Tiempo de Comer la Miel

Confío en que el Espíritu Santo, hoy, quiere traerte una palabra que indudablemente va a subirte a otro nivel de vida. Sé que los días parecen todos iguales, y que escuchar estos audios o leer estos trabajos, en muchos casos puede no ir más allá de un entretenimiento llevado a cabo con la esperanza de recibir algo más. Sin embargo, si por fin te atreves a creeré en esto que oyes y recibes, y ponerlo por obra con decisión, esto inexorablemente va a cambiar tu vida.

Para que eso sea posible, lo único que se necesita, es que tú, allí donde te encuentras, ahora, abras tus sentidos espirituales, y que haciendo algo que nunca hacemos porque no es mi estilo, hoy se me demanda pedirte, y es que ores conmigo diciendo así: Espíritu Santo, hoy profetizo sobre mí; vengo a declarar que yo soy todo lo que la Palabra dice que soy. Y yo acepto todo diseño dado por el cielo, para mi vida. Yo creo, yo recibo, lo que Dios tiene para mí. Llevo cautivo todo pensamiento, a la presencia de Jesús. Amén.

Busca el Libro de Apocalipsis, capítulo 4. ¿Cuántos de ustedes no anhelan escuchar la voz de Dios audiblemente? Allí donde estás, levanta aunque más no sea de manera imperceptible tu mano, no para que la vea yo, sino para que sea vista en los cielos y también en el infierno. Me pregunto cuántos de ustedes quisieran tener la experiencia que Pablo tuvo un día, de ser llevado al paraíso, estando vivo todavía.

O la experiencia de Ezequiel, y ser transportados y ver. Ahora vamos a buscar revelación en una Palabra que nos muestre que esto es posible. Y te voy a mostrar cómo es que tú puedes empezar a caminar en esa dirección. Así que, convengamos, esta no es una palabra que puedas meter dentro de un biberón. Tienes que comerla con tu espíritu y con todos los dientes que tenga tu espíritu. En el capítulo 4 de Apocalipsis, encontramos un diseño muy particular. Está hablando Juan, y dice:

(Apocalipsis 4: 1) = Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

Siempre hemos tomado este pasaje como algo profético, algo futuro. Sin embargo, este pasaje está mostrando algo más que un evento futuro. El que tiene oídos, oiga. Está mostrando un diseño de revelación. Los misterios de Dios, no descienden al hombre. El que quiera entender los misterios de Dios, tiene que elevarse a la dimensión de Dios y tomarlos allí.

Por eso fue necesario que Pablo sea levantado. ¿Por qué no vino el Espíritu y le enseñó ahí, donde él estaba? Porque hay cosas que se aprenden en este plano natural. A veces, reunidos en algún lugar y simplemente cantando o adorando, estás aprendiendo cosas. Pero hay cosas que no se pueden aprender por medio de una prédica o una enseñanza.

El Espíritu Santo viene, nos llena de toda verdad, nos conduce. Pero hay revelaciones y revelaciones. No toda revelación tiene el mismo nivel espiritual. Hay revelaciones que son trascendentales. Por ejemplo: cuando Daniel ve una visión y le pide al Señor la explicación de esa visión, esa oración lo lleva a ayunar por veintiún días, pidiendo una respuesta, una explicación que no venía.

Ahora bien; luego, Daniel puede entender qué estaba pasando. No era que Dios no le había respondido, sino como dice la Palabra, Desde el primer día que dispusiste tu corazón, yo respondí. El tema era que esa respuesta, estaba ya encontrando oposición. ¿Qué palabra tan tremenda era, la que estaba enviándole Dios a Daniel, que un príncipe territorial tuvo que salir al encuentro de este ángel, para evitar que el mensaje llegue?

O sea que, como ya te dije, hay revelaciones y revelaciones. No todas son iguales, aunque todas son preciosas, valiosas, hermosas y maravillosas para los que la reciben, algunas van a costarte un precio. Hay revelaciones por las que vas a tener que pagar algo, y a veces alto. Hay gente que pretende que todo le sea revelado gratis, y déjame decirte que no es así como funciona esto.

Sólo la salvación es por gracia. Lo demás, te cuesta todo. Pero, aun así, hay revelaciones que Dios no las baja al plano del hombre. Entonces, el que quiera tomar esa revelación, tiene que aprender a escalar posiciones, para llegar al lugar donde la revelación desciende, y es factible traerla al plano natural. Necesito que te quedes pensando en eso. Voy a llevarte a otro lugar.

Hay lugares, físicamente hablando, donde es muy fácil orar. Pero también hay lugares, en donde es tremendamente difícil orar. Hay lugares donde tú simplemente levantas una mano, y los demonios salen. Pero también hay lugares en donde tú gritas, pataleas y los demonios se quedan mirándote. La persona es la misma, la unción es la misma. ¿Cuál es la diferencia?

Todo esto nos hace entender que, tal como está escrito en el versículo 1, que leímos: Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta (¿Abierta dónde?) en el cielo; (Una puerta abierta en el cielo. Y mira lo que dice acá.) y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

¿Has notado que el Espíritu no desciende donde se encuentra Juan? No baja y le dice todo lo que va a suceder, no. Lo primero que hace es decirle: ¡Sube! Sube, y yo te haré entender. Este es otro nivel, de eso ya no tengo ninguna clase de dudas. Esto no tiene nada que ver con un culto dominguero, esto no se enseña en ningún seminario, esto no se comparte en una prédica de veinte minutos.

De lo que estamos hablando, es de una revelación sobrenatural del Altísimo. Que puede transformar una nación, que puede transformar tu vida. En mi Biblia yo tengo sesenta y seis libros escritos en un período de dos mil años por más de cuarenta personas.

Y en este libro, sin importar el trasfondo de las personas que escriben esta Biblia, podemos darnos cuenta que lo que aquí se comparte, es sobrenatural. Hay gente que te habla de ángeles como quien habla de las sillas o las butacas del templo. Con la misma claridad que tú puedes ver esas sillas o esas butacas que hay en tu templo, así esa gente que anda en ese nivel puede ver a los ángeles. Y también a los demonios, claro…

Y entonces, cuando uno de ellos se planta en el frente de tu congregación, no echa mano a su Biblia y te invita a leer tal o cual versículo, directamente comienza diciéndote que vino un ángel y le dijo que te dijera lo que te va a decir ahora. ¿Qué harás? ¿Le creerás o lo harás expulsar por loco? Y si lo hicieras, ¿Qué responderás cuando te pregunte cual fue la última vez que un ángel del cielo vino y te dio un mensaje?

¿Qué es lo que nos hace diferentes a nosotros, de los individuos de los que narra sus historias ese libro? ¿Dónde está la diferencia? La iglesia ha perdido su herencia espiritual. Ha conseguido que la iglesia, como institución, se convierta en algo estrictamente terrenal. ¿Sabes qué? Para que Jesús diera a luz la iglesia, se la pasó en ayuno, oración, quebranto, lágrimas, humillación, cruz. ¡Para que diera a luz la iglesia, tuvo que haber muerte!

Lamentablemente, nuestros sentidos hablan mucho. Tu oído, grita. Tus ojos, gritan. Entonces, mira; una iglesia que ha perdido su herencia espiritual, y por el otro lado, sentidos que nos agarran por todas partes. ¿Qué posibilidad tiene el reino del espíritu, para afectarnos, con tana distracción? Nuestros sentidos, son muy poderosos.

El primer recurso que tú necesitas para poder entrar a la dimensión del espíritu, es el siguiente: tienes que perderle el miedo al error. Yo quiero que tú me hables, pero si el diablo me habla antes de ti, ¿Qué hago? Mira; lo primero que debemos perder, es el miedo al error. ¡Yo quiero que haya palabra profética en mi iglesia, -dice el pastor-, pero me da miedo que venga alguien y diga cualquier cosa!

¿Sabes qué, hermano? ¡No funciona así!  El temor no es compatible con la fe. La primera cosa: ¿Tú quieres desandar el camino andado? Muy bien; ¡Somos una iglesia muy terrenal! Eso es muy triste. Se ha perdido la herencia espiritual. Eso es tremendo. ¿Y entonces, qué hacemos ahora?

Veamos, primer paso: perdamos el temor al error. ¡Pero es que podemos equivocarnos! Sí, pero podemos no equivocarnos, también. Y ahora te voy a decir por qué esto no es compatible con la fe. Busca Mateo capítulo 7. Creo que hoy el Señor te va a iluminar algo en tu entendimiento que hasta hoy, estaba a oscuras.

(Mateo 7: 10) = ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?

(11) Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

Hermano…Dios quiere que le pidas. ¿Seguro? ¿No se fastidia si le pido? Si se fastidiara no le hubiera hecho decir a Jesús esto que dice aquí. ¡Pídele! ¿Y qué le puedo pedir? ¡Pídele cosas sobrenaturales! Hay gente que gasta sus oraciones en cosas tontas. Que el trabajo, que el dinero, que la salud. Yo no censuro eso, son necesidades reales, pero…`pregunto: ¿Cuánto hace que tú le has dicho al Señor algo así como: ¡Señor! ¡Dame una visita celestial!

¡Señor, yo quiero visitas angelicales, quiero moverme en el plano del espíritu! Ahora piensa: ¿Qué padre podría darle una piedra a un hijo si este le está pidiendo pan? ¿Tú crees que si tú le pides a tu Padre celestial que te dé una visión, Él te va a mandar a Satanás para que te la responda? Escucha algo que a lo mejor hace mucho que no escuchas: Sin fe, es im-po-si-ble agradar a Dios.

¡Es que: vaya a saber si Él quiere darnos eso! Quita el temor. Si se ponen de acuerdo unos cuantos, confiando y creyendo, Él va a responder. Ese es el primer paso, quita el temor. Busca conmigo la Primera carta a los Corintios, capítulo 2.

(1 Corintios 2: 6) = Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.

(7) Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, (8) la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.

(9) Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

(10) Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios.

(11) Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

(12) Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,

¿Sabes cuál es el mejor regalo que puedas tener durante tu vida? Poder escuchar la voz de Dios. Nada se compara con eso. Y cuidado; no estoy hablando de una emoción en el corazón, tampoco hablo de una impresión, algo así como: yo siento que eso…No. Todos tenemos eso. Mucho menos me refiero a una palabra profética que salga al cantar, eso es el jardín de infantes, es la guardería. Yo estoy hablando de mensajeros celestiales; hablo de palabra audible de parte del Espíritu de Dios. ¿Y cómo es que opera eso, hermano? Vete al libro del profeta Joel.

(Joel 2: 28) = Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.

Escucha lo que te digo, hoy: el Espíritu Santo va a abrir este verso como nunca antes. Hay una serie de asuntos que hemos visto y leído muchísimas veces en este libro, pero puedo asegurarte que nunca jamás va a tornarse tan cierto, tan genuino, tan real y verdadero como en el tiempo que llega. Deja marcado este texto y ven conmigo a Génesis 15. Aquí Dios le había prometido algo a Abraham, ¿Recuerdas? Le había prometido un hijo. Él tenía más de setenta años cuando le promete esto.

(Génesis 15: 5) = Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.

¿Te das cuenta lo que Dios está haciendo con Abraham, aquí? Lo está suspendiendo en los aires, lo está introduciendo en el mundo del espíritu. ¡Cuentas las estrellas, Abraham! ¡Si tú lo ordenas, yo lo hago, Dios mío, pero no creo que pueda! Así será tu descendencia, Abraham. Le está hablando de algo que va a ser espíritu y verdad, en base a lo que es verdad.

Escucha esto: lo primero que Dios activa en alguien a quien Dios va a levantar, es el área de los sueños. ¿Sabes por qué? Porque nuestros sueños, y no estoy hablando de esos que vives cuando duermes, sino de los que tienes cuando estás bien despierto, son la extensión de nuestra fe. ¿Verdad que ahora entiendes mejor a Joel? Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.

Esencialmente, dice que nuestros ancianos soñarán sueños. Noten que estos sueños son un fruto del derramamiento del Espíritu Santo sobre toda carne en los postreros días. Ahora bien; ¿Cuántos de ustedes pueden creer que ya estamos en los postreros días? Y Él dice: yo, en los postreros días, derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y dice algo muy claro: vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros ancianos, soñarán sueños.

Tener sueños respecto a cosas que necesitas para verdaderamente servir más y mejor al Señor, no es un sinónimo de inmadurez o irresponsabilidad, los sueños son la verdadera plataforma sobre la que luego se deslizará la fe auténtica. Los sueños no son para los tontos, son para los que tienen visión. Por eso, si tú te guardas tus sueños en tu corazón, te vas a ir a la tumba y no vas a ver ninguno realizado.

Lo que no te contaron todavía, es que los sueños que tienes, no son predicciones del futuro, sino imágenes del pasado. Porque eso, ¡Ya estaba en el corazón de Dios! Antes de la fundación del mundo, estaba. Porque los sueños no es soñar lo que va a pasar, es ver lo que Dios ya hizo.

Un ejemplo claro es el asunto de la sanidad física. Me pregunto quién o quiénes de ustedes no habrán sido testigos, al menos una vez en  sus vidas, de una tremenda y milagrosa sanidad de una enfermedad aparentemente sin remedio. Eso es posible, eso es real, yo lo he visto.

Sin embargo, si la sanidad física es algo tan probable y legítimo de esperar dentro del ambiente cristiano sincero, pregunto: ¿Por qué hay gente que no se sana? Quiero que entiendas algo; la sanidad no es un asunto que nace en la mente, pero la mente afecta. ¿Sobre qué derechos nosotros le podemos reclamar sanidad al Señor? Por la sangre de Jesucristo. ¿La muerte de Jesús nos da derecho de reclamar sanidad?

Ahora; ¿Cuándo ocurrió la muerte de Jesús, o va a ocurrir? ¡No! ¡Ya ocurrió! Entones, nosotros vamos a la cruz y tomamos la obra de la cruz para aplicarla sobre nuestra vida. Ahora; ¿Es lógico decir que por Él tú eres sano? ¡No, no es lógico! ¿Qué necesitas para hacer eso? ¡Creer! ¡Fe!

Supongamos que una persona tiene un problema en los huesos. Osteoporosis, reumatismo, lo que sea. Lo que hacemos es llevar la esfera de la fe, a la mente. ¡Es que yo sé que Cristo murió por mis enfermedades! No me interesa que lo sepas, ¡Lo que necesito es que lo creas!

A ver; empieza a imaginarte: ¿Cuándo serías sano? Vete sano de tus huesos. Fíjate cómo tus huesos empiezan a rellenarse de calcio. ¿Qué estás haciendo? Estás entrando al terreno del espíritu. Estás soñando con tu sanidad y declarando que tu sueño es real. Y no es el poder de tu mente, porque tu mente sólo es una plancha, ¿Entiendes? Son tus sueños, que son la extensión de tu fe. No es un asunto mental.

Yo no sé cuántos de ustedes, que están allí del otro lado compartiendo esto, necesitan verdaderamente de alguna clase de milagro de parte de Dios. No lo sé, pero lo que sí sé es que, si no son capaces de soñar como realizado ese milagro, jamás lo van a ver manifestado. Pero si son capaces de soñarlo, seguramente ese milagro los sorprenderá en cualquier momento de cualquier día de los próximos.

¿Pero entonces no tengo que orar? ¡Claro que tienes que orar! ¿Cómo supones que Dios sepa lo que quieres, si no se lo pides? ¡Óralo! Pero, al mismo tiempo, también atrévete a soñarlo como hecho. La palabra dice que los ancianos soñarán sueños. O sea que esos sueños, no son consuelo de tontos, son movidos por el Espíritu Santo, para expresar nuestra fe.

A ver; casi que te estoy viendo ese rostro de cierta incredulidad que no puedes evitar. Supones –con mucha lógica griega-, que esto no puede ser suficiente. Vamos a verlo desde otra óptica. Ven conmigo al Salmo 139. Es un salmo que te habla de la omnisciencia y omnipresencia de Dios.

(Salmo 139: 17) = ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!

(18) Si los enumero, se multiplican más que la arena; Despierto, y aún estoy contigo.

Hermano: los deseos y los sueños de Dios son sueños de paz, de bendición; no hay nada malo en el corazón de Dios, para ti. Él no te ha planificado ninguna enfermedad para enseñarte lo que es bueno; Él tiene pensamientos de paz, de bendición, de prosperidad y de grandeza. Él quiere verte dar fruto en todo.

Quiero que veas algo: si es cierto que eso está en el corazón de Dios, la pregunta, es: ¿Por qué no te llega? ¿Hablamos con la verdad? ¡Porque ni tú te lo crees! No me vengas a decir que el diablo te roba todo, porque el diablo está vencido. Él juega tenis con una raqueta agujereada. ¿Pero por qué mi marido no cambia? ¿Tú crees que tu marido pueda cambiar? ¡Qué sé yo, es tan agresivo! Listo; no lo crees, no sucede.

Es que soñar con eso ya no sería un sueño, sería una utopía. Basta; Dios le dio sueños a José, le dio sueños a David antes de ver el templo construido, que no lo vio; él lo vio por dentro de él. Lo que más tardó el Señor de cambiar a los esclavos que salieron de Egipto, fue su capacidad de soñar. Ellos habían perdido su capacidad de soñar porque estuvieron siendo esclavos por cuatrocientos treinta años.

La gente de Reino se maneja soñando con lo que desea ver cumplido y pidiéndole al Señor que se lo baje al mundo natural ya mismo. La iglesia, desde hace mucho tiempo, ha descendido a lo terrenal y, desde allí, pretende gobernar un mundo que lleva kilómetros de ventaja en todo. No podemos adorar o servir al Señor a partir de nuestros cinco sentidos.

Porque, te digo más, estos cinco sentidos, en realidad, no valen demasiado en el ámbito del espíritu. Los sentidos más poderosos, no están precisamente en la esfera de tu cuerpo. La Biblia nos muestra que la gente fue usada por Dios para ver cosas asombrosas. Quiero volver otra vez a Apocalipsis 4.

¿Sabes cuánto odia el diablo esta palabra? Él no se hace mucho problema porque tú vengas a escuchar que Dios te ama. De hecho, tú ya sabes que Dios te ama. Y tampoco el diablo se hace mucho drama por causa de que nosotros vayamos a escuchar todas esas cosas que hemos escuchado siempre. No deben mentir, hermanos. Tampoco adulterar, ni fornicar, ni tener empleados en negro. Ese no es ningún problema para el diablo.

Pero, cuando tú le empiezas a hablar a los espíritus de las personas; cuando tú vas a desencadenar sobre ellos algo que puede cambiar su historia, mira; ¡Hasta la luz se va! Quiero que percibas con tus sentidos espirituales lo que te estoy diciendo.

(Apocalipsis 4: 1) =  Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo;

Paréntesis. ¿Cuántos de ustedes que me están escuchando, quisieran que allí donde ustedes viven, Dios haga cosas tremendas? Bien; entonces te cuento que decir Avivamiento, es lo mismo que decir: Puerta abierta en el cielo, donde viene Dios y te dice: ¡Sube! Entonces, no se me ocurre algo más coherente y lógico que advertirles que ustedes, todos ustedes, tienen que aprender a abrir esa puerta. Porque a esa puerta, no la abre Dios, la abres tú.

Puedes cantar con las mejores voces de este planeta, los mejores músicos, y ni la cortina del cielo se va a abrir. El objetivo de un adorador, es que la puerta del cielo se abra. Que la ventana aparezca, que las gradas desciendan. En otras palabras: que el Reino de Dios, se conecte con el reino en el que nos movemos. Si puedes lograr eso, ya eres un adorador. Si no logras eso, sólo eres un cantante. Eres músico, pero no eres adorador. ¿Lo estás entendiendo? Mira; acompáñame por un momento, un poco más adelante en este libro de Apocalipsis. Vamos al capítulo 19.

(Apocalipsis 19: 11) = Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.

Juan dice: Entonces vi el cielo abierto. Dice vi, del verbo ver. Yo veo, tú ves, Juan vio. No se lo contaron, no lo soñó; ¡Lo vio! Yo creo en mi corazón, que la puerta que se abrió frente a Juan, aquí, jamás volvió a cerrarse. Y te doy un ejemplo que probablemente te sacuda.

Dicen que hay un lugar en los Estados Unidos, concretamente en Carolina del Norte, llamado Moravian Falls, que es el lugar exacto en donde un autor llamado Rick Joyner, tuvo la visión que lo llevó a escribir su libro “La Búsqueda Final”, que si no lo has leído, te recomiendo aquí y ahora.

Aseguran los que han estado allí, que Moravian Falls es un lugar en el que tú entras, y puedes tener la visión de un topo espiritual, pero igualmente empiezas a ver ángeles. Todos los profetas de Dios, al menos los que sí saben de qué se trata, realmente, la cualidad de ese ministerio, han acudido o acuden hoy mismo a ese lugar, simplemente a entrenarse.

Y fíjate que ese lugar es un pequeño pueblito, al cual algunos reconocidos profetas aseguran que no pueden acudir, o no se deciden o se atreven a hacerlo, porque aseguran que es demasiada la saturación profética la que existe allí. Se dice que un joven profeta fue allí por primera vez y cayó en trance por espacio de tres días. Entonces, la pregunta es: ¿Qué pasó en Moravian Falls? Moravian Falls, debe su nombre, a los hermanos moravos.

En ese lugar, la iglesia oró por espacio de cien años. A tal punto oró, que quedaron los cielos tan abiertos, que no interesa que el que llega sea un castrado espiritual, igualmente se le abre todo y puede ver lo que jamás habría soñado ver. ¿Por qué supones que pasa eso? Simple: ¡Porque es un pueblo con los cielos abiertos! Porque existieron hermanos, los moravos, que por cien años oraron en ese lugar. Me pregunto ¿Cuántos de ustedes quisieran ir hoy mismo a Moravian Falls?

Estoy seguro que la mayor parte de ustedes, los que me están escuchando, todavía acostumbrados a las rutinas de los templos babilónicos, habrán levantado su mano en señal de asentimiento a la pregunta. A los que lo hicieron, créanme que los entiendo. En otra época, y no hace tanto tiempo de eso, yo hubiera hecho lo mismo. Hoy tengo la obligación de preguntarles, casi con severidad magisterial, ¿Por qué no crean o levantan un Moravian Falls en ese lugar en el que viven?

Díganme la verdad: ¿Qué es lo que impide que cualquiera de nosotros pueda hacer eso mismo donde está viviendo ahora? Hace muchos años, viajé muchos kilómetros, y me mojé hasta los huesos porque era un día de tremenda lluvia, arriesgué a una pulmonía a mi esposa y a mi hijo menor, que en ese tiempo era muy pequeño, simplemente por ir a un estadio de fútbol a ver si recibía algo de la unción que, -aseguraban- traía ese visitante ilustre.

¿Y sabes qué? Me vine como fui, sólo empapado de agua y con un resfrío en ciernes. Porque a la tremenda unción de esa tremenda figura, no la vi ni en panfletos de promoción. Una unción que, sin embargo, y porque Dios es fiel, es paciente, es misericordioso y, esencialmente, porque conoce a fondo nuestros corazones, tuvo la gracia de hacerme llegar algunos meses después, en un lugar común, sin pompa, sin brillos y sin figuras, sólo por la oración de otro hombre de Dios como yo. Los cielos no se abren por las estrellas del evangelio, se abren por los corazones nobles y llenos de integridad.

Lo que trato de mostrarte, es que es imposible entrar a la dimensión del espíritu, sin oración. No importa dónde vayas y qué ungido profeta ponga sus manos sobre ti. En el mejor de los casos, eso te podrá durar algunos días. Pero si quieres ese ingreso de modo fluido, deberás esperar que se abran los cielos. Y los cielos, por mal que les pese a muchos famosos con poco tiempo en sus agendas, sólo se abren con oración sincera, genuina y desprovista de espectacularidades.

Y entiende esto: en la medida que los cielos se abran y la gloria de Dios comience a descender, y todos los presentes comiencen a recibir todo aquello por lo cual están clamando, al mismo tiempo, todos los que allí se encuentren, asimismo serán levantados. Si vamos a implantar de una vez por todas el Reino usurpado, será con una gran cantidad de personas recibiendo lo que deben recibir de manera directa desde esos cielos abiertos.

Que puedan ver el Reino de Dios en la dimensión del Espíritu, que puedan ver sus problemas resueltos, y no porque venta alguien y le ore, no porque vaya a venir un profeta y le profetice, sino porque Dios mismo los estará ministrando a través de los cielos abiertos. Cuando los cielos se abren, los milagros acontecen, la gente es sanada, los muertos son levantados.

Cuando los cielos se abren, la palabra de sabiduría abunda, todos tienen algo nuevo porque Dios les está hablando. Cuando los cielos se abren, la alabanza no puede detenerse, la adoración es sobrenatural. Cuando los cielos se abren, no tienes que hacer campañas de evangelismo, porque la gente vendrá a ti, y vendrá, y vendrá, y vendrá. ¿Por qué? Porque todos quieren ver a Dios, y ellos saben que tú lo tienes.

Entonces, ¿Cuál es tu parte? Abrir los cielos. La tarea que tenemos, es abrir los cielos de cada una de las ciudades, pueblos o aldeas en las que hoy estemos viviendo. Va a ser difícil, claro, pero si lo pudieron hacer los moravos, con la poca luz que tuvieron, ¿Cuánto más nosotros, que hemos entendido los diseños de Dios podremos hacerlo?

Es tiempo de plantar las rodillas y empezar a orar. ¿Por cuánto tiempo? ¡Por todo el que sea necesario para que los cielos se abran! Porque cuando los cielos se abran, llegarán en cada país, en cada nación, en cada cultura, los rudimentos divinos que permitirán ganar esa batalla e implantar el Reino de los Cielos en lugares donde reinaba Satanás. Porque Dios dice que no es con espada ni con ejército, sino que es con su Santo Espíritu. ¡Y yo lo creo! ¿Y tú?

Y en ese proceso, vas a poder ver a la gente por la cual has estado orando, venir corriendo y caer de rodillas ante nuestro Señor. La gente va a venir buscando sanidad, y va a salir sano, salvo, santo y lleno del Espíritu. Cielos abiertos. Hay centenares de ministerios que hoy se autodenominan con este título: Cielos Abiertos. Está muy bueno que así sea, pero… ¿Tienen sus cielos personales abiertos o sólo es marketing? Todos los avivamientos de la historia, fueron precedidos de adoración y oración.

(Apocalipsis 4: 6) = Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás.

Esto parece un enigma, ¿Verdad? Ese mar de cristal, existe. Hay gente confiable que asegura haber sido llevado por Dios a ese mar de cristal y haberse mojado en él. Sin embargo, ese mar de cristal, es un mar de revelación. Tú te introduces en él, y puedes ver todas las cosas.

Vamos a ver: ¿Dónde tiraban los pecados en el Antiguo Testamento? A lo profundo del mar. ¿Sabías tú que el fondo del mar es el lugar más oscuro de la tierra? Pasados los veinte o veinticinco metros de profundidad, oscuridad. Y mientras más vas descendiendo, mayor oscuridad. Hasta llegar a un lugar en el que la oscuridad, es absoluta. ¡Lo contrario del mar de cristal! Ahí no hay oscuridad.

El mar terrenal, esconde; el mar celestial, revela. Ahora; junto al mar, cerca del trono, hay cuatro seres vivientes. Y la descripción que les da Juan es asombrosamente exacta. Dice, y quiero que tomes nota: llenos de ojos, delante y detrás. Si tú vas a Ezequiel 10, vas a entender que esos ojos, son los espíritus de Dios.

Los querubines, son los seres más elevados en el Reino espiritual. Porque ellos son los que están más pegados a Dios. Ellos tienen ojos por todas partes. En Ezequiel 10, y tendría que leer ahora todo el capítulo, pero no puedo hacerlo por razones de tiempo, luego léelo tú, dice que cuando Dios se movía, estos seres con ojos, lo seguían, lo seguían y lo seguían.

En Ezequiel dice, que la gloria de Dios era la que se movía. Entonces, estos querubines lo que perseguían, era la gloria de Dios. La gente que ve, que tiene visitas angelicales, que ve visiones, es gente que está detrás de la gloria de Dios. Hay gente que quisiera tener una visita angelical, para entender algo, pero Dios no te responde esos caprichos.

Él te va a mandar a un ángel, para que te revele a Jesucristo. Él te va a dar una visión, para revelar parte de Jesucristo. Todo lo que viene del reino del espíritu, está dirigido a que Jesucristo sea exaltado. Así como la iglesia se hizo tan terrenal por mirar, por natural, necesitamos despertar en ellos un hambre por la gloria de Dios. La gloria de Dios debe ser la que dirija nuestra vista.

Porque esa es la gran diferencia de todas las diferencias. ¿Qué vieron los que creyeron? ¡La gloria! ¿Y los que no creyeron? ¡No vieron nada! Eso distingue a los que conocen a Jesús, y a la gente que no conoce a Jesús. Y eso, además, es lo que ha determinado que existan tantos errores en la teología que se enseña. Depende el profesor y su relación con el mundo espiritual, será lo que pretenda enseñarte como verdad.

Un día, Jesús preguntó: ¿Quién soy yo? ¿Quién dice la gente que soy yo? Bueno, unos dicen que eres Elías, otros, Juan el Bautista que recuperó la cabeza. Ajá, ¿Y para ustedes, quién soy yo? Dudaron, porque hasta ese día, Jesús no había dicho en ninguna parte, Yo Soy. El Hijo de Dios, o yo soy el mesías, no. Si alguien lo decía, Jesús decía así es, o así sea, pero Él nunca lo había dicho.

Entonces Pedro, es tomado por el Espíritu Santo y dice: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Y Jesús dice: bienaventurado eres tú, porque esto no te fue revelado por carne ni sangre, sino por mi Padre. Nota que, de los doce discípulos, uno recibe la revelación sobrenatural estando presente Jesús. ¡Uno solo recibe la revelación! La revelación, que para nosotros, hoy, aunque nos impacte, no nos resulta algo desconocido, para ellos era todo un misterio. ¿Quién era ese hombre, que hasta el mar se le sujeta?

¿Será Elías? Decían algunos. ¿Y por qué creían que podía ser Elías? Porque Elías no murió, sino que fue tomado por el Señor. Y estaba profetizado que regresaría. Por eso algunos creían que Él era Elías. Pero, es el Espíritu Santo el que desciende sobre Pedro, sin que sea Pentecostés, y le trae la respuesta.

(1 Samuel 14: 24) =  Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día; porque Saúl había juramentado al pueblo, diciendo: Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, antes que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no había probado pan.

¿Quién va a una guerra en ayuno? Fíjate; Saúl es una tipología exacta de tanto liderazgo ciego que todavía anda por allí queriendo hacerse dueño de la iglesia del Señor. Él había oído que el ayuno era bueno y lo impuso allí, totalmente fuera de contexto. ¿Quién podrá ir a una guerra con el estómago vacío? Y eso no significa estar en contra del ayuno, significa establecerlo en el momento adecuado y guiado por el Espíritu.

(25) Y todo el pueblo llegó a un bosque, donde había miel en la superficie del campo.

(26Entró, pues, el pueblo en el bosque, y he aquí que la miel corría; pero no hubo quien hiciera llegar su mano a su boca, porque el pueblo temía el juramento.

Hermano: ¿Tú conoces alguna clase de abejas que hagan sus panales para la miel a ras de tierra? ¿No, verdad? Entonces coincidirás conmigo que a esto lo puso Dios para que ellos pudieran comer algo antes de entrar en combate. ¡Se parece tanto a esos líderes actuales que, por simple ocurrencia personal, no comen ni permiten comer de esa miel divina a todos los que andan con el hambre afilado en medio de la guerra!

(Verso 28) = Entonces habló uno del pueblo, diciendo: Tu padre ha hecho jurar solemnemente al pueblo, diciendo: Maldito sea el hombre que tome hoy alimento. Y el pueblo desfallecía.

(29) Respondió Jonatán: Mi padre ha turbado el país. Ved ahora cómo han sido aclarados mis ojos, por haber gustado un poco de esta miel.

(30) ¿Cuánto más si el pueblo hubiera comido libremente hoy del botín tomado de sus enemigos? ¿No se habría hecho ahora mayor estrago entre los filisteos?

(31) E hirieron aquel día a los filisteos desde Micmas hasta Ajalón; pero el pueblo estaba muy cansado.

(32) Y se lanzó el pueblo sobre el botín, y tomaron ovejas y vacas y becerros, y los degollaron en el suelo; y el pueblo los comió con sangre.

Noten: Dios les puso miel, y ellos matan animales y se los comen con sangre. ¡Y había maldición por hacer eso! Ustedes lo saben. ¿Pero dónde nació todo? De la ceguera del rey Saúl. Hermanos que han sido capturados por sectas, por el esoterismo, por el cientifismo, por el humanismo, por la psicología secular, por las filosofías griegas, y todo porque en sus iglesias no se les dio pan ni se les dio miel.

Por causa de aquella ceguera de Saúl, que hoy está representada por el espíritu religioso, los hermanos se ven en la necesidad de matar animales, o sea: comerse la basura, la basura que el mundo te da y que la iglesia, lamentablemente, en muchas ocasiones copia al detalle. Si a un joven nadie le muestra un demonio tal cual es, lo está dejando a su merced. Y la miel, como dice Jonatán más abajo, está puesta para que nuestros ojos se aclaren. Y tengo dos buenas noticias para ti: Dios quiere dártelo, sólo necesitas creerlo.

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En Medio de la Milicia

Algunos de los correos que recibo, me hablan de una cierta dependencia a estos trabajos, por causa, me explican, de la carencia de alimento genuino en donde esas personas se congregan. Es decir que, no se sienten en alianza plena con nuestro ministerio porque así se los haya revelado el Espíritu Santo, sino por la simple ausencia de otra cosa que sirva para alimentarlos y propender a su maduración.

Soy consciente, porque me tocó vivirlo antes, que cuando leen o escuchan uno de nuestros trabajos, hay algunas cosas muy interiores que se mueven en cada uno de ustedes, que determinan que al concluir y tener que volver a lo cotidiano, las diferencias que notan sean tremendas. Yo también pasé por eso. Entonces, la pregunta que queda flotando y yo quiero hacer en este tiempo, es: ¿Dónde está la restauración?

Invertimos buenos dineros en elementos técnicos que nos permitan acceder a todo lo que anda en la Web como cristiano, sin saber si al hacerlo, realmente estaremos transitando una senda que va camino a una restauración genuina. ¿Seremos restaurados? ¿Será que de verdad se levanten apóstoles y profetas genuinos en Latinoamérica? ¿Será que entre nosotros exista quien tenga suficiente hambre como para pagar el precio, y conseguir la verdadera palabra de Dios para este tiempo?

El pueblo está sediento. Amós dice que en los últimos días, viene tremendo hambre. Pero no es hambre de comida, es hambre de una palabra que traiga solución práctica para la problemática cotidiana. Hoy he preparado un trabajo que, casi en homenaje a un siervo de Dios de aquellos que en los años noventa sacudió nuestras vidas y las sacó para siempre de la mediocridad rutinaria de una religiosidad hueca y vacía, podría llamar algo así como: Preparación para la Venida del Rey.

(Lucas 1: 5) = Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, (El nombre Zacarías, significa “Dios recuerda”. Dios recuerda) de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. (El nombre Elisabet significa: “Consagrada a Dios”. Consagrada a Dios.

(6) Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.

(7) Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada. (Aquí estamos viendo una hermosa tipología de Dios, el novio, y de Elisabet, la novia o iglesia de Dios. Sólo que esta iglesia, no tenía fruto.)

(8) Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase, (9) conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor. 

(10) Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.

(11) Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. 

(12) Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor. 

(13) Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. 

(14) Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento;
1:15 porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. 

(16) Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. 

(17) E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.  

Aquí vemos que Dios, en los últimos días, en la orden del incienso, cuando está la restauración de la alabanza, va a dar a luz un movimiento profético, que ha de preparar los corazones del pueblo, para recibir al Rey. Yo estoy hablando de un corazón dispuesto para recibir a un Rey, pero no un rey que viene a buscar la iglesia, sino a un Rey que viene a ser Señor de la iglesia.

Todo movimiento profético nace en el altar de adoración. Vemos que el movimiento profético viene para retronar el corazón de los padres a los hijos, y de los hijos a los padres, Viene a buscar la motivación correcta de cada cobertura. Con su pueblo, para que se unan según las coyunturas, y cada miembro aporta la parte que le corresponde, para llegar a la medida del varón perfecto, y no ser llevado por doquiera por cualquier viento de doctrina.

Dice que es un movimiento profético, Muchos debaten teológicamente, debaten escatológicamente; ¿Será Elías que viene? ¿Será Moisés que viene? ¿Quién será el que viene? Ahí dice claramente que no es Elías el que viene, sino uno tras el espíritu de Elías. Viene con el poder que tenía Elías. No viene con las ropas de Elías, no viene en la carne de Elías, viene tras el mismo espíritu, con la misma función, con la misma unción, con el mismo poder, con el mismo propósito. Elías fue levantado para ser el Rey y así volver al pueblo para unir el corazón de los padres con los hijos y de los hijos con los padres.

Malaquías, capítulo 4 versos 5 y 6 dice que el movimiento profético o Elías ha de venir antes del día temible del Señor, para hacer regresar los corazones de los padres a los hijos y de los hijos a los padres, no sea que la tierra sea herida como una maldición. Muchos debaten, debaten y debaten, pero no llegan a entender que todo lo que Dios hace de forma singular en el Antiguo Testamento, se convierte en algo plural en el Nuevo Testamento.

Él comienza con una semilla y termina con un fruto. Él tenía un altar, ahora son muchos altares. Él tenía un templo, ahora es un cuerpo con muchos miembros. Era una vez al año, ahora es a cualquier hora y en cualquier parte que tú levantes las manos. Estamos viviendo en un tiempo de multitud plural en el cuerpo de Cristo.

(Mateo 11: 12) =  Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, (Dice ahora) el reino de los cielos (Nota que dice el Reino de los Cielos, no el Reino en los cielos) sufre violencia, (La violencia existe en la tierra, no en el cielo. ¿Cuántos saben que ese reino del que se habla aquí, está parado aquí al lado tuyo, y no en los aires?) y los violentos lo arrebatan.

(13) Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

(14) Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.

(15) El que tiene oídos para oír, oiga.

Aquí vemos a Cristo aplicando, espiritualmente hablando, que Juan el Bautista era el Elías que había de venir. Vamos a Mateo capítulo 17. Estoy solo confirmando que lo que viene es un movimiento profético, y que la señal para el movimiento profético, es la señal para la venida del Rey.

(Mateo 17: 11) = Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, (¿En qué quedamos? ¿Viene o ya vino? Acaba de decir que vino en el cuerpo de Juan, pero ahora te dice que viene) y restaurará todas las cosas.

(12) Mas os digo que Elías ya vino, (Sigue confundido. ¿Será que vino, viene o vendrá? Respuesta muy sencilla: Fue, es y siempre será. Es un espíritu profético que siempre prepara al pueblo de Dios para recibir el señorío del Espíritu Santo) y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.

Les quiero mostrar cuatro corazones que Dios restaurará en esta hora. Cuatro corazones. Al igual que hay cuatro tipo de terrenos en donde cae la semilla, hay cuatro corazones que Dios quiere restaurar en este día. Para ir a eso, quiero utilizar la tipología de David. David siendo rey, una vez, cuando Absalón hizo una contienda en su contra, él se separó de su ciudad, y luego tenía que volver a Jerusalén, una vez que Absalón había muerto. Quiero comparar la venida del rey a Jerusalén, con la venida de nuestro rey a nuestra Jerusalén, que es la iglesia. 2 Samuel 19.

(2 Samuel 19: 10) = Y Absalón, a quien habíamos ungido sobre nosotros, ha muerto en la batalla. ¿Por qué, pues, estáis callados respecto de hacer volver al rey?

(11) Y el rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: Hablad a los ancianos de Judá, y decidles: ¿Por qué seréis vosotros los postreros en hacer volver el rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerle volver a su casa? 

(12) Vosotros sois mis hermanos; mis huesos y mi carne sois. ¿Por qué, pues, seréis vosotros los postreros en hacer volver al rey? 

Noten que la gente quiere hacer volver al Rey, los que lo dificultan, son los que pertenecen al liderazgo. ¿Por qué vamos a ser los últimos en permitir que Cristo venga, con todo su señorío, con todo su poder y con una motivación pura para el evangelio de Dios? ¿Por qué? Alegóricamente, a través de la vida de David, vemos que las trompetas están preparando un pueblo.

Porque el movimiento profético nos habla de unas trompetas futuras, nos habla de las voces como de trompeta, de una iglesia profética que anuncia la pureza del corazón de Dios, y que anuncia el poder de Dios, y lo revela en excelencia, en prosperidad, en salud, en poder. Una iglesia gloriosa que no es intimidada, una iglesia que sabe caminar a nivel de dimensión sobrenatural. Una iglesia que no es movida por espectáculo, una iglesia que produce los frutos del principio del Reino de Dios.

(Verso 8) = Entonces se levantó el rey y se sentó a la puerta, (La puerta siempre es el lugar de autoridad) y fue dado aviso a todo el pueblo, diciendo: He aquí el rey está sentado a la puerta. Y vino todo el pueblo delante del rey; pero Israel había huido, cada uno a su tienda. 

¿Qué es lo que pasa? Por las motivaciones impuras en el cuerpo de Cristo, por la división y la sub-división de la iglesia, cada uno anda en su propia casa, cada uno anda buscando su propia solución, porque no hay unidad en el cuerpo de Dios. División, contienda, sectarismo, nacionalismo ideológico, todo eso es lo que se está levantando contra el poder de Dios en este tiempo.

Muchos de nosotros no entendemos el verdadero propósito de Dios. Somos insensibles al Espíritu de Dios. Podemos estar ministrando en el Espíritu durante media hora continuada, y en un momento dejar caer el Espíritu y seguir ministrando igual, en la carne, sin darnos cuenta. La destrucción siempre viene de adentro, ya lo vamos a ver. Son las manifestaciones de la carne. Absalón significa carne.

Ellos dijeron: nosotros hemos preferido a Absalón, hemos preferido la carne, hemos preferido el espectáculo, hemos preferido las estrellas en el cuerpo de Cristo, hemos preferido los letreros de neón y los grandes títulos, en suma: hemos preferido todo el folklore del evangelio. Pero, hay un poder que todavía falta de ser manifestado, un poder que es el poder eterno, que siempre ha sido igual, que es el mismo ayer, hoy, mañana y siempre, es el poder del evangelio de Dios.

Dice ahí, en ese verso, que hemos ungido a Absalón sobre nosotros. Dios no lo puso, ellos lo ungieron. Basta. No podemos seguir con este tipo de espíritu en la iglesia. Es tiempo que todos lleguemos a un nivel de madurez. Fíjate que el hombre es idólatra por naturaleza. Abandonamos la adoración a estatuas y las cambiamos por hombres probos. Pero no nos damos cuenta que con esa idolatría, causamos que los ministros se infatúen y terminen por caerse. Estrategia satánica con excelentes resultados.

Si tú haces una compulsa bien intencionada y sin direccionamiento alguno, te vas a dar cuenta que mayoritariamente, la iglesia anda corriendo detrás del espectáculo. Mientras más impactante sea desde lo visual, mucho mejor. No interesa si deja algo espiritual o no, lo importante es que cautive, atrape, traiga y consolide a la gente en sus lugares. Lo voy a repetir una vez más aunque ya lo haya hecho diez, cien, mil veces, no lo sé: No te pierdas lo divino buscando lo espectacular. A veces, Dios no está en el fuego; a veces Dios no está en el terremoto. Cuatro tipo de terrenos.

(2 Samuel 18: 19) = Entonces Ahimaas (Y esto sucede después que Absalón muere) hijo de Sadoc dijo: ¿Correré ahora, y daré al rey las nuevas de que Jehová ha defendido su causa de la mano de sus enemigos? (Noten que Dios está haciendo, es derrotando al espíritu de Absalón. Dos conclusiones. Absalón, va hacia abajo. Babilonia, va a caer)

(20) Respondió Joab: Hoy no llevarás las nuevas; las llevarás otro día; no darás hoy la nueva, porque el hijo del rey ha muerto. (Aquí vemos a un individuo que quiere correr a dar las buenas nuevas, quiere correr con el evangelio, quiere correr a predicar la palabra de Dios, él quiere correr a anunciar el movimiento presente. Peo, resulta ser que hay un primer corazón que está bien errado. Noten el corazón del liderazgo de aquella ciudad, tal como se lee en el verso 5)

(Verso 5) = Y el rey mandó a Joab, a Abisai y a Itai, diciendo: Tratad benignamente por amor de mí al joven Absalón. Y todo el pueblo oyó cuando dio el rey orden acerca de Absalón a todos los capitanes. 

Aquí vemos favoritismo, aquí vemos a alguien pasándole la mano a la carne. No importa de dónde provenga, venga de su propia familia, venga de su propio linaje, venga de su propia iglesia, donde quiera que haya carne en estos días, hay que darle con la maza porque la carne tiene que caer en esta hora. ¡Basta de poner a gente que ni está llamada ni está ungida a hacer las cosas de Dios, sólo porque es obediente, fiel, no cuestiona nada y lo hace más o menos bien! ¡Basta!

A mí no me interesa lo que tú sepas hacer o no hacer; si no tienes el llamado o la unción de Dios para hacerlo, ¡Siéntate y déjale lugar a uno que haya sido enviado! Y aquí hay uno de los predicadores que quiere correr. ¡Yo voy a correr! Dice el verso 19. ¡Yo voy a correr y le voy a dar las noticias al rey! Joab le dice: oye, no vayas para allá. ¿Cómo vas a ir si acabamos de matar al hijo del rey? ¡No tienen nada que decir!

(Verso 21) = Y Joab dijo a un etíope: Ve tú, y di al rey lo que has visto. (Hay algo que está sumamente claro: el etíope, había visto) Y el etíope hizo reverencia ante Joab, y corrió. 

(22) Entonces Ahimaas hijo de Sadoc volvió a decir a Joab: Sea como fuere, yo correré ahora tras el etíope. (¡Eh! ¡Yo tengo veinte años en la iglesia! ¡Yo voy a correr!) Y Joab dijo: Hijo mío, ¿para qué has de correr tú, si no recibirás premio por las nuevas? 

(23) Mas él respondió: Sea como fuere, yo correré. Entonces le dijo: Corre. Corrió, pues, Ahimaas por el camino de la llanura, y pasó delante del etíope. (Es decir que corrió y se llevó por delante al que llevaba el mensaje. ¿Cuántos han visto de estos, por allí?)

(Verso 29) = Y el rey dijo: ¿El joven Absalón está bien? Y Ahimaas respondió: Vi yo un gran alboroto cuando envió Joab al siervo del rey y a mí tu siervo; mas no sé qué era. (¡No tenía nada que decir! Hay muchos que están hablando, el púlpito ha sido profanado, porque hay miles y miles de voces que hablan todos los días a pesar que no tienen nada qué decir. Por eso los corazones están gimiendo y los clamores están subiendo, diciendo: ¡Pon más material en tu página, porque no hay palabra en mi tierra!)

(30) Y el rey dijo: Pasa, y ponte allí. Y él pasó, y se quedó de pie. (Lo tomaron de la manita, le tocaron la campanita y le ordenaron: ¡Siéntate! ¿Sabes qué? Es tiempo de que se vuelva a tocar la campanita. Pero, en la iglesia restaurada, hay muchos que necesitan campanitas.)

Restaurando el primer tipo de corazón, que es el tipo de liderazgo, ese que se cree que lo sabe todo, pero curiosamente no tiene nada para decir. Es aquel que le pasa la mano a la carne porque quiere el folklore eclesiástico, todo eso que tanta gente trae a los templos, aunque luego nadie sepa muy bien a qué los trajo.  Número uno: tenemos que darle muerte a Absalón. Muerte a Absalón. Número dos: tenemos que ir a la puerta, como hizo el Rey. La puerta significa la alabanza y la adoración.

(2 Samuel 19: 11) = Y el rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: Hablad a los ancianos de Judá, y decidles: ¿Por qué seréis vosotros los postreros en hacer volver el rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerle volver a su casa? (Vemos que el pueblo quiere, el pueblo está deseoso de la verdad. Y muchos cubren esa verdad)

(Verso 14) =  Así inclinó el corazón de todos los varones de Judá, como el de un solo hombre, para que enviasen a decir al rey: Vuelve tú, y todos tus siervos. 

Aquí vemos que él y sus siervos se convierten en un solo hombre. Estamos viendo la manifestación de los cinco ministerios, para unificar el esfuerzo del cuerpo de Cristo. Para canalizar el potencial que tenemos. El énfasis de la iglesia “A”, con el énfasis de la iglesia “B”, con el énfasis de la iglesia “C”, son tres énfasis tras una sola causa. La unidad va mucho más allá de una taza de café compartida un día cada quince. ¿Cuántos saben que el salmo 133 dice que donde hay unidad, Dios bendice?

(Verso 18) =  Y cruzaron el vado para pasar a la familia del rey, y para hacer lo que a él le pareciera. Entonces Simei hijo de Gera se postró delante del rey cuando él hubo pasado el Jordán,

Aquí vemos el segundo corazón, el corazón de Simei. Esto significa: mi propia fama. Este es el corazón rebelde. Mira lo que dice aquí. Simei fue el hombre que maldijo a David el día que salió de Jerusalén por primera vez, por causa de la contienda de Absalón. Él fue el que se paró y le arrojaba piedras al rey, en clara rebeldía.

Quizás tú estás hoy allí, casi de manera casual, escuchando esto porque no tenías algo mejor para hacer, pero has sido rebelde ante Dios porque nunca quisiste aceptar el evangelio cuando te lo presentaban, tu corazón siempre ha cerrado las puertas, le arrojas piedras con tus propias palabras, maldices lo que Dios está haciendo.

A veces, lo hacemos con nuestro testimonio, a veces lo hacemos con nuestras doctrinas. Negamos el Dios Todopoderoso y Soberano, por causa de nuestras doctrinas. A veces no lo conocemos, pero tampoco lo queremos conocer. No queremos pagar el precio para llegar a esa intimidad. El corazón de Simei era un corazón rebelde.

(Verso 16) = Y Simei hijo de Gera, hijo de Benjamín, que era de Bahurim, se dio prisa y descendió con los hombres de Judá a recibir al rey David. 

Dios quiere tocar tu corazón. Hay un gran mover profético que está aquí para restaurar tu corazón. Pero tienes que darte prisa y descender, tienes que darte prisa y humillarte ante Dios. No importa si eres rebelde, no importa si nunca diste la cara, no importa cuánto ofendiste, no importa cuál fue tu error. Si es un corazón rebelde que se encuentra allí, escuchando o leyendo esto, Dios quiere restaurarlo para recibir al Rey hoy mismo, ¡Ahora!

(19) y dijo al rey: No me culpe mi señor de iniquidad, ni tengas memoria de los males que tu siervo hizo el día en que mi señor el rey salió de Jerusalén; no los guarde el rey en su corazón. 

Él dice: ¡Por favor! ¡No tomes en cuenta mis pecados! Él dice: ¡No te apures, yo lo escribí en mi palabra! En 2 Corintios dice que yo voy a amar al pecador, no tomando en cuenta sus errores, no tomando en cuenta su pecado, no tomando en cuenta su pasado. ¿Fuiste homicida? ¿Fuiste un asesino? ¿Fuiste un adúltero? ¡No interesa lo que hayas hecho1 ¡Dios dice: yo no voy a tomar en cuenta tu pasado! ¡Yo voy a perdonar todo tu pecado!

Él dice: según está el este retirado del oeste, así los arrojó yo al mar del olvido. No guarde su rey en su corazón. Porque yo, tu siervo, reconozco haber pecado. Pero tú debes reconocer que eres pecador. Adentro o afuera. Recuerda que pecado, es errar en el propósito de Dios. Hay tantos afuera como adentro.

De acuerdo, pero a esta altura tú te preguntas y me preguntarías por qué te estoy diciendo esto a ti, ¿Verdad? Quédate donde estás y sigue escuchándome; te estoy hablando de cuatro tipo de corazones. Corazones que no están en el propósito. Corazones que tiran piedras con el pensamiento. Que están en resistencia al poder de Dios. Para descender a recibir mi Señor. Número tres: tienes que humillarte y reconocer que hay uno que es más Señor que tú. Aquí vemos una tipología del que está perdido y estaba a ser restaurado. Estaba perdido, pero va a ser restaurado.

(Verso 23) = Y dijo el rey a Simei: No morirás. Y el rey se lo juró. (Vemos aquí el tercer tipo de corazón, vemos el verso 24)

(24) También Mefi-boset hijo de Saúl descendió a recibir al rey; no había lavado sus pies, ni había cortado su barba, ni tampoco había lavado sus vestidos, desde el día en que el rey salió hasta el día en que volvió en paz. 

Presta atención: el nombre Mefi-boset, significa “vergüenza destructora”. Aquí vemos una tipología de aquel que está descarriado. Dice, número uno, no había lavado sus pies. En Efesios dice: ponte el calzado de los pies con el Evangelio de la paz. No había predicado más el evangelio, se había enfriado en las cosas de Dios. No se había cortado la barba, había perdido el apetito por la Palabra de Dios, y sus ropas ya no estaban limpias. Porque se había alejado de la Gracia de Dios.

Es como aquella parábola que nos muestra que la semilla que cae entre las piedras, vienen las aves y se la llevan. Los problemas que te presenta esta sociedad, a diario, es como que de pronto te enfrían en el Señor. No sabes lo que va a suceder, no encuentras ninguna solución y, por eso, te has enfriado. Dice aquí el verso que él fue engañado por su siervo.

(Verso 26) = Y él respondió: Rey señor mío, mi siervo me engañó; pues tu siervo había dicho: Enalbárdame un asno, y montaré en él, e iré al rey; porque tu siervo es cojo. 

Nota que fuiste engañado. Quizás te fuiste detrás de una doctrina falsa. O tal vez te enrolaste en algún extremismo, no importa de qué parte venga. Hay mucha gente que anda buscando la verdadera palabra de Dios, el verdadero maná del cielo. Y entre ellos, hay muchos corazones descarriados, y Dios dice: Yo quiero restaurar tu corazón.

Nos había lavado los pies, no tenía zapatos, no había predicado la palabra desde que el Rey se fue. No se cortó la barba, perdió el apetito, y sus ropas andaban sucias. Pero, hay otro corazón en este día, que es muy importante. El cuarto tipo de corazón, va a conmoverte de una manera tremenda.

(Verso 31) = También Barzilai (Barzilai significa “Fuerte” o “Hecho de hierro”) galaadita descendió de Rogelim, y pasó el Jordán con el rey, para acompañarle al otro lado del Jordán. 

(32) Era Barzilai muy anciano, de ochenta años, y él había dado provisiones al rey cuando estaba en Mahanaim, porque era hombre muy rico. 

Aquí vemos una tipología de aquellos que cargaron la estafeta en el primer movimiento. Aquí vemos a aquellos que están un poco ancianos, hoy. Aquí vemos a aquellos Caleb Y Josué, que permitieron que nosotros empezáramos a entrar. Aquí vemos a aquellos que son de ochenta años, que cargaron el bastón en la primera vuelta.

El rey le dice, a esa gente: ¡Pasa conmigo, yo te voy a sustentar! ¡Pasa conmigo, vente para la ciudad! ¡Yo te voy a mantener! Eran aquellos que proveyeron toda su vida para el Evangelio. Por causa de la ignorancia, o por causa de lo que fuese. Por causa de la falta de utensilios económicos, por causa de venas suficientes para recibir la revelación del día, hicieron todo lo que pudieron para pasarnos la estafeta en el día de hoy, a una nueva generación. Y el rey te está diciendo: ¡Cruza el Jordán conmigo, no te quedes atrás! ¡Cruza el Jordán! Yo sé que te sientes indiferente, pero cruza conmigo. ¡Te voy a ayudar! Noten que interesante que está esto.

(33) Y el rey dijo a Barzilai: Pasa conmigo, y yo te sustentaré conmigo en Jerusalén. 

(34) Mas Barzilai dijo al rey: ¿Cuántos años más habré de vivir, para que yo suba con el rey a Jerusalén? 

Lo primero que dice, es: ¡Mira! ¡Yo no estoy muy fuerte, yo no puedo hacer eso que están haciendo ustedes! Quizás hoy mismo, ahora mismo, tu corazón está diciendo: Yo ya estoy cansado, no aguanto más todo esto. Pero Dios te dice: ¡No, hijo, todavía no! ¡Aún no se ha terminado la carrera! ¡Y tú no la terminas sin nosotros! ¡Tienes que venirte con nosotros, no te quedes atrás!

(35) De edad de ochenta años soy este día. ¿Podré distinguir entre lo que es agradable y lo que no lo es? (Dice: ojo, yo ya no tengo ni discernimiento, no estoy entendiendo esa palabra que ustedes tienen. Yo no puedo discernir ahora si esa alabanza es o no es de Dios. Yo ya no sé qué está pasando, yo ya no tengo discernimiento! ¿Para qué voy a cruzar contigo?) ¿Tomará gusto ahora tu siervo en lo que coma o beba? (¡No tengo apetito, no sé! ¡Esa palabra que tú predicas es demasiado profunda, no la entiendo! ¡Nunca la había visto así! ¡Esa palabra es distinta, en mis tiempos no se hablaba de esto1 ¡Sólo se hablaba del amor de Cristo! ¡Pero ahora tú me hablas de guerra, me hablas de varón de guerra, me hablas de milicia espiritual! ¡No entiendo, no sé distinguir lo que está pasando!) ¿Oiré más la voz de los cantores y de las cantoras? (¡No puedo concentrarme con esa alabanza! ¡Es muy exuberante, es muy violenta, es muy fuerte! ¡A mí todavía me gustan aquellos himnos antiguos! ¡A estos nuevos salmistas, no los entiendo!) ¿Para qué, pues, ha de ser tu siervo una carga para mi señor el rey? 

¿Te sientes una carga? ¿Te sientes que quisieras participar pero no te atreves? ¿Quisieras estar allá, al frente, compartiendo todo con los que traen lo nuevo, pero sientes que no puedes y te sabes una carga para ellos? Si inclinas tu oído, percibirás la voz del Señor que te dice: Cruza conmigo, que yo te voy a mantener. Hay otra posición para ti, olvídate de los títulos, olvídate de las luces de neón, olvídate de las estrellas, ellas sólo existen en el cielo!

¡Hijo! ¡Te necesitamos como parte indispensable del cuerpo! Necesitamos tu sabiduría, necesitamos tu experiencia, necesitamos tus años, necesitamos tu presencia. ¡Quiero que cruces el Jordán conmigo, dice el Señor! ¡Tú, que estás descarriado, no te quedes atrás! Vamos a preparar un corazón para recibir al Rey, para que Él sea Señor en nuestro corazón. Para que luego pueda venir por la iglesia. Primero tiene que ser Rey EN la iglesia, para luego venir SOBRE la iglesia y llevársela. Nadie verá al Padre si no entramos por un mismo Espíritu, sin el señorío del Espíritu. Tiene que convertirse en Señor de tu vida, en Señor de tu matrimonio, en Señor de tu ministerio.

Veo cuatro corazones, motivaciones impuras en el liderazgo de la iglesia de Dios. Veo los rebeldes que arrojan piedras con resistencia espiritual en medio de su pueblo. Veo el descarriado que ya cree que no hay solución. Entonces ya no predica, ya no habla, no evangelizas, ni siquiera te lavas los zapatos, tus vestimentas andan sucias porque te enfriaste, porque pensaste que ya no valía la pena.

Y por último tú, que me entregaste la estafeta, ¡No te quedes atrás! Te vamos a ayudar a discernir. Vamos a impactarte con la milicia, también. Tú, que nos entregaste todo lo que fue fundamento para nosotros, hoy, te vamos a sostener. Dios está diciendo: ¡Escuchad mis trompetas! ¡Y preparad un corazón conforme a la venida del Rey! Que el corazón del pueblo, vuelva a unirse con el corazón del Padre. Que palpite uno con él.

Que veamos la causa. Que veamos las viudas, las madres solteras. Que veamos la causa de la humanidad. Que paguemos el precio por buscar la solución para la problemática. Que produzcamos un evangelio que tenga sentido. Que sea relevante con la necesidad nacional. Una iglesia que pueda identificarse en todas aquellas áreas en que se necesite que esté identificada. Sin medias tintas ni medias aguas. Fría o caliente, jamás tibia.

Caminemos con el Rey. ¿Y por qué me ha de dar el Rey, tan grande recompensa? Hay una iglesia que cojea ostensiblemente. Lleva treinta y ocho años atravesando el desierto. Dos años para llegar a restauración y cuarenta vagando en medio del desierto. Desde que nació la iglesia hasta el día de hoy, van cuarenta jubileos, demostrando que se está acabando el tiempo del desierto, y Dios está diciendo: ¡Levántate! ¡Levántate!

Es que tengo mi cama preparada, ya tengo mi lecho listo para irme a dormir. Esto es lo que me enseñaron, esto es lo que aprendí. ¡Levántate! ¡Toma tu lecho y sígueme! ¡Levántate y resplandece en esta hora1 ¡Y prepara tu corazón para que el señorío de Cristo sea el todo en tu vida! ¡El todo en tu matrimonio! ¡El todo sobre tus hijos! ¡El todo, en todo!

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Estar Conscientes del Pecado

(Juan 17: 17) = Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

En esta ocasión tocaremos otro asunto delante del Señor; Después de escuchar, ustedes seguramente se preguntarán: después de haber vencido, ¿Se encuentra nuestra vida en la cumbre, sin más posibilidad de progreso? En este trabajo hablaré sobre lo que una persona debe hacer una vez que ha vencido.

Muchos cristianos han vencido en realidad, y Cristo es verdaderamente su victoria. Pero desconocen cómo mantener esta vida y pronto vuelven a caer. Lo más inmediato que el cristiano debe esperar y anhelar después de haber obtenido la victoria, es que Dios lo libre de pecados específicos, los pecados que lo han perturbado y asediado continuamente.

Ningún cristiano que haya entrado en la experiencia de la victoria debe seguir cargando con ningún pecado en particular. El Señor ya nos salvó y ya es nuestra vida vencedora. Podemos decir: “Señor, te alabo porque la victoria de Cristo ha venido a ser mi victoria. Te doy gracias porque la santidad de Cristo ha llegado a ser mi santidad”.

Esta es Cristo, quien vive en nuestro lugar. Si un hermano estaba atado por su impaciencia, ésta debe desaparecer. Un hermano pudo haber estado lleno de dudas, y éstas pudieron haberle causado muchas molestias. Pudo haber sido una persona muy locuaz, y puede haberse sentido desesperado por esto. Una vez que una persona ha vencido, debe decirle a Dios: “Señor, vengo a Ti para que pongas todos estos pecados bajo mis pies”.

Es necesario eliminar muchos otros problemas relacionados con el pecado. Por ejemplo, puedes haber ofendido a otras personas. Ahora debes pedirles perdón. Antes, no contabas con la fuerza para pedirles perdón, pero ahora la tienes. Antes, pudiste haber estado atado a algo, pero ahora Cristo vive en ti, y eres libre.

En consecuencia, inmediatamente después de que un hermano o hermana empieza a experimentar la victoria, él o ella debe pedirle al Señor que lo libre de su pecado específico, es decir, aquel pecado que lo ha estado asediando y enredando constantemente.

Si uno permite que este pecado permanezca, no sólo otros dirán que no ha vencido, sino que uno mismo comenzará a dudar de que su experiencia de victoria sea genuina. Antes de recibir la vida vencedora, nadie tiene fuerzas para pelear la batalla, pero una vez que recibe la vida vencedora, tiene fuerzas para luchar. Ahora tiene la fe y el poder, y puede pelear la batalla.

El asunto depende de si uno pelea para vencer o vence para pelear. Uno nunca puede pelear para vencer, pero es correcto vencer para pelear. Por lo tanto, el asunto depende de si vamos de la batalla hacia la victoria, o de la victoria hacia la batalla.

Muchas personas luchan y se esfuerzan por vencer, y el resultado es un fracaso constante. Jamás alcanzaremos la victoria por nuestro propio esfuerzo. La victoria viene de Cristo y es Dios quien nos la da. Creímos que el Señor es nuestra santidad, nuestra perfección y nuestra victoria. Así que, todo lo demás debe ser desechado. Todo lo que el Padre no ha plantado será arrancado.

No necesitamos luchar con nuestras propias fuerzas, sino con la autoridad que Dios nos dio. Es cierto que la Biblia nos manda que luchemos, pero también dice que debemos luchar con fe. La Biblia también dice que debemos obtener victoria contra el enemigo, pero dice que debemos hacerlo por medio de la fe. La Biblia dice que debemos resistir al diablo, pero dice que debemos resistirlo con el escudo de la fe.

¿Proviene nuestro carácter particular de la vida de Cristo? ¿Provienen de la vida de Cristo nuestra perspicacia, nuestra locuacidad y nuestra manera persistente de pecar? Por supuesto que no, bien lo sabemos. Estas cosas no provienen de Cristo. Dado que no provienen de Él, podemos ordenarles que se vayan.

Si tratamos primero de resistirlas, para luego vencerlas, sin duda seremos derrotados. Si primero tratamos de luchar con nuestras propias fuerzas para vencer, con seguridad fracasaremos. Pero si primero vencemos y luego luchamos, y si luchamos sobre la base de la victoria, iremos de victoria en victoria.

Por lo tanto, la cuestión importante es si uno lucha para obtener victoria o si lucha sobre la base de la victoria. Luchar sobre la base de la victoria es decir: “Señor, te doy gracias y te alabo porque Tú has vencido. Ya que Tú venciste, puedo echar todos estos pecados de mí”.

Después que el cristiano ha experimentado la vida vencedora, debe decir: “Te doy gracias, Dios. Puesto que Cristo es mi vida, estos pecados no deben permanecer en mí. Deben irse”. Todo pecado que nos asedie incesantemente puede ser eliminado de inmediato. Este es el verdadero significado de la batalla espiritual. El pecado que nos ha asediado de continuo por mucho tiempo, puede ser desarraigado de nosotros con sólo un soplo. Esto es lo que significa la victoria.

En segundo lugar, nuestra vida debe ser siempre la misma que fue el primer día que experimentamos la vida vencedora. Cada mañana al despertarnos, debemos decirle al Señor: “Dios, aún sigo siendo débil e impotente delante de Ti No he cambiado nada; sigo siendo el mismo. Pero te doy gracias porque Tú sigues siendo mi vida y mi victoria. Creo que vivirás Tu vida en mí en el transcurso de este día. Dios, te agradezco porque todo proviene de Tu gracia y porque Tu Hijo lo ha logrado todo”. Hay otras cosas a las que debemos prestar atención.

Así que, existen dos clases de tentaciones con las que nos encontramos en nuestra vida diaria. La primera, no nos da tiempo de reaccionar, pues surge de repente; la otra se presenta de manera gradual; viene en forma de sugerencias graduales.

Una tentación no nos da tiempo de calcular, mientras que la otra sí. Nosotros pensamos que es más fácil vencer la tentación gradual que la tentación repentina. Pero después de entrar en la experiencia de la vida vencedora, todavía necesitamos hacer dos oraciones cada mañana al levantarnos. Si descuidamos estas dos oraciones, sin duda volveremos a fracasar.

La primera oración es decirle al Señor: “Líbrame de las tentaciones. No dejes que vengan a mí sin que tenga la oportunidad de pensar. No me permitas pecar sin tener tiempo de reaccionar”. El Señor puede librarnos de cualquier tentación en momentos en que no tenemos tiempo de pensar. Esta es una oración muy valiosa y ha salvado a muchos.

En esta ocasión no tengo tiempo para leerles todo el capítulo cinco de Romanos. Sólo puedo mencionarlo brevemente. Romanos 5:12-19 nos enseña unas cuantas cosas. Este pasaje nos dice que nuestra unión con Cristo es igual a la unión que tenemos con Adán.

Así como pecamos por estar unidos a Adán, asimismo tenemos justicia por estar unidos a Cristo. ¿Cuánto necesitamos esforzarnos para enojarnos? No es necesario hacer ningún esfuerzo para airarnos; nos enojamos tan pronto nos provocan.

Espontáneamente nos enojamos porque estamos unidos a Adán. Pecamos sin necesidad de determinación alguna de nuestra parte, simplemente por estar unidos a Adán; no necesitamos realizar ningún esfuerzo para pecar. Pero la vida en Cristo que Dios ha prometido opera sobre el mismo principio que nuestra unión con Adán.

Debemos decirle al Señor: “Así como fui unido a Adán y pequé sin tomar la decisión de hacerlo y sin pensarlo de antemano, asimismo hoy estoy en Cristo. Puedo ser paciente sin tomar ninguna decisión y sin tener tiempo de pensarlo. No necesito luchar por ser paciente.

Señor, en muchas de las cosas que me sobrevendrán este día, no tendré la oportunidad de reflexionar. Pero te agradezco y te alabo porque mi unión contigo es tan fuerte como mi unión con Adán. Cuando la tentación venga a mí hoy, Tú podrás expresar Tu mansedumbre, Tu santidad y Tu victoria por medio de mí, aun si el incidente sucede demasiado rápido para pensar o resistir”.

Si tomamos esta posición delante del Señor, venceremos la primera clase de tentación. Todos los días al despertarnos, debemos creer que Dios puede librarnos de las tentaciones de las cuales no tengamos tiempo de pensar. Cada mañana debemos creer en la vida de Cristo, y espontáneamente viviremos Su victoria. Así como nos enojamos sin pensar, podremos también disipar nuestra ira sin pensarlo. Todo esto depende de nuestra fe. Si tenemos fe, todo lo que Dios ha logrado llegará a ser nuestra experiencia.

La segunda clase de tentación no viene repentinamente, sino en forma gradual. Persiste y nos seduce repetidamente. ¿Qué debemos hacer con esta clase de tentación? Podemos hacer dos cosas: podemos no hacerle caso o podemos pelear.

Todo depende del Señor Jesús. Yo sigo siendo el mismo que antes: sigo siendo débil y todavía sigo siendo incapaz de resistir la tentación. “Señor no puedo vencerla. No sólo soy incapaz de lograrlo, sino que ni siquiera intentaré hacer nada. Señor, no puedo ser paciente, y no trataré de serlo.

No podía hacer nada antes y no puedo hacer nada ahora. Te doy gracias y te alabo porque no puedo lograrlo. ¡Aleluya, no puedo lograrlo! ¡Aleluya, me es imposible ponerle fin a esto!”. Al mismo tiempo debemos levantar nuestra cabeza al Señor y decirle: “Señor, Tú puedes hacerlo. Tú no eres débil en mí. Tú eres fuerte en mí.

Señor te doy gracias y te alabo porque Tú eres capaz”. Hermanos y hermanas, si tomamos esta posición, las tentaciones se irán. Cuando nos esforzamos y luchamos contra las tentaciones, parece que se niegan a irse. Pero cuando declaramos que no podemos lograrlo y que Dios sí, y luego nos gloriamos en nuestras debilidades y en el poder de Dios, las tentaciones se van.

Algunos hermanos preguntan si esto significa que no volveremos a pecar después de experimentar victoria. Mi respuesta es que con el tiempo todo esto se hará real en la práctica. Pero mientras tanto, existe la posibilidad de pecar. Según la Biblia, ¿qué clase de vida debemos vivir?

La Biblia nos muestra que la vida de un cristiano es una vida de fe. “Más el justo por la fe tendrá vida y vivirá”. El justo recibe la vida por la fe; ésta es la experiencia inicial. El justo también vive por la fe; ésta es la experiencia continua.

Tenemos dos mundos delante de nosotros. Uno es el mundo físico, y el otro es el mundo espiritual. Cuando ejercitamos nuestros órganos físicos, vivimos en el mundo físico, pero cuando ejercitamos nuestra fe, vivimos en el mundo espiritual. Cuando ejercitamos nuestros ojos para mirarnos a nosotros mismos, vemos que todavía somos pecadores; seguimos siendo impuros, orgullosos y no somos mejores que ninguna otra persona.

Pero cuando ejercemos la fe para vernos en Cristo, vemos que nuestro mal carácter y nuestra contumacia han desaparecido. Todo se ha desvanecido. Existen dos mundos en la actualidad, y todos los días tenemos que escoger entre ellos. El hombre tiene una mente, una parte afectiva y una voluntad.

Tenemos libre albedrío; por tanto, podemos vivir en el mundo que escojamos. Si vivimos según los sentidos de nuestros órganos físicos, en el mundo físico, le daremos sustantividad al mundo físico; pero si vivimos por la fe en el mundo espiritual, daremos sustantividad al mundo espiritual.

En otras palabras, cuando usamos nuestros sentidos, vivimos en Adán; pero cuando ejercemos nuestra fe, inmediatamente vivimos en Cristo. Siempre estamos en medio de estas dos cosas. Cuando vivimos por nuestros sentidos, vivimos en Adán; y cuando vivimos por la fe, vivimos en Cristo. Cuando vivimos en Cristo, todo lo que está en El será nuestra experiencia.

La Biblia no enseña que el pecado puede ser erradicado. Pero una vez que el creyente empieza a experimentar la vida que vence, según el principio de la obra de Dios y según Su provisión y Sus mandamientos, tal persona no debería volver a pecar.

Es posible que expresemos a Cristo todos los días y es posible que seamos más que vencedores todos los días, pero en el instante en que vivimos en nuestros sentimientos y según ellos, caemos. Tenemos que vivir diariamente por medio de la fe. Sólo entonces, podremos darle sustantividad a todo en Cristo.

¿Qué debemos hacer cuando caemos accidentalmente? Debemos ir de inmediato a Dios y poner nuestros pecados bajo Su sangre. Después, podemos acudir al Señor y decirle: “Dios, te doy gracias y te alabo porque Tu Hijo sigue siendo mi vida y mi santidad.

El expresará Su vida vencedora desde mi interior”. Podemos ser recobrados en un segundo. No es necesario esperar cinco minutos ni una hora. Dios nos perdona y nos limpia, pero nosotros creemos que debemos tener lástima de nosotros mismos y sufrir un poco más de tiempo antes de ser completamente limpios. Esto no es otra cosa que buscarnos problemas. Vivimos guiados por nuestros sentimientos y lo único que logramos es prolongar nuestra relación con Adán por una o dos horas más.

Algunos pueden pensar: “Si un hombre vuelve a caer y necesita que la sangre lo limpie después de que ha entrado en la experiencia de la victoria, ¿no es igual que los que nunca han entrado en ella?”. Oh no, hay una gran diferencia. Antes de experimentar la victoria, la vida de uno es un total fracaso. Puede ser que venza ocasionalmente, pero cae habitual y reiteradamente.

Sin embargo, después de vencer, su vida se convierte en una vida victoriosa. Si fracasa, fracasará ocasionalmente; pero en general, vence continuamente. Hay una gran diferencia entre las dos. ¡Aleluya, la diferencia es enorme! Antes prevalecía el fracaso y la victoria sólo era eventual.

Ahora, la victoria predomina y el fracaso es ocasional. Antes de que una persona llegue a vencer, sus fracasos son continuos. Los que tienen mal carácter, se enojan continuamente. Aquellos que tienen pensamientos impuros, tienen pensamientos impuros constantemente. Los que son obstinados, los son siempre. Los que son cerrados en su manera de pensar, siempre son cerrados. Los que son celosos, lo son continuamente.

Cada vez que alguno cae, cae en las mismas cosas, y la victoria es una experiencia muy escasa. Una persona se ve atada habitualmente a su mal carácter, su orgullo, su envidia o sus mentiras. Después de experimentar la vida vencedora, sólo caerá ocasionalmente, y aun si cae, no cometerá el mismo pecado.

Antes de que una persona experimente la vida vencedora, no sabrá qué hacer cuando caiga. No sabrá cómo restaurar su comunión con Dios ni cómo recibir nuevamente la luz de Dios. Se sentirá como si estuviese en la base de una gran escalera sin saber cómo volver a subir.

Después de vencer, es posible que caiga de vez en cuando, pero en unos segundos será restaurado. Inmediatamente confesará sus pecados y será limpio. El podrá darle gracias al Señor y alabarlo de inmediato. Y Cristo vivirá Su victoria desde su interior una vez más. Esta es la gran diferencia entre vencer y no haber vencido.

Quisiera que prestaran atención a 1 Juan 5:11-12, que dice: “Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en Su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida”. ¿Habían visto esto antes? ¿Cómo se nos da la vida vencedora? Se nos da en el Hijo.

Es imposible recibir la vida vencedora por otro medio que no sea el Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida. Cuando Dios nos da a Su Hijo, no solamente nos da una receta médica, sino al doctor mismo. Dios no meramente nos da la vida; Él nos la da en Su Hijo.

Tener la vida vencedora no es simplemente un asunto de recibir la vida, sino de recibir al Hijo de Dios. Por lo tanto, cuando nuestra relación con Cristo no es correcta, surgen los problemas. Una vez que dudemos de la fidelidad de Cristo y de Sus promesas, tendremos problemas en nuestro interior.

Dios no nos da la paciencia, la mansedumbre ni la humildad independientemente de Cristo. Él nos da la paciencia, la mansedumbre y la humildad en Su Hijo. Tan pronto surge algún problema en nuestra relación con Su Hijo, perdemos la victoria. Es por esto que necesitamos tener la debida relación con Cristo todos los días.

Todos los días debemos decir: “Señor, Tú eres mi Cabeza y yo soy un miembro Tuyo. Señor, Tú sigues siendo mi vida y mi santidad”. Si ponemos la mirada en nosotros mismos, no encontraremos ninguna de estas cosas. Pero si nuestra mirada se vuelve a Cristo, lo tendremos todo. Esto es fe.

No podemos aferrarnos a la santidad, la victoria, la paciencia ni la humildad aparte de Cristo. Una vez que tenemos a Cristo, tenemos la santidad, la victoria, la paciencia y la humildad. Hay un viejo proverbio que dice: “Mientras permanezca verde la montaña, no escaseará la leña”.

Dios no nos da “la leña”, sino “la montaña”. Mientras “la montaña” esté ahí, habrá “leña”. Nosotros creemos que el Hijo de Dios vive en nosotros. La causa principal del fracaso de muchos cristianos es que viven por sentimientos y no por fe.

Cuando caemos, no significa que todo lo que hayamos experimentado hasta ese punto haya quedado anulado o se haya perdido. Sólo significa que algo ha fallado en nuestra fe. Nunca debemos pensar que una persona tiene que caer después de haber vencido. Antes de vencer tenemos que caer.

Dios quiere que caigamos, y que caigamos miserablemente. Pero después de vencer, no tenemos que caer. Aun cuando caigamos, tales fracasos deben ser sólo ocasionales. Cuando estamos en Adán y nos sentimos fríos, insensibles e impuros, significa que en realidad estamos fríos insensibles e impuros. Pero cuando estamos en Cristo, debemos decirnos a nosotros mismos que tenemos santidad y victoria. Todo lo que afirmemos tener lo obtendremos.

Finalmente, examinemos lo que significa crecer. Estamos de acuerdo en que después de vencer debemos seguir creciendo. Algunos son demasiado orgullosos; creen que después de haber vencido ya han sido santificados y no necesitan avanzar. Puede ser cierto que hayamos vencido y que hayamos sido santificados, pero debemos darnos cuenta de que ser introducidos en una experiencia es lo mismo que pasar por una puerta.

Es imposible andar por el camino sin entrar por la puerta. Sólo podemos crecer después de haber vencido. Debemos comprender que el hombre posee libre albedrío, es un ser racional y tiene sentimientos. Cuando vencemos, solamente vencemos los pecados de los cuales tenemos conocimiento; no podemos vencer los pecados que ignoramos. Es por esto, que necesitamos el crecimiento.

¿De qué pecado estás consciente? Suponte que es la ira. Si verdaderamente has vencido en Cristo, tendrás la paciencia que vence la ira y no podrá crecer más en lo que a la paciencia se refiere.

Tu paciencia es la paciencia máxima, porque es la paciencia de Cristo. Es la misma paciencia que Cristo tuvo mientras vivió en la tierra durante Sus treinta y tres años y medio. Si tu paciencia no es una paciencia falsa, sino que es la paciencia de Cristo, no es posible tener más paciencia, porque tú ya tienes la paciencia de Cristo.

Solamente podemos vencer los pecados de los cuales estamos conscientes. Sin embargo, existen pecados de los cuales no estamos conscientes, y éstos no se incluyen en nuestra experiencia de la victoria de Cristo. Por consiguiente, necesitamos leer Juan 17:17 que dice: “Santifícalos en la verdad”.

Por un lado, tenemos 1 Corintios 1:30, que dice: “Mas por El estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho de parte de Dios sabiduría: justicia y santificación y redención”. Por otro lado, tenemos Juan 17:17, que dice: “Santifícalos en la verdad”.

Cristo nos santifica, y la verdad aumenta la medida de esta santificación. ¿Hay algún hermano que conozca toda la Biblia desde el día de su salvación? No, la conocemos gradualmente. La verdad nos dice lo que es correcto y lo que no lo es.

Por ejemplo, es posible que hace dos años no tuviéramos conocimiento de que cierto asunto era pecado. Ahora vemos que lo es. Es posible que hace dos semanas no tuviéramos conocimiento de que algo era pecaminoso, pero hoy nos damos cuenta de que es pecado. Muchas de las cosas que pensábamos que eran buenas y que aprobábamos, vienen a ser pecado para nosotros.

Hay una diferencia entre el pasado y el presente, porque cuanto más conocemos la verdad, más pecado descubrimos, y cuanto más pecado descubrimos, más necesitamos que Cristo sea nuestra vida. Cuanta más capacidad tenemos, mayor es nuestra necesidad de Cristo.

Necesitamos estudiar la Palabra de Dios diariamente de una manera cuidadosa para poder ver lo que es pecaminoso. Cuanto más veamos nuestros pecados, más tendremos que decirle al Señor: “Dios, muéstrame en estos asuntos que Cristo es mi victoria y mi suministro”.

Si deseamos crecer, es indispensable que tengamos la luz de la verdad. La luz de la verdad expondrá nuestros errores y nos mostrará nuestra propia vulnerabilidad. Una vez que la luz de la verdad exponga nuestra condición, nuestra capacidad aumentará, y cuanto más aumente nuestra capacidad, más podremos asimilar.

Me agrada mucho 2 Pedro 3:18 que dice: “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”. Este es uno de los pocos pasajes de la Biblia que habla del crecimiento. Crecemos en la gracia. ¿Qué significa crecer en la gracia? Nadie crece para entrar en la gracia; todos crecemos en la gracia. No es posible decir que crecemos para entrar en la gracia; sólo podemos crecer estando ya en la gracia.

¿Qué es la gracia? La gracia consiste en que Dios haga algo por nosotros. Crecer en la gracia significa que necesitamos que Dios obre más en nuestro lugar. Supongamos que Dios ya ha hecho cinco cosas por mí. Pero todavía quedan otras tres cosas que Él debe hacer.

Dado que mi necesidad ha aumentado, necesito que Dios haga más por mí. En esto consiste la relación entre la gracia y la verdad: la verdad pone de manifiesto nuestra necesidad, mientras que la gracia suple esa necesidad. La verdad nos muestra dónde está nuestra escasez, mientras que la gracia llena este vacío.

¡Aleluya! Dios no sólo tiene la verdad, sino también la gracia. En el Antiguo Testamento, los hombres fracasaban repetidas veces porque sólo tenían la verdad; ellos no tenían la gracia. Tenían la ley, pero no tenían la fuerza para guardarla.

Damos gracias y alabanzas al Señor, “pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la realidad vinieron por medio de Jesucristo” (Jn 1:17). Damos gracias al Señor por habernos mostrado la verdad y suministrado la gracia. ¡Aleluya!

Puedo decir delante del Señor: “Seré un mendigo para siempre. Siempre seré pobre. Tengo que venir a Ti hoy, y tendré que venir a Ti mañana y pasado mañana”. Agradecemos a Dios porque podemos hacerle peticiones todos los días. Podemos hacer súplicas el lunes, y luego pedir más el martes.

Si molestamos a Dios y le pedimos de esta manera, El dirá que hemos crecido en la gracia. Cuanto más veamos nuestros fracasos, más súplicas le haremos a Dios. Pediremos que Él se haga cargo de nuestro caso. Le diremos: “Señor todavía sigo siendo incapaz.

Necesito que Tú te encargues de estos asuntos”. Cuando nos demos cuenta de que hemos hecho algo incorrecto, lo primero que debemos hacer es decirle a Dios: “Te confieso mis pecados. (En estos casos, tú debes darle nombre propio al pecado. Debes llamar pecado al pecado). Dios, no me cambiaré a mí mismo.

He aprendido una lección más. No puedo cambiarme ni tengo la intención de hacerlo. Te agradezco porque ésta es otra oportunidad para gloriarme en mi debilidad. Te doy gracias, Dios, porque Tú puedes hacerlo. Te doy gracias porque puedes quitar mi debilidad”.

Cada vez que nos gloriemos en nuestra debilidad, el poder de Cristo extenderá tabernáculo sobre nosotros. Cada vez que digamos que no podemos lograrlo, Dios nos mostrará que El sí puede. Si hacemos esto continuamente, creceremos.

Existen muchos pecados que no reconocemos como tales. Pero una vez que nos demos cuenta de que lo son, debemos decir: “Dios, he pecado. Necesito que Cristo exprese Su vida en mí”.  “No puedo vencer este asunto. Señor, he descubierto que esto es pecado.

Tú has dicho que debemos amar a los hermanos entrañablemente, pero yo no consigo hacerlo. Esto sin duda es un pecado”. “Yo debo amar a esta persona pero no puedo. Esto es pecado. No te dejaré, hasta que pueda amar a esta persona”.

Al final, el amor del Señor inundará su corazón, y sentirás que puedes hasta morir por esta persona. No sólo la amarás, sino que la amaarás entrañablemente. Debido a que la amas entrañablemente, oras por ella toda la noche.

La verdad nos capacita para ver lo que es pecado, y la gracia nos suministra la fuerza para vencer el pecado. Una vez que descubrimos que algo es pecaminoso, no desistimos hasta vencer. Esta es la manera en que día a día crecemos en la gracia.

Podemos descubrir pecados todos los días, y cada día podemos encontrar fracasos, pero al mismo tiempo tenemos el suministro fresco de la gracia. “Porque de Su plenitud recibimos todos, y gracia sobre gracia” (Jn. 1:16). La recibimos cierto día, y seguimos recibiéndola una y otra vez.

Hubo una hermana que servía al Señor y tenía muchas ansiedades. Un día leyó Filipenses 4:6, donde dice: “Por nada estéis afanosos, sino en toda ocasión sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios por medio de oración y súplica, con acción de gracias”.

Ella pudo ver que la ansiedad era pecado y que no dar gracias también era pecado. Hermanos y hermanas, una vez que reconocemos un pecado tenemos que confesarlo al Señor y también debemos reconocer que el Señor vive en nuestro interior. Esto es lo que significa crecer.

Nuestra victoria en Cristo es absoluta; o sea que no es posible mejorarla. Pero la esfera de nuestra victoria siempre se expande. Cada persona recibe de parte del Señor diferentes grados de luz. Cuanta más luz un hombre reciba, más progresará.

Cuanto más una persona esté consciente de cierto pecado, mayor será la provisión que reciba de parte de Dios, y cuanto menos luz reciba de parte del Señor, menos suministro recibirá. Hermanos y hermanas, tenemos que conocer la relación que la verdad y la gracia tienen con nosotros.

Espero que todos le digamos a Dios todos los días: “Señor, no puedo lograrlo, ni tengo la intención de hacerlo”. Todos los días tenemos que orar al Señor pidiéndole que nos dé luz y gracia. Es posible que fallemos accidentalmente, pero podemos ser restaurados en un segundo.

Si hacemos esto día tras día, nuestro crecimiento sobrepasará nuestras expectativas porque será el trabajo exclusivo de Cristo. ¡Aleluya, ésta es la salvación plena! ¡Aleluya! Él nos está guiando hacia adelante. ¡Aleluya, Satanás no podrá hacernos nada! ¡Aleluya, Cristo ya venció!

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Anclados en Jesucristo

Es notorio, y creo que a los creyentes genuinos ya no les cabe ninguna duda, que existe un mundo paralelo al mundo natural, y que es precisamente el que otorga su influencia a este. Y al igual que los inicuos pueden manifestar lo que los demonios le dictan, nosotros también podemos manifestar lo que el Señor nos dicta, dentro de este mundo perverso. Y cuando digo perverso tú ya sabes que no estoy diciendo malo, sino torcido, que es el significado correcto de esa palabra.

Y nosotros tenemos toda la autoridad para manifestar eso, porque ahora Cristo es rey de esa otra dimensión. Siempre lo fue, pero había uno que por ciertas razones muy específicas, se convirtió en príncipe de los aires, pero la buena noticia es que ahora ya no lo es, aunque él todavía sigue creyéndose que lo es. Eso, hasta que un hijo de Dios bien plantado y haciendo valer la genuina autoridad que posee, lo saca volando de donde quiera que esté usurpando espacios.

Déjame decirte que el Reino ya está, no debes esperarlo. Sólo que existe en el espíritu, y está buscando las manifestaciones a través de su cuerpo, para traer un estandarte que busque a los reinos del mundo. De todos modos, desde esa base quiero partir ahora, para hablar de otro tema que tiene que ver con los principios del Reino.

Y recuerda que hemos dicho muchas veces que, buscando primeramente el Reino de Dios y su justicia, todas las cosas nos serán añadidas. El punto esencial para poder operar de acuerdo con los principios de la esfera de Dios, es el arrepentimiento. Así es que, entonces, tendríamos que cambiar nuestra manera de pensar.

Hemos entendido hasta hoy, que el Reino es un estilo distinto de pensamiento. Si pudiéramos resumirlo todo en una oración, te diría que participar del Reino, es operar en este mundo, a través de una filosofía distinta que la que este mundo tiene. Es decir que el arrepentimiento, cambia tu manera de pensar y apoya los principios de ese otro mundo.

Y los intenta manifestar aquí, y cuando eso se logra, tienen poder sobre la esfera natural. Son pensamientos. Principios, reglas, leyes, pensamientos o filosofías, son los títulos que les hemos puesto en el mundo, y para comprender lo que estamos hablando, quiero usar los mismos títulos, aunque continúe diciendo que se llaman principios y no filosofías.

Pero, para poder entender esto, debemos entender también, que este mundo tiene sus propios principios, sus pensamientos y su estilo de vida, en suma: su forma de operar. El que voy a darte ahora, es otro principio básico: Dios siempre comienza por lo negativo, y luego trae lo positivo. Él no llama al que está preparado; Él prepara al que va a llamar.

Si tú miras con cuidado en Génesis, Él comenzó la Creación y, de acuerdo con el mundo en el que existimos, la comenzó al revés. Fue la tarde y la mañana el primer día, dice. Fue la tarde y la mañana, el segundo día. Fue la tarde y la mañana el tercer día. ¿Y cómo no comenzó por la mañana? No, lo comenzó por la tarde. El Reino de Dios, es al revés al reino natural.

Él quita, para establecer. Toma lo negativo, le quita lo que le tiene que quitar, y luego establece los principios del Reino, para luego usarlo para su gloria. De esta manera, ningún vaso puede gloriarse en ninguna otra cosa que no sea la cruz. El quitó el Antiguo Testamento y estableció el Nuevo Testamento. Quitó la sangre de toros y machos cabríos y establece la sangre eterna de Cristo.

Quitó el templo físico, construye un templo espiritual. Sacó el hombre viejo, tenemos la nueva creación. El quita y establece. Recuerda que él comienza en la oscuridad, comienza cuando ya no hay más esperanza, cuando todo parece terminar, cuando está oscuro, cuando parece que el alba no va a llegar, entonces comienza el Espíritu de Dios a moverse.

Recuerden que cuando el Espíritu aparece, en la Creación, se comenzó a mover en medio de las tinieblas. Y es en medio de las tinieblas, en los últimos días, que el Espíritu de Dios va a comenzar a moverse otra vez y a traer la luz. Dice Romanos que la noche está avanzada. La noche no nos va a tragar, la noche se está acabando. Y llega la luz del alba, llega la luz del día, a través de la iglesia de Dios.

El arrepentimiento quita la forma vieja de pensar, para entonces Dios poder establecer, los principios de su Reino. Eso va a significar una dura sacudida a todas nuestras antiguas estructuras. Todo es al revés. Dijimos que en el Reino de Dios para subir, o tener éxito, tienes que bajar. En el mundo, te llevas por delante a todo el que se te cruce, para subir. Pero en el Reino de Dios es al contrario, aquel que sirve termina siendo el mayor.

En el mundo, mientras tú más guardas y confías en cuentas bancarias que han de terminar en bancarrota, aparentemente más tienes, pero: ¿Cuántos saben que hay recesión económica? ¿Cuántos saben que en la tierra de Gozén no existe eso? Pero en la tierra del mundo, sí. Cuando Dios sacuda al mundo financiero, si tu esperanza estaba en él, tú también serás sacudido. Es Dios quien está estremeciendo los reinos.

Incluyendo el reino financiero. Si tu apoyo está en las finanzas y rudimentos mundanos de la economía, entonces tú también estás siendo sacudido. Pero si tu apoyo está todo en dar para recibir, no importa lo que suceda con la recesión; Dios y la tierra de Gozén, traerán sustento. ¡Funciona! Muy poca gente lo enseña, pero créeme, es un principio.

(Hebreos 12: 25) = Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. 

(26) La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. (Hemos dicho que la Biblia es un libro espiritual, y que está hablando de estremecer o conmover lo natural y lo espiritual).

(27) Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. 

(28) Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, (Esa palabra es favor o gracia) y mediante ella sirvamos a Dios agradándole (Y la palabra agradándole significa: sírvale sólo por intermedio de la Gracia, lo cual elimina el legalismo) con temor y reverencia; (29) porque nuestro Dios es fuego consumidor.

O sea: cuando uno trata de hacer obras para conseguir justificación, se maldice. Porque es blasfemia y decreta que la obra de la cruz no es suficiente. Sencillo; legalismo es maldición y hechicería. Dios está conmoviendo lo espiritual y está conmoviendo lo natural. Pero, entendemos como creyentes, que el juicio siempre comienza en la casa de Dios. Y cuando decimos eso, no nos vemos afectados individualmente.

Pero en este día y en este trabajo, yo quiero establecer un principio de Dios. De cómo, si Dios va a estremecer la iglesia primero, qué significa esto para ti, donde tú estás viviendo hoy. Porque resulta que la iglesia eres tú. Cuando él dice que va a conmover la iglesia, no tienes que preocuparte por el pastor, ni por las vigas ni por la madera, no se van a caer. ¡El que sí te puedes caer, eres tú!

Muchos piensan que Satanás es el que está zarandeando la iglesia, pero voy a darte una pequeña revelación que tal vez no conoces o quizás también el Espíritu te la haya hecho llegar a ti: ¡Las puertas del Hade, no prevalecerán contra la iglesia! Satanás no tiene dominio como para zarandear la iglesia. Por lo menos la que es genuina y está bien fundamentada. No estoy hablando de Babilonia, ella no es iglesia, es imitación.

