El Mundo de la Mentira

En el libro de Génesis, nos encontramos con la aparición por primera vez, de un querubín caído llamado Satanás encontramos, desde el principio de la creación, sus estratagemas, sus métodos, sus maquinaciones para atacar al ser humano con la única diferencia que, los que somos cristianos, tenemos al Espíritu de Dios que nos ayuda a discernir, a distinguir entre la verdad y la mentira. Entre lo blanco y lo negro. Entre el engaño y la realidad.

Si no tuviéramos al Espíritu Santo estaríamos como está la mayor parte de la humanidad: engañados por poderes que la gente no conoce, no los siente, como no los puede ver, entonces no se dan cuenta sobre la energía que existe detrás de todas las cosas de este ser manipulador, chantajeador, que odia a los seres humanos, y más que nada a los cristianos, y cuya principal estrategia, es mentir. Mentir e ir en contra de todo lo que Dios nos ha declarado.

(Génesis 3: 1) = Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: no comáis de todo árbol del huerto?

(2) Y la mujer respondió a la serpiente: del fruto de los árboles podemos comer; (3) pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: no comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.

(4) Entonces la serpiente dijo a la mujer: no moriréis; (5) sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.

(Juan 8: 44) = Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

Quiero regresar a Génesis 3 porque quiero revisar con cuidado estas estratagemas y mentiras diabólicas, que tienen el propósito de oscurecer nuestro entendimiento. Pero antes quiero hacer una aclaración muy importante: la palabra hebrea para ignorancia, es un sinónimo de tinieblas. Lo que quiero decirte es que en el hebreo, las palabras ignorancia y tinieblas, representan exactamente lo mismo.

Y la palabra luz, en el original hebreo, es sinónimo de la palabra verdad. ¿Qué significa esto? Vamos a ver. ¿En qué mundo entiendes o supones tú que opera Satanás? Lo habrás escuchado muchas veces: en el mundo de las tinieblas. Y si es allí donde él opera, entonces lo que tiene que conseguir es que tú te mantengas en ignorancia.

Y cuando Jesús nos dice que él es la luz y que la verdad nos iba a hacer libres de la ignorancia y de las tinieblas, esto significa que cuando nosotros conocemos la verdad, algo se consolida. Porque la verdad, únicamente, es revelada a través de las Escrituras. Porque su palabra es verdad.

Entonces, cuando nosotros venimos a la Biblia, comenzamos a descubrir la verdad. Y esa verdad comienza a sacar de nosotros las tinieblas, comenzamos a dejar de ser ignorantes del mundo espiritual invisible que nos rodea, comenzamos a abrir los ojos a la realidad.

Mientras tú no conozcas la verdad de la Biblia, y no entiendas que la ignorancia, por no estudiarla, por no conocer los caminos de Dios, sigues siendo preso de la religiosidad, sigues siendo cautivo del pecado, sigues siendo esclavo de la idolatría y el paganismo, porque para ti no significan nada. Porque estás en tinieblas.

Pero cuando venimos a la Biblia, y conforme la luz de la revelación entra a nuestra mente, las tinieblas van saliendo, se retiran. Satanás era un querubín cuando Dios lo creó. Y creo que aquí tengo que hacerte una aclaración muy importante: Dios no creó al diablo.

El diablo se volvió sólo como diablo, porque abandonó su estado de santidad y cayó presa de sus propias ambiciones. Lo que quiero decirte es que, cuando Dios creó a esta criatura, esta criatura no era diablo. Porque la palabra diablo, significa engañador.

Dios creó a un querubín perfecto, dice Isaías 14 y Ezequiel 28, que son los dos pasajes donde se escribe con mayor detalle su creación y la forma en que él cayó, que era la más hermosa de todas las criaturas de Dios. Y estaba tan cerca de Dios, que era el que dirigía el coro.

Satanás era el que dirigía la orquesta y la adoración de Dios en el cielo, cuando su nombre aún era Luzbel, Lucero de la Mañana, si quieres su traducción. El era el querubín protector. ¿Protector de qué? Protector de la santidad de Dios.

