¿Qué hay en medio de tus orejas? Todo el rostro, pero conforme a su ubicación, está tu frente, ese más o menos amplio sector donde lo único que rompe la monotonía estética, son tus cejas. Eso, lo visto desde el exterior. ¿Y por dentro? ¿Qué hay detrás de tu frente? Está tu cerebro. Ese maravilloso mecanismo que todavía supera cualquier avance tecnológico que se considere brillante y que es, en suma, lo que mueve o no mueve al hombre. Pero, en ese cerebro, hay algo invisible que opera por mandato de otra entidad invisible. Es la mente, gobernada por el alma. Eso es lo que hay en medio de tus orejas y de eso es de lo que ahora vamos a hablar desde la misma palabra de Dios.
2 Corintios 10: 4 = Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, (Esto significa que no funcionan de acuerdo con este siglo, que como ya bien sabes, es el equivalente a sistema), sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.
Presta mucha atención a este elemento básico que figura aquí. Dice que tenemos lo necesario para destruirlas. Lo único que resta ahora, es que tú entiendas que sí se puede, que no estamos hablando de utopías; sólo que la batalla se está librando entre medio de tus orejas. Observa y a riesgo de ser repetitivo, pregúntate: ¿Qué hay en medio de mis orejas?
A esto, con la metodología y el ritmo verbal que se te ocurra, hay que predicarlo hasta que se derrumbe. Tú, a lo mejor, edificas una fortaleza por espacio de veinte años, y con esta información no se va a derrumbar. A esto hay que seguir dándolo y dándolo hasta que se derribe. En lugar de utilizar ese tiempo precioso que tanta gente le otorga a buenos predicadores, para que estos lo usen hablando de sí mismos y de sus grandes logros, hablar de esta batalla aportará y mucho para que mucha gente abandone un cautiverio de años y al fin de sienta y sea genuinamente libre en Cristo Jesús.
¿Alguna vez has tenido la oportunidad de ver un trabajo de demolición de una casa por parte de un equipo de gente especializada? Hace ya algunos años que en mi ciudad, que es bastante antigua en cuanto a la construcción, eso se viene realizando con viejas casonas arrumbadas por el paso del tiempo. Pero, ¿Has visto como se hace ese trabajo? ¡Tremendo! ¿Has visto alguna demolición que se haya conseguido con un solo golpe? No. Nunca. Es golpe tras golpe, pedazo tras pedazo. Finalmente tendrá que caerse.
Cuando el enemigo vino a Cristo, Cristo dijo: “No tiene nada en mí”. Lo que dijo, en el idioma original, es: “No tiene lugar en mí”. No había mucha fortaleza construida en Cristo para darle morada a principios satánicos. Todo en Cristo estaba lleno de luz. Y es por ese mismo motivo, que bien vale la pena reiterarlo hasta el cansancio, que no había lugar para que Satanás hablara. Porque él solamente habita en tinieblas. Si en su mente hay tinieblas, eso es campo fértil para demonios. Porque las obras de la carne buscan la oscuridad para poderse manifestar. Eso sólo es ignorancia.
Ahora recapacita un momento y no te sientas mal, porque lo que te diré no es para derrumbarte el ánimo ni para que te deprimas por frustración. Si Cristo dijo eso, ¿Por qué no puedes decirlo tú? Allí es donde me respondes: ¡Ah, no! ¡Él era el Hijo de Dios encarnado! ¿Ah, ¿sí? ¿Y tú qué eres, hoy? ¿Un familiar lejano y sin derecho a repetir aquello? Esa baja auto estima espiritual es el resultado de un trabajo satánico de socavamiento que, reconozcamos, todavía le rinde excelentes frutos. Tú eres parte del cuerpo de Cristo en la tierra y, como tal, también debes estar en condiciones de decir que Satanás y sus demonios nada tienen en ti.
