En la década del 1940, en mi país reinaba la música de tango. El tan famoso y publicitado tango argentino, que hoy apenas es una expresión reservada para los turistas era, en esa época, el epicentro de todo lo que la gente hacía en materia de diversión.
En ese marco, las bandas, (Aquí denominadas “orquestas”) de tango, amenizaban cuanta reunión bailable se programara y contaban con la aprobación unánime de lo que era la juventud de esos tiempos. Proliferaban autores y compositores que le daban sonido y poesía a cierta forma melancólica y depresiva de vida que siempre caracterizó al argentino típico.
En ese contexto, las fiestas familiares solían musicalizarse con gente que ejecutara instrumentos clásicos para la época, esto es: acordeones, guitarras y bandoneones. Lo que esos instrumentos mayoritariamente hacían sonar era, obviamente, la música de moda en el momento.
Las celebraciones de bodas, que normalmente se constituían en grandes cenas con no menos de cien personas como invitados, tenían como epicentro musical central el clásico vals que la pareja recién unida en matrimonio debía bailar para regocijo de todos sus parientes.
Claro está que en esos tiempos no existían aún los equipos de música que hoy se usan, y la discografía era todavía bastante elemental y deficiente, por lo que no se tocaba todavía el que hoy conocemos como “vals de los novios”, sino uno de consumo local y nacional. ¿Cómo se llamaba ese vals tradicional de las fiestas de bodas? “Desde el Alma”.
De allí extraje el título de este trabajo que recopilará una serie de estudios dados con relación a nuestros conflictos internos que tienen origen, naturalmente, en nuestras almas. Quizás ya los hayas escuchado o leído, pero los voy a aglutinar en este trabajo añadiéndoles lo que hoy sé por encima de lo ya haya dicho, así que te sugiero que lo vuelvas a revisar porque será útil para que de una vez por todas permitas a tu espíritu tomar control de tu alma, y de paso puedas mejorar tu calidad de vida desde lo emocional.
Interiores
A veces los cristianos cometemos un error: irnos a los extremos. Usamos mucho la palabra todo y la palabra nada, o la palabra mucho o la palabra poco. Le podríamos añadir también siempre y nunca. Yo creo que, si hay algo que la Biblia tiene en sí misma, es un sentido de equilibrio visible, notorio y con esencia divina. Por eso es que yo no creo que lo que aquí vamos a compartir sea lo más importante, porque entiendo que dentro del evangelio no hay alguna cosa más importante que la otra. En todo caso, aprobaría que aceptar a Jesucristo es lo más importante. Y es suficiente para ser salvo, pero no para entregarlo todo como se le pide a un hombre o una mujer de Reino.
Quiero que veas que en 1 Corintios 12, nos encontramos con un don que se llama dones de sanidades. Me gusta decir dones de sanidades, porque cuando la Biblia habla de sanidades, es porque está hablando en plural. No está hablando de una sanidad. No se trata de sanar tu cuerpo solamente. También abarcan la sanidad para diferentes conflictos esos dones y esas sanidades.
Esto, generalmente recibe el nombre de “Sanidad del Alma” o “Sanidad Interior”. Y yo no tendría problemas en seguir denominándolos así, pero recuerdo que, alguna vez, un hombre de Dios hablando de estos temas, dijo: Si usted está conjuntamente con Cristo crucificado, lo que quedó en la cruz, es su alma. Entonces y bajo esa óptica, muy mal podríamos referirnos, entonces, a la sanidad de un alma que debería estar muerta. En todo caso, podemos llamarlo: “sepelio”.
Este es un tema muy difícil. Y no estoy diciendo difícil porque Dios no sepa qué hacer, difícil por nuestro desconocimiento de él. De la misma manera que como personas ni sabemos cómo somos por dentro de nuestro cuerpo, así tampoco sabemos cómo somos por dentro de nuestro ser espiritual. Lo máximo que conocemos de nuestro interior, es cuando nos sacamos una anticuada radiografía o nos hacemos alguna más moderna ecografía o una resonancia magnética o tomografías que son mucho más precisas.
¿Cuántos de ustedes han visto, alguna vez, un cuerpo como el de ustedes, abierto por la mitad dejando ver todo lo que hay adentro? Salvo que seas un estudiante de medicina, no creo que llegues a verlo completo. Lo más probable es que te desmayes antes. Relataba un amigo que un día, cuando iba al secundario, a la profesora de Biología que daba un anexo de Anatomía, se le ocurrió llevarlos a un hospital. Dice que no comió por tres días y no porque estuviera en santo ayuno, precisamente. ¿Y qué era lo terrible que le habían mostrado? A sí mismo por dentro.
Y hasta decimos: ¡Ah, no! ¡Yo no nací para ser médico! ¡Veo una gota de sangre y me desmayo! Bueno, si tú no has nacido para médico de tu cuerpo, está bien, es posible que no te vayas al infierno porque no seas médico, pero hay algo que sí puede ser muy peligroso para ti y para mí, porque tiene que ver con nuestra eternidad. Que tú no conozcas tu ser interior. Eso es grave.
Si tú te mueres sin saber como es tu páncreas, como es tu riñón o cómo es tu ojo por dentro, no hay demasiado problema. Pero si tú vives esta vida sin conocer tu ser interior, sin conocer adónde Dios quiere llegar con su palabra, puede costarte tu mejor calidad de vida, tu futuro o, lo que es peor de todo: tu eternidad.
¿Por qué razón, cuando te duele algo, vas al médico? Porque el médico sabe la razón de tu problema, (O al menos debería saberlo), y su origen, su desarrollo, las molestias que te ocasionan, los daños que te produce y, finalmente, cómo puede solucionarse. Lo primero que ese médico te va a ver, es el síntoma, pero luego va a empezar a investigar, porque ha estudiado y la ciencia ha logrado encontrar métodos para sanar tu cuerpo, gracias a Dios. Aunque hay un negocio paralelo al de la salud que va de la mano de los laboratorios y medicamentos que mejor no hablar de ellos aquí y ahora.
Pero el asunto en cuestión que me interesa, es: ¿Por qué hay cristianos que tienen serios problemas interiores que luego van a manifestar exteriormente? ¿Por qué no los pueden solucionar? ¿Por qué repiten como papagayos versículos bíblicos, se saben todos los himnos y todas las canciones y se saben hasta las marchas militares o partidarias de todos los gobiernos militares o democráticos de América y, sin embargo, no pueden encontrar la paz interior que necesitan?
¿Por qué cantamos que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece y, ante la primera asechanza, ya estamos debilitados? Simple y sencillamente, porque no nos hemos introducido, porque no queremos introducirnos, en lo desconocido, pero para Dios no hay nada desconocido. Y eso es lo que me da paz. Sería bueno que en este momento de tu lectura hicieras la siguiente oración:
“Señor, yo no sé cómo soy por dentro, pero tú sí sabes. Me has creado. Te doy gracias Señor porque no eres un Dios que trata con síntomas solamente. Te doy gracias Señor porque para nuestros conflictos espirituales, no hay aspirina que nos calme el dolor o nos baje la fiebre, sino que eres tú, oh Dios, un Dios que nos conoce y que nos va a ministrar para que podamos llegar a la raíz de nuestros conflictos y podamos, a través de la palabra de Dios, ser sanados».
¿Por Qué?
Quiero ser bien claro; el tema del cual estoy hablando, no es lo más importante de la vida cristiana, así que no quiero hacer un ídolo de esto, simplemente diré que es algo importante y es una realidad. Y hablando de realidad, hay una realidad que sí es que queremos hablar, necesitamos hacerlo. Es más; pagamos para hablar y ser escuchados.
Cuando tú vas al médico porque te duele algo, él no te va a preguntar qué pensabas hacer mañana; ¿Qué es lo que generalmente te pregunta? Por ejemplo: ¿Qué comió? Cuando tú vas a un médico, lo primero que te hace, es una historia clínica. ¿Operaciones? ¿Padres enfermos? ¿Alguien en su familia? Eso es una buena fuente de datos que hacen al diagnóstico que luego ayudará a la solución.
¿Qué problema tuvo usted cuando fue chico? ¿Tuvo alguna enfermedad? Y te empiezan a preguntar y a preguntar. Y yo creo, sin embargo, que hay una realidad que nosotros, si queremos vivir una vida sana espiritualmente hablando, no podemos ignorar: La realidad de nuestro pasado. Nuestro pasado es una realidad y la tristeza más grande que nos ha dado es ver que los creyentes han empezado a creer que venir a Cristo es agarrar un montón de palas con tierra y echárselas encima a sus pasados. ¡No me importa más nada! ¡Yo me voy al cielo!
Y hemos hecho como el avestruz. ¿Conoces al avestruz? Es un ave corredora de gran tamaño, también llamada ñandú, que habita el sur de mi país, la Argentina. Tiene largas patas y extenso cuello. Cuando el avestruz se enfrenta a un peligro, su defensa es muy singular: mete la cabeza en un agujero y deja el cuerpo a la vista. ¡Basta que la cabeza esté bien! Metemos la cabeza dentro de un hoyo, la llenamos de versículos bíblicos y de oración bien intencionada, pero es el fruto de una vida cristiana que no cierra. Empezamos a razonar: Y por qué, y por qué, y por qué, y porqué.
Hemos aceptado un sin fin de cosas en nosotros, en nuestras vidas, que nos hemos creído que son bíblicas porque suenan bíblicas, pero que cuando empezamos a ver la palabra de Dios nos damos cuenta que no son tan bíblicas. Yo siempre hago esta salvedad cuando estudio la palabra de Dios. Hay una gran diferencia entre ser un creyente escritural y un creyente bíblico. ¿Sabes que son dos cosas distintas?
Tú puedes ser escritural sin ser bíblico. ¿Qué significa esto? Que hay personas que toman un versículo de la Biblia y dicen: ¿Ve que está escrito? ¡Mire! ¡Ahí está! ¿Ve? Pero cuando tú tiras esa escritura en toda la Biblia, resulta que no encaja. Y a nosotros el Señor nos ha llamado a que seamos bíblicos. Que nuestras verdades estén en la Biblia y no solamente en una escritura suelta por allí.
Y nos vamos dando cuenta que, a medida que Dios nos va revelando su palabra, nos va demostrando lo contrario a muchas cosas que a veces creíamos pero que en realidad no son así. Muchas de las cosas que más hemos defendido en la vida son, exactamente, las que Dios quería que nosotros cambiáramos. No nos manda al infierno por eso, nos tiene paciencia, pero es bueno que Dios nos de la habilidad de ordenar cosas en nuestras cabezas y para centrarnos.
Dios te está confrontando en este tiempo, ¿Lo habías notado? No enfrentando, porque Dios no tiene ningún interés ni necesidad de tener guerra contigo, pero sí confrontando. Confrontándonos con su palabra y ver como por un espejo a esa palabra de Dios en nuestras vidas. No es fácil soltar en nuestras vidas lo que por años hemos mantenido fuertemente asido. La primera palabra que aprende un bebé no es ni mamá ni papá; es mío. Y a todo lo que recibimos lo asimos con tanta fuerza que después nos va a costar mucho soltarlo.
Hay una realidad que nosotros debemos entender: tu alma, que vamos a partir de la base que está bien viva y no crucificada con Cristo, no quiere ser cambiada y moldeada a la imagen de Cristo. Lo que te quiero decir, hermana, hermano, amiga o amigo que vaya a saber Dios por qué causa estás leyendo esto precisamente hoy, es que tú te resistes a ser cambiado, moldeado a la imagen de Cristo. Y si tú me dices: ¡No! ¡Yo quiero ser cambiado! ¡Yo quiero ser como Cristo! Yo te lo creo, pero bueno; allí está la batalla. ¿Estás entendiendo?
Naturaleza
Hay una naturaleza dentro tuyo que no le gusta para nada esto que te estoy diciendo. Pero hay otra naturaleza, también en tu interior, que te está diciendo que eso es cierto. Hay un conflicto dentro tuyo. El conflicto tiene un protagonista principal: tu alma. A veces los creyentes usamos una expresión que ni siquiera sabemos qué quiere decir, cuando decimos que debemos “salvar el alma” ¿Por qué usamos eso? Porque está muy bien dicho. ¡Es el alma lo que Dios quiere salvar! Pero esa alma no quiere ser moldeada a imagen de Cristo. ¿Por qué? Bueno; es aquí en donde nos vamos a empezar a meter en problemas.
Voy a usar una palabrita que, a lo mejor al oírla por primera vez, no te agrade mucho. No te apresures; oye y examina, y después si quieres, reacciona. Pero no hagas ninguna evaluación apresurada. Dios nos diseñó, cuando nos creó, espíritu, alma y cuerpo. Esto somos nosotros. Un espíritu, que tiene un alma y habita un cuerpo. No soy un cuerpo ni soy un alma, soy un espíritu. Igual que Dios. Dios es Espíritu. Yo estoy hecho a imagen y semejanza de Dios. Yo soy un espíritu, Dios me dio un alma y habito en una caja descartable llamada cuerpo.
¿Qué significa esto? Que aunque este cuerpo se vaya, no importa; yo no soy este cuerpo. Soy un espíritu. Soy de la misma naturaleza de Dios. ¡Ojo! No dije como Dios, eso es esoterismo, como aquella antigua Nueva Era; dije de la misma naturaleza. Él lo dice. Cuando Dios creó a Adán, lo creó un espíritu. Le dio un alma y le dio un cuerpo. Por eso es que aparecen tres naturalezas en la creación del hombre.
(Génesis 2: 7)= Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, (¿Qué formó aquí? El cuerpo) y sopló en su nariz aliento de vida, (Esta palabra, aliento, equivale a espíritu en este texto. Sabemos que la palabra espíritu es la palabra pneuma, que quiere decir viento. Por eso cuando la palabra de Dios habla del Espíritu de Dios, en realidad habla del aire de Dios. Por eso cuando el Espíritu Santo vino en Pentecostés, hubo un sonido bárbaro como el de un viento fuerte. Le dio un cuerpo, dice. La palabra cuerpo, en la Biblia, es la palabra soma. Y la palabra alma, en la Biblia, es una palabrita que a muchos creyentes no les gusta decir, pero que está allí: No se escribe así, pero se pronuncia: psiquis. Si tú hablaras en griego en la iglesia, no dirías ¿Cuántas almas aceptaron hoy a Cristo? Dirías: ¿Cuántas Psiquis se convirtieron al Señor?) Y fue el hombre un ser viviente.
Programa
Hablemos de Adán. Dios lo creó a Adán. Como Adán no tuvo a nadie antes que él, estaba solo. Dios mismo se encargó de formar el alma de Adán. ¿Cómo formó el alma de Adán? Voy a usar una palabra que a lo mejor a ti no te gusta, pero no encuentro otra: lo programó.
Somos creados para ser programados. Somos programables. Dios lo agarró a Adán y le dijo: ahora te voy a explicar para qué estás aquí. Primero vas a hacer esto, después lo otro, ponle nombres a estos bichos. O sea: tenía inteligencia en un grado de ciento por ciento. ¿La razón? Dice la palabra que Dios sopló aliento de vida en él.
¿Y qué es soplar sino darse de sí mismo? Entonces Adán tenía algo de Dios en su seno. Adán era igual a Cristo. Había sido programado para vivir en santidad. Vas a habitar en el huerto, y lo vas a guardar, y vas, y vas, y vas. Lo programó.
A lo mejor este término, a ti, te suena muy mecánico, pero olvídate de lo mecánico, porque una computadora, cuando la programas, es un reflejo de lo que Dios ha hecho con el hombre. A menor escala, a menor todo, pero es así. Dios creó al hombre, pero el hombre no fue e hizo todo lo que tenía que hacer. No estaba auto programado. No era cuestión de tocar un botoncito, Dios lo ministró, y si no te gusta la palabra “programó”, lo enseñó, pero le dio un programa muy claro de todo lo que tenía que hacer. Bueno; eso, es lo que nosotros llamamos voluntad.
Dios no creó a un millón de personas. Creó a dos. Adán y Eva. ¿Por qué? Porque Dios lo moldeó a Adán y le dio sentido de existencia. Le dijo para qué estaba en la tierra, le dijo cuál era el propósito para el cual tenía que estar, le dijo que tenía que señorear, que tenía que dominar. Entonces, ¿Qué iba a pasar cuando Adán y Eva tuvieran hijos? Adán y Eva se iban a convertir en los programadores de sus hijos.
Y si Adán y Eva programaban a sus hijos, Adán y Eva y sus hijos y los hijos de los hijos de los hijos de los hijos, hubieran sido igual al modelo de Adán y Eva. Y Adán y Eva y toda su descendencia hubiesen sido hijos de Dios, no hay otra cosa. La Biblia no es el arte de fabricar predicadores, ni evangelistas, ni la iglesia más grande del mundo. La Biblia está escrita para que, a través de ella, hagamos hijos para Dios.
Entonces, así como Dios se convirtió en el programador de Adán y Eva, así también ellos iban a ser los programadores de sus hijos. Estoy hablando de poner las pautas, para que no me malentiendas. De la misma manera que Dios le dijo a Adán: señoread la tierra, sojuzgadla, lo influenció y a todo eso, lo hacía Adán. Vaya a saber por cuanto tiempo lo hizo. Cuando Adán iba creciendo, lo iba a decir a sus hijos y los hijos le iban a decir a sus hijos y cuando pasaran mil generaciones iban a estar haciendo lo que Dios le dijo a Adán. Porque fuimos programados para seguir un programa modelo.
Pecado
Ahora bien; ¿Qué pasó? Adán siguió el modelo divino, pero ni siquiera se reprodujo en su primera generación. Porque Satanás, ¿Qué hizo? Lo tentó, y en Adán se rompió el modelo programado divinamente. ¿Y qué pasó? La segunda generación ya no recibió programación divina, sino que recibió programación de una naturaleza de pecado. Por eso es que ya en la segunda generación, entre los hermanos, se mataron entre ellos. ¿Por qué? Porque Caín y Abel ya no recibieron la programación que Dios quería darles.
Eso, se ha ido multiplicando hasta hoy. Y ahora quiero llegar más cerca tuyo. Tú te resistes a ser moldeado a la imagen de Cristo, y yo también, ¿Por qué? Porque hemos sido programados por patrones que no han sido los patrones divinos. ¿Cuál han sido los patrones que han programado tu vida? Patrones sociales, morales, culturales, medio ambiente, hábitos, comportamientos del mundo natural, y esa es la programación que tú has tenido. Religiones han programado tu vida; te han aferrado en un estado demasiado tierno.
Y tú, fíjate como Dios afirma este principio en su palabra que antes que naciera yo, ya Cristo había muerto porque sabía que yo iba a pecar. Por eso dice la Biblia: Por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios. El día que tú tengas un hijo, va a ser pecador. Ya está la ley, la naturaleza de pecado, ya está dentro de nosotros. Por cuanto todos pecaron, dice la Biblia. En Adán pecamos todos. ¿Por qué? Porque Dios sabía esto. Si pecó el modelo, más vale que iban a pecar todos los que venían detrás.
Esto es una realidad mi hermano. Entonces, en el alma, es a donde está la voluntad, adonde está la mente, la imaginación, y vamos a llegar a algo que yo considero, es lo más importante si es que lo podemos entender; la mente, la imaginación y otras cosas más, pero por ahí estamos.
Entrenamiento
Así como el cuerpo tiene órganos, también el alma tiene órganos, y el espíritu tiene órganos. Son parte de nuestro ser. Entonces fíjate una cosa: tu alma, ¿Por qué se resiste a ser moldeada a la imagen de Cristo? Porque ha recibido patrones opuestos. Ahora yo quiero preguntarte: ¿Cuáles son esos patrones? ¿Cómo ha sido formada tu alma? Por entrenamiento.
Tú has sido entrenado. ¿Qué significa esto? En tu vida, ha pasado gente que te ha entrenado para la vida. No estoy diciendo que te hayan entrenado para bien o para mal. No voy a calificar. Simplemente usemos el verbo: entrenar, que ha afectado tu vida. Han pasado tus padres, han pasado maestros en la escuela, han pasado vecinos, amigos, venerables hermanos del culto, pastores y vaya uno a saber cuántos y quiénes.
Han pasado por tu lado, y un sinnúmero (escucha bien esto) de personas han aportado su granito de arena para que tu vida sea lo que hoy es. Tú no eres lo que eres por lo que eres. Por el lado tuyo, tus reacciones, tus actitudes, tu forma de mirar, tu forma de ser, tu forma de mirar la familia, tu forma de mirar el matrimonio, tu forma de mirar la iglesia, tu forma de mirar a Dios, tu forma de mirar a los vecinos, tu forma de mirar el deporte, tu forma de mirar televisión, tu forma de caminar, de hablar, de sentarse, tu forma, ha tenido el aporte de cientos de personas.
Tu filosofía de vida, la manera en que te lavas los dientes, la manera en que te peinas, todo, todo. Porque para eso fuimos creados: para que otros formen nuestra vida. El principio de entrenamiento. ¿Qué pasó? Esas personas fueron acumulando conceptos e ideas que se asentaron de una manera inherente en nuestras vidas.
¿Qué significa esto? Que las personas han afectado tanto nuestras vidas, que ya actuamos por inercia. Yo ya no tengo que levantarme y ponerme a pensar cómo voy a reaccionar si viene alguien, ¡No y no! Es parte de mi ser, no lo tengo que pensar, no lo tengo que calcular. Yo, ya pienso así. ¿Y quién me hizo pensar así? Un principio de entrenamiento. Que lo puso Dios para bien, pero como estamos en una naturaleza de pecado, no hemos tenido lo más selecto a nuestro alrededor. Y esas personas, han afectado nuestra manera de ser.
Las personas que han pasado por nuestro lado, ya son parte nuestra. Porque ellos se formaron en nosotros. Tú tomas el hábito de otra persona y se te pega, se te adhiere y esa persona ya está en ti. ¿Qué hubiese pasado si Adán hubiese oído todo lo que Dios decía? ¿Hubiese estado adónde? Adán hubiese sido como Dios. En su carácter. Por eso dice: a imagen y semejanza. ¿Qué hubiese pasado si Adán hubiese guardado las leyes de Dios? Adán hubiese estado reflejado en Abel y Caín. Por eso es que dice la Biblia: por cuanto Adán pecó, por uno, entró todo el pecado en nosotros. Por cuanto uno murió, fuimos todos salvos. El principio de entrenamiento. El principio de programación.
¿No te da cierta “cosa rara” el saber que dentro tuyo andan acompañándote por la vida un montón de personas? Es posible que ya ni siquiera estén más y que ni siquiera te acuerdes quiénes son, pero pasaron por tu vida y dejaron su marca. Personas que te afectaron con sus miradas, personas que quizás te afectaron en algo y que ni siquiera lo saben, pero te afectaron. Eso es una realidad. Ojo: no estoy diciendo esto para justificar tu forma de ser.
Herencia
Es decir que globalmente yo soy lo que soy, porque hay personas que me entrenaron para esto. Es como quien agarra un equipo deportivo y durante una semana les habla a los jugadores, les hace dibujitos en una pizarra, los agarra uno por uno y les dice diez veces qué cosa tienen que hacer y qué cosas no tendrán que hacer. El domingo, cuando salen a la cancha a jugar el partido oficial los ves y te hacen todo lo que les fue enseñado y del modo en que les fue enseñado. Principio de entrenamiento. Si no lo hacen, lógicamente, despiden al Director Técnico, es lo usual.
La segunda manera por lo que nosotros somos lo que somos, es un principio que vamos a llamar: un principio de herencia. Dios es un Dios de herencia. Por eso es que vamos a leer en la Biblia, por ejemplo, “El Dios de Abraham”, “El Dios de Isaac”, y “El Dios de Jacob”. Por cuanto le prometí a tu padre Abraham; Dios es un Dios de herencia. Funciona el principio de herencia. Si el principio de herencia hubiese funcionado en un hombre santo y sin pecado, al día de hoy nosotros estaríamos viviendo la herencia de Adán. Por eso cuando Dios encontró a un justo que creyó la promesa, como Abraham, lo constituyó heredero de la promesa y, con él, como lo dice Pablo en Gálatas 3, a nosotros.
Es decir que si yo tomo una postura de fe y nutro mi vida con la palabra de Dios, la herencia de Abraham llega a mí. ¿Por qué? Porque el principio de herencia funciona. Siempre, ¿Eh? Porque el principio de herencia fue dado para funcionar para bien, pero por cuanto el hombre pecó, funciona para mal. Se tergiversa el principio.
Hay un principio de herencia. ¿Cómo funciona? Es un principio congénito, que se puede transferir por la vía genética. Esto se da también, a veces, en las enfermedades físicas. Por eso te lo preguntan. Yo te puedo asegurar que así como pasa en el ámbito físico, así también pasa en el ámbito espiritual.
¿Tú crees en la transferencia de espíritus? Más te vale que creas. Moisés, cuando oró por Josué, le transfirió su espíritu. Por eso se usa la imposición de manos. Hay tantas cosas que hacemos y no sabemos ni para qué. Cuando Pablo le dijo a Timoteo: Aviva el don que hay en ti, que te fue dado (¿Por qué?) Por la imposición de manos. Bárbaro, pero hay un problema: así también se transfieren espíritus de hechicería y de brujería.
No digo siempre, pero muchas veces, así como se transfieren las enfermedades, hay espíritus. Yo hice una lista, acá, que nace un poco de la realidad más que de los libros: vicios, adulterios, lujuria; y muchas veces, aconsejando a la gente, y llevándolos a ver a sus antepasados, vamos a llegar a un momento en que vamos a encontrar que es posible esta realidad.
¿Pero sabes cuál es el problema? Que muchas personas, que muchos creyentes, han aceptado eso. “Yo soy así” ¿Por qué dicen eso? Han aceptado eso. Han aceptado esa programación en su vida. Ah, pero siempre nos piden que oremos. Pero ya han aceptado el programa. Y que nadie se atreva a sacarme el MP4. Ya están programados. “Amén”; “Gloria a Dios”; “Bendito sea su nombre”; “Juan 3:16”; “Filipenses 4:13”; Pero no han afectado sus vidas, porque todavía no han tratado con sus pasados.
Cristo ya los lavó, ya los limpió, pero no han tratado con sus vidas. Muchas personas dicen: Ah, hermano, ¿Usted sabe? Cuando yo no era cristiano, iba a los hechiceros. ¿Y sabe una cosa? Muchas veces me dijeron con exactitud lo que me pasaba. ¿A ver? ¿Qué es eso? ¡Diga! ¡Diga! Es muy fácil. Cuando hay espíritus transferidos de generación en generación, lo que está haciendo ese espíritu, es comunicarse con el espíritu del hechicero y transmitirle toda su vida.
Evasiones
¿Nunca te preguntaste, o le preguntaste a otros, u oíste a otros preguntárselo, “¿Por qué seré así?” Saúl lo hacía. ¿Por qué soy así? Pero cada día que pasaba, le gustaba más matar. Tú lees la Biblia. Saúl se arrepentía, iba y mataba a uno, lo quería matar a David, fracasaba y al rato estaba llorando: “¡No lo quiero matar a David!” Un día se puso a danzar. Se pasó todo un día alabando a Dios.
David habrá pensado: “Bueno; este ya se convirtió, ahora no me va a querer matar más”. Al rato, dice la Biblia, ¡Más ganas de matarlo tenía, todavía! A veces vemos creyentes así: vienen a la iglesia, buscan a Dios, leen la Biblia, oran, ayunan, y hacer todo el mecanismo cristiano, pero nunca cambian, porque no se deciden a enfrentarse con sus conflictos interiores.
¿Por qué no se puede solucionar mi problema?, Se preguntan muchos. ¿Por qué? ¿Por qué no puedo despojarme de tal o cual flaqueza? Eso lo hace la palabra de Dios, y hasta allí todo va bien. El problema es qué palabra es la que necesito. El alma contraataca, con sus mecanismos de defensa cuando Dios trata con ella. Lo que se va contento de una reunión es tu espíritu, que ha sido alimentado por la palabra de Dios. Tu alma no. Tu alma te agarra al otro día, cuando ya no hay música ni hermanitos cerca, y te dice: bueno, ahora vamos a negociar el mensaje de anoche de acuerdo a como soy yo. Y ahí empieza la discusión.
La conclusión para dejar, es que Dios no quiere que tú andes por allí echándole la culpa a nadie. Ahora no me vengas con. “Ah, yo soy así, entonces, como producto del principio de entrenamiento”. O “Yo soy así producto del principio de herencia o de transferencia de espíritu”. Todo lo que he dicho ha sido, simplemente, para hacerte ver una realidad, pero tú y yo somos responsables de que nuestras vidas experimenten un cambio.
(Hebreos 4: 12)= Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
No sé si has prestado atención a que no dice que la palabra de Dios está viva, dice que es viva. Simple. Porque todo lo que está vivo, se muere, en tanto que lo que es vivo, sigue viviendo. Principio de eternidad, un jeroglífico egipcio si lo queremos analizar.
La palabra partir, aquí, es la palabra merismos, y significa separar. Es como quien agarra el motor de un auto y lo desarma parte por parte. No quiere decir que lo va a tirar todo a la basura, quiere decir que lo va a separar pieza por pieza para ver adonde está el problema. Y la Biblia dice que la palabra de Dios es un merismo, un bisturí, es una herramienta de incisión, que separa lo que es del cuerpo, lo que es del alma y lo que es del espíritu. A esto lo produce la palabra haciéndote entender quién eres y cómo eres. Es el único modo de ilustrarte sobre cómo quiere Dios que seas.
Cuando aceptas a Cristo, tu espíritu pasa a ser santo. El problema es que desde allí en adelante, Dios va a tener que tratar muy seriamente con tu alma. Al alma le gusta la independencia, por eso busca religiones que no le digan que hay que vivir en santidad. La religión de “créetela que tú eres mucho”, le encanta. Por eso proliferan tanto las doctrinas orientales que tienen una filosofía llamada yoísmo. “Tú puedes; tu mente puede dominarlo todo”. A pedir de boca del alma. ¿Puedes ahora entender algunas cosas que hasta aquí te parecían incomprensibles?
(Proverbios 20: 27)= Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón.
