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Del Mundo Llamé a Mi Hijo…

Supongo que no vale la pena aclararte que de ninguna manera me propongo establecer una nueva doctrina ni tampoco desplegar conceptos que pretendan considerarse como transgresores ni apartados de los fundamentos básicos del evangelio de Jesucristo. Lo que sí deseo, y creo que he sido claro anteriormente, es prestarle debida atención a la existencia y presencia activa de ese Dios desconocido para los griegos a los que Pablo confrontó, sino también para ti, que quizás hayas recibido información sobre otra clase de dios que de ninguna manera tiene ni siquiera parentesco lejano con el que está en nuestras Biblias. Simplemente, y a partir de un solo evangelio, el de Mateo, conjuntamente con algunos paralelos necesarios, quiero demostrarte que, cuando la Biblia dice: Dios, en muchas ocasiones, anda caminando por senderos muy alejados de aquel Dios que te presentaron cuando niño, tus familiares, o de más adulto, incluso, en alguna de las llamadas “iglesias cristianas”.

(Mateo 1: 1) = Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.

(2) Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos.

(3) Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara, Fares a Esrom, y Esrom a Aram.

(4) Aram engendró a Aminadab, Aminadab a Naasón, y Naasón a Salmón.

(5) Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí.

(6) = Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías.

Estoy leyendo la genealogía de Jesús, ese supuestamente “aburridor” detalle cronológico que muchos suponen que está insertado en este evangelio casi de más, como sobrando. ¿Para qué nos resultaría interesante esta genealogía? ¿Qué cosa podríamos descubrir en ella? ¿Qué supuesta revelación nos estaría esperando en un detalle tan…técnico y académico como este? No te confundas. El Dios No Conocido, aparecerá donde menos te lo esperas. Y hasta te fastidiará un poco tu antigua teología, no lo dudes.

¿No capta tu atención el hecho de que en el verso 6, en lugar de decir que David engendró a Salomón de una mujer llamada Betsabé, dice que lo hizo…de la que fue mujer de Urías? Es obvio, tú conoces esa historia. Tú sabes que Betsabé se estaba bañando junto a un ventana que justamente daba hacia los jardines donde el rey David se paseaba en sus ratos de ocio, y que él al verla quedó prendado de ella, y que en calidad del rey que era la hizo traer a palacio, y sin pedirle ni siquiera opinión decidió acostarse con ella, y que por si todo eso fuera poco, mandó al frente de guerra más complicado a Urías, que era entonces su esposo, logrando que él fuera muerto en batalla y así él poder quedarse definitivamente con su mujer.

Pregunto: ¿Cómo llamaríamos eso, hoy, cualquiera de nosotros en cualquiera de nuestras iglesias? Adulterio. ¿Sabes qué dijo el Dios No Conocido que no siempre se nos ha predicado?: Mi siervo David tiene un corazón conforme al mío. Y permitió que, de esa descendencia, viniera al mundo nada menos que Jesús, quien luego sería portador único de Dios Padre encarnado en Él. Y de ninguna manera alguien se permitirá la osadía irrespetuosa de suponer que esto es un gesto permisivo que admite alguna forma de pecado como válido, dando posibilidades a quien hoy desee interpretarlo a su gusto y conveniencia, hacer cualquier cosa. Pensar eso, sería una falta de respeto a la inteligencia de mis lectores. Lo que sí tengo necesidad de consignar porque de eso se trata este trabajo, que a nuestro Dios No Conocido, Lo que más le interesa es lo que hay en tu corazón. La carne es débil y se equivoca, el corazón, si es conforme al Suyo, glorifica Su Nombre. ¿Pero no fue dicho que el corazón del hombre es engañoso? Sí, pero eso fue dicho antes que llegara Jesús a la cruz. Después de eso, incluso nuestros corazones fueron redimidos.

Te pregunto algo, pero por favor, pon tu mano en tu corazón para responderme: ¿Te impactó ver a esto así, tal como me impactó a mí cuando se me reveló con tamaña claridad? ¿Sí? Entonces prepárate, porque hay un pequeño apéndice, algo que en realidad se nos pasa absolutamente desapercibido y, obviamente, no conocí nunca un predicador que haya osado mencionarlo desde un púlpito. Quizás lo haya habido, no lo dudo, sólo digo que yo no conocí a ninguno. Fíjate el verso 5. ¿A quién engendra Salmón? A Booz. Pero hay un detalle que no está en las otras genealogías; el nombre de la madre de Booz. Rahab. ¿Recuerdas su historia con Josué y su rol en esa epopeya titánica? Exacto, Rahab la ramera. Es decir que Jesús no sólo desciende de un adulterio, sino que también tiene en su línea genealógica a una ramera en funciones, aunque luego se une a Salmón. ¿Qué pensarían esas venerables hermanas que todos los domingos se sientan en un rincón del templo a murmurar sus controles de legalismo con sus comadres? Religiosidad. Amplia, dura, soez.

(7) Salomón engendró a Roboam, Roboam a Abías, y Abías a Asa.

(8) Asa engendró a Josafat, Josafat a Joram, y Joram a Uzías.

(9) Uzías engendró a Jotam, Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequías.

(10) Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón, y Amón a Josías.

(11) Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia.

(12) Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel.

(13) Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor.

(14) Azor engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim, y Aquim a Eliud.

(15) Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob;

(16)  y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.

(17) De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce.

(Verso 18) = El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.

