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¡Esto Es Autoridad!

No me gusta del todo la palabra éxito, porque está sumamente bastardeada por la cultura secular que hay allí afuera de nuestros límites espirituales. Sin embargo, no encuentro a otra que defina con más claridad, según nuestras costumbres, de lo que podría significar un trabajo ministerial de impacto: éxito. Eso. ¿Y sabes qué? Cualquier forma de éxito dentro de lo que es nuestro camino o ambiente de fe, tiene una clave. Y a eso es a lo que voy, a referirme en este trabajo que comienza ahora. La clave del éxito dentro del Reino.

Jesús habló acerca de las llaves del Reino. Y una de las claves principales para vivir en el Reino, es someterse a la autoridad. La llave más importante del Reino, es entender a someterse a la autoridad. La palabra autoridad trae un temor en los oídos de la mayoría de la gente. Pero tú no puedes vivir en un Reino, a menos que entiendas el principio de la autoridad. Y lo más importante que a la iglesia le falta hoy en día, es la sumisión a la autoridad. Por eso es que la iglesia es tan débil y hay tanto pecado en ella.

Eso es porque la mayor parte de su gente no entiende autoridad. Para vivir en un Reino, tu tienes primero que entender como es que los reinos funcionan. Veamos: ¿Cuál es el mensaje de la Biblia? Después de muchísimo tiempo de leerlo y estudiarlo, podríamos llegar a la conclusión de que este maravilloso libro se trata de siete cosas. 1.- El Rey. Se trata acerca de un Rey. Esto quizás te suene sencillo, pero la realidad es que es muy importante para nosotros, porque vivimos en una democracia. Y nosotros cometemos el error de imponer nuestro pensamiento democrático sobre la Biblia.

Así que aun la palabra Rey, es muy peligrosa. Porque vivimos en una democracia, y la democracia está opuesta al Reino. Es por eso que, para una gran mayoría de nosotros, ni siquiera tiene demasiado sentido serio la palabra rey. El problema que tenemos es que la Biblia se trata del problema de un Rey. Un rey no es un presidente. No es un gobernante. No es un alcalde. No es un congresista. Los reyes son únicos y la Biblia es acerca de un Rey. Y muy pocos de nosotros sabemos lo que es un rey.

Por ejemplo: un rey no necesita que nadie le dé su voto para entrar en poder. Un rey nace como rey. Así es que, cuando Jesús nació en la carne, ustedes se acuerdan que los ángeles dijeron que en esa hora había nacido un rey, un salvador. Y recuerdo que Pilatos le preguntó a Jesús: ¿Eres tú un rey? Y Jesús le contestó: Para esta razón yo nací. Así que no eres tú el que hace a Jesús un Rey, Jesús nació como y para ser Rey. Y un rey, donde quiera que sea, está en el lado opuesto a un presidente.

En la democracia, un presidente funciona a partir de una consulta. Por eso es que tiene el Senado y el Congreso. Además de su gabinete. Y hay muchos poderes dentro de una democracia. Pero en un reino, el rey es la autoridad total. Él no tiene ni necesita ninguna consulta. Él no le pide consejo a nadie. Por eso es que la Biblia dice: ¿Quién puede aconsejar al Señor? Dios no necesita tu opinión, ni tus sugerencias, ni tus consejos. Cuando un rey habla, su palabra se convierte en ley.

Un presidente, por sí mismo, no puede hacer leyes. Cuando un presidente habla, nadie tiene la obligación de obedecer. Ningún presidente está habilitado para hacer un decreto. Así que tú no puedes tratar a Jesús como un presidente. ¡El es un Rey! Cuando Él habla, lo que Él dice, viene a ser ley. Por eso es que los reyes no hablan mucho. Estoy tratando que entiendas lo que es el Reino. Así que cuando un rey habla, eso es una ley. Para hacer una ley en tu país, tienes que ir por la Corte Suprema, el Congreso o el Senado.

Pero en un reino, el rey habla y eso es ley. Por eso es que Jesús dijo: escuchaste que fue dicho, pero yo les digo ahora. ¿Y por qué esto es tan importante? Si el rey dice que la fornicación es un pecado, ninguno de nosotros puede debatir eso. Me parece que a esta altura puede haber alguno que no le agrada demasiado que yo enseñe sobre el Reino, ¿Verdad? Si un rey dice que el adulterio es pecado, nadie discute eso. Ninguno de nosotros puede votar en contra o a favor de eso. ¡Es ley!

Si un rey dice que el homosexualismo es abominación, ninguna sociedad que diga estar bajo la influencia de ese Rey puede discutir eso. Por eso es que en muchos sitios se odia a los reyes y, por contrapartida, se ama a los presidentes. Sobre todo, porque con un presidente puedes estar en desacuerdo, mientras que con un rey no puedes, eres sancionado. En la democracia, tú cooperas, pero en el reino tú no cooperas, tú obedeces. Por eso es que nos gusta tanto la religión. En la religión, cooperamos.