El que sí está zarandeando la iglesia, es Dios. Ahora bien; si el juicio comienza en la casa, tenemos que descubrir cuál es la casa de Dios. Ahora, entiende conmigo que Cristo, en Hebreos 3:6 dice que fue fiel sobre la casa de Dios, ¿La cual somos? ¿La cual somos? ¡Nosotros! Entonces, pregunto: ¿Somos casa de quién? De Dios. Y pregunto de nuevo: ¿Y Dios vive dónde? En nosotros.

Gálatas 3:28-29 dice: Ya no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa. ¡Somos la casa de Dios!

Si esto es cierto, entonces Jerusalén es sólo un patrón y una sombra de lo verídico. No es la ciudad natural, sino una espiritual en la cual habita Dios, porque ya ha dicho en otra parte, que no habita en templos hechos por hombres. Romanos nos dice, en el capítulo 3 del 28 al 30:

(Romanos 3: 28-30) = Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles. Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. 

De manera que sólo la fe trae a Dios a los dos grupos, sean circuncisos o no. Eso destruye doscientos años de teología. Abraham, según la escritura que leímos, salió buscando una promesa. Nos dice que si somos simiente de Abraham, porque sabemos que aquí no somos linaje literal de Abraham, pero que por la fe sí lo somos, entonces somos herederos de la promesa.

¿Qué promesa? Porque si yo voy a ser heredero de algo, lo primero que quiero saber, es qué es lo que heredé. Hay gente que sirve a Dios toda su vida y no sabe que es heredero. Me pregunto cuántos de ustedes le pueden dar gracias a Dios por tener revelación de su condición de heredero. Hebreos 11, versos 8 y 9, nos da un poco de entendimiento en cuanto a la promesa de Abraham

(Hebreos 11: 8) = Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; (¿A qué salió? ¡A recibir su herencia!) y salió sin saber a dónde iba.

(9) Por la fe habitó (¿Cuántos saben que habitó, significa que lo consiguió?) como extranjero en la tierra prometida (Es decir que logró entrar a la promesa, con siguió consumar su búsqueda. Llegó a la tierra prometida, la actual Jerusalén, allá en el Medio Oriente. Llegó ahí, habitó ahí. Pero dice que estando ahí, se sintió extranjero, como si fuera tierra ajena. ¿Por qué? ¡Si era la promesa! Era la herencia) como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa;

Vemos que llega a la tierra, pero se siente como que está en un sitio que no es cómo Dios le había dicho que sería. Tiene que haber algo más, porque me siento extraño, aquí. No es lo que él estaba buscando. ¿Y cómo lo sabes? ¡No sé! ¡Sólo sé que lo sé, que lo sé y que lo sé, pero no sé cómo es que lo sé! Verso 10 nos aclara el asunto.

(10) porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. 

No andaba buscando a Jerusalén, ¡Andaba buscando a la iglesia! ¡Pero no, hermano! ¡Ahí dice ciudad, no dice la casa de Dios! Él buscaba una ciudad espiritual. Apocalipsis 21, conmigo, que esto es solamente la introducción del tema del cual vamos a hablar.

(Apocalipsis 21: 9) = Vino entonces a mí uno de los siete ángeles (Aquí tenemos a Juan contándonos lo que vio desde el punto de vista eterno. Eterno porque está en el Tercer Cielo y no en la tierra. Entonces no lo ve en tiempo, lo ve en eternidad, donde el pasado, presente y futuro, sin tener cronología, existe a un mismo tiempo. Juan lo ve desde arriba, Daniel lo ve desde abajo. Daniel lo ve desde el punto de vista de tiempo, pero Juan no.) que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. 

¿Qué fue lo que le ofrecieron a Juan? Enseñarle la esposa del Cordero. ¿Cuántos saben que somos la novia? Entonces lo está preparando a Juan, ¿Para ver qué? La iglesia. Y luego viene el verso 10 que, fíjate, dice que lo llevó en la carne…

(10) Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, 

Esto no significa que fue un hechicero, un espiritista que da vueltas como un trompo hasta que se le cae el moño. Lo llevó en ese mundo, no en este. Lo llevó en esta esfera, en la otra no. Y en esta esfera es que él vio lo que va a ver ahora. Un monte grande y alto, y le mostró la gran ciudad santa de Jerusalén. ¡Le iban a enseñar una novia, pero él vio una ciudad! ¿Se habrá equivocado? ¿O es que la novia y la ciudad son una sola y misma cosa?

Sígueme con cuidado y ni se te ocurra enojarte conmigo porque te digo esto. En todo caso, si vas a enojarte, enójate con la Palabra, ella es la que trae esto, no yo. Recuerda que te dije que el libro es espiritual y nos llama árboles, nos llama olivo, nos llama ramas, nos llama soldados, nos llama ciudad, nos llama Jerusalén, nos llama pan, nos llama hombres, nos llama un cuerpo, nos llama novia, nos llama esposa, y tú te miras a tu espejo y ves que no eres nada de eso. Espiritual…Entonces aquí y ahora, nos ha llamado ciudad.

(Apocalipsis 21: 2) = Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, (O sea que desciende desde el Tercer Cielo, no de la atmósfera esa de color azul que ves por la mañana. ¿Estás viendo la diferencia, verdad?) dispuesta (O preparada, la palabra correcta allí es Edificada) como una esposa ataviada para su marido.

¿Qué vio? La nueva Jerusalén, vestida como una esposa o una novia, lista para ser desposada. ¿Qué vio? ¿Estás aprendiendo algo? Todo esto es necesario, para que tú veas y entiendas, qué es lo que Él verdaderamente va a remover. No me interesa predicar sobre eso, lo que quiero es enseñarte que el que va a ser removido, eres tú. Para que sepas que Dios está hablando contigo, no con el mundano de la otra calle. Esto es una reafirmación de cuando él habla que el juicio comienza por la casa.

(Hebreos 12: 18) = Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, (En otras palabras: no nos hemos acercado a algo natural. Nos acercamos a algo que no se puede tocar, ¿Se entiende?) y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, 

(Verso 22) = sino que os habéis acercado al monte de Sion, (¿Pero es que no puede ser! ¡Sión está en Jerusalén! No, este monte al cual nos hemos acercado, no se puede palpar, recuérdalo.) a la ciudad del Dios vivo, (Escucha: no dice que te vas a acercar, ¡Dice que te has acercado! Y no la puedes palpar, como si fuera mampostería o madera, ¡Porque es la iglesia!) Jerusalén la celestial, (¿Cómo que me acerqué a Jerusalén? A la celestial y divina. Gálatas dice: la Jerusalén de arriba, la madre de todos.) a la compañía de muchos millares de ángeles, (23) a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, (Pregúntale al cristiano que tengas más cerca, si su nombre está inscrito en los cielos. Si te dijo que sí, entonces tú te acercaste a él, te acercaste a la ciudad. Te acercaste a Jerusalén. Te acercaste a Sion. ¿Cuándo? Cuando te acercaste a Él. ¡Somos la casa de Dios!) a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, 

Luego nos encontramos con el capítulo 11 de la carta a los Hebreos, hablando de los hombres de la fe, en el verso 16 dice que: Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. 

O sea que ellos buscaban una patria, pero dice que buscaban una mejor. Esto Es: celestial. La palabra, ahí, es divina en su naturaleza. Y dice que Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos, porque les ha, escucha bien: les ha, tiempo pasado, preparado una ciudad.

(Hebreos 13: 14) = porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir. (En inglés y en el original, dice: Porque no tenemos ciudad continua o eterna, sino que buscamos la que sí lo es.)

(Hebreos 2: 5) = Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando;  La palabra mundo venidero, tiene la implicación de condición del mundo bajo gobierno del Mesías, o el Reino del Mesías. Casa de Dios. Uno que está a punto de manifestarse, o en formación y diseño)

(Efesios 2: 19) = Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, 

Veamos: Un conciudadano, es alguien que comparte con otro, ¿Qué cosa? ¡Una ciudad! Entonces. Yo que soy argentino y tú que eres mexicano, colombiano o español, igualmente somos conciudadanos de la Jerusalén celestial. Y dice que además somos miembros de la misma familia. La palabra familia es la palabra oikeros, que significa casa de Dios.

(20) edificados (Ahora habla de que tú eres edificado) sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, (21) en quien todo el edificio, (¡Ah! ¿Ahora somos un edificio?) bien coordinado, va creciendo (¡Huau! ¡Entonces el edificio tiene vida!) para ser un templo santo en el Señor; (22) en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

¿Cuántos de ustedes han entendido lo que Dios está tratando de hacer al establecer estos principios? La importancia máxima de todo esto, eres tú. Porque es sin ti cuando no hay futuro. No hay futuro sin ti. Toda la creación se manifestó para que tú fueras edificado. Hasta Abraham se dio cuenta que faltaba algo. Salomón mismo decía: ¿Sabes qué? Yo tengo de todo, pero todavía me falta algo. David hizo todo lo que supuestamente no debía hacer. Él quería operar como si estuviera en el Nuevo Testamento. Él pecó y el entró al Lugar Santísimo, él se agarró de los cuernos y dijo: ¡Perdóname! Y alcanzó misericordia antes del tiempo. Gente que vivió antes del tiempo.

La mujer pecadora aquella, que viene donde Cristo y le dice: ¿Sabes qué? ¡Yo quiero comer! ¡Salte, los perros aquí no comen! ¡A mí no me importa que tú me llames perro! ¡Yo no estoy aquí de acuerdo a la ley; yo estoy aquí de acuerdo a tu corazón! ¡Y yo sé que tú viniste para alcanzarme a mí! Así que… ¡Ayúdame! Tipologías y sombras en toda la Biblia, que nos hablan que el corazón de Dios, era para ti. Ahora mismo, en este momento y aunque alguien te tome por loco si estás en público, sería bueno que repitieras en voz alta como declaración profética activada: ¡Todo es por mí! ¡Todo es por mí!

Ahora; si Dios va a conmover la iglesia, entonces me temo que vas a tener que prepararte para vivir días agitados. Si Jerusalén es el patrón de lo que verdaderamente va a acontecer en el espíritu, el proceso para que Jerusalén quede edificada, deberá ponerse en marcha ya mismo. Ahí tienes todo el Antiguo Testamento en movimiento. Recuérdalos: David, Salomón, José, todos. Todos edificando algo.

Fueron y siguen siendo esos principios: el tabernáculo, el templo. ¿Por qué se prepararon de esa manera? ¿Dónde iba cada pieza? Todo tiene que ver con qué queremos hoy para ser gloriosos. Y si no continúas de acuerdo con el patrón, me temo que nunca llega la gloria. Edifícalo de acuerdo al patrón, y luego llegará la gloria. Primero el patrón, luego la gloria. Él le dijo a Moisés: ¡Hazlo de acuerdo a lo que te mostré, y yo lo llenaré con mi gloria! Si Jerusalén es el prototipo, entonces su construcción, es el patrón.

De todos modos, es necesario que entiendas que lo que Dios va a conmover en ti, son principios, formas de pensar. Porque nosotros somos la iglesia. Ahí donde estás podrías decir en este mismo momento y sin temor ni a exagerar ni a equivocarte: ¡Yo soy la iglesia! Removiendo todo lo que no es Dios, para que sí permanezca lo que es Dios. O sea: la promesa es que te va a estremecer, el proceso es remover lo que se pueda mover, y el propósito es que permanezca lo inconmovible. El propósito final: convertirnos en iglesia gloriosa, la ciudad de Jerusalén.

¿Pero, cómo lo va a hacer? No sé, pero sí sé que la Palabra dice que entonces seremos una iglesia gloriosa, sin mancha y sin arruga. Y hasta donde yo conozco sobre lavado de ropas, lo único que es capaz de dejar una prenda así, es una buena lavadora, de esas que lavan, centrifugan y hasta planchan. Ahora, imagínate por lo que tiene que pasar cada prenda, dentro de la lavadora, para obtener ese resultado. Eso es lo que Dios hará con Su iglesia. ¡No será Satanás! ¡Él no puede tocar la iglesia! Obvio que hablo de la genuina. A Babilonia le sigue haciendo lo que le da la gana.

Dios está comenzando hoy a agitar a su iglesia. ¿Objetivo? Que comiencen a caerse las manchas. ¿No te dice la Palabra que lo sirvas con gracia, porque Él es fuego consumidor? ¡Ese es el calor del secado! En conclusión: el material, es la iglesia; las manchas, son su carácter. Eso significa que sí nos va a conmover. ¡Nos está conmoviendo! Y ese es el tiempo en donde hoy, precisamente, anda la iglesia metida. ¿Está agitada tu vida, últimamente? ¡Glorifica a Dios, sólo está haciendo funcionar la lavadora!

Es decir que, con su misericordia, él comienza a remover naciones, reinos, ministerios, gobiernos, pero lo hace para exponernos a nosotros qué es lo real y qué no lo es. Y si la iglesia fuera un poco más inteligente, ya hubiera aprendido qué es lo que va a permanecer y qué es lo que no va a permanecer. El comunismo parecía en un tiempo una tremenda amenaza para el evangelio. Sin embargo, un día el comunismo cayó, junto con la famosa cortina de hierro, y todavía América anda confundida porque no sabe cómo actuar.

Y, lamentablemente, un enorme porcentaje de la iglesia, tampoco sabe. Todavía andan dando vueltas por algunas estanterías llenas de polvo, una gran cantidad de libros con aspiraciones a bet-sellers, que ya nadie lee porque preanuncian la victoria de un anticristo llamado comunismo. ¿Sabes qué? Nadie discute ni pone en duda, hoy, que el comunismo fue uno de los muchos anticristos preanunciados por Juan, pero sí entendió que no era al punto clave de una derrota del evangelio. Dios sigue en victoria. Decir esto mismo hace algunos años, era ganarte la expulsión de la sinagoga de turno.

Porque la enseñanza para la iglesia, nunca será izquierda, derecha, comunismo, capitalismo, liberalismo o progresismo. La enseñanza clave para la iglesia fue y seguirá siendo que los sistemas del mundo no van a prevalecer. Porque si se cayó todo lo voluminoso que se cayó e hizo el estrépito que hizo al caerse, bien se puede caer cualquier otra cosa por importante o prestigiosa que parezca, incluidos algunos ministerios. Hemos llegado a ser una generación que superamos lo que tenemos de una manera tan rápida, que no tenemos tiempo de hacer una pausa para meditar correctamente en los sucesos que se desarrollan.

Vemos una película o una serie de televisión temporada uno, y al rato ya no sirve porque aparece la temporada dos. Y ahí nomás deja de servir la temporada dos porque sale la tres y así sucesivamente. Y no hacemos ni una breve pausa para meditar. ¡Se cayó un monstruo gigante que decían nos iba a devorar a todos! ¿Te cabe alguna duda que Dios está sacudiendo estructuras?

El principio del Reino, es obediencia. En la unción sacerdotal o carismática, existe la manifestación del perdón. En el principio del Reino, o la unción real, lo que prima es la obediencia. El Reino de Dios, es el dominio de Dios. Sin embargo, es mucho más sencillo recibir perdón, que permiso. Por eso es que primero hacemos lo que nos da la gana, y luego acudimos al perdón, en lugar de pedir permiso, y no fracasar.

Es decir que tú, en tu mente, prefieres hacer lo que crees que tienes que hacer, y si fallas, pedir perdón, que ir a pedir permiso, porque sabes que te van a decir que no, para después no tener que pedir perdón. En estos mensajes de ahora, es todo obediencia. Pide permiso, y si no, no hagas nada. Para que luego no tengas que pasarte la vida pidiendo perdón.

No vivas en la misericordia de Dios; úsala cuando sea necesaria. ¡Ahora vive en el poder de Dios! No es casual que el mundo secular e incrédulo esté marchando en dirección a un Nuevo orden Mundial. ¡Esa siempre fue la idea del Espíritu Santo! Pero aquí el que la está queriendo poner en marcha y a su modo, es Satanás. Por eso siempre digo que cuando quieres saber qué está haciendo Dios, mira lo que hace el diablo. Él obedece mucho más rápido que la mayoría de los cristianos y encara lo que Dios dice, aunque a su manera y en su beneficio.

Fíjate que por poco o por mucho, los reinos del mundo están pensando muy seriamente en establecer una unidad que les permita batallar en conjunto en contra de los grandes males que los aquejan. La iglesia, no. La iglesia cree que habrá un cielo bautista, un cielo pentecostal, un cielo carismático y un cielo conservador. Que dé gracias a Dios por no equivocarse tanto que la lleve a encontrarse con que no tiene cielo alguno.

La cuestión es que el mundo decreta aquello que nosotros deberíamos haber estado haciendo antes que ellos. Hemos visto el reino económico prácticamente en devastación. Es un tiempo de conmoción y remoción. Y no es Satanás, ¡Es Dios! ¿Y qué significa eso para nosotros? Dios nos va a conmover. Santiago nos dice que cuando venga la prueba, entonces va a salir a la luz las áreas que son y que no son de Dios.

Además de todo esto, Dios, para darnos luz, también está conmoviendo y removiendo las doctrinas y los mensajes. La falsa doctrina que es la religión y el legalismo, que si tú no sabes exactamente que tu doctrina es falsa, entonces no la cambias. La mentira más grande que existe, es aquella que contiene un enorme porcentaje de verdad. Y, peor todavía, usa la Biblia como respaldo. Dios está estremeciendo la idolatría de opiniones personales.

Algunos grupos supuestamente cristianos, argumentan que el estilo Jesús estaba emparentado directamente con el que denominan como pensamiento positivo. Y podría parecer que sí a un ojo de ignorancia, pero hay un problema: mientras Jesús le daba todo el poder de decisión a su Padre, estos quieren que Dios se ajuste a sus agendas personales. Estar en positivo significa que yo me alineo con su Palabra, pero Él no tiene que confirmar las mías.

La palabra que no vuelve vacía es la que sale de su boca, no de la tuya. Ahora tenemos los principios del Reino siendo predicados en la tierra. La restauración de la iglesia y el mensaje llamado: del Reino. Y también están los extremistas que quieren que haya señorío en toda oficina y reino político. ¡Mentiras! La palabra dice que el trigo y la cizaña van a crecer juntos hasta el fin. La luz y la tiniebla estarán juntas, pero se va a manifestar una posición en donde Dios pueda juzgar al mundo, porque nuestro sistema funciona mejor.

El juicio viene de acuerdo a la justicia. La medida es la iglesia, no Satanás. Así que la iglesia está siendo conmovida. Eso que ha hecho exterior, es para que tú te des cuenta que Dios es soberano y todavía está trabajando. Pero, no vemos cuando opera en nosotros. Entonces nos quedamos, soberanamente, esperando una manifestación, cuando ella sólo viene a través de ti. Lo que Dios quiere hacer en la tierra, lo va a hacer a través de ti.

¿Cuántos se acuerdan de la historia esa de Mateo 7, donde había dos hombres, y uno oyó lo que Él dijo e hizo lo que Él dijo, y lo comparó con el hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Y entones hubo otro hombre, que escuchó lo que Él dijo, pero no hizo lo que Él dijo. Y edificó su casa sobre la arena, y Él lo llamó un hombre insensato. Esa es una parábola tan sencilla, que sin embargo tiene algo oculto, un principio muy importante.

Hay algo que no se ve. Las acciones de un individuo, son de acuerdo con su pensamiento. Porque lo que tú haces, es producto de lo que tú piensas. La forma en que tú vives, me dice a mí la forma en que tú piensas. No me dice nada de mi Dios, me dice dónde estás tú. Porque el principio funciona, pero el arrepentimiento es el principio. No es cuestión de lloriquear, es cuestión de cambiar la manera de pensar.

¿Qué dijo él que ellos estaban dispuestos a escuchar y a obedecer? Dijo: entra por la puerta estrecha. Dijo: guárdate del falso profeta. Dijo: por sus frutos los vas a conocer. Dijo: todo árbol que no da buen fruto, será cortado. Dijo: ¡No todo el que me dice Señor, Señor, va a entrar! Luego dijo: Y yo declarare a algunos: ¡Nunca os conocí! El que oye estas palabra, y las hace, ese es el hombre prudente. ¿Quién está sacudiendo la rama? ¡Dios!

Pero si no lo haces, se te cae la casa, o la piedra que eres tú. La piedra viva se va opacando. Porque la casa de Dios va a terminarse, contigo o sin ti. La diferencia está en quién va a ser parte de esa casa. La Palabra nos dice en Proverbios 23:7, según el pensamiento de su corazón, así tal es el hombre. Proverbios 19:21 dice Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre, pero sólo el consejo de Dios permanecerá o prevalecerá.

Las ideas, siempre terminan en consecuencia. Trajo una mentalidad al mundo, llamado pragmatismo. Introdujo esta doctrina, y se ha infiltrado en la iglesia. Que significa, solamente, que la raíz o la verdad de cualquier filosofía, o significado, de cualquier idea, es su función o el resultado práctico. En otras palabras. El pragmatismo dice que el resultado de lo que yo pienso, está basado en mi conveniencia y no en la verdad.

Los principios bíblicos, son absolutos. Existen, sin tu opinión. No necesitan de tu apoyo para ser ciertos. Los llamados debates públicos, salieron de la boca del Seol. Toman verdades absolutas, y públicamente exponen opiniones, dando alternativa de acción al mundo, echándole agua a la verdad, y desglosándola como opinión. Sólo un problema: todas las opiniones son ciertas.

O sea: toman una verdad que no debe ser debatida; una verdad que es absoluta, y entonces le piden la opinión a un sinnúmero de personas. Y ahora hay un sinnúmero de personas, actuando de acuerdo con aquellos que ellos eligen como portadores de la estiman como mejor opinión. Pero, resulta ser que ¡La opinión no interesa cuando lo que se está debatiendo, es absoluto!

Ahora tenemos una humanidad que hace aquello en lo que se siente bien, decide servir de acuerdo con su opinión, porque si lo dijo el doctor Fulano de Tal, quien soy yo que no estudié teología para oponerme a su opinión. Olvidan un pequeño gran detalle: no importa lo que tú creas respecto de Dios. ¡Dios es Dios, con o sin tu apoyo!

Pero escúcheme, Néstor, ¿Usted realmente opina que la Biblia…? ¡No me interesa opinar, y mucho menos sobre la Biblia! ¡Yo no opino sobre la Biblia, la Biblia es lo que es y punto! Y lo que es la Biblia, es el consejo de Dios y a mí y a muchos otros más, nos basta y no nos interesa debatirlo con nadie. Ah, ¿Y entonces usted qué opina del aborto? ¡No me interesa opinar! Dios es el dador de la vida, ¡No tienes derecho!

Está bien, amigo, pero; ¿Usted no cree que es malo para la democracia y para la sociedad, eso de que se suponga que hay religiones que tienen la verdad y otras no? ¿No cree que en las escuelas debería existir el libre albedrío total, para que todas las religiones tengan el mismo tratamiento? ¡¡¡No!!! Pragmatismo.

Todavía en la iglesia existen casos en los que determinadas mujeres, sea por la causa que sea quedan embarazadas sin buscarlo, y luego comienzan a evaluar las conveniencias o inconveniencias de tener o no tener ese hijo. Y si al final deciden no abortar, no habrá sido por mandato de Dios, sino por evaluaciones de conveniencias personales. Eso sigue siendo pragmatismo y fue inventado en el infierno. Porque la pregunta siempre hubiera sido: ¿Es correcto o no? Y la respuesta, una sola: ¡¡¡No!!!

Los hombres tentados en lujuria, en la iglesia, piensan: Si hago esto, pierdo todo lo que obtuve. Entones realizan pactos. ¡No tienes que hacer pactos, tienes que tomar decisiones responsables! Okey, no visitaré a esa hermana joven y divorciada, porque la gente puede pensar mal. ¡No! ¡No lo harás porque no es correcto!

Iglesias con el llamado mega-crecimiento. Jamás predicarían estas cosas por temor a que la gente se les ofenda y se les vaya. Eligen predicar mensajes suaves sin contenido, pero que mantiene a la gente en sus bancos y sostienen sus ministerios con sus diezmos y ofrendas. Mega-iglesias. ¿Mega? ¡Eso no es nada que tenga que ver con mega, que es término divino! ¡Eso es simplemente pragmatismo satánico!

¿Qué está diciendo Dios, hoy? ¡Eso predica! Y que después se ofenda y se vaya el que tiene que ofenderse e irse. Algunos suelen decirme que por momentos soy demasiado confrontativo y ofendo. Escucha: ¡El mensaje de la cruz es ofensa! Me pregunto qué estás predicando tú, en lugar de ese mensaje. Si tu mensaje no ofende a nadie, no es el mensaje de la cruz, te lo puedo asegurar.

Lo cierto es que Dios jamás revela lo negativo, sin traer la solución. De otro modo es carne, es hombre y Satanás, no es Dios. Dios sólo revela lo negativo, para introducir lo positivo. Nunca te deja a mitad de camino. Pero el mensaje de la Biblia, es confrontativo, ni lo dudes. Cristo dijo: yo no vine a traer paz, vine a traer una espada. ¿Cuántos saben que donde él estuvo, hubo confrontación?

A veces, incluso, hasta puedo decirte que la buscaba. Hay dos dadores en la iglesia. Uno que siempre está buscando reembolso por su motivación, que es como decir: Déjame ver qué puedo sacar que me convenga en el asunto. Pragmatismo. Perdiste tu bendición.

Yo no sé si tú sabías que hay sitios en el planeta que no tienen lo que aquí y seguramente allí donde tu habitas, se conoce como impuestos. Y que no reciben nada a fin de año por sus deudas. Yo me pregunto qué sería de la situación de la iglesia, si no se ocupara de recaudar fondos con ciertos impuestos a la religión que les demandan a sus miembros. ¡Sonríe! Sólo tienes que mover diecisiete músculos para hacerlo, mientras que para tener esa cara de haber desayunado con vinagre, necesitas treinta y cuatro.

¿Tú deseas que tus hijos crezcan combatiendo este tipo de espíritu? Tú le enseñas, así que nunca le mientas. Te convenga o no te convenga; ¡Nunca! Aunque la verdad te lleve preso, ¡No mientas! ¡Es que si digo eso me van a meter preso! Cierto, pero si no lo dices, vas a ser fugitivo y maldito por Dios. ¡Es que yo no tuve la culpa, me compré ese teléfono celular de primer nivel porque estaba en oferta muy conveniente a cien dólares! ¡No seas mentiroso! ¡Nadie vende un teléfono de esos por cien pesos! ¿No te das cuenta que es robado? Pragmatismo.

Pagas una compra en la caja del market con un billete de cincuenta y la cajera te da el vuelto de un billete de cien. ¡Aleluya! ¡Dios me está bendiciendo! Cuando llegas al estacionamiento y estás por subirte a tu auto para irte, piensas: ¡Un momento! ¡Esa muchacha va a tener que poner de su sueldo para compensar la pérdida de caja que ha sufrido por su error! Pragmatismo. Porque no deberías hacerlo por esa pobre jovencita, deberías hacerlo porque no está bien. Punto. Sacúdete, porque si no te sacudes tú mismo, Dios lo hará. Y no será suave.

Todo el mundo viene a la iglesia a recibir, ¿No es así? ¡Claro! ¿Y qué habrá pasado con el Salmo 24, que dice que toda la tierra es de Jehová? ¿Cuántos son mayordomos de la tierra? ¡Es que el gobierno no hace nada! La iglesia es gobierno. ¿La iglesia? ¡Pero es que algunos líderes…! Claro. Busca en el estacionamiento y fíjate cuáles son los hombres o las mujeres que en lugar de arrojar papeles al suelo, lo hacen como corresponde, dentro de los cestos instalados para ese fin. Cuando los encuentres, levántalos como líderes. ¡Esos son los hombres que Dios respalda! Honestidad, Integridad, Corrección. Eso es Reino, no una junta que se mueve políticamente para ordenar a un amigo…

Escucha bien esto, y jamás te lo olvides: cuando todo te ande mal, lo único que te va a mantener vivo, son los principios de Dios. Lo único que te va a mantener en victoria, son los principios de Dios. Puedes pensar con esa mentalidad pragmática, y tener gozo momentáneo, pero este es eterno. Vamos a verlo desde 1 Samuel en el capítulo 22. Aquí estamos viendo a Samuel, cuando sale, y lo importante es ver que Samuel, ya era ungido por Dios, al igual que ya nosotros somos reyes y sacerdotes. Él era rey, y nosotros también somos.

Pero vimos en Hebreos que, a pesar que todo está puesto bajo sus pies, aún no lo vemos todo sujeto. Allí también David, en la cueva de Adulam, era rey, pero no lo estaba viendo manifestado. Estaba en una situación muy parecida a la que la iglesia está hoy. Y como ya hemos establecido que él es sombra de lo que la iglesia es, en la preparación del ministerio de David, vemos la preparación de la iglesia. David es tipología de la iglesia. Entonces, vemos aquí que todo está bajo los pies de Cristo, pero todavía no lo vemos así. Aquí vemos a David ungido como rey y huyendo de Saúl.

(1 Samuel 22: 1) = Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. 

(2) Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.

(3) Y se fue David de allí a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: Yo te ruego que mi padre y mi madre estén con vosotros, hasta que sepa lo que Dios hará de mí. 

Noten aquí que cuando Dios sacude, David se encuentra en la cueva de Adulam. Eso significa refugio. Torre fuerte, refugio. Tú estás pasando por una época de refugio, una época de la cueva de Adulam, una época donde tú vas a ser sacudido. Nota el grupo de personas que le llegan a David. Los amargados de corazón, afligidos y endeudados. ¡Pavada de ejército! ¡Cuatrocientos afligidos, amargos y endeudados!

Teóricamente, reyes, pero posicionalmente, bajo el yugo del enemigo. Muy parecido a la iglesia. Cantan que son reyes de la tierra, que tienen toda la autoridad y que todo está bajo sus pies, porque así lo leen en sus Biblias. No tienen trabajo…andan a pie…necesita para la leche… Y cuidado, no estoy criticando, sólo describiendo realidades.

El mundo, cuando pasa por tu iglesia y te oye cantar y alabar, piensa que ustedes son gente que debe estar tremenda. Sólo un problema…sabe dónde tú vives. La alabanza, nunca tiene compromiso. La alabanza sólo crea preguntas; la adoración las contesta. Porque la adoración es un estilo de vida.

En esa cueva, que significa refugio, Dios trae grupo. Y nota que él dijo: ¡No me voy a mover de aquí, guarda a mis padres, en lo que recibo palabra de Dios! La iglesia no va a terminar su restauración, hasta que encuentre la estrategia de Dios. Es por eso que sus trompetas están tronando a través de sus voces proféticas en la tierra, trayendo dirección y estrategia.

Lamentablemente, muchos tienen oídos sordos a lo que Dios está diciendo a través de las trompetas que ya están sonando. Las trompetas no son literales, las trompetas son los oráculos de Dios que están declarando su palabra en el norte, sur, este y oeste, y muchos no se han preparado para la batalla, porque no conocen el sonido cierto de la trompeta que viene dirigida de este mundo.

En el refugio, Dios quiere que te identifiques con Cristo. Tienes que estar anclado en Cristo. ¡En la roca, no en la arena! De otro modo, cuando todo se empiece a sacudir, te caes. Durante todo el tiempo que estés en esta cueva, tienes que anclarte en Cristo. ¿Recuerdas al hijo pródigo? Salió, perdió toda su herencia, regresó y fue restaurado ciento por ciento. Todo fue restaurado, menos la herencia.

Si no estás anclado en Cristo, puedes perder tu herencia. Anclados con Cristo. No con tu ministerio, ¡Con Cristo! No con tus habilidades, ¡Con Cristo! No con el pastor, ¡Con Cristo! Anclados en el Rey de Reyes y Señor de Señores. Pregunto: Si tú eres un reconocido y prestigioso líder de alabanza, y tienes gran éxito eclesiástico y con las hermanitas. Y un día entra por la puerta alguien que tú te das cuenta de inmediato que es mejor que tú, ¿Vas a hacerte a un lado y dejarlo dirigir? Anclados en Cristo. Si te duele esto que dije, por favor, no digas nada. Sólo ponte a orar.

Dios quería que David estuviera bien anclado con Él, porque el líder no tenía que saberlo todo. Sólo tenía que tener seguridad en sí mismo. De esa forma puede canalizar la fuerza que le llega. Él no lo hace, él la distribuye. Alguien puede estar al frente de un tremendo grupo y no saber predicar. Pero sí puede saber elegir a los predicadores, y con eso ya está alimentada la tropa.

El que está seguro de sí, nunca teme que otro sea mejor. Pero, claro, jamás estarás seguro de ti mismo, si no estás anclado en Cristo. Y ahí es donde viene el espíritu de rechazo, y si no vences al espíritu de rechazo, el rechazo te vence a ti. ¿Y sabes lo que usa el enemigo para traer rechazo? Circunstancias, tu esposa o esposo, el pastor, el mensaje, cualquier cosa.

Si tú no te amas a ti mismo, Satanás se encargará de que seas rechazado. Tú puedes amar a tu prójimo exactamente en el mismo plano o nivel en que te amas a ti mismo. Ese es el motor que enciende la calumnia. Cuando tú calumnias con mentiras a alguien, estás tratando de ponerlo bien bajo, para tú poder sentirte más alto. ¡No funciona! ¡Se desmorona en cualquier momento y vienes volando a tu realidad!

¿Qué decía Jesús? Que no necesitaba ni los saludos, ni las felicitaciones ni el reconocimiento de los hombres, a Él le bastaba con que el Padre estuviera agradado de Él. Cuando tú buscas el aplauso de los hombres, persigues una gloria para ti. Cuando a ti no te interesa lo que piensen los hombres, sino lo que piensa el Padre, entonces es cuando tú estás buscando la gloria para el Padre. Y si a ti no te alcanza con la opinión positiva de Dios, es porque estás trabajando para la carne.

“…Es que…lo único que yo quiero es que los hermanos reconozcan mi trabajo…” ¿Sabes qué hará Dios? ¡Que nunca seas reconocido por nadie, hasta que se te vayan las ganas de ser reconocido! El día que dices: ¡De acuerdo! ¡Voy a servirte a ti, Padre, y no me importa lo que digan los hermanos, ni el pastor, ni nadie! El día que declaras eso, creyéndolo, será el día en que empezarás a ser reconocido, no antes…

Un famoso predicador de los años noventa, contaba que en medio de una campaña evangelística en la que ocurrían sanidades tremendas, venía gente tratando de tocarlo. Dice que él detuvo todo y, tomando el micrófono los miró fiero y les gritó: ¡Idólatras! ¡Si trataran de tocar a Dios como tratan de tocarme a mí, ya estarían sanos hace diez años!

Por eso, todavía, hay tanta gente que asiste a iglesias sin otro motivo que el de pasar al frente para que alguien lo toque, le ponga su mano en la cabeza, o algo similar. ¡Quédate sentado y cree! ¡Quédate en tu casa y cree! Decía un amigo mío que hay gente que ha perdido el cabello de tanta mano que le pusieron en su cabeza. Lo que necesita toda esta gente es anclarse en Cristo, no en la religión. En Cristo, no en la iglesia. Dios quiere que seas uno con Él, porque si de pronto todo fuera sacudido, Cristo no se caerá jamás.

Si manifestamos, entonces, y aceptamos que somos la iglesia, y que Dios está destrozando todo lo que acabamos de decir, algo no va a funcionar, a menos que nos anclemos en Cristo fuertemente. ¡Es que la respuesta tarda demasiado! No es la respuesta la que tarda, eres tú. Dios no es lento, tú lo eres. Aquel ejército de angustiados, se convirtió en un ejército de ambidiestros, porque eran diestros con ambas manos, para la batalla.

Hay personas que viven igual todos los años. Yo he dicho más de una vez en estos trabajos que, en cada nivel de unción, hay un régimen nuevo de amistades. Si tus amistades han sido las mismas en los últimos cinco años, es porque andas en la misma unción. Si tú solo conoces a esos, es porque jamás has ido a otra etapa donde hay otros. Y no es que no quieras conocerlos, es que el camino es hacia adelante.

Compartimos el camino, pero es mientras vamos subiendo. Pero, si ellos se atornillan adonde están y no quieren subir, tú comienzas a alejarte y llega un momento en que quedas muy lejos. Y tienes que dejarlos, pero no porque pierdas el amor por ellos, sino porque a medida que avanzas, crece el amor por Cristo.

(Hebreos 5: 13) = Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, (A ver; ¿Qué tendrá que ver la leche con la Palabra de Dios? Repite conmigo: el libro, es espiritual. Leche, significa que es una palabra de niños. No puede manifestar nada en este Reino, porque se la pasa comiendo papilla) porque es niño; (14) pero el alimento sólido (Ahora sigue hablando de la palabra, no de la carne) es para los que han alcanzado madurez, (Nota que la madurez se alcanza, no llega con el tiempo) para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

Muy bien; esta palabra, dice lo siguiente: voy a parafrasear este mismo verso. La palabra madura, o sólida, profunda, o la revelación presente, o la estrategia de Dios, o este libro que gurdas contigo, cuando es visto a través de inspiración espiritual, es sólo han alcanzado la madurez. Esto es, que los maduros son, aquellos que, por el uso de la palabra madura, han ejercitado sus sentidos, para discernir entre el bien y el mal.

El maduro, entonces, es el que ha usado el libro para ejercitar sentidos, y no su espíritu. El maduro no es el que salta como un poseído y tumba las butacas del templo; eso es carne. Tampoco es el que termina despeinándose por causa del tembleque de un espíritu que la posee. Eso también es carne. A estas alturas me pregunto cuántos de ustedes estarán dando gracias a Dios por la restauración.

La palabra madura, es para las personas que han alcanzado madurez, porque han usado el libro para ejercitar los sentidos. El tacto, el olfato, la vista, el oído y el gusto. Eso se llama: Percepción Externa, no interna. O sea: que la persona madura es la persona que saca lo teórico y lo trae a un mundo práctico. Es aquel que saca lo profundo y ejercita discernimiento en este mundo. Eso es tener ejercitados sus sentidos, para discernir. La palabra discernimiento, significa: disputar, discriminar, ejecutar, rendir juicio. ¡Lo mismo que el diablo le ha dicho a la iglesia que no puede hacer! Ejecutar sentencia entre lo que está bien y lo que está mal, en el mundo natural.

La única entidad que tiene dominio para discernir el bien y el mal, es la palabra. Es una espada, de dos filos, que discierne pensamientos, principios, filosofías. Y los intentos del corazón, acciones. La palabra discierne las filosofías y las acciones. Nuestras armas son poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando principios. Y llevando cautivo todo pensamiento, todo principio mundano, a la obediencia a Cristo. ¡El maduro lo hace!

Es espiritual y afecta lo natural. Si maduras, si disciernes, si tratas de buscar cómo funciona hoy, Dios te habla. ¡No seas religioso! No es un libro de ayer, es un libro de hoy. La palabra dice, en Isaías 60, que hay tinieblas. Cierto, pero se verá una luz sobre de ti. Las naciones van a venir a tu resplandor. Y los reyes vendrán a tu luz, esperando de ti soluciones para sus crisis y sus problemas.

La palabra fuerte, es aquella que usa el que alcanza madurez. Y el que el alcanza madurez, es aquel que usa la palabra, para sacarte de un mundo teórico y discernir lo que es bueno o malo en el mundo práctico. Traer soluciones y alternativas. En el mundo no se predica capítulo y versículo. El mundo solamente entiende soluciones prácticas. A ellos no les interesa capítulo y versículo.

Soluciones prácticas que les traigan principios a sus dilemas sociales o emocionales. Las leyes que traen esos problemas no tenían ni tienen capítulo y versículo, tienen cumplimiento y crisis. Una vez solucionados estos problemas prioritarios, recién podremos explicar que esa solución vino desde el mundo espiritual. Y cuando se acepte entrar en esa dimensión, ahí sí podrás lucirte con tu capítulo y versículo.

Eso también se llama sembrar. Y como todo lo que el hombre sembrare, de eso mismo cosechará, si tú siembras todo lo que puedas hoy, en la humanidad, aunque ellos ni se den cuenta y mucho menos te lo reconozcan o agradezcan, y quizás no ahora, pero si en la próxima generación, el principio de Dios que es inamovible e inmutable se cumplirá y a tus descendientes les proporcione gran fruto tu siembra. Eso se llama tener un espíritu pionero. Eso se llama no ser Egoísta.

(Eclesiastés 8: 10) = Asimismo he visto a los inicuos sepultados con honra; (¿Cuántos saben que los sepelios y funerales de gente del mundo son más espectaculares y multitudinarios que los de cristianos?) más los que frecuentaban el lugar santo (Ahí estás tú) fueron luego puestos en olvido en la ciudad donde habían actuado con rectitud. Esto también es vanidad. 

Es decir: te pasaste toda una vida haciendo cosas para tu ciudad y, el día que te toca partir, a tu despedida solamente acuden tus familiares más cercanos. Y, en casos, ni siquiera la totalidad de la iglesia a la que asistías. ¡Nadie se acuerda de ti! Hay más escándalo por la muerte de un asesino, un político corrupto, un deportista adicto o un artista pervertido, que por la tuya. Pero mira cómo termina el verso: Esto, también es vanidad.

(11) Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal. 

Por cuanto no se discierne, rápidamente el juicio sobre la mala conducta en la tierra, es por eso que en el corazón de los hombres, hay disposición de hacer el mal. Por cuanto la iglesia no ejecuta rápido sentencia sobre lo que está bien y lo que está mal, es por eso que el pecado sigue creciendo.

Por cuanto la iglesia estuvo ausente en medio del debate de la oración en la escuela, de la aprobación de leyes pecaminosas, es por eso que el ocultismo, el satanismo y el esoterismo, ahora reinan en la escuela, y la degradación sexual acompañada de una violencia sin registros ni antecedentes, reinan en la sociedad.

Por cuanto la iglesia no ejecutó sentencia rápidamente sobre espíritus humanistas, es por eso que dentro de la iglesia hoy hay pragmatismo a raudales. Porque la iglesia no avanza a discernir lo que está correcto, entendiendo que eso era trabajo del gobierno y no de la iglesia, es por eso que la iglesia, hoy, prácticamente vive en un rincón.

Por cuanto Satanás tocó las playas y la iglesia, entonces, dijo que ir a las playas era pecaminoso y se salió de la maravilla del mar y el placer de la arena. Después Satanás tocó la música, y entonces la iglesia se salió de la música por años, hasta que entendió que le pertenecía santificarla, no huir de ella.

Satanás tocó los salarios, y la iglesia dijo: eso no es para mí. Satanás entró a la televisión, y la iglesia dijo que la televisión era una caja demoníaca. Satanás entró en la danza y la sensualizó y sexualizó, entonces la iglesia dijo: eso es carne. ¡Y la danza había nacido en la iglesia! ¡Y todavía seguimos cediéndole terreno! Un día nos vamos a encontrar con que el único lugar que tenemos permitido por nuestras propias ordenanzas religiosas, es el templo!

Y no es así, porque la palabra misma nos habilita: De Dios es la tierra y su plenitud. Y los propietarios legales de la tierra somos nosotros, no cuatro demonios inmundos. Ellos son los usurpadores. ¡Hay que sacarlos! Claro está que, para poder hacerlo y que funcione, tú, yo y todo el que diga ser creyente, tendrá que estar anclado en Cristo, porque con doctrinas evangélicas no alcanza, ya lo vimos.

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Cuando se Unen Cielos y Tierra

Estoy seguro que a ti, como me ha ocurrido a mí y supongo que a la mayoría de los cristianos, te enseñaron con lujo de detalles lo que ocurrió en el Edén. Te mostraron la historia del hombrecito desnudo cubriéndose con un taparrabos de hojas, con cara de “yo no fui, junto a una mujer casi sonrojada con cara de “yo tampoco”, cayendo de la consideración de Dios simplemente por comerse una fruta que tenían prohibida.

¿Y sabes qué? Te creíste la historia porque con esa disposición ibas a la escuelita, pero en tu interior algunas cuestiones te daban vueltas y vueltas y, ante la menor crisis de fe o discurso ateo de alguien que ponía a la ciencia como estandarte, tus argumentos te parecían tan infantiles y tan ridículos para gente adulta, que decidías callar y, de alguna manera, otorgar ventaja a los incrédulos.

Por eso, creo que este trabajo, además de aportarte riqueza en lo conceptual, va a destaparte algunos poros tapados por la rutina religiosa y otorgarte bases argumentales mucho más sólidas y a tono con lo que se te exige en la calle. No es el caso convertir a la fe en una ciencia matemática, pero tampoco suponer que cualquier persona más o menos instruida va a decidir creerse algo que no parece tener nada de coherencia a la vista.

El caso es este: resulta ser que lo que Adán provocó al pecar, fue una separación cósmica. Y entre Dios y el Cielo, se metió una nube grande de demonios, la fuerza y la potestad que opera en los aires. De tal forma que, cuando tú quieres orar a Dios, debes atravesar esta nube de demonios, primero, para poder llegar a Él.

¿Qué es avivamiento, entonces? Es cuando el Cielo se abre de tal forma, que hay una conexión directa entre la morada de Dios y la iglesia. ¡Eso es avivamiento! Los que trabajan en la alabanza, (Y no hablo de bandas de música eclesiástica, sino de auténticos adoradores y alabadores), saben lo difícil que es copar una reunión. Hay servicios en los que esos muchachos cantan y se dan cuenta que esas canciones no llegan ni al techo del templo o salón donde se encuentran.

Yo he vivido esto y en su momento no me di cuenta lo que ocurría. Era la época donde el furor se llamaba Marcos Witt, Alvarado, Himitian, Danilo Montero, etc. Y resulta ser que cualquiera de esas canciones que ellos difundían a raudales, una noche producía una verdadera explosión en la iglesia, mientras que al domingo siguiente, la misma canción, hacía bostezar a todo el mundo.

Entonces la pregunta era ¿Qué pasó? ¿Por qué hoy no funciona? Nadie entendió que hay niveles de opresión, que es como un anillo que nos rodea. Y Pablo describe a ese anillo. Él dice que son los espíritus que operan en las regiones celestes. Eso no existía, antes, ¿Se entiende? El hecho que ahora esté ahí, es consecuencia directa de lo que Adán hizo. Metió la pata con todo.

Ahora, veamos: ¿Cuáles son los dos mandamientos que Adán recibe? Ser fértil y gobernar. Ahora te voy a describir algo que nos falta. Ya sabemos que Adán tenía la capacidad de ver tanto lo natural como lo espiritual, ¿No es así? Entonces, cuando Adán peca, no sólo se separan los Cielos de la Tierra. Es por eso que Jesús ora y dice: van a orar así: venga a nosotros tú Reino.

Resulta ser, entones, que dentro de Adán pasa algo. Conocemos tan poco de nuestro ser, que es asombroso. Al igual que Dios tiene tres personalidades maravillosas, tres naturalezas extraordinarias, tú también eres un ser trino. Dentro de ti, hay tres partes.

Y fíjate que cada una de esas partes tiene funciones extraordinarias. Lo que sucede es que nosotros solamente vemos la más fea, que es la exterior. ¡Sí, hermana! ¡No interesa si todo el planeta te dice diariamente que eres tremendamente bonita! Tu parte exterior, sigue siendo la más fea de todo en el plano del espíritu.

Algo que tienes que entender, es lo siguiente: primero preguntaría, si estuvieras delante de mi vista, cuántos de ustedes creen que tienen un espíritu. A todos los que del otro lado me respondieron: ¡Yo! ¡Yo lo creo!, déjenme decirles que están equivocados. Ustedes no tienen un espíritu, ustedes SON un espíritu.

¿Sabes qué dice la Biblia? Que Dios ES Espíritu. Ahora bien; si también dice que somos a Su imagen, entonces, ¿Qué eres tú? ¿Perro? Perritos. ¿Gato? Gatitos. ¿Vaca? Vaquitas. ¿Espíritu? Espíritus. De hecho, el grave problema que la iglesia tiene, es que nos han enseñado que nosotros tenemos un espíritu. Y créeme que es muy diferente vivir pensando que tienes un espíritu, a vivir sabiendo que eres un espíritu que tiene un cuerpo.

Y esa es la razón por la que peleamos tanto para orar por una sanidad. A nivel de tu cuerpo, hay gente que tiene capacidades extraordinarias. Hay gente tan fuerte que puede levantar con sus brazos un camión. Hay gente que tiene una elasticidad asombrosa, puede contorsionarse de las formas más insólitas e increíbles sin que se le rompa ningún hueso.

Asimismo, hay gente que tiene una tremenda resistencia, puede correr una maratón de cuarenta y dos kilómetros y quedar con aire y energía suficiente como para después de la meta seguir corriendo con la bandera de su país, lo he visto muchas veces. Con esto, lo que quiero mostrarte, es que tu cuerpo tiene cualidades extraordinarias.

Ahora bien; imagina, o trata de imaginar, al menos, por un minuto, las cualidades que tiene tu alma. ¿Eh? ¡Sí, tu alma! Imagínate cómo ser la conformación que tiene tu alma que tiene la capacidad de controlar a tu cuerpo. Ya sé que te resulta muy poco posible, ya que deberíamos conocer mucho de psicología para poder decir tres o cuatro cosas que resulten coherentes respecto al alma, ¿No crees?

Eso no es nada, ahora trata de imaginarte las capacidades o cualidades que tiene tu espíritu. Que es a la imagen de Dios, encima. Tú observas a un grupo humano compacto, y puedes ver a los más jóvenes, como personas tremendamente llenas de vida, dinámicas, pletóricas. Ahora; ¿Podrías imaginarte cómo es el espíritu de estas personas?

Para darte una idea, yo vivo en una ciudad de un millón y medio de habitantes, y ¿Sabes qué? Siendo un hombre mayor, de una estatura media, no flaco esmirriado pero tampoco gordinflón, mi espíritu sé que puede tranquilamente abrazar a toda la ciudad donde vivo, con sus habitantes y todo. No estoy exagerando nada ni creando ninguna película de ciencia-ficción; sólo te estoy describiendo la cualidad, la calidad y la dimensión de cada uno de esos espíritus que son a imagen y semejanza de Dios.

La Biblia dice: Los cielos de los cielos, no pueden contener a Dios. O sea que: Dios es tan grande, que los cielos de los cielos, (Porque hay más de uno), no lo pueden contener. Sólo hay una cosa que sí puede contener a Dios, y esa cosa eres tú. O sea que lo que te estoy diciendo, es que tú eres más grande que los cielos de los cielos.

(2 Crónicas 6: 18) =  Mas ¿es verdad que Dios habitará con el hombre en la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener: ¿cuánto menos esta casa que he edificado?

Quiero que te quede claro: el único lugar en el que Dios cabe, es dentro de tu espíritu. ¡No cabe en otro lugar! Es extraordinariamente grande, y el único lugar en donde cabe exacto, es dentro de ti. ¡Cuán grande será tu espíritu, que Dios mismo puede caber dentro de ti! ¿Cómo sé esto? Sencillo, porque leí lo mismo que tú leíste alguna vez, y seguramente no entendiste. Pablo dice que Somos morada de Dios en nuestro espíritu. ¿Lo dice o no lo dice?

Yo añadiría que somos templos vivos de él. Y lo añado para que nadie se sienta tentado de modificar eso por otra clase de templos. Si tú entendieras, aceptaras y creyeras esto, tú podrías caminar sobre toda tu patria en tu espíritu. Podrías caminar sobre Colombia, sobre México, sobre Venezuela, sobre España, sobre Argentina, y retirar toda la oscuridad que hay allí en los cielos. Y, obviamente, también sobre todos los países que no he mencionado, no crean que están al margen; necesitaría un mapa para incluirlos a todos sin omitir ninguno.

Porque ya ha sido dicho, pero yo me tomaré el atrevimiento de repetirlo una vez más: Dios no necesita una multitud, sólo necesita UN hombre que le crea. Un hombre que sí entienda quién es Él. ¿Sabes lo que se produce cuando un hijo de Dios entiende que es espíritu? Se despierta todo un mundo delante de sus ojos.

Ya no es el pobrecito cristiano que está soportando por la fe los embates del diablo que lo quiere matar y aquí y allá. ¿Sabes qué? Se levanta y toda la oscuridad reinante tiene una sola opción: o sale corriendo ya, o sale corriendo luego. Pero que sale corriendo, es un hecho consumado. Porque se ha levantado alguien que está entendido en su naturaleza. Algo así como: Yo sé quién soy.

Y si hasta hoy tú no habías visto esto tal como te lo estoy contando, es porque el diablo ha puesto un velo en tus ojos para que no lo hagas, tal como lo ha hecho con cientos, miles y quizás hasta millones de cristianos. Porque a él le place que nosotros nos sigamos viendo muy pequeñitos con relación a él. ¿No has visto el poder que los medios de comunicación le otorgan a las cosas de Satanás? Alcohol, violencia, droga.

Eso sería más que previsible tratándose de medios de comunicación seculares, mundanos e incrédulos, ¿Verdad? Sólo un problema: esa prédica informática ha calado hondo en una gran parte de la población. Y, lamentablemente, con todo el dolor del alma debo reconocer que también en una gran parte de lo que llamamos la iglesia. ¿O no hay cristianos que tienen terror de las cosas satánicas? Ojo: yo no te digo que te hagas una fiesta, sólo que entiendas que eres hijo del más grande de todos, no de una imitación como son ellos.

Mira; cuando tú entiendes que eres, no sólo imagen de Dios, sino que eres un ser espiritual; eres capaz de cambiar el ambiente espiritual de una región con sólo haber puesto un pie en ella. Cuando uno entra en la dimensión del Espíritu, es cuando uno adquiere de verdad las características que Dios te ha dado, y que no las usas, porque vives asociado a la esfera de tu cuerpo natural.

No hay nada que tú no puedas hacer en el mundo espiritual. Lo que te estoy diciendo, por si no te cayó la ficha todavía, es que tú puedes hacer cualquier cosa en el nivel espiritual, ¡Cualquier cosa! El problema está en que como nunca te han enseñado esto, tampoco te han preparado para caminar en la dimensión del espíritu como un gigante, porque has crecido cantando aquello de “tú puedes tener paz en la tormenta”, cuando en realidad tú puedes ser un provocador de tormentas.

Y, además, puedes ser el más grande dolor de cabeza que el infierno va a tener. Un ejemplo: ¿Eres mexicano? Tú puedes ser esa persona que Dios utilice para libertar a México. Y lo mismo cabe para todos los demás países representados por cada uno de ustedes que visitan esta Web. ¡No es necesario un ejército! ¡Un solo hombre aferrado de la mano del Señor puede hacerlo!

Veamos: el diseño con el cual Dios creó al hombre, es un diseño espiritual. Por ejemplo: ¿Cuántos sentidos tienes tú en tu cuerpo? Cinco, ¿Verdad? Ahora trata de imaginarte cuántos sentidos tienes tú en tu espíritu. Y te doy un ejemplo que a lo mejor no conoces. ¿No te ha pasado que te suena el teléfono y, antes de atender, y sin mirar la pantalla del visor, tú es como que ya sabes quién te está llamando? Ese es un sentido del espíritu.

Algunos hablan de intuición, otros de premonición. Y como el ocultismo y la hechicería se valen de ellos, todos suponen que ambas cosas son satánicas. ¿Sabes qué? Satanás jamás podría imitar algo que no haya hecho Dios en primer término. ¿Has visto personas levitando suspendidas en el aire en alguna de esas películas de terror? Todos decimos: ¡Ah! ¡Eso es satanismo puro!

Cierto, es satanismo puro. La película y la promoción de todas esas cosas, pero ¿Sabes qué? Si Satanás consigue que una persona quede suspendida en el aire, ¿Tú crees que Dios no lo hará? ¡Dios tiene el poder para hacer eso, Satanás apenas imitó algo! Aprende: Satanás jamás podrá hacer algo que Dios no haya hecho antes.

Yo creo que ya hemos escuchado mucha teología. Hemos escuchado decenas, centenares de prédicas. Ahora, lo que necesitamos, es caminar en la dimensión del Espíritu. Lo que tú no has podido entender en diez años de escuchar prédicas, el Espíritu te lo da en diez minutos.

Para la palabra Conocer, en el griego, hay varias palabras, ustedes lo saben. Una de ellas, es Gnosis. Gnosis, significa Conocimiento, pero ese conocimiento que adquieres en el colegio, en la universidad, o sea: un conocimiento gradual e intelectual por el estudio. Gnosis.

Pero hay otro verbo, que es Oida. ¿Sabes que significa oida? En la Biblia lo traducen como Conocer, Conoció, pero en realidad es esto: en este instante, no lo entiendo, pero al minuto siguiente, lo tengo clarísimo. Es un conocimiento revelado en un instante. ¡Es lo que le pasó a Pedro! Cuando Jesús le dice que eso que dijo no se lo reveló carne y sangre, lo que le está diciendo es que eso que Pedro manifestó no es Gnosis, sino Oida.

Ahora bien; lo cierto es que tú puedes entrenar esa capacidad de tu espíritu de tal forma, que tú cada día puedes recibir algo que nunca nadie te enseñó. ¡Eso es extraordinario! Eso debe activarse en la gente. ¡Se puede activar en ti ni bien termines de escuchar o leer esto! Tú no sabías nada y de pronto te levantas y empiezas a decir que esto es así, aquello es así y esto otro de tal o cual forma. ¿Y quién te lo enseñó? ¡No lo sé1 ¡Sólo sé que lo sé!

Eso es conocimiento revelado. Cosas que ojo no vio ni han subido a corazón de hombre, son las que Dios tiene guardadas para aquellos que le buscan. ¡Cosas que ojo no vio! Resulta ser que Adán, entonces, tenía un ingreso completo al mundo celestial. Pecó, pero a pesar de haber pecado, ustedes van a ver que él mantuvo una relación con Dios al pasar los años.

Él murió en el Señor. Él no murió en el pecado. ¿Lo vieron? ¡El diablo no va a ganar! ¿Saben? Adán partió con el Señor, también. Su último hijo se llama set, me parece, y habla justamente de lo que Dios espera. Dice que ellos invocaron el nombre del Señor después de él.

Cuando tú analizas la vida de los que estuvieron después, y te doy un ejemplo: Enoc. Enoc es un caso de colección, es un caso extraordinario. Este hombre caminaba tan cerca de Dios, que un día el Señor se lo lleva a tomar un café y no volvió hasta hoy.

Dios determinó una ley. Cuando peca adán, la ley se activa y dice: el que peca, muere. Está establecido que los hombres se mueran, y después el juicio. Pero le caía tan bien Enoc a Dios, que un día Dios dijo: ¡Bueno! ¡Dejemos a un lado la ley por una vez! ¡Enoc, véngase para acá, conmigo! Y se lo llevó sin ver muerte, ¿O no?

Es un hombre que partió sin ver muerte. ¡Era tan hermosa la relación que tenían! Dice que después que tuvo hijos e hijas, él lo describe así hablando de Enoc, dice que él caminó con Dios muchos, pero muchos años. Caminó con Dios.

¿Se acuerdan ustedes de Jacob? Hombre sinvergüenza, le quita la primogenitura a su hermano, se hace pasar por él. No sólo eso, ¿Conoces tú algún hermano que le haya quitado la herencia con engaños al otro? Incluso engañando a su propio padre de la manera que lo hizo. Y fíjate que Jacob también es un caso de estudio.

Un día, él ve a un ángel. Y este hombre apasionado, ¿Recuerdas lo que hace? Va y lo agarra del cuello al ángel. ¿Recuerdas el pasaje? Yo me pregunto cuántos de ustedes se atreverían a ir y hacerle una llave de judo a un ángel. La reacción normal de un mortal cuando ve un ángel, ¿Sabes cuál es? Se tira al suelo, se asusta, se agarra de los pelos, dice ¡Ay de mí!, qué se yo. Pero este no, éste fue y le cayó encima.

Lo que sucede es que Jacob tenía una virtud muy singular, era sumamente apasionado con lo que quería. Si nosotros tuviéramos al menos la cuarta parte de la pasión que Jacob tenía para sus cosas, hace tiempo que Latinoamérica sería espiritualmente nuestra.

Lo que quiero decir, es esto: empezando con Adán, podemos hablar de Jacob, que peleó con el ángel. Con Enoc, que caminó con Dios, con Noé, que vio a Dios y éste le hizo construir algo que él nunca hubiera aprendido. Puedo seguir con Moisés, que recibió un entrenamiento particular de Dios. Dios se le manifestó, habló con él. Abraham comió con él, lo recibió en su casa, o David.

Cada persona de la Biblia, de los treinta y nueve libros del Antiguo Testamento, y todos los del Nuevo Testamento, tuvieron acceso al mundo espiritual. Todos esos hombres de Dios, hablaron de cosas, no que les enseñaron, simplemente, sino que las experimentaron. Ellos caminaron con Dios, vieron el mundo espiritual y tuvieron un entendimiento de lo que pasaba.

¿Y por qué la iglesia del siglo veintiuno, no? ¿Por qué la iglesia del siglo veintiuno, parece que estuviera caminando a ciegas? Te doy un ejemplo: entra un brujo a la iglesia, ¡Y nadie se da cuenta! Y no es nada eso, todavía van los ujieres y le dicen: ¡Bienvenido, hermano! ¡Increíble! ¡Esa clase de iglesia es la única en donde se le dice bienvenidos a los demonios!

La pregunta, e: ¿Por qué ocurren estas cosas? Respuesta: porque la iglesia no ve. ¿Qué es el Reino? Quiero que me acompañes a la carta de Pablo a los Efesios. Hagamos un resumen rápido. Les he descripto hasta este momento, todo este proceso de separación que tuvo que pasar Adán. Vamos a Efesios 1. Y te recuerdo que Efesios, es de alguna manera una carta de Reino. Es una carta que no habla de lo natural; habla de lo espiritual

(Efesios 1: 3) = Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

Bien rápido: ¿Dónde nos bendijo? En los lugares celestiales en Cristo. O sea que tú no vas a poder ser bendecido hasta que no llegues a los lugares celestiales. Porque las bendiciones, siempre están en los lugares celestiales. Veamos: ¿Por qué ese cristiano no tiene trabajo? Porque su trabajo está en los lugares celestiales. ¿Por qué no tengo mi casa? Porque tu casa todavía está guardada en el lugar celestial.

¡Es que necesito que el Señor me de esas dos cosas! ¡Ya te las dio! ¿Pero y dónde está que no los veo? En el lugar celestial, así que ve allí y recógelo. ¿Y cómo hago? ¿Dónde queda eso? Ese es tu problema. Ese es el problema. No sabes cómo llegar a ese lugar. ¿Notas lo que Pablo está diciendo? Que nos bendijo en los lugares celestiales.

Entonces, mucha gente, ¿Qué ha dicho? Esta es filosofía sencilla: “Bueno…es que entonces en esta vida no tendré mucho, pero en la otra vida, un día, tendré todo…” Escúchame, pequeño animalito de dos patas, ¿No te das cuenta que allá en la gloria no vas a necesitar ni casa, ni vestirte, ni nada de eso? ¡Tú necesitas todo eso, aquí!

(4) según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,

A ver, ¿Cuándo dice que te escogió él? ¡Ah, sí! ¡Yo tengo cinco años de convertido! Pero no está hablando de eso. Tú tal vez tengas cinco años de convertido, pero antes que tú tengas este cuerpo, ya existías. Porque, -te recuerdo-, eres un espíritu eterno. Escucha: ¿Cómo Dios pudo haberte escogido antes de la fundación del mundo, si tú tienes treinta años, veinte años, cuarenta años, cincuenta años.

Escucha esto; los que han trabajado con niños, saben perfectamente que el concepto más difícil para enseñarle a un niño, es el concepto del tiempo. Un ejemplo: el pequeño te dice que ayer fueron al parque, cuando en realidad fueron hace dos semanas. ¿Sabes por qué le sucede eso? Porque cuando él viene, no tiene concepción de tiempo, es eterno.

Lo último que un niño asimila, es el concepto kronos, porque no está en su naturaleza el tiempo; porque es eterno. ¿De qué estamos hablando? Simple, estamos revelando cómo opera el mundo espiritual. Escúchame; si tú piensas que existes desde hace veinte, treinta, cuarenta, cincuenta o sesenta años, los que tengas, estás entendiendo esto como un ser físico. Pero, antes que tú estuvieras en ese estuche, que cada vez se va a poner más arrugado, más incómodo, más molesto, tú ya existías.

Jesús está orando, Juan 17, y dice: Padre, te agradezco por todo lo que has hecho, y una serie de cosas más, y luego dice: de los que me diste, no te perdí ninguno; sólo el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Y luego dice: Tuyos eran, y me los diste. ¿Cómo que tuyos eran? ¡Estaban en el mundo, eran unos pecadores tremendos! No, tuyos eran.

Cuando tú empiezas a entrar a la dimensión del espíritu, tú empiezas a descorrer el velo de lo temporal y empiezas a moverte en la eternidad. Todo lo que ustedes ven, aquí, va a pasar. ¿Sabes qué dice la Biblia? Que el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre. No importa cuán bonita seas, o cuan guapo y galán seas; de aquí a unos cuantos años, te vendrán arrugas que ninguna crema te podrá borrar. Pero, si tú hoy descubres tu identidad en el espíritu, no hay tiempo, no hay limitación, no hay impedimento que pueda evitar que tú logres lo que quieras.

Escucha: si no entiendes esto vas a estar orando veinte años por una cosa y jamás te será dada. ¡No me diga eso, hermano! ¡No me maldiga! ¡No me ate con las palabras! Ni te maldigo ni te ato, sólo te digo lo que Pablo dice.. El día que tú pediste lo que sea que hayas pedido, al instante eso te fue concedido. ¿Qué? ¿Y entonces por qué no me llega? Ten paciencia.

(Verso 5) =…en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, (6) para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, (7) en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, (8) que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,

Escucha: ¡No me digas que no sabes o no puedes! ¡Aquí dice que te dio toda la sabiduría y la inteligencia! ¡No hay nada que pueda hacerte pensar que no sabes nada! ¿Cuántos creen esto? ¡Dice que ya nos hizo sobreabundar! Pero hermano… ¿Sabe qué pasa?, que a mí me cuesta. – No; no se trata de que te cueste, ¡Se trata de que no crees! Mira lo que dice a continuación.

(9) dándonos a conocer el misterio de su voluntad, (¿Te das cuenta? Tú ya no puedes decir que no sabes cuál es la voluntad de Dios para tu vida, o que no sabes cuál es tu ministerio, o tus dones. Es un misterio, dice, pero no es ningún misterio para aquellos que han entrado a la dimensión del espíritu) según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, (¡Ah! ¡Muy bien! ¿Y qué es lo que Dios se ha propuesto en sí mismo?)

(10) de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

¿Qué es el Reino? Reino es la unión de cielos y tierra. Es lo que el diablo quebró cuando se produjo el pecado, ¿Estás entendiendo? Entonces, cuando Jesús viene y dice: El Reino de los Cielos se ha acercado, está queriendo decir que ahora sí Cielos y Tierra se pueden unir de nuevo. Hechos 3:19-21, lo que ya hemos leído. ¿Qué es lo que tiene que ser restaurado? El Reino de Dios tiene que ser restaurado sobre la iglesia, cielos y tierra se deben unir.

Pero, ¿Cómo es esto? ¿No están unidos todo el tiempo? ¡No, no están unidos todo el tiempo! Nosotros los unimos. Entonces, ¿Qué sucede? Si yo te digo ahora que mires hacia tras, vas a ver lo que sea que tú ya sabes tienes detrás. Muebles, calle, no lo sé, donde quiera que me estés escuchando o leyendo. Lo único que tú no vas a ver es al ángel que está detrás de ti.

Para poder ver el ángel que está detrás de ti deberías hacer un esfuerzo bastante grande, porque no estás entrenado, pero hay un ángel allí. Tan cierto como que tú vives con personas a las que puedes ver y tocar, es que detrás de ti hay alguien que te guarda. Si ves el mundo espiritual, cuando te subes a un avión podrás ver la cantidad de demonios que te ven y dejan pasar, porque tus ángeles van contigo, resplandeciendo.

Pablo está caminando, por una de esas callejuelas, allá en Asia, y sale a su encuentro una joven que le dice: ¡Escúchenlos, porque ellos hablan de parte del Dios viviente! Pablo la mira, le pone su mano en la cara y dice: espíritu, ¡Sal de ella! Era un demonio. ¡Y a Pablo, nadie le iba a tomar el pelo! Aunque ella viniera y les dijera verdades. ¡Demonio, sal fuera! ¿Pero qué pasa, hermano Pablo? Nada hija, que ya eres libre. No todo el que me dice Señor, Señor, es de los míos, Yo debo saber quiénes son de los míos.

Cuando tú entiendes esto, entras en una zona de revelación. Hay lugares en los que Dios, incluso, ni siquiera te permite tomar contacto físico mínimo con nadie. Ni saludar dando la mano te deja. Cuando hay una comprensión del mundo espiritual, tú ya no te mueves a ciegas. Tienes un nivel mayor de entendimiento.

Los niños suelen ser así. Ellos tienen, por propia naturaleza virgen de contaminaciones civilizadas, un mayor ingreso al mundo espiritual. Para ellos lo espiritual forma parte de sus vidas, lo han visto desde recién nacidos. Por eso la gran mayoría de niños no quiere que se les apague la luz al ir a dormir. Porque para ellos la oscuridad no es algo, ¡Es alguien!

¡Bueno, hermano, pero tampoco vamos a exagerar tanto! No, es verdad, pero ¿Tú tienes dudas que los niños ven cosas en el plano espiritual que los adultos no vemos? Sí, claro, puede ser, pero lo que ocurre es que resulta un poco difícil de aceptar. ¡Claro! Cuando te enfermas de alguna patología de contagio, ¿Eres consciente que se te metieron en el organismo algunas bacterias infectadas que te la produjeron, verdad? Sí, claro. Ah, ¿Y entonces por qué no crees en el mundo espiritual? ¿Crees que te enferman unas bacterias invisibles que no puedes ver, pero no aceptas que ciertos demonios te opriman aunque no los veas?

Con esto, lo que te estoy enseñando es que, el enemigo que tú y yo tenemos, es invisible. Pero sólo se vuelve visible cuando tú o yo tenemos una visión espiritual, de otro modo jamás lo veremos. Ahora bien, te pregunto: si te he dicho que tú eres un ser espiritual, ¿Te parece que tienes o no tienes acceso al mundo espiritual?

¿Sí, verdad? ¿Cómo podrá sobrevivir un ser espiritual si no se le permitiera tener acceso al mundo espiritual? Pro y entonces, hermano, ¿Por qué todavía no veo nada? Simple; ¡Porque no estás entrenado! Porque hay un velo sobre tu entendimiento, que no te deja permear esa parte. Ahora; si tú aprendes a descorrer ese velo, tú puedes entrar a la dimensión espiritual y cambiar la situación.

¿Por qué? Porque lo que estás viendo en el mundo natural, es el reflejo de lo que ocurre en el mundo espiritual. Si tú pudieras ver, por ejemplo, en este momento, Jerusalén, Haifa, El Líbano, y pudieras ver lo que está pasando en el mundo espiritual, esa batalla que en estos tiempos todavía se libra en Israel, tú podrías ver que también se está librando encima de Israel.

Ahora bien; visto todo esto y observado al detalle, debo preguntarte: ¿Cómo podrás tú cambiar la situación espiritual de tu país, cualquiera que este sea, si ni siquiera sabes cómo es tu propio espíritu? ¿Cómo vas a poder cambiar los aires de un lugar, si ni siquiera puedes cambiar el de tu dormitorio? No importa quién te ore, no importa a cuantos congresos o conferencias asistas, si tú no tienes una comprensión del mundo espiritual, no podrás hacer nada.

¿Qué es adoración profética? Es ver cómo están adorando arriba, para repetirlo aquí abajo. Y cuando cielos y tierra se unen en lo mismo, explota el lugar. Eso es todo. Eso es adoración profética, lo otro es cántico nuevo. Y eso es muy común. La adoración profética es ver lo que está pasando en los cielos, y repetirlo tal cual aquí abajo. Cielos y tierra unidos. Venga a nosotros tu Reino. Y cuando cielos y tierra se unen, empieza a suceder de todo. La gente se sana, el gozo inunda el lugar. Eso es el Reino. ¿Y qué debe ser restaurado en la iglesia? El Reino.

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Pecados Invisibles

Te acordarás que cuando Gedeón fue a tomar la tierra y a liberarla de los madianitas, primero se habían juntado una gran cantidad de ejércitos, pero Dios los redujo a tan sólo trescientos, que tenían ciertas características. Y una de las cosas que dios le dijo a Gedeón, es que nadie que tuviese miedo, podía ser parte del ejército, porque ese miedo contagiaba a los otros soldados.

Entonces, una de las cosas más importantes que tenemos que tratar como soldados de Jesucristo, es nuestro temor. Y la palabra dice que el Señor venció la muerte, para por medio de su propia muerte, vencer al que tenía el imperio de la muerte, y que tenía sujetos a todos los que por el temor a la muerte, habían caído a servidumbre de ese sentimiento.

Cuando hablamos del temor de la muerte, no solamente hablamos del temor a morirte. La muerte es todo un imperio. La muerte es toda un serie de cosas, y el diablo maneja el temor para intimidarnos, para limitarnos, para detenernos, para que no podamos avanzar, y es una de las estrategias más importantes del diablo, el usar todo tipo de temores.

Temores financieros. No te das una idea de la cantidad de gente cristiana que tiene alto grado de temor por lo que su futuro laboral le tenga preparado. Uno de los temores más clásicos y hasta tradicionales en estos territorios latinoamericanos, es al de quedarse sin trabajo y vivir en la incertidumbre de cómo serán sustentados. Debo decirte que todos estos temores, provienen del imperio de la muerte.

Y Jesús vino, por medio de la cruz del calvario, a vencer al que tenía el imperio de la muerte. Porque nosotros, los hijos de Dios, no podemos ser controlados por el temor. El temor es una fuerza terrible, es una fuerza que paraliza el alma, es una fuerza que te va a hacer tomar todo tipo de decisiones equivocadas. Entonces, tenemos que saber que esta es una estrategia del diablo.

(1 Juan 4: 7) = Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. 

(8) El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. 

(9) En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 

(10) En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 

(11) Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 

(12) Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. 

(13) En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. 

(14) Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. 

(15) Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. 

(16) Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. 

(17) En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. 

(18) En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 

(19) Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. 

Nota que aquí estamos viendo algo muy importante, que de alguna manera es la contraparte y lo que al mismo tiempo, nos lleva a vencer el temor. Y ese algo, es el conocimiento del amor de Dios. Conocer el amor de Dios y amarnos los unos a los otros, no es una opción más, es la esencia del evangelio. El que no ama a su hermano, no conoce a Dios.

Si alguno dice que conoce a Dios, pero por distintas razones se la pasa persiguiendo fieramente a los hermanos, deberé pedirle disculpas, pero tendré que decirle que de ninguna manera conoce a Dios, y es más, creo que incluso necesita salvación. Porque el Reino de Dios, necesariamente, se manifiesta en el amor de los unos por los otros.

Veamos: mientras más miedos tenemos, más estamos enfocados en nosotros mismos, más control personal tratamos de tener de todas las cosas. Es decir: yo temo, porque me estoy protegiendo a mí mismo. Cuando mi vida se transforma de ser egocéntrica, de estar pensando solamente en mí, en mis necesidades, en lo que a mí me afecta, en lo que a mí me puede pasar, es decir, todo lo mío: mis propiedades, mis cosas, y me enfoco a los demás, entonces es cuando empiezo a perder el temor.

Porque ya no me tengo que proteger yo mismo. Al estar yo amando, mi enfoque está en el dar, en ver qué puedo hacer por los demás. Y cuando dice aquí que el perfecto amor echa fuera el temor, esto es algo sumamente importante. Míralo así; imagínate que se produce un hecho imprevisto del tipo catástrofe y estás viendo a gente, incluso niños, corriendo riesgo de vida. ¿Vas a ponerte a pensar en los riesgos de echarle una mano y salvarlos? El perfecto amor, echa fuera el temor.

Lo que quiero decir es que, cuando dejamos de considerar riesgos propios, para ponernos a pensar en las necesidades ajenas, es cuando empezamos a crecer. La palabra te lo dice, cuando consigna que en esto se perfecciona el amor, en que demos la vida por los demás. Lo que quiero decirte es que el temor se va, indefectiblemente, cuando hacemos algo por los demás.

Y esta es la esencia de la guerra espiritual. La guerra espiritual no es el afán de irme a agarrarme a trompadas, a puñetazos con los demonios. Escucha; si tienes esa mentalidad, es probable que el diablo te haga alguna cosquilla que te va a doler. Porque lo único que vence al diablo, es el amor. El diablo no puede contra el amor. El amor vence todas las cosas.

Y si no, pregúntale a cualquier satanista que conozcas, qué les pasa cuando se enfrentan con alguien que tiene amor. ¿Sabes qué? Hay una sola fuente de amor y es Dios; el diablo no produce amor. La carne no produce amor. La única fuente de la que fluye el amor, es Dios. Y los que conocen más que yo de esto, dicen que hasta un inconverso puede ser imbatible ante el diablo si manifiesta amor. Porque al hacerlo, está manifestando algo que le pertenece a la naturaleza de Dios.

Y, por el contrario partida, y todos lo sabemos, hay mucho cristiano que no ama. Entonces el diablo lo golpea, y le roba, porque están enfocados en sí mismos. El cartón del blanco en el que los demonios se entretienen haciendo puntería, es el que tiene dos letras gigantes, dice. YO.

De hecho, el propósito central de la guerra espiritual, no es derrotar al diablo, es arrebatarle las almas para Dios. El propósito de la guerra espiritual, no es tener un gran enfrentamiento, sino salvar a la gente. Y esto conlleva a un gran amor. Porque entrar en las esferas peligrosas, es manifestar el perfecto amor. El amor es el poder más grande del universo.

Y será necesario para la guerra, porque la guerra sigue siendo guerra. No es ni cantar ni hacer fiesta, como tantas veces hemos visto. Puede haber eso en un momento de celebración de alguna victoria, pero la guerra es guerra y en algún momento puedes llevarte un golpe. De hecho, muchos que habían llegado atraídos por ese evangelio “light” que sólo preanunciaba goce y alegría, al sufrir ese golpe, se han amedrentado y se han alejado. ¿Motivo? Estaban haciendo guerra espiritual, pero por el motivo equivocado.

Querían ser los héroes de la congregación. Querían ser los grandes guerreros y deslumbrar a las hermanitas jóvenes. Demasiado ego para salir ileso en ese tipo de confrontaciones. Sin embargo, cuando estás por allá abajo sufriendo la cruz porque el diablo te golpea, hay una sola fuerza capaz de levantarte. Y esa fuerza es el amor de Cristo. Y entonces, sea lo que sea que estés viviendo, lo miras a Satanás y le gritas: ¡A mí no me detienes con esto!

Pero, sólo puedes decirle eso si estás seguro que nada en este mundo es tu tesoro ni tu riqueza. Que mucho más de todo lo que eres y todo lo que posees, es el amor que tú tienes por las almas perdidas. Y te dispones a arrebatárselas del fuego del infierno venga lo que venga y pase lo que pase. Y él lo sabe a eso, y tiene que someterse sí o sí.

Y es ese amor el que va a levantarte, aun en medio de cualquier clase de sufrimiento o dolor que estés pasando, porque el perfecto amor, echa fuera todo temor. Y así es como que sabes, que sabes, que sabes, que el que está permaneciendo en el amor, tiene el golpe final. Y al final verás la victoria, y verás los avivamientos. Y sabemos que muchos de los avivamientos de Latinoamérica y de muchas partes del mundo han sido posibles, porque hombres valientes entraron a arrebatar y a derribar los tronos del infierno.

Y el que ha tenido experiencias fuertes que le han permitido ir mucho más allá de un culto de domingo, y han logrado meterse en el corazón mismo de Dios y tener contacto con esa clase de amor, jamás vuelve a ser la misma persona. Viene y quiere que ese amor se desparrame por todo el planeta. Porque convengamos que la iglesia, tal como la conocemos, es simpática y amable en cuanto a los unos con los otros, pero todavía mucho lamento que no ha entendido la calidad de ese amor que da la vida hasta la muerte.

Creo que tampoco ha entendido al verdadero amor que vence todas las cosas. Y te doy un ejemplo: si ves que alguien corre un peligro inminente, ya sea en la calle, en un trabajo de altura o algo parecido, y te angustias por lo que pudiera pasarle a esa persona, tú estás siendo víctima y prisionero del temor, y mientras te sientas así, no podrás llevar la Palabra del Señor a las naciones, no estás habilitado.

¿Y cuál es la salida, entonces? No tener temor bajo ninguna circunstancia. Aun cuando no sepas lo que va a hacer el Señor en tal o cual situación, tú no vas a temer y vas a confiar en que, haga lo que haga Él, suceda lo que suceda, Dios sigue estando en control de todo y tú no debes ni puedes tener temor. Porque en la mayor cantidad de casos, a lo que más teme el hombre, es a perder totalmente el control de las cosas.

Cuando el hombre o la mujer sienten que no tienen control de una situación y que sí o sí deberán dejarla en manos del Dios en el que dicen creer y confiar, allí es donde el miedo los toma de tal manera que puede llegar incluso a paralizarlos y dejarlos absolutamente vulnerables a lo que Satanás quiera hacer con ellos.

De allí es donde extraeremos una verdad simple y sin aspavientos ni espectacularidades: la única forma de vencer al miedo, es confiando totalmente en Él. Claro está que, para confiar totalmente en Él, debes dar pasos enfrentando tus temores. Escucha: el temor no se vence porque alguien te ponga la mano encima, tampoco porque alguien te predique unas cuantas verdades. El temor se vence porque te atreves a enfrentarlo.

Porque te atreves a plantarte en el amor de Dios y entrar al territorio que más temor te produce. Estoy hablando de tu alma. Y presta atención, porque existe una gran diferencia entre vencer al miedo y solamente sobreponerse al miedo. Si tienes que quitarte algo que posees para dárselo a alguien que lo necesita, ¿Por qué vas a tener miedo que luego te falte? ¿No está el Dios de todo poder detrás de esa decisión?

¿Puede alguien que se diga creyente, suponer que va a servir a Dios y Dios no lo va a respaldar en todo lo que necesite? Si un lirio tiene una belleza que ni aún Salomón tuvo, ¿Cómo no va a prevalecer el Reino de Dios y su justicia? Si Él alimenta todas las aves del campo y todo el ecosistema sin ninguna ayuda humana, ¿Cómo no alimentará y sostendrá a quien le sirva?

Lo que sucede es que estamos tan llenos de mentiras y de sistemas, de temores, simplemente porque no lo conocemos a Él como debemos conocerlo. Escucha: si estás en servicio y Dios te pide algo, ¿Vas a pensar que si se lo das, luego Él desaparecerá de tu vida? El que no ama, no conoce a Dios. Y el perfecto amor, echa fuera todo temor. Cualquier otra cosa, tú lo sabes, es Babilonia.

(Apocalipsis 17: 1) = Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; (2) con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.

(Verso 4) = Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; (5) y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. 

Aquí estamos viendo como Babilonia es un sistema religioso y también de fornicación espiritual. Aquí ves cómo los reyes de la tierra han bebido del vino del furor de su fornicación, de la inmundicia de sus fornicaciones. Ella es ramera, ella es fornicaria. Ella viene y corrompe con un sistema religioso, con un sistema de hombre.

Y cuando hablamos de fornicación espiritual, el libro de Apocalipsis también nos habla acerca de estas fornicaciones, y de cómo Jezabel es una fornicaria que enseña a los hijos de Dios a fornicar. Y la fornicación espiritual tiene que ver con la idolatría. La fornicación espiritual es lo que se hace en muchas iglesias que pretenden abaratar el costo real del evangelio, un evangelio, si tú quieres llamarlo así, que no se tenga necesidad de pasar por la cruz.

Un evangelio que permita que se llenen los templos, que es lo que verdaderamente interesa. En suma, lo que se propone es un evangelio en donde la gente pueda sentir el goce y el calor de una relación, pero sin el compromiso de contraer un matrimonio. Sentir el impacto del Espíritu Santo y sus experiencias agradables, pero sin contraer ningún compromiso, eso se llama fornicación espiritual.

Y la reina de las rameras, dice que enseña a fornicar. El sistema religioso babilónico es ese, y nos guste reconocerlo o no, todos venimos de Babilonia. Se llame como se llame el lugar en donde hayas comenzado, las tradiciones y las costumbres religiosas, convierten a ese lugar en Babilonia. Y de allí vienes tú, yo y el noventa y cinco por ciento de los cristianos de hoy.

Y la Palabra, sin prestar demasiada atención respecto a si es uno u otro lugar, lo que dice abiertamente, es: ¡Salid de ella, pueblo mío! A ver: ¿A quién te parece que le está hablando, al impío o a su pueblo? Entonces, dice que salga de allí, pueblo mío. Y eso, si yo no leo mal, significa que el pueblo de Él está ¿En dónde? En Babilonia.

Porque no te dice que vayas a anunciarles a las naciones que salgan de Babilonia, te dice que salgas de ella a ti, que eres pueblo suyo. Babilonia, reitero, es un sistema religioso que está arraigado en la fornicación espiritual. Sin ir muy lejos, alguna vez hemos hablado del querubín protector del rechazo. Y cómo el rechazo original, va a ir formando murallas edificadas por este querubín protector, siendo muchas de ellas, murallas religiosas.

Porque es mucho más fácil ser religioso, que ser creyente en el espíritu. No te cortes el cabello, no te pongas pantalones, no te pintes, no… ¿Y el espíritu? Babilonia se opone a que le demos le prioridad al Espíritu Santo, porque sabe que con un solo movimiento, el Espíritu la deja fuera de combate. Porque Babilonia está edificada desde el mismo cimiento del rechazo original, y es fornicaria por naturaleza.

(Romanos 1: 21) = Pues habiendo conocido a Dios, (Escucha: ¿Está hablando de los que nunca conocieron a Dios o de los que sí lo han conocido?) no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, (Aquí está Babilonia, aquí está el sistema religioso) y su necio corazón fue entenebrecido. 

(22 Profesando ser sabios, se hicieron necios, (23) y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 

El hombre, por naturaleza, es religioso. El hombre, por naturaleza, es babilónico. El hombre, por naturaleza, quiere adorar lo que puede tocar. Entonces, como no puede tocar al mundo invisible, entonces decide adorar lo que tiene más cerca cada día, al pastor, por ejemplo. Y es un error, de acuerdo, pero que se agrava y mucho cuando ese pastor, permite que alguien le prodigue una adoración que sólo le pertenece a Dios.

A la idolatría la llevamos encarnada. Y es tiempo de tomar un hacha y comenzar a derribar un árbol que no sólo ha corrompido tu ciudad, o tu provincia, sino que incluso puede haber llegado a corromper tu país completo, conjuntamente con todas las naciones de la tierra a las que ha podido conmover. Y es a eso a lo que viene el Reino de Dios, a darle con el hacha a ese árbol. Y recién una vez que ese árbol se derrumbe, es que podremos entrar a la plenitud de la gracia que nos lleva de gloria en gloria.

(Isaías 57: 3) = Mas vosotros llegaos acá, hijos de la hechicera, generación del adúltero y de la fornicaria. 

(4) ¿De quién os habéis burlado? ¿Contra quién ensanchasteis la boca, y alargasteis la lengua? ¿No sois vosotros hijos rebeldes, generación mentirosa, (5) que os enfervorizáis con los ídolos debajo de todo árbol frondoso, que sacrificáis los hijos en los valles, debajo de los peñascos? 

(6) En las piedras lisas del valle está tu parte; ellas, ellas son tu suerte; y a ellas derramaste libación, y ofreciste presente. ¿No habré de castigar estas cosas? 

Generación del adúltero, hijo de la hechicera y de la fornicaria. Dios le está hablando a siglos de generaciones latinoamericanas, que provenimos de culturas tremendamente derramadoras de sangre, fornicarias, hijos de la hechicera, hijos del adúltero, porque es abominable para quienes viven en el espíritu, ver las aberraciones de la idolatría que suceden en nuestros países de Latinoamérica. En algunos más, en otros menos, pero en todos algo.

Esto tiene que detenerse. Y nosotros somos una generación que se ha levantado como un dique, como una presa que detiene toda una maldición de siglos que viene trayendo toda una generación de adúlteros, de hechiceros. Y es esta la generación llamada a ponerle freno a eso y a decir que ya está, que hasta aquí llegaron, que ahora viene otro tiempo y bajo otros parámetros.

Y fíjate, que muchos de ustedes que hoy me están escuchando, quizás sean los primeros de su generación que se levantaron en contra de todas estas cosas, y detrás de ustedes viene toda una línea familiar de terrible idolatría, de hechicerías, de fornicaciones.

(Oseas 4: 12) = Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar. 

Quiero que ahora compares esto con lo que leímos hace un momento en Romanos 1. Habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, sino que siguieron sus razonamientos. Y aquí vemos a un espíritu que se llama espíritu de Fornicaciones, la Gran Ramera, la Babilonia, el sistema religioso es un sistema de fornicaciones. Y dice que el espíritu de fornicación los hizo errar y dejaron a su Dios para fornicar.

(13) Sobre las cimas de los montes sacrificaron, e incensaron sobre los collados, debajo de las encinas, álamos y olmos que tuviesen buena sombra; por tanto, vuestras hijas fornicarán, y adulterarán vuestras nueras. 

(14) No castigaré a vuestras hijas cuando forniquen, ni a vuestras nueras cuando adulteren; porque ellos mismos se van con rameras, y con malas mujeres sacrifican; por tanto, el pueblo sin entendimiento caerá. 

Aquí vemos que espíritus de fornicaciones los hicieron errar. Y que conste que estamos viendo un panorama de siglos, estamos viendo a un continente entregado a la idolatría, entregado a la hechicería, en la mayor parte de nuestros pueblos. ¿Por qué crees que abundan las drogas? La palabra droga, te recuerdo, es la palabra pharmakeia, y la palabra pharmakeia, es hechicería. ¿Usted me quiere decir que la droga sobreabunda en nuestros países por causa de la idolatría? Ni lo dudes. ¡Claro que es por eso!

Nadie tiene dudas en este pleno siglo veintiuno que estamos transitando, que existe una tremenda debacle moral de la gente. Las filas de lo que hoy llamamos la iglesia cristiana, están llenas de fornicación, a esto lo ignoran sólo los que deciden no querer verlo. ¡Hasta púlpitos están fornicando, y no sólo con sus testimonios de vida, sino con sus palabras, con sus doctrinas!

De hecho, esto que decimos no implica ninguna condenación para nadie. La Palabra dice que Él vino a restaurar el orden. Hay cosas que tenemos que hablarlas porque tienen que ser restauradas en la iglesia. Hay cosas que necesitan que un hacha las corte y las desguace. Tiene que haber un límite. Dios tiene un límite en su paciencia. La Biblia entera te muestra que es así.

No podemos seguir poniéndole un barniz de piedad a la iglesia. O somos transformadores, o somos gente genuina, o somos gente del Espíritu. ¿Por qué seguimos haciéndonos los distraídos y mirando para otro lado cuando algo corrupto nos pasa cerca? ¿A quién queremos engañar? ¿Crees de verdad que puedes engañar a Dios?

Porque al mundo no lo vas a engañar. El mundo sabe perfectamente las cosas que estás haciendo. Tus hijos, tu familia sabe perfectamente las cosas que estás haciendo. Tus amigos saben perfectamente en las cosas que andas o no andas. ¿A quién queremos engañar con el discurso de que somos del Dios Altísimo? En realidad, ¿Somos o nos hacemos?

Viniste a este sitio a buscar palabra. Y la palabra, hoy, es que el cielo está hasta la coronilla de lo que está viendo. Como lo estuvo en la época de Sodoma y Gomorra. Está hasta la coronilla de la inmoralidad de las naciones y de la inmoralidad de lo que hoy se llama iglesia.

El espíritu de fornicación los hizo errar. Por eso las hijas se van y fornican, por eso las nueras se van y fornican, los hombres se van tras las prostitutas, y otros hombres se van tras otros hombres como ellos, y otras mujeres se van con mujeres como ellas.

Venimos arrastrando una maldición milenaria, que tenemos que solucionar como iglesia. Cuando Abraham lloraba ante Dios y le pedía que no destruyera la ciudad. ¡Si hubiera cincuenta justos! No los hay. ¿Veinte? Tampoco. ¿Diez? Menos. Lo siento, Abraham, dijo Dios; tengo que destruir la ciudad. Y fíjate que Dios no estaba buscando intercesores. Abraham no dijo: ¡Si hubiere diez intercesores! ¡Si hubiere veinte pastores! Un justo puede detener la destrucción de una ciudad, por el simple hecho de estar unido a la santidad de Dios.

Porque la justicia y la santidad, valen más que las muchas obras religiosas. Y hay mucha gente religiosa con el dedo señalador que, lejos de conocer a Dios, su corazón se ha ido entenebreciendo por causa de lo que está en la tierra. Porque el espíritu de fornicación, está por todos lados, tratando de hacer errar a la gente.

(Romanos 1: 24) = Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, (25) ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 

(26) Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, (27) y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. 

(28) Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; 

¿Cuántas cosas, hoy, en estos tiempos, hace la iglesia sin tener en cuenta a Dios? Terminamos de leer que dice: deshonrando sus propios cuerpos. De hecho, deshonrar sus propios cuerpos tiene que ver con fornicación, con inmoralidad, puntos que en lo espiritual, lo dice la palabra, corrompen el alma y la llenan de tinieblas.

Y entonces dice: deshonraron sus propios cuerpos. Veamos el cuerpo humano. ¿Cómo podríamos deshonrar un cuerpo humano? No teniendo en cuenta a Dios. Empezaron a tratar a sus propios cuerpos de cualquier manera. Empezaron a meterse en el cuerpo cualquier cosa. Nunca le preguntaron a Dios si eso era bueno para sus cuerpos, o no. Y allí empezaron los desarreglos de las malas comidas, las bebidas, porque lo importante, en muchos sectores sociales, parecería ser llenar el estómago y se acabó. Con lo que sea.

Quien haga esto, pregunto: ¿Estará deshonrando su propio cuerpo, sin tomar en cuenta a Dios? Hay muchas cosas de las que Dios nos quiere alertar. Por ejemplo, el excesivo cuidado por lo estético. Hay lugares que son verdaderos centros, emporios de las cirugías plásticas reconstituyentes, así se las denominan.

Satanás, era el arcángel de la belleza. Y al perder su status de belleza, y al poner Dios una enemistad entre él y la mujer, Satanás pasa a odiar la belleza de la mujer. Entonces, una de las cosas que hace el diablo, es corromper la belleza de la mujer, para volverla un instrumento sexual para el hombre. Y millones de mujeres aceptan un dicho popular que es moda en varios de nuestros países, y que dice: “No hay mujeres feas, sólo maridos pobres”.

Y todos ríen casi alegremente cuando escuchan esto, porque no han entendido el sacrificio de sangre que existe cuando miles de mujeres se entregan al bisturí, en la búsqueda de elementos físicos que les permitan ser más seductoras. Y maridos que envían a sus mujeres, y las entregan a ese altar. Porque es un altar de sangre, y hay un principado que se llama Lilith, y que corrompe la imagen de la mujer.

Es un principado de una mujer voluptuosa, muy bella, de impactantes formas, cuya misión es la seducción, unida con Jezabel, y demanda sangre. Y hasta llegan a decir dentro de nuestros ambientes, muchas mujeres, que se hacen cirugías de mejoramiento físico, porque hay mucha competencia dentro de la iglesia. ¡Esposas de pastores andan en eso!

