¡Cuidado Donde Pones Tus Pies!

Hay una historia muy singular en el tercer capítulo del libro de Éxodo. Relata cuando se produce el llamamiento de Moisés a servir al Dios Todopoderoso. Y es en ese relato, que hay una expresión del Padre que ha sido factor de distintas interpretaciones, a las que humildemente, quisiera hoy añadir la nuestra. No con la intención de modificar o crear doctrina, sino para aportar un detalle más que le permita a cada receptor de estos trabajos, incrementar su conocimiento, poner en oración sud dudas y, finalmente y como debería ser siempre, recibir revelación del Espíritu Santo que le permita confirmar, desechar o incorporar lo enseñado.

Éxodo 3: 1-5 = Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.  Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.

El contexto seguramente lo conoces, pero en el texto, surge un interrogante posiblemente inocuo, pero que sin embargo puedo tener certeza que contiene mucho más que lo que vemos. ¿Qué significa que Moisés deba quitarse el calzado de sus pies? En principio, la interpretación tradicional nos habla de que quitarse las sandalias mostraba una humildad apropiada, debido a que los más pobres y necesitados no tienen calzado, y los siervos por lo general iban descalzos. También reconocía la presencia inmediata de Dios. En muchas culturas uno se quita el calzado cuando entra en la casa de alguien, y Moisés ahora estaba en la “casa” de Dios, un lugar de Su presencia inmediata.

Dice un afamado comentarista, que “Ya que la suela debe gustar del polvo, la gravilla y la arena sobre el pie cuando se viaja, lo cual era incómodo, de ahí la costumbre de lavarse frecuentemente los pies en los países donde se usaban estas sandalias. Quitarse los zapatos era, por tanto, un emblema de dejar a un lado las contaminaciones contraídas al andar por el camino del pecado”. Bonita metáfora, pero no sé si te deja un sabor similar al que me deja a mí, insuficiente. Veamos lo que la sociedad secular de nuestros tiempos observa en este acto que todavía sigue casi reglamentariamente vigente en muchas culturas.

La práctica de caminar descalzo en la tierra tiene sus raíces en antiguas tradiciones de diferentes culturas alrededor del mundo. ¿Qué efectos produce en nuestro cuerpo? Pisar la tierra descalzos, es una práctica que ha existido durante siglos y que ha ganado popularidad en la actualidad debido a sus potenciales beneficios para la salud. Civilizaciones como la china, la india y la nativa americana consideraban que estar en contacto directo con la tierra era esencial para mantener el equilibrio y la salud. En la medicina tradicional china, por ejemplo, se cree que caminar descalzo estimula puntos de acupuntura en los pies que están conectados con diferentes órganos del cuerpo.

En la India, la práctica de caminar descalzo sobre tierra, hierba o arena se considera una forma de conexión con la energía de la tierra. Estudios científicos recientes han demostrado que pisar la tierra descalzos puede tener diversos beneficios para la salud. Uno de los beneficios más destacados es la capacidad de la tierra para transferir electrones a nuestro cuerpo, lo que puede ayudar a reducir la inflamación y mejorar la salud cardiovascular. Además, esta práctica puede ayudar a mejorar el sueño, reducir el estrés y aumentar la energía. Según un estudio, caminar descalzo en la tierra puede ayudar a reducir la presión arterial y mejorar la calidad del sueño.

Otro estudio realizado por la Universidad de California encontró que el contacto con la tierra puede mejorar la salud cardiovascular al reducir la viscosidad de la sangre y mejorar la circulación. Cuando estamos en contacto directo con la tierra, nuestro cuerpo se carga de electrones negativos, que son antioxidantes naturales. Estos electrones pueden neutralizar los radicales libres en nuestro cuerpo, que son moléculas inestables que pueden causar daño celular y contribuir al envejecimiento y diversas enfermedades. Además, algunos estudios sugieren que esta práctica puede tener efectos beneficiosos en la función inmunológica, la inflamación y el metabolismo.

Se cree que esto puede ayudar a equilibrar el sistema nervioso, reduciendo el estrés y mejorando el estado de ánimo. Hoy en día, este tipo de conexión se ha convertido en una práctica popular en todo el mundo, especialmente entre aquellos que buscan mejorar su bienestar general. Muchas personas encuentran que esta simple actividad puede tener un impacto positivo en su salud física y emocional. Algunas personas eligen caminar descalzas en la playa, mientras que otras prefieren caminar sobre la hierba o tierra en parques o jardines. Sea cual sea la forma en que elijan, es importante hacerlo de manera segura y consciente, evitando superficies peligrosas o contaminadas.

Para muchas personas, este hábito es más que una actividad saludable; es una forma de conectarse con la naturaleza y sentirse más en sintonía con el mundo que los rodea. Esta conexión puede tener efectos beneficiosos en nuestra salud mental y emocional, ayudándonos a sentirnos más equilibrados y en paz. Aunque esto ha sido parte de la cultura humana durante milenios, la ciencia moderna está empezando a comprender sus beneficios. Estudios preliminares sugieren que esta práctica puede tener efectos positivos en la salud, aunque se necesita más investigación para comprender completamente cómo y por qué funciona.

En un mundo cada vez más conectado y tecnológico, puede ser fácil perder contacto con la tierra y sus beneficios para nuestra salud. Pisar la tierra descalzos es una forma sencilla y efectiva de reconectar con la naturaleza y aprovechar los beneficios que puede ofrecernos. Muy bien. Esa es la opinión de cierto sector de la ciencia y, preponderantemente, de las tradiciones y costumbres culturales. En lo personal, y esto es absolutamente una sensación mía que no pretende ser compartida por nadie, me produce cierta sensación de estar recibiendo algo incompleto o, en el peor de los casos, tergiversado.

Entonces comencé a escudriñarlo a partir de la propia palabra de Dios. No tengo ningún problema en quitarme el calzado y disfrutar de lo que se me pueda ilustrar que es apto para eso, pero siempre y cuando no esté cometiendo un acto erróneo que me lleve a contaminarme con algo que desconozco y que, en un tiempo futuro, pueda traerme innecesarias dificultades que mi Padre celestial jamás habría permitido que viviera. Y lo primero que encuentro, es un relato muy especial en el quinto capítulo del libro de Josué. Es el que describe su encuentro con un ser angelical con una espada desenvainada.

Mira como lo dice los versos 13 al 15: Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? Él respondió: No; más como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo? Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo.

¿Qué dice la teología tradicional sobre esto? Que es un calco de lo anterior, de lo de Moisés. Que es sacarse el calzado como símbolo de humildad, de respeto de reverencia por estar en un lugar santificado por la presencia de Dios. El hecho de Moisés también puede leerse en el séptimo capítulo del Libro de los Hechos. Y es tomado bajo la misma óptica. ¿Acaso está equivocado? No. ¿Está mal interpretarlo así? No. Está correcto desde lo conceptual. Sólo me queda un simple detalle anexo que podría ser un pequeño elemento para ver el mismo acto desde diferente óptica.

¿Qué leemos en Génesis durante la creación? Que el hombre fue formado del polvo de la tierra. Antes que le sea soplado por Dios en su nariz aliento de vida, el hombre es una criatura de barro. Porcentaje de tierra, más alto porcentaje de agua. Químicamente, eso está probado y comprobado. Los movimientos orientalistas, cierta ciencia y también algunos grupos esotéricos, sostienen la teoría de que, pisando la tierra con los pies descalzos, se recibe una energía que sana enfermedades, elimina dolores y otorga mayor vitalidad. ¿Es toda una mentira satánica explotada desde lo comercial, eso, o tiene algo de verdad?

Como todo lo que emana del infierno, un porcentaje de cada cosa. Es una verdad que luego se verá tergiversada y convertida en un rito de connotaciones no cristianas. Lo utilizan las artes marciales, el yoga y otras disciplinas similares. ¿Pero da resultado? En muchos casos probados y comprobados, sí. ¿Entonces es una exageración plena en fanatismo adjudicarle esa creación a Satanás? Si. Porque Satanás jamás fue, es ni será nunca un creador. Apenas un regular imitador que utiliza la creación de Dios para tergiversarla y usarla para sus fines.

¿Y entonces? Entonces aterrizamos en una hipótesis que, si la ponemos en oración, tal vez nos entregue una nueva mirada para un texto ya mencionado. Dios tiene planeado erigir a Moisés como comandante en jefe de una fuerza celestial que liberará a su pueblo de la esclavitud y la opresión de Egipto. En el símbolo, el Señor está levantando a un hombre que será su vocero con la finalidad de sacar gente del mundo secular para llevarla al evangelio del Reino. ¿Y qué hace para que ese hombre tome fuerza, confianza y fe? Le hace quitar el calzado y pisar tierra santa.

¿Es aventurado consignar que esto fue uno de los puntos clave que otorgaron a Moisés todos esos elementos de su ser que lo convertiría en una figura legendaria y todo un libertador de cautivos? Estar descalzos en tierra, produce una conexión con ella y se produce una transferencia de sus riquezas a nuestro cuerpo. ¿Entonces vamos a aventurarnos y entrar en un ámbito complejo y peligroso, al insinuar que los pies desnudos contienen un poder singular y especial recibido por el contacto con la tierra? Personalmente no me atrevería a sostener eso. He visto a mucha gente incursionar en graves errores en su afán de añadir algo más l conocimiento tradicional del evangelio.

Sin embargo, en el tercer capítulo del libro de Josué, se relata la historia de cuando el arca del pacto fue cruzada por el río Jordán.  Dios le dijo a Josué que ordenara este paso radical de fe. Josué no actuó por presunción insensata, sino como un hombre guiado por el Señor, y que recordaba una obra similar cuando el cruce del Mar Rojo. El éxito de Josué dependía y se afianzaba de la promesa de Dios para él. Josué llevaba la palabra de Dios en sus labios, en su mente y guiaba sus acciones conforme a ella. Se puede establecer una conexión muy apropiada entre la división del Mar Rojo y el cruce del Jordán, ya que así lo ha hecho el Espíritu Santo en el pasado y lo seguirá haciendo hoy y siempre. Presta atención al texto.

Josué 3: 11-17 = He aquí, el arca del pacto del Señor de toda la tierra pasará delante de vosotros en medio del Jordán. Tomad, pues, ahora doce hombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu. Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón.

Y aconteció cuando partió el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, con los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto, cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega), las aguas que venían de arriba se detuvieron como en un montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Saretán, y las que descendían al mar del Arabá, al Mar Salado, se acabaron, y fueron divididas; y el pueblo pasó en dirección de Jericó. Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco.

¿Me parece tontamente a mí, o en la planta de los pies de esos sacerdotes había un poder especial que produjo lo que se relata? Había tierra santa, que, al mezclarla con agua de vida, produjeron hechos que a ningún ser humano terrenal les hubiera sido posible conseguir. Fue un poder divino actuando a través de hombres imperfectos, pero dispuestos a obedecer y ser utilizados en favor del Reino. La pregunta que nos surge desde muy adentro de nuestras formaciones intelectuales propias de estos tiempos, es: ¿Es posible eso?

Cuando un ser humano dice la palabra “posible”, se está refiriendo a lo que, conforme a las rutinas griegas intelectuales heredadas, es algo así como “lógico”. Si tú por un momento decides creer en el Dios de ese Reino y aceptar lo que Él es, tendrás que admitir que todo eso, de lógico no tiene absolutamente nada. ¿O es lógico tener certeza de lo invisible que esperas y convicción de lo que no estás viendo? Eso es la fe, Por eso no cabe en ningún libro humano construido con tinta y papel…humanos. ¿Tenemos que darles la razón a los orientalismos y hasta aquellos movimientos esotéricos de neto corte satánico que proclaman vivir una vida descalzos para acceder a múltiples beneficios?

Sí, pero sacándole a todo eso, su contenido diabólico y su intencionalidad de cautiverio. Quienes han incursionado en estas cosas, han comprobado que existen beneficios corporales por caminar descalzos, pero no han tenido la suficiente lucidez como para indagar un poco más profundo y ver hasta qué punto pueden liberarse de sus calzados en cualquier lugar que se les antoje. Una cosa es estar pisando tierra santa y otra muy distinta, tierra contaminada por demonios. La planta de tus pies será receptora indiscutida de lo que sea que emane del lugar donde pisas, pero la decisión de hacerlo o no hacerlo, siempre será tuya.

Una vez más, el discernimiento no es simplemente necesario en estos casos, sino estrictamente obligatorio. De eso depende tu vida actual y, en casos, hasta futura. Y no quiero ser apocalíptico y añadirle también eterna. Con todo esto en mente, mira estos tres versos del capítulo sexto de la carta de Pablo a los Efesios. Es cuando comienza a delinear lo que denomina como armadura espiritual, esto es: una copia de la armadura literal de guerra del ejército romano, pero llevado a un símbolo perfecto de lo que debe utilizar por fe y en el plano invisible, el guerrero de Dios cuando enfrenta al enemigo de la tiniebla.

Dicen esos tres versos que van del 13 al 15: Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. ¿Qué crees que significa esto de Calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz? El apresto del evangelio se representa como los zapatos protectores (o sandalias) que usaban los soldados romanos.

Nadie podía luchar de manera efectiva o cumplir con sus deberes de manera efectiva sin este equipo. Apresto es una palabra que significa “una base preparada”. El evangelio proporciona la base para todo lo que hacemos. Por poderoso que sea el resto de tu cuerpo, si estás herido en los pies eres una presa fácil para el enemigo. Sobre el calzado, el historiador Josefo los describió como ‘zapatos con gruesos tachones de clavos afilados’ … para asegurar un buen agarre. Los éxitos militares tanto de Alejandro Magno como de Julio César se debieron en gran medida a que sus ejércitos estaban bien calzados y, por lo tanto, pudieron emprender largas marchas a una velocidad increíble sobre terreno accidentado.

Pregunto: ¿Es muy osado pensar que lo que se está explicando aquí es que, cuando vas a la guerra contra tu enemigo invisible pero cierto, debes mantener tus pies calzados para no pisar tierra contaminada que pueda conectar en ti influencias que te deterioren o mermen tu capacidad y fuerza de lucha? Reitero una vez más; no estoy introduciendo doctrina o enseñanza nueva. En todo caso, lo que estoy tratando de hacer es de añadirle a esa enseñanza recibida, un punto clave para no correr el riesgo de sufrir consecuencias por deficientes interpretaciones o, en el peor de los casos, caer en una de las tantas trampas satánicas disfrazadas de medicamentos sanos o manejo de las mentes de modo contrario a lo que fue el diseño de la creación.

Nadie te podrá decir que no te descalces más si el quitarte el calzado te hace bien o te ayuda a mejorar tus condiciones físicas. Lo que sí es nuestro deber advertirte, es que es algo que no puedes hacer en cualquier sitio. Porque, así como existen tierras santas, también las hay endemoniadas. Y seguramente no querrás caer víctima de eso simplemente por haber sino irresponsable. Y no sólo contigo, sino con tu propia familia.

Que hay algo más que una versión poética y naturalista del tema, no tengo dudas. De otro modo, Pablo no hubiera dio lo que dice a los Efesios. Es evidente que él tenía en mente lo que Isaías escribió en el capítulo 52 y verso 7 de su libro, cuando dijo: Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina! 

Piénsalo así. Si en la armadura que Pablo presenta existe un elemento que cubre los pies del soldado, es porque ese elemento es necesario. Una cosa es caminar descalzos por un campo de suave hierba verde, o sobre un delicado colchón de pétalos de hermosas flores. Eso sería transmitir a nuestros pies un sentimiento de paz, de comodidad, de gozo y hasta de aromas que mejoran nuestra calidad de vida. Pero caminar descalzos por un terreno árido, lleno de espinas y elementos cortantes, es arriesgarse a terminar con nuestros pies llenos de llagas, lastimaduras y hasta úlceras de dudosa sanidad a futuro.

De eso se trata. Somos el ejército de Jehová en esta tierra, el cuerpo de Cristo activo, dinámico y guerrero, pero también gente inteligente que sabrá disfrutar de los momentos de paz y sosiego, pero protegerse correcta y debidamente en los tiempos de sangrientas batallas. Es muy difícil que en una guerra no haya soldados muertos y heridos de distinta consideración. Eso es parte de la guerra. Lo que no puede ni debe haber, es soldados inconscientes, irresponsables o descuidados con sus propios elementos de combate.

Algunos textos parecerían corroborar nuestra mirada, si es que podemos sacarlos de la interpretación tradicional. Este de Génesis 24:32, cuando el criado de Abraham llega a una casa a posar en búsqueda de una mujer que le ha parecido adecuada para ser esposa del hijo de su amo, relata esto: Entonces el hombre vino a casa, y Labán desató los camellos; y les dio paja y forraje, y agua para lavar los pies de él, y los pies de los hombres que con él venían. Un acto de hospitalidad. Un acto de humildad. Un acto de higiene corporal, ya que el caminar con esas sandalias determinaba que esos pies se llenaran de polvo, de suciedad del camino.

De acuerdo, totalmente válido todo. Pero… ¿Y hacerlo para eliminar de esos forasteros cualquier tipo de contaminación espiritual? A eso nadie lo dice, pero convengamos en que puede ser tenido más que en cuenta, ¿Verdad? De todos modos, quiero cerrar esto con la mención de un texto que se encuentra en el Primer Libro de Samuel y tiene que ver con el llamado “Cántico de Ana”. Los primeros nueve versos del segundo capítulo dicen lo siguiente:

Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, Mi poder se exalta en Jehová; Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, Por cuanto me alegré en tu salvación. No hay santo como Jehová; Porque no hay ninguno fuera de ti, Y no hay refugio como el Dios nuestro. No multipliquéis palabras de grandeza y altanería; Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; Porque el Dios de todo saber es Jehová, Y a él toca el pesar las acciones. Los arcos de los fuertes fueron quebrados, Y los débiles se ciñeron de poder.

 Los saciados se alquilaron por pan, Y los hambrientos dejaron de tener hambre; Hasta la estéril ha dado a luz siete, Y la que tenía muchos hijos languidece. Jehová mata, y él da vida; Él hace descender al Seol, y hace subir. Jehová empobrece, y él enriquece; Abate, y enaltece. Él levanta del polvo al pobre, Y del muladar exalta al menesteroso, Para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra, Y él afirmó sobre ellas el mundo. Él guarda los pies de sus santos, Mas los impíos perecen en tinieblas; Porque nadie será fuerte por su propia fuerza.

Él guarda (Cuida, protege) los pies de sus santos, (De sus elegidos, levantados, separados para servirlo). ¿Qué quiere decir? Desde la teología tradicional, no se sabe. Ningún comentario de los más utilizados, hace mención sobre esta frase. Directamente vienen hablando de las anteriores y a esta se la pasa de largo y se sigue con las siguientes. ¿Sabes cuando suceden estas cosas? Cuando los hombres rotulados a sí mismos como eruditos, no tienen una respuesta lógica, racional y apta de ser creída y puesta en práctica.

La teología menciona los milagros como una alteración al orden natural de las cosas, pero llamativamente, la gran mayoría de los teólogos, no creen en esas alteraciones. Y una de ellas, sería el aceptar que, efectivamente, la tierra comunica, impone, imparte, transmite y conecta a los pies descalzos del ser humano, lo que esa tierra posee en mayor cantidad: santidad o paganismo. Fe o incredulidad. Divinidad o satanismo. Por eso y no por otra cosa, ¡Mucho cuidado donde pones tus pies descalzos.

Leer Más

¿Para Que Tengo un Cuerpo?

La actividad más mal entendida en la iglesia, es la oración. Queremos comprender el propósito, el poder de la oración. Y concentrarnos en el principio de la súplica. Para comprender la oración, es necesario comprender el Reino. Si tomas el concepto de la oración fuera del contexto del Reino, el resultado será una actividad religiosa. La oración no es una actividad religiosa. Y te lo puedo probar.

Comencemos con algunas afirmaciones que quiero que recuerdes. La oración es el concepto del Reino más mal entendido. La mayoría de las personas que oran, no saben cómo orar. Supongo que tú eras parte de ese grupo. No te avergüences, yo también lo era. En segundo lugar, la oración es la actividad del Reino más importante en la tierra. Por rara paradoja, es la peor comprendida.

Porque la oración es la responsabilidad número uno de un embajador. Te lo voy a explicar. Alguien dio alguna vez una declaración notable. Lo hizo con un grado de comprensión por la oración que muy pocos habían notado. Cuando entiendes eso, tu vida entera va a cambiar. Esto es lo que fue dicho: “Parece que, sin Dios, el hombre no puede. Y sin el hombre, Dios no hará”.

¿Qué se habrá querido decir con eso? Es una declaración fundamental. Parece que, sin Dios, el hombre no puede, y sin el hombre, Dios no hace. Lo que quiere decir, es lo siguiente. Parece que, en la tierra, el hombre no puede hacer nada sin Dios. Pero también hay otra realidad, y es que Dios no hará nada en la tierra sin el hombre. El principio es que tiene que haber una sociedad entre el cielo y la tierra. Si no la hay o se demora, el infierno te gana la carrera. Al menos por un tiempo.

Eso es para que las cosas sucedan en la tierra. En consecuencia, lo que sucede en la tierra depende de ti. Esto es literalmente verdad. Para entender la oración, hay una definición muy simple. Alguien escribió alguna vez una frase muy simple que le llevó gran parte de su vida acuñar. “La oración es la licencia terrenal para una intervención celestial.” ¿Qué significa esto?

La oración no es una opción para el creyente. La oración es una necesidad. Quiero repetir que la oración no es una actividad religiosa, es una actividad legal. Sin embargo, no puedes comprender esto, sino entiendes el concepto de Reino. Esto podría llegar a llamarse “El poder del ser humano”. La criatura más poderosa en la tierra, eres tú, el ser humano. ¿Cómo es eso?

En primer lugar, Dios dio la autoridad legal sobre la tierra, solamente a los seres humanos. La autoridad legal, ¿Pertenece a los seres humanos? ¿Qué es un ser humano? Lo que voy a explicarte, tal vez signifique un enorme descubrimiento para tu vida, si lo ignorabas. En principio, debo recordarte que no tienes un espíritu, sino que eres un espíritu. Puedes decírtelo a ti mismo, ahora: ¡Soy un espíritu!

Esto es fundamental. No es que lo tengas, eres un espíritu que vive en un cuerpo de tierra. Dios formó tu cuerpo del polvo. Por lo tanto, está compuesto en alto porcentaje por tierra y agua, para solidificarla. Por eso, cuando dejas tu cuerpo, se devuelve al polvo. Que tu tierra sea oscura o clara; amarilla, roja o marrón no hace ninguna diferencia, no es más que tierra. Nunca midas tu valor por tu tierra.

Un ser humano es un ser espiritual en un cuerpo de tierra. Se puede explicar como es que funciona esto. La palabra tierra, es la palabra humus, Es una sustancia orgánica oscura y rica en nutrientes que se forma en el suelo a partir de la descomposición de restos vegetales y animales (como hojas, ramas, raíces, insectos, etc.). Es el resultado final de la descomposición biológica realizada por microorganismos.

Entonces, el humus es tierra, el hombre es diferente. El hombre es un ser espiritual. La palabra hebrea para hombre es la palabra Ish. En Génesis 1:26, cuando Dios dice Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, la palabra utilizada allí es Ish. Hagamos ish. Ese es el ser espiritual. Por lo tanto, tú eres un espíritu. El hombre es un espíritu. Su cuerpo es de humus, de tierra.

Luego, Dios tomó al hombre y lo puso en la tierra. En el humus. De esa manera te convertiste en un hombre de humus– Humus man, en inglés. No se escriben dos palabras, son dos palabras unidas. El hombre humus, o humus man. La sílaba del medio fue omitida. Y así humus man, se convirtió en human en inglés. Humano en español. ¿Qué es un ser humano?

El ser humano es un misterio. Es un ser espiritual en un cuerpo de tierra. Cuando usas el término humano, no es un término simple. Es una combinación entre un espíritu y un cuerpo de tierra. Todo esto es decisivo para la oración. Así, cuando Dios creó la raza humana, puso al ser espiritual en un cuerpo de tierra. Después, ordenó al ser humano que dominara sobre la tierra. Que ellos dominen sobre la tierra. (Gen.1:26)

¿Quiénes son ellos? Los seres humanos. ¿qué es un ser humano? Un espíritu en un cuerpo de tierra. Esto es fundamental. El único ser que tiene derechos legales dados por Dios para operar y dominar sobre la tierra, es un espíritu que está en un cuerpo de tierra. La palabra de dios no cambia. Aquí está el misterio. Todo espíritu sin cuerpo de tierra, es ilegal en la tierra. Esa es la razón por la cual no entiendes bien la Biblia.

Si no captas este concepto, la Biblia no tendrá sentido para ti, incluyendo la encarnación de Jesucristo. Encarnación viene de la palabra carnal, que significa tierra. Encarnación indica que un espíritu y una tierra se convirtieron en un ser humano. Todo espíritu que no tiene cuerpo de tierra, es ilegal en la tierra. Ahora sabes por qué los demonios están en situación irregular sobre la tierra.

El arma más poderosa que posees, no es tu espíritu. El arma más poderosa que posees en la tierra, es tu cuerpo. Es por esta razón por la que cuando pierdes tu cuerpo, tú también te vuelves indocumentado y tienes que irte. A eso lo llamamos la muerte. Los espíritus nunca mueren. Tú nunca morirás. Es tu cuerpo el que muere. Cuando lo pierdes, tienes que partir.  Ya no estás en el cuerpo y te vas.

En consecuencia, el arma más poderosa que tienes en la tierra, es el cuerpo. Porque es lo que te mantiene en situación legal en la tierra. Por eso es que los demonios intentan entrar en tu cuerpo. Ellos tratan de volverse legales. De ese modo, la posesión demoníaca es simplemente un espíritu demoníaco que intenta usar tu cuerpo para volverse legal y poder operar en la tierra.

Por eso puedes expulsarlos, porque no tienen ninguna autoridad legal. Como tú tienes un cuerpo, tú puedes echar fuera los demonios por causa de tu autoridad. Dios mismo eligió hacerse clandestino en la tierra. Trato de explicarte esto para que sepas como es que funciona. Dios ordenó que ellos dominen sobre la tierra. ¿Quiénes son esos ellos? ¿Qué dijo Dios?

Dijo que ellos dominen, no que nosotros dominemos. Él no se incluyó a sí mismo. Dios no tenía un cuerpo de tierra. Él te lo dio a ti. Luego creó una ley. La ley decía: que ellos dominen sobre la tierra. Cuando Dios habla, cada palabra se convierte en una ley. El mismo Dios jamás violará su propia ley. Si lo hiciera, ya no podrías confiar en Él. Dios necesita a los seres humanos en la tierra a fin de no violar su propia ley.

Por lo tanto, nada en la tierra puede suceder sin la cooperación de un ser humano. Así de poderoso son los hijos de Dios en la tierra. El mismo Dios no puede interferir en este planeta sin la licencia. El permiso que Él te dio. Sé que esto parece increíble. Esa es la razón por la cual tus oraciones no son contestadas. Has orado durante mucho tiempo y sin embargo sigues estando en la pobreza, enfermo y sin poder pagar tus cuentas. Has confesado versículos que no se han cumplido porque estás esperando que Dios lo haga.

Respira profundamente y entiende que tienes esa importancia. Hay una serie de principios que tienen relación con la oración. Quizás sean más o tú mismo con ayuda del Espíritu Santo encuentres más, pero yo voy a compartirte siete. Toma nota de esto porque tiene calidad e importancia suma. Reitero. Dios no hará nada en la tierra sin pedir la licencia al hombre y esa licencia se llama oración. Seis principios.

Número Uno: la autoridad legal para dominar en la tierra, fue dada a los seres humanos. Ese es un principio. Número Dos: Dios no se incluyó a sí mismo en la estructura de la autoridad legal en la tierra. Él declaró: que ellos dominen. Se retiró de la ecuación y por esa razón hay una palabra central que es Soberanía. Ustedes, seres humanos, son soberanos en la tierra, no Dios.

No porque Dios sea débil. No se trata de que Dios sea o no Soberano. Se trata de que Dios siempre respeta su propia palabra. Número Tres: El hombre se convirtió en el administrador legal del mundo terrenal. Ustedes que me están escuchando, son los regentes legales en la tierra. ¿Qué es el hombre? Un ser humano, un espíritu en un cuerpo de tierra.

Número Cuatro: Sólo los espíritus en un cuerpo físico están en situación legal en la tierra. Número Cinco: Todo espíritu sin cuerpo de tierra, es ilegal en la tierra. Esto incluye al mismo Dios. Sé que es difícil de concebir, Dios siempre respeta su palabra. Número Seis: Toda influencia sobrenatural en la tierra sólo es legal a través de un hombre de humus. Un ser humano.

Déjame ahora hacerte una pregunta de algo que probablemente nunca has pensado. Cuando Eva estaba a punto de tomar el fruto, ¿Por qué Dios no la detuvo? ¿Alguna vez has pensado en esto? Dios podría habernos ahorrado un montón de problemas, si sólo hubiera impedido que esa mujer delgada tomara ese furto absurdo. Podría haber salvado a toda la raza humana. Examina esto con esta lógica.

Él escuchó su conversación con el diablo, lo estaba viendo todo. Él siempre ve todo. La pregunta que planteo, es: ¿Por qué no intervino? Esa es una pregunta crucial. Me dirás que un Dios Todopoderoso, Omnipotente como Él, ¿No podía impedir que una mujer frágil tomara ese fruto? Pues bien, ahora conoces la razón. Si Dios hubiera intervenido y hubiera interferido en esa operación, habría violado su palabra.

Entonces nos habría sido imposible confiar en Él después de eso. Ahora expliquemos a Satanás, por un momento. En primer término, es un ser espiritual, por lo que es un extranjero en situación irregular en nuestro territorio. ¿Qué hace? Quiere hacer negocios en la tierra. Pero para lograrlo necesita un cuerpo. Entonces se acerca a la serpiente y negocia con ella. La serpiente, cien por ciento tierra.

“Préstame tu cuerpo por unos minutos”, le dice. “Para que yo esté temporalmente en situación legal en la tierra y pueda tratar con eta mujer”. La Biblia declara que el Señor maldijo a la serpiente, porque permitió que el diablo entrara en su cuerpo. La serpiente, antes de esto, caminaba erguida sobre sus patas. Pero Dios la maldijo y le anunció que se arrastraría en el polvo el resto de su vida.

Lo que quiero decir es que Satanás necesitaba un cuerpo de tierra. El hace negocios con esa mujer a través de ese cuerpo de tierra. Y toda la raza humana está a punto de caer. Dios, en cambio, no puede involucrarse. No porque sea débil o no sea poderoso, omnipotente, omnisciente, omnipresente, Jehová de los ejércitos, sino porque es estrictamente fiel a su palabra.

Podría decirse que la caída del hombre fue a causa de su fidelidad. Creo que eso es demasiado profundo. El diablo lo sabía perfectamente. Recuerda que Satanás vivió con Dios y lo conoce muy bien. Lucifer sabe muy bien que Dios siempre respetará su palabra. Por eso Satanás se alegró cuando Dios ordenó que ellos dominen, ya que sabía que Él no intervendría.

¿Qué sucedió? La raza humana entera se derrumbó. Declaramos nuestra independencia del Reino de los Cielos y nos convertimos en una colonia sin reino. Perdimos a nuestro Padre, a nuestro gobierno. La Biblia revela que, incluso el Espíritu Santo tuvo que irse. ¿Recuerdas ese versículo? Mi Espíritu no contenderá para siempre con el hombre. Génesis, capítulo 6, versículo 3.

¿Por qué? Por la razón de que el Espíritu Santo es un espíritu. Él también necesitaba un cuerpo. Tuvo que marcharse. Si estudias el Antiguo Testamento, en ningún momento está escrito que el Espíritu Santo viviera dentro de un ser humano. ¿Por qué? ¡Porque era ilegal! Cuando los profetas profetizaban, por ejemplo, nunca poseían al Espíritu Santo. La Biblia explica que él venía sobre ellos, los hacía profetizar y luego se iba.

¿Por qué? Porque no podía habitar en ellos, dado que el cuerpo estaba contaminado. No podía quedarse en la tierra. Aquí estamos, en el capítulo 3 de Génesis. Todo se había derrumbado. Dios ya no podía entrar. Sólo que Satanás se olvidó que Dios aun podía hablar. En Génesis capítulo 3, versículo 15, Dios comienza a hablarle a Satanás. No a Adán.

Le dice al diablo, y te lo parafraseo, “Satanás; lo que hiciste es muy astuto, sabes que yo no puedo entrar. Tienes razón, no puedo venir en calidad de espíritu porque violaría mi propia ley. Sin embargo, te hago una promesa, diablo: te prometo que voy a usar a la misma mujer que tú usaste para arruinarlo todo, para que me de un cuerpo. Voy a entrar en él legalmente y voy a aplastarte la cabeza.”

Esa fue la promesa. Ahora ya sabes por qué Dios tuvo que convertirse en hombre. Todo el Antiguo Testamento no es más que la repetición de la promesa de Dios. Vengo, estoy llegando. De eso se trata. Cuando llegamos al profeta Isaías, encontramos algunos detalles. Él revela. Veo más que una simple venida. La joven quedará embarazada, dará a luz un hijo, y le pondrá, -escucha bien- el nombre Emanuel.

Em, que significa En, dentro. Man, que significa hombre, humano. El, de Elohim. Dios dentro del cuerpo de un hombre. Dios con nosotros, se traduce habitualmente. En Isaías capítulo 9 y versículo 6, está escrito: Porque un niño nos es nacido. No dice el hijo, porque el hijo nunca nace. Un niño nos es nacido. No confundan al niño con el hijo. María no fue la madre del Hijo, fue la madre del niño.

El niño es el cuerpo, porque un niño nos es nacido. El Hijo no nacerá. Porque Dios declara: Yo voy a dar ese Hijo, lo pondré dentro del niño. El niño será el cuerpo de tierra. El Hijo es Elohim, Jehová. El niño hará legal al Hijo. Cuatro mil años más tarde, está escrito, cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer. Gálatas 4:4. El ángel le anunció a María: quedarás embarazada y darás a luz un hijo.

Y le pondrás por nombre. Las palabras del ángel son muy precisas: llamarás al niño, Jesús. Lucas, capítulo 1, verso 31. Jeshúa, que significa Salvador. Pero le darás un nombre a ese niño, no al hijo, porque ya tiene uno. Él es Cristo. Jesús legalizó a Cristo. Jesús era cien por ciento hombre. Cristo es cien por ciento Dios. Satanás ya no sabía qué hacer. Dios había entrado en la raza humana legalmente.

Ahora podía operar sin violar su propia ley. Ese es el significado de la encarnación. Y esa es también la razón por la cual Dios no pudo intervenir cuando Eva estaba a punto de tomar el fruto. Él estaba protegiendo su integridad. Esa es también la razón por la cual Dios te necesita a ti para hacer cualquier cosa en la tierra. Por la sencilla razón de que tienes un cuerpo. Lee una y otra vez tu Biblia, pero con esta comprensión.

Eso creo que hará que cambie delante de tus ojos. Comprenderás que para todo lo que Dios hizo, siempre necesitaba de un ser humano apto y dispuesto para cooperar con Él. El ser humano tenía la autoridad legal, ¿Sabes por qué? En el caso de Sodoma y Gomorra, Dios no podía simplemente juzgarlos. Él es Dios. Él es Soberano. Todopoderoso. Pero estaba en la ilegalidad.

Entonces fue a ver a un hombre llamado Abraham, y le dijo: “Abraham, mira; tengo un problema con Sodoma y Gomorra, quiero juzgarlos. Sólo que no puedo hacerlo, de lo contrario sería ilegal. Necesito que tú me des el permiso para juzgarlos.” Cuando Abraham entendió esto, respondió: Espera un momento, Señor. ¿Me estás diciendo que necesitas de mí para juzgar esta ciudad? Empecemos con una negociación.

Abraham hizo una demanda. Si tengo influencia, dijo, hagamos un trato. Si encontramos cincuenta hombres justos, no los tocaré. ¿Y cuarenta? Tú mandas. ¿Treinta? Dios replica: sigue negociando. ¿Veinte? Dios le recuerda: tú decides, yo tengo el poder, tú la autoridad. Abraham pregunta: Si encontrara un solo hombre justo en esta ciudad, ¿No la destruirías? Dios certifica: te lo garantizo, no puedo tocarla a menos que tú me des el permiso.

Abraham responde: Vuelvo enseguida. Y va a Sodoma, allí encuentra a su sobrino e implora: Lot, ¡Salgamos de aquí! Estoy a punto de darle permiso a Dios para destruir todo esto. Todos ustedes que me escuchan pueden decir sin mentir ni exagerar: tengo toda la autoridad, porque es el ser humano el que le da permiso a Dios para interferir en los asuntos de la tierra. Cuando Lot salió el ángel preguntó si podía hacerlo ya mismo.

Abraham afirmó: Adelante, hermano, ya estoy fuera. Dios replicó y dijo: Muchas gracias. Y quemó la ciudad. Si pasas las páginas de tu Biblia, encontrarás a otro hombre. Dios dice: He oído los gritos de los israelitas a quienes los egipcios hacen sufrir. Quiero bajar a liberarlos. Sin embargo, no puedo hacerlo, ya que soy un Espíritu. Necesito a un ser humano que me de permiso.

Dios va hacia Moisés y le anuncia: Quiero hacer algo. Sin embargo, no puedo ir sin tu permiso. Quiero liberar a los israelitas. ¿Quieres aliarte conmigo? Moisés comenzó a argumentar ya que, igual a ti, él venía de lo más sencillo de la calle. Comienza a decirle a Dios que no es nadie para ser elevado a tamaño nivel. Dios le responde: ¡Cállate, muchacho! Tengo que usar a alguien. Puedo usar a cualquiera, sólo necesito a un ser humano para hacerlo.

Creo que ninguno de nosotros ha tomado concreta conciencia de nuestro poder. ¿Por qué Dios no fue solo a liberarlos? Porque eso era ilegal. ¿Te has preguntado por qué dios te tolera? Tienes el poder y la autoridad, esa es la razón por la cual todavía Dios trabaja contigo. A pesar de todas tus tonterías. Entonces le ruega a Moisés que se alíe con Él rápidamente.

Moisés, finalmente, responde en Éxodo, capítulo 4: De acuerdo, Señor. Hagámoslo. Dios respondió: Muchas gracias, vamos. Si sigues la historia atentamente, Dios no hizo nada sin que Moisés lo anunciara. ¿Has leído como se abrió el mar? Están allí, en el desierto. El ejército de Faraón llega detrás de ellos. Tienen el Mar Rojo, los juncos delante de ellos. Un millón de personas está a punto de morir.

Moisés arenga al pueblo pidiéndoles que no tengan miedo y les promete que antes del atardecer, todos esos egipcios que están viendo que vienen a matarlos, morirán. Después de eso, Moisés corrió detrás del arbusto y le preguntó a Dios: ¿Oíste lo que les dije? ¡Está en la Biblia! Dios le afirmó: He oído exactamente todo lo que les dijiste. Ahora ve y haz todo lo que les anunciaste.

En otras palabras, es como decirte que tú eres el ser humano y Él es Dios. Si tú les dices que los mate, Dios los matará. Entonces Moisés se para sobre una roca con un pedazo de madera como vara. Dios no puede abrir el agua sin el permiso de un ser humano. Le da la orden a Moisés. ¡Levanta tu vara!  Moisés responde y Dios continúa y le dice que le diga a las aguas que se abran.

Dios agradece y sopla hacia el Mar para abrirlo. La gente cruzó el Mar en tierra seca. Lee tu Biblia con mucha atención. Allí nos relata que, cuando estaban todos del otro lado, el agua todavía estaba abierta y Faraón los perseguía para matarlos. Moisés exclamó: ¿Por qué no se cierran las aguas? Dios le replicó: No puedo cerrarlas sin tu permiso. ¡Está en la Biblia! Se dice que Moisés se dio la vuelta, levantó su vara y ordenó: Ciérrate.

Dios le agradeció otra vez y ¡Paf!, todos aniquilados. Él te necesita, siempre. Aquí están las leyes de la oración. La primera es que la autoridad legal en la tierra, está en manos del hombre humus. Sí, la tienes, Él te la dio. La segunda, es que Dios nunca violará la ley de su palabra. La tercera es que nada sucederá ni puede suceder en la tierra, sin la cooperación del hombre, de bueno y de malo. Por eso Dios necesita que ores.

Cuando dejas de orar, los cielos se detienen. Jesús suplicó diciendo que siempre hay que orar, porque si te detienes, los cielos se detienen. Aquí tengo un versículo que muy pocos han entendido. Si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir cualquier cosa, les será concedida por mi Padre que está en los cielos. Mateo 18:19.

Si ustedes dejan de orar a Dios, Dios dejará de actuar en la tierra. Por eso deben orar sin cesar. ¿Qué es la oración? Darle a Dios permiso para interferir en los asuntos de la tierra. Cuarta ley: Dios no puede interferir en la tierra sin la cooperación de un ser humano. Quinta ley: El hombre tiene el poder de licencia sobre la tierra. Tú tienes la autoridad, Dios tiene el poder.

Tendrás una tarea para cuando dejes de escucharme. Es la de leer Juan capítulo 5. Léanlo todas las veces que puedan. En este capítulo, Jesús explica todo este escenario. ¿Recuerdan que los fariseos y los escribas se acercaron a Jesús, porque acababa de hacer tantos milagros? Sanó a los enfermos, resucitó a los muertos, expulsó a los demonios, purificó a los leprosos y resucitó a una niña. No hizo más que milagros durante todo el día.

Trabajó muy duro, Él, y ellos estaban realmente conmocionados. Y le preguntaron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? Marcos 11:28. ¿Qué palabra usaron? Autoridad. No poder; autoridad. Jesús responde: El Hijo no hace más que lo que ve hacer al Padre. Juan 5:19. ¿Quién es Jesús? Un ser humano con Dios dentro. Por lo tanto, es legal. Él revela: yo no hago más que lo que veo hacer a mi Padre.

Él actúa, yo actúo. Él piensa algo, yo lo manifiesto. Aún no han visto nada. El tiempo se acerca, cuando verán al Hijo del Hombre en toda su gloria. El Hijo del hombre, es una declaración capital. Jesús usó dos términos para describirse: Hijo de Dios e Hijo del hombre. Son dos términos diferentes. Hijo de Dios, significa que es el lado divino de su persona. Hijo del hombre, su lado terrenal.

El lado terrenal, hace que el lado divino sea legal. Ahora le preguntan sobre la autoridad. La autoridad es del lado humano. Les dijo: La razón por la que puedo hacer milagros, no es el hecho de que soy el Hijo de Dios. ¿Por qué? Porque el Hijo de Dios, es clandestino. Él anunció. Hago estos milagros porque soy el Hijo del hombre. Tengo un cuerpo, tengo la autoridad para hacerlo. Tengo la licencia para hacerlo.

Es hora de que alabes a nuestro Dios por la autoridad que tiene tu cuerpo. Jesús legalizó a Cristo. Caminó sobre la tierra durante treinta y tres años y seis meses. Era legal. Dios era legal ya que tenía un cuerpo. Sin embargo, sabía que debía abandonar ese cuerpo. Cristo sabía que debía liberar a Jesús. Jesús llevó a Cristo a la cruz. Jesús fue quien murió, no el Cristo.

Antes de morir, Jesús habló con Cristo y le imploró que no lo abandonara. Prometiste que, si daba mi vida, volverías a buscarme, le dijo. Podemos oír a Cristo decirle a Jesús: Volveré a buscarte en tres días. Porque, aunque vaya a morir, mi trabajo aun no está terminado. Todavía necesito que me mantengas en la legalidad, ya que debo volver para crear la iglesia.

La Biblia certifica que fue Jesús quien murió, no Cristo. Cristo abandonó el cuerpo de Jesús. Bajó al infierno, al Gehena, al Seol, a las profundidades del infierno. Camina hacia el diablo, lo agarra por el cinturón, le arranca las tres llaves colgadas de ese cinturón: la muerte, el infierno y el sepulcro. Le dice al diablo que volverá más tarde para ajustar cuentas con él. Sólo vine por las llaves, concluye. Lo que te hace peligroso es tu cuerpo.

¿Algunos se han preguntado alguna vez, por qué Dios no quiere que pierdan su cuerpo? Él necesita tu cuerpo. ¿Por qué Dios concedió la curación? No para ustedes, sino para Él mismo. ¿Por qué Dios lo resucitaría de entre los muertos y curaría sus huesos y músculos? ¿Por qué Dios quitaría el cáncer de sus intestinos y sanaría su hígado? No es para ustedes, y esto explica por qué muchos enfermos no son sanados.

Quieren ser sanados para ellos mismos. Cuando tengan problemas, levanten sus manos y pídanle a Dios que los sane, pero por Él, para Él, porque Él necesita sus cuerpos. Por esa razón oran por sanidad. No se trata de ustedes, se trata de Dios. Él los necesita. Por eso, Él ordenó orar siempre. Si dejan de orar, cierran los cielos. Él dijo: todo lo que aten o desaten en la tierra, será atado o desatado en el cielo.

Si has escuchado con atención esto, hoy, ya sabes que has recuperado tu poder, eres esencial para Dios. Eres su arma secreta. Su hacha de guerra. Su autoridad en la tierra. Eres el arma secreta de Dios. Oren sin cesar. Hagan todo tipo de oraciones y súplicas. Él necesita que oren. Libérense en el nombre de Jesús.

Leer Más

01 – Tomando el Territorio

 El Reino de los Cielos se ha Acercado… Es el Evangelio que predicaron, entre otros, Juan el Bautista (El más grande nacido de mujer) y Jesús. ¿Es el Evangelio que hoy predica el cuerpo de Cristo en la tierra, llamado La Iglesia? Es la forma en que un cristiano debe pararse delante de la incredulidad mundana para decirle: “Tus días de pecado han terminado. Arrepiéntete porque aquí ha llegado el Reino de los Cielos”. ¿Qué se supone que responderá cualquier incrédulo de esos que tenga un mínimo de inteligencia? “- ¿El Reino de los Cielos se ha acercado? ¿Y dónde está si es que puede saberse?”

Si esa es la respuesta que tú, mi hermano, recibes: ¿Cuál será la tuya? Piensa todo el tiempo que quieras, pero sólo hay una: Yo represento a ese Reino aquí en la Tierra”. ¿Tendrás el valor suficiente como para exponerte de este modo? ¿Sí? Pues entonces será mejor que leas este trabajo y te enteres qué cosa es el Reino de los Cielos, gobierno celestial y sobrenatural del cual, a partir de tu conversión, eres embajador plenipotenciario.

Hay un texto bíblico que no por conocido, clásico y hasta básico, podemos dejar de lado en el inicio de este trabajo. Es un texto donde Dios, con esa simpleza maravillosa y majestuosa, de alguna manera pone en marcha todo este proceso en el que hoy tú y yo estamos inmersos.

Génesis 1: 26 = Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

(27) Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

(28) Y los bendijo Dios, y les dijo: fructificad t multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Si prestas la debida atención a la lectura, tal como se sobreentiende que debe leerse la Biblia, verás que hay una voz profética en el verso 28. Esa voz está en el término llenad. Cuando Dios te habla, es para llevarte a la acción; para que avances. “Dios es amor”. Muletilla básica del 70 por ciento de los cristianos evangélicos. ¿Errónea? ¡No! ¡En absoluto! Pero incompleta. La predicación mayoritaria del evangelio por parte de hombres y mujeres con unción pastoral, que es una unción de amor, detuvo allí la definición.

Si te tomas el trabajo de examinar las Escrituras en todo su contexto, verás que Dios es, – en efecto -, amor, pero que es mucho más que eso. Porque si hay un territorio que hay que poseer, hay un enemigo al que hay que vencer, ¿No crees? Y si hay un enemigo al que hay que vencer para poder desalojarlo de donde está usurpando un territorio que nos pertenece, es porque indefectiblemente va a haber una confrontación. Te sonaría mal que yo te dijera que “Dios es confrontación”, ¿Verdad? No le hace como te suene a ti; es así.

1 Juan 3: 8 = El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de dios, para deshacer las obras del diablo.

Dios es un Dios territorial. Hemos escuchado cien mil veces decir, enseñar, predicar, aullar y rebuznar religiosamente que “la tierra es de Jehová”. Hay un enemigo que sacar de allí, entonces, eso es evidente. Hay que expulsarlo de la propiedad. De nuestra propiedad. Para destruir, para deshacer, para expandir el reino de Dios, para poder ocupar el terreno de Dios. Eso se llama Progresión. Eso se llama Revelación Progresiva. Eso se llama Crecimiento. Eso se llama Prosperidad. Porque FE es el desafío de salir del confort y caminar en el agua. ¿Adónde piensas tú hallar a Dios? Te aviso que está en el agua, no en el bote…

Mateo 3: 15-17 = Pero Jesús le respondió: deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó… Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

Estamos hablando de Revelación Progresiva. Estamos hablando de tener Revelación Progresiva. Estamos hablando, también, asimismo, de tener Revelación por Territorios. Dios lo está llevando a una mayor profundidad. Entiende por favor: Cristo nunca salió sin una palabra de dios y sin ser guiado por el Espíritu. Nosotros, que pomposamente aseguramos por la televisión a quien quiera oírnos que somos su cuerpo en la tierra sí lo hacemos. Mira los resultados de Él y los nuestros…

La obra o trabajos de Dios son los siguientes: Testificar, Orar por los enfermos, Echar fuera demonios. Esos son los básicos. Dios es un Dios de propósitos. Cuando al pueblo de dios le ocurren cosas malas, es porque están operando fuera del propósito.

Mateo 4: 1 = Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.

Cuando Dios te habla, es una invitación para confrontar con el infierno. Jesús no se fue sin ser guiado. Jesús fue sabio. Dios le dijo: Tú eres mi hijo”, Jesús meditó cuarenta días en esa palabra, hasta que esa palabra se convirtió en vida.

Mateo 4: 3-11 = Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: escrito está: no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: si eres Hijo de Dios, échate abajo, porque escrito está: a sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán. Para que no tropieces con tu pie en piedra.

Jesús le dijo: escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo, y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: vete Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí venían ángeles y le servían.

Observa dos cosas notorias: la oferta de Satanás fue en tres distintos territorios: 1)= Tornar las piedras en Pan: La Tierra. 2)= Lo llevó al pináculo del templo: Entidad Religiosa. 3)= Le mostró los reinos de este mundo: Dinero, Sexo, Prostitución, Fama, Fortuna, Droga, Violencia. ¿Qué significado tuvo esta oferta y este episodio en sí mismo? Que Él tenía que soportar esta prueba a solas para poder despojar a Satanás de la autoridad. El carácter siempre será probado en la privacidad. No tienes autoridad alguna en aquellas áreas en las que estás atado.

Deuteronomio 2: 22-24 = Como hizo Jehová con los hijos de Esaú que habitaban en Seir, delante de los cuales destruyó a los horeos; y ellos sucedieron a estos, y habitaron en su lugar hasta hoy. Y a los haveos que habitaban en aldeas hasta Gaza, los caftoreos que salieron de Caftor los destruyeron, y habitaron en su lugar. Levantaos, salid, y pasad al arroyo de Amón; he aquí he entregado en tu mano a Sehón rey de Esbón, amorreo, y a su tierra; comienza a tomar posesión de ella, y entra en guerra con él.

Esta es la llave específica, concreta y precisa. Destruir, despojar y entrar en batalla. Vamos a ver ahora en el texto que sigue, el mismo ejemplo, pero que está en tipología en la vida de Jesús. No lo olvides: son principios para tomar tu ciudad, no alguna de otro sector del planeta.

Mateo 8: 28-34 = Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino. Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo? Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos. Y los demonios le rogaron diciendo: si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos.

Él les dijo: id. Y ellos salieron, y se fueron a aquel hato de cerdos. Y he aquí, todo el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas. Y los que apacentaban huyeron, y viniendo a la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados. Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos.

La llave aquí es el verso 34, donde dice: Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús”. Cuando Él cruzó al otro lado, hemos visto en el verso 28, estaba en movimiento, avanzando y tomando territorio. Lo esperaban dos principados para demostrarle que Él allí no tenía entrada.

Pero en el verso 29 le dicen: Ahora no es el tiempoy eso es para desalentarlo. Sin embargo, el tiempo SI es ahora. No sólo para Jesús, sino también para ti. Para poseer tu ciudad, tienes que entrar al corazón de la ciudad.

El corazón de aquella ciudad eran los cerdos; eran los dioses, eran su sustento, eran el centro de toda la atención. Los demonios tienen dos patas. ¿Te imaginas a un montón de cerdos corriendo en dos patas? Llamó la atención ¡Como no iba a llamarla! ¡La ciudad entera salió a enfrentar a Jesús, no a felicitarlo! ¿Te espera lo mismo?

Juan 4: 28-30 = Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será este el Cristo? Entonces salieron de la ciudad y vinieron a él.

Fíjate qué detalle manifiesto salta a la vista aquí. Se nota que en este episodio Jesús apuntó al corazón, al centro y al epicentro. Fuera de todos tus estudios legítimos de cartografía y todo eso, ¿Ya te has dado cuenta cuál es el corazón de tu ciudad?

Hechos 28: 3-9 = Entonces, habiendo recogido Pablo algunas ramas secas, las echó al fuego; y una víbora, huyendo del calor, se le prendió en la mano.  Cuando los naturales vieron a la víbora colgando de su mano, se decían unos a otros: ciertamente este hombre es homicida, a quien escapado del mar, la justicia no deja vivir. Pero él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún daño padeció.

Ellos estaban esperando que él se hinchase, o cayese muerto de repente; más habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venía, cambiaron de parecer y dijeron que era un dios. En aquellos lugares había propiedades del hombre principal de la isla, llamado Publio, quien nos recibió y hospedó solícitamente tres días. Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos y le sanó. Hecho esto, también los otros que en la isla tenían enfermedades, venían y eran sanados.

Tomó la ciudad por una manifestación sobrenatural, para tener un cambio en su mente y su atención no interrumpida. Eso es exactamente lo que la unción apostólica hará en la iglesia de Dios, para que el enemigo salga a las calles, para que sobrenaturalmente todo el mundo pueda ver la destrucción del ídolo de la ciudad. Tenemos que sobreponernos a la confrontación personal. No podemos pasarnos la vida yendo a los templos para que alguien “nos ore”. Pablo no temía por su vida cuando tomó a la víbora. Y fíjate que eso fue, precisamente, lo que le dio suficiente autoridad para tomar el territorio.

Elías vino a la ciudad de Jezabel en la cual se adoraba a los perros, ¿Recuerdas? Y allí fue que profetizó que los ídolos se tragarían a los idólatras. Se le rieron en su santa cara, pero cuando la palabra profética se cumplió a la vista de todos, la ciudad fue tomada. Entonces debemos recapitular y reflexionar con total y absoluta seriedad sobre lo aprendido: tenemos que entrar al corazón de la ciudad. Ese es el p0rimer paso. El segundo, extraer al ídolo que esa ciudad tenga en adoración y hacer un espectáculo público con su destrucción. Eso los va a conmover, te lo aseguro.

Hay otro ejemplo en el evangelio de Lucas. En el capítulo 10 de este evangelio, encontramos un relato que nos muestra que Jesús ya había sido probado y aprobado; ya tenía toda la autoridad y ya estaba siendo guiado por el Espíritu Santo.

Lucas 10: 13-16 = ¡Ay de ti, Corazón! ¡Ay de ti, Betsaida! Que si en Tiro y Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotros, tiempo ha que sentadas en cilicio y ceniza, se habrían arrepentido. Por tanto, en el juicio será más tolerable el casito para Tiro y Sidón, que para vosotras. Y tú, Capernaum, que hasta los cielos es levantada, hasta el Hades serás abatida. El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió.

Jesús envió a los setenta a sanar enfermos, no a echar fuera demonios. Pero cuando ellos declaraban la palabra profética el infierno no podía resistir y, manifestándose, debía irse, replegarse. De allí que ellos vuelven gozosos de que hasta los demonios se sujetan en su nombre. Jesús sólo declara: …Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo… Profético.

Atención con esto: nunca trates de tomar un territorio donde no has sido enviado. No te salgas de tu jurisdicción por ningún motivo. Jesús dijo, en líneas generales, que no es suficiente decirlo; tenemos que declararlo y después tomarlo. En el verso 17 vemos que desde aquel día, los demonios quedaron sujetos a la palabra profética de Jesús y que sus discípulos se convirtieron en embajadores de esa palabra, porque hablaban en su nombre.

Jesús está sentado a la diestra del padre; se presenta ante Él con nuestro nombre y habla con Él en nuestro lugar. Cuando Satanás te mira, ¿A quién crees que está mirando? A quien tú representas. Cuando oye tu voz, ¿A quién está oyendo? A quien tú representas.

Hechos 9: 5-6 = El dijo: ¿Quién eres Señor? Y le dijo: yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿Qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: levántate, y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.

Mira que dos palabras tan precisas, pronuncia Jesús aquí. Míralas con la óptica tal como si te las hubiera dicho a ti. Primero, te dice que te levantas y que entres en la ciudad, no que la mires desde lejos. Y, en segundo lugar, te aclara por si hiciera falta, que se te dirá a ti lo que debes hacer. No a tu líder, no a tu pastor, no a tu cobertura. Dios no entiende de esas cosas de hombres. A ti…

Hechos 9: 10-11 = Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él le respondió: heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo: levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora.

Jesús le está hablando aquí a cierto discípulo llamado Ananías para darle acceso al instrumento que estaba destruyendo a la iglesia. El resultado que sobrevendrá, es el que sobreviene cuando la obediencia sigue a las instrucciones específicas.

Hechos 9: 19-20 = Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco. En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era Hijo de Dios.

Hechos 3: 1-2 = Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.

Un hombre inválido que se sentaba diariamente en la puerta de la ciudad. Pregúntate si por alguna “casualidad” la puerta de este sector de América no será tu país. Pedro y Juan lo levantaron tomándole de la mano. Y caminó y saltaba. Y todo el mundo lo vio. Y la atención de la ciudad se volcó hacia ellos. Y cinco mil fueron salvos.

Jesús tuvo que vencer en su batalla personal y privada de una manera totalmente anónima, sin que nadie estuviera mirándolo. Pues Él no tenía que lucirse delante de nadie en ese momento, sino mostrar su autoridad al diablo. Luego fue recompensado públicamente.

Si Dios te envía a Hollywood, (Primero asegúrate que ha sido Él y no tu curiosidad cholula), tendrás que derrotar al espíritu de perversión. Si te envía a los drogadictos, deberás vencer a la drogadicción. Porque no puede haber un terreno común entre tú y Satanás.

El poder de Dios que te otorga autoridad siempre lo encuentras en el horno, en el calabozo, en el lugar de la tribulación. De allí es de donde te lo traes al palacio. La autoridad es algo que se obtiene, que es delegada. José, en Egipto, fue probado en seis dimensiones; toma nota:

1)= Su FePerdiendo todo lo que tenía, al igual que Moisés, Abraham y David.

2)= Resistencia: Debió no sólo vencer, sino también resistir nada menos que la lujuria de la carne.

3)= Su Visión: Su visión fue probada a través de falsas acusaciones.

4)= La Palabra: Fue duramente probada en él la Palabra de Dios.

5)= Desánimo: Su desánimo, sus preocupaciones fueron probadas a ver si cedía a ellos y se tragaban la voluntad de Dios.

6)= Paciencia: Fue probado en paciencia, en firmeza y en perseverancia.

No hay herencia instantánea, hay herencia progresiva. Siempre es, desde el humilde pesebre, hasta la cruz. Y de la cruz a la resurrección. Un poco cada día. ¿Qué fue lo que le pasó al hijo pródigo? Dijo: “Dame toda la herencia ahora”; y la perdió. ¿Qué vas a hacer cuando pases por escuelas, por iglesias paganas, por sitios de pecado o por lugares de hechicería? ¿Vas a despojar? Porque para conquistar, tú lo sabes muy bien, antes hay que desalojar. Hay falsos inquilinos en la tierra…

Mateo 11: 12 = Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

El trabajo a nuestro cargo tiene como premisa introducir al Reino de Dios dentro de los reinos ya establecidos. Eso se llama Conquista. Pero violentamente. El Reino de Dios no hace negociaciones. Atando primero y desalojando después a cada hombre fuerte de cada lugar.

Génesis 3: 8 = Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.

Aquí vemos que oyeron o escucharon un viento tempestuoso. Es la palabra RUA en hebreo. Vemos que escucharon la voz de procedencia. Es la misma voz de Hechos capítulo 2. El viento tempestuoso ha estado ligado desde siempre al poder de Dios manifestado. Dios dijo a Adán: Domina, Fructifica, Multiplícate, Produce, llena la tierra, Expande el huerto, Expande el reino, Sojuzga, Conquista, Prevalece, Triunfa, Sé efectivo. RUA significa: “El Espíritu de Vida dado”. Y no es simplemente para vivir, debe ser impartido.

Lo llamamos “Ríos de agua viva”. La palabra RUA, entonces, aquí, significa que tú tienes que ejecutar el poder de Dios que te ha sido impartido, delegado. Todo el reino de Dios está basado en progreso; es imposible tenerlo por dentro y no progresar. ¿Cuántos de ustedes creen que cuando mueran irán al cielo? Mira; nadie va a discutir esa doctrina, por supuesto, pero cuando tú fuiste salvo, tú has muerto a la vieja vida y has pasado a estar en la gloria de Dios. ¡¡Y la iglesia quiere morirse para irse de una buena vez y abandonar la pelea!!

Tenemos convertidos, y gracias a Dios, muchos; pero no los traemos a la cruz, por eso no mueren. Por eso su carne sigue dominando sus vidas. Tú no entras en la gloria de Dios cuando te mueres físicamente; entras cuando te mueres a tu YO!! El Reino de Dios es la extensión de su autoridad y su dominio. En la tierra, dentro de la tierra y en todo el universo. Es un ámbito o jurisdicción territorial. Es el territorio sobre el cual un rey domina y reina. Es una esfera donde alguien posee una posición preeminente y mantiene el título de su propiedad sobre la cual su dominio es ejecutado.

Mucha gente supone que el Reino de Dios es una cosa lejana, muy lejana. Sin embargo no es así; el Reino de Dios está cerca, casi al alcance de nuestra mano. El Reino de Dios ha llegado, porque no es posicional; es funcional.

Hechos 26: 15-18 = Yo (Está hablando Pablo), entonces dije: ¿Quién eres Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios, para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

Vino a sacarte “DE”,  para enviarte “A”. Vino a liberarte, no para que vivas cómodo y sin problemas, sino para que estés en condiciones de ser ENVIADO en SU nombre. Es decir: EN EL NOMBRE DEL REINO QUE PREDICAMOS.

Leer Más

La Conducta Homosexual

El título de este trabajo ya te anticipa que se trata de algo muy complejo, altamente delicado y no apto para sacar conclusiones vertiginosas y desprovistas de todo lo que un creyente que se considera a sí mismo como hijo de Dios, debe poseer a la hora de evaluar algo terrenal.

No conozco a los autores de este trabajo, pero durante mucho tiempo congregué en una iglesia Bautista y conozco su apego por la Biblia y su sentido de ubicuidad social para encarar temas como este con la seriedad y el respeto que se merecen.

Conociendo la doctrina que acompaña a los autores, supongo que, en el final, (En medio no haré ninguna acotación), me tocará añadir algo de mi cosecha que aspirará a dar un panorama más completo y despojado de tabúes o incredulidades compartidas.

UNA APROXIMACION CRISTIANA A LA CUESTION

Trabajo desarrollado sobre las notas empleadas por el autor en las clases de Estudio Bíblico para Adultos desarrolladas en los meses de Septiembre a Noviembre de 2003, en la Iglesia Cristiana Bautista de Toledo. Notas.- El autor no solo autoriza, sino que estimula la distribución libre de este trabajo con la única condición de que sea íntegro y gratuito. Haga copias y distribúyalo entre sus amigos. Empléelas para sus clases de estudio bíblico eclesial. Han sido multitud de artículos los que el autor ha examinado y de los que ha obtenido información parcial imprescindible para elaborar este estudio. Es imposible hacer una mención a todos en la breve extensión de un trabajo de este tipo. Pero a todos ellos, quiero expresar mi profundo agradecimiento.

Prologo

Hace pocas fechas la llamada Iglesia Episcopal, una rama de EEUU, que pertenece a la comunión anglicana con más 70 millones de seguidores, ha nombrado obispo a un señor que se declara homosexual activo, que vive con un compañero, que se divorció de su esposa, con la que tenía dos hijos. Su nombramiento fue ratificado con el voto de otros 62 obispos (de 106), que pensaron que la homosexualidad activa no está condenada por Dios. La Iglesia Episcopal ya había reconocido la unión de parejas del mismo sexo como perfectamente lícito y compatible con la fe cristiana.

La Iglesia Unida de Canadá acaba de pedir al gobierno de su país que legalice los matrimonios entre personas del mismo sexo. Y el debate está planteado ya en España también y pronto llegará a nuestras iglesias, por lo que es necesario que de la misma forma que en el pasado estuvimos estudiando ciertos aspectos doctrinales nuevos que han aparecido por el mundo en los últimos tiempos, para que estemos informados convenientemente tras analizarlo a la luz de las Sagradas Escrituras.

Un boletín de una iglesia tradicional de Barcelona decía hace unos meses que se debía profundizar en las iglesias en la misma normalización que las personas gay lo están haciendo en la sociedad, y que no se puede condenar al homosexual a una vida de castidad ó a un matrimonio heterosexual forzado. Con este panorama a nuestro alrededor, creo que es oportuno dedicar un poco de tiempo y de estudio a una cuestión que como veremos es bastante importante y que sobrepasa el marco de la propia homosexualidad hacia otros valores clave de la fe y la moral cristiana. Haremos nuestro estudio dividido en las siguientes en secciones:

  1. La conducta homosexual.
  2. La conducta homosexual y la sociedad.
  3. La conducta homosexual y la Biblia
  4. La conducta homosexual y las iglesias evangélicas.

El énfasis que he querido subrayar con estos títulos es que la homosexualidad es una forma de conducta. Conducta, según define el diccionario de la Real Academia es la manera con que los hombres se comportan en su vida y acciones. Es importante este punto porque la postura ideológica coordinada por los colectivos de gays y lesbianas de los que hablaremos cuando tratemos de la conducta homosexual y la sociedad, y en las iglesias evangélicas, afirman que: «La homosexualidad no es un pecado, tampoco una enfermedad”.

Hay personas que dicen ser cristianas que afirman cosas como: Creemos que Dios nos creó homosexual, lesbiana, hombre gay, bisexual, o heterosexual. Es decir, no hay ninguna contradicción en ser gay o lesbiana y cristiano(a).  Para empezar nuestro estudio poniendo las Escrituras delante, y aunque en un principio no vamos a tratar la cuestión de la homosexualidad en la Biblia, porque ello requiere un tratamiento monográfico, pero por la conveniencia de preparar una conciencia bíblica sobre el fondo de la cuestión, aconsejo leer el texto de Romanos. 1:18-27

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.

Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.

Capítulo I

LA CONDUCTA HOMOSEXUAL

¿Qué es la homosexualidad?

La definición más sencilla de la homosexualidad es que se trata de una conducta que manifiesta una atracción sexual y emocional hacia personas del mismo sexo. Existen diferentes términos y diferentes categorías de personas relacionadas en ciertos aspectos con la cuestión de la homosexualidad: a) Homosexuales: Gay (Alegre), masculino – Lesbiana, femenino – Personas que sienten atracción sexual hacia individuos de su propio sexo.

  1. b) Hermafrodita – Casos rarísimos. Es una malformación de origen genético en que la condición de un ser humano que manifiesta los órganos anatómicos y factores secundarios de ambos sexos. Pero generalmente hay una clara prevalencia de uno de los sexos y alguna presencia del otro sexo en un resto de órgano claramente atrofiado. Esta situación puede crear una aparente ambigüedad y duda, que puede superarse con breve investigación clínica anatómica y hormonal. No se ha confirmado la existencia de hermafroditas que posean una capacidad sexual ambivalente real.
  2. c) Travesti (Queen) Vestirse con la ropa del otro género para imitar temporal ó definitivamente su personalidad.
  3. d) Transexual (Persona que ha cambiado de sexo mediante cirugía). Se trata de un cambio de sexo quirúrgico, pero que no se alcanza realmente sino solo su apariencia externa, en la mayoría de las ocasiones con el objetivo de facilitar prácticas homosexuales en las que la persona está ya inmersa. En otros casos para intentar en lo posible dar una apariencia física a una conducta psicológica desviada.
  4. e) Bisexual.- Es aquella persona que tiene una atracción sexual y emocional persistente con personas de ambos sexos. En los adolescentes, experimentar este tipo de atracciones no es raro, sino una etapa normal de confusión en el desarrollo de la sexualidad.
    1. f) Homófobo.- Es un término que significa aversión ó odio a la persona homosexual.
    2. g) Heterosexual ó Normal.- Persona de conducta natural que siente atracción sexual y emocional hacia individuos del sexo opuesto.
    3. h) Eunuco (Etíope. Saris en hebreo, gr. Eunouchos), Es una palabra bíblica que tiene varios significados. Uno de ellos es “célibe”. Eunucos que nacen y que se hacen, Mateo 19:10-12, Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado. Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.

    Comparar con 1 Cor. 7:26 y 27, Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia; que hará bien el hombre en quedarse como está. ¿Estás ligado a mujer? No procures soltarte. ¿Estás libre de mujer? No procures casarte. Es un sinónimo de persona que tiene la voluntad de no casarse. En otros casos eran los guardadores de los harenes, varones castrados. La palabra se extendió a todos los funcionarios del gobierno, aunque fuesen casados como Potifar, aquel que compró a José, (Gen. 39:1). En 1 Sam. 8:15, funcionarios del Estado).

    Sodomita.- Palabra común que ha llegado a casi todos los idiomas donde la Biblia ha tenido influencia. Deriva de Sodoma destruida como consecuencia de su pecado, uno de los cuales era la homosexualidad. En las versiones castellanas de la Biblia se traduce por ella la palabra hebrea “qadhêš”, sin embargo cuando se trata del término femenino análogo “qedhešâh” se traduce por “prostituta. Trataremos extensamente este asunto en nuestro estudio.

    ¿Es natural la homosexualidad? La segunda cuestión más importante es afrontar la pregunta general. ¿Los homosexuales fueron creados así y se comportan conforme a su género, ó son personas que mantienen una conducta contraria a la naturaleza humana? ¿Qué dice la ciencia al respecto? Veamos que dicen primero los activistas homosexuales que se definen como cristianos: Creemos que la sexualidad humana, sea heterosexual u homosexual, es un don de Dios y algo que se debe celebrar dignamente.

    ¿Qué dice la ciencia? Desde el principio la psiquiatría incluyó la inclinación homosexual entre las enfermedades que podían y debían ser tratadas. Richard von Kraft-Ebing, uno de los padres de la moderna psiquiatría, la consideró incluso como una enfermedad degenerativa en su Psychopatia Sexualis. Freud incluyó la homosexualidad entre las “perversiones” o “aberraciones sexuales”, a semejanza que el fetichismo del cabello y el pie o las prácticas sádicas o masoquistas. Según este científico conocido como el padre de psicoanálisis, la homosexualidad es una manifestación de falta de desarrollo sexual y psicológico que se traducía en fijar a la persona en un comportamiento previo a la madurez heterosexual.

    En un sentido similar, e incluso con matices de mayor dureza, se pronunciaron también los otros grandes del psicoanálisis, como Adler y Jung. Los psicoanalistas posteriores no sólo no modificaron estos juicios sino que incluso los acentuaron a la vez que practicaban tratamientos considerados curativos contra la inclinación homosexual. En los años cuarenta, Sandor Rado sostuvo que la homosexualidad era un trastorno fóbico hacia las personas del sexo contrario, que debía ser tratada como otras fobias.

    Bieber y otros psiquiatras, ya en los años sesenta, partiendo del análisis derivado de trabajar con un considerable número de pacientes homosexuales, afirmaron que la homosexualidad era un trastorno psicológico derivado de relaciones familiares patológicas durante el período edípico. Por esta razón el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) incluía la homosexualidad en el listado de desórdenes mentales. (Ya trataremos en otro apartado como fue quitado de ese manual).

    El esfuerzo del colectivo gay en su afán por demostrar que ellos son un tercer sexo, es antiguo y ya lo sostenía en 1899 un investigador alemán, afirmando que era una característica congénita, y que “nacían de esta forma”. Intentan asentar la idea de que no se trata de personas heterosexuales con problemas de comportamiento, sino que el homosexual se comporta así porque esa es su forma natural de hacerlo, y que intentar cambiar esa orientación sexual significa ir contra su naturaleza, y ponen como ejemplo a las personas zurdas.

    Así su presión sobre la comunidad científica ha sido incesante, aunque ha decrecido algo en los últimos tiempos, en la medida en que su esperanza de obtener científicamente la prueba definitiva para sus posturas se ha visto defraudada una y otra vez, y que sus objetivos se pueden alcanzar social y políticamente sin necesidad de tal prueba. Pero el mundo científico ha estudiado en los últimos años intensamente esta cuestión. Se han hecho análisis, mediciones, estudios estadísticos, etc.

    Se ha estudiado de un área del cerebro conocida como INAH-3, el comportamiento de gemelos idénticos, no-idénticos, otros hermanos biológicos, incluso adoptados. En el campo de la genética se ha buscado el gen “gay” con el mismo ansia que el “eslabón perdido” de la evolución. La falta de resultado a favor de sus pretensiones ha hecho que en la actualidad hasta organizaciones pro gay, y algunos activistas destacados reconozcan que la homosexualidad no ha encontrado en la biología ningún apoyo para el origen natural.

    Con todo ese trabajo realizado hasta ahora se puede afirmar que las pruebas hasta el día de hoy han determinado que no existe ningún gen que determine un comportamiento homosexual. El Dr. Socarides, que es el científico que más ha estudiado el comportamiento gay en el campo de la psiquiatría, y que los gays consideran su bestia negra, ha afirmado que se trata de una cuestión patológica (es decir de una enfermedad psíquica), un desorden, que se origina en la etapa pre-adolescente de algunas personas. Y por lo tanto dentro de las enfermedades que pueden y deben ser tratadas.

    Pero el hecho de que ser homosexual no sea un accidente natural y genético, no quiere decir que el homosexual siempre lo sea por vicio, degeneración ó decisión voluntaria. Es un error considerar que se trata de forma general de personas que en un momento determinado deciden ser homosexuales, aunque también los haya de esta clase. Hay un abanico de factores primordiales que influyen en algunas personas para que tengan esa inclinación.

    Los estudios señalan a toda una serie de conflictos y circunstancias que suelen tener lugar durante la infancia y que inclinan a las personas hacia la homosexualidad en un intento muchas veces inconsciente de encontrar alivio ó escape a sus heridas emocionales, y que se suelen manifestar en la alta adolescencia y en la etapa juvenil. Ahora bien, si alguien en un momento de su vida, siente que tiene una inclinación sexual homosexual, también puede tomar decisiones personales para variar ó cambiar esa tendencia y comportamiento, (lo cual, como veremos, ni es tan fácil, rápido y radical como tomar la decisión y alcanzarlo), ó puede aceptarlo y asumir su vida con la disposición de que ese es el tipo de vida que realmente desea vivir.

    ¿Qué factores pueden influir en una persona para tener una inclinación homosexual?
    Realmente se pueden combinar un amplio abanico de circunstancias y la respuesta que la personalidad individual e irrepetible de cada persona responda a cada una y al conjunto de ellas. Cada persona, aun viviendo las mismas experiencias, recibiendo los mismos mensajes, la misma situación familiar, es irrepetible en el desarrollo de su comportamiento, porque el desarrollo de la personalidad tiene en cuenta todos esos elementos externos junto a un buen número de reacciones internas (pensamientos, análisis, posturas y decisiones) que son irrepetibles en su conjunto.

    En la Biblia encontramos que hermanos gemelos como Caín y Abel, ó Esaú y Jacob, educados en una sociedad primaria con menor influencia externa, en el seno del mismo hogar y bajo las mismas circunstancias, desarrollaron personalidades, comportamientos y actitudes completamente opuestas. Esto es lo que hace único e irrepetible al ser humano más allá incluso de los rasgos del ADN. Por eso el ser humano es algo más que cuerpo. Tiene una parte espiritual de la persona, donde se alojan los sentimientos y las emociones, y donde se forjan la personalidad, que en la Biblia se llama con el nombre de corazón. Es el corazón de la personalidad de cada individuo.

    Estas condiciones, como hemos dicho, generalmente se inician en la infancia, pero casi nunca se manifiestan antes de la adolescencia media. El doctor Richard P. Fitzgibbons, MD en psicología y psiquiatría, experto en el tratamiento específico de la homosexualidad durante muchos años y miembro de la NARTH, (Asociación Nacional –de EEUU- para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad), en su trabajo “Los orígenes y curación de atracciones y comportamientos homosexuales” describe las siguientes causas:

    1.-Soledad y tristeza. – En el pasado, cuando los matrimonios tenían una mayor estabilidad, la causa más frecuente de la tristeza que conducía a la homosexualidad era el rechazo, durante la infancia y la adolescencia, por parte de sus compañeros, con motivo de sus limitadas aptitudes atléticas. En las chicas, un físico poco atractivo. Pero actualmente, el fracaso matrimonial y familiar, ocupa un lugar importante, cuando los niños y adolescentes viven separados de sus padres y viven a la vez los problemas de ellos. Cuanto más temprano es el abandono paterno, mayor es la posibilidad de desarrollar inclinaciones homosexuales.

    Cuando no se satisface la necesidad de cariño, aprobación, afecto físico y ánimo de un padre, se desarrolla un vacío interior comúnmente llamado «hambre de padre». En un intento por superar este dolor, algunos adolescentes y jóvenes adultos buscan el confort de ser abrazados por otro hombre. Dentro de estos, son mas vulnerables aquellos que muestran unas actitudes atléticas limitadas y que fueron rechazados por sus compañeros. También, en algunos chicos especialmente sensibles, un continuo maltrato por parte de sus hermanos mayores produce una soledad interior que puede llevarlos a sentir inclinaciones homosexuales.

    La falta de cariño, afecto y ánimo de una madre también puede producir un vacío y una terrible tristeza. Algunas chicas intentan llenar ese vacío del amor materno por medio del comportamiento homosexual. Esta «soledad sin madre» no se observa tan a menudo como la «soledad sin padre», porque las madres generalmente tienen una relación mucho más próxima a sus hijos que los padres. El fracaso de cualquier relación adulta, a la hora de llenar el vacío de la soledad infantil y adolescente, es la mayor causa de la extraordinaria promiscuidad en el estilo de vida homosexual, y por eso algunos estudios arrojan un promedio de 60 compañeros/as sexuales al año. Inconscientemente, estas personas no buscan un compromiso estable. Tal proceder compulsivo, patológico y peligroso para la salud apoya la idea de que la homosexualidad es un serio desorden emocional, mental y de conducta.

    1. Inadaptación y falta de autoestima.- La homosexualidad también puede ser el resultado de fuertes sentimientos de inseguridad. La desconfianza en sí mismo que suscita el rechazo de padres, compañeros, hermanos u otras personas importantes en las cuales se ha depositado la confianza. En un intento inconsciente de deshacer una historia de rechazos, la persona busca reafirmarse y ser aceptado por miembros del mismo sexo. La autoestima se basa principalmente en la aceptación de un modelo de conducta en la primera infancia, el niño del modelo de su padre y la niña el de su madre. Aunque el amor de una madre aunque es esencial para los niños varones, no es tan importante como el amor y la afirmación del padre para la formación de una sana identidad masculina. Muchos de los que sufren inclinaciones homosexuales crecieron de niños pensando que nunca podrían ser del agrado de sus padres. Los hermanos mayores también juegan un papel importante en la formación de una positiva identidad masculina en la infancia. Los rechazos y humillaciones en estas relaciones pueden producir un serio debilitamiento de la autoestima masculina.

    Sin embargo, las desilusiones más comunes de la vida infantil que producen inclinaciones homosexuales son el resultado de los rechazos por parte de amigos a causa de una deficiente coordinación psicomotriz y atlética. Los niños que no son buenos atletas son a menudo víctimas del rechazo y del ridículo por los otros niños. Frecuentemente reciben apelativos femeninos y les llegan a decir que corren o juegan como una niña.

    A medida que estos rechazos continúan año tras año, estos chicos se sienten cada vez más inadecuados, confusos, solos y débiles. El maltrato por parte de compañeros produce en ellos una imagen muy deficiente de su cuerpo y de su masculinidad. Y sienten una inclinación interna hacia otros adolescentes fuertes y atléticos. Entre los 50 y 60, se realizó un estudio en Nueva York con 500 varones que se consideraban homosexuales. El estudio desveló que más de un 90% de ellos tenía problemas de coordinación atlética y que de pequeños fueron objeto de humillación por parte de sus compañeros.

    Muchos contaron que no sólo se sentían fracasados como varones porque no eran buenos en el deporte o porque no les gustaba, sino que también sentían que habían desilusionado a sus padres, quienes – bajo su opinión – esperaban de ellos que fueran buenos atletas. Estos conflictos básicos de una baja autoestima se manifiestan de diferentes maneras en los varones que tienen inclinaciones homosexuales. Entre estos: la atracción obsesiva hacia hombres atléticos y musculosos; ó la necesidad de actuar agresivamente; la necesidad compulsiva de aumentar la musculatura corporal; ó un profundo sentimiento de no ser queridos.

    1. Desconfianza y miedo.- Otro factor importante en el desarrollo de la homosexualidad es el miedo a ser vulnerable en las relaciones heterosexuales. Esta incapacidad de sentirse seguro amando a alguien del sexo opuesto es normalmente inconsciente y en la mayoría de ocasiones tiene su origen en experiencias traumáticas vividas en el hogar. En el caso de los varones, puede ser la consecuencia de haber tenido una madre demasiado controladora, enojadiza y crítica, poco afectiva y fría, narcisista e insensible, muy desconfiada, adicta o enferma. En el caso de las chicas, el miedo de confiar en cualquier varón en una relación amorosa puede surgir de haber tenido un padre muy enfadadizo, rechazador y distante, insensible hacia su madre, abusivo, duro, egoísta, adicto o falto de afecto.

    Actualmente, el abandono recibido de un padre a causa del divorcio es una de las mayores fuentes de desconfianza que muchas chicas experimentan hacia los chicos. Estas chicas desarrollan una fobia inconsciente de ser heridas como vieron que lo fueron sus madres. Como resultado, durante un tiempo se sienten seguras sólo con el amor consolador de otra mujer, a las que ven más fieles que los varones. También la desconfianza y el miedo a un compromiso total, como lo es el matrimonio, son extremadamente comunes en los que sufren inclinaciones homosexuales. Una simple relación promiscua sin fidelidad a nadie es hoy en día una de las manifestaciones más significativas del miedo al compromiso.

    1. Narcisismo. – El narcisismo o egoísmo extremo es otro de los causantes importantes de la homosexualidad. El narcisismo tiene varios aspectos atractivos para el que lo padece, como el no tener que comprometerse con otra persona en el matrimonio o no tener que asumir las responsabilidades de padre. El narcisista quiere permanecer infantilmente con obligaciones mínimas en sus relaciones interpersonales y con pocas limitaciones en la búsqueda del placer. El hedonismo caracteriza a muchos de los que practican la homosexualidad.
    2. Traumas sexuales durante la infancia.– Un buen número de varones que fueron violados o maltratados sexualmente en su infancia desarrollan una confusión con respecto a su identidad masculina. Al igual que otras víctimas de violación, piensan que de alguna manera ellos provocaron el abuso. Durante la adolescencia, su relación con las muchachas está limitada por la vergüenza de lo que han vivido y porque creen de que ninguna chica podría quererles si conociesen sus experiencias sexuales anteriores.
    3. Rebeldía y rechazo propio.– El tipo de enfado que más induce la homosexualidad es el enfado consigo mismo. Como resultado de un continuo rechazo por parte de sus compañeros, muchos niños adquieren un intenso disgusto hacia sus propios cuerpos, pensando que éstos son débiles, poco atractivos y poco masculinos. Se sienten tan incómodos con su físico que pasan muchísimo tiempo fantaseando sobre cómo escapar de su cuerpo y entrar en el cuerpo de otro.

    Esta ilusión enfermiza puede empezar cuando son jóvenes e inducir hacia una fuerte atracción física por otros del mismo sexo.  En muchos homosexuales, la conducta autodestructiva, peligrosa, adictiva y sadomasoquista nace de un intenso disgusto hacia uno mismo. El enfado consigo mismo es también una de las causas por las que el varón decide vestirse como una mujer. Finalmente, el colmo de la aversión hacia uno mismo y hacia el propio cuerpo se puede observar en aquellos que se someten a cirugía para cambiar de sexo, aunque algunos lo hacen para conseguir un cuerpo operativo que le permita practicar la homosexualidad.

    En un grupo reducido de personas, la homosexualidad se origina en una «necesidad» de rebelarse fuertemente contra sus padres, su familia, sus compañeros, la cultura cristiana o Dios. La conducta homosexual que es inducida por la rebeldía se observa en aquellos cuyos padres del sexo opuesto eran muy controladores, emocionalmente insensibles, físicamente abusivos o profundamente narcisistas. Al igual que a otra gente enfadada, esa rebelión les produce cierto placer.

    A algunos de ellos les encanta que sus madres sepan que su estilo de vida es el rechazo extremo de un amor femenino o (en el caso de las lesbianas) como sus padres comprueban que no sienten necesidad del amor masculino. También sienten placer escandalizando a sus padres con su conducta. El enfado excesivo también se manifiesta en otros aspectos de la vida homosexual. El más notable es el enfado agresivo-pasivo, que consiste en un silencioso desahogo de hostilidad mientras se pretende no estar enfadado y se manifiesta, por ejemplo, en no informar al compañero sexual de que se es portador del virus que causa del SIDA.

    Estas personas a menudo sienten que porque ellos tienen que sufrir, otros también deben hacerlo. Por último, se observa también un intenso enojo en los homosexuales dentro de los medios de comunicación social, en la educación, en la salud o en la política, cuando intentan obligar al resto de la sociedad a que acepte la homosexualidad. Podríamos mencionar mas causas de las que los estudios estadísticos arrojan porcentajes comunes significativos, pero esto es un estudio no una asignatura de psicología, y son suficientes para que nos hagamos una idea del origen de estos trastornos de personalidad.

    Pero la conducta homosexual se puede superar.-  Bíblicamente tenemos esta seguridad claramente expresada en 1Cor. 6:9-11 (esto erais algunos, mas ahora….

    1. a) También está reconocido por líderes del propio movimiento homosexual, aunque eso sí, añaden enseguida que no lo aconsejan porque se agrava un conflicto interno, ya que muchos se siguen sintiendo atraídos por las personas de su mismo sexo, y por esta razón que algunos recaen esporádicamente en relaciones homosexuales.
    2. b) La ciencia dice y demuestra que es posible, con la terapia y ayuda necesaria, trabajando en las áreas heridas de la personalidad de la persona que provocaron la aparición del trastorno. Dicen que el porcentaje de éxito es alto, cuando el paciente pone su voluntad y colaboración decidida en obtener los resultados del tratamiento. Y que el fracaso en esta área, como en otras que tiene a una modificación de la conducta como objetivo, se debe a la falta de voluntad ó perseverancia, que en muchos casos tiene su origen en los mensajes que sus antiguos compañeros ó los colectivos homosexuales les hacen llegar para que desista.

    No es fácil. Nadie dice ni pretende que lo sea. Casi todas las cosas importantes de la vida son difíciles, pero mucho más cambiar las tendencias y las inclinaciones de las personas, no solo en el caso de la homosexualidad, sino en muchos otros: drogadicción, alcoholismo, anorexia, ludopatía, programación de mentalidad sectaria, inclinaciones a la violación, agresividad, abuso, etc. Pero además, la dificultad se incrementa en relación directamente proporcional al tiempo en que han arraigado las causas y se han consolidado hábitos. Es decir, algo que es fácil de tratar a los doce ó trece años, es mucho más difícil a los 25 y absolutamente complicado a los 40. Los traumas se asientan, la conducta se rodea de circunstancias no solo emocionales, sino también sociales, de hábitos, de modo que los hilos que componen la red que hay que deshacer son más y más complicados.

    Se necesita tomar una decisión importante.- Algún/a joven puede sentir inclinaciones homosexuales, por haber estado expuesto a algunas de las condiciones que hemos mencionado, pero al sentirlas tiene que tomar una decisión: La decisión a menudo que se plantea está principalmente situada entre seguir el mensaje de los colectivos homosexuales ó seguir el mensaje de los que le dicen que esa conducta es contraria a la voluntad de Dios, y buscar en este caso los remedios que le puedan ayudar. También hay muchos especialistas que sin ser cristianos tienen una visión técnica del asunto que se basa en el mismo diagnóstico de la salud mental. De cualquier modo, como en todas los asuntos importantes de la vida, los individuos necesitan hacer una reflexión y tomar decisiones que van a comprometer las cuestiones más importantes de su vida en el futuro.

    Para alcanzar el éxito de superar su condición actual es necesaria una fuerte motivación. Hay buen número de personas homosexuales en todo el mundo que han logrado restaurar sus problemas de conducta por motivaciones familiares ó sociales. Pero probablemente la motivación más importante, y por ello la más atacada por los colectivos gay, sea la decisión de seguir a Cristo. En este caso, no solamente se necesita conocer que ese trastorno de la conducta es una enfermedad psicológica, sino también que su resultado práctico atenta contra la voluntad del Creador tanto el ámbito de su Señorío como en su consideración moral, y por lo tanto deben actuar resueltamente para restaurar su personalidad y su vida hacia el diseño original de Dios. Querer agradar a Dios con nuestra vida sujetándola a los principios naturales y morales de su voluntad produce una fuerte motivación para conseguir el éxito, y además cuenta con la presencia de Cristo en la vida, en los momentos más difíciles de la travesía y con la ayuda del Espíritu Santo fortaleciendo y sanando interiormente las heridas y los traumas del pecado.

    Pero la cosa no es tan simple en muchas ocasiones como decidir aceptar a Cristo y pedirle que cambie tu vida, porque nuestra voluntad no está siempre tan floja como para aceptar de entrada que la obra reparadora del Espíritu Santo opere en todas las esferas de la vida que han ocasionado el trastorno. Decía una mujer lesbiana. Yo le pido a Dios que me cambie, pero no lo hace. Pero el orientador que la estaba tratando, en la simple conversación comprobó como aquella mujer seguía odiando a su padre porque había abusado de ella cuando era niña. Mientras las heridas no se reparen, con el perdón hacia las causas y hacia uno mismo, las consecuencias más profundas permanecerán. La necesidad de ser transformado en todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo debe ser ejercida y atendida por la voluntad.

    El peligro de recaer.– No creo que nadie sensato ignore que cualquier persona cristiana pueda volver a recaer en antiguas conductas. O que piense que es imposible que un cristiano que ha sido sanado vuelva a caer en antiguos pecados, sean de la naturaleza que sean, de pensamiento ó de acción, ó que la tentación le aparezca. Sabemos que el cristiano se enfrenta a fuertes enemigos, y que el mundo, el Diablo y la carne tienen su campo de operaciones en torno a él. Pablo expresaba de forma clara las limitaciones del creyente en cuanto a la carne en Romanos 7:14-25.

    El apóstol Juan en su primera epístola (1:8 – 2:1) afirma: Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad. Si dijéremos que no hemos pecado, lo hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. Hijitos míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. No se si os habéis dado cuenta de la universalidad del sujeto implícito: Todos pecamos, y aquel que no lo reconozca se engaña a si mismo y hace a Dios mentiroso. Pero todos obtenemos el perdón y la restauración espiritual cuando arrepentidos confesamos nuestros pecados a nuestro Abogado. .

    Si antes decíamos que era posible pero que no era fácil liberarse de nuestra naturaleza, y que la sanidad era más difícil cuanto más arraigada se encuentra la enfermedad y cuando nos hemos construido a nuestro alrededor un universo ajustado a ella, tenemos que darnos cuenta que luego nuestras recaídas y nuestras tentaciones se encuentran en relación con ese universo en el que hemos vivido. El que tenía problemas con el alcohol, sus tentaciones tendrán que ver con la bebida.

    El que tenía problemas con las drogas, con estas. El que tenía problemas con el robo, cuando es tentado lo será en el área de este conflicto. El adultero, con el adulterio. El mentiroso con la mentira, y el homosexual, con la homosexualidad. Por lo tanto tenemos que reconocer todos que nuestras recaídas van a estar en el área más conflictiva de nuestra anterior vida. Y que cuando recaemos en problemas de la carne que creíamos superados, se reduce nuestra autoestima, nos sume en un pozo de auto desprecio, que nos aparta en muchas ocasiones de Dios, porque no nos atrevemos a confesar nuestras recaídas.

    Muchas veces ignoramos deliberadamente que Él ya sabe y conoce todo cuanto hemos hecho, y que tratar de ocultárselo a Él es una ingenuidad tonta. Lo mismo sucede cuando pensamos que como ya lo conoce no tenemos que confesárselo y queremos seguir una relación espiritual como si nada hubiese pasado. La confesión es necesaria, no para informar a Dios de lo que ya sabe, sino porque forma parte de la terapia espiritual reparadora, a través de la cual Dios nos quiere enfrentar a nuestra realidad, para reconocer, de una parte nuestra fragilidad, y de otra parte que le veamos como nuestra única oportunidad de victoria: Sin mi, nada podéis hacer. Después de este tipo de experiencias alcanzamos una personalidad más madura y cauta, que hará que nos expongamos menos a los riesgos potenciales que nos acechan, y huyamos de las circunstancias de peligro. Esta palabra “huir” la emplea dos veces el apóstol Pablo escribiendo a Timoteo (1Ti.6:11 huye de estas cosas, en relación con las peligrosas avaricias, y en 2ªTi. 2:22 de los deseos juveniles).

    Esto que hemos comentado se refiere al área personal, pero nuestras caídas tienen en muchas ocasiones una repercusión que va más allá de la esfera íntima. En ocasiones llegan al conocimiento público y deben ser tratadas en el ámbito de la iglesia local. En las Escrituras tenemos instrucciones claras para afrontar estos problemas. La madurez de una iglesia local es la suma de la madurez individual de sus miembros. Una iglesia madura es aquella que tiene conocimiento espiritual y doctrinal, y por este desarrolla los mecanismos de comprensión y tolerancia, no con el pecado, sino para la recuperación espiritual del transgresor. Sus miembros saben que, se nos conozcan públicamente ó queden en el terreno de la intimidad con Dios, TODOS tenemos problemas con el pecado y con las recaídas.

    Cuando el pecado se hace público, aparece el consejo de Pablo de Gal. 6:1: Hermanos, si alguno fuese sorprendido (Esta es la clave de la cuestión, porque antes ya hemos visto como las Sagradas Escrituras dicen claramente que todos pecamos, pero es indudable que en ocasiones hay una repercusión, cuando se hace público, que afecta al testimonio común de toda la iglesia que eleva la dimensión del problema, y es entonces cuando) vosotros que sois espirituales (Se espera de vosotros, de los demás, que son espirituales y tienen el conocimiento sobre estos asuntos, y la madurez correspondiente, para que actúen como maduros, no como el mundo hace, que se hecha encima del trasgresor público, para), RESTAURADLE con espíritu de humildad (Con comprensión, no con superioridad, porque tú también tienes tus propias faltas y pecados aunque no hayan salido a la luz), considerándote a ti mismo porque tu no seas también tentado.(no sea que en cualquier momento te pueda ocurrir a ti lo mismo).

    La actitud contraria, es la legalista, la de los fariseos, que eran sepulcros blanqueados, muerte dentro y apariencia fuera, y se mostraban inmisericordes hacia los que eran sorprendidos en faltas y pecados. Estos eran los que llevaban las piedras con las que querían apedrear a la mujer adúltera, y la respuesta de Jesús es EL QUE DE VOSOTROS ESTE SIN PECADO QUE ARROJE LA PRIMERA PIEDRA. La postura cristiana no es la que practica la intransigencia, acusación y condena, sino la que con cariño y humildad conduce al trasgresor al arrepentimiento y busca restaurarle con toda misericordia.

    La vida cristiana auténtica es una vida en la que sabemos el final de la historia. Acaba con triunfo, pero gracias y en virtud a que la victoria está en Jesús, no en nuestras fuerzas. Pero a lo largo de campaña TODOS tenemos victorias y derrotas. Por eso nuestro salvador Jesucristo comprende nuestra naturaleza y, por cuanto padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados (Heb 2:18). Y aquellos que son más vencedores, que resisten las tentaciones, ó cuyas faltas no llegan al conocimiento público, que no se jacten de ello, sino den más gloria a Dios, porque como exclamó Pablo: Por la gracia de Dios soy lo que soy, no por nuestras fuerzas, ni por nuestra integridad, sino por su gracia y compasión.

    Por esas razones dentro de la cita que antes mencioné de Romanos capítulo 7 encontramos este importante versículo: Gracias doy á Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo á la ley de Dios, mas con la carne á la ley del pecado. La importancia de nuestra mente. La humildad, la comprensión, el espíritu de restauración hacia los demás, no puede perder de vista la calificación del pecado, y establecer una coartada para que el pecado parezca que no lo sea.

    El pecado tiene que seguir provocando nuestro rechazo e indignación, mientras que el amor de Dios y nuestra propia naturaleza cristiana nos inclina hacia la misericordia y al perdón hacia el transgresor. La mente cristiana necesita calificar y discernir correctamente lo que es pecado, renovando nuestro entendimiento, reconociendo aquello que es malo y ofensivo para Dios, malo para nuestras vidas y malo para el testimonio del que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.

    Cuando nuestra mente califica las cosas rectamente esta en el camino para la restauración propia y la de los demás. Es entonces cuando podemos, como dice Amos 5:14, buscar lo bueno y rechazar lo malo: Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos será con vosotros, como decís. Esa presencia y ayuda vendrá de lo alto y también de los instrumentos humanos, los hermanos en la fe, de los que Dios se vale en muchas ocasiones para hacer su obra. Pero cuando estos valores no están correctamente establecidos, cuando hay una gran confusión entre lo que es bueno ó malo, muchos enfermos se considerarán sanos, y como los sanos no tienen necesidad de médico, ni de tratamiento, ni de restauración, en sus propios pecados resultan confundidos y a la postre perdidos.

    En busca del gen gay.- Hace unos años apareció un artículo en los principales medios de comunicación con gran bombo y platillo, y en la televisión, afirmando que los científicos habían descubierto el gen “gay”, y que por lo tanto ya se podía decir que la conducta homosexual era natural. Como estaba estudiando el tema, busqué la noticia en toda su extensión, la cual lejos de afirmar lo que decían los titulares, reafirmaba todo lo que hemos tratado en este estudio.

    La CNN distribuyó la información el día 23 de Octubre de 2003, bajo el epígrafe: “La identidad sexual estaría determinada por los genes, según estudio”. Yo no sé si alguien dudaba antes de este estudio que el hecho de ser varón ó hembra era una materia que debía pertenecer a la información genética de los seres humanos. Pero lo que se esperaba de un titular como aquel era que además de varón, hembra, se hubiese descubierto un gen que determinase el tercer sexo, el ansiado gen gay. Pues la información no dice nada de tal hallazgo.

    El presentador del informe, el doctor Eric Vilain, profesor de genética de la Universidad de California, dijo a la presentación de su informe: «Nuestros hallazgos podrían ayudar a dar respuesta a una pregunta importante: ¿por qué nos sentimos hombres o mujeres». Y agregó: «La identidad sexual está enraizada en la biología de cada persona antes del nacimiento y brota de una variación en nuestros cromosomas individuales«. Pues muy bien, y ¿qué? Ya sabíamos muchos cristianos, sin necesidad de ser investigadores, que Dios nos ha creado varones y hembras, y que somos profundamente diferentes.

    Los experimentos del equipo del Dr. Vilain afirman que han identificado 54 genes en ratones que podrían explicar por qué los cerebros de machos y hembras lucen y funcionan en forma diferente. Bien y ya está. Pero añadió: «Nuestros hallazgos podrían explicar por qué nos sentimos hombres o mujeres, sin importar nuestra anatomía real«. Claro pero para esto tendrían que haber descubierto algo que no han hecho, y es que los homosexuales son personas que nacen con cerebros, del “tipo masculino” en cuerpos femeninos o viceversa. Pero el estudio no descubre tal cosa. Con lo cual para las pretensiones científicas de los colectivos gay, es otro nuevo bluff.

    Aunque esta noticia la comento por reciente, la investigación del supuesto gen gay ya hace años que está en marcha. En 1991 la Universidad de Illinois declaraba que el 52% de los gemelos univitelinos de hombres homosexuales también eran homosexuales, mientras que en los bivitelinos (los que tienen menos genes en común), la cifra se reducía al 22%. Dos años más tarde un investigador del Instituto Nacional del Cáncer de EEUU, anunció que por fin había localizado uno de ellos, dado que en las familias donde varios miembros declaraban ser homosexuales había más casos entre los relacionados por vía materna que paterna. Por tanto centró sus investigaciones en el cromosoma X, que es el único que los hombres heredan de sus madres. Después de afirmar que había encontrado en cuarenta parejas de hermanos homosexuales que tenían más similitudes en la región Xq28 de lo que el azar debiera coincidir, dedujo que en aquella región residía el gen de la homosexualidad.

    Dos años más tarde volvió a ratificar sus resultados, según dijo, después de trabajar con otras 33 parejas de hermanos. Sin embargo fue incapaz de identificar de qué gen se trataba, ni la proteína que lo producía, ni en que forma actuaba. Poco tiempo después, científicos de la Universidad del Oeste de Ontario, repitieron la investigación con otras 52 parejas de hermanos y publicaron un la revista científica Science que los hermanos homosexuales no tienen más similitudes en la región Xq28, que cualquier otro par de hermanos escogidos al azar. Como verá el lector, la diferencia entre la propaganda de los titulares sensacionalistas y la realidad es absoluta. De todas formas, en la mente de muchas personas ha quedado grabado el titular propagandístico y a partir de ese momento estarán absolutamente seguras de que el gay es un gen que determina la existencia natural de homosexuales.

    ¿Y si en el futuro se descubre algún componente genético, que habría que decir? Alguien me ha formulado esta pregunta en estos días, porque es cierto que el campo de la investigación genética apenas ha abierto las puertas a muchos de los secretos y misterios que esconde. Pero nosotros sabemos que Dios hizo al hombre y a la mujer con sus características particulares. Diferentes, complementarios y de igual dignidad a la imagen de Dios. Sabemos que Dios no hizo un tercer sexo. Sabemos que el pecado entró en el mundo y pasó a todos los hombres y sabemos también que afectó a la naturaleza, que ha traído enfermedades, malformaciones, desastres, catástrofes, por eso la Biblia nos dice que la misma naturaleza clama por ser liberada de las consecuencias y efectos del pecado (Rom. 8:19-23). Lo que no sabemos es el alcance de esa corrupción en todas las esferas, aunque tenemos ejemplos cotidianos de muchos de sus devastadores efectos. Por eso, aun aceptando el hecho de que una persona nazca en unas determinadas condiciones, no quiere decir que Dios la haya hecho así, ni que tenga que arrastrar durante toda su vida todas las limitaciones de origen congénito.

    Hay personas que nacen con taras tanto físicas como mentales, a las cuales los hombres, con toda la ayuda que la ciencia proporciona en cada momento intenta resolver y paliar. Cuando nacen niños siameses, siempre que es posible se usa la cirugía para intentar cambiar esas características que son innatas. Y vemos que cada día con más éxito gracias a los avances tanto del conocimiento médico como del equipo que emplean. Cuando alguien nace con problemas cardíacos, igualmente se tratan de atajar y conducir a lo que se entiende como normal. En el plano psíquico sucede lo mismo. Niños que nacen con el síndrome de Dawn ú otras dolencias parecidas, no se les deja sin tratamiento, sino que se pone la ayuda psicopedagógica y psicomotriz que les permita asemejarse en el mayor grado posible a la normalidad. Hay bebés, cuya madre era drogodependiente, y que nacen con síndrome de abstinencia y son tratados también. Ya sean de origen genético ó alteraciones producidas durante la gestación, el hecho de que las personas nazcan con problemas no implica que Dios no los haya hecho así, y que por ello deban vivir sujetos a las condiciones de su natalicio.

    Muchos casos de inseminación artificial y de manipulación genética han provocado el nacimiento de niños con severos daños y malformaciones. La contaminación radioactiva también produce alteraciones fetales algunas irreversibles. Dios no les ha hecho así, y la ciencia no deja de prestar el apoyo posible para arreglar al máximo tales trastornos. Problemas de los padres, del entorno, de la alimentación, de consanguinidad producen efectos en los hijos. Decir que Dios los creó así, es una forma de quitar la responsabilidad de los hombres y del pecado en el que vive el mundo para echarla sobre los hombros de Dios, y un engaño diabólico para que los hombres se rebelen contra El. Por lo tanto este hecho, si se produjese algún día, en nada invalida la realidad de todas las cuestiones que tratamos a lo largo de este estudio.

     

     

    Capítulo Dos

    LA CONDUCTA HOMOSEXUAL Y LA SOCIEDAD

    En el capítulo anterior hemos estado tratando la cuestión en si de la conducta homosexual y sus principales causas, así como el punto en que se encuentra en el momento actual esta cuestión. En este vamos a tratar el tema de lo que esta conducta está representando en la sociedad actual.Solo a modo de introducción, recomiendo al lector la lectura del capítulo 1 de la epístola del apóstol San Pablo a los Romanos, en el que la cuestión aparece relacionada con la rebeldía del hombre hacia los designios de un Dios al que conoce, pero al que no quiere reconocer, prefiriendo alternativas idolátricas.

    Antecedentes históricos de conducta homosexual.- Si nos remontamos en la historia encontramos que en las antiguas civilizaciones del medio oriente existieron prácticas homosexuales tanto masculinas como femeninas que estaban relacionadas con celebraciones religiosas idolátricas. Algunas de ellas, en forma de prostitución tanto femenina como masculina, se encuentran en la Biblia calificadas como “abominaciones”, es decir, conductas y practicas repugnantes contrarias a la moral que Dios quiere establecer para su pueblo, así como del proyecto existencial que tiene para sus criaturas.

    Las conductas abominables no eran exclusivamente de orden sexual, aunque si primordialmente, porque muchas ceremonias paganas desembocaban en orgías, en las que se practicaban todo tipo de perversiones desde el incesto (relaciones sexuales en el entorno familiar de primer grado), zoofilia (relaciones sexuales con animales), pedofilia (relaciones sexuales con niños), pero también sacrificios rituales humanos, brujería, adivinación, hechicerías, encantamientos, espiritismo, (Deut. 18:9-12), el travestismo (Deut. 22:5), la prostitución (Deut. 23:18), etc. Si tomamos la Biblia, de momento como un tratado que refleja la historia de algunos pueblos, esas conductas eran habituales entre los cananeos, según Lev. 20:23, y una de las razones por las que fueron destruidos como naciones y pueblos por el juicio de Dios. De momento dejaremos el caso de Sodoma y Gomorra para tratarlo más ampliamente en el contexto del capítulo de La Conducta Homosexual y la Biblia.

    Pero uno de los engaños más extendidos, es la afirmación de que la homosexualidad ha sido aceptada en la historia de la humanidad, desde tiempos ancestrales, como una conducta normal sana equivalente en la consideración de la relación heterosexual. Algunos de los que propagan esta idea citan que, por ejemplo, era una práctica corriente en la Grecia Clásica. Pero los antropólogos declaran que esto solo ha sido cierto en sociedades muy concretas y cerradas y durante un breve período de tiempo, bajo condiciones muy determinadas, y que enseguida prevaleció la consideración de que era una conducta depravada y pervertida.

    Es cierto que en la Grecia clásica algunos de los más famosos filósofos fueron victimas de violaciones homosexuales, como Sócrates y Platón. Pero ni ellos estos fueron homosexuales, ni tolerantes con esa conducta, la cual describieron como la experiencia más degradante y denigrante de su vida. Y las leyes griegas prohibían la homosexualidad. Platón escribió al respecto: ¿Quien en su sano juicio podría promulgar una ley que protegiese tal conducta? Y definió las relaciones homosexuales como: “relaciones contra natura” (gr. para phisin). Es cierto que durante un cierto tiempo de la historia griega, una elite minoritaria intelectual promovió relaciones de homosexualidad pederasta, en las que con el pretexto de enseñarles sabiduría, se abusaba sexualmente de niños de 12 a 14 años (ellos no tenían conciencia del abuso, sino que lo veían como una forma de aprendizaje y transmisión del conocimiento del maestro a sus alumnos), y aunque hay expertos mencionan que esta práctica consistía en tocamientos y excluía la penetración de forma general, lo cual no excluye que algunos se excediesen y practicasen las relaciones sexuales completas, lo que parece estar documentado.

    Sea como fuere, esta costumbre, en mi opinión, degenerada, tenía sus reglas, por más que nos choquen en nuestros días, y así este tipo de relación homosexual no se veía entonces como tal, siempre que el adulto tuviese más de 25 años y el menor la que antes hemos indicado. Sin embargo mantener una relación homosexual entre adultos ó con jóvenes de más edad era contemplada como un vicio contra-natura y una conducta propia de degenerados. Con todo las orgías y desordenes sexuales ligados a los cultos idolátricos eran frecuentes, así como las borracheras y orgías desenfrenadas en las que muchos de ellos acababan durante las celebraciones festivas de las divinidades. No es extraño que la Biblia diga que el corazón de Pablo, cuando llegó a Atenas y vio a la ciudad sumida en la idolatría, con todo lo que aquello llevaba aparejado, nos diga que su corazón se deshacía dentro de él. (Hech. 17:16).

    En Roma, también la homosexualidad estaba condenada por las leyes morales de Augusto, y su práctica se consideraba como una perversión. De hecho, todas las sociedades históricas con cierto grado de civilización y desarrollo estructurado condenaron las prácticas homosexuales como contrarias a la naturaleza del ser humano, y las denunciaron como repugnantes con mayor ó menor contundencia, y en esa medida los practicantes fueron igualmente juzgados por la sociedad como inmorales, cuando no condenados a severas penas que en ocasiones llegaban a la pena de muerte. Pero además podemos afirmar que en ningún caso la homosexualidad tuvo a lo largo de la historia un planteamiento de desafío organizado y planificado como al que hoy estamos asistiendo, y del que vamos a tratar con más profundidad en este capítulo.

    Un breve análisis del marco histórico para comprender la situación actual.- Enfocar esta cuestión nos va a obligar a tratar otras que corren paralelas, e incluso entrar en términos políticos, porque ¿Qué es la sociedad sino un conjunto de valores políticos? Es cierto que no vamos a poder entrar con profundidad a todas las cuestiones que están en juego, y de las que “el hecho homosexual” solo es una de ellas, pero me gustaría enfocar una idea general antes de entrar en aspectos más particulares. ¿Por qué suceden ciertas cosas? O como se pregunta el salmista en el Salmo 2: ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan vanidad? Los reyes de la tierra y los príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido diciendo: Rompamos sus ligaduras, echemos de nosotros sus lazos.

    Los que vivimos hoy en el mundo, aunque no nos damos cuenta, también estamos escribiendo páginas de la historia. A muchas personas les resulta fácil entender sucesos y acontecimientos que se produjeron en el pasado cuando los estudian con una perspectiva histórica, pero a menudo son incapaces de ver la historia que están a su vez escribiendo cada día y de la que están participando. Es como cuando vemos a un hijo todos los días, que no nos damos cuenta de su crecimiento, hasta que alguien que hace tiempo que no lo ve y lo encuentra tan cambiado que nos hace ver los cambios producidos.

    Me gustaría que el lector pudiese encontrar, a pesar de toda la síntesis que permite un estudio como este, algunas claves de lo que está sucediendo, y de los intereses que están en juego a nuestro alrededor. Para ello voy a hacer un rapidísimo vuelo histórico y aunque con más extensión muchas cosas serían matizables y necesitarían explicaciones adicionales, creo que una sencilla síntesis podría ser suficiente para nuestro propósito. Pero sobre todo quiero destacar el importante papel e influencia que las Sagradas Escrituras han tenido en el desarrollo de la cultura occidental a la que pertenecemos, y cuya influencia ha impregnado gran parte del mundo.

    Después de la vida de Jesucristo, y del nacimiento de la Iglesia cristiana, sus seguidores, aun dentro de la gran diversidad doctrinal de los dos primeros siglos de nuestra era, produjeron en su tiempo una revolución moral y social en que los valores morales y familiares fueron vividos y extendidos en medio de las sociedades paganas. Las consideraciones de virtud ó inmoralidad se ajustaron a modelos que pretendían, aunque no siempre se correspondían, con contenidos de las Sagradas Escrituras, a las que los apologistas apelaban para difundir sus planteamientos éticos, sociales y morales. Los que se consideraban cristianos, independiente de la absoluta identificación teológica ó dentro de la discrepancia doctrinal más ó menos importante ó incluso irreconciliable, llegaron unos y otros, digamos ortodoxos y herejes a compartir, vivir, impulsar y divulgar modelos bastante semejantes.

    Así, valores como la honradez, la sinceridad, la solidaridad, la laboriosidad fueron considerados como “buenos”, y sus antítesis eran calificados socialmente como “malos”, rechazables ó sancionables. En materia familiar, la familia monógama indisoluble, las relaciones conyugales y paterno-filiales establecían una serie de obligaciones mutuas inherentes al vínculo. Hubo una repulsa común hacia las prácticas ligadas a las orgías paganas, como la homosexualidad, la prostitución, la pederastia, la zoofilia, el incesto, etc. que se consideraron como conductas execrables y condenables. En otros ámbitos, el respeto a la vida, puso calificativos negativos a muchas formas de violencia y explotación (Esclavitud, venganza, el rechazo de los hijos no queridos, principalmente las niñas, que en la cultura grecolatina podían ser expuestos, etc.). La fuente común apelada para el rechazo de todas estas conductas eran los contenidos de las Sagradas Escrituras.

    La reacción a esa acción beneficiosa del Evangelio, vino sobre todo a partir del siglo IV, con el acceso y la infiltración de masas paganas en las estructuras cristianas, llegando a ocupar importantes papeles dentro de las iglesias cristianas, que introdujeron no solo gran parte de sus practicas idolátricas, sino también sus actitudes en materia de represión, violencia, relajación moral, etc. La relajación aumentó en la misma proporción en la que las Sagradas Escrituras perdían su papel protagonista en la lectura e instrucción de los fieles, y eran sustituidas por tradiciones, filosofías y razonamientos. Este estado de cosas produjo un retroceso moral de enormes consecuencias en los siguientes siglos, que asentado de arriba abajo, donde las esferas de las constituidas de un poder religioso omnipotente en torno al papado, sobre todo en la Europa occidental, llegaron a convertir a la Edad Media en uno de los períodos más oscuros de la historia, bajo el punto de vista de la moralidad.

    Movimientos espontáneos como los valdenses (siglo XII), cataros ó albigenses (siglos XII y XIII) que denunciaban la corrupción y la inmoralidad, y promovían otros valores cristianos acordes a las Escrituras fueron aplastados por la violencia de las armas y la persecución. La represión desembocó en la prohibición de leer las Sagradas Escrituras en la lengua romance bajo la amenaza de ser sometido a un proceso por el tribunal de la Inquisición y padecer crueles penas. Únicamente se permitía la tenencia y lectura en latín, una lengua que prácticamente solo entendía el clero y muy pocos elementos de la nobleza. Unos y otros estaban sujetos por un interés mutuo, que sujetaba todas las sus posiciones sociales a las determinaciones del Papa. En este orden de cosas, y en el plano moral hubo ocasiones en que Roma era un auténtico prostíbulo en el que convivían los papas con las prostitutas y los hijos que tenían heredaban las dignidades eclesiásticas (por llamarlas de alguna manera), y coexistía todo tipo de trasgresión sexual y moral.

    En siglo XVI, la reforma iniciada por Lutero tuvo la importancia de traer las Sagradas Escrituras a los idiomas de los ciudadanos contando con la inestimable ayuda de un invento que acababa de revolucionar el mundo: la imprenta. Gutenberg, en el siglo XV presenta un invento que permite hacer copias con mucha rapidez y más claras de leer. El primer libro impreso con este “revolucionario” sistema fue una Biblia en lengua latina. Pero la imprenta abrió la puerta a que las Escrituras pudieran difundirse con más rapidez que sus perseguidores en destruirlas. El gran triunfo de la Reforma consistió en devolver la Biblia a la gente del pueblo rescatándola del secuestro eclesiástico romano. Un regreso a la lectura, meditación, estudio y práctica de los valores espirituales, sociales y morales contenidos en ellas. Con este faro se pudieron romper las fuertes cadenas religiosas que tenían sujetas a las personas a un sistema religioso no solo falso en la mayoría de sus presupuestos, sino corrupto e inmoral.

    En el siglo XVII los contenidos de las Escrituras volvían a alumbrar con fuerza y mucha gente podía gozarse de encontrar en ellas la guía de Dios, la salvación y el consuelo. Nuevamente aquella moral cristiana impregnó las sociedades occidentales donde la Reforma logro subsistir y, aún con las evidentes discrepancias doctrinales algunas verdaderamente importantes entre los diversos grupos que surgieron de la misma manera que había sucedido en los siglos II al IV, trajeron a la sociedad unos valores morales bastante comunes en aquellas cuestiones relativas a la estructura de la familia, las relaciones sexuales, los valores de relación entre cónyuges, padres e hijos, etc. Estos conceptos bastante uniformes en el fondo han sido igualmente la base de la civilización y del desarrollo social al que hemos devenido desde entonces y hasta nuestros días en lo que llamamos cultura occidental. Pero a la vez tuvo una gran influencia también en otras sociedades y países, en la medida en que la interrelación económica y social se producía.

    En los siglos XVII, XVIII y la primera mitad del XIX, surgieron diversos movimientos de carácter pietista que llevaron a conservar y promover estos valores de una forma singular. Con todo las Escrituras aun estaban bastante restringidas en cuanto a su distribución masiva. Se necesitaba que la gente pudiese adquirirlas a bajo precio y además supiese leer y tuviese una cierta instrucción para comprenderlas. Esto produjo una verdadera revolución cultural contra el analfabetismo y con el nacimiento de las Sociedades Bíblicas se canalizaban fondos y trabajaban organizadamente para la distribución de las Escrituras a muchos idiomas y países por todo el mundo.

    No es de extrañar que estas entidades fuesen condenadas y demonizadas por el papado, que había prohibido la lectura de las mismas al pueblo, así como había determinado en el Concilio de Trento que únicamente la Vulgata en lengua latina era la versión autorizada en aquellos países donde la represión de la Inquisición seguía operativa, y ello siempre y cuando contase con notas explicativas de la interpretación infalible romana, condenando al anatema en lo espiritual y toda suerte de abusos incluido el martirio a los que leyesen otras versiones ó discutiesen el contenido de las notas.

    A través de las Sagradas Escrituras, en los países protestantes fue contundente la condena del adulterio, de la fornicación, la borrachera, la estafa, el robo, y en sentido positivo se promovía la fidelidad conyugal, se reforzaba el papel de los padres y el respeto debido de parte de los hijos, se apreciaban valores como la solidaridad, nacían organizaciones promovidas por cristianos para acabar con la esclavitud,
    suavizar los excesos de la revolución industrial ocupándose de la defensa de los más desfavorecidos, de controlar las desigualdades que generaba el capitalismo que a la vez era el fruto de la libertad y de la iniciativa privada, contra el trabajo infantil, etc. Muchas de estas iniciativas llegaron a las legislaciones de muchos países, estableciendo lo que hoy conocemos como estados de derecho en los que el respeto a los valores humanos y sociales obtienen las más altas cotas del mundo y de la historia.

    Pero el enemigo no iba a quedarse mano sobre mano, sin intentar destruir estos efectos colaterales del evangelio en la sociedad. Para ello, también el siglo XIX fue fundamental. En la medida en que el mundo progresaba en los valores de las Escrituras, surgieron precisamente en el corazón de aquellos territorios donde los efectos liberadores del evangelio habían producido legislaciones incomparables que en materia social habían permitido el mayor grado de libertad de opinión, expresión y derecho, y a su amparo surgieron importantes personajes para contrarrestar su influencia:

    En el plano social debemos destacar a Feuerbach (1804-1872) y sus seguidores más famosos, los filósofos Carlos Marx. (1818 – 1883) y a Federico Engels (1820 – 1895) como promotores del materialismo dialéctico, quienes propusieron unas bases ideológicas para derribar la herencia social del cristianismo. Marx, es el autor de aquella famosa frase: “la religión es el opio del pueblo”, y sus ideas fueron la chispa para la posterior ruptura revolucionaria que quería romper tales lazos que derivaban de una forma creyente de entender la vida y de los principios morales que derivaban de aquella fe.

    El filósofo NIETZSCHE (1844-1900) también produjo otra frase famosa para la historia… para la historia que desgraciadamente se vivió en el siglo XX: “Dios ha muerto”. Los seguidores de estas filosofías produjeron en el siglo XX la mayor época de represión y crímenes que vivió la humanidad, más de cien millones de muertos en la consecución fallida de ese paraíso de la clase trabajadora, que se haría cargo de los medios de producción, y la extensión de sangrientos movimientos revolucionarios por todo el mundo. Y en también en España, responsable de una guerra civil que produjo un millón de muertos y el odio aun irreconciliable entre las llamadas dos Españas.

    El otro, Nietzsche, constituyó la base ideológica que dio lugar al nazismo, que iba a conseguir una sociedad de superhombres, y condujo al mundo a la segunda guerra mundial con cerca de sesenta millones de muertos entre civiles y militares. Unos y otros querían romper con Dios y con las ideas de lo que llamaron despectivamente la herencia de la religión judeo-cristiana.

    En el plano de la descalificación bíblica directa, llegó otro fuerte ataque proveniente de lo que se dio en conocer como “alta crítica”, que también tuvo sus raíces en Alemania y que fue un esfuerzo organizado más importante en el intento de desacreditar las Sagradas Escrituras y la confianza de los cristianos en ellas. Por otra parte una crítica feroz a los textos aceptados por la mayoría, el textus receptus, que promovido por Wescott y Hort, lograron su propósito de introducir dentro las sociedades bíblicas un texto que procede de los llamados manuscritos alejandrinos, esencialmente corruptos, y establecerlo como base para las futuras traducciones, (de las que en España apenas nos hemos enterado todavía porque las Biblias mas usadas en las comunidades evangélicas, las distintas revisiones de la Reina Valera RV, continúan teniendo como base el texto de la mayoría –textus receptus-, y la versión “Dios habla hoy”, que las Sociedades Bíblicas prepararon, basada en los alejandrinos, para sustituir a las anteriores no consiguieron a pesar de sus esfuerzos que tuviesen una acogida favorable).

    Otro ataque llegó desde la perspectiva científica, la propagación de las ideas de Darwin (1809-1882), con su origen de las especies, con el que hacía desaparecer a Dios de la esfera creadora del universo en general y de la tierra y del hombre en particular, se convertía en la base de partida que conducía a la comunidad científica para avanzar por esa senda, descartando el papel de Dios en el universo y en la historia.

    Los desastres más sangrientos de la historia de la humanidad tuvieron lugar en el siglo XX, y la base ideológica de los mayores crímenes contra la humanidad estuvieron inspirados en esas filosofías que negaban a Dios y se enfrentaban a su Revelación en las Sagradas Escrituras. El fin de la segunda guerra mundial dejó una profunda huella de horror y dolor en millones de personas y familias por todo el mundo que padecieron en carne propia el resultado de la violencia y destrucción ocasionadas por aquellas aparentemente liberadoras ideas que habían prometido felicidad, desarrollo y acabar con la injusticia.

    Tal como de lo adelanté en el inicio, este ha sido y es un trabajo muy serio y lleno de mucho respeto por el ser humano. Detalla puntillosamente desde el punto de vista bíblico y emocional y psicológico la problemática homosexual y su importancia como una especie de lunar sin solucionar de nuestro tejido social. No ingresa en fantasías ni discriminaciones, y mucho menos en juicios sumarísimos y sentencias pragmáticas o legalistas.

    Sin embargo, para mi modesto entender y a partir de alguna experiencia ministerial vivida, está ausente uno de los ítems que, sin que deba ser sobre enfatizado, tiene evidencias muy concretas y contundentes, tanto en su manifestación como en su solución, y es que al tema homosexual también se lo debe incluir dentro de lo que llamamos “guerra espiritual” o demonología.

    El simple hecho que la persona de un sexo declare que, si bien es consciente que pertenece a ese sexo, “hay una voz interior” que lo invita, lo incita y en casos lo impulsa imperativamente a manifestarse sexualmente como si perteneciera al opuesto, al menos da para que el tema también sea analizado en esta área.

    Reitero, de ninguna manera deberemos tomar esto que expreso de forma imperativa, divagando discursos entremezclados con dudosos exorcismos y aberraciones por centenares, como las que se han cometido, pero sí bajo el estandarte del amor y la misericordia del Dios al cual servimos, que está muy por encima de todo esto que estamos hablando.

    Servirá reflexionarlo individualmente y establecer cada uno de los lectores una conducta adecuada al caso. Dios le da un calificativo que nos obliga a buscar y encontrar una salida o solución que permita a todos quienes se encuentren involucrados, hallar esa paz que seguramente están persiguiendo desde toda su vida.

Leer Más

Desde El Alma…

En la década del 1940, en mi país reinaba la música de tango. El tan famoso y publicitado tango argentino, que hoy apenas es una expresión reservada para los turistas era, en esa época, el epicentro de todo lo que la gente hacía en materia de diversión.

En ese marco, las bandas, (Aquí denominadas “orquestas”) de tango, amenizaban cuanta reunión bailable se programara y contaban con la aprobación unánime de lo que era la juventud de esos tiempos. Proliferaban autores y compositores que le daban sonido y poesía a cierta forma melancólica y depresiva de vida que siempre caracterizó al argentino típico.

En ese contexto, las fiestas familiares solían musicalizarse con gente que ejecutara instrumentos clásicos para la época, esto es: acordeones, guitarras y bandoneones. Lo que esos instrumentos mayoritariamente hacían sonar era, obviamente, la música de moda en el momento.

Las celebraciones de bodas, que normalmente se constituían en grandes cenas con no menos de cien personas como invitados, tenían como epicentro musical central el clásico vals que la pareja recién unida en matrimonio debía bailar para regocijo de todos sus parientes.

Claro está que en esos tiempos no existían aún los equipos de música que hoy se usan, y la discografía era todavía bastante elemental y deficiente, por lo que no se tocaba todavía el que hoy conocemos como “vals de los novios”, sino uno de consumo local y nacional. ¿Cómo se llamaba ese vals tradicional de las fiestas de bodas? “Desde el Alma”.

De allí extraje el título de este trabajo que recopilará una serie de estudios dados con relación a nuestros conflictos internos que tienen origen, naturalmente, en nuestras almas. Quizás ya los hayas escuchado o leído, pero los voy a aglutinar en este trabajo añadiéndoles lo que hoy sé por encima de lo ya haya dicho, así que te sugiero que lo vuelvas a revisar porque será útil para que de una vez por todas permitas a tu espíritu tomar control de tu alma, y de paso puedas mejorar tu calidad de vida desde lo emocional.

Interiores

A veces los cristianos cometemos un error: irnos a los extremos. Usamos mucho la palabra todo y la palabra nada, o la palabra mucho o la palabra poco.  Le podríamos añadir también siempre y nunca. Yo creo que, si hay algo que la Biblia tiene en sí misma, es un sentido de equilibrio visible, notorio y con esencia divina. Por eso es que yo no creo que lo que aquí vamos a compartir sea lo más importante, porque entiendo que dentro del evangelio no hay alguna cosa más importante que la otra. En todo caso, aprobaría que aceptar a Jesucristo es lo más importante. Y es suficiente para ser salvo, pero no para entregarlo todo como se le pide a un hombre o una mujer de Reino.

Quiero que veas que en 1 Corintios 12, nos encontramos con un don que se llama dones de sanidades. Me gusta decir dones de sanidades, porque cuando la Biblia habla de sanidades, es porque está hablando en plural. No está hablando de una sanidad. No se trata de sanar tu cuerpo solamente. También abarcan la sanidad para diferentes conflictos esos dones y esas sanidades.

Esto, generalmente recibe el nombre de “Sanidad del Alma” o “Sanidad Interior”. Y yo no tendría problemas en seguir denominándolos así, pero recuerdo que, alguna vez, un hombre de Dios hablando de estos temas, dijo: Si usted está conjuntamente con Cristo crucificado, lo que quedó en la cruz, es su alma. Entonces y bajo esa óptica, muy mal podríamos referirnos, entonces, a la sanidad de un alma que debería estar muerta. En todo caso, podemos llamarlo: “sepelio”.

Este es un tema muy difícil. Y no estoy diciendo difícil porque Dios no sepa qué hacer, difícil por nuestro desconocimiento de él. De la misma manera que como personas ni sabemos cómo somos por dentro de nuestro cuerpo, así tampoco sabemos cómo somos por dentro de nuestro ser espiritual. Lo máximo que conocemos de nuestro interior, es cuando nos sacamos una anticuada radiografía o nos hacemos alguna más moderna ecografía o una resonancia magnética o tomografías que son mucho más precisas.

¿Cuántos de ustedes han visto, alguna vez, un cuerpo como el de ustedes, abierto por la mitad dejando ver todo lo que hay adentro? Salvo que seas un estudiante de medicina, no creo que llegues a verlo completo. Lo más probable es que te desmayes antes. Relataba un amigo que un día, cuando iba al secundario, a la profesora de Biología que daba un anexo de Anatomía, se le ocurrió llevarlos a un hospital. Dice que no comió por tres días y no porque estuviera en santo ayuno, precisamente. ¿Y qué era lo terrible que le habían mostrado? A sí mismo por dentro.

Y hasta decimos: ¡Ah, no! ¡Yo no nací para ser médico! ¡Veo una gota de sangre y me desmayo! Bueno, si tú no has nacido para médico de tu cuerpo, está bien, es posible que no te vayas al infierno porque no seas médico, pero hay algo que sí puede ser muy peligroso para ti y para mí, porque tiene que ver con nuestra eternidad. Que tú no conozcas tu ser interior. Eso es grave.

Si tú te mueres sin saber como es tu páncreas, como es tu riñón o cómo es tu ojo por dentro, no hay demasiado problema. Pero si tú vives esta vida sin conocer tu ser interior, sin conocer adónde Dios quiere llegar con su palabra, puede costarte tu mejor calidad de vida, tu futuro o, lo que es peor de todo: tu eternidad.

¿Por qué razón, cuando te duele algo, vas al médico? Porque el médico sabe la razón de tu problema, (O al menos debería saberlo), y su origen, su desarrollo, las molestias que te ocasionan, los daños que te produce y, finalmente, cómo puede solucionarse. Lo primero que ese médico te va a ver, es el síntoma, pero luego va a empezar a investigar, porque ha estudiado y la ciencia ha logrado encontrar métodos para sanar tu cuerpo, gracias a Dios. Aunque hay un negocio paralelo al de la salud que va de la mano de los laboratorios y medicamentos que mejor no hablar de ellos aquí y ahora.

Pero el asunto en cuestión que me interesa, es: ¿Por qué hay cristianos que tienen serios problemas interiores que luego van a manifestar exteriormente? ¿Por qué no los pueden solucionar? ¿Por qué repiten como papagayos versículos bíblicos, se saben todos los himnos y todas las canciones y se saben hasta las marchas militares o partidarias de todos los gobiernos militares o democráticos de América y, sin embargo, no pueden encontrar la paz interior que necesitan?

¿Por qué cantamos que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece y, ante la primera asechanza, ya estamos debilitados? Simple y sencillamente, porque no nos hemos introducido, porque no queremos introducirnos, en lo desconocido, pero para Dios no hay nada desconocido. Y eso es lo que me da paz. Sería bueno que en este momento de tu lectura hicieras la siguiente oración:

Señor, yo no sé cómo soy por dentro, pero tú sí sabes. Me has creado. Te doy gracias Señor porque no eres un Dios que trata con síntomas solamente. Te doy gracias Señor porque para nuestros conflictos espirituales, no hay aspirina que nos calme el dolor o nos baje la fiebre, sino que eres tú, oh Dios, un Dios que nos conoce y que nos va a ministrar para que podamos llegar a la raíz de nuestros conflictos y podamos, a través de la palabra de Dios, ser sanados».

 ¿Por Qué?

Quiero ser bien claro; el tema del cual estoy hablando, no es lo más importante de la vida cristiana, así que no quiero hacer un ídolo de esto, simplemente diré que es algo importante y es una realidad. Y hablando de realidad, hay una realidad que sí es que queremos hablar, necesitamos hacerlo. Es más; pagamos para hablar y ser escuchados.

Cuando tú vas al médico porque te duele algo, él no te va a preguntar qué pensabas hacer mañana; ¿Qué es lo que generalmente te pregunta? Por ejemplo: ¿Qué comió? Cuando tú vas a un médico, lo primero que te hace, es una historia clínica. ¿Operaciones? ¿Padres enfermos? ¿Alguien en su familia? Eso es una buena fuente de datos que hacen al diagnóstico que luego ayudará a la solución.

¿Qué problema tuvo usted cuando fue chico? ¿Tuvo alguna enfermedad? Y te empiezan a preguntar y a preguntar. Y yo creo, sin embargo, que hay una realidad que nosotros, si queremos vivir una vida sana espiritualmente hablando, no podemos ignorar: La realidad de nuestro pasado. Nuestro pasado es una realidad y la tristeza más grande que nos ha dado es ver que los creyentes han empezado a creer que venir a Cristo es agarrar un montón de palas con tierra y echárselas encima a sus pasados. ¡No me importa más nada! ¡Yo me voy al cielo!

Y hemos hecho como el avestruz. ¿Conoces al avestruz? Es un ave corredora de gran tamaño, también llamada ñandú, que habita el sur de mi país, la Argentina. Tiene largas patas y extenso cuello. Cuando el avestruz se enfrenta a un peligro, su defensa es muy singular: mete la cabeza en un agujero y deja el cuerpo a la vista. ¡Basta que la cabeza esté bien! Metemos la cabeza dentro de un hoyo, la llenamos de versículos bíblicos y de oración bien intencionada, pero es el fruto de una vida cristiana que no cierra. Empezamos a razonar: Y por qué, y por qué, y por qué, y porqué.

Hemos aceptado un sin fin de cosas en nosotros, en nuestras vidas, que nos hemos creído que son bíblicas porque suenan bíblicas, pero que cuando empezamos a ver la palabra de Dios nos damos cuenta que no son tan bíblicas. Yo siempre hago esta salvedad cuando estudio la palabra de Dios. Hay una gran diferencia entre ser un creyente escritural y un creyente bíblico. ¿Sabes que son dos cosas distintas?

Tú puedes ser escritural sin ser bíblico. ¿Qué significa esto? Que hay personas que toman un versículo de la Biblia y dicen: ¿Ve que está escrito? ¡Mire! ¡Ahí está! ¿Ve? Pero cuando tú tiras esa escritura en toda la Biblia, resulta que no encaja. Y a nosotros el Señor nos ha llamado a que seamos bíblicos. Que nuestras verdades estén en la Biblia y no solamente en una escritura suelta por allí.

Y nos vamos dando cuenta que, a medida que Dios nos va revelando su palabra, nos va demostrando lo contrario a muchas cosas que a veces creíamos pero que en realidad no son así. Muchas de las cosas que más hemos defendido en la vida son, exactamente, las que Dios quería que nosotros cambiáramos. No nos manda al infierno por eso, nos tiene paciencia, pero es bueno que Dios nos de la habilidad de ordenar cosas en nuestras cabezas y para centrarnos.

Dios te está confrontando en este tiempo, ¿Lo habías notado? No enfrentando, porque Dios no tiene ningún interés ni necesidad de tener guerra contigo, pero sí confrontando. Confrontándonos con su palabra y ver como por un espejo a esa palabra de Dios en nuestras vidas. No es fácil soltar en nuestras vidas lo que por años hemos mantenido fuertemente asido. La primera palabra que aprende un bebé no es ni mamá ni papá; es mío. Y a todo lo que recibimos lo asimos con tanta fuerza que después nos va a costar mucho soltarlo.

Hay una realidad que nosotros debemos entender: tu alma, que vamos a partir de la base que está bien viva y no crucificada con Cristo, no quiere ser cambiada y moldeada a la imagen de Cristo. Lo que te quiero decir, hermana, hermano, amiga o amigo que vaya a saber Dios por qué causa estás leyendo esto precisamente hoy, es que tú te resistes a ser cambiado, moldeado a la imagen de Cristo. Y si tú me dices: ¡No! ¡Yo quiero ser cambiado! ¡Yo quiero ser como Cristo! Yo te lo creo, pero bueno; allí está la batalla. ¿Estás entendiendo?

Naturaleza

Hay una naturaleza dentro tuyo que no le gusta para nada esto que te estoy diciendo. Pero hay otra naturaleza, también en tu interior, que te está diciendo que eso es cierto. Hay un conflicto dentro tuyo. El conflicto tiene un protagonista principal: tu alma. A veces los creyentes usamos una expresión que ni siquiera sabemos qué quiere decir, cuando decimos que debemos “salvar el alma” ¿Por qué usamos eso? Porque está muy bien dicho. ¡Es el alma lo que Dios quiere salvar! Pero esa alma no quiere ser moldeada a imagen de Cristo. ¿Por qué? Bueno; es aquí en donde nos vamos a empezar a meter en problemas.

Voy a usar una palabrita que, a lo mejor al oírla por primera vez, no te agrade mucho. No te apresures; oye y examina, y después si quieres, reacciona. Pero no hagas ninguna evaluación apresurada. Dios nos diseñó, cuando nos creó, espíritu, alma y cuerpo. Esto somos nosotros. Un espíritu, que tiene un alma y habita un cuerpo. No soy un cuerpo ni soy un alma, soy un espíritu. Igual que Dios. Dios es Espíritu. Yo estoy hecho a imagen y semejanza de Dios. Yo soy un espíritu, Dios me dio un alma y habito en una caja descartable llamada cuerpo.

¿Qué significa esto? Que aunque este cuerpo se vaya, no importa; yo no soy este cuerpo. Soy un espíritu. Soy de la misma naturaleza de Dios. ¡Ojo! No dije como Dios, eso es esoterismo, como aquella antigua Nueva Era; dije de la misma naturaleza. Él lo dice. Cuando Dios creó a Adán, lo creó un espíritu. Le dio un alma y le dio un cuerpo. Por eso es que aparecen tres naturalezas en la creación del hombre.

(Génesis 2: 7)= Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, (¿Qué formó aquí? El cuerpo) y sopló en su nariz aliento de vida, (Esta palabra, aliento, equivale a espíritu en este texto. Sabemos que la palabra espíritu es la palabra pneuma, que quiere decir viento. Por eso cuando la palabra de Dios habla del Espíritu de Dios, en realidad habla del aire de Dios. Por eso cuando el Espíritu Santo vino en Pentecostés, hubo un sonido bárbaro como el de un viento fuerte. Le dio un cuerpo, dice. La palabra cuerpo, en la Biblia, es la palabra soma. Y la palabra alma, en la Biblia, es una palabrita que a muchos creyentes no les gusta decir, pero que está allí: No se escribe así, pero se pronuncia: psiquis. Si tú hablaras en griego en la iglesia, no dirías ¿Cuántas almas aceptaron hoy a Cristo? Dirías: ¿Cuántas Psiquis se convirtieron al Señor?) Y fue el hombre un ser viviente.

 Programa

Hablemos de Adán. Dios lo creó a Adán. Como Adán no tuvo a nadie antes que él, estaba solo. Dios mismo se encargó de formar el alma de Adán. ¿Cómo formó el alma de Adán? Voy a usar una palabra que a lo mejor a ti no te gusta, pero no encuentro otra: lo programó.

Somos creados para ser programados. Somos programables. Dios lo agarró a Adán y le dijo: ahora te voy a explicar para qué estás aquí. Primero vas a hacer esto, después lo otro, ponle nombres a estos bichos. O sea: tenía inteligencia en un grado de ciento por ciento. ¿La razón? Dice la palabra que Dios sopló aliento de vida en él.

¿Y qué es soplar sino darse de sí mismo? Entonces Adán tenía algo de Dios en su seno. Adán era igual a Cristo. Había sido programado para vivir en santidad. Vas a habitar en el huerto, y lo vas a guardar, y vas, y vas, y vas. Lo programó.

A lo mejor este término, a ti, te suena muy mecánico, pero olvídate de lo mecánico, porque una computadora, cuando la programas, es un reflejo de lo que Dios ha hecho con el hombre. A menor escala, a menor todo, pero es así. Dios creó al hombre, pero el hombre no fue e hizo todo lo que tenía que hacer. No estaba auto programado. No era cuestión de tocar un botoncito, Dios lo ministró, y si no te gusta la palabra “programó”, lo enseñó, pero le dio un programa muy claro de todo lo que tenía que hacer. Bueno; eso, es lo que nosotros llamamos voluntad.

Dios no creó a un millón de personas. Creó a dos. Adán y Eva. ¿Por qué? Porque Dios lo moldeó a Adán y le dio sentido de existencia. Le dijo para qué estaba en la tierra, le dijo cuál era el propósito para el cual tenía que estar, le dijo que tenía que señorear, que tenía que dominar. Entonces, ¿Qué iba a pasar cuando Adán y Eva tuvieran hijos? Adán y Eva se iban a convertir en los programadores de sus hijos.

Y si Adán y Eva programaban a sus hijos, Adán y Eva y sus hijos y los hijos de los hijos de los hijos de los hijos, hubieran sido igual al modelo de Adán y Eva. Y Adán y Eva y toda su descendencia hubiesen sido hijos de Dios, no hay otra cosa. La Biblia no es el arte de fabricar predicadores, ni evangelistas, ni la iglesia más grande del mundo. La Biblia está escrita para que, a través de ella, hagamos hijos para Dios.

Entonces, así como Dios se convirtió en el programador de Adán y Eva, así también ellos iban a ser los programadores de sus hijos. Estoy hablando de poner las pautas, para que no me malentiendas. De la misma manera que Dios le dijo a Adán: señoread la tierra, sojuzgadla, lo influenció y a todo eso, lo hacía Adán. Vaya a saber por cuanto tiempo lo hizo. Cuando Adán iba creciendo, lo iba a decir a sus hijos y los hijos le iban a decir a sus hijos y cuando pasaran mil generaciones iban a estar haciendo lo que Dios le dijo a Adán. Porque fuimos programados para seguir un programa modelo.

Pecado

Ahora bien; ¿Qué pasó? Adán siguió el modelo divino, pero ni siquiera se reprodujo en su primera generación. Porque Satanás, ¿Qué hizo? Lo tentó, y en Adán se rompió el modelo programado divinamente. ¿Y qué pasó? La segunda generación ya no recibió programación divina, sino que recibió programación de una naturaleza de pecado. Por eso es que ya en la segunda generación, entre los hermanos, se mataron entre ellos. ¿Por qué? Porque Caín y Abel ya no recibieron la programación que Dios quería darles.

Eso, se ha ido multiplicando hasta hoy. Y ahora quiero llegar más cerca tuyo. Tú te resistes a ser moldeado a la imagen de Cristo, y yo también, ¿Por qué? Porque hemos sido programados por patrones que no han sido los patrones divinos. ¿Cuál han sido los patrones que han programado tu vida? Patrones sociales, morales, culturales, medio ambiente, hábitos, comportamientos del mundo natural, y esa es la programación que tú has tenido. Religiones han programado tu vida; te han aferrado en un estado demasiado tierno.

Y tú, fíjate como Dios afirma este principio en su palabra que antes que naciera yo, ya Cristo había muerto porque sabía que yo iba a pecar. Por eso dice la Biblia: Por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios. El día que tú tengas un hijo, va a ser pecador. Ya está la ley, la naturaleza de pecado, ya está dentro de nosotros. Por cuanto todos pecaron, dice la Biblia. En Adán pecamos todos. ¿Por qué? Porque Dios sabía esto. Si pecó el modelo, más vale que iban a pecar todos los que venían detrás.

Esto es una realidad mi hermano. Entonces, en el alma, es a donde está la voluntad, adonde está la mente, la imaginación, y vamos a llegar a algo que yo considero, es lo más importante si es que lo podemos entender; la mente, la imaginación y otras cosas más, pero por ahí estamos.

Entrenamiento

Así como el cuerpo tiene órganos, también el alma tiene órganos, y el espíritu tiene órganos. Son parte de nuestro ser. Entonces fíjate una cosa: tu alma, ¿Por qué se resiste a ser moldeada a la imagen de Cristo? Porque ha recibido patrones opuestos. Ahora yo quiero preguntarte: ¿Cuáles son esos patrones? ¿Cómo ha sido formada tu alma? Por entrenamiento.

Tú has sido entrenado. ¿Qué significa esto? En tu vida, ha pasado gente que te ha entrenado para la vida. No estoy diciendo que te hayan entrenado para bien o para mal. No voy a calificar. Simplemente usemos el verbo: entrenar, que ha afectado tu vida. Han pasado tus padres, han pasado maestros en la escuela, han pasado vecinos, amigos, venerables hermanos del culto, pastores y vaya uno a saber cuántos y quiénes.

Han pasado por tu lado, y un sinnúmero (escucha bien esto) de personas han aportado su granito de arena para que tu vida sea lo que hoy es. Tú no eres lo que eres por lo que eres. Por el lado tuyo, tus reacciones, tus actitudes, tu forma de mirar, tu forma de ser, tu forma de mirar la familia, tu forma de mirar el matrimonio, tu forma de mirar la iglesia, tu forma de mirar a Dios, tu forma de mirar a los vecinos, tu forma de mirar el deporte, tu forma de mirar televisión, tu forma de caminar, de hablar, de sentarse, tu forma, ha tenido el aporte de cientos de personas.

Tu filosofía de vida, la manera en que te lavas los dientes, la manera en que te peinas, todo, todo. Porque para eso fuimos creados: para que otros formen nuestra vida. El principio de entrenamiento. ¿Qué pasó? Esas personas fueron acumulando conceptos e ideas que se asentaron de una manera inherente en nuestras vidas.

¿Qué significa esto? Que las personas han afectado tanto nuestras vidas, que ya actuamos por inercia. Yo ya no tengo que levantarme y ponerme a pensar cómo voy a reaccionar si viene alguien, ¡No y no! Es parte de mi ser, no lo tengo que pensar, no lo tengo que calcular. Yo, ya pienso así. ¿Y quién me hizo pensar así? Un principio de entrenamiento. Que lo puso Dios para bien, pero como estamos en una naturaleza de pecado, no hemos tenido lo más selecto a nuestro alrededor. Y esas personas, han afectado nuestra manera de ser.

Las personas que han pasado por nuestro lado, ya son parte nuestra. Porque ellos se formaron en nosotros. Tú tomas el hábito de otra persona y se te pega, se te adhiere y esa persona ya está en ti. ¿Qué hubiese pasado si Adán hubiese oído todo lo que Dios decía? ¿Hubiese estado adónde? Adán hubiese sido como Dios. En su carácter. Por eso dice: a imagen y semejanza. ¿Qué hubiese pasado si Adán hubiese guardado las leyes de Dios? Adán hubiese estado reflejado en Abel y Caín. Por eso es que dice la Biblia: por cuanto Adán pecó, por uno, entró todo el pecado en nosotros. Por cuanto uno murió, fuimos todos salvos. El principio de entrenamiento. El principio de programación.

¿No te da cierta “cosa rara” el saber que dentro tuyo andan acompañándote por la vida un montón de personas? Es posible que ya ni siquiera estén más y que ni siquiera te acuerdes quiénes son, pero pasaron por tu vida y dejaron su marca. Personas que te afectaron con sus miradas, personas que quizás te afectaron en algo y que ni siquiera lo saben, pero te afectaron. Eso es una realidad. Ojo: no estoy diciendo esto para justificar tu forma de ser.

Herencia

Es decir que globalmente yo soy lo que soy, porque hay personas que me entrenaron para esto. Es como quien agarra un equipo deportivo y durante una semana les habla a los jugadores, les hace dibujitos en una pizarra, los agarra uno por uno y les dice diez veces qué cosa tienen que hacer y qué cosas no tendrán que hacer. El domingo, cuando salen a la cancha a jugar el partido oficial los ves y te hacen todo lo que les fue enseñado y del modo en que les fue enseñado. Principio de entrenamiento. Si no lo hacen, lógicamente, despiden al Director Técnico, es lo usual.

La segunda manera por lo que nosotros somos lo que somos, es un principio que vamos a llamar: un principio de herencia. Dios es un Dios de herencia. Por eso es que vamos a leer en la Biblia, por ejemplo, “El Dios de Abraham”, “El Dios de Isaac”, y “El Dios de Jacob”. Por cuanto le prometí a tu padre Abraham; Dios es un Dios de herencia. Funciona el principio de herencia. Si el principio de herencia hubiese funcionado en un hombre santo y sin pecado, al día de hoy nosotros estaríamos viviendo la herencia de Adán. Por eso cuando Dios encontró a un justo que creyó la promesa, como Abraham, lo constituyó heredero de la promesa y, con él, como lo dice Pablo en Gálatas 3, a nosotros.

Es decir que si yo tomo una postura de fe y nutro mi vida con la palabra de Dios, la herencia de Abraham llega a mí. ¿Por qué? Porque el principio de herencia funciona. Siempre, ¿Eh? Porque el principio de herencia fue dado para funcionar para bien, pero por cuanto el hombre pecó, funciona para mal. Se tergiversa el principio.

Hay un principio de herencia. ¿Cómo funciona? Es un principio congénito, que se puede transferir por la vía genética. Esto se da también, a veces, en las enfermedades físicas. Por eso te lo preguntan. Yo te puedo asegurar que así como pasa en el ámbito físico, así también pasa en el ámbito espiritual.

¿Tú crees en la transferencia de espíritus? Más te vale que creas. Moisés, cuando oró por Josué, le transfirió su espíritu. Por eso se usa la imposición de manos. Hay tantas cosas que hacemos y no sabemos ni para qué. Cuando Pablo le dijo a Timoteo: Aviva el don que hay en ti, que te fue dado (¿Por qué?) Por la imposición de manos. Bárbaro, pero hay un problema: así también se transfieren espíritus de hechicería y de brujería.

No digo siempre, pero muchas veces, así como se transfieren las enfermedades, hay espíritus. Yo hice una lista, acá, que nace un poco de la realidad más que de los libros: vicios, adulterios, lujuria; y muchas veces, aconsejando a la gente, y llevándolos a ver a sus antepasados, vamos a llegar a un momento en que vamos a encontrar que es posible esta realidad.

¿Pero sabes cuál es el problema? Que muchas personas, que muchos creyentes, han aceptado eso. “Yo soy así” ¿Por qué dicen eso? Han aceptado eso. Han aceptado esa programación en su vida. Ah, pero siempre nos piden que oremos. Pero ya han aceptado el programa. Y que nadie se atreva a sacarme el MP4. Ya están programados. “Amén”; “Gloria a Dios”; “Bendito sea su nombre”; “Juan 3:16”; “Filipenses 4:13”; Pero no han afectado sus vidas, porque todavía no han tratado con sus pasados.

Cristo ya los lavó, ya los limpió, pero no han tratado con sus vidas. Muchas personas dicen: Ah, hermano, ¿Usted sabe? Cuando yo no era cristiano, iba a los hechiceros. ¿Y sabe una cosa? Muchas veces me dijeron con exactitud lo que me pasaba. ¿A ver? ¿Qué es eso? ¡Diga! ¡Diga! Es muy fácil. Cuando hay espíritus transferidos de generación en generación, lo que está haciendo ese espíritu, es comunicarse con el espíritu del hechicero y transmitirle toda su vida.

Evasiones

¿Nunca te preguntaste, o le preguntaste a otros, u oíste a otros preguntárselo, “¿Por qué seré así?” Saúl lo hacía. ¿Por qué soy así? Pero cada día que pasaba, le gustaba más matar. Tú lees la Biblia. Saúl se arrepentía, iba y mataba a uno, lo quería matar a David, fracasaba y al rato estaba llorando: “¡No lo quiero matar a David!” Un día se puso a danzar. Se pasó todo un día alabando a Dios.

David habrá pensado: “Bueno; este ya se convirtió, ahora no me va a querer matar más”. Al rato, dice la Biblia, ¡Más ganas de matarlo tenía, todavía! A veces vemos creyentes así: vienen a la iglesia, buscan a Dios, leen la Biblia, oran, ayunan, y hacer todo el mecanismo cristiano, pero nunca cambian, porque no se deciden a enfrentarse con sus conflictos interiores.

¿Por qué no se puede solucionar mi problema?, Se preguntan muchos. ¿Por qué? ¿Por qué no puedo despojarme de tal o cual flaqueza? Eso lo hace la palabra de Dios, y hasta allí todo va bien. El problema es qué palabra es la que necesito. El alma contraataca, con sus mecanismos de defensa cuando Dios trata con ella. Lo que se va contento de una reunión es tu espíritu, que ha sido alimentado por la palabra de Dios. Tu alma no. Tu alma te agarra al otro día, cuando ya no hay música ni hermanitos cerca, y te dice: bueno, ahora vamos a negociar el mensaje de anoche de acuerdo a como soy yo. Y ahí empieza la discusión.

La conclusión para dejar, es que Dios no quiere que tú andes por allí echándole la culpa a nadie. Ahora no me vengas con. “Ah, yo soy así, entonces, como producto del principio de entrenamiento”. O “Yo soy así producto del principio de herencia o de transferencia de espíritu”. Todo lo que he dicho ha sido, simplemente, para hacerte ver una realidad, pero tú y yo somos responsables de que nuestras vidas experimenten un cambio.

(Hebreos 4: 12)= Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

 No sé si has prestado atención a que no dice que la palabra de Dios está viva, dice que es viva. Simple. Porque todo lo que está vivo, se muere, en tanto que lo que es vivo, sigue viviendo. Principio de eternidad, un jeroglífico egipcio si lo queremos analizar.

La palabra partir, aquí, es la palabra merismos, y significa separar. Es como quien agarra el motor de un auto y lo desarma parte por parte. No quiere decir que lo va a tirar todo a la basura, quiere decir que lo va a separar pieza por pieza para ver adonde está el problema. Y la Biblia dice que la palabra de Dios es un merismo, un bisturí, es una herramienta de incisión, que separa lo que es del cuerpo, lo que es del alma y lo que es del espíritu. A esto lo produce la palabra haciéndote entender quién eres y cómo eres. Es el único modo de ilustrarte sobre cómo quiere Dios que seas.

 Cuando aceptas a Cristo, tu espíritu pasa a ser santo. El problema es que desde allí en adelante, Dios va a tener que tratar muy seriamente con tu alma. Al alma le gusta la independencia, por eso busca religiones que no le digan que hay que vivir en santidad. La religión de “créetela que tú eres mucho”, le encanta. Por eso proliferan tanto las doctrinas orientales que tienen una filosofía llamada yoísmo. “Tú puedes; tu mente puede dominarlo todo”. A pedir de boca del alma. ¿Puedes ahora entender algunas cosas que hasta aquí te parecían incomprensibles?

 (Proverbios 20: 27)= Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón.

 Quiero recordarte que corazón, en el hebreo, es sinónimo de alma. Y también creo necesario recordarte que, Escudriñar, llevado al idioma cotidiano, es lo más aproximado a investigar. Todos nosotros aprobamos que un doctor en teología se pase las horas buscando cinco patas a un gato que tiene cuatro, pero al mismo tiempo, rechazamos la idea de que a eso tengamos que hacerlo todos los creyentes. ¡¡Es que hay que estudiar para hacer eso con seriedad, hermano!! Ah, no sé. La Biblia manda que escudriñemos las escrituras, y no dice nada de cultos o analfabetos.

La gran clave, una vez más, es obedecer a Dios o a los hombres. ¿pero no hay hombres que representan a Dios? Sí, pero esos hombres jamás te enviarían a realizar algo que la Biblia no avala. Y mucho menos te enseñarían algo inventado por ellos mismos, tal son algunas doctrinas denominacionales, en lugar de hacerlo con lo que Dios dijo.

 Revelaciones

Somos una trinidad, a esto lo sabemos. Así como la gran Trinidad es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, así también el hombre, creado a imagen y semejanza, es una trinidad: espíritu, alma y cuerpo. Con el cuerpo tengo contacto con el mundo exterior. Con el alma tengo contacto conmigo mismo, y con el espíritu tengo contacto con Dios. Creo que ya puedes ir examinándote y examinando tu vida a la luz de estas conclusiones.

Ahora bien; ¿Qué pasa? Pasa que cuando el alma es dueña, y ha sido programada desde pequeña por Satanás, como todos nosotros, ahí lo tienes al espíritu. Como estaba muerto el espíritu, ahí lo tienes, pisado. No existía el espíritu. Pero cuando tú aceptaste a Cristo, tu espíritu nació de nuevo, no tu alma. Ella solamente tiene que someterse, pero se resiste y pelea. ¡Vaya si pelea! Y es acá, en el alma, donde precisamente están los vicios y la programación y todo lo que conforma lo que la sociedad erudita denomina: personalidad. En suma: tu manera de ser. Por eso es que le cuesta tanto someterse al espíritu, aunque ponga todas sus fuerzas en hacerlo.

(Salmo 42: 7)= Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.

 ¿Qué significa esto de “un abismo llama a otro abismo?” Significa lo siguiente: Cuando tú recibes una revelación de la palabra de Dios y la pone por obra, esa revelación, ese abismo revelado en ti, lo vas a preparar para una próxima revelación. Un abismo llama a otro abismo a la voz de sus cascadas. Una revelación nos conduce a otra superior dictada por la voz de la cascada divina que es la palabra de Dios.

Por eso hay enfermos psiquiátricos; porque el psiquis, o sea el alma, no nació para mandar, nació para someterse al espíritu. Por eso las órdenes que Dios le dio a Adán, fueron órdenes espirituales. Que cuando el hombre murió espiritualmente, no lo pudo poner por obra.

 Entonces, cuando yo recibo una revelación, Dios me va a dar otra revelación que le dará plenitud a la anterior y preparará el entendimiento a la próxima. Siempre y cuando la ponga por obra, claro está. Si no me voy a quedar estancado allí. ¿Entiendes ahora por qué hay tanta gente que crecía y crecía y un día se detuvo y empezó a caerse?

Porque creyó que ya había llegado a “lo más”. Y a mí me gusta usar una palabra, acá. ¿Qué pasa cuando yo recibo una revelación de una palabra y la empiezo a poner por obra en mi vida? ¿Sabes qué es lo que le pasa al alma? Sufre una metamorfosis. Empieza a cambiar. Y la gente que me conoce, empieza a espantarse. ¡Gloria a Dios!

 Cuando un esperma fecunda un óvulo, lo que allí empieza a gestarse tiene un aspecto horripilante. ¿Nunca ha visto un feto? ¡Huaaauuu! A los dos meses, no es mucho mejor. Y tampoco lo es a los cuatro. Pero a medida que va pasando el tiempo, se va alimentando hasta que termina siendo la orden genética que traía un esperma y un óvulo. Que ni se veían.

Sujeción

 Así es la palabra de Dios. Cuando la palabra de Dios entra en nuestras vidas, al comienzo parece que no pasa nada, pero ya está sembrada. Y conforme yo voy luchando y conforme yo voy poniendo la palabra por obra, hoy un versículo, mañana otro, y mañana otro, y voy escudriñando mi vida, lo que no es de Dios.

“¡Ah, Señor, a esto lo aprendí de mi tío y está mal!”. “¡Ah, Señor, esto lo aprendí de la religión y está mal. Lo saco y agarro su palabra, y la introduzco allí y empiezo a sacar lo que no es bueno, y empiezo a introducir la palabra de Dios! ¿Sabes lo que le pasa al alma? Se vuelve más fiera que antes.

Por eso es que algunos creyentes, dicen: yo no sé para qué me habré metido en esto. Y algunos se confunden y otros tienen ganas de volverse atrás. ¡Y claro! Antes, el alma hacía lo que quería. Iba para allá, venía para acá. Ahora, tú la estás empezando a sujetar a la palabra de Dios y entonces empieza a ser transformada.

Y eso le molesta, le duele, empieza a moverse dentro tuyo. Empieza a cambiar, es una metamorfosis la que va sufriendo, porque lo que hacías antes, ya no lo hace más. Porque a esto lo aprendí, porque esto me pasó, una mala experiencia del pasado, ahí empieza.

(Romanos 12: 2)= No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

 Aquí, la palabra transformaos, equivale a metamorfosis. ¿Cómo sufre metamorfosis el alma? ¿Por qué hay cambios en la vida de una persona? Lo miran y le dicen: como decimos en Argentina: ¡Che! ¿Qué te pasó a vos? ¿Qué bicho te picó? ¿Adónde vas? ¿Qué te hicieron los evangelistas tarados, esos? Esa es la metamorfosis que va sufriendo nuestra persona, nuestra manera de ser, por la palabra que va obrando en nosotros. El comienzo no es bueno, pero vale la pena.

Reacciones

 Es importante, y ahora vamos a meternos en un tema precioso, conocer como reacciona el alma ante las circunstancias de la palabra de Dios. La clave es: ¿Por qué soy como soy? Y Dios nos va a mostrar por qué somos como somos.

Hazte esta pregunta: ¿Por qué yo tengo este estilo de vida que tengo? ¿Adónde lo compré? Cálmate. No lo compraste. Nuestra cultura, el medio ambiente, la crianza, la influencia de personas, dolores que hemos recibido en nuestra niñez, rechazos, raíces de amargura, traumas de malas experiencias, todo eso, ha ido formando tu carácter. Ni un psicólogo ni un psiquiatra pueden llegar a la raíz del problema, porque ellos trabajan únicamente este nivel.

 Yo doy gracias a Dios que hay psicólogos cristianos, porque de la misma manera en que Dios ha permitido al hombre entrar al soma, es decir al cuerpo, y tú cuando te duele algo vas a un médico y le dices: “Oiga doctor, solucióneme el problema que tengo con el soma”, y entonces ahí el médico te da la pastillita medio mágica esa que te cura todo, Dios ha permitido también al hombre entrar a investigar en el psiquis, que tú sabes, es el alma.

Muchos creyentes han cometido el error de ejecutar a todos los psicólogos. Mira, yo te voy a decir algo: en la Psiquiatría, hay el mismo riesgo que hay en el resto de la medicina: están los médicos y están los curanderos, esto es: los improvisados.

Claro que eso no quiere decir que porque haya curanderos tú no irás a los médicos; Tú sabes cuál es la diferencia. Pero tienen un problema que en muchas ocasiones, algunos de ellos no alcanzan a entender: por buenos que sean los psicólogos, jamás van a poder entrar a la raíz del problema, porque el problema tiene una raíz espiritual y allí, entra solamente Dios.

 Entonces, cuando tú vas al psicólogo, lo que él te dice, es lo mismo que tú le has dicho antes, pero con términos que tú no entiendes y, encima, te cobra. Y acá viene lo que hay que conocer. ¿Sabes una cosa? Todos nosotros respetamos siempre a un mismo patrón para reaccionar, siempre. Y acá voy a usar una palabra muy linda. Somos personas predecibles.

Demos vuelta como le demos vuelta, siempre reaccionamos igual. Somos predecibles. Si no hemos nacido de nuevo, el alma, que es programable, es también predecible. Tú vas a una computadora, le colocas un programa y, hagas lo que hagas con ella, al otro día aprietas una tecla y ahí está el programa: intacto.

 ¿Sabes qué usa Satanás para trastornar la vida de muchos cristianos? ¿Sabes por qué muchos cristianos somos estorbados por Satanás? No es porque Satanás conozca nuestra mente, porque tú sabes muy bien que Satanás no puede conocer nuestros pensamientos. Él no tiene acceso, él no es omnisciente.

¿Sabes por qué Satanás se da cuenta, a veces, cómo tentarnos, cómo estorbarnos, cómo apartarnos del camino? Porque él usa este principio: somos predecibles por la forma en que nosotros hemos sido afectados en nuestras vidas.