En un lugar del mundo, setenta obispos reunidos como parte de una enorme estructura religiosa, votó como obispo principal a un hombre homosexual. Se supone que le habrán dicho a Dios que los disculpara, pero que habían decidido votar en contra de sus propias leyes. Eso es religión. ¡En la religión, tú puedes sacar a Dios afuera de tus decisiones! Hay una realidad que es al mismo tiempo una inocultable verdad: el cristiano promedio, no está viviendo en el Reino. ¿Por qué? Porque debaten. Ellos discuten. Ellos votan por la palabra de Dios.

¿Tú sabes por qué la gente odia a Jesús? Porque Él demanda obediencia completa. Porque Él es un Rey. La Biblia se trata de un Rey. La Biblia se trata acerca de un Reino. Un Reino no es una religión. Es un país, o una patria. Si un día el Espíritu Santo te trae luz a tu entendimiento y logras entender los principios básicos que hacen a un Reino algo incomparable, recién entonces la Biblia tomará un sentido claro y nítido ante tus ojos. La Biblia no es democracia, la Biblia es un Reino.

Por eso es que hay muchos de nosotros tratando de enseñar cómo son los reinos. Repito algo fundamental: un Reino no es una religión. Y algo que es clave y que no muchos saben: la iglesia no es el Reino. Jesús mencionó la palabra eklesía una sola vez. Pero mencionó al Reino todos los días. ¿Tú sabes, realmente, lo que es la iglesia? Te lo puedo explicar. La palabra eklesía, fue inventada por los griegos, no por Jesús. Fue inventada por Aristóteles, Platón, Sócrates, los filósofos.

Estos tres filósofos son muy importantes, porque ellos inventaron la idea de la democracia. La democracia es una idea griega. No viene de la Biblia. Y el Imperio Romano adoptó la filosofía griega. Y los romanos gobernaban el mundo entero. Con filosofía griega. La filosofía griega dice que controles la gente utilizando, para ello, a un ciudadano principal. Esta es la idea griega. Lo llaman demócrata. Tú pones a un jefe principal para que te gobierne.

Es, repito, una idea griega. Así es que, tal como lo podemos ver con poco esfuerzo, toda América está controlada por ideas griegas. Por eso es que hay un espíritu del anticristo en la democracia. Los dos nunca pueden ponerse de acuerdo. Griegos, Jesús. Los griegos desarrollaron la idea de un rey escogiendo un senado. Ese senado era un grupo de gente que el rey ponía en posición. Y él les daba sus ideas, y ellos tomaban esas ideas del rey y las convertían en una legislación

. Ese grupo de gente, eran llamados la eklesía por los griegos. Los romanos, luego, adoptaron eso. Así que César era el rey y dispuso y puso a un grupo de gente diferente. Y los llamó El Senado. Si tú estudias la historia de Roma, vas a ver que el grupo de gente más poderosa que había, era la del grupo del senado. Porque ellos eran puestos allí por el Emperador Romano. El rey. Jesús llega y entra y nace dentro del Imperio Romano, así que hay dos reyes en un mismo lugar.

Y Él se mantenía diciéndole a la gente: ¡Yo también tengo un Reino! Y los que lo escuchaban le preguntaban de qué estaba hablando. ¡No tenemos otro rey que no sea el César! Pero Él les decía que también era un Rey. Y que tenía un Reino igualmente al de César. Cada rey, necesita un senado. Y el trabajo del senado es recibir la mentalidad del rey y traducirla en forma de leyes.  Así que Jesús estaba predicando: ¡El Reino de Dios está aquí! Y ellos decían ¿Dónde está?

Y le hicieron una pregunta. Y Él les dijo a los discípulos: ¿Quién dicen los hombres que Yo Soy? Ellos le dijeron que algunos decían que Él era Elías. Eso es un profeta. Otros decían que era Juan el Bautista. Ese es otro profeta. Todos estaban mal. Porque un profeta no puede tener un reino, y además porque viene para hablar de parte del rey que lo envía, en este caso de parte de Dios. Y Jesús ES Dios. Así es que nunca te atrevas a poner a la par a Mahoma con Jesús. Mahoma es un profeta, Jesús es Dios.

Así que fue a los discípulos y les preguntó: ¿Quién dicen ustedes que yo soy? Y Pedro, recibió un WhatsApp de Jesús. Y el gobierno del cielo le envió otro. Y Pedro dijo: ¡Tengo la contestación! ¡Yo sé quién eres tú! ¡Tú eres el Cristo, el Hijo del dios viviente! Cristo. Anótalo. La palabra Cristo, significa Rey ungido. Mesías. Mashaia. Rey Ungido. ¿Quién dicen los hombres que yo soy? ¡Tú eres el Cristo! ¡Tú eres el Rey Ungido! ¡Tú eres el Rey!

Y Él dijo: En esa declaración, que yo soy un Rey, voy a edificar mi eklesia. Le llamamos nosotros, Iglesia. Por eso es que Él dijo: Ustedes no me escogieron a mí, ¡Yo los escogí a ustedes! El trabajo de la eklesia, es recibir la mente del Rey. Y hacerla una legislación en el territorio completo. Así que la iglesia, es una agencia del Reino. La iglesia, es la administración del Reino. La iglesia es un cuerpo político, que representa al gobierno del cielo aquí, en la tierra.