No entienden que estamos hablando de sangre derramada a modo de sacrificio. Un sacrificio de sangre que enluta un país con miles de mujeres entregadas al espíritu de Lilith. Hombres entregando a sus propias mujeres para satisfacer sus propias lascivias. Esto es una abominación que deshonra el cuerpo y va en contra de la propia naturaleza de Dios.

Porque nadie podría ni siquiera suponer que Dios iba a formar en el vientre de una madre, a una criatura fea y detestable. Dios te formó en el vientre de tu madre, no la naturaleza abstracta que enseña la ciencia. Y si fue Dios quien te formó, Él decidió que tengas el rostro que tienes, la nariz que te tienes, el color de ojos que tienes y todo, absolutamente todo lo que te hace único en el planeta.

Pregunto: ¿Podrá una rosa decirle a un clavel: soy más hermosa que tú? ¿Bajo qué parámetros lo haría? ¡Bajo parámetros propios o, lo peor, incentivados por libretos del infierno! Porque, ahora lo preguntaré de nuevo pero desde otro ángulo: ¿Es que existirá una flor fea? Si existiera, nadie la ha encontrado, todavía. Y, pregunto: ¿No son ustedes, hermanas, mucho más importantes y valiosas que esas flores? Que si a eso vistió Dios con la grandeza de un lirio, ¿Cómo no habría de vestirte a ti con la hermosura de su propia identidad?

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Entrenamiento de Reino

Ya sabes tú que, paralelamente con el mundo natural, existe un mundo invisible, otra dimensión, llamada El Mundo del Espíritu. Y que es allí, en ella, donde reina el Señor. Porque también sabes que el Señor es espíritu, por lo tanto reina en esa esfera. Una esfera que, estando paralela con la nuestra, la natural, es la que produce su influencia en todo lo que existe en esta esfera.

También hemos sabido que los inicuos, o aquellos que a través de tinieblas o ignorancia, no teniendo conocimiento, eran influenciados constantemente por espíritus caídos que residen en la otra esfera. Ellos, sin saberlo, manifiestan la voluntad de estos espíritus. Y que nosotros, los creyentes, también éramos vasos vacíos y que íbamos a ser identificados e influenciados por es otra esfera, sólo que en este caso no de los espíritus caídos, sino de la del Reino de Dios.

Nosotros, a veces pensamos que no podemos manifestar victoria en medio de un mundo perverso, pero vimos claramente que si el inicuo que no tiene el favor de Dios, puede manifestar lo que un demonio le dice desde la otra esfera, cuánto más nosotros, podríamos manifestar en esta esfera, aquello que nos dicta los principios del Reino de Dios.

Hemos procurado, utilizando la palabra, identificar la voz de Dios sin cometer errores que determinen que manifestemos las influencias satánicas. De hecho, sabemos que Satanás habla en tercera persona del singular. Siempre usa su voz, su personalidad, para que tú creas en ti mismo. Él jamás te va a decir “haz esto” o “ustedes hagan esto”, sino que pone en tu mente la decisión de decir: “Yo voy a hacer esto”.

Entonces, como tú estás diciendo que tú vas a hacer esto, cosa que estás diciendo con tu propia voz, te convences a ti mismo, porque antes de creer en alguien externo, en primera instancia siempre vas a elegir creer en ti mismo por encima de todos los demás. O sea que Satanás usa tu propia voz para convencerte de que es tu propia decisión. Lo que muchas veces ignoramos, es que nosotros no tenemos nunca decisiones propias; o somos influenciados por el Espíritu Santo o lo somos por demonios.

Creo que por todo lo estudiado, ya más o menos conocemos bastante respecto a las artimañas de Satanás en esa área. Y lo más maravilloso, es saber que tenemos el poder para vencer en este mundo presente. Lo único que nos va a quedar pendiente para que eso sea una realidad, es la perseverancia y la entereza para encarar esta batalla no como si fuera una sola y la única, sino como parte de una guerra que ya está ganada.

Ahora bien, si esa esfera está presente y allí reina Dios, porque Dios es Espíritu, todo va quedando más claro. Es decir: Dios reina en todas las esferas, pero resulta ser que desde esa esfera es que Él establece su trono y reina sobre todas las demás. Nosotros vivimos en un mundo natural, pero estamos expuestos a ser influenciados por el otro mundo, por la otra esfera.

No somos de aquí. Muy por el contrario, somos nacidos de allá, operando aquí. Entonces vemos que Cristo llegó a la tierra predicando un evangelio llamado Evangelio del Reino. Hay mucha controversia en cuanto a eso, pero quiero quitar todos los extremos y ver qué es lo que Dios nos quiere decir a través de eso. Recuerda siempre que no puede existir nada falso, nada que sea imitación, si antes no existe un original.

Esto te deja en evidencia que jamás podría existir un falso profeta, si es que antes no apareció uno genuino. Porque en todo extremo, necesariamente siempre hay un punto de verdad. De otro modo, no habría nada a lo cual añadir un extremo. El extremo, siempre es el exceso de algo que es cierto. LO que nos falta entender, entonces, es qué es eso.

Sabemos que Cristo trajo principios. Principios son leyes, reglas, fundamentos que operan en ausencia de tu conocimiento, con tu conocimiento, con tu apoyo o sin tu apoyo. Son principios, y funcionan. O sea que tenemos principios en el mundo natural. Esos principios requieren que tú hagas ciertas cosas para superarte. En el Reino de Dios, hay otros principios que tienen que operar para tú superarte. En el Reino de Dios, la manera de subir, siempre es bajando. En nuestra sociedad, es trepándose encima de la gente.

Son principios distintos. Los principios funcionan como la ley de gravedad. ¿Quién la entiende? Salvo los especialistas, nadie. Nosotros solamente sabemos que estamos pegados al suelo. Sin embargo, aunque tú jamás vayas a la escuela y te enteres por tu maestro como es el asunto, la ley de gravedad sigue funcionando. Es una ley, es un principio.

Ahora bien; en este lado de acá, hay unos principios que son los que nos dan la victoria en este lado de acá. Y si entonces pudiéramos encontrar la raíz, los principios, y ponerlos por obra en nuestras vidas, andaríamos más que victoriosos en esa esfera, todo el tiempo. Por eso es que, cuando comenzamos a desarrollar un tema tan profundo como este, lo primero que debemos tener en cuenta, es que la Biblia es un libro espiritual.

Resulta que muchas personas leen la Biblia una sola vez, o van y la estudian en un curso teológico y la cristalizan, se creen sinceramente que ya la saben, que ya la entendieron. Cierto es que entendieron, que sacaron una interpretación, de ella sacaron una deducción, llegaron a una conclusión y, entonces, cada vez que leen ese mismo pasaje, ese mismo pasaje les dice siempre lo mismo.

Allí es cuando la Biblia, entonces, se convierte en un libro secular, un libro de historia, que no tiene ninguna vida. Pero si tú entras a la Biblia no sabiendo nada y la abres en neutro y con la mente abierta, para que ella se convierta en fuente inagotable, vas a descubrir que la Biblia te habla a tu vida, Hoy. Y además te da principios para hoy. La razón por la cual muchos no la entienden, es porque quieren verlo desde un punto de razonamiento físico, cuando es algo que no fue inspirado desde el lado de acá.

Por eso es el único libro que, a pesar de que lo queman, lo destruyen y lo combaten y lo prohíben de todas las maneras, nunca desaparece. Porque si siempre fuera la misma interpretación, entonces, pregunto: ¿Para qué leerlo? Ya lo leí una vez, ya lo entendí, ponlo en tu biblioteca, al lado del de Harry Potter y el del Principito. El problema es que la Biblia no es ni ficción, ni ciencia ficción ni historia, sino un libro que tiene vida.

De manera que es un libro espiritual, para un pueblo espiritual. Nuestro mayor fracaso ha sido que tomamos algunas escrituras espirituales y hacemos fuerza para meterlas dentro de lo literal. Y no funciona así, y además no nos conviene. Donde lo espiritual trae una aplicación que demanda responsabilidad, lo hacemos literal y futuro.

Donde la Biblia habla de bendición, entonces lo hacemos espiritual y ahora. Y ese ha sido el patrón, pero, noten conmigo cuidadosamente, la vamos a estudiar de acuerdo con el uso apropiado de la etimología. Vamos a ver el punto teológico, vamos a ver el punto original o exegéticamente, y vamos a verlo de acuerdo con el texto o el tópico.

Pero, recuerden que la palabra es espiritual. La escritura es espiritual. Pregunto: ¿Cuántos de ustedes creen eso? Yo creo que este es el fundamento de la revelación. Si no entendemos que la Biblia es espiritual, vas a quedarte con el primer aprendizaje que tuviste. Porque ahí muere la Biblia.

La palabra misma nos dice, en 1 Timoteo 6:12, que peleemos la buena batalla. En 1 Timoteo 1:18 nos dice que militemos una buena milicia. Efesios 6:13 dice que nos pongamos toda la armadura de Dios. 2 Corintios 10:4 nos dice que nuestras armas no son carnales, sino que son poderosas en Dios. Hebreos 4:12 nos dice que tenemos una espada de dos filos. Ahora te pregunto: ¿Cuántos de ustedes tienen ese equipaje, efectivamente, en sus casas? Ninguno, es espiritual.

¡Es espiritual! Todos ustedes saben que esto es cierto, pero también que es eminentemente espiritual. Sí que hay una batalla, pero es en el espíritu. No tenemos una espada de verdad, no tenemos un armazón de verdad, pero sí hay una batalla, sí hay una milicia, y sí tenemos armas, o algo que funciona como un arma, pero que no es un arma. ¿Cuántos están viendo que es una tipología, es una sombra, es una analogía, es una verdad establecida, para explicar algo espiritual?

La batalla es en el espíritu. Él dice que prepara una mesa delante de nuestros enemigos. Escucha, piensa: ¿Cuántos conoces que se hayan sentado a comer delante de un enemigo? Ninguno, pero tenemos una mesa de bendición en medio de un mundo pervertido. La mesa no está en el cielo, ¡La mesa está aquí, porque allá arriba no hay enemigos! ¡Los enemigos están acá abajo!

Es decir que tenemos una mesa de la cual podemos comer, ahora. ¿Cuántos saben que eso es espiritual, que nunca verás una mesa literal, donde tú vas a comer algo que te va a bendecir en el mundo? Pero hay una mesa allí que dice: Aquí hay sanidad, Aquí hay prosperidad, Aquí hay bendición, en tanto que del otro lado te dicen que hay enfermedad, que hay miseria, que hay maldición. ¡Tú no quieres eso! ¡Tú has accedido a lo otro!

La palabra dice que cuando dos o tres están congregados en su nombre, ahí está Él. Pregunto: ¿Cuántos lo han visto literalmente, allí? Pero lo creen, ¿Verdad que sí? ¿Por qué? Porque es un libro espiritual. ¿Estás entendiendo? Mira conmigo Mateo capítulo 19, un momento, para que veas una aplicación espiritual.

(Mateo 19; 28) = Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros (Aquí tranquilamente puedes decir en voz alta: ¡Parece que está hablando conmigo!) que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

Aquí siempre se creyó que se estaba hablando de los doce apóstoles, y que esto era futurista, y que ocurriría cuando Dios se siente en un llamado Trono. Pero noten la escritura cuidadosamente. Primero, esto está siendo decretado en medio de la Cena del Señor, y ellos están discutiendo sobre autoridad. Lo puedes ver en otro evangelio, donde los apóstoles se están peleando para ver quién va a ser mayor en el Reino.

Luego, él instituye la Cena, y mientras está cenando, les dice que ellos van a reinar en doce tronos. Pero, si la Biblia es espiritual, fue espiritual para ellos también, y representativo de la iglesia, y no de Israel. Jesús les dice: de cierto te digo, en la regeneración. Noten esa palabra con mucho cuidado, y ahora vayan al libro de Tito, capítulo 3.

(Tito 3: 5)= (Está hablando con la iglesia, y dice) nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,

¿Cuántos han sido regenerados? Entonces debemos estar reinando sobre las doce tribus. ¿Cuántos saben que eso iba a acontecer cuando viniera la regeneración? ¿Cuántos saben que la regeneración ya ocurrió? Es espiritual. ¿Cuántos pueden ver que la aplicación es espiritual? No lo dudes ni lo minimices: o es espiritual o es literal, no hay término medio.

Tenemos que entender que la Biblia usa ejemplos físicos y presentes, para establecer verdades proféticas futuras y espirituales, para aquello que había de venir que hoy es y que siempre ha sido desde antes de la fundación del mundo, pero era misterio escondido, y ahora se ha manifestado: tú y yo, el Reino de Dios.

Tenemos que entender esto. No puedo continuar si no se entiende correctamente esto. Tenemos que entender que la aplicación bíblica, es espiritual. Mira, hermano; la Biblia nos dice que somos soldados, epístolas, ramas, embajadores, reyes, sal, niños, siervos, hijos, novia, ovejas, edificio, pan, casa, habitación, templo, luz, trigo, pescadores, árboles o semillas. Pero ninguna de esas cosas somos; somos humanos, somos todo lo que dice la Biblia, en característica, en faceta y en formas. ¡Es un libro espiritual!

Tú puedes buscar la palabra Árbol en griego, en hebreo, en arameo, en español, en inglés, ¿Y sabes lo que te dice? ¡Árbol! Árbol con raíces, con tronco, con ramas, con frutos, pero: ¡Tú no eres ningún árbol! Pero la Biblia te dice que lo eres. ¿De qué está hablando, entonces? De que la iglesia tiene características como un árbol que da fruto, que es fuerte, que es estable, que tiene hojas, que da sombra, que es albergue, que tiene raíces y que está fundado.

O sea que la Biblia es espiritual, ¿Lo entiendes? Ahora bien; con esto en mano, puedo advertirte algo que no siempre se tiene en claro: para poder entender un Reino, lo primero que debes saber es que tienes que tener un rey. ¿Cuántos tienen un rey? Quiero que entiendas una cosa, el rey siempre manda, no sugiere. Muchos tienen a Cristo como Salvador, no como rey.

Rey de tu matrimonio, rey de tu forma de pensar, rey de tu dinero, rey de tu vida, rey de tus actitudes, rey de tu comportamiento. ¡Si no, no es rey! Sólo tenemos un problema: tú no lo coronas rey, ¡Él es rey! Contigo o sin tu participación, él es rey. No puedes tomar la parte de Salvador y arrojar fuera la de Rey. Él es rey. Y entra para reinar, no para ser ignorado.

O sea que ya tenemos un rey. ¿Y qué se necesita luego? Un pueblo que esté sujeto a ese rey. No podemos tener un reino sin un pueblo que se sujete al rey. Primera pregunta: ¿Tenemos un pueblo que se sujeta al rey? Segunda pregunta: ¿Tú te estás sujetando al rey?

Luego viene la jurisdicción, porque todo pueblo que se sujeta a un rey, tiene una geografía en la que se sujeta a ese rey, una jurisdicción, unos límites establecidos. Ahí es donde la iglesia anda batallando. Yo quiero expresar hoy cuales son nuestros límites, para que tú tengas autoridad para empezar las manifestaciones de justicia en la tierra, hoy. Me pregunto a cuántos de ustedes les gustaría vivir una vida de estandarte, que sea ejemplo a las naciones.

Vamos a entrar en la palabra de Dios, entonces. Quiero que vaya conmigo a la carta a los Hebreos, en el capítulo 2. La razón por la cual muchas personas no reciben revelación, es porque no saben adorar a Dios. Creen sinceramente, pero con sincera equivocación, que adorar a Dios es cantar canciones lentas y románticas. De todos modos, Dios no le revela nada a nadie que no tenga compromiso; Él no les arroja perlas a los cerdos.

(Hebreos 2: 1) = Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.

(2) Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, (3) ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, (4) testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.

(5) Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando;

Nota que el capítulo comienza diciendo que pongamos atención a las cosas que hemos oído. El escritor de Hebreos, comienza el capítulo diciendo: ¡Atiéndeme! ¡Pon atención a lo que acabas de escuchar, no vaya a ser que te descarriles! Entonces, para entender qué es lo que escucharon, vamos a ir al capítulo 1 por un momento.

(Hebreos 1: 1) = Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, (Noten que Dios habla por medio de los hombres), (2) en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; (3) el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

Recuerden que el sacerdote, mientras ministra, no puede sentarse, de manera que la posición de Cristo significa que Él ya terminó su tarea. Reitero: un sacerdote no se puede sentar hasta que no haya terminado toda su ministración. Cristo vino para cumplir la ley, no para abrogarla.

¿Qué nos está diciendo estos tres versículos? En primer término, que Él es heredero. El heredero no va a heredar, ya heredó. Él ES heredero, él es heredero de todo, todo lo que existe, le pertenece. Siempre fue de él, nunca se lo dio a nadie, siempre ha sido de él y siempre lo será. Él es heredero, no te olvides de lo que acabas de escuchar: a Cristo le pertenece todo.

En segundo lugar, dice que Él hizo el universo. No lo hizo un científico, ni lo va a desbaratar ningún extraterrestre que venga en un OVNI. Él lo hizo, Él lo sustenta, Él lo determina, Él es el creador de todo el universo. Cristo hizo el universo, a ver si lo entiendes y dejas de darle entidad a gente que no la tiene.

En tercer espacio, Él es el resplandor de su gloria. ¿Quieres ver al Padre?, observa a Cristo. Si me has visto a mí, has visto al Padre. El Padre se llama Gloria. Cristo resplandece la naturaleza del Padre. Así que Cristo no es cualquier hombre, no fue simplemente un profeta. Cristo era la exacta imagen de aquel que es Padre de todos los reyes de la tierra.

En cuarto lugar, no era una persona parecida al Padre, era la misma imagen de su sustancia, era Dios hecho carne, era hombre y era Dios, pero hecho carne. Dios habitó entre los hombres. Y dice el autor en el capítulo dos que no te olvides de esto, porque si te llegas a olvidar de esto, vas a descarrilarte.

En el quinto episodio, dice que sustenta todas las cosas con la palabra de su poder. Y esa palabra, allí, es la palabra rhema, y poder significa continuo. De manera que es Él quien todavía, con palabras llenas de fe, sustenta la tierra girando para este lado, y al mismo tiempo, dándole vuelta al sistema, al mismo tiempo inclina su eje.

No hay bomba, no hay nadie, no hay nación, no hay persona que pueda violar una ley, un principio establecido por Dios. Él sigue sustentando la tierra, y hasta que Él diga, ella seguirá girando a la misma distancia. Si te vas para allá un kilómetro, te frizas, si te vas para acá un kilómetro, te quemas. Pero Dios, con su gracia, nos mantiene dando vueltas exactamente donde pertenecemos.

Y no te olvides de esto, porque si te olvidas, cuando venga un enemigo extraño a tu nación a decir que va a apretar un botón, tú vas a entrar en pánico creyendo que se termina el mundo. ¡Nadie tiene derecho a romper o a violar lo que sólo Dios establece y sustenta por su palabra! Es que los misiles… Nadie. Es que el armamento nuclear… ¡Nadie! Es que el narcotráfico o el terrorismo… ¡¡¡Nadie!!!

En sexto término, fue purificación de nuestros pecados. Bajo Cristo, no hay pecado. Bajo Cristo, fuimos perdonados. Y, finalmente, en séptimo y último lugar, dice que se sentó a la diestra. Recuerda una vez más, que los sacerdotes no se pueden sentar, a menos que hayan terminado la ministración.

Lo que ocurre, es que Cristo cumplió toda la palabra. Esto me dice a mí y te dice a ti que, si se sentó, fue porque terminó. De otro modo, Él no se hubiera sentado. ¿Qué habrá terminado Cristo ¡Para allá vamos! Capítulo 2 de Hebreos. Somos ejército.

(Hebreos 2: 1) = Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.

(2) Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles, fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,

Nota que en tiempos antiguos, la palabra nos fue dada por medio de ángeles. ¡Es que no, hermano! ¡Los ángeles no predican! ¿Ah, no? Pues entonces discútelo con el autor de Hebreos, porque él acaba de decir, aquí, que la palabra antes nos fue dada por medio de ángeles. Y lo podemos ver claramente en Hechos 7:53 que dice: Vosotros, que recibisteis la ley por disposición de los ángeles, y no la guardaste.

Gálatas 3:19 nos dice: Fue ordenada por medio de ángeles, en mano de un mediador. Noten que los ángeles traían la manifestación de la palabra. Otras escrituras, como el Salmo 68:17, Deuteronomio 33:2, Deuteronomio capítulos 19 y 18, nos hablan de manifestaciones teofánicas, donde el Espíritu de Dios se manifestaba de forma angelical en la montaña.

Dios habló a los hombres a través del fuego, del humo, a través de terremotos. Manifestaciones angelicales que traían una revelación a un mediador, y este a su vez, nos traía la palabra. Vemos que los ángeles nos administraban la palabra de Dios en un tiempo. Es muy importante que entiendan, que los ángeles trabajan juntamente con Dios en su plan eterno.

No lo sabían todo, porque ellos están en el nivel de siervos, y el siervo no lo sabe todo, pero el hijo sí. Hay muchos cristianos que viven en el nivel de siervo. Los siervos, sólo obedecen. Ese es un buen paso, pero después de siervo te conviertes en amigo y después de amigo te conviertes en hijo. No puedes heredar siendo siervo, tienes que convertirte en hijo.

Hay personas que no tienen herencia, hoy, porque son siervos, no son hijos. El siervo no sabe lo que habla el maestro; sólo el hijo. Los ángeles que están en ese nivel, quisieran saber las cosas de Dios, pero sólo obedecen y continúan ministrando, ¡Qué obediencia! Así que vemos que los ángeles ministraban la palabra en el pasado. Sígueme con cuidado, que te voy a dar el plan de Dios desde la “A”, hasta la “Z”. De Génesis a Apocalipsis.

 (3) ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, (4) testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.

Nota que las señales, milagros y prodigios, sólo se manifiestan para confirmar la obra de Dios, no para bendecirte a ti ni para que te sientas bonito. Los milagros y las señales, vienen para confirmar lo que Dios está haciendo. Para que creas en dios de una vez por todas. Pero, esas señales y prodigios nos deben seguir a nosotros, confirmando lo que nosotros estamos intentando expresar al mundo, en lugar de que nosotros andemos corriendo detrás de esas manifestaciones, viajando a veces miles de kilómetros para ir a verlas, como si fueran una novedad desconocida.

(5) Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando;

En otras palabras; hay un mundo, que ellos llaman mundo venidero ahí en la palabra, que no va a estar sujeto a ángeles. Eso me deja entender que el mundo anterior al que sea el mundo venidero, sí estaba sujeto a ángeles. ¿Podemos deducir eso de la Escritura, aunque suene raro? ¿Que si el mundo venidero no va a estar sujeto a ángeles, eso nos diría que el mundo que no es el venidero, sí que lo estuvo?

Ahora bien; para poder nosotros ministrar de acuerdo con lo que esta nueva esfera nos dice, nosotros tenemos que tener derecho. Porque sin derechos, tu autoridad es ilegal y nada responde al nombre de Cristo. ¡Tienes que tener derecho! O sea, cuando tú tienes derecho, tú tienes autoridad. Cuando tú sabes que estás en algo que te pertenece, te comportas muy distinto a cuando estás en algún lugar que no te pertenece.

Lo que te estoy diciendo es que, si estás en un territorio que no te pertenece, andas con cuidado, con disculpas, con permisos, pidiendo perdón, que no quiero ofender a nadie, yo sé que esto no me pertenece, pase usted y todo eso que hacemos en casa ajena. Pero cuando estás en tu casa, das un salto ante lo que seas y gritas: ¡Deja eso que es mío! ¡Quiere entrar en tu casa un extraño y tú lo echas fuera sin preguntarle ni cómo se llama! ¿Te queda claro lo que te digo?

Eso es tener autoridad en el lugar en que tú ya sabes que tienes el derecho. Donde no tienes derecho, automáticamente tú te comportas de otra manera. Es instantánea la reacción. En aquel primer mundo, los ángeles administraban regiones territoriales, en lo que el hombre era establecido en su autoridad. Cuando Lucero fue creado, como un instrumento, al igual que el cuerpo humano, que no necesita de nada artificial para hacer música para Dios, lo puede hacer con su voz, de sí mismo.

Entonces, cuando Lucero estaba trabajando con Dios, los ángeles administraban el plan de Dios con él. Los ángeles trabajan con Dios, pero Dios le da autoridad a Lucero para ciertas áreas. Enseguida se le fue a la cabeza, como nos suele pasar a la gran mayoría de nosotros cuando se nos delega algo importante. Entonces Lucero cae, pero cuando dice que cae, de lo que cae es de una posición ministerial, no de un lugar. Si un ministro valioso llegara a caer, será porque hizo algo indebido y, como consecuencia natural de ello, ha perdido su autoridad. De allí es que cayó, no de un lugar geográfico o físico.

¡La Biblia es un libro espiritual, te lo dije! Dice que cayó y fue arrojado por tierra, y la palabra arrojado, significa humillado. O sea que ahora anda humillado por lo que hizo. Pero tenía acceso, porque él y la tierra eran una sola cosa. El cielo es el trono y la tierra es su estrado. Es decir que había una ministración continua y angelical entre cielos y tierra. Todavía para el tiempo de Job aparecía por ahí arriba.

La rebelión se encuentra ahora entre los ángeles que trabajan con Dios. Estos están encargados del plan, hasta que Dios crea al hombre. Ellos tienen que haber sabido que Dios estaba a punto de hacer algo, porque entonces se enaltece Lucero y dice: ¡Yo voy a ser dios! ¡Yo voy a ser esto, aquello y lo otro! ¡Yo, yo, y yo!

Entonces cae Satanás, y con él una tercera parte de la cubierta administrativa. Apocalipsis nos dice que perdió la batalla, lo cual nos está diciendo que no tiene fuerza suficiente. Apocalipsis dice que no prevaleció, lo que en griego significa que no tiene fuerza suficiente. No prevaleció significa que es muy débil para intentar algo contra Dios.

Los ángeles, entonces, en aquel tiempo, una vez que Adán ha sido creado y cae, tienen que volver a tomar dominio de la jerarquía, porque el hombre pierde su autoridad. En Génesis 1:1, cuando Dios creó los cielos y la tierra, recordarás que fue luego que hizo la expansión.

La expansión, es el espacio que existe entre aquí y la parte de abajo del trono de Dios. No el trono y el tercer cielo. Los cielos de los cuales se habla en Génesis 1:1, es la atmósfera, los universos, el aire donde vuelan los aviones y los pájaros y aquí, lo que tú respiras. Todo lo que existe entre la tierra y aquella plataforma, sea invisible o no, no me preguntes, no está escrito, no nos interesa. El tercer cielo, donde habita Dios.

Eso ahí arriba es eterno, eso no fue creado. Él crea una expansión, pero no fue en Génesis 1:1. De manera que el trono y la tierra, eso era todo una belleza. En la creación, la expansión dividió su habitación del planeta. Entonces, caen la tercera parte de los ángeles, pero Dios no detiene su plan. Ahí hay un principio muy fuerte: el fracaso de los terrenales, no altera el plan de Dios.

Hubo una revolución y cayó una tercera parte, pero el plan continúa. Y Él va a crear al hombre, pero para que no haya desventaja. Acuérdense que la tierra ya estaba creada en perfección, no había mares, era tierra, la palabra nos dice que salía un vapor de adentro. Este era un planeta hermoso, que era estrado del trono de Dios. No había mares, no había cielos, sólo Dios y su tierra.

Pero ocurre un cataclismo, un juicio, que es el primer juicio en la tierra. El primer juicio fue a la jerarquía angelical, por desobediencia, y noten que los juicios, siempre son por desobediencia. Ese es el único pecado. Hubo ese juicio, entonces, donde se humilla Satanás, se le quitan los rangos del ejército, ya no tiene autoridad; es despojado y es dejado sin trabajo. Y ahora andan por ahí, una tercera parte de aquellos ángeles que trabajaban para Dios y que fueron engañados por él.

Esa es la segunda etapa de la tierra, y no me da el tiempo para ir a las Escrituras y expresar qué acontece en todo eso. Pero luego viene la tercera etapa de la tierra, que es el Edén. Edén significa Casa de Placer, significa Delicia, o La Casa de Adam. En el Edén, Dios trae una tipología, un prototipo, un ejemplo, de lo que era la primera fase de la tierra.

Entonces es como que Dios dice que Él no se va a quedar allí sin saber qué hacer, que si ese hombre no querer trabajar con él, no le hace. Que va a seguir con la otra parte del plan para el planeta y que el hombre haga lo que quiera. Y parece que Satanás se enteró de eso y dijo: ¡Yo me voy a exaltar antes que llegue el hombre! ¡Pero llegó el hombre!

Entonces, él crea el Edén, prototipo, tipología o un ejemplo, de lo que era todo el planeta. Entones ahora prepara ese Edén, que dice Casa de Adam, y Adam significa Bañado en Sangre, que tiene que ver con la presencia de Dios envuelta en sangre, en hombre. O sea: es Emanuel, Dios con los Hombres. De otra manera, estamos hablando que el Edén era la casa de Dios.

Tenía el trono, pero cuando dice ahí que se paseaba en el aire del día, esa frase Aire del Día, habla de una presencia manifestada, no de un espíritu. Presencia manifestada. Entonces, crea el Edén, y en el Edén, y estoy hablando de los ángeles, porque los ángeles tenían gobierno, no te me pierdas. Y te estoy explicando esto para que entiendas por qué él tuvo que poner ángeles a sujetar el mundo. ¡Tuvo que hacerlo!

Entonces, Adán está en el huerto con Dios. Para estar en ese tipo de esfera, tenemos que tener en primer lugar, presencia compartida. Para andar en una esfera divina, tienes que tener presencia compartida, no sólo los domingos por la tarde. Si un marido ve a su esposa sólo los domingos por la tarde, ese matrimonio no tiene demasiado futuro. ¡La tiene que ver a diario!

En segundo término, tienes que entender su carácter. No puedes compartir su presencia, sin entender su carácter. Ya sabes que la palabra es un espejo perfecto, y que él está tratando de revelar a través de ella, es su corazón. Así que la letra mata, pero el corazón de Dios, vivifica. No te olvides que la palabra de verdad, es Cristo, y que la palabra que nosotros cargamos sobre nuestras espaldas, es la letra que trata de expresar la plenitud de aquel que todo lo llena.

Ella lo expresa en su interpretación, más su revelación siempre suele ser progresiva. Él dijo que tenía mucho más para decirnos, pero que nosotros no íbamos a poder sobrellevarlo, así que recién cuando viniera su Espíritu, el paracleto, él nos iba a ir ayudando para que pudiéramos entender más y más. Eso te da a entender que no se dijo todo, sino que hay mucho más por decir.

Ahora, algo muy importante: para tener ese tipo de Edén una vez más, esto es, la culminación de nuestro plan en tener esa presencia, tienes que tener responsabilidad compartida. La pregunta, es: ¿Por qué Dios creó el Edén, y no restauró la tierra entera? Porque tienes que tener responsabilidad compartida. Si alguien tiene un problema con tu esposa, de inmediato tiene un problema contigo, porque el problema de tu esposa pasa a ser también tu problema, ¿Se entiende?

Si alguien está molestando a tu esposa, te está molestando a ti. Dios quería que el hombre entendiera algo muy claro: Satanás tiene guerra con Dios. Y Dios es mi papá. Y la guerra de mi papá, es mi guerra. Si estás en contra de mi Padre, te las vas a tener que ver conmigo, también. Por eso es que digo que para tener esa relación que estamos buscando, tienes que tener relación compartida.

También tienes que comenzar a entender su carácter, y también tienes que ser responsable de las cosas que estás cosechando en el Reino de Dios. ¡Y estamos en batalla! Hay personas que no quieren batalla, entonces ellos no tienen relación con Aquel con el que tú tienes relación. Porque si tú lo amas, lo que a Él le pasa, también te pasa a ti.

Tenemos que volver ahí, porque recuerden que en Génesis 5:1, la Palabra nos dice que él creó a Adán y Eva, o creó varón y hembra, y los llamó Adam. Eva no se llamaba Eva antes de la caída. O sea que, la unidad que vamos a tener con Cristo en el mañana, es cuando seamos de un mismo carácter y de una misma naturaleza. Hueso de sus huesos, carne de su carne, sangre de su sangre.

Pero, el hombre cae. Vimos que el árbol del conocimiento era que Dios quería tener la voluntad o el dominio de decidir por ti, lo que está bien o lo que está mal. Ahora tienes dominio sobre todo. Tienes dominio sobre toda la tierra. Él le dijo: señorea sobre los peces, señorea sobre el ganado, ten dominio en toda la tierra. Multiplícate, fructifícate, sojúzgala, señorea, ¡Pero no me toques este árbol! ¡Yo quiero decidir por ti!

Eva fue decepcionada por Satanás. Muchos culpan a la mujer, no le permiten hacer nada y hay lugares nuestros, por ahí, donde todavía casi ni les dejan abrir los ojos en las iglesias, con el cuento de que pueden ser factor de tentación para los hombres santos. ¡Escucha! ¡Ningún hombre santo va a ver a una mujer de un modo libidinoso por una falda más larga o más corta! Sin embargo, Eva cayó por causa de ignorancia o por lo que no sabía. Porque cuando Dios dio la instrucción respecto al árbol, Eva no estaba allí. Y Adán, siendo como la mayoría de los hombres latinos, se guardó la instrucción y no le dijo nada.

Esto le podrá parecer gracioso a más de uno, pero si te digo que Eva es la iglesia y Adán es el sacerdote, entonces la cosa cambia, porque vemos con claridad que en una gran mayoría, los ministros de Dios no tienen una comunicación correcta para expresar el plan de Dios y Eva anda confundida e indolente, a causa de hombres que no saben expresar lo que Dios está haciendo hoy. Muy bien; el hombre cae, ¿Y qué es lo primero que aparece? Un querubín con la espada inflamada. El hombre pierde autoridad en esta esfera, y enseguida los ángeles comienzan a tomar jerarquía. Ahí vemos al primero.

(Deuteronomio 32: 8) = Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, Estableció los límites de los pueblos Según el número de los hijos de Israel.

Quiero que entiendas bien lo que voy a decirte. Aquí en donde en nuestras Biblias leemos hijos de Israel y en otras versiones hijos de Adán, se está hablando de ángeles, ya que las tribus de Israel todavía no habían sido divididas en este entonces. En los originales, más concretamente en las escrituras encontradas en el Mar Muerto, ahí dice ángeles.

La traducción que realiza La Biblia al Día es, tal vez, la que traduce de manera más cercaba a esos originales. Ahí dice: Cuando Dios dividió el mundo entre las naciones, le dio a cada una de ellas un ángel como supervisor. Vemos aquí, entonces, que los ángeles son hechos supervisores del mundo sujetado a ángeles, Mira el capítulo 17 de Hechos. Y se va a poner mejor, esto, te lo aseguro.

(Hechos 17: 26) = Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; (Toda la tierra. Noten que el plan no ha cambiado) y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; (¿Cómo lo prefijó? Con un ángel como jerarquía. Los ángeles como jerarquía.)

Así que vemos que Adán comienza su ministerio, pero no lo termina, porque él no supo cómo comunicar a la iglesia, el plan de Dios. Y que no se diga que la iglesia de este tiempo, la iglesia no puede terminar la restauración, porque andamos confundidos con lo que Dios está haciendo. ¡Saca la cara de la televisión y métela en la Biblia! Cualquiera sea tu país, nunca votes por ideologías mundanas o simpatías nacidas de promociones televisivas. A la hora de votar, ¡No mires el televisor, mira tú Biblia! Y si quieres ser más terrenal y más práctico, te lo modifico: ¡No mires tu televisor, mira tu refrigerador!

Sin embargo, aquí vemos algo muy interesante. Vuelve a salir una generación perversa, y ustedes conocen la historia de Noé, donde Dios decide acabar con todo lo que existe. Y noten que sí acabó con todo lo que existía, pero el cielo y el planeta permanecen.

(Génesis 9: 1) = Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.

Aquí es donde podemos volver a decir que el fracaso de parte de los hombres, no altera el plan de Dios. Es lo mismo que le dijo a Adán. Fructifícate, multiplícate y llena la tierra. Sólo que esta vez, en lugar de decirle que tuviera dominio sobre las aves y el resto de los animales, le dijo que ellos iban a estar sometidos a él. Por eso fue que pudieron entrar al arca, porque se sometieron a la voz de Noé.

Pueden leer ahí que dice: Y el temor y el miedo de vosotros estará sobre todo animal. O sea que los animales van a someterse, automáticamente, al decreto de tu voz. Escucha: si nosotros no tenemos jurisdicción en este planeta hasta el milenio, como enseñan algunos, entonces esa orden a Noé, es ilegal. Y te digo más, todavía: el juicio a Adán hubiera sido ilegal. Y estos hombres están del lado de allá, donde no tienen ni el Espíritu para hacerlo.

(Marcos 1: 15) = (Cristo está predicando y dice) diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

Noten que Él dice: se ha cumplido. Él está citando las profecías de Daniel. Hay dos teorías alrededor de esto, te las voy a leer. Una: el Reino no será establecido hasta la Segunda Venida, pero cuando Él dijo eso, entonces su intento era, precisamente, establecerlo. Pero no pudo ser. Se equivocó, falló, no cumplió su propósito. De manera que fue rechazado por Israel y entonces dijo: ¿Sabes qué? Lo voy a posponer y lo hago cuando vuelva. Esa es una teoría.

La otra, es: vino a establecerlo, lo logró, y con el Espíritu, se está propagando en toda la tierra. Y no era un Reino político, no era un Reino judaístico, no era un Reino materialista, no era un Reino terrenal. Pero sí lo estableció. ¿Estás viendo? Nosotros no rechazamos el hecho que el Reino es actual, pero aguardamos su manifestación en plenitud, en gloria, con la llegada de nuestro Rey.

Ahora bien; los judíos no tenían problemas con eso. Los judíos no entendían la letra de los profetas. Dice la palabra en Hechos que ellos no entendían las palabras, y que escudriñaban las Escrituras buscando Vida Eterna, sin entender que Él era el que estaba frente a ellos. Ellos no hicieron eso una doctrina. Ahora, en la dispensación, hemos adoptado una mentalidad judaística y lo hemos hecho doctrina, cuando ni el mismo judío en ese momento lo tomó como doctrina.

Sólo que ese judío no pudo entender la palabra profética, de la misma manera que hoy, todos aquellos que todavía siguen y respetan la doctrina de la dispensación, tampoco la entienden. Miles y miles de cristianos andan por la vida predicando, diciendo, enseñando y proclamando que ya no existen los profetas. ¡Sí existen! Pero ellos, sin apoyo del Espíritu Santo al que niegan y frenan, no pueden verlos ni creer que lo son.

Es muy importante, entonces, que tú entiendas que o bien Cristo falló en su venida en establecerlo y lo pospuso, o lo logró. ¡Es una de las dos, sí o sí! Así que tendremos que verlo en la Escritura, no hay otro modo válido y seguro. Siempre hay alguno que, pese a su confianza y deseos de entender, no lo hace con claridad.

(Juan 6: 14) = Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.

(15) Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.

Es decir que, si Cristo hubiese venido a hacer algo literal en aquel momento, aquí tuvo la mejor oportunidad. ¡Pero la rechazó! Entiende, entonces, que el mensaje que te estoy trayendo, no está hablando de manifestar algo en ausencia de nuestro Rey. O establecerlo por completo. Pero, es progresivo.

Esa escritura, ¿Sabes lo que te dice? Te dice que Él dijo que no había venido a ser un rey literal, Él no trajo como dice nuestra simpática izquierda, un nuevo concepto político o ideológico. Si hubiera sido así, ¡Aquí le dieron la mejor oportunidad de su vida! Sin embargo, él se apartó de eso. Y luego, incluso, se permitió decirle a aquel juez: Tú dices que yo soy rey, pero yo te digo que mi Reino no es de este mundo. Y en los originales es mucho más interesante, todavía, porque allí dice que Su Reino, AHORA no es de este mundo. Lógico que ahí es donde nos queda la pregunta: ¿Luego sí, verdad?

Cristo es Rey, ¿Cuántos lo creen? Y bueno, es imposible ser Rey sin que exista un Reino sobre el cual regir. Entonces vemos que los ángeles tienen esta jerarquía. Cristo está citando a Daniel. Daniel nos menciona algo relacionado con la jerarquía de los ángeles.

Hay una vez que Daniel está orando, y está esperando una bendición de Dios, está esperando una manifestación, y el ángel tiene que venir y tiene que travesar el principado de Persia y tarda veintiún días en pasarlo. Llega el ángel y Daniel le dice: ¡Oye! ¿Dónde estabas? Y el ángel le responde: ¿Qué te pasa, Daniel? ¿No te das cuenta que tuve que pelear con el ángel de Persia, y tuve que llamar a Miguel para que me ayudara, y me costó veintiún días derrotarlo? ¿Qué es lo que quieres, ahora?

¡Yo te oía desde el primer día llamándome, pero hay una jerarquía, hay unos demonios puestos allí! Porque los ángeles fueron puestos como jerarquías, pero una tercera parte de ellos, son caídos. Entonces, esos son los principados y potestades que existen hoy y que llevan títulos de ciudades. Pero no solamente Daniel menciona los malos, sino que también menciona a los ángeles buenos.

(Daniel 12: 1) = En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.

Noten que había ángeles buenos puestos, también. Sólo que Daniel no está en su tierra, sino que está en otra tierra, en la cual está dominando otro espíritu. Es decir que, cuando él comienza a orar, tiene que venir el ángel de la tierra de él, que responde a su llamado. Pero tiene que atravesar por milicia peleando batalla en contra del ángel que dominaba esa tierra.

Me pregunto cuántos de ustedes, en estos momentos, empiezan a darle gloria a Dios por el simple hecho de saber que ahora, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, tenemos el poder más que suficiente para pelear esas mismas batallas nosotros, sin necesidad de acudir a los ángeles.

(Hebreos 2: 5) = Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando;

Me pregunto yo, entonces, y seguramente te lo estarás preguntando tú también, cuándo es que comienza este mundo que aquí llaman como venidero. La expresión “mundo venidero”, significa un mundo que por certeza o por compulsión, implica el diseño pronto a ser manifestado. Es como si un mundo espiritual, cierto y verdadero, estuviera siendo forrado con una capa aislante que se llama mundo natural.

Mundo venidero es un mundo que está pronto a manifestarse. Venidero quiere decir primeramente que viene, y en segundo lugar, ¡Que viene ya! Sólo falta saber que es ¡Ya! En el marco de los dos mil y tantos años de la iglesia. Cuando Cristo dijo: venga su reino y hágase su voluntad, esta palabra Hágase, en griego, se traduce como: “vaya manifestándose progresivamente”.

¿Cuántos saben que la oración de Cristo siempre fue respondida? Veamos; continuemos aquí para ver si el escritor nos puede explicar cuándo comienza. El verso 5 nos dice que no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando. ¿Has visto lo que dijo? Dijo: Estamos. Esto es tiempo presente. Estamos. Y estaban hablando de eso hace más de dos mil años. No es nuevo el mensaje.

(6) pero alguien testificó (Fíjate el detalle: el escritor de esta carta jamás la firmó y se mantiene en anonimato, y tampoco te dice aquí quien fue el que testificó lo que va a decir. ¿Sabes qué? Así tiene que llegar a ser la iglesia. Sin nombres de hombres firmando y cobrando copy right por las cosas del Espíritu Santo. De todos modos yo te lo digo, cuando dice que alguien testificó, está hablando de David) en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, O el hijo del hombre, para que le visites?

(7) Le hiciste un poco menor que los ángeles, Le coronaste de gloria y de honra, Y le pusiste sobre las obras de tus manos; (8) Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas.

Mira; en esto que termino de leerte, está el plan de Dios de Génesis a Apocalipsis. Vamos a verlo. Verso 6. ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él? Se refiere al hombre en estado caído, que no merece ser recordado por Dios. Ahí estamos hablando de Adán y su caída.

Luego dice: ¿O el hijo del hombre, para que le visites? El Hijo del Hombre, es Cristo. ¿Recuerdan cuándo él se los pregunta a sus discípulos, verdad? El hijo del hombre es Cristo, y fue visitado por Dios. Emanuel, Dios con los hombres. Ahí hemos visto desde el Génesis, hasta el nacimiento.

¿Cuántos lo está viendo como lo pude ver yo? Vemos desde la caída hasta la visitación de Dios. Ahora sígueme con cuidado. Dice después: Lo hiciste un poco menor que los ángeles. Me toca el turno de matar una vaca sagrada evangélica, ahora.

Cristo no fue menor que los ángeles cuando estuvo en la tierra, vivo. ¡Resucitaba muertos, sanaba los enfermos, rodaba las piedras, era trasladado! ¡Todo lo hacía igual o mejor que los ángeles! Cuando fue enterrado, fue un poco menor que los ángeles, simplemente porque los ángeles no mueren. O sea que fue menor que los ángeles, tres días, no treinta y tres años.

La palabra en el original, dice brakus, que significa “por poco espacio de tiempo”. Es decir que lo hizo un poco menor que los ángeles, por poco espacio de tiempo. Tres días, concretamente. El tiempo que Cristo está sometido a la cruz, muerte, entierro, ese es el tiempo que él pasa por debajo del nivel de los ángeles. Mientras estaba vivo, era superior. El hombre siempre es superior al ángel.

No te olvides, si te enseñaron otra cosa, que ellos son ministradores a favor de los herederos de salvación, y Cristo es el primogénito de los herederos. Pregunto: ¿Has roto definitivamente con las estructuras doctrinales que te metió en la cabeza Babilonia? ¿Sí? Entonces puedes decir en voz alta, como para que te escuchen en todas partes: ¡Soy mayor que los ángeles!

Lo que sucede es que el mundo antiguo estaba sujeto a ángeles, porque el hombre estaba caído. O sea que cada región tiene una potestad o un ángel bueno. Dependiendo de la ciudad en la que tú entres, tú sabes quién está reinando en ella. De acuerdo con las características que producen influencia de este lado, desde aquel lado.

Tú ingresas a Las Vegas, y cualquier cristiano medianamente informado, sabe qué demonio hay allí. Perversión, Lujuria, Avaricia. Las personas de una región caracterizan lo que está funcionando como reino dominante allí. Así que queda claro que él es un poco menor que los ángeles, por espacio de tres días.

Pero, luego dice: Lo coronaste de gloria. Ahora bien; Cristo es el sumo sacerdote. Los sacerdotes, en el Antiguo Testamento, entraban a ministrar al santuario. Ellos entraban con unas ropas muy finas, con efod, campanillas, lino, colores vivos, esto es: algo elegante, precioso.

Y entraban, pero cuando llegaban al Lugar Santo, ahí se quitaban sus vestimentas, ellos tenían que dejar sus vestimentas allí. Entonces iban en ropa interior, su atavío hebreo, y entraban hasta el Lugar Santísimo a ministrar la sangre en el propiciatorio, en el arca en aquel entonces, encontrado en el Lugar Santísimo.

Resulta ser que el sacerdote tenía una soguita amarrada en el pie, porque si él no andaba bien con Dios , ni eran expiados los pecados del pueblo, él caía patas para arriba muerto, lo sacaban tirando de esa soga atada a su pie. ¿Y por qué no entraban a sacarlo? Porque todos tenían terror que, si entraban, Dios también los liquidara a ellos.

Cuando él llevaba la sangre, si todo andaba bien, la gloria llenaba el lugar. Y el hombre salía emocionado, muy contento, y venía aquí y tomaba la ropa, se volvía a vestir y comenzaba a danzar, y se oían las campanas, y todo el pueblo se alegraba y salía en gloria.

Cristo fue enterrado, y enterrado, dejó la ropa ahí, encontraron los paños, él salió para afuera, maría lo iba a tocar y él le dijo: ¡No me toques! ¿Pero qué te pasa? ¡Es que al sacerdote no se lo puede tocar! ¡Nadie lo puede tocar mientras esté ministrando!

Entonces subió hasta el cielo, llevó su propia sangre al propiciatorio, y fue sentado a la diestra de su Majestad, y los libros fueron abiertos. ¡Sí! ¡Libres! Cumplió la ley hasta en su muerte, dejó los paños, no lo tocaron. Subió y bajó en gloria.

En aquel momento, subió, O sea que cuando en Hechos lo vieron subir, no fue la primera vez que subió. Él subió cuando María lo interrumpió. Esa misma noche, volvió. Fíjate que rápido subió y bajó. Sabemos que bajó, y que ya tenía que haber estado vestido de gloria, porque ahí le dice a Tomás: ¡Tócame! ¡Ahora puedes tocarme! ¡Tócame!

Y ya te lo dije: sacerdote que está en ministración, no puede ser tocado. Eso quiere decir que cuando enfrenta a Tomás, todo ya está consumado. Ya derramó la sangre, se abrieron los grifos, fue sentado a la diestra o al poder del Padre, y le dice a Tomás: ¡Ahora ya puedes tocarme, porque yo ya terminé!  ¿Cuántos lo están viendo, ahora? Ahí, en ese momento él es coronado de gloria y honra, y todo es puesto bajo sus pies.

Aquí vemos la visión, y la visión de la estatua tiene el oro fino, los pies de bronce, y sabemos que todo eso es Persia, Babilonia, Roma, Grecia, en fin, literalmente en aquel momento. Pero, entonces vemos que la aplicación literal de la Biblia, tiene un propósito profético y espiritual. O sea: lo literal era lo que estaba, y lo espiritual es lo que va a acontecer. Y ese es nuestro problema, que estamos buscando manifestaciones de Daniel literalmente.

(Daniel 2: 34) = Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.

La piedra es la piedra del ángulo, la piedra que desecharon los israelitas. Es Cristo, que no fue cortado de manos, no fue nacido de voluntad de hombre, no fue nacido de voluntad de mujer, fue engendrado del Espíritu por la voluntad del Padre, es una piedra que hoy es piedra angular, que no fue cortada ni nacida de mano. Dice que aquella piedra cayó, e hirió la imagen y la desmenuzó. Significa que cuando Cristo llegó a la tierra, algo quedó hecho pedazos. A lo mejor no fue literal, pero ya en el otro mundo fue desmenuzado.

(35) Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Más la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra.

¡La piedra fue hecha un gran monte! ¿Por qué un gran monte? Pedro nos dice que somos piedras vivas, que nos vamos acercando a la piedra del ángulo, y una piedrita más, y otra piedrita más, y otra más, y otra, y otra, y se está convirtiendo en un gran monte. Y la palabra Monte, en la biblia, siempre significa Reino. Y el Reino está llenado toda la tierra.

(Verso 44) =  Y en los días de estos reyes (¿Qué reyes? ¡Los romanos! Barro, hierro. ¿Quiénes reinaban cuando llegó Cristo? Los romanos) el Dios del cielo levantará un reino (¿Cuándo lo va a levantar? En esos días.) que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; (Repite conmigo: Yo no le voy a dar lo que tengo, a nadie. Dios no tiene ninguna preferencia nacional, no te confundas ni te dejes confundir con doctrinas novedosas. Ni griego ni judío, en Cristo sólo uno.) desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre,

(45) de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación.

(Daniel 7: 9) = Estuve mirando (Aquí tenemos otra visión de estos días) hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, (Este es un nombre poderoso, el Anciano de Días, nuestro Dios) cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente.

(Verso 13) =  Miraba yo (¿Qué estaba mirando) Esa misma visión) en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.

Veamos: este que estaba con las nubes, ¿Iba subiendo o venía bajando? Digámoslo otra vez: vino al Anciano de Días. ¿Y dónde está el Anciano de Días, arriba o abajo? ¡Arriba! ¿Y cuándo fue que subió? ¡Cuando salió de la tumba! ¿Y qué fue lo que se le dio?

(14) Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

¿Cuándo? Cuando subió. Él vino a buscar un Reino, y no se fue sin conseguirlo. Él vino a buscar Lo Que se había perdido. ¿Cuántos creen que lo consiguió? ¿Cuántos saben que él no pierde una batalla? Sólo que el Reino opera aquí, y a través de aquellos que entienden sus principios.

Fue entonces que terminó la primera faceta del plan de Dios, y comienza el mundo venidero. Ahora ya no reina Satanás, allá; reina Cristo. Pero dice que a ese mundo, no lo gobiernan los ángeles. Entonces me toca preguntar: ¿Quién lo gobernará? ¿Cómo podemos manifestar aquí lo que queremos, entendiendo que tenemos el derecho de toda esta esfera, pero ahora los principios no son ejecutados por ángeles o decretados por ángeles?

¡Alguien está encargado! Los ángeles andan casi ansiosos esperando algo. La palabra dice que ellos son obedientes a la voz de Dios. Salmo 103 dice que ellos son obedientes. Pero son ángeles ministradores, para los herederos de salvación. ¡Por eso cambió la música! ¡Por eso cambió la canción! Para que a través de nuestros decretos llenos de fe, le diéramos auge a un mundo, a otra dimensión llena de ángeles, que han de tomar dominio, porque ahora los ejecutantes de los principios del Reino, es Él, el Primogénito y nosotros el cuerpo, la plenitud de aquel que todo lo llena.

Los ángeles no gobiernan ese mundo, sólo que hay espíritus caídos que son tercos. Por eso, Efesios 3:10 nos dice, que la multiforme sabiduría de Dios será dada a conocer, ahora, por medio de la iglesia, a los principados y potestades. ¿Por qué les vamos a dejar saber? Porque fueron destronados.

Cristo dijo: ¡Toda autoridad me es dada a mí! Lo dijo antes de irse. En el cielo, pero no allá arriba, porque en el trono él siempre la tuvo. Está refiriéndose de aquí al trono. En la esfera, en la atmósfera. Aquí, donde están todos los demonios. Toda autoridad me es dada a mí en los cielos y en la tierra. ¡Por eso tienes derecho! ¡Id! Porque es imposible que nos den una comisión, sin primero darnos la licencia para llevarla a cabo.

Lo pusiste todo bajo las obras de sus manos, todo lo sujetó bajo sus pies, fue sentado a la diestra del Padre. Salmo 110 dice: Siéntate aquí, hasta que todos tus enemigos sean puestos por estrado de tus pies. Entonces tú gimes: ¡Cristo, ayúdame! Y escuchas que él te dice: ¡No puedo! ¡Pero por qué Señor? ¡Porque mi Padre me mandó a sentarme! ¡Entonces levántate, Señor, y ayúdame! No… ¡Está consumado!

¡Pero es que tu palabra dice que eres mi pronto auxilio en mi tribulación! Sí, claro, pero quiero recordarte que el auxiliar no es el que trabaja, es el que ayuda. ¡El que trabaja, eres tú! ¡Y él es tu ayuda, pero siempre y cuando tú trabajes en la misma dirección! Es tiempo de levantar el estandarte del Reino de Dios.

Quiero que puedas entender que esta clase de mensajes, son de alguna manera la llave de ingreso al Reino. Así que es tiempo de preguntarte: ¿Cómo se nos daría una llave de un Reino que, según enseñan algunos, todavía no existe? ¡Oh! ¿No será que sí existe y ya está aquí? ¿Cuántos saben que Pedro usó esa misma llave y se sumaron tres mil en un solo día?

(Hebreos 2: 8) = Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas.

Escúchame: lee esto en voz alta, ahí en la calle o junto a las personas que te rodean, y luego míralos y diles: ¡Sí! ¡Eso es cierto! Porque si pretendemos ser auténticos y genuinos hijos de Dios, de ninguna manera nos vamos a permitir la licencia salvaje de ser hipócritas. Es una realidad: nosotros vivimos aquí, y todavía no vemos que todo esté sujeto al Reino de los Cielos. ¡Es cierto! ¿Por qué será?

¡Es que yo soy sólo un hombre! Ah, y aquellos que hoy están en gobierno, ¿Qué crees que son? Y un detalle: yo soy un hombre con Dios, y ellos sin Dios, ¿Qué te parece el detalle? La iglesia tiene que levantar un estandarte que traiga juicio a los reinos del mundo. Porque Dios jamás va a juzgar al mundo de algo que todavía existe en la iglesia. Cuando nuestro sistema funcione mejor, el sistema del mundo cae. No antes.

(9) Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.

¿Cuántos de ustedes se acuerdan que los reyes tenían un copero? Y el copero venía y todo lo que se iba a tomar el rey, primero lo probaba él. Y el rey lo miraba. Si se quedaba sobrio y tranquilo, el rey comía y bebía lo que fuera con gusto. Y créeme que los reyes siempre comían con gusto y placer, sin temor.

Se decían para sí mismos: voy a comer tranquilo y todo lo que me dé la regalada gana. Nada me puede pasar, porque yo tengo un copero eficiente y dedicado. Cristo dijo: Yo gusté la muerte por ti. ¡Ahora estoy en el otro lado! ¡No fracasé, vencí! Primero tenía que hacerlo a pie o a lomo de burro, pero ahora me traslado y estoy en todas partes. Primero era uno y lo tenía que hacer solito, pero ahora estoy en el cuerpo, que es la plenitud de toda la tierra. Está mejor ahora. Porque ahora yo puedo subir, bajar, meterme donde quiera. Estoy contigo, estoy pegado a ti. Es mejor ahora, ¡Yo ya probé la muerte! Funciona y está bueno. ¿Por qué no me sigues?

Y dice que cuando regrese, tu cuerpo será igualito que el de él. Vas a poder subir, bajar, ir para allá, volver para acá y hacer cualquier cosa. Ahora tenemos cinco sentidos. Estamos limitados a la esfera de los cinco sentidos. En el mundo de allá se opera con mucho más que esos cinco sentidos. Cuando tú cuerpo sea glorificado, posición o distancia es un pensamiento. El que tenga oídos, que oiga. Gustó la muerte.

(10) Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, (¡Vamos a terminar todos en gloria!) perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.

(11) Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,

La tentación que Cristo sufrió, no fue lujuria no fue pereza, no fue si ir a la sinagoga o no. La tentación de Cristo fue abortar la voluntad del Padre. En todas las escrituras, no vemos más que una sola voluntad entre Cristo y el Padre, hasta que llega a Getsemaní. Ahí vemos dos voluntades. Que no se haga la mía, sino la Suya.

Por primera vez divides la voluntad cuando te enfrentas a la muerte. El pecado era el aguijón de la muerte, ¡Pero el pecado ya fue vencido! ¡El probó la muerte! Lo único que te atemoriza para ir para adelante en un mundo perverso es la contradicción, la amenaza de oposición, persecución y muerte.

Pablo dijo: ¡Para mí, morir es ganancia! ¡Para mí, morir es vivir!  ¡Ya Cristo gustó la muerte por mí! ¡Si te matan, llegas primero! ¡No hay que tener temor a nada, no hay problema si el estar ausente del cuerpo es estar presente ante tu Rey, entonces tú quieres estar al frente de la batalla! Tú debes establecer todo su propósito, y si te mueres intentándolo, te mueres por una causa, no te mueres por vago, no te mueres esperando, no te mueres por ilusiones, no mueres por sueños; ¡Mueres por una causa, y llegas primero! Pero no hay muerte para ti, porque para ti, morir es vivir en Cristo.

Fíjate que el verso 11 dice que seremos tentados igual que él, es decir que estamos siendo entrenados para reinar. ¿Y qué pasa con la iglesia? Está en una trinchera, con tres soldados de distintas compañías, batallones, que se han reunido allí para combatir en contra de un enemigo que los está atacando. Y, en lugar de tejer entre los tres una estrategia conjunta para defenderse primero y pasar al ataque con éxito después, se pelean entre ellos para ver quién es más importante en la trinchera.

¿No es estúpido ponerse a discutir entre solados de un mismo ejército por tonterías, mientras el enemigo los ataca a los tres por igual? Eso es lo que hoy está haciendo la iglesia. ¿Cuántos pueden ver que ya está establecida la autoridad que necesitamos? Lo que ahora falta, es que nos conformemos a esa dimensión.

(Colosenses 2: 8) = Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. 

(9) Porque en él habita corporalmente (O sea: la plenitud de Dios habita en él corporalmente, no sólo en ti. Cuando estamos unidos corporalmente, allí está la plenitud de Dios) toda la plenitud de la Deidad,  (10) y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. (Noten que él es cabeza de ese Reino).

(11) En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo;  (12) sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.

(13) Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,  (14) anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, (Es decir que había uh acta contra nosotros que nos quitaba todos los derechos, pero él la anuló) que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, (15) y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. (¡Cierto es! ¡Ahora tenemos derecho!)

(Hebreos 2: 17) = Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. 

Vemos que Dios no solamente hizo esa gran obra, que no solamente ascendió y tomó dominio sobre todo principado y potestad. Vemos que no solamente nos dijo que ahora podíamos ir y hacer discípulos a las naciones. Y recuerda que el discípulo se sujeta al maestro. Predicar el evangelio no sujeta a nadie.

Haced discípulos, de naciones. Él dice: ¿Sabes qué? Yo soy Cristo. Yo soy Dios, me convertí en carne. Tengo un linaje eterno, de ser divino. Siempre lo fui, siempre lo seré. Soy sacerdote por toda la eternidad. Y yo fui tentado igual que eres tentado tú, aquí y ahora.

Es probable que en este día, alguien allí, del otro lado, tenga timidez y mucha vergüenza y no puede comportarse como si verdaderamente tuviera dominio. Como que sí pertenecemos, y no como obligados a estar siempre pidiendo permiso a la tierra para existir.

Cristo dice: yo te entiendo. Yo te entiendo, porque fui tentado igual que tú. La tentación es abortar la voluntad del Padre, por temor a la oposición. La oposición trae muerte, y yo sé que tú puedes tener temor de ella. Pero él dice: ¿Sabes qué? ¡Yo ya la probé por ti! Ya no vas a morir.

La paga del pecado es muerte. Si fracasas, no te van a juzgar. Si tu hijo le rompe un cristal a tu vecino con su pelota, tú lo vas a castigar, pero no lo vas a juzgar. Juicio sería hacer que lo pague, pero al cristal lo vas a pagar tú, que eres su padre. Ya Dios pagó tu deuda.

Quizás te corrija, por amor, como un padre corrige a su hijo. Pero no te va a juzgar si tratar de hacerlo bien. Él dice: tengo misericordia. Es más que justicia. Justicia sería que si tú vas a exceso de velocidad por una ruta, el policía te labre una infracción. Ibas a exceso de velocidad, es justo.

¿Y sabes qué sería misericordia? Dejar pasar esta infracción porque entiende que ibas rápido porque llevabas un enfermo al hospital. Yo sé que tú quizás seas el primero de tu generación que has intentado caminar en contra de este sistema. Si te caes, yo tengo misericordia

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El Ministerio Perdido

En el contexto bíblico en general, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, hay mucho texto que refleja fielmente palabras expresadas por Dios mismo o por Jesús, indistintamente conforme al área que sea. Sin embargo, hay muy pocos versos en los que Dios mismo, en persona, deje algún concepto específico o preciso respecto a su palabra. El que voy a leerte, es uno.

(Jeremías 23: 29) = ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?

Jehová, Dios, te está diciendo que su palabra es como fuego. Y luego añade que es como un martillo que quebranta la piedra. Sabemos que en algunos textos suele filtrarse algo de contenido poético, pero la pregunta surge de inmediato: ¿De qué está hablando, aquí, Jeremías?

Claro está que si comparamos este verso con lo que leemos en la carta a los Hebreos, donde dice que Su palabra es más cortante que espada de dos filos, que penetra hasta partir: los huesos, las coyunturas, los tuétanos y discierne las intenciones del corazón. Me pregunto si podemos comparar estos dos versos, el de Jeremías y este de Hebreos. Porque si lo hiciéramos, nos daríamos cuenta que ambos hablan de lo mismo.

Porque acá dice que Mi palabra, es como martillo que quebranta la piedra. Y aquí es donde descubrimos de inmediato que nosotros, tú mismo allí donde te encuentres, eres piedra viva. Somos piedra vivas, y estamos construyéndole un edificio al Señor. Un edificio hecho con piedras vivas.

La piedra que derrumbó al gigante Goliat, ¿Recuerdas? Los gigantes caen, pero no por las piedras que Dios manda. Caen por nosotros. Parafraseando aquel tremendo episodio que seguramente conoces, puedo decirte que Dios es el David, la honda que utiliza es su Espíritu Santo. Pero la piedra eres tú. ¡Sí, créelo! ¡Tú eres el instrumento que Dios ha elegido para tumbar gigantes!

En ciertos casos, cuando nos damos de cara con un enemigo fuerte y aguerrido, solemos clamar por ayuda para vencerlo. Ahí es donde Dios te mira y te pregunta: ¿Y para qué se supone que te mandé a ti? Tú eres la ayuda que se necesita, no hay nada más que buscar.

Sin embargo, no es de eso que quiero hablarte en este trabajo, sino de algo que cuando lo encontré, me impactó y no dudé en guardarlo para compartirlo, acto magisterial ciento por ciento. No estoy pretendiendo méritos que no me corresponden, estoy describiendo rutinas ministeriales del maestro. Buscar para encontrar, encontrar para compartir.

Y tiene que ver con uno de los cinco ministerios, que quizás sea el que más vaivenes ha soportado. Porque el pastor, independientemente de que nadie puede explicar las razones, que ni siquiera son bíblicas, es el que lidera todo. El evangelista es incorporado de buen grado porque se necesitan más almas. El maestro se sienta con sus alumnos alrededor y hace fluir su unción, y hoy estamos repletos de apóstoles. Pero… ¿Y el profeta?

Yo no puedo comprender cómo es que la iglesia ha sobrevivido tanto tiempo sin profetas. Realmente, el diablo fue tan astuto, tan tremendamente astuto, que nos dejó toda la iglesia armada y puesta de pie, pero sin profetas. ¿Alguien pensó que una iglesia gloriosa podía prevalecer en esas condiciones?

Y te digo más; se han levantado hasta pintorescas teologías, para justificar y asegurar que los profetas ya no existen. Que sí fueron necesarios para levantar aquella primaria iglesia que vemos en el libro de los Hechos, pero que ya no están vigentes. Permíteme decirte con el debido respeto por cualquiera que sea tu doctrina denominacional, que esa es una reverenda mentira del diablo.

Porque sin la voz del profeta, el pueblo inexorablemente se pierde. Y cuando tú ves lo que la iglesia ha hecho durante tantos años, después que Jesús la dejó, entiendes que solamente ha sido por la tremenda misericordia y gracia de Dios que la iglesia no ha sido despatarrada y desbaratada. Porque ya podríamos haber ganado a las naciones.

Pablo fue más efectivo que los otros y, más o menos en cuarenta años invadió con la Palabra, Europa. Y nosotros, en más de dos mil años, todavía no hemos podido ganar ni siquiera la mitad del mundo. ¡Y ni hablar de Latinoamérica, para ser más puntuales! Por eso quiero ir a un texto que, seguramente, algo te va a mover en tu ser interior.

(1 Samuel 13: 19) = Y en toda la tierra de Israel no se hallaba herrero; porque los filisteos habían dicho: Para que los hebreos no hagan espada o lanza.

(20) Por lo cual todos los de Israel tenían que descender a los filisteos para afilar cada uno la reja de su arado, su azadón, su hacha o su hoz.

(21) Y el precio era un pim por las rejas de arado y por los azadones, y la tercera parte de un siclo por afilar las hachas y por componer las aguijadas.

(22) Así aconteció que en el día de la batalla no se halló espada ni lanza en mano de ninguno del pueblo que estaba con Saúl y con Jonatán, excepto Saúl y Jonatán su hijo, que las tenían.

Por favor, quiero que entiendas con la mayor claridad esto que acabo de leerte. Yo sé que desde el inicio, muy probablemente te suene a algo muy lejano y que no tiene nada que ver contigo, pero déjame decirte que, a poco que lo escudriñemos debidamente, esto va a tomar otro color y te llevará a pastos que hasta hoy tal vez no habías degustado.

Veamos: Saúl, es la antítesis evidente de cualquier buen gobierno de Dios. Saúl es el peor de todos los gobiernos. Es mejor no tener rey a tener un Saúl. Saúl había sido ungido por Dios para ser rey. No fue una segunda opción, ¡Dios escogió a Saúl! Y le dio una tarea y un propósito. Pero Saúl tenía varias promesas. Y este Saúl del que estoy hablando, llegó a aceptar una imposición tan grande como esta.

Los filisteos, dijeron: no va a haber herrero en Israel. Curioso el tema que parte desde una profesión que por allí se nos pasa desapercibida. Porque, veamos: ¿Quiénes son los herreros? Simple: son los profetas. Son los que preparan las lanzas, son los que preparan los azadones, son los que preparan los martillos. ¿Estás entendiendo lo que digo, un poco más que cuando comencé? Buenísimo, sigamos.

Ahí estaba el pueblo. Ahí está Israel y es libre, pero no tiene un herrero. Entonces, ¿Qué crees que tenía que hacer Israel, en cada ocasión que necesitaba algo de hierro? Tenía que bajar donde estaban los filisteos y pedir por favor que les afilaran una herramienta u otro elemento.

¿Y hoy? ¿Hay profetas, hoy? Reconocidos sin dudarlo por toda la iglesia, yo creo que no. Y es por eso que permanentemente, cuando la iglesia necesita algo de hierro forjado, tiene que acudir a pedírselo o a buscarlo al mundo filisteo, que creo ya te habrás dado cuenta representa al mundo secular.

Por eso es que aunque parezca un enorme contrasentido casi incoherente, tenemos personas que dicen ser cristianas, militando alegremente y con enorme entusiasmo en todas las ramas del esoterismo que se te ocurran. Y, si me dejas ir un poco más profundo, te diría que en ciertos casos muy puntuales, hasta en el ocultismo. ¿Te cabe alguna duda que caen violentamente en el lazo de Satanás?

Porque ya te lo dice muy claramente la palabra, que sin profeta el pueblo indefectiblemente se pierde. No sabe, no entiende, no aplica, no sabe pelear. No es casual que por dos mil años los profetas han estado dormidos en la iglesia del Dios viviente. No había herreros en Israel.

Hoy tampoco. ¿Y sabes qué es lo más terrible? ¡Qué así y todo, hemos tratado de hacer guerra! Hemos tratado de ir a la pelea como Saúl. ¿Cuántas espadas había en Israel, cuando él va a la batalla? Dos. ¡Dos! ¿Quién se supone que va a una guerra con dos espadas?

Satanás puede dejarle a la iglesia construir todos los edificios que se les ocurra. Puede dejarle la liturgia, los cánticos, los himnos, que salten, dancen, remolineen, giren, se caigan, lloren, tiemblen, sueñen, tengan visiones o lo que sea. Pero, cuando se empiezan a levantar profetas en la iglesia, entonces algo va a moverse y de verdad. Cuando aparecen los herreros y empiezan a escucharse los sonidos de martillos en la fragua.

Allí es donde el enemigo empieza a preocuparse. ¿Sabes por qué? Porque esos herreros están forjando espadas. ¿Sabes para qué son las espadas, verdad? Para atravesarte de largo a largo y de ancho a ancho. Por eso el diablo no se ha hecho problemas con que aparezcan multitud de pastores, o maestros, o evangelistas. ¡No hay problemas con ellos! Pero profetas no, por favor…

Y aún en estos tiempos, pleno siglo veintiuno, estando ya en el tercer día de Dios; diciendo todos: ¡El Señor viene pronto! ¿Cómo podemos entender que si él dejó cinco ministerios, ahora solamente va a venir a buscar dos o tres?  ¿En qué parte de la cabeza se nos metió que podemos ser una iglesia completa, llegar a la multiforme estatura de Cristo, sin profetas?

Y aún en este tiempo y con todo lo que gracias a la misericordia y la revelación de Dios y su Espíritu Santo, todavía proliferan líderes que aseguran que: ¡No hay profetas! Y después miras la iglesia y, independientemente de si es grande, mediana o pequeña, lo que ves de cualquier manera, es una iglesia derrotada. No tiene dirección de lo que Dios está haciendo.

¡No saben para dónde y en qué cosa está soplando el Espíritu Santo! ¿Por dónde? ¿Cuál es la voluntad de Dios, hoy? ¡Pero hoy! ¿Eh? Y no me vengas con la vieja cantilena de salvar almas, buscar el avivamiento, no. ¡Te estoy hablando de ahora! Andan perdidos. Por eso es que nos encanta perder soberanamente nuestro tiempo discutiendo de doctrina.

Estamos que si lenguas, no lenguas, si profecía, no profecía, si sanidad milagrosa, no sanidad milagrosa y sí médicos y medicamentos. ¿Sabes por qué? ¡Porque no hay visión! Porque cuando hay herreros, ahí es donde sabemos para qué son las espadas, los azadones y los martillos.

Créeme que cuando tomé contacto con esto, fue un impacto muy grande descubrir detrás de algo escrito desde siempre, ¡Que no había herreros en Israel! Se abrió como un cuadro de colores. Un pueblo libre, en apariencia, con Saúl gobernando, pero totalmente dependientes de los filisteos. ¡Hasta tal punto que los filisteos les cobraban a los israelitas por afilarles las hachas para talar árboles!

La iglesia, si tú quieres el pueblo de Israel, cautivo. No puede pelear. De todas las doctrinas que ha peleado el legalismo y la religión, la más golpeada ha sido la guerra espiritual. Reconozcamos que ha habido excesos, seguramente que sí, y eso le ha dado muy mala prensa a la guerra espiritual entre los líderes autodenominados “serios”. Pero, ¿Sabes qué? ¡Tú no puedes sacar a la guerra de la palabra!

La Biblia es un libro de guerra. Hay un Dios llamado Jehová de los ejércitos. Yo le he dicho siempre a mi pueblo que a la Argentina no se la va a tomar con palabras o canciones. SE la va a tomar con violencia espiritual, porque así es esta guerra. Porque el príncipe de este siglo, no está dispuesto a  soltarla.

Este es un tiempo en que cada uno de nosotros puede ser herrero. Tenemos un plan como iglesia, pero cuando Dios dice: ¡Ya!, lo mejor que podemos hacer, es arrojar ese plan a la basura, y seguir lo que Dios va a hacer. Porque hay un plan sobre todo plan, y es el Señor.

Necesitamos profetas en la iglesia. Y ni se me ocurre la idea de ir a pedirle permiso a ningún pastor al frente de algo de lo que jamás ha sido puesto por Dios al frente, para que permita operar a un profeta. Porque, iglesia que no tiene profetas activos, es iglesia extraviada. Puede ser muy hermosa, muy seria, tremendamente influyente y muy exitosa en cuanto a movimientos y actividades. Pero, sin un profeta al menos, espiritualmente no tiene ni la menor idea hacia dónde va.

Porque no habrá forma que pueda discernir los kairos o tiempos de Dios, o las estrategias de Dios. Es una iglesia que corre en dirección contraria. Creo que no te descubro nada si te cuento que hubo profetas del Señor que tuvieron visiones muy claras, con bastante antelación, respecto a lo que luego sería el episodio de las Torres Gemelas. Y no les fueron mostradas para que se entretuvieran, sino para decirles que desde ese momento, lo que ocurriera o no ocurriera en ese lugar, era en parte responsabilidad de ellos.

Ellos entendieron que había un juicio contra los Estados Unidos de América en marcha. Concretamente, sobre su economía, sobre las bases estructurales de todo el andamiaje de las finanzas. Y en ese orden se movieron. Les faltó un milímetro de entendimiento. El juicio era mucho más fuerte que una simple caída de las bolsas de valores o de la moneda propiamente dicha. Lo demás, está a la vista y en el recuerdo.

Esto, en alguna medida, nos enseña que, además de todo lo que tú ya sabes, los profetas también han sido levantados para adelantarnos lo que Satanás planea hacer a modo de ataque. Para anticiparnos de lo que viene por delante. Para que te pongas en la brecha y te arrepientas por una nación que está a punto de ser juzgada.

¿Cómo podría yo saber qué plan tiene Dios para mi Argentina, o tú para tu patria? Dímelo. ¿Acaso vas a ir a buscarlo en tu Biblia? ¡No! ¡Tú lo que necesitas es una rhema de Dios! Pero si te llega, entonces discierne muy bien qué harás con ella. Porque no basta tener una visión y pasar al frente el domingo, en tu iglesia, a relatarla como testimonio. Lo que debe hacerse es orar y clamar buscando dirección de Dios para saber qué hacer con esa revelación.

¡Dónde voy? ¿Cuál es el lugar seguro? ¿Hay realmente un lugar seguro? Vienen  tiempos muy difíciles para el mundo. Y si no hay profetas en la iglesia, la iglesia andará perdida, hablando de lo que Dios no habla, y callando lo que Dios está gritando. Y te digo más: la iglesia que no tenga ministerio profético, va a ser absorbida por las estrategias del anticristo.

Porque no va a poder descubrirlo. ¿Sabes por qué? Porque el anticristo no necesariamente es una persona; ¡Es un espíritu! Y si no hay profetas que lo disciernan, el resto andará confundido y engañado. De hecho, ya lo está haciendo, por eso es que han entrado y siguen entrando cosas muy extrañas a la iglesia. Y no hay un portero que le prohíba el ingreso a los que traen esos espíritus, ¿sabes por qué? ¡Porque no hay profetas!

¿Tú crees que la mayoría de la medianía va a reconocer al anticristo, si han bebido ya de ese espíritu? El espíritu del anticristo, es un espíritu de ceguera. Y hay visiones al respecto. Gente que ha visto a pescadores poniendo incienso a sus redes. ¿Y eso qué puede significar? Gente que adora sus denominaciones, sus sistemas. El incienso es sólo para Dios.

Pero hay muchos ministros, pseudo ministros y mini-astros poniendo incienso en sus ministerios. ¿Y sabes qué? Tú ministerio es basura. Hay un solo ministerio, que es el ministerio de Jesucristo. Cuando empezamos a hablar de nuestro ministerio, de nuestra denominación, de nuestra teología más que de Él, tenemos un problema muy grave, hermanos. Creamos toda esa estructura con la excusa de adorarlo mejor a Él, y ahora terminamos adorando las estructuras…

El único que merece toda la adoración, la gloria y la honra, es Jesús. Es el único que merece todo el incienso de su pueblo. Sin embargo, en estos tiempos hay verdaderas organizaciones que le meten duro incienso a todos sus sistemas religiosos. Pregunto, dime: ¿Tú crees que esas personas podrán reconocer al espíritu del anticristo? Ya están bastante confundidos, hoy. Por es que necesitamos profetas. Herreros.

Porque, ¿Dónde se forman los herreros? Los herreros son expertos en el manejo del fuego. Quiero decir con esto que el fuego, para ellos, está muy lejos de ser un elemento peligroso. Muy por el contrario, es un elemento controlado. Ellos saben que, para forjar ciertos metales, necesitan sí o sí el fuego. Eso eliminaría esas desesperadas preguntas de clamor, tales como: ¿Por qué me están pasando estas cosas? ¿Por qué tengo tantos problemas todos juntos?

¿Por qué tantos años con esto? ¡Ya no puedo soportarlo! Espérate. Pero, ¿No puede ser el diablo? ¡Claro que puede ser el diablo! El se te va a venir con todo, sin dudas, pero; ¡No le permitas eso! Pero si has hecho todo lo que tienes que hacer y la cosa sigue, piensa un momento: ¿No será que el Señor te está entrenando con fuego? ¿No será que te está preparando el horno para que seas un buen herrero?

Cierto es que hay problemas que nos los ganamos por nuestra propia ineptitud. Pero hay otra cosa que es el trato de Dios, y que a veces es un trato bien extraño. Si quieres ser un buen herrero, un buen profeta, tienes que saber manejar el fuego y manejarte dentro del fuego. Esa gente que se desparrama toda ante la primera crisis, es gente que tiene que estar lejos del fuego. Tienes que acercarte al fuego, tienes que arremangarte y darle para adelante.

El fuego, en este caso, no es tu enemigo. Tú debes saber avivar ese fuego para que, cuando tenga la más alta temperatura posible, introducir en él tus metales. Y cuando estos metales se enrojezcan de temperatura, tomar la maza y usando ese yunque, empezar a modelar, a dar forma específica y precisa a tu ministerio. Los antiguos solían decir que la espada que no es templada, no sirve ni para escarbarse los dientes.

Muy por el contrario, una espada bien templada, puede partir en dos de un solo golpe una columna del tamaño que quieras. Queremos ser eficaces en el Reino. ¡Es que yo no tengo fuerzas, no aguanto! Bueno, está bien, pero entonces no te metas en la batalla; quédate en paz y en meditación y oración de retaguardia. ¡Ni se te ocurra ir al frente a estorbar dando consejos que nadie te ha pedido!

Necesitamos movernos con el fuego, necesitamos movernos con el viento. Y llegarnos a observar cómo trabajan esos herreros en sus casas. ¿Quieres saber qué hacen ellos allí? Te lo voy a leer de mi Biblia, pero le pido al Espíritu Santo que te revele esta palabra directamente a tu mente, sin pasar por mi comentario. Porque a esto lo tiene que enseñar Dios mismo, no puede hacerlo un hombre.

(Jeremías 51: 20) = Martillo me sois, y armas de guerra; (¡Está hablando Dios en persona!) y por medio de ti (Aquí tú deberías decir en alta voz para que se escuche en el infierno: ¡Por medio de mí!) quebrantaré naciones, y por medio de ti destruiré reinos.

(21) Por tu medio quebrantaré caballos y a sus jinetes, y por medio de ti quebrantaré carros y a los que en ellos suben.

(22) Asimismo por tu medio quebrantaré hombres y mujeres, y por medio de ti quebrantaré viejos y jóvenes, y por tu medio quebrantaré jóvenes y vírgenes.

(23) También quebrantaré por medio de ti al pastor y a su rebaño; quebrantaré por tu medio a labradores y a sus yuntas; a jefes y a príncipes quebrantaré por medio de ti. (Y no termina ahí, mira)

(24) Y pagaré a Babilonia y a todos los moradores de Caldea, (¿De quiénes está hablando? ¡De todo el sistema religioso!)  todo el mal que ellos hicieron en Sion (¿Y qué era Sion? ¡Exactamente; la iglesia!) delante de vuestros ojos, dice Jehová.

¿Cuál es el arma de la que está hablando Dios, aquí? ¡Tú! ¡Tú eres el arma! ¿Cuál martillo? ¡Tú eres el martillo! Déjate de buscar espadas, mírate frente a un espejo. ¿Lo estás viendo? ¡Esa es la espada de Dios! Si tú tomas la real dimensión de esto, cuando tú entras al ámbito del maligno, tú apenas mueves tu mano y todo lo que hay allí tiene que someterse.

Si tienes que meterte en la cuna de la brujería, o ir a sentarte frente al mismísimo trono de Satanás, si Dios te ha dicho que vayas, no puedes ni debes tener miedo. ¡Ay de ese trono! Porque tú presencia será lo que Dios use para destruir eso.

Ahora; ¡Dónde se forjan las espadas? ¿Dónde se construyen los martillos? En la herrería. Es en el Ministerio Profético. Allí es donde se nos enseña a pelear, se nos enseña quiénes somos en realidad. Para qué Dios te ha puesto en ese país donde estás, y no en otro. Para que realices tu destino, lo que debes hacer. Porque si no tienes eso, estás bajo el gobierno de Saúl.

Y el gobierno de Saúl es un gobierno estéril, de pura apariencia, pompa, ¡Y dicen que es el ungido de Jehová! Un hombre que  aborrece a Dios. Su corazón jamás se ha alineado con el del Padre. Y que siente enormes celos por David y quiere matarlo. Saúl es un hombre que aborrece la adoración. Está atormentado por espíritus. Él quiere hallar consuelo y paz porque el ungido de Dios está allí, pero al mismo tiempo lo odia.

No nos vamos a ganar simpatizantes si nos levantamos como profetas contra todo lugar falso. Al contrario, nos vamos a ganar muchos problemas. Porque el sistema babilónico, acepta todo, menos a los profetas. ¡Ustedes serán mi martillo! ¿Y cómo se hace un martillo, recuerdas? ¡Con fuego! A golpes.

Ustedes me serán armas de guerra, y por medio de ti, quebrantaré naciones y reinos. Esta es la palabra que quiero para mi vida y para la de todos los que comparten estas cosas. Esto es gobierno, esta es la genuina intercesión. No se trata de: ¡Señor, hazlo! Se trata de: ¡En el nombre de Jesús, sea hecho!

Cuando eres conducido por el Espíritu Santo, te vuelves alguien que no puede participar de ninguna organización. Cualquier organización le pregunta a uno de sus miembros que hará mañana y ese miembro le muestra su agenda con horarios, lugares y acciones. Pero alguien guiado por el Espíritu, ante la misma consulta, sólo podrá responder: ¡No sé! ¡Hasta que él no me lo diga, no sé! ¿Tú crees que será bienvenido en esos consejos o juntas de viejos cabezones que todavía controlan la iglesia?

El ejército de David está formado por menesterosos, de endeudados. ¡Pero él no está hablando de dinero! Te puedo asegurar que Él no está hablando de plata. ¿Nunca te preguntaste por qué decides hablarle a una persona y cuando llegas a su lado, no puedes ni abrir tu boca? ´¡Porque el Espíritu no te lo permite! ¿Y cuándo te sucede todo lo contrario? Es divino. ¡Es lo más glorioso ser dependiente de Él! Eso no es esclavitud ni dependencia sufrida, ¡Eso es auténtica libertad, aunque todavía hoy no la entiendas!

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Introducción a un Flagelo Antiguo

Tengo la certeza que la proclamación de este trabajo no obedece a simples pautas ministeriales de ubicación sistemática, sino a una influencia divina que lo trae justo al lugar en donde, a toda luces, comienzan a desarrollarse acontecimientos negativos y contraproducentes para la fe. Todos estamos viendo con bastante claridad cómo está caminando el mundo en el cual habitamos. Y los habitantes de cada una de las naciones representadas por los hermanos y hermanas que buscan cobijo y nutrimento en este ministerio, creo que también deben tener sus propios testimonios locales, nacionales o regionales. En suma, todo ese movimiento negativo y peligroso, nos lleva a asegurar que el pueblo de Dios necesita, más que nunca, afirmarse en su santidad y su genuina autoridad apostólica. Claro está que, como toda autoridad es producto de la obediencia, habrá que ver hasta qué punto cada uno de nosotros está siendo obediente a nuestro Señor y no a nuestras propias comodidades, conveniencias e ideas personales.

La respuesta para tu nación, para la mía o para cualquiera de las aquí representadas, no está afirmada en los partidos políticos que compiten por su gobierno en todas sus estructuras, sino en si mi pueblo se humillare sobre el cual mi nombre es invocado, y se volvieren de sus malos caminos, entones yo me volveré a vosotros, y sanaré vuestra tierra. Esa es la respuesta de un gobierno que es mucho más alto que el gobierno del hombre. Es esa voz la que está hablando, preponderantemente, sobre América.

(2 Timoteo 2: 19) = Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. 

El fundamento de Dios está firme y está sellado de manera tal que el Señor conoce a los que son suyos, por lo que indudablemente deberán apartarse de toda iniquidad aquellos que resuelven invocar el nombre del Señor. Y aquí nos encontramos con un problema sustancial en la iglesia de hoy, y es que muy pocas iglesias y muy pocas personas, entienden el concepto de lo que es esa palabra que es crucial y básica en este texto que hemos leído: iniquidad. Si yo pregunto a un auditorio de, digamos, cien personas, qué cosa entienden por iniquidad, puedo asegurarte que las respuestas, no serán menos de diez o doce, distintas, todas bien intencionadas y hasta bien encaminadas, pero ninguna expresada con certeza. Y no te estoy hablando de religiosos domingueros, te estoy hablando de creyentes con, al menos, aspiraciones de madurez.

Comencemos por algo concreto: la iniquidad, no es el pecado. Cuando el Señor se manifiesta a Moisés, conforme lo podemos leer en el libro del Éxodo, en el capítulo 34, Moisés está clamando a Dios para que se muestre en su Gloria, y el Señor viene a él, lo esconde en la peña, y dice en el verso 6: Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; (7) que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado.

Quiero que notes que el mismo Dios, pasando en medio de su gloria y con dirección a Moisés, le hace referencia de tres cosas: la iniquidad, la rebelión y el pecado. Por lo tanto, no hay que ser extremadamente teólogo para interpretar que apartarse de iniquidad, no es lo mismo que apartarse de pecado. Indudablemente, son dos cosas diferentes. En todo caso, el pecado es el fruto de la iniquidad.

Ahora veamos: ¿Qué es lo que significa la palabra Iniquidad? Iniquidad significa: lo que está torcido. Cuando Satanás todavía era Luzbel, antiguamente, era perfecto en todos sus caminos; era el arcángel de la belleza, de la alabanza. Y ahí es donde se tuerce de los caminos de Dios, y dice: ¡Caíste tú, oh querubín protector! El día que se llenó tu corazón de iniquidad. Vemos que la iniquidad, entonces, es el principio de todo lo que se tuerce de Dios.

No solamente son los diez mandamientos. No solamente son los pecados como los concebimos y que nos resultan casi obvios a la enorme mayoría de nosotros. La iniquidad es la simiente del diablo, la simiente demoníaca en la cual nacemos todos, en la cual venimos trayendo la herencia de nuestros padres, de nuestros abuelos. Como dice el rey David: En iniquidad fui formado, en pecado me concibió mi madre. En iniquidad fui formado.

Y tenemos una herencia de iniquidad, que dice la palabra de Dios, que el Señor visita hasta la tercera y cuarta generación. La iniquidad. No visita el pecado, no visita la rebelión, pero sí visita la iniquidad. Y como decíamos hace un momento, el pecado es el fruto, pero no es el árbol. Para que haya un fruto, tiene que haber un árbol. Y ese árbol, es la iniquidad. Es lo torcido que está dentro de nosotros, es nuestra herencia espiritual, y que el Señor no solamente lo visita para castigarlo, para enderezarlo, sino que es el lugar en donde vienen la mayoría de los ataques del diablo.

Dice la palabra de Dios que la maldición no tiene sin causa. Que como un ave en su vagar, empieza a buscar donde posarse, y donde encuentra la iniquidad, ahí es donde se aferra la maldición. La iniquidad, entonces, es ese árbol de maldad que traemos todos, y que como si fuera una posta de atletismo, vamos pasando de generación en generación, y se va torciendo de lo que tú recibes de tus padres, lo tuerces todavía tú más, se lo pasas a tus hijos, tus hijos a tus nietos y así sucesivamente, de generación en generación, una herencia de iniquidad.

Entonces dice: apártese de iniquidad. Este es el fundamento. Dios nos está hablando de retomar el fundamento divino. La roca de nuestra salvación es Jesucristo pero, para venir a Él, es importantísimo entender nuestra iniquidad. Es una lucha de dos simientes. Es la simiente de Dios que entra al corazón del hombre, y necesariamente se va a enfrentar a la simiente de iniquidad que mora en nosotros. Y si nosotros no quitamos y desarraigamos la iniquidad de nuestras vidas, vamos a tener lo que hoy tenemos: una iglesia que está llena de pecados, una iglesia que está llena de problemas.

Dice Ezequiel 18:30: Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor. Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina. La causa número uno de ruina, es la iniquidad. Entonces, cuando venimos al Señor, quiero pensar que la mayoría, tiene la intención de dejar sus malos caminos. Y digo “tiene la intención”, porque a través de la experiencia ministerial, que obviamente no es la única y está respaldada por muchas más, vemos que la gente en muchas ocasiones, sigue caminando en su iniquidad y su pecado.

La iglesia sigue teniendo la máscara del domingo, la máscara de la iglesia. Y entonces vemos que es mucha, muchísima, demasiada tristemente, la gente que vive una clase de vida dentro de la iglesia y otra muy distinta y hasta opuesta, cuando está fuera. Y a esto lo saben muy bien tanto los pastores como aquellos hermanos que trabajan en lo que llamamos Sanidad Interior. Meses y meses ministrando a la misma gente de los mismos problemas. La gran pregunta, es: ¿No se sanan o no quieren salir? Creo que ni lo uno ni lo otro, más bien quiere, pero no pueden.

El problema es que no tenemos el fundamento correcto. Y el fundamento correcto, dice: este es el fundamento de Dios. Y tiene un sello. No podemos quitar el sello de ese fundamento: Apártese de iniquidad el que invoca el nombre del Señor. Entonces, como no entendemos lo que es iniquidad, quitamos esa parte del versículo y solamente nos quedamos con invocar a Dios. Pero este no es el sello. ¿Todo el que invocare el nombre de Dios, será salvo? No. Todo el que se apartare de iniquidad e invocare el nombre del Señor, será salvo.

De hecho, Dios nos está llamando a volver a un fundamento. Y es altísimamente necesario limpiar a la iglesia de iniquidad. La iniquidad va a maldecir la tierra. La iniquidad es todo lo torcido que está dentro de nosotros, todo lo que se tuerce del pensamiento de Dios. Y cuando digo todo lo que se tuerce del pensamiento de Dios, va mucho más allá de los mandamientos. Nuestras culturas se tuercen del pensamiento de Dios. Tenemos formas de hacer las cosas, nosotros, en Latinoamérica. Venimos de culturas de tanta corrupción, de tanta trampa, de tanto engaño, de tanto fraude, de tanta mentira, de tanta piratería.

Todo eso es parte de una cultura que venimos arrastrando, y nos convertimos al Señor o invocamos el nombre del Señor, pero seguimos arrastrando una estructura de iniquidad, a través de la cual nos movemos. Y nos parece muy normal hacer cosas a la manera latina, que están totalmente torcida del pensamiento de Dios. La iniquidad va formando en nosotros estructuras, va formando en nosotros moradas, que son como moldes que nos encajonan a pensar, a movernos de una cierta manera, y ya no podemos cambiar.

Lo estamos viendo en la iglesia de hoy. Se quieren hacer tantas cosas. Pero es tanta la gente que se han moldeado a sus estatutos y a sus formas, que ya Dios no puede hacer nada nuevo. La vida misma tiene que ver con lo que se renueva, con lo que va siendo revelado por Dios. ¿Cuántos pueden decir que hay una enorme diferencia entre la revelación que trajo Martín Lutero y lo que hoy se oye? Dios va llevando a su iglesia de gloria en gloria, de luz en luz, de revelación en revelación.

De momento en que nos encajonamos en algo que nos pareció fructífero, que nos pareció que así tenía que ser, y ya impedimos que Dios se siga moviendo. Entonces, me estoy moviendo en una iniquidad. Me estoy moviendo porque me estoy torciendo de lo que Dios quiere hacer conmigo. Hay muchos hombres fieles, honestos, sinceros, que insisten en seguir haciendo hoy las cosas tal como las hacían hace veinte años, y no entienden que para hoy, Dios tiene algo nuevo, distinto, diferente. Lo que hicieron hace veinte años fue muy bueno, pero hoy es otro tiempo que necesita de otras cosas. Dios lo sabe y así lo demanda, pero si los hombres no lo oyen y se obstinan en seguir en la misma…

La iniquidad tuerce nuestra manera de pensar. La iniquidad es nuestra más grande fuente de ruina financiera y espiritual. La iglesia hoy necesita guerreros, pero no puede usar guerreros que están sucios de iniquidad. Cristo se expuso en la cruz para derrotar al pecado. Públicamente se humilló. El guerrero, hoy, para estar limpio, tendrá que hacer lo mismo. Es suficiente con tomar la decisión de reunirse para arrepentimiento, el resto déjalo al Espíritu Santo, que seguramente vendrá y convencerá a todos de sus pecados, para arrepentimiento.

