Cuando apareció en el seno de las congregaciones cristianas, una práctica que reemplazaba el aconsejamiento pastoral tradicional, se levantaron voces a favor y en oposición. La denominada “Sanidad Interior”, contenía algunos aspectos que, para sorpresa de muchos, figuraban en todas las Biblias, aunque más de un anciano cabezón quisiera negarlo. Porque, como ya lo dije, convengamos, que esa supuesta “sanidad” no dejó de tener detractores. Algunos, con llamativa furia, no dudaron en catalogarla como “una expresión diabólica”. Y así lo hicieron saber públicamente desatando, obviamente, duras y enconadas polémicas y debates.
Mi opinión personal, que obviamente no interesará demasiado, ya que lo único que realmente bendice tu vida es la opinión de Dios escrita en la Biblia, me da para considerar que es válido dejar una pequeña reflexión emparentada con esa llamada “Sanidad Interior”, que es como decir: Sanidad del Alma. Una especie de reparación del viejo hombre. Aunque ya hemos enseñado que eso no existe. De todos modos, y yendo a lo práctico, pregunto: ¿Es necesaria, en este siglo veintiuno, la sanidad del alma herida? En un marco global y sin entremezclarlo con doctrina, creo que lamentablemente si, que lo es. Las congregaciones están repletas de gente lastimada, herida y hasta destruida por causa de hechos vividos en algún momento de sus vidas que aún no han podido resolver.
¿Es bíblica la sanidad del alma? En apariencia primaria y conforme a lo hecho por Jesús durante su ministerio terrenal, parecería que no. Sin embargo, los que apuestan a que sí, lo hacen desde la interpretación del texto que habla de dones de sanidades. Dicen que, si son “dones” y no un don, y habla de “sanidades” y no de sanidad, es porque hay más enfermedades que las físicas. Podría erigirme en biblista ciento por ciento y cuestionar el concepto, pero me detiene una realidad palpable: hay mucha gente en las iglesias que verdaderamente está enferma, y no físicamente, sino emocionalmente.
De todos modos, reitero, en ninguna parte de la Biblia se lo encuentra a Jesús practicando lo que nosotros denominamos como “El Ministerio de Aconsejamiento”, dando a entender con eso que, a Él, el alma no le preocupaba ni le quitaba el sueño en absoluto. Él apuntaba al espíritu del hombre. ¿Entonces deberíamos entender que Jesús era un desalmado para con el dolor ajeno? En absoluto. Lo que Jesús sabía, (Y eso era exactamente lo que enseñaba), era que, si el hombre entregaba totalmente su vida a Dios, Él se ocupaba de todos sus problemas. Así funcionó entonces, así funciona todavía ahora. ¿Entonces qué? Entonces los llamados cristianos de este siglo veintiuno, todavía no se han decidido a obedecer al Señor y escatiman su vida. La entregan parcialmente sin darse cuenta que, de ese modo, sólo pueden ser bendecidos parcialmente. ¿Alguien tiene alguna duda sobre esto, o puede acusarme de ser demasiado exagerado o tremendista?
Vamos a un hecho incontrolable pero cierto: si el hombre es lleno del Espíritu Santo, el hombre no necesita sanidad del alma, ya que su alma está sujeta al Espíritu Santo que mora en el espíritu del hombre. Si el hombre es pleno en el Espíritu, el alma ha sido crucificada. Y lo que está muerto no necesita sanidad. Lo mismo que el viejo hombre. El viejo hombre está para morir en la cruz y resucitar con Cristo, no para ser reparado. Pero resulta ser que el hombre, hoy, en gran mayoría, no está lleno del Espíritu, entonces el hombre necesita de ese “ministerio”. Y dentro de lo que ese “ministerio” realiza, encontramos un elemento de batalla que sí es bíblico: las fortalezas. Qué cosa son y como vencerlas o destruirlas, es lo que deseo compartir en este trabajo.