¿Por qué tenía que haber una protección en el cielo, cuando no había pecado? Porque todas las criaturas de Dios fueron creadas con el potencial y con la característica de que podían adorar libremente a Dios o, si se lo proponían, tomar la decisión de rebelarse y no creer a Dios. Porque dios nunca creó robots.

Creó hombres con potencial suficiente para decidir por sí mismos si le iban a creer, si iban a obedecer sus mandamientos y si iban a trabajar para consolidar su Reino. Todos fuimos creados con ese potencial de poder determinar y elegir si obedecíamos o no obedecíamos a nuestro creador.

Por eso es que quiero ir al libro de Isaías, capítulo 14, donde vamos a encontrarnos con algunas características de este personaje siniestro, que originalmente se llamaba Luzbel y luego Lucifer. Tanto una como otra palabra, significa: “El que lleva la luz”. Es la palabra hebrea heylel, que significa “brillante, luminoso, el que lleva, el que porta, el que levanta la luz”. Este era el nombre original de este querubín. Pero mira lo que dice aquí.

(Isaías 14: 12) = ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! (Este, -reitero-, era el nombre original de Satanás. Era un lucero, era brillante, era hermoso) Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.

(13) Tú que decías en tu corazón: subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte;

Quiero que observes un claro detalle: que Dios estaba allí, en su sitial divino, y Satanás estaba allá, debajo. Satanás dice que subirá al cielo, así que esa expresión nos dice que él aceptaba estar en una posición más baja. Cierto es que Dios creó a Satanás en el cielo, y que allí estaba dirigiendo la adoración y acompañando a Dios. Pero aquí se nos muestra su figura en un nivel más bajo.

Porque antes que este planeta fuera creado, ya existía en este planeta, Satanás. Allí acuñaron el viejo refrán popular que dice que: “El diablo sabe por diablo, pero más sabe por viejo”. También estaban sus demonios allí. Había un reino que se conoce como el reino pre-adámico.

La Biblia dice que algo pasó que satanás empezó a planear, en este mundo, en este planeta, la rebelión que, según él, lo llevaría tan o más alto que Dios. El mismo principio que el de la torre de Babel. Alcancemos el cielo, subamos hasta allá, démosle un golpe de estado a Dios y destronémoslo. Y yo tomaré su lugar.

Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, dice la Biblia. Esto también nos muestra que, antes que nosotros existiéramos, ya existían las estrellas. Ya existía un cielo. Levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; (13) sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.

Precisamente por esta posición tan elevada que Luzbel tuvo, por esta categoría, este rango tan maravilloso que Dios le puso, es por eso que cuando Dios lo volvió a arrojar otra vez a la atmósfera donde estableció de alguna manera su dominio, es por eso que hoy lo que Satanás más ansía es ser adorado, recibir la misma clase de adoración que Dios recibe. Él la conoce, él estuvo allí.

¿Y sabes cómo la consigue en muchas ocasiones? Simple: a través de la idolatría. Esta es una de las mentiras más grandes de Satanás. Por eso es mi intención principal en este trabajo, apuntarle a la mentira. Porque Satanás es el gran maestros de maestros en el arte de mentir y engañar a la humanidad.

A ti te pueden engañar vendiéndote en cien pesos algo que apenas vale ochenta. También puede engañarte esa dulce y sumisa mujer con la que te casaste. O puede engañarte el hombre con el cual te casaste enamorada por su rectitud y honorabilidad.

Puedes ser engañado por cientos de personas a lo largo de toda tu vida. Pero serás engañado, además, por un ser espiritual que no vemos ni podemos percibir más que por la revelación que Dios nos pueda dar a través de su Espíritu. Imagínate a dónde llega el engaño satánico en comparación con el humano.

Y para eso quiero llevarte a la primera mentira de Satanás, Génesis 3:1. Allí está la primera mentira diabólica que quiere hacerte pensar que Dios es un mentiroso. Lo primero que le dijo a la primera mujer que Dios creó, fue: ¿Conque Dios os ha dicho?

Es como si, en otras palabras, él le hubiera dicho a Eva: Escucha, mujer, ¿De verdad tú le crees a Dios? ¿De verdad crees lo que dice la Biblia? ¡No seas inocente! ¡La Biblia fue inventada por los hombres! ¡Es sólo un libro de historias e historietas! ¡Además, está llena de contradicciones!