El problema radica en que, cuando el Espíritu Santo convence de pecado, resulta directamente imposible resistirlo sin correr a confesarlos públicamente. No son muchos, lamentablemente, pero hay algunos ministerios que han estado trabajando en esa dirección. Y créeme que los resultados han sido sencillamente increíbles. Plataformas gigantescas, como las que se usan ahora para presentar a grandes luminarias, de pronto llenándose de gente que ha venido disparada desde donde se encontraba a clamar por perdón para sus pecados actuales. Y no estoy hablando de pecaditos modestos, estoy hablando de cosas grossas. Pastores y líderes confesando problemas con la homosexualidad, con la fornicación, con el adulterio, con dobles vidas, con la pornografía. Y nosotros, como iglesia, tapando y tapando todo eso para que el mundo no se entere y pueda seguir creyendo en nuestro mensaje. ¿Y Dios? ¿Tú crees que Dios va a usar una plataforma mugrienta como esa para elevar su bendita y santa palabra? ¿Tan pobre imagen de Dios, tienes?

Hay corazones nobles, muchos gracias a Dios, que literalmente se desangran viendo el estado de lo que todavía muchos insisten en llamar iglesia, mientras que otros ya decidimos denominar como babilonias. Porque aquellos que tengan corazones de profetas, esto es: sensibles a lo que el Espíritu les muestra, están viendo las almas de las personas que regularmente asisten a los templos, (Con sus respectivos liderazgos incluidos), con sus almas realmente deterioradas, pobres, mediocres, derruidas, y se preguntan con no poco criterio: ¡Señor! ¿Y en estos vasos vas a depositar tu Gloria nueva? ¿Para qué orar y clamar pidiendo nuevas revelaciones si la tierra donde esa semilla debería ser plantada sigue llena de escombros, malezas y toda clase de alimañas? Y cuando digo escombros, me refiero a rencores pasados, heridas emocionales no sanadas. Y cuando digo malezas, hablo de contenidos muy dudosos producto de doctrinas no menos antojadizas y privadas. Y cuando menciono alimañas, directamente y sin eufemismos simuladores, me refiero a demonios.

Vidas cuyos caracteres no han sido cambiados, porque la iniquidad los tiene moldeados. La iniquidad es un molde que no te deja fluir ni entrar, para conformarte a la imagen de Dios. ¡La imagen de Dios, es recta! Conformarnos a Su imagen, es salir de la iniquidad, salir de nuestros moldes de pensamiento, moldes de temor. Estructuras de temor, son iniquidad. ¡Es que yo no puedo hablar! ¡Tengo miedo que me echen! ¡Por eso no quiero predicar! Miedo. Escucha: ¿Qué fundamento divino es el miedo, sino la misma raíz y la misma sustancia de lo que se opone a Dios? Dice la palabra que, ciertamente el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor de Dios. Y recuerda que perfeccionado, siempre es madurado.  Iniquidad, volvemos a la iniquidad. Necesitamos tener el fundamento básico de Dios, que es. ¡Apartaos de iniquidad! Por eso es que necesitamos saber qué cosa es la iniquidad, cómo te la sacas de encima.

Comencemos por aclarar que Dios no está señalando a nadie. Dios, en su misericordia, te quiere instruir. Antes que llegue el huracán o el tsunami, Dios quiere que conozcas las pautas mínimas y básicas que te salvarán la vida. Y Dios dice: ¡Hazle entender a mi pueblo a qué obedece su cojera! El pueblo camina con mucha dificultad porque arrastra una iniquidad notoria y notable. Y de nada vale que se santifique con formas externas, dándole mucho más importancia a cómo te ves por fuera, o a cómo actúas en tu vida diaria, por fuera, que al real estado de los vasos, por dentro, que siguen llenos de iniquidad. Una estadística efectuada en Estados Unidos, reveló que para la gente, lo más relevante del cristianismo, son sus bodas y funerales… Así nos ve el mundo que, se supone, tenía que venir corriendo a la iglesia a buscar soluciones. ¿Crees que vendrá, si piensa eso?

En mi país no es muy distinto. Una boda no parece ser una boda con todas las de la ley, si no pasa por alguna iglesia, cualquiera, que sea una que permita la pompa, el vestido blanco, las canciones, las flores y el brillo. Pregunta tonta que se me ocurre: ¿Y Dios? ¿En qué posición de este equipo de incrédulos pretenderemos ubicar a Dios? Solamente se me ocurre añadir algo: ¿Tú crees que Jesucristo fue a la cruz, murió, batalló y resucitó, para que nosotros solamente usemos todo esa historia para hacer bodas y funerales? No sé qué piensas tú, eres libre y yo respeto lo que sea, pero créeme: ¡Yo no acepto ser cristiano para hacer bodas y funerales! ¡No es ese mi llamado ni mi mandato!

¡Cristo no nos llamó para armar pompas y festivales, nos llamó para que resplandeciéramos en Su Gloria y lleváramos la Verdad hasta el último confín de la tierra! Cuando pedro salió a predicar, lleno del Espíritu Santo: Varones, hermanos: a ese Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Rey. Y compungidos de corazón, dijeron: varones, hermanos, ¿Qué haremos? La verdad es que todos nosotros crucificamos a Jesús. Él murió por nuestros pecados, molido fue por nuestras iniquidades, por nuestras rebeliones fue traspasado, fue horadado, fue vituperado, Y seguimos cargando nuestras iniquidades, pecando de cualquier forma. Mira: yo no sé lo que ocurriría si un día Dios le quitara esa tapa de hipocresía que la iglesia se ha puesto por sobre su cabeza.

¡Ah! ¡Si nosotros pudiéramos vernos a nosotros mismos, en el estado en el que Él nos ve! No se trata de llenar los templos un día domingo. Se trata de ser hijos de Dios. Romanos dice que Jesucristo fue declarado hijo de Dios con poder, por causa del espíritu de santidad que moraba en él. Es la santidad de Dios lo opuesto a la iniquidad. La santidad de Dios, te orienta hacia lo que él está hablando, hacia lo que él está diciendo. ¡Cómo me tengo que mover hoy! No ayer, no hace un año atrás; ¡Hoy! Es como Jesús le dijo a Nicodemo: los nacidos de Dios, son como el viento, que oyes su sonido pero no sabes de dónde vienen ni para dónde van. Porque así son todos los nacidos de Dios. Dios necesita una iglesia sensible, a la que él pueda soplar y llevarla donde necesita que vaya, y no sensible a su propia agenda acomodaticia y conveniente.

Y se va torciendo. Iniquidades religiosas. Iniquidades que imponen llenarse de formas, pero que conllevan perder la sustancia. La santidad no es hacer un montón de cosas. La santidad proviene de qué tanto estemos unidos al Espíritu de Dios. Porque es el Espíritu del Santo el que te santifica. Mientras más unido estás al Espíritu de aquel que es Santo, tu espíritu se empieza a impregnar de su santidad. Su santidad es la luz que ilumina sobre ti, y empieza a ver, a iluminar y a mostrarte todas las cosas desalineadas con la voluntad de Dios que están en tu forma de pensamiento, en tu idiosincrasia heredada de la cultura del país en el cual hayas nacido. En las formas latinoamericanas de querer hacer las cosas. De la forma religiosa de querer hacer las cosas.

Dios dice: Mientras más nos fundamos tú y yo en un mismo espíritu, más fluirá tu poder y tu unción, Por eso dice el Señor: Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Y no estamos hablando de cuanto te mueras, hermano. Cuando nos muramos, todos vamos a ver a Dios. Corrijo: todos los hijos de Dios vamos a ver a Dios en ese día, en la Vida Eterna. Es más; yo no creo que en el cielo haya una parte en la que se vea a Dios y otra parte en la que no se lo vea. Está más que claro que está hablando de algo que sucede aquí en la tierra. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. En nuestros corazones, en donde la luz resplandece. Donde somos alineados con lo que el cielo está hablando. Hay necesidades vitales de las que Dios está hablando sobre nuestra tierra. Hay cosas que tienen que suceder en nuestra tierra, antes que esta nación, y todas las que están representadas por los que escuchan, se hundan.

La bendición no es solamente el dinero. Hay gente que está tan preocupada por el dinero en mi país. Y no hablo de incrédulos, ni de impíos ni de empresarios fraudulentos, hablo de hermanos de mejor nivel. Ellos dicen: “¡Es que Dios me quiere bendecir, me quiere dar más, quiere que haga más y mejores negocios!” ¿Sabes qué? Es muy cierto que Dios te quiere bendecir, pero no necesariamente impulsándote a vivir a dos mil kilómetros por hora ganando dinero. Dios te quiere bendecir limpiándote, purificándote y eliminando de tu vida toda iniquidad. Dios te quiere mostrar sus caminos y te quiere llenar de su sabiduría y su gloria, y que cuando abras tu boca, no hables nada más que de dinero, sino que el sonido de la gloria de Dios sea la que salga de tu boca!

Salva vidas! ¡Sana a los enfermos! ¡Corrige lo torcido! ¡Humilla lo altivo! ¡Y levanta lo caído! Esas son las voces que transforman. Esas son las voces que pueden y deben hacer la diferencia. Voces de hijos de Dios que se plantaron delante de su presencia y creyeron que le había. Así dice la palabra: El que se acerca a dios, crea que le hay. Y que es galardonador de los que le buscan. Cree que le hay, para que no hagas las cosas a tu manera, sino creyendo que le hay. Creyendo que hay un Dios, y él es el Rey, y no yo. La iniquidad, maldice la tierra.

(Salmo 58: 1) = Oh congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres?

(2) Antes en el corazón maquináis iniquidades; Hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.

(3) Se apartaron los impíos desde la matriz; Se descarriaron hablando mentira desde que nacieron.

(4) Veneno tienen como veneno de serpiente; Son como el áspid sordo que cierra su oído,(5) Que no oye la voz de los que encantan, Por más hábil que el encantador sea.

La iniquidad nos aparta desde el vientre. La iniquidad nos hace buscar nuestros propios caminos. La iglesia, hoy, depende más del hombre que de Dios. No te ofendas, esta es la verdad. Le decimos a los incrédulos: ¡Invita a Jesús a vivir en tu corazón! Pero de alguna forma, muchos de los que pasan sus días diciendo eso, no creen. Creen que Jesús está en el pastor. Porque siguen viviendo una estructura religiosa católico romana, que venimos arrastrando de generación en generación. Entones, si el pastor no ora por ti, si el pastor no te resuelve el problema, te sientes solo y abandonado. Y ahí es donde muchos se van de la iglesia. ¿Sabes por qué? Porque en el fondo nunca creyeron que el que tiene todas las respuestas y las soluciones, sino apenas en un hombre que dice tener una investidura. Y que conste que dije que “dice tener”, porque tú y yo sabemos que no todos los que dicen tenerla, verdaderamente la tienen.

A mí no me caben dudas, seguimos arrastrando estructuras romanas. Ya no tenemos ídolos de madera, pero tenemos otros ídolos. El tan publicitado sueño americano, fue uno de ellos. Hoy la llamada iglesia cristiana, al menos la que más coherencia bíblica ha evidenciado, está dividida en más de cuarenta mil denominaciones, alrededor del mundo. Y lo peor, cada uno dice tener la absoluta verdad. Y no se contentan con eso, aseguran que todos los demás están equivocados y se perderán. ¡Terrible! Sostienen para fundamentar las divisiones, el texto que dice que si dos no están de acuerdo, no pueden caminar juntos. Claro, pero se olvidan que existe otro que asegura que ninguna casa dividida prevalece. ¿Te das cuenta? Se atrevieron a destruir una parte del cuerpo de Cristo a partir de un solo versículo, sabiendo que un versículo es nada más que una parte de un todo llamado evangelio, epístola o lo que sea, pero no el contexto total.

¿Tú sabes que Dios jamás nos dio la opción de dividirnos en denominaciones? Si es cierto que tantos de nosotros dicen ser extraordinariamente bíblicos, ¿Me pueden decir en qué parte de esa Biblia se nos muestra que Dios nos avala para dividirnos en cuarenta mil denominaciones? Contaba un hombre de Dios que, hablando con un pastor importante de un importante país, este le decía que andaba muy atareado porque tenía a su cargo cinco mil iglesias. ¿Sabes qué le contestó este hermano? ¡Tremendo! ¡Nada que ver con Jesús, que solamente tenía una! ¿Seguiremos siendo tan bíblicos? ¿Sí? Entonces acéptalo o déjalo, pero lo cierto es que hay una sola iglesia, un solo Padre, un solo Espíritu Santo, un solo Cuerpo de Cristo. Y sin ninguna opción a la división. Es nuestra iniquidad la que nos hace pensar que estamos en lo correcto.

Hay muchos líderes de muy buena voluntad, además de gran prestigio internacional, que están haciendo denodados esfuerzos en búsqueda de la unidad. Pero cometen un error: suponen que están trabajando en pro de la alternativa de unidad. ¿Y sabes qué? No es ninguna alternativa la unidad, es mandamiento. Estar divididos no es una opción celestial. Aunque jamás pretendió Dios que estuviéramos unidos en una misma forma de pensar. Porque somos seres humanos, pero la iniquidad es la que nos impide esa conexión. Porque yo tengo mis formas, mis estructuras. ¿Sabes? Esas son moradas de iniquidad, que me hacen pensar que soy bíblico. Si eres bíblico, ya está escrito: Yo soy de Pablo, yo soy de Apolos, yo soy de Jesús. Ahí está el texto. Y el otro que no debes olvidar porque es el fundamento: apártate de iniquidad.

Dios no puede hacer nada mientras nuestras iniquidades nos estén dando forma y sustancia. Y voy a decir algo que a algunos les va a sonar demasiado petulante, pretencioso y hasta soberbio o autoritario, pero lo voy a decir en el Señor: necesitamos volver a la Biblia sin tamices ni filtros denominacionales. A la Biblia-Biblia, sin necesidad que me la explique ningún otro que no sea el Espíritu Santo. Un avivamiento de Biblia, podría decirte. Y cada vez que leas algo en ella que no te guste, tendrás que hacer fuerza de voluntad, ponerte firme como un soldado en batalla y decir: ¡Esto también es palabra de Dios! ¡Y abandonar esa fea y satánica costumbre de arrancarle páginas a la Biblia porque no coinciden con nuestra doctrina denominacional! NO estoy diciendo que cambiemos lo que no se debe cambiar, estoy diciéndote que tenemos que volver a leerla, sin prejuicios doctrinales grupales y, esencialmente, tenemos que creerla tal como está y, lo más importante: ¡Ponerla por obra!

Tenemos que volver al evangelio del amor de Cristo, al evangelio del Espíritu. Mi Reino no es de este mundo, dijo Jesús. Es un Reino del Espíritu, desarrolla el espíritu, es en el espíritu, donde vamos creciendo como un cuerpo, hasta la estatura del varón perfecto. La iniquidad es lo que se va torciendo, y la iniquidad va dándole forma a quienes nosotros somos. La identidad, en la mayoría de la gente, no es Cristo Jesús. Vemos a los cristianos, alrededor de la tierra, y vemos sus identidades. Y en una gran mayoría, no vemos el resplandor de la Gloria de Dios en ellos. Hay mucha mente cristiana que todavía funciona con un grado de iniquidad que alarma. Cristianos fieles dando gloria a Dios por ese electricista que le trajo a su casa pobre, a realizar por unos pocos pesos, una conexión ilegal a la energía, que le evitará pagar exorbitantes facturas. ¡Le están dando gloria a Dios por ayudarlos a robar energía!

Si en tu mente llena de iniquidad se levanta un deseo de poseer determinada cosa o de hacer algo no del todo claro, y luego las condiciones se dan como para que lo hagas y cumplas con tus deseos carnales, lo último que deberás hacer es darle gracias a Dios por ello. ¡Dios no estuvo allí, sólo te dejó hacer! Una pastora recordaba que en una ocasión reprendió y exhortó a un miembro de su congregación por estar en fornicación con una hermanita de la iglesia. ¿Sabes qué le respondió el muchacho? ¡Pero es cristiana, no es inconversa! Ah, claro, para este hermano, parece que cristiano con cristiana no es fornicación el sexo fuera del matrimonio. ¿Y cómo lo llamaríamos, entonces? No lo sé. Sólo sé que hay iniquidad detrás de eso, y de la fuerte.

La iniquidad se podría representar como serpientes mordiéndose las unas a las otras. Y así hemos sido y seguimos siendo, en muchos lugares, los cristianos que supuestamente nos seguimos llamando: “hermanos”… ¿Hay respeto por la justicia en nuestras iglesias, hoy? Y no me refiero a justicias humanas, claro está. Y eso, nos lleva a otra pregunta: ¿Habrá justicia entre los hijos de Dios? Es iniquidad también escuchar algo por alguna red social y darlo como cierto, empezando a compartirlo y distribuirlo con todos tus contactos, sin que se te ocurra siquiera por un momento, chequear a ver si lo que se te dice allí es cierto o es invento. Por eso el Señor nos da ese fundamento básico: El Señor conoce a los que son suyos, y apártese de iniquidad el que invoca el nombre del Señor.

La iniquidad no solamente va a afectar nuestra forma de pensar, no solamente va a ser enemistad entre nosotros y Dios, sino que también muy probablemente va a afectar tu salud. Porque la iniquidad comienza a pasar del espíritu al alma y luego al cuerpo, y dicen los que la han estudiado con mayor profundidad, que se empieza a volver como un agua o aceite que van convirtiendo cuerpos sanos y dinámicos en gelatinas pegajosas e inestables. Hay un salmo que nos habla de eso.

(Salmo 109: 18) =  Se vistió de maldición como de su vestido, y entró como agua en sus entrañas,
y como aceite en sus huesos.

Aquí está graficado con claridad, la iniquidad empieza a llenar los órganos, empieza a llenar los huesos. ¿Nunca has visto a gente con artritis? Los que conocen mucho más que yo de esto, aseguran que eso es lisa y llanamente producto de la iniquidad. Es gente que no puede perdonar, de gente que está ligada a los bienes materiales, y sus manos están indicando lo que están agarrando. Garfios, casi. Están agarrando sus rencores, todo algún mal mayúsculo que le hicieron, y entonces se agarran de sus bienes. Y la iniquidad, entonces, empieza a torcer esos huesos, empieza a torcer la columna, los huesos comienzan a secarse por causa de la iniquidad. También los órganos, tales como el hígado, los pulmones, los riñones, cargados por la iniquidad. Por eso es tan importante entender qué es la iniquidad.

¡Señor! ¡Nadie nunca te había hablado antes de iniquidad! Entonces tú necesitas entender y cómo limpiarte de iniquidad. Hay casos de personas que trabajan muy duro, bien, por derecha, sin fraudes ni delitos, que además son fieles y sirven al Señor, ofrendan y diezman regular y justicieramente y, sin embargo, parecería ser que nunca pueden salir de vivir apenas con lo justo. Es cuestión de recibir un determinad dinero para que el diablo venga y se lo saque de un golpe. ¿Qué pasa, Señor? Esa suele ser su pregunta en oración. Hasta que Dios les responde: es iniquidad, hijo; iniquidad. ¿Iniquidad? ¿Y qué cosa es la iniquidad, Señor? Y ahí viene cuando Dios, en su infinita paciencia y misericordia, comienza a enseñarles.

Y los lleva a Su Palabra, y al descubrimiento de ciertos principios, como el que nos habla del árbol que produce el pecado, esto es: el árbol genealógico. Padres, abuelos, ancestros que habían cometido cierta clase de pecados específicos, esos que tú has batallado por años y que ahora, ves casi con pavor que comienzan a querer entronizarse en tus hijos. ¿Por qué ocurre eso? Porque ese árbol, sigue dentro tuyo. Y aunque quieras servir a Jesucristo y andar por la vida con inmaculada blancura, el poder sin romper de ese árbol, seguirá llevándote al tropiezo y al fracaso. Allí está la explicación, también, del por qué en muchos casos la obra de brujos, hechiceros y satanistas prospera y causa estragos en alguna fracción de la iglesia. Iniquidad.

Cualquier ocultista puede lanzar una  maldición sobre cualquier persona, pero sólo se desarrollará y tendrá efecto, donde encuentre iniquidad. Si conociste a tus padres, como sucede con la mayoría, será bueno que estudies y examines la calidad de pecado o pecados que, sabes, ellos tuvieron. En una familia, por hermético que sea un secreto, siempre se saben todas las cosas. Y si también conociste la vida de tus abuelos, fíjate en lo mismo. Si tú tienes alta tentación para caer en esa misma clase de pecados que cayeron ellos, eso se llama iniquidad. Y si no conociste a tus abuelos y tampoco a tus padres, toma especial atención al pecado que más te haya perseguido. Y esa será una raíz de iniquidad que desde algún lugar llegó a tu vida.

Algo a lo que todos los creyentes deberemos prestar suma atención, es a nuestros sueños. Dios nos habla y en muchas ocasiones hasta nos corrige a través de los sueños. Presta suma y especial atención a lo que regularmente estás soñando. ¿Nunca tuviste un sueño en donde te veías haciendo algo que jamás harías en estado consciente? ¿No pensaste que puede ser Dios que te ha estado mostrando iniquidades de familia que hay en tu vida? El dilema es cómo combatirla, como desprenderse de ella. No es un asunto que pueda resolver un ministro que viene, predica sobre la iniquidad, llama al frente a todos los que quieran cortarla, les pone la mano en sus cabezas, ora por ellos y ya está. ¡No funciona así! Escucha: el problema de la iglesia es que  no sabe santificarse, porque desconoce la iniquidad. Somos más o menos duchos en procurar buscar alguna cuestión oculta en otros, pero totalmente inocuos y hasta inútiles en buscarlas en nosotros mismos.

Yo te sugiero que desde hoy mismo, ahora mismo, ni bien termines de escucharme o leer esto, comiences a buscar en tu vida, antepasados, historias, sueños, situaciones, circunstancias. Dios te puede hablar a favor de tu ruptura de iniquidad de la manera que se le ocurra. ¡Tú eres el que deberá estar atento! De acuerdo con decisiones que tomas, actitudes que tienes, etc. Él te puede decir en cualquier momento: ¡Cuidado! ¡Eso es iniquidad! Y resulta increíble, a veces, porque cosas que hasta allí te parecían tan normales, comienzas a ver que en realidad, estaban absolutamente desalineadas de la verdad de Dios.

Y atención con esto: no te estoy hablando de ninguna manera de gente corrupta que estaba esperando la oportunidad para hacerle daño a la gente, ¿Eh? ¡En lo más mínimo! Te estoy hablando de esa gente que ves todos los días y te parece sencilla y normal. Una reacción desacostumbrada, una mentirita blanca para protegerte. Ahí es cuando Él llega y te dice: ¡Aléjate de iniquidad! Miles y millones de cristianos, atormentados con sueños pornográficos, por ejemplo. ¡No sé por qué me pasa esto, si yo no soy así! Tú no, pero en el pasado generacional, tal vez sí. Y si no lo has desarraigado…

El mejor ejemplo es con la gran mayoría que venimos del catolicismo romano. ¿Tú crees que ya te has liberado de todas las ataduras de idolatría que tenías allí? ¿No dice Oseas que por causa del pecado de idolatría, Dios nos entrega a fornicación? ¿Se entiende lo que digo, verdad? Gente que viene de trasfondos homosexuales, y de repente tienes un sueño de lo más raro y te despiertas sudando y te preguntas cómo tú has podido estar soñando eso. Simple: es porque todavía hay rastros de iniquidad en tu sangre. Hay que podar esa maleza, hay que limpiar ese terreno sucio. Hay que sembrar en él semillas del cielo, peo antes tenemos que limpiar el terreno.

No podemos pretender que semillas de gloria sigan siendo sembradas en terrenos llenos de escombro, en estafetas torcidas que estuvimos heredando. Dios nos está llamando a volver al fundamento, y que colaboraremos para que la gente pueda limpiarse de iniquidad. Y escucha esto: tú puedes ser el pastor de todos los pastores, el apóstol de todos los apóstoles o el ministro de todos los ministros que, si no te has limpiado de iniquidad generacional en tu vida, en cualquier momento esa iniquidad te puede hacer tropezar seriamente y hasta caer herido de gravedad. ¿No has visto bastante de esto, ya? ¿Y qué te creíste, que era toda gente mala que había entrado infiltrada a la iglesia? En algunos casos puede ser, pero no en todos. ¿Y qué pasó, entonces? Gente buena que no se protegió de su iniquidad familiar y se confió.

¡Pero hermano! ¡Yo soy ministro ordenado y reconocido, estudié todo lo que había que estudiar y, le aseguro, en el seminario jamás me enseñaron eso! Ya lo sé. Pero yo te estoy mostrando páginas vivas de la Biblia, que hasta donde yo sé, es el verdadero seminario del cielo. Y tiene un sello indeleble. El Señor conoce a los que son suyos, y apártese de iniquidad el que invoca el nombre del Señor.

Hay materiales escritos por autores confiables respecto a esto. Lo cierto es que todos confluyen en que la gente, puede perfectamente decidir y poner en práctica activa el ejercicio de limpiarse de iniquidad. Repito: no se trata de una oración masiva inter-radial que va a liberarte a la distancia a partir de mi voz, de ninguna manera. No es por allí donde funciona esto. Muy por el contrario, Dios quiere que a esto lo tomemos con muchísima seriedad, que lo despojemos de todo show mediático y que, esencialmente, nos escudriñemos. Es decir: Dios quiere que entiendas de una vez por todas por qué razón a veces actúas como actúas.

Dios quiere que entiendas tu trasfondo cultural. ¿Cuál es en realidad tu trasfondo religioso? Viniste a Jesús, de acuerdo, un día y todo empezó a cambiar, pero: ¿Te tomaste el trabajo de desarmar toda esa estructura religiosa que traías porque fue puesta en ti desde niño? No nos engañemos y me incluyo: éramos adoradores de ídolos la gran mayoría de nosotros. Yo hacía un viaje por año a un santuario de una virgen de mucho prestigio en Argentina. Ni siquiera sé a qué iba ni si creía, pero iba por temor a que si no lo hacía, “la virgen me castigara”. ¿Y te crees que a eso lo podía solucionar pidiéndole al pastor que orara por mí? ¿No has visto cuanta gente anda dando vueltas alrededor de las visitas que llegan a una iglesia, buscando que estas las toquen en el convencimiento que si lo hacen, serán sanadas o liberadas? Idolatría evangélica. Idolatría.

Vienen a acercarse a Dios, cada domingo, dicen, pero vienen de cualquier manera. En una ocasión que estaba invitado a una iglesia, me quedé afuera, junto a la puerta de ingreso, medio inmerso en las sombras que rodeaban en la noche las luces de la puerta. Llegó un matrimonio casi a los gritos, peleándose y casi insultándose. Estuvieron un rato discutiendo feo en la puerta y finalmente entraron. Cuando me tocó entrar y subir al púlpito, los busqué con la mirada. Los dos estaban con unas sonrisas de bondad y paz, sus manos levantadas y adorando a Dios en el mejor de los éxtasis. ¿De verdad? ¿Entonces cuando simularon, antes al pelearse feo o ahora, al mostrar bienestar? Hasta donde yo sé, la palabra habla de levantar manos santas, ¿No es así? ¿Serían santas esas manos levantadas? No me tocaba a mí juzgarlo, pero me sirvió para no creer que dentro de nuestros ambientes es oro todo lo que reluce, ni que todo lo negro es petróleo.

¿Y qué de todos esos hermanos que andan permanentemente pidiendo dinero prestado a otros hermanos, y cuando llega el momento de devolver, les retiran el saludo y se hacen los ofendidos? En la que fue mi última congregación, había una librería muy surtida con material de muy buen nivel. ¿Sabes cuál era el mayor problema que tenía la hermana que la regenteaba? Poder pagar el material nuevo que compraba, porque le resultaba imposible percibir el dinero que los hermanos le debían cuando compraron libros a crédito. Iniquidad. No solamente robándole a Dios, que como hay tanto fraude y engaño, es un tema del que muchos prefieren no hablar, sino también robándole a los propios hermanos. ¿No es eso iniquidad? Por eso digo que es necesario que cada uno se escudriñe. Y no dije que se examine, dije que se escudriñe, que es mucho más profundo y además bíblico, como mandamiento.

No podremos hacer absolutamente nada de lo que como iglesia deberemos hacer si deseamos ser fieles al mandato y devolverle el Reino usurpado a su legítimo propietario, si no erradicamos primeramente nuestras iniquidades. No vale de nada hacer clínicas, congresos, festivales proféticos y todo lo que periódicamente se organiza, si todo cae en un saco roto de perversiones causadas por las iniquidades no resueltas. Hay casi un ochenta por ciento de cristianos padeciendo distintas enfermedades. Un porcentaje de adictos que no está muy preciso, pero que de todos modos asusta, ya que se reparten las adicciones las drogas clásicas y tradicionales que el mundo también padece y, las otras mucho más peligrosas: las adicciones a medicamentos.

Y aquí es donde aparece otro espíritu del que seguramente alguna vez debes haber oído hablar, si es que buscas material y alimento de esta misma calidad por otros rumbos: el espíritu de pharmakeia, palabra a la que luego se le dará la forma social de Farmacia. Este es un espíritu que crea dependencia y esclaviza. Y eso, a favor de que muy difícilmente la gran mayoría de cristianos hayan sido llamados alguna vez a convertir sus cuerpos a Dios. Conozco a mucha gente que con total y absoluta sinceridad y arrepentimiento le entregó de verdad su corazón a Jesucristo, pero esa misma gente no le terminó de entregar nunca su cuerpo al Señor. Ese el consejo más sabio que tengo hoy: entrégale tu cuerpo al Señor. Deja de ser tú el señor de tu cuerpo y deja ya mismo de meterle todas esas porquerías que le metes día a día.

Tienen reales desórdenes alimenticios que les producen enormes malestares y enfermedades. Y por causa de ese desorden, quedan desguarnecidos. Porque donde hay desorden, hay tinieblas. Lo ves en Génesis 1:2 a eso, con total claridad. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Tú eres agua. Tú eres tierra. Esa es tu composición primaria. ¿Sabes cuánta gente va a todas las campañas a pedir oración por sanidad de diferentes dolencias, y después se van a sus casas y se siguen metiendo y metiendo venenos de todos los colores, nombres, marcas y calidades? Hay dos clases de personas, aquí: los que no tienen ni la menor idea de cómo cuidarse a sí mismos, y los que ni siquiera aman a sus propios cuerpos.

Dios te está diciendo en esta hora: ¡Convierte tu cuerpo, hijo mío, porque tu cuerpo es el templo de mi Espíritu Santo, no te lo olvides nunca! Te lo repito una vez más por si te hiciera falta: ¡Eres el templo del Espíritu Santo de Dios! Y el templo del Espíritu Santo de Dios no puede ni podrá ser tratado de cualquier manera. Ahora; si en lugar de llevarte por la Palabra de Dios, te dejas llevar por lo que te muestra, te propone y te vende la televisión, entonces lisa y llanamente, estás recibiendo con agrado todas las teorías de la iniquidad que también hizo estragos con tus antepasados. Y lo peor, con tu permiso, legítimamente autorizados.

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Un Remanente Llamado Jacob

A través de este trabajo, y ya como casi es norma permanente, vamos a tener unos principios que son aplicables tanto para la iglesia como cuerpo, lo que todavía opera como iglesia local, cualquiera sea tu ministerio individual, para tu familia y para tu vida personal y privada. Dios quiere traer, en este tiempo, una revelación, una fotografía profética, de lo que realmente es una iglesia gloriosa en los últimos días.

Dios quiere revelar, línea sobre línea, renglón sobre renglón; una parte aquí, otra parte allá, qué cosa es el misterio que ha sido escondido, y que hoy está siendo revelado por sus apóstoles y profetas. Digo por los suyos, no necesariamente esto incluye a los centenares o miles que han sido nombrados por las distintas denominaciones sin tener un llamado concreto y mucho menos haber sido enviados por el Padre.

Dios, hoy, está unificando su iglesia. Y no se trata de una unificación mental, y mucho menos una unificación doctrinal. Es una unidad, una unificación en propósito. La unidad del cuerpo de Cristo, es basada en la unidad del corazón, y no de la unidad de la cabeza. Ninguna persona será jamás igual a otra persona. Cada uno es un mundo aparte.

Pero, cuando se trata del propósito del Reino de Dios y la necesidad de que sea establecido en la tierra, nuestros mundos personales se destrozan, porque es la única manera de que podemos unificarnos todos solamente para la gloria de Dios. Esa es la meta de Dios en este tiempo, por eso está levantando una iglesia que sea madura, excelente, que tenga prosperidad, audacia y sea militante y verdadera pasión por Jesucristo.

La pregunta, entonces, suele ser: ¿Y cómo alcanzaremos la tierra? Respuesta muy sencilla: no hay que hacer tanto esfuerzo en la tierra; lo que tenemos que hacer es levantar el estandarte de Cristo en todos los reinos que existen; levantar la excelencia en el andar de la iglesia en todas sus facetas. Si tú me escribes y yo te respondo a la semana por causa de exceso de trabajo, es regla permitida. Si tú me escribes y yo jamás te respondo, aunque te conste que recibí tu correo, es falta de excelencia.

Creo que la iglesia, al decir que debe levantarse en excelencia, no solamente deberá circunscribirse eso a la atención o a la gentileza. También tendrá que ver con la integridad global que construya, a partir de la integridad personal de aquellos que la conforman. Levantar excelencia en nuestra vida personal. Demostrar la excelencia de Cristo en nuestro trabajo.

Demostrar la excelencia de Cristo en nuestras escuelas. Demostrar que la victoria de Cristo es práctica; funcionaba ayer, funciona hoy, funciona mañana, y siempre será mejor que ninguna otra excelencia mundial. Porque el Reino de Dios es más excelente en naturaleza, es más excelente en poder, es más excelente en todo lo que Dios nos ha dado, porque Cristo es la excelencia de Dios.

Y para confirmar todo esto y que no sea simplemente una serie de deseos de buena voluntad sin sustento, sino la base sólida sobre la cual deberán plantarse todos aquellos que deseen seguir los pasos de Jesús, vamos a ir a un libro de esos que seguramente lees todos los días en tus devocionales: el libro del profeta Abdías. Anterior a Amós y posterior a Jonás, seguramente ha pasado de largo todas las veces que anduviste por esa región bíblica.

Déjame decirte antes de ir al texto, que estamos viviendo un tiempo de doble intensidad. Un tiempo en donde la velocidad con la que está trabajando el Espíritu, está dejando atrás a muchas personas. Tenemos que entender que Dios calcula la velocidad con la cual se mueve, de acuerdo al remanente, y no a la iglesia conjunta. Siempre que haya un cuerpo de personas que se levante y se mueva con la nube, él continúa moviéndose.

Es tiempo de estar protegido con la nube. Si te quedas rezagado, te vas a quemar con el sol de la persecución. Dios está trayendo intensidad espiritual a la iglesia. Me pregunto cuántos de ustedes se han sentido bastante incómodos en este último tiempo, simplemente tratando de establecer lo que Dios les ha dicho en sus vidas. Claro, eso significa que el resto, no está tratando de hacer nada.

Porque todo aquel que ha entrado en la genuina ruta del Reino, ahora, está sintiendo una gran intensidad en el espíritu, y se siente fuera de ambiente cuando se da cuenta que todos los que lo rodean no sienten nada parecido. Hay una velocidad inmensa en el espíritu. ¿Encontraste el libro de Abdías? Es un solo capítulo.

(Abdías 1: 15) = Porque cercano está el día de Jehová sobre todas las naciones; como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza. 

Nota que como tú hiciste, será contigo; tu recompensa vendrá sobre tu cabeza. Esta es una fotografía, un video, un flash de la iglesia en los últimos días. El que recoge la siega, está alcanzando al sembrador. En la ley de Gálatas, aquel que siembra y recoge. La ley de la prosperidad, que no sólo se aplica al dinero, sino que también se aplica en forma espiritual, todo lo que tú siembres en esta era, va a ser cosechado más rápidamente.

Pero, por la otra cara de la moneda, vemos que hay menos tiempo para el arrepentimiento. Hay intensidad en el espíritu. Lo que tú siembres hoy, no vas a tener que esperar mil años para cosecharlo. Está brotando rápidamente. Pero, por la misma manera, del otro lado de la moneda, si tú estás en pecado, te queda menos tiempo para arrepentirte. Hay un tiempo de doble intensidad en el espíritu. Si vamos al libro anterior del que leímos, el de Amós, en el capítulo 9 y el verso 13, podemos leer:

(Amós 9: 13) = He aquí vienen días, dice Jehová, en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán. 

Noten que el que ara, va a alcanzar al segador. Y el pisador de las uvas, al que lleva la simiente. Se está acelerando tanto la producción de Dios, que ni bien tú lo siembras, ya viene otro cosechando lo que tú sembraste. Pero, por el mismo motivo, si tú siembras mal, más rápido vendrá la respuesta del mal sobre tu cabeza. En la misma cara de la moneda, si tú estás mal, menos tiempo te queda para el arrepentimiento.

El día de salvación, es hoy y la iglesia se está levantando. Es un tiempo de doble intensidad. Sin embargo, estando en medio de la transición, es muy fácil no sentir la velocidad con la cual el Espíritu se está moviendo. Estando involucrados en la transición de la iglesia, estás aceptando que todas las cosas que tú estás acostumbrado a hacer, dentro de no muchos meses, ya no vas a poder hacerlas. Y será prudente que no te enojes con nadie por ello, es Dios.

Queremos crecimiento, de eso no tengo ninguna duda, pero de la misma manera, tampoco tengo dudas que nadie está demasiado sujeto a los cambios que ese crecimiento nos impone. Todo lo que crece, cambia. Todo lo que crece experimenta dolor. Por eso Dios está madurando a la iglesia. Es tiempo en que la iglesia se deje de andar ministrándose los unos a los otros, y pase a ser definitivamente el bálsamo de Galaad que ministre a las naciones.

(Abdías 1: 17) = Mas en el monte de Sion (¿Quién es el monte de Sion? La iglesia. Hebreos 12, dice: Se han acercado a la Jerusalén celestial; se han acercado a las incontables huestes de ángeles. Noten que el tiempo es pasado, y no presente ni futuro. Se han acercado a la asamblea universal. Ya se han acercado a la iglesia de los primogénitos. Se han acercado a la ciudad del Dios vivo. Se han acercado al monte Sion. Hebreos 12:22 en adelante, nos dice que ya todo esto aconteció, y que somos nosotros aquel monte, aquella ciudad, aquel linaje escogido, aquel pueblo, aquella iglesia de los primogénitos). habrá un remanente (¿Quiénes son el remanente? Si tú me escuchas hoy por primera vez porque te aburres en la iglesia donde estás, pasa de largo, no eres remanente…todavía…) que se salve; y será santo, y la casa de Jacob recuperará sus posesiones. (Noten que el requisito para recuperar posesiones, es santidad. El monte de Sion, el remanente será santo, y a causa de su santidad, la casa de Jacob recuperará sus posesiones).

(18) La casa de Jacob será fuego, y la casa de José será llama, y la casa de Esaú estopa, y los quemarán y los consumirán; ni aun resto quedará de la casa de Esaú, porque Jehová lo ha dicho. 

La casa de Jacob y la casa de José, es la casa de alianza con Dios. Representa pacto con Dios. Pero, ¿Qué más han hecho estos dos hombres? Uno recibió la bendición, o la promesa, soberanamente. El otro, luchó con Dios para obtenerla. Estamos viviendo en un tiempo donde no importa cómo tú debas adherirte a tu posesión, no importa el precio que tengas que pagar, no importa si a ti te llega soberanamente o tienes que pagar un gran precio. La importancia es que consigas la bendición de Dios.

La casa de José y la casa de Jacob, serán aquel remanente. Eso se llama: Alianza. Eso se llama: Pacto. Créeme que son dos palabras muy importantes en esta década. Alianza, recuerda, es un compromiso, y el que tiene compromiso, no falla. La casa de Jacob será fuego, la de José será llama. Significa alianza y pacto.

Más la casa de Esaú, significa la carne; significa el mundo; significa todo lo que no es el remanente. Desde adentro del Reino de Dios, hasta afuera del Reino de Dios. Todo brazo de la carne será cortado, y no quedará resto en los últimos días. Porque la casa de Jacob y la casa de José, la va a quemar. ¿Cómo podrá hacerlo? Con el fuego de la revelación.

La casa de Jacob, será fuego, y quemará y no quedará resto de la casa de Esaú; así lo ha dicho Jehová. Por eso Corintios nos dice que el día llegará en que el fuego revelará la obra de cada uno, y aquello que es hojarasca, (Y cabe aclarar que la misma palabra que aquí se traduce como hojarasca, es la que hemos leído traducida como estopa, la casa de Esaú), quedará quemada.

Podemos ver, entonces, que Dios está estremeciendo los reinos del mundo, y también está estremeciendo a la iglesia, con gran intensidad en esta hora. Si miran en la página anterior, en el capítulo 9 y versículo 8 del libro de Amós, dice:

(Amós 9: 8) = He aquí los ojos de Jehová el Señor están contra el reino pecador, (La palabra pecador, aquí, proviene de la palabra armatías, que significa torcido, estar mal en cuanto al propósito de Dios. Y no se refiere solamente al mundo, sino también a aquellos que están en la iglesia, y aún no caminan de acuerdo al propósito de Dios. Se refiere a todo brazo carnal que exista en la tierra. Todo aquello que es nacido más no es engendrado por el Espíritu de Dios) y yo lo asolaré de la faz de la tierra; mas no destruiré del todo la casa de Jacob, dice Jehová.

Este mensaje, mi énfasis en este estudio, para que nadie esté con dudas, es que vivimos en un tiempo en que la mayoría del cuerpo de Cristo, cree que las cosas se van a poner tan malas, que debido a la situación mundial, a Cristo no le va a quedar otra que venir a rescatarnos del problema, antes que el mundo nos trague vivos. Sin embargo, en la Palabra de Dios, nunca vemos al mundo tragándose a los hijos de Dios.

Esaú será estopa, y será quemado. Y Jacob será el remanente que recupere todo. Y al final dice que no destruirá del todo la casa de Jacob. ¿Por qué menciona a Jacob? Porque él está estremeciendo los reinos del mundo, pero también paralelamente, simultáneamente, está estremeciendo el propio Reino de Dios.

Resulta que en el mundo hay muchos altares a los que erróneamente se les llama: “reinos”. El hombre, en el mundo, adora el reino de su propia justicia, adora el reino de su economía, adora el reino de su ideología política, adora el reino de su gobernabilidad, adora el reino del arte, adora el reino de la trama y todos los reinos que se te ocurran están en el mundo. Esos reinos son los que están siendo estremecidos, pero al mismo tiempo, Dios también está estremeciendo la casa de Jacob.

Hoy hay recesión en muchísimos lugares del planeta. Escucha: ¡No son los gobiernos, es Dios que está estremeciendo la tierra y sus sabidurías humanas! Es una guerra contra el dios mamón, que es el que preside toda la perversidad que hay en las finanzas mal habidas y las mil formas de ganar dinero por métodos ilegales. Se espera que en cualquier momento ese dios caiga al suelo.

Mientras tanto, en el reino de Dios, aquellos que tienen su esperanza en sistemas financieros del mundo, van a caer conjuntamente cuando caigan los del mundo. ¿Dónde está tu confianza? ¿Dónde está tu fe? ¿Dónde está tu vida? ¿Dónde está tu corazón? Aquellos que no confían en Jehová y confían en el sistema judicial, cuando descubran que el sistema judicial verdaderamente no protege a nadie, ellos también quedarán desolados.

Cuando Dios termine de estremecer los reinos del mundo, el mundo se va a quedar sin altares en donde adorar. Ahí será cuando no les quedará otra alternativa que mirar a la iglesia. Y para ese entonces, seguramente la iglesia ya habrá sido limpiada de todos aquellos que juntamente con ellos cayeron, y sólo van a ver un altar blanco, un altar de oro, un altar puro, en el cual pueden venir las riquezas del impío a las manos del justo, y la gran siega antes del día de la venida del Señor.

Es Dios quien está estremeciendo la tierra. Es Dios quien está quitándole la tapa al pecado en la iglesia. Es Dios quien está cortando el exceso de peso en los últimos días. Cuando Dios termine de hacer temblar la tierra y los cielos, la iglesia estará purificada, y el mundo deseoso de conseguir un altar en el cual pueda adorar nuevamente como acostumbraba hacerlo con los reinos del mundo. Es el plan de Dios; siempre lo ha sido y siempre lo será. Hermanos, la iglesia no se va en derrota; la iglesia se va gloriosa.

 (Amós 9: 9) = Porque he aquí yo mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el grano en una criba, y no cae un granito en la tierra.

Creo que está más que claro, ¿No es cierto? ¿Quién estremece la iglesia? ¡Dios! Porque el juicio siempre comienza en la casa de Jehová. Y dice que la zarandeará como el grano en una criba y ni un granito caerá en la tierra. Esto quiere decir que toda la cizaña va a caer, pero el trigo va a permanecer de pie. Es decir que este es un fuego que no debemos temer, a menos que tú no seas cizaña. Porque el trigo no se quema, sólo se purifica. La cizaña es la que va a ser quemada.

(10) A espada morirán todos los pecadores de mi pueblo, que dicen: No se acercará, ni nos alcanzará el mal.

¿Qué espada? La espada de dos filos, el fuego de revelación. Está aconteciendo ya. Por todos lados se están derrumbando estructuras muy poderosas y enormes. La paz y quietud que había en muchas congregaciones, hoy está alterada por el zarandeo permanente que el Espíritu está llevando a cabo en esos lugares, coincidan o no doctrinariamente con el mover presente.

Sistemas mundiales que parecían indestructibles, están cayendo. El clamor del remanente está levantando un soplo nuevo en todas las naciones. Esto va más allá de formas en los cultos, es un nuevo mover que está penetrando lenta pero vigorosamente. Y las naciones, finalmente, podrán ser benditas en la simiente de Abraham.

En Malaquías 3 dice que va a haber un fuego purificador, que Cristo está sentado en medio del templo, como jabón purificador. En Isaías 4, dice que él va a lavar la inmundicia de Israel. En Hebreos 12:27, dice que una vez más va a estremecer los cielos y la tierra.

Nuestro problema es que siempre estamos hablando de Israel. la iglesia de Dios es el Israel espiritual, y a quien Dios está purificando es a su iglesia, a quien le está lavando la inmundicia, es a su iglesia, y la tierra estremece bajo nuestros pies la apatía que la iglesia ha mostrado durante los últimos años, para que al fin nos levantemos y hagamos algo por la problemática mundial.

(Abdías 1: 21) = Y subirán salvadores al monte de Sion para juzgar al monte de Esaú; y el reino será de Jehová.

Salvadores, dice. Nota que es plural, salvadores. La palabra salvadores, yashá, significa personas que son amplias y abiertas de corazón. La implicación es que proveen espacio para la restauración. En el monte de Sion habrá salvadores. Está hablando de ministerios de restauración. Está hablando de aquellos ministros con corazones abiertos que procrean espacio para restaurar.

Y dice que esos salvadores juzgarán al monte de Esaú. Noten que vamos a juzgar. Dando un ejemplo tan poderoso que no les quede otra que cambiar. El mayor problema de la iglesia, hoy, en Latinoamérica, es que ataca la situación, pero no provee la solución. Si la iglesia proveerá la alternativa, la situación cambiaría enseguida. Cuando tengamos una alternativa que sea mejor que la del mundo, el mundo dejará la que tiene y acepta la de Dios.

Pero, primero tiene que funcionar, si no funciona, no la quiere. Por eso es que Dios está madurando a la iglesia. El próximo evangelismo, será corporal y mundial. No va a ser de puerta en puerta, va a ser de nación en nación. Significa que cuando tú adoras en el espíritu, todo aquel que adora en la carne, queda juzgado.

El pueblo de Dios juzga con ejemplos, no con leyes. El que camina en justicia, puede juzgar la injusticia. El que camina en madurez es el único que puede juzgar al inmaduro. Ha llegado el tiempo y la hora que la ignorancia no será bendecida por Dios. Sí tú eres inmaduro, es culpa tuya, de nadie más.

Porque Dios de ninguna manera bendecirá ignorancia, cuando ha revelado verdad. La ignorancia nunca es bendecida por Dios. No hay excusas para ser niños en el evangelio. Dios está levantando un ejército. Vete a la carta a los Hebreos, pero mantén en tu mente lo que hemos dicho respecto a la casa de Jacob.

(Hebreos 12: 15) =  Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; (16) no sea que haya algún fornicario, o profano, (La palabra Profano, es irreverencia a Dios. Irreverencia a Dios, puede ser muchas cosas. Una de ellas es levantarse y salir por la puerta e irse, justo cuando el Espíritu se estaba empezando a mover) como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura.

Noten que el problema de Esaú, era que fue irreverente. Que por una sola comida, vendió su primogenitura. Aquí, la escritura nos compara con la primogenitura de Esaú, queriendo decir que tengamos cuidado de no vender nuestra primogenitura como hizo Esaú. Y eso, nos está dando a entender, que tenemos primogenitura. Porque si no la tuviéramos, jamás nos diría que tuviéramos cuidado con ella. Por eso es que dice: Tengan cuidado, que por ser irreverentes pierdan la primogenitura. Tengan cuidado que por comida, o por cosas naturales, se pierdan el poder espiritual que Dios está levantando.

(17) Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.

Estamos en doble intensidad, y la nube se está moviendo. Tienes que moverte hoy. Quizás mañana ya no haya tiempo. Y después andes llorando buscando la nube que ya se te habrá ido muy lejos para alcanzarla. Y serás de aquellos que siempre ven el mover de Dios, pero nunca participan. Siempre sabes lo que está aconteciendo, pero nunca eres pionero en lo que está ocurriendo.

Es mejor estar en las líneas frontales, que ver la batalla de lejos. Porque el que ve la batalla de lejos, es el que recibe todos los azotes. Más, el que está en el frente de batalla, sólo lleva la bandera de victoria. Y entonces continúa la Escritura hablando, sobre que nos hemos acercado al monte de Sion, verso 22.

(Verso 22) = sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, (23a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,(24a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.

(25) Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos.

(26) La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo.

(27) Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.

(28) Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; (29) porque nuestro Dios es fuego consumidor.

(Efesios 3: 10) = para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,

Y eso es lo que está sucediendo ahora, cuando se levantan los salmistas y dicen que su nombre de guerra es Jehová. Ahí es cuando las potestades tienen que doblar sus rodillas a la milicia espiritual y al rugir del león de Judá en medio de su pueblo. Y dice que removerá el cielo y la tierra, y dice el verso 27: Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.

A ver, entendamos: las cosas que son hechas, son hechas por el brazo de la carne. Todavía está hablando de la casa de Esaú. Porque el brazo de la carne hace cosas, pero el brazo de Dios, crea cosas. Todo lo que sea hecho por el hombre, va a caer. Especialmente en la iglesia. Primeramente en la iglesia. ¡Y gracias a Dios por eso!

Y añade el verso 28: Así que, recibiendo  nosotros (Tiempo pasado) un reino (Algunos todavía lo están buscando no sé en qué nube por allí. Yo ya recibí el mío) inconmovible, (Entonces está comparando cosas con reinos. Dice que todas las cosas serán movidas, pero que nosotros hemos recibido un reino. O sea que cosas y reino, son los mismos adjetivos. Es el mismo sujeto en este pasaje. Las cosas que son hechas o los reinos que son establecidos por el brazo del hombre.) tengamos gratitud, (Noten que el Reino de Dios es inconmovible y jamás será tragado por el reino de Esaú. Ni por la religión, ni por la carne, ni por el pecado, ni por el SIDA, ni por las drogas, ni por el alcohol, ni por la política, ni por las finanzas; no importa la oposición, el Reino de Dios es inconmovible.)

La palabra Reino es la palabra basileia y significa la influencia del dominio de Dios. Somos el Reino de Dios. Un presidente gobierna sobre una nación; un gobernador gobierna sobre una provincia; un alcalde gobierna sobre un municipio. Y un rey gobierna sobre su Reino. Muchos quieren ir al Reino y no se han dado cuenta que el Reino eres tú. Tú eres el poder de Dios, porque Dios se manifiesta a través tuyo. Eres parte del Reino de Dios. ¡Dilo en voz alta que te escuchen en el infierno! ¡Yo soy parte del Reino de Dios!

Las cosas que van a ser movidas, podemos ver a través de nuestras ventanas. Sólo tienes que encender tu televisor y comprobar que la educación se está desintegrando. A veces miramos al mundo y decimos que las cosas se están poniendo tan feas y malas, que un día de estos, directamente no vas a poder salir a la calle. ¡Y no me digas que jamás pensaste o dijiste algo así! Pregunto: ¿En quién has creído?

La educación, se está desintegrando. Las naciones y sus poderes, se están desintegrando, no conocen ni quiénes son sus enemigos. Las grandes potencias, necesitadas de armar conflictos que justifiquen sus negocios e inversiones bélicas, no saben con quién pelearse. Cuando una nación no tiene un enemigo común, se desintegra. Porque ahora no sabe qué hacer.

Se pasó toda una vida diagramando formas de combatir con un determinado enemigo histórico, y el día que se enemigo decidió abandonar las rencillas, se quedó sin hipótesis de conflicto, y como ya tiene una fortaleza creada en eso, hoy no sabe qué hacer sin probabilidad de guerra. Entonces la gente de estas naciones, vive bajo altos grados de incertidumbre.

La economía se desvanece frente a nuestros ojos. Los poderosos no están haciéndose más poderosos, ¡Se están desintegrando! La sexualidad tiene un violento ataque de confusión. Ahí andan miles de hombres que no saben si quieren ser hombres o mujeres, y otras tantas mujeres que no saben si quieren ser mujeres o quieren ser hombres.

El movimiento gay ya no se satisface con evitar persecuciones o discriminaciones, sino que ahora luchan seriamente por espacios de poder. Anhelan llegar a ser los que gobiernen el mundo. ¿Y Dios? Dios dice que los dejemos, porque ellos no se han dado cuenta todavía que, si un día llegan a gobernar el mundo, el mundo tendrá tiempo para una sola generación más. ¿Cómo y con quienes van a engendrar las siguientes?

El error es creer que esos movimientos, al unificarse, se están haciendo más fuertes. No es así. Mientras más se unifiquen, más rápido se acaban. No tienen capacidad de reproducirse. Entonces descubrimos algo. ¡El mundo no se está poniendo peor, se está poniendo mejor para la iglesia! Cuando hay tinieblas en la tierra, ahí el que se mueve, es el Espíritu de Dios.

La religión se está acabando. No se están haciendo más fuerte. La razón por la cual están gritando, es porque se están muriendo. Cuando gritan es porque están doloridos. Entonces, la realidad es que no se están poniendo peor, las cosas. Todo es depende de con qué ojos tú lo estás mirando. Vamos a ver a Génesis 25 y a continuar persiguiendo a esta generación, que es la iglesia de los últimos días.

(Génesis 25: 19) = Estos son los descendientes de Isaac hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, (20) y era Isaac de cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel arameo de Padan-aram, hermana de Labán arameo.

(21) Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer.

(22) Y los hijos luchaban dentro de ella; (Escucha: ¿Hay o no hay batalla espiritual?)

No esperaban a nacer para pelearse. Así y todo, hay muchas personas que no creen que estemos en batalla. Déjame decirte un secreto. Mientras estemos en la tierra y haya manifestación satánica, hay batalla. La enemistad fue puesta por Dios en Génesis 3:15. Él fue el que dijo: Yo pondré enemistad. Y si Dios puso enemistad, no serás tú el que la solucione. Hay guerra. Y la guerra la empezó Dios. Y lo que Dios empieza, tú no lo puedes cancelar.

Así que, guste o no guste, hay batalla. Y aunque no te guste la batalla vas a tener que aceptarla, porque si no, Dios te va a tener que llevar, porque acá abajo hay guerra. Y acá abajo, hay solamente dos bandos. El que está con Dios, recoge, y el que no está con Dios, desparrama. O sea que estás con, o en contra. Si tú te la pasas diciendo que Dios no te puede sanar, eso es anticristo. Si te la pasas diciendo que Dios no te puede prosperar, eso también es anticristo.

Algunos ya no estamos buscando a un hombre, sino que lo estamos viendo en todas las naciones. El anticristo es aquel que niega a Cristo en la carne. ¡Ese hermano no tiene poder de Dios! Anticristo. El espíritu de anticristo, es aquel que niega el poder de Dios en la tierra. ¿La religión? ¡Anticristo.

(Verso 22) = Y los hijos luchaban dentro de ella; y dijo: Si es así, ¿para qué vivo yo? Y fue a consultar a Jehová; (23) y le respondió Jehová: Dos naciones hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor.

Noten que la simiente de esta mujer, no eran dos niños, eran dos naciones. La nación de Jacob y la nación de Esaú. Y después dice que un pueblo será más fuerte que el otro. ¿Qué pueblo era más fuerte? El pueblo de Jacob. ¿Y quiénes son Jacob? El remanente de la casa de Dios.

Desde antes de su nacimiento, la casa de Jacob estaba destinada a ser más fuerte que la estopa, que la hojarasca, que la carne, que el pecado, o la casa de Esaú. Y desde muy pequeño salió batallando con Esaú, agarrándolo de una piernita, como diciéndole: ¡Ey! ¡Quédate quiero que tú no vas para ninguna parte! En Gálatas 4 vemos que, cuando compara los dos pactos, también vemos por allá por el final del capítulo, vemos que dice Dios:

(Gálatas 4: 29) =  Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.

(30) Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre.

(31) De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.

En toda la Biblia está escrito que el Reino de Dios prevalece, no que se va en una gran fuga. Se va en gloria. Obviamente, esto significa que tenemos mucho trabajo para hacer para poder ir para ninguna parte. Porque la gloria de Dios, tiene que arrasar la tierra, y no vemos que ahora esté ocurriendo eso. Vemos que aquí hay dos naciones. Vemos que Jacob está destinado a ser más poderoso que la casa de Esaú.

(Salmo 24: 1) = Salmo de David. De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.

¿De quién es la tierra? ¡De Jehová! ¿De quién es la plenitud de la tierra? ¡De Jehová! ¿De quién es el mundo entero? ¡De Jehová! ¿Y de quién son los que habitan el mundo? ¡De Jehová! La palabra mundo, aquí, significa sistema. Por eso es que Él dice que seamos sal de la tierra, pero también luz al mundo. Porque Cristo murió por el mundo, no por la tierra; la tierra ya era de él.

Eso mismo a lo que nosotros generalmente le huimos, es lo que Dios vino a rescatar. El sistema mundial. Son autoridades establecidas por Dios, pero como la iglesia estuvo permanentemente inhibida de ocupar esos espacios de poder, todas esas sillas en todas las naciones han sido ocupadas por Satanás.

La iglesia es el prototipo de una sociedad excelente en la tierra, destinada a influenciar positivamente el resto de las naciones. Pero, como nosotros no capitalizamos, Satanás sí lo hizo. De tal manera que, hoy en día, es muy raro ver una silla de poder ocupada por el poder de Dios. Están todas llenas por el poder de Satanás.

Lo que Dios estableció, fue la posición. Al hombre que ocupe esa posición, lo elige el hombre. Y como a la iglesia generalmente no le gusta elegir a nadie, los más pícaros la han convencido de una supuesta posición ideológica y ahí van. Años transitando por las mismas sendas. Años pasando crisis y necesidades por causa de transitar por esas sendas. La iglesia no tiene ideología, la iglesia tiene a Cristo. Y todo lo que coincida con Cristo, está habilitado. Y todo lo que no coincida con Cristo, será rechazado. Venga de quien venga y tenga el nombre que tenga. De otro modo, esclavos del sistema y nada más. Y no estamos aquí en esclavitud a hombre.

Así es que, cuando la iglesia adopta la otra rutina, que es la de no comprometerse, Satanás ocupa ese espacio y  pone en el poder a sus hombres. Y entonces la iglesia pasa a vivir bajo el yugo de Satanás, mientras cada domingo cuando se congrega, canta bien fuerte que tiene victoria. ¿No suena algo hipócrita? Puede ser, pero mucho más suena a ignorancia.

(Verso 2) = Porque él la fundó sobre los mares, Y la afirmó sobre los ríos.

(3) ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?

(4) El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño.

(5) El recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación.

(6) Tal es la generación de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Selah. (Es la casa de Jacob aquella que sube al monte de Jehová).

(7) Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, (Alzad, oh puertas de acceso para Dios, vuestra autoridad. Alzad vuestra autoridad, oh puertas de gloria. ¿Qué gloria? El rey de reyes. ¿Qué gloria? Cristo Jesús, la esperanza de gloria. Alzad tu autoridad, y permitid que el rey de gloria entre. ¿Y que entre adónde? ¡A la tierra!) Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria.

¿Quién es el rey de gloria? ¡El Rey de reyes, el Señor de señores! Levanta tu autoridad. Dale acceso al pueblo de Dios. Dale acceso a la autoridad de Cristo en la tierra. Ahí vemos grandes puertas levantándose en el cielo. Somos las puertas de gloria. ¿Por tu boca, sale dios o sale Satanás? Deberías estar lleno de Dios, así que de tu boca tendrá que salir Dios. Y ten cuidado, porque mañana por la misma boca puede salir Satanás. ¿Cómo dice, hermano? Que si le sucedió a Pedro, es porque le puede ocurrir a cualquiera.

Que quede claro: somos puertas que damos acceso a influencias espirituales. Levanta tu autoridad, y permite que el Rey de gloria sea manifestado. Eso significa que, sin autoridad, no se puede manifestar. Porque Cristo no pide permiso, Él toma posesión.

Cuando Él anduvo por acá le dijo a uno: vaya a la aldea y consígame un cuarto, por favor. ¡Pero ese asno no es suyo! Usted vaya y dígale que el Rey quiere ese asno. La tierra es de Él. Y cuando tú te comportas como si fuera tuya, entonces es cuando la posees. Cuando tú tienes una autoridad que es excelente, atraes a personas hacia ti.

Toda autoridad es reconocida por autoridad. Por eso es que siempre digo y repito: si la iglesia tuviera autoridad, los gobiernos la reconocerían. Porque los gobiernos terrenales también respetan autoridad. De eso se trata la política. ¿Quién es el Rey de gloria? Jehová, fuerte y valiente. Y luego dice: alzaos vosotras, puertas eternas. Somos eternos. Y entrará el Rey de gloria, Jehová de los ejércitos.

Dios quiere entrar, como varón de guerra, y traer una plomada en las naciones. Entendiendo que este es Jacob, ahora vamos a ver dónde te encuentras tú en el camino de la iglesia gloriosa. Quiero que me acompañes a verlo con mayor claridad a partir del texto que encontramos en Génesis capítulo 29.

(Génesis 29: 15) = Entonces dijo Labán a Jacob: (Labán, te recuerdo, era el suegro de Jacob. Su nombre significa tornarse blanco, mezcla de ladrillo, o altar de piedra. La implicación es convertirse en un altar de piedra santificada. La idea es que a partir de aquí, tu te3 conviertas en un altar de piedra blanca, santificada para Dios) ¿Por ser tú mi hermano, me servirás de balde? Dime cuál será tu salario.

(16) Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel.

(17) Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de lindo semblante y de hermoso parecer.

(18) Y Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor.

(19) Y Labán respondió: Mejor es que te la dé a ti, y no que la dé a otro hombre; quédate conmigo.

Y a partir de este momento, será muy convenientes que prestes suma atención a lo que digamos, ya que será necesario que te vayas identificando, a partir del relato original y sus implicancias, con las pruebas que tú en lo personal y privado, puedas estar viviendo. Eso, para que puedas entender en qué sitio espiritual estás, precisamente, de esa iglesia que se llama Jacob. El remanente de Dios, la iglesia gloriosa.

El nombre de Raquel, significa “viaje largo”, donde los elementos principales son el sexo femenino. Tiene la tipología de Eva, la cual vive en decepción. Entonces, Raquel significa un viaje largo en decepción. El nombre Lea, significa “cansancio o agraviarte”, que lleva como conclusión, congregar o reunirte en asamblea, en una nación. En otras palabras, Lea significa un tiempo de agravio, que te convierte en una nación.

Raquel significa un viaje largo en medio de la decepción. Jacob, o la iglesia, están en un lugar llamado Labán, y Labán tiene como meta, purificar un altar blanco, fuerte y santificado. El primer principio que vemos aquí, es que la iglesia, pidió a Raquel, no a Lea. Raquel, te recuerdo, significa un viaje largo en decepción. Significa el deseo tuyo y no el deseo de Dios.

La palabra nos dice que Labán le dijo a Jacob: Es mejor que te la de. ¿Por qué Dios prefiere que nosotros experimentemos nuestros propios deseos, antes de experimentar Su voluntad? Porque hasta que tú no estés cansado de ser un rutinario dominguero; hasta que tú no estés cansado de ministraciones con brazos carnales; hasta que tú no estés cansado de sentarte en el banco, silla o butaca de una iglesia y nunca ver el poder de Dios; hasta que tú no estés cansado de fracasar vez tras vez en el intento de administrar su ministerio; hasta que tú no estés hasta la coronilla de una iglesia vacía de la unción de Dios; hasta que no estés harto de denominaciones llenas de la carne, entonces no vas a clamar a Dios para que derrame su poder divino.

Es cuando el pueblo de Dios está cansado, y ya no aguanta más de ver otro culto, otra reunión, otro servicio como de costumbre, que se pone de rostro al suelo y clama por el verdadero mover de Dios. Es una lástima que tengamos que llevar tantas derrotas para desear lo verídico. Porque, hasta que tú no estás cansado de lo falso, tú no pides lo real. Es la costumbre de la iglesia.

Samuel escogió, cuando fue a escoger a David, escogió a todos los reyes errados. Es este, decía, yo sé que tiene que ser este. ¡Yo llevo veinticinco años ungiendo reyes! ¡Tiene que ser este! Samuel; ¡Te equivocaste! ¿Cómo que me equivoqué? ¡Esto es costumbre, tradición! ¡Tiene que ser grande, por lo menos un codo más de estatura! ¡Fuerte, bien parecido! ¿Cómo que me equivoqué? Samuel; ¡Te equivocaste!

Está bien, Señor; me equivoqué un poquito. Entonces tiene que ser el de al lado, porque sólo es un poco más bajito. ¡No, Samuel! ¡Ese tampoco es! Experimentó todo lo errado, para luego experimentar que el corazón de Dios estaba en David. El mocoso ese que andaba con las ovejas.

El pueblo de Dios tiene que manifestar un deseo en él por la verdad. Porque si no la manifiesta, vas a dar un viaje bien largo, enamorado de Raquel. Y eso se llama decepción. Y aquí vemos que el primer estudio que Jacob debe cursar, es de siete años. Hablo del tiempo cronológico. Estoy hablando de una etapa en tu vida. Siete significa perfección, significa el tiempo que te toque a ti aprender esa lección, ese principio.

Hay personas que llevan cuarenta años persiguiendo a Raquel. Muchos experimentaron a Raquel en sus primeros años de su vida cristiana, pero luego se divorciaron de ella. Los que han crecido más rápido, seguramente es porque no les agrada los viajes largos. Raquel: decepción en viaje largo.

¿Cuántos, en la iglesia, se encontrarán en esa estación, en esa etapa? Persiguiendo su propio deseo, persiguiendo su propio anhelo, viviendo sus propios planes, y todavía no ha clamado a Dios por lo verídico. Cuando Jacob descubre que no se le dio a Raquel, porque Dios no siempre te va a dar lo que tú quieres, sino que te va a dar lo que sea de su voluntad.

Porque muchos son los planes del hombre, pero sólo el propósito de Dios prevalece. Entonces, experimenta otros siete años más. Otro kairos, otra estación. Siete años más. Otra etapa, otra era, donde tiene que perfeccionarse, experimentando la voluntad de Dios. Lea: la voluntad de Dios.

Entonces, lo primero que podemos ver aquí, es que tu propia voluntad es un viaje muy largo y termina en decepción. Es decir que tiene que pasar una etapa hasta que tú estés perfeccionado, en el entendimiento de la voluntad de Dios. Siete años. Un tiempo, no estoy hablando de años. Siete años pueden ser treinta, siete años puede ser una semana.

Siete años es hasta que tú aceptes en tu corazón lo que Dios está haciendo. Si tú has estado errado por treinta años, no importa. Ponte cenizas en tu pelo, rásgate la ropa y glorifique al Dios de todo poder, porque Lea ha llegado a tu vida. Siete años experimentando la voluntad de Dios.

(29) Y dio Labán a Raquel su hija su sierva Bilha por criada.

(30) Y se llegó también a Raquel, y la amó también más que a Lea; y sirvió a Labán aún otros siete años.

Aquí queda en evidencia que, después de experimentar tu deseo, y después de reconocer la voluntad de Dios, no puedes salir corriendo como si ya lo entendieras todo. Ahora necesitas otra etapa en tu vida, madurando en la voluntad de Dios. Pregunto: ¿Dónde se encontrará la iglesia, hoy?

¿Persiguiendo a Raquel? ¿Aceptando a Lea? ¿O madurando en el propósito de Dios? Vayan ubicándose ustedes mismos. Siete años, otra estación con Dios. Perfeccionando, madurando, y t4eniendo más y más revelación y entendimiento en lo que verdaderamente es la perspectiva eterna y voluntad de Dios para su iglesia en la tierra. Luego de esto vemos que ahí, y sólo entonces, las lecciones aprendidas a través de estos episodios, comienzan a dar frutos.

(31) Y vio Jehová que Lea era menospreciada, y le dio hijos; pero Raquel era estéril.(Nota que tu voluntad y tus deseos, nunca traen fruto para Dios. Fue Lea quien comenzó a dar frutos).

(32) Y concibió Lea, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Rubén, porque dijo: Ha mirado Jehová mi aflicción; ahora, por tanto, me amará mi marido.

Rubén es el primer fruto. Significa “Ha mirado”. Significa que cuando tú ya eres maduro en la voluntad de Dios, ahí es donde nace la verdadera visión. Allí es donde obtienes la visión por el propósito. Y cuando tú obtienes esa visión es, entonces, como Abraham y como Moisés, no habrá arma forjada contra ti que prevalezca, porque estás maduro en la voluntad de Dios, y el primer fruto, es nada menos que visión de Dios.

Rubén es el primer fruto. Visión de Dios. Ha mirado. Vista recobrada. Era un pueblo que estaba en la oscuridad, pero ahora tiene ojos para ver. La visión de Dios ha llegado a su iglesia. Una vez que se ha divorciado de Raquel, se casa con Lea y madura en su propósito.

(33) Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Por cuanto oyó Jehová que yo era menospreciada, me ha dado también éste. Y llamó su nombre Simeón.

El segundo fruto, es Simeón. Oído y entendimiento para la voluntad de Dios. Una vez que experimentas sui voluntad, ya nunca más puedes experimentar derrota, sino que sólo puedes experimentar el propósito de Dios. Y luego vendrá la visión. Un oído obediente para seguir las instrucciones y para que la obediencia suma sea manifestada.

Oído entendido, para la visión de Dios. El problema con muchos de nuestros líderes, es que no tienen oído. Tienen visión, pero no tienen oído. No quieren escuchar más visión. Dios tiene mucha visión. ¿Cuántos saben que la visión de Dios es más grande que la nuestra?

(34) Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Ahora esta vez se unirá mi marido conmigo, porque le he dado a luz tres hijos; por tanto, llamó su nombre Leví.

El nombre Leví significa Unidad. Primero viene la visión, luego viene el oído entendido, y si uno es obediente a lo que Dios dice, la iglesia de Dios comienza a unificarse en el propósito de Dios. Unión del uno con el otro. Leví significa Unidad, unión el uno con el otro.

(35) Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré a Jehová; por esto llamó su nombre Judá; y dejó de dar a luz.

Adoración y gratitud al Dios viviente, porque ha nacido una nueva visión, un nuevo oír del Espíritu, y una nueva comunión ministerial que nos trae la victoria. Alabanza y adoración, el fruto que se produce una vez que ha llegado la visión y el oído entendido, que nos une en propósito como un remanente que se llama Jacob.

En este momento sería muy bueno que reflexiones para tu adentro, y te preguntes dónde estás tú. ¿Estarás, acaso, dentro de estos siete años? ¿Estarás detrás del deseo de tu empresa? ¿O será que todavía eres muy joven y solamente estás enamorado de tu novia sin espacio para pensar en nada más?

Porque, convengamos en que también hay mucha gente que vive en una miseria tan grande, en todos los aspectos, que necesita desesperadamente acudir semanalmente a una iglesia con la idea de que así dios no tendrá otro remedio que bendecirlo grandemente de una vez por todas. ¿Cuál es la realidad de tu deseo, hoy? ¿Qué es lo más deseas en tu corazón? ¿Será Dios o el ministerio?

Buena pregunta es esa, ¿Verdad? Es como preguntarte: ¿Será la guitarra, o será el sonido de la guitarra? ¿Será que te seduce pararte delante de un montón de gente y lucirte, o será que verdaderamente sientes carga por adorar o alabar a Dios? No respondas nada, sólo piénsalo. En el capítulo 32, vemos la próxima lección, versículo 24.

(24) Así se quedó Jacob solo; (Es notorio que luego de todo esto, viene un tiempo de soledad. Hermano; cuando tú empiezas a hacer la transición y decides abandonar el corral lleno de gallinas y te conviertes en un águila, entonces comienzas a volar solo. Los demás no van a venir hasta que vean la victoria. Y para tener victoria, tienes que ser distinto. No seas del grupo, no seas del montón, sé de aquellos que son especiales delante de Dios) y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.

(27) Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.

(28) Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.

¿Quién era Jacob? La iglesia, ¿Verdad? ¿Quién era Jacob? El remanente, ¿No es cierto? ¿Quién es Israel? Oh, gloria. Vamos de nuevo. ¿Quién es Jacob? La iglesia, ¿Verdad? Y entonces el nombre de Jacob fue cambiado, ¿Y ahora se llama? Israel. ¿A quién pertenece la promesa? ¡A la iglesia!

Jacob luchó con Dios y llamó a aquel lugar, Peniel. Eso significa “Cara a cara con Dios”. Esto nos enseña que uno lucha cara a cara con Dios, en intimidad con Dios, que uno paga el precio por conseguir la presencia de Dios, uno lucha contra potestades y principados, contra la oposición, contra la religión, pero paga el precio que sea necesario, para estar cara a cara con Dios.

Y hay un fruto muy grande. Tú entras luchando, pero sales transformado en el Israel de Dios. Es una lección muy grande, hay un grupo de hombres y mujeres que se están levantando, que ya no son Jacob, son israeles de Dios, que no se detienen ante nadie y que se han convertido en oráculos de Dios. Daniel 11:32 dice que aquellos que conocen a Dios, harán grandes hazañas.

Luchar con Dios, hasta que Dios te dé la bendición. Muchos quieren ministerio, muchos sienten el llamado y se creen que ya están prontos para dar el ministerio. Al ministerio hay que darlo a luz en oración. Al ministerio hay que darlo a luz en intercesión. Hay un precio, a veces. ¿Cuántos están dispuestos a ser transformados por Dios?

De hecho, cuando se pregunta esto a la gente, hay un coro casi en nivel de ovación que responde un monumental “¡Amén!”, pero cuando Dios llega con el primer pedido o directiva, empiezan a arrugarse y arrugarse hasta hacerse muy pequeñitos e inofensivos.

Cuando Juan miró en el cielo y dijo: veo uno que se parece a un león de Judá. Y después volvió a mirar, y dijo: y veo al Cordero. ¿Cómo?  ¿En qué quedamos, vio al león o vio al cordero? Hay muchos que viven la vida del cristiano, mirando para el cordero. Sólo un problema, el cordero fue transformado. Ahora, lo que hay es un león. Ya no hay cordero. Es el león de la tribu de Judá.

¿Cuántos saben que el león ruge? Si el diablo viene a tocar tu puerta, entonces tú tomas la personalidad de ese León de Judá y le ruges en la cara. Vas a ver cómo se va corriendo. Vamos a ver ahora el capítulo 33, allí está de alguna manera, el resultado de todo lo que hemos estado viendo.

(Génesis 33: 1) = Alzando Jacob (Que ahora es Israel)  sus ojos, miró, y he aquí venía Esaú, (Que por lo que vemos, estaba lejos de darse por vencido. Sólo que Jacob, ahora es transformado. Recuerden que Jacob salió huyendo de Esaú, al igual que Israel de Egipto. Al igual que nosotros salimos corriendo del mundo, gracias al Dios que nos rescató. Pero en ese proceso, somos transformados en Israel, y volvemos al mundo. Sólo hay santificación para preparación, para volver a entrar al mundo del cual saliste. Jacob salió corriendo, pero esta vez no corrió) y los cuatrocientos hombres con él; (Cuatrocientos hombres. ¿Para qué eran los cuatrocientos hombres? Para degollar a Jacob. Sólo un problema, que ya Jacob no vivía; sólo Cristo en él Ya no vivo yo, sólo Cristo vive en mí). entonces repartió él los niños entre Lea y Raquel y las dos siervas.

(2) Y puso las siervas y sus niños delante, luego a Lea y sus niños, y a Raquel y a José los últimos.

(3) Y él pasó delante de ellos y se inclinó a tierra siete veces, (2 Crónicas 7:14, dice: Si se humillare mi pueblo, yo sanaré ¿Qué? ¡La tierra! Después de haber pasado por esto, y aunque el león de Judá es poderoso, y la iglesia entiende el poder que tiene, será humilde delante de los ojos de Dios, algo que no tiene nada que ver con pobreza; tiene que ver con humildad de espíritu. Y se postrará siete veces ante el mundo, y aún seguirá  teniendo autoridad sobre el mundo. Noten lo que sucede. ¡Se postró siete veces! Significa: las veces que sean necesarias) hasta que llegó a su hermano.

La religión, hoy, es tu enemigo, pero cuando la iglesia Jacob se convierte en Israel, la religión va a venir buscando, con cuatrocientos hombres, destruirte. En aquel entonces, la iglesia de Dios va sólo a ponerse de rodillas, y el redargüir del Espíritu Santo trae a todos aquellos que eran sus enemigos, a besar su cuello. Y nos ganamos al mundo, y al resto de la iglesia. Esa es la gran siega. Esa es una iglesia gloriosa, grande, pero de rodillas.

(4) Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, (Entiende, hermano, nuestra labor no es convencer al mundo. Nuestra labor es ser transformados, y el mundo te abrazará. Porque el mundo sabe que está mal, pero no tiene alternativa. Cuando la iglesia cambia de Jacob a Israel y se convierte en estandarte, el mundo, la religión y todos aquellos que eran tus enemigos, van a venir corriendo, y te abrazarán. Esa es la gran siega que dice que todas las naciones subirán al monte de Jehová, y la ley ciertamente, saldrá desde Sion. Esa es la iglesia de Dios. ¿Cuándo? En los últimos días, antes de la venida de Cristo) y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron.

¿Cuántos han entendido que hay un proceso en la vida cristiana? ¿Cuántos pueden ver que estos principios son aplicables a tu iglesia, a tu vida, a tu familia, a tu empleo, y a la iglesia corporal de Cristo? ¿Dónde te encontrarás tú en este día?  ¿Será que tú estás luchando con Dios para ser transformado? ¿O será que tú todavía andas persiguiendo a Raquel?

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Mientras Llega el Tiempo Divino

Quiero comenzar este trabajo en la carta de Pablo a los Gálatas en el capítulo 4. Y lo que deseo es traer un  mensaje a la iglesia en general, que estoy seguro va a responder a muchas preguntas que a veces en silencio la hacemos al Señor. En medio de un tiempo militante y de verdades reveladas, solemos a veces tener preguntas que ni siquiera nos atrevemos a formulárselas a ningún creyente simplemente porque suponemos que son tontas.

Sin embargo, Dios siempre quiere contestar. La verdad es que Dios habla todo el tiempo y tenemos que ejercitar la disciplina necesaria para desarrollar un oído que resulte apto para oír la voz del Cielo. De allí que esta palabra que te va a llegar ahora, está diseñada tanto para ti de modo individual o para lo que sea tu ministerio, o tu familia, tu matrimonio, tus hijos.

(Gálatas 4: 1) = Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, (Nota que mientras tú no madures, espiritualmente sigues siendo esclavo, de lo que sea que te tiene atado. Mil disculpas por fastidiarte tan pronto, pero dime la verdad: cuando yo estaba leyendo eso, ¿No te fue mostrado lo mismo? Es normal que de cuando en cuando la Biblia te clave una espada. Ahí lo dice. Dice que somos herederos, pero que si somos niños, en realidad todavía somos esclavos) aunque es señor de todo;

(2) sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre.

3 Así también nosotros, (Escucha: ya se acabó de lo que estaba hablando y ahora te avisa que está hablando contigo, no con una multitud abstracta.) cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. (El mayor problema aquí es que algunos eran niños, pero otros todavía lo son

4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, 

Vemos dos cosas señaladas en estos cuatro versos: Uno, que es el tiempo señalado por el Padre. Y Dos, que hay una tal cosa llamada El Cumplimiento del Tiempo. Quiero incentivar para formular y formularnos algunas preguntas, inspirado por el Espíritu, a ver si puedo hacer la misma pregunta que a veces nosotros nos hacemos.

No quiero hacer esto como si fuera una crítica, sino simplemente para que tengamos una respuesta concreta a esa pregunta. Reitero, esto es no es de naturaleza crítica, sólo queremos desarrollar la mente de Cristo. ¿Por qué, -me pregunto yo y tantos más-, envió Dios a su Hijo al mundo, en el tiempo en que lo hizo? ¿Por qué no lo envió quinientos años antes? ¿Por qué no lo envió en 1970 u 80? ¿Por qué lo envió en ese tiempo?

La palabra nos dice en Isaías 42, que Él tiene dominio sobre las generaciones, y las llama desde el principio. Así es que muy bien pudo haber enviado a su Hijo en otro tiempo. ¡Si todas las generaciones están pre-determinadas por su consejo! Tú puedes pensar que quizás fue porque el mundo estaba lleno de perversidad en esos días, y tal vez era cuando realmente hacía falta que Cristo viniera.

Claro está que, si fuese esa la respuesta, podemos preguntar por qué, entonces, no lo envió en el tiempo de Noé. La palabra dice que en el tiempo de Noé, el corazón del hombre era continuamente malo. Tanta fue en aquel entonces la maldad, que Dios se arrepintió de haber creado al hombre.

Otros podían decir, quizás que hoy es peor que en los días de Noé. Así es que, entonces, ¿Por qué no lo envió ahora? Sin embargo, podríamos diferir en esto, porque recuerda que en los días de Noé, solamente fueron hallados ocho justos. Y que incluso no eran ocho, era uno. Sólo que por autoridad delegada y bendición de padre, se salvaron dos o tres malhechores allí.

Pero hoy, ¡Somos más los justos! Así que no podemos estar peor hoy que en el tiempo de Noé. Doscientos millones de cristianos, dicen algunas encuestas serias. Cuantos llenos del Espíritu, cuántos justos, no lo sé, espero que todos. Pero si así no fuera, igual hay más justos que los que había en el tiempo de Noé. De allí que quiero, hoy, desatar un principio que tiene que ver con aquellos ocho justos y todos los que puedas contar como buenos, hoy.

Esto, aunque no tenga relación directa con el tema debo decirlo, es importante, porque es la justicia la que detiene el juicio. Tu ciudad puede estar bajo juicio porque tal vez se lo merece. Y pueden ocurrirle cosas graves. A menos que un justo sea capaz de detener ese juicio. ¿Serás tú el que se lo pida al Señor con la autoridad de sentirte justo?

Si el diseño de Dios es reconciliar y restaurar, su deseo es que nadie se pierda y que todos tengan vida eterna. Así que hoy que abunda la iniquidad, vamos a darle fuerza a este principio. Hay algo que todavía está presente, que restringe el juicio: se llama la iglesia gloriosa. Vamos a reconciliar el orden divino. Está bien, hermano, pero… ¿Y hasta cuándo estaremos en eso? ¡Hasta que ganemos!

Entonces, la contestación no depende de la iniquidad ni de la abundancia, hemos visto que en el tiempo de Noé era peor que en el tiempo de hoy. Consecuentemente, peor que en el tiempo que vino Cristo. Sin embargo, la duda sigue flotando: ¿Por qué no nació en otro tiempo? La única respuesta la encontramos en Gálatas 4, donde dice: el cumplimiento del tiempo. El cumplimiento del tiempo. El tiempo contiene un grado de poder. Y si es tiempo divino, ese poder ya sabes de dónde proviene. Satanás no es divino, olvídalo.

Vamos a estudiar eso sí me acompañas, y ahora vamos a ver lo mismo pero desde un ángulo mucho más cercano a ti. Ahora la pregunta, es: ¿Por qué tú naciste cuando naciste y en el lugar que naciste? ¿Por qué no naciste hoy? ¿Por qué no naciste cuando estaba Cristo? ¿Por qué tuviste que nacer el día que naciste? Mira Isaías 41.

(Isaías 41: 4) = ¿Quién hizo y realizó esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio? Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros. 

Así que te queda claro que tú no naciste por casualidad el día que naciste. Fuiste llamado por Dios desde el principio para ser manifestado en este tiempo. Entonces podríamos preguntarnos qué vinimos a hacer en este tiempo, cuando aparentemente no podemos hacer nada. Claro que pensar de esta manera, sería poco menos que insultar a Dios y su poder administrativo.

Porque, primeramente, empecemos porque Dios nunca se equivoca. Y la iglesia y el Reino de Dios, siempre es la solución del problema del mundo. Y nosotros hemos nacido ahora, porque tenemos un equipamiento espiritual, una preparación interna, sea latente o que tú no la hayas descubierto, pero está allí, y Dios te preparó precisamente para ser la respuesta o la solución de este tiempo.

No tienes que recibir, sólo tienes que efectuar. Tú tienes lo que necesitas para este tiempo. No importa cuál sea la tribulación, tú estás equipado para vencerla. Porque Dios sabe a quién pone, cuándo y dónde y por qué. ¡Y nunca se equivoca! Dios no tiene agendas temporales, no experimenta como algunos de nuestros ministerios. Él es el principio, el arche de la creación. Arche es diseño.

Y tiene un plan eterno. Y nosotros no llegamos a ser por casualidad, sino que fuimos escogidos en él desde los principios. Cristo fue inmolado desde el fundamento de la tierra. Efesios dice que nos escogió en él, antes de la fundación del mundo. Pablo aclara que el misterio estaba escondido desde los siglos en Dios. Nos dice en Tito, que fuimos llamados con santo llamamiento, antes de los tiempos de los siglos. Ahora lo quiere ejecutar a través de ti y de mí.

Pero, ¿Por qué nacimos ahora y no en otro tiempo? Vamos a verlo desde otra óptica. Una óptica cotidiana y más íntima de verlo. Es un principio sencillo el que me propongo impartir desde este mensaje. NO es momento de andar buscando revelaciones espaciales, estamos en la tierra.

Demasiados creyentes viven en un estado de frustración constante, por el tema de saber si están en el tiempo de Dios, o no. Y la efectividad de lo que tú haces, depende de la seguridad que tú tengas, de estar en la voluntad de Dios, o no. Vale la pena mencionar que, no hay cosa que produzca más poder en un creyente, que saber que está haciendo lo que Dios quiere que él haga.

Quiero repetir esto: no hay cosa que produzca más poder en un creyente, que entender que está en el propósito de Dios, que está en el tiempo de Dios, y que lo que él está haciendo, es la voluntad de Dios. Porque la mayoría de los cristianos que he conocido se han pasado la vida haciéndose la famosa pregunta: ¿Será, o no será? Una gran parte de nuestras luchas y debates, como creyentes, giran en derredor de esta raíz. ¿Dónde vivo? ¿Dónde trabajo? ¿Con quién me caso? ¿Cuándo me mudo? ¿Me salgo de la iglesia? ¿Me quedo en la iglesia? ¿Predico o me quedo callado? ¿Doy cien o no doy nada? ¿Qué hago?

Ejemplo: como niños espirituales nos preguntamos, a veces, cuál es la descripción del trabajo de Dios. O sea que vivimos en un estado confundido de: ¿Qué puedo contar yo? ¿Con qué puedo contar de parte de Dios? ¿Qué se supone que Dios pueda hacer para mí? Sí, obvio, somos muchos los que creemos que Dios puede hacer cosas milagrosas, pero esa creencia cambia su tonalidad cuando preguntamos: ¿Lo haría por mí?

Tú sabes que Dios sana, tú sabes que Dios prospera, pero esa no es la duda. La duda, es: ¿Lo haría Él por ti? Sabemos que Él sostiene al mundo, ese es parte de su trabajo. Porque dice la Biblia que su palabra sostiene todo lo que es creado. Sabemos que es creador, pero: ¿Qué hay de su voluntad para tu vida? ¿Compras esa casa, o no? ¿Inviertes en ese nuevo negocio, o no? ¿Será de Dios? ¿No será de Dios? ¿Y qué hay de ese llamado?

Cuidado, porque por ahí tienes el teléfono descolgado, o el celular sin batería, por eso no suena. La duda, es: ¿Te lanzas al destino de Dios, o te quedas en la embarcación un tiempo más? Como niños espirituales, como nuevos creyentes, esto es normal, una duda normal. Quizás algunos todavía andan confusos en este tiempo, lo cual es un poco triste, pero siendo ya maduro, no debería ser esa su batalla.

Te digo: si tú llevas seis o más meses en el evangelio, tú ya debes eliminar algunas de estas preguntas. A medida que vamos madurando, entramos en una dimensión más profunda e inquisitiva. De allí que nuestras preguntas ya tienen que dejar de ser personales, para pasar a ser, por ejemplo, para saber qué está haciendo Dios a nivel corporal, para nosotros poder ser parte de ello.

Mira; sabemos que Dios sana. Él lo ha declarado por su propia boca, está establecido en la palabra, es parte de su descripción de trabajo. Jehová tiene un nombre, Rafa. Tiene nombres que identifican su funcionamiento. Hemos presenciado sanidades. Sabemos que es parte de mi herencia. Por su llaga fuimos sanados, dice. Todo eso lo sabemos. La pregunta, es: ¿Cuándo

Si tú sabes que Dios sana, te quedas preguntándote cuándo te quita ese dolor que tienes. La pregunta no es si sana o no sana. La pregunta es cuándo te va a sanar a ti. Hay muchísimos que jamás hablarían con Dios de ese modo, pero hay unos cuantos que sí, te lo aseguro. Me pregunto para preguntarles: ¿Cuántos de ustedes que me están escuchando tienen preguntas así?

Y no me digan que ninguno, porque entones me equivoqué de mensaje, discúlpenme. Algunos fueron sanados instantáneamente, pero otros no. Otros fueron progresivos. Otros fueron sanados cuando iban caminando. Otros, fueron por la obediencia. Aún en el propio ministerio personal de Cristo, vemos que hay variaciones en los métodos de sanidad. Pero, entendemos que Él sana. El problema, es ¿Cuánto serás sano tú?

Sabemos que Dios libera. Sabemos que Él es fiel y que no permite que nadie sea tentado más allá de lo que él mismo puede soportar, y que tiene una puerta. ¿Dónde está la puerta? Que con cada tentación, hay un escape. Pero, la mitad de la iglesia, no escapa. Entonces, la pregunta no es si Dios libera o no libera, la pregunta, es: ¿Cuándo te libera a ti?

Y si realmente libera, Dios, ¿Por qué siempre parece que llega en el último segundo? Dios siempre llega, lo sabemos. ¿Pero por qué tiene que ser a las 11.59.59? Porque Dios sólo tiene una hora: Hoy. No ayer ni mañana, siempre es hoy. Calculo de deberíamos haber aprendido ya el estilo de Dios para dejar de preocuparnos, ¿No te parece?

Cuando no te preocupas, desatas el tiempo de Dios. Hay ciertas características que son parte de Dios, ¿No es así? Sabemos que Dios prospera, lo hemos visto. La palabra dice en Filipenses que Él suplirá todas tus necesidades. Entonces tú me dices: ¡Pero es que tengo muchas! Repetimos la escritura como loros.

Somos mucha confesión, pero vacíos de adentro. Declaraciones voluntaristas y victoriosas, las que quieras, pero: ¿Las creemos? ¡Porque si no las creemos, aunque las aullemos y vociferemos, no las activamos! Porque Dios no se mueve por recursos técnicos o dialécticos, Dios se mueve por fe.

Así que este tema creo que es muy importante, porque sobre él gira la mayoría de nuestras incógnitas, que nos atan de poder entrar en lo que estamos haciendo. Porque si estamos preocupados por estas cosas que, sin desacreditarlas para nada, no son realmente importantes, no nos queda demasiado tiempo libre y fresco para encarar cosas verdejamente importantes y de fondo para el Reino. Por eso es que él dice: buscad primeramente el reino de Dios y su justicia…

Eso quiere decir, pasado en limpio: “Busca primeramente el señorío mío en tu vida; haz todo lo que yo estoy haciendo, y yo me encargo de todo lo demás y corro con todos los gastos. Muchos no pueden hacer la voluntad de Dios porque están demasiado preocupados por ver cómo van a pagar la cuenta, como van a afrontar los gastos.

El tiempo de Dios, es un misterio en la vida de muchos creyentes. Mira una de las respuestas que, a mi entender, nos va a bendecir. Número uno: yo creo que hay tres cosas que tienen que estar presentes, para poder desatar del cielo todas las bendiciones. En primer lugar, tu fe. Marcos 11:23 dice que cuando pidas, tienes que creer que ya lo tienes.

O sea que tienes que creer, tienes que tener fe. Y esto no es un problema, porque todos tenemos una medida de fe. Y además, creo que queda claro por la palabra, que no vivimos por causa de nuestra fe, sino de la fe del Hijo de Dios. Y esa fe no necesita ayuda, está ahí. Eso sí; está ahí cuando tú sabes vivir a través de ella. Eso significa salir de la tuya y entrar en la de él. Son dos dimensiones totalmente distintas.

Número dos: para desatar las bendiciones de Dios en tu vida, saber el tiempo de Dios, su voluntad, tienes que entender la voluntad de Dios. O sea: tienes que tener fe, pero también tienes que saber cuál es la voluntad de Dios. Por ejemplo: no es correcto preguntar si Dios sana. ¡Sí, sana! Tampoco puedes tildar el equipo preguntando si Dios prospera. ¡Sí, prospera! ¡Está establecido!

Tenemos que tener fe y entender que es voluntad de Dios sanar y prosperar. Es como un disco rígido; esas dos aplicaciones ya están archivadas y son válidas y vigentes hoy mismo. Sólo tienes que operar apretando una tecla que dice “fe”, y no “enter”. Por eso, los recursos funcionan cuando sabemos estar en la voluntad de Dios en fe.

Pero, cuando el tema es un poco más personal o individual, entonces las cosas ya no nos llegan tan claras; por ejemplo, para fundar un matrimonio. Si alguien te hace esa pregunta: ¿Con quién debo casarme? Tu primera respuesta debería ser: ¿Quién te gusta? Y esa persona que te gusta, ¿Te produce un fuego que empieza a quemarte? Pues entonces, cásate.

¡Pastor! ¿Cuántos hijos cree usted que debo tener? Perdón… ¿Cuántos hijos crees mantener con tu trabajo? Sin embargo, algunas cosas no son tan obvias. Entonces, tenemos que aprender a meditar y a oír la voz de Dios. Esperar a ver si la paz interna rige cada decisión.