Obviamente, hemos visto infinidad de películas donde se ve la anunciación del arcángel Gabriel a la virgen María y todos esos etcéteras, conque mucha religión en modo-Hollywood ha presentado a la concepción y el nacimiento de Jesús. Sólo que una vez más, tratando de no decir nada que al mundo incrédulo le haga sospechar que el nuestro es un Dios tan inmoral como son ellos, hemos optado por callar y hasta ocultar cosas que hoy yo tengo el mandato de mostrarte, para que sepas de una vez por todas ciertas aristas de la mente de Dios que nadie te había mostrado antes, estoy seguro. 

Lo cierto es que, independientemente de cómo eran las costumbres, las tradiciones y las leyes de aquellos tiempos, cuando José desposa a María, de alguna manera es como si hubieran contraído un compromiso previo al matrimonio propiamente dicho. Según este pasaje, eso no pudo realizarse, esto es: la consumación de ese matrimonio, por causa de estar la novia embarazada y con suficientes meses como para no poder cumplimentar con el acto conyugal. Esto convirtió a Jesús, al menos en lo concerniente a su concepción, en un hijo ilegítimo o bastardo, palabras casi soeces por tratarse de quien se trataba, pero inevitables desde la fría óptica de los hechos consumados.

Y aquí cabría aclarar o añadir que, entre los romanos, la suerte de los bastardos era más que desgraciada. En medio de un pueblo inmenso se hallaban en una absoluta soledad, sin parientes, sin relaciones, sin sociedad y sin familia. Las leyes de las doce tablas no admitían a los bastardos al derecho de sucesión. Las de Justiniano les rehusaban hasta los alimentos y solo el cristianismo moderó este rigor. El emperador Anastasio permitió a los padres legitimar los bastardos por la sola adopciónJustino y Justiniano abolieron esta legitimación, para no autorizar de este modo el concubinato. Como puedes apreciar y comprobar, el nacimiento del que sería Hijo de Dios encarnado, no fue precisamente un modelo de elegancia y finura, y no tengo dudas que hubiera resultado casi un escarnio si eso se hubiera producido dentro de cualquiera de nuestras mejores iglesias. A ese niño nadie le hubiera podido quitar ese estigma, aunque luego evidenciara ser el mejor de todos en todo. Ese también es nuestro Dios No Conocido.

(19) José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.

A mí siempre me caminó una duda en forma de pregunta generalizada para tantos y tantos que semanalmente escuchamos hablar de las cosas de Dios como si ellos hubieran estado de secretarios privados la semana entera de la creación. La pregunta es para ti, hermano varón: ¿Qué hubieras hecho tú en lugar de José? ¡Claro! Ahí salta tu espíritu religioso y me dices: ¡Recibirla como estaba! Claro, eso con el diario del lunes, pero te cambio la pregunta. ¿Qué harías hoy, si tu novia, con la cual estás comprometido para casarte, con la que te has guardado de tener relaciones sexuales para no pecar, de pronto se te aparece con la novedad de que ha sido embarazada por el Espíritu Santo? Hermano…o me dices la verdad o te quedas en silencio… Frases hechas de la religión organizada ni te gastes en darme…Me queda una de mi Dios No Conocido: le agradan los hombres bien Hombres, pero detesta el machismo de vidriera.

(20) Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

(21) Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

(22) Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo:

(23) He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.

(24) Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer.

(25) Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.

Es más que evidente que el término conoció que se utiliza aquí, no tiene nada que ver con la forma en que lo usamos nosotros, como conocimiento, cordialidad, presentación. Conocer, en la Biblia, es directamente un sinónimo, sino un reemplazo, de sexualidad. Cuando en la creación dice que Adán conoció a Eva, a renglón seguido dice que, por esa causa, Eva concibió. Más claro, imposible. Y lo que aquí te está diciendo, entonces, es que José no tuvo relaciones sexuales con su esposa María, hasta que ella dio a luz a Jesús. Eso, que parecería algo obvio y sin mayores relieves, se convierte en un puntal de la no virginidad eterna de María, como se nos ha vendido en ciertos sectores. María concibió y parió en virginidad, pero luego conoció a José su esposo, esto es: tuvo intimidad sexual con él, y como resultado también obvio, más hijos e hijas.

Eso está documentado también en la Escritura. Siempre me pregunté con qué intención y objetivo se quiso proyectar a María como siempre virgen. Tengo una sola respuesta: teñir de mugre al sexo, cuando fue Dios mismo el que lo creó tal como es. El hombre puede convertirlo en promiscuo y hasta pervertido, pero si lo práctica tal como fue creado, significa placer y todo lo que cualquier matrimonio vive y disfruta en este tiempo. Es tiempo de asesinar sin piedad unas cuantas vacas sagradas en ese sentido. Te lo advierto; mi Dios No Conocido: no rechaza ni prohíbe el sexo, lo recomienda. De hecho, bajo las reglas de su diseño, pero lo tiene como lícito y bueno en gran manera, no como algo sucio que debe vivirse en lo oculto.

(Mateo 2: 1) = Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, (2) diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

(3) Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.

Para la sociedad secular de ese tiempo, no había nada más grande, importante y digno de admiración, respeto y deseos de imitar que su rey, Herodes. Herodes “El Grande”. No era un calificativo que se le pudiera adjudicar a un cualquiera, sólo los elegidos podían atreverse a pensar y obrar en grande. ¿Te imaginas hoy, en cualquier fuerza política, aún de las más importantes que se muevan en tu país, a uno de sus políticos, tan solo uno, que se haga llamar “El Grande”? Imposible. No se atreverían. Herodes sí se atrevió. Era un grande, indudablemente.

