertó de los principados. La Biblia no se equivoca. Nos liberto, – dice -, de las Potestades, “de las tinieblas”, (Tiempo pasado), al reino, (Algunos están esperando llegar algún día lejano), de su Hijo. ¿Nos libertó de qué? Del permiso o del derecho. Satanás no tiene derechos, pero es porfiado y usurpa su derecho si le abres la puerta.

EXOUSIA o Potestades, denota al Poder Ejecutivo. Es aquel que ejerce el patrón de pensamiento. Mientras que el ARCHE es el fundamento o autoridad que permite que el Poder Ejecutivo fluya. Es como el dueño de una Empresa derivando determinadas funciones en sus Gerentes Ejecutivos. Estos, (Principados y Potestades), existen en más de una dimensión y en más de una esfera. Y tienen responsabilidades distintas y no siempre son satánicos. Ya vimos que Cristo es Príncipe. Es más: tú eres un príncipe.

Ejemplo: vimos que Cristo es un Principado. Por eso Pablo oraba y decía: “…Que los ojos del entendimiento del Pueblo de Dios fuesen alumbrados…” No sabíamos que el entendimiento tuviera ojos. Mucho menos orar para que fueran abiertos, ¿No crees? Piensa por un momento si, por alguna de esas grandes “casualidades” que tiene la vida, no estaremos demasiado pobres en oración. Son muchas las ocasiones en que ni siquiera sabemos por qué orar. Son mayoría las veces que no salimos de: “…Señor…bendíceme a mí, a mi esposa, a mi hijo, a mi perro y mi gato…”

Pablo no se preocupaba por nada de eso. Él oraba para que fueran abiertos los ojos del entendimiento. Todavía gran parte del Pueblo de Dios no sabe que la cabeza tiene ojos. Y él ya andaba orando por la visión de la cabeza. El entendimiento debe ser alumbrado porque en las tinieblas habitan los demonios. “Bueno, hermano, está bien, pero…una vez que uno es salvo…” No interesa tu teología. No interesa la doctrina denominacional que te hayan enseñado. No interesan las tradiciones y costumbres de tu iglesia: en las tinieblas habita y gobierna Satanás.

Lucas 2:35 habla de que Cristo sería una espada, para que los pensamientos de los corazones, (¿Desde cuándo los corazones piensan?), fuesen revelados. Piensa en la importancia de la venida de Cristo y de las oraciones de Pablo comparadas con nuestras preocupaciones actuales. Otro ejemplo: hay Principados naturales, en la dimensión terrenal y natural. En Tito 3:1 habla de “estar sujetos y obedecer a gobernantes y autoridades”. Y en griego dice ARCHE y EXOUSIA. Los gobernantes diseñan, las autoridades ejercen.

Romanos 13:1, dice: ”…Someteos a las autoridades superiores…” Aquí vuelve y usa las dos palabras en esos tres primeros versos de romanos 13. ¿Qué es someterse a las autoridades superiores? Eso: someterse a quienes van a ejercer lo diseñado por los Principados. ¿Títulos? Para nada: autoridad divina. No hay otra. Quien quiera que se arrogue una autoridad que no responde a la autoridad de Cristo, es falso. El mandato de Pablo es válido para toda autoridad sujeta a autoridad, ya que, de otro modo, pasará a ser esclavitud, y Dios no creó al hombre para que sea esclavo de otro hombre.

Válido también para todo lo que un creyente viva o haga en el plano del mundo secular. ¿Eres empleado de una empresa? Sé responsable en tu trabajo, cumple con tus horarios y con todo aquello que, desde el principio del contrato, te ha sido dado como obligación laboral. Eso sería someterse a autoridades superiores. Sólo un detalle: si un día tu jefe o tu patrón, te ordena hacer o decir algo que es a todas luces un pecado ante Dios, tu obediencia llega a su fin. El Señor respaldará tu fidelidad, así seas despedido. Y si tienes temores o dudas, recuerda el título: la batalla contra el reino de las tinieblas, está en tu mente. Allí es donde comienzas a vencer o a tener derrota.

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¡Esto es el Reino!

Hace más de veinte años que vengo hablando del Reino. Y todavía hay mucha, pero muchísima gente de la que me escucha, que no ha entendido lo que es el Reino y lo que significa. Yo podría hacer la más fácil y decir que eso es culpa de toda esa gente, por no escudriñar y ser ignorante, pero la verdad es otra. Somos una generación nacida en un sistema de gobierno llamado Democracia. Con todos los claros y oscuros que cada democracia tiene en cada país, pero democracia al fin. Lo poco que conoces sobre reinos, tiene que ver con los pocos que todavía existen, pero sólo figurativamente.

Sus reyes son reyes, pero no gobiernan. Generalmente en esos países que te menciono, hay democracias que operan bajo el sistema de legislaturas. Primeros ministros son los que gobiernan, los reyes sólo están para ir a fiestas y celebraciones. Nuestro Reino no es eso, y cuando te de las pautas que lo sostienen, por momentos se te van a caer las medias del impacto. Y algunas cosas no te van a gustar, como no me gustaron a mí al principio, cuando conocí esta verdad. Pero es mi deber transferirte lo que he aprendido, aceptado, creído y puesto por obra. Es mi oración que al final, tú vayas y hagas lo mismo.

Escucha. Jamás le hablo a mis oyentes de manera directa, pero hoy tengo mandato y dirección de hacerlo. Y es para decirte que no me sorprende que justamente hoy y justamente tú, estés allí dispuesto o dispuesta a escucharme. Con una paz y una expectativa distinta a las de otras veces. ¿Sabes por qué no me sorprende? Porque lo que estoy a punto de enseñarte, es el mensaje más importante que existe sobre la tierra. Pero cuidado, porque también es el más peligroso. Es el único mensaje al que Satanás le teme. Cuando oye que alguien lo enseña, se hace presente en persona para procurar borrarlo de la mente de quien lo reciba. Toma toda tu autoridad en Cristo, ahora, y no se lo permitas.

Y a eso supongo que deberemos probarlo. Vayan con sus biblias a Mateo capítulo 13. Quiero explicar por qué esto está pasando ahora. En este capítulo, Jesús cuenta una historia, acerca de un agricultor, un sembrador. Mucha gente ha predicado sobre esta historia. Y lamentablemente debo decirte que, en muchos casos, lo que han predicado no ha sido verdad. No, al menos, la verdad completa. ¿Cómo se supone que yo sé esto? Porque yo mismo decía las mismas cosas que esos que te estoy mencionando, decían. Era lo que había aprendido. Así que, para evitar errores, yo quiero que tú leas lo que Jesús dijo de esta historia.

Él cuenta la historia de un sembrador que sembraba semillas. Y todos ustedes conocen de esta historia. Así que ni siquiera la voy a leer. De todos modos, lo que sí quiero es que leas una parte de lo que acaba de suceder aquí. Son muchos los que han usado de esta parábola, resaltando la importancia del perdón. Y no son pocos los que usan este pasaje para incentivar una mayor ofrenda. Porque dicen que, si siembras dinero, cosecharás dinero. Prosperidad le llaman. ¡Y eso no es verdad! ¡Eso no es lo que Jesús dijo aquí! ¿De qué trata, entonces, esta parábola? Hay muchas parábolas que Jesús no explicó.

Pero en esta, no hace falta preguntarse qué es lo que Él quiso decir. Es una de las pocas parábolas que Él sí explicó. Observa el verso 10. Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? Y Él explica por qué. Alguna vez me llegará la orden de explicar lo que Él explicó, porque me llevaría una enorme cantidad de tiempo hacerlo. Pero vayamos al verso 16. Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. (17) Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. 

¡Wow! ¿Sabes lo que les acaba de decir? Lo que te estoy enseñando, la mayoría no lo entendió. Amós no lo entendió. Isaías no lo entendió. Jeremías no lo entendió. Ezequiel no lo entendió. Pero ustedes sí lo están entendiendo. ¿De qué estaba hablando, Él? Él está a punto de explicar la parábola. Verso 18. Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: O sea que a esto no hay que adivinarlo, hay que entenderlo. Te lo explicaré. Así que, leamos. Verso 19. Él dice: esto es lo que significa esta parábola. Cuando alguno oye la palabra del reino Subraya eso, por favor. Porque tú puedes oír muchos mensajes; fe, sanidad, bautismo, unción, poder, prosperidad.

Pero esto no tiene nada que ver con todo eso, esto es diferente. El Reino. Cuando alguno oye el mensaje, del Reino, y a la palabra del Reino no la entiende, viene el malo. Cuando estás a punto de predicar el Reino. Cuando se toca este tema, Satanás no envía demonios. Jesús dijo: Él viene en persona. Cuando alguien oye el mensaje del Reino, el mismo Satanás viene. Muchos predicadores vendrán y predicarán buenos mensajes. De unción, prosperidad, poder, sanidad, milagros. Pero Él dice que cuando empiezas a predicar el Reino, Satanás no envía demonios para interferir, viene él mismo, en persona.

¿Y por qué viene? …y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. ¡Viene para arrebatarlo! Para volverte incrédulo. Para destruir el momento ungido que estás viviendo. Para apagarte la luz del entendimiento. Por eso es que no me sorprende que hoy estés casualmente allí, oyéndome. Porque seguramente Satanás también hoy anda por allí, rodeándote y procurando que no entiendas nada. ¿Por qué? Porque el mensaje del Reino es el único que predicó Jesús. Jesús nunca predicó sanidad. ¡Sanaba a la gente! Nunca predicó resurrección. ¡Resucitaba a la gente! Nunca predicó liberación. ¡Liberaba a la gente! ¡Sólo predicó el Reino!

Así que ahora quiero que tomes tu biblia, porque vamos a hablar del Reino, del poder y de la gloria. Es un paso tendiente a establecer el Reino, el poder y la gloria de Dios en la tierra. Porque eso es exactamente de lo que trata el Reino. Es el establecimiento de la gloria y el gobierno del Reino de Dios en la tierra. La pregunta que cabe, es: ¿Por qué necesita la tierra el Reino de Dios? 1.- El más grande problema en la tierra es, el mundo. Es una declaración bien importante, esta. El mundo entero se está desmoronando. Las economías están colapsando. El mundo, con todo su aparente esplendor, en realidad se está desintegrando.

Las economías se están desmoronando. ¿Por qué? Porque el mundo está colapsando. Dios creó la tierra, con un mundo. Y ahora escúchame con cuidado. Porque si no logras entender esto, nunca entenderás a Dios. Dios hizo una tierra, y sobre esa tierra, puso un mundo. Y hoy tenemos dos mundos, en una sola tierra. Dios creó una tierra, con un mundo. Pero hoy, tenemos una tierra con dos mundos. Si no comprendes esto, nunca entenderás la biblia. ¿Qué es mundo? ¿Cuál es la diferencia entre el mundo y la tierra? La palabra tierra, en la biblia, es una palabra hebrea en la que tierra, significa polvo de la tierra.

Tierra física. La palabra mundo, es diferente. Así que el mundo y la tierra, son diferentes. La tierra, es el planeta físico. El polvo, los montes, los árboles, los ríos, las plantas, los animales. Esa es la tierra. Es el planeta físico. Es la mayor tierra. Pero el mundo es diferente. La palabra mundo, en la Biblia, es la palabra kosmos. Así que al leer tú la Biblia debes ser muy cuidadoso. Cuando tú lees estas dos palabras: Mundo y Tierra. Hay una diferencia. ¿Qué significa la palabra Kosmos? 1.- Significa poderes de autoridades. 2.- sistemas que controlan. 3.- Sistemas de control. 4.- Pilares o columnas de influencia.

Ahora te doy la más importante. Mundo en la tierra, Kosmos en la tierra, significa influencia de gobierno. Así que la palabra Mundo, Kosmos, significa, Sistema de gobierno. La tierra, entonces, es el planeta. Pero el mundo, entonces, es el sistema que produce influencia en el planeta. No hay nada malo con la tierra. ¡La tierra es inocente! La tierra es perfecta. ¿Qué anda mal con la tierra? El mundo. No hay miseria en la tierra. ¿Dónde está la miseria, entonces? En los sistemas del hombre. No hay criminalidad en la tierra. Las plantas jamás atacarán a los animales. Los árboles, jamás atacarán a los océanos.

Entonces, ¿De dónde viene el crimen? De los sistemas del hombre. El mundo. Dios creó a la tierra para ser regida por el cielo. Nunca fue la intención de Dios que la tierra fuese regida o gobernada por la tierra. Dios creó la tierra para ser regida por el Reino de los Cielos. Dios quiso regir o gobernar lo visto, desde lo no visto. Él quiso regir lo natural, desde lo no natural. Su plan fue dominar lo visible, desde lo invisible. El Reino de Dios, es invisible. Y es más real que la tierra. ¿Por qué? Porque la tierra fue creada por el Cielo. Y la tierra necesita, el mundo del Cielo.

El Cielo necesita que la tierra funcione. Sin el Cielo, la tierra no tiene propósito. Y el primer país que existió, no fue sobre la tierra. Escucha con cuidado. El primer país que haya existido, fue un país llamado El Cielo. El Cielo es un país. Es invisible. Es sobrenatural. Pero es más real que la tierra. Y el país del cielo, produjo la tierra. Por eso es que el cielo es más real que la tierra. ¿Por qué creó los cielos a la tierra? ¿Por qué el Reino de Dios creó la tierra? Tengo la respuesta. La tierra fue creada para ser una colonia del cielo. El Reino de los Cielos, es el primer Reino que haya existido.

Pero el Reino de los Cielos, es invisible. Es espiritual. La tierra es física. Lo visible es temporal. Más lo invisible, es eterno. Lo visible fue creado por lo invisible. Lo visible fue creado y fue diseñado para ser regido por lo invisible. Lo natural fue creado para ser gobernado por lo sobrenatural. El cielo fue creado para gobernar la tierra. Esto es básico, fundamental. Nunca fue la intención de Dios que la tierra estuviese sola. Nunca fue intención de Dios que la tierra fuese gobernada por un gobierno terrenal. ¿Por qué creó Dios la Tierra? Busca en tu Biblia, en Isaías capítulo 45 y mira el verso 18. Allí nos dice Dios por qué creó la tierra.

Dice: Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro. Él no creó la tierra para que estuviese vacía. Él la formó para que estuviese habitada. ¿De qué estamos hablando? ¡Estamos hablando de gobierno! Dios dijo: Yo hice los cielos; ese es mi territorio. Ese es mi país. Ahí es donde vivo. Es invisible, es sobrenatural, es perfecto, es poderoso, todo está en orden. No hay crimen, no hay depresión, no hay pecado, no hay enfermedad, no hay dolencia, no hay temor, no hay guerra. ¡Cielo! Es donde vivo.

Los cielos. El cielo es mi país, así que yo soy el Rey del Cielo. Así que el Cielo es el Reino de Dios. Y Dios decidió: Voy a crear un planeta, y lo formaré. No para que esté vacío. La Tierra, es el único planeta, dice Dios, que sería habitado. Así que el hombre, que anda enviando cohetes y naves espaciales por todo el espacio, están buscando vida. Viajan a la Luna, a Marte, a Venus, a Júpiter buscando vida. Y siempre regresan con el mismo reporte: no hay señales de vida. ¿Por qué? Porque están invirtiendo millones de dólares tratando de probar que es Dios el que está equivocado.

La Tierra, dijo Dios, será habitada. ¿Por qué? La Tierra será mi colonia. Hoy vivimos bajo gobiernos democráticos y estamos acostumbrados a ellos. Pero tengo que advertirte que las democracias no colonizan. Ninguna democracia coloniza. Sólo los Reinos colonizan. Y el primer Reino que existió, es el Reino de los Cielos. Y el Rey del Cielo, dijo: quiero colonizar. Así que creó un planeta llamado La Tierra. Luego dijo: habitaré este planeta. Cuando quieres colonizar un país o un territorio, tienes que enviar allí a tus conciudadanos. Así que años atrás, hubo un reino, en Europa, España. Un reino poderoso. Entonces el Rey Fernando, dijo: Quiero colonizar. Y lo mismo, en alguna medida, dijeron los reyes de Gran Bretaña, Portugal y Francia. La gran pregunta, entonces, es: ¿Por qué colonizan los reyes? Porque la gloria del rey es territorial. Mientras más territorio tenga un rey, más gloria tiene. Por eso es que todos los reinos, se expanden. Colonizan.

Así que los portugueses, un día llegaron a lo que hoy día es Brasil. El reino de España, vino a Argentina, Colombia, México y varios lugares más. El reino británico vino a lo que hoy son los Estados Unidos. Así que mi Argentina, es un resultado de la colonización. Ahora, la otra pregunta: ¿Cómo colonizaron? Miren; nunca se coloniza con las personas que ya viven en ese territorio. Envías ciudadanos de tu propio reino para vivir en el territorio a colonizar. Así que Dios dijo: ¡Quiero colonizar la tierra! ¡Necesito ciudadanos de mi Reino, allí! Que sean iguales a mí.

Pero tuvo un problema. El problema de Dios fue que no había ninguno como Él en el Cielo para enviar a colonizar la tierra. Había ángeles, Serafines, Querubines, pero ninguno como Él. Y Dios dijo: para que yo pueda colonizar al planeta Tierra, necesito ciudadanos tales como yo. La vida ya había sido creada. Génesis capítulo 1. En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Ahora Dios necesita ciudadanos. ¿Por qué? Quiere colonizar. No tiene ciudadanos. Así que Dios dice, en Génesis capítulo 1, verso 26: El planeta está listo, hay vida en el planeta, hay plantas, animales, oxígeno, todo está listo, ¡Pero ahora necesito ciudadanos!

¡Quiero que mi Reino se expanda! Verso 26. Entonces dijo Dios. hagamos al hombre a nuestra imagen y conforme a nuestra semejanza. Tal como nosotros. ¿Por qué? ¿Para qué? Para que señoree en la tierra. ¿Por qué creó Dios al hombre? No lo creó para que viva un tiempito, se tome un par de cervezas. se muera y se vaya al cielo. A los religiosos les fascina ir al cielo. ¡Aman irse al cielo! Pero la gente de Reino, ama sojuzgar la tierra. Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza. Ningún ángel, en la Biblia, tiene la imagen de Dios ni tampoco su semejanza. Nosotros, ¡Ustedes que me están escuchando ahora! Son las únicas criaturas en existencia que tienen la imagen y la semejanza de Dios.

Ustedes son igualitos a su Padre, Dios. Tú no viniste de la tierra. Tú fuiste enviado a la tierra. Tal como aquel rey de España envió a miles de ciudadanos españoles a Sudamérica. Y ellos sojuzgaron, que es como decir que dominaron a Sudamérica. Así Dios te envía a ti a la tierra, a dominar la tierra. Porque tú existías antes de la tierra. La Biblia dice que tú estabas en Él, antes que empezara la tierra. Tú estabas en Él. Tú estabas dentro de Dios. Él estaba embarazado con la raza humana, antes que Él hiciera la Tierra. Tú existías antes que la Tierra. Porque la Tierra fue hecha para ti. Salmo 90. Versos 1 y 2, dice: Señor, tú nos has sido refugio De generación en generación. Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

Ahora escúchame con mucho cuidado. Dios te produjo a ti, antes de haber creado la Tierra. Y creó la Tierra, para que tú la tengas. Para que Él pudiera colonizar la tierra. Con sus propios hijos, sus propios ciudadanos. Todos habitantes del Reino de los Cielos. ¿Por qué es esto importante? Porque tú y yo hemos estado buscando extraterrestres. Y el problema es que tienes a varios cerca de ti allí donde estás. ¡Porque tú no eres de la Tierra! Tu viniste a la tierra, desde el cielo. Tú estabas dentro de Dios y Dios te puso en la tierra para colonizarla, para dominarla. Para los cielos.

Escucha, por favor. ¿Cuál es el propósito de la colonización? Sencillo. Transferir tu cultura. Tu gobierno. Tu idioma. Tu comida. Tu forma de vestir. Tu estilo de vida. Todo eso a un territorio lejano. Colonización. Dios dijo: quiero colonizar la tierra con el Reino de los Cielos. Así que tendré unos cuantos hijos. Los llamaré hombres. Como especie, no como género. Y los pondré en el planeta. Eres un extraterrestre. No eres de aquí. Fuiste enviado acá. Para hacer que la tierra sea exactamente como es el Cielo. Permíteme ahora darte diez componentes de lo que es un Reino. Anótalos, porque esta es tu tarea. La mía la estoy cumpliendo ahora.

Así es como tú traes el gobierno de Dios a tu país. 1.- Todos los reinos tienen territorio. 2.- Lenguaje. 3.- Leyes. 4.- Símbolos. 5.- Constitución. 6.- Códigos morales. 7.- Valores compartidos. 8.- Costumbres. 9.- Normas sociales. 10.- Cultura. Cada país consiste en estas diez cosas. De manera que, si tú quieres definir un país, primero debes reconocerlo como un territorio. El cielo tiene territorio. Se llama el cielo. El cielo tiene un idioma, se llama lenguas. Si tengo el don de lenguas, salvo que haya alguien con el don de interpretación, no me puedes entender. ¿Por qué? Porque es el lenguaje nativo.

Cuando el hombre cayó, perdió su idioma. Perdió su tierra. Perdió sus leyes, su constitución, perdió sus valores, sus códigos morales. Perdió todos sus valores sociales. Perdió su cultura. El Reino de Dios no es una religión. Es un país. Tiene un rey, tiene territorio, tiene leyes, tiene una constitución, tiene una cultura. Dónde el Reino colonice, se habla el mismo idioma, se come la misma comida, de la misma cultura. Por eso a quien lo cree, lo acepta y se lo pide, Dios le da el don de lenguas. ¡Forma parte de la colonización, eso! Pero no todos lo creen, no todos lo aceptan y muy pocos lo piden. Ese es el hombre por fuera del Reino.

Y esto es lo mismo que nos sucede aquí en Sudamérica o incluso en Norteamérica. No necesitas decirme de dónde eres. Cuando te oiga hablar y escuche en qué idioma lo haces, sabré de qué reino eres consecuencia. Mis antepasados, puedes darte cuenta por mi apellido, vinieron de España. Yo nací hace muchos años en Argentina, igual que mis padres y abuelos, pero hablo el idioma de aquellos parientes lejanos que vinieron de lo que aquí solíamos llamar “La Madre Patria”, España. Soy un producto de aquella colonización. Así que Jesús dijo: Id por todo el mundo, predicad el evangelio del Reino y todo aquel que creyere, será salvo. Hablarán nuevas lenguas.

¿Y por qué nuevas lenguas? Porque cuando vuelves al Reino de los Cielos, cuando vuelves recibes al Espíritu Santo, y Él te devuelve tu idioma original. Por eso es que, al hablar yo en lenguas, no necesitas preguntarme de donde soy. Cuando hablas en lenguas, tú dejas expuesto el país de donde eres. Si ahora me pusiera a hablar en lenguas, salvo que exista alguien que tenga el don de interpretarlas, ninguno de ustedes sabría lo que estoy diciendo. ¿Sabes por qué? Porque ustedes (Y yo también, obvio) hablamos normalmente en un idioma foráneo llamado español.

El español es un idioma nuevo para el cielo. Porque tu idioma original, son las lenguas. Por eso Pablo dijo: le doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos ustedes. Porque cuando hablo en lenguas, mi mente queda sin fruto. Pero le hablo directo a Dios. Y el me entiende al toque, mucho antes que yo mismo sepa de qué estoy hablando. Y ahora déjame ir diciendo esto. La expresión más poderosa de un país, es su cultura. ¿Y qué es cultura? Jesús dijo: cuando oren, no oren para ir al cielo. La religión dice que cuando oren, oren para irse al cielo. Jesús dijo: cuando oréis, no oréis para ir al cielo.

Es por eso que, a veces, tus oraciones no tienen respuesta. ¡Señor! ¡Ya no aguanto más todo lo que está pasando aquí! ¡Por favor! ¡Sácame de aquí y llévame contigo al cielo! ¿Te suena conocida esa oración? Es la oración de todos los religiosos. Hinduismo, budismo, islam y cristianismo. ¡Esa no es la oración de Jesús! Los discípulos se acercaron a Jesús. Ellos eran religiosos. Dijeron: Maestro, enséñanos a orar. Y enséñanos por qué hay que orar. ¿Por qué cosas debemos orar? Jesús dijo: Está bien, les enseñaré. He aquí como deben orar.

Padre nuestro. ¿Padre? Nuestro padre. Primero dijo: nunca vengas a orar nada más que por ti mismo. ¿Sabes como ora la mayoría? ¡Padre MIO! ¡Tengo problemas! YO necesito MI sanidad y que ME arregles todos MIS desaguisados. ¡No ores así! Dijo Él. Padre Nuestro. Cuando entres a orar, trae a toda la comunidad que conoces contigo. Eso es tan incorrecto como los movimientos carismáticos o de la prosperidad. Oran por bendiciones privadas. Oran por prosperidad personal. En el Reino, no oras por ti mismo. Oras para que todos prosperen. Que todos crean, que todos sean bendecidos. Cuando oréis, orad así: Padre Nuestro.

Padre. Es una palabra hebrea que se pronuncia Abba. ¿Sabes lo que significa? Fuente. ¿Y quieres algo más impactante, todavía? Abba no es una persona, es una función. Dios es tu fuente. Padre Nuestro. Que estás en los cielos. No en la tierra. Él está en su país. Él está en nuestro país de origen. Santo es tu nombre. Venga a nos tu Reino. Hágase tu voluntad. Venga a nos (A nosotros) tu Reino. Él dice: oren, no para irse al cielo ustedes, sino para que venga su Reino y se haga su voluntad. ¿Dónde? En la tierra, así como se hace en los cielos. Él dijo: oren, para que lo que está sucediendo en los cielos, comience a suceder aquí también en la tierra.

Venga a nos tu Reino. Venga a nos tus leyes. Venga a nos tu idioma. Venga a nos tu constitución. Venga a nos tus valores morales. Venga a nos tus normas sociales. Venga a nos tu cultura. En la tierra, así como es en el cielo. En el cielo no hay enfermedad, no hay dolencia, no hay pecado, no hay hogares rotos, no hay depresión, no hay crisis económica, no hay miseria, no hay temor. A la tierra. Por eso es que Jesús nunca predicó sanidad. Por eso es que Jesús nunca predicó prosperidad. Por esta razón es que Jesús nunca predicó liberación.

Si. tú tienes hambre y yo te doy una manzana, tú te la comes, pero dentro de un rato vuelves a tener hambre. Pero si yo te doy un manzano, o sea: una planta llena de manzanas, eso es otra cosa. Pedirle a Dios sanidad, es pedirle UNA manzana. Pedirle a Dios que venga a nosotros su cultura, es salud. Pedirle a Dios dinero, es una manzana. Pedirle a Dios que venga la cultura del cielo, es riqueza. Jesús nunca sanó y luego predicó el Reino. Primero predicó el Reino, y luego sanó. Eso significa Poder. Si el Reino de Dios ha vuelto a la tierra, entonces la cultura del Reino volvió a la tierra, y en esa cultura, no hay enfermedad. Eso significa que un milagro, es una sencilla evidencia de que la cultura está presente.

Ya fue dicho y enseñado: Dios creó una especie llamada Hombre. La palabra hombre, en ese verso, es plural. Eso significa que Dios no estaba haciendo una sola persona, estaba creando toda una especie. Hombre. Y decidió crearla a Su imagen. Y la palabra imagen, no significa verse igual, sino que significa tener el mismo carácter. Características. La misma naturaleza. Eso quiere decir que todo lo que Dios posee, esta criatura creada lo poseerá. Dios tomó partes de Él mismo para crearlo. Eso significa que lo que hay en Dios, está en nosotros. Misma naturaleza, características. Y luego dijo que sería a Su semejanza. Y semejanza no quiere decir que nos parecemos a Dios. La palabra del original da a entender que funcionará como Dios.

Así que tenemos la naturaleza de Dios, el carácter de Dios, sus características y funcionamos al igual que Dios. ¿Por qué? Porque de Dios salimos. ¿Cómo funciona Dios? Él funciona por fe. ¿Y qué es fe? Fe es creer algo que no estás viendo, hasta que lo veas manifestarse. Tú fuiste diseñado para vivir por fe. Cuando tú no funcionas en fe, funcionas en temor. Y la biblia dice que en Dios no hay ningún temor. Así que, al temer, estas luchando en contra de tu propia naturaleza. Luego dijo Dios: ¿Para qué he creado esta especie llamada Hombre? Y esta es la gran pregunta. ¿Por qué Dios te creó a ti? No tienes que preguntarte el por qué. Él nos dice por qué.

Aquí es donde la religión te juega una mala pasada. Porque si le preguntas a un religioso por qué cree que fue creado, te va a responder lo que medio mundo religioso suele responder: “¡Para adorar a Dios!” ¡Eso no es lo que Dios dice! Suena bonito, pero no es verdad. ¿Por qué Dios te creó a ti? Leamos lo que dice: Y señoree, (O sea que tenga dominio) sobre los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. ¡Aquí te está diciendo por qué te creó! ¡Para tener dominio, multiplicación, procreación, autoridad y gobierno sobre la tierra!

Entonces, si tú quieres saber por qué y para qué existes, vas a tener que descubrir qué cosa es dominio. Si tú no sabes qué es dominio, no vas a poder saber por qué fuiste creado. Ahí te lo explico. En el Antiguo Testamento y en este verso, te daré la palabra original usada por Dios. Señorear, en hebreo, es Rada. O sea que lo que Dios dijo, es que el hombre tenga rada. ¿Y qué es rada? Te la daré en español. La palabra rada, es en español, la palabra Reino. Que tengan Reino, eso dijo. Que también significa, Gobierno Soberano.

Y te diré algo. El gobierno de Argentina, no es un gobierno soberano. Porque sólo un Reino tiene un gobierno soberano. ¿Dónde está la diferencia? En que una democracia, es un gobierno del pueblo, eso significa el término griego demos-cracia. Pero en un reino, no hay democracia alguna. Es el gobierno del rey. Eso quiere decir que en democracia, el pueblo es soberano. El pueblo hace las leyes. Pero en un reino, el rey es soberano. Y el rey hace las leyes. Muy diferente. Así que Dios dice que el hombre tenga rada, Reino, gobierno soberano sobre la tierra.

Ahora míralo desde esta óptica. Dios te hizo a ti, un rey. Pero, atención, porque un rey no puede ser rey sin territorio. No se puede ser un rey de la nada. Dios es llamado el Rey del Cielo, ¿Verdad? O sea que el cielo es un lugar real, de realeza. Es un territorio, es invisible, es sobrenatural, pero es real. Y Él es el Rey del Cielo, por eso es que el suyo es llamado el Reino de los Cielos. Luego, Dios tuvo hijos. Y los llamó Hombre. Y seguramente tienes alguno allí cerca para saludar como parte de tu familia real. Tengo un principio de Reino para darte. Bien importante.

Cuando leo la Biblia, trato de leerla desde la óptica de un Reino, no desde una democracia. Jesús no es un presidente ni tampoco un primer ministro. Jesús, Jesucristo, ¡Es Rey! Y Jesús no tiene democracia. Jesús tiene un Reino. Y un Reino no es una religión, es un país. Así que cuando leo la Biblia, veo que la Biblia trata acerca de un Rey. Y de un Reino. Y de una familia real. No de una democracia. No tratamos a Jesús como a un presidente. A Jesús no hay que votarlo para que acceda a gobierno y autoridad. Un Rey nace como rey.

Y algo tan importante como esto. Cuando un rey tiene hijos, se les llama príncipes o princesas. ¿Sabes por qué un rey llama príncipe o princesa a un hijo o hija? Príncipe, en hebreo, significa primero. Así que cuando un rey tiene un hijo, es llamado Primero. Suena medio extraño, ¿Verdad? ¿Y qué quiere decir esto? Que es primero o primera en línea para el trono. El primero en la línea para asumir el trono. ¿Y cuándo un príncipe llega a ser rey? Al momento en que el rey muere. Ahora tenemos un problema. Dios es rey, y tiene hijos que son príncipes. Pero no pueden llegar a ser reyes si Dios no se muere. ¡¡Y Dios no se morirá nunca porque es eterno!

Entonces nos encontramos con otro principio. He aquí como es que operan los reinos. Si un rey quiere que su hijo llegue a ser rey mientras él está con vida, tiene una sola manera: tiene que remover al hijo de su territorio y ponerlo en un territorio distante. Y al estar en el territorio distante, puede llegar a ser rey sobre ese territorio distante. Entonces ahora, el rey se encuentra con que, siendo todavía rey en su territorio, en otro territorio también tendrá un hijo que sea rey. Mientras ese hijo se mantenga alejado del territorio del rey, puede ser rey.

Y entonces Dios, que es un Dios tan bueno, dice que quiere que sus hijos sean reyes tal como lo es Él. Pero como el cielo es su territorio, tiene que sacarlos de allí. ¡Fuera del cielo! Así que ahora ha creado un planeta llamado Tierra y allí los enviará, a que sean reyes de esa tierra. Y así Dios no sólo será el rey del cielo, sino también será el Rey de reyes y Señor de señores. Él en los cielos, nosotros sus hijos reinando en la tierra. Esta es la razón por la cual Dios se llama a sí mismo Rey de reyes y Señor de señores. Y que ellos señoreen, rada, dominio, Reino. Gobierno sobre la tierra, no el cielo.

Sólo un problema. Esto pasa. Alguien dio un ejemplo muy claro respecto a esto. El rey de Portugal no permitía que ninguno de sus hijos fuera rey porque él todavía estaba con vida. Pero ellos querían ser reyes. Entonces envió a uno de sus hijos a Sudamérica, concretamente a lo que hoy es Brasil. Y allí fue rey. Y su padre, allá en Portugal, era llamado rey de reyes. El único problema que tenía ese hijo suyo era que, cuando volvía a Portugal de paseo, ni bien llegaba allí, volvía a ser príncipe, porque el Rey allí era su padre. Eso quiere decir que en Sudamérica ese joven tenía poder, autoridad, control, era rey. Pero cuando viajaba a Portugal abandonaba todo eso y estaba sometido a su padre, el único rey válido en ese lugar.

Dios dijo: que señoreen, que tengan dominio, poder, autoridad, gobierno, sobre la tierra. Así que, cuando vayas al cielo, no tienes poder. Hay dos títulos que Dios te da. Reyes y príncipes en la tierra. Eso está en Apocalipsis. ¿Y eso qué quiere decir? Que, si estás en la tierra, eres un rey, pero si estás en el cielo, eres un príncipe. ¿Qué prefieres, sumisión o poder? Jesús dijo: Padre, no te pido que los saques del mundo, sino que los guardes del mal. Muchos cristianos, hoy, aquí y ahora, están orando al revés. Están tan abrumados por todo lo malo que ven en derredor que piden a Dios que se los lleve de aquí.

Mi pregunta, es: ¿Cuál de estas dos oraciones será respondida por el Padre, la de Jesús o la de esos cristianos? Basta. Déjate de hacer planes para irte de esta tierra, mejor haz esos planes para cambiar esta tierra. El Reino de Dios es la entrada del gobierno de Dios en la tierra. Así que su plan fue extender el cielo a la tierra. Colonizar a la tierra con el cielo. Llenar la tierra con la gloria del cielo. Eso dice el salmo 115:16: Los cielos son los cielos de Jehová; Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres. Dios dijo: el cielo es mi territorio. La tierra, es territorio de los hombres.

¿Cuándo vino el Reino de Dios a la tierra? Jesús nos dice cuando vino. Mateo 25.:34: Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. No una mansión. No ropa de primeras marcas. No autos de última generación. ¿Qué dice Jesús que has heredado desde la fundación del mundo? ¡El Reino! Y nota esto; no usó la palabra tierra. Usó la palabra mundo. Sistema. Cuando Dios puso a Adán en el jardín, el Reino estaba allí. Luego, en el tercer capítulo de Génesis, lo perdimos. ¿Cómo?