Porque aquí, en tu cabeza, tú sabes, no hay paz. Nunca hay paz. Hay confrontación de reinos las veinticuatro horas. Si te dejas llevar por tu mente, nunca haces nada durante las veinticuatro horas. No sirve. De pronto sale algo que no te parece demasiado lógico, pero resulta que por dentro, tú sabes, que sabes, que sabes, que no sabes cómo, pero sabes, que de alguna manera eso que parece ilógico, va a salir bien. Tenemos que esperar eso para saber su voluntad.

Número tres: tú puedes tener toda la fe del mundo, y puedes tener la voluntad de Dios establecida en tu vida, pero si no tienes el tercer ingrediente, no se manifiesta: el tiempo de Dios. Porque ahí en este ámbito, solamente manda Dios. Este señorío, es de él; nadie se lo quita. El tiempo de Dios. Cuando Dios quiere, ahí está. Cuando Dios llega, ahí está. Nunca tarde, nunca temprano. Pero hay un tiempo divino para ti, y el tiempo de Dios, es soberano. Tú no lo controlas, sólo Dios lo desata.

Un orador dijo una vez: “Lo más poderoso que existe en el planeta, es una idea, para la cual su tiempo ha llegado.” Porque, claro, tú puedes tener una buena idea, que presente excelentes soluciones para la problemática que te aqueja. Pero si la introduces antes de tiempo, fracasas. ¡Y era tremenda! Pero se mandó fuera de tiempo.

O bien puedes titubear, no saber si dios te va a bendecir o no; (¡Así está la mayoría de los creyentes!) y esperar tanto por algo que supones habías sido enviado al otro lado del río, que cuando al fin te decides y sales, ¡Ya se cayó el puente! Vete a Eclesiastés, vamos a ver algo allí.

(Eclesiastés 3: 1) = Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. (Dice que tiene Su hora, no cualquiera).

(2) Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; (3) tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; (4) tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; (5) tiempo de esparcir piedras,  (Recuerda; somos piedras vivas. Hay tiempo de esparcir piedras) y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; (6) tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; (7) tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, (¡Uy! ¡Si los latinos aprendiéramos eso!) y tiempo de hablar; (8) tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; (Lo terminas de leer; hay un tiempo en que se puede aborrecer algo o alguien) tiempo de guerra, y tiempo de paz. 

(9) ¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana? 

Y la implicación es la siguiente: ¿Qué provecho le sacas a tu afán, si tu afán está fuera de tiempo? Este es el corazón de este mensaje. Tenemos que aprender a abrazar el mover presente de Dios, porque si no, todo tu esfuerzo por entrar en su voluntad, será nulo.

Si Dios está presente como varón de guerra, y tú quieres entrar cantando baladas sobre la paz y el amor humano, creo que te equivocaste de camino. Porque jamás entrarás en la voluntad de Dios con tus propios planes. Tienes que abrazar el tiempo presente. Pablo dijo: yo sembré pero otros riegan. Otro cosecha y otros aumentan.

Tenemos que entender los tiempos de Dios. Por ejemplo: hay tiempos que yo llamaría de dádiva extravagante. En esos tiempos hay mucha gente que da, da y da, sin preguntar si debe dar o no, y sin saber muy bien por qué da lo que da. Pero hay tiempos que no hay dádiva extravagante, y si llegas a dar algo, te quedas sin nada.

Está más que claro que a muchos ministros les gustaría mucho que e se tiempo de dádiva extravagante durara para siempre, pero tienen que saber que de ninguna manera será así. Las naciones pasan tiempos así, y los que están al frente se adjudican méritos que no tienen en lugar de darle gracias a Dios. Y luego, llegan otros que aseguran que los anteriores dilapidaron, en lugar de meditar un par de minutos y ver que simplemente Dios retiró su dádiva.

Sin ir demasiado lejos, e independientemente de donde habites tú, este es un tiempo no apto para inversiones de largo plazo en el nivel secular, no lo es. O sea que tenemos que aprender a abrazar el tiempo presente de Dios. Hay tiempo que es para cosechar, y si no cosechas, se te pasa el tiempo de cosecha y ese año no tienes absolutamente nada.

Tenemos que ser gente sensible al poder del tiempo de Dios. Como iglesia, tenemos que aprender a abrazar lo que Dios está haciendo. ¿Dónde estás? ¿Qué estás haciendo? Es como hacer surf. Si encaras a la ola, la ola te desparrama y te tragas medio kilo de arena, además de raspones y magulladuras. Si esperas que la ola pase, vas a tener que nadar contra de la corriente con la panza en la tabla, que no es tarea sencilla. Pero si te subes a la cresta de la ola y te vas con ella, ¡Ella te lleva!

Y el problema con mucha gente es que, cuando viene el mover de Dios, se ve, se oye ruido, se siente en el ámbito espiritual, y ves a todo el mundo entrar con el mover de Dios. Pero, cuando la ola retrocede, no se oye nada. Y el problema es que todo el mundo quiere seguir disfrutando de una ola que ya se retiró. Dios viene y se va. Trae un mover, y retrocede. Pero entra soberanamente, y se va en silencio.

Y entonces cuando la gente entra en la carne, para seguir manifestando lo que manifestaba Dios. Pero ahora ya Dios no está, y tiene que manifestarlo él, porque ha creado una demanda, y todo el mundo está esperando que él haga lo mismo y ya no puede, entonces también allí es donde empiezan a caerse ídolos.

Dios se mueve a través de distintos ministerios. Por ejemplo: hay tiempos proféticos, tiempos pastorales. Y quizás tú digas: ¡Es que a mí me gusta cómo predica el hermano Pepe, y me ponen a predicar al hermano Toto! Esa, créeme, es una sensación muy triste.

Porque tú puedes creer que un ministerio profético es tremendo, y lo es. Es una unción muy buena y muy fuerte. Sin embargo, durante mucho y tiempo y casi que te diría hasta hoy mismo, el ministerio profético ha dependido para poder dar a conocer su mensaje o extender su manto, del permiso otorgado o no otorgado por otro ministerio, que si bien ya aclaramos que no es ni puede ser superior, como tampoco inferior, de ninguna manera puede constituirse en el epicentro de la prolongación o no de una impartición divina. Y estoy hablando del ministerio pastoral.

Está bien; hay tiempo de gozo, hay tiempo de risa, pero también hay tiempo de corrección. Hermosos se verían tú y tu hijo, en el preciso momento en que tú lo corriges por algo que ha hecho mal, y él se te ríe en la cara sin darte ni la menor importancia. Todavía hoy hay gente en la iglesia que mientras el Señor procura corregirnos y encaminarnos al objetivo divino, ellos andan de carcajada en carcajada, asegurando que eso es Dios y no lo otro. ¡No estamos en tiempo de risa! ¡Dios, hoy, no se está riendo!

Dios está madurando a su cuerpo, y el tiempo de madurez, créeme, de gracioso no tiene nada. Son tiempos de decisiones que afectan vidas y sistemas. Si tú estás ahí escuchándome, entendiéndome y coincidiendo con lo que digo, tú no puedes extender esto donde lidera alguien que no lo comparte, porque a menos que tú seas el conductor, cuando tú introduzcas esta palabra, causas división. Y ninguna casa dividida prevalece…

De todos modos, el hecho de que Dios esté trayendo un mover, eso significa que hay un mover presente, y hay que abrazarlo. Pero…hermano… ¿Y cómo sabré la voluntad de Dios? Pregúntate: ¿Qué está haciendo Dios? Por sus frutos los conoceréis. Es decir que si te apuras, divides y no vences.

Dios siempre comienza con un hombre y una voz. Siempre comienza de manera singular. Y produce según su especie. Es un principio. Pero, si no sabes aprovechar lo que Dios está haciendo, entonces me temo que no tienes el poder del tiempo divino en tu vida.

Y te doy un ejemplo bien doméstico y cotidiano. Tú no vienes a ninguna iglesia para adorar a Dios. ¡No! ¿Cómo dice eso? ¡Claro que yo vengo a la iglesia a adorar a Dios! ¡Vengo todas las reuniones! No, estás equivocado. En realidad, ¡Tú naciste para adorar a Dios! Y si dependes de ir o no ir a un templo para adorar a Dios, creo que equivocaste la ruta, hermano.

Lo cierto es que, lo entiendas o no lo entiendas, tu vida tiene que ser una permanente adoración a Dios. ¿Y congregarte? ¡Claro! ¡Pero para buscar dirección corporal, no para entretenerte con coritos y poemas! En tu lugar de congregación, ya no puede ser predicada una palabra que te recuerda que no debes pecar. Ahora deben darte una dirección de marcha y tenerte al tanto de lo que Dios está diciendo hoy, ahora, en este mismo instante. Y luego, como corresponde a cualquier ejército bien organizado, salir a ejecutar las órdenes.

Con eso, lo que te estoy enseñando es que el énfasis regresa a la Palabra, que es precisamente de donde salió. Reitero: tenemos que abrazar lo que Dios está haciendo ahora. No es un tiempo de paz espiritual. Tampoco es un tiempo de pacifismos globales. Menos es un tiempo de gozo o impactos emocionales, a menos que se produzcan por una victoria que determine que un Reino se ha introducido dentro de otro y lo ha recuperado a su propietario legal.

Dios tiene sólo una palabra para los próximos años: avance territorial. Y cuando aprendes a fluir con Dios, puedes gozarte en medio de la guerra. Porque cuando tú vas a una guerra, tú puedes ser uno de dos clases de soldados: el que sabe que está ahí y no puede hacer otra cosa; sabe que aunque se rebele no va para ninguna parte; sabe que aunque se quede en las barracas, siguen cayendo los misiles; no importa dónde se siente, hay guerra en todo alrededor. Así es que, si tú quieres ser un rebelde, te mueres sin gozo.

Pero hay otro soldado que entra y dice: ¡Muy bien! ¡Ya estoy aquí! ¡Así que mejor, me gozo! Escúchame hermano. ¡Gózate! Pero es que… ¡Gózate! ¡O ganas tú, o te ganan! ¿Sabe qué pasa, hermano Néstor? ¡Es que a mí no me gusta la guerra! Ah, claro, pero a Satanás sí que le gusta. ¡Es que el pastor Fulano es el que ora siempre por mí! Mira; se acabó el tiempo soberano; cada cual cosecha lo que siembra.

La luna de miel con Dios, se acabó, La única luna de miel que vas a tener ahora, es tu tiempo de intimidad con Dios. Porque en la calle, guerra. Guerra, guerra y guerra. Así es que, al igual que existen las cuatro estaciones naturales, también existen estaciones espirituales. Por más que enciendas tus motores de fe, si no es el tiempo de Dios, se te agota la batería.

En otras palabras, tenemos que aprender a recibir lo que ya está hecho. Porque a lo mejor, nuestra calidad de agentes del Reino, nos lleva a batallar por cosas que debemos obtener. Pero hay cosas que ya se han recibido, no hay que tratar de obtenerlas. Salvo que, aunque exista una tremenda quietud externa, en el fondo esto no es de ninguna manera pasivo. Es plena intensidad y conflicto interno.

Es una paradoja. Ya está hecho, Dios lo hizo. Está presente y debemos aprender a abrazarlo. No se trata de tratar, se trata de creer. Hay gente que no se puede llenar con el Espíritu de Dios porque está tratando denodadamente de ser llenos. El Espíritu ya fue dado. Él no lo da todos los días, Él ya lo dio en Pentecostés. Lo único que está de nuestro lado, ahora, es la capacidad de recibirlo.

¿Cuántas veces te ha pasado que te pones a orar por alguien en un lugar santísimo y esa persona comienza a orar en lenguas cada vez más fuerte? ¡Cállate! En el Lugar Santísimo no se habla, se recibe. ¡Señor! ¡Por favor! ¡Ten misericordia de mí! Escucha: no le pidas sin saber tú primero que es lo que quieres.

Por eso te digo que tenemos que aprender a abrazar lo que ya está hecho. Sabemos que hay violencia. Y no le estoy quitando la violencia bíblica al mover de Dios. Pero la violencia se batalla desde una postura de victoria. Tienes que aprender a luchar desde una postura de victoria. La voluntad de Dios, no es obligatoria. La gente teme tanto estar fuera de la voluntad de Dios, como si estar fuera de ella te maldijera.

La voluntad de Dios no es un regimiento sobre tu vida. Cuando la Biblia habla de la voluntad de Dios para ti, se asemeja mucho al testamento que alguien deja al morir para que se beneficie algún o algunos herederos. Sí tú quieres, la tomas; si no la quieres, no la tomas. Eso es lo que Él quisiera para ti.

Porque cuando tú crees que estar fuera de la voluntad de Dios lo fastidia a Él, es cuando entonces te fastidias tú. Porque estás operando en temor, no en fe ni en amor. Es algo que Él ha deseado para ti, y lo que hay que hacer, es ir al banco y canjearlo. ¡No tienes que trabajar para obtenerlo! ¡Ya está firmado, es tuyo!

Por eso es que digo que ya no tenemos que luchar para obtener lo que ya es nuestro. Tenemos que saber fluir con lo que ya nos es dado. Pero, claro, eso es internamente violento. Juan dice que la obra de Dios es creer que Él vino. Es muy fuerte para algunos, creer eso. Mira Ezequiel 44.

(Ezequiel 44: 15) = Más los sacerdotes levitas hijos de Sadoc, que guardaron el ordenamiento del santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de mí, ellos se acercarán para ministrar ante mí, (Número uno, y número dos) y delante de mí estarán para ofrecerme la grosura y la sangre, dice Jehová el Señor. (Para sacrificio, número dos.)

(16) Ellos entrarán en mi santuario, y se acercarán a mi mesa para servirme, (Número tres, para servir a Dios) y guardarán mis ordenanzas. 

(17) Y cuando entren por las puertas del atrio interior, se vestirán vestiduras de lino; no llevarán sobre ellos cosa de lana, cuando ministren en las puertas del atrio interior y dentro de la casa. 

(18) Turbantes de lino tendrán sobre sus cabezas, y calzoncillos de lino sobre sus lomos; no se ceñirán cosa que los haga sudar. 

No te ceñirás con nada que te haga sudar, cuando estás adentro. No puedes tratar de obtener lo que ya es tuyo. ¡Sólo recíbelo! Te aseguro que faltan palabras en el idioma español para llevar este mensaje. ¡Tenemos que aprender a recibirlo! No trabajes por lo que ya está hecho. Es pasivo interior, pero es una guerra exterior creer que es tuyo. Sin embargo, te lo aseguro y te lo firmo ya mismo: ¡Sí que lo es!

La voluntad de Dios, el tiempo de Dios es divino. Este es su dominio, esta es su soberanía. Y quizás tú tengas fe y conozcas cuál es Su voluntad, pero llevas años esperando. Y aparentemente, no va a llegar. Pero tú quédate tranquilo y sigue poniendo presión en el espíritu.

Presión en el espíritu, pero por fuera tranquilo. ¡No sudes! ¡Es tuyo! Pero no le quites la presión, sigue creyendo, porque en el momento en que dices que ya no va a llegar, quitas la mano y la represa de Satanás, ahogas tu vida y tienes que volver a comenzar.

¡Es que parecería como que no estoy haciendo nada! Si quitas la presión, vas a ver la diferencia. No quites la presión. ¡Va a llegar ese tiempo divino! Cuando el tiempo de Dios llegue a tu vida, Él desatará el ministerio de su Hijo para tu sanidad. El ministerio de su hijo para tu prosperidad. ¡Va a desatar a Cristo Jesús en medio de tu ministerio!

La palabra dice: ¡Aguarda! Aguarda a Jehová, pero esfuérzate, y aliéntese su corazón. No es pasivo, es una guerra. La guerra es recibirlo. Un silencio de parte de Dios, jamás debe ser confundido con ignorancia de parte de Dios. Hay veces que Dios no dice nada, y eso significa que estás fuera de la voluntad.

A veces queremos poner señales delante de Dios. Claro está que el justo camina por fe, no por señales. Tu fe está trabajando, mantenla activa. Tienes fe, sabes lo que dios quiere para ti, pero parecería ser que nunca termina de llegar. ¿Sabes qué? Hay un tiempo divino para ti. No le quites presión a la fe, no te eches hacia atrás.

Hay un momento en que llega un área divina. Ya tú has hecho todo lo que a ti te corresponde, pero hay un área que es soberana. Y esa área es el tiempo de Dios.

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Por si Fuéramos Esparcidos

(Génesis 1: 11) = Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. 

(2) Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. 

(3) Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. 

(4)Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. 

Debo haber leído este pasaje no menos de diez o quince veces, sin exagerar. O quizás más, no lo sé, no he llevado la cuenta. Y sin embargo, al leerlo esta mañana buscando otra cosa, algo tintineó en mi cerebro de un modo muy singular, exactamente como cuando sé, que sé, que sé, que llega algo que debo compartir. Y como mi mayor trabajo en esta vida es ser obediente, aquí voy.

Mira nuevamente el verso 4, porque allí está el extremo de este ovillo que, si el Señor quiere, vamos a desenrollar ahora. Despacio, como se debe leer la Palabra, no la letra escrita. Y dijeron: (¿Quiénes son estos que dijeron lo que luego dijeron? Los hombres que encuentras en el final del capítulo anterior) Vamos, edifiquémonos una ciudad. (¿Cómo que van a edificar una ciudad si Dios los había enviado al campo y se los había aclarado muy bien, dejando traslucir que le desagradaba que se levantaran ciudades? Respuesta simple y antigua: desobediencia) y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; (¿Tú sabes que esto a mí me hace acordar de los primeros pasos hacia la caía de aquel hermoso Lucero de la Mañana, que nació siendo creación de Dios y luego decidió ubicarse junto a Él, y de ser posible, por encima de Él?) y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. 

Si tú sigues leyendo Génesis, verás que verdaderamente fueron esparcidos sobre la faz de toda la tierra. Pero se salieron con la suya: se hicieron un nombre. Un nombre que, nos guste o no reconocerlo, todavía rebota en nuestros oídos en estos tiempos, cuando en lugar de oír el único nombre que está por sobre todo nombre, que es el del Señor Jesucristo de Nazaret, oímos diversidades inventadas por esos mismos hombres, o sus descendientes. Bautistas, Pentecostales, Hermanos Libres, Cuadrangulares, Presbiterianos, Nazarenos, y decenas o centenas de nombres propios más.

Entonces no podemos menos que mirar hacia adentro y reflexionar: ¿Dónde comenzó todo esto? Es más: ¿Cómo comenzó? Y si tú quieres añadirle algo: ¿Por qué comenzó? Tengo que llevarte del Antiguo Testamento de los albores de la Creación al Nuevo Testamento, en una de las cartas de Pablo, en este caso, a los Romanos.

(Romanos 10: 13) = porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. (Este es un principio inalterable de Dios que todavía hoy, funciona)

(14) ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique? (Este es el paso previo a lo que vulgarmente llamamos como La Gran Comisión, esto es: id y predicad el evangelio hasta lo último de la tierra)

(15) ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

Mira; creo que la lógica de Pablo es tan sencilla que casi resulta ingenua. La lógica simple de Pablo estima que, para que tú te pongas a hacer algo para el Señor, tienes que haber sido enviado. Enviado. Punto y aparte, a otra cosa. No se trata de querer, no se trata de buscar, no se trata de anhelar, y ni siquiera se trata de ser fiel, honesto y sincero: para hacer, tienes que haber sido enviado.

Por eso es que él dice: ¿Cómo predicarán si no fueren enviados? Ustedes recuerdan el contexto del pasaje del cual es sacado este texto, ¿Verdad? Habla del oír, del pensar, de la salvación. Pero en el verso 15 que es el que nos interesa, él dice ¿Cómo van a predicar? ¡Cómo se atreven a predicar si no han sido enviados!

No creo ser el primero ni el único que, ante un problema por parte de un consiervo que busca consejo, porque no ve adelantos en su trabajo ministerial, yo suelo preguntarle si cree que verdaderamente lo ha llamado el Señor a ese ministerio. De hecho, las respuestas son educadas, medidas, respetuosas y hasta complementadas con esa sonrisa evangélica que tanto conocemos, pero el gesto me dice que mi pregunta no le cayó para nada bien. Y sin embargo es una pregunta llena de amor y buenas intenciones, no una crítica.

He oído a hombres y mujeres de Dios hablar sobre este asunto y ellos sostienen que, según sus experiencias personales, el cincuenta por ciento de los ministros que se encuentran al comando de una iglesia, no han sido enviados por el Señor a esa tarea. A mí, en lo personal, me parece que se quedaron cortos. O tuve mala fortuna en donde me tocó observar.

En lo que yo he visto, no dudo de sus mejores intenciones y hasta de su honestidad, pero en el fondo, creo que ellos supusieron o les pareció que habían sido enviados. Tuvieron algo que se llama presunción, que coincido con otros hermanos, se parece mucho a la fe, pero no es fe; es sólo presunción. Un sentir que se expresa con: “me parece”, “yo creo”, “tengo la sensación”, “supongo” o el clásico y tradicional: “yo siento”.

Déjame decirte que todo eso forma parte de la presunción. Fe, en todo caso, y desde lo personal, es decirte: yo tengo certeza total que he sido enviado para enseñar. No para pastorear, no para evangelizar, no para profetizar, aunque de pronto si Dios lo necesita pueda fluir temporariamente en esos ministerios. Pero enseñar sí, eso es lo que el Señor puso en mi vida.

Y peguntarle a un ministro con problemas si está seguro que Dios lo envió a ejercer ese ministerio, es lo mismo que encararse con alguien que asiste a una iglesia y preguntarle: ¿Tú eres salvo? Claro, esta pregunta también suena como ofensiva, incluso hasta desubicada si se quiere, pero es necesario saber con quién y de qué estamos hablando.

Entonces sale uno que te dice: ¡Pero no, hermano! Si alguien se te acerca o te escribe pidiéndote ayuda ministerial, se supone que…! ¡No! En estas cosas, yo mejor nunca supongo nada. Hace ya bastante tiempo que descubrí que lo importante para mi vida no es lo que yo supongo, sino lo que yo conozco.

Y después viene la otra. La gran mayoría de los hombres o mujeres a los que me ha tocado hacerles esa pregunta, respecto a si cree que ha sido enviado a ese ministerio que hoy está ejerciendo, se me queda mirando y ahí salen las respuestas un tanto evasivas. Y…tanto así como llamado, no se, pero a mí me gusta hacer esto. A mí también me gusta cantar, pero no tengo voz ni para cantar el himno nacional de mi país. No fui enviado a cantar, seguramente.

De todos modos, muchos podrán decirte que, pese a no haber sido enviados específicamente a ese ministerio, igualmente Dios lo ha bendecido mucho en su trabajo. Pero resulta que Dios no te bendice porque estás bien, te bendice porque te ama, porque tiene alta misericordia y porque en suma, el ministerio que tú estás ocupando, es suyo. Pero lo cierto, es que no le otorgó esa Comisión para su vida. No lo hizo.

Y el gran problema de no haber recibido una clara Comisión por parte de Dios, es que la persona no entiende sus límites ni sus capacidades. Vamos a revisar qué dice la palabra a continuación. En este texto que acabamos de leer, dice “cómo predicarán” La palabra predicarán, en el griego es kerusso. Kerigma es predicar y kerusso es predicarán. Y luego dice que cómo predicarán si no fueron enviados.

Y la palabra enviados es la palabra apostellos. De ahí viene nuestro más conocido término, apóstol. O sea que lo que allí dice, es: ¿Y cómo kerusso, sino fueren apostellos? ¿Cómo predicarán si no han sido enviados? Ya te estoy dando la definición de apóstol, enviado.

Pero veamos la primera palabra, kerusso. Es muy importante, porque esa palabra significa “ser heraldo”. Quizás alguno de ustedes pueda recordar alguna de esas imágenes de la Edad Media, donde existían castillos y señores feudales. Cuando un rey o una autoridad querían comunicar su voluntad al pueblo, enviaba un kerusso. Mandaba un heraldo con un mensaje. Y él tocaba una trompeta y todos se reunían en la plaza principal de la aldea.

Y ahí el heraldo sacaba el edicto o el documento y lo leía. Generalmente les informaba a los súbditos que subían los impuestos y todas esas cosas. Y los oyentes, no podían hacer nada en contra de la persona. De hecho, no la podían tocar. ¿Por qué? Porque él no estaba allí por su propia voluntad.

En principio, él había sido enviado. Y en segundo lugar, él fue enviado porque tenía un mensaje que comunicar. Y el mensaje, era más importante que el enviado. O sea: el mensaje, siempre es más importante que el portador del mensaje. El mensaje, siempre es más importante que el enviado. Y es por el mensaje que la persona no puede ser tocada. Porque quien toca la persona, toca a quien envió el mensaje.

La palabra kerusso, entonces, significa: primero, ser heraldo, o en general proclamar. Esta palabra aparece, por ejemplo, en Mateo 3:1, donde se traduce como predicando. En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea. Aparece en Marcos 1:45, donde se traduce como publicar. Pero ido él, comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes.

En Lucas 4:18, donde se lee como pregonar. El Espíritu del Señor está sobre mí,  Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;  Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;  A pregonar libertad a los cautivos,  Y vista a los ciegos;  A poner en libertad a los oprimidos; Y en el verso 19 como predicar. A predicar el año agradable del Señor.

En Lucas 12:3, como se proclamará. Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas. En Hechos 10:37, como predicó. Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: Romanos 2:21, que predicas. Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? 

En Apocalipsis 5:2 es que pregonabas. Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos? Y en 1 Pedro 3:19, al acto de Cristo después de su resurrección al proclamar su victoria a los espíritus angélicos caídos. En el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, Jesús fue donde estaban los ángeles caídos y les kerusso, les predicó.

En segundo lugar, la palabra kerusso significa predicar el evangelio como un heraldo. Mateo 24:14, dice que será predicado. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. En Marcos 13:10 es sea predicado. Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones. Marcos 14:9, se predique. De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.

En Marcos 16:15 dice predicad. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. En el verso 20, dice predicaron. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén. En Lucas 8:1 dice predicando. Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,

En Lucas 9:2, a predicar. Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos. En Lucas 24:47, que se predicase. Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. En Hechos 8:5, dice predicaba. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Hechos 19:13, predica. Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo.

En Hechos 28:31, leemos predicando. Predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento. Romanos 10:14 dice quién predique. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique? 1 Corintios 1:23 habla de predicamos. Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura;

También en 1 Tesalonicenses 2:9: Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios. Y, en 1 Timoteo 3:16, dice predicando. E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria.

Creo que no exagero nada si digo que la palabra kerusso, es el centro del ministerio cristiano del Nuevo Testamento. Keruks, mientras tanto, significa portavoz. O sea que el keruks, tiene un kerusso, que es mensaje. Y el mensaje, es el kerigma. Todas derivan de lo mismo. Keruks es el portador, kerusso es el hacerlo y kerigma la palabra que se predica.

En pocas palabras, aquí está diciendo Pablo cómo predicarán, como kerusso. Y está hablando de proclamar, está hablando de un mensaje real, está hablando de un heraldo; está hablando de un encargo para transmitir una palabra que no nace en el hombre. O sea, no es el keruks, no es el portador el que crea la palabra. Él solamente la repite.

El rey ordenaba que se presentara ante él un keruk, un portador. Y cuando lo tenía frente a él. Le ordenaba que llevara un kerigma a la población. Y él escuchaba atentamente esa palabra, y luego iba, se plantaba delante de la gente y decía: ¡El rey dice! Y daba la palabra encargada.

De hecho, es lógico que si yo estoy siendo enviado a dar un mensaje, tengo que saber el mensaje. También es lógico que si me están enviando a entregar un mensaje, yo tengo que saber a quién entregárselo. Por eso, la segunda pregunta que se le formulará a quien pida ayuda ministerial, es: ¿Dónde fue enviado? Porque podría ser que las cosas no funcionaran por no estar en el lugar correcto.

Escucha: es bien posible que una persona esté haciendo lo que Dios le dijo, de la manera en que Dios le ordenó hacerlo, pero no en el lugar donde Dios quería que fuera. Lo que estoy queriendo decirte, amado hermano ministro, es que si tu ministerio no te funciona y tienes certeza que has sido llamado a ejercerlo, muy probablemente estás haciendo lo correcto pero en el lugar equivocado.

¿Y cuál es la consecuencia de eso? Que jamás llegará a tener un fruto de ciento por uno. Como mucho, tendrá sesenta. Esas tres escalas: a treinta, a sesenta y a cien, están en proporción directa a esta precisión: el qué, el donde y el cómo. Si estás en el lugar donde has sido enviado, haciendo lo que Dios te ordenó y del modo en que Dios quiere que lo hagas, tu cosecha será del cien, nada menos.

Esto es muy parecido a los famosos y casi legendarios test vocacionales que solían hacerse en los últimos grados de la escuela primaria o, en su defecto, en los últimos años del nivel secundario. Se suponía que iban a descubrir qué habilidades tenías tú y en qué profesión la podías aplicar. La realidad técnica nos dice que no siempre funcionó por una sencilla causa: esos test estaban orientados más a saber qué era lo que a ti te gustaba que respecto a tus capacidades para hacerlo.

O sea que, si vamos a verlo con la óptica cristiana, ese es un trabajo absolutamente relacionado con tu alma. Ellos no entienden ni jamás podrían entender nada que tenga que ver con un llamado divino. Sin embargo, no se puede dentro de nuestro ambiente elegir a una persona para ejercer un ministerio, simplemente dejándome llevar por un test vocacional.

Mira; en la mayoría de las obras abiertas por iglesias-madre hay a cargo personas que aterrizaron allí por otras razones, pero como trabajaron más o menos bien y parecen estar a gusto, las autoridades de la iglesia responsable terminan por nombrarlos y ordenarlos. Pero, pregunto: ¿Alguno de esos ministros se detuvo a pensar por un momento si esa gente que está designando ha sido llamada y enviada por el cielo a hacer ese trabajo? Y es importante, porque cuando Dios e envía, siempre lo hace a un lugar y a una clase de ministerio que Él ya sabe que está en tu genética.

Estábamos en la primera palabra del texto que leímos, así que ahora quiero que recalemos en la segunda: apostellos. Esta palabra se conforma de dos vocablos. El primero es un prefijo, Apo, y la segunda que es la que le da movimiento, es stello. Es la unión de dos palabras.

¿Y qué significa Apo? Significa Lejos. En varios sentidos: dé lugar, de tiempo, de relación. De, desde. Como prefijo por lo general denota separación, partida, cesación, terminación, reversión. Y stello, mira lo que significa: fortificado de la base, fijar firmemente, detenido, reprimir, abstenerse de asociarse con, apartarse, evitar. ¿Cómo traduzco apostellos, entonces? Apartado para una misión. Enviado para una misión.

De todos modos, lo que verdaderamente impresiona, es el peso que le da la palabra stello. Fortificado. Porque generalmente a apóstol lo traducen como enviado, y nada más. Pero no es alguien a quien quisieron sacarse de encima y lo enviaron lejos, ¡No! Es un enviado especial para una misión especial que solamente él puede llevar a cabo.  Apostello. Apartado. Apartado lejos, pero firmemente.

Apartado lejos, que le impide asociarse con otras personas. Ha sido apartado, no se puede asociar con otras cosas. Apartado lejos para una misión. Apartado lejos, pero capacitado. Resumiendo, el ministerio no es como tener hijos. Porque el primer hijo puede salir medio torcido, pero el segundo le sale un poco más recto. A la tercera ya seguramente te sale bien. ¡Es que jamás nos enseñaron a ser padres!

De acuerdo, aprendemos por experiencia. Entendido, aprendemos comiendo del árbol del conocimiento del bien y del mal. Entonces pregunto: ¿De qué te sirve tener el árbol de la vida, si vas a aprender por conocimiento y error? ¡Es que yo no sabía esto cuando me metí al ministerio! Obvio, te metiste comiendo del árbol del conocimiento. No del árbol de la vida.

Porque es imposible que Dios te envíe para algo, sin que te diga cómo hacerlo. Estamos analizando las dos palabras que usa Pablo: predicarán y enviados. ¿Cómo predicarán si no fueren enviados? Más, aun: ¿Cómo podrán ir y abrir sus bocas, si no tienen qué decir? ¿Cómo podrán ir lejos, si no están firmes ni consolidados en sus lugares?

Hay muchísimas personas que tienen claro que Dios los ha llamado para algo, pero en concreto no saben para qué. Entonces, muchos de ellos, lo primero que hacen, es abrir una iglesia. Ese es un error muy frecuente, demasiado frecuente. No se dan cuenta que, al abrir una iglesia, están tomando una decisión de vida. Mejor dicho: de por vida.

Y tal vez no era ese su destino en el Señor. Quizás Dios quería levantarlos en alguna clase de ministerio itinerante y no al frente de una congregación. Una cosa es al ministrar en lo que fue enviado, toda su unción queda de manifiesto. Pero a la hora de pagar los gastos fijos de esa congregación, el dinero no alcanza. ¿Qué pasó? Pasó que Dios sigue respaldando su verdadera unción, pero no respalda sus finanzas. Eso significa que algo no está bien.

¡Es que no entiendo por qué me respalda en lo central pero no con el alquiler del salón! Perdón: ¿Será que Dios quiere que tengas un salón? ¡Pero es que sin un salón no puedo ministrar! Sí que puedes, sólo debes tener ingenio. ¡Pero es que la mayoría de los ministerios que conozco tienen sus salones! Entonces ahí te está guiando la tradición, no el Espíritu. ¿Y si has sido llamado, por ejemplo, para ministrar a jóvenes directamente en las calles, donde pasan la mayor parte de sus horas, y no en un salón?

Entonces, como no tenemos esta plataforma de claridad, nos guiamos por un sentido común, Dios me llama. Y sí; eso está fuera de toda discusión. Lo que te falta especificar es a qué te está llamando. Bueno, es que… ¡Dios me está llamando a predicar! ¿Ah, sí, eh? ¿Y a quienes, se puede saber? ¡Bueno! ¡A los que no conocen al Señor! ¿Y qué vas a hacer, campañas masivas? ¿Vas a predicar en las plazas con riesgo que la policía te lleve preso por alterar el orden, que es como toman a uno que está con la Biblia, mientras que miran para otro lado si son hare-krishnas o esotéricos vendiendo pirámides?

Ves a esta persona diez años después, y su situación sigue igual. Siente que tiene un llamado y responde y va. Pero supongo que va al lugar equivocado. Y no está yendo al lugar en donde Dios lo necesita. Y cómo anda con lo justo y pasando necesidades, ahora se ha convencido de otra cosa: que su ministerio es tan potente que el enemigo le está poniendo zancadillas cada cinco minutos. Entones, para él, estar en el ministerio pasa por sostenerse con uñas y dientes.

A mí particularmente, y no soy el único, créeme, me da la sensación que eso no es un ministerio. Es más; tengo la certeza que en algún lugar de tu camino, tú giraste a la derecha cuando la realidad dice que debías girar a la izquierda, ¿Se entiende? En alguna parte erraste el camino. ¿Sabes qué? Es como errar el blanco. ¿Sabes de qué estoy hablando, verdad?

Claro que, en medio de todas estas crisis, fíjate una vez más en la lógica tan sencilla de Pablo: ¿Cómo predicarán si no fueran enviados? ¿Cómo pueden llevar un mensaje si no han sido consolidados firmemente en su base, para ir más lejos? Apo: lejos. Apartado. Stello. Consolidado firme. Y allí es donde se me ocurre, (O no, no lo sé), formularme la pregunta: ¿Quiénes son, concretamente, los apostellos a kerusso? Respuesta tan simple que desacomoda: los hijos de Dios por adopción. ¡Ah, todos los cristianos! No te creas. Eso pensaba yo también hasta recién, pero mira:

(Juan 1: 6) = Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. (Va a hablar de Juan el Bautista)

(7) Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. 

(8) No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. 

(9) Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. (Ahora está hablando de Jesús, el Cristo. Jesucristo, si lo quieres con su nombre correcto)

(10) En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. (Cierto; muchos conocían a Dios, a Jehová, pero no al Cristo, su Hijo. Muchos, todavía; demasiados, siguen sin conocer su nombre, siquiera; sólo Dios Padre. NO está solo, tiene al Hijo y al Espíritu. Eso es el evangelio)

(11) A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. (Ahora empieza a examinarte: ¿Lo has recibido tú? ¿Sí? ¿Estás seguro o segura? Acompáñame a ver lo que viene)

(12) Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; (13) los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 

¿Leíste bien? A todos los que le recibieron. A todos los que le recibieron, les dio potestad, que es derecho, autoridad, de ser hechos hijos de Dios. Y tú me acabas de asegurar que eres uno o una de los que le recibieron, ¿Verdad? Pero cuidado, añade que es: a los que creen en su nombre. La palabra potestad, aquí, es la palabra exousía, que aquí se traduce como Potestad.. Es una palabra sumamente poderosa. Se la traduce como capacidad, privilegio, fuerza, competencia, libertad, maestría, (Concretamente magistrado, sobrehumano, potentado) influencia delegada: autoridad, derecho, dueño, jurisdicción, libertad, poder, potencia, potestad.

A los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio capacidad de ser hechos hijos de Dios. ¿Y entonces qué pasa cuando tú ves a una persona que hace, hace y hace, pero nunca llega a ser hijo? ¿Qué puede haber pasado con él? No le recibió. ¡Pero es que no, hermano! ¡Es que ese hermanito tiene muchos años de creyente! Puede ser, pero no le recibió. La señal de que una persona recibió al Hijo, es que él tiene competencia, autoridad, potencia. ¿Para qué? Para ser hijo.

Aquí surge un problema que, lamentablemente, es muy frecuente. ¿Qué es predicar el evangelio? Es algo que en algún momento lo hemos hablado, lo hemos mencionado y hasta lo hemos juzgado. Kerusso, un mensaje divino, pregonado por un apostello, es decir alguien a quien Dios envió a hacerlo. ¿Cómo podemos saber, nosotros, si la gente está recibiendo al Señor? ¡Si hace la oración de entrega, lo recibe! Ah, claro; Pero… ¿Y si esa oración verdaderamente fue genuina, por qué la gente no llega a ser hijo?

En este mismo pasaje, estamos en Juan capítulo 1, dice en el verso 12: Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; (Reitero y enfatizo: a los que creen en su nombre).  Y la palabra creer, en el griego es pistis. Pistis es creer, pero dice en su nombre. Ahora bien; cuando yo te digo que lo que mayoritariamente se escucha como prédica es hablar de lo que es o no es la iglesia, llegamos a entender que, entonces, la iglesia se predica a sí misma. Porque ellos, en el fondo, no están haciendo que la gente conozca el nombre de quién es Él, sino el nombre de la congregación.

Y si quieres una prueba legítima de lo que digo, observa los tratados que se reparten en ocasión de campañas evangelísticas puerta a puerta. Un salmo, un versículo, algunas palabras alusivas y al pie, indefectiblemente, el nombre de la congregación que realiza el operativo. ¡Tienen que conocer el nombre de Jesucristo! Porque conocer y creer en ese nombre los llevará a ser hijos. ¿Es necesario el otro? Es que…es para que sepan dónde ir después que se conviertan… ¡Tienen que ir a Cristo! Después que Él los lleve donde estén predestinados a vencer. Porque los hombres no estamos predestinados, pero la iglesia sí. Y para victoria, no para entretenimiento y derrota.

¿Qué se pone en la puerta de las iglesias? Iglesia Cristiana Pan y Vino. ¿Qué es lo que se está exponiendo ahí afuera? ¿Cuál es el nombre que están presentando? Pan y Vino, que es el nombre de los que pagan el alquiler del salón o los gastos fijos del edificio. Y eso, fíjate, a mí me lleva a recordar el pasaje con que iniciamos esto: hagámonos un nombre por si fuéramos esparcidos.

¿Pero, entonces, qué es lo que debería escribirse afuera? Jesús. ¡Pero es que Jesús no es el nombre de la iglesia! ¿Ah, sí, eh? Hubiera jurado que sí lo era. ¡Es que usted no entiende, hermano! ¡En mi país se necesita tener una personería jurídica que la otorga la Secretaria de Culto de la Nación, pero eso sólo es posible si se le presenta con un nombre! En el mío, también, claro que lo sé. Y es correcto que se haga eso, que se organice un fichero de cuito y se presenten todos los papeles que sean necesarios, pero eso no obliga a pregonar en la puerta de tu congregación lo que para ti no sea lo más importante.

Hay negocios de venta de comida, créeme, que parecen tener más discernimiento que la mayoría de las iglesias. “Venta de tortas El Shaddai”. Son creyentes, seguramente, pero fíjate que ellos en su pequeño negocio de venta de tortas, están pregonando un nombre que en la iglesia no se pregona. ¿Y sabes qué? Luego pasas por uno de esos lugares donde te venden aguas milagrosas, ángeles custodios y aceites energizantes o fluidos para atraer o ahuyentar parejas, y ¿Con qué te encuentras? Conque encima de la puerta de ingreso a sus fétidos salones, hay un letrero que dice: “¡Jesús es el Señor! ¡¡¡Ellos anuncian el nombre que nosotros deberíamos anunciar!!! Y lo hacen para vender porquerías…

¿Qué crees que sucedería si todas las iglesias de tu ciudad tuvieran ese letrero sobre sus puertas? Internamente estarían un poco confundidos a la hora de pagar servicios o recibir donaciones, pero la gente seguramente se asombraría al comprobar que todas tienen y anuncian… ¡El mismo nombre! Yo personalmente adhiero a la teoría de varios hombres y mujeres de Dios, algunos de ellos muy conocidos. Creo que muchos no son hijos todavía, porque en lugar de conocer el nombre que está por sobre todo nombre, sólo conocen el nombre de su iglesia. Bautista, Asambleas, Presbiteriana, Cuadrangular, Hermanos Libres, Hermanos Prisioneros, no…este se me chispoteó.

Debemos entender que, ninguna instancia humana, por buena que sea, puede formar hijos. Porque Dios le dio los hijos a una familia, a un matrimonio. Hay un diseño para tener hijos. Y sólo habrá hijos en una congregación donde Él es la cabeza y la iglesia es el cuerpo. Y muy difícilmente una iglesia así, si la hubiera, pondría un letrerito de ese tipo en su entrada. Ese negocio de venta de tortas que te decía tiene más discernimiento. Porque están pregonando al Todopoderoso, el Shaddai.

Esto demuestra que en el fondo, algo se está haciendo mal. ¡Pero, hermano! ¡Usted está en contra de las denominaciones y se nota! Déjalo que se note. Y es cierto, estoy en contra de las denominaciones. Estimo que lo único que han logrado es dividirnos, y ninguna casa dividida prevalece. Es más: creo que las denominaciones no existen. ¿Cómo que no existen? ¡Existen y Dios las usa! Eso es cierto, en lo natural y carnal existen y, efectivamente, Dios las usa. Pero no porque sea su voluntad usarlas. Y no estamos hablando de esa denominaciones que poseen miles de iglesias, muy bien puede ser una sola que sea el principio de otra denominación. Entiende: denominación. De-nominación. Nominación por nombre. Pregunto: ¿No leyeron Génesis 11? Hagámonos un nombre, por si fuéramos esparcidos.

Haz una prueba simple. Cuando te encuentres con algún hermano de otro lugar, dile que tú eres un cristiano que se congrega en tal o cual ciudad, donde tú vives. Vas a ver qué va a hacer lo indecible para saber en qué iglesia, de qué denominación. ¡Necesita etiquetarte! ¡Necesita saber bajo qué nombre humano te congregas! El nombre divino, parecería no importar demasiado. Sin embargo, lo que podemos ver es que la gente siente temor de no tener un nombre. Y cuando alguien dice que pertenece a la iglesia tal o cual, entonces ya ponen en marcha sus sistemas propios de base de datos y, en menos de tres minutos, lo tienen catalogado y ubicado.

¿Sabes qué? Pablo enfrentó eso. Él dijo no es de Cefas ni de Pablo; somos uno. Y nosotros, aunque todos decimos gloria a Dios y gritamos aleluya en el mismo tono, encarnizadamente defendemos nuestros nombres. Cuando alguien me pregunta qué soy, yo digo que soy cristiano. Entonces luego me preguntan a qué iglesia voy. A la iglesia cristiana. ¡Sí! ¿Pero a cuál? A la única, las demás son Babilonia. ¿Y dónde está esa iglesia? En Rosario. ¡Claro! ¿Pero en qué calle? En varias. Aquí es donde puede producirse el primer cortocircuito. ¡Es que a los propios líderes no les gusta que los confundan con los de la otra denominación!

Y los miembros. Muy pocos hijos, la gran mayoría visita o montón religioso. Pero ¿Y por qué? Porque no les predicaron el nombre que está por sobre todo nombre, le predicaron un nombre denominacional, interno. ¿Pero y por qué cometieron ese error tan grave? Porque los que les predicaron, no eran kerussos, no tenían el mensaje que baja del cielo. Les predicaron lo que mejor se les ocurrió. Y cuidado, no digo que con mala intención, ¿Eh? ¿Qué va! Si a veces fueron más que bien intencionados.

¿Y entonces? Simple y ya el propio Pablo lo aclaró: no eran kerusso porque no eran apostellos. ¿Y eso cómo se traducía? Simple: no tenían mensaje, eran nubes sin agua porque no habían sido enviados, sólo habían sido ordenados por su denominación o delegados por la junta denominacional de su iglesia. Y este de hoy es el resultado: mucha gente, mucha religión, unos cuantos siervos y muy pocos hijos. ¿Y sabes qué? Los que heredan el Reino, son los hijos. Los demás, lamentablemente y aunque sean excelentes personas, se quedan afuera. ¿Acaso dónde está el lloro y crujir de dientes? ¡No! ¡No seas tremendista ni apocalíptico! ¡No dije eso! Dije afuera, sólo afuera. Todavía confío en la misericordia del Señor.

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Aquello que Nadie nos Enseñó

Hay un relato en el libro de los Hechos, capítulo 2, que se desarrolla luego del Pentecostés, cuando Pedro está predicando en la que luego será una iglesia llena de vitalidad, como lo eran mayoritariamente las del primer siglo, las primitivas, las que no se congregaban en templos. Allí él dice:

(Hechos 2: 41) = Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

(42) Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

Hoy quiero hablar de las cosas en las que ellos perseveraban. Este es el producto del Pentecostés; desciende el Espíritu Santo y, como consecuencia de ello, la iglesia va a perseverar en ciertas cosas del fruto, del producto, del bautismo del Espíritu Santo. ¿Cuál era, entonces, la doctrina de los apóstoles? Comunión unos con otros, partimiento del pan y oraciones. ¿Qué fue lo que determinó esto?

(43) Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.

No es casual. Una de las cosas que, estamos viendo, la iglesia ha perdido, es el temor de Dios. La iglesia primitiva se movía en el temor de Dios. O sea: era tan sensible, tan preciosa la presencia, la inundación, el sumergimiento en el Espíritu Santo, que la gente se había vuelto tan sensible, que no querían ofender, no querían contristarlo.

El ser sensibles al Espíritu Santo, los hacía perseverar en estas cosas. Ellos perseveraban en la doctrina de los apóstoles. Y en estos tiempos en los que Dios está levantando una reforma apostólica, que no se trata de un evangelio nuevo, sino de una revitalización de verdades indiscutibles que están escritas desde siempre, y que curiosa y llamativamente se han dejado de guardar.

Parecería que hoy el mayor éxito de la iglesia es aumentar el número de sus miembros. Sin embargo, nadie podría asegurar con certeza cuántos de esos miembros entrarán al Reino de los Cielos. No todo el que me dice Señor, Señor, entrará al Reino de los Cielos, ha sido dicho.

Estamos a las puertas, y entrando ya, a una era apostólica, la cual tiene que hacer visible y manifestado, lo que es la gloria de Dios en la tierra. El mundo, afuera, tiene que ver algo diferente. Hasta hoy, lo que el mundo está viendo mayoritariamente en la iglesia evangélica, es religión. Está viendo abusos, está viendo una cantidad exagerada de gente enferma, de gente llena de problemas. Esto no está impactando la tierra.

La gente dice: ¿Y qué voy a ir yo a hacer ahí si lo que hacen es igual a lo que se hace en otras partes donde no pasa nada? Yo creo en la guerra espiritual, las influencias satánicas y todo eso. Pero si un mundo perdido nos está diciendo con claridad que no quiere ni pisar nuestras iglesias, algo nos está diciendo que no podemos o no queremos ver.

Hay demasiada religión, demasiadas tradiciones estériles. El mundo no necesita eso. El mundo está clamando y está gimiendo por encontrarse con su Salvador. Pero, desgraciadamente, lo que la mayor cantidad de gente cristiana puede ofrecerle hoy a un mundo perdido, es religión.

Y todo por la falta de entendimiento y la falta de comunión personal con Jesucristo. Aprendemos a decir que no somos una religión, sino que somos una relación personal con Cristo, pero todo eso no pasa de ser uno más de los tantos dichos que nos han enseñado y que repetimos como papagayos sin vivirlo.

Pero, como los sabemos de memoria, los repetimos a cada momento, como quizás pueda estar repitiéndome alguno a la distancia en desacuerdo con lo que digo. Sin embargo, y le duela a quien le duela, la verdad es que es muy poca la gente que tiene verdaderamente una relación personal con Cristo.

Una relación personal tal vez tenga que ser explicada en todo un extenso contexto, pero que se puede sintetizar en una conversación, en un diálogo permanente, de ida y de vuelta. Donde tú hablas y Él te responde. Donde Él te hablar y tú oyes su voz y le respondes. ¿Cuántos hay así allí, del otro lado?

Eso es cuando puedes mirar a aquel con quien tienes comunión, a cara descubierta. La religión no puede ofrecer eso. A eso solamente lo consigue una relación. Y una relación es santa, no es de cualquier manera. Acercarnos a un Dios santo, tiene requisitos.

Si bien la cruz del calvario es la puerta, la única puerta, pese a que hoy se están predicando centenares de evangelios sin cruz. Hemos reducido el evangelio a cuatro leyes espirituales. Ese podrá ser el evangelio según alguien, pero no según la Biblia que yo leo todos los días, o la que tal vez también leas tú.

Y es tan triste ver que en las cuatro leyes espirituales se omite el arrepentimiento. No es necesario que te arrepientas, no es necesario ver la condición de tu alma; Jesús murió por tus pecados, entonces confiesa conmigo que Él es tu Señor y tu Salvador y listo, asunto terminado.

Ese no es el evangelio de Jesucristo. El evangelio de Jesús empieza con la cruz del calvario. Y sin la cruz del calvario, no hay salvación. Sin la crucifixión de la carne, no hay salvación. Y Pedro, dice: con muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: sed salvos de esta perversa generación. Y los que recibieron su palabra, fueron bautizados. Sed salvos de esta perversa generación.

¿Nunca te preguntaste por qué es tan diferente la predicación que lees en la Biblia, a la que hoy vemos y oímos en la mayor parte de nuestros ambientes? Respuesta simple: antes predicaban para llevar almas al Reino de Dios.  Hoy se predica para atraer gente a los templos a cualquier costo.

El evangelio es lo más poderoso que existe sobre la faz de la tierra. No hay nada más poderoso que Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, se haya hecho carne para habitar en medio de nosotros, y traer otra vez el Reino de Dios a la tierra.

En la muerte y en la resurrección de Cristo nos da la capacidad absoluta de ser seres bi-dimensionales. Seres conformados, no automáticamente, sino conformados, a la imagen de Dios. Y una de las grandes cosas, es que dice que perseveraban en la doctrina de los apóstoles.

Seamos sensatos: las doctrinas se han perdido. Las doctrinas de los apóstoles se han diluido. La doctrina de los apóstoles se ha ido quedando atrás. Hay tantas doctrinas, que la de los apóstoles se ha quedado en alguna vitrina, para ser recorrida, admirada pero luego inmediatamente olvidada por la iglesia que debería respetarla.

Porque mientras Dios dice que toda esa palabra encerrada en aquella doctrina apostólica es veraz, que es una palabra que salió del cielo y contiene vida, nosotros nos hemos empecinado en modificarla, introducirle añadidos que no estaban escritos en el principio y hasta tergiversarla si es conveniente a planes privados.

Todo eso, que fue mutando en nuevas y hasta pintorescas u ocurrentes doctrinas, determinó que la iglesia fuera paulatinamente perdiendo el poder. Ese poder que Jesucristo había comprado a precio de sangre para ella, pero que ella resignó utilizar a favor de adoptar doctrinas diferentes y hasta opuestas a la básica.

Y esta doctrina, que es una de las más grandes herencias que Jesucristo nos dio, donde radica el total y absoluto poder de Dios, que de ninguna manera vendrá a alguien por una imposición de manos, y que hoy se encuentra diluida, opacada o sencillamente olvidada, está tan mal entendida que no podemos extraer de ella el enorme potencial que ella contiene.

Y esto es, lo que normal y mayoritariamente, el pueblo cristiano evangélico ha dado en llamar: la Santa Cena. Por eso, cuando leemos que ellos perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión los unos con los otros, no podemos dejar de entender que, al decir que perseveraban, se nos está diciendo que ellos hacían todo lo que esa doctrina apostólica decía, continuamente. Eso es perseverar.

Y luego vemos dice que perseveraban en el partimiento del pan. Y, poco a poco, esta doctrina del partimiento del pan, fue quedando rezagada. Hay algunas iglesias, congregaciones, denominaciones, quizás, que toman la Santa Cena una vez al mes. Otras no les parece tan importante y lo hacen una vez al año, así que si ese día tú te enfermas o tienes un problema, tendrás que esperar todo un año para poder compartirlo.

Lo que vemos hoy es algo muy flagrante: algo pasó en el ínterin, pero lo cierto es que la iglesia ha perdido el poder que tenía la iglesia primitiva. Cierto es que hay algunos hombres y mujeres, pequeños grupos, ministerios aislados, que manifiestan algo de ese poder, pero no lo hallamos en el conjunto corporal.

A mi modesto entender, creo que hemos perdido la esencia del evangelio. Y decir eso es como decir que hemos perdido la esencia de la herencia más poderosa que ha existido, existe y existirá en el universo. Y allí es donde aparece la llamada Santa Cena.

La mayoría de los ministros, y lo digo así porque no es mi caso, gracias a Dios, han asistido a institutos, seminarios y hasta universidades donde aprendieron ciertas enseñanzas que luego nos transfirieron, y que gracias a Dios, en lo personal, yo ya he dejado a un lado.

Bueno; una de las cosas que se han enseñado y todos o casi todos hemos aprendido alguna vez, es lo concerniente a la Santa Cena desde una óptica total de religiosidad. Que hizo de ella, de la Santa Cena, simplemente un ritual. Es, simplemente, el recordar el pacto.

Vamos a recordar el pacto, hermanos. Abren la Biblia y nos hacen leer 1 Corintios 11 con toda ceremoniosidad y solemnidad y luego ahí vamos, a la pequeña copita con el trocito de pan, o lo he visto, la versión más pobre de Latinoamérica, una sola copa grande con un platito lleno de pedazos de galletitas saladas.

Y ahí están todos los cristianos, anunciando una vez más la muerte del Señor y masticando con gesto solemne el trocito de pan o galleta y empinando de un sorbo la pequeña copa o un sorbo breve de la grande, previa limpieza con una servilleta preparada para tal efecto. Y eso se hizo un ritual.

Pero, debo decirlo, la Santa Cena jamás fue un ritual en la iglesia primitiva. La santa Cena, era la herencia más poderosa que Jesús nos había dejado. No hay modo que te lo enseñe si no es a partir de la propia Biblia. Ven conmigo al evangelio de Juan, capítulo 6. Y quiero que prestes mucha atención, porque lo que te voy a compartir es tan poderoso que puede cambiar rotundamente tu vida.

(Juan 6: 51) = Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

(52) Entones los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede este darnos a comer su carne?

(53) Jesús les dijo: de cierto, de cierto os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis la sangre, no tenéis vida en vosotros.

Ahora bien; antes que alguien entienda que haya propósitos de canibalismo en esta enseñanza, deberé preguntarles a todos los que hoy son oyentes de este trabajo: ¿Cuántos de ustedes saben que cada palabra que salió de la boca de Jesús, tenía un propósito y estaba perfectamente diseñada?

Yo no encuentro en ningún lugar de mi Biblia un relato donde Jesús pida perdón a sus seguidores diciendo que le han entendido mal, o pidiendo perdón por haberse expresado confusamente, o que en realidad quiso decir algo distinto a lo que estaban entendiendo ellos. No existe ningún episodio así.

Muy por el contrario, lo que sí reiteró en muchas ocasiones, fue que Él se limitaba a decir lo que le oía decir al Padre, así como también hacer lo que veía al Padre hacer. Cada palabra que Él eligió para mostrarnos el Reino invisible, para enseñarnos las verdades del Reino espiritual, fue cuidadosamente escogida, porque simbolizaba una verdad concreta para nosotros.

Ahora bien; cuando Él elige, para este texto, el verbo Comer y el verbo Beber, indefectiblemente tiene que ver con algo que se hace diariamente. Es simple: si tú no comes, salvo que sea por ayuno divino, comenzarás a debilitarte, a desnutrirte, y si no bebes, comenzarás a deshidratarte con el consiguiente proceso.

Cuando Jesús elige estos verbos: comer y beber, es porque está enseñando respecto a algo que es vital para todos nosotros. Les estaba hablando en su idioma. Jesús siempre les habló a ellos en un idioma que ellos pudieran entender. El Reino de los Cielos es como un pastor, el Reino de los Cielos es como una puerta, en fin; les hablaba en su lenguaje y con ejemplos cotidianos que ellos entendían.

Entonces, está claro que está hablando de algo que tú necesitas todos los días, y dice: si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis la sangre, no tenéis vida en vosotros. En realidad, son nuestros espíritus los que comen la carne y beben la sangre de Jesús, ¿Entiendes? Sólo un problema: somos espíritus.

Yo soy espíritu. Tú eres espíritu. Vivimos en dos realidades al mismo tiempo: una espiritual e invisible y otra tangible, material, física, aquí en la tierra. Cuando tú tomas esa copa y bebes ese vino y tomas ese trozo de pan y te lo comes. Es tu cuerpo físico el que lo hace. Comes pan y tomas vino.

Sin embargo, lo que tú quizás ignoras, es que tu espíritu no está comiendo pan ni tomando vino. Tu espíritu está comiendo la carne de Jesús y bebiendo su sangre. Tu espíritu, no tu carne. De otro modo si, como muchos han salido a censurar a los que han traído esta enseñanza, estarías cometiendo canibalismo.

Por eso, lo cierto es que tú espíritu está, verdaderamente, comiendo el cuerpo de Jesús. Y quiero que conste con todas las aclaraciones del caso, que de ninguna manera estoy hablando de una transustanciación como se enseña por allí. Los elementos aquí en la tierra, no se transforman. No importa la jerarquía de quienes hayan enseñado esto.

Sin embargo, no es menos cierto que ni el vino es vino ni el pan es pan. Es sangre y es carne en el mundo espiritual. Hay tantos cristianos que andan por la vida con sus espíritus prácticamente famélicos, hambrientos, sedientos, debilitados, sólo porque no comen del cuerpo del Señor y no beben de su sangre. Y si lo hacen, por simple liturgia ritual, tampoco les sirve porque no tienen entendimiento de lo que hacen.

Beben como si fuera nada más que para recordar un pacto, pero no lo están bebiendo como si fuera algo vital para subsistir como espíritus llenos de Dios. Entonces dice: si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y comer significa lo que ya estás viendo: comer todos los días.

Por eso dice luego que ellos perseveraban. Perseverar es otro verbo que significa, precisamente, hacerlo repetidamente, todos los días, hacer algo de continuo. De hecho, no de vez en cuando. Eso no es sinónimo de perseverar. Y dice que todos los días, que todos los días, partían el pan ¿Dónde? En las casas.

¿Cuándo dice que lo hacían? Todos los días. ¿Y qué era lo que hacían? Partían el pan. ¿Y en qué lugar lo hacían? En las casas. Reitero lo leído en Hechos 2:42: (Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

Fíjate que esto produjo nada menos que el temor de Dios viniese. ¿Por qué? Porque cuando tu espíritu está, literalmente, bebiendo de la sangre de Jesús, tú espíritu estará bebiendo de la vida misma. Dice la palabra de Dios que la vida está contenida en la sangre.

Yo necesito, en realidad mi espíritu necesita, beber de la sangre de Jesús, porque allí está contenida la vida. Por eso, la Santa Cena es algo que deberíamos tomar todos los días, en casa, con nuestra familia. Porque al tomarla todos los días, nuestro espíritu comienza a fortalecerse.

Un ejemplo sencillo. Allí donde estás, haz este ejercicio. Levanta tu mano, tal como normalmente te hacen hacer los predicadores en la iglesia. Déjala levantada y no la bajes. ¿Qué crees que pasará? Pasará que, transcurrido un buen rato, ese brazo que has levantado, comenzará a dolerte. ¿Por qué? Porque le está faltando irrigación de sangre. ¿Sabes? La falta de sangre produce dolor.

Donde hay sangre, el dolor va a ser absorbido por la sangre. Siguiendo con el ejemplo que te di, es vital para tu brazo recibir la sangre, porque de lo contrario, paulatinamente, se va a ir muriendo. Es la famosa y temida gangrena. Su conclusión parcial o total, siempre es muerte. Así están muchos espíritus de los cristianos.

Problemas, sufrimientos emocionales o sentimentales, enfermedades, son moneda corriente en cristianos que no han dejado que la vida de la sangre de Jesús penetre en sus vidas, en sus cuerpos, esencialmente en sus espíritus. Si l sangre está habitando en tu espíritu y tu espíritu controla el resto de ti, deberías estar al margen de todo lo mencionado antes.

Si tu espíritu está famélico, tiene hambre, tu cuerpo empieza a afectarse, tu alma empieza a afectarse. ¿Por qué? Porque no tiene la nutrición correspondiente para vivir. Por eso es que hay muchos espíritus que están en un estado de letargo y adormecimiento porque les falta la vida.

No hemos entendido que el mayor legado de Dios, lo que transmite todo lo que es Jesucristo, donde se hace la transferencia de espíritu a espíritu, de todo lo que es Jesús dentro de tu propio ser, es a través de beber de su sangre y comer de su carne.

La sangre es donde está todo el poder. Dice: Él era el Verbo, y el Verbo era la vida, y la vida era la luz de los hombres. Cuando tu espíritu empieza a beber todos los días de esa sangre, tu cuerpo natural está tomando simplemente una bebida llamada vino, pero tu espíritu está genuinamente, verídicamente, bebiendo todo lo que contiene esa sangre divina.

Porque en esa sangre está la vida de Jesús, y la vida es luz. Y es allí donde tu espíritu empieza a llenarse de esa luz poderosa de Dios, con todo lo que eso significa. Por eso no se trata sólo de recordar un pacto, sino de que todo tu espíritu esté lleno de la sangre de Jesús.

Entonces, esa vida recibida va a empezar a salir, va a empezar a traslucirse a través de tu alma y a través de tu cuerpo. En el mundo espiritual el diablo, el reino de las tinieblas, sabe quiénes son los que están con un espíritu famélico, muerto de hambre, desnutrido, adormecido, sin poder, y aquellos que, por el contrario, están llenos de la plenitud de Cristo en sus vidas.

Por eso, cuando el diablo te ve, no ve a la persona que tú eres; él ve a un espíritu sumergido en la sangre de Jesucristo, y por consiguiente no te puede tocar. Porque dice la palabra que: Al que está en Cristo, el maligno no le toca. No dice al que estudia respecto a Cristo, o al que habla mucho de Cristo, o ni siquiera al que cree en Cristo. Dice que es al que está EN Cristo. Y estar en Cristo, es ser una misma sangre con Él.

Y que conste, que se sepa, que se entienda y se aprenda. No se trata simplemente de invocar la sangre de Jesús para ser más que vencedor. Se trata, eminentemente, de estar lleno, repleto en tu espíritu de esa sangre. Es importante lo que habla tu boca, es cierto, lo hemos enseñado. Pero mucho más importante es tener certeza desde qué lugar en el espíritu habla tu boca.

El enemigo lo sabe porque lo está viendo. Por eso es que cuando estás en plena batalla, es muy válido decir en voz alta: ¡La sangre de Jesús me cubre! Pero esa cobertura sólo será posible si en tu espíritu hay sangre para derramar y cumplir con tu orden. De otro modo, sólo serán palabras vacías y nada ocurrirá. Cuando no funciona no es que Dios esté sordo o no exista, es que tú estás vacío porque no te has tomado el trabajo de llenarte.

En la sangre está contenida toda la victoria contra el diablo. En cada gota, la sangre habla. Dice que la sangre de Jesús habla, más que la sangre de Abel. La sangre produce un sonido en el mundo espiritual, resuena. Cuando ese sonido se planta delante de un endemoniado, aquello que lo posee se tiene que ir. Y sin necesidad de que diez diáconos forzudos lo sostengan. Solos, uno contra uno.

El diablo conoce más de la sangre que todos los cristianos juntos. El diablo pide sangre, pide sacrificios, pide abortos, pide homicidios y derramamientos de sangre en guerras o atentados. Porque él conoce que el que tiene el poder de la sangre, vence en el mundo espiritual.

Y él cree que mientras más sangre tenga más poder tiene, y eso es verdad, sin dudas. Sólo que aunque tuviera toda la sangre del mundo, esa sangre jamás se compararía al poder de la sangre de Jesús. Quien comiere mi cuerpo y bebiere mi sangre, no puede ser vencido. Tiene vida eterna.

La sangre vence el poder del pecado. Con su sangre venció al poder del pecado. Y también dice que perseveraban en la comunión. ¿Sabes qué? Nuestra comunión, generalmente, suele estar matizada de problemas, celos, envidias, contiendas. ¿Sabes por qué? Porque no está la sangre de Jesús en medio. Si lo estuviera, no podría haber disensos, ya que sangre con sangre se une y es imposible dividirlo.

La sangre regenera todo lo que está corrupto. ¿Notas que tu alma se ha corrompido, ya que tienes pensamientos impuros que no sabes cómo combatir y derrotar? La sangre. Porque decimos Jesús, pero la sangre proviene del Padre, no simplemente de Jesús.

La sangre y el cuerpo de Cristo es lo que une los cielos y la tierra. Sólo la sangre puede transmitir la vida. Sólo la sangre puede transmitir la herencia. Los cielos y la tierra se unieron en el vientre de María, cuando sobrenaturalmente la sangre del Padre por el Espíritu. El Espíritu y la sangre trabajan conjuntamente.

Cuando la sombra del Omnipotente cubrió a María, una gota poderosa de la sangre del Padre penetró ese óvulo. Y fue entonces que los cielos y la tierra se hicieron uno. La sangre es una llave, tiene el poder de abrir. La sangre abrió la tumba. La sangre rasgó el velo del templo. La sangre abrió los cielos y los sigue abriendo.

Perdimos la herencia más gloriosa, porque la hicimos ritual, la hicimos religión, la hicimos un pequeño y minúsculo pacto. Y si no, fíjate. Ellos oían a Jesús, veían milagros, señales y maravillas en Jesús, pero aun así no siempre lo entendían. Sin embargo, dice que cuando llegó y partió el pan, sus ojos fueron abiertos.

El texto que leímos dice que si comemos y bebemos su cuerpo y su sangre, Él nos resucitará en el día postrero. La sangre tiene el poder de la resurrección. Dice la palabra que por su sangre fue resucitado entre los muertos. En la sangre y en su poder fue donde se contuvo todo el poder de la resurrección.

Dice: Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. No necesitas sermones, necesitas comer y beber de Él. Y no es casual, pero usa el verbo permanecer, que es otro que se utiliza diariamente. Es algo que está de continuo allí.

Entonces la mujer atribulada llega donde está el pastor y le pide que ore por ella, por su problema. “Porque a mí, Dios no me oye”, se justifica. Se olvida de la palabra que dice: El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece. Y tampoco ha recordado o quizás ni ha leído a Juan 15:7: Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

Pregunto con toda indisimulada inocencia: ¿Necesitas que te explique la ligadura que hay entre un texto y el otro? Y si todavía tienes dudas y me tomas por defensor del canibalismo, tal como le pasó a alguien que ya estuvo enseñando esto, mira lo que dice Juan 6:57: Como me envió el padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

De la misma manera que me envió el Padre, y yo vivo por el Padre. Divina conexión entre él y el Padre. El que come mi carne y bebe mi sangre, de la misma manera es enviado, y vive. Oh, no soy yo el que hace las obras, decía. Es el Padre en mí. Y ahora vamos al pasaje clásico y tradicional del ritual evangélico:

(1 Corintios 11: 23) = Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; (24) y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.

(25) Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.

(26) Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.

Ahora veamos: ¿Qué significa eso de “la muerte del Señor anunciáis?” En el ritual, generalmente decimos: “Señor, anunciamos tu muerte”, mientras todos participan. Pregunto: Si lees que el Señor te dice que anuncies el evangelio, ¿Tú te paras en una plaza y dices a los gritos: ¡Anuncio el evangelio!? ¿O lo haces hablando extensamente acerca del evangelio?

Yo creo que hablas acerca del evangelio, ¿Verdad? Y está perfecto que así sea. Todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis. ¿Qué es lo que está diciendo aquí? ¿Cómo tomaban la Santa Cena en la iglesia primitiva?

En principio, hay algunos puntos en los que quiero ser preciso. Quiero que imagines en este momento, a alguien a quien amas, a alguien por quien gustosamente darías tu vida. Un día, esa persona que amas, es asesinada de manera violenta y sanguinaria. Imagina la crisis que vivirás en ese momento.

Y cuando estás llorando desgarradoramente y lamentándote, aparece un hombre y te dice: esto que estás pasando, eso que le ha ocurrido a la persona que amabas, es por causa de todo lo malo que tú has hecho. Por tu culpa pasaron todas estas cosas. ¿Por mi culpa?

Este es el cuerpo. Tomad y comed; este es mi cuerpo, que por vosotros es partido. Lo que Jesús te está diciendo aquí es que, por causa tuya, su cuerpo es partido. Es por causa de su amor. Su amor y el amor del Padre lo enviaron. Pero es por culpa tuya.

Imagínate a Jesús, clavado en la cruz. Pero no ese Jesús de los cuadros pintados por hombres que no pudieron ni siquiera pensar en cómo fueron realmente esas cosas. Si lo hubieran hecho, esos cuadros no serían vendidos por demasiado fuertes, hasta rozando lo inapropiado desde lo estético. ¿Quién querría tener un cuadro con un hombre desfigurado, lacerado, traspasado y lleno de sangre de la cabeza a los pies?

Bueno, esa figura, de repente, hace contacto con tu espíritu, y te dice: Este es mi cuerpo, que por…y aquí puedes poner tu nombre y apellido…es partido. Claro, esta figura que te doy no se parece en nada a la que se presenta en el evangelio de este tiempo. ¡Jesús murió por ti!, te dicen. ¡Qué bueno! respondes tú. ¿Y qué debo hacer ahora? – Mira; conque empieces a venir todos los cultos a la iglesia, leer tu Biblia, orar un poco y traer tus diezmos y ofrendas al altar, ya está.

No mi hermano; no está nada. Eso no es así. Aquellos de la iglesia primitiva no entendían el evangelio así. Este es mi cuerpo que por vosotros es partido. Escucha: no sé cómo habrá sido tu vida antes de conocerlo a Él. A lo mejor, al igual que la mía, no fue de excesos pecaminosos. Sin embargo, de cualquier manera, con nuestras mentiras y nuestras idolatrías, aportamos lo nuestro para clavarlo allí en esa cruz.

No me interesa aquí referirme a los incrédulos, a los que todavía no han tenido convicción de ese pecado, a los que no les interesa ni esto ni nada parecido. Quiero referirme a todos esos supuestos cristianos que, una vez convertidos y redimidos por esa sangre derramada por ese hombre en la cruz, por causa de todo lo malo que ellos hicieron, salir de la iglesia un domingo e irse corriendo a cometer los mismos pecados anteriores.

(Verso 27) = De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

(28) Por tanto, pruébese cada uno  así mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.

(29) Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.

(30) Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.

(31) Sí, pes, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; (32) más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.

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Una Generación Josué

Entiendo que será bueno, una vez más recalar en el libro del profeta Zacarías, porque es un libro de reedificación, es un libro de principios apostólicos. Un libro que se refiere al hoy, cuando lo miramos desde el ojo profético. Un libro que no ha sido, ni todavía es, material permanente de estudio y escudriñado. Un libro, sin embargo, que nos trae una plataforma sobre la cual se apoyará todo el andamiaje que estamos por liberar.

(Zacarías 10: 1) = Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía.

Tú ya sabes porque lo hemos estudiado, que cuando decimos estación de lluvia tardía, estamos hablando de hoy. Y que la lluvia tardía es el tiempo en donde se madura el fruto. Porque había dos lluvias, una para madurar la semilla y otra para germinar el fruto. Y que Dios demanda que pidamos lluvia en el tiempo de lluvia. En otras palabras: que pidamos lo que Dios nos quiere dar y no lo que creemos que a nosotros nos conviene. Además de esto, también sabemos porque lo hemos visto, que la palabra estación, allí, es la palabra tiempo, y que en hebreo es la palabra eth, que es tiempo de Dios.

El tiempo de Dios es un tiempo predeterminado, que tiene un principio y un fin y es la receta indicada para el tiempo. O sea: es lo mejor para ti en este tiempo, y por eso Dios lo coloca de esta manera. Sólo Dios lo hace y sólo Dios te lo puede revelar. Los adivinos del mundo tratan de penetrar en el tiempo de Dios, pero no pueden; sólo consiguen el consejo satánico. Hay dos voces en el mundo del espíritu. El tiempo de Dios son secuencias de periodos de tiempo.

El paralelo o el sinónimo en griego, es la palabra kairos. Kairos, un tiempo donde el énfasis no es el tiempo, sino lo que acontece en el tiempo, siendo esto la receta indicada de parte de Dios para el pueblo. Lamentablemente, cuando está lloviendo, la gente se quiere escapar. Cuando está lloviendo, la gente quiere sol. La gente nunca quiere lo que Dios está dando. Zacarías nos indica, proféticamente, que para el tiempo de la estación tardía, pidamos lo que Dios está dando. Pide lluvia en tiempo de lluvia.) Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno. 

(2) Porque los terafines han dado vanos oráculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo; por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor. (Aquí los terafines son los líderes de la iglesia, a esto lo vemos en el verso 3)

(3) Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré a los jefes; pero Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y los pondrá como su caballo de honor en la guerra. 

Fíjate que al no haber una estructura pensante que no favorece su transición, Dios les dice que tendrá que ignorar ciertos niveles de liderazgo, para visitar directamente el rebaño. Y dice más; dice que cuando visita ese rebaño, convierte a la oveja en caballo de honor, caballos de guerra. Y aquí es donde deberíamos retroceder al verso anterior, el 2, para ver la razón por la que Dios decide evadir a ciertas estructuras pensantes.

Por eso les llama terafines, que significa ídolos. Alguna vez me tocó enseñar que terafín es algo que parece ser pero que no es, y que es bueno para nada. Porque además dice que han dado vanos oráculos y que los adivinos han visto mentira. Adivinación es soplo de hombre, porque Dios no adivina, siempre acierta. El adivino, entonces, es un soplo humano que nos da una visión mentirosa, una visión falsa.

Por eso es que dice que vano es su consuelo. Que el consuelo, que tiene que ver con la protección, en este verso sin embargo se acerca más al arrepentimiento. O sea que la prédica, la enseñanza o la ministración que se ha levantado bajo la estructura pensante de hortalizas, detiene al pueblo de entrar en el propósito de Dios. Y que como consecuencia de ello, el pueblo está vagando.

Y tú ya sabes que vagar es peor que estar perdido, porque el perdido está buscando la salida, mientras que el que vaga, ya se ha asentado en su condición y no tiene deseos de seguir. Acampó allí. Ese es un religioso. Y cuando habla de pastores, aquí habla de ministros competentes. No son pastores, no es el título de pastores, sino la función de liderar la iglesia.

Poimano, tiene que ver con los cinco ministerios, e incluye hasta el maestro de la escuelita dominical, esto es: todo el que tiene contacto con el rebaño de Dios. Y eso es lo que está ocurriendo en este tiempo, por eso es que Dios te sigue diciendo que pidas lluvia en tiempo de lluvia, que pidas ser madurado en tiempo de madurez, pide penetrar en la plenitud del favor de Dios, en el tiempo del favor de Dios.

Pide la gracia alojada para el tiempo, en el tiempo de gracia disponible para ti. Pide abundancia, pide involucración, pide fuerza. Pide el gozo, pide mostrar las gavillas, que vengas con el botín en las manos. Es el tiempo de mostrar que la siega se está cosechando. Es el tiempo de abundancia y de madurez. Hay gente que no quiere madurar. Recuerda que madurez es aceptación de responsabilidad, no tiene nada que ver con el tiempo ni con la edad.

Hay gente que entra a una congregación y al año es más madura que otra que prácticamente nació debajo de un banco. Dicho con todo cariño, obviamente, pero tú sabes que estoy hablando con la verdad. Mientras sigamos viendo a la gente a través de un ojo tradicional, no vamos a poder discernir lo que Dios está levantando. Y fíjate que el final del verso 3, dice que los pondrá como su caballo de honor en la guerra. Y esto es necesario porque el caballo no puede ministrar o funcionar adecuadamente en mentalidades hortaliza, esto es, muy reducidas, pequeñas, alejadas de una siembra global. Hortaliza, recuerda, siempre representa provecho personal.

Recuerda que Dios destruye a Acab por quitarle la herencia a un verdadero hombre de Dios, aunque era capitán de cincuenta, pero producía viña, que es productividad social. Hortaliza, reitero, es proclividad egocéntrica. Las verduras son para tu mesa, no para compartirlas en la mesa de otros hermanos. La viña, mientras tanto, produce el vino para todos. Y piensa en esto: un caballo no puede escarbar en un sembrado de lechuga. Por eso es que Dios dice: Voy a visitar la oveja. La voy a convertir en caballo de honor y de guerra. Y alguna vez pudimos entender que el caballo escarba en el valle y corre en los campos, en los montes. Y enfrenta la espada y no le teme a nada. El caballo es majestuoso y obediente hasta la muerte. Y tú puedes forzarlo corriendo, y seguirá corriendo hasta que se canse y se desplome muerto, pero corriendo.

O sea: obediente hasta la muerte, como Apocalipsis 12, no significa que debe ser la última generación, la que Dios está levantando. En una carrera de relevos, los corredores tienen distintas características y habilidades. Normalmente, los que ponen en el tramo final, son gente que no se detiene a nada. Son veloces, son rápidos, capaces de arrojarse de pecho para arribar a la meta, aunque le falten veinticinco metros. Son gente que no se detiene a nada y tiene una sola cosa en mente: la meta. Los primeros, quizás corrían más largo, perduraban más tiempo, quizás eran más veloces, pero estos son hábiles, tienen poder de concentración.

(4) De él saldrá la piedra angular, de él la clavija, de él el arco de guerra, de él también todo apremiador. 

(5) Y serán como valientes que en la batalla huellan al enemigo en el lodo de las calles; y pelearán, porque Jehová estará con ellos; y los que cabalgan en caballos serán avergonzados. 

Noten lo que podemos hacer: restregarle en la cara al diablo en el lodo de las calles. ¿Cuántos tienen ganas desde hace rato de tomarse desquite de todas las que el diablo les ha ganado? Porque teóricamente tenemos victoria, pero…eso es teóricamente, ¿Verdad? Y dice que Jehová estará con ellos. ¿Qué significa esto? Que tienes derecho a pedirle a jehová que esté contigo a la hora de los puñetazos.

(6) Porque yo fortaleceré la casa de Judá, y guardaré la casa de José, y los haré volver; porque de ellos tendré piedad, y serán como si no los hubiera desechado; porque yo soy Jehová su Dios, y los oiré. 

Quiero ver ahora algunas palabras que tienen que ver y mucho con todo esto. La primera de ellas, es Piedra Angular, la que leemos en el verso 4. La palabra Clavija, las palabras Arco de Guerra, la palabra Apremiador, y saltaremos dos o tres que también están muy interesantes, para llegar a Los Haré Volver.

Vamos a comenzar con la palabra Apremiador. Apremiador significa Dictador, pero no está hablando de un dictador de una manera negativa, sino positiva. Un dictador en el mundo del espíritu. Gente que, cuando decreta algo en el mundo del espíritu, los demonios tiemblan. O sea que, de esta transición van a renacer apremiadores. Es decir, gente con decretos gubernamentales en el mundo del espíritu. Dominio sobre la esfera, es decir: no habrá mercadería con principados ni nada que se parezca.

No van a sobrevivir simplemente por la mercadería de la unción, sino que son gente que decreta, y las palabras que decreta tienen gobierno y funcionan, aun cuando la gente no las recibe. Cambian y afectan cosas en el mundo del espíritu, y te juzgan cada vez que te levantas en contra de ellas. Destruye todo lo que no es Dios, son dictadores espirituales. Una generación de gente que tiene gobierno en el mundo del espíritu. Que decretan, y que a Satanás le da dolor de cabeza cada vez que se levantan.

Gobierno, es decir, un poder de rompimiento total, gente que ha aprendido a activar su vida y a orar relativamente, con la necesidad del día y tiene ese gobierno, donde los espíritus doblegan sus rodillas ante las palabras. Una cosa es ser un hombre de oración y otra cosa es orar con entendimiento. Cinco minutos de entendimiento, hacen más que una vigilia sin entendimiento. Y no es estar en contra de las vigilias, sólo es proponer actualizar la oración en ellas.

La segunda palabra que quiero ver, es el Arco de Guerra. Dice que de esta transición va a haber gente que van a ser como el arco de guerra. Al arco de guerra se lo reconoce porque su potencial está en su flexibilidad. Mientras más flexible el arco, más poderoso es el flechazo. Son mentes flexibles, no se cristalizan en un campamento. No se cristalizan en una persuasión doctrinal. No son idólatras de sus propias ideas. El poder del arco está en la habilidad de ser flexible.

La flexibilidad también tiene que ver con que se saben levantar rápidamente de una caída. Penetran la voluntad de Dios y hay cantares aquí y cantares allá. Y les dan en la economía y ahí están, gente inamovible en el mundo del espíritu.

(Salmo 118: 22) = La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo.

Fíjate que en Zacarías dice que de la generación que va a entrar, vendrá la piedra del ángulo. Sabemos que la piedra del ángulo se refiere, primeramente, al Rey de reyes y Señor de señores, Cristo Jesús. Pero, hay un principio allí, porque dice que la piedra que rechazaron los edificadores. Y edificar tiene que ver con profetas y apóstoles. O sea que: los apóstoles, o los que llenaban la posición correcta para apóstoles, indiferente del título, eran los edificadores, no de cosas naturales, sino de la iglesia. Y quienes rechazaron a Cristo, fueron los fariseos. O sea que los edificadores rechazaron a Cristo y aquello que Dios trajo, que fue rechazado, se convirtió en fundamento. Es un principio, no una historia.

Cuando Dios trae una verdad rechazada por los edificadores, la convierte en fundamento. Cuando Dios trajo lenguas, fue rechazada por los edificadores. Y hoy es fundamento de tu creencia. Es decir que, la gente rechazada, se va a convertir en fundamento de la iglesia. Aquello que se rechaza, se convierte en fundamento para hacer algo nuevo. Los edificadores rechazan el material que Dios envía. Entonces Dios toma el material, visita el rebaño y Él mismo lo hace fundamento. Las lenguas fueron rechazadas, recuerda. Dijeron: no nos gusta eso, no es para hoy, es pura fantasía.

Soy de una época en la que había lugares en los que no se permitía hablar en lenguas, pero esa gente hablaba en lenguas en su casa. Pero Dios no respeta los muros que ponen los hombres, entonces va y establece un nuevo fundamento sobre las bases de aquello que rechazaron los edificadores. Cuando vino Martín Lutero, vino otra piedra que fue rechazada: el justo por su fe vivirá. ¿Recuerdas? Nadie le gusto eso. Pero Dios tomó la piedra y la hizo angular, la hizo fundamento.

(Isaías 28: 16) = por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure.

Apresure, aquí, significa que no será engañado, que no será desilusionado. El que creyere en la verdad que Dios pone como fundamento en la iglesia, no será avergonzado. Está muy bueno todo esto, pero me gustaría ver si Pedro tuvo un poco de revelación sobre este asunto. Porque cuando decimos esto, sabemos perfectamente que caen como piedras en los espíritus. Piedras que a vece son solamente dudas.

(1 Pedro 2: 6) = Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; (Está hablando directamente de nuestro Señor) Y el que creyere en él, no será avergonzado.

(7) Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; (Sólo para los que creen) pero para los que no creen, La piedra que los edificadores (Los labradores de la iglesia, los que están edificando, supuestamente, el Cuerpo de Cristo, los que fueron enviados para perfeccionar a los santos) desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; (8) y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.

Aquí ya no es Cristo, sino la verdad que Cristo está introduciendo poco a poco. A través de verdades, la verdad siempre está presente. Porque, cada vez que Él toma una verdad y nos la pasa, y aquí se la rechaza, se está rechazando el fundamento de Cristo. Desobedientes. Creen que los profetas y apóstoles nacieron en el año 2000. Todavía lo siguen discutiendo. Por un lado, mientras que por el otro se sobrepasan y ordenan apóstoles como quienes envasan salchichas. Desobediencia múltiple. Están fuera de fundamentos. Fueron rechazados y ahora han madurado. Porque toma quince o veinte años madurar un verdadero llamado de Dios. Hay apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros que se están levantando. Hay apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros que están estacionados sin moverse.

Hay algo que no se le puede ganar a la experiencia. Hay algo que sólo el tiempo consigue. Y eso se respeta. El principio es recibir la palabra destinada para el tiempo en que tú vives. Y eso, través del vaso que Dios escoja. Para tener la continuidad si rechaza la piedra, cuando Pedro dijo: tú eres Cristo, el Hijo del Dios viviente. Él dijo: sobre esta roca, Pedro, yo voy a edificar. Sobre este principio, Pedro. Porque mi iglesia se edifica por revelación, no por información. Carne y sangre no te reveló esto. Esto no vino por los cinco sentidos, esto no vino por facultades naturales, esto no vino a través de enseñanza de hombre. Lo que tú acabas de decir, te vino por dotación divina. Y de esa manera es como yo voy a revelar mi propósito a la iglesia.

Luego, la revelación se convierte en doctrina, y se enseña. Teniendo ministerios de esta manera, podríamos levantar esta estructura pensante, donde estamos flexibles y aceptamos la roca que es el ángulo. O sea que estamos hablando de cómo responder cuando Dios visita la iglesia. Estamos hablando de qué estructura pensante tener para penetrar este siglo. Cómo administrar su Reino y su influencia. Ejemplo: Salomón fue visitado porque era sabio, no ignorante. La reina le trajo regalos, porque era sabio. ¿A cuántos les gustaría ser visitados por las naciones? Que los reyes de la tierra te visiten, porque ellos no tienen la respuesta para lo que está sucediendo en la tierra.

De hecho, todavía no han encontrado la solución. Se supone, según lo dice Isaías, que la encuentren en la iglesia. Porque dice que vendrán a tu luz. Esa palabra, Luz, es sabiduría. Hay gente que cree ser luz y apenas ha encendido una vela mortecina. La luz es tu sabiduría, si es que lo que sale de tu boca, viene de arriba. Die que las riquezas del impío irán a manos de los justos, pero tendremos que ser muy sabios para que eso suceda.

Nadie visita a gente que se pasa toda su vida dudando respecto a cuál será la voluntad de Dios. No será visitado por reyes, alguien así. La Biblia dice que tengamos mucho fruto para glorificar a Dios, y eso no trae gloria a Dios. Fíjate que a las ramas que producen frutos, las podan para que produzcan mucho más. Es tiempo de enderezar las sendas y entrar en esa mentalidad.

La otra palabra que vamos a ver, es la palabra Clavija. La clavija era un palo, una estaca, que se ponía en las tiendas, las tiendas personales de Moisés, de Abraham. No era un palo que sujetara la tienda, era un palo dentro de la tienda, que hacía las veces de lo que hoy conocemos como perchero. Cuando la gente llegaba a esa tienda, se quitaba las prendas que tenía puestas y las colocaba encima de ese palo. Esa era la clavija.

Dice en el verso 4, que de él saldrá la piedra angular y que él sale la clavija. Y vamos a ver qué es la clavija. Era el poste en donde se enganchaban cosas dentro de la tienda. Vamos a verlo desde la óptica de Isaías. En el capítulo 22 del libro de Isaías, vemos que en el verso 15, que Sebna es sustituido por Eliaquím. Sebna era una persona que estaba como mayordomo en la casa de Dios, junto con otros individuos. O sea que habla de, nuevamente, la transición gubernamental de la iglesia para este siglo. Isaías le profetiza. Y comienzo a leer.

(Isaías 22: 15) = Jehová de los ejércitos dice así: Ve, entra a este tesorero, a Sebna el mayordomo, y dile: (16) ¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña? 

(17) He aquí que Jehová te transportará en duro cautiverio, y de cierto te cubrirá el rostro. 

(18) Te echará a rodar con ímpetu, como a bola por tierra extensa; allá morirás, y allá estarán los carros de tu gloria, oh vergüenza de la casa de tu señor. 

(19) Y te arrojaré de tu lugar, y de tu puesto te empujaré. 

(20) En aquel día  (Ya estamos en el día de hoy) llamaré a mi siervo Eliaquim hijo de Hilcías,

Aquí vemos la institución de un ministerio que aquí se llama Eliaquim. Además, vemos en el verso 15 y en el verso 16, que dice que el ministerio llamado Sebna, que quiero seguir comparando con la mentalidad hortaliza, con la casa de Acab. Ahora aquí lo vemos confirmado en distintas porciones bíblicas, para dar más de dos o tres testimonios a la transición que estamos describiendo. Lo vimos en la vida de Jehú y Acab en el crecimiento de Jezabel. Ahora lo estamos viendo con Sebna y con Eliaquím.

Y dice: ¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro? Sepulcro habla de un lugar para permanencia propia. para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña? Habla de ministerios que operan para beneficio y protección personal. Coberturas egocéntricas. La propia permanencia. Ahí se quedan estancados, y ahí mueren. Esto es para mí, un monumento propio, confianza sólo en sí mismo. Orgullo fariseo. Gente que invierte en su propio futuro.

La mentalidad hortaliza, de un ministerio grande o pequeño. Dentro de concilios y fuera de concilios. Hay gente que puede ver algo grande, pero que de todos modos nunca participa si no es algo de ellos. Y dicen los versos 17 y 18: te voy a arrojar de tu posición en el espíritu, te voy a arrojar de tu lugar. En aquel día viene un ministerio que muy bien podría denominarse Eliaquím. Porque Eliaquím significa “Dios instituye” o “Dios edifica”.

O sea que va a haber una sustitución de aquellos colocados por hombres, hacia aquellos colocados por Dios. ¡No es un asunto futuro! ¡Lo estamos viendo ya, hoy! Sebna significa “Instituir a sí mismo”. Habla del método por el cual llegaron al liderazgo. Cuando llegan levantados por hombres, cavan sepulturas para sí mismos. Permanencia eterna, pero muertos desde que empiezan. Pero, cuando son colocados por Dios, no labran sepulturas; ponen clavijas. Eliaquím; tu responsabilidad será de ellos.

(21) y lo vestiré de tus vestiduras, y lo ceñiré de tu talabarte, y entregaré en sus manos tu potestad; y será padre al morador de Jerusalén, y a la casa de Judá. 

La zona geográfica espiritual que te di a ti. Le voy a dar el gobierno que tenía colocado por el hombre, al que es colocado por Dios. Tal como Eliseo vino a sustituir el lugar de Elías. Y no como una sustitución, sino en el mismo perímetro de influencia. Voy a darles a los siervos de Eliaquím la autoridad gubernamental que poseía otro ministerio.

Y dice que lo vestirá y será padre al morador de Jerusalén. Aquí vemos que está caracterizado por espíritu paterno. Todo lo contrario a edificar sepulturas. Esa es la característica número uno: espíritu paterno, porque de otro modo me temo que no penetras al siglo presente.

(22) Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; (Unción gubernamental. Habla de la llave, de gobierno, pone la llave sobre la iglesia, cree en la unción corporal, no lo hace todo él mismo) y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá.

(23) Y lo hincaré como clavo en lugar firme; (Ahí está la clavija. O sea: ministerios establecidos, firmes, fundamentados, poder de establecimiento. O sea: tienen fundamento apostólico y profético en lugar firme) y será por asiento de honra a la casa de su padre. 

(24) Colgarán de él toda la honra de la casa de su padre, (Estos líderes eran clavijas, sobre ellos iban a descansar todas las funciones menores los hijos y los nietos, todos los vasos menores, (Esto es cobertura para otros ministerios menores. Unción generacional. No va a ser algo de una sola generación. Los hijos se engancharán sobre él) desde las tazas hasta toda clase de jarros. (Esto significa que cualquier unción de Dios puede confiar en una cobertura Eliaquím y no pensar que va a ser olvidado. Todo lo que es menor, venga, que vamos a desarrollarlo. Dios no quiere líderes que quieran inmortalizarse; quiere líderes transicionales. Ministerio Eliaquím. Desde las casas hasta los jardines. Volvamos a Zacarías)

Debido a estas características que hemos mencionado, se puede garantizar que el enemigo va a terminar con su rostro metido en el barro. Porque estamos hablando de gente a la cual no le interesa la fama. Gente a la cual no le interesa en lo más mínimo elevar su popularidad. Gente que no está interesada en hacer mercadería con la unción.

Gente que no baila al ritmo de la politiquería religiosa. Son peligrosísimos, porque no tienen punto de doblez. Todo lo que compra el ministro de hoy, no lo compran ellos. El problema con la gente que se vende, es que primero se venden ellos mismos, pero luego seguramente te venden a ti. Dios ha dicho siempre que no hagamos mercadería con su unción, pero ahora lo estamos entendiendo a un nivel donde es de vida o muerte.

Se acabó la popularidad. ¡Se acabó la fiesta! Lo que viene contiene una gran diferencia. Por eso, no es tiempo de debilidad espiritual, es tiempo de fuerza. Es tiempo de levantar de verdad a la iglesia. Y déjame decirte que esta generación no va a levantar tantos ministros como sí hombres íntegros. Y tú podrás verlos sin que nadie te diga “es ese o es aquel”. Tú tienes al Espíritu morando en tu interior y Él es el que te guía a toda verdad.

Dios está empeñado en poner líderes en la puerta de la ciudad, no en la puerta de la iglesia. Porque la Biblia habla de puertas de la ciudad, no de puertas de la iglesia. Ancianos en la puerta de la ciudad, no de la iglesia. Dios quiere, a través del ministerio Eliaquím, traer una estructura pensante que pueda aprovechar al máximo los depósitos que Dios nos envía. Si nos envía una taza, que podamos discernir para qué nos ha enviado esa taza, y donde funciona con mayor relieve. Este es un mensaje entero en sí mismo, y así será cumplimentado.

Quiero hablarles ahora de la generación que Dios va a hacer volver. Porque no se trata de gente dispersa, bien intencionada o simplemente desocupada y con deseos de hacer algo que signifique jugar un poco a la iglesia. Esto es muy serio y así lo recoge, una vez más, el libro de Zacarías.