Por eso es que la Biblia te llama embajador. Un embajador no es una persona religiosa. Es uno que representa un país y un Rey. Así que tú que me estás escuchando hoy, te enteras ahora que tienes un puesto político. Por eso es que el diablo ha sido exitoso, porque ha podido reducirte a un grupo de gente religiosa. Y entonces te convenció que hay una separación entre la iglesia y el Estado cuando, de hecho, tú eres el Estado. Jesús le dijo a Pilatos que era un Rey. Y yo tengo mi eklesia.

Y Jesús añadió que las puertas del Hades no prevalecerían contra su eklesia. Ni siquiera la muerte puede pararla. Por eso es que yo, desde este humilde rincón minúsculo, me atrevo a hablarles a los gobiernos. Y puedo hacerlo con naturalidad porque Yo Soy Gobierno. Y para gobernar como Reino que somos, debemos permanecer dentro de los sistemas mundanos. Si eres cualquier tipo de profesional, esa es la voluntad de Dios para tu vida.

No para que vivas de manera opulente con lo que le robas a los más débiles, sino para dar testimonio de lo que puede ser un profesional enviado del cielo. Mucha gente dice que ha decidido dejar su trabajo secular para servir mejor al Señor. Jesús nunca escogió un discípulo habiéndolo sacado de una organización religiosa. Todos eran hombres de negocios. Yo mismo pude haber tomado la posibilidad de ser un empresario de medios de comunicación y ganar buen dinero con ello, pero a mi Padre le plació que utilizara los talentos o dones recibidos para hacer esto que hoy hago.

Y Él corrió con todos los gastos para que yo no pase necesidades, aunque tampoco viva de vacaciones permanentes en el Caribe, ¿Estás entendiendo? Así que el Reino, es un país o una patria. El Reino es un gobierno. La Biblia tiene que ver con una familia real. Porque este libro se trata de un Rey que tiene hijos. Tú eres una o uno de esos hijos, y quizás alguien que está cerca de ti, ahora, también lo sea. Entonces, este documento llamado Biblia, se trata de ti.

El Reino de Dios, es el más único de toda la historia. ¿Por qué? Porque en cualquier reino, los que están por fuera del núcleo real, son llamados “súbditos”. Sub, quiere4 decir por abajo. En un reino, entonces, los ciudadanos se llaman súbditos. ¿Por qué? Porque no son familia del rey. No están relacionados con el rey. Pero en el Reino de Dios, todo ciudadano es un hijo de Dios y por lo tanto, es parte de la familia real y divina. Los hijos no mendigan, los hijos tienen derechos.

La Biblia se trata, incluso, se colonización. La Biblia se trata de un Rey que expande su influencia y poder a un territorio distante. La Biblia se trata de un Reino invisible que extiende su reinado a un mundo visible. Si tú no estás entendiendo todo esto, no puedes entender la Biblia. Se trata del cielo colonizando la tierra. Cuando un reino coloniza un territorio, todo en este se convierte a lo que es ese reino. Su cultura, su comida, sus costumbres, su idioma.

La Biblia se trata del cielo colonizando la tierra. ¿Por qué? Porque Dios quería que la tierra fuera justamente como es Él. Los discípulos le hicieron a Jesús una pregunta: ¿Cómo debemos orar? Y Jesús les dijo que oraran de esta manera: Nuestra Fuente, que no está en la tierra. Nuestro gobierno, que no está en la tierra. Nuestro Padre, que no está en la tierra, que está en el país que es nuestro verdadero hogar. Santo es tu nombre, dijo. Que venga tu patria. Que tu voluntad sea hecha.

¿Dónde? Así en la tierra como se hace en el cielo. Interesante, porque la religión vive orando para irse al cielo, pero el Reino ora para que el cielo venga a la tierra. Eso es colonización. La gente religiosa, quiere irse de la tierra. La gente del Reino, quiere edificar en la tierra. A la gente religiosa le gusta el rapto. A la gente del Reino, le gusta la invasión. Jesús dijo: Padre, no los quites de este mundo. La gente religiosa ora pidiéndole a Jesús que venga rápido y se los lleve pronto. Pero Jesús ora al Padre pidiéndole que no se los lleve.

Deja de orar para irte en un rapto. La Biblia dice que te ocupes en tu salvación con temor y temblor. Ojo: no dice DE tu salvación, dice EN. ¿Soy claro? ¡Muévete! ¿Hasta cuándo? ¡Hasta que yo venga, dice Jesús! Mi pregunta diaria, es: ¿Cómo tiene que verse Argentina? Como se ve el cielo. ¿Y como se logra eso? Con el testimonio diario de cada uno de nosotros, los que caímos desde el cielo aquí, en esta tierra que luego aprendimos a amar como nuestra.

¿Tienes claro o no lo que Dios quiere de la tierra? ¡Exactamente! Lo mismo que sucede en el cielo. Así que lo mejor que puedes hacer de ahora en más, es estudiar el cielo. Te adelanto que en el cielo no hay enfermedad, no hay miseria, no hay divorcio, no hay depresión, no hay temor. ¡Que así sea en la tierra! Esa es la oración de Reino. ¿Crees que eso puede ser posible? Sí, ya te veo o me imagino tu rostro de duda. Sin embargo piensa en esto: si lo que te he dicho no fuera posible, entonces Jesús dijo una mentira.