Con una declaración de Independencia. La colonia, declaró su independencia del Reino. Adán le dijo a Dios: “Quiero ser independiente”. Y eso es, exactamente, lo que todas las colonias hicieron en Sudamérica. 9 de julio de 1816, Argentina declara su independencia del reino de España. Hasta hubo enfrentamientos armados, guerras por esa causa. ¿Sabes tú como se le llama a eso en idioma real? Rebelión. ¿Sabes tú lo que significa esta palabra, rebelión, en el hebreo? Pecado. Dios, entonces dijo: Adán, has pecado contra mí. Pecado. Rebelión.

Cuando la colonia hace su declaración de independencia del Reino, se le llama rebelión. Eso es lo que le hizo lo que hoy es Argentina, a España en 1816. Cuando se independizó, entonces creó su propio gobierno. Reitero para que se entienda: cuando tú resuelves independizarte del Reino, creas tu propio gobierno. Adán le dijo a Dios: “Ya no te quiero más para gobernar sobre mí”. Pecado. Así que, de allí en más, la tierra desarrolló un nuevo sistema de gobierno. Creado por el hombre. Y el primer acto del nuevo gobierno, fue violencia doméstica.

El esposo atacó a su esposa. Y la culpó a ella por lo que él había hecho.  Y eso mismo sigue sucediendo hoy en muchísimos lugares, incluida mi Argentina. Cuando un hombre comete adulterio, culpa a la esposa. Cuando un hombre no puede pagar las cuentas, culpa a la esposa. Cuando un hombre no puede proveer para sus hijos, culpa a la esposa. Adán; violencia doméstica. El segundo acto de aquel nuevo gobierno, crimen de hermano contra hermano. Nuevo gobierno; un hermano asesino a su propio hermano. Caín a Abel. ¿En cuantos lugares de Latinoamérica se están matando entre hermanos por causa de supuestas ideologías que en realidad, todos sabemos, esconden otros intereses?

Cuando el hombre se gobierna a sí mismo, se destruye a sí mismo. Así que Dios dijo: todos ustedes se han ido como ovejas. Cada uno por su propio camino. Independencia. Hay camino que al hombre le parece derecho en su propia opinión, pero su fin es camino de muerte. Su fin es destrucción. Eso porque, al pecar Adán y romper su relación con el cielo, Dios hizo una promesa. En el capítulo 3 de Génesis, Dios no entró en pánico. Tenía un plan. Dios le dijo a Adán: ¿Dónde estás tú? ¿Qué pasó? ¿Por qué te independizaste del cielo? Y Adán dijo: ¡Esta mujer que me diste, fue la causante de todo!

Y la mujer dijo: ¡El diablo! ¡La serpiente! Ahí fue cuando la serpiente miró para un costado y no encontró a nadie más a quien culpar. Y luego Dios hizo una promesa. Dios le habló al diablo. Y le dijo: Satanás; te hago una promesa. La misma mujer que tú usaste para destruir mi colonia, yo la usaré para mi gloria. Entraré al vientre de ella y vendré al planeta tierra, legalmente y te pisotearé la cabeza, legalmente. Y voy a retomar la autoridad y el gobierno, y se lo voy a devolver a los hijos. Cuatro mil años después, llegó un ángel a una mujer y le dijo: María, necesito prestado tu vientre.

Necesito que incubes un cuerpo para mí. Isaías dice: Porque un hijo nos es dado, un niño nos es nacido. El niño, es el cuerpo, el hijo es el Espíritu. El niño es Jesús, pero el Hijo es el Mesías. El niño es el humano, pero el hijo es Cristo. Isaías 9:6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. No dice que viene como una religión. Tampoco que viene como UN gobierno, sino que dice que viene EL gobierno.

¿Por qué es tan importante esto último? Porque Dios siempre tiene un solo gobierno. El que perdió Adán. Y cuando el Mesías llega, trae con Él el gobierno que Adán perdió. Y concluye el verso 7: Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto. De lo dilatado de su gobierno, no habrá fin. Y Él reinará, sobre el trono de David y, sobre su Reino, sosteniéndolo con justicia. ¡Es la promesa! ¡Justicia!

Cuatro mil años después, aquí viene Jesús. Su primo, Juan el Bautista, que le dice: He aquí el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, no de la tierra. Del sistema. No le dice LOS pecados, le dice EL pecado. ¿Cuál pecado? Él viene para destruir la rebelión y volver a unir el cielo con la tierra. Mateo 3:1-2: En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Mateo 4:17; Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. 

Jesús dijo: han esperado durante cuatro mil años. Antes de venir, yo envié profetas, jueces, patriarcas, y ninguno pudo hacer el trabajo. Así que he descendido a la tierra por mí mismo. Y he venido para restaurar mi colonia hacia el Reino de los Cielos. Porque la colonia ha sido salvada. El gobierno está otra vez en la tierra. Por eso es la gran pregunta que nos resta: ¿Qué fue lo que Jesús vino a restaurar? ¿Por qué Él siempre habló de Reino y no de religión? De hecho, eso te tiene que dejar como alguien que vino aquí para gobernar, no para sobrevivir. Estás aquí nada menos que como un embajador del cielo.

Han llegado a decirme que predicar sobre el Reino, hoy, es estar a la moda, porque es lo que se usa en la iglesia. ¿Ah, si? ¿Quién inventó esa barbaridad? Hace veintitrés años que, de una u otra manera, con menor o mayor volumen de conocimiento, estoy predicando sobre el Reino porque eso fue exactamente lo que hizo Jesús durante su ministerio en la tierra. Y si voy a imitar a alguien que admiro y amo, no será a ningún hombre por brillante que sea, será a Jesús. Y eso es lo que trato de hacer cada día, es mi trabajo, es mi visión y mi misión.

¿Y sabes qué? A mí nadie me predicó el Reino cuando me convertí. Me hablaban de la fe, de la sanidad, de la familia, del amor y de todo eso que la religión tiene altas credenciales para hablar, incluido liberación, ya cuando eres un poco más maduro. Pero del Reino, nadie. No te digo poco o escaso: te digo NADIE. Por mi antigua profesión pude entrevistar a famosos teólogos y ellos me confesaron que no existía seminario ni universidad teológica que enseñara sobre el Reino. Increíble. Tanto como que tampoco hay ninguna enseñanza sistemática respecto a la revelación del Espíritu Santo. ¡No puede haberla! Hasta que un día, allá por los años noventa, apareció alguien hablando del Reino. Fue novedad, impacto y guía.

Y fue revelación. Revelación es darte cuenta un día que estás en este planeta como embajador del Reino de los Cielos. Si soy embajador, solamente respondo ante mi autoridad territorial. Un rey es alguien que tiene dominio sobre un territorio. Hay que aclarar, aunque no creo que haya alguien que no lo sepa, que un Reino no tiene nada que ver con una democracia. Es más; un reino es algo opuesto a una democracia. Un reino no es una república. Y Jesús vino predicando un reino, no una república ni una democracia. En una democracia, con tu voto, eliges a tu líder. En un reino, es el líder quien elige a sus ciudadanos.

En una democracia, su constitución, (todos los países la tienen), es el resultado de los pensamientos del pueblo. En un reino, en cambio, es la palabra del rey la que se convierte en su constitución. En una democracia, el pueblo crea la ley, por eso pueden cambiarla. En un reino, la palabra del rey define la ley, y nadie puede cambiarla. En un reino, la autoridad no está en un gabinete ministerial, está en una persona. En democracia, un referéndum puede cambiar una ley. En un reino, el rey define la ley y nadie puede cambiarlo. Por eso Dios dice en mi biblia que su palabra permanece para siempre.

Hoy vemos que la religión, matices más o menos, se ha convertido en una democracia. No es esto lo que Jesús quería. De hecho, el cristianismo se ha convertido desde hace mucho tiempo en una religión. Y es más que claro y notorio, desde los propios hechos, que eso jamás estuvo pensado así. Cuando un rey dice algo, ese algo no puede ser cambiado. Si Jesús dijo que la fornicación es un pecado, tú como iglesia no puedes votar para cambiar ese decreto, no tienes autoridad alguna para hacerlo. La palabra de Dios dice que la homosexualidad es abominación. No puedes juntar a setenta líderes y votar en contra de eso. Será democrático, pero no es propio de Reino.

El que cambia las leyes del Reino es un cristianismo convertido en una institución religiosa. Y hasta se pueden dar el lujo de aclarar que lo hacen porque Dios no está actualizado y lo que dice en su Palabra ya quedó anticuado. Que no está al tanto de todos los cambios que están ocurriendo en la sociedad. Es como decir que, porque en nuestra sociedad tenemos problemas culturales, o problemas emocionales, u hormonales, entonces lo correcto es actualizar nuestras biblias, ya que como están escritas, desentonan con todos los cambios modernos. Y es como si un grupo de teólogos se reunieran con Dios y le dijeran que no están de acuerdo con lo que Él dijo hace dos mil años y van a proceder a modificarlo. Lo hemos sometido a votación y una mayoría decidió el cambio. Es lo que nos exige nuestra gente y a ellos nos debemos.

Dale, de acuerdo, no tengo dudas que como quiera que lo mires, esos teólogos están diciéndole a Dios una verdad, pero eso no es un Reino, eso es una absoluta manipulación ejercida por hombres que han hecho de ella, su metodología cotidiana de operaciones. Así que no tenemos que enojarnos ni atacar o injuriar a liderazgos que construyen iglesias de las más distintas modalidades. Ellas funcionan dentro de una religión llamada cristianismo, pero no tienen absolutamente nada que ver con el Reino de los Cielos. El problema más grande de los hijos de Dios en la tierra, hoy, es como se ha perdido y bastardeado el concepto de Reino.

Fíjate que toda civilización y todo reino que surgió desde la caída de Adán, nunca tuvo el prototipo del Reino de los Cielos en su interior. Todo gobierno, desde la caída de Adán, nunca tuvo el programa que Dios había planeado para el hombre. Y te doy un ejemplo. Cada vez que los Asirios, los Babilonios, los Griegos o los Caldeos y todos los demás reinos que siguieron tras la caída de Adán, invadían un territorio, sometían a la gente, luego los desarraigaban y se los llevaban a sus países para convertirlos en esclavos. Ese era el estilo de guerra y el estilo de los reinos humanos. Todos los reinos hicieron esto, con excepción del Imperio Romano.

El Imperio Romano fue el primer reino que, cuando sometía a un pueblo, nunca se llevaba a la gente de su país. Los dejaban en sus tierras, pero enviaban a un gobernador desde Roma a ese lugar, para que trabajara logrando que ese país fuera como Roma. Pilatos era eso. Por eso fue que el Imperio Romano se convirtió en el imperio más exitoso de la historia. Porque su sistema de gobierno era una imitación al del Reino de Dios. Mantenían su sede en Italia, en Roma, y enviaban a sus gobernadores a todos los territorios, para hacer que esos territorios fueran como Roma. Y lo consiguieron. Entrabas a ciertos territorios dominados por los romanos, y era como si entraras en Roma. España, Inglaterra, fueron reinos que procedieron de la misma manera. Imitaciones humanas de algo divino.

Entonces nos encontramos con la escritura que dice que, en la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo. De hecho, la plenitud del tiempo, no significa un tiempo en un reloj, significa establecer. Todo está colocado en su lugar. Así que lo que Dios vio, fue un prototipo del Reino de los Cielos en la tierra, donde tienes a un rey gobernando en la tierra a través de gobernadores, no elevando al pueblo. El Imperio Romano se construyó sobre ese concepto. Lo que fuera que se manifestaba en Roma, debía manifestarse en cada lugar donde ellos gobernaban. Y así gobernaron el mundo entero por doscientos años. Era un sistema perverso, pero les funcionó porque era una imitación del sistema de Dios.

La intención de Dios no era realmente venir a la tierra. Su intención era que lo que sucediera en el cielo, sucediera en la tierra. Él quería colonizar la tierra como el cielo a través de sus hijos. Es decir que, lo que sea que sea el reino que coloniza, esa colonia se convierte en un calco del reino padre. Cuando le preguntaron a Jesús como debíamos orar, Él respondió: oren así: Padre nuestro que NO estás en la tierra, santo es tu nombre. Venga tu reino y hágase tu voluntad en la tierra, así como se hace en el cielo. Un reino no es una religión, un reino es la influencia de un rey sobre un territorio, interactuando con su voluntad, su intención, su propósito.

Por eso es que hoy hay tanta impotencia en la iglesia. En muchos casos, por el simple hecho de ser miembros de una religión cristiana, nos volvemos soberbios. ¿Recuerdas a quien puso como modelo de fe, Jesús, cuando estuvo en la tierra? No fue a un israelita, precisamente. Era un hombre que representaba a un reino, un romano. Porque un reino no es una religión. Este centurión que Jesús conoció, tenía un problema. Y vino a Jesús, no porque fuera un hombre religioso. Vino a Cristo, porque sabía que era un hombre de Reino.

Por eso le dijo que no era necesario que fuera a su casa, porque en los reinos, de la misma manera que su Pilato tenía el pulgar de César, podía dar la vida o podía quitarla, porque cuando representas a un reino, la autoridad de ese rey se distribuye a través de sus siervos. Así es que no necesitas ir a la sede central para que las cosas se hagan. Conque digas la palabra, conque des la orden, mi siervo estará sano. Eso dijo el centurión que impactó a Jesús, que lo colocó como modelo de una fe que sus paisanos todavía no evidenciaban poseer.

Para ser sanado o liberado, no necesitas ir al Cielo a entrevistarte con Dios. Eres un embajador del cielo en la tierra. Y un embajador no es una persona religiosa. El de embajador es un nombramiento político. Todos ustedes que me escuchan hoy, son embajadores de Cristo. La Biblia, que es la constitución del Reino de los Cielos, dice eso, que somos embajadores de Cristo. Eso significa que hemos sido nombrados por el gobierno del cielo, para representar al Reino de los Cielos en la tierra.

Un embajador no es una persona, un embajador es la encarnación de un país. El no lleva consigo a un país, el ES el país. Y esto es muy importante conocerlo, porque te ayuda a ver cuan grande es tu poder. Si eres un legislador o un ministro de un país, no eres tan grande. Un embajador es más grande que tú. Yo elegiría ser embajador, si se me permitiera. Porque cuando nombras a un embajador, conviertes a esa persona en un país andante. Tomas control total de sus vidas. Un embajador no paga ninguna factura. En el momento en el que un gobierno te nombra embajador, se hace responsable de tu comida, ropa, transporte, autos, casas y hasta la matrícula del colegio de tus hijos.

Dicho de otro modo, tu vida se convierte en propiedad del gobierno. ¿Recuerdas cuando Jesús dijo por qué nos preocupábamos por lo que íbamos a comer o a vestir? De eso hablaba. La última. Si soy un ciudadano de un país y alguien me da una bofetada, eso se considera como una agresión o un insulto. Pero si soy embajador de ese país y alguien me da una bofetada, eso se entiende como un incidente internacional. ¿Te das cuenta lo que es ser un embajador del Reino de los Cielos en la tierra? Eso soy. Eso eres. Eso somos. ¿Has podido entenderlo? ¿Fui lo suficientemente claro como para mostrarte que esto es el Reino?

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3 – Cuando La Obra es de Dios

Efesios 6:18 = Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;

Ezequiel 36:37 = Así ha dicho Jehová el Señor: Aún seré solicitado por la casa de Israel, para hacerles esto; multiplicaré los hombres como se multiplican los rebaños.

Isaías 62:6-7 = Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis, ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra.

Cuando Dios obra, lo hace siguiendo una ley precisa y un principio definido. Aunque Él podría hacer lo que quisiera, con todo nunca obra descuidadamente. Todo lo que Él hace está siempre de acuerdo a una determinada ley y principio establecidos por Él. Sin duda alguna, Él puede trascender todas estas leyes y principios, porque es dios y es muy capaz de actuar conforme a lo que le plazca. Sin embargo, descubrimos en la Biblia un hecho maravilloso que a pesar de su infinita grandeza y de su habilidad para obrar de acuerdo a su voluntad, Dios siempre actúa siguiendo la línea de la ley o del principio que Él ha establecido. Parece como si Dios, de manera deliberada, se haya sometido a la ley para ser controlado por su propia ley. Así pues, ¿Cuál es el principio que regula la obra de Dios? La obra de Dios se ajusta a un principio básico: Él quiere que el hombre ore; desea que el hombre coopere con Él por medio de la oración.

En cierta ocasión un cristiano que sabía orar muy bien, declaró esto; que todas las obras espirituales incluyen cuatro escalones, El primer escalón es que Dios concibe un pensamiento, el cual es su voluntad. El segundo escalón es que Dios revela su voluntad a sus hijos por medio del Espíritu Santo, haciéndoles saber que Él tiene una voluntad, un plan, una demanda y una expectación. El tercer escalón es que los hijos de Dios devuelven la voluntad de Dios ofreciéndole oraciones, pues la oración es la manera como respondemos a la voluntad de Dios. Si nuestro corazón es uno con su corazón, nosotros expondremos naturalmente en nuestra oración lo que Dios intenta hacer. El cuarto escalón es que Dios llevará cabo esta misma cosa.

Aquí nosotros vamos a poner nuestra atención no en el primer escalón ni en el segundo, sino en el tercero: cómo tenemos que devolver la voluntad de Dios ofreciéndole oraciones. Fijémonos bien en la palabra “devolver”. Todas las oraciones de valor contienen en ellas este elemento de “devolver”. Si nuestra oración tiene solamente el propósito de lograr nuestro plan y nuestras expectaciones, en el terreno espiritual no podemos decir que esta oración valga mucho. La oración debe tener su origen en Dios, y a nosotros nos toca contestarla. Esta es la oración efectiva, pues es la oración que controla la obra de Dios. Cuántas son las cosas que el Señor desea hacer y, sin embargo no las lleva a cabo porque su pueblo no ora. Dios esperará hasta que los hombres se pongan de acuerdo con Él, y entonces obrará. Este es un gran principio de la forma como Dios obra, y constituye uno de los principios más importantes de todos los que se encuentran en la Biblia.

Lo que se dice en Ezequiel 36:37 que leímos en el inicio, es sorprendente. El Señor dice que tiene un propósito y es que Él multiplicará los hombres de la casa de Israel como se multiplican los rebaños. Esta es la determinada voluntad de Dios. Lo que Dios ha ordenado, Dios lo hace. Sin embargo, Dios no lo va a realizar instantáneamente, sino que esperará un plazo. ¿Cuál es la razón de la espera?  El Señor dice: Aún seré solicitado por la casa de Israel, para hacerles esto; Él ha decidido aumentar los hombres de la casa de Israel, pero debe esperar hasta que los hijos de Israel se lo soliciten. Vemos que aunque Él ha resuelto llevar a cabo ciertas cosas, no las realizará inmediatamente. Esperará hasta que los hombres muestren su acuerdo antes de que Él obre. Cada vez que Dios obra, nunca procede inmediatamente sólo por el hecho de que eso es su voluntad; no, esperará, si es necesario, para que su pueblo exprese su acuerdo en oración antes de que Él obre. Ciertamente que esto es un fenómeno sorprendente.

Tengamos siempre presente esta verdad: que todas las obras espirituales son decididas por Dios y deseadas por sus hijos. Todas son comenzadas por Dios y aprobadas por sus hijos. Este es un gran principio en las obras espirituales. Aun seré solicitado por la casa de Israel, dice el Señor. La obra de Dios espera la petición de los hijos de Israel. Y un día los israelitas en efecto pidieron y sin tardanza Dios procedió a hacerlo para ellos. ¿Nos damos cuenta de este principio en todas las obras de Dios? Después que Dios ha comenzado algo, se detiene en la ejecución hasta que nosotros oremos. Desde el día de la fundación de la iglesia, no hay nada que Dios haga en la tierra sin la oración de sus hijos. Desde el momento que Dios tiene sus hijos, todo lo hace de acuerdo a la oración de los suyos. Todo lo sujeta a las oraciones de ellos. No sabemos por qué obra de esta manera, pero sabemos que esto es un hecho. Dios ha querido descender a la posición de deleitarse en cumplir su voluntad a través de sus hijos.

Hay otra ilustración de esto en Isaías 62, que también leímos. Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis, ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra. Dios intenta poner a Jerusalén por alabanza en la tierra. ¿Cómo va a hacerlo? Pone guardas sobre los muros para que clamen a Él. ¿Cómo tienen que clamar? No reposéis, ni le deis tregua. Tenemos que clamar a Él incesantemente y no darle reposo. Hemos de seguir orando hasta que Dios realice su obra. Aunque el Señor ya ha deseado poner a Jerusalén por alabanza en la tierra, sin embargo, Él pone guardas en los muros. De acuerdo a las oraciones de ellos obrará Dios. Los urge a que oren no una sola vez, sino que oren sin cesar. Sigamos orando hasta que se haga la voluntad de Dios. En otras palabras, la voluntad de Dios es gobernada por las oraciones del hombre.

El Señor espera a que nosotros oremos. Ente4ndamos claramente que por lo que se refiere al contenido de la voluntad de Dios, es Dios mismo quien lo decide; nosotros no hacemos la decisión, ni siquiera tomamos parte en ella. Sin embargo, por lo que se refiere a hacer la voluntad de Dios, eso está gobernado por nuestra oración. Y aquí recordaba a ese hermano que dijo que la voluntad de Dios es como un tren y nuestras oraciones como las vías para que ese tren funcione. Un tren puede viajar a cualquier lugar, pero siempre y cuando haya vías para que transite. El Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis, ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra. El tren tiene una fuerza tremenda para ir hacia el este, el oeste, el sur y el norte, pero sólo puede ir a los lugares donde las vías están colocadas.

Y esto es así no porque Dios no tenga poder, (Dios, como el tren, tiene poder, gran poder) pero como Dios elige ser gobernado por la oración del hombre, por lo tanto, todas las oraciones válidas, (Como las vías para ese tren), abren el camino a Dios. Consecuentemente, si nosotros no tomamos la responsabilidad de la oración, estamos impidiendo el cumplimiento de la voluntad de Dios. Cuando Dios creó al hombre, le dio una voluntad libre. Así es que en el universo existen tres voluntades diferentes, a saber: la voluntad de Dios, la voluntad de Satanás, el enemigo, t la voluntad del hombre. La gente podrá preguntarse por qué el Señor no destruye a Satanás en un momento. El Señor podría, pero no lo ha hecho. ¿Y por qué? Porque Dios quiere que el hombre coopere con Él en enfrentarse a Satanás. Así resulta que Dios tiene su voluntad, Satanás la suya, y el hombre también tiene la suya. Dios busca tener la voluntad del hombre unida a la suya. Dios no destruirá a Satanás por sí mismo. Nosotros no sabemos enteramente por qué Dios ha escogido esa manera, es decir, el que Dios no actuará independientemente; Dios busca la cooperación del hombre. Y esta es la responsabilidad de la iglesia en la tierra.

Cuando el Señor quiere hacer una cosa, primero pone su pensamiento en nosotros por medio del Espíritu Santo. Y solamente después que nosotros hayamos convertido ese pensamiento en oración, el Señor lo pondrá por obra. Así es como se hacen las obras de Dios; Dios no hará nada de otra forma. Él necesita de la cooperación de nosotros los hombres. Él necesita una voluntad que sea una con la suya y que esté de acuerdo con Él. Si Dios hiciera las cosas sin involucrarnos a nosotros los hombres, entonces no hay en absoluto ninguna necesidad de que nosotros estemos aquí en la tierra, ni necesitamos saber cuál es la voluntad de Dios. Sin embargo, toda voluntad de Dios debe ser hecha por nosotros, puesto que Él exige que nuestra voluntad sea una con la suya propia. Por lo tanto, el primer paso al hacer nosotros la voluntad de Dios es que expresemos su voluntad en oración. La voluntad de Dios será expresada por medio de nuestra oración.

Aquí podemos ver que la oración es realmente un trabajo. No hay ningún trabajo que sea más importante que la oración, porque la oración cumple y al mismo tiempo expresa la voluntad de Dios. Por esto, toda oración que viene de nuestra propia voluntad es inútil. Las oraciones que están de acuerdo con la voluntad de Dios, se originan en Dios, se nos revelan a nosotros por el Espíritu Santo, y vuelven a Dios por medio de oraciones. Cualquier oración que está de acuerdo con la voluntad de Dios debe empezar con la voluntad de Dios, los hombres simplemente responden y transmiten esa voluntad. Todas las que comienzan con nosotros, son oraciones sin ningún valor espiritual. Al leer la historia de la iglesia, podemos notar que todos los grandes avivamientos han venido siempre de la oración. Esto demuestra cómo la oración capacita al Señor para hacer lo que Él quiere hacer. Nosotros no podemos pedirle que haga lo que no quiere hacer, aunque ciertamente podemos retrasar lo que Él quiere hacer. Con todo, cuando somos llamados a ser canales de su voluntad, podemos sin duda bloquear la obra de Dios si no cooperamos con Él.

Por esta razón nuestra oración nunca debe ser pedir al Señor que haga lo que Él no tiene deseo de hacer o tratar de cambiar su voluntad. Debe ser simplemente una oración según su voluntad, que por tanto lo capacita para hacer lo que Él desea hacer. En el caso de que pidamos insistentemente con la esperanza de forzarlo a hacer lo que Él no tiene intención de hacer, estaremos desperdiciando nuestros esfuerzos, pues nuestra oración no servirá para nada. Si Dios no quiere actuar, ¿Quién podrá hacerlo actuar? Una cosa solamente podemos hacer, y esa es el orar por lo que Dios ha deseado. Entonces Dios nos llevará a cabo su obra porque nosotros somos uno con Él. Tomemos como ejemplo la venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés. Cientos de años antes del día de Pentecostés, en el tiempo de Joel, Dios ya había mencionado esta venida. Pero el Espíritu Santo vino solamente después que muchos discípulos se habían reunido y habían orado.

Aunque el advenimiento del Espíritu había sido determinado por Dios mucho antes, no se hizo realidad hasta que los hombres hubieron orado. El Señor es capaz de hacer muchas cosas; sin embargo, le gusta hacerlas después que los hombres han orado. Dios espera nuestro consentimiento. Dios mismo ya quiere, pero desea que nosotros también queramos. Cuantas son las cosas que él ha decidido hacer, y sin embargo espera, porque nosotros no le hemos expresado nuestro acuerdo. Debemos darnos cuenta que aunque no podemos forzar a Dios a hacer lo que no quiere hacer, sin embargo sí podemos pedirle que haga lo que sin duda alguna Él quiere hacer. Con frecuencia perdemos bendiciones espirituales porque fallamos en expresar en la oración la voluntad de Dios.

Si surge alguien y se dedica exclusivamente a la obra de la oración, qué cosa tan excelente será. Dios está esperando a estas personas para que trabajen unidas a Él y así lo capaciten para terminar su obra. Algunos cristianos podrán preguntarse por qué el Señor no salva a más pecadores, por qué no hace que los creyentes sean vencedores. Yo creo sinceramente que Dios, sin duda alguna, haría tales obras, con la sola condición de que el pueblo orase. Dios no está opuesto a llevar a cabo la obra, simplemente desea obtener primero personas que trabajen junto a Él. Siempre que esas personas comienzan a trabajar con Él, Dios inmediatamente actúa. En todas las obras espirituales, el Señor está esperando siempre una expresión del deseo de sus hijos. El que la obra se haga o no se haga depende de cómo sus hijos oren. Por lo tanto, nosotros debemos declarar nuestra cooperación con Él. Dios está esperando para bendecirnos. La cuestión ahora es: ¿Oraremos nosotros?

Los que no conocen a Dios podrán replicar de esta forma: Si Dios quiere hacer algo, ¿Por qué no lo hace? ¿Por qué ha de desear que los hombres oren? ¿No lo sabe Dios todo? La mucha oración, ¿No llegará a molestar a Dios? Tengamos presente, sin embargo, que nosotros los humanos somos seres con una voluntad libre. Así como el Señor no puede negar su propia voluntad, tampoco forzará la nuestra. Dios nos esperará si nosotros no oramos según su voluntad, Con todo, ¿No desea Dios que su voluntad se haga en la tierra como se hace en el cielo? Entonces, ¿Por qué no sigue adelante Dios y la realiza? ¿Por qué pide el Señor a sus discípulos que oren? Padre nuestro que estás en el cielo…que se haga tu voluntad, como en el cielo, así en la tierra Si Dios quiere que su Reino venga, ¿Por qué no viene de manera automática? ¿Por qué los discípulos tienen que orar que venga tu Reino?

¿Por qué, si Dios sin duda desea que su nombre sea santificado por todos los hombres, no hace Él mismo que sea santificado en vez de requerir que los discípulos oren? Santificado sea tu nombre. Todo esto no tiene más razón de ser que el hecho de que Dios no desea hacer nada independientemente, porque Dios elige que los hombres cooperen con Él. Dios tiene el poder, pero necesita que nuestras oraciones pongan la vía para que corra ese tren de su voluntad. Cuantas más vías pongamos, más abundantes serán las obras de Dios. Por lo tanto, nuestras oraciones deben servir el propósito de poner una inmensa red de vías espirituales, Y cuantas más sean, mucho mejor.

¿Cómo debemos nosotros poner las vías para la voluntad de Dios? La respuesta está en Efesios 6:18: Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu. Nuestra oración debe tocar en muchas direcciones. Debemos orar constantemente. Hagamos oraciones específicas y precisas, y también oraciones generales. Muchas de nuestras oraciones, por abarcar mucho, son demasiado imprecisas; presentan demasiados agujeros por los que Satanás puede entrar con toda facilidad. Si nuestras oraciones fueran completas y bien protegidas, Satanás no tendría ninguna oportunidad de hacer estragos. Por ejemplo, cuando un hermano sale a predicar, debemos poner la vía para que la voluntad de Dios se cumpla en él. Si solamente oramos unas pocas palabras en una oración general, pidiendo al Señor que lo bendiga, que lo proteja, y supla sus necesidades, esa red de oración es demasiado delgada. Si queremos orar por una persona en particular, debemos extender una red muy cerrada para que Satanás no encuentre ningún agujero por donde colarse.

Entonces, ¿Cómo debemos orar? Cuando ese hermano se prepara para salir, debemos orar por su salud, por su equipaje, por el tren o el avión en el que viajará, hasta por el horario de su viaje o su vuelo, por su descanso y por la comida que le brinden durante ese viaje, además de por toda la gente con la que comparta ese viaje. Debemos orar también por todo lo que se relacione con él cuando haya llegado a su destino: orar por el lugar en que se quedará, orar por los vecinos, incluso por las cosas que él leerá o verá en las redes o la televisión, orar también por su trabajo: por el tiempo que le tenga que dedicar y por todas las otras cosas que se relacionan con el trabajo. Si oramos por él así de extensamente, será muy difícil que Satanás encuentre una abertura por la que pueda atacarlo. El trabajo de la oración es por lo tanto un verdadero trabajo. Los que son perezosos, necios y descuidados no pueden hacer este trabajo. Con todo, cuán a menudo vemos que, cuando hay personas que oran por una determinada cosa con seriedad y por extenso, la cosa se cumple.

Hay otra lección que debemos aprender aquí. Satanás está tan lleno de engaños, que para nosotros es realmente difícil defendernos de sus tretas. Nosotros somos incapaces de orar hasta por el último detalle y, por lo tanto, solamente podemos orar de esta manera: “Oh Señor, que tu preciosa sangre responda a lo que venga de Satanás.” Démonos cuenta que la preciosa sangre de Cristo es la contestación a todas las obras del enemigo. Esta es la mejor oración que podemos presentar contra él, para que no pueda colarse por esta red para asaltar a los hijos de Dios. Cada vez que oramos, necesitamos ver tres aspectos: primero, debemos ver a quien estamos orando; segundo, debemos conocer a aquel por quién ramos; y tercero, debemos darnos cuenta de quién es contra el que oramos. Frecuentemente sólo nos acordamos de dos aspectos de la oración: el que se refiere a Dios, (A quien oramos), y a los hombres, (Por quienes oramos).

Y así hemos pasado por alto el aspecto a que se refiere el enemigo. En este asunto de la oración debemos conocer no solamente a quién oramos, sino también contra quien oramos. Debemos conocer por quien oramos, pero debemos también conocer que hay un enemigo que está al acecho para herirnos. Nuestra oración se dirige a Dios, por los hombres y contra Satanás. Si tenemos en cuenta estos tres aspectos, es seguro que Dios obrará a nuestro favor. Todos los que verdaderamente trabajan para el Señor deben extender la red de la oración de tal manera que Dios pueda obrar por medio de esa persona. Dios no está en absoluto opuesto a obrar: simplemente está esperando que las personas oren. Que ansiosamente espera el Señor que los hombres tengan una vida de oración, como la voluntad divina espera las oraciones de los hombres. Muchas veces, sin que de antemano hayamos destinado un tiempo para la oración, sentimos una urgencia para orar. Esto indica que hay un asunto en la voluntad de Dios que requiere nuestra oración.

Oremos cuando sintamos la urgencia de la oración; esto es orar de acuerdo a la voluntad de Dios. Es el espíritu Santo quien nos constriñe a presentar la oración que está de acuerdo con la voluntad de Dios. Cuando el Espíritu Santo nos urja a orar, debemos orar. Si no oramos, sentiremos un ahogo interno, como si hubiéramos dejado de hacer algo. Y si a pesar de todo no oramos, nos sentiremos todavía más oprimidos. Por fin, si decidimos no orar, el espíritu de la oración y la urgencia de la oración quedarán tan embotados, que nos será difícil recobrar este sentimiento y hacer después la oración de acuerdo a la voluntad de Dios.  Cada vez que Dios pone un pensamiento de oración en nosotros, su Espíritu Santo primero nos mueve a tener una urgencia de orar por ese asunto en particular. Tan pronto como recibamos ese sentimiento, inmediatamente debemos entregarnos a la oración. Debemos pagar el precio de orar bien por ese asunto.

Cuando el Espíritu Santo nos mueve, nuestro propio espíritu al instante siente una urgencia como si nos hubieran puesto un peso en el corazón. Después de haber orado, nos sentimos aliviados, como si nos hubieran quitado de encima una pesada piedra. Pero en el caso de que no hagamos la oración, experimentaremos el sentimiento de que hemos dejado de hacer algo. Si no hacemos la oración, no estamos en armonía con el corazón de Dios. Si somos fieles a la oración, es decir, si oramos tan pronto sintamos la urgencia de hacerlo, la oración no se convertirá en un peso, sino que en vez de ser así, se convertirá en algo suave y gustoso. ¡Qué lástima que sean tantos los que en este punto apagan el Espíritu Santo! Ahogan la sensación de que el Espíritu Santo da para moverlos a orar. Después, serán muy pocas las veces que vuelvan a experimentar esa sensación. Porque ante el Señor, ya no son vasos útiles.

El Señor no puede lograr nada por medio de ellos, porque ellos ya no pueden expresar en la oración la voluntad de Dios. Si caemos en el estado de ya no sentir la urgencia de la oración, nos habremos hundido en una situación muy peligrosa, porque habremos perdido la comunión con Dios y Él ya no puede usarnos en su trabajo. Por esta razón hemos de ser extremadamente cuidadosos al tratar los sentimientos que nos da el Espíritu Santo. Cuando sintamos una urgencia en la oración, inmediatamente debemos preguntarle al Señor: Dios mío, ¿Por qué cosa quieres que ore? ¿Qué quieres llevar a cabo que necesita que yo ore? Y si nosotros oramos por eso, la vez siguiente, Dios volverá a confiar en nuestra oración. Pero si no obedecemos la primera urgencia, seremos incapaces de recibir la segunda llamada. Piramos al Señor que nos haga fieles en cooperar con Él en la oración. Tan pronto como sintamos el peso, descarguémoslo en la oración.

Si la carga se hace demasiado pesada y no podemos aliviarla con la oración, entonces debemos ayunar. Cuando la oración no puede aliviar la carga, debe ser seguida por el ayuno. Por medio del ayuno, la carga de la oración puede aliviarse rápidamente, puesto que el ayuno puede ayudarnos a descargara la más pesada de las cargas. El que continúe haciendo el trabajo de la oración, se convertirá en un canal de la voluntad de Dios. Cuando el Señor tenga algo que hacer, buscará a esta persona. Deseo decir esto: que la voluntad de Dios está siempre buscando una salida. El Señor está siempre a la búsqueda de alguien o de algunas personas que sean la expresión de su voluntad. Si son muchos los que se adelantan a hacer este trabajo, Dios hará muchas cosas a causa de sus oraciones.