Así que suponte ahora como le tiene que haber caído a su innato estado de vanidad y soberbia permanente, que vinieran tres desconocidos a decirle que iban a visitar al Rey de los Judíos. ¿Cómo iban a visitar a alguien que se atrevía a quitarle ese rango a él? ¡¡Herodes era el rey de los judíos!! ¡Nadie en su sano juicio se atrevería a discutirle esa posición! Por eso es que dice que el rey se turbó, que es casi un sinónimo de decir que sintió temor, un raro e incomprensible temor que ni él podía explicarse. Pero lo más curioso y llamativo del caso, es que asegura Mateo que a eso también lo experimentó toda la ciudad de Jerusalén. ¿Alguien podría darme un buen motivo racional que justificara eso?

(4) Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

(5) Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: (6) Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel.

(7) Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; (8) y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.

(9) Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.

(10) Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.

En principio, cuando aprendí medianamente a leer la Biblia, empecé a preguntarme quién y por qué razón inventó que estos tres individuos eran reyes. ¿Reyes? ¡Magos, dice! ¿Eran hombres que practicaban la magia, entonces? ¿Y qué podía tener que ver eso con Jesús? Entonces salen los sabelotodos del evangelio que te dicen que no, que en realidad eran profetas del oriente que llegaron por causa de una revelación divina, que… ¡Un momento! ¿Tú me estás diciendo que una revelación profética de Dios, se va a conducir mediante una estrella? Yo creo que estos hombres, alrededor de los cuales se ha armado una leyenda, incluso, pintó de moreno a uno de ellos, eran otra cosa.

 Cuando no hay registro serio alguno de sus rostros, y les otorgó tres nombres que tampoco han sido registrados en ninguna escritura seria. ¿Me preguntas que creo? ¿Quieres saberlo? Creo que eran algo así como astrólogos de Oriente, con ninguna vinculación espiritual con el Dios que traía a Jesús al mundo, que cumplieron un rol participativo casi simbólico y punto, luego desaparecieron de la historia como tantos y tantos no creyentes que también lo hicieron. Todo el mundo le pertenece a Dios, y a los que le aman, todas las cosas les ayudan a bien. Los incrédulos, cuando se sujetan al señorío de Cristo, también.

(11) = Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.

Más allá de la clásica escena de Navidad, donde se muestra al niño en una especie de inmaculada canasta con limpia paja y a sus padres de pie a su lado, mientras detrás dos o tres animalitos buenos le brindan el calor de su aliento, hay una realidad que no siempre se dice y que, en muchos sitios auto proclamados como cristianos, prácticamente se contraponen. El unigénito Hijo de Dios no estaba naciendo en cuna de oro ni flanqueado por un coro de ángeles adorándole. El unigénito Hijo de Dios estaba naciendo en un rincón de esa casa al que nadie se quería ni siquiera asomar.

Entre la mugre, la oscuridad y el fétido olor del producto de una serie de animales encerrados que no vacilaban en cumplir con todas sus necesidades fisiológicas junto al recién nacido. ¡Un fuerte aplauso para las miles de escenas de románticos pesebres dignos de las estampas de cierto cristianismo que hizo de este evento una epopeya épica en un tiempo en el que inexorablemente no pudo haber sido, pero que se lo enquistó como contraposición a ciertas festividades paganas con las que se deseaba competir! Pero déjenme decir que de ninguna manera esa escena podría incorporarse como real.

El Hijo de Dios vino al mundo entre gente pobre, en un ambiente de mugre y feos olores y entre la burla, el escarnio y la condena social por las características de su gestación. Si bien José y María no eran pobres en dinero, al no conseguir hospedaje confortable, debieron conformarse con ese lugar. Hoy el cristianismo tiene otras esencias y otros postulados, los cuales no son negativos ni tienen por qué ser censurados, pero que reclaman casi a gritos que se reconozca y se tenga muy en cuenta el primario origen, para que luego cuando los hechos así lo ameriten, nadie que diga ser cristiano se atreva siquiera a menoscabar y mucho menos discriminar a alguien por el color de su piel, por la higiene de su ropa o su cuerpo, y mucho menos por su estado financiero. Dios no es Dios de pobres, porque no tiene por qué serlo, ya que suyo es todo el oro y la plata del mundo, pero tampoco es un Dios patrimonio de gente adinerada, como durante mucho tiempo mucha iglesia se ha empeñado en presentar. En todo caso, nuestro Dios No Conocido, es un Dios Justo, una palabra que definitivamente parecería estar fuera de moda.

(12) Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

Me pregunto que nos pasó a los cristianos durante todos estos últimos años, que nos han terminado por convencer que los sueños son cosa del diablo o de la carne, y que es muy peligroso tratar de relacionarlos con Dios. ¿Ah, sí, ¿eh? ¿Por qué no se lo cuentan a estos hombres o al mismo José, cuando por esa vía le hicieron saber que el niño era hijo de Dios y que debía hacerse cargo? ¿Cuantos de nosotros nos haríamos cargo de estas cosas sin dudarlo? Ahora presta atención al detalle que no es menor. ¿Qué dijimos anteriormente que eran esos hombres?

Astrólogos, estudiosos de las estrellas, pero guiados a honrar y adorar al hijo de un Dios al que ellos indudablemente no conocían, pero que no vacilaban en obedecer porque les llegaba por vía sobrenatural, tanto en la convocatoria como en la orden de irse por otro camino. Y sus regalos no significa que hayan sido tres, eso no está escrito. Supongo que lo dieron por implícito al traer tres obsequios, pero no está probado ni comprobado. Igualmente, no le hace, no es importante, salvo para discutir un rato entre teólogos aburridos o desempleados.