Quiero recordarte que corazón, en el hebreo, es sinónimo de alma. Y también creo necesario recordarte que, Escudriñar, llevado al idioma cotidiano, es lo más aproximado a investigar. Todos nosotros aprobamos que un doctor en teología se pase las horas buscando cinco patas a un gato que tiene cuatro, pero al mismo tiempo, rechazamos la idea de que a eso tengamos que hacerlo todos los creyentes. ¡¡Es que hay que estudiar para hacer eso con seriedad, hermano!! Ah, no sé. La Biblia manda que escudriñemos las escrituras, y no dice nada de cultos o analfabetos.
La gran clave, una vez más, es obedecer a Dios o a los hombres. ¿pero no hay hombres que representan a Dios? Sí, pero esos hombres jamás te enviarían a realizar algo que la Biblia no avala. Y mucho menos te enseñarían algo inventado por ellos mismos, tal son algunas doctrinas denominacionales, en lugar de hacerlo con lo que Dios dijo.
Revelaciones
Somos una trinidad, a esto lo sabemos. Así como la gran Trinidad es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, así también el hombre, creado a imagen y semejanza, es una trinidad: espíritu, alma y cuerpo. Con el cuerpo tengo contacto con el mundo exterior. Con el alma tengo contacto conmigo mismo, y con el espíritu tengo contacto con Dios. Creo que ya puedes ir examinándote y examinando tu vida a la luz de estas conclusiones.
Ahora bien; ¿Qué pasa? Pasa que cuando el alma es dueña, y ha sido programada desde pequeña por Satanás, como todos nosotros, ahí lo tienes al espíritu. Como estaba muerto el espíritu, ahí lo tienes, pisado. No existía el espíritu. Pero cuando tú aceptaste a Cristo, tu espíritu nació de nuevo, no tu alma. Ella solamente tiene que someterse, pero se resiste y pelea. ¡Vaya si pelea! Y es acá, en el alma, donde precisamente están los vicios y la programación y todo lo que conforma lo que la sociedad erudita denomina: personalidad. En suma: tu manera de ser. Por eso es que le cuesta tanto someterse al espíritu, aunque ponga todas sus fuerzas en hacerlo.
(Salmo 42: 7)= Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
¿Qué significa esto de “un abismo llama a otro abismo?” Significa lo siguiente: Cuando tú recibes una revelación de la palabra de Dios y la pone por obra, esa revelación, ese abismo revelado en ti, lo vas a preparar para una próxima revelación. Un abismo llama a otro abismo a la voz de sus cascadas. Una revelación nos conduce a otra superior dictada por la voz de la cascada divina que es la palabra de Dios.
Por eso hay enfermos psiquiátricos; porque el psiquis, o sea el alma, no nació para mandar, nació para someterse al espíritu. Por eso las órdenes que Dios le dio a Adán, fueron órdenes espirituales. Que cuando el hombre murió espiritualmente, no lo pudo poner por obra.
Entonces, cuando yo recibo una revelación, Dios me va a dar otra revelación que le dará plenitud a la anterior y preparará el entendimiento a la próxima. Siempre y cuando la ponga por obra, claro está. Si no me voy a quedar estancado allí. ¿Entiendes ahora por qué hay tanta gente que crecía y crecía y un día se detuvo y empezó a caerse?
Porque creyó que ya había llegado a “lo más”. Y a mí me gusta usar una palabra, acá. ¿Qué pasa cuando yo recibo una revelación de una palabra y la empiezo a poner por obra en mi vida? ¿Sabes qué es lo que le pasa al alma? Sufre una metamorfosis. Empieza a cambiar. Y la gente que me conoce, empieza a espantarse. ¡Gloria a Dios!
Cuando un esperma fecunda un óvulo, lo que allí empieza a gestarse tiene un aspecto horripilante. ¿Nunca ha visto un feto? ¡Huaaauuu! A los dos meses, no es mucho mejor. Y tampoco lo es a los cuatro. Pero a medida que va pasando el tiempo, se va alimentando hasta que termina siendo la orden genética que traía un esperma y un óvulo. Que ni se veían.
Sujeción
Así es la palabra de Dios. Cuando la palabra de Dios entra en nuestras vidas, al comienzo parece que no pasa nada, pero ya está sembrada. Y conforme yo voy luchando y conforme yo voy poniendo la palabra por obra, hoy un versículo, mañana otro, y mañana otro, y voy escudriñando mi vida, lo que no es de Dios.
“¡Ah, Señor, a esto lo aprendí de mi tío y está mal!”. “¡Ah, Señor, esto lo aprendí de la religión y está mal. Lo saco y agarro su palabra, y la introduzco allí y empiezo a sacar lo que no es bueno, y empiezo a introducir la palabra de Dios! ¿Sabes lo que le pasa al alma? Se vuelve más fiera que antes.
Por eso es que algunos creyentes, dicen: yo no sé para qué me habré metido en esto. Y algunos se confunden y otros tienen ganas de volverse atrás. ¡Y claro! Antes, el alma hacía lo que quería. Iba para allá, venía para acá. Ahora, tú la estás empezando a sujetar a la palabra de Dios y entonces empieza a ser transformada.
Y eso le molesta, le duele, empieza a moverse dentro tuyo. Empieza a cambiar, es una metamorfosis la que va sufriendo, porque lo que hacías antes, ya no lo hace más. Porque a esto lo aprendí, porque esto me pasó, una mala experiencia del pasado, ahí empieza.
(Romanos 12: 2)= No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Aquí, la palabra transformaos, equivale a metamorfosis. ¿Cómo sufre metamorfosis el alma? ¿Por qué hay cambios en la vida de una persona? Lo miran y le dicen: como decimos en Argentina: ¡Che! ¿Qué te pasó a vos? ¿Qué bicho te picó? ¿Adónde vas? ¿Qué te hicieron los evangelistas tarados, esos? Esa es la metamorfosis que va sufriendo nuestra persona, nuestra manera de ser, por la palabra que va obrando en nosotros. El comienzo no es bueno, pero vale la pena.
Reacciones
Es importante, y ahora vamos a meternos en un tema precioso, conocer como reacciona el alma ante las circunstancias de la palabra de Dios. La clave es: ¿Por qué soy como soy? Y Dios nos va a mostrar por qué somos como somos.
Hazte esta pregunta: ¿Por qué yo tengo este estilo de vida que tengo? ¿Adónde lo compré? Cálmate. No lo compraste. Nuestra cultura, el medio ambiente, la crianza, la influencia de personas, dolores que hemos recibido en nuestra niñez, rechazos, raíces de amargura, traumas de malas experiencias, todo eso, ha ido formando tu carácter. Ni un psicólogo ni un psiquiatra pueden llegar a la raíz del problema, porque ellos trabajan únicamente este nivel.
Yo doy gracias a Dios que hay psicólogos cristianos, porque de la misma manera en que Dios ha permitido al hombre entrar al soma, es decir al cuerpo, y tú cuando te duele algo vas a un médico y le dices: “Oiga doctor, solucióneme el problema que tengo con el soma”, y entonces ahí el médico te da la pastillita medio mágica esa que te cura todo, Dios ha permitido también al hombre entrar a investigar en el psiquis, que tú sabes, es el alma.
Muchos creyentes han cometido el error de ejecutar a todos los psicólogos. Mira, yo te voy a decir algo: en la Psiquiatría, hay el mismo riesgo que hay en el resto de la medicina: están los médicos y están los curanderos, esto es: los improvisados.
Claro que eso no quiere decir que porque haya curanderos tú no irás a los médicos; Tú sabes cuál es la diferencia. Pero tienen un problema que en muchas ocasiones, algunos de ellos no alcanzan a entender: por buenos que sean los psicólogos, jamás van a poder entrar a la raíz del problema, porque el problema tiene una raíz espiritual y allí, entra solamente Dios.
Entonces, cuando tú vas al psicólogo, lo que él te dice, es lo mismo que tú le has dicho antes, pero con términos que tú no entiendes y, encima, te cobra. Y acá viene lo que hay que conocer. ¿Sabes una cosa? Todos nosotros respetamos siempre a un mismo patrón para reaccionar, siempre. Y acá voy a usar una palabra muy linda. Somos personas predecibles.
Demos vuelta como le demos vuelta, siempre reaccionamos igual. Somos predecibles. Si no hemos nacido de nuevo, el alma, que es programable, es también predecible. Tú vas a una computadora, le colocas un programa y, hagas lo que hagas con ella, al otro día aprietas una tecla y ahí está el programa: intacto.
¿Sabes qué usa Satanás para trastornar la vida de muchos cristianos? ¿Sabes por qué muchos cristianos somos estorbados por Satanás? No es porque Satanás conozca nuestra mente, porque tú sabes muy bien que Satanás no puede conocer nuestros pensamientos. Él no tiene acceso, él no es omnisciente.
¿Sabes por qué Satanás se da cuenta, a veces, cómo tentarnos, cómo estorbarnos, cómo apartarnos del camino? Porque él usa este principio: somos predecibles por la forma en que nosotros hemos sido afectados en nuestras vidas.
Debilidades
Satanás sabe cuáles son nuestras áreas de debilidad. Y somos predecibles a eso. Estoy hablando de una persona que no ha conocido a Cristo, eh? Como hay áreas de su vida que todavía no han conocido a Cristo. Hay áreas de su vida que aunque lo hayan oído, jamás han creído todavía que Cristo murió en la cruz.
Somos personas predecibles y reaccionamos conforme al patrón que tenemos adentro nuestro en forma de programación. El alma es predecible y aquí es donde se mueve Satanás. Satanás se mueve con cierta comodidad porque él conoce lo que te ha pasado a lo largo de toda tu vida.
Él sabe quién te formó, sabe tu religión, sabe todo; tiene una excelente historia clínica personal tuya.
Sabe las cosas que te pasaron cuando eras pequeño, las experiencias amargas que has tenido, cuál es tu debilidad. Si es la lujuria, si es el sexo, si es andar por allí metiendo las manos donde no debes, si es el robo, si es el hablar mal. Él sabe todo eso y, por cuanto somos programables, él sabe también cómo atacarnos. Ese es el pie, la cabecera de playa, que Satanás tiene en nuestras vidas: nuestra alma programada desde antes de conocer al Señor.
La programación de la mente del hombre que no conoce a Cristo, en su mayoría, está programada por espíritus que a cierta edad, comienzan a manifestarse en ti. Satanás sabe a qué estímulo tú y yo vamos a reaccionar. Por eso algunos de ustedes jamás van a ser tentados por un billete de cien dólares, que su padre desde que tú eras pequeño y sin ser creyente, te enseñó que jamás debías robar.
Esa es una programación y tú no vas a robar. Tú lo sabes, pero Satanás también lo sabe y no va a tratar de tentarte allí. Está vencido, pero no es tonto. De allí que Satanás no te va a poner un banco a la vuelta de tu casa para que tú lo asaltes, porque esa área de su vida ya fue programada para no robar aún antes de conocer al Señor. Pero hay áreas, seguramente, que por nuestra naturaleza de pecado, son débiles.
En tus emociones, si fuiste engañado sentimentalmente, si has tenido una mala experiencia, allí es donde él sabe cómo y dónde atacarte. En tu programación. Él sabe cuál tecla tocar. ¿Cuántos se estarán dando cuenta, ahora, porque el Espíritu Santo se los está confirmando, que tienen una tecla que con sólo ser apretada los lleva a una reacción que conocen muy bien?
¡Claro, pero yo ahora tengo a Cristo, hermano! ¡Sí que lo tienes! Pero mira lo que te voy a decir ahora. Hay una naturaleza en nosotros, que Satanás no puede predecir. Porque él no tiene acceso ni nunca estuvo allí, que es la naturaleza del Espíritu. Si tú y yo entendiéramos esto…
Nada
Escucha bien. Este súper versículo que encontré aquí. Hace mucho tiempo que está en la Biblia, pero es como si lo descubriéramos hoy.
(Juan 14: 30)= No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.
Fíjate esto: Jesús estaba con discípulos y les dice: “miren, ahí viene Satanás. Pero ¿Saben una cosa? Quédense tranquilos y no tengan miedo, que él no tiene nada en mí”. ¿Qué significa eso? Que Satanás nunca pudo programar a Jesús. Jesús nunca fue programado por nada malo. Ni siquiera ante la vulnerabilidad que José o María podían tener, como seres humanos, para ser utilizados. Si vemos las cosas hereditariamente, no pudo ser porque él fue engendrado por el Espíritu Santo, con esperma divino, no humano. ¿Entiendes?
Segundo: no pudo, tampoco, ser afectado en cuanto al medio que lo rodeaba, porque la Biblia dice que Jesús, desde pequeño, crecía en sabiduría para con Dios y para con los hombres. Ya a los doce años, Jesús discutía en el templo con los doctores, porque conocía toda la ley. ¿Qué significaba eso? Que Jesús no vivía según el alma, como nosotros, en una naturaleza de pecado.
¿Cuántos saben que todos hemos vivido mucho tiempo de acuerdo con nuestros modos de pensar? Y bueno, Satanás conoce todo eso, tu comportamiento, tu filosofía y cómo vas a reaccionar en cada caso. La naturaleza almática, es predecible.
¿Sabes que vas a desayunar mañana? Salvo excepciones, lo mismo que desayunaste hoy. Es predecible. ¿Sabes cómo te vas a peinar mañana? Igual que como te peinaste hoy. Ya estamos programados. ¿Sabes qué vas a decir cuando estés cansado? Lo mismo que dijiste ayer cuando estuviste cansado. Somos predecibles. Pero Jesús no lo era. Ahí estuvo una de las enormes diferencias.
Palabra
Satanás no pudo tentar ni hacer caer a Jesús. ¿No ves que lo probó por todos lados porque no sabía por donde agarrarlo? Porque Jesús no tenía una programación predecible, él no vivía según la carne. Él vivía según la palabra de Dios. ¿Sabes por qué, muchos creyentes, a veces caemos y pecamos? Porque nos falta precisamente eso.
¿Sabes por qué Satanás no sabe lo que hay en el espíritu y por consecuencia no puede predecirlo? Porque Satanás no tiene conocimiento de la Escritura. ¡Pero no! ¡A mí me enseñaron que Satanás conoce la Biblia mejor que yo! ¡Además, hay muchos versículos que muestran que él andaba repitiendo la palabra de memoria! ¿Cómo me dice que Satanás no tiene conocimiento de la palabra?
Te lo digo porque es así. Satanás tiene letra, pero no tiene revelación de la palabra. Él agarra y la lee y la repite como un papagayo porque se encuentra con muchos creyentes que son peores que él. Si cuando dijo: “lárgate por la montaña que los ángeles te van a agarrar y qué sé yo cuanto, no tenía ni idea de lo que estaba diciendo.
Hay algo que hoy te tiene que quedar muy en claro si es que hasta hoy no lo habías visto: si Satanás tuviera verdaderamente conocimiento, revelación de la Escritura, jamás hubiera crucificado a Cristo. El leyó el salmo 53, y no lo entendió. Si hubiera leído Isaías 53, y lo hubiera entendido, jamás habría crucificado a Cristo. Nunca llegó a darse cuenta que la cruz no significaba muerte, sino que significaba vida. Jesús, para él, era impredecible. Porque lo espiritual sólo es revelado a los espirituales.
¿Nunca te has preguntado, siendo las cosas como son, y siendo él tan astuto e inteligente, cómo es que Satanás no se arrepiente nunca? Porque no le es revelada la palabra. Un borracho que anda a los tropezones por la calle y a los porrazos por las cunetas llenas de barro, si hoy levanta una mano y se entrega a Cristo, ya tiene más luz de la palabra que Satanás. Porque a él sí le será revelada la palabra por amor.
Áreas
¿Cuál es el problema? Que Satanás conoce nuestras áreas de debilidad. Y sobre esas áreas trabaja. ¿Qué pasa con las tentaciones y los ataques que vienen a tu vida? ¿A qué nivel vienen? A este nivel. Satanás te va a atacar en toda su área de programación. Él sabe en las partes que tuviste problemas, él sabe en las partes que tuviste dificultades. Él sabe como es tu manera de pensar sobre esto y sobre lo otro porque él ha estado, durante tu niñez, en tu programación.
Satanás, por ejemplo, ha rebajado tu autoestima diciéndote desde pequeño que no servías para nada. Pero por otro lado te ha levantado líderes que él se ha encargado de levantar, y grandes, para que tú digas: yo soy esto y nunca voy a poder ser eso. Estimula tu mente distorsionando la Biblia y te enseña que el poder está en ti y empieza a fabricar un trauma dentro tuyo, haciéndote sentir que no sirves para nada. La otra punta son aquellos que levanta en liderazgos de vanidades, dinero y humanismo.
Dios, lo único que quiere con esta palabra, es bajar tu alma y levantar tu espíritu. ¿Sabes una cosa? Una persona que es guiada por la palabra de Dios, es decir que lleva la palabra incorporada a su vida diaria, se vuelve impredecible para Satanás. Hay hermanitos que te dicen: “¡Qué le va a hacer; mi vida es así de monótona!” Entonces ya eres carne para Satanás, porque él ya sabe cómo te vas a levantar, con qué cara te vas a levantar, cuál va a ser tu primera queja, que si hubo sol, que si hubo frío, que si hubo calor y, al final, tengo tantos problemas que yo no sé por qué no tengo problemas, y porque no tengo problemas, tengo un gran problema. Y ya Satanás conoce todo tu repertorio. Pero el que vive conectado con Dios…
La Biblia dice que el Evangelio es novedad de vida. ¿Sabes para qué? No para que seamos felices, sino que la novedad de vida en Cristo, es guerra espiritual contra Satanás. No hay nada mejor, en una guerra, que el elemento sorpresa, lo imprevisible. ¿Cuántos quieren ser victoriosos en su vida cristiana? Sean impredecibles. Mañana hagan algo que no hicieron nunca. Mañana asusten ustedes a Satanás haciendo algo que no era su costumbre.
Pero no; no te sales de la rutina y Satanás ya te conoce el repertorio. “Es que esto es muy duro para mí”. Otros dicen: “Yo no entiendo la Biblia”. Pasan cuarenta y cinco años, y… “¡Me cuesta entender la Biblia!” No se dan cuenta que mientras lo sigan creyendo y encima declarando, ese principio de fe, aunque en este caso negativa, funciona y, efectivamente, tu mente se bloquea cada vez más y tú entiendes la Biblia cada vez menos.
Escucha esto: si tú tienes un área en tu vida que puede ser doblada, Satanás la va a doblar. Lleva mucho tiempo en este negocio. Vas a la iglesia, tienes un culto glorioso, al otro día te levantas gozoso y glorioso, llegas a tu trabajo cantando, el jefe se te viene encima y te levanta por los aires por un asunto del cual tú eres inocente y ya está; has perdido la paz y aquel culto glorioso es historia. Él te conoce.
Impredecibles
¿Queremos tener victoria? Hagamos hoy algo que nunca habíamos hecho antes. Impredecibles. No vivamos programados. Por eso es que Dios es anti-religioso. Por eso es que nuestras reuniones siempre tienen que tener algo nuevo. Aunque sea cambiémonos de lugar en el templo si es que todavía estamos yendo a alguno. Ya sabemos qué cara vamos a poner cuando cantemos y cuál rostro cuando oremos.
Sentarse, pararse, levantar las manos, aplaudir, hacer silencio, inclinar el rostro y cerrar los ojos, (¿Quién habrá inventado esto?) Mirar al cielo, abrazar a su hermano que está al lado. Hacemos un montón de cosas que no son malas, pero las hacemos tan religiosa y repetidamente que esto es precisamente lo que quiere el diablo. A él una iglesia religiosa y ritualista no le molesta. Satanás reina en el legalismo, las formas externas, las costumbres evangélicas y las tradiciones. El hombre espiritual, es impredecible.
Por eso Jesús sorprendía. ¡Un día suspendió una campaña de quince mil personas, viajo toda la noche, se liberó un endemoniado y se volvió! ¿Quién sería capaz, hoy, de suspender una campaña de quince mil personas para irse a un cementerio a predicarle a un endemoniado, sabiendo que andaba rompiendo a mordiscos todo lo que se le cruzaba por el paso?
Con Jesús nunca se sabía a qué hora iba a ser el culto. ¿Sabías que la iglesia primitiva, cuando comenzó andando en el Espíritu, era lo mismo? ¿Sabías que en los lugares de gran persecución, -contaba un pastor que vino de Ucrania, cuando todavía esa región estaba bajo el dominio de la entonces Unión Soviética-, no hay horario de culto? La gente va al culto a la hora que el Espíritu Santo le dice. ¡Y todos se juntan a la misma hora! Cientos de personas y nunca se anuncia el horario. ¿Sabes por qué? Porque si dicen a qué hora empiezan, antes de llegar, ya está la policía allí para meterlos presos a todos. Eso era antes, no? Pero así creció la iglesia. Se juntaban cientos y cientos de personas y nadie sabía el horario. Elemento sorpresa.
Aquí andamos: “¡Ya son las ocho y todavía no empezamos; Qué falta de respeto!” Promocionamos todas las reuniones por todas las radios cristianas incluida la propia. Hasta los demonios de sordera andan diciendo: ¡Ché! ¡En lo del pastor Piripichio la reunión es a las ocho! Así andan los creyentes. “Y… no sé… vaya a saber si mañana voy a tener para comer…” ¿Te das cuenta por qué el hablar es tan poderoso?
¿Te das cuenta por qué hay tantas personas con conflictos internos, íntimos? Porque hay un principio de naturaleza en nosotros que no nos permite conocer lo que somos. Hermano: si con tu boca tú te vuelves predecible, esa va a ser el área donde el diablo te va a perturbar y hasta te va a doblar. Si tú no te sanas de tu trauma, si no sales de todo eso, jamás le vas a poder pisar la cabeza al enemigo.
Y hermano, ¿Usted es cristiano? … Gracias a Dios… Cuando el Espíritu Santo toma control de tu vida, Satanás no tiene áreas para predecir tu vida espiritual. Por eso dice el Señor: guiados por el Espíritu. Usamos esa palabra, una mayoría de veces, sin saber muy bien por qué. “Y bueno, hermano, que el Espíritu te guíe”. ¿Sabes qué significa “que el Espíritu te guíe?” ¿Quién sabe adónde voy a estar dentro de un rato?
Felipe, un día estaba predicando en Samaria, y se estaba convirtiendo todo el mundo, y el Espíritu lo agarró y ¡Flash! Mira si le pasa eso a uno que va a la iglesia. Al día siguiente, ya andaría toda la iglesia preguntando adónde lo velan y cuándo son sus funerales. ¿Te das cuenta adónde llegamos cuando hablamos de un cristiano carnal? ¿Te das cuenta por qué nos sobrevienen muchos conflictos? Porque somos predecibles.
Satanás ya conoce tu corazón con respecto a tu hogar, ya conoce los odios que tú tienes, ya sabe a quién le tienes rencor porque tú mismo lo estuviste diciendo esta mañana y todo el mundo se enteró. Te voy a decir algo: lo que tú piensas aquí adentro, en el reino de los aires, sale en altoparlantes a quince mil wats de potencia cada centímetro cuadrado. Tú estás murmurando algo de alguien bajito, que apenas se oye, y le estás diciendo a tu interlocutor lo que corresponde, es decir: que no se lo diga a nadie. Y en el Reino de Dios, sale: ¡Brrraammm! Ahí está: nos volvemos predecibles.
Hay un serio problema, entonces, que Satanás tuvo que enfrentar con Jesús. Espero que lo tenga con nosotros también. Jesús fue impredecible. Por eso es que a Jesús le daba de vomitar cuando veía a los fariseos. Les dijo: ¡Sepulcros blanqueados, eh, vengan! ¡Tengo un mensaje para ustedes! ¡Se acuerdan de la cara de los discípulos, de los apóstoles, de los fariseos, de todos, cuando Jesús se fue a cenar con los pecadores? ¡Huau! Era impredecible.
Un día le cayó un casamiento, se les terminó el vino y él se los multiplicó en cantidad y calidad, para que tomaran buen vino. Un día salió a caminar, a estirar las piernas un rato, y se llevó a tres discípulos. Les hizo aparecer a Elías y a Moisés como para que cambiaran un poco el día. ¿Te das cuenta? Yo me imagino la vida que debe haber llevado Satanás durante esos tres años… Nervioso. Con un estrés galopante. Con decirte que dice la Biblia que se tomó vacaciones, que lo dejó por un tiempo…
Impregnados
Su niñez fue perfecta, sin traumas. No fue enfermo, no tenía problemas congénitos. Pero nosotros somos diferentes. ¿Qué tenemos que hacer nosotros? ¿Qué significa esa oración que tú haces cuando dices: “Señor, quiero ser moldeado como Cristo? Yo no sé verdaderamente qué imagen tenemos de Cristo. ¿Queremos tener barba y con eso ya está? ¿Nos gusta el pelo largo, a la nazarena? ¿Andar como en las películas, en los románticos atardeceres del mar de Galilea? ¡Basta hermano! Algunos de ustedes no van a pisar Galilea en toda su vida!
¿Sabes qué significa ser como Cristo? Que su carácter, su forma, impregne nuestras vidas transformándonos, a nosotros también, impredecibles. ¡Cuándo menos se lo espere Satanás, le hablo de Cristo al señor ese que está en la esquina! ¡Cuándo menos lo espera Satanás, le mando un ayuno! Y no avisarle cuatro días antes, en el culto de oración que la semana que viene van a hacer un ayuno. ¡Sorpréndelo!
Pero nosotros arrastramos maldiciones, naturalezas pecaminosas, un pasado trabajado por Satanás. Cristo vino, nos salvó, nacimos de nuevo, pero esa alma está mal educada. El alma razona, por eso el creyente que razona todo, nunca llega a vivir con Cristo. Si tú razonas todo lo que la Biblia dice, tú jamás vivirás como dice la Biblia. Y si no puedes vivir como dice la palabra, tú no eres un creyente, tú apenas eres miembro de alguna congregación. Y eso no salva a nadie. Por eso es que dice la Biblia que a Dios le agradó salvar al hombre por la locura de la predicación.
Jesús se paró delante de ellos y les dijo: “Padre, te alabo, porque escondiste estas cosas a los sabios, a los almáticos, pero a estos pequeñitos que creen, se los revelaste«. El mundo moderno todavía no ha podido entender esto. Y la parte intelectual de la iglesia, tampoco. Por eso es obligatorio tener seminario para poder ministrar. Lo lamento, Dios no piensa de la misma manera.
Partimiento
Hay elementos dentro de la vida de un creyente que, en muchas ocasiones, no pueden ser mostrados públicamente porque ello indicaría a sus compañeros de ruta, que está en un nivel que no es precisamente de buen nivel, como para ser puesto por testimonio o ejemplo. Uno de esos elementos, serán los que habrán de encontrarse en este estudio.
(Hebreos 4: 12)= Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Dice que esa espada penetra hasta partir el alma. Nosotros, a esto, lo hemos leído cien mil veces y a muy pocos se les ocurrió preguntarse ¿Cómo caracoles podría hacerse para partir, dentro de lo que nosotros conocemos con esa palabra, algo que ni siquiera sabemos qué forma tiene, dónde está y, muchos, ni siquiera tienen certeza de que exista? Es que la palabra partir, aquí, es la palabra merismos. Partir, dividir. La palabra de Dios produce un merismos, La palabra, dice aquí, va a partir al hombre en tres partes; espíritu, alma y cuerpo.
Pero atención: este partir que se produce aquí, no es un partir pedazos de algo para tirar a la basura. Parte para separar, para desglosar, dividir sus partes internas y posibilitar, de esa manera, que haya una solución para sus problemas internos. Separa al alma del espíritu y a ambas cosas del cuerpo. Allí es donde comienzan a aclararse las cosas.
Dijimos que espíritu, en el original, era pneuma. El alma es psiquis y el cuerpo es soma. Entonces dice que la palabra de Dios parte. ¿Adónde se supone que será el primer lugar en que la espada de la palabra de Dios comenzará a trabajar? En el espíritu. La palabra de Dios viene y hace que nuestro espíritu experimente el nuevo nacimiento. ¿Y cómo sucede eso? Simple: por creer la palabra de Dios. ¿Pero yo no tengo que hacer nada para nacer de nuevo? Si pudiera hacerlo tú, no sería del espíritu, sería del alma o del cuerpo.
(1 Pedro 1: 23)= Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
(1 Juan 3: 10)= En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo; todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.
(2 Corintios 5: 17)= De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
La palabra de Dios, lo primero que parte, es el espíritu. Trae una semilla, una simiente que va a ser sembrada en tu espíritu. Esa semilla que está sembrada en tu espíritu, va a producir frutos dentro de tu espíritu. Esa es la simiente de Dios. Es decir que la naturaleza de pecado que antes estaba en nuestras vidas va a desaparecer, y una simiente de vida va a venir a nuestro espíritu.
Por esa razón es que cuando Nicodemo, aquel anciano doctor en teología y master en divinidad, se le acercó a Jesús en una medianoche porque por el día le daba vergüenza, y le preguntó cómo tenía que hacer para heredar la vida eterna, Jesús en Juan 3:5, le dio las dos fórmulas para ser un hijo de dios y alcanzar vida eterna.
Le dijo: Debes nacer de nuevo, del agua y del espíritu. ¿Qué significa eso? El agua es la palabra; tienes que oír la palabra de Dios, recibirla y nacer en tu espíritu. Nacer del Espíritu a tu espíritu. Que el Espíritu de Dios se asiente en tu espíritu. Entonces ya nosotros no somos de naturaleza pecaminosa, sino que al momento de aceptar a Cristo, pasamos a tener la misma naturaleza de Dios.
Re-nacimiento
Este es un principio básico. Para que dos seres tengan fluida relación, tienen que ser de la misma naturaleza. Y si no, mira esto: ¿Por qué el hombre sin Cristo no puede tener comunicación con Dios aunque se lo proponga con la mejor buena voluntad? Porque son dos naturalezas diferentes. Fíjate que tú, por más que adiestres a un papagayo y le enseñes a hablar, como muchos han hecho, jamás vas a llegar a tener con ese papagayo una relación fluida, sencillamente porque no es de tu misma naturaleza.