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Una Palabra Confirmada Actual

Hace muchos años, publiqué en mi web una enseñanza profunda, no convencional y crítica sobre la diferencia entre el espíritu, el alma y el cuerpo en el ser humano, haciendo hincapié en la relevancia del alma y en cómo su poder ha sido mal comprendido, manipulado o incluso suprimido tanto dentro como fuera de la Iglesia. En tiempos donde la lectura ha mermado por carencia de tiempo o de posibilidades de concentración, creo necesario compartir una síntesis de ese trabajo tan valioso, en momentos en que se ha vuelto estrictamente necesario.

La diferencia entre el espíritu, el alma y el cuerpo es conocida por la mayor parte de los creyentes. El espíritu nos conecta con Dios, a partir de lo que llamaríamos conciencia divina. El alma nos da auto conciencia, que es como decir identidad, voluntad y emociones. El cuerpo, en tanto, nos conecta con el mundo físico a través de los cinco sentidos. Salvo las excepciones determinadas por patologías inherentes a cada uno de esos cinco sentidos, la vista, el olfato, el gusto, el tacto y el oído son los elementos básicos para la vida normal de cualquier ser humano.

El problema mayor que afronta la iglesia de este siglo veintiuno, es la tremenda confusión en la que muchos de sus miembros han caído. No son pocos, puedo asegurarte, los cristianos que no terminan de distinguir entre lo que es el alma y el espíritu. Eso, obviamente, ha permitido y sigue facultando diversos engaños espirituales, falsificaciones de la figura del Espíritu Santo y distintas manifestaciones sobrenaturales que, en realidad, provienen del alma o, incluso, como sucede en la mayoría de los casos, de fuerzas malignas que siempre están atentas para aprovechar estas ignorancias. Mira este texto:

Apocalipsis 18: 2-3 = Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible. Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites. 

Versos 11 al 13 = Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías; mercadería de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino fino, de púrpura, de seda, de escarlata, de toda madera olorosa, de todo objeto de marfil, de todo objeto de madera preciosa, de cobre, de hierro y de mármol; y canela, especias aromáticas, incienso, mirra, olíbano, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos y carros, y esclavos, almas de hombres.

Lo que aquí la visión de Juan nos muestra es que las almas de los hombres han llegado a ser mercancía comprada o vendida al mejor postor. De hecho, esto tiene parentesco directo con lo que en muchas congregaciones se realiza hoy, donde se comercia con las almas de sus miembros ignorando el verdadero propósito espiritual. Ante la proverbial pregunta de cómo salirse de todo este andamiaje satánico, bien vale reproducirte el verso 4 de este mismo capítulo 18 e este libro, que dice: Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; 

Sabemos, porque así ha sido escrito, que Adán fue creado con capacidades extraordinarias, tanto en lo intelectual, como en lo espiritual y físico. Basten dos ejemplos para confirmarlo. Se le ordenó darles nombre a cada uno de los animales creados y así lo hizo. Obviamente, no eran dos o tres, eran miles y miles. Luego, él podría recordarlos a uno por uno sin errores. Memoria sobrenatural. Se le ordeno labrar la tierra del Edén, a él solo. Si el Edén estaba conformado por esos cuatro ríos mencionados, el Edén no era un pequeño parque ni una placita de pueblo, eran miles de hectáreas. Lo hizo. Enorme capacidad física y mental. Todo esto estaba en su alma. Al producirse su caída, toda esta capacidad quedó congelada, confinada. Pero ese poder no desapareció, sino que quedó latente en toda la humanidad posterior.

Aquí es donde caemos necesariamente en la realidad del título que Nee otorgó a su trabajo. Porque, indefectiblemente, el alma humana contiene un poder tremendo que proviene de Adán. Un poder que si bien es de corte original, sin embargo, no es necesariamente divino, pero si “sobrenaturalmente natural”. ¿Qué hace Satanás al respecto? Busca liberar ese poder para respaldar sus fines, utilizando imitaciones espirituales y emociones muy intensas, desviando de ese modo a los creyentes y llevándolos a depender de todas estas sensaciones anímicas y corporales, abandonando de manera automática lo espiritual, que es la base de lo que Dios nos dejó para manejarnos en esta tierra con la guía de su Espíritu Santo. Tremendo.

La advertencia es más que clara. Muchas de las manifestaciones aparentemente espirituales que se experimentan en las modernas congregaciones evangélicas, podrían tranquilamente provenir del alma, mediante el manejo consciente o inconsciente de las emociones, la sugestión y aún de ciertas manipulaciones que todos hemos podido observar. A veces, con la sana intención de motivar a creer más y mejor, pero no en dependencia a la guía del Espíritu Santo. Esto, obviamente, eleva al carácter de urgencia utilizar el discernimiento que nos ha sido entregado, para determinar el verdadero origen del poder manifestado.

Por eso es que casi de manera permanente, en la mayoría de nuestros ambientes cristianos, se llame a todos los creyentes a no vivir conforme a sus emociones, sus razonamientos intelectuales, De sobremanera si se trata de sitios conformados por profesionales) o voluntad propia. Se les enseña o advierte de procurar vivir conforme al espíritu, en permanente comunión, (Que es comunicación directa) con Dios y recuperando el diseño original que tenía Adán antes de la caída. La gran pregunta que surge de inmediato y que me ha tocado escuchar y responder muy a menudo, es: ¿Es factible fácilmente eso? La respuesta, es que no, que no es fácil ni sencillo porque forma parte de una guerra espiritual, pero que es posible, ya que de otro modo Dios no nos hubiera ordenado hacerlo.

Todo esto es un llamado a reevaluar profundamente la teología cristiana tradicional sobre la naturaleza humana. Plantear que en el alma reside un poder inmenso que, si no está sometido al espíritu y el espíritu no está sometido al Espíritu de Dios, puede ser sin dudas una terrible fuente de engaño espiritual, especialmente en estos tiempos finales. La restauración del hombre pasa por entender esta dinámica y caminar en el espíritu, no en la carne ni en lo meramente almático. ¿Te cabe alguna duda que esto, que fue pensado y escrito hace muchísimos años es, exacta y puntualmente lo que hoy se vive en la mayor parte d lo que denominamos como iglesias cristianas?

Lo cierto y evidente es que existe un poder latente en el alma humana, heredado desde Adán, que quedó confinado tras la caída. Muchas religiones y prácticas espirituales (Por ejemplo el budismo, hinduismo, taoísmo, algunas técnicas de la psicología, parapsicología, etc.) buscan liberar este poder a través de medios ascéticos o mentales. Sin embargo, este poder no proviene de Dios, y su activación puede llevar a manifestaciones sobrenaturales engañosas que son instrumentos de Satanás. El tema central de todas las religiones del mundo, (Y es mi deber de honestidad incluir algunas estructuras evangélicas sencillamente sectarias), buscan subyugar el cuerpo para liberar el alma y su poder. Reitero: no es exclusivo del cristianismo, pero en ciertos y puntuales casos, lo incluye.

Lo que ocurre, hay que decirlo con franqueza, es que las multitudes se impactan cuando ven manifestaciones de poder genuinas y no armadas tipo comedia dramática. Porque, -también a esto hay que decirlo-, el poder que esas multitudes ven, es real, pero ignoran que es engañoso. Las manifestaciones tales como milagros, sanidades, predicciones, pueden ser reales, no lo dudo, pero no provienen del Espíritu Santo, como se nos dice, sino de almas humanas influenciadas por espíritus malignos, eso que conocemos vulgarmente como demonios. Son muchos los cristianos, (Me resisto a decir creyentes), que confunden estos poderes con dones espirituales genuinos. La falta de discernimiento permite el engaño y, la infiltración de prácticas ocultistas, además de psíquicas en las iglesias teóricamente cristianas.

La ciencia, a través de la psicología, propone estudiar la psique, que es el alma, pero su enfoque es natural, no espiritual, y pueden tranquilamente abrir la puerta al uso indebido del alma. Y ni hablar de terrenos espinosos como el de la propia parapsicología. Lo cierto es que Jesús, desde su vida misma, y no tanto en lo que dijo, no vi9no a potenciar el alma caída, sino a reemplazarla con vida espiritual nueva a través del Espíritu Santo. Mateo 10:28 es, de alguna manera, una muestra de eso cuando dice: Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Jesús vivía hablando del Espíritu. Si aquí es capaz de separar al alma del cuerpo físico, entonces el respaldo a esta enseñanza es notorio y válido.

Si te detienes a observar con absoluto criterio bíblico y despojado de toda antinomia que puedas guardar, vas a comprobar que una enorme mayoría de congregaciones evangélicas, hoy, están operando con directa vinculación con el alma y no con el espíritu. Los temas que se hablan, mayoritariamente tienen que ver con las distintas necesidades que cada hombre o mujer puedan estar padeciendo. Cosa que no estaría mal, sino fuera que desde hace ya mucho tiempo ha reemplazado a lo que la iglesia del Señor debería ser: una propagadora del evangelio del Reino y de sus bases escriturales para vivirlo. Esto, pone a todas esas congregaciones en estado de vulnerabilidad al engaño y, por tal motivo, sencillamente se han apartado del diseño divino.

A todas luces, quien quiera que se esmere un poco podrá ver cómo Satanás se las ha ingeniado para promover el uso de este poder con la simple idea de suplantar el evangelio. Para eso, él te presenta una falsa espiritualidad por fuera de la cruz, sin tener en cuenta a la sangre y, esencialmente, sin dependencia al Espíritu Santo. ¿Y sabes qué? Hasta ahora le está dando buenos resultados. Si instalo una carpa donde alguien va a enseñar el significado del evangelio del Reino, y a su lado otra donde un solo hombre orará        y tal vez en algunos casos sanará a los enfermos, es muy probable que la primera esté casi vacía y la segunda sobrecargada de gente. Y, como puedes suponer, no estoy hablando de gente incrédula, esto dicho desde una óptica eclesiástica, aunque en el fondo, tengo mis dudas que no lo sean, aunque ocupen bancos en un templo.

Creo que no te descubro nada nuevo si te digo que estamos en una guerra espiritual entre la fuerza del alma, también denominada psiquis, y la del espíritu, al que ahora conocemos como pneuma. La única defensa es una unión real y vivencial con Cristo, no un conocimiento superficial como dejan en evidencia poseer una innumerable cantidad de cristianos. Es indudable que debemos hacer un urgente llamado al discernimiento, a renunciar al uso del poder del alma y a vivir guiados por el Espíritu Santo. Solamente así la iglesia genuina podrá resistir la gran apostasía que ya se h a puesto en marcha y el engaño que prepara el camino para la manifestación del anticristo. Lo quieras creer o no, lo hayas podido ver o no, ya comenzamos a caminar en esa dirección equivocada. Y no hablo de ti o de mí, que muy probablemente estamos viendo la realidad de la verdad, me estoy refiriendo a Babilonia, que hoy por hoy tiene más miembros de la iglesia genuina.

Una vez más, te recuerdo que esas capacidades extraordinarias que le fueron dadas a Adán, no se perdieron tras la caída, sino que quedaron latentes y aprisionadas en su carne. Este poder psíquico, si me dejas llamarlo así, porque psiquis es alma, te recuerdo, ha sido ocasionalmente manifestado a lo largo de la historia, incluso por gente no creyente, y ha sido objeto de estudio por esa dudosa ciencia denominada parapsicología. Es obvio que Satanás, absolutamente consciente de ese poder en el alma humana, desea fervientemente controlarlo para sus propios fines. Piensa en magias, hechicerías y brujerías varias y dime si no lo ha estado logrando. La caída del hombre fue su intento inicial de lograrlo, pero ese poder quedó inactivo bajo el dominio de la carne, frustrando su plan. Desde entonces, Satanás ha estado trabajando para liberar ese poder latente, especialmente al final de los tiempos, usándolo para engañar, confundir milagros, y oponerse al plan de Dios.

Convengamos en que el Espíritu Santo obra a través del espíritu regenerado del hombre, tras el nuevo nacimiento en Cristo. Satanás, en cambio, obra a través del alma no regenerada o del poder psíquico, que aún pertenece a la vieja creación. Es vital discernir entre lo espiritual y lo psíquico, pues muchos fenómenos religiosos aparentemente «milagrosos» pueden proceder del alma y no del Espíritu Santo. Las oraciones psíquicas (Enviadas no a Dios, sino a otras personas) pueden tener efectos reales, pero no son de Dios, y se asemejan más a hechicería o manipulación. Muchos cristianos bien intencionados podrían estar usando este poder sin saberlo, influenciando, oprimiendo o dañando a otros creyendo que están “ministrando”. Ejemplos incluyen: orar con un deseo egoísta, predicar usando técnicas emocionales repetidas, o hacer campañas evangelísticas buscando resultados numéricos como métrica de éxito. ¿Habrás visto algo así en tus cercanías, últimamente? ¿Sugerencias prácticas? No le pidas oración quien no conoces. No ores por quien no conoces si no tienes dirección clara del Espíritu para hacerlo.

El verdadero poder del Espíritu Santo, entiende, regenera al creyente, re – genera, esto es: vuelve a generar algo que estaba degenerado. Todo a partir del nuevo nacimiento sin el cual no puede haber regeneración. Además, habita en el espíritu del hombre para producir fruto espiritual y viene sobre él para darle el poder del testimonio, de ninguna manera para manipularlo. Este poder, quiero que lo sepas, es incontrolable, mientras que el poder del alma sí puede ser manipulado, que es lo que lo hace espiritualmente peligroso si se lo confunde con lo espiritual. Por todo lo expuesto, existe una línea muy sutil pero al mismo tiempo crucial entre el uso del alma y el uso del espíritu. El alma caída puede ser fuente de milagros, señales y emociones falsas, que desvían al creyente de la obra verdadera de Dios.  El mensaje llama a los creyentes a examinarse con honestidad, discernir con claridad y no ser engañados por lo “espectacular”, lo “emocional” o lo “milagroso” si no procede del Espíritu de Dios. Cuidado: no sea que por buscar lo espectacular te pierdas lo divino.

Quien haya pasado por alguna experiencia personal de sentirse espiritualmente débil, ha entendido que el verdadero poder espiritual no se siente ni se basa en emociones. Obedecer a Dios sin sentir nada especial, es más importante que buscar sensaciones o poderes invisibles. Conocí a muchos “hermanos” que, en el final de cada culto, servicio o reunión, la evaluaba conforme a lo que le hubiera hecho sentir. NO sé si te puede servir mi testimonio, pero puedo asegurarte que cuando mas me ha tocado recibir del Señor, ha sido cuando menos he sentido en lo corporal o emocional. Asimismo, he conocido gente que en un culto experimentaba ataques de risa, temblores, caídas al suelo donde permanecían largo tiempo que, en la semana siguiente, estaban exactamente igual que en la anterior a todo eso. Dios nos creó con emociones, pero nos ordenó no vivir conforme a ellas, sino a su Espíritu.

Y, precisamente, es a partir de eso que muchos predicadores utilizan recursos psicológicos o emocionales, tales como gritos, cánticos o historias conmovedoras, para manipular a sus oyentes. Tengo una experiencia personal que quiero compartirte. Cuando me ha tocado dar una tremenda revelación que el Espíritu Santo me trajo en el momento en que estaba hablando en público, generalmente no ha sucedido nada en lo visible. Aquellos que tuvieron oídos espirituales para oír y la recibieron, apenas quedaron en silencio, conmovidos por lo que estaban viendo por primera vez. Cuando he utilizado algún recurso de oratoria, tal como hacer énfasis en determinadas palabras, generalmente he recibido aplausos y aclamaciones de mis receptores. Muy bonito, pero mi calidad de vocero de Dios estuvo en lo primero, mientras que en lo segundo sólo se movió mi carnalidad al ritmo de mi alma con influencia adámica.

De ninguna manera se deberá confundir el poder del Espíritu Santo con el poder del alma o el poder psíquico. Porque esto es muy similar al poder de la sugestión o, lo peor, al del hipnotismo. Me conmueve mucho más una multitud en silencio, abrumada por el peso de la gloria de Dios descendiendo sobre ellos, que otra que grita, aclama y se convierte en un desorden tal como el que podría suceder en las gradas de un estadio deportivo ante una anotación del equipo local. Eso es emocionalismo. No es censurable, Dios nos creó con eso. Pero eso no es sinónimo de presencia de Dios en un lugar, que se entienda. Y esto de ninguna manera niega que existan milagros verdaderos, pero sí se cuestiona el origen de muchos fenómenos que se presentan como divinos. Todos sabemos que hay prácticas dentro de ciertas iglesias que, aunque generen resultados tales como sanidad, emociones fuertes o incluso lenguas, no provienen de Dios sino del poder humano mal canalizado.

Para que te queden claras las enormes diferencias entre una auténtica fe cristiana y ciertas prácticas psicológicas. Meditar largo rato pero sin referencia bíblica, así como buscar sentirse bien o experimentar fenómenos corporales, no garantiza de ninguna manera una verdadera experiencia con Dios. Y ni hablar de obedecer algún mandato de “no pensar en nada o dejar tu mente en blanco”. ¡NI se te ocurra hacerlo! Estarás invitando cordialmente a una legión de demonios para que entre en tu mente y te destruya. Un cristianismo auténtico se basa en la fe, en la Palabra de Dios y en una vida interior dada por el Espíritu Santo. De ninguna manera en sentimientos o manifestaciones externas. Y mucho menos en la calidad o no del templo al que asistas cada semana. ¡Por favor! ¡No me confundas ser creyente con ser miembro de una religión cristiana!

Es que, si se caen en estos usos tan singulares de orden psíquico, el cristianismo tradicional que conocemos no se diferenciará en nada con otras religiones que lo practican, tales como el Islam, el hinduismo o diversas sectas tales como la llamada Ciencia Cristiana. Estas similitudes alertan sobre la posibilidad de que algunos cristianos estén operando bajo fuerzas que no vienen de Dios, aunque ellos crean lo contrario. Lo que sucede es que hay tantos cristianos necesitados de milagros y sensaciones que aceptan cualquier experiencia espiritual sin discernir su fuente. Se insiste en que el verdadero sentir de un creyente radica en perder el ego y unirse a Dios, no en buscar experiencias o señales externas. El mensaje central de todo esto es una llamada de carácter urgente al discernimiento espiritual, advirtiendo que no todo lo que parece milagroso o poderoso viene de Dios. Se enfatiza la necesidad de vivir por fe, obediencia y comunión con Dios, y no dejarse llevar por emociones o manifestaciones superficiales.

Los puntos considerados como claves en todo este trabajo son: Ataques espirituales y opresión psíquica. Muchos creyentes experimentan opresión espiritual durante reuniones, oraciones o lecturas bíblicas. Esta opresión, según el texto estudiado, proviene de Satanás y no debe confundirse con la presencia de Dios. Luego viene el discernimiento entre lo espiritual y lo psíquico. Existe la necesidad de diferenciar entre el poder que proviene del Espíritu Santo t el que proviene del alma humana, especialmente en ambientes religiosos donde se manipula la emoción o la multitud para generar una experiencia supuestamente espiritual. A eso se le suman los milagros y señales falsas. Hay suficiente en nuestra Biblia respecto a advertencias sobre prodigios mentirosos realizados por el anticristo y sus agentes. Estos milagros son reales, pero su origen es satánico y buscan engañar.

Contar con una multitud no es sinónimo de tener victoria espiritual. Hay grandísimas congregaciones en donde no sucede absolutamente nada desde lo espiritual y, por contrapartida, vemos que tanto el propio Jesús como luego también Pablo, trabajaban con grupos muy reducidos en momentos claves. De todos modos, me parece muy atinado compartirte algunos ejemplos prácticos de lo que es el poder psíquico disfrazado de espiritual. En primer término, en lo que tiene que ver con el evangelismo personal. Es muy frecuente que, cuando se usan estos rudimentos, alguien pueda directamente leer los pensamientos de otra persona o usar intuiciones naturales en lugar de depender del Espíritu Santo de Dios. Otro tanto ocurre en las llamadas reuniones de avivamiento. Allí nos solemos encontrar con ambientes cargados de emoción colectiva, que suele confundirse muy fácilmente con poder del Espíritu Santo.

Se suma a todo esto algunos cánticos y músicas especiales. Hay que convenir que el excesivo uso de la música para inducir el fervor emocional, produce resultados aparentemente muy bulliciosos, pero absolutamente carentes de un verdadero impacto espiritual. Los frutos de toda esa gente nos permite reconocerlos. No hay que perder de vista a los estudios bíblicos basados en interpretaciones de la palabra sustentadas en el intelecto o, en otros casos, en diversas necesidades humanas, pero sin fruto alguno de carácter espiritual. Y finalmente, también es clave la alegría forzada. Un ejemplo, la conocida risa santa. Son manifestaciones emocionales sobre enfatizadas y exageradas que, muy fácilmente, se confunden con la obra del Espíritu Santo. El autor llama a la sobriedad y al discernimiento espiritual. Los creyentes deben buscar equilibrio en su crecimiento: conocer la Biblia, avanzar espiritualmente, evangelizar y confiar en Dios con fe viva. No se condena lo sobrenatural, sino su falsificación a través del alma humana manipulada por Satanás.

En resumen, el texto de Nee es una advertencia contra el engaño espiritual moderno, que mezcla emociones, manipulaciones humanas y aparentes milagros, sin verdadera obra del Espíritu Santo. Llama a los cristianos a vivir en dependencia de Dios y discernimiento espiritual profundo. Te deja en evidencia pequeñas desviaciones que luego traerán grandes consecuencias. Comienza citando una metáfora: dos líneas apenas separadas al principio, pueden estar a kilómetros de distancia si se prolongan. Esto ilustra como un error pequeño en el inicio espiritual puede terminar en un gran desvío con el tiempo. Sería muy extraño si no hubieras visto algo así en tu vida de creyente. De hecho, el problema no es la emoción, sino el enfoque equivocado del corazón al buscar sensaciones y no al Espíritu Santo en sí mismo. Muchos han confundido liberación emocional del alma con una obra del Espíritu. Y no lo fue.

Hay además muy serias advertencias para con distintos sueños o visiones. Está probado que muchas de estas experiencias no vienen de Dios, sino de una mente debilitada y una voluntad pasiva. Se diferencia entre una visión espiritual, que las hay y existen, con una creada por la imaginación o el alma. Conozco matrimonios entre cristianos formalizados en base a estas últimas formas. Fracasaron rotundamente hasta el grado de divorcio. Habría que preguntar, tanto a un hombre como especialmente a una mujer, por serlo, cuando dicen “ver” a Jesús, ¿Qué rostro están viendo? En lo personal, he tenido respuestas que, si no representaran el riesgo que tienen, habrían sonado hasta graciosas. Recuerden que el alma puede estar viva, tener emociones y también fortaleza, pero no puede dar vida. El Espíritu, en cambio, sí que transmite y vivifica la vida verdadera de Dios. Muchas son las obras de la iglesia que están basadas en el alma. Emocionan, conmueven, pero no transforman. El quebrantamiento de espíritu, tan necesario para nacer de nuevo, no tiene nada que ver con una fuerte emoción del alma, aunque externamente se parezcan.

En cuanto a las técnicas evangélicas para sus reuniones, algunas suelen estar llenas de estrategias humanas. Atmósfera emotiva, coritos, historias conmovedoras, de esas que hacen llorar a los más sensibles, o sea: manipulación emocional apta para asumir e involucrarse con todo lo que se les dé. Pero atención, estos métodos producen efectos pasajeros, pero de ninguna manera generan vida espiritual verdadera. Es como una especie de morfina espiritual, alivia temporalmente, pero no sana. Porque la verdadera vida espiritual nace de la resurrección de Cristo, no sólo de su nacimiento. La regeneración es recibir la vida que no muere, o sea, la vida que vence a la muerte. Vendría a ser algo así como un roble que rompe un sepulcro de mármol, porque tiene vida.

Recuerda que Jesús dijo que quien aborrece su vida, (que es como decir su alma), la guardará para vida eterna. Usar nuestras propias habilidades humanas, nuestros talentos o nuestras emociones, no sólo que no aporta nada de bendición, sino que en casos puede llegar a bloquear la acción de Dios. Para que haya fruto espiritual, acuérdate, el grano de trigo, que es justamente el alma, debe caer e y morir. El que dice es obrero de Dios debe renunciar a su propia fuerza y depender completamente del Espíritu. Es mucho más valioso morir al Yo que usar elocuencia, carisma o conocimiento humanos como herramientas espirituales. Sólo se consigue hacer gente religiosa. Todo este antiguo trabajo es una fuerte advertencia contra el engaño espiritual que proviene de operar desde el alma en lugar del espíritu. Exhorta a buscar a Dios con un corazón puro, sin buscar experiencias emocionales, discernir el origen de los fenómenos espirituales, morir a uno mismo para que el Espíritu Santo pueda obrar y rechazar cualquier método humano y depender totalmente de Dios.

El poder debe ser obtenido en base a la resurrección. Resurrección es vivir más allá de la muerte. Lo que necesitamos no es de mayor poder sino de muerte más profunda. Precisamos resistir a todo poder natural. Aquel que no pierde su vida del alma, no conoce nada de poder. Sin embargo, aquel que pasó por la muerte, se halla en poder de la vida. Cualquiera que pierde su vida del alma, a semejanza del grano de trigo que cae en tierra y muere, crecerá en la vida de Dios y producirá mucho fruto. Creo que muchas personas son tan ricas y fuertes que no dan oportunidad para que Dios obre. Frecuentemente recuerdo las palabras “desamparado y desesperanzado”. Debo decirle a Dios: “Todo lo que tengo eres Tú; yo mismo nada tengo. Fuera de Ti estoy verdaderamente desamparado y desesperanzado”. Debemos tener una actitud de dependencia para con el Señor, como si no pudiésemos inhalar y exhalar sin Él. Cualquier cosa que tenemos viene de Él. ¡Cómo se deleita Dios viéndonos llegar a Él desamparados y desesperanzados!

Hace pocos días un hermano me preguntó: “¿Cuál es la condición para que obre el Espíritu Santo?” A lo que le respondí: “El Espíritu Santo nunca se enreda en ayudar el poder del alma. El Espíritu Santo necesita llevarnos primero al lugar donde no podemos hacer nada por nosotros mismos”. Aprendamos a rehusar todo aquello que viene de nuestros egos naturales. Sea milagroso o común, debemos rehusar todo aquello que no viene de Dios. Él entonces demostrará Su poder para realizar aquello que pretendió hacer. Habrás oído y visto, al igual que yo, decenas de reuniones multitudinarias donde se hace énfasis en el poder del Espíritu Santo manifestado allí. Mientras, se le rinden honores, aplausos, glorias y aleluyas al predicador que ha desatado todo eso. Lamento decepcionarte. Allí no está, ni estuvo, ni muy probablemente estará presente el Espíritu Santo de Dios, sino el poder que tan bien describe W. Nee en este trabajo. Porque el Espíritu Santo se manifiesta, solamente, para glorificar a Cristo, y no a hombre alguno.

El Ejemplo del Señor: Juan 5:19: Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. El Hijo no puede hacer nada por Sí mismo. En otras palabras, de todas las cosas que el Señor realizó, ninguna de ellas Él hizo por Sí mismo. Esta es la actitud continua del Señor. Él nada hace por Su propio poder o según Su propia idea. Él rehúsa cualquier cosa que pueda venir de Él mismo. Sin embargo, ¿existe algo errado con Su alma? ¿Su poder del alma no es bastante utilizable? Siendo que Él no tiene el menor indicio de pecado, para Él no sería pecaminoso usar Su poder del alma. Aun así, Él afirma que el Hijo nada puede hacer por Sí mismo. Si un Señor tan santo y perfecto como Él se rehúsa a usar Su propio poder, ¿qué en cuanto a nosotros? El Señor es tan perfecto, y aun así en toda Su vida Él demostró ser desamparado y desesperanzado en Sí mismo, dependiendo sólo de Dios. Él vino al mundo para hacer la voluntad del Padre en todas las cosas.

Nosotros, que somos apenas una partícula de polvo, en verdad no somos nada. Debemos poner a un lado la fuerza psíquica y rehusar cualquier cosa que venga del poder del alma, antes que podamos trabajar con fuerza espiritual y producir mucho fruto. Que Dios nos bendiga. Muy bien; reacomoda tu cerebro, que seguramente ha quedado desparramado por la validez y contundencia de esta enseñanza. Eres libre de tomarla, aceptarla, creerla y ponerla por obra, o de dejarla a un costado y ser, uno más, de los que consideraron a Watchman Nee como un hereje. No es mi intención alterar tu doctrina ni mucho menos, crear alguna nueva. Lo que sí quiero, es que tengas suficiente serenidad de discernimiento para cumplir con el consejo paulino: examinarlo todo y rescatar lo bueno. Eso es válido para este trabajo. Al llegar a este punto, quiero sugerirte que lo leas completo, está en mi Web, es el número 5 de la ventana de “Palabra Confirmada”. Sólo una cosa puedo añadirle después que lo leas: Ahora ya lo sabes. Ahora ya no puedes hacerte el distraído y decir que lo ignorabas.

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El Punto Clave de la Creación

Alguien me dijo hace muchos años que tratara de leer y escudriñar el Génesis. Que, si un día lograba entenderlo de verdad, todo el resto de mi Biblia tomaría un sentido que todavía no le estaba viendo. No llegué todavía a ese nivel, pero maduré mucho desde ese tiempo hasta hoy, y por eso me atrevo, aun estando a mitad de camino, a asegurarte que lo que me dijeron, es absoluta verdad. Porque, veamos, ¿Qué es lo que sabemos con cierta profundidad sobre el Génesis? No me repitas lo que dicen los comentaristas o historiadores bíblicos, dime lo que te dijo hoy o a lo sumo ayer, el Espíritu Santo. ¿Lo estás viendo?

Te enseñaron, como a mí, que Dios creó todo lo que vemos en seis días y al séptimo descansó. Y eso es verdad, pero parcialmente. Es una gran verdad, pero no toda la verdad. Y te lo explico. ¿Qué dice el verso 1 del capítulo 1? En el principio creó Dios los cielos y la tierra. ¿De qué principio habla? Del modelo, del patrón, del croquis, del diseño. Nada que ver con inicio o comienzo. Y luego te va detallando una por una las cosas que Dios creó. Y cuando digo Creó, estoy diciendo el original bara, que significa algo producido de la nada. Creación sobrenatural y espiritual. Invisible, todavía.

¿Estás de acuerdo conmigo que producir algo de la nada es crear? Eso es estrictamente espiritual, todavía no había nada físico y material. Eso vendría después, y te lo voy a demostrar. Cuando llegamos a los versos 26 y 27, llega la base central de todo este trabajo. Allí dijo: Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

¿Me estás siguiendo? ¿Recuerdas que dijimos que esto que Dios está creando es todo lo que conocemos pero no vemos porque todavía es espiritual? En ese tenor es que Dios dice: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; ¿Eso significa que allí crea a un hombre con vello, barba, bigote, gran musculatura y ganas de salir a tomarse una cerveza? No. Porque la palabra Hombre, aquí, es la palabra Adam, que, si bien se parece al que luego será un nombre propio, su significado es concretamente Humanidad, Especie. Dios está creando un espíritu con el rótulo de Hombre, que unifica toda una especie destinada a gobernar el planeta en Su Nombre. Ese fue el diseño.

Y hay algo muy importante que se debe decir de inicio: los espíritus no tienen género. En ningún lugar de nuestras Biblias encontraremos alguna referencia a un espíritu masculino o femenino. Eso no existe. Recorran sus biblias de principio a fin y nunca encontrarán una referencia a un espíritu masculino o femenino. Reitero, no existe, porque los espíritus no tienen género. Por eso es que los espíritus no se casan. ¿ es que alguien leyó en su Biblia algo parecido a una boda entre espíritus invisibles?

Una vez le hicieron una pregunta a Jesús. Los saduceos estaban tristes porque no creían en la resurrección. Entonces, un día, Jesús estaba hablando sobre la resurrección y ellos se acercaron y le dijeron: Maestro, disculpa, tú crees en la resurrección. Y discutieron y le hicieron una pregunta. Dijeron: hay una ley en nuestra cultura, que dice que si una mujer se casa con un hombre y él muere, entonces debe casarse con su hermano. Y luego, si él muere, se casaría con el otro hermano. Y si él tuviera siete hermanos, se casaría con todos ellos y ellos morirían. No sabemos si esta mujer mató a todos esos hombres, pero ellos se murieron, todos. La pregunta que le hicieron a Jesús, fue: ¿Con quien de ellos estaría casada ella en la resurrección?

¿Recuerdan esa pregunta que le hicieron? Y su respuesta fue importante. Él dijo: ¡Qué ignorantes son! ¡Qué tontos son! ¿No leyeron las escrituras? Dijo: miren, en el mundo espiritual no hay matrimonio ni se dan en matrimonio. ¿Por qué? Porque son como los ángeles, no hay género. Tú eres hombre. Por eso, cuando la Biblia te habla, Dios no le habla a varón o hembra. Lean la Biblia con atención. Él le habla a los hombres. Si algún hombre quiere venir tras de mí. Si algún hombre escucha mi voz. Si algún hombre se aparta. Si algún hombre viene. Hombre. Humanidad. Especie.

Le está hablando a toda la especie. Esto es muy importante. Hombre es el nombre que Dios le dio a la especie y la especie no tiene género. La asignación física que Dios dio, se la dio a un ser espiritual. ¿Cuál es la asignación física? Que tengan dominio sobre la tierra. El problema es que la tierra es física. ¿A quién le está hablando? Al hombre. El hombre es un espíritu. Porque estamos hablando del primer capítulo del Génesis, y ese nos habla de la creación espiritual, no de la física. Le está dando a un espíritu una asignación física. Ahora, aquí está el problema. Un espíritu está en un reino diferente al mundo físico. De hecho, un espíritu no puede apreciar las cosas físicas.

Puedo probarlo. Nosotros corremos físicamente tras el oro, pero Dios pavimenta las calles con él oro. Científicamente sabemos que el oro y la plata se extraen de la tierra, pero no proviene de la tierra, viene de algo exterior. Tú mueres por un diamante, Dios lo usa como alfombra alrededor de su trono. ¿Estás viendo? Dos conceptos diferentes. Así es que Dios le dio a un ser espiritual una asignación física. Aquí está el problema. El hombre no puede llevar a cabo la asignación porque está en el reino sobrenatural con Dios. Entonces, ¿Qué hace Dios? Dios, ahora, realiza un segundo proceso creativo que se encuentra en el capítulo 2 de Génesis.

En los primeros tres versos de este segundo capítulo, se le da el cierre a todo lo creado en el mundo espiritual en el anterior. Pero lee con atención el verso 4 y vas a ver algo que seguramente no siempre has tenido en cuenta: Dice: Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos. Aquí vemos que, en referencia a lo anterior, lo denomina como orígenes, pero que luego habla de lo que viene y ya no dice que fueron seis días, sino uno. El día en que Dios hizo (Ya no dice creó) los cielos y la tierra. Por eso vemos muchas repeticiones. Primero fue lo espiritual, ahora es lo físico. Lo primero se creó, lo segundo se hizo, se formó y se construyó.

Te explico desde lo que vemos en el primer capítulo. Dice: Así que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza y los hizo varón y hembra. Así que ahora está haciendo algo diferente. Miren las primeras palabras en el versículo 26. Y dijo: hagamos al hombre. Miren el versículo 27. Y creó Dios al hombre. Anoten esas dos palabras. Hacer y crear. Dos palabras diferentes. Dos palabras completamente diferentes en la Biblia y muy importantes. La primera palabra, Hacer, es la palabra hebrea Asa y significa formar algo que ya está presente. Significa formar algo a partir de algo que ya existe. Asa significa hacer.