¡La Biblia cae en muchos anacronismos! ¡La Biblia ya no es confiable, ha tenido muchas traducciones que han alterado su contenido! ¡No siempre dice lo que te dicen que dice! ¡No les creas! ¡Cada uno la puede interpretar como le da la gana! Pregunto: ¿Nunca escuchaste algunas de estas opiniones, viniendo por ahí de gente muy seria y aparentemente recta?

Ni quieras imaginarte la cantidad de trabajos en libros, audios y videos que andan por allí diciendo cualquier herejía que a todas luces resultaría imposible suponer que alguien las crea. Y sin embargo sí, muchos las creen, ¿Y sabes por qué? ¡Porque no conocen la Biblia! De allí la importancia de leerla y estudiarla.

Satanás trata, en primer lugar, de hacernos creer que Dios no nos ha hablado. Que es mentira que él se ha comunicado con el ser humano. Hace algo más de dos mil años ese Dios mandó a su Hijo a este mundo. Y no sólo a visitarnos, sino a caminar como hombre por estas tierras, a comunicarnos sus verdades, a sanar enfermos y liberar oprimidos para, finalmente, morir en una cruz para nuestra salvación.

Y sin embargo, aún después de esto, a más de dos mil años de probar y comprobar fehacientemente todas estas cosas, la gente todavía le sigue creyendo al Dalai Lama. A Buda. Al Gurú mejor promocionado por la tele. A la Masonería, a creer que un hombre es capaz de tener esa gran verdad que nos permitirá a menor costo encontrar al verdadero Dios.

Y Dios escogió solamente un camino para que el ser humano lo pudiera llamar, y ese camino, dijo Jesucristo, que era Él. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por mí. Nadie conoce al Padre más que el Hijo, y aquel a quien le Hijo le quiera revelar.

Vemos nosotros que el diablo sigue sugiriéndole al ser humano que Dios es un mentiroso. Que es un cruel tirano que no quiere que nosotros disfrutemos de la vida. Y por eso muchos jóvenes se tragan el anzuelo y se comen esas mentiras de neto contenido filosófico y moral.

Todo ese bombardeo incluso mediático contrarios al propósito y la voluntad de Dios, es continuo. Es constante. ¿Cuál es el propósito? Robarnos y convencernos de que lo que dice la Biblia, no es cierto. Pero lo cierto es que la Biblia dice que no deberás cometer inmoralidad. Allá ellos y lo que te digan.

Pero el ataque viene contra todos los mandamientos de Dios para debilitarte, a través de la presión, a través del convencimiento, a través de la persuasión y que tú puedas ceder en tus convicciones, esas que Dios puso en tu corazón para que puedas vivir una vida digna y conforme a lo que Dios pensó para el hombre.

Quiero mostrarte dos ejemplos. El primero, en la carta de Pablo a los Gálatas. Porque el ataque no sólo es moral, de las mentiras, sino también en otras áreas. ¿Qué crees tú que sean las sectas? ¿Por qué creen ustedes que haya miles de sectas? Al grado de que cuando alguien dice seguir a Jesucristo, no va a faltar uno que le pregunte en qué secta está.

Porque la gente no sabe evaluar, no tiene un punto de referencia, no conoce las verdades absolutas para saber que esta es la columna que sostiene a la humanidad, la verdad. Pero, mientras se ignore quién es Jesucristo y las enseñanzas de Jesucristo, la humanidad permanecerá en la ignorancia.

Y nunca sabrá qué columna es la que sostiene, cuáles son los fundamentos, cuáles son los cimientos, que verdaderamente podemos nosotros saber en los que estamos parados con la certeza de que nuestra casa y nuestra vida no se van a caer. Porque nuestra roca y nuestro fundamento, es Jesucristo.

Las sectas son, precisamente, ataques doctrinales a la verdad. Las sectas se forman cuando personas indoctas, inmorales, no aplicadas ni estudiosas, toman la Biblia y la pervierten. Por eso es que tú puedes ver a mucha gente con vidas vergonzosas caminar por la calle con la Biblia en sus manos.