Debilidades

 Satanás sabe cuáles son nuestras áreas de debilidad. Y somos predecibles a eso. Estoy hablando de una persona que no ha conocido a Cristo, eh? Como hay áreas de su vida que todavía no han conocido a Cristo. Hay áreas de su vida que aunque lo hayan oído, jamás han creído todavía que Cristo murió en la cruz.

Somos personas predecibles y reaccionamos conforme al patrón que tenemos adentro nuestro en forma de programación. El alma es predecible y aquí es donde se mueve Satanás. Satanás se mueve con cierta comodidad porque él conoce lo que te ha pasado a lo largo de toda tu vida.
Él sabe quién te formó, sabe tu religión, sabe todo; tiene una excelente historia clínica personal tuya.

Sabe las cosas que te pasaron cuando eras pequeño, las experiencias amargas que has tenido, cuál es tu debilidad. Si es la lujuria, si es el sexo, si es andar por allí metiendo las manos donde no debes, si es el robo, si es el hablar mal. Él sabe todo eso y, por cuanto somos programables, él sabe también cómo atacarnos. Ese es el pie, la cabecera de playa, que Satanás tiene en nuestras vidas: nuestra alma programada desde antes de conocer al Señor.

 La programación de la mente del hombre que no conoce a Cristo, en su mayoría, está programada por espíritus que a cierta edad, comienzan a manifestarse en ti. Satanás sabe a qué estímulo tú y yo vamos a reaccionar. Por eso algunos de ustedes jamás van a ser tentados por un billete de cien dólares, que su padre desde que tú eras pequeño y sin ser creyente, te enseñó que jamás debías robar.

Esa es una programación y tú no vas a robar. Tú lo sabes, pero Satanás también lo sabe y no va a tratar de tentarte allí. Está vencido, pero no es tonto. De allí que Satanás no te va a poner un banco a la vuelta de tu casa para que tú lo asaltes,  porque esa área de su vida ya fue programada para no robar aún antes de conocer al Señor. Pero hay áreas, seguramente, que por nuestra naturaleza de pecado, son débiles.

 En tus emociones, si fuiste engañado sentimentalmente, si has tenido una mala experiencia, allí es donde él sabe cómo y dónde atacarte. En tu programación. Él sabe cuál tecla tocar. ¿Cuántos se estarán dando cuenta, ahora, porque el Espíritu Santo se los está confirmando, que tienen una tecla que con sólo ser apretada los lleva a una reacción que conocen muy bien?

 ¡Claro, pero yo ahora tengo a Cristo, hermano! ¡Sí que lo tienes! Pero mira lo que te voy a decir ahora. Hay una naturaleza en nosotros, que Satanás no puede predecir. Porque él no tiene acceso ni nunca estuvo allí, que es la naturaleza del Espíritu. Si tú y yo entendiéramos esto…

Nada

 Escucha bien. Este súper versículo que encontré aquí. Hace mucho tiempo que está en la Biblia, pero es como si lo descubriéramos hoy.

 (Juan 14: 30)= No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.

 Fíjate esto: Jesús estaba con discípulos y les dice: “miren, ahí viene Satanás. Pero ¿Saben una cosa? Quédense tranquilos y no tengan miedo, que él no tiene nada en mí”. ¿Qué significa eso? Que Satanás nunca pudo programar a Jesús. Jesús nunca fue programado por nada malo. Ni siquiera ante la vulnerabilidad que José o María podían tener, como seres humanos, para ser utilizados. Si vemos las cosas hereditariamente, no pudo ser porque él fue engendrado por el Espíritu Santo, con esperma divino, no humano. ¿Entiendes?

 Segundo: no pudo, tampoco, ser afectado en cuanto al medio que lo rodeaba, porque la Biblia dice que Jesús, desde pequeño, crecía en sabiduría para con Dios y para con los hombres. Ya a los doce años, Jesús discutía en el templo con los doctores, porque conocía toda la ley. ¿Qué significaba eso? Que Jesús no vivía según el alma, como nosotros, en una naturaleza de pecado.

¿Cuántos saben que todos hemos vivido mucho tiempo de acuerdo con nuestros modos de pensar? Y bueno, Satanás conoce todo eso, tu comportamiento, tu filosofía y cómo vas a reaccionar en cada caso. La naturaleza almática, es predecible.

 ¿Sabes que vas a desayunar mañana? Salvo excepciones, lo mismo que desayunaste hoy. Es predecible. ¿Sabes cómo te vas a peinar mañana? Igual que como te peinaste hoy. Ya estamos programados. ¿Sabes qué vas a decir cuando estés cansado? Lo mismo que dijiste ayer cuando estuviste cansado. Somos predecibles. Pero Jesús no lo era. Ahí estuvo una de las enormes diferencias.

Palabra

Satanás no pudo tentar ni hacer caer a Jesús. ¿No ves que lo probó por todos lados porque no sabía por donde agarrarlo? Porque Jesús no tenía una programación predecible, él no vivía según la carne. Él vivía según la palabra de Dios. ¿Sabes por qué, muchos creyentes, a veces caemos y pecamos? Porque nos falta precisamente eso.

¿Sabes por qué Satanás no sabe lo que hay en el espíritu y por consecuencia no puede predecirlo? Porque Satanás no tiene conocimiento de la Escritura. ¡Pero no! ¡A mí me enseñaron que Satanás conoce la Biblia mejor que yo! ¡Además, hay muchos versículos que muestran que él andaba repitiendo la palabra de memoria! ¿Cómo me dice que Satanás no tiene conocimiento de la palabra?

Te lo digo porque es así. Satanás tiene letra, pero no tiene revelación de la palabra. Él agarra y la lee y la repite como un papagayo porque se encuentra con muchos creyentes que son peores que él. Si cuando dijo: “lárgate por la montaña que los ángeles te van a agarrar y qué sé yo cuanto, no tenía ni idea de lo que estaba diciendo.

Hay algo que hoy te tiene que quedar muy en claro si es que hasta hoy no lo habías visto: si Satanás tuviera verdaderamente conocimiento, revelación de la Escritura, jamás hubiera crucificado a Cristo. El leyó el salmo 53, y no lo entendió. Si hubiera leído Isaías 53, y lo hubiera entendido, jamás habría crucificado a Cristo. Nunca llegó a darse cuenta que la cruz no significaba muerte, sino que significaba vida. Jesús, para él, era impredecible. Porque lo espiritual sólo es revelado a los espirituales.

¿Nunca te has preguntado, siendo las cosas como son, y siendo él tan astuto e inteligente, cómo es que Satanás no se arrepiente nunca? Porque no le es revelada la palabra. Un borracho que anda a los tropezones por la calle y a los porrazos por las cunetas llenas de barro, si hoy levanta una mano y se entrega a Cristo, ya tiene más luz de la palabra que Satanás. Porque a él sí le será revelada la palabra por amor.

Áreas

¿Cuál es el problema? Que Satanás conoce nuestras áreas de debilidad. Y sobre esas áreas trabaja. ¿Qué pasa con las tentaciones y los ataques que vienen a tu vida? ¿A qué nivel vienen? A este nivel. Satanás te va a atacar en toda su área de programación. Él sabe en las partes que tuviste problemas, él sabe en las partes que tuviste dificultades. Él sabe como es tu manera de pensar sobre esto y sobre lo otro porque él ha estado, durante tu niñez, en tu programación.

Satanás, por ejemplo, ha rebajado tu autoestima diciéndote desde pequeño que no servías para nada. Pero por otro lado te ha levantado líderes que él se ha encargado de levantar, y grandes, para que tú digas: yo soy esto y nunca voy a poder ser eso. Estimula tu mente distorsionando la Biblia y te enseña que el poder está en ti y empieza a fabricar un trauma dentro tuyo, haciéndote sentir que no sirves para nada. La otra punta son aquellos que levanta en liderazgos de vanidades, dinero y humanismo.

Dios, lo único que quiere con esta palabra, es bajar tu alma y levantar tu espíritu. ¿Sabes una cosa? Una persona que es guiada por la palabra de Dios, es decir que lleva la palabra incorporada a su vida diaria, se vuelve impredecible para Satanás. Hay hermanitos que te dicen: “¡Qué le va a hacer; mi vida es así de monótona!” Entonces ya eres carne para Satanás, porque él ya sabe cómo te vas a levantar, con qué cara te vas a levantar, cuál va a ser tu primera queja, que si hubo sol, que si hubo frío, que si hubo calor y, al final, tengo tantos problemas que yo no sé por qué no tengo problemas, y porque no tengo problemas, tengo un gran problema. Y ya Satanás conoce todo tu repertorio. Pero el que vive conectado con Dios…

La Biblia dice que el Evangelio es novedad de vida. ¿Sabes para qué? No para que seamos felices, sino que la novedad de vida en Cristo, es guerra espiritual contra Satanás. No hay nada mejor, en una guerra, que el elemento sorpresa, lo imprevisible. ¿Cuántos quieren ser victoriosos en su vida cristiana? Sean impredecibles. Mañana hagan algo que no hicieron nunca. Mañana asusten ustedes a Satanás haciendo algo que no era su costumbre.

Pero no; no te sales de la rutina y Satanás ya te conoce el repertorio. “Es que esto es muy duro para mí”. Otros dicen: “Yo no entiendo la Biblia”. Pasan cuarenta y cinco años, y… “¡Me cuesta entender la Biblia!” No se dan cuenta que mientras lo sigan creyendo y encima declarando, ese principio de fe, aunque en este caso negativa, funciona y, efectivamente, tu mente se bloquea cada vez más y tú entiendes la Biblia cada vez menos.

Escucha esto: si tú tienes un área en tu vida que puede ser doblada, Satanás la va a doblar. Lleva mucho tiempo en este negocio. Vas a la iglesia, tienes un culto glorioso, al otro día te levantas gozoso y glorioso, llegas a tu trabajo cantando, el jefe se te viene encima y te levanta por los aires por un asunto del cual tú eres inocente y ya está; has perdido la paz y aquel culto glorioso es historia. Él te conoce.

Impredecibles

¿Queremos tener victoria? Hagamos hoy algo que nunca habíamos hecho antes. Impredecibles. No vivamos programados. Por eso es que Dios es anti-religioso. Por eso es que nuestras reuniones siempre tienen que tener algo nuevo. Aunque sea cambiémonos de lugar en el templo si es que todavía estamos yendo a alguno. Ya sabemos qué cara vamos a poner cuando cantemos y cuál rostro cuando oremos.

Sentarse, pararse, levantar las manos, aplaudir, hacer silencio, inclinar el rostro y cerrar los ojos, (¿Quién habrá inventado esto?) Mirar al cielo, abrazar a su hermano que está al lado. Hacemos un montón de cosas que no son malas, pero las hacemos tan religiosa y repetidamente que esto es precisamente lo que quiere el diablo. A él una iglesia religiosa y ritualista no le molesta. Satanás reina en el legalismo, las formas externas, las costumbres evangélicas y las tradiciones. El hombre espiritual, es impredecible.

Por eso Jesús sorprendía. ¡Un día suspendió una campaña de quince mil personas, viajo toda la noche, se liberó un endemoniado y se volvió! ¿Quién sería capaz, hoy, de suspender una campaña de quince mil personas para irse a un cementerio a predicarle a un endemoniado, sabiendo que andaba rompiendo a mordiscos todo lo que se le cruzaba por el paso?

Con Jesús nunca se sabía a qué hora iba a ser el culto.  ¿Sabías que la iglesia primitiva, cuando comenzó andando en el Espíritu, era lo mismo? ¿Sabías que en los lugares de gran persecución, -contaba un pastor que vino de Ucrania, cuando todavía esa región estaba bajo el dominio de la entonces Unión Soviética-, no hay horario de culto? La gente va al culto a la hora que el Espíritu Santo le dice. ¡Y todos se juntan a la misma hora! Cientos de personas y nunca se anuncia el horario. ¿Sabes por qué? Porque si dicen a qué hora empiezan, antes de llegar, ya está la policía allí para meterlos presos a todos. Eso era antes, no? Pero así creció la iglesia. Se juntaban cientos y cientos de personas y nadie sabía el horario. Elemento sorpresa.

Aquí andamos: “¡Ya son las ocho y todavía no empezamos; Qué falta de respeto!” Promocionamos todas las reuniones por todas las radios cristianas incluida la propia. Hasta los demonios de sordera andan diciendo: ¡Ché! ¡En lo del pastor Piripichio la reunión es a las ocho! Así andan los creyentes. “Y… no sé… vaya a saber si mañana voy a tener para comer…” ¿Te das cuenta por qué el hablar es tan poderoso?

¿Te das cuenta por qué hay tantas personas con conflictos internos, íntimos? Porque hay un principio de naturaleza en nosotros que no nos permite conocer lo que somos. Hermano: si con tu boca tú te vuelves predecible, esa va a ser el área donde el diablo te va a perturbar y hasta te va a doblar. Si tú no te sanas de tu trauma, si no sales de todo eso, jamás le vas a poder pisar la cabeza al enemigo.

Y hermano, ¿Usted es cristiano? … Gracias a Dios… Cuando el Espíritu Santo toma control de tu vida, Satanás no tiene áreas para predecir tu vida espiritual. Por eso dice el Señor: guiados por el Espíritu. Usamos esa palabra, una mayoría de veces, sin saber muy bien por qué. “Y bueno, hermano, que el Espíritu te guíe”. ¿Sabes qué significa “que el Espíritu te guíe?” ¿Quién sabe adónde voy a estar dentro de un rato?

Felipe, un día estaba predicando en Samaria, y se estaba convirtiendo todo el mundo, y el Espíritu lo agarró y ¡Flash! Mira si le pasa eso a uno que va a la iglesia. Al día siguiente, ya andaría toda la iglesia preguntando adónde lo velan y cuándo son sus funerales. ¿Te das cuenta adónde llegamos cuando hablamos de un cristiano carnal? ¿Te das cuenta por qué nos sobrevienen muchos conflictos? Porque somos predecibles.

Satanás ya conoce tu corazón con respecto a tu hogar, ya conoce los odios que tú tienes, ya sabe a quién le tienes rencor porque tú mismo lo estuviste diciendo esta mañana y todo el mundo se enteró. Te voy a decir algo: lo que tú piensas aquí adentro, en el reino de los aires, sale en altoparlantes a quince mil wats de potencia cada centímetro cuadrado. Tú estás murmurando algo de alguien bajito, que apenas se oye, y le estás diciendo a tu interlocutor lo que corresponde, es decir: que no se lo diga a nadie. Y en el Reino de Dios, sale: ¡Brrraammm! Ahí está: nos volvemos predecibles.

Hay un serio problema, entonces, que Satanás tuvo que enfrentar con Jesús. Espero que lo tenga con nosotros también. Jesús fue impredecible. Por eso es que a Jesús le daba de vomitar cuando veía a los fariseos. Les dijo: ¡Sepulcros blanqueados, eh, vengan! ¡Tengo un mensaje para ustedes! ¡Se acuerdan de la cara de los discípulos, de los apóstoles, de los fariseos, de todos, cuando Jesús se fue a cenar con los pecadores? ¡Huau! Era impredecible.

Un día le cayó un casamiento, se les terminó el vino y él se los multiplicó en cantidad y calidad, para que tomaran buen vino. Un día salió a caminar, a estirar las piernas un rato, y se llevó a tres discípulos. Les hizo aparecer a Elías y a Moisés como para que cambiaran un poco el día. ¿Te das cuenta? Yo me imagino la vida que debe haber llevado Satanás durante esos tres años… Nervioso. Con un estrés galopante. Con decirte que dice la Biblia que se tomó vacaciones, que lo dejó por un tiempo…

Impregnados

Su niñez fue perfecta, sin traumas. No fue enfermo, no tenía problemas congénitos. Pero nosotros somos diferentes. ¿Qué tenemos que hacer nosotros? ¿Qué significa esa oración que tú haces cuando dices: “Señor, quiero ser moldeado como Cristo? Yo no sé verdaderamente qué imagen tenemos de Cristo. ¿Queremos tener barba y con eso ya está? ¿Nos gusta el pelo largo, a la nazarena? ¿Andar como en las películas, en los románticos atardeceres del mar de Galilea? ¡Basta hermano! Algunos de ustedes no van a pisar Galilea en toda su vida!

¿Sabes qué significa ser como Cristo? Que su carácter, su forma, impregne nuestras vidas transformándonos, a nosotros también, impredecibles. ¡Cuándo menos se lo espere Satanás, le hablo de Cristo al señor ese que está en la esquina! ¡Cuándo menos lo espera Satanás, le mando un ayuno! Y no avisarle cuatro días antes, en el culto de oración que la semana que viene van a hacer un ayuno. ¡Sorpréndelo!

Pero nosotros arrastramos maldiciones, naturalezas pecaminosas, un pasado trabajado por Satanás. Cristo vino, nos salvó, nacimos de nuevo, pero esa alma está mal educada. El alma razona, por eso el creyente que razona todo, nunca llega a vivir con Cristo. Si tú razonas todo lo que la Biblia dice, tú jamás vivirás como dice la Biblia. Y si no puedes vivir como dice la palabra, tú no eres un creyente, tú apenas eres miembro de alguna congregación. Y eso no salva a nadie. Por eso es que dice la Biblia que a Dios le agradó salvar al hombre por la locura de la predicación.

Jesús se paró delante de ellos y les dijo: “Padre, te alabo, porque escondiste estas cosas a los sabios, a los almáticos, pero a estos pequeñitos que creen, se los revelaste«. El mundo moderno todavía no ha podido entender esto. Y la parte intelectual de la iglesia, tampoco. Por eso es obligatorio tener seminario para poder ministrar. Lo lamento, Dios no piensa de la misma manera.

Partimiento

Hay elementos dentro de la vida de un creyente que, en muchas ocasiones, no pueden ser mostrados públicamente porque ello indicaría a sus compañeros de ruta, que está en un nivel que no es precisamente de buen nivel, como para ser puesto por testimonio o ejemplo. Uno de esos elementos, serán los que habrán de encontrarse en este estudio.

(Hebreos 4: 12)= Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

 Dice que esa espada penetra hasta partir el alma. Nosotros, a esto, lo hemos leído cien mil veces y a muy pocos se les ocurrió preguntarse ¿Cómo caracoles podría hacerse para partir, dentro de lo que nosotros conocemos con esa palabra, algo que ni siquiera sabemos qué forma tiene, dónde está y, muchos, ni siquiera tienen certeza de que exista? Es que la palabra partir, aquí, es la palabra merismos. Partir, dividir. La palabra de Dios produce un merismos, La palabra, dice aquí, va a partir al hombre en tres partes; espíritu, alma y cuerpo.

 Pero atención: este partir que se produce aquí, no es un partir pedazos de algo para tirar a la basura. Parte para separar, para desglosar, dividir sus partes internas y posibilitar, de esa manera, que haya una solución para sus problemas internos. Separa al alma del espíritu y a ambas cosas del cuerpo. Allí es donde comienzan a aclararse las cosas.

 Dijimos que espíritu, en el original, era pneuma. El alma es psiquis y el cuerpo es soma. Entonces dice que la palabra de Dios parte. ¿Adónde se supone que será el primer lugar en que la espada de la palabra de Dios comenzará a trabajar? En el espíritu. La palabra de Dios viene y hace que nuestro espíritu experimente el nuevo nacimiento. ¿Y cómo sucede eso? Simple: por creer la palabra de Dios. ¿Pero yo no tengo que hacer nada para nacer de nuevo? Si pudiera hacerlo tú, no sería del espíritu, sería del alma o del cuerpo.

 (1 Pedro 1: 23)= Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

 (1 Juan 3: 10)= En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo; todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.

 (2 Corintios 5: 17)= De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

 La palabra de Dios, lo primero que parte, es el espíritu. Trae una semilla, una simiente que va a ser sembrada en tu espíritu. Esa semilla que está sembrada en tu espíritu, va a producir frutos dentro de tu espíritu. Esa es la simiente de Dios. Es decir que la naturaleza de pecado que antes estaba en nuestras vidas va a desaparecer, y una simiente de vida va a venir a nuestro espíritu.

 Por esa razón es que cuando Nicodemo, aquel anciano doctor en teología y master en divinidad, se le acercó a Jesús en una medianoche porque por el día le daba vergüenza, y le preguntó cómo tenía que hacer para heredar la vida eterna, Jesús en Juan 3:5, le dio las dos fórmulas para ser un hijo de dios y alcanzar vida eterna.

Le dijo: Debes nacer de nuevo, del agua y del espíritu. ¿Qué significa eso? El agua es la palabra; tienes que oír la palabra de Dios, recibirla y nacer en tu espíritu. Nacer del Espíritu a tu espíritu. Que el Espíritu de Dios se asiente en tu espíritu. Entonces ya nosotros no somos de naturaleza pecaminosa, sino que al momento de aceptar a Cristo, pasamos a tener la misma naturaleza de Dios.

Re-nacimiento

 Este es un principio básico. Para que dos seres tengan fluida relación, tienen que ser de la misma naturaleza. Y si no, mira esto: ¿Por qué el hombre sin Cristo no puede tener comunicación con Dios aunque se lo proponga con la mejor buena voluntad? Porque son dos naturalezas diferentes. Fíjate que tú, por más que adiestres a un papagayo y le enseñes a hablar, como muchos han hecho, jamás vas a llegar a tener con ese papagayo una relación fluida, sencillamente porque no es de tu misma naturaleza.

Es de esa misma manera en que Dios no puede tener contacto con el ser humano, a menos que ese ser humano adquiera su misma naturaleza. Y de la única manera en que se la puede adquirir, es aceptando a Jesucristo como Salvador y Señor en nuestras vidas y permitiendo que su Espíritu venga a morar en nuestro espíritu.

 Es indiscutible, cientos y cientos de testimonios lo confirman, que esta simiente de la cual le hablo tiene un potencial que lleva a gran vida. No simplemente a vida, dije “a gran vida”. Es decir que la semilla de la palabra de Dios que vino a tu vida, tiene todo el poder para convertirte en una nueva criatura.

Desde ya que te estoy hablando de conversión, no de levantar una mano en una campaña, ser inscripto en un registro, receptor de folletería, tratados y un Nuevo Testamento de regalo y de una orden de largada para una interminable rutina religiosa de templo, banco, corito, mensaje, oración y despedida hasta el próximo domingo. Conversión es conversión, y no se parece absolutamente a ninguna otra cosa que pueda implementarse como imitación.

 Por ese motivo y por todo esto que te explico es que dice la palabra: De modo que si alguien está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas. ¡Esa es una hermosa palabra, hermano! Pero en mi vida todavía no ha funcionado del todo.

¿Sabes por qué? Porque dice que es nueva criatura el que está en Cristo, no el que conoce mucha información acerca de Cristo o del que se emociona con las cosas de Cristo. Estar en Cristo es ser un mismo espíritu con él. No me vayas a negociar por menos que eso.

 La palabra de Dios, es como una semilla. Cuando tú tomas una semilla, lo que estás viendo con tus ojos es precisamente eso: Una semillita insignificante. Pero en cuanto tú arrojas esa semilla en la tierra, ella encuentra el complemento exacto para que la vida que hay en su interior se pueda desarrollar.

Es increíble pensar que toda la selva africana estuvo, antes de ser la inmensidad vegetal que hoy es, encerrada en una semillita insignificante por la que nadie hubiera dado nada, y que con el tiempo llegó a dar el fruto que hoy podemos disfrutar. Ese es el principio que Dios usó para crear todas las cosas, y el principio que Dios todavía usa para trabajar con nosotros.

Él siempre va a comenzar su obra, por tremenda y monumental que sea, a partir de una semilla insignificante. Te lo digo porque si por ahí te estás sintiendo insignificante, eso no quiere decir necesariamente que tengas que retirarte de la batalla. En una de esas quiere decir que tomes el control, el dominio y la autoridad de esa batalla de una vez por todas.

 Dios viene a nosotros, como a través de este texto, y siembra una semilla dentro de tu corazón. Piensa que un día cualquiera, como el de hoy, puede transformar tu vida. Porque la simiente de Dios puesta en nosotros, como dice la Biblia, no es simiente corruptible sino incorruptible, porque eso y no otra cosa es la palabra de Dios.

 Impacto

 ¿Qué va a pasar? Que la semilla viene y se asienta en tu espíritu, pero a la semilla hay que regarla, hay que atenderla, hay que cuidarla, hay que sembrarla en tierra propicia. ¿Para qué? Para que lleve fruto. Muchos cristianos fracasan porque oyen la palabra de Dios, les gusta la palabra de Dios, pero no la riegan, no la cuidan, no la ponen por obra, no oran sobre la palabra, no la estudian. Parece que muchos entienden que la Biblia es un elemento que fue dado para utilizar solamente en la iglesia, o mejor dicho, en un templo.

 La palabra no solamente divide el espíritu, el alma y el cuerpo, sino que la palabra de Dios sigue partiendo y te divide el alma, que es de lo que aquí estamos hablando. Una de las preguntas que en algún momento nos hacemos, es: ¿Por qué soy como soy? ¿Por qué tengo los problemas que tengo?

No hay manera de solucionar un problema interno, al menos que no se introduzca ahí adentro y empiece a cortar, a separar. Es imposible ordenar sin separar. Por eso dice que la palabra de Dios es un merismo; Separa el espíritu para lo del espíritu, el alma para lo del alma y el cuerpo para lo del cuerpo.

 Vamos a tomar el alma, porque es en el alma donde Dios tiene problemas contigo y conmigo. Por eso la Biblia dice que hay que salvar el alma. Pero antes de intentar salvar a alguien, tú tienes que saber qué es lo que te está pasando. No es lo mismo salvar a una persona que se está muriendo incendiada, a una que se está muriendo ahogada. Primero tenemos que localizar cuál es el problema para después adoptar el mejor método de salvataje.

 Cuando el ser humano, como tú y como yo, recibe a Cristo, es tan grande el impacto que se recibe, que el alma queda anonadada, como si le hubieran pegado una trompada, un puñetazo. Y por cinco o seis meses, más o menos, anda así, como tambaleante, a punto de caer K.O. Esto, nos pasó a todos nosotros. Ese es el primer amor. Es por eso que cuando los creyentes son nuevos, cuando recién aceptan al Señor, tienen esa fe. ¡Todo lo creen!

 Después de seis meses, más o menos, el alma empieza a reaccionar, a despertarse, y empieza a funcionar nuevamente. Estuvo callada porque estuvo en terapia, por el impacto de haber recibido a Cristo. ¿Cuántos se acuerdan que cuando recibieron a Cristo se querían comer al mundo? El diablo ni se te acercaba a ti.

El problema es que después de seis o siete meses aparece otra vez ella, doña alma, que eres tú mismo, tu vieja manera de vivir, y comienza a usar otra vez sus órganos propios. Cuando alguien se enferma, se sensibiliza. Luego, a medida que se va mejorando, va volviendo a la normalidad. Así es el alma.

 Ahora vamos a empezar, por lo menos, a conocer el alma. Para saber cómo obra y cómo debemos tratar con ella. La mente se renueva. Hay tres órganos. Dios toma al hombre y lo parte en tres: espíritu, alma y cuerpo. Una vez que separó a los tres, toma al alma y la divide en tres de nuevo: Mente. Voluntad y Emociones.

A su vez, entonces, estas tres, también están repartidas. Empecemos con la mente. ¿Qué es la mente? La mente tiene cinco órganos: imaginación, razonamiento, pensamiento, lógica e intelecto. Cuando la Biblia habla de mente, puede estar hablándole de alguna de estas cinco cosas. Y ya vas a ver como esto sí que está en la Biblia.

Funciones

 (Romanos 12: 2)= No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

 ¿Qué es lo que hay que renovar? El entendimiento. ¿Y qué es el entendimiento? La suma de todas estas cosas que te detallé antes: imaginación, razonamiento, pensamiento, lógica e intelecto. Eso es el entendimiento. Y la Biblia dice que hay que renovarlo. Y esto no es para los que conocieron a Cristo ayer, es para todos.

 Vamos a ver la imaginación ¿Cuántos estarán creyendo, hasta hoy, que adentro suyo tienen una especie de órgano que se llama imaginación? A ver, imagínate un pollo al horno con papas, comida muy clásica en mi país. ¿Te lo puedes imaginar? Sí se te ha llenado de agua la boca, seguramente que sí lo hiciste. ¿Y como sucedió? Bueno, a todo esto, lo puso Dios, no lo puso el diablo. ¿Y por qué lo puso Dios? Porque Él sabía cómo estábamos hechos y para qué.

 (Proverbios 18: 10)= Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo y será levantado. (11) Las riquezas del rico son su ciudad fortificada, y como un muro alto en su imaginación. (12) Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre, y antes de la honra es el abatimiento.

 Lo que está diciendo allí es que los ricos se imaginan que sus riquezas son su protección.

 (Jeremías 9: 14)= Antes se fueron tras la imaginación de su corazón, y en pos de los baales, según les enseñaron sus padres.

 ¿Por qué seguían a Baal? Porque seguían en pos de su imaginación. ¿Te estás convenciendo, ahora, que tienes un órgano llamado imaginación?

 (Jeremías 11: 8)= Pero no oyeron, ni inclinaron su oído, antes se fueron cada uno tras la imaginación de su malvado corazón; por tanto traeré sobre ellos todas las palabras de este pacto, el cual mandé que cumpliesen, y no lo cumplieron.

 (Jeremías 13: 10)= Este pueblo malo, que no quiere oír mis palabras, que anda en las imaginaciones de su corazón, y que va en pos de dioses ajenos para servirles, y para postrarse ante ellos, vendrá a ser como este cinto, que para ninguna cosa es buena.

 (Jeremías 16: 12)= Y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres, porque he aquí que vosotros camináis cada uno tras la imaginación de su malvado corazón, no oyéndome a mí.

 (Hechos 17: 29)= Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.

 (1 Corintios 8: 2)= Y si alguno se imagina que sabe algo, aun no sabe nada como debe saberlo.

 Nosotros tenemos un órgano que se llama imaginación. Y es un área a la cual habrá que atacar si es que deseamos eliminar las razones de los problemas internos, íntimos de la gente. El Señor nos salva y el Espíritu Santo viene y habita en nuestro espíritu.

Imaginación

De pronto, el Espíritu Santo quiere empezar a obrar en nosotros, para que nosotros seamos la persona que Dios ha determinado que tenemos que ser. Dios tiene un propósito, un plan, un sueño de padre para tu vida. Ese sueño viene y se estaciona en tu espíritu, pero no puede llevarse a cabo hasta que también el alma sea evangelizada. Hay que salvar el alma. El espíritu se salva en un minuto; el alma puede llevarte toda una vida.

 Acá hay un principio muy interesante. Salvar el espíritu, es un minuto. Tú recibes a Cristo, eres salvo, eres una nueva persona. ¡Paf! Un minuto. Te mueres ahí mismo y ya te vas al cielo. Ahora, salvar tu alma, evangelizarla, es otra cosa.

Mira que hemos partido el alma en tres y estamos hablando de una de las cinco que tiene. ¿Qué es lo primero que tenemos que hacer en nuestra vida? Partir el alma y empezar a evangelizarla. La imaginación es un terreno tremendamente usado por Satanás para frenarle, obstaculizarle y evitar, de ese modo, que tú seas la persona que Dios quiere que tú y yo seamos.

 ¿Sabías que nos pasamos más tiempo del día imaginando que hablando? ¿Sabías que pasamos más tiempo del día imaginando que orando? ¿Sabías que tu imaginación es un órgano que empieza a trabajar al segundo que tu consciente se pone en marcha cada mañana? En muchas ocasiones, cuando todavía no te has dormido profundamente, tu imaginación sigue trabajando. La imaginación ha sido programada en ti.

 La imaginación es algo que si Dios no lo toma puede transformarse en un enemigo. Es una realidad tan patente que no puede esconderse. A veces tenemos una palabra que no se usa mucho, pero que es real: pensamientos pre concebidos. No tiene nada de malo imaginar. Hay un montón de cosas que si tú te las imaginas no tienen nada de malo, pero hay otras imaginaciones que sí pueden perderte.

 Hay muchos creyentes que, por ejemplo, tienen una imagen de Cristo equivocada. Se lo han imaginado de un modo distorsionado. Están con Cristo, cantan las mismas canciones que tú, los ves y están: ¡Gloria a Dios! Y ¡Aleluya!, Pero todavía tienen la imagen de Cristo que les vendió la religión; el Cristo muerto. Podemos hablar y hasta creer en un Cristo vivo, pero nos imaginamos, antes de darnos cuenta, a ese Cristo sufriente y colgado de la cruz que nos vendieron y nos programaron un día.

 La imaginación lidera tu vida. Se le ha predicado a creyentes de muchísimos años, Apocalipsis capítulo 1. Se les dice: hermanos, ¿Por qué les encanta imaginarse al Cristo que anduvo por la tierra? ¿Por qué les encanta que el mundo pinte eso? Con unas ovejitas…

O uno con un corazón abierto, lleno de sangre, mientras más sangriento mejor. A Satanás le encanta ver a Cristo todo sangrante y con cara de sufrimiento. Le encanta. Mientras más sangrante y más deprimente se vea, mejor. Porque detrás de cada ídolo, hay un demonio, hay una actividad demoníaca.

 ¿Tú sabías, hermano, que es necesario tener una imagen de Cristo? Una. El problema es a donde. La imagen de Cristo no es verlo todos los días colgado en una pared. A la imagen de Cristo te la tienes que plasmar en tu mente.

Ahora, te pregunto: ¿Tú, realmente, quieres imaginarte a Cristo como verdaderamente es y sin errores? Mira. Apocalipsis 1, verso 9, una visión del Hijo del Hombre. Atención que también los discípulos tenían una imagen distorsionada de Cristo. Estaban acostumbrados al hijo del carpintero José, al cual todo el mundo le sacudía con algo por la cabeza. El día que se les presentó con cuerpo glorificado, casi les dio un ataque.

Imagen

 (Apocalipsis 1: 9)= Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.

 (10) Yo estaba en el espíritu (¿Adónde dice que estaba? En el Espíritu. ¿Sabes como lo dice en los originales? Juan estaba Pneumátikos. Yo sé que a lo mejor esto te causa gracia porque estamos acostumbrados a los neumáticos del automóvil, del carro, pero eso es exactamente lo que significa neumático. Aire, viento, espíritu.

Lo que dice la Biblia, entonces, es que Juan estaba en el Espíritu, estaba pneumátiko, no estaba almático. Juan lo vio a Cristo muchas veces almáticamente, psíquicamente, lo vio con sus sentidos naturales. Sin embargo, mira cuando lo vio en el Espíritu y tuvo una imagen correcta, lo que dice) yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, (11) que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último(Y ahora escucha y anota esta palabra que viene) escribe en un libro lo que ves, (Algo que nunca Jesús hizo cuando estuvo en la tierra con sus discípulos.

 Nunca les dijo: escriban sobre el color y el largo de mi pelo, del tipo de barba que uso, del largo de mi túnica y del color que prefiero, no. Nunca dijo eso porque, si lo hubiera hecho, nosotros que somos muy religiosos, hoy andaríamos todos vestidos iguales a como él se vestía.

Por eso Él no lo hizo en lo natural. Ahora, cuando se le aparece a Juan en cuerpo glorificado, allí sí le dice: ahora sí escribe en un libro todo lo que en Espíritu estás viendo. Hay algunos creyentes que andan preocupados preguntando: ¿Y cuándo cumple años Jesús? ¿Cómo es la forma correcta y bíblica de representar a Jesús en una teatralización para la escuelita dominical?

¡Qué me importa! Si Él no dejó escrito cómo era cuando estaba en la tierra, es porque eso no nos sirve para nada. A mí, lo que me sirve, es como es ahora. Y acá le dice cómo es ahora) y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: (Esto, siete, es el número de lo completo y, pese a que habla literalmente de Asia, espiritualmente significa “para todos”.)

 (12) Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, (13) y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al hijo del hombre, (¿Tú querías saber bien como era Cristo? Mira) vestido de una ropa que le llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. (¡Espérate sentado que los demonios te van a presentar una imagen de Cristo así! Te presentan la otra, la sufriente y flagelada. Te hacen cantar canciones como aquella de “Pobres manos las de Jesús”. A Satanás le encanta que cantemos así, que tengamos un Cristo deprimente. ¿Quieres saber cómo era su cabeza?)

 (14) Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego. (¡Así es el Señor ahora!)

 ¿Sabes por qué muchos creyentes viven vidas mediocres? Todavía hay cristianos que les encanta tener una cruz en la iglesia. Esa es la altura de su Cristo. Como dijo alguien: ¿Qué tiene? ¡Pero si es una cruz sin nada!

Figura

Yo te voy a decir algo: si a ti te mataran a alguien muy querido con un cuchillo, ¿Llevarías un cuchillo en miniatura colgado a tu cuello como recuerdo? Una vez me dijo alguien: esta es una cruz cristiana verdadera, porque no está el Cristo colgado. Puede ser, lo respeto, pero… ¡Mi Cristo no está en ninguna cruz! Mi Cristo está sentado a la diestra del Padre y gobernando con su palabra. Ahora, ¿Quiere saber cómo son sus pies?

 (15) Y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. (16) Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.

 ¿Sabes por qué muchos creyentes no cambian? Porque el Cristo que tienen, que se imaginan, en lugar de salirle una espada aguda de dos filos, le sale sangre. A los demonios les encanta verlo a Cristo sangrando, con la corona de espinas clavadas en su cabeza. Por eso no cambian. Pero el Cristo que hoy predicamos tiene en su boca una espada que parte el alma. Para sanarla, curarla, restaurarla y hacerla a su imagen.

 Satanás no puede impedir que Cristo habite en tu espíritu; él se va a resistir a que Cristo habite en tu alma. Con toda sinceridad te pido que reflexiones. ¿Cuántos de ustedes jamás habían leído este pasaje como lo hemos leído hoy?

 Entonces, hermano, predicar sobre un Cristo que te prospera cuando estás viendo a un Cristo con un cinto de oro, siempre va a ser más creíble que predicarlo con un Cristo sufriente, sanguinolento, con ojeras y rictus de amargura. ¿Quién te va a creer así?

 Por eso el mundo llega a Cristo y peca. Por la cruz matan, por Cristo matan, por Dios matan. ¿Por qué? Porque no le tienen temor, porque un palo no le hace daño a nadie. Lo que la gente no sabe es que todo ser creado, que tenga naturaleza de Dios, tendrá que dar cuentas, pero no ante un Dios crucificado, sino ante un Dios tres veces santo y que vive eternamente. Y más vale que le empecemos a tener temor ahora y lo reconozcamos ahora, para que no tengamos que sufrir juicio.

 ¿Cuántos creyentes no crecen porque tienen una imaginación ya preconcebida? Se podría hablar un día entero sobre lo que es la imaginación, pero te hago una sola pregunta: ¿A cuántos kilómetros por hora anda tu imaginación? Hay que evangelizarla, porque tu imaginación puede ser un lugar clave donde se asienten depresiones, angustias, todo por imaginar cosas. Por ejemplo: ¿De dónde vienen los celos? De la imaginación.

 Hermano: hay muchos creyentes que como yo están predicando o enseñando la palabra y que tienen áreas de su vida que nunca han oído a Cristo. Muchos no sólo hemos visto, sino que incluso hemos predicado a un Cristo sufriente y desgarrador.

Emociones

 Es indudable que las emociones constituyen la parte espiritual más ligada a los sentidos físicos. Son casi el censor de ellos. De la misma manera que el espíritu se une con el alma a través de la voluntad, hay un puente similar entre el alma y el cuerpo a través de los sentidos y las emociones.

 (Hebreos 5: 14)= Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

 Acá está hablando de los sentimientos, de las emociones. Dice: el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez. Es decir que la madurez cristiana se alcanza, no llega desde los aires mágicamente. Pero vamos por partes: ¿Cuántos saben qué es lo que significa madurez cristiana? Creo que hoy se te va a explotar un poco el cerebro y vas a entender algo.

 La madurez cristiana, en principio, no tiene absolutamente nada que ver con tu edad, con el tiempo que llevas en la iglesia y mucho menos con el cargo o la posición que por ahí ocupas dentro de la iglesia. Cristianamente la madurez tiene que ver con el ejercicio de las emociones.

 Si tú vas cruzando una calle y de improviso un auto te frena al lado y te toca un bocinazo, tú no reaccionas en el espíritu ni en el intelecto, tú reaccionas en tus emociones. O sea: te pegas un susto de aquellos. Te puedes quedar paralizado, dar un salto, brincar, pedir disculpas por andar abriendo la boca o enojarte con el conductor del auto. Bueno; es así en la vida cristiana. Tu reacción ante determinadas circunstancias, marcan tu madurez cristiana, de dominio de ti mismo.

 Por eso dice que el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez. Para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados. Es decir que la madurez cristiana, tu relación con Dios, depende, va a dar como fruto, que tus sentidos estén ejercitados. La mente se renueva, la voluntad se somete a Dios, y las emociones se ejercitan. La mente se renueva por la palabra, oyendo el Logos de Dios, oyendo a Cristo.

 La voluntad se somete a Dios. No existe la oración de: “Señor… cámbiame, renuévame.” Nadie puede pedirle a Dios que haga lo que Él dijo, exactamente, que tenemos que hacer nosotros. Romanos 12:2 no dice: “Permitidme que os renueve”; dice: Renovaos.

Tú no puedes pedirle a Dios, amor. El amor no se pide, el amor se decide. Tú amas a todos aquellos que has decidido amar. Por eso es que el amor es una orden. Tú amas a quien decides amar, odias a quien decides odiar y guardas rencor a aquel a quien decidiste guardarle rencor. La palabra dice: “¡Amarás a tu prójimo!” No es una sugerencia, es una orden. Entonces, los sentidos se ejercitan. ¿Cómo? En el discernimiento del bien y del mal.

 ¿Qué quiero decir con esto, entonces, ¿Que las emociones son malas? No. Para nada. Las emociones son divinas, las puso Dios allí y todo lo que puso el Señor, es bueno en gran manera. Nada más que las puso bajo patrones diferentes a lo que nosotros vivimos.

 Vivimos en un mundo que actúa por emociones. Las emociones no son confiables. Nunca te dejes guiar por tus emociones. Las emociones están tan ligadas al mundo exterior, que son engañosas. Por eso, cuando la Biblia dice: Engañoso es el corazón del hombre, se está refiriendo al alma; engañosa es el alma. Porque el alma, a través de las emociones, recibe contacto con el mundo exterior.

¿Nunca escuchaste, a gente, decir algo así como: “Bueno; ¡Yo lo que siento, lo digo!”? O sino: “Yo soy honesto; lo que siento lo digo.” Quizás tú mismo lo dijiste alguna vez, no me extrañaría demasiado. “Ah, no, yo lo que siento lo digo.” Así te ha ido, también. No te confundas por favor; Dios no nos ha mandado a decir lo que sentimos, nos ha mandado a decir lo que debemos.

Peligros

 Pero el alma enseguida dice. El que calla es sabio, dice la Biblia. Aun si es necio el que calla, es sabio. La Biblia dice que el necio es sabio cuando calla. Porque hay veces que hay que callar. ¿Sabes por qué? Porque las emociones hieren.

Cuando tú reaccionas emocionalmente, hieres a alguien. Hay veces que cuando uno reacciona en el espíritu, también hiere, pero eso es otra cosa que después vamos a ver. Cuando uno reacciona en las emociones, hiere. Porque hiere el yo, hiere el alma. Porque el alma no sabe mandar, el alma no sabe actuar. Por eso el mundo está como está.

¿De dónde vienen las guerras? ¿De dónde vienen los pleitos entre vosotros, dice, que combaten en vuestros miembros? Vienen desde adentro de ustedes. El mundo, sin ir más lejos, vive como vive porque se guía por las emociones.

Por ese motivo es que en el plano jurídico penal, hay una figura que se denomina: “Emoción violenta”, y puede llegar hasta justificar de alguna manera un homicidio y atenuar su condena. Se actúa emocionalmente, incluso hasta el asesinato. Por eso es que no son confiables las emociones.

Por eso muchos creyentes han recibido a Cristo, su espíritu está lleno de Dios, pero siempre viven llenos de sus emociones. Tienen sueños, tienen revelaciones, Dios me reveló, Dios me hizo sentir, yo sentí de Dios, y andan viviendo un mundo no ya místico, porque místicos somos, sino de misticismo, que es el exceso, están en las nubes, como esos que hacen meditación trascendental, que se pasan las veinticuatro horas en éxtasis espiritual. Y después van y se acuestan con la mujer del vecino.

(Efesios 4: 11)= Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, (12) a fin de perfeccionar a los santos.

¡Un momento! ¿Para qué constituyó Dios a estos cinco ministerios? Para perfeccionar a los santos. La palabra perfeccionar, en la Biblia, no significa “Sin error”, tal como nosotros la usamos; significa madurar. Dios ha dado ministerios para madurar a los cristianos. ¿Y cómo se madura? Dejando que la palabra de Dios sea la que en nosotros opere y nos guíe.

En los cristianos que están creciendo en madurez, hay una característica sobresaliente: son personas que no son heridas fácilmente. Porque cuando una persona es herida fácilmente, que cualquier cosa afecta su vida, (una mirada dura, una palabra tosca, una actitud indiferente), aunque lleven diez años oyendo la palabra, es porque todavía no es un cristiano guiado por la palabra de Dios, sino por sus emociones.

¿Qué otra cosa puede ser una persona a la cual tú le dices algo y enseguida lo afecta? Por eso hay cristianos en conflictos. Tienen problemas en sus hogares, nunca crecen, viven amargados, vienen a la iglesia y la iglesia, al final, se les vuelve una tortura; ¿Sabes por qué? Porque son emocionales. A veces hemos visto que una persona, con una sola palabra, ha afectado más la vida de otra persona que mil quinientos mensajes.

Escuchan la palabra de Dios, viven el poder de Dios, hablan en lenguas, reciben la bendición, salen gloriosos, contentos, en las nubes de lo hermoso que estuvo. Llegan a la esquina y un hermanito de esos que siempre hay lo saluda mal o le da una mirada medio fuerte, o simplemente se encuentra con otro creyente que es peor que él y se le desmorona toda la gloria. ¿Por qué? Porque su vida está recibiendo información emocional y no está recibiendo información espiritual.

Muchos dicen así: ¿Pero qué se cree ese? ¿Quién se cree que es, ese? Mira: yo no sé lo que será ese, pero le sacó de la gloria, de la bendición y, en una de esas, hasta del camino del Señor, ese. Le hizo volver para atrás. Le mandó del décimo piso de su espiritualidad, con una sola mirada, hasta el subsuelo. Cero creyente. ¿Cómo puede ocurrir esto? Simple. No se han dejado perfeccionar, madurar por la palabra.

Perfeccionados

Dios los ha sacado de lugares horribles, los ha perdonado, los ha puesto sobre la peña, los ha lavado, los ha hecho una nueva criatura, hasta allí todo bien. Pero luego no se dejan influenciar por la palabra y se paran al lado de otro creyente o de una persona que no es creyente y una palabra o una mirada los afecta para el resto de su vida. ¿Por qué? Porque no está viviendo según el Espíritu, sino que están viviendo según las emociones. El gozo y la alabanza brota de sus vidas de acuerdo a como le vayan las cosas.

¿Sabes cuál es un cristiano maduro? Aquel que marca una línea de conducta, pese a las circunstancias de la vida. Aquel que permanece. Que ora a tiempo y fuera de tiempo. Sirve en la alegría y en la angustia. ¿Sabes cómo se madura? Sentaditos, dejándose ministrar por la palabra, no yendo de aquí por allá buscando aconsejamiento, oración de otros y que le digan qué es lo que tiene que hacer.

Fíjate Jesús. Todavía no había nacido y ya quisieron abortarlo. Apenas nació, se lo tuvieron que llevar urgente porque si no lo asesinaban. Anduvo dándole de comer a todos los necesitados, sanando a los enfermos y liberando a los oprimidos y lo crucificaron. ¿Por qué él pudo permanecer? ¿Por qué Satanás no pudo encontrar en él ningún punto de doblez? Porque Jesús nunca reaccionó emocionalmente, sino que siempre reaccionó conforme a la palabra de Dios.

Porque las emociones es la fuente de información que Satanás recibe para hacerte, después, un feroz contraataque a tu vida. Tus emociones son el terreno donde Satanás tiende sus trampas, a veces mortales. Tus reacciones emocionales, de conflictos, de heridas, de dolor, denotan exteriormente tus áreas de debilidad.

¿Por qué? Y, de acuerdo a cómo tú has reaccionado. ¿Quieres algo humorístico pero trágico al mismo tiempo? Los demonios llevan una planilla por cada uno de nosotros donde tienen muy bien desglosadas nuestras áreas de debilidades.

Pero a medida que la palabra de Dios va actuando en nosotros y nosotros vamos sujetando nuestras emociones a la palabra de Dios, nos volvemos impredecibles porque ya no reaccionamos según la carne.

Porque dice la Biblia que el que es nacido del Espíritu, es como el viento, que nadie sabe de dónde viene y no se sabe para adónde va. Cuando nosotros tenemos el Espíritu de Dios, nosotros no vamos a reaccionar según YO, sino que vamos a reaccionar según ÉL.

Escuché una vez una expresión que me gustó mucho: un buen soldado, aprende a ignorar el dolor. ¡Mira si en medio de una guerra va a haber tiempo para que un soldado se deprima porque le duele un poco una herida! Es un punto de crisis, pero más debajo de la muerte, todo es bueno para un soldado y para su ejército.

Como cristianos, tenemos que entender que vivimos en dos mundos: un mundo físico y un mundo espiritual. Nosotros le llevamos una ventaja al mundo que no tiene a Cristo, porque nosotros podemos vivir en el mundo terrenal y en el mundo espiritual, mientras que el hombre que no conoce a Dios, sólo vive en un mundo terrenal, atado y hasta esclavizado por las emociones.

Expresiones

¿Sabes por qué digo y sostengo que las emociones no son confiables? Porque las emociones son manipuladoras. ¿Nunca te fijaste que por medio de las emociones se puede manipular? ¿Cuántas madres, encubriendo amores enfermizos por sus hijos, terminan por manipular sus vidas a través de las emociones? Es un sinvergüenza de primera, un asesino, un delincuente de alta categoría, pero en el fondo es bueno, vio? Sí; en el fondo de la cárcel será bueno.

Mira; yo no digo que llorar sea algo malo, al contrario, llorar es bueno. Las lágrimas son buenas, por algo están. Son un elemento de escape, sirven. Algo pasa dentro de todo nuestro ser cuando lloramos. Jesús lloró. No sólo es el verso más corto de la Biblia, también es el indicador de que si Él lloró, cualquiera de nosotros puede llorar.

Pero está la contrapartida de todo esto y tú lo sabes muy bien: cuando las lágrimas se vuelven un elemento de manipulación. ¿Sabes lo que es la manipulación? Ejercer una acción tendiente a conseguir imponer nuestra voluntad por sobre la de otro.

Hay creyentes monosilábicos a la hora de solucionar un conflicto. “Sí, no, sí, no.” ¿Sabe qué es lo que son estos? Personas que no han sujetado sus emociones al Espíritu Santo. Cuando un cristiano tiene un problema, habla; busca el fondo del problema. Si tiene que levantar la voz y euforizarse en lo que se trate, lo hace, pero no usa nunca a las emociones para manipular a otros.

Muchos quieren manipular a Dios con sus lágrimas y creen que llorando en un altar o delante de otros, le van a tocar el corazón a Dios. No te confundas. A Dios no lo tocan ni tus lágrimas, ni tus lamentos, ni tu desesperación. Tú puedes estar muriéndote y con tu muerte no vas a tocar el corazón de Dios. ¿Sabes lo que sí toca el corazón de Dios? Precisamente, un corazón arrepentido y humillado, no una actitud emocional manipuladora. Dios no se mueve por lástima, Dios se mueve por fe.

Cuando uno se convierte y todavía anda medio embardunado entre la fe auténtica y las tradiciones de la religión, camina más por lo emocional que por lo espiritual. Luego, con el paso del tiempo, uno madura un poco y empieza a darle preferencia a las cosas del espíritu por sobre las del alma.

Pero resulta que hay gente que andaba contigo que no creció, que se quedó donde estaba al principio. ¿Sabes qué te dicen? ¡Pero hermano! ¡Usted no tiene sentimientos! Sí que los tengo, hermana. Nada más que ahora ya no me guío más por ellos. He aprendido a ponerle punto final a ciertas partes de mi ignorancia.

Mire; hay una historia. Cuando Samuel oraba por Saúl para que Saúl cambiara, para que se transformara, ¿Sabe qué le dijo Dios? – No ores más, porque ya lo deseché. Hermano: cuando las personas persisten en permanecer lejos de Dios, guiadas por sus emociones, por lo que les parece, tomando decisiones sin orar, y después traen toda esa mugre a las iglesias para que alguien se las arregle, algo no anda bien.

No mi hermano. Cualquier iglesia debe tener sus puertas abiertas para los hombres más miserables. Promiscuos, prostitutas, borrachos, drogadictos, lo que sea. Si llegan, allí les van a dar vida, palabra y todo el apoyo que se pueda. Pero la palabra de Dios está pensada para que funcione y opere en aquellos que se quieren someter a ella. Si no, no tiene sentido. Hay que madurar. No ores más porque yo lo deseché.

 La gente quiere que uno reaccione ante las circunstancias. ¿Sabe una cosa, hermano? Satanás nunca va a hacer nada en tu vida sin que Dios te avise primero. ¿Falló Dios. Entonces? No. Fallamos nosotros. A veces, Dios te manda a alguien para que te advierta de algo, pero como somos tan de ofendernos, por allí reaccionamos emocionalmente y repetimos la historia del pueblo: matamos al profeta.

Predicando

A veces, Dios te habla, pero no necesariamente a través de gente importante. A veces usa a gente muy humilde para que tú también te humilles. Pero si en lugar de eso eliges ser necio y no oír, ya no vas a poder cargarle las culpas a Dios por tus problemas.

 Hay un salmo que habla de David, que era un hombre que tenía una revelación tremenda de lo espiritual. Por ser un adorador de primera clase, era un hombre que tenía una revelación del mundo espiritual, increíble. Mire la expresión que usa en este salmo:

 (Salmo 103: 1)= Bendice, alma mía, a Jehová, (Quiere decir que se está hablando a él mismo. Es decir que el espíritu le está diciendo al alma, le está predicando.) Y bendiga todo mi ser su santo nombre. (Rema. Es tan Rema que quedó en la Biblia.)

 (2) Bendice alma mía a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. (Es decir que al alma, hay que estar predicándole todos los días. ¡Eh! ¡Alma! ¡No te olvides de ninguno de los beneficios de Dios, eh? Ahí se levanta el Espíritu a la mañana… ¡A orar! ¡Vamos! ¡A cantar! Todos los días hay que predicarle al alma. Parece que David también había entrado en esa, pero él se predicaba. Mira lo que dice:)

 (3) Él es quien perdona todas tus iniquidades, (¿Dónde están tus iniquidades? En el alma. Él mismo se está hablando. Se paró delante del espejo, que ya los había, y se empezó a predicar a sí mismo, a su alma. Y le dice que Dios la perdona, al alma, a su alma, todas sus iniquidades. No las suyas, las del alma.

No las iniquidades del espíritu, las del alma. En el espíritu no hay iniquidad. Y le sigue hablando, mira:) El que sana todas tus dolencias; (4) el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; (5) el que sacia de bien tu boca, (Ahí le está hablando, también al cuerpo.) De modo que te rejuvenezcas como el águila.

 No importa qué clase de creyente te crees que eres. Importa qué clase de creyente eres. Igualmente debes hacer razonar tu alma. Es más: la debes hacer reaccionar. Debes predicarle a tu alma. Debes evangelizar tu alma.

Hay un pasaje, que está en la segunda carta a los Corintios, que nos arroja luz sobre esto. Si partimos de la base de que en el alma están los razonamientos, vamos a leer este pasaje y vamos a entender algo muy importante.

Carnalidades

 (2 Corintios 10: 3)= Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; (4) porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, (5) derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, (6) y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

 Acá nos está hablando, el apóstol Pablo, que aunque andamos en la carne no militamos en la carne. Claro; andamos en la carne porque para estar en este mundo tenemos que estar en la carne, no? Pero no militamos, no vivimos según la carne. ¿Cómo vivimos? Vivimos según el Espíritu. Porque las armas de nuestra milicia, no son carnales.

 Acá te voy a decir algo: es muy posible que a esto lo escuches por primera vez: Las armas de Satanás no son espirituales, son carnales. Las armas que Satanás usa contra tu vida, no son espirituales, son carnales… ¿Sabes por qué? Porque Satanás no puede atacar tu espíritu. Satanás puede atacar tu alma. Pero para llegar a tu alma, primero tiene que entrar por los sentidos.

 Satanás, para hacerte pecar, va a usar las cinco vías de acceso al alma. Tacto, vista, oído, olfato, gusto. Dame cualquier pecado que se te ocurra y le vamos a encontrar el hilo conductor que lleva a algunas de estas cinco avenidas de acceso al alma.

Porque Satanás, para afectar tu alma, tiene que usar cosas carnales. ¿Cómo lo atacó a Jesús? Si postrado me adorares, reinos de la tierra te daré. Por los ojos. No fue un arma espiritual, fue carnal, a través de la vista, uno de los cinco sentidos.

 Haz que estas piedras se convirtieran en pan. ¡Cuarenta días sin comer y que venga uno a hablarle de pan casero, crocante, calentito! ¿Qué te parece? ¿Te das cuenta? Satanás tiene que materializar las cosas para entrar a tu vida, porque él no puede entrar a tu espíritu, directamente porque él no tiene derecho legal a tu espíritu. Ese derecho legal lo tiene el Espíritu Santo.

 Él nada tiene en mí porque yo no tengo naturaleza de pecado. Puedo tener hábitos o hasta programas de pecado, pero no tengo naturaleza. Porque dice la Biblia que el que hace pecado no es de Dios.

Nosotros podemos tener algunos hábitos de pecado que son esos que estamos evangelizando, pero no tenemos naturaleza de pecado, tenemos la naturaleza de Dios. Somos, ahora, a su imagen en nuestro espíritu.

 Entonces, lo que Pablo está diciendo aquí, es que nuestras armas tienen gran ventaja sobre Satanás, porque son espirituales. Yo te voy a decir una cosa: Tú no tienes un arma natural o carnal que pueda con Satanás, ni una. Las armas nuestras, para vivir una vida cristiana victoriosa en este mundo, tienen que ser espirituales.

 ¿Por qué, dice allí? Para destrucción de fortalezas. Y el versículo cuatro te dice que es una fortaleza. Derribar argumentos. Hermano, ¿Tú te crees que cuando nosotros hablamos de las cadenas diabólicas, cadenas satánicas, nos imaginamos a uno con un pijama rojo y cuernos largos? ¡Esa te la vendió Walt Disney! Las armas que Satanás usa en tu contra, son argumentos. A eso le llaman fortalezas.

 Argumentos, pensamientos, formas de pensar. ¿Cómo fue el ataque de Satanás contra Jesús? Fue una guerra de argumentos. Dime que te diré, dime que te diré, dime que te diré y, cuando no pudo decir más nada, Satanás se fue.

No vino con un palo a quererle romper la cabeza a Jesús, no. Satanás trabaja con argumentos. Si postrado me adorares… – No te adoro nada, le dijo Jesús. – Convertí estas piedras en pan. – No sólo de pan vivirá el hombre. – Subite al templo y tirate de cabeza. – Y que pim y que pam; Y el que tuvo el argumento más fuerte, ese ganó.

 Por eso que todas las cosas en la vida cristiana, necesitan de la revelación de la palabra. Esa y no otra cosa es la clave de la vida cristiana. No es la iglesia que tú vayas o el pastor que tú tengas, es la revelación de la palabra en tu vida.

Derrotas

 ¿Por qué muchos cristianos no viven en victoria? Porque no leen la Biblia. No tienen revelación de la palabra. Muchos creyentes andan con la Biblia debajo del brazo. Mugrienta, gastada, mal cuidada y descangayada, pero nunca tienen victoria. Porque la usan como amuleto.

 ¿Cuántos han oído hablar de la quiromancia? ¿Sabes lo que es la quiromancia? El arte de adivinar a través de las líneas de las manos. La cartomancia, que son los que te adivinan tirándote las cartas. Quiromancia, cartomancia y, entre los cristianos, Bibliomancia.

 ¿Tú sabías que hay muchos creyentes que practican brujería? Hay creyentes que van a orar por un endemoniado y se van con la Biblia. Pero no para leérsela al endemoniado, sino como un escudo material, como si fuera una pata de conejo, un amuleto, que asegura la victoria sobre los demonios.

Muy similar a algunos símbolos que se deben usar para lo que algún sector denomina como “exorcismo”. Algunos han hecho un ídolo tan grande de la Biblia como libro en sí, que hasta la guardan en vitrinas con almohadones rojos.

 ¿Tú te crees que Satanás le puede tener miedo a un pedazo de cartón, papel y tinta impresa? ¡Cuidado! ¡Que no se arruine la Biblia! ¡¡¡Compra otra!!! Satanás no es impactado por la Biblia que está escrita en un papel. Satanás es impactado por la palabra que está escrita en tu corazón.

 Algunos cuidan mucho sus Biblias. ¡Ay pastor! ¡Hace cuatro años que la tengo y mire que linda que está, parece nueva! Eso quiere decir que no la usas mucho, hermana. Hay otros que cuando vienen al templo y abren la Biblia, a veces se pierden el mensaje porque tienen que andar despegando un montón de páginas.

 Bibliomancia. Usan la Biblia como amuleto. A esto, lo ha predicado mucha gente y otros tantos lo han confirmado. Parece que es un espíritu. Hay otros hermanos que, en sus casas, abren la Biblia en un lugar determinado y la mantienen así, abierta, siempre. Se ven cada cosa por allí que no tenemos idea de que puedan existir dentro del mundo que llamamos cristiano. Pero existe.

¡Ah! ¡Yo siempre tengo mi Biblia abierta! Hermano: si lo has estado haciendo a eso, no lo hagas más. Si tú no vas a abrir tu Biblia para leerla y estudiarla, no la abras. Eso es brujería. Eso es hechicería. Disfrazada de Biblia. La realidad auténtica es que más de la mitad de los creyentes que no tienen victoria, es porque además de estar haciendo algunas de estas cosas, en el fondo, jamás llegan a leerla.

 Y al no leerla, al no estudiarla, carecen de argumentos para batallar. Viene Satanás con el argumento más piojoso y los desparrama. Hace dos mil quinientos años que Satanás anda con un argumento del “vaya a saber si es cierto” y todavía hay varios creyentes que ni siquiera se han convencido de que “vaya a saber si es cierto”, porque no tienen un argumento mayor en su vida para someter su voluntad a la palabra de Dios.

 ¿Cuánta gente no actúa con autoridad porque tiene miedo? Aunque tengan el cargo o la posición que tú quieras, no tienen autoridad. ¿Sabes por qué? Porque nadie tiene autoridad sin revelación. La autoridad de Dios te la da la revelación de saber lo que estás haciendo.

Victorias

Tú te das cuenta perfectamente cuando una persona está hablando en el Señor. Hay gente que anda por la vida alegremente dándole profecía a medio mundo y nadie se anima a decirle nada. ¿Sabes por qué? Porque no saben.

 La revelación te libera. Mira a Juan, cuando tuvo la revelación de Cristo. La palabra Apocalipsis, significa “Descorrer el velo”, que es como decir: “Correr el telón”. Era un término que se usaba en el teatro griego.

Y la palabra Apocalipsis viene de una palabra griega, precisamente, que se escribe apokalupto, y esto significa la acción que hacía la gente en el teatro para correr la cortina. Y cuando nosotros hablamos de la revelación de la palabra de Dios, lo que estamos hablando es que Dios le corrió el telón a Juan y él pudo sacarse de su mente todas las ideas equivocadas que tenía respecto a Cristo y tuvo una nueva revelación. No te olvides que Juan había sido apóstol, y sin embargo no había tenido una revelación sobre el Hijo de Dios.

 (Efesios 1: 17)= Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.

 ¿Para que Dios le dé qué, dice? Revelación. Abre tu mente. Recíbela. ¿Cuántos quieren tener victoria real en sus vidas? Bueno, esa victoria no va a depender de la oración que cualquiera de nosotros haga por ti.

No va a depender, tampoco, de que tú vayas al súper del re-súper congreso de no sé quién. La victoria viene cuando Dios te da una revelación. Por eso es que el Padre, para salvar al hombre, reveló su palabra al mundo, en la persona de Jesucristo. Siempre que Dios va a dar victoria, primero da revelación.

 (Romanos 8: 16)= El espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

 Fases

 Promediando este trabajo, entonces, ahora quiero que me acompañes a terminar de conocer el alma. Es una manera de decir, claro está, porque al alma no la vamos a conocer en el lapso que tardes tú en leer este artículo, eso es claro.

Lo que estoy tratando de explicarte es que vamos a delinear algunas cosas que nos quedaron pendientes. El caso es que es importante conocer el alma para saber cómo obra y cómo debemos tratar con ella. La mente se renueva.

Hay tres órganos. Dios toma al hombre y lo parte en tres fases iguales: espíritu, alma y cuerpo. Una vez que ha separado los tres, toma al alma y también la divide en tres partes, nuevamente: mente, voluntad y emociones.

Habíamos comenzado, de estas últimas tres, a indagar sobre la mente y allí nos encontramos con que la mente tiene cinco aspectos que denominaremos “órganos”: el que ya desglosáramos: Imaginación y los cuatro restantes que nos quedan: Razonamiento, Pensamiento, Lógica e Intelecto.

Antes de seguir adelante, quiero que recuerdes que, cuando la Biblia te habla de la mente, tú no deberás quedarte con esa palabra a secas, te puede estar hablando de cualquiera de estas cinco cosas: Imaginación, Razonamiento, Pensamiento, Lógica o Intelecto. Habiendo conocido bastante sobre su imaginación, es que ahora pasaremos a su Razonamiento.

Razonamientos

 (Proverbios 4: 20)= Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones.

 Esto te estaría demostrando algo que, a veces, en la euforia espiritual ambiente, podemos muy bien pasar de largo: Dios razona. Esto lo da como cosa concreta, ¿No te parece?

 (Romanos 1: 21)= Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su negro corazón fue entenebrecido.

 Aquí salta a la vista un segundo aspecto importante y clave: el hombre también tiene razonamiento. Esto es más que evidente. Y además es bastante antiguo al parecer.

 (Romanos 2: 15)= Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos.

 El razonamiento. ¿Tú te das cuenta por qué el alma no fue creada para gobernar tu vida? ¿Entiendes ahora por qué el alma no puede entender a Dios? Más concreto, cotidiano y real te lo diré: ¿Percibes el motivo por el cual no puedes entender a Dios aunque te lo propongas de la mejor manera?

Sencillamente es porque la manera en que tú concibes las cosas es por medio de tu propio razonamiento. Ahora: de la misma manera en que tú te imaginas cosas conforme al patrón que afectó tu vida, también razonas conforme a lo que otras personas te enseñaron a razonar.

 ¿Te has puesto a pensar, alguna vez, si es que tus propios problemas te dejan tiempo y margen, qué es lo que hay detrás de un criminal, de un pervertido, de un lujurioso, de un pecador en suma? Ya sabemos que hay toda una historia, el medio ambiente en el cual ha convivido, una crianza que juega un rol muy valioso, una forma de vida que quizás lo haya marcado, pero, además: hay un razonamiento preconcebido.

Porque el hombre razona, siempre razona. Y es más: le canta loas a su capacidad de razonar. Que no está mal para vivir en el mundo natural, secular e incrédulo de las cosas espirituales, pero que en el mundo del espíritu, de la fe, de las convicciones, se presentan de modo muy diferente.

 ¿Cuál es la base del evangelio y de nuestra relación con Cristo? La fe, sin dudas. ¿Y qué es la fe? Te podría dar cientos de definiciones. Cientos de comentaristas han despuntado el vicio de sus creatividades esbozando celebridades relacionadas con la fe.

Algunas poéticas, otras filosóficas, otras abstractas. Mira: yo me sigo quedando con Hebreos 11:1, que creo es el texto que encierra todo lo que tiene que ver con la fe dentro de la Palabra de Dios: Certeza de lo que se espera, convicción de lo que no se ve.

¿Está bueno, no? Sí, está muy bueno, pero; ¿Me quieres decir tú cómo hago para razonar eso? – Lo entiendo, pero… No sé si tú puedes verlo desde la misma óptica, pero: las cosas de Dios no son para razonar…

 Lógicamente

 Después tenemos otro órgano muy importante, que es el de La Lógica. ¿Cuántos entienden lo que es la Lógica? Para describirlo de un modo muy casero, te podría decir que la lógica es aquello que usamos para hacer lo que se sobreentiende que debemos hacer.

Un pájaro cantando mientras se balancea en el columpio del cable de energía eléctrica y, debajo, una vaca mugiendo en un verde campo de hierba, es lógico, ¿Me entiendes? Ahora bien; si lo que se ve es a una vaca cantando y balanceándose en el cable de energía eléctrica y al pájaro mugiendo en el campo, eso es ilógico. Es decir: un milagro. Porque Milagro significa: La alteración momentánea o prolongada del orden natural que conocemos mediante el uso de nuestros sentidos naturales.

¿Qué te diría a ti la lógica con respecto a si tú vienes caminando por una acera en la cual está la iglesia? ¿Por dónde debes tú entrar? Por la puerta, es lógico. Si tú ingresas a un lugar en donde toda la gente presente está en silencio, ¿Cuál es la lógica? Que tú también te mantengas en silencio.

Hay dos capítulos en la Biblia que hablan muy claramente de estas cosas. Esos son los capítulos 6 y 7 del evangelio según Mateo. ¿Sabed que dicen Mateo 6 y 7? Dice que el que quiere vivir en el evangelio tiene que entender que las leyes del reino de Dios son, muchas veces, la mayor parte de las veces, total y absolutamente ilógicas a tu razonamiento y manera de pensar.

¿Por qué la gente no entendió Jesús? ¿Por qué lo seguían por multitudes cuando él hacía los milagros y no eran tantos los que lo seguían cuando Él se ponía a hablar? ¿Por qué cuando las condiciones estaban dadas para llenarse la barriga no bajaban de quince o veinte mil y cuando llegaba el momento de las palabras, a veces, ni los mismos discípulos querían quedarse a oír?

Porque los milagros, aún en contraposición a lo que tú puedas pensar hoy, para ellos y de acuerdo a como se había presentado ese ministerio, les parecía algo lógico, mientras lo que sí les resultaba totalmente ilógica era la Palabra, que se daba de narices con lo que escribas y fariseos les habían enseñado al pueblo por años y años. Muy parecido a hoy.

Y si no, mira cuando se le apareció ese joven rico y le preguntó: “Señor, ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna? Y Él le dijo: me temo que para que tú seas salvo, lo primero que tendrías que hacer es vender todo lo que tienes y dárselo a los pobres… – ¿¿Eh?? ¡¡No!! ¡Eso no es lógico! –

“Señor… ¿Qué hacemos cuando venga un soldado romano y nos quiera hacer llevar su carga una milla?” – Se la vas a tener que llevar dos millas… – ¿”Y si te pegan en una mejilla?” – Pon la otra… No. No les cerraba. No era lógico nada de eso.

¿Por qué crees tú que muchos cristianos tienen profundos dilemas, conflictos, a veces dramas interiores? Porque no tienen paz, no tienen gozo en el corazón. ¿Por qué? Porque todavía no han entendido que el evangelio va en contra de la lógica humana.

Por eso dice la Biblia que a Dios le produjo placer salvar al hombre por intermedio de la “locura” de la predicación. Hay mucha gente que no tiene demasiados problemas para leer esto, pero hay otros que tienen que hacer cosas rarísimas para conseguirlo. ¿Estarán locos, tal vez?

Otra: ¿Por qué hay creyentes que nunca crecen en el evangelio? Porque todo lo que oyen lo transportan, inmediatamente, a la lógica. Y después lo empiezan a razonar. Si tú vas a razonar que hay que levantar la mano para ser salvo eternamente, nunca llegarás a ser salvo.

Si tú tienes que razonar que hay que meterse en el agua y zambullirse en el agua como simbolismo de un paso de fe, donde tú dices que mueres para el mundo incrédulo y resucitas en Cristo Jesús… ¿Me puedes decir quién te puede razonar eso?

El mundo dice: Para ser rico, a ti te tienen que dar mucho. El cristiano dice: Si quieres ser rico, ¿Cuánto tendrás que dar? El mundo te predica y te pregona: feminismo, machismo. Pero resulta que viene al evangelio y Cristo le dice: Someteos los unos a los otros.

El mundo te dice: tú tienes que hacer la tuya, seguir tu onda y que los padres y demás viejos piensen lo que quieran. Y viene al evangelio y el Señor le dice: Hijos, obedeced a vuestros padres. Por eso es que dice que sin fe es imposible agradar a Dios, porque la fe tapa el razonamiento y, naturalmente, tu amor por la lógica y te hace actuar. Y una vez que tú actúas, la misma palabra que te hace actuar por fe, te hace entender y te hace razonar.

Por eso es que muchos creyentes no son libres. Porque viven pidiéndole a Dios que los haga libres. Nunca más le pidas a Dios que haga algo en tu vida, porque todo lo que Dios pudo hacer por nosotros, Él ya lo hizo. Dios nunca va a hacer en ti lo que Él ha dicho que tú, que nosotros debemos hacer.

 Pensamientos

Luego tenemos Los pensamientos. ¿Cuántos saben que tenemos pensamientos? ¡Como me gusta Filipenses 4:8! ¡Qué pasaje, ese! ¿No crees? Yo creo que Filipenses 4:8 es una perla encajada en la palabra, allí.

(Filipenses 4: 8)= Por lo demás hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

 ¡Qué sencillo que es el evangelio! ¿Por qué será que lo complicamos tanto nosotros? – “Hermano… ¡Es que ando mal!… – ¿Y para qué piensas en eso? La Biblia dice que hay que pensar en todo lo honrado, en todo lo que es digno de alabar.

¿Por qué muchos creyentes tienen problemas interpersonales con otros creyentes o con sus padres, madres u otros familiares? Por sus pensamientos no sujetos a la palabra y la voluntad de Dios y al señorío de Cristo. Porque si nosotros pensáramos en lo bueno y no en lo malo, las relaciones serían muy diferentes, no crees?

 Si tú te levantas por la mañana pensando en todo lo mal que te van las cosas y en todo lo mal que te van a ir, yo te voy a decir ahora mismo cómo va a ser tu vida sin necesidad de unción profética. Tu vida va a ser mala.

Ahora bien; si tú te levantas pensando en fe, aunque no veas nada, en que todo va a ir bien y lo declaras con una palabra Rema, pero bien en fe, eh? No digo que mientas o que simules, digo que lo digas con la convicción inexplicable de que así será, las cosas van a ser bien diferentes.

– ¡Ah! ¡Qué bien que estoy! Y lo estás diciendo en el peor momento, en el momento en que todo te está yendo, como decimos en mi patria, bien como la mona. ¿Pero es que eso no es lógico! Claro que no es lógico, pero tú has elegido a Cristo, y lo has aceptado, y lo has convertido en Señor de tu vida y todo eso, no es así? Con la lógica tú te podrás dar cuenta de la verdadera situación natural, pero con tu fe eliges pensar con todos los pensamientos de Dios, no con los tuyos.

 Intelectualidades

 Después, también tenemos El Intelecto, que es la capacidad de recepción, que es la facultad con la que el hombre piensa, la facultad con la que el hombre tiene entendimiento de las cosas razonables. ¿Quieres que te diga otra novedad? ¡Hay que evangelizar el intelecto!

Porque según el hombre piensa, el hombre es. Hemos visto a una enorme cantidad de creyentes que tienen su inteligencia desarrollada al más mínimo poder de recepción. Quizás haya sido porque en sus vidas se privilegió esa especie de teología que predicaba que mientras más ignorante, más parecido y cercano a Dios.

 ¿De qué traducción bíblica sacaron eso? ¡Por Dios! Eso es falso. Es falso que no se deba estudiar, que no debas prepararte si puedes hacerlo. Sé lo que estás pensando. “Un alto intelecto suele ser un obstáculo para la fe”. Eso es verdad, no te lo puedo negar. Te lo termino de mostrar; puede serlo por ese asunto del razonamiento, la lógica y los pensamientos.

Pero cuidado: eso no significa que el ignorante y analfabeto total (A menos que fuera por falta de posibilidades y no por propio gusto), sea preferido por Dios. Te pregunto: ¿Qué tiene que ver este pensamiento con el Dios inteligente que tenemos? ¿Nadie podrá tener en cuenta esto y abandonar posiciones que están más cercanas al orgullo social que a una fe auténtica?

 Hay que evangelizar la inteligencia. Hay que introducirle datos. Hay mucha gente que cree que cuando hablamos de inteligencia, se trata solamente de meterle versículos bíblicos en la cabeza. No. No estamos hablando de eso.

Muchos creyentes no tienen trabajo y no prosperan económicamente, le piden cosas a Dios y no reciben nada porque todavía no han evangelizado su inteligencia, su creatividad. Siguen metidos en sus cuatro pensamientos y no se mueven de allí pensando que es Dios el que tiene que cambiar de idea. ¿Sabes cuántos hay así aunque te cueste creerlo? Es más: ¿No te has fijado si por una de esas enormes casualidades, en algún punto pequeño, no eres tú mismo uno de esos?

 Conforme vayas ampliando tu capacidad, conforme  tomes tu propio intelecto y toda tu capacidad que Dios ha puesto en ti y la mantengas cerrada e inmóvil, Dios jamás podrá usarla conforme a su voluntad. Por eso decimos con tanta convicción que los jóvenes cristianos tienen que ser jóvenes que estudien.

La visión de un cristiano tiene que ser lo más amplia que se pueda. Y no para competir, como hace el mundo, sino para ser competente, en el Reino. Está lleno de creyentes, empleados, que son mediocres, que trabajan de manera mediocre y con resultados mediocres. ¡Somos hijos de Dios!, vociferan.

Y el mundo piensa: ¿Es que Dios también será así de mediocre si es que engendró estos hijos? No se trata de que tú seas mejor que los otros, se trata que seas el mejor delante de Dios. Para Él. Hay que evangelizar el intelecto.

 Si tú hoy encuentras un trabajo en donde te pagan, digamos, cien dólares por mes y no haces nada por superarte, por capacitarte más, por estudiar lo que te falta y por ampliar tus conocimientos, dentro de diez años, aunque andes por la vida ungido por el Espíritu Santo y rodeado de ángeles, querubines y serafines, tú vas a seguir ganando los mismos cien dólares mensuales. Vas a orar a Dios pidiendo que te prospere, pero como no has evangelizado tu intelecto y lo has puesto en obediencia a Dios y al servicio de su prosperidad, no vas a recibir nada.

 Si tú eres el mejor en tu trabajo, no esperes felicitaciones de los hombres. Lo que sí vas a hacer es honrar a Dios con tu testimonio laboral. La Biblia dice que al que honra, se le da honra. Y si tú honras a Dios con tu imaginación, con tu razonamiento, con tus pensamientos, con la lógica divina y con tu inteligencia, Dios te va a honrar a ti.

Mejores

 ¿Sabes cómo lo vas a honrar Dios si tú eres el mejor operario de una fábrica, por ejemplo? Como lo honró a José. Del José de Egipto estoy hablando. Dice que una vez lo tiraron en una cárcel y, a los pocos meses, era el jefe de la cárcel.

Allí donde lo colocaban, allí era el mejor. Lo trajeron al reino y terminó siendo el gobernador. Eso sí; él no competía con nadie. Él había tenido una visión de Dios. Y esto no es orgullo, ni “yoísmo”, ni Ego. Es ser el mejor para la gloria de Dios.

 Tú no puedes decir “Hasta aquí llegué”. Gente con treinta, cuarenta años de edad que no han aceptado el desafío de que todavía pueden ser mejores que lo que son. ¿Quién les ha dicho que ya se lo saben todo?

Ese, en todo caso, es tu razonamiento, tu lógica, porque ya no vas a la escuela secundaria. ¡Se puede! ¡Claro que es difícil volver a tomar los libros! ¡Pero se puede! Alimenta tu intelecto con cosas positivas, no con papilla para el orgullo.

Dios no se opone al conocimiento intelectual, lo creó para eso. Trata de no ser más ignorante de lo que naturalmente puedes ser. Hay algunos que todavía creen que la Epístola era la esposa de Pablo!! Hay mucha gente que no se preocupa en leer más para así saber leer mejor.

¿Cómo se supone que van a entender la Biblia si aún no aprendieron a leer el abecedario completo? Si Dios no tiene un campo apto, no tiene sitio para hacer llover, entiendes? Es ser el mejor para la gloria de Dios.

 La cuestión es muy simple: o pagas el precio o te la aguantas. John Nott fue el hombre que en el siglo diecinueve transformó a Escocia para Cristo. John Nott, dijo: “Señor; dame a Escocia o si no me muero”. Y Escocia fue sacudida por este tremendo hombre de Dios.

Dijo lo que Raquel con sus hijos: “Señor; dame a Escocia o me muero”. Y Dios le entregó Escocia a John Nott en sus manos y Escocia vivió el avivamiento más grande de toda su historia. Muchos años después, cuando John Nott ya era viejo, vinieron sus discípulos a verlo y le dijeron: “Hermano Nott, volvamos a llevar a Escocia para Cristo”.

El viejo lobo de mar se puso de pie, ya con muchas arrugas en su cara y les dijo: ¡Cómo no! Pero… ¿Quién pagará el precio esta vez? Claro; todos queremos lo lindo, pero el evangelio tiene un precio. La salvación es por gracia, pero hay un precio a pagar para entrar al Reino.

 Me he dado cuenta una cosa: el hombre no tiene problemas con el Cristo del evangelio. Todo el mundo quiere al Cristo del evangelio. Pero donde tienen problemas es para llevar al Cristo del evangelio a sus vidas, y que Cristo se vuelva un modelo para ellos.

Allí está el precio. Todos queremos ser prosperados, pero si es posible, trabajar menos. Todos queremos ser calificados con un diez sobresaliente y distinguido, pero nos pasamos de vivos y nos hacemos la…¿Cómo se llama en tu tierra el acto de faltar a la escuela para irse a vagabundear por allí? En Argentina le decimos “ratita”, “chupina”. Tú ponle el nombre que se use en tu patria, da lo mismo. ¿Entiendes?

Cambiando

 No te confundas. El evangelio no es el arte de cambiar mágicamente las cosas. El evangelio no es mágico. Nadie va a ser mejor de un momento para el otro porque empiece a ir a una iglesia, si es que no tomamos íntimamente la decisión de llevar el evangelio a toda nuestra alma, empezando por nuestra mente, el razonamiento, el pensamiento, la lógica, el intelecto. Si no renovamos nuestra manera de pensar, no habrá resarcimiento.

 ¿Qué sucede, sin embargo, si yo soy un cristiano que no permitió que la palabra cambie su mente? Hago todo lo que hacen mis hermanos, pero no cambio. Mi vida no es afectada. ¿Qué produce el oír la palabra de Dios y no cambiar mi vida? Produce algo que vamos a llamar: “Asentamiento mental”.

 ¿Tú quieres saber cuándo una persona no ha sido afectada en su vida, todavía, por la palabra? Son personas que viven diciendo “Yo siento”, o “Yo siento de parte de Dios”. Yo siento. ¿Tú sabes, mi hermano, que no he podido encontrar nunca en la Biblia, algún profeta o predicador que dijera: “Yo siento”? Pero creyentes, sí; me los llevo por delante todos los días.

Nadie dice que no sea cierto que se sienten cosas. ¿Claro que las sienten! Pero las sienten porque se mueven en el nivel del alma. Los hijos de Dios no necesariamente sienten cosas, simplemente le son reveladas cosas. Cristo dijo: Estoy con ustedes, todos los días, hasta el fin de los tiempos. Nunca dijo: me van a sentir todos los días.

 A veces no sentimos absolutamente nada. Las circunstancias de la vida te golpean un poco y tú te sientes casi como un miserable. Pero eso no cambia las cosas. Él siempre está allí. Entonces qué ocurre. Tienes un asentamiento mental. Te llenas de la palabra de Dios, pero nunca sabes solucionar un problema conforme a la palabra de Dios.

Algunos repiten cincuenta versículos bíblicos, pero resuelven sus cosas, luego, como se les da la gana. “¡Pastor! ¡Estoy muy triste!” – ¿Qué le pasa, hermano? – “¡A mi mujer se le quemó la comida, justo el día en que tenía más hambre! ¡Me enojé y le pegué un golpe! Pero ya me arrepentí…” – Bueno… Al menos se arrepintió… –

Una gran mayoría de nosotros vive arrepintiéndose hoy de lo que hizo ayer, ¡Todos los días! Eso indica, entre otras cosas, que todo lo que oímos está en el área del alma, pero no ha llegado a nuestro espíritu y no ha afectado en absoluto nuestra manera de ser.

 (Salmo 112: 7)= No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová.

 Si tú eres una persona que todo lo hace porque lo sientes, entonces nunca orarías, porque tu alma y tu carne, di la verdad sin disimulos, nunca quieren orar, no tienen ganas, se distraen, el cuerpo tiene escozor por todas partes.

Si tú vienes por lo que sientes a las cosas de Dios, ¿Sabes cuándo vendrías? Una vez muy cada tanto. Pero un cristiano verdadero no se guía por lo que siente, se guía por lo que sabe. Nuestros conflictos íntimos y profundos, los solucionamos sabiendo como funcionamos por dentro.

Renovaciones

 Aquí dice que no debemos tener temor de las malas noticias. Hay creyentes que viven lamentándose de que les están yendo tan bien las cosas que, seguramente, en cualquier momento se les va a desparramar todo.

Y en lugar de confesar la palabra de fe, en lugar de creer que se van a levantar por la mañana y van a tomar victoria sobre ese día transformando la palabra en Rema, deciden declarar lo contrario. ¿Puedo preguntar por qué? Debemos traer palabra desde el mundo espiritual y materializarla en el mundo natural.

 Cuando tú confiesas una palabra invisible, creyéndola, esa palabra se hace visible. ¿Lo sabías? Si tú eres un cristiano que, en lugar de estar guiado por tu mente y tus pensamientos, eres guiado por el Espíritu Santo de Dios, cuando tú confiesas la palabra de Dios, esa palabra de Dios cobra vida y se hace creativa y efectiva.

 ¿Hay un problema en tu vida? Primero, te fijas muy bien si en algo no eres el culpable de ese problema. Si eres el culpable, tienes que solucionar inmediatamente el problema. Si tienes culpa ya mismo pide perdón al Señor y a quien corresponda si es necesario.

Si hiciste algo malo, ya mismo repara el daño y empieza a hablar la Palabra de Dios. “Señor; me he arrepentido, Señor, he cambiado de manera de vivir. Estaba equivocado/a. Señor, pero en el nombre de Jesús empiezo ahora a hablarle a esa situación y le digo que, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, va a cambiar y yo voy a ordenar que todo espíritu que se quiera levantar en contra de esto, va a quedar derribado. Y yo transformo esta situación por tu Palabra en una situación que pueda glorificar Tu nombre.”

 Ahora bien; si en cambio las circunstancias te afectan de tal manera que te dejan paralizado, la situación se ha enseñoreado de ti. Y entonces va a comenzar a recordarte tres viejos patrones de vida. “¿Te das cuenta que eres un fracasado? ¿Te das cuenta que antes, cuando no creías en nada, todo te salía mejor y la pasabas espectacular y no tenías que darle cuentas a nadie?” Y es allí donde a ti comienzan a caérsete las comisuras de los labios cada vez más hacia abajo. La mente necesita ser renovada.

Voluntades

 Hablemos ahora de La Voluntad. ¿Qué hace la voluntad en nosotros? En la voluntad, mi hermano, mi amigo, es donde están todas nuestras decisiones. Mira todos los órganos que tiene la voluntad: Las Decisiones, Los Deseos, Las Intenciones del Corazón, Los Propósitos de Vida y Los Gustos. Cinco órganos que están dentro de la voluntad. ¡Qué tremendo cómo parte el alma la palabra! ¿Verdad?

 ¿Qué significará evangelizar nuestra voluntad? ¿Qué significa madurar en nuestra vida cristiana? ¿Qué significa ser un cristiano victorioso? Llevar a Cristo a cada una de esas áreas. ¿Sabes por qué muchos cristianos tienen problemas y conflictos internos? Porque todavía Cristo no está en señorío sobre sus voluntades.

 Ahora te haré una pregunta: ¿Es Cristo el Señor de tu voluntad? ¿Las decisiones que has tomado en tu vida, siempre las has pasado por el filtro de la palabra de Dios? Mucha gente anda lamentándose por allí: “¡Oh Señor! ¿Por qué tengo que sufrir? Yo te voy a decir algo, hermano: hay decisiones que te pueden afectar el resto de tu vida. Algo es muy claro: Cristo perdona, eso es cierto, pero a veces hay consecuencias.

 Aprenda esto: nada de lo que te pasa a ti, es determinante en tu vida, sino conforme a como reacciones ante cada cosa, ¿Lo entiendes? Si a ti en el marco de una multitud de gente te pisan el pie justo en sitio en donde tiene ese molesto callo, eso no es problemático, aunque te duela horrores.

Lo problemático, en todo caso, es qué reacción vas a tener cuando te lo pisen. ¿Te muerdes los labios y te aguantas? ¿Das un alarido y te lamentas? ¿Lanzas un aullido y te tomas a golpes inmediatamente con aquel que te lo ha pisado? Fíjate que el asunto es el mismo, simplemente un callo dolorido, pero las reacciones son bien diferentes.

 Porque es así: más importante que las acciones, son las reacciones. Si yo de pronto me vuelvo loco y voy y le doy un golpe al primero que se me cruza, esa persona no es culpable de esa situación ni del golpe, aunque le duela. No va a afectarlo mucho más allá de un ojo negro. Pero lo que sí puede afectarlo es la manera en que esa persona pueda reaccionar al momento de recibir mi golpe. ¿Estás entendiendo lo que quiero decirte?

 Sobre Jesús cayó, de pronto, todo el pecado de la humanidad. Dice la Biblia que se hizo pecado, pero Él jamás pecó. Quiere decir esto que tuvo el pecado de todos nosotros sobre sus hombros, pero que Él no tuvo pecado en su vida. Es el modelo.

 Con todo esto estoy tratando de significarte, para que lo entiendas de una vez por todas y para siempre, que todas las cosas que puedan haberte pasado a ti, no justifican de manera alguna que tú seas la persona que eres. Ya sé que ciertas ciencias dicen otra cosa, pero esto es Biblia, no ciencia humana. Lo malo, en todo caso, habrá sido siempre la forma en que nosotros hayamos reaccionado a las cosas que nos pasaron.

 Hay un principio indestructible: Toda decisión que yo tome en mi vida, produce consecuencias. Tienes que saber que cada vez que tú decides hacer algo, tienes que vivir luego con las consecuencias de esa decisión.

Por eso es que cada vez que vayamos a tomar una decisión, por pequeña que esta sea, tendremos que pasarla por la Palabra primero. Porque si Jesús es el Señor también de nuestras decisiones, eso nos va a ahorrar llorar amargamente y lamentarnos después como ancianitas desvalidas.

 Lo que sucede es que nosotros creemos que Dios es una especie de albañil, de constructor, que anda con sus elementos de albañilería colocando parches, remiendos sobre todo lo que nosotros arruinamos. Entonces decimos: “Señor! ¡Bendice esto que hice!”

Mira; eso queda para cuando estábamos sin Cristo y nos manejábamos con los conceptos clásicos de las religiones oficiales, donde Dios parecería ser un oso de peluche al cual podemos tocar cuando necesitamos ayuda, pero no ahora que nuestras almas van a ser renovadas.

Nuestras decisiones, a partir de este momento (Antes nadie te lo había hecho ver, pero lamentablemente ahora ya lo sabes) nuestras decisiones van a tener que pasar por Él. Si hay que evangelizar la voluntad y uno de los órganos de la voluntad son los deseos, básicos en muchos problemas que vivimos, la gran pregunta, entonces, será: ¿Cómo se evangelizan los deseos? Simple. Viendo que nuestros deseos, sean exactamente los deseos de Dios. Creo que tú me entiendes muy bien, ¿Verdad?

Propósitos

 Nuestras Intenciones. Mucha gente piensa una cosa y hace otra, esto es notorio. De allí viene la hipocresía. La hipocresía es un fruto de la intención de la voluntad.

 Propósitos. Otra pregunta: ¿Cuántos de ustedes tienen propósitos para el futuro? Hagan como en el templo, levanten su mano allí donde se encuentran leyéndome. No interesa que yo no pueda verlos. Ustedes no lo están haciendo para mí, Dios lo está viendo ahora.

Entonces ahora pregunto otra vez: Los que no la han levantado ni siquiera con el pensamiento, ¿Me están queriendo significar que no tienen ningún propósito para el mañana, salvo el de asistir a todos los cultos para que no los regañe el pastor? ¡Qué mal que andas, mi querido hermano! ¿Puedes cambiar? ¿Te atreverás? ¡Por favor! ¡Es tu vida la que está en juego, no la mía!

 Ahora para los que sí han levantado sus manos. Esos propósitos que tienes tú, ¿Los has pasado convenientemente por el filtro de la palabra de Dios? ¿Sí? ¡Aleluya! ¿No? ¡Pues hazlo AHORA!

 Por último: el órgano de la voluntad, fue dicho, tiene Los Gustos. ¡Hermano! ¡No me venga con eso! ¡El Espíritu es el dueño del querer y el hacer! ¡Y además a mí me gusta! ¡Entonces vas y te toma enterita toda esa botella de whisky que tenías guardada, convencido que Dios te está avalando! ¿Por qué juegas con estas cosas si tú sabes muy bien que no es esa la voluntad de Dios por más que te engañes tratando de hacerle decir a la Palabra lo que la Palabra no dice?

 ¿Alguna vez te has puesto a pensar si tus gustos personales son los gustos de Dios? Sí, ya sé; estás pensando que esa es una posición muy religiosa, ¿Verdad? Mira hermano: no hay ser más libre que el propio Dios, y los gustos de Dios son los que le quedan bien, los que no le hacen daño, los que te convienen y los que te dan tremenda felicidad a ti, no los otros, esos que…se usan por allí… ¿No te has dado cuenta aún que son los gustos del hombre, generalmente, los que denigran al hombre?

 Sin ir mucho más lejos, el gusto por el vestir. Yo estoy total y absolutamente convencido que el creyente (Y esto incluye preponderantemente y obviamente a las hermanas mujeres) son personas que deben vestirse lo mejor que puedan, o mejor dicho: lo mejor que les permita su presupuesto económico.

No necesariamente esos trajes fúnebres, calcados, repetidos, clonados, camisas blancas, corbatas grises, zapatos acordonados, anteojos sobrios, Ellos. No necesariamente vestidos largos, negros, con blusas o camisas blancas abotonadas hasta el mentón, Ellas. La mujer cristiana tiene que ser la mujer más bella de la tierra.

 Sí señor, el cristiano tiene que vestir lo mejor que pueda, pero eso no significa que se haga un esclavo de la moda. Porque los dictados de la moda, mayoritaria y generalmente, provienen de hombres o mujeres que llevan, en sus intimidades, factores tremendos que no los convierten en bendiciones, sino todo lo contrario.

Y que conste que esto de ninguna manera es discriminatorio. Lo que estoy haciendo es decir en voz alta a través de un texto una verdad que todos conocemos en murmullo doméstico. Vestirse bien es correcto, ser esclavo de la moda, no.

Porque en última instancia, terminas tú siendo esclavo, algo que Dios no aprecia en absoluto. Y mucho menos le agrada cuando tu esclavitud, aunque no sea pecado en sí misma, se materializa en representantes del pecado.

 Podría decirte, en el cierre de esta idea: hay que evangelizar los gustos. Pero me cansé de ir parte por parte. Mejor cerramos este bloque con lo que verdaderamente tenemos que hacer. Ora, encomienda todos tus actos de aquí en adelante al Señor de Señores y Rey de Reyes y comienza, desde el momento mismo de finalizar la lectura de este artículo, a hace aquello que ya has entendido y dilo en voz alta para ti mismo y para todos los que tengan oídos para oír: ¡¡Hay que evangelizar el Alma!!

 Decisiones

 La batalla más reñida que cada persona libra, es la batalla interior. Se han escrito cientos de libros y predicado miles de mensajes al respecto. Alguien, en un momento de reflexión, pronunció una frase llamada a ser célebre: “He conocido a mi peor enemigo; soy yo mismo.” Todos, en algún momento, necesitamos que el Señor nos libere de algo que nos oprime. La mayor parte de las veces, es de nosotros mismos.

 Toda persona toma en algún momento decisiones que determinan el curso posterior de su vida. Desde Moisés en adelante, las personas han tenido siempre dos opciones. Es como si permanentemente estuviéramos en la pata de una “Y” griega, teniendo ante nosotros dos caminos para optar.

Nos puede llevar mucho tiempo y, el día que nos decidimos por uno de ellos, ese se transforma otra vez en pata de “Y” griega. Las dos opciones fundamentales, como quieran que estén disimuladas, son dos: vida o muerte.

 (Deuteronomio 30: 11)= Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. (12) No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? (13) Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos?  (14) Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.

 (15) Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; (16) porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. (17) Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, (18) yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella.

 (19) A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante de la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; (20) amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.

 Cuando elegimos la muerte, sabiéndolo o no, abrimos la puerta para que nos llegue un ataque del maligno. Cuando elegimos la vida, Dios nos guía por un camino que comienza con la salvación, pasa por la cruz y termina en la eternidad con el Padre.

 (Romanos 7: 22)= Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios. (23) Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. (24) ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? (25) Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.

 Residencia

 Observa que la mayor lucha de Pablo no era contra Satanás, era contra sí mismo. Su carne le provocaba más problemas que Satanás. Cuando vivimos según la carne, participamos con Satanás y vamos en contra del plan de Dios para nuestras vidas.

El pecado no reside en nuestros cuerpos físicos: reside en nuestra naturaleza pecaminosa, que está dentro de nuestra persona. ¿Quién puede librarnos de nuestra naturaleza pecaminosa? ¡Gracias a Dios que hay una salida, y es por medio de la cruz de Cristo!

 La palabra “carne” tiene diversas definiciones en el Nuevo Testamento, incluyendo el “cuerpo físico”. Pero cuando Pablo la utiliza en este contexto, está refiriéndose a la vieja naturaleza adámica, carnal, no regenerada, rebelde. El la llama literalmente “el viejo hombre”. Cuando venimos a Cristo, Dios nos hace nuevas personas.

 (2 Corintios 5: 18) = De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

 Pero antes de la nueva creación, estamos en el viejo hombre, el hombre anterior. La carne, entonces, es eso que influye en nosotros para que pequemos. Cualquier motivación que se concentre en alimentar o promover el YO, es de la carne.

En su mayoría, las personas responden a una de dos motivaciones propias. La primera es una imagen de sí mismo negativa. Las personas que no tienen una buena imagen de sí mismas, dicen: “no soy nada. No soy nadie. Nunca voy a llegar a nada.”

Estos sentimientos de desprecio por uno mismo no son resultado de un complejo de inferioridad; Son resultado de un complejo de EGO. Nos concentramos en nosotros mismos, no en Cristo. No hay ninguna virtud en eso. Sin Cristo, nada podemos hacer; Pero con Cristo, podemos hacerlo todo. Pablo dijo: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

 La segunda es un orgullo desmedido. Las personas que tienen el problema del orgullo piensan, erróneamente: “Yo puedo hacerlo todo… no necesariamente en Cristo” … Pero es interesante notar que también en este caso el foco de atención está en uno mismo, no en Cristo. No hay virtud en esto tampoco. El poder de Dios se perfecciona en nuestra debilidad, no en nuestra sabiduría, vanidad, títulos académicos u orgullo personal.

 La clave para acabar con la carne está en la batalla por el control del YO. El YO es la parte de nosotros que decide si accederá a nuestros deseos carnales y pecaminosos, o no. El YO tiene un apetito insaciable y hay dos frases que lo identifican: “Quiero” y “Dame”.

El YO dice “Quiero el mejor auto”; “Quiero más dinero”; “¡Dame el mejor asiento!”; “¡Dame el trozo más grande de torta!”. Al YO le encanta hablar de dos personas: YO y MI. Los creyentes que hacen estas cosas no han aprendido a llevar su YO la cruz. ¿Cuál es la solución? Pablo la da.

Humildes

 (Filipenses 2: 3)= Nada hagáis por contienda o por vanagloria; Antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.

 Primero, reconozcamos qué es lo que nos motiva a actuar. Pablo dice que NADA hagamos por contienda o vanagloria. Si hacemos las cosas que tenemos que hacer por los motivos equivocados, debemos detenernos.

Debemos cambiar nuestra motivación o, de ser posible, debemos apartarnos de las responsabilidades que atraen la atención sobre nosotros hasta que podamos cumplir con esas responsabilidades por las razones correctas.

Esto sólo puede hacerse después de que el YO ha sido crucificado. Si actuamos en humildad, no actuaremos por contienda o vanagloria. La buena noticia, para todos, es que por medio de la cruz somos liberados del YO. Pablo escribe en Gálatas 2:20:

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive en Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

 Pablo crucifica su YO. No podemos encontrar la plenitud de la voluntad de Dios hasta que no permitamos que nuestro YO y MÍ, mueran en la cruz. Dos cosas suceden en mi vida antes que mi YO pueda ser crucificado con Cristo. YO debo tomar una decisión y YO debo hacer una confesión.

Primero debo tomar la decisión voluntaria e intencional, en pleno conocimiento, de morir a mi EGO. La muerte de mi YO no sucede por sí sola. Si suelto a mi YO, naturalmente se dirigirá hacia motivaciones egoístas.

Segundo, debo hacer una confesión personal. Pablo hace de su confesión, su testimonio personal. “Estoy crucificado con Cristo”, dice. Cuando confesamos nuestra crucifixión, ésta se vuelve parte de nosotros.

 Luego, la vivimos. Una cosa es hablar de la muerte del YO en términos generales, y otra es aplicarla personalmente. Pablo dice, en Gálatas 5:24: Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

Somos liberados del control de la carne, pero la responsabilidad de crucificarla, es nuestra. Morir al YO no significa golpearnos con varillas o látigos, negarnos al YO significa negarnos a seguir nuestras pasiones y deseos personales.

 Es interesante observar que, aunque Pablo era una nueva criatura, continuaba batallando con la carne. En su divina sabiduría, Dios nos hace nuevos después que aceptamos a Cristo, pero no quita nuestra naturaleza pecaminosa.

 Pablo nos da una lista, (aunque no exhaustiva), de las obras de la carne: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías y, como para que no queden dudas que las mencionadas no son las únicas como algunos enseñan, le agrega “cosas semejantes a estas”, esto es: lo que tú creas que es semejante a lo detallado.

Y continúa describiendo el fruto de este comportamiento: Acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios, agrega en Gálatas 5:21.

Soluciones

 ¿Cuál es la solución de Dios para la carne? Gálatas 5:24: Pero los que son de Cristo, han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. No debemos llevar a nuestro viejo hombre a la Escuela Dominical, ni reformarlo, ni aconsejarlo, ni obligarlo a memorizar pasajes bíblicos. Debemos matarlo.

La ejecución es la única solución para el viejo hombre. En realidad, la evidencia de que pertenecemos a Cristo es la crucifixión de nuestra carne. Al morir al YO, nuestra carne comienza a decrecer, y el Espíritu de Dios en nuestro interior, comienza a crecer.

 La carne y el espíritu son enemigos; trabajan en forma opuesta entre sí. En Gálatas 5:17, Pablo dice: Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

Nuestra naturaleza carnal, es decir, nuestra naturaleza antes de que Dios nos cambiara, está totalmente opuesta al Espíritu de Dios. Cuando somos controlados por la carne, por nuestros deseos y pecados, no podemos vivir una vida que sea agradable a Dios. Una parte de Romanos 8:8, dice: y los que viven según la carne, no pueden agradar a Dios.

 Aun cuando hacemos lo correcto, por motivos egoístas, no podemos agradar a Dios. Jesús denunció a los fariseos por orar y diezmar. ¿Por qué haría tal cosa si era lo correcto? Porque diezmaban por motivos apartados de la voluntad de Dios; sus oraciones y sus ofrendas tenían como fin la atención hacia sí mismos.

 Si deseamos vivir en Cristo, la responsabilidad de hacer morir las obras de la carne es nuestra. Pablo dice, en Romanos 8:13, que: Si por el espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Cristo ha hecho posible que muramos a nosotros mismos, pero la responsabilidad continúa siendo nuestra. La cruz implica sufrimiento y dolor. Es la forma más dolorosa de morir que el hombre ha inventado, pero es mucho mejor que la alternativa.

 Un ejemplo: una joven mujer y un muchacho se conocieron y se enamoraron. Ella era creyente y él no. Por el contrario, era bastante holgazán. Sin embargo, él comenzó a ir con ella a la iglesia, cosa que a todos los miembros les parecía estupendo.

Sin embargo, su transformación no era real. A él, en realidad, no le importaba demasiado Cristo ni le conocía; lo que sí le importaba era conservar a su novia. Si para eso debía aburrirse como una ostra durante un par de horas por semana, sin entender ni sentir absolutamente nada, lo haría.

Se lo dijeron a la joven algunos hermanos con discernimiento. Ella oró y, finalmente, cortó esa relación. Pregunto: ¿Habrá sido doloroso para ella? Por supuesto que sí. Era como si le partieran el corazón. Cuando hay una ligazón emocional, dos espíritus se unen, creando una ligadura de alma. Es por eso que es tan difícil apartarse. Pero Dios da fortaleza para soportar hasta la victoria.

 Veamos: ¿Qué hubiera pasado si se hubieran casado? Algunos líricos tienen permiso para pensar que todo se habría solucionado, pero las experiencias reales, no nos dicen eso. Probablemente, pasado un tiempo, él habría perdido todo interés por el evangelio y hubiese regresado a su estilo de vida habitual.

Dolores

Una joven alegre, se hubiera convertido de pronto en una mujer desanimada, que seguiría asistiendo a la iglesia, sí, pero sin involucrarse en nada. También es probable que, si no conseguía que ella se olvidara de “su religión,” al tiempo, él se divorciara dejándola quizás por otra mujer con menos… escrúpulos, Tú me entiendes, ¿no? En ese caso, el dolor de ella seguiría invadiendo la vida de sus hijos y extendiéndose, quizás, a sus propios matrimonios.

 Hay un dolor bueno y un dolor malo. El dolor que esta joven hubiera soportado en esa hipotética situación sería un dolor malo. Si ella hubiera tomado el dolor de la cruz, diciendo: “YO, no vas a salirte con la tuya. Morirás. Sufrirás, sí, pero Dios sigue estando en control de todo.” Habría encontrado el fruto de la vida y la justicia. Morir al YO muchas veces significa un dolor breve que produce una ganancia permanente.

 Al elegir la injusticia, sufriremos un dolor permanente. Quizás nos guste seguir adelante: Ganar un poco más de dinero; Tomar algunos “atajos”. Pero a menos que mandemos a nuestro YO a la cruz para que sufra el verdadero dolor de la crucifixión, el dolor que el YO cosechará en el camino será tres veces mayor. Hay un costo a largo plazo cuando se toma la cruz, y hay un costo, mucho mayor, a largo plazo, cuando no se la toma.

 Lo irónico es que podemos hacer cosas muy espirituales que están motivadas por el YO. Podemos dedicar todo nuestro tiempo a las actividades de la iglesia a expensas de nuestra familia, sin pasar jamás tiempo con ellos.

El YO quería sentirse importante. Podemos cantar en la iglesia y participar en el grupo de alabanza, pero desmayar al sentir el ataque del enemigo. El YO quería ser visto por la gente. Las personas que caen bajo el control de un espíritu de Jezabel o de Lucifer no han traído sus heridas personales a la cruz. Entonces el YO comenzó a operar disfrazado de espiritualidad.

 En Mateo 9:25, Jesús dice: Pues, ¿Qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? Podemos ganar prestigio y poder, aun en el mundo cristiano, y al final, dañar o destruir nuestras vidas.

Jesús precedió su pregunta con un toque de clarín de advertencia. En Lucas 9:23, dice: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. No podemos seguir a Jesús hasta que no nos negamos a nosotros mismos.

El YO no desea ir a donde va Jesús. El YO desea evitar el dolor de la crucifixión. Un pensador secular, Alfredo de Vigny, plasmó una frase que ni él supo hasta dónde dejaba en evidencia algunas cosas muy profundas: “El hombre es un aprendiz y el dolor, su amo.”

 Voluntad

 Negarme a mí mismo significa decir “no” a lo que yo quiero, a lo que siento, a lo que creo merecer. El acto de tomar la propia cruz ha sido definido como llegar al punto en que mi voluntad y la de Dios se cruzan y elegir la voluntad de Dios en lugar de la mía.

Cada persona, alcanza este punto en algún momento de su vida. La voluntad de Jesús se cruzó con la de su Padre en el huerto de Getsemaní. En la noche en que fue traicionado, leemos en Lucas 22:42 que Jesús dijo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

Jesús podría haber dado un paso atrás, diciendo: “¡Qué el hombre se jorobe! ¡Yo no tengo ganas de hacer esto!” Él no tenía que morir por nosotros. Podría haberse quedado en el cielo. Podría haber dicho: “No tengo por qué hacer esto”. Pero lo hizo por sumisión a su Padre.

 El punto de intersección entre la voluntad de Dios y la del hombre, significa diferentes cosas para diferentes personas. Algunos juegan con pensamientos lujuriosos. Otros pagan menos impuestos de los que deberían o les cuesta admitir cuando están equivocados.

Otros buscan siempre sentarse en el primer banco de la iglesia. Sería imposible hacer una lista de todas las formas en que el YO levanta su horrible cabeza, pero es suficiente con decir que morir al YO se resume en la disposición para elegir a los demás por sobre nosotros mismos.

 En la edad media, algunos ascetas interpretaron el “morir a uno mismo” como que debían hacer sus vidas lo más incómodas posible, esperando que así se mortificara su carne. Por lo tanto, usaban camisas hechas de camello o dormían en camas de clavos.

Estas personas confundían su carne física con su carne espiritual. Mortificar, (o sea: Hacer morir) la carne, se convirtió en una pasión tan dominadora y consumidora que se volvió un ídolo al que adoraban. El cuerpo físico, en sí mismo, no es pecaminoso. Cuando Dios lo creó, lo llamó bueno. El problema no es con el cuerpo físico, el problema es con la naturaleza pecaminosa.

 El primero de los beneficios de ser liberados de nosotros mismos es que somos libres del dominio del pecado. Romanos 6:14, Pablo dice: Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

Cuando vamos a Cristo, el poder que nos hace pecar da paso al poder para resistir el pecado. Dado que nacemos en pecado, antes de ir a Cristo, no podíamos evitar pecar. Pero gracias a la obra de Cristo en la cruz, tenemos el poder de vencer al pecado.

Ya no tenemos que pecar. Somos libres para obedecer a Dios. Somos libres para vivir una vida de justicia, una vida que agrada a vuestro Padre celestial. Una vida de la que el Padre nos diga: Bien hecho, buen siervo y fiel.

 Las personas ven las vidas de algunos cristianos y dicen: “No quiero ser cristiano, porque entonces no voy a poder hacer lo que yo quiero”. Ese es el YO que habla. En cambio, por Cristo podemos responder: “Porque soy cristiano, no tengo que hacer lo que mis deseos me dicen que haga”.

 Los perritos, por ejemplo, son seres irracionales, se mueven instintivamente, van a donde sus deseos circunstanciales los llevan. Si quieren comer basura y tomar agua de una cloaca, lo hacen. Nosotros, cuando los vemos, en el mejor de los casos, sacudimos la cabeza y nos reímos de ellos.

Pero lo mismo sucede con nosotros. Cuando somos ganados por nuestros deseos y nuestras pasiones, invariablemente nos dedicamos a cosas que nos consumen y que finalmente son dañinas para nuestros espíritus.

Comemos basura espiritual y tomamos agua no de vida, sino de cloacas espirituales. Y Dios también sacude la cabeza cuando nos ve, pero no se ríe; se entristece. Cuando hemos sido liberados del dominio del pecado, vemos a nuestra propia vida desde la perspectiva de Dios. Sólo entonces dejamos de conformarnos con cualquier cosa que sea menos que lo mejor que Él tiene para nuestras vidas y lo mejor que podemos darle a él.

Libertades

 El segundo beneficio de ser liberados del YO es la libertad que nos proporciona ese estado para servir con tranquilidad.

 (Marcos 10: 42)= Mas Jesús, llamándolos, les dijo: sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. (43) Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, (44) y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. (45) Porque el hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

 El camino hacia la autoridad y el liderazgo en la iglesia está en el servicio. Jesús, (que es Dios revestido en carne), entró a nuestro mundo por primera vez, no para ser servido, sino para servir. La mente carnal supondría que, si Dios viene al mundo, tomará el control por la fuerza. Pero cualquiera que llegue al poder sin servir, no podrá usar correctamente su autoridad porque no ha aprendido a morir al YO.

 Si deseamos crecer en el Reino, el camino para subir, es bajar. Pero en este “siglo malo”, no es así. El mundo nos dice: “Llega primero, consigue más.” O sino: “El que muere con más cosas, gana”. Algunos nos dicen que la meta es la independencia económica; de esa forma no tendremos que trabajar para otro.

Esa afirmación, en realidad significa: “No tendremos que servir a otro”. En el Reino de Dios, es lo opuesto. Si deseas vivir, mueres. Si deseas recibir, das. Si deseas subir, bajas. Es la regla por la cual opera el Reino de Dios. Lamentablemente, muy pocos quieren servir y muchos quieren ser servidos. Esa es la esencia del orgullo.

 Un anciano sabio solía decir que hay dos ocupaciones en las que se puede comenzar desde arriba. Cavar tumbas y cavar pozos. En todas las demás, se comienza desde abajo. Y eso es cierto en el Reino de Dios: se comienza por el final. Si a las personas se les da autoridad y se las expone a la gente demasiado pronto, abusarán de su autoridad.

Siempre, y eso se aplica en todos los niveles de autoridad pastoral. Primero el hombre debe ser probado. Luego se lo puede integrar al liderazgo. Cuando hemos sido librados de nosotros mismos, encontramos libertad en el servicio. Cuando no hemos muerto al YO, confundimos lo que Dios ha preparado para promovernos con lo que nosotros planeamos.

 El tercer beneficio es la libertad de tener que promovernos a nosotros mismos. En su segunda carta a los Corintios, 4:5, Pablo dice: Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros, como vuestros siervos por amor de Jesús.

Pablo predicaba a Cristo donde quiera que fuera. Podría haberse hecho de un nombre importante, pero no lo hizo. Con un ministerio tan exitoso, Pablo podría haberse formado su propio grupo de seguidores, pero no lo hizo.

No se predicaba a sí mismo, sino a Cristo. Cuando andamos en la libertad de tener que promovernos a nosotros mismos, le damos a Dios grandes oportunidades de promovernos a su tiempo. Cuando nos promovemos, luchamos por quitarle a Dios el control de la bendición y finalmente la perdemos.

Beneficios

 El cuarto beneficio de ser liberados del YO, es ser libres de tener que probar que tenemos la razón. Cuando morimos a nosotros mismos, no tenemos que tener la razón siempre. Un creyente que actúa a la defensiva demuestra que no ha crucificado el YO. Pero al ejecutar la carne, abrimos la puerta para escuchar lo que Dios nos dice, sea cual sea la forma que elija para hablarnos.

 ¿Alguna vez has notado que, aunque todos admiten que nadie es perfecto, a nadie le gusta admitir que él no lo es tampoco? Al ponernos a la defensiva en relación con nuestras debilidades, nos apartamos de los medios que Dios utiliza para moldearnos y conformarnos como los hombres y mujeres que él quiere que seamos.

 Nadie es incuestionable. No hay nada que de más poder a una congregación que cuando una persona, cualquiera sea su rango, se pone de pie y reconoce humildemente que la palabra que dio no era en un cien por cien correcta. En lugar de arruinar los dones, esa humildad da a las personas la confianza para salir a expresarse, sabiendo que pueden hacerlo en un ambiente seguro y auténtico.

 Es una gran burla para la iglesia que los creyentes luchen unos entre otros, tratando de probar que el otro está equivocado. Muchas veces lo importante para ellos no es la doctrina, sino probar que tienen razón. No tendríamos que pelearnos por el milenio, ni por el arrebatamiento, ni por docenas de otros temas conflictivos en el cuerpo.

Lo único por lo que deberíamos pelear es por una iglesia gloriosa. Pronto descubriremos quién se quedó atrás en el arrebatamiento. Lo único por lo que vale la pena luchar, es para ser una iglesia gloriosa, preparada para nuestro esposo Jesucristo, y nuestro enemigo no es otro creyente; es Satanás.

Realidades

 En el marco de la sociedad en la cual vivimos, hay un convencimiento casi unánime: creer que las personas que van a una iglesia, creen ser mejores que sus prójimos. Pero esto no sucede por alguna divagación extraña o por incidencia diabólica en el pensamiento humano. Sucede porque una gran proporción de hombres y mujeres que van a una iglesia, efectivamente piensan, están convencidos, que son mejores que los que están afuera.

Y es más: el discurso que los grupos eclesiásticos pronuncian ante esa sociedad, apunta en esa dirección. Nosotros, que creemos en Dios y vamos a tal o cual iglesia, somos mejores y, si ustedes también quieren serlo, tendrán que venir a una iglesia como la nuestra, y si es posible, a la misma que vamos nosotros.

 Esto y no otra cosa, ha sido el factor más gravitante para que la sociedad no sólo descrea de las iglesias y sus miembros, sino también para que muy pocos se decidan a prestarle atención a Dios y a sus seguidores.

¡Hay cada espécimen en esos lugares!, -dicen-, ¡Se ven cada cosa! ¿A quién se le ocurre que allí haya gente mejor que nosotros? Y nosotros nos enojamos y decimos que es el diablo el que está hablando.

El diablo se mete donde le dan entrada y, atención, cada vez que inicia una enorme mentira, generalmente arranca desde un poquitín de verdad. Con todo el dolor del alma y dejando de lado como aprovecha el enemigo todo esto para seguir llevándose gente al infierno, tendremos que reconocer que les asiste a esas personas algo de razón. ¿Sabes por qué?

 Porque, así como no es oro todo lo que reluce, ni todo lo negro es petróleo, así tampoco no todo lo que se refugia en un templo es iglesia ni todo lo que se mueve y respira es hermano. De otro modo, Dios habría mentido cuando dijo que trigo y cizaña convivirían confundiéndose unos con otros, y también habría blasfemado el hereje de Pablo cuando puso en el mismo nivel sus padecimientos, (azotes, escarnios, prisiones, amenazas), con un peligro representado por los falsos hermanos.

 Bueno; hay un punto clave en el cual deberemos prestar atención: los hijos de Dios, los que tienen esa potestad por su fe y su profunda convicción en Cristo son, efectivamente, mejores, aunque no por sus méritos, sino por el trabajo del Espíritu Santo en ellos, y no lo van proclamando por allí sino que, con humildad y santidad, se limitan a brindar silenciosamente testimonio de ello y, naturalmente, todavía se congregan en iglesias.

Pero si es verdad, (y lo es), que hay cizaña, lobos vestidos de ovejas y falsos hermanos, el punto clave está en que no todos los que se congregan en iglesias son auténticos hijos de Dios. Algunos, terminan siendo más hijos del malo que los que no van a ninguna parte, porque estos lo hacen en ignorancia en tanto que los otros, “perdónalos Padre, aunque sí saben lo que hacen”.

 Porque es evidente que un garaje, una cochera, una playa de estacionamiento, no fabrica automóviles; sólo les da alojamiento. Pero para alojarse allí, hay que llegar como automóvil. Nadie guardaría un avión o un buque en una playa de estacionamiento.

Y si una mujer diera a luz en una playa de estacionamiento, lo que nacería sería un bebé, no un automóvil. Y si la que pariera en esa misma playa fuera una perrita, lo que nacerían serían unos hermosos cachorritos perrunos, no autos.

De la misma manera, no hay creyentes por el simple hecho de haber nacido adentro de un templo o bajo la cobertura de una iglesia; tiene que traer en sí la simiente divina que lo hace creyente. Todo lo demás, es apenas una obra de la carne, factor especial que hoy y aquí vamos a aprender a dominar. Porque el dominio propio es un fruto del Espíritu, no por afán controlador humano.

 La Biblia, cuando pronuncia la palabra carne, que en griego es la palabra elsark, no se refiere siempre a una misma cosa. Entre otros objetivos puntuales, podemos rescatar tres o cuatro, si nos da el espacio, que serían los que aquí pretenderemos estudiar:

N.º 1) = La carne física, material, palpable. –

N.º 2) = La connotación moral negativa. –

N.º 3) = Lo que tiene que ver con la simiente, con la semilla que, como en toda la Escritura, siempre es el punto de partida de todo lo que Dios va a hacer. –

 (1 Corintios 15: 39)= No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves.

 Pablo, aquí habla de carne física. Establece, -con intención o sin ella-, dos principios que se relacionan con la carne física.

N.º 1)= El hombre, aun en lo físico, no puede compararse con ninguna de las demás criaturas vivas de la creación. De allí que quien los iguale y pretenda darle a eso un tinte espiritual, no sólo se equivoca, (lo que sería solamente un simple error), sino que desconoce o tergiversa la palabra, lo que sí sería más grave. Puede tenerse la mejor voluntad y la más y la más loable de las intenciones, pero eso no invalida la desobediencia y los costos de la desobediencia.

 N.º 2) = Deja en claro que, si tomamos con total naturalidad el hecho de la existencia de una infinita variedad de cuerpos adaptados a la vida en diferentes medios ambientes como son la tierra, el mar y el aire o el cielo, ¿Por qué se deberían tener tantas reservas o incredulidades, a la vista de lo creado, de un cuerpo resucitado? ¿Cuál sería el impedimento para que Dios no pudiera hacer esto si es que sí puede hacer lo otro?

 Fundamentos

 La otra referencia a la carne física, está en la carta a los Hebreos. Allí, cuando el autor detalla lo que son las cualidades del Sumo Sacerdote, y en referencia a Cristo, que lo fue luego de haber aprendido obediencia por causa de sus padecimientos y, en razón de esto, ser perfeccionado, alude concretamente al estado carnal y humano del Cristo de ese momento, rompiendo así con esa mitología popular no bíblica donde se acepta todo lo de Jesús bajo la excusa de: “¡Bueno! ¡Pero él era Dios!.

Sí, pero encarnado en la carne de un hombre como tú o como yo, en lo genérico, y sujeto a todo lo que un hombre puede estar sujeto, porque de otro modo, Dios habría hecho trampas. Él debía efectuar esa redención desde un hombre como nosotros para que esa redención funcionara, ¿Entiendes?

 (Hebreos 5: 7)= Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.

 Yo creo, sin temor a equivocarme, que si este no es el versículo donde se nos muestra al Jesús más carnal, al menos es uno de ellos. Rogando como un hombre de carne y hueso, suplicando, clamando y llorando por causa de que no le gustaba en absoluto la idea de la muerte.

¿En qué se diferencia con lo que tú hubieras sentido en su lugar? La carne física, esa que tú y yo todavía amamos un poquito y defendemos tanto. Ojo; es templo del Espíritu Santo y no lo podemos maltratar. Lo que sí debemos hacer, es someterlo.

 Después nos encontramos con la carne bíblica puesta en un sentido de moral negativa. Este, probablemente, (Y digo probablemente porque por más que el mundo camine hacia la globalización, el hombre es una entidad única y no puede ser globalizada por nadie, mucho menos por la iglesia), es el significado más conocido por el creyente. Aquí, la palabra carne, indudablemente no está relacionada con el área del cuerpo sino de la mente, que es donde ya sabemos, entre a tallar en el alma. Es mucho más que la carne física.

(Gálatas 5: 13) = Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servios por amor los unos a los otros. (14) Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: amarás a tu prójimo como a ti mismo. (15) Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.

La libertad cristiana no consiste en eliminar todas las trabas morales, sino en la libertad de servirse los unos a los otros en humildad, no en arrogancia distintiva por cargos o posiciones. El evangelio cambia la opresiva sumisión al legalismo por la más alta sumisión al amor.

Esa libertad ha sido entendida por no pocos para llevar una vida que de cristiana no tiene nada, que produce un testimonio que repele a la sociedad de todo lo que huela a Dios, que impide que los necesitados caigan quebrantados a los pies de Cristo y que se aparte de su real significación: poder amar al prójimo sin condicionamientos ni discriminaciones. Tal como Cristo lo hizo.

(16) Digo, pues; andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. (De la mente, de las emociones, de la voluntad humana, de los sentimientos) (17) Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

 Liberados

 La libertad muy bien puede degenerar en libertinaje, pero el Espíritu Santo nos capacita para vencer los deseos de la carne, cuando nos sometemos permanentemente a su control y dominio, con la libertad de hacerlo de una manera voluntaria.

Eso es libertad. El Espíritu y la carne están diametralmente opuestos el uno al otro, tal como se evidencia en sus obras y frutos. El resultado es un fiero conflicto dentro de cada creyente, en el que ninguno podrá vencer confiando en sus propias fuerzas.

(18) Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. (19) = Y manifiestas son las obras de la carne, (De la mente, voluntad, emociones), que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, (20) idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, (21) envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas: acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Muchos son los siervos que han hecho hermosos estudios sobre estos puntos. Los han dividido, incluso, en varias facetas, así que no voy a ser yo quien le agregue algo porque no se justifica. No porque no haya más para decir, porque Dios siempre tiene más, sino porque no tengo mandato para detenerme en esto nada más que lo preciso.

Sólo te voy a preguntar una cosa: ¿No están en una gran proporción, estas cosas, gozando de muy buena salud dentro mismo de la iglesia? Es más: hay sectores, por ejemplo, donde por una cuestión doctrinaria tradicional interna, se incentiva a disentir porque, -se señala-, los hermanos tienen derecho a no estar de acuerdo y discutir.

Está bien; allá cada uno, pero: ¿No es este un modo de conducir a un grupo de personas a la conclusión de Pablo, que asegura que los que entren en disensiones no heredarán el reino de Dios? Si alguien entiende esto o cree tener una respuesta que tenga peso en el mundo del espíritu, por favor escríbame ya.

Simiente

El tercer aspecto apuntado, es el que relaciona a la carne con la base de toda la creación: la semilla, la simiente. Todo lo que Dios hace, todo, siempre comienza desde una semilla, de una simiente. Mira:

(Gálatas 4: 21)= Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿No habéis oído la ley? (22) Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. (23) Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. (24) Lo cual es una alegoría (Una comparación, una metáfora, un símbolo, no es literal) pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; este es Agar. (25) Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues esta, junto con sus hijos, está en esclavitud.

 (26) Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. (27) Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; Porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido. (28) Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. (29) Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.

Este verso alude a lo que se detalla en el libro de Génesis capítulo 21 y versículo 9, donde vemos a Ismael se burlaba de Isaac. ¿No hay burla, todavía, entre los prácticos y los espirituales? Los verdaderos creyentes, sin buscarla, deben esperar algún tipo de persecución interna.

(30) Mas: ¿Qué dice la Escritura? Echa afuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. (31) De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.

 Vemos aquí que Pablo defiende el evangelio que predica con una alegoría basada en la historia de Ismael e Isaac. Algunos teólogos, muy expertos, han criticado y acusado a Pablo de espiritualizar demasiado la historia.

Sonríe si quieres, aunque no causa gracia. Sin embargo, Pablo, mucho más allá de establecer una doctrina con esto, lo que está haciendo es ilustrar algo que ya ha demostrado. La premisa de Pablo es que se entienda que la verdadera descendencia de Abraham es espiritual, no genética ni física.

 El real heredero de Abraham es el hijo de la mujer libre, no el de la esclava. Isaac representa a aquellos que confían en Cristo, en tanto que Ismael representa a aquellos que eligen estar bajo la ley. Por lo tanto, los creyentes, son los verdaderos hijos de Dios.

De todo este texto, y dejándonos ungir con la sabiduría, el discernimiento y la revelación de Pablo, podemos ver a continuación varios principios básicos, elementales, que siempre estuvieron allí, pero que nosotros en nuestra repetitiva costumbre de encararlo todo desde la lógica, el razonamiento o el intelecto, (Órganos del alma, si mal no se lo he explicado antes), pasamos de largo y jamás vimos.

Es más que evidente que tanto Sara como Abraham estaban intentando cumplir –según sus ideas personales-, con la promesa de Dios. Hay mucho cristiano, hoy, que anda por la vida haciendo lo mismo.

De todo esto rescatamos algo muy notorio: es no sólo posible sino muy cierto que podemos estar obrando enteramente en la carne y fuera de la guía del Espíritu, con motivos muy bien intencionados y correctos en su esencia y estar, sin embargo, al mismo tiempo, desobedeciendo a Dios creyendo como alguna vez lo hizo Saulo de Tarso, que le estamos sirviendo. Es muy sutil.

Obras

Si repasamos el texto de esta historia a la luz de Gálatas 5, veremos que en la relación Abraham-Sara-Agar, existen varias obras de la carne, de la mente, del corazón, de la voluntad, de las emociones y los sentimientos:

Adulterio: Lo cometió Abraham, más allá de las usanzas, la voluntad y la decisión de Sara.

Hechicería: Que es manipulación. La llevó a cabo Sara con Abraham. Manipuló sus sentimientos para impulsarlo a tener relaciones sexuales con Agar. –

Enemistades: Esto es notorio, después, entre Sara y Agar. –

Contiendas: Se produjeron ni bien nació Ismael. –

Herejías: Creer que todo eso estaba no sólo aprobado, sino ordenado por Dios. –

Envidias: La experimentó Sara en relación con el embarazo y el parto de Agar. Creo que no hay nada que agregar a esta contundente evidencia histórica y espiritual.

El nacimiento de Isaac por el Espíritu no habla de una concepción divina o virginal como fue la de Jesús en María, sino de la obediencia al cumplimiento de una promesa. El nacimiento de Ismael por la carne, no se refiere al contacto sexual específico, sino al desenlace motivado en ideas humanas sin participación divina.

Lo de Sara es un caso que merece ser visto aparte porque se asemeja a más de uno de los que suceden en nuestro tiempo. Ella estaba convencida que era Dios quien le había impedido tener hijos y que nunca los podría tener.

Es más: estaba convencida que el propósito, la voluntad y la promesa de Dios solamente tenía como destinatario a Abraham y no para ella. Que el Señor, incluso, no la tenía en cuenta para nada, que no estaba interesado en ella. Y algo más: ella, en su intimidad, se consideraba algo menos que insignificante y totalmente periférico al propósito divino.

La conclusión vigente, es que así como Sara se apresuró, se dejó llevar por sus ideas y actuó conforme a su parecer, así también se equivocará todo aquel que no tenga la paciencia de esperar una señal del Señor, que como todos sabemos pero no siempre nos acordamos, tiene una naturaleza y un carácter donde predominan el amor y la fidelidad.

 Sacerdocios

Hay un cuarto aspecto de la carne mencionado en el Nuevo Testamento y es el que tiene que ver con una ordenanza muy singular sobre la carne emparentada con el liderazgo. Fíjese que el texto que vamos a leer nos muestra algo que, ordenado por Dios, todavía es llamado “de la carne” y hasta considerado inadecuado.

Este pasaje, quiero que observes, en el contexto inmediato, se refiere al sacerdocio de Aarón, pero que en un contexto más ancho y más amplio, esta aplicación de Hebreos va más allá: es un punto de inflexión que muestra una de las características de Dios menos predicadas: la del permanente cambio, la de la permanente renovación de lo anterior por lo nuevo, la de remover ciclos viejos y reemplazarlos por ciclos nuevos.

El versículo que dice que Dios es el mismo ayer, hoy y siempre, muy pocas veces se entendió con fidelidad. Se entremezclaron los conceptos y siempre se interpretó como que “las cosas que hace Dios fueron las mismas ayer, hoy y siempre”, cosa que es más que evidente que jamás ha sido dicho en la Biblia. Aunque por ahí sea doctrina respetada, guardada y cuidado conque diga otra cosa porque lo expulsamos.

(Hebreos 7: 11) = Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley) ¿Qué necesidad habría aun de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuere llamado según el orden de Aarón?

A propósito de esto, si se fija rápidamente en el capítulo siguiente, y ya refiriéndose al nuevo pacto, la palabra dice que “si aquel primer pacto no hubiera tenido defecto, no habría tenido razón de ser el segundo.

Esto sienta un principio que quiero que tengas en cuenta para lo que resta de este estudio y para lo que resta de tu vida de creyente. Cuando algo viejo, tradicional, acostumbrado, deja de tener efecto y resultado, aunque haya sido efectivamente ordenado por Dios en su tiempo, debe ser cambiado. Ayer, hoy y siempre.

(12) Porque cambiado el sacerdocio, necesario también es que haya cambio de ley; (13) y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar. (14) Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio. (Es más que notorio de que el hecho de que Cristo haya nacido en la tribu de Judá y no en la de Leví, subraya la inauguración de un nuevo sacerdocio que llegaba para reemplazar al antiguo)

(15) Y esto es aun más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdocio distinto.

Este es un versículo muy clave para entender el tiempo presente. Porque habrá que aclarar aquí que la palabra griega que se usa en este texto para distinto, no es la corriente que encontramos en otros lugares, que es allos, que significa “Otro de la misma clase”.

La palabra utilizada aquí es la palabra heteros, que quiere decir globalmente “Otro de un orden completamente diferente”. Como se ve, la misma palabra en nuestra traducción, tienen un vocablo y por ende una significación totalmente opuesta en los originales.

¿Tendremos que aprender griego para ser salvos, entonces? No tan así porque en lo sustancial, las traducciones son fieles. El problema radica cuando se entra en caminos de revelación. Allí, en muchas ocasiones, se nota que los traductores han utilizado más la lógica del alma que el discernimiento del Espíritu.

Por eso hay textos y pasajes que permanecen en total oscuridad cuando Dios decidió que sean abiertos. La Biblia, lo reitero, es un libro para ser leído, creído y practicado por gente llena del Espíritu Santo, sino apenas será Logos-más lógica-igual a-religiosidad intelectual.

Órdenes

 El orden Levítico era el orden de la cultura, de la educación, de la preparación de hombres para ejercer el sacerdocio. Algo muy similar a lo que hoy serían seminarios o institutos que preparan para el liderazgo.

Cosa que no está mal y que se debe hacer porque es necesaria para la obra, pero que no tiene nada que ver con “estudiar para pastores” como muchos gustan decir. El pastorado, antes que nada, es un llamado divino y no tiene absolutamente nada que ver con lo que hoy vemos como tales. Estamos hablando de pastorado y no de gerencia humana.

El orden de Aarón, por su parte, era el del escalafón o línea familiar directa. Sacerdote el abuelo, el padre, el hijo, el nieto, etc. Siempre dentro de una familia, con un temor que parecería santo de darle mando o poder a alguien que no pertenezca a la familia. Es un orden antiguo, no un invento moderno. Es Aarón. Todavía tiene cultores y seguidores; conozco un caso, al menos.

Y después el orden de Melquisedec, que era un orden divino, sin currículum, sin experiencia previa, sin genealogía, sin apellido ilustre o antecedentes familiares, sin títulos universitarios o de seminarios teológicos; sólo elevado por voluntad de Dios. Ese y no otro fue el orden que elevó a Cristo al Sumo Sacerdocio. ¿No será el tiempo de que la iglesia del Señor, si quiere terminar la obra, asuma ese sacerdocio y no los que ya fueron reemplazados?

(16) No constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia (Esto se lo confirma) sino según el poder de una vida indestructible.

 En otro tiempo y bajo otras facetas, Dios estableció los dos órdenes sacerdotales anteriores, pero un día y a consecuencia del cambio de los tiempos, dijo: hay que cambiar, hay que eliminar toda carnalidad intelectual y estructurada y toda cuestión ligada a una línea de sangre humana, y darle a mi pueblo un sacerdocio levantado por mí, que haga mi voluntad, que cumpla mi propósito y que termine mi obra.

Hay hoy también una mentalidad religiosa, estructurada y casi profesional que debe ser reemplazada porque no tiene nada que ver con el carácter de Cristo. Negarse a ello, como está ocurriendo en muchos lugares, es obrar en la carne, en la mente, en los intereses sectoriales, denominacionales, eclesiásticos que, a similitud de aquellos, cada día se alejan más de Dios y, esencialmente de la base de su naturaleza, el amor. Mira como lo declara Pablo.

(Filipenses 3: 3) = Porque nosotros somos la circuncisión, los que en Espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.

Lo que Pablo decía en su tiempo y que es vigente para hoy si sabemos leer los símbolos es que la verdadera señal de una relación correcta con Dios no era la observancia de una ceremonia o rito formal, sino la manifestación de las tres características mencionadas.

Cuando dice “Los que en Espíritu servimos a Dios”, no sólo se refiere a estar vivos en el Espíritu y por lo tanto calificados para adorarle, sino que también abarca las expresiones más profundas de nuestra adoración, inspiradas por el Espíritu Santo: los himnos espirituales, la oración, el cántico y la comunión con Dios.

(4) Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. (Yo he cumplido con las reglas formales de la religión, también) si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: (5) circuncidado al octavo día, (Me aprobé todos los cursillos obligatorios para ingresar como miembro) del linaje de Israel (Vengo de familia evangélica; mi abuelito era pastor y tres tíos diáconos) de la tribu de Benjamín (Soy pariente del pastor principal de…) hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; (Me sé de memoria la declaración de principios firmada por mi denominación en 1915) (6) en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; (Los que no estén de acuerdo con nuestra doctrina serán denominados como: herejes, rebeldes, insujetos, blasfemos) en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. (O sea que tengo una conducta eclesiástica intachable).

(Verso 12) = No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; Sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. (13) Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago; olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está adelante, (14) prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

 Tronos

Muy bien; ahora vamos a distendernos un poco de los problemas comunes y vamos a introducirnos en una propuesta dirigida a tu propia vida interior, a tu drama cotidiano, a tu necesidad más íntima. A esa que, de sobremanera y por encima de todo lo demás, le gusta al pueblo mucho más que cualquier otro estudio o mensaje.

Tengo una experiencia personal transferible: son muchos los hermanos que me solicitan copias, ya sea de audio o escritas, de estudios o mensajes que han escuchado de mí en alguno de los canales por los cuales son difundidos. Lee bien y con atención: por cada pedido de uno como los que tú encuentras en la ventana de Crecimiento, hay cientos de aquellos que tienen que ver con la Sanidad Interior o con la Guerra Espiritual, es decir: con las necesidades individuales.

No me extraña: entronizar a Cristo, a los hombres, nos cuesta muchísimo por una simple razón: el trono que el Señor debe ocupar, todavía lo tenemos usurpado por nuestro YO. Y este “buen amigo” es muy duro de abandonar sus sitios de privilegio.

Por lo tanto, es muy normal que nos agraden más los mensajes que tienen que ver con nuestras vidas que aquellos que tienen que ver con la vida de la iglesia, aunque sea la iglesia auténtica del Señor y no lo que nosotros conocemos como tal.

Sé que tú tienes una Biblia y sé también que no te fastidia leerla diariamente. Sin embargo y para asegurarme que esto no será leído somera y superficialmente y que será escudriñado por dos pares de ojos en lugar de uno solo (los míos), es que te pido que esta escritura que voy a colocar aquí, la leas con mucha atención. Las acotaciones entre paréntesis, si lo deseas, puedes omitirlas, aunque entiendo que el Espíritu Santo que mora en tu interior habrá de decirte cosas parecidas a las que allí están agregadas.

(Génesis 16: 1) = Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar.

 (2) Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva, quizás tendré hijos de ella. (Esto no se explica jamás porque la iglesia parece desear ser “más educada” que el propio Dios. Pero lo que aquí le está diciendo Sara a Abram, (todavía no tiene la “hache” en el medio), cuando le dice que “se llegue a su sierva”, obviamente no es que vaya a buscarla para saludarla. Lo que le está diciendo esta mujer a su marido, es que se acueste, que tenga relaciones sexuales con su esclava. Me gusta aclararlo porque a veces somos muy religiosos y solemos irnos más allá de las reglas morales para entrar, directamente, en lo que en mi patria se denomina como “moralina”) Y atendió Abram el ruego de ella. (¡Ah!)

(3) Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido.

(4) Y él se llegó a Agar, la cual concibió, (Hay dos cuestiones muy claras aquí que marcan delineadamente una época, una cultura, un grado de obediencias diferente al que conocemos: 1) Abram, bastante pillo él, no se hizo rogar demasiado para “sacrificarse”, verdad? 2) No se ve por ninguna parte que alguien se haya tomado el trabajo de consultarla a Agar si ella estaba de acuerdo con esa decisión. ¡Qué tremendo, verdad?) Y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora. (No estoy dispuesto a justificar a Agar, pero: ¿Cuántas de ustedes, hermanas que están leyendo esto, no hubieran reaccionado con un poquitín de carne como lo hizo la esclava?)

 (5) Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo. (6) Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia. (7) Y halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Sur. (8) Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿De dónde vienes tú, y adónde vas? Y ella respondió: huyo de delante de Sarai mi señora.

 (9) Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora y ponte sumisa bajo su mano. (10) Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud. (11) Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción. (12) Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.

 (13) Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú Eres Dios Que Ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve? (14) Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí está entre Cades y Bered. (15) Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre del hijo que le dio Agar, Ismael. (16) Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael.

 Esta historia, además de conocida y enseñada en todas las escuelitas dominicales del planeta, tiene algunos aspectos que tienen que ver con el hoy del creyente, con esta vida loca y estresada de un creyente del siglo veintiuno.

¿Un creyente estresado, hermano? ¿Qué está diciendo?? ¡Es imposible! Desde el punto de vista auténtico, de fe auténtica y de creyente auténtico, sin dudas. Pero desde la óptica de una realidad contundente, que no le quepan dudas: hay una multitud de creyentes caminando por el borde de la cornisa de sus sistemas nerviosos. ¿Por qué?

Sentires

 Porque estamos hablando de un creyente-tipo y modelo. No modelo por bueno, sino por mayoritario. Un creyente que la mayoría de las veces es egocéntrico, orgulloso y vanidoso, que está encerrado en sí mismo y muy lejos, por lógica consecuencia, de andar con los ojos puestos en Jesús.

Hay hermanitos así. A ellos no les importa el daño que puedan hacerle a sus iglesias, ellos siempre “hacen lo que sienten”, aunque en lo más profundo de las cosas, la verdad es que ellos, lo único que quieren, es que todo se haga como ellos dicen.

 Entonces nos citan “La sana doctrina” Alguien me dijo alguna vez que el problema más grande que tenía hoy día la iglesia del Señor, era la hermana Susana. – ¿Susana? Me extrañé; ¿Qué Susana? – ¡Su-sana Doctrina!, Fue su respuesta. Ahh.

Y en nombre de esa sana doctrina, lo único que hacen es cubrir sus almas, su ego. ¿Frase ejemplo? “Esto se hace así porque yo lo aprendí así”. Mira; yo te diré algo en este día. No interesa cuando lo escribí, para ti es hoy, ahora, aquí:

 Si lo que tú has aprendido hoy, descubre que tus creencias estaban mal o equivocadas, lo que tú habías aprendido era basura, aunque haga como quinientos años que se está enseñando o que tú lo sabes.

 Elucubraciones

 Vamos a ver ahora una cosa muy importante: ¿Cómo se supone que actúa el alma, nuestra alma? Las variables son incontables, es verdad, pero mayoritariamente, podemos decir sin temor e equivocarnos, que el alma actúa por la Lógica.

Presta atención nuevamente al verso 2 que hemos leído recién. ¿Qué dice? Dice que está hablando Sara; y que esta buena mujer declara que Dios la ha hecho estéril. Y con ese convencimiento interior, se enfrenta a Abram y le propone lo que, para ella, es lo más lógico de acuerdo con las circunstancias que se están viviendo: que conciba un hijo en el vientre de su esclava Agar.

 Aquí está muy claro que lo que Sara le dijo a Abram, cuando interpretó que como ella no podía tener hijos, lo mejor que podía hacer era darle a la esclava Agar por mujer a su marido, tenía ciento por ciento de lógica.

Sin embargo, había un problema que Sara no vio en lo más mínimo: esa no era la voluntad de Dios. En todo caso, era la voluntad de su lógica, que es como decir la voluntad de su alma. Nadie podrá decir que haya sido incoherente lo de Sara.

Más allá de que hoy culturalmente quizás no habría mujer que obrara de ese modo, en aquellos tiempos y teniendo en cuenta que Abram no iba a ser el primer hombre que tuviera más de una esposa, la idea de Sara suena muy lógica.

Bueno, mi estimado hermano: deberé decirte que, generalmente, así actúa tu alma y la mía en la mayoría de las ocasiones: por la lógica. Y en respuesta a esas decisiones es que la iglesia como conjunto humano, anda como anda.

 Ahora bien; con todos estos elementos en la mano, vamos a ver: ¿Qué pasa cuando nosotros actuamos lógicamente? Allí es donde, simbólicamente, claro, pero no tan simbólicamente si se observa con más atención, nos metemos, nos introducimos en la tienda de Agar.

¿Por qué? Porque pretendemos producir la voluntad de Dios, cosa que es buena, pero según la carne, cosa que ya no es tan buena. ¿Tú te preguntaste, alguna vez, cómo y por qué fue Abraham a acostarse con la esclava sin que se le moviera un cabello?

Es que su alma, no su espíritu, le dijo que fuera porque lo hizo pensar en la promesa de ser padre de naciones. Entonces el viejo Abraham, pensó: “Si Dios quiere, porque así lo ha dicho, que en mí haya una tremenda descendencia y que esa descendencia mía se transforme en una enorme nación, no va a suspender esa promesa porque a mi Sara se le ocurra ser estéril.

Y ahora que ella ha decidido darme a Agar, me parece muy lógico que sea esa la manera en que Dios va a hacer realidad su promesa.” Lógico. Total, y absolutamente lógico el pensamiento de Abraham. El no hizo lo que hizo consciente de estar haciendo algo indebido. Él quiso hacer la voluntad de Dios y, ese pensamiento, estaba muy bueno. Pero el problema está en que lo quiso hacer con una metodología sustentada en la carne. Y eso ya estuvo pésimo.

Ismaelitas

 Ismael, si tú me permites colocarlo en una tipología profética, representa lo obtenido por nuestras propias fuerzas. Ahora piensa un momento: ¿Cuántos de nosotros tendremos hijos espirituales ismaelitas en nuestras vidas? ¿Cuántas cosas, en su vida, se han hecho conforme a sus fuerzas?

Esos son los ismaelitas. ¿Cuántas iglesias-Ismael habrá en el mundo? Esos son los ismaelitas. Cosas que tú quisiste hacer para bien, pero que no salieron como tú suponías porque las hiciste según tus propias y humanas fuerzas. Es decir que tú quisiste hacerlo bien, pero lo hiciste mal porque no era ese el plan de Dios para tu vida.

 Ahora veamos: ¿Sabes tú algo? Pese a todo eso, Dios aún quiere continuar con su promesa. Aunque Abraham pecó y tuvo a su hijo Ismael fuera de la voluntad de Dios, Él no le escatimó su amor. En estas cosas es donde podemos comprobar la calidad del amor de Dios y tomar modelo válido.

Dios le dijo a Abraham: “Yo te voy a dar lo que te prometí, porque Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Y aunque muchos de nosotros, por nuestra desobediencia, podamos haber tenido hijos ismaelitas por no hacer la voluntad de Dios, aún Dios permanece fiel a su promesa y nos dará el hijo de la promesa que se llama Isaac.

 ¿Sabes qué es lo que significa el nombre Ismael? Fiereza. Por eso Dios le dijo: “Él contra todos y todos contra él.” ¿Sabes qué representa Ismael? Toda tu vida hecha fuera de la voluntad de Dios. Conflictos, dramas, marcas y estigmas traumáticos que le han servido para dolor y sufrimiento hasta el día de hoy.

Y es posible que ciertos pecados que tú puedas haber cometido antes de conocer al Señor, todavía estén haciéndote pagar a ti las consecuencias. Mucho cuidado con esto: yo no te estoy diciendo que Dios no te perdona, eso no se pone en duda y es indiscutible. Lo que sí te estoy diciendo es que las consecuencias de aquellos pecados pueden tener que pagarse hoy.

Él aún quiere darte a Isaac, el hijo de la promesa, el hijo de la risa, el hijo del gozo, aunque le hallas fallado engendrando a Ismael fuera de su voluntad. Un ladrón arrepentido y convertido, es perdonado inmediatamente, pero la condena que le fuera dictada, deberá cumplirla. Eso es más que evidente y la Biblia ofrece un registro exacto del asunto.

 Yo me pregunto en este tiempo cuántos habrán tenido hijos ismaelitas en su vida. Cosas que han hecho conforme a su fuerza y a su razonamiento intelectual, que después le habrán hecho llorar. ¿Sabes algo? ¡Dios quiere darte ahora el hijo de la promesa que nace de su voluntad! ¡No ha quedado fuera del plan! ¡Al diablo le encanta hacernos creer que ya nos hemos quedado fuera del propósito de Dios!

Pero mientras exista arrepentimiento existirá el perdón y nadie, nadie se quedará sin su promesa cumplida. ¡¡Pero es que no me lo merezco, hermano!! Basta. Ya no oigas más al diablo que te murmura incredulidades, desconfianzas y dudas. Cree a Dios y te será contado por justicia. Me imagino que a esto lo habrás leído alguna vez, ¿no? Y cuando digo “diablo” no me refiero a alguien de cuernos y cola roja, sino a un espíritu maligno influenciando a alguien cercano a ti.

 Bien; el símbolo del ismaelita representa a esos cristianos que viven de acuerdo con sus sentimientos, con sus emociones, controlados por sus almas y que aún no han sido quebrantados. ¡Qué dice, hermano! ¡Usted no sabe todo lo que yo he llorado! – Puede ser, no lo dudo. Pero llorar no siempre significa quebrantarse.

Voluntades

La depresión, el miedo, la angustia y la tristeza también hacen llorar, pero siguen siendo emociones. Abraham tuvo la promesa, y te podría decir que hasta la creyó. Pero igual se metió en la tienda de Agar. ¡Pero es que fue Sara quien lo envió allí!

¿Ah, sí? Hermano varón cristiano; líder, pastor, músico, evangelista, maestro: si tu esposa un día dice que desea que tú te acuestes con su vecina para que le dés un hijo que ella no puede engendrar, ¿Lo vas a hacer simplemente porque ella te lo pide? ¿Será esa tu integridad?

 ¿Cuántos cristianos, me pregunto, por no esperar la voluntad de Dios manifestada y víctimas de sus íntimas ansiedades, terminan metiéndose en la tienda de Agar obedeciendo a sus almas? Escucha esto: yo sé que a medida que te voy diciendo todas estas cosas, tu espíritu se estremece cuando, sin proponérmelo, claro está, toco un punto clave que te lastima.

Y es allí donde tú tienes conciencia de que lo que digo es bien real. Pero hay un problema: Después que tú termines de leer esto, no todo el compendio, este capítulo simplemente, y otras propuestas reemplacen la presente, tu alma va a comenzar inmediatamente a surtirte de conceptos lógicos que, de improviso, pueden conseguir que tú comiences a descreer de lo que habías creído. ¿Nunca te ocurrió?

 El peor obstáculo para el plan de Dios no es Satanás como muchos creen. Él, en todo caso, aprovecha las circunstancias y utiliza todo a su favor. El peor obstáculo para el plan de Dios lo constituyen los cristianos atravesados en el medio del camino, que están viviendo sus vidas según sus almas y sus emociones, aunque muchas de ellas, por allí, parezcan mucho más espirituales que las espirituales.

¿Sabes cuál es el problema que tiene la iglesia, y muy especialmente aquellos hermanos que tienen más de cinco años de convertidos? No es tanto el diablo ni la gente que vive mal; el mayor problema para la extensión del Reino son los miles y miles de cristianos que, en las iglesias, continúan viviendo según los dictados de sus almas y dicen, para colmo de males, ¡que “esa es la voluntad de Dios para sus vidas!”.

¿Nunca lo has visto? Ese, creo, es el error más tremendo y peligroso que retrasa la gran comisión. ¡Y ni quieras imaginarte el drama que se arma detrás de este grueso error cuando quien lo comete es un líder con gente que lo sigue!

 Hacen “lo que sienten” y, si no lo “sienten”, no lo hacen, aunque Dios se los esté pidiendo. Porque dependen tanto de “eso” que “sienten” que, si Dios un día les habla por otros medios que no sean sus emociones o sus sensaciones, ni cuenta se dan que es Dios quien les está hablando.

Afectos

A veces, incluso, llegan a lugares de autoridad y manejan los destinos de una iglesia según los criterios de su alma y sin participación del Espíritu. ¿Tú crees que un líder pueda estar manejándose así? ¡Yo me daría cuenta y lo dejaría de seguir inmediatamente, hermano! No siempre.

Son años de costumbres y tradiciones. Recuerda que en el alma no sólo están las emociones, sino también la voluntad, los sentimientos y esencialmente el intelecto. Con respecto a los sentimientos, te doy un ejemplo sencillo para que lo reflexiones en tu intimidad:

¿Podrá un joven director de Alabanza resistir incluir a su flamante novia en el coro de la iglesia, aunque ella desafine un poquitín? Y con relación al intelecto, deberé decirte que lo que yo llamo “Iglesias bajo el orden de Leví”, levantan a sus líderes solamente si tienen títulos universitarios, más allá de si andan en el Espíritu o no.

Creo que esto no es novedad absolutamente para nadie, ya que cada uno lo habrá visto por sí mismo alguna vez. Pero sin embargo no agrada demasiado que se lo comente. ¡Es que hablando de esas cosas la gente no vendrá a la iglesia, hermano! Basta. La gente no tiene que venir a ningún templo “milagroso”, la gente tiene que venir a Cristo y en todas estas cosas, el Señor no tiene absolutamente nada que ver.

 Y después están aquellos que, incluso, se atreven a juzgar a sus hermanos sobre la base de lo que “sienten” con relación a ellos. ¿Tú sabías que hay creyentes que tienen muchos años en la iglesia, que tienen actitudes que ofenden y hieren a otros creyentes más nuevos sin que les interese demasiado porque a ellos, lo que más les interesa, es hacer lo que les dictan sus sentimientos, aunque detrás suyo vayan dejando un “tendal” de gente lastimada?

La psicología secular ha llegado a expresar como mandato universal que “lo más importante es hacer lo que se siente y que cada uno se haga cargo de sus problemas”. ¿Es un pensamiento que tiene lógica, verdad?

De acuerdo, pero no intentes convencerme que esa es la lógica del Reino de Dios, por favor! Pero con respecto a todos estos que lastiman y hieren las ovejas del Señor, aún aquellas que puedan andar más perdidas o descarriadas, ¿Sabes una cosa? Un día de estos el Señor los va a sacar del camino como ya ha sacado a varios. Porque llega un momento en que Dios se cansa, hermano. ¡¡No es eso lo que me han enseñado!! Ah, ¿no? Lo lamento: eso es lo que dice la Palabra.

 Son tiempos finales. ¿Nunca has escuchado mensajes que hablan que estamos en los últimos tiempos? En principio habrá que saber: ¿Los has creído? Sí, ya lo sé, me lo imagino: ¿has querido creerlos, pero mirando a tu alrededor no te da la sensación, que estos sean verdaderamente los últimos tiempos, no es así?

Lo que sucede, mi querido hermano, es que “últimos tiempos” no implica necesariamente expresiones apocalípticas, ni corrimientos en masa de gente incrédula hacia las iglesias. Últimos tiempos, en la Biblia, es la siega de la cizaña por parte de los ángeles, de los mensajeros, para que de esta manera, por fin, los justos puedan resplandecer.

Cizaña, te recuerdo, si tú leíste u oíste mis trabajos ya lo sabes, es lo que está disimulado, mimetizado, camuflado con el trigo bueno. Es decir que si el trigo, como bien lo sabemos, es el alimento bueno y nutritivo, la cizaña vendría a ser un alimento falso, tóxico, mortal.

Creciendo

Una sola duda: ¿Dónde podría estar escondido un alimento falso, en un escenario de un teatro mundano quizás? No. Los creyentes no van allí. ¿Y entonces? Lo más probable es que un alimento falso pueda estar escondido en el púlpito de una iglesia, nos guste o no nos guste.

Bueno; eso es lo que Dios está derrumbando progresiva pero firmemente en este tiempo. Y eso está pasando ahora, ya, HOY. Y en estos tiempos finales, (Que pueden ser cinco, diez, cien o quinientos años, quién lo puede saber), ¿Cuántos podemos reconocer que todavía hay áreas de nuestras vidas que aún están dominadas por nuestras emociones y nuestras almas?

¿Cuántos se dan cuenta, quizás en este mismo exacto momento, que hay áreas de sus vidas que no están sometidas al Espíritu Santo? ¿Cuántos caen en la cuenta que de un modo inconsciente o irresponsable se han introducido en la tienda de Agar cuando se habían pasado toda su vida criticando a Abraham por esa decisión? ¡Bravo! Has ingresado, si experimentas eso, en la esfera de los que van empezando a alcanzar la madurez. Porque madurez es crecimiento y todo tipo de crecimiento duele en alguna parte del ser.

 Te voy a pedir algo. No, mejor te voy a desafiar a algo. Te voy a desafiar a entrar en un tiempo de madurez y, por ende, de cambio, a partir de hoy, de ahora mismo. En estos tiempos finales, en que Dios va a sacudir a su iglesia, (Porque solamente Dios puede sacudir a su iglesia, ya que las puertas del Hades, dice la Biblia, no prevalecen contra ella) solamente van a quedar adheridos al árbol aquellos que viven según el Santo Espíritu y la voluntad de Dios. Y quienes están viviendo según sus propias emociones y sus propias inteligencias, van a producir hijos como Ismael.

 Agar y Sara son tipologías del alma. Por eso es que Agar, cuando sale de la tienda, causa una profunda ofensa a Sara. Es que así es el alma. El alma, de una u otra manera y por las razones que sea, siempre está ofendiendo. ¿Sabes tú cuál es la característica más sobresaliente de un cristiano carnal? Que nunca pide perdón.

Tres señales seguras de un cristiano carnal, son: no pide perdón. No dice muchas gracias y tampoco dice me equivoqué. A propósito: ¿Cuándo fue la última vez que tú le has pedido perdón a alguien por ofenderlo, así fuera con alguna razón de tu parte? Si me dices que hace mucho tiempo, tendré que decirte que estás viviendo una vida demasiado carnal para el gusto divino.

 Hay hermanos que parecerían estar puestos allí solamente para lastimar a otros. Otros no saben mandar, se creen que están en la iglesia para que todos los demás estén a su servicio. Hermano: si tú eres una persona que se da cuenta de que cuando habla con alguien lo ofende, por favor. Ponte en línea, porque si no Dios te va a sacar de allí y habrá muchos que, si pueden, le van a dar una mano a Dios para que lo haga.

 No podemos pasarnos toda una vida ofendiendo con nuestras palabras bruscas. Porque el alma, cuando no se sujeta, tiene esa característica: ofende, se burla, se cree mejor que otros. Muchos cristianos usan el alma entronizada. ¿Sabes lo que significa tener el alma entronizada en tu vida?

¿Me vas a permitir, ahora, que te diga una palabra que nos impacta a todos? ¿Sabes a qué se parece un cristiano con su alma entronizada? Mira: un cristiano que se guía directamente por las emociones, que después de enterarse de una enseñanza como esta sigue viviendo manejado por su alma, que ingresa en un nivel de pecado que desconoce, tiene un sinónimo de dos palabras: hechicería y brujería. Porque la Biblia dice que la rebelión, el permanecer rebelde a la palabra, es igual que el pecado de adivinación, de hechicería y de brujería.

Ungidos

 Dios va a condenar de la misma manera al creyente que se pasó cincuenta años en la iglesia pero que nunca sometió su alma, que a un hechicero o un brujo. Por mantenerse rebelde (Y no estoy hablando de hombres ni de liderazgos formales, estoy hablando de la Palabra de Dios). Por mantenerse rebelde a la Palabra de Dios y no ser humilde.

Muchos cristianos usan el alma entronizada como brujos: mandan mal, hablan mal de otros creyentes; yo he dicho: Señor, ¿Qué vas a hacer con ellos? Y qué bueno hermanos, que ya estamos viendo como Dios está poniendo en su lugar a toda lengua larga que haya dentro del cuerpo.

Dijo una vez un hombre de Dios de bastante renombre una frase que me impactó por lo desestructurada. Él dijo: “No se levanten contra ciertos hombres que no hacen lo tradicional, porque esos hombres tienen la protección de Dios”.

Y Dios está bajándole “los humos” a las lenguas largas del cuerpo de Cristo. ¡Cuidado hermanitos guiados por sus almas, que todo lo juzgan según sus ojos y sus emociones! Están provocando, con esa actitud, que muchos se vuelvan al mundo.

Por eso te digo: ¡Cuidado! Porque antes de que tú o yo sigamos mandando gente al mundo con nuestro comportamiento, Dios va a sacarnos del camino si empezamos a perturbar su propósito. Dios, no tengas dudas, va a quebrar, va a destrozar ministerios pomposos que no viven con sino de las ovejas. Dios va a levantar ministerios de consolación en la iglesia.

A Abraham le pareció razonable este asunto, y Agar, mientras tanto, se comportó de la misma manera en que lo haría un cristiano carnal. Sin embargo, hay que reconocer que Agar, después de todo, llegó a tener una buena actitud.

Mira lo que dice el versículo 9. Recuerda que Agar es tipología del alma y Dios, aunque nos cueste creerlo, ama el alma. Él fue quien la puso allí donde está. Entiende; Dios no tiene problemas con nuestra alma. La “bronca” de Dios, si es que se le podría llamar así, si es que Él puede permitirse tener alguna santa “bronca” de vez en cuando, no es contra tu alma; es en contra de cómo ha sido formada tu alma.

(Verso 9) = Y le dijo el ángel de Jehová: (Vamos por partes: ¿Quién crees tú que es el ángel de Jehová? Sin dudas; la misma persona de Cristo en el Antiguo Testamento) vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano. (¿Cómo dice? ¿Cuál es la posición que debe ocupar tu alma? ¿Cuál es la posición que deben ocupar tus emociones? ¿Cuál es la posición que debe ocupar tu propia e íntima manera de pensar si es que deseas verdaderamente servir a Dios? Ponerse sumisa.

Y, naturalmente, no estoy hablando de hombre, estoy hablando de Cristo. Veamos: ¿Adónde llevó a Agar su actitud de rebelión? La llevó al desierto. Olvide la arena, los médanos y los oasis. ¿Qué es el desierto en términos espirituales? El lugar de la prueba.

¿Sabes algo? Muchos cristianos viven permanentemente en el desierto. Muchos cristianos viven sin gozo y sin felicidad simple y sencillamente porque no se someten a la Palabra. Porque viven una vida cristiana en ignorancia. Se conforman y se excusan diciendo que van a una iglesia, pero jamás les interesa si esa iglesia les ministra la Palabra de Dios o simplemente los entretiene semanalmente.

Dicen también que tienen un pastor y se llenan la boca hablando maravillas de su pastor, pero jamás llega a interesarles nada de lo que dice y les dice ese pastor. Y cuidado; estoy hablando de un hombre de Dios levantado por Dios, independientemente de algún asalariado que se haya auto-levantado.

Conflictivos

El caso concreto es que tienen un pastor mientras les conviene y el pastor se avenga a hacer lo que a ellos les gusta, colocarlos en los sitios para los cuales ellos dicen haber sido llamados y ni siquiera pensar en exhortarlos alguna vez por ciertas cosas fuera de lugar que hayan hecho.

El día que alguien se levanta en contra de estos tan particulares cristianos y los confronta con la palabra, ahí mismo se les acaba el amor y la sonrisa bondadosa que los acompaña. Jamás lo reconocerían, así que inventan inmediatamente una defensa que en muchas ocasiones ataca ministerios ungidos.

Entonces, es allí donde suelen decir algo que tú quizás hayas escuchado más de una vez: “¡Este hombre ataca la iglesia! ¡Este hombre no tiene amor!” Muy pocos llegan a ver y mucho menos a atreverse a decir en voz alta que ese hombre, lo que hace, apenas, es decir la verdad en el marco de ese cúmulo de mentiras, hipocresías y expresiones demagógicas y voluntaristas en que parecerían haberse transformado los púlpitos modernos.