La segunda palabra, Crear, es una palabra diferente en el hebreo, es la palabra bara. ¿Qué significa esa palabra, crear? Significa formar algo a partir de la nada. Así que la Biblia dice que Dios te creó y te hizo, Él hizo dos cosas diferentes. Se usaron dos palabras hebreas diferentes. ¿Por qué una parte de ti vino de algo y una parte de ti vino de la nada? ¿Qué parte vino de la nada? Es la parte en la que Él se habló a sí mismo. No usó material a su alrededor para crear el espíritu del hombre. Fue dentro de su propio espíritu y sacó una parte de su propio espíritu. Y la llamó Hombre. Aprende: cuando Dios dice que somos imagen y semejanza suya, no utiliza una licencia poética, ¡Dice una verdad! Aunque cueste creerla.

¿Se entiende? Esto es demasiado serio. En otras palabras, Dios te creó. No usó ningún material a su alrededor. Dios te habló y dijo: ¡Hombre, sal! Por eso dijo hagamos que éste salga. Así que saliste de Dios, por eso tienes la misma esencia de su naturaleza. No tienes un espíritu, eres un espíritu. Y eres exactamente como la naturaleza de aquel de quien saliste. Por eso, cuando Cristo murió por ti, el precio por ti no fue realmente para mejorar tu valor. El precio que Él pagó por ti fue el precio exacto de lo que valías. Cristo no murió por ti para mejorar tu valor. Murió por ti porque eso es lo que vales.

Él te creó de su propio espíritu, no usó ningún material. Pero ahora te dice que hagas un trabajo relacionado con gobernar un planeta que es físico. Así que ahora tiene que hacer algo, con algo que ya está allí. Entonces, en el capítulo 2 y versículo 7, dice que el Señor Dios va al suelo y forma del polvo un traje de tierra. Llama al traje de tierra Varón y pone al Hombre creado dentro del Varón formado. Por eso tuvo que hacer esto. Y entonces, la tierra se llenó con el hombre. Pero el hombre es plural. Quiero que entiendas esto. No serás jamás el mismo, o la misma, si entiendes esto. Dios hizo un solo traje de tierra del suelo, nunca regresó a hacer otro.

Hoy hay millones y millones de trajes de tierra y cada uno de quienes me escucha ahora está sentado sobre uno de esos trajes. O de pie apoyado en sus extremidades. Él sólo hizo uno. Aquí está el por qué. Porque Dios hizo un traje de tierra del suelo y luego sopló al hombre. El espíritu que Dios sopla en su nariz, es el espíritu llamado Hombre, Humanidad, Especie. La especie dentro de un traje de tierra. Así que teníamos un cuerpo con todos dentro. Así que Dios tomó a todos, los puso en un cuerpo y llamó a ese cuerpo, varón. Así que tenemos al varón con el hombre. Todo hombre está en ese cuerpo. Ahora, ¿Cuál es el problema?

Lo que el cuerpo hace, todos lo hacen. Así que Dios tiene ese cuerpo con todos y empieza a hablarle a ese cuerpo. Si leen sus biblias, saben que Dios le dice a un cuerpo. El tomó el cuerpo con todos y lo primero que hizo fue lo que vemos en el capítulo 2 y versículo 15. Dice que el Señor Dios tomó. Miren el verso 8, primero. Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. Verso 15: Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Tomó al varón que tiene a todo hombre dentro y lo primero que hizo fue ponerlo en este jardín. Así que el primer lugar donde Dios puso al varón, fue en el jardín del Edén. En otras palabras, Edén significa momento o presencia.

Por eso no pueden encontrar el Edén hoy en día. Edén no es un lugar, es un entorno de la presencia de Dios. El primer lugar al que Dios llevó el cuerpo del varón con cada hombre dentro, fue a su presencia. Eso significa que el primer lugar en donde un varón necesita estar no es en la presencia de una mujer como muchos piensan. Si dejas la presencia de Dios para ir a buscar un varón o una mujer, has descubierto un varón o a una mujer que no funcionan correctamente. Eso significa que un varón o una mujer a los que no les gusta adorar, son varones o mujeres peligrosas. Ahora miren el versículo 15, y la ley de Dios empezó a hablarle a ese cuerpo.

Le está hablando al cuerpo con todos. Lo que le dice al cuerpo, se lo está diciendo a todos. Ahora, Dios le da a este cuerpo todas estas instrucciones. Lo pone en el jardín del Edén. Verso 15, la primera declaración es Trabaja. La primera cosa que Dios le dijo a este hombre, es que trabajara. Eso significa que un varón necesita trabajo, antes que una mujer. Luego le dijo que cultivara. La palabra cultivar significa hacer fructífero, sacar lo mejor y poner orden. Eso significa que la primera responsabilidad de un varón es la presencia de Dios. La segunda, es conseguir un trabajo y la tercera es desarrollar todas sus habilidades para el desarrollo de todo lo que toque.

Dios le dice al varón que guarde el jardín, que lo proteja. Eso significa que el varón fue instruido por Dios con cada hombre dentro. Y ese varón lo hizo. Miles de hectáreas. Tienes que ser un protector. Dios hizo a este varón con todos dentro. Y Dios le está diciendo a este varón cuales su rol conforme a las instrucciones. Le está diciendo al varón: Aquí está tu propósito. Tu propósito es permanecer en mi presencia. Proteger mi presencia. Cultivar mi presencia. Y debe ser el que, constantemente, traiga a otros ante mi presencia. Esa es la primea asignación del varón. Si un hombre ama la presencia de Dios, jamás podrá insultar, golpear, ni maldecir a nadie.

De allí que esa primera tarea para un hombre, es mantener la presencia de Dios en la casa. Ahora, aquí está mi punto. Todo esto queda claro antes que Dios haga la siguiente declaración. Entonces Dios dice; No toques el árbol. Dios le dio al varón el mandato. La mujer ni siquiera estaba aquí, todavía. O sea que le dio al varón su palabra, muy importante. No hay lugar en las escrituras donde encontremos que Dios le haya dicho alguna vez a Eva sobre el árbol. Y eso es porque la intención de Dios, su propósito, era que el varón fuera el que transmitiría y enseñaría a su familia la palabra y las leyes de Dios.

Pablo dijo a los hombres que amaran a sus esposas como Cristo ama a su esposa, que es la iglesia. Y les dice como Cristo ama la iglesia y luego les añade que de ese mismo modo cada uno de ellos deberá amar a su esposa. Él ama a su esposa lavándola con el agua de la palabra. Así que, se esperaba que un varón amara a su esposa lavándola cada día con el agua fresca y pura de la Palabra. Ahora, tenemos a este varón con todos adentro y todas sus instrucciones. Ahora miremos el versículo 18. Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. Entonces Dios dijo: no es bueno que este varón hombre, el hombre en el varón, esté solo. Anota esta palabra, “solo”. Su significado real es todo en uno. Entonces, ahora no es bueno que el hombre esté todo en un cuerpo.

Dios dice que tiene a todos esos hombres dentro y eso ahora no es bueno. Pero están atrapados, están atrapados en un cuerpo. Así que Dios dice: le haré a él alguien que lo ayude a salir. No es bueno que el hombre esté todo adentro, así que le haré algo. Ahora no le está hablando al espíritu, le está hablando al cuerpo. Le haré una ayuda que le ayude a llenar la tierra con los cuerpos de los hombres con los que está atrapado. Ambos serán el medio por el cual yo domine el planeta. Ambos serán dominadores, socios en el señorío.

Así que Dios hizo dormir al varón. Lo que te estoy diciendo es que Dios fue dentro del varón y sacó de él, una parte. La palabra original hebrea que se lee allí, no significa costilla. La a veces incomprensible simpleza de los traductores nos llevaron a llamarla costilla, pero lo que dice es simplemente eso: una parte. Sin lugar para conjeturas humanas. Permítanme contarles un misterio de Dios. Aunque en realidad no es un misterio, porque es científicamente sólido. ¿Ustedes sabían que cada célula de sus cuerpos tiene otro tú, dentro? Los cromosomas y el código de ADN en cada célula, codifican una réplica exacta de ti.

Por eso se habla tanto de la clonación. Porque cada célula de tu cuerpo, tiene un código genérico completo para obtener otro tú. De lo que tienes que ser capaz, es de dividir los átomos en los cromosomas, para que puedan comenzar una multiplicación por fusión nuclear, para producir una célula completamente duplicada, que comience a multiplicarse hasta que se convierta en un embrión. Así que lo que Dios hizo, fue entrar y sacar un pedazo y Dios dividió los átomos. Lo que significa que Eva era un clon exacto de Adán. Si leen el capítulo, el capítulo dice que Dios formó al hombre.

Esto es, capítulo 2, versículo 7 y versículo 15. Pero cuando lees los versículos 23, 24 y 25, dice que Dios hizo, o sea: construyó. El varón fue formado, pero la mujer no fue formada, fue construida. La palabra hebrea es diferente, son dos palabras diferentes. Al varón Dios simplemente lo formó y terminó. Pero, cuando se trataba de esta otra criatura, Dios la construyó. Esa es la palabra hebrea; Él construyó una hembra. ¿Y por qué construyó esto? Fue porque tuvo que hacer algunos ajustes. Ella era una réplica completa de él pero, debido a su propósito, tuvo que hacer algunos ajustes mientras la construía.

Así que tuvo que hacer algunos de esos ajustes que no es necesario mencionar, para que ella pudiera, por ejemplo, suministrar nutrientes, y luego hace algunos ajustes en los genitales, para que ella pueda llevar y tener un útero. Es decir que, por fuera de todos estos ajustes que te estoy detallando, ella era exactamente como Adán. Pero me gustaría añadirle algo que no es menor. Dado el lugar de donde fue sacada para construirla, la mujer está destinada a estar siempre al frente del hombre, no a sus espaldas, algunos pasos más atrás como algunas culturas lo han determinado. No fue sacada de allí, fue sacada de su frente.

Así que Dios la construyó y luego se la trajo a él, lo despertó y miren el versículo que dice que Él, Dios, se la presentó. La palabra presentar, es importante. Dios nunca le dijo “te casarás con ella”. Dios no elige a tu cónyuge. Lo que Dios hace, es permitir que haya un desfile de prospectos ante ti. Así que salir a decir que Dios ha dicho que alguien debe casarse con alguien por tal o cual motivo, es espiritualmente una falsedad, aunque suene muy religioso. Los frutos de esos supuestos mandatos proféticos, están a la vista. Yo, en lo personal, conozco tres divorcios como consecuencia de esta clase de matrimonios. Supongo que tú también habrás visto alguno. Deseo de todo corazón que no sea el tuyo, uno de ellos.

¿Nadie se detuvo a pensar, (Y hablo de serios liderazgos, no de cristianitos inconscientes) que si algo saliera mal en un matrimonio supuestamente ordenado por Dios, sería Él el responsable mayor de ese fracaso? La palabra dice que Él la presentó al hombre. Y si lees el verso siguiente, verás que fue el hombre el que empezó a hablar, no Dios. Dios dice: la presenté para que la tomaras. Adán dijo: esto es hueso de mis huesos, justo como mi hueso, clon perfecto. Y carne de mi carne, justo como mi carne. Clon perfecto. Cuando la miró mejor y vio las diferencias, dijo que como ella tenía un útero, la llamaría mujer-hombre. Eso es Varona.

Y luego dice: Por esta causa, ¿Qué causa? Que ella es un hombre, una especie, con útero. Por esta causa, ya que ella no es como yo, el varón debe dejar a su madre y a su padre y unirse a esta mujer y ser una sola carne con ella. Porque ella no es como yo. Está diciendo que la única razón por la que debes dejar tu casa, es porque has encontrado a alguien que no es como tú. A ella no le dijo eso. ¡A él se lo dijo! Y no pretendo meterme en los asuntos de nadie, pero si alguien es como tú, no puedes dejar tu casa. Dile esto a toda esa gente que conoces, amas y deseas que sean felices, tú sabes de lo que te hablo. Se unirá a ella, y serán una sola carne.

Si no pueden consumar, no pueden cohabitar. El varón necesita a la hembra, para que el hombre se manifieste. Dios hizo al varón y a la hembra. Hombre y mujer, son lo mismo. Pero varón y hembra son diferentes. Lo repito: Hombre y mujer son lo mismo, porque son espíritus. Pero en varón y hembra, las casas son diferentes. Por eso es importante entender a la hembra. El varón y la hembra, son iguales. Peo son diferentes. El varón y la hembra son trajes de tierra para el hombre y la mujer. ¿Está claro? O sea que tu esposa y tú, son lo mismo espiritualmente, pero físicamente son completamente diferentes.

Por eso es importante entender la diferencia. Varón y hembra son iguales, pero diferentes. Varón y hembra, se complementan. El varón y la hembra son ambos líderes, pero lideran de manera diferente. Y el varón y la hembra responden diferente a la vida, porque son diferentes. Una hembra responde emocionalmente, un varón responde lógicamente. Cuando una hembra oye palabras, tiene una experiencia emocional con ellas. Cuando un varón oye palabras, sólo escucha información. Son diferentes. Así que cuando le hablas a un varón, todo lo que oye es información. Pero cuando le hablas a una hembra, ella está sintiendo las palabras que dices.

¡Ni se te ocurra que a partir de esto me voy a poner en consejero espiritual sobre la unión matrimonial! Creo que, de eso, en las iglesias evangélicas ya hemos visto demasiado. Así como anteriormente lo vimos en la iglesia católica, donde sacerdotes célibes daban consejos para la relación de pareja que teóricamente no conocían, en la iglesia evangélica, luego, también había líderes que hasta daban conferencias exclusivas para matrimonios, siendo que, en muchos casos, los suyos propios eran un desastre total. Lo mismo ha sucedido y sigue sucediendo con la crianza de los hijos. Hay un solo manual apto para que cada hijo de Dios tenga un matrimonio y una paternidad positiva: leer atentamente lo que dicen nuestras biblias al respecto.

Esto de hoy no tenía esa intención. Tal como te lo dije en el principio, recibí dirección para dejarte este aporte que, seguramente, te posibilitó conocer algo más sobre el libro del Génesis. Si te sucede lo mismo que me sucedió a mí cuando pude ver esto tal como lo muestro, volverlo a leer, sobre todo en lo que tiene que ver con el hombre como creación fundamental, te va a dar nuevas visiones y panoramas respecto a todo lo que implica ser un hijo de Dios y parte de una especie llamada hombre, divididos en dos casas llamadas cuerpos, que son los encargados de poblar el planeta y dirigirlo conforme al mandato hacia su destino final de Reino.

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2 – En Su Misma Voluntad

1 Juan 5:14 = Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.

Salmo 119:147-148 = Me anticipé al alba, y clamé; Esperé en tu palabra. Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, Para meditar en tus mandatos.

Daniel 10:1-21 = En el año tercero de Ciro rey de Persia fue revelada palabra a Daniel, llamado Beltsasar; y la palabra era verdadera, y el conflicto grande; pero él comprendió la palabra, y tuvo inteligencia en la visión. En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas. No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas. Y el día veinticuatro del mes primero estaba yo a la orilla del gran río Hidekel. Y alcé mis ojos y miré, y he aquí un varón vestido de lino, y ceñidos sus lomos de oro de Ufaz.   Su cuerpo era como de berilo, y su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color de bronce bruñido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud.

 Y sólo yo, Daniel, vi aquella visión, y no la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se apoderó de ellos un gran temor, y huyeron y se escondieron. Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno. Pero oí el sonido de sus palabras; y al oír el sonido de sus palabras, caí sobre mi rostro en un profundo sueño, con mi rostro en tierra. Y he aquí una mano me tocó, e hizo que me pusiese sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos. Y me dijo: Daniel, varón muy amado, está atento a las palabras que te hablaré, y ponte en pie; porque a ti he sido enviado ahora. Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie temblando.

 Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia. He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días. Mientras me decía estas palabras, estaba yo con los ojos puestos en tierra, y enmudecido. Pero he aquí, uno con semejanza de hijo de hombre tocó mis labios. Entonces abrí mi boca y hablé, y dije al que estaba delante de mí: Señor mío, con la visión me han sobrevenido dolores, y no me queda fuerza.

¿Cómo, pues, podrá el siervo de mi señor hablar con mi señor? Porque al instante me faltó la fuerza, y no me quedó aliento. Y aquel que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, y me fortaleció, y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido. Él me dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Pues ahora tengo que volver para pelear contra el príncipe de Persia; y al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá. Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la verdad; y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe.

Esta última escritura nos muestra de qué manera oraba Daniel. Y que, a partir de esa oración, nosotros, hoy, podemos desarrollar dos puntos esenciales en ella que serán de enorme ayuda para tu vida de fe hoy y ahora. El Primer Punto que se debe notar es que todo aquel que verdaderamente ora es una persona que no solamente acude a Dios con frecuencia, sino que también pone muchas veces su voluntad en la voluntad de Dios; es decir, su pensamiento muchas veces penetra en el pensamiento de Dios. Este es un principio importantísimo de la oración. Hay una clase de oración que se origina totalmente de nuestra necesidad. Aunque a veces el Señor escucha estas oraciones, sin embargo, Él obtiene de ellas poco o nada. Mira lo que dice el Salmo 106:15 al respecto: Y él les dio lo que pidieron; Mas envió mortandad sobre ellos. ¿Qué significa este pasaje? Cuando Israel clamó a Dios con el deseo de colmar su avidez, el Señor le contestó dándoles lo que pedían, sin embargo, el resultado fue que ellos se debilitaron ante el Señor.

Efectivamente, algunas veces Dios escuchará nuestras oraciones y las contestará solamente para satisfacer nuestras necesidades, aunque su divina voluntad no se haga. Podemos ver que esta clase de oración no tiene mucho valor. Pero hay otra clase de oración que nace de la necesidad de Dios. Es de Dios y es iniciada por Dios. Y esta oración es valiosísima. Para tener esta oración, el que ora no solamente tiene que aparecer con frecuencia personalmente ante Dios, sino que también tiene que permitir que su voluntad penetre en la voluntad de Dios, y que su pensamiento penetre en el pensamiento de Dios. Puesto que esta persona vive habitualmente en la presencia del Señor, le es dado a conocer la voluntad y los pensamientos de Dios. La voluntad y los pensamientos divinos se convierten en forma natural en sus propios deseos y, entonces, él los expresa en su oración.

¡Cuánto deberíamos aprender de esta segunda clase de oración! Aunque somos inmaduros y débiles, con todo, podemos acercarnos a Dios y dejar que su Espíritu haga que nuestra voluntad penetre en la voluntad de Dios y nuestro pensamiento en el suyo. Al apropiarnos un poco de la voluntad y del pensamiento divinos, llegamos a entender un poco más cómo obra el Señor y lo que pide de nosotros. Así, en forma gradual, la voluntad y el pensamiento de Dios que hemos conocido y en los cuales hemos penetrado, se convierten en nuestra oración. Y esta oración es de gran valor. Daniel, habiendo penetrado en el pensamiento de Dios y habiendo palpado su voluntad y su propósito, encontró en el propio corazón de él el mismo deseo de Dios. El anhelo de Dios se reprodujo en Daniel y se convirtió en el deseo de Daniel. Por esto, cuando con gritos y gemidos él expresaba este deseo en la oración, lo que hacía era presentar el deseo de Dios. Esta clase de oración es la que necesitamos, pues ella toca verdaderamente el corazón divino. No necesitamos más palabras; lo que necesitamos es palpar más la mente del Señor. Que el Espíritu de Dios nos haga penetrar los planes del corazón de Dios.

Por supuesto que aprender esta clase de oración requiere tiempo. Al comienzo de este proceso de aprendizaje no busquemos más palabras ni más pensamientos. Nuestro espíritu debe estar descansado y en calma. Podemos traer ante el señor nuestra situación presente y considerarla a la luz de su presencia, o podemos olvidar nuestro estado presente y simplemente meditar ante Dios en su Palabra. O podemos simplemente vivir ante Él y tratar de tocarlo con nuestro espíritu. En realidad, no somos nosotros los que nos adelantamos al encuentro de Dios, sino que es Dios el que está ahí esperándonos. Y ahí, en su presencia, percibimos algo y tocamos la voluntad de Dios. La verdadera sabiduría viene en realidad de esta fuente. Mediante esto, nuestra voluntad penetra dentro de su voluntad y nuestro pensamiento penetra en su corazón. Y desde ahí, nuestra oración se levantará hacia Él.

Cuando traemos nuestra voluntad y nuestro pensamiento a Dios, la voluntad y el pensamiento divinos comienzan a reproducirse en nosotros, y luego se convierten en nuestra voluntad y nuestro pensamiento. Esta clase de oración es valiosísima y de mucha autoridad. Recordemos lo que Jesús dijo de la oración tal como lo relata Mateo 6:9-10 = Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Estas no son solamente tres peticiones para que las repitamos. Estas palabras, que descubren la voluntad y el pensamiento de Dios, tienen que ser reproducidas en nosotros cuando el Espíritu de Dios lleva nuestra mente a Dios. Y cuando se convierten en nuestra voluntad y en nuestro pensamiento, la oración que luego elevamos es valiosísima y de mucha autoridad.

Es posible hacer dos clases diferentes de oración sobre exactamente el mismo asunto. Una clase tiene su origen en nuestra propia voluntad. Se basa en nuestros propios pensamientos y en nuestras esperanzas. El Señor puede escuchar y responder nuestra oración, pero esta oración, por sí misma, tiene muy poco valor. En cambio, si ponemos el mismo asunto ante Dios y dejamos que Su Espíritu una nuestra voluntad con la de Él y nuestro pensamiento con el Suyo, descubriremos en nosotros un deseo vehemente que es en realidad una reproducción de la voluntad y el pensamiento divinos. Supongamos que el Señor está triste y apesadumbrado por la muerte de los hombres. También nosotros sentiremos paulatinamente la urgencia de desear que ni siquiera una sola alma perezca. Y esto es una reproducción del corazón de Dios que nos hace capaces de orar con suspiros interiores.

O si el Señor está ansioso y herido a causa del fracaso de sus hijos, esta misma carga se reproducirá en nosotros, con el resultado de que sentiremos las mismas ansias de no querer ver que un hijo de Dios caiga en el pecado y en las tinieblas. Entonces brotarán de nuestro interior la oración y la intercesión. Entonces confesaremos, abogaremos por el perdón y pediremos a Dios que purifique a sus hijos. Por lo tanto, una clase de oración es presentada de acuerdo a nuestra propia voluntad; la otra clase la formulamos como la voluntad de Dios que ha sido reproducida en nosotros y se ha convertido en nuestra voluntad. Qué diferentes son estas dos clases de oración. En el segundo caso, cuando cualquiera creyente se presente ante Dios, la voluntad de Dios se reproducirá en él. Se convertirá en su aliento y en su suspiro. Y la oración que se hace de acuerdo a esta voluntad, tiene valor y autoridad.

Dios tiene que hacer muchas cosas en la tierra, tocante a muchas áreas. ¿Cómo, entonces, podremos orar siguiendo nuestro propio sentir y pensamiento? Debemos acercarnos a Dios y dejarle que imprima en nosotros lo que Él desea hacer, para que así podamos interceder con gemidos. A veces, cuando nos acercamos a Dios, Él pone en nosotros su voluntad de propagar el evangelio; esto, pronto se convertirá en nosotros en una urgencia. Y cuando oremos de acuerdo a esta urgencia, experimentaremos como si nuestro propio aliento estuviera divulgando la voluntad de Dios. El Señor puede poner en nosotros muchos de sus deseos o reproducir muchas de sus cargas. Pero cualquiera que sea el deseo o la carga, cuando se reproduce en el corazón de una persona, esa persona puede hacer de la voluntad del Señor su propia voluntad y orar en consecuencia. Cuando, en el caso de Daniel, él vino ante Dios, presentó cierto asunto; y entonces vimos que oró por eso con hondos gemidos. Qué preciosa y sustancial es esta clase de oración. Puede santificar el nombre de Dios, traer el Reino de Dios, y hacer que la voluntad de Dios se haga en la tierra como en el cielo.

El Segundo Punto que hay que notar es, que cuando hacemos esta clase de oración, ésta revolverá el infierno y afectará a Satanás. Por esta razón, justamente Satanás se levantará para impedir esta oración. Todas las oraciones que vienen de Dios tocan a los poderes de las tinieblas. Aquí se plantea un combate espiritual. Satanás nos atacará, quizás en el cuerpo físico, en la familia, o en cualquier cosa que te pertenezca. Siempre que surge esta oración, viene el ataque satánico. El enemigo ataca con la intención de que nuestra oración cese. Incluso es posible que trate de lanzar al aire algún obstáculo que retrase la respuesta a la oración. Esa oración debe recibir una rápida respuesta; sin embargo, la respuesta parece estar suspendida en el aire. De este mismo modo, la respuesta a la oración de Daniel se retrasó durante veintiún días, aunque Dios lo escuchó el día que él comenzó a orar. En esta situación, ¿Qué hizo Daniel? Se arrodilló ante Dios y esperó hasta que la respuesta a la oración llegó.

Consideremos esto: ¿Nos preguntamos alguna vez por qué nuestra oración queda sin respuesta? Quizás está suspendida en alguna parte, ¡Todavía dentro del plazo de los veintiún días! Es posible que la respuesta ya haya salido del trono, pero que haya encontrado oposición y, por lo tanto, esté suspendida en el aire. ¿Por qué? Espera más oraciones en la tierra: necesita personas que paciente y humildemente esperen ante Dios. Acerquémonos a la presencia de Dios, tengamos calma ante Él, apartemos nuestros propios pensamientos y entremos en su pensamiento. Entonces nos daremos cuenta del significado de la oración y veremos en cuantos asuntos está Dios esperando a que nosotros oremos. Hay cosas alrededor del mundo entero que han de ser motivo de nuestras oraciones, y asuntos de toda clase han de recibir nuestras oraciones.

No oremos de acuerdo a nuestros propios sentimientos; en vez de eso, traigamos el deseo de nuestro corazón al deseo del corazón de Dios, y dejemos que su voluntad sea nuestra voluntad, nuestro gemir y nuestra esperanza en el universo. Nada procede de la voluntad de Dios que no pase por el hombre, y nada de la voluntad de Dios que haya pasado por el hombre se ve libre de un ataque del poder de Satanás. Para que se cumpla la voluntad de Dios se necesita de la oración, para vencer la oposición de Satanás se requiere oración. Ejercitemos la autoridad de la oración desatando lo que haya que desatar y atando lo que haya que atar. No oremos según nuestra propia voluntad. Acerquémonos a Dios y oremos de acuerdo a la voluntad que Él h a reproducido en nosotros. Cuando Dios dice que hay que hacer una cosa, también nosotros decimos que hay que hacerla. Cuando Dios dice que algo no debe existir, también nosotros decimos que no debe existir. Debemos olvidarnos de nosotros mismos, tocar la voluntad de Dios y expresar su voluntad actual por medio de la oración.

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1 – ¿Qué es La Oración?

La oración es el acto más maravilloso del plano espiritual y también algo que encierra un gran misterio. La oración es un misterio, y después que hayamos considerado unas cuantas preguntas referentes a este asunto, creo que apreciaremos todavía más el carácter misterioso que rodea a la oración, pues son preguntas muy difíciles de contestar. Con todo, esta observación no se hace para sugerir que el misterio de la oración es incomprensible, o que los varios problemas envueltos en la oración son inexplicables. Es sólo para indicar el hecho de que son muy pocos los que realmente saben mucho acerca de estos problemas. Como consecuencia, son muy pocos los que en oración pueden realizar mucho para Dios. El poder de la oración está, no en lo mucho que oremos, sino en el grado que nuestras oraciones sean conformes con el principio fundamental de la oración. Solamente las oraciones de esta clase son de verdadero valor.

Las preguntas principales que se hacen son: ¿Por qué orar? ¿Cuál es la utilidad de orar? ¿No es Dios omnisciente y omnipotente? ¿Por qué tiene Dios que esperar hasta que nosotros oremos antes de comenzar a obrar? Puesto que Dios ya lo sabe, ¿Por qué tenemos que decírselo todo? Puesto que Dios es todopoderoso, ¿Por qué no obra directamente? ¿Qué necesidad tiene Dios de nuestras oraciones? ¿Por qué solamente los que piden, reciben; solamente los que buscan, encuentran y solamente a los que llaman, se les abre? ¿Por qué dice Dios que no tenemos porque no pedimos? Hay tres textos a tener muy en cuenta para consolidar esto que hemos dicho. Filipenses 4:6 = Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Mateo 7:7 = Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Y Santiago 4:2 = Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.

Después de haber hecho estas preguntas debemos continuar la reflexión del modo siguiente: ¿Es la oración contraria a la voluntad de Dios? ¿Cuál es la relación entre la oración y la justicia? Sabemos que Dios nunca hace nada contra su propia voluntad. Si la voluntad de Dios es abrir puertas, ¿Por qué tiene que esperar a que nosotros llamemos para abrirlas? ¿Por qué no las abre, sencillamente, tal como es su voluntad, sin exigirnos que llamemos? Puesto que Dios es omnisciente, sabe que necesitamos tener las puertas abiertas; entonces, ¿Por qué tiene que esperar a que llamemos para abrírnoslas? Si es necesario que la puerta se abra, y si el abrir puertas está de conformidad con la voluntad de Dios y, además, Él sabe que necesitamos que esa puerta se abra, ¿Por qué espera a que llamemos? ¿Por qué no la abre directamente? ¿Qué ventaja obtiene Dios de que nosotros tengamos que llamar?

Además, tenemos que hacer todavía estas preguntas: Ya que la voluntad de Dios es abrir la puerta, y ya que el abrir la puerta está dentro de lo justo, con todo, ¿Abrirá Dios la puerta si nosotros no llamamos? ¿Preferirá Dios que su voluntad y la justicia se retrasen y no se cumplan, a fin de esperar nuestras oraciones? En realidad, ¿Permitirá Dios que su voluntad de abrir puertas quede restringida porque nosotros no llamamos? De ser así, ¿No estaríamos nosotros limitando la voluntad de Dios? ¿Es Dios realmente todopoderoso? Si es todopoderoso, ¿Por qué no puede abrir la puerta por sí mismo? ¿Por qué, en vez de ser así, tiene Dios que esperar que llamemos? ¿Puede Dios realmente cumplir su propia voluntad? Pero si en realidad puede, entonces, ¿Por qué el hecho de que Dios abra las puertas, (Tal como es su voluntad), depende de que nosotros llamemos con oraciones de hombres?

Al hacer todas estas preguntas nos damos cuenta que la oración es un gran misterio. Pues aquí vemos un principio del modo en que Dios obra, y es el siguiente: que el pueblo de Dios tiene que orar antes de que el mismo Dios se mueva y obre. Su voluntad se realizará solamente a través de las oraciones de los que le pertenecen. Las oraciones de los creyentes hacen que se cumpla la voluntad de Dios. Dios no cumplirá su voluntad solo; la cumplirá solamente cuando sus fieles le demuestren su apoyo por medio de las oraciones. Siendo la realidad así, puede decirse que la oración no es sino un acto del creyente que trabaja junto con Dios. La oración es la unión del pensamiento del creyente con la voluntad del Señor en el cielo. La oración no es expresar nuestra súplica para que Dios nos conceda lo que pedimos y satisfaga nuestro deseo egoísta. No es forzar al Señor a cambiar su voluntad y que haga lo que no quería hacer, No, la oración es simplemente expresar la voluntad de Dios por medio de la boca del creyente. Ante Dios, el creyente pide en la oración que se cumpla la voluntad del Señor.

La oración no cambia lo que Dios ha determinado. La oración nunca cambia nada; simplemente logra lo que Dios ya ha determinado de antemano. Sin embargo, la falta de oración sí que produce un cambio, porque Dios permitirá que muchas de sus resoluciones se suspendan, debido a la falta de cooperación de parte de su pueblo en cuanto a la oración. Mateo 18:18 = De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Conocemos muy bien estas palabras del Señor. Sin embargo, debemos darnos cuenta que estas palabras se refieren a la oración. Y van seguidas inmediatamente por esta afirmación de Cristo: Verso 19 = Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

Aquí se muestra claramente la relación entre la oración y la obra de Dios. Dios en el cielo atará y desatará solamente lo que sus hijos en la tierra hayan atado y desatado. Muchas cosas hay que necesitan atarse, pero Dios nos las atará por sí solo. El quiere que su pueblo las ate en la tierra primero, y entonces Él las atará en el cielo. Muchas cosas hay también que deben desatarse; pero de nuevo, Dios no quiere desatarlas por sí solo: Él espera hasta que su pueblo las desate en la tierra y entonces Él las desatará en el cielo. ¡Pensemos en esto! ¡Todas las acciones del cielo están gobernadas por las acciones de la tierra! Y de la misma forma, ¡Todos los movimientos del cielo están limitados por los movimientos en la tierra! Dios se recrea grandemente poniendo todas sus obras bajo el control de su pueblo. Sin embargo, hay que señalar que estas palabras en Mateo no están dirigidas a hombres carnales, ya que estos no están capacitados para entenderlas.

Aquí debemos llevar mucho cuidado para que no intervenga la carne, porque de suceder así, ofenderíamos a Dios en muchos aspectos. Hay un pasaje en Isaías en el que hallamos el mismo pensamiento que encontramos en el de Mateo. Isaías 45:11 = Así dice Jehová, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos. Al considerar estas palabras debemos ser verdaderamente piadosos, no permitiendo que la carne intervenga furtivamente. ¡Dios desea que hombres humildes como nosotros le den órdenes a Él! ¡A nuestro mandato, Él comienza a hacer su obra! Cualquier acción que Dios tome en el cielo, sea para atar o desatar, todo lo hace siguiendo las órdenes que nosotros damos en la tierra.

Antes que el cielo ate, la tierra debe atar primero; antes que el cielo desate, primero tiene que desatar la tierra. Dios nunca hace nada contra su voluntad. No es que, porque la tierra haya atado algo, entonces el Señor esté forzado a atar lo que se quería atar. Eso nunca sucederá. Él ata en el cielo lo que ha sido atado en la tierra, simplemente porque la voluntad de Dios siempre ha sido atar lo que la tierra por fin ha atado. Él espera hasta que su pueblo en la tierra ate lo que el cielo ha aspirado atar, y entonces Él escucha la orden de sus hijos y ata para ellos lo que le han pedido. El mismo hecho de que Dios quiera escuchar el mandato de su pueblo y atar lo que ellos han atado, es evidencia de que Él ya quería atar, pues todos los deseos de Dios son eternos. ¿Por qué no ata Dios antes? Puesto que su voluntad es atar y su voluntad es eterna, ¿Por qué no ata antes lo que debe atarse de acuerdo a su propia voluntad?

¿Por qué tiene Dios que esperar que la tierra ate antes de que Él ate en el cielo?  ¿Es verdad que lo que no se ata en la tierra no puede atarse en el cielo? Si hubiera retraso en atar en la tierra, ¿También habrá retraso en el cielo? ¿Por qué tiene Dios que esperar a que la tierra ate, antes de atar lo que desde hace una eternidad ha querido atar? Deseo decir que, al responder estas preguntas, el creyente puede hacerse más útil en las manos de Dios. Ya sabemos la razón por la que el hombre fue creado. Dios crea al hombre para que éste se una a Él para derrotar a Satanás y sus obras. Como el hombre es creado con libre voluntad, se espera que use su voluntad para unirse a la voluntad de Dios y oponerse a la voluntad de Satanás. Este es el propósito de la creación y también el propósito de la redención. La vida entera de Jesús demuestra este principio. Aunque no sabemos la razón ni el por qué, sin embargo, sí sabemos que Dios no obrará independientemente.