(13) = Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo.

(14) Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, (15) y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo.

(16)  Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos.

(17) Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: (18) Voz fue oída en Ramá, Grande lamentación, lloro y gemido; Raquel que llora a sus hijos, Y no quiso ser consolada, porque perecieron.

No voy a escribir sobre la matanza de los inocentes porque creo que ya se dijo todo y de todo. Y durante muchos años hasta se ha jugado de manera “divertida” con esta terrible tragedia que nadie podría imaginar produciéndose en nuestro tiempo. De hecho, nuestros gobernantes ya no les temen a los niños, pero muchos de ellos, a lo largo de la historia universal, no han vacilado a apelar los mismos métodos para sacarse de encima a probables competidores o rivales iguales o más crecidos en edad. De lo que sí quiero hablar, porque es nuestro tema central, es de una arista de nuestro Dios No Conocido que no siempre es predicada con claridad: hacia donde apunta su Amor con todas las fuerzas y potencia.

Fíjate en las últimas seis palabras del verso 14: De Egipto llamé a mi Hijo. ¿Qué significa esto? Que dice aquí que de Egipto llamó al Jesús niño para que retornara y cumpliera con su misión. De acuerdo, eso es en lo literal y cronológico. Pero no te olvides que luego, cuando recalamos en las tipologías que son utilizadas por el Espíritu Santo para revelarnos nuevas verdades, Egipto es la que representa al mundo secular, impío, pagano y pecador. Y tú, que hoy eres uno de los hijos del Dios todo poderoso, fuiste llamado estando allí, en ese mundo. De allí te rescató. Y aunque hayas nacido en un hogar de gente cristiana, tú ya sabes que Dios no tiene nietos, sólo tiene hijos. Por lo tanto, para poder formar parte de Su familia, lo que debes hacer es salir de tu mundo de incredulidad y pecado y venir a militar en el ámbito del espíritu.

Eso es el equivalente a nacer de nuevo. Eso es el equivalente a convertirse. Eso es el equivalente a haber salido del mundo, por causa del tremendo Amor de Dios a tu favor y pasar a pertenecer nada menos que a Su Reino, parte de una dimensión a la que sólo se accede recordando siempre aquel clásico de la palabra divina: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Hoy se predica en todo lugar santo que Dios ama a su iglesia, que está presente en ella, que se goza con sus canciones, con sus oraciones y con sus testimonios, y es verdad, es así, pero hay algo que no se dice tan a menudo como debería decirse, y es el sello, el distintivo, el estandarte de presentación de ese Dios No Conocido. Es al mundo pecador al que Dios ama, por Él se ha consolidado este evangelio. No por nosotros, los salvos. Nosotros ya somos, vamos por todos los que aún no lo son…

 (19) Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto, (20) diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño.

(21) Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y vino a tierra de Israel.

(22) Pero oyendo que Arquelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, tuvo temor de ir allá; pero avisado por revelación en sueños, se fue a la región de Galilea, (23) y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno.

No me gusta ser repetitivo, suele ser un claro síntoma de senilidad o envejecimiento y nadie tiene prisa por envejecer, pero debo reiterarme en algo al punto de rescatarlo como perla. ¡Qué maravilla vivía José el padre terrenal de Jesús! Su comunicación en sueños con el cielo era permanente. No se trataba que un día, casi por azar, soñaba algo que relacionaba con Dios. ¡Dios se comunicaba permanentemente con él por sueños! Estos dos, más el anterior con relación a la forma en que María concibió al niño, son la mejor prueba de que nuestro Dios No Conocido, es un Dios que habita en nuestros sueños. Sólo debemos entregárselos antes de irnos a la cama. De ese modo no habrá infiltración extraña ni presencia o información pervertida.

(Mateo 3: 1) = En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, (2) y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Si bien en esta versión leemos que vino, la más aproximada a la traducción de los originales dice que se presentó Juan el Bautista. Una presentación sin luces ni promociones estelares. En pleno desierto, que es como decir: en el lugar más árido y extraño. Y para decir nada menos que el Reino de los Cielos se había acercado, y que sólo era necesario y suficiente con arrepentirse para poder acceder a él. Me pregunto qué fue lo que habrá ocurrido con todos los que lo vieron desde afuera al Reino, y decidieron no entrar por no aceptar arrepentirse de sus pecados.

Esta versión dice que vino predicando, pero si escudriñamos mejor, podremos ver que pre-dicar, es de alguna manera anunciar la derrota final de los ángeles caídos, esto es: demonios, en una etapa del evangelio en donde no se hablaba del reino de las tinieblas. Yo creo que la Biblia textual está más cercana a la verdadera palabra usada, que no es la que la versión tradicional usa por consustanciarse más con nuestras costumbres. Juan no predicaba, Juan proclamaba, que no es lo mismo, porque no significa lo mismo. Predicar el evangelio y no hablar de guerra espiritual, es un contrasentido. Proclamarlo es otra historia.

(3) Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas.

En todos estos años, luchando en soledad, a veces con la sensación que los molinos de viento del Quijote eran una tontería comparada con ciertas guerras privadas y públicas, he sentido una enorme identificación con ese clamar en el desierto. Es como si gritaras una verdad y nadie la registrara, ni siquiera para cuestionártela. Es como si les mostraras que los muertos resucitan y se sonrieran incrédulos, como si tú los estuvieras engañando con fines oscuros. ¿Estamos preparando camino al Señor, realmente, o estamos fantaseando con cosas que solamente existen en nuestra imaginación? No te asustes, yo no pienso así, pero no tengo dudas que muchos de ustedes, en algún momento, sí. ¿Me equivoco? Así que ya lo sabes: se trata de enderezar las sendas. Con mucho cuidado de no torcerlas. No olvides que, en la Biblia, la palabra Torcido se traduce como Perverso

(4) Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre.