Igual a Jesús en su época. Me pregunto y pregunto: ¿Se le habrá acabado el amor a Cristo cuando agarró el cuero y empezó a correr a latigazo limpio a los cambistas del templo? ¿Cómo es que no les habló tiernamente y les dijo que no debían hacer eso?

¿En nombre de qué amor él tenía que seguir haciendo caso omiso a ese mercado persa que se había erigido en la casa de su Padre? Quiero decirte, mi querido amigo o hermano, que eso es, precisamente y aunque vaya en contra de lo que nos han enseñado, una actitud de esas que se denominan: “Por amor a su nombre”.

Es natural: cuando a mí se me antoja mirar mal a un hermano, o llamarle la atención por algo, entonces ya no hay amor, ya no nos gusta. Es muy poco probable que después de leer esto, alguien me mande un mail para decirme: “¡Qué bueno, hermano, que usted escribió esto precisamente para que yo lo leyera, cuanto se lo agradezco!”

Sin embargo, quizás haya que decir que, dentro de tres o cuatro años, quizás terminen convenciéndose que era así como aquí se les dice, pero todo eso recién después de tres o cuatro años, ¿Te das cuenta? Pero Sara y Agar no. Agar tuvo que someterse. Y le dijo, también, el ángel de Jehová: multiplicaré tu descendencia de manera tal que no podrá ser contada.

Yo quiero que en este instante recuerdes que el pecado siempre trae consecuencias. No te metas nunca en la tienda de Agar. No hagas la obra de Dios con tus propias fuerzas, porque tarde o temprano vas a parir un ismaelita.

Cada decisión que tomemos sin consultar a Dios y sin ser guiados por el Espíritu Santo, será indefectiblemente negativa. Tanto sea un negocio que podamos hacer, una actitud que tengamos que tomar hacia otra persona, una actitud que tengamos para con la iglesia, cualquier cosa de estas que no hayamos procesado según Dios, a su tiempo, va a parir un ismaelita y se va a volver aguijón, en algunos casos, para toda su vida.

Bíblicos

Esto no tiene relación, -y debo decírtelo para evitar graves errores-, con depender de las decisiones humanas para cualquier cosa de tu vida. Si tú vas a ponerte de novio o de novia, consulta al Padre Celestial, no a tu líder casero, eso no es bíblico, es puro control humano.

No te olvides que tú tienes ingreso directo al trono de la gracia por un sencillo motivo: tú eres hijo amado. Pero, te lo reitero una vez más, con el Señor en persona, sin ninguna clase de intermediarios. Hemos censurado tanto a religiones que sostienen “delegados” de Cristo en la tierra; hombres que aparentemente parecerían estar ”más cerca” de Dios y que, por lógica consecuencia de esa cercanía, tendrán más “sabiduría” para decirte a ti todo lo que tienes que hacer y, en algunos sitios, estamos haciendo prácticamente lo mismo.

Atención con esto: la Biblia jamás habló de “aconsejamiento cristiano”. Esa es una salida que inventó el hombre a raíz de la falta de poder de Dios en la iglesia. Cuidado: no digo que sea malo, digo que no es conforme a la voluntad de Dios. No digo que no sea una necesidad, digo que es por causa de ausencia del Espíritu Santo.

La lucha, mi estimado amigo o hermano, no es entre la naturaleza de pecado y la naturaleza divina. Muchas veces he escuchado (y tú también lo habrás podido oír), que en nosotros hay una naturaleza de pecado. No es así.

No puede haber dos naturalezas en nosotros, hay una sola: la divina. Pero; ¿Y entonces? ¿Cómo es que tenemos esta tremenda guerra? Hay una razón. ¿Sabes cuál es la guerra? La guerra es entre la naturaleza divina y nuestra forma de vivir conforme a aquella naturaleza pecaminosa.

Los que tienen la naturaleza de Dios, tienen vida eterna. Lo que Dios tiene no es una guerra contra la naturaleza pecaminosa. Eso ya salió definitivamente de nuestro espíritu en el mismo instante en que aceptamos a Cristo como Salvador personal y como Señor de nuestras vidas. Es la manera, la forma de vida de nuestra alma en donde está la guerra.

(1 Corintios 2: 14) = Pero el hombre natural, (El que se conduce por su alma, su “psique”) no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

 ¡Claro! ¡Por eso el incrédulo, el mundano no entiende ni siquiera lo más sencillo de la Biblia! Sí señor, por eso es. Pero hay algo más: por esa misma razón, exactamente por la misma causa, hay muchos miembros de iglesias que tampoco la entienden.

Y como no la entienden porque la mayoría de las cosas que dice en la Biblia son ciertas, para ellos significan una locura que sólo pueden creer viejas y niños, es que se inventan doctrinas más… prácticas y lógicas que en definitiva se transforman en las doctrinas humanistas que han inundado la iglesia.

Pero recuerda que el problema no está en que ellos lo intenten y hasta lo concreten; el problema estará, en todo caso, en que tú seas inmaduro y te lo crea simplemente porque ellos lo dicen. Y créeme que no hay ni uno ni dos que caen en ese error; hay miles y miles.

 Muy bien. Entonces, ¿Cuál es la guerra real en nosotros? La guerra tiene dos contrincantes muy concretos: espíritu versus alma y cuerpo. ¿Sabes una cosa? El alma y el cuerpo son aliados naturales, siempre pelean juntos, siempre actúan juntos.

Hazte una pregunta ahora: ¿Qué vida vivo yo, hermano? No lo dudes, pregúntatelo ahora: ¿Qué vida estoy viviendo yo? ¿Estoy viviendo mi propia vida o la vida de Dios en mí? La ecuación es casi matemática y muy precisa: si estoy viviendo auténticamente una vida según Dios, de ninguna manera y por ninguna razón puede haber lugar para el humanismo en mí.

Padecimientos

 Entiende esto: en todas las áreas que no son sometidas a Dios, Satanás tiene derecho legal sobre ellas. Hay un trato en el mundo espiritual. Dios lo sabe muy bien y Satanás también. Toda área que no se somete a Dios, no se va a quedar neutra: estará sometida a Satanás.

Lo de la “independencia” esa de la que tanta gente gusta hablar, declamar y hasta disertar académicamente, es el mejor chiste macabro que el diablo inventó y muchos de nosotros aún le celebramos. Aún dentro de las iglesias.

No te estoy diciendo que Satanás se vaya a meter adentro de nuestras vidas, porque no tiene acceso, no. Pero sí va a tener influencia sobre las áreas de nuestra vida en las que Dios no tenga dominio, no sé si lo puedes entender con claridad.

Por ejemplo: la depresión que a más de uno puede sobrevenirle por estas cuestiones, es concebida, gestada y parida desde lugares de nuestro propio ser interior en donde Satanás tiene por algún motivo un título de propiedad privada.

 ¿Adónde se origina una depresión? Una depresión siempre se va a originar en un área de tu vida que no está sometida a Dios. ¿Por qué muchos creyentes se deprimen, por ejemplo, cuando su economía anda mal? ¿Por qué muchos creyentes se deprimen cuando tienen un problema en su matrimonio? ¿Por qué muchos creyentes se deprimen cuando tienen un problema en sus trabajos o en sus negocios?

Porque esas áreas mencionadas jamás han sido descansadas ni humilladas a los pies del Señor. Porque están independientes y son fáciles víctimas de los demonios engañadores. En esas áreas no manda Cristo, mandamos nosotros. ¡Pero es lo mismo, hermano, yo estoy en Cristo! ¿Estás seguro? ¿Estás bien seguro?

Solamente si lo estás te podré decir que tu caso es diferente. Y si no lo crees, mira el tema de la sexualidad. ¿Sabes cuántos matrimonios enfrentan el aconsejamiento cristiano con tremendos problemas en su intimidad? Cantidades monumentales.

¿Sabes por qué? Porque la mayoría mantiene los conceptos de sexualidad de la religión clásica que en muchos países es la oficial que les enseña que todo lo sexual es pecaminoso. Entonces jamás se les ocurriría orar al Señor por ese motivo. Y cosa que no se entrega a Dios, cosa que agarra el diablo y, lo que es peor, con permiso legal.

 ¿Te gustaría saber qué cosa es la que trata con esas áreas con la mayor de las efectividades? El quebrantamiento. Dijo alguien que no recuerdo ya quien era y que oí alguna vez, algo que me quedó grabado a fuego: “Son necesarios corazones quebrantados para llevar a los hombres al quebrantamiento de corazón”.

 Exactamente del mismo modo en que lo hizo Agar, deberemos someter todas las áreas de nuestra vida a Dios. Quiero que tengas muy en claro esto: todo lo que Dios por alguna causa no pueda usar de tu vida, a eso mismo lo va a usar Satanás. No hay zonas grises ni estados neutros. El que con Él no recoge, desparrama. No lo escribí yo.

 Lo que sea, ¿eh? Sean fuerzas, pensamientos, dinero, días, tiempos, etc. Tú jamás vas a manejar algo como te ha hecho creer el diablo, en conjunción con algunas ciencias que, sin querer o queriendo, lo respaldan.

¿Cuáles ciencias? ¡Ah, no! No he escrito esto para dejar sin trabajo a personas que por allí van a la misma iglesia que vamos nosotros. Haz funcionar el discernimiento que Dios te ha dado. No te lo voy a decir.

Pero presta atención a cualquier ciencia que te hable de la independencia como un valioso tesoro y recuerda que la vida en Cristo es una vida de dependencia. Pero no de dependencia humana, eso es manipulación y esclavitud: Estoy hablando de dependencia a Cristo.

 Lo que Dios no maneja, Satanás lo maneja. Es muy simple. ¿Pero cómo no lo vi? ¿Cómo pude ser engañado así? Muy sencillo; cuando te dicen que algo tiene base científica, tú no lo pones en duda. Tú te sacas el sombrero (Una actitud argentina símbolo del respeto máximo) y ni se te cruza por la cabeza la idea de discutirlo.

Y si lo dice el propio pastor y encima es científico, ¿Cómo se me ocurriría a mí ponerlo en duda? Cierto. ¿Sabes cuántos han sido víctimas de esa deducción? Lo cierto, aquí, es que tú no eres propietario de nada, apenas eres depositario de todo. Y si te resistes a darle permiso a Dios para que te use, Satanás te va a usar sin tu permiso. Aunque tú seas un creyente. Recuerda lo que ha dicho la Biblia: No deis lugar al diablo.

Unidad

 Hay una pregunta que los creyentes, hoy, se formulan a menudo. Unos más, otros menos, pero todos en algún momento: ¿Por qué, si hago todo lo que he aprendido a hacer, si oro, ayuno, vivo en santidad, todavía sigo tan gobernado por la carne? No te aflijas; no es nuevo ni es exclusivo tuyo: Pablo se lo preguntó primero.

 El problema, en un principio, está en que no hemos aprendido, todavía, a manejarnos en esa doctrina tan básica que es la del espíritu, alma y cuerpo. No separamos, no dividimos, no segregamos. Entonces, escrituras que van dirigidas al espíritu tratamos de aplicarlas al alma, otras que se dirigen al alma pretendemos aplicarlas al espíritu o al cuerpo y así, obviamente, no podemos progresar demasiado.

 (Gálatas 5: 16) = Digo, pues: andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. (17) Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

 Este texto habla de la lucha ente el espíritu regenerado por Cristo y la carne que aun responde a la voluntad del alma. No se menciona el alma, aquí, es verdad, pero sí en la que sigue, que dicho sea de paso, es el par de versículos sobre los que vamos a trabajar en esta parte del estudio.

 (Hebreos 4: 12) = Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. (13) Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

 Este pasaje es clave. Primero, porque deja la evidencia de que la Palabra y Cristo son una misma cosa. EL es el Verbo. No hay separación. Cuando estudiamos la palabra, estudiamos a Cristo. Cuando confesamos la palabra, confesamos a Cristo.

Cuando asimilamos la palabra, asimilamos a Cristo. Cuando nos formamos en la Palabra, nos formamos en Cristo y cuando vivimos la palabra, vivimos a Cristo. El problema está en que muchos cristianos han crecido sin conocer los principios básicos que deben regir su vida espiritual conforme a la palabra de Dios.

 El problema es que aunque el espíritu obedezca en todo, el alma no siempre está de acuerdo y se empecina en razonarlo todo y el cuerpo, mientras tanto, está siempre más proclive a negociar con el mundo que con el espíritu, porque es un cuerpo de muerte.

El cuerpo siempre empieza con un poquito. Tan poquito que no llega a llamarle la atención a nadie. Cuando empieza a preocupar, ya está metido hasta las narices. El cuerpo -y un cadáver es la mejor confirmación-, si lo deja en independencia, busca su autodestrucción. El espíritu, en cambio, busca la comunión con Dios.

 Composición

 (1 Juan 3: 10)= En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo; todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.

 Si no entendemos que hay un espíritu y un alma, ¿Cómo interpretamos esta escritura que nos dice que no podemos pecar cuando, cada uno de nosotros sabe que aun después de convertidos estamos pecando continuamente y fallándole a Dios?

 (1 Juan 1: 10)= Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso y su palabra no está en nosotros.

 Vamos a ver. Si pecamos, dice Juan, abogado tenemos para con el Padre, Jesucristo el justo. ¿Cómo es? Porque una me dice que cuando peque, tengo listo un abogado defensor, pero la otra me dice que NO peque. ¿Cuál es la verdadera? Parece una contradicción. ¿Cómo aplico esta escritura si no defino al espíritu y al alma? ¿Una es verdad y la otra es mentira? ¿Las dos son mentira o las dos son verdad?

 Lo que ocurre es que 1 Juan 3:10 habla del espíritu renacido que no peca, en tanto que 1 Juan 1:10 habla del alma, que es la que comete pecado. Las escrituras encajan, engranan y se concilian unas a otras sin problemas.

 Es imposible conciliar muchas escrituras, textos y doctrinas sin el conocimiento pleno de la naturaleza del hombre y de su composición. Si no se entiende que el hombre es espíritu (pneuma) alma (psuche) y cuerpo (soma), será muy difícil resolver esos conflictos porque no se sabrá dónde atacar el problema.

 ¿Cuál es el punto clave para un médico ante la dolencia de un paciente? Determinar su patología, o sea: saber qué es lo que tiene: el diagnóstico. Conflictos. Tú estás confundido. Dios no te escucha, estás en pruebas tremendas, la gente no te entiende, se te va tu marido o tu mujer.

Dios no te sana, ahora que estás en el evangelio las cosas te van económicamente peor y casi estás arruinado, los negocios te salen mal, no consigues trabajo. Conflictos, dudas, preguntas. Nadie te las responde ni te las explica. Como mucho, te dicen: «ore hermano, ore…».

 El fundamento bíblico te dice que la Palabra de Dios es la única posibilidad de esclarecer primero el diagnóstico; en qué área de tu vida está el problema que te frena y atacarlo mejor. Ahí es donde puede surgir otro problema extra: atacar al problema en un área equivocada. Qué enorme cantidad de veces -cuidando más nuestras imágenes que la sanidad interior de alguien-, encaramos el problema justo por el lado donde no está.

 El problema, mayoritariamente, está en el alma. El espíritu no tiene problemas porque tiene la naturaleza de Dios regenerada. Al pecado le dice no y a la santidad le dice sí. De la carne ni hablemos porque -dice la Palabra- la carne no agrada a Dios más allá de ser una caja a nuestro servicio. El asunto es el alma.

Sujeciones

 La pregunta es: ¿A quién está sometida tu alma? Voluntad, intelecto, razón, la mente. El alma es la que toma las decisiones. Y lo hace depende a quién se somete: al cuerpo o al espíritu. Por eso Pablo, en Romanos 12:2 dice que tenemos que renovarnos en el espíritu de nuestra mente.

 En esta enseñanza ocurren algunas cosas. La Palabra va a destruirte a ti algunas vacas sagradas. Marido, esposa, ministerio, dinero, intelecto, los dones. ¡Las enfermedades! ¿Sabes la cantidad de gente que hay -no digo enferma-, digo ENAMORADA de sus enfermedades?

El punto es el Ego. Lo sabemos, lo enseñamos y lo aconsejamos, pero hay un problema: ¿Lo crucificamos? Dios quiere destruir al Ego. Al alma rebelde que quiere hacer lo suyo y no se sujeta al espíritu. ¿Por qué Dios puede usar a unos más que a otros? Porque están quebrantados por causa de la obediencia a la palabra.

 Y no estoy hablando del precio de la salvación; a ese ya lo pagó Cristo. Estoy hablando del precio de la consagración y la dedicación, que es: sometimiento. El que quiera seguir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. ¿Cuál es la cruz? La negación de nosotros mismos.

 ¿Por qué Dios no me escucha? ¿Por qué esto no me resulta? ¿Por qué no me sano? ¿Por qué ocurren tantos problemas? Es que hay muchas áreas de nuestras vidas que todavía viven independientes de Dios. Somos bien religiosos y la religión no es cosa que le agrade a Dios.

El hombre es un ser creado para señorear. El alma anhela señorear y no tiene ni la más mínima gana de someterse al espíritu. Y cuando dejamos que el cuerpo también opine, el resultado es más nefasto todavía. Para que el espíritu resulte ganador de esta batalla, habrá que crucificar la carne y quebrantar el alma.

 (Hebreos 4: 12)= Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

 Dice que penetra hasta partir. Si esta palabra no es bien interpretada, jamás nunca este verso va a significar nada para nosotros. Dice con claridad que la palabra revelada penetra hasta producir una separación, una segregación, una división. Y tiene poder para establecer una línea divisoria. Tiene vida, cambia, transforma, liberta, sana, penetra, da vida, da poder: esa es la palabra.

 Yo no vine a traer paz sino división, dice el Señor. ¿El? ¡Si no está aquí ahora! El no, pero su palabra sí.¿La Biblia? Sí, la Biblia, pero no leída con rutina o monotonía monocorde: ¡Con unción del Espíritu!¡Allí es donde conmueve! No existen separadamente el espíritu y el alma: coexisten.

Sólo que se debe producir ese partimiento para que cada área sepa qué es lo que debe solucionar para relacionarse más y mejor con Cristo y así trabajar en cooperación, no en disenso permanente.

Discernimientos

 Partir es la palabra merismos, y significa:«tomar todas las facetas del hombre y separarlas o dividirlas en categorías: espíritu, alma y cuerpo. Eso es merismos. En el alma están: la voluntad, el intelecto, la mente, las emociones, los sentimientos.

Así que yo agarro el alma y busco la voluntad. ¿Qué es la voluntad? Muchas veces, en la Biblia, está traducida como corazón. Este verso que estamos estudiando, es uno de esos. Discierne los pensamientos y las intenciones del corazón, o sea: de las intenciones de la voluntad. En otros textos, hay que decirlo para evitar confusiones o polémicas, corazón también significa espíritu, y en otros, significa alma. Pero en este caso específico. Voluntad.

 El merismos, lo que hace, es dividir y catalogar cada parte, desnudarla y dejarla en evidencia para que sea evaluada, diagnosticada y sanada. La decisión y la última palabra la tendrá, obvio, el dueño de ese espíritu, de esa alma y de ese cuerpo.

Los psicólogos han tratado y han fracasado. Los psiquiatras han tratado y han fracasado. Las consejerías pastorales según seminarios y sabiduría de laureados profesores, han tratado y han fracasado. Cristo no ha fracasado en cada oportunidad que le dieron.

La parte que a ellos se les escapa la llaman «sub-consciente», algo tan invisible como el espíritu en lo cual prefieren creer porque es un invento científica e intelectualmente aprobado y apreciado, aunque jamás se haya podido probar en lo concreto su certeza.

 Cuando el hombre es dominado por las emociones, los sentimientos, los dictados de su voluntad, su intelecto y su sabiduría humana, ese hombre es un almático. Cuando es dominado por sus pasiones, sus sentidos, sus sensaciones, por el sabor de una comida irresistible, por la vista de figuras obscenas, por el oír elementos lascivos, por palpar con sensualidad o por aromas incentivantes, ese hombre es carnal.

 Allí aparece merismos: para segregar cada parte y dejarla al descubierto para que así pueda ser tratada convenientemente, sin confusiones y sanada. Eso termina, a corto o mediano plazo con la mayor parte de los conflictos internos humanos.

Lo que un cristiano almático no puede entender es que, así como el mundo es regido por una serie de leyes físicas, así también el reino de Dios, el mundo espiritual, es regido por una serie de principios espirituales que generalmente son decididamente opuestos a los naturales.

Esto es fundamento bíblico, no una cátedra sobre teología, hermenéutica o exegética, que es altamente necesaria para el pueblo, pero que no ocupa sitiales prioritarios en el conocimiento de la persona de Cristo.

 (1 Samuel 3: 1)= El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia.

 Formación

 Donde hay escasez de la palabra de Dios, escasea la visión de Dios. No es misticismo, es ver las cosas como Dios las ve. Dios habla, pero si no tiene la Palabra, jamás vas a entender lo que Dios está hablando. Entonces caes en frustración, decepción, impotencia, enojo, reglamentarismos y estatutismos para impedir que la gente se te vaya y, finalmente, viene la depresión. Lo que sigue, es historia vieja.

 (Hebreos 4: 12)= Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

 Está claro. Si se sabe buscar, la Palabra tiene todas las respuestas para el hombre. Si se sabe dónde buscarla y dónde aplicarla, se la cree y se la acepta; si no se la resiste, si se la recibe con mansedumbre y se acepta la corrección de Dios.

Que se permita que la palabra lo forme. La palabra dice: Hijitos amados, por quienes vuelvo a tener dolores de parto hasta que Cristo sea formado en vosotros. (Gálatas) Atención: les habla a los creyentes, no al mundo incrédulo.

 Cuidado: ser formado en Cristo, no significa ser informado sobre Cristo. La información es muy importante, pero no produce cambios en nadie. Un soldado debe estar informado, pero gana una batalla y conserva su vida si se forma como soldado antes de combatir. Si sólo está informado, corre riesgos.

 Formados en Cristo. En su actitud, su carácter, su vida, su pasión, su propósito, su plan. merismos quiere decir: tomar todas las facetas del hombre y separarlas o dividirlas en categorías: espíritu, alma y cuerpo.

Y luego tomar cada parte y verlas a cada una para tener revelación precisa para mayor entendimiento del hombre. Separa las partes y hace una distinción entre ellas. Lo único que puede hacer eso, es la palabra de Dios.

 (1 Pedro 1: 4)= Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

 La vida del Ego. Quien anda en el espíritu no es controlado por sentimientos ni por emociones. Sentimientos familiares, de herencia, personas que siguen ligadas y atadas con sentimientos del pasado. Atadas a personas que ya han muerto. Atadas a tradiciones.

El sentimentalismo lleva a la religión. Personas atadas a organizaciones, concilios, juntas, asociaciones, convenciones, dogmas, doctrinas denominacionales. Dios no trabaja con gente que no camine en el espíritu. Los demonios, para no salir, a veces, apelan a los sentimientos de las personas.

 Los sentimientos son buenos cuando son controlados por el hombre espiritual. Si es a la inversa, es nocivo. El merismos será lo que nos muestre con qué área de nuestro ser estamos operando. Pregúntate, por ejemplo, qué es el miedo.

Miedo es la sustancia de las cosas que se esperan y la evidencia de lo que no se ve. Ahora pregúntate qué es la fe: sustancia de las cosas que se esperan y la evidencia de lo que no se ve. Es lo mismo, pero sutilmente tergiversado; funciona al revés. Todo lo que dice la Biblia, viene de Dios. Gíralo, inviértelo en ciento ochenta grados y ahí vas a tener clarito cómo funciona Satanás.

 (Gálatas 6: 7)= No os engañéis; Dios no puede ser burlado. pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. (8) Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el espíritu, del espíritu segará vida eterna.

 Etapas

 Estos son principios inmutables: si yo ministro en el espíritu, estoy sembrando vida espiritual y eso será lo que coseche: más vida espiritual. Si yo ministro en la carne, va a suceder exactamente lo mismo, pero a la inversa.

Pero esta ministración jamás irá más allá de la mente, del alma o del cuerpo. Cuando basamos todo en lo intelectual y en la memoria, el resultado a nivel espiritual, es: confusión, desilusión, frustración. Nada de lo que hagamos en nuestra mente puede producir algo espiritual.

 ¿Cómo empieza el Génesis? «En el principio creó Dios…» Dios es Espíritu, no? Eso quiere decir que fue el Espíritu el que creó todo lo físico que vemos. Y pensar que nosotros hoy, todavía nos pasamos la vida haciendo y exigiendo cosas físicas para ser o parecer más espirituales.

Una sanidad en el cuerpo, para el creyente, por ejemplo, nunca puede hacerse una realidad física en tanto y en cuanto no lo sea verdadera y genuinamente en lo espiritual. Hay gente que clama por sanidad, pero en su espíritu, no termina de creerla.

 Para el incrédulo, hay otros códigos.

 «Quiero leer, pero no entiendo nada, no me entra en la cabeza.» Jamás algo de Dios va a entrar en tu vida a través de tu mente, de tu cabeza. Jesús dijo: El espíritu es el que da vida, la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son espíritu, son vida. Y Pablo agrega: Acomodando lo espiritual a lo espiritual. La palabra es espíritu, y allí debe ir.

 Jesús jamás dijo que entendieran la palabra. Dijo que al que cree, todo le es posible. Si no, al centurión le hubiera dicho: ¡Bárbaro!¡Razonaste perfecto! Por todo eso: ¡¡¡Recibe!!! El cuerpo se mueve por los sentidos, el alma se mueve por los sentimientos, el espíritu se mueve por fe. El merismo, tiene tres etapas:

 PRIMERO: La Revelación por Iluminación. Sólo revelación separa tu alma de tu espíritu. El diablo jamás puede tentarte en tu espíritu. Sí en tu alma si no está totalmente regenerada. Una revelación no entra en tu mente y luego pasa a tu espíritu; es al revés.

La palabra dice: El Espíritu Santo de Dios da testimonio a nuestra mente. Ese «yo sentí del Señor» que tantas veces oíste, en una gran parte, ni siquiera proviene del alma, la mayoría de las veces, no pasa del cuerpo. La voz del espíritu es la conciencia, la voz del alma es la razón, la voz del cuerpo son los sentidos. Por eso David habla como habla.

 (Salmo 103: 1)= Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. (2) Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides a ninguno de sus beneficios; (3) El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; (4) el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; (5) el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila.

 Vamos a ver: David le dice al alma que lo bendiga porque sabe que el alma no quiere saber nada con someterse. A riesgo de entrar en alguna polémica con profesionales cristianos, se puede decir que el alma es el consciente y el espíritu el sub-consciente. Las tres áreas no viven separadas. Sólo la palabra revelada las divide, segrega, parte y separa para su diagnóstico y sanidad.

 SEGUNDO: Separación para Clarificación. ¿Para qué lo separa? Para clarificar. Para traer revelación. Para mostrar cuál es el problema.

 TERCERO: Unificación para Cooperación. Después de haber partido, segregado, dividido, clarificado, detectado, revelado y sanado, se debe unir todo de nuevo para que, en mutua cooperación, den luz a una vida nueva, totalmente cambiada.

¿Sabes por qué hay tanta división en el cuerpo de Cristo? Por causa de las divisiones que existen dentro de cada uno de los creyentes que lo componen. El creyente que ha sometido su alma al espíritu, resplandece en paz, sosiego, serenidad, confianza, gozo.

Una suma reducida del carácter de Cristo, que es en suma el fruto del Espíritu Santo, que todos dicen tener pero que tan pocos evidencian. Los frutos del espíritu, está hablando del espíritu regenerado, no del Espíritu Santo.

Juan 15 dice que Jesús es la vid y nosotros los pámpanos. Todo pámpano que no lleve fruto será quitado. ¿Quién dice que lleva frutos, la vid o los pámpanos? ¿Y quiénes son los pámpanos? El Espíritu Santo, (que es Dios y es Cristo al mismo tiempo), no produce amor. El es amor.

 La puerta estrecha nos dice que, para entrar allí, tú vas a tener que sacarte de encima todo el sobrepeso espiritual que traes. O entras como Dios quiere, o no entras. El Espíritu te dice: «¡Dale una ofrenda a ese siervo del Reino!». El cuerpo te dice: «¿Y yo? ¿Qué voy a comer después si le das lo que tienes? Y el alma complementa el cuadro: «Si le das a este no vas a poder cumplir con el otro y te vas a quedar sin nada!»

 Quien se pasa más tiempo estudiando, alimentándose, escudriñando y utilizando la palabra de Dios, se vuelve más sensible a sus dictados y es capaz de ir descubriendo, sin otra ayuda, cuáles son sus puntos flojos, débiles o enfermos.

Coyunturas

 Las Coyunturas y los Tuétanos. ¿Qué son los tuétanos en el mundo físico? Una sustancia gelatinosa, dentro de los huesos, que reproduce la sangre. Pablo no se equivocó: la vida del cuerpo es la sangre. También dice la ciencia que la vida que hay en los tuétanos, lleva los nutrientes de una coyuntura a otra para el crecimiento y la salud de los huesos.

 Cuando una coyuntura del cuerpo está dislocada, se empiezan a secar los tuétanos. Esta es una tipología también, del cuerpo de Cristo. Los ministros de la iglesia de Cristo representan las coyunturas y los ligamentos, según Colosenses.

 (Colosenses 2: 19)= Y no asiéndose de la cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.

 Entonces, cuando una coyuntura está dislocada, el tuétano, esa sustancia gelatinosa que produce la sangre y lleva la vida, comienza a secarse. Se afectan los ligamentos. Y esa parte del cuerpo queda inoperante.

 El Señor ha puesto un ministerio en mis manos. Represento una coyuntura, sirvo para unir al cuerpo con lo que Dios me ha dado. Si me aíslo y trabajo pensando solamente en mí, el tuétano desaparece porque ya no hay posibilidades de lubricar coyunturas que están dislocadas. Cuestión de tiempo y será pura carne, y finalmente, caída estrepitosa.

 Dios ve los pensamientos y las intenciones del corazón. Comprueba que a veces decimos algo con la boca y luego, en lo efectivo, hacemos la contraria. O tenemos algo en nuestro corazón para dar y cuando abrimos la boca, sale otra cosa.

 Por eso Pablo dice en Romanos: Esta es la palabra que nosotros predicamos: que si creyéremos en nuestro corazón que Dios Padre resucitó a Jesucristo de los muertos y confesamos con nuestra boca que Jesús es el Señor, seremos salvos. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

 Tiene que ir unido lo que se cree en nuestro corazón con lo que habla nuestra boca con lo que pensamos. De otro modo, doble ánimo, doble mensaje, doble personalidad.

 (Colosenses 3: 15)= Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.

 La palabra gobierno, aquí, equivale a árbitro. Dios, a través de su Palabra, es el árbitro que puede tomar las grandes decisiones en nuestra vida. ¿Qué debemos hacer?¿Cómo lo debemos hacer?¿Cuándo lo debemos hacer? La Palabra de Dios lo decide a través del espíritu que mora en mí cuando hay armonía.

 (Habacuc 1: 1)= La profecía que vio el profeta Habacuc. (2) ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? (3) ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. (4) Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.

 (Habacuc 2: 2)= Y Jehová me respondió; y dijo: escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. (3) Aunque la visión tardará aun por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. (4) He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece, mas el justo por su fe vivirá.

 Conclusiones

 Pocas. No caben demasiadas conclusiones humanas después de haber compartido tanto de procedencia espiritual, divina, sobrenatural. Lo que sí puedo asegurarte, es que la ciencia de la psicología, contra la que no tengo absolutamente nada, es incapaz de una solución definitiva.

Sí puede proporcionarte elementos, herramientas, diagnósticos, informaciones, pero no soluciones. La única solución sigue siendo Jesucristo, su sangre redentora, su llaga sanadora. No hay otra manera. No interesa lo que digan o hagan ministerios supuestamente “especializados”.

¿Puede un psicólogo ser creyente? Sí, puede, por una simple razón: todos pueden, nadie está discriminado ni marginado del Camino. ¿Le será fácil? En absoluto. Ha sido formado en la escuela médica del escepticismo, y capacitado técnicamente para fortalecer el Yo.

Y ahora llega a Cristo, debe ponerse en total dependencia a Él para poder funcionar y eso le resulta muy complicado. Y a la hora de establecer esa dependencia, aprenderá que debe crucificar su Yo para poder vivir en Cristo. ¿Cómo compatibiliza su ciencia con su fe? Puede.

Si da todos esos pasos y finalmente pasa a ser un creyente sincero, ¿Puede ser pastor? Sí porque el pastor no es la figura que nosotros estamos acostumbrados a ver, al mando de una congregación y casi con decreto de infalibilidad papal.

Y visto desde otro ángulo, un ministro que desea ser un buen pastor y ocuparse de los problemas de sus pastoreados, ¿Tiene que ser psicólogo? Eso sí que no. Lo que sí es indispensable, es que haya sido levantado por Dios, enviado por Dios y respaldado por Dios. En ese caso, todo lo demás será mínimo.

Entonces, ¿Por qué razón en las iglesias, no sólo para ser pastores, sino incluso para trabajar en sanidad interior o aconsejamiento, se sugiere o exige que se estudie psicología? Porque los hombres siguen confiando más en su ciencia humanista que en el poder de Dios.

Este trabajo que he compartido contigo, te ha dejado en clara evidencia que la solución pasa puntualmente por la calle opuesta. Es condición excluyente depender del Señor, haber sido enviado por Él y trabajar en Él, para entender y operar en las áreas que hemos mencionado.

*****

Leer Más

¿Para Que Tengo un Cuerpo?

La actividad más mal entendida en la iglesia, es la oración. Queremos comprender el propósito, el poder de la oración. Y concentrarnos en el principio de la súplica. Para comprender la oración, es necesario comprender el Reino. Si tomas el concepto de la oración fuera del contexto del Reino, el resultado será una actividad religiosa. La oración no es una actividad religiosa. Y te lo puedo probar.

Comencemos con algunas afirmaciones que quiero que recuerdes. La oración es el concepto del Reino más mal entendido. La mayoría de las personas que oran, no saben cómo orar. Supongo que tú eras parte de ese grupo. No te avergüences, yo también lo era. En segundo lugar, la oración es la actividad del Reino más importante en la tierra. Por rara paradoja, es la peor comprendida.

Porque la oración es la responsabilidad número uno de un embajador. Te lo voy a explicar. Alguien dio alguna vez una declaración notable. Lo hizo con un grado de comprensión por la oración que muy pocos habían notado. Cuando entiendes eso, tu vida entera va a cambiar. Esto es lo que fue dicho: “Parece que, sin Dios, el hombre no puede. Y sin el hombre, Dios no hará”.

¿Qué se habrá querido decir con eso? Es una declaración fundamental. Parece que, sin Dios, el hombre no puede, y sin el hombre, Dios no hace. Lo que quiere decir, es lo siguiente. Parece que, en la tierra, el hombre no puede hacer nada sin Dios. Pero también hay otra realidad, y es que Dios no hará nada en la tierra sin el hombre. El principio es que tiene que haber una sociedad entre el cielo y la tierra. Si no la hay o se demora, el infierno te gana la carrera. Al menos por un tiempo.

Eso es para que las cosas sucedan en la tierra. En consecuencia, lo que sucede en la tierra depende de ti. Esto es literalmente verdad. Para entender la oración, hay una definición muy simple. Alguien escribió alguna vez una frase muy simple que le llevó gran parte de su vida acuñar. “La oración es la licencia terrenal para una intervención celestial.” ¿Qué significa esto?

La oración no es una opción para el creyente. La oración es una necesidad. Quiero repetir que la oración no es una actividad religiosa, es una actividad legal. Sin embargo, no puedes comprender esto, sino entiendes el concepto de Reino. Esto podría llegar a llamarse “El poder del ser humano”. La criatura más poderosa en la tierra, eres tú, el ser humano. ¿Cómo es eso?

En primer lugar, Dios dio la autoridad legal sobre la tierra, solamente a los seres humanos. La autoridad legal, ¿Pertenece a los seres humanos? ¿Qué es un ser humano? Lo que voy a explicarte, tal vez signifique un enorme descubrimiento para tu vida, si lo ignorabas. En principio, debo recordarte que no tienes un espíritu, sino que eres un espíritu. Puedes decírtelo a ti mismo, ahora: ¡Soy un espíritu!

Esto es fundamental. No es que lo tengas, eres un espíritu que vive en un cuerpo de tierra. Dios formó tu cuerpo del polvo. Por lo tanto, está compuesto en alto porcentaje por tierra y agua, para solidificarla. Por eso, cuando dejas tu cuerpo, se devuelve al polvo. Que tu tierra sea oscura o clara; amarilla, roja o marrón no hace ninguna diferencia, no es más que tierra. Nunca midas tu valor por tu tierra.

Un ser humano es un ser espiritual en un cuerpo de tierra. Se puede explicar como es que funciona esto. La palabra tierra, es la palabra humus, Es una sustancia orgánica oscura y rica en nutrientes que se forma en el suelo a partir de la descomposición de restos vegetales y animales (como hojas, ramas, raíces, insectos, etc.). Es el resultado final de la descomposición biológica realizada por microorganismos.

Entonces, el humus es tierra, el hombre es diferente. El hombre es un ser espiritual. La palabra hebrea para hombre es la palabra Ish. En Génesis 1:26, cuando Dios dice Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, la palabra utilizada allí es Ish. Hagamos ish. Ese es el ser espiritual. Por lo tanto, tú eres un espíritu. El hombre es un espíritu. Su cuerpo es de humus, de tierra.

Luego, Dios tomó al hombre y lo puso en la tierra. En el humus. De esa manera te convertiste en un hombre de humus– Humus man, en inglés. No se escriben dos palabras, son dos palabras unidas. El hombre humus, o humus man. La sílaba del medio fue omitida. Y así humus man, se convirtió en human en inglés. Humano en español. ¿Qué es un ser humano?

El ser humano es un misterio. Es un ser espiritual en un cuerpo de tierra. Cuando usas el término humano, no es un término simple. Es una combinación entre un espíritu y un cuerpo de tierra. Todo esto es decisivo para la oración. Así, cuando Dios creó la raza humana, puso al ser espiritual en un cuerpo de tierra. Después, ordenó al ser humano que dominara sobre la tierra. Que ellos dominen sobre la tierra. (Gen.1:26)

¿Quiénes son ellos? Los seres humanos. ¿qué es un ser humano? Un espíritu en un cuerpo de tierra. Esto es fundamental. El único ser que tiene derechos legales dados por Dios para operar y dominar sobre la tierra, es un espíritu que está en un cuerpo de tierra. La palabra de dios no cambia. Aquí está el misterio. Todo espíritu sin cuerpo de tierra, es ilegal en la tierra. Esa es la razón por la cual no entiendes bien la Biblia.

Si no captas este concepto, la Biblia no tendrá sentido para ti, incluyendo la encarnación de Jesucristo. Encarnación viene de la palabra carnal, que significa tierra. Encarnación indica que un espíritu y una tierra se convirtieron en un ser humano. Todo espíritu que no tiene cuerpo de tierra, es ilegal en la tierra. Ahora sabes por qué los demonios están en situación irregular sobre la tierra.

El arma más poderosa que posees, no es tu espíritu. El arma más poderosa que posees en la tierra, es tu cuerpo. Es por esta razón por la que cuando pierdes tu cuerpo, tú también te vuelves indocumentado y tienes que irte. A eso lo llamamos la muerte. Los espíritus nunca mueren. Tú nunca morirás. Es tu cuerpo el que muere. Cuando lo pierdes, tienes que partir.  Ya no estás en el cuerpo y te vas.

En consecuencia, el arma más poderosa que tienes en la tierra, es el cuerpo. Porque es lo que te mantiene en situación legal en la tierra. Por eso es que los demonios intentan entrar en tu cuerpo. Ellos tratan de volverse legales. De ese modo, la posesión demoníaca es simplemente un espíritu demoníaco que intenta usar tu cuerpo para volverse legal y poder operar en la tierra.

Por eso puedes expulsarlos, porque no tienen ninguna autoridad legal. Como tú tienes un cuerpo, tú puedes echar fuera los demonios por causa de tu autoridad. Dios mismo eligió hacerse clandestino en la tierra. Trato de explicarte esto para que sepas como es que funciona. Dios ordenó que ellos dominen sobre la tierra. ¿Quiénes son esos ellos? ¿Qué dijo Dios?

Dijo que ellos dominen, no que nosotros dominemos. Él no se incluyó a sí mismo. Dios no tenía un cuerpo de tierra. Él te lo dio a ti. Luego creó una ley. La ley decía: que ellos dominen sobre la tierra. Cuando Dios habla, cada palabra se convierte en una ley. El mismo Dios jamás violará su propia ley. Si lo hiciera, ya no podrías confiar en Él. Dios necesita a los seres humanos en la tierra a fin de no violar su propia ley.

Por lo tanto, nada en la tierra puede suceder sin la cooperación de un ser humano. Así de poderoso son los hijos de Dios en la tierra. El mismo Dios no puede interferir en este planeta sin la licencia. El permiso que Él te dio. Sé que esto parece increíble. Esa es la razón por la cual tus oraciones no son contestadas. Has orado durante mucho tiempo y sin embargo sigues estando en la pobreza, enfermo y sin poder pagar tus cuentas. Has confesado versículos que no se han cumplido porque estás esperando que Dios lo haga.

Respira profundamente y entiende que tienes esa importancia. Hay una serie de principios que tienen relación con la oración. Quizás sean más o tú mismo con ayuda del Espíritu Santo encuentres más, pero yo voy a compartirte siete. Toma nota de esto porque tiene calidad e importancia suma. Reitero. Dios no hará nada en la tierra sin pedir la licencia al hombre y esa licencia se llama oración. Seis principios.

Número Uno: la autoridad legal para dominar en la tierra, fue dada a los seres humanos. Ese es un principio. Número Dos: Dios no se incluyó a sí mismo en la estructura de la autoridad legal en la tierra. Él declaró: que ellos dominen. Se retiró de la ecuación y por esa razón hay una palabra central que es Soberanía. Ustedes, seres humanos, son soberanos en la tierra, no Dios.

No porque Dios sea débil. No se trata de que Dios sea o no Soberano. Se trata de que Dios siempre respeta su propia palabra. Número Tres: El hombre se convirtió en el administrador legal del mundo terrenal. Ustedes que me están escuchando, son los regentes legales en la tierra. ¿Qué es el hombre? Un ser humano, un espíritu en un cuerpo de tierra.

Número Cuatro: Sólo los espíritus en un cuerpo físico están en situación legal en la tierra. Número Cinco: Todo espíritu sin cuerpo de tierra, es ilegal en la tierra. Esto incluye al mismo Dios. Sé que es difícil de concebir, Dios siempre respeta su palabra. Número Seis: Toda influencia sobrenatural en la tierra sólo es legal a través de un hombre de humus. Un ser humano.

Déjame ahora hacerte una pregunta de algo que probablemente nunca has pensado. Cuando Eva estaba a punto de tomar el fruto, ¿Por qué Dios no la detuvo? ¿Alguna vez has pensado en esto? Dios podría habernos ahorrado un montón de problemas, si sólo hubiera impedido que esa mujer delgada tomara ese furto absurdo. Podría haber salvado a toda la raza humana. Examina esto con esta lógica.

Él escuchó su conversación con el diablo, lo estaba viendo todo. Él siempre ve todo. La pregunta que planteo, es: ¿Por qué no intervino? Esa es una pregunta crucial. Me dirás que un Dios Todopoderoso, Omnipotente como Él, ¿No podía impedir que una mujer frágil tomara ese fruto? Pues bien, ahora conoces la razón. Si Dios hubiera intervenido y hubiera interferido en esa operación, habría violado su palabra.

Entonces nos habría sido imposible confiar en Él después de eso. Ahora expliquemos a Satanás, por un momento. En primer término, es un ser espiritual, por lo que es un extranjero en situación irregular en nuestro territorio. ¿Qué hace? Quiere hacer negocios en la tierra. Pero para lograrlo necesita un cuerpo. Entonces se acerca a la serpiente y negocia con ella. La serpiente, cien por ciento tierra.

“Préstame tu cuerpo por unos minutos”, le dice. “Para que yo esté temporalmente en situación legal en la tierra y pueda tratar con eta mujer”. La Biblia declara que el Señor maldijo a la serpiente, porque permitió que el diablo entrara en su cuerpo. La serpiente, antes de esto, caminaba erguida sobre sus patas. Pero Dios la maldijo y le anunció que se arrastraría en el polvo el resto de su vida.

Lo que quiero decir es que Satanás necesitaba un cuerpo de tierra. El hace negocios con esa mujer a través de ese cuerpo de tierra. Y toda la raza humana está a punto de caer. Dios, en cambio, no puede involucrarse. No porque sea débil o no sea poderoso, omnipotente, omnisciente, omnipresente, Jehová de los ejércitos, sino porque es estrictamente fiel a su palabra.

Podría decirse que la caída del hombre fue a causa de su fidelidad. Creo que eso es demasiado profundo. El diablo lo sabía perfectamente. Recuerda que Satanás vivió con Dios y lo conoce muy bien. Lucifer sabe muy bien que Dios siempre respetará su palabra. Por eso Satanás se alegró cuando Dios ordenó que ellos dominen, ya que sabía que Él no intervendría.

¿Qué sucedió? La raza humana entera se derrumbó. Declaramos nuestra independencia del Reino de los Cielos y nos convertimos en una colonia sin reino. Perdimos a nuestro Padre, a nuestro gobierno. La Biblia revela que, incluso el Espíritu Santo tuvo que irse. ¿Recuerdas ese versículo? Mi Espíritu no contenderá para siempre con el hombre. Génesis, capítulo 6, versículo 3.

¿Por qué? Por la razón de que el Espíritu Santo es un espíritu. Él también necesitaba un cuerpo. Tuvo que marcharse. Si estudias el Antiguo Testamento, en ningún momento está escrito que el Espíritu Santo viviera dentro de un ser humano. ¿Por qué? ¡Porque era ilegal! Cuando los profetas profetizaban, por ejemplo, nunca poseían al Espíritu Santo. La Biblia explica que él venía sobre ellos, los hacía profetizar y luego se iba.

¿Por qué? Porque no podía habitar en ellos, dado que el cuerpo estaba contaminado. No podía quedarse en la tierra. Aquí estamos, en el capítulo 3 de Génesis. Todo se había derrumbado. Dios ya no podía entrar. Sólo que Satanás se olvidó que Dios aun podía hablar. En Génesis capítulo 3, versículo 15, Dios comienza a hablarle a Satanás. No a Adán.

Le dice al diablo, y te lo parafraseo, “Satanás; lo que hiciste es muy astuto, sabes que yo no puedo entrar. Tienes razón, no puedo venir en calidad de espíritu porque violaría mi propia ley. Sin embargo, te hago una promesa, diablo: te prometo que voy a usar a la misma mujer que tú usaste para arruinarlo todo, para que me de un cuerpo. Voy a entrar en él legalmente y voy a aplastarte la cabeza.”

Esa fue la promesa. Ahora ya sabes por qué Dios tuvo que convertirse en hombre. Todo el Antiguo Testamento no es más que la repetición de la promesa de Dios. Vengo, estoy llegando. De eso se trata. Cuando llegamos al profeta Isaías, encontramos algunos detalles. Él revela. Veo más que una simple venida. La joven quedará embarazada, dará a luz un hijo, y le pondrá, -escucha bien- el nombre Emanuel.

Em, que significa En, dentro. Man, que significa hombre, humano. El, de Elohim. Dios dentro del cuerpo de un hombre. Dios con nosotros, se traduce habitualmente. En Isaías capítulo 9 y versículo 6, está escrito: Porque un niño nos es nacido. No dice el hijo, porque el hijo nunca nace. Un niño nos es nacido. No confundan al niño con el hijo. María no fue la madre del Hijo, fue la madre del niño.

El niño es el cuerpo, porque un niño nos es nacido. El Hijo no nacerá. Porque Dios declara: Yo voy a dar ese Hijo, lo pondré dentro del niño. El niño será el cuerpo de tierra. El Hijo es Elohim, Jehová. El niño hará legal al Hijo. Cuatro mil años más tarde, está escrito, cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer. Gálatas 4:4. El ángel le anunció a María: quedarás embarazada y darás a luz un hijo.

Y le pondrás por nombre. Las palabras del ángel son muy precisas: llamarás al niño, Jesús. Lucas, capítulo 1, verso 31. Jeshúa, que significa Salvador. Pero le darás un nombre a ese niño, no al hijo, porque ya tiene uno. Él es Cristo. Jesús legalizó a Cristo. Jesús era cien por ciento hombre. Cristo es cien por ciento Dios. Satanás ya no sabía qué hacer. Dios había entrado en la raza humana legalmente.

Ahora podía operar sin violar su propia ley. Ese es el significado de la encarnación. Y esa es también la razón por la cual Dios no pudo intervenir cuando Eva estaba a punto de tomar el fruto. Él estaba protegiendo su integridad. Esa es también la razón por la cual Dios te necesita a ti para hacer cualquier cosa en la tierra. Por la sencilla razón de que tienes un cuerpo. Lee una y otra vez tu Biblia, pero con esta comprensión.

Eso creo que hará que cambie delante de tus ojos. Comprenderás que para todo lo que Dios hizo, siempre necesitaba de un ser humano apto y dispuesto para cooperar con Él. El ser humano tenía la autoridad legal, ¿Sabes por qué? En el caso de Sodoma y Gomorra, Dios no podía simplemente juzgarlos. Él es Dios. Él es Soberano. Todopoderoso. Pero estaba en la ilegalidad.

Entonces fue a ver a un hombre llamado Abraham, y le dijo: “Abraham, mira; tengo un problema con Sodoma y Gomorra, quiero juzgarlos. Sólo que no puedo hacerlo, de lo contrario sería ilegal. Necesito que tú me des el permiso para juzgarlos.” Cuando Abraham entendió esto, respondió: Espera un momento, Señor. ¿Me estás diciendo que necesitas de mí para juzgar esta ciudad? Empecemos con una negociación.

Abraham hizo una demanda. Si tengo influencia, dijo, hagamos un trato. Si encontramos cincuenta hombres justos, no los tocaré. ¿Y cuarenta? Tú mandas. ¿Treinta? Dios replica: sigue negociando. ¿Veinte? Dios le recuerda: tú decides, yo tengo el poder, tú la autoridad. Abraham pregunta: Si encontrara un solo hombre justo en esta ciudad, ¿No la destruirías? Dios certifica: te lo garantizo, no puedo tocarla a menos que tú me des el permiso.

Abraham responde: Vuelvo enseguida. Y va a Sodoma, allí encuentra a su sobrino e implora: Lot, ¡Salgamos de aquí! Estoy a punto de darle permiso a Dios para destruir todo esto. Todos ustedes que me escuchan pueden decir sin mentir ni exagerar: tengo toda la autoridad, porque es el ser humano el que le da permiso a Dios para interferir en los asuntos de la tierra. Cuando Lot salió el ángel preguntó si podía hacerlo ya mismo.

Abraham afirmó: Adelante, hermano, ya estoy fuera. Dios replicó y dijo: Muchas gracias. Y quemó la ciudad. Si pasas las páginas de tu Biblia, encontrarás a otro hombre. Dios dice: He oído los gritos de los israelitas a quienes los egipcios hacen sufrir. Quiero bajar a liberarlos. Sin embargo, no puedo hacerlo, ya que soy un Espíritu. Necesito a un ser humano que me de permiso.

Dios va hacia Moisés y le anuncia: Quiero hacer algo. Sin embargo, no puedo ir sin tu permiso. Quiero liberar a los israelitas. ¿Quieres aliarte conmigo? Moisés comenzó a argumentar ya que, igual a ti, él venía de lo más sencillo de la calle. Comienza a decirle a Dios que no es nadie para ser elevado a tamaño nivel. Dios le responde: ¡Cállate, muchacho! Tengo que usar a alguien. Puedo usar a cualquiera, sólo necesito a un ser humano para hacerlo.

Creo que ninguno de nosotros ha tomado concreta conciencia de nuestro poder. ¿Por qué Dios no fue solo a liberarlos? Porque eso era ilegal. ¿Te has preguntado por qué dios te tolera? Tienes el poder y la autoridad, esa es la razón por la cual todavía Dios trabaja contigo. A pesar de todas tus tonterías. Entonces le ruega a Moisés que se alíe con Él rápidamente.

Moisés, finalmente, responde en Éxodo, capítulo 4: De acuerdo, Señor. Hagámoslo. Dios respondió: Muchas gracias, vamos. Si sigues la historia atentamente, Dios no hizo nada sin que Moisés lo anunciara. ¿Has leído como se abrió el mar? Están allí, en el desierto. El ejército de Faraón llega detrás de ellos. Tienen el Mar Rojo, los juncos delante de ellos. Un millón de personas está a punto de morir.

Moisés arenga al pueblo pidiéndoles que no tengan miedo y les promete que antes del atardecer, todos esos egipcios que están viendo que vienen a matarlos, morirán. Después de eso, Moisés corrió detrás del arbusto y le preguntó a Dios: ¿Oíste lo que les dije? ¡Está en la Biblia! Dios le afirmó: He oído exactamente todo lo que les dijiste. Ahora ve y haz todo lo que les anunciaste.

En otras palabras, es como decirte que tú eres el ser humano y Él es Dios. Si tú les dices que los mate, Dios los matará. Entonces Moisés se para sobre una roca con un pedazo de madera como vara. Dios no puede abrir el agua sin el permiso de un ser humano. Le da la orden a Moisés. ¡Levanta tu vara!  Moisés responde y Dios continúa y le dice que le diga a las aguas que se abran.

Dios agradece y sopla hacia el Mar para abrirlo. La gente cruzó el Mar en tierra seca. Lee tu Biblia con mucha atención. Allí nos relata que, cuando estaban todos del otro lado, el agua todavía estaba abierta y Faraón los perseguía para matarlos. Moisés exclamó: ¿Por qué no se cierran las aguas? Dios le replicó: No puedo cerrarlas sin tu permiso. ¡Está en la Biblia! Se dice que Moisés se dio la vuelta, levantó su vara y ordenó: Ciérrate.

Dios le agradeció otra vez y ¡Paf!, todos aniquilados. Él te necesita, siempre. Aquí están las leyes de la oración. La primera es que la autoridad legal en la tierra, está en manos del hombre humus. Sí, la tienes, Él te la dio. La segunda, es que Dios nunca violará la ley de su palabra. La tercera es que nada sucederá ni puede suceder en la tierra, sin la cooperación del hombre, de bueno y de malo. Por eso Dios necesita que ores.

Cuando dejas de orar, los cielos se detienen. Jesús suplicó diciendo que siempre hay que orar, porque si te detienes, los cielos se detienen. Aquí tengo un versículo que muy pocos han entendido. Si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir cualquier cosa, les será concedida por mi Padre que está en los cielos. Mateo 18:19.

Si ustedes dejan de orar a Dios, Dios dejará de actuar en la tierra. Por eso deben orar sin cesar. ¿Qué es la oración? Darle a Dios permiso para interferir en los asuntos de la tierra. Cuarta ley: Dios no puede interferir en la tierra sin la cooperación de un ser humano. Quinta ley: El hombre tiene el poder de licencia sobre la tierra. Tú tienes la autoridad, Dios tiene el poder.

Tendrás una tarea para cuando dejes de escucharme. Es la de leer Juan capítulo 5. Léanlo todas las veces que puedan. En este capítulo, Jesús explica todo este escenario. ¿Recuerdan que los fariseos y los escribas se acercaron a Jesús, porque acababa de hacer tantos milagros? Sanó a los enfermos, resucitó a los muertos, expulsó a los demonios, purificó a los leprosos y resucitó a una niña. No hizo más que milagros durante todo el día.

Trabajó muy duro, Él, y ellos estaban realmente conmocionados. Y le preguntaron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? Marcos 11:28. ¿Qué palabra usaron? Autoridad. No poder; autoridad. Jesús responde: El Hijo no hace más que lo que ve hacer al Padre. Juan 5:19. ¿Quién es Jesús? Un ser humano con Dios dentro. Por lo tanto, es legal. Él revela: yo no hago más que lo que veo hacer a mi Padre.

Él actúa, yo actúo. Él piensa algo, yo lo manifiesto. Aún no han visto nada. El tiempo se acerca, cuando verán al Hijo del Hombre en toda su gloria. El Hijo del hombre, es una declaración capital. Jesús usó dos términos para describirse: Hijo de Dios e Hijo del hombre. Son dos términos diferentes. Hijo de Dios, significa que es el lado divino de su persona. Hijo del hombre, su lado terrenal.

El lado terrenal, hace que el lado divino sea legal. Ahora le preguntan sobre la autoridad. La autoridad es del lado humano. Les dijo: La razón por la que puedo hacer milagros, no es el hecho de que soy el Hijo de Dios. ¿Por qué? Porque el Hijo de Dios, es clandestino. Él anunció. Hago estos milagros porque soy el Hijo del hombre. Tengo un cuerpo, te3ngo la autoridad para hacerlo. Tengo la licencia para hacerlo.

Es hora de que alabes a nuestro Dios por la autoridad que tiene tu cuerpo. Jesús legalizó a Cristo. Caminó sobre la tierra durante treinta y tres años y seis meses. Era legal. Dios era legal ya que tenía un cuerpo. Sin embargo, sabía que debía abandonar ese cuerpo. Cristo sabía que debía liberar a Jesús. Jesús llevó a Cristo a la cruz. Jesús fue quien murió, no el Cristo.

Antes de morir, Jesús habló con Cristo y le imploró que no lo abandonara. Prometiste que, si daba mi vida, volverías a buscarme, le dijo. Podemos oír a Cristo decirle a Jesús: Volveré a buscarte en tres días. Porque, aunque vaya a morir, mi trabajo aun no está terminado. Todavía necesito que me mantengas en la legalidad, ya que debo volver para crear la iglesia.

La Biblia certifica que fue Jesús quien murió, no Cristo. Cristo abandonó el cuerpo de Jesús. Bajó al infierno, al Gehena, al Seol, a las profundidades del infierno. Camina hacia el diablo, lo agarra por el cinturón, le arranca las tres llaves colgadas de ese cinturón: la muerte, el infierno y el sepulcro. Le dice al diablo que volverá más tarde para ajustar cuentas con él. Sólo vine por las llaves, concluye. Lo que te hace peligroso es tu cuerpo.

¿Algunos se han preguntado alguna vez, por qué Dios no quiere que pierdan su cuerpo? Él necesita tu cuerpo. ¿Por qué Dios concedió la curación? No para ustedes, sino para Él mismo. ¿Por qué Dios lo resucitaría de entre los muertos y curaría sus huesos y músculos? ¿Por qué Dios quitaría el cáncer de sus intestinos y sanaría su hígado? No es para ustedes, y esto explica por qué muchos enfermos no son sanados.

Quieren ser sanados para ellos mismos. Cuando tengan problemas, levanten sus manos y pídanle a Dios que los sane, pero por Él, para Él, porque Él necesita sus cuerpos. Por esa razón oran por sanidad. No se trata de ustedes, se trata de Dios. Él los necesita. Por eso, Él ordenó orar siempre. Si dejan de orar, cierran los cielos. Él dijo: todo lo que aten o desaten en la tierra, será atado o desatado en el cielo.

Si has escuchado con atención esto, hoy, ya sabes que has recuperado tu poder, eres esencial para Dios. Eres su arma secreta. Su hacha de guerra. Su autoridad en la tierra. Eres el arma secreta de Dios. Oren sin cesar. Hagan todo tipo de oraciones y súplicas. Él necesita que oren. Libérense en el nombre de Jesús.

Leer Más

Roma: El Otro Lado de una Carta

Introducción

Pregúntale al mejor teólogo que conozcas lo que se te ocurra y, si está escrito en algún rincón de la Biblia, por más pequeño y recóndito que sea, él te lo descubrirá y hasta te dará una conferencia de una hora y media al respecto. Pregúntale al mismo teólogo, algo respecto a una revelación y se quedará en silencio.

Además de quedarse en silencio, muy probablemente te mirará con los mismos ojos que tú y yo solemos mirar a los pobres hombres y mujeres que caminan por los tenebrosos interiores de esas enormes casas de salud mental llamadas “neuro-siquiátricos”, o con mayor rigurosidad científica “Clínica de Enfermos Mentales”, pero que suelen ser más conocidas como “manicomios” o brutalmente “loqueros”.

Porque un buen teólogo (Y no me refiero ni por asomo a los cientos de aventureros que pretenden instalarse como tales), sólo te hablará de lo que tiene total certeza respecto a su interpretación. Y esto será posible si esa interpretación encaja con algunos de los ítems que se estudian en Hermenéutica.

El mayor problema que conozco al respecto, es que absolutamente nada que tenga que ver con una revelación divina del Espíritu Santo puede inscribirse en ninguna forma de enseñanza sistemática humana. No existe un seminario bíblico que lo enseñe como materia.

Sin embargo, y por rara paradoja, la Biblia sí habla de revelación, aunque luego esos hombres religiosos importantes hayan tomado la decisión unilateral de enseñar que eso sólo se produjo “en aquel tiempo” y por motivos que eran importantes “en aquel tiempo”, pero que hoy ya no es viable.

¿Ah, no, eh? ¿Y por qué nos quedamos pasmados, alelados, estupidizados y boquiabiertos cuando un genuino hombre de Dios destapa una escritura que por años habíamos visto y estudiado desde una óptica o perspectiva, con otra que nos sacude y nos abre un tremendo panorama?

Respuesta simple: porque una revelación del Espíritu Santo produce en el hombre sincero, honesto, que busca a Dios con transparencia y pureza, una conmoción íntima tal que es como si se le dijera: ¡Oye! ¡Eso que estás escuchando lo dije yo! Así sería la voz del Espíritu Santo si ese hombre se atreviera a oírlo. ¡Gloria al Señor por todos mis hermanos y hermanas que sí lo están oyendo!

Lamentablemente, no son la mayoría, no, no lo son. Son apenas un pequeño remanente que no forma parte de los que semanalmente y desde miles y miles de púlpitos santos, predican encendidos sermones, mensajes, predicaciones estándar o estudios profundos, sin otro auxilio que el de los afamados teólogos que han elaborado excelentes comentarios sobre esos temas.

Estoy diciendo que la mayor parte de los ministros a la hora de predicar, eligen temas o asuntos que diversos comentaristas de prestigio han abordado, interpretado y explicado. Y así los comparten con una audiencia hambrienta de la palabra de Dios que, obviamente, no les llegará jamás por esa vía.

¿Es que estoy utilizando esta introducción de este trabajo para desacreditar la tan importante tarea de teólogos y comentaristas, junto a los cuales yo no soy absolutamente nadie, y sencillamente no tengo registros de existencia en ese mundo prestigioso y confiable de lo que se auto denomina como iglesia cristiana?

No, Dios me libre y me guarde de caer en ese grosero error. Tanto esos teólogos como comentaristas que tú y yo conocemos perfectamente por sus inocultables méritos profesionales, han sido sumamente útiles a la hora de traernos hasta aquí munidos de un caudal informativo histórico, social, geopolítico y religioso de alto contenido.

No Son Solamente Palabras

Pero resulta ser que la predicación del evangelio, según Pablo, no es meramente una palabrería rodeada de datos, cifras e informaciones, sino verdadero poder de Dios manifestado a través de la guía de Su Espíritu Santo, que como todos sabemos aunque no lo vivamos, sólo se manifiesta mediante revelaciones concretas y puntuales.

Quiero que lo sepas y lo entiendas definitivamente si es que todavía tenías dudas. Ese que termino de mencionarte, es el único motivo por el cual hay ciertas predicaciones o mensajes que producen en tu interior un verdadero cataclismo, y otros que no sólo no producen nada, sino que te adormecen.

He oído a muchos decir que cuando su audiencia se queda dormida, es porque el diablo los atacó con un espíritu de bloqueo mental y sueño para que no oigan la palabra de Dios. ¿Sabes qué? Esto es total y absolutamente cierto; lo he visto en algunas iglesias e, incluso, hasta en algunos casos he recibido esa clase de ataques.

Pero que esto sea verdad, no significa que siempre sea esa la causa del sueño. En muchos casos, el sopor y adormecimiento llega porque lo que se está diciendo no tiene ni unción, ni gloria de Dios ni nada de su poder. Y lo único que puede alimentarte, animarte, levantarte y potenciarte, es la voz de Dios.

Y ahora déjame darte la novedad que vengo anticipando: el poder de la palabra de Dios genuina y esclarecedora que cambia vidas, viene mediante una revelación del Espíritu Santo que, en algunos casos, utiliza a siervos medianamente obedientes como emisarios válidos.

Eso no significa que sucedan cosas espectaculares o de aspecto físico sobrenatural. Eso significa que una palabra ungida por el Espíritu Santo, te abre los ojos respecto a textos bíblicos que por años las voces anodinas de los predicadores cotidianos te habían mostrado desde otras ópticas mucho más materialistas y naturales.

Porque se ha hecho un enorme énfasis en la presencia de Dios en las reuniones de los cristianos, o del impacto de la unción del Espíritu Santo, pero casi siempre relacionándola con señales, milagros y maravillas. Lo cual no es ni malo ni negativo, todo lo contrario.

Pero también déjame decirte que no es excluyente. Que puedas de un momento para el otro “ver” un versículo que antes jamás habías “visto” con esa claridad, también es presencia activa y unción plena del Espíritu Santo de Dios.

Eso es revelación. Que puede ser tuya, sin auxilio humano, que de pronto algo que jamás ni siquiera te había pasado por tu mente carnal, comienza a tomar forma, crece en cuerpo y termina en una mole que por poco te hace caer de espaldas.

Pero también esa revelación puede llegarte mediante un “envase” humano. Y no interesa demasiado si se trata de un siervo espectacular, con un testimonio intachable o un mini-astro de esos que parecerían amanecer fijándose si alguna cámara de TV los está filmando o cuantos likes hay en sus redes.

El Valor de la Certeza

Yo he enseñado en muchos trabajos que no importa demasiado cuánto Dios te usa, sino que lo que sí importa y mucho, es si Dios te aprueba. Y he dado ejemplos bíblicos suficientes para probar eso. Así que no sé cómo te mueves tú, pero lo que es yo, no descarto nada de nadie, porque tengo claro que Dios puede usar hasta una mula como la de Balaam para nutrirme.

Y así he podido construir parte de este ministerio al que has adherido vaya uno a saber por qué desde lo humano, aunque sí tengo más que claro las razones espirituales. Tú sabes tan bien como yo que lo que te estoy diciendo ES palabra. El Espíritu Santo que mora en ti, es el mismo que ya me lo dijo antes a mí. Y que no identifico porque tengo muy en cuenta los “operativos de prensa eclesiásticos”.

Hay ministros que son casi émulos de Dios en la iglesia. Tienen un nombre y un apellido que, a poco de mencionarlo, tú puedes a continuación decir las barbaridades y blasfemias herejes que se te ocurran y nadie te lo va a discutir ni cuestionar.

Pero hay otros que han sido víctimas de operativos mediáticos muy bien armados, y se le han adosado “famas” muy singulares que no lo hacen creíble. Y digan lo que digan, (Aunque de pronto Dios los use para decir algo contundente y tremendo) nadie les presta atención y nadie les cree.

¿Sabes qué? Yo me nutro de muchos hombres de Dios. Algunos de ellos, intachables, con palabra que he examinado a la luz de la Biblia y me han sido de crecimiento y bendición. Pero algunos otros, no tan intachables dentro de nuestro ambiente, aunque lo que han dicho no hay modo de hallarle algo falso ni a contrapelo de la palabra de Dios.

Entonces, cuando recibo revelación de uno de estos “marginales eclesiásticos”, lo que hago es examinarlo. Si de ese examen no surge nada que lo descalifique, paso a aceptarlo. Una vez que lo acepto paso a creerlo, y una vez que lo creo paso a ponerlo por obra en mi vida. Allí es donde, con total y legítimo derecho, paso a enseñarlo casi de modo textual.

Claro que me cuido muy bien de dar el nombre de aquel de quien recibí esa enseñanza. Porque si bien en algunos casos no había ningún tipo de cuestionamientos, en otros créeme que sí. Entonces yo no voy a impedirte que seas sacudido por la genuina revelación del Espíritu Santo, sólo por darte un nombre y un apellido que te enseñaron a no aceptar. Lo primero es espiritualidad, lo segundo es eclesiología barata.

Si esos hombres o mujeres que la iglesia evangélica tradicional y estructural cuestiona tienen, efectivamente, algo por lo cual rendir cuentas ante Dios, pues que lo hagan y se acabó. Es un asunto de cada uno de ellos y el Señor. Lo que dicen, así como los dones, suele ser irrevocable, entonces por lo menos, hay que tenerlo en cuenta y no descalificarlo sin examen sólo por venir de donde viene.

Con eso en mente y aclarado, voy a encarar este trabajo relacionado con las preguntas que Pablo formula y se formula a sí mismo en todo el contexto de su carta a los Romanos. De hecho, no será un comentario lineal y clásico, aunque comenzaré con el costado histórico como para que no lo extrañes.

Tampoco será un dechado de revelaciones porque en este momento, como estoy escribiendo esto en el mismo orden que lo vas a leer, de Introducción a Epílogo, sin cortar ni pegar tal como ahora podemos hacer sin ruborizarnos, no tengo ni la menor idea si me llegará alguna o si sencillamente me limitaré a comentarte lo obvio. Oro para que no sea así; estamos repletos y hartos de obviedades. Y me incluyo, claro está.

1

La Justicia de los que Viven

De niño me gustaba la historia. Seguramente ya albergaba en mí dedicarme a tareas humanísticas y no a menesteres técnicos, así que historia, geografía y educación cívica (Una materia con la que supuestamente entendías la democracia) eran alternativas que me agradaban, en contra de los fastidios de las matemáticas, la geometría y la física.

Los niveles de educación escolar en mi país estuvieron mucho tiempo en manos de la Iglesia Católica Romana, por lo que la enseñanza recibida siempre apuntaba a ciertos costados que hoy puedo analizar con mejor panorama y mayor objetividad.

En una ocasión, ya adulto, intenté conocer la realidad sobre uno de nuestros próceres más importantes. Para mejor objetividad leí tres libros. Uno de un historiador de derecha, otro de alguien de centro y un tercero escrito por un sacerdote tercermundista o de izquierda. ¿Sabes qué? Me quedé sin saber quién realmente había sido ese prócer.

Allí aprendí con las mejores notas que la historia no es necesariamente responsabilidad de quién o quienes la hayan vivido, sino de aquellos que luego se tomaron el trabajo de escribirla. Nuestros antiguos próceres eran hombres que no comían, ni bebían, ni iban al sanitario a hacer sus necesidades.

Tenían hijos con sus mujeres legales, con amantes y hasta con indias esclavizadas durante la conquista de territorios. Así y todo, su imagen tenía para nosotros niveles intachables de honestidad que nadie osaría discutir. Sencillamente porque pensábamos exactamente cómo esos historiadores deseaban que pensemos.

Así que lo que voy a relatar ahora, que tiene que ver con la historia de una carta que uno de nuestros apóstoles más amados escribió a la iglesia cristiana que se encontraba en Roma, tiene las características que se relacionan más con los estudiosos teólogos que la escribieron, que la realidad de quienes la vivieron. Pero debo hacerlo para darle una introducción lo más seria posible a lo que luego quiero tratar.

Develando los Trasfondos

Cuando el apóstol Pablo escribió esta carta, (Algunos historiadores confiables aseguran que lo hizo alrededor del año 56 después de Cristo), él no había estado jamás personalmente en Roma. Eso, pese a que estaba predicando el evangelio desde su dramática conversión, (Año 35 d.C.).

Durante los diez años anteriores, Pablo había fundado iglesias a través del mundo mediterráneo. Y cuando digo “fundar iglesias”, por favor, no pienses en salones, templos o catedrales. Lo que Pablo fundó allí fueron comunidades, grupos, gentes, personas, asambleas, eklessias, en suma: iglesias.

Esta carta, sin embargo, escrita cuando ya llegaba al final el que de alguna manera era su tercer viaje (Y no me gusta llamarlo “misionero” porque no se parece en nada a lo que hoy es un viaje misionero), era, en cierta forma, una afirmación muy madura de su comprensión genuina del evangelio.

La iglesia de Roma, quiero contarte, había sido fundada por otros cristianos, que para nosotros resultarían totalmente desconocidos, aunque en cierto sentido se los menciona en el Libro de los Hechos 2:10, y Pablo, en sus viajes, conoció a muchos creyentes de esa ciudad.

Hay algunas coincidencias históricas que dicen que a esta carta Pablo la escribió mientras estaba en Corinto, recogiendo dinero para ayudar a los cristianos necesitados de Jerusalén. No es un estilo parecido al de Jesús, que solamente se relacionó con el dinero merced a una bolsa que cuidaba celosamente Judas Iscariote, que al mismo tiempo le robaba y luego traicionaba.

Pablo aparentemente proyectó irse a Jerusalén con lo recaudado y entonces sí, visitar a la iglesia de Roma, la cual vuelvo a insistir: no era una congregación tradicional como las que conocemos, sino un grupo diseminado que lograba reunirse sólo bajo la convocatoria del propio Espíritu Santo. ¿Y cómo coincidían todos a un mismo horario y en un mismo sitio? Ah, no lo sé; pregúntaselo al Espíritu Santo cuando dialogues con él…

Parece ser que luego de recibir el aliento y el apoyo de los cristianos romanos, Pablo planificó dirigirse a España para predicar allí el evangelio. Así fue que les escribió a los romanos para contarles de su inminente visita.

Teniendo en cuenta y muy a la vista sus planes, es notorio que Pablo escribió una carta para presentarse él mismo a una iglesia que nunca antes había visitado. Al mismo tiempo, redactó una exposición completa y ordenada de los grandes principios del evangelio que predicaba.

Lineamientos Básicos de su Contenido

A esta carta, (O epístola, como a muchos les gusta denominarla), comúnmente se la considera por parte de los grandes teólogos como la más grande exposición de doctrina cristiana de toda la Escritura. Nadie puede afirmar que realmente así sea porque es muy subjetivo, pero lo cierto es que esta misiva desarrolla de forma lógica y ordenada profundas verdades teológicas.

Está repleta de los grandes temas de la redención, la culpa de toda la humanidad, nuestra incapacidad personal y privada para ganarnos el favor de Dios, la muerte redentora de Cristo y el don gratuito de la salvación que sólo se recibe por fe.

Y es muy interesante observar que, como Pablo todavía no había visitado Roma, la carta no trata problemas locales específicos, pero sí contiene enseñanzas generales aplicables a todos los cristianos de todos los tiempos.

Es notorio y notable que, a través de toda la historia de la iglesia, el mensaje de la carta a los Romanos ha provocado muchos avivamientos y despertamientos, en la medida en que la gente comienza a descubrir la magnificencia de su Dios y la Gracia infinita que Él derrama sobre nosotros.

Sin embargo, el tema doctrinal que más le interesa a Pablo, es demostrar que Dios es justo. A pesar de todo lo que sucede en este mundo; a pesar de que todos los seres humanos somos pecadores; a pesar de que no castiga sino que perdona a los pecadores; a pesar de que los creyentes puede ser que no vivan completamente de acuerdo con la justicia de Dios.

A pesar que los creyentes sufren y se demora la redención final y a pesar que muchos judíos no creen, aún Dios es perfectamente justo, y nos ha perdonado por su Gracia. Por esa Su gran misericordia, Dios que es poseedor de una justicia perfecta y sin mácula, vive eternamente en consonancia con ella.

Revelaciones de Jesucristo

Cierto; el subtítulo elegido simboliza más al Apocalipsis de Juan en Patmos que a esta carta a los Romanos de Pablo. Sin embargo, ambas contienen similar unidad: en ambas se revela a Jesucristo resucitado. Porque así como eso es esta carta a los Romanos, así también lo es la de Apocalipsis, muy lejos de ser revelaciones de catástrofes futuras, como a muchos todavía les gusta enseñar.

Romanos nos enseña varias cosas en su total contexto que luego repasaremos haciendo hincapié en lo que es el eje central de este trabajo: las preguntas de Pablo. Nos enseña, en primer lugar, que no debemos confiar en nosotros mismos para salvación, sino en Cristo.

Luego también nos muestra que debemos ser imitadores de la fe de gente como Abraham, así como que debemos ser extremadamente pacientes en épocas de dificultades. Que tenemos que regocijarnos de que Cristo sea nuestro máximo representante y que debemos crecer en la continua muerte al pecado.

Que debemos caminar en cada momento de nuestras vidas con el Espíritu, que debemos esperar la gloria futura y confiar en que Dios convertirá en bendiciones nuestros sufrimientos actuales, que debemos orar y proclamar el evangelio a quienes se encuentran perdidos y que debemos alabar a Dios por la gran sabiduría de su plan de salvación.

Especialmente en tres capítulos que van del 12 al 15, la carta a los Romanos ofrece muchos ejemplos específicos de la aplicación de las verdades cristianas; muestras de cómo el evangelio trabaja en la práctica tanto en la iglesia como en el mundo.

Por último podemos aprender de Pablo el cuidado y las atenciones personales que manifestaba hacia los creyentes. Nada que ver esto último con la extrema indiferencia, apatía o incluso frialdad manifiesta que hoy por hoy podemos ver en la que también fue SU iglesia.

En suma: toda la carta es la historia del plan redentor de Dios en Cristo; la necesidad de la redención, la detallada descripción de la obra de Cristo y sus implicaciones para los cristianos, y la aplicación del evangelio de Cristo a la vida diaria.

Más específicamente, Jesucristo es nuestro Salvador, quien obedeció perfectamente a Dios como nuestro representante, y quien murió en sacrificio en lugar de nosotros. Él es el único en quien debemos tener fe para salvación.

A través de Cristo recibimos muchas bendiciones: reconciliación con Dios; justicia y vida eterna; identificación con Jesús en su muerte, sepultura y resurrección; estamos vivos para Dios; libres de condenación; herencia eterna; sufrimos con el Señor; somos glorificados con Él; somos como Él; y el hecho de que aún hoy Él intercede por nosotros.

Sin duda alguna, toda la vida cristiana incluyendo las nuestras, se vive a través de Cristo y por Cristo; haciendo oración, experimentando gozo, ejercitando exhortación, sacrificando alabanza a Dios y, en general, viviendo diariamente para Dios, para hacer su voluntad.

Mandatos Superiores

Creo que a estas alturas de nuestras vidas de fe y de nuestros conocimientos, por escasos que ellos fueran, nadie pone en duda que el Espíritu Santo da poder suficiente para predicar el evangelio y para obrar milagros.

También mora en todo aquel que pertenece a Cristo, y nos da vida. También hace que nuestra santidad aumente en la vida diaria, llenándonos de poder para obedecer a Dios y vencer el pecado, dándonos un modelo de santidad que imitar, guiándonos y purificando nuestras consciencias para dar verdadero testimonio y no simulaciones hipócritas.

El Espíritu Santo derrama el amor de Dios en nuestros corazones junto al gozo, la paz y la esperanza en su poder. Nos capacita para orar correctamente y para llamar a Dios “Padre nuestro”, dándonos la seguridad espiritual de que somos hijos de Dios.

Si queremos agradar a Dios debemos poner la mente en las cosas del Espíritu. Aunque Pablo discute los dones espirituales brevemente en su carta a los Romanos, no hace mención explícita del Espíritu Santo en conexión con esos dones, excepto cuando se refiere a ellos como “espirituales” (O del Espíritu). La presente obra del espíritu Santo en nosotros es sólo un anticipo de su futura obra celestial.

Con todo esto en mente y olvidando los eximios comentarios de tantos afamados teólogos que respeto y considero, pero que no me son útiles en lo más mínimo a la hora de acudir al Espíritu Santo para que esclarezca mi entendimiento, voy a encarar la lectura de estos dieciséis capítulos que conforman esta carta, esencialmente buscando las preguntas que Pablo se formula con la sana pero todavía incierta intención de darle sus respuestas.

Quiera el Señor que así sea en todas y sirva, fundamentalmente, para ayudarte a crecer, madurar y andar en el Espíritu tal ha sido el mandato. Me limitaré a repetir textualmente los versículos que no traen preguntas de modo convencional, y enfatizar con otra letra aquellos que sí las traen, porque no es mi intención comentar esta carta de manera teológica, sino extractar de ella aquello que se me ha ordenado extractar.

(Romanos 1: 1) = Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, (2) que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, (3) acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, (4) que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos, (5) y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre; (6) entre las cuales estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo; (7) a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos; gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

(8) Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo.

(9) Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones, (10) rogando que de alguna manera tenga al fin, por la voluntad de Dios, un próspero viaje para ir a vosotros.

(11) Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; (12) esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí.

Algunas “perlas” de Pablo que todavía nos vienen muy bien a todos. Él, -asegura-, servía a Dios en su espíritu, lo cual deja más que claro que no se metía en activismos religiosos, simulaciones hipócritas ni auto convencimientos castrantes.

Y no concluye allí, sino que lo dice con relación a lo que él estaba haciendo para con el evangelio de Jesucristo, lo cual nos deja otra enseñanza casi en nivel de doctrina: el evangelio es para gente espiritual, requiere servicio espiritual y rédito también espiritual.

Y luego hay una expresión que a muchos creyentes más o menos bien informados, no deja de sorprender. Porque Pablo les dice que quiere ir a verlos para comunicarles algún don espiritual. Claro, tal como nosotros entendemos a la palabra comunicar, esto parecería ser incoherente, pero veamos.

La palabra que se utiliza en el original griego para comunicaros, aquí, es la palabra metadidomi. Tiene varios significados entre los que figuran: dar, compartir, impartir, distribuir, conceder. La palabra implica liberalidad o generosidad.

Es utilizada para exhortar a quienes tienen dos túnicas a que auxilien al que no tiene ninguna, asunto que podemos ver en Lucas3:11; para animar a la gente a que dé con gozo rebosante, según Romanos 12:8 y para instar a trabajar con laboriosidad, a fin de dar al que está en necesidad, conforme se lee en Efesios 4:28. Es otra clase de comunicación, sin dudas.

Finalmente, dice que estos dones que él va a comunicarles a estos romanos, tienen como finalidad confirmarlos. ¿Confirmarlos en qué? Si tenemos en cuenta lo que luego se aclara como confirmación, que es confortarlos en la fe, de eso es que precisamente se habla, de confirmar en la fe. ¿O no te sentiste confortado cuando uno de los dones del Espíritu Santo pudo fluir con libertad de ti hacia otras personas?

Yo sí; cuando estaba orando por la esposa de un hermano que me había invitado a su casa para ayudarlos a restaurar su matrimonio, ella salió disparada hacia atrás en un shock espiritual tremendo que literalmente le cambió la vida, a ella, a su marido y, por ende, a su matrimonio. Pero también me la cambió a mí, ya que recibí un impacto de consolidación de fe que ningún hombre hubiera podido brindarme.

Entre Justos e Injustos

(13) Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros (pero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los demás gentiles.

(14) A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor.

(15) Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma.

(16) Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

(17) Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Más el justo por la fe vivirá.

Quiero consignar que hay una pequeña diferencia entre la expresión de Pablo y la Escritura de donde la extrae. Una pequeña diferencia que, sin embargo, hace diferencia. Pablo dice que el justo por LA fe vivirá, mientras que Habacuc 2:4, consigna que el justo por SU fe vivirá. ¿Será lo mismo?

(18) Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; (19) porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.

(20) Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

(21) Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.

Buen momento para indagar respecto a qué cosa es, realmente, envanecerse en sus razonamientos. La palabra utilizada en los originales, aquí, es la palabra mataioo. Quiere decir vaciar, vano, tonto, inútil, confundido.

La palabra, en realidad, describe la lógica pervertida y la presunción idólatra de aquellos que no dan honra a Dios, ni le muestran alguna gratitud por sus bendiciones a la humanidad. Y todo porque en el fondo son seres vacíos, tontos, inútiles y altamente confundidos. No es casual.

Porque convengamos en que toda la gente, mal o bien, sabe en sus corazones que Dios existe, así como algo de sus requerimientos morales. Esto no quiere decir que la gente puede venir a la fe salvadora observando la naturaleza creada, porque la fe salvadora sólo se alcanza escuchando y creyendo en el mensaje de la Biblia acerca de Cristo. Lo aclaro: La gente puede buscar llegar a Dios mediante una creencia, pero sólo tocará la fe si conoce al Dios verdadero, ya que Él es quien la otorga. Es un don.

(Verso 22) = Profesando ser sabios, se hicieron necios, (23) y cambiaron la gloria de Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.

(24) Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos; (25) ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.

Aquí hay una verdad que es inmutable e insoslayable aún en el paso de todos los tiempos y épocas: la falsa religión lleva necesariamente a la inmoralidad personal. Y allí es donde dice que “Dios los entrega a inmundicia”, lo cual nos lleva a preguntarnos: ¿Haría nuestro Dios de amor algo así?

Sí, lo hace; y no porque realmente sea Él quien nos empuja o entrega a la inmundicia, sino por el simple acto de respuesta a un rechazo continuo y permanente de parte del hombre, en el mero y simple acto de apartarse, hacerse a un lado y dejar de brindar cobertura divina.

Allí es donde el hombre queda librado a su propia naturaleza y esta, conforme a sus estructuras adámicas, lo lleva de un viaje a la inmundicia y todas sus consecuencias. Entonces ese “Dios lo hizo” se convierte en lo que genuinamente es: “Dios dejó hacer”.

Y luego viene una de nuestras prácticas actuales más proliferantes: honrar al hombre más que a Dios mismo. ¿No lo has visto nunca, a esto, en alguna congregación cercana a tu domicilio? Yo sí. Estamos enterados: es cambiar la verdad por la mentira. Es reemplazar a Jehová por un becerro.

Ahora ya lo sabes. Lo curioso es el terreno donde se produce esa caída. Un terreno que hoy por hoy ha tomado enorme crecimiento y, en muchos países incluido el mío, estado legal y admitido por las leyes en todo su contexto.

Una Posición Muy Clara

(26) Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, (27) y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.

Es indudable que de lo que aquí se está hablando es lisa y llanamente de homosexualidad. Y resulta interesante recalar en el tema, porque no es poca la confusión reinante dentro de los cristianos que, luchando entre acusaciones de discriminación y permisividades para con el pecado, transitan diferencias interdenominacionales que no hacen sino aumentar esa confusión.

El caso es que la, Biblia dice que es abominación que un hombre se acueste con otro hombre como si fuera una mujer, o que una mujer haga lo mismo con otra como si fuera un hombre. El texto respectivo puedes encontrarlo en Levítico 18:22. Lo siento; no me es permitido modificar la palabra de Dios.

También se expresa que por causa de abominaciones como la homosexualidad, la tierra vomitará a sus moradores, tal como se lee en levítico 18:25. Aquí Pablo la llama “inmundicia” y consecuencia de haber sido entregados por Dios a “pasiones vergonzosas”. Entonces, ¿Podemos comprender que se trata de una pasión? Sí, podemos, está escrito. Pero también se escribió que es una pasión vergonzosa.

En el Antiguo Testamento, los responsables de estas prácticas eran expulsados de la congregación de Israel y ejecutados. En el Nuevo Testamento se nos dice que quienes practican la homosexualidad no entrarán al reino de Dios, conforme a lo escrito por Pablo en 1 Corintios 6:9-10.

Pablo se refiere a ella como la última expresión de la rebelión contra Dios. Cuando las personas cambian la verdad de Dios por una mentira, y comienzan a adorar a la criatura en lugar de al Creador, son entregados al mal.

Buen momento para compartir lo que para el cristianismo genuino y sin pragmatismos religiosos propios de una inquisición, es la homosexualidad. Dentro de un contexto mucho más amplio, en síntesis es un demonio operando en la mente (alma) del ser humano inyectando sentimientos, emociones y voluntades del sexo opuesto.

Es una tremenda verdad cuando un homosexual varón dice sentirse como una mujer en el cuerpo de un hombre. No está mintiendo, eso es lo que siente. La mentira, en todo caso, vendrá luego, cuando se procure darle una explicación a ese “sentir”.

En Argentina se aprobó el matrimonio entre personas homosexuales. Curiosamente, en el marco de una sociedad secular en la que las parejas heterosexuales huyen del compromiso matrimonial para vivir en pareja sin lazo alguno de corte legal, el movimiento homosexual propende a lo contrario. ¿No les suena casi como una burla satánica?

Cuando los valores se invierten, y aparece la anarquía moral, los hombres se encienden en su lascivia unos con otros, al igual que las mujeres unas con las otras, pero en sus propios cuerpos recibirán el castigo de sus acciones, tal como se lee en esta porción de romanos.

Claro está que, desde un punto de vista bíblico, el ascenso de la homosexualidad constituye una señal de que la sociedad se encuentra en las últimas etapas de su decadencia. Basta recordar a Sodoma y a Gomorra y todas las implicancias que su existencia proporcionó a este tipo de movimiento.

Soy consciente de la agresividad, la discriminación, la marginación y hasta la humillación que una gran parte de nuestra sociedad les propina injustamente a las personas homosexuales. No estoy de acuerdo en absoluto con esa forma de proceder y jamás formaría parte de tribunales de la inquisición que sentenciara, condenara y ejecutara a homosexuales.

Pero eso no significa que me olvide que el pecado es pecado y que ningún hijo de Dios puede tener comunión con él. Cuando este tipo de asuntos se examine desde lo espiritual y guerrero, muy probablemente comenzará la etapa de sanidad real y no simulada.

(Verso 28) = Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; (29) estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; (30) murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, (31) necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; (32) quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.

Pablo está describiendo con una precisión notable, casi matemática, lo que es una sociedad que se rebela completamente contra Dios. La naturaleza profundamente irracional del pecado se comprueba en el hecho de que aún los pecadores endurecidos comprenden en sus corazones que sus acciones son dignas de muerte. Sin embargo, siguen pecando y aun arrastran a otros consigo cuando se complacen con los que practican las mismas cosas.

2

Corazones Circuncisos

Todos sabemos, con mayor o menor información, que la circuncisión era una acción física que determinaba la consolidación de un pacto. De allí que cuando se habla de corazones circuncisos, (O incircuncisos) no estamos hablando de cuchillos afilados, sino de compromisos con Dios, o carencia de ellos.

(Romanos 2: 1) = Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quien quiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. (2) Más sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad (3) ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?

Pregunta Nº 1: ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?

Conocí el caso de una parejita de jóvenes, hoy ya casados desde hace muchos años y con una vida absolutamente normal y creyentes sólidos y fieles, que pasó por un verdadero infierno por causa de que él estaba separado de su esposa, y eso era muy mal mirado dentro de la iglesia.

De nada servía que se intentara demostrar que él no había sido el culpable de esa separación (Luego divorcio, cuando se aprobó la ley en mi país), ya que el motivo había sido el adulterio por parte de su anterior esposa. Para la iglesia era un divorciado y nada los haría modificar su postura.

Es más, el pastor de esa iglesia, en una ocasión le negó la Santa Cena a la joven porque, dijo públicamente, ella se encontraba en una situación desagradable para Dios, sometiéndola de esta manera a una humillación pública que casi sacó a la chica de la iglesia y del camino.

Con los años se supo que en ese preciso tiempo y momento en que ese pastor estaba juzgando y condenando dura y cruelmente a esa muchacha que sólo había cometido el delito pecaminoso de enamorarse de un hombre que había estado casado con otra mujer en una historia en la que ella no había participado, ese pastor estaba cometiendo el más oscuro de los adulterios con la secretaria de su iglesia.

Claro está que él jamás fue juzgado ni condenado por ese evento, pero muy bien cabe como respuesta a esta pregunta que Pablo se formula y formula a quien quiera tomarla: ¿Creía, acaso, este buen hombre, que él podía hacer lo que le daba la gana con esa gente que pastoreaba, y que su propio asunto iba a escapar del juicio divino?

Mi respuesta personal, aunque te cueste entenderla o compartirla, es que sí, que él efectivamente creía que Dios estaba muy contento con su actuación como pastor y juez, y que su pequeño pecadillo iba a pasar inadvertido porque para Dios él era muy valioso y no iba a humillarlo por tan poca cosa y sacarlo de un ministerio tan exitoso.

Ese pastor hoy ya no existe, falleció hace ya muchos años y el tema, obviamente, se olvidó, incluso en la que fuera su propia congregación. No soy quien para imaginar siquiera qué cosa hizo el Señor con este hombre, pero no puedo dejar de lado lo que Su Palabra dice al respecto. Y tampoco esta pregunta que Pablo se formula por causa de otros hombres que también se creían intocables.

(Verso 4) = ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?

Pregunta Nº 2: ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?

No existe una definición oficial del término benignidad, pero sí lo tiene longanimidad, que precisamente quiere decir: grandeza de ánimo en las adversidades, benignidad, clemencia (Parienta cercana de la misericordia) y generosidad.

Según lo entiende Pablo, (Y yo modestamente lo comparto totalmente), el caso anteriormente citado no sólo se compone de un conglomerado de errores de conceptos respecto a cómo Dios evalúa o estima ciertas cosas, sino que además contiene un alto grado de desprecio por Su santidad.

Es como aprovecharse cruelmente de una actitud de generosidad y compasión para utilizarla en nuestro beneficio. Esto suele verse muy a menudo en sociedades degeneradas por la corrupción materialista, donde padres, hijos, hermanos y hasta esposos no han dudado en estafar al otro aprovechando el lazo familiar.

Aquí el caso es similar, porque es indudable que existe un lazo familiar entre Dios y nosotros. Él es el Padre celestial y nosotros somos sus hijos por adopción. Él va a comportarse como un Padre amoroso y nosotros deberíamos responderle en el mismo sentido. No hacerlo nos introduce en una clase especial de pecado que muy difícilmente tenga pronta restauración si no existe un visible arrepentimiento.

¿Dios es Justo?

(Verso 5) = Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, (6) el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: (7) vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria, honra e inmortalidad, (8) pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; (9) tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, (10) pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; (11) porque no hay acepción de personas para con Dios.

Quiero aclarar puntualmente algo que ha confundido a mucha gente llevándola, incluso, a fomentar nuevas doctrinas partiendo de un camino totalmente equivocado que jamás podría llevarlos a un destino verdadero. Cuando dice que se pagará conforme a sus obras, de ninguna manera está en contradicción con el evangelio de salvación por dádiva, gracia, favor y sin mérito humano alguno.

Este versículo sintetiza simplemente lo que realmente sucederá: los incrédulos serán juzgados por sus pecados; y los creyentes, quienes han sido liberados de sus pecados gracias al sacrificio de Cristo, serán recompensados en el cielo de acuerdo con su conducta en esta vida. Pero de ninguna manera hay que interpretar esto como salvación por buenas obras, de ninguna manera.

Aunque la frase expresada de perseverando en bien hacer se refiere a los cristianos, su salvación no se debió a las buenas obras simplemente porque ellos confiaban en Cristo quien ganó para ellos la vida eterna con su sacrificio en la cruz. Y algo más; la procedencia étnica o religiosa, no librará a nadie del castigo que merezca.

(Verso 12) = Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; (13) porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.

(14) Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, (15) mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, (16) en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.

Fíjate que Pablo subraya muy especialmente que tanto los judíos como los gentiles están bajo el juicio de Dios. Se diferencian unos de los otros en que los judíos poseen la ley, mientras los gentiles no, aunque por naturaleza cumplen algunas cosas estipuladas por la ley.

Dios ha dado a todas las personas desde la creación del género humano el instinto moral, aunque el continuo reincidir en el pecado o una cultura que lo tolera, puede distorsionarlo. El caso es que esa gente será juzgada de acuerdo con la revelación que haya recibido. La norma para el juicio de los judíos será la Ley escrita; en el caso de los paganos, lo será la ley no escrita de la conciencia y la naturaleza.

Culpabilidades Compartidas

(Verso 17) = He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios, (18) y conoces su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor, (19) y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, (20) instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad. (21) Tú, pues, que enseñas a otro, ¿No te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿Hurtas?  (22) Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿Adulteras? Tú que abominas de los ídolos, ¿Cometes sacrilegio? (23) Tú que te jactas de la ley, ¿Con infracción de la ley deshonras a Dios? (24) Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles, por causa de vosotros.

Pregunta Nº 3: ¿No te enseñas a ti mismo?

Está más que comprobado que, a menudo, el peor enemigo que el evangelio tiene tanto en su proclamación como en su puesta por obra, es el alto índice de pecado existente entre aquellos que supuestamente han sido enviados a difundirlo.

Tómame como punto de referencia a mí mismo. Este ministerio que mi Señor ha puesto en mis manos, es de enseñanza. ¿Eres enriquecido, alimentado, nutrido y ungido por estas enseñanzas? Quizás sí, lo eres. Ahora bien: ¿De qué me serviría a mí, como ministro, si yo no aprendiera las mismas cosas que tú o no las pusiera por obra? Debo enseñarme a mí mismo. Luego recién compartirlo.

Pregunta Nº 4: ¿Hurtas?

Sabemos perfectamente cómo puede robar un hombre del común, pero no siempre estamos atentos a de qué modo puede hacerlo un supuesto hombre de Dios. ¿Acaso robando el dinero que los hermanos traen para la iglesia y usándolo en su propio beneficio, o el de su familia?

Está bien, dice la palabra que el obrero es digno de su salario, pero no existe empresa en el planeta donde el salario de sus obreros sea estimado y determinado por los propios obreros. A lo sumo, habrá convenciones de interrelación, (en mi país se denominan “paritarias”) para consensuarlo, pero la última palabra siempre la tendrá el empleador, no el empleado.

Lo que quiero decir es que si tú te atreves a meter tu mano en la cesta de los diezmos y ofrendas y sacar una cantidad que crees merecer por tu trabajo, estás contrariando las leyes de oferta y demanda laboral. Quien tiene que disponer cuánto es tu salario y cuando vas a recibirlo, es tu patrón, tu empleador. Y ese es Dios, no tú, por más jerarquía que ostentes en tu iglesia.

Pregunta Nº 5: ¿Adulteras?

Si me tomas la pregunta con relación a tu matrimonio, es válida. No hay hombre en este tiempo dentro de los ambientes cristianos, que haya quedado informativamente al margen respecto al tremendo riesgo palpable que corren los líderes con relación a las tentaciones sexuales con hermanas o pseudo hermanas de la congregación.

He visto innumerables casos, (Y me ha tocado ser protagonista involuntario de muchos otros), donde hermanas muy “vulnerables” que llegan sin otra finalidad que la de recibir ayuda porque viven sus vidas de un modo incorrecto con esposos no creyentes y etc. etc., terminan presionando a los líderes de tal forma que estos deben optar por dos soluciones contundentes: o le entregan sus custodias a sus esposas o a siervas mujeres, o se meten en sus camas, destrozando sus matrimonios, sus familias, sus iglesias y sus propias vidas.

El adulterio es uno de los pecados más proliferantes dentro de las iglesias cristianas. Y no sólo tienen como protagonistas a pastores varones con mujeres de la congregación, sino que también se da a la inversa, ya que el espíritu de seducción primero, de lujuria posteriormente y de lascivia finalmente, logran su cometido cuando les dan ingreso en las vidas que sean.

Claro está que no es la única forma de adulterio probable. Está la otra, la espiritual, que es mucho menos visible y, ¡Oh sorpresa!, mucho menos censurable desde la óptica de las disciplinas. Es muy probable que a un pastor que cae en adulterio sexual se lo separe del púlpito y hasta del liderazgo de la iglesia por un tiempo como disciplina, pero normalmente no se lo hace cuando lo que adultera es la propia palabra, usando versículos sueltos de manera antojadiza en su beneficio personal.

Pregunta Nº 6: ¿Cometes Sacrilegio?

No existe demasiado respecto al significado de la palabra sacrilegio. Lo cierto es que implica cualquier falta de consideración o respeto para con algo o alguien a quien los demás consideran como sagrado. Y digo que “a los demás”, porque entiendo que sonaría demasiado absoluto referirme sólo a lo que nosotros consideramos como tal.

Cierto es que un sacrilegio dentro de la iglesia cristiana no ritualista, sólo tendrá que ver con un desprecio lleno de desparpajo por las personas de Dios Padre, Jesucristo el Hijo o su Espíritu Santo, (teniendo en cuenta que hay advertencia clara respecto a la blasfemia para con este en la Biblia).

Sin embargo, el texto que hemos leído tiene mucho más que ver con las rutinas rituales de la época. Pablo sugiere que si bien nosotros no formaremos parte activa de ellas, (Tal como podríamos hacer hoy con las que pertenecen al Catolicismo Romano), no por ello debemos permitirnos ser irrespetuosos con aquellos que lo hagan, ya que si bien están inmersos en un grave error que puede inclusive acarrearles graves inconvenientes espirituales, lo están haciendo por manifiesta ceguera espiritual y no por simple ocurrencia humanista.

Esto, claro está, en referencia a ídolos que todos estimamos como figuras o imágenes que en aquellos tiempos se adoraban en lugar del Dios invisible, tal como hoy se hace con estatuas de hombres o mujeres que se promocionan como “santos” especiales capaces de realizar milagros y ser factores de salvación de las almas.

No obstante, déjame decirte una vez más que la palabra ídolo no es necesariamente sinónimo de estatua o imagen corporal. Un ídolo, bíblicamente hablando, es cualquier cosa, (Lee bien: Cualquier cosa), que decidamos colocar en nuestra estima, respeto y hasta adoración, por delante de Dios. Y sólo tú sabes si por ventura no tienes algún ídolo en tu vida del cual sólo tienes conocimiento tú. Bien; es tiempo de eliminarlo y elevar a Dios al sitial que le corresponde. Eso si no quieres ser víctima de tu error.

Pregunta Nº 7: ¿Con Infracción de la Ley deshonras a Dios?

La única ley que Dios deseaba que el hombre poseyera y respetara, era aquella que Él había decidido poner en su corazón. Esa que de hecho todos tenemos, y que muy bien se hace notar cuando estamos a punto de pecar en alguna forma, advirtiéndonos, (Aunque no seamos creyentes de nada), que lo que vamos a hacer está mal delante de los ojos de Dios.

Luego, el hombre tomará una vez más su propia decisión en libre albedrío: respetará esa ley no escrita en letra y papel, o la desobedecerá y se convertirá en otro ser en rebelión. Dios desea lo primero, pero respetará sin intervenir lo segundo. De hecho, tú mismo padecerás las consecuencias de tu decisión negativa o disfrutarás de la positiva.

Las Genuinas Marcas Internas

(Verso 25) = Pues en verdad la circuncisión aprovecha, si guardas la ley, pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión. (26) Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas de la ley, ¿No será tenida su incircuncisión como circuncisión? (27) Y el que físicamente es incircunciso, pero guarda perfectamente la ley, te condenará a ti, que con la letra de la ley y con la circuncisión eres transgresor de la ley. (28) Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; (29) sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra: la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.

Pregunta Nº 8: ¿No será Tenida su Incircuncisión como Circuncisión?

En principio, déjame decirte que el término Circuncisión significa literalmente “corte en redondo”, y se trataba de una operación de carácter quirúrgico por la que se cortaba el prepucio del miembro viril. Dícese que fue el rito ordenado por Dios como señal del pacto hecho con Abraham y su descendencia, y también el sello de la justicia de su fe.

Todos los varones de la casa de Abraham debían ser circuncidados, y después cada varón de su descendencia, al octavo día después de su nacimiento. Significaba simbólicamente la consagración de un pueblo a Dios, separándose del mundo. Algo así como el primer vestigio de lo que hoy llamamos santidad.

Durante los cuarenta años que el pueblo anduvo vagando por el desierto, este rito no se cumplió, pero al entrar en la tierra de Dios, todos fueron circuncidados en Gilgal, cuando el oprobio de Egipto fue quitado. La circuncisión, entonces, vino a ser un sinónimo para Israel hasta el punto que eran conocidos como “los circuncisos”, mientras que los gentiles eran llamados “los incircuncisos”.

En contra de los designios de Dios, la circuncisión devino en un acto meramente formal, cuando el pacto mismo fue dejado a un lado, y Dios habla de Israel como teniendo “corazón incircunciso”. Esteban acusó al Concilio judío de ser “incircunciso de corazón y de oídos”.

Más adelante, Abraham será presentado como “padre de la circuncisión”, esto es, de los que creen y son el pueblo verdaderamente separado de Dios. Por ello, la circuncisión es hoy una tipología de crucificar la carne, con todo lo que ello implica.

Por lo tanto, la octava pregunta de Pablo no tiene que ver con razones históricas ni formales de la tradición, sino con algo que sigue siendo en este siglo veintiuno, puntal de la oposición espiritual a los hijos de Dios: los que pareciendo ser circuncisos físicos son, en realidad, incircuncisos de corazón y oídos.

Si observas un domingo por la tarde en épocas veraniegas de alto calor, caminar a un hombre relativamente joven vestido con riguroso traje  y corbata, (No siempre con buen gusto ni a tono), portando debajo de su brazo una especie de maletín negro de lo que, se deduce, es una Biblia, ¿Será eso suficiente para asegurar que ese hombre es un creyente?

No, apenas será lo que de alguna manera puede identificar a un cristiano que está camino a su iglesia. Esto es: un circuncidado que dice ser parte del pueblo de Dios. ¿Qué necesitaremos para saberlo con certeza? Ver el fruto que produce ese árbol. De lo que veamos, sabremos si es un circunciso falso o un incircunciso fiel.

3

La Jactancia Queda Excluida

Siempre hay alguien que ignora algo, por eso es bien válido aclarar qué cosa es la jactancia. Dice un buen diccionario de español que se trata de un sinónimo de arrogancia, de presunción, de orgullo excesivo. Ahora creo que no es necesario que te aclare por qué razón está excluida, ¿Verdad?

(Romanos 3: 1) = ¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿O de qué aprovecha la circuncisión?

(2) Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios.

(3) ¿Pues qué si alguno de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios?

(4) De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: para que seas justificado en tus palabras, y venzas cuando fueres juzgado.

(5) Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿Qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre).

(6) En ninguna manera; de otro modo, ¿Cómo juzgaría Dios al mundo?

(7) Pero si por mi mentira la verdad de Dios abundó para su gloria, ¿Por qué aún soy juzgado como pecador?

(8) ¿Y por qué no decir (Como se nos calumnia, y como algunos, cuya condenación es justa, afirma que nosotros decimos), hagamos males para que vengan bienes?

Pregunta Nº 9: ¿Qué ventaja tiene, pues, el judío?

Deberemos tomar a la expresión “judíos” insertada aquí, con la tipología de la actualidad: creyentes. La pregunta que Pablo formula, entonces, es: a la luz de todos estos acontecimientos que ha venido relatando en el capítulo anterior, qué ventaja tendría ser creyente.

La respuesta la determina de inmediato, en el verso siguiente. Y no habla, curiosamente, de la salvación o de la vida eterna, factores que son muy corrientes y muy caros a la consideración actual de la predicación de las buenas nuevas; habla de la posesión de la palabra de Dios como patrimonio.

Porque si Dios nos ha confiado a todos nosotros, creyentes fieles y genuinos, (No me estoy refiriendo a todos los miembros inscriptos y nominales de todas las iglesias evangélicas, por favor; que quede claro), esa confianza determinará una actitud hacia nosotros muy diferente a la que sin dudas tendrá con el resto del planeta.

De hecho, nadie deberá interpretar con esto que el creyente está a salvo de cualquier delito o error garrafal. No, porque si así fuera, Dios estaría transgrediendo sus propias leyes, cosa que Él jamás hará, no tengas dudas. El creyente es especial para Dios, pero no tanto como para declararlo inimputable si comete errores graves, como por ejemplo lo que llamamos “pecado”.

Pero el hecho de ser portador de la palabra de Dios, sí lo convierte en alguien que tiene en su interior un caudal de esencias espirituales que no pueden observarse en ningún otro ser humano del resto del globo terráqueo. Y quien crea que esto es poca cosa, mucho me temo que aún no entendió nada.

Pregunta Nº 10: ¿O de qué aprovecha la circuncisión?

En la antigüedad, lo sabemos, era un sello, una marca visible que determinaba quien era judío y quién no lo era. Entre otras cosas, se utilizaba para permitir el ingreso a la sinagoga o no. Por eso era natural y hasta lógico que las mujeres debieran quedar afuera.

En la actualidad, la circuncisión es tipología de una fe cierta, genuina y libre de todo ritualismo o religiosidad hueca y vacía. Entonces, la respuesta a esta pregunta paulina es más que simple: esta clase de circuncisión sirve, en todo caso, para que Dios al verla permita o no el acceso a su Reino.

Pregunta Nº 11: ¿Pues qué si alguno de ellos han sido incrédulos?

Quiero que recuerdes por donde andamos en materia de tipología y puedas ver esto con claridad. La pregunta que Pablo se hace y hace a quien lo lee, es: ¿Qué ocurrirá con aquellos que, estando circuncidados y legitimados oficialmente por la tradición delante del sacerdocio estructural, resultan ser en su intimidad, simples incrédulos similares a los incircuncisos?

Pues lo que va a suceder es exacta y puntualmente lo mismo que ha sucedido durante todo este tiempo eclesiástico con todos aquellos que, por ejemplo, viniendo al mismo templo que veníamos nosotros, y haciendo todas las cosas que nosotros hacíamos, en sus corazones jamás pudieron creer en lo mismo que nosotros creíamos o creemos.

¡Pero hermano! ¿Usted me está queriendo decir que existen cristianos incrédulos? – No, no te lo estoy “queriendo” decir, ¡Te lo estoy diciendo! Y no por simple ocurrencia personal, sino porque así lo dice el propio Dios en su palabra. ¿O con qué clase de incrédulos te crees que se las toma Él cuando los menciona en la Biblia? Con los de adentro.

La Biblia jamás fue escrita para el mundo secular. Aunque el mundo secular la lea y hasta se salve por leerla, la Biblia se escribió para la iglesia. Por lo tanto, cuando la Biblia dice “incrédulos”, no habla de los muchachos del club de la esquina de tu casa; ¡Habla de los hermanos de tu congregación! O de ti mismo, que es mucho peor…

Pregunta Nº 12: ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios?

Aquí la respuesta se brinda en el verso siguiente. Dios siempre anda portando y cargando verdad, mientras el hombre, por imperio de su naturaleza caída, anda peleando y perdiendo muy seguido con la mentira. Aquel que pueda decirme que jamás conoció a un hombre (O mujer) mentiroso, creo fielmente que es un ultra, macro, híper bendecido, ya que sobreabundan.

Y no estamos hablando, (Una vez más) del mundo secular de puertas afuera de nuestro templo. Estamos hablando de éste, precisamente, y si tú quieres en épocas invernales, donde por imperio del gélido ambiente externo, suelen cerrarse las puertas y dejar adentro sólo a los que supuestamente son salvos y santos. Entonces, la pregunta, es: ¿Santos mentirosos?

La respuesta es, triste y lamentablemente, afirmativa. Claro, eso nos produce un enorme contrasentido, ya que de ninguna manera un santo, que es alguien consagrado, separado y al margen de toda contaminación carnal, puede ser al mismo tiempo mentiroso, que es patrimonio claro de influencia satánica en una vida.

Otra vez la respuesta será contundente: si es mentiroso, no es santo. ¿Y salvo? Ah, no lo sé; eso siempre es patrimonio exclusivo de Dios determinarlo. No hay hombre, por importante que sea o pretenda ser, que pueda arrogarse la potestad de decidir quién es salvo y quien no lo es.

Luego, en el verso 4, leemos que dice que Dios será veraz. Y ese término, que en los originales griegos es la palabra alethes, se debe comparar con los nuestros “latentes” o “letargo”. Tiene que ver con algo genuino, real, verdadero, ideal, manifiesto, no oculto.

Alethes es lo opuesto a falsedad, encubrimiento e inconsistencia humana. Dios es fiel en cumplir sus promesas; en Él no hay falsedad. Alethes nos asegura que sus pronunciamientos concuerdan con la realidad, son auténticos y están en armonía con los hechos históricos. Yo sé mi amado hermano o hermana, que si eres de los genuinos (De otro modo no andarías por estos espacios), ya lo sabías, pero siempre está muy bueno que algo más contundente te lo reafirme.

Pregunta Nº 13: ¿Qué diremos?

Esta pregunta de Pablo tiene que ver con nuestra participación involuntaria respecto a los juicios de Dios. Porque ninguno de nosotros busca comportarse mal para que Dios actúe, sino que creyendo hacerlo bien, comete errores e injusticias que ponen en marcha el juicio de Dios.

Y cuando digo “juicio”, tengo que necesariamente volver a explicar una vez más, creo que lo he hecho en innumerables ocasiones, pero como suele decirse en el ambiente radial, “la audiencia cambia permanentemente”, que juicio no es eso que nosotros imaginamos en primera instancia: hecatombe y fuego del cielo a la manera de Sodoma y Gomorra.

Ese, en todo caso, fue una clase de juicio divino que determinó también una clase de sentencia y una clase específica de ejecución de esa sentencia, pero no es en modo alguno una metodología pre-establecida. Juicio, mí estimado hermano o hermana, significa otra cosa.

Es lisa y llanamente “separación de lo verdadero de lo falso”, es decir: establecer mediante observación, evaluación, análisis y conclusión, qué cosa es digna y apta para Dios y puede continuar como está, y qué cosa no es apta ni agradable para Dios y debe ser eliminada como sea. Eso es juicio.

Y cuando cualquiera de nosotros se equivoca, (Aunque se equivoque muy feo y desagradable), necesariamente determina un juicio por parte de Dios, porque el juicio forma parte de su naturaleza de juez supremo.

Pero eso no implica indefectiblemente una condena a muerte; implica una separación de lo verdadero de lo falso. Y una cosa es un verdadero equivocado, y otra cosa muy diferente es un falso viviendo en permanente pecado como forma habitual de existencia. Eso diremos.

Pregunta Nº 14: ¿Será injusto Dios que da castigo?

Tengo una anotación al pie de una de mis Biblias de estudio, colocada allí por algún buen comentarista, que señala que aunque el juicio de Dios sobre el pecado muestra su justicia y realza su gloria, esto no significa que sea un Dios injusto, La santidad de su naturaleza exige que se castigue el pecado.

Sin embargo, es bien válido aclarar que cuando hablamos de castigo, tampoco nos estamos refiriendo a fuego y azufre descendiendo del cielo y achicharrando a pecadores masivamente. Esto, reitero, ocurrió de este modo en el diluvio y luego en Sodoma, por citar dos ejemplos, pero no es el método preferido ni el que Dios ama. Castigo, en muchas ocasiones, no va más allá de un precio justo y razonable que alguien debe pagar por un error cometido.

¿Cayó la jovencita en pecado de fornicación, y como consecuencia de ese pecado, quedó embarazada y fue madre soltera? Cometió un pecado y Dios es justo lo suficiente como para no ignorarlo. Sin embargo, el castigo implícito normalmente no va más allá de la carga lógica de tener que criar a un hijo en esas condiciones.

Cometió robo u homicidio un hombre sin límites y fue a para a la cárcel por muchos años por esos delitos. Dentro de la cárcel, alguien le habló de Jesucristo y, asfixiado por sus culpas y angustias, terminó cayendo a los pies del Señor, arrepentido, perdonado, lavado, limpiado y redimido.

¿Y el castigo? Simple: tendrá que cumplir con la pena de prisión que le propinaron. Aunque ahora sea otro hombre, no signifique ningún peligro para la sociedad y tenga total certeza de no reincidir, su castigo será cumplir la pena. Y esto no siempre es en idioma espiritual. En muchos casos es simplemente en idioma humano. Por eso Pablo aclara que lo dice como hombre y no como apóstol.

Pregunta Nº 15: ¿Cómo juzgaría Dios al mundo?

De hecho, si Dios no tuviera ese sentido exacto, puntual e incomparable de la justicia, ¿Cómo podría juzgar al mundo? Sin embargo lo hace. Y en ese juicio, se desmorona todo lo que ese mundo haya erigido como valor inamovible.

Y eso, créeme, desestructura tanto al hombre carnal y humanista, que normalmente es lo único que puede hacerlo elevar sus ojos al cielo, donde supuestamente cree que podrá ver a Dios, aunque en su habitual soberbia mundana, crea que podrá pedirle cuentas por lo que estima son equivocaciones de Dios para con sus honorables merecimientos.

Ese es el hombre carnal, mundano, impío, pagano y pecador, además de incrédulo. Aunque esto último sea para tomarlo muy con pinzas, porque siempre me pregunté y pregunté a quien quisiera responderlo, cómo se puede decir que es un incrédulo o un ateo alguien que insulta a un Dios que supuestamente cree que no existe. Incoherencia total.

De todos modos, Dios sí juzga al mundo, y ese mundo no puede sostenerse en pie ni una milésima de segundo frente a Su juicio inapelable e irrebatible. Sólo un problema: en muchas ocasiones, conjuntamente con ese mundo que se desmorona con estrépito, hay algo de lo que se llama iglesia. No le hace, se caen juntos.

Pregunta Nº 16: ¿Por qué aún soy juzgado como pecador?

Cierto. Esta es una pregunta que no sólo Pablo se hará en público, sino también muchos de nosotros. Que un día aterrizamos a los pies del Señor deshechos en todos los terrenos y prestos a ser perdonados, redimidos, lavados y planchados, para poder presentarnos sin mancha ni arruga.

Y que a partir de ese acto, que algunos todavía procuran convencernos que tuvo un enorme mérito de nuestra parte, sin darse cuenta (O quizás sí) de que diciendo eso no sólo están elevando nuestra estima que no necesita que se eleve porque el Ego todavía nos gobierna, sino que además ignoran, desconocen o peor: desprecian la gracia de Dios para perdón y salvación.

Por ese motivo es que todavía, pese toda nuestra mejor letra en el libro del comportamiento cristiano, debemos seguir siendo juzgados como pecadores. Porque lo que Dios no puede evitar juzgar por causa de sus propias leyes, es nuestro pecado, así como lo escribí, en singular, y que es el que traemos desde la historia de nuestra naturaleza adámica.

Lo que sí Dios hace por misericordia y amor, es evaluar y darle cierta libertad a nuestros pecados, así en plural, que siempre son producto de debilidades e ignorancias. Allí es donde tenemos como abogado a Jesucristo el Justo. De ninguna manera lo tendríamos viviendo en pecado, que es otra cosa.

Pregunta Nº 17: ¿Y por qué no decir (Como se nos calumnia, y como algunos, cuya condenación es justa, afirma que nosotros decimos), hagamos males para que vengan bienes?

Esta pregunta que para nosotros suena casi a descabellada, Pablo la formulaba porque en su tiempo, algunos tergiversaban el evangelio que Pablo predicaba, diciendo que el apóstol decía que hagamos males para que vengan bienes.

Sin embargo, queda más que claro que, aunque Dios es tan grande y para Él no existe imposible alguno, que tranquilamente puede hacer que de un mal sobrevenga un bien, o utilizar un evidente mal para su gloria, no está en su naturaleza de santidad hacer el mal.

Y es por esos mismos motivos, y porque nosotros somos, -como ya te lo he enseñado en algunos trabajos escritos anteriores y también de audio-, que nosotros somos sus duplicados divinos, por lo que en modo alguno podríamos llegar a hacer un mal esperando que se convierta en bien.

Reitero: cuando fue necesario por imperio de circunstancias que los hombres produjeron sin consultarle, Dios sí lo hizo. Como máximo ejemplo tenemos la cruz. Construida como elemento de maldición para quien allí fuese colgado, terminó siendo de bendición para todos quienes en ella fuimos crucificados conjuntamente con Cristo.

Verdaderamente Todos han Pecado

(Verso 9) = ¿Qué, pues; Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado.

(10) Como está escrito: no hay justo, ni aun uno; (11) no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios.

(12) Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

(13) Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; (14) su boca está llena de maldición y de amargura.

(15) Sus pies se apresuran para derramar sangre; (16) quebranto y desventura hay en sus caminos; (17) y no conocieron camino de paz.

(18) No hay temor de Dios delante de sus ojos.

(19) Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; (20) ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

Pregunta Nº 18: ¿Qué, pues; Somos nosotros mejores que ellos?

Esta, podría asegurarte, es una muy buena pregunta que, me permito sugerir, habría que aumentar en el tamaño de su tipografía, imprimir en grandes letreros y pegarlos por las paredes de todos los templos cristianos conocidos y por conocerse. Ah, y también en algunos púlpitos.

Porque es más que notorio que los cristianos tenemos la impresión de que Dios está tan impactado y enamorado de nosotros, que a todas luces nos va a preferir siempre por encima de lo que puedan hacer los sucios incrédulos y malolientes mundanos.

Déjame decirte que si tú eres uno que está pensando así, en primer término no has entendido nada, y en segundo lugar, lo más grave de todo: no has entendido al Dios en el cual dices creer. Porque no fui yo sino Él quien hizo escribir que: Tanto amó Dios al mundo… (¡Sí! ¡¡¡Al mundo!!!) que dio a su Hijo unigénito…etc.

Digamos entonces que la razón que subyace bajo la creciente corrupción de la sociedad, es que no tienen temor de Dios, es decir, piensan que no tienen que responder ante ningún Dios por sus inmoralidades. A esto lo puedo comprender de gente incrédula; donde no lo entiendo todavía es en la iglesia.

En el verso 19 dice “que toda boca se cierre”, y eso tiene que ver con que el día del juicio nadie podrá decir que Dios ha sido injusto. Los judíos tenían la ley escrita de Dios en la Escritura, y los gentiles las normas morales de sus corazones y conciencias, suficientes por lo menos para que perseveraran en la búsqueda de Dios.

Por eso la conclusión de Pablo es que todo el que está en el mundo está bajo el juicio de Dios. Pero no aclara si es solamente para el incrédulo o, si ese “que está en el mundo”, también incluye a cristianos carnales. De todos modos, ¿Tú crees que necesitamos que lo aclare?

La Fe Siempre Justifica

(21) Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; (22) la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, (23) por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, (24) siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, (25) a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, (26) con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Cuando dice “pero ahora”, en el inicio del verso 21, está subrayando el contraste entre la revelación de la ira de Dios, y la revelación de su justicia. Y cuando al final habla de la ley los profetas, está dando a entender que se refiere a todo el contexto del Antiguo Testamento.

En el verso siguiente hace alusión a la fe en Jesucristo. Eso no significa una simple alusión religiosa o nominal de una muletilla templista, sino que habla de una confianza genuina en Cristo, de una sincera seguridad en Él, en lugar de en uno mismo, para alcanzar la salvación.

En el 23, mientras tanto, dice que nunca nadie alcanzará por sí mismo las normas divinas de absoluta perfección moral para merecer la gloria de Dios. Por lo tanto, si va a haber alguna clase de salvación, que indudablemente la va a haber, debe venir por otra vía.

El verso 24, mientras, habla de estar justificados, significa ser declarados justos ante Dios. En el final, se alude a la redención, y se utiliza la palabra griega apolutrosis, que tiene que ver con una liberación, asegurada por el pago de un rescate.

Habla de una liberación, de dejar en libertad. La palabra, en el griego secular, describía a un conquistador soltando a los prisioneros, un amo redimiendo a un esclavo. En el Nuevo Testamento, la palabra designa la liberación del mal y de la condenación del pecado por medio de Cristo. El precio que se pagó para la compra de esa liberación, fue su sangre derramada.

Y en el verso 25 habla de la propiciación, y quiere decir apaciguamiento de la ira divina por medio de una ofrenda de sacrificio. Algunos niegan que la Biblia contenga esta idea porque no creen que un Dios de amor pueda nunca convertir a sus criaturas en objeto de su ira.

Pero la idea está claramente expresada en la palabra griega traducida como propiciación, que ofrece la única solución ante la condena divina del pecado. En el corazón del evangelio yace la idea de que, si Cristo no hubiera tomado sobre sí la ira de Dios que la humanidad merecía, ella todavía pendería sobre nosotros.

El concepto de propiciación está también vívidamente descripto en Isaías. La palabra sangre es una referencia a la muerte de Cristo como sacrificio realizado en lugar nuestro. La sangre derramada de Cristo, es una clara evidencia de que entregó su vida por nosotros.

Para manifestar su justicia implica que Dios no había castigado todos los pecados pasados. Por lo tanto, aparecía como alguien injusto, en razón de que se había pecado sin que se hubiese pagado la pena correspondiente. Pero cuando Cristo murió, Él pagó incluso por los pecados pasados que Dios había perdonado, mostrando así que la justicia divina nunca perdona el pecado sin satisfacción completa de la pena.

Eliminando la Jactancia

(27) ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe.

(28) Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.

(29) ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles.

(30) Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe, a los de la incircuncisión.

(31) ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.

Pregunta Nº 19: ¿Dónde, pues, está la jactancia?

Si te digo que jactancia es arrogancia, presunción y orgullo excesivo, creo que tú ya entiendes muy bien de qué estamos hablando. Ese minúsculo hombrecillo de pies pegados al suelo supone, en algún momento de su afiebrada divagación, que puede cuestionar, evaluar, analizar y hasta influir en Dios.

Eso es moneda corriente en el mundo secular. Bastará ver a grandes empresarios, industriales, banqueros, deportistas de élite o actores o cantantes de fama, moverse en sus ambientes como si absolutamente nada pudiera detenerlos.

Y lo hacen de un modo que en algunos casos, al verlos, no han sido pocos los cristianos que se han quedado pensando si realmente ellos tenían la verdad o si esa verdad simplemente pasaba por una suculenta cuenta bancaria y las influencias que ella producía en el marco social.

Claro que eso se derrumbaría con gran estrépito a poco de, por ejemplo, contraer una grave enfermedad cualquiera de esas personas casi envidiadas por las mayorías. Allí se toma clara conciencia de la fragilidad humana y de lo poco que sirven la fama, el dinero, el poder y las influencias a la hora de encontrarse cara a cara con la muerte o su cercana presencia.

De allí que la pregunta de Pablo apunta, entiendo, a ayudar a reflexionar al hombre que conoce a Cristo, y que en muchos casos, llevado por ciertas euforias templistas, se coloca en un plano casi superior al mismo Dios en el que dice creer. No hay jactancia que encuentre argumento sólido cuando Dios dice presente en una situación.

Pregunta Nº 20: ¿Por cuál ley?

Los fariseos de los tiempos de Pablo se ufanaban de sus posiciones jerárquicas y se jactaban del dominio que ejercían sobre la población rasa. Claro que cuando estos religiosos se encontraban cara a cara con el apóstol, así como les había ocurrido con el propio Jesús, no sabían qué actitud tomar, ya que las estructuras mentales que los sostenían se desmoronaban al impulso suave pero firme del genuino poder de Dios manifestado por medio de sus hijos.

Lo que Pablo les da a entender, entonces, es si existe alguna clase de ley establecida por Dios que los avale en sus posturas soberbias y orgullosas de dignatarios religiosos pertenecientes a castas especiales. De hecho, espiritualmente no existe esa ley. Por eso la siguiente pregunta paulina.

Pregunta Nº 21: ¿Por la de las Obras?

Esto tiene que ver con la actitud de mucha gente que vive de activismo en activismo y supone, con la mejor de las intenciones, pero con el menor de los conocimientos, que todo lo que están haciendo, así sea en beneficio de mucha gente necesitada, les avala o autoriza posturas de orgullo excesivo.

Y lo de las obras no es algo menor, créeme. Si pensamos que hay mucha gente, ¡Pero mucha de verdad! ¿Eh?, que está prácticamente convencida que por buenas obras se abre una autopista sin peaje a la salvación, no es para menoscabar su endiosamiento.

Observa ciertas congregaciones de las consideradas importantes. ¿Cuál es su énfasis? Todo lo que hacen o son capaces de hacer. Que no es malo en sí mismo, de hecho, pero que no es lo auténticamente prioritario. En estos ambientes, tatar de hablar en términos espirituales, es poco menos que una utopía.

Pregunta Nº 22: ¿Es Dios solamente Dios de los judíos?

¡Buena pregunta esta de Pablo! Remanida tal vez para nosotros que hoy accedemos a esta historia como normalmente se dice en los ámbitos deportivos: “con el diario o periódico del lunes”, que significa habiendo entendido todo.

Pero es menester que entiendas que en esos tiempos, había todo un andamiaje étnico que determinaba que fuera mucha la gente que llegara a suponer que, en efecto, Dios era el Dios de los judíos, y no el Dios del universo.

¿No está sucediendo hoy con cristianos de distintas formas de credos o, lo que es más curioso, de diferente denominación de un mismo credo? Te podrá parecer una exageración de mi parte y te entiendo que pienses así hoy, pero déjame decirte que cuando yo comencé mi vida de creyente, todavía eran muchos los que suponían que había un Dios pentecostal y otro Dios bautista, por dar un ejemplo.

Pregunta Nº 23: ¿No es también Dios de los gentiles?

Fíjate que de inmediato, en el verso siguiente, el propio pablo se auto responde su pregunta. Y lo hace consignando algo que todos sabemos, pero que en muchos casos parecemos olvidar: que Dios es uno, y que justificará por la fe tanto a los de la circuncisión, (Esto es: los creyentes formales, agrupados), como a los de la incircuncisión, (Esto es: a los que todavía no asisten a una iglesia o que, incluso, asistían y se fueron a vivir su evangelio fuera de los templos)

Porque hemos llegado a un lugar de nuestras creencias tan radicalizado y pragmático que llegamos a suponer que los salvos son los que nosotros decidimos que sean, y los perdidos los que nosotros descalificamos.

Siempre recuerdo a un hermano nacido en una pequeña iglesia compuesta en su gran mayoría por rudos inmigrantes italianos. Me aseguraba este hermano que su padre no sólo estaba convencido que sólo los de su denominación eran salvos, sino que incluso, ese pensamiento también se reducía a su pequeña iglesia. ¿Los demás? Bien gracias, pero afuera. Ignorancia. Del verbo ignorar, desconocer; cero insulto.

Pregunta Nº 24: ¿Luego por la fe invalidamos la ley?

Aquí también hay una respuesta inmediata. La que nos dice que la fe confirma la ley, porque la ley, -no sé si lo recuerdas-, fue dada para que nosotros cayéramos en cuenta que no podíamos cumplirla con nuestras fuerzas, no para convertirla en una espada legalista ejecutora de cristianitos nuevos.

Las leyes morales de Dios no son abolidas por el evangelio de Cristo. Por el contrario, todo el plan de salvación, incluyendo a Cristo obedeciendo por nosotros la Ley, y dando su vida para pagar nuestras transgresiones de ella, muestra que las normas morales divinas son eternamente válidas.

4

Justificados en Esperanza

 (Romanos 4: 1) = ¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne?

(21) Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios.

(22) Porque ¿Qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.

(4) Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; (5) más al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.

(6) Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras, (7) diciendo: bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos.

(8) Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.

Pregunta Nº 25: ¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne?

El argumento de Pablo es que Abraham no fue justificado por las obras o la obediencia de la ley. La afirmación que hace Santiago en 2:21 de su carta, respecto a que Abraham fue justificado “por las obras”, usa la palabra “justificado” en un sentido diferente, que no equivale a “ser declarado justo” por Dios (Como aquí), sino a “mostrarse como justo” (La palabra puede ser usada entonces en ambos sentidos).

Pablo y Santiago están de acuerdo en que desde el inicio Abraham recibió la salvación y el perdón eterno solamente por la fe, tal como se lo entiende en Génesis 15:6, pero que más tarde esa salvación se manifestó por sus obras, cosa que recoge Génesis 22:9. Creo que así es puntualmente con nosotros, hoy.

La respuesta a la pregunta de Pablo, entonces, es que Abraham halló una salvación eminentemente brotada de la Gracia o el favor divino, y no por las obras que él pudiera haber realizado y que, aunque buenas, no fueron vehículo de su salvación, sino consecuencia posterior de ella.

Pregunta Nº 26: ¿Qué dice la Escritura?

En el verso 3, donde dice que el creerle a Dios le fue contado por justicia, esa expresión “le fue contado”, es el vocablo griego logidzomai, y es útil para que lo comparemos con nuestras palabras logística o logaritmo.

Nos habla numéricamente de contar, computar, calcular, sumar. Metafóricamente, mientras tanto, es considerar, reconocer, razonar, juzgar, evaluar, valorar. Logidzomai concluye un pensamiento, juzga los asuntos, saca conclusiones lógicas, decide resultados, y pone cada acción en una posición de débito o crédito.

Un Sello de Justicia

(9) ¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión? Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia.

(10) ¿Cómo, pues, le fue contada? ¿Estando en la circuncisión o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión.

(11) Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia; (12) y padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado.

Pregunta Nº 27: ¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión?

Es más que notorio que en este idioma simbólico aunque ciento por ciento literal desde lo histórico, cuando dice circuncisión se refiere al pueblo judío, en tanto cuando expresa incircuncisión tiene que ver con los gentiles.

Pablo apela a la vida de Abraham para demostrar que la gratuita dádiva de la salvación no está limitada para aquellos que han recibido la señal física de haber sido incluidos en el pueblo de Dios bajo el antiguo pacto, o sea la circuncisión.

Pregunta Nº 28: ¿Cómo, pues, le fue contada?

El mismo argumento, fíjate, podría haberse utilizado para poner en evidencia que una persona ha sido perdonada antes de recibir, bajo el nuevo pacto, el bautismo, que es el signo externo de la conversión. Por eso Pablo se pregunta, aunque indudablemente conoce de antemano la respuesta, que cómo le fue contada esa justicia al llamado “padre de la fe”.

Pregunta Nº 29: ¿Estando en la circuncisión o en la incircuncisión?

Claro está que, para inmensa sorpresa indisimulada de aquellos judíos del primer siglo, Pablo argumenta sobre estas bases sólidas, que Abraham es también padre de los creyentes gentiles, obviamente, incircuncisos.

¿Exagera Pablo? ¿Se equivoca? No se trata de establecer un estudio teológico profundo pleno en riquezas históricas o sociales, se trata de poner sobre el tapete la acción del Espíritu Santo en el asunto. Y bajo esta óptica, no cabe duda alguna que tanto judíos como gentiles gozaron del mismo favor de Dios y no por sus pactos físicos, sino por los espirituales. Exactamente igual a como sucede hoy.

Una Promesa Intacta

(13) Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.

(14) Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa.

(15) Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.

(16) Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros (17) (como está escrito: te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.

(18) Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: así será tu descendencia.

(19) Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara.

(20) Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, (21) plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; (22) por lo cual también su fe le fue contada por justicia.

(23) Y no solamente con respecto a él se escribió que les fue contada, (24) sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, (25) el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.

Muchas experiencias humanas, tales como el amor, el gozo, la paciencia, el coraje y la misericordia, pueden ser hasta cierto punto el fruto de nuestro propio esfuerzo. Pero la fe aparece cuando dejamos de intentar lograr algo por nosotros mismos, y confiamos en que alguien lo logre en nuestro lugar.

La fe es una experiencia completamente opuesta a la autosuficiencia. Aparentemente, esta es la razón por la cual Dios decidió que la fe fuese enteramente y sin contaminaciones ambientales, la disposición del corazón que nos trae salvación, para que sea por gracia, esto es, para que constituyese una dádiva divina enteramente gratuita, independiente de cualquier mérito nuestro.

Es sumamente valioso liberar el poder creador de la Palabra de Dios, creyendo en ella en medio de las peores dificultades. La fe de Abraham de que dios cumpliría su promesa estaba basada en la confianza en el poder divino, el cual se demostró en la resurrección y en la creación.

Cuando se habla de esperanza contra esperanza, se lo plantea en forma contraria a cualquier expectativa humana ordinaria, mientras que al decir que es en esperanza, se aguarda que Dios cumpla efectiva y puntualmente con sus promesas.

Por eso, no sólo dicen los libros elementales del evangelio, sino el máximo tratado íntimo de la fe, que deberás mantenerte absolutamente firme cuando seas tentado por la incredulidad, en cualquiera de sus facetas, en la certeza plena y seguridad cierta de que Dios siempre cumple con sus promesas.

Por eso se añade que él se fortaleció en fe. Eso implica que a la espera cerca de diez años de que se cumpliera una promesa de realización aparentemente imposible, en lugar de debilitarse, la fe de Abraham creció, mientras seguía dándole gloria a Dios.

Aunque a todo lo largo del Nuevo Testamento se nos da cuenta de los beneficios que nos ha traído la resurrección de Cristo, aquí ésta nos gana específicamente la justificación, esto es, el ser declarados como justos delante de Dios. Al levantar a Cristo de entre los muertos, Dios anuncia tanto su aprobación de la obra redentora de Cristo ya consumada, como de todos los que creen, y por lo tanto están unidos al Señor en su resurrección.

5

Morir Para Vivir

 (Romanos 5: 1) = Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; (2) por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Toda la vida cristiana es el fruto de la gracia de Dios, en la cual estamos firmes: su favor y previsión en Cristo que no merecemos. La gloria de Dios es una manifestación externa de su esencia interior. Al regreso del Señor se revelará esa gloria en toda su plenitud, y los creyentes se regocijan por la perspectiva de contemplarlo tal cual es y compartir su gloria.

(3) Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; (4) y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; (5) y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Es inexplicable ese sentir que sólo los creyentes genuinos conocen de manera perfecta, sin que nadie se los aclare. Cuando mayores parecerían ser las dificultades o las crisis que esa gente está viviendo, mayor es su esperanza y su certeza de recibir todo lo que Dios ha prometido.

La palabra griega que aquí se traduce como amor, es la palabra ágape. Una palabra a la que el cristianismo le dio un nuevo significado. Fuera del Nuevo Testamento, raramente se usa en los manuscritos griegos existentes en la época.

Ágape denota una invencible benevolencia y una irreductible buena voluntad, que siempre busca el bien de la otra persona, no importa lo que ésta haga. Es el amor sacrificial que da libremente sin pedir nada a cambio y no se detiene a considerar el valor de su objeto.

Ágape es un amor que se ofrece conscientemente, mientras que philos depende de circunstancias involuntarias; tiene que ver con voluntad más que con la emoción. Ágape describe el amor incondicional de Dios por el mundo, y representa el carácter interno de los miembros del Reino de Dios.

Un Lugar Merecido

(6) Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.

(7) Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.

(8) Más Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

(9) Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

(10) Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

(11) Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.

Aquí hay una verdad que, si bien no ha estado escondida, al menos sí ha pasado desapercibida para muchos que gustan de leer las Escrituras, y es que no tuvimos que presentarnos como justos delante de Dios antes de que enviara a Cristo para ganar nuestra salvación. De acuerdo, no es vida o muerte, pero convendrás conmigo que te cambia algunos mapas teológicos que tenías, ¿No es cierto?

Luego hace especial hincapié en la sangre. Y no es gratuito, ya que la sangre es la reconciliación y la vida victoriosa. El verso 10 establece que toda persona es injusta y, por consiguiente, merece ser juzgada. El amor de Dios va más allá de la satisfacción de la justicia, y establece  un lazo de comunión en la sangre de Cristo Jesús.

La fe en su sangre no solamente nos libera de la ira de Dios, sino que también es el medio para una vida victoriosa. 1) La sangre de Cristo resuelve el asunto legal de nuestra separación de Dios, reconciliándonos con Él, y 2) La fe en su sangre infunde vida divina y nos da fuerzas para nuestro triunfar continuo sobre el pecado.

Esto nos lleva a coincidir que, aún en la tribulación, no sólo confiamos en Dios para recibir futuras bendiciones, sino también nos gloriamos en Dios por el actual compañerismo que con Él disfrutamos a través de Cristo.

De la Muerte a la Vida

(12) Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

(13) Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado.

(14) No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.

(15) Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.

(16) Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación.

(17) Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y el don de la justicia.

(18) Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.

(19) Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.

(20) Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; más cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; (21) para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo.

Este pasaje, en principio, debe ser entendido en un contexto global en el que se hace una exposición del evangelio de la gracia de Dios revelada a través de Jesucristo. También continúa magnificando la gracia de Dios, al presentar la dimensión universal de la obra redentora de Cristo.

El verso 18, por ejemplo, resume las enseñanzas de Pablo. El acto de un hombre introdujo el pecado en el mundo y la pena de muerte sobre la raza humana. Por otro lado, la obediencia de un hombre contradijo este hecho y puso la justicia y la vida eterna a disposición de la humanidad.

Adán representó a toda la humanidad atrapada por el pecado y la muerte. Jesucristo representa a una nueva humanidad caracterizada por la justicia y la vida. Recibimos las consecuencias del acto de Adán al nacer, y las del sacrificio de Cristo a través de la obediencia y la fe.

La expresión “como el pecado” que leemos en el verso 12, es la clave para entender todos los versículos que van del 12 al 21. Porque Pablo se dispone a trazar varios paralelos entre la forma como Adán nos afectó, y cómo lo hizo Jesucristo. La frase “por cuanto todos pecaron”, probablemente significa que todos pecaron “en Adán”, esto es, cuando el primer hombre pecó, dios consideró que habían pecado todos sus descendientes, en razón de que adán era nuestro representante.

Sin embargo, otros creen que esta frase significa meramente que todos los demás pecaron después y por eso murieron. Pero los versos 13 y 14 parecen apoyar la primera interpretación. Pablo refuerza y demuestra su afirmación del verso 12, señalando el hecho de que la gente moría en el tiempo que precedió a la proclamación de la ley (Me refiero a la ley escrita en los Diez Mandamientos de Éxodo 20).

Su argumento es que la gente moría porque toda la humanidad había sido hallada culpable a causa del pecado de Adán, y por ello era castigada, no porque transgredía deliberadamente la Ley (Que aún no existía).

Pablo dice que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán; esto es, no pecaron al desobedecer un mandamiento verbal específico de Dios. Y con respecto a cuándo dice que “es figura”, está hablando de un anticipo viviente o tipología de otro que vendría después.

Pablo, en su detalle, se refiere a Adán como una tipología o figura de Cristo, y traza una analogía entre ambos. Su similitud consiste en que sus actos han afectado a mucha gente. Pero sus diferencias son más pronunciadas, y Pablo ofrece un triple contraste. Primero, la acción de Adán constituyó una transgresión, un extravío voluntario; la de Cristo, una acción de gracia.

Segundo, el pecado de Adán trajo consigo la condenación y la muerte, mientras que Cristo trajo justificación y vida. Tercero, Adán se caracteriza por la desobediencia, y Cristo por la obediencia. Somos parte de la actitud de Adán a través del nacimiento, pero somos de Cristo por la fe. En Adán somos condenados y morimos, más gracias a la obra redentora de Cristo, por la fe podemos ser justificados y vivir.

En el verso 18, en tanto, donde dice “todos los hombres”, no se alude a la misma gente en ambas ocasiones, ya que entonces el versículo significaría que todo aquel que naciese será salvo, una especie de universalismo antojadizo, y que es algo que la escritura jamás ha enseñado.

Por el contrario, el primer “todos los hombres” se refiere a todos los representados por Adán, o sea, el conjunto de la raza humana. El segundo “todos los hombres” alude a aquellos representados por Cristo, esto es, a todos los que creen en el Señor.

El verso 19, por su parte, es un resumen del plan de Dios a la luz de figuras representativas de la raza humana. Adán pecó (Una vez), y todos los que Adán representaba fueron encontrados culpables. Cristo obedeció (A través de toda su vida) y todos a los que Cristo representaba  serán constituidos justos.

Algunos objetan esta idea de figuras representativas de la raza humana. Peo si no creemos justo que nos consideren culpables por el pecado de Adán, tampoco deberíamos pensar que es justo que nos declaren inocentes por la obediencia de Cristo.

Respecto a los versos 20 y 21, hay algunas explicaciones que no hacen más que dejar claramente en evi9dencia lo que tantas veces se nos ha enseñado, respecto a que el mayor propósito de la Ley era hacer evidente el pecado, y de esa forma manifestar mejor la necesidad de la redención.

6

De la Esclavitud a la Libertad

(Romanos 6: 1) = ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?

(2) En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado ¿Cómo viviremos aún en él?

(3) ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?

(4) Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

(5) Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; (6) sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

(7) Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.

(8) Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; (9) sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.

(10) Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; más en cuanto vive, para Dios vive.

(11) Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

(12) No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; (13) ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.

(14) Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

Pregunta Nº 30: ¿Qué, pues, diremos?

Esta pregunta que aquí Pablo se formula como parte de un todo que ahora examinaremos, tiene sin embargo un correlato bastante frecuente en la vida de fe de muchos cristianos contemporáneos. Se enfrentan con diversas corrientes opuestas a sus creencias y se lo plantean del mismo modo, aunque en primera persona: ¿Y ahora qué debo decir?

Golpean a la puerta de nuestra casa, un domingo a las nueve de la mañana, un grupo de simpáticos (O a veces no tan simpáticos) Testigos de Jehová, con su ropa impecable y sus niños de traje y corbata como imitaciones minúsculas de hombres maduros, a exponernos su doctrina y la aparente necesidad imperiosa de nuestra parte de incorporarnos a su grupo. ¿Qué, pues, diremos?

Y que conste que no tomo a los respetables hombres y mujeres que integran los Testigos de Jehová como ejemplo, no por animosidad ni nada por el estilo, sino porque les reconozco una capacidad de abnegación, esfuerzo y compromiso que más de un cristiano desearía exista en su iglesia.

De hecho, uno de los motivos que anima a muchos hermanos a escribirme, ha sido exacta y puntualmente ese: ¿Qué responder ante la visita de Testigos de Jehová? ¿Cómo debatir con ellos? ¿Cómo confrontar sus creencias con las nuestras? Mi respuesta ha sido siempre la misma: no confronten, no debatan. El evangelio no es una ideología política, es un estilo de vida. A lo sumo, tener muy en cuenta, -para adentro y para afuera-, que el árbol se sigue conociendo por sus frutos.

De todos modos, ese “¿Qué diremos?”, no digo que atormente, pero sí preocupa a muchos cristianos fieles y sinceros. ¿Y sabes qué? Tienen razón de preocuparse, porque cuando tú no sabes qué decir respecto a algo, en realidad estás mostrando que tú no sabes muy bien todavía dónde estás parado.

Yo suelo decir más o menos lo mismo, pero eso aquí, en mi lugar de residencia: “No discutamos. Ven a mi calle, siéntate en el cordón de la vereda frente a mi casa y mírame vivir. Luego hablamos”. ¿Fantochada? ¿Soberbia? ¡No! Simple confianza en la autoridad de un testimonio de convicciones serias y no sólo de un discurso teológico convincente. ¿Qué, pues, diré? Lo que el Espíritu Santo ponga en mi boca. Ni un milímetro más, ni un milímetro menos.

Pregunta Nº 31: ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?

La enseñanza de Pablo en el capítulo anterior, respecto a que a mayor pecado más abundante gracia, era susceptible de ser tergiversada. Y como ha venido sucediendo puntualmente con toda la obra de Dios que puede ser tergiversada, el diablo y sus huestes lo han intentado y, en muchos casos, también logrado.

Porque fíjate que es tanta la basura teológica falsa ha podido meter Satanás en las mentes de muchos cristianos demasiado místicos, que tranquilamente algunos pudieron haber  entendido que, si pecando le daban a Dios la oportunidad de mostrar lo grandioso de su gracia, entonces debían pecar una y otra vez para que eso fuera posible.

Fíjate hasta qué extremo podría llegar la confusión de alguien que, pese a haber leído la Biblia de cabo a rabo y tener más que claro lo que Dios piensa y determina respecto al pecado, de pronto podrían encontrase aceptando y permitiendo ese pecado pesando, -oh inconsciencia-, que le están haciendo un gran favor a Dios permitiéndole otorgar mayor gracia. (!)

En el momento de estar preparando este trabajo, recibí un correo de una mujer que me confesaba que no tenía seguridad de su salvación. Cuando quise saber el motivo, me dio una serie de argumentos muy dispersos y difusos, lo que por su estructura y mi propio discernimiento, me dejaron entrever que había pecado en su vida y de allí su miedo.

Se lo comenté como lo hago casi siempre, sin utilizar ninguna clase de anestesia, y su reacción fue puntualmente la que esperaba. Ella entendía que si se había convertido y era salva, a Dios no le podía preocupar demasiado lo que ella hiciera hoy con su cuerpo. Le habían enseñado que la salvación no se pierde.

Y no me opongo a esa enseñanza, y hasta podría decirte que en un cierto punto de ella, la comparto. Pero no puedo dejar de decir que, si te atreves a pecar sin ningún miramiento ni pudor, auto convenciéndote de que anda pasará, yo me preocuparía mucho por saber si realmente el día que te convertiste, te convertiste o si sólo hiciste una oración y pensaste que con eso sobraba y bastaba.

Porque podemos coincidir en que la salvación ganada no se pierde, pero en lo que no coincidiremos tan fácilmente es en evaluar si esa salvación ya está lograda o no, porque a eso solamente lo sabe Dios. Nosotros, apenas nos conformamos con las imágenes de los “como que” que los hombres hacen en esta tierra.

Pregunta Nº 32: ¿Cómo viviremos aún en él?

La idea de un cristiano perseverando en el pecado es totalmente contraria al evangelio. El pecado es odioso y destructivo, y aquellos que han muerto al pecado y a su poderosa influencia no deben desear vivir en él nunca más.

Lo he explicado y también enseñado en varios trabajos al respecto, y muchos basados en profundos estudios de hombres de Dios irreprochables desde el punto de vista bíblico, aunque cuestionados por los teólogos de Babilonia, que temen que la gente crea lo que verdaderamente tiene que creer y desestimen lo que ellos enseñan para beneficios propios, que una cosa es cometer pecados y otra muy distinta es vivir en pecado.

Lo primero, siempre es factible aún para creyentes sólidos, aunque expuestos a toda clase de tentaciones. En ese caso, abogado tenemos, a Jesucristo el justo. La segunda posibilidad, en cambio, a mi modesto entender no tiene nada que ver con los creyentes.

Y si alguien me dice que ha sido testigo de creyentes viviendo en pecado, déjenme decirles que tengo la obligación de poner muy en duda su calidad de creyente. Me quedaría más con un hombre o mujer religioso, que asiste a una iglesia determinada cumpliendo con todos sus requisitos internos. Asunto loable y para nada digno de crítica, pero insuficiente a la hora de hablar de salvación.

Pregunta Nº 33: ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?

En primer lugar debo referirme al bautismo en agua tradicional que conocemos y practicamos en nuestras congregaciones cristianas. Con distintas formas y versiones, pero todos apuntados a un mismo símbolo. Que el creyente se una a Cristo en su muerte, sepultura y resurrección.

El tema puntual del bautismo en agua y delante de mucho público, (Normalmente los estatutos internos de las diferentes denominaciones coinciden en este punto, aunque existen algunas que lo ponen como única llave de ingreso a la calidad de miembro oficial), es sumergirse en las aguas como símbolo de muerte, permanecer un par de segundos sumergido como símbolo de sepultura y emerger como símbolo de resurrección. Antiguo, emotivo y para nada censurable, pero me temo que un tanto alejado de lo que realmente habla la Biblia cuando habla de bautismo.

Y no voy a extenderme en esto porque ya lo he enseñado con suficiente base bíblica y sin recibir ni críticas ni cuestionamientos de nadie, pero me limitaré a reiterar que el término bautizar, es traducción de “sumergir”, y esto tiene que ver en un ámbito espiritual pleno de sumergirse en la presencia espiritual del Señor, y de allí salir ungido y con poder del Espíritu Santo operando en nuestras vidas. Podrá parecer muy quimérico, pero te ruego que me presentes un mejor testimonio de la otra interpretación en base a los frutos visibles de uno y otro emergidos de distintos bautismos.

Con estas pequeñas acotaciones en mente, y tratando de desestructurar tu mente de las enseñanzas tradicionales que no siempre son bíblicas, pero seguimos respetando porque hace mil años que se viene haciendo así y cómo vamos a modificarlas ahora, ¡Los más viejos se nos van a ofender y a irse a otra iglesia!, debo preguntarte:

¿Cómo encaja mejor esto de ser bautizados en la muerte de Jesús, como se nos ha enseñado o cómo te lo he dado a entender? No me respondas nada, consulta al Espíritu Santo que mora en ti y Él te dirá lo justo, no un hombre imperfecto de carne y hueso.

Cuando Pablo habla de nuestro viejo hombre se refiere a nuestras vidas antes de nuestra conversión, esto es: lo que éramos antes de ser cristianos bajo el dominio irrestricto de la carne. Cuando habla del cuerpo del pecado, en tanto, se refiere a la naturaleza pecaminosa existente dentro de nosotros, no al cuerpo humano específicamente.

El verbo griego traducido como “sea destruido”, no significa que sea aniquilado, sino derrotado y privado de su poder. Esto va a evitar confusiones, malos entendidos y hasta muchos tremendos errores en los que el enemigo ha logrado hacer incurrir a cristianos al punto de llevarse sus vidas con esta estratagema de tergiversación y engaño.

Al decir “muertos al pecado”, por su parte, está diciendo no sometidos al pecado ni al dominio de su poder en nuestras vidas, es decir, muertos a su poder esclavizador, aunque no a todas sus influencias. De allí que una conclusión lógica es que si estamos muertos al dominio del pecado, y si el pecado ejerce efectos destructivos en nuestras vidas, entonces, como es natural, no debemos dejarlo que reine en nuestros cuerpos.

Enfrentamos un continuo reto día tras día; nos inclinamos ante el pecado o ante Dios, esa es la única opción. Y cuando se refiere a miembros, habla de las varias partes de nuestro cuerpo, probablemente como representativas de todos los aspectos de nuestra vida.

Aunque en esta vida nunca podemos decir que estamos libres de pecado, tampoco debemos decir, por ejemplo, “este pecado me ha derrotado, me rindo”. El poder de la resurrección de Cristo, que obra en nosotros, es mayor que el poder de cualquier pecado, no importa el tiempo que haya afectado nuestras vidas.

Estar bajo la ley, por su parte, es estar subordinados a un sistema que nos obliga a ganarnos la salvación obedeciéndola, pero estar bajo la gracia es ser justificado y vivir por el poder de la resurrección de Cristo que mora en nosotros. Podemos morir al pecado, no porque la ley lo prohíbe, sino por todos los recursos que nos ofrece la gracia.

Algunos interpretan erróneamente este versículo como si no importara que los cristianos desobedecieran los mandamientos morales de Dios, porque ya no están –dicen- bajo la ley. Tal punto de vista está en contraposición con las concepciones de Pablo sobre el pecado, y las propias palabras de Jesús sobre la Ley.

De Esclavos a Siervos

(15) ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera.

(16) ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?

(17) Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; (18) y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.

(19) Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.

(20) Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia.

(21) ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte.

(22) Más ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.

(23) Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Pregunta Nº 34: ¿Qué, pues?

Puede sonar hasta repetitivo esto de Pablo de preguntar qué, pues. Porque podría parecer que él no está seguro de lo que va a hacer o decir y, como tantos cristianos de este tiempo, busque otras voces para tranquilizar su conciencia y hacer, en definitiva, lo que seguramente el Espíritu Santo ya le ha comunicado a su discernimiento que debe hacer.

Sí, es probable que así fuera. Después de todo, y más allá de nuestros porfiados gustos y predilecciones de elevar a los hombres a categorías de divinidades que nunca tuvieron ni tienen, Pablo no era más que eso, un hombre, y como tal tenía todo el derecho de poner en duda lo que venía a su mente.

Y no porque esto fuera negativo o contrapuesto a lo que la misma palabra antigua llamada Ley decía, sino porque todo hombre bien intencionado siempre, escucha bien; siempre, tendrá el lógico y legítimo temor de estar caminando por fuera del camino que Dios ha trazado para él.

A diario recibo correos de distintas latitudes del mundo, donde hermanos varones o hermanas mujeres me cuentan vicisitudes de índole eclesiástica que los lleva a actuar de modos casi rebeldes, y me preguntan si eso que están haciendo estará bien o será algo de ellos.

No pueden entender, (Y yo comprendo eso porque a mí mismo me sucedía a menudo hace algunos años), que el Espíritu Santo les pueda haber dado alguna directiva que esté en contradicción a lo que ha ordenado, por ejemplo, el pastor de sus iglesias. No se dan cuenta que los que están en contraposición con la misma palabra de Dios, en muchos casos, son esos mismos líderes.

Pregunta Nº 35: ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia?

Esta pregunta conserva vigencia, porque no es poca la gente (Y hablo de miembros de iglesias cristianas, no de paganos impíos o incrédulos pecadores), que busca casi con desesperación alguna tabla de salvación para poder continuar con una vida en descuerdo al modelo divino

Si tú estás enamorado o enamorada de un pecado, cualquiera éste sea, tú estás en problemas graves. Y no porque estés cometiendo un pecado simplemente, no; porque a eso puede llegar cualquier hombre por simple y propia imperfección o debilidad.

Estás en un problema porque ya no estás viviendo una vida de santidad con algún tropiezo llamado pecado de vez en cuando por ignorancia o debilidad, sino que estás viviendo en pecado. Y esto último no es patrimonio interior de un genuino hijo de Dios, por lo que necesariamente habrá que evaluar si realmente lo eres.

La gracia, que es simplemente el favor de Dios sin mérito alguno de nuestra parte, se manifiesta grandemente cuando el pecado es grande. Sin embargo, para que esa gracia pueda manifestarse, tendrá que existir necesariamente arrepentimiento. De otro modo, no habrá perdón.

Pregunta Nº 36: ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?

En estos textos, otra vez, Pablo refuta la suposición de que la gracia aliente o permita el pecado. Usa la analogía de la esclavitud para oponerse a la tolerancia ante el pecado, y las que fueron indudablemente las propias palabras de Jesús sobre la Ley.

Una persona es esclava de aquello ante lo que se inclina y de lo que reconoce como su dueño. Si obedece el mandato del pecado, éste es entonces su amo y se mueve en dirección hacia la muerte. Si obedece el mandato de la justicia, Ésta es a quien se somete, y experimenta por ello la nueva vida.

Está más que claro que los lectores de Pablo, que alguna vez fueran esclavos del pecado, han renunciado a su antiguo amo y se han consagrado como siervos de la justicia. Esto es, dejaron de obedecer al amo llamado pecado y pasaron a ser obedientes del amo Jesucristo.

Respecto a esto, en el verso 17 cuando Pablo dice que ellos han obedecido de corazón a aquella forma de doctrina, está utilizando un vocablo griego que se pronuncia hupakouo, de donde luego se va a traducir el término en cuestión.

La implicancia que tiene hupakouo, es la de oír como un subordinado, escuchar atentamente, obedecer como un súbdito, contestar y responder, someterse sin reserva. Esta palabra se aplicó particularmente a siervos que estuvieron atentos a las peticiones que se les hicieron y las cumplieron. El vocablo contiene las ideas de oír, responder y obedecer.

Pregunta Nº 37: ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis?

Hay que entender que Pablo está utilizando aquí la analogía humana de la esclavitud, para reforzar y al mismo tiempo argumentar su apelación a la santidad de los creyentes. Al hacerlo, recuerda a sus lectores los evidentes contrastes entre la vieja vida aún no regenerada, y la nueva vida en Cristo.

Convengamos que la santidad, es un bien preciado que casi todos los creyentes ambicionan tener, como si se tratara de una especie de punto de llegada de una competencia. Sin embargo, déjame decirte que la santidad según Dios, es sencillamente un punto de partida obligado para lo que sea que hagas o desees hacer para el Reino.

Los esclavos del pecado no reconocen la necesidad de la justicia, sino que se abandonan al proceso de deterioro moral que culmina con la muerte. Los siervos de Dios, por el contrario, se consagran a la santidad, un camino que conduce a la vida eterna.

El verso 23, que a mi entender resume las consecuencias de los dos tipos de esclavitud, es sumamente gráfico. Allí dice que la paga del pecado es muerte. Y no son pocos los que han querido ver detrás de esta palabra, una sentencia física a morir de terribles enfermedades o accidentes para los pecadores, pero no es así.

No excluyo nada de eso porque Dios es tan soberano para decidir hacer como para hacerse a un costado y dejar hacer, pero he aprendido que cuando la Biblia habla de muerte, salvo relatos literales e históricos, generalmente no se refiere a la muerte física, sino a la espiritual.

Dios es eterno, y para Él no existe la muerte física. Es el hombre el que la tiene muy en cuenta, se preocupa por ella y hasta lo aterroriza. Es el arma mejor utilizada por Satanás para disminuir cristianos. No por nada se le dice que es el amo del imperio del miedo y la muerte.

No obstante, de la muerte de la que se habla aquí, es de la muerte espiritual. Algo que es similar a lo que le sucedió a Adán luego de haber pecado en desobediencia. Es tener que salir del ámbito donde puedes tener comunión con Dios y quedar en otro donde estás expuesto y vulnerable a lo que el infierno se le ocurra arrojarte.

7

Nadie es Salvo por la Ley

 (Romanos 7: 1) = ¿Acaso ignoráis, hermanos (Pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto éste vive?

(2) Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido.

(3) Así que si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que se si se uniere a otro marido, no será adúltera.

(4) Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.

(5) Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte.

(6) Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.

Pregunta Nº 38: ¿Acaso ignoráis, hermanos (Pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto éste vive?

Mientras la ley aún cumple la función de guiarnos para conocer las normas morales divinas, hemos sido liberados de someternos como esclavos a ella por medio de la gracia. Pablo ilustra nuestra libertad de la esclavitud de la ley con la analogía del matrimonio, al demostrar que la muerte de uno de los esposos libra al otro de sus obligaciones.

Paréntesis obligado: este concepto, se ha utilizado por años en las iglesias para asesinar espiritualmente a personas, haciéndoles creer y pensar que haberse divorciado, (Antes de ser creyentes) era un pecado mayor que el de la blasfemia al Espíritu Santo y sin perdón ni restauración, cuando en realidad todo se trataba de una analogía que Pablo realiza tomando como ejemplo algo de su época y de la antigua Ley.

El tema que aquí se discute no es el divorcio ni el nuevo matrimonio, sino las relaciones del cristiano con el sistema de la llamada “ley”. Pablo habla en términos generales sin detenerse en los detalles, y sus afirmaciones no deben ser utilizadas para descalificar las causas de divorcio y nuevo matrimonio que sí se mencionan con otra óptica (que no agrada a los legalistas) en Mateo19 y 1 Corintios 7, donde se tratan específicamente estos asuntos.

Cuando dice “así también vosotros…habéis muerto a la ley, vemos que la analogía aquí no es perfecta, porque aquí morimos nosotros, no la Ley. Peo la idea sin embargo está más que clara, y eso es lo que cuenta para Pablo y para todos los que hoy recogemos sus expresiones.

Como ha ocurrido una muerte, las viejas obligaciones y poderes se han roto, y ya no estamos sometidos al sistema que nos obligaba a obedecer utilizando nuestras propias fuerzas. Lo que quiero decir y significar, tal cual él lo hizo, es que estamos muertos a ese sistema de “la ley”.

En el estado anterior a nuestra conversión las pasiones pecaminosas, que tenían su origen en la carne, nos conducían a la muerte. Como cristianos experimentamos conflictos similares con los pecados de la carne, pero estos no deben prevalecer.

La diferencia, la enorme diferencia; que digo enorme, la abismal diferencia está radicada en la presencia activa, dinámica, genuina, cierta y no simulada ni declamada del Espíritu Santo, que es quien somete todas las pasiones al dominio del Reino de Cristo que mora en nosotros.

La libertad de la ley, mientras tanto, no implica de manera alguna que hayamos obtenido una especie de licencia para pecar, sino que estamos definidos al servicio a Dios. Bajo el régimen del nuevo pacto, el Espíritu Santo da el poder para obedecer a Dios, un poder que la Ley por si misma nunca pudo conceder. Por eso en el Espíritu hay vida abundante y fuera de Él, tinieblas y oscuridad…religiosas.

En cuanto a lo que leemos en el verso 6, en el sentido de estar bajo el régimen nuevo del Espíritu, esta palabra en los originales, es la palabra pneuma. Podríamos compararla con las nuestras neumonía, neumatología o neumático.

Tiene que ver con respiración, con brisa, con una corriente de aire, con viento, eso es espíritu. Pneuma es aquella parte de una persona que puede responder a Dios. El Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad, quien nos atrae hacia Cristo, nos convence de pecado, nos habilita para aceptarlo como nuestro Salvador personal, nos asegura de nuestra salvación, nos capacita para vivir la vida victoriosa, para entender la Biblia, para orar de acuerdo con la voluntad de Dios, y para hablarles de Cristo a otros.

La Santidad de la Verdad

(7) ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: no codiciarás.