(Zacarías10: 6) = Porque yo fortaleceré la casa de Judá, y guardaré la casa de José, y los haré volver; porque de ellos tendré piedad, y serán como si no los hubiera desechado; porque yo soy Jehová su Dios, y los oiré. 

Hemos visto la remoción del liderazgo, hemos visto una visitación al rebaño reformista, hemos visto la institución de ministerios clavija, de la unción Eliaquím operando en la iglesia. No hicimos demasiado hincapié en ello, pero podemos mencionar con certeza la impartición de fuerza que viene para este tiempo de transición.

Pero, luego dice que también la generación del tiempo de lluvia, es una generación que Dios hará volver. Y esta palabra, Volver, en hebreo, significa regresar al punto original, o de partida. El deseo de traer exactitud y precisión una vez más, a la iglesia. De funcionar como se funcionaba, cuando todo comenzó. Aunque Dios nos va a traer al punto de partida, nos trae con una mente superior a la que había en aquel tiempo. Porque estamos en el tiempo de sabiduría.

Los principios alojados para la generación de hoy, sobrepasan el conocimiento de la generación de entonces. Al regresar a los principios básicos de la operación eclesiástica con esta mente, la gloria postrera, será mayor que la primera. El mismo contenido de entendimiento, no se va a repetir. Porque ahora regresamos con gobierno sobre nuestros hombros.

Con habilidad gubernamental, con destreza de penetrar en ciudades o naciones. Con un testimonio ya manifestado, a punto de la siega. Venimos al punto de un orden divino. Vamos a regresar a la plenitud absoluta, de la operación de los cinco ministerios, y saber relacionarnos con ellos. Pero no vamos a poseer la misma mentalidad que hizo que la iglesia desapareciera en los últimos treinta años.

Ahora bien; ele ejemplo, o la sombra que produce el patrón o efecto, es la gente de Israel en el pueblo de Dios. Israel es el patrón más original que tenemos, para transicionar del desierto a Canaán. Y como ellos son el pueblo, la congregación del desierto, como la llaman en la palabra, los vamos a utilizar a ellos para ver los principios de esta transición.

Todo lo que aconteció en el desierto, no tenía nada que ver con la posesión de la herencia. De manera que todas las experiencias, mientras estamos en el desierto, no tienen nada que ver con nuestro llamado, que es poseer la herencia. Escucha: la orden era entrar, y adentro te convertirías en una gran nación. El desierto fue identificado, y fuimos guiados durante el desierto, por grandes unciones, por grandes poderes, milagros, sanidades y mucha abundancia.

Eso, hasta que llegamos al punto del cruce. Dos personas traen un buen soporte. Diez traen una mentalidad de tribulación. Porque diez, significa tribulación. ¡Vámonos! ¡Tenemos que salir huyendo! No fue casualidad. De ese lugar, llamado Cades-barnea. Llegaron a un lugar en donde había un abrevadero, donde ya no cabían de montón en montón, para que se colaran los buenos y los malos. Aquí había que pagar el precio para decir: Yo voy a entrar.

Porque esta unción es corporal, pero se manifiesta individualmente. Dios está visitando el rebaño y hablando a los corazones de la gente. Y en ese lugar fue donde dijeron: No podemos. Y en ese punto partieron. Y comenzaron a vagar treinta y ocho años. Y durante ese tiempo, todo lo que no estaba equipado para cruzar, murió. La iglesia llegó al punto de Cades-barnea, rehusó entrar, salió al desierto a vagar, y durante este tiempo de vagar, cuarenta años jubileos, que fueron dos mil años, porque Cristo cambió el calendario, y dijo: Hoy se cumple esta escritura. E instituyó el año jubileo, que ya no son doce meses, sino cincuenta años.

Cambió el calendario, allí, y ni cuenta se dio la gente. Y él dijo: desde hoy en adelante, yo cuento uno cada cincuenta. Y empezaron a vagar por cuarenta años. Todo lo que no está equipado para transicionar a un lugar de compromiso, al lugar del pasto, le sigue gustando la gracia, así venga en el envase carismático, pentecostal, de la prosperidad. Pero, después de la gracia, no hay boda, si no hay pacto. No hay boda, sin compromiso. En la gracia, la red atrapa toda clase de peces, pero después se sientan en la orilla y se quedan con los buenos. Y echan afuera lo malo.

En aquellas bodas salieron a invitar a todo el mundo. ¡Vengan a las bodas! ¡Vengan a las bodas! Y fueron pasando, y entrando y participando. Hasta que de pronto él dijo: ¡Un momento! ¡A ti te digo, ven aquí! ¿Cómo estás dentro de la boda sin el manto obligatorio? No sé cómo pudo darse cuenta, todos estaban vestidos con la misma calidad de mantos, pero él pudo discernir la falsedad del que este hombre usaba. Porque Él le dijo: Tú no traes el manto de la boda, tú no traes el anillo, tú no traes el voto de compromiso. Tú no eres de los míos. ¡Échenlo afuera! ¡Yo no me puedo casar con gente que no tiene interacción responsable conmigo!

Si tú no te casas con alguien a quien puedas mirar a los ojos y decirle: acá estamos, en las buenas y en las malas. En crisis, con dinero o sin dinero, no te dejo. ¿Qué te hace pensar que Dios se va a casar con una iglesia que, al primer apretón, se hacen a un lado y que la ligue el que le toque? No hay autoridad sin responsabilidad.

Todo lo que no tenía la capacidad de tener compromiso con Dios, murió en el desierto. Volvieron después de vagar por treinta y ocho años, y regresaron al punto de partida. Dios dijo: ¡Los voy a regresar al punto de partida! Pacto. Calcular el costo. ¡Es que el pastor me…! Tú. ¡Es que los hermanos! Tú. Cada cual, es un abrevadero. Cada cual.

Ahí volvieron al lugar de confrontación apostólica. Porque fueron doce los espías, el cual es un número apostólico. Y cuando los apóstoles confrontaron la iglesia, la iglesia decidió vagar antes que obedecer. Ahí fue donde Dios les dijo: ¡Muy bien! ¡Entonces ahora te traigo al principio! Porque aquí llegaron los apóstoles gubernamentales, ¿Y ahora qué vas a hacer? ¿Vas a entrar? No hay más desierto.

Escucha: confrontación del orden divino, volver al punto de partida. Es confrontación de Reino. Estamos volviendo a la misma experiencia. En el desierto se levantaron ministerios, se promovieron evangelistas, escándalos nacionales, vergüenzas morales, hasta que todo eso, muere. Todo eso va a morir, antes de entrar en pacto. No puedes entrar en pacto con escándalos morales en tus espaldas.

Sin embargo, para los que todavía están indecisos, debo advertirles que la iglesia va a entrar en pacto. Con ellos o sin ellos. ¿Habrá boda o no habrá boda? Va a haber una iglesia que entre en pacto, porque alguien va a obedecer. Y si alguien puede, es porque podemos todos.

Vamos a regresar al punto del cruce. Dios nos está trayendo a volver a examinar los principios que se impartieron en la iglesia desde el comienzo. Por eso, creo que será oportuno ver esos principios. Acompáñame, va a serte de tanta utilidad que tu vida entera puede cambiar con eso en mano. Los principios de hacerte volver.

Número uno: Vamos a volver a un sentido de historia y responsabilidad. Esta es una moneda de dos caras, Mira Zacarías capítulo 1. Verso 1: En el octavo mes del año segundo de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Zacarías hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo: (2) Se enojó Jehová en gran manera contra vuestros padres. (Nota como en todo el libro habla de lo mismo)

(3) Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. (Y volver a vosotros significa volver al punto de partida. Así ha dicho Jehová de los ejércitos. Y aquí habla como Señor. No como otra cosa, sino como Señor)

(4) No seáis como vuestros padres, a los cuales clamaron los primeros profetas, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras; y no atendieron, ni me escucharon, dice Jehová. (Escucha: no lo escucharon. Ese siempre ha sido el problema de la iglesia. Pero esta vez, vamos a vencer)

(5) Vuestros padres, ¿dónde están? y los profetas, ¿han de vivir para siempre? (No, pero su palabra sí)

Dice que anda enojado con los padres. El verso 3 de Zacarías 10 nos dice que se enojó con los jefes, o con los príncipes. Dice: regresa a mí, o vuelve al punto de partida. Y ahí es donde nos dice que no seamos como nuestros padres, pero resulta ser que esa moneda tiene dos caras. La primera: tenemos como nueva generación, de identificar todos los factores de nuestra historia, a través de nuestros padres, que no agradaron a Dios, y no repetirlo.

Tenemos la responsabilidad, como Jehú, de chequear la historia profética, y hacer todo de acuerdo con los patrones bíblicos. Él levantó al muerto y lo puso en la propiedad de Nabot. Porque así había dicho la profecía que debía de ser. O sea que tenía exactitud, era una generación de movimientos calculados. Dice aquí que identifiquemos todo lo que en la historia no agradó a Dios. Todo lo negativo y cautivante en nuestras vidas.

Y en ese sentido, y sólo en ese sentido, nos rehusamos a ser como nuestros padres. Muchos de nosotros, de ustedes, tal vez, pueden amar a sus padres, pero al mismo tiempo no terminar de gustarles algunas de las conductas que sus padres tuvieron, y no quererlas repetir. Lo amas, y si alguien se atreve a venir en contra de ellos, tú los enfrentas y los defiendes, pero sabes que jamás vas a hacer “eso” del mismo modo en que ellos lo hicieron.

Porque es muy cierto que vamos a volver atrás, pero no lo vamos a hacer con la misma cabeza. Eso es restauración. Restauración no tiene nada que ver con progreso. Tiene que ver con regresar al principio. Si tú restauras una pintura, no la haces nueva y moderna, limpias y purificas a cero la antigua y te queda como nueva. Hemos confundido restauración con moderamiento.

Ser como nuestros padres espirituales, excepto en las áreas negativas y contraproducentes. Por ejemplo: ellos no escucharon los profetas; yo sí los escucho. No admitieron la libertad de la gracia; yo sí. Se acamparon alrededor de experiencias; yo no. Se cristalizaron haciendo sus propios monumentos; no seremos iguales, vamos a ser clavija. Si no cambias tu estructura pensante, no prevaleces. Entras, quizás, porque todos estamos vivos y entramos, pero no vas a tener voz en el espíritu.

Ellos entraron en complacencia religiosa; fíjate, yo nunca estoy satisfecho. En  esas áreas, no queremos ser iguales. Rehusaron levantar sus tiendas y seguir la trayectoria de Dios. Nosotros vivimos con el equipaje preparado. En el espíritu, obvio, aunque en lo natural jamás dejemos nuestro pueblo.

Sin embargo, esta moneda también tiene dos caras. Por un lado, en esto que hemos mencionado, no tenemos ninguna intención de ser como nuestros padres, pero hay muchísimos asuntos más en los que sí. Recuerda que Dios le dijo a Josué: “Moisés está muerto, levántate y sigue.” Fácil para Dios, pero para Josué, es como que toda su vida se murió. Todo lo que tú conoces, está muerto.

Debía estar a puro lamento, Josué. Y llega Dios y le dice que deje de llorisquear y salga al frente porque ahora está a cargo. ¿Amorosísimo, Dios, verdad? Le dijo que levantara a esta generación con pretensión de cruce y que penetrara. Que la generación de Moisés no tenía ese potencial. Moisés no fue levantado para entrar. Y te lo voy a comprobar.

El Nuevo Testamento dice que se escribieron todas estas cosas, para que nosotros no estemos murmurando ahora que nos toca entrar. Para que no cometamos los mismos errores. Hubo ejemplos de lascivia, rebelión, legalismo, manipulación, control, espíritu fariseo, pero en esta fase, no tenemos ninguna intención de repetirlas. Oídos sordos a la palabra de Dios. Un mensaje de Dios, ocupa a una persona por más de tres meses, sólo para obedecerlo.

En la mayoría de los lugares se lo pasan de fiesta en fiesta. ¡Todos los fines de semana están de fiesta! Si asistes a una conferencia de alguien que trae una palabra fresca, cierta, ungida y revelada, esa conferencia te mantiene ocupado por lo menos cinco meses. Sin embargo, hay otro lado de la moneda. Vamos a verlo en el Salmo 78. Aquí los padres se gozan.

(Salmo 78: 1) = Escucha, pueblo mío, mi ley; Inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.

(2) Abriré mi boca en proverbios; Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos,(3) Las cuales hemos oído y entendido; Que nuestros padres nos las contaron. (Aquí vemos a padres que supieron transmitir a sus hijos las verdades de Dios, algo que esta generación en su gran mayoría, no está haciendo. Repito: siempre está de fiesta, pero no comunica ni a sus familiares las razones o motivos fundamentales de esas fiestas.

(4) No las encubrieron a sus hijos, (Estos padres tenían muy en claro lo que era el traspaso generacional. Por eso es que la mayoría de esos padres adultos, tienen la mayoría de sus familiares sirviendo al Señor, mientras que nuestra generación no lo está haciendo. Algo que no hemos aprendido, todavía, ellos hicieron bien) Contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová, Y su potencia, y las maravillas que hizo.

Eso hacían esos padres. No les contaban cuentos de Blanca Nieves y los Siete Enanitos, la Cenicienta o Hansel y Gretel contra la bruja malévola. Tampoco tenían Play Station, juegos de video o dibujos por la tele. Ellos les contaban las maravillas que Dios había hecho ese día con ellos. Y, aunque esos niños no pusieran nada en práctica en ese momento, en algún instante esos relatos llegaban a esas memorias y activaban vidas desperdiciadas.

(5) El estableció testimonio en Jacob, Y puso ley en Israel, La cual mandó a nuestros padres. Que la notificasen a sus hijos; (6) Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán;
Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos,

Ellos tenían unción generacional. El error de la iglesia carismática es que se levanta un nuevo mover, y cuando se muere la gente que lo promulgó, todo vuelve al principio como si jamás hubiera existido. Por eso digo que esta moneda tiene dos lados. Por una parte, hay cosas en las que no tenemos ninguna intención de ser iguales. Pero, en otras, hace rato que deberías haberte puesto los zapatos de papá.

(7) A fin de que pongan en Dios su confianza, Y no se olviden de las obras de Dios; Que guarden sus mandamientos,

De hecho, es notorio que tenemos una responsabilidad doble de proyectar historia profética. La generación del siglo veintiuno está investigando historia profética, para que de aquí en más, cada movimiento deba ser evaluado, meditado y calculado. Esa es la mentalidad que Dios quiere penetrar. De identificar todo aquello que pudo glorificar a Dios, y repetirlo. Y también identificar todas las cosas que no agradaron, y echarlas abajo.

Por ejemplo, los padres te dejaron a ti el mover de la fe. Todo lo de la fe, no es malo. Es imposible agradar a Dios sin fe. Fe, fe penetrante. Muchos crecieron en aquel tiempo en donde se nos decía que éramos cabeza y no cola. Y ninguno de ellos piensa que son cola. Aunque se sientan cola, jamás te van a reconocer que lo son. Y no es un asunto de repetir eso como un papagayo. Se trata de no sentirte como cola y no vivir como cola.

Repite ese mandato. ¡Tú no eres cola! ¿Está claro? Papá…es que quiero ser zapatero… ¿Qué? ¿Zapatero? ¡Dueño de la tienda de zapatos vas a ser! Piensa grande. Porque eso es la fe, pensar grande. La fe entró en Canaán, con Caleb. Todos murieron en el desierto, pero Caleb tenía fe y entró. La fe es una de las mentalidades que entra. La fe es una de las características que penetra allá.

Positivo. Fe de rompimiento. Antes de que hubiera fe para nacer de nuevo, había fe para sojuzgar reinos. Por la fe Moisés rehusó las riquezas del mundo secular, para acceder al galardón que fue su llamado. O sea que, por la fe, Moisés rehusó a todo lo que el movimiento de la prosperidad te propone hoy. Porque esta fe, es superior a la fe de la prosperidad.

Moisés rechazó todo eso que muchos hoy no sólo no rechazan, sino que caminan kilómetros para buscarlo. Moisés rehusó a todo eso por acceder al galardón. Y ese galardón era, simplemente, el de recibir una unción fuerte de gobierno sobre las naciones. Y ese, fíjate, fue su único galardón, porque él no llegó ni siquiera a entrar. Por la fe sojuzgaron reinos, en Hebreos 11. Y eso fue mucho antes que hubiera fe para nacer de nuevo. La fe no es de ahora. Y la fe es buena, ¿Amén?

Principio segundo: una generación de gente de fuerza y perseverancia. Fuerza y perseverancia. Recuerda: todo lo que murió en el desierto, sólo dos mentalidades sobrevivieron. De todas las mentalidades que había, sólo dos depósitos de principios, prevalecieron. Dos estructuras pensantes vencieron el desierto. Dios dijo: todo lo que no tiene pacto, va a morir. Y dos estructuras pensantes, prevalecieron. Dos posiciones espirituales. Dos depósitos de principios. Dos estructuras; una es Josué, la otra es Caleb.

Todo murió, excepto esas dos mentalidades. Nada regreso al punto de partida, excepto esas dos mentalidades. Vamos a explotar lo que hay en las vidas de Josué y Caleb. Las otras diez mentalidades negativas de fuga y rapto, en vez de actividad terrenal, contagiaron al resto de la iglesia, y toda murió en el desierto, huyéndole a los gigantes de la tierra. Mira Caleb en Josué 14. Hay arrebatamiento, hay glorificación; lo que no hay es una fuga. Aquí nadie está huyendo. Los cobardes se vuelven a su casa. Dios no usa a los cobardes. Es más; los cobardes no entran, dice la Palabra.

(Josué 14: 10) = Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años. 

(11) Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar. 

(12) Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho. 

Caleb recibió a Hebrón. Hebrón es el lugar de compactación y unidad. La estructuración y la mentalidad de la estructura pensante de la generación que va a entrar, tiene una mente de unidad. Pasión persistente, duró cuarenta y cinco años con la misma fe, no menguó. Gente murió a su alrededor. Tuvo mil y unas oportunidades para decir que eso no funcionaba, que se le había muerto el pastor y tenía que volver a empezar. Todo el mundo se le cayó encima y él, igualmente, dijo: ¡Dame mi monte, hoy!

Nación persistente, poder de perseverancia. Dijo: tengo tanta fuerza para la guerra hoy, como ayer. Una generación de fuerza guerrera, que perdura. Tenía la habilidad de entrar y regresar vivo. No estoy hablando de la gente que entra y no sale. Es mucha la gente que comienza y no termina. Él tenía potencial de comenzar y de finalizar. ¡A los ochenta y cinco años! Fuerza arrolladora. Dijo: ¡Si Dios está conmigo, los saco corriendo!

Es una generación que tiene una fuerza que dice: Yo echaré de mi presencia a los gigantes de la tierra. No participo de la recesión, no participo de la grieta ideológica o de clases, no pertenezco a las peleas mediocres terrenales, ¡Yo pertenezco a otro Reino! Gente que puede vivir como reyes en tierra de gigantes. Enviado por Moisés. Mira el verso 11 una vez más, dice: Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar. Apóstol de Dios, enviado.

Gente enviada con comisión apostólica. Poder de gobernar en la iglesia de este siglo. Tenemos el segundo liderazgo, que es Josué, y lo vemos en el primer capítulo de su libro. Otros depósitos en su vida. Ustedes conocen ese texto no es necesario que lo lea. El verso 2, dice: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. 

(3) Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. 

(4) Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Éufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio. 

(5) Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. 

(6) Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. 

(7) Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. (Esta es gente con precisión, no hacen las cosas de manera indolente).

(8) Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. 

(9) Mira que te mando (Yo te mando, dice Dios. No son instituidos ni ordenados por hombres. Es Dios el que está al frente del asunto) que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. 

Indudablemente que lo que estamos viendo a partir de esto, es nuevos liderazgos con nuevas capacidades. Josué tiene, en primer término, poder de cruzar. Moisés no podía. En Deuteronomio, Moisés le rogó a Dios entrar, Dios lo mandó a callarse y a aceptar que no iba a entrar. Algo así, como: sube al monte, mira la tierra y muérete.

Pero a Josué le dice que tiene en sí el poder de cruzar, así que lo manda a tomar al pueblo y a cruzarlo. El verso 13 nos habla de entendimiento territorial. Dice: Acordaos de la palabra que Moisés, siervo de Jehová, os mandó diciendo: Jehová vuestro Dios os ha dado reposo, y os ha dado esta tierra. Él sabía que le pertenecía desde el Éufrates hasta acá, tenía entendimiento geográfico del poder de la unción que Dios le había dado. Iba a poder marcar el perímetro del Reino de Dios.

Gente que proféticamente camina estableciendo los perímetros del Reino, hoy, para que luego Dios pueda poseerlos mañana. El verso 15, dice: hasta tanto que Jehová haya dado reposo a vuestros hermanos como a vosotros, y que ellos también posean la tierra que Jehová vuestro Dios les da; y después volveréis vosotros a la tierra de vuestra herencia, la cual Moisés siervo de Jehová os ha dado, a este lado del Jordán hacia donde nace el sol; y entraréis en posesión de ella.

Es indudable, nadie le iba a poder hacer frente a esta generación. Es una generación donde el temor de los reinos del mundo, siempre existe en su presencia. Por eso es que el verso 6 habla de repartir herencia. Vas a poder manifestar el botín, vas a poder repartir los depósitos alojados, van a tener la impartición de dones y activación de llamado, van a poner sus manos activando los dones en otros. Y van a alojar la herencia de los santos.

Ministerios alojados en el mundo del espíritu. Moisés fue de una generación itinerante, que vagó años en el desierto, no tenía posesión ni terreno, nunca lo tuvo. Nunca tuvieron herencia. Pero, la generación de Josué tendrá la habilidad de acomodar geografía espiritual. Nadie nos podrá hacer fuerza en contra.

Luego dice esfuérzate. Esfuérzate es una palabra que significa Endurece tu corazón. Y es la misma palabra que usa la Biblia cuando se refiere a Faraón y dice que endureció su corazón. Es decir que es una característica irresistiblemente comprometida. Nadie se doblega, no tienes punto de compra. No tienes precio, eres insobornable. ¿Cuánto vale eso, nada más que eso, en este tiempo y en estas tierras?

Fijo, paciente, impenetrable. Has creído en una verdad y la vives, la predicas, la impartes y nadie te compra. Agárrate firme y no sueltes jamás lo que Dios te dijo. El verso 9 dice que Dios estará contigo donde quiera que penetres. O sea que tenemos poder penetrante a los reinos del mundo.

Ahora bien; la combinación de estas dos mentalidades es un nivel superlativo, es un lujo. ¿Te imaginas a una gente con estas dos mentalidades? Fuerza para la guerra, poder para perseverar en el tiempo. Paciencia, pasión inamovible. La habilidad de entrar en los tiempos de Dios y de salir correctamente.

Poder para cruzar sobre cualquier obstáculo y en contra de cualquier imposibilidad. Tal cual cruzaron el Jordán. Entendimiento territorial. Dónde sí y dónde no. Manifestación de herencia y alojamiento de dones espirituales y un corazón comprometido e irresistiblemente impenetrable. Una gente así es peligrosísima.

Porque fueron las dos únicas mentalidades que sobrevivieron en el desierto. Fueron las únicas dos características que entraron en la tierra. No se trata de decir simplemente Caleb y Josué. ¿Qué tiene Caleb que pudo entrar y los demás no? ¿Qué tiene Josué que entró y los demás no? Esta estructura pensante les aprovechó para penetrar el movimiento de la Gracia al del Pacto.

Lo primero que ocurre cuando cruzas, es que dejan de llover milagros. ¡Se acabaron los milagritos! Y no me pongas esos ojos religiosos, que es bien cierto lo que te digo. No vas a poder recibir una bendición a gusto de un pastor, vas a tener que proclamar la tuya. ¡Estamos en esos tiempos!

Por último: esta generación tiene como característica esencial, su firma en la Palabra. Serán reconocidos por sabiduría en la Palabra. Creo que es Deuteronomio capítulo 4. Mira el versículo 23: Guardaos, no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro Dios, que él estableció con vosotros, y no os hagáis escultura o imagen de ninguna cosa que Jehová tu Dios te ha prohibido.

(24) Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso. 

(25) Cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y hayáis envejecido en la tierra, si os corrompiereis e hiciereis escultura o imagen de cualquier cosa, e hiciereis lo malo ante los ojos de Jehová vuestro Dios, para enojarlo; (26) yo pongo hoy por testigos al cielo y a la tierra, que pronto pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para tomar posesión de ella; no estaréis en ella largos días sin que seáis destruidos. 

(27) Y Jehová os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis pocos en número entre las naciones a las cuales os llevará Jehová. 

(28) Y serviréis allí a dioses hechos de manos de hombres, de madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen. 

(29) Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma. 

(30) Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieres a Jehová tu Dios, y oyeres su voz; (31) porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres. 

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Casa Dividida No Prevalece

La salvación es el más grande don de Dios a la humanidad. El Espíritu Santo es la más valiosa dádiva del Creador para sus hijos, su Iglesia. El bautismo en el Espíritu Santo debiera propiamente ser llamado el bautismo de poder. Como tal constituye una posesión invaluable para el cristiano comprometido con la búsqueda y adelanto del plan de Dios para este mundo. Creemos que cada cristiano que recibe el bautismo en el Espíritu Santo y habla en otras lenguas, es conforme a la habilidad de emisión que el Espíritu le brinda. Creemos que el don de hablar en otras lenguas es una de las evidencias iniciales de que una persona ha recibido el Espíritu Santo, aunque no la única, claro está, la Biblia así lo dice, aún en contra de lo enseñado en muchos grupos con pocas luces de entendimiento.

Profesamos, y creo que también enseñamos, que cualquier ministro, predicador o incluso congregación cristiana, que no reconozca y proclame al Espíritu Santo como portador de una clase de bautismo muy diferente, bíblico y necesario, con todas sus señales y evidencias escritas, entre ellas la de orar en lenguas, tan polemizada y discutida dentro de nuestros ambientes, resulta remiso en sus enseñanzas y, de alguna manera, debilita espiritualmente a aquellos que dependen de ellos para su orientación y maduración. Yo tengo la obligación de enseñar la Palabra tal como está escrita y sin tener en cuenta posturas humanas. Luego, quien me oye, tendrá la libertad de aceptar o no aceptar lo que crea que debe aceptar o no aceptar. Las consecuencias de sus decisiones, ya será un asunto a dirimir entre el Señor y cada uno de ellos, yo habré cumplido mi parte.

Yo creo firmemente que, enviar un creyente al mundo sin la bendición del Espíritu Santo, es equivalente a enviar un soldado a un frente de batalla sin armas. De hecho se admite que, al momento de ser salva, una persona se convierte en cristiana, en análoga forma en que un individuo se convierte en soldado al jurar fidelidad al entrar en el ejército que sea. Pero el nuevo recluta no está listo para entrar en combate hasta no haber recibido el entrenamiento básico y se le haya provisto de las armas necesarias. El cristiano se encuentra en idéntica situación en el momento de la salvación. Si no lo animamos a buscar esa plenitud en el Espíritu, que muchos llaman Bautismo, pero que eso cabe sólo cuando se experimenta por primera vez, y de ese modo se fortalezca para la batalla que indefectiblemente habrá de sostener con Satanás y sus demonios, lo estaremos enviando a una lucha poderosa, pero miserablemente dotado.

(Hechos 1: 8) = Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Esta no es una opinión del autor del libro de los Hechos, estas son palabras de Jesús. Porque si vamos a trabajar en forma efectiva contra la destructiva y perversa conspiración promovida por el enemigo, deberemos adquirir y hacer nuestras todas las armas y posibilidades que se encuentran a nuestra disposición. Todo aquel que obstaculice en alguna forma al cristiano en el momento en que va a entrar en batalla, estará trabajando a favor de Satanás, aunque lo haga por ignorancia y hasta se horrorice de sólo pensar eso. Es la voluntad de Dios, y también su mandato, que todo cristiano; escucha bien: TODO cristiano deba ser lleno del Espíritu Santo. Por tanto, cualquiera; y otra vez escucha bien: CUALQUIERA, que obre en contra de esa disposición, así sea de manera consciente o a través de doctrinas erróneas o insuficientes, de hecho estará en pugna con los propósitos y con la mismísima voluntad de Dios. No es una diferencia doctrinal, como algunos lo quieren presentar: es un asunto de vida o muerte y de obediencia o desobediencia.

Ahora bien; todo está muy bonito y forma parte del andamiaje dialéctico conque miles de cristianos se dan de narices a diario. Sin embargo, no todos tienen demasiado en claro el epicentro de todo este andamiaje. Porque seamos honestos y reconozcamos que no todos los cristianos tienen sumamente en claro quién es el Espíritu Santo. Ahí vamos, entonces, porque para comenzar algo, lo correcto es hacerlo desde las bases, desde los cimientos.

El Espíritu Santo, a veces también llamado Espíritu Divino, es un miembro distinto y separado de la Divina Trinidad, una calificación que no encontrarás escrita de este modo en ninguna Biblia, es cierto, pero que salta a la vista de manera implícita en el contexto de todos los textos escritos al respecto. De acuerdo con los que hacen polémica: no existe la palabra Trinidad en la Biblia, la inventamos los hombres. Pero de allí a decir que la Trinidad no es bíblica, supongo que hay un paso tan grande como el que normalmente se da cuando se comete un error. Porque lo que no es bíblico es el término Trinidad, pero sí lo es el significado, el concepto. Llámalo trilogía, si quieres, pero a mí esto último me suena mucho más a brujos unidos que a hombres ungidos.

Esa Trinidad, (Yo la voy a seguir llamando así), obra en asociación y completa armonía con el Padre, (Que es Dios mismo) y con el Hijo, (Que es Cristo). El Espíritu Santo no debe por tanto ser confundido ni con el Padre ni con el Hijo. 1 Juan 5:7 nos die: Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. Nuestro Señor Jesucristo mismo, hubo de decir lo que leemos en Mateo 28:19: Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 

El Espíritu Santo es Dios, de la misma manera que el Padre es Dios y que el Hijo es Dios. Existen sin embargo diferencias entre el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo. Los tres no constituyen fotocopias laser. Ellos tienen características individuales, que fijaron sus funciones por separadas aunque los propósitos y metas sean inherentes. Y presta atención, sino, al último mensaje que predicó Jesús. A este lo encontramos en Hechos capítulo 1.

(Hechos 1: 4) = Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 

(5) Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

(6) Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? 

(7) Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; (8) pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

(9) Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus -ojos.

Si yo no he leído mal y no he sido influenciado por doctrinas domésticas, este mensaje estuvo confinado al tema del Bautismo en el Espíritu Santo. Fue esta una ocasión histórica: nuestro Señor estaba próximo a abandonar la tierra, la obra de su vida estaba terminada. Se encontraba a punto de partir hacia el cielo, donde habría de permanecer por cerca de veinte siglos. Esta habría de ser la última oportunidad en que estaría físicamente presente para enseñarles algo a sus discípulos. Esta situación única, imparte a sus palabras una importancia sin precedente. Él podía haber hablado de profecías de salvación, de adoración o de cualquier otro asunto de análoga importancia. Sin embargo, Él no mencionó ninguno de dichos temas.

Siendo el Dios que sabía, (Y aún hoy lo sabe) todo, Él les dijo que no intentaran nada concerniente con la salvación del mundo, hasta que recibieran la promesa del Padre, que es la que terminamos de leer en Hechos 1:4 al 9. En vista de las dramáticas circunstancias que rodeaban dicho pronunciamiento, podemos asumir que cada palabra contenida en esos versículos, fueron las más importantes pronunciadas por nuestro Señor y Maestro. Y resulta más que obvio, si no quieres verlo con ojos religiosos y legalistas, que esto está muy lejos de ser ese caballito de batalla de tal o cual denominación, sino auténtica Palabra pura y sin contaminaciones humanistas o filosóficas.

No obstante, existen controversias en nuestros días, de si una persona recibe el Espíritu Santo en el momento de la conversión. De hecho, la única respuesta apropiada que conozco y que no es nueva, precisamente, es “¡Sí y No!” Las responsabilidades del Espíritu Santo son diferentes y variadas. Una de las más importantes de esas responsabilidades, es la regeneración, un asunto del que muy poco se habla y se enseña.

(1 Corintios 12: 3) = Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.

Esto demuestra sin ninguna duda, que el Espíritu Santo desempeña un papel único en su función de llevar al pecador a la convicción de su culpa, al arrepentimiento y a la salvación. Las actividades del Espíritu Santo son muchas. Él opera como consolador. Es un líder. Él es un maestro. Es un medio de comunicación y un guía. Él es el director de todas las actividades de Dios en la tierra en nuestros días. Así es que cuando el penitente llega al momento de la salvación, de hecho él ha recibido el Espíritu Santo dentro del contexto de haber sido influenciado por Él. Sin embargo, asumir que el contacto con el Espíritu Santo es igual a la inmersión o a la participación puede conducir a doctrinas erróneas, y de h echo eso ha sucedido y mucho. Esto pudiera entorpecer a un cristiano en sus esfuerzos de andar en perfecta armonía con los deseos de Dios. Desafortunadamente no todo creyente tiene el Bautismo del Espíritu Santo, aunque todos pueden tenerlo si así lo desean. Existen diferencias en ser nacido del Espíritu y ser bautizado en el Espíritu Santo.

En la salvación, la vida es impartida a alguien que hasta ese momento estaba muerto espiritualmente. En el llamado Bautismo en el Espíritu Santo, el cristiano que previamente había sido débil e inefectivo, es dotado de poder y de allí en más es apto para el servicio que demanda el Reino de Dios. Resulta más que claro, entonces, además de específico, el mandato de Dios de que cada cristiano deba recibir esa plenitud y ese poder, único reaseguro de ser verdaderamente útil. La salvación y la experiencia de la cual estamos hablando, son diferentes y distintas, separadas entre sí. Difieren en la fuente, en el tiempo y en la naturaleza. Una persona puede experimentar la salvación sin recibir esa llenura o plenitud que la Biblia define como Bautismo en el Espíritu Santo. Ella no puede sin embargo experimentar eso sin que previamente haya experimentado la salvación. Esta experiencia en el Espíritu tiene que ser precedida por la regeneración (Que es salvación), y sólo entonces puede el Espíritu Santo morar con manifestación en nosotros, hasta allí sólo tendríamos Su Sello.

El gran tema que ha dividido y hasta enfrentado con cierta ferocidad a distintos grupos cristianos, es el saber si verdaderamente respaldan las Escrituras ese argumento esgrimido de que el llamado bautismo en el Espíritu Santo y la salvación no son simultáneos. Vamos a ver lo que encontramos en la Palabra de Dios.

(Lucas 10: 20) = Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. (Esto se los dijo Jesús a los discípulos a su regreso de difundir el Evangelio. ¿Qué debemos asumir nosotros, aquí? Debemos considerar que estos hombres, indudablemente, eran salvos. Si sus nombres estaban escritos en el Cielo, (Esto es, en el libro de la vida del Cordero), ellos indiscutiblemente eran salvos. Pero ellos no recibieron el llamado Bautismo del Espíritu Santo hasta un tiempo después, es decir, el día de Pentecostés, ¿Recuerdas?

Y después tenemos el caso del apóstol Pablo, que antes era el llamado Saulo de Tarso. Respecto a él, el capítulo 9 del Libro de los hechos, nos ofrece la dramática, gloriosa y repentina conversión de Pablo en el camino de Damasco. Nos dice de la misma manera, que tres días más tarde el Señor envió a Ananías donde estaba Pablo, para la imposición de manos y su curación milagrosa y con relación al bautismo en el Espíritu Santo. Resulta más que obvio que Pablo no había recibido eso en el mismo momento de su salvación en el camino de Damasco.

(Hechos 19: 1) = Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos, (2) les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. 

(3) Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. 

(4) Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo.

(5) Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. 

(6) Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. 

La Biblia expresa sin lugar a dudas que esos hombres eran salvos. Ellos eran creyentes. Las Escrituras se refieren a ellos como discípulos. Pero cuando Pablo los encontró hubo de preguntarles: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Cualquiera al leer esa oración arriba a la conclusión que “creísteis” debía haber estado impreso en la Biblia en negritas, por lo menos. Es como si el Señor anticipando el debate futuro de si el Espíritu Santo viene simultáneamente con la salvación, hubiera incluido esta frase con el fin de probar que esos hombres eran creyentes, esto es, salvos, que no habían recibido el Espíritu Santo al momento de esa salvación. Esto de hecho debería haber dejado resuelta la cuestión antes de ser siquiera iniciada. Sin embargo algunos ven las Escrituras lo que ellos quieren, a pesar de todas las evidencias en contrario. ¿Estaba el Señor, quizás, previendo esto cuando dijo lo que sigue?

(Marcos 8: 18) = ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no recordáis? 

Para aquellos que gustan de alguna prueba adicional respecto a que ese bautismo en el Espíritu Santo es subsiguiente a la salvación, nos podemos remitir al Libro de los Hechos, en el capítulo 8 y versos 5 al 16. En este capítulo se nos cuenta como Felipe fue a Samaria anunciando el Evangelio. Durante su predicación muchos fueron salvos y muchos fueron sanados. Después de tales señales y milagros, el pueblo en forma unánime quedó convencido y aceptó a Jesús como Salvador y fueron bautizados en el nombre de Jesucristo. Mira el texto completo:

(Hechos 8: 5) = Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. 

(6) Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. 

(7) Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; (8) así que había gran gozo en aquella ciudad. 

(9) Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. 

(10) A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. 

(11) Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo. 

(12) Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. 

(13) También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito. 

(14) Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; (15) los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; (16) porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. 

Fíjate lo que dice en el final del verso 16 en referencia al Espíritu Santo y esos hombres ya salvos por arrepentimiento y perdón. Dice que todavía no había descendido sobre ellos. Esa es una prueba más de que ambas cosas no son en absoluto simultáneas como se ha enseñado en muchos lugares determinados como serios y responsables. Y si te quedan dudas, todavía, fíjate que en el verso 17, las cosas se esclarecen aún más. Estamos hablando de gente que ya había sido salva, no lo olvides. Dice el verso 17: Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. Creo que no es necesario añadir nada más. Si les imponían las manos y recibían al Espíritu Santo, es porque hasta ese momento, estos hombres que sí habían recibido perdón y salvación, todavía no lo habían recibido. Y si sigues leyendo este pasaje, verás la historia de ese mago llamado Simón y su tremenda confusión respecto a esta experiencia, aunque haya que rescatar que, si él quería comprar ese poder, era porque el poder era visible, cierto, real y manifestado.

Otro aspecto de esta cuestión en relación a si somos llenos automáticamente del Espíritu Santo en el momento de la salvación, nos es revelado en las palabras del Señor Jesús, recogidas por Lucas en su evangelio, y escritas en el capítulo 11 y verso 13. Dice así: Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? El hecho concreto de esta materia es que debemos aspirar a ese Bautismo o como prefieras llamarlo tú, en el Espíritu Santo. Esto no es algo impuesto sin conocimiento, que es como decir involuntario, sobre una persona al momento de convertirse en cristiano. El bautismo en el Espíritu Santo imparte poder y ardor en aquellos que lo reciben. Cualquier persona deseosa de ser un cristiano ineficaz y reservado, tiene el derecho de aceptar la salvación sin aceptar el paso subsiguiente, o sea el Bautismo en el Espíritu Santo. El Bautismo lo transforma en un poderoso y entusiasta trabajador para la obra de Dios. No obstante, aquellos que quieran aceptar los beneficios de la salvación sin incurrir en las responsabilidades que conlleva el bautismo en el Espíritu Santo, tienen el derecho ante Dios de hacerlo si así lo desean.

Ahora bien; nosotros enseñamos y también predicamos que cada recipiente del Espíritu Santo habla en otras lenguas, y me temo que eso, que no es ni exagerado ni falso, sí ha sido sobre-enfatizado por ciertas denominaciones, al punto de proceder con total y absoluta crueldad e injusticia, a apartar o soslayar a miembros de sus iglesias que no tengan el don de lenguas, bajo el argumento de que si no hablan en lenguas, no tienen el Bautismo del Espíritu Santo. Falso. Erróneo y tan falso como todo lo anterior que he venido mencionando. En principio, déjame aclararte, por si no te habías dado cuenta todavía, que una persona no tiene que hablar en lenguas para ser salva, ni lo sueñes. Porque una persona no es salva por el hecho de haber tenido ciertas visiones, por haber enunciado algún mensaje profético, por hacer milagros, o por hablar en lenguas. Una persona es salva al confesar con su boca que Jesús es el Señor y también creyéndolo en su corazón. Así lo dice la Biblia.

(Romanos 10: 9) = Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 

(10) Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Porque, veamos: una persona puede ser salva en una iglesia, obviamente, pero también puede serlo en su casa, en una esquina, viajando en un bus o en cualquier lugar. No es el lugar lo que importa, sino la acción. ¡La persona que cree en su corazón y confiesa con su boca a Jesucristo, es salva! Y una vez que es salva, no lo puede ser más por el hecho de que reciba el don de lenguas y lo utilice. Claro está que allí saldrá alguno de esos creyentes que nunca se quedan con lo primero que oyen, (Y está muy bien que así lo hagan), y procuran ir más allá, si es posible, al fondo de la cuestión, y entonces te preguntan: ¿Pero cómo es esto? Si ya tengo el completo don de la gracia en la salvación, ¿Me quieres explicar para qué necesito esa especie de “adicional” que es el Bautismo en el Espíritu Santo?

Escucha; en cierto sentido, nosotros no necesitamos el Bautismo en el Espíritu Santo sino sentimos satisfechos con aceptar solamente la salvación como un don gratuito ofrecido por Dios, (Que eso es lo que es, justamente), y si no nos importa nada el tomar nuestra cruz y seguir a Jesús para servirle. Tenemos el derecho dentro del libre albedrío que Dios nos ha concedido de hacer esto y aún ser salvos. Pero el señor establece diferencias en la parábola de los talentos, así que será muy buena idea leerla para que los conozcas.

(Mateo 25: 15) =  A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. 

(16) Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos (17) Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. 

(18) Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 

(19) Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. 

20) Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. 

(21) Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 

(22) Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. 

(23) Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 

(24) Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; (25) por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. 

(26) Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. 

(27) Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. 

(28) Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.  

En el mismo sentido se expresa en otra conocida parábola como es la del sembrador y la simiente, que se encuentra en el evangelio de Lucas, 8:4-15. La diferencia que Él teje está centralizada entre aquellos que reciben su salvación como la obra final y los que se suman al servicio del Señor para multiplicar las bendiciones en el Reino de Dios. Una vez más, esto reflota lo que siempre hemos dicho y enseñado: no eres salvo por, eres salvo para. Es para aquellos que se comprometen a difundir el plan de Dios en estos últimos días, que el Bautismo en el Espíritu Santo resulta un apoyo incomparable. Durante el ministerio del Señor en la tierra los discípulos lo tuvieron como un alto aporte espiritual, como consolador, como líder y como administrador. Hoy ya no lo tenemos personalmente para atender y llenar esas funciones tan esenciales. Y por ello fue que antes de partir, dijo que habría de enviar otro consolador. No uno; otro. Él había sido el anterior.

(Juan 15: 26) = Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. 

El sabía que su tiempo personal en la tierra sería breve; que sólo podría supervisar el comienzo de la salvación aún en marcha y que aquellos comprometidos en compartir las responsabilidades de traer los millones de pecadores a la salvación, necesitarían directrices más allá de todas las posibilidades humanas. Básicamente este es el valor inestimable de ser lleno del Espíritu Santo. Para la persona que sabe que habrá de morir en breve tiempo, quizás no existan grandes ventajas en recibir el bautismo en el Espíritu Santo. Pero para aquellos que no planean abandonar este mundo muy rápidamente, existen tremendas ventajas, sin duda.

Cada cristiano activo o pasivo va necesariamente a tener que confrontar los poderes de las tinieblas descriptos por el apóstol Pablo en Efesios 6:12. Satanás tiene un ejército de demonios comprometido a interferir e incluso destruir las vidas cristianas. El poder del Espíritu Santo residiendo en nosotros es lo único que puede aumentar nuestras débiles fuerzas hasta el punto de permitirnos vivir la vida que debemos y convertirnos en el tipo de cristiano que Dios desea de nosotros.

La salvación nos habilita para entrar en la presencia de Dios, después que la vida mortal termina aquí. El Bautismo en el Espíritu Santo nos provee para la vida fructífera (Y feliz) que precede durante esos años antes de ir a la presencia de Dios. El abstenernos voluntariamente de esta ayuda divina, equivale a estorbarnos en nuestro progreso a través de nuestra vida cristiana.

Ahora bien; el mayor dilema que ha desatado amigables debates y enconadas polémicas es la oración en lenguas. Nadie discute el poder del Espíritu Santo y, llegado el caso, aceptan lo que han llamado el Bautismo en el Espíritu Santo. Pero lo de las lenguas ya es otra historia. Es una encarnizada y fiera batalla entre la fe simple del que declara tener el don y la recalcitrante respuesta racional del que asegura que hoy ese don ya no existe. La gran duda es si existen evidencias bíblicas que lo confirmen como tal, o si todo se trata de simple fantasía de cierta clase de cristianos demasiado crédulos en lugar de creyentes.

(Hechos 2: 1) =  Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. 

(2) Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; (3) y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.

(4) Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. (Esto creo que es muy claro y sin ninguna clase de complicación idiomática que obstaculice su interpretación o su entendimiento. Dice que comenzaron a hablar en otras lenguas. Si eran lenguas idiomáticas o ese “bara bara “ que tanto critican los detractores, no se dice aquí, pero que eran lenguas no conocidas en ese lugar, sí)

(Hechos 9: 17) =  Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo

Cuidado: aquí no dice que Pablo al ser lleno del Espíritu Santo hablara en otras lenguas, pero si nos remitimos a lo que el mismo apóstol les escribe a los Corintios, en su primera carta y en el capítulo 14 y verso 18, leeremos que Pablo dice que da gracias a Dios porque habla en lenguas más que todos ellos. No resultará descabellado ni fantasioso, entonces, suponer que cuando recibió esa llenura del Espíritu por causa de la imposición de manos de Ananías, Pablo debió haber recibido también el don de lenguas, ya que de otro modo no habría hecho ninguna mención particular o personal en su carta a los Corintios.

(Hechos 10: 45) =  Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. 

(46) Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. 

Si bien los eruditos podrían rotular a este pasaje como meramente descriptivo y no explicativo, resulta muy singular ver cómo, esos fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro, se quedaron atónitos, -dice- de comprobar cómo se derramaba el don del Espíritu Santo también sobre los gentiles. ¿Y de dónde sacaban ellos esa certeza? Simple: de oírlos hablar en lenguas y magnificar a Dios. La diferencia que hoy mismo podríamos encontrar entre un grupo que alaba a Dios con sus manos levantadas, pero con solemne seriedad y apostura, mientras que otro grupo por poco se sube arriba de los bancos en su alabanza.

(Hechos 19: 6) = Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. 

Aquí tienes otra prueba de la existencia real y genuina del don de lenguas, pero además también tienes una evidencia de que esa no puede ser tomada como única señal, sino apenas como una de ellas. Porque yo he oído a muchos orar en lenguas como producto de haber sido llenos del Espíritu Santo, (Yo soy uno de ellos), pero no he oído a tantos profetizar por la misma causa. ¿Será que lo primero se puede imitar y lo segundo no? Llámame mal intencionado, si quieres, pero sé de lo que hablo. En una ocasión, predicando en una iglesia a la que me habían invitado, un hombre que oraba en lenguas casi a los gritos me interrumpía y perturbaba. Me bajé de la plataforma, fui donde estaba el individuo, le reprendí demonio de burla y se calló la boca de inmediato. Algunos creyeron que se me había ido la mano, pero yo supe que había hecho lo correcto. Lenguas falsas.

De hecho, si existe alguna clase de controversia respecto al orar en lenguas, eso se debe a que Satanás odia con todo su ser ver a los individuos y a las iglesias llenas de ardor y fe mediante el avivamiento producido por el fuego del Espíritu Santo. No resulta tampoco de extrañar que él promueva doctrinas sugiriendo que este fenómeno “no es para nuestros días”. Ciertamente si el diablo lograra salirse con la suya, esta doctrina no sería para ningún día. Congregué muchos años en una iglesia conservadora. Su pastor era buena persona, pero sostenía que para aceptar el don de lenguas, él debía contar con alguien que las interpretara. Pero resulta ser que estaba terminantemente prohibido orar en lenguas en su templo. Mi pregunta, entones, fue: ¿Y si no permitimos que la gente ore en lenguas, cómo sabemos si no hay nadie que las interprete? Su silencio fue su respuesta. Pero su mirada de enojo fue mi pasaporte a la calle.

Les escrituras, sin embargo, no están de acuerdo con lo que Satanás está tratando de promover con sus falsas enseñanzas. Cristianos desorientados admiten que las lenguas constituían una evidencia del Bautismo en el Espíritu Santo durante los días de los apóstoles. Pero luego dicen que “Esto terminó cuando el último de los apóstoles murió y no es para nuestros días”. No voy a censurar ninguna postura ni desarmar ninguna tesis, sólo voy a buscar mi Biblia y ver qué es lo que ella puede decirme al respecto.

(Joel 2: 28) = Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. (Según los estudiosos del Antiguo Testamento, cuando aquí leemos “después de esto”, estamos leyendo el equivalente a “en los postreros tiempos”)

(Hechos 2: 17) =  Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños; (18) Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. (Si bien se está remitiendo al texto anterior, a esto lo leemos en el Nuevo Testamento de labios de Pedro)

(Hechos 2: 38) = Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 

(39) Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. 

A mí me da la sensación casi a nivel de certeza, que esto que dice Pedro aquí derrumba la teoría aquella de que todas estas cosas fueron para esa época y no para la que estamos viviendo. Porque pedro asegura que para nosotros (Eso debemos leer cuando la Biblia dice “vosotros”), para nuestros hijos, para todos los que están lejos, (Aquí y ahora, no en aquel entonces) y para cuantos el Señor llamare. Pregunto: ¿El Señor sigue llamando siervos al servicio activo? Sí. Entonces esta promesa, de recibir lo que aquí llaman el don del Espíritu Santo, también es para hoy y ahora. No sé si a ti te quedan algunas dudas. Te bendigo en el Señor Jesucristo si te quedan, pero a mí tengo que asegurarte que no, que no me quedan dudas.

Ahora pensemos: si en las iglesias los encontronazos denominacionales en pro y en contra del llamado Bautismo en el Espíritu Santo parece obra del mismísimo Satanás, ¿Por qué razón él estaría tan interesado en desacreditarlo? Simple; porque él sabe mucho mejor que nosotros la frustración que tanto él como sus demonios experimentan cuando el poderoso Espíritu Santo desciende en un individuo o en un grupo. Cristianos ineficaces o iglesias desconocedoras de Cristo, repentinamente se tornan en bastiones poderosos del Señor. Creyentes débiles y atemorizados se convierten en leones rugientes para la causa de Cristo. Personas que no se atrevían a hablar a otras de su Salvador de pronto se transforman en adeptos y consagrados testigos. Cristianos negligentes y descarriados de súbito se tornan en responsables modelos de rectitud. ¿Cómo crees que no trataría de desacreditar todo lo que tenga que ver con el Espíritu y hasta sacarlo de las doctrinas, si se lo permiten?

El Espíritu Santo es el factor individual más importante en el mundo de hoy en lo que se refiere a la iglesia. Sin la manifestación del mismo, la iglesia es improductiva, pero cuando él se halla presente, vemos que la misma es dedicada y fecunda para la creación de los seguidores de Jesucristo. Yo soy gracias a Dios porque el Espíritu Santo se sigue derramando en nuestros días a través de todo el mundo. Personas de todas las denominaciones han pasado y están pasando por esta tremenda experiencia y esto no debe sorprendernos. Dios mismo, nuestro Padre Celestial, dijo que lo iba a hacer, Benditos los que lo creyeron.

De todos modos, a pesar del tiempo que llevamos los cristianos hablando de este tema, todavía hay muchos que lucen bastante confundidos respecto al asunto de hablar en lenguas. Porque piensan que hacerlo es un fin en sí mismo o una actividad que manifiesta la principal señal del bautismo en el Espíritu Santo. Claro está que, desafortunadamente, están mirando ciertas cosas en el lado opuesto del telescopio. El mero acto de hablar en lenguas no es en sí mismo un cambio vital o algo de extrema importancia. Lo que sí es importante es la sumisión del más indomable miembro de nuestro cuerpo, tal como lo denomina Santiago en el capítulo 3 y versos 1 al 8 de su carta, donde recomienda someter nuestra lengua al control de Dios.

Eso es muy similar a la salvación. El hecho de confesar públicamente nuestra aceptación del Señor, caminando hacia el altar, no significa nada en sí mismo. Pero lo que resulta crucialmente importante dentro de dicho contexto es el reconocimiento del Señorío de Cristo en nuestras vidas. Alguien pudiera decir, el público reconocimiento de nuestra aceptación al Señor, no es tan importante. Pero, ¿qué dice nuestro Señor Jesucristo acerca de ello?

(Mateo 10: 32) = A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Podemos considerar muy seriamente que una voluntad de someter nuestra lengua, es igualmente casi paralelo al acto de caminar hacia el frente en el momento de la salvación. El nuevo cristiano en los primeros momentos de su entrega se ve avergonzado, atemorizado y hasta renuente a levantarse de su asiento y hacer nada menos que una exhibición pública de su entrega a un ser superior que no se ve. Él podría quedar sometido tranquilamente en su asiento y estar tan comprometido como si caminara al frente. Pero resulta ser que aquel acto de marchar adelante es lo que documentará aquel momento. Sirve como una prueba tangible, como una línea definida y divisoria entre la indecisión previa y el nuevo compromiso.

El rendir nuestras lenguas y voces al servicio del Espíritu de Dios, es según creo, el mismo principio. El hablar en lenguas sitúa al creyente aparte, no sólo de los salvos, sino también los cristianos en su conjunto masificado. El ceder nuestra voluntad a Dios con el fin de permitir este cambio radical, sirve como una señal. Una señal no tan sólo para nosotros sino también para Dios en sentido de que finalmente estamos dispuestos a rendirle a él nuestra voluntad. Consideremos que esta es la importancia básica de hablar en lenguas. Hay aún mucho más en ese Bautismo en el Espíritu Santo que todo esto, es para pensarlo seriamente.

Cuando caminamos en la justicia, esto es equivalente a decir lo uno y decir lo otro con estricta ecuanimidad y sin influenciar ni influenciarnos a nosotros mismos con pensamientos ajenos. Por eso te cuento que algunos de los argumentos levantados contra el llamado bautismo en el Espíritu Santo, (Con la evidencia mencionada de habla en lenguas), han sido desplegados a lo largo y ancho del pueblo de Dios, en muchos casos, a través de figuras no solamente conocidas, sino también con un prestigio bien  ganado y sobrio.

Tengo muy en claro que Dios no cambia sus métodos cada cierta cantidad de años y que los usos de aplicación en la época de los apóstoles resultan eficaces en nuestros días. Por eso de desear, con la única finalidad de ser justos con los críticos del llamado bautismo en el Espíritu Santo, explicar algunos de sus argumentos bíblicos y de otras clases, y también tratar de responder a esos argumentos en un esfuerzo de fortalecer a algunos buenos cristianos que han tenido miedo de llegar a la plenitud de sus experiencias con Dios, por haber sido convencidos por las apariencias superficiales de los argumentos utilizados. Estos argumentos tienen bases bíblicas tales como:

(1 Corintios 12: 29) = ¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Hacen todos milagros? 

(30) ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos? 

A mí entender, el pasaje es muy claro y no da lugar a confusiones. Sin embargo, déjame decirte que yo mismo he sido testigo de cómo este pasaje ha sido usado por los unos y por los otros para fundamentar sus posiciones extremas en favor o en contra del don de lenguas y, por extensión, del propio Bautismo en el Espíritu Santo. Aquellos que resisten el testimonio de millones de convencidos que hablan en lenguas en nuestros días, utilizan este versículo de la Biblia para convencerse a ellos mismos de que Dios está del lado de ellos cuando rechazan el verse metidos en ese asunto que denominan como Glosolalia. Ellos dicen que Pablo estaba señalando que mientras algunos podían recibir el don de lenguas, no era ciertamente mandatorio que ese don de lenguas estuviera presente para probar el Bautismo en el Espíritu Santo. ¿Y sabes qué? ¡Tienen total y absoluta razón! ¡Pero hermano! ¿Usted está en contra del don de lenguas? No, porque no podría estar en contra de un don que, gracias a Dios, poseo y utilizo muy a menudo.

¿Y entonces? Entonces es que, de lo que ellos no se dan cuenta es que Pablo está hablando a través de todo este capítulo acerca de los dones espirituales. Una cuidadosa lectura del mismo empezando en el verso 8, nos revelará que los dones del Espíritu, incluyen cosas como la palabra de sabiduría, la palabra de ciencia, el hacer milagros y así sucesivamente. Entra tales dones, se encuentra el de “diversos géneros de lenguas”. Esto es la habilidad de poder hablar en un número de lenguas conocidas, sin haber nunca estudiado ni aprendido las mismas. Personalmente, conozco más de un testimonio genuino alrededor de este don.

En los versículos 28 al 30, él está explicando a la iglesia de Corinto que todos deben actuar en concierto, usando de los dones espirituales para edificación de la iglesia en la obra de Dios. Obviamente no todos tienen ese don de la diversidad de lenguas que se menciona en el verso 30. La mayoría posee una lengua desconocida que les fuera dada en el momento del Bautismo en el Espíritu Santo y que es para oración entre esa persona y Dios en dicho momento. Particularmente yo suelo usar ese don cuando debo orar por algo o por alguien a quien no conozco demasiado. Ante el riesgo de orar conforme a lo que mi alma experimenta, y así correr el riesgo de hacer una oración de corte emocional o carnal, elijo darle fluidez a esa lengua para que mi espíritu ore al Espíritu Santo de Dios conforme a la verdadera necesidad de la persona o hecho que demanda esa oración.

En el capítulo doce, el apóstol hace mención al hablar en diversos géneros de lenguas. La lectura del mismo nos muestra que Pablo está refiriéndose a un don de lenguas idéntico al recibido por los discípulos el día de Pentecostés, cuando ellos descendieron del aposento alto y comenzaron a predicar su avivamiento, (Dicho sea de paso, el más grandioso que haya existido), y los que escuchaban decían admirados: ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? Los otros tipos de lenguas mencionadas por Pablo, aparecen en dos textos también muy conocidos.

(1 Corintios 13: 1) = Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 

(1 Corintios 14: 2) = Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. 

Por lo tanto, aquellos que todavía dudan del llamado Bautismo en el Espíritu Santo, más la evidencia de hablar en lenguas, y que argumentan en el sentido que Pablo en 1 Corintios 12:29-30, se está expresando que todos no tienen que hablar en lenguas, tienen razón y están equivocados, todo junto. Es muy cierto que todo el que recibe ese Bautismo en el Espíritu no recibe el don de lenguas y no tienen por qué ser marginados de ningún grupo por esa causa. Lo que sí van a recibir, si lo aceptan y lo creen, es una singular lengua de oración para comunicarse espiritualmente con el Señor. De lo primero, lo acepto como tesis, de lo segundo, doy fe personal. Pero pasemos al otro texto controversial.

(1 Corintios 13: 8) = El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. 

(9) Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; (10) más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. 

Pablo dice que el amor nunca deja de ser, pero que las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas y la ciencia acabará, ¿No es cierto? Algunos buscando un tiempo apropiado para fijar este día en que las lenguas cesarán, claman que tal oportunidad habrá de ser cuando venga lo perfecto y que tal cosa sucedió cuando la Biblia fue unificada en un solo texto. Ningún cristiano diría que la Biblia no es perfecta. Seguramente que lo es, por cuanto constituye la Palabra inspirada por Dios y como tal es el texto para comunicar sus deseos al hombre. Pero, ¿Ha creado la presencia de la Biblia un mundo perfecto? Mira a tu alrededor. LA Biblia ha cambiado innumerables vidas y ha salvado almas individuales. Pero siglos después de estar a nuestra disposición, el mundo es un lugar peor debido a la dureza del corazón humano. De cierto no vivimos en un mundo al cual ha llegado “lo perfecto”. Así es que, entonces, mucho me temo que debemos mirar hacia otra fecha en lo que se refiere a este día “cuando venga lo perfecto” y se acaben todas esas cosas. Ahora pregunto: ¿Tenemos hoy alguna indicación de algo especial en toda la historia, a lo cual pueda referirse uno como “lo perfecto”?

Así es que debemos mirar hacia otra fecha en lo que se refiere a este día “cuando venga lo perfecto”. ¿Y tenemos alguna indicación de algo especial en toda la historia a lo cual pueda referirse uno como “lo perfecto”? Pablo dice en Hebreos 4:15, Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Una vida total sin culpas. De hecho, una vida perfecta. Y ¿Cómo habrá de ser la vida aquí en la tierra cuando nuestro Señor retorne para asumir su legítima posición de Rey de Reyes y Señor de Señores? Hay tan gran número de Escrituras refiriéndose al milenio que resulta imposible arañar siquiera la superficie de este caso. Pero cualquier persona aun elementalmente enterada de esas Escrituras, sabe que el mundo repentinamente se convertirá en un lugar perfecto, cuando aquel que es perfecto, (Nuestro Señor Jesucristo), asuma sus funciones como rey.

¿Apoyan este argumento el resto de estos versículos tomados por separados? Veamos lo demás que dice Pablo sobre el particular. Los versículos 9 y 10 del citado capítulo 13 de 1 Corintios, expresan: Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. ¿Por qué todas esas cosas a medias o en parte serán dejadas a un lado cuando venga lo perfecto? Aquí es donde justamente aparece el verso 12, que es el que trae claridad y respuesta cuando señala: Ahora vemos por espejo, oscuramente; más entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. 

El hombre ha andado en forma vacilante por un camino pobremente iluminado a través de los siglos. Él ha conseguido ciertos adelantos científicos menores y se ha felicitado a sí mismo por los logros alcanzados, pensando que puede gobernar el mundo. Pero, ¿Cómo será la vida cuando el Creador del universo esté presente cara a cara para consultar sobre la misma? ¿Cómo será la vida cuando no necesitemos más una lengua de oración para permitir que el Espíritu Santo dentro de nosotros pueda comunicarse con Dios en lo alto, porque Él estará disponible para hablarnos cara a cara de todas las cosas, pasadas, presentes y futuras?

 

En ese día el conocimiento, (el débil intento del humano para catalogarlo), las profecías y las lenguas, todo se tornará obsoleto. Todo se acabará. Nada de ello será necesario porque el autor de todas las cosas, estará aquí en la tierra disponible para todo cristiano, cara a cara. A medida que miro a mí alrededor encuentro cada vez más difícil convencerme que las cosas son perfectas ahora. Hallo extremadamente arduo reconciliar que maestros del anti-bautismo puedan reclamar que estas Escrituras indican que el tiempo ha llegado para el cese de las lenguas. La frase inmediata (Y la ciencia acabará), obviamente no ha tenido lugar. Me parece que resultaría imposible conciliar esos dos pronunciamientos en el mismo versículo dentro del contexto de la teoría que están tratando de promover.

A mi entender resulta claro que las lenguas cesarán cuando dentro del horario de Dios ellas ya no resulten necesarias. ¿Y cuándo será esto? Sin duda alguna, cuando Aquel que es perfecto, retorne. Cuando nuestro Señor vuelva como Rey de Reyes y cuando finalmente podamos tenerle a nuestra disposición cara a cara, (Y no a través de un espejo, esto es, oscuramente) todo sabiduría, todo justicia y todo amor. Preferiría hablar cinco palabras con entendimiento antes que diez mil vocablos en lengua desconocida. Este es un texto favorito de los antagonistas al concepto de hablar en lenguas.

Una vez más, consideramos que existe gran peligro en elegir unas cuantas palabras fuera del contexto general y asignar a las mismas un significado que no es real cuando se le examina en conjunto. Leyendo la totalidad de las Escrituras, (Capítulo 14 de 1 Corintios y no tan soplo los versos del 14 al 19), vemos que ello `pone una impresión diferente a lo que Pablo esta diciendo. Resulta muy claro que la iglesia de Corinto se había desequilibrado un tanto en lo concerniente a sus servicios de adoración, concentrándose indebidamente en la materia del hablar en lenguas. Pablo utiliza todo ese capítulo 14 con el fin de enseñar el lugar apropiado de las lenguas en el servicio.

Es obvio que si una persona fuera opuesta al hablar en lenguas, difícilmente dedicaría toda esa cantidad de enseñanza acumulada en el capítulo 14, con el fin de usar de dicho don apropiadamente. Él podía haber tratado el asunto de las lenguas con sólo cuatro palabras: “No hablen en lenguas”. Pero, ¿Fue eso lo que dijo Pablo? De ninguna manera. Él hubo de exponer: Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros. En conclusión, al discutir el capítulo 14 de 1 Corintios, uno debe preguntar a aquellos opuestos a las lenguas, por qué razón ellos enfatizan en el verso 19, (pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida.) y sin embargo ignoran por completo el versículo 39. (Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas;) Debería parecer que quien busca la verdad, estuviera dispuesto a recibir la verdadera Palabra de Dios en relación con cualquier materia cuestionada.

Sin embargo, 1 Corintios 12:31 dice: Más yo os muestro un camino aún más excelente. Algunos argumentan que este pronunciamiento de Pablo indica una posición bíblica en la que el amor constituye una alternativa al hablar en lenguas. Ellos dicen que “el camino aún más excelente” excluiría la necesidad de hablar en lenguas. Precisamente lo que Pablo está aclarando aquí es el método en el cual el don espiritual debe ser utilizado. Él señala, en el versículo 23, el hecho de que existen áreas del cuerpo que reciben mayor consideración que otras, aunque cada una de ellas resulta necesaria para el funcionamiento efectivo del organismo. Él pasa entonces a considerar que dentro del cuerpo de la iglesia, ciertos dones reciben también mayor aclamación que las lenguas. En el versículo 23 hace relación a dichos dones en cuanto a honor y aceptación señalando que “a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas y tercero maestros, etc.”

¿Pueden ustedes imaginarse la agitación que debía promoverse en la comunidad cristiana cuando se anunciaba que uno de los apóstoles iba a hablar en persona? Desde luego que había una gran demanda de escucharles personalmente. ¿Y qué acerca de oír directamente a un profeta? Él podía llegar con palabras de profecía directamente de Dios. Esto desde luego tenía que crear una verdadera conmoción dentro del grupo cristiano. Como es natural de suponer el miembro local que sólo disponía del don de hablar en lenguas, tenía necesariamente menos nombradía y aclamación que los anteriores. Más era a estos esenciales miembros locales del cuerpo a quienes se estaba dirigiendo Pablo cuando dijo: “Más yo os muestro un camino aún más excelente”

Él estaba diciéndoles: “Si ustedes se perfeccionan en el amor de Cristo no habrá ninguno más amado del señor o del cuerpo local que ustedes”. El amor es la expresión definitiva de todo lo que Jesús enseñó. Junto al amor todo lo demás palidece. El creyente que irradia amor cristiano es, no superado en la estimación de Dios. Resulta evidente que al alentar el amor el apóstol no estaba de ninguna manera eliminando la necesidad de los otros dones del Espíritu. Estaba tan sólo mostrando “un camino más excelente” en el cual operar dentro del campo de la iglesia con cualquiera de los dones que el Señor hubiere elegido dotar a cualquier miembro particular de la misma.

Asimismo, algunos expresan que dado que Pablo colocó las lenguas en el último lugar de su relación de dones, tal como se lee en 1 Corintios 12:28, éstas pudieran muy bien ser eliminadas de los dones buscados y utilizados. Qué satánica confusión se agitaría, si el nido de avispas de esta proposición fuera aceptado. Podíamos por ejemplo comenzar con los Diez Mandamientos y suprimir el décimo, que después de todo aparece último en la lista. Entonces, con el décimo quitado, ¿Por qué no hacer lo mismo con el noveno? Sin mucha demora esto traería un mundo de anarquía y desencadenaría los pecados que Satanás ha estado promoviendo desde los albores de la humanidad.

Es evidente que toda relación tiene que contener algo al principio y algo al final. No debe tampoco arribarse a la conclusión que los asuntos relacionados pueden opcionalmente tener un mayor o menor grado de importancia de acuerdo con su posición en la lista. Nada de Dios es insignificante o secundario y ningún pronunciamiento de Dios puede ser tomado “opcionalmente” por el hombre. Dios muestra la relación completa de los dones espirituales. Él intenta que todos ellos sean operacionales  dentro del cuerpo de la iglesia. Sin la totalidad de los dones un cuerpo resulta menos efectivo que cuando los posee todos.

Cualquier hombre que decida tomar de por sí la autoridad de Dios y empiece a seleccionar entre los dones otorgados los que considera preferentes, está asumiendo prerrogativas que no me gustaría a mí apropiarme. El mero hecho de que la colocación en una lista pudiera situar algo por debajo o por encima de otra cosa es de por sí usurpar una autoridad, removiendo algo que ha sido instituido por Dios. Considero que el argumento de que “las lenguas” constituyen el menor de los dones, es un pronunciamiento un tanto peligroso que en cierta forma menoscaba la capacidad de Dios para decidir si algo es de valor o no, para los hombres y para su iglesia.

La cuestión definitiva, entonces, en todo esto, puede concretarse a lo siguiente: ¿Es el poderoso Bautismo en el Espíritu Santo con la evidencia de hablar en lenguas para todos los individuos en nuestros días? Yo creo que sí lo es. Y lo digo con la trayectoria de haberme formado doctrinalmente en una iglesia bautista, que como tú ya sabes, no son precisamente los más simpatizantes de todas estas cosas.  Y creo más, aún. Creo que constituye, el hablar en lenguas, “un deber” para cada cristiano. No es algo que pueda ser colocado en el anaquel de las cosas opcionales a gin de que el creyente venga un día revisando y considere que pudiera ser “deseable” o no.

Sin el bautismo en el Espíritu Santo, un cristiano nunca será lo que él mismo podría ser dentro del plan de Dios para su vida. Juan el Bautista dijo, según lo relata Lucas 3:16, que El os bautizará en el Espíritu Santo y fuego. Cualquiera que haya podido observar un creyente tibio transformado en un militante ardiente de la causa de Cristo por razón del bautismo, sabe perfectamente de lo que Juan el Bautista estaba hablando. El resto hace debate, polémica, discute, niega, se burla y todo lo que se le ocurra. No hay problemas; Dios sigue siendo Dios y, además, es justo de toda justicia. Él pagará.

Escucha: estamos sin discusión alguna en los días finales. Satanás nunca ha estado más frenético en su dedicación para corromper a este mundo. Una mirada superficial a nuestra sociedad confirma lo expresado a cualquiera que esté deseoso de reconocer las señales de los tiempos. Durante este período de manera muy especial, considero que es trágico para cualquier persona ser privado o privarse por sí mismo del arma más efectiva contra los asaltos de Satanás. Oramos para que todos los cristianos lleguen ante Dios con mente abierta y pidan al Padre les revele si las palabras anteriores son verdaderas o falsas. Si cada cristiano hiciera eso, estoy convencido que habría aún un mayor movimiento hacia la ahora común experiencia de ver miembros de todas las denominaciones evangélicas siendo llenos del Espíritu Santo.

Cierta compañía fabricante de automóviles utilizó por muchos años el lema de “Pregúntele a quien posee uno de esta marca”. Yo creo que tranquilamente podría decirte: Pregúntale a quien haya pasado por la experiencia del bautismo, llenura, plenitud o como quieras llamar lo que la Biblia llama bautismo en el Espíritu Santo. Creo que no encontrarás en sus respuestas ningún documento doctrinal o teológico expuesto por ello. Todo lo que se limitarán a decirte, es: “Hermano; no esperes más. Búscalo ahora mismo. Es el arma más importante que el cristiano pueda recibir.” Esto es todo lo que alguien puede compartirte con relación a este tema. Lo que sigue, es Biblia pura y a través de todos los tiempos en que ella fue escrita.

(Isaías 28: 11) = porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, 

¿A quién se refiere esta palabra profética de Isaías? No lo sé, pero dice “lengua de tartamudos” y “extraña lengua”. ¿Te suena conocido? Después podemos estudiar si hay una sola lengua, si hay dos, tres o más. Casi que no interesa. Lo mismo que saber si hay lenguas angelicales y lenguas idiomáticas. Sólo material teológico circundante. Lo cierto es que cada palabra dicha en un idioma que no conoces y que no viene de tu mente sino que llega a tu boca antes que pienses algo, es un tremendo misil nuclear capaz de pulverizar cualquier ataque masivo de las fuerzas del infierno.

(Ezequiel 36: 27) = Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. (Pondré dentro de vosotros y haré)

(Joel 2: 28) = Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. (Sobre toda carne. Toda. Algo pasará, ¿No?)

(Números 11: 25) = Entonces Jehová descendió en la nube, y le habló; y tomó del espíritu que estaba en él, y lo puso en los setenta varones ancianos; y cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron. (Ora vez es Dios el que pone de su Espíritu sobre ellos)

(Números 24: 2) = y alzando sus ojos, vio a Israel alojado por sus tribus; y el Espíritu de Dios vino sobre él. (El Espíritu vino. ¿Vino solo o Dios lo envió? Dios lo envió)

(Jueces 3: 10) = Y el Espíritu de Jehová vino sobre él, y juzgó a Israel, y salió a batalla, y Jehová entregó en su mano a Cusan-risataim rey de Siria, y prevaleció su mano contra Cusan-risataim. (El Espíritu vino)

(Jueces 6: 34) = Entonces el Espíritu de Jehová vino sobre Gedeón, y cuando éste tocó el cuerno, los abiezeritas se reunieron con él. (El Espíritu vino sobre Gedeón).

(Jueces 14: 6) = Y el Espíritu de Jehová vino sobre Sansón, quien despedazó al león como quien despedaza un cabrito, sin tener nada en su mano; y no declaró ni a su padre ni a su madre lo que había hecho. (El Espíritu vino sobre Sansón)

1 Samuel 10: 10) = Y cuando llegaron allá al collado, he aquí la compañía de los profetas que venía a encontrarse con él; y el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos. (El Espíritu también vino sobre Saúl)

(1 Samuel 16: 13) = Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.(El Espíritu vino sobre David)

(1 Samuel 19: 20) = Entonces Saúl envió mensajeros para que trajeran a David, los cuales vieron una compañía de profetas que profetizaban, y a Samuel que estaba allí y los presidía. Y vino el Espíritu de Dios sobre los mensajeros de Saúl, y ellos también profetizaron. (El Espíritu vino sobre los mensajeros)

(Hechos 2: 4) = Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. (Fueron llenos, hablaron otras lenguas)

(Hechos 8: 15) = los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; (16) porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. 

(17) Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. (Les imponían las manos y recibían al Espíritu)

(Hechos 10: 44) = Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. 

(45) Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. 

(46) Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. 

(47) Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? 

(48) Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días. Suceso invertido. Primero reciben el Espíritu Santo, luego son bautizados en agua)

(Hechos 19: 5) = Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. 

(6) Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. (El mismo suceso anterior con otra gente, pero a la inversa)

(Efesios 5: 18) = No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, (Esta comparación corrobora la famosa “borrachera” del Espíritu)

(Mateo 3: 11) = Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. (Palabra profética de Juan anunciando el bautismo en el Espíritu. Similar a Lucas 3:16)

Juan 7: 37) = En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 

(38) El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

(39) Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado. (Aquí el Espíritu y su plenitud es nominado como ríos de agua viva)

(Juan 14: 16) = Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: (17) el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. (Al Espíritu lo da Dios y el mundo no puede recibirlo)

(Juan 15: 26) = Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. (El Espíritu da testimonio de Jesús)

(Juan 16: 7) = Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré. (Cuando Jesús se va se va el Reino. Cuando el Espíritu viene, viene el Reino)

(Lucas 24: 49) = He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto. (Es como decirles: miren, yo les voy a enviar lo prometido, pero ustedes lo tienen que creer, buscarlo y esperar recibirlo, sino, no funciona)

(Juan 7: 39) = Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado. (Detalle: el Espíritu lo recibirían aquellos que creyeran en Él. Sin creerlo, nadie recibe nada)

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Pioneros de la Justicia

Una de las mayores tristezas que un creyente puede padecer a lo largo de su camino en el evangelio, es la de darse cuenta de todo lo que le falta en su vida. Darse cuenta que Dios tiene que seguir cargándolo sobre sus hombros para que pueda arribar a una estatura mínima. Y a todos los quedará una rara sensación, casi inexplicable. Es como pensar en qué cosa más le tiene que pasar para darse cuenta que su tarea, que su misión en la tierra está terminada.

Tanto es así que, cuando participamos de alguna acción directa de confrontación espiritual contra poderes del infierno, no podemos sentirnos demasiado alegres por vencerlos, ya que al mismo tiempo caemos en cuenta de todo lo que de ese mismo contenido todavía existe en nosotros en forma de mezclas extrañas. Supongo que también esto puede deberse a que así como hay gente que está predispuesta y dispuesta a poner su atención en todo lo que le sobra, a mí y a muchos otros como yo, seguramente, nos sucede que preferimos enfocar toda nuestra atención en lo que nos falta.

Y eso no tiene nada que ver con fatalismos ni pesimismos, es otra cosa. Y muchos hemos procurado entender por qué pasan estas cosas. Básicamente, todo radica en lo mucho que hay por hacer. Y entendimos por primera vez por qué Jesús se puso a llorar cuando vio el campo de cosecha. Lo que ocurre es que el texto, allí, no da a entender todo lo que pasó, realmente. Pero dice que Él vio los campos dorados, y se conmovió.

Ese conmoverse no es una reacción sentimentaloide, simplemente se conmovió en su interior, y se decía a sí mismo que, habiendo tanta cosecha para levantar, era una lástima que no hubieran suficientes obreros. Y termina aconsejándoles que oren al Padre de la mies, para que envíe obreros a la mies. ¿Recuerdan ese pasaje, verdad?

Hoy, muchos de aquellos que pueden andar en el espíritu, sienten el mismo dolor que experimentó Jesús en ese momento. ¡Hay tanto, pero tanto para hacer! Y parecen tan pocos los que andan en la sintonía adecuada. Sin embargo, lo importante es saber cómo ve, cómo evalúa, como piensa Dios este asunto, y no como lo dice el ministro Tal o Cual; o como lo piensas tú o lo pienso y lo digo yo. Porque todo este tema consiste en lo que el Cielo dice, no hay nada más.

Sin embargo, dentro de todo lo que ya hemos asumido nos falta, algo sobresale por encima del resto: cómo podemos nosotros, hoy, aprender e incorporar el cómo desarrollar mejor y mayor justicia. Porque todos sabemos, y los que no lo saben todavía, ahora se están enterando, que mientras más justicia hay en nuestras vidas, más luz hay en nuestras vidas.

Ahora claro; lo que sucede es que el concepto de justicia, es bien ambiguo. Si tú le preguntas a un abogado lo que es justicia, te va a dar una respuesta firme y contundente. Pero si tú le preguntas a un ecologista lo que es justicia, él te va a dar otra respuesta muy distinta, pero tan contundente como la anterior. Puedo mostrarte algo para que entiendas cómo es que el Cielo entiende la justicia.

La Palabra dice que justicia y juicio, son el cimiento del trono de Dios. Y esta no es una palabra pequeña, porque cuando Dios crea al hombre, lo crea justo. Adán podía caminar con Dios, cada tarde, y pasear por el huerto, no porque era su imagen, sino porque Adán era justo. Cuando Dios veía a Adán, veía a alguien justo.

Entonces, todo lo que el Padre tenía, era de Adán. Y no había diferencias entre cielos y tierra. Porque lo que une cielos y tierra, es la Justicia. Por eso es que en Cristo se unió cielos y tierra. Por Su justicia. Donde Dios gobierna, hay Justicia. Claro, el riesgo que estamos corriendo aquí y ahora, es tratar de interpretar Justicia con palabras humanas.

¿Cuál es la Justicia de Dios, por ejemplo? No la voy a definir. Pablo la define. No nos vamos a tomar el trabajo de hacer algo que ya Pablo lo hizo como nadie podría hacerlo. Pero sí te puedo dar ejemplos. Para Dios es justo que, si hay una persona que tiene cinco talentos y una persona que tiene un talento, quitarle a este último el único talento que tiene, porque no supo o no quiso multiplicarlo, y dárselo al que tiene cinco.

Pregúntame ahora cómo se vería eso a los ojos de cualquier dirigente social. Se vería como algo totalmente injusto. Sin embargo, la Biblia nos muestra que para Dios, eso es justo. Y dice que al que más tiene, aún más se le dará, y al que menos tiene, aún lo poco que tiene se le quitará. Eso es justo para Dios. ¡Huau! ¿Cuántos políticos han estado equivocados?

Entonces, la pregunta es: ¿Qué entiende el cielo por Justicia? Creo poder encontrar la manera de enseñártelo antes de concluir esto. Pero antes debería mostrarte algo más para que puedas entender claramente de qué es de lo que estamos hablando.

Cuando vemos con serenidad y equilibrio, la manera en que Dios conduce la historia, nos damos cuenta que Él trabajó en un proceso que, me guste o no y sin importar en qué momento vine al mundo, yo también debo trabajar conmigo. Cuando Dios crea al hombre, lo crea inocente. ¿Y qué significa, exactamente, inocente? ´Que él no tenía experiencia respecto a qué era lo malo, lo pecaminoso o las tinieblas. Lo crea inocente.

Y como el hombre es inocente, en ese momento, Dios es el que ejerce un gobierno pleno y directo. No es Adán el que gobierna. Es Dios mismo el que gobierna, a través de Adán. Por eso dice que Justicia y Juicio, son el asiento de su trono. O sea: si hay justicia plena, el gobierno de Dios es pleno.

Cuando el hombre decide voluntariamente pecar, lo hace a través de algo bien básico. Lo hace a través de la desobediencia. La desobediencia, pone al hombre en posición de injusticia. Y ahora escucha muy bien esto: si tus hijos no entienden que desobedecer es injusticia, tú no le estás enseñando nada. El gran problema de la desobediencia, es que donde hay desobediencia, Dios no puede obrar. Para que Dios pueda obrar, tiene que haber obediencia.

¿Y qué es lo que desarrolla la obediencia? Justicia. ¿Y qué es lo que provoca la desobediencia? Injusticia. Entonces, Adán pasa de esa etapa de inocencia a la etapa de la conciencia. Su conciencia se despierta. ¿Qué pasaba? Que antes de pecar, Adán no necesitaba usar su conciencia. ¿Sabes cuál era la conciencia de Adán antes de pecar? El Espíritu Santo.

Pero en el momento en que él peca, se desconecta del Espíritu Santo y tiene que activarse una brújula interna. La conciencia se activa en el momento en que Adán muerde el fruto prohibido. Por eso es que él se asusta, se esconde y se fabrica unos delantales con hojas de higuera. ¿Quién lo guio a hacer eso? Su conciencia, no Dios.

¡Y qué terrible juez es la conciencia! La conciencia no tiene misericordia. Entonces, deja de haber un gobierno de manera directa por parte de Dios. Comienza la etapa de los gobiernos individuales, o personales si los quieres definir con mayor precisión. Por eso es que Caín se siente con la libertad de matar a otro hombre, y no le importa. ¿Sabes por qué? Porque desde allí en más, la justicia es hacer lo que a mí me parece, y no lo que le parece a Dios.

Ya no es lo que Dios quiere, sino lo que a mí me parece, o sea que yo comienzo a gobernar según mis propios deseos. Ese es el gobierno de la conciencia. Pero Dios se acuerda de su pueblo, y en cada etapa él da algo que siga conectándolo con el hombre. Pero no era suficiente para hacerlo justo, por lo tanto Dios no podría establecer su trono otra vez.

Luego aparece Babel, y lo que ustedes encuentran en Babel, es lo que se llama gobierno humano colectivo. Ahí es donde aparece la democracia. A la democracia no la inventaron los griegos, la inventaron los babilonios. Los griegos, en todo caso, le pusieron el nombre, pero la institución democrática fue creada por los babilonios.

¿Qué es Babel? Es, básicamente, el gobierno humano. Aparece un hombre llamado Nimrod. Y Nimrod es un guerrero temible, que ejerce poder y gobierno a la fuerza. Y allí es donde entramos al gobierno de los más fuertes, de los más astutos, de los más corruptos, de los más vivos; entramos al gobierno de Babel. Y Dios lo permite. Porque esta tierra, necesita ser gobernada. Pero ya no la gobierna Dios, ahora la gobiernan los hombres.

¿Qué se genera allí? Injusticia social, mala distribución de la riqueza. ¡Eh! ¿Qué me está diciendo? ¡Entonces parecería ser que estamos ahora viviendo en Babilonia! Sí. Claramente seguimos viviendo bajo el gobierno de Babel. Pero, en un momento, Dios se separa de todas las naciones de la tierra, y elige a un hombre para levantar su nombre entre ellos: escoge a Abraham.

Y allí es donde aparece lo que se llama La Promesa. Retomemos la promesa de Génesis 3. Un día vendrá, el deseado de las naciones. Y este hombre, Abraham, es tan impresionante, que dice el texto que salió y se fue. Esa era la mayor declaración del juicio de Dios contra esa generación. Abraham salió. Salió de Caldea, salió del sistema de Babel. Salió.

Entones, el gobierno de Dios, pasa de ser el gobierno sobre toda la gente, a ser el gobierno solamente sobre una familia. Dios está sobre la casa de Abraham y sud descendencia. ¿Y qué pasa con el mundo? El mundo se está cayendo a pedazos y Dios no puede actuar, ¿Sabes por qué? Porque no hay justicia.

Aparece Moisés, y con Moisés viene, por primera vez, lo que vendría a ser el gobierno de Dios, peo a través de una Ley. Escrito está: no harás esto, no harás aquello, no harás lo otro. La Ley es, básicamente, la expresión escrita y visible del camino de la Justicia. Porque dice: Haciendo esto, vivirás. No robarás, no codiciarás la mujer de tu prójimo, honrarás a tu padre y a tu madre.

¿Y qué es eso? ¿Acaso un montón de caprichos de Dios? No, son los requisitos mínimos para vivir en Justicia. ¿Quién recibe la Ley? El pueblo de la promesa. ¿Qué quería Dios con ellos? Quería gobernar en ellos. ¿Qué necesitaba Dios para poder gobernar en Israel? Que ellos sean justos. ¿Pudieron ser justos? No. ¿Obedecieron la Ley? No. ¿Pudo gobernar Dios, allí? No.

¿Qué hicieron los reyes que vinieron después? Tú conoces la historia; cada uno peor que el otro. Uno piensa que va a llegar a ser justo por ser creyente. Sin embargo, el camino es opuesto. Uno llega a ser creyente por ser justo. Y sino, mira: había un hombre llamado Cornelio; un hombre justo. Ahora; ¿Era salvo? Y…técnicamente, te debería decir que no.

¿Y entonces, qué hace Dios? Manda su mejor apóstol del momento, el predicador de más prestigio en el momento, ¡A la casa de un pagano! Quiero que sepas, Cornelio, que tus oraciones y tus limosnas, han sido escuchadas por Dios. Dios establece su trono sobre la casa de Cornelio, y toda su familia ser convierte.

Y, escucha bien: no se convierten para ser justos; ¡Se convierten porque eran justos! Por eso es que los fariseos no podían convertirse, porque no eran justos. Viene Cristo y viene la iglesia. Y, a través de la iglesia, viene el gobierno de Dios por su Espíritu Santo. Eso se desata en el Aposento Alto. Es Dios gobernando a través de Su Espíritu.

Por eso es tan elocuente y tan hermoso el Libro de los Hechos, que siempre dije que no debería denominarse como “hechos de los apóstoles”, sino como “hechos del Espíritu Santo”. Creo humildemente que ahí alaguno le erró feo. Y el Espíritu Santo escogió a Pablo, y el Espíritu Santo nos dijo, y le pareció bien al Espíritu Santo y todo así.

Es Dios gobernando. ¿Y qué hace la gente cuando el Espíritu Santo gobierna? Y todos los que tenían propiedades las vendían y traían el dinero recaudado a los pies de los apóstoles, y todos aquellos tenían todas las cosas en común, y no había gente pobre o sin alimento en la iglesia, porque todos se cubrían con todos.

Cuando la justicia de Dios se establece, todo el pueblo se beneficia. No había pobres, no había necesidades, repartían todo esto entre la gente, ¿Y lo hacían por qué? Porque Dios, literalmente, había sentado su trono sobre ese lugar. Justicia y Juicio. No había viuda que no fuera atendida ni huérfano que no estuviera siendo educado. ¿Quién hace eso? El Espíritu Santo. ¡No la iglesia! ¡El Espíritu Santo!

Y con el Espíritu Santo llega la etapa final que es el Reino de Dios. ¿Qué es el Reino de Dios? Es el gobierno pleno y sin intermediarios de parte de Dios para con su pueblo. El mismo que en su momento tenía Adán. Ahora bien; todos nosotros, absolutamente todos y sin distinciones de categorías ni jerarquías, nacemos en este mundo bajo el gobierno humano. Ojo: Jesús también nació ahí.

Cuando yo nací, mis padres tuvieron que ir a inscribirme a un Registro Civil o como quiera que se denomine esa oficina de control de nacimientos en tu país, hoy. Hoy, tú y tu esposa son creyentes y son padres. Cuando nacen tus hijos, aunque seas creyente, deberás ir a inscribirlos ante ese Registro. De otro modo, no existirán para tu país.

Ahora te pregunto: ¿Por qué deberíamos nosotros, creyentes, obedecer todas esas leyes? Porque tus hijos, mis hijos, nosotros mismos, nacimos bajo el gobierno de los hombres. ¡Ah, no, hermano! ¡Ellos están bajo la iglesia! ¿Ah, sí? ¿Entonces, la iglesia gobierna? ¿De verdad tú crees y me quieres hacer creer, que la iglesia gobierna, ahora?

Todos nacemos en una situación de caída. Todos nacemos siendo uno con el diablo. Si me dices que tú no, me temo que estás en ignorancia total o me estás mintiendo. Todos nacimos con el pecado original en nuestro rostro. David mismo lo dijo en el salmo 51 y verso 5: He aquí, en maldad he sido formado,
Y en pecado me concibió mi madre. ¡Ninguno de nosotros nació salvo!

Esto es doctrina básica y doy por descontado que cada uno de ustedes la conoce. Ahora piensa: ¿Si no naciste salvo, cómo naciste? Naciste unido al príncipe de las tinieblas. Este gobierno que ustedes ven en las naciones de la tierra, más allá de los matices de cada uno, es un gobierno injusto. ¿Por qué? Porque el que está gobernando es el diablo y el no tiene nada de Justicia.

Ahora suponte esto: tú conociste al Señor hace cinco años, y te encuentras con alguien que sólo hace un año que lo conoció. Y otro que está más allá, hace treinta años. Sin embargo, aun conociendo al Señor, tú estás todavía bajo el gobierno humano. Jesús nació ahí. Él tiene que moverse con sus padres a Belén, para ser censados. Tiene que circuncidarse al octavo día. Debe ser formado y educado, porque la palabra dice que crecía en sabiduría y conocimiento, pero no sabemos que hizo desde los doce hasta los treinta.

¿Se educó? ¿Se formó? ¿Ayudó? ¿Trabajó? ¿Fue carpintero? O sea que él tuvo que hacer lo que le correspondía por nacer en un gobierno humano. Tan tremendo es esto, que cuando a Pablo lo abofetea el Sumo Sacerdote y él reacciona mal, le dice: ¡a ti te abofeteará Dios! Pero le dicen: ¡Eh! ¡Es el Sumo Sacerdote el que te ha abofeteado! ¿Y tú le acabas de decir eso? ¡Pablo va y se disculpa!

Pero… ¿Cómo te puedes disculpar con ese? Simple: porque él es parte del gobierno humano. Es decir que aquí hubo una caída, y otra caída, y otra caída, ¡Muchas caídas! Es decir que, para poder nosotros expresar el gobierno de Dios hacia afuera, debemos hacer el camino de regreso.

Tú necesitas aprender a obedecer las leyes de los hombres, primero, para luego obedecer las leyes de Dios. Entonces, cuando llegas a un semáforo que está de color rojo y dice “Pare”, tú debes parar. No puedes venir con la excusa de que los profetas miran otra cosa. Y aquí se pone en marcha un proceso muy grande que no tiene nada que ver con la escuelita dominical, sino con la vida práctica y cotidiana.

Como tú hijo nace bajo el gobierno humano, lo primero que te corresponde a ti, como padre, es enseñarles a tus hijos a obedecer a ese gobierno humano, respetar a los mayores, a sus maestros y a las normas y ordenanzas externas. Si su maestra le dice que no debe correr en el patio del colegio, tú le dices que se queda sentado donde se le ordena. ¿Pero por qué? ¡Porque así se te ha ordenado! ¡Obedece!

Las leyes no se explican. Porque las leyes no están diseñadas para ser explicadas, están diseñadas para ser obedecidas. Letrero de “No Fumar”. ¿No es que tiene que decir que está prohibido fumar en este lugar porque es malo para la salud y se encuentra mucha gente que no le hace bien el humo y se convierten en fumadores pasivos ocasionándose un daño en sus pulmones? No. Tiene que decir lo que dice: “No fumar”. Punto. Obedece.

Está por decolar un avión y sale el letrero de “ajustarse los cinturones”. ¡Es que a mí me aprieta! Ajustarse los cinturones. ¡No me lo puedo poner, me ajusta mucho! Ajustarse los cinturones, ¿Y sabes qué? Si no lo haces, el comandante está autorizado por las leyes a bajarte ahí mismo del avión y salir sin ti, aunque tengas tu pasaje pago. Es ley y se obedece.

Las leyes no son para ser entendidas, discutidas, debatidas y polemizadas. Son para ser obedecidas y cumplidas. Cambiar las leyes es otro tema que se tratará en otro contexto. Pero mientras están vigentes, te parezcan bonitas o no, tienes un solo camino: obedecerlas.

¿Y eso qué tiene que ver con saludar a alguien? Es que muy difícilmente puedas honrar a Dios si no honras a los ancianos, o a los abuelos, a las señoras embarazadas. No puedes honrar a Dios si no honras a tu prójimo, sea cual sea tu prójimo. En todo caso, es tu prójimo porque Dios lo ha puesto allí, aquí y ahora.

Cuando ya aprendemos lo que es estar bajo gobierno humano, recién podremos pasar a entrenar la conciencia. ¿Y esto qué es? Por ejemplo, entrenar la conciencia de los niños cuando tienen actitudes malas, aun estando ellos solos, y ser sensibles a la voz del Espíritu.

Escucha esto. Y te adelanto que la Pedagogía te miente en esto. No puedo entrenar la conciencia de una persona, sino aprendió a obedecer la Ley. ¿Y qué significa que funcionen por conciencia? Que sin necesidad que haya ley, ellos sepan hacer lo correcto. Eso es ser gobernados por la conciencia. Ah, y puede ser gobernado por una buena conciencia, pero también por una mala conciencia.

¿Y qué es lo que está pasando en este tiempo? Hace algunos años, miles de niñas, en las iglesias, cantaban las canciones de una popular cantante, en apariencia ingenua y pura.. Hasta que la empresa que la patrocinaba la soltó y allí se manifestó todo el espíritu que había dentro de esta jovencita. Muy oscuro y tenebroso.