Porque Él dijo: venga tu Reino, hágase tu voluntad, aquí en la tierra, así como se hace en el cielo. A ver; lo que no está en el cielo, no debería estar en tu casa. Busca en tu Biblia a Génesis capítulo 1. Este capítulo se trata de ti. Dios te creó a ti. Génesis capítulo 1, verso 26, se trata de ti. Dice: Entonces dijo Dios; hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

Dios dijo. Hagamos al hombre. Y la palabra hombre, aquí, está en plural. No se trata de una persona, sino de una especie. En nuestra imagen. La palabra imagen, aquí, significa naturaleza, carácter, característica. O sea que lo que Dios dijo, fue: Hagamos una especie que tenga nuestra naturaleza. Que tenga nuestras características. Justo igual que Dios. La palabra semejanza, mientras tanto, significa “que funciona igual”. Así que esta especie, dijo Dios, debe tener nuestro carácter nuestra naturaleza, que funcione como nosotros.

Así que tú tienes la naturaleza de Dios. Naturaleza significa que tú eres, naturalmente, como Dios. ¿Qué significa eso? Que cuando tú no actúas como Dios, tú no eres natural. Por ejemplo: Dios es amor y tú saliste de Dios. Así que tú eres amor. Así que cuando odias, te destruyes a ti mismo. Porque eso no es natural. Por eso es que la amargura te destruye, no la otra persona. Porque no es natural que un hijo de Dios odie, eso te hace enfermo. Tú tienes lo que Dios tiene. Lo que está en Dios, está en ti.

Por eso eres un ser espiritual. Tu saliste de Dios. Y Dios no TIENE santidad, ¡Él ES santidad! Dios no tiene justicia, Dios ES Justicia. Dios no tiene amor, Dios ES amor. Tu tienes todas esas cualidades. Por eso la Biblia nunca te dice que hagas santidad. La Biblia dice: ¡¡Sé santo!! Como tu fuente, en el cielo, es santa. La Biblia nunca dice que tú no eres santo, o que no eres justo. Lo que la Biblia dice es que, si bien eres santo u justo, no estás actuando ni como santo ni como justo.

Porque no ser santo, significa que no tienes ningún tipo de santidad. La explicación sencilla que puedo encontrar es que no estás activo como santo, pero igualmente lo eres. Así es que, cuando tú estás viviendo en santidad, eso no impresiona a Dios. Porque, en todo caso, tú estás en tu estado natural. Que tengan dominio, dijo. Porque Dios te creó para tener dominio. ¿Qué significa dominio? Es la palabra hebrea radah. Dominio. Significa Reino. Significa gobierno. Significa poder soberano.

La palabra dominio significa poder gobernar. Significa tener autoridad sobre algo. Tú fuiste creado para dominar. Los peces del mar, los pájaros del aire, animales del campo, las plantas de la tierra, las cosas que se arrastran sobre la tierra. Pero fíjate en esa lista; que no hay ningún humano. Tú no fuiste creado para dominar a ningún otro humano. Por eso es que Dios odia la opresión. Cuando tú oprimes a un hermano, estás oprimiendo a Dios.

Deja que tengan dominio. La palabra dominio significa Reino. Y quiero compartirte uno de los secretos del Reino. Mateo 13:11: Él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; más a ellos no les es dado. Aquí lo que puedes comprobar, es que Jesús está diciendo que el Reino tiene misterios o secretos. Creo que necesitamos predicarle los secretos del Reino a la iglesia. El problema radica en que la mayoría de los líderes no conocen el Reino.

¿Y por qué razón es que estos líderes no conocen el Reino? Mateo capítulo 23. Voy a leerte uno de los versos más peligrosos de la Biblia. Especialmente para líderes religiosos. Mateo 23:13: Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando. Jesús dijo que el mayor obstáculo para el Reino de Dios, son los líderes religiosos.

¿Tu escuela bíblica, no enseña eso? Los seminarios no lo enseñan. La doctrina tradicional de tu iglesia tampoco lo enseña. La mayoría de los líderes y ministros que he conocido no lo enseñan. Y Él dice ¡Ay de vosotros! ¡Ay! Ay, es la peor palabra en el hebreo. Es una palabra de maldición. Jesús maldijo. Pero Él nunca maldijo a un pecador. Jesús nunca les dijo ¡Ay! A los pecadores. Está bien, Néstor. Lo que usted dice es correcto, tiene suficiente respaldo bíblico y de ninguna manera se podría considerar como herejía.

Pero tendrá que comprender que nuestra iglesia no puede enseñar eso, sobre el Reino. Tenemos una serie de ministerios muy valiosos e importantes y ya estamos muy bien organizados para que todo eso funcione, no podemos añadirle nada más. ¡Ay de vosotros! ¡No entran al Reino ni permiten que los que quieren entrar lo hagan! ¿No se dan cuenta que están destruyendo a mucha gente fiel y sincera? ¡Ay de ustedes, maestros! ¡Porque cierran el Reino y no dejan que la gente lo conozca y lo sepa!