Es de esa misma manera en que Dios no puede tener contacto con el ser humano, a menos que ese ser humano adquiera su misma naturaleza. Y de la única manera en que se la puede adquirir, es aceptando a Jesucristo como Salvador y Señor en nuestras vidas y permitiendo que su Espíritu venga a morar en nuestro espíritu.
Es indiscutible, cientos y cientos de testimonios lo confirman, que esta simiente de la cual le hablo tiene un potencial que lleva a gran vida. No simplemente a vida, dije “a gran vida”. Es decir que la semilla de la palabra de Dios que vino a tu vida, tiene todo el poder para convertirte en una nueva criatura.
Desde ya que te estoy hablando de conversión, no de levantar una mano en una campaña, ser inscripto en un registro, receptor de folletería, tratados y un Nuevo Testamento de regalo y de una orden de largada para una interminable rutina religiosa de templo, banco, corito, mensaje, oración y despedida hasta el próximo domingo. Conversión es conversión, y no se parece absolutamente a ninguna otra cosa que pueda implementarse como imitación.
Por ese motivo y por todo esto que te explico es que dice la palabra: De modo que si alguien está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas. ¡Esa es una hermosa palabra, hermano! Pero en mi vida todavía no ha funcionado del todo.
¿Sabes por qué? Porque dice que es nueva criatura el que está en Cristo, no el que conoce mucha información acerca de Cristo o del que se emociona con las cosas de Cristo. Estar en Cristo es ser un mismo espíritu con él. No me vayas a negociar por menos que eso.
La palabra de Dios, es como una semilla. Cuando tú tomas una semilla, lo que estás viendo con tus ojos es precisamente eso: Una semillita insignificante. Pero en cuanto tú arrojas esa semilla en la tierra, ella encuentra el complemento exacto para que la vida que hay en su interior se pueda desarrollar.
Es increíble pensar que toda la selva africana estuvo, antes de ser la inmensidad vegetal que hoy es, encerrada en una semillita insignificante por la que nadie hubiera dado nada, y que con el tiempo llegó a dar el fruto que hoy podemos disfrutar. Ese es el principio que Dios usó para crear todas las cosas, y el principio que Dios todavía usa para trabajar con nosotros.
Él siempre va a comenzar su obra, por tremenda y monumental que sea, a partir de una semilla insignificante. Te lo digo porque si por ahí te estás sintiendo insignificante, eso no quiere decir necesariamente que tengas que retirarte de la batalla. En una de esas quiere decir que tomes el control, el dominio y la autoridad de esa batalla de una vez por todas.
Dios viene a nosotros, como a través de este texto, y siembra una semilla dentro de tu corazón. Piensa que un día cualquiera, como el de hoy, puede transformar tu vida. Porque la simiente de Dios puesta en nosotros, como dice la Biblia, no es simiente corruptible sino incorruptible, porque eso y no otra cosa es la palabra de Dios.
Impacto
¿Qué va a pasar? Que la semilla viene y se asienta en tu espíritu, pero a la semilla hay que regarla, hay que atenderla, hay que cuidarla, hay que sembrarla en tierra propicia. ¿Para qué? Para que lleve fruto. Muchos cristianos fracasan porque oyen la palabra de Dios, les gusta la palabra de Dios, pero no la riegan, no la cuidan, no la ponen por obra, no oran sobre la palabra, no la estudian. Parece que muchos entienden que la Biblia es un elemento que fue dado para utilizar solamente en la iglesia, o mejor dicho, en un templo.
La palabra no solamente divide el espíritu, el alma y el cuerpo, sino que la palabra de Dios sigue partiendo y te divide el alma, que es de lo que aquí estamos hablando. Una de las preguntas que en algún momento nos hacemos, es: ¿Por qué soy como soy? ¿Por qué tengo los problemas que tengo?
No hay manera de solucionar un problema interno, al menos que no se introduzca ahí adentro y empiece a cortar, a separar. Es imposible ordenar sin separar. Por eso dice que la palabra de Dios es un merismo; Separa el espíritu para lo del espíritu, el alma para lo del alma y el cuerpo para lo del cuerpo.
Vamos a tomar el alma, porque es en el alma donde Dios tiene problemas contigo y conmigo. Por eso la Biblia dice que hay que salvar el alma. Pero antes de intentar salvar a alguien, tú tienes que saber qué es lo que te está pasando. No es lo mismo salvar a una persona que se está muriendo incendiada, a una que se está muriendo ahogada. Primero tenemos que localizar cuál es el problema para después adoptar el mejor método de salvataje.
Cuando el ser humano, como tú y como yo, recibe a Cristo, es tan grande el impacto que se recibe, que el alma queda anonadada, como si le hubieran pegado una trompada, un puñetazo. Y por cinco o seis meses, más o menos, anda así, como tambaleante, a punto de caer K.O. Esto, nos pasó a todos nosotros. Ese es el primer amor. Es por eso que cuando los creyentes son nuevos, cuando recién aceptan al Señor, tienen esa fe. ¡Todo lo creen!
Después de seis meses, más o menos, el alma empieza a reaccionar, a despertarse, y empieza a funcionar nuevamente. Estuvo callada porque estuvo en terapia, por el impacto de haber recibido a Cristo. ¿Cuántos se acuerdan que cuando recibieron a Cristo se querían comer al mundo? El diablo ni se te acercaba a ti.
El problema es que después de seis o siete meses aparece otra vez ella, doña alma, que eres tú mismo, tu vieja manera de vivir, y comienza a usar otra vez sus órganos propios. Cuando alguien se enferma, se sensibiliza. Luego, a medida que se va mejorando, va volviendo a la normalidad. Así es el alma.
Ahora vamos a empezar, por lo menos, a conocer el alma. Para saber cómo obra y cómo debemos tratar con ella. La mente se renueva. Hay tres órganos. Dios toma al hombre y lo parte en tres: espíritu, alma y cuerpo. Una vez que separó a los tres, toma al alma y la divide en tres de nuevo: Mente. Voluntad y Emociones.
A su vez, entonces, estas tres, también están repartidas. Empecemos con la mente. ¿Qué es la mente? La mente tiene cinco órganos: imaginación, razonamiento, pensamiento, lógica e intelecto. Cuando la Biblia habla de mente, puede estar hablándole de alguna de estas cinco cosas. Y ya vas a ver como esto sí que está en la Biblia.
Funciones
(Romanos 12: 2)= No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
¿Qué es lo que hay que renovar? El entendimiento. ¿Y qué es el entendimiento? La suma de todas estas cosas que te detallé antes: imaginación, razonamiento, pensamiento, lógica e intelecto. Eso es el entendimiento. Y la Biblia dice que hay que renovarlo. Y esto no es para los que conocieron a Cristo ayer, es para todos.
Vamos a ver la imaginación ¿Cuántos estarán creyendo, hasta hoy, que adentro suyo tienen una especie de órgano que se llama imaginación? A ver, imagínate un pollo al horno con papas, comida muy clásica en mi país. ¿Te lo puedes imaginar? Sí se te ha llenado de agua la boca, seguramente que sí lo hiciste. ¿Y como sucedió? Bueno, a todo esto, lo puso Dios, no lo puso el diablo. ¿Y por qué lo puso Dios? Porque Él sabía cómo estábamos hechos y para qué.
(Proverbios 18: 10)= Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo y será levantado. (11) Las riquezas del rico son su ciudad fortificada, y como un muro alto en su imaginación. (12) Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre, y antes de la honra es el abatimiento.
Lo que está diciendo allí es que los ricos se imaginan que sus riquezas son su protección.
(Jeremías 9: 14)= Antes se fueron tras la imaginación de su corazón, y en pos de los baales, según les enseñaron sus padres.
¿Por qué seguían a Baal? Porque seguían en pos de su imaginación. ¿Te estás convenciendo, ahora, que tienes un órgano llamado imaginación?
(Jeremías 11: 8)= Pero no oyeron, ni inclinaron su oído, antes se fueron cada uno tras la imaginación de su malvado corazón; por tanto traeré sobre ellos todas las palabras de este pacto, el cual mandé que cumpliesen, y no lo cumplieron.
(Jeremías 13: 10)= Este pueblo malo, que no quiere oír mis palabras, que anda en las imaginaciones de su corazón, y que va en pos de dioses ajenos para servirles, y para postrarse ante ellos, vendrá a ser como este cinto, que para ninguna cosa es buena.
(Jeremías 16: 12)= Y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres, porque he aquí que vosotros camináis cada uno tras la imaginación de su malvado corazón, no oyéndome a mí.
(Hechos 17: 29)= Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.
(1 Corintios 8: 2)= Y si alguno se imagina que sabe algo, aun no sabe nada como debe saberlo.
Nosotros tenemos un órgano que se llama imaginación. Y es un área a la cual habrá que atacar si es que deseamos eliminar las razones de los problemas internos, íntimos de la gente. El Señor nos salva y el Espíritu Santo viene y habita en nuestro espíritu.
Imaginación
De pronto, el Espíritu Santo quiere empezar a obrar en nosotros, para que nosotros seamos la persona que Dios ha determinado que tenemos que ser. Dios tiene un propósito, un plan, un sueño de padre para tu vida. Ese sueño viene y se estaciona en tu espíritu, pero no puede llevarse a cabo hasta que también el alma sea evangelizada. Hay que salvar el alma. El espíritu se salva en un minuto; el alma puede llevarte toda una vida.
Acá hay un principio muy interesante. Salvar el espíritu, es un minuto. Tú recibes a Cristo, eres salvo, eres una nueva persona. ¡Paf! Un minuto. Te mueres ahí mismo y ya te vas al cielo. Ahora, salvar tu alma, evangelizarla, es otra cosa.
Mira que hemos partido el alma en tres y estamos hablando de una de las cinco que tiene. ¿Qué es lo primero que tenemos que hacer en nuestra vida? Partir el alma y empezar a evangelizarla. La imaginación es un terreno tremendamente usado por Satanás para frenarle, obstaculizarle y evitar, de ese modo, que tú seas la persona que Dios quiere que tú y yo seamos.
¿Sabías que nos pasamos más tiempo del día imaginando que hablando? ¿Sabías que pasamos más tiempo del día imaginando que orando? ¿Sabías que tu imaginación es un órgano que empieza a trabajar al segundo que tu consciente se pone en marcha cada mañana? En muchas ocasiones, cuando todavía no te has dormido profundamente, tu imaginación sigue trabajando. La imaginación ha sido programada en ti.
La imaginación es algo que si Dios no lo toma puede transformarse en un enemigo. Es una realidad tan patente que no puede esconderse. A veces tenemos una palabra que no se usa mucho, pero que es real: pensamientos pre concebidos. No tiene nada de malo imaginar. Hay un montón de cosas que si tú te las imaginas no tienen nada de malo, pero hay otras imaginaciones que sí pueden perderte.
Hay muchos creyentes que, por ejemplo, tienen una imagen de Cristo equivocada. Se lo han imaginado de un modo distorsionado. Están con Cristo, cantan las mismas canciones que tú, los ves y están: ¡Gloria a Dios! Y ¡Aleluya!, Pero todavía tienen la imagen de Cristo que les vendió la religión; el Cristo muerto. Podemos hablar y hasta creer en un Cristo vivo, pero nos imaginamos, antes de darnos cuenta, a ese Cristo sufriente y colgado de la cruz que nos vendieron y nos programaron un día.
La imaginación lidera tu vida. Se le ha predicado a creyentes de muchísimos años, Apocalipsis capítulo 1. Se les dice: hermanos, ¿Por qué les encanta imaginarse al Cristo que anduvo por la tierra? ¿Por qué les encanta que el mundo pinte eso? Con unas ovejitas…
O uno con un corazón abierto, lleno de sangre, mientras más sangriento mejor. A Satanás le encanta ver a Cristo todo sangrante y con cara de sufrimiento. Le encanta. Mientras más sangrante y más deprimente se vea, mejor. Porque detrás de cada ídolo, hay un demonio, hay una actividad demoníaca.
¿Tú sabías, hermano, que es necesario tener una imagen de Cristo? Una. El problema es a donde. La imagen de Cristo no es verlo todos los días colgado en una pared. A la imagen de Cristo te la tienes que plasmar en tu mente.
Ahora, te pregunto: ¿Tú, realmente, quieres imaginarte a Cristo como verdaderamente es y sin errores? Mira. Apocalipsis 1, verso 9, una visión del Hijo del Hombre. Atención que también los discípulos tenían una imagen distorsionada de Cristo. Estaban acostumbrados al hijo del carpintero José, al cual todo el mundo le sacudía con algo por la cabeza. El día que se les presentó con cuerpo glorificado, casi les dio un ataque.
Imagen
(Apocalipsis 1: 9)= Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.
(10) Yo estaba en el espíritu (¿Adónde dice que estaba? En el Espíritu. ¿Sabes como lo dice en los originales? Juan estaba Pneumátikos. Yo sé que a lo mejor esto te causa gracia porque estamos acostumbrados a los neumáticos del automóvil, del carro, pero eso es exactamente lo que significa neumático. Aire, viento, espíritu.
Lo que dice la Biblia, entonces, es que Juan estaba en el Espíritu, estaba pneumátiko, no estaba almático. Juan lo vio a Cristo muchas veces almáticamente, psíquicamente, lo vio con sus sentidos naturales. Sin embargo, mira cuando lo vio en el Espíritu y tuvo una imagen correcta, lo que dice) yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, (11) que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último(Y ahora escucha y anota esta palabra que viene) escribe en un libro lo que ves, (Algo que nunca Jesús hizo cuando estuvo en la tierra con sus discípulos.
Nunca les dijo: escriban sobre el color y el largo de mi pelo, del tipo de barba que uso, del largo de mi túnica y del color que prefiero, no. Nunca dijo eso porque, si lo hubiera hecho, nosotros que somos muy religiosos, hoy andaríamos todos vestidos iguales a como él se vestía.
Por eso Él no lo hizo en lo natural. Ahora, cuando se le aparece a Juan en cuerpo glorificado, allí sí le dice: ahora sí escribe en un libro todo lo que en Espíritu estás viendo. Hay algunos creyentes que andan preocupados preguntando: ¿Y cuándo cumple años Jesús? ¿Cómo es la forma correcta y bíblica de representar a Jesús en una teatralización para la escuelita dominical?
¡Qué me importa! Si Él no dejó escrito cómo era cuando estaba en la tierra, es porque eso no nos sirve para nada. A mí, lo que me sirve, es como es ahora. Y acá le dice cómo es ahora) y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: (Esto, siete, es el número de lo completo y, pese a que habla literalmente de Asia, espiritualmente significa “para todos”.)
(12) Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, (13) y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al hijo del hombre, (¿Tú querías saber bien como era Cristo? Mira) vestido de una ropa que le llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. (¡Espérate sentado que los demonios te van a presentar una imagen de Cristo así! Te presentan la otra, la sufriente y flagelada. Te hacen cantar canciones como aquella de “Pobres manos las de Jesús”. A Satanás le encanta que cantemos así, que tengamos un Cristo deprimente. ¿Quieres saber cómo era su cabeza?)
(14) Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego. (¡Así es el Señor ahora!)
¿Sabes por qué muchos creyentes viven vidas mediocres? Todavía hay cristianos que les encanta tener una cruz en la iglesia. Esa es la altura de su Cristo. Como dijo alguien: ¿Qué tiene? ¡Pero si es una cruz sin nada!
Figura
Yo te voy a decir algo: si a ti te mataran a alguien muy querido con un cuchillo, ¿Llevarías un cuchillo en miniatura colgado a tu cuello como recuerdo? Una vez me dijo alguien: esta es una cruz cristiana verdadera, porque no está el Cristo colgado. Puede ser, lo respeto, pero… ¡Mi Cristo no está en ninguna cruz! Mi Cristo está sentado a la diestra del Padre y gobernando con su palabra. Ahora, ¿Quiere saber cómo son sus pies?
(15) Y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. (16) Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.
¿Sabes por qué muchos creyentes no cambian? Porque el Cristo que tienen, que se imaginan, en lugar de salirle una espada aguda de dos filos, le sale sangre. A los demonios les encanta verlo a Cristo sangrando, con la corona de espinas clavadas en su cabeza. Por eso no cambian. Pero el Cristo que hoy predicamos tiene en su boca una espada que parte el alma. Para sanarla, curarla, restaurarla y hacerla a su imagen.
Satanás no puede impedir que Cristo habite en tu espíritu; él se va a resistir a que Cristo habite en tu alma. Con toda sinceridad te pido que reflexiones. ¿Cuántos de ustedes jamás habían leído este pasaje como lo hemos leído hoy?
Entonces, hermano, predicar sobre un Cristo que te prospera cuando estás viendo a un Cristo con un cinto de oro, siempre va a ser más creíble que predicarlo con un Cristo sufriente, sanguinolento, con ojeras y rictus de amargura. ¿Quién te va a creer así?
Por eso el mundo llega a Cristo y peca. Por la cruz matan, por Cristo matan, por Dios matan. ¿Por qué? Porque no le tienen temor, porque un palo no le hace daño a nadie. Lo que la gente no sabe es que todo ser creado, que tenga naturaleza de Dios, tendrá que dar cuentas, pero no ante un Dios crucificado, sino ante un Dios tres veces santo y que vive eternamente. Y más vale que le empecemos a tener temor ahora y lo reconozcamos ahora, para que no tengamos que sufrir juicio.
¿Cuántos creyentes no crecen porque tienen una imaginación ya preconcebida? Se podría hablar un día entero sobre lo que es la imaginación, pero te hago una sola pregunta: ¿A cuántos kilómetros por hora anda tu imaginación? Hay que evangelizarla, porque tu imaginación puede ser un lugar clave donde se asienten depresiones, angustias, todo por imaginar cosas. Por ejemplo: ¿De dónde vienen los celos? De la imaginación.
Hermano: hay muchos creyentes que como yo están predicando o enseñando la palabra y que tienen áreas de su vida que nunca han oído a Cristo. Muchos no sólo hemos visto, sino que incluso hemos predicado a un Cristo sufriente y desgarrador.
Emociones
Es indudable que las emociones constituyen la parte espiritual más ligada a los sentidos físicos. Son casi el censor de ellos. De la misma manera que el espíritu se une con el alma a través de la voluntad, hay un puente similar entre el alma y el cuerpo a través de los sentidos y las emociones.
(Hebreos 5: 14)= Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.
Acá está hablando de los sentimientos, de las emociones. Dice: el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez. Es decir que la madurez cristiana se alcanza, no llega desde los aires mágicamente. Pero vamos por partes: ¿Cuántos saben qué es lo que significa madurez cristiana? Creo que hoy se te va a explotar un poco el cerebro y vas a entender algo.
La madurez cristiana, en principio, no tiene absolutamente nada que ver con tu edad, con el tiempo que llevas en la iglesia y mucho menos con el cargo o la posición que por ahí ocupas dentro de la iglesia. Cristianamente la madurez tiene que ver con el ejercicio de las emociones.
Si tú vas cruzando una calle y de improviso un auto te frena al lado y te toca un bocinazo, tú no reaccionas en el espíritu ni en el intelecto, tú reaccionas en tus emociones. O sea: te pegas un susto de aquellos. Te puedes quedar paralizado, dar un salto, brincar, pedir disculpas por andar abriendo la boca o enojarte con el conductor del auto. Bueno; es así en la vida cristiana. Tu reacción ante determinadas circunstancias, marcan tu madurez cristiana, de dominio de ti mismo.
Por eso dice que el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez. Para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados. Es decir que la madurez cristiana, tu relación con Dios, depende, va a dar como fruto, que tus sentidos estén ejercitados. La mente se renueva, la voluntad se somete a Dios, y las emociones se ejercitan. La mente se renueva por la palabra, oyendo el Logos de Dios, oyendo a Cristo.
La voluntad se somete a Dios. No existe la oración de: “Señor… cámbiame, renuévame.” Nadie puede pedirle a Dios que haga lo que Él dijo, exactamente, que tenemos que hacer nosotros. Romanos 12:2 no dice: “Permitidme que os renueve”; dice: Renovaos.
Tú no puedes pedirle a Dios, amor. El amor no se pide, el amor se decide. Tú amas a todos aquellos que has decidido amar. Por eso es que el amor es una orden. Tú amas a quien decides amar, odias a quien decides odiar y guardas rencor a aquel a quien decidiste guardarle rencor. La palabra dice: “¡Amarás a tu prójimo!” No es una sugerencia, es una orden. Entonces, los sentidos se ejercitan. ¿Cómo? En el discernimiento del bien y del mal.
¿Qué quiero decir con esto, entonces, ¿Que las emociones son malas? No. Para nada. Las emociones son divinas, las puso Dios allí y todo lo que puso el Señor, es bueno en gran manera. Nada más que las puso bajo patrones diferentes a lo que nosotros vivimos.
Vivimos en un mundo que actúa por emociones. Las emociones no son confiables. Nunca te dejes guiar por tus emociones. Las emociones están tan ligadas al mundo exterior, que son engañosas. Por eso, cuando la Biblia dice: Engañoso es el corazón del hombre, se está refiriendo al alma; engañosa es el alma. Porque el alma, a través de las emociones, recibe contacto con el mundo exterior.
¿Nunca escuchaste, a gente, decir algo así como: “Bueno; ¡Yo lo que siento, lo digo!”? O sino: “Yo soy honesto; lo que siento lo digo.” Quizás tú mismo lo dijiste alguna vez, no me extrañaría demasiado. “Ah, no, yo lo que siento lo digo.” Así te ha ido, también. No te confundas por favor; Dios no nos ha mandado a decir lo que sentimos, nos ha mandado a decir lo que debemos.
Peligros
Pero el alma enseguida dice. El que calla es sabio, dice la Biblia. Aun si es necio el que calla, es sabio. La Biblia dice que el necio es sabio cuando calla. Porque hay veces que hay que callar. ¿Sabes por qué? Porque las emociones hieren.
Cuando tú reaccionas emocionalmente, hieres a alguien. Hay veces que cuando uno reacciona en el espíritu, también hiere, pero eso es otra cosa que después vamos a ver. Cuando uno reacciona en las emociones, hiere. Porque hiere el yo, hiere el alma. Porque el alma no sabe mandar, el alma no sabe actuar. Por eso el mundo está como está.
¿De dónde vienen las guerras? ¿De dónde vienen los pleitos entre vosotros, dice, que combaten en vuestros miembros? Vienen desde adentro de ustedes. El mundo, sin ir más lejos, vive como vive porque se guía por las emociones.
Por ese motivo es que en el plano jurídico penal, hay una figura que se denomina: “Emoción violenta”, y puede llegar hasta justificar de alguna manera un homicidio y atenuar su condena. Se actúa emocionalmente, incluso hasta el asesinato. Por eso es que no son confiables las emociones.
Por eso muchos creyentes han recibido a Cristo, su espíritu está lleno de Dios, pero siempre viven llenos de sus emociones. Tienen sueños, tienen revelaciones, Dios me reveló, Dios me hizo sentir, yo sentí de Dios, y andan viviendo un mundo no ya místico, porque místicos somos, sino de misticismo, que es el exceso, están en las nubes, como esos que hacen meditación trascendental, que se pasan las veinticuatro horas en éxtasis espiritual. Y después van y se acuestan con la mujer del vecino.
(Efesios 4: 11)= Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, (12) a fin de perfeccionar a los santos.
¡Un momento! ¿Para qué constituyó Dios a estos cinco ministerios? Para perfeccionar a los santos. La palabra perfeccionar, en la Biblia, no significa “Sin error”, tal como nosotros la usamos; significa madurar. Dios ha dado ministerios para madurar a los cristianos. ¿Y cómo se madura? Dejando que la palabra de Dios sea la que en nosotros opere y nos guíe.
En los cristianos que están creciendo en madurez, hay una característica sobresaliente: son personas que no son heridas fácilmente. Porque cuando una persona es herida fácilmente, que cualquier cosa afecta su vida, (una mirada dura, una palabra tosca, una actitud indiferente), aunque lleven diez años oyendo la palabra, es porque todavía no es un cristiano guiado por la palabra de Dios, sino por sus emociones.
¿Qué otra cosa puede ser una persona a la cual tú le dices algo y enseguida lo afecta? Por eso hay cristianos en conflictos. Tienen problemas en sus hogares, nunca crecen, viven amargados, vienen a la iglesia y la iglesia, al final, se les vuelve una tortura; ¿Sabes por qué? Porque son emocionales. A veces hemos visto que una persona, con una sola palabra, ha afectado más la vida de otra persona que mil quinientos mensajes.
Escuchan la palabra de Dios, viven el poder de Dios, hablan en lenguas, reciben la bendición, salen gloriosos, contentos, en las nubes de lo hermoso que estuvo. Llegan a la esquina y un hermanito de esos que siempre hay lo saluda mal o le da una mirada medio fuerte, o simplemente se encuentra con otro creyente que es peor que él y se le desmorona toda la gloria. ¿Por qué? Porque su vida está recibiendo información emocional y no está recibiendo información espiritual.
Muchos dicen así: ¿Pero qué se cree ese? ¿Quién se cree que es, ese? Mira: yo no sé lo que será ese, pero le sacó de la gloria, de la bendición y, en una de esas, hasta del camino del Señor, ese. Le hizo volver para atrás. Le mandó del décimo piso de su espiritualidad, con una sola mirada, hasta el subsuelo. Cero creyente. ¿Cómo puede ocurrir esto? Simple. No se han dejado perfeccionar, madurar por la palabra.
Perfeccionados
Dios los ha sacado de lugares horribles, los ha perdonado, los ha puesto sobre la peña, los ha lavado, los ha hecho una nueva criatura, hasta allí todo bien. Pero luego no se dejan influenciar por la palabra y se paran al lado de otro creyente o de una persona que no es creyente y una palabra o una mirada los afecta para el resto de su vida. ¿Por qué? Porque no está viviendo según el Espíritu, sino que están viviendo según las emociones. El gozo y la alabanza brota de sus vidas de acuerdo a como le vayan las cosas.
¿Sabes cuál es un cristiano maduro? Aquel que marca una línea de conducta, pese a las circunstancias de la vida. Aquel que permanece. Que ora a tiempo y fuera de tiempo. Sirve en la alegría y en la angustia. ¿Sabes cómo se madura? Sentaditos, dejándose ministrar por la palabra, no yendo de aquí por allá buscando aconsejamiento, oración de otros y que le digan qué es lo que tiene que hacer.
Fíjate Jesús. Todavía no había nacido y ya quisieron abortarlo. Apenas nació, se lo tuvieron que llevar urgente porque si no lo asesinaban. Anduvo dándole de comer a todos los necesitados, sanando a los enfermos y liberando a los oprimidos y lo crucificaron. ¿Por qué él pudo permanecer? ¿Por qué Satanás no pudo encontrar en él ningún punto de doblez? Porque Jesús nunca reaccionó emocionalmente, sino que siempre reaccionó conforme a la palabra de Dios.
Porque las emociones es la fuente de información que Satanás recibe para hacerte, después, un feroz contraataque a tu vida. Tus emociones son el terreno donde Satanás tiende sus trampas, a veces mortales. Tus reacciones emocionales, de conflictos, de heridas, de dolor, denotan exteriormente tus áreas de debilidad.
¿Por qué? Y, de acuerdo a cómo tú has reaccionado. ¿Quieres algo humorístico pero trágico al mismo tiempo? Los demonios llevan una planilla por cada uno de nosotros donde tienen muy bien desglosadas nuestras áreas de debilidades.
Pero a medida que la palabra de Dios va actuando en nosotros y nosotros vamos sujetando nuestras emociones a la palabra de Dios, nos volvemos impredecibles porque ya no reaccionamos según la carne.
Porque dice la Biblia que el que es nacido del Espíritu, es como el viento, que nadie sabe de dónde viene y no se sabe para adónde va. Cuando nosotros tenemos el Espíritu de Dios, nosotros no vamos a reaccionar según YO, sino que vamos a reaccionar según ÉL.
Escuché una vez una expresión que me gustó mucho: un buen soldado, aprende a ignorar el dolor. ¡Mira si en medio de una guerra va a haber tiempo para que un soldado se deprima porque le duele un poco una herida! Es un punto de crisis, pero más debajo de la muerte, todo es bueno para un soldado y para su ejército.
Como cristianos, tenemos que entender que vivimos en dos mundos: un mundo físico y un mundo espiritual. Nosotros le llevamos una ventaja al mundo que no tiene a Cristo, porque nosotros podemos vivir en el mundo terrenal y en el mundo espiritual, mientras que el hombre que no conoce a Dios, sólo vive en un mundo terrenal, atado y hasta esclavizado por las emociones.
Expresiones
¿Sabes por qué digo y sostengo que las emociones no son confiables? Porque las emociones son manipuladoras. ¿Nunca te fijaste que por medio de las emociones se puede manipular? ¿Cuántas madres, encubriendo amores enfermizos por sus hijos, terminan por manipular sus vidas a través de las emociones? Es un sinvergüenza de primera, un asesino, un delincuente de alta categoría, pero en el fondo es bueno, vio? Sí; en el fondo de la cárcel será bueno.
Mira; yo no digo que llorar sea algo malo, al contrario, llorar es bueno. Las lágrimas son buenas, por algo están. Son un elemento de escape, sirven. Algo pasa dentro de todo nuestro ser cuando lloramos. Jesús lloró. No sólo es el verso más corto de la Biblia, también es el indicador de que si Él lloró, cualquiera de nosotros puede llorar.
Pero está la contrapartida de todo esto y tú lo sabes muy bien: cuando las lágrimas se vuelven un elemento de manipulación. ¿Sabes lo que es la manipulación? Ejercer una acción tendiente a conseguir imponer nuestra voluntad por sobre la de otro.
Hay creyentes monosilábicos a la hora de solucionar un conflicto. “Sí, no, sí, no.” ¿Sabe qué es lo que son estos? Personas que no han sujetado sus emociones al Espíritu Santo. Cuando un cristiano tiene un problema, habla; busca el fondo del problema. Si tiene que levantar la voz y euforizarse en lo que se trate, lo hace, pero no usa nunca a las emociones para manipular a otros.
Muchos quieren manipular a Dios con sus lágrimas y creen que llorando en un altar o delante de otros, le van a tocar el corazón a Dios. No te confundas. A Dios no lo tocan ni tus lágrimas, ni tus lamentos, ni tu desesperación. Tú puedes estar muriéndote y con tu muerte no vas a tocar el corazón de Dios. ¿Sabes lo que sí toca el corazón de Dios? Precisamente, un corazón arrepentido y humillado, no una actitud emocional manipuladora. Dios no se mueve por lástima, Dios se mueve por fe.