Hubo una generación de creyentes muy fieles que todo lo quería hacer por el Espíritu y no escudriñaba, no investigaba las escrituras, no estudiaba. ¿Cuál fue el producto de todo esto? La consolidación a veces hasta incomprensibles de tremendas fortalezas mentales. Algunos todavía las padecen en estos tiempos. He visto bastante de eso. Si bien no congregué en mis años jóvenes en iglesias progresistas, me tocó visitarlas cuando mi trabajo en las emisoras de radio me posibilitó ser invitado por muchas. Eso es estrictamente cierto. Gente que te aseguraba andar en el espíritu, pero que como no leía su Biblia, era muchas veces engañada por otros espíritus no santos que los llevaban a golpearse feo.
En Cristo, mientras tanto, eso no era factible que sucediera por una simple razón: todo su terreno mental estaba invadido por luz. Muy bien; ¿Somos cristianos? Somos imitadores de Cristo. Por lo tanto, así debe estar el nuestro. Por eso se nos dice que debemos tener la mente de Cristo. La obvia pregunta que surge luego de decir esto, es: ¿Y cómo accedo a tener nada menos que la mente de Cristo? Simple: escudriñando las escrituras por que ellas hablan de Él y de sus formas de hacer las cosas. Y luego orando para que el Espíritu Santo te complete todo aquello que no hayas visto escrito.
La filosofía anti cristiana, que es como decir el espíritu del anticristo, habita donde no hay luz. Es posible, entonces, defender vigorosamente lo que nos perjudica o hiere, en tanto estamos plenamente convencidos que hacemos un buen servicio. Esa es la raíz del problema. Porque si tú sabes que está mal, no hay problemas; pero cuando crees que está bien lo que no está bien, es fortaleza es – valga la redundancia – fortísima. La peor mentira que existe es la más cercana a la verdad. Por eso, la peor secta del mundo es la que usa la Biblia para justificarse.
Porque si tú crees que ya está bien, ¿Para que vas a cambiar? La prostituta, por ejemplo, sabe que necesita cambiar. El religioso, en cambio, no cree que necesite cambiar. Te recuerdo que a Cristo lo mataron los religiosos, no las prostitutas. ¿Entiendes ahora, a partir de esto, como se han tergiversado los valores al punto de caer en lo más burdo y mediocre, que es la discriminación sin bases? Lo he contado en otros trabajos, pero todavía siento indignación por la actitud de la que fuera mi última congregación, al rechazar a una prostituta que se había convertido y deseaba cambiar su vida, prácticamente expulsándola, y sostener a tantos religiosos que tanto daño producían a los demás.
¿Cuántos se acuerdan de Saulo? De Pablo sí, de él hablamos a cada rato. Pero ¿Cuántos se acuerdan de Saulo de Tarso? Todo el mundo habla de Saulo como si fuera un malhechor porque fue malo. Sin embargo…pregúntese algo: ¿Cuándo fue que Saulo fue llamado? Era el mismo hombre, pero regenerado y nacido de nuevo. Claro está que en él se produjo algo que no se produce en ninguno de nosotros porque carecemos de contacto fluido con la dimensión del Espíritu. Le fue cambiado su nombre, que según lo escrito, será lo mismo que ocurrirá con cada uno de nosotros cuando traspasemos de esta dimensión a la otra, en el día que nuestro Dios decida.
Gálatas 1:15 dice: Pero cuando agradó a Dios que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su Gracia… Fíjate: Pablo era un religioso y trabajaba para la iglesia cuando se llamaba Saulo. Estaba ejerciendo su llamado divino. Y creía y estaba plenamente convencido que estaba haciendo el bien. Era celoso y disciplinado. Un poco antes, en el verso 13, dice: Porque ya habéis oído de mi conducta en otro tiempo… En el judaísmo que perseguía de sobremanera a la iglesia de Dios y la asolaba, en ese judaísmo, él aventajaba a muchos.
Saulo era más celoso de las tradiciones que de la Palabra de Dios. Así estamos nosotros a veces. “Es que mi padre me enseñó así…”; “¿Sabías que mi abuelito puso el primer banco en la iglesia?” No me interesa. Dios bendiga a tu abuelito que puso el primer banco, pero no te subas arriba de ese banco, ¡¡¡Dios sigue para adelante!!! No tengo ni la menor duda de esto que diré. A la iglesia, si hay algo que la perjudicó y atacó mucho más que Satanás y sus demonios, ha sido su apego a las tradiciones, a veces hasta reemplazando la propia palabra de Dios.