¿Nunca se te ocurrió estudiar la palabra “Ay!”? Hazlo. Descubrirás que significa “maldito hasta el infierno”. ¿Ahora entiendes lo que Jesús les dijo a esos fariseos? ¡Váyanse al infierno! Eso les dijo. ¿Por qué? Porque no predican el Reino, no enseñan del Reino y aguantan a la gente que se queda fuera del Reino. Jesús dijo: Busca primeramente el Reino. Búscalo. Estúdialo. Persíguelo. Apréndelo. Has hecho de una doctrina algo más importante que su propio mensaje.

Lucas 9:11 Y cuando la gente lo supo, le siguió; y él les recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban ser curados. Lucas 12:32: No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Mateo 13:33: Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado. ¿Qué es la levadura? Influencia. Impacto. Cambia sociedades.

Cambia tu trabajo. Impacta tu familia. Impacta la comunidad. Impacta el gobierno. La levadura no puede afectar nada, a menos que esté dentro. Tú no puedes cambiar aquello que evitas. Si evitas al mundo, nunca lo vas a cambiar. El Reino es como la levadura, tienes que meterte para impactarlo. Mira todo el mundo, mira el sistema. Levadura. La levadura nunca tiene temor a la masa. ¿Por qué? No importa cuán grande es la masa, la levadura se ríe. Tú eres mía, voy a leudarte.

La levadura es muy pequeña. Insignificante. Pero la masa está en problemas. Porque la levadura impacta toda la masa. La levadura es interesante, trabaja muy silenciosamente. La levadura es muy tranquila. Nunca hace ruido. Jesús dijo que el Reino era como la levadura. Nunca saben que está allí, hasta que es muy tarde. Mateo 12:28: Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.

Esto Jesús se los dice a los fariseos luego de haber liberado a un endemoniado y haber oído que lo acusaban de hacerlo mediante el poder satánico. Insólito. ¿Por qué Satanás se echaría fura a sí mismo? Eso fue una declaración del Reino. Los reinos no entregan territorio. Porque el territorio es su gloria. Él dijo: ¡Mira! Este territorio, es mi territorio. Este niño es mío. Yo creé al hombre. Este es mi templo santo. Satanás está ilegal, aquí, no yo. Entonces tengo que echarlo fuera de mi territorio.

Lee bien el verso 28. Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. ¿Qué quiere decir esto? Que cuando tú ves un milagro, eso es una evidencia que la cultura del cielo está presente. Los milagros son la evidencia de que el Reino de los Cielos anda por aquí cerca. Los milagros son la evidencia de que la cultura del cielo ha llegado a la tierra. La cultura es natural. Entonces, el ser sanado, se supone que sea natural.

Es la cultura de Dios. En la cultura de Dios no hay enfermedad. Así es que, cuando su cultura llega, los demonios se tienen que ir. Las enfermedades se tienen que ir. La depresión se tiene que ir. El temor se tiene que ir. La pobreza se tiene que ir. ¿Por qué? Porque el Reino de los Cielos ha llegado. Se supone que tengas todas tus necesidades cubiertas. ¿Por qué? ¡Porque es tu cultura!  Vamos a Mateo capítulo 10, un verso muy peligroso, sobre todo para los líderes y ministros.

Verso 7. Instrucciones de Jesús. Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Yendo. Eso dice. Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores, Maestros, Misioneros, Hombres de negocios, Profesionales. ¡Yendo! ¡Predica este mensaje! ¡No tu mensaje! ¡No tu doctrina! Ni movimientos de fe, ni de prosperidad, ni de sanidad, ni de señales y milagros. Y tampoco nacer de nuevo. Jesús nunca predicó nacer de nuevo. Él mencionó el nacer de nuevo, una sola vez.

Y nunca a una multitud. Se lo dijo a un anciano por ahí como por las dos de la madrugada. ¿Por qué? Porque ese no era su mensaje. Él dijo con toda claridad que todos nosotros, yendo, no esperando, yendo, prediquemos un solo evangelio, el que dice que el Reino de los Cielos se ha acercado. Ese. Le escuché contar algo a un ministro al que respeto muchísimo, que alguien lo saludó en una ocasión y le dijo: ¡Hola! ¿Tu eres el ministro que está predicando sobre el Reino?

Decía este ministro que primero se sorprendió con la pregunta, que luego se fastidió un poco y que, finalmente, le tomó un ataque de risa mientras le respondía al que le había hecho esa pregunta: ¡Sí! ¡Claro! Pero…perdón…¿Y tú que estás predicando sino predicas que el Reino de los Cielos se ha acercado? Lo entiendo. Me hubiera sucedido lo mismo. Tengo un grado de misericordia que no nace de un mérito mío personal, sino del Padre, que me permite recordar que, hasta no hace mucho tiempo atrás, yo pensaba igual que el que le hizo la pregunta a este buen hombre.

Por la gracia de Dios, hoy sé que no existe ningún otro evangelio que debamos predicar, que no sea el del Reino, porque ese es nuestro mandato por siempre y para siempre. Quiero ser claro, honesto, sincero y puntual, aunque suene duro. Si no estás predicando el evangelio del Reino, estás desobedeciendo un mandamiento de Jesús, que fue el que leímos hace un momento. Y si tu ministerio se está viniendo abajo, no crece, no impacta y hasta da la sensación de que se cae en cualquier momento para no volverse a levantar, examínate.