Si el pueblo de Dios falla en mostrase concorde con Él sometiendo su voluntad a Dios y expresando con sus oraciones que desean lo mismo que Él, Dios preferirá esperar y retrasará su obra. Dios no quiere obrar solo. El Señor exalta a su pueblo pidiéndole que obre con Él. Aunque Él es todopoderoso, se recrea en tener su omnipotencia limitada por sus hijos. Por muy celoso que Dios sea de su propia voluntad permitirá por un tiempo que Satanás esté a la ofensiva, si el pueblo de Dios se olvida de la voluntad divina y falla en mostrar su acuerdo cooperando con el Señor. ¡Oh! ¡Si los hijos de Dios no fueran hoy tan fríos como evidentemente son, si estuvieran más dispuestos a negarse a sí mismos y a someterse a la voluntad de Dios, teniendo más interés en la gloria divina y guardando la palabra del Señor! Entonces se realizaría rápidamente lo que Dios ha deseado eternamente con referencia a esta época.

 La iglesia no estaría en la confusión en la que está, los pecadores no se endurecerían tanto, la venida del Señor y de su Reino se apresuraría, Satanás y sus fuerzas serían arrojados mucho antes al abismo sin fondo, y el conocimiento del Señor se extendería más rápidamente sobre sobre toda la tierra. Debido a que los creyentes se ocupan demasiado de sus propios asuntos y fallan en trabajar unidos a Dios, muchos enemigos y mucho crimen continúan sin ser vencidos, muchos pecadores permanecen en su esclavitud y muchas gracias dejan de concederse. ¡En qué medida tan grande la tierra impone restricciones al cielo! Ya que Dios nos respeta tanto, ¿No podemos nosotros confiar en Él en la misma forma? ¿Cómo atamos nosotros lo que Dios intenta atar? ¿Y como desatamos lo que Dios intenta desatar? La respuesta de Jesús, es esta: Pónganse de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan. Esto es oración; la oración del cuerpo de Cristo.

El punto culminante de nuestro trabajo en unión con Dios está en pedir, todos de común acuerdo, que Dios haga lo que Él desea hacer. Para el que ora, el verdadero significado de la oración es orar por el cumplimiento de la voluntad de Aquel a quien él ora. La oración es la ocasión en que expresamos nuestro deseo por la voluntad de Dios. La oración significa que nuestra voluntad está de acuerdo con la de Dios. De no suceder así, no hay verdadera oración. ¿Cuántas oraciones, hoy día, expresan la voluntad de Dios? En nuestras oraciones, ¿En qué medida nos olvidamos completamente de nosotros mismos y buscamos solamente la voluntad del Señor? ¿Cuántos creyentes trabajan realmente en unión con Dios en la oración? ¿Cuántos de nosotros declaramos diariamente ante Dios su voluntad y derramamos nuestro corazón en la oración para que Él haga su voluntad, cualquiera que sea, tal como Él nos la ha dado a conocer?

¡Reconozcamos claramente que el egoísmo es tan evidente en la oración como en las demás áreas! ¡Qué numerosas son las peticiones para nosotros mismos! ¡Qué fuertes son nuestras opiniones, deseos, planes y propósitos! Estando tan llenos de nosotros mismos, ¿Cómo podemos esperar poder olvidarnos completamente de nosotros y buscar la voluntad de Dios en la oración? La negación de uno mismo hay que ponerla en práctica en todas partes. En la oración es tan esencial como en la acción. Nosotros los redimidos, debemos saber que nuestro deber es vivir para el Señor, para Él, que murió por nosotros y ahora vive para nosotros. Debemos vivir enteramente para Él y no buscar nada para nosotros mismos. En nuestra vida de consagración, la oración es una de las cosas que tenemos que consagrar.

Con referencia a la oración, en nuestro normal modo de entender prevalece un serio error, que es el de que con frecuencia pensamos en la oración como en una oportunidad para expresar lo que nosotros necesitamos, que es nuestro grito a Dios pidiendo ayuda. No vemos que la oración es el pedir a Dios que llene sus necesidades. Debemos entender que el plan de Dios no es el de permitir a los creyentes que logren sus propios fines por medio de la oración, sino que es Dios el que debe lograr sus propósitos por medio de las oraciones de los creyentes. Con esto no se quiere decir que los cristianos nunca deben pedir al Señor que supla sus necesidades. Sólo quiere indicar lo importante que es que primero entendamos el significado y los principios de la oración.

Siempre que un creyente tenga una necesidad, en primer lugar debe preguntar: ¿Afecta a Dios mi necesidad? ¿Quiere el Señor que yo esté en necesidad? ¿O es su voluntad suplir mi necesidad? Cuando veamos que la voluntad de Dios es suplir nuestra necesidad, entonces podemos pedirle que cumpla su voluntad supliendo lo que necesitamos. Tan pronto como conozcamos su voluntad, ya podemos orar de acuerdo a la voluntad de Dios que ya conocemos. Entonces oramos para que Él haga su voluntad. Ahora la cuestión ya no es que nuestra necesidad sea satisfecha, sino que la voluntad de Dios se haga. Aunque ahora nuestra oración no sea muy diferente de la del pasado, sin embargo lo que ahora buscamos es que la voluntad del Señor en este asunto personal nuestro se haga, y no que nuestra propia necesidad se supla. ¡Cuantos errores hay aquí! Los creyentes con frecuencia dan prioridad a sus propias necesidades y aunque saben que la voluntad del Señor es suplirlas, con todo, en sus oraciones, no pueden olvidarse de mencionar primero sus propias necesidades.

No debemos orar solamente por nuestras necesidades. En el cielo y en la tierra sólo hay una oración que es legítima y aceptable a Dios: la de pedir al Señor que cumpla su voluntad. Nuestras necesidades deben desaparecer en la voluntad de Dios. En cuanto veamos cuál es la voluntad de Dios con referencia a nuestra necesidad, inmediatamente debemos dejar a un lado la necesidad y pedirle que haga su voluntad. Pedir directamente al Señor que supla nuestras necesidades, cualesquiera que sean, no puede considerarse oración del nivel más alto. La oración por las necesidades personales se debe hacer indirectamente, pidiendo primero que se haga la voluntad del Señor. Este es el secreto de la oración, la llave de la victoria en la oración. El propósito de Dios es que estemos tan llenos de su voluntad que olvidemos nuestros propios intereses. Él nos llama a que trabajemos junto con Él en el cumplimiento de su voluntad.

Por esta razón Dios quiere que sepamos cuál es su voluntad con referencia a todas las cosas, para que así podamos orar de acuerdo con su voluntad. La verdadera oración es realmente un trabajo. Orar de acuerdo con la voluntad de Dios y orar sólo por su voluntad es verdaderamente un trabajo en el que nos negamos a nosotros mismos. A menos que estemos completamente vacíos de nosotros mismos, sin ningún interés propio, viviendo completamente para el Señor y buscando solamente su gloria, no querremos lo que el Señor quiere, ni buscaremos lo que Él busca, ni oraremos por lo que Él quiere que oremos. Ciertamente que el trabajar para Dios sin ningún interés propio, es muy difícil; pero orar para Él sin ningún interés propio, es todavía más difícil. Pero, aún así, todos los que viven para Dios, deben hacer esto.

En las generaciones pasadas el Señor no hizo muchas cosas que puede y quiere hacer, por la falta de cooperación de sus hijos. El error no está en Dios, sino en su pueblo. Si revisamos nuestra historia personal, veremos el mismo triste estado. Si hubiéramos tenido más fe y más oración, nuestra vida no habría sido tan ineficiente. Lo que el Señor busca ahora es que sus hijos estén dispuestos a unirse a su voluntad y a declarar esta unión por medio de la oración. Ningún creyente ha experimentado nunca completamente la grandeza de lo que se puede lograr por medio de la unión con la voluntad de Dios. Un siervo del Señor ha dicho muy bien: “La oración es la vía para la obra de Dios” En efecto; la oración es para la voluntad de Dios lo que la vía es para el tren. La locomotora es una máquina de gran potencia, puede recorrer miles de kilómetros por día. Pero si no hay vía, no puede avanzar ni un metro. Si trata de ponerse en marcha sin vía, se descarrila y se atasca en la tierra.

Tiene la capacidad de recorrer grandes distancias, pero con todo, no puede ir a ninguna parte si primero no le han puesto la vía. Y así es la relación entre la oración y la obra de Dios. No creo que sea necesaria una explicación más detallada, porque espero que todos hayan podido darse cuenta del significado de esta comparación. Sin duda alguna Dios es todopoderoso y obra poderosamente, pero no puede obrar y no obrará si tú y yo no nos esforzamos mano a mano con Él en oración, si no preparamos el camino para su voluntad y si no oramos con toda oración y súplica, como les recomienda Pablo a los efesios, con el fin de lograr para el Señor la condición necesaria para obrar. Son muchas las cosas que Dios quiere hacer y le gustaría hacer, pero a veces tiene las manos atadas porque sus hijos no le dan apoyo y no han orado para prepararle el camino. Permíteme decir a todos los que se han entregado completamente a Dios: examínense a sí mismos para ver si en este asunto han estado limitando al Señor día tras día.

Por lo tanto, nuestra labor más importante es preparar el camino del Señor. No hay ningún trabajo que pueda compararse a este trabajo. Para Dios hay muchas posibilidades; pero se convertirán en imposibilidades si los creyentes no abren caminos al Señor. Así pues, nuestras oraciones acordes con la voluntad de Dios deben aumentar considerablemente. Oremos exhaustivamente, es decir, oremos hasta la certeza de la respuesta, hasta el fondo, en todas direcciones, para que la voluntad de Dios prospere en todos los aspectos. Aunque nuestras actividades entre los hombres son importantes, el que trabajemos con el Señor por medio de las oraciones que le ofrecemos, es mucho más importante. La oración no es un intento de restaurar los designios del cielo. Es una idea muy equivocada la de creer que como Dios es inflexible, necesitamos, por medio de la oración entrar con Él en combate para subyugarlo y hacerle cambiar de decisión.

Cualquier oración que no esté de acuerdo con la voluntad de Dios carece de toda fuerza. Hemos de contender ante Dios como si estuviéramos en desacuerdo, sólo porque su voluntad está bloqueada por hombres o por el diablo y, por lo tanto, deseamos ardientemente que Él ejecute su voluntad para que los designios divinos no se retrasen por causa de la oposición. Deseando así que se cumplan los designios divinos y orando, sí, y hasta luchando contra todo lo que se opone a su voluntad, preparamos el camino para que Él lleve a cabo sus designios, sin permitir que nada que venga del hombre o del diablo prevalezca temporalmente. Es cierto, parece que estamos luchando contra Dios, pero en realidad la lucha no es contra Dios, como si lo obligáramos a cambiar su voluntad para acoplarse a nuestros deseos; en realidad la lucha es contra todo lo que se opone a Dios, para que Él haga su voluntad. Por lo tanto, debemos darnos cuenta que no podremos orar como colaboradores de Dios a menos que sepamos realmente cuál sea su voluntad.

Habiendo entendido algo el verdadero significado de la oración, seamos doblemente cautos no sea que la carne entre subrepticiamente. Démonos cuenta que si Dios enviara por sí mismo a los trabajadores, entonces ¡Cristo no nos habría ordenado orar al Señor de la mies que enviara trabajadores! Si el nombre de Dios fuera santificado espontáneamente, si su Reino viniera sin necesidad de nuestra cooperación, y si su voluntad se hiciera en la tierra en forma automática, el Señor nunca nos habría enseñado a orar de la manera que nos enseñó. Si Él mismo fuera a volver sin necesidad de que su iglesia lo pidiera, el Espíritu del Señor no habría movido al apóstol Juan a reclamar a gritos su pronta vuelta. Si Dios Padre fuera a hacer que todos los creyentes fuesen uno en forma espontánea, ¿Habría orado nuestro Señor a su Padre para que esto se realizara? Si trabajar de acuerdo con Dios no fuera esencial, ¿Cuál sería la utilidad de la continua intercesión de nuestro Señor en el cielo?

¡Oh! ¡Comprendamos que la oración acorde con la voluntad de Dios es más vital que ninguna otra cosa! Porque Dios puede obrar solamente en los asuntos en que sus hijos le han dado apoyo. Dios rehúsa obrar en aquellas áreas en que no hay oración y donde la voluntad de su pueblo no está unida a su voluntad. La oración con unidad de voluntades es verdadera oración. El motivo más alto de la oración no es obtener la respuesta. Es unir la voluntad del hombre con la de Dios para que el Señor pueda obrar. Puede que algunas veces pidamos en forma incorrecta, y por eso nuestra oración quede sin contestar; más con todo, si nuestra voluntad está unida a la de Dios, el Señor aún ganará, pues aprovechando  nuestro acuerdo con Él, todavía podrá el Señor llevar a cabo su voluntad.

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Definiendo al Anticristo

Una de las palabras muy comunes en nuestros ambientes espirituales es la palabra anticristo. Y la menciono porque tocar el tema que quiero examinar sin mencionar en algún momento esa palabra, es imposible. De hecho, cuando digo anticristo, de ninguna manera te estoy sugiriendo que pienses en un determinado hombre, se llame como se llame y haya cometido las barbaridades o los desatinos que se te ocurran. Es importante que entiendas que no estamos enseñando este tema desde una plataforma de temor, como se hacía en tiempos pasados y muy tradicionales.

Yo de lo que quiero hablar es de la posición, de la postura correcta para una iglesia prevaleciente en este milenio que estamos viviendo. ¿Cuál es el estilo de vida de la iglesia, actualmente? Somos mayordomos de las declaraciones proféticas. Estos son temas que mayoritariamente no se hablan. la mayoría de los predicadores han sido enviados a recalar sobre temas relacionados al comportamiento eclesiástico. Sin embargo, dentro de lo que es la decisión soberana de Dios por encima de todas las cosas, es necesario que la iglesia como cuerpo, sepa para donde va, única manera de prepararse convenientemente para lo que viene.

Ya no podemos, en esta instancia post pandemia, seguir encerrándonos entre las cuatro paredes de un templo o salón, e ignorando las realidades concretas en todas las fases, que se está viviendo afuera. Así que no estamos hablando de temor ni queremos investigar quién es el anticristo, o qué persona, o qué computadora, o que sistema mundial pueda llegar a identificarse como tal. No es eso lo que estamos haciendo. Sino que dentro de las escrituras, queremos sacar las características de cómo operan estos tiempos, en contra del avance de la iglesia. Para que entonces, extraído de lo negativo, de la hostilidad que está profetizada, recalemos en lo bueno. Pero sin orar por nada que no tengamos dirección divina. Muy mal haríamos en orar por algo que Dios está permitiendo como parte de su maravilloso plan perfecto.

Hay gente que todavía anda orando para que los reinos del mundo se salven, escucha; van a caer. Porque el hecho de que se nos dice que oremos por el presidente, no significa que oremos por el sistema. El sistema se va a caer. Si ese hombre es bendecido por nuestra oración y alcanza a salirse del sistema y conocer la Verdad, se salvará. De otro modo, aún con nuestras oraciones, se caerá con el sistema. Hay gente que se cree que el Reino es salvar literalmente los reinos del mundo, no. Ese es un mensaje exagerado, extremista y fuera de contexto. El único Reino que prevalece es el de Dios.

Pero prevalece dentro de mundos agitados, calientes y complicados. Y es más que obvio que con un mundo agitado, caliente y complicado, se va a hacer más que difícil la vida en la tierra, porque la iglesia, aunque esté conectada a lo que es divino, en la tierra tiene que interactuar con los sistemas terrenales. Cuando estos sistemas empiecen a caer, seremos más y más independientes de todos los sistemas humanos. Y mientras más nos tengamos que independizar de los sistemas, más tendremos que depender de Dios. La iglesia que no esté preparada para lidiar con esto, va a sufrir, aunque todo lo que venga no sea para la iglesia.

Recuerda que las primeras tres plagas en Egipto, afectaron de la misma manera a Israel. No estaban diseñadas para Israel, pero la afectaron igualmente que a Egipto. Israel vivió en Egipto por un tiempo, pero llega el momento en que Dios viene y te separa de Egipto. Este es el día de victoria para la iglesia, pero es el mismo día de venganza para Egipto, o sea: si no sabes vivir en Egipto en un día de venganza, puedes ser lastimado por la venganza. Porque duele para todos: el pobre, el rico, el negro, el blanco. Lo que tenemos que crear es una iglesia que viva en un ambiente de Gozén. Y a eso lo crea el hombre, no lo crea Dios. De eso se trata este tema. Y no es algo que venga por observación, deberás meditar en ello.

Yo te voy a dar cuatro puntos de vista del mismo tiempo en la Biblia. Vamos a ver el concepto de Daniel, el concepto de Pablo, el concepto de Juan como discípulo y el concepto de Juan desde Patmos, en Apocalipsis. Y vamos a ver cuáles son las posiciones para con el espíritu del anticristo. Cuatro conceptos de ese espíritu que predomina en este siglo. Ya está operando en nuestro medio, pero si no lo disciernes, puedes ser víctima de eso. No es algo que va a ocurrir, es algo que ya está sucediendo y aumentando cada día más. Y vamos a leer bastante escritura, así que te pido que me acompañes porque después de ella vamos a extraer los condimentos necesarios para esta guerra.

Daniel, capítulo 7. En esta primera parte quisiera describir los conceptos del anticristo visto a través de cuatro pares de ojos ungidos en la Biblia, que lo ven a través de distintos tiempos, pero hablando de la misma cosa pero vista de otra forma. Esto es para tener una idea completa de qué espíritu se trata. O sea que si tenemos que describir al anticristo, no podemos leer Apocalipsis. También tenemos que leer a Juan. Tenemos que hablar con Daniel, porque toda esta gente tuvo un panorama de cómo opera este espíritu en los últimos días, entonces, resumiendo lo que ellos destacaron, podemos sacar algunas conclusiones de cuáles son los factores prevalecientes que tenemos que vencer.

(Daniel 7: 1-28) = En el primer año de Belsasar rey de Babilonia tuvo Daniel un sueño, y visiones de su cabeza mientras estaba en su lecho; luego escribió el sueño, y relató lo principal del asunto. Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. (Fíjate que el mar siempre habla de multitudes en la Biblia) Y cuatro bestias grandes, (Bestias siempre habla de poderes, no son animales) diferentes la una de la otra, subían del mar. (O sea que salen de la humanidad) La primera era como león, (Dice que era “cómo”, es una analogía. No es que era un león, era “como” un león, semejante a) y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, (A manera de hombre. Nota que este poder se asemeja a algo que es humanista) y le fue dado corazón de hombre.

Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado más que del otro, y tenía en su boca tres costillas entre los dientes; y le fue dicho así: Levántate, devora mucha carne. Después de esto miré, y he aquí otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas; tenía también esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio. Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos. Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas.

Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos. Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego. Habían también quitado a las otras bestias su dominio, pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo. Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. (¿Quién es ese? Ese es Cristo Jesús. ¿Venía bajando o subiendo? Venía bajando, veamos.

(Verso 9) = Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, (¿Quién es el Anciano de días? Dios. ¿Dónde está Dios? Sentado en su trono. Cuidado; anciano por supervisor, no por vejez. De días habla de experiencia, no de años vividos.) Verso 13: Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. ¿Venía bajando o subiendo? Subiendo. Sé que algunos dudaron, pero eso es porque por causa del exceso de doctrina, a veces no sabemos leer. El Anciano de días está arriba, Él venía subiendo. Daniel también está arrebatado, está mirándolo de arriba hacia abajo. Se acercó al trono, donde quiera que sea eso. Y le fue dado dominio, (¿Cuándo subió o cuando descendió? Cuando subió) gloria y reino, (¿Cuándo subió o cuando descendió? Cuando subió) para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; (¿Cuándo, en el milenio o cuando subió? Cuando subió) su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, (¿Cuándo? ¿Desde mañana o desde que subió? Desde que subió)  y su reino uno que no será destruido. (¿Desde cuándo? ¿El Reino está aquí o viene mañana? Ya está aquí. ¿Viste qué fácil es leer la palabra?)

Se me turbó el espíritu a mí, Daniel, en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me asombraron. Me acerqué a uno de los que asistían, y le pregunté la verdad acerca de todo esto. Y me habló, y me hizo conocer la interpretación de las cosas. Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra. Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre.

Entonces tuve deseo de saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que era tan diferente de todas las otras, espantosa en gran manera, que tenía dientes de hierro y uñas de bronce, que devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies; asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que le había salido, delante del cual habían caído tres; y este mismo cuerno tenía ojos, y boca que hablaba grandes cosas, y parecía más grande que sus compañeros. Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía, hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino.

Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará. Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará. Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo.

Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán. Aquí fue el fin de sus palabras. (¿Cuál fue el fin de sus palabras? Que sepamos que todos los reinos nos servirán. Victoria) En cuanto a mí, Daniel, mis pensamientos me turbaron y mi rostro se demudó; pero guardé el asunto en mi corazón.

En medio de todo esto que hemos leído que parece espantoso, acá dice que ganamos. No te está dando detalles de la derrota, ¡Ganamos! Lo que sí necesitamos aprender, es como atravesarlo. Si tú no te atreves a atravesarlo, ya habrá otro que sí lo hará. Y el final será el mismo: ¡Ganamos! A Daniel se le turbó el espíritu al saber esto, pero no se amedrentó. Al final venció. Ahora vamos a extraer algunos principios de lo que leímos. Aquí vemos algunas descripciones físicas en el verso 5, hasta el verso 7. Vemos personalidades, aspectos de carácter y formas de operación de esto que llamamos: el espíritu de los tiempos finales. Las características de la bestia, en los versos 5 y 6, también en el 7 y 8, todo eso que desglosamos sobre las cuatro bestias. Y no quiero enfatizar qué significa, que representa o como se manifiesta.

Lo que queremos saber es el modus operandis. (Es decir, modos o formas de operación) A través de sus características. Cuando la Biblia nos muestra un sistema por medio de una bestia, espera que nosotros conozcamos el animal. Si te dice que es como un oso y tú conoces las características del oso, entonces tú ya sabes cómo opera el sistema. Está usando cosas naturales para hablarte de cosas invisibles, porque a las naturales se supone que las entiendas. Si te dice que es como un león, pues entonces tú ya sabes que el león es así o no es así, y así entonces es ese sistema que está representado en la Biblia por un león. Entonces, nada que ver con un león, así que tampoco nada que ver con un dragón. Todo lo que asusta más a la gente respecto al dragón, es su boca, así que tiene que ver con algo que vocifera. Tiene que ver con algo que blasfema.

Y esto puede venir de gente, no de un dragón. El poder del dragón, es su boca. La Biblia usa este tipo de símbolos, para que tú puedas identificar el tipo de poder que se va a manifestar en los últimos días. Entonces, dentro de lo que estamos buscando, vemos la personalidad o los aspectos del carácter, o la forma de operación de estos espíritus que son vigentes en los tiempos finales. O sea que no estamos buscando un determinado líder o tirano actual, estamos buscando como discernir los tiempos, para saber cómo actuar dentro del tiempo. De eso tú eres responsable, de lo demás, olvídate. Ganamos. Ahora bien; en medio de las bestias levantándose, vemos que el Reino de Dios está poseyendo los reinos. Y dice que tal o cual reino se levanta, pero…es absorbido por el Reino de Dios. Y así con una serie de cosas, que dice que harán esto, aquello y lo otro, pero…será el Reino de los Cielos el que finalmente tome el control de todo.

Fíjate; dentro de toda la polémica de algo negativo, vemos una victoria constante, no solamente al final. En el mismo tiempo y en la misma zona geográfica, mientras que es día para algunos, es noche para otros, y viceversa. Escucha: el Día de Venganza, el Día de Tabernáculo, el Día del Señor, el Día de Retribución, todos estos días son el mismo día. Porque la mañana y la noche es un solo y mismo día. El día de la victoria de Israel, fue el día de la derrota para Egipto. A la misma hora. En las doctrinas atrasadas a esos días los separaron, pero no le hace. Es así porque así está escrito. En esto vemos siempre una notoria tensión. Porque el enemigo siempre trata de hacer estas cosas en tiempos en los que Dios le está dando autoridad a la iglesia. Creo firmemente que es una maniobra de distracción típica de una guerra.

Mientras te arrojan una inofensiva bomba de humo amarillo por acá, en medio de esa ceguera temporaria que eso produce, te están bombardeando tu arsenal mayor por allá. Y el enemigo, lo que hace en un tiempo en que la iglesia está poseyendo Reino, comienza a vociferar y a decir cosas grandes para distraer al Reino de lo que en verdad está aconteciendo. O sea que la inercia del tiempo final, no es derrota sino victoria. Pero dentro de ella, como el enemigo ve que la victoria está avanzando, empieza a hacer alboroto. La mentalidad que durante mucho tiempo tuvo la iglesia era todo lo contrario: querían irse lo antes posible en una gran fuga o rapto, porque de quedarse no iban a poder sobrevivir. Mucha de esa enseñanza todavía es sufrida por mucha gente. Y nadie se daba cuenta, y ahora tampoco, que el enemigo está haciendo mucho ruido porque está viendo que la iglesia genuina, aunque en minoría, está peleando y peleando bien.

Claro está que, dentro de una iglesia que sobrevive, puede haber gente cautiva que no ha aplicado los principios. Obviamente entonces que, al que pueda devorarse, se lo devora. Por eso es que enseñamos esto, que todos los dominios finalmente cederán ante el dominio de Dios. Dentro de lo que es esa maniobra de distracción, lo que sí es cierto y no varía, es que el Reino de Dios se establece. Desde que Él subió al Anciano de Días. Es la misma piedra que Él vio en el capítulo 2, que fue cortada sin manos, que es Cristo, que vino y vio los pies de la estatua que Él vio, que era el Imperio Romano, que todavía estaba cuando Cristo vino. Y que esa piedra comenzó a rodar en la tierra, hasta que hoy se ha convertido en un monte. La palabra monte es aquí la palabra Reino que llena toda la tierra, Su iglesia. O sea: vino a quedarse, no se va.

En ningún momento vemos que la piedra que fue cortada sin manos sea detenida. Comienza a rodar y hacer trizas todo lo que toca. Hasta que se convierte en un gran monte que llena toda la tierra. La mínima medida de levadura que empieza por una esquina, y leuda toda la masa. Es la simiente que se siembra, insignificante y que se convierte en un árbol que produce sobra para todo lo que existe. El Reino de Dios, donde se siembra, mientras más lo atacan, más crece. Es esa clase de simiente que, mientras más cachetazos le das, más produce. Es que mientras más se acercan los tiempos finales, más vociferante se volverá el enemigo. Pero nada más, es el mismo poder que siempre ha tenido, su boca. Ver todo esto así, es el resultado de verlo desde arriba, con la mente divina y no dejándonos cautivar por la letra de aquí abajo.

¿Qué está pasando hoy? Lo que hay, es una gran decepción. La mayoría ni siquiera se atreve a mirar las posesiones que Dios le está dando al Reino. Todo el poder de la bestia, está en la boca. Si lees bien, te está describiendo un monstruo que tiene toda su autoridad en su boca. ¿Y tú dónde tienes la tuya? ¡En la boca, también! ¿Dónde dice que está el poder de la vida y la muerte? En la lengua. ¿Y dónde es que está diseñada la lengua? ¡En la boca! Hay algunos principios para ver. Aquí vemos los cuernos en Daniel. El concepto de Daniel serían los cuernos, él los vio como cuernos. Como principados detrás de gente. Te recuerdo que un principado es un poder tras un principio. Ni tú ni nadie puede eliminar un principado sin cambiar antes la doctrina de la gente. Tú atas al demonio, pero mientras la gente crea en ese principio, ese demonio tiene derecho legal.

Por eso es que digo que la forma más efectiva de eliminar un principado no es mapeando la ciudad, sino cambiándole la mentalidad a la gente. Pablo entró a Éfeso, y en lugar de reprender a Diana o hacer una conferencia de guerra espiritual en contra de Diana, articuló una tremenda estrategia que derribó todo el poder de Diana en Efesios. Lo que hizo fue persuadir y razonar con los creyentes, nunca dijo nada en contra del demonio, ni lo reprendió. El poder de Diana se cayó cuando se produjo una tremenda rebelión popular en contra de sus defensores y servidores. Cambiando la mentalidad de doce personas, él liberó a toda una ciudad. Aprender o aprender. No se necesitan miles, sino una cantidad de personas con una reforma mental manifiesta. Es muy importante que los creyentes entiendan esto. Se puede. El enemigo no es invencible, obvio.

Ahora bien; ¿Cuáles son las características de lo que vio Daniel? Él vio orgullo, vio arrogancia y vio palabras vociferantes. Ese será el común denominador de lo que será la iglesia en estos tiempos futuros. Según los ojos de Daniel, esos serán nuestros principales enemigos. Este sería el ambiente espiritual de la iglesia en estos caminos de este siglo veintiuno. En el verso 8, dice que tiene ojos como un hombre. Eso quiere decir que el poder de la bestia es humanista. O sea: el poder de su discernimiento, es intelecto humano. Esto no tiene nada de divino. Eso nos muestra que vamos a estar luchando contra una gente intelectual, que tiene alta inteligencia, pero inteligencia terrenal. Y si quieres, súmale la artificial. Y sabemos que el antídoto para eso, es sabiduría. No se puede prevalecer en este siglo, sin penetración profética, como discernimiento.

Joel dijo que, en los últimos días, que son estos días, el sol dejará de alumbrar y las estrellas se caerán, y que tus hijos y tus nietos profetizarán. Él hablaba de lo que, en ese tiempo, las estrellas y el sol, eran los que marcaban la dirección para el pueblo. En ese tiempo, para saber para dónde ir, ellos miraban las constelaciones, las estrellas. Lo que Joel te está diciendo, aquí, entonces, es que en los últimos tiempos vendrá una instancia donde nadie sabrá en quien confiar, donde aquello que nos marcaba dirección para la comunidad, ya no lo marca. Donde confiábamos en el poder político y ahora estamos viendo que ya no nos dirige bien. Donde confiábamos en la economía bancaria, pero eso tampoco es seguro ya. Donde confiábamos en médicos y en muchas ocasiones vemos que quedan tildados sin saber qué hacer con ciertas patologías nuevas y raras.

En este tiempo, entonces, es una demanda que nuestras hijas y nuestros hijos sean proféticos y tengan visión clara de lo que viene. Luego dice que estas bestias harán guerra contra los santos. Ahí vemos que la guerra en los tiempos finales, es una persecución a los creyentes genuinos, únicos destinatarios genuinos de la palabra “santos”. Va a ser normal. Vamos a tener que crear una iglesia que no se queje ni pida oración por persecución. Va a ser normal, va a ser nuestro jardín de existencia. Sintetizando: persecución y guerra contra los santos, en los tiempos finales, será algo normal. Puedes seguir pidiendo oración a tus hermanos por diversas causas, pero no deberías hacerlo por causa de alguna persecución que tengas en tu trabajo, eso es normal. Hay gente que quiere dejar su trabajo porque el ambiente no es santo. ¿Y para qué crees que te metieron allí? ¡Para cambiar ese ambiente!

A esa gente que se queja porque tiene un trabajo donde al ambiente es horrible y sueña con trabajar en un lugar donde sean todos cristianos. Ten cuidado, a veces son peores…En Daniel 7:25 dice que va a desear cambiar los tiempos y la ley. Hay tiempos de Dios, los llamados kairos. O sea: tiempos específicos y tiempos de decretos de Dios que te ayudan en contra de los que quieren detenerte, anularte o eliminarte. La idea central de la iglesia como tal, es procurar prolongar esos tiempos, para que la iglesia pueda hacerlo fuera de tiempo. Una de ellas, es la teoría del Milenio. Mientras posponemos al Milenio para mañana, nos perdemos de establecer el kairos de Dios hoy. No te enojes, eres una víctima más de los que nos enseñaron que la Biblia era algo futurista siempre. Que mañana pasa esto, que mañana sucederá aquello.

Hay un detalle en el que muy pocos han prestado atención. De cuando escribieron que lo que iba a suceder sería mañana, pasaron más de dos mil años. ¿A nadie se le ocurrió pensar que algo de lo escrito podría haber sucedido ya? Que la Biblia se tiene que acabar, un día, porque lo que apuntaba para mañana, un día tiene que llegar. Si no, no es cierta la Biblia. Tenemos que tener ese espíritu que dice: Esto es aquello, porque yo lo decreto y se acabó. Y le arranca el manto a promesas futuristas que no han sido encarnadas, y las encarna. ¿Cuándo se encarnarán? Cuando tú le proveas un diente a Dios. Porque Él, lo que está buscando, es alguien dispuesto a encarnarla. Pero mientras nosotros seguimos calculando el precio para encarnar, seguimos diciendo que es para mañana. Y para mañana y mañana, le vamos pasando el balón a otra generación.

Fíjate que hoy se está levantando una generación que dice: yo voy a hacer esto, hasta que acabemos el libro. El enemigo, el contexto en que eso se va a hacer, es una oposición. Cada vez que un mensaje salga y diga: hoy se cumple esta escritura en tu medio, va a salir más que urgente una masa religiosa vociferante a decir que eres un hereje. Ese va a ser el contexto cotidiano de la iglesia. Entiende; está cambiando la forma operativa de la iglesia. Estamos mirando el fin. El fin se crea, no se espera. Se está levantando una gente que está decodificando la escritura y estamos llegando a entender como finalizarla. Y cuando comenzamos a decretar lo que no está decretado, se va a levantar una masa de gente a decir que eso no puede ser. Ese es un espíritu, trabajando a través de gente cristiana ignorante.

Y tú vas a tener que discernir si la mayoría tiene razón. En la Biblia nunca la tuvieron. Y en lo natural, tampoco, porque las mayorías siempre buscan no tener la presión de la responsabilidad personal. Van a perseguir a los santos, para que la tierra sea gobernada por los sistemas del mundo y tú estás procurando establecer el sistema de Dios. Pero para que se establezca, tiene que haber gente que diga: Esto es aquello que dijo Pedro, y con la autoridad de Cristo, yo digo que soy se cumple y se acabó. Los que todavía adhieren a la teoría del arrebatamiento, no pueden entender esto. Ellos entienden que tú estás allí sentado en tu casa y de pronto sales volando. Es genuino y verdadero, pero tiene un proceso previo. Yo estoy hablando del proceso. Cuidado; no estoy cancelando el evento, te estoy asegurando que para que el evento venga, tiene que haber un proceso.

La Biblia es algo que tú posees, no puede estar en un nivel de santidad por encima de ti, tú tienes que poseer la Biblia. Tienes que tragártela completa y, fundamentalmente, encarnarla, vivirla, ponerla por obra. De otro modo es religión, sólo letra muerta. Más o menos como aquel “haz lo que yo digo y no lo que yo hago”. Mentira. Hipocresía. La Biblia no es para ponerla sobre almohadones rojos y adorarla, la Biblia es un manual. Dios es una persona, y sólo se puede manifestar a través de otra. La Biblia es un atajo, para que tú te conviertas en la persona que la Biblia representa. Ejemplo: Dice la Biblia que el que confiese a Cristo como su Salvador, será salvo. ¿Eso es futuro? Para algunas personas, quizás sí, pero tengo la certeza que para ti no lo es. Hay escrituras que te muestran lo que está sucediendo y otras algo que ya ocurrió. A esta ya la encarnaste, la pusiste por obra y la viviste. ¿Y el resto?

Todas las profecías que faltan; ¿Quién las va a encarnar? Tiene que surgir una generación que diga que esto es aquello, que le arranque el manto futurista y lo encarne ya mismo. En Daniel 8:23 la Palabra dice: Y al fin del reinado de éstos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas. Aquí vemos intimidación. Enigma, que es una palabra que en su origen tiene que ver con maquinaciones y artimañas. O sea que son estrategias satánicas que están fuera de nuestra percepción. Van a ver maquinaciones operando más allá del alcance del discernimiento natural. Maquinaciones. Llenas de enigmas, que no son sino maniobras de distracción para realmente dar el golpe más fuerte no necesariamente donde tenemos puesta nuestra atención. Para desviar nuestros ojos, porque lo que está haciendo está más allá de nuestra vista natural.