2 Corintios 10: 1-2 = Yo, Pablo, os ruego por la mansedumbre y ternura de Cristo, yo que estando presente ciertamente soy humilde entre vosotros, más ausente soy osado para con vosotros; ruego, pues, que cuando esté presente, no tenga que usar aquella osadía con que estoy dispuesto a proceder resueltamente contra algunos que nos tienen como si anduviésemos según la carne.
Quiero que entiendas que estamos hablando del apóstol Pablo. Y quiero que no olvides en ningún momento la calidad espiritual que emanaba de Pablo. Con esos elementos en tu mano, ahora entiende que Pablo dice aquí que algunos lo consideraban como a alguien que andaba según la carne. Entonces, comienza no a defenderse, sino a dar explicaciones. ¿Me has leído correctamente? ¡¡Pablo en la carne!! Eso le dijeron. ¿Y yo creeré que tengo derecho a ofenderme cuando me dicen lo mismo? ¡Por favor!
Verso 3 = Pues, aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;
Es valiosa esta aclaración, ya que, a pesar de todos los tiempos transcurridos, esto forma parte de una confusión global que todavía desvela a mucha gente. Una cosa es estar viviendo conforme a rutinas de carnalidad y otra, muy distinta, no reconocer que, para vivir, debemos hacerlo en la carne. De no hacerlo, nadie podría vernos. Podemos, en la dimensión espiritual, andar en el espíritu, pero aquí en la tierra, para alternar con el resto de la población, en la carne, de otro modo no existes. Ahora bien; tan cierto como que andamos en un cuerpo compuesto de carne, es que no necesariamente militaremos según la influencia carnal o conforme al espíritu del mundo, que en suma es a lo que le llamamos carnalidad. No obstante, sí es verdad total que andamos dentro de un cuerpo de carne. Todos en la carne. Y Pablo no está diciendo que no milita; él dice que su estilo de milicia no se desarrolla según los principios terrenales. Sin embargo, no deja de decir que sí, que efectivamente, hay milicia.
Versos 4-6 = Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.
Vamos a ver; la Palabra nos dice, en Efesios capítulo 8 y versículo 12, que nuestra lucha no es contra carne y sangre, sino contra principados, potestades, gobernadores y huestes en lugares celestiales. Te aclaro que son tres niveles distintos y graduales de entidades espirituales. Pero vamos a ver, primero, por qué Pablo escribe esta carta. En 1 Corintios y en el primer capítulo, en los versos 11 y 12, se relata la historia de una división entre los hermanos de la iglesia de Corinto. El tema de la discusión, era lo que nosotros interpretaríamos hoy como falta de cobertura; quien iba a cubrir a quien. En realidad, de lo que se trataba allí era de una santa lucha de poderes personales. Unos decían que eran de Pablo, otros decían que pertenecían a Apolo, otros que seguían a Cefas y otros no querían pertenecer a nadie y decían que pertenecían a Cristo. ¿Puedo llamarlo control? Eso era.
Nada distinto a lo que hoy podría estar sucediendo en cualquier congregación evangélica de cualquier lugar de la tierra. Se sobreentiende que cuando accedes a una membresía eclesiástica, con las diferencias que cada denominación pueda establecer para tu ingreso, automáticamente quedas bajo la cobertura del líder del lugar, ya sea pastor, obispo, anciano o como se le llame. Si un día te trasladas de una congregación a otra, ya sea por razones de cercanía o de trabajo, pasas a tener la cobertura del nuevo líder de la nueva congregación. Esto, te advierto, no sólo no tiene base bíblica clara, sino que, por el contrario, es una manera de ejercer un control sobre tu persona por parte de ese líder. No puedes hacer nada, ni siquiera en lo privado, sin pedir autorización a esa jerarquía humana.