No vaya a ser que, por una de esas grandes casualidades, sea por causa de esa desobediencia tuya en cuanto a no predicar lo que Jesús nos ordena predicar. Vamos empezando a cerrar esto. Mateo 16:19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Entiende bien. No dice que te dará LA llave, UNA llave. Dice que te dará LAS llaves del Reino de los cielos.

Eso me muestra a mí y te muestra a ti, que no hay una sola llave para el Reino de los Cielos. Hay muchas llaves del Reino de los Cielos. El dilema es saber qué cosa son estas llaves. La respuesta es tan simple que te acuesta. Llaves son leyes, principios, conceptos. Todos los países funcionan con leyes. Él dijo: mi patria, tiene leyes. Si se rompen las leyes, hay penalidades. Si respetan y cumplen las leyes, hay beneficios. A ti te daré las llaves de tu patria, el cielo.

Así que, lo que cierras en la tierra, será cerrado en el cielo. Te daré leyes, que cuando las desatas en la tierra, el cielo las va a soltar. Te voy a dar una influencia directa en la tierra, desde el cielo. Tú no tienes que ir al cielo a recibir las cosas. Te daré leyes, llaves, principios en la tierra, que traerán el cielo a la tierra. En tu casa, en tu barrio, en tus negocios. Te daré los secretos, las leyes, de como traer el cielo a la tierra. Él no estaba hablando acerca de demonios.

Digo porque solemos usar este verso para atar o desatar demonios. Lee el capítulo completo, por favor. Nada del contexto te está hablando de demonios. No soy ultra conservador, creo en los demonios y en la guerra espiritual. Pero no me voy de mambo y meto demonios hasta debajo del plato de sopa que voy a beber.  De lo que Él está hablando, es acerca de acceso al cielo, este país, en la tierra. Y te daré las llaves, las leyes. Y te daré una ley antes de cerrar todo esto. Aprende: todos los reinos tienen tres símbolos.

1.- La Corona. La corona representa poder. 2.- El Bastón. El bastón representa algo que el rey esgrime de manera permanente y que da evidencia de su poder. 3.- El Cetro. El cetro representa autoridad. Y esto es importante, porque Jesús dijo que era un Rey. Así que Él tiene una corona, eso representa su poder. El tiene este ornamento, ese bastón, y es su influencia. Y todo rey tiene un cetro, que evidencia su autoridad. Por eso es que la parte más importante del rey, es el cetro.

La mayoría de nosotros, vamos detrás del poder, la corona. Oramos, clamamos y nos desesperamos pidiendo al Señor que nos de poder. Amamos el poder. Entonces vamos y buscamos influencia. Queremos ser famosos, conocidos. Queremos ser grandes. Pero no buscamos autoridad. Oramos por poder y por influencia, pero no oramos por autoridad. ¿Sabes por qué? Porque la autoridad controla el poder. Por esa razón es que la gente muy poderosa siempre es muy peligrosa.

La gente con influencia, también es peligrosa. Porque no tienen autoridad, sólo tienen poder. Por eso, aunque me miren torcido, yo siempre digo que a mí no me impresiona la gente poderosa, con alta influencia o famosa. Porque todos, aunque no lo sepan, están sometidos a la que es mi única autoridad. Eso iguala todas las cosas. Queremos a los poderosos, a los influyentes, incluso hasta adoramos a los famosos, pero rechazamos a la autoridad de Dios. ¿Tú crees que es así por casualidad?

Génesis 49:10 dice que el cetro no se apartará de Judá. Es curioso, pero Dios nunca menciona la corona ni la influencia. Él dijo que el cetro no se debe ir. Cuando Ester fue a ver al rey, a ella no le preocupaba la corona, ese es el poder. No le preocupaba la influencia. A ella lo que le preocupaba, era el cetro, la autoridad. Y la Biblia dice que si alguien entra a la presencia de un rey, si no extiende su cetro hacia ti, serás muerto. No es el poder de Dios el que te destruye. Tampoco es la gloria de Dios la que lo hace.

Ester sabía que si ella no recibía su cetro, estaba muerta. Vamos a leerlo, Ester 4:11, por favor: Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey, saben que cualquier hombre o mujer que entra en el patio interior para ver al rey, sin ser llamado, una sola ley hay respecto a él: ha de morir; salvo aquel a quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivirá; y yo no he sido llamada para ver al rey estos treinta días.

Ahí está el problema. A los cristianos les gusta demasiado el poder de Dios, les gusta la unción. ¡OH, Dios! ¡Dame poder! ¡Necesito de tu poder! El pedido incorrecto. ¿Oh, Señor! ¡Dame un cetro! ¿Cuál es la diferencia? El poder es habilidad, energías, fuerzas, fortaleza. Eso es poder. Autoridad es diferente. Autoridad es el derecho y el permiso para usar el poder.  Por eso es que mucha gente tiene poder, si, pero no tiene autoridad. El lugar más importante en el que puedes estar, es bajo autoridad.

El lugar más seguro en el que tú puedes estar, es bajo autoridad. Obviamente, me refiero a autoridad delegada del cielo, no de la junta de viejos cabezones de la denominación. Eso tiene otro nombre y otros resultados. Amamos el poder, pero odiamos la sumisión. Es tanto lo que se nos ha defraudado que hoy no podemos llegar a confiar en ningún ser humano, por ungido que nos parezca. Pero lo único que te da cobertura para ejercer el poder divino, es estar bajo autoridad sujeta a autoridad. Porque de no ser así, es esclavitud a hombre.