Quiero recordarte que Juan el Bautista era hijo de un sacerdote. ¿Te imaginas al hijo de un ministro de esos que hacen estallar las luces y las candilejas, vistiéndose así, casi con harapos, y comiendo porquerías en lugar de desayuno, almuerzo, merienda y cena como la gente normal? Bueno; ese, te recuerdo, será el que el Señor diga que no hubo uno mayor que él nacido de mujer. Raro, ¿No te parece? Algo debemos estar haciendo distinto, creo…

(5) Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán, (6) y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados.

Siempre me produjo curiosidad el tratar de saber el motivo, la razón, la causa o el por qué toda esa gente, aparentemente buena y en orden, se veían movidos a ir a ese río, confesar públicamente sus pecados y luego sumergirse en esas aguas como señal de perdón y lavamiento de sus pecados. No tengo otra respuesta que pensar en el Espíritu Santo en acción. De otro modo, imposible. Las sinagogas, para los que a ellas asistían, incursionaban en otros terrenos de la sociedad a la cual albergaban. Hoy, en muchos sitios supuestamente cristianos, sucede lo mismo. ¿Será tiempo en que el Espíritu Santo comience a moverse nuevamente? Esa es una buena pregunta para la cual tengo una respuesta: Ya se está moviendo…

(7) Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?

(8) Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento,

(9) y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.

(10) Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.

Si prestas atención, podrás ver que el ministerio de Juan el Bautista fue, efectivamente, un adelanto, una muestra, una primicia, un anticipo de lo que sería el de Jesús. Bondad, paz y amor por todas partes, pero con las estructuras religiosas, implacable. Al ver esto y, salvando las naturales y lógicas distancias, me pregunto por qué me preocupa tanto que mis guerras contra los mismos sistemas sigan en pie como si hubieran comenzado ayer. Es el signo de aquellos que elegimos ser esclavos de Jesucristo, pero libres totales del yugo de hombres. ¿Puedo cada día publicar quejas, ayes y lamentos personales por las batallas que esté librando? Ni lo sueñes. Dios nos creó varón y hembra, ¿Verdad?  Hoy, yo diría que deberíamos ser varones y hembras de Reino, ¿Coincides? Entonces déjame con mis guerras, es lo que me corresponde por ser un Varón de Reino. Sí tú eres otro, aquí te espero, súmate al Gran Ejército del Cielo.

(11) = Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

A este versículo, así como lo lees, suelto, se lo ha utilizado para respaldar teorías, tesis, ponencias y doctrinas. Ha sido útil para justificar divisiones, separar cristianos y crear denominaciones. Ese es el hombre y su innata manía de encontrarle fallas a todo lo bueno y no ver ni por asomo las barbaridades vendidas como buenas. A un ciego Jesús lo sanó escupiendo en la tierra, haciendo barro y pasándoselo por los ojos. A otro simplemente con la palabra. ¿Cuál era la verdadera sanidad? Las dos, pero igualmente el hombre formó dos denominaciones: “Barristas y Anti-barristas”. Estupideces al cuadrado. ¿Todavía no entendieron que al dicho popular “divide y reinarás” no lo inventó el hombre? No te sonrías con incredulidad y reflexiona: ¿Cuál es el reino que nos guste o no, hoy está comandando en gran parte de la tierra, mientras los considerados buenos o justos, andan peleándose por tonterías? Eso se llama Astucia. ¿Te suena?

Lo cierto es que este verso, lo que te está mostrando, es una faceta de nuestro Dios No Conocido que no siempre se nos ha enseñado. Es suficiente con pedirle al Espíritu Santo que nos acerque su incomparable ayuda y, revelación mediante, veremos todo con más claridad que lo veíamos hasta hace un momento. El ministerio profético se sostiene firme accediendo a Vida Abundante, que es el agua, mientras que los miembros del Reino de los Cielos serán más que vencedores en Cristo Jesús, siendo portadores de unción poderosa y fuego, que es la que se recibe en ese bautismo en Espíritu Santo y Fuego. Eso es lo que se discierne de lo escrito.

Pero me queda el remanente de expresar algo que mi Dios dijo y que luego tuvo que soportar la imbecilidad humana de permitirse no sólo dudar de lo que Dios dijo, sino atreverse a pontificar que no era como Dios lo decía, sino al contrario. Dios dijo que antes fuimos bautizados con agua de vida, pero que ahora debíamos serlo con Espíritu Santo, (Para poder, unción y revelación) y Fuego, para purificación de nuestras almas y cuerpos. ¿Lo van a creer y a aceptar de una vez por todas, y a olvidarse de los cabezones que les enseñaron que eso era para tal o cual denominación, nada más? Espero que sí, me agradaría de sobremanera que a esto lo estuviera leyendo gente madura. No me interesa si muy ungida, regularmente ungida o poco ungida; tampoco si es gente bíblicamente muy instruida o poco instruida. Me interesa que sea gente madura. Porque ir en busca de la Estatura del Varón Perfecto, tú ya lo sabes, en realidad es ir en la búsqueda de un Varón Maduro. 

(13) Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él.

(14) Más Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿Y tú vienes a mí?