El tema central, de hecho, es ver quien se hace cargo de la gente. Allí ya estaba empezando, la concepción humana, a tomar terreno por sobre la idea primaria de Dios para su iglesia. Todos sabemos muy bien que esto que hoy vemos como “iglesia”, dista mucho de serlo tal cual Dios lo pensó. En este capítulo que estamos leyendo de la segunda carta a los Corintios, son precisamente aquellos individuos que no querían relacionarse con nadie y que decían que su jefe era Cristo y que no necesitaban a otro, los que estaban causando problemas. Eso es lo que todavía hoy, mueve a desconfianza a la gente con respecto a los que sí están realmente tomados de la mano del Señor. Puede ocurrir, es verdad, pero también habrá que consignar que, como quiera que ellos sean, lo que dicen es cierto. Mucho más que lo que dice el liderazgo.
Verso 7 = Miráis las cosas según la apariencia. Si alguno está persuadido en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo.
Pablo tenía a todos este en este asunto total y absolutamente claro. Si había un líder que decía ser sólo responsable ante Cristo y no ante hombre alguno, de acuerdo. Pero a la hora de tomar acción, ese hombre tenía que pensar que cualquiera de aquellos sobre los cuales aspiraba a influir, también responderían solamente ante Cristo. Esa es una falencia absolutamente actual. Control. Y todo control de un hombre para con otro, es manipulación. Y toda manipulación, se lleve a cabo por la vía que se lleve a cabo, es hechicería. El control no es otra cosa que un espíritu inmundo proveniente del reino de las tinieblas. El diseño de Dios es para que seas un hombre o una mujer absolutamente libre, dando cuentas de tus actos solamente ante el Dios de todo poder, ante su Hijo Jesucristo y ante su Espíritu Santo. Nadie más. Pero absoluta y definitivamente, nadie más.
Nota que los que están causando el problema y divulgando que Pablo andaba en la carne y que era menos atrevido en presencia que en ausencia, eran los que decían responder ante Cristo, pero que al mismo tiempo aspiraban a liderar a otros hombres que no tendrían ese derecho. Sin caer en ninguna maliciosa intencionalidad, ¿No te suena familiar eso? Vamos a confirmarlo un poco más adelante, mira el verso 12: …Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos… Nota que una de las condiciones que poseen aquellos que pretenden depender de Cristo y no se lo permiten a los demás, es alabarse a sí mismos. Algo así como ¡No soy ególatra, lo juro por mí!
Sigue diciendo: …Pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos. Pero nosotros (Hablando de los apóstoles), no nos gloriaremos desmedidamente… Atención: dice “desmedidamente”. Eso significa que si pueden gloriarse en la medida que Dios les ha dado. Gloriarme por algo que Dios ha hecho por mi intermedio, es no parar de reír o de llorar de emoción y gozo. Gloriarme desmedidamente sería omitir el resto del mensaje y ponerme a hablar de todas mis experiencias exitosas, callando proverbialmente todas en las que hice el ridículo o cosas parecidas.
…sino conforme a la regla que Dios nos ha dado por medida, – Esto significa que ellos tenían una regla, autoridad o dominio delegado. Tenían una medida de autoridad delegada por Dios en ciertos perímetros o ciertos lugares que muy bien podrían haber sido, incluso, iglesias. Pese a que todavía son muchos los que oyen lo que voy a decir con no disimulado escepticismo, lo cierto es que muchos siervos que ministran, incluso, tienen unción y autoridad geográfica donde pueden fluir, en ciertas naciones y en otras no. ¿Por qué? Simple: porque Dios no les ha dado autoridad en esas áreas. En una ocasión, conociendo algunas cosas hermosas que habían sucedido en reuniones conducidas por mí, me invitaron a una iglesia de las más ortodoxas y conservadoras. No ocurrió absolutamente nada. ¿Es que perdí la unción? No, me moví por mi cuenta; Dios jamás me envió a ese lugar helado y lleno de incredulidad.
Verso 14 = Porque no nos hemos extralimitado, como si no llegásemos hasta vosotros, pues fuimos los primeros en llegar hasta vosotros con el evangelio de Cristo.
¿Qué significado podría tener, si tenemos en cuenta que Pablo lo escribe a los Corintios en su segunda carta, el hecho de que hubieran sido los primeros en llegar allí con el evangelio? Solo uno: que tenían derecho a ejercer alguna clase de autoridad sobre esa iglesia. ¡Como no vamos a tener problemas hoy si ya los había en ese entonces!