¿Qué te estoy describiendo? El ambiente operativo de la iglesia en este tiempo y el venidero. Cuáles son las cosas que prevalecen. Yo me imagino que tú has llegado de tu trabajo, has sintonizado esto y hasta puede sonarte algo aburrido, porque no es el clásico mensaje con la clásica y tradicional dinámica que muestran las iglesias cristianas del planeta. Pero déjame decirte algo antes que hagas un clic y me apagues o te vayas. Sin esto de lo que estamos hablando, no prevalecemos ni ganamos. Sin entender los tiempos, jamás llegaremos a ser efectivos dentro de los tiempos. Si realmente somos y nos sentimos iglesia genuina y no babilonias fiesteras, esto nos incumbe. Y no porque te lo diga yo, te lo diga quien sea que te lo diga, traerá un mensaje que te dará dirección para el futuro. Tú lo sabes porque el Espíritu te lo confirma. Eso tranquiliza.

Esas mismas maquinaciones son producidas por el espíritu de iniquidad, o sea que el enemigo va a trabajar sobre la rebelión del pueblo. De la falsa definición. A quien va a usar, es a la gente que no le gusta someterse. Y recuerda que, para caer en rebelión, no se necesita hacer alboroto para definirse. Una gran rebelión puede ser silenciosa. Es simplemente no obedecer. Daniel está en medio de la bestia. ¿Qué bestia? Te olvidaste, ¡Daniel está en medio de Babilonia! Y en medio de Babilonia, también, movió al arcángel más fuerte de Dios. Daniel representa a la iglesia de los últimos días. Que está en la Jefatura General de Satanás, y que tiene una visión más precisa de los tiempos finales. Que puede vivir en el trono de Satanás y, desde allí, mueve con una sola oración, al ángel más fuerte de Dios.

Si la santidad hoy estuviera asumida como hace muchos años atrás, esto no hubiera sucedido jamás, porque tengo bien presente que se nos ordenaba separarnos del mundo totalmente, para que recién allí pudiéramos ser santos de verdad. Un error total no sólo de concepto, sino también de principios casi en oposición al diseño de Dios, que nos envió al mundo a derrotarlo, y nunca nos dijo que huyéramos de él. Sólo que tuviéramos cuidado. La santidad en los tiempos finales, se define de la siguiente manera: ese que está justo sentadito en las faldas de Satanás y no se contamina con nada de lo que él ofrece, ese es santo. Aquel que está como José, con los ojos pintados y usando faldas, pero no es gay. Que, dentro de las operaciones de Egipto, y responsable para que ellas se manifiesten, todavía estaba siendo usado por Dios.

Construyendo todo lo que la iglesia prohíbe construir, pero sin embargo siendo usado por Dios, porque en todo ese proceso, nunca perdió la visión. Daniel. En la Jefatura de Satanás, vive en Babilonia, vive en el cuartel general y trabaja para Satanás, personalmente. Nabucodonosor representa a Satanás en la Biblia. Y dentro de eso, todavía ora para Jerusalén, no pierde su visión, le cambian el nombre, tal como era la costumbre y la tradición allí, para que todo el mundo fuera llamado por un nombre babilónico, y el énfasis es que en el nombre están las características que definen a la persona. A él le pusieron el nombre babilónico, y todavía le tenían que llamar Dani. No podían llamarlo con otro nombre. Sólo que su carácter era más fuerte que el nombre que le pusieron. Por eso ellos decían: “¡No se parece al nombre que le pusimos, se parece a un Dani!” Es que era Dani, no contaminado.

Así es que el Reino se recibe en una verdad que está escondida detrás de un error en los tiempos finales. No viene como observación, es por discernimiento. La gente demasiado simple no lo ve, no lo entiende, ni lo percibe. En Daniel 7:27 leemos: y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán. Nota que la entrega del Reino está dentro de un contexto global, no es algo que pasa en una iglesia. O sea: entiende que lo que Dios va a hacer en los últimos días es global, de manera que la gente creyente tiene que tener una mentalidad global. Y a eso ya lo podemos ver en el mundo secular, donde todo el mundo es global de pensamiento.

Por causa de internet, las redes o lo que sea, todo hoy es alcanzable, se achicó el globo terráqueo. Reitero: la iglesia tiene que trabajar dentro de una mentalidad global en los últimos días. Nada de lo que tú hagas puede ser independiente de lo que Dios está haciendo en el planeta. El Reino se entrega global. Dios mantiene su dominio pese a la persecución de esta bestia. Este es el ambiente operativo de la iglesia de este tiempo. Vamos ahora a ver el concepto de Pablo, como lo vio Pablo. 2 Tesalonicenses. Estas son cosas necesarias porque te ayudarán a ver las condiciones predominantes, en qué áreas te tienes que preparar, qué tipo de ministerios debemos estar creando, cuáles son las canciones que debemos estar escribiendo, qué tipo de mensajes debemos estar predicando, que tipo de enseñanzas se debe estar enseñando, cuáles son las metas y los roles que como familia debemos tener. 0000000000000000000000000000000000

Todo eso depende de lo que Dios está por hacer y no de nuestras ambiciones. Una gente de Reino, vive dentro de la burbuja que se llama Plan de Dios. No trates de añadir a Dios a tu vida, sino que tu vida esté perdida dentro de Dios. Jóvenes de Reino deberían estar en la Universidad estudiando lo que va a estar en demanda en el mañana y no lo que sus padres querían que ellos fueran. Hay gente, hoy, en la Universidad, que está por graduarse de cosas que ya son obsoletas. Porque persiguieron su ambición y no tuvieron en cuenta lo que la iglesia está haciendo para prepararse para el mañana. El verdadero estudiante de Reino, investiga qué es lo que va a estar en demanda en el futuro. Y que ore para poder estudiar, rendir y aprobar y, cuando egrese, que sea la iglesia la que tenga esa demanda. ¡Eso es Reino! El resto es solamente una predicación y un sueño.

Si no ponemos estrategias firmes con los pies en la tierra para que nuestros teóricos mensajes se conviertan en realidad, soñaremos dos mil años más. El problema es que, sin preparación, en este tiempo se enfría la gente. Lo dice la Palabra, que muchos se enfriarán. ¿Por qué? Tal vez porque no esperaban estar presentes en este tiempo final. Y ya ven que todavía estamos aquí. Y esto es evidente, ya no es supongo.

(2  Tesalonicenses 2: 1-11) = Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. (Ya Pablo lo decía en ese tiempo y todavía hoy algunos siguen pensando lo contrario) Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, (Estos son nombres o títulos que se les dan a distintas personas en distintos tiempos. Judas fue llamado hijo de perdición. El hombre de pecado es un hombre multimiembro. Eso es igual que la estatura del varón perfecto. No es un varón, es un multimiembro hombre. Es corporal, no es uno solo.) el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?

Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien (Pronombre personal)  al presente lo detiene, hasta que él (Pronombre personal) a su vez sea quitado de en medio. (Si no entiendes la gramática te pierdes la revelación) Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, (Hablando mentiras, ya te lo dije, no tiene otra) y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. (Es decir que, si tú no conoces la verdad, eres engañado por lo que esa o esas bocas vociferan). Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, (Es simple: si no decides creer en la Verdad, seguramente te creerás la mentira).

Estas son las fuerzas que vienen en contra de la mente del creyente. Estamos viendo personal e impersonalmente qué lo detiene y qué no lo detiene. Hay algunos principios aquí, fíjate. Apostasía, revela hombre de pecado. Recuerda que, en la Biblia, cada vez que se habla del hombre, se refiere a un hombre multimiembro, no a uno solo. La Biblia dice que solamente hay dos hombres en la tierra: el primer hombre Adán y el segundo hombre, Cristo. Perdón… ¿Y todos los hombres que existieron entre Adán y Cristo, qué son? No son hombres, son una extensión del primer hombre. Hay solo dos hombres en la tierra. Hay un hombre corporal que se llama Adán y otro hombre corporal que se llama Cristo. Por eso está el cuerpo de Cristo y el cuerpo del anti-Cristo. Dos hombres. Satanás no va a poder hacer a través de un hombre, lo que no ha podido hacer a través de un espíritu que permea la tierra. Lo lindo sería que tú estuvieras pendiente de un hombre para descubrir cómo es que engaña al resto del planeta.

Entonces, ¿Usted me está queriendo decir que el anticristo no vendrá por medio de un solo hombre? No lo sé, nadie lo sabe. Lo que sí puedo decirte es que, por estar aguardando la aparición de un hombre y vigilando aquí y allá para no dejarnos engañar por él, mientras tanto el espíritu puede estar haciendo desastres influenciando y actuando a través de miles de hombres, eso digo. De hecho, lo importante no es quien es, sino lo que está haciendo. Esa es la sideral diferencia entre doctrinas y principios. ¿Cómo vas a operar? ¿Por doctrinas o prevaleciendo en tu vida cotidiana? Apostasía, entiende, no es que se apostata de la fe. Apostasía es que un hombre y yo somos socios, somos hermanos y fluimos juntos en el mismo ministerio. Mientras yo comienzo a meterme en unos terrenos profundos, mi socio no está de acuerdo o tal vez le pesa perder algo de reputación pública porque no puede y no quiere identificarse con el mensaje. Entonces rompe su sociedad conmigo, para evitar padecer sobre sí mismo una persecución personal como ve que sucede conmigo. Apostasía. Y eso, está sucediendo hoy en muchos lugares con muchos creyentes, ministros o no.

Hay mucha gente cristiana, fiel y sincera, que no quiere saber nada con identificarse con este ministerio, por causa de la palabra que está predicando y enseñando este ministerio. Eso es la apostasía, no es que dejan de creer en Dios. Simplemente apostatan de la persona que está trayendo el mensaje. Así que el hombre de pecado es una expresión corporal. Cuando la gente se separa de la verdad por causa del peso que la verdad tiene, esa gente que se separa, es la evidencia del hombre de pecado. Eran los que estaban contigo que nunca fueron tuyos. Que salieron de nosotros, pero no eran de nosotros. Eran los que podían existir mientras no se dijera la pura verdad, pero que cuando comenzó a decirse la pura verdad, no pudieron esconderse, entonces se separan.

Es como cuando tú tienes gente en tu ministerio que es leal a ti hasta que tú explicas bien lo que es lealtad. Porque cuando comienzas a enseñar lo que es la verdadera lealtad, ven que la de ellos no llega a la demanda establecida y entonces se rebelan como gente que en realidad no está contigo. Esa es una de las manifestaciones del hombre o multimiembro hombre de pecado. Hay gente que está en error. Pecado no es fumar marihuana, pecado es no dar en el blanco, incluye fumar marihuana, pero está muy por encima de eso. Por eso el pecado reina en el pueblo blanco, en el negro, en el amarillo, en el poderoso, en la clase media y en la pobreza. El pecado tampoco hace acepción de personas. Así que la gran siega, que incluye la gran separación, porque no hay siega sin que primero se separe la cizaña, que es la manifestación del hombre inicuo.

Después vemos y tenemos posiciones falsas dentro de la iglesia. Acuérdate que quien está escribiendo este pasaje que leímos, es Pablo. Pablo es el que dice que tú eres el templo. Pablo es el que dice que tú eres la casa de Dios. Pablo es el que te dice que Dios está edificando una casa que crece, edificados sobre fundamentos apostólicos y proféticos, para convertirse en morada de Dios en el espíritu. Pablo es el que te dice estas cosas y Pablo es el que te está diciendo que esta cosa se sienta en el templo. ¿De qué templo está hablando? La iglesia. Sería la única vez que habló del templo y no se refería a ti. Esa es la manera de hablar de Pablo. Que confundía a los otros apóstoles, porque ellos todavía estaban buscando que la casa fuera en Jerusalén.

La iglesia no ha cambiado. Dice que se sienta en el templo y se hace pasar por Dios. Son cosas que hacemos en la iglesia que parecen ser Dios, pero que no tienen nada que ver con Dios. Que insisten con un poder obsoleto que impide a la iglesia terminar. Que nos mantiene a todos ocupados, pero que sin inercia divina no vamos a ninguna parte. Que nos mantiene activos, pero nunca terminamos y podríamos pasarnos en esa misma actividad por otros dos mil años más. Se sienta en medio. Daniel lo vio como algo global. Pablo lo ve como un orden religioso. Sigue siendo el mismo anticristo, pero ahora operando en dos dimensiones diferentes. ¿Qué estamos describiendo? en qué atmósfera va a trabajar la iglesia en los próximos tiempos. Y me refiero a la iglesia, no a Babilonia. Babilonia va a caer y va a arrastrar en su caída a todos los que no quieren militar en la iglesia porque no les conviene.

Señores, esto ya está pasando. Para los que están en una verdad más pesada que la que proclaman otros, esto es cotidiano, esto no es nuevo. Posiciones que son reveladas por falsos standard. Otra cosa que Pablo explica es que este espíritu es esa cosa de iniquidad. Hay desgobierno, porque iniquidad es falta de sumisión. Alguien que se maneja sin gobierno, sin ley. Fíjate que dice que esto es un misterio.  Esta rebelión opera en un ámbito mucho más allá de la habilidad que tú tengas o no para percibirlo. La rebelión que Pablo describe como iniquidad, opera en un ámbito más allá de tu capacidad para darte cuenta. Es un misterio. Misterio es algo que funciona, pero que no se detecta. Hay que tener sí o sí discernimiento.

Y dice que esto que opera en misterio, será destruido por el soplo de la boca de Dios, que sale desde su templo a través de los hombres. Muchos han dicho que va a descargarse fuego del cielo y destruirá al anticristo. El anticristo se destruye con palabra como esta. Porque ahora que tú sabes cómo opera, cuando miras hacia tus lados, sabes enseguida donde está. No tiene como esconderse, porque lo estamos revelando. O sea: con esta clase de mensaje, en tu ámbito, él no debe operar, porque si lo hace, tú lo vas a ver. Lo que te libera es el entendimiento que trae. La palabra que conocerás, ella te hace libre. No la que ya viste o la que entendiste, la que se te revele. El verso 9 de este pasaje dice: inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, Fíjate, son mentiras.

Es un misterio que opera por mentiras. O sea: cuando tú no recibes la Verdad, por medio del método de la mentira, él empieza a operar en tu vida. Y se sienta en el templo, y se hace Dios. Esa palabra verdad no es cualquier palabra. Es la palabra aletehia, y significa “la sustancia que está detrás de algo”. Es como si yo te proyecto una figura en una pared, pero la sustancia es la que está en el aparato que uso para proyectarla. Lo que ves en la pared, es un reflejo, la verdad está en el proyector. O sea que, aunque lo que tú estás viendo es aquello, la verdad está acá. Dentro de lo que se dice, eso es la sustancia encarnada de lo que se dice es lo que hay que recibir. Porque la gente, por lo regular, por llamarle palabra de Dios, te recibe el mensaje. Y se van diciendo “amén”. Pero no reciben la sustancia, porque no la aplican.

Entonces, en los últimos días, el que no apropie el mensaje, es candidato ¿A qué? A apropiar mentira. Es como dice Santiago, que se mira en el espejo y se olvida. El espejo es la palabra y, si se te olvida no la apropias. Entonces ya no necesitas enemigo, porque tú mismo te estás engañando. En este tiempo, Dios está trayendo énfasis en los versos de los tiempos finales. Los que no aman la verdad, dice la Palabra. Y esto es como decir que no amaron la sustancia. Si no aman hacer lo que escucharon, la iglesia cae en decepción. Ejemplo: una iglesia que ama la manifestación del Espíritu y no se involucra en el mover del Espíritu, es un engaño. Una iglesia que ama que venga un profeta y le profetice, pero no apropia una dimensión profética, y vive proféticamente en la tierra, también es un engaño.

Ama que los mensajes apostólicos le enseñen, y aman la palabra con profundidad, pero no viven apostólicamente, como si hubieran sido enviados a cada situación terrenal. Como si fueran pioneros, con un espíritu de mártir. Como si fueran a morir a su reputación diaria, para dejar florecer el Reino de Dios. Les gusta la revelación y reciben del apóstol su palabra, pero no la sustancia. Que todo eso te impulse a ser pionero, que en medio del caos que sea, tú te sientas enviado a resolver el caos, y no a huir del caos. Apostolado es repartir todo lo que se recibe sin guardarte nada. Cuando un apóstol viene, deja todo eso y se va, lo que queda de él, no es el recuerdo del don, sino la Gracia. La gente ama el don, pero vive engañada porque no agarra la sustancia.

Eso es cuando nos gusta la manifestación, pero no hay transformación personal. Nos gusta ser sacudidos por el poder de Dios, pero no nos transformamos. El espíritu este que estamos expresando aquí, le gusta agarrar a la gente que le encanta la manifestación, pero no toma la sustancia. Eso es lo que manifiesta el misterio de la iniquidad. Están viviendo en engaño. Toda su vida vivieron así, así que se les hace fácil vivir así. El que siempre fue transparente y nunca estuvo satisfecho, ese no cae en engaño, porque anda buscando otra cosa. La iglesia vive en un mundo de apariencia que niega la sustancia que manifiesta la apariencia. Eso tiene que cambiar, es una esencia desconectada de la realidad. La manifestación desconectada de una transformación personal.

Vamos a verlo ahora desde los ojos de Juan. 1 Juan 2: 18-20: Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; (Muchos anticristos. Nota que anticristo es una condición, no necesariamente un hombre, aunque en algunos casos lo incluya) por esto conocemos que es el último tiempo. Salieron de nosotros, (¿De dónde salieron? De nosotros, de nuestros grupos, de la iglesia. No son mundanos, son cristianos. O dicen serlo) pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. 

La palabra anticristo, significa “uno que se opone a” o “se para en lugar de”. Y la forma más eficiente que él tiene para vencer en lo que es su propósito, es parándose en lugar de Cristo, porque en contra de Cristo nadie vence. Entonces su modus operandis es impersonal. Ahora, la única forma que se puede ser impersonal con Cristo es a través de falsos ministros. Ya sea por ignorancia, mala doctrina o exprofeso, es así como Satanás se nos infiltra. Y lo hace a través de mensajes que parecen construir una verdad, pero carecen de la dinámica operativa para terminar la obra. Recuerda que mientras no se termine, Satanás tiene tiempo. Y lo único que lo destroza y lo elimina, es que terminemos. Entonces, mientras nuestras doctrinas no mantengan presente una inercia que promete terminar algo, todavía Satanás vence.

Fíjate como estamos. La gente tiene actividades independientes de un proceso que promete terminar algo. La gente se está entreteniendo mientras supone y cree que Cristo viene. Pero resulta ser que Cristo no viene si la iglesia no termina algo. Dice que salieron de nosotros. Es lo mismo que con la apostasía, al separarse se vio que no eran de nosotros. Ninguna mentira procede de la verdad. ¿Quién es mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es el anticristo. Porque todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. Si no confiesa al Hijo, tampoco tiene al Padre. Cristo ya no es una entidad separada de la iglesia. Si tú no le das forma a Cristo, Cristo no tiene ninguna forma. Tú eres la forma de Cristo. Tú eres el cuerpo de Cristo, literalmente.

Cuando Jesús estaba en carne y hueso él dijo: Es necesario que yo me vaya, porque de otro modo, aquello que viene a vivir en ti, no podrá venir. No es que había dos personas allí arriba, y él se fue y mandó a un amigo. Es que él se fue en forma sólida y vino en forma gaseosa. Son distintas expresiones de un solo Dios. Distintas manifestaciones. El que subió, fue el que bajó, en forma espiritual, o como me gusta decirlo, en forma gaseosa. Y no es ni herejía ni blasfemia. El agua se evapora y luego viene líquida, pero es la misma agua, no son dos cosas diferentes. Entonces donde hoy está Cristo es en ti, no allá. Y si viene, lo hace a través de ti. si tú no lo manifiestas, él nunca llega.

Por eso se dice que es Cristo en nosotros, la esperanza de doxta, de Gloria. La expresión de aquel que se fue. Y es esperanza porque anda adentro, no lo hemos mostrado. Él les dijo a algunos de sus discípulos que no iban a probar muerte hasta que no vieran al Hijo de Dios venir. Bueno; Él vino, en Hechos 1:8. Y no lo vieron. Era el Hijo de Dios, sólo que en otra forma. Por eso era necesario que él se fuera, porque estando en la tierra, el Espíritu Santo no podía venir. Es un símil de un parto. Cuando un niño nace, si es un parto normal, lo primero que sale es la cabeza, y luego sale su cuerpo. Pero no nacen dos niños, es uno solo, es el mismo. Cabeza y cuerpo. Él es la cabeza, nosotros el cuerpo, pero somos uno solo.

Cuando tu mensaje tiene directa vinculación con el Reino de Dios, te das cuenta que no todos los que dicen ser cristianos están en condiciones para recibirlo. Mira Colosenses 2: 8-23: Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal, y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios. Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: ¿No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.

Mira el capítulo 1 y los versos del 17 al 23:  Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.

¿En su cuerpo de qué, dice? De carne. Nota que él es la deidad, él es la cabeza y nosotros el cuerpo, pero cuando yo me refiero a que es una sola entidad, quiero decir que Cristo en el espíritu no tiene forma, si tú no lo representas como su cuerpo, nadie podrá manifestarlo en tu lugar. Por eso, la venida de Cristo es dúplex, tiene que ver con su venida literal cuando se aparezca en tu cuerpo en la manifestación de sus días. Duplicado. Eso se llama Paroussia. Por eso, entonces, el concepto de Juan, es que salió de nosotros, pero que era uno con el Padre. Por eso dijo que el que lo negaba a Él, negaba al Padre, o que, si lo habías visto a Él, habías visto al Padre. En síntesis, lo que procura es que no seamos engañados. Es algo que opera en engaño.

El concepto de Juan, es que hay gente o vasos humanos, que cargan dimensiones de su Espíritu. Que hay vasos humanos que son agentes de este sistema. que hay vasos humanos que son vendedores de este programa y llevan la carga del propósito del anticristo. Ya vimos que Daniel lo vio como algo global, sistemas y poderes. Lo vemos a través de Pablo, como algo alterno a la iglesia, como que viene a tomar el lugar de la iglesia y aquí en Juan lo vemos como vasos individuales que cargan el mismo propósito que el sistema de aquello que parece ser iglesia. Y son tres puntos de vista distinto del mismo espíritu, visto en distintos tiempos. ;ora 1 Juan 4: 1-3:  Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.

O sea que no es algo venidero, es algo que ya está. Es algo que se parece a la verdad, porque nos incentiva a probar los espíritus. si todos los espíritus fueran buenos no habría que probarlos. Es decir que la venida de este espíritu, que en realidad es aparición, que recién lo llegas a ver, aunque él siempre estuvo. Satanás trabaja mientras puede estar oculto. Cuando lo descubres, comienza su caída. Él trabaja en tinieblas, que es el reino de la ignorancia. Donde hay verdad establecida, él ya no puede operar. Y donde hay luz, es visto. O sea que su mayor poder radica en que tú no lo veas. Ese es el engaño, que él está operando en tu vida y tú no te has dado cuenta. Por eso es que la luz de la aparición de Cristo, lo revela. Así que él ya está en el mundo. Y el mundo del que se habla aquí, no es el mundo secular, sino el mundo que habita en la iglesia.

Tú mundo es todo lo que tu mueves, haces y dices cada día. Alguien puede vivir a tu lado y estar por conducta y comportamiento, en otro mundo, ¿Se entiende? ¿Qué utiliza? Engaño dentro de lo que es la doctrina de Cristo. También tiene como estrategia moverse con manifestaciones de verdades que no son verdades, porque carecen de sustancia. Es algo así como una ilusión muy fuerte que hace estrago en corazones débiles. Es un orden profético falso, que obviamente incluyen a falsos ministerios. Y no son falsos porque vengan con maldad, sino porque no son reales. Operar por fuera de un llamado de Dios, ya te hace falso, aunque lo que hagas sea bueno. No es una fuerza de política exterior, más bien una corrupción interna en la iglesia.

¿Y cómo lo vio Juan a través de Apocalipsis? Mira el capítulo 13 desde el verso 1 hasta el 7. Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella? También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; (Dos aclaraciones. Una, que vuelves a ver que el gran poder del enemigo está en lo que habla, no en lo que hace. Mientras más gritas, más mientes. A sabiendas o engañado, da lo mismo. Otra, para que alguien tenga capacidad para blasfemar, primero tiene que haber conocido a Cristo. El incrédulo dice cualquier barbaridad, pero no se le cuenta como blasfemia.)  y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses. Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.

(Versos 8 al 10) = Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo. (Entiende: adoraron al anticristo todos los moradores de la tierra, pero los del cielo, no) Si alguno tiene oído, oiga. Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos. Aquí estamos viendo a blasfemadores, que invaden todos los aspectos de la vida. Vemos que es un demonio transcultural que no respeta grupos étnicos. Es un sistema de creencia que se ha entregado al sistema del mundo, dentro de la iglesia. Allí te habla de la marca en la frente y la mano y la gente anda por allí diciendo cualquier cosa que le han inventado para que tenga asidero racional.

Hay tres versos que hablan del tema este de tener marcas en las manos, donde jamás se le ocurrió decir que iba a hacer otro tipo de sello. Así que me pregunto, ¿Por qué el de la bestia tiene que ser un sello? Mira Éxodo 13. Recuerda que el Apocalipsis está escrito en idioma del Antiguo Testamento. Juan está preso en la isla de Patmos, exiliado por causa de su mensaje, y comienza a escribir cartas para que la iglesia se libere de la tribulación que estaba vigente en su día. Y para asegurarse que las cartas les llegaran a ellos, las escribía con códigos de un idioma de Antiguo Testamento, que solamente la iglesia podía entender y no sus carceleros romanos, que lo consideraron loco y permitieron que sus cartas salieran a sus destinatarios. Pero toda la iglesia sabía de qué se trataba. La que no siempre lo sabe, es la iglesia actual.

Por eso es que él dice que esa es la revelación de Jesucristo y cosas que van a suceder pronto. No mañana, pronto. Mira lo que dice Éxodo 13:16: Te será, pues, como una señal sobre tu mano, y por un memorial delante de tus ojos, por cuanto Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte. Aquí vemos que cuando Dios saca a su pueblo de Egipto, lo hace con una señal sobre su mano. Pero fíjate que ninguno de ellos tenía ninguna clase de marcas. Esta es la visión del espíritu del anticristo según Juan en Apocalipsis. Y eso nos está llevando a lo que llamamos “últimos tiempos”, porque allí encontraremos las claves que nos quedaron pendientes hasta aquí. Acompáñame a Mateo 24, capítulo singular y puntual si los hay. Tú dices Mateo 24 y la enorme mayoría de cristianos sabe de qué estás hablando. Del día final, de “ese” día.

(Mateo 24: 1-4) = Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Observa: cuando pidieron señales relacionadas con el fin del siglo, En este capítulo de Mateo 24, Cristo cuatro veces les dice la palabra Engaño. Cuidado con el engaño, cuidado que no te engañen. Por eso dice en el verso siguiente: Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. ¿Quién vendrá en su nombre? La iglesia. Porque la única que usa el nombre de Cristo es la iglesia. Yo soy la verdadera iglesia, te dirán. Cuidado; el engaño viene a través de cristianos, no de mundanos.

La palabra Engaño, en su vocablo original griego, significa hacer vagar, desviar, sacar del rumbo como un velero o desviarte de la verdad. Mira el verso 9: Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. (10) Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. (11) Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; (12) y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. (13) Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. ¿Más el que persevere hasta cuándo? ¿Hasta que el arrebato se lo lleve? No, hasta el fin, a través de todas estas cosas. Aquí hay una presión natural y espiritual, que está identificada por iniquidad y por frialdad en la iglesia.

El verso 23, dice: Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. (24) Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Esto te deja algo muy en claro: no existe ninguna garantía que los ministerios que portan señales y prodigios sean sí o sí respaldados por Dios. Y cuidado, porque dice que, si le dan la más mínima oportunidad, va a engañar hasta los escogidos. O sea que, cuando tu anhelo por una manifestación es mayor al anhelo por apropiar la sustancia, la manifestación te engañará. Cuando tu búsqueda por una manifestación es superior a tu búsqueda por apropiar un principio, serás engañado.

Verso 27: Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. Esto te dice que la manifestación va a ser global, no americana, ni hispana, ni europea, ni asiática ni africana. Global. Dice la Palabra que la gloria de Dios llenará la tierra como las aguas cubren el mar. Eso te muestra que tiene que haber tanta gloria en China como en USA, como en Argentina, por acá en lo último del planeta, casi en el extremo del mundo, donde habitamos nosotros. ¿Sugerencia? No te limites a la escala humana de lo profético, porque esa siempre te dirá que lo más importante vendrá desde los países más importantes, y ya estamos viendo que no es ni será así. Porque no tiene que ver con quienes hacen más eventos. No respondas a eventos, cáusalos.

Luego nos encontramos con el espíritu de martirio. En Apocalipsis capítulo 2, versos 12 al 17:  Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto: Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.

Aquí vemos que vamos a morar dentro de un ámbito donde la gente va a tener una oposición o una presión para negar la expresión de la fe que cree. El reconocimiento es que, viviendo dentro de ese ámbito, no negó su fe. Sin embargo y a futuro, lo normal en ese día será que la gente lo va a negar. Por la presión. O sea que lo que le espera a la iglesia es que las presiones externas lleguen para que abortes el mensaje. Por eso yo siempre le digo a quien quiera escucharme, que no puede tener un mensaje, sino que el mensaje lo tiene que poseer. Porque si tú traes un mensaje, te lo compran. Si tienes un punto de doblez, ahí te van a doblar. Toda palabra que decretemos, será probada por el Espíritu y desafiada por Satanás. Dice que al que venza ese tipo de presión, Él le va a dar revelación, que es escondida. Sólo se la puede dar al que vence esa presión, porque nadie se la va a comprar.

En Hechos 1:8 dice que la venida del Espíritu es con poder, para que sean testigos. La palabra testigo es mártir. O sea que el Espíritu Santo no vino para ser utilizado en un servicio carismático en una iglesia. A eso fue a lo que se lo redujo, a un montón de gente hablando en lenguas a los gritos y nadie entendiendo ni interpretando nada, sólo haciendo mucho ruido. Y a eso se le llamaba gran unción. Puede ser, pero lo cierto es que nadie reveló nada y nadie aprendió nada ni recibió nada más que calor, risa y lenguas. Nadie niega la presencia del Espíritu Santo allí, pero te puedo asegurar que no vino a eso. El Espíritu, en su contexto inicial, vino para traerle a la gente una mentalidad pionera y de mártir, con la cual penetraban naciones. Y allí fue donde se la redujo a una actividad en la iglesia.

Es decir que había algo en la atmósfera que tenían los apóstoles, que diariamente estaban entregados a situaciones de las cuales sólo Dios los podía librar. Por causa del propósito de Dios. Y a esto no se lo puede encarar con temor, porque en definitiva es algo normal. El entenderlo es lo que nos libera. Toda la gente de la cual se habla bien detallado en Hebreos, hicieron y vivieron todo eso por algo que se llama La Promesa. Había algo que se llama La Promesa que era más grande que su vida, por eso entregaron sus vidas como mártires. Y vencieron dimensiones de la tierra, que la iglesia con todo su espíritu no ha empezado a romper. Con una fe mucho antes que llegara el Espíritu Santo. Ellos vencieron reinos, de los cuales nosotros nos estamos escondiendo. Sin embargo, dentro de todo este caos, seguimos poseyendo el Reino.

Por eso en el capítulo 11 y versos 39 y 40 de Hebreos, dice: Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros. O sea que tenemos una gente que dio su vida como mártires, por algo que no van a recibir si tú no te unes a ellos. Invirtieron en una dimensión que es más grande que sus vidas. Y no van a ser perfeccionados sin que esta mentalidad se vuelva a manifestar en la tierra. Por eso el capítulo siguiente, el 12, comienza diciendo: Por tanto, (Y esto es un resumen) nosotros también, (Creo que está hablando con nosotros, ¿No te parece? Dios, gracias por tu entusiasmo. ¡Está hablando con nosotros!) teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, (Esa nube de testigos es una nube de héroes mártires. Y esta palabra nubes, se traduce de una palabra que es la misma que se usó cuando se habla de la nube que se llevó a Jesús, y la nube en la cual regresa) despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,

Él se llevó cautiva la cautividad, se llevó los espíritus de los muertos en Cristo, y se fue en una nube como esta, de testigos. De espíritus vivos. Y regresa con todos los muertos en Cristo, que parecen tumulto, en una nube. Pero son los testigos que están esperando que Jesús termine para ellos recibir la causa por la cual entregaron la vida. Esa es la nube en la que vienen, no es una nube blanca llena de agua. La nube de testigos, de tus compañeros mártires. Ese es el ámbito de esta iglesia de este siglo. Donde anda por ahí el tío David, con el hermano Pablo. Y más allá está el abuelito Noé, que está diciendo: “No te atrevas, estoy esperando hace siglos terminar”. Tenemos que entrar en su labor, dicen las parábolas. Fuimos enviados a cosechar, pero no lo vamos a hacer si no entramos en su labor.

Tenemos que entrar en las dinámicas operativas que ellos comenzaron, para poder terminar lo que ellos empezaron, y no la visión independiente que tiene la iglesia hoy. Es entrar en el edificio que ellos comenzaron a construir, para terminar el único edificio que Dios está edificando. Y no tener una actividad independiente de la labor de la gente que dio su vida por el fundamento de un edificio que les quedó incompleto. Debemos arrojar de nosotros todo peso innecesario, a correr con perseverancia, enfocarnos en Cristo, considerar fortalecer nuestras manos y perseguir santidad. Todo esto está en la escritura y es para nosotros, no para el mundo secular. 2 Tesalonicenses 3: 7 Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros, Nota que los últimos tiempos se caracterizarán por sostener orden divino. La única manera de contrarrestar el espíritu de iniquidad, es con un espíritu de obediencia y de orden divino.

(1 Corintios 2: 6-7) = Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, No para la gloria de Dios, sino para nosotros. Verso 8: La que ninguno de los príncipes de este siglo conoció, porque si la hubieran conocido, no hubieran crucificado al Señor de gloria. Aquí vemos que lo que domina esta edad, este tiempo, es no ver dentro del misterio. Porque los que no ven dentro del misterio, se matan a sí mismos. De manera que la forma de predicar va a ser como la de Jesús. Va a ser una predicación que atrae al que tiene sed por la verdad y deja desentendido al que no tiene ninguna intención de obedecer.

¡Es que no, hermano! ¡Tiene que predicar más sencillo para que todo el mundo entienda! Es que tú igualmente no entiendes lo que estamos enseñando y haciendo. Él ya es y está preparando la siega. Si no ves dentro del misterio, vives incorrectamente. Eso se llama discernimiento. Hay un espíritu de iniquidad que nos muestra la corrupción interna, en medio de la precisión de la iglesia. Está dentro de la estructura del Reino y, dentro de esa estructura, muchos serán engañados. La Palabra dice que los que practican iniquidad son piedra de tropiezo, y encima se ofenden. Mira Mateo 13. Esto ha liberado a mucha gente que pensaba que las cosas eran diferentes. Mateo 13 nos habla de la parábola de la cizaña, es la parábola del trigo. Y dice el verso 37 que el que siembra la buena semilla es el hijo del hombre, Cristo, y dice que el campo es el mundo.

Y que la buena semilla son los hijos del Reino, o sea los creyentes, y que la cizaña son los hijos de Satanás. ¡Bueno! ¡Pero Satanás no se procrea! Entonces, ¿Cuáles son los hijos de Satanás? Los que en sus vidas operan tras los principios de Satanás. Cristo les dijo a los fariseos que ellos eran de su padre el diablo, libres y dedicados a la obra. Como fariseo, nadie más dedicado que él, sincero hasta los codos, pero sinceramente equivocados. Por eso dice aquí el verso 39: El enemigo que la sembró es el diablo, la siega es el fin del siglo y los segadores son los ángeles. De la misma manera que se arranca la cizaña y se quema después, así termina este siglo. O este sistema si lo quieres más claro. Enviará el Hijo de Dios a sus ángeles. Los ángeles de Cristo son los mensajeros, los predicadores, los que están alineados con Él. Los ángeles de Dios son esos que vuelan, creaciones espirituales.