Por eso decía John Wesley: “Nunca Satanás es tan diabólico como cuando trae una Biblia debajo del brazo.” O sea: el hecho de que una persona tenga consigo una Biblia, no implica que esa persona esté en la verdad. Porque si la persona trae la Biblia, como la parábola de las diez vírgenes, pero no tienen el aceite de la Biblia, que es el Espíritu Santo, no tienen vida alguna.

Porque el aceite es el que le da vida a la Biblia. Tener la Biblia, estudiar la Biblia desde nuestro análisis intelectual y filosófico, aún con la mejor de las performances aprobadas por todos los teólogos que se te ocurra, no alcanza. Porque a estas cosas Dios las escondió de los sabios y los pretenciosos y se las reveló a los niños.  En Gálatas 1, el apóstol Pablo escribe estas palabras, advirtiéndole a esta iglesia de Galacia, acerca de este peligro.

(Gálatas 1: 6) = Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.

(7) No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.

(8) Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.

(9) Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.

¿Cuál es la advertencia? Que hay muchos seres humanos como tú y como yo, que van a venir a la Biblia y la van a tomar como ellos quieren, le van a dar la interpretación que ellos quieren, y la van a pervertir. Y a través de esta perversión, estas personas van a tener a discípulos a su disposición. Porque hay seguidores hasta del diablo. Y van a comenzar a seguir a ese hombre, como lo siguieron a Jim Jones, ¿Recuerdas?

Aquel que habiendo salido de la iglesia donde era un líder anónimo, en 1978, pasó de un día para el otro a tener altísima fama y prestigio como líder de una importante secta, que terminó con todos sus miembros conjuntamente con su conductor suicidándose masivamente. ¿Qué Dios propone o incentiva producir propia muerte? Sólo uno, el dios de este siglo; que no es el nuestro, seguramente.

Y eso es lo que la historia tiene, casi siempre, reservado para aquellos que, como bien lo die Pablo, vienen a perturbar a la gente con evangelios falsos y a la medida de las necesidades humanas más oscuras, que de hecho nada tienen que ver con el Reino de la Luz.

El evangelio es uno, no hay otro evangelio. Pero resulta que este mensaje, es el centro del ataque de la inconformidad. No hay cosa más controvertida que la Biblia, no hay libro más perseguido y atacado que la Biblia, porque la Biblia es el único libro, de los billones de volúmenes de literatura que existen en el planeta que tiene la Verdad. Y no como principio filosófico, sino como una Persona viviente.

¿Nunca te ha llamado la atención que todos esos libros que tú conoces como yo, que representan las bases filosóficas de las religiones más conocidas, (No los nombro por una simple cuestión de respeto humano), no sean atacado jamás por ninguno de esos proclamadores de libertades que hay en el mundo? Sólo la Biblia es atacada, discutida, censurada y controvertida. ¿No será porque es la única que tiene la verdad?

Eso sucede porque el mundo espiritual de Satanás sabe que la Verdad no debe ser predicada. Y por eso es el ataque contra la Biblia y contra todos y cada uno de los creyentes genuinos. Satanás no molesta a los religiosos hipócritas y simuladores, molesta a los hermanos verdaderos. Y encima después les hace pensar y declarar a los otros que eso les pasa porque seguramente andan en herejías. ¿Más sutileza y astucia quieres?

La técnica satánica, te recuerdo otra vez, es la de que tú creas que en realidad Dios no ha hablado jamás y que eso que está en la Biblia son puros inventos de hombres que no tenían otra cosa mejor que hacer. ¿Y sabes qué es lo peor de todo esto? Que a esta mentira se la ha creído mucha gente. Incluidos cristianos.

Pero si eso fuera verdad, si Dios realmente no hubiera hablado, si en verdad no se hubiera comunicado con nosotros, con los seres humanos, entonces no tendríamos reglas, más que las que nosotros hiciéramos, para vivir. Si realmente no hay una fuerza externa, un Creador más allá de nosotros, un legislador de la moral, un rey cósmico, alguien que realmente pudiera establecer el bien y el mal; si no existe ese Creador, entonces los seres humanos decidirían, aquí abajo y por las suyas, qué es bueno y qué es malo.