Versos 15-16 = No nos gloriamos desmedidamente en trabajos ajenos, sino que esperamos que conforme crezca vuestra fe seremos muy engrandecidos entre vosotros, conforme a nuestra regla; y que anunciaremos el evangelio en los lugares más allá de vosotros, sin entrar en la obra de otro para gloriarnos en lo que ya estaba preparado.
Ellos tenían muy en claro que existían perímetros muy determinados que Dios otorgaba a cada hombre que era llamado al servicio. De allí que es más que evidente en este párrafo que ellos tenían mucho cuidado con no violar ese perímetro de su dominio espiritual otorgado por Dios. A esta altura de mi vida, tengo absoluta certeza que el Señor puso en mis manos la responsabilidad de llevar palabra genuina, en primer término, a mis hermanos de Argentina, y luego por la vía del audio y las redes, al resto del planeta hispano. Pero eso no me habilita a vivir arriba de aviones viajando a todo el mundo sin otra motivación que ser muy halagado, muy respetado y muy remunerado.
Un ministro (No me gusta llamarlos “líderes”, creo que ya sabes por qué), tiene la autoridad espiritual delegada por Dios, ya sea sobre una obra, ya sea en un mensaje y no tenerla en otro mensaje. Hay predicadores de un mensaje. Hay predicadores enviados a una nación donde quiera que se encuentre. Nación en el concepto de pueblo específico. Hay también, y netamente en el ámbito espiritual, autoridades geográficas, donde operan y funcionan ciertos hombres en una unción mayor que la que pueden desarrollar en otras partes. De allí que gente exitosa en la batalla en ciertos lugares, resulte inoperante en otros.
Entonces, la carta fue escrita corrigiendo el tema de su misión y su gestión. El tema de la destrucción de fortalezas está dirigido al razonamiento de estos individuos. Estamos leyendo el texto, porque no queremos hacer injusticia en la palabra de Dios, sin extraer una porción para irnos a un extremo. Porque toda verdad, si es en extremo, para a ser herejía. El tema de la destrucción de las fortalezas está dirigido a este razonamiento, a este tipo de disposición mental, a esta suerte de filosofía. En suma; a esta opinión que tiende a exaltarse sobre los mismísimos principios establecidos en la Biblia.
Verso 4 = Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para destrucción de fortalezas.
Noten que estas son palabras de combate: “Poderosas para destrucción”. En los originales, dice: …Para demoler, cautivar, apresar o desmenuzar… Hay una honesta preocupación en muchos ungidos siervos del Señor con respecto a la guerra o batalla espiritual, en lo concerniente al énfasis que se le otorga. Se observa más inefectividad que triunfo, pese a que sabemos cuál es la voz de Dios al respecto. Pero una vez más, el cuerpo de Cristo como un péndulo, se extiende a ambos extremos: unos que se resisten a recibir la verdad establecida, y otros que abortan todo lo conocido para correr con la verdad que acaba de llegar, produciendo de esta manera dos extremos, que, a pesar de ser incorrectos, no invalidan la verdad.
Canciones militantes dirigiendo nuestros puños hacia el cielo; sin embargo, el avance satánico continúa en nuestra sociedad. Algo está aconteciendo. Pablo decía: …No quiero que vayan a golpear el aire; quiero que sepan lo que están haciendo cuando lo hacen; el porqué de las cosas… Vamos a hacer un estudio, aunque no demasiado extenso, profundo. Al mismo tiempo deberá ser sencillo y se basará en el fundamento de esto que hay que destruir, para localizarlo y, si está a nuestro alcance, entonces eliminarlo. Vamos primero a una ilustración física y concreta: la palabra fortaleza, es la palabra OCUROMA. Significa: “Fortificar, Defender vigorosamente”. Entonces tenemos que, ahora, fortaleza, es un lugar fuerte.