Cuando uno se convierte y todavía anda medio embardunado entre la fe auténtica y las tradiciones de la religión, camina más por lo emocional que por lo espiritual. Luego, con el paso del tiempo, uno madura un poco y empieza a darle preferencia a las cosas del espíritu por sobre las del alma.
Pero resulta que hay gente que andaba contigo que no creció, que se quedó donde estaba al principio. ¿Sabes qué te dicen? ¡Pero hermano! ¡Usted no tiene sentimientos! Sí que los tengo, hermana. Nada más que ahora ya no me guío más por ellos. He aprendido a ponerle punto final a ciertas partes de mi ignorancia.
Mire; hay una historia. Cuando Samuel oraba por Saúl para que Saúl cambiara, para que se transformara, ¿Sabe qué le dijo Dios? – No ores más, porque ya lo deseché. Hermano: cuando las personas persisten en permanecer lejos de Dios, guiadas por sus emociones, por lo que les parece, tomando decisiones sin orar, y después traen toda esa mugre a las iglesias para que alguien se las arregle, algo no anda bien.
No mi hermano. Cualquier iglesia debe tener sus puertas abiertas para los hombres más miserables. Promiscuos, prostitutas, borrachos, drogadictos, lo que sea. Si llegan, allí les van a dar vida, palabra y todo el apoyo que se pueda. Pero la palabra de Dios está pensada para que funcione y opere en aquellos que se quieren someter a ella. Si no, no tiene sentido. Hay que madurar. No ores más porque yo lo deseché.
La gente quiere que uno reaccione ante las circunstancias. ¿Sabe una cosa, hermano? Satanás nunca va a hacer nada en tu vida sin que Dios te avise primero. ¿Falló Dios. Entonces? No. Fallamos nosotros. A veces, Dios te manda a alguien para que te advierta de algo, pero como somos tan de ofendernos, por allí reaccionamos emocionalmente y repetimos la historia del pueblo: matamos al profeta.
Predicando
A veces, Dios te habla, pero no necesariamente a través de gente importante. A veces usa a gente muy humilde para que tú también te humilles. Pero si en lugar de eso eliges ser necio y no oír, ya no vas a poder cargarle las culpas a Dios por tus problemas.
Hay un salmo que habla de David, que era un hombre que tenía una revelación tremenda de lo espiritual. Por ser un adorador de primera clase, era un hombre que tenía una revelación del mundo espiritual, increíble. Mire la expresión que usa en este salmo:
(Salmo 103: 1)= Bendice, alma mía, a Jehová, (Quiere decir que se está hablando a él mismo. Es decir que el espíritu le está diciendo al alma, le está predicando.) Y bendiga todo mi ser su santo nombre. (Rema. Es tan Rema que quedó en la Biblia.)
(2) Bendice alma mía a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. (Es decir que al alma, hay que estar predicándole todos los días. ¡Eh! ¡Alma! ¡No te olvides de ninguno de los beneficios de Dios, eh? Ahí se levanta el Espíritu a la mañana… ¡A orar! ¡Vamos! ¡A cantar! Todos los días hay que predicarle al alma. Parece que David también había entrado en esa, pero él se predicaba. Mira lo que dice:)
(3) Él es quien perdona todas tus iniquidades, (¿Dónde están tus iniquidades? En el alma. Él mismo se está hablando. Se paró delante del espejo, que ya los había, y se empezó a predicar a sí mismo, a su alma. Y le dice que Dios la perdona, al alma, a su alma, todas sus iniquidades. No las suyas, las del alma.
No las iniquidades del espíritu, las del alma. En el espíritu no hay iniquidad. Y le sigue hablando, mira:) El que sana todas tus dolencias; (4) el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; (5) el que sacia de bien tu boca, (Ahí le está hablando, también al cuerpo.) De modo que te rejuvenezcas como el águila.
No importa qué clase de creyente te crees que eres. Importa qué clase de creyente eres. Igualmente debes hacer razonar tu alma. Es más: la debes hacer reaccionar. Debes predicarle a tu alma. Debes evangelizar tu alma.
Hay un pasaje, que está en la segunda carta a los Corintios, que nos arroja luz sobre esto. Si partimos de la base de que en el alma están los razonamientos, vamos a leer este pasaje y vamos a entender algo muy importante.
Carnalidades
(2 Corintios 10: 3)= Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; (4) porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, (5) derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, (6) y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.
Acá nos está hablando, el apóstol Pablo, que aunque andamos en la carne no militamos en la carne. Claro; andamos en la carne porque para estar en este mundo tenemos que estar en la carne, no? Pero no militamos, no vivimos según la carne. ¿Cómo vivimos? Vivimos según el Espíritu. Porque las armas de nuestra milicia, no son carnales.
Acá te voy a decir algo: es muy posible que a esto lo escuches por primera vez: Las armas de Satanás no son espirituales, son carnales. Las armas que Satanás usa contra tu vida, no son espirituales, son carnales… ¿Sabes por qué? Porque Satanás no puede atacar tu espíritu. Satanás puede atacar tu alma. Pero para llegar a tu alma, primero tiene que entrar por los sentidos.
Satanás, para hacerte pecar, va a usar las cinco vías de acceso al alma. Tacto, vista, oído, olfato, gusto. Dame cualquier pecado que se te ocurra y le vamos a encontrar el hilo conductor que lleva a algunas de estas cinco avenidas de acceso al alma.
Porque Satanás, para afectar tu alma, tiene que usar cosas carnales. ¿Cómo lo atacó a Jesús? Si postrado me adorares, reinos de la tierra te daré. Por los ojos. No fue un arma espiritual, fue carnal, a través de la vista, uno de los cinco sentidos.
Haz que estas piedras se convirtieran en pan. ¡Cuarenta días sin comer y que venga uno a hablarle de pan casero, crocante, calentito! ¿Qué te parece? ¿Te das cuenta? Satanás tiene que materializar las cosas para entrar a tu vida, porque él no puede entrar a tu espíritu, directamente porque él no tiene derecho legal a tu espíritu. Ese derecho legal lo tiene el Espíritu Santo.
Él nada tiene en mí porque yo no tengo naturaleza de pecado. Puedo tener hábitos o hasta programas de pecado, pero no tengo naturaleza. Porque dice la Biblia que el que hace pecado no es de Dios.
Nosotros podemos tener algunos hábitos de pecado que son esos que estamos evangelizando, pero no tenemos naturaleza de pecado, tenemos la naturaleza de Dios. Somos, ahora, a su imagen en nuestro espíritu.
Entonces, lo que Pablo está diciendo aquí, es que nuestras armas tienen gran ventaja sobre Satanás, porque son espirituales. Yo te voy a decir una cosa: Tú no tienes un arma natural o carnal que pueda con Satanás, ni una. Las armas nuestras, para vivir una vida cristiana victoriosa en este mundo, tienen que ser espirituales.
¿Por qué, dice allí? Para destrucción de fortalezas. Y el versículo cuatro te dice que es una fortaleza. Derribar argumentos. Hermano, ¿Tú te crees que cuando nosotros hablamos de las cadenas diabólicas, cadenas satánicas, nos imaginamos a uno con un pijama rojo y cuernos largos? ¡Esa te la vendió Walt Disney! Las armas que Satanás usa en tu contra, son argumentos. A eso le llaman fortalezas.
Argumentos, pensamientos, formas de pensar. ¿Cómo fue el ataque de Satanás contra Jesús? Fue una guerra de argumentos. Dime que te diré, dime que te diré, dime que te diré y, cuando no pudo decir más nada, Satanás se fue.
No vino con un palo a quererle romper la cabeza a Jesús, no. Satanás trabaja con argumentos. Si postrado me adorares… – No te adoro nada, le dijo Jesús. – Convertí estas piedras en pan. – No sólo de pan vivirá el hombre. – Subite al templo y tirate de cabeza. – Y que pim y que pam; Y el que tuvo el argumento más fuerte, ese ganó.
Por eso que todas las cosas en la vida cristiana, necesitan de la revelación de la palabra. Esa y no otra cosa es la clave de la vida cristiana. No es la iglesia que tú vayas o el pastor que tú tengas, es la revelación de la palabra en tu vida.
Derrotas
¿Por qué muchos cristianos no viven en victoria? Porque no leen la Biblia. No tienen revelación de la palabra. Muchos creyentes andan con la Biblia debajo del brazo. Mugrienta, gastada, mal cuidada y descangayada, pero nunca tienen victoria. Porque la usan como amuleto.
¿Cuántos han oído hablar de la quiromancia? ¿Sabes lo que es la quiromancia? El arte de adivinar a través de las líneas de las manos. La cartomancia, que son los que te adivinan tirándote las cartas. Quiromancia, cartomancia y, entre los cristianos, Bibliomancia.
¿Tú sabías que hay muchos creyentes que practican brujería? Hay creyentes que van a orar por un endemoniado y se van con la Biblia. Pero no para leérsela al endemoniado, sino como un escudo material, como si fuera una pata de conejo, un amuleto, que asegura la victoria sobre los demonios.
Muy similar a algunos símbolos que se deben usar para lo que algún sector denomina como “exorcismo”. Algunos han hecho un ídolo tan grande de la Biblia como libro en sí, que hasta la guardan en vitrinas con almohadones rojos.
¿Tú te crees que Satanás le puede tener miedo a un pedazo de cartón, papel y tinta impresa? ¡Cuidado! ¡Que no se arruine la Biblia! ¡¡¡Compra otra!!! Satanás no es impactado por la Biblia que está escrita en un papel. Satanás es impactado por la palabra que está escrita en tu corazón.
Algunos cuidan mucho sus Biblias. ¡Ay pastor! ¡Hace cuatro años que la tengo y mire que linda que está, parece nueva! Eso quiere decir que no la usas mucho, hermana. Hay otros que cuando vienen al templo y abren la Biblia, a veces se pierden el mensaje porque tienen que andar despegando un montón de páginas.
Bibliomancia. Usan la Biblia como amuleto. A esto, lo ha predicado mucha gente y otros tantos lo han confirmado. Parece que es un espíritu. Hay otros hermanos que, en sus casas, abren la Biblia en un lugar determinado y la mantienen así, abierta, siempre. Se ven cada cosa por allí que no tenemos idea de que puedan existir dentro del mundo que llamamos cristiano. Pero existe.
¡Ah! ¡Yo siempre tengo mi Biblia abierta! Hermano: si lo has estado haciendo a eso, no lo hagas más. Si tú no vas a abrir tu Biblia para leerla y estudiarla, no la abras. Eso es brujería. Eso es hechicería. Disfrazada de Biblia. La realidad auténtica es que más de la mitad de los creyentes que no tienen victoria, es porque además de estar haciendo algunas de estas cosas, en el fondo, jamás llegan a leerla.
Y al no leerla, al no estudiarla, carecen de argumentos para batallar. Viene Satanás con el argumento más piojoso y los desparrama. Hace dos mil quinientos años que Satanás anda con un argumento del “vaya a saber si es cierto” y todavía hay varios creyentes que ni siquiera se han convencido de que “vaya a saber si es cierto”, porque no tienen un argumento mayor en su vida para someter su voluntad a la palabra de Dios.
¿Cuánta gente no actúa con autoridad porque tiene miedo? Aunque tengan el cargo o la posición que tú quieras, no tienen autoridad. ¿Sabes por qué? Porque nadie tiene autoridad sin revelación. La autoridad de Dios te la da la revelación de saber lo que estás haciendo.
Victorias
Tú te das cuenta perfectamente cuando una persona está hablando en el Señor. Hay gente que anda por la vida alegremente dándole profecía a medio mundo y nadie se anima a decirle nada. ¿Sabes por qué? Porque no saben.
La revelación te libera. Mira a Juan, cuando tuvo la revelación de Cristo. La palabra Apocalipsis, significa “Descorrer el velo”, que es como decir: “Correr el telón”. Era un término que se usaba en el teatro griego.
Y la palabra Apocalipsis viene de una palabra griega, precisamente, que se escribe apokalupto, y esto significa la acción que hacía la gente en el teatro para correr la cortina. Y cuando nosotros hablamos de la revelación de la palabra de Dios, lo que estamos hablando es que Dios le corrió el telón a Juan y él pudo sacarse de su mente todas las ideas equivocadas que tenía respecto a Cristo y tuvo una nueva revelación. No te olvides que Juan había sido apóstol, y sin embargo no había tenido una revelación sobre el Hijo de Dios.
(Efesios 1: 17)= Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.
¿Para que Dios le dé qué, dice? Revelación. Abre tu mente. Recíbela. ¿Cuántos quieren tener victoria real en sus vidas? Bueno, esa victoria no va a depender de la oración que cualquiera de nosotros haga por ti.
No va a depender, tampoco, de que tú vayas al súper del re-súper congreso de no sé quién. La victoria viene cuando Dios te da una revelación. Por eso es que el Padre, para salvar al hombre, reveló su palabra al mundo, en la persona de Jesucristo. Siempre que Dios va a dar victoria, primero da revelación.
(Romanos 8: 16)= El espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
Fases
Promediando este trabajo, entonces, ahora quiero que me acompañes a terminar de conocer el alma. Es una manera de decir, claro está, porque al alma no la vamos a conocer en el lapso que tardes tú en leer este artículo, eso es claro.
Lo que estoy tratando de explicarte es que vamos a delinear algunas cosas que nos quedaron pendientes. El caso es que es importante conocer el alma para saber cómo obra y cómo debemos tratar con ella. La mente se renueva.
Hay tres órganos. Dios toma al hombre y lo parte en tres fases iguales: espíritu, alma y cuerpo. Una vez que ha separado los tres, toma al alma y también la divide en tres partes, nuevamente: mente, voluntad y emociones.
Habíamos comenzado, de estas últimas tres, a indagar sobre la mente y allí nos encontramos con que la mente tiene cinco aspectos que denominaremos “órganos”: el que ya desglosáramos: Imaginación y los cuatro restantes que nos quedan: Razonamiento, Pensamiento, Lógica e Intelecto.
Antes de seguir adelante, quiero que recuerdes que, cuando la Biblia te habla de la mente, tú no deberás quedarte con esa palabra a secas, te puede estar hablando de cualquiera de estas cinco cosas: Imaginación, Razonamiento, Pensamiento, Lógica o Intelecto. Habiendo conocido bastante sobre su imaginación, es que ahora pasaremos a su Razonamiento.
Razonamientos
(Proverbios 4: 20)= Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones.
Esto te estaría demostrando algo que, a veces, en la euforia espiritual ambiente, podemos muy bien pasar de largo: Dios razona. Esto lo da como cosa concreta, ¿No te parece?
(Romanos 1: 21)= Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su negro corazón fue entenebrecido.
Aquí salta a la vista un segundo aspecto importante y clave: el hombre también tiene razonamiento. Esto es más que evidente. Y además es bastante antiguo al parecer.
(Romanos 2: 15)= Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos.
El razonamiento. ¿Tú te das cuenta por qué el alma no fue creada para gobernar tu vida? ¿Entiendes ahora por qué el alma no puede entender a Dios? Más concreto, cotidiano y real te lo diré: ¿Percibes el motivo por el cual tú no puedes entender a Dios aunque te lo propongas de la mejor manera?
Sencillamente es porque la manera en que tú concibes las cosas es por medio de tu propio razonamiento. Ahora: de la misma manera en que tú te imaginas cosas conforme al patrón que afectó tu vida, también razonas conforme a lo que otras personas te enseñaron a razonar.
¿Te has puesto a pensar, alguna vez, si es que tus propios problemas te dejan tiempo y margen, qué es lo que hay detrás de un criminal, de un pervertido, de un lujurioso, de un pecador en suma? Ya sabemos que hay toda una historia, el medio ambiente en el cual ha convivido, una crianza que juega un rol muy valioso, una forma de vida que quizás lo haya marcado, pero, además: hay un razonamiento preconcebido.
Porque el hombre razona, siempre razona. Y es más: le canta loas a su capacidad de razonar. Que no está mal para vivir en el mundo natural, secular e incrédulo de las cosas espirituales, pero que en el mundo del espíritu, de la fe, de las convicciones, se presentan de modo muy diferente.
¿Cuál es la base del evangelio y de nuestra relación con Cristo? La fe, sin dudas. ¿Y qué es la fe? Te podría dar cientos de definiciones. Cientos de comentaristas han despuntado el vicio de sus creatividades esbozando celebridades relacionadas con la fe.
Algunas poéticas, otras filosóficas, otras abstractas. Mira: yo me sigo quedando con Hebreos 11:1, que creo es el texto que encierra todo lo que tiene que ver con la fe dentro de la Palabra de Dios: Certeza de lo que se espera, convicción de lo que no se ve.
¿Está bueno, no? Sí, está muy bueno, pero; ¿Me quieres decir tú cómo hago para razonar eso? – Lo entiendo, pero… No sé si tú puedes verlo desde la misma óptica, pero: las cosas de Dios no son para razonar…
Lógicamente
Después tenemos otro órgano muy importante, que es el de La Lógica. ¿Cuántos entienden lo que es la Lógica? Para describirlo de un modo muy casero, te podría decir que la lógica es aquello que usamos para hacer lo que se sobreentiende que debemos hacer.
Un pájaro cantando mientras se balancea en el columpio del cable de energía eléctrica y, debajo, una vaca mugiendo en un verde campo de hierba, es lógico, ¿Me entiendes? Ahora bien; si lo que se ve es a una vaca cantando y balanceándose en el cable de energía eléctrica y al pájaro mugiendo en el campo, eso es ilógico. Es decir: un milagro. Porque Milagro significa: La alteración momentánea o prolongada del orden natural que conocemos mediante el uso de nuestros sentidos naturales.
¿Qué te diría a ti la lógica con respecto a si tú vienes caminando por una acera en la cual está la iglesia? ¿Por dónde debes tú entrar? Por la puerta, es lógico. Si tú ingresas a un lugar en donde toda la gente presente está en silencio, ¿Cuál es la lógica? Que tú también te mantengas en silencio.
Hay dos capítulos en la Biblia que hablan muy claramente de estas cosas. Esos son los capítulos 6 y 7 del evangelio según Mateo. ¿Sabed que dicen Mateo 6 y 7? Dice que el que quiere vivir en el evangelio tiene que entender que las leyes del reino de Dios son, muchas veces, la mayor parte de las veces, total y absolutamente ilógicas a tu razonamiento y manera de pensar.
¿Por qué la gente no entendió Jesús? ¿Por qué lo seguían por multitudes cuando él hacía los milagros y no eran tantos los que lo seguían cuando Él se ponía a hablar? ¿Por qué cuando las condiciones estaban dadas para llenarse la barriga no bajaban de quince o veinte mil y cuando llegaba el momento de las palabras, a veces, ni los mismos discípulos querían quedarse a oír?
Porque los milagros, aún en contraposición a lo que tú puedas pensar hoy, para ellos y de acuerdo a como se había presentado ese ministerio, les parecía algo lógico, mientras lo que sí les resultaba totalmente ilógica era la Palabra, que se daba de narices con lo que escribas y fariseos les habían enseñado al pueblo por años y años. Muy parecido a hoy.
Y si no, mira cuando se le apareció ese joven rico y le preguntó: “Señor, ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna? Y Él le dijo: me temo que para que tú seas salvo, lo primero que tendrías que hacer es vender todo lo que tienes y dárselo a los pobres… – ¿¿Eh?? ¡¡No!! ¡Eso no es lógico! –
“Señor… ¿Qué hacemos cuando venga un soldado romano y nos quiera hacer llevar su carga una milla?” – Se la vas a tener que llevar dos millas… – ¿”Y si te pegan en una mejilla?” – Pon la otra… No. No les cerraba. No era lógico nada de eso.
¿Por qué crees tú que muchos cristianos tienen profundos dilemas, conflictos, a veces dramas interiores? Porque no tienen paz, no tienen gozo en el corazón. ¿Por qué? Porque todavía no han entendido que el evangelio va en contra de la lógica humana.
Por eso dice la Biblia que a Dios le produjo placer salvar al hombre por intermedio de la “locura” de la predicación. Hay mucha gente que no tiene demasiados problemas para leer esto, pero hay otros que tienen que hacer cosas rarísimas para conseguirlo. ¿Estarán locos, tal vez?
Otra: ¿Por qué hay creyentes que nunca crecen en el evangelio? Porque todo lo que oyen lo transportan, inmediatamente, a la lógica. Y después lo empiezan a razonar. Si tú vas a razonar que hay que levantar la mano para ser salvo eternamente, nunca llegarás a ser salvo.
Si tú tienes que razonar que hay que meterse en el agua y zambullirse en el agua como simbolismo de un paso de fe, donde tú dices que mueres para el mundo incrédulo y resucitas en Cristo Jesús… ¿Me puedes decir quién te puede razonar eso?
El mundo dice: Para ser rico, a ti te tienen que dar mucho. El cristiano dice: Si quieres ser rico, ¿Cuánto tendrás que dar? El mundo te predica y te pregona: feminismo, machismo. Pero resulta que viene al evangelio y Cristo le dice: Someteos los unos a los otros.
El mundo te dice: tú tienes que hacer la tuya, seguir tu onda y que los padres y demás viejos piensen lo que quieran. Y viene al evangelio y el Señor le dice: Hijos, obedeced a vuestros padres. Por eso es que dice que sin fe es imposible agradar a Dios, porque la fe tapa el razonamiento y, naturalmente, tu amor por la lógica y te hace actuar. Y una vez que tú actúas, la misma palabra que te hace actuar por fe, te hace entender y te hace razonar.
Por eso es que muchos creyentes no son libres. Porque viven pidiéndole a Dios que los haga libres. Nunca más le pidas a Dios que haga algo en tu vida, porque todo lo que Dios pudo hacer por nosotros, Él ya lo hizo. Dios nunca va a hacer en ti lo que Él ha dicho que tú, que nosotros debemos hacer.
Pensamientos
Luego tenemos Los pensamientos. ¿Cuántos saben que tenemos pensamientos? ¡Como me gusta Filipenses 4:8! ¡Qué pasaje, ese! ¿No crees? Yo creo que Filipenses 4:8 es una perla encajada en la palabra, allí.
(Filipenses 4: 8)= Por lo demás hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.
¡Qué sencillo que es el evangelio! ¿Por qué será que lo complicamos tanto nosotros? – “Hermano… ¡Es que ando mal!… – ¿Y para qué piensas en eso? La Biblia dice que hay que pensar en todo lo honrado, en todo lo que es digno de alabar.
¿Por qué muchos creyentes tienen problemas interpersonales con otros creyentes o con sus padres, madres u otros familiares? Por sus pensamientos no sujetos a la palabra y la voluntad de Dios y al señorío de Cristo. Porque si nosotros pensáramos en lo bueno y no en lo malo, las relaciones serían muy diferentes, no crees?
Si tú te levantas por la mañana pensando en todo lo mal que te van las cosas y en todo lo mal que te van a ir, yo te voy a decir ahora mismo cómo va a ser tu vida sin necesidad de unción profética. Tu vida va a ser mala.
Ahora bien; si tú te levantas pensando en fe, aunque no veas nada, en que todo va a ir bien y lo declaras con una palabra Rema, pero bien en fe, eh? No digo que mientas o que simules, digo que lo digas con la convicción inexplicable de que así será, las cosas van a ser bien diferentes.
– ¡Ah! ¡Qué bien que estoy! Y lo estás diciendo en el peor momento, en el momento en que todo te está yendo, como decimos en mi patria, bien como la mona. ¿Pero es que eso no es lógico! Claro que no es lógico, pero tú has elegido a Cristo, y lo has aceptado, y lo has convertido en Señor de tu vida y todo eso, no es así? Con la lógica tú te podrás dar cuenta de la verdadera situación natural, pero con tu fe eliges pensar con todos los pensamientos de Dios, no con los tuyos.
Intelectualidades
Después, también tenemos El Intelecto, que es la capacidad de recepción, que es la facultad con la que el hombre piensa, la facultad con la que el hombre tiene entendimiento de las cosas razonables. ¿Quieres que te diga otra novedad? ¡Hay que evangelizar el intelecto!
Porque según el hombre piensa, el hombre es. Hemos visto a una enorme cantidad de creyentes que tienen su inteligencia desarrollada al más mínimo poder de recepción. Quizás haya sido porque en sus vidas se privilegió esa especie de teología que predicaba que mientras más ignorante, más parecido y cercano a Dios.
¿De qué traducción bíblica sacaron eso? ¡Por Dios! Eso es falso. Es falso que no se deba estudiar, que no debas prepararte si puedes hacerlo. Sé lo que estás pensando. “Un alto intelecto suele ser un obstáculo para la fe”. Eso es verdad, no te lo puedo negar. Te lo termino de mostrar; puede serlo por ese asunto del razonamiento, la lógica y los pensamientos.
Pero cuidado: eso no significa que el ignorante y analfabeto total (A menos que fuera por falta de posibilidades y no por propio gusto), sea preferido por Dios. Te pregunto: ¿Qué tiene que ver este pensamiento con el Dios inteligente que tenemos? ¿Nadie podrá tener en cuenta esto y abandonar posiciones que están más cercanas al orgullo social que a una fe auténtica?
Hay que evangelizar la inteligencia. Hay que introducirle datos. Hay mucha gente que cree que cuando hablamos de inteligencia, se trata solamente de meterle versículos bíblicos en la cabeza. No. No estamos hablando de eso.
Muchos creyentes no tienen trabajo y no prosperan económicamente, le piden cosas a Dios y no reciben nada porque todavía no han evangelizado su inteligencia, su creatividad. Siguen metidos en sus cuatro pensamientos y no se mueven de allí pensando que es Dios el que tiene que cambiar de idea. ¿Sabes cuántos hay así aunque te cueste creerlo? Es más: ¿No te has fijado si por una de esas enormes casualidades, en algún punto pequeño, no eres tú mismo uno de esos?
Conforme vayas ampliando tu capacidad, conforme tomes tu propio intelecto y toda tu capacidad que Dios ha puesto en ti y la mantengas cerrada e inmóvil, Dios jamás podrá usarla conforme a su voluntad. Por eso decimos con tanta convicción que los jóvenes cristianos tienen que ser jóvenes que estudien.
La visión de un cristiano tiene que ser lo más amplia que se pueda. Y no para competir, como hace el mundo, sino para ser competente, en el Reino. Está lleno de creyentes, empleados, que son mediocres, que trabajan de manera mediocre y con resultados mediocres. ¡Somos hijos de Dios!, vociferan.
Y el mundo piensa: ¿Es que Dios también será así de mediocre si es que engendró estos hijos? No se trata de que tú seas mejor que los otros, se trata que seas el mejor delante de Dios. Para Él. Hay que evangelizar el intelecto.
Si tú hoy encuentras un trabajo en donde te pagan, digamos, cien dólares por mes y no haces nada por superarte, por capacitarte más, por estudiar lo que te falta y por ampliar tus conocimientos, dentro de diez años, aunque andes por la vida ungido por el Espíritu Santo y rodeado de ángeles, querubines y serafines, tú vas a seguir ganando los mismos cien dólares mensuales. Vas a orar a Dios pidiendo que te prospere, pero como no has evangelizado tu intelecto y lo has puesto en obediencia a Dios y al servicio de su prosperidad, no vas a recibir nada.
Si tú eres el mejor en tu trabajo, no esperes felicitaciones de los hombres. Lo que sí vas a hacer es honrar a Dios con tu testimonio laboral. La Biblia dice que al que honra, se le da honra. Y si tú honras a Dios con tu imaginación, con tu razonamiento, con tus pensamientos, con la lógica divina y con tu inteligencia, Dios te va a honrar a ti.
Mejores
¿Sabes cómo lo vas a honrar Dios si tú eres el mejor operario de una fábrica, por ejemplo? Como lo honró a José. Del José de Egipto estoy hablando. Dice que una vez lo tiraron en una cárcel y, a los pocos meses, era el jefe de la cárcel.
Allí donde lo colocaban, allí era el mejor. Lo trajeron al reino y terminó siendo el gobernador. Eso sí; él no competía con nadie. Él había tenido una visión de Dios. Y esto no es orgullo, ni “yoísmo”, ni Ego. Es ser el mejor para la gloria de Dios.
Tú no puedes decir “Hasta aquí llegué”. Gente con treinta, cuarenta años de edad que no han aceptado el desafío de que todavía pueden ser mejores que lo que son. ¿Quién les ha dicho que ya se lo saben todo?
Ese, en todo caso, es tu razonamiento, tu lógica, porque ya no vas a la escuela secundaria. ¡Se puede! ¡Claro que es difícil volver a tomar los libros! ¡Pero se puede! Alimenta tu intelecto con cosas positivas, no con papilla para el orgullo.
Dios no se opone al conocimiento intelectual, lo creó para eso. Trata de no ser más ignorante de lo que naturalmente puedes ser. Hay algunos que todavía creen que la Epístola era la esposa de Pablo!! Hay mucha gente que no se preocupa en leer más para así saber leer mejor.
¿Cómo se supone que van a entender la Biblia si aún no aprendieron a leer el abecedario completo? Si Dios no tiene un campo apto, no tiene sitio para hacer llover, entiendes? Es ser el mejor para la gloria de Dios.
La cuestión es muy simple: o pagas el precio o te la aguantas. John Nott fue el hombre que en el siglo diecinueve transformó a Escocia para Cristo. John Nott, dijo: “Señor; dame a Escocia o si no me muero”. Y Escocia fue sacudida por este tremendo hombre de Dios.
Dijo lo que Raquel con sus hijos: “Señor; dame a Escocia o me muero”. Y Dios le entregó Escocia a John Nott en sus manos y Escocia vivió el avivamiento más grande de toda su historia. Muchos años después, cuando John Nott ya era viejo, vinieron sus discípulos a verlo y le dijeron: “Hermano Nott, volvamos a llevar a Escocia para Cristo”.
El viejo lobo de mar se puso de pie, ya con muchas arrugas en su cara y les dijo: ¡Cómo no! Pero… ¿Quién pagará el precio esta vez? Claro; todos queremos lo lindo, pero el evangelio tiene un precio. La salvación es por gracia, pero hay un precio a pagar para entrar al Reino.