En ese hipotético caso de inexistencia de nuestro Dios, los gobiernos de cada nación decidirían qué cosa es buena y qué cosa es mala para su gente. Y de pronto, uno de esos gobiernos sale y dice que el matrimonio entre homosexuales es algo bueno, positivo, que unifica. Y ahí están dos varones uniéndose en matrimonio o dos mujeres haciendo lo mismo una con la otra.

Y fíjate que en los lugares en los que eso ya se ha producido, los asistentes a esas bodas no forman parte de lo que nosotros llamaríamos clases sociales carenciadas, sino todo lo contrario. La mayor parte de las bodas homosexuales se celebran en ambientes fastuosos y con protagonistas muchas veces conocidos y hasta famosos en lo suyo.

Yo no quiero ser demasiado vetusto ni tampoco andar con palabras arcaicas y hasta quizás pasadas de moda para el consenso mayoritario de las personas, pero es suficiente para que veamos esto en toda su dimensión para que entendamos lo que significa cuando el hombre cree que Dios no existe y que todo lo que dice la Biblia es una tonta mentira.

Porque si mal no recuerdo, la Biblia dice que la familia es una institución creada por Dios mismo que fue fundada mucho antes que cualquier otra institución de las que hoy conocemos. La familia es el cimiento activo y dinámico de toda sociedad. Hasta un personaje como Napoleón fue capaz de decir cuando era coronado: “Denme muchas familias consolidadas y haré de Francia la mejor nación del mundo”.

Los mismos reyes y emperadores, de hecho no lo ignoran tampoco los gobiernos civiles, que cuando la familia es atacada, cuando la familia es deshecha, destruida, se ha perdido totalmente el fundamento de la sociedad, porque los seres humanos se han creído dioses.

Y ahí están ellos, determinando qué es bueno y qué es malo. Si Dios no ha hablado ni nos ha comunicado nada, entonces vana es nuestra esperanza de volver a vivir. ¿Para qué les vas a ser fiel a tu esposa si ahí andan siete u ocho más, que están libres y deseosas de estar contigo, tal vez?

¿Para qué le vas a ser fiel a un solo hombre, si hay hombres más apuestos, más guapos, artistas de cine y televisión que pueden ser tus compañeros? ¿Para qué voy a ser honesto y honrado, si aquí la filosofía abundante es que el que no transa no avanza?

¿Por qué voy a tener convicciones morales? Si se trata de hacer dinero o de ser famoso o ser aplaudidos, busquemos eso, entonces. Si Dios no está allí no tendríamos ninguna esperanza, porque al morir todo se va a acabar. Entonces tendríamos que vivir lo que mejor que podamos, robando lo que queramos y gozando de todos los placeres al máximo, total mañana desaparecemos y se acabó todo. ¿Quién te dijo eso?

Un hombre, hace más de dos mil años, enviado del cielo, el Hijo de Dios, vino y nos dijo: Yo soy la resurrección y la vida. Y vengo a traerles a ustedes una esperanza: que si yo resucité, toda la humanidad algún día se va a levantar de la tumba. Y unos se levantarán para confusión y vergüenza perpetua, y otros, como las estrellas del firmamento, van a brillar por toda la eternidad.

Satanás le dice a la pareja del huerto: ¿Con que Dios ha dicho? Los hace dudar totalmente. Y hoy, a miles y miles de años de aquellas palabras, los seres humanos en su gran mayoría, todavía siguen creyendo esas mismas mentiras acerca de Dios. Déjame darte algunos ejemplos rápidos.

¿Cuántos varones, teniendo una esposa, hermosos hijos, en suma, una linda familia por la cual vivir, de repente caen en la trampa, en la mentira del adulterio? Creyendo que esa mujer le va a dar mayor satisfacción o felicidad, echando a perder todas las bendiciones que Dios le había dado. Caen, se vuelven ciegos y ya no ven absolutamente nada. Y todo por haberse creído esa sutil mentira disfrazada de erotismo, seducción o como se llame lo que el diablo utiliza en el momento preciso con la persona indicada.