En 1 Samuel, capítulo 22, versículo 4, vemos lo que se conoce como La Cueva de Adulam. Es el sitio en donde David fue refugiado y se le llegan a él una congregación de Endeudados, Afligidos y todos destrozados. La Cueva de Adulam significa “El refugio o el Ancla para el Alma”. Cueva o fortaleza es algo que sitia, que rodea, que cubre, positiva o negativamente algo. Otras definiciones son la palabra: Edificación. Es una morada fuerte. Es una fortaleza. Tiene que ser una casa fuerte. Está muy relacionado con aquel viejo castillo medieval con murallas de nuestros cuentos infantiles.
Si trajéramos esta explicación a la esfera del espíritu, estaríamos hablando de una morada espiritual, de un refugio o de un ancla para el alma o para los pensamientos. Ahora bien: ninguna casa se edifica con un solo bloque. A esto se lo puede confirmar cualquier mediano constructor. Hace falta más de un ladrillo para edificar una casa. Y si la casa va a ser fuerte, vamos a tener que hacer un cimiento sólido, un fundamento muy concreto y muchos ladrillos para edificarla. Toda casa tiene un fundamento. De manera que podemos asumir que toda fortaleza también tiene su fundamento.
Aquí, en esta porción bíblica, como nos habla de que derribamos argumentos, todo pensamiento que se levanta contra el conocimiento de Cristo, podríamos decir entonces, que para construir una fortaleza, vamos a necesitar dos cosas: 1)= Localizarla. Porque no está en el cielo, está en la mente de una persona. 2)= Para edificar una fortaleza en tu mente, primero tendrás que echar un fundamento. Fortaleza, no siempre es una aseveración negativa. Hay fortalezas positivas o negativas.
Verso 4 = Porque las armas de nuestra milicia, (Atención; está hablando de nosotros), no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos. (La palabra “argumento” significa: “reflexiones que preceden a una próxima acción. Un razonamiento es una reflexión que antecede a una acción), y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Se dice que se derriban fortalezas, derribando primero las imaginaciones de nuestra propia mente carnal, o nuestras propias reflexiones que, en corto lapso, se convierten en acciones. Primero imaginamos algo, luego reflexionamos sobre su validez y, finalmente, lo hacemos.
Y toda altivez, u orgullo, u obstinación, o rebeldía, o imaginación o pensamiento que se levanta en contra del conocimiento de Dios. ¿Y qué hacer con todo este verdadero paquete de problemas? “Llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo”.
Verso 11 = Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.
Por favor, ten en cuenta lo que sigue, porque en ello te va la vida espiritual. Dice que, si ignoramos o desconocemos las maquinaciones, esto es: la manera que Satanás opera, entonces él consigue ventaja sobre nosotros. ¿Podemos asumir que, si no somos ignorantes, él no tendrá ninguna ventaja?
2 Corintios 11: 3 = Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.
Aquí vemos que la serpiente, más conocida como Satanás, sí que tiene astucia. No tiene dominio ni potestad; fuimos liberados de la potestad, pero él no perdió su sabiduría, sólo la corrompió. Entonces Pablo dice aquí que teme que con la astucia de Satanás podamos ser engañados y él tome ventaja. Es decir que: si no somos ignorantes del modo en que él opera, jamás tendría ventaja, de modo que no habría fortalezas para derribar. ¿Comprendes ahora por qué gastamos algunos espacios de Web y otras redes para hablar del diablo? No porque lo publicitemos, sino para informarte de sus maquinaciones y métodos.
Y es precisamente sobre esta parte de este texto en que vamos a movernos. Vamos a identificar a partir de todo esto, precisamente el modo en que él opera. Y para poder efectuar eso, vamos a traer ciertas definiciones. ¿Qué son las Fortalezas? En primer término, son patrones o ideas que gobiernan a un individuo. Escucha bien y con sumo cuidado porque esto es muy importante para nuestra vida personal. En segundo lugar, vemos que son patrones de pensamientos que son regidos o controlados por poderes edificados en tu mente. Son especulaciones, razonamientos, filosofías, creencias, ideas. Cualquier orden de pensamiento que te dicta tu estilo de vida.