(8) Más el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto.

(9) Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí.

(10) Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte; (11) porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató.

(12) De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.

Pregunta Nº 39: ¿Qué diremos, pues?

Una vez más, Pablo formula la misma pregunta a sus invisibles interlocutores de la iglesia de Roma. Pero no lo hace por un mero afán repetitivo, sino en la búsqueda de un consenso escritural capaz de aunar criterios y unificar el mensaje.

¡A cuantos ministros modernos, regentes o directamente gerentes principales de una enorme empresa de servicios llamada iglesia, en este tiempo, le sería altamente conveniente y necesario formular la misma pregunta y aguardar sea cual fuere su respuesta!

Pregunta Nº 40: ¿La ley es pecado?

La declaración de Pablo de que “estamos libres de la ley”, suscita la cuestión de si la ley es pecado. Su reacción es de horror. Inmediatamente comienza a mostrar cómo la ley de Dios es buena, suponiendo que comprendamos su función, que es la de revelar y enseñar lo que es justo.

Asimismo, conviene resaltar, casi con nivel y entidad doctrinaria, que la ley es incapaz en sí misma de dar frutos de justicia, pero que sin embargo también es capaz de exponer la realidad del pecado con una asombrosa claridad y un  inocultable argumento.

Más adelante, en el verso 8 para ser más específico y preciso, cuando Pablo expresa que sin la ley el pecado está dormido, conviene consignar que la ley despierta el deseo de hacer lo que ella prohíbe. Eso está en la naturaleza adámica del hombre y suele sucederle a todo cristiano.

Cometer un pecado, entonces, violando la ley, lo hace a uno consciente de su muerte espiritual. El pecado, no la ley, debe ser culpado. La ley de Dios, que refleja su justicia y principios morales, es santa. Lo que simplemente no puede por sí misma, es hacernos justos.

Examina  a cualquiera que haya caído en cualquier clase o calidad de pecado. ¿Qué es lo primero que se manifiesta en su vida? Una auto marginación. Un tenebroso temor que lo lleva a arrinconarse, incapaz de orar, leer la Biblia ni compartir nada con hermanos. Eso, es conciencia de muerte espiritual.

¡Ese Cuerpo de Muerte!

(13) ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso.

(14) Porque sabemos que la ley es espiritual; más yo soy carnal, vendido al pecado.

(15) Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.

(16) Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena.

(17) De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí.

(18) Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.

(19) Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.

(20) Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.

(21) Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.

(22) Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; (23) pero yo veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.

(24) ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?

(25) Gracias doy a Dios por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, más con la carne a la ley del pecado.

Pregunta Nº 41: ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí?

La ley es santa pero no nos ayuda a obedecer. En esta parte de la carta, Pablo advierte que no se le malinterprete como si dijera que la ley es mala en sí misma. Varias veces enfatiza que es buena, pero al mismo tiempo explica vívidamente la imposibilidad de cumplirla empleando fuerzas propias.

El frecuente uso del pronombre personal “yo” y “mí” en los versículos que van desde el 7 al 25, suscita una pregunta lógica: ¿Se está refiriendo  Pablo a sí mismo, a sus luchas presentes como cristiano, a los conflictos que entabló como antiguo fariseo, o a la gente que sin el auxilio del Espíritu Santo intenta alcanzar la justicia por sus propios esfuerzos?

La primera posición le atribuye carácter  autobiográfico al pasaje, con un Pablo que comparte sus experiencias, tanto de fariseo como de cristiano. En apoyo de este común punto de vista está el hecho de que el uso de los tiempos verbales cambia del pasado al presente y que, por lo general, utiliza el pronombre personal para referirse a sí mismo.

Pero también es verdad que las experiencias de Pablo son representativas de lo vivido por otros, primero de aquellos que han buscado la justicia a través de las prácticas legalistas, y después de los cristianos involucrados en la lucha entre la nueva naturaleza en Cristo y la vieja naturaleza, aún atada a la carne.

Como Pablo usa el “yo” en un sentido genético e hipotético algunos han argumentado que este pasaje no es autobiográfico, debido a que Pablo es un enérgico defensor de la vida victoriosa en Cristo en todos sus escritos. Sin embargo, todos los intérpretes están de acuerdo en que a lo largo de la vida cristiana se mantiene una continua lucha contra el pecado.

Pregunta Nº 42: ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?

De acuerdo con la interpretación mencionada anteriormente, aquí Pablo relata su propia experiencia como cristiano, para explicar que la Ley no puede liberar a quien está luchando contra el pecado. Mientras la Ley puede iluminar nuestra conciencia, no es capaz de producir santidad en la vida.

El fallo, sin embargo, no está en la Ley de Dios, que es espiritual, sino en la ley del pecado, la depravación inherente a la naturaleza humana, que se revela en la cautividad del pecado. A través de su vida se ha desarrollado un conflicto entre la nueva y la vieja naturaleza, pero existe un camino hacia la victoria: “Cristo nos libera para que vivamos bajo el poder del Espíritu Santo.”

La pregunta que él se formula, tiene que ver con la imposibilidad manifiesta que todos nosotros tenemos para modificar un milímetro nuestra naturaleza adámica heredada. La expresión que usa respecto a la necesidad de ser librado de ese cuerpo de muerte, es la expresión de una personan que está encadenada, que no puede librarse y que se desespera por lograrlo.

Sin embargo, y casi como una respuesta implícita a su propia pregunta, la angustia que siente deja paso a una declaración victoriosa, no porque haya cesado la lucha, sino porque la fuerza humana ha sido sobrepasada por el poder del Espíritu Santo.

Ahora ya lo sabes. Cuando te desesperas porque vuelves a caer una y otra vez en actos que suponías estaban eliminados de tus conductas y quisieras, como Pablo, que algo o alguien te desprendiera de ese cuerpo feroz que te demanda cosas que espiritualmente odias, sólo imita a Pablo.

8

Del Sufrimiento a la Gloria

 (Romanos 8: 1) = Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

(2) Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

(3) Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; (4) para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

(5) Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

(6) Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

(7) Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; (8) y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

(9) Más vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

(10) Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el espíritu vive a causa de la justicia.

(11) Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

Aquí Pablo inicia una descripción de la vida en el Espíritu. Primero declara que el Espíritu asegura la victoria y hace posible la santidad. Debido al hecho de la salvación por fe solamente, pero teniendo en cuenta especialmente las grandes líneas de la obra redentora de Cristo, los cristianos son liberados del juicio de Dios.

Cuando habla de la Ley, no se refiere aquí a los mandamientos morales de Dios escritos en el Antiguo Testamento, sino a la forma como opera el Espíritu de Vida, el Espíritu Santo, en nuestras vidas, quebrando el dominio de la antigua ley del pecado y de la muerte.

Aunque dada por Dios, la ley que es el código escrito en el Antiguo Testamento, era impotente para hacer que la gente cumpliera con sus demandas, porque ello dependía de la pecaminosa naturaleza humana. En semejanza de carne de pecado, implica que la naturaleza humana de Jesús era real, pero sin pecado.

Y en el verso 2 dice que el Espíritu lo ha librado. Y esta palabra que él traduce como “librado”, es la palabra eleutheroo, y tiene que ver con libertar, remitir, dejar en libertad. En el Nuevo Testamento la palabra se usa exclusivamente para referirse a la obra de Cristo de liberar a los creyentes del pecado.

Pablo presenta dos estilos de vida que son el centro de toda su argumentación. Andar conforme a la carne es seguir los deseos de la vida vieja. Andar conforme al Espíritu, cuestión par nada sencilla, es dejarse guiar por el Espíritu Santo, para vivir de una forma que sea agradable a Dios.

Pablo espera que los cristianos vivan normalmente en las cosas del Espíritu. Esto supone necesariamente y obligatoriamente santidad, no sólo en la conducta y las palabras, sino también en los pensamientos que se albergan en nuestra mente cada momento del día.

Cuando él dice y alude a los que viven según la carne, caracteriza la naturaleza de las personas, y es una forma más enérgica de describir la actividad de andar en pecado. De ahí que la frase se refiera a los incrédulos, que no pueden agradar a Dios. Esto no se aplica a los creyentes, como demuestra el próximo versículo.

Y cuando expresa que no es de él, se refiere a que en todos los cristianos mora el Espíritu Santo. El que no tenga al Espíritu Santo no es cristiano. Aunque Pablo dice que los cristianos viven según el Espíritu, también advierte que de tiempo en tiempo puede que anden conforme a la carne.

Nacidos del Espíritu

(12) Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; (13) porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

(14) Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.

(15) Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba Padre!

(16) El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

(17) Y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Fíjate; Pablo señala dos direcciones posibles en la vida, y muestra sus últimas consecuencias. Dicen que los cristianos tienen la capacidad para escoger hacer algo que no es característico de ellos, esto es, andar “conforme a la carne”, y les advierte que no lo hagan.

Dice que si por el Espíritu hacen morir las obras de la carne, lo cual es un buen resumen del proceso de santificación, (Crecer en santidad), en la vida cristiana. Debemos trabajar activamente para crecer en santidad y “dar muerte” a cualquier pecado en nuestras menes, tanto en palabras como en obras. Pero, a pesar de que hagamos todo nuestro esfuerzo, Pablo nos recuerda que solamente alcanzaremos la victoria “por el Espíritu”, esto es, en el poder del Espíritu Santo.

La frase de todos los que son guiados por el Espíritu de Dios que Pablo usa, es más que una alusión para designar a los cristianos. Describe el estilo de vida de aquellos que son hijos de Dios. Pablo está alentando a vivir, no de acuerdo con la carne, sino para hacer morir las obras de la carne.

Por lo tanto, ser guiado por el Espíritu de Dios, supone hacer morir progresivamente los apetitos pecaminosos de la naturaleza interior. Esto implica que aunque todos los cristianos son de alguna manera guiados Por el Espíritu de Dios, hay diversos grados en la actitud de aceptar la dirección del Espíritu.

Mientras más plenamente sea guiada la gente por la fuerza, la potencia y el poder del Espíritu Santo, más podrán obedecer la voluntad y el propósito de Dios y, por consecuencia, mejor se conformarán a sus estándares santos.

Una Vez Más: ¡Abba Padre!

(Verso 12) = Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; (13) porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

(14) Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

(15) Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba Padre!

(16) El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

(17) Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Aquí Pablo señala dos direcciones posibles en la vida, y muestra sus últimas consecuencias. Dice que los cristianos tienen la capacidad para escoger hacer algo que no es característico en ellos, esto es, andar “conforme a la carne”; y les advierte que no lo hagan.

Luego dice que si por el Espíritu hacemos morir las obras de la carne, y entrega un buen resumen de lo que en suma es el proceso de santificación, o sea: crecer en santidad, en la vida cristiana. Debemos trabajar activamente para crecer en santidad y “dar muerte” a cualquier pecado en nuestras mentes, tanto en palabras como en obras. Pero, a pesar de que hagamos todo nuestro esfuerzo, Pablo nos recuerda que solamente alcanzaremos la victoria “por el Espíritu”, esto es, por el poder del Espíritu Santo.

La frase, todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, es más que una alusión para designar a los cristianos. Describe el estilo de vida de aquellos que son hijos de Dios. Pablo está alentando a vivir, no de acuerdo a la carne, sino para hacer morir las obras de la carne.

Por lo tanto, ser guiado por el Espíritu de Dios, supone hacer morir progresivamente los apetitos pecaminosos de la naturaleza interior. Esto implica que aunque todos los cristianos son de alguna manera guiados por el Espíritu de Dios, hay diversos grados en la actitud de aceptar la dirección del Espíritu. Mientras más plenamente sea guiada la gente por el Espíritu, más obedecerán la voluntad de Dios y mejor se conformarán a sus estándares santos.

La palabra griega traducida como “son guiados” es un participio presente y debe ser entendida como que muchos son guiados continuamente por el Espíritu de Dios. Esta guía divina no se reduce al conocimiento objetivo de los mandamientos de la Escritura y al esfuerzo consciente por obedecerlos (aunque lo más seguro es que los incluya).

Por el contrario, más bien se refiere al factor subjetivo de ser receptivos a los impulsos del Espíritu Santo a lo largo del día, impulsos que si de verdad vienen del Espíritu Santo, nunca nos inducirán a actuar en contra de lo que enseña la Escritura.

Lo que se percibe como la dirección subjetiva del Espíritu Santo, especialmente en las decisiones más importantes, o en los impulsos para hacer algo poco usual, debe ser sometido a la confirmación de varios consejeros para que nos ayuden a protegernos de errores y a mantener una clara visión de las normas objetivas de la Escritura.

Ayuda en la Debilidad

(18) Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

(19) Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

(20) Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; (21) porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

(22) Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; (23) y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

(24) Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿A qué esperarlo?

(25) Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.

(26) Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

(27) Más el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

(28) Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas le ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

(29) Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

(30) Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

En el verso 18, donde dice que las aflicciones no son comparables con la gloria que en nosotros ha de manifestarse, también puede traducirse como la gloria para nosotros. Mientras tanto, en el verso siguiente se nos dice que la creación natural también será redimida cuando se consume nuestra redención.

Todo el universo creado ha sufrido las consecuencias del pecado humano, y ha estado sujeto a contaminación, futilidad y corrupción. Sin embargo, ese proceso de deterioro es sólo temporal, porque Dios ha provisto esperanza y liberación. En el tiempo de nuestra redención final, la creación misma será purificada y compartirá nuestra gloria.

Así como las primicias de la cosecha son un anticipo de todos los frutos que se pretende recolectar, la dádiva del Espíritu Santo constituye una primicia de lo que recibiremos con la plena adopción como hijos de Dios, cuando nuestros cuerpos sean redimidos.

La metáfora también sugiere que el Espíritu Santo nos permite saborear lo que será la vida por venir. Nosotros gemimos porque, aunque nuestras almas han sido salvadas, nuestros cuerpos aún están sujetos al dolor y al pecado. Pero miramos hacia adelante con esperanza, aguardando la resurrección de nuestros cuerpos, que serán liberados de su fragilidad y del pecado que en ellos se esconde.

Pregunta Nº 43: Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿A qué esperarlo?

Es más que obvia la pregunta de Pablo. Ni siquiera es sustancial porque sólo la utiliza para afirmar y reafirmar un concepto muy relacionado con la fe, tal lo es la esperanza. Son certezas sin la contundencia de lo palpable, así es que, si en el marco de esa esperanza es que hemos sido salvos, jamás podríamos aguardar verlo con nuestros propios ojos, ya que si lo hiciéramos, nada tendría que ver eso con esa antigua certeza de lo que se espera, y convicción de lo que no se ve.

El verso 26 consigna que el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad para orar, y la palabra griega que se traduce aquí como “ayuda”, es la misma que se utiliza en Lucas 10:40, donde Marta le pide a María que le ayude. El término, por esa razón, no implica que el Espíritu va a orar en lugar nuestro, sino que se nos une para hacer más efectivas nuestras débiles oraciones.

Algunos también interpretan los gemidos como emitidos por el Espíritu Santo, debido a que el texto dice que el Espíritu los usa para interceder por nosotros. Otros consideran que Pablo se refiere a “gemidos” nuestros, debido a varias razones: el verso 23 dice que nosotros gemimos; tales gemidos, que parecen indicar cierto grado de desesperación y angustia, se entienden en el caso de las criaturas, no del creador, y esta afirmación explica el verso 26, el cual dice que el Espíritu nos ayuda, no que nos reemplaza en nuestras oraciones.

Y me ha parecido interesante ampliar esto, porque existe toda una mitología respecto a los gemidos indecibles, interpretándolos como el típico orar en lenguas, y en lo que supuestamente sería una oración propia, armada sin nuestra participación por el Espíritu Santo para no permitirnos equivocarnos. ¿Falacia? ¿Verdad no revelada? Ora y serás direccionado a la verdad genuina.

La expresión que se traduce como indecible, no necesariamente significa silente, sino que más bien quiere decir “imposible de poner en palabras”. Si el verso 26 se refiere a los gemidos del Espíritu Santo, que no podemos escuchar, entonces simplemente ofrece aliento afirmando que el Espíritu ora por nosotros, y lo hace con efectividad cuando nosotros no sabemos hacerlo.

Pero, si como parecería ser más probable, son tomados por el Espíritu Santo y convertidos en efectiva intercesión delante del trono de Dios. Pablo está hablando en este versículo, en términos generales, de la vida de oración de los cristianos, no discute específicamente la cuestión de hablar en lenguas. Sin embargo, hay similitud entre ambas experiencias; el hablar en lenguas a menudo es orar o adorar emitiendo sonidos que no comprende la persona que los emite, y ambas modalidades del lenguaje se deben a la actividad del Espíritu Santo.

Aún en las dificultades y el sufrimiento, aún en la más amarga desilusión, aun cuando maltratados, los cristianos deben saber que Dios obra en medio de esas situaciones; para que se cumplan sus buenos propósitos en sus hijos. Puede que Dios cambie o no la situación directamente, pero aún si se mantiene difícil, Dios garantiza buenos resultados al final, inclusive una mayor madurez a quienes, como dice el verso 28, a los que conforme a su propósito, son llamados.

La conjunción “porque”, que vemos en el verso 29, introduce la razón de las seguridades dadas en el verso anterior. Pablo mira hacia el pasado lejano y observa que el propósito de Dios para su pueblo siempre ha sido bueno.

Luego dice que a los que antes conoció, también los predestinó, y la pregunta que queda en pie, es, para qué. Para que fueran como Cristo, esa es la respuesta. Entonces se fija en el pasado reciente y observa que Dios llamó y justificó a su pueblo.

Finalmente, Pablo mira hacia el futuro distante y encuentra que el plan de Dios es glorificar, esto es, dar un nuevo cuerpo a todos los que han sido justificados. Todos los propósitos de Dios para su pueblo, desde el pasado lejano hasta el futuro distante, han sido buenos; de ahí que Pablo concluya que sus propósitos para el presente, aún en medio de las dificultades, también son buenos.

Cuando habla de los que antes conoció, significa que no sólo que Dios sabía que existiríamos, o algo más sobre nosotros, sino que se trataba de personas que Dios conocía de antemano. Se puede parafrasear así: “Aquellos en los que Dios pensó dentro de una relación personal redentora.”

Predestinó, en tanto, es que de alguna manera planeó que al final serían como Cristo. Siempre me ocupo y preocupo en aclarar, cuando se habla de predestinación, que ella existe y es real en cuanto  la iglesia, no a cada uno de nosotros en lo individual. Los justos por su fe vivirán.

Finalmente, cuando habla de que seremos o seríamos conforme a la imagen de su hijo, en cierta forma está resumiendo, en estos dos versículos, una especie de bosquejo o secuencia de acontecimientos, indicando ellos que todo el que haya sido incluido en ella la completará.

¿Quién Contra Nosotros?

(Verso 31) = ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros?

(32) El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no nos dará también con él todas las cosas?

(33) ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

(34) ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

(35) ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

(36) Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero.

(37) Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

(38) Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, (39) ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Preguntas Nº 44 y 45: ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros?

Triunfante y desafiante, Pablo formula algunas preguntas, de las que aquí tenemos dos, que no pueden ser respondidas. Están diseñadas para dar a los creyentes una sensación más que profunda de seguridad espiritual, una seguridad que, si eres alguien que auténticamente cree, llega hasta hoy.

Prueba, -reitero, si eres una persona de fe, de otro modo ni lo intentes-, plantarte delante de alguien y hacerle puntual y textualmente la misma pregunta, aunque de un modo coloquial y directo. ¿Qué me puedes decir de esto que voy a expresarte ahora?

Y a renglón seguido, le lanzas aquello en lo cual, -reitero una vez más-, definitivamente crees sin dudar, y que consigna que, si Dios está con nosotros, esto es, de nuestro lado, luchando nuestra misma guerra y peleando nuestra misma batalla, ¿Quién podría atreverse o a animarse a enfrentarnos?

Sé que en tu mente hay respuestas o ideas encontradas, porque si bien no vacilarás en decirlo y aún a creerlo con todas tus fuerzas, en algún recóndito rincón de tu ser, podría instalarse esa pequeña duda que nos dice que sí, que quizás sea así, pero que algunos demonios parecerían atreverse de todos modos a perturbarnos y hasta atormentarnos la vida.

Aquí es donde debo aclararte con mayor amplitud eso que te he venido reiterando en cada caso. Dice que nadie se atreverá contra ti, si Dios está contigo. Y esto no tiene nada que ver con salvación, ni con iglesia ni con reuniones. Esto tiene que ver con cumplir con el propósito de Dios y ser obediente a su palabra.

¿Tú me aseguras que todos aquellos que conoces viven así? ¿Sí? Entonces yo te aseguro que ningún diablo los podrá tocar. ¿Los están tocando y fuerte, me dices? Entonces mucho me temo que esas personas no están viviendo como a ti te parece que están viviendo.

Pregunta Nº 46: El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no nos dará también con él todas las cosas?

He oído a muchos predicadores, (Conmigo incluido), decir muy sueltos de cuerpo, (Yo incluido), que el evangelio es ilógico, que carece de toda forma de lo que conocemos como la lógica, elemento nacido en Grecia que influyó notablemente la vida de Occidente.

¿Sabes qué? Toda esa sarta de predicadores, (Conmigo incluido), se ha equivocado de medio a medio. Ha dicho algo con ligereza, (Yo incluido), y de ese modo ha conseguido confundir a más de uno. Porque si este razonamiento de Pablo no contiene pura lógica al ciento por ciento, yo no sé quién soy.

Si alguien no duda de poner a su propio hijo, y para más peso su único hijo, no sólo a sufrir horrores físicos y psíquicos, sino también una tremenda muerte como es la que se padece en una cruz, sólo por amor a toda una creación perdida, ¿Cómo podrá mezquinar algo más material y perecedero que una vida tan valiosa?

Con eso te estoy no sólo diciendo, sino también asegurando que, cuando pides algo que es conforme al propósito y la voluntad de Dios, (No puedes pedirle algo ilícito o pecaminoso, claro), por una simple razón de lógica, Dios te lo otorgará. Porque si otorgó su Hijo unigénito a tu favor, ¿Cómo no lo haría con algo mucho menos valioso?

Pregunta Nº 47: ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

Podríamos hablar de muchos destinatarios para esta pregunta, pero sólo alcanzo a ver uno con toda nitidez. Él es, desde siempre, el gran acusador de los hermanos. No importa con qué rostro se presente, con qué voz se haga oír o con qué cultura lo analice. Siempre será él quien está en las sombras.

No te sirve, por ejemplo, para evadir un justo juicio ante un inocultable error, equivocación, transgresión sencilla, transgresión grave o directamente pecado. Por cada una de estas cosas, serás justamente acusado, justamente juzgado y justamente condenado. De lo que sí te salvará esto, es de las falsas acusaciones. Allí es donde Dios, detrás de ti, aparecerá en su momento y tiempo exactos para poner las cosas en su lugar. Sólo créelo.

Pregunta Nº 48: ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

Suponte que tú transgredes algunas de las leyes terrestres. Al hacerlo, a menos que ese error haya sido cometido en una acción inconsciente, o por ignorancia, es inevitable que la ley humana te alcanzará, te apresará, te juzgará con mayor o menor equidad y, finalmente, te sentenciará y, en algunos casos, hasta te ejecutará.

Sin embargo, en el mundo del Espíritu las cosas son diametralmente opuestas. Habiendo una justicia superior a todo lo que conoces como justicia en la tierra, esa justicia sólo actuará cuando quien es su supremo Juez y Hacedor, de la orden. No antes.

Aquí, lo que se nos está diciendo, (Porque lo que Pablo dice a los Romanos es vigente y válido para ti y para mí, hoy), que es Cristo quien actuará como juez sobre todo el mundo, pero no nos condenará; aún ahora. Él intercede por nosotros; es decir, trae las peticiones ante Dios. Ese es nuestro evangelio. Cualquier otra cosa, burda imitación babilónica y blasfema.

Preguntas 49 y 50: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

Para cualquier creyente desalentado este poderoso pasaje ofrece hoy las seguridades del amor de Cristo en un nivel y escala que nos resultaría imposible acceder por cualquier otra vía humana. Nos muestra que el Señor está presente en todo momento de nuestras vidas, sean cuales fueren esos momentos y traigan lo que traigan ellos.

No puedo resistir preguntarme si existirán motivos mayores de descontento por nuestra parte, que estos mencionados por Pablo. Si no existen, entonces nunca nos separaremos del amor de Cristo en esta vida. Aún en medio de las dificultades seremos más que vencedores. Él lo dijo, yo lo creo.

Y cabe añadir que donde dice precisamente que somos más que vencedores, el término griego que se ha traducido como tal, es hupernikao. Proviene del vocablo huper, que significa “sobre y por e cima de”, y nikao, que es “conquistar”.

Por lo tanto, la palabra describe a uno que es victorioso en grado sumo, que gana una victoria más que ordinaria, porque está en condiciones de triunfar en forma absoluta. Este no es un lenguaje arrogante sino de confianza. El amor de Cristo conquistó la muerte, y debido a ese amor –su amor-, somos hupernikao.

9

Partiendo Desde el Rechazo

 (Romanos 9: 1) = Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, (2) que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.

(3) Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; (4) que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; (5) de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.

Pablo está expresando genuino pesar por los incrédulos entre los judíos. Pablo no desea ser separado de Cristo con tal de que otros judíos se salven, pero su dolor por ellos es tan profundo que virtualmente se pone en esa actitud.

Rechazo y Propósito

(6) No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, (7) ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: en Isaac te será llamada descendencia.

(8) Esto es: no los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.

(9) Porque la palabra de la promesa es esta: por este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo.

(10) Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre. (11) (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), (12) se le dijo: el mayor servirá al menor.

(13) Como está escrito: a Jacob amé, más a Esaú aborrecí.

El hecho de que Dios escogiese a Jacob en lugar de Esaú, no se basó en nada que hubiesen hecho o pudiesen hacer en el futuro. Este es el misterio de la elección divina. No hay misterio en cuanto a las conductas globales de Dios, pero sí y muchos en las parciales.

Rechazo y Justicia

(14) ¿Qué, pues, diremos? ¿Qué hay injusticia en Dios? En ninguna manera.

(15) Pues a Moisés dice: tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca.

(16) Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.

(17) Porque la Escritura dice a Faraón: para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra.

(18) De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.

(19) Pero me dirás: ¿Por qué, pues inculpa? Porque ¿Quién ha resistido mi voluntad?

(20) Más antes, oh hombre, ¿Quién eres tú para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: por qué me has hecho así?

(21) ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?

(22)  ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, (23) y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, (24) a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo los judíos, sino también los gentiles?

(25) Como también Oseas dice: llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no amada, amada.

(26) Y en el lugar donde se les dijo: vosotros no sois pueblo mío, allí serán llamados hijos del Dios viviente.

(27) También Isaías clama tocante a Israel: si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo; (28) porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud.

(29) Y como antes dijo Isaías: si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia, como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes.

Pregunta Nª 51: ¿Qué, pues, diremos? ¿Qué hay injusticia en Dios? En ninguna manera.

¿Cuántas veces, ante determinadas circunstancias desfavorables, has pensado algo así? ¿Cuántas veces has estado a punto de suponer que verdaderamente Dios no es enteramente justo y que es más que evidente que le resultan más simpáticos los pícaros que los serios?

Debo responder igual que Pablo: en ninguna manera. La Biblia entera está repleta de relatos donde se ve la auténtica justicia de Dios y su apego formidable a la equidad bien entendida. Y aclaré esto último, porque, generalmente, cuando imaginamos que Dios es injusto, estamos viendo al asunto con los ojos de la carne y no con los del Espíritu.

Además, sabemos perfectamente que Dios nunca es injusto al tratar con su pueblo. Como Creador soberano que es, tiene el derecho legítimo de actuar de acuerdo con su voluntad, ya sea en ejercicio de su compasión o en ejercicio de su ira. No es culpa de Dios si los hombres optaron por mostrarlo de un solo lado y dejaron oculto el otro. Su palabra dice que posee los dos. Dios justo y Dios fuego consumidor.

Preguntas Nº 52 y 53: Pero me dirás: ¿Por qué, pues inculpa? Porque ¿Quién ha resistido mi voluntad?

Pablo se anticipa a esta objeción común a lo que ha enseñado en el versículo anterior. Si Dios escoge tener misericordia de quien Él quiere y endurecer el corazón a quien Él quiere, y si su decisión se basa en última instancia en su propia voluntad, ¿Entonces cómo puede ser considerado justo que Dios juzgue a aquellos que se nieguen a creer?

Preguntas Nº 54 y 55: Más antes, oh hombre, ¿Quién eres tú para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: por qué me has hecho así?

¿Quién eres tú para ponerte a discutir y cuestionar a Dios por sus decisiones? Verdaderamente y con una mano en el corazón: ¿Habrá un hombre, una persona, un minúsculo ser humano por allí que suponga que puede plantarse frente a Dios y cuestionarle sus decisiones?

Todo parecería indicar que no, que pese a sus enormes defectos, los hombres de alguna manera no son idiotas y entienden perfectamente que una mente finita, que nace, crece, se desarrolla y muere, jamás podría entender y mucho menos censurar a una mente eterna e infinita, pero…

Y la pregunta siguiente lo dice todo. Somos vasos de barro a los cuales se nos ha soplado aliento de vida. Y es con ese aliento divino que confundimos todo y empezamos a hacer barbaridades. ¿Seremos capaces de criticar a nuestro propio creador, como si fuéramos los supremos nosotros? ¡Pobre hombre fatuo y soberbio!

Pregunta Nº 56: ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?

Cuestionar la moralidad de las acciones de Dios es, por lo menos, inadecuado. Las criaturas no tienen derecho a objetar lo que su Creador hace. Sin embargo, tales enseñanzas no deben de ninguna manera conducirnos a pensar que los pecadores no pueden creer aunque lo quisieran, porque la Escritura no enseña eso.

Ella afirma repetidamente que todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. Esta apelación de la Escritura a los incrédulos se mantiene tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento.

Ocurre que la cultura helenística desparramada por años en las sociedades de Occidente ha plantado una estructura de pensamiento muy difícil de erradicar. El hombre se siente el centro mismo de la creación y poco menos que impune en cada una de sus decisiones.

Por lo tanto, decirle que no puede cuestionarle nada a Dios porque no le asisten derechos para ello, es entrar en confrontación franca y directa con su egocentrismo. No le hace, Dios sigue siendo soberano y, en el final de esta y de todas las historias, la veracidad de este concepto puede comprobarse fácilmente.

De hecho, el hombre y todas sus vanidades y soberbias, un día se muere y concluye con todas sus aspiraciones terrenales. Mientras tanto, ese Dios al que quiere cuestionar sigue en pie y vigente porque es eterno, algo que ese hombre no puede entender ni razonar con su mente finita.

Pregunta Nº 57: ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo los judíos, sino también los gentiles?

(30) ¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por fe; (31) más Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó.

(31) ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezamos  en la piedra de tropiezo, (33) como está escrito: he aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída; y el que creyere en él, no será avergonzado.

Pregunta N 58: ¿Qué, pues diremos?

Es casi como preguntarnos qué podríamos decirle a la gente que atendemos semanalmente en grupos o en una congregación, si de pronto se enteraran que es salvo alguien que ha sido tremendo incrédulo por años, impío, pecador a ultranza, que de improviso en un enorme paso de fe se decide a creer y confiar en que Dios lo perdonará ampliamente y lo restaurará para el día final.

¿Cómo le explicaríamos a todos esos hermanos que ese hombre o esa mujer, con un simple acto de fe sincera, desprovista de toda especulación de conveniencia personal o de reputación propia, decide confiar en un Jesús que hasta ayer no conocía, mientras que no parece suceder lo mismo con ese anciano que viene al templo desde hace cincuenta años y su vida sigue igual de gris y miserable?

Pregunta Nº 59: ¿Por qué?

En ese por qué, tiene necesariamente que haber una respuesta que conforme, que acredite que Dios no hace cosas porque sí, sino guiado por su propia palabra, sus principios básicos y su voluntad eterna de ser justo en todo. Esa persona accede a salvación en última instancia porque se decidió por la fe en lugar de hacerlo por las obras, tal como la religión ha enseñado y predicado a todos los que eran sus adeptos semanales.

10

Evangelizando a Israel

Romanos 10: 1) = Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.

(2) Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia.

(3) Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; (4) porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.

(5) Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas.

 (6) Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (Esto es, para traer abajo a Cristo): (7) o, ¿Quién descenderá al abismo? (Esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos).

(8) Más, ¿Qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: (9) que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

(10) Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

(11)Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

(12) Porque no hay diferencia entre el judío y el griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; (13) porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

Hay algo que resulta más que evidente con una lectura simple de los primeros versos de este capítulo. La justicia de Dios, esa tan ansiada y hasta reclamada justicia divina, es simplemente estar en paz con el Señor, y viene únicamente a través de la fe en Jesucristo.

Algunos han considerado, y quizás lo siguen haciendo, que Cristo es el fin de la ley en el sentido de que Él constituye la meta y representa la consumación de esta. Sin embargo, “La Ley” se refiere aquí al sistema de obtener la justificación por nuestros esfuerzos. Cristo es ciertamente la realización perfecta de todo lo que pide la Ley, pero también el fin de la Ley como vía para alcanzar la justicia de todo aquel que cree.

De ahí que Pablo haga énfasis en la suficiencia de la fe para recibir la justicia de Dios, porque al llenar los requerimientos de la Ley, Cristo satisfizo sus reclamos. Este versículo no significa que un cristiano deba ignorar las normas morales o los mandamientos de Dios.

Pregunta Nº 60: ¿Quién subirá al cielo?

La pregunta es más que sencilla, y casi que no merece comentario anexo. Pablo consigna que ninguno de nosotros estamos en condiciones de preguntarnos eso con relación a la remota posibilidad que un hombre, con sus insignificantes fuerzas de hombre, pueda subir nada menos que al cielo y descender de ese lugar, si eso fuera posible, nada menos que a Cristo, a la tierra de los mortales. ¿Habrá un  hombre así? Ni lo sueñes.

Pregunta Nº 61: ¿Quién descenderá al abismo?

Es la misma clase de pregunta que lo anterior, pero en este caso refiriéndose al infierno. ¿Existe un hombre de carne y hueso capaz de descender a los mismos infiernos para procurar sacar de allí nada menos que a Cristo? Tampoco lo sueñes, no existe tal hombre, ni existirá jamás.

Pregunta N 62: ¿Qué dice?

Lo que dice se ha convertido con el correr de los tiempos, en una de las bases más profundas y esenciales de nuestra doctrina. Y de paso te recuerdo que cuando digo doctrina, estoy diciendo enseñanza. Y no enseñanza bíblica, enseñanza de cualquier clase.

Doctrina no es Biblia, es enseñanza. Y la enseñanza de los primeros apóstoles, por ejemplo, que es la famosa doctrina de los apóstoles de la que se habla en hechos, es esencialmente un estilo de vida. Un estilo de vida que, tal como lo dice Joel, tendrá que ser profética en los últimos días.

Aquí lo que dice es que si declaramos en voz alta, como para que se escuche en el cielo y también en el infierno, que Jesucristo es el Señor, y creemos fielmente en nuestro ser íntimo que Dios lo levantó de los muertos, entonces seremos salvos. Y no es un método ni un “abracadabra”; es ley divina.

Creer Para Invocar

(14) ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien  no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique?

(15) ¿Y cómo predicarán si no fueran enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

(16) Más no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿Quién ha creído a nuestro anuncio?

(17) Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

(18) Pero digo: ¿No han oído? Antes bien, por toda la tierra ha salido la voz de ellos, y hasta los fines de la tierra sus palabras.

(19) También digo: ¿No ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice: yo os provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo; con pueblo insensato os provocaré a ira.

(20) E Isaías dice resueltamente: fui hallado de los que no me buscaban; me manifesté a los que no preguntaban por mí. Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor.

Pregunta Nº 63: ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído?

Esta es una pregunta que suena a verdad de Perogrullo, porque cualquier persona medianamente coherente sabe perfectamente que nadie podría invocar como solución a algo espiritual en su vida, a una deidad en la cual no cree. Sin embargo, déjame decirte que eso está sucediendo en este y en anteriores tiempos.

¿Cuál es la incredulidad que vemos en el mundo secular? La que sostiene la vida de gente que ha decidido vivir por fuera de lo que Dios diga o disponga. Pero la Biblia habla de incredulidad, y la Biblia hasta dónde yo sé, está escrita para la iglesia, no para el mundo.

Entonces la pregunta, es: ¿Cuál es la máxima incredulidad que vemos dentro de la iglesia? La de invocar a Dios, trabajar para Dios, cantar para Dios, hablar todo el tiempo de Dios y hasta predicar respecto a Dios, sin terminar de creer sinceramente en ese Dios.

¿Puede hacerse eso? De hecho, se hace, se está haciendo. Por esa razón es que la iglesia en su conjunto no alcanza a prevalecer sobre las inclemencias del mundo secular. Por siendo enviada a plantar en el planeta al poder de Dios manifestado, lo único que ha podido conseguir es establecer dogmas religiosos.

Pregunta Nº 64: ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?

Aquí el tema varía y muta abruptamente de la incredulidad al evangelismo. Porque del modo en que hay mucha gente que no puede creer en un Dios que ya conoce y del cual ha tenido novedad, información y proclama, así también hay otra gran cantidad que no cree sencillamente porque no lo conoce.

La pregunta, en estos casos, siempre suele ser la misma: ¿Quién irá? ¿Cuántos obreros habrá dispuestos a decir la antigua pero vigente frase de “heme aquí” que los grandes expresaron como firme paso de fidelidad y obediencia al mandato?

Pregunta Nº 65: ¿Y cómo irán sin haber quién les predique?

Esta es, a grandes rasgos, la respuesta a la incógnita mencionada en el ítem anterior. Y quiero retornar a algo que ya he enseñado en muchas ocasiones, pero que quiero reiterar porque no siempre se ha entendido correctamente, y es el verdadero significado de la palabra predicar.

Predicar es un vocablo compuesto de dos fases: pre, que tiene que ver con la anticipación de algo, como es en el caso de pre-conceptos o pre-destinación. Y el otro vocablo del compuesto que es dicar. El día que lo estudié, para mi infinito asombro, descubrí que este término se refería, nada menos, que a la sustancia de los ángeles caídos.

Por lo consiguiente, cuando hablamos de predicar, o pre-dicar, nos estamos refiriendo específicamente a un discurso que preanuncie la victoria de los santos sobre los ángeles caídos. De modo tal que, no existe ni podría existir bíblicamente tal cosa como predicar sin hablar de ángeles o demonios, ambos están incluidos en la palabra que agrupa ese discurso.

Pregunta Nº 66: ¿Y cómo predicarán si no fueran enviados?

Esta pregunta paulina no está tomada al azar ni tampoco es ni por las tapas, un producto azaroso. Es la conclusión o la resultante de un tema que no sólo sigue preocupando a los cristianos de este tiempo, sino que es más que notorio que ya preocupó de sobremanera a los antiguos.

Un predicador no es un hombre que se para frente a un púlpito, abre su Biblia, lee cuatro versículos, evalúa tres puntos a tocar, expresa una introducción humanista, un desarrollo teológico y generalmente una conclusión moralista. Un predicador es un hombre que ha sido enviado por Dios a decir exacta y puntualmente lo que Dios está diciendo en el día de hoy. No ayer ni mañana, Hoy.

Por lo tanto, esta pregunta tiene una respuesta que lamentablemente nos ha tocado observar demasiadas veces como para entender que no es cualquier tontera. Quien no ha sido enviado, (Literalmente apostellos, de donde deriva apóstol), no puede decir absolutamente nada de parte de Dios. Sólo lo hará con lo que emana de su propia sabiduría humana. El resultado, es el que todavía podemos ver.

Pregunta Nº 67: ¿Quién ha Creído a Nuestro Anuncio?

Y esto tiene que ver con el resultado, con la conclusión, con los frutos de ese trabajo. Porque tú puedes armar el mejor escenario, utilizar la mejor estrategia y dar curso favorable a las mejores técnicas conocidas de evangelización masiva o personalizada, según corresponda, pero ¿Sabes qué? Nada ocurrirá si los que oyen tu anuncio no quieren, no saben o no pueden creerlo. Todo habrá sido tiempo perdido.

Y las recomendaciones que pueden suministrarse en estos casos, no siempre terminan siendo bienvenidas por una simple razón: no parecen ser ni complicadas ni profundas, por eso no alcanzan a llamar la atención. Sin embargo, pese a todo ello, sigue siendo la única verdad posible y viable si quieres que ellos crean tu anuncio: deberás entregárselo al Espíritu Santo, porque Él es el único que puede producir convicción de pecado y guiar a las personas a toda verdad, que es como decir: guiarlos a Jesucristo.

Pregunta Nº 68: ¿No han Oído?

No sé si a ti te ha sucedido alguna vez, pero a mí sí me ha ocurrido y por eso te lo comparto. Trabajando en un gran periódico, en una enorme sala de redacción, utilizando las que hoy ya son híper antiguas máquinas de escribir mecánicas, el horario de cierre de edición resultaba un bullicio tan estrepitoso que, concentrarse allí para escribir algo, resultaba una tarea poco menos que titánica.

A mí me costó su tiempo, pero descubrí un día que, mientras el sonido ambiente seguía siendo tremendo y mis colegas que ya habían cerrado sus páginas dialogaban en voz alta añadiendo más ruido al ya existente, yo contaba con la inconcebible capacidad de abstraerme, producir una sordera artificial en mis oídos y dedicarme a mi artículo sin estorbo aparente alguno ni fastidio por ruidos molestos.

No es casual ni original. El hombre tiene esa condición y sólo va a utilizarla cuando le plazca o le convenga. La ejercen los pequeños cuando se les reconviene por alguna travesura y ellos miran hacia otra dirección y no parecen tomar registro de nuestro discurso de regaño. Lo mismo suelen hacer algunos esposos para con sus esposas cuando ellas los regañan por tareas que no han hecho o errores que sí han cometido.

Esto quiere decir que, en ocasiones, podemos manejar nuestra capacidad auditiva como nos plazca o nos convenga. Y como al enemigo no le place que aquel en quien mora o influye oiga de Jesucristo, ¿Qué hará? Producirá una sordera espiritual de tal calibre que, aunque todos los cielos bajen a la tierra con un mensaje poderoso, siempre habrá gente que te jurará no haber oído nada. Por eso la pregunta: ¿No han oído? Por eso la respuesta de Jesús: El que tenga oídos para oír, oiga.

Pregunta Nº 69: ¿No ha Conocido esto Israel?

Todos sabemos que cuando la Biblia dice “Israel”, no necesariamente se está refiriendo a una nación que ubicamos en un sitio determinado de la geografía mundial. Puede incluirla, claro está, pero no es lo prioritario. Cuando la Biblia dice “Israel”, en primer lugar, se está refiriendo al pueblo santo, al pueblo elegido, al pueblo de Dios.

¿Eso incluye a los judíos? ¡Claro que los incluye! ¡Incluso incluye a los hoy musulmanes! Claro está que cada uno de ellos deberá, sola y únicamente, reconocer a Jesucristo como quien verdaderamente es y no como en cada una de sus doctrinas han enseñado que es. Y si lo reconocen y lo aceptan como salvador y Señor, no hay ni habrá religión que detenga su salvación.

Por lo tanto, cuando aquí Pablo formula la pregunta, lo que procura decir es si ese anuncio, esa predicación, esa proclama del evangelio ha sido conocida por el pueblo que Dios ama. Y si así hubiera sido, sólo faltará saber qué actitud tomará ese pueblo con ese tesoro para sus vidas.

11

Vendrá de Sion el Libertador

 (Romanos 11: 1) = Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín.

(2) No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: (3) Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme?

(4) Pero ¿Qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.

(5) Así también aún en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.

(6) Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.

(7) ¿Qué, pues? Lo que buscaba Israel no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos; (8) como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy.

(9) Y David dice: sea vuelto su convite en trampa y en red, en tropezadero y en retribución; (10) sean oscurecidos sus ojos para que no vean, y agóbiales la espalda para siempre.

Pregunta Nº 70: ¿Ha desechado Dios a su Pueblo?

La pregunta de Pablo, en este caso, es la que podría formularse cualquier buen creyente que, con gusto o contra gusto, esté militando en el marco de una de las muchas iglesias que no siempre cumplen con la voluntad o el propósito de Dios. ¿Es que por ese tema desechará Dios a su iglesia?

La respuesta, inevitablemente será la misma: en ninguna manera. Dios jamás desechará a su iglesia. Lo que sí podría llegar a ser desechado, es el conjunto de personas que, refugiándose en lugares que dicen ser iglesia, en realidad no lo son, y operan en favor de las artimañas del infierno. De todos modos, siempre habrá un remanente santo en cada lugar que se visite.

Pregunta Nº 71: ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme?

En el contexto contemporáneo, esto también tiene su correlato. Es notorio que las babilonias falsas, imitadoras y en muchos casos directamente satánicas en sus movimientos, han matado los profetas que han llegado a advertir de estas cosas. No en lo físico, obviamente, pero los han matado con la calumnia, con la discriminación y, -muy de moda en estos tiempos-, mediante el uso de las llamadas redes sociales.

¿Es que alguien podría imaginar que desde internet, Facebook, Instagram o «X», por citar algunas de esas redes, se puede descalificar nada menos que a un profeta del Señor? De hecho que no, salvo que aquellos que ingresen a estas redes, tengan como premisa creer más lo que allí se dice que lo que la Biblia dice. En ese caso, su éxito estará garantizado. Y me temo que en una gran proporción de casos, es así.

Veamos: sean por las cusas que sean, ¿Cuánto cuesta hoy a un cristiano fiel, honesto y sincero, encontrar un sitio específico donde pueda adorar a Dios con total libertad y con alto reaseguro de genuinidad? Mucho. ¿Y eso por qué ocurre? Simple: porque se han ocupado en todo este tiempo de derribar los verdaderos altares para erigir los falsos.

Pregunta Nº 72: ¿Qué le dice la Divina Respuesta?

Resultaría obvio añadir que cuando habla de “divina” respuesta se refiere a lo que Dios mismo expresa respecto a lo narrado anteriormente. Y, curiosamente, lo que el Señor dice allí, tiene comparación inmediata con mucho de lo que en este tiempo se está viviendo en nuestros ambientes cristianos.

Dice que se reservan siete mil hombres. Recuerda que siempre que la Biblia menciona al número siete, lo que en realidad está diciendo es que se trata de todos los que sean necesarios, muy similar a aquel setenta veces siete del perdón. ¿Y qué rol juegan estos siete mil? No doblar las rodillas ante Baal.

¿Qué cosa estimaría hoy el Señor como baales? Tú y yo lo sabemos muy bien: cualquier clase de idolatría en la que el hombre ponga su corazón. No necesariamente estatuas, hasta un ministerio cristiano puede convertirse en ídolo para su responsable si no sabe colocarlo detrás de Aquel a quien dice servir.

Y luego añade el Señor que Él va a componérselas para hacer lo que se debe hacer no ya con las multitudes supuestamente convertidas, sino con los pequeños remanentes conformados por esos que, precisamente, no han doblado sus rodillas para con nada de lo que Babilonia busca tentarlos.

Pregunta Nº 73: ¿Qué pues?

Pasa en idioma actual lo que dice el verso siete, a continuación de esta pregunta. “Lo que buscaba la iglesia como institución, no lo ha alcanzado, pero los elegidos, que no siempre son admitidos ni bienvenidos en esas instituciones, sí lo han alcanzado.

Y luego añade algo que debe dejar pensando a más de uno que lee esto: porque dice que “los demás, fueron endurecidos”, para agregar como concepto que recibieron un espíritu de estupor, que producen ojos espirituales que no pueden ver lo que Dios está mostrando y oídos espirituales que no pueden oír lo que Dios mismo está diciendo en este tiempo. ¿Te queda alguna duda que es exactamente así?

Pablo aquí se señala a sí mismo como un ejemplo del hecho de que hay un remanente de Israel que ha sido salvo. Y dice Israel, porque alude aquí a la mayoría que es judía, desde su punto de vista étnico, incluyendo su liderazgo reconocido. Habiendo fallado en obtener una correcta relación con dios por sus propios esfuerzos, se endurecieron. La incredulidad persistente y obstinada hizo caer la justicia de Dios sobre ellos.

Honrar el Ministerio

(Verso 11) = Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos.

(12) Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿Cuánto más su plena restauración?

(13) Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio, (14) por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos.

(15) Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo. ¿Qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?

(16) Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.

(17) Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, (18) no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.

(19) Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado.

(20) Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.

(21) Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.

(22) Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.

(23) Y aún ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar.

(24) Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿Cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?

(25) Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; (26) y luego todo Israel será salvo, como está escrito: vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad.

(27) Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados.

(28) Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres.

(29) Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.

(30) Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, (31) así también estos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia.

(32) Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.

(33) ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!

(34) Porque ¿Quién entendió la mente del Señor? ¿O quien fue su consejero?

(35) ¿O quien le dio a él primero, para que le fuese recompensado?

(36) Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.

Pregunta Nº 74: ¿Han Tropezado los de Israel para que Cayesen?

“La incredulidad de Israel abrió la puerta de las oportunidades a los gentiles. El propósito de Dios es que cuando los judíos incrédulos vean a un gran número de gentiles volverse a Cristo, se pondrán celosos, se arrepentirán y vendrán a la fe”. Este que terminas de leer es el comentario profesional de un prestigioso teólogo que piensa y entiende lo mismo que por años ha enseñado la iglesia cristiana como doctrina básica. ¿Sabes qué? Ni por las tapas. Muchísimos años después, nosotros que somos esos gentiles, seguimos llegando en mayor o menor medida y cantidad a Cristo, mientras ese pueblo judío sigue atado a su Torá, sus reglas, preceptos y formas tradicionales de creer.

Ni se muestran celosos ni se arrepienten de nada ni mucho menos vienen a un Cristo en el cual ninguno de ellos parecería tener deseos de creer. ¿Motivos? Varios, pero uno en especial: no han visto ni están viendo en lo que se llama iglesia cristiana, algo parecido al poder manifestado del Dios que ellos conocen como gestor del mar abierto para que pase Moisés y su gente. ¿Está equivocado, entonces, ese prestigioso comentarista? No parece que sea así, porque el texto escrito lo expresa. ¿Se equivocó Dios, entonces? Tampoco. Sólo que los tiempos kairos de Dios no son ni por las tapas similares a los tiempos kronos del hombre. Allí radica la diferencia. Además, a nadie se le ha ocurrido pensar que lo que antes fue llamado judío, como pueblo elegido pero desobediente, hoy simplemente sea creyentes. Como pueblo elegido, pero como responsables de un sinfín de desobediencias también.

Pregunta Nº 75: ¿Cuánto más su Plena Restauración?

Durante años se enseñó que lo que Pablo señala aquí es el momento de la reunión de todo el pueblo judío que, por plena disposición de Dios, abandonará su estado permanente de idolatría y se volverá en masa a Jesucristo, siendo salvos en el último instante. A ese momento, consignan los mejores comentaristas, es el que en este texto se denomina como Plena Restauración.

Muy bien; jamás osaré mostrarme en oposición con tan dignos pensadores y lectores de la Palabra, pero sí por lo menos permitirme deslizar algo a simple título de revelación silenciosa. ¿Y si el llamado pueblo santo de Dios del Antiguo Testamento, los judíos, han dejado paso a los creyentes masivos del Nuevo Testamento? ¿Y si de lo que aquí se está hablando es de la restauración de tantos y tantos hijos genuinos que hoy por hoy andan perdidos en las idolatrías de las babilonias falsas imitadoras de la iglesia verdadera? Tómalo o déjalo; puedes seguir creyendo lo que se ha enseñado, nadie te lo reprochará. Pero también puedes, -al menos-, darle alguna clase de seriedad a esto que te comparto y, por lo menos, tenerlo en cuenta a futuro. Por si llegado el momento tienes que tomar decisiones en instancias diferentes a las enseñadas por siempre.

Pregunta Nº 76: ¿Qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?

Si tú preguntas hoy a un optimista dinámico que ama al Señor y quiere lo mejor para su iglesia, cuál es el estado en que esta se encuentra ahora, ¿Qué crees que responderá? Ese optimista, que lo es pero sin que por eso haya perdido su capacidad de razonamiento y análisis, para honrar su optimismo y su nivel superlativo de fe, te dirá que no te preocupes, que la iglesia en este tiempo está pasando por una etapa de cierto adormecimiento del cual, en cualquier momento, el Señor mismo la va a sacar sacudiéndola al grado sumo si es necesario. Una iglesia dormida.

Claro está que, si la misma pregunta se la formulas a un creyente tan fiel como el otro, pero de cierta tendencia pesimista o con distinto nivel o entendimiento de su fe, la respuesta no será la misma. Este cristiano será mucho más contundente y lapidario. Te dirá que por culpa de tal y tal y por causa de esto y lo otro, lamentablemente la iglesia de este tiempo está espiritualmente muerta. De hecho, la concepción no es la misma, ya que alguien que duerme va a despertarse en algún momento y andará sobre sus pies sin problemas, mientras que alguien que ha muerto, de no mediar milagro de resurrección, seguirá en ese estado.

De eso es lo que se está hablando aquí: del milagro de una restauración de un cúmulo de hombres y mujeres que, por diversas causas, o una específica en suma, se encuentran espiritualmente muertos, separados del Dios de todo poder y condenados irremediablemente. Y que por simple misericordia divina, amor inconmensurable y decisión de Dios de restaurar, el milagro de la vida espiritual retornará a ellos y verán fluir vida dinámica en sus cuerpos individuales y en el cuerpo global.

Pregunta Nº 77: ¿Cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?

Es muy importante lo que se lee anteriormente a esta pregunta en el verso 16. No sólo importante, sino cierto de toda certeza. Y no sólo en este asunto, sino en todos los que pueda tener competencia el concepto. Si la primicia de algo, (Eso es el adelanto, la cuota inicial de una serie posterior) es santa, no tiene por qué no serlo la masa restante. Si la cuota entrega es de dinero legítimo, ¿A quién se le ocurriría suponer que el resto del pago será con dinero falso? Si la raíz, (Esto es las bases de algo o alguien) es santa, también lo van a ser las ramas del árbol al cual esa raíz dio origen.

No obstante, luego va a aclarar y consignar que todos nosotros, que hemos sido injertados más tarde en el gran árbol del Reino, somos legítimamente participantes de todo aquello que los originales merecen por estirpe y raigambre. Un futbolista llega a un club determinado cuando faltan cinco fechas para concluir el torneo del cual, finalmente, ese club será campeón. El futbolista recién llegado comparte la celebración, los homenajes y hasta los premios que la obtención del torneo produce juntamente con sus compañeros, simplemente porque es un integrante más del plantel campeón. A nadie va a interesarle si comenzó junto con todos la campaña victoriosa o llegó cuando faltaban pocas fechas para su fin. Es campeón y se lo considera como campeón.

Pero, y siguiendo con el mismo ejemplo gráfico, ese futbolista se comportaría pésimamente si, cuando le ponen micrófonos delante de la boca o cámaras de televisión apuntándolo como una de las figuras del campeón, él se pusiera a alabarse grandemente a sí mismo, a sus virtudes y condiciones, y menoscabando o despreciando las condiciones de sus compañeros, siendo que en realidad estos jugaron todo un torneo completo, ganándolo, mientras que él llegó prácticamente cuando ya estaba todo definido. Eso es lo que se observa cuando alguien que recién entra al evangelio, habla de revelaciones personales y tratos privilegiados de parte de Dios en contra de lo que la mayor parte de sus hermanos viene realizando hace años.

Concluye esto con la contundente expresión que todavía muchos prefieren ignorar, pero que está allí escrita desde siempre. Si Dios ha sido misericordioso y paciente con los más antiguos, que serían las ramas naturales, ¿No lo será también con el más nuevo, esto es, con el injertado? ¡Claro que sí! Pero está la otra parte, lo que yo llamaría: la contraparte. Si llegado el caso Dios decide cortar aquellas ramas antiguas porque lo que andan diciendo y haciendo no sólo no coincide con lo que Él está diciendo, sino que directamente está en franca oposición, ¿Cómo puedes pensar que no cortará también al injertado, si es que elige hacer causa común con los antiguos equivocados?

Pregunta Nº 78: ¿Cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?

Si bien es cierto que en lo fundamental existen dos diferentes posiciones proféticas acerca del futuro de Israel, hay solamente un punto de vista bíblico con respecto a la actitud del cristiano hacia el pueblo judío. Primero, la Biblia nos llama a honrar el hecho de que, habiendo sido ellos el instrumento nacional por medio del cual la bendición mesiánica vino a la humanidad. En segundo lugar, algunos textos nos expresan que se debiera bendecir a toda la nación judía, orar con pasión sincera a favor de ellos y estar listos para dar testimonio a cualquier judío, con tanta espontaneidad y sencillez como lo haríamos ante cualquier otro ser humano.

En segundo lugar, no se puede decir que el mandato bíblico de orar por la paz de Jerusalén haya sido abrogado. De hecho, la alternativa profética a la enseñanza clásica a este respecto, nos muestre que cuando se habla de la Jerusalén se está refiriendo a la celestial, que es la iglesia, y no a la geográfica. Yo creo fielmente en todo lo que hasta aquí te he mencionado, pero en lo que no creo es en delimitar a Dios a un concepto meramente nacional. Mi Dios es el Dios del universo, no un Dios nacional. Utiliza naciones para sus diversas operaciones, pero si una de esas naciones, por la causa que sea, decidiera no obedecerle, Él recurrirá a otra. Dios no tiene compromiso nacional salvo con las gentes que obedecen su propósito.

En el verso 25, cuando habla del endurecimiento de Israel, la palabra que allí se traduce como tal, es porosis. Y este vocablo nos habla de endurecimiento, de callosidad. La palabra es un término médico que describe el proceso por el cual las extremidades de huesos fracturados se fijan mediante una osificación o callosidad petrificada. Algunas veces se refiere a una sustancia dura en el ojo, que lo ciega. Si se la usa metafóricamente, porosis sugiere insensibilidad u ausencia de percepción espiritual, ceguera espiritual, endurecimiento, en suma. De hecho, y lejos ya de aquel Israel, hoy la palabra calza perfectamente en una gran parte de lo que antojadizamente se sigue auto definiendo como iglesia.

Pregunta Nº 79: ¿Quién entendió la mente del Señor? ¿O quien fue su consejero?

Claro, parece una broma, ¿Verdad? Todos leemos esto y pensamos: ¿Alguien puede suponer que encontrará a un hombre o a una mujer que pueda entender la mente del señor? La palabra nos dice que tenemos que tener la mente de Cristo, esto es, ver y examinar las cosas tal cual Él lo hubiera hecho, y no como nos parece a nosotros hoy, en este tiempo y bajo estas circunstancias. Pero eso quiere decir que tenemos que tener la mente de Cristo, no que la tengamos. Y si la tuviéramos, sería para tomar las decisiones que él tomó, para hablar las palabras que él habló y, si tú quieres, hasta para hacer las señales, prodigios y maravillas que él hizo, porque eso es lo que se nos promete. Pero en esta pregunta, Pablo se plantea si existe una persona capaz de adelantarse a los pensamientos y entenderlos antes que se manifiesten en hechos. La respuesta fue, es y será siempre una sola: nadie.

Y lo mismo reza para la segunda parte de la pregunta. Y cuando la leo no puedo menos que recordar a muchos hombres y mujeres, quizás piadosos, quizás fieles, quizás sinceros, pero metidos por su propia cuenta y riesgo en el lío de querer aconsejar según sus leales saberes y entenderes humanos, a los hombres que Dios ha levantado para determinadas misiones. No estoy hablando de consejos de miembros rasos a líderes ordenados, porque eso es un funcionamiento interno que la iglesia estructural tiene, y que si bien está bueno que lo tenga porque ayuda mucho, por otra parte hay que decir que no siempre la gente ordenada ha sido levantada. De todos modos, nadie puede aconsejar a quien recibe directivas precisas y puntuales de Dios. Como tampoco nadie podría aconsejar a Dios mismo, lo cual supongo que no puede caberle en el cerebro a nadie que esté en su sano juicio.

Pregunta Nº 80: ¿O quien le dio a él primero, para que le fuese recompensado?

Después del más extenso argumento teológico del Nuevo Testamento, (Estoy hablando de lo escrito y por nosotros publicado desde el primer capítulo hasta el presente), Pablo reflexiona sobre la asombrosa sabiduría y ciencia de Dios en su plan de salvación, y deja que irrumpa una alabanza espontánea. Cuando habla de que los caminos de Dios son insondables, lo que está mostrando es algo imposible de ser plenamente descubierto o comprendido por nosotros. El universo, nosotros, nuestra salvación y todo lo demás, todas las cosas de Dios obran sostenidas por su pode, y en último término para su gloria. La respuesta apropiada de toda criatura es brindar a Dios gloria por los siglos de los siglos.

12

La Fantástica Riqueza de los Dones

 (Romanos 12: 1) = Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

(2) No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

(3) Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

(4) Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, (5) así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.

(6) De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; (7) o si de servicio, en servir, o el que enseña, en la enseñanza; (8) el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.

(9) El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.

(10) Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.

(11) en lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; (12) gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; (13) compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad,

(14) Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.

(15) Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.

(16) Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.

(17) No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.

(18) Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.

(19) No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.

(20) Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.

(21) No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

En este capítulo Pablo no formula ni se formula ninguna pregunta, por lo que lo examinaremos conforme a lo que se ha dejado escrito para nuestra instrucción y hoja de ruta. El primer verso comienza con dos palabras, “así que”; y esto tiene que ver con la luz del gran plan de salvación bosquejado en los capítulos anteriores, y particularmente de todas las misericordias o beneficios que éste trae a los cristianos, consignando que nuestra obligación es responder a ello como corresponde.

Cuando habla del sacrificio vivo, señala que como los cristianos, (Tanto judíos como gentiles), son el nuevo pueblo de Dios, el nuevo Israel, ¿No deberíamos ofrecer sacrificios a Dios como lo hacían los judíos del Antiguo Testamento? Sí, pero no sacrificios de animales en el templo de Jerusalén; sino que debemos ofrecer nuestros cuerpos, (Esto es, todo lo que somos), como sacrificio vivo cada día a Dios.

En referencia a la expresión respecto a que Dios mes nuestro culto racional, en un principio parecería ser muy curiosa, porque si algo parecería tener el evangelio y una fe ciega y constante es, precisamente, carencia absoluta de racionalidad. O, piensa: ¿Cómo podríamos racionalizar Hebreos 11:1?

La palabra griega que se traduce como culto, se usa para referirse a ceremonias del templo judío en Romanos 9:4 y en Hebreos 9:1,6. La palabra traducida como racional, puede significar perteneciente a la razón y parece tener más que ver con la cultura griega que con la hebrea.

Como tal sugiere que una respuesta racional a las misericordias de Dios sería entregarnos en un acto de adoración. La palabra puede ser también entendida como “espiritual”. De esa manera, nuestro acto de consagración constituye una forma suprema de servicio religioso: física, porque nuestros cuerpos están presentes en el acto de adoración; racional, en la medida que nuestra mente es receptiva a su verdad; emocional, cuando sus misericordias son percibidas y despiertan nuestra sensibilidad a la amabilidad de su amor; y espiritual, al ser todo esto el fruto de su Espíritu, que nos revive y renueva.

En el segundo verso se menciona a este siglo. No se está refiriendo a este período de cien años, que es como nosotros conocemos al término, sino al significado de su palabra original traducida como siglo: sistema. Implica que de ninguna manera vamos a aceptar las normas de una sociedad cuyo dios es el diablo, porque la misma palabra lo expresa así, como el dios de este siglo, que es como decir: de este sistema. Y cuando decimos sistema, estamos hablando de sistema social, político, económico, y…religioso.

Concretamente dice que no debemos conformarnos a ese sistema. El vocablo utilizado para traducir “conforméis”, es el griego suschematizo, que tiene que ver con nuestra palabra de hoy, Esquema o esquemático. Se refiere a conformarse uno a la moda exterior o a la apariencia, acomodándose a un modelo o diseño. Esta misma palabra aparece otra vez en el Nuevo Testamento únicamente en 1 Pedro 1:14, donde describe a aquellos que se conforman a los deseos mundanos. Aun la conformidad aparente o superficial al sistema de este mundo, o cualquier acomodo a sus maneras, sería fatal para la vida cristiana.

Muy por el contrario, dice que vamos a ser transformados por medio de la renovación de nuestra mente, dedicada a los ideales del Reino de Dios. Y nos asegura que de ese modo vamos a poder comprobar, que es como decir poner a prueba, la buena voluntad de Dios agradable y perfecta. Los cristianos que no renueven sus mentes, muy difícilmente puedan evadir los dictados de los distintos sistemas, y tampoco podrán conocer el propósito y la voluntad de Dios, primero para sus propias vidas, y luego para la vida conjunta de la iglesia.

Más adelante, entre los versos 3 al 8, Pablo invita a vivir con humildad y fe en nuestras relaciones cristianas. Así como el cuerpo está formado por varios miembros, cada uno con diferente función, la iglesia es un cuerpo con muchos miembros, cada uno con funciones y responsabilidades individuales, pero todos íntimamente relacionados como una unidad en Cristo. No debemos considerarnos en una posición superior, ni disminuir el papel o rol de otros.

Pablo mismo se refiere en el tercer versículo a su propia función en el cuerpo como un apóstol con autoridad, -dice-, por la gracia que me es dada. La medida de fe que luego expresa no alude a la fe de la salvación, sino a la fe que acompaña el recibir y usar los dones que Dios nos da. La medida de fe que el Señor ofrece corresponde a las funciones que asigna como Creador y Redentor.

Respetando Posiciones de Eminencia

La Biblia enseña que los seres humanos están hechos a la imagen de Dios, debemos respetar la posición de cada individuo bajo Dios. Este pasaje no enseña que los creyentes debieran pensar en sí mismos como seres sin valor e insignificantes, sino más bien que ninguno debe considerarse a sí mismo como más digno, más importante, más merecedor  de la salvación, o más esencial que cualquier otro.

Poseer talentos o dones diferentes no indica diferencias en dignidad, porque todos pertenecemos a un cuerpo, y todos somos interdependientes. Pensar de otra manera es distorsionar la realidad. Cada individuo posee un valor y dignidad intrínsecos, en vista de que todos somos iguales ante Dios y en Cristo.

Algo es evidente y sin embargo no podemos verlo en nuestros ambientes. Nuestros diferentes dones y habilidades deberían hacernos más amantes y dependientes unos de otros y, por lo tanto, más unidos como cuerpo de Cristo. Alguien dijo alguna vez que el nuestro es el único cuerpo que atenta contra sí mismo. ¿Podrá la mano derecha darle un golpe a la mano izquierda sólo para prevalecer?

Existe dos formas diferentes de abordar el pasaje de los dones: 1) Considerarlos como una categoría distinta de los que aparecen en otros pasajes del Nuevo Testamento, que frecuentemente hablan de los dones otorgados por el Padre creador. Verlos como una repetición o complemento de muchos otros mencionados en 1 Corintios 12:12-29 o Efesios 4:11.

En cuanto a la profecía, aquí se refiere tanto a aquellos a quienes los dones recibidos del padre creador les permite ver la vida desde una perspectiva profética especial, independientemente de la función pública que desempeñen o del uso especial que haga de ellos el Espíritu para proclamar abiertamente una profecía; o la manifestación de una profecía hecha pública, diciendo algo que Dios haya puesto en su mente. En cuando a la medida de fe parece significar que cualquier tipo de actividad profética debe ejercerse de acuerdo con la madurez espiritual concedida a aquel que habla, en reconocimiento de que ese don tiene su origen en Dios.

El servicio, mientras tanto, comprende tanto a aquellos cuyos dones especiales los capacitan mejor para atender al cuerpo en sus necesidades materiales; como a aquellos que prestan cualquier tipo de servicio a los demás en la iglesia. La enseñanza, en tanto, se refiere tanto a aquellos especialmente dotados para escudriñar e instruir en la verdad revelada de la palabra de Dios, independientemente de la función pública que ejerzan, como a los maestros profesionales.

El que exhorta describe a aquellas personas cuyos dones innatos los califican para aplicar las verdades de Dios a situaciones particulares alentando a otros; o a aquellos (Como los ministros), que han sido llamados para dedicarse por completo a la tención parcial o total de la iglesia.

El que reparte, que no aparece en la relación de 1 Corintios o Efesios, se refiere a quienes están dotados para contribuir al sosté3n emocional o material de otros; o a los dotados de abundantes medios financieros para apoyar la obra del evangelio. El que preside, se refiere a quien está dotado para orientar en todas las esferas de la vida; o a aquellos que tienen a su cargo funciones administrativas, o posiblemente aun a los diáconos.

El que hace misericordia, nada menos, define a quienes poseen el don de una fuerte sensibilidad; o a aquellos llamados a desempeñar funciones especiales en organismos cristianos de asistencia y ayuda. Cuando dice que es con alegría, alerta a quienes poseen estos dones a no dejarse dominar por la depresión o la apatía, tan abundantes en la iglesia de hoy en todos sus estamentos.

La palabra alegría que se lee en el verso 8, es el vocablo griego filaretes, del que luego derivarán las nuestras hilaridad, bullicio y similares. Implica gracia, regocijo, gozo, benevolencia, afabilidad, jovialidad, alborozo. En algunas culturas primitivas los traductores de la Biblia definen a esta palabra como: “El corazón se está riendo y los ojos están danzando”. La palabra se ha usado a menudo para designar el porte alegre de aquellos que daban limosnas. La persona que exhibe hilarotes es como un rayo de sol que ilumina la habitación del enfermo con calor humano y amor.

En cuanto a los dones, estos son colocados en la iglesia como recursos para ministrar al cuerpo donde más sea necesario. Este pasaje despliega los dones del padre, dados a cada persona como un medio para poder llevar su propósito a nuestra vida. ¿Qué dones te interesan más? Conforme a esa pregunta y su correspondiente respuesta individual, estarán las bases del conocimiento de tus propios dones.

Después llegamos al amor. Dice que el amor debe ser el principio mentor en las relaciones cristianas, no sólo entre los hermanos y hermanas en la fe, sino también para con los enemigos. Pablo menciona muchos deberes cristianos específicos, pero el amor constituye la nota dominante de sus exhortaciones.

En cuanto a la paz, ¡Vaya si hay una palabra que puede hacerse girar en todas las direcciones que a los distintos hombres les resulten convenientes! Lo cierto es que, debido a que mucha gente puede mantenerse opuesta a nuestra forma de fe de una manera altamente violenta, hay momentos en que fallan todos o casi todos los esfuerzos en favor de la paz. Sin embargo, el cristiano debe demostrar que no es responsable en lo absoluto cuando se quiebra la paz.

De hecho en lugar de tomar venganza por nosotros mismos, (Así se la disfrace con el dudoso rótulo de la “justicia”), debemos ponerlo todo en las manos de Dios y dejar así lugar a la ira divina, que siempre será más equilibrada, más justa, más medida y más exacta y puntual que la nuestra, que indefectiblemente es carnal. En el juicio final, la palabra dice que la venganza le pertenece a Dios, aunque en algunos casos también pueda efectivizarse en esta vida merced a la instrumentación del poder civil.

13

Los Proveedores de la Verdad

 

(Romanos 13: 1) = Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.

(2) De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

(3) Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; (4) porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.

(5) Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.

(6) Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo.

(7) pagad a todos lo que debéis; al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.

Vamos a poner algo más que en claro: de ninguna manera esto significa que Dios apruebe un gobierno corrupto, funcionarios sin Dios o una legislación injusta. Algunas veces, sin embargo, en castigo por los pecados de la gente, o por otras razones sólo por Dios conocidas, el Señor permite que gobernantes malvados detenten el poder por un tiempo, como los profetas del Antiguo Testamento testificaron frecuentemente. Creo que en la historia global puedes hallar ejemplos más que abundante al respecto. En teoría, Dios concede autoridad para servir a fines elevados. Cómo se ejerce esta autoridad les será requerido a quienes la hayan recibido.

De hecho, esta escritura ha sido esgrimida en muchas ocasiones para defender verdaderas tiranías, y ha contado con cierta permisividad por parte de las religiones estructurales (Y en algunos casos, oficiales), por expresar que se condice con “la palabra de Dios”. Sin embargo, no se tiene en cuenta un detalle más que puntual y singular: Dios conoce nuestros corazones, todos. Y sabe perfectamente cuando hacemos algo motivados por sus principios y cuando lo hacemos en beneficio personal nuestro. ¿Y sabes qué? Pagará conforme a ello, no a las declaraciones discursivas de las personas. ¿O te puede caber alguna duda que el juicio de Dios será exactamente igual para un genio multimillonario que para con un mendigo analfabeto? Si no lo dudas, la palabra mora en ti. Si lo dudas…

Pregunta Nº 81: ¿Quieres, pues, no temer la autoridad?

Esto que Pablo resume aquí es una verdad que nadie podría poner en duda, si estamos hablando de vivir en un marco humano de respeto y moral. Sin embargo, déjame decirte que hoy por hoy, en muchos lugares del mundo no es del todo así. Porque dice que si hacemos lo bueno, tendremos alabanza de parte de nuestras autoridades. Yo he sido testigo en mi país, de reacciones oficiales exactamente inversas. Porque Pablo sostiene que un gobierno, sea cual fuere, es servidor nuestro, lo cual hipotéticamente es cierto. Pero las realidades nos llevan a entender que en la vía de los hechos puntuales, esta idea queda tergiversada. Y donde hay tergiversación de algo de Dios, ¿A qué no sabes quién está detrás?

Conclusión: aunque obedecer a las autoridades de este mundo, se constituya en una regla general, un claro principio bíblico es que, llegado el caso, deberíamos desobedecer si un gobierno nos obligara a pecar, porque la lealtad hacia Dios siempre tiene prioridad sobre cualquier autoridad humana. Cuando funcionarios gubernamentales utilizan la fuerza para reprimir o castigar el mal, no están actuando equivocadamente. Todo lo contrario, son servidores de Dios y están haciendo bien. Claro que ese llevar la espada, ha determinado que muchos se hayan equivocado y mal.

Algunos estudiosos piensan que el hecho que Dios autorice al gobierno como su siervo a utilizar la fuerza, hasta el punto de privar a alguien de su vida, no contradice el mandamiento “No matarás” de Éxodo 20:13. La palabra usada en ese mandamiento se refiere al asesinato criminal y no incluye el procedimiento judicial por el cual alguien pierde la vida, ni se refiere al matar en una guerra, acciones que se expresan con otras palabras en el Antiguo Testamento. De todos modos, es prioridad de hijos de Dios honrar la vida, siempre. Cierto es que hay guerras santas a raudales en la historia del pueblo hebreo. Tan cierto como que Jesús no sólo no mató a nadie, sino que cuando pudo hacerlo, eligió callar y ser manso.

Cuando habla del vengador para castigar, alude a que algunas veces, la ira de Dios utiliza al gobierno civil para castigar a quien hace el mal. Esto significa que los castigos civiles no se deben imponer solamente para contener el mal, sino también para  castigarlo. Pablo ofrece dos razones por las que deberíamos obedecer a un gobierno. 1) Por razón del castigo que el gobierno ejecuta contra quien comete un delito, y 2) por causa de la conciencia limpia que queremos mantener delante de Dios, que ha establecido el gobierno y nos manda obedecerlo. Esta segunda razón significa que aun cuando no exista ninguna amenaza de ser arrestado o castigado, los cristianos deben obedecer estrictamente las previsiones legales.

Tanto Pablo como Jesús instan a los creyentes a pagar el impuesto exigido por el gobierno romano, que ciertamente no era inocente ni justo en todas sus acciones. Al igual que con todos los mandamientos de Dios, debemos obedecer en esto con alegría, no a regañadientes. Cada vez que nos sintamos desalentados con las imperfecciones de nuestro gobierno, o atribulados a causa de las cargas impositivas que éste nos impone, haríamos bien en recordar que la alternativa a ello, la anarquía, es mucho peor.

De hecho, yo vivo en Argentina, país que no ha sido precisamente condescendiente con su gente a la hora de la presión impositiva. Sin embargo, yo siempre pagué todo lo que me correspondía pagar, sin quejarme ni lamentarme por ello. Confieso que en algunos círculos he recibido alguna que otra burla por esa actitud, pero no me arrepiento de ella. Porque debo reconocer que absolutamente siempre, mi Padre celestial me proveyó lo necesario para no quedar en deuda ni padecer necesidades con mi familia, muy diferente a lo que pude observar que vivían muchos de los que evadían o falseaban datos en los suyo. ¿Tú eres obediente? Dios es justo. Nada más que añadir.

Respecto a esto, fíjate que hay algunos que no creen que los cristianos pueden actuar como soldados o policías, pero Pablo muestra que tales “autoridades”, como él las denomina, si cumplen justicieramente con sus atribuciones, son servidores de Dios. Porque, -señala- están para contener el mal. El policía, por ejemplo, como servidor de Dios, provee un bien esencial a la sociedad. Mientras haya pecadores, harán falta policías. En tanto los hombres y mujeres no se sometan a la justicia de Dios, será necesario utilizar la fuerza para impedir los asesinatos, violaciones, secuestros y robos que sufren por miles las víctimas inocentes.

No es algo inapropiado, pues, que un cristiano forme parte de los cuerpos armados, la policía o el ejército. Hay que mantener la ley y el orden, porque nadie está a salvo en medio de la anarquía. Hay quienes, a causa de creencias religiosas sinceras, sienten que nunca podrían matar a otro ser humano, aún en la guerra. La sociedad debe respetar los puntos de vista de estas personas, pero la Biblia no obliga a los cristianos a convertirse en objetores de conciencia. Esto, por supuesto, siempre y cuando estas fuerzas mencionadas, (Policía y Fuerzas Armadas), realicen su trabajo tal como expresa la constitución de sus naciones que deben hacerlo. Quedan los cristianos sin obligación de formar parte de ellas, cuando son utilizadas con fines delictivos, subversivos o de otra finalidad que se aparta del plan de Dios.

Hay un texto que encontré por allí respecto a la posibilidad de formar parte de lo que se denomina como “desobediencia civil”. Se pregunta el autor cuando debería un cristiano tomar la decisión de desobedecer a un gobierno civil. Las respuestas que se expresan, son: cuando un gobierno civil priva a la gente de su derecho a adorar y a obedecer a Dios libremente, pierde el mandato o la autoridad recibida de Dios. Entonces la desobediencia del cristiano estará justificada.

Thomas Jefferson creía que cuando un gobierno comenzaba a transformarse en una tiranía, los ciudadanos tenían no sólo el derecho, sino también el deber de rebelarse contra él. Sin embargo, el cristiano está llamado a sufrir su gobierno todo lo posible. Jesús nunca llamó a la revolución contra Roma, aunque era un cruel conquistador que oprimía a Israel. Por otro lado, los apóstoles rehusaron cumplir una orden de no predicar ni enseñar en el nombre de Jesús.

Siempre que un gobierno civil nos prohíba poner en práctica aquello que Dios nos ha mandado hacer, o nos inste a hacer cosas que Dios nos ha prohibido, está justificada nuestra desobediencia. La obediencia ciega a un gobierno nunca es correcta. No obstante lo difícil o costoso que pueda ser, debemos reservarnos el derecho de decir que no a las cosas que consideramos opresivas o inmorales. Homosexualidad, aborto, son dos temas centrales en este asunto.

Vestirse con sus Ropas

(8) No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.

(9) Porque: no adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: amarás a tu prójimo como a ti mismo.

(10) El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.

(11) Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.

(12) La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.

(13) Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, (14) sino vestíos del señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

Claro, en esta época donde endeudarse nos ha hecho creer los sabios de las economías que han hambreado a media humanidad, que era estupendo negocio, recalar en esto que Pablo consigna aquí resulta poco menos que decrépito, ¿Verdad? Este versículo probablemente no prohibía todo tipo de deudas, pero ciertamente no aprueba una actitud condescendiente ante el endeudamiento, o la idea de que endeudarse es algo normal. Es todo un tema de este tiempo y, en este tipo de cosas es, lamentablemente, donde podemos ver hasta qué punto los cristianos son fieles a la palabra, aún por encima de los máximos postulados sociales, ideológicos, políticos o económicos de la época y las regiones en que habitan.

Luego consigna que aquel que ama al prójimo, ha cumplido. ¿Qué es lo que ha cumplido? Especialmente aquellos mandamientos que tienen que ver con el mandamiento de amar al prójimo. De llevarlo a cabo, estaremos cumpliendo con todos los deberes sociales y especialmente aquellos mandamientos que tienen que ver con las relaciones humanas. El amor compendia la ley moral de Dios, aunque lo que sirve de síntesis no debe contradecir ningún aspecto de lo recopilado. De ahí que decir que el amor por el próximo exige quebrar de vez en cuando algunos de los mandamientos de Dios como en una situación límite, es mal interpretar las Escrituras.

Pablo insiste en una norma moral elevada de conducta, teniendo especialmente en cuenta la proximidad del regreso del Señor, cuando se consumará nuestra salvación. El camino de la excelencia moral tiene dos vías. La positiva: debemos vestirnos del Señor Jesucristo, someternos a su voluntad, aceptar sus normas morales, vivir en constante compañerismo con Él y depender de su fuerza. La negativa: no debemos hacer provisión para los deseos de la carne, sus reclamos y apetitos.

Cuando dice que no debemos proveernos para los deseos de la carne, la palabra que utiliza allí es la palabra pronoia, que quiere decir planificar algo anticipadamente, prevención, presentir, plan premeditado, hacer preparación para, proveer para. Se deriva de las palabras pro, que significa Antes, y noeo, que quiere decir Pensar, Contemplar. Pablo les prohibió a sus lectores hacer preparativos para la gratificación de sus deseos carnales. ¿Estás bien seguro, tú que hoy lees esto, no estar haciéndolo?

Las dos naturalezas del creyente pueden, a menudo, burlarle y confundirle. La sabiduría que se halla en esta carta a los Romanos te ayudará sin dudas a manejar el conflicto identificando qué aspectos de tu conducta provienen de la vida del Espíritu Santo, y cuáles de la actividad de la carne. Así podrás navegar por el océano de la nueva vida dirigido por la sabiduría y la inteligencia del Espíritu. Debes reconocer, entonces, que el amor es un requisito indispensable para todos los creyentes, así como comprender que menospreciar el amor significa rebelarse contra Dios, nada menos.

14

Separando lo Verdadero de lo Falso

(Romanos 14: 1) = Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.

(2) Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres.

(3) El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido.

(4) ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.

(5) Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido e  su propia mente.

(6) El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el señor no come, y da gracias a Dios.

(7) Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí.

(8) Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.

(9) Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.

(10) Pero tú, ¿Por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿Por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.

(11) Porque escrito está: vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios.

(12) De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.

(13) Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.

De alguna manera, Pablo esboza en esta fracción de su carta, (Capítulo, para nosotros); algunas orientaciones básicas con respecto a las cosas que no se recomiendan, pero también de las que no se prohíben en la Escritura. Entre los cristianos hay espacio para la tolerancia y diferencias en las exigencias relacionadas como los hábitos de comida y la observancia de días especiales en el calendario cristiano. Como ambos grupos lo hacen para honrar al Señor, ninguno debe menospreciar al otro. Aun así, Pablo dice que el cristiano que rehúsa comer ciertas cosas es débil, (Esto es, inmaduro), en la fe, ya que el comer es algo relativo desde el punto de vista moral.

De alguna manera, y con el mayor de los respetos humanos por la variedad de creencias existentes, (Y nótese que digo: Creencias, ya que si hablamos de fe hablamos de hijos del Dios viviente y similares en conceptos porque tienen un solo Espíritu Santo que los guía a toda verdad), esto que acabas de leer concluye con los antiguos conceptos tradicionales respecto a comer o no comer ciertos animales o preparados relacionados con la carne, así como también la observancia del día de reposo, que nadie censura ni cuestiona que quien desee hacerlo lo haga, pero de ninguna manera como doctrina básica de salvación, ya que no es tal de modo alguno.

Pregunta Nº 82: ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno?

Esto sería válido no solamente para los criados, que eran personas que pertenecían a una familia a partir de su adopción por parte de los amos de la casa, sin ser parte sanguínea de esa familia. Los criados en algunos casos gozaban de ciertos privilegios reservados para los miembros de la familia, pero eran trasladados a otra cuando sus amos morían, ya que de ninguna manera los heredaban.

Imagínate ahora la escena que Pablo da como ejemplo: ¿Podría un señor de una casa, salir a emitir juicios respecto a los integrantes de otra, así fueran sus hombres de servicio? En ninguna manera, esto era algo solamente reservado para el señor de cada uno de ellos. Asimismo nosotros, no podemos de ninguna manera emitir juicios descalificantes para con siervos o criados de otro Señor.

Además, y ya en un sentido mucho más global, debemos recordar que la palabra juicio, implica prioritariamente separar lo verdadero de lo falso, que es lo que se realiza en un juicio y pasa casi desapercibido a partir de los vaivenes que generalmente la prensa suele darle a cada uno de ellos. Y separar lo verdadero de lo falso, hasta donde yo sé, y salvo que el Señor te otorgue a través de su Espíritu Santo un discernimiento altamente claro, no es tarea de seres humanos falibles y carnales. Separar lo verdadero de lo falso es un trabajo que solamente Dios o alguien específica y especialmente enviado por Él, pueden realizar. Cualquier otra cosa que se denomine juicio, aunque se diga que es para justicia, concluirá inevitablemente en injusticia.

Lo que leemos en el verso 7, debo confesarte, fue por mucho tiempo un verdadero cenit de ignorancia para mí. Una escritura que yo podía medianamente entender en su primera fracción, cuando se nos dice ninguno de nosotros vive para sí. Obviamente que en los rudimentos carnales de una vida secular tipo, es absolutamente así: cada uno vive –o trata de hacerlo- para sí mismo. Sin embargo, cuando tú dices pertenecer a Cristo, entonces mucho me temo que eso debe quedar inexorablemente de lado. Y deberás vivir para Él y para Su Reino, para que todo lo que tú necesitas, que es lo demás, te sea añadido como resultante de tu primaria obediencia.

Sin embargo, lo que a mí me dejaba con un semblante de medio estupor, era la segunda parte de ese verso, que es donde dice que ninguno de nosotros muere para sí. Hasta allí yo me había convencido en todas mis áreas de que la gente se moría por algo, o por alguien, llegado el caso; pero jamás habría podido entender que la gente pudiera morir para alguien. Estaba dispuesto a aceptar que se podía morir por algo, porque las luchas y batallas ideológicas o étnicas, por ejemplo, son un estupendo modelo de ello. Pero, ¿Para alguien? Empecé a entenderlo cuando me fui a otros textos medianamente paralelos de este.

(2 Corintios 5: 15) = Y por todos murió, (Cristo, obviamente), para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. (Clarísimo: no se trata de morir por ser cristiano, se trata, llegado el caso, no tienes que buscarlo porque eso sería pecado, si se te permite morir para Cristo, que así sea).

(Gálatas 2: 20) = Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí. (Aquí está el nudo central de toda esta palabra: estamos conjuntamente crucificados con Cristo. Y cuando decimos conjuntamente, estamos diciendo: los dos al mismo tiempo, el mismo día y en el mismo instante, Cristo y yo)

(Filipenses 1: 20) = Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte. (21) Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. (Si no te quedó claro luego de leer esto, fíjate que te equivocaste y agarraste un ejemplar del Libro de Mormón o algo similar).

Preguntas Nº 83 y 84: ¿Por qué juzgas a tu hermano? ¿Por qué menosprecias a tu hermano?

Los cristianos no deben juzgarse unos a otros sobre la base de cuestiones moralmente neutras, como es lo de comer ciertas cosas o no comerlas, o guardar ciertos días específicos o no guardarlos. Porque cada individuo es responsable ante Dios. Como Señor, a Cristo le pertenece el derecho de juzgar. Cristianos débiles, cristianos fuertes, todos comparecerán por igual, -repito: por igual, no uno ante otros, mucho menos muchos ante algunos, sino todos ante el tribunal de Cristo. Ese juicio se basará en lo que hayamos hecho durante la vida con esa vida que nos fue dada para extender el Reino de Dios, no para malgastarla en carnalidades mediocres.

De hecho, todo esto no va a determinar si entramos al cielo o no, esa es otra historia; lo que va a determinar es que grado de recompensas se recibirán en cada caso. Y si en este momento, siquiera, llegas a pensar que tú de ninguna manera quieres recompensa alguna, déjame decirte que estás intentando, con un algo de falsa modestia y otro algo de hipocresía vernácula, ser más bueno y justo que Dios mismo. Porque, te recuerdo, la palabra dice que Jesús fue a la cruz por la recompensa que veía del otro lado de ella. ¿Qué menos tú?

Finalmente Pablo les aconseja a los cristianos en Roma que no pongan tropiezo ni obstáculos supuestamente morales o espirituales que puedan hacer caer a los hermanos en la fe. De hecho, esto Pablo lo dirige a los que estima que son cristianos maduros, demandándoles que en aras de esa madurez, sepan abstenerse de lo que deseen abstenerse y ejerzan su libertad tomando especial cuidado en no ofender a nadie. Yo me pregunto casi todos los días de mi vida qué clase de iglesia tendríamos, sea el país que sea, la nación que sea o la etnia que sea, si pudiéramos al menos seguir el cincuenta por ciento de estos consejos y ponerlos por obra.

Ahora bien; ninguno de nosotros puede ignorar la validez de esta palabra. Los escritos de Pablo no sólo son fuente de consulta permanente para todos los teólogos, maestros, predicadores, pastores y cuanto hombre o mujer ande dentro de una iglesia, sino que se constituyen en muchas de sus cartas, verdaderos epicentros doctrinales cristianos. Sin embargo, la pregunta cabe: ¿Por qué esto que terminas de leer no ocurre con normalidad y regularidad dentro de las iglesias auto-denominadas como cristianas? ¿Por qué razón los hermanos asistentes a esos templos se pelean entre sí, (Sea por el favor del pastor o por la consecución de posiciones de privilegio, que a veces hasta son rentadas), y no vacilan en atacarse y menospreciarse los unos a los otros? Respuesta simple: porque esa iglesia, (O esas) se han convertido espiritualmente en sinagogas de Satanás, así de duro, de simple y de contundente.

¿Tienes Fe o Tienes Creencia?

(14) Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; más para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es.

(15) Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor, No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió.

(16) No sea, pues, vituperado vuestro bien; (17) porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

(18) Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres.

(19) Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.

(20) No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come.

(21) Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tú hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite.

(22) ¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba.

(23) Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado.

Los cristianos tienen total y absoluta libertad para comer todos los alimentos que les apetezcan, sin tener ninguna obligación de tener que seguir o respetar las leyes dietéticas del Antiguo Testamento. Esas prohibiciones dietéticas son relativamente triviales, y su cumplimiento no es esencial para el Reino de Dios. Mucho más importante es el fruto del Espíritu.

¿O vas a procurar que yo crea que si como alguna comida estoy cayendo en un horrible pecado de perdición que impedirá que ingrese en la gloria de mi Padre? Porque si yo creyera eso, tendría que aprobar la idea de que, comiendo lo que se me impone como santo, tengo ingreso a Su Reino sin necesidad de cumplimentar con todos los demás aspectos no relacionados con la comida, y todos sabemos muy bien que no es así. ¿O no existen adúlteros vegetarianos? ¿O no hay violadores que ni fuman ni beben alcohol? ¿Te das cuenta en dónde y sobre qué bases estamos caminando, verdad?

Pregunta Nº 85: ¿Tienes tú fe?

La fe es aquí la propia convicción de que se está libre de escrúpulos innecesarios. No se debe, sin embargo, ejercer descuidadamente la libertad ante los débiles en la fe. Una persona que tenga escrúpulos sobre alguna cosa, no debe actuar contra su propia conciencia, porque violar la conciencia no es actuar con fe, sino que en pecado.

Conocí una familia que en esencia, era católica romana. Aunque las que verdaderamente practicaban sus cultos de misas, novenas y procesiones, eran la abuela y la madre, mientras que el abuelo, el padre y los hijos varones no participaban. Entre estos, estaba un tío que no sólo no participaba, sino que se burlaba abiertamente de las mujeres.

Cuando llegaba el viernes santo, ellas cumplían a rajatabla lo que su religión les demandaba y no comían carne. Ese día, puntualmente, el tío cocinaba un asado de carne vacuna con todas sus regalías. ¿Equivocadas ellas? Tal vez, pero merecedoras de misericordia y respeto.

¿Y el tío? Carne de liberación por causa de un espíritu de burla. ¿Tienes tú fe? Si la tienes, es porque Dios te la ha dado. Nadie puede tener fe si no cree en Dios, porque la fe es un don de Dios. A lo sumo, lo que alguien sin dios puede tener, es una creencia.

15

Entonces Había Cristianos Pobres…

(Romanos 15: 1) = Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos.

(2) Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación.

(3) Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.

(4) Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.

(5) Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, (6) para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

Algo que da más que claro: Cristo es el modelo de conducta a seguir entre los cristianos débiles y fuertes. Su ejemplo demanda tolerancia mutua y amor, que si se observan conducirán a una unidad de armoniosa alabanza a Dios. Si tú eres débil en la fe, seguramente que no será necesario que yo te sugiera que te acerques a alguien espiritualmente fuerte. Si eres lo que supongo que eres, ya lo debes haber hecho.

Ahora bien; si eres espiritualmente fuerte, entonces será un poco más complicado convencerte que no debes rechazar y dejar a un costado del camino al débil que viene a buscarte, sino recibirlo, cobijarlo y enseñarle todo aquello que esté dispuesto a recibir. No estoy hablando del débil oportunista que viene para usarte y aprovecharlo en su beneficio, estoy refiriéndome al sincero, honesto, recto e íntegro que solamente tiene que aprender a combatir y derrotar su debilidad.

Luego dice que debemos agradar a nuestro prójimo “en lo que es bueno”, para edificación. A esto se lo ha tomado de dos formas: 1) Agradar en algo que es bueno a otras personas. 2) Agradar al prójimo en aquello en lo que nosotros por la gracia de Dios, somos buenos. Coincido con esta segunda opción. El señor dispuso que yo fuera, no sé si bueno, pero al menos distinto a otros en este asunto de enseñar. Entonces me siento junto a alguien que tiene ganas de aprender, le enseño sin costo alguno de su parte, y no solamente que lo agrado, sino que además si Dios me bendice con su sabiduría, también lo edifico.

Y luego viene lo que a muchos no les gusta ni siquiera leer, pero que está allí escrito y nadie lo puede borrar ni modificar. Dice que los vituperios, esto es: burlas, injurias, calumnias e insultos que, en su momento fueron dirigidos a él, (El que piense que Jesús solamente fue aplaudido, todavía no entendió nada), ahora pasarán inexorable e inevitablemente a cada uno de nosotros, que somos su cuerpo en la tierra. Aquel que suponga que andar por la vida proclamando a Jesucristo hará que tenga una vida de paz, de halagos, de placeres y privilegios, tampoco entendió absolutamente nada. Y créeme que en este último ítem, podría anotar a muchos, a muchísimos cristianos. Y algunos de ellos, con nombres muy conocidos y prestigios muy aceitados.

En suma: tener fe, significa decidirse a creer, audazmente y sin reservas lo que Dios ha dicho. ¡La fe del siglo veinte debe aprender de nuevo a creer todo el testimonio de la Escritura! Entre las claves de la vida en la fe está lo verdadero de nuestra conversión. La fe nos permite vivir, como nunca antes, para el bien de otros. Será muy oportuno e inteligente, entonces, que vivas de tal manera que fortalezcas a los débiles en la fe. Y será mucho más atinado, asimismo, que te consagres a la edificación de tu prójimo, por la sencilla razón de que un ya quizás lejano día, tú puedas haber sido ese prójimo al cual alguien con fe y amor edificó.

En el final vemos que dice que las cosas que antes se escribieron, fueron escritas para nuestra enseñanza, no como un simple tratado de historia de un pueblo oriental. La palabra de Dios inspirada por el Espíritu Santo, es el único medio verdadero para transformar el corazón humano. La salvación por la fe es un acontecimiento único, mientras la renovación de la mente por la palabra es un proceso continuo. El discípulo se entrega a la palabra de Dios para transformarse en santidad, en alguien que irradia a Cristo, y radicalmente diferente de la gente del mundo.

Los discípulos espirituales, que desean crecer espiritualmente, estudian con profundidad la palabra de Dios porque en ella encuentran la clave de una más estrecha relación con su Señor viviente y un más íntimo contacto con el Espíritu Santo. Así es que, si puedes reconocer que también el Antiguo Testamento fue escrito para la iglesia por inspiración del Espíritu Santo, seguramente lo incorporarás hoy mismo a tu lectura regular y, de ese modo, serás edificado y bendecido.

Suya es Toda la Gloria

(7) Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.

(8) Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, (9) y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: por tanto, yo te confesaré ente los gentiles, y cantare a tu nombre.

(10) Y otra vez dice: alegraos, gentiles, con su pueblo.

(11) Y otra vez: alabad al Señor todos los gentiles, y magnificadle todos los pueblos.

(12) Y otra vez dice Isaías: estará la raíz de Isaí, y el que se levantará a regir a los gentiles; los gentiles esperarán en él.

(13) Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.

Debemos coincidir en algo sustancial: la aceptación mutua es el camino que conduce a la unidad, no hay otro. Cualquier otra cosa que no parta de esta premisa, está forzada y no es sincera. Dios sabe cuándo no hay sinceridad en nuestros corazones, le suele llamar: hipocresía. Ah, Satanás también lo sabe…y lo utiliza.

Se ha dicho, asimismo, que la mayor enseñanza sobre la familia es, sencillamente, una aplicación de lo que significa vivir como un cristiano. Estos versículos en Romanos están dirigidos a la comunidad cristiana en general; sin embargo, con frecuencia se los usa como pasaje bíblico para ser leído en el casamiento, por cuanto estos versículos presentan una descripción bella y apropiada del matrimonio cristiano.

La palabra clave es recibíos, que es la traducción de la palabra griega proslambano, la cual significa tomar para sí mismo. Su raíz indica que hacia nosotros se dirige una fuerte iniciativa que en Cristo, Dios vino literalmente a nosotros y se posesionó de nosotros siendo aún pecadores. Mediante este acto de aceptación, Él puso a nuestra disposición la gracia de Dios y el poder de la redención.

Cuando a ese poder se le permite trabajar en una familia, transforma las vidas de dos personas imperfectas en una sola vida, la cual será para la alabanza de la gloria de Dios. Por ello, el Señor coloca esta palabra como un emblema sobre todo matrimonio, desde el primer día hasta el último. Recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.

De hecho, no sólo los fuertes deben acomodarse a los débiles, sino que esta relación debe ser de dos vías. Esto fue ejemplificado por Cristo, el Mesías judío que aceptó a los gentiles. Esta doble aceptación por Cristo de judíos y gentiles se apoya en numerosos pasajes del Antiguo Testamento.

Finalmente, y por si hiciera falta aclararlo a gente que lee sus biblias todos los días, es menester recordar que el Espíritu Santo, quizás muy difundido por ser el proveedor de los dones espirituales a los creyentes, también es portador de gozo, paz y esperanza, algo que no siempre es enseñado o predicado. Y mucho más importante, es guía a toda verdad para predicar la palabra con denuedo, que no sólo implica esfuerzo, como se ha entendido, sino que en su traducción amplia implica sin contaminaciones. Nada menos.

Por las Rutas de Jerusalén

(14) Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros.

(15) Más os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada (16) para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo.

(17) Tengo, pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere.

(18) Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, (19) con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.

(20) Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, (21) sino, como está escrito: aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; y los que nunca han oído de él, entenderán.

En el verso 14, cuando dice que ellos están llenos de bondad, esa palabra es una traducción de la griega agathosune, e implica beneficencia, benevolencia, virtud dispuesta para la acción, una propensión abundante tanto para desear como para hacer lo que es bueno, bondad intrínseca que produce una generosidad y un estado de ánimo semejante a la disposición de Dios. Agathosune es una palabra rara que combina el ser bueno y el hacer lo bueno.

Y luego, cuando habla de amonestaros unos  a otros, está hablando de exhortar, de aconsejar. Los cristianos son, a menudo, los mejores consejeros de sus hermanos y hermanas en la fe, especialmente cuando comprenden la voluntad de Dios tal cual se enseña en las Escrituras, al tiempo que son capaces de aplicarla correctamente a la vida diaria.

En el verso 18 habla de lo que Cristo ha hecho por intermedio de nosotros. Aparentemente, Pablo se disponía a hablar de las cosas que Cristo había realizado a través de él, tanto con la palabra como con las obras, esto es, por medio de la proclamación de la verdad, los milagros y las poderosas respuestas que habían recibido sus oraciones, y el propio ejemplo de una vida en semejanza a Cristo.

Es indiscutible que tantos señales como milagros fueron hechos que acompañaron la prédica de Pablo con la finalidad de legitimarla a los ojos de quienes la escuchaban. Esto era lo usual en el Nuevo Testamento. Basándonos en esos antecedentes, y en los dones descriptos en 1 Corintios, parece conveniente esperar milagros el día de hoy. Sin embargo, no vemos que eso ocurra con la misma casi rutinaria espectacularidad conque sucedían en aquellos tiempos. ¿Alguien podrá explicarme por qué?

Algunos hablan de falta de fe, otros le cargan las responsabilidades a la carencia de unción, otros sostienen que las coberturas no funcionan adecuadamente y eso anula el trabajo ministerial de esos valiosos e importantes hombres.

Sin embargo, si me dejas poner mi grano de arena en forma de idea, tengo para decirte que para mí, la carencia de milagros, señales y maravillas, se debe pura y exclusivamente a que mayoritariamente, lo que se está predicando es una palabra adulterada. Y Dios, créeme mi hermano, mi amigo, jamás participará en nada que tenga que ver con adulterio. Ni siquiera cuando esos adulterios, supuestamente, se realizan en su nombre.

Una Ciudad Llamada Roma

(22) Por esta causa me he visto impedido muchas veces de ir a vosotros.

(23) Pero ahora, no teniendo más campo en estas regiones, y deseando desde hace muchos años ir a vosotros, (24) cuando vaya a España, iré a vosotros; porque espero verlos al pasar, y ser encaminado allá por vosotros, una vez que haya gozado con vosotros.

(25) Más ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos.

(26) Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén.

(27) Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de los materiales.

(28) Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado este fruto, pasaré entre vosotros rumbo a España.

(29) Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo.

(30) Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios, (31) para que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta; (32) para que con gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y que sea recreado juntamente con vosotros.

(33) Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén.

En el verso 23, cuando dice que no tiene más campo en esas regiones, probablemente se está refiriendo a un lugar para predicar el evangelio. Porque al hablar de estas regiones, Pablo está hablando desde Corinto, por lo que quizás quiere decir que ya había predicado en todos los lugares de Asia Menor y Grecia adonde Dios le había enviado, por lo que se encontraba listo para dirigirse más hacia el oeste.

Pablo estaba anhelando visitar y ministrar a Roma, encontrar aliento y apoyo en la iglesia romana, y de allí continuar hacia el oeste, a fin de predicar en España. Probablemente logró llevar a cabo este plan después de salir de la prisión de lo cual se habla al finalizar el Libro de los hechos. Asimismo, Pablo se iba a Jerusalén llevando consigo una ofrenda para ayudar a los cristianos pobres de esa ciudad.

¡Un momento! ¿Dijo cristianos pobres? ¡Sí, dijo cristianos pobres! ¿Y entonces qué hago con el evangelio de la prosperidad, que nos asegura que no pueden existir cristianos pobres? No lo sé, ofrécelo a los hinduistas que están más pobres, en una de esas te lo compran.

Que se entienda bien lo que estoy diciendo. Puede haber cristianos pobres, que viene a ser una clase social que está por debajo de la llamada clase media. Lo que no es admisible que exista, porque iría en contra de la promesa clara de parte de Dios, es cristianos miserables, que son aquellos que están en la máxima indigencia, la mendicidad y la vida en las calles.

Porque la promesa fue, es y seguirá siendo: suplir todas tus necesidades. Que de ninguna manera significa que te conviertas en un millonario que compra y vende acciones en la bolsa, sino en alguien que come todos los días y se mantiene en calor en una vivienda sencilla, pero firme.

16

Lecciones de Urbanismo

(Romanos 16: 1) = Os recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea; (2) que la recibáis en el Señor, como es digno de los sangos, y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo.

¡Alto ahí! En un supuesto evangelio machista, (Al menos así lo han interpretado durante años denominaciones evangélicas enteras), que Pablo le dedique un párrafo destacado a una mujer, y que ella ostentara la función (Todavía no era un cargo honorífico, sino una función ejecutiva) de diaconisa, no es poca cosa como para dejarla pasar por alto, ¿Verdad?

Algunos estiman que Febe probablemente llevó la carta de Pablo desde Corinto a la iglesia de Roma. Dice que era diaconisa, y esa es la traducción más apropiada, si se considera que Febe ocupaba una posición reconocida en la iglesia de Cencrea, una ciudad portuaria en las cercanías de Corinto. Aquellos que traducen esta palabra como servidora suponen que los requerimientos que leemos en 1 Timoteo 3:12 hacen difícil que Febe haya ocupado el oficio de diácono. No parece existir en el Nuevo Testamento una disposición firme contra el desempeño por las mujeres de funciones ministeriales destacadas. O sea que lo que todavía se vive hoy, es un asunto de machismo moderno.

¿Quién era Febe? El nombre Febe significa Pura o Radiante como la Luna. Está claro que, a través de Febe, la luz de Jesucristo brilló esplendorosamente, porque Pablo la llama no solamente una servidora de la iglesia. Sino también una que ha ayudado a muchos. Otras versiones traducen  la palabra Sierva como Diaconisa. La palabra en el griego se la pudiera traducir como Ministro o Ministra, en vista de que un ministro es un siervo o servidor, tal como la palabra en griego diakoneo se traduce en otros pasajes de la Biblia por ministro.

Según la opinión de muchos eruditos en las cuestiones escriturales, fue Febe quien llevó el manuscrito de Romanos a la congregación en aquella ciudad. Esto concuerda con el Salmo 68:11, donde dice que las mujeres deben dar las buenas nuevas de Dios: El Señor daba palabra; había grande multitud (O compañía de mujeres) de las que llevaban buenas nuevas. Las palabras que se insertan tienen su apoyo en la lengua hebrea, y la mayoría de los traductores reconocen este hecho. En nuestros días, multitudes de mujeres laicas y mujeres líderes cristianas y profetisas ayudan a llevar el evangelio al mundo.

Y fíjate que la palabra griega que se traduce como ayudante, no aparece en ningún otro lugar del Nuevo Testamento. En otros escritos se usa a veces para designar a una especie de patrona, que vendría a ser una mujer que proporciona apoyo y hasta fondos para una buena causa. El catolicismo romano tomó debida nota de este asunto, y en su vorágine de vírgenes desparramadas por el planeta con calidad de divinidades, la palabra Patrona les hizo cobrar alto vuelo, prestigio religioso, impacto turístico y, como resulta obvio: atadura espiritual maligna.

Los Primeros y Genuinos Santos

(3) Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús, (4) que expusieron su vida por mí; a los cuales no sólo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles.

(5) Saludad también a la iglesia de su casa. Saludad a Epeneto, amado mío, que es el primer fruto de Acaya para Cristo.

(6) Saludad a María, la cual ha trabajado mucho entre vosotros.

(7) Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes y mis compañeros de prisiones, los cuales son muy estimados entre los apóstoles, y que también fueron antes de mí en Cristo.

(8) Saludad a Amplias, amado mío en el Señor.

(9) Saludad a Urbano, nuestro colaborador en Cristo Jesús, y a Estaquis, amado mío.

(10) Saludad a Apeles, aprobado en Cristo. Saludad a los de la casa de Aristóbulo.

(11) Saludad a Herodión, mi pariente. Saludad a los de la casa de Narciso, los cuales están en el Señor.

(12) Saludad a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajan en el Señor. Saludad a la amada Pérsida, la cual ha trabajado mucho en el Señor.

(13) Saludad a Rufo, escogido en el señor, y a su madre y mía.

(14) Saludad a Asíncrito, a Flegonte, a Hermas, a Patrobas, a Hermes y a los hermanos que están con ellos.

(15) Saludad a Filólogo, a Julia, a Nereo y a su hermana, a Olimpas y a todos los santos que están con ellos.

(16) saludaos los unos a los otros con ósculo santo. Os saludan todas las iglesias de Cristo.

Aquí, en este retazo de esta carta, se resumen los saludos del apóstol para los cristianos que él conocía en Roma. El propósito de ello es: dar a Febe una lista de personas a las que pueda acudir cuando arribe; asegurarse de que sepa a quien entregar la carta; y mostrar el interés de Dios por todos los implicados en la obra del evangelio. Llama la atención que la lista contenga un número significativo de nombres femeninos y numerosos nombres comúnmente usados por esclavos y libertos.

Junias, por ejemplo, es uno de esos nombres que resulta imposible saber si se refiere a un hombre o a una mujer. Porque el nombre puede ser el equivalente al femenino Junia, o tratarse de la abreviatura de un nombre masculino común: Junianus, como Silvano, (Silas) y muchos otros nombres que poseen una forma completa y otra abreviada. Cuando dice apóstoles, en cambio, debe entenderse tanto en el sentido estrecho de aquellos que gobernaban la iglesia y escribían los libros sagrados, como en el sentido más amplio de la palabra.

Finalmente, Pablo deja una recomendación que, por resultar tan singular para su tiempo y de tan disímil interpretación en todos los posteriores, lo ha convertido en una parte importante de la enseñanza. Habla de despedirse con Ósculo Santo. Indudablemente está hablando de un beso, que era la forma de saludarse en el siglo primero después de Cristo.

Esto para que todos aquellos que parecerían haber retrocedido en el tiempo llevados por un afán religioso que está por encima de las verdades del evangelio, tomen debida nota y entiendan que, cuando el corazón es límpido, puro y transparente, un beso no es nada más que una muestra de sano afecto entre las personas, y muy alejado de todo el andamiaje de pensamiento malicioso que le hayan podido añadir para censurarlo dentro de algunas congregaciones que esgrimen espadas de santidad por encima del sentido común del siglo veintiuno.

Los Infaltables Causantes de Divisiones

(17) Más os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.

(18) Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos.

(19) Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal.

(20) Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vosotros.

(21) Os saludan Timoteo mi colaborador, y Lucio, Jasón y Sosípater, mis parientes.

(22) Yo Tercio que escribí la epístola, os saludo en el Señor.

(23) Os saluda Gayo, hospedador mío y de toda la iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto.

(24) La gracia de nuestro señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.

(25) Y el que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, (26) pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, (27 al único y sabio Dios, sea la gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.

Si eres un experto en la Carta de Pablo a los Romanos no te sorprenderá ver a Tercio y a Cuarto en una misma oración. Si no lo eres… probablemente estás pensando que es una expresión matemática compuesta por la escritura de un número fraccionario y un número ordinal. Nada más lejos de la verdad.

Tercio fue la persona que escribió físicamente la carta de Romanos… fue el secretario a quien Pablo dictó el contenido de la misma. Cuarto es hasta donde sabemos, sólo “un hermano”; probablemente alguien proveniente de Corinto o de una de las regiones circunvecinas.

Recientemente descubrieron algo acerca de estos dos hombres que parece interesante… una de esas curiosidades de las que vale la pena volver a ver y pensar un poquitín en ellas. El consenso de muchos historiadores es que ambos eran parte de una familia de esclavos… o tal vez de dos familias diferentes de esclavos.

La costumbre en esa época era que los esclavos tenían tan poco valor que no era necesario otorgarles un nombre… así que eran llamados por el número ordinal en el que habían nacido. Al primogénito se le llamaba Primero, al siguiente Segundo… y así sucesivamente. Entonces… Tercio fue el tercer hijo en su familia. Cuarto… bueno, el significado de su nombre es evidente.

¿Qué Lecciones Sacar de Estos Nombres?

  1. Que cualquier ex-esclavo (¿No lo somos todos nosotros?) puede llegar lejos en el cristianismo.
  2. Que en Cristo, el tesorero de la ciudad (Erasto… el Ministro de Hacienda) y un ex-esclavo pueden sentarse en la misma fila… o ser nombrados en el mismo versículo.
  3. Que Pablo -como cualquier otro verdadero creyente- no era alguien marcado por las diferencias sociales. Escogió de secretario personal a un ex-esclavo y no tuvo problemas en mencionar el saludo del otro.
  4. Que aunque fuimos esclavos de Satanás Dios no nos llama por un número… él conoce tu nombre, tu identidad… puede ser que para el gobierno seas un código o un número pero para el Rey tú eresalguien.

Epílogo

¿Cuántas preguntas se formula Pablo en esta carta? Yo encontré ochenta y cinco, pero no me atrevería a asegurar que son todas porque no era esa mi intención cuando inicié este trabajo. Sólo quise tratar de entender por qué razón o motivo, Pablo se auto-formula tantas preguntas en una misma carta, siendo que en las restantes de su autoría, tanto directa como indirecta, no lo hizo.

Creo que las respuestas están a tu disposición. Deberás realizar tu propio estudio. Deberás escudriñar lo escudriñado y ver si el Espíritu Santo que mora en ti, que es exactamente el mismo que mora en todos los creyentes, te muestra algo más de lo que leas en este trabajo.

Así es como funciona esto. Alguien abre la boca y Dios insufla algo por su intermedio, hasta donde la carnalidad de esa persona se lo permita. Luego tú lo oyes y el espíritu te añade a ti lo que no pudo darle al autor. Y luego, tu única obligación será ir y dar de gracia lo que de gracia recibiste. ¿Se entiende o es demasiado complicado?

Leer Más

Instrucciones Para No Perderse

Siempre me ha llamado la atención un detalle bíblico profundamente revelador: hay un salmo famosísimo dedicado al pastor… el Salmo 23. El Señor es mi pastor, nada me falta. Hermoso. Profundo. Con praderas verdes, aguas tranquilas y ovejas relajadas.  Pero uno busca, hojea, vuelve a buscar… y no hay ningún salmo dedicado al maestro.

Y no es casualidad. Porque el pastor guía a las ovejas… pero las ovejas no preguntan cada cinco minutos: —“¿Esto entra para el examen?” —“¿Va a subir el punto?” —“¿Y si no entendí, puede repetirlo… pero distinto… y más despacio?”

El pastor dice: “Por aquí”. Y las ovejas van. El maestro dice: “Por aquí”. Y alguien responde: —“Yo no lo veo tan claro”. Otro dice: —“En TikTok explican otra cosa”. Y uno más pregunta si puede entregar el trabajo… la semana que viene… o el mes que viene… o cuando se sienta inspirado. El pastor cuida del rebaño. El maestro cuida del rebaño… y además corrige redacciones, pone notas, llena actas, explica por quinta vez lo mismo, y aun así escucha: —“Profe, usted no explicó eso”.

El Salmo 23 dice: “Confortará mi alma”. Imagínate un salmo del maestro: “El Señor es mi maestro… y aun así tengo que repetirlo”. No hay salmo del maestro porque si lo hubiera, sería demasiado largo. Tendría anexos. Rúbricas. Notas al pie. Y probablemente una queja al final.

Y sin embargo… si hubiera un salmo del maestro, no hablaría de aguas tranquilas, hablaría de paciencia infinita. No de verdes pastos, sino de sembrar sin saber cuándo brota. No de ovejas obedientes, sino de personas libres… que un día, sin avisar, recuerdan una frase y cambian de rumbo.

Tal vez no hay un salmo dedicado al maestro porque su recompensa no está en el texto,
sino en ese exalumno que un día dice: “Ahora lo entiendo… gracias”. Y eso, aunque no esté en la Biblia, es casi un milagro.

Por lo tanto, y teniendo en cuenta todas estas cosas, me voy a tomar el atrevimiento de pedir prestado un salmo y dedicarlo a todos los maestros de la palabra existentes no sólo dentro de las congregaciones cristianas, sino en cada casa o sitio no religioso donde enseñar la Palabra de Dios sea una prioridad. ¿Me lo prestan? Gracias, voy a tomar el pequeño salmito que lleva el número 119.

La Historia Global

El Libro de los Salmos nos enseña algo muy sencillo y, a la vez, muy difícil de vivir: que podemos presentarnos ante Dios tal como estamos, sin disfraces. En los salmos hay alegría, gratitud, pero también miedo, rabia, cansancio y hasta ganas de rendirse. Nada de eso se oculta. Y eso ya es una lección espiritual profunda: Dios no espera palabras bonitas, espera un corazón verdadero.

Muchos salmos nacen en momentos de crisis. El salmista no ora cuando todo va bien, sino cuando se siente acorralado, incomprendido o débil. Ahí descubrimos algo práctico para la vida diaria: la oración no es huir de los problemas, es mirarlos de frente y llevarlos a Dios. Orar no cambia mágicamente la realidad, pero sí cambia el lugar desde donde la enfrentamos.

El salmo nos recuerda que la confianza no es ausencia de miedo. El miedo está ahí, pero no tiene la última palabra. El Señor es mi pastor, nada me falta no significa que nada duela, sino que aun en medio del valle oscuro no caminamos solos. Esa certeza no quita el sufrimiento, pero lo vuelve habitable.

Otra enseñanza clave es la memoria agradecida. El salmista recuerda una y otra vez lo que Dios ha hecho antes. En la práctica, esto nos invita a no vivir solo desde la herida del presente. Recordar los momentos en que fuimos sostenidos nos da fuerza para el ahora. La fe se alimenta de memoria.

Finalmente, los Salmos nos devuelven a lo esencial: la vida humana es frágil, pero profundamente valiosa. Cuando reconocemos nuestra pequeñez, dejamos de fingir autosuficiencia y aprendemos a descansar. En ese descanso, humilde y confiado, el alma encuentra paz, no porque todo esté resuelto, sino porque ya no carga sola.

La Historia Central

Quiero referirme aquí, dentro mis acotados conocimientos teológicos e históricos, al Salmo 119. Es el Salmo más extenso y el capítulo más largo de la Biblia. Tiene ciento setenta y seis versículos y cada versículo, (con la posible excepción de dos de ellos), constituye una alabanza a la Palabra de Dios. Por eso es mi ocurrente y antojado título de Salmo del Maestro. ¿Qué otra cosa definiría el trabajo de enseñanza, sino el respeto, cuidado y admiración por la Palabra?

Sería muy positivo que tú y yo pusiéramos ese énfasis en la Palabra de Dios. Como creyentes necesitamos colocar el énfasis donde Dios lo coloca. En nuestro tiempo se coloca mucho énfasis en programas, métodos, ceremonias y actividades de la iglesia. Ya aprendí y viví bastante de eso. Este es otro tiempo en mi vida y en la de muchos creyentes. Por eso es que estoy convencido que nuestro énfasis principal debería recaer en la Palabra de Dios porque ella es lo único que Él ha prometido bendecir.

El arreglo, la organización, la conformación de este Salmo es sumamente interesante. Fue preparado de una manera muy cuidadosa. Es un acróstico, pero un acróstico un poco diferente de lo que ya hemos visto con anterioridad. En lugar de tener un versículo que comienza con cada letra del alfabeto hebreo (Y hay veintidós letras en el alfabeto hebreo), hay ocho versículos para cada letra del alfabeto, con lo cual se distribuyen los 176 versículos de este Salmo.

Hay muchos ministros que han hablado bastante acerca de lo significativo de los números en la Biblia. No soy un erudito en ello, pero repetiré lo que aprendí y tú sacarás tus conclusiones. El número ocho en este Salmo, es clave ya que bajo cada una de las veintidós letras del alfabeto hebreo, hay ocho versículos que empiezan con esa letra en particular. El número ocho en la Biblia parece ser el número de la resurrección. Fue por ejemplo, en el octavo día cuando el Señor Jesucristo regresó de los muertos.

Él estaba muerto en el séptimo día, en el sábado, y en el octavo día, que era el primer día de la semana, resucitó. Muchos piensan que Dios ha terminado sus tratos con Israel, y otros que eso no es así. Pablo aclaró algo en Romanos 11:15, cuando escribió: Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿Qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? Para algunos teólogos, la Biblia afirma categóricamente que Dios no ha terminado con Israel. Para otros, exactamente lo contrario.

Es cierto que dice que así como el Señor Jesús resucitó de los muertos, ese pueblo será reunido como nación en el reino. Lo que sucede es que algunos entienden que habla de Israel, mientras que otros sostienen que se refiere a la iglesia, sin apellidos ni razas nacionales. Dios, de una manera especial, salvará a naciones. Así que habrá multitudes que aún serán salvadas. El gran predicador Spurgeon solía decir: «Dios va a ganar. Habrá más personas salvas que perdidas». Lo creemos así, aunque al mirar a nuestro alrededor no vemos que esté sucediendo.

Hay personas que se entusiasman cuando visitan a Israel en el presente, porque creen que están viendo el cumplimiento de la profecía. Aunque es cierto que los judíos están regresando a Israel, éste no es el cumplimiento de la Escritura, porque están regresando con una actitud de incredulidad; no están volviéndose a Dios. Hemos leído un comentario sobre judíos inmigrantes en Israel, destacando que éstos estaban sorprendidos por el ateísmo y la falta de práctica de la religión judía en ese país.

Así que es cierto que no hay mayor actitud de retorno a Dios en Jerusalén, que la que hay en cualquier otra ciudad del mundo. Pero cuando Dios cumpla Su profecía, traerá a los judíos de regreso a su tierra y ese evento será la resurrección de la nación. Será como si ellos volvieran de la muerte a la vida.

Si tú recibes vida eterna será por medio de la Palabra de Dios. El apóstol Pedro nos dijo en su primera carta universal, capítulo 1, versículo 23: Pues habéis renacido, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre«. Renacidos por la Palabra de Dios que revela al Señor Jesucristo. La Palabra de Dios te traerá vida, te traerá libertad, te traerá alegría, te traerá bendición.

Este Salmo ha tenido mucho significado para muchos cristianos a través de los años. John Ruskin, en el ocaso de su vida, escribió: «Es extraño que de todas las porciones de la Biblia que me enseñó mi madre, la que me resultó más difícil de aprender y la que rechazaba mi mente, el Salmo 119, ha llegado a ser la más hermosa, en su pasión desbordante y gloriosa del amor por la ley de Dios».

Y William Wilberforce, este hombre de estado que se convirtió durante el movimiento de Wesley, escribió en su diario: «Caminé desde la esquina de Hyde Park repitiendo el Salmo 119, con una gran sensación de consuelo». Hasta aquí la cita. Si alguna noche, tú no puedes dormir, antes de probar otros recursos para matar el tiempo, te aconsejamos que leas los versículos de este salmo. Con toda seguridad que sentirás los efectos de la palabra de Dios.

Este salmo se caracteriza por ciertos términos, como, por ejemplo, palabra, dichos, caminos, testimonios, juicios, preceptos, mandamientos, ley, estatutos y fidelidad. Al recorrer este Salmo, destacaremos ciertos versículos conforme sean iluminados por el Espíritu Santo. No tengo intención de establecer un comentario bíblico ni mucho menos, sólo entregarte lo que entiendo es un extenso canto de alabanza a la maravillosa Palabra de Dios con la idea que seas bendecido/a por ella.

ALEF

Comienzo del Desarrollo

Lo primero que nos encontramos al iniciar la lectura del Salmo 119, es con una palabra: Alef. Es la primera letra del alfabeto hebreo de la cual te voy a dar algunos pormenores, con la intención que conozcas algo más de los motivos o razones por las cuales participa de este trabajo. La alef está formada por dos iud, una en la parte superior derecha, y la otra en la inferior izquierda, unidas por una vav en diagonal. Esto representa las aguas superiores e inferiores con el firmamento entre ellos, como fue enseñado por el Arí z» .

El agua, es mencionada por primera vez en la Torá, en el relato del primer día de la Creación: Y el Espíritu de Dios merodea por sobre la superficie de las aguas. En ese momento, las aguas superiores e inferiores eran indistinguibles; su estado es llamado como «agua en el agua». En el segundo día de la Creación, Dios separó las dos aguas «extendiendo» el firmamento entre ellas. En el servicio del alma, como enseña el jasidismo, el agua superior es agua de alegría, la experiencia de estar cercano a Dios, mientras que el agua inferior es agua de amargura, la experiencia de estar lejano de Dios.

En la filosofía judía, las dos propiedades intrínsecas del agua son «húmedo» y «frío». El agua superior es «húmeda», asociado con el sentimiento de unidad con la «exaltación de Dios»; mientras que el agua inferior es «fría», con el sentimiento de separación, la frustración de experimentar la inherente «soledad del hombre». El servicio Divino, como enseña el jasidismo, enfatiza que, de hecho, la conciencia primaria de ambas aguas es el sentido de Divinidad.

Cada una según su perspectiva: según las aguas superiores, cuanto mayor es la «exaltación de Dios», más grande es la unidad de todo en Su Ser Absoluto; según la perspectiva de la segunda, a mayor «exaltación de Dios», mayor es el abismo existencial que separa la realidad de Dios y la del individuo, y de aquí la inherente «soledad del hombre».El Talmud nos cuenta acerca de cuatro sabios que entraron al «pardés», el místico huerto de elevación espiritual, sólo alcanzado a través de intensa meditación y contemplación cabalística.

El más grande de ellos, rabí Akiva, les dijo a los otros antes de entrar: «Cuando vuelvan del lugar de la piedra de mármol pura, no pidan ‘agua, agua’, porque está dicho: ‘Aquel que habla falsedades, no se parará ante mis ojos'». El Arí z»l explica que el sitio de la «piedra de mármol pura», es donde se unen las aguas superiores e inferiores. Aquí no se puede suplicar ‘agua, agua’, ya que es como si dividiera las aguas superiores e inferiores.

«El lugar de la piedra de mármol pura» es el sitio de la verdad, el poder Divino de soportar dos opuestos en forma simultánea, y en las palabras de rabí Shalom ben Adret: «la paradoja de las paradojas». Aquí, «la exaltación de Dios» y Su «proximidad» con el hombre, se une con la «soledad del hombre» y su «distancia» de Dios. La Torá comienza con la letra bet: Bereishit (en el principio) Dios creó los cielos y la tierra. Los Diez Mandamientos, la revelación Divina al pueblo judío en el Sinaí, comienza con la letra alef: «Anoji soy Dios tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud.

El Midrash afirma que la «Suprema Realidad» se apartó de la «realidad inferior», porque Dios decretó que ni la Realidad Superior va a descender, ni la inferior va a ascender. Al entregar la Torá, Dios anuló Su decreto, Él Mismo fue el primero en descender, como está escrito: «Y Dios bajó sobre el Monte Sinaí». Por otro lado, la realidad inferior ascendió: «Y Moisés se acercó a la nube…». La unión de la «realidad superior», la iud de arriba, con la «realidad Inferior», la iud de abajo, por intermedio de la conexión de la vav que es la Torá, es el secreto último de la Torá.

Lo que Lees en Tu Biblia

(Salmo 119: 1) = ¡Cuán bienaventurados son los de conducta intachable, los que andan en la ley de Jehová!

Quiero recordarte que cuando en la Biblia lees la palabra bienaventurado, lo que estás leyendo es un sinónimo de feliz. En este caso, felices, da la pauta para todo el resto del salmo; la clave para la felicidad es cumplir la voluntad de Dios, tal cual ésta se revela en su Palabra. En los originales hebreos, la palabra que aquí se ha traducido como conducta, en realidad se inscribe como camino. Camino intachable. En cuanto a la expresión traducida como Ley, la palabra usada es torta, que proviene de torah.

Esta es la primera y más importante de las ocho palabras claves (en cierto modo sinónimos), de este salmo. El vocablo torah, que es ley, significa primordialmente instrucción o enseñanza, más bien que un elemento del sistema legal. Dios, para ordenar, primero instruye. Y resulta muy llamativo y curioso que, en un salmo como este, que ha trascendido a todas las enseñanzas globales como un salmo dedicado a exaltar la palabra de Dios, lo primero que se nos dice es que solamente son los de andar intachable por la vida los que pertenecen genuinamente a la Palabra.

Porque esto, indudablemente, tiene que ver con el poner por obra. Doctores o master en Teología hay cientos, pero gente que resulte intachable a la hora de examinar sus comportamientos o conductas, muchas menos. Es mucho más fácil predicar en una conferencia que vivir conforme al propósito y la voluntad de Dios apenas veinticuatro horas. Sin embargo, los que han sido llamados a establecer parámetros reales y genuinos dentro de un secularismo plagado de pecado y corrupción, son aquellos que pueden mostrar algo más que una verba elocuente. Son los que pueden plantarse delante de un incrédulo escéptico y decirle: Oye, si no crees que el Evangelio de Jesucristo cambia las vidas, mírame vivir.

Te recuerdo que cuando decimos que alguien es intachable, etimológicamente estamos asegurando que esa persona no merece ni la menor censura a sus actos. Que no se puede establecer contra ella la menor crítica porque sus comportamientos sólo dan origen al asombro y la maravilla que sólo es capaz de producir y despertar la santidad bien entendida. El Salmo 101 tiene que ver con una promesa de vivir rectamente, y en sus versos 2 y 6, respectivamente, podemos leer: Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casaMis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que ande en el camino de la perfección, éste me servirá.

El otro salmo que alude a lo mismo que centraliza el que estamos estudiando, es el 128. En su primer verso, leemos: Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Fíjate; todas las bendiciones que aparecen aquí se basan en un elemento de culto al que frecuentemente se le presta muy poca atención: el temor al Señor.

2) ¡Cuán bienaventurados son los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón lo buscan!

Si tú consultas a un buen diccionario secular, te dirá que el término testimonio significa: una declaración en que se afirma o asegura alguna cosa; una prueba, justificación y comprobación de la certeza o existencia de una cosa o un documento autorizado por notario en que se da fe de un hecho. Si nos remitimos al más evangélico término de testificar, nos encontraremos que en lo conceptual es salir de testigo a favor de algo o alguien, aunque nosotros histórica y tradicionalmente lo hemos utilizado casi como sinónimo de evangelizar.

La palabra utilizada para tal efecto en este texto, es la palabra edith, y se constituye en la segunda palabra clave en este compendio, porque implica el establecimiento de ciertas reglas de conducta que de alguna manera atestiguan la voluntad de Dios. Creo que es muy bueno que en diferentes lugares del mundo se levanten púlpitos y plataformas albergando a hombres y mujeres que, con gran elocuencia, hablen al pueblo incrédulo o no tan incrédulo de las bondades del Dios de todo poder.

Y es mucho mejor si a esas charlas las adornan o enriquecen con ciertos y específicos textos bíblicos elegidos conforme a las reglas que la Teología sistemática establece para una buena homilética. Pero está más que claro que es mucho mejor si quien se planta delante de muchas personas deja traslucir en su conducta y en su ser interior la presencia viva del Dios vivo. Y a eso, créeme, sólo se lo consigue buscando al Señor tal como lo dice aquí: con todo nuestro corazón.  Y esto no es algo nuevo ni novedoso, sino que simplemente se trata de respetar un antiguo mandamiento dado por Dios mismo a su pueblo Israel. En Deuteronomio 6: 5 leemos: Y amarás a Jehová tú Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.

Los Nacidos de Dios

(3) En verdad no hacen iniquidad, porque andan en sus caminos.

Te recuerdo; estamos hablando de aquellos con una conducta intachable que caminan conforme a la ley (Que en este caso es la Palabra) de Dios. Y dice aquí que ellos no hacen iniquidad precisamente por eso, por andar en sus caminos intachables. ¿Qué quiere decir esto? Que la iniquidad, que es la suma genética de pecados transferidos por ligaduras familiares, estará presta a brotar en cualquier persona siempre y cuando ésta no se refugie en los rudimentos de la Palabra de Dios.

Porque la vida activa de la Palabra, (Recuerda que dice la Biblia que la Palabra ES viva, no que ESTÁ viva. Es diferente: todo lo que está vivo, un día se muere. Pero todo lo que ES vivo permanece porque tiene visos de eternidad. De eso hablamos. Y la Palabra de Dios cuando se convierte en un hecho activo y dinámico, toma forma concreta a la vista natural de los seres humanos. Produce integridad, rectitud y honestidad, tres elementos básicos para considerar a alguien intachable. Y cuando se camina en estos parámetros, no hay iniquidad ni ADN que pueda con ello.

No obstante, lo que nos tiene que quedar más que claro de este verso, es que se nos asegura que cuando andamos en los caminos de Dios, (Esto es obediencia a Su Palabra y sometimiento a Su Espíritu), no hay manera de que caigamos en iniquidad. Esto es muy importante porque es mucha la gente (Cristiana, obviamente) que pese a estar convertida y ser fiel, todavía pelea duramente contra ese flagelo de su historia generacional y familiar llamado iniquidad. Claro está que si tú apareces en una iglesia y le dices a su gente que para salir de ello tiene que leer más su Biblia, seguramente van a mirarte torcido.

Juan, en su primera carta y en el capítulo 3 y verso 9 lo explica así: Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En otras palabras: obediencia a la palabra de Dios y sometimiento al Espíritu Santo son reaseguros en contra del pecado compulsivo de la iniquidad.

Más adelante, en esa misma carta pero ya en el capítulo 5 y verso 18, Juan lo vuelve a reiterar ampliando conceptos, cuando expresa: Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios (Cristo) le guarda, y el maligno no le toca. ¿Recuerdas el pasaje que dice que al que está en Cristo el maligno no le toca? De eso habla. Cuidado: dice al que está EN Cristo, no al que recibió información acerca de Él o dice creer en Él.

(4) Tú nos has encomendado tus preceptos para que sean muy guardados.

Dice que Dios nos ha encomendado sus preceptos. ¿Qué cosa es encomendar algo a alguien? Encargarle que haga alguna cosa, poner algo al cuidado de alguien, recomendar, alabar o entregarse y confiarse al amparo o protección de alguien. ¿Todo eso por un precepto? Y aquí viene la segunda parte: ¿Qué cosa es un precepto, concretamente? Un precepto vendría a ser en primera instancia, una disposición o un mandato superior que se debe cumplir.

Disposición o mandato superior que se debe cumplir: En segunda medida, un precepto es cada una de las instrucciones o reglas que se dan o establecen para el conocimiento de un arte o facultad. Entonces, ¿Todo por un precepto? Digamos que por más de uno. Porque la palabra de Dios no es el logos que tienes delante de tus ojos intelectuales en tu Biblia. La palabra de Dios está encerrada en forma de principios espirituales que deben ser revelados por el Espíritu Santo; de otro modo no pueden ser vistos.

Por eso es que el mundo secular es total y absolutamente incapaz de encontrar perlas en las escrituras. Intelectualmente es imposible encontrar esos preceptos, que no son otra cosa que esas disposiciones o mandatos que Dios ha encerrado en su Palabra con la finalidad de que cuando el Espíritu se los reveles a sus hijos, estos los obedecerán de inmediato.  Y luego dice que esos preceptos que Dios nos ha encomendado, tienen que ser guardados por nosotros.

Claro está que el término guardado, aquí, tiene características muy distintas al uso común de la lengua española. Se traduce del vocablo hebreo piqqudim, y se convierte en la tercera palabra clave que significa referirse a normas personales que el ser humano tiene que obedecer. El error durante mucho tiempo, al menos en la América hispana, ha sido que se ha interpretado esto como que debemos tomar esos preceptos de Dios y esconderlos debajo de la almohada o del colchón para que nadie los vea ni los toque. Y salimos a decir que somos obedientes y hemos guardado los preceptos. Calma, hermano; guardar es cumplimentar, poner por obra, llevar a la práctica. Normas personales.

Consecuencias de Aquellas Tablas

(5) ¡Cómo anhelo sean ordenados mis caminos, para poder guardar tus estatutos!

Una curiosa oración la del salmista. Curiosa y, además, peligrosa si no tenemos en cuenta las probables respuestas de Dios. Siempre recuerdo en mis primeras épocas de creyente, solía reunirme con unos muchachos en una casa de familia a orar y escuchar la Palabra de boca de alguien más maduro. Entre esos jóvenes estaba el que me había hablado del Señor y, de alguna manera, acompañado a la entrada del camino de la fe. Un íntimo amigo de él, a quien yo respetaba muchísimo porque largamente era el que más conocía la Biblia de todos nosotros, solía orar de un modo muy particular.

Él se arrodillaba y clamaba: “¡Señor! ¡Quebrántame!” Él explicaba que eso lo hacía porque era necesario que Dios nos quebrantara para sacar de nuestro interior lo mejor y más provechoso para Su Reino. A mí me impactaba todo eso, pero ni por asomo me atrevía a orar del mismo modo. Sentía que corría un riesgo que era incapaz de evaluar. Pese a mis escasos conocimientos, no estaba del todo equivocado. Al poco tiempo este joven comenzó a tener problemas en su matrimonio.

Su esposa, que había sido una católica romana sin el menor interés por las cosas de Dios, se había volcado a misas, novenas y cuanta liturgia romana existiera con la única finalidad de combatir la nueva fe de su marido. El problema fue creciendo cada vez más hasta que algunos meses después, desencadenó en una crisis de la que ya jamás volvieron a salir. No se divorciaron por razones reglamentarias “de ambas religiones”, pero sus vidas atravesaron pequeños infiernos terrenales que terminaron por entibiar primero y enfriar posteriormente la tremenda fe que parecía tener mi amigo.

No te lo puedo negar; fueron muchas, muchísimas las ocasiones en las que en mi memoria retornaban aquellas palabras cargadas de pasión y fuego espiritual que él había pronunciado en el marco de nuestras reuniones: “¡Señor! ¡Quebrántame!” ¿Habría respondido así Dios a su oración? Nunca lo supe con certeza ni me atreví a conjeturarlo. Sólo aprendí a tener respeto por lo que dicen nuestras bocas. El salmista aquí clama para que sus caminos sean ordenados por Dios con la finalidad de tener lo necesario interiormente como para poder guardar (Respetar, cumplimentar) sus estatutos.

¿Y de qué se habla cuando se habla de estatuto?  Gramaticalmente, es una norma, una regla que tiene valor legal para un cuerpo, una asociación o grupo específico. Sin embargo, desde los originales, la palabra es juqqim, y se constituye en la cuarta palabra clave relacionada con normas sociales que rigen la conducta del individuo como miembro de la sociedad.

(6) Entonces no me avergonzaría al contemplar todos tus mandamientos.

Es inevitable; cuando pronunciamos, escribimos o pensamos en la palabra Mandamiento, retornamos casi sin pausa a las remotas tablas que Moisés bajó del monte luego de pasar ese tiempo a solas con Dios. Y no es incorrecto, sólo que es incompleto. Porque un mandamiento, en este tenor que estamos hablando, es una especie de conjunto de leyes divinas, y no son aquellas diez de Moisés las únicas. Ha quedado demostrado en algunos trabajos nuestros que Jesús estableció muchos más, y que todos deben respetarse por igual. En este caso específico, la palabra hebrea utilizada para traducir mandamiento, es la palabra mitsvot, y se constituye en la quinta palabra clave de las ocho que antes te preanunciara, y que tiene que ver precisamente con las leyes divinas en la esfera de una vida santa propuesta por Dios.

¡Guarda Sus Estatutos!

(7) Te alabaré con rectitud de corazón, cuando aprenda tus justos preceptos.

Hablaba con alguien con ciertos problemas de relación y me confesaba que eso le sucedía por causa de su extrema rectitud. Yo le preguntaba si con ella misma también era así de recta, y me respondía que sí, que lo era, y que no le resultaba sencillo serlo. El mundo valora sensiblemente la rectitud, la integridad y la honestidad en las personas. Las valora al grado sumo de convertirlas en líderes políticos o sociales a aquellos que la poseen o, al menos, parecerían poseerla. Hay un gran caudal de simulación al respecto.

Haciendo honor a la antigua palabra de Jeremías respecto a que la hipocresía nació en la iglesia, convengamos que la rectitud y sus valores conjuntos se simulan mucho más en nuestros ambientes que en los del mundo secular. Por eso hay tanta decadencia espiritual en la alabanza. Hoy, la alabanza, (Lo mismo que la adoración), han quedado reducidas por imperio de las prédicas interesadas, en minúsculos comportamientos musicales o artísticos. Con eso se ofende a Dios.

Alabanza es estrictamente lo que aquí se dice: portar un corazón recto. Y eso solamente puede lograrse como producto de la presencia del Espíritu Santo en el interior del hombre. La palabra preceptos, en este texto, es la palabra hebrea mishpatim, y es la sexta palabra clave que tiene que ver con las normas de rectitud para respetar los derechos del prójimo. Es habitual, corriente y reiterativo ver protestas en defensa de nuestros derechos, pero muy poco se ve respecto a los de nuestro prójimo. Y es muy curioso, porque de eso se habla cuando se nos dice que debemos amar al prójimo como a nosotros mismos.

(8) Guardaré tus estatutos, ¡No me abandones del todo!

Creo que no debe existir un ser humano que alguna vez no le haya pedido y hasta clamado a Dios que no lo abandone. Ocurre cuando creemos que Dios se olvidó de nosotros y, muy ocupado con sus grandes asuntos, no está para perder su tiempo en un insignificante hombrecillo de pies pegados al piso con insignificantes problemillas. Sin embargo, con el correr de los tiempos y un caminar más maduro en los senderos divinos, aprendemos que no es así en absoluto. Dios jamás olvida a unos para dedicarse a otros. Por eso es omnipresente y omnisciente. La equidad y justicia celestial no es ni podrá ser entendida por el hombre natural.

De todos modos, sí puede suceder que Él permita que pases un tiempo de prueba, otro de crisis y aún de angustia. Siempre será para encontrar, en el final de ese camino, una respuesta positiva y una victoria erguida en medio de la aparente derrota. Por eso es menester que, si Él va a determinar cierto grado de pequeño abandono, que no lo sea en su totalidad. Eso es lo que pide el salmista. En suma, esta estrofa de ocho versos nos muestra que la felicidad consiste en cumplir el primer mandamiento de la ley. Muestra el salmista quiénes son los verdaderamente dichosos los perfectos de camino, es decir, los de conducta intachable, que caminan en la ley de Jehová.

Esto equivale a guardar sus testimonios, es decir, las normas de conducta que atestiguan la voluntad de Dios. Vemos, pues, la correlación que hay entre felicidad y obediencia, y la tremenda equivocación que sufren los mundanos cuando piensan que una conducta santa es necia o aburrida. ¡Es todo lo contrario!  No hay nada tan sabio y entretenido como cumplir con amor la voluntad de Dios, pues la obediencia es el vínculo con que la impotencia se une a la omnipotencia: Todo lo puede el que hace lo que Dios quiere. Pero es menester concentrar el esfuerzo mental y cordial, buscando de todo corazón el conocimiento de Dios.

(Romanos 12: 1) = Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios que es vuestro culto racional. (2) No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Dice luego que estos no hacen iniquidad, pues el objetivo primordial de la Torah es prevenir al hombre para que no marche por las sendas del mal, sino por los caminos de Dios. Así que andar en la ley de Jehová equivale a andar en sus caminos. De esta consideración, y del encargo que Dios ha hecho de que sean diligentemente guardados sus preceptos, el salmista expresa su deseo vehemente de guardar los estatutos de Dios; para esa observancia es menester una conducta firme, estable, afianzada.

Sabe que si adquiriese esa firmeza, no se vería avergonzado  de haber fracasado en alcanzar su ideal, al considerar todos los mandamientos divinos. El salmista promete ahora dar gracias a Dios con corazón recto cuando aprenda las ordenanzas justas (literalmente dice justos juicios) de Dios. Con ello confiesa que “no domina la asignatura”, que le queda aún mucho por aprender de la ley de Dios.

Ordenanzas. Durante toda la vida, debemos ser buenos estudiantes de la escuela de Cristo, sentados a sus pies, sin tenernos jamás por “maestros consumados”. A esta acción de gracias, añade el salmista una ferviente oración, a fin de que no le abandone hasta el extremo.  Los más santos son los que más temen la tentación, pues son los que más odian el pecado; sólo con la protección constante de Dios, se siente capaz de guardar sus estatutos; es muy apropiado aquí el vocablo, ya que el término hebreo procede de una raíz que significa “grabaren piedra”, pues desea tener siempre ante los ojos esos estatutos, a fin de no correr la suerte fatídica de Israel siempre que eran culpables de transgredir los estatutos de Dios.

¡Qué bueno es el poder buscar a Dios con todo el corazón! No es de una manera indiferente o fría, sin entusiasmo. A veces al entusiasmo le sigue una actitud de desánimo o desgano. No son como ese hombre que se menciona en el Salmo 1, de quien se dice: Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos.  Es la persona que no se detiene, que continúa caminando bajo la dirección del Espíritu. Como dice otra versión del versículo 2: Dichosos los que guardan tus estatutos y de todo corazón lo buscan. Como complemento, y a pesar de algunas diferencias un tanto cuestionadas, reproduzco estos mismos ocho versos del Alef, tal cual lo traduce la Versión Popular.

¡Felices los que se conducen sin tacha y siguen la enseñanza del Señor!  Felices los que atienden a sus mandatos y lo buscan de todo corazón, los que no hacen nada malo, los que siguen el camino del Señor. Tú has ordenado que tus preceptos se cumplan estrictamente.  ¡Ojalá yo me mantenga firme en la obediencia a tus leyes!  No tendré de qué avergonzarme cuando atienda a todos tus mandamientos. Te alabaré con corazón sincero cuando haya aprendido tus justos decretos.   ¡Quiero cumplir tus leyes! ¡No me abandones jamás!  

BET

Receta Para Una Buena Limpieza

La letra bet, primera de la palabra «casa», se refiere a la casa de Dios: Mi casa será llamada Casa de Oración para todos los pueblos. Consta en el Midrash que la Motivación Divina para la Creación, fue que el Santo, Bendito Sea, deseó tener una morada en la realidad inferior.  El cumplimiento de este deseo, comienza con la creación del hombre, un alma Divina investida en un cuerpo físico, y prosigue con la multiplicación del hombre, la «conquista» completa del mundo para convertirlo en el reino de Dios. La Torá empieza la descripción detallada del Tabernáculo y sus utensilios, con la declaración de su propósito final: Y me construirán un Templo y moraré en ellos. No dice «en él», explican los sabios, sino «en ellos», en cada uno y uno de los judíos.

Morar en ellos es en esencia la revelación de Divinidad en el pueblo de Israel, siempre presente, pero a veces «ensombrecida», como en el tiempo del exilio y la destrucción del Templo. La santidad innata del pueblo de Israel, causa que la Tierra Santa se expanda y eventualmente abarque toda la tierra (la realidad inferior), como está dicho: «la tierra de Israel, se extenderá a todas las tierras del mundo». Bet equivale numéricamente a la palabra «taavá«, que significa «deseo» o «pasión». En general, «taavá» connota una cualidad humana negativa, sin embargo, en muchos lugares denota la pasión positiva del tzadik, el hombre justo.  Un pasaje de Proverbios declara: «Él va a satisfacer la pasión del tzadik«, y otro dice: «las pasiones de los tzadikim son sólo buenas». La «taavá» de Dios, el «Tzadik del mundo», está totalmente por encima de la razón y la lógica.

En este nivel, no se puede preguntar «porqué». Como fue expresado por rabí Shneur Zalman de Liadi: «Sobre la pasión, no puede haber preguntas». Como Dios es la esencia del bien, entonces Su pasión es «sólo bien». «¿Con quiénes se aconsejó el Santo, Bendito Sea, si crear o no el mundo? Con las almas de los tzadikim«. La expresión «las almas de los tzadikim«, alude a todas las almas judías, como está dicho: «Todo tu pueblo son tzadikim«. El apelativo que se le da a Dios, como el «Tzadik del mundo», se refiere al origen y unidad absoluta de las almas judías en Su Misma Esencia. Cuando el alma desciende para ser investida en la conciencia y experiencia finita de un cuerpo aparentemente mundano, su tarea es llegar a ser el tzadik como una verdadera emulación de su Fuente, el «Tzadik de Arriba». Esto se logra con el refinamiento y purificación de la pasión, taavá, que es volverse «sólo bien».

El «Tzadik de Arriba» mora en la Casa construida para El por el tzadik de abajo. Aquí, la pasión más profunda del Creador llega a su consumación. La bet grande, la primera letra de la Torá y el comienzo de la Creación, expresa su propósito final, como está dicho: «Lo último en la acción, es lo primero en el pensamiento».  En la primera palabra de la Torá, Bereshit, las tres letras «auxiliares», (el prefijo bet y las dos letras finales, iud y tav), se leen bait, «casa» (equivalente a la escritura completa de la letra bet). La raíz de «bereshit», rosh, significa «cabeza».  Entonces, la permutación más «natural» de bereshit se lee: rosh bait, «La cabeza de la casa». Una permutación de las letras de la palabra rosh es osher, «bienaventuranza». Cuando el tzadik conduce a Di-s, la «Cabeza», a Su Casa, se convierte en una casa de verdadera y eterna felicidad.

El descender de la «Cabeza» para morar en Su «Casa» abajo, en verdadera felicidad, es el secreto de la brajá, «bendición», que comienza con la letra bet. Nuestros sabios enseñan que la «gran bet», inicia la Creación en particular y la Torá como un todo, con el poder de bendecir.  Dios bendice Su Creación, la cual creó con el atributo de bondad, el atributo de Abraham, como se explicará en la letra hei. Abraham, la primer alma judía, es encomendado con el poder Divino de bendecir, la «gran bet» de la Creación, como está dicho: «Y tú serás bendición». Posteriormente, en el tiempo de su circuncisión, se le otorgó la «pequeña hei» de la Creación, el poder de atraer hacia abajo y manifestar la bendición Divina de felicidad en los detalles más pequeños de la realidad.

La bendición sacerdotal está compuesta por tres versículos. El número de palabras es sucesivamente 3,5 y 7, con diferencias iguales de dos (bet). El número de letras aumenta según el orden: 15, 20, 25, con diferencias iguales de cinco (hei).  Las palabras representan la conciencia general o amplia, mientras que las letras representan la conciencia particular o pequeña. El poder de bendición «completo» es el de la bet, como está dicho: «…Y colmados con la bendición de Di-s». El poder de traer abajo la bendición a los pequeños detalles de la realidad es el de la hei. Este servicio de Abraham, y de todos los judíos a partir de él, lleva al cumplimiento de la intención final de la Creación: la realización del poder de bendición de Israel, que el dominio del Rey (la «Cabeza de la Casa»), se extienda para abarcar toda la realidad, y de esta manera brindar verdadera felicidad a todos.

Una Paz Por Todas Partes

(9) ¿Cómo podrá el joven mantener puro su camino? ¡Guardando tu palabra!

Aquí hay algo que queda más que claro: los que más riesgo corren respecto a no poder mantener su pureza, son los más jóvenes. Y esto no es descabellado ni por asomo, ya que históricamente ha sido así, lo sigue siendo y, supongo, -y no quiero atar nada en el nombre de Jesús-, todavía no hay motivos para suponer que algo cambie. Por lo tanto, y con las tristísimas experiencias vividas en tantas y tantas iglesias cristianas del planeta, es imperativo encontrar una salida, una solución, una manera de impedir que la impureza contamine aun más a nuestros jóvenes. ¿Sabes qué? Aquí el salmista la ha encontrado: ¡Guardar (Que es cumplimentar, respetar, poner por obra) la palabra de Dios!

Esta expresión, palabra, es traducida del término hebreo dabar, y tiene una implicación que determina que sea la séptima palabra clave que, en este caso, expresa nada más y nada menos que la voluntad de Dios. En el Segundo Libro de las Crónicas, capítulo 6 y verso 16 se alude a este pasaje cuando dice: Ahora, pues, Jehová Dios de Israel, cumple a tu siervo David mi padre lo que le has prometido, diciendo: no faltará de ti varón delante de mí, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino, andando en mi ley, como tú has andado delante de mí.

(10) Con todo mi corazón te he buscado, no permitas que me desvíe de tus mandamientos.

Hay temor por parte del salmista a caer una vez más en pecado y fuera del agrado y la consideración de Dios. Es consciente de su poder y por eso pide que, teniendo en cuenta su decisión carnal, (Eso es el corazón), Dios no permita que se desvíe en su andar. Me pregunto si entre los que leen esto, hoy, no habrá alguien que padezca del mismo temor. ¿Eres tú? Pide a Dios que no permita que te desvíes y Él lo hará. Lo único que necesitarás, obviamente, es desear no desviarte. Hay una alusión al mismo asunto en el Segundo Libro de las Crónicas, capítulo 15 y verso 15: Todos los de Judá se alegraron de este juramento; porque de todo su corazón lo juraban, y de toda su voluntad lo buscaban, y fue hallado de ellos; y Jehová les dio paz por todas partes.

Me preguntaba, cuando leía este pasaje, qué significaría poseer y experimentar paz “por todas partes”. ¿No necesitamos tener paz en el corazón, que en realidad es el alma, y que en suma tiene que ver con nuestros sentimientos y emociones? De hecho que lo necesitamos. ¿Pero es esa sola porción de paz la que necesitamos? No, también anhelamos experimentarla en nuestra vida diaria, en el marco de una guerra espiritual en la que, -a sabiendas o por ósmosis- estamos inmersos. Paz por todas partes, a mi modesto entender, es exacta y puntualmente eso: por todas partes.

El Análisis de los Estatutos

(11) En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.

La palabra traducida aquí como dichos, es una variante poética de la otra que se traducía como palabra en el verso 9. Es el término hebreo imrah y se constituye en la octava y última palabra clave de las ocho anticipadas. Expresa, obviamente, el resumen del discurso divino. Se nos muestra que cuando hacemos eso, simplemente eso, atesorar la palabra o los dichos de Dios en nuestros corazones, ese es el mejor recurso para no pecar. Me pregunto otra vez, cuántos que hoy leen esto están peleando en contra de alguna clase de pecado. Bien; aquí tienes tu respuesta: guarda los dichos y la palabra de Dios en tu corazón, será suficiente.

En el Salmo 37, que habla de la herencia del justo y la calamidad del impío, hallamos en el verso 31 una reafirmación a este concepto, cuando dice: La ley de su Dios está en su corazón; por tanto, sus pies no resbalarán. Hay rastros evidentes que María, la virgen madre de Jesús, cumplimentaba sobradamente con estos preceptos. En Lucas 2:19 lo dice así: Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón, y en el verso 51 del mismo capítulo lo señala de este modo: Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.

(12) ¡Bendito tú, oh Jehová! ¡Enséñame tus estatutos!

Un estatuto es una norma, una regla, algo que tiene valor para un cuerpo colegiado, para una asociación o similares; es una ley básica para un régimen autónomo de una región, que ha sido dictada por el Estado del cual forma parte. ¿Por qué entonces el salmista hablaría de estatutos pertenecientes a Dios? Porque el salmista veía a Dios, entre otras formas, con la que se mira a un rey. Y un rey, además de tener potestad, dominio y autoridad sobre una jurisdicción, tiene capacidad formal para crear estatutos que beneficien a esa jurisdicción.

Ahora bien; ¿Cómo enseña Dios sus estatutos a los que desean conocerlos para honrarlos y obedecerlos? Puede ser a través de emisarios o terceros, aunque ello conlleva el lógico riesgo que ya hemos visto y vivido ampliamente. Pero también lo hace por intermedio de su Espíritu Santo. Por ello Él mismo declara que el Santo Espíritu es quien nos guiará a toda verdad. El hombre natural, por la innata rebelión insuflada en su carne, es pasible a desobedecer cualquier clase de regla o estatuto, venga de donde venga. En lo espiritual, si no nace de arriba, será igual. A esto se refiere Romanos 12:2 cuando nos demanda renovar nuestra mente.

Una Meditación No Trascendental

(13) He contado con mis labios todos los juicios de tu boca (14) Me he regocijado en el camino de tus testimonios, más que sobre todas las riquezas.

He contado; tiempo pasado. Algunas versiones lo dan en futuro, pero en los originales y en la versión clásica es muy claro. El salmista habla de algo que ha ocurrido. Y lo que ha ocurrido puede darse en dos direcciones.  La primera, tomando a ese contar, como enumerar, darle un orden numérico. En este caso, a todos los juicios salidos de la boca de Dios. La otra, tomando a esa misma palabra como un relato. En este caso, hasta cabe una predicación que se refiera a uno más juicios de Dios sobre la tierra. Y esto último cuenta, -a mi modo de entender- con mayor relieve, porque fíjate que el verso siguiente nos habla del regocijo que el salmista expresa respecto a los testimonios respecto a Dios. Y añade que eso, para él, (Y también para muchos de nosotros, seguramente) vale más que cualquier riqueza material o humana. En los dos versos siguientes, últimos del segundo bloque de ocho, el autor retorna al concepto de futuro.

En el Salmo 40 y verso 9 se expresa muy claramente lo dicho cuándo señala: He anunciado justicia en grande congregación; he aquí, no refrené mis labios, Jehová tú lo sabes.

(15) Meditaré sobre tus preceptos, consideraré tus caminos. (16) Me deleitaré en tus estatutos, no me olvidaré de tu palabra.

Quiero dejar más que en claro el significado real de la palabra meditar, y no el que luego diversas pseudo-ciencias le han adosado. Meditar siempre es pensar detenidamente, con atención y cuidado y reflexionar en algo o sobre algo. De ninguna manera se trata de dejar la mente en blanco, lo cual sería sencillamente una contraposición al significado real de la expresión. La palabra que aquí se traduce como preceptos, en la versión clásica se muestra como mandamientos. Es la palabra original piqud, y se muestra precisamente como un precepto, estatuto o mandato, lo cual implica que es correcta cualquiera de esas traducciones. Esta palabra viene del verbo paqad, que quiere decir designar, supervisar, situar o registrar. El verbo tiene el sentido de contar o enumerar los cargos personales  (Aquellos por los cuales se es responsable).

Piqud aparece veinticuatro veces, siempre en los salmos. Veintiuna de ellas en el salmo 119, el resto en el salmo 19:8, 103:8 y 117:7. Los piqudim divinos son sus estatutos, mandatos, preceptos numerados, y la relación autorizada de sus mandamientos. En suma, esta estrofa de ocho versículos que terminas de leer, muy bien puede llevar por título: Receta para una buena limpieza. La pregunta y la respuesta están de acuerdo con la enseñanza de los Libros Sapienciales y conforman un verdadero tesoro para la reflexión, meditación y maduración del creyente. Pregunta el salmista ¿Con qué limpiará (mejor, conservará puro) el joven su camino, es decir, su conducta? Pregunta de enorme transcendencia para todo joven, de tantas maneras tentado cuando aún no ha adquirido experiencia de la vida. La respuesta es muy sencilla:

Con guardar tu palabra. El Decálogo es encabezado en Éxodo 20:1 con la expresión: Y habló Dios todas estas palabras…, con lo que a los diez mandamientos, les suelen llamar los judíos las diez palabras. Sin embargo, el gran mandamiento de Deuteronomio. 6:4-5, es llamado así. Por eso, todo israelita llegado a la mayoría de edad religiosa —13 años— es llamado (Bar Mitsvath, que quiere decir Hijo del mandamiento, esto es, obligado a cumplirlos. Vemos, pues, que sólo la palabra de Dios puede conservar puro el corazón de los jóvenes. No sirven para ello ni las leyes de los reyes (Aunque sean necesarias para la observancia del orden y de la moral exterior) ni los principios morales de los filósofos.

El salmista quiere predicar ahora con el ejemplo, confesando que él ha guardado en su corazón, es decir, en lo más íntimo de su ser, los dichos. Aunque suele interpretarse comúnmente como consigna o algo parecido, Cohén afirma que es una variante poética de dabar, aludiendo al paralelismo que se halla en Isaías 5:24. Agrega que ha dado testimonio público de las ordenanzas de la boca de Dios, que medita y considera los mandamientos y caminos de Dios, y en ellos se complace y regocija, prometiendo, no olvidar la palabra de Dios. ¡Estupenda experiencia! ¡Si cada uno de nosotros buscáramos así a Dios, si así lleváramos en el corazón y en la mente los mandamientos de Dios, atesorándolos y cumpliéndolos, como quien se complace en ellos más que en todas las riquezas, bien podríamos, como el salmista, decirle entusiasmados a Dios: ¡Bendito tú, Jehová!

Lo que todo joven necesita en esta hora presente es estudiar la Palabra de Dios. Esta Palabra debería ser enseñada en todos los niveles educativos, para que puedan aprenderse los valores que permitan llevar una vida íntegra. Hay muchas personas que piensan que esto quiere decir simplemente que se deben memorizar partes de la Biblia. Ahora, creemos en el valor de aprender de memoria la Escritura. Pero creemos que atesorar en el corazón la Palabra de Dios significa obedecerla. Y esto es lo importante. Es hermoso poder citar de memoria versículos y fragmentos de la Biblia, pero hay que destacar la importancia de la obediencia a la Palabra. Porque esto es lo que quiso enfatizar el Salmista, al decir que había guardado en su corazón los dichos de Dios. Versión Popular.

¿Cómo podrá el joven llevar una vida limpia? ¡Viviendo de acuerdo con tu palabra! Yo te busco de todo corazón; no dejes que me aparte de tus mandamientos. He guardado tus palabras en mi corazón para no pecar contra ti. ¡Bendito tú, Señor! ¡Enséñame tus leyes! Con mis labios contaré todos los decretos que pronuncies. Me alegraré en el camino de tus mandatos, más que en todas las riquezas. Meditaré en tus preceptos y pondré mi atención en tus caminos.  Me alegraré con tus leyes y no me olvidaré de tu palabra.

GUIMEL

La Imagen de un Hombre Rico

Nuestros Sabios enseñan que la tercera letra del alfabeto, que es guimelsimboliza un rico corriendo detrás de un hombre pobre,  para darle caridad. La palabra guimel se deriva de la palabra guemul, que en hebreo significa tanto dar una recompensa como un castigo. En la Torá, la recompensa y el castigo tienen el mismo objetivo final, la rectificación del alma para que sea apta para recibir la luz de Dios en su completa expresión. Recompensa y castigo, implica que el hombre es libre para elegir entre el bien y el mal. (La enseñanza de la guimel, en lo que se refiere al lado abierto de la bet, del cual nació, es explicado en la letra anterior). El Rambam (Maimónides), en particular, pone mucho hincapié en el libre albedrío, por ser fundamental para la fe judía.

De acuerdo con el Rambam, el Mundo Venidero, el tiempo de la recompensa, es un mundo completamente espiritual de almas sin cuerpo. En este punto, el Ramban (Najmánides) no está de acuerdo y sostiene que de momento que existe la libertad de elección sólo en nuestro mundo físico, la rectificación definitiva de la realidad, la recompensa del Mundo por Venir, va a ser también en el mundo físico. La cábala y el jasidismo sostienen esta opinión del Ramban. Esto es lo que insinúa la pierna de la letra guimel, que representa el correr del hombre rico, para brindarle bondad al hombre pobre. Correr, más que cualquier otro acto físico, expresa el poder de voluntad y libre elección (la palabra hebrea de «correr», ratz, se relaciona con la palabra «voluntad», ratzón).

Al correr, la pierna está firmemente en contacto con la tierra; a través de un acto de voluntad, el alma afecta directamente la realidad física. La recompensa final, que es la revelación definitiva de la luz Esencia de Dios, será entonces otorgada por derecho propio al alma, justamente en el mismo contexto del de su misión en la vida, el mundo físico. Dice la Torá: «En este día [en este mundo] para hacerlas, de lo que los sabios infieren: «mañana [en el Mundo Venidero] para recibir su recompensa«. Sólo «hoy» tenemos la oportunidad de elegir entre el bien y el mal. Y de esta manera, de acuerdo con nuestra elección, nosotros mismos definimos la recompensa y el castigo de «mañana». Así como la maldad es un fenómeno finito, así es castigada. No es así con el bien y su recompensa, que son verdaderamente infinitos. La guimel de «hoy» es el secreto de «mejor una hora de teshuvá y buenas acciones en este mundo, que toda la vida del mundo por venir. Esto, claro está, es un comentario analítico apto para incorporar como información, pero en modo alguno para tomarlo como doctrina.

Sólo Estamos de Paso

(17) Haz bien a tu siervo, para que viva y guarde tu palabra. (18) Abre mis ojos, y contemplaré las maravillas de tu Ley.