Sin embargo, algo hay que aclarar. Dios diseñó todo lo que vemos, para que esté sometido a algo. Los peces, por ejemplo, fueron diseñados para someterse el agua. Las plantas fueron diseñadas para someterse al suelo. Así que la autoridad del pez, es el agua. El pez tiene mucho poder. El pez puede nadar todo lo que quiera. El árbol puede crecer todo lo alto que quiera. El mar tiene poder. Pero si sacas al pez fuera del agua, vas a ver que no tiene ningún poder.

Saca la planta del suelo y no tendrá poder. Porque la realidad nos muestra que nunca podemos crecer más que la autoridad. Los peces nunca pueden decir que están cansados del agua. Un árbol nunca puede decir que la tierra lo está aprisionando y no le permite crecer, o que está cansado de ese suelo y quiere salirse de él. Conclusión: tú no puedes salirte del diseño de Dios porque non vas a sobrevivir por fuera. En lo humano, nunca confundas el poder con la autoridad.

No todo poder tiene autoridad, y eso me consta personalmente. He conocido a mucha gente con mucho poder, pero sin un mínimo de autoridad. Huye de allí. Eso no es Dios. No permitas que te atraiga el poder, sino la autoridad. Puede haber alguien en la calle haciendo cosas sobrenaturales, milagros. ¿Vas a seguirlo por eso, solamente? Nunca persigas el poder a expensas de la autoridad. Pero, cuidado: autoridad no es estar dominando u oprimiendo a otra gente. O abusando de ella mediante sutiles manipulaciones de contenido satánico.

La verdadera autoridad, desata a la gente en el momento correcto. Quiero cerrar esto dándote pistas de lo que es una genuina autoridad. Pero déjame primeramente decirte qué cosa es lo que una verdadera autoridad no hace. La verdadera autoridad, no busca el beneficio de tu propio éxito. La verdadera autoridad no te usa a ti para promoverse él mismo. La verdadera autoridad lo único que espera de ti, es tu éxito. Y esto es muy importante, porque la iglesia está llena de parásitos que se h hacen llamar autoridad.

He conocido gente que dice ser autoridad, y andan por la vida recolectando iglesias. Sométete a mí, yo te daré cobertura. Tú sólo deberás enviarme 500 dólares cada mes. Eso es un parásito. Escucha: una verdadera autoridad, debe tener la habilidad de reprenderte, de corregirte, instruirte, y aun sentarte, que no hagas absolutamente nada mientras no seas confiable. Sólo que aquí está el problema. Si tú me envías todos esos dólares cada mes, ¿Cómo haría yo para reprenderte?

Si tú estás pagando la mitad de mis gastos, ¿Cómo te voy a corregir? La verdadera autoridad, no demanda nada de ti, excepto tu éxito. Si tú quieres bendecir tu autoridad, esa es tu decisión. Pero de ninguna manera eso debe ser un requisito. El apóstol Pablo lo dijo: tienen muchos maestros, pero pocos padres. No es tarea de los hijos cuidar a los padres, sino la de los padres cuidar a los hijos. Eso significa que sería tu cobertura la que debería estar enviándote los 500 dólares al mes a ti, no tú a ella. Por eso es que no pueden ser reprendidos. Porque ellos apoyan aquello. La autoridad verdadera no espera nada de ti, excepto tu éxito.

Por esa razón es que tremendos líderes en la iglesia, han caído. Y no pueden ser restaurados. ¿Por qué? ¡Porque no se someten a una autoridad! La verdadera autoridad, desea que tú logres más que lo que ellos han logrado. Eso te deja en evidencia clara que la verdadera autoridad, jamás tendrá celos de tu éxito. La verdadera autoridad, está dispuesta a disminuir para que tú puedas aumentar. Si en tu vida de fe hay una persona a la cual tú hoy te estás sometiendo, por favor, estúdiala. Y observa si ellos o él está llenando este criterio. El poder necesita autoridad para poder ser desatado. La sumisión a la autoridad, le da poder legítimo.

Quiero cerrar con una escritura del evangelio de Mateo, capítulo 8. Especialmente para líderes, ministros y pastores, por favor, lean esto. Es la historia de un pagano. De un ciudadano romano. El verso 5: Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, (6) y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. (7) Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. (8) Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. (9) Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a este: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.

 Yo también soy hombre bajo autoridad. ¿Qué quiere decir? Yo he estado observándote durante estos últimos tres meses. Y h e descubierto algo, que tú eres como yo, un hombre bajo autoridad.¿Qué le quiso decir? Le quiso decir; yo conozco tu secreto, y tu secreto no es tu poder, sino que estás bajo autoridad, y eso te proporciona ese poder. Cuando tú tienes autoridad, no tienes que moverte. Yo tengo soldados bajo mi autoridad, pero tú tienes palabra bajo tu autoridad.