Ahora, tú padre creyente: ¿Cómo puedes sentirte ofendido por las cosas que hoy esta señorita anda realizando, cuando fuiste tú mismo el que el compraste a tu hijita la mochila con la imagen de ella bien grande y visible? Discernimiento cero. ¿O me vas a decir que una niñita de siete u ocho años va a ir solita a comprarse una mochila o una remera con la imagen de cierta artista secular? ¿Quién se la compró? ¡Los padres!

La capacidad de entrenar la conciencia de los niños, está en relación directa con su capacidad de obedecer las leyes. Es más que obvio que todos los padres del mundo esperan que sus hijos se comporten en privado de la misma manera en que se comportan delante de sus ojos. Pero, hasta que llegue ese momento, la ley debe estar presente.

Nuestra conciencia, cuando ha sido purificada por Dios, ¿Sabes lo que hace? Se convierte en una repetidora del Espíritu Santo. Y si todavía eres muy nuevo y no conoces la voz del Espíritu Santo, y por lo tanto todavía no puedes escucharlo, sí puedes escuchar tu conciencia, seguramente.

Pero si esa conciencia no fue entrenada por la ley, esa conciencia le va a decir cualquier disparate. Y esto tiene que ver todo con los niños, es cierto, pero en cualquier momento recalaremos en los adultos. Cuando la gente ha sido entrenada en su conciencia, recién ahí puede enseñar que hay una línea límite hasta donde ellos pueden ir, y debe haber siempre restricciones que limitan el comportamiento.

¿Qué quiero decir con esto? Que será apóstol, será profeta, será lo que sea, pero tendrá sus límites. Porque solamente Dios no tiene límites.  Un ministro tiene que saber reconocer a quién puede ministrar y a quien no puede ministrar. De hecho, si esa persona no pasó por las dos etapas anteriores, la de obedecer la ley y la de entrenar su conciencia, no va a tener demasiado éxito en esta nueva etapa.

Porque la ley te pone límites visuales. Tu conciencia te pone límites que tú entiendes. De tal manera que, aun cuando tu conciencia se calla, tú igualmente ya sabes reconocer límites. Un conductor de años no necesita mirar el velocímetro para saber que está caminando demasiado rápido. Percibe que la velocidad que lleva es superior a la correcta o indicada para el lugar y el momento.

Ahora bien; cuando la gente ha caminado estos tres pasos, es cuando la gente está lista para ser salva. La salvación allí entra como anillo al dedo, sin forzar nada. La gente que ha tenido hogares disciplinados, es la gente que llegado su momento, más fácil se convierte. Porque culturalmente se los preparó para recibir al Señor más tarde.

¡Es que yo no puedo forzar a mi hijo para que acepte al Señor! Claro, ¿No pudiste forzarlo a que hiciera la tarea cuando iba al colegio, lo vas a forzar ahora para que venga a Cristo? Pero, si esa madre o padre hubieran hecho la tarea correctamente en su momento, la conversión de ese hijo, en un noventa y nueve por ciento, dependía de ellos.

Porque todo su proceso lo hubiera preparado para ese momento. Van a escuchar a un predicador, mamá, papá y el nene. Mientras mamá y papá escuchan al ministro con toda su atención, e incluso toman apuntes, el nene está echado en el suelo jugando con el celular del padre; mirando dibujitos, juegos de video, etc.

¿Haría eso en un salón donde esté el presidente de la república de tu país? ¿Lo haría en una importante misa de la más importante catedral de tu nación? ¿Haría eso en el homenaje al abuelo, que es tu padre, al cumplir sus cien años? ¿No, verdad? ¿Y entonces por qué se lo permites en ese lugar y delante de ese hombre que a lo mejor ha sido enviado por Dios con una palabra tremenda?

Lo valioso es sostener la promesa. ¿Y cuál es esa promesa? Infundir a los niños la verdad de que ellos han sido llamados para pertenecer a Dios. Ellos son diferentes, son su pueblo. Que sepan que han nacido en un hogar cristiano, que tiene padres que temen al Señor. ¡Es que debo ir a celebrar Halloween porque todos mis amigos van! ¿Sabes qué? Tú no vas a ir nada a celebrar eso, porque tú eres distinto.

Y como ya ha aprendido a obedecer y sabe que el no de su padre es no y el sí es sí, no va y punto, a otra cosa. Ahora; en esta etapa es donde ya puedes sentarte a su lado y explicarle por qué razón nosotros los creyentes no celebramos Halloween. ¿Por qué? Porque ya ha aprendido a obedecer la ley, porque sabe moverse en base a su conciencia y sabe reconocer que hay límites.

Entonces es el momento donde tú le cuentas cómo nace el Halloween, para que él entienda y te entienda. ¿Y sabes qué? ¡Sí te entiende! Porque cuando se habla de promesa, el mérito de la promesa es que pueda ser creída. ¿Cómo podría creer algo si no lo entiendo? Y ahí es donde tú también puedes hablar de la promesa. Tú eres diferente.

Claro, eso no significa que tú te pongas a convencer a un niño que Dios lo ha elegido como profeta, cuando todavía ni siquiera sabe higienizarse lo mínimo, o arreglar su cuarto. No obedece a su maestra en el colegio, no hace las tareas a término y tú quieres convencerlo que será un profeta que Dios enviará a las naciones. Me parece que estás quemando etapas.

¿No termina de respetar a sus abuelos ni a sus mayores, y tú quieres que te crea cuando le dices que es Josías, que a los ocho años fue rey? ¡No es un profeta, es un niño! ¿Sabes la carga que le caerá encima si un día realmente es levantado como profeta? No creas que es exagerado, esto: sólo estamos preparando el camino de justicia en sus vidas.

No tiene que preocuparte que tus hijos no salgan grandes predicadores o maestros. Lo que sí debe preocuparte, es que sean injustos. ¿Y qué cosa es ser injusto para un niño? Hacerle comprar a sus padres ropa que después sin haber un motivo, no usan. Es injusto, eso. Hay gente que lo apreciaría tremendamente.

Ya lo sé, parece una reverenda tontería, esto, pero te puedo asegurar que ese siervo que guardaba el talento debajo del colchón, seguramente no tuvo padres que le revisaran el placard y le regalaran a otros más necesitados todo lo que él no usaba. Porque esto es clave para plasmar buenos administradores. Los cristianos no somos ni debemos ser acumuladores, somos administradores.

Esa es una lucha, no te vayas a creer que es sencillo. Porque la naturaleza humana es altamente egoísta y no sólo desea tener lo que necesita, sino más. Mucho más, y más y más. ¡Es que quiero tener eso! ¿Ah, sí, eh? ¿Y para qué? Hay un principio en el Reino: lo que no lo usas, lo pierdes. ¿Y cómo se llama esto? Me atrevo a decirte que es Cultura de Reino.

Porque a lo mejor resulta fácil hablar de los misterios del Tercer Cielo, pero mucho más complicado convencer a tus hijos que si no necesitan esas zapatillas nuevas que nunca han usado, deben regalarlas a los que no tienen ni siquiera una. No puedes sostener y mantener todo. En algún momento debes soltar.

Enseñar quien es Dios. La ley es el testimonio de la naturaleza de Dios. Enseñar la manera de cumplir su voluntad y poder agradarle. Si los niños han aprendido a obedecer la ley de los hombres, van a poder obedecer la ley de Dios sin discutir ni cuestionar. Y no van a pertenecer más a esa generación de: “A ver, le voy a pedir a Dios que me lo confirme”. ¡Es que no te tiene que confirmar nada! ¡Si leyeras la Biblia como debes, saldrías de toda duda y sabrías que ya lo dijo!

No hay nada que confirmar. En la mayor parte de los casos, lo que la gente dice confirmar, es ignorancia bíblica. Conducirlos a un conocimiento genuino de Cristo y aceptarlo como su Señor y Salvador. Transmitir una vivencia profunda de Él. Sabemos que la conversión es tanto un acto, un momento, como un proceso.

Pero entiende esto: esto no es fácil. Esperamos que llegue un día en que la Presencia de Dios sea tan fuerte, que nuestros hijos no puedan pararse del piso sin glorificar su nombre. Ningún padre puede forzar a Dios para que lo haga ni mucho menos doblarles a ellos sus rodillas. Pero sí pueden preparar las cosas para que, cuando llegue ese momento, ellos no repliquen, no protesten, reconozcan y lo acepten en obediencia.

Por eso te digo que la conversión es tanto un acto instantáneo, como un proceso. Ningún padre puede hacer que sus hijos nazcan de nuevo por la fuerza, pero sí pueden conseguir preparar adecuadamente el lugar de ese nacimiento. Y preparar para que se de todo lo que se debería dar en cada etapa de su vida. Deben enseñarles que ellos han sido escogidos por Dios para cumplir un plan especial y deben rendir sus vidas.

Ahora bien; ¿Cuál es el mayor problema que se tiene en personas como las que pueden estar escuchando o leyendo esto? Gente que a lo mejor ha escuchado mucho de reforma; gente que quizás haya caminado por senderos sobrenaturales y tremendos pero, por ejemplo, también gente que a lo mejor todavía no sabe decir la verdad.

Gente que tal vez puede ofenderse muy rápidamente ante la menor acción de corrección a algo de su vida. Porque hoy hay muchos que tienen voz profética, es cierto. Tan cierto como que pese a ello, no son éticos. ¿Y qué cosa es la ética? Por ejemplo, el respeto a la labranza de otra persona.

Es más: hay mucha gente que cree que ya ha llegado al Reino, cuando en realidad todavía no han salido del gobierno de los hombres. Claro, si tenemos en cuenta que la ignorancia suele fabricar audaces, ahí encontramos explicación para muchas de las cosas que todavía vemos. Porque en ese contexto uno se anima a dar pasos que si entendiéramos como Dios se mueve, jamás daríamos.

La gran pregunta interna, hoy, es: ¿Qué necesitamos arreglar en nuestras vidas para que al fin pueda cumplirse en nosotros aquello de que somos la luz y la sal? Necesitamos aprender a vivir en justicia. Y créeme que es algo para nada fácil. El domingo vamos a un lugar donde nos sentimos espectaculares y decimos que esa es la iglesia. ¿Y sabes qué? Iglesia no es eso; iglesia es ser luz en todas partes.

La creación de Dios, tenía un modelo de Justicia. Cuando entra el pecado, destruye el nivel de justicia, destruye el modelo de justicia  entra la desobediencia. Y Babel es lo que expresa la parte final de la desobediencia, que es lo que se llama Rebeldía. La rebeldía es desobediencia explícita.

Y Babel da a luz setenta naciones, y ahí se quedó el mundo. Pero este mundo, recuerda, va a ser destruido. Así que de esas setenta naciones no quedará mucho más. Tienen que salir naciones salvas, para que Dios pueda tocarlas. Dios deja de trabajar con todas las naciones y empieza a trabajar solamente con una nación. Él se hace una nación: Abraham.

Y a ellos es a los que les manda la ley. Dios no le mandó su Ley a todas las naciones de la tierra, se la mandó a Israel. Con la ley luego vino el reino de David, y con el reino de David vino también la figura del Mesías, que viene primeramente a los judíos y ahí aparece Pentecostés. Y esa es la única forma en que las naciones puedan avanzar, aferrándose a Pentecostés.

Porque Pentecostés es, otra vez, arrojar una línea de justicia a las naciones de la tierra. Y entonces aparece la iglesia, punto y aparte de todo esto. ¿Cuál es, entonces, el concepto de salvo, para Dios? El que es Justo. Entonces, la oración diaria, es: “¡Señor! ¿Quién es justo para ti?” Respuesta: El que me obedece.

En pocas y resumidas palabras y como para que a nadie le queden dudas, justicia no tiene absolutamente nada que ver con perfección; tiene que ver con obediencia. Y es entonces aquí donde tengo que retornar a la pregunta inicial: ¿Cómo se desarrolla la obediencia? Con educación correcta y adecuada desde que somos niños.

¿Pero cómo tendré que hacer yo, que me convertí de grande, de adulto mayor, de viejo? Empieza el proceso desde el principio, respeta las autoridades, justas o no, correctas o no. Obedece a tu conciencia. Ponte límites. Conoce las promesas y la ley de Dios. Reconoce la justicia que viene del cielo. Gobernarás.

Hay ministerios que han encarado trabajos tendientes a una transformación cultural. Y eso es bueno, porque será uno de los caminos más llanos hacia un verdadero sentido de justicia. Hará que la gente se vuelva más ubicada, más temerosa de lo que habla. Desatará transparencia y sinceridad, lo cual barrerá con la clásica y hasta tradicional hipocresía religiosa, llevando a cada uno a realizar confesión pública de pecados.

¡Hermano! ¡Eso se ha hecho y se sigue haciendo en muchos lugares! Cierto, pero… ¿Durante cuánto tiempo? ¡En el principio! ¡Nadie puede incorporarse como creyente nuevo si no hace amplia confesión de sus pecados! ¿Y luego nunca más? ¡No! ¡Ya está! Déjame decirte que no está nada. Confesar nuestros pecados, cualesquiera ellos fuesen, de manera permanente y pública debería ser una cultura diaria en los cristianos del siglo veintiuno.

Y ni hablemos de pecados de líderes. Porque las cosas van de acuerdo con el nivel de responsabilidad que tú decides tomarte en Dios. Yo no sé si todos los líderes que conocemos han sido levantados por el Señor para esos liderazgos, pero los que sí lo son, tienen que rendir cuentas en mayor volumen. Si es un pecado de una persona que ejerce liderazgo o gobierno sobre un grupo, tiene que ser todo el grupo el que escuche su confesión de pecado y no solamente sus consiervos a puertas cerradas. Porque él es una persona que afecta a todos.

Ahora muy bien: ¿Qué genera esto en nosotros? Sentido de responsabilidad. Y eso debería quedarse como una norma interna dentro de nosotros. Entonces, la persona que va ocupando posiciones en el servicio, tiene que entender también que su nivel de responsabilidad está creciendo y que tiene que tener mucho cuidado con lo que está haciendo.

Entiende esto: la gente siempre va a buscar en donde apoyar su injusticia. Y cuando cualquiera de nosotros, (¡Cualquiera, dije! ¡No sólo líderes prominentes!), comete un pecado más bien grosero que impide que otros quieran venir a Dios, estamos elevando nuestro propio nivel de injusticia como iglesia.

Tenemos que experimentar un verdadero temor santo a equivocarnos en todas estas cosas. Lo que quiero decir es que necesitamos ser muy juiciosos y muy serios en esta tarea. Es preocupante ver a tanta gente que no pone ningún cuidado con lo que habla y juzga con llamativa facilidad lo que otros hacen o dicen sin el menor temor del Señor. Por eso siempre vamos a repetir lo mismo. Es importante que seamos medidos a la hora de hablar, y en todo lo que hagamos seamos gente honrada y honorable.

¿Sabes lo que significa ser honorable? Ser digno de honor. Y no sólo por tener un título: ya sea pastor, profeta, apóstol, eso es lo de menos. Es tenebrosa y asusta la manipulación. Antiguamente se le cargaban las tintas a los pastores como manipuladores de emociones, pero ahora las cosas se han elevado un nivel: hay manipulación profética, y eso es más grave todavía. “El Señor me ha dicho que tú, hermana, serás mi esposa” ¿Recuerdas? Y la pobre hermanita sin registrar para nada al que, según ese supuesto dios, es el esposo elegido. Y, además, ella muy enamorada del ujier más anónimo. Manipulación.

De hecho, en el conjunto podría decirte que somos gente muy confrontadora, y es por esa causa que nos hemos ganado una fama que dice que no tenemos amor. Ojo: no peleadores; confrontadores. Podemos decirle al hermano que piensa distinto la mayor de las barbaridades sin abandonar esa tan conocida sonrisa evangélica tradicional de blancos dientes cepillados al máximo.

La única manera en que nosotros podemos lograr gobernar sobre los cielos, sobre la familia, sobre la naturaleza, sobre las tinieblas, es obedeciendo. Porque mientras más obedezco, soy más justo. Entonces saldrá un pequeño gran teólogo ilustrado que me preguntará: ¿Y dónde queda lo de Romanos 5, que somos justos en Cristo? Respuesta muy sencilla.

Tú eres justificado en Cristo, en todo aquello que durante toda tu vida, entera, no podrías. Hay un montón de áreas en las que yo ya no puedo hacer nada. En esas áreas Dios me justifica. Pero él no va a pasar por alto mis injusticias. Soy yo el que debe mirarlas con la mayor claridad.

Te diré que,. En cierta manera, es algo más fácil obedecer lo que está escrito. ¡Ja! ¡Y estoy diciendo que es fácil algo que muchos todavía no obedecen! Al estar escrito debería ser más fácil. Si obedezco lo que está escrito, soy justo. Pero si obedezco lo que ya no está escrito pero es la verdad, ¿Qué soy?

Lo que ocurre que a veces, la gente con la que nos toca caminar, comete errores. Es adecuado saber distinguir si es un error por no haber visto bien, o es una acción de injusticia. Es decir: con conocimiento. Porque a veces alguien que no está haciendo las cosas bien no entra en injusticia, sino que se conduce con inmadurez. Y no es lo mismo.

Claro está que, si vemos claramente injusticia en alguien, lo mejor que puedes hacer es apartarte. Estoy hablando ministerialmente, ¿Soy claro? ¿Motivo? Varios, pero uno en especial: ¿Tú crees que yo podría perder mi tiempo, que para mí es valioso, procurando que me escucha y cambie alguien que no está escuchando al Espíritu Santo? Si ha decidido no oír la voz del Espíritu, ¿Por qué creería yo que va a oír la mía?

Fíjate el asunto de la mentira. ¿Qué sucede con gente que miente sencillamente porque no sabe de lo que está hablando? ¿Se puede catalogar a eso cómo mentira? Supongo que se tendría que analizar el valor de la verdad, aunque me parece que habría que distinguir entre ignorancia y mentira. Porque en la mentira siempre hay una intención de torcer la verdad. Una cosa es equivocarse en las formas, eso se maneja. Pero si es injusticia…

Se entiende que el profeta no es aquel que tiene la capacidad de ver las profundidades de Dios y describirlas, sino aquellos hombres y mujeres justos. Porque las palabras pasan, y el Reino de los Cielos no consiste en palabras. De lo que estamos hablando es de hacer las cosas bien.

Ahora llega el momento de preguntarte: ¿Qué puedes hacer tú? No es poco. Por ejemplo, la manera en que gastamos el dinero tiene que ver con la justicia. El espíritu con que gastamos el dinero, tiene que ver mucho con la justicia. La manera en que hablamos de otras personas. La claridad para elegir entre luz y tinieblas.

Dios está levantando su nombre, pero en gente que tiene las manos limpias. Y si hay algo que cada uno de nosotros puede hacer en favor de la región de Latinoamérica a la que pertenezca, es la de levantarse como una comunidad de hermanos con verdadero respeto a la ética, respetuosos, responsables.

Poderosos en palabras y en hechos, que dan testimonio de la luz verdadera, con hechos justos, haciendo callar la boca de los acusadores. Dándole gloria a Dios y honra al Padre, porque un día nos llamó para devolver el gobierno que Él tiene de su creación, a su iglesia.

Es obligación ministerial, nuestra, llevar a la gente exactamente al lugar en donde Dios la quiere. ¿Y dónde la quiere? Número uno: la quiere en justicia. Número dos: la quiere en total dependencia al Espíritu Santo. Porque es mucha la gente que en este tiempo anda con mensajes de reforma, pero también es mucha la que está desvirtuando su real significado y razón de ser.

En principio, y de manera casi elemental, déjame decirte que reforma no es devolverle la iglesia a los profetas. Tampoco es reunirnos en casas de familia, porque todas las iglesias son babilonias, tampoco destruir todo lo construido y ponerse a hablar solamente del Reino. Reforma tiene que ver, esencialmente, con un tema central: justicia. No hay reforma sin justicia.

A los que son padres, enseñen a sus hijos la obediencia. Las demás cosas no son tan importantes; lo esencial es la obediencia. Porque la obediencia no pasa por la mente, pasa por el corazón. Por eso no es importante que entiendas; es importante que creas. La reforma empieza en el hogar. Se necesitan familias fuertes para construir sobre ellas una iglesia fuerte.

Y creo que el epicentro de todo es la educación. Te doy un ejemplo. Tenemos un buen colegio, cristiano. Con excelentes profesores cristianos, con tremendos devocionales diarios y hasta tiempos exquisitos de altísimo nivel de adoración. Los maestros, repito, todos gente temerosa de Dios, no hay infiltrados raros. Pero todos esclavos inconscientes del espíritu de Grecia.

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Hora de Doblar Rodillas

Es mi intención que te prepares en este día para recibir una bendición, una ola apostólica, un espíritu militante que ha de bautizar a cada creyente, no al cristiano, al creyente, para que pueda ser uno con aquel que es pionero, y conquistar nuestras ciudades. Es un tiempo de conquista, dice el Señor. Ya no vamos a ser más un Reino peregrino que está pasando por ahí rumbo a un destino tan lejano, que mucha gente ni siquiera entiende dónde está.

No somos un Reino peregrino, somos un Reino que trasciende todos los reinos del mundo. De todos modos, soy consciente que hay mucha gente linda y buena en la iglesia de Dios, que probablemente no va a entenderme. Los altos rangos de milicia en la iglesia de Dios, están reservados para aquellos que tienen la habilidad de comunicar agresivamente el verdadero consejo de Dios.

Ha llegado un tiempo al pueblo de Dios, en donde los niños y los hombres, serán separados del espíritu. Hay cosas en el ámbito espiritual, en donde los niños espirituales, no pueden participar. Dios quiere traer madurez al cuerpo de Cristo. El mensaje de hoy, tiene dos principios, dos puntos que vamos a ver. Dos puntos que nos van a enseñar a nosotros el tiempo en el cual estamos viviendo, y por qué razón estamos allí.

Recuerda: es tiempo de conquista. Ya no se va a encontrar la bendición bajo el arbusto del hermano. Ya el maná no va a seguir cayendo del cielo para que tú recibas tu bendición cuando te levantes por la mañana, simplemente recogiéndola de un arbusto. Al cruzar el Jordán, tú empiezas a comer lo que siembras, y participas de lo que tú mismo cosechas.

Jericó es sólo el diezmo, Argentina es sólo el diezmo, Argentina es sólo la primicia. Queremos a Argentina como nuestra herencia. Tú tienes la libertad y el derecho divino de declarar y decretar lo mismo, con el nombre de tu país.

(Hebreos 3: 1) = Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús; (2) el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.

(3) Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo. Nota que Cristo es el que la hizo a la casa de Dios. No es algo que estás construyendo cuando tú llegas, sino que ya está hecha. La casa de Dios es la iglesia. Pero como cuerpo, grupo, gente, no mampostería y paredes. Eso es templo. Y un templo puede ser iglesia o puede ser club religioso)

(4) Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios. 

(5) Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; 

Déjame decirte algo que te va a ayudar a entender el resto de lo que hablemos aquí. Moisés es sombra, Moisés es tipología. Aún de importante como es Israel, todo el Antiguo Testamento, sus leyes, y todas aquellas enseñanzas y ritualismos del Antiguo Testamento, todo es sombra que señala a un cumplimiento que ha de manifestarse en ti.

Él fue fiel sobre la casa de Dios, sólo como testimonio de lo que se iba a decir. Pero Cristo, como Hijo sobre Su casa, y no son pocos los que seguramente arquearon sus cejas cuando dije que la iglesia era la casa de Dios, porque prefieren pintarlo con un templo en otra parte, dice que el Hijo de Dios fue fiel sobre Su casa, la cual Somos, somos nosotros; di conmigo: ¡Somos la casa de Dios!

Gloria a Dios por eso. Es una bendición tener por dentro la Deidad del Altísimo. Pero, somos la casa de Dios, si retenemos… (¿Cuántos hubieran querido que la palabra se hubiera terminado allí, con un punto?) Somos la casa de Dios, si retenemos, firmes, y no tambaleando y haciendo columpio sobre un palito; firmes hasta el fin. ¡Hasta el fin!

(6) pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.

Esta es una carretera de dos manos, de dos carriles y en dos direcciones. Hay gente que entra, y al ratito vuelve y sale. 1 Pedro nos dice que los profetas del Antiguo Testamento allá por el versículo 10 y hasta el 12 del capítulo 1 de 1 Pedro nos menciona que ellos anhelaban ver las cosas que hoy estás participando.

Y dice que hasta los ángeles anhelaban verlo. No estamos en tiempos caóticos, no estamos en tiempos malos. Estamos en un tiempo estratégico que hasta los apóstoles quisieran estar. Porque ellos participaron sólo del primer avivamiento, pero la última gloria será mayor, y tú tendrás el privilegio de participar en ello. Si te mantienes firme, claro…

Dice que Cristo fue fiel sobre la casa de Dios la cual somos nosotros. Cuando buscamos para ver cuándo y de qué manera Cristo fue fiel, nos encontramos con que no fue por consecuencia secundaria. Fíjate que el problema no es que alguien tenga un problema de drogas, o alcohol, o quizás lujuria, o perversión.

No tengo escrituras con qué respaldar lo que voy a decir, pero en honor a la verdad, no creo que Cristo haya andado batallando con la lujuria, o que andaba enamorado de cada jovencita que iba a verlo predicar. No creo que ese haya sido el problema. No creo que Él haya tenido que ser fiel en cuanto a su forma de pensar. Lo que sí creo, es que Cristo era un hombre recto.

Entonces, ¿Cuál fue la fidelidad de Cristo que le otorga a él ser Sumo Sacerdote tras la orden de Melquisedec? Hemos descubierto que lo que Cristo luchó por mantener y que por poco no mantiene, era el hacer la voluntad de Dios. En toda la Biblia, aparentemente, había una sola voluntad. Si me ha visto a mí, ha visto al Padre. Porque el Padre y yo, somos uno. Y yo sólo hago lo que el Padre hace.

Pero, llegó un día en que Él dijo: no se haga mi voluntad, sino la suya. O sea: hubo una batalla, una guerra interna, para ver si había que hacer lo que el Espíritu Santo quería hacer, o hacer lo que la carne quería hacer. Y Jesús batalló grandemente con este problema. Tenía que vencer el deseo de no estar en uno con el Espíritu de Dios. ¿Podrán dos caminar unidos si no están de acuerdo? ¿Cuántos saben que Cristo venció?

(Hebreos 5: 7) = Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. 

Su oración fue escuchada no porque andaba quejándose, sino porque tenía temor reverente, que es muy distinto a tener miedo. Diría que lo opuesto. ¡Dios no se mueve por lástima, se mueve por fe! ¡Si pudiéramos aprender eso! Ningún lamento podrá mover a Dios. ¡Es imposible agradarle sin fe!

(8) Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; (De hecho, aquí tendremos que asumir que, si tuvo que aprender obediencia, es porque no nació obediente. Estamos hablando de Cristo.) (9) y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; 

Es decir que, tal como lo lees, no era perfecto, sino que se perfeccionó. ¡Hay que entender la humanidad de Jesús! El Libro de los hechos, dice en su capítulo 10, que fue ungido del Espíritu Santo. Y como sabemos que Dios no puede ser ungido, Jesús tiene que haber sido todo hombre. Es difícil de explicarlo, pero sólo se te pide un momento de confianza y luego podrás comprobarla por ti mismo.

El luchó con la voluntad de Dios, pero por lo que tenía que luchar fue que aprendió a obedecer. Nosotros luchamos igual que él cuando se nos presenta la voluntad de Dios y las otras alternativas. El problema o, mejor dicho, la diferencia entre nosotros y Él, es que Él aprendió con las luchas, mientras que nosotros seguimos luchando las mismas batallas.

No hay nada que nos saque más de quicio a los creyentes más o menos maduros, que el ver a una persona con el mismo problema todos los días. Escucha: esta es una escuela donde Dios no aplaza a nadie. te sigue y te sigue tomando el examen hasta que lo apruebas y lo pasas.

Si aprendiéramos lo que tenemos que aprender con cada circunstancia, no la volverías a tener. O, por lo menos, no te caes en el mismo hoyo dos veces. Él vence la tentación de no hacer la voluntad del Padre. Y yo deseo, a través de este trabajo corporal, porque no estoy buscando fallas en personas desde lo individual, porque no es ese mi trabajo, enseñarte donde está la justicia, sencillamente para que el pecado se quede atrás.

Pero, la iglesia de Dios, y no soy quien yo para especificar quienes la componen o quienes no, ese es Dios el que lo va a definir, tiene que estar plenamente convencida desde lo más íntimo, que lo que tiene que hacer es todo lo que sea la voluntad del Espíritu Santo de Dios. Y esta, créeme, es la guerra más grande que todavía, por estos tiempos, tiene esa iglesia en su conjunto.

¿Haremos lo que tenemos que hacer? ¿Calculamos el costo? ¿O, por el contrario, seguiremos especulando para ver si eso nos conviene o no ministerialmente, que es como decir que nos conviene o no en lo personal, lo privado, lo particular?

(Hebreos 3: 7) = Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, (8) No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, (9) Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años. (¡Cuarenta años!)

(10) A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, (¡Qué triste que Dios se disguste sólo con una persona! ¿Pero que escoja disgustarse con toda una generación? Y fíjate, que estamos hablando corporalmente. O sea: que tú estés de acuerdo o no estés de acuerdo con este mensaje, no equivale a nada: porque aquí, o seguimos todos o, mientras la mitad no siga, el resto no va a poder funcionar y todos vamos a andar mal) Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, (O sea: sin propósito, sin dirección. No son iglesia, sólo van a la iglesia. ¡Ah, no, hermano! ¡Nosotros siempre venimos al templo, no faltamos siquiera a un culto! Está bien, pero: ¿Y cuál es, para ti, el propósito de esos servicios, cultos o reuniones?) Y no han conocido mis caminos. (Aquí la palabra no implica sendero literal, sino forma, modus operandis, estilo de trabajo. Te lo paso en limpio: conocer los caminos de Dios, es simplemente saber cómo opera Dios en cada caso. Entender tanto la operación de Dios, que puedes confiar en ella. Cuando todo el mundo dice que todas las cosas andan mal, tú sabes, que sabes, que sabes, porque sabes cómo está pensando Él.)

(11) Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo. (A ver si te queda claro: Dios juró, que no entrarían en el reposo. Ahora bien; fíjate más atrás, una vez más, el verso 8. No endurezcáis vuestros corazones, (Aquí es donde todos, a coro, deberíamos declarar que no endureceremos nuestros corazones) Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, 

Y este verso fue el que me catapultó una búsqueda, porque no mencionó un tiempo cualquiera. A pesar que Israel siempre andaba tentando a Dios, se metía en problemas y luego aullaba y clamaba pidiendo que los sacara del problema. Sin embargo, hubo un día tan especial, que fíjate que tiene un título: El Día de l Provocación. Y no hay dos, ¡Era uno!

Hubo un día en que lo que se hizo fue tan tremendo, tan malo delante de Dios, que Dios los miró y dijo: ¡Se acabó! ¡No van a entrar! ¡Están muertos, no existen! ¿Te das cuenta? ¿Cuántas veces te hablaron de esto? Sí, a mí igual. Por eso yo quiero saber qué cosa fue la que enojó tanto a Dios, más allá de todo lo histórico y el estudio, fundamentalmente para no cometer yo mismo el error de hacer lo mismo.

¿Cuántos crees que costará descubrir qué cosa fue la que hizo este pueblo, que llevó a Dios a ponerle título al día? El Día de la Tentación. No uno cualquiera. El día, pronombre personal, el día de: la provocación. Ven un momento conmigo al salmo 95. Deja marcado este pasaje de Hebreos porque será nuestro texto central. Salmo 95.

(Salmo 95: 7) = Porque él es nuestro Dios; Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. Si oyereis hoy su voz, (8) No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, (Muy bien; ahora sabemos dónde fue. Fue en Meriba) Como en el día de Masah en el desierto, (9) Donde me tentaron vuestros padres,
Me probaron, y vieron mis obras.

(10) Cuarenta años estuve disgustado con la nación, (¡Qué día tan terrible! ¡Le produjo a Dios cuarenta años de enojo! Y aquí es donde algunos eligen echar un vistazo a la numerología bíblica, ya que cuarenta significa tiempo indefinido, tiempo de tribulación, tiempo de perfección. Es un tiempo de transición. En suma: el tiempo que le corresponde al pueblo, arrepentirse. O sea: si lo trasladamos al hoy, al presente, Dios podría disgustarse hasta que tú cambies. Ahora; ¿Cuarenta años, es suficiente?) Y dije: Pueblo es que divaga de corazón, (O sea: que anda sin propósito. Por eso repite la frase) Y no han conocido mis caminos. (Mira el Salmo 55)

(Salmo 55: 19) = Dios oirá, y los quebrantará luego, El que permanece desde la antigüedad; Por cuanto no cambian, Ni temen a Dios.

Noten que cambio, tiene que ver con temor a Dios, y el que no cambia, -dice la Escritura- es porque no teme a Dios. Y, lo reitero una vez más, no temor de miedo, sino de reverencia, Y reverencia no es ir a un lugar un fin de semana y cerrar los ojos y hacer volar tu imaginación flotando por los aires. Esa, en todo caso, podría ser una postura de alguien que verdaderamente está en reverencia, pero no un método a copiar.

Reverencia, significa que tú confías tanto en Dios, que si Dios te envía a un lugar que tú no conoces, tú vas sin pensarlo, porque sabes que, aunque tú no conozcas el camino para donde tienes que ir, sí conoces los caminos de Dios. El que teme a Dios, le sigue. Por eso dice que por cuanto no cambiaron, no temieron a Dios. No fabriquemos métodos ni sistemas. Hablar de cambio en el Reino de Dios, es hablar lisa y llanamente de un estilo de vida.

Ahora; me pregunto yo: ¿Cuántos tienen las mismas circunstancias, mismas amistades, mismo estilo de vida, mismo empleo, mismo todo, por espacio de veinte años? Porque, dice que temer a Dios, tiene que ver con cambios. Y en el Salmo 95, se mencionaba a Meriba, que significa Murmuración o Rencilla. Y el terreno de Masah, que significa Provocación.

Esto quiere decir que hubo un día en que el pueblo de Dios provocó tanto a Dios, que por espacio de cuarenta años Dios los paseó como a la congregación de los muertos vivos. Es decir: existían, pero no tenían vida. ¿Se entiende lo que digo? ¡Congregaciones muertas! ¿Hay alguna que tú conozcas por allí, verdad?

Vamos a Números 14 y no te canses, porque hay veces en que pasear por la palabra es recibir alimento e instrucción, todo al mismo tiempo. Y queremos ver esto, porque si Dios se enojó con una generación por tanto tiempo, es menester que nosotros, hoy, nos ocupemos en tener mucho cuidado de no caer en la misma actitud o disposición espiritual que ellos.

(Números 14: 20) = Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho. 

O sea: hicieron lo que hicieron, y Moisés intercede por ellos, diciéndole a Dios: ¡Por favor, no los mates! ¡Porque los iba a matar! ¡Se enojó tanto que iba a matar al pueblo!

(21) Mas tan ciertamente como vivo yo, (¿Cuántos saben que Dios vive! Este es el más alto juramento existente, porque siempre se cumple) y mi gloria llena toda la tierra,

¡Qué bonito que está hablando ahora! ¡No me interesa las suciedades de la política y la economía mundial. No me interesa la recesión; ciertamente como vivo yo, mi gloria llena toda la tierra. Por eso, antes de decirte nada, aunque estoy disgustado contigo porque has desobedecido a la voluntad que yo te exijo, ciertamente vivo yo que te digo ¡Que la tierra, estará llena de mi gloria!

(22) todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz, (23) no verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá.

¡Qué raro! Porque en Hebreos juró que no entrarían en el reposo, pero aquí no habla del reposo, ¡Habla de la tierra! ¿Cómo se entiende esto? ¿Será que está confusa mi Biblia? No, la Biblia no es confusa, y mucho menos la palabra de Dios encerrada en ella. Vamos a confirmarlo una vez más. Estos temas necesitan por lo menos dos o tres escrituras para confirmarlo y probarlo como correcto.

(Deuteronomio 1: 34) = Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras, y se enojó, y juró diciendo: (35) No verá hombre alguno de estos, de esta mala generación, (Aquí cambia las formas y la llama “mala generación) la buena tierra (Importante para tener siempre presente y en cuenta: la tierra es buena que juré que había de dar a vuestros padres.

Dijo que no entrarían en la tierra. Sin embargo, vemos que en Hebreos, se nos dice que en donde no entrarían, es en un reposo. Tiene que haber algo relativo, porque en el cumplimiento o en la interpretación de los apóstoles, refiriéndose a la misma anécdota del Antiguo Testamento, con la autoridad de la inspiración, porque 2 Timoteo 3:16 dice que toda palabra de Dios es inspirada por el Espíritu, inspirados por Dios, entonces, cambian la palabra Tierra, por Reposo. ¡Acá sí que se puso bueno, esto!

Dos millones y medio de israelitas salen de Egipto, salen del mundo, son nacidos de nuevo, experimentan la pascua, como la mayoría de nosotros, que fuimos presos del enemigo. Experimentan una luna de miel, Miriam viene danzando proféticamente, ¡Gloria a Dios, somos libres! Están en plena luna de miel con Dios, dos años, caminan algunos trescientos veinte kilómetros y llegan a una tierra llamada Cades-barnea.

Y desde este desfiladero pueden ver al otro lado, a lo lejos, la tierra de Canaán. Es entonces que la cabeza de aquel pueblo, como si fuera el pastor de aquel día, envía a doce espías. Cuatro por tres, doce. Cuatro por la tierra, cuatro puntos cardinales. Tres por la divinidad, Padre, Hijo, Espíritu. Doce es número de gobierno; doce apóstoles, doce tribus. En el día de hoy, a eso se lo conoce como el movimiento apostólico.

Envía a doce apóstoles, o envía a una delegación apostólica, a espiar la tierra de Argentina. Diez de ellos regresan con una imagen absolutamente negativa y pesimista. Diez es el número de la tribulación, el número de las pruebas y de completamiento. Doce, en cambio, habla de pacto profético

Dos regresan con una imagen totalmente positiva y optimista. También en la Biblia es muy importante y cuando hablamos de gobierno, la Biblia nos menciona que en los últimos días habrá dos profetas. Y el movimiento apostólico y profético se está moviendo en la tierra, hoy. Dos vienen declarando que se puede poseer la tierra, que se puede poseer a Argentina, que se la puede conquistar. Pero diez vienen negativamente y comienzan a decir que no se puede cumplir con la voluntad de Dios.

Dios levanta un movimiento apostólico y profético que nada tiene que ver con ordenamientos casi en familia o por simples amiguismos de personajes que buscan honrarse los unos a los otros, en muchos casos, a espaldas de Dios. Y es un movimiento levantado para espiar la tierra, y traen las buenas nuevas al pueblo, y se levantan diez mensajeros, diez voces.

Y esto es muy importante, porque cuando Él escogió  a los doce espías, eligió a un referente de cada grupo. Escogió al conductor de cada tribu. Eran, de alguna manera, los doce líderes de las doce tribus y diez de los líderes, no querían entrar en la tierra porque tenían temor. Sólo dos querían entrar.

Diez vienen negativos porque le tenían miedo a los gigantes, le tenían miedo a la tribulación, inventaron la doctrina del rapto, dijeron: ¡No queremos entrar en la tierra! ¡Vamos a volver a Egipto! ¡Somos gusanos! ¡Señor! ¡Sácanos de aquí! Escúchame: Canaán, no era en el cielo. Canaán es una dirección física, pero a su vez, profética. Habla del ahora y del después del Reino de Dios. Hay un Canaán, ahora; y hay uno profético para el mañana.

No se trata de discutir el cielo. Amar el cielo, no es malo; abandonar la tierra, sí lo es. Te propongo hacer un estudio de la ciudad de Cam. Canaán, es producto de los hijos de Cam. Una generación que fue maldita por Noé. Era la tierra que Dios le había dicho a Israel que tenía que conquistar.

Las ciudades, tenían carácter monárquico. Los reyes, fijaban impuestos altos. Reclutaban ejércitos. Controlaban la religión y todo el comercio. Noten ustedes que Canaán, era una ciudad muy parecida a las ciudades de hoy. La unidad básica y central de Canaán, era la familia.

Habían tres clases sociales: la clase alta, los patricios, la clase baja y los siervos. ¿Se parece o no se parece, y mucho, a las ciudades de hoy? Hubo una confrontación apostólica y profética, cuando los espían van a espiar la tierra, y vienen a confrontar al pueblo para poseerla. Usualmente, se levanta una mayoría negativa.

La mayoría, usualmente, están equivocados. Estos, no solamente fueron religiosos, sino que también fueron políticos. Justamente, después de este evento, se levantan doscientos cincuenta hombres de renombre, para entrar y despojar a Moisés de su posición. No solamente no quisieron entrar. No les gustó la doctrina, sino que dos capítulos después, deciden echar al líder.

Y se levantaron doscientos cincuenta hombres de renombre, y la tierra se los tragó vivos, con todas sus credenciales, sus títulos, sus riquezas, sus poderes y sus doctrinas, porque Dios sí quiere poseer a Argentina, Dios sí quiere poseer a América, Dios sí quiere poseer la tierra completa.

Es el espíritu de Coré. Enseguida eligen un comité y comienzan una nueva doctrina para justificar no moverse con el Espíritu. Normalmente nos dicen que aquellos que traen un nuevo mensaje, son los que traen la nueva doctrina. ¡No, señor! La nueva doctrina es aquella que se manifiesta para justificar el quedarse atrás, y no seguir adelante con la nube. ¡Dios se está moviendo, y hay que continuar caminando con su nube!

Queremos paz, no queremos guerra. Fíjate, se trata de que Canaán es poseer una posición espiritual de descanso, en medio de una tierra de gigantes. No se habla de sobregirar gobiernos, se habla de tener un Reino trascendente. Porque algo que trasciende, es algo que es superior. Mis leyes, mis constituciones, los principios por los cuales yo rijo mi vida, siempre vencen el sistema del mundo. Cuando lo crees, claro.

Porque, convengamos en que, la parte del evangelio que tú no puedas o no quieras creer, jamás se te manifestará. Experimentar la salvación, no es suficiente. La salvación es progresiva. Hay un desafío después de la salvación, que se llama la Vida, el Reino. ¡Bienvenido a la Vida!

Alguien nos mintió o exageró cuando nos dijo que nacer de nuevo iba a ser algo color de rosa. ¡Es mentira! Pablo oraba hasta que cada creyente tuviera a Cristo formado entre nosotros. Lo que pasa es que esta generación no quiere entrar a la tierra, porque está llena de gigantes. Sin embargo, Cristo nos dice en Juan 3:17: ¡No los saques de la tierra, sólo protégelos de los gigantes!

¡No les tremas a las tribulaciones! Porque dice que tendrás tribulaciones, no que en una de esas tienes mala suerte y tienes alguna. Pero yo he vencido al mundo, te asegura al final. Serás casa de Dios, si retienes firme hasta el fin. Si no hubiera nada fuerte en el camino, no habría que estar tan firme, ¿No crees?

Esta, y tú lo sabes, es una palabra verídica, sencilla, que a lo mejor atropella algunos pensamientos muy tradicionales, pero no le hace; es genuina y te va a activar para que tomes posesión de tu herencia. 2 Corintios nos dice que la tribulación momentánea. No dice la paz y el amor de Dios, dice la tribulación momentánea, trabaja para nosotros.

Aunque te parezca increíble, pero todo lo que está pasando a tu alrededor, está trabajando a tu favor, no en tu contra. Si tú lo crees, de hecho. Trabaja para nosotros un eterno peso de gloria, cuando vivimos nuestra vida de acuerdo con lo que no se ve, y no de acuerdo a lo que se ve. Porque lo que se ve no es la realidad, sino una imagen. Lo que es eterno, es lo que no se ve.

Tú naces del mundo invisible y trabajas en el mundo visible. Pero tú eres espíritu, y las leyes espirituales, siempre vencen a las leyes físicas. Porque todo lo físico, proviene de lo espiritual. Por eso, es tiempo de aplicar los recursos espirituales que tenemos y entrar en una dimensión de reposo espiritual. Un nivel del arca de Noé, si me permites decirlo así.

Producir en nuestras vidas, una tierra de Gozén, entrar en una dimensión de madurez, donde podemos empezar a hacer la voluntad de Dios, sin ser afectados exteriormente y sólo motivados de adentro para afuera. Sólo de esta manera vamos a poder consumar lo que se está desarrollando en el transcurso de este milenio.

Ahora imagínate esto: Dios acaba de sacar a dos millones y medio de creyentes, están frente a la tierra de promesa. Me imagino el corazón de Dios en aquel día. Se le debe haber roto el corazón cuando el pueblo dice: ¡No queremos entrar! Dios los mira y les dice: ¡Ustedes no me entienden! ¡Yo no los saqué de allí para dejarlos en el medio de la nada! ¡No te saqué para que te quedaras en clara desventaja!

¡No te dije que tus armas carnales no servían y eran inútiles, para después darte unas armas espirituales que no sirven! ¿Cómo se te ocurre? No te saqué del mundo para que fueras como un paréntesis apático y sin propósito, como sin saber para dónde ir, y si acaso te atreves a mencionar para dónde vas, no sabes cuándo ocurrirá. Escucha: ¡No te llamé para eso!

No te saqué de Egipto para que anduvieras vagando en la tierra, esperando vivir de la soberanía de Dios. Cuando un grupo decide no seguir la nube; cuando hay dos o tres que dicen enseguida: ¡Vamos a poseer la tierra! Y la gran mayoría dice: ¡No podemos! ¡Somos gusanos! ¿No te das cuenta? ¡Hay desempleo! ¡Hay recesión! ¿Cómo vamos a edificar escuelas si ni siquiera hay trabajo! ¡Somos gusanos!

Entonces dicen: ¡Vamos a inventarnos una nueva doctrina! ¡Vamos a declarar que Cristo viene ya mismo, que nos va a rescatar de todo el problema, y así podremos mantener a la gente con nosotros! ¿Y sabes lo que pasa? Que a Dios se le quebrantó el corazón, porque: ¿Sabes lo que significa la palabra Canaán en hebreo? ¡Doblar las rodillas!

¿Te imaginas con qué cara el pueblo le habrá dicho a Dios: no queremos poseer al pueblo que dobla rodillas? Canaán, literalmente, significa: “Ser humillado delante de ti”. Canaán significa: “Serán sojuzgados y conquistados”. ¡Con qué cara puede, un pueblo dotado del poder de Dios, pararse frente a Dios y decirle: no queremos poseer a los que ya son poseídos! ¡Es cobardía! ¡No es casualidad que diga que los cobardes no entran! Canaán es tu ciudad, Canaán es tu herencia. ¡Toda rodilla doblará ante el Reino de mi Padre!

Volviendo a Hebreos capítulo 3. Esto provocó a Dios a tanta ira, que dijo: ¿Sabes qué? ¡No vas a entrar en la tierra! ¿No quieres entrar? ¡No vas a entrar! Pero, Hebreos dice que el que no entra, no reposa. ¡Qué problema! ¡Para reposar, tengo que pelear! Si no peleo, no reposo. Parea reposar, hay que entrar. ¡Pero no se trata del cielo!

(Hebreos 3: 11) = Por tanto juré en mi ira, no entrarán en mi reposo. (Y ahora vamos a ver de qué se trata)

(12) Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;

Fíjate que el problema no es la escatología, el problema es la incredulidad. Cuando no se cree, se construyen nuevas doctrinas para justificar tu falta de fe. Por eso, te digo que Canaán no es un lugar físico, pero sí es un dominio y una autoridad en medio de un lugar físico. Porque en el cielo no hay gigantes. Los gigantes están aquí.

Por eso, David tuvo que tomar una piedra, la roca del Hades, y darles en la cabeza a los gigantes que había en la tierra. No era una historieta de escuelita dominical, era una sombra para tú luchar, no con la armadura tradicional, sino con la piedra del hade, la roca que fue cortada sin mano, y herir la cabeza de la simiente y destrozarla para siempre, en el nombre de Jesucristo de Nazaret.

Escucha esto: Dios crea la tierra en seis días, y en el séptimo día, descansó, reposó. En el sexto día, creó al hombre. El número del hombre en toda la Biblia, es el seis. Y la perfección de Dios, es el siete. Ahora, míralo así: cuando el hombre ha consumado todos sus seis elementos de fuerza; cuando ha hecho todo lo humanamente posible; cuando la iglesia ha hecho todo lo que le vino en gana hacer para conquistar, allí es donde Dios visita y consuela a todos aquellos que están frustrados por sus incapacidades.

Y allí será donde el pueblo podrá entrar en un reposo espiritual, en tanto que el poder de Dios arrasa con el planeta y millones y millones de personas vendrán a conocer como gran siega, gran cosecha, la herencia de las naciones, para la nueva Jerusalén. Dios va a traer un mover en esta tierra, pero no antes de que la iglesia haya hecho todo lo que humanamente se debía y se podía hacer.

Depende de nosotros, sí mi amigo. Y te estoy diciendo que lo vamos a vencer. Pero, claro, cuando yo termine mi parte, ahí comenzará la de Él. Y en el séptimo día, reposaremos. ¿Cuántos lo creen? Mira nuevamente lo que dice el verso 12. Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; Lo que provocó a ira a Dios, fue un pueblo que no quiso conquistar Argentina.

¿Por qué? Porque si dos no están de acuerdo, no pueden caminar juntos. ¡Ese es el propósito del Espíritu!. Y el verso 13, dice: Antes exhortaos los unos a los otros, cada día, entre tanto que se dice: Hoy. Para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.

El escritor de Hebreos, es contemporáneo. Él está hablando de estas cosas, después de la resurrección, en el tiempo que está ocurriendo. Sin embargo, los judíos todavía celebran y observan el Antiguo Testamento. Él está introduciendo un Nuevo Pacto y no firma la carta, la escribe a oscuras, en un sótano, y habla en forma de tipología, para que sólo la iglesia entienda.

Y nos está diciendo aquí: mira, no endurezcas tu corazón; tienes que poseer a tu país, a tu nación, a tu ciudad, mientras tanto se diga: hoy. Sin embargo, hoy, jamás se escribe con letra mayúscula. Pero este hombre, sí le puso una hache mayúscula. ¿Y por qué le puso una letra mayúscula en medio de una oración a una palabra? ¡Si las palabras no llevan letras mayúsculas en medio de la oración!

¿Sabes por qué? Porque es un nombre; no cualquier día. Era un día llamado: Hoy. La mentalidad hebrea y de los escribas de aquel entonces, extraían de las escrituras más antiguas que tenían en su poder. Y era comúnmente entendido lo siguiente: que la palabra siempre se escribía, antes de la venida de Cristo, en forma de tipología o de sombra.

Y basado en que Dios llamó a aquella generación en el desierto, Hoy, dijeron que Hoy era un período de cuarenta años. Y todos los Rabí de aquel tiempo, todos los maestros, todos los sacerdotes, entendían y sabían este principio. Que aquel tiempo que la generación se perdió de entrar en la tierra, se constituyó en una especie de zona, de ventana, de lapso que se tituló: Hoy.

Porque todos los días decían: ¡Hoy oyó su voz! ¡Hoy vino su palabra! Y todo ese Hoy, duró cuarenta años y no escucharon. Entonces, Hoy, quedó escrito como una ventana de cuarenta años. Entonces, ellos pensaban que aquello que fue real, era tipología para el tiempo en que ellos vivían. Este escritor, es escritor contemporáneo. Está escribiendo más o menos treinta años después de la resurrección de Cristo.

Él está escribiendo, para el 60 después de Cristo, y en su mente, él está pensando, como todos los hebreos de aquel entonces,   que desde el momento en que Cristo fue sacrificado, instituía la Pascua, equivalente al día en que Israel salió de Egipto, que fue la Pascua.

Y había una ventana para entrar a la tierra, y la titularon Hoy, y duró cuarenta años. Cristo, entonces yendo a la cruz se constituía, proféticamente, en la Pascua de sus días, la Pascua verdadera. Pero ya van treinta años desde que Cristo fue Pascua y, en su mente, le quedan diez años para esta ventana profética.

Bien lo dijo Cristo en mateo 24, y profetizaba que habría de venir una tribulación como nunca había antes y como nunca hubo después. Y para ver si las palabras proféticas de Cristo se cumplen, que para el año setenta después de Cristo, un rey llamado Tito, sitió la ciudad de Jerusalén, (¡Mira qué casualidad!) durante tres años y medio-

Sitió a Jerusalén. Y luego entró, y en cuarenta y ocho horas, destrozó a toda Jerusalén. Todos los creyentes de aquel día, advertidos por la palabra de Dios, en mateo 24 cuando Él profetizó, y dijo: Cuando van a Jerusalén rodeada, huid a los montes, porque sabed entonces que el tiempo está cerca.

Cuentan los historiadores, y aquellos de los arqueológicos, que ningún creyente fue tocado por aquella masacre del rey Tito, pero toda Jerusalén fue aplastada. Y si recuerdan aquello, dijo que no quedaría una piedra sobre otra. Y cuando entraron allá al templo y encendieron fuego a la ciudad, el oro que había en el templo se había derretido entre las paredes, y había caído entre medio de las piedras.

Y como la avaricia era una de las debilidades de los romanos, usaron unas barretas bien grandes, y sacaron cada piedra del templo para extraer todo el oro, de tal manera que no dejaron de cavar y de extraer piedra, hasta que todo el oro fue extraído. Cumpliéndose literalmente un período de tribulación en el año setenta después de Cristo.

Él está escribiendo en el sesenta después de Cristo, y está diciendo: ¡Iglesia de Dios, déjate de ritualismos! ¡Iglesia de Dios, no endurezcas tu corazón! ¡Iglesia de Dios, tienes que poseer la tierra, mientras tanto se diga: Hoy!

Entones, ahí viene donde tú te rascas la nuca y me preguntas a la distancia: Oiga, Néstor, ¿Y eso que tiene que ver conmigo? Pasado en la misma tipología. Y la misma mentalidad. ¿Estás listo para esto? Mira; cuando Cristo vino a la tierra, vino a proclamar un nuevo método de años. Dijo que vino a proclamar el año Jubileo. Este año no dura doce meses, ¡Dura cincuenta años! Cada cuarenta y nueve años se celebraba el año Jubileo.

Desde el tiempo que Cristo fue Pascua, hasta el fin de este milenio, serían cuarenta Jubileos. Eso no te dice otra cosa que hace ya más de dieciocho años que se cerró ese año llamado: Hoy. Es el tiempo en que concluyó el anterior milenio. Y la unción especial que se aguardaba para poseer tu país como herencia, ya pasó y fue utilizada o no, según los distintos entendimientos. En Argentina hubo un despertamiento, pero no alcanzó para extenderlo al resto de Latinoamérica. Se pusieron a jugar con la unción y la desperdiciaron en conferencias huecas y liderazgos corruptos.

Por eso, esto lejos de concluir en aquel momento, sigue adelante, continúa. Así que será muy bueno que recuerdes esto: si oyes hoy su voz, no endurezcas tu corazón. ¿Es cómo que decir estas cosas produce algo importante que puede incluso emocionarte, verdad? De acuerdo, pero no te olvides que la ciudad está allá afuera. Y espera la manifestación de los huios de Dios. Sus hijos.

(Hebreos 3: 14) = Porque somos hechos participantes de Cristo, (O sea que participamos de todo lo que él participó) con tal que retengamos firme (Y lo repite dos veces, por si acaso alguien no lo hubiera escuchado la primera) hasta el fin nuestra confianza del principio, (¡Es el mismo esfuerzo vencer que perder, es el mismo esfuerzo ganar que ser derrotado! Entonces, ¿Por qué no vencer? Dios es un Dios de restauración, no seamos gente negativa. Dios es un Dios de misericordia. Él no quiere que nadie perezca, pero que todos llevemos vida eterna con nosotros. Pregunto: ¿Cuántos de ustedes tienen familiares que no son salvos? ¿Y para dónde vas tú sin ellos? ¿No puedes creerle a Dios por ellos?)

(15) entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.

(16) ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? 

(17) ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? 

(18) ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron?

(19) Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad. (El problema no es la doctrina; el problema es creer que se puede)

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¿A Qué Ciudad Perteneces?

Cristo hizo todo por nosotros. Y lo que hizo fue tan grande que, por esa razón, a veces podemos sentirnos insignificantes. Nos crucificó. Nos mató. Nos enterró. Nos dio vida. Nos resucitó, y nos sentó en su trono, juntamente con Él, en el cielo. Es un hecho. Tenemos que investigar qué es eso y como se lo podemos compartir a otros.

De allí que cobra valor lo que quiero hablar ahora, que es el descubrir, detectar o discernir a qué simbólica ciudad pertenece tu ciudadanía, sencillamente a batallar contra posiciones babilónicas en nosotros. Militando, peleando, o identificando esas posiciones babilónicas en nosotros mismos. Si hay alguna, afuera hay lugar, sácala.

Vamos a usar Babilonia física, la ciudad, para extraer de sus características, principios que tienen que ver con mentalidades que fluyen en cualquier persona. Babilonia se sienta sobre las aguas. Es la mujer de Apocalipsis que se sienta sobre las aguas. Las aguas, dice Apocalipsis 17 versículo 15, que son muchos pueblos, lenguas, tribus y naciones. O sea: la humanidad.

La Biblia también nos dice, en Apocalipsis, que Babilonia se divide en tres partes: 1- Religión 2- Política 3- Economía. Por eso es que, entonces, no podemos decir que Babilonia es una iglesia, o un tipo de creencia, o un tipo de fe. Tampoco podemos decir que Babilonia es el papado, o es una ciudad, porque eso sería lo que al enemigo le encantaría que pensáramos.

Porque mientras tenemos la mentalidad puesta en buscar a una ciudad o a una religión, o a una sola entidad, ella permea la mentalidad de cualquier creyente, o no creyente, que le da acceso a la tierra. Es un espíritu, antagónico al propósito de Dios.

A través de la palabra vamos a ver qué posiciones no son adecuadas, especialmente en un tiempo de transición como el que tú estás cruzando. La palabra dice “sal de Babilonia, pueblo mío”. Nota que la orden para salir de Babilonia es para el pueblo de Dios, no para el mundo. ¡Sal de Babilonia, pueblo mío!

Claro, literalmente, en el Antiguo Testamento, saliendo del cautiverio de Babilonia, setenta años, en manos de Zorobabel, Hageo profetizando, y en el tiempo de la reforma del templo de Zorobabel, salen después de setenta años del cautiverio de Babilonia.

Todo Corintios nos dice que aquellas cosas que le acontecieron a Israel, son ejemplos para nosotros, a los cuales nos han llevado los fines de los tiempos. Entonces, podemos ver en esa foto, en esa tipología, en ese ejemplo del Antiguo Testamento, principios para salir de las mismas características.

Principios o posiciones mentales, que podamos ver dentro de lo que aconteció en Babilonia. Estoy diciendo todo esto para que sepan qué vamos a hacer cuando abramos el Libro. Vamos a leer algunos versos. Primero, vete a Jeremías 50. Vamos a leer tres o cuatro versos, allí, y luego vamos a ir a Génesis 11.

(Jeremías 50: 1) = Palabra que habló Jehová contra Babilonia, contra la tierra de los caldeos, por medio del profeta Jeremías.

(2) Anunciad en las naciones, y haced saber; levantad también bandera, publicad, y no encubráis; decid: tomada es Babilonia, Bel es confundido, deshecho es Merodac; destruidas son sus esculturas, quebrados son sus ídolos. (Nota que Babilonia no se destruye sola, hay que venir en contra de ella. Babilonia no cae sola, es igual que Jezabel; hay que empujarla y tirarla de la ventana, no se muere de un ataque al corazón).

(3) Porque subió contra ella una nación del norte, la cual pondrá su tierra en asolamiento, y no habrá ni nombre ni animal que en ella more; huyeron, y se fueron.

(4) En aquellos días y en aquel tiempo, die Jehová, vendrán los hijos de Israel, ellos y los hijos de Judá juntamente; e irán andando y llorando, y buscarán a Jehová su Dios.

(5) Preguntarán por el camino de Sion, (Ese eres tú), hacia donde volverán sus rostros, diciendo: venid y juntémonos a Jehová con pacto eterno que jamás se ponga en olvido.

Número uno: vemos que Sion, aquí, representa a la iglesia verdadera, a la iglesia del tiempo final. Vemos que los tiempos finales, dice aquí, el día, y te habla de aquel día, del día del Señor. Que no es un día cronológico, sino un kairos de Dios. Es un tiempo en Dios. Es el tiempo de la siega, es el tiempo de la fiesta de los tabernáculos hoy, literalmente, celebrándose.

Estamos en el tercer día de Dios. Estamos escuchando las trompetas de Dios. Y los mensajes proféticos nos están sacando de una mentalidad babilónica, de una religión que tiene forma, pero carece de poder de consumación. No puede terminar la obra de Dios con la presente condición que tiene. Por eso hay reforma.

Y entonces estamos oyendo la trompeta, y lo que acontece cuando se escucha la trompeta, que es un mensaje de Dios y no un ángel que esté tocando algún tipo extraño de instrumento. Las trompetas son las voces de Dios que están en la tierra. Salen de todas partes, casi siempre son desconocidos.

Salen las voces de Dios y están produciendo el día de la aflicción del alma. Allí es donde tú eliges si quieres ser bendecido y si verdaderamente tienes un compromiso con Dios. Todo esto es necesario, si es que vamos a tener la gran siega. No hay siega sin que primero haya una separación. Hay que separar el trigo de la cizaña.

Reitero: hay que separar el trigo de la cizaña. Escúchame: el gay te dice que es gay, el homosexual te dice que es homosexual, el que es antagónico a Dios, te lo deja saber, el santero o el espiritista, son orgullosos de sus religiones, el que vive de la hechicería, te publica su aviso en el periódico, aquel que te lee las cartas, pone su oficina en el centro.

Muy bien; a ese tipo de cizaña no es necesario identificarla. La cizaña que hay que identificar, son los lobos vestidos de ovejas. Dice la Palabra que está en el mismo campo, tan cerquita, que si procuras arrancar esa cizaña, te puedes equivocar y arrancar a un creyente verdadero. Por eso Cristo dijo que debíamos dejarlos crecer juntos por un tiempo.

Pero resulta ser que el tiempo se acabó, porque los justos no pueden mostrar el Reino de Dios, hasta que cierta gente sin compromiso, no se identifiquen con lo que andan buscando. Estamos cruzando el día de la aflicción, por eso nos duele un poquito servir a Dios, hoy.

Dice que en los últimos días, viraremos nuestros rostros hacia Jerusalén. O sea: la gente va a estar buscando el verdadero camino. Dice que Babilonia, primordialmente religiosa, será destruida conforme a la edificación de Sion. La forma en que se destruye a Babilonia, es construyendo a Sion.

La guerra es contra ti mismo. Salir de Egipto, es basado en una decisión. Pero entrar a Canaán, es una batalla contra ti mismo. Para entrar en Canaán, tú tienes que corregir posiciones internas. Pero, para salir de Egipto es suficiente con estar insatisfecho.

Es muy fácil salir. Mucha gente sale de lo que llamamos religión, pero mueren en el desierto. Porque para entrar en lo que llamamos Canaán, tienes que ser fuerte contigo mismo. Lamentablemente, la gente se ama demasiado, se trata muy bien. Pero lo cierto es que tenemos que ser fuertes con nosotros mismos.

Tenemos que cambiar posiciones internas que tenemos y que no son adecuadas para vivir en este tipo de dimensión. Recuerda lo que dice 2 Corintios 10: todo lo que leamos en babilonia, se aplica en nosotros. En Apocalipsis 18:21: Y un ángel poderoso tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó en el mar, diciendo: con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada. (A Babilonia la derrumban los fuertes)

(22) Y voz de arpistas, de músicos, de flautistas y de trompeteros no se oirá más en ti; (Escucha: Babilonia tiene mucha música) y ningún artífice de oficio alguno se hallará más en ti, ni ruido de molino se oirá más en ti.

Escucha: aquí vemos música, arte, tecnología, manufactura, sociedad y mercadotecnia. Babilonia está en todas partes. Y todos ellos están tristes, porque Babilonia cae. Los únicos que se están regocijando son los apóstoles y profetas. ¿Por qué? Porque ellos la destruyen. Esa es la razón por la cual muchas congregaciones declinan invitar esas voces.

Todo aspecto de la vida es afectado por Babilonia, de manera que no podemos ser tontos, no podemos ser simples, mentalmente hablando. Tenemos que discernir si es que nosotros hemos cedido nuestros miembros a alguna posición babilónica. Puede estar en tu música, puede estar en el arte.

En Daniel 3:1, Babilonia, allá, Nabucodonosor, trataba de obligar a Daniel, que es tipología de la iglesia de los últimos días, una iglesia gubernamental en medio de caos satánico en la tierra, a que adorara la imagen del sistema satánico. O sea que babilonia siempre te quiere hacer conformar a valores.

Opera por presión de grupo. Si la mayoría lo está haciendo, ¡Hazlo tú también! Estamos descubriendo cómo opera ese espíritu. ¡Pues todas las iglesias lo están haciendo así! Opera por presión de grupo. Todo el mundo se está doblegando a la imagen. ¿Por qué tú no te doblegas?

Busca atrapar tu fuerza, hasta que te debilita. No te comprometas. Los mayores aspectos de Babilonia, se encuentran en lo que solemos llamar como la casa de Dios. Invade y se entrelaza con la actividad de los santos. De manera que mucha de la guerra contra Babilonia, es una guerra o una milicia, en contra de principios equivocados, o conceptos erróneos, que nosotros mismos hemos edificado mentalmente en esa casa de Dios.

Que ahora son obstáculo para permitir acceso a lo que Dios quiera hacer para terminar Su obra en la tierra. En Génesis 10:8, dice: Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra. Tuvo el primer reino, Nabucodonosor, tuvo el primer reino literal en la tierra. Es donde primeramente la palabra es mencionada.

Son descendientes de Noé. Es la primera vez que la palabra Reino es mencionada, en español no lo dice. En el hebreo, sí y en el inglés, sí. El primer reino lo tuvo Nimrod. Es una tipología de un mover apostólico falso. Es la segunda vez que la palabra ciudad es utilizada. La primera vez que la palabra ciudad es mencionada en la Biblia, es en Génesis 4:17, cuando Caín construye la primera ciudad, fuera de la presencia y de la voluntad de Dios.

Es por eso que las ciudades, a veces, no son tan viables para sentir, buscar o estar conscientes de que Dios existe. Mucha gente se va al campo, a ver ríos y montañas, o mares y playas, para ver la obra de Dios. Ojo: vivir en una ciudad, no es pecado. Ser arrebatado por el “corre-corre” de una ciudad, sí lo es.

Caín construye la primera ciudad, y crea un concepto religioso que dice: “voy a adorar a Dios a mi manera, no me interesa cuáles son las estipulaciones para el sacrificio. Voy a adorar a Dios de la manera que a mí me guste” Allí empieza el principio babilónico. Es una religión externa,

Nota que la ofrenda de Caín y la ofrenda de Abel, eran correctas ambas. Las dos también eran bíblicas. Ambas estaban bien por fuera. Hebreos nos dice que la diferencia fue que uno lo hizo sin fe, una sustancia interna. Religión es una forma que carece de sustancia.

Una religión es aquello que echa la voz de Dios afuera, no acepta que Dios le diga cómo hacerlo o como no hacerlo. Abel es el profeta, lo dice la palabra en los evangelios. Si Abel es profeta, la religión apaga la voz de los profetas. La religión siempre apaga la voz de los profetas. ¿Por qué? Porque son los profetas y los apóstoles los que cargan la gracia para discernir a Babilonia.

Vamos a eliminar esa cosa que con su mera existencia, nos comunica que nosotros estamos en error. Mátalo. Ciérrale la puerta. No vayas a sus conferencias, no escuches sus audios ni videos, no ingreses en su página Web. Destruye lo que, con su mera presencia, me dice a mí que estoy errado. No hay ni qué hablar, sólo la postura de lo verdadero, juzga lo falso.

La postura de lo real, juzga lo falso. Y eso fue lo que hizo Caín. Abel, cada vez que te veo, me acuerdo que yo estoy mal, chau, ¡Fuera de aquí! Eso, hoy, sería así: ¿Dios quiere reforma? ¿Andan diciendo que Dios quiere reforma? Pues entones elimina a todas las voces que andan enseñando y predicando sobre reforma.

Ahí va a salir alguno que diga: “No, mira, yo no estoy listo para cambiar, ahora. Yo traigo mi ofrenda, me llevo mi mensajito, mi profecía y lo hago a mi manera. Esas son las posiciones que queremos descubrir. Si hubiera algo así en nosotros, será muy valioso que cambiemos ya mismo.

Esta es la naturaleza de Caín: construye la primera ciudad. Vida humana, pensamientos, filosofías que se desarrollan fuera del ámbito de Dios, en directa rebelión a lo que Dios había dicho. Se forma una ciudad, empleos, actividad humana, pensamientos, filosofías, doctrinas, todo edificado en contra de la palabra que Dios dijo: llenad la tierra. Y ellos dijeron: ¡No! ¡Nos quedamos todos en el mismo lugar!

A mí me da cosa cuando la gente dice que el planeta está súper-poblado. Claro, si te metes en las ciudades, vas a ver que ya no les cabe más gente. Pero si tú te subes a un avión y vuelas, vas a ver que entre ciudad y ciudad, hay kilómetros y kilómetros de tierra sin usar.

¿Qué pasa? Pasa que la religión nos corta el espíritu pionero. Nos entregamos a la presión de grupo y no hay poder de rompimiento. La gente se limita al espíritu cultural, y no rompe las barreras. Es todo lo contrario a lo que es un verdadero hijo de Dios. A él nada lo detiene y es ilimitado en sus esfuerzos. Todo en lo que ponga su mano, Dios lo bendice.

Por eso es que lo llamamos Rompimiento Global. Y no es para que tenga un título pomposo, es porque queremos pensar así. ¿Tú dices que de una isla no sale nada bueno? Aquí va a salir algo bueno. ¿Tú dices que nadie pudo hacer tal cosa, aquí? Lo asumo y lo voy a hacer. Rompiendo barreras para la gloria de Dios.

Rompiendo límites económicos, rompiendo límites políticos, rompiendo límites religiosos, rompiendo límites culturales. Expandiendo nuestra mente, maximizando el potencial de nuestra vida. Convirtiéndonos en todo lo que podemos ser. De zapatero, a dueño de la tienda de zapatos. De cadete, a gerente de la empresa.

Porque puedo darle más acceso a Dios maximizando quien soy que siendo mediocre con mi potencial. No importa que el abuelito y tu papá se quedaron en esos niveles. ¡Tú vas a superarlos a los dos! En Génesis 11, hay una porción bíblica muy conocida, como que son muchos los ministros que la usan para predicar. Vamos a examinarla desde otra óptica, si podemos.

(Génesis 11: 1) = Tenía toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.

(2) Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí.

(3) Y se dijeron unos a otros: vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, (En lugar de piedra. El ladrillo en lugar de piedra. ¿Cuántos están viendo que ya empezaron mal? Ya están cambiando los materiales originales. Son ladrillos en lugar de piedras), y el asfalto en lugar de mezcla. (Eso es como cuando tú vives en un edificio, y el electricista se quiere economizar un par de monedas y te coloca cables más baratos. El problema es que después cuando encendemos la luz, obtenemos fuegos artificiales. Así también hay gente edificando cosas para Dios. Intercambiando ciertos principios que producen mediocridad, que es el estilo de Babilonia).

(4) Y dijeron: vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo, (Querían llegar al cielo) y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. (¿Qué había dicho Dios? Espárzanse en toda la tierra).

Y descendió jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.

(6) Y dijo Jehová: he aquí el pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.

(7) Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.

(8) Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, (Que era lo que les había dicho que tenían que hacer) y dejaron de edificar la ciudad.

(9) Por eso fue llamado el nombre de ella Babel porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

Quiero extraer algunos principios de estos pasajes, y si algunos de estos principios está operando en ti, auto-evalúese y diga: hasta aquí nos trajo este río. ¡Fuera Babilonia! Número uno: Babilonia es establecida por fuerza humana. Es un paralelo a lo que Dios está haciendo en el espíritu.

Están construyendo la ciudad que luego Abraham encuentra, pero tiene que dejar. Dice que cuando la encuentra, andaba buscando una ciudad cuyo fundamento era de Dios y que esa no era. A eso lo vemos en Hebreos 11, versos 8 al 10, más o menos.

Abraham reconoció que aquello que se había formado en lo natural, era un paralelo a lo que dios quería hacer en el espíritu. Escúchame: las dos se ven igual por fuera. Tanto la casa que está hecha sobre la arena, como la casa que está hecha sobre la piedra, se terminan. Se ven hermosas por fuera, y las dos parecen estar llenas de la gloria de Dios.

Pero una está sobre la arena. ¿Sabes lo que es la arena? La arena es fragmentos de roca. Fíjate, hay iglesias que construyen con conocimiento fragmentado. Babilonia. Si no entendemos el fundamento de Cristo y qué es lo que Él ha hecho por nosotros de principio a fin, estaremos edificando sobre un fundamento que, cuando venga la tempestad, la cual la trae Dios, no Satanás, vamos a caer.

Dios es quien sopla sobre su casa, y sopla para que todo lo que no es trigo, se vaya. Satanás no puede tocar la casa de Dios de esa manera. Las puertas del Hades no prevalecen. Número uno, entonces: establecida por fuerza humana. Está construida por la creatividad de Adán. Vamos a llenar la casa como se pueda, trae canciones bonitas, arma un mensajito entretenido, ponle muchas luces y buen sonido de audio. Ministra el alma de las personas, emociónalas.

Hay que adoptar todas las medidas necesarias para que la gente se ría un buen rato y llore en otros. Mientras la casa esté llena, estaremos bien. Babilonia construye por esfuerzos humanos. Número dos: Babilonia se parece a lo que es real, pero no lo es. También vemos aquí que es la primera vez que se ejerce autoridad sobre seres humanos.

Sin embargo, todo hace ver que se está ejerciendo fuera del orden divino. Cuando Dios habló con Adán y le dio gobierno y autoridad, nunca mencionó que el hombre tendría autoridad sobre el hombre. Por eso el hombre siempre tiende a rebelarse a autoridad que no viene acompañada de compasión.

Si tu liderazgo no es conforme al orden de Melquisedec, vas a tener autoridad sin sacerdocio. Recuerda que somos del orden de Melquisedec, tenemos gobierno por sacrificio personal. Somos ministros de autoridad, pero con amor fuerte. Tenemos autoridad que fluye por compasión. Si lo separamos, tenemos legalismo o todo amor.

Las dos son Babilonia. Tenemos que ministrar según el orden de Melquisedec. Es una nueva creación, es un linaje escogido, es Real, (Reyes) sacerdocio. Son dos condiciones en un mismo ser. Un estado de ser nunca visto antes en la Biblia. O eras rey, o eras sacerdote. Pero, de Cristo para acá, si vas a ser ministro de Dios; si vas a ser ministro competente del Nuevo Testamento, o sea, todos nosotros, tenemos que tener ambas condiciones, unánimemente, fluyendo en nosotros.

Gobierno, basado en amor, autoridad por sacrificio personal. O sea: autoridad producida por tu propio sacrificio, no por títulos. Estamos identificando a Babilonia. El orden de Melquisedec. Nimrod es un orden apostólico equivocado. Es legalismo en la casa de Dios. Es gobierno de afuera para adentro. El gobierno de Dios, es de adentro para afuera.

Pondré mis leyes en su corazón, y Yo seré su Dios. Yo seré su Dios. Recuerda que Babilonia fluye en todas partes. Cosas que parecen reales, pero que no son. Sin ir más lejos, hoy se habla mucho de globalización, pero no todo lo que se dice que es globalización, es real. Hablamos de redes, pero no todo lo que parece ser una red, es real.

Hablamos de unidad y vemos gente que se congrega junta, pero que no está unida. O sea: son cosas que parecen ser reales, pero que no lo son. Recuerda que la ciudad que Dios está buscando, es la real. La nueva Jerusalén es, nosotros. Entonces aquí estamos viendo una torre, una ciudad que está en contra del orden divino. No te olvides que podemos tener redes construidas por ambición, no por guía y obra del Espíritu.

Podemos tener congregaciones enormes por mercadotecnia, no porque Dios las originó. Siempre se ven iguales por fuera, pero no son lo mismo por dentro. Babel significa confusión. Y Dios le puso babel a la ciudad, no simplemente porque Él confundió el lenguaje, sino porque su construcción tenía el enfoque confundido.

De manera que la llamó por su nombre. Es lo que dice en el original, en el hebreo. Se llama Babel, no tanto porque Dios le dijo: Eres Babel, sino porque el nombre que Dios da, siempre expresa la característica de la cosa a la cual le otorga el nombre. Estás confundido, te llamas Babel.

Entonces, cuando las construcciones eclesiásticas o las visiones estructurales están confundidas, la naturaleza de nuestra jornada, nos pone el mismo título de Babel. Es un método de operación. Así que, cuando vemos el nombre de Babel, dentro del nombre vemos cómo los principios de su funcionamiento, nos dice cómo identificarla en nuestra casa. La verdadera casa de Dios, somos nosotros.

¿Quién es la casa de Dios? 1 Pedro, capítulo 2 y versículo 5, dice que somos casa de Dios.. Hebreos 3, versículos del 1 al 6, dice que Cristo esté sobre su casa, la cual somos nosotros. Efesios 2, versículos 22 al 29, dice que estamos siendo construidos para ser morada de Dios. Apocalipsis 21, versículo 3, dice que Dios hizo tabernáculo con los hombres. Cristo, hablando de su Padre, la deidad, dijo vendríamos y haríamos morada con vosotros.

Nota que la verdadera casa, la nueva Jerusalén, la ciudad que Dios está edificando, no el hombre ni ningún judío, al cruzar el charco, eres tú. Entonces, si Babilonia va a confundir a alguien, es a ti. Porque la idea es que tú no termines la casa, para que no se termine la obra.

Si nos ponemos a mirar las cosas físicas alrededor de la tierra, nunca vamos a terminar las cosas espirituales que Dios nos ha otorgado. Babilonia parece lo real, pero está equivocada. Por ejemplo, en la lealtad. Es toda una palabra en la iglesia, tenemos que ser leales. ¿Pero leales a qué? Ahí es donde se mete Babilonia. ¡Sé leal! ¿Pero, leal a qué?

Así es que, dentro de la misma doctrina que le damos a la gente, le enseñamos a ser leales a la doctrina. Y para que tú no escuches nada más que la doctrina, ni te atrevas a escuchar ninguna voz por fuera de la doctrina. De manera que si Dios, algún día, te quiere hablar, tú estás entrenado a no escucharlo.

Porque la misma doctrina te dice: esto es la sana doctrina, y no salgas de allí. Ah, ¿Y si Dios quiere hablar? ¡Sé leal1 ¿Leal a qué? ¿A un sistema terrenal? ¿A una doctrina? ¿Leal a qué? Cristiandad no es un culto en una iglesia, es un estilo de vida en la tierra. Es tu interacción social. Es el acceso que tú le das a Dios donde quiera que tú pones las manos.

En tu trabajo, en tu escuela, en tu matrimonio. Donde quiera que tú te pares, tú tienes que producir acceso para Dios. Y eso es muy importante, porque el acceso para Dios no viene por milagros y prodigios, aunque si es necesario los incluya; viene por mentalidades adecuadas para el tiempo.

El acceso a Dios se produce por una mentalidad adecuada al tiempo. Si estamos atrasados mentalmente con lo que Dios está haciendo, no le damos acceso. ¡Es que yo me porto bien! Eso es básico. Si tú no te portas bien, yo no estoy hablando contigo ni para ti, ahora. Estamos hablando de producir acceso de Dios a la tierra.

¡Es que yo tengo un hermoso matrimonio! Más te vale. ¡Es que yo cuido muy bien a mis hijos! Es tu responsabilidad. Estamos hablando de producir el propósito de Dios en la tierra, que va más allá de portarte bien. Va más allá de tener paz en el hogar. Esos son beneficios de ser parte, no tienen nada que ver con el propósito. Israel anduvo bendecida todos los días de su vida, y nunca entró en el propósito.

 Fueron enemigos de Dios toda su vida, y Dios les amó y les bendijo. Nunca les faltó nada. No confundas bendición con estar bien. Anótalo por ahí. Dios te bendice porque te ama, no porque estás correcto. Número tres: dice allí en Génesis 11 que se establecieron allí. Número tres: se establece.

La traducción genuina del original hebreo para establecer, es renunciar a continuidad. Esto es: sedimentación. Como decimos en Argentina: achancharse a un lugar o a una cosa. Viene de chancho, que es como llamamos por aquí al porcino, al cerdo.

Es como decir: ¡No me apures! ¿Qué más quieres? Ya estoy diezmando, me sé de memoria y las canto a todas las canciones, y aquí estoy todos los domingos, firme y sin faltar. Por eso, ¡No me apures! Mentalidades fijas. Satisfacción religiosa. Cero jornada en tu vida. No hay migración constante a nuevas posiciones en Dios.

Temerosos a fresca revelación de Dios. Nos rehusamos a continuar con Dios. ¿Cómo anda, hermano? Y aquí estamos, en la lucha, qué se le va a hacer. Gloria a Dios. Venimos tres años después, nos encontramos con el mismo hermano: ¿Cómo anda, hermano? Tirando, en la lucha, que se le va a hacer. Esa es una mentalidad babilónica.

Cada vez que te visite, quiero verte más inteligente. Es un buen principio, este. Yo lo pongo en práctica examinando y analizando los correos de las personas con el correr de los tiempos. Muchos que eran simples correos sentimentales, hoy han tornado e intercambio de vivencias proféticas. Otros, siguen con si mi marido, mi mujer, mi suegra o mis niños.

Quiero verte más excelente, quiero verte más sobrio, quiero ver tu negocio más próspero, quiero ver tu familia más unida y afianzada, quiero ver tu implementación todo el tiempo que te vea. Quiero que tu mentalidad hoy, sea superior a la que vi el mes pasado. Eso es migración constante.

La jornada es una caída de existencia que Dios está produciendo, es una caída de persona, es el varón perfecto, no es un ministerio, no es una actividad, las actividades tienen que ser controladas, tienen que ser autorizadas y se les da el permiso de acuerdo al estado mental de la gente, estamos produciendo una calidad mental en la tierra, la expresión de Cristo Jesús.

Migración constante. Empezamos como la simiente del grano de mostaza, pero tenemos que producir sombra para todo el torreón. Empezamos con tres medidas de harina, pero tenemos que quedarnos con todo el pan. Donde el reino de Dios toca, tiene que aumentar.

Constantemente migrando hacia nuevas posiciones mentales. No sé inglés, para ahorita lo aprendo. No sé nada de computadoras, pero ya aprendo informática súper veloz. Eso es ministerio en el siglo veintiuno, me consta. Me había salido de la Universidad porque me habían dicho que no valía la pena porque Cristo viene ya, pero ahora he entendido que debo proseguir con mi carrera y que Cristo venga cuando quiera.

Y ahora prospérame. No interesa cuanto necesito, tú prospérame y yo repartiré el excedente donde sea necesario. Dame otro idioma, Señor, no quiero estar limitado al único que conozco. Dame alguno universal, así cuando aparece algo nuevo puedo leerlo, porque si espero que alguien lo traduzca al español, jamás lo veré. ¿Y Babilonia qué dice? ¡Ya! ¡Así está muy bueno! ¡Es suficiente, no escarbes más, me pierdo!

Babilonia se detuvo. Vio un lugar que le pareció bueno, y dijo: basta, aquí armo mi tienda y me quedo. ¡Levanta tus estacas! Hay jornada. Levanta las estacas, el fin es Dios. No queremos que Dios nos visite, ¡Queremos que se quede a vivir con nosotros!

Número cuatro: se establecieron en la llanura. Son gente que no quiere elevación. No quieren subir a los lugares altos. Son gente que eligió quedarse en el llano. No tiene posiciones altas en Dios. No tienen esa lucha de subir la cuesta, están en la llanura.

Habla de una cristiandad perezosa. No queremos subir la cuesta porque es más difícil. Y, además, mientras voy luchando por subir a nuevos niveles con Dios, voy perdiendo amigos. ¡Y yo quiero seguir quedándome con mis amigos! ¡Es que no, hermano! ¡Yo no puedo predicar eso porque yo pertenezco al consejo, a la junta, se van a enojar conmigo!

Si digo esas cosas se me va a ir míster diezmo número uno. ¡Y forma parte de la familia fundadora de la iglesia! ¡Tienen influencias! ¡Me van a echar! ¡Necesito el salario! ¡Tengo una familia! ¿Fundador de la iglesia? ¿Entonces no era Cristo, como me enseñaron? Cuando Satanás encuentra en tu vida un punto de doblez, tú estás controlado.

Nunca te establezcas en la llanura; Sion está en el vértice del monte. Sion está en posiciones elevadas con Dios. ¡No prediques tan profundo! ¡Mi gente es demasiado simple y no te entiende! Elevación, queremos elevación. Babilonia no quiere elevación, quiere llanuras.

El Salmo 84 dice que bendecido es aquel que tiene peregrinaje en el corazón. Eso no quiere decir que estamos hablando de gente que quiere ir al cielo, sino de gente que está migrando constantemente con nuevas posiciones en Dios. Una vida sencilla, sin trabajo, sin esfuerzo, un mensaje que no te hace pensar, que no te trae convicción. Convicción es una cosa, legalismo es otra.

No tienes buena perspectiva, porque si vives en la llanura, no puedes ver correctamente. Es lo mismo que quien va a un estadio de fútbol y se ubica junto al perímetro del campo, allá abajo. Tiene una visión del juego reducida a esa zona. En cambio, el que está allá arriba, en lo más alto de las gradas, tiene una visión total del campo. Así es aquí: desde la llanura, tienes una visión acotada de lo que es Dios.

Entonces comienzan a adorar a un Dios que en realidad no existe, es un error mental. Sabes que ser idólatras es adorar imágenes, y que una imagen es tu concepto de algo. Y si tu concepto de Dios está equivocado, y tú estás adorando a un Dios que tú crees que existe, y que se comporta de cierta manera, en verdad eres un adorador de ídolos.

Eidolón, es la palabra: falsas imágenes de Dios es su significado. En la Biblia se nos exhorta y se nos dice: “Cuidado, hijos, con los eidolones”. ¡Oh, Dios es esto, Dios es aquello! ¡Qué lindo eres, yo te amo! Y estás adorando un Dios que no existe. Tienen un concepto raro de cómo funciona, de cuáles son sus principios operativos, la tecnología profética de Dios.

¿Y qué estamos haciendo, entonces, en la llamada casa de Dios? ¡Conociendo el Dios correcto! Y esto para producir una adoración que adore al Dios verdadero. Fíjate que la religión nos proyecta una imagen de Dios que, con el simple devenir de estudios serios, comienza a derrumbarte una serie de altares falsos que te habías creado. Es como que recién comienzas a entender quién es Dios verdaderamente.

Por es que hay una gran mayoría que todavía está adorando a su concepto de Dios, no al Dios real. Por eso es que Cristo dice que de labios se lo honra, pero que muchos de nuestros corazones están lejos de Él. Me están adorando de labios, pero sus corazones no andan ni cerca de donde yo estoy. Se ha creado una moda en la iglesia que, en muchos casos, no permite entrar al amor de Dios.

Así que Babilonia es toda aquella mentalidad que se sedimenta, que se establece en llanura. Número cinco: Babilonia se expresa en falsa unidad. El motivo de sus reuniones en la Torre de Babel, era para que no fueran esparcidos. O sea que cada uno estaba unido al otro por conveniencia personal y no por un propósito común. Eso, es falsa unidad.

Eso equivale a incorporar a todos los jóvenes de una congregación al equipo de alabanza, porque si no lo haces se te van al mundo. Falsa unidad. ¿Franqueza, verdad? Es que no entramos con franqueza a la iglesia y llamamos al pan, pan y al vino, vino, creo que vamos a tener iglesia por otros dos mil años más.

Me pregunto cuántos de ustedes quisieran un día ver al Rey viniendo en gloria. Bueno, de eso se trata. ¡Es que a mí me lo enseñaron así y no puedo cambiarlo! No le hace. ¿Cuántos de ustedes fueron a la escuela secundaria y aprendieron una cosa, y luego cuando entraron en la Universidad tuvieron que desaprenderla?

Y eso no es nada, porque después entraron a trabajar de lo que habían estudiado, y en el trabajo tuvieron que desaprender también todo lo que habían aprendido en la universidad. Y después cambiaron de empresa a otra más prominente, y allí te enseñaron lo mismo pero de un modo distinto y opuesto a todo lo que habías aprendido antes.

Y si no terminas de creer esto, prueba hablar con algún rector de universidad. Él te dirá que si en los próximos cinco años, por ejemplo, no actualizan la información que se está dando, así como la que recibieron los ya egresados, todo lo que se aprendió, ya estará obsoleto. ¡Es tremenda la velocidad del avance!

Y hay un montón de iglesia que sigue insistiendo con la conservación de la sana doctrina. ¡Despierta! ¡El Espíritu Santo está golpeando a tu puerta! ¿Vas a oírlo o elegirás seguir escuchando a hombres envasados en antiguos casetes? Estamos aprendiendo. Perdón… ¿Estamos aprendiendo?

Falsa unidad. Gente que aparentemente está unida, pero no. ¿Y qué es lo que dice esta gente? “¡Es que si todo el mundo lo está haciendo, no puede estar equivocado! Escucha: Dios nunca hizo nada en la Biblia a través de la muchedumbre. No hay un solo incidente, en la Biblia, donde Dios usara multitudes.

Cuando las tenía, las mandaba a la casa, y luego usaba dos o tres. Así que, el hecho de que alguien tenga mucha gente, no quiere decir que esté correcto. Fíjate que fuerza, en Dios, no es sinónimo de número. Porque no se trata de numerología, se trata de estar correcto. Mientas más correctos estemos, más podemos producir para Dios.

Podemos producir mucho más para Dios con diez hermanos bien actualizados, que con mil que no han cambiado su manera de pensar. Y no es que no queramos tener mil, ¡Claro que los queremos! Pero no al costo de no estar correctos. Porque, fíjate, ellos estaban construyendo. Tú ves la iglesia de Babel y vas a ver que ellos tenían su ministerio, había actividad, estaban alabando a Dios, se estaba predicando la palabra. ¡Estaban construyendo!

Aparentemente, estaban haciendo algo, pero no se estaban moviendo. Estaban construyendo, pero no tenían jornada. Tú veías a la gente todos los años, y tenían la misma capacidad. Entendía lo mismo. Si dentro de un año tú me formulas las mismas consultas o me pides consejos por el mismo problema, o tú no entendiste nada de lo que aquí se enseña, o yo lo he enseñado muy mal. Algo no funciona.

No había jornada en la vida. La gente tenía el mismo nivel de existencia, el mismo nivel económico, los mismos trapos que usaron el año pasado, y seguían dándole gracias a Dios por las mismas cosas que le dieron gracias el año pasado. Estaban construyendo, sí, ¡Pero no se estaban moviendo! Babilonia. Si es Dios, hay jornada.

Porque el propósito de Dios, es la estatura del varón perfecto, no una actividad, no una muchedumbre. Es una calidad de existencia. Ya nos han dado Apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, con el fin de perfeccionar a un grupo denominados santos. Para que santos perfeccionados, nos traigan la plenitud del varón perfecto en la tierra.

Hasta que no haya una plenitud de algo llamado varón perfecto, nada podrá hacerse. Es la calidad multimiembro, varón perfecto, cuerpo de Cristo en la tierra. Y tiene que expresarlo en la tierra en todas las facetas, no sólo en la santidad. Tu santidad no es tu comportamiento. Cristo es tu santidad.

Tu comportamiento son trapos sucios delante del Señor, ¡Tú sabes la palabra! Él es nuestra perfección. Él es nuestra santidad. La estatura del varón perfecto, una calidad de existencia. Una jornada constante. Eso es lo que estamos construyendo. Claro que todo eso llega si producimos la mentalidad adecuada, si no, no.

¡Mira! ¡Salió el nuevo disco de ese cantante cristiano que nos gusta tanto! Ajá, ¿Y la letra de sus canciones, qué dice? Porque si esas letras no están en sintonía con lo que Dios está haciendo contigo y conmigo, no va. Tendrá que quedarse fuera de mi discoteca. ¡Pero es el artista top! Ni lo sueñes, el único top, aquí, es Cristo. ¡Eh, bueno, no hay que exagerar! No sé, díselo a Dios, Él lo diseñó así, no yo.

Porque, entiende esto, la música es un componente activo de la verdadera mentalidad de la iglesia. Si seguimos con cancioncitas románticas, al diablo no lo pelea nadie, somos todos guerreros afeminados. Si pasamos a las canciones de batalla, más nos vale agarrar las armas, porque el diablo lo va a tomar muy en serio y él no va a usar munición de utilería, él va a tirar a matar.

Eso, contando con que la gente entienda de qué estamos hablando. No te olvides que la gente discute escatología, sin saber leer. ¿Y entonces cómo es que la discute? Porque la cantaron. ¡Te discuten lo que cantaron! Si usáramos almos, todo se simplificaría mucho más, pero hay un problema financiero: los salmos no pueden ser registrados en la autoría. ¡Son propiedad del Espíritu Santo!

O los salmistas, que en el Antiguo Testamento fueron elegidos para educar a la nación, no para cantarle. Las canciones deben proyectar la próxima fase del plan de Dios. De manea que es imposible ser salmista sin saber exactamente qué está haciendo Dios, hoy.

Convengamos en que es muy probable que Dios no esté haciendo lo que tú estás experimentando en tu iglesia, porque esa es la parte de Dios que tú estás experimentando. Para saber qué está haciendo Dios tenemos que buscar un común denominador global.

Cruzar e ir hacia el frente. Construir, sí; pero no me lleves hacia adelante. Suena lindo, suena bien, todos lo dicen, pero no te lleva a ninguna parte. Número seis: Se establecieron en el medio del desierto. ¿Y qué harás en el desierto? En el desierto, el agua no cae directamente. El agua caía en el río. Y el río más cercano les quedaba lejísimo.

O sea que debían usar bombas humanas, para llevar agua hacia la ciudad. Babilonia no recibe revelación directa de Dios. Les llega en el tiempo, después que viene por bocas humanas. Y como no podría ser de otro modo, ya ha perdido un porcentaje de esencia divina y ya trae sabor a hombre. No reciben directamente de Dios, no son pioneros.

La única solución de iglesias que están en el desierto, es la relación con iglesias que no están en el desierto. Hay iglesias-fuente, que producen revelación. Hay tal cosa como mensajes que son producidos y nacidos en el espíritu de un hombre. No son temas que los hayan leído en un libro o escuchado en un audio de otro.

Así que a estos les llega el aire por esfuerzo humano, pierde su frescura. Han perdido la habilidad de producir el mover de Dios. Dan mensajes que ya están dirimidos por el conocimiento humano. Hay más, pero quisiera continuar. Hay un ejemplo por allí en Deuteronomio 11. Aquí Egipto representa tu previo conocimiento.

(Deuteronomio 11: 10) = La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto, (La tierra de Egipto, aquí, reitero, es tu previo entendimiento, la doctrina que traes. Un mover carismático, la fe, la prosperidad, santidad, intelecto, unción, en lo que sea que tú andes hoy) de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y la regabas con tu pie, como huerto de hortaliza.