¿Con que Dios te ha dicho que solamente deberás tener una mujer? ¡No le creas, Dios es muy aburrido, lo que yo te propongo tiene mucha mayor acción! ¿De verdad vas a creerle a Dios cuando te dice que solamente con una mujer vas a ser enteramente feliz?

¿Y qué dice Dios a todo esto? Proverbios consigna que el que comete adulterio es falto de entendimiento. Corrompe su alma el que lo hace. Heridas y vergüenza hallará. ¿Por qué? Porque los celos son el furor del hombre. La fidelidad y la lealtad es la fuerza de un matrimonio.

Si se pierde eso, se pierde todo. ¿Y todo por qué? ¿Por irte con tu secretaria? ¿Por irte con ese muchacho más joven y más guapo que tu marido cansado de trabajar para sostenerte? ¿De verdad creen que se puede vivir así? Cuando un hombre y una mujer se han consagrado el uno al otro, están cumpliendo milimétricamente el plan de Dios. Porque si tú no eres capaz de serle leal a tu mujer, pregunto: ¿A quién podrás serle leal?

¿A quién no le vas a mentir si le estás mintiendo a la compañera o al compañero de tu juventud? ¿Cuántos jóvenes, teniendo una buena educación, un buen futuro en una buena familia, de repente echan a perder sus vidas por utilizar el sexo antes de tiempo? Claro está, rige la misma mentira. ¿Con que Dios ha dicho que no tengas relaciones sexuales antes del matrimonio? ¡Pero no! ¡Eso era antes, ahora está pasado de moda por anticuado!

¿Por qué esto es así, alguien te lo explicó? Porque virginidad es sinónimo de pureza, y la pureza es una de las virtudes más apreciadas por Dios. Y por eso es, a todas luces, la más atacada con todas las baterías del infierno. ¿Nunca te ha llamado la atención que la mayor dureza de los ataques esté en este terreno?

Y, finalmente, me pregunto cuántas personas echan a perder todo lo bueno que tienen por causa del dinero. A costa de cualquier cosa. Comienzan a robar, comienzan a cometer fraudes, comienzan a transar, a extorsionar, a engañar, ¿Y todo por qué? Porque creyeron la mentira diabólica de: ¿Con que Dios te ha dicho?

(1 Timoteo 6: 8) = Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.

(9) Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; (10) porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

¡Monedas! ¡Sólo unas pocas monedas más! Hay un viejo refrán que dice que “Dinero mal habido, es dinero maldecido”. Hay una onda moderna en la que aparentemente todos quieren tener todo lo que necesitan ya mismo, sin esperar nada. Mis abuelos el día que se casaban, lo único que querían tener, era un colchón.

Por eso dice que la Biblia que esta vida no es todo. Cuando Satanás le dijo por tercera vez a la mujer: “No es cierto lo que Dios te ha dicho; no morirás.” Mentira satánica que ha dado resultados al infierno. Y la otra que le sigue los pasos, es: “No es cierto que la paga del pecado sea la muerte”.

Dios le dijo al hombre que con el sudor de su frente se ganaría su pan diario. Fue un decreto, es un principio básico e inamovible. Por eso no es correcto depender del juego de azar en ninguna de sus manifestaciones. No es así como Dios dijo que debías vivir. Esa velocidad te llevará más rápido al fracaso.

Dios le dijo a Adán y Eva, en Génesis 3 que el día que ellos participaran de ese árbol, iban a morir. Y Satanás, finalmente, en el versículo 5 de Génesis 3 le dice a la mujer: “No es cierto, no morirás.” Y escucha la última mentira diabólica: “Serán como Dios”.

Serán como Dios, sabiendo el bien y el mal. Fíjate; al decirnos hoy mismo Satanás que podemos ser como Dios, lo que nos está diciendo verdaderamente es que no necesitamos a Dios en nuestras vidas. Y cualquiera de ustedes que viva su vida sin tener en cuenta lo que Dios ha dicho y toma sus decisiones sin pensar en si eso agrada o no agrada a Dios, lo que deja en evidencia es que le ha creído a Satanás.