Me he dado cuenta una cosa: el hombre no tiene problemas con el Cristo del evangelio. Todo el mundo quiere al Cristo del evangelio. Pero donde tienen problemas es para llevar al Cristo del evangelio a sus vidas, y que Cristo se vuelva un modelo para ellos.
Allí está el precio. Todos queremos ser prosperados, pero si es posible, trabajar menos. Todos queremos ser calificados con un diez sobresaliente y distinguido, pero nos pasamos de vivos y nos hacemos la…¿Cómo se llama en tu tierra el acto de faltar a la escuela para irse a vagabundear por allí? En Argentina le decimos “ratita”, “chupina”. Tú ponle el nombre que se use en tu patria, da lo mismo. ¿Entiendes?
Cambiando
No te confundas. El evangelio no es el arte de cambiar mágicamente las cosas. El evangelio no es mágico. Nadie va a ser mejor de un momento para el otro porque empiece a ir a una iglesia, si es que no tomamos íntimamente la decisión de llevar el evangelio a toda nuestra alma, empezando por nuestra mente, el razonamiento, el pensamiento, la lógica, el intelecto. Si no renovamos nuestra manera de pensar, no habrá resarcimiento.
¿Qué sucede, sin embargo, si yo soy un cristiano que no permitió que la palabra cambie su mente? Hago todo lo que hacen mis hermanos, pero no cambio. Mi vida no es afectada. ¿Qué produce el oír la palabra de Dios y no cambiar mi vida? Produce algo que vamos a llamar: “Asentamiento mental”.
¿Tú quieres saber cuándo una persona no ha sido afectada en su vida, todavía, por la palabra? Son personas que viven diciendo “Yo siento”, o “Yo siento de parte de Dios”. Yo siento. ¿Tú sabes, mi hermano, que no he podido encontrar nunca en la Biblia, algún profeta o predicador que dijera: “Yo siento”? Pero creyentes, sí; me los llevo por delante todos los días.
Nadie dice que no sea cierto que se sienten cosas. ¿Claro que las sienten! Pero las sienten porque se mueven en el nivel del alma. Los hijos de Dios no necesariamente sienten cosas, simplemente le son reveladas cosas. Cristo dijo: Estoy con ustedes, todos los días, hasta el fin de los tiempos. Nunca dijo: me van a sentir todos los días.
A veces no sentimos absolutamente nada. Las circunstancias de la vida te golpean un poco y tú te sientes casi como un miserable. Pero eso no cambia las cosas. Él siempre está allí. Entonces qué ocurre. Tienes un asentamiento mental. Te llenas de la palabra de Dios, pero nunca sabes solucionar un problema conforme a la palabra de Dios.
Algunos repiten cincuenta versículos bíblicos, pero resuelven sus cosas, luego, como se les da la gana. “¡Pastor! ¡Estoy muy triste!” – ¿Qué le pasa, hermano? – “¡A mi mujer se le quemó la comida, justo el día en que tenía más hambre! ¡Me enojé y le pegué un golpe! Pero ya me arrepentí…” – Bueno… Al menos se arrepintió… –
Una gran mayoría de nosotros vive arrepintiéndose hoy de lo que hizo ayer, ¡Todos los días! Eso indica, entre otras cosas, que todo lo que oímos está en el área del alma, pero no ha llegado a nuestro espíritu y no ha afectado en absoluto nuestra manera de ser.
(Salmo 112: 7)= No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová.
Si tú eres una persona que todo lo hace porque lo sientes, entonces nunca orarías, porque tu alma y tu carne, di la verdad sin disimulos, nunca quieren orar, no tienen ganas, se distraen, el cuerpo tiene escozor por todas partes.
Si tú vienes por lo que sientes a las cosas de Dios, ¿Sabes cuándo vendrías? Una vez muy cada tanto. Pero un cristiano verdadero no se guía por lo que siente, se guía por lo que sabe. Nuestros conflictos íntimos y profundos, los solucionamos sabiendo como funcionamos por dentro.
Renovaciones
Aquí dice que no debemos tener temor de las malas noticias. Hay creyentes que viven lamentándose de que les están yendo tan bien las cosas que, seguramente, en cualquier momento se les va a desparramar todo.
Y en lugar de confesar la palabra de fe, en lugar de creer que se van a levantar por la mañana y van a tomar victoria sobre ese día transformando la palabra en Rema, deciden declarar lo contrario. ¿Puedo preguntar por qué? Debemos traer palabra desde el mundo espiritual y materializarla en el mundo natural.
Cuando tú confiesas una palabra invisible, creyéndola, esa palabra se hace visible. ¿Lo sabías? Si tú eres un cristiano que, en lugar de estar guiado por tu mente y tus pensamientos, eres guiado por el Espíritu Santo de Dios, cuando tú confiesas la palabra de Dios, esa palabra de Dios cobra vida y se hace creativa y efectiva.
¿Hay un problema en tu vida? Primero, te fijas muy bien si en algo no eres el culpable de ese problema. Si eres el culpable, tienes que solucionar inmediatamente el problema. Si tienes culpa ya mismo pide perdón al Señor y a quien corresponda si es necesario.
Si hiciste algo malo, ya mismo repara el daño y empieza a hablar la Palabra de Dios. “Señor; me he arrepentido, Señor, he cambiado de manera de vivir. Estaba equivocado/a. Señor, pero en el nombre de Jesús empiezo ahora a hablarle a esa situación y le digo que, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, va a cambiar y yo voy a ordenar que todo espíritu que se quiera levantar en contra de esto, va a quedar derribado. Y yo transformo esta situación por tu Palabra en una situación que pueda glorificar Tu nombre.”
Ahora bien; si en cambio las circunstancias te afectan de tal manera que te dejan paralizado, la situación se ha enseñoreado de ti. Y entonces va a comenzar a recordarte tres viejos patrones de vida. “¿Te das cuenta que eres un fracasado? ¿Te das cuenta que antes, cuando no creías en nada, todo te salía mejor y la pasabas espectacular y no tenías que darle cuentas a nadie?” Y es allí donde a ti comienzan a caérsete las comisuras de los labios cada vez más hacia abajo. La mente necesita ser renovada.
Voluntades
Hablemos ahora de La Voluntad. ¿Qué hace la voluntad en nosotros? En la voluntad, mi hermano, mi amigo, es donde están todas nuestras decisiones. Mira todos los órganos que tiene la voluntad: Las Decisiones, Los Deseos, Las Intenciones del Corazón, Los Propósitos de Vida y Los Gustos. Cinco órganos que están dentro de la voluntad. ¡Qué tremendo cómo parte el alma la palabra! ¿Verdad?
¿Qué significará evangelizar nuestra voluntad? ¿Qué significa madurar en nuestra vida cristiana? ¿Qué significa ser un cristiano victorioso? Llevar a Cristo a cada una de esas áreas. ¿Sabes por qué muchos cristianos tienen problemas y conflictos internos? Porque todavía Cristo no está en señorío sobre sus voluntades.
Ahora te haré una pregunta: ¿Es Cristo el Señor de tu voluntad? ¿Las decisiones que has tomado en tu vida, siempre las has pasado por el filtro de la palabra de Dios? Mucha gente anda lamentándose por allí: “¡Oh Señor! ¿Por qué tengo que sufrir? Yo te voy a decir algo, hermano: hay decisiones que te pueden afectar el resto de tu vida. Algo es muy claro: Cristo perdona, eso es cierto, pero a veces hay consecuencias.
Aprenda esto: nada de lo que te pasa a ti, es determinante en tu vida, sino conforme a como reacciones ante cada cosa, ¿Lo entiendes? Si a ti en el marco de una multitud de gente te pisan el pie justo en sitio en donde tiene ese molesto callo, eso no es problemático, aunque te duela horrores.
Lo problemático, en todo caso, es qué reacción vas a tener cuando te lo pisen. ¿Te muerdes los labios y te aguantas? ¿Das un alarido y te lamentas? ¿Lanzas un aullido y te tomas a golpes inmediatamente con aquel que te lo ha pisado? Fíjate que el asunto es el mismo, simplemente un callo dolorido, pero las reacciones son bien diferentes.
Porque es así: más importante que las acciones, son las reacciones. Si yo de pronto me vuelvo loco y voy y le doy un golpe al primero que se me cruza, esa persona no es culpable de esa situación ni del golpe, aunque le duela. No va a afectarlo mucho más allá de un ojo negro. Pero lo que sí puede afectarlo es la manera en que esa persona pueda reaccionar al momento de recibir mi golpe. ¿Estás entendiendo lo que quiero decirte?
Sobre Jesús cayó, de pronto, todo el pecado de la humanidad. Dice la Biblia que se hizo pecado, pero Él jamás pecó. Quiere decir esto que tuvo el pecado de todos nosotros sobre sus hombros, pero que Él no tuvo pecado en su vida. Es el modelo.
Con todo esto estoy tratando de significarte, para que lo entiendas de una vez por todas y para siempre, que todas las cosas que puedan haberte pasado a ti, no justifican de manera alguna que tú seas la persona que eres. Ya sé que ciertas ciencias dicen otra cosa, pero esto es Biblia, no ciencia humana. Lo malo, en todo caso, habrá sido siempre la forma en que nosotros hayamos reaccionado a las cosas que nos pasaron.
Hay un principio indestructible: Toda decisión que yo tome en mi vida, produce consecuencias. Tienes que saber que cada vez que tú decides hacer algo, tienes que vivir luego con las consecuencias de esa decisión.
Por eso es que cada vez que vayamos a tomar una decisión, por pequeña que esta sea, tendremos que pasarla por la Palabra primero. Porque si Jesús es el Señor también de nuestras decisiones, eso nos va a ahorrar llorar amargamente y lamentarnos después como ancianitas desvalidas.
Lo que sucede es que nosotros creemos que Dios es una especie de albañil, de constructor, que anda con sus elementos de albañilería colocando parches, remiendos sobre todo lo que nosotros arruinamos. Entonces decimos: “Señor! ¡Bendice esto que hice!”
Mira; eso queda para cuando estábamos sin Cristo y nos manejábamos con los conceptos clásicos de las religiones oficiales, donde Dios parecería ser un oso de peluche al cual podemos tocar cuando necesitamos ayuda, pero no ahora que nuestras almas van a ser renovadas.
Nuestras decisiones, a partir de este momento (Antes nadie te lo había hecho ver, pero lamentablemente ahora ya lo sabes) nuestras decisiones van a tener que pasar por Él. Si hay que evangelizar la voluntad y uno de los órganos de la voluntad son los deseos, básicos en muchos problemas que vivimos, la gran pregunta, entonces, será: ¿Cómo se evangelizan los deseos? Simple. Viendo que nuestros deseos, sean exactamente los deseos de Dios. Creo que tú me entiendes muy bien, ¿Verdad?
Propósitos
Nuestras Intenciones. Mucha gente piensa una cosa y hace otra, esto es notorio. De allí viene la hipocresía. La hipocresía es un fruto de la intención de la voluntad.
Propósitos. Otra pregunta: ¿Cuántos de ustedes tienen propósitos para el futuro? Hagan como en el templo, levanten su mano allí donde se encuentran leyéndome. No interesa que yo no pueda verlos. Ustedes no lo están haciendo para mí, Dios lo está viendo ahora.
Entonces ahora pregunto otra vez: Los que no la han levantado ni siquiera con el pensamiento, ¿Me están queriendo significar que no tienen ningún propósito para el mañana, salvo el de asistir a todos los cultos para que no los regañe el pastor? ¡Qué mal que andas, mi querido hermano! ¿Puedes cambiar? ¿Te atreverás? ¡Por favor! ¡Es tu vida la que está en juego, no la mía!
Ahora para los que sí han levantado sus manos. Esos propósitos que tienes tú, ¿Los has pasado convenientemente por el filtro de la palabra de Dios? ¿Sí? ¡Aleluya! ¿No? ¡Pues hazlo AHORA!
Por último: el órgano de la voluntad, fue dicho, tiene Los Gustos. ¡Hermano! ¡No me venga con eso! ¡El Espíritu es el dueño del querer y el hacer! ¡Y además a mí me gusta! ¡Entonces vas y te toma enterita toda esa botella de whisky que tenías guardada, convencido que Dios te está avalando! ¿Por qué juegas con estas cosas si tú sabes muy bien que no es esa la voluntad de Dios por más que te engañes tratando de hacerle decir a la Palabra lo que la Palabra no dice?
¿Alguna vez te has puesto a pensar si tus gustos personales son los gustos de Dios? Sí, ya sé; estás pensando que esa es una posición muy religiosa, ¿Verdad? Mira hermano: no hay ser más libre que el propio Dios, y los gustos de Dios son los que le quedan bien, los que no le hacen daño, los que te convienen y los que te dan tremenda felicidad a ti, no los otros, esos que…se usan por allí… ¿No te has dado cuenta aún que son los gustos del hombre, generalmente, los que denigran al hombre?
Sin ir mucho más lejos, el gusto por el vestir. Yo estoy total y absolutamente convencido que el creyente (Y esto incluye preponderantemente y obviamente a las hermanas mujeres) son personas que deben vestirse lo mejor que puedan, o mejor dicho: lo mejor que les permita su presupuesto económico.
No necesariamente esos trajes fúnebres, calcados, repetidos, clonados, camisas blancas, corbatas grises, zapatos acordonados, anteojos sobrios, Ellos. No necesariamente vestidos largos, negros, con blusas o camisas blancas abotonadas hasta el mentón, Ellas. La mujer cristiana tiene que ser la mujer más bella de la tierra.
Sí señor, el cristiano tiene que vestir lo mejor que pueda, pero eso no significa que se haga un esclavo de la moda. Porque los dictados de la moda, mayoritaria y generalmente, provienen de hombres o mujeres que llevan, en sus intimidades, factores tremendos que no los convierten en bendiciones, sino todo lo contrario.
Y que conste que esto de ninguna manera es discriminatorio. Lo que estoy haciendo es decir en voz alta a través de un texto una verdad que todos conocemos en murmullo doméstico. Vestirse bien es correcto, ser esclavo de la moda, no.
Porque en última instancia, terminas tú siendo esclavo, algo que Dios no aprecia en absoluto. Y mucho menos le agrada cuando tu esclavitud, aunque no sea pecado en sí misma, se materializa en representantes del pecado.
Podría decirte, en el cierre de esta idea: hay que evangelizar los gustos. Pero me cansé de ir parte por parte. Mejor cerramos este bloque con lo que verdaderamente tenemos que hacer. Ora, encomienda todos tus actos de aquí en adelante al Señor de Señores y Rey de Reyes y comienza, desde el momento mismo de finalizar la lectura de este artículo, a hace aquello que ya has entendido y dilo en voz alta para ti mismo y para todos los que tengan oídos para oír: ¡¡Hay que evangelizar el Alma!!
Decisiones
La batalla más reñida que cada persona libra, es la batalla interior. Se han escrito cientos de libros y predicado miles de mensajes al respecto. Alguien, en un momento de reflexión, pronunció una frase llamada a ser célebre: “He conocido a mi peor enemigo; soy yo mismo.” Todos, en algún momento, necesitamos que el Señor nos libere de algo que nos oprime. La mayor parte de las veces, es de nosotros mismos.
Toda persona toma en algún momento decisiones que determinan el curso posterior de su vida. Desde Moisés en adelante, las personas han tenido siempre dos opciones. Es como si permanentemente estuviéramos en la pata de una “Y” griega, teniendo ante nosotros dos caminos para optar.
Nos puede llevar mucho tiempo y, el día que nos decidimos por uno de ellos, ese se transforma otra vez en pata de “Y” griega. Las dos opciones fundamentales, como quieran que estén disimuladas, son dos: vida o muerte.
(Deuteronomio 30: 11)= Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. (12) No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? (13) Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos? (14) Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.
(15) Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; (16) porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. (17) Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, (18) yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella.
(19) A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante de la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; (20) amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.
Cuando elegimos la muerte, sabiéndolo o no, abrimos la puerta para que nos llegue un ataque del maligno. Cuando elegimos la vida, Dios nos guía por un camino que comienza con la salvación, pasa por la cruz y termina en la eternidad con el Padre.
(Romanos 7: 22)= Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios. (23) Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. (24) ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? (25) Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.
Residencia
Observa que la mayor lucha de Pablo no era contra Satanás, era contra sí mismo. Su carne le provocaba más problemas que Satanás. Cuando vivimos según la carne, participamos con Satanás y vamos en contra del plan de Dios para nuestras vidas.
El pecado no reside en nuestros cuerpos físicos: reside en nuestra naturaleza pecaminosa, que está dentro de nuestra persona. ¿Quién puede librarnos de nuestra naturaleza pecaminosa? ¡Gracias a Dios que hay una salida, y es por medio de la cruz de Cristo!
La palabra “carne” tiene diversas definiciones en el Nuevo Testamento, incluyendo el “cuerpo físico”. Pero cuando Pablo la utiliza en este contexto, está refiriéndose a la vieja naturaleza adámica, carnal, no regenerada, rebelde. El la llama literalmente “el viejo hombre”. Cuando venimos a Cristo, Dios nos hace nuevas personas.
(2 Corintios 5: 18) = De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Pero antes de la nueva creación, estamos en el viejo hombre, el hombre anterior. La carne, entonces, es eso que influye en nosotros para que pequemos. Cualquier motivación que se concentre en alimentar o promover el YO, es de la carne.
En su mayoría, las personas responden a una de dos motivaciones propias. La primera es una imagen de sí mismo negativa. Las personas que no tienen una buena imagen de sí mismas, dicen: “no soy nada. No soy nadie. Nunca voy a llegar a nada.”
Estos sentimientos de desprecio por uno mismo no son resultado de un complejo de inferioridad; Son resultado de un complejo de EGO. Nos concentramos en nosotros mismos, no en Cristo. No hay ninguna virtud en eso. Sin Cristo, nada podemos hacer; Pero con Cristo, podemos hacerlo todo. Pablo dijo: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
La segunda es un orgullo desmedido. Las personas que tienen el problema del orgullo piensan, erróneamente: “Yo puedo hacerlo todo… no necesariamente en Cristo” … Pero es interesante notar que también en este caso el foco de atención está en uno mismo, no en Cristo. No hay virtud en esto tampoco. El poder de Dios se perfecciona en nuestra debilidad, no en nuestra sabiduría, vanidad, títulos académicos u orgullo personal.
La clave para acabar con la carne está en la batalla por el control del YO. El YO es la parte de nosotros que decide si accederá a nuestros deseos carnales y pecaminosos, o no. El YO tiene un apetito insaciable y hay dos frases que lo identifican: “Quiero” y “Dame”.
El YO dice “Quiero el mejor auto”; “Quiero más dinero”; “¡Dame el mejor asiento!”; “¡Dame el trozo más grande de torta!”. Al YO le encanta hablar de dos personas: YO y MI. Los creyentes que hacen estas cosas no han aprendido a llevar su YO la cruz. ¿Cuál es la solución? Pablo la da.
Humildes
(Filipenses 2: 3)= Nada hagáis por contienda o por vanagloria; Antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.
Primero, reconozcamos qué es lo que nos motiva a actuar. Pablo dice que NADA hagamos por contienda o vanagloria. Si hacemos las cosas que tenemos que hacer por los motivos equivocados, debemos detenernos.
Debemos cambiar nuestra motivación o, de ser posible, debemos apartarnos de las responsabilidades que atraen la atención sobre nosotros hasta que podamos cumplir con esas responsabilidades por las razones correctas.
Esto sólo puede hacerse después de que el YO ha sido crucificado. Si actuamos en humildad, no actuaremos por contienda o vanagloria. La buena noticia, para todos, es que por medio de la cruz somos liberados del YO. Pablo escribe en Gálatas 2:20:
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive en Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Pablo crucifica su YO. No podemos encontrar la plenitud de la voluntad de Dios hasta que no permitamos que nuestro YO y MÍ, mueran en la cruz. Dos cosas suceden en mi vida antes que mi YO pueda ser crucificado con Cristo. YO debo tomar una decisión y YO debo hacer una confesión.
Primero debo tomar la decisión voluntaria e intencional, en pleno conocimiento, de morir a mi EGO. La muerte de mi YO no sucede por sí sola. Si suelto a mi YO, naturalmente se dirigirá hacia motivaciones egoístas.
Segundo, debo hacer una confesión personal. Pablo hace de su confesión, su testimonio personal. “Estoy crucificado con Cristo”, dice. Cuando confesamos nuestra crucifixión, ésta se vuelve parte de nosotros.
Luego, la vivimos. Una cosa es hablar de la muerte del YO en términos generales, y otra es aplicarla personalmente. Pablo dice, en Gálatas 5:24: Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
Somos liberados del control de la carne, pero la responsabilidad de crucificarla, es nuestra. Morir al YO no significa golpearnos con varillas o látigos, negarnos al YO significa negarnos a seguir nuestras pasiones y deseos personales.
Es interesante observar que, aunque Pablo era una nueva criatura, continuaba batallando con la carne. En su divina sabiduría, Dios nos hace nuevos después que aceptamos a Cristo, pero no quita nuestra naturaleza pecaminosa.
Pablo nos da una lista, (aunque no exhaustiva), de las obras de la carne: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías y, como para que no queden dudas que las mencionadas no son las únicas como algunos enseñan, le agrega “cosas semejantes a estas”, esto es: lo que tú creas que es semejante a lo detallado.
Y continúa describiendo el fruto de este comportamiento: Acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios, agrega en Gálatas 5:21.
Soluciones
¿Cuál es la solución de Dios para la carne? Gálatas 5:24: Pero los que son de Cristo, han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. No debemos llevar a nuestro viejo hombre a la Escuela Dominical, ni reformarlo, ni aconsejarlo, ni obligarlo a memorizar pasajes bíblicos. Debemos matarlo.
La ejecución es la única solución para el viejo hombre. En realidad, la evidencia de que pertenecemos a Cristo es la crucifixión de nuestra carne. Al morir al YO, nuestra carne comienza a decrecer, y el Espíritu de Dios en nuestro interior, comienza a crecer.
La carne y el espíritu son enemigos; trabajan en forma opuesta entre sí. En Gálatas 5:17, Pablo dice: Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
Nuestra naturaleza carnal, es decir, nuestra naturaleza antes de que Dios nos cambiara, está totalmente opuesta al Espíritu de Dios. Cuando somos controlados por la carne, por nuestros deseos y pecados, no podemos vivir una vida que sea agradable a Dios. Una parte de Romanos 8:8, dice: y los que viven según la carne, no pueden agradar a Dios.
Aun cuando hacemos lo correcto, por motivos egoístas, no podemos agradar a Dios. Jesús denunció a los fariseos por orar y diezmar. ¿Por qué haría tal cosa si era lo correcto? Porque diezmaban por motivos apartados de la voluntad de Dios; sus oraciones y sus ofrendas tenían como fin la atención hacia sí mismos.
Si deseamos vivir en Cristo, la responsabilidad de hacer morir las obras de la carne es nuestra. Pablo dice, en Romanos 8:13, que: Si por el espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Cristo ha hecho posible que muramos a nosotros mismos, pero la responsabilidad continúa siendo nuestra. La cruz implica sufrimiento y dolor. Es la forma más dolorosa de morir que el hombre ha inventado, pero es mucho mejor que la alternativa.
Un ejemplo: una joven mujer y un muchacho se conocieron y se enamoraron. Ella era creyente y él no. Por el contrario, era bastante holgazán. Sin embargo, él comenzó a ir con ella a la iglesia, cosa que a todos los miembros les parecía estupendo.
Sin embargo, su transformación no era real. A él, en realidad, no le importaba demasiado Cristo ni le conocía; lo que sí le importaba era conservar a su novia. Si para eso debía aburrirse como una ostra durante un par de horas por semana, sin entender ni sentir absolutamente nada, lo haría.
Se lo dijeron a la joven algunos hermanos con discernimiento. Ella oró y, finalmente, cortó esa relación. Pregunto: ¿Habrá sido doloroso para ella? Por supuesto que sí. Era como si le partieran el corazón. Cuando hay una ligazón emocional, dos espíritus se unen, creando una ligadura de alma. Es por eso que es tan difícil apartarse. Pero Dios da fortaleza para soportar hasta la victoria.
Veamos: ¿Qué hubiera pasado si se hubieran casado? Algunos líricos tienen permiso para pensar que todo se habría solucionado, pero las experiencias reales, no nos dicen eso. Probablemente, pasado un tiempo, él habría perdido todo interés por el evangelio y hubiese regresado a su estilo de vida habitual.
Dolores
Una joven alegre, se hubiera convertido de pronto en una mujer desanimada, que seguiría asistiendo a la iglesia, sí, pero sin involucrarse en nada. También es probable que, si no conseguía que ella se olvidara de “su religión,” al tiempo, él se divorciara dejándola quizás por otra mujer con menos… escrúpulos, Tú me entiendes, ¿no? En ese caso, el dolor de ella seguiría invadiendo la vida de sus hijos y extendiéndose, quizás, a sus propios matrimonios.
Hay un dolor bueno y un dolor malo. El dolor que esta joven hubiera soportado en esa hipotética situación sería un dolor malo. Si ella hubiera tomado el dolor de la cruz, diciendo: “YO, no vas a salirte con la tuya. Morirás. Sufrirás, sí, pero Dios sigue estando en control de todo.” Habría encontrado el fruto de la vida y la justicia. Morir al YO muchas veces significa un dolor breve que produce una ganancia permanente.
Al elegir la injusticia, sufriremos un dolor permanente. Quizás nos guste seguir adelante: Ganar un poco más de dinero; Tomar algunos “atajos”. Pero a menos que mandemos a nuestro YO a la cruz para que sufra el verdadero dolor de la crucifixión, el dolor que el YO cosechará en el camino será tres veces mayor. Hay un costo a largo plazo cuando se toma la cruz, y hay un costo, mucho mayor, a largo plazo, cuando no se la toma.
Lo irónico es que podemos hacer cosas muy espirituales que están motivadas por el YO. Podemos dedicar todo nuestro tiempo a las actividades de la iglesia a expensas de nuestra familia, sin pasar jamás tiempo con ellos.
El YO quería sentirse importante. Podemos cantar en la iglesia y participar en el grupo de alabanza, pero desmayar al sentir el ataque del enemigo. El YO quería ser visto por la gente. Las personas que caen bajo el control de un espíritu de Jezabel o de Lucifer no han traído sus heridas personales a la cruz. Entonces el YO comenzó a operar disfrazado de espiritualidad.
En Mateo 9:25, Jesús dice: Pues, ¿Qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? Podemos ganar prestigio y poder, aun en el mundo cristiano, y al final, dañar o destruir nuestras vidas.
Jesús precedió su pregunta con un toque de clarín de advertencia. En Lucas 9:23, dice: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. No podemos seguir a Jesús hasta que no nos negamos a nosotros mismos.
El YO no desea ir a donde va Jesús. El YO desea evitar el dolor de la crucifixión. Un pensador secular, Alfredo de Vigny, plasmó una frase que ni él supo hasta dónde dejaba en evidencia algunas cosas muy profundas: “El hombre es un aprendiz y el dolor, su amo.”
Voluntad
Negarme a mí mismo significa decir “no” a lo que yo quiero, a lo que siento, a lo que creo merecer. El acto de tomar la propia cruz ha sido definido como llegar al punto en que mi voluntad y la de Dios se cruzan y elegir la voluntad de Dios en lugar de la mía.
Cada persona, alcanza este punto en algún momento de su vida. La voluntad de Jesús se cruzó con la de su Padre en el huerto de Getsemaní. En la noche en que fue traicionado, leemos en Lucas 22:42 que Jesús dijo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
Jesús podría haber dado un paso atrás, diciendo: “¡Qué el hombre se jorobe! ¡Yo no tengo ganas de hacer esto!” Él no tenía que morir por nosotros. Podría haberse quedado en el cielo. Podría haber dicho: “No tengo por qué hacer esto”. Pero lo hizo por sumisión a su Padre.
El punto de intersección entre la voluntad de Dios y la del hombre, significa diferentes cosas para diferentes personas. Algunos juegan con pensamientos lujuriosos. Otros pagan menos impuestos de los que deberían o les cuesta admitir cuando están equivocados.
Otros buscan siempre sentarse en el primer banco de la iglesia. Sería imposible hacer una lista de todas las formas en que el YO levanta su horrible cabeza, pero es suficiente con decir que morir al YO se resume en la disposición para elegir a los demás por sobre nosotros mismos.
En la edad media, algunos ascetas interpretaron el “morir a uno mismo” como que debían hacer sus vidas lo más incómodas posible, esperando que así se mortificara su carne. Por lo tanto, usaban camisas hechas de camello o dormían en camas de clavos.
Estas personas confundían su carne física con su carne espiritual. Mortificar, (o sea: Hacer morir) la carne, se convirtió en una pasión tan dominadora y consumidora que se volvió un ídolo al que adoraban. El cuerpo físico, en sí mismo, no es pecaminoso. Cuando Dios lo creó, lo llamó bueno. El problema no es con el cuerpo físico, el problema es con la naturaleza pecaminosa.
El primero de los beneficios de ser liberados de nosotros mismos es que somos libres del dominio del pecado. Romanos 6:14, Pablo dice: Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
Cuando vamos a Cristo, el poder que nos hace pecar da paso al poder para resistir el pecado. Dado que nacemos en pecado, antes de ir a Cristo, no podíamos evitar pecar. Pero gracias a la obra de Cristo en la cruz, tenemos el poder de vencer al pecado.
Ya no tenemos que pecar. Somos libres para obedecer a Dios. Somos libres para vivir una vida de justicia, una vida que agrada a vuestro Padre celestial. Una vida de la que el Padre nos diga: Bien hecho, buen siervo y fiel.
Las personas ven las vidas de algunos cristianos y dicen: “No quiero ser cristiano, porque entonces no voy a poder hacer lo que yo quiero”. Ese es el YO que habla. En cambio, por Cristo podemos responder: “Porque soy cristiano, no tengo que hacer lo que mis deseos me dicen que haga”.