1 Timoteo 1: 13 = Habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor e injuriador; más fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.
Tú estás en tinieblas y Satanás aprovecha. Saulo. Un asesino. Hay muchos, – simbólicamente hablando -, hoy día en la iglesia. Asesinos de la voluntad de Dios, asesinos de sus hermanos. Se ha podido ver en algunos lugares a espíritus religiosos haciendo que algunos pastores se queden en la calle de un día para el otro con su esposa y sus hijos, por el simple hecho de no concordar con determinadas leyes o reglamentos que de última suelen ir en contra de la propia Palabra de Dios. También se ha dado a la inversa, donde ha sido un líder déspota quien ha dejado fuera de la congregación a alguien que, quizás, no le quiso sacar a pasear su perro.
Hechos 26: 9-12 = Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes. (Cabe señalar que aquí, Principales, equivale a Principados): y cuando los mataron, yo di mi voto. Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras. Ocupado en esto iba yo a Damasco… (Pablo estaba ocupado. Más que ocupado, ¡Ocupadísimo! No podía ver en qué clase de ocupaciones andaba. Este tiempo es similar para muchos “saulos”.
Tú estás empezando a nacer de nuevo. Y así hay muchas personas. Veinte años en un ministerio y creían estar cumpliendo con su deber. En la iglesia hay diseñadores y no de la Palabra de Dios. Porque si hubiera sido Palabra de Dios, Pablo no tendría que hacer sido azotado contra el suelo camino a Damasco; ¡Si él estaba cumpliendo con una orden superior y se sujetaba a ella! Pero no sólo fue azotado, sino que le costó su regio tiempo volver a ser y sentirse normal. Esto que le sucedió a alguien como él, ¿No alcanza para abrir los ojos espirituales de tanta gente que sigue pensando que Dios es incapaz de permitir cosas así?
Con respecto a los principales de las sinagogas, la palabra es RAZZA en griego, y significa “La Posición más Alta”. Es decir que él era el encargado de la ministración diaria en la iglesia. ¿Qué pretendo demostrar con esto? Que la idea corporativa de que “todo lo que está dentro de un templo es santo”, es falsa. Conozco un templo muy antiguo que está lleno de murciélagos…Con respecto a que Pablo iba “muy ocupado”, esto te da a entender que activismo o actividad no es garantía del cumplimiento o la obediencia al propósito de Dios. Hay mucha gente ocupada haciendo nada.
Todo en la tierra tiene tres raíces. La primera de ellas, es el deseo de la carne que pesa lo suficiente como para fastidiar. La segunda, el deseo de los ojos, que viene a ser casi lo mismo pero un segundo antes. Y finalmente, la vanagloria de la vida. Es el Ego. Un hombre muerto no puede ser molestado ni rechazado. ¿Y qué tal la falta de estima propia? ¿Cuándo es que no te sientes bien contigo mismo? Tú eres salvo y todo el mundo te dice que eres algo así como la personificación de la justicia de Dios y que eres más que victorioso y entonces sales del templo más contento que si te hubieran regalado mil dólares.
En un momento dado viene Satanás y te dice: “Tú no eres salvo nada”. Entonces tu mente comienza a darle cabida a ese pensamiento. La mente vuela con lo que Satanás dice. Satanás te acusa otra vez y dice: “¿No ves que eres un pecador? ¡Mira lo que has pensado!” Y tú sigues dándole cabida. ¿Sabes lo que tienes que hacer? ¡Ponte de acuerdo con Satanás y verás como él se confunde enseguida! Porque él está esperando que tú te enojes y le discutas, y te pelees. “¡Tienes razón! ¡Yo no puedo, pero Él sí puede! ¡Y yo estoy tomado de su mano! ¡Y tú no puedes con Cristo!
Eso, de alguna manera, es llevar cautivo todo pensamiento a Cristo. ¿Verdad que es bueno saberlo? Porque vivimos repitiendo eso como si fuera una muletilla, esperando que se haga cierta en nuestras vidas, pero ejecutarlo ya es otra cosa. Porque muchas veces, luego de una gran conferencia o campaña, con muchas victorias, con sanidades y con enormes manifestaciones del poder de Dios, es cuando llega el tiempo de mayor vulnerabilidad y depresión. Satanás utiliza esa área para atacar la carne del hombre. Dios no tiene pacto con carne.