En Efesios 6, donde se dan a conocer las jerarquías del reino de Satanás, dice que luchamos contra principados y potestades. La palabra principado, en griego, es la palabra ARCHE, (Que se pronuncia “arque”) y significa “principio” o “diseño”. Esto es muy importante porque el principado, no siempre es un demonio, de allí que Pablo tiene que aclarar “…de las tinieblas”. De esta palabra nace la nuestra conocida arquitecto o arquitectura.
Por ejemplo, en Colosenses 1:18, dice: El, (Hablando de Cristo), es la cabeza del cuerpo que es la Iglesia, él que es el principio (Esta palabra es “principado”), el primogénito de entre los muertos. (Y usa, obviamente, en griego, la palabra ARCHE). En la carta a la iglesia de Laodicea, en el capítulo 3 y versículo 14 del libro del Apocalipsis, dice: He aquí, (Hablando de sí mismo), el amén, el testigo fiel y verdadero, el principio (O el ARCHE) de la creación de Dios.
Apocalipsis 1:8, cuando se introduce Cristo en el libro del Apocalipsis, dice: Cristo se llama el Alfa y la Omega, el principio (Es ARCHE. Él se llama, entonces, el Principio o el ARCHE, porque Él es el fundamento, el diseño, el origen eficiente de toda la creación. Estoy hablando de principados con la intención de ilustrar hasta donde se pueda, cual es el fundamento de una fortaleza. Y Cristo es el fundamento de toda la creación. Ahí estamos entendiendo entonces que no todo principado es negativo. El Arcángel, por ejemplo, es un príncipe o principado de Dios.
Juan 1:3, dice: Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Muchos grupos cristianos enseñan sobre Cristo a partir del nacimiento de Jesús. Jesús nació de María, en Belén, correcto, pero Cristo estaba desde el principio. Hebreos 1:10, dice: Tú Señor fundaste la tierra y los cielos; son obra de tus manos. Vemos indiscutiblemente que el principio o el fundamento; la piedra de ángulo de toda materia que existe, es Cristo Jesús, el hijo del Dios viviente. Vale la pena mencionar que todo sigue existiendo por el poder de su Palabra.
ARCHE significa “El extremo”, “el dominio” o “el primer dominio”. El que inicia o la raíz de toda actividad. ARCHE es, -reitero-, de donde derivamos nuestra más conocida palabra Arquitecto. Porque el arquitecto es el que traza el primer diseño, que se convierte luego en una fortaleza. El principado, o el ARCHE diseña – Y esto es muy importante porque el hombre piensa en diseños -. Tu no ves palabras en tu mente; tú ves figuras, diseños, que luego expresarás con palabras. Tú dices “sopa” y, lo que ves, es un plato humeante, no la palabra “sopa”. ¿Entiendes?
Esto es muy importante porque, para construir una fortaleza en tu mente, todo tendrá que comenzar con un diseño, con una especie de boceto producido por un Arquitecto, sin interesar que sea negativo o positivo. Es el mismo principio de la levadura. Ahora bien: siempre que en la Biblia aparecen Principados, hay un amiguito que anda con él: Potestades. Principados nunca anda solo. Al igual que un Arquitecto, necesita un Ingeniero. El Arquitecto no hace la construcción por sí mismo ni trabaja jamás solo.
La palabra Potestad es la palabra EKOUSIA, en griego, y significa “El Permiso”, “La Autoridad” o “El Derecho”. La libertad, – Y esto tiene sentido -, porque sin el Ingeniero, el Arquitecto no tiene derecho a implementar su diseño. Tiene que ser aprobado. Es el poder que ejerce el diseño. Este poder, en funcionamiento, siempre niega la presencia de obstáculos. Es decir que: una vez sellado, se establece. Es la capacidad. La potestad es la habilidad, el potencial o el derecho a ejercer una acción.