(15) Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.

El problema de Juan, aquí, surgía de la aparente incongruencia de que alguien inferior bautizara a uno superior. Por eso Jesús, cuando le dice Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia, reafirma tanto las normas de Justicia de Dios, como de su propia decisión de ponerlas en práctica en su vida También aprueba el mensaje de Juan sobre el arrepentimiento y la confesión de pecados como requisito para entrar en el Reino de los Cielos. Hay que recordar que todavía Él no había ido a la cruz, donde con su sacrificio tornaría innecesaria esa confesión que Juan tomaba como requisito esencial para bautizarlos.

En este siglo veintiuno, y dentro del costumbrismo que la iglesia le ha suministrado a la predicación del evangelio, podemos observar que hay dos cosas que prácticamente se han dejado de enseñar: la confesión de pecados ante la majestuosa autoridad de Dios, y el consiguiente arrepentimiento como fórmula intacta para ingresar al Reino. En muchos sitios han elegido la aceptación como miembros activos de una congregación como hecho contundente para reconocer a alguien como salvo. Nadie lo discute, pero la verdad es que tú y yo sabemos que eso no es excluyente. Sin confesión de pecado ni arrepentimiento, no hay perdón y, sin perdón, no hay ni redención ni salvación. Así de simple. A eso es a lo que Jesús denomina del modo que se constituye en él.

Por lo tanto, eso es equivalente a decir que nuestro Dios No Conocido tiene altísimo respeto por su propia Justicia, que no es casualmente que la escribo con la “J” mayúscula, porque es la única calidad de justicia que merece ese énfasis. Y como tal, resuelve en Jesús y desde el inicio mismo de su ministerio, Cumplir con toda Justicia en cada requerimiento, aunque este sea innecesario, como era el bautismo en agua para Jesús, quien todos sabemos que no tenía que arrepentirse de ninguna clase de pecado, así como tal vez también lo sería hoy para nosotros, quien ya tendríamos el perdón de esos pecados saldado en el momento en que fuimos a buscar redención a la cruz.

(16) Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.

(17) Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

He escuchado predicar y enseñar que en el Antiguo Testamento no se habla de bautismo, sino de abluciones u otros lavamientos que pertenecían a la tradicional liturgia judía. Sin embargo, no es correcto decirlo de ese modo. En todo caso, no se habla de bautismo en todo el tiempo anterior a la aparición de Jesús. Porque convengamos en que, si Antiguo Testamento es Antiguo Pacto, ese Antiguo Pacto concluye cuando deja lugar al Nuevo Pacto, es decir, Nuevo Testamento. Y todos sabemos que el Nuevo Pacto gestado en la sangre de Jesús como expiación total, comienza precisamente en el momento en que él derrama esa sangre en la cruz, es decir, en las últimas páginas de este y de todos los otros evangelios. Hasta la cruz, estuvo rigiendo el Antiguo Testamento, por lo cual este bautismo de Juan, se produce en el marco de lo que todavía era el Viejo Pacto convenido con Abraham.

Y fíjate que es a continuación de este acto de simple obediencia social y tradicional que Jesús efectúa, porque siempre estuvo en su espíritu ser correcto y respetuoso de las leyes terrenales, salvo que estas estuvieran opuestas a la voluntad de su Padre, que era lo que le enfrentaba con los fariseos, lo que sucede este episodio que se relata aquí y que es todo un símbolo práctico y contundente de lo que debe ser nuestra vida cristiana. Se escucha la voz del Padre diciendo: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia, y la gran mayoría interpretó que eso fue una respuesta o una declaración tremenda motivada por el bautismo por inmersión, (Porque en los originales dice que fue sumergido en las aguas) que Jesús cumplimentó con Juan, pero déjame decirte que no, que no es así.

No fue eso lo que motivó esa declaración divina, sino la plenitud del Espíritu Santo que Jesús experimentó a continuación de ese hecho físico. Dice que el Espíritu, como paloma, (Nadie ha dicho jamás que el Espíritu Santo ES una paloma, sólo se ha dicho que tomó una forma visible similar, parecida, o de la estética de una paloma) se posó sobre él, que es equivalente a decir que lo tomó, que entró en su ser. Que es exactamente lo mismo que habrá sucedido contigo, o que pueda suceder hoy mismo: que ores pidiendo al Dios de todo poder que envíe su Espíritu Santo a llenarte, a darte plenitud, a bautizarte si es que eso sucede por primera vez y, una vez que lo haga, mientras la paz sublime que solamente te puede proporcionar el cielo entra en tu vida, podrás oír tú también esa misma voz amorosa, fuerte, de total autoridad aquí y en todos los universos, que te dice: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. Mi Dios No Conocido, sigue tal su promesa bautizando con Espíritu Santo y Fuego, a todos los que lo acepten, lo crean y lo reciban por fe en sus vidas. Y no es doctrina de una denominación, es Palabra de Dios.

(Mateo 4: 1) = Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.

Entonces un día llega el hermanito Fulanito y te pide oración porque está pasando por una prueba terrible de la que no sabe cómo podrá salir sin sufrir lastimaduras o traumas graves. Y tú, que eres abnegado, sacrificado y noble, te arrojas de cabeza al río bravo, para defender y respaldar al hermanito Fulanito, y oras bajándote todos los demonios conocidos y por conocer, con sus respectivos nombres, entendiendo que esa prueba que está pasando el hermanito es producto de un tremendo ataque satánico que hay que desarticular echando fuera a todas esas potestades siniestras y liberando al hermanito de tamaña opresión. ¿Estaría mal, eso? ¡Pero de ninguna manera! ¿Cómo va a estar mal hacer guerra y de la buena, por un hermano amado en problemas?