¡Cuántas discusiones, debates, polémicas y divisiones estériles se hubieran evitado si alguien hubiera entendido correctamente esta palabra! En primer lugar, reconociendo que si Dios no envía el bien a nuestras vidas, por nosotros mismos será imposible conseguirlo. ¿Cuántas veces tu mejor predisposición, planificación y esfuerzo han chocado contra un imponderable que lo arruinó todo? ¿Y qué me dices si te digo que decir Imponderable es decir Dios por encima de todas las casualidades.Y en segundo lugar, dando por sentado que solamente cuando Dios abre nuestros ojos espirituales a través de la acción de su Espíritu Santo, es cuando podemos verdaderamente conocer su Palabra. Sin ese mínimo detalle, apenas incursionaremos intelectualmente en su logos, cosa en la que anda más de la mitad de muchos que aseguran ser cristianos.

Del mismo modo  les enseña a aquellos que todavía aseguran que la palabra de Dios no es nada más que la reiteración de los ya conocidos relatos bíblicos, que esto de ninguna manera podría rotularse como una maravilla. Que muy por el contrario, una maravilla, que es un suceso o una cosa que produce admiración, o un sentimiento de admiración o asombro por algo, solamente es posible ante un hecho inédito o sobrenatural. Y de esto se habla aquí, porque Dios jamás ha dejado en la Biblia una palabra fuera de contexto, sobredimensionada o exagerada respecto a sí mismo. Sobre esto encontramos algo en el Salmo 13. En el verso 6, David dice: Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien. A pesar de lo atribulado que se sentía al comenzar a escribir este salmo, el autor lo concluye con un canto de alabanza. Esto es recibir ese bien divino.

(19) Estoy de paso en la tierra, no encubras de mí tus mandamientos. (20) Mi alma se quebranta anhelando tus preceptos en todo tiempo.

Ten en cuenta que estás leyendo un salmo que aparentemente escribiera el autor de la mayoría de ellos, David. Que si bien fue un personaje célebre en la Biblia por una serie de razones, no fue en primera instancia precisamente un iluminado respecto a la sabiduría divina. Y es él quien reconoce, entiende y acepta lo que muchos cristianos todavía no parecen haber reconocido, entendido y mucho menos aceptado: que están de paso en esta tierra, sólo de paso. Porque sus comportamientos generalmente dan a entender que creen que vivirán eternamente o que jamás les sobrevendrá la declinación y la caída natural y obvia de toda naturaleza humana. Pero dice aquí algo más. Dice que en un alma previamente quebrantada es donde suele hacer profunda huella un precepto de Dios. Porque es un alma que ya no tiene más esperanza en nada de lo que se ve y apela, como lo hizo y lo sigue haciendo una enorme mayoría, a lo invisible y espiritual como única salida a su crisis.

Estoy de paso en la tierra. Ese concepto lo establece Jacob delante de Faraón. En Génesis 47:9 leemos: Y Jacob respondió a Faraón: los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado a los días de los años de la vida de mis padres en los días de su peregrinación. Otra escritura relacionada con ese estar de paso por esta tierra a la que tanto parecemos estar aferrados: 1 Crónicas 29:15: Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días sobre la tierra, cual sombra que no dura. Otro enfoque sobre el mismo asunto está en el salmo 39:12: Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor. No calles ante mis lágrimas; porque forastero soy para ti. Forastero. Esta es una palabra novedosa aunque no disímil, que se incorpora a las otras utilizadas.

Pablo, en su segunda carta a los Corintios, da su propia versión respecto a este tema cuando expresa en 2 Corintios 5:6: Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor. Fíjate: ¿Tanto temor a lo que simplemente es retornar a la misma instancia y presencia ante la cual estábamos antes de nacer? Finalmente, el ignoto autor de la carta a los Hebreos de su impresión al respecto cuando expresa, en Hebreos 11:13: Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.

Tu Siervo Medita en Tus Estatutos

(21) Reprendiste a los soberbios: ¡Malditos los que se desvían de tus mandamientos! (22) Aparta de mí el oprobio y el menosprecio, pues he guardado tus testimonios.

Dios da gracia a los humildes y reprende a los soberbios. En algún tiempo hice especial hincapié en la lectura de ese texto. Era cuando estaba asfixiado por todo el oropel humano levantado en torno a grandes figuras de la cristiandad que se presentaban como adalides de un evangelio raro, sin esfuerzo, demasiado liviano y fresco como para ser el genuino. Me atreví a denominarlo públicamente como un evangelio “light” y “diet”, de bajas calorías. Allí también leí que antes de la caída viene la soberbia. Y así es como lo dice. Parecería más lógico decir que como consecuencia de la soberbia llega la caída, pero sin embargo se nos enseña que necesariamente, para que haya desmoronamiento y caída, en primer lugar deberá aparecer la soberbia.

Y no podemos menos que temblar observando el mover de toda esa soberbia en tantos y tantos hombres y mujeres que reciben honras y homenajes en todo el planeta. ¿No han entendido que están transitando hacia una maldición ya pronunciada y profetizada? La consecuencia será lo que leemos en la segunda parte: oprobio y menosprecio. Porque si malo sería para un cristiano con prestigio y fama caer en desgracia delante de los ojos de un mundo secular que seguramente se burlará de él, mucho peor será vivir esa caída delante de los ojos de tantos y tantos hermanos que lo habían convertido en su mentor, en su tutor, en su guía ciego de ciegos. En el Salmo 39 y verso 8 hay otra visión del mismo concepto cuando expresa: Líbrame de todas mis transgresiones; no me pongas por escarnio del insensato.

(23) Aunque los príncipes se sienten y hablen contra mí, tu siervo medita en tus estatutos. (24) Sí, yo me deleito en tus testimonios, porque ellos son mis consejeros.

Esta que se menciona al principio es la vida, yo diría, casi “natural” de un creyente genuino: vivir conforme a la palabra del Dios viviente sin prestar demasiada atención a lo que digan los príncipes de la tierra. Príncipes encarnados en la figura de gobernantes seculares y también religiosos. Todos los que han recibido mandato para ser parte protagonista de alguna clase de reforma a los estándares tradicionales y clásicos de la religión, han sido el objetivo a atacar por parte de aquellos que muy cómodos en sus vidas cómodas se oponen a cualquier cambio que les signifique resignarla.

Revisa las críticas que algunos líderes les efectúan a muchos reformistas. ¿Qué puedes ver en primera instancia? Descalificación, injurias y hasta calumnias. Nunca un argumento sólido que sea capaz por la boca de Dios de destruir una falsa enseñanza o doctrina. Es la mejor prueba en evidencia de que se trata de gente que sólo defiende sus intereses personales, jamás los de la iglesia del Señor a la que aseguran servir, cuando en la realidad, lo que están haciendo es servirse de ella. Es indudable que Dios quiere nuestros corazones, no sólo nuestro tributo verbal, y desea que nuestros sentimientos le pertenezcan exclusivamente. Desarrollar los hábitos de disciplina que conducen a este tipo de vida debe ser algo prioritario para nosotros. Esto significa que debemos reexaminar nuestras metas en la vida y evaluarlas a la luz de la Palabra, no de los consejos humanos.

Esta sección podría titularse: Las delicias de la experiencia devota. Aunque esta experiencia no está exenta de sombras, el versículo 24 marca la pauta general de la estrofa. El salmista pide a Dios que le conserve la vida a fin de guardar su palabra, ya que en ella tiene sus delicias. Quiere que Dios le quite el velo que le cubre los ojos, a fin de ir hallando, como quien ahonda en una mina de oro, más y más maravilla que extraer de la Ley de Dios, ya que él se siente como un extranjero que necesita conocer bien las leyes del país. ¿Quién sino Dios se las puede descubrir, ya que él las oculta a los que son sabios en su propia opinión, pero las revela a los que las reciben con sencillez infantil? Somos, por naturaleza, ciegos para las cosas de Dios, hasta que la gracia divina hace que caigan de nuestros ojos las escamas. Y cuanto más nos abre los ojos, más son las maravillas que hallamos en su ley. Tal es el anhelo que tiene el salmista de conocer los veredictos de Dios, que el continuo deseo le consume el alma.

Pasa el salmista a exponer ante Dios un obstáculo que ensombrece sus alegrías. Los magnates influyentes del país se sentaban a murmurar de él, mientras él meditaba en los estatutos divinos, siempre dispuesto a cumplirlos, no sólo porque los amaba, sino porque ellos le aconsejaban la mejor manera de frustrar los planes de sus enemigos. Éstos son unos soberbios, pecadores presuntuosos a los que Dios reprocha y resiste; pero no sólo ellos son malditos, sino todos los que se desvían (literalmente yerran) de los mandamientos de Dios, pues también éstos sufren su castigo correspondiente, lo cual ya es una maldición. Siendo el oprobio y el menosprecio como un manto que cubre a la persona, el salmista pide que retire. El mismo verbo hebreo del versículo 18 para quitar el velo de los ojos esas ignominias, ya que no quiere compartirlas con sus enemigos, puesto que él es fiel a Dios, mientras que ellos son rebeldes. Tomemos nota de este detalle significativo. Necesitamos que Dios intervenga sobrenaturalmente para que nuestros ojos puedan captar las realidades espirituales. Versión Popular.

 ¡Concédele vida a este siervo tuyo! ¡Obedeceré tu palabra! Abre mis ojos, para que contemple las maravillas de tu enseñanza. Yo soy extranjero en esta tierra; no escondas de mí tus mandamientos. Me siento oprimido a todas horas por el deseo de conocer tus decretos. Tú reprendes a los insolentes y malditos que se apartan de tus mandamientos. Aléjame de sus ofensas y desprecios, pues he atendido a tus mandatos. Aunque hombres poderosos tramen hacerme daño, este siervo tuyo meditará en tus leyes. Yo me alegro con tus mandatos; ellos son mis consejeros.

DALET

Aparición del Hombre Pobre

La dalet, el hombre pobre, recibe caridad del hombre rico, la guimel. La palabra dalet significa «puerta». La puerta ocupa el lugar de la abertura de la casa, representada por la bet En el Zohar, dalet se lee como «que no tiene nada de sí misma». Esto expresa la propiedad de la más inferior de las emanaciones divinas, la sefirá de maljut, «reino», que no tiene más luz que la que recibe de las sefirot superiores. En el servicio del hombre a Dios, la dalet caracteriza «shiflut,» «humildad», la conciencia de no poseer nada propio.

Junto con la percepción del propio poder de libre albedrío, uno debe ser consciente de que Él nos da el poder de llegar al éxito, y de no pensar, Dios lo prohíba, que los logros y talentos son «mi poder y la fortaleza de mi mano». Toda realización en este mundo, particularmente el cumplimiento de una mitzvá, el cumplimiento de la voluntad de Dios, depende de la ayuda Divina. Esto es especialmente cierto en la lucha del individuo con su inclinación al mal, tanto cuando se manifiesta como una pasión externa, ofreciendo una obstinada resistencia a aceptar el yugo Divino, como a través de la pereza, apatía y similares. Como enseñan nuestros sabios: «Si no fuera por la ayuda de Dios, el hombre no hubiera sido capaz de vencer la  inclinación al mal».

El Talmud describe una situación, donde un hombre está cargando un objeto pesado, y otro hombre aparenta ayudarlo poniendo sus manos sobre la carga, con lo que en realidad el primer hombre soporta todo el peso. Podemos denominar al segundo hombre «un ayudante sólo aparente». Así somos nosotros, explica el Baal Shem Tov, en relación a Dios. En definitiva, toda nuestra fortaleza viene de lo Alto, el libre albedrío no es más que la expresión de nuestra voluntad de participar, como si fuera, en el acto Divino. Uno meramente pone las manos, sobre la carga transportada exclusivamente por Dios. «Para Tí, Dios, es la bondad, para que Tú pagues al hombre de acuerdo con sus actos». El Baal Shem Tov observa: ¡El justo pago de acuerdo con los propios actos, no es un acto de bondad, sino más bien uno de juicio!

Él mismo contesta: «de acuerdo con los propios actos», puede ser leído «como si fuera que los actos son suyos». Así, la verdadera bondad de Dios es investir la recompensa «inmerecida» en una apariencia de «merecimiento», para no avergonzar al que la recibe.  El nombre de Dios en este versículo es Adnut, cuyas letras en hebreo, en otro orden se leen diná, «juicio», que implica el aspecto de juicio por el cual la bondad de Dios se expresa plenamente. El Zohar lee jesed como jas d’leit, «teniendo compasión de la dalet,» es decir, el que no posee nada propio.

Con respecto a una persona arrogante, dice Dios: «Yo y él no podemos morar juntos». La puerta de la casa de Dios, sólo permite entrar a los humildes de espíritu. La puerta misma, la dalet, es la característica de humildad como se explicó anteriormente. La dalet es también la letra inicial de la palabra dirá, casa, «lugar donde se mora», como en la frase «morada de Dios abajo». De esta manera, el significado completo de la dalet es la puerta por la que el humilde ingresa a la realización de la morada de Dios en los mundos inferiores. Muy intelectual, como la mayor parte de las enseñanzas judías, pero interesante para comprender un significado posterior que el Espíritu Santo seguramente revelará a cada lector en fe.

Un Sustento Inigualable

(25) Postrada en el polvo está el alma mía, vivifícame conforme a tu palabra. (26) Te he expuesto mis caminos, y me has respondido; Enséñame tus estatutos.

Si mi alma está postrada en el polvo, quiere decir algo más que se encuentra en el suelo, humillada. También implica un grado de carnalidad perjudicial para cualquier intento de vida espiritual de excelencia. Porque eso es polvo, carnalidad. La buena noticia es que el Señor puede vivificarte, que es como decir que puede devolverte la vida perdida o espiritualmente dormida. ¿Y cómo lo hace? Mediante la activación de Su Palabra. Porque, -recuerda-, una cosa es el poder de la Palabra, y otra muy concreta y contundente es la palabra de poder.

(Salmo 44: 24-25) = ¿Por qué escondes tu rostro y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra? Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo, y nuestro cuerpo está postrado hasta la tierra.

Una aclaración más que importante: olvidar, para los hebreos, era permanecer inactivos, del mismo modo que recordar es reconocer una situación y responder adecuadamente. De acuerdo con la revelación del Nuevo Testamento, la justicia que se demora no es justicia que se deniega.

(27) Hazme entender el camino de tus preceptos, y meditaré en tus maravillas.(28) Mi alma se deshace de tristeza, ¡Susténtame con tu palabra!

Sabemos que Dios tiene preceptos, y sabemos que esos preceptos son como oro puro para nuestras vidas cotidianas. Sin embargo, lo que no siempre entendemos es que para arribar a esos preceptos y poder ponerlos por obra, tenemos que andar un camino que no es precisamente de pétalos de rosas. Pídele a Dios que te lo haga entender y llegarás. ¿Crees que podría existir algo mejor que acostarte por las noches, apoyar tu cabeza en la almohada y ponerte a pensar en los milagros maravillosos que Dios ha hecho en tu vida durante ese día? Eso sería meditar en las maravillas del Señor, y es facultad exclusiva y única de sus hijos. Y cuando la tristeza por cualquier causa aterrice en tu vida, (Es probable que alguna vez lo haga) recuerda que solamente en Su Palabra tendrás sustento para sobrellevarla dignamente. Porque no se trata de combatir la tristeza, sino de superarla en Cristo.

(Salmo 145: 5) = En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, y en tus hechos maravillosos meditaré.

(Salmo 107: 26) = Suben a los cielos, descienden a los abismos; sus almas se derriten con el mal.

(Salmo 20: 2) = Te envié ayuda desde el santuario, y desde Sión te sostenga.

(1 Pedro 5: 10) = Más el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.

Todo esto tiene que ver con una comparación que el hombre, en su raciocinio humano y su cultura ciento por ciento griega, es incapaz de entender. La gloria eterna de Dios se compara con el relativamente breve período en que estos cristianos sufren. A la luz de la eternidad, las pruebas son pasajeras.

Anchura de Corazón

(29) Aparta de mí el camino de la mentira, y concédeme el favor de tu ley. (30) He escogido el camino de la fidelidad, me he propuesto tus ordenanzas.

Hay dos perlas en estos versos que merecen ser extraídas para su entendimiento claro y puesta por obra concreta. La primera, es la que nos deja ver con claridad que, si existe mentira en la vida de una persona, es imposible que la Palabra de Dios llegue, haga morada y produzca victoria. La segunda, es la que tiene que ver con lo que a nivel matrimonial es básico, central y fundamental: la fidelidad. Si se traiciona el pacto de fidelidad, un matrimonio queda a la deriva y destruido de por vida. No olvides que la iglesia y Cristo conforman un matrimonio.

(31) Me he apegado a tus testimonios, ¡Oh, Jehová, no permitas que sea avergonzado!(32) Correré por el camino de tus mandamientos, porque tú habrás ensanchado mi corazón.

Cuando entregamos nuestra vida a Cristo, hay una serie de cambios en ella que producen un verdadero sismo en nuestro diario vivir. Uno de esos cambios, tiene que ver con las reacciones humanas de terceros ante nuestra presencia. Gente que hasta ayer mismo poco menos que nos ignoraba, ahora parece estar sumamente pendiente de lo que decimos o hacemos. Y cuando se da la ocasión, no pierde tiempo en acusarnos de lo que sea o, lo más clásico tradicional: burlarse. Los espíritus de burla, que en realidad son demonios enviados por las oficinas del infierno a avergonzarnos y de ese modo enfriar si es que pueden nuestra fe, tienen posibilidades de acción siempre y cuando no hagamos lo que aquí dice el salmista: apegarse a los testimonios de Dios en Su Palabra.

Hay una clara promesa de Dios respecto al guardar sus mandamientos. Está en el Libro de Deuteronomio 11: 22-23 y expresa: Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él, Jehová también echará de delante de vosotros a todas estas naciones, y desposeeréis naciones grandes y más poderosas que vosotros. Uno de los ejemplos bíblicos conocidos respecto a lo que aquí se habla de ensanchar un corazón, es Salomón. En 1 Reyes 4:29 se lee: Y Dios dio a Salomón sabiduría y prudencia muy grandes, y anchura de corazón como la arena que está a la orilla del mar.

Otro ejemplo es Israel misma, a la que Dios por medio de Isaías le dice en Isaías 60:5: Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu corazón, porque se haya vuelto a ti la multitud del mar, y las riquezas de las naciones hayan venido a ti. Aquí el salmista pide luz, vigor, fuerzas, “anchura de corazón”. La letra inicial (d) le obliga a mencionar repetidamente el camino (hebreo, dérekh).El camino que conduce al Cielo comporta fatigas, desalientos, peligros y tentaciones, como describe Bunyan en su Pilgrim’s Progress.

El salmista se siente abatido, hundido (literalmente apegado) hasta el polvo, a causa de las contrariedades que sufre y pide a Dios que le reanime y le sostenga. Confiesa que ya ha puesto ante la vista de Dios sus caminos, sus vicisitudes, y que Dios le ha respondido; lo que le anima a pedir a Dios que le haga conocer bien sus estatutos, el camino de Dios en sus mandamientos, a fin de ponderar las maravillosas enseñanzas contenidas en la Ley. Se derrite mi alma de pesadez, dice literalmente. Bajo el peso de la tristeza y de la ansiedad, el corazón se le enternece hasta disolverse en lágrimas. Puesto que abomina el camino de la mentira, ya que ha escogido el camino de la verdad (literalmente fidelidad), teniendo siempre ante los ojos los veredictos de Dios, hasta el punto de sentirse apegado a los testimonios divinos, pide a Jehová que no le avergüence, sino que le conceda el favor que le pide, a fin de que no se rían de él sus enemigos como si estuviese dejado de la mano de Dios.

Poner delante de nosotros los veredictos de Dios es como si pusiésemos delante de los ojos el modelo que hemos de copiar cuando aprendemos a escribir, y como tiene el arquitecto ante sí el modelo del edificio que piensa construir. Mirar constantemente al modelo hace que un creyente sea firme y estable. Especialmente notable es el versículo 32 en que el salmista piensa en correr por el camino de los mandamientos, es decir, obedecer con el mayor gusto, con la mayor prontitud y alegría, la voluntad de Dios, cuando (o, porque) Dios le ensanchará el corazón. En todo caso, no es una frase condicional (“si Dios le ensancha el corazón”); el salmista está seguro de ello. Ensancharse el corazón se entiende mejor si lo comparamos con la metáfora opuesta: “encogerse el corazón”.

Indica primordialmente verse libre de apuros y problemas, a fin de tener mayor espacio para concentrar las energías y gozar de la libertad necesaria en orden a llevar a cabo lo que amamos. El verdadero cristiano es optimista, pues sabe que Dios le da sabiduría, donde se le llama anchura de corazón y el amor que, por su Espíritu, derrama en nuestros corazones. El amor de Dios y el gozo en el cumplimiento de su Ley son las ruedas y el motor de nuestra obediencia. La tendencia en estos días es de ceder al impulso que quiere postrarnos. Todas las circunstancias parecen empujarnos hacia abajo. Abatida hasta el polvo está mi alma. En esa dirección gravitamos nosotros. No sólo nuestro cuerpo decae, sino que nuestra alma también es impulsada hacia abajo en este mundo. ¿Y cómo podemos vencer a esa fuerza? Vivifícame dice aquí, es decir, dame vida según tu palabra. Porque la Palabra divina imparte vida, restaura la vida y nos impulsa hacia delante, y hacia arriba. Versión Popular.

Estoy a punto de morir; ¡dame vida, conforme a tu promesa! Te he expuesto mi conducta, y me has respondido. ¡Enséñame tus leyes!  Dame entendimiento para seguir tus preceptos, pues quiero meditar en tus maravillas. Estoy ahogado en lágrimas de dolor; ¡mantenme firme, conforme a tu promesa! Aléjame del camino de la mentira y favoréceme con tu enseñanza. He escogido el camino de la verdad y deseo tus decretos. Señor, me he apegado a tus mandatos; ¡no me llenes de vergüenza! Me apresuro a cumplir tus mandamientos porque llenas de alegría mi corazón.

HEI

La Hora de las Vestimentas

El nombre de la letra hei aparece en el versículo: «Tomen (hei) por ustedes mismos, semillas». «Tomen» (hei) expresa la revelación propia en el acto de dar de lo de uno a los demás. Dando a los demás en la forma de autoexpresión, es el regalo definitivo del ser. En el secreto de la letra guimel, el hombre rico da de sí mismo al pobre en forma de caridad. La forma más elevada de caridad, es cuando el dador se oculta completamente del receptor para no avergonzarlo, como está dicho: «el obsequio encubierto doblega el enojo». Aquí, en el secreto de la letra hei, el regalo mismo es la relación y expresión del ser, bosquejando al receptor en la esencia del dador. Iosef, el que dice las palabras «tomen para ustedes semillas», corresponde a la sefirá de iesod, cuya función es expresarse en forma de dar semillas, como está explicado en cabalá.

Cuando Iosef le dio por primera vez grano a sus hermanos, no lo podían reconocer, como la dalet en relación a la guimel. En su revelación a sus hermanos (y en consecuencia a todo Egipto), su entrega se volvió como la de la hei. En vez de grano, ahora el da semilla. El alma posee tres medios de expresión, «vestimentas» en la terminología de la cabalá y el jasidismo: pensamiento, habla y acción. La vestimenta superior, el pensamiento, es la expresión del propio intelecto interior y las emociones hacia uno mismo. El proceso del intelecto y las emociones al volverse conscientes al pensar, es similar al darse a sí mismo (el esencial dominio inconsciente del alma) a otro (el propio estado de conciencia). Las dos vestimentas inferiores, habla y acción, posibilitan expresarse a los demás.

Las tres líneas con las que se compone la hei, corresponden a estas tres vestimentas: la línea superior horizontal, al pensamiento; la línea vertical derecha, al habla; y el pie suelto a la acción. La línea horizontal simboliza un estado de ecuanimidad. El continuo y llano fluir del pensamiento, es la contemplación de cómo Dios se encuentra por igual en todo lugar y en cada cosa. En relación al prójimo judío, uno debe entender que cada uno de nosotros, posee un punto interior de bondad, y que todos los judíos son iguales en esencia. Esta comprensión, el plano elevado horizontal de la propia conciencia en relación a otro, configura el «escenario» de las relaciones personales para todo individuo.

El punto de origen de la palabra, la línea vertical derecha de la hei está conectada directamente con la línea del pensamiento, y luego desciende para expresar los pensamientos propios, y los sentimientos interiores hacia otros. La raíz de la palabra hablar, en hebreo es davar, que significa «liderazgo», como en la expresión «Hay un líder [dabar] en una generación, no dos líderes en una generación». Liderazgo implica jerarquía, posiciones relativas de arriba y abajo, y esto es representado por una línea vertical. El Rey, y del mismo modo todo líder, rige a través de su poder de hablar, como está dicho: «Con la palabra del Rey está Su soberanía». La separación de la acción, el pie izquierdo desconectado de la hei, del pensamiento, que es la línea horizontal superior, refleja una profunda verdad acerca de la naturaleza de la acción. «Muchos son los pensamientos en el corazón del hombre, no obstante el consejo de Dios seguramente se alzará». El servidor de Dios experimenta la brecha entre sus pensamientos y sus actos.

A menudo él es incapaz de llegar a entender sus intenciones interiores; en otros momentos es sorprendido por sucesos inesperados. En ambos casos siente la mano de Dios dirigiendo sus acciones. Esta brecha es la experiencia de la Nada Divina, la fuente de toda Creación, haciendo algo de la nada. Llegamos ahora a la culminación de la secuencia representada por las tres letras guimeldalet, y hei, el proceso de dar de uno mismo a otro. El obsequio, representado por el pie, el segmento desprendido de la heicuando se integra completamente con el receptor, se convierte en su propio poder de acción y entregar de sí mismo a otros. Más todavía, él ahora entiende completamente que en definitiva, el efecto y potencia de sus actos son en verdad la acción de la Providencia Divina.

Eliminando Necesidades Superfluas

(33) Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin. (34) Hazme entender, y atesoraré tu Ley, y la guardaré con todo el corazón.

Es indudable que el salmista ha encontrado al Señor en su veta más prolífica para el entendimiento humano: la de Maestro, mediante la acción eficaz de Su Espíritu Santo. Porque nadie en el mundo cristiano ignora que el Espíritu Santo nos guía a toda verdad, pero muy pocos lo creen lo suficiente como para ponerlo por obra en la práctica. De otro modo, cuéntame por qué insólita causa la mayor parte de las organizaciones que se autodenominan como cristianas, optan por abrir y mecanizar institutos, seminarios y hasta universidades sustentadas en la Teología, y no enseñan, predican y promocionan lo único que, según la propia Palabra de Dios, alcanza y sobra para entenderlo y entenderse: ser llenos del Espíritu.

La enseñanza cristiana tradicional que nos llega a través de enseñanzas humanas de diferentes niveles, nos entra por el intelecto (alma), se atesora en nuestro ser interior (corazón-alma) y finalmente opera a través de nuestros cuerpos. Sin embargo, observa que el verso 34 nos asegura que cualquier enseñanza espiritual que nos llegue de parte del Santo Espíritu de Dios, tendrá que ser la que cumpla con ese rol. De otro modo, jamás podremos esperar cambios reales. Y esto ya estaba más que claro para el autor de los Proverbios, cuando refiriéndose a los valores de la sabiduría, en el 2:6 expresa: Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. Es decir que si bien se aprueba como acto de inteligencia la sabiduría humana, se deja en evidencia notoria que la verdadera sabiduría, y única, proviene de Dios.

Es Santiago quien en su carta, incorpora este concepto al Nuevo Testamento. Cuando dice en el verso 5 del capítulo 1 que: Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. No obstante lo claro que está escrito esto, a mí te confieso que me llamó la atención de sobremanera esa condición añadida al pedido de sabiduría a Dios, donde Santiago nos dice que Él nos la dará abundantemente y sin reproche. ¿Sin reproche de qué? ¿Qué quiso decir con esa palabra, reproche? La palabra griega que utilizó para que nosotros tradujéramos reproche, fue la palabra oneidizo, y originalmente tiene la implicancia de comportarse en una manera juvenil e inmadura. La palabra describe a los jovencitos que se hacen burla, se fastidian y se insultan entre ellos mismos. Después, supongo que más adelante en el tiempo, la palabra llegó a significar mofa, ridículo, regaño, ofensa y el uso enojoso y sarcástico de palabras. Lo que Santiago nos está asegurando aquí, entonces, es que Dios nos da lo que pedimos sin hacernos recordar que no somos dignos.

(35) Hazme andar por la senda de tus mandamientos, porque en ella me deleito. (36) Inclina mi corazón a tus testimonios, y no a la avaricia.

¿No te parece sumamente curioso y hasta “casual” que el salmista utilice esta comparación entre el atesoramiento de los testimonios o mandatos de Dios con la avaricia? Mucho más si el término usado, (que en hebreo es barat), implica avidez por las riquezas materiales, sin reparar en los medios para conseguirlas? ¡Ánimo y tranquilidad, hermano! No se trata, (Como absolutamente nada que leas en tu Biblia), de una “casualidad”, sino lisa y llanamente de una causalidad. Si no terminas de entender lo que te estoy diciendo, recuerda los problemas, debates y duras polémicas que se han levantado a favor de miles y miles de fraudes cometidos por pseudos ministros de Dios con diezmos, ofrendas y toda dádiva que el pueblo suponga entregar a Dios que terminan enriqueciendo a hombres sin escrúpulos.

A mí me duele y me lastima (Además de ofenderme) que el mundo secular nos ataque con esto, pero lamentablemente debo mantenerme en silencio porque, como hijo de Dios, tengo que inclinar mi rostro ante una verdad, venga de donde venga esa verdad. Quiero decir algo que quizás va a molestar y también a lastimar, pero que no es ni invento ni exageración. ¿No has oído en muchas ocasiones mentiras suaves, pero mentiras al fin, disparadas desde púlpitos con el fin (Dicen) de convencer y convertir a más gente? Y, como contrapartida, ¿No has oído algunas verdades que el mundo secular expresa respecto a nosotros, que no nos atrevemos a modificar ni alterar porque nos conviene?

Y cuando dice que lo haga andar por la senda de sus mandamientos, la palabra que se ha utilizado para traducir eso, es otra vez piqud. Te recuerdo que su implicancia es un precepto, un estatuto o un mandato. Algo autorizado o designado por Dios. Esta palabra viene del verbo paqad, que quiere decir designar, supervisar, situar o registrar. El verbo tiene el sentido de contar o enumerar los cargos personales (Aquellos por los cuales se es responsable). En cuanto a inclinar nuestros corazones a sus mandamientos, ya leemos en 1 Reyes 8:59: Incline nuestro corazón hacia él, para que andemos en todos sus caminos, y guardemos sus mandamientos y sus estatutos y sus decretos, los cuales mandó a nuestros padres. Y con referencia al asunto de la avaricia, hay un texto en el evangelio de Lucas, donde Jesús comparte con sus discípulos la parábola del rico necio. Allí, en Lucas 12:15, Él dice: Y les dijo: mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

Como complemento o añadidura a esto, podemos decir que la vida es mucho más que obtener y poseer cosas materiales. Dios quiere, más bien, que gocemos de una vida plena, completa y equilibrada; y ha hecho provisión a través de su Palabra para que disfrutemos la vida que recibimos de Él. El Señor, todos lo sabemos, ha prometido suplir nuestras necesidades. Así lo leemos en la carta de Pablo a los Filipenses 4:19. Y ha prometido colmar los deseos de nuestro corazón, como señala el Salmo 37:4. Pero quiere también que definamos nuestras prioridades con claridad. La palabra dice textualmente que busquemos primeramente el Reino de Dios y su justicia. De esa manera, apoyándonos tanto en las promesas de Dios, como en prioridades bien establecidas, pueden confiar en que todas estas cosas nos serán añadidas.

Vivificados en Su Justicia

(37) Aparta mis ojos, que no vean la vanidad, vivifícame en tus caminos. (38) Confirma tu palabra a tu siervo, que es para los que te temen.

Hay dos elementos que son los que por lo menos a mí me saltan de este pasaje. Uno es lo complicado que resulta la vanidad dentro del ámbito espiritual. Y que conste que no estoy hablando del ambiente eclesiástico estructural, donde la vanidad es poco menos que moneda corriente. Estoy hablando del ambiente espiritual, donde ese flagelo puede costar, incluso, la vida espiritual de la gente. Y lo segundo, es la imperiosa necesidad de confirmación que tenemos los creyentes respecto a la palabra de Dios y su contenido. El salmista descubre que esa confirmación solamente es posible y probable con gente que teme a Dios. ¿Pero no es esto una constante lógica dentro del mundo cristiano? No. Debería serlo, es cierto, pero no lo es. ¿O no te has dado de narices con cientos de cristianos que por sus actos diarios y sus conductas de vida demuestra claramente no temer a Dios?

Hay un pasaje en el libro de Isaías que resume claramente todo esto. Es el que encontramos en el capítulo 33 y versos 15 y 16: El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala; éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras. Los salmos, mientras tanto, ofrecen otra perspectiva a lo aquí mencionado. El Salmo 71 es un ejemplo, cuando en su verso 20, dice: Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás a darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra. Y respecto a confirmar Su palabra, Dios da pistas sobradas al respecto. Una la encontramos en 2 Samuel 7:25. Allí dice: Ahora pues, Jehová Dios, confirma para siempre la palabra que has hablado sobre tu siervo y sobre su casa, y haz conforme a lo que has dicho.

(39) Aleja de mí el oprobio que temo, porque tus preceptos son buenos. (40) He aquí, anhelo tus mandamientos, vivifícame en tu justicia.

El único temor santo, es el temor a Dios. Y ya todos sabemos muy bien que ese temor no es el clásico y tradicional miedo que conocemos, sino una reverencia suprema. Todos los otros temores de los que habla la Biblia y quizás está invadida tu vida, no son de Dios. Por eso el salmista, que confiesa estar atacado por esos miedos, (En este caso tiene miedo que le llegue algo que le produzca oprobio), hace lo que tantas veces les hemos enseñado a hacer a los más nuevos: entregarle sus miedos a Dios. Porque Él sabrá qué hacer con esa arma satánica que tantos resultados todavía le da a los intereses del infierno.

En cuanto a la vivificación que pide, (Que es dar vida al o a lo que no la tiene, o confortar y vigorizar al alicaído o al débil), en este caso lo hace con referencia a la justicia divina, determinando que el Dios absolutamente fiel se sostenga así de justo ante las injusticias de la vida, pero en el anterior verso 37 lo había hecho con referencia a los caminos de santidad. Esta estrofa podía llevar por título: La necesidad de ser enseñado y guiado. Aquí, la necesidad de usar muchas veces la letra h obliga al salmista a echar mano de la forma Hiphil de los verbos con bastante frecuencia. Dicha forma tiene sentido causativo (hacer que…), como iremos viendo en esta estrofa.

El salmista pide a Dios que le instruya, que le haga entender los mandamientos y le haga caminar por ellos, ya que se complace en ellos; así los guardará hasta el fin mejor que “como una recompensa” (Aunque no puede descartarse esta versión del vocablo équeb, en el sentido de que el cumplimiento del deber tiene en sí mismo la recompensa, como el pecado lleva en sí mismo la pena). Consciente de que, de por sí mismo, no puede obrar el bien, pide a Dios que incline su corazón a sus testimonios, a lo que esos testimonios prescriben, no a “la ganancia” (literal), especialmente a la que se adquiere por medios deshonestos. La codicia es raíz de muchos otros pecados; pues es contraria a muchos mandamientos. Quienes deseen tener bien arraigado en el corazón el amor de Dios, han de tener desarraigado del corazón el amor al mundo.

En ese mismo tono, pide que Dios le haga volver (literalmente pasar) los ojos de mirar vanidades, es decir, cosas que no tienen valor real si se las compara con las cosas de Dios, y que le avive en el camino de Dios, es decir, que le fortalezca y le afiance en la senda de la virtud para vencer las tentaciones que presentan dichas vanidades. Así como la mirada de las vanidades infecta de vanidad el corazón, así también el corazón débil en el servicio de Dios no tiene fuerza para resistir la atracción de las vanidades. Profesando ser siervo de Jehová, le pide que le cumpla las promesas, que pertenecen a los que reverencian a Dios. No es arrogancia pedir a Dios las promesas que él mismo ha hecho; no tenemos por qué pedir más, pero tampoco tenemos por qué contentamos con menos.

Como ya lo había hecho antes, vuelve a pedir que Dios haga pasar el oprobio, la mofa que de él hacen sus enemigos, ya que las ordenanzas divinas son buenas, es decir, benefician a quienes se someten a ellas, como él lo hace y, puesto que él anhela los preceptos divinos, bien puede pedir que Dios le sostenga a él, como a siervo fiel, en su justicia, es decir, como Dios y Dueño justo que es. Podría tener un doble sentido (a) en tus justos juicios; (b) conforme a tus justas promesas. Así se lee esta estrofa en la Versión Popular.

 Señor, enséñame el camino de tus leyes, pues quiero seguirlo hasta el fin.  Dame entendimiento para guardar tu enseñanza; ¡quiero obedecerla de todo corazón! Llévame por el camino de tus mandamientos, pues en él está mi felicidad. Haz que mi corazón prefiera tus mandatos a las ganancias mal habidas. No dejes que me fije en falsos diose; ¡dame vida para seguir tu camino!  Confirma a este siervo tuyo las promesas que haces a los que te honran. Aleja de mí la ofensa que temo, pues tus decretos son buenos. Yo he deseado tus preceptos;¡dame vida, pues tú eres justo!

VAV

Historia de Una Fuente Infinita

En el principio de la Creación, cuando la Luz infinita llenaba toda la realidad, Dios contrajo Su Luz para crear un espacio hueco vacío, como si fuera, que habría de ser el «lugar» necesario para la existencia de los mundos finitos. Hacia este vacío, Dios atrajo una línea individual de luz, figurativamente hablando, de la Fuente Infinita. Este rayo de luz, es el secreto de la letra vav. Aunque la línea es singular en apariencia, no obstante tiene dos dimensiones, una fuerza interna y otra externa, la cuales toman parte en el proceso de Creación, y en la interacción continua entre el poder creativo y la realidad creada.

La fuerza externa de la línea, es el poder de diferenciar y separar los varios aspectos de la realidad, estableciendo un orden jerárquico, arriba y abajo en la Creación. La fuerza interna de la línea, es el poder de revelar la interinclusión inherente de los distintos aspectos de la realidad, uno en otro, asociándolos juntos en un todo orgánico. Esta propiedad de la letra vavcomo se usa en hebreo, se conoce como vav hajibur, lavav de «conexión», que en castellano es «y». La primera vav de la Torá -«En el principio Dios creó los cielos y [vav] la tierra»-, sirve para asociar espíritu y materia, cielo y tierra, a lo largo de la Creación.

Esta vav, que aparece en el principio de la sexta palabra de la Torá, es la letra número veintidós del versículo. Ella alude al poder de conectar e interrelacionar los veintidós poderes individuales de la Creación, las veintidós letras del alfabeto hebreo de la alef a la tav. (La palabra et (que aparece antes de las palabras «los» y «la» en este versículo, y se escribe alef-tav) es generalmente tomada como que representa todas las letras del alfabeto, desde la alef hasta latav. Nuestros sabios interpretan la palabra «et» en este versículo, como incluyendo los distintos objetos de la Creación presentes entre el cielo y la tierra).

En hebreo bíblico, la letra vav tiene también la función de invertir el tiempo aparente de un verbo, a su opuesto, de pasado a futuro o de futuro a pasado (vav hahipuj). La primera aparición en la Torá, de este tipo de vav, es la vav con la que comienza la palabra número veintidós desde el comienzo de la Creación, «Y Dios dijo….».  Este es el primer dicho explícito de los diez dichos de la Creación: «Y Dios dijo (el verbo ‘dijo’ es invertido del tiempo futuro al pasado por la vav al principio de la palabra -‘Y’): ‘Sea la luz’ y fue la luz». El fenómeno de la luz quebrando la oscuridad del tzimtzum, la contracción primordial, es en sí misma el secreto del tiempo, (el futuro transformándose en luz), que permea el espacio.

En el servicio Divino del judío, el poder de cambiar el pasado desde el futuro, es el secreto de la teshuvá («arrepentimiento» y «retornar a Dios») por amor. A través de la teshuvá por temor, las transgresiones intencionales que uno cometió, se vuelven como errores, se endulza en cierta manera la severidad de las transgresiones pasadas, pero no cambian en forma completa.  Sin embargo, cuando un judío retorna por amor, sus transgresiones deliberadas se transforman en méritos; de la toma de conciencia de la distancia que nos separa de Dios a causa de nuestras transgresiones, proviene la fuerza motivadora de retornar a Di-s con una pasión aún mayor que la de aquel que nunca pecó. Todo judío tiene una parte en el Mundo por Venir, como está dicho, «Y toda tu nación son ‘tzadikim‘, por siempre ellos heredarán la tierra». El poder de la teshuvá de convertir completamente lo pasado en bien, es el poder de la vav de invertir el pasado en futuro. Esta transformación en si misma requiere, paradójicamente, atraer la luz desde el futuro hacia el pasado.

En el servicio Divino del hombre, traer el futuro hacia el pasado es el secreto de estudiar las enseñanzas internas de la Torá, el aspecto de la Torá que se relaciona con la revelación de la venida del MashiajRashi explica el verso del Cantar de los Cantares: «Que me bese con los besos de su boca, porque su amor es mejor que el vino», aludiendo a las dulces enseñanzas que se revelarán en los tiempos del Mashiaj.  Cuando una persona estudia atentamente los secretos de la Torá, el actúa desde el futuro en el pasado, con el fin de fortalecerse y animarse a retornar en completa teshuvá de amor, y de esa manera convertir su pasado en futuro.

Eludiendo Trampas Satánicas

(41) Y venga a mí, oh Jehová, tu misericordia, tu salvación, conforme a tu dicho.(42) Para dar respuesta al que me afrenta, porque en tu palabra he confiado.

Fíjate que no es un asunto moderno la permanente confrontación que existe entre el creyente y el incrédulo, que suele llamarse a sí mismo, “ateo”. La antigua discusión de: “Dios NO existe” – “Dios SI existe” – “Demuéstrame que Dios existe” – Demuéstrame tú que Dios no existe”, queda en evidencia universal cuando el salmista señala y consigna aquí que desea que venga a él la misericordia y la salvación de Dios prometida con la intención de demostrarle a los que le infringen afrentas que Dios es real. Al respecto hay un texto hermoso en el Proverbios 27:11. Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón, y tendré qué responder al que me agravie. ¿Qué quiere decir? Que cuando se incursiona en la sabiduría divina, siempre hay una palabra justa y llena de amor para responder a una ofensa.

(43) No quites jamás de mi boca la palabra de verdad, porque en tus juicios espero ansiosamente. (44) Así guardaré tu Ley continuamente, eternamente y para siempre.

El temor santo que el salmista resume en el primer verso de estos dos, deja claramente en evidencia que conoce a la perfección las artimañas satánicas utilizadas para crear confusión, error y destrucción en el pueblo de Dios. Personalmente, tengo total certeza y seguridad respecto a quien soy en Cristo, pero también observo que en la maraña de textos bíblicos con el que me veo obligado a trabajar diariamente, hay ciertas trampas relacionadas con mi intelecto o mi memoria por parte del enemigo, y que muy bien en un momento dado me puede llevar a decir, sin darme cuenta, una barbaridad de marca mayor.

Claro está que mis hermanos son consagrados y fieles, además de genuinos, (Si así no fuera no entrarían en nuestra Web ni escucharían nuestras proclamas), y si hay un error van a descubrirlo prontamente. El riesgo es que los más jóvenes en el evangelio sigan ciegamente lo que he mal dicho y caigan en confusiones graves. Por eso es que me vas a escuchar y leer pedir siempre a los lectores u oyentes de mis trabajos que lo hagan con sus Biblias en la mano y comprobando si lo que digo es así. No me ofendería en absoluto esa desconfianza, porque también está escrito que es maldito el hombre que confía en el hombre.

Cuidado con lo que Haces con tu Mente

(45) Y me encaminaré en lugar espacioso, porque he escudriñado tus preceptos. (46) Delante de reyes hablaré de tus testimonios, y no me avergonzaré.

Aquí puedes encontrar la otra parte de la historia de las confrontaciones. Porque el enemigo, cuando quiere mermar la capacidad espiritual activa de un cristiano, procura colocarle obstáculos. Uno de ellos, el anteriormente descripto: la afrenta, el ataque, la injuria, la agresión. El otro, este que ves aquí en el segundo verso: producir vergüenza. ¿Alguien con autoridad plena en Cristo podrá explicarme la razón, el motivo o la causa por la cual miles y miles de cristianos, hijos confesos del Dios de todo poder, sienten enorme vergüenza de hablar de Él delante de la gente?

¿Puede avergonzarse alguien por referirse a quien es el dueño de todo el oro y la plata del mundo? Hay una sola respuesta: sí, porque en ese terreno es precisamente donde Satanás y sus demonios procuran fastidiar e incomodar a los creyentes. Y conste que lo consiguen más de lo que quisiéramos reconocer. Dentro de las advertencias sobre esto, que Jesús les deja a sus discípulos, hay una recogida por Mateo en su evangelio. En el capítulo 10 y versos 17 y 18, leemos: Y guardaos de los hombres, porque os entregarán en los concilios, y en sus sinagogas os azotarán; y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles. Y en el Libro de los Hechos encontramos un episodio que tiene al apóstol Pablo como protagonista. En el capítulo 26, en sus dos primeros versos, dice: Entonces Agripa dijo a Pablo: se te permite hablar por ti mismo. Pablo entonces extendiendo la mano, comenzó así su defensa: me tengo por dichoso, oh rey Agripa, de que haya de defenderme hoy delante de ti de todas las cosas de que soy acusado por los judíos.

(47) Me deleitaré en tus mandamientos, los cuales amo.

(48) Alzaré mis manos hacia tus preceptos, los cuales amo, y meditaré en tus estatutos.

Ya te expliqué más arriba lo que significaba meditar en la palabra. Te dije que se trataba de pensar casi con meticulosidad en cada palabra, en cada letra, en cada punto y coma, porque todo está puesto allí con una intención pre determinada, no para llenar espacios como hacemos los hombres ni mucho menos para cumplir con formalidades idiomáticas. Nada que ver con dejar la mente en blanco; eso no es meditar, eso es llamar demonios a tu vida. Y créeme que ellos suelen ser obedientes a ese llamado. Dicho eso, ahora paso al segundo punto, que es el de levantar nuestras manos hacia su Palabra. ¿Por qué? Porque cuando levantamos nuestras manos, (Presta atención extrema a las situaciones habituales donde lo has hecho alguna vez); es porque estamos rindiendo honores a algo o a alguien.

Por ejemplo, se ve mucho en el ambiente del fútbol. ¿Qué cosa hacen los simpatizantes, (Aquí en mi patria llamados “hinchas”), en las gradas mientras se disputa el juego? Cantar, alentar, vociferar, enojarse, presionar a los jueces, intimidar a los adversarios, y…levantar sus manos. ¿Entiendes la razón por la cual es norma y costumbre casi tradicional hacer eso en las iglesias más progresistas de nuestros ambientes? Claro está que, levantar tus manos no basta para honrar a Dios. Lo haces cuando levantas tus manos con decisión, fe y certeza. Así es como funciona. De otro modo, es apenas religiosidad.

A esta sección podríamos ponerle por título: El coraje necesario para dar testimonio. En efecto: Pide el favor de Dios, contenido en sus promesas, precisamente para estar más animado a dar testimonio de la bondad de Dios ante los que quieren avergonzarle. Con esta esperanza, está seguro de que no se le irá de la boca la palabra de verdad, es decir, un testimonio sincero y veraz de lo que Dios ha hecho por él, lo cual sería difícil de cumplir si le faltase la manifestación del favor de Dios hacia él. Seguro de haber sido escuchado, hace una promesa firme, usando los tres vocablos que indican continuidad de por vida: “tamid” = siempre, “leolam” = para siempre, y “ed” = perpetuamente (el mismo vocablo de Isaías 9:6… perpetuamente Padre).

Esto le dará ánimo y coraje: Y andaré por ancho campo, es decir, libre de ansiedades, porque busqué tus preceptos. Y, como el que teme a Dios, no tiene por qué temer a nadie, se siente ya con el coraje necesario para dar testimonio delante de reyes, como lo dieron los compañeros de Daniel ante Nabucodonosor, los Apóstoles ante las autoridades judías, y el Apóstol Pablo ante el rey Agripa. Repite, una vez más, el amor que profesa a la Ley de Dios, el deleite que siente en cumplirla y meditarla, hasta el punto de que quiere alzar las palmas de las manos hacia los divinos mandamientos en actitud de intensa devoción, de empeño decidido. “La frase —dice Cohén— denota de ordinario la actitud de oración.” “Casi diviniza la Ley —comenta Arconada— al prometer alzar a ella sus manos, en gesto de oración”.

La misericordia de Dios está canalizada, por así decirlo, y el canal o medio que la trae hasta nosotros es la Palabra de Dios. Entonces, la pregunta, es: ¿Te regocijas tú al leer la Palabra de Dios? ¿Amas la Palabra de Dios?  Si no es así, ¿Por qué no le pides a Dios que te de amor por ella? El profesor McGee nos cuenta que él hizo esta oración por años, porque se crió en un hogar donde no podía oír la Palabra de Dios, y entonces le llevó mucho tiempo llegar a estar interesado en ella.  Versión Popular.

Dios mío, muéstrame tu amor y sálvame, tal como lo has prometido. Así podré responder a mis enemigos. Permíteme hablar con la verdad, pues confío en tu palabra. Puedo andar con toda libertad porque sigo tus enseñanzas, y siempre las cumpliré. En la presencia de reyes podré hablar de tus mandamientos y no sentirme avergonzado. Yo amo y deseo tu palabra, pues me llena de alegría.

ZAIN

Es Una Luz Que Vuelve…

El Maguid de Mezeritch, el sucesor del Baal Shem Tov, enseña que el versículo «Una mujer virtuosa es la corona de su esposo» alude a la forma de la letra zain. La letra previa, la vav, representa el or iashar («luz directa») de Dios que desciende al mundo. La zain, cuya forma es similar a la vav, pero con una corona en la parte superior, refleja el or iashar de la vav como or jozer («luz que vuelve»). Or jozer asciende con tan tremenda fuerza, que llega a un estado de conciencia más elevado que el del punto original revelado del or iashar.

Al llegar al reino supra-consciente preliminar de keter (la»corona»), se amplía la percepción tanto a izquierda como a derecha. En verdad, «No hay izquierda en El Anciano (el nivel de keter), todo es derecha». Esto significa que el temor a Dios (izquierda) es indistinguible, a este nivel preliminar del nivel supra-consciente, de la otra manifestación más elevada: el amor a Dios (derecha), en cuanto a su naturaleza de aferrarse a Dios. La experiencia de or jozer, subsecuente a la consumación del proceso creativo inherente en or iashar, la creación del hombre en el sexto día, es el secreto del séptimo día de la Creación, el Shabat.

La «Reina» Shabat, que en general significa mujer en relación al hombre, «la mujer virtuosa, es la corona de su esposo», tiene el poder de revelar en su marido su propia corona supra-consciente, la experiencia del sereno placer y la sublime voluntad innata en el día de Shabat. «¿Quién es una buena (literalmente «kosher»] mujer? Aquella que hace la voluntad de su marido. «El jasidismo explica que la palabra «hace», también significa «rectifica», como está dicho al finalizar el relato de la Creación, (el sello del séptimo día, Shabat): «el que Dios creó para hacer», «hacer» en el sentido de «rectificar» (Esto implica que Dios nos dio la tarea de finalizar la rectificación de Su Creación), como explican los sabios. Así la «mujer kosher» es aquella que rectifica el deseo de su marido, elevándolo a este a nuevas percepciones de la esfera supra-consciente interior del alma.

Dios Sigue Aborreciendo Las Mismas Cosas

(49) Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cual me has hecho esperar ansiosamente. (50) Ella ha sido mi consuelo en mi aflicción, porque tu promesa me ha dado vida.

En principio, una persona cualquiera, llevándose por su raciocinio secular e intelectual, jamás podría llegar a entender que algo escrito tenga la capacidad para actuar sobre la vida de una persona y modificarla abrupta y radicalmente. Los que hemos tenido experiencias de esa naturaleza, sabemos que más allá de lo que diga la ciencia y los sabios, eso es real y cierto. Tan cierto como lo es el álgido debate que suele darse entre supuestos ateos y no menos supuestos creyentes. Porque lo centralizan en textos escritos y lo analizan con sus propias sabidurías intelectuales humanas y luego se toman la pretensión de evaluarlo y hasta calificarlo.

Es imposible calificar la Palabra de Dios desde la mente humana. Porque la Palabra de Dios, que está encerrada en el contexto global de la letra bíblica, sólo puede tener medida cuando el Espíritu Santo la revela, la clarifica y la ilumina. De otro modo, son textos casi de tenor aburrido que no dicen mucho más que el relato de historias antiguas y, aparentemente, fuera de todo interés para el hombre moderno.

La Promesa de Dios es la que nos da vida, la que mecaniza nuestros movimientos diarios y la que nos permite esperar confiados. Por eso es que Pablo, en Romanos 15:4, escribe: Porque las cosas que se escribieron antes, (Antes es precisamente esto, los salmos, entre otras escrituras), para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanzas.

(51) Mucho me han escarnecido los soberbios, pero no me he apartado de tu Ley. (52) Recordando tus antiguos mandamientos, oh Jehová, quedé consolado.

Cuando observamos rasgos de soberbia en líderes o jerarquizados hermanos dentro de las congregaciones, solemos justificarlos diciendo que así es el hombre, que es la naturaleza humana y que esa será su batalla por siempre. No es mala ni errónea la definición, sólo es incompleta. Porque omitimos decir lo que también está escrito y es que Dios aborrece a los soberbios y da honra y gloria a los humildes. Por tanto, cuando uno o más soberbios te escarnezcan, (Y lo harán porque es su estilo “normal” de vida), apela a la Palabra de Dios, no te apartes un milímetro de ella y verás su derrota.

Asimismo, cuando el enemigo te oprima con malos recuerdos, (Recuerda que tu mente es siempre el campo de batalla de lo que llamamos la guerra espiritual), también recurrir a la Palabra será la genuina y segura salida. No sólo recibirás sabiduría que trae paz, sino también un grado de consolación que sólo puede entenderse desde lo sobrenatural. A propósito de los soberbios y sus burlas, Jeremías 20:7 lo resume bastante bien cuando expresa: Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí.

¿Verdad que leyendo esto es como si por un momento estuviéramos a un paso de caer en alguna forma de blasfemia? No te preocupes, no eres tú, es Jeremías. Él, con total honestidad pero también con absoluto error e ignorancia, presupone que Dios utilizó su fuerza de manera indebida. En cuanto al consuelo del que se habla luego a partir de sus mandamientos, Job estuvo bastante ducho al respecto cuando, en su libro, capítulo 23 y verso 11, dice: Mis pies han seguido sus pisadas; guardé su camino, y no me aparté.

Y en el Salmo 44 y verso 18, el mismo tema de seguir sus pasos, es tratado con total claridad por el salmista cuando expresa: No se ha vuelto atrás nuestro corazón, ni se han apartado de tus caminos nuestros pasos. Finalmente, el Salmo 103 y verso 18 concluye el pensamiento global diciendo: Sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra. Allí está la gran verdad de todas las verdades. No se trata sólo de recordar o guardar, se trata de poner por obra.

Nombre Sobre Todo Nombre

(53) Me domina la indignación por causa de los malvados, que abandonan tu Ley. (54) Tus estatutos han venido a ser mis salmos, en la morada de mi peregrinación. (Originalmente “de mi cuerpo”)

Vamos por partes: ¿Podrías abandonar tú algo que jamás fue tuyo? No, es imposible. Para que abandonemos algo, primeramente ese algo estuvo con nosotros. De otro modo, podríamos decir que alguien jamás tuvo tal o cual cosa, pero no que la ha abandonado. Un hombre –ejemplo- puede abandonar a su esposa, pero nunca a una mujer que no conoció, ¿Se entiende? Por lo tanto, cuando el salmista dice aquí que le produce indignación que los malvados abandonen la Ley (Que hoy sería la Palabra) de Dios, no se está refiriendo a gente incrédula que jamás conoció esa Palabra o esa Ley, se está refiriendo a personas que conocieron la Ley o la Palabra y luego, por causas atribuibles a sus intereses personales, decidieron abandonarla.

Ahora creo que podrás entender tus propios sentimientos, así como yo al tomar contacto con la revelación de esta palabra, tomé conciencia de los míos. Es muy difícil que yo me indigne con acciones o actitudes de mundanos incrédulos. Para ellos, tiene que surgir de mi interior la infinita paciencia y misericordia de Dios. Mi indignación, en cambio, puede ser probable cuando esa falsedad emana de gente que hasta ayer mismo pudo haber estado sentada a mi lado escuchando un mensaje o cantando una alabanza. Y si bien trabajo muy fuerte en lo concerniente a Dominio Propio, te confieso que en este punto, todavía no he podido lograrlo adecuadamente.

Respecto a la indignación que los hijos de Dios experimentan al ver a gente que habiendo conocido la Palabra luego decide abandonarla, en el Libro de Esdras podemos leer, en 9:3: Cuando oí esto, (Viene hablando de contraer matrimonio con paganos), rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué pelo de mi cabeza y de mi barba, y me senté angustiado en extremo. No menos esclarecedor resulta el Salmo 89, cuando en sus versos 30, 31 y 32, expresa con toda claridad este concepto, diciendo: Si dejaren sus hijos mi ley, y no anduvieren en mis juicios, si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos, entonces castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades.

(55) Recuerdo en la noche tu Nombre, o Jehová, y deseo guardar tu Ley. (56) Esto me ha sucedido, porque he guardado tus preceptos.

No es casual que la Biblia hable sobradamente del nombre que está por sobre todo nombre. Y tampoco lo es que aprendamos a batallar contra las fuerzas del infierno “en el nombre de Jesús”. El nombre de nuestro Dios, de Su Cristo y de Su Espíritu Santo están por sobre todo nombre terrenal o humano, por eso tienen que estar más que presentes en nuestras vidas, sobre todo cuando a ellas llega la Noche, que simbólicamente es el momento de las crisis o tribulaciones. Por eso dice el Salmo 63:6: Cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando medite en ti en las vigilias de la noche.

Esta sección puede llevar por título: La fuente del consuelo y de la esperanza. Nótese las veces que estas palabras ocurren aquí y el bellísimo versículo 54. Comienza el salmista con un verbo que va a repetir (zacar, ya que la letra de esta sección es la z): Acuérdate de la palabra (aquí, dabar, pero en sentido de “promesa”, como en otros lugares imrah) dada a tu siervo, en la que me has hecho esperar, es decir, poner la esperanza”. La promesa de Dios le había infundido esperanza; ahora pide a Dios que, puesto que su palabra es fiel y no puede violar su promesa, ha de recordarla para librarle de la decepción que sufriría si no se cumpliera. En las crisis pasadas, esa promesa le había reanimado, vivificado; por eso, sabe que tendrá ahora el mismo efecto, y en ella halla el consuelo en su aflicción.

Ese consuelo le sustenta (, pues recuerda experiencias pasadas, en que Dios le había sacado a campo ancho cuando sus enemigos se burlaban de él y hablaban mal de él. Lo que más siente él con respecto a sus enemigos, y lo que le enfurece hasta hacerle derramar ríos de lágrimas es el desacato con que estos impíos tratan la Ley de Dios. ¡Ojalá sintiésemos nosotros la misma santa indignación al ver hollada de tantos modos la santa Ley de Dios! Pero no es difícil indignarse cuando son otros los que la huellan ¿Nos indignamos también contra nosotros mismos cuando pecamos?

El consuelo que el salmista recibe de las promesas de Dios sube de punto cuando lo transfiere al cumplimiento mismo de la Ley (A) El obedecer los preceptos de Dios lo estima como lo mejor que tiene. Incluso durante la noche, no le abandona el recuerdo de Dios y de la Ley, pero lo más grandioso es que los estatutos de Dios le infunden tal gozo y tal consuelo que son sus cantares, le inspiran a cantar, en la casa de su peregrinaje, es decir, en la morada en que se siente como peregrino, o extranjero. En otras palabras, cumple las promesas que me hiciste, con las que me infundiste esperanza. Versión Popular.

Recuerda la palabra que diste a este siervo tuyo: en ella me hiciste poner la esperanza. Éste es mi consuelo en la tristeza que con tus promesas me das vida. Los insolentes me ofenden sin cesar, pero yo no me aparto de tu enseñanza. Recuerdo tus decretos de otros tiempos, y en ellos, Señor, encuentro consuelo. Los malvados que abandonan tu enseñanza me llenan de furor. Tus leyes han sido mis canciones en esta tierra donde soy un extranjero. Señor, por las noches me acuerdo de ti; ¡quiero poner en práctica tu enseñanza! Esto es lo que me corresponde: obedecer tus preceptos.

JET

Viviendo Una Vida

Jet es la letra de la vida (jaim, de la raíz jaiá, cuya letra más importante es jet). Hemos explicado enjasidismo, que hay dos niveles de vida, «vida esencial» y «vida que vitaliza». Dios en sí mismo, como si fuera, está en el estado de «Vida Esencial». Su poder creativo, que permea continuamente toda la realidad es «vida que vitaliza». También en el alma judía: la esencia de su raíz, por ser una con Dios, posee el estado de «vida esencial». Por el otro lado, el reflejo de la luz del alma que brilla abajo para dar vida al cuerpo, se experimenta físicamente a nivel de «vida que vitaliza». Este segundo nivel, que es la vida como la conocemos en general, se manifiesta como una pulsación, el secreto de «correr y retornar», «ratz vshuv«.

De acuerdo con el Arí z»l«, la letra jet está construida combinando las dos letras previas, vav y zain, con una fina línea a modo de puente, conocida como el jatoteret («joroba»). La nueva luz que aparece con la unión de la vav –or iashar– y la zain –or jozer– es el secreto de «rondar» o «sobrevolar», a la manera de «tocar sin tocar».  La imagen de «sobrevolar» aparece en el mismo comienzo de la Creación: «Y el espíritu de Dios sobrevuela por sobre las aguas». La palabra «sobrevuela» (merajefet) es la palabra número ochenta en la Torá. Es la primera palabra en la Torá que es numéricamente múltiplo de veintiséis, el valor del nombre Havaiá (merajefet = 728 = 26 times 28).

Veintiocho es el valor numérico de coaj, «poder». Así, el secreto último implicado en el valor numérico de la palabra «sobrevolar», es «el poder de Di-s». En cabalá, esta palabra es en particular, el secreto del poder Divino de redimir las 288 chispas caídas, que «murieron» en el proceso de «ruptura de los recipientes» (merajefet es una permutación de met rapaj, «288 han muerto»). Los sabios nos enseñan, que el «espíritu de Di-s», se refiere aquí de hecho al alma del Mashiaj (que se permuta en shem jai, «el nombre viviente»). «Sobrevolando» está simbolizado en la Torá «como un águila que levanta su nido y sobrevuela sobre su cría», como fue enseñado por el Maguid de Mezeritch. Para no aplastar al nido y su cría, el águila sobrevuela sobre el nido mientras alimenta a sus pichones «tocando pero sin tocar».

El águila aquí es una metáfora de Dios en relación con Sus hijos, Israel en particular y toda la Creación en general. Si Dios quisiera revelar completamente Su Absoluta Presencia o retirar Su poder de re-creación continua, el mundo cesaría de existir instantáneamente. De esta manera, «sobrevolando» sobre la realidad de la Creación, Dios continuamente la nutre y sostiene, mientras que a la vez brinda a cada criatura, o en la terminología de la cabalá, a cada recipiente, la habilidad de crecer y desarrollarse «independientemente». La letra jet entonces, sugiere el delicado balance entre la revelación de la Presencia de Dios, (la vav de la jet) y el ocultamiento de Su poder creativo frente a Su Creación (la zain de la jet).

Este estado de «sobrevuelo», «tocando sin tocar», es el principio del fenómeno de «vida que vitaliza». Además, «tocando sin tocar» desde Arriba, refleja en si un «correr y retornar», en la pulsación interna de toda criatura viviente. «Y las criaturas vivientes [jaiot] corren y retornan como la aparición de un relámpago». No leas jaiot («criaturas vivientes») sino jaiut, («fuerza vital»). La jatoteret, esa delgada línea sublime que conecta los dos componentes o facetas de la «vida que vitaliza», es un tema en sí misma. Está insinuada en: «Aquel que vive en la cima del mundo», que es Dios, «la Vida Esencial». En verdad, paradójicamente Su Esencia llena y sostiene toda la realidad creada, mientras simultáneamente «sobrevuela» por sobre el nivel de «sobrevolar» en sí mismo, insondable y por encima de toda percepción humana.

Considerando Tus Caminos

(57) Mi porción es Jehová, he resuelto guardar tus palabras. (58) He suplicado tu favor de todo corazón, ten misericordia de mí conforme a tu dicho.

Si examinas con cuidado este pasaje, verás que más allá de las palabras aparentemente altisonantes que seguramente pasarán a engrosar el libreto tradicional de enseñanza bíblica, hay tres elementos que nos dejan en evidencia la capacidad de decisión del hombre respecto a su vida espiritual. Nadie es obligado a creer y nadie es obligado a no creer. Ambas son decisiones que por diversas causas y motivos los hombres y mujeres toman en algún momento de sus vidas y marcan su derrotero futuro, tanto en lo literal y físico en esta tierra como en lo espiritual y místico en su futuro de eternidad.

El salmista, ejemplo válido para este examen que podemos imitar, dice que su porción, es decir: su modelo, su patrón, su base sólida es Dios. Él comenzará todo desde allí hacia adelante. Luego dice que ha resuelto guardar sus palabras y no dejarlas caer en el olvido o la indiferencia, cosas que muchos otros han decidido adoptar hoy mismo. Y, finalmente, declara que ha suplicado a Dios que le otorgue su favor. Esto, a primera vista, parecería ser algo relacionado con un interés egoísta, pero si lo miramos desde la óptica de la fe simple, veremos que se trata de un alto reconocimiento de señorío de un ser por sobre otro.

Hay otro salmo donde se habla de “la porción”, aunque en este caso sea de la herencia global, colocando a Jehová en el otro extremo; es el 16 y en el verso 5, dice: Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; tú sustentas mi suerte. También se alude al guardado de la palabra en el libro de Deuteronomio. En 33: 9, se expresa: Quien dijo de su padre y de su madre: nunca los he visto; y no reconoció a sus hermanos, ni a sus hijos conoció; pues ellos guardaron tus palabras, y cumplieron tu pacto. Respecto al verso 58, hay un texto muy relacionado en 1 Reyes 13:6, donde leemos: Entonces respondiendo el rey, dijo al varón de Dios: te pido que ruegues ante la presencia de Jehová tú Dios, y ores por mí, para que mi mano me sea restaurada. Y el varón de Dios oró a Jehová, y la mano del rey se le restauró, y quedó como era antes.

(59) Consideré mis caminos, y volví mis pies a tus testimonios. (60) Me apresuré, no me retardé, en guardar tus mandamientos.

Una vez más, otra forma de aplicar dominio propio y también la teoría del libre albedrío. Consideré yo mis caminos, no los hice considerar por un experto. Volví mis pies a los testimonios de Dios. Lo hice yo mismo, nadie lo hizo en mi lugar. Y, finalmente, me apresuré en guardar sus mandamientos sin retardarme. Y, una vez más, lo hice yo; nadie tuvo que venir a presionarme para que me dé prisa. Fíjate como lo relata Lucas en su evangelio respecto a la parábola del hijo perdido. Lucas 15:17-18: Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en la casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Lo que puede verse en primera medida, es que el padre está presente en el recuerdo del hijo aún en un lejano país. El arrepentimiento es un rechazo del pecado, y un reconocimiento de que la ofensa ha sido cometida contra Dios; además, es un cambio en el corazón que se manifiesta en una modificación de la conducta.

No Todo lo que se Mueve y Respira

(61) Lazos de impíos me han envuelto, pero no he olvidado tu Ley. (62) A medianoche me levanto para darte gracias, por tus justos mandamientos.

Lo primero es para que nunca te olvides ni se te vaya de la memoria que existen lazos o ligaduras espirituales, así como también su versión óptica, que denominamos vendas, vendas mágicas. Una atadura impía, que es de lo que aquí se está hablando, puede ser factor por el cual alguien olvide los conceptos básicos de la Palabra de Dios. Las vendas, mientras tanto, ocasionan en el cristiano una altísima incapacidad para ver asuntos que, si luego logra salir de esa situación espiritual y ser liberado, no podrá entender cómo no fue capaz de darse cuenta de lo que lo rodeaba cuando estaba dentro de la situación. Les sucede a menudo a personas que abandonan una congregación y luego comienzan a verla desde afuera.

La medianoche de la que aquí se está hablando, tiene que ver con el Nuevo Nacimiento, con el inicio de un nuevo día, ya que la medianoche daba paso a la mañana, que es como luego comenzaría la sociedad en general a medir los tiempos. El Salmo 140:5 rescata las prisiones entre impíos y consigna: me han escondido lazo y cuerdas los soberbios; han tendido red junto a la senda; me han puesto lazos.

(63) Soy compañero de todos los que te temen, y de los que observan tus preceptos. (64) Oh Jehová, la tierra está llena de tu misericordia, ¡Enséñame tus estatutos!

El compañerismo es un vínculo o una relación de amistad entre uno o más personas. ¿Es ese el caso del sentido que a esa palabra le está dando el salmista? Creo que no, creo que se queda corto. Que en este caso ese compañerismo tiene mucho más que ver con una sana hermandad que con simple coincidencia afectiva. Porque decir “hermano”, mi amado hermano o hermana, va mucho más allá de lo que la estructura eclesiástica ha terminado en convertir en una especie de tratamiento religioso formal. Tú no puedes decirle “hermano” a todo lo que se mueve o respira dentro de un templo. Nadie discute tu buena predisposición y voluntad, pero me temo que si lo haces, un día de estos te encuentras llamando “hermano” a un demonio.

Tú, Señor, eres todo lo que tengo; he prometido poner en práctica tus palabras. De todo corazón he procurado agradarte; trátame bien, conforme a tu promesa. Me puse a pensar en mi conducta, y volví a obedecer tus mandatos. Me he dado prisa, no he tardado en poner en práctica tus mandamientos. Me han rodeado con trampas los malvados, pero no me he olvidado de tu enseñanza. A medianoche me levanto a darte gracias por tus justos decretos. Yo soy amigo de los que te honran y de los que cumplen tus preceptos. Señor, la tierra está llena de tu amor; ¡enséñame tus leyes!

TET

Las Razones de un Vientre

La tet es la letra inicial de la palabra tov, «bueno». La forma de la tet es «invertida», simbolizando el bien escondido, invertido – como está expresado en el Zohar: «su bien está oculto dentro de él». La forma de la letra jet simboliza la unión de la novia y el novio, consumada en la concepción. El secreto de la tet (que equivale numéricamente a nueve, los nueve meses del embarazo), es el poder de la madre de llevar su bien interior y oculto (el feto), durante el periodo de embarazo.

El embarazo es el poder de llevar lo potencial a lo real. La revelación de una energía nueva y actual como la revelación del nacimiento, es el secreto de la letra siguiente del alef-bet, la iud. Ella revela el punto de la «Vida Esencial», el secreto de la concepción en la letra jet, preñada y cargada por la tet. De los ocho sinónimos de «belleza» en hebreo, tov -«bueno»- alude al más íntimo, inverso y «modesto» estado de belleza. Este nivel de belleza, está personificado en la Torá por Rivka y Bat Sheva, quienes son descriptas como «muy bellas [buenas] de apariencia».

En el comienzo de la Creación, la aparición de la luz es denominada «buena» a los ojos de Dios: «Y Dios vio que la luz era buena». Nuestros sabios interpretan esto como: «bueno para que esté oculto, para dárselo a los tzadikim en la Tiempo Venidero». «¿Y dónde El la ocultó? En la Torá, como está dicho: ‘no hay otro bien que la Torá'». El Baal Shem Tov enseña que el » Tiempo Venidero» se refiere también a cada generación. Cada alma de Israel es un potencial tzadik (como está dicho: «y tu pueblo son todos tzadikim«), en conexión con la luz buena oculta en la Torá. Cuanto más uno realiza su potencial de ser un tzadik, más bondad el revela del «útero» de la Torá».

En el primer versículo de la Torá: En el comienzo Dios creó los cielos y la tierra, las letras iniciales de «los cielos y la tierra», son las letras del «Nombre oculto» de Dios en la Creación, (alef-hei-vav-hei), de acuerdo con la cabalá. El valor numérico de este nombre es diecisiete, el mismo que el de la palabra tov, «bueno». La palabra tzadik equivale a doce veces diecisiete, igual a doscientos cuatro, el valor total de las doce permutaciones de las cuatro letras del Nombre oculto. Los Tzadikim, que son llamados «bien», poseen el poder del Nombre oculto (derivado de «los cielos y la tierra»), la bondad oculta necesaria para unir los cielos y la tierra, y de esta manera revelar la luz interior y el propósito de la Creación.

Así como la alef tiene el poder de conllevar opuestos, (el poder del firmamento de asociar las aguas superiores e inferiores), la tet posee el poder de unir los mundos de arriba y abajo, «cielos y tierra». El jasidismo explica que en el servicio del alma, este poder se manifiesta en el hombre cuando asume el estado de estar «en el mundo pero fuera del mundo» simultáneamente. Estar «en el mundo» significa estar completamente consciente de la realidad mundana, para rectificarla. Estar «fuera del mundo», significa estar completamente consciente de que en verdad «no hay otro fuera de Él».

Encontramos otra conexión entre luz y bien, en la historia del nacimiento de Moisés: «Y ella [Iojeved, la madre de Moisés] vio que él era bueno». Rashi cita al Midrash, el cual explica que en el nacimiento de Moisés, una gran luz llenó el cuarto. De acuerdo con la Masorá (tradición) antigua, latet en la palabra tov («bueno») de este versículo es más grande. Esto da idea del Absoluto Bien Divino confiado a Moisés, cuya misión en la vida fue cumplir la promesa de la redención de Egipto y la revelación de la Torá en el Sinaí. El exilio de Egipto es comparado a un útero, en el que Israel estuvo en estado de preñez latente por el lapso de doscientos diez años. En el Sinaí, se unieron cielo y tierra, como se discutió en la letra alef. De esta manera, la enseñanza global de la tet es que, por intermedio del servicio del alma, toda la realidad se «preña» con la bondad y belleza Infinita de Dios, y de esta manera brinda paz y armonía a los «cielos y la tierra».

Sentido Común y Conducta

(65) Bien has hecho con tu siervo, oh Jehová, conforme a tu palabra. (66) Enséñame buen sentido y sabiduría, porque tus mandamientos he creído.

Alguien dijo en una ocasión que el sentido común debería ser el más común de los sentidos, y fue una excelente frase. Aunque, bueno es reconocerlo, no prosperó demasiado en los ambientes seculares de los diversos lugares en los que la gente se agrupa. Si algo hoy está en permanente asignatura pendiente, ese algo es precisamente el sentido común. Los diferentes procedimientos en distintos tópicos, lo muestran con toda claridad.

De hecho, lo único que cabría aguardar es que alguien llegue a los pies de Cristo y que, de ese modo, además de acceder a su salvación eterna y cambiar radicalmente su vida, también adquiera casi de modo simultáneo y automático, este maravilloso sentido. Sin embargo, quienes militan en congregaciones locales de todo el planeta, saben perfectamente que también dentro de los templos es bastante escaso el sentido común, y que en muchas ocasiones se procede y actúa bajo otras perspectivas que no son, precisamente, aptas para un testimonio eficaz.

Aquí está la solución inmediata. Pedirlo a Dios es un recurso, pero cuenta con una condición inexcusable. Creer en sus mandamientos. No estoy diciendo cumplimentarlos, porque sabemos, (Al menos en cuanto a los diez legendarios e históricos), prácticamente es imposible y están puestos allí precisamente para eso, para que reconozcamos nuestra imposibilidad carnal de respetarlos. Pero sí debemos creerlos como dictados por Dios mismo y, a partir de eso, quedaremos habilitados para pedirle a Él una serie de elementos necesarios para un mejor servicio al Reino; entre ellos, el sentido común.

(67) Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; más ahora guardo tu palabra (68) Bueno eres tú, y bienhechor; enséñame tus estatutos.

Es más que claro el mensaje divino en el primero de estos dos versos. ¿Tienes temor de ser humillado? Mantente en el camino de tu Señor, cobíjate en Su Palabra y nada te acontecerá. Pero, si te descarrías, Él no vendrá a obligarte a retornar, pero quedarás liberado de su cobertura. Y cuando eso suceda, el enemigo no tardará ni una milésima de segundo en golpearte y, seguramente, terminarás humillado. No por Dios mismo, sino por la falta de su cobertura, producida por tu decisión, no la de Él.

A propósito de esto, Jeremías reproduce un lamento de Efraín que es toda una declaración precisa. Jeremías 31:18-19: Escuchando, he oído a Efraín como se lamentaba: me azotaste, y fui castigado como novillo indómito; conviérteme, y seré convertido, porque tú eres Jehová mi Dios. Porque después que me aparté tuve arrepentimiento, y después que reconocí mi falta, herí mi muslo; me avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi juventud.

Queda en claro que estamos hablando de disciplina. Y así lo recoge el ignoto autor de la carta a los Hebreos, cuando en el capítulo 12 y el versículo 11, expresa: Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. En mi paso por las iglesias, he conocido a personas que en su momento habían sido disciplinadas por diversos motivos. La reacción de cada uno, me hablaba con claridad de la espiritualidad de esa disciplina. Mientras la mayoría sentía casi sed de venganza mezclada con revancha, sólo uno me aseguró que había modificado su vida para bien porque había sentido el genuino amor de Dios en esa disciplina. Esto último me reconcilió con mis hermanos, mientras que lo demás me aseguró que sin Palabra no hay estatura.

Por Encima de Cualquier Valor

(69) Contra mí forjaron mentira los soberbios, más yo guardaré de todo corazón tus mandamientos. (70) Se engrosó el corazón de ellos como sebo, más yo en tu ley me he regocijado.

Me gusta, en ocasiones, invertir la lectura de los textos con la finalidad de encontrar su aplicación implícita. Si lo hiciera con el verso 69, ello me estaría mostrando que, cuando nos apegamos genuinamente a la Palabra de Dios, generalmente nos ganamos nuevos enemigos. Que no son aquellos que deseen nuestros cargos, posiciones o jerarquías, como ocurre en las estructuras eclesiásticas convencionales, sino nuestro descrédito y humillación, con el fin de que la gente termine por no creer en lo que debe creer para ser salvo.

Me llamó la atención un texto que encontramos en el libro de Job, en el capítulo 13 y verso 4. Dice: Porque ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira; sois todos vosotros médicos nulos. Tiene que ver, es más que obvio, con los soberbios que el verso 69 dice que forjarán mentira para con los hijos de Dios, pero lo que llama la atención es la última calificación: médicos nulos. Me quedé pensando qué cosa es un médico, (Porque nadie cuestiona que lo sea), pero nulo, esto es: sin resultados, sin sanidades, sin éxitos, sin fruto.

Lo único que encontré más cercano, es a alguien puesto en un sitio con credenciales y jerarquías indiscutidas, pero sin la menor posibilidad de hacer algo positivo. ¿Dónde está esa clase de gente? En el mundo secular podríamos encontrar alguno, pero lo haríamos diez minutos antes que sus propios clientes, al ver la carencia de resultados, lo abandonen y condenen a la ruina. Pero, ¿Y en la iglesia? En la iglesia propiamente dicha, creo que no. Pero en Babilonia, tengo la certeza que sí. Porque aunque sean médicos nulos, nadie se atreverá ni siquiera a decirlo, y mucho menos a dejarlo sin trabajo, cargo o posición adquirida.

Y en el 70, dice que el corazón de ellos, los soberbios mentirosos, se engrosó como sebo. Esto tiene la implicancia de volverse tan insensibles como un recipiente lleno de manteca. David, en el salmo 17 y verso 10 habla de esto mismo cuando dice: Envueltos están con su grosura; (Alude a una vida llena de lujos y derroche) con su boca hablan arrogantemente. ¿Conoces o has conocido a alguien así? Ten cuidado. No están allí para ayudarte en tu ministerio, están allí para obstaculizarlo y, si pueden, destruirlo.

Al respecto, Isaías también da su punto de vista cuando, en el capítulo 6 de su libro y en el verso 10, expresa: Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, no oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad. ¿Te das cuenta? Cuando tú te enojas con aquellos que, oyéndote, es como si no aceptaran nada y siguen firmes y fieles a sus pecados y sus perdiciones, ahora sabes que no se trata de personas obcecadas o tercas; ¡Están cegadas por el dios de este sistema! No es que no quieran oírte y entenderte. ¡No pueden! ¿Y lo peor? Que no saben que no pueden.

(71) Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos. (72) Mejor me es la ley de tu boca que millares de oro y plata.

Aquí, en el verso 71, está la confirmación de lo que ya veíamos anteriormente. Aquí el salmista se ha dado cuenta que si ha podido prestarle atención y entender los estatutos de Dios, ha sido porque al ser humillado, no le quedó otro recurso que refugiarse en ellos. Eso me lleva a algo que alguna vez oí y jamás olvidé. Dios te llama. Dios siempre te está llamando porque te quiere a su lado, codo a codo, nunca perdido. Pero, atención con esto: teniendo en cuenta la calidad carnal del hombre y sus reacciones, Dios te formula un primer llamado con amor. Con tanto amor y suavidad que, en muchos casos, ni siquiera lo oyes. El segundo llamado, en cambio, es con firmeza. Es imposible no escucharlo, aunque sí volver a evadirlo. Si lo haces, llegará el tercer llamado, que siempre es con rigor. Y de este es imposible escapar. O respondes, o te quedas.

Y luego te consigna que Su Palabra tiene más valor que millares de elementos de los más finos metales existentes, representados aquí por el oro y la plata. Y a eso lo vemos reiterado en el salmo 19, cuando el mismo David expresa, en el verso 10: Deseables (Está hablando de los mandamientos de Dios), son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal. ¿Entiendes ahora el significado de aquella tierra de la que fluye leche y miel? Es alimento y Palabra, obviamente. Tanto la leche que se extrae de la vaca como la miel que se extrae de la abeja, conllevan un trabajo; ninguno de estos elementos fluye por sí mismos.

Finalmente, el propio Salomón da rienda suelta a su sabiduría cuando, en el Libro de los Proverbios, en el 8 y versos 10 y 11, expresa: Recibid mi enseñanza, y no plata; y ciencia antes que el oro escogido. Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella. Y concluye la idea en el verso 19, donde se puede leer: Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; y mi rédito mejor que la plata escogida. Sólo una mínima acotación, como si fuera necesaria, ya que seguramente la observaste y tomaste nota de ella: No dice que nuestro fruto es oro, dice que es oro refinado. ¿Sabes cómo se refina el oro? ¡Exactamente! ¡Pasándolo por un horno a altísima temperatura! El horno de la prueba, si así deseas entenderlo. Veámoslo en la Versión Popular.

Señor, tú has tratado bien a este siervo tuyo, conforme a tu promesa. Enséñame a tener buen juicio y conocimiento, pues confío en tus mandamientos. Antes de ser humillado cometí muchos errores, pero ahora obedezco tu palabra. Tú eres bueno, y haces el bien; ¡enséñame tus leyes! Los insolentes me acusan falsamente, pero yo cumplo tus preceptos de todo corazón. Ellos tienen la mente entorpecida, pero yo me alegro con tu enseñanza. Me hizo bien haber sido humillado, pues así aprendí tus leyes.  Para mí vale más la enseñanza de tus labios, que miles de monedas de oro y plata.

IUD

El Pequeño Punto del Infinito

La letra iud, (Que en mi Biblia aparece como yod), un pequeño punto suspendido, revela la chispa de bondad esencial escondida en la letra tet. A continuación del tzimtzum inicial (la contracción de la Infinita Luz de Dios para hacer «lugar» a la Creación), quedó dentro del espacio vacío un punto potencial e individual o «impresión».

El secreto de este punto es el poder del Infinito de contener el fenómeno finito dentro del Sí Mismo, y expresarlo en la realidad externa aparente. Una manifestación finita comienza de un punto de dimensión cero, luego se desarrolla en una línea unidimensional y una superficie bidimensional.

Esto está insinuado en la escritura completa de la letra iud (iud-vav-dalet): «punto» (iud), «línea» (vav), «superficie» (dalet). Estas tres etapas corresponden en cabalá a: «punto (necudá), «espectro» (sefirá), «figura» (partzuf). El punto inicial, el poder esencial de la letra iud, es el «pequeño que contiene mucho». «Mucho» se refiere al simple Infinito de Dios, escondido dentro del punto inicial de revelación, que se refleja cómo el potencial Infinito que tiene el punto, de desarrollarse y expresarse en todo el múltiple fenómeno finito de tiempo y espacio.

Antes del tzimtzum, el poder de limitación estaba oculto, latente dentro de la Infinita Esencia de Dios. A continuación del tzimtzum, se reveló este poder de limitación, y paradójicamente la Esencia Infinita de Dios, que originalmente «encubría» el poder de limitación, se volvió ahora El mismo oculto (no de verdad, sino desde nuestra limitada perspectiva humana) dentro del punto de la luz contraída.

Desde el interior de este punto de limitación, es revelado el secreto de las diez sefirot, los canales Divinos de luz, a través de los cuales Dios trae continuamente Su mundo a la existencia. Diez, el valor numérico de iud, es también el número de mandamientos (literalmente «declaraciones») revelados por Dios a Su Pueblo Israel en Sinaí. Todos los mandamientos, y de hecho cada letra de la Torá, tienen el poder de lo «pequeño que contiene mucho»; cada uno es un canal para la revelación de la Luz Infinita de Dios en la realidad finita.

A la Hora del Consuelo

(73) Tus manos me hicieron y me formaron; hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.

(74) Los que te temen me verán, y se alegrarán, porque en tu palabra he esperado.

Cuando logramos entender de verdad que fue Dios quien nos formó y no una simple evolución genética o biológica, comenzamos a aceptar que todo lo que nos falta saber y aprender respecto a Él, es aquello que precisamente habrá de llevarnos al conocimiento que tanto deseamos. Aprender sus mandamientos no se trata de repetirlos textualmente de memoria, como se suele hacer todavía en las escuelitas bíblicas. Se trata, nada menos, de encarnarlos, con todo lo que ello significa.

Job en su libro demuestra tenerlo bastante en claro, cuando en el capítulo 10 y versículo 8, leemos: tus manos me hicieron y me formaron; ¿Y luego te vuelves y me deshaces? Dentro de la lógica simple que implementaba Job, él no podía comprender que si alguien lo había creado con tanto esmero no exento de amor, ese mismo creador pudiera dejarlo librado a su suerte como él sentía estar en ese momento. Olvidaba algo que todavía muchos cristianos olvidan hoy: es Dios, no es un hombre sujeto a las lógicas griegas.

Mucho más atinado en sus pensamientos era David, el mismo autor de este salmo, cuando en el 138 y verso 8, expresa: Jehová cumplirá su propósito en mí; tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; no desampares la obra de tus manos. Es curioso, porque cuando dice que cumplirá su propósito, ese término “cumplirá” es la palabra gamar, que en realidad significa finalizar, realizar, satisfacer o perfeccionar. Y este verbo aparece cinco veces en el Antiguo testamento. En tres de ellas se refiere a algo o a alguien que se ha puesto fin o ha desaparecido. En dos de ellas se refiere al cumplimiento y perfeccionamiento de la obra de Dios en nuestra vida. La idea es que Dios comienza su obra en la vida de su siervo y continúa hasta que esté absoluta y completamente acabada.

Y luego dice que los que temen a Dios lo verán porque en su palabra ha esperado. ¿Qué significa esto de “me verán”? Que será en el espíritu. No está hablando de vista física, está hablando de revelación profética. ¿Causa? Haberse refugiado en la Palabra. Este es el poder de la palabra de Dios. Cuando reprendemos un demonio o declaramos una victoria aún no lograda, estamos estableciendo la palabra de poder. A esto lo clarifica mejor David en el salmo 34 y verso 2, cuando dice: En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos y se alegrarán.

(75) Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos, y que conforme a tu fidelidad me afligiste.

(76) Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme a lo que has dicho a tu siervo.

Quisiera saber cuántos son los cristianos que conocen que los juicios de Dios son justos. Hay una franja que no es menor, que ha sabido declarar, (Yo los he oído), que en casos Dios juzga muy parecido a como se juzga en la tierra, lo que equivale a un verdadero insulta en el rostro santo de Dios. Dios jamás juzgará como un hombre. Cuando Dios dice juicio, dice que separará lo verdadero de lo falso. ¿Alguien va intentar hacerme creer que Dios se equivoca cuando dice que alguien es verdadero o que alguien es falso?

Hay un punto muy clave que ha sido publicado en la Biblia en varias escrituras, y al que muchos creyentes no parecen tener muy en cuenta. Se preocupan de parecer más que de ser, y cuando se les recuerda eso, argumentan que todo es por el buen testimonio. ¿Olvidan que Dios conoce el corazón de cada hombre y cada mujer del planeta? ¿Olvidan que podemos con la mejor de nuestras artimañas engañar a una humanidad completa, pero que jamás engañaremos a Dios? Por lo tanto, si Dios dice que alguien es falso, es falso y punto.

Y con respecto a donde dice conforme a tu fidelidad me afligiste, es más que obvio que hay una inmensa mayoría de hermanos que jamás entendió lo que esto significa, pero cómo no pudo o no supo averiguarlo, lo dejó a un costado y se acabó el problema. Aunque se tratara de maestros supuestamente enseñando o capacitando a alumnos. Te lo explicaré en breve síntesis. ¿Puede un Dios fiel decidir afligirte? ¿Verdad que suena casi cruel? Toma tu diccionario de idioma español y busca la palabra Fidelidad.

¿La encontraste? Dice: 1- Lealtad. 2- Exactitud, veracidad. 3- Reproducción muy fiel del sonido, sin distorsiones. ¡Claro1 No entendimos el texto porque cuando leímos fidelidad, de inmediato pensamos en una esposa para con su marido y viceversa. Fidelidad, no traición. Y en parte es esto, pero mucho más lo otro. Dios es tan leal a sus propias leyes, es tan exacto y veraz en todo lo que dice y hace, hay tanta precisión en su voz que no se distorsiona con ninguna doctrina humana que, a la hora de mirarte con tus pecados a cuestas y tus iniquidades sin resolver, aunque le duela, no puede menos que afligirte. De eso habla.

Hay un texto en la carta a los Hebreos, en el capítulo 12 y versos 9 y 10 que, de alguna manera, reflejan todo esto: Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquellos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad.

Y luego nos brinda un aspecto de la misericordia que no siempre ha sido mostrado o enseñado. Entre otras virtudes o consecuencias, la misericordia tiene una que vale por todas las demás juntas: consuelo. ¿No te produce consuelo a tu alma el saber que, aunque seas débil y no puedas sostenerte sin caer en alguna clase de pecado a diario, la inmensa misericordia y paciencia te va a proporcionar una y otra vez una oportunidad más para enmendarte? ¿O preferirías un juicio humano lleno de indiferencia y legalismo que te ejecute al amanecer por una nimiedad? Pero los hijos de Dios esperan de esa misericordia simplemente porque Él lo ha prometido. Sólo un detalle: sus hijos deberán vivir en el poder de Dios, no en su misericordia. A esta, sólo deberán echar mano las contadas veces que la necesiten.

Un Corazón Íntegro en Estatutos

(77) Vengan a mí tus misericordias, para que viva, porque tu ley es mi delicia. (78) Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado; pero yo meditaré en tus mandamientos.

¡Otra vez apelando a la misericordia de Dios! Aunque esta vez ya no está pensando en el consuelo que ella le acercará, sino directamente en lo más valioso que la misericordia transmite: Vida. ¿Vida abundante? Eso es obvio, aquí, hoy y ahora. ¿Vida eterna? También, pero los cristianos, aunque aseguran creerlo y confiar, no son en su gran mayoría demasiado afectos a referirse a esta forma de vida. La ven en un futuro que, esperan, sea muy lejano; la consideran y la estiman, pero no la enseñan ni la predican con la misma lucidez y presencia conque lo hiciera Jesús. Ha sido una forma de distorsionar el evangelio, como en tantas otras cosas más.

Cuando señala que la ley de Dios es su delicia, lo que está diciendo solamente podremos estimarlo y compararlo con alguien que hoy, en medio de todas las rutinas, doctrinas light, modismos y tradiciones evangélicas que subsisten entremezcladas con el origen, pudiera decir alguien que, tal vez, no llegue a ser tan bien mirado por sus pares: que en la lectura de la Biblia está su delicia. Soy alguien que vive con mi Biblia permanentemente abierta y buscando cada hecho cotidiano en ella como forma de no errar el paso a seguir y esperar siempre que el Espíritu Santo siga marcando rutas a seguir.

El afán de justicia que habitualmente impera en el hombre común, sincero, humilde, simple y hasta ingenuo, suele darse de narices con este elemento que vemos en el inicio del verso 78. ¿Alguna vez serán avergonzados los soberbios, tal como hemos leído en tantos textos bíblicos? Si has aprendido a depender de la palabra de Dios y no de las circunstancias naturales, ten por seguro que sí. Aunque sigan levantando calumnias e injurias contra gente que no reacciona del mismo modo ni paga con la misma moneda. El único reaseguro válido para que ello suceda, es meditar en los mandamientos del Señor. ¿Meditar? Sí, pensar, reflexionar, evaluar y entender que, por más que pasen cien años y todo esté sepultado bajo tierra, nada quedará oculto bajo el sol. Está escrito y yo elegí creerlo.

Jeremías es muy claro al respecto cuando, en el capítulo 50 de su libro y llegando al verso 32, dice: Y el soberbio tropezará y caerá, y no tendrá quien lo levante; y encenderé fuego en sus ciudades, y quemaré todos sus alrededores. Veamos esto: si alguien cae porque otra persona le hizo una zancadilla, hay un ataque, una agresión. Si alguien tropieza y cae, tal como lo vemos aquí, es porque le suceden dos cosas a tener muy en cuenta: le falla la visión y sus pasos son inseguros y sin la autoridad de aquel que sabe perfectamente en qué dirección debe moverse.

(79) Vuélvanse a mí los que te temen y conocen tus testimonios.

(80) Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, para que no sea yo avergonzado.

¿Quiénes son los que el profeta desea que vuelvan a él? Dice que los que temen a Dios y conocen sus testimonios. ¿Y quiénes podrían ser los que tienen ambas condiciones? Los genuinos y verdaderos hijos por adopción. Jamás un religioso vacío de contenido podría tener reverencia por alguien en quien ni siquiera termina de creer del todo, y mucho menos conocer sus testimonios, que es como decir: tener la mente de Dios. La integridad, por su parte, es uno de esos valores humanos que hoy está en franca decadencia y ausencia.

¿Quedará alguien, en algún lugar de la tierra, que esté dispuesto a comprar o vender algo sólo colocando como testimonio su palabra? ¿Alguien que diga: “A esto que me has vendido te lo pagaré así, así y así, y luego cumpla puntualmente con lo dicho? Si lo hubiera, sería para darle gracias a Dios vivamente, porque será alguien que indefectiblemente, asista a una iglesia o no, está viviendo conforme al propósito y la voluntad de quien lo creó. ¿Y sabes qué? Podrán ocurrir muchas cosas, pero ten la seguridad y la certeza que esa persona jamás será avergonzada. Y no porque algún mediocre o necio no pretenda hacerlo, sino porque Dios en persona lo cubrirá y respaldará. ¿Necesitarás algo más que eso? A la Versión Popular.

 Tú mismo me hiciste y me formaste; ¡dame inteligencia para aprender tus mandamientos! Los que te honran se alegrarán al verme, porque he puesto mi esperanza en tu palabra. Señor, yo sé que tus decretos son justos y que tienes razón cuando me afliges. ¡Que tu amor me sirva de consuelo, conforme a la promesa que me hiciste!  Muéstrame tu ternura, y hazme vivir, pues me siento feliz con tu enseñanza. Sean avergonzados los insolentes que sin razón me maltratan; yo quiero meditar en tus preceptos. Que se reúnan conmigo los que te honran, los que conocen tus mandatos. Que mi corazón sea perfecto en tus leyes, para no tener de qué avergonzarme.

CAF

El Poder de Realizar el Potencial

Las dos letras de la escritura completa de la palabra caf, son las iniciales de dos palabras hebreas: coaj («potencial») y poel («real»). Así la caf alude al poder latente dentro del reino espiritual, el potencial de manifestarse completamente en la esfera física de lo real. Dios debe crear el mundo continuamente; de lo contrario, la Creación dejaría de existir instantáneamente. Su potencial, es entonces actualizado a cada momento. Este concepto se conoce como «el poder de revelar el eterno potencial dentro de la realidad». En el jasidismo se nos enseña que esta debe ser la primera percepción al despertar. De momento que el significado literal de la letra caf es «palma» – el lugar del cuerpo donde se lleva a la práctica el potencial – esta percepción es reflejada en la costumbre de poner una palma sobre la otra al despertar, al recitar la plegaria de Modé Aní: «Te agradezco, Rey viviente y eterno, porque devolviste con misericordia mi alma dentro de mí; Grande es Tu fidelidad».

El poner una palma en la otra, es un acto y signo de subyugación, similar al acto de inclinarse frente a un rey. Cuando uno se inclina, nulifica totalmente la conciencia en presencia del Rey, al poner una palma en la otra, uno entra en un estado de súplica y plegaria al Rey, con el fin de revelar una nueva voluntad en Su corona suprema (deseo) hacia Sus súbditos.

Caf es también la raíz de la palabra kipá, (etimológicamente, la raíz de la palabra «cap» en inglés), el iarmulke o casquete. En relación a la creación del hombre está dicho: «Tú has puesto Tu Palma [caf] sobre mí». Nuestros sabios se refieren a Adán como «la generación de las Palmas [caf] del Santo, Sea El Bendecido». La conciencia de la presencia de las «Palmas» de Dios sobre la cabeza propia, en Su continua creación de nuestro ser, se convierte en la kipá en nuestra cabeza. Más elevado todavía, el mismo poder de llevar a los hechos un potencial, que se manifiesta en Sus Palmas, como si fuera, deriva en definitiva de Su corona (el poder de desear) por encima de Su cabeza, (es decir, Deseo «supra-rracional»).

Como verbo, caf significa «subyugar» o «doblegar». Nos fue dicho en el talmud, que en el tiempo de la entrega de la Torá en el Sinaí, «El suspendió la montaña sobre ellos como un barril». En el jasidismo está explicado que la motivación Divina manifestada con este acto, fue revelar un amor colosal por Israel. Tanto amor fue revelado con todas las tremendas revelaciones en el Sinaí, que el pueblo fue «forzado», como si fuera, a responder con la aceptación del yugo de los Cielos, por amor. La montaña misma parecía abrazar por la fuerza al pueblo. Este es el secreto de la caf, es lo «mucho» que se revela del «pequeño» punto de la iud.

La Oración Más Repetida

(81) Desfallece mi alma por tu salvación, más espero en tu palabra.

(82) Desfallecieron mis ojos por tu palabra, diciendo: ¿Cuándo me consolarás?

Observa, si has aprendido a leer tu Biblia correctamente, que en el verso 81 dice que desfallece su alma por la salvación. No die “mi espíritu”, dice “mi alma”. ¿Por qué? Porque el espíritu fue soplado por Dios y deberá un día volver a Él, sí o sí, que fue quien lo dio. El alma, en cambio, está en búsqueda de su destino eterno. Puede sujetarse al Espíritu Santo que mora en su espíritu y vivir la eternidad con Cristo, o sujetarse a su propia voluntad carnal, sus sentimientos, sus emociones o los dictados de su mente. En ese caso, también deberá vivir una eternidad, aunque no con Cristo.

En un salmo dedicado a los hijos de Coré, el 84, en el verso 2 leemos lo siguiente: Anhela mi alma y aún ardientemente desea los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. Independientemente de la excelsa poesía que se inserta en estos escritos, hay una realidad visible: el salmista confiesa un esfuerzo carnal por cantar y adorar al Dios vivo, más el deseo de sus sentimientos y emociones de ser recibidos en lo que llama los atrios de Jehová, que no son otra cosa que los ingresos al tabernáculo santo, por una puerta llamado Jesucristo que, en principio, nos introduce en el Camino. Luego vendrán el Lugar Santo y el Lugar Santísimo, que son la Verdad y la Vida, respectivamente.

En el verso siguiente, en cambio, también el salmista habla de desfallecer, pero ya no es el ámbito del alma, sino de sus sentidos físicos. El cuerpo tiene destino de polvo de tierra y corrupción, porque de allí fue formado, de allí que todo le produce dolor y angustia. Sin embargo, podemos observar que tanto en un caso como en el otro, el único reaseguro visible es el de la palabra. En el primero, esperar que en ella se llegue al cumplimiento. En el segundo, una vez más, consuelo.

El propio David confirma este sentir en el salmo 69:3, cuando expresa: Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; han desfallecido mis ojos esperando a Dios. Este texto me dejó pensando algo muy simple: ¿Cómo esperan los ojos de una persona? Mirando sin ver. ¿Y qué cosa es lo que unos ojos esperarían de Dios? Verlo. En el Antiguo Testamento se sostenía que nadie podía ver a Dios cara a cara y seguir vivo, pero en el Nuevo Testamento y en las bienaventuranzas, Jesús asegura que ciertos y determinados creyentes con específicas condiciones, verán a Dios. ¿Literalmente? ¿Simbólicamente? En su tiempo, esos creyentes lo sabrán. Hoy tienen una promesa y todas las promesas de Dios serán sí y amén.

(83) Porque estoy como el odre al humo; pero no he olvidado tus estatutos. (84) ¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen?

Como el odre al humo, dice. ¿Qué quiere decir? Que pese a toda su buena predisposición y esfuerzo, su ser interior no puede contener la presencia, la unción y el poder de Dios. Es como si en ese odre, apto para guardar elementos líquidos o sólidos, deseáramos atesorar sustancias gaseosas. Se escaparían como arena entre los dedos porque ese odre no serviría para contener ese estado. Cuando el hombre no está alineado con la sintonía divina, no puede contener a Dios. Aunque no olvide su palabra ni sus estatutos. Por el momento, con eso solo no alcanzará.

En su libro, Job lo define bastante bien cuando en el capítulo 30 y verso 30, expresa: Mi piel se ha ennegrecido y se me cae, y mis huesos arden de calor. ¡Job! ¿Alguien se ha tomado el trabajo de leer atentamente la historia de Job? Es más: ¿Alguien se ha tomado el atrevimiento y el desparpajo ministerial de dedicarse a predicar sobre el libro de Job? No parece políticamente correcto, ¿Verdad? ¡Claro! Acostumbrados como estamos a un evangelio donde todos nuestros asuntos se solucionan y pasan a ser maravillosos, plenos de abundancias y prosperidades, hablar de Job sería como detonar una bomba destructiva, ¿No es así? No le hace; eso, también forma parte del evangelio, y todos lo sabemos.

Y fíjate luego, en el verso 84, que dos preguntas formula el salmista. En primer lugar, quiere conocer la cantidad de días que tiene asignados de vida, como si fuera así que funcionan las cosas. Quiere calcular, quiere tejer conjeturas, hipótesis y ciertos mecanismos. En suma; es notorio que confía más en sus propias cuentas y planes que en lo que dios pueda hacer por él. Y la segunda pregunta, es la que de otorga contenido al subtítulo: es una pregunta en forma de la oración más repetida por todos los mortales. ¿Cuándo veré que aquellos que me humillaron, hirieron o agredieron, están padeciendo el juicio divino por esa causa. Dios no responderá esa pregunta tampoco; a Él le agrada tomarse justicia y decretarla a favor de cualquiera de sus hijos, pero jamás se los dirá con anterioridad a ninguno de ellos. Le interesa sobremanera que la gloria le siga perteneciendo en exclusividad. O, por lo menos, no piensa compartirla ni mucho menos cederla.

En el salmo 39, David va a reiterar algunos de estos conceptos. Dice en el verso 4: Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuán frágil soy. Cierto. ¿Has pensado cuál es la razón esencial de tus miedos habituales? No tanto a la muerte, sino al dolor que ella pudiera traerte. ¿Conclusión? Fragilidad. Conciencia de alta fragilidad. Y se completa esto en el libro de Apocalipsis, capítulo 6 y verso 10 cuando leemos: Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran la tierra?

Anhelando la Vivificación

(85) Los soberbios me han cavado hoyos; más no proceden según tu ley.

Las trampas de los soberbios son ingeniosas y contundentes, pero sólo si estás dormido espiritualmente. Si, por el contrario y como debes, estás bien despierto, no caerás en ellas porque el refugio de la Palabra de Dios con todas sus armas a tu disposición, te permitirá eludirlas. A partir de esto es que David escribe en su salmo 35 y verso 7: Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; sin causa cavaron hoyo para mi alma. Aquí se encuentra, de alguna manera, la respuesta al interrogante del anterior. ¿Qué clase de hoyo es el armado por los soberbios? Un hoyo para las almas que, dejándose llevar por todo ese color y ese bullicio, caen en la trampa sólo por sus propias concupiscencias.

(86) Todos tus mandamientos son verdad; sin causa me persiguen; ayúdame.

Hay una tremenda contundencia en la expresión del salmista en cuanto a los mandamientos divinos. No dice que los estuvo observando, o que los estuvo analizando o examinando; tampoco dice que algunos le parecen excelentes, otros buenos y otros no tanto. Lo que dice es preciso y específico: dice que todos son verdad. Y a esto, no lo ha descubierto ni la inteligencia humana ni la lógica griega; a esto lo ha descubierto un espíritu que ha recibido revelación del Espíritu Santo de Dios. Y, como consecuencia de ese estado profético, obvio y casi habitual resulta que comience a ser perseguido.

David lo amplía y esclarece cuando en su salmo 35 y verso 19, expresa: No se alegren de mí los que sin causa son mis enemigos, ni los que me aborrecen sin causa guiñen su ojo. Y esto se complementa con lo que el mismo salmista expone en el 109, verso 26, donde leemos que añade: Ayúdame, Jehová Dios mío; sálvame conforme a tu misericordia.

(87) Casi me han echado por tierra, pero no he dejado tus mandamientos.

Esto es lo que yo llamo respetar la palabra de Dios en contra de lo que sea o de quién sea. Casi me han echado por tierra, dice. ¿Qué significa eso? Cualquier cosa que quieras interpretar, pero siempre en derredor de apriete, soborno, amenaza, agresión, injuria, calumnia o cualquiera otra “belleza” de estas a las que nuestra férrea oposición espiritual está tan acostumbrada y adherida. Recogemos un texto en Isaías 58:2 que consigna: Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios.

(88) Vivifícame conforme a tu misericordia, y guardaré los testimonios de tu boca.

Aquí se modifica el clamor a Dios y se pasa de una acusación mezclada con una afirmación personal, a un pedido directo de misericordia y vivificación, pero sustentado por un compromiso de esos de los que no se puede retornar ni volver atrás. Dice que guardará los testimonios de la boca de Dios. ¿Crees que eso es algo sencillo de llevar a cabo? ¿Sí? Pues entonces yo creo que tú no has entendido nada. Te invito a hacer exactamente eso y vas a ver de qué modo medio infierno y la mitad del averno se te vienen encima a tratar de impedirlo. Versión Popular.

Con ansia espero que me salves; ¡he puesto mi esperanza en tu palabra!  Mis ojos se consumen esperando tu promesa, y digo: « ¿Cuándo vendrás a consolarme?» Aunque soy un viejo inútil y olvidado, no me he olvidado de tus leyes.  ¿Cuánto más habré de esperar? ¿Cuándo juzgarás a los que me persiguen? Gente insolente que no sigue tu enseñanza ha cavado trampas a mi paso. ¡Ayúdame, pues soy perseguido sin motivo! ¡Tus mandamientos son todos verdaderos! Casi he sido borrado de la tierra, pero no he descuidado tus preceptos. Dame vida, de acuerdo con tu amor, y cumpliré los mandatos de tus labios.

LAMED

Contemplación del Corazón

En las «Letras de Rabi Akiva», la escritura completa de la letra lamed (lamed-mem-dalet) es la sigla de la frase: «un corazón que entiende el conocimiento» (lev mevin daat). El valor numérico de esta frase, (608), equivale a «corazón» (32) veces «Eva» (19), es decir, «el corazón de Eva». En su comentario de la historia del Jardín del Edén, el primer episodio del género humano, Rabi Avraham Ibn Ezra declara que Adán es el secreto del cerebro; Eva, el secreto del corazón; la serpiente, el secreto del hígado. En la cabalá y el jasidismo, estas correspondencias fundamentales son desarrolladas y explicadas en profundidad.

Adán y Eva, hombre y mujer, son los prototipos espirituales de las fuerzas de dar y recibir. La unión marital y el dar del hombre a la mujer, se relaciona con el secreto del conocimiento, como está dicho: «Y Adán conoció a su esposa Eva». Por esta razón, son vistos a menudo como que representan al maestro y el alumno. El maestro contrae su intelecto en un punto (iud), para poder transmitir sus enseñanzas a su estudiante, mientras que el discípulo nulifica sus niveles previos de concepción, para ser un recipiente adecuado para las nuevas y maravillosas enseñanzas de su maestro.

En particular, la forma de la lamed representa la aspiración del alumno devoto de aprender de la boca de su maestro. El significado literal de la letra lamed es «aprender» (o «enseñar»). La semilla de la sabiduría, insinuada por la letra iud, desciende desde el cerebro (Adán) para impregnar completamente la conciencia del corazón (Eva). El corazón aspira (ascendentemente) a recibir este punto de comprensión desde el cerebro. Este es el secreto de la forma de la letra lamed, el corazón asciende con la aspiración de concebir y comprender («entender conocimiento») el punto de sabiduría, la iud situada en el cénit de la letra lamed.

Nuestros sabios se refieren a la lamed como «una torre elevándose en el aire». Trescientas leyes se relacionan con el secreto de esta «torre voladora». En nuestro estudio de Torá, la «torre voladora» es la expresión de nuestro amor y devoción por el estudio de la Torá, nuestra aspiración de concebir su verdad interior, estirándonos por sobre la «barrera de la gravedad» de las preocupaciones de la tierra. Cuentan que el Baal Shem Tov solía poner la palma de su mano en el corazón de un chico judío, y lo bendecía que sea un «judío cálido». La palma, el poder de realizar un potencial, se vuelve manifiesto – a un nivel espiritual interior – en el «deseo [corona, keter] del corazón» de concebir y unirse con el Deseo de Dios, las enseñanzas de la Torá. La lamed, el corazón, aspira a ascender y conectarse con la iud de la Comprensión Divina. Esto es reflejado en la forma de la letra lamed, una caf conectándose hacia arriba con una iud. Este es también el secreto de la secuencia espiritual insinuada en las letras de la palabra keli, «recipiente» o «instrumento» (caf-lamed-iud): el poder de realizar un potencial (la palma [caf] del Baal Shem Tov), que se manifiesta en la aspiración del corazón [lamed] elevándose para concebir el secreto de la sabiduría Divina [iud]. En la Torá, el corazón simboliza el concepto primario de recipiente, el secreto de Eva.

Afirmando las Generaciones

(89) Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos.

Sabemos que la Palabra de Dios es eterna porque así lo hemos leído en infinidad de textos. Sabemos que la Palabra de Dios es poderosa y puede ejecutar cualquier cosa por más imposible que nos parezca en lo humano y natural. Sin embargo, lo que no siempre supimos, y si lo supimos es muy probable que no lo hayamos terminado de entender, es que la Palabra de Dios permanece para siempre, en los cielos. Ya no en la tierra de los hombres creación de Dios; ya no debajo de la tierra, donde mora Satanás y sus demonios o ángeles caídos. Allí ejerce autoridad y poder esa Palabra. Pero, del mismo modo y a pesar de su señorío total, también lo hace en los cielos, algo que nos parecía innecesario consignar, ya que lo dábamos por lógico. Sin embargo, si lo ha dicho, es porque alguna razón importante debe tener y necesita que lo sepamos.

Esto, si lo has sabido leer, te lleva inexorablemente a otro pasaje que encontramos en lo que llamamos el Nuevo Testamento, aunque todos sabemos que a pesar de ser así por la forma en que se armó la Biblia, el Nuevo Pacto comienza exactamente en la cruz, cuando Jesús derrama su sangre, la sangre del Nuevo pacto o Testamento. Allí, en Mateo 24:34-35, dice: De cierto os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Escuché alguna vez a un enorme predicador que traía palabra fresca y genuina decir que, el día que él muriera, aún después de muerto iba a seguir gritando verdades. Eso lo dijo en los años 90. Él murió en los albores del año 2000. Hoy esa palabra sigue intacta, golpeando a miles de dormidos y despertándolos al evangelio genuino. Y fue sólo un hombre, imagínate lo que puede hacer Dios mismo con su Palabra.

Y por si hiciera falta, Pedro en su primera carta lo reitera. En el verso 25 del primer capítulo de esa epístola, el apóstol dice: Más la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada. A esto nadie lo pone en duda y lo expresado se convierte en absoluta verdad sin discusión. Sin embargo, para que este círculo de enseñanza y despertamiento cierre, es necesario encontrar la llave que nos permita entrar en él. Y esa llave está al final de este último texto, donde se nos dice que la palabra que no pasará jamás y que permanecerá para siempre, no es necesariamente ese mensajito moraloide y humanístico que sueles oírle a veces a algunos mercaderes religiosos, sino la del evangelio que nos ha sido anunciado desde el principio. ¿De qué principio? De los discípulos de Jesús, de allí nace la sana doctrina, no de lo armado por los cabezones de tu denominación.

(90) De generación en generación es tu fidelidad; tú afirmaste la tierra, y subsiste.

No me vayas a comparar esta fidelidad que aquí se le endilga a nuestro Dios con la de tu esposa o la tuya misma para con ella, por mejor que sea. Ni se te ocurra. Dios no es adúltero ni lo será jamás. De la fidelidad de la que se habla aquí, es de la que podemos comparar con un sonido estéreo de una enorme orquesta donde cada instrumento se oye con claridad y armonía. De esa fidelidad se está hablando, y significa que cuando Dios le habla a una generación, lo que le dice es claro y diáfano; no es culpa ni responsabilidad de Dios si esa generación decide no escucharlo o hacerlo pero no poner por obra lo escuchado. Están rechazando, (A sabiendas o por supina ignorancia) al que puso al planeta en medio del universo y, mediante algo que ni siquiera la ciencia más específica puede descubrir todavía, lo sustenta y sostiene en la nada para que tú y yo, luego, pretendamos enseñarle a Él cómo debe hacer las cosas. ¿Ridículo, verdad?

No le basta a David expresarlo en el salmo que nos ocupa. También lo hace en el 36, donde en su verso 5 señala: Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia, y tu fidelidad alcanza hasta las nubes. El ejemplo que David nos entrega aquí, nos da a entender que la fidelidad de Dios tiene una cota visible que son las nubes, esto es: es comprobable, visible, real y tangible, mientras que su misericordia no tiene límites y puede alcanzarte donde quiera que te encuentres y hayas hecho lo que hayas hecho. En el 148, cuando la creación alaba al Señor y viene hablando de todas las cosas creadas, dice en el verso 5 y 6: Alaben el nombre de Jehová; porque él mandó, y fueron creados. Los hizo eternamente y para siempre; les puso ley que no será quebrantada. Luego, su hijo Salomón lo reconocerá y respaldará cuando, en Eclesiastés 1:4, diga: Generación va, y generación viene; más la tierra siempre permanece. Dime con honestidad: cuando lees y entiendes esto, ¿Verdad que todas esas cosas por las cuales discutes y te haces mala sangre a diario, carecen de sentido?

Decretos de Su Autoridad

(91) Por tu ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy, pues todas ellas te sirven.

Este texto, sumando algunos versos anteriores, considera la absoluta autoridad de la Palabra de Dios como algo inalterable y firmemente asegurado en el cielo. El pasaje señala: 1.- Lo eterno del dominio divino mediante Su Palabra. Aunque los tiempos y las estaciones cambian y las costumbres sociales, las opiniones humanas y las orientaciones filosóficas varían, ello no afecta la permanencia o la autoridad de la Palabra de Dios. 2.- Dios es fiel en el ejercicio de su poder, en el cumplimiento de su promesa y las bendiciones de su Palabra, tanto como en su exigencia de justicia y juicio. Así como habló y la tierra fue creada y se sostiene, de la misma manera también ha hablado en cuanto a las leyes que rigen la vida.

El relativismo del pensamiento humano no afecta su autoridad o sus normas. 3.- Aunque la creación subsiste por su Palabra, (Todas las cosas creadas le sirven), el hombre contradice a menudo la autoridad del Creador. Pero, cualquiera que sea nuestra pasada rebelión, cuando acudimos a Cristo debe ocurrir una restauración de la Palabra de Dios como principio orientador de nuestras vidas. No sólo se declara esto en forma conclusiva en los evangelios por el mismo Jesús, sino que para Pablo, responder de otra manera, compromete el tipo de vida al cual hemos sido llamados. Como pueblo “espiritual” debemos rechazar las inclinaciones “naturales” de la humanidad caída. Al escuchar y rendirnos a la autoridad de la Palabra Divina, comprobamos que ya no somos dominados por el espíritu mundano del error.

Hay un texto en Jeremías 33:25-26 que, de alguna manera reafirma lo dicho. Leemos: Así ha dicho jehová: si no permanece mi pacto con el día y la noche, si yo no he puesto las leyes del cielo y la tierra, también desecharé la descendencia de Jacob, y de David mi siervo, para no tomar de su descendencia quien sea señor sobre la posteridad de Abraham, de Isaac y de Jacob. Porque haré volver sus cautivos, y tendré de ellos misericordia.

(92) Si tu ley no hubiese sido mi delicia, ya en mi aflicción hubiera perecido.

Y esto nos habla de la Palabra como consuelo eficaz ante las crisis, los fantasmas de la depresión, de la tristeza, de la angustia y de todos los miedos que el infierno arma y proyecta contra los hijos de Dios. Pregunto: ¿Tendrán otra arma más eficaz que la Palabra para salir indemnes de todo ese ataque despiadado?

El Fin de Todas las Perfecciones

(93) Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, porque con ellos me has vivificado.

Acostumbrados como estamos a utilizar el idioma de una manera circunstancial, tradicional y casi automática, no prestamos atención al uso en algunos textos bíblicos de palabras de neto corte eterno. Lo hemos enseñado en otros trabajos, pero bien vale la pena repetirlo. Hay cuatro palabras, (Entre otras que seguramente cualquiera de ustedes hallará), que poseen esencia de eternidad: Todo, Nada, Siempre, Nunca.

Porque es imposible que el hombre terrenal sin Dios, (Y aun creyendo en Él, pero sin poseer la manifestación práctica y vital de Su poder), pueda utilizarlas sin caer en una franca exageración o, directamente en una mentira. Un hombre podrá decirle a otro, ante un problema, que hará todo lo que se necesite para solucionárselo. Sin embargo, este todo, no podrá ir mucho más allá de todo lo que esté a su alcance, ya que el resto siempre quedará en el imponderable exterior y factible para fuerzas externas.

Un hombre puede asegurarle, por ejemplo, a la novia que será su esposa que, el día que estén unidos en matrimonio, nada le faltará para ser feliz. Hermoso desde lo romántico y amoroso, pero irreal en la consecución del objetivo. Ese hombre, lo máximo que podrá hacer, es procurar con toda su dedicación, esfuerzo y trabajo duro, que su esposa tenga la mayoría de las cosas que necesita a su alrededor, pero nunca podrá asegurarle que nada le faltará, ya que dentro de este planeta, mientras habite aquí, algo seguramente se quedará sin lograr.

Prosiguiendo en el terreno del romanticismo sentimental, que suele ser el área en donde mayor cantidad de promesas se efectúan a otra persona, una mujer enamorada vivamente de su hombre, podrá murmurarle al oído que, pase lo que pase y suceda lo que suceda, siempre habrá de amarlo. De hecho, todas esas promesas son bien intencionadas y, en el momento de expresarlas, la persona que lo hace está plenamente convencida de su validez y sinceridad. Sin embargo, la estadística fría de las relaciones conyugales, nos muestra una cruda realidad: ese siempre te amaré, concluye en muchos casos en un…siempre y cuando no aparezca ese otro hombre que me dislocó el corazón, o la extraña que llevó a ese hombre al adulterio.

Y, finalmente, la cuarta palabra de contenido eterno suele pronunciarse muy a menudo en muchas situaciones de la vida común. Nunca te voy a olvidar, nunca me voy a comportar mal, nunca voy a hacer eso o aquello otro, nunca voy a cometer delito alguno, nunca, nunca y nunca. Y, generalmente, muchos de esos nunca, terminan constituyéndose en elementos de duda, algo así como el nunca, a menos que…

Por eso cobra tremenda validez lo que leemos en el inicio del verso 93. Porque allí el salmista expresa, y aquí sí con conocimiento y dominio del contenido eterno de sus palabras, que nunca y jamás se olvidará de sus mandamientos, que es como decir que cualquiera de nosotros, hoy, nunca y jamás se olvidará de lo que haya leído en Su Palabra, y que no conforme con ello, se atreverá a ponerla por obra en cada momento del día.

(94) Tuyo soy yo, sálvame, porque he buscado tus mandamientos.

El simple hecho de buscar la Palabra de Dios como alimento natural y diario, nos coloca de manera automática en la calidad de hijos suyos por adopción. Muchos examinan las Escrituras, sacan conclusiones respecto a ellas, dirimen doctrinas o posicionamientos teológicos, pero eso no los convierte en hijos. Lo único que sí lo hace es tener hambre de esa palabra como único reaseguro de alimento nutritivo.

(95) Los impíos me han aguardado para destruirme; más yo consideraré tus testimonios.

Un detalle. Un simple, nimio y hasta aparentemente insignificante detalle. Sin embargo, a los ojos de quien verdaderamente se decida a obedecer escudriñando las Escrituras, un detalle que cobra dimensión, fuerza y valor: el impío, (Que como ya se ha dicho en muchas ocasiones es el no pío, esto es: persona no espiritual o anti espiritual), jamás te atacará buscándote donde te encuentres. No hay tal cosa como que un impío se arroje sobre ti y procure eliminarte. El impío hará lo que aquí se te dice: te esperará en algún lugar del Camino y, allí sí, si vienes desprevenido, te asestará un fuerte golpe, esperando que ese golpe sea de gracia y te saque de la competencia. ¿Y cuál te da a entender que es la mejor arma de defensa? Considerar los testimonios divinos. ¿Y dónde encuentras esos testimonios, para conocerlos y tenerlos presentes? En tu Biblia.

(96) A toda perfección he visto fin; amplio sobremanera es tu mandamiento.

Lo que la raza humana llama perfección, sólo es la sumatoria de conceptos y preceptos, que de alguna manera se asemejan más a nuevas serie de eufemismos que a cosa cierta. Porque la perfección, visto desde el ángulo de “sin error”, en la raza humana no existe. Sólo Jesús fue perfecto, y dice la palabra que por lo que padeció aprendió obediencia, y por esa obediencia accedió a perfección. Pero está escrito y tiene un significado concreto y mucho más accesible a nosotros: madurez. Versión Popular.

Señor, tu palabra es eterna; ¡afirmada está en el cielo! Tu fidelidad permanece para siempre; tú afirmaste la tierra, y quedó en pie. Todas las cosas siguen firmes, conforme a tus decretos, porque todas ellas están a tu servicio. Si tu enseñanza no me trajera alegría, la tristeza habría acabado conmigo. Jamás me olvidaré de tus preceptos, pues por ellos me has dado vida. ¡Sálvame, pues soy tuyo y he seguido tus preceptos! Los malvados esperan el momento de destruirme, pero yo estoy atento a tus mandatos. He visto que todas las cosas tienen su fin, pero tus mandamientos son infinitos.

MEM

La Fuente de la Sabiduría

La mem, la letra del «agua» (maim), simboliza la fuente de la Sabiduría Divina de la Torá. Así como las aguas de una fuente material, (manantial), ascienden desde su desconocido origen subterráneo, (el secreto del abismo en el relato de la Creación) para revelarse sobre la tierra, también la fuente de la sabiduría expresa el poder de fluir desde su origen supraconciente. En la terminología de la cabalá, este flujo es desde keter («corona») hacia jojmá («sabiduría»). Esta corriente es simbolizada en Proverbios como «la corriente que fluye, la fuente de la sabiduría».

En particular, se nos enseñó que hay trece canales de flujo, desde su origen supraconciente hasta el comienzo de la conciencia. Estos canales corresponden a los Trece Atributos de Misericordia revelados en el Monte Sinaí, como también a los trece principios de exégesis (interpretación) de la Torá, la (supraracional) «lógica de la Torá.

La mem es la decimotercera letra del alef-bet. En la cabalá, se nos enseña que «trece mem«, como si fuera, aparecen en el «aire primordial», el «espacio exterior» en el que la letra lamed se eleva. Cada atributo de misericordia es de hecho una contracción de una relativamente Infinita sabiduría, ubicada a nivel de la supraconciencia («aguas que no tienen fin»), para canalizar y revelar un destello de sabiduría en la «pantalla» de la conciencia. La sabiduría consciente atrae su foco de comprensión, primariamente desde ese atributo de misericordia, sobre el que se refiere la Torá como «El guarda benevolencia por miles de generaciones», las iniciales de estas palabras en hebreo, forman la palabra «corriente», «la primera palabra en la frase citada anteriormente: «la corriente que fluye, la fuente de la sabiduría».

En atbashmem se transforma en iud, el punto de sabiduría o comprensión revelada, la gota de agua que emerge de la fuente de la mem.

Las palabra «uno» (ejad) y «amor» (ahavá), equivalen ambas a trece, el secreto de la letra mem. La mem final cerrada, el origen de la fuente de la sabiduría conectada e incluida dentro de su subterráneo origen supraconciente, corresponde al secreto de ejad, «uno». La mem abierta, de la que surge el punto (iud) del entendimiento consciente, es la primera manifestación de amor (es decir, el deseo de aferrarse a otro) en el alma. La conexión entre las dos fuentes de la mem, la fuente «cerrada» y la «abierta», se realiza a través del poder de los Trece Atributos Divinos de Misericordia. Este es el secreto del Nombre Esencial de Di-s: Havaiá – el «Nombre de Misericordia». El valor numérico del nombre Havaiá es 26 = 2 veces 13, la unión de «uno» y «amor», el poder de atraer a la conciencia, la sabiduría de la Torá.

Con los Pies Contenidos

(97) ¡Oh, cuanto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.

Quiero sacarte, por un momento, de tu habitual zona de confort, esa que pones en práctica cada domingo, cuando acudes a la iglesia, y te sumas a los coritos o canciones habituales, levantas tus manos como todos los demás, oras con énfasis por las cosas que merecen ser enfatizadas, escuchas con genuina o simulada atención la predicación del mensaje y, cuando el predicador pregunta cuantos aman la Palabra de Dios, tú das un salto en tu banca y dices un ¡Amén! enorme, potente y pletórico de gozo. No le hace, el dilema crucial de este texto y de tu vida misma es saber si, de verdad, amas la palabra de Dios cómo has declarado que la amas. Porque si así fuera, la segunda parte de este versículo te coloca en una posición más bien complicada. Dice que si amas la palabra de Dios, estarás todo tu día en franca meditación de ella. ¿Lo estás? ¿Sí? ¿Aún a la hora que juega tú equipo de fútbol favorito? ¿Aún a la hora que televisan esa novela que te tiene atrapada?

En el primer salmo que encontramos en nuestras Biblias, ya está inscripta esta palabra tan singular: meditar. Dice el verso 2 del Salmo 1: Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Más de uno se ha quedado atónito al leer esto, preguntándose: ¿Es posible meditar la palabra de día y de noche? Y más, aún: ¿Qué cosa es meditar, realmente, según este texto? La palabra que aquí se traduce como medita, es el vocablo hebreo hagah, y tiene que ver con reflexionar, gemir, murmurar, cavilar, el hacer un sonido quedo como el de un suspiro; meditar o contemplar algo mientras se repiten las palabras.

Hagah representa algo distinto a la palabra Meditación, lo cual sólo puede ser un ejercicio mental. En el pensamiento hebreo el meditar acerca de las Escrituras implica repetirlas silenciosamente con un sonido suave y sordo, a la vez que se abandona por completo cualquier distracción externa. De esta tradición nos llega un tipo especializado de oración judía en la cual se recitan textos, se ora intensamente o se pierde la conciencia en comunión con Dios mientras se hace una reverencia o se balancea hacia delante y hacia atrás. Evidentemente esta dinámica forma de oración/meditación se remonta a los tiempos de David.

(98) Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, porque siempre están conmigo.

¿Es posible que la mínima forma de contacto directo con la palabra genuina de Dios, pueda determinar un grado mayor de sabiduría en una persona? Es posible. Hay infinidad de textos repartidos en toda la Escritura que, por lo menos, así lo dan a entender y hasta lo confirman con precisión y contundencia. Y poseer mayor sabiduría que cualquiera que se nos enfrente por la razón que sea, siempre es altamente positivo. Respecto a esos mandamientos, Moisés es muy puntual cuando en Deuteronomio 4:6, escribe: Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta. Se me ocurre añadir que, tal como lo reitero todavía a quien esté dispuesto a oírme, a cada momento y en cada trabajo, la gran clave no está en la palabra en sí misma, sino en tener la disposición para ponerla por obra. Allí es donde comienza a activarse y a ser elemento claro de victoria.

(99) Más que todos mis enseñadores he entendido, porque tus testimonios son mi meditación.

Esto confirma lo que hemos dicho en más de una ocasión. Puedes tener un doctorado en teología y hasta un master en divinidades, pero eso no te ubicará más cerca de Dios ni tampoco te ayudará a conocerlo mejor. Lo único que te hace acercar y conocer a Dios, es tener intimidad con Él. Y sólo teniendo esa intimidad puedes ser, como el salmista, entendido a partir de los hechos, actos, manifestaciones y testimonios de Dios.

(100) Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos; (101) de todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu palabra.

Dice que ha entendido más que los viejos. Esta palabra que se utiliza aquí y que se traduce “viejos”, es la palabra hebrea zaqen, y tiene que ver con anciano, una persona vieja, un hombre viejo. El verbo utilizado significa literalmente “envejecer”. Porque Zaqan quiere decir “barba”, algo que crece con la edad. Las personas mayores son respetadas en la Escritura porque su experiencia en la vida les ha dado sabiduría. Los ancianos que acompañaban a Moisés o aconsejaban a los reyes eran hombres mayores y maduros. En esta referencia el salmista ha sido instruido por el Señor de tal manera que sabe más que cualquier persona mayor. Jóvenes y adultos deberían, de igual manera, escuchar a Dios cuando se derrama el Espíritu Santo.

A renglón seguido, cuando dice que de todo mal camino contuvo sus pies, lo que está diciendo es que se apartó de caminar por la senda de los impíos. Una cosa es ser pecador, esto ya está aprendido y se sabe su final. Pero otra cosa es andar en camino de pecadores, que si bien podría llegar a ser considerado como un error no todavía juzgable, sí sus consecuencias inmediatas. A propósito de ello, Salomón escribe en el proverbio 1:15 lo siguiente: Hijo mío, no andes en camino con ellos. Aparta tu pie de sus veredas.

Más que la Miel a Mi Boca

(102) No me aparté de tus juicios, porque tú me enseñaste.

¿Alguien sabe por qué la Palabra de Dios implica juicio de su parte? Porque tiene la capacidad de determinar quién es quién. Para entenderlo, deberás recordar que cuando decimos Juicio, de ninguna manera estamos hablando de catástrofes, lluvia de fuego, terremoto ni tsunamis. Eso, en todo caso, podría llegar a ser, -si Dios así lo permite- parte de la ejecución de una sentencia. Peo aquí no estamos hablando de sentencia, estamos hablando de juicio. Y juicio es el acto de separar lo verdadero de lo falso. Y lo único que puede determinar qué cosa es verdadera y qué cosa es falsa, o qué persona es genuina y qué persona es falsa, es la Palabra de Dios. Por eso el salmista expresa que nunca se apartó de ellos, simplemente porque provenían de Dios.

(103) ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca.

Todos los que alguna vez pasaron por las áreas de la formación de locutores, saben que existen distintos medicamentos caseros para combatir la disfonía vocal o, sencillamente, la afonía. Las mezclas suelen ser de lo más pintorescas y curiosas, pero llamativamente, uno de los elementos que jamás está ausente de cualquier medicina doméstica relacionada con nuestras cuerdas vocales, es la miel. Y si a eso lo relacionamos con el alimento espiritual que es la Palabra de Dios, podremos ver que en muchos pasajes de la Escritura se habla de ella, (O de la Ley, cuando se trata del Antiguo Testamento), se la relaciona con comerla.

En el Salmo 19, David viene hablando de los mandamientos de Dios, y en el versículo 10 alude a sus juicios. ¿Y sabes qué dice allí de ellos? Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que la miel, y que la que destila del panal.

(104) De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira.

Esta es una verdadera asignatura pendiente en los cristianos. Ni por asomo tengo veleidades profesionales, esnobistas y mucho menos clasistas, pero en algunas ocasiones créeme que avergüenza escuchar a hermanos que, con escasísima información y altamente deficiente formación, pretenden darle cátedra de vida a un mundo que, de arranque, los ridiculiza por ello. No estoy diciendo con esto que todos los cristianos deberían pasar por la universidad, no. No puedo decirlo por una sencilla razón: yo no lo hice ni creo que lo haga, ya. Sin embargo, el que suponga que un creyente no tiene que ser inteligente, es alguien que todavía ve al evangelio como una forma de religión y no como un estilo de vida.

Porque este estilo de vida que hemos abrazado, contiene un elemento específico, preciso y contundente para dotarnos de la inteligencia que nos permita competir en igualdad de condiciones con un mundo incrédulo, impío y pecador, pero formado intelectualmente. Y ese elemento es la lectura, meditación, profundización y puesta por obra de la Palabra de Dios. Quien conoce íntimamente a Dios, puede llegar a pensar como Él está pensando. Y aquellos que son capaces de pensar con la mente de Dios, podrán tener las fallas y errores que tú quieras, pero jamás alguien podrá decir que no son inteligentes. Versión Popular.

 ¡Cuánto amo tu enseñanza! ¡Todo el día medito en ella! Tus mandamientos son míos para siempre; me han hecho más sabio que mis enemigos. Entiendo más que todos mis maestros porque pienso mucho en tus mandatos. Entiendo más que los ancianos porque obedezco tus preceptos. He alejado mis pies de todo mal camino para cumplir tu palabra. No me he apartado de tus decretos porque tú eres quien me enseña. Tu promesa es más dulce a mi paladar que la miel a mi boca. De tus preceptos he sacado entendimiento; por eso odio toda conducta falsa.

NUN

Heredero del Trono

En arameo, nun significa «pez». La mem, las aguas del mar, es el medio natural de la nun. Ella «nada» en la mem, cubierta por las aguas del «mundo oculto», allí las criaturas no tienen conciencia de sí mismos. Al contrario del pez, los animales terrestres que están expuestos sobre la faz de la tierra, sí tienen autoconciencia.

Las almas de Israel se dividen en dos categorías generales, simbolizadas por los peces y los animales terrestres. Los dos prototipos de estas categorías son el leviatán y las behemot. En el presente, estas dos categorías de almas corresponden a las dos tendencias innatas y atractivos para el alma, para las dos dimensiones de la Torá, una oculta y secreta y la otra legal y revelada.

En el futuro, los dos prototipos de leviatan y behemot se unirán en la batalla, cada uno «matando» el ego del otro, para luego unirse juntos en verdadera unión. La «carne» de ambos será luego servida en el banquete de los tzadikim en el Mundo por Venir. Las almas de los tzadikim «consumen» la misma raíz de conciencia de nuestro presente nivel de alma, ara integrarla («digerir») a un totalmente nuevo y más elevado nivel de conciencia.

«Leviatán» equivale, según su guematria, a maljut, («reino» 496). En cabalá, maljut en el mundo de Emanación Divina, es representado por el mar, cuya marea es controlada por el poder de la luna, por el símbolo del rey David (al ver la luna nueva decimos: «David el rey de Israel vive por siempre»). Cuando maljut desciende para dar vida a los mundos inferiores, está simbolizado por la tierra. Así, el leviatán es el símbolo de la Fuente Divina del «reino». En hebreo, nun significa «reino», y en particular el «heredero del trono».

La «nun» es la letra número catorce del alef-bet, que equivale numéricamente a «David», el progenitor del eterno Reino de Israel. El heredero de David es Mashiaj ben David, del que fue dicho: «Mientras el sol exista, su nombre va a mandar». Nuestros sabios nos enseñan que uno de los nombres del Mashiaj es Inon («regirá»), que es análogo a nun.

Mashiaj es conocido también como «el descarriado» o, literalmente, el «caído». Como aprenderemos en el secreto de la letra samej, la nun no aparece en el salmo 145, pero es sostenido por la trascendente misericordia de Dios, como está expresado en la siguiente letra samej.

En general, la nun corresponde en la Torá a la imagen de caer. El alma misma del Mashiaj experimenta continuamente caídas y muerte; si no fuera por la siempre presente Mano de Dios que lo «atrapa», se podría estrellar contra el suelo y al destrozarse, morir.

La conciencia de caer, es el reflejo de la falta de ego del pez en su acuático medio natural, cuando es forzado a revelarse en el suelo seco. Esta es como la experiencia de un tzadik oculto, cuando es forzado de Arriba a revelarse por el bien de Israel y el mundo.

Encontramos esto ejemplificado en la vida y enseñanzas del Baal Shem Tov, y lo podemos extender a la vida del Mashiaj. Finalmente, el «destino» de Mashiaj y su generación es asumir el nivel de mar en la tierra, para experimentar, paradójicamente, la auto anulación de la propia conciencia, como está dicho en el versículo de Isaías con el que Maimónides concluye su Código de la Ley Judía (cuya sección final, «Las Leyes de Reyes», culmina con la descripción de la venida del Mashiaj): «porque la tierra estará llena del conocimiento de Dios, como las aguas cubren el mar».

¿Hay Sacrificios Agradables?

(105) Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.

Todos tenemos muy poca experiencia en la vida como para vivirla sin guía alguna. La Palabra de Dios es esa guía. Este salmo que estamos examinando revela múltiples aspectos de la Palabra de Dios, y muestra cuánto puede asistirnos en las circunstancias prácticas de la vida. Pero ningún versículo en particular aborda esto más claramente que este que terminamos de leer, donde la Palabra de Dios se compara con una lámpara que alumbra nuestro camino, dirige cada uno de nuestros pasos y brinda sabiduría a nuestros planes futuros.

Josué vincula la aplicación regular de la Palabra de Dios a la vida como el camino más seguro, tanto para el éxito como para la prosperidad. Además, el salmo 119 destaca la sabiduría que la Palabra de Dios ofrece al simple, una verdad que advierte contra tomar decisiones basadas en sinrazones o engaños humanos. También el Libro de los Proverbios nos recuerda que las admoniciones o correcciones que la Biblia contiene son parte de la luz que nos ofrece, tanto como cualquier otra afirmación positiva que podamos hallar en ella. Permite que la Palabra de Dios te guíe, corrija, instruya, dirija, enseñe y confirme. Jamás te apresures a actuar sin ella, en nada.

El Proverbio al cual aludíamos anteriormente es el 6:23, donde podemos leer: Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen.

(106) Juré y ratifiqué que guardaré tus justos juicios.

A propósito de lo que aquí se dice, hay un texto que se encuentra en el Libro de Nehemías, capítulo 10 y versos 28 y 29, donde se puede leer: Y el resto del pueblo, los sacerdotes, levitas, porteros y cantores, los sirvientes del templo, y todos los que se habían apartado de los pueblos de las tierras a la ley de Dios, con sus mujeres, sus hijos e hijas, todo el que tenía comprensión y discernimiento, se reunieron con sus hermanos y sus principales, para protestar y jurar que andarían en la ley de Dios, que fue dada por Moisés siervo de Dios, y que guardarían y cumplirían todos los mandamientos, decretos y estatutos de Jehová nuestro Señor.

(107) Afligido estoy en gran manera; vivifícame, oh Jehová, conforme a tu palabra.

Seguramente que en alguna ocasión, sea por la causa que fuera, te ha tocado vivir tiempos o momentos de aflicción. Alguna pérdida, algún contratiempo importante, algún problema de salud, de sentimientos, o de emociones. Aflicción. ¿Qué instancias tremendas, verdad? Todo parece derrumbarse a tu alrededor y tú, que hasta allí quizás has dado a todo el mundo que te rodea una sana y santa imagen de cristiano fiel y victorioso, de pronto no sabes dónde meterte para esconder tu angustia y tu aflicción. La pregunta, es: ¿Qué harás? Algunos irán corriendo a hablar con su pastor, otros harán una sesión de sanidad interior y, los menos, pero que también los hay, acudirán a psicólogos. Cristianos, eso sí. Sin embargo, la solución, a partir de lo que terminas de leer, es mucho más simple: toma tu Biblia, sumérgete en lo que allí está escrito. Créelo, asúmelo como real y pasa a ponerlo por obra en tu vida ya mismo, y verás, no sin sorpresa, que tu aflicción comenzará a descender hasta desaparecer. ¡Funciona!

(108) Te ruego, oh Jehová, que te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca, y me enseñes tus juicios.

En el Libro del profeta Oseas, en el capítulo 14 y verso 2, leemos: Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle: quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios. Entiende que decir “la ofrenda de nuestros labios”, es como decir que vamos a hablar cosas buenas. Es decir que vamos a hablar del bien. Y decir cosas buenas o decir el bien, es lo que generalmente sintetizamos con una palabra: bendecir.

En la carta a los Hebreos, en el capítulo 13 y versículo 15, se expresa: Así que ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. La gran pregunta que siempre ha surgido en todas las escuelas bíblicas alrededor de esta expresión, es: ¿Por qué la alabanza a Dios constituye un sacrificio? La respuesta no es simple, pero es genuina. La palabra “sacrificio”, aquí, es el vocablo griego thusia, y viene de la raíz thuo, verbo que significa “matar por un propósito” La alabanza con frecuencia requiere que nosotros “matemos” nuestro orgullo, nuestro temor, nuestra dejadez o cualquier cosa que amenace disminuir o interferir con nuestra adoración al Señor.

Descubrimos también aquí el fundamento de toda nuestra alabanza; el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo. Es por Él, en Él, con Él, a Él y para Él que ofrecemos nuestro sacrificio de alabanza a Dios. La alabanza nunca será estorbada con éxito, siempre que la dirijamos hacia Él, el Autor y Consumador de nuestra salvación. ¡Su cruz, su sangre, su amor, que nos ha dado el don de la vida y el perdón de nuestros pecados, hacen que la alabanza que le tributamos constituya un sacrificio vivo!

Eludiendo los Lazos Impíos

(109) Mi vida está de continuo en peligro, más no me he olvidado de tu ley.

En un mundo que, como el actual, presenta tantas alternativas negativas para las personas de bien, ya sea por robos, asaltos, homicidios, narcotráfico, terrorismo entre otras, que no le permiten disfrutar de todo lo que el Señor ha creado para ellas, será bueno tener en cuenta lo que David consigna aquí. Él era un hombre sometido a distintas amenazas, y según lo expresa aquí, podía soportarlas con éxito no desviándose de los conceptos básicos de la palabra de Dios, que por entonces era la ley. En torno a este mismo tema aunque desde otra perspectiva, Job escribe en su libro, en el capítulo 13 y versos 14 al 16: ¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, y tomaré mi vida en mi mano? He aquí, aunque él me matare, en él esperaré. No obstante, defenderé delante de él mis caminos, y él mismo será mi salvación, porque no entrará en su presencia el impío.

(110) Me pusieron lazo los impíos, pero yo no me desvié de tus mandamientos.

¿Qué significa en términos modernos, que alguien le ponga lazo a alguien? Tengo una sola palabra que me viene a la mente: trampa. Alguien prepara una trampa y la presa, que en este caso sería humana, es tentada por la carnada de esa trampa, y cae. Muy bonito el símbolo, pero estremecedoramente real y vigente. ¿Recurso valedero para no caer en esa clase de trampas? No desviarse de la Palabra de Dios. Hay gente que sana de dolencias mediante prácticas que contienen imposición de manos por parte de sus hechiceros. ¿Sabe esa persona lo que le acaban de transferir? Puede que su dolencia sane por un tiempo, pero… ¿Y después? De haber leído y creído en su todo la palabra escrita, eso no lo hubiera tentado ni seducido.

En el Salmo 140, David se explaya un poco más sobre esto, e incorpora a los hacedores de esas trampas maléficas. En el verso 5, dice: Me han escondido lazo y cuerdas los soberbios; han tendido red junto a la senda; me han puesto lazos. A esto lo confirma, afirma y amplía en  el salmo siguiente, el 141, cuando en sus versos 9 y 10,  consigna: Guárdame de los lazos que me han tendido, y de las trampas de los que hacen iniquidad. Caigan los impíos a una en sus redes, mientras yo pasaré adelante.

(111) Por heredad he tomado tus testimonios para siempre, porque son el gozo de mi corazón.

Recuerdo que en una ocasión un pretendido maestro bíblico enseñaba a partir de este verso, que los hijos de los cristianos estaban a salvo de cualquier problema simplemente porque habían heredado la fe de sus padres. Lamento aclarar que de ninguna manera es así. Los hijos de cristianos tienen, -en efecto-, una inmensa fortuna de haber nacido en un hogar de creyentes, pero eso para lo único que les sirve, es para tener más allanado un camino que, en otras condiciones, suele ser mucho más duro. Pero a la fe deben cultivarla, pedirla y ejercitarla ellos mismos en un trato puntualmente directo con Jesucristo y sin otro intermediario. Dios siempre tiene hijos, jamás nietos.

Lo que aquí se nos dice, no es que por ser descendientes de cristianos ya seremos cristianos. Eso sería como suponer que si una pequeña perrita se le ocurre parir dos o tres cachorritos en un garaje, los que nazcan en lugar de ser perritos, serán automóviles. Lo que el salmista consigna es que al tomar los hechos, palabras y testimonios de la persona misma de Dios para siempre, estos se convierten de manera automática en el gozo de su corazón. Ya lo decía el propio Moisés cuando escribió, en Deuteronomio 33:4 que: Cuando Moisés nos ordenó una ley, como heredad a la congregación de Jacob. Clarísimo. Si aquí la heredad está constituida por la ley, hoy, esa misma heredad tiene como protagonista indiscutible a la Palabra de Dios. No a la letra de un libro llamado Biblia, no al discurso religioso de un llamado predicador: ¡La palabra revelada! Esa es la Palabra de Dios, todo lo demás, imitación. A veces muy barata, a veces de mejor valor, pero imitación al fin.

(112) Mi corazón incliné a cumplir tus estatutos de continuo, hasta el fin.

Ya lo he explicado en otros textos y en otros contextos, pero bien vale reiterarlo porque este es otro contexto más. Cuando en la Biblia leemos algo relacionado con inclinarse, es porque se nos está mostrando que lo que vamos a recibir inclinándonos, proviene de algo o de alguien a quien quizás considerábamos por debajo nuestro, ya sea en inteligencia, capacidad, visión, jerarquía o poderío. Delante de Dios, es la única actitud posible para encontrarse con su verdadera esencia, con su palabra revelada y con la manifestación auténtica y no preparada para shows de su poder. Versión Popular.

Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino. Hice un juramento, y lo voy a cumplir: ¡pondré en práctica tus justos decretos! Señor, me siento muy afligido; ¡dame vida, conforme a tu promesa! Acepta, Señor, las ofrendas de mis labios, y enséñame tus decretos. Siempre estoy en peligro de muerte, pero no me olvido de tu enseñanza. Los malvados me ponen trampas, pero no me aparto de tus preceptos. Mi herencia eterna son tus mandatos, porque ellos me alegran el corazón. De corazón he decidido practicar tus leyes, para siempre y hasta el fin.

SAMEJ

El Círculo Infinito

La forma circular de la samej simboliza la fe fundamental reflejada en todos los niveles de la Torá y la realidad: «Su final está insertado en el comienzo, y el comienzo en su final». Esta comprensión y percepción de la unidad inherente entre comienzo y final, que al ser comprendida en profundidad implica ecuanimidad en todas las etapas del «ciclo infinito», es de hecho la manifestación de la Luz Trascendente de Di-s (sovev kol almin), que abarca por igual cada punto de la realidad.

Esta Luz Trascendental presente en todo momento, se denomina «Él es la igualdad e iguala lo pequeño y lo grande». En nuestro servicio a Dios, esto implica que en relación a los fenómenos del mundo, todas las cosas deben ser relacionadas y aceptadas en forma igual. Este es el atributo de ecuanimidad como fue enseñado por el Baal Shem Tov, en su interpretación del versículo: «Siempre puse [shiviti, de la raíz shavé, ‘igual’] a Di-s delante de mí».

Mientras que en los niveles externos de conciencia, uno debe permanecer al margen de los eventos pasajeros del mundo; a niveles más profundos de conciencia, en relación a Almas y Divinidad, uno debe estar constantemente aspirando a lograr cada vez más altos niveles de apego y acercamiento a Dios, y realizar Su Voluntad en la Creación a través de Torá y mitzvot.

En jasidismo, se explica que el dicho de los sabios: «¿Quién es rico? El que está contento con su porción», se refiere sólo a las posesiones mundanas, mientras que en relación a asuntos espirituales, no debemos estar nunca satisfechos con nuestras adquisiciones presentes, sino pugnar por obtener más. No obstante, como nuestro afán tiene lugar dentro del contexto general de igualdad externa, también deviene como un círculo, un espiral, con un movimiento dinámico siempre ascendente. De esta manera, el círculo dinámico existe dentro de otro círculo estático. Este es el secreto de la frase de la visión de Ezequiel: «la rueda dentro de la rueda.»

Como se mencionó en nuestra discusión de la letra nun, la samej, que significa «apoyar», es el poder Divino de apoyar y alzar al «caído». Dice un versículo: «ella ha caído y no se alzará, la virgen de Israel«. En otro leemos: «Así como he caído, seguramente me levantaré«. La primera estrofa puede ser entendida como referida al servicio del círculo externo estático, el atributo de ecuanimidad verdadera en relación con todo fenómeno mundano. Uno puede caer a un más «bajo nivel de energía» de la realidad física, siendo incapaz de elevarse a si mismo, y confiar totalmente en la benevolencia de que la Divina Providencia lo sostendrá. El segundo verso, implica una motivación interna y activa de levantarse, aunque dependa seguramente del soporte y la ayuda de la Divina Providencia, y puede ser entendido como el servicio del círculo dinámico e interno de la aspiración espiritual.

Como es el caso para dos círculos concéntricos, la base del círculo exterior desciende por debajo del círculo interno, aunque su porción superior es más alta que el del círculo interior. Esta es en sí misma la manifestación definitiva de «el final» se inserta en el «comienzo». «El final» se refiere aquí al servicio del círculo externo. «El comienzo», se relaciona con el objetivo último del círculo interior, la revelación de abajo, en los Mundos, de la Esencia misma de Di-s, presente en forma latente en la fe simple, inherente en el servicio mundano de ecuanimidad.

Jamás Serás Avergonzado

(113) Aborrezco a los hombres hipócritas; más amo tu ley.

Quien suponga que cuando el salmista declara aborrecer a los hombres hipócritas está refiriéndose a gente no creyente, impía, pecadora y pagana, está absolutamente equivocado. A lo que el salmista se refiere aquí, es a la clase religiosa que se hace pasar por creyente. ¿Por qué digo esto que suena a invento personal? Simple, porque la Palabra de Dios me avala. Jeremías 23:15, expresa: Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos contra aquellos profetas: He aquí que yo les hago comer ajenjos, y les haré beber agua de hiel; porque de los profetas de Jerusalén salió la hipocresía sobre toda la tierra. ¿De dónde dice que salió la hipocresía en toda la tierra? De los profetas.

Se sobreentiende, de los falsos profetas, de esa clase religiosa que se hacía pasar por profeta, no de los auténticos profetas de Dios. Y no es el único texto. Mateo, en su evangelio y en 23:28, en referencia a los fariseos, reproduce lo que Jesús les dice: Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad. No hay un solo pasaje en donde se le adjudique hipocresía a un soldado romano, un César o un paisano común del mundo secular. Siempre que se pronuncia esa palabra, está dirigida a alguien relacionado con la iglesia o una supuesta iglesia. A ellos se refiere Santiago cuando en 1:8 de su carta, expresa: El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.

(114) Mi escondedero y mi escudo eres tú; en tu palabra he esperado.

El machismo vernáculo seguramente reaccionará y dirá: ¡No es de hombres esconderse! O sino: ¿Qué clase de valiente soy que necesito esconderme detrás de mi Padre? La asunción de esta palabra emana precisamente de esto último que he dicho: somos todavía muy inmaduros y niños en esta feroz guerra espiritual en la que por ir a Cristo estamos metidos, como para poder pelearla por nosotros mismos y sin ayuda de nuestros mayores. ¿No corrías a buscar ayuda de tu padre cuando eras pequeño y algún peligro te amenazaba? Esto es lo que Dios te está proponiendo hoy, pero no desde lo cobarde o pusilánime, sino desde la profundización de Su palabra. Porque dice que Dios es su escudo, (Esto es: el que se coloca entre la agresión y él mismo), y su escondedero, pero todo ello en la confianza de estar esperando en el cumplimiento de Su palabra.

En el Salmo 32, David no se refiere a esto calificándolo como escondedero, sino como refugio. Allí dice en el verso 7: Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás. En el Salmo 91, mientras tanto, que es el que se refiere casi con exclusividad a la seguridad de descansar en la presencia de Dios, el escondedero y anteriormente refugio, toma otro nombre: abrigo. Dice en el primer verso: El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.

(115) Apartaos de mí, malignos, pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios.

No es una amenaza, es una advertencia mezclada con decreto. Si la maldad toca a un hijo de Dios, la inmediata reacción de éste será acudir al poder de su Padre, al cual tiene acceso por la simple obediencia a Su Palabra. La Palabra de Dios ha sido la creadora y la fuente de todo, no dejará de serlo por algún maligno que pretenda sabotear sus planes. Lo reitera en el salmo 6 y verso 8, cuando expresa: Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad; porque Jehová ha oído la voz de mi lloro. Lo vuelve a consignar en el salmo 139, cuando en el verso 19, dice: De cierto, oh Dios, harás morir al impío; apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios. Y ahora podremos comprobar que Jesús reitera el concepto, el principio ante los falsos, cuando en el evangelio de Mateo, capítulo 7 y verso 23, declara: Y entonces les declararé: nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

(116) Susténtame conforme a tu palabra, y viviré; y no quede yo avergonzado de mi esperanza.

Está escrito (Y aquí el salmista lo recuerda), que la Palabra de Dios, simple y solamente Su palabra, será suficiente sustento para nuestras vidas. Y que también actuará conforme a su poder, para alejar cualquier posibilidad de vergüenza hacia el evangelio, un sentir que ha sido de piedra de tropiezo desde siempre para la consecución de la misión ordenada. EL propio salmista lo valida en otro escrito, en el Salmo 54:4, cuando expresa: He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor está con los que sostienen mi vida. Y no es el único, en el Salmo 25:2 añade: Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos.

En el mismo contexto, pero ya en tiempos más modernos, Pablo de alguna manera confirma y corrobora lo dicho por David, cuando en su carta a los Romanos, capítulo 5 y verso 5, señala: Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Y lo refirma en la misma carta, más adelante, en el capítulo 9 y verso 23: Y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria.

Consumidos Como Escoria

(117) Sostenme, y seré salvo, y me regocijaré siempre en tus estatutos.

La Palabra de Dios es el único sostén que tenemos los creyentes. No es casual ni circunstancial que Jesús se haya defendido de la tremenda tentación a la que Satanás lo sometió en el desierto durante esos cuarenta días, usando precisamente la Palabra. Ella emanó el poder de Dios y ese poder venció esa prueba. De allí que, en lo subsiguiente, sólo quedará recordar ese evento y regocijarse siempre en esa Palabra, nos agrade o no, sea lo que esperamos o no. Dios es Soberano y sabe perfectamente lo que hace, cuando lo hace, cómo lo hace y con quién lo hace.

(118) Hollaste a todos los que se desvían de tus estatutos, porque tu astucia es falsedad.

Todavía hay cristianos que, no habiendo leído correctamente el texto, siguen declarando que los hijos de Dios debemos ser mansos como palomas y astutos como serpientes. Y ¿Sabes qué? No es eso lo que dice. No utiliza el término astuto, nosotros lo utilizamos. Lo que allí dice es que debemos ser prudentes como serpientes. Porque la astucia, y este texto lo confirma, proviene de la falsedad, y todo lo que es falso, proviene del infierno. Y todo lo falso que proviene del infierno, está preparado para desviarnos de la Palabra y llevarnos al error y al fracaso.

(119) Como escorias hiciste consumir a todos los impíos de la tierra; por tanto, yo he amado tus testimonios.

Trabajé durante muchos años en una gran empresa del área siderúrgica. Producía acero. Y para llegar al acero, previamente y a partir de diversos minerales en combustión, debía obtenerse hierro de primera fusión. Luego, mezclando ese hierro con otra clase de elementos y sometiéndolos a altísima temperatura, se arribaba a la obtención de acero. En ambos casos, tantos los altos hornos productores de arrabio o hierro de primera fusión, como los convertidores que obtenían el acero, arrojaban desechos que no servían para nada y debían ser arrojados como desperdicios sin valor alguno. ¿Sabes cómo se llaman en siderurgia esos desechos? Escoria. Al respecto, en el libro de Ezequiel, capítulo 22 y verso 18, leemos: Hijo de hombre, la casa de Israel se me ha convertido en escoria; todos ellos son bronce y estaño y hierro y plomo en medio del horno; y en escorias de plata se convirtieron.

(120) Mi carne se ha estremecido por temor de ti, y de tus juicios tengo miedo.  

Está bien descripto el sentir. Cuando no estamos dentro de los parámetros de conducta o vida que Dios ha trazado para nosotros, y cuando no prestamos interés ni atención con lo que Su Palabra nos determina, ingresamos en un estado absolutamente carnal que nos lleva a un temor indescriptible a los juicios divinos. Y lo que se estremece o tiembla de temor no es nuestra estructura creada, sino nuestra carne, que como ya sabemos, suele estar expuesta en mayor medida al ataque satánico. A esto en alguna medida lo relata con claridad el profeta Habacuc, cuando en el capítulo 3 y verso 16 de su libro, expresa: Oí, y se conmovieron mis entrañas; a la voz temblaron mis labios; pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí; si bien estaré quiero en el día de la angustia, cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas. Versión Popular.

Odio a la gente hipócrita, pero amo tu enseñanza. Tú eres quien me ampara y me protege; en tu palabra he puesto mi esperanza. ¡Aléjense de mí, malvados, que quiero cumplir los mandatos de mi Dios! Dame fuerzas, conforme a tu promesa, y viviré; ¡no defraudes mi esperanza! Ayúdame, y estaré a salvo; así cumpliré siempre tus leyes. Tú desprecias a los que se apartan de tus leyes, porque sus pensamientos no tienen sentido. Los malvados de la tierra son para ti como basura; por eso yo amo tus mandatos. Mi cuerpo tiembla de temor delante de ti; ¡siento reverencia por tus decretos!

AIN

La Providencia Divina

Ella [la tierra de Israel] es la tierra que Dios tu Dios pretende; los ojos de Dios tu Dios están siempre [mirando] en ella, desde el principio del año hasta el fin del año». El ciclo anual, desde el principio al final («el final incluido en el principio»), alude al «ciclo infinito», el secreto de la letra samej, como se explicó antes. La Providencia Divina, los «ojos» de Dios controlando el ciclo, es el secreto de la letra siguiente ain, que significa «ojo». Aunque la revelación primordial de la Providencia sobrenatural es en la Tierra de Israel, se le ordena al judío en exilio crear algo de la santidad existente en cada uno, en cada una de las escalas de la diáspora, reconociendo las Providencia Divina donde quiera que esté.

Al entrar a la Tierra de Israel, la segunda ciudad a ser conquistada por Joshua fue Ai, que se escribe ain-iud, forma abreviada de la ain (ain-iud-nun, donde la nun cae) «el Ojo». Jericó, la primera ciudad a ser conquistada, viene de la palabra hebrea reaj, el sentido del olfato. En el jasidismo se enseñó que el origen de este sentido es en keter, la sensibilidad supraconciente que dirige la motivación del Deseo o Voluntad. La palabra hebrea para la «tierra», eretz, deriva de la palabra ratzón, «deseo», como enseñan nuestros sabios: «¿Por qué es llamada eretz? Porque desea hacer la Voluntad de su Creador». La vista es el primer sentido consciente, correspondiente a la sefirá de jojmá, «sabiduría».

En la conquista de Jericó, Ajan – relacionado a la palabra ain [la caf de Ajan equivale a la guematria de la escritura completa de la iud (iud-vav-dalet) de ain, 20] – codició el botín prohibido. El trágico resultado fue la derrota inicial de Israel en la batalla de «el Ojo». Codiciar, es el defecto espiritual de la visión del ojo. Sólo cuando el pecado de la codicia fue rectificado, se entregó «el Ojo» al pueblo judío. Ante la derrota inicial, Joshua cayó desesperado sobre su rostro, más Dios le ordenó: «Alza, santifica al pueblo…. Hay algo maldito en medio de ti, Israel; no te podrás imponer a tus enemigos hasta que no lo remuevas de tu seno». Se le dijo a Joshua «alza», aunque el pueblo no se podía «alzar». Esto alude al secreto de los dos círculos concéntricos de la letra samej: el círculo exterior y estático, que sostiene la caída de la nun, y el dinámico e interno, dirigido en definitiva por la Providencia Divina de la ain.

La escritura completa de la letra ain equivale a 130, o 5 veces 26, siendo 26 el valor numérico del Nombre Havaiá. En cabalá, este fenómeno se aprecia al entender que el ojo posee cinco poderes Divinos. El ojo derecho posee cinco estados de bondad, mientras que el izquierdo posee cinco estados de severidad o poder. En los salmos, encontramos dos versículos en relación a la Providencia de Dios sobre el hombre. Uno dice: «El Ojo de Dios está sobre el que es temeroso de Él». El otro asevera: «Los Ojos de Dios están en los tzadikim«. El atributo de temor a Dios, se refiere a la conciencia de la sefirá de maljut, «reino», asemejado a la mujer virtuosa: «la mujer temerosa de Dios, ella será alabada». Maljut está constituida y dirigida por los cinco «poderes», el secreto del ojo izquierdo de Dios. Por esta razón, en el primer versículo «Ojo» está en singular, refiriéndose sólo al ojo izquierdo. En la «figura masculina», correspondiente a los seis atributos emotivos del corazón, la Providencia refleja el balance entre las cinco bondades junto con los 5 poderes de Dios. Por eso en el segundo versículo, aparece la forma plural «ojos», en referencia a ambos Ojos de Dios.

Se enseña asiduamente en el jasidismo, que ese ojo en singular encierra una referencia oculta al «ojo siempre abierto» de keter, la supraconciencia. Aquí, el singular es el secreto de «todo es correcto», como está escrito «no hay lado izquierdo en el Anciano, todo es derecho». El temor a Dios, que es el recipiente del alma para contener y revelar este tan escondido y supremo nivel de Providencia, es el temor reverencial frente a la percepción de la Luz Trascendente de Dios, permeando cada punto de la realidad, como se enseñó en el secreto de la samej.

En el servicio Divino del alma, estos tres niveles de Providencia corresponden a las tres etapas de servicio: sumisión, separación, y dulcificación, como fue enseñado por el Baal Shem Tov. Todo esto lleva a su enseñanza fundamental y que incluye a todas, en relación a la «Providencia Divina particular». La experiencia inicial de que incluso la más minúscula de las acciones propias es observada y registrada Arriba, lo lleva a uno a un estado de sumisión y temor al Reino de los Cielos, cuyas Ley y Orden controlan el universo. Uno entonces experimenta cómo los Ojos de Dios observan y custodian amorosamente a cada uno de los hijos de Israel. Esto lo hace percibir la separación existencial entre lo sagrado y lo profano, lo justo y lo injusto, y a identificarse con el bien. Finalmente, uno experimenta el Ojo Infinito de Dios dirigiendo toda cosa creada hacia la definitiva realización de su cometido, llevando de esta manera a toda la Creación a consumar su Propósito Divino. De esta manera, este temor que sentimos, es en definitiva por enfrentarnos a la revelación del Amor Infinito de Dios hacia todo («todo es correcto). Este es el secreto de endulzar.