Los perritos, por ejemplo, son seres irracionales, se mueven instintivamente, van a donde sus deseos circunstanciales los llevan. Si quieren comer basura y tomar agua de una cloaca, lo hacen. Nosotros, cuando los vemos, en el mejor de los casos, sacudimos la cabeza y nos reímos de ellos.
Pero lo mismo sucede con nosotros. Cuando somos ganados por nuestros deseos y nuestras pasiones, invariablemente nos dedicamos a cosas que nos consumen y que finalmente son dañinas para nuestros espíritus.
Comemos basura espiritual y tomamos agua no de vida, sino de cloacas espirituales. Y Dios también sacude la cabeza cuando nos ve, pero no se ríe; se entristece. Cuando hemos sido liberados del dominio del pecado, vemos a nuestra propia vida desde la perspectiva de Dios. Sólo entonces dejamos de conformarnos con cualquier cosa que sea menos que lo mejor que Él tiene para nuestras vidas y lo mejor que podemos darle a él.
Libertades
El segundo beneficio de ser liberados del YO es la libertad que nos proporciona ese estado para servir con tranquilidad.
(Marcos 10: 42)= Mas Jesús, llamándolos, les dijo: sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. (43) Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, (44) y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. (45) Porque el hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
El camino hacia la autoridad y el liderazgo en la iglesia está en el servicio. Jesús, (que es Dios revestido en carne), entró a nuestro mundo por primera vez, no para ser servido, sino para servir. La mente carnal supondría que, si Dios viene al mundo, tomará el control por la fuerza. Pero cualquiera que llegue al poder sin servir, no podrá usar correctamente su autoridad porque no ha aprendido a morir al YO.
Si deseamos crecer en el Reino, el camino para subir, es bajar. Pero en este “siglo malo”, no es así. El mundo nos dice: “Llega primero, consigue más.” O sino: “El que muere con más cosas, gana”. Algunos nos dicen que la meta es la independencia económica; de esa forma no tendremos que trabajar para otro.
Esa afirmación, en realidad significa: “No tendremos que servir a otro”. En el Reino de Dios, es lo opuesto. Si deseas vivir, mueres. Si deseas recibir, das. Si deseas subir, bajas. Es la regla por la cual opera el Reino de Dios. Lamentablemente, muy pocos quieren servir y muchos quieren ser servidos. Esa es la esencia del orgullo.
Un anciano sabio solía decir que hay dos ocupaciones en las que se puede comenzar desde arriba. Cavar tumbas y cavar pozos. En todas las demás, se comienza desde abajo. Y eso es cierto en el Reino de Dios: se comienza por el final. Si a las personas se les da autoridad y se las expone a la gente demasiado pronto, abusarán de su autoridad.
Siempre, y eso se aplica en todos los niveles de autoridad pastoral. Primero el hombre debe ser probado. Luego se lo puede integrar al liderazgo. Cuando hemos sido librados de nosotros mismos, encontramos libertad en el servicio. Cuando no hemos muerto al YO, confundimos lo que Dios ha preparado para promovernos con lo que nosotros planeamos.
El tercer beneficio es la libertad de tener que promovernos a nosotros mismos. En su segunda carta a los Corintios, 4:5, Pablo dice: Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros, como vuestros siervos por amor de Jesús.
Pablo predicaba a Cristo donde quiera que fuera. Podría haberse hecho de un nombre importante, pero no lo hizo. Con un ministerio tan exitoso, Pablo podría haberse formado su propio grupo de seguidores, pero no lo hizo.
No se predicaba a sí mismo, sino a Cristo. Cuando andamos en la libertad de tener que promovernos a nosotros mismos, le damos a Dios grandes oportunidades de promovernos a su tiempo. Cuando nos promovemos, luchamos por quitarle a Dios el control de la bendición y finalmente la perdemos.
Beneficios
El cuarto beneficio de ser liberados del YO, es ser libres de tener que probar que tenemos la razón. Cuando morimos a nosotros mismos, no tenemos que tener la razón siempre. Un creyente que actúa a la defensiva demuestra que no ha crucificado el YO. Pero al ejecutar la carne, abrimos la puerta para escuchar lo que Dios nos dice, sea cual sea la forma que elija para hablarnos.
¿Alguna vez has notado que, aunque todos admiten que nadie es perfecto, a nadie le gusta admitir que él no lo es tampoco? Al ponernos a la defensiva en relación con nuestras debilidades, nos apartamos de los medios que Dios utiliza para moldearnos y conformarnos como los hombres y mujeres que él quiere que seamos.
Nadie es incuestionable. No hay nada que de más poder a una congregación que cuando una persona, cualquiera sea su rango, se pone de pie y reconoce humildemente que la palabra que dio no era en un cien por cien correcta. En lugar de arruinar los dones, esa humildad da a las personas la confianza para salir a expresarse, sabiendo que pueden hacerlo en un ambiente seguro y auténtico.
Es una gran burla para la iglesia que los creyentes luchen unos entre otros, tratando de probar que el otro está equivocado. Muchas veces lo importante para ellos no es la doctrina, sino probar que tienen razón. No tendríamos que pelearnos por el milenio, ni por el arrebatamiento, ni por docenas de otros temas conflictivos en el cuerpo.
Lo único por lo que deberíamos pelear es por una iglesia gloriosa. Pronto descubriremos quién se quedó atrás en el arrebatamiento. Lo único por lo que vale la pena luchar, es para ser una iglesia gloriosa, preparada para nuestro esposo Jesucristo, y nuestro enemigo no es otro creyente; es Satanás.
Realidades
En el marco de la sociedad en la cual vivimos, hay un convencimiento casi unánime: creer que las personas que van a una iglesia, creen ser mejores que sus prójimos. Pero esto no sucede por alguna divagación extraña o por incidencia diabólica en el pensamiento humano. Sucede porque una gran proporción de hombres y mujeres que van a una iglesia, efectivamente piensan, están convencidos, que son mejores que los que están afuera.
Y es más: el discurso que los grupos eclesiásticos pronuncian ante esa sociedad, apunta en esa dirección. Nosotros, que creemos en Dios y vamos a tal o cual iglesia, somos mejores y, si ustedes también quieren serlo, tendrán que venir a una iglesia como la nuestra, y si es posible, a la misma que vamos nosotros.
Esto y no otra cosa, ha sido el factor más gravitante para que la sociedad no sólo descrea de las iglesias y sus miembros, sino también para que muy pocos se decidan a prestarle atención a Dios y a sus seguidores.
¡Hay cada espécimen en esos lugares!, -dicen-, ¡Se ven cada cosa! ¿A quién se le ocurre que allí haya gente mejor que nosotros? Y nosotros nos enojamos y decimos que es el diablo el que está hablando.
El diablo se mete donde le dan entrada y, atención, cada vez que inicia una enorme mentira, generalmente arranca desde un poquitín de verdad. Con todo el dolor del alma y dejando de lado como aprovecha el enemigo todo esto para seguir llevándose gente al infierno, tendremos que reconocer que les asiste a esas personas algo de razón. ¿Sabes por qué?
Porque, así como no es oro todo lo que reluce, ni todo lo negro es petróleo, así tampoco no todo lo que se refugia en un templo es iglesia ni todo lo que se mueve y respira es hermano. De otro modo, Dios habría mentido cuando dijo que trigo y cizaña convivirían confundiéndose unos con otros, y también habría blasfemado el hereje de Pablo cuando puso en el mismo nivel sus padecimientos, (azotes, escarnios, prisiones, amenazas), con un peligro representado por los falsos hermanos.
Bueno; hay un punto clave en el cual deberemos prestar atención: los hijos de Dios, los que tienen esa potestad por su fe y su profunda convicción en Cristo son, efectivamente, mejores, aunque no por sus méritos, sino por el trabajo del Espíritu Santo en ellos, y no lo van proclamando por allí sino que, con humildad y santidad, se limitan a brindar silenciosamente testimonio de ello y, naturalmente, todavía se congregan en iglesias.
Pero si es verdad, (y lo es), que hay cizaña, lobos vestidos de ovejas y falsos hermanos, el punto clave está en que no todos los que se congregan en iglesias son auténticos hijos de Dios. Algunos, terminan siendo más hijos del malo que los que no van a ninguna parte, porque estos lo hacen en ignorancia en tanto que los otros, “perdónalos Padre, aunque sí saben lo que hacen”.
Porque es evidente que un garaje, una cochera, una playa de estacionamiento, no fabrica automóviles; sólo les da alojamiento. Pero para alojarse allí, hay que llegar como automóvil. Nadie guardaría un avión o un buque en una playa de estacionamiento.
Y si una mujer diera a luz en una playa de estacionamiento, lo que nacería sería un bebé, no un automóvil. Y si la que pariera en esa misma playa fuera una perrita, lo que nacerían serían unos hermosos cachorritos perrunos, no autos.
De la misma manera, no hay creyentes por el simple hecho de haber nacido adentro de un templo o bajo la cobertura de una iglesia; tiene que traer en sí la simiente divina que lo hace creyente. Todo lo demás, es apenas una obra de la carne, factor especial que hoy y aquí vamos a aprender a dominar. Porque el dominio propio es un fruto del Espíritu, no por afán controlador humano.
La Biblia, cuando pronuncia la palabra carne, que en griego es la palabra elsark, no se refiere siempre a una misma cosa. Entre otros objetivos puntuales, podemos rescatar tres o cuatro, si nos da el espacio, que serían los que aquí pretenderemos estudiar:
N.º 1) = La carne física, material, palpable. –
N.º 2) = La connotación moral negativa. –
N.º 3) = Lo que tiene que ver con la simiente, con la semilla que, como en toda la Escritura, siempre es el punto de partida de todo lo que Dios va a hacer. –
(1 Corintios 15: 39)= No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves.
Pablo, aquí habla de carne física. Establece, -con intención o sin ella-, dos principios que se relacionan con la carne física.
N.º 1)= El hombre, aun en lo físico, no puede compararse con ninguna de las demás criaturas vivas de la creación. De allí que quien los iguale y pretenda darle a eso un tinte espiritual, no sólo se equivoca, (lo que sería solamente un simple error), sino que desconoce o tergiversa la palabra, lo que sí sería más grave. Puede tenerse la mejor voluntad y la más y la más loable de las intenciones, pero eso no invalida la desobediencia y los costos de la desobediencia.
N.º 2) = Deja en claro que, si tomamos con total naturalidad el hecho de la existencia de una infinita variedad de cuerpos adaptados a la vida en diferentes medios ambientes como son la tierra, el mar y el aire o el cielo, ¿Por qué se deberían tener tantas reservas o incredulidades, a la vista de lo creado, de un cuerpo resucitado? ¿Cuál sería el impedimento para que Dios no pudiera hacer esto si es que sí puede hacer lo otro?
Fundamentos
La otra referencia a la carne física, está en la carta a los Hebreos. Allí, cuando el autor detalla lo que son las cualidades del Sumo Sacerdote, y en referencia a Cristo, que lo fue luego de haber aprendido obediencia por causa de sus padecimientos y, en razón de esto, ser perfeccionado, alude concretamente al estado carnal y humano del Cristo de ese momento, rompiendo así con esa mitología popular no bíblica donde se acepta todo lo de Jesús bajo la excusa de: “¡Bueno! ¡Pero él era Dios!.
Sí, pero encarnado en la carne de un hombre como tú o como yo, en lo genérico, y sujeto a todo lo que un hombre puede estar sujeto, porque de otro modo, Dios habría hecho trampas. Él debía efectuar esa redención desde un hombre como nosotros para que esa redención funcionara, ¿Entiendes?
(Hebreos 5: 7)= Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.
Yo creo, sin temor a equivocarme, que si este no es el versículo donde se nos muestra al Jesús más carnal, al menos es uno de ellos. Rogando como un hombre de carne y hueso, suplicando, clamando y llorando por causa de que no le gustaba en absoluto la idea de la muerte.
¿En qué se diferencia con lo que tú hubieras sentido en su lugar? La carne física, esa que tú y yo todavía amamos un poquito y defendemos tanto. Ojo; es templo del Espíritu Santo y no lo podemos maltratar. Lo que sí debemos hacer, es someterlo.
Después nos encontramos con la carne bíblica puesta en un sentido de moral negativa. Este, probablemente, (Y digo probablemente porque por más que el mundo camine hacia la globalización, el hombre es una entidad única y no puede ser globalizada por nadie, mucho menos por la iglesia), es el significado más conocido por el creyente. Aquí, la palabra carne, indudablemente no está relacionada con el área del cuerpo sino de la mente, que es donde ya sabemos, entre a tallar en el alma. Es mucho más que la carne física.
(Gálatas 5: 13) = Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servios por amor los unos a los otros. (14) Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: amarás a tu prójimo como a ti mismo. (15) Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.
La libertad cristiana no consiste en eliminar todas las trabas morales, sino en la libertad de servirse los unos a los otros en humildad, no en arrogancia distintiva por cargos o posiciones. El evangelio cambia la opresiva sumisión al legalismo por la más alta sumisión al amor.
Esa libertad ha sido entendida por no pocos para llevar una vida que de cristiana no tiene nada, que produce un testimonio que repele a la sociedad de todo lo que huela a Dios, que impide que los necesitados caigan quebrantados a los pies de Cristo y que se aparte de su real significación: poder amar al prójimo sin condicionamientos ni discriminaciones. Tal como Cristo lo hizo.
(16) Digo, pues; andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. (De la mente, de las emociones, de la voluntad humana, de los sentimientos) (17) Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
Liberados
La libertad muy bien puede degenerar en libertinaje, pero el Espíritu Santo nos capacita para vencer los deseos de la carne, cuando nos sometemos permanentemente a su control y dominio, con la libertad de hacerlo de una manera voluntaria.
Eso es libertad. El Espíritu y la carne están diametralmente opuestos el uno al otro, tal como se evidencia en sus obras y frutos. El resultado es un fiero conflicto dentro de cada creyente, en el que ninguno podrá vencer confiando en sus propias fuerzas.
(18) Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. (19) = Y manifiestas son las obras de la carne, (De la mente, voluntad, emociones), que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, (20) idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, (21) envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas: acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Muchos son los siervos que han hecho hermosos estudios sobre estos puntos. Los han dividido, incluso, en varias facetas, así que no voy a ser yo quien le agregue algo porque no se justifica. No porque no haya más para decir, porque Dios siempre tiene más, sino porque no tengo mandato para detenerme en esto nada más que lo preciso.
Sólo te voy a preguntar una cosa: ¿No están en una gran proporción, estas cosas, gozando de muy buena salud dentro mismo de la iglesia? Es más: hay sectores, por ejemplo, donde por una cuestión doctrinaria tradicional interna, se incentiva a disentir porque, -se señala-, los hermanos tienen derecho a no estar de acuerdo y discutir.
Está bien; allá cada uno, pero: ¿No es este un modo de conducir a un grupo de personas a la conclusión de Pablo, que asegura que los que entren en disensiones no heredarán el reino de Dios? Si alguien entiende esto o cree tener una respuesta que tenga peso en el mundo del espíritu, por favor escríbame ya.
Simiente
El tercer aspecto apuntado, es el que relaciona a la carne con la base de toda la creación: la semilla, la simiente. Todo lo que Dios hace, todo, siempre comienza desde una semilla, de una simiente. Mira:
(Gálatas 4: 21)= Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿No habéis oído la ley? (22) Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. (23) Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. (24) Lo cual es una alegoría (Una comparación, una metáfora, un símbolo, no es literal) pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; este es Agar. (25) Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues esta, junto con sus hijos, está en esclavitud.
(26) Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. (27) Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; Porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido. (28) Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. (29) Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.
Este verso alude a lo que se detalla en el libro de Génesis capítulo 21 y versículo 9, donde vemos a Ismael se burlaba de Isaac. ¿No hay burla, todavía, entre los prácticos y los espirituales? Los verdaderos creyentes, sin buscarla, deben esperar algún tipo de persecución interna.
(30) Mas: ¿Qué dice la Escritura? Echa afuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. (31) De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.
Vemos aquí que Pablo defiende el evangelio que predica con una alegoría basada en la historia de Ismael e Isaac. Algunos teólogos, muy expertos, han criticado y acusado a Pablo de espiritualizar demasiado la historia.
Sonríe si quieres, aunque no causa gracia. Sin embargo, Pablo, mucho más allá de establecer una doctrina con esto, lo que está haciendo es ilustrar algo que ya ha demostrado. La premisa de Pablo es que se entienda que la verdadera descendencia de Abraham es espiritual, no genética ni física.
El real heredero de Abraham es el hijo de la mujer libre, no el de la esclava. Isaac representa a aquellos que confían en Cristo, en tanto que Ismael representa a aquellos que eligen estar bajo la ley. Por lo tanto, los creyentes, son los verdaderos hijos de Dios.
De todo este texto, y dejándonos ungir con la sabiduría, el discernimiento y la revelación de Pablo, podemos ver a continuación varios principios básicos, elementales, que siempre estuvieron allí, pero que nosotros en nuestra repetitiva costumbre de encararlo todo desde la lógica, el razonamiento o el intelecto, (Órganos del alma, si mal no se lo he explicado antes), pasamos de largo y jamás vimos.
Es más que evidente que tanto Sara como Abraham estaban intentando cumplir –según sus ideas personales-, con la promesa de Dios. Hay mucho cristiano, hoy, que anda por la vida haciendo lo mismo.
De todo esto rescatamos algo muy notorio: es no sólo posible sino muy cierto que podemos estar obrando enteramente en la carne y fuera de la guía del Espíritu, con motivos muy bien intencionados y correctos en su esencia y estar, sin embargo, al mismo tiempo, desobedeciendo a Dios creyendo como alguna vez lo hizo Saulo de Tarso, que le estamos sirviendo. Es muy sutil.
Obras
Si repasamos el texto de esta historia a la luz de Gálatas 5, veremos que en la relación Abraham-Sara-Agar, existen varias obras de la carne, de la mente, del corazón, de la voluntad, de las emociones y los sentimientos:
Adulterio: Lo cometió Abraham, más allá de las usanzas, la voluntad y la decisión de Sara.
Hechicería: Que es manipulación. La llevó a cabo Sara con Abraham. Manipuló sus sentimientos para impulsarlo a tener relaciones sexuales con Agar. –
Enemistades: Esto es notorio, después, entre Sara y Agar. –
Contiendas: Se produjeron ni bien nació Ismael. –
Herejías: Creer que todo eso estaba no sólo aprobado, sino ordenado por Dios. –
Envidias: La experimentó Sara en relación con el embarazo y el parto de Agar. Creo que no hay nada que agregar a esta contundente evidencia histórica y espiritual.
El nacimiento de Isaac por el Espíritu no habla de una concepción divina o virginal como fue la de Jesús en María, sino de la obediencia al cumplimiento de una promesa. El nacimiento de Ismael por la carne, no se refiere al contacto sexual específico, sino al desenlace motivado en ideas humanas sin participación divina.
Lo de Sara es un caso que merece ser visto aparte porque se asemeja a más de uno de los que suceden en nuestro tiempo. Ella estaba convencida que era Dios quien le había impedido tener hijos y que nunca los podría tener.
Es más: estaba convencida que el propósito, la voluntad y la promesa de Dios solamente tenía como destinatario a Abraham y no para ella. Que el Señor, incluso, no la tenía en cuenta para nada, que no estaba interesado en ella. Y algo más: ella, en su intimidad, se consideraba algo menos que insignificante y totalmente periférico al propósito divino.
La conclusión vigente, es que así como Sara se apresuró, se dejó llevar por sus ideas y actuó conforme a su parecer, así también se equivocará todo aquel que no tenga la paciencia de esperar una señal del Señor, que como todos sabemos pero no siempre nos acordamos, tiene una naturaleza y un carácter donde predominan el amor y la fidelidad.
Sacerdocios
Hay un cuarto aspecto de la carne mencionado en el Nuevo Testamento y es el que tiene que ver con una ordenanza muy singular sobre la carne emparentada con el liderazgo. Fíjese que el texto que vamos a leer nos muestra algo que, ordenado por Dios, todavía es llamado “de la carne” y hasta considerado inadecuado.
Este pasaje, quiero que observes, en el contexto inmediato, se refiere al sacerdocio de Aarón, pero que en un contexto más ancho y más amplio, esta aplicación de Hebreos va más allá: es un punto de inflexión que muestra una de las características de Dios menos predicadas: la del permanente cambio, la de la permanente renovación de lo anterior por lo nuevo, la de remover ciclos viejos y reemplazarlos por ciclos nuevos.
El versículo que dice que Dios es el mismo ayer, hoy y siempre, muy pocas veces se entendió con fidelidad. Se entremezclaron los conceptos y siempre se interpretó como que “las cosas que hace Dios fueron las mismas ayer, hoy y siempre”, cosa que es más que evidente que jamás ha sido dicho en la Biblia. Aunque por ahí sea doctrina respetada, guardada y cuidado conque diga otra cosa porque lo expulsamos.
(Hebreos 7: 11) = Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley) ¿Qué necesidad habría aun de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuere llamado según el orden de Aarón?
A propósito de esto, si se fija rápidamente en el capítulo siguiente, y ya refiriéndose al nuevo pacto, la palabra dice que “si aquel primer pacto no hubiera tenido defecto, no habría tenido razón de ser el segundo.
Esto sienta un principio que quiero que tengas en cuenta para lo que resta de este estudio y para lo que resta de tu vida de creyente. Cuando algo viejo, tradicional, acostumbrado, deja de tener efecto y resultado, aunque haya sido efectivamente ordenado por Dios en su tiempo, debe ser cambiado. Ayer, hoy y siempre.
(12) Porque cambiado el sacerdocio, necesario también es que haya cambio de ley; (13) y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar. (14) Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio. (Es más que notorio de que el hecho de que Cristo haya nacido en la tribu de Judá y no en la de Leví, subraya la inauguración de un nuevo sacerdocio que llegaba para reemplazar al antiguo)
(15) Y esto es aun más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdocio distinto.
Este es un versículo muy clave para entender el tiempo presente. Porque habrá que aclarar aquí que la palabra griega que se usa en este texto para distinto, no es la corriente que encontramos en otros lugares, que es allos, que significa “Otro de la misma clase”.
La palabra utilizada aquí es la palabra heteros, que quiere decir globalmente “Otro de un orden completamente diferente”. Como se ve, la misma palabra en nuestra traducción, tienen un vocablo y por ende una significación totalmente opuesta en los originales.
¿Tendremos que aprender griego para ser salvos, entonces? No tan así porque en lo sustancial, las traducciones son fieles. El problema radica cuando se entra en caminos de revelación. Allí, en muchas ocasiones, se nota que los traductores han utilizado más la lógica del alma que el discernimiento del Espíritu.
Por eso hay textos y pasajes que permanecen en total oscuridad cuando Dios decidió que sean abiertos. La Biblia, lo reitero, es un libro para ser leído, creído y practicado por gente llena del Espíritu Santo, sino apenas será Logos-más lógica-igual a-religiosidad intelectual.
Órdenes
El orden Levítico era el orden de la cultura, de la educación, de la preparación de hombres para ejercer el sacerdocio. Algo muy similar a lo que hoy serían seminarios o institutos que preparan para el liderazgo.
Cosa que no está mal y que se debe hacer porque es necesaria para la obra, pero que no tiene nada que ver con “estudiar para pastores” como muchos gustan decir. El pastorado, antes que nada, es un llamado divino y no tiene absolutamente nada que ver con lo que hoy vemos como tales. Estamos hablando de pastorado y no de gerencia humana.
El orden de Aarón, por su parte, era el del escalafón o línea familiar directa. Sacerdote el abuelo, el padre, el hijo, el nieto, etc. Siempre dentro de una familia, con un temor que parecería santo de darle mando o poder a alguien que no pertenezca a la familia. Es un orden antiguo, no un invento moderno. Es Aarón. Todavía tiene cultores y seguidores; conozco un caso, al menos.
Y después el orden de Melquisedec, que era un orden divino, sin currículum, sin experiencia previa, sin genealogía, sin apellido ilustre o antecedentes familiares, sin títulos universitarios o de seminarios teológicos; sólo elevado por voluntad de Dios. Ese y no otro fue el orden que elevó a Cristo al Sumo Sacerdocio. ¿No será el tiempo de que la iglesia del Señor, si quiere terminar la obra, asuma ese sacerdocio y no los que ya fueron reemplazados?
(16) No constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia (Esto se lo confirma) sino según el poder de una vida indestructible.
En otro tiempo y bajo otras facetas, Dios estableció los dos órdenes sacerdotales anteriores, pero un día y a consecuencia del cambio de los tiempos, dijo: hay que cambiar, hay que eliminar toda carnalidad intelectual y estructurada y toda cuestión ligada a una línea de sangre humana, y darle a mi pueblo un sacerdocio levantado por mí, que haga mi voluntad, que cumpla mi propósito y que termine mi obra.
Hay hoy también una mentalidad religiosa, estructurada y casi profesional que debe ser reemplazada porque no tiene nada que ver con el carácter de Cristo. Negarse a ello, como está ocurriendo en muchos lugares, es obrar en la carne, en la mente, en los intereses sectoriales, denominacionales, eclesiásticos que, a similitud de aquellos, cada día se alejan más de Dios y, esencialmente de la base de su naturaleza, el amor. Mira como lo declara Pablo.
(Filipenses 3: 3) = Porque nosotros somos la circuncisión, los que en Espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.
Lo que Pablo decía en su tiempo y que es vigente para hoy si sabemos leer los símbolos es que la verdadera señal de una relación correcta con Dios no era la observancia de una ceremonia o rito formal, sino la manifestación de las tres características mencionadas.
Cuando dice “Los que en Espíritu servimos a Dios”, no sólo se refiere a estar vivos en el Espíritu y por lo tanto calificados para adorarle, sino que también abarca las expresiones más profundas de nuestra adoración, inspiradas por el Espíritu Santo: los himnos espirituales, la oración, el cántico y la comunión con Dios.
(4) Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. (Yo he cumplido con las reglas formales de la religión, también) si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: (5) circuncidado al octavo día, (Me aprobé todos los cursillos obligatorios para ingresar como miembro) del linaje de Israel (Vengo de familia evangélica; mi abuelito era pastor y tres tíos diáconos) de la tribu de Benjamín (Soy pariente del pastor principal de…) hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; (Me sé de memoria la declaración de principios firmada por mi denominación en 1915) (6) en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; (Los que no estén de acuerdo con nuestra doctrina serán denominados como: herejes, rebeldes, insujetos, blasfemos) en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. (O sea que tengo una conducta eclesiástica intachable).
(Verso 12) = No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; Sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. (13) Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago; olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está adelante, (14) prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Tronos
Muy bien; ahora vamos a distendernos un poco de los problemas comunes y vamos a introducirnos en una propuesta dirigida a tu propia vida interior, a tu drama cotidiano, a tu necesidad más íntima. A esa que, de sobremanera y por encima de todo lo demás, le gusta al pueblo mucho más que cualquier otro estudio o mensaje.
Tengo una experiencia personal transferible: son muchos los hermanos que me solicitan copias, ya sea de audio o escritas, de estudios o mensajes que han escuchado de mí en alguno de los canales por los cuales son difundidos. Lee bien y con atención: por cada pedido de uno como los que tú encuentras en la ventana de “Crecimiento”, hay cientos de aquellos que tienen que ver con la Sanidad Interior o con la Guerra Espiritual, es decir: con las necesidades individuales.
No me extraña: entronizar a Cristo, a los hombres, nos cuesta muchísimo por una simple razón: el trono que el Señor debe ocupar, todavía lo tenemos usurpado por nuestro YO. Y este “buen amigo” es muy duro de abandonar sus sitios de privilegio.
Por lo tanto, es muy normal que nos agraden más los mensajes que tienen que ver con nuestras vidas que aquellos que tienen que ver con la vida de la iglesia, aunque sea la iglesia auténtica del Señor y no lo que nosotros conocemos como tal.
Sé que tú tienes una Biblia y sé también que no te fastidia leerla diariamente. Sin embargo y para asegurarme que esto no será leído somera y superficialmente y que será escudriñado por dos pares de ojos en lugar de uno solo (los míos), es que te pido que esta escritura que voy a colocar aquí, la leas con mucha atención. Las acotaciones entre paréntesis, si lo deseas, puedes omitirlas, aunque entiendo que el Espíritu Santo que mora en tu interior habrá de decirte cosas parecidas a las que allí están agregadas.
(Génesis 16: 1) = Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar.
(2) Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva, quizás tendré hijos de ella. (Esto no se explica jamás porque la iglesia parece desear ser “más educada” que el propio Dios. Pero lo que aquí le está diciendo Sara a Abram, (todavía no tiene la “hache” en el medio), cuando le dice que “se llegue a su sierva”, obviamente no es que vaya a buscarla para saludarla. Lo que le está diciendo esta mujer a su marido, es que se acueste, que tenga relaciones sexuales con su esclava. Me gusta aclararlo porque a veces somos muy religiosos y solemos irnos más allá de las reglas morales para entrar, directamente, en lo que en mi patria se denomina como “moralina”) Y atendió Abram el ruego de ella. (¡Ah!)
(3) Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido.
(4) Y él se llegó a Agar, la cual concibió, (Hay dos cuestiones muy claras aquí que marcan delineadamente una época, una cultura, un grado de obediencias diferente al que conocemos: 1) Abram, bastante pillo él, no se hizo rogar demasiado para “sacrificarse”, verdad? 2) No se ve por ninguna parte que alguien se haya tomado el trabajo de consultarla a Agar si ella estaba de acuerdo con esa decisión. ¡Qué tremendo, verdad?) Y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora. (No estoy dispuesto a justificar a Agar, pero: ¿Cuántas de ustedes, hermanas que están leyendo esto, no hubieran reaccionado con un poquitín de carne como lo hizo la esclava?)
(5) Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo. (6) Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia. (7) Y halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Sur. (8) Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿De dónde vienes tú, y adónde vas? Y ella respondió: huyo de delante de Sarai mi señora.
(9) Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora y ponte sumisa bajo su mano. (10) Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud. (11) Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción. (12) Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.
(13) Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú Eres Dios Que Ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve? (14) Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí está entre Cades y Bered. (15) Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre del hijo que le dio Agar, Ismael. (16) Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael.
Esta historia, además de conocida y enseñada en todas las escuelitas dominicales del planeta, tiene algunos aspectos que tienen que ver con el hoy del creyente, con esta vida loca y estresada de un creyente del siglo veintiuno.