Cuando Dios creó a Adán y lo hizo en todo su esplendor y su gloria, y lo coronó y lo puso como corona de la Creación. Cuando Adán cayó, en Génesis 3, Dios le dijo algo que tiene que haber sido deprimente para la autoestima de Adán: “Polvo eres…” Primero le había dicho que era embajador y después: “Tú eres tierra…” Entonces, cuando comenzó a tratar con Satanás, Dios le dijo: “Tú vas a andar sobre tu pecho”. Es más que evidente que eso se ha cumplido hasta hoy. Luego le dijo que, como animal, sería maldita para siempre. Nadie ama a una serpiente por bonísima que se vea.
Pero también le dice: “Pero vas a comer polvo…” Es decir que le dio autoridad en la dimensión de la carne. Dios no tiene pacto con carne. Satanás sólo tiene dominio sobre la región carnal. Si puedes entrar en la dimensión del Espíritu, él no te puede tocar. Es por eso que Cristo en el desierto no recurre a lo que él le presentaba, sino que se mantiene en una dimensión superior. No deja participar la carne. Porque si hubiera dejado participar a la carne, lo hubiera derrotado. Porque tenía derecho legal a comer polvo…
Romanos 8: 1-8 = Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
Satanás no juega limpio. El día que tú ya no tienes fuerzas para crear fortalezas en contra de él, él entra. No importa si tú ya eres viejo. Si abusa de la abuelita de noventa años, cuánto más debe estar esperando que tú bajes la guardia. No seamos ignorantes a las maquinaciones de Satanás… Una fortaleza es una casa de justicia propia que provee una cobertura falsa. Es defender lo malo y a eso llamarle bueno. ¡Imposible! Sí, desde lo racional, es imposible. Pero no olvide que esto es guerra espiritual y que no se trata de carne y sangre. Isaías 5:20 dice que eso va a suceder…
Es tiempo de comenzar a destruir fortalezas del pasado, las que están en el presente, y de comenzar a fortalecer fortalezas positivas para evitar y contrarrestar a las negativas. Parece sencillo y, decirlo, de hecho, lo es. El problema viene cuando hay que ponerlo en marcha. Sigue siendo guerra.
2 Corintios 10: 3-6 = Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.
El lugar donde se encuentran las fortalezas, – ya quedó dicho -, es entre medio de nuestras orejas. Que a pesar que hay principados y potestades, ellos diseñan, las potestades ejercen, pero es el hombre el que las manifiesta. Los principados y las potestades no tendrían como existir o como funcionar o afectar a este planeta, sino un cuerpo. En la tierra, solamente espíritus con cuerpo tienen dominio. Es por eso que Satanás y sus secuaces siempre están buscando poseer un cuerpo. Sea como sea, quieren buscar expresión en esta dimensión. Cuidado con esto, Cristo también. Tú eres Su cuerpo. ¿Lo eres? Más nos vale que si, de otro modo, pura religión vacía, hueca e hipócrita.
Un principado es el principio de algo. Principio por comienzo y principio por patrón. El que diseña algo. Para destruir fortalezas, es notorio que lo primero que tendremos que hacer es identificarlas. Al igual que en lo físico, el Arquitecto es el primero que diseña y luego, en ese lugar que él diseña, se edifica una fortaleza, un edificio, una casa; de igual manera funcionan los principados en nuestra vida. Ellos influencian nuestras vidas con una imagen, un diseño, una filosofía, un pensamiento, una idea, una tradición, una costumbre, una cultura. Y sobre ello, bloque a bloque, ladrillo sobre ladrillo, pensamiento sobre pensamiento, comenzamos a construir una fortaleza.
A pesar que esto funciona en tres dimensiones: positivo, negativo y neutro, una fortaleza provee sombra porque es una cobertura, y una cobertura que provee sombra produce oscuridad y Satanás habita en oscuridad y tiniebla. Oscuridad es falta de luz, que es mejor traducido como ignorancia. Por eso 2 Corintios 2:11 nos dice que no seamos ignorantes a las maquinaciones o al estilo con que opera Satanás, para que él no vaya a tomar ventaja.