Son dos cosas diferentes. Los ángeles de Cristo son los ministros de fuego, son oráculos de Dios. Y van a recoger de en medio de Su Reino, a todos los que sirven de tropiezo. ¿Dónde estaban esos? ¡En Su Reino! Y a los que hacen iniquidad. Luego que haya esa separación, es cuando los hijos de Dios resplandecen. La apostasía es la hoz que separa la siega. Además, también es un tesoro escondido que un hombre encuentra, y va, vende todo lo que tiene y compra ese campo. El campo era el mundo. Cristo, cuando vio que la revelación de la iglesia estaba en la tierra, pagó todo el precio que correspondía y fue y compró el campo, compró la tierra. ¡La tierra nos pertenece! ¡No existió ningún tiempo en que la tierra le perteneciera a Satanás! Es nuestra dos veces; por creación y porque la pagó con un precio.

Así que entregarle la tierra al enemigo y no perturbarlo, es darle una bofetada en el rostro al plan de Dios. Es como decirle que su plan no funciona, que mejor te venga a buscar y arregle todo Él. Es como decirle que todo lo que te dijo que iba a pasar, en realidad no va a pasar. ¡Eso es una blasfemia! No es de lo que estamos hablando. Estos son los mensajes que no van a cambiar. Así que tenemos que estar comprometidos a ser una gente de orden divino, para poder echar afuera de la iglesia todo lo que es desorden o rebelión o falta de sumisión y visión. Y por último, doctrina. ¡Hay tanto para hablar de doctrina!

(1 Juan 2: 18-20) = Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.

(Verso 27) = Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

Vemos aquí que hay una unción que existe dentro de nosotros. Por eso el verso 24 dice:  Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. Nota que lo que Dios nos da es constante y permanece desde el principio. Algo que es válido en la vida de Cristo que se nos ha dado, que es constancia. Hay algo en nuestro interior que es como una antena que nos dice cuando algo se nos predica si eso es cierto o no. No permitas que tu mente analítica las ahogue. Son muchos los que saben, sin que nadie se los haya dicho antes, que todo lo que aquí estamos hablando, va a suceder. Pero entonces viene la doctrina y ahoga eso, y nos hacemos los desentendidos y pasan dos o tres años y quedamos al borde de la destrucción por no haber hecho nada al respecto.

Porque la verdad no se anula por la ignorancia. Hay un sistema de alarma instalado en ti que es el que lo busques o no, te enseña todas las cosas. Si todavía sigues pensando que nada de esto es cierto y que sólo debes esperar que Cristo te venga a buscar, recuerda que la propia Palabra dice: Ocupaos mientras él regresa. ¿Y ocupados en qué vamos a estar? Entre otras cosas, en difundir esta Palabra. No necesariamente haciendo cinco cultos por día sin otra atracción que buenos cantantes, cuerpo de danzas y teatro de niños. No tengo nada que decir contra eso porque es bueno, pero no es de ninguna manera nuestra ocupación principal como hijos de Dios.

(2 Timoteo 1: 13-14) = Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús. Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros. Nota lo que te está diciendo el apóstol. Si Dios nos está hablando a nosotros, es porque nosotros podemos. Mira Eclesiastés capitulo12 y versos 9 al 11: Y cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; e hizo escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios. Procuró el Predicador hallar palabras agradables, y escribir rectamente palabras de verdad. Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados son las de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor.

Ahora lo sabes. Haz con todo esto lo que el Espíritu Santo te guíe a hacer. De ninguna manera voy a arrogarme jamás la autoría de esto como si hubiera salido de mi sabiduría personal. Acabo de cumplir un rol de ángel de Jesucristo, esto es, de mensajero suyo. O, si lo quieres más pomposo, de profeta, que es como decir de vocero del Rey. Eso es Cristo, eso es Ungido, eso es Mesías. Cualquier otra cosa en contraposición con esta, es anticristo. Tú eliges. Vives o mueres por esa elección.

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8 – Sobre lo Poco, Sé Fiel

 Finalmente, y ya comenzando a cerrar todo esto que hemos venido compartiendo semanalmente, llegamos al punto clave de nuestra pertenencia al pueblo santo, que es nada menos que cumplir con la misión que a cada uno se le ha dado. El último capítulo del evangelio de Mateo nos habla de eso: Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy. Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Algunos lo adoraban, pero otros dudaban. Escucha; somos muy religiosos y estrictos a la hora de medir a los demás. Y entonces decimos: Pero ¿Cómo puede ser? ¿Tres años acompañándolo y ahora no van a creer que resucitó? Obvio; tú lo dices sentado cómodamente en tu casa y con todo sucedido y relatado cien veces. ¿Y qué tal si eso mismo te sucediera a ti, hoy, con un amigo que era evangelista, un día se murió, lo velaste, lo lloraste y de pronto se te presenta, medio raro y te dice que resucitó? ¿Lo creerías de inmediato, sin dudar nada?

Pero lo que a mí más me impacta es cuando Jesús, ya resucitado, les dice que le ha sido dada toda potestad, que es autoridad, no sólo en el cielo, de donde es oriundo, sino también en la tierra, nuestra residencia temporaria. Y luego los envía, no a predicar la salvación o invitar a ir a un templo. ¡Los envía a hacer discípulos, que es lo mismo que Él vino a hacer en su tiempo! Como historia, seguramente te agrada y te inspira, pero… ¡Y qué tal si te digo que es a ti, a mí y a todos los que lo aceptamos como Salvador y Señor de nuestras vidas al que nos envía a hacer discípulos?  

Pregunto: El pueblo de Dios y cuerpo de Cristo en la tierra, hoy, ¿Realmente está haciendo eso? ¡Gloria a Dios si donde tu resides se está haciendo así! Por estos lugares no lo estoy viendo, precisamente. Cristianos y gente que va a iglesias, muchísimos. Discípulos de Jesucristo, me parece que son muchísimos menos. Pero no desmayemos, porque en el final nos dice que estará con nosotros todos los días hasta el fin del sistema religioso y secular. ¿Leíste bien? ¡Todos los días! Incluso esos donde muchos alguna vez llegamos a suponer que Dios se había olvidado de nosotros…

Definitivamente, todos los seres humanos, al ser creados, son dotados de ciertos y determinados talentos llamados naturales, pero que sin embargo son divinos y espirituales, aunque muchos de esos hombres y mujeres jamás lo sepan ni los usen en beneficio del Reino de los Cielos. Sólo los que acepten a Cristo como Señor y Salvador y por su Gracia sean salvos, podrán convertir todos esos talentos en dones y utilizarlos al servicio de la misión que le haya sido encomendada desde antes de la fundación del mundo. ¿Ejemplo? Mi propio testimonio.

Provengo de un núcleo familiar con personas apenas un escalón por encima del analfabetismo. Sin embargo, fui dotado de talento para escribir, hablar y enseñar. Cuando el Señor llegó a mi vida y de verdad le entregué todo para que hiciera con todo eso lo que se le antojara, Él hizo lo que ya tenía planificado para conmigo desde antes de la fundación del mundo. Convirtió todos esos talentos en dones, y aquí me tienes, usándolos para su gloria. Obviamente; quien no se convierte, sólo usará esos talentos para su propio beneficio y, en casos, para abusar de otros que dependen de ellos. Tú tienes una misión para cumplir. ¿Quieres saber cuál? Examina tus talentos o dones. Tienen que ser los que necesitas para llevar a cabo esa misión. Sólo Él y tú lo saben; obedece.

De todos modos, siempre rige y regirá la conciencia plena respecto a que Dios proveerá. Desde aquel legendario maná hasta hoy, decenas de miles, o incluso millones, pueden dar fe de la realidad de esta palabra. Nada que ver con los que pretenden vivir gratuitamente, sin esfuerzo alguno de su parte, y lo argumentan con este texto. Dios proveerá, es cierto, pero solo a aquellos que están yendo al frente y pelean por sus objetivos celestiales. A todos los otros, los que se sientan cómodamente a esperar esa bendición sin hacer nada espiritual, les advierto que pueden estar sentados toda su vida esperando algo que nadie les va a traer.  

Dios es amor y todopoderoso, pero no es ni tonto ni necio, y nadie va a engañarlo con lindas palabras. Por esa razón, y por muchas otras más que sería largo enumerar, lo principal de todo esto y clave como base sustancial, es mantener una unidad en Cristo que sea visible y notoria. Y que conste que no estoy hablando de juntarse una vez por semana o por mes, en alguna de las iglesias participantes, a tomar una infusión o un refresco, hablar de tonterías inconsistentes y luego retornar cada uno a su sitial sin haber acordado nada en conjunto, en unidad que es como decir, en hermandad genuina.

Conté en alguno de mis libros publicados una anécdota de un hecho del que fui testigo ocular y presencial. Era una época en que la iglesia evangélica batallaba duro para captar nuevos convertidos, entonces el concepto de andar en unidad comenzó a efectivizarse con algunas reuniones que se cumplimentaban en distintos templos de distintas denominaciones evangélicas e, incluso, dando participación a ciertos sectores del catolicismo romano. En una de esas reuniones, mientras esperábamos que llegaran todos los asistentes, yo estaba hablando con un pastor cuando en un momento, pasó uno de sus ayudantes y dijo: “¡Ahí vienen los idólatras!”.

 Salí del lugar y justo me encontré con un sacerdote católico al que conocía por mi trabajo secular. Mientras estaba saludándolo, otro sacerdote se acercó y le dijo: “Ya podemos entrar al salón de reunión, los herejes llegaron recién”. Unidad. Si a eso le añado que para los bautistas los pentecostales eran “los loquitos de los demonios” y que, para estos, los bautistas eran ·Los helados con gusto a nada”, ahí tienes completo el cuadro de unidad que había. No existe la unidad humana. Los egos e intereses comandan todo e impiden acuerdos. La única unidad posible es en Cristo, pero esa sólo se consigue con gente que lo haya aceptado como Señor, no que sólo se limite a contar historias de su vida.

El infaltable Pablo lo entendió de un modo muy claro cuando al escribirles a los Efesios, en el cuarto capítulo de su carta, dice: Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.

 De hecho, fui llamado por mi vocación. Eso, en mi caso personal, es absolutamente cierto, visible y comprobable, ninguna fantasía híper mística. Pero la bendición tiene una condición: andar como es digno usando esa vocación. Yo no puedo usar una página Web para criticar a gente con sus nombres y apellidos, aunque sea gente que está cometiendo delitos amparados por barnices religiosos. No puedo, no es mi trabajo, no vine a eso. Y, además, lo que haga debo hacerlo sí o sí con humildad. Pero con humildad real, no con rostro de humildad o ropas de humildad y escondiendo apetencias de vanidad y ego que nada tienen que ver con esa humildad sugerida.

Pablo esgrime como puntal del testimonio, la mansedumbre. He visto, conocido y tratado a muchos cristianos de todas las denominaciones y doctrinas. Buenas personas, eficientes, fieles, sinceros y guerreros, pero… ¿Mansos? Los menos. De acuerdo, nadie llega a los extremos mundanos del insulto, pero toda la previa de una buena pelea de una noche estelar de boxeo, créeme que sí. Es difícil la carne enojada para sujetarla al señorío de Jesucristo, pero mucho más complicado se vuelve cuando a esa carne desobediente y egocéntrica, debes sumarle la actividad sumamente eficiente de un fiero demonio de ira.

 Lo único que debemos conducir con precaución y eficiencia, es la delgada ruta que circunda entre la mansedumbre y la idiotez. Créeme que no estoy exagerando nada, es muy sutil la línea divisoria. Así lo veía un hermano mexicano que, con su gracejo y humor de su cultura solía decir, predicando, que una cosa era ser manso y otra muy distinta ser menso, que es justamente como ellos definían a la estupidez. Creo que es la misma diferencia cristiana entre ser pacífico a ser pasivo. O entre ser creyente y ser crédulo. O, en el ambiente masculino, de ser respetuoso y educado, a ser afeminado. Sonríe si quieres, pero no podrás negarme que de todas estas cosas tú y yo hemos visto bastante. Y no en el mundo secular, precisamente.

Soportándonos entre nosotros con paciencia. Todos nosotros, creyentes muy versados y bíblicos, sabemos que la paciencia es uno de los frutos del Espíritu Santo. Y no sólo lo sabemos, sino que además se lo enseñamos a los más nuevos y lo predicamos en cada ocasión que se presenta, hasta el cansancio. Propio y de los oyentes. Ahora, cuando se nos desmoronan nuestras estructuras cotidianas por alguna tribulación imprevista, lo que supimos, enseñamos y predicamos queda a un lado del camino y navegamos entre los ataques de ansiedad o de pánico, directamente.

Paciencia. Gracias Señor porque nos la diste, pero, ¿Puedes decirme qué cosa realmente es la paciencia? Primero, es la capacidad interior de padecer o soportar algo sin alterarte. O la habilidad para hacer cosas pesadas o minuciosas. También es la facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho. Pero, y aquí está la clave, es la virtud que ejerce Dios mismo cuando, en lugar de castigar sin atenuantes a aquel que decide confrontarlo o desobedecerlo, opta por darle misericordia, amor y espera a que recapacite y cambie. Vuelvo al principio. ¿Qué dice Pablo? Que nos debemos soportar entre nosotros, (No está hablando del mundo incrédulo, está refiriéndose a nosotros, los hijos del Dios Altísimo) con paciencia.

Luego les va a entregar el elemento clave para que la iglesia sea iglesia y no una babilonia falsa más de las tantas que se han instalado. Unidos en el Espíritu y en el vínculo de la paz, siendo UN cuerpo y UN Espíritu. Esto que puede parecerte un simple un simple discursillo teológico, es absolutamente clave y base de lo auténtico que viene del cielo. Porque estar unidos en el Espíritu Santo, implica pensar igual, desear las mismas cosas y entregarlo todo. Porque si el Espíritu Santo es uno, como lo es, no puede tener una guía diferente para ti y para mí.

Es posible que esa guía se adapte a nuestra forma de conducirnos, pero el objetivo no será diferente, ya que el mensaje que baja del cielo es el mismo para todos. En base a eso es que nos dice que debemos ser UN cuerpo, además de andar en UN Espíritu. Porque si nos ufanamos de ser parte del cuerpo de Cristo en la tierra, implica y obliga a que de ninguna manera nos podemos enemistar y ni siquiera cuestionarnos entre nosotros mismos por la razón que sea. Eso sería como aceptar que tu mano derecha se pelee con tu oreja izquierda y la castigue con violencia. Ambas cosas, aunque distintas, son parte del mismo cuerpo y, te guste o no aceptarlo, tienen que funcionar en equipo conforme a lo que la cabeza haya ordenado.

Y lo concluye con un firme concepto de lo que es una adhesión formal pero genuina al Reino. un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Un Señor. ¿Quién es el Señor? Jesús el Cristo, porque Dios es el Padre y su Espíritu es el Santo. Son los tres en uno, pero dividiendo las tareas. Jesucristo es el Señor, dice mi Biblia. Sólo Él, la cabeza de la iglesia y, por consecuencia, tuya y mía. Una fe. Nada de ritos, nada de imágenes, nada de cosas o personas en las cuales depositar tu fe, así se te presenten como santos de toda santidad. Dice que una sola fe, y esa fe tiene que estar fundamentada en el Hijo de Dios.

A eso también lo dice mi Biblia. Un bautismo. ¿Un bautismo? ¿Uno solo? ¿Cuál es el correcto, el de aspersión o el de inmersión? Tranquilo, no te está hablando de chapuzones en piscinas, ríos o mares. Eso está bueno y es conveniente, pero aquí te está hablando del único bautismo del que Jesús habla a sus discípulos, que no es precisamente el de Juan. Bautismo en el Espíritu Santo. O, si lo prefieres, el significado de la palabra baptismo, que es sumergir. Sumergirte EN Cristo, morir y resucitar con Él. Un solo Dios y Padre de todos. ¿De todos? Sí, de todos, salvo que cada hombre o mujer, decida que no quiere ser su hijo. En ese caso Él es respetuoso y lo deja en libertad. O en esclavitud, como quieras llamarlo.

Ya lo tienes. En la primera mitad de este trabajo, está el desarrollo del sermón más completo y maravilloso que puedas haber leído o escuchado, el que llaman Del Monte, más que por haber sido pronunciado en una determinada montaña, porque lo fue desde un lugar muy alto en el espíritu. Traté, con el mayor de los respetos y cuidados, de interpretarlo bajo la guía del Espíritu Santo, a veces saliéndome un poco o bastante de nuestras enseñanzas tradicionales de la religión evangélica o católica romana, según hayan sido nuestras vidas. No sé si lo conseguí a pleno, pero sí sé que, en todo ese contexto, algo ungido tienes que haber recibido.

Porque ese fue EL SERMÓN al que hago alusión en el título. Dando a entender que es el máximo, el mejor, el único incuestionable y el más maravilloso punto de partida para todo lo que pretendamos o deseemos llevar adelante con el evangelio de la cruz como bandera, con el evangelio del Reino como doctrina y con el evangelio de Jesucristo como base para nuestra salvación eterna. Aprendí, mientras lo estaba estudiando, que replicar lo dicho por otro hombre y analizarlo, para mi ejercicio profesional no es complicado, pero hacerlo con algo dicho por el Hijo Unigénito de Dios, es otra cosa. Una mezcla de reverencia, temor santo y alta responsabilidad se sumaron para darle un contenido puntual y sin la menor participación mía como intermediario circunstancial.

En la segunda mitad, mientras tanto, y sumamente inspirado y motivado por esa primera, te comparto mi sermón. Nada fuera de serie ni extraterrestre, apenas varias menciones sobre aspectos de la vida del creyente, de su integración al Reino de Dios y todas las circunstancias que pude encontrar con la finalidad de advertirte por donde conviene y por donde no conviene transitar. Normalmente suelo hace dos clases de trabajos. Están los que toman un texto y lo desmenuza de ida y de retorno. Con cada palabra y su significado, o su traducción desde los originales, descubrimos cosas valiosas que no siempre hemos aprendido en las escuelas clásicas y tradicionales.

 Y luego los otros, donde me niego a llenarte de capítulos y versículos y te digo lo que tengo dirección para decirte, tomando a la Biblia como un contexto global y no con expresiones aisladas, que podrán ser muy bonitas para armar frases célebres o los acotados de las redes sociales. Esos son, si quieres llamarlos así, mis sermones más corrientes. Lo que sí me ha sucedido en algunas ocasiones, aunque no siempre, es que arranco con una enseñanza de cualquiera de estas dos expresiones y de pronto, ¡Zas!, el Espíritu Santo, con mi permiso, toma el comando de mi espíritu y mi mente y me lleva a volar por alturas desconocidas para mí. A estos los selecciono porque no forman parte de mis rutinas personales, sino que son sermones divinos dichos por intermedio de un hombre vulgar llamado Néstor.

Y si te compartí EL Sermón y luego aporté un pequeño grano de arena con Mi sermón, ahora es tiempo y momento de entregarte el tuyo, para que se complete el título, Tu sermón. No sé si alguna vez has hablado en público, no interesa qué cantidad sea, da lo mismo hablar para dos o tres que para diez mil. Si tienes unción, lo que aflore de tus labios será de tremenda bendición para todo el que te oiga con ganas de oírte. ¿Por qué aclaro que sea con ganas de oírte?

Porque es mucha la gente que asiste a una iglesia por diversos motivos que, a la hora del sermón, quisiera estar en cualquier parte menos allí porque sabe que va a aburrirse como una ostra. Que es una muletilla utilizada en muchas partes, porque en realidad nadie sabe si una ostra es capaz de aburrirse o no. Y cuando esa gente que fue al templo por algún interés que no es precisamente el de saber más de Dios Padre, de Jesucristo el Hijo o del Espíritu Santo, comienza a oír al predicador de turno, mentalmente comienza a volar por alturas de distracción y dispersión, mientras el sueño comienza a invadirlo al punto de que, no es demasiado raro que, en algunas ciertas y determinadas congregaciones, el predicador desgrane su sabiduría en medio de bostezos, cabeceos y hasta algún santo ronquido.

Eso sucede, justamente, porque una enorme mayoría de predicadores de todos los calibres, no tienen unción divina para convertirse en profetas, que es como decir, en voceros del Reino de los Cielos. Entonces no tienen mejor idea que apelar a sus personales dotes histriónicas, unos más, otros menos, y con eso procurar entretener a la gente para que estos no se cansen y simplemente se pongan de pie y salgan por la puerta principal con la idea de no retornar por bastante tiempo. Hoy por hoy, no sé cómo serán las cosas donde tú resides, pero te puedo asegurar que por estas tierras, ninguna congregación del calibre o nivel que sea, se puede permitir el lujo de perder miembros.

Y así sobreabundan los sermones que, más que sermones espirituales, son verdaderas piezas del stand up con barniz religioso. Anécdotas personales jocosas del predicador destinadas a hacer reír a sus oyentes, relatos de testimonios impresionantes ocurridos en remotos lugares e imposibles de comprobar y una retahíla de palabrerío de todas las tinturas que pretenden, sin demasiado éxito, reemplazar la simple unción del Espíritu Santo, único factor que te puede tener atrapado escuchando a alguien por el tiempo que al Espíritu se le antoje. He estado en cultos de una hora que me parecieron eternos y en conferencias donde alguien habló por cuatro horas y caí en cuenta el tiempo transcurrido cuando me levanté y salí a la calle. La unción es la diferencia. Y no se la puede comprar en ningún lugar. ¡Gloria a Dios que es así!

¿Quieres dar tu propio sermón, aunque más no sea a esa pequeña iglesia que es tu propia familia? El Sermón del Monte es un excelente bosquejo. Eso y la guía inefable del Espíritu Santo, es tu mejor opción. Lo que hayas visto en el mío, te puede ser útil como anexo, como informe. Pero el epicentro de lo que vayas a decir saldrá de la fuente inagotable que es el Espíritu Santo o no saldrá de ninguna parte. No es difícil, créeme. Sólo tienes que hacer lo que se denomina como retrospectiva, esto es: mirar hacia tu adentro. No te estoy sugiriendo que hagas lo que he oído decir a algunos predicadores reconocidos o de prestigio, en el sentido que ellos, dicen que se paran frente al púlpito sin saber de qué van a hablar y allí mismo el Espíritu Santo los visita y salen tremendos sermones.

No lo sé, puede que sea así, no soy yo quien lo pondrá en duda, pero también creo que ese no puede ser un método para todos por igual. Lo más cercano a eso que me tocó vivir, fue una noche en una congregación a la que había sido invitado. Preparé un tema con tiempo, en mi casa y lo resumí en algunos apuntes en una hoja para impresión. La doblé y creí colocarla dentro de mi Biblia. No fue así, me la dejé olvidada en mi casa y, cuando abrí mi Biblia en el púlpito, el bosquejo no estaba y yo no recordaba ni por asomo el tema del que iba a hablar.

 Asustado y avergonzado oré y le pedí al Señor que me ayudara. Inmediatamente vino a mi mente un salmo y decidí leerlo. A medida que lo iba leyendo, me iban brotando palabras y conceptos que, según alguien me dijo después, conmovió las estructuras de muchos. Esa noche a ese lugar me acompañó un hermano de la que todavía era mi iglesia y con el que compartía clases bíblicas. Cuando regresábamos, me dijo con cierto asombro y no poca admiración que no sabía que yo conocía todas esas cosas que había enseñado a partir de ese salmo. Mi respuesta fue lacónica pero puntual: yo tampoco…

La gran duda, es: ¿Somos imitadores de Cristo o no? ¿Dice o no dice la Palabra que debemos serlo? Lo dice. ¿Y entonces? ¿Por qué no tomamos el modelo Jesús para hacer todas esas cosas que eclesiásticamente nos seduce hacer? Creo que es porque, entre otras cosas, Jesús nunca dijo todo lo que dijo esperando aprobación, ovaciones, aplausos o gritos de júbilo. Él vino a decir lo que el Padre le había ordenado decir. Eso es un vocero genuino. En una etapa de mi trabajo secular, estuve en una institución estatal dedicada a la defensa de los derechos de las personas. Esa institución tenía un jefe y yo era su vocero de prensa. ¿Me preparaba lindos discursos para quedar bien con todos y no arriesgar nada con nadie?

 No. Yo acudía a la oficina de mi jefe, él me delineaba con el mayor detalle que podía todo lo que deseaba hacer conocer a la opinión pública y, luego, en mi oficina me armaba un detalle con ritmo informativo y con eso salía al aire por emisoras de radio y canales de televisión. Pero siempre hablando de lo que mi jefe me había ordenado hablar. De ninguna manera inventando algo que me permitiera lucirme. La persona más importante de la institución, era su jefe. Lo mío, mientras más bajo perfil, mejor. ¿Quieres que te diga algo? Cuando predicamos, somo voceros del Señor. ¡Guay de no decir lo que Él nos ordena y, en lugar de ello, hablar palabrerío a favor de nuestro lucimiento o intereses!  

Y hay un detalle que no es menor, aunque debería examinarse con mucha cautela, precisión y respeto. La predicación eufórica que conocemos esencialmente en el ministerio de los evangelistas, nace con la gente que prosiguió con el punto inicial que inauguró Jesús. Por lo que nos cuenta la escritura, Jesús sólo alzó la voz, que es como decirte que habló a los gritos, cuando se enojó feo con los que hacían comercio en el templo. Aquel asunto de la mesa de los cambistas y eso. De todos modos, aunque Él lo haya hecho, eso no nos da chapa a nosotros para hacer lo que se nos antoje como santo.

No podemos irnos al hall de ingreso o salida de un templo o salón congregacional y desparramar las mesas de los que venden desde buenos libros cristianos y algunos infiltrados que no tanto, pasando por elementos de música cristiana y también de otras no muy cercanas y terminando en aceites de la unción en pequeños envases, paños recortados en pequeños cuadrados sobre los cuales, se promociona, ha orado el pastor y a partir de allí se consideran ungidos. Y no es porque no se lo merezcan, sino porque no tenemos nosotros el mismo grado de autoridad que tenía Jesús. No porque no nos pertenezca, ya que sí nos pertenece, sino porque en gran mayoría, no estamos lo suficientemente limpios de esas cosas como para encararnos con las ajenas.

Soy consciente de las inmensas necesidades que gran parte del pueblo cristiano tiene en aspectos relacionado con sus almas, muy por encima de lo que creen necesitar para su espíritu. Muy pocos han leído a Watchman Nee, literatura muy completa y precisa sobre el funcionamiento del cuerpo, alma y espíritu humano y, por consecuencia, necesitan que al menos una vez a la semana alguien les arroje algunas cuerdas de donde aferrarse para salir el vacío en que se encuentran. Problemas emocionales, sentimentales, físicos y pecado, abundante pecado como costo básico de ignorar ciertos aspectos relacionados con su ser interior del que muy poca gente se ocupa.

Si un predicador tiene que tomarse el trabajo semanal de recordarles a un grupo de personas auto denominadas como cristianas que no deben mentir, robar, adulterar o fornicar, mucho me temo que eso deja de ser un sermón para enrolarse en la categoría de leche materna, que es como decir, alimento para recién nacidos. El dilema se produce cuando a este alimento infantil lo consume gente a la que ya se considera adulta. Sin embargo, tú recorres una decena de congregaciones de distintas denominaciones y comprobarás que, en absoluta mayoría cercana al ochenta por ciento, los sermones giran en derredor de estos aspectos del alma y no sobre el espíritu.

Es mi oración, como producto de mi deseo personal y ministerial, que este trabajo te inspire y te motive a producir sermones de alto alimento al espíritu. Tengo certeza total que, si tu espíritu humano está fuerte y consolidado en lo que cree, será indefectiblemente lleno del Espíritu Santo de Dios. Y si contiene esta plenitud incomparable, no será necesario recalar sobre aspectos de tu alma, ya que ella se sujetará sí o sí a tu espíritu pletórico del Espíritu de Dios, y de ese modo su conducta y comportamiento será siempre acorde a la voluntad y el propósito divino para con el hombre en su diseño. Durante los últimos veinte años he estado enseñando conceptos de cierta profundidad. Me he ido por encima de lo clásico y tradicional.

Eso ha determinado que muchos cristianos no muy comprometidos me hayan tildado de pesado o plomizo y se hayan aburrido leyéndome o escuchándome, pero también han surgido muchos otros que, habiendo despertado a este nuevo amanecer de fe, han tomado una y cada una de esas enseñanzas, las han hecho suyas, las han puesto por obra en sus vidas y luego, como no podría ser de otra manera, han utilizado sus propias redes sociales para repetirlas, enriquecidas con lo que el mismo Espíritu Santo les da por encima de lo que yo haya escrito o hablado. Así es como funcionó para los continuadores de las enseñanzas de aquel Sermón del Monte. Así sigue siendo hoy con cada uno de nosotros.

Telón. Siempre que concluyo un trabajo pienso que es el último. Es más, hasta hace muy pocos días, estaba convencido que por muchas razones no iba a producirlos más en este envase gráfico. La gente, y principalmente la gente joven, ya no lee como leíamos en algunas generaciones atrás. Hoy todo está digitalizado y es mucho más práctico, rápido y llevadero que detenerse a leer algo extenso. Sin embargo, todavía los hombres no terminamos de aprender que, aunque sean cosas muy lógicas y bien intencionadas, la última palabra en todo esto la tiene siempre el Señor. Y si Él envía a su Espíritu Santo a despertarme por la madrugada para poner en mi corazón la necesidad de estudiar y escribir sobre todo esto, no seré yo quien a esta altura de mi vida decida ser desobediente a su mandato.

Sé que esto te habrá bendecido e inspirado. Y no lo sé porque estime que soy un escritor brillante o súper ungido. Lo sé porque este ha sido un trabajo ordenado por dirección divina, y como sé que todo lo que viene del cielo alimenta, bendice y respalda con poder y gloria, el simple hecho de obedecer y ser intermediario, es lo mínimo que como hijo obediente habré realizado. Te bendigo con toda bendición celestial y extiendo eso a todos los que amas y te aman. Esa es tu iglesia. Sé honroso pastor de ella y en el final del camino habrá un Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. ¡Así será! Que es la verdadera traducción de ¡Amén!

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¿Por Qué Vive Un Justo?

Quiero que sepas que este trabajo no tiene nada que ver con lo que generalmente estamos acostumbrados a enseñar o a escuchar. Es producto de una palabra del Señor que, a partir de la versión NTV de la Biblia, (Nueva Traducción Viviente) deberemos traer a nuestro hoy lo que vivió hace siglos el profeta Habacuc. La realidad es que no sabemos mucho acerca del profeta Habacuc, porque su nombre no se menciona en ningún otro libro de la Biblia. Dado que profetizó la llegada del ejército babilónico y su destrucción de Judá, profetizó algún tiempo antes de esa invasión.

Muchos piensan que Habacuc ministró en algún momento durante el reinado del rey Joacim, quizás alrededor del año 607 a.C. Pero, lo cierto es que es difícil decir con certeza cuándo profetizó Habacuc. Como habla de Dios levantando a los babilonios, podemos suponer que escribió en el período de 25 años entre el tiempo en que Babilonia conquistó Nínive y el Imperio Asirio y el tiempo en que Babilonia conquistó Jerusalén. Eso, como para entrar en tema a partir de la historia. Pero el mandato es traeré esa historia a un hoy que, ya lo vas a ver, de acuerdo como esta versión lo relata, no está demasiado alejada de la nuestra actual. Ahí vamos, síguenos con toda atención.

Habacuc 1: 1 = Este es el mensaje que el profeta Habacuc recibió en una visión. (2) ¿Hasta cuándo debo pedir ayuda, oh Señor? ¡Pero tú no escuchas! ¡Hay violencia por todas partes!, clamo, pero tú no vienes a salvar. Vivo en una región de Latinoamérica. Dime: ¿No es parecido todo esto a lo que cualquier cristiano de cualquier punto de este sector del mundo podría decirle al Señor? Donde tu vives, hoy, ¿No hay violencia por todas partes? Aquí en Argentina, la hay, y demasiada. Y todavía no parece que Dios se decida a venir a salvar a mi país. Obviamente que debe ser por algún motivo que solamente Él sabe y que es exactamente lo que debe hacer, pero…nosotros todavía no lo sabemos, y clamamos.

(3) ¿Tendré siempre que ver estas maldades? ¿Por qué debo mirar tanta miseria? Dondequiera que mire, veo destrucción y violencia. Estoy rodeado de gente que le encanta discutir y pelear. Cuando veo algunos hechos delictivos y ciertas zonas marginales, suelo preguntarme lo mismo. ¿Por qué tengo que ver tanta maldad? ¿Por qué tanta miseria y no sólo de dinero? Y cuando me meto en las pomposamente llamadas “redes sociales”, soy testigo lector u oidor de mucha, pero muchísima gente a la cual le seduce y parece encantarle discutir y pelear. En casos, son verdaderas cloacas nauseabundas de insultos, agresiones y groserías de todos los colores.

Esta era y es una excelente pregunta. ¿Por qué Dios nos permite ver iniquidad y problemas, en nosotros mismos o en los demás? Por qué Dios nos permite ver la iniquidad en nosotros mismos: Para mantenernos humildes. Para mantenernos sumisos a Él en la hora de la angustia. Para hacernos valorar más la salvación. Por qué Dios nos permite ver la iniquidad en los demás: Para mostrarnos lo que nosotros mismos podríamos haber sido. Para hacernos ver la maldad del pecado, para que podamos pasarlo de largo y odiarlo, y no caer en él nosotros mismos. Para hacernos admirar la gracia de Dios cuando salva a los pecadores.

(4) La ley se ha estancado y no hay justicia en los tribunales. Los perversos suman más que los justos, de manera que la justicia se ha corrompido. Pidiendo perdón con absoluta honestidad a todos los creyentes fieles y sinceros que son jueces o abogados de los diferentes poderes judiciales terrenales, humildemente pregunto: ¿Cuántos de ustedes creen que en nuestros tribunales hay absoluta justicia? ¿Cuántos dan por cierto que hay mucha perversidad con títulos enquistada en esos sitiales supuestamente sagrados? ¿Y cuantos dan por real y genuino que, a partir de negociaciones de distinto calibre, hay un alto grado de corrupción en esa justicia? ¿Cuántos pobres le ganan juicios a gente rica? ¿Cuántos hombres de a pie le ganan juicios a gente poderosa? Siglo veintiuno, en más de un sitio del planeta.

(5) El Señor respondió: Observen las naciones; ¡mírenlas y asómbrense! Pues estoy haciendo algo en sus propios días, algo que no creerían aun si alguien les dijera. ¿Qué estamos viendo hoy en la mayor parte de las naciones? ¿Qué cosa nos están asombrando de ellas? A partir de eso, el Señor dice que va a hacer algo con esas nación es que no lo vamos a poder creer cuando lo sepamos o veamos. ¿Hará él algo bueno? ¿Permitirá que suceda algo malo como fruto del pecado ambiente en esas naciones? Creo que el verso siguiente da una pista. (6) Estoy levantando a los babilonios, un pueblo cruel y violento. Marcharán por todo el mundo y conquistarán otras tierras. Babilonios. Oriundos de Babilonia, ¿Te suena conocido?

Esto está más allá de una ciudad antigua o de un símbolo abstracto. Esto es algo visible ya y ahora donde quiera que fijemos nuestra mirada. La mentalidad babilónica consiste en tres puntos básicos y centrales para su operatividad. Política, Economía y Religión. Una sola ideología, que en realidad es una conjunción de intereses de grupos poderosos. Programas económicos que llevan a un país a situaciones límites para sus clases sociales más carenciadas. Una sola religión, la que se propone desde el poder, con sanciones y proscripciones para quienes no la profesen. Esto no es nuevo.

Donde no opera es porque todavía la democracia funciona lo suficientemente apartada de los grandes monopolios y eleva al poder a hombres con otro sentido. De hecho, duran muy poco porque el dinero que se mueve en las redes y en los medios de comunicación imparten adoctrinamiento que lleva a su expulsión. Dentro de la iglesia, también opera el sistema babilónico, que se vende como iglesia genuina sin serlo. Hay una forma de conducción política, donde la oposición no tiene acceso. Hay un factor económico, donde gobiernan la iglesia los diezmos más altos y las donaciones más jugosas. Y hay una sola religión, la que la doctrina denominacional impone, coincida o no con la palabra de Dios.