Cuando Tus Ojos Desfallecen

(121) Juicio y justicia he hecho; no me abandones a mis opresores.

(122) Afianza a tu siervo para bien; no permitas que los soberbios me opriman.

Esta es una sentencia que va mucho más allá de una poética habitual relacionada con la literatura hebrea encerrada en los salmos. Este es un principio práctico a tener muy en cuenta en la sociedad moderna por todos aquellos creyentes que se ven oprimidos por la soberbia de un sistema que, indefectiblemente y pese a toda su discursiva demagogia del respeto y demás, cuando se entere que es seguidor de Jesucristo, lo va a dejar afuera de todo lo que pueda. Los motivos, son simples y están a la vista: no le sirve ni puede servirle a un sistema perverso, corrupto e insensible, la personalidad honesta, recta, íntegra e incorruptible de un verdadero hijo de Dios. Por el simple hecho de manejarse con juicios sanos y justicia recta, los soberbios que generalmente se convierten en opresores, procurarán destruirlo. El poder de Dios los afianzará y, mientras su mayor preocupación sea la de refugiarse en la palabra de Dios, nada, pero absolutamente nada forjado en este mundo, podrá conmoverlos ni sacarlos de su objetivo.

(123) Mis ojos desfallecieron por tu salvación, y por la palabra de tu justicia.

(124) Haz con tu siervo según tu misericordia, y enséñame tus estatutos.

¿Qué cosa es desfallecer? Abatirse, perder el ánimo. De alguna manera, esta expresión que usa David aquí en este salmo, tiene que ver con frustración, con desánimo, con cierta actitud (O falta de actitud) para seguir librando la buena batalla. Es como si de pronto, en medio de tus circunstancias críticas, tú dejas caer tus brazos y dices: “¡Basta! ¡No doy más! ¡Que sea lo que Dios quiera! Es muy bueno eso de dejarle a Dios nuestras cargas y problemas, pero eso debe hacerse luego de buscarlo en oración y ver si por alguna razón singular, Él no nos está empujando a pelear a nosotros, en lugar de venir a hacerlo Él y librarnos del asunto. Aquí el salmista da a entender que tiene muy serias dudas respecto a su salvación.

Y déjame decirte que David no será el único que experimentará ese raro sentir dentro del pueblo santo. Todos nosotros, quien más, quien menos, alguna vez ha luchado fieramente con esas mentiras satánicas que te aseguran que lo malo que hiciste es demasiado malo como para que Dios pueda perdonártelo, y que tu suciedad es muy grande como para que encuentres forma de lavarte y limpiarte. No lo oigas. Esa es una tremenda mentira que, lamentablemente, al infierno le ha dado demasiado resultado hasta hoy. No te olvides que el engaño es el mayor arma que Satanás tiene para desviarte de tu camino y mermar tu fe. Él no puede impedir que el poder y la Gracia de Dios te liberen, pero sí puede hacer, (Y de hecho lo hace en muchas ocasiones), es convencer con sus mentiras al cristiano y llevarlo a éste a que no crea ni acepte esa liberación.

Más que al Oro Puro

(125) Tu siervo soy yo, dame entendimiento para conocer tus testimonios.

¡Qué inteligente y humilde es el pedido de David! Le dice que le dé entendimiento para conocer sus testimonios. No muestra un doctorado en Teología ni un master en Divinidades; muy por el contrario, exhibe una insuficiencia personal notoria y la necesidad imperiosa de contar con la guía y el auxilio del Espíritu Santo para poder entender los principios de Dios. Y en cuanto a su calidad de siervo, no es mera muletilla de templo, ya que el mismo salmista lo reitera en el Salmo 116 y verso 16: Oh Jehová, ciertamente yo soy tu siervo, siervo tuyo soy, hijo de tu sierva; tú has roto mis prisiones.

(126) Tiempo es de actuar, oh Jehová, porque han invalidado tu ley.

Esto es lo mismo que decir hoy que los creyentes debemos actuar ya mismo y con toda precisión, porque en una gran mayoría de lugares, la religión cristiana ha terminado invalidando la palabra de Dios como base de sustento principal de su fe y accionar. Coincido totalmente y estoy en pleno acuerdo en lo de actuar. Sólo una pregunta para la cual yo presumo que tengo una respuesta, aunque no sé si es la correcta. ¿Tendrás tú una respuesta a la pregunta de: ¿Cómo debemos actuar? Porque cuando decimos actuar, todos suponemos que se trata de tomar una Biblia y arrojársela por la cabeza a los más tercos y obstinados en seguir como si no ocurriera nada. Pero no es así: actuar es, simplemente, vivir una vida conforme al propósito, la voluntad y el corazón de Dios, y dejar que el mundo nos mire.

(127) Por eso he amado tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro.

Todos lo sabemos: el oro es un metal precioso que se extrae de la tierra. Dice su currículum que es un Elemento químico de número atómico 79, masa atómica 196,976 y símbolo Au ; es un metal noble de color amarillo brillante, muy blando, el más dúctil y maleable de todos los metales, muy resistente a la corrosión y a la oxidación y buen conductor; se encuentra en estado libre o combinado, principalmente en las vetas de cuarzo, en los depósitos de aluviones secundarios y en el agua marina; se usa, aleado con otros metales, en acuñación de monedas, en joyería, orfebrería, para dorar, etc.

Ese es el oro en estado natural. ¿Y qué sucede cuando hablamos de oro puro? Es el mismo metal mencionado, pero con tratamiento de purificación en hornos de alta temperatura. ¿Y cómo entendemos, entonces, la calificación de “muy puro”. Científicamente quizás no es probada, pero en la vía práctica de los hechos, es el mismo oro que ha sido pasado más veces por ese mismo horno y a mayor temperatura. Esto habla claramente de la relación que existe entre las virtudes de la palabra de Dios y las pruebas que nos presenta la vida en forma de horno personal de purificación. David reitera en el Salmo 19:10 hablando de los juicios de Dios: Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulce más que miel, y que la que destila del panal.

(128) Por eso estimé rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas, y aborrecí todo camino de mentira.

Esta es la clave. Estimar a la Palabra de Dios como lo más recto por sobre todas las cosas. Y cuando se dice “sobre todas las cosas”, en este punto y en este contexto, lo que se está tratando de expresar es puntualmente eso: sobre todas las cosas. No hay una sola cosa en el mundo que esté por encima de la Palabra de Dios. ¿Podrás entenderlo así? ¿Será factible que lo creas y lo pongas por obra? Porque si lo haces, tal como lo dice el salmista, empezarás recién allí a aborrecer la mentira, que es el elemento a partir del cual, muchas veces, hasta se han consolidado poderes, imperios y gobernantes. Versión Popular.

Nunca he dejado de hacer lo que es justo; no me abandones en manos de mis opresores. Hazte responsable de mi bienestar; que no me maltraten los insolentes.  Mis ojos se consumen esperando que me salves, esperando que me libres, conforme a tu promesa. Trata a este siervo tuyo de acuerdo con tu amor; ¡enséñame tus leyes! Yo soy tu siervo. Dame entendimiento, pues quiero conocer tus mandatos. Señor, ya es tiempo de que hagas algo, pues han desobedecido tu enseñanza. Por eso yo amo tus mandamientos mucho más que el oro fino. Por eso me guío por tus preceptos y odio toda conducta falsa.

PEI

La Torá Oral

La boca, la letra pei, sigue al ojo, la letra ain. Las cinco bondades y los cinco poderes de los ojos izquierdo y derecho referidos en la letra ain, son de hecho las manifestaciones duales de la sefirá de daat, – conocimiento -, como es enseñado en cabalá. Daat es el poder de unión y comunicación. La Providencia es el poder de daat como se revela a través de los ojos, mientras que el poder de daat como es revelado por la boca, el habla, es la forma más explícita de contacto y comunicación entre los individuos. Como está expresado en el versículo: «y Adam conoció a su esposa Eva», «conoció», el poder de daat, se relaciona con la unión física del marido y su esposa, por eso la forma idiomática «hablar» es usada por nuestros sabios al referirse a esa unión. Y así se nos enseña en el Zohar: «[el poder de] daat está oculto en la boca».

Daat como contacto a nivel de los ojos, es el secreto de la Torá escrita. Al leerla en el servicio de la sinagoga, el lector debe ver cada letra del Rollo de la Torá; algunas veces, se usa un «dedo de plata» para señalar y dirigir nuestra vista hacia cada palabra. El contacto a nivel de la boca es el secreto de la Torá Oral.

«No hay otro bien que la Torá». La pei es la decimoséptima letra del alef-bet, el valor numérico de la palabra hebrea tov, «bien» o «bueno», como se discutió en extenso en la letra tet. Las primeras palabras dichas por la «Boca» de Dios: «Y hágase la Luz», espontáneamente produjeron la luz como la conocemos, y a continuación fueron vistas por Sus «Ojos» como que «es bueno». La palabra «bueno», es la treinta y tres de la Torá, la suma de los valores ordinales de las dos letras ain y pei (33 = 16 más 17), lo que alude a la unión de los dos niveles de daat, contacto (el de los ojos, la Torá escrita, y el de la boca, la Torá Oral).

Se dice del pueblo de Israel: «Tú eres mi testigo, dice Dios» y «El testimonio de Dios está en tu interior». Con los ojos cerrados testificamos dos veces por día: «Escucha, Oh Israel, Dios es nuestro Dios, Dios es uno». La ain de la primera palabra, Shema, «escucha», y la dalet de la última, ejad, «uno», son escritas de mayor tamaño, y juntas forman la palabra ed, «testigo». El alma de cada judío es un «ojo»-testigo de la unidad esencial de Dios. En este mundo debemos cerrar nuestros ojos físicos, para revelar el ojo interior de Israel que contempla la Unidad Divina. Al proclamar verbalmente nuestro testimonio, unificamos los dos niveles de contacto, el del ojo y el de la boca.

El expresar sabiduría proviene del ojo interior del corazón y se dirige a la boca, como está dicho: «el corazón del sabio le comunica a su boca». Las palabras de sabiduría, cuando se expresan sincera y humildemente por la boca, encuentran favor y gracia a los ojos de Dios y el hombre, como está dicho: «las palabras de la boca del sabio encuentran favor». En el Sefer Ietzirá se nos enseña que la «ofrenda» para la boca santa es gracia. En el bien, («No hay otro ‘bien’ que la Torá») están inherentes dos propiedades esenciales: verdad y gracia. Aunque cada dimensión de la Torá expresa una amalgama de ambas propiedades, sin embargo, en particular la verdad (la «figura masculina», definida en principio por las sefirot de tiferet y iesoden cabalá) es la conciencia primordial de la Torá escrita, mientras que gracia (la «figura femenina» maljut) es la de la Torá Oral. De esta manera, el poder de la pei, la boca, es expresar la gracia de la Torá Oral.

¿Ministradores de Almas?

(129) Maravillosos son tus testimonios; por tanto, los ha guardado mi alma.

¿Cuántas veces me has escuchado o leído decir que la iglesia actual se dedica mayoritariamente a ministrar el alma, en lugar del espíritu? Sigo pensando exactamente eso porque, entiendo, es la pura verdad, aunque nos fastidie. Sin embargo, quien desee tomar defensa a esa clase de iglesia, podría tranquilamente tomar este verso y ponerlo como prueba indubitable de que, en efecto, Dios desea ministrarnos el alma. ¿Y sabes qué? No estarían equivocados. Porque Dios, en primer lugar, nos creó con un alma, así que suena muy coherente de su parte incentivar a ministrarnos esa parte de su creación. Sólo un problema. Al igual que el cuerpo, que también es su creación y también necesita ser alimentado y ministrado, el alma ocupará un lugar secundario por detrás del espíritu. Y eso es lo que la iglesia actual no ha comprendido o aceptado: que en lugar de preparar sermones emotivos y sentimentales, deberá recurrir a la palabra de Dios genuina y auténtica, y permitir que sea el Espíritu Santo el que nos ministre, y no un hombre elocuente con habilidades histriónicas.

(130) La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples.

Me gustaría mucho hablar con tantos y tantos hermanos predicadores que, con la mejor predisposición, respeto por sus ministerios y alto trabajo de estudio y preparación, elaboran sesudos sermones basados en contenidos históricos, geográficos y sociales relativos al pueblo de Israel y, de ese modo, entienden que aportan datos más que suficientes para que quienes los escuchan, puedan conocer esos pormenores que tanto tuvieron que ver con el evangelio. Pero a mí me gustaría hablar con ellos, desde mi humilde status de casi don nadie en este ambiente nuestro, y recordarles que esto que está escrito en este versículo, es realmente la base de todo nuestro trabajo. Me habrás escuchado decir o escribir que cuando algo te bendice, no soy yo sino el Señor que fluye a través de mí, y que yo a lo sumo podré entretenerte e informarte. Muy bien; aquí está la probanza de eso que digo: dice que la simple exposición de la palabra de Dios, (Que ni siquiera llega a ser estudio, sino sencillamente exponerla) alumbra el camino de los que han decidido creer.

A esto se lo confirma de alguna manera el propio Salomón, cuando en el proverbio 6 y en el verso 23, expresa: Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de la vida las reprensiones que te instruyen. Veamos por un momento y comparemos con lo que vemos de manera mayoritaria. ¿Estamos recibiendo luz de parte de la mayoría de los ministros que ocupan canales, radios, videos o audios? Si tu respuesta es afirmativa, ese ministro está predicando Palabra genuina. Y de ser así, tú estás caminando en plena luz y es muy difícil que te equivoques o caigas en errores. ¿Sientes que alguno de esos ministros tira de tus orejas con reprimendas ciertas o, por el contrario, habla con palabras dulces y halagadoras para que no te fastidies? Aquí tu respuesta íntima te proporciona tu respuesta global. David concluye estas apreciaciones en el Salmo 19 y verso 7, donde dice: La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.

(131) Mi boca abrí y suspiré, porque deseaba tus mandamientos.

Es curioso, pero la mayoría de nosotros cuando lee su Biblia, lo hace como en un conjunto y sin prestar demasiada atención a lo que verdaderamente dice. Y si no, fíjate en esto: haz la prueba ahora mismo, mientras me lees; trata de suspirar con la boca abierta. ¿Verdad que es complicado? Salvo que ingieras el aire por la boca y no por la nariz, ¿Verdad? Tú ahora te preguntas: ¿Y eso qué tiene que ver? Tiene que ver en que, cuando tú aspiras aire, lo que ingresa es oxígeno, claro está, pero en lo natural. En lo espiritual lo que ingresa es Espíritu Santo, que es pneuma, que es aire. Y al suspirar, lo que estás haciendo es exhalar ese mismo aire que, al pasar por tu espíritu humano, sale plenificado de palabra y unción profética. De eso está hablando. Y tiene que ver con lo que se insufla en tu alma. Tanto es así que los hijos de Coré, en un masquil especial (El Masquil es un término hebreo que significaba algo así como una instrucción) que recoge el Salmo 42, dice en el verso 1: Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía.

(132) Mírame, y ten misericordia de mí, como acostumbras con los que aman tu nombre.

Quisiera saber en este momento cuantos de ustedes estarán más o menos preocupados por distintas circunstancias no demasiado sencillas que sacuden sus vidas. Es lícito sentirse con preocupación cuando enfrentamos algo que, tenemos muy en claro, no podremos solucionar de ninguna manera con ninguna de nuestras capacidades. De hecho, esto te está diciendo que la preocupación es lícita en el hombre que piensa y se mueve fuera de Dios. Porque el que lo hace con Dios como su respaldo esencial y su guía infalible, no conoce el término preocupación, sólo conoce, en todo caso, el de ocupación, y ocupación en las cosas del Señor, no del hombre por jerárquico que sea. Por todo eso, bien vale recordar lo que leemos aquí. Dice que Dios hace misericordia con todos los que ama su nombre. Y si te llega a invadir la satánica duda respecto a si contigo también lo haría, recuerda siempre que Dios es misericordioso con los que le aman, por costumbre, lo que equivale a decir, de manera automática e infalible. Por eso el mismo David escribe en el Salmo 25 y verso 16: Mírame, y ten misericordia de mí, porque estoy solo y afligido.

Batallando Contra la Iniquidad

(133) Ordena mis pasos con tu palabra, y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.

Habrás escuchado en muchas ocasiones referirse a alguien que no está comportándose adecuadamente, que se reúne con personas de dudosa catadura moral y que en ocasiones, las acompaña en actos inmorales. Y que cuando se habla de esa persona con esas características, se suele decir que no es mala persona, pero que “anda en malos pasos”. Muy bien; este texto que acabas de leer, te muestra la solución sin costo para ese problema. La solución, la única viable y posible, es sumergirse en la Palabra de Dios. Y no estoy hablando de leer la Biblia cada mañana al levantarte o hacer un vertiginoso devocional, (Vaya uno a saber quién habrá inventado este nombre y esta supuesta acción espiritual), estoy refiriéndome a cumplir con un mandato preestablecido y claro dado por el mismo Dios: escudriñar su palabra. Y escudriñar es indagar, investigar, examinar, meditar, buscarle las cinco patas a un gato que sólo tiene cuatro. En el salmo 17:15, David añade: En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza. Y en el 19:13, concluye: Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí; entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.

(134) Líbrame de la violencia de los hombres, y guardaré tus mandamientos.

A primera y somera lectura, ¿No te parece que el salmista le está proponiendo un canje a Dios? ¿Le está diciendo: mira, si me libras de todos los que me atacan y me quieren asesinar, yo te prometo que guardaré todos tus mandamientos? Suena así, ¿Verdad? Y créeme que en un marco de cristianos como los que tú y yo conocemos, puedo asegurarte que la idea del canje no sonaría tan descabellada. No por nada, cierto sector auto denominado como cristiano, todavía hoy en pleno siglo veintiuno sigue cumpliendo con promesas de todo nivel, estilo y alcance, y no precisamente a Dios o a su Hijo Jesucristo, sino a hombres y mujeres ya fallecidos que ostentan, por decisión de otros hombres, categoría de santos aptos y dignos de adoración. Sin embargo, debo consignarte que no es un canje lo que le propone David a Jehová su Dios. Interpretando correctamente la intencionalidad gramatical de la expresión, lo que el salmista está haciendo es lo que deberíamos hacer todos: dividir las responsabilidades conforme a las posibilidades. Yo hago lo posible al máximo, Dios hace lo imposible al máximo. Co-misión, misión de dos, el Señor y yo. David lo va a explicar mucho más claro en el Salmo 142 y verso 6, cuando dice: Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido. Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.

(135) Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo, y enséñame tus estatutos.

Un rostro resplandeciente, como el que el salmista le propone a su propio Dios que exhiba, es una demostración de gloria. Porque la gloria siempre ha sido relacionada estrechamente con el resplandor, que es como decir con la luz. ¿Y qué produciría una presencia de la cual se irradie luz? En primer lugar y casi con prescindencia de todo lo demás, ausencia de tinieblas. Y eso, en estos tiempos de alta y dura confusión, créeme que no es poca cosa. Por eso se inserta la segunda expresión del salmista, no por casualidad ni para completar la métrica del gigantesco acróstico que es este salmo, el más extenso de todos. Porque al decirle a Dios que haga resplandecer su rostro sobre él, David lo que le está pidiendo es luz, que es el equivalente físico de la revelación. Porque todos sabemos, aunque muchos prefieran ignorarlo, que sin revelación no habrá jamás comprensión de la palabra de Dios, que en estos términos salmísticos, es denominada como estatutos. ¿Quieres que te dé probanza de esto que he dicho? Vete al principio del libro de los salmos, y observa el salmo 4, también escrito por David, que en su verso 6 señala: Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.

(136) Ríos de agua descendieron de mis ojos, porque no guardaban tu ley.

Para entender el significado emocional de este versículo, es necesario retrotraernos a una instancia muy grave en la vida de David, su relación con Betsabé. Tú conoces la historia. El rey vio a esta mujer bañándose y se prendó de ella. Pero ella era casada, cosa que para un rey (E incluso para el propio marido), no era impedimento, ya que como señor de todo y de todos, él podía tomar lo que se le antojara por derecho preestablecido, aunque eso fuera una persona, una mujer, la mujer de otro. David lo hizo y la historia concluye como todos sabemos. Sin embargo, lo que quiero rescatar en este texto es que lo que el salmista escribe en el inicio del verso. Dice que ríos de agua descendieron de sus ojos. ¿No es eso llorar amargamente? Lo es. ¿Y cual es su significado? El final del texto lo muestra: lavar, limpiar y purificar esos mismos ojos que no habían guardado la ley de Dios. ¿Y cuándo había sido eso? En el momento en que se posaron en el cuerpo desnudo de Betsabé y llevaron a su cerebro la llama de la pasión, el deseo y la posesión. En el libro de Jeremías, en el capítulo 9 y verso 1, leemos: ¡Oh, si mi cabeza se hiciese aguas, y mis ojos fuentes de lágrimas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo! Lágrimas. Versión Popular.

Tus mandatos son maravillosos; por eso los obedezco. La explicación de tus palabras ilumina, instruye a la gente sencilla. Con gran ansia abro la boca, pues deseo tus mandamientos. Mírame, y ten compasión de mí, como haces con los que te aman. Hazme andar conforme a tu palabra; no permitas que la maldad me domine. Líbrame de la violencia humana, pues quiero cumplir tus preceptos. Mira con buenos ojos a este siervo tuyo, y enséñame tus leyes. Ríos de lágrimas salen de mis ojos porque no se respeta tu enseñanza.

TZADIK

La Fe del Justo

El tzadik vive en su fe». La forma de la letra tzadik o tzadi, se asemeja a la alef más que cualquier otra letra. Las veintidós letras del alef-bet se asocian de a dos, formando once «formas compañeras», según qué formas se asemejan más una a la otra, como se enseña en cabalá. La «amiga» de la alef, el Maestro del Universo, es la tzadik, «el justo» sobre el cual el mundo se sostiene, como está dicho: «El tzadik es el fundamento del mundo».

Con la letra tzadik comienza la palabra tzelem, la «imagen Divina» según la cual Dios creó el hombre. Se enseña en cabalá que la tzadik de tzelem corresponde a los tres niveles conscientes del alma: mente, corazón y acción, mientras que las dos letras siguientes de tzelem (lamed y mem) corresponden a los dos niveles trascendentes del alma, «el viviente» (chaiá) y «el único» (iejidá), respectivamente, como se vio en la letra hei (tzadik en atbash). Estos dos niveles se vuelven conscientes, como dos estados de fe en la percepción interna del tzadik: fé en la Luz Trascendente de Di-s, la máxima fuente de creación, y en la misma Esencia de Dios, la máxima fuente de revelación de Torá y mitzvot. Por esta razón la palabra tzadik (204) equivale numéricamente a dos veces emuná (102), «fe». También en el versículo «el tzadik vive en su fe», la palabra «b’emunató«, «en su fé», puede ser leído como «bet (2) emunató», «dos niveles de su fé». «Viviendo en la propia fé» significa experimentar la más inmensa alegría en el servicio de uno a Di-s, como se explica en el Tania.

La palabra etz, «árbol» que fue creado en el tercer día, tiene la misma guematria de tzelem, 160, la «imagen Divina» con la que el hombre fue creado en el sexto día. «El hombre es el árbol del campo». En cabalá, el tercer día, tiferet («belleza»), es el origen del sexto día, iesod («fundamento»). Tiferet iesod están integrados totalmente en el secreto de la «línea media» – «el cuerpo y el brit son considerados uno». En el Sefer Ietzirá se nos enseñó que las doce letras simples dentro de las veintidós letras del alef-bet corresponden a los doce meses del año. También cada mes se relaciona en particular con un «sentido» específico del alma. La letra tzadik es la del mes de Shevat, cuyo «sentido» es el de «comer». El día quince (el medio) de ShevatTu b’Shevat, es el Año Nuevo de los Arboles. (la denominación rabínica para el árbol, «ilan», equivale a 91, la unión de las dos letras alef y tzadik, que es también la unión de los números 26 y 65 [(2 · 13) más (5 · 13) = 7 · 13 = 1 más 2 más … más 13 = el «triángulo» de 13], el valor del Nombre Havaiá como es escrito (iud-hei-vav-hei) y como es leído (alef-dalet-nun-iud).

El «rey de los árboles» es la palmera, de la que se dijo: «El tzadik florecerá como una palmera datilera». La raíz de «florecer» (peraj) equivale a 288,el secreto de las 288 chispas que cayeron, y que son elevadas por el servicio del tzadik en su conciencia Divina, mientras se ocupa del acto de comer. En cada una de sus actividades aparentemente mundanas del tzadik, el «conoce» (es decir contacta, como está explicado en el secreto de las dos letras anteriores, la ain y la pei) a Dios, como está dicho: «En todos tus caminos (mundanos) conócelo».

La escritura original de la letra tzadik es tzadi, que significa «cazar». El sagrado «sentido de comer», el «sentido» del tzadik, es la habilidad de cazar con la finalidad de redimir y elevar, las 288 chispas caídas de la ruptura de los recipientes, como se discutió anteriormente. «El tzadik come para satisfacción de su alma» es el versículo más relevante del secreto del servicio del mes de Shevat. Las chispas redimidas sirven para elevar la conciencia del alma del tzadik, a niveles más elevados aún de percepción Divina.

(137) Justo eres tú, oh Jehová, y rectos tus juicios. (138) Tus testimonios, que has recomendado, son rectos y muy fieles.

Reconocer que Jehová es justo nos da un punto firme para vivir sin miedo. Si sus juicios son rectos, no nacen del capricho sino del amor que ordena. Sus testimonios no confunden: muestran un camino claro cuando todo parece gris. La fidelidad de Dios nos enseña a ser constantes, aun cuando nadie nos vea. Confiar en sus mandatos nos libra de decidir solo por impulso o conveniencia. Aplicarlos es práctico: hablar con verdad, actuar con justicia y cuidar al prójimo. Cuando erramos, sus juicios no aplastan; corrigen para volver a levantar. Vivir según su palabra ordena el corazón y aclara las prioridades diarias. No es teoría espiritual, es una guía para el trabajo, la familia y las decisiones. Seguir testimonios fieles nos acerca a una vida íntegra y en paz.

Un Celo Santo y de Paz


(139) Mi celo me ha consumido, porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras. (140) Sumamente pura es tu palabra, y la ama tu siervo.

Mi celo me ha consumido, no por enojo vacío, sino por amor a lo que da vida. Duele ver cómo muchos se olvidan de tus palabras, como si fueran cosa vieja. No las rechazan con odio, simplemente las dejan de lado por distracción. Yo mismo corro ese riesgo cuando vivo apurado y sin silencio. Tu palabra es sumamente pura, no porque sea complicada, sino porque es verdadera. No engaña, no adorna la mentira, no promete lo que no cumple. Cuando la escucho con el corazón abierto, me ordena por dentro. Me muestra qué soltar y qué cuidar en lo cotidiano. Amarla no es repetirla, es dejar que me confronte. Es permitir que corrija mis decisiones pequeñas de cada día. Cuando otros la olvidan, yo quiero recordarla con mi forma de vivir. Que mi celo no sea soberbia, sino fidelidad humilde. Que no me consuma la rabia, sino el deseo de ser coherente. Porque tu palabra no pasa, aunque el mundo corra rápido. Y en ella encuentro una verdad que vale la pena amar y vivir.

Pequeñez Con Memoria

(141) Pequeño soy yo, y desechado, más no me he olvidado de tus mandamientos. (142) Tu justicia es justicia eterna, y tu ley la verdad.

A veces uno se siente pequeño, como si no contara para nadie. La vida te pasa por encima y parece que nadie te ve. Pero, aun así, el corazón decide no soltar lo que es correcto. Ser pequeño no significa estar perdido. Dios mira lo que el mundo desprecia. Cuando todo falla, sus mandamientos siguen firmes. No cambian con el tiempo ni con las modas. Su justicia no se gasta, no se rompe, no se vende. Aunque haya angustia y problemas, la verdad sostiene. La ley de Dios no engaña ni promete en falso. Caminar derecho cuesta, pero da paz. Aun cansado, uno sigue porque sabe en quién confía. Ser fiel en lo poco vale más que aparentar grandeza. Dios levanta al humilde que no se olvida de su palabra. Y en esa verdad eterna, el alma encuentra descanso.

(143) Aflicción y angustia se han apoderado de mí, más tus mandamientos fueron mi delicia. (144) Justicia eterna son tus testimonios; dame entendimiento, y viviré.

Hay días en que la aflicción y la angustia nos aprietan el pecho y nos roban la paz. No es falta de fe sentirlo, es parte de caminar en un mundo quebrado. El salmista no esconde su dolor, lo presenta delante de Dios con honestidad. En medio de esa presión, descubre algo sorprendente: la Palabra de Dios sigue siendo su delicia. No porque todo esté bien, sino porque allí encuentra verdad cuando todo tiembla. Los mandamientos no son una carga más, son un ancla para el alma cansada. Cuando el corazón está confundido, la justicia eterna de Dios no cambia. Sus testimonios nos recuerdan quién es Él y quiénes somos nosotros. Pedir entendimiento no es buscar respuestas rápidas, es buscar sabiduría para vivir. Dios no siempre quita la angustia de inmediato, pero da luz para atravesarla. Ese entendimiento nos enseña a decidir mejor, a hablar con gracia y a esperar con fe. Vivir, en sentido bíblico, es más que respirar: es caminar alineados con la verdad. Hoy también podemos elegir volver a la Palabra cuando el alma está oprimida. Allí Dios nos forma, nos sostiene y renueva nuestras fuerzas interiores. Con entendimiento recibido de Él, aun en la aflicción, aprendemos a vivir de verdad. Versión Popular.

Señor, tú eres justo; rectos son tus decretos. Todos tus mandatos son justos y verdaderos. Me consume el celo que siento por tus palabras, pues mis enemigos se han olvidado de ellas. Tu promesa ha pasado las más duras pruebas; por eso la ama este siervo tuyo. Humilde soy, y despreciado, pero no me olvido de tus preceptos. Tu justicia es siempre justa, y tu enseñanza es la verdad. Me he visto angustiado y en aprietos, pero tus mandamientos me alegraron. Tus mandatos son siempre justos; ¡dame entendimiento para que pueda yo vivir!

COF

La Santidad en Riesgo

La letra hebrea ק (Qof / Cof) es una de las más ricas y paradójicas del alfabeto, precisamente porque une lo más bajo con lo más alto. Valor fonético: /k/ gutural (similar a “k”, pero más profunda que כ kaf) Valor numérico (guematría): 100 Posición en el alfabeto: 19ª letra Clasificación: Letra gutural profunda La raíz ק-ו-ף está relacionada con: Qof como “mono o simio (imitación) Ideas de copia, imitación, reflejo En hebreo bíblico y rabínico, esta noción de imitación es ambigua: Puede ser aprendizaje O puede ser falsificación de lo auténtico Desde una perspectiva lingüística, Qof se diferencia de Kaf (כ) en que Kaf es una “k” frontal, mientras que Qof es posterior, pronunciada desde lo profundo de la garganta, lo cual ya sugiere una dimensión simbólica más “interna” o “oscura”.

La letra ק se compone de: Un cuerpo similar a Resh (ר) Un trazo descendente que cruza la línea base Esto es crucial. En la caligrafía tradicional: Ninguna otra letra (salvo finales) desciende tanto por debajo de la línea. Qof rompe el “equilibrio visual” del texto. Qof como descenso al mundo material En la Cábala, Qof representa: El descenso del alma al mundo material. La entrada de lo sagrado en un ámbito de impureza, caos o ilusión. El trazo que baja simboliza: La conciencia que cae por debajo del nivel espiritual La inmersión en lo instintivo, lo corporal, lo inconsciente Por eso Qof está asociada a: La santidad en peligro La espiritualidad puesta a prueba

El vínculo de Qof con el “mono” no es accidental. En textos místicos: El mono imita al ser humano sin comprender Así, Qof representa la imitación externa de la santidad. Rituales sin conciencia. Religión sin transformación interior. Espiritualidad performativa. En este sentido, Qof advierte: No todo lo que parece sagrado lo es. La raíz קדש (kadosh, santo) comienza con Qof. Esto es profundamente paradójico: La santidad auténtica comienza en un lugar de riesgo. Antes de elevarse, lo santo debe atravesar lo profano. Por eso, Qof enseña que: La santidad no es huida del mundo. Es redención de lo bajo

Guematría y significado numérico. Qof = 100 En la tradición hebrea: 10 = plenitud básica. 100 = plenitud elevada, pero también exceso. Esto refuerza la ambigüedad:100 puede ser perfección.  O puede ser desmesura, inflación del ego espiritual En lecturas espirituales progresivas: Qof representa el momento en que el alma: Se enfrenta a su sombra. Vive la tensión entre apariencia y verdad. Aprende que la espiritualidad auténtica no siempre es luminosa. En términos psicológicos (lectura contemporánea): Qof corresponde al trabajo con el inconsciente. Con lo reprimido. Con la falsedad del “yo espiritualizado”. Académicamente, Qof: Es una letra gutural profunda. Asociada a imitación y copia. Gráficamente ligada al descenso. Espiritualmente, Representa la caída necesaria para la redención. Advierte contra la santidad superficial. Enseña que lo divino puede habitar incluso lo más bajo. Qof no es la santidad lograda, sino la santidad en riesgo.

Clamar es Reclamar

(145) Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Jehová, Y guardaré tus estatutos. (146) A ti clamé; sálvame, Y guardaré tus testimonios.

Hay momentos en la vida en que ya no alcanzan las fuerzas ni las palabras bonitas. Entonces solo queda clamar, pero clamar con todo el corazón. No es un grito vacío, es una súplica sincera delante de Dios. El salmista no clama para recibir cosas, clama para recibir respuesta. Y esa respuesta tiene un propósito: vivir conforme a los estatutos del Señor. Clamar a Dios implica reconocer que no podemos solos. “Sálvame”, dice el salmista, porque sabe que la salvación viene de Él. Pero la salvación no termina en el alivio, continúa en la obediencia. Guardar los testimonios de Dios es una respuesta de gratitud. Dios no busca promesas vacías, busca corazones rendidos. Cuando clamamos de verdad, nuestra vida comienza a alinearse con su verdad. La oración sincera transforma primero al que ora. Dios responde, pero también enseña a caminar en su voluntad. Clamar y obedecer son dos pasos que van juntos. Porque quien ha sido escuchado por Dios, desea vivir para honrarlo.

Acercados a La Maldad

(147) Me anticipé al alba, y clamé; Esperé en tu palabra. (148) Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, Para meditar en tus mandatos.

Me anticipo al alba cuando todo está en silencio y el corazón aún no se distrae. Antes de que el día me reclame, levanto mi voz y clamo a Dios. No clamo por costumbre, sino por necesidad. He aprendido a esperar, no en mis fuerzas, sino en su palabra fiel. Esperar en Dios no es pasividad, es confianza activa. Es decidir creer aun cuando no veo respuestas inmediatas. Mis ojos también se adelantan a la noche, cuando el cansancio llega. En las vigilias, cuando otros duermen, el alma piensa con claridad. Allí medito en sus mandatos, no para saber más, sino para vivir mejor. La Palabra me ordena cuando mis emociones se confunden. Me corrige sin herirme y me guía sin gritar. Buscar a Dios temprano cambia la dirección del día. Meditar en su palabra sostiene la fe en la oscuridad. Así aprendo que Dios habla al que le da tiempo. que la esperanza se fortalece cuando la vida se rinde a su verdad.

(149) Oye mi voz conforme a tu misericordia; Oh Jehová, vivifícame conforme a tu juicio. (150) Se acercaron a la maldad los que me persiguen; Se alejaron de tu ley.

Escuchar la voz de Dios es un acto de humildad que nace de reconocer nuestra necesidad. Cuando pedimos misericordia, aceptamos que no todo lo podemos solos. Dios no responde por mérito, sino por amor constante y fiel. Su misericordia no solo consuela, también corrige y levanta. Pedir vida conforme a su juicio es desear una vida ordenada y verdadera. El juicio de Dios no destruye, sino que endereza el camino torcido. En medio de la presión y la persecución, la fe se vuelve más sincera. El mal suele acercarse con ruido, prisa y engaño. Quienes se apartan de la ley de Dios pierden el rumbo interior. La cercanía al mal enfría el corazón y nubla la conciencia. Alejarse de la verdad es un proceso lento pero peligroso. Por eso es vital volver cada día a la palabra de Dios. Ella da vida cuando el ánimo está cansado y herido. Vivir conforme a su voluntad trae paz aun en la dificultad. Elegir la ley de Dios es elegir vida, aun cuando otros se aparten.

Son Testimonios Eternos

(151) Cercano estás tú, oh Jehová, Y todos tus mandamientos son verdad. (152)  Hace ya mucho que he entendido tus testimonios, Que para siempre los has establecido.

Dios no está lejos ni distraído. Está cerca, más cerca de lo que muchas veces creemos, incluso cuando la vida aprieta y el corazón se cansa. Su cercanía no es solo una idea bonita, es una realidad que se nota cuando recordamos que lo que Él dice es verdad, firme y confiable. Sus mandamientos no cambian según el humor del día ni según la conveniencia del momento; son verdad hoy, mañana y siempre. Con el paso del tiempo uno va entendiendo algo importante: lo que Dios ha establecido no es pasajero. Sus testimonios no fueron pensados solo para una época ni para un tipo especial de personas, sino para sostener la vida en cualquier circunstancia. Cuando todo alrededor se mueve, falla o se derrumba, lo que Dios dijo permanece en pie. Por eso confiar en su palabra no es un acto ingenuo, es una decisión sabia. Saber que Dios está cerca da descanso, y saber que su verdad es eterna da dirección. No hace falta entenderlo todo para caminar seguros; alcanza con apoyarse en lo que Él ya dejó establecido para siempre. Versión Popular.

 Señor, te llamo con todo el corazón; ¡respóndeme, pues quiero cumplir tus leyes!  A ti clamo, ayúdame para que cumpla tus mandatos.  Antes de amanecer, me levanto a pedirte ayuda; he puesto mi esperanza en tu promesa. Antes de anochecer, mis ojos ya están velando para meditar en tu promesa.  Oye mi voz, Señor, por tu amor; dame vida, conforme a tu justicia.  Están cerca mis crueles perseguidores, pero están lejos de tu enseñanza. Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandamientos son verdaderos  Desde hace mucho conozco tus mandatos, establecidos por ti eternamente.

RESH

De la Conciencia a La Mente

La letra Resh (ר) del alfabeto hebreo admite una lectura rica tanto académica/filológica como espiritual/simbólica, y ambas dimensiones se complementan profundamente en la tradición judía. Análisis académico y lingüístico.Posición y valor: Orden: 20.ª letra del alfabeto hebreo. Valor numérico (guematria): 200. Nombre: רֵישׁ (Resh), que significa literalmente “cabeza”, “principio” o “lo primero”. Este significado no es metafórico: en lenguas semíticas antiguas, la raíz R-ʾ-Sh se asocia de forma consistente con la idea de liderazgo, inicio o jerarquía (por ejemplo, rosh = cabeza). Origen histórico:  Desde un punto de vista paleográfico, Resh proviene de un pictograma proto-sinaítico que representaba una cabeza humana vista de perfil. Con el tiempo, el trazo se estilizó hasta adquirir su forma actual en el hebreo cuadrado.Este dato es clave: Resh no surge como una abstracción, sino como una imagen concreta del pensamiento humano, del punto desde el cual se percibe y se decide.Relación con otras letras: Resh se parece gráficamente a la letra Dalet (ד), pero carece del pequeño trazo posterior. Esta diferencia mínima tiene enormes implicaciones simbólicas (y teológicas), como veremos después.

Análisis espiritual y simbólico. Resh como “conciencia” o “mente”. Al significar “cabeza”, Resh simboliza: El intelecto. La conciencia individual. El punto de vista desde el cual una persona interpreta la realidad. En la tradición espiritual judía, la cabeza no es solo el lugar del pensamiento, sino el centro de dirección del alma. Resh representa el inicio del movimiento interior: antes de actuar, se piensa; antes de crear, se concibe. Paradójicamente, Resh también se asocia con la palabra רָשׁ (rash), que significa pobre o desposeído. Espiritualmente, esto enseña que: El verdadero liderazgo (rosh) requiere vaciamiento del ego. La cabeza debe estar “vacía” de arrogancia para recibir sabiduría. Aquí aparece una tensión fundamental: Resh puede ser cabeza soberbia o cabeza humilde, dependiendo de su orientación interior.

Comparada con Dalet, Resh carece del pequeño trazo que, según la mística judía, simboliza: La presencia divina. La apertura hacia el otro. Por eso, Resh representa la mente humana cuando se percibe separada, cuando se entiende como centro autónomo. No es negativa en sí misma, pero corre el riesgo de caer en el egocentrismo si no se “abre” a lo trascendente. Guematria 200. El número 200 se asocia con: Multiplicación. Expansión del pensamiento. Complejidad. Espiritualmente, esto indica que la mente (Resh) tiene un enorme poder creativo: puede construir mundos simbólicos… o perderse en ellos.

Resh en la mística (Cábala). En la Cábala, Resh se relaciona con: El intelecto no integrado. El yo que todavía no se ha alineado con la voluntad divina. El comienzo del descenso hacia la multiplicidad. No es casual que “רָע (ra, mal)” comience con Resh. El mal no surge primero de la acción, sino de una percepción distorsionada, de una cabeza que se cree centro absoluto. Pero esa misma letra también inicia palabras como:  (rajamim, compasión) (ruaj, espíritu) Lo que indica que Resh no es caída ni redención en sí misma, sino potencial. La letra Resh (ר) representa el inicio de la conciencia individual, la mente que se reconoce como “cabeza”. Académicamente, remite al liderazgo y al principio; espiritualmente, encarna la tensión entre ego y humildad, entre autonomía y apertura a lo divino. Resh enseña que: La cabeza puede ser corona… o carga. Todo depende de hacia dónde se incline.

Palabra Que Vivifica

(153) Resh Mira mi aflicción, y líbrame, Porque de tu ley no me he olvidado. (154) Defiende mi causa, y redímeme; Vivifícame con tu palabra.

En la aflicción aprendemos a mirar a Dios con mayor sinceridad. El salmista no niega su dolor, lo presenta delante del Señor. Reconoce que solo Dios ve la herida completa del corazón.
Pide liberación, no por mérito propio, sino por fidelidad a la Palabra. Recordar la ley de Dios en medio del dolor sostiene la fe. Cuando todo parece injusto, Dios es el mejor defensor. Él conoce nuestra causa mejor que nosotros mismos. Redimir es más que ayudar, es restaurar lo que estaba perdido. La Palabra de Dios trae vida cuando el ánimo está cansado. No siempre cambia la circunstancia, pero sí renueva el interior. Aferrarse a la verdad evita que el dolor nos endurezca. Dios actúa a su tiempo, aunque la espera duela.
La oración sincera abre espacio para la esperanza. Cada prueba puede convertirse en un lugar de encuentro con Dios. Confiar en su Palabra nos mantiene vivos aun en la aflicción.

Firmes en El Testimonio

(155) Lejos está de los impíos la salvación, Porque no buscan tus estatutos. (156) Muchas son tus misericordias, oh Jehová; Vivifícame conforme a tus juicios. (157) Muchos son mis perseguidores y mis enemigos, Mas de tus testimonios no me he apartado.

La salvación no se aleja de los impíos por falta de poder divino, sino por su negativa a buscar los estatutos del Señor. La Escritura muestra que el corazón que rehúye la verdad también se priva voluntariamente de la vida que Dios ofrece. Buscar los estatutos no es un acto intelectual aislado, sino una disposición humilde de obediencia diaria. En contraste, el salmista apela a las muchas misericordias de Dios, reconociendo que su esperanza no está en sí mismo. La misericordia divina no anula la justicia, sino que se manifiesta precisamente conforme a los juicios del Señor. Ser vivificado por Dios implica ser sostenido espiritualmente en coherencia con su palabra revelada. La vida que Dios da no es meramente emocional, sino una fuerza moral para perseverar en lo correcto. El creyente fiel no está exento de persecución ni de enemigos, como lo confirma la experiencia bíblica. Sin embargo, la presión externa no justifica el abandono de los testimonios de Dios. La fidelidad en medio de la oposición es una expresión concreta de confianza en la verdad divina. Apartarse de la palabra para evitar el conflicto es perder la vida que se pretende conservar. Permanecer en los testimonios es una decisión práctica que se renueva cada día. Dios no promete ausencia de adversidad, sino presencia fiel en medio de ella. La obediencia sostenida es el camino donde la misericordia se experimenta plenamente. Así, la vida espiritual se fortalece cuando la fe se traduce en constancia obediente.

(158) Veía a los prevaricadores, y me disgustaba, Porque no guardaban tus palabras. (159) Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos; Vivifícame conforme a tu misericordia. (160) La suma de tu palabra es verdad, Y eterno es todo juicio de tu justicia.

Al mirar a quienes desprecian la verdad, el corazón se entristece. No por sentirnos mejores, sino por ver el daño que causa alejarse de Dios. La desobediencia rompe relaciones, confunde el camino y endurece el alma. Por eso nace un santo disgusto: amar el bien nos vuelve sensibles al mal. En medio de ese dolor, el salmista afirma su amor por los mandamientos. Amar la palabra no es teoría, es elegirla cuando cuesta. Pedir vida a Dios es reconocer que sin su misericordia nos apagamos. Su palabra nos despierta, corrige y vuelve a encender la esperanza. Vivir según ella es un acto diario, sencillo y concreto. Escuchar, obedecer y perseverar aun cuando otros no lo hacen. La verdad de Dios no cambia con el tiempo ni con las modas. Su justicia permanece firme cuando todo alrededor es inestable. Confiar en esa verdad nos da paz para decidir bien. Y nos da fuerza para caminar rectos en un mundo torcido. Así, la palabra eterna se vuelve vida real en lo cotidiano. Versión Popular.

Mira mi aflicción y líbrame, pues no me he olvidado de tu enseñanza. Defiende mi caso y rescátame; ¡dame vida, conforme a tu promesa! Tu ayuda está lejos de los malvados, porque no siguen tus leyes.  Señor, es muy grande tu ternura; dame vida, conforme a tu justicia.  Muchos son mis enemigos y opresores, pero yo no me aparto de tus mandatos.  No soporto a los traidores, a los que no obedecen tus mandamientos Señor, mira cómo amo tus preceptos; ¡dame vida, por tu amor!  En tu palabra se resume la verdad; eternos y justos son todos tus decretos.

SIN

Energías Que Transforman

La letra Sin (שׂ) del alfabeto hebreo es una de las dos formas de la letra Shin, diferenciándose por el punto (diacrítico) colocado a la izquierda, lo que determina su pronunciación como /s/. Desde un punto de vista académico, Sin no es una letra independiente en la escritura tradicional, sino una variante fonética de Shin; ambas comparten la misma forma gráfica básica y el mismo lugar en el alfabeto. Esta distinción refleja la precisión del hebreo bíblico para conservar sonidos antiguos dentro de una misma estructura escrita.

En el plano simbólico y espiritual, Sin hereda gran parte del significado general de Shin, pero con matices propios. Shin suele asociarse con energía, transformación y fuego, representando la fuerza activa que impulsa el cambio. Sin, al pronunciarse suavemente como /s/, expresa esa misma energía de manera más contenida y regulada. Por ello, algunos enfoques espirituales la relacionan con la disciplina, el discernimiento y el control consciente de la fuerza interior, más que con su expresión intensa.

Desde la tradición mística judía, especialmente en interpretaciones cabalísticas posteriores, se ha sugerido que la diferencia entre Shin (punto a la derecha) y Sin (punto a la izquierda) puede aludir simbólicamente a dos direcciones de la energía: expansión y restricción. En este marco, Sin se vincula con la capacidad de poner límites, refinar el juicio y orientar la acción con claridad moral. No se trata de una oposición al impulso vital, sino de su equilibrio, permitiendo que la fuerza no se disperse ni se vuelva destructiva.

En síntesis, la letra Sin representa la energía transformadora expresada con moderación, la sabiduría que sabe cuándo actuar y cuándo contenerse. Su significado espiritual invita a comprender que el crecimiento auténtico no solo depende de la intensidad del impulso, sino también de la capacidad de dirigirlo con conciencia, orden y responsabilidad.

Un Temor que No es Miedo

(161) Príncipes me han perseguido sin causa, Pero mi corazón tuvo temor de tus palabras. (162) Me regocijo en tu palabra Como el que halla muchos despojos.

A veces en la vida uno se da cuenta de que no siempre los ataques vienen porque hicimos algo mal. Hay momentos en los que la persecución, la crítica o la presión aparecen sin causa, como dice el salmista: “Príncipes me han perseguido sin causa”. Y eso duele, porque cuando la injusticia llega desde personas con poder, influencia o autoridad, el golpe se siente más fuerte. No es solo el daño, es la impotencia de saber que uno está haciendo lo correcto y aun así es señalado. Pero el corazón del creyente no se gobierna por el miedo a los hombres, sino por el respeto profundo a la voz de Dios. Por eso el salmista aclara algo clave: “mi corazón tuvo temor de tus palabras”. No es miedo paralizante, es reverencia. Es entender que, por encima de cualquier amenaza humana, está la Palabra de Dios marcando el camino. Cuando uno se aferra a esa Palabra, el ruido de la persecución pierde fuerza, porque el alma sabe en quién confía.

Y aquí ocurre algo hermoso: la Palabra no solo sostiene, también alegra. En medio del conflicto, el salmista no habla de resignación, sino de gozo: “Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos”. Es una imagen fuerte, casi exagerada, porque compara la Palabra de Dios con un botín inesperado, con una ganancia abundante que llena de alegría. Es decir, aun cuando afuera todo parece injusto, por dentro hay una riqueza que nadie puede quitar. Esto nos enseña que la verdadera victoria no siempre es callar a los perseguidores, sino mantener el corazón firme y alegre en Dios. Cuando la Palabra se vuelve nuestro tesoro, deja de ser solo un texto y se convierte en refugio, en fuerza y en celebración. Entonces, aunque nos persigan sin causa, seguimos caminando con paz, porque sabemos que lo más valioso ya lo hemos encontrado.

Un Amor, Una Paz

(163) La mentira aborrezco y abomino; Tu ley amo. (164) Siete veces al día te alabo A causa de tus justos juicios. (165) Mucha paz tienen los que aman tu ley, Y no hay para ellos tropiezo.

La mentira nos enreda y nos hace sentir sucia el alma, pero Dios nos invita a vivir con sinceridad. Su ley no es una carga, sino un camino que nos guía día a día. Cuando amamos la verdad de Dios, encontramos firmeza en lo que hacemos. No basta con decir “sí” a Dios con la boca; el corazón también tiene que estar de acuerdo. Alabarlo varias veces al día no es solo repetir palabras, es reconocer que su justicia nos sostiene. Cada vez que agradecemos a Dios, reforzamos nuestra fe y claridad en decisiones difíciles. Quien ama la ley del Señor encuentra paz que no depende de los problemas de afuera. Esa paz protege de tropezar, porque nos hace actuar con cuidado y honestidad. No es magia, es disciplina espiritual que fortalece nuestro carácter. La mentira puede parecer salida fácil, pero siempre deja dolor y miedo. La verdad de Dios da libertad y confianza, y eso se nota en la vida cotidiana. Si mantenemos nuestra mirada en sus mandamientos, caminamos con pasos seguros. Repetir su palabra y meditarla nos hace fuertes frente a la tentación. La alegría de vivir según Dios supera cualquier ganancia pasajera que la mentira ofrezca. Amar la ley de Dios no es teoría: es práctica diaria que transforma la vida y nos acerca a Él.

(166) Tu salvación he esperado, oh Jehová, Y tus mandamientos he puesto por obra. (167)  Mi alma ha guardado tus testimonios, Y los he amado en gran manera. (168)  He guardado tus mandamientos y tus testimonios, Porque todos mis caminos están delante de ti.

He esperado en Dios con todo mi corazón, porque sé que Él nunca falla ni olvida a los que confían en Él. No es sólo esperar, es vivir cada día poniendo en práctica sus mandamientos. Cuando sigo Sus caminos, mi vida encuentra paz y dirección. Los mandamientos de Dios no son cargas, son guías que me muestran cómo amar y vivir bien. Mi alma se alegra en guardar Sus testimonios, porque ahí está la verdad que no falla. Amar la Palabra de Dios es más que palabras bonitas; es dejar que transforme mi corazón. Cada decisión que tomo, cada paso que doy, está delante de Sus ojos. No puedo esconder nada; Él sabe mis caminos y mis pensamientos. Por eso elijo caminar en obediencia, confiando en que su plan es perfecto. Guardar Su palabra me da seguridad, aunque el mundo parezca incierto. Es como sembrar semillas que darán fruto eterno en mi vida y en la de otros. Dios ve mi esfuerzo y mi amor por Él, y eso fortalece mi fe. Mi esperanza no está en lo que yo pueda hacer, sino en Su fidelidad. Y en todo esto, aprendo que vivir según Su Palabra es la verdadera libertad y alegría. Versión Popular.

Hombres poderosos me persiguen sin motivo, pero mi corazón reverencia tus palabras. Yo me siento feliz con tu promesa, como quien se encuentra un gran tesoro. Odio la mentira, no la soporto; pero amo tu enseñanza. A todas horas te alabo por tus justos decretos. Los que aman tu enseñanza gozan de mucha paz, y nada los hace caer.  Señor, espero que me salves, pues he puesto en práctica tus mandamientos. Yo obedezco tus mandato y los amo de todo corazón. Yo obedezco tus preceptos y mandatos; ¡tú conoces toda mi conducta!

TAU

Nada Termina en Vano

La letra Tau (ת) es la última letra del alfabeto hebreo y, tanto en el pensamiento espiritual como en el académico, representa la culminación, el sello final y la plenitud de un proceso. Su posición al final del alfabeto no es casual: Tau simboliza el cierre de un ciclo, el punto donde todo lo iniciado encuentra sentido, destino y propósito. Desde un análisis lingüístico y académico, Tau tiene el valor numérico de 400, un número asociado en la tradición hebrea a procesos largos, completos y exigentes. En la Biblia hebrea, el 400 suele aparecer vinculado a períodos de prueba o maduración, lo que refuerza la idea de que Tau no representa un final simple, sino un final logrado después del esfuerzo. En su forma antigua paleo hebrea, la Tau se dibujaba como una cruz o marca, similar a una “X”, lo que indicaba una señal, un límite o una identificación clara. De hecho, en el hebreo bíblico, la palabra “תו” (tav) se usaba como marca o señal distintiva, algo que separa, identifica y confirma.

En el significado espiritual, Tau es vista como el sello de Dios, la marca de la verdad y la fidelidad. Representa aquello que queda grabado en la vida de una persona después de haber pasado por procesos de aprendizaje, corrección y transformación. No habla de comienzos, sino de resultados; no de promesas, sino de cumplimiento. Espiritualmente, Tau nos recuerda que todo camino tiene un propósito final y que cada experiencia, buena o difícil, deja una marca que forma nuestra identidad. En el libro de Ezequiel (9:4), la Tau aparece como una marca protectora puesta sobre las personas fieles, lo que refuerza su sentido espiritual como señal de pertenencia, compromiso y alineación con la justicia. En este contexto, Tau no es solo una letra, sino un símbolo de responsabilidad moral y espiritual: quien lleva la Tau ha sido probado y ha permanecido firme.

Usando un lenguaje popular, se puede decir que la Tau es como la firma al final de un contrato, el “hasta aquí llegamos” que confirma que todo lo anterior valió la pena. Es la marca que dice: “el proceso terminó y dejó huella”. Representa madurez, cierre, verdad y consecuencia. No se puede llegar a la Tau sin haber recorrido todo el alfabeto, así como no se llega a la sabiduría sin haber vivido, aprendido y resistido. En resumen, la letra Tau enseña que nada termina en vano. Todo cierre trae una enseñanza, toda marca tiene un significado, y toda vida, cuando se vive con sentido, deja un sello que permanece.

(169) Llegue mi clamor delante de ti, oh Jehová; Dame entendimiento conforme a tu palabra. (170) Llegue mi oración delante de ti; Líbrame conforme a tu dicho.

Cuando levanto mi voz a Dios, no lo hago para impresionar, sino porque lo necesito de verdad. El clamor que sale del corazón sincero siempre encuentra camino hasta el cielo. Dios no se molesta con nuestras preguntas; al contrario, promete darnos entendimiento. Su palabra no es adorno religioso, es guía clara para caminar cada día. Pedir entendimiento es reconocer que solos no sabemos escoger bien. En la oración aprendemos a mirar la vida con los ojos de Dios. Allí entendemos por qué algunas puertas se cierran y otras se abren. Cuando oramos, también pedimos ser librados de lo que nos hace daño. Dios libra, no solo de peligros visibles, sino de malas decisiones. Su promesa es firme: Él responde conforme a lo que ha dicho. Por eso vale la pena confiar incluso cuando no vemos resultados rápidos. Orar es poner la carga en manos más fuertes que las nuestras. Es descansar sabiendo que Dios escucha aun el susurro cansado. Cada día podemos clamar, aprender y ser transformados por su palabra. Así la fe se vuelve práctica y la vida camina con esperanza.

Rebosantes de Alabanza

(171) Mis labios rebosarán alabanza Cuando me enseñes tus estatutos. (172) Hablará mi lengua tus dichos, Porque todos tus mandamientos son justicia. (173) Esté tu mano pronta para socorrerme, Porque tus mandamientos he escogido.

Mis labios se llenan de alabanza cuando entiendo que Dios no solo manda, sino enseña con paciencia. Alabar no es repetir palabras bonitas, es vivir agradecido por lo que Él nos muestra cada día. Cuando Dios nos enseña sus caminos, el corazón se acomoda y la vida encuentra orden. Por eso mi lengua quiere hablar de sus dichos, porque en ellos hay verdad para lo cotidiano. La Palabra no es teoría, es consejo práctico para la casa, el trabajo y la calle. Sus mandamientos son justicia porque no aplastan, sino que cuidan y levantan.
Dios no pide algo que no sea bueno para nosotros, aunque a veces cueste entenderlo. Elegir sus mandamientos es decidir caminar derecho aun cuando otros tomen atajos. Esa elección nos da paz, aunque el camino sea largo o empinado. Por eso pedimos que su mano esté pronta para ayudarnos cuando flaquean las fuerzas. No pedimos que haga todo, sino que nos sostenga mientras obedecemos. La ayuda de Dios llega cuando confiamos más en su voluntad que en nuestra prisa. Alabar, hablar y elegir sus mandamientos es una forma de vivir con fe sencilla. Es reconocer que solos no podemos, pero acompañados por Él sí seguimos adelante. Así la fe se vuelve práctica, la alabanza sincera y la vida más justa cada día.

Nunca Olvides Sus Mandamientos

(174) He deseado tu salvación, oh Jehová, Y tu ley es mi delicia. (175) Viva mi alma y te alabe, Y tus juicios me ayuden. (176)  Yo anduve errante como oveja extraviada; busca a tu siervo, Porque no me he olvidado de tus mandamientos.

He deseado tu salvación, Señor, no como idea lejana, sino como auxilio diario. En medio del ruido y las prisas, tu ley se vuelve descanso y dirección. No es carga, es delicia, porque ordena el corazón y aclara el camino. Cuando la vida aprieta, recuerdo que vivir es más que solo sobrevivir. Que mi alma viva de verdad, no dormida ni resignada. Que al vivir, también te alabe con hechos sencillos y sinceros. Tus juicios no me aplastan, me sostienen cuando pierdo el equilibrio. Muchas veces he caminado sin rumbo, confiando demasiado en mí mismo. Como oveja distraída, me fui tras lo fácil y lo inmediato. Aun así, no dejé de saber que tus mandamientos eran verdad. Por eso hoy no presumo fuerza, pido que me busques. Reconozco que necesito ser hallado, guiado y corregido. No porque sea perfecto, sino porque sigo siendo tu siervo. Tu salvación es regreso, es abrazo y es nuevo comienzo. Y en ese volver, encuentro sentido para seguir caminando. Versión Popular.

 Lleguen mis gritos, Señor, a tu presencia; ¡dame entendimiento, conforme a tu palabra! Llegue mi oración a tu presencia; ¡líbrame, conforme a tu promesa!  Brote de mis labios la alabanza, pues tú me has enseñado tus leyes. Entonen mis labios un canto a tu promesa, porque todos tus mandamientos son justos. Esté lista tu mano a darme ayuda, porque he preferido tus preceptos.  Señor, ¡deseo que me salves! ¡Yo me siento feliz con tu enseñanza!  Quiero vivir para alabarte; que tu justicia me ayude.  Me he extraviado como una oveja; ¡ven en busca mía, pues no me he olvidado de tus mandamientos!

¿Sólo Un Extenso Salmo?

El Salmo 119 no es simplemente el capítulo más largo de la Biblia, ni un despliegue literario para admirar desde lejos; es la confesión insistente, casi obstinada, de una persona que descubrió que la vida solo cobra sentido cuando se vive a la luz de la Palabra de Dios. A lo largo de cada sección se percibe una relación viva, a veces tensa, pero siempre honesta, entre el corazón humano y la voluntad divina. El salmista no escribe desde la comodidad ni desde una fe ingenua: escribe desde la experiencia, desde la lucha diaria por mantenerse fiel cuando el entorno aprieta, cuando los enemigos abundan y cuando el alma parece desfallecer.

Aquí la Palabra no es un concepto abstracto ni una teoría espiritual; es consejo, refugio, corrección, consuelo y dirección. Es aquello a lo que se vuelve cuando no se entiende el camino, cuando la justicia parece ausente y cuando obedecer tiene un costo real. El salmista ama la ley de Dios no porque sea fácil cumplirla, sino porque ha comprobado que fuera de ella el corazón se dispersa y se engaña a sí mismo. Por eso pide entendimiento, no solo información; vida, no solo normas; cercanía, no solo respuestas.

El Salmo 119 revela que la verdadera espiritualidad no consiste en no caer, sino en saber dónde volver cuando se cae. Hay gozo, pero también lágrimas; hay determinación, pero también súplica. La obediencia que aparece aquí no es mecánica ni forzada, sino nacida del reconocimiento de que Dios es bueno y que sus caminos, aun cuando duelen, conducen a la vida. La Palabra se convierte en lámpara en la noche, no porque elimine la oscuridad, sino porque permite dar el siguiente paso sin perderse.

Al cerrar este salmo, queda una enseñanza clara y profunda: permanecer en la Palabra es un acto diario de amor y resistencia. No se trata de saber más, sino de dejarnos moldear; no de dominar el texto, sino de permitir que el texto nos lea. El Salmo 119 nos llama a una fe perseverante, humilde y encarnada, una fe que aprende a caminar despacio, a confiar incluso sin entenderlo todo y a encontrar, en la voz de Dios, la estabilidad que el mundo no puede ofrecer.

Orando a La Luz del Salmo 119

“Considera mi aflicción, y líbrame, pues no me he olvidado de tu ley.  Padre bueno en este día te suplico me permitas orar a la luz de esta porción del Salmo 119. Padre mío, quiero suplicarte a favor de todos aquellos hijos e hijas tuyas que están pasando por momentos difíciles de prueba y aflicción. Padre Celestial, ten misericordia de tu amada Iglesia y líbrala. Padre mío, oro también a favor de mi comunidad de fe. Ayúdala en sus aflicciones y líbrala. Ayuda a mi amada familia y líbrala de toda prueba, dolor o aflicción.

Padre mío, yo te quiero dar gracias por el salmista, por su ejemplo, por su disposición a no olvidarse de tu Ley a pesar de su aflicción. Padre mío, en horas de aflicción tiendo a justificarme a mi mismo y descuido la contemplación de tu Ley pero te pido me perdones y me restaures a vivir en niveles de vida como las de este salmista. Ayúdame oh Dios para que, a partir de este día, cualquiera sea la aflicción que golpee mi vida, yo no ponga tu Ley en segundo plano, sino más bien, pueda también yo decir como el salmista: «Considera mi aflicción, y líbrame, pues no me he olvidado de tu ley.» Líbrame oh Señor de toda aflicción y ayúdame a permanecer en tu santa Ley. Permite oh Dios que yo no me olvide de oír, leer, estudiar, meditar y memorizar tu santa palabra. 

Defiende mi causa, rescátame; dame vida conforme a tu promesa. Padre celestial, al mirar en medio de nuestras aflicciones, ayúdanos a mirarte solo a Ti. Solo Tú puedes considerar nuestras aflicciones. Solo Tú puedes librarnos. Solo Tú puedes defender nuestra causa. Solo Tú puedes rescatarnos. Danos vida oh Dios porque a Ti nos volvemos. Padre mío, ayuda a tu verdadera Iglesia, la genuina, y defiende su causa alrededor de la tierra. Rescátala. Dale vida de acuerdo a tus promesas. Defiende la causa de nuestra comunidad de fe, rescátala, dale vida en el nombre de Jesucristo. Señor, defiende la causa de nuestra familia. Rescátala, dale vida. Padre mío, con palabras del salmista te suplico: «Defiende mi causa, rescátame; dame vida conforme a tu promesa.» Padre gracias por tus promesas. El salmista tenía como firme refugio una específica promesa y con ella se aferraba para buscar tu favor. Ayúdame a orar en función de tus promesas. 

La salvación está lejos de los impíos, porque ellos no buscan tus decretos. Padre mío, aunque tu creaste los cielos y la tierra y diste vida al hombre con tu buena palabra, el hombre no te conoce. Padre mío, perdónanos por ser ciegos y sordos a tu verdad. Padre mío, ayúdanos. Te ruego traigas salvación a la tierra a través del evangelio de tu hijo Jesucristo. Bien conocía el salmista la condición del hombre oh Señor: «La salvación está lejos de los impíos». Padre mío, ahora entiendo que entre más alejada está una generación de tu buena palabra más alejada está de tu salvación. Y entre más alejada esté esta generación de tu santa verdad menos va a buscar tus decretos. Oh Dios trae un avivamiento a esta generación para que oigan tu verdad, para que crean tu verdad y la obedezcan y no se pierdan. 

Grande es, Señor, tu compasión; dame vida conforme a tus juicios. Padre mío, tu gran amor perdura para siempre. Tu misericordia es desde el siglo y hasta el siglo. Tu fidelidad es eterna. Como dice tu salmista: «Grande es, Señor, tu compasión». Ten compasión de tu amada Iglesia oh Dios, ten compasión de mi comunidad de fe. Ten compasión de mi familia. Ten compasión de Israel. Ten compasión de las naciones de la tierra. Ten compasión de mí y «dame vida conforme a tus juicios.» Ten compasión de mí y «dame vida conforme a tu promesa.» Danos vida para servirte oh Señor. Danos vida para buscar tu rostro y tu verdad. Danos vida para orar e interceder a favor de tu Iglesia, y de nuestras comunidades de fe, y de nuestras familias, y de Israel y del mundo en general. Oh Dios ayúdanos a vivir delante de Ti y ayúdanos a confiar en tu compasión. 

Muchos son mis adversarios y mis perseguidores, pero yo no me aparto de tus estatutos. Padre mío, dame vida a pesar de mis adversarios. Líbrame de la boca del perro y de las garras del león. Líbrame oh Dios de la furia de diablos y demonios. Ayúdame a estar en pie y a no ser avergonzado. Señor enséñame a tener el carácter de este tremendo salmista que bien pudo haber sido Nehemías o Esdras. A pesar de la aflicción que le provocaban sus adversarios, él no se apartaba de tu Ley. Ayúdame oh Dios a no apartarme de tu Ley pase lo que pase. Ayúdame a tener firme propósito en la búsqueda de tu buena palabra. Ayúdame a tener esa firme disposición hacia tu palabra. Ayuda a tu Iglesia oh Señor a enfocarme en tu verdad. Ayuda a mi comunidad de fe a no ser negligente en cuanto a tu verdad. Ayuda a mi familia a mirar en tu Ley todos los días de su existencia. 

Miro a esos renegados y me dan náuseas, porque no cumplen tus palabras. Padre mío, vuélveme por completo hacia tu verdad. Vuélveme hacia tu santa Ley. Ayúdame por sobre todas las cosas a procurar guardar tus mandamientos para no pecar contra Ti. Dame ese santo carácter de los que buscan tu rostro y de los que buscan tu palabra. Señor, ayúdame a sentir nauseas de los «renegados», de las babilonias falsas. Ayúdame a sentir nauseas de los apóstatas. Dame del celo de tu causa oh Dios, dame del celo de tu Casa. El salmista conocía a su generación. El salmista conocía cuán lejos estaban de tu verdad. El salmista decía: «Miro a esos renegados y me dan náuseas, porque no cumplen tus palabras.» Oh Dios que el celo de tu Casa también me consuma. Ayúdame a vivir por la causa de tu evangelio. Ayúdame a vivir conforme a tu verdad. Ayúdame a enseñar tu palabra. Dame la gracia de comunicarme a través de mensajes sólidamente bíblicos. En medio de esta generación que se aleja de Ti precipitadamente, ayúdame a ser sal y luz. 

Mira, Señor, cuánto amo tus preceptos; conforme a tu gran amor, dame vida. Padre mío, dame vida. En el nombre de Jesucristo dame vida. Dame la vida de tu palabra, dame la vida de tu santo Espíritu. Como dice tu salmista: «conforme a tu gran amor, dame vida.» Dame vida y hazme útil oh Señor.  Dale vida a tu Iglesia. Dale vida a mi comunidad de fe y a mi familia. Ayúdanos a amar tus preceptos. Ayúdanos a amar tu verdad. Señor solo Tú eres testigo verdadero y solo Tú sabes cuánto amamos tu verdad. Ten misericordia oh Señor de nosotros. 

La suma de tus palabras es la verdad; tus rectos juicios permanecen para siempre. Señor y Padre que estás en los cielos santificado sea tu nombre. Venga oh Señor tu Reino. Hágase tu santa voluntad en medio de mi generación como se hace en los cielos. Danos el pan de cada día, danos también tu verdad. «La suma de tus palabras es la verdad». Jesucristo es la verdad. Danos tu verdad porque «tus rectos juicios permanecen para siempre.» Padre mío, gracias por ayudarme a orar a la luz de esta porción de este Salmo 119. Gracias Padre, y te pido estas cosas en el nombre de Jesucristo. Amén“.

Leer Más

El Fin de Las Cautividades

No estaría completo este trabajo tendiente a capacitar global y panorámicamente a los cristianos para la Guerra Espiritual, si no habláramos de la liberación. De un acto que en algunos lugares es tomado como lo que es: poder de Dios manifestado para derrota y expulsión de todo espíritu inmundo de la vida de alguien, y en otros, como un hecho vergonzoso que no puede ser mostrado abiertamente. Comenzaremos por las bases de cualquier liberación, que tiene que ver con la real y genuina autoridad del creyente sobre Satanás.

Lucas 9: 1 = Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. (2) Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos.

Toda autoridad que Satanás pueda tener, ha sido usurpada de Dios. Debemos verlo con absoluta claridad para reconocer la autoridad que nosotros poseemos sobre el diablo, autoridad que, como veremos, nos ha sido dada por Dios por nuestra relación con Jesucristo.

Cuando Jesús vino a la tierra logró arrebatarle el cetro al usurpador. Los demonios siempre reconocieron su autoridad y aún su deidad. Cada vez que se sometieron reconocieron que Él era supremo aún sobre su jefe: Lucifer.

Alguien dijo alguna vez con mucho criterio y sabiduría que la cruz de Cristo constituye la base divina para la liberación del poder satánico. De allí que quien desea ser liberado buscará la cruz, no así quien desee seguir siendo dominado. Nosotros, por nosotros mismos, no tenemos autoridad sobre los demonios. El Salmo 8 dice bien claro que hemos sido creados “un poco menor que los ángeles”. De manera que por creación, somos inferiores.

Pero cuando al aceptar a Cristo como Señor y Salvador somos transformados en hijos de Dios, nos identificamos con Él. Efesios 1 dice que Dios resucitó a Cristo y lo sentó a su diestra y a nosotros con Él. Sabemos que cuando Él murió, morimos; cuando resucitó, resucitamos; cuando ascendió, nosotros fuimos con Él y nada podrá separarnos.

Romanos 8: 26 = Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

Podemos ver con absoluta claridad en la Biblia, como Jesús ha delegado esa autoridad.

1)= Ungió a los doce y les dio autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades y los envió a predicar el evangelio de Dios y a sanar a los enfermos. (Lucas 9:1-2, arriba descripto).

2)= Envió a los setenta y les dio instrucciones decididamente precisas y específicas.- Lucas 10:8-9 = En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed de lo que os pongan delante; (9) y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios.

3)= También dijo, conforme a lo que leemos en Lucas 10:19: Os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones y sobre toda fuerza del enemigo y nada os dañará.

4)= Envió a todos sus discípulos: Id por todo el mundo y predicad el evangelio … Y estas señales seguirán a los que creen; en mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas … Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”.

5)= Y también dijo: El que cree en mí, las obras que yo hago él las hará también, y aún mayores hará porque yo voy al Padre.

6)= Hechos 1:8 dice que Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, haciendo referencia a la plenitud, bautismo o llenura del Espíritu Santo en la vida del creyente.

Esta es la primera y más importante liberación: sacar a una persona del reino de las tinieblas al Reino de la Luz. Es presentar el evangelio de Salvación conforme a lo que leemos en Colosenses 1:13.

Dios está esperando que participes de esta lucha. Dios espera que usted esté en pie de guerra contra el adversario, que ejerza su autoridad, la autoridad que Él le ha dado, de tal manera que usted resista y haga frente con éxito los ataques del maligno.

Muchos creyentes sufrimos constantemente tensiones y temores incesantes por no habernos apropiado y ejercitado la autoridad que Dios nos ha dado. Usted es un hijo de Dios y Él espera que resista y haga frente al enemigo, oponiéndose a él hasta hacerle huir.

TIPOS DE INFLUENCIA DIABÓLICA También en este rubro, podríamos asegurar que hay muchas disparidades en cuanto a una clasificación ordenada. De todos modos, daremos cuatro de ellas a las que creemos básicas para saber a qué cosa específica nos estamos enfrentando.

1 – OPRESION: Esto es algo externo, permanente, que actúa con el fin de vencer nuestra resistencia. Actúa a través de la tentación y de la persecución. Se produce tanto sobre creyentes como sobre inconversos. Siempre quieren doblegar las fuerzas de la persona. El que peca da lugar para que el diablo comience una obra destructiva en su vida. Pero la tentación viene y se va. Hay escritura al respecto.

1 Pedro 5: 8 = Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; (9) al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.

2 – TORMENTO: Aquí el demonio está adentro de la persona, en alguna área específica y concreta de su vida. La persona tiene dominio de su vida, pero hay un área tomada por un demonio. Algunos de los síntomas que esto produce, son: Insomnio, no quieren salir, sentimientos de persecución, depresiones, no tienen paz, siempre están con problemas, a veces deseos de suicidio. A diferencia de la tentación, lo que atormenta actúa en forma continua y permanente.

Mateo 15: 22 = Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. (Observa que no es Jesús quien detecta a ese demonio, es la propia mujer, madre de la atormentada, una mujer cananea aparentemente con poca información al respecto)

Marcos 7: 29 = Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija.

3 – POSESIÓN: Hay momentos en que la persona pierde el control de sí, de sus actos, de su cuerpo. Un claro ejemplo son los llamados “ataques epilépticos”. No estamos descartando que estos clínicamente sean factibles, estamos asegurando que no siempre lo son.

Otro ejemplo son los estados de “ausencia”. Tienen momentos de lucidez, pero también momentos en que carecen absolutamente de ella. Hay uno o más demonios que en un momento dado toman total control de esa vida, al punto que llega a hacer cosas que luego no recuerda.

 No es tan común, entendamos. Puede incluso, haber cierto desdoblamiento parcial o general de su personalidad. Los casos más comunes en los centros donde se realizan liberaciones, aparecen matemáticamente en manifestación clara cuando se toma autoridad en el nombre de Jesucristo.

4 – ENAJENACIÓN: Esto indica la posesión completa de la persona, es decir: espíritu, alma y cuerpo y en forma permanente. El gadareno de Marcos 5 es un claro ejemplo de ello. La persona no tiene dominio de sí, no sabe quien es, tiene la vista extraviada, no es fácil que pueda ser liberada. Carlos Anacondia siempre aseguró que muchas personas internadas en neuropsiquiátricos, son enajenados por demonios y no por enfermedades mentales clínicas. Por eso será más que interesante y muy práctico conocer de qué manera o cómo pueden entrar los demonios en una persona.

1 – POR EXPERIENCIAS TRAUMÁTICASViolaciones, accidentes serios, ser mordidos por un perro enfurecido, internación abrupta en un hospital, abandono o maltrato en la niñez y otras. En todos los casos, hay una experiencia con una carga emocional tan fuerte, que arrasa con el aparato psíquico de la persona.

2 – POR PECADOS COMETIDOS: Algunos pueden ser: Adulterios, robos, mentiras, abortos provocados, idolatría, resentimientos, falta de perdón, etc. El pecado, siendo una rebelión contra Dios, es una puerta abierta para la entrada de demonios.

3 – POR MALDICIONESEstas pueden ser provocadas por Magia Negra, magia Roja, Macumba, Vudú, o por expresiones aparentemente tan simples como: “maldito seas”, u “ojalá te rompas una pierna”, “Ojalá revientes”, etc.

4 – POR HERENCIA: Si una persona está bajo influencia demoníaca, su hijo lo estará también. Éxodo 20: 5 = No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen. Ser hijo concebido fuera del matrimonio puede, también, dar lugar a esa herencia. En el capítulo 28 de Deuteronomio se habla en un contexto general de este tema, esencialmente de la llamada “maldición del hijo bastardo”. Aquí también entrarían las denominadas “maldiciones familiares”, o la presencia de “espíritus familiares”. Es frecuente que, por ejemplo, una mujer tenga determinados problemas e, indagando, se llegue a saber que su madre sufría los mismos síntomas y que ahora su hijo comience a manifestarlos.

5 – INVOLUCRAMIENTO EN EL OCULTISMO: Si una persona o un familiar cercano a esa persona, participa de prácticas ocultistas (Ya sea a sabiendas o no), es probable que esté influido por demonios. Esto tiene que ver con pactos satánicos, amuletos, curanderismo, control mental y otros.

6 – CONTAMINACIÓN DE LOS CINCO SENTIDOS: Esto se produce mayoritariamente con elementos tales como: Drogas, pornografía, películas de terror, rock pesado, etc. La persona deja su mente pasiva y, por tanto, es fácil presa del enemigo.

7 – POR PEDIR QUE UN ESPÍRITU ENTRE EN ELLA: Aunque esto sea tomado como un inocente juego, ya que así es como más se produce. Es bastante común entre los médium espiritistas. Recuerde que el Espíritu santo jamás lo poseerá, simplemente le guiará a toda verdad desde afuera, dejando intacta su voluntad y capacidad de decidir.

SINTOMAS DE ATAQUES DEMONÍACOS Cambios de conductas, gestos, tipos de voz, cambio de lenguaje, (Generalmente soez), movimientos corporales, sueños horribles, pesadillas terribles, voces en su interior peleando u ordenando ciertos actos que se sienten imposibles de rechazar; visiones. Se les nubla la vista o el entendimiento al querer leer la Biblia, sienten un inexplicable rechazo para hacerlo. Cuando se habla de cosas espirituales, bostezos continuos, se siente mucho sueño o se llega a quedarse dormido. Obsesiones y compulsiones, falta de concentración.

Pueden experimentarse, asimismo, poderes especiales, (viajes astrales, ver el aura, etc.) en la casa o en determinadas habitaciones, experimentar un frío intenso, movimiento de cosas estando presentes, olores nauseabundos (preferentemente a pescado). Siempre habrá de tenerse muy en cuenta, antes de tomar decisiones concretas, comprobar y asegurarse que no existan causas psíquicas u orgánicas que pudieran producir cualquiera de estos síntomas.

COMO SE DETECTA UN DEMONIO

1 – Observación directa de la persona afectada. No actuar por informaciones de terceros.

2 – Agregar datos con relación a lo que cuenta la persona afectada y, aquí sí, familiares o conocidos de la misma.

3 – Observación de acontecimientos sobrenaturales que tengan como protagonista a esa persona.

4 – Si no se observa nada, utilizar el don de discernimiento de espíritus.

Muchas veces los demonios no se manifiestan porque no se ha tomado autoridad en el nombre de Jesús. A veces, algunos les exigen que se manifiesten y lo hacen. Esto se denomina como “salir de sus escondites”. No hay metodologías. Actuar conforme a como el Espíritu guíe hacer.

ALGUNOS INDICADORES VISIBLES DE MANIFESTACIÓN DEMONÍACA

1 – Movimientos violentos. 2 – Opresión en alguna parte del cuerpo. 3 – Actos de violencia (Puñetazos, puntapiés) 4 – Eructos groseros, tos inexplicable, arcadas, sudoración. 5 – Bloqueo de la mente. 6 – Bostezos reiterados, palabras obscenas. 7 – Lenguaje extraño. (No confundir con don de lenguas). 8 – Carcajadas burlonas. 9 – Miradas de odio, vista vidriosa o extraviada. Ojos oblicuados tipo asiático sin serlo. 10 – Gritos, aullidos, chillidos o gemidos incontrolados. 11 – Blasfemias, convulsiones, calambres. 12 – Dolores profundos, sensación de ahogo. 13 – Posición de las manos. (Típico, dedos engarfiados como garras) 14 – Sensación de Pánico irrefrenable. (Algunas clases de “fobias” tienen a demonios como autores). 15 – Amenazas personalizadas o generalizadas.

PASOS PARA LA LIBERACIÓN

No es lo mismo actuar con una persona con la que hablamos y percibimos que tiene ataduras demoníacas, o aún un demonio, que busca ayuda, a cuando nos enfrentamos a una manifestación espontánea, por ejemplo, en medio de un culto, reunión o servicio. Lo primero que se deberá hacer es tomar autoridad en el nombre de Jesús, cubrirnos con su sangre, cubrir nuestros familiares, bienes, animales, vehículos y propiedades, y atar las fuerzas demoníacas prohibiéndoles que se manifiesten con violencia o dañen a la persona afectada.

Atar al demonio exigiéndole que deje libre inmediatamente la mente de la persona a fin de poder presentarle el evangelio o reasegurar si es salva. Luego deberemos tranquilizarle respecto a lo que estamos haciendo, explicándole que no es algo contra ellos sino en contra de lo que está actuando en ellos. Preguntarle si desea ser libre, esto es básico y esencial. Nadie es liberado si no quiere ser liberado. Todos los endemoniados que liberó Jesús, fueron a Él buscando ayuda. Cuando se les demanda a los demonios que dejen libre a la persona en el nombre de Jesús, pueden irse de inmediato o presentar mucha lucha.

A veces eso ocurre por pecados no confesados. Por eso pueden necesitarse varias sesiones de liberación progresivas. Anular todo asidero para los demonios: rencores, amarguras, falta de perdón, etc. Cuando ha confesado y se ha arrepentido y ha perdonado, orar para que Dios dé sanidad a su espíritu y a su mente. Orar la persona renunciando a toda relación con el ocultismo, rompiendo con herencias familiares y con maldiciones recibidas; rompiendo juicios, etc. Orar para que Dios ocupe con su Espíritu todo lo que en la persona va siendo liberado. Cuando se produce la liberación total, se ora y se alaba a Dios, exaltando el nombre de Jesucristo.

COMO SALEN LOS DEMONIOS

Algunas veces, los demonios salen de la persona que tenían cautiva sin grandes manifestaciones visibles. En estos casos, sólo se ve el cambio en la persona a partir de la sesión. En otras ocasiones, hay: vómitos, lágrimas, diarreas, sudor, temblor del cuerpo, eructos, soplidos, espuma por la boca o la nariz, gritos, carcajadas, orina, estornudos, tos, bostezos, babeos, dolor de pecho, flemas, etc. Luego de ser liberada la persona se siente de buen ánimo, libre, pero también muy débil, cansada y hasta agotada en casos. Puede estar como agarrotada, confusa como si todo le diera vueltas, (Pero en paz). Es producto de lo duro de la pelea.

OTROS ELEMENTOS IMPORTANTES

Salvo una situación totalmente inesperada, en donde todo hijo de Dios tiene la autoridad de la que ya hemos hablado, el trabajo de liberación debe ejercerse bajo estricta dirección de Dios. Sin esto, muchas veces los demonios se resisten a quien desea expulsarlos y no salen. Es conveniente hacerlo en equipo, no menos de dos personas (en casos son necesarias muchas más), siendo muy importante que sean de ambos sexos. No se le debe dar a beber absolutamente nada. En muchos lugares, por confusión o ignorancia, se les daba a beber aceite con la intención de producir vómitos, ya que se creía que eran la única manifestación de liberación.

Error total. “Ellos” pueden argumentar para no salir que se les ha dado de beber algo “raro”, restándole el poder a Dios. Salvo que el Espíritu lo indique, no tocar en ningún momento a la persona, y si se hace, generalmente que sea en la cabeza y no en ninguna otra parte del cuerpo, sobre todo si es del sexo opuesto. Hay experiencias que aconsejan no reprender demonios en lenguas. Es conveniente que sea una sola persona la que reprende, el resto debe orar por él, cubriéndolo. Interceder, alabar, glorificar a Dios. Cuando aquel se cansa, otro siervo toma su lugar y así alternativa y sucesivamente hasta terminar el trabajo.

En conclusión, no sólo de este trabajo de hoy, sino de todo lo que hemos compartido en estas últimas entregas, te dejo una especie de reseña que tal vez te ayude a comprender mejor lo enseñado y, lo más importante, tener la actitud fresca y firme de ponerlo por obra de manera práctica, cuando la situación así lo amerite.

De ninguna manera esto intenta ser un Manual completo e integral de Guerra Espiritual. Apenas es una especie de ayuda-memoria, especialmente destinado a aquellos sitios en donde este tipo de informaciones no sólo no se brinda, sino que incomprensiblemente se oculta como si fuera algo malo.

Habrán quedado, indudablemente, muchas cosas sin tratar y una enorme serie de pormenores que no han sido tocados. Pero es menester saber que este trabajo se ha realizado en base a información general, literatura específica y algunas experiencias de personas que han actuado en este tipos de ministerios.

Es nuestra oración que sirva, esencialmente, para que cada hermano en Cristo que acceda a él, entienda que llegado el caso, tiene la total y absoluta autoridad, – por lo menos -, para atar y sujetar la manifestación de un demonio en el bendito nombre de Jesús, sin que ello le de autorización para dedicarse a buscar endemoniados para liberar, cosa que no hizo ni siquiera Jesús.

Cualquier elemento que aquí haya sido incluido y que personas con mayor experiencia entiendan que no es correcto, le rogamos tenga la bondad de hacérnoslo saber con documentación o pruebas contundentes e inmediatamente lo eliminaremos. Del mismo modo, si hubiera alguna otra cosa a tener en cuenta o “técnica” de liberación no descripta aquí, sería de enorme bendición que nos lo informaran para, – en este caso -, agregarlo al material presente.

Dios bendiga a cada uno y le otorgue, – llegado el caso – la total y absoluta victoria frente a todo espíritu maligno, dejando en evidencia que el poder que está en nosotros es mayor a cualquiera que el enemigo intente oponer. Amén.

Leer Más

¿Quién Conoce al Enemigo?

Quien crea que un día se enfrentará cara a cara con el mismísimo Satanás en persona, puede ser sorprendido una y mil veces desde diversos y distintos ángulos. Satanás no va a dar su rostro tan fácilmente. Tampoco le dedicará su tiempo básico, ya que él no es omnipresente, a alguien que no le esté causando realmente un daño superlativo a su reino. Por lo tanto, será conveniente que los cristianos conozcamos muy bien en qué envase habrá de presentarse, embozado, a producir distintos tipos de ataques tendientes a debilitar a la iglesia. Siempre escondido en fórmulas que a primera vista, (Al menos una gran mayoría de ellas), parecen ser inocentes al grado máximo, hasta el punto de hacer parecer a los que pretenden combatirlas, como una pandilla de gente ridícula que ve brujas por todas partes. Todavía sigue siendo el arma más eficaz del diablo, sumir en un grado de ridículo a quienes lo combaten frontalmente.

OCULTISMO La palabra “Ocultismo” viene del latín occultus y tiene la idea de cosas que están escondidas y que son secretas y misteriosas. Tiene que ver con sucesos que dependen de poderes humanos que van más allá de los cinco sentidos (Como la clarividencia), y con poderes sobrenaturales emparentados con lo demoníaco. Algunos autores han tenido ciertos prejuicios para ahondar más en esto, a partir de que no deseaban bajo ningún aspecto estimular la curiosidad de nadie en cuanto al reino del ocultismo, hasta el punto en que llegara a convertirse en una obsesión.

Romanos 16: 19 = Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal.

Es simple: entre saber que el cianuro es un veneno que mata y probarlo para experimentar lo que se sabe, hay una gran diferencia. Tenemos que conocer al enemigo, ciertamente, pero de ninguna manera sentir fascinación por él. Las personas que juegan con el ocultismo y con las artes mágicas, están “flirteando” temerariamente con la demonolatría. Las antiguas prácticas paganas tienen su contraparte en las actuales actividades espiritistas y en la investigación psíquica. El someterse al ocultismo trae como resultado el sometimiento a los poderes de las tinieblas en tal medida, que la mente queda ciega a la verdad y sumergida en el engaño y el error.

1 Timoteo 4: 1 = Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; (2) por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, (3) prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. (4) Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; (5) porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado.

La apostasía comienza con una desvalorización de la fe, una incredulidad paulatina a las verdades bíblicas, una lenta desnaturalización de la conciencia y un oído agudizado para escuchar el error. Recordemos que Israel era el pueblo elegido por Dios, pero por desobediencia permitió el arraigo de la magia, del ocultismo que Dios les había prohibido y por esa razón fueron castigados severamente. Entonces muy bien cabe preguntarse. ¿Qué está sucediendo hoy dentro de la iglesia de Jesucristo? Muy a menudo los cristianos, cualquiera sea la profundización de su fe, se han confundido en vanas artes de encantamiento por el grado de utilización que en ellas hay, del nombre de Dios o de la Trinidad.

Se podría agregar, además, que se opera hacia la confusión cuando se usan elementos o símbolos ocultistas porque “están de moda”, tales como: lechuzas, ajos, chupetes de colores, pirámides, etc. Hay una realidad insoslayable. Nadie dudará de nuestra sinceridad como creyentes y de nuestros mejores deseos de servicio. Pero cuidado porque podríamos estar “sinceramente equivocados”. Podemos ser engañados, de allí que nuestra “curiosidad” debe ser puesta siempre en oración bajo la autoridad y la dirección de Dios.

MAGIA Esta palabra deriva del griego MAGIKE, llevando implícito el sustantivo “arte” (TECNE). Podemos decir tranquilamente que es un arte prohibido por Dios mediante el cual se busca la influencia ultrasensible sobre lo sensible, sin acción física directa. Los resultados están fuera del alcance humano y se obtienen con la ayuda de fuerzas no humanas. (Demoníacas). La magia se opone a Dios. El cristianismo sólo puede tolerar la magia en la medida en que ese cristianismo se haya corrompido. La magia puede existir en sectas heréticas y en las perversiones de la pseudo cristiandad, pero jamás en la fe cristiana genuina. Aunque Dios lo prohíbe, convengamos en que nunca se niega su poder. Tanto los magos de Egipto como los de Babilonia dieron sobradas muestras de que alguna clase de poder sobrenatural manejaban. La magia es una forma de rebelión contra Dios ya que busca conocimiento y poder fuera de Él.

OBTENCIÓN DE PODERES MÁGICOS Herencia: Los poderes y las habilidades mágicas son transmitidas en sucesión hereditaria, frecuentemente a través de cuatro generaciones, tal como lo vemos en Éxodo 20:5: No te inclinarás a ellas, ni las honrarás, porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen. Es frecuente que un padre o un abuelo a punto de morir confiera a su hijo o hija mayor, esas habilidades mágicas. Si no lo hacen, parecerían tener horribles agonías. Esto se relaciona también en los “espíritus familiares” y en las ataduras que se heredan de los antepasados involucrados en prácticas ocultistas.

Imposición de Manos:  A veces los poderes son transferidos mediante la ceremonia de imposición de manos junto a la pronunciación de hechizos mágicos y encantamientos. Tiene cada día menor relevancia dentro de la iglesia este acto de imposición de manos, y es por ello que no son pocos los líderes que han recibido algo maligno por imponer sus manos con ligereza y no menos los creyentes comunes yendo a poner sus cabezas delante de cualquier desconocido. Esto era lo que de alguna manera pretendía Simón el mago, si es que puede recordar el relato que vemos en el libro de los hechos 8:18-19. A veces falta la imposición de manos, pero se transmiten oraciones determinadas en fechas claves. Un ejemplo es la llamada “cura del empacho”, cuyas palabras “mágicas” se transmiten oralmente en la nochebuena de la Navidad.

Por Experimentar con Fenómenos Ocultistas: Esto, creyendo que se trata solamente de un juego “inofensivo” sin mayores consecuencias. Podemos citar, entre muchos, al juego de la copa, el de la tabla guija, el péndulo, etc.

Pacto con Satanás: Se efectúa a fin de obtener poderes firmándolos, incluso, con sangre genuina. Resulta muy difícil, si no imposible, la liberación total de estas personas.

CLASIFICACIÓN MAGIA NEGRAEs abiertamente diabólica, realizada invocando la ayuda de Satanás y de sus huestes. Es la forma más poderosa de cultismo y generalmente, aunque no siempre, se logra mediante pactos de sangre. La persona se realiza cortes en su cuerpo y, con su propia sangre, escribe y firma un pacto donde entrega su vida y su alma al diablo a cambio de poderes y favores que es infantil negar en su evidencia. Esta magia se utiliza para persecución, venganza, para que una persona realice algo que voluntariamente no desea hacer. (Se usa mucho para “conseguir” novio o novia), pero también para defensa y “curación”.

Para esto el mago debe tener la capacidad de mandar a demonios de mayor poder que aquellos que habían causado la enfermedad. Un ejemplo clarísimo de esto que estamos señalando, tiene que ver con los hechizos de muerte por una maldición vudú. Se pueden causar graves enfermedades y hasta la muerte misma de personas o animales, así como sus curaciones altamente “milagrosas”, a partir de técnicas de vudú tales como, (La más difundida) de utilizar un pequeño muñeco al que se “trabaja” debidamente con alfileres.

Como también veremos, los brujos o satanistas pueden incluso materializar a seres humanos, (Espíritus humanos también llamados “fantasmas”), pero también a animales que muerden, arañan, etc. Por eso a veces las personas pueden ver miembros desmembrados, o sentir que les muerden o les clavan cuchillos, alfileres, etc. A veces, incluso, hasta quedan marcas. Es necesario separar todas estas cosas de los llamados “fenómenos psicóticos” que tienen que ver con la enfermedad de la mente, quizás, también por alguna causa espiritual.

MAGIA BLANCA O “NATURAL”:   Esta es una magia negra con un disfraz religioso, que usa mágicamente el nombre de Dios, de Cristo y del Espíritu Santo, junto con terminologías bíblicas, símbolos bíblicos, etc., pero siendo verdaderamente un poder demoníaco. Se le llama “blanca” por contraponerse, – aseguran -, a la anterior. Se exige la ayuda de Dios, suponiendo que el ejercicio de ese poder se halla bajo la voluntad de Dios. Aparece básicamente para curar: culebrilla, verrugas, dolores de cabeza, quemaduras, torceduras, insolaciones, empacho, el “mal de ojo”, nervios sacados, etc. También se usa para curar al ganado y el sembrado.

Se relaciona con ella el uso de distintos amuletos o fetiches de la buena suerte: ristra de ajos, estampitas de santos, manojos de trigo o de olivo, sahumerios, cruces especiales, “aguas benditas”, aún la Biblia como amuleto y no como fuente de sabiduría espiritual. También podríamos incluir en este rubro de la magia blanca, toda la gama de las llamadas terapias alternativas, tales como: Flores de Bach, Cromoterapia, Curación por piedras, Yoga, Acupuntura, etc.

MAGIA ROJA:  No hemos hallado una definición precisa, pero algunas referencias la relacionan con ungüentos, pócimas, etc., para el amor. Por ejemplo: los perfumes o libros que se ofrecen en determinadas revistas o redes sociales de gran circulación entre las clases sociales menos informadas de nuestro medio. Su nombre podría hallarse vinculado a la hechicería piel roja, esto es: la que proviene de indios americanos.

MAGIA AMARILLA: Siempre era citada en las campañas del evangelista argentino Carlos Anacondia. No hemos hallado referencias concretas, pero podría estar vinculada con algunas formas de la hechicería asiática. En los rituales de cada una d estas magias se pueden utilizar sahumerios, velas de distintos colores, estrellas de cinco puntas o diversos símbolos místicos; fotos de la persona a curar o a maldecir; ropa, animales, (Gallos, perros, gatos, serpientes, sapos, etc.) aceite, sal, cenizas de muertos, tierra de cementerios, etc.

LA SANIDAD Los hijos de Dios necesitan el don de discernimiento de espíritus para precaverse contra los métodos de curación del ocultismo y de movimientos similares en nuestros días. Es un concepto erróneo como ninguno, considerar que todas las curaciones o todo lo sobrenatural provienen de Dios.

CURACIONES POR EL PODER DE DIOS Y CURACIONES MÁGICAS De Dios Santiago 5:14-16 se produce como respuesta a la oración de fe en y por medio de Jesucristo. Allí obra el Espíritu santo. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

Mágica Es resultado del obrar demoníaco. La fe se traslada a una imagen, a un curandero. A muchos, dentro de un templo, les seduce que oren por ellos ciertas y determinadas personas a las que creen con “mayor poder curativo”. Esto, inexorablemente, está dejando de lado a Dios y es magia, aunque se disfrace de religioso.

De Dios La persona que ora, se somete a la voluntad de Dios.

Mágica Se exige la ayuda de Dios.

De Dios La oración es realizada por un verdadero hijo de Dios.

Mágica Usan los nombres de la Trinidad (Habría que saber cuál trinidad), se dicen palabras bíblicas como ritual: no son nacidos de nuevo; usan oraciones aprendidas. Hay un peligro interno en nuestras propias congregaciones. Ese peligro está latente cuando se utiliza dos frases tales como: “En el nombre de Jesús” o “La sangre de Jesucristo” no ya como expresión de fe y autoridad, sino como muletilla o fórmula de solución. Planteado de ese modo, también es magia.

De Dios La imposición de manos es un símbolo que la persona es un instrumento de Dios.

Mágica La usan para transmitir hechizos o para permitir el ingreso de demonios.

De Dios El aceite no cura, es símbolo del poder del Espíritu Santo. Símbolo además de la sangre de Cristo.

Mágica Sostiene que los elementos en sí, tienen poder, como un talismán. Existe, por ejemplo, en las regiones del interior de Argentina, una vieja creencia que la nuez moscada es poderosa para disminuir la tensión arterial. Asimismo, en Éxodo 15:26 tenemos claramente las condiciones que en la Ley Dios indicó a su pueblo para ser sanado; Él mismo se presenta como “Tu Sanador”.

Éxodo 15: 26 = Y dijo: si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.

Esta expresión traducida como “tu sanador”, es la expresión RAPHA, y significa curar, sanar, reparar, enmendar, restaurar la salud. Su participio ROPHE, (“Aquel que sana”) es la palabra hebrea para “doctor”. El verbo RAPHA, denota principalmente sanidad física. Algunos han tratado de explicar la enseñanza bíblica en cuanto a la sanidad divina, pero todos pueden ver que este versículo habla sobre enfermedades físicas y su cura divina. La primera mención de RAPHA en la Biblia, (Está en Génesis 20:17) se refiere incuestionablemente a la cura de una condición física, así como sucede con las referencias a la sanidad de la lepra y otras enfermedades de la piel. La Escritura es la que afirma: “Yo soy Jehová tu Sanador”.

ACUPUNTURA Será para algunos una causa de asombro y para otros de disgusto, quizás, el hecho de que este tema aparezca aquí. Pero por su origen, conceptos y bases de funcionamiento, no pueden caer en otra clasificación. La acupuntura es de origen chino y tiene varios milenios de vida, aunque el primer libro que la trata en forma sistemática, es el Nei-Ching y apareció unos trescientos años antes de Cristo. No obstante, estuvo muchas veces fuera de la ley en la misma China. En 1955 obtuvo el reconocimiento oficial. Realmente, todo el lejano oriente es afecto a este tipo de medicina. En el siglo XVII llegó también a Europa, aunque reducida a experiencias aisladas hasta mediados del siglo XX. Se estima que entró en Argentina alrededor del año 1934.

Una de las explicaciones más acercadas dice que “los chinos clavaban sus agujas en puntos especiales con el objeto de dirigir la energía. Según ellos, la energía vital, presente en todas partes y que no es otra que la energía cósmica, circula por el organismo a través de conductos llamados “Chings”, y que nosotros en español llamamos Meridianos. Estos meridianos recorren la superficie del cuerpo a lo largo de sus miembros, del tronco y de la cabeza; en su trayectoria se sitúan los puntos. Hecho el diagnóstico, el tratamiento se imponía casi automáticamente; surgían el punto o los puntos que se debían punzar para establecer el equilibrio energético. Esto es así porque, según los chinos, el hombre es “un microcosmos” y como tal, las leyes cósmicas rigen en él igual que en la naturaleza. Creo que por poco que entienda de guerra espiritual ya va tomando conciencia de lo que le estamos informando.

Pero es imposible comprender lo que decimos si no entendemos el significado de energía, que no es cómo podríamos suponer, vigor, fuerza, virtud, eficacia o potencia, sino más bien “la primera manifestación de la creación del universo sensible, la primera manifestación del TAO, una palabra que resulta indefinible. Pero este TAO se divide en dos, en lo que se llama la culminación suprema. Entonces ha nacido la dualidad, ha nacido el universo, ha comenzado el proceso de la creación y de la destrucción, de la vida y de la muerte. Los representantes de esta dualidad son YIN y YANG, formas idénticas pero opuestas a la energía. En consecuencia, una persona se enferma cuando existe desequilibrio en esa energía del universo.

Entonces la acupuntura pretende usar los sobrantes de energía de un tipo y convertirlo en otro, por punzar en ciertos meridianos. Según esta teoría cada órgano está presentado en la superficie de la piel por un meridiano principal en el cual se puede conseguir una determinada acción sobre el trabajo de este órgano, por medio de agujas. La primera literatura china donde aparece el Yin-Yang como formas positivas y negativas de energías, es el libro I-Ching, llamado “Libro de las Mitaciones”, publicado unos mil ochocientos años antes de Cristo. Confucio lo comentó y dio la forma en que existe en el presente. Al comienzo, el libro fue una colección de oráculos utilizados para la adivinación, incluso lo fue para Confucio. Está basado en ocho trigramas en formas de línea horizontal.

El primer trigrama, llamado “Lang Supremo”, se expresa por tres rayas horizontales paralelas que representan el cielo, lo creativo y el padre en el grupo familiar. Luego los otros trigramas se construyen interrumpiendo las rayas horizontales, una por vez, y haciendo combinaciones. Esta es la base de la energía cósmica primaria para un esquema de “funcionalismo” que sirve como base también para el horóscopo chino denominado “I-Ching”. Pero también el Yin-Yang es la base de la energía cósmica en el cual el primero representa al cuerpo y el segundo al alma. Operando sobre esta hipótesis el médico japonés Sakurazawa conocido por Ohsawa, clasificó los alimentos teniendo en cuenta el comportamiento de los elementos Yin-Yang y llegó a ordenarlo de acuerdo con su contenido de sodio y potasio, siendo Yang lo que contiene mayor cantidad de sodio e Yin lo que contiene mayor cantidad de potasio. Para las enfermedades Yin deben ser tratadas con la dieta Yang y viceversa. Su forma dietista se conoce como Dieta Macrobiótica u Ohsawa.

Podríamos continuar estudiando la circulación de la energía por los meridianos, el significado de los vasos maravillosos y sobre todo, el lugar de los puntos chinos, que según la Acupuntura son puntos de comando que tienen idéntica misión que los cinco elementos que veremos seguidamente. Pero creemos que es necesario.  La Acupuntura se basa en buenos consejos generalmente de tipo naturista con creencias sin base científica. Entre tantas creencias está la de los cinco elementos, imposible de abandonar si se desea practicar la Acupuntura con corrección y eficacia. Estos elementos son fuerzas que deciden por sus interrelaciones los acontecimientos en el macro y microcosmos.

Son: madera, fuego, tierra, metal y agua, dispuestos en forma de pentágono o “estrella de cinco puntas” y, según la teoría, todo fenómeno o cosa que existe en la naturaleza puede caer dentro de estos cinco elementos. Es muy difícil ubicar los colores, la música los sentimientos dentro de ellos, pero más difícil resulta aceptar que “la madera genera el fuego, el fuego a  la tierra, la tierra al metal, el metal al agua y el agua a la madera”. Y que cada elemento es, pues, madre del que sigue e hijo del que precede. Este engendrar sucesivo e incesante de uno a otro hace prever un crecimiento ilimitado de los elementos que desequilibrarían las leyes del universo.

Para quienes vemos al universo hecho por la mano de Dios, esta tentativa de invertir el principio bíblico de creación no es más que una suplantación diabólica del Creador, para colocar cinco elementos primarios en su lugar. El mundo ha sido creado para el hombre y no a la inversa. Tampoco surge la humanidad como un subproducto de la creación. Decir que hay “un órgano Yin y una víscera Yang” asignado a cada elemento, como así también un color, un planeta, un tejido, una secreción, un olor, un alimento, etc., es cristianamente inaceptable. La mezcla de astrología, con generación espontánea prescindiendo de dios, las relaciones de reglas de tonificación y sedación deducidas de la relación de los cinco elementos entre sí, la existencia de cinco puntos esenciales en cada meridiano correspondientes a cada uno de los cinco elementos, tampoco tiene explicación en el marco de la ciencia y mucho menos de las Escrituras.

Solamente halla vida en la presencia del ocultismo que ignora al Soberano sea involuntariamente, por ignorancia o voluntariamente con plena convicción. En consecuencia, ningún creyente en Cristo, sincero, verdadero, honesto, que ama la verdad, puede someterse a estas indicaciones sin destruir principios de su fe. Tiene que aceptar directa o indirectamente que el sol gira en torno a la tierra y que “la carrera aparente del sol alrededor de la tierra ha determinado modificaciones energéticas sucesivas y graduales que nos han llegado del Yang Supremo y del Yin Supremo, variaciones que se repiten incesantemente. Que cree y se somete a fuerzas supremas que reemplazan a Dios por los astros, la energía cósmica. Que acepta que esa energía rige su cuerpo, su alma, su interior, su exterior, etc., porque por él circula la energía del sistema planetario. En fin, que es parte integrante de un universo que tiene leyes para él, independientemente de Dios. Cuidado.

ALGUNOS RESULTADOS DE LAS PRÁCTICAS OCULTISTAS Pensamientos suicidas, melancólicos. Desgano o rechazo por la Palabra de Dios. Desgano o rechazo por la oración. Tentaciones de distinto tipo, muy fuertes. Luchas interiores para concurrir a un culto o reunión cristiana. Pensamientos de blasfemias; a veces opresión o posesión demoníaca. Arrebatos de ira sin mucho fundamento; miedos y fobias. Visiones de fantasmas. Oyen ruidos extraños como arrastre de cadenas, golpes, etc. Suelen tener, al momento de su muerte, difíciles y lentas agonías. A la sanidad de enfermedades físicas, siguen alteraciones psíquicas. Aparecen ataduras espirituales que les dificulta aceptar a Cristo como Salvador y Señor. Quien participa del ocultismo ya sea en forma activa o pasiva, recibe peligrosas influencias en su estructura psíquica y recibe también una orientación anticristiana. La facultad de percepción extrasensorial puede desarrollarse con la práctica, pasando a ser, como veremos, una práctica ocultista.

PARAPSICOLOGÍA Esta mal llamada “ciencia” estudia los fenómenos para normales, es decir: los que ocurren más allá de los sentidos, tales como la clarividencia, la telepatía, etc. Una experiencia personal, nada más. No es un don, no hace profeta a la persona. No es algo que se deba cultivar; no se debe procurar tener más de esas evidencias Puede ser importante saber si es una capacidad lograda por herencia familiar para, de esta manera, poder renunciar a ella.

ASTROLOGÍA Esta es una antigua práctica que da por sentado que la posición de las estrellas, el sol, la luna y los planetas, tienen influencias directas sobre las personas y los acontecimientos. Supuestamente el esquema de vida de una persona puede trazarse si se determina la posición de los planetas y las estrellas en el momento mismo de su nacimiento. Es lo que se logra con la llamada Carta Astral. El uso más común de la Astrología, es el horóscopo, cuya base es el Zodíaco, (Que significa “círculo de animales”), y fue inventado por los persas en tiempos del profeta Daniel.

 El zodíaco se divide en doce partes que constituyen los doce signos zodiacales. ¡Como engaña Satanás! Kart Anderson, a fines del siglo pasado, descubrió en sus estudios que los doce signos correspondían a las doce tribus de Israel y también que en Génesis 1:14 dice que Dios puso el sol y la luna como “señal”, y que entonces hay que descubrir esas “señales”… Es anticristiana porque toma a los astros como dioses vivos y busca conocimiento fuera del Dios Soberano. Sin dudas es un neto caso de idolatría manifiesta.

ARTES MARCIALES El estudio sobre este tema es tan amplio y tan extenso que convendría consultar toda la literatura existente de un modo específico y separado de este trabajo, ya que cualquier abreviatura que deseáramos hacer para ahorrar espacios sería contraproducente.

APORTES Transferencia de objetos a través de habitaciones cerradas o de cajas selladas, existiendo penetración de la materia de un modo que trasciende a las leyes físicas. Han existido casos donde, de manera visible, caen piedras dentro de una habitación provenientes del cielorraso sin que este esté deteriorado.

CARTOMANCIA Esta es la predicción del futuro mediante naipes de distintos tipos. Uno de los más difundidos es el que recibe el nombre de Tarot, cuyo significado es “Tablas del destino”. Negativo sencillamente por tratarse de indagar sobre el porvenir.

CLARIVIDENCIA Experiencia ultrasensible de cosas objetivas de las cuales ninguna persona tiene conocimiento sin usar los sentidos conocidos. Así tiene visiones de personas y acontecimientos lejanos en el tiempo y en ubicación. Puede incluir premonición, es decir, declarar acontecimientos que han ocurrido o que van a ocurrir.  No será la primera vez que, ante la desaparición de una persona por cualquier causa, y luego de pasar un período de investigación policial muy prolongado, alguien propone y con éxito, que se consulte a un vidente.

CLARIPATÍA Esto tiene que ver con el diagnóstico de enfermedades mediante fórmulas o procedimientos no normales. Utilizado en gran cantidad por curanderos y manos santas, que en realidad son brujos o cultores de magia negra.

ESCRITURA AUTOMÁTICA En estado de trance la persona escribe palabras, frases o aún cartas, independientemente del raciocinio propio. Pueden ser, por ejemplo, con un léxico que está fuera del conocido por la persona. Se los considera como mensajes “del más allá”…

ENCARNACIONES Lo contrario a “desencarnar”. Son apariciones y desapariciones sobrenaturales de imágenes materiales con relación a un médium espiritista. Se han estudiado y aún fotografiado. Son manifestaciones de diverso grado de morfogénesis teleplástica. Se considera que la energía psíquica se logra materializar. Los médium poderosos, cuando se hallan bajo control demoníaco, envían energía con la cual forman fantasmas humanos y son capaces también de transformar esta energía en formas animales, tales como perros, gatos, sapos o cuerpos humanos con cabeza de animal. Estos animales muerden, arañan o atormentan a sus víctimas. SE dan muchos fenómenos de estos donde se practica magia negra.

HECHICERÍA La Hechicería se basa, fundamentalmente, en presionar con cualquier elemento para que alguien se someta a la voluntad de otro. Fuera del ocultismo, de lo cual estamos tratando aquí, también se ejerce ese tipo de control mediante seducción (Jezabel) o amenazas (Lucifer). En este terreno ocultista, es ejercida por una persona que sabe o pronostica, que predice el futuro; que practica la magia negra mediante fórmulas ocultas; que son capaces de dañar, de curar y hacer “milagros” con poderes demoníacos. Tres actos de la Hechicería, son: a)= Aquelarre: Una reunión, especialmente nocturna, de hechiceros realizada en un día sábado. b)= El Esbat: Esta es una asamblea de doce brujas con un director llamado “diablo”. c)= El Sabat: Esta es una reunión de varios aquelarres.

ÍNCUBOS Y SÉCUBOS Estos don sencillamente demonios de aspecto masculino o femeninos, respectivamente, que tientan y aún realizan actos sexuales con seres humanos. Las experiencias con ellos son tan vívidas, especialmente en sueños, que someten por largo tiempo a personas con carencias afectivas. Se da mayoritariamente en hombres tímidos y mujeres solas por viudez, soltería o divorcios.

JUEGO DE LA COPA – TABLA OUIJA Se hacen papeles con todas las letras del alfabeto y se coloca una copa de licor en el centro. Se hacen preguntas y la copa se mueve hacia distintas letras formando palabras que dan respuesta a lo preguntado. La gente que ignora se impacta ante lo sobrenatural, pero jamás aceptará que es un demonio quien mueve la copa.

LEVITACIONES Se trata de elevación de objetos o personas que aparecen flotando en el aire. En muchas ocasiones se ha comprobado la existencia de objetos que vuelan a través de una habitación. Es una actividad típica de demonios, muy conocida por quienes están en Guerra Espiritual. Pero, atención con esto: Satanás no es creador de nada, así que la levitación es algo que Dios hizo pero que ha sido tergiversado.

MESMERISMO Una persona sana puede cargarse de energía magnética de los campos magnéticos de la tierra y luego, al tocar a la gente enferma, sus manos ejercerían una influencia sanadora. Muy utilizado por el curanderismo.

ONIROMANCIA Predicción del futuro mediante sueños. Hay ejemplos bíblicos que Dios muchas veces ha usado este medio para indicar acontecimientos futuros. Pero resulta indispensable probar los espíritus, cosa que también está recomendada claramente. Algunas personas viven pendientes de sus sueños y sus significados ocultos.

QUIROMANCIA Predicción del futuro mediante la lectura de las líneas de la mano. Esta actividad ocultista, curiosamente, tiene bastante éxito y difusión por haberse presentado bajo connotaciones científicas, cosa que no tiene en absoluto bases que respalden.

RADIESTESIA Capacidad de algunos seres humanos para captar mediante la vara o el péndulo, distintas radiaciones que permiten, por ejemplo, hallar agua, objetos perdidos, etc. La mente de la persona actúa como “radar”, el cual emite ondas que inciden sobre lo investigado y vuelven a él haciendo mover la vara o el péndulo.

TELEKINESIA Movimiento de objetos sin causa física aparente y a distancia. Ejecución de instrumentos musicales por manos invisibles. Muchos cristianos han abonado boletos sumamente costosos para ver a “mentalistas” doblar cucharas de té a distancia sin pensar que pagaban para ver actividad demoníaca.

TELEPATÍA Conocimiento del pensamiento o emisión de pensamientos a otra persona, sin mediar sonido alguno. Con la ayuda de un objeto perteneciente a una persona perdida, se dan datos sobre su estado de salud o paradero. Este fenómeno no afecta psíquicamente: desarrollado como arte produce sometimiento psíquico y espiritual.

VIAJES ASTRALES Estas son experiencias “fuera del cuerpo”. El alma puede separarse del cuerpo y viajar miles de kilómetros en breve tiempo. La separación no sería total (Eso significaría la muerte), sino que el alma sigue unida al cuerpo por lo que se llama “cordón de plata”. Los monjes tibetanos lo practican mucho.

Leer Más

Un Remanente Que Despierta

Es indudable que existe un silencio muy raro en el corazón de muchos creyentes. Un silencio que grita preguntas que nadie se atreve a formular en voz alta. ¿Por qué aquellos que más buscan a Dios, parecen alejarse cada vez más de los lugares en donde se supone que deberían encontrarlo? ¿Por qué los que arden con fe genuina, terminan apartándose de las estructuras que prometían acercarlos al Padre? Si alguna vez has sentido este conflicto interno, si has experimentado esa tensión entre tu hambre espiritual y la realidad de lo que encuentras entre cuatro paredes religiosas, entonces necesitas leer lo que está a punto de revelarse aquí.

La Escritura nos advierte, en 2 Corintios 11:14: Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Esto te deja muy en claro que hay un adversario (Eso significa el nombre Satanás), que sabe disfrazarse como mensajero de luz. O sea que no todo lo que resplandece con apariencia sagrada, proviene verdaderamente del trono celestial. Y que es precisamente aquí donde comienza el despertar de unos pocos a los que podríamos llamar de mil maneras distintas, pero que a mí se me ocurre rotular como Remanente, no sé si tan santo, pero si apartado de toda religiosidad inocua.

En suma; gente como tú o yo que vive hoy ese momento doloroso pero necesario, donde los ojos del espíritu se abren y comienzan a distinguir entre la tradición humana y la verdad divina. Hay un pasaje que raramente se predica desde los púlpitos modernos. En el evangelio según Juan 4:23 el Maestro de todos los maestros declara algo revolucionario: Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores les rendirán culto al Padre en Espíritu y en verdad. Porque ciertamente a los tales, el Padre busca que le adoren. Observa con atención estas palabras: no dice que los verdaderos adoradores se congregarán en un edificio específico. No menciona estructuras organizacionales ni jerarquías religiosas.

Habla de Espíritu, habla de la verdad, habla de una dimensión de adoración que trasciende completamente lo institucional. Este Remanente vendrían a ser aquellos a los que Pedro se refiere en 1 Pedro 2:9 cuando dice: Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; Gente que, en función y razón de esto, comienzan a experimentar un fenómeno inquietante. Mientras más profundizan en las escrituras, mientras más tiempo pasan en intimidad genuina con el Espíritu Santo, más evidente se vuelve la brecha entre lo que el Mesías enseñó y lo que la religiosidad contemporánea lleva a la práctica.

Y quiero ser concreto y preciso. Esta no es en absoluto una crítica nacida desde la amargura o la rebeldía. Es un discernimiento espiritual que emerge cuando la palabra viva comienza a iluminar la sombra de lo meramente tradicional. Piensa en esto por un momento. El Cordero de Dios, durante su ministerio terrenal, pasó la mayor parte de su tiempo fuera de las sinagogas. Caminó por las colinas de Galilea, enseñó junto al mar, compartió el pan en hogares humildes, tocó a los marginados en las calles polvorientas. Sus confrontaciones más intensas no fueron con los pecadores declarados, sino con los líderes religiosos de su época.

Con los escribas, los fariseos, aquellos que ocupaban las primeras sillas en las sinagogas y se envolvían en largas túnicas de piedad aparente. ¿Por qué? Porque habían convertido la fe viva en un sistema de control, habían transformado la gracia en una carga, habían hecho del templo una cueva de mercaderes, cuando debía ser casa de oración para todas las naciones. La realidad incómoda, es esta. Muchos de este Remanente se alejan, precisamente porque han encontrado algo más auténtico. Han descubierto que la relación con el Padre no requiere intermediarios humanos más allá del único mediador, Cristo Jesús.

Esto es lo que afirma Pablo en 1 Timoteo 2:5,: Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, Y a partir de esto, ellos han experimentado el poder transformador de sentarse a solas con las escrituras, permitiendo que el mismo Espíritu que inspiró esas palabras las ilumine en sus corazones. Y en ese encuentro personal, algo irreversible sucede, la dependencia se transfiere de lo visible a lo invisible, de lo temporal a lo eterno, de la institución al Rey de Reyes. Escucha con el oído del espíritu esta verdad penetrante. En 1 Juan 2:27, encontramos una promesa extraordinaria: Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe.

Ahora bien; esto no significa que debamos despreciar a los maestros verdaderos, ni rechazar toda forma de instrucción que se nos ofrezca. Lo que sí significa, es que nuestra dependencia última no debe descansar sobre la sabiduría humana, sino sobre la revelación directa del Espíritu Santo que mora en nosotros. El Remanente entiende esto no como una teoría, sino como una sólida experiencia vivida. Han probado y han visto que el Señor es bueno, tal como clama el salmista David en el salmo 34:8, donde dice: Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él.

Pero justamente aquí viene la parte que incomoda a muchos. Cuando un creyente genuino comienza a crecer en discernimiento espiritual, inevitablemente comenzará a notar ciertas cosas. Notará como, en muchos lugares, la predicación se ha convertido en simple entretenimiento con barniz religioso. Notará como la adoración auténtica, ha sido reemplazada por espectáculos emocionales cuidadosamente orquestados. Notará como la doctrina sólida ha dado paso a mensajes motivacionales que cosquillean los oídos, pero no transforman corazones.

Notará, con dolor en el alma, como la prosperidad material se predica más que la cruz o el mismísimo Reino, cómo el éxito temporal se exalta más que la santidad y como la cantidad de asistentes a un templo o salón, importa más que la calidad de discípulos formados. Y entonces aquí está la gran encrucijada. ¿Qué hace un creyente fiel y genuino cuando reconoce estas realidades? Algunos las intentan reformar desde adentro, con esperanza y con paciencia. Otros, después de años de esfuerzo infructuoso, deciden que es hora de escuchar un llamado diferente.

No un llamado a la apostasía ni al aislamiento orgulloso, sino un llamado a regresar a lo esencial, a volver a las raíces de la fe apostólica, donde la comunión sucedía en los hogares, como describe el Libro de los Hechos 2:46. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, Cada día, no una vez por semana. Y un templo que no se parecía en nada a los actuales. Un sitio muy especial donde no había plataformas ni reflectores, sólo hermanos y hermanas compartiendo la vida bajo el señorío del resucitado.

Déjame llevarte más profundo aún. En el evangelio según Mateo 27:51, ocurre algo de significado cósmico en el momento de la muerte de Jesús. Dice: Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. De arriba abajo, dice. No de abajo hacia arriba, como si fuera obra humana, sino descendiendo desde el cielo mismo. ¿Comprendes la magnitud de este símbolo? Durante siglos, ese velo había separado al pueblo del Lugar Santísimo, donde habitaba la presencia de Dios.  Sólo el Sumo Sacerdote podía entrar, una vez al año, con sangre de animales.

Pero, cuando el Cordero perfecto derramó su sangre, ese velo fue destruido para siempre. El acceso quedó abierto, sin guardias, sin requisitos religiosos, sin membresías ni credenciales eclesiásticas. Simplemente fe en la obra consumada del calvario. El Remanente del Siglo XXI del que venimos hablando, comprende esto en lo más profundo de su ser. Ellos entienden que ahora todos podemos acercarnos con confianza al trono de la gracia, como declara la carta a los Hebreos 4:16: Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. ¿Los ministros? ¿Los líderes? No parece decir eso. Parece decir: TODOS.

No necesitamos pasar por ningún sistema humano, no necesitamos obtener permiso de ninguna jerarquía terrenal. El camino está abierto, y este entendimiento, lejos de producir orgullo, genera una humildad tremenda. Porque reconocer que tenemos acceso directo al Padre, significa también asumir la responsabilidad completa de nuestra vida espiritual. No podemos culpar a ningún pastor si fallamos en lo más obvio o, incluso, hasta grosero. No podemos escondernos detrás de ninguna organización si nos desviamos. Estamos desnudos y expuestos ante aquel cuyos ojos son fuego consumidor.

Ahora bien, es importante aclarar algo fundamental para evitar malos entendidos. Alejarse de las estructuras religiosas problemáticas, no significa rechazar toda forma de comunión. No, de ninguna manera. El escritor de la carta los Hebreos nos exhorta, en 10:24 cuando expresa: Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; A ver; La fe cristiana nunca fue diseñada para vivirse en aislamiento total. Fuimos creados para la comunidad, para el cuerpo, pero hay una diferencia abismal entre la comunión genuina y la mera asistencia religiosa.

La comunión verdadera puede ocurrir con dos o tres reunidos en una sala modesta, con corazones y biblias abiertas, buscando juntos como suele decirse a veces pomposamente, el rostro del Altísimo. Jesús mismo lo prometió en Mateo 18:20 cuando dijo: Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. ¿Tu biblia dice lo mismo que la mía? Reunidos en Su Nombre, no en el de un credo, un líder o una denominación. Y no es necesario aclararlo, pero es evidente que no especificó que debía ser en un edificio consagrado ni bajo la supervisión de una autoridad religiosa oficial. Sólo dijo ¡En su nombre!

Con su autoridad, para su gloria. El Remanente del cual estamos hablando, está redescubriendo esta verdad libertadora. Ellos, de alguna manera, están volviendo a sus hogares y transformándolos en santuarios. La mesa del comedor se convierte en altar de comunión. La sala se transforma en aulas donde se estudian las profundidades de la escritura. La cocina se vuelve lugar de servicio, donde se prepara alimento tanto físico como espiritual para bendecir a otros. Y en estos espacios sencillos, despojados de toda pretensión religiosa, el Espíritu Santo se mueve con una libertad y un poder que a veces supera lo que ocurre en servicios elaborados y costosos.

 Permíteme ahora compartirte algo que los teólogos reformados entendieron claramente hace siglos. La doctrina del sacerdocio universal de los creyentes, basada 1 Pedro 2:9, donde nuevamente leemos: Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; Esto significa que cada hijo o hija de Dios, regenerado por el Espíritu mediante la fe en Cristo, tiene autoridad espiritual. No una autoridad para dominar sobre otros, sino una autoridad para ministrar, para orar, para enseñar lo que han aprendido, para ejercer los dones que el Espíritu distribuye según su voluntad soberana.

No existe una clase clerical superior en el Nuevo Pacto, todos somos hermanos. Como Jesús enfatiza en Mateo 23:8:, Pero vosotros no os dejéis llamar Rabí, porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Sin embargo, el sistema religioso institucionalizado, a menudo contradice esto. Crea jerarquías, establece niveles de acceso a Dios, genera dependencia psicológica y espiritual, donde los laicos se sienten incompetentes para leer la biblia por sí mismos. Incapaces de orar sin un mediador humano, desautorizados para compartir el evangelio sin un título oficial.

Y cuando este Remanente comienza a cuestionar estas estructuras a la luz de las escrituras, frecuentemente son etiquetados como rebeldes, orgullosos o engañados.  Pero la historia demuestra que los verdaderos reformadores, aquellos que llamaron a la iglesia de regreso a la palabra, siempre fueron inicialmente rechazados por el establishment religioso de su tiempo. Considera la oración, ese diálogo sagrado entre el alma y su creador. En el evangelio según Mateo 6:6, el Señor enseña algo radical para su contexto cultural. Más tú, cuando ores, entra en tu aposento y, cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto.

Secreto, intimidad sin audiencia humana, sin performance religiosa, sólo tú y Él. Los fariseos oraban en las esquinas, para ser vistos. El Remanente ora en lo oculto para ser transformados.  Y esta diferencia no es superficial, es fundamental, porque revela donde realmente está puesta la confianza, si en la aprobación de los hombres o en la comunión con Dios. La oración genuina no necesita vocabulario religioso sofisticado. David, el salmista conforme al corazón de Dios, derramaba su alma con palabras crudas y honestas, lágrimas, gritos, confesiones, preguntas, dudas expresadas con transparencia brutal.

Puedes leer los salmos 22 o el 88 si es que quieres ver qué tipo de oración agrada al Padre. No son palabras pulidas para impresionar, son el clamor visceral que confía lo suficiente como para ser completamente vulnerable. Ese Remanente del que venimos hablando está recuperando esta autenticidad en su vida de oración. Ya no necesitan que alguien ore por ellos como si no tuvieran acceso directo. Saben que tienen un Sumo Sacerdote que intercede continuamente, como afirma Hebreos 7:24-25, Mas este, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.

Y saben que el Espíritu mismo intercede por ellos con gemidos indecibles cuando ni siquiera encuentran las palabras. Según Romanos 8:26: Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Ahora bien; hablemos de algo que genera controversia, pero que debe ser abordado con honestidad escritural. La cuestión de la autoridad espiritual. ¿Quién tiene autoridad para enseñar? ¿Quién puede arrogarse interpretar las escrituras de manera correcta?

 Las estructuras institucionales, generalmente responden que están habilitados para hacerlo sólo aquellos con una educación formal, una ordenación oficial y un reconocimiento denominacional. Pero la escritura lo que cuenta, es una historia diferente. Los apóstoles originales eran pescadores, recaudadores de impuestos, celotes, hombres sin preparación teológica formal. Esto se confirma en Hechos 4:13; Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús. Se maravillaban. Me pregunto cuántos, hoy, podrían maravillarse con alguno de nosotros.

¿Qué los hacía diferentes? Sólo un punto clave: habían estado con Jesús. Esa era su credencial. No un diploma, no una ordenación humana, simplemente el haber pasado tiempo precioso en la presencia del Señor. Y esto de modo literal, no simbólico, ni como parte de nuestra fraseología religiosa. El Remanente de este siglo está redescubriendo que la verdadera autoridad espiritual, fluye de la intimidad con Cristo y del conocimiento profundo de su palabra. Sí, los maestros dotados por el Espíritu son valiosos. Si, aquellos con entrenamiento teológico sólido, pueden ser de gran bendición. Nadie osaría poner en duda eso.

Pero cuidado, el don de la enseñanza no es monopolio de una clase profesional. El Espíritu sopla donde quiere. Como le dijo Jesús a Nicodemo en Juan 3:8, El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. A lo largo de la historia del pueblo de Dios, Él ha levantado voces proféticas desde los lugares más inesperados. Pastores de ovejas, como David y Amós. Una reina como Ester. Un copero como Nehemías. Mujeres como Débora y Priscila. El Reino de Dios opera bajo principios que desafían constantemente las jerarquías y las expectativas humanas.

Déjame llevarte ahora a una verdad que tal vez sea la más liberadora de todas. El evangelio, la buena noticia de salvación por gracia mediante la fe, no necesita ser empaquetado en programas institucionales para ser efectivo. Rn Romanos 1:16, Pablo declara que el evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Poder de Dios, no poder de una institución, no poder de un sistema. Ni siquiera poder de un determinado y único credo.  Poder inherente en el mensaje mismo, cuando es proclamado con fe y en la unción del Espíritu.

Allí es donde el Remanente comprende que pueden ser portadores de este evangelio, donde quiera que vayan. Sin crear una nueva religión, ni un nuevo grupo selecto. Pueden hacerlo en sus trabajos, en sus vecindarios, en sus barrios, como decimos aquí, en conversaciones casuales con gente casual, porque siempre es aquello que el Espíritu dirige sobrenaturalmente. La evangelización más efectiva, históricamente, no ha ocurrido a través de campañas masivas organizadas desde arriba, sino a través de creyentes comunes, compartiendo su testimonio con otros en el contexto de relaciones auténticas.

La expansión explosiva de la fe en el primer siglo, ocurrió sin edificios dedicados, sin presupuestos multimillonarios, sin tecnología moderna. ¿Y qué era lo que tenían? ¡Tenían el poder del Espíritu Santo! Tenían un mensaje que transformaba vidas, tenían amor genuino los unos por los otros, que hacía que el mundo observador dijera: ¡Miren como se aman! Y ese amor no era actuado en servicios dominicales, era vivido diariamente en la comunidad. Que se entienda de una vez y para siempre. La iglesia nació para ser vista cotidianamente por el mundo incrédulo, no para encerrarse semanalmente entre cuatro paredes.

Ahora permíteme abordar algo delicado, pero crucial. Estoy refiriéndome a la cuestión de la generosidad y las ofrendas. ¿Cuántos que hoy constituyen ese Remanente del que estamos hablando, han sido manipulados por enseñanzas distorsionadas sobre la prosperidad? O con amenazas de maldición si no diezman, con promesas de retorno financiero garantizado si siembran una semilla de fe. Pero escucha la claridad de 2 Corintios 9:7: Cada uno dé como propuso en su corazón. No con tristeza ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre.

Propuso en su corazón, dice. No bajo coacción, no bajo manipulación emocional, no bajo amenaza espiritual, desde el corazón, guiado por el Espíritu, con gozo. El Remanente está aprendiendo que la verdadera generosidad, trasciende directamente el acto de depositar dinero en una ofrenda institucional. Es el plato de comida preparado para un vecino necesitado. Es el tiempo invertido escuchando a alguien en crisis. Es la hospitalidad que abre puertas y corazones. Es el dar sin esperar nada a cambio. Siguiendo el ejemplo del Señor que dijo en Mateo 10:8: De gracia recibisteis, dad de gracia.

 Y cuando esta generosidad fluye naturalmente del amor de Cristo derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, según Romanos 5:5 no hay carga, sólo hay alegría. Pablo dice: y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Esto es la alegría de participar en la obra redentora de Dios en el mundo. Ahora bien; llegamos a un punto que requiere sabiduría y equilibrio. No todo alejamiento de estructuras institucionales es saludable. ¿Por qué?

Porque hay quienes se apartan impulsados por heridas no sanadas, por amarguras no resueltas, por orgullos disfrazados de espiritualidad. Hay quienes rechazan toda forma de contenidos y leyes congregacionales y terminan en desvíos serios, porque rechazaron toda voz que pudiera corregirlos. Esto no es lo que estamos describiendo. Este Remanente del que te estoy hablando no se aleja hacia el aislamiento orgulloso ni hacia la autosuficiencia arrogante. Se aleja hacia una dependencia más profunda de Cristo y hacia formas de comunión más auténticas y escriturales.

Proverbios 18:1, advierte que quien se aísla busca su propio deseo y, contra todo consejo, se encoleriza, monta en santa ira. Puntualmente, dice: Su deseo busca el que se desvía, Y se entremete en todo negocio. La soledad espiritual elegida por rebeldía, es peligrosa, peo hay otro tipo de soledad. Es la del profeta en el desierto, la del apóstol exiliado en Patmos, la del reformador que debe pararse solo porque la verdad así lo exige. Esta soledad no es buscada por preferencia, sino aceptada por obediencia. Y, aún en esa soledad, nunca estamos verdaderamente solos.

Porque el Emanuel, Dios con nosotros, ha prometido que jamás nos dejará ni nos abandonará, como declara Hebreos 13:5. El Remanente también está redescubriendo el poder de las escrituras, sin filtros interpretativos controlados. Por siglos, la antigua iglesia institucional y tradicional mantuvo la biblia fuera del alcance de la gente común. Se decía que era peligroso que personas no educadas leyeran la palabra por sí mismas, que necesitaban que el clero les dijera qué significaba lo que estaban leyendo. Pero cuando la reforma protestante puso las escrituras en manos del pueblo, una explosión de fe genuina sacudió al mundo.

¿Por qué? Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, como dice en Hebreos 4:12. No necesita que la religión la haga relevante, ya lo es. Es más cortante que toda espada de dos filos y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Cuando un creyente se sienta regularmente con las escrituras, permitiendo que el Espíritu Santo ilumine su comprensión, algo transformador comienza a ocurrir. Eso, si no se entra en lo que podría verse como una nueva iglesia institucional y tradicional que, al igual que la antigua, se ve a sí misma como propietaria de Dios y de sus mandatos.

Lo cierto es que, cuando comienzas a permitirle al Espíritu revelarte lo que tiene para ti, las escamas religiosas se te caen de los ojos, las tradiciones humanas se distinguen claramente de los mandamientos divinos, la voz del buen pastor se vuelve inconfundible en medio del ruido religioso y esta persona ya no puede ser fácilmente manipulada por enseñanzas que suenan piadosas pero que contradicen la revelación escrita. Como lo podemos ver en Hechos 17:11, Examina todo a la luz de las escrituras para ver si estas cosas son así. O sea que si yo me ofendo si tú buscas confirmar con tu biblia lo que te estoy diciendo, yo estoy en desobediencia, aunque me muestre como una enorme autoridad fuera de serie.

Permíteme ahora preguntarte algo directamente. ¿Alguna vez has experimentado ese momento en el que un versículo que habías leído cientos de veces de repente cobra vida y te habla con una claridad que traviesa toda tu situación actual? Ese instante en el que sabes, con certeza absoluta, que el Espíritu Santo te está comunicando algo específicamente a través de la palabra. Seguramente que si te pudiera dar un espacio podrías escribir no menos de tres o cuatro cosas en donde el Espíritu te habló directamente de modo tal que no te quedaron dudas. Recuerda que estos testimonios edifican a toda una comunidad. Y recuerda también que servimos a un Dios vivo que todavía habla, y habla mucho y bien.

Volviendo a nuestro tema central, hay otra razón profunda por la cual este Remanente se aleja de ciertos espacios religiosos. Han comenzado a entender la naturaleza del Reino de Dios de manera diferente. El Señor enseñó que el Reino de Dios no viene con advertencia. En Lucas 17:20, dice: No dirán helo aquí o helo allí, porque he aquí el Reino de Dios está entre vosotros. Entre vosotros, no en edificios, no en organizaciones, no en sistemas, sino dentro de aquellos que han nacido de nuevo por el Espíritu. El Reino es una realidad espiritual invisible que se manifiesta visiblemente a través de vidas transformadas.

Entre otras particularidades, el Remanente está compuesto por gente que está cansada de jugar a la iglesia. Cansada de la apariencia de piedad que niega su eficacia.  Como advierte Pablo en 2 Timoteo 3:5: anhelan sustancia, no sombra. Quieren la cruz con su llamado al sacrificio, no un evangelio diluido que promete nada más que comodidad. Desean el fuego purificador del Espíritu, no el calor emocional de experiencias manufacturadas. Y cuando no encuentran esto en las estructuras, buscan en otro lugar. O, mejor dicho, más que en otro lugar, que difícilmente lo hay, lo buscan de otra manera.

Regresan a lo esencial, a lo fundamental, a lo apostólico. Considera también cómo el Remanente está redescubriendo, asimismo, la suficiencia de Cristo. En Colosenses 2:10, Pablo declara que, en Él, estáis completos. Completos. No necesitados de sistemas humanos para alcanzar madurez espiritual. No dependientes de programas para crecer en santidad. Cristo es suficiente. Su obra es completa. Su provisión es total. Esta comprensión libera a los creyentes de la esclavitud sutil de pensar que necesitan estar conectados a una organización religiosa específica para para tener favor con Dios o para ser espiritualmente efectivos.

Pero mucho cuidado de entender esto de manera torcida, porque esto no significa rechazar toda forma de orden o estructura. Pablo mismo establece que todo se haga decentemente y en orden, como lo dice en 1 Corintios 14:40. Pero hay una gran diferencia entre el orden orgánico que facilita la edificación mutua y un sistema burocrático que sofoca al Espíritu. El Remanente está aprendiendo a discernir esta diferencia. Está creando o uniéndose a comunidades más pequeñas, más flexibles, más relacionales, donde el énfasis está en conocerse profundamente unos a otros y no en mantener a una institución funcionando.

Hay también una dimensión profética en este movimiento de alejamiento. A lo largo de la historia bíblica, Dios repetidamente ha llamado a un Remanente por fuera de sistemas religiosos corrompidos. Llamó a Abraham fuera de Ur de Caldea. Llamó a Israel fuera de Egipto. Los profetas constantemente llamaron al pueblo de regreso a la pureza de su pacto, cuando la religión se había vuelto vacía de contenido real. Juan el Bautista preparó el camino del Señor desde el desierto, por fuera del establishment religioso de Jerusalén.

 El Mesías mismo fue rechazado por el sistema religioso de su tiempo. Y la iglesia primitiva nació en hogares y catacumbas, no en catedrales. Entonces, cuando vemos a este Remanente contemporáneo alejándose de estructuras institucionales, podría ser que el Espíritu esté orquestando algo profético, podría ser un llamado al regreso a la simplicidad y pureza del primer amor. Efesios 2:4-5, contiene una advertencia que resuena poderosamente. Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de donde has caído y arrepiéntete.

El primer amor era apasionado, sin cálculos, totalmente entregado, ¿Verdad? ¿Cuánta de la actividad religiosa moderna está impulsada por ese primer amor, en contraposición con la obligación, la tradición o, incluso, el interés propio? Los hombres y mujeres de ese Remanente están haciendo preguntas difíciles. ¿Para qué existe esta estructura? ¿A quién sirve, realmente? ¿Está produciendo discípulos genuinos de Cristo o simplemente consumidores de servicios religiosos? ¿Se está predicando el evangelio del Reino o un evangelio reducido a técnicas para una vida mejor?

Y cuando las respuestas honestas a estas preguntas revelan desviación del patrón del Nuevo Testamento, este Remanente Despierto enfrenta una decisión. ¿Permanecemos intentando reformar algo que tal vez el Espíritu ya no está respaldando? ¿O respondemos el llamado a salir, como en 2 Corintios 6:17? Salid en medio de ellos y apartaos, dice el Señor. Este versículo no es un llamado al sectarismo ni al legalismo farisaico, es un llamado a la santidad, a la separación del mundo y de la mundanalidad que puede infiltrarse, incluso, en contextos religiosos.

Y aquí está la paradoja hermosa. Los que se alejan de la religión organizada, a menudo se acercan más a Dios. Los que sueltan la seguridad de las estructuras humanas, descubren la suficiencia de la gracia divina. Los que pierden su lugar en el sistema, encuentran su identidad en Cristo de maneras más profundas que nunca antes. Es importante también reconocer que este proceso de alejamiento, frecuentemente viene acompañado de dolor genuino. No es fácil dejar comunidades donde has invertido años. No es simple alejarte de relaciones significativas.

No es cómodo ni agradable ser malentendido, criticado o incluso demonizado por aquellos que no comprenden tu trayectoria espiritual. Muchos de estos miembros de ese Remanente atraviesan lo que podríamos llamar un desierto, un tiempo de soledad y prueba similar a la que el Señor experimentó después de su bautismo. Pero es precisamente en el desierto donde Dios, a menudo, hace su obra más profunda. Es allí donde quitamos las distracciones y escuchamos su voz con mayor claridad. Es allí donde nuestra fe es refinada como oro en el fuego.

Según 1 Pedro 1:7, durante este tiempo de transición, aprendemos verdades fundamentales sobre la naturaleza de la fe. Aprendemos que la adoración no requiere música profesional ni tecnología de punta. Un corazón quebrantado cantando un himno a capella, puede ser más agradable al Padre que la producción más elaborada si en ella falta la sinceridad. Aprendemos que la enseñanza más renovadora puede provenir de una conversación honesta sobre un pasaje de la escritura con un hermano alrededor de una mesa y no necesariamente de un sermón pulido desde un púlpito.

 Aprendemos que el ministerio más efectivo, a menudo, es el acto más silencioso de servicio que nadie ve, excepto aquel cuyos ojos lo ven todo. Hay también una dimensión de esto relacionada con la autoridad espiritual mal entendida. Mucha gente ha sido enseñada que deben someterse incuestionablemente a líderes religiosos citando Hebreos 13:17 cuyo texto dice: Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

Pero este versículo debe entenderse en el contexto completo del Nuevo Testamento. Porque los líderes descriptos en el Nuevo Pacto son siervos, no señores. El mismo Jesús lavó los pies de los discípulos y declaró en Mateo 20:26: Más entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor.  La autoridad legítima en el Reino de Dios, se reconoce por su fruto, no por sus títulos. Se valida por el carácter semejante a Cristo, no por credenciales institucionales. Y cuando alguien en posición de liderazgo comienza a ejercer control manipulador, a demandar lealtad personal en lugar de fidelidad a Cristo, a enriquecerse del rebaño en lugar de alimentarlo, este Remanente reconoce estas señales como advertencias.

No son rebeldes por alejarse de tal liderazgo, son obedientes al mandato de probar los espíritus, como instruye 1 Juan 4:1. El Remanente también está redescubriendo la belleza de la sencillez en la práctica de su fe, en un mundo donde los servicios religiosos se han vuelto cada vez más elaborados, con producciones que rivalizan con conciertos seculares y mensajes diseñados para viralizar en redes sociales. Hay algo profundamente contracultural en reunirse simplemente para orar, leer la palabra juntos, compartir testimonios de la fidelidad de Dios y partir el pan en memoria del sacrificio del Cordero.

Esta sencillez no es pobreza espiritual, es riqueza concentrada, es volver a lo que realmente importa. Considera las palabras del salmista en el salmo 42:1: Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Esta es la sed que caracteriza al Remanente que está despertando. No sed de entretenimiento religioso, no sed de experiencias emocionales pasajeras. Sed de Dios mismo. Y esta sed no se sacia con más programas, más actividades o más eventos, se sacia únicamente con su presencia.

Y su presencia no está limitada a ningún edificio ni controlada por ninguna organización humana. Está disponible para todo aquel que lo busca con todo su corazón. Ahora bien; hablemos sobre algo que frecuentemente genera confusión. Algunos me preguntarán: Pero Néstor, ¿acaso la escritura no nos manda a no dejar de congregarnos como algunos tienen por costumbre? Si, eso es lo que dice, efectivamente, en Hebreos 10:25. Absolutamente sí, pero aquí está la clave: congregarse no es sinónimo de asistir a servicios institucionales. Congregarse significa reunirse, juntarse, tener comunión unos con otros.

Y esto puede ocurrir. De hecho, ya ha ocurrido a lo largo de toda la historia de la iglesia en contextos muy diversos.  En hogares, en campos abiertos, en prisiones, en catacumbas. Lo que importa no es el lugar ni la estructura, sino la realidad espiritual de creyentes reunidos en Cristo, edificándose mutuamente en amor. O sea que este Remanente no está abandonando la comunión, está abandonando la falsificación de la comunión. Está dejando atrás los espacios donde se los trataba como espectadores pasivos en lugar de hacerlo como lo que eran: sacerdotes activos.

Están saliendo de entornos donde su valor se medía conforme a su contribución financiera o a su disponibilidad para servir en programas, no por su identidad como hijos amados de Dios. Y también están buscando o creando espacios donde puedan ser conocidos verdaderamente, no superficialmente. Donde puedan confesar sus luchas, sin temor a ser juzgados. Donde puedan crecer en santidad rodeados de hermanos que los aman lo suficiente como para hablar verdad en sus vidas. Hay una profundidad de comunión que sólo es posible en grupos más pequeños e íntimos.

El Señor mismo modeló esto, no es un invento nuestro. Porque Él tenía las multitudes, si, pero su inversión principal no fue con toda esa muchedumbre, sino que fue en doce hombres. Y fíjate que, aún dentro de ese círculo, tenía aún otro círculo más íntimo de tres personas: Pedro, Santiago y Juan. No porque amara a algunos más que a otros, sino porque la intimidad genuina tiene límites prácticos. No puedes conocer profundamente a centenares de personas, pero puedes conocer profundamente a unos pocos. Y cuando esos pocos están unidos en Cristo, caminando juntos en fe, rindiendo cuentas unos a otros, llorando juntos, celebrando juntos, orando juntos, estudiando juntos, sirviendo juntos, esto es la iglesia en su expresión más pura y poderosa.

Déjame llevarte ahora a algo que tal vez sea el corazón, la base, el fundamento central de todo este asunto. El Remanente que está despertando, está experimentando un cambio de paradigmas en su comprensión de lo que significa ser la iglesia. Durante siglos, el modelo dominante ha sido: la iglesia es un lugar al que vas. Pero el Nuevo Testamento revela algo diferente: la iglesia es lo que eres. Eres templo del Espíritu Santo, como declara 1 Corintios 6:19. Junto con otros creyentes, eres edificio de Dios, como afirma 1 Corintios 3:9. No vas a la iglesia, ERES la iglesia.

Y esta simple pero profunda corrección de entendimiento, lo cambia todo. Si eres la iglesia, entonces donde quiera que vas, la iglesia va contigo. Tu lugar de trabajo se convierte en campo misionero. Tu vecindario, el rioba como dice nuestro lunfardo que ama hablar al vesre, es decir al revés, eso se convierte en tu parroquia. Tus conversaciones cotidianas se transforman en oportunidades para testificar. Tu hogar se convierte en centro de ministerio. Ya no estás esperando que la institución haga el trabajo del Reino. Tú eres el agente del Reino. Eres embajador de Cristo, como dice 2 Corintios 5:20.

Y esta embajada no requiere aprobación institucional. Fue comisionada directamente por el Rey de reyes, cuando dijo: toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos en todas las naciones. Eso es lo que se lee en Mateo 28:18-19. O sea que este Remanente se está tomando muy en serio esta gran comisión. No están esperando que alguien organice un evento evangelístico. Están compartiendo el evangelio naturalmente en el flujo de sus vidas. No están esperando que la institución desarrolle un programa de discipulado. Están invirtiendo en las vidas de otros.

Modelando, de alguna manera, lo que significa seguir a Cristo, tal como pablo instruyó a Timoteo en 2 Timoteo 2:2: Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Ahora bien; es crucial enfatizar que este movimiento de alejamiento de estructuras institucionales, no es uniforme ni monolítico.  Algunos hombres y mujeres permanecen en iglesias institucionales y trabajan como si fueran levadura, desde adentro, siendo sal y luz, llamando a la reforma y al arrepentimiento cuando es necesario.

Otros encuentran iglesias más pequeñas que, aunque organizadas, mantienen su enfoque en lo esencial y no han caído en los excesos que caracterizan a muchas mega estructuras. Y otros más están planeando nuevas expresiones de comunidad cristiana que son más orgánicas, relacionales y descentralizadas. Lo que une a todos estos componentes de ese Remanente, no es su respuesta específica al sistema, sino su compromiso inquebrantable con Cristo y con su palabra. Están determinados a seguir al Cordero donde quiera que vaya, como describe Apocalipsis 14:4.

Y si esto significa nadar contra la corriente de la religiosidad popular; si significa ser malentendidos incluso por otros creyentes, si significa caminar un sendero más solitario y difícil, están dispuestos a pagar ese precio. Porque han probado algo auténtico y ya no pueden conformarse con imitaciones. Hay también un elemento escatológico en todo esto que no podemos ignorar. Las escrituras profetizan que en los últimos tiempos habrá apostasía, como advierte 2 Tesalonicenses 2:3. Habrá falsos maestros que introducirán herejías destructoras, según 2 Pedro 2:1. Habrá un tiempo en donde no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias pasiones.

Como predice 2 Timoteo 4:3-4.  ¿Podría ser que estamos viendo el cumplimiento de estas profecías en nuestros días? El Remanente está observando como doctrinas extrañas se han infiltrado en lugares que antes eran sólidos. Como el evangelio de la prosperidad ha reemplazado el evangelio de la cruz en incontables púlpitos. Como la teología del dominio y el triunfalismo, han desplazado la teología del sufrimiento redentor y la perseverancia. Como el sincretismo con la cultura secular ha diluido la distintividad del llamado cristiano.

Y en respuestas a estas desviaciones, el espíritu está llamando a un Remanente a mantenerse firme en la fe una vez dada a los santos, como exhorta Judas 3. Este Remanente no se caracteriza por su visibilidad ni por su influencia institucional. De hecho, pueden ser completamente desconocidos en los círculos religiosos prominentes, pero son conocidos en el cielo. Sus nombres están escritos en el Libro de la Vida del Cordero y están cumpliendo el propósito para el cual fueron llamados. Ser testigos fieles en medio de una generación torcida y perversa, como describe Filipenses 2:15, entre la cual resplandecen como luminares en el mundo.

Permíteme también abordar el tema del sufrimiento, porque esto es parte integral de la experiencia de muchos miembros de ese Remanente mencionado, que se han alejado de estructuras religiosas. No sólo enfrentan la incomprensión y el rechazo de la comunidad religiosa que dejaron atrás, sino que también pueden experimentar un sentido de duelo por lo que perdieron, incluso si lo que dejaron no era saludable. Este duelo es legítimo. Es normal extrañar la familiaridad, la comodidad, el sentido de pertenencia, incluso cuando sabemos que dejarlo atrás fue lo correcto.

Pero en medio de este sufrimiento, hay una promesa preciosa. En Mateo 5:10-11, el Señor dice: Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os insulten y os persigan y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande.  El sufrimiento por causa de la verdad, no es señal de que te has equivocado. A menudo es una confirmación de que estás en el camino correcto. Quienes constituyen ese Remanente también están redescubriendo algo que la iglesia primitiva sabía bien.

El verdadero poder espiritual no viene a través de estructuras humanas impresionantes, sino a través de la debilidad humana donde la fuerza de Dios se perfecciona. Pablo aprendió esta lección cuando el Señor le dijo, en 2 Corintios 12:9: Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Cuando soltamos nuestra dependencia a sistemas humanos. Cuando renunciamos a la seguridad de las estructuras institucionales. Cuando nos encontramos nada más que con nuestra fe desnuda en Cristo, es precisamente allí cuando su poder puede manifestarse más plenamente.

Esto no es triunfalismo, esto es realismo bíblico. La historia de la redención está llena de momentos en donde Dios actuó poderosamente a través de los débiles, de los despreciados, de los que no tenían nada a su favor, excepto su promesa. Recuerda a Gedeón, con sólo trescientos hombres. David con una honda. Los discípulos, en el aposento alto, atemorizados y confundidos, hasta que el Espíritu descendió. No engo ninguna duda: Dios se especializa en utilizar lo que el mundo y la religión consideran insignificante, para avergonzar a los sabios y a los poderosos, como declara 1 Corintios 1: 27-28.

Este Remanente que está despertando, está aprendiendo a confiar en esta dinámica del Reino. Está descubriendo que no necesitan las plataformas, los presupuestos, las estructuras organizacionales masivas para hacer una diferencia eterna. Necesitan obediencia. Necesitan fe. Necesitan amor. Necesitan el poder del Espíritu Santo. Y estas cosas están disponibles para cualquiera que se humille ante el Padre y busque su rostro con sinceridad. El tamaño de tu congregación, el prestigio de tu credo o tu denominación, el reconocimiento de los líderes religiosos, nada de esto impresiona al Altísimo. Lo que Él busca es un corazón contrito y humillado. Como declara el salmista en el salmo 51:17.

Ahora hablemos sobre la libertad que viene con este alejamiento de sistemas religiosos opresivos. Es una libertad gloriosa, pero también aterradora al principio. Porque cuando ya no tienes un sistema que te diga exactamente en qué creer, en cómo comportarte, en que hacer, en cuando hacerlo, tienes que aprender a caminar en dependencia directa del Espíritu Santo. Y esto requiere madurez espiritual, requiere conocimiento profundo de las escrituras, requiere discernimiento afinado a través de la práctica constante. Como describe Hebreos 5:14: El alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

 Esta libertad también viene con responsabilidad. Ya no puedes culpar al pastor si tu vida espiritual se estanca. Ya no puedes esconderte detrás de la institución si fallas en vivir el evangelio. Estás cara a cara con tu propia condición espiritual, sin los adornos religiosos para disfrazarla. Y esto puede ser brutalmente honesto, pero es precisamente esta honestidad brutal la que permite un crecimiento genuino. Porque sólo cuando reconocemos nuestra verdadera condición, podemos experimentar la gracia transformadora de Dios de manera profunda. Este Remanente está también recuperando un entendimiento más profundo de la santidad.

En muchos círculos religiosos, la santidad se ha reducido a comportamientos externos. No hagas esto, no digas aquello, no vayas allá. Pero, la santidad bíblica es mucho más profunda, es ser apartado para Dios. Es ser transformado de gloria en gloria por el Espíritu del Señor. Como describe 2 Corintios 3:18, es Cristo formándose en nosotros. Como anhelaba Pablo en Gálatas 4:19. Esta santidad no se logra siguiendo reglas religiosas externas, sino mediante la obra interna del Espíritu en un corazón rendido. Y aquí está la belleza de todo esto. Cuando la santidad es genuina, producida por el Espíritu, tiene un atractivo magnético.

La gente que vive cerca de ti, lo nota. Hay algo diferente. No es perfección, porque todos seguimos siendo obras en progreso, pero hay una autenticidad, una integridad, una paz que el mundo no puede dar ni quitar. Y esto abre puertas para conversaciones sobre la esperanza que hay en nosotros, tal como instruyó Pedro en 1 Pedro 3:15. Estad siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros. El Remanente está descubriendo que este tipo de vida, atrae a otros que también están cansados de la religión vacía y hambrientos de realidad espiritual.

Sin anuncios, sin campañas de marketing, sin estrategias de crecimiento eclesiástico, simplemente la vida de Cristo manifestada en vasos de barro y otros siendo atraídos a la luz que ven brillando.  Esto es evangelismo orgánico. Esto es expansión del Reino de la manera que siempre fue diseñada. También es importante hablar de la adoración en este contexto, la adoración verdadera, como Jesús le enseñó a la mujer samaritana. No se trata de ubicación geográfica ni de metodología específica. En espíritu y en verdad. Esto significa adoración que surge del espíritu regenerado del creyente, guiada por el Espíritu de Dios y fundamentada en la verdad revelada de las escrituras.

Esta adoración puede ocurrir en cualquier lugar y en cualquier momento. Puede ser el canto espontáneo de alabanza mientras conduces tu vehículo. Puede ser el llanto silencioso de gratitud en tu habitación. Puede ser el servicio humilde a un necesitado. Puede ser la obediencia costosa a un mandato divino. El Remanente está aprendiendo que la adoración es un estilo de vida, no un evento semanal. Como Pablo exhorta en Romanos 12:1: Os ruego, por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios que es vuestro culto racional. Tu vida entera se convierte en un acto de adoración cuando es vivida conscientemente para la gloria de Dios.

Y esta adoración continua, esta práctica de la presencia de Dios, transforma tu perspectiva, sobre todo. El trabajo secular se vuelve sagrado, las tareas mundanas se convierten en actos de devoción. Cada interacción es una oportunidad para honrar al Rey. Ahora bien; se que algunos que están recibiendo todo esto, pueden estar sintiendo una mezcla de emociones, tal vez alivio en darse cuenta que no están solos en su experiencia. Tal vez confirmación de que lo que han estado sintiendo no es locura ni rebeldía, sino una obra del Espíritu. Pero tal vez también confusión sobre qué hacer prácticamente.

¿Cómo se ve esto en la vida diaria? Permíteme ofrecer algunas reflexiones prácticas, no como mandatos rígidos, sino como sugerencias nacidas de la experiencia de muchos que han caminado y hoy siguen caminando este sendero. Primero, profundiza radicalmente en las escrituras, haz de la palabra tu compañera diaria, tu consejera, tu correctora. Léela, estúdiala, medita en ella, memorízala, permite que sature tu mente y tu corazón. Esto te ancla cuando las tormentas vienen. Esto te guía cuando las decisiones son confusas. Como el salmista declara en el salmo 119:105: Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino.

Segundo: cultiva una vida de oración constante, no sólo momentos dedicados, aunque eso son vitales, sino una conversación continua con el Padre a lo largo del día. Como lo dice Pablo en 1 Tesalonicenses 5:17, orad sin cesar. Esto significa vivir en una conciencia permanente de su presencia hablando con Él, sobre todo, y escuchando su voz suave en medio del ruido de la vida.

Tercero: busca comunión auténtica con otros creyentes que comparten tu hambre por realidad espiritual. Esto puede requerir intencionalidad. Tal vez necesites iniciar una reunión en tu hogar. Tal vez necesites invitar a algunos hermanos para estudiar la biblia juntos. Tal vez necesites ser vulnerable y compartir tu trayectoria con otros que hoy puedan estar sintiendo lo mismo. La comunión verdadera, a menudo requiere riesgo relacional, pero la recompensa vale la pena.

Cuarto: vive el evangelio prácticamente en tu esfera de influencia. No esperes oportunidades perfectas. Ama a tu vecino, sirve en tu comunidad, bendice a los que te rodean, sé sal y luz donde Dios te ha plantado. La credibilidad del evangelio en nuestro tiempo, no vendrá principalmente a través de argumentos apologéticos, sino a través de vidas transformadas que demuestran el poder de Cristo.

 Quinto: mantén un espíritu humilde y enseñable. Es fácil, al reconocer los problemas en los sistemas religiosos volverse orgulloso o crítico. Resiste esa tentación, recuerda que todos, de alguna manera, sin convertirlo en doctrina, somos pecadores salvos por gracia. Mantén tu corazón tierno hacia aquellos que todavía están en los lugares que dejaste. Ora por ellos, ámalos, sé paciente. El mismo Espíritu que te guio a ti puede guiarlos a ellos en su tiempo perfecto.

Sexto: acepta que este camino puede incluir temporadas de soledad. Habrá momentos en que te sientas como Elías bajo el enebro, pensando que eres el único que queda. Pero recuerda la respuesta de Dios; me he reservado siete mil varones que no han doblado la rodilla ante Baal, como aparece en 1 Reyes 19:18. No estás solo, hay un Remanente, aunque no siempre visible, pero que está despertando cada día con mayor fuerza y volumen.

 Séptimo: y quizás lo más importante: mantén tus ojos fijos en Jesús, el autor y consumador de la fe, como lo dice Hebreos 12:2. No en sistemas, no en líderes humanos, no en tu propia experiencia espiritual, En Él. Porque Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Cuando todo lo demás se sacude, Él permanece firme. Cuando todas las estructuras fallan, Él sostiene. Cuando toda voz humana confunde, su voz trae claridad.

Al llegar a este punto de nuestra reflexión, es esencial reiterar algo fundamental. Este mensaje no es un llamado a la división ni al juicio hacia aquellos que permanecen felices y bien alimentados en estructuras institucionales saludables. Hay iglesias que, aunque organizadas, mantienen su fidelidad a Cristo y a su palabra. Hay ministros que pastorean con integridad, que sirven con humildad, que protegen al rebaño en lugar de explotarlo. Si estás en un lugar así, da gracias a Dios y sirve fielmente allí.

Pero si estás en un lugar en donde tu espíritu se ahoga y la verdad está comprometida, donde la religión ha reemplazado a la relación, donde las tradiciones humanas han anulado los mandamientos de Dios como Jesús advirtió en Marcos 7:13, entonces ten el valor de escuchar la voz del Espíritu, ten el valor de ser como Abraham, que salió sin saber adonde iba, confiando en la promesa de Dios, como lo vemos en Hebreos 11:8. Muchos somos los que lo hicimos y no estamos arrepentidos en absoluto.

Los miembros de este Remanente, del cual gracias a Dios formamos parte con mi familia, no somos mejores que otros creyentes, simplemente estamos respondiendo a un llamado específico en su tiempo y contexto. Estamos siendo reformadores en su propia medida, llamando de regreso a la simplicidad del evangelio en medio de la complejidad religiosa. Y la historia nos enseña que los reformadores siempre pagan un precio: enfrentan oposición, son malentendidos, a veces son perseguidos, pero también son usados por Dios para mantener viva la llama de la fe verdadera en tiempos de oscuridad espiritual.

Entonces, si después de escuchar todo esto, te reconoces como uno de los componentes de ese Remanente que está despertando, si el Espíritu ha confirmado en tu corazón que este mensaje es para ti, permite que te anime con estas palabras: ¡No estás loco! ¡No estás loca! No estás en rebeldía, no estás equivocado ni equivocada, estás respondiendo al llamado del buen pastor, ese al que le que conoces su voz. Eso es promesa en Juan 10:4.

Estás siendo guiado a pastos más verdes y aguas de reposo, como profetiza el salmo 23. Y aunque el camino pueda ser solitario por temporadas, Él camina contigo. Aunque la jornada sea difícil, su gracia es suficiente. El Padre está levantando en estos tiempos un pueblo que no será definido por afiliaciones denominacionales, ni por membresías institucionales, sino por su lealtad inquebrantable a Cristo y su palabra. Un pueblo que no busca su propia gloria, sino la gloria del Rey. Un pueblo dispuesto a perder su vida para encontrarla.

Como el propio Jesús enseña según lo relata Mateo 10:39. Un pueblo que entiende que el Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia paz y gozo en el Espíritu Santo, según Romanos 14:17. Este pueblo, este Remanente, (Luego se verá si puede considerarse santo), está esparcido por todo el mundo, en diferentes culturas, hablando diferentes idiomas, viviendo en diferentes circunstancias, pero unidos por el mismo Espíritu, la misma fe, el mismo Señor.