MI arma son mis soldados, pero tus armas son las palabras. Yo le digo a ese soldado ve allá, y ese soldado va donde lo mando. ¿Por qué? Porque cuando mis soldados escuchan mi voz, no me están escuchando a mí, están escuchando a César. ¡Eso es autoridad! Nada que ver con doctorados o master en teología, aunque se ser necesario los incluya. Los soldados no me obedecen a mí, sino a la autoridad bajo la cual yo estoy. Ese es tu secreto, Jesús, dijo el centurión. Tu autoridad es más importante que tu poder.

Solamente di la palabra y mi criado será sano. Y Jesús dijo, verso 10: Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. ¿A ti te gustaría sorprender y hasta maravillar a Jesús? Si, ¿Verdad? ¿Y qué fue lo que sorprendió a Jesús? ¡El se lo dijo con absoluta sinceridad, de esa misma que tanta falta hace en nuestros ambientes! La verdad es que no he encontrado en todo Israel tamaña calidad de fe como la que tú tienes.

Eso le dijo. Jesús creó la fe con autoridad. Él estaba sorprendido. Este hombre entendió autoridad, dijo. Reino. Dominio. Autoridad.  Vamos con el broche de oro. Mateo 10:1 = Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. A ver; los demonios no los estaban escuchando a ellos, estaban escuchándolo a Él.

Porque fíjate que en ningún momento dice que les dará poder para echarlos fuera, sino autoridad para hacerlo. En una época yo era supervisor en un sector de una empresa siderúrgica. Y tenía un familiar directo al cual había ayudado a ingresar en esa empresa, que era un obrero raso, como todos los que comenzaban a trabajar. Y había días que yo tenía que supervisar su trabajo y él respetarme como su supervisor. Luego, cuando regresábamos a casa, nos tratábamos como los parientes que éramos, pero en la empresa no.

Y no porque yo fuera quien era, sino porque representaba a los directores. Mi pariente no me obedecía a mí por mí, sino a quienes eran sus patronas y le ordenaban trabajos por mi intermedio. ¿Se entiende? Mateo 3:13 = Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. ¡Era su primo! Pero se sometió a su autoridad. A ver. Jesús vivía en un lugar pequeño, en la casa de sus padres. Y durante treinta años de su vida, hizo o no hizo lo que las autoridades del lugar disponían que se podría hacer o no hacer.

O sea que lo que estoy queriendo mostrarte es que Dios, durante todo ese tiempo, se sometió nada menos que a un montón de gente a la cual había creado. Y recién a los doce años se atrevió a decirle a su madre: Mujer, en los negocios de mi Padre debo estar. En otras palabras: ¡Mamá, yo sé a lo que fui llamado a hacer! ¡Yo fui ungido! ¡Yo soy un hombre de Dios! ¡Yo conozco mi propósito! Conozco mi vida, mi asignación, soy un hombre de destino.

Pero el próximo verso de ese texto dice que se volvió a su casa y se sometió a sus padres. Cuando su reloj biológico le mostró que había cumplido sus treinta años, dijo que el momento de iniciar su ministerio había llegado. ¿Y por qué esperó hasta tener treinta años? Porque ningún hombre podía ser nombrado Rabí, si no tenía treinta años de edad cumplidos. Para ser más claro: nadie podía hablar en público de lo que fuera, si no era un rabino.

Y nadie podía ser un rabino si no tenía treinta años de edad cumplidos. Esto te está diciendo que Jesús comenzó su ministerio cuando supo que estaba cualificado y con suficiente autoridad divina como para hacerlo. Hoy, todavía, aparecen hombres o mujeres que se lanzan a hablar del evangelio sin estar cualificados y, por consiguiente, sin autoridad divina que los respalde para hacerlo. A los resultados de eso, todos los hemos podido ver.

¿Qué hubiera hecho cualquier hombre como nosotros con la directiva por parte de Dios de comenzar un ministerio? Imprimir tarjetas, folletos, letreros, comprar espacios en la televisión, en las emisoras radiales, comenzar un período de alto marketing mediante las redes sociales y todo eso que tantas veces hemos visto en tantos hombres y mujeres a punto de comenzar algo. Jesús no hizo nada de eso. Él, lo primero que decidió hacer, fue ir a ver a su primo Juan.

¿Por qué? Porque Juan, independientemente de ser su pariente, en ese momento era la autoridad más contundente de Dios en la tierra. Imagínate la reacción de Juan. Él sabía quien era Jesús y a qué había venido a la tierra. Su madre se lo había contado. ¡Se quería matar al verlo de rodillas ante él esperando ser bautizado por algo que el mismo Juan sabía que no necesitaba! Jesús nunca necesitó ser bautizado para perdón de pecados simplemente porque no los tenía. ¿Qué le respondió Jesús?

Deja, es necesario que cumplamos con toda justicia. La palabra justicia significa “la posición correcta”. Juan, dijo. Tú tienes el poder, pero yo tengo la autoridad. El problema más grave de la iglesia, hoy, es que tiene un montón de gente poderosa, pero que evita la autoridad. NI bien Jesús se arrodilló, los cielos se abrieron. Si tú, hoy, no puedes arrodillarte ante nadie como autoridad, es probable que los cielos se mantengan cerrados. Y no estoy hablando de las nimiedades a veces infantiles que vemos en las congregaciones.

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febrero 1, 2026 Néstor Martínez