Lo que quiere decir es que él no tiene ninguna ventaja, a menos que apaguemos la luz o seamos ignorantes. Sólo que las fortalezas que a veces construimos, mantienen la luz fuera de nuestro alcance, porque bloqueamos lo que es verídico, defendiendo un error. Inconscientemente, porque en ignorancia no hay discernimiento. Tenemos que hacer un inventario de nuestros pensamientos. Y cualquier área de pensamiento, creencia, doctrina, ambición, entendimiento o filosofía que se oponga al conocimiento de la Palabra, debe ser destruido.
Esta es la diferencia por la cual algunos prosperan en el Reino de Dios en todas sus dimensiones, y otros no. Porque sólo con luz se avanza; a ciegas no llegamos a ninguna parte. No hablo de éxitos ministeriales, de gente apiñada en un templo; hablo de vida en el Reino. Aquello que carece de esperanza, no es Dios. Esto es muy importante y muy profundo, pese a que es sencillo. Cualquier pensamiento, cualquier doctrina, cualquier enseñanza, cualquier filosofía, que niega la posibilidad de victoria, no es Dios. Por eso el concepto de “la gran fuga” no puede ser, porque Dios no es cobarde; se va en gloria, no en fuga.
Cualquier sistema de pensamiento que no incluye esperanza en Dios, no es Dios. Es imposible vivir en fe y desesperanzado al mismo tiempo. Porque esperanza es el fundamento de la fe. Las mismas palabras “buenas nuevas” (Evangelio), significa que son buenas noticias, no malas. Significa esperanza en todo tipo de situación; sea pésima o que aparente ser imposible. Dios es el Dios de la imposibilidad. Vamos a ver los orígenes, las raíces de estas fortalezas. Va a ser muy divertido y revelador porque nos vamos a identificar con esto muy positivamente. Te voy a pedir que no construyas una fortaleza, ahora, a partir de las próximas entregas, para no recibir la luz que le permita destruir la que ya tenía antes.
“Seguro que esos dos están hablando mal de mí”. “Creo que aquellos se están riendo de mí”. Etc. Entiende que no somos tan importantes como para que el mundo viva pendiente de nosotros. Despierta. Nadie se pasa la vida pensando en ti. ¡Oh! ¿Qué pensará él de mí? Hermano; tú no eres tan importante como para que la gente se lo pase pensando en ti. El mundo no se pasa meditando en ti. Eso es muy importante porque es un espíritu de rechazo y, si tú no lo destruyes, él lo destruye a ti. Y la raíz del espíritu de rechazo, es el yo. Y a partir de la tarea egocéntrica personal, comienza el teatro antiguo conocido:
“¿Por qué no me saludó a mí?” “Es que usted no se imagina lo que me dijo…” “Porque nadie me quiere”. ”¿Por qué yo no soy importante para nadie?” “¡Es que yo soy un fracaso!” “¡Fíjate! ¡Nadie me llama por teléfono!” YO – ME – MI. Si el YO estuviera muerto, no me estaría doliendo. Es difícil porque en estas circunstancias de rechazo, la mayoría de las veces tenemos razón. Pero; ¿Qué pasa? Que en toda circunstancia tú la puedes justificar si quieres, tienes derecho. Las circunstancias de la vida nos dan el derecho a decir: “Estuvo mal; no me merezco esto”. ¡Tienes razón! Pero también tienes el derecho a perdonar.
No tienes que justificar las circunstancias. Se sabe que cuando nos acosan las circunstancias, algo es injusto. Porque indefectiblemente toda circunstancia trae injusticia. Entonces no te quejes. Todos tenemos circunstancias. Pero a aquel que está muy vivo, siempre va a dolerle mucho más que a aquel que está más muerto. Si te enojas, estás vivo. Si te ofendes, estás vivo. Si reaccionas, estás vivo. La raíz del espíritu de rechazo, es el YO. Por eso es que ahora, en próximas entregas, veremos las raíces de estas fortalezas.