La potestad es la combinación de derecho y autoridad que produce una fuerza que ejerce. Esto es muy importante también. Allí donde dice que Cristo nos libertó de las Potestades, noten que no nos libertó de los principados. La Biblia no se equivoca. Nos liberto, – dice -, de las Potestades, “de las tinieblas”, (Tiempo pasado), al reino, (Algunos están esperando llegar algún día lejano), de su Hijo. ¿Nos libertó de qué? Del permiso o del derecho. Satanás no tiene derechos, pero es porfiado y usurpa su derecho si le abres la puerta.
EXOUSIA o Potestades, denota al Poder Ejecutivo. Es aquel que ejerce el patrón de pensamiento. Mientras que el ARCHE es el fundamento o autoridad que permite que el Poder Ejecutivo fluya. Es como el dueño de una Empresa derivando determinadas funciones en sus Gerentes Ejecutivos. Estos, (Principados y Potestades), existen en más de una dimensión y en más de una esfera. Y tienen responsabilidades distintas y no siempre son satánicos. Ya vimos que Cristo es Príncipe. Es más: tú eres un príncipe.
Ejemplo: vimos que Cristo es un Principado. Por eso Pablo oraba y decía: “…Que los ojos del entendimiento del Pueblo de Dios fuesen alumbrados…” No sabíamos que el entendimiento tuviera ojos. Mucho menos orar para que fueran abiertos, ¿No crees? Piensa por un momento si, por alguna de esas grandes “casualidades” que tiene la vida, no estaremos demasiado pobres en oración. Son muchas las ocasiones en que ni siquiera sabemos por qué orar. Son mayoría las veces que no salimos de: “…Señor…bendíceme a mí, a mi esposa, a mi hijo, a mi perro y mi gato…”
Pablo no se preocupaba por nada de eso. Él oraba para que fueran abiertos los ojos del entendimiento. Todavía gran parte del Pueblo de Dios no sabe que la cabeza tiene ojos. Y él ya andaba orando por la visión de la cabeza. El entendimiento debe ser alumbrado porque en las tinieblas habitan los demonios. “Bueno, hermano, está bien, pero…una vez que uno es salvo…” No interesa tu teología. No interesa la doctrina denominacional que te hayan enseñado. No interesan las tradiciones y costumbres de tu iglesia: en las tinieblas habita y gobierna Satanás.
Lucas 2:35 habla de que Cristo sería una espada, para que los pensamientos de los corazones, (¿Desde cuándo los corazones piensan?), fuesen revelados. Piensa en la importancia de la venida de Cristo y de las oraciones de Pablo comparadas con nuestras preocupaciones actuales. Otro ejemplo: hay Principados naturales, en la dimensión terrenal y natural. En Tito 3:1 habla de “estar sujetos y obedecer a gobernantes y autoridades”. Y en griego dice ARCHE y EXOUSIA. Los gobernantes diseñan, las autoridades ejercen.
Romanos 13:1, dice: ”…Someteos a las autoridades superiores…” Aquí vuelve y usa las dos palabras en esos tres primeros versos de romanos 13. ¿Qué es someterse a las autoridades superiores? Eso: someterse a quienes van a ejercer lo diseñado por los Principados. ¿Títulos? Para nada: autoridad divina. No hay otra. Quien quiera que se arrogue una autoridad que no responde a la autoridad de Cristo, es falso. El mandato de Pablo es válido para toda autoridad sujeta a autoridad, ya que, de otro modo, pasará a ser esclavitud, y Dios no creó al hombre para que sea esclavo de otro hombre.
Válido también para todo lo que un creyente viva o haga en el plano del mundo secular. ¿Eres empleado de una empresa? Sé responsable en tu trabajo, cumple con tus horarios y con todo aquello que, desde el principio del contrato, te ha sido dado como obligación laboral. Eso sería someterse a autoridades superiores. Sólo un detalle: si un día tu jefe o tu patrón, te ordena hacer o decir algo que es a todas luces un pecado ante Dios, tu obediencia llega a su fin. El Señor respaldará tu fidelidad, así seas despedido. Y si tienes temores o dudas, recuerda el título: la batalla contra el reino de las tinieblas, está en tu mente. Allí es donde comienzas a vencer o a tener derrota.