Y aunque quizás nunca se conozcan personalmente en esta tierra, están conectados en el Reino invisible del Espíritu. Son la iglesia verdadera, la eklessia, que significa los llamados fuera, no de lugares geográficos, sino de sistemas mundanos y religiosos que oprimen en lugar de liberar. Y la promesa es esta: lo que Dios ha comenzado en ustedes, lo completará hasta el día de Cristo Jesús, como asegura Filipenses 1:6. El que los llamó es fiel, el que comenzó la buena obra la perfeccionará.

 No por fuerza ni por poder humano, sino por su Espíritu, como proclama Zacarías 4:6. Confía en ese proceso abraza la jornada y camina con valentía en la libertad conque Cristo nos hizo libres, sin someterte nuevamente a yugo de esclavitud, como se lee en Gálatas 5:1. Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Como te bendice 1 Pedro  5:10 cuando dice: Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. Ahora ya lo sabes. No tienes que salirte de ninguna parte de la que no quieras salir, ni discutir ni pelearte con nadie con quien no quieras discutir. Sólo tienes que orar, entregar tu vida entera a Cristo y decir “amén” a todo lo que Su Espíritu Santo te mande y te demande. Eso es ser Hijo. Eso es vivir EN la libertad de Cristo y en Su profundidad y Justicia de Reino.

Leer Más

Apenas Sabiduría y Justicia

Mateo 5 dice en su contexto, lo que es la base central de todo este mover presente: Oísteis que fue dicho; pero yo os digo… Eso tiene que ver con enseñanza y aprendizaje. Tiene que ver con haber inventado doctrinas para reemplazar nuevos nacimientos. Tiene que ver con apelar a la simulación no exenta de hipocresía para disimular la falta de una espiritualidad genuina. Tiene que ver con parecer y aparentar, con auténticamente ser. Y, finalmente, tiene que ver con darle preponderancia a la sabiduría divina, aun por encima de la salvación eterna. ¿Quiero ser salvo? ¡Amén! Pero también quiero ser sabio, ya que de otro modo esa salvación por gracia, en mí, será desperdiciada en lo que no bendice ni edifica.

Santiago 3: 13 = ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pablo dice que cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse solo respecto de sí mismo, y no en otro; porque cada uno llevará su propia carga. Y el propio Santiago ya había dicho antes que: alguno dirá: tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Yo me siento directa e indirectamente identificado con este texto, ya que Santiago les está hablando a los maestros de su época. Cuando comienza este capítulo les dice que no se hagan maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.

¿Es así? Puede que sí, porque antes les había advertido cómo debían hablar, pero ahora directamente les está poniendo en punto y coma el cómo deben vivir. Se está dirigiendo, obviamente, a la persona que es sabia y comprensiva. Porque la palabra Sophos, que es la que se traduce como Sabio, era un término técnico entre los judíos para referirse al maestro, al escriba, al rabino. De allí que él hace muy especial hincapié no tanto en lo que ellos decían, sino en comprobar el modo en que vivían. De hecho, nadie ignora, (Aunque varios lo disimulen muy bien), que la sabiduría no es solamente el conocimiento almacenado en nuestra mente, en nuestra cabeza, sino que la verdadera sabiduría, es la que hace al individuo entendido y capaz de mostrar una vida de buena conducta sin tacha ni enmienda alguna. No parece, ES. No se muestra, se ve.

En este sentido, la sabiduría y la comprensión son como la fe, cualidades interiores invisibles. Nadie puede ver en ti sabiduría hasta que no abres la boca o tienes alguna determinada conducta. Si una persona se considera a sí misma sabia o entendida, es justo esperar que esta cualidad invisible e interna se muestre con claridad en su vida cotidiana. De alguna manera, Santiago nos da las pautas para comprobar eso. En principio, el que es verdaderamente sabio, lo evidencia por su manera mansa de vivir. Los que hicieron todas esas buenas obras preparadas para atraer la atención pública hacia ellos, muestran falta de sabiduría, además de un egocentrismo que de ninguna manera tiene relación con el miembro del Reino de los Cielos. Mansedumbre, (La palabra es Prautes), de ninguna manera es una mansedumbre pasiva que surge de la debilidad o la resignación, sino una actitud activa de aceptación deliberada. No es manso el que recibe un golpe de alguien más fuerte, sino el de alguien más débil, no sé si se entiende.

(14) Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; A propósito de esto, Pablo le recuerda a Timoteo que Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. El evangelio es selectivo, pero de ninguna manera discriminador. De allí que el mismo Santiago, más adelante, va a consignar que si alguno de ellos se ha extraviado en esa verdad y otro lo hace retornar a su anterior conocimiento sano, no sólo salvará un alma de la condenación, sino que impedirá multitud de pecados. De hecho, lo que este verso declara, es la contraparte a esa sabia mansedumbre que se había mencionado anteriormente. Se refiere, de hecho, a gente que tiene una actitud extremadamente crítica, evidentemente contenciosa y altamente provocadora.

Y no es algo menor que les diga que no se jacten. A ver: haz funcionar tu maravillosa máquina de pensar que Dios te ha provisto. Como creyente e hijo del Dios viviente, tú, en lo personal y por tus habilidades obtenidas por fuera de Dios, ¿Tienes algo de qué jactarte? No. Porque por fuera de Dios no tenemos absolutamente nada. Todo lo que poseemos, ya sea en habilidades, creatividad, ingenio, sabiduría o capacidad física para hacer lo que sea, proviene de algo entregado por Dios sin cargo ni mérito de nuestra parte. Sin embargo, si aquí ya se los estaba advirtiendo, es porque ha pasado a ser muy “normal” ver dentro de nuestros ambientes cristianos, a hombres o a mujeres de alguna manera jactándose de sus habilidades, talentos, dones o lo que sea. Todo eso suele disimularse con un supuesto culto a la lealtad por la verdad que, en realidad, encierra nada más que un minúsculo marketing personal.

(15) porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Alguien dijo que los religiosos pueden ser extremadamente provocadores, y derrotar sus propios fines con métodos prepotentes; los puntos de vista correctos y los consejos sensatos pueden perder su efecto si son expresados por hombres que son partidarios egoístas o polémicos sin escrúpulos. No te jactes, ni mientas contra la verdad: Todos aquellos que muestran celos amargos y contención no deberían de engañar a nadie, especialmente a sí mismos, sobre lo “sabios” que son. Ellos muestran una sabiduría que es terrenal, animal, y diabólica. Su “sabiduría” es característica del mundo, la carne y la maldad, y no de Dios. Esta sabiduría a la que Santiago se refería no era realmente sabiduría en absoluto. Es la sabiduría de los aspirantes a maestros, cuyas vidas contradicen dichas afirmaciones. Tal sabiduría evalúa todo según los estándares mundanos y hace del beneficio personal la meta más importante de la vida.

Alguien se tomó el trabajo de definir cada uno de estos términos utilizados por Santiago: Terrenal es tener la vista solamente en esta vida. Animal, es tener por objeto la gratificación de las pasiones y las propensiones animales. Y Diabólica, obviamente que se trata de una inspiración satánica efectuada por demonios y mantenida en el alma por su influencia residente en el interior. Casi en el principio de su carta, Santiago advierte que no piense, aquel que haga cualquiera de estas cosas, que recibirá algo del Señor. Si te digo que hoy mismo hay mucha gente que lo sigue haciendo y piensa, efectivamente, que habrá de recibir maravillas de parte del cielo, ¿Me lo crees? De eso es de lo que Pablo habla cuando le dice a Timoteo que el Espíritu le dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios. ¿Soy claro?

(16) Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Este es el fruto de la sabiduría humana y terrenal. La sabiduría del mundo, de la carne y del infierno, puede ser capaz de lograr cosas, pero siempre con el fruto final de la confusión y toda obra perversa. No te vayas demasiado lejos. Presta atención a los matrimonios donde existen celos profundos, enconados y hasta violentos. ¿No los lleva todo eso a una alta perturbación no exenta de obras perversas? Esto no es palabrerío inconsistente, esto es verdad visible y palpable. A esto se refiere Pablo cuando les dice a los Gálatas que manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas, como ya os lo dijo antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

(17) Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Lo primero que se entiende, es que la sabiduría de Dios, también tiene frutos, no es sólo un canto a la divinidad. Además, el carácter de esta sabiduría es maravilloso. Está llena de amor y de un corazón de entrega, consistente con la santidad de Dios. Esta sabiduría es primeramente pura: La referencia no es a la pureza sexual, sino a la ausencia de cualquier actitud o motivo pecaminoso. Esta sabiduría es después pacífica: Esta es una de las grandes palabras de la descripción del carácter en el Nuevo Testamento. En la Septuaginta se usa mayormente para describir la disposición de Dios como Rey. Él es gentil y amable, aunque en realidad tiene todas las razones para ser severo y punitivo con los hombres en sus pecados. Esta sabiduría es amable: El hombre que es epieikes es el hombre que sabe cuándo es realmente incorrecto aplicar la estricta letra de la ley. Sabe perdonar cuando la estricta justicia le da el perfecto derecho de condena. Es imposible encontrar una palabra en español para traducir esta cualidad. Alguien la llamó dulce razonamiento, y es la capacidad de extender a otros la amable consideración que desearíamos recibir nosotros mismos.

Esta sabiduría también es benigna: Ni necia ni obstinada; de una disposición complaciente en todas las cosas; servil, dócil. Conciliador (solo aquí en Nuevo Testamento) es lo opuesto a rígido e inflexible. «Los eupitajes pueden ser fáciles de persuadir, no en el sentido de ser flexibles y débiles, sino en el sentido de no ser tercos y estar dispuestos a escuchar la razón y a apelar. La verdadera sabiduría no es rígida, sino que está dispuesta a escuchar y es hábil para saber cuándo ceder sabiamente. Esta sabiduría está llena de misericordia: No juzga a los demás estrictamente en base a la ley, sino que extiende una mano generosa llena de misericordia. Esta sabiduría sabe que la misma medida de misericordia que concedemos a los demás es la que Dios usará con nosotros. Esta sabiduría está llena de buenos frutos. Esta sabiduría se puede ver por los frutos que produce. No es solo el poder interior para pensar y hablar de las cosas de la manera correcta; está llena de buenos frutos. Es sin parcialidad: Sin parcialidad o sin juzgar; es decir, sin cuestionar curiosamente las faltas de los demás para encontrar materia y así censurarlos.

No tiene hipocresía: Sin pretender ser lo que no es, actuando siempre bajo su propio carácter, nunca detrás de una máscara. Buscando nada más que la gloria de Dios, y no usando otros medios para alcanzarla que sus propios preceptos. Estas dos últimas palabras (Sin parcialidad y sin hipocresía) descartan el hábito de usar el discurso para revelar y ocultar a medias la mente del orador, que tiene algo (como decimos) en el subconsciente todo el tiempo. Pablo se lo explica bastante bien a los Corintios cuando les dice que hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. O a los Romanos, cuando les demanda que el amor sea sin fingimiento y que aborrezcan lo malo y sigan lo bueno. Pedro, por su parte, también aporta lo suyo cuando dice que habiendo purificado nuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, nos amemos unos a otros entrañablemente, de corazón puro.

(18) Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz. Este fruto es como una semilla, ¿Entiendes? Lleva frutos mientras se muestra a aquellos que hacen la paz. El fruto de la justicia, o sea el fruto que producimos, y que de alguna manera es la justicia misma, o el que cosechamos si es que quieres tomarlo así, es la recompensa de la justicia, es decir, la vida eterna. Lo dice muy claro Jesús en Lucas, cuando expresa que hagamos frutos dignos de arrepentimiento, y no comencemos a decir dentro de nosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque yo les digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. O Pablo a los Romanos, consignándole que ahora que habían sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tengan por fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. O a los Filipenses, encargándoles que aprueben lo mejor, a fin de que sean sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

Lejos de ser algo teórico y especulativo, el concepto de sabiduría de Santiago es completamente práctico. Es la comprensión y la actitud que tiene a la verdadera espiritualidad como resultado. Ya supo decirlo Salomón con bastante claridad cuando expresó que el impío hace obra falsa; más el que siembra justicia tendrá galardón firme. Isaías también lo expresó a su modo, diciendo que el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre. Claro está que todo esto que hemos compartido hasta aquí, es casi teórico, lineal, bíblico, es cierto, pero pasible de ser puesto por obra o no conforme a los dictados del alma de cada uno de los hombres que tengan esa responsabilidad. Y cuando es el hombre el que asume responsabilidades de contenido divino, en los resultados puede suceder cualquier cosa. Creo que esto ha quedado sumamente claro y comprobado en el devenir de las historias distintas de lugares del mundo distintos.

Así es que, en el momento en que el hombre debe poner sobre la mesa todo lo que ha recibido en el ámbito espiritual, deberá evidenciarlo no solamente en su vida personal o privada, sino en todo lo que haga en beneficio o alcance general o público. Y una de esas tareas que, para mi gusto, todavía mantienen una asignatura pendiente, es la de administrar justicia. Hoy se habla de jueces, abogados, presiones, juicios, sentencias y todo lo que tú y yo sabemos o, al menos nos han contado a través de los medios de comunicación. Pregunto, en base a todo lo que sabes, ¿Se está viviendo en un mundo donde la justicia en general funciona correcta, sabia y verdaderamente justa? Yo tengo mi opinión, pero no te la h aré saber porque es opinión y, por tanto, no puede ser compartida como verdad suprema. Seguramente tú también tienes la tuya que, imagino, no debería estar demasiado alejada de la mía. Pero elijo no dedicarme a esos hombres del mundo secular que ostentan esos poderes y también esas responsabilidades, sino a los que dicen ser o son hijos del Dios Altísimo y tienen, aquí en la tierra, la tarea de impartir justicia.

¿Qué es la justicia? Linealmente, es la virtud de dar a cada uno lo que le corresponde, es decir, de organizar una sociedad según los principios de la honestidad, la equidad y la razón. ¿Existe todo eso en el mundo secular? No lo sé, pero sí me preocupa saber si existe en nuestro ámbito de creyentes genuinos. Se habla de justicia cuando se obra rectamente y conforme a la razón, o sea, cuando se tiene la voluntad de actuar objetivamente y teniendo en cuenta el bienestar común. La palabra en sí puede tener diferentes acepciones de acuerdo con el ámbito específico en el que se utilice. Por ejemplo: En lo moral, tiene que ver con vivir honestamente, de manera recta y honrada, comprometida con la verdad y con el bien. Pregunto: ¿Hay alguna diferencia con los postulados básicos del diseño de Dios para la vida humana? En absoluto. Esto es parte de un todo que lo amplía. La otra pregunta que surge, es: ¿Vemos que se cumpla, esto?

En derecho o jurisprudencia, se refiere al correcto cumplimiento de las leyes y a la diferenciación entre aquellas acciones deseables y aquellas reprobables en los individuos de la sociedad. ¿Cómo se supone que encaja todo esto con nuestra forma de vida o, mejor dicho, la que debería ser nuestra forma de vida? La religión, y no interesa de qué color porque cuando es religión todos los colores se unifican en el oscuro y sin brillo, habla de la justicia divina para referirse a los castigos que Dios ejerce sobre sus fieles cuando desobedecen sus mandamientos o contradicen el código moral que se enseña en su doctrina. Así es como ve el mundo secular a nuestros ambientes cristianos en relación con la justicia. ¿Son demasiado malintencionados y lo ven mucho peor de lo que realmente es? Puede ser, pero en algunos puntos, tengo la sensación de que no están demasiado lejos de la realidad. ¡Y estoy, hablando del mundo!

Justicia. Imagínate que, de cuatro obreros presentes en la construcción de un edificio, solamente dos trabajan a tiempo completo, mientras que los otros dos lo hacen a medio tiempo. Es obvio que la cantidad de esfuerzo realizado por los primeros será mayor y debería, por justicia, recibir mayor remuneración. Aquí la justicia estará en las manos de los ceos de la empresa constructora, que será la que decida como lo hace y en qué volumen. Cuando hablamos de justicia, hablamos de algo que se caracteriza por ser una virtud moral, por perseguir el bien común y un grado de igualdad ante la ley, que garantiza el orden y la paz en una sociedad y que cuenta con un fundamento cultural y un fundamento formal. Lo primero, se da a partir del consenso social, mientras que lo segundo, por lo establecido por las leyes de cada lugar del mundo, que no siempre son similares. Una justicia genuina no es nunca arbitraria y se la vincula siempre con los valores de la honradez, la equidad y la verdad.

Algo tengo claro y supongo que tú también: justicia es la distinción entre lo bueno y lo malo y la retribución legal acorde a cada caso. Eso, si se cumple con lo correcto y se castiga las acciones negativas y se recompensan las positivas. ¿Y si no es así? No es justicia, es corrupción de nivel magisterial. ¿Y si quien está encargado de ejecutar esa justicia es un creyente? Simple. Allí, además de corrupción, es pecado liso y llano. La pregunta que todos nos formulamos, es: ¿Esto existe? ¿Hay casos así? Obviamente que es imposible probarlo, al menos desde nuestra posición. Por lo tanto, si no existen pruebas concretas, ni siquiera podemos sugerirlo o darlo a entender como probable sin caer nosotros en alguna forma de delito. Pero en el caso que sí exista algo así, ¿Cuál sería la razón o la causa? Es un abanico de posibilidades. Desde la simple corruptela por dinero o poder, que es la más rudimentaria, pasando a alguna forma de trampa presionante por parte de ciertos poderes omnímodos. No te olvides que un magistrado, no es un extraterrestre ni un superdotado. Apenas es un ser humano con sus defectos, necesidades y, esencialmente, alguna forma de pasado que podría llegar a condicionarlo.

Sabiduría y justicia. Origen divino, ejecutividad humana. ¡Qué diferencia! ¿No es verdad? La sabiduría tiene un solo origen, el divino. Y la justicia, también. Sin embargo, esta última, en la tierra, presenta varios apellidos. Justicia cultural o histórica, es uno. Depende el lugar, depende qué se juzga y qué no se juzga, algo así. Justicia distributiva que es, a mi entender, la más escasa de todas. Solamente figura como fundamento teórico para ideologías afines, pero en la realidad, eso de distribuir equitativamente los bienes de un país entre todos sus habitantes, apenas es un sueño, rozando la fantasía y la quimera. Justicia procesal, que es la que más conocemos, ya que tiene que ver con los delitos comunes y su tratamiento. Justicia restaurativa, que me dicen que es la que busca subsanar o resarcir el daño0 causado por un tercero a un individuo en particular. Y luego viene la tan famosa, remanida y utilizada hasta el hartazgo por líneas ideológicas definidas: la Justicia social.

Es la que -aseguran-, busca la igualdad de oportunidades en una sociedad, de modo tal de reducir las desventajas con las que algunos ciudadanos vienen al mundo y construir una sociedad más equitativa. Busca, preponderantemente, -Y aquí viene lo ideológico-, evitar la concentración de saberes y riquezas en manos de unos pocos. En mi vida secular de periodista, estuve indagando, investigando y averiguando de un lado y del otro de este calificativo, ¿Y sabes qué? Sin dejar de reconocer la validez de los distintos argumentos, sean los de justicia de reclamo, como los de fundamentos de defensa, llegué a la conclusión de que, en el final de todo, apenas se trata de una entelequia, que por si no conoces el término, se trata de algo irreal que no puede existir en la realidad. Como no existía en los tiempos de Abraham, de Moisés e, incluso, en el del mismísimo Jesús. Pobres siempre tendréis. Él lo dijo, y por algo debe haberlo aclarado.

Eso, en un análisis somero, interesado y con alta empatía por aquellos que de verdad sufren carencias, podría considerar se como injusticia, la contracara de la justicia. La gran pregunta que como hijos de Dios nos formulamos, es: ¿Lo es? Desde lo natural, indudablemente que si. Desde lo político o ideológico, supuestamente también. Pero ¿Y desde lo espiritual? Lo lamento, pero no tengo una respuesta contundente o concreta. No, al menos, en el cierre de este trabajo. Aunque sí tengo certeza que la tendré, si el Señor me permite escudriñar con mucho cuidado y prolijidad sentimental todo lo que Jesús hizo y dijo al respecto. Comenzando por buscar revelación divina para ver qué es lo que quiso decir cuando expresó lo dicho anteriormente, respecto a que pobres siempre tendríamos con nosotros.

Es verdad que la gente con carencia de dinero era la que más lo seguía a Jesús, pero no cuesta demasiado trabajo mental darnos cuenta que, en su gran mayoría, no lo hacía por razones espirituales, sino por necesidades materiales que, suponían, Jesús podía resolverles milagrosamente. Me pregunto si hoy, en este pleno siglo veintiuno, en muchos lugares del planeta no está sucediendo algo similar. Y allí es donde nos encontramos de narices con un diseño divino que no tiene nada que ver con lo que nos ha vendido la religión cristiana en su conjunto. Jesús no vino a ayudar a los pobres de dinero, a pelear por sus derechos o a darles de comer cada día. Él vino a mostrarles un Reino que, simplemente crucificando nuestra carne como Él crucificó la suya, nos admite como miembros distinguidos, tengamos la condición social terrenal que tengamos y nos convierte en gobernadores. Sólo se atrevió a asegurar que era más fácil que a eso lo decidiera un pobre que un rico, pero no por una cuestión espiritual, sino carnal. Hoy sigue habiendo pobres de dinero, pero mucho más de espíritu. Y es a ellos a quien debemos traer a Cristo.

Leer Más

Escudriñando Mi Arsenal

Vamos a ver un ejemplo simple: Si tú tienes dos hijos y enfrentas una situación donde eres agredido, y no te queda otra solución que entrar en un conflicto armado, tú, ¿Enviarías a tus hijos a pelear por lo que es de ellos, total y absolutamente desarmados? Aún más: ¿Les exigirías tener victoria en esas condiciones? Bien; muchos cristianos todavía están convencidos que Dios, ese Padre de amor por encima de todas sus demás particularidades, los ha enviado a pelear contra Satanás sin armas, sólo con la intencionalidad de hacer un buen papel. Y aun así, esperan ganar. ¿En qué ejército incomprensible eso podría darse así? ¿Tanto nos cuesta aceptar que hay guerra primero, y que en una guerra es lo más normal del mundo ver a gente armada?

Efesios 6: 10 = Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.

Esto nos indica que somos débiles y que por eso se nos exhorta. En nosotros no hay capacidad ni fortaleza para resistir a los poderes de las tinieblas. Si no tomamos conciencia de esto, en medio de la batalla trataremos de resolver muchas cosas a nuestro modo y con nuestra humana capacidad. El enemigo, entonces, hará caer temor sobre nosotros, porque estaremos comprobando su fortaleza en nosotros y eso nos hará dudar de nuestra capacidad. Ser fuertes en el señor implica no tener temor porque conocemos SU fortaleza en nosotros.

Además, también implica recibir poder, tener la unción del Espíritu Santo y depender de Él. Conocer plenamente que nuestra fuerza se basa en la persona de Jesucristo, no en algún principio, método o técnica. Nuestra fuerza es SU fuerza. Nuestra victoria es SU victoria. Vemos esa realidad en Jesús en “su autoridad y poder para hacer milagros”; su justicia y victoria sobre la tentación; como se enfrentó al pecado y al maligno, en fin, como enfrentó cada una de las circunstancias de la vida. Para tener ese poder necesitamos alimentar permanentemente nuestro espíritu: ¿Cómo hacerlo? Entre otras cosas: orando, leyendo y escudriñando la Biblia; estando en el culto al Señor; teniendo comunión con los hermanos, etc.

Efesios 6: 13 = Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

La palabra RESISTIR, aquí, es la palabra ANTHISTEMI. Podemos compararla con “antiestamina”. De ANTI, que es CONTRA, e HISTEMI, que se traduce como RESISTENCIA. El verbo sugiere oposición vigorosa, resistencia valiente, colocarse frente a frente contra un adversario, mantenerse uno en su terreno. En este caso ANTHISTEMI nos está señalando con total claridad y absoluta certeza, que con la autoridad y las armas espirituales que nos son concedidas podemos resistir perfectamente a las fuerzas del mal.

(14) Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, (15) y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. (16) Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. (17) Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios

La guerra sigue. No importa cuantas batallas peleemos, por lo cual debemos estar siempre preparados y, dado que es una guerra espiritual, la Palabra nos dice que nuestras armas también tendrán que ser espirituales. La armadura del soldado romano, usada como ilustración por Pablo, era una armadura excelente pero, para serlo totalmente, tenía que tener colocadas todas sus partes, y estas debían estar en condiciones, pues si por ejemplo, una correa de su sandalia que se rompiera, podía hacer trastabillar y aún caer, lo que significaba una muerte casi segura.

De igual manera, nosotros debemos tener mucho cuidado de usar toda nuestra armadura espiritual, y que, además, esté en condiciones. Si hay cosas que no están bien con el Padre o con el prójimo, como falta de oración, de arrepentimiento, presencia de resentimientos, enemistades, pecados, etc., la armadura comenzará a presentar “agujeros”. Y será precisamente por esos “agujeros”, por esas brechas, que el enemigo atacará eficazmente y, en lugar de ir “de victoria en victoria” con Cristo, podemos ir de derrota en derrota ante las huestes satánicas. Algunas veces podemos llegar a salir de una pelea muy mal heridos y, en algunos casos, aún podríamos morir.

EL CINTURÓN DE LA VERDAD: La armadura en cuestión tenía entre quince y veinte centímetros de ancho y se colocaba alrededor de la cintura. Era una de las partes más importantes, porque todo lo demás se ataba a él. Si no estaba bien puesto, la armadura no estaba segura. La Verdad no es un concepto, es una persona: Cristo. Si Él no está, no hay verdad alguna. Como el cinturón debe rodearnos y ser aplicada a toda nuestra vida. Solamente la Verdad nos hará libres y, para eso, debemos morir a nuestras propias verdades. ¿Y qué son los “agujeros” que mencionábamos? Pueden ser varias cosas: mentiras, engaños de palabra o de formas de vida, prácticas ocultistas aunque sea por ignorancia, no hacer morir nuestros puntos de vista cuando no son los puntos de vista de Dios, excusarnos por pecados y debilidades y decir que son culpa del diablo, etc. Recuerde: Satanás es “padre de mentira”.

LA CORAZA DE JUSTICIA: La coraza se hacía de bronce y se cubría con cuero muy resistente. Protegía una parte vital: el corazón. No protegía la espalda. El soldado jamás podría dar la espalda para huir o simplemente por descuido porque indefectiblemente moría. Hay un texto que respalda esto en Hebreos 10:38 donde podemos leer: Más el justo vivirá por fe, y si retrocediere, no agradará a mi alma. En el corazón están los afectos y sentimientos. Y Jesús dijo que desde allí salen los malos pensamientos y muchos otros pecados. Por eso debemos pedir a Dios que examine nuestro corazón, y que nos de un corazón como el de Cristo, que es tener el Fruto del Espíritu. Para ser oídos debemos ser libres de toda iniquidad.

La Palabra define como “justicia” la obediencia a la voluntad revelada de Dios. Usar la “coraza de justicia” es aceptar obedecer, voluntariamente, la soberana voluntad de Dios, lo que sólo se logra con una entrega completa a Cristo como Señor. Recordemos que nuestra justicia no sirve, pues delante de Dios es “como trapos de inmundicia”. Si bien es cierto que la conducta surge de sentimientos, también lo es que la conducta genera sentimientos. Por eso debemos perdonar, porque Dios lo exige, no porque primero debamos sentirlo. Si lo hacemos, luego Dios pone en nosotros el sentimiento del perdón.

Los “agujeros” aquí, son los afectos y deseos incorrectos, pecados no confesados, muchas veces por orgullo, raíces de amargura, falta de perdón, juicios de condenación contra otros. (Decir por ejemplo, algo así como: “Ah…ese hermano nunca va a cambiar”, o: “es igual al padre”. Viejos resentimientos, quejas de todo, críticas a todos, orgullo denominacional, situaciones de pareja no regularizadas pudiendo hacerlo, robo a Dios de diezmos y ofrendas, chismes, falta de santidad, etc. Es la persistencia del viejo hombre no crucificado.

PIES CALZADOS CON EL EVANGELIO DE LA PAZ: Los pies debían estar bien calzados, porque perder la firmeza podía implicar la muerte. Por eso la sandalia tenía clavos especiales de seguridad para mantener los pies bien firmes. Además, era un calzado que permitía moverse con agilidad y velocidad. Pablo no se refiere sólo al evangelio de salvación sino a las buenas nuevas de paz; paz con Dios, consigo mismo y con los semejantes, que produce la paz interior. Porque sólo con esa paz en nosotros podremos compartir el evangelio con los inconversos.

Se ha dicho y con mucho tino y verdad, que tan pronto como nuestras relaciones con los demás no sean como deben ser, el enemigo te va a acusar de ello, tu fe se vendrá abajo y no podrás seguir firme en tu confianza. En la guerra a veces ocurren cosas aterradoras, por eso es necesaria la paz de Dios, pues ella es la que nos quitará todo temor. Esa paz se basa en la comunión con Dios y es independiente de las circunstancias: enfermedad, accidentes, etc. Los “agujeros” en esta parte de la armadura, son: la ansiedad, los temores, las angustias, el obrar por propia iniciativa, sin escuchar antes la voz de Dios, causar divisiones y alianzas contra el que sea o lo que sea, propagar chismes, rumores infundados, etc.

EL ESCUDO DE LA FE: El escudo medía más o menos un metro de ancho por un metro y medio de alto. Se usaba para apagar los dardos de fuego del enemigo y, al mismo tiempo aprovechando su conformación, para esconderse detrás de él cuando se les arrojaban flechas. La fe es vital en nuestra vida cristiana, ya que Hebreos 11:6 dice que sin fe es imposible agradar a Dios. Es confianza basada en algo tangible: la Palabra de Dios. La fe viene por el oír. Muchas veces nosotros creemos EN Dios, pero no le creemos A Dios. Por ejemplo, cuando Jesús dijo que las cosas que Él había hecho, nosotros las haríamos y aún mayores.

Pero la fe no es nuestra, sino que Jesús es el autor y consumador de la fe, pero no es algo cuantitativo pues nos ha sido dada a cada uno, una medida completa de fe. Pero debemos ejercitarla y afirmarla. Los dardos de fuego son todos los pensamientos y circunstancias agradables o desagradables que el maligno lanza contra nosotros. La fe es nuestra victoria sobre el mundo, tal como dice la escritura, y ella nos impulsa a la obra, al servicio, ya que la fe sin obras, es muerta. Los correspondientes “agujeros” en el escudo, son aquellos que tienen que ver con: la duda, la incredulidad, que muchas veces es tapada. Escondida, camuflada con el clásico “y…si Dios quiere…”, desconocimiento de la Palabra de Dios, de Su Voluntad, de Sus promesas.

EL YELMO DE LA SALVACION: El yelmo protegía otra parte vital: la cabeza. En nuestras cabezas nacen ideas y pensamientos, captamos el mundo interior y el exterior, damos forma y sentido a nuestras sensaciones, etc. Es la “sede” de la mente, de la psiquis. Ya vimos que el principal campo de batalla se encuentra allí. Por eso debemos afirmarnos en que …tenemos la mente de Cristo… y para eso debemos madurar cada día, llevando cautivo todo pensamiento a Él. Porque nuestros pensamientos son, por lo general, carnales, errados y confusos.

Debemos proteger nuestra mente porque dice la escritura que “cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”. Sometidos al Espíritu Santo nos dará una memoria sobrenatural, pues nos hará recordar todas las cosas que Jesús ha dicho. En la cabeza también están nuestros ojos y la boca, que deben ser muy vigilados. En cuanto a los ojos, sabemos que influyen tanto en la formación de ideas y pensamientos, que Jesús dijo que podría ser mejor sacarlos para entrar en el reino de Dios y ya Santiago habló claramente sobre la lengua.

 Solamente teniendo nuestra mente en orden, no sufriendo ninguna de las clásicas y legendarias “invasiones” que el enemigo acostumbra a intentar, es que tomamos conciencia de la autoridad que tenemos en Cristo Jesús. Los “agujeros” en el yelmo, tienen que ver fundamentalmente con el no conocer la Biblia. No conocerla por no leerla, por no estudiarla y por no escudriñarla, permitiendo así que el enemigo ponga en nuestra mente pensamientos que nos induzcan a error y confusión. Otros agujeros tienen que ver con permitir que nuestros ojos y oídos jueguen con el pecado: películas de terror, películas cargadas de obscenidad, revistas o folletos poco edificantes, programas televisivos con lenguaje soez y, además, no ejercer control alguno sobre nuestra propia lengua.

LA ESPADA DEL ESPÍRITU, QUE ES LA PALABRA DE DIOS: Presta atención a este detalle: la espada era la única arma ofensiva que poseía el soldado. Medía unos sesenta centímetros de largo, tenía filo cortante en gran medida de ambos lados y terminaba en una aguda punta que le permitía ingresar en cualquier cosa como si fuera manteca. Esto nos deja bien en evidencia que el cristiano no sólo deberá defenderse como algunos suponen, sino también atacar. Y para atacar con ciertas posibilidades de éxito y victoria, deberá hacerlo con la palabra que es Espíritu y Vida.

Juan 6: 63 = El espíritu es el que da vida, la carne para nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

Hebreos 4:12, es otro texto que tiene que ver con lo que estamos hablando. Allí dice que la Palabra de Dios ES viva y eficaz y más penetrante que espada de dos filos. Observe algo. No dice que la palabra ESTÁ viva, dice que ES viva. ¿Por qué? Porque todo lo que ESTÄ vivo, se muere. Por eso la Palabra ES vida porque ES eterna. En otros textos también veremos que la misma palabra  es capaz de convencer de pecado, de justicia, y que siendo inspirada por Dios, es útil para enseñar, corregir, instruir en justicia. Que es verdadera “potencia” de Dios y que Jesús nos mostró que, por quedarse firme en el “escrito está”, puedo mantenerme firme yo también y hacer retroceder al príncipe de este mundo.

Debemos conocer y diferenciar entre el LOGOS, la palabra escrita, la voluntad de Dios, sus promesas, y el RHEMA, que es la palabra revelada para este exacto momento. Muchos de nuestros errores y fracasos provienen por desconocimiento de la Escritura. Los “agujeros” en el uso de la espada tiene que ver con no leer ni escudriñar la Palabra; falta de fe en esa Palabra, el legalismo, que es deseo de vivir para Dios pero0 según los principios de la ley perdiendo así el poder de la Gracia. Recordemos también que la espada no sirve si está envainada.

LA LLENURA DEL ESPÍRITU Cuantas preguntas giran en derredor de la mente bien intencionada de tantos y tantos cristianos nobles y sinceros. ¿Qué significa ser lleno del Espíritu Santo? ¿Por qué debemos ser llenos del Espíritu Santo? La Biblia misma tiene todas las respuestas, no los hombres por sí mismos.

Efesios 5: 18 = No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu.

El Espíritu Santo no es un líquido ni es un gas. Tampoco somos nosotros un recipiente que puede llenarse más o menos. Estar lleno del Espíritu Santo significa estar gobernado, dominado por Él. Esto glorifica a Jesucristo y lo hace real en nosotros, como el Señor. Es decir: el Kirios, el amo, el dueño absoluto. No se trata de hacer nosotros lo mejor que podamos para el Señor, sino de dejar que Él haga lo mejor por medio de nosotros. No es que tengamos más de Él, sino de que Él tenga todo lo que tiene que tener de nosotros. Su presencia plena hace “madurar” al fruto del Espíritu y nos llena de bendiciones con una sola y simple intención: que nosotros seamos, a nuestra vez, de bendición para otros. También nos permite usar el o los dones que nos capacitan para el servicio. Entonces la gran pregunta, es: ¿Qué produce esa llenura que debe ser diaria? Aquí van algunas respuestas:

a)= Capacidad para comunicar inteligentemente y de una manera comprensible las maravillas de Dios. Hechos 2:11 = …cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios…

b)= Valor para enfrentar las circunstancias hostiles.- Hechos 4:8 = Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: gobernantes del Pueblo y ancianos de Israel. (19) Más Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios. (29) Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra. (30) …mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.

c)= Libertad para dar testimonio.- Hechos 4:31 = Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.

d)= Sabiduría para elegir convenientemente.- Hechos 1:24 = Y orando dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cual de estos dos has escogido.

e)= Amor semejante al de Cristo para perdonar y orar por los enemigos, por los perdidos.- Hechos 7: 55-60 = Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: he aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.

f)= Obediencia a Cristo y eficacia en la evangelización.- Hechos 2: 41 = Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. – (Hechos 4: 4)= Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil. – (Hechos 8: 4)= Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio.

g)= Gozo a pesar de las dificultades.- Hechos 13: 8-11 = Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul. Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano.

h)= Una vida de oración victoriosa por el Espíritu nos enseña a orar y aún ora por nosotros o en nuestro lugar.- Romanos 8: 26-27 = Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Más el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

i)= Elegir lo mejor de acuerdo con la voluntad de Dios rechazando lo que esté contra ella.-

j)= Autoridad para reprender todo poder a las potestades demoníacas. Si Dios posee todo nuestro ser, no hay lugar para ataduras del enemigo, somos canales de vida y tenemos la unción, el poder del Espíritu Santo.

DON DE DISCERNIMIENTO DE ESPÍRITUS 1 Corintios 12: 10 = A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

La palabra nos exhorta a “probar” los espíritus para ver si son de Dios. Este don es la capacidad que da el Espíritu para distinguir entre los verdaderos y los falsos maestros, detectando así los sutiles engaños de Satanás que llevan a errores y herejías. También se manifiesta como una capacidad que Dios da a ciertos creyentes para que puedan saber si una persona tiene o no demonios, u opresiones demoníacas. Permite distinguir entre un enfermo mental y una posesión diabólica. A veces llega a indicar el tipo de demonio o atadura y, a veces, los hombres de esos demonios. También permite considerar si otros dones específicos provienen o no de Dios. Satanás es un gran imitador y si no es por el discernimiento, podemos ser engañados muy fácilmente con lenguas, profecías, sanidades o milagros falsos.

LA ALABANZA Y LA ADORACIÓN Alabanza es la acción de glorificare a Dios, de ensalzarlo y bendecirlo especialmente con himnos, cánticos, música y danza. Por tanto, es más que cantar, aplaudir o levantar las manos en forma mecánica, costumbrista. Es una ofrenda, que debe salir del corazón y nos trae la maravillosa presencia del Señor ya que Él está en medio de la alabanza de su pueblo. Es algo que damos a Dios. Se centra en lo que Dios hace, en su obrar. Generalmente se expresa activamente. La adoración, mientras, se centra en lo que Él es, en sus atributos y nos lleva a la reverencia y el temor santo. Lleva a un estar de rodillas o con el rostro en tierra. Es realizada por nuestro espíritu. Hay muchos versículos que nos hablan de dar “sacrificios de alabanza” como algo grato al Señor, algo que mueve su mano. Una muestra de alabanza usada como arma en la batalla, está relatada en 2 Crónicas 20:22:

2 Crónicas 20: 22 = Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros.

LA ORACIÓN Efesios 6: 18 = …orando en todo tiempo con oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; (19) y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, (20) por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.

Antes de seguir quiero aclarar que la palabra traducida como EMBAJADOR, aquí, es la palabra PRESBEUO, y quiere decir literalmente, “Ser el mayor”, y después, “ser embajador”, es decir: representante de una autoridad gobernante. Cabe aclarar que los embajadores serían elegidos entre las personas que hubieran demostrado con claridad meridiana, tener madurez y experiencia. Esto solamente nos está diciendo que, si bien la experiencia no es tan importante, sí un embajador de Cristo tiene que ser alguien con madurez probada. La oración es el generador, la central eléctrica que da vida y funcionamiento a la armadura espiritual, a nivel individual, y a todo el Cuerpo de Cristo. Sin ella la iglesia queda en puro formalismo y con ausencia del Poder de Dios. Pablo habla de distintos tipos de oraciones:

Acciones de Gracias: No sólo por lo que se haya recibido, sino que también acompañará inexorablemente a cualquier clase de petición.

Peticiones: Las peticiones, si nos basamos en lo escrito, son simplemente ruegos.

Súplicas: Estos son ruegos constantes y aún hasta inoportunos, buscando la respuesta de Dios.

Intercesión: Este es un tipo de oración “a favor de”. Jesucristo, por ejemplo, es nuestro constante intercesor y al mismo tiempo nuestro ejemplo. De ninguna manera es una oración egocéntrica. Pero también “interceder” significa “interponerse” entre dos cosas. No podemos, entonces, interceder por nosotros mismos, sino que debemos hacerlo por otra persona, por una iglesia, por una ciudad o hasta por un país.

Esta es una oración que se usa netamente en Guerra Espiritual. Con ella “resistimos activamente las potestades de las tinieblas”, les prohibimos que actúen en el sublime nombre de Jesucristo. No es una oración fácil y se necesita disponer de discernimiento. ¿Por qué? Porque podemos interponernos entre Dios y el objeto de intercesión. Hacemos peticiones específicas de protección, dirección, bendiciones o de retardo y aún anulación de un juicio. Un ejemplo: Abraham con Sodoma y Gomorra. Y según el texto siguiente, es lo que buscaba Dios.

Ezequiel 22: 30-31 = Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese, y no lo hallé. Por tanto, derramé sobre ellos mi ira; con el ardor de mi ira los consumí; hice volver el camino de ellos sobre su propia cabeza, dice Jehová el Señor.

Sin embargo, también podemos interponernos entre el Diablo y el objeto de intercesión. Con fe, con poder, trabando el poder y el actuar de Satanás. Rechazamos sus ataques, frustramos sus estratagemas y disminuimos su eficacia. Es Guerra Espiritual, lucha cuerpo a cuerpo. Para hacerla, se requiere: a) Sentir que Dios nos ha llamado al servicio de intercesión, tener la certeza total y absoluta de ello. B) Buscar tener la mente de Cristo, dejándonos guiar por el Espíritu Santo. c) Poner nuestra voluntad totalmente bajo la soberanía de Dios, llegando a sentir lo que Él siente, por ejemplo, por los que se pierden.

Esas certezas interiores llevan a una enorme convicción de pecado, y se constituye en un canal por medio del cual Dios se puede revelar claramente. El llamamiento más elevado que puede tener una persona, entre todos los ministerios del Cuerpo de Cristo, es el de ser intercesor, porque tiene lugar en lo secreto. Interceder, entonces, es ponerse entre el juicio de Dios, el enemigo o el problema y la persona. 

Éxodo 32: 31-32 = Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito.

Interceder es ponerse en la BRECHA. Esta palabra es la palabra PERETS. Una abertura, fisura, grieta, especialmente una grieta en la muralla. PERETS viene del verbo PARATS, que quiere decir “abrir, romper, penetrar”. PERETS aparece unas 25 veces, y hay algunos textos que muestran que las brechas o las grietas deben ser reparadas. El versículo anterior se refiere a las ruinas físicas y espirituales de Sión, y otros al tabernáculo de David. En esta referencia, el pararse sobre la brecha es una metáfora que alude a una acción intercesora. Hay una brecha entre Dios y el hombre que un intercesor intentará reparar. Es decir que mientras dure esa acción, todo lo que venía hacia esa persona, es recibido también por el intercesor.

EL NOMBRE DE JESÚS No es una palabra “mágica”, por eso sólo tiene poder cuando, sometidos totalmente al señorío de Cristo, le representamos y ejercemos su misma autoridad. Ante este nombre el enemigo retrocede tal como Jesús lo había dicho: …en mi nombre echarán fuera demonios…” En este nombre se encuentra nada menos que la imagen contundente y concreta de la victoria de la cruz y de la de la resurrección y, por consecuencia, de la derrota del diablo. Eso es lo que les recordamos a las huestes del maligno expresando lo que nos dice la Palabra al respecto.

Filipenses 2: 9 = Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, (10) para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; (11) y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

LA SANGRE DE JESÚS La Palabra dice: …Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero… (Apocalipsis 12:11). Cuando la invocamos la recordamos a las tinieblas que esa preciosa sangre fue derramada por nuestros pecados y pagó el precio de nuestra servidumbre hacia Satanás. Librándonos de ella. Decimos también que es viva y victoriosa y llena de poder. Como ocurrió en Egipto, cuando nos cubrimos con ella, el enemigo no puede tocarnos. En liberación es frecuente encontrar que una persona dominada por fuerzas demoníacas, no tolera decir: “la sangre de Cristo” y suele serle imposible o casi imposible, leer y / o repetir 1 Juan 1: 9, ese texto que dice: 

…Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Algunos de esos viejos himnos que solían cantarse en los cultos de congregaciones decididamente ortodoxas o conservadoras, sin embargo, contenían letras que hablaban de la sangre de Cristo. Aquellos que los han entonado, recordarán que hay uno que dice: “precioso es el raudal que limpia todo mal, no hay otro manantial, sólo de Jesús la sangre”. Y un segundo himno que expresa: “Hay poder, sí, sin igual poder, en Jesús, quien murió; hay poder, sí, sin igual poder, en la sangre que Él vertió”

EL AYUNO “Ayunar”, literalmente, significa, en primer lugar, no comer. Pero espiritualmente, es un no comer para buscar más íntimamente el rostro de Dios. El ayuno sin oración, es solamente un pasar hambre inútil e innecesario. La Biblia nos muestra varios aspectos que ahora veremos conforme a los textos que han sido dejados al respecto.

Zacarías 7: 5 = Habla a todo el pueblo del país, y a los sacerdotes, diciendo: cuando ayunasteis y llorasteis en el quinto y en el séptimo mes estos setenta años, ¿Habéis ayunado para mí?

Isaías 58: 3-4 = ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no t diste por enterado? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente, no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto.

Isaías 58: 5 = ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?

El ayuno, sea regular u ocasional, es un asunto entre el hombre y Dios, de manera que fuera de un ayuno regular (Un día por semana, por ejemplo), cualquier otro en cuanto a características y duración, debe efectuarse según Él lo indique personalmente. Entienda que Jesús, no dijo “…si ayunan…”, sino que dijo: “Cuando ayunéis”, dando por sentado que sus discípulos lo harían. Pero no es fácil hacerlo, cuesta a nuestra carne y el enemigo desea evitar a toda costa que lo hagamos por el poder que puede desatar. Ante la pregunta que muchos se hacen sobre por qué no son más santos, la respuesta será que es porque no somos entusiastas y deseamos obtener el fin sin pasar por los medios.

Pero cuidado, que no es una suerte de trueque que le hacemos a Dios. Es indispensable que tengamos muy en claro que no podemos imaginarnos que seremos merecedores de algo por parte de Dios sencillamente porque ayunemos. Dios no va a caerse del trono porque tú  te pases un día sin comer. El ayuno es un medio eficaz, en cambio, para ciertas cosas que tienen que ver con la vida íntima del creyente. Entre todas estas cosas, podemos citar las siguientes:

1)= Conseguir santidad personal, ya que quita el orgullo. Deuteronomio 8: 11-14 = Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy: no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

2)= También lleva disciplina al cuerpo físico, arrepentimiento y confesión de pecados, tanto personales como grupales.- Daniel 9: 4-5 = Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos; hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. Estos dos puntos, tienen como fundamento esencial anular cualquier reclamo que Satanás intente hacer sobre determinadas áreas de nuestras vidas.

3)= Ser oídos por el Señor y lograr bendiciones.- Joel 2: 12-14 = Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia y se duele del castigo. ¿Quien sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él, esto es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios?

4)= Realizar franca lucha espiritual. Con el ayuno se intercede contra las fuerzas demoníacas, se rompen opresiones y se da libertad a los cautivos. Vale aclarar: cautivos inconversos, pero también muchos creyentes sujetados por ataduras de temor, pecado, etc. Con total y absoluta simpleza se puede decir que el ayuno puede ser: a) Natural: Es decir, más o menos prolongado. No se come nada, pero se bebe agua u otros líquidos. Se puede comparar con el que se describe en Lucas 4:2 o con el de Elías, durante cuarenta días.

  1. b) Total: Aquí no se come ni se bebe nada y no puede durar más de tres días. Generalmente suele hacerse en situaciones muy graves o importantes y bajo especial dirección del Espíritu Santo.
  2. c) Parcial: Este es un ayuno en base a una dieta restringida, tal como lo hizo Daniel. Daniel 10: 3 = No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas.

ATAR Y DESATAR Mateo 16: 19 = Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

2 Corintios 10: 3 = Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; (4) porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.

Isaías 58: 6 = ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?

En base a lo que podemos leer en estos tres pasajes, sería conveniente introducir una aclaración con respecto a tres términos utilizados en ellos. En primer lugar, el significado de Ligadura. En una primera acepción, indica “traba o sujeción”. En segundo término, tenemos la palabra Ataduras. Es casi similar a lo anterior, ya que implica “lo que traba, lo que estorba la libertad”. Y, finalmente, Yugo. Yugo, figuradamente, indica “Dominación, carga pesada, tiranía”.

Espiritualmente, estos términos indicarían opresiones que Satanás coloca sobre nosotros, a veces por creer sus mentiras. Así como el yugo hacía que el segundo buey, (El más pequeño), siguiera al primero, más fuerte, donde este le llevara, así ocurre con las opresiones diabólicas. Está comprobado que ellas nos hacen hacer cosas, tomar actitudes o tener sentimientos que no son lo que Dios nos pide en su Palabra. Algunos ejemplos tienen que ver con el temor, con los fanatismos de cualquier índole, con las quejas. La voluntad humana no está sujeta a Dios y no tiene fuerzas en sí misma para oponerse al enemigo.

Fortaleza: Indica un lugar fortificado, de paredes anchas y sólidas, construidas piedra por piedra, durante muchos años de trabajo. Espiritualmente son lugares en la mente, donde el adversario se hace fuerte (Con nuestra colaboración, aunque sea en forma inconsciente), y desde donde intenta dominar nuestras vidas exaltándose, al llevar a una persona a negar enseñanzas bíblicas, desautorizando al Todopoderoso. Una fortaleza es una manera de pensar que está impregnada de falta de esperanza, que causa que el creyente crea que hay cosas que no pueden ser cambiadas. Las fortalezas espirituales en nuestra mente, se construyen mediante la reiteración de una mentira satánica, mentira que aparece por años en distintas situaciones o circunstancias. “Nadie me quiere”, “No sirvo para nada” son dos ejemplos de los muchos que existen. Esa mentira va atando a la persona.

Las fortalezas son de distinto tipo: territoriales (Sobre una ciudad), personales, ideológicas, (Inunda las mentes a nivel cultural. Por ejemplo: la teoría de la evolución, el racismo, etc.) Una de las clásicas preguntas que se oyen, es: si siendo cristianos, estos “lazos” pueden persistir. Para romper todas estas opresiones, además de todo lo citado, el Señor nos ha dado la autoridad para atar y desatar. Está escrito, aunque no es su culpa si luego los hombres han desvirtuado la esencia de esta palabra.

Atar:  En griego la palabra es DEO, y significa “prohibir”. También “amarrar apretadamente”. Cuando los líderes judíos creían que algo iba en contra de la ley, decían: “estás atado” (Prohibido); lo contrario era expresar: “estás desatado” (Dando permiso). Sólo los que estaban por jueces y los gobernadores decían esto. Pero Jesús dio esa autoridad a todos sus discípulos, por eso aquellos se enojaban tanto contra Él, sin entender que el Señor hablaba en niveles espirituales. Hay dos clases de ataduras.

Atadura positiva: La hacemos cuando al enemigo le prohibimos algo declarando la Palabra, igual que como lo hizo Jesús: “espíritu inmundo, escrito está…” Cada vez que Él la usó, debilitó el poder del enemigo hasta que le ordenó “vete” y el tentador tuvo que dejarle. A veces, para lograr la liberación se necesita un proceso, un tiempo de preparación, o de trabajo. No es excluyente, puede o no necesitarse esto. Sin embargo, si prestamos atención veremos que Jesús no fue “crudo” a esa batalla. Muy por el contrario, necesitó ayunar cuarenta días. Con este acto Él indudablemente quedó sumamente debilitado físicamente, pero partiendo desde la base de lo que espiritualmente significa el ayuno, se fortaleció en ese ámbito, que es casualmente en el que se dirime esa lucha, que no es contra sangre y carne.

Desatar: Es una oración intercesora que libera a los cautivos de las manos enemigas. Hay un suceso ocurrido en 1989 en Lausana. UN señor llamado Bruce Olson estaba preso de los indios motilones (de Colombia), que eran aparentemente usados por la guerrilla, y querían matarlo. Cuando lo supieron, inmediatamente se levantó una intercesora que: 1) Alabó y glorificó el nombre de Dios por tomar control completo de la situación. 2) Entregó a Bruce en Sus Manos y declaró que Dios estaba trabajando a su favor.

3) Pidió a Dios que se glorificara y rogó que enviara ángeles para protegerle. 4) Declaró que Satanás estaba atado para poder tocarlo. 5) Le ordenó a Satanás que lo soltara en el poderoso nombre de Jesús. Una semana después, fue liberado. Recordemos que este tipo de oración de guerra, impide a las fuerzas malignas lograr un cierto y determinado objetivo. Hay una lucha entre las fuerzas del infierno y alguien. El intercesor lo que hace, es ponerse en medio entre una fuerza y la otra. A eso le llamamos “ponerse en la brecha”.

¿Cómo notamos que la persona o nosotros estamos libres? Hay que recordar que no se puede atar al diablo y sus huestes por siempre, eso ocurrirá al final de los sistemas, de los siglos. Por eso desaparecen los avivamientos, cuando nos dejamos estar y cede la oración intercesora o aparecen “agujeros” en nuestra armadura, la antigua situación puede reaparecer.

LOS ÁNGELES Ángel, lo sabemos, significa “mensajero” y son tanto portadores de buenas nuevas como ejecutores de los juicios de Dios. Son espíritus ministradores y enviados para servicio a los hijos de Dios. Una ayuda que prestan es que guerrean. Se ve en Daniel 10. Nuestras oraciones les ayudan en esa lucha, aunque mentiría alguien si dijera que sabe cómo. Hay cientos de testimonios de la ayuda de los ángeles y es algo que en oración podemos reclamar a nuestro Padre, en situaciones extremas. Queda claro que a los ángeles no podemos orarles, ordenarles ni adorarles.

Leer Más

Conociendo al Enemigo

La mitología eclesiástica le ha otorgado a Satanás y sus huestes un poder que generalmente es mucho menor al que realmente poseen. Será bueno, entonces, y a partir de lo que la Biblia nos enseña, conocer al enemigo en la mayor parte de sus actividades. Este es un principio bélico por excelencia. No existe un ejército en el planeta que, a la hora de entablar un conflicto armado, no tenga hecho un trabajo de “inteligencia” en gran escala tendiente a recabar la mayor información que se pueda sobre el enemigo contra el cual se va a luchar. En nuestras congregaciones, esto no ha sido sencillo. Es como que este ejército que por otra parte es el único que suele matar a sus propios soldados heridos, ha preferido la ignorancia, tomando como argumento que no se quiere hacerle propaganda al enemigo. Tremenda mentira.

Existen innumerables versículos que hablan de Satanás y estas criaturas bajo su mando. Estos textos, lejos de significar promoción gratuita para el infierno, nos ayudan a entender más claramente su carácter y sus métodos de ataque. Le dejo quince. Hay otros más. 1)= Es un Ser Creado.- Satanás era un ser creado, lleno de hermosura y de sabiduría. Esta misma sabiduría se corrompió cuando pecó contra Dios. El siguiente relato detalla textual y ampliamente este suceso.

Ezequiel 28: 11 = Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: (12) Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura.

Esta palabra que se usa aquí como HERMOSURA, es la palabra YOPHI, y significa: Belleza, Esplendor, Brillantez, perfecto en su forma física, sin falta alguna en su simetría. YOPHI proviene del verbo YAPHAH, que significa: “hermoso, amable, bello y elegante”. YOPHI aparece dieciocho veces en el Antiguo Testamento, la mitad de ellas en el libro de Ezequiel. En este pasaje, el rey de Tiro es descripto como “acabado de hermosura” cuando su nacimiento.

(13) En Edén, en el huerto de dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisolito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. (14) Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste, en medio de las piedras de fuego te paseabas. (15) Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado hasta que se halló en ti maldad. (16) A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.

(17) Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. (18) Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. (19) Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser.

2)= Es Engañador, Homicida, Ladrón y Mentiroso.- Debemos prestar debida atención a estas cuatro expresiones satánicas, ya que si bien un homicidio consideramos que lleva su sello, no siempre esto mismo lo vemos con los ladrones y mucho menos con los engañadores y mentirosos.

Génesis 3: 4 = Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; (4) sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Engaño.

Apocalipsis 12: 9 = Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Engaño.

Juan 8: 39 = Respondieron y le dijeron: nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais. (40) Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios, no hizo esto Abraham. (41) Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: nosotros no somos nacidos de fornicación, un padre tenemos, que es Dios. (42) Jesús entonces les dijo: si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.

(43) ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. (44) Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso y padre de mentira. (45) Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis. (46) ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿Por qué vosotros no me creéis?

(47) El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por eso no las oís vosotros, porque no sois de Dios. (48) Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio? (49) Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honra  mi Padre: y vosotros me deshonráis. (50) Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga. (51) De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte. (52) Entonces los judíos le dijeron: ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte.

(53) ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo? (54) Respondió Jesús: si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios. (55) Pero vosotros no le conocéis; más yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra. (56) Abraham vuestro padre se gozo de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. (57) Entonces le dijeron los judíos: aún no tienes cincuenta años, ¿Y has visto a Abraham? (58) Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: antes que Abraham fuese, yo soy. (59) tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue. Homicida y Mentiroso.

Juan 10: 10 = El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Ladrón y Asesino.

La palabra ABUNDANCIA que leemos aquí, es la palabra PERISSOS, e implica Superabundancia, Excesivo, Rebosante, Exceso, Más que suficiente, profuso, Extraordinario, Mucho más de lo necesario.

1 Juan 2: 21 = No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad. (22) ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Mentiroso y Anticristo.

3)= Es Astuto.-  Génesis 3: 1 = Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Con que Dios os ha dicho: NO comáis de todo árbol del huerto?

Esta calidad de Astuto por parte de Satanás, inmediatamente nos sugiere un grado refinado de hipocresía y habilidad para mentir. Al margen de lo que puedan decir algunas versiones muy singulares de la Biblia, Astucia no es una palabra que pueda asociarse al pueblo de Dios. Y mucho menos, confundirla con Prudencia y, con ello, confundirnos a todos.

4)= Pervierte o Tergiversa la Palabra de Dios.– Atención con esto, porque a partir de esta habilidad o técnica, produce falsos maestros, cambia el sentido de temas como la salvación, el sexo, la comida y la bebida, además de sobre las demandas de Dios. Mire estos ejemplos.

Isaías 5: 18 = ¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta, (19) los cuales dicen: venga ya, apresúrese su obra, y veamos: acérquese y vea el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos!

(20) ¡Ay de los que a lo malo le dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! (21) ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos! (22) ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; (23) los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho!

Observa estos detalles: Dice que hay gente que a lo malo le dice bueno y a lo bueno, malo. Y que esto, necesariamente, procede de Satanás y su sutil tergiversación tanto de la Palabra como de la voluntad de Dios. Sin caer en ninguna discriminación que no es idea de Dios, piensa en la homosexualidad y su lectura por parte de lo que llamamos ciencia. ¿Nadie, por más defensor de los derechos de las minorías que sea, se ha dado cuenta de la sutil incongruencia satánica, cuando sugiere a las parejas heterosexuales conforme a la voluntad de Dios, a vivir sin casarse, mientras que a las homosexuales, fuera de esa misma voluntad, las lleva a exigir se legalicen sus matrimonios?

1 Timoteo 4: 1 = Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; (2) por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, (3) prohibirán casarse (¡Oh! ¡Oh!) y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó (¡Oh! ¡Oh!) para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. (4) Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; (5) porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado.

Entiende: no estoy hablando solamente del celibato obligatorio del catolicismo romano y de sus propias leyes y reglamentos en cuanto a la carne, por ejemplo, los viernes antecesores o en medio de la Semana Santa. Estoy hablando de todos a quienes les quepa esta Palabra. ¿O no hay congregaciones donde determinadas partes de la carne vacuna no se pueden comer? ¿O no hay otras en que sus líderes casi deciden por sí mismos con quienes se pueden casar o no casar los hermanitos y hermanitas solteras?

Colosenses 2: 20 = Pues si habéis muerto con Cristo a los rudimentos del mundo, Por qué como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos (21) tales como: ¿No manejes, ni gustes, ni aún toques (22) (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?

Un clásico de los antiguos Movimientos de Santidad. Lo arranca el catolicismo romano edificando monasterios a los fines de producir santidad por aislamiento. Resultado: homosexualismo, alcoholismo y varias más. Lo proseguimos nosotros, los llamados cristianos, donde por encima de la Palabra escrita, armamos ordenanzas y estatutos internos congregacionales prohibiendo a nuestro antojo vestirse de alguna determinada manera o colocarse alguna cosa que nos parecía inconveniente. No te pongas, no te pintes, etc.

5)= Es el Gran Imitador de la Obra de Dios.– Con relación a esta condición satánica, hay varias escrituras que dan a conocer distintos aspectos de ella. Las voy a detallar específicamente colocándole a continuación, la idea central de cada una.

2 Corintios 11: 13 = Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. (14) Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. (15) Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.

Tú sabes muy bien que este es un pasaje altamente repelido por la mayoría de los predicadores, ya sea los pastores en sus congregaciones como también por los invitados que concurren a congregaciones ajenas. No es sencillo, desde un púlpito, hablarle a la gente y enseñarle que, así como en este día estás tú hablando por boca de Dios, pueden ver en cualquier momento a otros hombres que, vestidos como tú y con una amplia sonrisa bondadosa, hablen por boca de Satanás. Incluso, en este tiempo decididamente apostólico, resulta altamente llamativa la cantidad de nuevos apóstoles que se han levantado y andan por esas calles diciendo lo suyo. ¿A todos los levantó el Señor? A algunos lo han erigido sus pares en reuniones administrativas especiales. ¿Y qué garantía tengo que no se trata de obreros fraudulentos? Pontificados. Discernimiento.

Éxodo 7: 8 = Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: (9) si Faraón os respondiere diciendo: mostrad milagro; dirás a Aarón: toma tu vara, y échala delante de Faraón, para que se haga culebra. (10) Vinieron, pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron como Jehová lo había mandado. Y echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos, y se hizo culebra. (11) Entonces llamó también Faraón sabios y hechiceros, e hicieron también lo mismo los hechiceros de Egipto con sus encantamientos; (12) pues echó cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras; más la vara de Aarón devoró las varas de ellos.

Mateo 7: 21 = No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. (22) Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? (23) Y entonces les declararé: nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Estos relatos te muestran algo que luego – si se lo permiten – repetirá en otras cosas: la imitación de los dones de Dios. Ayer con aquellas culebras; hoy con dones de sanidad, de lenguas, de profecía. Más que nunca el hijo de Dios debe estar ejercitado en discernimiento, única manera de descubrirlo, confrontarlo y echarlo fuera por la autoridad de Jesucristo.

2 Corintios 3: 4 = Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; (5) no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, (6) el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica.

Satanás puede predicar tranquilamente desde cualquier púlpito si quien lo escucha no tiene discernimiento o vive el evangelio conforme a la carne. Porque lo que Satanás predica, necesariamente, es letra. ¿Cuántas veces has oído decir a pastores, evangelistas o maestros que Satanás “conoce la  Palabra mejor que tú”? Bien; esa es una mentira total. Satanás, lo que conoce mejor que nosotros, es la Biblia, pero no la Palabra. ¿Sabes por qué? Porque él no tiene al Espíritu Santo que lo guíe a toda revelación y verdad, mientras que cualquiera de nosotros sí lo tiene.

En una ocasión oí decir a un hombre de Dios algo que en principio me pareció exagerado, pero que luego con el correr de los tiempos, aprendí que era cierto. El borracho que pasa al frente en una campaña y se entrega al Señor, aún con los vahos del alcohol todavía dándole vueltas en el cerebro, ya tiene más revelación de la Palabra que Satanás.

Gálatas 1: 6 = Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.

La palabra LLAMÓ, en este texto, es la palabra KALEO. Viene de la raíz KAL, fuente de nuestra palabra española CLAMOR. Se usa el vocablo para invitar o convocar, y especialmente para referirse al llamamiento de Dios a participar en las bendiciones del Reino.

(7) No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. (8) Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. (9) Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.

El concepto básico de que este texto se encuentre aquí en este trabajo, es que Satanás se las va a componer muy bien para que alguien que trabaja u opera para él, se encargue de predicar un evangelio falso, diferente y pervertido. Ahora bien: las denominaciones, lamentablemente, han tomado a este texto para fundamentar y fundamentarse doctrinariamente, por lo que ese “evangelio diferente”, mayoritariamente, suele enseñarse que es aquel que no coincide con sus doctrinas internas. Falacia total. El evangelio diferente que se nos puede predicar hoy mismo, es el que no tiene nada que ver con el que predicaron Juan el Bautista, Jesús y Pablo: (“El Reino de los cielos se ha acercado”), y tiene que ver generalmente con interpretaciones filosóficas, humanistas, científicas o de otra índole de la Palabra que sólo se nos es revelada por el Espíritu Santo.

Hechos 16: 16 = Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. (17) Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.

En realidad, en este texto, no dice en los originales EL camino de salvación, sino UN camino de salvación. Esto deja entrever que hay otros caminos, y que Jesús es sólo una opción entre otras. Sin embargo, esto no concluyó en aquella muchacha. Es conveniente en este punto, hacer notar que el movimiento de la Nueva Era, que ha tenido bastante éxito como “reemplazo” del “anticuado” evangelio de la Iglesia, predica a Jesús como “UN” camino de salvación. No como “EL” camino. Sutileza y tergiversación.

6)= Es el Acusador.- Apocalipsis 12: 10 = Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios.

¿Nunca has sentido en alguna etapa de tu vida, el golpe despiadado y tremendo del acusador para alguna cuestión específica? Generalmente, esa actividad satánica está destinada a producir culpa, un sentir que de ninguna manera proviene de Dios. La Culpa, es un espíritu al cual hay que rechazar y echar de nuestra mente. Responsabilidades sí, las que quiera; culpa jamás.

7)= Es Llamado El Inicuo.- 2 Tesalonicenses 2: 1 = Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos (2) que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. (3) Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, (4) el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

¿Qué es un Inicuo? Iniquidad significa literalmente injusticia, no ser recto en base a lo que se sabe que es justo. Por eso es que la misma Biblia dice que, donde hay injusticia, Dios no está presente. Simple: está Satanás allí, y hay que echarlo a él para que el reino sea recuperado.

8)= Anda como León Rugiente. 1 Pedro 5: 1 = Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada; (2) Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; (3) no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.

Cada vez que leo este texto, no puedo evitar preguntarme a mí mismo y preguntar a quien quiera responder: ¿Qué han hecho con el evangelio aquellos que, para conseguir la “sujeción” y la “obediencia” de sus pastoreados, no vacilan en utilizar cualquier método coercitivo?

(4) Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria. (5) Igualmente, jóvenes, estar sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. (6) Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo, (7) echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

En primer término, sugiero rescatar este versículo, imprimir de él varias copias y repartirlo a conciencia y sin resentimientos, entre todos los predicadores mediáticos que viven un evangelio de  auto exaltación como método de marketing eclesiástico o congregacional. En segundo lugar, cabe aclarar que la palabra ANSIEDAD que leemos en el verso 7, es la palabra MERIMNA. Proviene de MEIRO, que es DIVIDIR y de NOOS, que es LA MENTE. La palabra indica distracciones, ansiedades, cargas y preocupaciones. MERIMNA significa estar ansioso anticipadamente acerca de la vida diaria. Semejante preocupación es innecesaria, porque el amor del Padre provee para nuestras necesidades diarias igual que para nuestras necesidades especiales.

(8) Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; (9) al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. (10) Más el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. (11) A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

Me pareció necesario reproducir todo el contexto de este texto, ya que en el mismo y sin necesidad de que ningún “sabihondo” humano tenga que agregarle nada, da las pistas más que suficientes como para salir más que vencedor en esta batalla. Una batalla que, a todas luces, se libra en contra de alguien que, – dice la Palabra -, anda COMO león rugiente. No dice que ES un león rugiente, sino que, en todo caso, lo que puede hacer como máximo, es imitar sus rugidos con el fin de asustarnos. El único león válido y bíblico es el León de Judá, que no es Satanás precisamente.

9)= Es el Príncipe de Este Mundo.- Esto también está sustentado en la Palabra, pero baste con recordar que, cuando Adán pecó y cayó del ámbito donde compartía cada cosa con Dios, él usurpó el poder que éste tenía. 10)= Es el que Tenía el Imperio de la Muerte. Eso es lo que hemos aprendido, que Satanás era el dueño, amo y señor del imperio de la muerte. Sin embargo, la escritura dice que, a esas llaves, Jesús las ha recuperado.

Apocalipsis 1: 17 = Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; (18) y el que vivo, y estuve muerto; más he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.

11)= Aflige a los Justos.- Job 1: 11 = Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. (12) Dijo Jehová a Satanás: he aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.

Cuando leemos este texto es como que no podemos imaginar a nuestro Dios de amor actuando así, ¿Verdad? Sin embargo, cuando se nos dice que nada de lo que haga Satanás está fuera del permiso de Dios, evidentemente, es así. ¿Para qué? Pues para que, entre otras cosas, demos gracias en todo.

12)= Ciega el Entendimiento de los Incrédulos.- 2 Corintios 4: 3 = Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; (4) en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es imagen de Dios.

A nadie le pueden caber dudas: este verso se refiere al mundo incrédulo, impío y pecador, que indudablemente y tal como lo podemos comprobar a diario, está cegado en su entendimiento. Y es por ese motivo que, a pesar de predicársele el evangelio, no se deciden a creer y salvarse. De acuerdo, pero también tiene que ver con la iglesia. ¿Con la iglesia? ¡Si habla de los incrédulos! Ah, ¿Y tú supones que en lo que nosotros llamamos “iglesia”, ¿No hay incrédulos? Pues bien; sí que los hay; y jamás entenderán a un ungido. Es más: lo perseguirán. ¿Por qué? Porque el dios de este sistema religioso, (eso es siglo en este texto)…

13)= Trata de Quitar la Semilla del Evangelio.- Mateo 13: 19 = Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.

Fue dicho en el párrafo anterior. El dios de este sistema religioso llamado “siglo”, ciega el entendimiento de los que todavía no han podido creer sin ver conforme al principio de la fe. Y cuando oyen auténtica palabra de Dios, inmediatamente son despojados por Satanás de esa semilla genuina y siguen hundidos en las sombras de la ignorancia.

Mateo 13: 38 = El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. (39) El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.

Vamos a ver algo demasiado claro que no siempre ha sido enseñado como corresponde. Si la cizaña convive con el trigo y el trigo se entiende que son los hijos de Dios, es notorio que cuando dice que a esa cizaña la sembró el diablo, eso significa que este tiene seguidores infiltrados dentro del pueblo de Dios, de otro modo sería imposible.

14)= Jamás deja Libres a sus Prisioneros.- Isaías 14: 16 = Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es este aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos; (17) que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel?

Lucas 4: 18 = El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; (19) a predicar el año agradable del Señor.

Estos dos versos últimos, son la respuesta exacta al anterior. Jesús es el libertador de todos los presos a los que Satanás ha mantenido oprimidos por años. Y es, asimismo, quien les devuelve la vista a esos ciegos en su entendimiento por el dios de este sistema.

15)= Es Maquinador.-  2 Corintios 2: 10 = Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, (11) para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.

¿Qué idea tiene usted sobre la palabra Maquinar? Maquinar es tramar algo de un modo oculto. Es un proyecto o una intriga dirigida, general y mayoritariamente, a un mal fin. Toda maquinación cumplimentada dentro del pueblo de Dios, sea para el fin que sea, así parezca el mejor, tiene origen y libreto escrito en el infierno. Teniendo en cuenta todos los aspectos de su personalidad que hemos examinado, ahondar en los nombres que conforme a la Biblia Satanás recibe, se constituyen en elementos importantes que tienen como objetivo primordial conocerlo más.

Abadón.- O “Exterminador”, que también se puede traducir como “Destructor, que en griego es Apolión. Hace referencia al ángel del Abismo. Apocalipsis 9: 11 = Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre hebreo es Abadón, y en griego Apolión.

Diablo.- Este nombre que es abarcativo en el ámbito espiritual y no personal, (dice que Judas ERA diablo, y no EL diablo), significa concretamente “El acusador y calumniador”, dando a entender que dice toda clase de mentiras para lograr sus fines. ¿Ha visto usted a alguien así en la sociedad secular que le rodea? ¿Lo ha visto también en alguna congregación llamada “cristiana”?

Satanás.- Mateo 12: 26 = Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido: ¿Cómo, pues, permanecerá su reino? – Este nombre, en hebreo, significa “El que se opone” o “Adversario”.

Tentador.- Mateo 4: 3 = Y vino a él el tentador, y le dijo: si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. – Este adjetivo define sencillamente su manera de actuar.

Padre de Mentira.- Juan 8: 44= vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso y padre de mentira. – Esto deja en evidencia un aspecto sumamente claro: cualquier mentira por bien intencionada que sea, o simplemente una verdad a medias, jamás procederá de Dios.

Señor de la Muerte.-  Hebreos 2: 14 = Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo.

Hay muy poco que agregarle a este verso. Sin embargo, todavía Satanás sigue ganando indudablemente mucho terreno, demasiado quizás, a favor de su máxima arma de temor: la muerte. Todo cristiano sabe muy bien adonde irá cuando le toque partir. Sin embargo, son decididamente los menos los que no temen a ese momento.

Señor de las Moscas o Beelzebú.-  Marcos 3: 2 = Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía  Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios. (23) Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás?

Belial.-  2 Corintios 6: 14 = No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con la tiniebla? (15) ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?

El yugo desigual ha sido profusamente enseñado en nuestras iglesias, pero siempre con relación a una pareja integrada por una creyente y un incrédulo o viceversa. Y está bien, eso es yugo desigual. Pero cuidado: también lo es la unión de una creyente ungida con un cristianito dominguero o viceversa, ¿Entiendes? Originalmente, el nombre de Belial se le aplicaba a cualquier persona considerada inicua. Su significado literal, es “Falta de méritos”. Y pese a que no parece demasiado atinado, no caben dudas que es muy cierto, ya que nada bueno encontramos en él.

Maligno.- 1 Juan 2: 13 = Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre.

Dios de este Siglo.- 2 Corintios 4: 3 = Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; (4) en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

Príncipe de los Demonios.- Mateo 12: 24 = Más los fariseos, al oírlo, decían: este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios. – Esto, además de un nombre protocolar, indica que tiene a otros bajo su potestad.

Príncipe de la Potestad del Aire.- Efesios 2: 1 = Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, (2) en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, (3) entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Indudablemente que es en el aire donde él tiene su morada y, además, donde también ejerce su dominio. Eso, naturalmente, no tiene absolutamente nada que ver con el Tercer Cielo, que es donde mora nuestro Dios y no tiene ingreso, a menos que Dios lo mande a llamar.

Príncipe de Este Mundo.- Juan 14: 30 = No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.

Serpiente.- Génesis 3: 4 = Entonces la serpiente dijo a la mujer: no moriréis; (5) sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.

Espíritu Inmundo.- Mateo 12: 43 = Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.

El Malo.- Mateo 13: 19 = Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.

Lucifer.- Isaías 14: 12 = ¡Como caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas las naciones. – Este nombre se traduce como “portador de luz”, lo que no hace adecuado su uso, ya que le pertenecía en los tiempos de su creación, pero no ahora donde representa exactamente lo contrario: el mundo de las tinieblas.

Judas 9 = Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.

Este texto nos deja ver con claridad que él tiene una dignidad que, si bien no debe ser temida, sí puede ser respetada. Muchos han creído ver en este verso un impedimento para reprender y echar fuera demonios, pero no han prestado atención que quien deja a Dios para que lo reprenda, no es un hombre en Cristo, superior, sino un arcángel, que, en el ámbito espiritual, tiene su mismo nivel. Él no tiene los mismos atributos propios que conocemos de Dios. No tiene omnipresencia, esto significa que no puede estar en varios lados al mismo tiempo; tampoco omnisciencia, lo que indica que no conoce sus pensamientos. De allí que, pensando que si mataba a Jesús triunfaba sobre él, colaboró para que fuera a la cruz y con ese acto, sellara su futuro.

De acuerdo con la Palabra de Dios, no es él personalmente quien se posesiona de las personas. A eso lo hacen demonios de menor jerarquía y muy pocas veces un príncipe. Sólo se nos relata exiguamente que “entró en Judas” y algunos dicen que poseerá al llamado Anticristo, si es que se tratara, en efecto, de una sola persona como enseña mayoritariamente la iglesia. Si bien no vamos a entrar a ver cuál es su procedencia, los demonios presentan algunos aspectos que nos aseguran que ostentan diferentes jerarquías. Seguidamente le entrego algunas de sus características más frecuentes y conocidas.

1.- Son espíritus incorpóreos, no hechos de carne y sangre. De allí el texto de Efesios 6:12. Generalmente son invisibles al ojo humano, pero en ciertas ocasiones se materializan. Son varios los hombres y mujeres de Dios que han tenido esta clase de experiencia.

2.- Al principio, los demonios tenían cierta comunión con Dios. Lo prueba Judas 6 cuando dice: Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.

3.- Son muy numerosos. Hay varias pruebas de ello, pero la más clara es la del endemoniado gadareno. Dice la Biblia que estaba poseído por una legión. Generalmente, una legión de los ejércitos donde se saca el nombre, no tenía nunca menos de tres mil soldados.

4.- No ignoran absolutamente nada de lo que tiene que ver con sus actividades y su propio final. Tienen conocimiento de dios, de su fin, de que Jesucristo es Dios (Mateo 8:29) y, además, saben que serán juzgados (2 Pedro 2:4).

5.- Tiemblan cuando están delante de dios. En la carta de Santiago 2:19 lo dice así: …Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen y tiemblan…

6.- Tienen una muy aceitada y excelente organización. Es indudable que pertenecen a un reino y este reino ostenta jerarquías. Todo el capítulo de Efesios 6 lo explica concretamente.

7.- Pese a que aparentemente están a las órdenes de Satanás, Dios los usa para sus propósitos, tal como se puede comprobar leyendo Jueces 9:23. Esto nos muestra la soberanía absoluta o suprema de Dios.

8.- Ellos andan por la tierra atormentando a cierta gente y acusando padecimientos en otros, porque según lo que vemos en Marcos 15:22 y Mateo 17:15, se les ha permitido.

9.- Son seres personales e inteligentes, es decir: tienen su propia personalidad. Hay varias escrituras que le voy a dejar para que pueda observarse determinadas particularidades que la misma Biblia detalla con claridad.

Cuando decidió que correspondía, Jesús habló con ellos. Marcos 1:25 = Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él!Marcos 9:25 = Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.

En casos, toman sus propias decisiones. Mateo 12: 43 = Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. (44) Entonces dice: volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada.

Se expresan con palabras audibles. Mateo 8: 29 = Y clamaron, diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?Marcos 3: 11 = Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.

Han demostrado sentir miedo. Lucas 8: 30 = Y le preguntó Jesús: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: legión. Porque muchos demonios habían entrado en él. (31) Y le rogaban que no los mandase ir al abismo.

Han manifestado tener deseos. Mateo 8: 31 = Y los demonios le rogaron diciendo: Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos.

Se enojan, y llegado el caso son violentos. Mateo 8: 28 = Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino.

Además, piensan por sí mismos y actúan en consecuencia. Incluso, llegado el caso y la necesidad, se comunican con otros demonios, por ejemplo, para pedir ayuda y resistirse a salir de una persona.

10.- Algunos parecen tener manifestaciones propias: espíritu de adivinación, como tenía la joven que encaró a Pablo en Hechos 8:10; de temor, de ira, de odio, etc.etc. Como quedó dicho y veremos más adelante, suelen agruparse de cierta manera que potencian sus esfuerzos.

11.- Tienen mucha fuerza, lo que se puede ver claramente en muchos casos de poseídos. Marcos 5: 4 = Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, más las cadenas habían sido hecha pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie lo podía dominar. – Hechos 19: 16 = Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.

12.- Tienen diferentes grados de maldad.- Mateo 12: 43 = Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. (44) Entonces dice: volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. (45) Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí, y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.

13.- Enseñan falsas doctrinas.- 1 Timoteo 4: 1 = Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.

14.- Tienen control limitado sobre fenómenos de la naturaleza, en la atmósfera terrestre.- Job 1: 18 = Entre tanto que este hablaba, vino otro que dijo: tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito; (19) y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron; solamente escapé yo para darte la noticia.

15.- Tienen poderes sobrenaturales y hacen grandes señales.- Apocalipsis 16: 13 = Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; (14) pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.

Cuando leemos SEÑALES en este texto, la palabra original es SEMEION. Podemos compararla con nuestras más conocidas “Semiología”, “Semiótico”, “Semáforo”. Una señal, marca, prueba. Se usa para distinguir entre personas u objetos, para denotar una advertencia o admonición.  También se utiliza como un presagio que pronostica acontecimientos futuros, para describir milagros y maravillas, sea atribuidos a la autoridad divina o a falsos maestros o demonios. Toda señal es sobrenatural y los demonios lo son.

16.- Si bien no todas las enfermedades son demoníacas, ellos pueden, en efecto, producirlas.- Mateo 12: 22 = entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba.

17.- Pueden controlar o posesionarse de animales.- Marcos 5: 13 = Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por el despeñadero, y en el mar se ahogaron.

18. Es más que obvio señalar que pueden controlar o posesionarse de seres humanos.- Lucas 8: 1 = Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, (2) y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: maría, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios.

Además de poseerlos, pueden llegar a usar a una persona como deseen. Por ejemplo, como “médium” o para hacer señales.- Hechos 8: 9 = Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. (10) A este oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. (11) Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo.

19.- Pueden causar, asimismo, enfermedades mentales.- Marcos 5: 2 = Y cuando salió él de la barca, enseguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, (3) que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aún con cadenas. (4) Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, más las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie lo podía dominar. (5) Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y los sepulcros, e hiriéndose con piedras.

20.- Pueden “predecir” el futuro. En realidad, no conocen el futuro, pero conocen muy bien a los seres humanos y son muy observadores e inteligentes. Logran engañar a los crédulos que ya, inconscientemente, se predisponen para que ocurra lo que les predijeron. Poseen cierto poder sobre la naturaleza. No se olvide que Jesús “reprendió” a la tempestad, lo cual deja sentado que esa tempestad no provenía de Dios. Ellos pueden incluso “predecir” fenómenos tales como terremotos o grandes huracanes.

21.- Parecen sentirse incómodos cerca de un cristiano verdaderamente lleno del Espíritu y se alejan o se debilitan (no digo que se vayan). Por eso la mayor actividad satánica en una zona y no en otra, o en un país más que en otro. En este rubro, podemos comprobar perfectamente lo que estamos diciendo, sencillamente dando la oportunidad a cientos y cientos de misioneros en todo el planeta que podrán testificar como han sido tenazmente resistidos y atacados por haber invadido territorio enemigo.

22.- Pueden llegar a controlar (No estoy diciendo “poseer”) a un creyente cuya armadura espiritual tenga fallas, y está permitiendo este control a partir de pecados o por simple ignorancia. Un cristiano lleno del Espíritu es un cristiano activado. Si tú enciendes un calefactor, podrás observar que a partir del momento en que lo hagas, no habrá una mosca que se atreva a posarse sobre su parte superior. Pero si el calefactor no es encendido, aunque siga siendo calefactor, las moscas se pasearán a su antojo sobre él.

Si bien consultando todo tipo de bibliografía al respecto, tendríamos que aclarar que no existen definiciones tajantes o unánimes con relación a las jerarquías del reino de Satanás, de todos modos transcribiremos aquellas que nos han parecido más entendibles.

PRINCIPADOS:  Parece ser el primero en rango político o de poder. El “príncipe” es el que reina o gobierna teniendo la preeminencia. Son seres de vastas extensiones, de influencia dentro del reino satánico. Se los conoce también como “espíritus territoriales”. En Daniel 10:12-22, se nos habla del “príncipe de Persia”. Muestran que Satanás no accede al planeta ni despliega sus tropas al azar, sino de acuerdo con su propio mapa del mundo. Están muy bien organizados y con plan de batalla que ejecutan puntillosamente para cada zona geográfica y para cada ser humano. Sus planes para la India, por ejemplo, difieren notablemente de los que tiene para Nueva York o Rosario. La historia nos ha permitido comprobar y probar esto que decimos. De allí que cuando la iglesia se pone a orar geográficamente, cubriendo con la sangre de Jesucristo diferentes lugares, el diablo se intranquiliza bastante, ya que estamos interfiriendo notablemente en sus planes. Sin embargo, la pregunta, es: ¿Oramos así?

POTESTADES: Indica autoridad, poder; es uno que toma control. Tiene autoridad y dominio sobre una jurisdicción amplia y bien determinada que le ha asignado quien tiene el poder real. Ordena y dirige las actividades dentro de la zona en que le fue encomendada. Algunos las relacionan con las “fortalezas”: el esfuerzo concentrado hacia el aumento de ciertos males o pecados. Los demonios incitan a las personas como individuos a entregarse a un pecado, de tal manera que un barrio o población o iglesia, se caracteriza por ciertos pecados en particular. Podría darle muchos ejemplos, pero bastará con la estadounidense Las Vegas o la nuestra Mar del Plata, que son antros de juego, prostitución y fornicación.

 En algunas iglesias, mientras, suelen repetirse pecados de resentimiento, enemistades, fornicación, adulterio, etc. Rosario, mi ciudad, es un centro de ocultismo bastante fuerte y contra eso debemos luchar. Se debe orar específicamente contra estas potestades en el nombre de Jesús (Como iglesia), intercediendo para que el Espíritu Santo venga a hacerse dueño de la situación. Somos los canales auténticos del poder de Dios. Él no puede manifestarse sin nuestra participación en esta lucha. También se puede pedir a Dios que nos enseñe a vivir con una actitud espiritual plena y opuesta decididamente a estas potestades. Si existe la codicia, pedir por generosidad; si hay depresión, convertirnos en auténticos alabadores de Dios.

GOBERNADORES: Es el jefe de una región o ciudad, siendo de menor jerarquía que los anteriores. Tienen autoridad sobre un ámbito restringido y gobiernan según directivas recibidas. Vendrían a ser los oficiales de un ejército, que se encargan de dirigir las operaciones de los soldados, de los cuales hablaremos más adelante. Intentan dirigir las decisiones de aquellos quienes gobiernan secularmente esas regiones: intendentes, alcaldes, responsables de los ayuntamientos, prelados, policías. De hecho, observando los acontecimientos cotidianos, podemos asegurar que alguna clase de éxito han tenido.

HUESTES ESPIRITUALES DE MALDAD: Conjunto de demonios de menor jerarquía (Soldados rasos), que son enviados al combate cuerpo a cuerpo. Son los emisarios últimos de Satanás, que tratan de entrar y dominar a humanos y bestias, impulsándolos (A los humanos), a la corrupción y, de ser posible, a la destrucción. Mateo 8: 28 = Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino. –  Mateo 12: 45 = Entonces va, y toma consigo siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.

El campo de batalla de la Guerra Espiritual es muy amplio y abarca una enorme serie de variaciones. Sin embargo, si hay que darle prioridad a alguna de ellas, esa es la mente. Es indudable que Dios y Satanás se encuentran a diario luchando por la mente del hombre. Satanás trata de inmovilizar la voluntad humana a fin de que realice una acción o de lugar a algún pensamiento contrario a la voluntad de Dios. Coloca la semilla en la mente y la cuida celosamente. En realidad, todo comienza allí. Luego habrán de unirse las emociones. Uno de sus trucos es llevarnos sin que nos demos cuenta, a un estado de indecisión e ignorancia notorios, y entonces… obra. Trata de poseer nuestra voluntad, nuestra mente, porque desde allí puede dominar el cuerpo. De manera que en esto, como en toda nuestra vida cristiana, no debemos dejarnos gobernar por nuestros propios pensamientos, ni por nuestras emociones que son engañosas, pues ambas actitudes contradicen la Palabra de Dios.

Jeremías 17: 9 = Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿Quién lo conocerá?

Hay tres fuentes definidas, específicas y concretas de las cuales, en mayor o menor medida, indefectiblemente van a provenir nuestros pensamientos. Es decir que, cuando ciertos y determinados pensamientos llegan a nuestra mente, proceden de tres fuentes que paso a citar:

1)= Del Hombre mismo.-  Tenemos, indudablemente, la capacidad de pensar, de crear pensamientos por nosotros mismos y sin ayuda. Pero como aún está latente en nosotros nuestra naturaleza caída, es posible que produzcamos pensamientos malos. A eso le llamamos “nuestra carne”. Es por ese motivo que debemos controlar todo pensamiento confrontándolo con la Palabra y, esencialmente, como podemos leer en 2 Corintios 10:4-5, sujetándolos a Cristo. Aunque nos cueste mucho trabajo, a estos pensamientos podemos rechazarlos. Y será bueno que lo hagamos.

2)= De Dios.- Él le habla a nuestro espíritu con Su Espíritu, y luego puede llegar eso a nuestras mentes. Dios no habla directamente a nuestra mente. Debemos probarlos y si son de Él, debemos aceptarlos totalmente. Como tener seguridad respecto a la procedencia, es algo que trataremos más adelante en otro contexto.

3)= Del Mundo Satánico.- Los demonios nos proyectan pensamientos que nosotros podemos dejar que se desarrollen o no, o los incorporamos como si fueran propios. Así puso pensamientos en la mente de Pedro, que pensó expresar todo amor y cuidado por su Señor, pero grande fue su sorpresa cuando Jesús le dijo que estaba siendo instrumento de Satanás. Los pensamientos que nos ponen llegan con fuerza, generalmente nos impulsan a una acción y la mayoría de las veces, pese a nuestros esfuerzos, no logramos rechazarlos. Es como que se nos imponen y constituyen una de las más violentas escaramuzas de esta enorme batalla.

Pensamos que tiene mucho que ver con una actitud muy común y que solemos denominar en la Argentina, como “el darse manija”. Cuando nos percatamos de qué se trata, debemos rechazarlos en el nombre de Jesús. Nos asombrará comprobar como inmediatamente quedamos libres de ellos. De manera que debemos conocerlo como el engañador sutil, el príncipe de la falsa humildad religiosa, como el maestro del terror en el sentimiento de la falsa culpabilidad, como el creador y promocionador de las más extrañas y fanáticas sectas, como el gran farsante e imitador de la voz de Dios, e innumerables estratagemas más.

Por lo antedicho veremos que querer hacer el bien, el ser espirituales, no nos protege en forma segura del engaño. Sólo lo será el depender totalmente de la guía del Espíritu Santo, quien siempre nos llevará “a toda verdad”, tal como asegura Juan 16:13. Vamos a ver por separado, aunque en forma muy sintética, dos aspectos importantes con los que, primero, nos tienta y luego, como le adosa su arma favorita, el engaño, aunque este también obra efectivamente en la tentación.

LA TENTACIÓN: Existen tres canales clásicos y claros para la tentación. Esos canales son: Los sentidos del cuerpo, las emociones del alma y el espíritu. Son los que fueran utilizados durante todo el relato bíblico, contra Jesús. No hay otros medios. Veamos:

a)= Tocó los sentidos del cuerpo con el hambre. Si usted recuerda perfectamente cuando le sugirió convertir piedras en pan, aprovechaba esa tentación en una dirección: que Él hiciera algo independiente de la voluntad del Padre.

b)= Lo atacó espiritualmente. Cuando le dice que salte al abismo y muestre su fe, total seguramente vendrán ángeles en su ayuda, apunta a lo espiritual. A veces nosotros también hallamos una promesa y la reclamamos sin tener en cuenta las demandas que lleva anexadas. Otras veces ponemos a prueba la Palabra como un reto y eso, es tentar a Dios.

c)= Atacó también sus emociones, cuando le sugiere que puede otorgarle los reinos del mundo si postrado le adora. ¿Reinos del mundo? ¿Es que podía Jesús caer en esa trampa? Era hombre. Era carne. Y esos reinos no eran geográficos, sino que representaban al deseo de dominio, de poder y el orgullo. Y no hay mas: Lucas 4:13 dice: Habiendo acabado toda tentación, se alejó por un tiempo… Cada tentación buscó ser ejecutada voluntariamente con una mente que se apartara de la soberana Voluntad Divina.

EL ENGAÑO: Es, a todas luces, el arma favorita del enemigo. Es depositado sutilmente en nuestra mente. Le es tan útil que le servirá, al final de los tiempos, para el establecimiento del anticristo, cuando el engaño sea llevado y sostenido a nivel mundial. Hay sobrada escritura al respecto. Y pese a que existen dos teorías distintas en la enseñanza, ambas coinciden en el engaño como fuente primordial de esa existencia. No importa si es UNA persona llamada Anticristo o si son varios, como dice Juan. Anticristo, semánticamente, sería “todo aquello que se opone a Cristo”, esto es: una mentalidad.

1 Timoteo 4: 1 = Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.

2 Timoteo 3: 1 = También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.

Aclaro que esta palabra, PELIGROSOS, es la palabra CHALEPOS y significa “Ásperos, salvajes, difíciles, dolorosos, fieros, dañinos, duros de tratar. La palabra describe a una sociedad desprovista de virtud pero que abunda en vicios.

(2) Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, (3) sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, (4) traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, (5) que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita.

1 Tesalonicenses 5: 1 = Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. (2) Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; (3) que cuando digan paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. (4) Más vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. (5) Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.

Es usada contra el no creyente, pero también contra el creyente, pues en general, la ceguera espiritual va desapareciendo cuando la luz de la verdad desaloja las tinieblas de la mentira. Cuando nos convertimos no recibimos de una vez todo el conocimiento espiritual. Ya fue dicho, pero igualmente vale la pena sobradamente la reiteración: los dardos serán más y más sutiles cuanto más espiritual sea el cristiano; deberá pelear las batallas más intensas y directas con el diablo y su ejército. Pero teniendo siempre presente un factor esencial: En Cristo somos más que vencedores.

El engaño hace que una persona llegue a creer sinceramente que es verdadero algo que no lo es. Entienda por favor que ser sincero, no es una protección suficiente. Eva, por ejemplo, sin ir más lejos, fue realmente sincera; pero fue engañada y pecó. Cada vez prevalecen más y más doctrinas de demonios que se apartan de la Biblia de manera engañosa: enseñan que “obtendrás todo lo que digas”, que “un cristiano puede ser poseído por demonios”, que “es bueno utilizar la visualización” y otras. Esto implica leer con mucho cuidado cierta literatura llamada “cristiana”.

La Biblia no es un libro de simples reflexiones morales o sentencias religiosas. La Biblia es un verdadero manual de vida. De Vida abundante aquí y ahora y de Vida Eterna después. Y en sus páginas encontramos respuestas y dirección para todo. Por ejemplo, en los aspectos en que los cristianos podemos ser engañados.

Cuando es oidor y no hacedor de la Palabra.  Santiago 1: 22 = Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

Cuando se llena de Sabiduría de este Mundo.  1 Corintios 3: 18 = Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio.

Cuando cree ser algo no siendo Nada. Gálatas 6: 3 = Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.

Cuando es Incapaz de Refrenar su Lengua.  Santiago 1: 26 = Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana.

Cuando cree que no Cosechará de acuerdo con lo que Sembró.  Gálatas 6: 7 = No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

Cuando piensa que el Contacto con el pecado no tendrá efectos sobre él.  1 Corintios 15: 33 = No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. (34) Velad debidamente, y no pequéis, porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo.

Sabido es que pese a que todos sabemos que el evangelio no es vana palabrería sino poder de Dios manifestado, pese a ello, estamos llenos de conceptos. Los demonios aprovechan eso y suelen alterarlos mediante doctrinas o conceptos falsos.

a)= Revelaciones espirituales “especiales”. Hay algunos que creen poseer una “luz” especial o diferentes revelaciones sobre “visiones”. Nadie discutirá la validez de estas cosas, pero sí cuando se presentan para justificar determinados hechos tomando textos fuera del contexto y haciéndoles decir algo que jamás dijeron.

b)= Los demonios manejan una estrategia muy singular pero también muy conocida: mezclan sus enseñanzas con los propios razonamientos humanos. Llegada esta situación, el hombre supone que todo es resultado de su propio pensamiento, y el respeto egocéntrico que todos tenemos de nuestros pensamientos, logra todo lo demás.

c)= El enemigo, en primer término, engañará a “reconocidos” siervos, y luego ellos mismos se encargarán de distribuir sus falsedades. La gente normalmente cae en estas trampas porque si proviene de la boca de “alguien” de cierto “prestigio”, ni se plantean que pueda ser falso.

d)= Nos hacen creer una o varias mentiras como si fueran una verdad indiscutida, porque son hipócritas y buscan cauterizar la conciencia del creyente, apartándolo de la verdad. Discernimiento y Biblia elemental son instrumentos de defensa exitosos.

e)= Distorsionan las escrituras y entretejen engaños tomando parte de una verdad y tergiversándola posteriormente. Con estas técnicas trabajan con mucha sinceridad, pero engañados, grupos tales como Testigos de Jehová, etc.

f)= Por ello hay que tener muy especial cuidado con las enseñanzas que nos llegan por medios “sobrenaturales”. Satanás es el gran imitador y no podemos creernos ingenuamente cualquier cosa que nos llegue sin probarla debidamente con la escritura, con oración o con nuestro discernimiento.

El “conocimiento de la Verdad” es la primera salvaguarda contra cualquier clase de engaño. Los escogidos deben aprender a “conocer” y a “probar” los espíritus hasta que sepan con certeza lo que corresponde a Dios y a Satanás. ¿Conocer la verdad, entonces, es estudiar? Conocer la verdad, antes que nada, es tener intimidad con Cristo. Marcos 12:38 implica que el conocimiento del peligro es parte de la forma que el Señor tiene de guardar a los suyos. Debemos tener la llenura del Espíritu y una estrecha vida en comunión con el Señor.

g)= Se impulsa a obedecer literalmente la Palabra de Dios, lo que lleva a una verdad desequilibrada, que es una falsedad. Se olvida que “la letra sin el Espíritu, es muerta”. Recordemos que nada es más parecido a lo verdadero, que lo falso. Una fotocopia es un calco del original, pero no es el original.

h)= Hacen que olvidemos que nuestra mente ha estado oscurecida, y que por lo tanto está muy lejos de aceptar ser renovada en nuestro entendimiento, tal como se nos manda hacer en la carta a los Romanos 12:2.

i)= Como el engaño se basa en la ignorancia, es produzca que ese engaño se produzca en aquellas áreas en las que todavía no conocemos absolutamente nada sobre las maquinaciones del enemigo.

j)= Creer que Dios nos guarda siempre del engaño, es un engaño, porque bajamos la guardia y dejamos de estar vigilantes. También nos olvidamos que la protección de Dios, que es muy cierta, se basa en el cumplimiento de ciertas condiciones.  Si no fuera algo que debemos considerar como responsabilidad nuestra, no se vería el sentido de por qué Jesús nos dijo tantas veces que veláramos. Velar es estar en guardia y si debemos estar en guardia es porque el engaño, es posible aún para los elegidos. Recién te decía que como cristianos “teologizados”, manejamos muchos conceptos, (A veces, demasiados). Bien; una de las actividades clásicas de los demonios es la de fabricar conceptos erróneos en base a verdades bíblicas. Algunos ejemplos:

a)= El significado de “La sangre de Cristo” cuando la invocamos como una coraza protectora. Mayoritariamente, no tenemos en cuenta que no podemos estar bajo esa cobertura si no estamos conformes a Su voluntad. La Palabra dice que “nos limpia de todo pecado” y es cierto, pero eso ocurre “si confesamos nuestros pecados”. Mucha gente ha adoptado la costumbre casi tradicional de la confesión de pecados armadas “en paquete”. Dios no puede ser burlado y es menester una confesión y un arrepentimiento real. Solamente así es que podemos afirmarnos con esa sangre en la victoria contra Satanás.

b)= Decir que “Dios todo lo puede, yo confío en Él y sé que Él me guardará” Cuidado. Dios obra de acuerdo con leyes y condiciones propias que nosotros debemos conocer y cumplir. Él dijo a Israel que les había dado la tierra prometida, pero a Josué le dijo que se esforzara y fuera valiente. No podemos dar por sobreentendido algo que Dios maneja conforme a su propósito.

c)= Ya no vivo yo, más Cristo vive en mí”. Bajo este simple texto, mucha gente ha creído sinceramente que debe despojarse de toda su personalidad y transformarse en alguien que no toma ninguna decisión por sí mismo. Inexacto. Dios nos dio una mente, y no para que otro hombre piense en nuestro lugar. Eso no es fe, es comodidad. O, lo que es peor, mediocridad.

d)=Dios obra en mí el querer como el hacer. Sólo debo rendirme y obedecerle esperando sus órdenes. Ya no tengo Voluntad, sino Su Voluntad. Entonces se deja de decidir, de elegir, de determinar, de pensar. El hombre accede a Vida Eterna por voluntad propia. ¿Se supone que le deberá anular en todo lo demás? Dios da su dirección en tiempos específicos para asuntos específicos.

e)= Dios es el único que debe y puede juzgar, y dejo de ejercer mi capacidad de juicio. Cuando Jesús dijo Por sus frutos los conoceréis, entre otras particularidades, estaba indicando nuestra capacidad de juicio, conforme a la cual, seríamos evaluados en todos los aspectos.

f)= Cuando escucho una voz, seguramente es Dios quien me habla. Entonces yo no debo pensar ni razonar por mi cuenta. Si siento que esa voz es de Él, sólo debo obedecer. Es muy peligroso ese “sentir”, ya que la mayoría de las veces no tiene origen en nuestro espíritu sino en nuestra alma, en nuestra mente, exactamente en el mayor campo de batalla de esta Guerra.

g)= Estoy muerto con Cristo y practico efectivamente esa muerte. Entonces no debo esforzarme en pensar, imaginar ni razonar. Dejo mi mente en blanco y que Él tome control, dominio y autoridad sobre ella. Esto, como veremos más adelante, es terriblemente peligroso y una verdadera puerta abierta a la entrada de demonios. Otras de las formas en que los demonios aciertan a engañar a los cristianos, es falsificando las cosas divinas. Como estas cosas no pierden su divinidad, muchos son los que se equivocan y caen en la trampa. No crea usted que todo el que cite a Dios, a Jesucristo y al Espíritu Santo, es parte del pueblo de Dios.

a)= Tratando de ubicar a Dios cuando oramos: 1) Dentro De Mí pudiendo quedar prendido a “mi voz interior”. 2) Alrededor mío, (tipo Visualización). La Biblia dice que Dios está en el cielo (ámbito espiritual, lugar geográfico, no le hace), Jesús está a su diestra y que aquí está el Espíritu Santo que nos guía a toda verdad y a toda adoración genuina.

b)= Realizando confesiones compulsivas de pecados: sólo sirve para exponer vergüenza, turbación y malestar en los otros creyentes y aún en toda la iglesia. Si el Espíritu da convicción de pecado y hay urgencia por confesarlo, Dios ya sabe que hay arrepentimiento en su corazón, por lo que sería innecesariamente cruel de su parte agregarle, a esa instancia, una vergüenza innecesaria. La verdadera confesión debe ser hecha ante Dios, en forma privada y personal. A veces puede hacerse con otra persona buscando una verdadera ayuda espiritual y no pro imposición jerárquico-eclesiástica. Lo que sí debemos saber primordialmente, es que solamente Dios perdona. La confesión es pública cuando el pecado lo ha sido. A veces Dios puede guiarlo a hacerlo para ayudar a otros, para restauración y arrepentimiento de otros. Todo lo que cause desprestigio, no es de Dios.

c)= Falsifica la voz de Dios. Necesitamos de nuestra mente renovada para distinguir la voz de Dios. El Espíritu Santo jamás “embota” o “ciega” nuestro entendimiento para que nos rindamos a Él, anulando así nuestra libre acción. Pero cuando la voz es del enemigo, notamos que: 1) Viene desde afuera del hombre. 2) Es imperativa, impulsa a una acción rápida, sin pensar demasiado. 3) Es confusa, causa inquietud. 4) Hace creer al hombre que son producto de su propia razón.

d)= Uso de textos fuera de su contexto. Se necesita conocer bien la Palabra. Notar si está fuera de contexto, si afecta el poder de decisión de la persona, si causa euforia o depresión sin hallar de verdad el consejo de Dios, etc.

e)= Falsifica pensamientos humanos. Le dice “estás maravillosamente dotado”, “Eres un líder superior” o, por el contrario, de improviso y tomando totalmente desprevenida a la persona, lo sepulta con un: “Eres un miserable, un incapaz”.

f)= Falsifica la condenación del pecado; a pesar de la confesión a Dios y el arrepentimiento, el pecado reaparece en su mente una y otra vez, y una y otra vez lo confiesa. Debe recordar que sólo el Espíritu Santo tiene el derecho de redargüir de pecado. Es importante que sepas perfectamente, que existen tres condiciones para permitir el obrar del maligno. 1) El pecado sin confesión ni arrepentimiento. 2) La ignorancia de sus maquinaciones. 3) La pasividad de la mente. De esto hablaremos seguidamente porque tiene tremenda importancia.

LA PASIVIDAD DE LA MENTE: Como hemos dicho anteriormente, decido no pensar, no juzgar, etc. Esto, que generalmente suele estar muy bien visto en las congregaciones, se contradice con la imagen de Pablo que, todos lo sabemos, fue un brillante intelectual sin que su intelecto perjudicara su fe, ya que él lo pudo someter al Espíritu que moraba en su interior. La pasividad del juicio o la razón, hace que se cierre la mente a todo argumento o razonamiento que permita llegar a determinadas conclusiones. Puede llegar a creer que su juicio es infalible sin poder captar que sólo expresa el juicio de “otro”. Se programa. Lleva al fanatismo religioso que no tiene nada que ver con la fe y que recuerda el tiempo de la Inquisición.

PASIVIDAD DE LA CONCIENCIA:  Es cuando no se la usa, cuando cree que está guiado por ora más elevada, la de Dios, que le ordena esto o aquello. Aquí es cuando más usa el enemigo los textos fuera de contexto, o contradiciendo el resto de las escrituras. No se decide sobre lo que es bueno o es malo conforme a lo que dice la Biblia, sino que se tiene en cuenta lo que “dicta la voz de Dios”, generalmente a UNO reconocido como “vocero”. Es aquí donde aparecen falsos razonamientos y directivas que benefician generalmente a alguien.

PASIVIDAD DEL CUERPO:  Se ponen todos los sentidos en condición pasiva y se embota la mente. Se puede llegar a tener experiencias que aparecen como muy agradables, muy espirituales, y por eso, de inmediato, se considera que provienen del Señor.

PASIVIDAD PARA BUSCAR LA LLENURA DEL ESPÍRITU: Esto contradice lo que dice la misma Biblia al respecto. Con leer el libro de los Hechos capítulos 1 y 2 es más que suficiente para saber que no hay nada de esto, y que evidenciar pasividad esperando que “baje” el espíritu, es exponerse a que “baje”, en efecto, un espíritu, que seguramente no será el Santo.

PASIVIDAD PARA ACEPTAR EL SUFRIMIENTO: Aquí existe la idea de que todo sufrimiento proviene de Dios como una prueba. Se puede comprobar el error en la falta de resultados: falta el Fruto del Espíritu, la victoria y la madurez espiritual. No tiene un propósito salvo el sufrimiento mismo. A veces se le une el miedo, otra arma del enemigo. El sufrimiento puede darse a nivel espiritual (Remordimientos), a nivel mental (Miedos, confusión) a nivel físico (Enfermedades varias).

 Ahora bien; como resumen y conclusión final por hoy, tengo una pregunta: ¿Qué Pretende el Enemigo con todo Esto? En primer lugar, separa al cristiano de su riqueza espiritual. Muchas veces tenemos la tendencia a vivir como “el hijo pródigo”, sin apropiarnos de todas las riquezas y bendiciones que Dios ya nos ha dado en Cristo tal cual lo vemos en Efesios capítulos 1 al 3. En segundo término, apartarlo de su caminar en el Señor para que la relación con Él se corte y para que la expresión práctica de su cristianismo, fracase. Desde el capítulo 4 hasta el 6 y hasta el verso 9 de la carta a los Efesios, se nos dice como debemos andar delante del Señor. Y, finalmente, en último lugar, digamos que pretende imposibilitarnos para que peleemos la buena batalla y, si es posible, que no llevemos fruto alguno. De ese modo podríamos entrar en frustración, en decepción y finalmente en su arma preferida: en depresión.

Leer Más

¡No Entendemos lo que Habla!

Todavía no me explico ni entiendo la razón por la cual nosotros, los hombres que supuestamente deberíamos estar llevando la Palabra de Dios a su pueblo, en muchas ocasiones optamos por elaborar ricos discursos con base en la teología fría, en la psicología emocional o en un humanismo de corte social, en lugar de limitarnos, sencillamente, a repetir y ampliar las multicolores perlas de bendición que dejó Jesús con sus propias palabras. Olvidamos que nuestra fe está en lo que oímos, y si lo que oímos tiene mayores porcentajes de asuntos del alma y muy escasa cantidad de intereses del espíritu, entonces hermano mío como se dice vulgarmente, estamos en el horno. Jesús no habló para llamar la atención de esa gente ni para proyectarse como la gran figura de su tiempo. Jesús habló todo lo que habló, y lo dijo puntualmente, para que todo aquel que tuviese oídos para oír, lo oyera. Y para que no se quedara con ese tesoro auditivo, sino que saliera de inmediato a poner por obra lo oído, aprendido y creado.

Un día les dijo que Él era el camino, la verdad y la vida, y de allí en más comenzó a mostrarle a aquellos hombres rudos y hasta ilustrados, a un Dios revelado con notable precisión y no como esa figura abstracta que la religión presentó porque nunca llegó a conocer al verdadero. Les habló de la oración, de su capacidad de llegada al trono de la gracia y de la indefectible respuesta a ella que cada uno tendría. De la promesa del Espíritu Santo y de todo lo que éste haría en cada uno cuando Él ya no estuviese con ellos. Les explicó casi con idoneidad magisterial y magistral, la manera en que Él estaba con el Padre y el Padre con Él. Les hizo conocer algo llamado como el don de la paz y les hizo degustar y beber del verdadero vino. Les enseñó los rudimentos del amor y el gozo perfectos, los advirtió sobre el aborrecimiento del mundo, cosa que todavía padecemos e hizo especial hincapié en lo que Él denominaba como la persecución venidera, algo que en estos tiempos es una realidad latente y todos podemos comprobar. En este estado, el evangelio de Juan llega a su capítulo 16, y desde el primer verso, Él les aclara la razón por la cual les habló de todos esos temas.

Juan 16: 1 = Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo. A primera lectura, parecería ser como que Jesús les habla todas esas cosas para que ellos no tropiecen con nada que les impida ponerlas por obra. Está bueno, pero si leemos en el original, vemos que el término que se traduce como tropiezo es skandaliízo, lo que le da un giro diferente. Porque una cosa es tener tropiezo por lo dicho por Él y otra bastante distinta es escandalizarse. Parecería confirmarlo Mateo 11:10 cuando Jesús dice: y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí. (Que no se escandalice de mí) Tiene mucho más que ver con causar revuelo o provocar algo que indigne. (2) Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. ¡Es tan claro esto que Jesús dice que todavía no entiendo por qué tantos supuestamente buenos cristianos no terminan de aceptarlo! ¡No hablas el mismo idioma que los líderes? ¡Afuera! ¿No dices lo que a ellos les conviene que digas? ¡Afuera! No te echan, es verdad, pero te solicitan con toda elegancia y una sonrisa de dientes blancos y relucientes, que te pierdas de sus vistas por tiempo indefinido. ¿Cómo los llamó Jesús? Entre otras bellezas, ¡Hipócritas!

De hecho, cuando dice que si alguien te mata pensará que le hace un servicio a Dios, es más que claro que no está hablando de muerte física, aunque dependiendo del lugar, los tiempos y los hombres, en algún caso muy especial hasta se podría incluir. La palabra usada en el original, llega a traducirse más cómodamente como destruir. Si alguien destruye tu reputación con calumnias para sacarte del medio porque estás perjudicando sus negocios, estará convencido que le hizo un gran favor a Dios. Se olvidan que hay un texto donde Dios dice: ¡Mía es la venganza! No hay caso; leer la Biblia de manera fraccionada, viene de lejos, no es invento moderno. Nadie mejor que Pablo para darte un ejemplo de lo que significa encarar contra un ungido. En Hechos 26:9 él mismo lo cuenta así: Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; ¿Por qué razón haría eso un hombre como Pablo? Simple, porque todavía no era Pablo sino Saulo de Tarso, un hombre totalmente distinto que operaba en Adán y en la religión de su tiempo al ciento por ciento. Jesús es más contundente al respecto: Verso 3 = Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí. El propio Juan, pero en este caso en su primera carta, lo dice de este modo: Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. 

Buen momento para preguntarte: ¿Qué es conocer a Dios? No debemos confundirnos con tener información acerca de Dios, eso es otra cosa. Puede ser útil, lo reitero, si decides estudiar teología, pero no si realmente quieres saber lo que tu espíritu anhela saber. Conocer a Dios, es lo que ese verbo bíblico significa: tener intimidad con Él. Y para cumplimentar con cualquier forma de intimidad, es menester que previamente exista pasión. Sin pasión, es imposible la intimidad. Me pregunto y pregunto: ¿Cuántos apasionados por el Señor conoces? Yo, muchos menos de los que quisiera. Y me incluyo en el examen. Verso 4 = Mas os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros. Es una clara y concreta advertencia. Y muy válida su posterior aclaración en cuanto al motivo por el cual no se los había advertido con anterioridad. Él estaba con ellos y puntualmente se ponía sobre sus hombros todas las responsabilidades de la misión encomendada, pero ahora estaba a punto de retirarse del plano terrenal y no quería que ellos ignoraran al menos lo básico de esta guerra. Y eso es exactamente lo que les dirá:

Verso 5 = Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? Cuando lavó los pies de sus discípulos y les dio una clase magistral de lo que es la verdadera humildad, y no ese cartón pintado con el que se muestran humildes los campeones de la religión, les dijo exactamente lo mismo. Lo recoge el propio Juan en 13:19 de su evangelio: Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy. ¿Se entiende la idea? ¿Se entiende que todavía ellos, aún cuando formaban parte de su círculo más cercano, todavía no terminaban de darse cuenta quien era? No es de extrañarse, entonces, que más adelante, el propio Juan relate en 15:27 lo que le dice casi a modo de cierre ministerial: Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio. Por eso hay tanta diferencia entre sus apóstoles, esos muchachos casi díscolos y distraídos de los comienzos, con esos hombres fuertes y dispuestos a todo por el evangelio de los últimos tiempos. ¿Fueron los mismos Pedro, Juan y Mateo, por ejemplo, durante su trabajo ministerial, que lo que ejecutaron luego de su ascensión final? En tu Biblia está más que claro, eso.

Realmente, ¿Ninguno de sus apóstoles querían saber dónde se iba? La gran duda que queda, siempre es: ¿Era porque tenían re-claro que se iba al cielo con su Padre? ¿O era porque no tenían ni la menor idea de nada y no querían quedar expuestos en su ignorancia? Elige tú una; u otra al tono. Ellos, aparentemente, le habían demostrado que, si les decía la verdad, iban a querer impedírselo, tal como luego lo propondría el mismísimo Pedro. Por eso es que Él les dice: Verso 6 = Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón. Es obvio que estas palabras dan una cierta evidencia de que ellos no tenían del todo en claro quien era Él y por qué debía irse. Entonces su deseo era que siguiera allí, viviendo con ellos y sacándolos de tanto en tanto de algún apuro con los fariseos u otros enemigos. Eso, sin contar la emoción de los milagros de sanidad, liberación y poder. De allí que Jesús tenga que recordarles lo que viene: Verso 7 = Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré. ¡Ey! ¡Muchachos! Si quieren que venga el Espíritu Santo, los bautice y los llene con su poder sobrenatural para que hagan las mismas cosas que yo hago y mucho mayores, todavía, es necesario que yo me vaya, ¿Entienden o tengo que explicárselos de nuevo?

Es notorio que a esos jóvenes les costó bastante caer en cuenta de lo que significaba esa presencia invisible, abstracta y casi inconcebible de creer, llamada Espíritu Santo. Date cuenta que si no terminaban de entender quien era Jesús, pese a haberlo acompañado en su ministerio y haber visto todas las señales prodigios y maravillas que había ejecutado delante de sus ojos, ¿Cómo se les podría pedir que aceptaran de primera a un Espíritu Santo al que todavía no sabían que rol adjudicarle? Por eso Él se ve en la necesidad de presentarles alguna de sus facetas. Verso 8 = Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. ¿Has pasado por este estado de tu ser? ¿Has sido rescatado o rescatada del mundo? ¿Cómo se siente eso? Tienes convicción de pecado. Porque no es convencimiento, es convicción. El convencimiento llega desde afuera hacia adentro, mientras que la convicción es algo que te nace desde adentro hacia afuera. La palabra es elenjo, y tiene que ver con un sentimiento interior muy similar a lo que emocionalmente llamamos culpa. Sabes, que sabes, que sabes que estás fuera de la voluntad de Dios, aunque no puedes explicar como es que lo sabes. Espíritu Santo.

Verso 9 = De pecado, por cuanto no creen en mí; Esto te está dejando en evidencia que, independientemente de todas las porquerías que como seres humanos carnales podamos realizar con entidad pecaminosa, la que Dios pone por encima de todas las demás, es la incredulidad. Tú puedes ser el humano más entregado a causas nobles, colaborador, eficiente, abnegado e incluso hasta sacrificado por las cosas de la iglesia de Dios, pero si no crees en Él de la manera diseñada, esto es, por medio de aceptar a Cristo como único Salvador personal de tu vida y convertirlo en Señor de ella, tú estás pecando grave. ¿Tienes hijos? Piénsalo así, seas hombre o mujer. Tus hijos pueden cometer toda clase de travesuras, aún las más peligrosas que rozan lo delictivo, y a ti siempre te saldrá alguna estrategia para rescatarlos, contenerlos y ayudarlos. Pero si tus hijos te demuestran que no creen en ti como padre o madre, a ti se te caen los brazos y no tienes fuerza para hacer nada por ellos.

Verso 10 = de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; Es curioso, porque la palabra que aquí es traducida como justicia, es dikaiosúne, y la Biblia interlineal elige traducirla como rectitud. Tiene que ver con una conducta de parte nuestra que esté encaminada a sentir la tranquilidad de que, aunque no le veamos, Él está siempre cerca nuestro y observando nuestro diario vivir. Esa es la máxima garantía de un creyente, saber que aunque de pronto los hombres no terminen de entenderlo o aceptarlo, hay un Señor majestuoso que sabe perfectamente lo que hay en su corazón y, en función y razón de ello, será evaluado. Siempre doy el mismo ejemplo porque para las leyes y tradiciones humanas, es la más incomprensible, aunque sea real: David. Adúltero, homicida y, sin embargo, con un corazón según Dios mismo, conforme al Suyo, Justicia. Y el hecho de no verlo, acredita aún más esta condición. Es muy fácil, o directamente muy sencillo, hacer buena letra en conducta a los ojos de un hombre de carne y hueso, (El pastor, por ejemplo), que sólo puede ver lo externo, lo que ven sus ojos naturales. Y otra muy distinta, moverse sabiendo que quien te está mirando, ve tu todo interno y externo por igual. No hay escapatoria. O eres o no eres.

Verso 11 = y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. ¿Qué es juicio? ¿Acaso determinar que tal o cual persona es mala y no permitirle ni siquiera deambular por las cercanías de nuestro medio? No, eso sería adoptar un rol para el cual no fuimos ni llamados ni levantados. Juicio, puntualmente, siempre se trata de separar lo verdadero de lo falso. Cuando los hechos, que en realidad son los frutos de una persona, demuestran con claridad que esa persona es falsa en su conducta, su comportamiento o su fe, esa persona es considerada falsa y como tal es juzgada. Pero si no se hallan esas pruebas y sus frutos no muestran esa condición, esa persona deberá ser considerada verdadera y no podrá en modo alguno estar sujeta a duda o a marginación. Un juicio sobre esas bases, es lo que Dios llama Justicia, así con su inicial en mayúsculas. Y en cuanto a que el que ha sido juzgado es el príncipe de este mundo, todos hemos entendido que está hablando de Satanás, ¿Verdad? Sólo un problema de traducción que no es menor. Si la nominación de príncipe es para el hijo de un rey, ¿De qué rey es hijo Satanás? Creación de Dios, si, como todos los demás ángeles y arcángeles, pero hijo, que yo sepa, no. ¿Y entonces? ¿Por qué es llamado así?

Porque hay un error. No tal vez en quienes realizaron esa traducción, pero sí en muchos de nosotros, al interpretarla de un modo que no corresponde. La palabra griega de la cual se traduce Príncipe, es árjon. Y su traducción extendida sería: principal, soberano, gobernante, hombre principal, magistrado, autoridad y príncipe, pero no de calidad real como hijo de un rey, sino de principado, que sería un estado de dominio por fuera del diseño divino. Satanás es muchas cosas de estas, ya que ejerce un poder sobre tanta gente que sería ingenuo no reconocerle sus victorias. Puede ser el principal dentro del reino de las tinieblas y también de algún modo gobernante del mundo incrédulo en el que habitamos. Pero no príncipe en condición real. El único que ostenta ese rango por ser Hijo del Rey, es Jesucristo. Y dice que ya fue juzgado. No tenemos que juzgarlo nosotros a futuro, sino que ya lo fue por la única Justicia, la divina. En síntesis: el ministerio del Espíritu Santo entre los no creyentes es el de la convicción. Específicamente, Él utiliza su incredulidad para probar la gravedad del pecado, la obra triunfante de Cristo para probar la disponibilidad de justicia y la derrota de Satanás para probar la solemne certeza del juicio.

Verso 12 = Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. En primer lugar, Jesús les da entender que ciertas cosas del Espíritu, por su profundidad y su naturaleza sobrenatural, son muy complejas para asimilar cuando todavía se es inmaduro, tal como lo eran esos jóvenes que ni siquiera tenían bien en claro a quien estaban acompañando. Por otra parte, les reconoce que su propia enseñanza no estaba completa, ya que se basaba especialmente en la instrucción adicional que la iglesia debía recibir del Espíritu Santo. Esto que les dice Jesús, casi que forma parte del basamento de lo que luego será el Nuevo Testamento. Es, asimismo, un serio llamado de atención a todos aquellos que aceptan si dudar lo que Jesús enseñó, pero que ponen en duda y hasta se permiten cuestionar lo que Pablo y otros escritores del Nuevo Testamento enseñan y que no hacen más que corroborar lo que ya Jesús había expresado. Por ejemplo, ellos no sabían que algunas de las costumbres y mandamientos entre los judíos serían cumplidos en la persona y en la obra de Jesús, y ya no serían obligatorias bajo el Nuevo Pacto. Tampoco sabían que Dios traería a los gentiles a la comunidad del Nuevo Pacto como compañeros iguales, sin tener que volverse judíos primero.

Verso 13 = Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Ese os guiará a toda la verdad, en un sentido, se cumplió cuando los escritos del Nuevo Testamento, inspirados divinamente por Dios, fueron completados. En otro sentido el Espíritu Santo en la actualidad continúa guiándonos a toda la verdad, (Lee bien, por favor y no te comas palabras. Dice TODA la verdad, nada menos) pero nunca en oposición a la Escritura, porque la revelación suprema acreditada de Dios se ha cerrado con el Nuevo Testamento. En griego significa ‘toda la verdad’. Y es la verdad específica sobre la persona de Jesús y el significado de lo que dijo e hizo. El Nuevo Pacto es evidencia permanente de que los apóstoles fueron guiados a la verdad sobre esto. No te olvides que siempre un pacto es algo ejecutado entre dos o más partes. Si una parte es Dios, ese pacto es eterno e inamovible.

Luego dice que nos hará saber las cosas que habrán de venir: Esta promesa se debe referir a las características principales de la nueva dispensación cristiana. El Espíritu los guiará a esa nueva economía en la cual ya no contarían con el ejemplo visible y la ayuda y el consejo de su maestro. Porque una cosa era ministrar con Jesús cerca y otra muy distinta, sin verlo y sólo creyendo que está. Y que no hablará por su propia cuenta…  Verso 14 = Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. El me glorificará… tomará de lo mío, y os lo hará saber: El ministerio del Espíritu Santo es revelarnos a Jesús, dar testimonio de Jesús. Juan lo había dicho en el capítulo anterior, verso 26: Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Él utiliza muchas maneras diferentes y muchos dones diferentes para lograr esto, pero el propósito siempre es el mismo: revelar a Jesús. Uno puede hablar de sueños, visiones, experiencias, revelaciones y decir que vienen del Espíritu Santo, pero muchas de esas supuestas revelaciones del Espíritu no dicen nada o casi nada acerca del mismo Jesús. Este versículo es decisivo contra todas los agregados y supuestas revelaciones subsecuentes a y además de Cristo; es el trabajo del Espíritu testificar y declarar las cosas de Cristo; no nada nuevo ni más allá de él.

Verso 15 = Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. Si Jesús no hubiese sido quien era, jamás hubiera podido decir esto sin caer en alta blasfemia. Pero lo dijo porque Él era quien decía ser, independientemente de si los que lo escuchaban y veían alcanzaban a creerlo. Verso 16-18 = Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre. Entonces se dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Todavía un poco y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; y, porque yo voy al Padre? Decían, pues: ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla.  Los discípulos no entendían que el arresto de Jesús estaba a solo una o dos horas de distancia, y luego seguiría su crucifixión. Sin embargo, como debía ir al Padre, ellos lo verían una vez más cuando resucitara.

Durante el intervalo entre su muerte y su resurrección los discípulos perdieron su fe y su visión espiritual, y no lo vieron más de lo que lo hizo el mundo. No entendemos lo que habla: Los discípulos estaba preocupados y confundidos. Probablemente pensaban que Jesús hablaba con misterio innecesario sobre a dónde iba y lo que haría. Ellos no entendían a qué se refería sobre no verlo y luego verlo. Aquí se utiliza una palabra diferente en el griego para habla del que se usa en la primera parte del versículo. Por consiguiente, dicho correctamente, sería “no entendemos de que habla’. El uso del tiempo imperfecto en ‘seguían preguntando’ muestra que debieron haber hablado entre ellos sobre esto y que el discurso no procedió como una conferencia ininterrumpida. Donde para nosotros, todo es claro, para ellos todo era un misterio. Si Jesús desea fundar el reino mesiánico ¿Por qué irse? Si no lo desea ¿Por qué regresar?

Hasta aquí esta escena que seguramente habrás leído muchas veces. ¿Qué tiene de particular? Casi lo mismo que algunas cosas de este tiempo tienen. Por un lado, gente ungida hablando de cosas espirituales muy profundas, sólo aptas para los que tienen oídos para oír, y por el otro, gente con sus pies duramente arraigados sobre la tierra y, por esa causa, son ineptos para entender un idioma que tiene origen en otro nivel, en otra dimensión. Han existido tantas películas de ciencia ficción haciendo hincapié en la tridimensionalidad que, cuando decimos otra dimensión, no son pocos los que dudan si eso es cierto o sólo otro libreto de Hollywood para enriquecer sus carcas a costa de espectadores deseosos de aventuras. No le hace. Lo cierto es que hay una dimensión paralela y sobrenatural, que es imposible ser entendida y ni siquiera vista por nuestros ojos naturales.

Esto mismo era lo que les sucedía a esos jóvenes discípulos de Jesús. No podían siquiera imaginar la realidad de lo que Él les decía y, por tanto, terminaban sin saber de qué les h abalaba. ¿Te digo algo? Hoy mismo eso está sucediendo en muchos sitios o espacios cristianos. Gente que habla de cosas sobrenaturales, ciertas, evidentes, pero que no es entendida por otra gente, que, aunque está reunida en los mismos lugares, sus mentes todavía están programadas para el otro. No existe una carrera de teología que te enseñe la cualidad de los milagros. Aunque formen parte de la Escritura, eso siempre será una especie de fantasía que acompaña la seriedad de un estudio intelectual de la Palabra. No funcionó, no funciona, ni funcionará nunca. Porque el evangelio no es un asunto intelectual, es un asunto espiritual. Y como lo espiritual es invisible, media población mundial, aunque se diga a sí misma cristiana, prefiere ignorarlo y seguir basándose en lo que sus ojos pueden ver y sus manos palpar.

Leer Más

Tú Preguntas. Dios Responde

Voy a decirte algo que es clave para lo que hoy veremos. De los millones y millones de seres humanos que hoy habitan en la tierra, ninguno es un error. Repito: ni uno solo de nosotros es un error. Fuimos enviados aquí, específicamente, para hacer algo valioso. Eso significa que Dios tenía algo que necesitaba ser hecho y eso te hizo necesario. Dios no creó nada para entretenimiento. No creó nada, siquiera, por belleza.

Aunque mucho de lo que creó pueda ser hermoso, no fue creado por belleza. Incluso el color de las flores que recoges en jardines y luego colocas en floreros o macetas en tu hogar, tampoco fueron creadas por belleza, aunque esos colores las hagan bellas. Yo no sé si sabías que de los miles de insectos que existen, algunos de ellos sólo pueden ver ciertos colores, no todos. Así que Dios diseñó el color en la flor para atraer específicamente a un solo tipo de insecto.

Ese color tiene un propósito. Y la mayoría de nosotros no conocemos nuestro propio propósito en la tierra. Por eso es necesario que te formules algunas preguntas que tendrás que responder si es que quieres tener lo que llamamos éxito en tu paso por este planeta. Son las preguntas más importantes de la vida. Son preguntas, estas, tan importantes que, aunque te produzca asombro, controlan todo el mundo.

Todo lo que la gran mayoría de seres humanos hacen en la tierra, está motivado por alguna de estas preguntas. El hombre más pobre en dinero que duerme debajo de un puente, también está intentando responder estas preguntas. El hombre más rico en dinero que vive en un palacio, está luchando con estas mismas preguntas. Cada raza, cada credo, cada grupo étnico y cada cultura, también está batallando con estas mismas preguntas.

Porque tal como te dije en el inicio, estas son preguntas que controlan todo el mundo. De hecho, crean industrias. Son estas mismas preguntas las que también crean el mundo de la moda, desarrollan el mundo del entretenimiento y, por si eso fuera poco, también te despiertan cada mañana. Son también las preguntas que pueden producir líderes corruptos. Asimismo, estas son preguntas que producen personas que abusan de sus propias vidas y las vidas de otros.

Estas preguntas de las que te estoy hablando, que si no me equivoco son cinco, también controlan a políticos, presidentes de países y primeros ministros, según sus modelos democráticos. También controlan a líderes cristianos y a los jóvenes de ambos sexos que venden sus cuerpos en las calles. Y es por estas preguntas que los jóvenes consumen drogas y conviven sin pacto ni matrimonio los unos con los otros.

Estas preguntas son tan poderosas que provocan la destrucción de la guerra en el mundo. ¿Y cuales son estas preguntas? La primera: ¿Quién Soy? Es una pregunta muy difícil de responder. La segunda pregunta que controla a la raza humana, es: ¿De Donde Vengo? De hecho, de dónde vine, cuál es mi origen. Algunos sostienen que vienes de un mono. Otros dicen que vienes de una salamandra que subió arrastrándose a una roca hace seis millones de años.

Y que luego se convirtió en un renacuajo y luego en una rana, que también se convirtió en un mono. Que más tarde se convirtió en hombre. Aunque te parezca inconcebible, algunos creen eso. La tercera pregunta con la que todo ser humano batalla, es: ¿Por Qué Estoy aquí? Esta es una pregunta difícil. El ser humano promedio no sabe por qué está en el planeta tierra. En muchos casos, se despierta cada mañana yendo a un trabajo que odia.

Trabajando con personas que no le agradan, recibiendo un salario que es menor al que merecen y muriendo demasiado joven por frustración, porque no sabe por qué existe. La cuarta pregunta que todo ser humano debe responder, es: ¿Qué Puedo Hacer? El ser humano promedio en la tierra, no tiene idea de su capacidad. El noventa por ciento de la población humana morirá y nunca alcanzará más del diez por ciento de su verdadera habilidad.

Esto es una tragedia. Y la última pregunta que todo ser humano debe responder, es: ¿Hacia Dónde Voy? Cuál es mi destino. Todos quieren saber cuál es mi futuro. Donde estaré en los próximos veinte o cuarenta años. Donde estaré cuando tenga setenta y cinco u ochenta años. Cuál es mi destino. Estas cinco preguntas, puedo asegurarte que están frustrando a la raza humana. Dios tiene respuestas para todas. Sólo sígueme con atención y, en el final, tendrás cinco tildes de okey en cada una.

Estas cinco preguntas pueden cambiar una vida. Porque son las preguntas que una enorme mayoría no puede responder. Hay gente que se ha convertido de niño, que incluso pudo hasta haber sido hijo de algún líder, pero que jamás encontró respuesta para estas preguntas. Y mucho menos si luego por esas cosas naturales que tiene la vida le tocó aterrizar en alguna de las tantas iglesias que terminan volviendo religiosos a sus miembros.

Así es que, llegado este tiempo y momento, me temo que deberás buscar esas respuestas por ti mismo. Lo primero que vas a descubrir, es que la mayor tragedia que puede traer la vida, no es la muerte. Hay algo peor. ¿Peor que la muerte? ¿Es posible, eso? Si. Creo que la mayor tragedia en la vida, es una vida sin propósito. Es como que estás vivo, pero no sabes por qué. Respirar oxígeno, comer comida, obtener energía y no saber por qué la tienes.

Eso es una tragedia. Vivir más de ochenta años y ni saber por qué estuviste aquí, eso es una tragedia. Sin propósito, la vida no tiene significado. No tiene sentido de destino. No tiene sentido de precisión. En realidad, el propósito es la tercera pregunta. ¿Por qué estoy aquí? Y esta es la frustración de todos los seres humanos. Todo ser humano quiere tener éxito. Nunca conocí a alguien que esté planeando fracasar. Ningún ser humano quiere fracasar.

Todos quieren tener éxito. Pero el éxito es predecible; el éxito no es suerte; tampoco un experimento. Se puede predecir el éxito. Porque el éxito fue diseñado por Dios para ser predecible. Sin embargo, habrá que decir que lo opuesto también es cierto. Porque el fracaso también es predecible. Así que nos encontramos con una rara paradoja, Si el éxito es predecible, eso significa que puedes planear el éxito. Si existe algo de éxito en este ministerio, fue por causa de una decisión: luchar en contra de todo lo que me decían.

Te daré una respuesta que quizás te sorprenda, porque es la misma por la cual la gente fracasa. El éxito es predecible, porque la vida fue diseñada para tu éxito. Pero el fracaso también es predecible, porque el fracaso es el mismo resultado que el éxito. Dios diseñó todo lo que creó, para que tuviera éxito. Nunca verás un ave que no pueda volar de manera natural, salvo que esté lastimada. Nunca verás un pez que no pueda nadar de manera natural, salvo que alguien le haga tragar un anzuelo.

Cada semilla, si la echas en la tierra y le vuelcas agua, no necesitas orar, está diseñada para producir un árbol. Todo lo que Dios creó, tiene incorporado en sí mismo, su propio éxito. Y si esa planta está aquí, hoy, y mañana se marchita, ¿Cuánto más importante serás tú para Dios? Dios está más comprometido con tu éxito que tú mismo. Porque tu éxito es importante para Dios. Dios te necesita para tener éxito.

Cuando descubres esta realidad, necesariamente te vuelves más que valiente. Lo cierto es que Dios necesita que tú tengas éxito. Y te explico por qué. Porque el éxito, está incorporado en la creación por cada fabricante. El éxito es importante para todo fabricante que hace un producto. Y cuando te lo entrega, le añade al envase un manual. Manual significa pensar. Un manual es la mente del fabricante en papel. Así es que cuando compras ese producto, lo primero que ves es el manual, no el producto.

Y el manual, de lo que sea, siempre dice: “antes de operar este producto, lea completo este manual”. Ahora pregunto: ¿Cuántos de nosotros compra un producto y se toma el trabajo de leer todo el manual antes de usarlo? Muy pocos leen ese libro, lo que significa que el resto, no conoce la mente del fabricante, respecto a su producto. Ese libro es simplemente un libro de promesas y leyes. Cuando tomas el manual, la primera cosa que ves, es una fotografía. La imagen.

Luego, en la siguiente página, ves promesas. Este producto funcionará así, te dice. Este producto hará esto. Este producto está garantizado para hacer esto. Y tienen una larga lista de promesas. Pero luego, en la tercera página, dice: sigue estas instrucciones, obedece estas leyes. No lo uses cerca del fuego, no lo uses cerca del agua. No intentes abrirlo o repararlo tú mismo. Muchas leyes. No hagas esto, no hagas aquello.

Después, la siguiente página te dice que hacer y como asegurarte de que el producto tenga éxito. Luego llegas a la última página y ves algo extraño, lo que llaman garantía. El fabricante garantiza que el producto cumplirá exactamente lo que promete. Pero también dice que, si obedeces las leyes que están en este libro, entonces garantizamos que este producto está bajo garantía, lo que significa que lo protegeremos personalmente.

Luego dice: si hay algún defecto en este producto, no intentes repararlo tú mismo. Llévalo sólo a un distribuidor autorizado. ¿Por qué? Porque hay muchos distribuidores, pero no todos están autorizados. Como Buda, Mahoma, Confucio, ateísmo y ciertos y determinados autores que simulan ser lo que no son. Pero todos son distribuidores no autorizados. Los únicos distribuidores autorizados en el mundo, son los que el fabricante aprueba. Como Jesucristo.

Luego dice: si este producto es defectuoso, colócalo nuevamente en la caja, séllalo y envíalo nuevamente a nosotros con todos los gastos a nuestro cargo. Lo repararemos y se lo enviaremos nuevamente y no deberá pagarnos nada. Y si no pudiera ser reparado, lo cambiaremos por uno nuevo que también será a nuestro cargo en su costo. Todo esto suena más que amable y hasta generoso, ¿Verdad?

El problema es que ellos no te conocen y no hacen todo eso porque les caigas bien. Ni siquiera te conocen. Lo hacen porque están protegiendo su marca, que es como decir que están protegiendo su nombre. Defenderán, protegerán, reemplazarán, repararán, restaurarán y no por ti, sino para proteger el logotipo ese que tienen todas sus cajas de sus productos. Porque saben que, si el producto no tiene éxito, su reputación estará en riesgo.

Reputación. ¿Sabías que la palabra reputación está en la Biblia? Allí se llama Nombre. O por amor de Su Nombre. Todo lo que un fabricante hace en favor de su producto, es para proteger su nombre. Así es que, el éxito del producto es necesario para proteger la reputación de la compañía que lo ha fabricado. Lo peor que le puede pasar a un fabricante, es que su producto falle. Su reputación y su empresa pueden destruirse.

Ahora míralo desde esta óptica. Tú eres un producto, y lo primero que el fabricante puso en ti, fue su imagen. El fabricante dijo: hagamos un producto a nuestra imagen. O sea que, lo primero que puso en ti, es lo más importante para Él: su imagen. Eres como el fabricante. Eso significa que tu fracaso es malo para Dios. Creo que tengo buenas noticias para darte: desde hoy en adelante, ya no puedes fracasar. ¿Entendido?

Dios tiene que garantizar tu éxito, no para protegerte a ti, sino para proteger su reputación. Así es que, cuando lees la Biblia, ves que Dios le dice a su pueblo: Aunque son duros de cerviz, murmuradores y quejumbrosos y debería destruirlos, aun así los prosperaré, los restauraré, los sanaré y los redimiré por amor de Mi Nombre. No importa donde estés ahora en tu vida. Te prometo, te garantizo, que vas a salir de tu situación no por tu nombre, sino por amor de Su Nombre.

Da gracias a cada momento a Dios, Él es el fabricante. No puedes fracasar en nada de lo que emprendas, siempre y cuando eso sea legal y conforme a su propósito y su voluntad. Por eso, si Él te ha dicho que vayas a la universidad, no te preocupes por la matrícula. Si Él te dijo que construyas un negocio, tienes la capacidad. Si Él te dijo que levantes un ministerio, tienes la capacidad. Te digan lo que te digan los que la miran desde afuera, tú agachas tu cabeza y encaras como buey en la pelea.

Si Él te dijo que seas abogado o maestro, tienes la capacidad. Si Él te dijo que fundes una escuela, tendrás la capacidad para hacerlo. Él te lo respaldará por causa de Su Nombre. Por eso, si tienes una enfermedad o alguien cercano la tiene, y es grave, pídele al Señor sanidad, pero no por ti o por la persona enferma que sea, sino por amor de Su Nombre. La razón por la cual algunos no son sanados cuando lo piden, es porque quieren ser sanados para sentirse bien.

A partir de ahora, debes pensar que tienes que tener éxito en lo que estés haciendo. Pero no para tu vanidad o tu ego, sino para proteger Su reputación ante el mundo incrédulo. Por eso este ministerio no podía fallar, porque Él envió a un hombre de un país lejano al mío a profetizarme de que mi voz iba a ser escuchada en todas las naciones cuando a mí sólo me oía hablar mi familia. En el día en que me dieron esa profecía, todavía no se conocía nada del proyecto internet. Gloria a Su Nombre.

Y si a alguno de ustedes alguien confiable y ungido, (Lo sabes por discernimiento), te ha profetizado algo importante a futuro, hazlo público, porque con esa acción estarás poniendo presión sobre Él. O sea que lo que te estoy queriendo decir es que el secreto de tu éxito ya está incorporado en ti. Dios creó las aves para volar, así que, si las aves no vuelan, es Su Nombre el que queda en duda y desconfianza.

Dios creó los peces para nadar y las semillas para dar árboles. Así que, si un pez no nada o un árbol no crece, la reputación de Dios queda comprometida. Dios es muy sabio, en todo lo que hizo le incorporó leyes para garantizar su éxito. Por eso le dijo a Josué. Si lees mis leyes, si memorizas mis leyes, obedeces mis leyes, aceptas mis leyes o te sometes a mis leyes, tendrás buen éxito. Es más, aunque parezca atrevido y hasta blasfemo: cuando descubres las leyes de Dios, casi que no necesitas orar.

Si no entiendes esto que acabo de decirte, te doy un ejemplo. El automóvil que acabas de comprar, fue fabricado por un fabricante y ese fabricante incorporó en el auto las leyes es para su funcionamiento. No necesitas orar para saber qué poner dentro del tanque de combustible. Es una ley. El fabricante dice: debe usar solamente gasolina de tal o cual calidad. No te pidió permiso, la ley ya está incorporada en el auto. Ahora: si te agarra un ataque de avaricia y para no hasta le pones agua en lugar de nafta, el auto fallará.

En síntesis: no les impones tus propias leyes al fabricante, sino que te sometes a las que él ha determinado. Eso te garantiza el éxito. Por lo tanto, Dios ha diseñado todo para que funcione según leyes. O sea que las leyes fueron dadas para garantizar el éxito, no para restringirte. Cuando Dios dice: no forniques, eso significa que no debes tener relaciones sexuales hasta que no formalices pacto ante Él con una mujer.

Es asombroso. Dios no lo explica, así como los fabricantes no explican sus leyes. Simplemente las anuncian. Compras una plancha y la ley dice: no operar cerca del agua. Pero no te dicen la razón, el motivo o el porqué de esa ley. Se supone que eres una persona inteligente. La plancha es eléctrica y se sobreentiende que, si la operas cerca del agua, que es tremenda transmisora de la energía eléctrica, puedes morirte electrocutado.

Sólo te dijeron que no la usaras cerca del agua. Me pregunto cuántos de ustedes desoyeron las leyes del fabricante y luego tuvieron que pagar con creces esa desobediencia. Cuantos todavía lo estarán pagando, hoy mismo, aunque se hayan arrepentido y hayan sido perdonados. Dios diseñó al pez para estar en el agua, esa es una ley. Si un pez sale del agua, se muere. ¿Sabes? Son más inteligentes que los humanos, jamás se mueven de esas aguas.

Las aves fueron diseñadas para volar en el aire y nunca intentarán convertirse en peces. Si colocas una semilla sobre un piso de mosaicos, y la dejas allí por el tiempo que se te ocurra, seguirá siendo una semilla. ¿Por qué? Porque has desobedecido la ley de la semilla. Necesita tierra y humedad. Los humanos son las únicas criaturas con las que Dios tiene problemas. Somos los únicos que probamos la ley para ver si es verdad.

Por eso de pronto puedes estar en bancarrota, con un matrimonio destruido o enfermo. Someterte a las leyes de Dios no es un sacrificio, es una bendición. Y Dios dice, tendrás buen éxito. El éxito, recuerda siempre, es el resultado de decisiones. Lo que eres ahora mismo, es lo que decidiste ser. No culpes a nadie por tu situación actual. El fracaso, asimismo, también es el resultado de decisiones. Lo que decidas, determina tu destino.

En otras palabras, todos se convierten en lo que deciden ser. Doy fe con mi vida de eso. Fui periodista ante un entorno y un medio hostil y contrario a mi sueño. Fui maestro del Señor, en medio de una estructura que me subestimaba, me hostilizaba y me obstruía serlo. Gracias al Señor por su respaldo y gloria a Su Nombre, factor gravitante en toda mi historia. De más está decirte que no soy el único hombre fiel sobre el planeta, así que no hay ningún motivo para que contigo no suceda exactamente lo mismo.

Si tienes en tu mente y en tu corazón algún sueño importante a futuro, ten en cuenta tres puntos básicos. No bebas, no fumes, no forniques. ¿Por qué? Porque si bebes, el alcohol matará con su poder todas tus mejores ideas. Si fumas, te pasarás el resto de tu vida en los hospitales con tus pulmones averiados. Y si fornicas, te encontrarás con un embarazo no deseado y un hijo que no podrás llegar a mantener ni a criar, o con una enfermedad venérea a veces mortal.

Tener una visión respaldada por lo divino, determina la disciplina. Si no sabes dónde vas, harás cualquier cosa con tu vida. El propósito trae disciplina. No puedes caerte de tu destino porque un amigo te metió en tentaciones raras y destructivas. Un verdadero amigo es alguien que te ayuda a llegar a tu destino, no a que te quedes a medio camino. Si alguien quiere que hagas algo que te aparta de tu destino, no es un amigo, es un enemigo.

Las decisiones determinan el éxito. Tu lees en tu Biblia No Fornicar y piensas que eso ya está pasado de moda, que tal vez era lógico en aquellos tiempos, pero que ahora todo ha cambiado y obedecer eso es sacar una credencial de idiota o algo más fuerte. Pero hay una razón por la que Dios nos demanda eso. Dios te dice que no forniques para que disfrutes tus recuerdos. Dios quiere que vivas una vida con buenos recuerdos.

Tener buenos recuerdos es lo opuesto a vivir con remordimientos. Así que estableció unas cuantas leyes que son para tu protección. A Él no le sucede nada si desobedeces. A ti es a quien le suceden cosas. Estoy seguro que muchos de ustedes que están allí, tienen ciertos recuerdos trágicos. Déjame decirte que, si obedeces a Dios, nunca tendrás un mal recuerdo. Dios quiere que tengas éxito. Él te dio la vida para que tengas éxito.

Quiere que tengas éxito más de lo que tú lo deseas, y lo quiere por causa de Su Nombre. Dios es fiel a la visión que puso en tu vida. Él es fiel a ella porque necesita que tengas éxito para proteger su reputación. Tu futuro, es el pasado de Dios. Aunque no entiendas lo que digo, la Biblia es mi base para decirte que Dios te terminó, antes de empezar contigo. El plan de Dios para tu vida, ya está terminado. Sólo espera que cumplas las leyes.

Cuando descubres esto, y el Espíritu Santo te lo confirma, te vuelves muy audaz, porque sabes que el plan que Dios tenía para ti, ya está terminado. Dios nunca comienza algo hasta que está terminado. Eso te vuelve también muy confiado. En Jeremías 29:11 Dios dice: Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Esto es como decirte que Él sabe los planes que tiene para ti.

Planes para prosperarte y no para dañarte. Planes para darte un futuro y una esperanza. Yo conozco tus planes. Dios ya te terminó antes de empezar contigo. En el libro de Isaías Dios dice: Recuerda esto, ponlo en tu mente y no lo olvides. Esas tres frases significan lo mismo. Siempre que Dios dice algo tres veces, eso es lo más importante. Es la misma idea de cuando Jesús decía De cierto, de cierto, o en verdad.

Él dice: recuerda esto, fíjalo en tu mente, no lo olvides. Las mismas palabras. ¿Qué es tan importante? Dios dice: recuerda esto: Yo Soy, Dios y no hay nadie como yo. Y añade: Ahora no lo olvides, Yo Soy Dios y no hay nadie como yo. Segundo: Yo Soy Dios, y siempre declaro el fin desde el principio. En el verso siguiente: Y hago conocer, desde los tiempos antiguos, lo que aun está por venir. Digo: mi propósito se cumplirá.

Esa escritura puede cambiarte tu vida. Dios dice: Mírame: yo siempre digo el fin, primero, y luego retrocedo y empiezo. Dios dice: no hay Dios como yo. Yo declaro el fin antes del principio. Eso significa que termino antes de comenzar. Dios te dice: cada vez que me veas empezar algo, eso es evidencia de que ya está terminado. Podemos decir: Yo existo. Aquí está la buena noticia. Dios no permitiría que fueras concebido en el vientre de tu madre, a menos que hubiera ya algo terminado, que naciste para comenzar.

Eso significa que no eres un error. Eres un bebé ya destinado y terminado. Dios nunca comienza con el principio. Él comienza con el fin y luego empieza. Tu éxito, ya está terminado. Dios dice: establecí tu fin antes de comenzarte. Y luego, al principio, Él dice: doy a conocer, desde el principio, tu fin. Por eso, cuando eras niño, soñabas todo el tiempo. Ese era tu destino, gritándote. Por eso tienes grandes sueños, esos sueños son reales.

Nunca juzgues tu destino por el lugar de tu nacimiento. Conozco algunos padres que jamás tuvieron ni la menor idea de lo que podrían ser sus hijos. Los científicos dicen que cuando un hombre y una mujer se unen en el acto sexual, y el hombre libera el esperma, está probado científicamente que por lo menos quinientos millones son liberados. Y todos corren hacia el óvulo tratando de llegar primero. ¿Adivina quien ganó? ¡Tú ganaste!

O sea que no vas a ser un ganador en esta vida, ¡Ya eres un ganador! Estás aquí porque ganaste. Deja ya de sentir lástima por ti mismo. Ponte de pie, endereza tus hombros, ve mañana al trabajo caminando como un ganador. Vístete como un ganador, habla como un ganador y diles a todos: estoy aquí porque gané. Así que deja de decirle a la gente que eres uno en un millón. No, eres uno en cuatrocientos noventa y nueve millones.

La Biblia dice que Dios te vio en el vientre de tu madre. Eso significa que Dios estaba mirando a tu madre y a tu padre cuando te concebían, sin importar donde estuvieran o en qué circunstancias. No importaba si estaban casados o no, o si fue en el lugar más inesperado. Era tu momento de llegar. Y Dios vio a los quinientos millones de espermatozoides corriendo hacia el óvulo y dijo: Ese. Lo quiero a él, la quiero a ella, ese eras tú.

Fuiste elegido para hacer este trabajo ya terminado. Por eso, cuando hablan de pro elección o pro vida, yo no creo en ninguno de esos términos. Yo creo en la pre elección. Efesios 1 dice: Él te escogió en Él, antes de la fundación del mundo. Eso significa que Dios sólo usó a tus padres para traerte aquí. No importa quienes sean o qué hayan hecho, sólo fueron el canal. Este es tu tiempo, ahora. No eres un hijo ilegítimo. No hiciste nada malo.

Por si acaso, ellos podrían ser padres ilegítimos, pero tú eres un hijo legítimo, elegido por Dios. Y Dios tiene que asegurarse que tengas éxito. El sueño que ves, es real y ya está terminado. Y naciste para comenzarlo. Dios nunca empieza algo antes de que esté terminado. ¡Cuánto cuesta entender esto aquí en la tierra! Algunos piensan que Jesús murió hace poco más de dos mil años, pero no es verdad. Si eso fuera así, significaría que Jesús no estaba terminado antes de comenzar.

Cristo no murió hace dos mil veintitantos años, eso sería demasiado tarde. Antes que Dios te creara, la Biblia dice que Dios se aconsejó a sí mismo. Tuvo una reunión con Él mismo. Los tres. Padre, Hijo y Espíritu Santo. Como dice Proverbios 19:21: Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá. En hebreo, la palabra consejo, significa reunión. Dios tuvo una reunión sobre ti, antes de que existieras.

En es reunión, decidió crearte. Porque tenía un destino y una asignación para ti, antes de que existieras. Pero surgió una preocupación. El hijo le dijo al Padre. Si los creamos y les damos voluntad, podría decidir en contra de nosotros y desobedecernos. El Padre dijo: es posible. Entonces el Espíritu dijo: ¿Qué haremos? El Hijo respondió: si desobedecen, tendremos que redimirlos. Así que pagaré el precio ahora, moriré ahora, antes de crearlos.

En la reunión, el Padre aceptó. Está bien, Hijo, estás muerto. Y cuando todo estuvo decidido en esa reunión, dijeron: ahora comencemos. Por eso la Biblia no dice que Jesús murió por ti hace más de dos mil años. La Biblia dice: He aquí el cordero que fue inmolado antes de la fundación del mundo. Por eso es que, cuando Adán pecó, Dios no entró en pánico. Porque ya estaba cubierto. Por eso, cuando caíste la semana pasada, Dios no entró en pánico. Porque no puedes fracasar.

Por eso cuando pecaste, Él vino a buscarte. Él no te salvó por ti mismo, estaba pensando en Él mismo. Él dijo: tengo que salvarlo o salvarla para proteger mi reputación. Debo asegurarme que ella o él lleguen a sus sueños o a su destino. Tu salvación, está garantizada, por eso vuelves a Dios. Tú no vuelves a Dios para unirte a una iglesia. Vuelves porque tienes que llegar a tu destino. La Biblia dice que Él te predestinó.

Pre, significa antes. Te predestinó y aquí estás, desviándote, cayendo en pecados necios. Y Dios dice que está bien, y envía al Espíritu Santo para que te regrese a la línea del propósito de Dios. Vuelve a casa y cumple tu destino, esta noche. Dios te ve muy diferente a lo que crees. Si Moisés no hubiera regresado a Egipto, varias cosas no hubieran sucedido. Sólo Dios pudo mirar a un asesino como Moisés y ver en él a Génesis, Éxodo, Levítico, Números o Deuteronomio.

En un asesino. Dios dio los diez mandamientos, el líder de un pueblo de millones. Cuando Dios salvó a esa canasta, estaba salvando a los primeros cinco libros de la Biblia. Destino. Cuando Pablo fue acusado de ser un asesino serial, después de matar a tantas personas en nombre de su creencia, Dios no lo mató. Lo derribó al piso y le dijo: Saulo, dentro de ti hay un Pablo. Algunos de los que me están escuchando, seguramente nacieron Saulos, pero en realidad son Pablos.

Aun no sabes quién soy. Quédate tranquilo unos años más y me manifestaré. Y ese día te alegrarás de haber estado cerca de mí y haberte dado contra el piso. Pronto vengo, aún no me has visto. Y Dios le dijo a Saulo, te voy a salvar. No estaba salvando solamente a un hombre, estaba salvando a Romanos, las dos cartas a los Corintios, Colosenses, Gálatas, Efesios, Filipenses, las dos a los Tesalonicenses y a Timoteo, Tito, Filemón.

Estaba salvando el Nuevo Testamento cuando salvó a Pablo. Por eso hoy estás allí, siguiéndome con atención, aunque luego digas que no te interesa demasiado. Dios está protegiendo en ti todas las cosas buenas que llevas adentro. Él quiere salvar tu destino. Es probable que hasta hoy hayas estado por allí perdiendo el tiempo en tonterías y otras cosas que mejor no mencionaré. Pero para ti el Señor le dio esta palabra, hoy, a este hombre que está del otro lado del mundo, por allá abajo donde casi se termina.

Dios te está diciendo que tu vida comienza exactamente en este momento, ni bien concluya este audio. Dios dice que quiere que dejes de jug ar con tu vida y se la entregues de una vez por todas y para siempre. Tienes que descubrir quién eres, de donde vienes, por qué justo hoy decidiste escucharme y hacia donde vas. Tengo absoluta certeza que el Espíritu Santo te haya dado todas las respuestas en este día.

Cierro con algo muy personal que fundamenta parte de algo en lo que creo y enseño. Mis padres se casaron en un mes de enero de un año. Sin buscarlo y cuando todavía estaban en plena luna de miel, mi madre quedó embarazada de mí. Yo nací en el mes de diciembre de ese mismo año. Si ellos hubieran querido disfrutar más de su nueva vida de casados, podrían haber decidido abortarme y tomarse un tiempo para tener hijos.

Pero decidieron no hacerlo y, entre otras cosas personales que no debo compartir, puedo consignarte que esa decisión determinó que hoy esté aquí, hablándote y hasta siendo canal de bendición para tu vida. No sé tu historia, amiga, amigo, hermana o hermano. Pero podría ser que también en tu caso tus padres hubieran decidido abortarte y no lo hicieron. Eso determinó que hoy puedas estar allí, recibiendo todo esto y usándolo luego para Su Gloria.

Por esa razón estoy en contra del aborto. Porque un aborto, más allá de ser un asesinato de un feto, es la muerte de un destino que Dios había diseñado desde antes de la fundación del mundo, cuando todavía estabas, estábamos, en el vientre de nuestras madres. Mi Biblia dice eso y yo lo he creído desde la primera vez que lo leí. Y sé perfectamente que tu también lo crees y lo pones por obra en tu vida. Con eso me es más que suficiente para ser feliz. ¿Has tomado nota? Creo que Dios te respondió todas tus preguntas.

Leer Más

Principios Básicos de Tu Guerra Diaria

En mi país, (Ignoro si tiene alcance internacional), hay un dicho popular que dice con total claridad que: Soldado que huye sirve para otra guerra”. Alude en parte a la clásica y muy difundida “viveza criolla” que sugiere, en este caso, abandonar un campo de batalla si vemos que las cosas no nos serán favorables para, como puedes imaginarte, regresar en otra ocasión a pelear otra guerra que se nos muestre más proclive al éxito.

El espíritu de orgullo que por años ha influido grandemente en nuestro pueblo, no ha dejado ver la auténtica realidad y, por consecuencia, la enorme mentira escondida en este refrán popular. Porque yo estoy total y absolutamente convencido que, en cualquier ejército que se precie de tener orden y valor, un soldado que huye es un desertor, que jamás podría ser útil para ninguna guerra, ya que si huyó de una, nadie me asegurará a mí que no huirá de todas las que vengan.

Creo que ya te has dado cuenta que los cristianos estamos en guerra. Desde el momento mismo de nuestra conversión, y sin que nadie nos pida opinión, pasamos a pertenecer automáticamente a la formación bélica de Jehová de los ejércitos. Se nos coloca un uniforme de combate, se nos brindan todas las armas y las estrategias que necesita un soldado y se nos coloca en un sitio clave del campo de batalla. Sólo un problema: algunos de nosotros lo sabemos y lo creemos; otros lo saben, pero no terminan de convencerse que sea cierto y otros más directamente no lo creen.

No le hace. El enemigo sí lo cree y lo pone en práctica. Por lo tanto, cuando ve soldados con este uniforme que identifica a los santos, abre fuego contra ellos. Si los soldados están prevenidos, evitarán ser alcanzados por los proyectiles y, al mismo tiempo, responderán al fuego. Si no están del todo prevenidos y caminan de entretenimiento en entretenimiento sin tomar conciencia que están en guerra, pueden ser heridos y quedar temporariamente fuera de combate. Si no creen que están en guerra, sencillamente serán muertos. Espiritualmente muertos, que es mucho peor que la muerte física.

Este trabajo tiene la intención de mostrar que hay una guerra, conocer sus pormenores, adelantar algunas de sus escaramuzas y delinear algunas de las estrategias del enemigo. No es un tratado de Guerra Espiritual para colocar en nuestras bibliotecas para que quizás sólo sea leído por ancianos venerables de cabellos blancos y anteojos gruesos, pero es un ayuda memoria que por allí te servirá para que no quedes fuera de combate antes del tiempo que Dios te ha otorgado.

Todo conflicto bélico que se precie de serlo, tiene connotaciones concretas y precisas: contendientes bien definidos, distintas áreas de conflicto, objetivos definidos, tipos de luchas conforme a los sitios donde se libren las batallas, climas ambientes en los entornos, calidad bélica de los ejércitos, capacidad operativa de los mismos y personalidad de cada uno.

Sin embargo, pese a todo este aparente “tecnicismo”, una guerra siempre tiene imponderables y, en razón de ello, en muchas ocasiones esos imponderables tienen directa relación con sus resultados parciales e, incluso, con el resultado final. En la guerra que estamos tratando, hay una diferencia: el resultado final ya está anticipado: ganamos.

Entonces nos encontramos con la gran pregunta clave que nos abre las puertas del entendimiento:  ¿Qué Significado tiene la Guerra Espiritual? Tengo mi Biblia y ella dice lo siguiente:  Hechos 26: 16 = Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, (17) librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, (18) para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios, para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

Hay algo que es quizás lo más importante que, en principio, todos los cristianos tenemos que saber y tener muy en claro: antes de nuestra conversión a Jesucristo, no estábamos (Como muchos creen) en un lugar neutro, una especie de zona gris; éramos de las tinieblas.

Lo que queda en evidencia en segundo lugar en este texto, es que lo que ahora hemos dado en denominar como “Guerra Espiritual”, es una lucha constante y a muerte entre el reino de las tinieblas contra el Reino de la Luz. La siguiente escritura, (También de Pablo), confirma esto.

Colosenses 1: 9 = Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, (10) para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo así en el conocimiento de Dios; (11) fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; (12) con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; (13) el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.

Dice que hemos sido fortalecidos con todo poder. Esta palabra utilizada, es en los originales la palabra griega DUNAMOO, y significa: “Hacer fuerte, confirmar, capacitar.” Existe toda una familia de palabras “Duna-Poder”. DUNAMAI (Poder hacer), DUNAMIS (Poder, usualmente sobrenatural), DUNAMOO, (Fortalecer), DUNASTES (Soberano o que gobierna), DUNATEO, (Ser poderoso) y DUNATOS (Poderoso).

Podemos comparar este término con los más conocidos por nosotros, tales como “Dinastía”, que implica una línea de poder generacional y familiar, “Dinámico”, que tiene que ver con una de las características básicas de Dios y “Dinamita”, que es el nombre dado a uno de los primeros tremendos explosivos fabricados por el hombre.

Dice que nos hizo aptos para participar de la herencia. Eso significa hacer a alguien competente o suficiente y, en segundo lugar, encargar, autorizar o acreditar. Así como Dios honró a Israel dándole a Canaán como su asentamiento terrenal, así ha honrado a cada miembro de la iglesia con la posibilidad de recibir la herencia del Canaán espiritual, que es Cristo.

Tal como se lo puede leer en la clásica escritura de Efesios 6, esta batalla “No es contra sangre y carne”, sino que es de tipo espiritual, produciéndose las veinticuatro horas del día, todos los días de la semana.

Esto, nada más que esto, constituye la friolera de un conflicto que nos lleva cincuenta y dos semanas al año. No cesa por cansancio, no cesa por tristeza, no cesa por enfermedad ni por ningún motivo similar. Comenzó con fiereza entre la simiente de la serpiente y la simiente de la mujer, allá en el principio de todos los principios.

Génesis 3: 15 = Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

Esta palabra que se utiliza aquí como cabezaes la palabra ROSH y tiene que ver con la cabeza del cuerpo humano, la cabeza de una fila, lo que es principal o supremo; primero, tope, príncipe, la parte más alta, cúspide, comienzo, líder primordial o jefe.

Así como la “cabeza” de una compañía se referiría a su ejecutivo principal, ROSH se usa para mostrar liderazgo. En el texto de Génesis, la promesa es que la “simiente de la mujer” algún día aplastaría la “cabeza de la serpiente”.

Esa mujer en particular tendría parte en el acto de deshacer los efectos de la caída. En su sentido más específico, el Señor Jesús aplastó a Satanás en la cruz. En su sentido más amplio, la raza humana llegará a triunfar completamente sobre el Maligno.