¿Un creyente estresado, hermano? ¿Qué está diciendo?? ¡Es imposible! Desde el punto de vista auténtico, de fe auténtica y de creyente auténtico, sin dudas. Pero desde la óptica de una realidad contundente, que no le quepan dudas: hay una multitud de creyentes caminando por el borde de la cornisa de sus sistemas nerviosos. ¿Por qué?
Sentires
Porque estamos hablando de un creyente-tipo y modelo. No modelo por bueno, sino por mayoritario. Un creyente que la mayoría de las veces es egocéntrico, orgulloso y vanidoso, que está encerrado en sí mismo y muy lejos, por lógica consecuencia, de andar con los ojos puestos en Jesús.
Hay hermanitos así. A ellos no les importa el daño que puedan hacerle a sus iglesias, ellos siempre “hacen lo que sienten”, aunque en lo más profundo de las cosas, la verdad es que ellos, lo único que quieren, es que todo se haga como ellos dicen.
Entonces nos citan “La sana doctrina” Alguien me dijo alguna vez que el problema más grande que tenía hoy día la iglesia del Señor, era la hermana Susana. – ¿Susana? Me extrañé; ¿Qué Susana? – ¡Su-sana Doctrina!, Fue su respuesta. Ahh.
Y en nombre de esa sana doctrina, lo único que hacen es cubrir sus almas, su ego. ¿Frase ejemplo? “Esto se hace así porque yo lo aprendí así”. Mira; yo te diré algo en este día. No interesa cuando lo escribí, para ti es hoy, ahora, aquí:
Si lo que tú has aprendido hoy, descubre que tus creencias estaban mal o equivocadas, lo que tú habías aprendido era basura, aunque haga como quinientos años que se está enseñando o que tú lo sabes.
Elucubraciones
Vamos a ver ahora una cosa muy importante: ¿Cómo se supone que actúa el alma, nuestra alma? Las variables son incontables, es verdad, pero mayoritariamente, podemos decir sin temor e equivocarnos, que el alma actúa por la Lógica.
Presta atención nuevamente al verso 2 que hemos leído recién. ¿Qué dice? Dice que está hablando Sara; y que esta buena mujer declara que Dios la ha hecho estéril. Y con ese convencimiento interior, se enfrenta a Abram y le propone lo que, para ella, es lo más lógico de acuerdo con las circunstancias que se están viviendo: que conciba un hijo en el vientre de su esclava Agar.
Aquí está muy claro que lo que Sara le dijo a Abram, cuando interpretó que como ella no podía tener hijos, lo mejor que podía hacer era darle a la esclava Agar por mujer a su marido, tenía ciento por ciento de lógica.
Sin embargo, había un problema que Sara no vio en lo más mínimo: esa no era la voluntad de Dios. En todo caso, era la voluntad de su lógica, que es como decir la voluntad de su alma. Nadie podrá decir que haya sido incoherente lo de Sara.
Más allá de que hoy culturalmente quizás no habría mujer que obrara de ese modo, en aquellos tiempos y teniendo en cuenta que Abram no iba a ser el primer hombre que tuviera más de una esposa, la idea de Sara suena muy lógica.
Bueno, mi estimado hermano: deberé decirte que, generalmente, así actúa tu alma y la mía en la mayoría de las ocasiones: por la lógica. Y en respuesta a esas decisiones es que la iglesia como conjunto humano, anda como anda.
Ahora bien; con todos estos elementos en la mano, vamos a ver: ¿Qué pasa cuando nosotros actuamos lógicamente? Allí es donde, simbólicamente, claro, pero no tan simbólicamente si se observa con más atención, nos metemos, nos introducimos en la tienda de Agar.
¿Por qué? Porque pretendemos producir la voluntad de Dios, cosa que es buena, pero según la carne, cosa que ya no es tan buena. ¿Tú te preguntaste, alguna vez, cómo y por qué fue Abraham a acostarse con la esclava sin que se le moviera un cabello?
Es que su alma, no su espíritu, le dijo que fuera porque lo hizo pensar en la promesa de ser padre de naciones. Entonces el viejo Abraham, pensó: “Si Dios quiere, porque así lo ha dicho, que en mí haya una tremenda descendencia y que esa descendencia mía se transforme en una enorme nación, no va a suspender esa promesa porque a mi Sara se le ocurra ser estéril.
Y ahora que ella ha decidido darme a Agar, me parece muy lógico que sea esa la manera en que Dios va a hacer realidad su promesa.” Lógico. Total, y absolutamente lógico el pensamiento de Abraham. El no hizo lo que hizo consciente de estar haciendo algo indebido. Él quiso hacer la voluntad de Dios y, ese pensamiento, estaba muy bueno. Pero el problema está en que lo quiso hacer con una metodología sustentada en la carne. Y eso ya estuvo pésimo.
Ismaelitas
Ismael, si tú me permites colocarlo en una tipología profética, representa lo obtenido por nuestras propias fuerzas. Ahora piensa un momento: ¿Cuántos de nosotros tendremos hijos espirituales ismaelitas en nuestras vidas? ¿Cuántas cosas, en su vida, se han hecho conforme a sus fuerzas?
Esos son los ismaelitas. ¿Cuántas iglesias-Ismael habrá en el mundo? Esos son los ismaelitas. Cosas que tú quisiste hacer para bien, pero que no salieron como tú suponías porque las hiciste según tus propias y humanas fuerzas. Es decir que tú quisiste hacerlo bien, pero lo hiciste mal porque no era ese el plan de Dios para tu vida.
Ahora veamos: ¿Sabes tú algo? Pese a todo eso, Dios aún quiere continuar con su promesa. Aunque Abraham pecó y tuvo a su hijo Ismael fuera de la voluntad de Dios, Él no le escatimó su amor. En estas cosas es donde podemos comprobar la calidad del amor de Dios y tomar modelo válido.
Dios le dijo a Abraham: “Yo te voy a dar lo que te prometí, porque Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Y aunque muchos de nosotros, por nuestra desobediencia, podamos haber tenido hijos ismaelitas por no hacer la voluntad de Dios, aún Dios permanece fiel a su promesa y nos dará el hijo de la promesa que se llama Isaac.
¿Sabes qué es lo que significa el nombre Ismael? Fiereza. Por eso Dios le dijo: “Él contra todos y todos contra él.” ¿Sabes qué representa Ismael? Toda tu vida hecha fuera de la voluntad de Dios. Conflictos, dramas, marcas y estigmas traumáticos que le han servido para dolor y sufrimiento hasta el día de hoy.
Y es posible que ciertos pecados que tú puedas haber cometido antes de conocer al Señor, todavía estén haciéndote pagar a ti las consecuencias. Mucho cuidado con esto: yo no te estoy diciendo que Dios no te perdona, eso no se pone en duda y es indiscutible. Lo que sí te estoy diciendo es que las consecuencias de aquellos pecados pueden tener que pagarse hoy.
Él aún quiere darte a Isaac, el hijo de la promesa, el hijo de la risa, el hijo del gozo, aunque le hallas fallado engendrando a Ismael fuera de su voluntad. Un ladrón arrepentido y convertido, es perdonado inmediatamente, pero la condena que le fuera dictada, deberá cumplirla. Eso es más que evidente y la Biblia ofrece un registro exacto del asunto.
Yo me pregunto en este tiempo cuántos habrán tenido hijos ismaelitas en su vida. Cosas que han hecho conforme a su fuerza y a su razonamiento intelectual, que después le habrán hecho llorar. ¿Sabes algo? ¡Dios quiere darte ahora el hijo de la promesa que nace de su voluntad! ¡No ha quedado fuera del plan! ¡Al diablo le encanta hacernos creer que ya nos hemos quedado fuera del propósito de Dios!
Pero mientras exista arrepentimiento existirá el perdón y nadie, nadie se quedará sin su promesa cumplida. ¡¡Pero es que no me lo merezco, hermano!! Basta. Ya no oigas más al diablo que te murmura incredulidades, desconfianzas y dudas. Cree a Dios y te será contado por justicia. Me imagino que a esto lo habrás leído alguna vez, ¿no? Y cuando digo “diablo” no me refiero a alguien de cuernos y cola roja, sino a un espíritu maligno influenciando a alguien cercano a ti.
Bien; el símbolo del ismaelita representa a esos cristianos que viven de acuerdo con sus sentimientos, con sus emociones, controlados por sus almas y que aún no han sido quebrantados. ¡Qué dice, hermano! ¡Usted no sabe todo lo que yo he llorado! – Puede ser, no lo dudo. Pero llorar no siempre significa quebrantarse.
Voluntades
La depresión, el miedo, la angustia y la tristeza también hacen llorar, pero siguen siendo emociones. Abraham tuvo la promesa, y te podría decir que hasta la creyó. Pero igual se metió en la tienda de Agar. ¡Pero es que fue Sara quien lo envió allí!
¿Ah, sí? Hermano varón cristiano; líder, pastor, músico, evangelista, maestro: si tu esposa un día dice que desea que tú te acuestes con su vecina para que le dés un hijo que ella no puede engendrar, ¿Lo vas a hacer simplemente porque ella te lo pide? ¿Será esa tu integridad?
¿Cuántos cristianos, me pregunto, por no esperar la voluntad de Dios manifestada y víctimas de sus íntimas ansiedades, terminan metiéndose en la tienda de Agar obedeciendo a sus almas? Escucha esto: yo sé que a medida que te voy diciendo todas estas cosas, tu espíritu se estremece cuando, sin proponérmelo, claro está, toco un punto clave que te lastima.
Y es allí donde tú tienes conciencia de que lo que digo es bien real. Pero hay un problema: Después que tú termines de leer esto, no todo el compendio, este capítulo simplemente, y otras propuestas reemplacen la presente, tu alma va a comenzar inmediatamente a surtirte de conceptos lógicos que, de improviso, pueden conseguir que tú comiences a descreer de lo que habías creído. ¿Nunca te ocurrió?
El peor obstáculo para el plan de Dios no es Satanás como muchos creen. Él, en todo caso, aprovecha las circunstancias y utiliza todo a su favor. El peor obstáculo para el plan de Dios lo constituyen los cristianos atravesados en el medio del camino, que están viviendo sus vidas según sus almas y sus emociones, aunque muchas de ellas, por allí, parezcan mucho más espirituales que las espirituales.
¿Sabes cuál es el problema que tiene la iglesia, y muy especialmente aquellos hermanos que tienen más de cinco años de convertidos? No es tanto el diablo ni la gente que vive mal; el mayor problema para la extensión del Reino son los miles y miles de cristianos que, en las iglesias, continúan viviendo según los dictados de sus almas y dicen, para colmo de males, ¡que “esa es la voluntad de Dios para sus vidas!”.
¿Nunca lo has visto? Ese, creo, es el error más tremendo y peligroso que retrasa la gran comisión. ¡Y ni quieras imaginarte el drama que se arma detrás de este grueso error cuando quien lo comete es un líder con gente que lo sigue!
Hacen “lo que sienten” y, si no lo “sienten”, no lo hacen, aunque Dios se los esté pidiendo. Porque dependen tanto de “eso” que “sienten” que, si Dios un día les habla por otros medios que no sean sus emociones o sus sensaciones, ni cuenta se dan que es Dios quien les está hablando.
Afectos
A veces, incluso, llegan a lugares de autoridad y manejan los destinos de una iglesia según los criterios de su alma y sin participación del Espíritu. ¿Tú crees que un líder pueda estar manejándose así? ¡Yo me daría cuenta y lo dejaría de seguir inmediatamente, hermano! No siempre.
Son años de costumbres y tradiciones. Recuerda que en el alma no sólo están las emociones, sino también la voluntad, los sentimientos y esencialmente el intelecto. Con respecto a los sentimientos, te doy un ejemplo sencillo para que lo reflexiones en tu intimidad:
¿Podrá un joven director de Alabanza resistir incluir a su flamante novia en el coro de la iglesia, aunque ella desafine un poquitín? Y con relación al intelecto, deberé decirte que lo que yo llamo “Iglesias bajo el orden de Leví”, levantan a sus líderes solamente si tienen títulos universitarios, más allá de si andan en el Espíritu o no.
Creo que esto no es novedad absolutamente para nadie, ya que cada uno lo habrá visto por sí mismo alguna vez. Pero sin embargo no agrada demasiado que se lo comente. ¡Es que hablando de esas cosas la gente no vendrá a la iglesia, hermano! Basta. La gente no tiene que venir a ningún templo “milagroso”, la gente tiene que venir a Cristo y en todas estas cosas, el Señor no tiene absolutamente nada que ver.
Y después están aquellos que, incluso, se atreven a juzgar a sus hermanos sobre la base de lo que “sienten” con relación a ellos. ¿Tú sabías que hay creyentes que tienen muchos años en la iglesia, que tienen actitudes que ofenden y hieren a otros creyentes más nuevos sin que les interese demasiado porque a ellos, lo que más les interesa, es hacer lo que les dictan sus sentimientos, aunque detrás suyo vayan dejando un “tendal” de gente lastimada?
La psicología secular ha llegado a expresar como mandato universal que “lo más importante es hacer lo que se siente y que cada uno se haga cargo de sus problemas”. ¿Es un pensamiento que tiene lógica, verdad?
De acuerdo, pero no intentes convencerme que esa es la lógica del Reino de Dios, por favor! Pero con respecto a todos estos que lastiman y hieren las ovejas del Señor, aún aquellas que puedan andar más perdidas o descarriadas, ¿Sabes una cosa? Un día de estos el Señor los va a sacar del camino como ya ha sacado a varios. Porque llega un momento en que Dios se cansa, hermano. ¡¡No es eso lo que me han enseñado!! Ah, ¿no? Lo lamento: eso es lo que dice la Palabra.
Son tiempos finales. ¿Nunca has escuchado mensajes que hablan que estamos en los últimos tiempos? En principio habrá que saber: ¿Los has creído? Sí, ya lo sé, me lo imagino: ¿has querido creerlos, pero mirando a tu alrededor no te da la sensación, que estos sean verdaderamente los últimos tiempos, no es así?
Lo que sucede, mi querido hermano, es que “últimos tiempos” no implica necesariamente expresiones apocalípticas, ni corrimientos en masa de gente incrédula hacia las iglesias. Últimos tiempos, en la Biblia, es la siega de la cizaña por parte de los ángeles, de los mensajeros, para que de esta manera, por fin, los justos puedan resplandecer.
Cizaña, te recuerdo, si tú leíste u oíste mis trabajos ya lo sabes, es lo que está disimulado, mimetizado, camuflado con el trigo bueno. Es decir que si el trigo, como bien lo sabemos, es el alimento bueno y nutritivo, la cizaña vendría a ser un alimento falso, tóxico, mortal.
Creciendo
Una sola duda: ¿Dónde podría estar escondido un alimento falso, en un escenario de un teatro mundano quizás? No. Los creyentes no van allí. ¿Y entonces? Lo más probable es que un alimento falso pueda estar escondido en el púlpito de una iglesia, nos guste o no nos guste.
Bueno; eso es lo que Dios está derrumbando progresiva pero firmemente en este tiempo. Y eso está pasando ahora, ya, HOY. Y en estos tiempos finales, (Que pueden ser cinco, diez, cien o quinientos años, quién lo puede saber), ¿Cuántos podemos reconocer que todavía hay áreas de nuestras vidas que aún están dominadas por nuestras emociones y nuestras almas?
¿Cuántos se dan cuenta, quizás en este mismo exacto momento, que hay áreas de sus vidas que no están sometidas al Espíritu Santo? ¿Cuántos caen en la cuenta que de un modo inconsciente o irresponsable se han introducido en la tienda de Agar cuando se habían pasado toda su vida criticando a Abraham por esa decisión? ¡Bravo! Has ingresado, si experimentas eso, en la esfera de los que van empezando a alcanzar la madurez. Porque madurez es crecimiento y todo tipo de crecimiento duele en alguna parte del ser.
Te voy a pedir algo. No, mejor te voy a desafiar a algo. Te voy a desafiar a entrar en un tiempo de madurez y, por ende, de cambio, a partir de hoy, de ahora mismo. En estos tiempos finales, en que Dios va a sacudir a su iglesia, (Porque solamente Dios puede sacudir a su iglesia, ya que las puertas del Hades, dice la Biblia, no prevalecen contra ella) solamente van a quedar adheridos al árbol aquellos que viven según el Santo Espíritu y la voluntad de Dios. Y quienes están viviendo según sus propias emociones y sus propias inteligencias, van a producir hijos como Ismael.
Agar y Sara son tipologías del alma. Por eso es que Agar, cuando sale de la tienda, causa una profunda ofensa a Sara. Es que así es el alma. El alma, de una u otra manera y por las razones que sea, siempre está ofendiendo. ¿Sabes tú cuál es la característica más sobresaliente de un cristiano carnal? Que nunca pide perdón.
Tres señales seguras de un cristiano carnal, son: no pide perdón. No dice muchas gracias y tampoco dice me equivoqué. A propósito: ¿Cuándo fue la última vez que tú le has pedido perdón a alguien por ofenderlo, así fuera con alguna razón de tu parte? Si me dices que hace mucho tiempo, tendré que decirte que estás viviendo una vida demasiado carnal para el gusto divino.
Hay hermanos que parecerían estar puestos allí solamente para lastimar a otros. Otros no saben mandar, se creen que están en la iglesia para que todos los demás estén a su servicio. Hermano: si tú eres una persona que se da cuenta de que cuando habla con alguien lo ofende, por favor. Ponte en línea, porque si no Dios te va a sacar de allí y habrá muchos que, si pueden, le van a dar una mano a Dios para que lo haga.
No podemos pasarnos toda una vida ofendiendo con nuestras palabras bruscas. Porque el alma, cuando no se sujeta, tiene esa característica: ofende, se burla, se cree mejor que otros. Muchos cristianos usan el alma entronizada. ¿Sabes lo que significa tener el alma entronizada en tu vida?
¿Me vas a permitir, ahora, que te diga una palabra que nos impacta a todos? ¿Sabes a qué se parece un cristiano con su alma entronizada? Mira: un cristiano que se guía directamente por las emociones, que después de enterarse de una enseñanza como esta sigue viviendo manejado por su alma, que ingresa en un nivel de pecado que desconoce, tiene un sinónimo de dos palabras: hechicería y brujería. Porque la Biblia dice que la rebelión, el permanecer rebelde a la palabra, es igual que el pecado de adivinación, de hechicería y de brujería.
Ungidos
Dios va a condenar de la misma manera al creyente que se pasó cincuenta años en la iglesia pero que nunca sometió su alma, que a un hechicero o un brujo. Por mantenerse rebelde (Y no estoy hablando de hombres ni de liderazgos formales, estoy hablando de la Palabra de Dios). Por mantenerse rebelde a la Palabra de Dios y no ser humilde.
Muchos cristianos usan el alma entronizada como brujos: mandan mal, hablan mal de otros creyentes; yo he dicho: Señor, ¿Qué vas a hacer con ellos? Y qué bueno hermanos, que ya estamos viendo como Dios está poniendo en su lugar a toda lengua larga que haya dentro del cuerpo.
Dijo una vez un hombre de Dios de bastante renombre una frase que me impactó por lo desestructurada. Él dijo: “No se levanten contra ciertos hombres que no hacen lo tradicional, porque esos hombres tienen la protección de Dios”.
Y Dios está bajándole “los humos” a las lenguas largas del cuerpo de Cristo. ¡Cuidado hermanitos guiados por sus almas, que todo lo juzgan según sus ojos y sus emociones! Están provocando, con esa actitud, que muchos se vuelvan al mundo.
Por eso te digo: ¡Cuidado! Porque antes de que tú o yo sigamos mandando gente al mundo con nuestro comportamiento, Dios va a sacarnos del camino si empezamos a perturbar su propósito. Dios, no tengas dudas, va a quebrar, va a destrozar ministerios pomposos que no viven con sino de las ovejas. Dios va a levantar ministerios de consolación en la iglesia.
A Abraham le pareció razonable este asunto, y Agar, mientras tanto, se comportó de la misma manera en que lo haría un cristiano carnal. Sin embargo, hay que reconocer que Agar, después de todo, llegó a tener una buena actitud.
Mira lo que dice el versículo 9. Recuerda que Agar es tipología del alma y Dios, aunque nos cueste creerlo, ama el alma. Él fue quien la puso allí donde está. Entiende; Dios no tiene problemas con nuestra alma. La “bronca” de Dios, si es que se le podría llamar así, si es que Él puede permitirse tener alguna santa “bronca” de vez en cuando, no es contra tu alma; es en contra de cómo ha sido formada tu alma.
(Verso 9) = Y le dijo el ángel de Jehová: (Vamos por partes: ¿Quién crees tú que es el ángel de Jehová? Sin dudas; la misma persona de Cristo en el Antiguo Testamento) vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano. (¿Cómo dice? ¿Cuál es la posición que debe ocupar tu alma? ¿Cuál es la posición que deben ocupar tus emociones? ¿Cuál es la posición que debe ocupar tu propia e íntima manera de pensar si es que deseas verdaderamente servir a Dios? Ponerse sumisa.
Y, naturalmente, no estoy hablando de hombre, estoy hablando de Cristo. Veamos: ¿Adónde llevó a Agar su actitud de rebelión? La llevó al desierto. Olvide la arena, los médanos y los oasis. ¿Qué es el desierto en términos espirituales? El lugar de la prueba.
¿Sabes algo? Muchos cristianos viven permanentemente en el desierto. Muchos cristianos viven sin gozo y sin felicidad simple y sencillamente porque no se someten a la Palabra. Porque viven una vida cristiana en ignorancia. Se conforman y se excusan diciendo que van a una iglesia, pero jamás les interesa si esa iglesia les ministra la Palabra de Dios o simplemente los entretiene semanalmente.
Dicen también que tienen un pastor y se llenan la boca hablando maravillas de su pastor, pero jamás llega a interesarles nada de lo que dice y les dice ese pastor. Y cuidado; estoy hablando de un hombre de Dios levantado por Dios, independientemente de algún asalariado que se haya auto-levantado.
Conflictivos
El caso concreto es que tienen un pastor mientras les conviene y el pastor se avenga a hacer lo que a ellos les gusta, colocarlos en los sitios para los cuales ellos dicen haber sido llamados y ni siquiera pensar en exhortarlos alguna vez por ciertas cosas fuera de lugar que hayan hecho.
El día que alguien se levanta en contra de estos tan particulares cristianos y los confronta con la palabra, ahí mismo se les acaba el amor y la sonrisa bondadosa que los acompaña. Jamás lo reconocerían, así que inventan inmediatamente una defensa que en muchas ocasiones ataca ministerios ungidos.
Entonces, es allí donde suelen decir algo que tú quizás hayas escuchado más de una vez: “¡Este hombre ataca la iglesia! ¡Este hombre no tiene amor!” Muy pocos llegan a ver y mucho menos a atreverse a decir en voz alta que ese hombre, lo que hace, apenas, es decir la verdad en el marco de ese cúmulo de mentiras, hipocresías y expresiones demagógicas y voluntaristas en que parecerían haberse transformado los púlpitos modernos.
Igual a Jesús en su época. Me pregunto y pregunto: ¿Se le habrá acabado el amor a Cristo cuando agarró el cuero y empezó a correr a latigazo limpio a los cambistas del templo? ¿Cómo es que no les habló tiernamente y les dijo que no debían hacer eso?
¿En nombre de qué amor él tenía que seguir haciendo caso omiso a ese mercado persa que se había erigido en la casa de su Padre? Quiero decirte, mi querido amigo o hermano, que eso es, precisamente y aunque vaya en contra de lo que nos han enseñado, una actitud de esas que se denominan: “Por amor a su nombre”.
Es natural: cuando a mí se me antoja mirar mal a un hermano, o llamarle la atención por algo, entonces ya no hay amor, ya no nos gusta. Es muy poco probable que después de leer esto, alguien me mande un mail para decirme: “¡Qué bueno, hermano, que usted escribió esto precisamente para que yo lo leyera, cuanto se lo agradezco!”
Sin embargo, quizás haya que decir que, dentro de tres o cuatro años, quizás terminen convenciéndose que era así como aquí se les dice, pero todo eso recién después de tres o cuatro años, ¿Te das cuenta? Pero Sara y Agar no. Agar tuvo que someterse. Y le dijo, también, el ángel de Jehová: multiplicaré tu descendencia de manera tal que no podrá ser contada.
Yo quiero que en este instante recuerdes que el pecado siempre trae consecuencias. No te metas nunca en la tienda de Agar. No hagas la obra de Dios con tus propias fuerzas, porque tarde o temprano vas a parir un ismaelita.
Cada decisión que tomemos sin consultar a Dios y sin ser guiados por el Espíritu Santo, será indefectiblemente negativa. Tanto sea un negocio que podamos hacer, una actitud que tengamos que tomar hacia otra persona, una actitud que tengamos para con la iglesia, cualquier cosa de estas que no hayamos procesado según Dios, a su tiempo, va a parir un ismaelita y se va a volver aguijón, en algunos casos, para toda su vida.
Bíblicos
Esto no tiene relación, -y debo decírtelo para evitar graves errores-, con depender de las decisiones humanas para cualquier cosa de tu vida. Si tú vas a ponerte de novio o de novia, consulta al Padre Celestial, no a tu líder casero, eso no es bíblico, es puro control humano.
No te olvides que tú tienes ingreso directo al trono de la gracia por un sencillo motivo: tú eres hijo amado. Pero, te lo reitero una vez más, con el Señor en persona, sin ninguna clase de intermediarios. Hemos censurado tanto a religiones que sostienen “delegados” de Cristo en la tierra; hombres que aparentemente parecerían estar ”más cerca” de Dios y que, por lógica consecuencia de esa cercanía, tendrán más “sabiduría” para decirte a ti todo lo que tienes que hacer y, en algunos sitios, estamos haciendo prácticamente lo mismo.
Atención con esto: la Biblia jamás habló de “aconsejamiento cristiano”. Esa es una salida que inventó el hombre a raíz de la falta de poder de Dios en la iglesia. Cuidado: no digo que sea malo, digo que no es conforme a la voluntad de Dios. No digo que no sea una necesidad, digo que es por causa de ausencia del Espíritu Santo.
La lucha, mi estimado amigo o hermano, no es entre la naturaleza de pecado y la naturaleza divina. Muchas veces he escuchado (y tú también lo habrás podido oír), que en nosotros hay una naturaleza de pecado. No es así.
No puede haber dos naturalezas en nosotros, hay una sola: la divina. Pero; ¿Y entonces? ¿Cómo es que tenemos esta tremenda guerra? Hay una razón. ¿Sabes cuál es la guerra? La guerra es entre la naturaleza divina y nuestra forma de vivir conforme a aquella naturaleza pecaminosa.
Los que tienen la naturaleza de Dios, tienen vida eterna. Lo que Dios tiene no es una guerra contra la naturaleza pecaminosa. Eso ya salió definitivamente de nuestro espíritu en el mismo instante en que aceptamos a Cristo como Salvador personal y como Señor de nuestras vidas. Es la manera, la forma de vida de nuestra alma en donde está la guerra.
(1 Corintios 2: 14) = Pero el hombre natural, (El que se conduce por su alma, su “psique”) no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
¡Claro! ¡Por eso el incrédulo, el mundano no entiende ni siquiera lo más sencillo de la Biblia! Sí señor, por eso es. Pero hay algo más: por esa misma razón, exactamente por la misma causa, hay muchos miembros de iglesias que tampoco la entienden.
Y como no la entienden porque la mayoría de las cosas que dice en la Biblia son ciertas, para ellos significan una locura que sólo pueden creer viejas y niños, es que se inventan doctrinas más… prácticas y lógicas que en definitiva se transforman en las doctrinas humanistas que han inundado la iglesia.
Pero recuerda que el problema no está en que ellos lo intenten y hasta lo concreten; el problema estará, en todo caso, en que tú seas inmaduro y te lo crea simplemente porque ellos lo dicen. Y créeme que no hay ni uno ni dos que caen en ese error; hay miles y miles.
Muy bien. Entonces, ¿Cuál es la guerra real en nosotros? La guerra tiene dos contrincantes muy concretos: espíritu versus alma y cuerpo. ¿Sabes una cosa? El alma y el cuerpo son aliados naturales, siempre pelean juntos, siempre actúan juntos.
Hazte una pregunta ahora: ¿Qué vida vivo yo, hermano? No lo dudes, pregúntatelo ahora: ¿Qué vida estoy viviendo yo? ¿Estoy viviendo mi propia vida o la vida de Dios en mí? La ecuación es casi matemática y muy precisa: si estoy viviendo auténticamente una vida según Dios, de ninguna manera y por ninguna razón puede haber lugar para el humanismo en mí.
Padecimientos
Entiende esto: en todas las áreas que no son sometidas a Dios, Satanás tiene derecho legal sobre ellas. Hay un trato en el mundo espiritual. Dios lo sabe muy bien y Satanás también. Toda área que no se somete a Dios, no se va a quedar neutra: estará sometida a Satanás.
Lo de la “independencia” esa de la que tanta gente gusta hablar, declamar y hasta disertar académicamente, es el mejor chiste macabro que el diablo inventó y muchos de nosotros aún le celebramos. Aún dentro de las iglesias.
No te estoy diciendo que Satanás se vaya a meter adentro de nuestras vidas, porque no tiene acceso, no. Pero sí va a tener influencia sobre las áreas de nuestra vida en las que Dios no tenga dominio, no sé si lo puedes entender con claridad.
Por ejemplo: la depresión que a más de uno puede sobrevenirle por estas cuestiones, es concebida, gestada y parida desde lugares de nuestro propio ser interior en donde Satanás tiene por algún motivo un título de propiedad privada.
¿Adónde se origina una depresión? Una depresión siempre se va a originar en un área de tu vida que no está sometida a Dios. ¿Por qué muchos creyentes se deprimen, por ejemplo, cuando su economía anda mal? ¿Por qué muchos creyentes se deprimen cuando tienen un problema en su matrimonio? ¿Por qué muchos creyentes se deprimen cuando tienen un problema en sus trabajos o en sus negocios?