(7) Son reconocidos por su crueldad y hacen lo que se les antoja. Observa con atención naciones e iglesias donde sus liderazgos hacen de la crueldad y la carencia de empatía un emblema. Examina si alguna de esas personas en algún momento ven decrecer su poder por causa de alguna injerencia de la justicia. Ni por asomo. Literalmente es lo que dice aquí: hacen lo que se les antoja. Y, mayoritariamente, casi siempre lo que se les antoja, contiene una alta dosis de crueldad. (8) Sus caballos son más veloces que guepardos y más feroces que lobos al anochecer. Sus jinetes arremeten desde lejos. Como águilas, se lanzan en picada para devorar a sus presas. 

Sin importar la supuesta ideología, (La izquierda y la derecha a veces se fusionan), Hay gobiernos que hacen de la ferocidad su estandarte. Las águilas, en este caso, no son las que debemos imitar los creyentes, sino las enviadas por el reino de las tinieblas a robar, matar y destruir. Mira a tus alrededores y vas a ver, por cercanía o por información fidedigna, más de una nación que está viviendo esto. No existe ningún problema con la gente rica, pero siempre y cuando hayas hecho su fortuna con trabajo duro, inteligente y fructífero. Pero, lamentablemente, en los regímenes babilónicos, estos no son justamente la mayoría. Mucha riqueza proviene de fraude, corrupción, abuso y negrerismo laboral. Cierta frustración e impotencia produce holgazanería y vagancia, la cual es mostrada como argumento discriminatorio.

(9) Vienen sin tregua, decididos a la violencia. Sus multitudes avanzan como el viento del desierto, barriendo cautivos a su paso como si fueran arena. (10) Se burlan de reyes y príncipes y menosprecian todas sus fortalezas. ¡Simplemente hacen rampas de tierra contra las murallas y las toman por asalto! (11) Arrasan como el viento y desaparecen. Pero son profundamente culpables, porque hicieron de su propia fuerza un dios. Sin tregua. ¿Has visto cuando te llega una crisis, es como si todo se juntara y se pusiera de acuerdo para asfixiarte? La pobreza no da tregua, el dolor no da tregua, la enfermedad no da tregua. ¿Observas que es lo que barre todo esto? A los cautivos. Y como no son tiempos de guerras convencionales, esos cautivos son del pecado, no hay otros. A ellos no se les da tregua.

Se burlan de los gobernantes. A primera lectura, daría la sensación de que está hablando de grupos subversivos, terroristas o guerrilleros. Es cierto que estos atacan a los gobernantes y mucho, pero no tanto como para burlarse de ellos. ¿Y entonces? Está hablando de los más poderosos, que si bien no han sido elegidos por nadie para ejercer ningún tipo de función pública, por su poderío económico, sus influencias y sus mecanismos comunicacionales logran, sin dudas, burlarse de los gobiernos constituidos y llevar adelante sus planes a despecho de lo que la mayoría que quizás haya elegido otra cosa, no puede impedirles. Dinero, logias, grupos oscuros, elige el que mejor te cuadre, pero lo cierto es que son el verdadero poder. Sólo tienen respeto por el dios que ellos mismos fabricaron y adoran, el de su propia fuerza.

(12) Oh Señor mi Dios, Santo mío, tú que eres eterno, ¡no puede ser que estés planeando acabar con nosotros! Oh Señor, nuestra Roca, tú has enviado a los babilonios para corregirnos y castigarnos por nuestros muchos pecados. En primer lugar, nadie está dispuesto a pensar que Dios desea extinguirnos o aniquilarnos. Pero sí considera la posibilidad de que permita algo que nos atribule con la intención de corregir nuestras irregularidades y sancionar correctamente conductas pecaminosas. Sería como clamar a Dios sobre el estado de la iglesia y escuchar a Dios responder diciendo: “Solucionaré el problema con una invasión enemiga a tu país”. Podríamos decir: “¡Espera un minuto, Señor, el problema es malo, ¡Pero tu cura es peor que la enfermedad!”. (13) Pero tú eres puro y no soportas ver la maldad. ¿Serás indiferente ante la traición de ellos? ¿Guardarás silencio mientras los perversos se tragan a gente más justa que ellos? Aquí está el gran meollo de toda oración genuina. Orar para que Dios elimine la traición malvada y la perversidad presuntuosa de quienes pretenden adueñarse de lo que es del Padre.

Y aquí vienen las preguntas de las cuales ya conocemos las respuestas, pero que igualmente formulamos cuando la desesperación y la desesperanza comienzan a dejar en evidencia que nos ganan la batalla: (14) ¿Somos tan solo peces para ser capturados y matados? ¿Somos simples criaturas del mar que no tienen quien las guíe? NI somos peces que alimentan panzas engordadas, ni tampoco criaturas indefensas. Somos hijos del Dios Altísimo y no podemos firmar nada por menos. (15) ¿Tenemos que terminar ensartados en sus ganchos y atrapados en sus redes, mientras ellos se alegran y celebran? Si quieres jugar al religioso, puedes decir ¡Oh! ¡Estos hermanos no deben pensar así! De acuerdo, pero si quieres verlo como Dios lo ve, entonces el panorama cambia y se comprende.

Sin embargo, lo que a mí me produjo un crash en el cerebro, (Y nota que no dije un “clic”, dije un “crash”, es leer que dice que los impíos babilónicos, incrédulos y pecadores, están atrapados en sus redes. ¿De qué redes está hablando? Si te remontas a lo literal e histórico, tu respuesta puede ser cualquiera y nadie podrá decirte que está equivocada. Pero si te dejas guiar por la dulce revelación impactante del Espíritu Santo, entonces no puedes menos que recorrer tu teléfono y reflexionar un momento. ¿Cuál es la máxima esclavitud humana en este tiempo, independientemente de la legendaria esclavitud del pecado? La esclavitud a las redes sociales. Ponle el nombre que quieras o el que más se adapte a tu persona, pero ahí están, casi comandando tu vida. ¿No es eso adoración? No lo sé, sólo lee lo que sigue:

(16) Entonces adorarán a sus redes y quemarán incienso frente a ellas. ¡Estas redes son los dioses que nos han hecho ricos!, exclamarán. No soy yo el que inventa versículos inexistentes, es lo que dice una versión bíblica llamada NTV, Nueva Traducción Viviente, que tiene muchos cultores por estimarla como seria y con lenguaje muy preciso respecto a los originales. Entonces, si lo quieres más al día de hoy, fíjate como lo concluye. Dice que las redes son los dioses que han hecho ricos a muchas personas. Pregunto, tomándolo como redes sociales: ¿No ha sucedido eso, acaso? Es más: ¿No se han promocionado inteligentemente a personas no del todo idóneas para gobernar países, sólo por una tarea psicológica y  manipuladora ejercitada desde las redes sociales? No me digas que soy un fantasioso, entonces, sólo piensa en la cualidad y calidad de lo que dice y digo, y verás que no estoy tan lejos de la verdad.

(17) ¿Permitirás que se salgan con la suya para siempre? ¿Tendrán siempre éxito en sus conquistas despiadadas? Esto, en mayor o menor medida, es el clamor en casos hasta escondido en un tímido murmullo que se oye en todo el planeta. Cuando no sabes qué hacer o no hacer o como conducirte en situaciones como las actuales, recuerda estos principios. Primero, detente a pensar. Antes de hablar de algo o de alguien, piénsalo muy bien. Luego reafirma esos principios básicos que has aprendido como firmes y sólidos. Mientras piensas en el problema, lo mejor que puedes hacer es no comenzar tú con el problema. Vuelve atrás a los principios básicos acerca de Dios y de su trato con el hombre. Aplica esos principios al problema. Ahora piensa en tu problema, pero a la luz de estos principios básicos. Finalmente, encomienda el asunto a Dios con fe, ya sea qué sepas lo que tienes que hacer, o no.

Habacuc 2: 1 = Subiré a mi torre de vigilancia y montaré guardia. Allí esperaré hasta ver qué dice el Señor y cómo responderá a mi queja. 

Le has hecho dos preguntas importantes a Dios, pero las hiciste con una actitud apropiada. Anticipaste una respuesta de Dios y estuviste dispuesto a estar de guarda, es decir, a esperarla.  Y digo esto porque, a menudo, cuando cuestionamos a Dios, no esperamos que nos responda, pero aquí, Habacuc sí lo hizo. Otras veces no solo esperamos que Dios responda, sino que le exigimos que responda, y que responda según nuestro horario. Por eso este es el modelo de abordar esto con la actitud correcta. ¡Cuán a menudo llegan las respuestas de Dios y descubren que nos hemos ido! Hemos esperado un rato y, pensando que no había respuesta, hemos seguido nuestro camino, pero cuando hemos doblado la primera esquina, el correo ha entrado.

Cerramos la computadora y el mail llegó. Silenciamos el teléfono y justo el WhatsApp apareció en pantalla.  Los barcos de Dios tocan en nuestros muelles; pero no hay quien los descargue… No basta con dirigir la oración a Dios; mira hacia arriba y mira hacia afuera, hasta que la bendición descienda sobre tu cabeza. Además, por fuera de todo esto, la actitud más correcta que existe, es esperar que te corrija.  De esto vemos que no le haces esta pregunta a Dios porque pienses que Dios está equivocado y tenga que explicarse. Lo haces porque sabes que estabas equivocado y necesitabas ser corregido. Tus preguntas eran tu invitación a Dios diciendo: “Dios, no entiendo lo que haces, pero sé que tienes razón en todo. Por favor háblame y corrígeme”.

(2) Entonces el Señor me dijo: Escribe mi respuesta con claridad en tablas, para que un corredor pueda llevar a otros el mensaje sin error. Es exactamente lo mismo que si alguien te hubiera dicho que escribas tus cosas para construir una biblia, ya que ese modo, un ministro, aquí llamado corredor, pueda llevarles a otros el mensaje divino con precisión y sin errores. Pero tendrás que ordenarte correctamente. Primero, tienes que ver la visión. Nunca jamás harás que alguien pueda ver lo que todavía no estás viendo tu mismo. Luego, entonces si, puedes darla a conocer. Y tendrás que hacerlo de todas las formas posibles, destinadas a que sea bien entendida, sin confusiones ni errores. Y no lo tienes que hacer una o dos veces, suponiendo que eso es suficiente. Tienes que hacerlo siempre, de manera permanente.

Además, lo tienes que dejar muy claro.  Algunas veces he pensado que ciertos ministros creían que era su deber elaborar el mensaje, ir al fondo del tema y remover todo el barro que pudieran encontrar allí, hasta que no pudieras verlos, ni que ellos pudieran ver su propio camino en absoluto…. Le cuentan a la gente todas las dificultades que han descubierto en la biblia, dificultades de las cuales la mayoría de sus oyentes nunca habrían oído hablar a menos que sus ministros se las hubieran dicho. ¿Eso es bueno? No, en absoluto. Tienes que ministrar de modo tal que la claridad ingrese en cada vida que te oye, conjuntamente como antes habrá llegado a la tuya. Y, finalmente, tendrás que hacerlo bien práctico. Que corra el que leyere en ella. Cuidado. No dice, “que el que corra lo lea”, sino “que corra el que leyere en ella.” El correr – la actividad y el progreso – proviene de la palabra de Dios.

(3)  Esta visión es para un tiempo futuro. Describe el fin, y este se cumplirá. Aunque parezca que se demora en llegar, espera con paciencia, porque sin lugar a dudas sucederá. No se tardará. Ten cuidado. Es a Habacuc a quien se le dice que esta visión es para un tiempo futuro, no a ti. Tú tienes ese tiempo en tus manos, hoy. (4) ¡Mira a los orgullosos! Confían en sí mismos y sus vidas están torcidas. Pero el justo vivirá por su fidelidad a Dios. Cuando vemos a toda esa gente reventando de orgullo y soberbia, no podemos menos que preguntarnos por qué, una iglesia falsa y paralela, que llamamos Babilonia, diez veces más pecaminosa que nosotros. Ha sido utilizada por Dios para traer juicio a la iglesia genuina, dejando en evidencia que, verdaderamente, el juicio comienza por su casa. Simple: porque el Señor tiene necesidad de encontrar almas rectas, que no son las que abundan, en el aquí y ahora.

El orgullo está en todas partes y toma todo tipo de formas. Está en el hombre rico, orgulloso de lo que él tiene. Está en el hombre pobre, orgulloso de su “honra” al tener menos. Está en el hombre talentoso, orgulloso de lo que puede hacer. Está en el hombre de pocos talentos, orgulloso de su arduo trabajo. Está en el hombre religioso, orgulloso de su religión. Está en el incrédulo, orgulloso de su incredulidad. Está en el hombre establecido, orgulloso de su lugar en la sociedad. Está en el hombre contracultural, orgulloso de su condición de “marginado”. Está en el hombre docto, orgulloso de su inteligencia y saber. Está en  el hombre sencillo, orgulloso de su sencillez. Por eso me resisto a seguir con esa costumbre de denominar con el eufemismo de humilde a la gente carenciada de dinero. Nada que ver. Hay gente que no puede salir de su miseria por causa de su orgullo.

Si hay un pecado que es universal, ese es este, el orgullo. ¿En dónde no se encuentra? Examina entre los más altos y elevados del mundo, y allí lo encontrarás; y luego ve y busca entre los más pobres y los más miserables, y allí también lo encontrarás. Puede haber tanto orgullo dentro de los harapos de un mendigo como en la túnica de un príncipe; y una ramera puede ser tan orgullosa como un modelo de castidad. El orgullo es una criatura extraña; nunca se opone a su alojamiento. Vivirá bastante cómodamente en un palacio, y vivirá igualmente a sus anchas en una choza. ¿Hay algún hombre en cuyo corazón no aceche el orgullo? Puede ser especialmente peligroso entre el pueblo de Dios. Una vez, un hombre se acercó a un famoso predicador después de su mensaje y le dijo que había predicado un excelente sermón.

“Llegas demasiado tarde”, le respondió. “El diablo me dijo eso antes de bajar del púlpito”. Satanás puede decirle al hermano que ora que se sienta orgulloso de su habilidad para orar, al hermano en crecimiento que se sienta orgulloso de su crecimiento, e incluso al hermano humilde que se sienta orgulloso de su humildad. ¿Y sabes qué es lo más triste? Que se lo creerán. El asunto es que dondequiera que se encuentre el orgullo, siempre es odioso para DiosPorque el orgullo es incluso odioso para los hombres. Los hombres no pueden soportar a un hombre orgulloso; y por eso es que un hombre orgulloso, al que le queda algo de sentido común, ve a menudo que es así, y por eso trata de fingir modales de modestia. Parecerá humilde, cuando en realidad no lo es, si tiene la sospecha de que todos a su alrededor lo detestarán si saben que es orgulloso. Pero Dios no puede soportar el orgullo; es parte de su ocupación diaria derribar a los orgullosos.

Y en el final leemos: Pero el justo vivirá por su fidelidad a Dios.  Aquí sí te voy a retrotraer a la versión clásica y tradicional Reina Valera, porque este es un pasaje central del evangelio. Allí dice simplemente:  Mas el justo por su fe vivirá: En contraste con el orgulloso, está el justo. El principio de su vida es la fe, en lugar del orgullo que mira hacia sí mismo. La verdadera fe mira fuera de sí mismo, hacia el Señor, mientras que el orgullo siempre mira hacia uno mismo. Esta breve declaración del profeta Habacuc es una de las declaraciones más importantes y citadas del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento. Pablo lo usó para mostrar que el justo vive por fe, no por la ley. Estar bajo la ley no es el camino para ser justo delante de Dios, solamente el vivir por fe. Si eres declarado justo – es decir, aprobado – ante Dios, lo has hecho por una relación de fe. Si tu vida se trata de vivir bajo la ley, entonces Dios no te encuentra aprobado.

iii. En hebreo, la parte importante del versículo tiene solo tres palabras: “el hombre justificado”, “por su fe” y “vivirá”. Cada palabra aquí es importante, y el Señor la cita tres veces en el Nuevo Testamento solo para resaltar la plenitud del significado. Romanos 1:17, hablando del hombre justificado, dice: El justo por su fe vivirá. Hebreos 10:38, cuando se habla de la fe, repite: El justo por su fe vivirá. Y en Gálatas 3:11, al referirse a la vida cristiana, lo reitera por tercera vez: El justo por su fe vivirá.  Antes de su audaz declaración de la verdad del evangelio, Martín Lutero era un monje agustino. Como monje peregrinó a Roma y al cruzar los Alpes cayó gravemente enfermo. Mientras yacía enfermo sintió una gran agitación, tanto física como espiritual, y le vino a la mente un versículo que antes lo había conmovido: El justo por su fe vivirá.

Cuando Lutero se recuperó, se fue a Roma e hizo las cosas de turista que hacían todos los peregrinos. Un día llegó a la iglesia de San Juan de Letrán, donde hay una escalera que se dice que es del salón del juicio de Pilato. Era costumbre de los peregrinos subir esta escalera, pero nunca de pie, subían dolorosamente un escalón a la vez de rodillas, rezando y besando los escalones donde se creía que había caído la sangre de Jesús. Lutero llegó a este lugar y comenzó a hacer lo mismo que todos los peregrinos, porque el Papa prometió una indulgencia a todos los que subieran los escalones de rodillas y rezaran. Mientras hacía esto, Lutero recordó las palabras de Habacuc: El justo por su fe vivirá. Se dice que cuando recordó esto se detuvo, se puso de pie, caminó y se fue directamente a su casa en Alemania.

Algunos dicen que la Reforma comenzó en esas escaleras. Antes de que estas palabras vinieran a mi mente, decía Lutero, yo odiaba a Dios y estaba enojado con él porque, no contento con asustarnos a los pecadores con la ley y con las miserias de la vida, aumentaba aún más nuestra tortura con el evangelio. Pero cuando, por el Espíritu de Dios, entendí aquellas palabras: “¡El justo por la fe vivirá!”, “¡El justo por la fe vivirá!”, entonces me sentí nacido de nuevo como un hombre nuevo; Entré por las puertas abiertas al mismísimo Paraíso de Dios. Somos llamados a vivir por fe, y nada más. Algunos cristianos viven por devociones. Otros viven por obras. Otros por sentimientos. Y otros más según las circunstancias. Cada uno de estos no tiene sentido y quizás sea peligroso sin fe.

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¿Vencedores de Qué?

Este ministerio lleva, desde su inicio, el nombre legado de Tiempo de Victoria. Suena lindo, se ha introducido en el corazón de todos aquellos que nos acompañan y, estoy seguro, en más de un caso forma parte positiva de sus oraciones. Sin embargo, hoy toca examinar y dejar bien en claro su significado. Si tomas tu diccionario tradicional del idioma español, te dirá que Victoria, es la superioridad demostrada en una lucha al vencer a un rival. Vencer, mientras tanto, que es la natural consecuencia mencionada, es derrotar, rendir el enemigo o adversario. También aventajar o superar en algún aspecto a los demás. Y por si eso no fuera suficiente, vencer es, asimismo, dominar las pasiones, impulsos o sentimientos. Nada menos.

Pablo les dice a los Romanos, en el octavo capítulo de su carta y en el verso 37: Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Eso es una estricta verdad y no creo que exista un minúsculo cristiano que se atreva a ponerlo en duda. Es lo que permanentemente nos baja de todos los púlpitos de predicación como manual de vida inamovible. En Cristo somos más que vencedores. Nadie osaría siquiera poner en duda una parte de esta palabra. De acuerdo, pero…¿Estamos como iglesia viviendo realmente esa palabra en nuestras vidas? No me respondas. No estoy aquí para intercambiar lamentos o quejas que sólo sirven para glorificar al diablo y sus demonios.

Lo que sí quiero, desde nuestra misma Biblia, esa que tal vez leemos todos los días, pero entendemos lo escrito sólo una vez a la semana, mostrarte algunos elementos que, estoy seguro, aportarán no sólo enseñanza, sino también unción que se manifieste en poder activo, elemento básico para obtener victoria en lo que se necesite. Para ese fin, voy a incursionar en un libro que lamentablemente no es justamente el más leído en nuestro pueblo: el de Apocalipsis. Se nos ha enseñado, de manera errónea, obviamente, que es un libro que sólo es conveniente que lo lean los maduros, porque a los más novatos puede confundirlos. No. Puede hacer que el Espíritu Santo los toque y les abra los ojos, que es distinto.

Apocalipsis 2: 7 = El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios. 

La primera pregunta que surge en un cristiano promedio, es: ¿Al qué venciere en qué cosa? ¿Qué es lo que debemos vencer? Usualmente, ya sea por lo que nos ha predicado por años y también de acuerdo al lugar en donde hemos oído esta palabra, la respuesta gira en torno a dos elementos considerados clave: vencer al pecado, o al menos a la tentación de pecar. O, en su defecto y ya entrando en terrenos de cierta mayor profundidad en lo sobrenatural, que generalmente va por fuera de esas enseñanzas de lo sobrenatural con razonamientos racionales que todavía se usan en muchos lugares, vencer en una guerra espiritual contra Satanás y sus demonios.

Si bien estos dos factores son reales y conforman un baluarte erigido en contra de nuestra fe, hay un punto más que creo Jesús también tuvo muy en cuenta. Vencer la incipiente frialdad de nuestros corazones, siempre proclives a alejarnos de nuestro primer amor. No vive su fe del mismo modo alguien que se convirtió hace una semana, que el que lleva más de veinte años asistiendo a una congregación cristiana. Habrá excepciones y gloria a Dios por ellas, pero todos sabemos que en gran mayoría, esto es así. Por eso es que el Espíritu Santo proclama este mensaje especialmente dirigido a las iglesias, que es como decir a las asambleas de representantes de Dios en la tierra. El cuerpo de Cristo, si así lo prefieres.

¿Y qué les dice? Que, si vencen, lo que sea de todo eso que hemos mencionado, les dará de comer del árbol de la vida. Cuidado; no está hablando de inmortalidad, si es que en un principio pensaste en eso. Te está diciendo que si vences, te permitirá vivir como se vivía en su maravilloso Edén, con la seguridad intacta, aquí sí, de acceder a la Vida Eterna, que hoy por hoy, conforme al vértigo de nuestra sociedad, sigue siendo la máxima duda a futuro de una gran parte de hermanos, aunque suene feo y pobre. También se refiere a quedar liberados de la maldición antigua que, como humanos, recibimos por causa de la caída de Adán. Ese simbólico árbol, está en el paraíso de Dios. El jardín de deleite donde Dios vive. ¡Nada menos!

Verso 11 = El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte. 

Si eres uno de los tantos lectores “formales” de la Biblia, que son aquellos que la leen por cumplir con un requisito que se les ha enseñado, les sirve para no quedar fuera de la consideración de Dios, cuando leíste este pasaje debes haber quedado pensativo un buen rato. ¿Segunda muerte? Sí, segunda muerte. Y no te lo voy a enseñar yo, sino tu propia Biblia. Vete a Apocalipsis 20:14: Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. ¿No terminas de verlo con claridad? Da vuelta la página y mira en el capítulo siguiente, el 21 y verso 8: Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. Listo. ¿Ahora sí? La segunda muerte es el infierno. Y aquí te dice que si vences todo eso que mencionamos, no sufrirás ningún daño de esa segunda muerte.

Habría que añadirles a esas victorias que vimos anteriormente, el vencer las persecuciones. De acuerdo; los cristianos que viven en occidente no padecen persecuciones, como si les sucede a los que viven en algunos lugares de oriente. Pero eso es en lo literal. En lo espiritual, todos los creyentes padeceremos persecución del mismo modo. Cada uno, acorde a lo que haga o viva para el Reino. En lo personal, ninguno de ustedes tiene una mínima idea de lo que nos toca vivir cada semana para hacerles llegar todo este material. Desde innumerables hackeos informáticos, que en muchas ocasiones nos hicieron caer las páginas, hasta ataques sutiles pero visibles desde lo técnico u en otras áreas, siempre con la intencionalidad de quitarnos la paz y el tiempo para escudriñar, aprender y compartir en enseñanza. Es el precio a pagar y se paga. Ese también es un enemigo a vencer.

Verso 17 = El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe. 

Al que venciere. ¿Pecado? ¿Demonios? ¿Persecución? Sí, pero aquí concretamente se habla de una batalla permanente que libramos absolutamente todos los creyentes a la hora de nutrirnos, de alimentarnos. Nadie puede poner en duda que existe una altísima proporción de falsa enseñanza, matizada con un voluminoso porcentaje de inmoralidad, que se coloca casi de modo automático al servicio de lo falso. Esgrimir la genuina palabra de Dios, aunque fastidie y produzca heridas en doctrinas, adoctrinados y ministros no competentes, tiene que ser derramada porque, cuando eso sucede, es como si otra vez cayera del cielo aquel maravilloso maná que, en protección a lo que es verdadero, está escondido para cuando haya que alimentar a los vencedores.

Luego te dice que si vences, te dará una piedrecita blanca. ¿Qué es eso? En aquellos tiempos, eso se hacía como señal de amistad, como una especie de boleto para participar de un determinado evento, como señal de absolución de un tribunal en algún juicio o, lo más conocido, como premio especial a quienes hubieran resultado vencedores, tanto en lo guerrero y deportivo, como para soldados que retornaban de alguna expedición de conquista. No sería aventurado ni extraño entender que Jesús debió haber tenido algunas de estas cosas en su mente, cuando lo dijo. Lo concreto y verdadero es, que como quiera que fuese su concreción literal, de una manera u otra significaba una bendición, no algo malo. Lo más valioso y espiritual de esto, es lo que tiene que ver conque esa piedrecita sería dada con un nombre grabado en ella.

Y die que sería un nombre que nadie conocería, salvo quien recibiera el presente obsequiado. Hipótesis y conjeturas sobre esto, hay muchas. Que el nombre era el nombre de Dios. Que es el nuevo nombre que en el mundo espiritual tiene el creyente. Esta es muy sólida porque no es el único lugar donde se vislumbra eso. Una especie de nombre de relación íntima entre el Señor y cada uno de nosotros. Algo así como esos cariñosos apodos que las parejas de enamorados suelen adjudicarse uno al otro, y que sólo conocen ellos. Y el final, que tampoco es para omitirlo, es la idea de que ese nombre es el que tendremos en la eternidad, reemplazando al carnal y terrenal que utilizamos hoy. Ese nombre nos estaría esperando en aquel sitio final y definitivo, para sernos dado en el momento de arribar a él.

Versos 26-28 = Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre; y le daré la estrella de la mañana.

Aquí aparece otra cosa importante para vencer: la inmoralidad. No debemos de desanimarnos por completo debido a la inmoralidad que está a nuestro alrededor, aun entre los cristianos. La obra de Dios seguirá por medio de sus vencedores. Y en cuanto a darte autoridad sobre las naciones, ¿Significa que deberás participar en política para ser electo y gobernar? Ni lo sueñes. Amo la democracia, porque la alternativa a ella es la tiranía, pero el gobierno del cielo es espiritualmente monárquico; hay un Rey y el resto somos todos sus súbditos. La vara de hierro con que se gobernará, no tiene nada que ver con represión, carencia de empatía o soluciones parecidas surgidas más desde los recónditos pasadizos de las finanzas que del amor por un pueblo.

Vara de hierro es, exactamente eso que deja en evidencia. Amor fraternal, misericordia y entrega total hasta la propia vida, por aquellos que caminan por la senda del amor fraternal, de la misericordia y de la entrega total hasta la propia vida. Pero para los que eligieron los fáciles caminos de la trampa, el delito y la perversión, vara de hierro, que es como decir: justicia implacable. Salvo un pequeño porcentaje de gente que puede experimentar algún tipo de enfermedad que bloquee su entendimiento, en una gran mayoría, cada hombre y cada mujer sabe perfectamente si lo que va a hacer es bueno o malo. Si elige lo bueno, tendrá recompensa abundante aquí, ahora y después. Si elige lo malo, sabrá que lo más justo es que pague lo que corresponda pagar por ello. La estrella de la mañana que recibirán los buenos, es el mismo Jesús. Apocalipsis 22:16, dice: Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana. 

Apocalipsis 3:5 = El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. 

Aquí, el vencedor será alguien que vivió de un modo que no se permitió jamás manchar sus vestiduras blancas, que son las que Jesús mismo le había dado, conforme a lo que dice el verso anterior.  La diferencia entre la mayoría muerta con obras imperfectas (Pero que tienen buena reputación) y las pocas personas que estaban agradando a Dios con pureza, es la cercanía con Jesús, que siempre está relacionada con la pureza. La muerte y la fachada espiritual de la mayoría de los cristianos está relacionada con vidas impuras, y con el compromiso con el pecado del mundo que los rodea. Es difícil decir si la muerte viene antes de la impureza, o la impureza viene antes de la muerte; pero, seguramente, están relacionadas.

Jesús explicó la absoluta necesidad de ser vestidos por Dios con ropas de pureza y justicia en la parábola de la fiesta de bodas. Allí dice, en Mateo 22:11-14: Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos. La verdadera justicia es recibir la cobertura de Dios, en lugar de intentar cubrirnos a nosotros mismos. Adán y Eva trataron de cubrir su propio pecado haciéndose delantales, pero Dios les proveyó una cobertura posterior que vino del sacrificio.

Y nos dice que si vivimos así, no borrará nuestro nombre del libro de la vida. Por esto es que, los vencedores, tienen asegurada su ciudadanía celestial. En el mundo antiguo, cuando alguien recibía una condena a muerte o la pena capital, las autoridades podían borrar el nombre de use antiguo ciudadano del libro de la ciudad, que era el registro de la ciudad. Y todo quedaba como si jamás hubiera vivido. El Cristo resucitado está diciendo que, si deseamos permanecer en ese libro, como ciudadanos de Dios, debemos de mantener la llama de nuestra fe viva. Ahora bien. La gran pregunta que surge automáticamente después de ver esto, es: ¿Alguien puede perder su salvación? ¿Esto significa que alguien es salvo un día, y su nombre está inscripto en el libro de la vida, y que si al día siguiente cae, su nombre es borrado y deja de ser salvo?

No es un tema menor y no hay ni habrá un genuino ministro del Señor que no escudriñe a fondo para explicarlo con corrección. Necesitamos ver primero el contexto de este texto de Apocalipsis 3:5. El enfoque es la “garantía”, así que no debemos pensar que los nombres están siendo constantemente borrados y vueltos a escribir conforme a sus conductas cotidianas. El enfoque aquí no es que Jesús está sentado en el cielo con un borrador. Al mismo tiempo, debemos de considerar lo que dice la Palabra sobre el libro de la vida. Hay un libro de la vida, y estará abierto y se hará referencia a él en el Día del Juicio. Esto significa que el libro de la vida es real, y será leído. Apocalipsis 20:12 lo detalla así: Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. 

No es necesario que hagas trabajar tu imaginación si la tienes, pero es indudable que existe un libro de la vida. Si es literal, simbólico, digital o virtual, no lo sé, pero que lo hay, no tengo dudas. Y si existe un libro así, es porque en algún momento de nuestra existencia o post existencia, habrá quien lo consulte para determinar que destino tomará nuestra alma. Apocalipsis 20:15 hablar de algo así cuando dice: Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. Hay un libro de la vida, y conocer que nuestros nombres están en él, es motivo de indescriptible gozo. Lucas 10:20 se refiere a esto. Mira lo que dice: Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.

Yo sé que cuesta mucho a hombres con cierta preparación intelectual, por sinceros que sean al creer en Cristo, imaginar o entender esto. Pero lo cierto es que hay un libro de la vida, y hay cinco referencias diferentes acerca de que la gente es borrada del libro de la vida. Esto significa que la idea de ser borrado del libro de la vida debe de ser tomada en serio. Quizás sea simplemente un símbolo, no lo descarto, y ese nombre de la persona nunca estuvo allí para empezar. Aun cuando ese fuera el caso, el Señor quiere que lo tomemos con seriedad, porque hay algunos que por mera apariencia humana son salvos, pero no estarán en el cielo. A esto último, aunque nos estremezca por dentro y por fuera de sólo pensarlo, todos sabemos que indefectiblemente es y será así. Un viejo pastor dijo algo una vez que me quedó para siempre. “Ustedes no se imaginan cuanta gente que no esperaban encontrar en el cielo estará allí. Y cuanta que daban por hecho hallarlas, no estarán”.

En Éxodo 32:32-33 …hay algo más: que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito.  Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a este raeré yo de mi libro. También hay una mención en el Salmo 69:28: Sean raídos del libro de los vivientes, Y no sean escritos entre los justos. Y, finalmente, leemos lo que nos dice Apocalipsis 22:19: Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro. En las genealogías de la Biblia, hay dos libros mencionados: El libro de la genealogía de Adán. Génesis 5:1: Este es el libro de las generaciones de Adán. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo.

Luego tenemos el libro de la genealogía de Jesucristo. Mateo 1:1: Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. Es muy importante saber que el nacer de Adán no garantiza que nuestros nombres estén escritos en el libro de la vida. Pero el nacer de nuevo —nacer de Cristo Jesús— nos da esa seguridad. ¿Entiendes ahora, aunque más no sea parcialmente, el significado espiritual y para nada religioso de estar EN Cristo? Y finalmente dice: Confesaré su nombre delante de mi Padre: Esta es una sorprendente promesa. Tiene sentido que nosotros estemos dispuestos a confesar el nombre de Jesús. ¡Pero es sorprendente que Él no se avergüence de confesarnos! Es importante para nosotros aceptar a Jesús; pero es mucho más importante saber que Jesús nos acepta. Es importante para nosotros que Diops nos use, pero mucho más importante es que Dios nos apruebe.

Verso 12 = Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. 

A los vencedores se les dice que serán una columna en el templo de mi Dios. Las columnas son ilustraciones de fuerza, estabilidad, y de una digna belleza. La antigua ciudad de Filadelfia sufría de terremotos constantes. Cuando un edificio se derrumbaba en un terremoto, muy a menudo todo lo que quedaban eran esas grandes columnas. Jesús nos ofrece la misma fuerza, al permanecer firmes en Él cuando todo a nuestro alrededor sucumbe. La columna sostiene al edificio. Lo único que sostiene al pilar es el fundamento. Las verdaderas columnas en la iglesia sostienen a la iglesia, y ellos ven a Jesús como su fundamento de soporte. El vencedor tendrá un lugar de permanencia y estabilidad con Dios, en contraste con un lugar no seguro en este mundo.

El vencedor también recibiría muchos nombres (de Dios, de la Nueva Jerusalén, y el nuevo nombre de Jesús). Estos nombres son marcas de identificación, porque muestran a quien le pertenecemos. Estas son marcas de intimidad, porque muestran lo privilegiados que somos al conocerle a Él de maneras que otros no le conocen. Esto funciona bien con la imagen de una columna. En el antiguo mundo, se tenía una columna especial, con una inscripción, la cual era añadida a uno de los templos para honrar a un siervo fiel de la ciudad, o a un sacerdote distinguido. Filadelfia honraba a sus hijos ilustres al poner sus nombres en las columnas de los templos, para que cuando todos vinieran a adorar pudieran ver y recordarlos.

Apocalipsis 21:7-8 = El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.  Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Aquellos que vencen (por medio de la fe en Jesús, disfrutan de una relación especial con Dios (Yo seré su Dios, y él será mi hijo). 1 Juan 5:5 dice: ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Pero los apóstatas y los que rechazan a Jesús tiene prohibida la entrada a la nueva Jerusalén. ¿Es suficiente la cobardía para mandar a una persona al Infierno? Juan no está hablando de la timidez natural; sino de la cobardía que, en su último recurso, hace que el hombre se escoja a sí mismo y a su seguridad antes que a Cristo. ¡Wow! ¿Alguien piensa estar por encima de esta tentación? Cuídate. Alguien habló de estos infieles cobardes, que entierran sus cuernos en cada montón de hierba que les toca, que tienen miedo de cada nuevo paso. A eso, lamentablemente, hoy también lo estamos viendo. No te preocupes ni te ocupes de ellos. Examínate a ti mismo, a ti misma, y luego ve si hay en ti lo que el Señor ha dicho que debe haber.

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