Se ha dicho en muchas oportunidades que, desde el nacimiento espiritual mismo, pertenecemos al ejército de Dios. Es decir que “nacemos para el combate”, mientras que muchos creen que nacemos en un campo de juego. Pero esto, tú lo vas a ver: no es un juego.

Para combatir y ganar, debemos entender y conocer al enemigo: cómo opera, qué hace, que armas usa. Caso contrario desperdiciaremos nuestra artillería a cualquier lado y menos al objetivo, al blanco donde debería producir su impacto.

Si me dejas opinar a mí, aunque sea mi humilde idea personal, yo creo que Nadie Huye de esta Guerra… Esto que le voy a decir aquí, es altamente importante. Y no porque lo diga yo o porque tú lo leas en esta página. Es importante porque es: 1) Real. 2) Actual. 3) Visible. Tiene que ver con nuestro título, tiene que ver con nuestro dicho popular.

Podemos negar esta guerra. Podemos cerrar los ojos y no tener conciencia de lo que ocurre. Podemos huir de la línea de combate e irnos lo más lejos posible en la retaguardia. Aún podemos minimizarla. Pero todo eso no impide que estemos en ella, siempre en la mira del enemigo que, cuando lo ve oportuno, dispara certeros impactos.

Sin embargo, hay algo que se debe destacar porque no es menor, y son Los Enormes riesgos de la Negación El hecho de decir y decirnos a nosotros mismos: “No pienso en eso, no existe”, tiene un notable riesgo: no estar en guardia. Al no estar en guardia permanente, nos resultará imposible defendernos ante un ataque. ¿Cuántas veces Jesús nos indicó “velad”, “velad”?

Nuestra peligrosa pasividad (Que nada tiene que ver con el pacifismo), permite el enemigo un libre actuar con el resultado de que nos roba: El gozo, La paz, El servicio, Los frutos y cientos de bendiciones más. Además, nos lastima y, de ser posible, nos mata. Los dos relatos siguientes, confirman esto que le estoy diciendo.

Lucas 13: 10 = Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; (11) y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar (12) Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. (13) Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. (14) Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: seis días hay en que se debe trabajar, en estos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo.

(15) Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros, ¿No desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? (16) Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado durante dieciocho años, ¿No se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?

Más allá de todas las especulaciones teológicas que deseemos hacer para probar una cosa o la otra, acá hay algo bíblicamente muy claro: esta mujer no tenía una enfermedad orgánica clásica; esta mujer tenía un demonio llamado “espíritu de enfermedad”.

Marcos 14 = Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos. (15) Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron. (16) Él les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos? (17) Y respondiendo uno de la multitud, dijo: maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, (18) el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.

(19) Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuando he de estar con vosotros? ¿Hasta cuando os he de soportar? Traédmelo. (20) Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. (21) Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: desde niño. (22) Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos.

(23) Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. (24) E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad. (25) Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. (26) Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: está muerto. (27) Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó y le levantó. (28) Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? (29) Y les dijo: Este género con nada puede salir sino con oración y ayuno.

Dos elementos fundamentales: el primero, que este caso del muchacho endemoniado, (Que muchos creen poder comparar con los ataques llamados “de epilepsia”) era el producto del trabajo de un demonio llamado “espíritu mudo y sordo”.

En segundo lugar, cuando Jesús les dice que ese “genero” sólo sale con oración y ayuno, la enseñanza clásica siempre dijo que se trataba indudablemente de un género especial de demonios. Sin embargo, Jesús nunca habló de eso; apenas se refirió a ese género de incredulidad.

Es simple: si tú encaras una batalla contra el enemigo sin fe, es más que claro que resultarás vencido aún por el demonio más insignificante. Pero si, por el contrario, crees que nada resistirá el poder de Dios, aún los máximos Principados sucumbirán ante Jesucristo manifestado.

Es indiscutible que todas estas pequeñas y grandes incredulidades nuestras, traban y obstaculizan nuestro crecimiento como cuerpo de Cristo. Porque, por ejemplo, ignoramos que, para poder presentar el evangelio sin trabas, primero deberemos atar al “hombre fuerte”.

Cabe aclarar que, en algunos sectores casi enamorados del demonismo, esta práctica de atar al hombre fuerte se ha constituido en una verdadera doctrina, lo cual es un error y un desviarse del objetivo, del blanco al cual deberá ir nuestro ataque. La Palabra habla de eso, pero en un sentido que se puede ver con nitidez al leerla.

Mateo 12: 22 = Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego mudo veía y hablaba.

Esto nos deja en principio, una conclusión clara pero, al mismo tiempo, peligrosa si no se tiene la necesaria cautela: alguna clase de ceguera y alguna clase de mudez, pueden provenir de demonios que operan en una persona.

Sin embargo, aquí dice que Jesús lo sanó. Y esta palabra, en los originales griegos es la palabra THERAPEUO. De ella derivan nuestros términos de medicina TERAPIA y TERAPÉUTICO. Originalmente, era servir de una manera sencilla, tal como lo hacen los sirvientes domésticos que atienden a los miembros de una familia.

En vista de que sus deberes incluían al cuidado de los miembros enfermos de la familia, la palabra tomó una connotación médica, en el sentido de atender, cuidar y proveer para la persona enferma. De ahí que, la palabra llegó a significar SANAR, restaurar la salud, curar.

Como conclusión podemos decir que entonces, sanar a un enfermo, no necesariamente será producto de la participación médica, tal como lo habíamos interpretado hasta aquí, sino que además puede producirse por métodos netamente espirituales.

(23) Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será este aquel hijo de David? (24) Más los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios.

Una cosa nos tiene que quedar en claro: los fariseos, aún en la máxima de las incredulidades, no dudaban que lo que Jesús estaba echando fuera, eran, efectivamente, demonios. Las otras conclusiones tienen que ver con su intención de desacreditar a Jesús.

(25) Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá. (26) Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿Cómo, pues, permanecerá su reino?

Está bien; el texto de la casa dividida que no prevalece, está en un contexto que tiene que ver con Satanás y sus demonios. Pero nótese que en el verso 25, Jesús no dice que si “el reino de las tinieblas” está dividido no permanece; dice que TODO reino dividido tiene ese problema. Entonces será bueno pensar: La iglesia del Señor, hoy, ¿Está unida o dividida?

(27) Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿Por quien los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces. (28) Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente  ha llegado a vosotros el reino de Dios. (29) Porque ¿Cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa. (30) El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.

Hay dos cosas que resulta importante destacar además de lo del “hombre fuerte”, que fue el motivo de este texto. En primer término, el hecho de que la manifestación de poder liberador, es claro síntoma de que “El Reino de los cielos” se ha acercado, esto es: El Evangelio. Porque no interesa lo que tú estés predicando como bueno; el evangelio genuino y único, es este.

Y, en segundo lugar, la confirmación, una vez más y por si realmente fuera necesario, que nadie se puede, en el ámbito espiritual, quedarse en un plano neutro. No existen grises ni rosas. O estás en el Reino de Dios o estás en el reino de las tinieblas. Así de simple…

Esto del hombre fuerte no es una novedad moderna. Tiene que ver con la siguiente historia que se encuentra en el Libro de Daniel y que habla de la oposición de un príncipe a que le llegara a Daniel una bendición requerida por él.

Daniel 10: 12 = Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. (13) Más el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.

Un autor cristiano llamado Dean Sherman, en un trabajo respecto a la guerra espiritual, contó la siguiente anécdota: dice que un soldado va y le pregunta al coronel: “Coronel: ¿Contra quién peleamos? ¿Cuántos son nuestros enemigos? ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Qué municiones usan? ¿Dónde están?”

Me pregunto: Qué conclusiones sacaríamos si se le respondiese: “Bueno…no nos preocupamos mucho del enemigo…no sabemos bien donde está ni que hace, porque no nos gusta mucho hablar de él. Sólo disparamos nuestras armas. Hoy mismo hemos efectuado 17.000 disparos, ¿No es emocionante?”

De todos modos, hay algo que es una realidad no opcional: Adquirir Conocimiento es nuestra Obligación La misma Palabra de Dios nos dice, en Juan 8:32, que conocer la Verdad, nos hará libres. En 2 Corintios 2:11, que no ignorar las maquinaciones de Satanás determinará que él no tenga ventajas sobre nosotros. Y en 2 Corintios 11:13-15 que tenemos el poder para descubrirlo cuando se disfraza de “ángel de luz”.

¿Qué significa todo esto? Que conocer al menos determinados aspectos de esta guerra es una obligación de todos los cristianos y no – como muchos suponen – sólo de aquellos que trabajan en el “ministerio de liberación”.

De más está que le diga que, bíblicamente, tal “ministerio” no existe. Sí existe una autoridad dada por Jesucristo a TODOS sus hijos para que, llegado el momento de la necesidad, tengan el suficiente poder como para echar fuera demonios, etc. etc.

Todo lo que se ha elaborado por encima de esto, es cosa de hombre. Cosas que Dios, en muchos casos, ha bendecido y otorgado éxito, lo que no quiere decir que se agrade de ellas. Yo aprendí que no importa cuánto Dios te use, lo que importa es si Dios te aprueba o no.

De todos modos, esto es algo que podemos mecanizar tranquilamente bajo la dirección de Dios, pero corremos altos riesgos fuera de ella. No se olvide que ya fue dicho en el libro de Oseas que el pueblo, por una de las causas que perece, es por falta de conocimiento. Y el conocimiento forma parte de la guerra y también es intimidad con el Señor.  

El engaño, como veremos más adelante, es una de las armas favoritas de Satanás. Siempre estuvo presente. Aún en el Edén, pero se nos indica que en los postreros tiempos seremos invadidos por espíritus engañadores y tenemos que estar preparados para reconocerlos y actuar en consecuencia.

Quiero recordarte, por si no lo has visto aún, que cualquier engaño jamás produciría efecto en fieles y sinceros hijos de Dios, si no fuera que llegan desde dentro mismo de lo que nosotros globalmente llamamos “la iglesia”. Una falsa doctrina tiene un solo lugar en el que puede ser creída: un púlpito de una iglesia.

1 Timoteo 4: 1 = Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.

2 Timoteo 3: 1 = También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.

Vale aclarar aquí que este término traducido como PELIGROSO, es la palabra griega CHALEPOS, y quiere decir: “Ásperos, Salvajes, Difíciles, Dolorosos, Fieros, Dañinos, Duros de tratar. La palabra describe a una sociedad desprovista de virtud, pero que abunda en vicios. ¿Está muy lejos de nuestra sociedad secular actual?

(2) Porque habrá hombres amadores de sí mismos, (Son los que promocionan sus propios ministerios por encima de la exaltación y glorificación del nombre de Jesucristo) avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, (3) sin afecto natural, implacables, (¿No has visto por allí, en estos últimos tiempos, a creyentes profundamente lastimados por estos implacables?) calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, (4) traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella: a estos evita.

Oye: no seas religioso ni intentes ser más bueno que Dios. Aquí no dice que debemos soportarlos, ni que debemos orar por ellos “para que cambien”, lo cual es manipulación. Dice que debemos EVITARLOS, esto es: no compartir NADA con ellos.

1 Tesalonicenses 5: 1 = Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. (2) Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; (3) que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. (4) Más vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. (5) Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.

Es decir que, estar engañados, es creer una mentira, pero esa creencia nos hace obrar como si ella fuera verdad, quedando así esclavos de la mentira. No te olvides que el mismo Saulo de Tarso, (Luego Pablo) perseguía a la iglesia creyendo sinceramente estar cumpliendo un servicio a Dios.

Es muy normal en la gente tener problemas. Es muy normal acudir a otro ministerio inexistente en la Biblia, el de “aconsejamiento”, cuando se los experimenta. Pero lo cierto es que, si tomáramos resoluciones basándonos en estas enseñanzas, no necesitaríamos palabras “autorizadas” de guía. Con el Espíritu Santo morando en nosotros, bastaría.

Porque si yo tengo un problema, sea de la índole que sea, y creo fielmente que mi problema NO tiene solución, mi reacción ante la vida y aún ante lo espiritual, será muy diferente a que si creo que SI tiene solución. Por todas estas consideraciones, es absolutamente lícito entender que la nuestra, es Una Guerra Personalizada

¿Pero no dijimos que la guerra es patrimonio del ejército de Dios? Sí, pero ese ejército está conformado por soldados. Y cualquier mediano estratega sabe que, si vamos desactivando el potencial de cada soldado, uno por uno, en muy poco tiempo no habrá más ejército.

Por lo tanto esta guerra es personal y se da mayoritariamente en tres muy claros niveles. Tiene que ver con el Incrédulo, tiene que ver con el llamado “creyente carnal” y tiene que ver, finalmente, con el también denominado como “creyente espiritual”.

Al incrédulo, (Así como a otros que luego veremos, no es el único) el diablo le ha cegado el entendimiento para que no pueda resplandecer sobre él la luz del evangelio. Lo mantiene cautivo y lo usa de acuerdo con sus intereses.

El creyente carnal, es alguien que ha nacido de nuevo, pero que por algún motivo no ha crecido. Sufre permanentes derrotas, vive en la carne, en SU carne. A Satanás no le causa problemas, ya que, a lo sumo, es un cristiano tratando de defenderse de los efectos del pecado, pero sin intención de abandonar la causa del mismo.

En este nivel, que lamentablemente es sumamente abundante en la viña, el enemigo usa preferentemente como medio de ataque, las propias debilidades carnales de la persona afectada. Parece algo tan simple de vencer, pero sin embargo ni quiera saber usted cuantas víctimas se ha cobrado en cuestiones que resulta imposible creer que se caiga en ellas.

Gálatas 5: 19 = Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, (20) idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, (21) envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas, acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Las evaluaciones de los actos de los creyentes carnales, en las congregaciones, no se han estado produciendo conforme a la justicia de Dios, sino de acuerdo con lo que el ojo humano y natural evalúa de sus acciones.

¿Son, acaso, palmeados en la espalda y recibidos de buen grado aquellos que han cometido adulterio, fornicación, homicidio, herejías u orgías? No, ¿Verdad? Y entonces, ¿Por qué nos permitimos ser más permisivos con la idolatría, las enemistades, los celos, los pleitos o las envidias si tienen – aquí lo describe -, el mismo nivel de las otras?

¿Como se supone que podemos salir de esto? ¿Cómo dejar de lado cuestiones que, a lo mejor, nos han acompañado durante tanto tiempo de incredulidad? No hay recetas “mágicas”, sólo se trata de sacudirnos de encima, despojarnos de ese viejo hombre que aún desea manifestarse en nosotros.

Efesios 4: 22 = En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, (23) y renovaos en el espíritu de vuestra mente, (24) y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y la santidad de la verdad.

Esto parece muy teórico, muy técnico, muy académico pero poco real, ¿No es cierto? Sin embargo, si lo leemos como debe leerse la Biblia, con lentitud y atención, veremos algo muy claro: renovar el espíritu de nuestra mente es, lisa y llanamente, cambiar nuestra manera de pensar en lo que hasta aquí no nos haya dado resultado bueno. Tal el hombre piensa, el hombre es…

Colosenses 3: 8 = Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. (9) No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, (10) y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, (11) donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.

(12) Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; (13) soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. (14) Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.

No son pocos los cristianos que no tienen demasiado en claro el significado de “palabras deshonestas”. Esto tiene diferente significado acorde a cada cultura, ya que estas palabras no son otras que las que nosotros llamamos “malas palabras”.

La Biblia dice que cuando nuestra boca se abre, tiene que ser para bendición. Bendecir, le recuerdo, es “ben-decir”, esto es: “decir bien” Y, decir bien, es netamente hablar con palabras no ofensivas. Hay cristianos que son sinceros y fieles, pero que sus bocas todavía andan por debajo de la tierra, donde generalmente funcionan los desagotes cloacales. Carnalidad.

Con respecto al perdón, se nos dice que debemos otorgarlo a quienes puedan habernos ofendido en algo, de la misma manera que Cristo nos lo otorgó a nosotros, esto es: sin condicionamientos, sin cobrarnos ningún “peaje” por ello.

Esta palabra utilizada aquí, PERDONÁNDOOS, es la palabra CHARIZOMAI, y tiene que ver con hacer un favor, mostrar bondad incondicionalmente, dar con liberalidad, conceder el perdón, perdonar generosamente. La palabra procede de la misma raíz que CHARIS, que se traduce como “Gracia.

Sin embargo, el epicentro de este último texto tiene que ver con el inquilino que todavía habita en este cuerpo redimido. Es lo que solemos llamar “viejo hombre”, del cual se nos dice que debemos despojarnos si es que deseamos servir con éxito. Hay otra escritura al respecto mucho más contundente.

Romanos 6: 5 = Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección, (6) sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

Nuestro viejo hombre, obviamente, es nuestra vida antes de la conversión, lo que éramos antes de ser cristianos bajo el dominio irrestricto de la carne. Eso es lo que se nos dice, ya ha sido crucificado conjuntamente con Cristo. Por lo tanto, si estás “vivo”, no sirves para el Reino.

Y, finalmente, tenemos al creyente espiritual. Este es un cristiano combativo; se defiende, pero también ataca. Es capaz de introducirse en campo enemigo y arrebatarle sus prisioneros, derriba fortalezas y tiene autoridad para hacer retroceder al enemigo en el nombre de Jesús.

Contra él, Satanás urdirá lazos mucho más sutiles para poder neutralizarlo. Como este cristiano anda conforme al Espíritu, tratará de engañarlo en el plano espiritual. De allí que hay un par de escrituras que nos consigna que debemos tener la mente de Cristo y renovarla.

1 Corintios 2: 16 = Porque ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo.

Romanos 12: 2 = No os conforméis a este siglo, sino que transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Pese a que ha quedado dicho que esta guerra es personalizada, es una clase de lucha donde no es posible apoyarse en las propias capacidades, sino afirmándose en la guía del Espíritu Santo y fundamentalmente, en Su Palabra. Esto, de alguna manera es la demostración más nítida de que, verdaderamente, Hay Guerra Contra la Iglesia

Mateo 16: 18 = Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Si hay un versículo bíblico que ha sido utilizado en contra de los intereses del Reino de Dios y sus integrantes, ese versículo ha sido este. Porque a favor de lo que se lee, se ha enseñado que, con el simple hecho de ser miembro de una iglesia evangélica, ya Satanás no puede tocarnos. Y créame mi amigo y hermano, no es así. Todos lo sabemos, aunque callemos “por respeto”…o temor.

¿Entonces este verso dice algo falso? ¡No! La Biblia no dice nada que no sea estricta verdad. ¿Y entonces? Entonces, lo que dice el versículo, es que las puertas del Hades, que es abismo, que es infierno, no prevalecen en contra de la iglesia, no de cualquier congregación que dice llamarse “iglesia” y por allí anda en cualquier cosa, esoterismo u ocultismo incluidos.

Satanás nunca cambió su doctrina ni tampoco se ha contradicho, pero siempre tuvo la habilidad de variar sus métodos para lograr su fin. Lo que sucede es que se ha difundido tanto la tesis de no hablar del diablo “para no hacerle propaganda”, que la mayor parte de los cristianos ignora esos métodos.

El diablo atacó la iglesia, primeramente, desde afuera, con una feroz persecución del mundo secular. Pero no logró su objetivo, pues la doctrina de Jesucristo se extendía más y más. Optó entonces por luchar desde adentro y el cristianismo pasó a convertirse en religión de estado, perdiendo así mucha de su fuerza.

En esta situación usa otra arma sumamente eficaz: romper la unidad. Va creando más y más divisiones y hasta consigue, oh paradoja, que muchos cristianos le den gracias y gloria a Dios por esas divisiones, más conocidas con el nombre de “denominaciones”. Hoy muestra una nueva estrategia: meter a los cristianos en las políticas terrenales. Todo con el argumento de “sanear lo corrupto”. ¿Resultado? SE está corrompiendo lo sano…

También ha utilizado con bastante éxito otro método que, le diría, hoy está en la cima de su actividad: infiltrar en la iglesia falsas doctrinas. ¡Pero hermano! ¿Usted cree que le será posible? Perdón: ya le ha sido posible. ¿O no hay congregaciones que operan con la Psicología como bandera y algunas recetas alternativas de la legendaria Nueva Era como reaseguros?

Ahora bien; aquel o aquellos que supongan que Satanás es un diablillo rojo con cuernos, cola y tridente que anda solitario por allí llevándose a la gente a un infierno donde arden dos pequeñas llamas de fuego, se equivoca de cabo a rabo. El posee un ejército ejemplar, organizado en jerarquías y que no se divide. Hay escritura al respecto.

Por eso es que Jesús nos indica que debemos mantenernos en estricta unidad si es que pretendemos invadir territorio enemigo y despojarlo. No podemos en constante división tener la pretensión de deshacer sus maquinaciones por un simple motivo: hemos caído en una de ellas.

En Apocalipsis, en las cartas que Jesucristo escribe a las siete iglesias, se pueden observar con nitidez los resultados del ataque del enemigo. Tengo tres ejemplos, tres casos, tres específicos resultados de ese accionar que hoy muy bien podría estar operando en tu mismo banco. Hay conquistas satánicas que no siempre deseamos difundir por temor a que se convierta en promoción gratuita, pero no por eso deja de ser real.

 Y tiene correlato con lo antiguo: En Efeso, logró se dejara el primer amor. Apocalipsis 2: 4 = Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.

A Esmirna le mandó pruebas y tribulaciones. Apocalipsis 2: 10 = No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

La palabra PROBADOS que usa en este texto, es la palabra PEIRAZO, y se puede comparar con nuestras conocidas “empírico” y “peirástico”, de ensayo. Es Explorar, probar, Tratar, Ensayar, Examinar, Tantear, Intentar, Tentar.

La palabra describe la prueba de la lealtad, la fuerza, las opiniones, la disposición, la condición, la fe, la paciencia, o el carácter del creyente. PEIRAZO determina en que dirección vamos y cual es nuestra condición.

En Pérgamo infiltró doctrinas falsas. Apocalipsis 2: 15, 16 = Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.

Otra cosa importante en estas cartas es la utilización del verbo Vencer. Este verbo viene del griego NIKAO, que significa “conquista” y es indudablemente, una palabra de guerra. Siempre. Y casi siempre se usa para indicar el conflicto entre Dios y las fuerzas demoníacas.

Juan 16: 33 = Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

1 Juan 4: 4 = Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

Lucas 11: 20 = Más si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros. (21) Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. (22) Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín.

Como corolario de todo esto, hay que destacar que en el Libro del Apocalipsis, cada vez que este verbo (Vencer) aparece, está indefectiblemente unido a una promesa de bendición. Esto no concluye en Apocalipsis, está vigente cada día de nuestra vida, HOY.

Hay una realidad que no por poco difundida, deja de ser genuina, y es que de una u otra manera, Ya Conocemos el Resultado final de la Guerra Es necesario, para entender esto, recordar que Dios ya nos ha dado la victoria. Ahora será nuestra responsabilidad concretarla. No sólo como iglesia, sino también cada uno de nosotros en su vida. La conquista de Jericó que leemos en el capítulo 6 del Libro de los Jueces, es una prueba de que, en Él, se puede.

Colosenses 2: 13 = Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, (14) anulando el acta de los decretos que había para nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, (15) y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Oye: Jesús no realizó todo esto en la oscura reserva de una habitación detrás de la plataforma. Él anuló esa acta de los decretos, la quitó de en medio y la clavó en la cruz, públicamente.

Romanos 8: 37 = En todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Si hay un versículo repetido y recitado en el nivel de papagayos por miles y miles de cristianos en el mundo, ese es este versículo. La vida cotidiana nos muestra, lamentablemente, que sólo se trata de un pueblo que honra de labios a su Dios, pero que su corazón no siempre está junto a Él.

Esta expresión, MAS QUE VENCEDORES, es sintetizada por la palabra griega HUPERNIKAO. Proviene de HUPER, que significa “sobre y por encima de”, y de NIKAO, que se traduce generalmente como “conquistar”.

La palabra describe a uno que es victorioso en grado sumo, que gana una victoria más que ordinaria, porque está en condiciones de triunfar de forma absoluta. Este no es un lenguaje arrogante sino de confianza. El amor de Cristo conquistó la muerte, y debido a ese amor – su amor -, somos HUPERNIKAO.

1 Juan 4: 4 = Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

Es necesario que, si deseas aprovechar este trabajo para acceder a una victoria permanente en tu vida, tengas en cuenta esta Palabra que terminas de leer y que yo he enfatizado con negritas por mi cuenta. Nadie va a vencer a Satanás. YA está vencido.

Nadie va a discutir la formidable potencia de nuestro adversario, Satanás. Hacerlo, sería exponerse a una subestimación no aconsejable. Pero Satanás, formidable oponente, es un oponente vencido, derrotado.

Entonces es donde nos llega a nuestra mente la pregunta clave de todo esto: ¿Y para qué nos Sirve este Conocimiento? Vamos a ver sólo algunos puntos. Convengamos en que la guerra espiritual nunca debe ser un fin en sí misma, sino un medio para lograr un fin. Nadie debe intentar conseguir “lucimiento congregacional” con ella, sino dos concretos hechos.

1)= Esta, la primera conclusión es, sin dudas, la más importante de todas: la liberación total de una persona oprimida, atormentada o poseída. 2)= Esto que he mencionado, determina la segunda: un crecimiento y fortalecimiento de la iglesia.

Las iglesias se han convertido muy a su pesar en Centros de Autoayuda para la gente, y no es esa su función principal. Es importante ver las necesidades de las personas, pero mucho más es el saber cuáles son las prioridades desde el punto de vista de Dios.

Y por favor, congregaciones ortodoxas, tradicionalistas, conservadoras: no se opongan más a la enseñanza de rudimentos de la Guerra Espiritual. Aprender sobre este tema no significa necesariamente ver demonios en todos lados; sólo implica saber dónde están y qué hacen.

La Biblia, en contra de lo que mucha gente ha pretendido enseñar, jamás ha dicho que debamos tenerle miedo al diablo; o que quedemos a su merced cuando lo desafiamos. La Biblia siempre ha dicho lo contrario: no temas.

Salmo 23: 4 = Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Esta palabra que aquí se traduce como ALIENTO, es la palabra griega NACHAM, y significa: Confortar, Consolar, Extender compasión, Lamentarse con alguien que sufre, Arrepentirse. Originalmente, NACHAM pudo haberse referido a “respirar profundamente debido a una intensa emoción”.

En algunas referencias esta palabra se traduce  o encierra la idea del arrepentimiento, ya que la pena da lugar a desgarradores lamentos. En su sentido de consolación, NACHAM no describe la simpatía casual, sino más bien una empatía profunda.

Sería que como decir que “se llora con los que lloran”, o “Se lamenta con aquellos que se lamentan”. De NACHAM se derivan los nombres NAHUM (Consolador) y NEHEMÍAS (Consuelo de Jehová).

Para ser eficientes necesitamos un equilibrio: ser muy conscientes del enemigo por un lado, y del otro estar impresionados, anonadados, “embobados” de Dios, de su Poder, de su Gracia, de lo que él es. Aprender más de Satanás, nos obliga a aprender mucho más de Dios, de la Verdad.

Se nos hace más consciente qué significa ser hijos del Dios viviente y de las cosas que nos son dadas por dicha condición. Saber quiénes somos nos hace entender la autoridad que tenemos y ejercerla; nos hace aceptar la voluntad del Señor pudiendo rechazar las mentiras de Lucifer.

Tampoco implica que debamos “enloquecernos” por pelear todo el tiempo, sino que debemos estar conscientes de esa lucha que se produce en cada minuto de nuestras vidas. Ver demonios por todas partes, puede ser misticismo; pero no verlos por ningún lado, sin dudas, es incredulidad.

Nos damos cuenta que debemos ser constantes en nuestro crecimiento espiritual, en nuestra santificación, en nuestra dependencia del Señor, porque cuando bajamos la guardia, el enemigo siempre se da cuenta y siempre está preparado para el ataque. El consejo, es: no tengas miedo, ten cuidado.

Salimos de un engaño común: que Dios es Dios del bien y que Satanás es dios del mal, tal como el Ying y el Yang de los orientales. Es una mentira diabólica, lo que Satanás desea, porque sólo existe un Dios creador y soberano de todo. Por ende, Satanás incluido, todo es obra de sus manos.

¿Entonces Dios creó el mal? De ninguna manera. Míralo así: ¿Existe la oscuridad? ¡Por supuesto! Me dirás. Sin embargo, la oscuridad no existe, ya que nadie puede estudiar la oscuridad. Lo que hay, en realidad, es ausencia de luz. La luz sí puede estudiarse.

¿Existe el frío? ¡Claro que existe el frío! ¡Mira los desastres que produce cuando llega el invierno en tantos sitios! Sin embargo, e, frío no puede estudiarse. Lo que ocurre es simplemente ausencia de calor. Porque el calor sí puede estudiarse.

¿Y esto que tiene que ver con lo que estamos hablando? Todo. Porque el mal, en sí mismo, tampoco existe. Sencillamente se trata de ausencia de Dios. Cuando Dios no está, se presenta inexorablemente el mal. Aprende, tú que siempre pensaste estar en un lugar espiritual “neutro”…

Leer Más

07 – ¡Derriba las Fortalezas!

Todo lo que proviene de un mismo lugar se junta o se agrupa y se le llama “un reino”. La dimensión del Espíritu es un reino y la dimensión natural es un reino. En lo natural, todo está forrado por materia; tú eres espíritu, yo soy espíritu; ahora me introduzco en uno cuantos kilos (Algunos con demasiados) y recién allí me puedes ver. Es otra dimensión. La ciencia te dice que la materia sólida son moléculas que se mueven con tanta rapidez que al juntarse se compactan, y forman un bloque sólido. Pero para que esa molécula se mueva, tiene que haber vida. Si no hay vida, no hay movimiento.

Por ese motivo es que hasta las plantas respondían a la Palabra de Dios. Por eso podemos cambiar lo que se ve, siguiendo lo que no se ve. Cambiar la materia conectados en el Espíritu. No es caminar como un espiritista, o como un fantasma de película. Caminar en el Espíritu es caminar en plena obediencia a la Palabra. Cada vez que tomas una decisión, consideras el Reino de Dios o el reino en el cual vives. Una vez que te decides por el Reino de Dios, decides de acuerdo con el Espíritu. Porque el Reino de Dios es justicia, paz y gozo en el Espíritu, pero funciona en lo natural. Cambia lo natural. Todo lo que se ve, proviene de allí.

Estamos aquí en la tierra y hay dos influencias. En el reino espiritual está el príncipe del aire, Satanás. Cristo viene, entra a esta dimensión, lo destrona, le quita su dominio. Pero no lo saca de ahí. Sólo le sacó el dominio. Estamos en la misma dimensión y Cristo, que se rige desde el Espíritu nos respalda contra Satanás, que caminando alrededor tuyo, anda viendo a quien puede devorar. Él pasa, ve la luz apagada y se mete. Si no hay luz, él entra, si la luz está encendida no puede pasar. Satanás sólo reina en tinieblas y gobierna en ignorancia.

Cuando éramos seres humanos que no sabíamos, que ignorábamos que Satanás era real, nunca hubiéramos pensado que él podría usar nuestras manos o nuestros cuerpos para manifestarse aquí en la tierra. Ahora estamos en el mismo lugar, pero sabemos que aunque Satanás no tiene un trono en la tierra, se manifiesta en ella. Cristo no tiene un trono en la tierra, pero no alcanza a manifestarse en ella a causa de nuestra desobediencia e incredulidad.

Satanás no tiene ningún derecho legal a manifestarse en la tierra, pero todo lo que puedes ver desde la ventana de tu casa para afuera, está lleno de manifestaciones satánicas. Y la iglesia, mientras tanto, perdiendo el tiempo en discusiones por palabras, métodos, modos, formas, nombres, apellidos, libros, tratados, política interna o externa y posiciones. Somos vasos influenciados positiva o negativamente para que nuestros cuerpos manifiesten esa influencia aquí, en la tierra. Y cuando te conectas con la obediencia de la Palabra, trastornas los principios terrenales. Porque la Palabra es más poderosa que los principios de los reyes de la tierra.

Ellos dicen “¡Hay recesión!” y tú dices: “¡Yo no creo en la recesión!” Y en todo tu alrededor hay recesión y a ti no le da la gana de participar de ella. Porque tu dinero no está en ese banco, tú tienes otro. Cuando firmas un cheque, tiene que funcionar. No vayas a pedirle a Dios dinero que no tienes guardado. Esto es una transformación. ARREPIÉNTETE.  Es como el pequeño gusano que camina y no avanza mucho. Siempre se tiene que estar cuidando porque está en permanente peligro de que aquel lo aplaste o este otro lo pise. Un día, como está cansado de que cada vez que sale lo pisen, va y se esconde en una larva y se queda balanceándose escondido, pegado a una hoja. Y no avanza nada, se quedó allí.

Muy interesante porque Efesios 5 dice: …Yo quiero una iglesia gloriosa que no tenga manchas ni arrugas. Yo me pregunto: ¿Qué es una mancha? ¿Será que tenemos que lavarnos con cloro? ¿Será que esas personas que tienen decoloración en su piel no entran? Y las arrugas, ¿Qué son? ¿Acaso es tu abuelita que está toda arrugada por el paso de los años? ¿Será que ella no va a entrar por eso? Leemos como el papagayo y no entendemos lo que leemos y, encima, vamos y lo predicamos. ¡Dios no quiere una iglesia con mancha y con arruga!

¿Qué sucede si alguien levanta su mano y dice: “Con permiso; ¿Qué significa arrugas? En la escuela levantamos la mano, no dejamos que nos engañen. En las escuelas bíblicas, por respeto al ministerio del hermano, por reverencia obligatoria dentro de “la casa de Dios”, no. Efesios 5:25 dice: Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa.

La palabra “gloriosa” significa: Honorable, Espléndida, Noble. Denota una posición de Dignidad. Gloriosa, que viene de la palabra “Gloria”, significa exacta representación de rey. Es decir que podemos expresar lo mismo que dijo Cristo…Si nos has visto a nosotros, has visto al Padre. Y dice: …Y que no tenga mancha. Pedro Y Judas nos hablan que las manchas son algunos ministros con motivaciones impuras. Eso, en todo caso, es exclusivamente para lo que nosotros denominamos como “liderazgo”.

Pero la palabra “mancha”, aquí, en el texto, significa: “Sin Culpa, Sin Falta, Sin Fallas, Cabal, Sincera, Sin Desgracias, Plena, Integra. Me gustaría hacer un relevamiento en los bares y restaurantes cercanos a las iglesias para ver quien deja más propina, si la iglesia o el mundo. Y después queremos hablarle al camarero, acerca de la prosperidad y generosidad del Señor. También me gustaría ir a los comercios para ver quien saca más mercadería sin pagar al contado. Y si vamos al banco, preguntarle al gerente a quienes prefieren ellos no dar préstamos. ¿Representantes de Dios? ¡Oh, no! Nuestra imagen de Dios es la de hombres religiosos.

Llena de verdad…Plena… Es decir que, si necesita un mueble, va a la cuenta del banco, saca el dinero y lo compra. Porque como el sistema de Dios funciona, y Dios no es más bruto que el sistema del mundo, Él tiene un sistema financiero que funciona, y que, si todos obedeciéramos, nunca nos faltaría nada de lo esencial. En el mundo tienen el suyo: los impuestos. No le piden ni permiso, se lo quitan y si no se los da, lo meten preso. Por eso nunca les falta nada. Y Dios tiene un sistema mejor y mucho más liviano. El mundo le saca a usted alrededor del 23 por ciento. Dios pide sólo el diez.

Pero Dios dijo: …Yo no soy mago, pero sé que si todos dan el diez por ciento, nos sobrará para bendecir a las naciones. Y siempre andamos pidiendo. ¿Será que el sistema de Dios no funciona o que hay un montón de desobedientes? ¿Alguien se quedará con el vuelto? Esta es una iglesia sin manchas. Luego dice: …Sin arrugas. Y arrugas significa “dobleces”; ocasionadas por un movimiento introvertido. ¿Cuántos han visto un acordeón? Arrugas. Cada movimiento interno es una arruga. “¡Pero hermano! ¿Qué tiene que ver la arruga con la iglesia?”

Simple; ¿Sabes lo que tiene que ver? Que Dios quiere una iglesia gloriosa, que da la cara, que no se cohíbe, que no le da pena, que no se esconde, que no anda en timidez, sino que es plena, activa, que funciona y se expresa en la tierra. Lo bueno del caso es que Él dice: …Yo me santifiqué a mí mismo, para presentármela a mí mismo, una iglesia gloriosa. Aquí hay otra fortaleza que hay que destruir. Si yo le quiero decir al mundo que te di una Biblia, la Biblia tiene que ser Biblia cuando te la doy.

Si te doy un trozo de cuero de vaca, un pedazo de madera, un frasco de tinta y un pequeño disco de computación, te di los materiales, pero no puedo decirle al mundo que te he dado una Biblia. Porque no te di una Biblia. Porque quizás lo que te di, nunca llegue a convertirse en Biblia porque eso depende de ti para que ocurra. Yo te di los materiales. Para decir que te di una Biblia, la Biblia tiene que estar terminada. La palabra “presentar”, aquí, viene de la palabra “presente”. Cuando das un presente, que es un obsequio, ya lo das con un envoltorio adecuado, con moño y todo. Solamente si estás muy ocupado o apurado le das el dinero a la persona y le dices: “Ve y cómprate algo”.

Ahora Él dice: Yo pagué el precio para presentármela a mí mismo, una iglesia gloriosaEsto es: cuando Él la venga a buscar, es porque ya estará como Él lo ordenó. Él pagó el precio para un Rolls Royce; no vendrá a buscar un utilitario. Pagó al contado, en efectivo, cash, no quedó debiendo nada, no se va a conformar con un “cachivache”, con un “cascajo” por mejor pintado que esté. ¡Él quiere su Rolls Royce! Él sabe que funciona, está en el plan del Padre. Él ya pagó el precio, de acuerdo con el patrón y ahora está esperando que la fábrica le entregue el producto que compró. Y no viene hasta que no lo vea.

Cuando te llega un pensamiento negativo, tienes que reponerlo por uno positivo. Una fortaleza no se destruye ignorándola. La naturaleza, aborrece vacíos. Somos espíritu y no sabemos tolerar vacíos. Cuando surge un vacío en nuestras vidas, tiene que ser llenado por algo. Tú sufres pérdidas y se produce un vacío. Si no lo llenas con algo positivo, con algo de Dios, ¡¡Satanás se encarga de llenarlo como se le ocurre a él!! No podemos tener vacíos. Sed llenos del Espíritu, ha sido dicho. Pero eso no significa que andes volando en la nube, sino que estés lleno de las cosas que le interesan al Espíritu. Restauración, por ejemplo. +++++

Construye una fortaleza positiva. No esperes estar enfermo para declarar, en el nombre de Jesús, sanidad divina. No esperes que te rematen la casa por no pagar los impuestos, o que te desalojen por no pagar la renta, el alquiler, para declarar prosperidad económica. Sería un poco tarde, ya no necesitas justicia, ahora lo que necesitas es misericordia. Esto es como muchas de esas iglesias que anuncian un evangelio incompleto. “Eres salvo por gracia, ¡Gloria a Dios!” Y te sacan de Egipto, pero no te llenan de nada. No hay plenitud, no hay llenura, no hay poder del Espíritu, no hay cobertura apostólica, no hay palabra madura, entonces el creyente está todo vacío.

Listo para Satanás. Joven, cuando la fotografía o el recuerdo de una mujer comience a excitarte, saca la fotografía de tu madre y ponla delante de tu cara. Va a ser muy difícil que te excites con la foto de tu mamá cerca. Ya sé: los jóvenes que leen esto, deben estar pensando: ¡Este tipo debe estar rematadamente loco! Tú tienes que cambiar la foto, porque las fortalezas son pensamientos que son imágenes. Un hábito tarda veintiún días en formarse. Los hábitos los tienes porque los hiciste en más de una oportunidad. No creas que con confesar una vez “¡Estoy sano!”, ya estás sano. Tienes que masticarlo y masticarlo; subirlo y bajarlo como la vaca hasta que por fin lo llegas a creer tú mismo.

Introduce lo de Dios en lugar de lo que edificaste. Hábitos son patrones de pensamientos, tallados en el cerebro por repetición. La ciencia te dice que los hábitos o lo que el hombre hace, está tallado en las grietas del cerebro por repetición. Mateo 12: 43-44 = Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, (¿De dónde salió? Para salir, obvio, tenía que estar adentro…) ..anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: volveré a mi casa, (¿Qué casa?) de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada.

Cuando el espíritu inmundo sale del hombre es liberación, salvación, llámalo como quieras. Ahora eres libre. Ese espíritu sale y no encuentra donde descansar, es decir: no encuentra un cuerpo. Por eso es que aquellos espíritus prefirieron los cerdos a no tener donde estar. Porque espíritus sin cuerpos no pueden estar en esta dimensión. Entonces dice: voy a volver a mi casa, al mismo hombre. Esto es un principio. No estoy hablando de si un cristiano lo puede tener en la carne, en el oído, en la piel, en el espíritu, en el alma.

Hermano querido: si está en el patio de tu casa, échalo. Si está en el balcón de tu apartamento, échalo. La cuestión es que no tenía demonios, estaba libre, estaba salvo y volvió a entrar. La palabra ADORNADA, aquí, significa “decorada”. Y en espera de visitas… No te puedes quedar vacío cuando destruyes una fortaleza, tienes que construir otra en su lugar. Eso es una guerra espiritual. Porque la que tienes construida, vive contigo toda tu vida. Yo las llamo “mascotas satánicas”. Como son mascotas, las queremos y, aunque son satánicas, no las echamos. Preferimos morirnos, pero no lastimar a la mascota…

Sal del sistema de abajo, intercambia y llénate del poder del Espíritu. La Palabra dice que cuando tú te llenas del Espíritu, él se convierte en el sello. Nosotros somos un vaso y el sello mantiene la pureza del contenido. Porque nos está guardando en la separación del mundo. Llénate del Espíritu y Él lo sellará y lo protegerá. Protegerá el contenido de tu vaso. Estoy hablando lisa y llanamente de protección divina. ¿Lo puedes creer? El sello marca el producto y te identifica con Dios. Tienes que ser lleno, no es una opción.

Pregunta: ¿Qué tendrá que ver el amor con destruir fortalezas? En 1 Juan 4:18 dice que: …el perfecto amor, eche afuera el temor. El temor es producto de la falta de amor. Por ejemplo: una mujer, en esta sociedad, vive sola; y hay mucho bandolerismo suelto. Enciende el televisor, escucha las estadísticas y comienza la fortaleza: ¡Dios mío! ¡Cuánto peligro hay! Y yo, una mujer sola… Dicen que ocho de cada diez mujeres son atacadas. Yo puedo ser la próxima. Voy a comprar un cerrojo más grande. Voy a poner ese mueble delante de la puerta.

Ahora voy a poner una silla debajo del mueble. Y luego voy a poner el sofá detrás de la silla. ¿Cuántos se dieron cuenta que ella ya está un poquito atemorizada? Voy a poner una alarma en la entrada. Por último, esa noche, en lugar de adorar y amar a Dios, está orando para que el Señor la libre de ese “castigo”. ¿Qué castigo si lo construyó ella misma, por su cuenta y en su imaginación? Ahora bien: ¿Cómo es que el amor tiene que ver con esto?

1)= No le pongas atención a las estadísticas. Escúchalas, sabes que están allí, que dicen lo que dicen, y punto.

2)= Recibe el amor que Dios tiene para ti. Isaías 26:3 dice: Tú guardas en perfecta paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti está confiado. Cambia esa fortaleza. Díle a las estadísticas: “Todos los ángeles acampan a mi alrededor y son ángeles ministradores para los herederos de salvación y no habrá mal que aceche mi tienda; caerán a diestra y a siniestra y a mí no me tocarán.”

Pero claro, eso no va a funcionar el día que estés aterrorizado. Eso tiene que ser un estilo de vida; par que camines con confianza. Una mujer segura es muy posible que no sea atacada, porque las que son atacadas son las que están inseguras. Toma el simple ejemplo del perro. ¿Sabes cuál es el ejemplo del perro? Indefectiblemente, el perro suele atacar con mayor asiduidad al que le teme que al que le hace frente sin temor. No me preguntes como lo sabe; lo sabe. Lo huele, quien sabe.

Romanos 16:20 dice que: El Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies; la gracia de vuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.

1)= ¿Quién dice que lo va a aplastar? Dios.

2)= ¿Cuándo dice que lo hará? En Breve.

3)= ¿Cómo se supone que lo hará? Con Paz. El Dios de Paz. Paz mental. Tiene que saber usted que si edifica una fortaleza y se mantiene tranquilo y camina de acuerdo con el propósito de Dios, nada puede tocarle.

4)= ¿Adónde dice que lo hará? Bajo tus Pies. Es decir que te va a usar a ti para hacerlo. Él lo va a hacer con paz y en breve; contigo, bajo tus pies. Tus pies lo van a aplastar. Tú vas a derribar la fortaleza. Fortalezas de temor, fortalezas de fracaso, fortalezas que vienen de tiempo atrás. Por ejemplo, matrimonios que no funcionan bien porque hay fortalezas. Pero esa es otra historia. Y la escribiremos cuando derrotemos las más notorias. ¿Se atreverá a hacerlo HOY?

En suma y para concluir con todo esto: Una fortaleza espiritual negativa es una forma de pensamiento persistente y contraria a la verdad de Dios, que domina la mente o el corazón de una persona y le impide vivir en libertad, paz o plenitud espiritual. Te recuerdo las características.

Están profundamente arraigadas Se forman a lo largo del tiempo, muchas veces por traumas, enseñanzas erróneas o hábitos pecaminosos. Distorsionan la verdad Hacen que una persona vea a Dios, a los demás o a sí misma de una manera falsa. Producen esclavitud espiritual o emocional Pueden llevar a la culpa, el miedo, la ansiedad, el orgullo, la depresión o la incredulidad. Son alimentadas por mentiras o pecados no confesados Su raíz suele estar en alguna mentira que la persona ha creído. Dificultan o impiden la acción del Espíritu Santo Mantienen áreas de la vida cerradas a la transformación divina.

Los ejemplos más comunes que se encuentran, para que tengas una base, son esencialmente a través de pensamientos negativos. “Dios no me va a proteger”. Las personas que tienen esta mentalidad, muy difícilmente saldrán de una medianía y hasta de una mediocridad, tanto en su vida secular, su trabajo, su matrimonio y amistades, como en su vida espiritual.

“Nadie me ama, ni siquiera Dios”. Esta es muy triste y, al mismo tiempo, peligrosa. Porque esa sensación de no ser nadie, como si no se existiera, incluso ante Dios mismo, puede llevar a ser injusto con los demás y hasta agresivo.

“Yo no necesito ayuda, puedo solo”.  Esta es una fortaleza sumamente abundante por una sencilla razón: el que la tiene, no se da cuenta que es una fortaleza. Muy por el contrario, se puede ver a sí mismo como una mezcla de Robocop y Súperman, cuando la realidad muestra que de ninguna manera es eso.

“Nunca perdonaré lo que me hicieron”. Esto, en el plano secular, es más que abundante. El problema radica cuando este tipo de fortaleza se mete en la iglesia. Es tremendo como la ceguera espiritual que produce este resentimiento profundo puede determinar que la persona no entienda que si una vez fue perdonado por Dios sin merecerlo, su deber es hacer exactamente lo mismo con quienes lo ofenden.

“Soy un fracaso, Dios no me puede usar”. Esto también es bastante proliferante dentro de los ambientes cristianos. Creo que la base de este pensamiento es el establecimiento de una fortaleza que nace en la tibieza de fe que se tenga. Olvidarse de que lo vil y lo necio levanta Dios para avergonzar a lo sabio, directamente es una muestra de que el Ego está jugando un rol importante y ejecutivo.

Queda para el final, la duda respecto a como romperlas a estas fortalezas visibles y de alta proliferación. En primer lugar, reconociéndolas. Ejerciendo una prolija auto evaluación personal y sometiéndonos a la guía del Espíritu Santo, accederemos a ese conocimiento que es básico para comenzar nuestra batalla personal.

En segundo término, renovando nuestra mente con la palabra de Dios. Y no se trata de leer la Biblia de manera automática y con un funcionamiento robótico. Se trata de acceder a la Verdad, que es Cristo, para que, de su mano, se puedan reemplazar todas las mentiras existentes.

Seguidamente, realizando una confesión amplia, abarcativa y ultra sincera, para de ese modo tener la autoridad interna para soltar toda raíz de pecado o de herida. A esto, inexorablemente le debe seguir un arrepentimiento genuino sobre todo el mal cometido. No estoy hablando de pasar al frente de un templo entre una inundación de lágrimas, estoy hablando de arre-pentirse, que es el equivalente a volver al punto de inicio de algo y recomenzarlo de otra manera. Arrepentimiento no implica vivir llorando por lo malo que se ha hecho, sino tomar una decisión sincera, transparente y genuina de no volver a hacerlo.

Orar. Pero no con esas viejas y casi tradicionales oraciones que tantas veces hemos oído de otros y también efectuado nosotros. “Señor, bendice a mi familia, mi perro y mi gato”. Eso es correcto y está bien que se haga, pero orar por el tema fortalezas es orar con oración de guerra. Si la conoces, ya sabes de qué te estoy hablando. Si no la conoces, con todos los adelantos técnicos e informáticos que existen hoy, puedes acceder a toda la información básica que necesitas. Sólo un detalle: ni se te ocurra orar en guerra si no tienes tus ropas espirituales limpias y blancas.

No hay más secretos que develar. Este es un tema que parece terrible e ingobernable. Y lo es, pero desde el punto de vista humano e intelectual. Cuando te refugias verdaderamente en el Señor y acudes a Su Espíritu Santo en búsqueda de una guía a toda verdad, en lo que sea, lo hallarás, esa verdad llegará a tu vida y, después de todos estos pormenores que te he relatado, serás libre. Y no es poca cosa, créeme.

Leer Más

En Babilonia Sin Contaminarnos

A lo largo de toda una vida dedicada al evangelio, hemos recibido pinturas, recreaciones y simbolismos disímiles respecto al significado genuino de lo que llamamos La Iglesia del Señor, que como ya saben muy bien quienes nos acompañan en esta tarea ministerial, dista bastante de ser la que Dios dijo que sería, convirtiéndose en un arma más de los sistemas mundanos corruptos y perversos. Uno de los diseños que más me agradan respecto a ella, porque creo que marca cabalmente cada uno de sus puntos estructurales tal como deben ser, tal como Dios lo diseñó y no como al hombre le place o le conviene, es el del gran ejército dispuesto a cruzar un moderno Jordán con todos sus estamentos preparados para la que será la gran batalla final. La iglesia genuina es un ejército comandado por sus Generales, que son los Apóstoles, y son aquellos que trazan en la mesa de los diseños, las estrategias a cumplimentar para lograr los objetivos previstos.

A cargo de esas estrategias, están los componentes de la Plana Mayor, esto es: los Profetas, sabios y capaces para recibir y decodificar rápidamente las órdenes superiores y ponerlas por obra al mayor éxito posible. Luego están los Evangelistas, que son los que forman parte del Centro de Reclutamiento, y los encargados de ir incorporando nuevos soldados al ejército, en cada territorio por el que se transita en ese recorrido. Los acompañan los encargados de la Enfermería, que son los Pastores. Encargados de proteger a cada uno de los soldados, limpiarlos de sus suciedades diarias y sanarlos de sus heridas de combate. Y, finalmente, para que la tropa llegue a destino bien alimentada, están los encargados de la cocina móvil, esto es: Los Maestros. Cinco funciones, todas de primer nivel, ninguna por sobre la otra y todas estrictamente necesarias para que el ejército no solamente llegue a destino, cruzando ese río peligroso e incierto, sino que además lo haga en victoria, gloria sobre gloria y renglón sobre renglón.

(Josué 3: 8) = Tú, pues, mandarás a los sacerdotes que llevan el arca del pacto, diciendo: Cuando hayáis entrado hasta el borde del agua del Jordán, pararéis en el Jordán. (9) Y Josué dijo a los hijos de Israel: Acercaos, y escuchad las palabras de Jehová vuestro Dios. (10) Y añadió Josué: En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros al cananeo, al heteo, al heveo, al ferezeo, al gergeseo, al amorreo y al jebuseo. (11) He aquí, el arca del pacto del Señor de toda la tierra pasará delante de vosotros en medio del Jordán. 

He oído a muchos predicadores utilizar la tipología del Río Jordán para graficar lo que simplemente es un nuevo lugar en Dios. Porque tiene que ver con el cruce que hace Israel para llegar a Canaán, con el bautismo de Jesús por parte de Juan el Bautista y porque es allí mismo donde recibe el impacto del Santo Espíritu y comienza su ministerio de poder. Yo no sé (Al menos hasta este momento de publicar esto), quienes o cuáles serán los designados o elegidos para guiar al pueblo genuino de Dios a su objetivo divino. De hecho, no me estoy refiriendo al liderazgo convencional y tradicional, porque si bien es cierto que en algunos casos servirá para esos fines, en otros, créeme, sólo serán alto obstáculo. (Hebreos 11: 1) = Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. El raciocinio griego se ha dado de narices en forma casi violenta con esta concepción básica de la fe.

El mundo intelectual, tan pagado de sí mismo por causa de su sabiduría, sus conocimientos y su volumen operativo dentro de la sociedad secular, ha quedado inexorablemente fuera de cualquier posibilidad cierta de ejercitar fe. La fe de ninguna manera es racional, no puede analizarse y, por lógica consecuencia, (La lógica también es de origen griego), la rechaza, la minimiza, la ridiculiza y la exonera de cualquier ambiente propio. La palabra nos habla de lo difícil que es que un rico entre al Reino de los Cielos. Muy bien; habría que añadirles a los intelectuales. Lo cierto es que, la persona que ha descubierto una nueva perspectiva espiritual, hay una realidad que está por encima de las cosas materiales. El mundo espiritual, o sea el mundo donde vive Dios, es tan o más real que el mundo físico. No te olvides que este mundo del Espíritu fue creado mucho antes que el mundo natural. Cuando las cosas naturales que hoy vemos comenzaron a tomar forma, el mundo espiritual ya existía. De hecho, desde allí venía el mandato y el poder creativo posterior.

De allí que, la pregunta que el hombre se ha formulado durante toda su vida, es: ¿Cómo hago para penetrar a ese mundo espiritual? ¿Acaso existe una puerta que nos permite el ingreso? Es más: ¿Hay una llave que abre esa puerta? Sí, esa llave y esa puerta se llaman Fe. Es la misma fe que recibimos cuando nacimos de nuevo al Reino de Dios. La fe es la sustancia básica de todas las cosas que conforman el mundo espiritual de Dios. Podemos decir que la fe nos revela la solidez de las realidades del mundo espiritual. Por medio de la fe puedes creer que las cosas que hay en el mundo espiritual, vendrán a ti. Y mientras todas esas cosas llegan, tienes a la fe como sustancia principal de todo lo que tú esperas. Una vez que por medio de la Palabra de Dios tú has recibido esa sustancia espiritual de todo lo que Dios tiene para ti, puedes esperar con confianza que lo que tú crees te será hecho. Nada hay más simple que ejercer la fe. Nada hay más complicado para la mente racional, que ejercer la fe. Tú eliges. Lo que tú intentas, Dios respalda. Lo que tú soslayas, Dios olvida.

Es más que innegable que la mente natural siempre estará pidiendo evidencia antes de poder creer en algo. Por esto es que la fe natural de la gente, está basada siempre en lo que esa gente puede ver. Sucede que la verdadera fe es la evidencia de las cosas que no se ven, ¿No es así? Ahí es donde tú te preguntas: ¿Dónde está la evidencia de lo que yo creo? Simple respuesta: la evidencia está en la Palabra de Dios. Concluimos en que la Palabra de Dios te da tanto la sustancia como la evidencia de las cosas del mundo espiritual. La misma Palabra que es la sustancia de las cosas que se esperan, es la evidencia de las cosas que no se ven. Entonces, la Palabra le da la sustancia y evidencia a mi salvación, a mi sanidad, a mi prosperidad y a todo lo que rodea lo que el evangelio me proporciona sí o sí. A partir de este principio básico, deberás buscar esa sustancia de la Palabra de Dios para que tengas la fe para aquello que tú esperas, y para que tengas la evidencia sin aún verlo.

Será de ese modo y bajo esas perspectivas cuando, a partir de lo que tú crees y confías, podrás establecer el decreto central de lo que será tu vida espiritual futura. Podrás decir: Padre: revélame hoy por medio de tu Espíritu Santo que hay un mundo superior y mejor que el que percibo con mis cinco sentidos. Que yo deje de depender de la información de lo de afuera y empiece a creer en todo aquello que viene de arriba. Por eso te pido que me des la sustancia de la fe que hay en Tu Palabra. Amén. La demanda de los tiempos presentes, que por ser de neto contenido divino y no humano, no podemos rotular como cronos, sino como kairos, se ha estado estableciendo en nuevos fundamentos, sobre los cuales nosotros estamos viviendo en constante aumento. Algunos totalmente desconectados de aquellos que nos guiarán en nuestro previo curso de acción. Otros en mayor sintonía, pero todos enfocados en una misma dirección espiritual. Los eventos naturales hoy nos dan afirmación de esta verdad.

El nuevo milenio está en marcha, y tal como lo hemos venido enseñando, no está definido por agendas ni por calendarios, sino por la expresión de la plenitud de Su voluntad. Un fuerte cambio de paradigma ha estado teniendo lugar en el consciente de la iglesia conjunta, y eso nos traerá a un nuevo entendimiento que nos habilitará definitivamente para traernos a una revelación que nos marcará los caminos fundamentales que nos guiarán con precisión como el pueblo de Dios que somos. Eso ocurrirá durante la jornada correspondiente durante el paso de nuestra vida. La reforma ha estado alcanzando de una manera eficaz nuestra estructura como iglesia, y hoy está introduciendo cambios en el orden de los distintos servicios, reuniones y metamorfosis de las visiones en el Cuerpo. En esta ocasión, la reforma se ahondará más todavía y producirá un éxodo de la Babilonia espiritual, disipando así la nube de confusión a medida que hoy sean confrontados por el entendimiento de la obra de Cristo ya consumada como las doctrinas de conceptos hoy es confrontada por la comprensión del trabajo cumplido de Cristo.

Durante muchos años esta verdad se ha enterrado muy debajo de tradiciones y las doctrinas de hombres, en constituciones falsas, encuartelados por la política, legislatura y los poderes religiosos. Hasta el día de hoy, esta verdad ha estado pasando de generación en generación como un privilegio clandestino. Que trae consigo un gran dolor y soledad profunda; pero saldrán a la luz en las mentes de aquellos que se dispusieron a cambiar la dirección, hablarán con fuerza y denuedo en la boca de aquellos que fluyan en la gracia destinada para estos tiempos que nos asegurará su impacto y la comunicación precisa del Reino. Ya no se tolerarán el agua dulce y amarga fluyendo en un mismo entendimiento, un marismo, una demarcación, una palabra que hoy se está liberando, revelando y alcanzando, permitiendo así que algunos de los que corren en un paradigma paralelo, puedan cruzarla.

Y digo algunos, porque muchos observan una alianza fuerte con intereses personales, y posiciones dignificadas, ellos no podrán elevar su discernimiento a un nivel capaz de desafiar sus rígidos fundamentos, pero muchos otros que han estado esperando, ellos se prepararán, muchos de los que han estado buscando a Dios y no a las doctrinas, Dios y ninguna-religión, muchos que buscaban una fe que no entorpeciera la expresión de dios para la humanidad, estos sí verán. Estos cruzarán y ellos manifestarán la expresión de la obra terminada por Él. Hoy nosotros vemos y nosotros entendemos en los recuerdos de la historia, que nunca ha existido un pueblo que sea oprimido por tiempo indefinido, que no sea levantado para cruzar el Mar Rojo. De la misma manera, estas sus palabras se soltarán de las manos del “ismos2 de la iglesia y de todos aquellos que debido a sus conceptos políticos, tienen la espada desenvainada para enterrarla en la tierra de las tradiciones, guiándonos así a vagar durante tanto tiempo.

Sí, esta palabra subirá y producirá una distinción clara entre el trigo y la cizaña como lo hizo hace muchos años. Produjo libertad para la apropiación de un entendimiento fundamental que nos impulsara a una plena manifestación de nuestra parte en nuestro kairos ministerial. Permitámonos tener fe y mucha sabiduría y discernimiento, porque esta palabra no se vendrá de una manera convencional como lo hemos hecho en otros tiempos, y sus corrientes no serán aquellas que estamos acostumbrados a ver. Esta palabra se revelará y se establecerá como un fundamento legítimo durante esta fresca conciencia, y aquellos que se están moviendo con Él en esta próxima fase, ellos operarán en una esfera más alta y ancha. Serán bendecidos para ver este renaceré, pero ellos también probarán una nueva milicia, una nueva guerra relativa en estos tiempos. Esta lucha traerá la estructura de la iglesia presente a su fin, cumpliendo así Su propósito.

Los tiempos que estamos viviendo declaran el mensaje que Dios nos ha dado desde el tiempo que comenzamos a estudiar la reforma global. El tema de la globalización, así como el tiempo del fin, hoy se entienden mediante el desglose de eventos repentinos a lo largo de todo el planeta. Guerras, hambre, violencia, protestas, terrorismo, cambios gubernamentales, fenómenos naturales, desempleo; naciones envetas levantándose en unidad en contra del terrorismo y la perversión política. Otros, aprovechan el desequilibrio social para manifestar su postura de ignorancia con el vandalismo el saqueo, el abuso, la traición y la falta de valorización al don de vida. Terremotos, sismos, inundaciones, tormentas, degradación ecológica, la falta de agua potable; todo esto es evidencia de que estamos atravesando un cambio cósmico, y universal. Hasta las estaciones del año desobedecen nuestro calendario humano.

En su efecto individual se presentan casos de inestabilidad económica, emociones desequilibradas, depresión, angustia, temor, incertidumbre y polarización de grupos. La visión en muchos se disipa o se nubla, los principios establecidos en otros vacilan de un extremo al otro, la confianza se pierde, y peor aún, en otros se va opacando la fe. ¿Dónde está Dios en todo esto? ¿Estaremos en error? ¿Estoy siendo probado o tratado por Dios? ¿Por qué Dios permite esto si le he sido fiel?  En este trabajo, y tal como lo he venido haciendo en anteriores, y seguramente lo seguiré haciendo en futuros, quisiera intentar responder a estas preguntas mediante mi participación y convicción personal en el tiempo en que vivimos, así como el conocimiento adquirido por medio de mi relación personal con Dios y el entendimiento actual acerca del plan eterno de Dios adquirido durante todos mis años caminando con Él. Trataré de ser todo lo breve y conciso que se necesita para no convertir un alimento puro y fresco en algo con gusto a plomo y viejo.

Lo primero que debemos evitar, es el limitar lo aprendido a un contexto de reunión eclesiástica. La reforma global no se trata de cambios de cánticos, doctrinas o credos en las reuniones de la iglesia cristiana convencional. Tampoco de la formación de nuevos estilos de asociaciones, tales como iglesias independientes, redes o grupos familiares. No es tampoco un mover de la restauración de títulos, dones o manifestaciones o revelaciones enterradas en tradiciones de ancianos o dogmas de hombres. La reforma global o; la globalización, (Que es el término secular), afecta exactamente eso que dice: el globo terráqueo.  Es el nacimiento de un nuevo mundo, al que también podemos denominar como Cosmos, sobre la tierra. Afecta todo el arreglo de vida sobre el planeta y, como consecuencia, nuestra perspectiva de la vida, nuestros valores y dependencias en ella. Al igual que las leyes del antiguo convenio, con el pueblo de Israel gobernaban todos los aspectos sociales, religiosos, políticos y económicos de la nación, así también hoy somos afectados por estos mismos cambios.

La primera iglesia tuvo que prevalecer todo el tiempo en que estos cambios producían un desgarre social, político, económico y religioso en su generación contemporánea. El sagrado templo fue destruido, hubo cambio de sacerdocio y de leyes; y como consecuencia todo un nuevo mundo, aquí llamado Eón, una forma totalmente diferente de vivir sobre la tierra con un nuevo sistema humanitario. ¿Cuánto tiempo duró el desgarre, entonces? Un milenio, el tiempo necesario. Muchos que en un pasado se familiarizaron con nuestros estudios, tomaron su libertad de aplicar los valores y principios del mensaje a los cambios eclesiásticos que ellos creyeron pertinentes en el tiempo, el problema es que cambios, y mover dentro de una iglesia tienden a cristalizarse con el tiempo, sedimentándose nuevamente en estructuras rígidas que posteriormente pierden relatividad y sentido de pertenencia en el nuevo mundo que constantemente está emergiendo. La iglesia local y sus estudios nos deben preparar para entender cómo vivir sobre el planeta y no como conducir un buen club ritualista.

Si no lo hace, indefectiblemente será Babilonia. Una más. Irónicamente, aún dentro de nuestros círculos, (Quizás producido por tanta doctrina aún latente en el subconsciente) existe la fe futurista que promete una mejor vida, pero sólo después de la muerte, cancelando de esta forma la habilidad de aplicar la fe a nuestro futuro inmediato durante el tiempo actual. Si hay algo que es seguro como promesa en la Biblia es que a todos nos llegará la muerte. La muerte es una parte vital del ciclo de la vida. Nada nace sin que algo muera. Adán no sufrió muerte biológica a causa del pecado, la consecuencia fue muerte espiritual, no física. Su muerte física le llega a raíz de que nació del polvo (Y esto antes del pecado).  Cuando Dios le habla después de su desobediencia le indica que tendrá que ganarse la vida con el sudor de su frente hasta que regrese al polvo. El término “Hasta que regrese al polvo”, nos indica el período de tiempo en que tendrá que sufrir las consecuencias de su pecado, no revela que el volver al polvo es parte de la caída.

Sabemos que, en advertencia, Dios le dijo que el día en que comiera del árbol moriría, sin embargo, vivió físicamente muchísimos años después de hacerlo. Su muerte fue espiritual. Entendiendo esto debemos comprender que la obra de Cristo nos prometía una resurrección igual a la caída y no física-biológica; lo cual en Cristo y su resurrección ya hemos obtenida como soberana vocación y herencia. El ciclo de una vida es una ley universal. Toda ley universal trasciende el tiempo. La semilla muere y produce vida vegetal; el día muere en la noche y viceversa. Las estaciones de los años, la vida humana y animal. Es natural y necesario para la existencia y el desarrollo del plan de Dios. Nuestras células se renuevan cada cierto tiempo, por eso cicatrizamos cuando es necesario. Todo el universo coopera con esta ley. Las generaciones se desvanecen y otras toman su lugar.

Un ejemplo en el mundo del empleo es que, a finales del siglo pasado, estuvimos viendo el nacimiento de una nueva era agrícola, y que luego ésta murió dando lugar a la era industrial, y que en los últimos tiempos hemos presenciado la transición de esa era industrial dando paso a la era tecnológica, con la tremenda incorporación de la cibernética y la informática como bienes de uso globales. Si nosotros no transicionamos juntamente con el avance del mundo, o Cosmos, o sea, el arreglo de vida sobre la tierra, nos veremos afectados por consecuencias tales como las que hoy muchos experimentan en el ámbito individual. La vida en Cristo es como el seguimiento de la antigua nube por parte del pueblo hebreo. Si te quedas, la nube se te va, se te pierde de vista y, deja de llover, secándote en todo y, cuando sale el sol, no hay modo que sus rayos no te quemen. Dios en su sabiduría colocó esta ley en efecto desde la creación. Cuando algo llega a su plenitud, clímax, o ápice, cede a un nuevo comienzo. Cuando se llena cada copa, se vierte y se comienza.

Cristo hablando con los fariseos comentó que Dios les enviaría más apóstoles y profetas para que pudiesen llenar la copa del pecado de sus padres. Esto dio lugar al fin del viejo Eón y el comienzo del Reino del Mesías. Cada tiempo, cada generación, cada etapa de nuestras vidas individuales, alcanzarán sus particulares, ya sea por obra de Dios, error personal o consecuencias de la vida. A la verdad no es importante como llegamos al lugar en el cual nos encontramos, si entendemos que es un puente al lugar donde vamos. Lo importante es nuestra actitud mientras cruzamos el puente. No olvidemos que los héroes de la fe del capítulo 11 de Hebreos, fueron encomendados por Dios y nombrados como íconos de la fe, sin haber obtenido el objetivo deseado durante sus días. José no pudo ver la tierra. Moisés, no fue autorizado a entrar. David no pudo construir el deseo de su corazón. Pablo no alcanzó la soberana vocación durante su vida terrestre, sin embargo, todos obtuvieron gloria, fueron participantes de cada etapa del plan de Dios.

Y cada uno fue fiel a su parte confiando que el cumplimiento corporal y eterno es obra de Dios y no nuestra. Hoy poco a poco vemos el mal dando lugar a la remoción de cosas hechas para que las inconmovibles se puedan reconocer sin ser ocultas por la cizaña. Todos los cambios que hemos visto, hemos sido testigos directos o indirectos, depende donde residamos, en las distintas naciones de Latinoamérica, nos muestran las distintas formas de operación que tienen esas fuerzas. Y cómo muchos de nosotros podríamos caer en el error de creer fiel y sinceramente estar ayudando al sector que defiende el bien, cuando hemos sido sutilmente engañados y estamos operando exactamente para lo opuesto. El clímax del bien se encuentra en las palabras de Cristo; Amar a Dios por sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo. Lo opuesto sería: terrorismo al inocente, gobiernos dictatoriales a la vieja o a la nueva usanza. Antes utilizando la fuerza bruta, ahora ligándose con poderes legislativos comprados, justicia sobornada y medios de comunicación socios.

En medio de esto vemos una generación que simultáneamente emerge de entre los escombros de una humanidad degenerante uniéndose para dar la vida por el cambio, donadores de finanzas para las víctimas de las diferentes clases de terrorismo, pasajeros de los aviones que detienen los atentados por amor al prójimo. Gente reunida protegiendo la ecología global, miles de grupos asistiendo en la reconstrucción de sociedades, unidad en marchas no violentas opuestas al viejo régimen y una humanidad que cada día se acerca más a Dios en búsqueda de respuestas en cuanto al verdadero propósito de su existencia. Un mundo que se está muriendo y debajo de este, uno que emerge. Nosotros, privilegiados de ser parte de ambos, podemos convertir nuestros fracasos y circunstancias amargas del pasado en la fuerza y la sabiduría de nuestro futuro. Los ojos deben permanecer en el objetivo, y no en el proceso. Cristo dijo que levantáramos los ojos para ver. A Abraham se le dijo que levantara los ojos y contara su descendencia.

Es imposible entender el producto si sólo analizamos un paso de la ensambladura. El proceso nos introduce el dolor del desgarre, a la incertidumbre del momento, a la inestabilidad actual, pero la firmeza es producida por el entendimiento de la obra, por el objetivo común, por una causa mayor a nosotros mismos. Al igual que Dios creó a un solo Adán individual y de él toda una humanidad destituida de Dios por causa del pecado, (En adán todos mueren), su plan es crear un Adán a su imagen progresivamente. La semilla del último Adán es Cristo el cual para producir vida murió y luego resucitó y a nosotros juntamente con Él, para formar un nuevo hombre corporal en semejanza a Dios del cual tú y yo formamos parte. (En Cristo todos serán vivificados). A medida que la humanidad en medio de cambios constantes y caos social busca dentro de sí a su Creador, nace una generación cada día más cercana a sus valores y principios que entienden que son portadores de la gracia que abunda en medio del pecado. Nada detiene el plan de Dios. Él es Soberano.

La habilidad de entender a Dios en medio de estos tiempos nos permite disfrutar de la vida en medio de cada una de nuestras circunstancias particulares. Nuestro acercamiento a Él es interno y no en posturas religiosas llenas de ritos y tradiciones que niegan su obra ya consumada. Tenemos vida hoy, y no sabemos cuánto tiempo durará el milenio de nuestra transición global. ¿Qué harás? ¿Esperar a que todo se calme? Ah, ¿Y si tarda otros cincuenta años? ¿Vas a esperar solamente la recompensa de una vida después de la muerte? Obviamente que no. Es ahora cuando somos como libro abierto ante las naciones mostrando que nuestra estabilidad no proviene de sistemas sino de nuestra unión con Dios. Enfrentamos cada situación con disciplina e inteligencia, y de lo demás, a descansar en Dios. Cada día trae su afán. Disfrutemos de nuestras familias, amistades y oportunidades diarias. Y trabajemos arduamente por un futuro mejor.

Cuando los postes y ejes de seguridad externos están siendo conmovidos; (Sistema gubernamental, educacional, económico, judicial, empresarial, religioso, arte y entretenimiento) sólo podemos mantener firmeza por medio de nuestro gobierno interno. Los principios y las leyes universales que trascienden el tiempo y que son establecidas por el Creador. Adentro de lo profundo de ti, existe una fuente inagotable de fe, no la pierdas. Es la fe de Tu Creador. Esto es tesoro en vaso de barro, palabra de Dios por medio de un vaso humano, frágil, y rodeado de debilidades como ustedes. Partícipe de la misma situación. Sean fuertes y levanten los ojos… Mientras yo enfrento los desafíos que Dios trae a mi camino, me doy cuenta que dentro de nosotros, están las llaves del Reino. Muchos tiempos nos limitamos de nuestras actividades espirituales y nuestros talentos para las reuniones públicas y nuestros ministerios personales. Hoy yo sé más que nunca, que son las herramientas y armas para militar una guerra digna de tiempos de hostilidad y aflicción.

Los talentos del Espíritu nos tomarán al nivel siguiente, si nosotros lo aprendemos que tú los usas de una manera práctica y fortalece nuestras almas para enfrentarlas circunstancias que parecen presentar grandes dificultades porque nosotros llevamos a cabo nuestro destino. Nosotros debemos cruzar el proceso con fortaleza y honra, los sentimientos traen dolor y felicidad, la visión produce esperanza y migración, nuestros principios traen estabilidad y equilibran, pero, nosotros, como constructores sabios del Reino debemos crear y debemos trabajar y debemos usar cada talento que hay dentro de nosotros. Cristo dentro de nosotros debe ser descubierto diariamente como la revelación práctica de la sabiduría del multiforme poder de Dios, en cada uno de nuestros desafíos diarios. A cada tráfico para caminos del Reino, más yo me doy cuenta que Dios y nosotros no estamos lejanos, nosotros nos convertimos en una sola cosa, acciones y mentalidad, mientras nosotros permitimos hacernos realidad de las ideas preconcebidas y de los formatos y estructuras de la iglesia, y nosotros empezamos viéndonos como la manifestación del testamento de Dios en la tierra.

Hoy está impresionado por el Espíritu del Señor en la relación con Él, en la dimensión de la comunicación y activación de talentos, llamado, propósitos y destinos. Como cada automóvil constantemente necesita combustible, montajes y cambios de aceite, cada santo también necesita ser vivificado en el fuego del Señor y para liberar los ríos de Dios para crear un nuevo destino valiente. (Salmo 18: 28) = Tú encenderás mi lámpara; Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas.  (Salmo 46: 4) =  Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo. (Salmo 65: 9) = Visitas la tierra, y la riegas; En gran manera la enriqueces; Con el río de Dios, lleno de aguas, Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones. Continuando, nosotros presentamos una lista con algunos principios importantes con las escrituras respectivas, para ayudar a convencer, comunicar y activar la sustancia de Dios en ti, para una nueva liberación audaz, dentro de la gloria limitada del Señor…

Dentro de ti, hay una inmensa y profunda corriente y fuente de vida que fluye fuera, queriendo traer otros a los ríos de Dios. Dentro de ti está el fuego de Dios para establecer una nueva pasión por Su presencia. Dentro de ti existen dimensiones profundas de la gloria del Padre y se convierten en un presente de realidad, mismos niveles del Espíritu serán descubiertos, pero prepara para fluir y exteriorizarlo en gracia gloriosa. Sí, hay compuertas, pozos y dimensiones ocultas de la gloria del Padre que espera por nosotros. Esta esfera que revela el Dios en la plenitud. Este lugar de gloria, no es nada más que la tercera dimensión de nuestra madurez, manifestando la ternura de Cristo, la consumación de los santos que cruzan el Jordán, para la realidad de la tierra prometida, el humano hecho para la inmortalidad, el arca de oro en la tercera dimensión. Sí, este es el clamor del Espíritu. Esto pertenece dentro del hombre al hombre, la nación dentro de la nación, a las personas en medio de las personas, una rueda en el medio de una rueda. Dentro de nuestro ser, está el profeta, el sacerdote y el rey, que es el Señor. Jesucristo. Cristo en ti. (Colosenses 1: 27) = a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, (Juan 7: 38) =  El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

 (Ezequiel 47: 1) =  Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar.  (2) Y me sacó por el camino de la puerta del norte, y me hizo dar la vuelta por el camino exterior, fuera de la puerta, al camino de la que mira al oriente; y vi que las aguas salían del lado derecho.  (3) Y salió el varón hacia el oriente, llevando un cordel en su mano; y midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas hasta los tobillos.  (4) Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas. Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los lomos.  (5) Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado.  (6) Y me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre? Después me llevó, y me hizo volver por la ribera del río.  (7) Y volviendo yo, vi que en la ribera del río había muchísimos árboles a uno y otro lado.  (8) Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las aguas.  (9) Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río. 

(Apocalipsis 22: 1) =  Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. Dentro de nuestro ser, Dios es Soberano, se lo dice Pablo a Timoteo en su primera carta. A eso hay que sumarle el potencial de Dios que es un potencial descubierto, latente y expectante relacionado con Su Espíritu Santo. En el Salmo 42: 7, leemos: Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí. Hay una profundidad oculta al punto de surgir de adentro, la aparición que se ha designado y se ha destinado para hacerse realidad totalmente. Es la aparición, sale la manifestación de Jacob en Israel, de Abram en Abraham, de Sarai para Sara. Aun el nacimiento de una nación en el útero de Rebeca, la llamada lucha interna. Porque nosotros debemos movernos y nosotros estamos moviéndonos. (2 Corintios 3: 18) = Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Ahora, cuando tú caminas en condenación, eres testimonio débil y, por último, juicio. Ninguna vida fluye de ti, y ninguna vida fluye dentro de la condenación. La condenación es la ruina, como una represa que se coloca para impedir el flujo de agua. Las condenaciones son solamente muerte, pero el nuevo hombre en Cristo nos exalta su ministrar a la vida eterna.  (Romanos 8: 1) = Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.  (2) Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.  Es necesario que te liberes de cualquier condenación y cualquier última experiencia que pueda sitiarte y puedas empezar a reafirmar a Cristo dentro de ti, que tú eres su trabajo, creado en él de nuevo. Reconoce la fuente de tu vida y vive, moviendo y esparciendo nuestro ser en él. Permítenos vernos como Cristo, nosotros en él completos, él es la cabeza de los principados y potestades. Admitiendo nuestra posición presente en Cristo que se sienta sobre todos los principados y potestades. Para verlo como Él es.

(1 Juan 3: 1) =  Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. (2) Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. (3) Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. (1 Juan 4: 17) = En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. (Hebreos 8: 6) = Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. (Gálatas 2: 20) = Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. 

(Efesios 1: 17) = para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, (18) alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, Todavía tienes una ventaja. Hay un Naba y un Nabiy dentro de ti. El Naba, en realidad la palabra es nawbaw, que es profetizar, hablar o contar para inspiración. Es el Espíritu de Dios que se anima para profetizar los depósitos eternos del Padre. Nada que tú no sepas, ya. Pero la realidad nos muestra que no es lo que tú vives. Aunque lo sepas… (Amós 3: 8) =  Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará?

Como un hijo contesta a la voz de sus amados padres, debemos de manera similar contestar a la voz del Señor de nuestras vidas. Mientras Dios habla, nosotros contestamos de acuerdo a eso. Sin ningún miedo, frustración, o confusión. Porque el papá está hablando y es normal contestar Su voz, así como haría a sus amados padres, un niño. Por consiguiente, en este tiempo el Señor habla a tu vida, permitiéndose hacerlo a través tuyo. Conviértete en su voz en la tierra, un vehículo de expresión y un instrumento de su propósito. Porque nosotros siempre escuchamos la voz de nuestro Padre. (Juan 10: 3) =  A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.  Deberás tener en mente que la profecía necesariamente no está en el futuro, pero también, son las palabras de los profetas, consejeros de Dios. Cuando el profeta se da para mejorar a los santos, él o ella poseen la gracia de activarte a ti y a mí en la dimensión profética. Así como a un apóstol se da para mejorar a las personas, él o ella tienen la gracia para activarlos en su llamado. Y el apóstol, aún la misma naturaleza de Dios, de Su Hijo.

Su Espíritu para ti, Porque los apóstoles comunican una medida del Espíritu que trae al cuerpo la mentalidad apostólica, un sentido de la misión y movimiento, un espíritu de aventura para ir valientemente donde ningún hombre ha ido antes. Es el quien tiene a los planetas en los cielos, porque él da a los hombres un sentido de expectación, un sentido de la anticipación, para ir más allá de lo normal y de las barreras. Alienta a los hombres para ser astronautas, para explorar al más allá de. Potencia los intensos deseos de los hombres para ir más allá de los llamados límites. Porque en esto, lo apostólico es evidente, todavía la idea que hay actividad en nuestro circuito, no a la vista de los ojos naturales, pero que vale la pena para investigar. El apóstol y el profeta nos elevan y activan para ir a las profundidades, seguir más allá, e ir más allá de los límites y fronteras del pensamiento. Es una dimensión guiada al destino depositado por la unción y ordenanza de Dios. Es la manera de Dios de tomarnos al nivel siguiente de las cosas. Aquí está la confirmación bíblica de todo…

(Romanos 1: 11) =  Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; (1 Corintios 1: 7) = de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo;  (Romanos 11: 29) =  Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.  (1 Timoteo 4: 14) =  No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. (Ten presente el orden: 1.- La Profecía. 2.- La Imposición de Las Manos. 3.- El Presbiterio.) (2 Timoteo 1: 6) =  Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.  (Gálatas 4: 19) =  Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros,  (Isaías 66: 7) =  Antes que estuviese de parto, dio a luz; antes que le viniesen dolores, dio a luz hijo. (8) ¿Quién oyó cosa semejante? ¿Quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos. 

(9) Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dijo Jehová. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu Dios. (Aquí también nos queda un ordenamiento. 1.- Nos Encontró. 2.- Santificó. 3.- Nos Predestinó…Todo antes del nacimiento) (Romanos 8: 30) =  Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. (Ahora el orden es: 1.- Llamados. 2.- Justificados. 3.- Ya nos Glorificó.) (Salmo 118: 17) = No moriré, sino que viviré, Y contaré las obras de JAH. Cuando me detengo y reconozco que la verdad es progresiva. Para ver la revelación y trabajo del Espíritu de Cristo en manifestación. Para ver lo que nos dijeron y nos dieron, un destino audaz y electrizante. Nota que Dios equipa a quien llama. Por tanto, lo regocija que tú tienes un propósito importante y, un alto llamado, talentos gloriosos del Espíritu y un destino conmovedor ante ti. Habiendo sido pedido por los hombres eclesiásticos o no, y Dios exige fortaleza, nos destinó y posicionó en la tierra porque debes darlo a conocer a él. Porque Jesús no vino a la tierra para hablar no solo del Padre sino para revelarlo. La iglesia no está aquí para hablar de Cristo, sino para revelarlo. Tenemos que dar a luz el nombre de Jesús.

Le doy gracias a Dios porque cada uno de los que de una u otra manera han sido bendecidos o instruidos por este ministerio, manifestarán la gloria ilimitada del Señor y para caminar libre, en una nueva dimensión. Yo declaro que cada uno de ustedes tiene un propósito diferente, un llamado definido, talentos poderosos que residen en el Espíritu Santo, y un destino enfrente, glorioso y gratificante. Yo declaro que se convertirán en la pura más expresión del Señor en la tierra, manifestando su presencia de una manera personal para bendecir a muchos, activando y convenciéndolos para que ellos vengan a la alineación divina, y ayudarán a que ellos sean libre instrumento en guiar a otros a los ríos de vida y los fuegos de Dios. Yo declaro que una nueva fuerza en el espíritu del hombre será manifestada y enriquecerá dentro tuyo, y que no sólo cumple tu destino durante el tiempo cronológico, sino para la eternidad, viviendo para que él sea visto.

Porque te comprometes con nuestro destino y que una nueva y conmovedora alegría viene y surge de dentro, y que se convierte en una alegría indecible, lleno de gloria, de vida radiante en cualquier dirección que sale. Yo tomo deleite con todos aquellos están vendiendo para cumplir su propósito y destino con autoridad próxima de lo alto. Esta es la hora donde nosotros tomamos lo que se destina para nosotros como personas. Esta es la hora donde nosotros debemos manifestar al Señor de la tercera dimensión de nuestra madurez. Los bendigo en el nombre del Señor. Para que seamos encontrados en Cristo, es necesario que estemos fundados sobre la verdad, porque él es la verdad. Todo lo que no está en Cristo, está en error. Como consecuencia, estar en error es no estar en Cristo. Dios en Cristo, por medio de su Espíritu, es el verdadero profeta. Satanás en el anticristo, por medio de su espíritu, es el falso profeta. En acuerdo con estas dos voces, es posible construir dos casas, esto es, iglesias. Una en la roca y la otra en la arena. El proceso por el cual Dios revela a Cristo, que es Su Verdad, al hombre, es el principio en el cual Él dijo que eso construiría Su iglesia.

(Mateo 16: 13) = Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? (14) Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. (15) El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? (16) Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. (17) Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.  (18) Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 

Resumiendo. En otras palabras. En definitiva: la verdad viene por la revelación. De igual forma se descubre el error. Satanás, por medio del falso profeta, que en realidad es un espíritu, progresivamente revela las operaciones del anticristo. Esta casa que se construye en arena, que es la iglesia, se encuentra en error. Continuamente Satanás revela su idea de Dios al hombre y forma doctrinariamente a los seguidores de la prostituta, un sistema compuesto por falsos profetas. Lo que alguna vez denominamos y hoy ratificamos: Babilonia. El resultado de eso, es hombres quedando atrapados en este sistema, llamado aión, que lo terminan adorando a una imagen o la idea de Dios que es producido por un espíritu de error. A veces se dedica una vida entera al servicio de un concepto de la iglesia falsa y su propósito, debido a la influencia de este espíritu homicida, más conocido por anticristo. Y es homicida porque destruye el llamado en hombres de Dios.

Y también destruye el futuro de nuestras juventudes que trae la idea que estudiar y prepararse y estar listo en una carrera profesional, según su muy particular doctrina, eso es algo mundano. Destruye la expresión natural que Dios da a nuestras bonitas esposas, con lazos de legalismo que su expresión del prohibido. Destruye la expresión de la felicidad divina y fortaleza que habita latente en todos nosotros, por medio de la limitación causada por tradiciones humanas. Sí, este espíritu está igual que el que destruye miles de matrimonios que, aunque ellos nunca se disuelven (Debido a las opiniones públicas), ellos viven una relación llena de resentimientos y sueños rotos, que cada vez desaparecen más en la imaginación de las esposas, mientras ellos continúan una vida pública que esconde detrás de una sonrisa política, por el compromiso. Este es el mismo sistema que se produce miles de hombres que abandonan sus posiciones de proveedores de familia, en busca de un tal llamado Dios a tiempo completo, supuestamente global.

Los tales hombres son los mismos que terminan haciendo y llevando nuestras mentes con un mensaje falso que produce la misma búsqueda y aspiración que en las jóvenes, y aseguran un futuro lleno de ignorancia, pobreza e incertidumbres, sin el propósito y totalmente negativo en lo que a nuestro testimonio ante el mundo se refiere. Esta es la razón por la que el Evangelio tiene el respeto perdido ante las naciones. Ha terminado este mismo sistema donde se producen ministerios egocéntricos e introvertidos, que se encierran dentro de cuatro paredes, o lo que se llama iglesia, que celebrando cultos llenos de híper-pentecostalismo que nos hace parecer como personas dadas a la mistificación y ausencia de un verdadero contacto con la realidad. Hoy en día, este espíritu es tan sofisticado que opera a través de lo que ellos llaman “La restauración y la visita de Dios”. Su expresión es ilimitada y sólo se puede discernir por la revelación de la verdad.  Jesús es la expresión del Padre, esta es la verdad en su realidad espiritual, o la verdad absoluta.

Satanás sólo puede operar en la dimensión natural, en la esfera de la mente carnal misma, porque él mismo opera en oscuridad, que es decir en medio de la existencia de ignorancia o ausencia de luz (Revelación de la verdad). Jesús dijo que el día llegará en que los verdaderos adoradores adorarán en espíritu y en verdad. Muy bien, con el error de seguir una idea de Dios en lugar del propio Dios, nosotros tenemos la opción de varios propósitos que luchan entre sí. Así como Dios propuso, (Efesios 1 :9) = dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismoen sí mismo Satanás también tiene su propósito alternativo y lleno de error, a fin de conseguir la devoción del hombre para él. A los reyes mundiales les ofrece principios humanistas y de educación, de engaño que promete un futuro nacional mejor. Mientras a las personas de Dios les ofrece una vida del futuro y tan distante, en una utopía divina y celestial, en una nube de la atmósfera.

¡Escucha! No se trata de eliminar la realidad de la dimensión en que Dios origina su plan. Más sí de tirar de la mente del pueblo de Dios y el error. Esta dimensión en que Dios tiene sólo un plan para el hombre que no será alterado por cualquier doctrina humana. Su intención es sólo una y se manifiesta en el hombre Jesús. Que el hombre cambie la expresión de una terrenal a la imagen de una expresión celestial. Nuestro mundo es como es y muy difícilmente los cristianos lleguemos a cambiarlo. Simple y sencillamente porque no hemos venido a eso. Quien así lo crea, debería incursionar en la política y ver, con la mayor de las quiméricas ideologías terrenales, la posibilidad de realizar ese cambio. No te olvides que Dios creó un paraíso y se le dañó cuando puso al hombre en él. Eso es lo que inevitablemente sucederá cuando un hombre sea instalado para administrar cualquier clase de genuino o supuesto paraíso que otros hombres puedan haber construido a partir de sus ideologías.

(1 Crónicas 12: 32) = De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer, cuyo dicho seguían todos sus hermanos. Vamos a darle un vistazo superficial y somero al mundo moderno. Las máquinas y las fábricas con sus cinturones transportadores para la producción en masa, lo que normalmente se llama manufactura, pueden caracterizar al mundo moderno de entonces. Fue la era de la industrialización. Y trajo un incremento casi dramático a la producción por captura, (Ellos ven usinas de bastón de azúcar). Los trajeron cambios al mundo y la forma de vida humana. Trajo lo bueno y lo malo. Transformó las culturas tradicionales en sociedades modernas. Las consecuencias de la revolución industrial fueron sentidas en cada área de la actividad humana. Su impacto social principal fue del cambio de la sociedad agraria a la sociedad industrial. Dentro de los efectos sociales, la revolución industrial hizo conque muchas habilidades se tornasen obsoletas y muchos de los obreros eran dependientes de las flotaciones del mercado.

Las personas, muchas veces, sentían que tenían menos control sobre sus vidas, mientras las máquinas, aunque creadas por los hombres, parecían haberse convertido en sus dueñas. Las ciudades se convirtieron en lugares de oportunidades y el desarrollo personal, en una forma nunca concebida antes en las calles de las sociedades, que eran estáticas y cerradas. La industrialización desarrolló conciencia social y política en los obreros. Encontrando fuerza a través de la experiencia diaria, los obreros fundaron las uniones y las organizaciones políticas, para proteger sus intereses y tener acceso a una proporción más grande de las ganancias de la industria.  A pesar de todo su efecto adverso, la revolución industrial ganó la trampa de la pobreza del siglo 18. Había un crecimiento importante de la riqueza, aparecían los problemas económicos sobre la producción, debido a la mala planificación, el desempleo atribuido a la excedente mano de obra, y al ciclo del negocio; expansión, explotación, derrumbamiento y depresión y una distribución desigual de la riqueza.

Con este fenómeno las nuevas formas de colonización global vinieron. El cambio de progresos tecnológicos el mundo y la vida humana. Se introducen al período de transición. No es demasiado lo que hay para decir del mundo post moderno, ya que como lo estamos transitando, día a día nos ofrece diferentes coyunturas, perspectivas, diseños y sorpresas que, en muchos casos, todavía no han alcanzado a digerirse. La tecnología de las computadoras, por ejemplo, y la aparición del tremendo impacto intercomunicacional mundial llamado Internet, caracteriza a este mundo post moderno de hoy. Es la era de la información; (Aunque yo tengo mis grandes reservas al respecto), revolucionó, revoluciona y seguramente seguirá revolucionando al mundo. Ha estado trayendo consigo lo bueno y lo malo casi en cantidades similares. Y todo ha sido puesto a decisión del hombre, que como en casi todos los demás ítems, ha cometido similar cantidad de errores que de aciertos, produciendo lo que hoy vemos como resultado general.

Las personas que viven la post modernidad están bajo una verdadera avalancha de información. Una edición de fin de semana de uno de los grandes medios escritos que todavía circulan en una de las más grandes ciudades del planeta, incluye más información que la que tenía una persona durante su vida en medio del siglo 17. Se tiene estimado que se generó más información en los últimos treinta años que en los últimos cinco mil años. El consumidor verá u oirá un millón de mensajes de publicidad en un año, a razón de la estrepitosa cantidad de tres mil por día. Nuestros tiempos post modernos se caracterizan por caos, complejidad, riesgos, incertidumbres, inestabilidades y peligros. El pasado siempre es familiar y el futuro siempre es incierto. La cultura post moderna es un mundo que te dice: “muévete o te moverán”. La velocidad de los cambios hace algo del futuro más incierto. Las personas tienen miedo del futuro y, por esta razón, ellos quieren aferrarse al pasado. Nosotros vemos esto en la moda compulsiva de nuevos diseños del pasado.

Los sistemas políticos, económicos y sociales, están perturbándose debido al paso rápido y constante del cambio. Están debilitándose los centros viejos del poder gradualmente y los sistemas de autoridad viejos están desafiándose. ¡La vida es una gran confusión! El mundo está en un estado fluido, de cambio constante y transición. El cambio en Internet es tan rápido que dice que el año en el ciber-espacio debe contarse como el año del perro: un año de vida de un perro es igual a siete años de la vida humana. Entonces el año de la Web es paralelo a siete años de nuestras vidas. La sabiduría del pasado no está trabajando como ocurría en el pasado. Los análisis pasados tienen poco que ofrecer en nuestros intentos por entender el presente y el futuro. El mundo siempre está listo para la revolución y la reforma, mientras está en busca de la sabiduría del futuro. El horario de trabajo no está más de las 9.00 a las 17.00, durante cinco días a la semana. Esperan que los empleados puedan hacer cualquier cosa durante las veinticuatro horas de un día, siete días a la semana y trescientos sesenta y cinco días un año.

Tenemos una iglesia que proviene del mes de julio del año 365 después de Cristo. La tecnología electrónica puede convertirse en una nueva forma de esclavitud. Un trabajo de “cuando no se puede” y de “donde no se puede”, rápidamente él se vuelve en “donde es y cuándo es”. El tiempo, y no el dinero, es la nueva moneda. La nueva pobreza es hambre de tiempo. Ya no somos personas con profesión, ahora nosotros debemos ser capaces de tener varios trabajos para tener varias fuentes de ingreso. El post modernismo significa muchas cosas. En lo absoluto no hay ninguna razón por consiguiente para aferrarse a una definición en algo. Es un mundo que tiene una aspiradora moral. Ejemplo: ¿Qué significa ser hombre o mujer, o qué significa ser un cristiano o pagano? La vida puede parecer desconcertada y desconcertante, mucho más allá de la comprensión. (Hechos 2: 40) = Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. 

(Juan 17: 15) =  No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. En el mundo del campo, los padres enseñaron a los niños los valores que compartieron con el resto de la comunidad. En el mundo global, los padres tienen que enseñar a sus niños a no sucumbir a los valores del resto de la comunidad. Los padres hoy no diseñan y no construyen sus lugares para permitir el mundo entrar, pero sí para mantenerlo fuera. Obviamente no estamos viviendo en el mismo mundo en el que nuestros padres crecieron. La iniquidad de la información es una consecuencia dolorosa de la era de la información. Nunca antes en nuestra historia una línea ha estado dividiendo claramente la población a lo largo de las líneas de generaciones. El uso de computadoras y la tecnología es dominado fuertemente por jóvenes, el adulto y la generación más vieja no es muy representada en lo llamado mundo digital. La brecha de conocimiento se puso más crucial que la brecha de la riqueza, mientras los conectados están separados del no conectados.

La cristiandad está en este momento separada de la sociedad religiosamente. El verificador de ortografía de nuestras computadoras es una prueba de esto. Windows no suele reconocer en algunas de las versiones los libros de la Biblia y los nombres bíblicos. El nuevo mundo no comparte esta herencia. Muchos hoy no tienen idea de terminologías bíblicas, La cristiandad se volvió irrelevante para el mundo post moderno. Las personas que viven la post modernidad no están familiarizadas con nuestros lenguajes, rituales y fe. La mayoría de los americanos y sudamericanos ignora los fundamentos de auténtica fe cristiana. Sin embargo, muchos piensan el hecho de entender la cristiandad y por consiguiente ellos se sienten con autoridad para rechazarlo. Pero, en el nuevo contexto global tiene desenfocado perspectiva única. La ciencia y la informática se han puesto en el lugar de la religión como base moral de la sociedad.

La pluralidad religiosa ha estado eliminando cosas como satanás, infierno, solamente acusa y se agracia a sí misma. La iglesia ha estado trabajando más que antes y está obteniendo menos resultados que entonces. La presencia en las iglesias o el estar presente en unas de las actividades relacionadas con ella, está en decadencia en los últimos veinte años. Los hombres en general muchos de ellos no participan en la iglesia. La opinión pública respecto al cristianismo suele ser irónica o directamente negativa. El mundo se puso cínico con la cristiandad y, esencialmente, con la iglesia. Nosotros podemos esperar un aumento de la hostilidad en general a la cristiandad y en particular y todavía más contra la religión organizada. El movimiento de la llamada Nueva Era, estuvo mucho tiempo haciendo efecto a las personas que se sienten sabias en sus propios ojos. Ellos tienen sus propias posiciones espirituales y ellos sienten que la cristiandad es demasiado estricta. La iglesia es institucionalizada en demasía para ellos.

Si nosotros decimos que nosotros somos cristianos es un punto contra nosotros. si nosotros decimos que nosotros somos un seguidor de Jesucristo, ellos quieren saber más al respecto. Entonces nosotros debemos enfocar y conectar a las personas a Cristo vivo. El Evangelismo que en una cultura que esta transición anda de la cristiandad para la cristiandad post moderna, y diferente. El evangelismo post moderno está reconociendo que el trabajo de Dios ya estaba presente en la vida de las personas antes que nosotros llegáramos a la escena, y que nuestro papel es que ayudemos a que ellos vean cómo Dios está presente y activo en sus vidas. (Juan 3: 17) =  Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.  (Lucas 5: 30) =  Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores? (31) Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.  (32) No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

Se tiene un nuevo mundo, ¡Entonces necesitamos una nueva iglesia o un nuevo tipo de cristiano! Necesitamos re considerar una cristiandad que nos arrastró a la cultura de la cristiandad en la iglesia del mundo pasado. La iglesia debe prepararse para anticipar los cambios y estar delante de la cultura, en lugar de siempre estar reactiva. ¿Estará La Iglesia en el Mundo Futuro? En la era de la información, una sociedad de conocimiento, como podría ser denominado el caudal informativo actual, requiere asimismo un ministerio de conocimiento. Pide de una iglesia que siempre está en formación. Siempre aprendiendo y adelantando a…una iglesia aprendiz. Las iglesias deben ser centros de conocimiento. Un simple repaso a nuestra historia más clásica, nos muestra que esa historia suele repetirse en sí misma. (Eclesiastés 1: 9) =  ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol.  (10) ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido.  (11) No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después. 

(Deuteronomio 7: 18) =  no tengas temor de ellas; acuérdate bien de lo que hizo Jehová tu Dios con Faraón y con todo Egipto;  (Deuteronomio 8: 2) =  Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.  (Deuteronomio 32: 7) = Acuérdate de los tiempos antiguos, Considera los años de muchas generaciones; Pregunta a tu padre, y él te declarará; A tus ancianos, y ellos te dirán. (1 Crónicas 16: 12) = Haced memoria de las maravillas que ha hecho, De sus prodigios, y de los juicios de su boca,  (Isaías 46: 9) =  Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí,  (Salmo 78: 2) = Abriré mi boca en proverbios; Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos,

(Jeremías 16: 14) =  No obstante, he aquí vienen días, dice Jehová, en que no se dirá más: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto; (15) sino: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había arrojado; y los volveré a su tierra, la cual di a sus padres.  (Jeremías 46: 26) = Y los entregaré en mano de los que buscan su vida, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia y en mano de sus siervos; pero después será habitado como en los días pasados, dice Jehová (Oseas 12: 9) = Pero yo soy Jehová tu Dios desde la tierra de Egipto; aún te haré morar en tiendas, como en los días de la fiesta. (Isaías 51: 9) =  Despiértate, despiértate, vístete de poder, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó a Rahab, y el que hirió al dragón? . (Amós 9: 11) = En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado; 

¿Cómo navegaremos en caminos adecuados en un futuro incierto? ¡De la misma manera como se navegaba de noche, en la máxima y más cerrada oscuridad! Solo hay que remontarse a las estrellas. Las escrituras describen santos fieles como estrellas. La estrella más grande es Jesucristo, entonces lo primero que deberemos hacer y lograr, es parecernos a Él. (Lucas 2: 51) = Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.  (52) Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres. Estos dieciocho años representaron el tiempo en el cual Jesús estaba preparándose para un propósito mayor. Todo este tiempo Él estaba sujeto a las esferas naturales de la vida, mientras él se tornaba más consciente de quién era y cuál era su propósito. No se rebeló. Continuó creciendo en sabiduría y estatura, creciendo en la gracia de Dios. En su tiempo debido fue dado al cumplimiento de Su propósito.

Como Jesús, nosotros vivimos en tiempos en donde gran parte del mundo religioso es corrupto y los hombres saben mucho sobre eso. Nosotros tenemos que establecer una reputación en el mundo real y en el tiempo real. Como Él obtuvo el favor de los hombres y de Dios, en su trabajo y ocupación.  Fue en este momento que el mundo supo de Él por primera vez y fue complacido. Es este tipo de la plataforma que Él puede mover hasta un ministerio de pesca de hombres. No empezó como un líder religioso. En su mundo había mucho cinismo sobre esto. Jesús nació por un tiempo de dos transiciones culturales. Uno en el campo de las comunicaciones y otro en el campo de la construcción. La construcción de concreto empezó en el tiempo de Jesús. Este proceso tecnológico llevó la civilización hasta la llegada del metal, en principios de 1800. La otra transición fue de la cultura oral a la escritura, los rollos de los códigos o libros manuscritos. La cultura del primer siglo era oral. La mayoría de los discípulos de Jesús eran analfabetos. Los niveles de analfabetismo eran muchas solemnidades.

Sin embargo, Jesús era un letrado, (Él leía las escrituras en las sinagogas). Jesús era parte de un grupo de la élite en Galilea que podía leer y escribir, tanto en griego y hebreo como en arameo. Fue adelantado en general más que la población, en lo que toca a conocimiento, el lenguaje y letras. Las escrituras judías eran revelación escrita, pero fueron oralmente transmitidas. Los discípulos de Jesús y sobre todo Pablo, ellos cambiaron esto. En el Nuevo Testamento, era más abundante, en la forma del código que cualquier otro libro. La cristiandad imprimió sus tradiciones, por escrito, ganando título de personas del libro dado por el profeta Mahoma. La forma escrita no era más santa que la forma oral, pero era más apropiada para ese tiempo y, por consiguiente, más eficaz en el mundo. En aquellos días los judíos tenían los códigos y ellos se aferraron al rollo y la forma oral para pasar sus tradiciones. Más adelante en la historia del código, se transformó en páginas impresas, imprimieron las páginas.

La reforma protestante usó la página impresa para los tiempos, en esos tiempos en que muchos temían y se apegaron al código, y como resultado la reforma protestante de Martín Lutero fue victoriosa en sus días con un propósito. Hoy, otro movimiento que ha elevado la página escrita a la pantalla del teléfono. Muchos en la iglesia aún le temen, pero aquellos que dominan este medio, ellos serán eficaces para nuestro tiempo. El teléfono móvil y su pantalla, con todo lo que eso implica, es la tecnología esencial del tiempo post moderno. Una iglesia vigente hoy, debe estar en Internet. La tecnología del microprocesador es el combustible de la reforma post moderna, y el producto es una red. Internet, y obviamente, la IA, son es los medios número uno para mover información sobre el mundo. Daniel es otro santo. Vivió un período y atmósfera hostil donde él era minoritario. Nos da patrones acertados para vivir en nuestro mundo post moderno. Hay una serie de escrituras que confirman lo dicho, pero el extenso texto que sigue es el mejor ejemplo gráfico. No es bueno ni aconsejable interpretar la Biblia. Deja mejor que la Biblia se interprete a sí misma. Ella no fallará.

(Daniel 1: 1) = En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió. (2) Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de su dios.  (3) Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, (4) muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos. Babilonia siempre está buscando el mejor. Tú ya debes estar en una posición de nobleza cuando entras en Babilonia, si es que quieres ser escogido. La iglesia tradicional no puede ver sentido a la apariencia, pero Babilonia sí. (Ester se convirtió en reina de Persia por su belleza física, aparte de sus calidades espirituales)

La iglesia tradicional no puede ver sentido en la belleza y la educación, pero Babilonia sí. Es Dios que usará esto para servir a los propósitos de su Reino. Babilonia gastará sólo sus recursos para entrenar al mejor. No invertirá en el mediocre. Babilonia no promueve ni premia la mediocridad. Babilonia siempre está en busca de recursos humanos de calidad. La calidad o la excelencia implican la seguridad de trabajo en Babilonia. Ser escogido por Babilonia y, por consiguiente, tiene importancia ser posicionado bien dentro de ella y valorado para el Reino de Dios. Por consiguiente, ser saludable, tener buena apariencia, educado, y operar en excelencia, ellos están a favor de valores estratégicos por el Reino de Dios.  Nada se pone dentro del epicentro, (El palacio del rey) de Babilonia, sin estas calidades. Por esta razón es tiempo de dar valor a tu preparación y te somete igual a la esfera espiritual, a la disciplina del estudio, a destacar en los deportes, en las artes o académicamente.

Estos son los años formativos de crecimiento y desarrollo que lo posicionarán en el epicentro de los asuntos de Babilonia, manifestar la multiforme sabiduría de Dios y dar a conocer Su nombre entre los gentiles. Babilonia quiere el mejor y Dios quiere desarrollar al mejor para plantarlos estratégicamente en el sistema.  (Verso 5) = Y les señaló el rey ración para cada día, de la provisión de la comida del rey, y del vino que él bebía; y que los criase tres años, para que al fin de ellos se presentasen delante del rey.  Babilonia llega con alto entrenamiento para el mejor. Para eso le va a añadir su cultura y su propio idioma. Tú tendrás que aprender a honrar su cultura sin ser desleal a Dios. Eso es lo que se te dice y se te impone como regla de oro para servir. Hay modelos. (Daniel 2: 4) = Entonces hablaron los caldeos al rey en lengua aramea: Rey, para siempre vive; di el sueño a tus siervos, y te mostraremos la interpretación. 

(Daniel 3: 8) = Por esto en aquel tiempo algunos varones caldeos vinieron y acusaron maliciosamente a los judíos. (9) Hablaron y dijeron al rey Nabucodonosor: Rey, para siempre vive.  (Daniel 5: 10) =  La reina, por las palabras del rey y de sus príncipes, entró a la sala del banquete, y dijo: Rey, vive para siempre; no te turben tus pensamientos, ni palidezca tu rostro. (Daniel 6: 6) =  Entonces estos gobernadores y sátrapas se juntaron delante del rey, y le dijeron así: ¡Rey Darío, para siempre vive!  (Daniel 6: 21) = Entonces Daniel respondió al rey: Oh rey, vive para siempre(Daniel 1: 6) = Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá.  (7) A éstos el jefe de los eunucos puso nombres: puso a Daniel, Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego. (Ser posicionado tan profundamente dentro de Babilonia, te dará una identidad externa hedonista que no debes internalizar. No debes cambiar la manera en que tú te ves a ti mismo en Dios.)

(8) Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.  Tendrás que discernir los elementos, con los que Babilonia hace que tu espíritu se adultere. Es que tu equipamiento en la iglesia es importante. Tú debes madurar, tú debes ser fuerte en espíritu. Tú debes estar lleno de sabiduría, tú debes crecer en gracia. En caso que tú no lo hagas, tú no puedes discernir la contaminación de Babilonia y tú te engañarás y te seducirá. Tú perderás tu autoridad espiritual para ser embajador de Dios. (9) Y puso Dios a Daniel en gracia y en buena voluntad con el jefe de los eunucos; (10) y dijo el jefe de los eunucos a Daniel: Temo a mi señor el rey, que señaló vuestra comida y vuestra bebida; pues luego que él vea vuestros rostros más pálidos que los de los muchachos que son semejantes a vosotros, condenaréis para con el rey mi cabeza. 

(11) Entonces dijo Daniel a Melsar, que estaba puesto por el jefe de los eunucos sobre Daniel, Ananías, Misael y Azarías: (12) Te ruego que hagas la prueba con tus siervos por diez días, y nos den legumbres a comer, y agua a beber.  (13) Compara luego nuestros rostros con los rostros de los muchachos que comen de la ración de la comida del rey, y haz después con tus siervos según veas.  Daniel operará con sabiduría práctica que puede demostrarse en la esfera natural. Se relaciona con el mundo en que se encuentra. Está vigente. Se somete a los procesos naturales del sistema del mundo para revelar la sabiduría superior de Dios por el cual vive. No tiene miedo a ser vencido por la sabiduría del mundo. La sabiduría que posee es superior que puede ponerse a prueba, para ser probado y aprobó. Daniel da cuenta de las necesidades mundiales que quiere ver resultados y no sólo para escuchar poderosos decretos. Ellos no operan en la misma fe en la que nosotros operamos.

(14) Consintió, pues, con ellos en esto, y probó con ellos diez días.  (15) Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más robusto que el de los otros muchachos que comían de la porción de la comida del rey.  (16) Así, pues, Melsar se llevaba la porción de la comida de ellos y el vino que habían de beber, y les daba legumbres.  Dentro del espacio corto de diez días, Babilonia ya se había beneficiado de la sabiduría de Daniel. También Daniel en tiempo angustioso demostró ser un valioso recurso para el Reino. Babilonia debe vernos como recursos de los cuales se favorecerá. (17) A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños. Dios les dio su gracia para entender lo que estaba estudiando. Aunque ellos hicieron un esfuerzo, la gracia de Dios demostró ser eficaz y los hizo destacar con otro entendimiento. Dios le dio una ventaja adicional, la gracia de visión es comprensivas y sueños.

(18) Pasados, pues, los días al fin de los cuales había dicho el rey que los trajesen, el jefe de los eunucos los trajo delante de Nabucodonosor. (19) Y el rey habló con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey. (20) En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino.  (21) Y continuó Daniel hasta el año primero del rey Ciro. Babilonia tiene que probar las cosas. En el epicentro de Babilonia, no hay favores inmerecidos. Las personas tienen que probar su valor. Que la gracia de Dios hizo la diferencia para que Daniel y sus compañeros fueran diez veces mejores que cualquiera en el reino. Nosotros podemos ser diez veces mejores bajo la gracia de Dios. Pero, su gracia trabaja cuando nosotros trabajamos y nos esforzamos. Primeramente él fue escogido para servir en el palacio del rey. Entones manda a los magos. Por consiguiente, uno de los tres gobernantes del reino. El rey todavía quiso promoverlo como el gobernador principal.

(Daniel 2: 48) =  Entonces el rey engrandeció a Daniel, y le dio muchos honores y grandes dones, y le hizo gobernador de toda la provincia de Babilonia, y jefe supremo de todos los sabios de Babilonia.  (Daniel 4: 8) =  hasta que entró delante de mí Daniel, cuyo nombre es Beltsasar, como el nombre de mi dios, y en quien mora el espíritu de los dioses santos. Conté delante de él el sueño, diciendo:  (Verso 12) = Su follaje era hermoso y su fruto abundante, y había en él alimento para todos. Debajo de él se ponían a la sombra las bestias del campo, y en sus ramas hacían morada las aves del cielo, y se mantenía de él toda carne.  (Daniel 5: 11) =  En tu reino hay un hombre en el cual mora el espíritu de los dioses santos, y en los días de tu padre se halló en él luz e inteligencia y sabiduría, como sabiduría de los dioses; al que el rey Nabucodonosor tu padre, oh rey, constituyó jefe sobre todos los magos, astrólogos, caldeos y adivinos, 

(Daniel 6: 1) = Pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas, que gobernasen en todo el reino.  (2) Y sobre ellos tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos sátrapas diesen cuenta, para que el rey no fuese perjudicado.  La promoción dentro de Babilonia viene por la excelencia del espíritu, donde tú eres deliberadamente distinguido de otros de tu categoría. Jesús, los apóstoles y Daniel, ellos son patrones y guías para vivir apropiadamente y poderosamente en el mundo. Primero debemos apegarnos al evangelio a través de nuestras vidas con una posición de madurez, fortaleza, excelencia del espíritu, sabiduría y gracia. El propósito de la iglesia es equipar a los santos para que ellos puedan trabajar dentro de una posición excelente del mundo de Babilonia. Este mundo no puede encontrar en nosotros corrupción mientras nosotros administramos su negocio.

(Daniel 6: 4) = Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él. (El carácter se forja a través de la tribulación y se aprueba a través de servir de dirección) (Romanos 5: 3) = Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; (4) y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;  En otra versión dice: La tribulación produce perseverancia; y la perseverancia, carácter, y el carácter, esperanza. Servir de dirección en el evangelio, es la preparación para desarrollar un espíritu excelente, adecuado en Babilonia. (Filipenses 2: 19) = Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado; (20) pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros. 

(21) Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.  (22) Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio. (Nuestra generación solamente tiene el tiempo, para terminar el trabajo que Dios nos ha dado.) (Hechos 13: 36) =  Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió, y fue reunido con sus padres, y vio corrupción.  (1 Pedro 2: 11) =  Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, (12) manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. 

(13) Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, (14) ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien.  (15) Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos;  (Filipenses 2: 14) = Haced todo sin murmuraciones y contiendas, (15) para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; (Esto significa que no debemos tener temor al cambio ni a las circunstancias que se avecinan, sólo son señales de algo grande que está por venir a nuestras vidas.) Es importante el precio que nosotros debemos pagar para ser una expresión adaptada por medio de redes que hay algo de valor por ganar.

Por tanto, debes comprometerte e involucrarte con las relaciones de red, como si nosotros hubiéramos invertido grandes cantidades de dinero en lo natural. Nosotros constantemente debemos hacer un esfuerzo por ser una expresión más clara del ministerio. Es la estructura del ministerio y la mente de las personas que asegurará esa comunicación de valor que viene a nosotros, a través de dones divinos.  Motivaciones. Niveles de sumisión internos, el entendimiento de la visión, el resultado de una migración constante y nivel de pacto entre nosotros. Las personas constantemente deben ir más allá del punto donde no hay ningún retorno. Nosotros debemos venir a un lugar donde ninguna información recibida nos desmotivará para continuar en las filas. Nosotros debemos usar palabras que reflejan la profundidad de nuestra comprensión y son creadas de una única manera de dar una imagen mental apropiada para que la frecuencia en la que dios habla a la red sea una norma entre nosotros. Nosotros debemos oír a Dios en un mismo nivel.

Estas son cosas que no se dicen, pero, reconocidas. Movidos o inspirados por fe y obediencia hacia delante de la esfera de lo absoluto. Algunas cosas no se entenderán hasta que haya obediencia. Eso es indispensable trascender a un más allá del reconocimiento hacia la luz verdadera. Para transicionar con éxito para las nuevas esferas en Dios, debes disponerte para abandonar heridas de los niveles anteriores y ataduras del alma que nos une a ella. El punto principal es el eje en el que las verdaderas transiciones se negocian, con base en principios de la palabra de Dios y no en una realidad emocional. Nosotros debemos mostrar fe en su palabra. Nosotros damos una prioridad extrema a la pureza individual de cada uno de quienes nos visitan y comparten. Eso es completamente esencial para hacer todo lo que Dios ha estado demandando para nosotros como red y para terminar nuestra tarea. Por consiguiente, la pureza no es una opción, sino un requisito y es responsabilidad de cada miembro. Cada ministerio debe respetarse en su singularidad de expresión. Esta diferencia debe respetarse y no ser ninguna razón de competición. Debes tener un espíritu de libertad en la red y entender que la verdadera libertad es un producto inherente del reconocimiento gubernamental de nuestros valores esenciales.

Nosotros operamos bajo el mandato divino de construir, no andamos por allí esperando a que Cristo regrese ya. Nuestro énfasis es la construcción de lo interno y no en lo externo, (El Reino de Dios está en el interior), nuestra tarea es que debemos satisfacer la necesidad de los verdaderos padres en el mundo de la iglesia y llevar los ministerios a la madurez y nosotros nos aseguramos que cumplan los propósitos dados por Dios. Deberemos exportar patrones, filosofía, cultura y todo lo que se desprende de esa construcción en la medida que abarque la adoración y las diferentes dimensiones en la oración. Una de las tecnologías importantes para la presente reforma es la presencia de una habilidad de comunicación fuerte en cada uno que la comparta y forme parte de ella. Como miembros de ese mover, nosotros debemos buscar poseer esta cualidad para habilitar una tecnología relativamente fácil y permitir que cualquier nuevo miembro entienda la frecuencia, cultura y valores de todo esto, que sólo pueden transformarse en una realidad cuando nuestras motivaciones están de acuerdo con nuestro propósito y nuestra relación con la fuente apostólica, el epicentro, es adecuada y de pacto.

(Lucas 18: 1) =  También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, (2) diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.  (3) Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.  (4) Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, (5) sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia.  (6) Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto.  (7) ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?  (8) Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?

Jesús habló a sus propias personas y relacionado en su propio momento. Era el mensajero de Dios para Israel y aunque estemos ciertos que sus palabras son verdad para todos los hombres de todos los tiempos, su propósito primordial tenía correlación con su propia generación. Y no por darse cuenta de este hecho, muchos expositores han estado pasando por alto el verdadero y único sentido de esta parábola. Ellos voltean a un mensaje indefinido y vago de la vindicación divina del justo que  tiene lugar en un período remoto, sin cualquier relación especial con las personas o en el momento nuestro Señor, el tiempo en que ocurrió, pero la realidad es que la parábola tenía relación con los discípulos, a quien fue dirigida. El Señor estaba presto para dejar a los alumnos “como ovejas en medio de lobos”, serían perseguidos y afligidos, odiados por todos y probablemente el valor y sus corazones desanimarían.

En esta parábola, el Salvador los anima a que oren siempre y no desfallecer, el caso de la situación de la viuda pudiera reprender al juez sin los principios hacer el bien, cuanto más el Juez Justo, Dios, por las oraciones de sus propios hijos y él harán justicia por el mal que nos hicieran. La moraleja de la parábola, es esta: Los hijos de Dios serán vindicados y seguramente. Dios ciertamente. Dios los premiará personalmente. ¿Pero, cuando? El tiempo especificado en la parábola no es definido; pero bien será cuando venga el hijo del Hombre. Parousia sería la hora de la destrucción, el empeoró para librar al pueblo sufrido. Al terminar el verso 8, nosotros encontramos una pregunta: ¿Cuándo venga el Hijo del Hombre, habrá fe en la tierra? Recuerda el mensaje de Juan el Bautista. Juan pintó un cuadro oscuro. Él era el precursor del día terrible del Señor, el segundo Elías piden para proclamar la llegada de quien castigaría la tierra con una maldición.

Ahora, nuestro Señor ve, de antemano, el arrepentimiento, lo único que podía evitar el castigo para la nación de Israel, no se esperaba. No encontró fe en Dios, en sus promesas, o en sus advertencias. El día, entonces, que vendría, sería uno de venganza, tal como lo leemos en Lucas 21:22, donde según la versión RVA dice: Porque estos son días de venganza: para que se cumplan todas las cosas que están escritas. La intención del Señor era inculcar en sus discípulos esta gran verdad, sin importar qué fuera su condición, ellos siempre deben orar y perseverar y no descorazonar con las pruebas. Y aquellos que escucharon el Señor pronunciar esas profecías serían testigos del evento del que él estaba hablando, es decir, de su venida en gloria. La inferencia es, entonces, que la parousía, la venida gloriosa de Cristo, que fue declarado por él mismo, eso pasaría dentro de los límites de la generación existente. Una conclusión que nosotros hemos estado encontrando en nuestros estudios.

Uno de los impedimentos para entender el asunto del cuerpo que resucita, ellos son los credos históricos. Un credo es una declaración de la doctrina hecha por cierta iglesia o para una asociación de iglesias. Las iglesias adoptan los credos y sus seguidores tienen que conformar estas declaraciones bajo la pena de excomulgarlos. Les gustaría notar aquí, que al rechazar un credo es la misma cosa que negar las Sagradas Escrituras. Pero las iglesias que adoptan los credos como ley, ellos creen que el credo es una expresión que las Escrituras dicen y que no contiene equivocaciones.  Aun cuando no se dice, presupone la inspiración del credo por obra divina. El credo más famoso es el “de los apóstoles”. Muchos suponen que los doce apóstoles escribieron, pero no hay pruebas que esto sea verdad. En este estudio yo pondero que si el creyente, independientemente reconoce que el credo no se alinea correctamente con las Escrituras, entonces deberá rechazarse. También me gustaría que notaran que la expresión «la resurrección del cuerpo” no aparece en las escrituras. Lo que enseña en 1 Corintios 15.

(1 Corintios 15: 50) = Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.  (51) He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, (52) en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. (53) Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.  (54) Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. (55) ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? (56) ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.  (57) Más gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.  (58) Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

Hay dos observaciones de fondo para hacer alrededor de este texto. La primera de ellas, es que está haciendo referencia a una resurrección espiritual, no necesariamente física. Y segundo, que está redactado de forma que se entiende que esta resurrección, ya ocurrió. Es de suma importancia entender el sentido de esta resurrección. Pablo usa el pronombre “nosotros”, cuando dice que nosotros no dormiremos, nosotros nos transformaremos. Los futuristas piensan que el apóstol hace referencia a las personas que estarían vivas cuando esta transformación se produzca. Lógicamente, no pensaron en generaciones futuras, porque consideró que esa parousía era inminente. Algunos comentaristas notan que la palabra “el cuerpo” hace referencia a la “forma”. Así como todos los lectores de Pablo ellos tenían una forma (un cuerpo) en este mundo físico en que ellos vivieron, igualmente ellos tendrían una forma (o cuerpo), en la esfera espiritual y la vida venidera no sería sin forma alguna. A los que se levantaron fue dada una forma.

Así, porque el término “el cuerpo” no siempre se refiere al cuerpo físico. A veces los cristianos confunden lo “literal con lo “físico”. Muchos piensan que la palabra espiritual está opuesta al concepto de literal, pero no es así. Por ejemplo: los ángeles son reales y literales, pero ellos no son criaturas físicas. Otro ejemplo: el rey David vive ahora en la esfera espiritual, pero más en sentido real y literal. Entonces, lo que está diciendo que es: es posible una resurrección literal para ser en tanto un levantamiento físico. Alguien dijo que, sobre la resurrección de los muertos, debe tomarse en cuenta lo poco que sabe sobre sus condiciones y características. ¿Tenían que venir con observación? ¿Debe reconocerse por los órganos físicos, esto es, los ojos? ¿Se levantan en un cuerpo espiritual? ¿Ahora puede verse un cuerpo espiritual, puede palparse o puede tocarse? No se convence que el ojo puede ver el espiritual, o la mano para tocar el inmaterial. Al contrario, lo más probable es que no es posible.

La resurrección de los muertos y la transmutación de los vivos, tenga lugar el área espiritual a la que los espectadores terrestres no pueden entrar, y puede que ellos no verían nada. Nosotros mantenemos que la resurrección de la que Pablo habló, pasaría durante esa generación. Eso es obvio en varios textos. Por los días cuando pablo escribió este texto, la resurrección que todavía no había pasado, por eso Pablo habla de la victoria final de Cristo, ya había ocurrido, los futuristas presuponen que estamos viviendo en el mismo período que el apóstol vivió y naturalmente la resurrección aún espera, aunque no lejos en el futuro. Esta manera nosotros todavía no obtuvimos victoria, la redención todavía no es ninguna realidad integral. Yo reconozco que la resurrección ya pasó. Es un hecho, así como la victoria final, también.

Lo cierto es que Dios, en este tiempo, está moviéndose hacia una dirección donde jamás el hombre ha entrado, a lo que muchos por ignorancia y por ego, dirían que es error o fuera de la gracia, pero dejemos que el Espíritu mismo de Dios, sea quien tome esas decisiones y nos guíe a través de la nueva aventura que nos espera en Dios, ha existido siempre gente en contra de la gente que se levanta y decreta una verdad, podríamos mencionar infinidades de ellos desde el comienzo de los tiempos, aunque por el momento deberemos conformarnos con recibir esta parte de la verdad, que algunos han recibido de lo alto, y seguir el acceso de Dios para crecer juntos en el Reino y Su Justicia. Estamos inmersos en la mentalidad y el sistema de Babilonia. No comas de su alimento. No te sometas a sus dictados. No cultives su religión. Sé fiel al invisible, aunque no encuentres con quien alinearte en esta tierra. Con que lo estés en el cielo, saldrás en victoria como Daniel. Y eso no es poco en estos tiempos.

Leer Más

¿Dios Me Conoce? ¿Sabe Quién Soy?

Durante mucho tiempo he escuchado una palabra, referida al hombre, que no siempre he podido entender con claridad. A veces por falta de tiempo para investigarlo, a veces por simple apatía o pereza. Esa palabra es POTENCIAL. ¿Qué cosa es el potencial? El potencial humano, si lo quieres preguntar con mayor precisión. La respuesta es tan simple y estaba tan visible que parece una tontería decirla, pero la diré: el potencial humano es, sencillamente, el poder desaprovechado.

Es también la habilidad no utilizada, o la fuerza dormida, si lo quieres más poético. O con una frase más misteriosa, como poder oculto. O más abstracto. El potencial es todo lo que podrías ser, pero todavía no lo eres. Es, asimismo, hasta donde podrías llegar en la vida, pero aún no has llegado. El potencial es quién eres realmente, pero aun no te hemos visto. El potencial es todo lo que podrías ser, pero todavía no lo has alcanzado.

El potencial es todo lo que podrías hacer, pero todavía no lo has hecho. Cada vez que hayas hecho algo, ya no es tu potencial. Por lo tanto, el potencial es todo lo que todavía no has usado, pero que sigue dentro de ti. Estoy seguro que Dios ha enterrado en cada uno de nosotros, todos los habitantes del planeta, un tesoro que todavía no se ha aprovechado. Entonces, si lo que has hecho no es tu potencial, sino lo que todavía no has hecho, jamás deberías impresionarte demasiado por lo que hayas podido hacer.

Porque si te impresionas mucho por lo que has hecho, eso te va a detener la posibilidad de hacer lo que podrías hacer y todavía no has hecho. El peor enemigo del progreso, es tu último éxito. La mayor amenaza para seguir avanzando, es emocionarse demasiado por el lugar en el que estás ahora. Siempre que sientas que lo que has hecho es lo mejor que podrías hacer, ya estás muerto. No importa lo que hayas hecho, si no te mató, aún queda más dentro de ti.

Mientras estés respirando, Dios tiene más dentro de ti. Hasta que te vayas, sigues embarazado de propósito. Porque Dios te envió aquí y ningún ser humano llegó a este planeta, vacío. Llegaste aquí cargado. Llegaste aquí para ser un depósito. Y un depósito harás. Si no lo haces, eres un ladrón generacional. Porque le robaste a la próxima generación. Se supone que la próxima generación debe vivir de lo que le viniste a entregar.

Y si te conformas con lo que has hecho y no haces lo que podrías hacer, entonces los estás privando de lo que viniste a dejarles para que lo disfruten. Por eso nunca debes permitir que lo que has hecho te impida hacer lo que podrías hacer. No importa cuán grandioso sea lo que has hecho. No te sientas satisfecho. De todos modos, hay algo más alrededor de todo esto. Un algo que, de tan bien guardado que está, muy pocos conocen.

Se trata de algo muy extraño, porque sólo una persona lo tiene y ese algo es sobre ti. Lo que intento decirte es que hay un elemento sobre ti que nadie conoce, salvo aquel que te creó. Hay información sobre ti que ha sido mantenida oculta. Porque si se la dieran a alguien más, no la creería. Antes que nada, deberías saber cómo debes ser liberado para que puedas conocer esa información. La clave de la libertad, es el conocimiento. Y la clave del conocimiento, es la verdad. La clave de la verdad, es el Creador.

El peor enemigo del hombre no es el pecado. Tampoco es Satanás. El peor enemigo del hombre, es la ignorancia. Dios dice: Porque has rechazado el conocimiento, debo rechazarte. Es imposible rechazar algo que no estaba disponible. Por lo tanto, tu ignorancia fue una decisión. En este momento, el noventa por ciento del conocimiento que necesitas, está justo en tu casa.Es probable que se encuentre en un libro que nunca lees. Más en tiempos donde la gente más joven cada vez está leyendo menos.

Cada vez que pasas por una biblioteca o por archivos históricos o los ignoras, el conocimiento te incrimina. Dios dice que estás pereciendo porque te falta conocimiento. Y si bien en lo máximo sabemos que eso se trata de falta de intimidad con Dios, también incluye saber quién es, como es y cuál es su voluntad. Así que, en esto, no le eches la culpa al diablo, no culpes a tus padres, no culpes a tu maestro, no culpes al sistema escolar, no necesitas un maestro para aprender.

No necesitas que un profesor te diga que tienes que leer un libro o buscar archivos sobre todo lo que importa en la tierra. Jesús dijo que lo que puede liberarte no es solo el conocimiento, sino el conocimiento de la verdad. Es peligroso aprender lo incorrecto. Algunas personas son expertas en el error. Así es que, el conocimiento no significa que seas inteligente, porque lo que hayas aprendido puede no ser verdad. Lo más peligroso que una persona puede tener, es conocimiento erróneo. O que cree que es verdad.

La persona más peligrosa que existe es la que vive apasionada por el error. Que muestra inflexibilidad y celo por lo equivocado. Eso ha causado una gran tragedia en la humanidad y a lo largo de la historia. La mayoría de los problemas de nuestro pasado son el resultado de personas erróneas. Personas apasionadas por enseñar y que estaban erradas, pero que estaban convencidas que estaban correctas. Hitler, por ejemplo, creía que su raza era la única verdadera y que todas las demás eran sub humanas.

Ese error fue lo que lo llevó a masacrar a millones de personas. Yo recuerdo que en una iglesia muy rígida en su doctrina, en una época les reprendían demonios a los que hablaban en lenguas, porque las consideraban satánicas. Con el tiempo, después, fueron modificando sus ideas y hoy son una catarata de lenguas sus reuniones. Es asombroso lo que podemos hacer con el error con tal de no aceptar que estamos equivocados. Lo defendemos con vehemencia y hasta cierta violencia si cabe.

Por eso fue que Jesús dijo que el conocimiento de la verdad nos haría libres. No sólo el conocimiento, como ya hemos enseñado, sino también la verdad. ¿Sabes cuál es la clave de la verdad? ¡El fabricante! El fabricante de todo lo que vemos y somos. Porque es el único que conoce la verdad sobre su producto. Todos los demás están experimentando, adivinando o simplemente tienen opiniones. El fabricante es el que conoce la verdad sobre su producto. Por eso no deberías obtener información de nadie más, excepto del fabricante.

Ni siquiera creas en el minorista, porque está en el negocio de vender. Por eso no confío en los humanos para que me digan quien soy. No dependas de la experiencia del cliente para determinar el valor de un producto. Porque hay algunos clientes que no saben cómo usarlo. A eso hay que decirlo. Muchos de nosotros, literalmente, hemos permitido que las personas nos convenzan de rechazar buenos productos porque a ellos los abusaron y no les funcionaron.

Y te doy un ejemplo de esos que duelen feo. El hecho de que tu matrimonio no haya funcionado, no significa que el matrimonio no funcione. Simplemente no sabías como mantenerte casado. No seguiste el manual del fabricante, no seguiste las especificaciones. La verdad sobre un producto sólo está oculta en la mente del fabricante. Por eso a los fabricantes les encanta que tengas su dirección. Cuando compras un producto y abres la caja, no ves el producto, primero, primero ves un libro.

Y ese libro tiene escrito en letras grandes, No toques este producto hasta que hayas leído este manual completamente. La mayoría de las personas no lo leen, y creo saber por qué no lo hacen. No lo hacen porque creen que son inteligentes. No tienes idea de la cantidad de gente que tiene en su casa un elemento determinado capaz de cumplir treinta funciones, pero sólo son capaces de usar una, la más sencilla, porque de las demás no tienen idea. ¡Y en el manual está el cómo usarlas!

Subestimaron sus equipos porque pensaron que eran inteligentes, Tiraron el manual porque les molestaba para guardarlo y ahora no saben qué hacer con lo que ignoran. Tu falta de conocimiento se sustenta en la falta de lectura del manual del fabricante. Así que pregúntate: ¿Qué es un manual? La palabra manual tiene como raíz la palabra manu, que proviene del latín y significa hacer.

A ver; si colocas la palabra manu junto a cualquier otra, por ejemplo, factor, te va a quedar manufactura, que significa el que hace el producto. Nuestro fabricante es el Creador. Los manuales nunca son producidos por mayoristas. Los manuales nunca son impresos por clientes. Se llama manual porque proviene del fabricante. Eso significa que el manual es la mente del Creador. Lo que hizo el Creador fue tomar su mente, ponerla en papel y enviarla con su producto, para que cuando leas el manual, estés leyendo su mente sobre su producto. Eso es tu Biblia.

Y Él te está diciendo que no intentes operar su producto hasta que no hayas leído completamente su mente. Porque es el único que conoce ese producto. Y eso es porque Él lo hizo, lo diseñó, diseñó todos sus circuitos y porque conoce el potencial de su producto. Si ignoras el manual, en tanto, estarás ignorando la mente del Creador. Y si ignoras la mente del Creador, entonces estás experimentando. Las personas que han leído el manual no experimentan, saben qué hacer.

Saben cómo sacar del producto lo que hay dentro, porque conocen la mente del fabricante respecto a su producto. Así que, con todo esto en mente, habrá que considerar de dónde vienes. Qué empresa te produjo. Cada empresa le da un nombre a su producto, generalmente el nombre de la empresa. Nosotros somos producto de una empresa llamada Dios. Y esta empresa, a diferencia de todas las demás, es eterna.

Y la empresa que nos produjo, es la única que tiene el derecho de decirnos la verdad sobre nosotros mismos. Cuando el fabricante nos produjo, tenía en su mente un propósito. Todo fabricante crea productos para propósitos específicos. Y el propósito para el producto se concreta en su diseño y su capacidad. O sea que no es tu opinión sobre un producto lo que lo define. Una vida vale lo que su capacidad de diseño indica, no lo que su experiencia le haga opinar.

Si tú tienes un vehículo que, según el fabricante, puede correr hasta doscientos kilómetros la hora, deberás buscar un circuito especial y probar esa velocidad, ya que en las rutas muy difícilmente lo tengas permitido. Pero no puedes dudar que, en efecto, esa sea una velocidad posible. Si no te gusta su diseño estético, su comodidad o su color, eso no impide que cuando pises el acelerador, llegue a los doscientos kilómetros anunciados. Nada impide su potencial.

Las opiniones no modifican el potencial de nadie. Si Dios te puso en esta tierra para cumplir con una misión y te dio las capacidades y los dones para lograrlo, tú ya tienes un potencial que nadie puede modificar. El problema existe cuando nosotros, en lugar de creerle al fabricante sobre lo que podemos dar, elegimos creerles a las opiniones de los extraños. Y, a partir de eso, nos conducimos con temores, dudas e incredulidades por una ruta a la que sólo se accede por fe.

Observa que una enorme mayoría de los que habitualmente son nuestros críticos más acérrimos, son gente a la que Dios les proporcionó muchas capacidades importantes, pero que eligieron no utilizarlas y vivir en la comodidad de esperar que todo lo hagan los demás. Sólo que, ni bien ven a uno que sale al frente de combate con las armas espirituales listas, en lugar de acompañarlo, aunque más no sea en oración, eligen pararse frente a ellos y estorbarlos con críticas a veces incomprensibles.

Algo es más que claro. Dios no está satisfecho con tus logros actuales. Así que no permitas que las opiniones de la gente interfieran con tu potencial. Si tus maestros tal vez te llamaron tonto, sólo respóndeles que se ocupen de sus asuntos. Después de todo, en la mayoría de las veces, no son los estudiantes los que no pueden aprender, sino que son los maestros los que no aciertan a enseñar como corresponde. Pero no permitas que nadie opine sobre tu potencial. Nadie lo conoce, salvo Dios y tú.

De hecho, Dios seguramente ha enterrado dentro de ti un tesoro sin explotar. La sociedad es una norma peligrosa. Dicen que aman ser normales, y por eso se oponen, atacan y hasta agreden a los que son diferentes. Me han hecho sentir diferente por pensar diferente y no sumarme a esa masa que, mayoritariamente, queda muy en claro que piensa muy poco o directamente nada. Durante mucho tiempo me resistí a eso, hoy ya no. Es más: ¡Quiero seguir siendo diferente! Dios me hizo así para ser así.

También un día descubrí que no quiero ser como nadie más que como yo mismo. Que dicho así suena casi egocéntrico, pero que, si lo examinas con cuidado y delante del Señor, vas a ver qué es eso exactamente lo que Él pretende de nosotros. Que seamos nosotros mismos, no una impostación de otros a los que admiramos porque les va bien y tienen éxito. Sabiendo que el mejor imitador de la historia es Satanás, no puedo entender cómo es que tantos cristianos eligen ser imitadores de otros cristianos famosos.

¿Has entendido? Bien; entonces ahora vamos al manual del fabricante, porque quiero compartir algo que está escrito allí que tiene que ver contigo. Se encuentra en el Salmo 139:13-14 = Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. Esto es lo que el fabricante dice sobre el producto. Y recuerda que solamente el fabricante conoce a la perfección el producto.

En una etapa de mi vida, cuando todavía no era creyente, me ascendieron en una empresa a una posición de alto nivel. Hasta tenía gente a mi cargo. Yo daba una directiva y ellos la obedecían. Yo estaba muy orgulloso de esa función, de esa posición. Un día la empresa decidió cambiar todas sus estructuras y fui despedido conjuntamente con miles de empleados más, de todos los niveles y posiciones. Mi orgullo entendió que ser supuestamente importante, no era nada, que solamente el dueño podía sentirse orgulloso, no nosotros, los que apenas éramos empleados. Importantes, pero sólo empleados. Fabricante.

Si pudiéramos entender que como fuimos hechos, es exactamente como Dios planificó que fuéramos, porque eso encaja perfectamente con lo que cada uno de nosotros debía hacer en esta tierra. Luego, el hombre en su independencia respecto al Reino, comenzó a mostrarse disconforme con algunas de sus particularidades y decidió emplear distintas técnicas para modificarlas. Tinturas, cirugías, prótesis, etc. Recordaba aquel pasaje de Isaías donde se pregunta cómo el barro le enseñará al alfarero como debe amasarlo.

Oye: no te atrevas nunca a preguntarle al fabricante por qué te hizo como te hizo, porque Él sabe muchas cosas que tú ignoras, y que tienen que ver con todas las particularidades y formas que tú tienes en esta tierra. Una cosa es lo que el Rey del Reino al que perteneces espera de ti y, a veces, otra muy distinta la que a ti se te antoja para vivir en esta vida terrenal. Como Dios jamás censurará tu voluntad, si el que vence es tu ego bien vivo en su carnalidad, tu fin será camino de muerte espiritual.

Cuando Él te diseñó, dice que te creó en lo más profundo del ser. Y te formó en el vientre de tu madre. Eso significa que cuando te quiso, incluso fue cuidadoso con el vientre en el que estabas. ¿Eres blanco? Él quería que fueras blanco. ¿Eres negro? ¡Él quería que fueras negro! ¿Eres amarillo? Él quería que fueras amarillo. Y si no estás seguro de lo que eres, eso es exactamente lo que Él quería. Cada vez que Dios quiere una combinación, Él lo hace.

Escucha: si el fabricante dice que eres maravillosamente hecho, es porque eres maravillosamente hecho según los parámetros de Dios. Si los hombres usan otros parámetros, allá ellos, pero eso no los autoriza a disponer quien es mejor que quien. ¿Quieres un ejemplo? Ser alto, blanco, rubio y de ojos claros vende y paga mucho mejor que ser de cualquier otro componente físico, pero: Perdón… ¿Alguien puede decirme quien dispuso eso? Dios no fue, seguro. De otro modo, Jesús hubiera nacido alto, rubio, blanco y de ojos claros.

Déjame que te diga algo más que claro. Mitad orden del Espíritu Santo, la otra mitad, camino recorrido y asuntos observados. Hay mucha, pero muchísima gente en las iglesias evangélicas que desean ser como otros para poder tener más éxito en sus vidas. Mi pregunta es para ti, si es que en algún momento lo pensaste. ¿Por qué querrías ser como otro si eres un original sin comparaciones ni clones con vida? ¿No te parece aburrido ser como otras personas o vestirte como otras personas?

Y ya que hablamos de ropa, te puedo dar este ejemplo. ¿Has visto que en los lugares donde venden ropa bien barata, tú miras las que tienen en sus perchas y todas se parecen entre sí? ¡Son casi iguales las unas de las otras! Pero cuando vas a uno de esos lugares que venden ropa de altas marcas y ves una prenda que tiene un terrible costo en dólares, hay algo que justifica esa diferencia. Cuando te pones esta prenda de alto valor, estás seguro que eres la única o el único que la luce. No hay otra similar. Exclusividad.

Por eso en ese verso de ese salmo que leímos, David le dice a Dios que son maravillosas sus obras. Esto es cierto y nadie lo pondría en duda. Pero dice algo más en el final. Dice Y mi alma lo sabe muy bien. ¿Estás entendiendo lo que quiere decir David? Que su alma sabe lo que él es. No necesita que ninguna revista o expertos en marketing se lo digan. Él es maravilloso porque Dios lo creó así, maravilloso. Que tú hoy pienses que eso puede o no puede ser David, pero no tu, es un problema tuyo, no de Dios ni de David.

Lo que estoy tratando de hacerte entender, porque creo que alguien te lo tiene que decir, es que no necesitas que venga un psicólogo o psiquiatra a poner en práctica lo que han aprendido en las universidades del mundo, para tratar de que entiendas que eres una persona magnífica y que tu auto estima tiene que estar más elevada porque así es como debes vivir. Tú, si decides creerle al fabricante de este pintoresco producto llamado hombre, ya sabes que eres una maravilla. Mujer u hombre, único en su especie. Nadie tiene clones.

Cuando no logras saber esto por ti mismo, es cuando acudes a otras personas en busca de afirmación. Y créeme, si vas a otras personas para descubrir quién eres, jamás te harán más de lo que ellos mismos son, ¿Te das cuenta? Es muy humano, eso. El problema es que tú ya no eres un humano, tú eres de procedencia divina. Por eso es que a todo esto debes descubrirlo por ti mismo. ¿O no has leído que es el Espíritu Santo de Dios quien nos guía a toda verdad? ¿Y esto que se supone que es?

Muy bien. Los versículos que vienen ahora sí que son difíciles de comprender. Me llevaría semanas o meses profundizar sobre ellos. Él dice en los versos 15 y 16: No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas. O sea que Dios dice que cuando el esperma y el óvulo se unieron y comenzó la gestación de tu vida, sus ojos estaban sobre eso.

Esto significa que hay algo que Dios siempre está observando, y eso es a una mujer embarazada. Así que cuando alguien decida ir a hacer un aborto en secreto, todo el cielo la estará observando. Dios estará observando personalmente el increíble potencial que estás interfiriendo con esa decisión. ¿Nunca te preguntaste qué hubiera sucedido si María, en lugar de darle curso a ese tan raro embarazo que le cayó en su vida, hubiera decidido por miedo o lo que fuera, abortar a ese niño?  000000000000000000000

Debemos estar infinitamente agradecidos, sin caer en los excesos de idolatría del catolicismo, que esa jovencita decidiera creerle al ángel y continuar gestando esa vida. ¿O no sientes la misma sensación de agradecimiento para con la mamá de Moisés, cuando decidió meterlo en esa canasta para salvarle la vida? Hoy, con todos los hechos vividos, podemos decirlo con seguridad, pero ¿Tú crees que la madre de Moisés pudo ver que salvaba a Génesis, Éxodo, Números, Levítico y Deuteronomio?

En esa canasta, asimismo, también estaban nada menos que ¡Los Diez Mandamientos! Ese hijo que parece estar tan perdido ahora. Esa hija que parece estar tan en contra de todo. Esa que parece tan rebelde, no los deseches. Porque, Quién podría imaginarse que detrás de un feroz asesino en serie de cristianos, se escondían a futuro, Corintios, Romanos, Fiipenses, Gálatas, Efesios ¿Y todo lo que el enorme Pablo pudo ser cuando no le aniquilaron al horrible Saulo anterior?

¡Tres cuartas partes de nuestro amado y sagrado Nuevo Testamento, estaba escondido durante años en un asesino en serie! Por eso siento como siento y pienso como pienso sobre el aborto, no por anciano gruñón, religioso y sin experiencia de vida. ¿Sabes por qué ese médico que se especializa en practicar abortos puede hacerlo? ¡¡Porque su madre decidió no abortarlo a él!! Cuando cualquiera de nosotros que hoy estamos aquí compartiendo esto, todavía estaba en el vientre de mamá sin tener todavía forma humana, Dios ya nos había anotado en su Libro de la Vida.

Aquí es donde nos sumergimos más profundo, porque no sólo dice que te formó en el vientre de tu madre, sino que dice que todos los días de toda tu vida, ya estaban ordenados para ti. Ordenados y programados, y fueron escritos en el libro de la vida antes que esos días comenzaran. Sintéticamente, antes de nacer, había un libro sobre tu vida que ya estaba terminado. Eso me dice a mí y te tiene que decir a ti, que de ninguna manera eres un error. Eres un libro esperando ser escrito. Y estoy hablando de Palabra de Dios, no de teología de la predestinación, tenlo en cuenta.

Todos tus días ya estaban registrados en tu libro y estaban allí, terminados, antes que fueras liberado del vientre de tu madre. Eso significa que Dios tiene un libro sobre tu vida. Y cuando Dios escribe, es un libro digno de ser considerado un éxito incomparable. Aunque las personas fallen, Dios nunca ha producido un fracaso. Esto significa que Dios, en ese libro, ha escrito todo lo que se supone que debes ser y hacer. Por eso el verso siguiente, el 17, dice: ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! (18) Si los enumero, se multiplican más que la arena; Despierto, y aún estoy contigo.

Espero que entiendas esto. Dice que el libro sobre tu vida tiene pensamientos que Dios tiene sobre ti. Y los pensamientos que Él tiene sobre ti son tan asombrosos, que, si intento entenderlos, sería como intentar hacer lo imposible, tal como contar los granos de la arena del mar. Lo que estoy queriendo decirte es que, lo que Dios ha escrito sobre ti, dejará a mucha gente boquiabierta. Lo que se supone que debes hacer en este planeta antes de morir, es tan asombroso que, si Dios te lo dijera, pensarías que miente.

Lo que quiero decirte, sin que suene fantasioso o a puro voluntarismo, es que hay un libro sobre tu vida ya escrito, así que no tienes por qué creerle más al boletín de la escuela que cursabas de niño. No puedes conformarte con la libreta de calificaciones que te dieron, porque ese no es el libro sobre tu vida. Ahora, la pregunta es. ¿Cuáles son estos pensamientos? Por favor, lee nuevamente el 17 y 18. ¿Entiendes el espíritu de lo que Él está diciendo?

Está diciendo que el libro sobre tu vida tiene una información que, de conocerse, asombraría a todo el mundo. Si intentaras entender lo que Dios piensa de ti, lo que Él escribió para que hicieras y lo que Él planeó para que lograras, tú mismo tendrías dificultad para creerlo. Porque tu condicionamiento social y mental, te limita para aceptar la visión de Dios. ¿Cuáles son estos pensamientos que Dios tiene sobre ti? Hay algo en la carta a los Efesios que tal vez nos dé una pista.

Pablo recogió esos pensamientos. Y continuo con todo esto donde David lo dejó. Efesios 1:3 = Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, Primero quiero que prestes mucha atención a la palabra bendijo. Indudablemente, es una palabra en tiempo pasado, lo que quiere decir que Dios ya ha provisto todo lo que necesitas para cumplir tu propósito, pero está bloqueado en los lugares celestiales.

Está en la tierra, desde lo físico, pero se activa desde lo espiritual. Esto significa que todo lo que naciste para ser, todos los recursos, ya están disponibles. Sin embargo, estos recursos no se mueven hacia ti hasta que no empieces a activar tu propósito. Y si no lo haces, no se activan nunca y te mueres sin saber que los tenías. O sea que, si no comienzas a hacer lo que naciste para hacer, todo lo que fue provisto para ti desde que naciste, no viene hacia ti. Él ya ha provisto todo lo que necesitas, para lo que necesitas.

El siguiente verso te dice por qué hizo eso. Lo hizo porque te escogió en Él antes de la fundación del mundo. Está claro que Dios no te escogió ayer, o antes de ayer o hace diez, veinte o treinta años como das testimonio en la iglesia, ¿No es verdad? Te escogió desde antes de la fundación del mundo. O sea que no fuiste elegido cuando tus padres se acostaron. De hecho, tus padres se acostaron porque fuiste elegido. Él te eligió mucho antes de que tu madre te conociera.

Te eligió porque Él te predestinó. Verso 5, dice: en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad. Predestinado, para que no me malentiendas, significa que Él dijo el destino antes de comenzar el viaje. Pero el viaje lo haces tú. Él te terminó antes de comenzar. Él completó todo antes de comenzar tu vida. Eso significa que no eres un experimento; eres un aventurero. Las personas que descubren su propósito en la vida, aman vivir.

Cuando se levantan por la mañana, no pueden esperar a que el sol se levante. Cuando sabes para qué naciste, llegas a odiar las noches y los descansos, porque no quieres ni dormir ni descansar, quieres hacer aquello a lo que fuiste enviado. Señoras; no es fácil convivir con alguien así. Una esposa o esposo que pueda hacerlo, toma carácter de monumento, de fundamento básico de lo que se haga. Viene algo del Espíritu a tu corazón y te levantas a las tres de la madrugada a escribirlo para no olvidarlo por la mañana.

Si, por el contrario, haciendo lo que haces te aburres, entonces eso es porque no sabes para qué naciste. Te sugiero que descubras tu destino y te aseguro que el viaje no sólo será movido, sino también hasta divertido. Incluso los baches que tengas, serán experiencias del camino hacia tu destino. Y, además, nunca te desanimarás por los desvíos, si sabes tu destino. ¿Puede ser posible que Él haya establecido mi fin antes de comenzar mi camino? Eso se llama predestinación. Pero el camino por el sí o por el no, lo eliges tú. Él sólo sabe el principio y el final, pero no manipulará tu voluntad jamás. Eso es hechicería.

Por lo tanto, reitero, no eres de ninguna manera un error. No eres un experimento. Dios no está jugando juegos con tu vida. Señor, señora, amigo, amiga, hermano, hermana, naciste y fuiste enviado a esta tierra, porque hay algo específico que debes comenzar, que ya está terminado. El día que puedes ver tu destino, eso se llama visión. Y cada persona que me escucha, alguna vez debe haber tenido alguna, aunque luego lo hayan convencido que era una fantasía mística.

El problema más grave radica en que, cuando ves la visión, lo que ves es tan impactante que terminas pensando que eso no puede ser para ti. ¿Sabes por qué dices eso? Porque te has condicionado por tu sociedad, por tus padres, por tu familia, por tus amigos, por tu entorno y, en muchísimos casos, por la que crees que es tu iglesia, de que eso no es posible para ti. Por eso los pensamientos hacia ti, son tan asombrosos.

David dice que, si Dios te los mostrara, creerías que es imposible. Efesios 1:11 = En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad. Él tiene un propósito para tu vida. Y Él obra todo para conformarlo a su propósito para tu vida. Eso significa que lo que sea que Él te dio para ser y hacer, sin importar los errores que cometiste, Él los obrará y los convertirá en un testimonio.

Así que no te preocupes por tus errores, porque tus errores no cancelan tu destino. Deshazte de tu pasado, cada dolor, cada decepción, cada matrimonio fallido, cada sueño frustrado, cada mala decisión, cada idea muerta. Él lo usará para conformarte a la imagen que ya ha terminado. Y esa imagen es su plan para tu vida. No eres un error, tu fracaso no es el final. Es un proceso que está trabajando para un destino glorioso que ya estaba terminado antes que nacieras. Sólo se cancela todo con una negativa tuya absoluta.

Dios tiene un propósito para tu vida y no eres un accidente. Cuando estás en el vientre de tu madre, si por alguna razón que incluso parezca conveniente, ella decidiera abortarte, deberás levantar tu pequeña voz y decir lo más alto que puedas: ¡No! ¡Fui elegido o elegida desde antes de estar aquí en tu vientre, mamá! ¡No tienes ningún derecho ni autoridad para sacarme de aquí antes del tiempo de Dios!

El tiene preparada obras para ti antes que nazcas. ¿Cuáles serán esas obras preparadas? Vamos a 1 Corintios 2:7 = Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, Pablo dice que lo que está diciendo es una información privada, única y exclusiva, porque añade en el verso siguiente: la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.

O sea que esto, según Pablo, es una especie de secreto que Dios tiene. Es la sabiduría secreta de Dios. Es Dios quien tiene la sabiduría. Pero; ¿Cuál es esa sabiduría secreta que Dios tiene? Es una sabiduría que ha estado oculta en Dios. Ha estado allí durante mucho tiempo, antes de que comenzara el mundo. Estaba destinada para nuestra gloria, no para la suya. ¿De quién es el secreto? De mi. ¿Quién lo tiene? Dios. ¿Dónde está? En Dios. ¿De quién se trata? De mí. ¿Qué es este secreto que Él tiene?

Son los pensamientos sobre mí que están en el libro. Su libro sobre mí. ¿Por qué no lo sé? Porque antes de que Él pudiera darme estos pensamientos, caí. Habla de la caída del hombre en el jardín. Así que Él los guardó, porque Él es el fabricante. Y Él es el único que conoce el secreto sobre el producto. Él dice que este secreto fue guardado en Dios antes de que comenzara la tierra. Y el secreto estaba destinado para ti.

Es tu destino lo que Él está guardando. El versículo 8, dice: la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria, ¿Entiendes? Él dice que el secreto sobre ti que Él tiene, ninguno de los gobernantes, los expertos o los líderes en los campos de la psicología, la biología, las ciencias del comportamiento o la educación, han llegado a conocerlo. ¡No saben de qué se trata!

Él te dice que no creas demasiado en tu psicólogo o el ministerio de aconsejamiento de tu iglesia, o del comportamiento que te diga que no tienes capacidad para las artes. No dejes que ningún maestro que necesita enseñar te diga que no eres bueno en matemáticas. Él te dice que dejes de permitir que estos gobernantes de la era pretendan decirte lo que no puedes hacer.

Él dice que la verdad sobre ti, Él la entiende y está guardada dentro de Él. Por eso es que no creo en la opinión de nadie sobre mí. Y no es ni arrogancia, ni presuntuosidad, ni soberbia. ¿Cómo puedes permitir que tu vida dependa de un examen de dos horas? No importa si fuiste a la Facultad de Medicina y fallaste el examen final. Todavía tienes el potencial para ser médico. Ve a otra Facultad, no dejes que un solo examen determine tu futuro.

Algunos de ustedes, a pesar del tiempo transcurrido, todavía son víctimas de algún profesor del secundario. Te dijeron que eras mediocre, y todavía estás viviendo con ello. Tienes cuarenta años y todavía sigues pensando que eres mediocre. Así que aprieta el acelerador y sigue adelante. Él dice que ni los gobernantes de este tiempo conocían esa información que Él tiene sobre ti en su libro. Dice que, si la gente importante hubiera entendido esto, no hubieran crucificado a Cristo.

¿De qué está hablando? Él dice que no sabían quién era Él. Después de todo lo que hizo, todavía no pudieron descifrarlo. ¡No dejen que te juzguen! Pero me encanta el siguiente versículo de nuestro manual, el 9; dice: Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. ¿Estás escuchando a Dios? Dios dice: todas esas cosas que dijeron de ti, no son ciertas.

Lo que sea que hayan escuchado de ti, está equivocado. Lo que sea que hiciste hasta ahora, Él dice que no dejes que te juzguen. Por eso, porque los ojos no han visto aun lo que voy a hacer con tu vida, y los medios de comunicación todavía no han oído nada sobre lo que tengo planeado para tu vida. No eres demasiado viejo, así que deja ya mismo de planear tu retiro. Dios dice: hay algunas cosas que tengo para ti para que hagas cuando seas mayor…

Creo que no ha entrado en el corazón del hombre lo que Dios ha preparado escondido para ti. Justo cuando pensaban que te habían descifrado y pensaban que eso era todo lo que podías hacer, Él dice: hagamos algo más. Él dice: todo esto Dios lo ha revelado a ti, por su Espíritu. Aquí es donde quiero que entiendas esto: Él dice: la única manera en que puedes conocer la verdad sobre ti mismo, es si se te revela por el Espíritu del fabricante.

Eso significa que la única persona que puede decirte la verdad real y genuina sobre quién eres, es el que te creó. Y para que lo sepas, tiene que ser una revelación. Jesús les dijo a los discípulos: ¿Quién dicen los hombres que yo soy? Y comenzaron a escucharse todas estas respuestas. Ahora; si haces la misma pregunta, no te gustarán las respuestas. Y dijeron: eres Elías, eres Juan el Bautista, eres el profeta.

Dieron todas estas opiniones y todas fueron incorrectas. Entonces, ¿Puedo sugerir que toda opinión humana sobre ti, es incorrecta? Jesús lo probó. Ellos tenían opiniones sobre Él. Luego Él se volvió hacia sus amigos cercanos, y dijo: Ahora, ¿Quién decís vosotros que yo soy? La pregunta no era para descubrir quién era Él. La pregunta era para descubrir qué pensaban ellos que Él era. Porque Él sabía quién era.

Él no necesitaba sus opiniones para ser alguien. Él ya era alguien antes de que sus cuerpos vinieran. Él estaba tratando de demostrarles lo equivocadas que pueden ser nuestras opiniones sobre las personas. Todos lo miraron y tuvieron miedo de responder. Pero uno de ellos decidió arriesgarse. Pedro dijo: yo creo que eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Jesús se negó a darle crédito por la respuesta. Porque Jesús sencillamente dijo:

Pedro; la opinión humana y el análisis no podrían haberte dado esa conclusión. Carne y sangre no te lo revelaron. Aquí está el punto. La verdad sobre un ser humano no puede ser conocida por otro ser humano a menos que el fabricante les de información secreta. Él dijo: mi Padre es el único que tiene información sobre mí y tú no lo habrías sabido a menos que Él te dijera el secreto. Eres tan profundo, hermano, que se necesitaría una revelación para descubrir la verdad sobre ti.

Joven, a ti te hablo. No me importa donde has estado. Lo que has hecho, o lo lejos que hayas caído, hay algo sobre ti que el vecindario no sabe. Sólo Dios lo sabe, y todas las opiniones que alguna vez te dijeron están equivocadas, porque ellos no conocen la verdad divina sobre ti. Esa verdad sobre ti, está escondida en el fabricante. ¿Y cómo descubres eso? Él dice que el Espíritu, con una “E” mayúscula en el principio, examina todas las cosas, incluso las cosas profundas de Dios.

La verdad sobre ti es tan secreta que, la única persona que podría obtener la información, es la que puede sumergirse en Dios. Y cuando Él va a lo profundo de Dios, está buscando encontrar todas las cosas sobre ti. O sea que la historia sobre ti es tan pesada, que está profundamente en Dios. Y el Espíritu Santo tiene que ir aun a buscarla. Él va a buscarla, y cuando la encuentra dice aquí: ¿Porque quien entre los hombres conoce los pensamientos del hombre, sino el espíritu del hombre?

Igualmente, nadie conoce los pensamientos de Dios, sino el Espíritu de Dios. Así que sólo el Espíritu de Dios puede ir profundamente dentro de Dios y encontrar sus pensamientos sobre ti, regresarlos y revelártelos. Por eso dice, en el verso 10: Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Por eso no debes permitir que las personas digan sobre ti lo que ellos creen sobre ti. Sospecho de toda opinión así porque tengo claro que Dios no haría eso.

Reitero que esto a muchos puede sonarle lleno de arrogancia o incluso irrespetuosidad, pero créeme cuando te digo que la autoridad divina, a la gente religiosa le suena de ese modo, sin duda. Y no lo sé porque me lo contaron, lo sé porque fui religioso durante mucho tiempo, hasta que el Espíritu Santo me reveló otra cosa. Deberás saber algo importante: Él no revela cosas sobre ti a las personas, porque si supieran quién eres, tratarían de detenerte. Por eso Él guarda el secreto.

Los ángeles anunciaron el nacimiento de Jesús. Los sabios vinieron a buscarlo. Pero Él les dijo: algo está pasando. Descubrió un poco del secreto, y dijo: ahora, cuando encuentres al bebé, planeo ir a verle. El plan era ir a adorarlo con un cuchillo. Cuando José vio su secreto, se lo contó a su familia y a sus hermanos. Entonces tramaron matarlo, antes que su secreto pudiera convertirse en realidad. Dice que el Espíritu Santo, de la misma manera, conoce los pensamientos de Dios.

Por lo tanto, no hemos recibido el espíritu del mundo. No dejes ni permitas que el mundo te diga quién eres, sino que hemos recibido el Espíritu que es del fabricante. Esta es la razón por la que podemos comprender y entender lo que Dios nos ha dado libremente. Último verso, el 11: Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

Es una pregunta asombrosa, esa, porque: ¿Quién conoce el secreto que anida en el corazón de Dios? Él dice que ningún hombre puede aconsejar a Dios. Dios dice: ningún hombre sabe lo que yo sé sobre ti, y ningún hombre puede aconsejarme sobre ti. Hay personas que irían a Dios y dirían: ¡Dios! ¡No lo uses! Gente aconsejando a Dios. ¿Por qué lo dices? Dios dice simplemente: yo soy el único que conoce el secreto sobre ti. ¿Y quién conoce mis pensamientos? Nadie.

Pero leamos juntos la última línea de este capítulo, en el verso 16: Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. ¿Escuchaste bien? Tú tienes la mente de Cristo. Entonces puedes saber lo que necesites saber sobre ti, porque aquel en el que vives, EN Cristo, puede sumergirse en Dios y saberlo todo al instante. ¿Y qué duda existe de que te lo dirá de inmediato si se lo preguntas?

En conclusión, independientemente de como haya sido tu vida hasta este momento, o incluso como pueda seguir siendo ahora, mientras me estás escuchando. No importa la opinión sobre ti que tengan las personas que componen tu entorno. Dios te conoce, y desde antes que estuvieras en el vientre de tu mamá. Y sabe muy bien quien eres. Y lo que eres según su diseño, tiene todas las herramientas para ser más que vencedor.

Sólo necesita, como cuerpo en el que Él desea habitar con su Espíritu, que tú lo aceptes, lo creas y lo pongas por obra, que es como decir que actives tu propio tiempo de victoria. Como pude activarlo yo cuando fue mi tiempo. Usó a un moreno de un lejano país para profetizármelo. Luego a una estructura religiosa con sus corrupciones, para ayudarme a salirme de ella y hasta un familiar no creyente para empujarme a lograr y mecanizar todo esto que hoy escuchas.

Leer Más