Un mover que sólo produce hortaliza, es un mover que sólo te respalda los intereses tuyos. Y de allí es de donde hoy estamos saliendo. La pregunta que viene ahora, es: ¿Hacia dónde?

(11 La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes (No de llanos) y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo; (No de la tuya) (12) tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; (Está claro, no eres tú en absoluto el que la cuidas; es demasiado grande) siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin.

Fíjate que mucha gente le tiene temor a esto, porque acá quien gobierna es Dios. Es demasiado profundo para estar bajo tu control. Y ahí es donde la gente tiene temor. Si quitas las manos y se te dañan, estarán dañadas todo el tiempo.

Estaba n construyendo una torre para alcanzar los cielos. Estoy hablando del deseo de una falsa elevación. Ambiciones que son satisfechas por ministerios humanos. La palabra “torre”, significa: hacernos importantes. Gente que quiere ser reconocida y hacerse de una reputación. Por eso es que no pueden seguir a Dios, porque para seguir a Dios, pierdes toda tu reputación.

No hay nadie en la Biblia que haya seguido de verdad a Dios, que haya mantenido su reputación. ¡Pero es que como iglesia estamos perdiendo reputación! No le hace. ¿Está perdiendo reputación con quién? Por eso se pusieron tan exquisitos en una época con las vestimentas externas. Y ahí anduvimos, nos parecíamos más a los musulmanes o a los caminadores testigos que a hijos fieles.

Oye: el énfasis en tu autoridad no se fundamenta en el color o la confección de tu ropa. Porque esa es apenas una expresión mínima externa, que generalmente carece de sustancia interna. Es un mover falso, que viene a sustituir a los verdaderos apóstoles, que generalmente no tienen fama porque sólo son fundamento, y el fundamento casi nunca se ve; la casa está encima de ellos, pero son las que la cargan.

Los verdaderos apóstoles, no son famosos. En la Biblia, todos fueron presos políticos. ¡El gran apóstol, lidera veinticinco iglesias! No sé, debe ser algo personal y exclusivamente mío, pero no me cierra eso, jamás me cerró. Me suena a construcción de torres. Porque el problema radica en que Babilonia está tratando de alcanzar los cielos, pero resulta ser que la verdadera ciudad, desciende del cielo.

Así es que, mientras Babilonia trabaja de abajo para arriba, la nueva Jerusalén lo hace de arriba para abajo. Babilonia es lo que rechaza el presente hablar de Dios. Todo lo que Dios quiera decir hoy, Babilonia lo rechaza. Número ocho: sustituye piedras con ladrillos.

En 1 Reyes capítulo 6, está la construcción de Salomón, que en este caso tipifica el establecimiento del Reino. Porque el establecimiento del Reino se produce por paz, pero, entiende; jamás hay paz si antes no hubo guerra. Por eso Cristo dijo que no vino a traer paz, sino a dividir casas.

A mí me encantaría que Cristo viviera hoy y saliera a decir lo que Él salía a decir en su tiempo ministerial. ¡Quisiera ver cuántas son las iglesias que lo invitarían! ¡Hipócritas! Así empezaba sus mensajes. O a Pablo: ¡Malditos! Hoy te dicen que no eres genuino porque eres demasiado duro y no tienes amor. ¿Qué le hubieran dicho a ellos los fariseos de este tiempo?

Ladrillos. Babilonia edifica con ladrillos. Los ladrillos son moldes; eso tiene que ver con clones. Viste a uno, los viste a todos. Se visten igual, cantan las mismas canciones, tienen los mismos programas. Ladrillos. El problema con el ladrillo es que no está entrelazado, si le das a uno, se puede caer un solo ladrillo. Las piedras, no. Las piedras forman una pared de acuerdo con la singularidad de cada una.

Son amarradas por fricción, no por mezcla. El ladrillo indica que la relación es sintética, es política. Pero la piedra, no. La piedra muestra una relación por fricción, o sea que es una unidad real. Para levantar una pared de piedra. Si le das a una piedra se caen cuatro o cinco, porque están unidas. Los ladrillos se hacen con moldes, es más fácil. Creamos un sistema, y le hablamos a cinco mil todos los meses. Pero las piedras, no; una por una, una por una.

Ahí está el árbol, ahí está el tronco. Tú miras el tronco, te vas más atrás y miras el tronco, y descubres a ver qué hay en ese tronco. No le impones una visión, sino que extraes lo que ese tronco trae por dentro. Eso se llama singularidad de expresión. En cada ministerio y en cada miembro. Donde no todos somos iguales y donde no todas las mismas canciones inspiran a todo el mundo.

Singularidad. Multiforme sabiduría, diversidad de dones, diversidad de ministerios, eso es Dios. Babel no construye con piedra. Su ambición es números. Su producción es de ladrillos. Y construyen la casa de manera vertiginosa. Pasas por la mañana y ves campo raso y por la tarde, cuando regresas, hay una hermosa construcción que, a simple vista, parece hermosa y muy sólida. Eso, obviamente, por fuera.

Pero, muy probablemente que, en la primera tormenta verdaderamente fuerte, se cae. ¡Y se cae, nomás! Puedes repetir conmigo ahora, si quieres; ¡No queremos ladrillo! Pregúntate hoy de qué está construido tu ministerio. De qué está construida tu vida. ¿Fuiste construido con moles o estás maximizando a full el potencial que dios te dio?

La Palabra dice que instruyas al niño en su camino. ¿Qué camino sería ese? ¡El camino del niño! ¡Es que yo quiero que mi hijo sea predicador y lo voy a mandar al seminario! Ah, ¿Sí, eh? ¿Y si es mecánico? TE diré lo que pasará: si es mecánico y lo haces ir al seminario, va a ser un pésimo predicador, y aunque se divierta en sus ratos libres desarmando su auto, nunca llegará a ser mecánico como él deseaba.

Hazle estudiar de mecánico, eso sería instruir al niño en SU camino. Muy probablemente será un excelente mecánico, levantará un poderoso taller con otros mecánicos como empleados, tendrá trabajos sumamente importantes, ganará mucho dinero y, con su corazón agradecido al Señor, financiará con sus ofrendas la formación de no menos de veinte verdaderos y genuinos predicadores.

Pero, si insistes en querer hacerlo predicador, estás construyendo su vida con ladrillos. Ya no podrá ser un mecánico lleno de Dios. Es toda esta cosa de estar formando gente que sepa manejar la palabra. Lo que queremos es gente que ame a Dios. Si Dios quiere un predicador, Él se encargará de sacarlo de donde esté. Y además no es cuestión de aumentar de predicadores o de iglesias. Lo que necesitamos son iglesias diferentes.

Hoy hay una iglesia en cada esquina de la ciudad y la ciudad sigue igual, ¿Cómo lo explicas? ¿Cómo explicamos en cada esquina hay una iglesia y la ciudad se sigue degenerando? Obviamente, algo tiene que cambiar. Pero cambiar de verdad, al estilo divino, no humano. Porque en la tierra, la mayoría de los cambios promocionados sólo han sido pasaportes para seguir haciendo más de lo mismo, aunque con otro color.

La palabra dice que nosotros somos piedras vivas, no bloques. ¿Por qué nos llama piedras vivas? Porque el edificio del señor, se construye de piedras. Porque fue edificado para permanecer para siempre. O sea, cuando tú edificas con piedras, estás edificando transnacionalmente. Estás edificando algo que es más grande que ti.

Yo soy uno de los tantos que hoy trabaja con la finalidad máxima de que cada uno de los que toma contacto directo o indirecto con la autoridad de este ministerio, pueda llegar a desarrollar su mayor potencial a futuro inmediato. Es la parte que me corresponde y la estoy cumpliendo con lo mejor que tengo y puedo. Hay otros que tienen otros mandatos y otras tareas y, si todos hacemos las que nos han enviado a hacer, el trabajo habrá de terminarse.

Por eso no tengo la onda pastor tradicional. Yo no tengo ovejas mías, yo ministro, atiendo, alimento y hago pulimento de ovejas que son de Dios. Jesús ministró tres años, hombres de Dios enormes que he conocido, lo hicieron algunos pocos años más; otros muchos años más. Tu ministerio es la longitud de tu vida, no un seminario.

Tienes que construir para Dios, no para ti. ¿Hermano! ¿Por qué me dice estas cosas si yo no soy nadie en la iglesia? Porque hace mucho tiempo yo tampoco era nadie. Y un día, a Dios se le ocurrió que fuera algo más que nadie. ¿Y qué va a pasar si tiene la misma ocurrencia contigo?

Por eso no hay ni tiene que haber más mensajes para líderes. Porque el liderazgo lo tiene toda la iglesia, no un hombre al que un grupo de cabezones le dio una credencial. Número Nueve: motivado por grandeza personal. O sea: lo que impulsó la Torre de Babel, fue competencia, orgullo humano, indulgencia.

Otra cosa que significa Babilonia es desparramar, desplazar, causar división, confundir, tener pensamientos no coherentes. Pero no lo vamos a deja aquí. Más bien quisiera mostrarte cómo Babilonia toma tu espíritu y que tienes que hacer, rápidamente, para limitarlo.

Vamos a Jeremías 39. Mira el verso 1: En el noveno año de Sedequías rey de Judá, en el mes décimo, vino Nabucodonosor rey de Babilonia con todo su ejército contra Jerusalén, (Que hoy es la iglesia) y la sitiaron.

(2) Y en el undécimo año de Sedequías, en el mes cuarto, a los nueve días del mes se abrió brecha en el muro de la ciudad. (Nota como Babilonia sitia la iglesia. Aquí Jerusalén es la iglesia, observa el procedimiento)

(3) Y entraron todos los príncipes del rey de Babilonia, y acamparon a la puerta de en medio; Nergal-sarezer, Samgar-nebo, Sarsequín el Rabsaris, Nergal-sarezer el Rabmag y todos los demás príncipes del rey de Babilonia.

(4) Y viéndolos Sedequías rey de Judá y todos los hombres de guerra, (Todos los hombres de guerra) huyeron y salieron de noche de la ciudad por el camino del huerto del rey, por la puerta entre los dos muros; y salió el rey por el camino de Arabá.

(5) Pero el ejército de los caldeos los siguió, y alcanzaron a Sedequías en los llanos de Jericó, (¿En dónde lo alcanzaron? En llanuras, si estuviera en lugares elevados, no los alcanzan) y le tomaron, y le hicieron subir a Ribla en tierra de Hamat, donde estaba Nabucodonosor rey de Babilonia, y le sentenció. (Nota que Babilonia sí estaba en lugares altos)

(6) Y degolló el rey de Babilonia a los hijos de Sedequías en presencia de éste en Ribla, haciendo asimismo degollar el rey de Babilonia a todos los nobles de Judá. (¿A todos quienes? A todos los nobles de Judá.)

(7) Y sacó los ojos del rey Sedequías, y le aprisionó con grillos para llevarle a Babilonia.

En primer lugar, te sitia. Luego te invade, te penetra. Y luego, ocupa las puertas. Babilonia se mete en el ADN de la iglesia, se mete en el psíquico de la iglesia. Babilonia no es algo que acontece en un culto. Es algo que ya viene en el rígido del procesador de la iglesia, y afecta todo lo que ella hace. Claro, normalmente viene en forma de doctrina. Al epicentro de tu vida.

Por eso es que necesitamos fundamento apostólico, porque actúa como un anti-virus en un procesador. ¿Qué quiero decir? Que el fundamento apostólico es un anti-virus para la religión. Porque son diametralmente opuestos. Cuando ingresas el suero de los patrones de Dios, luego, ante cualquier acción opuesta, algo por dentro te enciende una alarma y, si puedes, no lo permites.

En el verso 3 llegaron los príncipes. Babilonia busca la gente que tiene potencial en la iglesia. Siguieron a los príncipes. Verso 4, te sacan de tu fortaleza, te sacan de tu ciudad, o sea: en el área donde tú eres fuerte, Babilonia te hace salir de allí.

Un viejo predicador contaba que en su ministerio tenía un hermano que tocaba el piano en su grupo de adoración, que cuando era joven estaba en la universidad estudiando Economía, con gran talento y excelentes notas. Pero era un hombre que iba a una iglesia que proclamaba todos los domingos que Cristo venía ya a buscar a su iglesia en un rapto enorme.

Entonces ese muchacho pensó que si verdaderamente Cristo venía ya, no era útil ni conveniente seguir estudiando Economía porque no se justificaba. Así que si Cristo iba a venir ya, él deseaba que más bien lo encontrara tocando el piano en la iglesia y no estudiando en la universidad. Concluía este predicador diciendo que hoy, lamentablemente, él tenía en su ministerio a un pianista mediocre, bien del montón, mientras que la vida se había perdido a un economista brillante. Babilonia hace eso.

Babilonia destruye futuros, destruye el futuro de tus hijos, con conceptos errados de Dios. Te saca afuera, dice que te lleva fuera de tu ciudad, fura de donde tú estás acostumbrado a operar. Te saca de donde Dios te ha hecho, para convertirte en otro bloque más, en otro ladrillo más.

No hay cosa que me produzca más escozor que ver a un latino, varón, que por lo general son bien rústicos y masculinos, comportarse en la iglesia como si fueran mariposas escuálidas. ¿Qué les pasó? Les agarró un ataque de santidad externa. ¡No sirve! Dura hasta que aparece esa señorita que… ¿Se entiende, verdad? ¡Eres hombre! ¡Eres masculino! ¡Jesús era muy masculino! ¡No necesitaba salir con damas para demostrarlo!

Entonces, de este modo, siempre somos los mismos. Porque el tiempo cambia, pero nuestra estructura, no. Los vientos soplan para otra dirección, pero la estructura es la misma. Entramos hace rato al tercer milenio, pero seguimos construyendo igual. Bloques. Ladrillos. Y por último te exponen en la ciudad. Te dejan una serie de líderes sin visión, verso 7. ¿Y qué tenemos que hacer para vencer estas posiciones?

(Salmo 137: 4) = ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová en tierra de extraños?

(5) Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza.

(6) Mi lengua se pegue a mi paladar, si de ti no me acordare; si no enalteciere a Jerusalén como preferente asunto de mi alegría.

En el original, dice: Sobre cualquier otro asunto. Y hay una implicación negativa de la cual puedes extraer un principio positivo. Dice que cómo puedes cantar un cántico en tierra extraña. A eso lo dijeron cuando estaban en Babilonia. Por eso, lo primero que te dicen, es: no seas impactado por Babilonia, que no se te olvide Jerusalén, que no se te olvide el verdadero principio de Dios.

Mantén tu mente fija en lo que Dios quiere hacer. Daniel tuvo que hacer eso. Daniel en Babilonia, y uno die: ¡Oh1 ¡Qué linda la gracia de Daniel! ¡Cómo Dios bendijo a Daniel! Daniel vivía una vida estratégica, y él tuvo, deliberadamente, plantar su estrategia respecto a cómo la iba a hacer.

Él, deliberadamente, negó los alimentos de Babilonia. Él, deliberadamente, construyó una ventana que puso mirando hacia Jerusalén. Y deliberadamente, a la hora que él sabía que lo iban a estar mirando, oró en contra del decreto. Hay veces que para establecer el principio de Dios, deliberadamente deberás construir tu vida. No tropieces con el mañana, diséñalo.

¿Qué vas a hacer en cinco años, y cómo piensas llegar? Anótalo, e invierte en eso. ¿Cómo voy a prosperar mi familia? Paso dos, paso tres, paso cuatro. Señor, bendice estos panes. No tropieces con el mañana, Babilonia es así. Pero tú Dios, no. ¿Cómo voy a ser un mejor ministro, mañana? ¿Cómo me voy a enterar de lo que Dios está haciendo?

Planifica la adquisición del conocimiento que hoy no tienes. Busca en el planeta, porque seguramente hay alguien que lo está trayendo y no te cobrará nada por compartírtelo, si es que es un enviado del Reino. Si está vendiendo audios, videos y libros, entonces ponlo en duda. Puede venir de Babilonia, vestido con piel de ovejitas sanas, frescas y puras, pero es lobo.

Babilonia no tiene jornada, los hijos de Dios, sí. Y luego dice que se le pegue la lengua en el paladar si  no se acuerda de Jerusalén. Entonces lo contrario, es cierto: mantén tu mente en el propósito. Y dice que exaltes el propósito de Dios por sobre todo asunto en tu vida.

La próxima: milita por la consumación del propósito de Dios. Juan 4 dice: Mi comida es hacer y terminar la obra de Dios. Mi comida, mi combustible, mi inspiración, mi vida, lo que me levanta por la mañana y me hace ir a trabajar. Cualquiera el gobierno que tenga, lo que tengo que hacer es hacer y terminar la obra de Dios.

No tienes dos vidas, sólo tienes una; es la obra de Dios. Tú no debes visitar la obra de Dios porque tú eres la obra de Dios. Babilonia viene a la iglesia, Jerusalén es la iglesia.

Lo usaron en las paredes de Jericó, y a través de toda la Biblia es como que alguien viene a decirte que existas, pero no termines. ¡Acude todos los domingos a la iglesia! Pero no termines. Canta, ven, haz lo que sea, pero que la jornada tenga forma, pero no el poder. Hay que terminar.

Jamás doy consejos, apenas algunas sugerencias. No soy nadie para decirle a alguien cómo debe vivir su vida, qué debe hacer o qué no debe hacer. Sin embargo, y como singular excepción, déjame ahora darte un consejo, no sé si sabio, pero sí muy genuino y práctico: jamás te acostumbres o abandones a una vida mediocre.

¿Sabes lo que es la mediocridad, verdad? Cuando en lugar de pensar y acertar o equivocarte tú, dejas que otros piensen por ti o en tu lugar. Porque eso no es sujeción, eso es esclavitud. Y no fuimos llamados ser esclavos, sino libres en Cristo. Y a la hora de hacer comparaciones, compárate contigo mismo, no con tu vecino.

Y si cuando lo haces no te gusta lo que estás viendo, cambia. Si a ti no te gusta la condición espiritual que tienes en este momento, tendrás que hacer algo diferente para que cambie. No existe tal cosa cómo hacer lo mismo todos los días y esperar que llegue algún cambio vaya uno a saber de dónde. No es ninguna ciencia asegurar que haciendo lo mismo jamás se llega a resultados diferentes.

Lo que ocurre es que, mayoritariamente, la gente quiere un resultado diferente, pero lo que no quiere ni por asomo, es cambiar. Es elemental: si quiere un mañana diferente, tendrás que cambiar el hoy. Pero no lo dudes: ¡El cambio es absolutamente incómodo! Requiere disciplina, apoyo moral, fuerza, volver a aprender.

Volver a fojas cero y empezar todo de nuevo. Tremendo, ¿No? Pero, si no lo haces, puedo garantizarte que mañana, será absolutamente igual a hoy. Y no te estoy hablando de doctrina, te estoy halando de tu estilo de vida. En tu trabajo, en tu casa, con tu familia, con tu mujer, con tus hijos. Es necesario un cambio profundo. ¿Estás orando a Dios para que te dé más vida abundante? ¡Amén!, Pero que no se te olvide que todo lo que tiene vida, cambia.

Los hijos, cambian; las flores y las plantas, cambian. Los animales, las mascotas, cambian; las estaciones del año, cambian; las temperaturas, cambian. ¿Y la iglesia? Bien, gracias, todo igual. ¿Cómo que igual? ¡Claro! Si está muerta, no cambia. Pero si está viva, ¡Sí que cambia!

Por eso, así como cuando tú ves una flor en otoño y te das cuenta que no se parece en nada a la que viste en la primavera, así también yo quisiera que tú que me escuchas o me lees, hoy, no seas ni por asomo el mismo o la misma que me escuchará o leerá dentro de un año en otro estudio. Porque no será mérito mío si mañana tú eres más grande y ungido que yo, será plan y propósito de Dios.

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Tiempos de Seriedad

Este es un tiempo difícil. Más que difícil, yo podría decir que este es un tiempo complicado. Porque es un tiempo en donde las cosas muestran un aspecto cambiante de tal calibre, que bien vale la pena reflexionar muy seriamente en los principios básicos que hay al respecto. Hay una escritura que nos retrotrae a ello. Es un texto en apariencia eminentemente histórico, lineal, cronológico, pero que sin embargo tiene escondido un verdadero tesoro que podremos aprovechar, utilizar, creer y poner por obra. Es largo, pero vale la pena.

(Éxodo 32: 1) = Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. (¿Podrías darme una palabra, una sola palabra, que sintetice este primer paso de lo que luego será un altísimo pecado de idolatría? Ansiedad.)

(2) Y Aarón les dijo: apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos. (¿Sufría Aarón de la misma ansiedad más duda que padecía el pueblo? Quizás. Lo cierto es que en lugar de confiar y esperar, él decidió sumarse a la idea de fabricar ídolos. Y les pidió los aretes a todos los que los usaban. Las mujeres, sus hijas y, ¡Oh sorpresa! Dice que también sus hijos. ¿Es que el aro en el varón no es una deformación de este siglo? Parece que no)

(3) Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; (4) y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma de buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. (Creo que te quedó claro: dice que todo el pueblo les dio sus zarcillos. Todo el pueblo. Ninguno a favor de Jehová. Todos en búsqueda de nuevos dioses.)

(5) Y viendo esto Aarón edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón; y dijo: mañana será fiesta para Jehová. (¿Perdón? ¿Fiesta para Jehová? ¿Cómo que fiesta para Jehová, si les acaba de construir un ídolo?)

(6) Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse. (¿Qué les parece? Más adelante, y cuando viene relatando ya que Moisés y su siervo Josué estaban descendiendo del monte, encontramos esto)

(Verso 17) = Cuando oyó Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: alarido de pelea hay en el campamento. (¡Y claro1 ¿Qué otra cosa que alarido de pelea podía escuchar un guerrero de pura cepa como Josué?)

(18) Y él respondió: no es voz de alaridos de fuertes, ni voz de alaridos de débiles; voz de cantar oigo yo. (Moisés y toda su veteranía y experiencia. ¡Qué pelea ni pelea! ¡Era parranda, juerga, fiesta, había allá abajo!)

(19) Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte. (Este versículo va dedicado con profundo amor a todos aquellos que suponen que los hombres de Dios son seres que no se conmueven ante nada, que todo lo toman con una sonrisa bondadosa y muy evangélica y que en la mayor de las serenidades resuelven sus conflictos. Ardió de ira el hombre.)

(20) Y tomó el becerro que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y lo dio de beber a los hijos de Israel.

(21) Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que has traído sobre él tan grande pecado?

(22) Y respondió Aarón: no se enoje mi señor, tú conoces al pueblo, que es inclinado al mal. (He aquí un resorte clásico humano por excelencia: la culpa la tiene los otros.)

(23) Porque me dijeron: haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.

(24) Y yo les respondí: ¿Quién tiene oro? Apartadlo. Y me lo dieron, y lo eché en el fuego, y salió este becerro.

¿Te das cuenta lo infantil de la explicación que le da Aarón a Moisés? De niño. Pero de niño que es consciente que ha hecho algo indebido y busca excusarse. ¡Yo no hice nada! ¡Yo tiré todo acá adentro y salió este bicharraco! ¡Moisés, no soy responsable! ¿Ah, no, eh? ¿Así que nadie fabricó el molde del cual salió ese becerro, verdad? ¿Se formó por arte de magia?

Esa es nuestra vieja naturaleza. ¿Recuerdan a Saúl? ¡El pueblo quiso, Samuel, traer lo mejor! ¡Ya no sé cómo darles el gusto! Eso es exactamente lo mismo que Aarón estaba diciendo. ¡Eché todo eso al fuego, Moisés, tú lo vieras, y apareció este becerro no sé cómo ni de dónde! ¡Y después, imagínate, ya no lo pude detener!

Cuando apareció el becerro, inmediatamente, se armó la fiesta. Ah… ¿Y tú no participaste de la fiesta, Aarón? ¡No! Es decir…bueno…golpeaba un poquito las manos, nada más! ¡Pero yo no hacía fiesta, te lo aseguro! Y además, ¡Tampoco adoraba a ese becerro1 ¡Yo la tengo muy clara!

(Éxodo 33: 11) = Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. (Aquí nos encontramos con una figura que, si hoy la proclamáramos, seríamos llamados por lo menos, irreverentes. ¿Cómo vas a decir que Dios habla contigo cara a cara?)

(12) Y dijo Moisés a Jehová: mira, tú me dices a mí saca este pueblo, y tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos.

(13) Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo.

(14) Y él dijo: mi presencia irá contigo, y te dará descanso.

(15) Y Moisés respondió: si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.

(16) ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobe la faz de la tierra?

(17) Y Jehová dijo a Moisés: también haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre.

(18) Él entonces dijo: te ruego que me muestres tu gloria.

(19) Y le respondió: yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.

De hecho, yo no puedo saber cuál es el grado de madurez y de crecimiento espiritual de cada uno de ustedes, los que están allí, del otro lado, pero voy a decirles algo de todos modos: ¿Cuántos se han dado cuenta que en este tiempo hay dos iglesias paralelas? Ya lo hemos hablado y enseñado muchas veces, de acuerdo: Babilonia es la iglesia falsa y paralela, la imitación carnal y hasta diabólica de lo que verdaderamente es la iglesia del Señor. Así que es obvio que también está la genuina, la real y verdadera. Un pueblo que lo único que quiere es fiesta y entretenimiento, y otro que es y se sabe remanente.

Y hay hombres de Dios que están buscando desesperadamente su rostro en este tiempo, porque ven que las ovejas se desbandan y se van detrás de esos entretenimientos y de esas fiestas. Que nadie podría decir, claro está, que no son cristianas, pero que en modo alguno conforman la voluntad de Dios para este tiempo. Porque Dios nos está enseñando a través de esta palabra que, además de estar de manera permanente con nosotros, hará pasar por delante de nosotros, todo su bien.

Y dice la Biblia que él estaba en el monte. Allí iba a escuchar a Dios. En el Libro de Números vamos a ver que en varias oportunidades dice que Jehová habló a Moisés. ¿Por qué Jehová le hablaba a Moisés? Porque Moisés estaba justo allí donde Jehová hablaba. Entonces sería bueno preguntar ahora: ¿Estamos nosotros en ese exacto lugar en donde Dios está hablando?

Y dice la palabra que él subió al monte, porque como todo hombre íntegro, Moisés simbolizaba a todo creyente que busca agradar a Dios. Al que de pronto siente como que la soledad lo está aplastando y que todo lo que está haciendo, lo está haciendo solo. Los que van en una dirección cuando toda la corriente va en otra. A esos, Dios los quiere aparte, con Él.

Por eso Moisés dijo algo allí: “Yo no quiero, Señor, dar un paso más, porque lo que acabo de ver me duele adentro.” Y si bien dice que hubo un enojo, es indudable que el corazón de Moisés se estrujó al ver al pueblo celebrando idolatría.

Allí es donde nosotros solemos decir: ¡También ese pueblo de Israel! ¿Sabías que tú y yo somos iguales? ¿Te has dado cuenta que a veces nosotros también nos portamos así de mal? ¿Has prestado atención a que tenemos una clara tendencia a respetar lo dudoso y, por el contrario, a menospreciar lo que Dios ha levantado y enviado¿ ¡Cómo! ¿No es este el hijo del carpintero? Mira cómo se referían a él. Le decían “este”. Eso es menosprecio.

Y él subió al monte, porque él quería estar con dios. No sólo está aquel que busca el rostro de Dios, sino que es el cristiano que en este tiempo, a pesar de las celebraciones y los entretenimientos que nos rodean, quiere seguir levantando altares de consagración con Dios.

En Romanos 12:1 dice que presentamos todo nuestro ser. Todo nuestro cuerpo en sacrificio vivo, agradable al Señor. ¿Por qué? Porque es nuestro culto. ¿Cómo dice? Racional. Esto es: pensado, preparado. Que yo lo hago a conciencia, que sé muy bien lo que estoy haciendo. Que no me dejo deslumbrar por las emociones, aunque no tengo que reprimirlas ni negarlas.

Que no lo hago simplemente por un entusiasmo pasajero. Yo me consagro y me ofrendo, como sacrificio vivo a Dios porque primero lo pensé muy bien. Esto significa que lo pensé con frialdad, calculando bien los costos. No podemos ofrendarnos a la ligera, ponernos en el altar y después vemos. Porque ya no somos nuestros, nos dedicamos al Señor. Nosotros solos, sin presiones de nadie, nos ofrendamos a Dios. ¿Me estás entendiendo?

Como aquel hombre llamado Moisés, hay muchos cristianos, hoy, que pagan el precio de la espera. ¡Señor, contéstame! Y die la Biblia que allí pasaron cuarenta días. ¡Señor, ya hace una semana que te lo pedí!, dicen algunos. ¡Y todavía no me has respondido! Cuarenta días.

Hermano: cuando tú y yo aprendemos a esperar en Dios, algo enorme espiritualmente hablando, algo tremendo sucede dentro de nosotros. Porque Él dice: espera en Dios, y yo (Es decir Él), haré. Confía en Él, echa tu ansiedad sobre Él. Porque Él tiene cuidado de nosotros.

A veces estamos tan ansiosos por todo lo que nos rodea, que no hay tiempo para esperar en Él. Y Dios no cambió. Él sigue siendo el Dios de Moisés, de Abraham, de Jacob. El Dios de Pablo, de Pedro, el Dios tuyo, el Dios mío. Él no cambia. Él dice yo voy a cumplir, yo voy a bendecirte, pero espera. No puede darte semejante regalo porque no estás preparado, todavía.

Él dijo: Yo voy a esperar esos mandamientos de mi Señor. Pero claro: cuando un hombre de Dios tiene una visión y la gente que lo acompaña no está enchufada, conectada en esa visión, estamos en problemas. Es mucho más habitual que aquel a quien Dios realmente le da una visión se quede solo, que eso le suceda a un nominal, sin compromisos.

¿Por qué pasa esto? Porque hay una iglesia, hay un remanente, hay un grupo de cristianos que buscan a Dios como Moisés lo buscaba. Y hay otro grupo, que está allí abajo, como el pueblo de Israel, que sólo quiere celebraciones, entretenimientos, en suma: pasarlo bonito.

¿Sabe qué pasa, hermano? En el grupo que hay en mi iglesia somos tan pocos… ¡Estamos todos aburridos! ¿Cómo no me voy a ir a congresos o conferencias por allí, si aquí me estoy secando? Quiero decirte algo: ese hombre o esa mujer que cada domingo, u otro día de la semana, va a entregar un mensaje, probablemente se ha quebrado delante de Dios, buscó delante de Dios. Ten cuidado; no menosprecies el mensaje. Y ya me conoces, que no soy adulador de estructuras, precisamente.

¡No! ¡Qué me voy a quedar escuchando tonterías! ¡Me estoy secando! Y entonces corren al estadio, a las multitudes, a escuchar a ese siervo de tanto prestigio internacional, a ese que tantas veces ha visto por la televisión, que ahora está aquí, en persona, y que ha traído una tremenda palabra que conmoverá a toda la nación. ¿Y sabes qué es lo que oye? Pues la misma palabra que viene oyendo por boca de tantos sin prestigio, sin roce internacional, sin currículum ni genealogía, por uno de los tantos Sumos Sacerdotes según el orden de Melquisedec. Fiesta.

Moisés representa hoy a ese cristiano que no solamente paga el precio del menosprecio, sino que también y a pesar de cómo esté de sus emociones, de sus sentimientos, puede soportar la incomprensión de los demás. Yo no sé si tú te has dado cuenta de la ingratitud y la indolencia que hay. Y no estoy hablando del mundo incrédulo, precisamente. Hay hombres y mujeres de Dios que han luchado que están allí, batallando, y están dolidos. Hay otros que han sido heridos. Y es como que a nadie le interesa. Cada uno cuida su propio e íntimo bienestar.

¿Sabes algo? Moisés, pese a todo lo que estaba sintiendo, siguió luchando. Dice en Números 20, que cuando llegan a la tierra de Cades, muere María su hermana. Y no sólo muere María. Un poco más adelante, Dios le dice: “Sube al monte, y desviste a Aarón y viste a Eleazar.” Murió maría, era su hermana. Pero el pueblo allí estaba. “¡Queremos agua!” ¿Para qué nos sacaste de Egipto?

Hay otro cristiano dentro de los otros cristianos. Son los Josué. Son esos que están creciendo. No disciernen bien, todavía, eso es cierto, pero están creciendo y quieren. Entonces buscan y el que busca, siempre encuentra, y al que pide, se le da.

Dice la Biblia allí que en la batalla, Moisés le dice: Tú baja al valle, Josué, y pelea; yo voy al monte. Cada uno en su puesto. Y Aarón y Ur sosteniéndole los brazos. Esos son los intercesores que oran por los hombres y mujeres de Dios que pelean en el frente de batalla. Porque mientras dure la batalla en el valle, alguien tendrá que sostener los brazos de los que la pelean.

Y dice la Biblia que bajaban del monte y él escuchó gritos. Y él dijo: ¡Gritos de pelea! Claro, era un guerrero. ¿Qué otra cosa iba a pensar? Y Moisés dijo: No…Eso no es batalla… Eso no es intercesión. Allí no hay ninguno orando ni ayunando. Allí no hay ninguno haciendo vigilia. ¡Allí están de fiesta!

¿Y qué pasó? Dice la Biblia que Josué descendió con aquel varón llamado Moisés. ¡Qué lindo es recibir ministración limpia, pura y ungida de un hombre o una mujer de Dios! Los Josué de hoy día no disciernen, pero quieren estar aprendiendo, buscan. Pero están mirando un modelo. Están siguiendo un modelo.

Están viendo que alguien, todavía, dobla sus rodillas. Están viendo que todavía hay siervos de Dios que se comunican con Dios, pero también hay muchos otros que no conocen a Dios porque no lo tratan. Porque se conforman con entretenimiento denominado “cristiano”, que no es otra cosa que una fiesta, y que es lo único que otros le están brindando como método fijo.

Esta gente está bien dentro de las congregaciones. Están. Se parecen a Aarón. ¿Sabes quiénes son los “aarones” de hoy? Son esos que no quieren quedar mal con nadie. ¿Qué te parece? ¿Conoces a alguno, quizás? Ten cuidado, por allí se te sienta cerca el domingo. ¡Es que no me gusta quedar mal con la gente! ¡No es buen testimonio! ¿Ah, sí? Y por no quedar mal, y por no ser frontal, y por no ser sinceros, y por no ser transparentes, entonces dejamos que la suciedad entre y nos salpique.

Tengo una pregunta: ¿Por qué Aarón, conociendo todo lo que conocía, accedió a fabricar el becerro? ¿Por qué Moisés, con todo lo que Dios le había dado, se bajó del monte? Hay cristianos que son fieles, sinceros, honestos, pero tienen un tremendo problema: ¡Tienen pánico de quedar mal!

Hermano… ¡Qué bendición que es usted! ¡Yo lo sigo desde hace muchos años! ¿Ah, sí? ¡Entonces me temo que se va a ir al infierno, nomás! ¿Cómo? ¡Que se va a ir al infierno, te dije, porque me estás siguiendo a mí y no a Cristo! Y es Él el que tiene la salvación, no yo. ¡Pero es que a mí me encanta cómo predica este hombre! Está bien, escúchalo; ¡Pero no lo adores! ¡Ese, es un becerro contemporáneo. ¿Habrás adorado alguno, quizás?

Hay gente, supuestos siervos de Dios, que le ponen precio a sus mensajes. Hay otros, también supuestos siervos de Dios, levantados para un determinado ministerio, que le ponen un precio a cada canción que cantan. Pero hay algo peor, todavía: hay congregaciones que, a los que no cobran, ¡No los invitan más! ¿Qué te parece?

¿Hay o no hay una iglesia paralela a la genuina y verdadera? Por eso es la presión, por eso es el sufrimiento del verdadero cristiano. Porque hay gente que ha gustado de la Gracia de Dios, ha visto las maravillas. Peros e ha dejado llevar por las corrientes, se ha dejado llevar por cosas que no son de Dios, como le pasó a Aarón. ¡Y después quieren justificar todo eso!

A eso, después, muchos le llaman “movimiento de la prosperidad”. ¡Claro que Dios nos prospera! ¡Claro que Dios nos bendice! Pero no hay que estafar a la gente, mi hermano. Dios nos libre y nos guarde de caer en eso. No podemos, en el nombre del Señor, sangrar al pueblo de Dios. Por eso Moisés, en esa visión divina, le dijo: Aarón; ¿Qué mal te ha hecho ese pueblo para que lo tuerzas de la verdad?

Señor, tú sabes cómo es el pueblo. Ellos quieren dioses para adorar, los necesitan. Ellos vienen contaminados con las costumbres de Egipto. ¡Es que vienen con las costumbres del mundo y no podemos cambiarlos de un día para el otro! ¡Es que no hay que cambiarlos! Ese trabajo no nos toca a nosotros. ¡Ese es trabajo del Espíritu Santo! Pero, si el Espíritu Santo no está en aquel que enseña, en aquel que exhorta, en aquel que consuela, ¡Es en vano! ¡No podemos cambiar a la gente con buenos y lindos discursos! ¡No puedo darle al pueblo lo que el pueblo quiere oír! ¡Tengo que darle lo que Dios dice que debo darle!

¿Sabes, hermano? Piénsalo. ¿En cuántas fiestas vanas se habrán fundido las riquezas que Dios te dio cuando saliste de la esclavitud? ¿Cuántas bendiciones arrojaste en una fiesta vana que no te dio nada? ¿Y cómo saliste? Saliste tan vacío como entraste, o tal vez peor. Dios les dijo: los voy a sacar de la esclavitud. No van a salir pobres y miserables. Los mismos egipcios les van a entregar a ustedes sus riquezas. ¡Satanás tiene que soltar las riquezas que les pertenecen a los hijos de Dios! Pero, ¿Sabes por qué ellos volvieron a eso? Porque la vieja naturaleza que está adentro, lucha, pelea y combate fieramente. Esa carne no quiere hacer la voluntad de Dios.

Dios quiere bendecirnos y quiere prosperarnos. Pero no esa prosperidad falsa que se vende como mercadería de supermercado, y que se promete a los hijos de Dios fuera de todo contexto bíblico. Dios dice: Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y las demás cosas vendrán por añadidura. ¿Sabes una cosa? Esa iglesia, esa congregación paralela al remanente fiel, sólo quiere vivir de fiesta en fiesta, de entretenimiento en entretenimiento, en un evangelio sin compromiso, sin demanda, sin confrontación y pintado color de rosa.

Pregunto: ¿Por qué hay miseria, cuando somos hijos de un Padre rico? Porque tenemos mezcladas las cosas. Piensa. ¿Cómo puede ser que, delante de un becerro de oro, que era idolatría, que era pecado a los ojos de Dios, se podría levantar, junto, un altar a Dios? ¿Cómo puede, una persona que quiere vivir en santidad, estar compartiendo el ministerio con alguien que está en pecado? ¿Cómo puede alguien luchar por esa santidad, cada día, y de pronto, va a un lugar donde siente o discierne que hay pecado? Allí es cuando viene y visita la miseria a una nación, cuando se mezcla lo santo con lo profano.

Así como en la época de Jueces, en la casa de Gedeón, su padre tenía estatuas de Asera, de Baal, mezcladas con el altar a Jehová. ¿Por qué había venido la miseria a ese pueblo? ¿Por qué los amalecitas? ¿Por qué le robaban todo el fruto de la tierra? ¿Por qué los habían tenido reducidos a vivir en cuevas, a vivir como forajidos? ¿Por qué tenían que estar en la miseria si eran los hijos del Dios Todopoderoso? ¿Sabes por qué? Porque había cosas en las casas, en los hogares, que no agradaban a Jehová.

Por eso dios le habla a Gedeón y Gedeón le responde: mira, nuestro padre, el abuelo, nos han contado maravillas, pero yo no he visto ninguna. Y Dios le dice: Bueno, pon tu fuerza, que yo pongo mi poder. Y empieza a limpiar. Pero primero, ofrenda. ¿Cómo voy a ofrendar si me estoy muriendo de hambre? Primero ofrenda. ¡Pero Señor! ¿No has visto la miseria que hay en mi patria? ¿Cómo me dices que debo dar todo lo que tengo?              Primero sobre la roca, la ofrenda. Eso es lo que la iglesia de mi patria y de muchas otras naciones, no ha entendido. Que para romper con la miseria, hay que rendir todo sobre la roca, que es Cristo. Por eso el primer trabajo que Dios le dio a Gedeón, fue ir y limpiar la casa de su padre.

Y él tuvo miedo, dice la Biblia, y llamó a otros varones con él, y fueron de noche. Porque, naturalmente, la tarea no era tan fácil. Porque no es tan fácil cuando tú vives un tiempo mezclado con la liviandad y de pronto determinas y decides vivir como dios quiera. No. No es fácil cortar con esas amistades, con esos hermanos, entre comillas, que no alcanzan ni para primos. Pero Dios dijo: hay que cortar, hay que limpiar. Por eso, -y no estoy justificando ni la ira ni el enojo de Moisés-, a él le agarró tal indignación que arrojó el becerro en el fuego y que después, con ese polvo de oro que quedó, lo puso en las vasijas y les dijo: ¿Quieren dioses? ¡¡¡Tráguenselos!!!

Por eso Dios no bendice una nación. Porque nosotros, su pueblo, sólo queremos fiesta, queremos entretenimiento sin compromiso. Es serio este pensamiento. Te lo digo como una carga en tu corazón para que ores. Pero no mezclemos las cosas. Por eso dice en Jueces que el Espíritu de Dios vistió a Gedeón y Él mismo fue su vestido. Y allí Gedeón recibió poder y pudo tocar el cuerno, la trompeta, y pudo convocar al pueblo y derrotar al enemigo que los estaba matando de hambre, que les estaba cerrando las fábricas, los talleres, las fuentes de trabajo, que los estaba dejando sin nada, arrinconando, cuando Dios les había dicho que les daba la tierra para que vivieran y estaban viviendo en cuevas. ¡Eso hace el pecado! ¡Eso hace la mezcla! ¡No pueden vivir juntos lo santo y lo profano! ¡Eso hace la liviandad!

¿Tú crees que es para los pecadores ese: Venid a mí los que estás trabajados y cargados, que yo os haré descansar? No. Es para ti y para mí. Trabajados y Cargados, en griego, quiere decir: Forzados, Agotados por el trabajo, por la lucha. Y el Señor dice: vena  mis brazos que yo te haré descansar. Por eso Él dice: Echa tu carga sobre mí.

¿Sabes por qué, a veces no puedes levantar los brazos ni abrir el corazón? Porque el corazón y los brazos están cansados de cosas que no pertenecen a Dios. Porque la carga que el Señor pone en nosotros, es liviana, no pesada.

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Los Enemigos de Tu Madurez

Hay una realidad que marca, precisamente la realidad de cada día. Ninguno de nosotros podremos ser mejores hijos de Dios, si antes no somos mejores personas. Para eso, es necesario conocer qué recursos operan en nosotros, hoy, en nuestra vida diaria. Y eso, créeme, no es para algunos, es para todos. Y porque es nuestra asignatura pendiente como nación, como región, como planeta, hoy quiero hablar de la justicia.

(Job 14: 7) = Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñará aún, y sus renuevos no faltarán.

(8) Si se envejeciere en la tierra su raíz, y su tronco fuere muerto en el polvo, (9) al percibir el agua reverdecerá, y hará copa como planta nueva.

¿Sabías tú que en la Biblia, los árboles representan a los hombres? En todo el contexto bíblico, los árboles representan a los seres humanos. No es casual que el Señor haya muerto en una cruz de madera. Y Pablo dice que fuimos crucificados juntamente con Él.

Claro, si yo te pregunto cuándo fui crucificado, si yo nací hace unos cuantos años en un pequeño pueblito de un lejano país llamado Argentina, y luego me trasladé con mis padres a otro un poco más grande, y allí crecí y llegué a adulto. Nunca fui crucificado. ¿Cómo entiendo eso? Simple: que la madera en la cual Él fue crucificado, es mi naturaleza; un árbol. Literalmente, morimos los dos, allí. El árbol y Él.

Desde el principio, los árboles son elementos a los cuales Dios asocia a nuestra naturaleza. ¿Será porque dependemos de la tierra y del agua? ¿Será porque en el proceso, nuestra razón de vida es dar fruto y multiplicarnos? Por eso resulta interesante lo que dice Job, aquí. Si puedes, por un momento, mírate como un  árbol.

Tú sabes que si cortas un árbol pero no lo desprendes de la tierra, aún cortado, con el tiempo, comienza a reverdecer. ¿Cuándo muere realmente un árbol? No hay muchas coincidencias entre los especialistas y botánicos. Lo cierto es que no podríamos imaginarnos un árbol sin agua. ¿Cuánto tiempo crees que sobreviviría?

Claro que aquí iremos a lo otro que también es importante a grado sumo y que todavía está en amplio estudio: qué significa el agua en la Biblia. El Espíritu y la Palabra. Y es muy singular, porque alguien puede estar literalmente muriéndose, pero si recibe una palabra de fe, es como que revive y sale otra vez a la batalla sin rastros de su anterior desmoronamiento.

Y si tomamos como ejemplo o base algunas actitudes del rey Nabucodonosor respecto a un cierto árbol, veremos que  en el fondo, en la Palabra, hay muchos elementos que muestran la naturaleza humana a través de los árboles. Y dice que hay esperanza para un árbol cuando es cortado. Que volverá a retoñar y que sus renuevos no le faltarán.

Aunque envejezcan sus raíces en la tierra y muera su tronco en el polvo, al olor del agua reverdecerá, y como una planta joven, echará renuevos. En el libro del profeta Isaías, y en el capítulo 61, está el texto principal de lo que deseo compartir en este trabajo.

(Isaías 61: 1) = El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar (2) libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de (3) venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, (4) plantío de Jehová, para gloria suya.

Aquí creo que queda más que claro que Dios quiere que nosotros seamos verdaderos árboles de justicia. Y fíjate que en el huerto del Edén, Adán tenía una enorme cantidad de árboles. Y que, de hecho, la posibilidad del pecado y la posterior expulsión del huerto de ellos, fue la de haber comido del fruto de un árbol del cual se le había prohibido hacerlo. No podemos decir que sea casual que toda esta tremenda historia en la que estamos involucrados, comienza con un árbol.

Y hay una cantidad enorme de árboles mencionados en toda la Biblia. Te cito algunos: el cedro, la palmera, la higuera, la mostaza, el ajenjo, y cada uno de ellos representa algo especial. Puedo tirarte algunas ideas. El famoso cedro del Líbano, que era utilizado para construir edificaciones, por ejemplo, el interior del templo.

Entonces, se habla que las columnas de la casa del Señor, estaban hechas con el cedro del Líbano. En otro orden, la palmera siempre es representada con la perseverancia, con la capacidad de soportar la adversidad. Todos hemos visto alguna vez, (Muchos en vivo y sufriéndolo, otros por televisión y a distancia), lo que hacen los terribles huracanes caribeños con esas palmeras. Las doblan hasta tocar el suelo, pero no las rompen.

Y eso, de hecho, nos habla de una tremenda capacidad para resistir. Por eso entiendo que, andes en lo que andes, tienes obligación de ser como una palmera. Es decir: puedes doblarte, pero no quebrarte. Es toda una característica de los hijos de Dios; soportar, soportar y soportar.

Porque, esa persona que a la primera presión entrega todo y sale huyendo, será buena persona, no tengo por qué dudarlo, pero definitivamente no es una palmera. Entiende: un árbol frágil, no sirve para otra cosa que para hacer leña y quemarlo. Supongo que ahora entiendes el porqué del concepto de infierno y destrucción. Al que no, será echado al fuego.

Árboles. Un árbol que no sirve para fabricar muebles, que no sirve para construir casas, que no sirve para fabricar un instrumento, que solamente atrae esas tremendas hormigas llamadas termitas, es un árbol inservible y, por tal motivo, tiene que ser quemado. Sólo sirve para cocinar nuestros asados.

Después tenemos a la higuera. La higuera, proféticamente hablando, en la Biblia, simboliza la religión. Es el hombre religioso. Es el sistema religioso. Por el otro lado, el olivo, representa a Israel. Entonces, qué tremendo que Jesús muera en el jardín de los olivos. Literalmente él murió en Israel, murió por Israel, pero también murió por lo que el Padre le pidió hacer.

De hecho, podríamos estar largo rato hablando de árboles, ya que hay partes de la Biblia en donde los árboles conversan, en donde se rebelan y muchos episodios muy interesantes más, pero en este trabajo lo que quiero acompañarte a encontrar, es la causa, razón o motivo por el cual somos llamados, justamente, árboles de justicia. Plantíos del Señor, dice en otro lugar.

En el capítulo 61 y verso 3 de Isaías, dice que ese es nuestro nombre, que el Señor quiere que lleguemos a ser árboles de justicia. Claro, aquí aterrizamos en una realidad cotidiana que nos va a obliga r a preguntarnos y a preguntar qué cosa es la justicia.

Seguramente que tú, al igual que yo y que todos los que vivimos en países más o menos ajustados a la democracia, escuchamos a nuestros líderes políticos, sobre todo cuando andan en  campañas pre-electorales, hablar mucho de justicia, pero sin embargo, cuando ellos dejan esos lugares de poder, aparecen una serie de actos cometidos que están muy lejos de emparentarse precisamente con la justicia.

Entonces vemos que por un lado se utiliza a la justicia como para atraer el interés de la gente, pero por el otro lado vemos con nuestros propios ojos que no existe ningún compromiso serio con la justicia. ¿Por qué crees que los políticos usan, aún hoy día, el lenguaje de la justicia? ¿Por qué, por ejemplo, hablan de la justicia social? Por una simple razón: porque todos los seres humanos anhelamos precisamente eso: justicia social.

De hecho, fuimos creados para la justicia. Entonces, cuando un político habla sobre la justicia social, te conecta. Y no tiene nada que ver con que seas cristiano, o no,  que el político sea cristiano. Él está hablando en un lenguaje en el cual tu ADN reconoce palabras. Nos habla de la justicia, nos habla de que las cosas que cada estado tiene, realmente llegue a cada persona.

Pero, esto nos sirve para darnos cuenta que, mayoritariamente, no hay coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Y, claro está, esto sucede también entre nosotros. Porque si debemos hilar fino, la iglesia debería ser la célula, el organismo biológico más justo de la tierra. Y ustedes, al menos los que tienen  algunos años de iglesia, saben muy bien que eso no siempre es así. Debería serlo, pero no lo es.

Y esto tiene su proverbial importancia, cuando estimamos que cualquier proyecto ambicioso que se desee llevar a cabo en beneficio de la humanidad, tendrá que estar profundamente avalado por la justicia. Porque construir algo que les será beneficioso a unos pocos, en detrimento de muchos, no es justo; ni aquí en Argentina, ni en el último lugar del universo. El cielo lo dice, no yo.

Porque para Dios, la justicia no es opcional. Muy por el contrario, es tan vertical, que Él solamente puede estar presente donde hay justicia. Donde no la hay, Él no puede estar. ¿Será por eso que está en tan pocos lugares de la tierra? Y eso nos incluye. Dios no está necesariamente donde se le canta o se le habla lindo. Está donde hay justicia. ¿Está claro?

Y está más que claro que, por más que me esmere y ponga lo mejor de mí, mi justicia de hombre jamás podrá llegar a ser como Su justicia. Por eso quiero que veamos lo que está escrito en el evangelio de Mateo, en el capítulo 7 y en el verso 16. Y cuando lo leamos, tú podrás ver por qué esto está dicho de esta manera.

(Mateo 7: 16) =  Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?

(17) Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.

(18) No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.

(19) Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.

(20) Así que, por sus frutos los conoceréis.

Momento de hacerte una pregunta: ¿Tú crees que aquí está hablando de botánica o está hablando de nosotros? Como armoniza el entender que somos árboles, espiritualmente, para poder ver como Dios nos ve. ¿Recuerdas a ese ciego que recupera la vista, pero no del todo, y cuando le preguntan qué ve, él dice que ve a los hombres como árboles?

Fíjate que lo primer que recupera, es la vista espiritual. Porque después vuelven a orar por él y ahí si ya los ve naturalmente. ¿Te imaginas? Hombres como árboles. Piensa en un árbol, recuerda sus principales características, y ahí lo tienes: hay hombres (Y mujeres, claro), así.

Y claro, aquí es donde los principales teólogos de mayor prestigio que se conocen, no han podido ponerse de acuerdo. Algunos dicen que es sólo metáfora, símbolo. Otros prefieren recurrir a las escrituras y allí encuentran que Isaías dice que somos plantío del Señor. No dice que parecemos, o que somos “como” plantío. ¡No! Dice que somos plantío.

De todos modos, a mí me parece que alguien debería actuar como humilde mediador, convencer a las partes que sus egos académicos no son tan importantes y tratar de consensuar en algo. Así seamos árboles o como árboles, el centro neurálgico de la cuestión, que es las características, es el mismo.

Ahora; lo más importante del caso, es que el primero que debería saber perfectamente qué clase de árbol es, es el propio árbol. Fíjate que fuera de los especialistas que conocen muy bien el tema, la gente del común jamás puede llegar a saber qué clase de árbol es uno hasta que no ve el fruto. O sea que son los frutos los que determinan qué clase de árbol es ese árbol.

El problema más grande que padecemos los cristianos es que tenemos grandes grupos que todavía no han dado fruto alguno. Y si quieres, en este punto podríamos relacionar fruto con ministerio, aunque no me gusta demasiado esa comparación. Pero, para la explicación, vale. Son los que te dicen que llevan años en la iglesia y todavía no pueden saber qué clase de ministerio es el que el Señor les ha confiado.

Y ahí está el nudo del problema, porque ya quedó dicho que es el fruto el que determina qué clase de árbol eres. Y lo más complicado es que los frutos van a aparecer en tiempos específicos. Te quiero decir con esto que nadie cosecha lo que se le da la gana todo el año. Son muy pocos los productos que dan fruto todo el año; la mayoría es por temporadas, por épocas, por estaciones, tiempos.

Y a mí me da la sensación que está terminando una estación climática en lo espiritual de este tiempo, y está comenzando otra. Y esto, lo que significa con total claridad, es que también ha llegado el tiempo en que ciertos frutos ya no están, y llega el momento de dar otra clase de frutos. Porque son las estaciones las que determinan la aparición de los frutos. ¿Estamos en invierno, otoño, primavera o verano espiritual?

A mí me produce cierta gracia, pero al mismo tiempo tristeza, cuando oigo en alguna congregación que desde la plataforma baja la orden de exclamar a gran voz que está llegando un tiempo nuevo. ¿Sabes qué? Se te puede poner la boca violeta gritando que viene un tiempo nuevo, pero no es así. Porque no eres tú quien determina un nuevo tiempo, ¡Es el Señor!

Volviendo a nuestros amigos, los árboles, podemos recordar que tiene cinco enemigos. Son organismos muy resistentes, pero a pesar de eso, están muy lejos de ser invencibles; sólo son enemigos complicados. El primer enemigo que tiene un árbol, son Las Tormentas Eléctricas.

Pueden manejar ciertas tormentas más comunes, con viento y agua. A lo mejor se quedan sin una sola hoja, pero allí están, en píe. Es más, en algunos casos, verlos defenderse de los vientos o los vendavales de agua, nos deja la sensación de que parecería haber una mente en su interior dando órdenes precisas.

Tú ves un árbol a orillas de un río, por ejemplo, y no te das una idea sobre cómo hizo ese árbol para crecer y desarrollarse. Cuando era pequeño y sus raíces recién empezaban a extenderse, ese árbol envió una raíz sola, más larga que las otras, a buscar agua por debajo de la tierra. Y esa raíz encontró el agua del río, y allí el árbol envió a las otras raíces y, de ese modo, recibió alimento y sustento. Los árboles tienen inteligencia.

Los primeros años de un árbol, crece de una sola forma, pero más adelante, su estructura empieza a cambiar, comienza a ensancharse y toma otras características. Y, mientras tanto, va registrando en sus anillos, todo lo que les pasó. Del mismo modo en que todos nosotros vamos registrando todo lo que nos pasó en nuestros anillos, los que tenemos en el alma.

Dicen los que saben porque se han dedicado con mayor especialidad a esto, que el hombre tiene siete anillos en su alma, donde va registrando todos estos acontecimientos. Por eso lo de la tormenta eléctrica. Un rayo, un solo rayo que acierte a caer sobre un árbol, lo deja para leña, no sirve más.

¿Por qué? Porque, literalmente, toda la savia que está adentro de ese árbol, con la caída de ese rayo, explota. Porque el enorme caudal de electricidad que contiene el rayo, hace hervir violentamente a esa savia y la enorme temperatura que adquiere la hace explotar. Y, desaparecida la savia, muerto el árbol. La savia es la sangre del árbol. Ningún ser humano vivirá sin sangre.

Ahora comparemos: ¿Qué es una tormenta eléctrica en la vida de un hombre? Una situación de la cual nunca se puede recuperar. Por ejemplo, un divorcio. Es un impacto devastador que afecta a todo el entorno, tanto el más cercano como el más lejano. Yo sé que en Cristo todo podemos vivirlo y salir con victoria. De todos modos, algo se habrá quemado en esa tormenta. Y lo que se quema es muy difícil recuperarlo.

Las tormentas eléctricas son, entonces y en esencia, problemas familiares. Porque, ¿Qué puede ser más devastador que algo familiar? Si tu familia está unida y está bien, todo lo demás, se maneja. Pero cuando se presenta una crisis familiar, a nivel de matrimonio, con los padres o con los hijos, eso te parte al medio. ¿Cómo se maneja eso?

El gran tema, es: ¿Podrán recuperarse de algo así? Volvamos al ejemplo del árbol. ¿Podrá un árbol recuperarse de un rayo que lo partió al medio? Yo, personalmente, creo que sí. Que conque quede una posibilidad de que aparezca un retoño en alguna parte de su estructura, ese retoño puede hacerle recuperar la vida. Tal vez no con las mismas características que tenía anteriormente, cierto, pero vida al fin.

Muy bien; el segundo enemigo que tiene el árbol, es El Frío. Los árboles, dicho por conocedores profesionales del tema, pueden resistir más el calor que el frío. Literalmente, el frío puede matar un árbol. Comparémoslo con la vida de un creyente. ¿Has visto alguno que se muera de entusiasmo?

Yo no, y pasé por etapas donde el entusiasmo era casi la piedra basal de todo lo que se construía. En los años noventa, en mi país, he visto en iglesias conservadoras, danzar a solemnes y venerables ancianos al son de la “nueva” forma de alabanza nacida en la época.

Por el contrario, sí me ha tocado ver a gente que, espiritualmente se ha ido enfriando, se ha ido enfriando hasta que un día, ¡Paf!, salen con algún hecho que deja en evidencia que se murieron. Por eso es que la Biblia, en muchos de sus textos, nos exhorta entre otras cosas, a que no nos enfriemos.

Este, fíjate, es el eje central de lo que nosotros llamamos congregarse. ¿Nunca te pusiste a pensar por qué nos debemos congregar? ¡Para mantenernos encendidos, como brasas de carbón, y bien calientes! Pero hermano…es que yo he visto iglesias donde corre un frío glacial dentro de sus paredes… Yo también, pero en ese lugar la gente no se está congregando para el bien, como manda la Palabra. Sólo se está reuniendo como si fuera un club religioso.

Por eso abunda el hielo y falta el fuego. Tú sabrás abundancia de qué y ausencia de qué te muestro con esta figura. El muchachito alegre que cantaba bien alto y levantaba sus brazos al cielo hoy, ha llegado a ser un líder y anda allí todo ceremonioso, sin mover un músculo durante la alabanza. ¡Se enfrió! ¿Qué le pasó? Adquirió un título. ¿Y eso que tiene que ver? Los títulos, enfrían.

Yo no soy excesivamente demostrativo, supongo que por mi formación rígida, acostumbrada en aquellas épocas en las que me tocó crecer. Padres severos, lejanos en los afectos. Madres temerosas de dar ese afecto y ganarse una reprimenda del padre. Sin embargo, así y todo, créeme que me ha resultado mucho más fácil darle un abrazo a un amigo no creyente que a un pastor o a un profeta.

De hecho, vivimos en un mundo dominado por la frialdad suma. El altísimo grado de hipocresía reinante en todos los estamentos y niveles, produce relaciones falsas, fingidas, un marco de simulación casi permanente que termina confundiendo a los más sanos. Examina tu trabajo, tu colegio, tu barrio. ¿Cuánta gente simula lo que no es? ¿Cuánto debes soportar tú para no caer en lo mismo? ¡No es fácil!

El frío mata a los árboles. Una helada intensa puede destruir una plantación completa que a lo mejor tardó años en crecer. Debemos ser enemigos del frío. Hay lugares en los que se han cambiado las formas en aras de una unción profética, pero ¿Sabes qué? Es mucha la gente mayor que está triste, y se debería articular por lo menos una vez a la semana volver a lo antiguo, ya no para Dios, sino para esa gente, para que dejen de estar fríos y recobren su calidez espiritual.

Yo no sé qué es lo que piensan algunos respecto a Dios. De hecho que a Él le place que proclamemos y profeticemos, pero por encima de todas esas cosas tan valiosas, lo que a Dios más le place es que seamos una gente feliz. Y lo que más le impresiona de ti, es tu honestidad. ¿Lo habías visto así? Más vale que lo veas, es Dios y no hombre, para ser engañado por la hipocresía popular.

Porque, convengamos, el hombre se pasa toda su vida pidiéndole ayuda a Dios, pero Él solamente puede hacerlo con tu honestidad como vía por la cual Él será locomotora. Cuando aquel discípulo le dijo que no tenía suficiente fe y le pidió que se la aumentara, ¿Qué hizo Él, se enojó? ¡No! Simplemente le dijo: ¡Claro que te la voy a aumentar!

Si nosotros estamos ocupados en lo que Dios nos llamó a hacer, nunca vamos a sentir frío. Porque, ¿Quién se enfría? ¡El que se queda quieto! El que se aísla, el que no sabe qué está pasando, el que se desconecta del fluir de Dios.

Tercer enemigo, La Sequedad. Esto, de hecho, es la falta de agua. Volvamos a los árboles. ¿Sabías que cuando el agua comienza a faltarles, los árboles empiezan a perder hojas? Ellos mismos sacrifican sus hojas. Empiezan a secarlas, y empiezan a caerse. ¿Por qué? Porque cómo ve que hay poca agua, decide sacrificar lo menos esencial.

Un árbol puede vivir sin hojas, pero no puede vivir sin un tronco humedecido internamente. Entonces sacrifica las hojas y lo podrás ver todo pelado. De acuerdo, no vamos a buscar gente parecida, no seamos tan literales. Sin embargo, la idea es que el árbol, por el tema de la sequedad, va a empezar a racionalizar el agua.

¿Y qué hará? La enviará realmente a la parte neurálgica del árbol, que es el tronco. El fundamento del árbol es el tronco, que está conectado a las raíces. Y fíjate que las raíces son las últimas en morir, aunque en algunos casos pueden ser las primeras. En ese caso, el árbol está fundido, no tiene manera de sobrevivir.

Y eso nos deja en evidencia que los árboles saben administrar la vida que tienen. Si hay mucha agua, va a pasar algo. Si hay poca agua, va a pasar algo. En nuestra vida diaria, el agua es el Espíritu Santo, es la Palabra. No vas a poder sostenerte en victoria en esta vida, si no sabes recurrir a la fuente de agua, que es el Espíritu Santo.

No estamos aquí para depender de las personas. Ustedes no pueden depender de sus pastores. Ya sé que en algunos casos son excelentes personas, eso no está en discusión, pero ¿Sabes qué? Cuando estés en el momento más difícil, Dios va a hacer algo para que ni el celular te funcione. ¿Para qué? Para que de esa forma, tú te acuerdes de Él.

Entonces la gente se molesta y dice: “¡Cuando yo necesité ayuda, no había nadie!” ¿Sabes qué? ¡Esa era la idea! Que no encontraras a nadie de carne y hueso. Dios permitió eso, porque si tú te levantas sólo, siendo ayudado por Dios, se forma tu carácter.

Ah, pero: ¿Y dónde está lo de la compañía? ¿Y dónde está lo de la ayuda? Escucha: cuando el Señor quiere estirar tu estatura, te lo va a trabajar solo. Y en ese proceso, nos va a meter en tiempos bien difíciles. Pero su corazón no es destruirnos, sino permitirnos crecer y manifestar un nivel de vida en el que no estamos funcionando.

Entonces, no me extraña que en el momento en que estés en un problema y busques a tu pastor, seguramente él no estará ese día por allí. Y tampoco sus ayudantes más fuertes. Deja de buscar. Dios te ha puesto allí para que solamente lo busques a Él y Él pueda darte una victoria por fuera de las estructuras.

Allí tendrás que pensar muy seriamente respecto a qué debes aprender, qué es lo que Dios quiere mostrarte llevándote a una dependencia directa. No tienes que pedir ayuda a las Naciones Unidas ni al Fondo Monetario Internacional, sólo debes acudir al Dios que te creó y que te está esperando para enseñarte cosas nuevas que tú no conoces.

Necesitamos que el Espíritu Santo haga su trabajo en nosotros. Y para eso necesitamos ser sensibles. Aprende esto: el Espíritu Santo nunca tiene el teléfono descolgado. Nunca lo tiene con el receptor de mensajes. Él nunca te dejará en espera. No habrá del otro lado una voz metálica que te diga: deje su mensaje después del “bip”, habrá una voz suave que te dirá: “Hola… ¿Qué necesitas, hijo?”

Entonces la duda en forma de pregunta que nos llega, es: ¿Por qué no lo llamamos a Él, primero? Movilizamos a media congregación y no a Él. Él quiere que lo busquemos en primera opción. De hecho, los árboles cuando no tienen agua, tampoco dan fruto. Si h a pasado una temporada muy seca y viene la época de los frutos, el árbol no va a dar frutos.

Porque hay una proporción directa entre la cantidad de agua y la calidad del fruto. Si da frutos en ese momento, se puede morir. Debe reservar lo que tiene para sobrevivir en la siguiente estación, y en esa siguiente estación, vas a ver qué va a dar frutos en una cantidad que es el doble de lo normal.  Por la anterior que no dio, y por esta.

Creo que estás entendiendo que el fruto no se puede forzar, ¿Verdad? Es una simple consecuencia de la vitalidad del árbol. Si el árbol está sano, va a dar buenos frutos. Si el árbol tiene agua, va a dar buenos frutos. Pero si el árbol no tiene agua, no va a poder dar frutos correctamente. Y si los da, serán unas insignificancias que parecerán una broma botánica.

Unas cosas pequeñas, sin sabor, deterioradas. ¿Por qué? Porque trató de funcionar en el tiempo, pero sin tener el abastecimiento que necesita. Es momento de darte cuenta que, delante de Dios, los frutos no son una ilusión, son cosas reales que nos califican, porque dice que por nuestros frutos seremos conocidos. ¿Quién eres tú? Eres lo que es tu fruto. Tú eres lo que es tu fruto.

El Cuarto Enemigo que tiene  los árboles, son Las Inundaciones. Seguramente estarás pensando ya mismo qué tendrán de malo las inundaciones, si de última es más agua, que se necesita. El problema es que el agua, sin curso natural, es lo más peligroso que hay. El agua desbordada, es muy peligrosa. Y el gran problema cuando hay una inundación, es que el agua se come la tierra.

Y aunque no alcance a llevarse al árbol, éste pierde su sustento. De allí que cuando hay una inundación y luego las aguas descienden, se pueden ver las raíces de los árboles. Y cuando las raíces quedan expuestas, el árbol puede morirse. Mira qué tremendo, qué sentido espiritual más fuerte. Si las raíces son expuestas, el árbol puede morir. ¿Cuáles son nuestras raíces? Sólo piénsalo.

¿Y qué cosa son las inundaciones? Son los conflictos dentro del seno de la iglesia. El diablo provoca inundaciones. Por ejemplo, celos. Los celos son una inundación. Si estamos bien plantados, ninguna inundación nos perjudicará. Pero si estamos débiles o inseguros, cualquier núcleo de agua nos hará perder las bases. Pero tienes que estar plantado donde hay complementación y apoyo mutuo, no donde hay competencia.

Toma este ejemplo que escuché por allí. Una junta de vecinos se reúne para mejorar la calidad de vida del barrio. ¿Y sabes qué? La reunión se convierte en una catarata de quejas individuales sobre problemas individuales. Ningún vecino se interesa por la calidad de vida del barrio, sólo les importa lo que concierne a sus propias casas. Muy bien; la iglesia, tanto la genuina como la que conocemos mayoritariamente, no es una junta de vecinos. ¿Se entiende, verdad?

Nosotros no estamos en esta tierra para defender nuestros derechos, estamos para defender los derechos del Reino. Y si tenemos que reunirnos, tendrá que ser confiando los unos en los otros como comunidad del Señor. Si hay desconfianza entre los que nos reunimos, eso no es iglesia, eso es parlamento secular.

Las inundaciones, cuando azotan un bosque, son devastadoras. Solamente pueden resistirlas aquellos árboles que tienen raíces muy firmes, muy profundas. Sinónimo espiritual. ¿Quiénes quedan al margen de esas rencillas que solemos ver a menudo en las congregaciones cristianas? Sólo los que tienen raíces muy profundas.

Definidos con mayor precisión, son aquellos que ya saben perfectamente que los hombres son como son y por lo tanto no se puede confiar demasiado en ellos. Sólo saben confiar en Dios. Y de los hombres ya están acostumbrados a recibir tanto lo malo como lo bueno. Y sin ofenderse ni angustiarse. Igual que como se sintió Jesús cuando iba camino a la cruz empujado por aquellos que había venido a salvar.

Así que, hermano, si no quieres que ninguna inundación sacuda tú árbol, aprende a que tu fe no puede depender de tu líder, sino que debe depender de Dios. Si tú líder quiere ser santo, amén y gloria a Dios. Si tú líder elige ser falso y pecar, allá él en su relación personal y privada con Dios. Será justicia, siempre.

Ahora, claro; si tú tienes debilidad por los referentes casi inmaculados aquí en la tierra, y en tu habitación tienes un poster de Messi y otro a su lado de tu pastor, mucho me temo que cuando Messi no convierta un gol y tu pastor no pueda ayudarte, la inundación te va a descalabrar tu vida y se va a llevar hasta los posters.

El Quinto enemigo de los árboles, Los Incendios. Y los incendios, son las tentaciones no controladas. Una pequeña chispa, un minúsculo fósforo, es lo único que se necesita para que se queme un bosque entero. Acompáñame al libro del profeta Joel. Allí está lo que ahora quiero compartirte.

Un incendio es algo tremendo por una simple razón: cuando el fuego se escapa de control, se torna ingobernable. Eso es exactamente lo que ocurre con el pecado. Te metes un día en donde no debes porque te creíste la mentira del infierno que te lo hizo ver cómo beneficioso y, cuando sales, te das cuenta que estás todo chamuscado. El incendió te ha dejado sus huellas.

A eso se refiere Pablo, cuando en Corintios dice que algunos serán salvos como por fuego, esto es: todos quemados, casi destruidos y hasta desfigurados. Son gente que se arrepintió, pero que como demoró demasiado en hacerlo, perdió todo lo que tenía en ese incendio; hasta su autoridad. Porque el diablo siempre es muy gentil a la hora de invitarte, pero luego te pasa la factura de esa invitación.

Aparte de esos peligros que tienen los árboles, que son peligros externos, también hay algunos peligros internos. Los árboles pueden sufrir los ataques de pequeños organismos. Que a simple vista pueden parecer hasta inofensivos e insignificantes, pero que a la hora de estimar el daño que causan, se puede comprobar que es terrible.

(Joel 1: 4) = Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado. La Versión biblia Textual lo dice así: Lo que dejó la langosta lo comió el saltón, Lo que dejó el saltón lo comió el saltamontes, Y lo que dejó el saltamontes lo comió el cigarrón.

¿Qué es lo que comió la oruga? Es muy interesante, porque la oruga ataca la raíz del árbol. Escucha esto. Hay algo que en este tiempo la genética intenta explicar, pero que todavía no lo ve claro, y es la manera en que nuestros antepasados influyen en nosotros. Esa parte, que se llama Genética, todavía no es algo que la ciencia pueda manejar con presteza y certeza. Hay muchas preguntas sin respuesta, todavía.

Míralo desde esta óptica: cuando tú te encuentras con una persona que, sabes, tiene pobreza crónica, tú primer pensamiento sería que esa raíz de pobreza podría tener unos doscientos años de antigüedad. Porque la pobreza crónica, generalmente es un tema generacional. ¿Qué quiero decir? Que alguien, en los últimos doscientos años, le dio derecho a Satanás a robarle todo. Hay una persona que lo hizo. Una.

El tema de las finanzas es apasionante, porque las finanzas están asociadas a la raíz. Porque la gente del común puede ver y entender que las finanzas son un fruto, cuando en realidad son una raíz. El punto es este: ¿Cuánto puede cambiar un árbol en su vida, en su estructura, si su raíz está mala?

Y cuando decimos que son doscientos años, no se trata de una cifra tirada al azar porque nos parece. Hay razones bíblicas asociadas con cierta cantidad de generaciones que lo avala. Porque, veamos, ¿Cuál es el problema más frecuente o típico para que haya sequedad financiera? La injusticia. La injusticia familiar.

Por dar un ejemplo. Si un antepasado tuyo, que te digo, un bisabuelo, por ejemplo, le quitó la tierra a gente pobre y honesta, la usurpó e hizo llorar a mucha gente con eso y él hizo mucho dinero, probablemente y por unas ocho generaciones, Y va a haber gente que va a estar pagando las consecuencias por lo que ese hombre hizo. ¿Por qué? Por el simple hecho de haber sido sus descendientes.

Porque hay maldiciones muy fuertes contra aquellos que despojan la tierra, injustamente, del débil. Y no es algo de lo cual se pueda estar demasiado prevenido porque no es sencillo. Mira; ¿Cuántos se supone que conoces tú respecto a tu tatarabuelo? ¿Sabes qué hacía ese hombre? ¿Sabes de qué trabajaba y si era o no una buena persona? ¡Generalmente no sabes nada!

Según la Biblia, el árbol genealógico es altamente valioso e importante en lo espiritual, pero no hay cultura en el pueblo latinoamericano para utilizarlo en favor de las grandes soluciones. La prueba la tienes en que por cada latino que procura armar su árbol genealógico, hay cincuenta europeos que lo están haciendo.

Tú hablabas con un judío y él se sabía de memoria quién había sido su bisabuelo, su tatarabuelo y todos los que habitaban en su árbol genealógico. Porque saberlo, a ellos les daba derecho de recibir herencias o legados. Y también les daba derecho de pedir perdón por algunas cosas.

Ellos sabían que esas personas eran sus raíces, Y que si había problemas en sus raíces, iban a haber problemas en sus frutos. Entones, no era algo que se diga responsable, simplemente ignorar. Por eso tú vas a encontrar genealogías íntegras en la Biblia. Y uno die: ¿Quién puso esto en la Biblia?

Porque quizás ahora no nos sirve en un sentido de aplicación diaria, viva, aunque yo soy uno de los que cree que todo sirve en la Palabra, pero para ellos era esencial. Entonces, deja a un costado tu visión personal actual, y trata de imaginarte proyectado en tus biznietos, que algún día al menos uno de ellos pueda decir que están recibiendo enorme bendición gracias a un bisabuelo que tenían y era íntegro y fiel.

Y no exageramos si decimos que un día, uno de tus biznietos pueda decir que está establecido en la fe de manera firme, por causa de su decisión personal, es cierto, pero también por causa de las promesas que en su momento ese bisabuelo reclamó y recibió para él y toda su casa hasta la cuarta generación.

A mí nadie me saca del pensamiento que, yo estoy convertido a Jesucristo hoy, y firme en mí andar en el evangelio, porque en algún momento y tiempo de las ocho o diez generaciones anteriores a mi nacimiento, alguien fue creyente y lo declaró con valor de palabra profética. Y ese antepasado mío no vivió para verlo cumplido en mí, pero hizo su parte y Dios cumplió con la suya. ¡Así es como funciona!

Tú no lo sabes, pero el día que te toque llegar del otro lado del río, ahí te vas a enterar quién era. Y yo mismo soy un ejemplo viviente de eso. ¿Qué posibilidad podía tener yo de conocer, aceptar y entregar mi vida a Jesucristo, si en mi casa paterna y materna no había ningún creyente, no al menos como consideramos a un verdadero creyente. Que no es precisamente el ser un cristianito nominal, ritualista y religioso.

Porque tenemos la costumbre de decir que somos los primeros en la familia en ser creyentes, pero yo te puedo asegurar que algunas generaciones atrás, hubo por lo menos uno de tus antepasados que creyó a Dios. Y tú vendrías a ser una pequeña parte de ese fruto sembrado y cosechado en su tiempo.

Porque, y ahora te lo pregunto a ti, que eres creyente desde hace muchos años, y eres un hombre o una mujer firme en la Palabra y en las riquezas del evangelio, ¿Puedes imaginarte siquiera la forma en que con tu fe vas a abrirle camino a tus nietos, biznietos o tataranietos? ¿La manera en que vas a preparar sendas para ellos?

Dice la Palabra que Abraham daba diezmos por sus generaciones, ¡No tenía hijos, todavía, y él daba diezmos por sus nietos, biznietos! Por eso se le llama Padre de la Fe. Oye: tú no das diezmos sólo por ti, tú das diezmos por todos tus descendientes.

Entonces, claro, cuando hablamos de pobreza, esa persona que quiere abrir un negocio y se le quema, o sea que le va mal; quiere estudiar y justo ese año se cierra la facultad. Va a cenar por antojo al Palacio de la Papa Frita y, justo ese día, ¡No hay papas fritas! Y te quejas y te lamentas y le echas la culpa a esto y a lo otro. Sin embargo, eso se llama Esterilidad.

Y por ahí las cosas te funcionan materialmente bien y te compras un auto nuevo, y cuando llega el único que enviaron desde la fábrica a la concesionaria, tú vas a retirarlo y el auto no funciona, está dañado y nadie sabe lo que le pasa. Los empleados se disculpan y te aseguran que en un lapso de dos o tres meses tendrás tu auto nuevo y funcionando a full. Y a ti no te fastidia esperar ese tiempo, lo que te enoja es que todo eso te pase a ti y no a otro que ni siquiera conoce a Cristo.

¡Ese hombre no puede andar por la vida con una cara de felicidad! Por el contrario, su rostro es mustio y su gesto adusto y hasta crispado por cierto rictus de amargura. Es el resultado de una vida que parecería sintetizarse en una cola para realizar un trámite y, justo que te toca a ti, el empleado de la ventanilla empieza a cerrarla y te dice: ¡Se cayó el sistema, vuelva mañana!

Eso es lo que podemos encerrar dentro del título de espíritu de Esterilidad. No es que no tengas hijos, sino que llegas a darte cuenta que no estás cosechando en la dimensión de lo que has sembrado. Entonces uno quiere resolver todo esto cargándose con culpas. ¿Qué estoy haciendo mal? ¿En qué le estoy fallando a Dios? Un momento: ¿Y qué pasa si tú no eres el problema?

¿Qué pasa si alguien, hace tiempo atrás, hizo algo tan malo, que hoy todavía le da derecho al diablo de quitarte lo que es tuyo? Esa es la oruga. La oruga ataca la raíz del árbol. Podemos creer que nuestra vida, hoy, es la expresión de nuestra familia de los últimos doscientos años.

Lo que estoy tratando que entiendas, es que es un error pensar y suponer que cualquiera de nosotros, nacidos en tal o cual año, somos el todo de nuestra vida. Apenas somos la continuación de muchas cosas. Y de muchas cosas buenas y malas. Tú, cuando te levantas cada mañana y enfrentas tu vida, piensas que estás peleando por ti. Y si eres madre o padre, tal vez pienses que estás peleando por tus hijos. Sin embargo, la realidad te dice y me dice que estás peleando por generaciones.

Porque no son sólo tus hijos, si es que los tienes o no. También son tus nietos y los que han de venir que quizás ni siquiera llegues a conocer ni ver jamás. De hecho, si tú eres un esposo fiel, no solamente bendecirás a tu esposa con ella, sino a toda la generación hereditaria y genética que viene detrás de ti. Lo contrario, es una de las causas más abundantes de adulterio en matrimonios en los que imaginarlo, era impensado.

Entonces, ya no vivo sólo para mí, sino que vivo para los que vienen detrás de mí. Esto no es enseñado por la iglesia como debería hacerlo. Nosotros, cada uno de nosotros, con nuestras vidas cotidianas, fuera de los ojos de los hermanos de la iglesia y del pastor, y sólo bajo los ojos de Dios, somos responsables de la posibilidad de cambiar la genética de los que nos sucederán.

Yo no sé ni puedo saberlo si Cristo va a venir pronto o no. ¡Gloria a Dios si viene! Pero si se demora todavía un poco más, yo tengo la obligación de vivir de un modo que deje a las generaciones que vienen detrás de mí, una vida que los lance hacia adelante y no hacia atrás.

No es fácil pensar que nosotros no estamos viviendo solamente para nosotros mismos, sino para una enorme cantidad de gente que viene después de nosotros, y que nosotros todavía no vemos, y quizás en muchos casos ni siquiera veremos nunca, pero que Dios sí está viendo hoy mismo, porque para Él no hay límites de tiempo.

Entonces, cuando tienes ese vaso de cerveza en las manos y no hay ni un solo hermanito a la vista del que tengas que cuidarte, antes de llevártelo a la boca, piensa que no lo estás haciendo por ti solamente, sino por todas las generaciones que vienen detrás de ti. ¿Eso vas a dejarle en herencia? ¿El amor o la dependencia por el alcohol?

Entonces agarras y lo pones a un lado y dices: ¡No lo voy a hacer, porque soy una persona diferente que vivo mi vida mirando la eternidad de Dios, no mis conveniencias o placeres! ¡Y no quiero ser yo el que de lugar a la oruga de la siguiente generación!

Eso es carácter, que viene como consecuencia de entender que muchos de los problemas que tienes hoy día, tanto físicos, como económicos o emocionales, empezaron hace doscientos años atrás. En ese punto es donde la sanidad interior sí tiene razón de ser. Y no comandada por profesionales de la psicología secular, sino por ministros levantados por el Señor para ello.

Y no te pongas en exquisito, legalista o pretencioso. ¡La gente del mundo no tiene como resolver eso y tú y yo sí lo tenemos! Hay gente del mundo que está destinada a fracasar matrimonialmente, porque todos sus antepasados fracasaron. La oruga es, en definitiva, ese espíritu inmundo que se metió en nuestro pasado. No es solamente para ti, es para los que te siguen. Porque cuando tú creces, te das cuenta que hay cosas en tu raíz que te hace más débil.

¿Por qué yo miro esas cosas de esta forma? ¿De dónde me salen estos temores? ¿Por qué a mí me cuesta tanto lo que a una gran mayoría no le da ni el menor trabajo ni esfuerzo? ¿Por qué a mí sí? Esa es la oruga. Que es solamente la antecesora de lo que vendrá luego, el saltón.

Es una etapa del insecto, donde todavía no tiene ni patas ni alas, vive pegado, adherido a una parte del árbol; al tronco. Luego está el revoltón, que es la langosta joven, la que está en la fase más temprana de su desarrollo. Entonces vive para comer. Tiene pequeñas alas, pero todavía no vuela.

La oruga, habla de cosas que pasaron en los últimos doscientos años; el saltón habla de lo que pasó en los últimos ochenta años; el revoltón habla de lo que pasó en los últimos cuarenta años. Son las ramas. La langosta, que es la fase final de la maduración de este insecto, y ya tiene patas, tiene alas, es lo que destruye a tus hijos y a tus nietos.

¿De dónde saco eso? De la información que me dice que la langosta destruye tus frutos. Mientras que el revoltón se come las ramas, el saltón el tronco y la oruga las raíces. Y fíjate que de los cuatro, tres tienen que ver con el pasado. Solamente la langosta tiene que ver con el presente y el futuro. Es la cuarta fase de generación.

¿Hay maldiciones? Sí. Y te digo ya mismo una maldición de las más comunes, que incluso se la ha llevado hasta el cine. Y es muy curioso porque tiene que ver con información real de la historia americana. Un hombre tenía, en el siglo veinte, en los Estados Unidos, un promedio de vida de setenta y cinco años. UN hombre afro-americano, allí mismo, tenía un promedio de vida de setenta años.

¿Por qué menciono esto? Porque había una familia, en ese país, que nadie puede decir que no era conocida. Incluso su historia de vida fue llevada al cine. Estoy hablando de la familia Kennedy. Ahora; ¿Sabes cuál era el promedio de vida de la familia Kennedy? Cuarenta y cuatro años. Todos los Kennedy murieron antes de los cuarenta y cuatro años de edad.

Tienes que ser muy incrédulo o escéptico para no darte cuenta que hay un tema bien fuerte allí. Todos. Y, además, trágicamente. Quien quiera seguir adjudicándolo a la casualidad, que lo haga, pero si me lo pide, le presto la Web para que me haga un estudio que me esclarezca qué cosa real es la casualidad. Ven conmigo a Juan capítulo 15.

(Juan 15: 1) = Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 

(2) Todo pámpano (Toda rama) que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. 

Nosotros tomamos estas escrituras como cosa juzgada y concreta, pero debes darte cuenta que si aquí hubiera un experto en viñedos, entendería esto de una manera que a nosotros nos es imposible ver. Es igual que si yo te dijera que todo pen drive que se coloca en una computadora con virus, terminará también con virus. O sea: tengan cuidado en donde ponen el pen drive.

A eso, obviamente, sólo lo entendería con total claridad aquellas personas que, por sus trabajos en compañías de informática o similares, se manejan a diario con pen drives y saben qué son y para qué sirven. Porque, incluso hay un problema de traducción en este pasaje. En su segundo verso, dice que todo pámpano que no dé fruto, será quitado. Y esa es la palabra que usa: quitar.

Sin embargo, el que ha tenido acceso a alguna versión que no sea la tradicional de la Biblia, que es la que yo utilizo como centro porque es la que la gran mayoría posee, sabe que en otras versiones muy conocidas y confiables, como es la de la Biblia Textual, por ejemplo, que es una versión muy ajustada a los originales, de momento que ha sido traducida directamente de los originales al español, sin pasar por el inglés como la Reina Valera, se usa otra palabra en lugar de quitar: levantar.

Te la reproduzco tal como está escrita: Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo levanta; y todo el que lleva fruto, lo limpia para que lleve más fruto. Fíjate que no parece significar lo mismo, ¿Verdad? Pero lo cierto es que, la palabra que se utiliza en los originales y que la Biblia convencional traduce como “quitará”, es la palabra airo. Y significa: elevar más allá del nivel de la tierra para que no se pudra.

Esto significa que el Padre va a recogerlo de en medio de las piedras para luego limpiarlo. Yo no sé cuántos de ustedes conocen un viñedo. En nuestras argentinas provincias de Mendoza y San Juan, preponderantemente, es donde se produce la mayor cantidad del buen vino que mi país logra, así que esos lugares están llenos de viñedos.

Son plantas muy pequeñas, tanto que literalmente, parecen arbustos. Pero tienen que tener muchísimo cuidado. Deben poner unos hilos para sostener de esta manera las ramitas de manera tal que, los racimos de uvas cuelguen, pero que no lleguen a tocar el piso. Entonces, la altura que tienen las pequeñas plantas y las diferentes líneas de sostén, son bien particulares, es decir: no es nada fácil.

Porque si el racimo de uvas toca el piso, se perdió. Porque como es algo orgánico, el roce con la tierra orgánica, hará que entre de inmediato en proceso de putrefacción. Ahora; ¿Qué pasa con esa rama que no está dando fruto? ¡Se corta! A ver un momento, pregunto: ¿Cuándo tú no dabas fruto, el Señor te cortó?

Si así se resolvieran las cosas en el Reino, más de la mitad de los que nos encontramos a diario en esta Web, estaríamos afuera. La palabra airo, significa que, como no estás dando fruto allí donde estás, se te va a elevar un poco más. O sea: te separa más de la tierra. Es decir que, si no estás dando fruto, es porque estás demasiado cerca de la tierra.

Dicho sin anestesia ni eufemismos: ¡Si no estás dando fruto, es porque estás demasiado cerca del mundo! Si no estás dando fruto, es porque estás muy cerca de lo que te hace pecar. Entones te tiras de rodillas y clamas: ¡Señor, ayúdame! ¿Y qué pasa? Pasa que al día siguiente se te quema el cable y el televisor. ¡Señor! ¡Te pedí ayuda y mira lo que pasó! No entendiste nada, ¡Te está empezando a separar de la tierra!

¡Hermano! ¿Usted me está diciendo que el cable y el televisor simbolizan al mundo? ¡No! ¡Nunca dije eso! Lo que te digo es que lo que te acerca al mundo, a la tierra, es el tiempo que tú inviertes en ellos. La fe viene por el oír, y mucho me temo que lo que estás oyendo en estos tiempos no es lo que Dios quiere que oigas, ni tampoco lo que tú necesitas oír para crecer.

Oye: el Señor, no quiere cortar aquello que no da fruto. Quiere separarlo y levantarlo. Dilo para ti mismo, en voz alta: ¡Me levanta! Otra vez: ¡Me levanta! Él no te va a cortar, va a trabajar contigo. ¿No te das cuenta que si Él te corta, eso hablará muy mal de su salvación en tu vida?

Lo que estoy queriendo que entiendas, es que Él se glorifica en que des fruto. Él busca a la oveja número cien. Lo que sucede, es que a veces los profetas quieren resolverlo todo cortando a la gente. ¿No obedece? ¡Se va ya mismo! ¡Que se pierda! ¡Como dice la Biblia, lo entrego a Satanás! Espera…ten paciencia…

También dice, la misma Biblia, que el Hijo del Hombre vino a salvar. No vino a jugar a la Lotería, algo así como me quedo con este y desecho este otro. ¡Es que somos pocos! Bueno, de acuerdo, pero que sea Él el que determine cuáles son esos pocos, no tú o yo. Porque nuestro corazón debe ser que nadie se pierda.

Te digo más; hasta debemos esforzarnos por aquel que no quiere seguir. Sigue siendo vigente que uno es el que sale a buscar al cien que va a perderse. No tiene que venir ese a hablar con ese uno y avisarle que se va. Es que si va a retirarse de la congregación, tendrá que darle aviso al pastor… ¡Ni modo! ¡Es el pastor el que tiene que salir a buscar al que se le fue! Eso dice la Biblia.

¿Qué hace el Padre con aquel que no tiene fruto? Lo separa más de la tierra. ¿Y al que sí tiene fruto? Lo poda. Dice acá en mi Biblia Textual que lo limpia. Y yo no sé si tú te das cuenta que podar no es lo mismo que cortar. Porque cortar es agarrar una tijera y entrar a darle a todo lo que tenga color verde, pero podar es necesariamente el producto de una muy fina selección. Te llegas a equivocar y pierdes la planta.

¡Y menos mal que no somos nosotros, los hombres, con cargos o sin ellos, los que debemos podar, sino nuestro Padre! Porque Él es el único que sabe lo que hay dentro de nosotros y lo que realmente hay en nuestras vidas. Los hombres sólo ven las apariencias. Y las apariencias engañan.

Porque los hombres tal vez nos parecemos mucho entre nosotros, pero en lo íntimo, el Señor sabe quiénes son los diferentes. La etapa del podar, es la etapa de la limpieza. No es la etapa del castigo, es la etapa de la limpieza. Hay cosas que Dios te quita porque te está limpiando, y necesita que esa área de tu vida sea trabajada.

Hay dos tipos de creyentes. El que no da fruto, Dios lo levanta más, y al que da fruto, Dios lo limpia más. ¿Y entonces, a quién no molesta con una cosa ni con la otra? Al que no es su hijo. Entonces, tampoco es parte de este árbol. Y será bueno que si en este momento estás pensando que te gustaría mucho ser uno de esos árboles de justicia, deberás saber que si lo decides, Dios te quitará todo lo que no te sirve para lograrlo.

(2 Samuel 12: 13) =  Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás. 

(14) Más por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá. 

(15) Y Natán se volvió a su casa. Y Jehová hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y enfermó gravemente. 

(16) Entonces David rogó a Dios por el niño; y ayunó David, y entró, y pasó la noche acostado en tierra. 

(17) Y se levantaron los ancianos de su casa, y fueron a él para hacerlo levantar de la tierra; mas él no quiso, ni comió con ellos pan. 

(18) Y al séptimo día murió el niño; y temían los siervos de David hacerle saber que el niño había muerto, diciendo entre sí: Cuando el niño aún vivía, le hablábamos, y no quería oír nuestra voz; ¿cuánto más se afligirá si le decimos que el niño ha muerto? 

(19) Mas David, viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño había muerto; por lo que dijo David a sus siervos: ¿Ha muerto el niño? Y ellos respondieron: Ha muerto. 

(20) Entonces David se levantó de la tierra, (Recuerda; cuando alguien no tiene fruto, Dios lo levanta de la tierra) y se lavó y se ungió, y cambió sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró. Después vino a su casa, y pidió, y le pusieron pan, y comió. 

(21) Y le dijeron sus siervos: ¿Qué es esto que has hecho? Por el niño, viviendo aún, ayunabas y llorabas; y muerto él, te levantaste y comiste pan. 

 (22) Y él respondió: Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño? 

(23) Más ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí. 

¿Qué pasó cuando David pecó? Se arrepintió y el Señor lo levantó del suelo. Ese cortar y ese levantar, son gestos de amor de Dios. Es posible que haya cosas que no se absorban en el tiempo, y el gran problema es este: todo tiene que ver con el momento en que hacemos las cosas. No es lo mismo hacer algo ya después, cuando el tiempo ya pasó.

En su misericordia, el Señor nos va a quitar cosas, nos va a separar de situaciones, para que podamos administrar el tiempo de otra forma. Porque Él no quiere que nosotros nos quedemos sin fruto. No estimes como enojo del Señor cuando Él te quita algo. No te molestes con Él. Cuando veas el fruto en tu vida, te darás cuenta que eso fue bueno, aunque en ese momento haya sido doloroso.

A Él le interesa que tu vida sea la mejor que se pueda aquí en esta tierra, así que hasta es probable que si es necesario, te quite algunas de las amistades que tenías, porque si bien parecían ser muy fieles y nobles, en realidad Él sabe que te estaban destruyendo. Tú lo ignorabas.

También es posible que pierdas algunas cosas materiales. Ejemplo: en este tiempo, la gente joven anda tan obsesionada con sus teléfonos, que no me extrañaría que si alguno de ellos le pide sinceramente al Señor que lo use, lo primero que le pase es que se le pierda su celular. Y será divertido, porque se le habrá perdido justamente lo que más cuidaba.

Alguien se preguntaba qué sucedería si los jóvenes consultaran a Dios con la misma frecuencia y dinámica con que lo hacen con sus teléfonos. Serían profetas imbatibles. El problema está en que todo aquello que nos roba su presencia, termina siendo algo que nos afecta.

Entender lo que Dios está haciendo con su pueblo, no tiene que ver simplemente con reunirse en templos o salones. La vida de ese pueblo sólo se justifica si tiene fruto. Tenemos que convencernos de una vez por todas que para este tiempo es que hemos nacido. No es ni casualidad ni ocurrencia de padres carnales. Dios sopló ese espíritu aquí y ahora, con una finalidad.

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