Sólo que en ningún momento hemos acertado en pasar, aunque más no fuera de pura casualidad, por una lectura seria y a conciencia de este versículo. Porque si lo hubiéramos hecho, hubiéramos podido ver y luego entender, que cuando Jesús, nuestro co-heredero máximo y unigénito en Dios encarnado, tuvo que soportar ser tentado terriblemente por el diablo en esos cuarenta días en el desierto, ahí nos damos cuenta que no siempre la solución es reprender demonios. Él pudo resultar más que vencedor de esa prueba, solamente utilizando el arma de la Palabra. Escrito está…le decía el enemigo… Pero yo digo que hoy dice…respondía Él. Y así se cimentó su victoria. Pero eso no es lo más notable, porque de alguna manera era lo lógico, si nos dejamos llevar por el poder genuino de uno y del otro. Lo más notable, es lo que lees aquí cuando te dice que, a ese lugar de esa terrible prueba, fue llevado por el Espíritu.

Y hasta donde yo sé, cuando Espíritu lleva en nuestra Biblia la “E” mayúscula, si no hubo un error de traducción, (Que en este caso no lo hubo), me está hablando del Espíritu Santo, que hasta donde yo también aprendí, es como hablar de Dios mismo. Es decir que, nos guste o no, lo entendamos o no, cuando nos encontramos en el terrible desierto de la tremenda tentación y la prueba, es probable que estemos allí porque nuestro Dios No Conocido nos ha llevado para que podamos entrenarnos y salir Más que Vencedores en Cristo Jesús, así que te sugiero que antes de empezar a reprender inexistentes demonios, elijas hacerte fuerte en Su Palabra y vencer en esa prueba con las mismas armas que utilizó Jesús, unigénito de Dios, pero primogénito entre nosotros. Lo que significa que fue único para con Dios, pero uno más, (Aunque el primero) de entre nosotros.    

(2) Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.

Nosotros leemos esto con total naturalidad y pensamos: ¡Y bueno! ¡Era Jesús! ¡No era un cualquiera! ¡No era uno de nosotros! ¿Ah, no, ¿eh? ¿Y se puede saber cuál era la diferencia biológica entre Jesús y cualquiera de nosotros? Ninguna. ¡Pero hermano! ¡Él era el Hijo de Dios! ¡Dios mismo lo dice! Ah… ¿Y qué crees que está diciendo Dios de ti, hoy mismo? Está diciendo lo mismo que dijo de Él: que eres su hija o hijo amado y que en ti Él tiene complacencia. Eso dice. Entiende y asume: nuestro Dios No Conocido te dice que Jesús fue su hijo unigénito cuando nació, pero hoy se ha convertido en primogénito, ya que se han sumado muchos hijos e hijas, entre los cuales, (Espero y confío), estás tú…

(3) Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.

Pregunto: el tentador, obviamente Satanás, ¿No sabía que él era el Hijo de Dios? ¡Claro que lo sabía, por eso estaba allí, tentándole! Lo que quiso hacer, y con Jesús no lo consiguió, fue hacerlo dudar a él de ser ese hijo que creía ser. No lo logró con Jesús, pero… ¿No lo ha conseguido nunca contigo…? ¿De verdad que no?

(4) El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Esto no significa que Jesús esté ordenando que no haya que comer. Lo que está señalando es que por encima de cualquier clase de alimento carnal o almático, está el alimento espiritual. Y lo único que alimenta y alimentará siempre tu espíritu, es la Palabra de Dios. No te alcanza con ver videos, escuchar audios o leer buenos artículos. Todo eso en todo caso, te suma; pero si no quieres morir de hambre espiritual, toma tu Biblia y sácala de su ostracismo.

(5) Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, (6) y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.

Satanás es el gran mentiroso, lo sabemos, pero… ¿Está mintiendo aquí? No. Está diciendo la verdad. Si Jesús hubiera pedido ayuda a los ángeles, podría haber hecho lo que se le antojara y los ángeles hubieran estado con él y junto a él de manera permanente. Pero hacer eso que el diablo le sugiere, a Jesús, era de alguna manera darle autoridad y obedecerle. Por allí venía la trampa, aunque vestida con ropaje de verdad bíblica. Pasó cuando la pandemia del virus. Una cosa era confiar en que Dios cuidaría nuestras vidas, y otra muy distinta tentarlo saliendo a las calles a desafiar a la peste. Por eso es válida esta respuesta…

(7) Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.

(8) Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, (9) y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.

Aquí se lo vuelve a cuestionar a Satanás por mentir, por decir algo que no puede hacer. Perdón… ¿Seguro que no puede hacer esto que está diciendo aquí? ¿No has visto la multitud de pactos de todo calibre y color que bandas musicales enteras, actores, deportistas o cualquier otra expresión pública ha formalizado con el infierno, con la intención de comprar éxito terrenal? Él es el dios de este siglo, que es como decir, de este sistema. ¡Y claro que puede regalarte todo eso que le dice a Jesús! El tema que no está en la conversación pero que también es, es el costo que eso te trae. Tu alma en principio, tu vida entera después.

(10) Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.

(11) El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.

(12) Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea; (13) y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí, (14) para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: (15) Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, Camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; (16) El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; Y a los asentados en región de sombra de muerte, Luz les resplandeció.

(17)= Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

(18) Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.

(19) Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

(20) Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron.