Porque esas áreas mencionadas jamás han sido descansadas ni humilladas a los pies del Señor. Porque están independientes y son fáciles víctimas de los demonios engañadores. En esas áreas no manda Cristo, mandamos nosotros. ¡Pero es lo mismo, hermano, yo estoy en Cristo! ¿Estás seguro? ¿Estás bien seguro?
Solamente si lo estás te podré decir que tu caso es diferente. Y si no lo crees, mira el tema de la sexualidad. ¿Sabes cuántos matrimonios enfrentan el aconsejamiento cristiano con tremendos problemas en su intimidad? Cantidades monumentales.
¿Sabes por qué? Porque la mayoría mantiene los conceptos de sexualidad de la religión clásica que en muchos países es la oficial que les enseña que todo lo sexual es pecaminoso. Entonces jamás se les ocurriría orar al Señor por ese motivo. Y cosa que no se entrega a Dios, cosa que agarra el diablo y, lo que es peor, con permiso legal.
¿Te gustaría saber qué cosa es la que trata con esas áreas con la mayor de las efectividades? El quebrantamiento. Dijo alguien que no recuerdo ya quien era y que oí alguna vez, algo que me quedó grabado a fuego: “Son necesarios corazones quebrantados para llevar a los hombres al quebrantamiento de corazón”.
Exactamente del mismo modo en que lo hizo Agar, deberemos someter todas las áreas de nuestra vida a Dios. Quiero que tengas muy en claro esto: todo lo que Dios por alguna causa no pueda usar de tu vida, a eso mismo lo va a usar Satanás. No hay zonas grises ni estados neutros. El que con Él no recoge, desparrama. No lo escribí yo.
Lo que sea, ¿eh? Sean fuerzas, pensamientos, dinero, días, tiempos, etc. Tú jamás vas a manejar algo como te ha hecho creer el diablo, en conjunción con algunas ciencias que, sin querer o queriendo, lo respaldan.
¿Cuáles ciencias? ¡Ah, no! No he escrito esto para dejar sin trabajo a personas que por allí van a la misma iglesia que vamos nosotros. Haz funcionar el discernimiento que Dios te ha dado. No te lo voy a decir.
Pero presta atención a cualquier ciencia que te hable de la independencia como un valioso tesoro y recuerda que la vida en Cristo es una vida de dependencia. Pero no de dependencia humana, eso es manipulación y esclavitud: Estoy hablando de dependencia a Cristo.
Lo que Dios no maneja, Satanás lo maneja. Es muy simple. ¿Pero cómo no lo vi? ¿Cómo pude ser engañado así? Muy sencillo; cuando te dicen que algo tiene base científica, tú no lo pones en duda. Tú te sacas el sombrero (Una actitud argentina símbolo del respeto máximo) y ni se te cruza por la cabeza la idea de discutirlo.
Y si lo dice el propio pastor y encima es científico, ¿Cómo se me ocurriría a mí ponerlo en duda? Cierto. ¿Sabes cuántos han sido víctimas de esa deducción? Lo cierto, aquí, es que tú no eres propietario de nada, apenas eres depositario de todo. Y si te resistes a darle permiso a Dios para que te use, Satanás te va a usar sin tu permiso. Aunque tú seas un creyente. Recuerda lo que ha dicho la Biblia: No deis lugar al diablo.
Unidad
Hay una pregunta que los creyentes, hoy, se formulan a menudo. Unos más, otros menos, pero todos en algún momento: ¿Por qué, si hago todo lo que he aprendido a hacer, si oro, ayuno, vivo en santidad, todavía sigo tan gobernado por la carne? No te aflijas; no es nuevo ni es exclusivo tuyo: Pablo se lo preguntó primero.
El problema, en un principio, está en que no hemos aprendido, todavía, a manejarnos en esa doctrina tan básica que es la del espíritu, alma y cuerpo. No separamos, no dividimos, no segregamos. Entonces, escrituras que van dirigidas al espíritu tratamos de aplicarlas al alma, otras que se dirigen al alma pretendemos aplicarlas al espíritu o al cuerpo y así, obviamente, no podemos progresar demasiado.
(Gálatas 5: 16) = Digo, pues: andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. (17) Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
Este texto habla de la lucha ente el espíritu regenerado por Cristo y la carne que aun responde a la voluntad del alma. No se menciona el alma, aquí, es verdad, pero sí en la que sigue, que dicho sea de paso, es el par de versículos sobre los que vamos a trabajar en esta parte del estudio.
(Hebreos 4: 12) = Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. (13) Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
Este pasaje es clave. Primero, porque deja la evidencia de que la Palabra y Cristo son una misma cosa. EL es el Verbo. No hay separación. Cuando estudiamos la palabra, estudiamos a Cristo. Cuando confesamos la palabra, confesamos a Cristo.
Cuando asimilamos la palabra, asimilamos a Cristo. Cuando nos formamos en la Palabra, nos formamos en Cristo y cuando vivimos la palabra, vivimos a Cristo. El problema está en que muchos cristianos han crecido sin conocer los principios básicos que deben regir su vida espiritual conforme a la palabra de Dios.
El problema es que aunque el espíritu obedezca en todo, el alma no siempre está de acuerdo y se empecina en razonarlo todo y el cuerpo, mientras tanto, está siempre más proclive a negociar con el mundo que con el espíritu, porque es un cuerpo de muerte.
El cuerpo siempre empieza con un poquito. Tan poquito que no llega a llamarle la atención a nadie. Cuando empieza a preocupar, ya está metido hasta las narices. El cuerpo -y un cadáver es la mejor confirmación-, si lo deja en independencia, busca su autodestrucción. El espíritu, en cambio, busca la comunión con Dios.
Composición
(1 Juan 3: 10)= En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo; todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.
Si no entendemos que hay un espíritu y un alma, ¿Cómo interpretamos esta escritura que nos dice que no podemos pecar cuando, cada uno de nosotros sabe que aun después de convertidos estamos pecando continuamente y fallándole a Dios?
(1 Juan 1: 10)= Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso y su palabra no está en nosotros.
Vamos a ver. Si pecamos, dice Juan, abogado tenemos para con el Padre, Jesucristo el justo. ¿Cómo es? Porque una me dice que cuando peque, tengo listo un abogado defensor, pero la otra me dice que NO peque. ¿Cuál es la verdadera? Parece una contradicción. ¿Cómo aplico esta escritura si no defino al espíritu y al alma? ¿Una es verdad y la otra es mentira? ¿Las dos son mentira o las dos son verdad?
Lo que ocurre es que 1 Juan 3:10 habla del espíritu renacido que no peca, en tanto que 1 Juan 1:10 habla del alma, que es la que comete pecado. Las escrituras encajan, engranan y se concilian unas a otras sin problemas.
Es imposible conciliar muchas escrituras, textos y doctrinas sin el conocimiento pleno de la naturaleza del hombre y de su composición. Si no se entiende que el hombre es espíritu (pneuma) alma (psuche) y cuerpo (soma), será muy difícil resolver esos conflictos porque no se sabrá dónde atacar el problema.
¿Cuál es el punto clave para un médico ante la dolencia de un paciente? Determinar su patología, o sea: saber qué es lo que tiene: el diagnóstico. Conflictos. Tú estás confundido. Dios no te escucha, estás en pruebas tremendas, la gente no te entiende, se te va tu marido o tu mujer.
Dios no te sana, ahora que estás en el evangelio las cosas te van económicamente peor y casi estás arruinado, los negocios te salen mal, no consigues trabajo. Conflictos, dudas, preguntas. Nadie te las responde ni te las explica. Como mucho, te dicen: «ore hermano, ore…».
El fundamento bíblico te dice que la Palabra de Dios es la única posibilidad de esclarecer primero el diagnóstico; en qué área de tu vida está el problema que te frena y atacarlo mejor. Ahí es donde puede surgir otro problema extra: atacar al problema en un área equivocada. Qué enorme cantidad de veces -cuidando más nuestras imágenes que la sanidad interior de alguien-, encaramos el problema justo por el lado donde no está.
El problema, mayoritariamente, está en el alma. El espíritu no tiene problemas porque tiene la naturaleza de Dios regenerada. Al pecado le dice no y a la santidad le dice sí. De la carne ni hablemos porque -dice la Palabra- la carne no agrada a Dios más allá de ser una caja a nuestro servicio. El asunto es el alma.
Sujeciones
La pregunta es: ¿A quién está sometida tu alma? Voluntad, intelecto, razón, la mente. El alma es la que toma las decisiones. Y lo hace depende a quién se somete: al cuerpo o al espíritu. Por eso Pablo, en Romanos 12:2 dice que tenemos que renovarnos en el espíritu de nuestra mente.
En esta enseñanza ocurren algunas cosas. La Palabra va a destruirte a ti algunas vacas sagradas. Marido, esposa, ministerio, dinero, intelecto, los dones. ¡Las enfermedades! ¿Sabes la cantidad de gente que hay -no digo enferma-, digo ENAMORADA de sus enfermedades?
El punto es el Ego. Lo sabemos, lo enseñamos y lo aconsejamos, pero hay un problema: ¿Lo crucificamos? Dios quiere destruir al Ego. Al alma rebelde que quiere hacer lo suyo y no se sujeta al espíritu. ¿Por qué Dios puede usar a unos más que a otros? Porque están quebrantados por causa de la obediencia a la palabra.
Y no estoy hablando del precio de la salvación; a ese ya lo pagó Cristo. Estoy hablando del precio de la consagración y la dedicación, que es: sometimiento. El que quiera seguir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. ¿Cuál es la cruz? La negación de nosotros mismos.
¿Por qué Dios no me escucha? ¿Por qué esto no me resulta? ¿Por qué no me sano? ¿Por qué ocurren tantos problemas? Es que hay muchas áreas de nuestras vidas que todavía viven independientes de Dios. Somos bien religiosos y la religión no es cosa que le agrade a Dios.
El hombre es un ser creado para señorear. El alma anhela señorear y no tiene ni la más mínima gana de someterse al espíritu. Y cuando dejamos que el cuerpo también opine, el resultado es más nefasto todavía. Para que el espíritu resulte ganador de esta batalla, habrá que crucificar la carne y quebrantar el alma.
(Hebreos 4: 12)= Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Dice que penetra hasta partir. Si esta palabra no es bien interpretada, jamás nunca este verso va a significar nada para nosotros. Dice con claridad que la palabra revelada penetra hasta producir una separación, una segregación, una división. Y tiene poder para establecer una línea divisoria. Tiene vida, cambia, transforma, liberta, sana, penetra, da vida, da poder: esa es la palabra.
Yo no vine a traer paz sino división, dice el Señor. ¿El? ¡Si no está aquí ahora! El no, pero su palabra sí.¿La Biblia? Sí, la Biblia, pero no leída con rutina o monotonía monocorde: ¡Con unción del Espíritu!¡Allí es donde conmueve! No existen separadamente el espíritu y el alma: coexisten.
Sólo que se debe producir ese partimiento para que cada área sepa qué es lo que debe solucionar para relacionarse más y mejor con Cristo y así trabajar en cooperación, no en disenso permanente.
Discernimientos
Partir es la palabra merismos, y significa:«tomar todas las facetas del hombre y separarlas o dividirlas en categorías: espíritu, alma y cuerpo. Eso es merismos. En el alma están: la voluntad, el intelecto, la mente, las emociones, los sentimientos.
Así que yo agarro el alma y busco la voluntad. ¿Qué es la voluntad? Muchas veces, en la Biblia, está traducida como corazón. Este verso que estamos estudiando, es uno de esos. Discierne los pensamientos y las intenciones del corazón, o sea: de las intenciones de la voluntad. En otros textos, hay que decirlo para evitar confusiones o polémicas, corazón también significa espíritu, y en otros, significa alma. Pero en este caso específico. Voluntad.
El merismos, lo que hace, es dividir y catalogar cada parte, desnudarla y dejarla en evidencia para que sea evaluada, diagnosticada y sanada. La decisión y la última palabra la tendrá, obvio, el dueño de ese espíritu, de esa alma y de ese cuerpo.
Los psicólogos han tratado y han fracasado. Los psiquiatras han tratado y han fracasado. Las consejerías pastorales según seminarios y sabiduría de laureados profesores, han tratado y han fracasado. Cristo no ha fracasado en cada oportunidad que le dieron.
La parte que a ellos se les escapa la llaman «sub-consciente», algo tan invisible como el espíritu en lo cual prefieren creer porque es un invento científica e intelectualmente aprobado y apreciado, aunque jamás se haya podido probar en lo concreto su certeza.
Cuando el hombre es dominado por las emociones, los sentimientos, los dictados de su voluntad, su intelecto y su sabiduría humana, ese hombre es un almático. Cuando es dominado por sus pasiones, sus sentidos, sus sensaciones, por el sabor de una comida irresistible, por la vista de figuras obscenas, por el oír elementos lascivos, por palpar con sensualidad o por aromas incentivantes, ese hombre es carnal.
Allí aparece merismos: para segregar cada parte y dejarla al descubierto para que así pueda ser tratada convenientemente, sin confusiones y sanada. Eso termina, a corto o mediano plazo con la mayor parte de los conflictos internos humanos.
Lo que un cristiano almático no puede entender es que, así como el mundo es regido por una serie de leyes físicas, así también el reino de Dios, el mundo espiritual, es regido por una serie de principios espirituales que generalmente son decididamente opuestos a los naturales.
Esto es fundamento bíblico, no una cátedra sobre teología, hermenéutica o exegética, que es altamente necesaria para el pueblo, pero que no ocupa sitiales prioritarios en el conocimiento de la persona de Cristo.
(1 Samuel 3: 1)= El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia.
Formación
Donde hay escasez de la palabra de Dios, escasea la visión de Dios. No es misticismo, es ver las cosas como Dios las ve. Dios habla, pero si no tiene la Palabra, jamás vas a entender lo que Dios está hablando. Entonces caes en frustración, decepción, impotencia, enojo, reglamentarismos y estatutismos para impedir que la gente se te vaya y, finalmente, viene la depresión. Lo que sigue, es historia vieja.
(Hebreos 4: 12)= Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Está claro. Si se sabe buscar, la Palabra tiene todas las respuestas para el hombre. Si se sabe dónde buscarla y dónde aplicarla, se la cree y se la acepta; si no se la resiste, si se la recibe con mansedumbre y se acepta la corrección de Dios.
Que se permita que la palabra lo forme. La palabra dice: Hijitos amados, por quienes vuelvo a tener dolores de parto hasta que Cristo sea formado en vosotros. (Gálatas) Atención: les habla a los creyentes, no al mundo incrédulo.
Cuidado: ser formado en Cristo, no significa ser informado sobre Cristo. La información es muy importante, pero no produce cambios en nadie. Un soldado debe estar informado, pero gana una batalla y conserva su vida si se forma como soldado antes de combatir. Si sólo está informado, corre riesgos.
Formados en Cristo. En su actitud, su carácter, su vida, su pasión, su propósito, su plan. merismos quiere decir: tomar todas las facetas del hombre y separarlas o dividirlas en categorías: espíritu, alma y cuerpo.
Y luego tomar cada parte y verlas a cada una para tener revelación precisa para mayor entendimiento del hombre. Separa las partes y hace una distinción entre ellas. Lo único que puede hacer eso, es la palabra de Dios.
(1 Pedro 1: 4)= Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.
La vida del Ego. Quien anda en el espíritu no es controlado por sentimientos ni por emociones. Sentimientos familiares, de herencia, personas que siguen ligadas y atadas con sentimientos del pasado. Atadas a personas que ya han muerto. Atadas a tradiciones.
El sentimentalismo lleva a la religión. Personas atadas a organizaciones, concilios, juntas, asociaciones, convenciones, dogmas, doctrinas denominacionales. Dios no trabaja con gente que no camine en el espíritu. Los demonios, para no salir, a veces, apelan a los sentimientos de las personas.
Los sentimientos son buenos cuando son controlados por el hombre espiritual. Si es a la inversa, es nocivo. El merismos será lo que nos muestre con qué área de nuestro ser estamos operando. Pregúntate, por ejemplo, qué es el miedo.
Miedo es la sustancia de las cosas que se esperan y la evidencia de lo que no se ve. Ahora pregúntate qué es la fe: sustancia de las cosas que se esperan y la evidencia de lo que no se ve. Es lo mismo, pero sutilmente tergiversado; funciona al revés. Todo lo que dice la Biblia, viene de Dios. Gíralo, inviértelo en ciento ochenta grados y ahí vas a tener clarito cómo funciona Satanás.
(Gálatas 6: 7)= No os engañéis; Dios no puede ser burlado. pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. (8) Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el espíritu, del espíritu segará vida eterna.
Etapas
Estos son principios inmutables: si yo ministro en el espíritu, estoy sembrando vida espiritual y eso será lo que coseche: más vida espiritual. Si yo ministro en la carne, va a suceder exactamente lo mismo, pero a la inversa.
Pero esta ministración jamás irá más allá de la mente, del alma o del cuerpo. Cuando basamos todo en lo intelectual y en la memoria, el resultado a nivel espiritual, es: confusión, desilusión, frustración. Nada de lo que hagamos en nuestra mente puede producir algo espiritual.
¿Cómo empieza el Génesis? «En el principio creó Dios…» Dios es Espíritu, no? Eso quiere decir que fue el Espíritu el que creó todo lo físico que vemos. Y pensar que nosotros hoy, todavía nos pasamos la vida haciendo y exigiendo cosas físicas para ser o parecer más espirituales.
Una sanidad en el cuerpo, para el creyente, por ejemplo, nunca puede hacerse una realidad física en tanto y en cuanto no lo sea verdadera y genuinamente en lo espiritual. Hay gente que clama por sanidad, pero en su espíritu, no termina de creerla.
Para el incrédulo, hay otros códigos.
«Quiero leer, pero no entiendo nada, no me entra en la cabeza.» Jamás algo de Dios va a entrar en tu vida a través de tu mente, de tu cabeza. Jesús dijo: El espíritu es el que da vida, la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son espíritu, son vida. Y Pablo agrega: Acomodando lo espiritual a lo espiritual. La palabra es espíritu, y allí debe ir.
Jesús jamás dijo que entendieran la palabra. Dijo que al que cree, todo le es posible. Si no, al centurión le hubiera dicho: ¡Bárbaro!¡Razonaste perfecto! Por todo eso: ¡¡¡Recibe!!! El cuerpo se mueve por los sentidos, el alma se mueve por los sentimientos, el espíritu se mueve por fe. El merismo, tiene tres etapas:
PRIMERO: La Revelación por Iluminación. Sólo revelación separa tu alma de tu espíritu. El diablo jamás puede tentarte en tu espíritu. Sí en tu alma si no está totalmente regenerada. Una revelación no entra en tu mente y luego pasa a tu espíritu; es al revés.
La palabra dice: El Espíritu Santo de Dios da testimonio a nuestra mente. Ese «yo sentí del Señor» que tantas veces oíste, en una gran parte, ni siquiera proviene del alma, la mayoría de las veces, no pasa del cuerpo. La voz del espíritu es la conciencia, la voz del alma es la razón, la voz del cuerpo son los sentidos. Por eso David habla como habla.
(Salmo 103: 1)= Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. (2) Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides a ninguno de sus beneficios; (3) El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; (4) el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; (5) el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila.
Vamos a ver: David le dice al alma que lo bendiga porque sabe que el alma no quiere saber nada con someterse. A riesgo de entrar en alguna polémica con profesionales cristianos, se puede decir que el alma es el consciente y el espíritu el sub-consciente. Las tres áreas no viven separadas. Sólo la palabra revelada las divide, segrega, parte y separa para su diagnóstico y sanidad.
SEGUNDO: Separación para Clarificación. ¿Para qué lo separa? Para clarificar. Para traer revelación. Para mostrar cuál es el problema.
TERCERO: Unificación para Cooperación. Después de haber partido, segregado, dividido, clarificado, detectado, revelado y sanado, se debe unir todo de nuevo para que, en mutua cooperación, den luz a una vida nueva, totalmente cambiada.
¿Sabes por qué hay tanta división en el cuerpo de Cristo? Por causa de las divisiones que existen dentro de cada uno de los creyentes que lo componen. El creyente que ha sometido su alma al espíritu, resplandece en paz, sosiego, serenidad, confianza, gozo.
Una suma reducida del carácter de Cristo, que es en suma el fruto del Espíritu Santo, que todos dicen tener pero que tan pocos evidencian. Los frutos del espíritu, está hablando del espíritu regenerado, no del Espíritu Santo.
Juan 15 dice que Jesús es la vid y nosotros los pámpanos. Todo pámpano que no lleve fruto será quitado. ¿Quién dice que lleva frutos, la vid o los pámpanos? ¿Y quiénes son los pámpanos? El Espíritu Santo, (que es Dios y es Cristo al mismo tiempo), no produce amor. El es amor.
La puerta estrecha nos dice que, para entrar allí, tú vas a tener que sacarte de encima todo el sobrepeso espiritual que traes. O entras como Dios quiere, o no entras. El Espíritu te dice: «¡Dale una ofrenda a ese siervo del Reino!». El cuerpo te dice: «¿Y yo? ¿Qué voy a comer después si le das lo que tienes? Y el alma complementa el cuadro: «Si le das a este no vas a poder cumplir con el otro y te vas a quedar sin nada!»
Quien se pasa más tiempo estudiando, alimentándose, escudriñando y utilizando la palabra de Dios, se vuelve más sensible a sus dictados y es capaz de ir descubriendo, sin otra ayuda, cuáles son sus puntos flojos, débiles o enfermos.
Coyunturas
Las Coyunturas y los Tuétanos.– ¿Qué son los tuétanos en el mundo físico? Una sustancia gelatinosa, dentro de los huesos, que reproduce la sangre. Pablo no se equivocó: la vida del cuerpo es la sangre. También dice la ciencia que la vida que hay en los tuétanos, lleva los nutrientes de una coyuntura a otra para el crecimiento y la salud de los huesos.
Cuando una coyuntura del cuerpo está dislocada, se empiezan a secar los tuétanos. Esta es una tipología también, del cuerpo de Cristo. Los ministros de la iglesia de Cristo representan las coyunturas y los ligamentos, según Colosenses.
(Colosenses 2: 19)= Y no asiéndose de la cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.
Entonces, cuando una coyuntura está dislocada, el tuétano, esa sustancia gelatinosa que produce la sangre y lleva la vida, comienza a secarse. Se afectan los ligamentos. Y esa parte del cuerpo queda inoperante.
El Señor ha puesto un ministerio en mis manos. Represento una coyuntura, sirvo para unir al cuerpo con lo que Dios me ha dado. Si me aíslo y trabajo pensando solamente en mí, el tuétano desaparece porque ya no hay posibilidades de lubricar coyunturas que están dislocadas. Cuestión de tiempo y será pura carne, y finalmente, caída estrepitosa.
Dios ve los pensamientos y las intenciones del corazón. Comprueba que a veces decimos algo con la boca y luego, en lo efectivo, hacemos la contraria. O tenemos algo en nuestro corazón para dar y cuando abrimos la boca, sale otra cosa.
Por eso Pablo dice en Romanos: Esta es la palabra que nosotros predicamos: que si creyéremos en nuestro corazón que Dios Padre resucitó a Jesucristo de los muertos y confesamos con nuestra boca que Jesús es el Señor, seremos salvos. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
Tiene que ir unido lo que se cree en nuestro corazón con lo que habla nuestra boca con lo que pensamos. De otro modo, doble ánimo, doble mensaje, doble personalidad.
(Colosenses 3: 15)= Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.
La palabra gobierno, aquí, equivale a árbitro. Dios, a través de su Palabra, es el árbitro que puede tomar las grandes decisiones en nuestra vida. ¿Qué debemos hacer?¿Cómo lo debemos hacer?¿Cuándo lo debemos hacer? La Palabra de Dios lo decide a través del espíritu que mora en mí cuando hay armonía.
(Habacuc 1: 1)= La profecía que vio el profeta Habacuc. (2) ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? (3) ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. (4) Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.
(Habacuc 2: 2)= Y Jehová me respondió; y dijo: escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. (3) Aunque la visión tardará aun por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. (4) He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece, mas el justo por su fe vivirá.
Conclusiones
Pocas. No caben demasiadas conclusiones humanas después de haber compartido tanto de procedencia espiritual, divina, sobrenatural. Lo que sí puedo asegurarte, es que la ciencia de la psicología, contra la que no tengo absolutamente nada, es incapaz de una solución definitiva.
Sí puede proporcionarte elementos, herramientas, diagnósticos, informaciones, pero no soluciones. La única solución sigue siendo Jesucristo, su sangre redentora, su llaga sanadora. No hay otra manera. No interesa lo que digan o hagan ministerios supuestamente “especializados”.
¿Puede un psicólogo ser creyente? Sí, puede, por una simple razón: todos pueden, nadie está discriminado ni marginado del Camino. ¿Le será fácil? En absoluto. Ha sido formado en la escuela médica del escepticismo, y capacitado técnicamente para fortalecer el Yo.
Y ahora llega a Cristo, debe ponerse en total dependencia a Él para poder funcionar y eso le resulta muy complicado. Y a la hora de establecer esa dependencia, aprenderá que debe crucificar su Yo para poder vivir en Cristo. ¿Cómo compatibiliza su ciencia con su fe? Puede.
Si da todos esos pasos y finalmente pasa a ser un creyente sincero, ¿Puede ser pastor? Sí porque el pastor no es la figura que nosotros estamos acostumbrados a ver, al mando de una congregación y casi con decreto de infalibilidad papal.
Y visto desde otro ángulo, un ministro que desea ser un buen pastor y ocuparse de los problemas de sus pastoreados, ¿Tiene que ser psicólogo? Eso sí que no. Lo que sí es indispensable, es que haya sido levantado por Dios, enviado por Dios y respaldado por Dios. En ese caso, todo lo demás será mínimo.
Entonces, ¿Por qué razón en las iglesias, no sólo para ser pastores, sino incluso para trabajar en sanidad interior o aconsejamiento, se sugiere o exige que se estudie psicología? Porque los hombres siguen confiando más en su ciencia humanista que en el poder de Dios.
Este trabajo que he compartido contigo, te ha dejado en clara evidencia que la solución pasa puntualmente por la calle opuesta. Es condición excluyente depender del Señor, haber sido enviado por Él y trabajar en Él, para entender y operar en las áreas que hemos mencionado.
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Es tan profundo lo que aquí se habla, que el Espíritu Santo nos ilumine para poder dimensionar esto y nos fortalezca para ponerlo en obra.
Desde una primera lectura, hay cosas que quiero compartir:
Coincido 100% en que el gobierno del Espíritu Santo, a los ojos del hombre, es locura; va en contra de la lógica del yo. Pero esa lógica, en su mayor pureza, es una locura aún mayor. El punto es: ¿Quién nos va a gobernar?
El mayor engaño de estos tiempos —efectivo, por cierto— es que es posible “ser libres de todo gobierno. “Gran mentira gran”, siempre alguien gobierna (lo queramos ver o no), y Dios nos libre del autogobierno, no hay peor dictadura que la del “yo”.
Suele decirse que estamos condenados a elegir y, en lo personal, no comparto que ese sea el problema. Lo que sucede, como queda claro en este texto, es que en cada elección hay millones de renuncias: “no hay lugar para dos”. Las elecciones , no son sincosto.
Ojalá como Iglesia, cuando tomamos decisiones, estuviésemos a la altura de Pablo en Romanos 7 y pudiéramos decir: “no hago el bien que quiero; más el mal que no quiero, éste hago”; pero lamentablemente ni a eso llegamos.
En primer lugar, nos cuesta tomar conciencia de nuestra ignorancia, y/nos resistimos a humillarnos y permanecer tiempo con la palabra para que nos transforme. Entonces vivimos confundidos y confundiendo: llamamos a lo bueno malo y a lo malo bueno. Y cuando avanzamos y establecemos estas diferencias, nos ponemos a la defensiva, culpabilizamos a otros, no somos capaces de reconocer la verdad; tomamos una actitud tan ridícula como la de Adán y Eva en Génesis 3: miles de años para no aprender nada. Por eso le escapamos a Jesús, porque para él nos dice que es necesario de mentalidad /Mt, 4,17) , pero nos aferramos a lo conocido, aun conscientes, que es un salvavidas de plomo.
La psicología, mal que nos pese, cuando responde a los principios éticos que la rigen, es más honesta que la religión. No cree en lo espiritual, pero es consciente que hay algo en el hombre a lo cual no tiene acceso; algo que la limita y no quiere tratar con eso; de hecho, lo da por perdido y entonces propone ayuda para elaborar ese duelo.
Ahora, quienes “llamándose creyentes” y conociendo el problema humano, quieren recurrir a la psicología para la sanidad interior, es vergonzoso. Y me animo a decir, que la ciencia es lo mejorcito a lo que recurren; porque cuando no les gusta el tratamiento se fascinan con las formas más ridículas de ocultismos o recurren a la industria farmacéutica (pharmakeyna = hechicería, ¿les suena?).
Entonces decimos tener a Cristo, pero vivimos en el Reino del revés. ¿Cómo la ciencia, el mundo y hasta los infiernos no van a burlarse de nuestra fe? Tengo que ser honesta, he visto tantas cosas que es mejor reír para no llorar.
Y finalmente, sé que soy “larguera”, pero no puedo simplificar lo mucho que movilizó este texto. Quienes vivimos en Argentina, aunque esto no es privativo nuestro, padecemos un fenómeno llamado “grieta”, donde quien no piensa como yo es mi enemigo. Es muy triste, porque quienes intentamos no comprar estos absolutos somos tildados de tibios; y este no es un detalle menor. La tibieza, en ese contexto, toma una connotación positiva frente a ideologías totalitarias. Otra gran victoria del mal, porque con total sutileza nos lleva a valorar la tibieza, al punto de no tomar en serio lo que el Señor nos dice al respecto (Apocalipsis 3,16). Pero cuando del alma se trata, de crucificar al yo, de matar a Adán o como nos guste llamarlo, tenemos que tomar una decisión drástica.
De tanto en tanto, vuelvo a Mateo 11,12 y el Espíritu Santo me muestra cosas diferentes, y sé que hay mucho más que no logro ver aún ahí, pero mientras escribía este texto pensaba que no son justamente los tibios los que arrebaten el Reino, para que los ayude a gobernar sus almas.