En principio, toma nota de este detalle: Jesús todavía no es nadie, ministerialmente hablando. Es Hijo de Dios, está ungido desde el vientre de María, pero todavía no ha hecho nada para el Reino. Cuando pasa por las aguas del bautismo con Juan, recibe la plenitud del Espíritu Santo, su llenura, su bautismo. Recién allí, fortalecido con esa unción, es que es llevado al desierto de la prueba. Pero solo cuando resulta más que vencedor de ella, es que regresa munido del poder de Dios en su vida, y aquí sí queda habilitado para comenzar su ministerio. Veamos: tú puedes, hoy, si quieres, predicar el evangelio del modo en que se te antoje, o del modo que se acostumbre o se estile en la que sea tu congregación, o bien como lo dictaminen los cabezones regentes de tu denominación.

 Dios es misericordioso y yo te aseguro que, lo prediques como lo prediques, Él lo usará para bien y mucha gente hallará salvación. Pero eso no quiere decir que tú no estés adulterando el producto básico, que en este caso es el evangelio. Por algo se nos dice por allí en algún lugar de la Escritura, que quien no lo predica conforme a como lo hizo Jesús, será llamado anatema. La pregunta que habrá de surgir, entonces, es: ¿Y cómo lo predicó Jesús? En el verso 17 tú tienes la letra precisa y específica. El evangelio que predicó Jesús consistía en tres aspectos básicos: En primer lugar, demandaba arrepentimiento, luego se imponía la confesión de pecados y de ese modo quedar en posición correcta y legal delante del Padre para acceder al perdón y redención. Luego establecía la presencia y la autoridad del Reino de los Cielos aquí y ahora, y finalmente determinaba que aquel que estaba predicando era, puntualmente, quien representaba a ese Reino y por lo tanto poseía su legítima y absoluta autoridad.

Cuando Jesús decía se ha acercado, estaba significando que ha llegado o está aquí y sugiere la inauguración del Reino de Dios que está en la espera de su consumación. Muy por encima de la salvación de las almas, del propietario de un paraíso terrenal o de todo lo que siempre se nos ha bien enseñado, nuestro Dios No Conocido es legítimamente quien te introduce en Su Reino. Y eso es para toda la eternidad.  En cuanto a Simón llamado Pedro y a su hermano Andrés, quiero recordarte que, según lo vemos en Juan 1:40-42, ellos ya habían tomado contacto con Jesús. Allí nos dice que: Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús. Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías, (que traducido es, el Cristo) Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (Que quiere decir, Pedro). 

Sin embargo, recién en el episodio que se relata aquí, en Mateo, es donde ellos reciben la orden de seguirlo, que en conclusión, es el mandato corriente y preciso de nuestro Dios No Conocido. Nada que ver con esfuerzos por parte del hombre por agradar a su Dios con obras vanas, y mucho menos suponer con arrogancia que Dios estará deslumbrado de nosotros y saldrá urgente a buscarnos. Él, a pesar de todos los tiempos transcurridos, seguirá simplemente mirándonos vivir y de pronto diciéndonos casi en un susurro: Venid en pos de Mí.

(21) Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.

(22) Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron.

(23) Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

(24) Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó.

(25) Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán.

Para entender el evangelio de Jesús, primeramente, habría que entender con ojos espirituales y no eclesiásticos tradicionales como fue el ministerio de Jesús. Observa que ahora nos relata en estos dos primeros versos, la manera en que Jacobo y Juan, hijos de un tal Zebedeo, se unen a él y no tomándose su tiempo para pensarlo, ordenar sus asuntos y venir a reunirse, sino dejando todo como está, casi sin avisar. ¡Estaban trabajando con las redes junto a su padre y no dudaron en dejar todo abandonado a su suerte y salir corriendo detrás de Jesús! Yo me pregunto cuántos de nosotros reaccionaríamos de la misma manera, hoy.

¿Abandonaríamos lo que fuese que hubiéramos estado haciendo, para irnos detrás de alguien que podía representarnos un núcleo importante de cosas, pero lo cierto es que literalmente no pasaba de ser una especie de loquito suelto que decía ser nada menos que el hijo de Dios? Lo dudo, créeme que lo dudo, por mayor fidelidad que tuviéramos. Y ni hablar del pasaje anterior, donde me referí al llamado a Pedro, del cual luego se habla todo lo que se habla con relación a ser pescadores de hombres y todo eso que mencionáramos. Sin embargo, me quedó sin decir algo que considero más que importante y valioso. Más adelante veremos que Jesús sana de una tremenda fiebre ardiente a la suegra de Pedro. Eso me dice a mí y te dice a ti que Pedro era casado, que tenía una esposa, y probablemente también hijos.

Es muy llamativo y curioso que la Biblia no diga absolutamente nada de eso, de la hipotética o supuesta familia de Pedro. Algunos historiadores sí lo mencionan, pero recurriendo a fuentes que quizás sean serias y confiables, pero que no podemos chequear con nuestro propio entendimiento. Se ha escrito que la esposa de Pedro acompañaba al grupo de discípulos y predicaba el evangelio conjuntamente con ellos, pero lo cierto es que bíblicamente, nada de esto puede comprobarse. Por lo tanto, y hasta que alguna revelación notable pueda decirme lo contrario, yo seguiré pensando que nuestro Dios No Conocido no acepta negativas a su llamado. Cuando Él te llama y te levanta (En mi caso personal fueron las dos cosas al mismo tiempo) sólo tienes dos respuestas posibles: si o sí.

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enero 24, 2025 Néstor Martínez