¿Ustedes creen que a esta mentira la raza humana la ha creído? Claro que sí. Sodoma y Gomorra, Génesis 19, por primera vez la Biblia nos habla de un grupo de varones que creyeron que el sexo podían efectuarlo entre ellos, sin participación femenina. De allí deriva luego la palabra sodomita.

Después tenemos la Torre de Babel, cuando los hombres creyeron que podían gobernarse sin Dios y alcanzar el cielo sin Dios. Esa fue la primera rebelión masiva contra Dios. Le creyeron a Satanás y se quisieron hacer dioses.

Después vemos el diluvio universal. Los hombres creyeron que podían burlarse de Dios. Comer, beber, vestirse sin tomar en cuenta a Dios. Y no entendieron. Y vino el juicio, el diluvio y se los llevó a todos. Pero no concluye aquí este repaso por la historia.

Los césares romanos; ¡Llegaron a creerse ellos mismos que eran dioses! Se paraban frente al pueblo una vez por año y exigían que todos levantaran la mano y dijeran: ¡César, sólo tú eres el señor! Y las personas que no rindieran una adoración como dioses a los césares, los echaban a los leones.

Calígula, un emperador romano, nombró dios a Bucéfalo, su caballo. Nietzsche, el filósofo, dijo que Dios estaba muerto. ¿Y qué hizo al decir eso? Se hizo Dios a sí mismo. Pero murió como hombre, finalmente, no murió como Dios. ¿Recuerdas el escrito? “Dios ha muerto” –  Nietzsche. – “Nietzsche ha muerto” – Dios. Y a continuación: “Busquen los cadáveres”.

Adolf Hitler se creyó dios. Y como dios, quiso crear una raza de seres humanos especiales. ¿Recuerdas cómo terminó? Y no interesa demasiado si fue verdaderamente en aquel bunker, suicidándose, o como lo relatan otros perdido por allí en algún sitio escondido. ¿Eso es ser dios?

Y así como estos tenemos decenas de ejemplos más, gente que se creen dioses, y cuando llegan al poder sujetan al pueblo mediante la fuerza o el terror y tiene que hacerse sólo lo que ellos dicen. Pero no te olvides que cuando un gobernante se levanta como dios, es juzgado de inmediato por Dios como hombre que es. Porque nadie nos puede robar ni nuestra libertad ni nuestra moral.

Si algunos juegos deportivos que atrapan multitudes descreídas de Dios se juegan conforme a sus reglas, es porque haciéndolo sin ellas todo se convertiría en una anarquía. ¿Quién puso las reglas de la vida? Ese Dios en el que estos mismos no creen. ¿No suena estúpido?

La mentira diabólica de mayor contenido y permanencia es la que viene del huerto, cuando él les dijo a Adán y Eva que no sólo serían como Dios, sino que también sabrían el bien y el mal. Esto significa, hoy, que Satanás les dice a los hombres que ellos, si lo desean, pueden decidir qué está bien y qué está mal.

Hay siete alternativas satánicas a la verdad de Dios. 1) El relativismo. Enseña que no existen verdades absolutas. Y es lo primero que te enseñan cuando entras a una universidad. Que cada uno tiene una verdad que debe ser respetada por los demás.

2) El Subjetivismo. Que la verdad es personal. Que mientras tú tienes tu verdad, te sirve y haces bien en tenerla, yo tengo mi verdad y nadie me la puede modificar. Es lo que hoy utiliza el movimiento homosexual para defender sus prácticas y, además, exigir derechos.

3) El Existencialismo. Este dice que la verdad se encuentra entre las verdades existenciales. Esta fue la verdad que por muchos años enseñó Jean Paul Sartre, el filósofo francés padre del existencialismo. Él dijo, entre otras cosas, que no hay verdad más que la que encuentres dentro de ti.

4) El Empirismo. ¿Qué dice el empirismo? No creo lo que no veo. No creo lo que no oigo. Lo que no huelo, lo que no toco o lo que no siento. En otras palabras: si a través de mis cinco ventanas del alma, yo no puedo probar algo científicamente, no puedo creer que exista un mundo espiritual invisible.

5) El Idealismo. El idealismo platónico sostiene que la verdad es abstracta. Que es imaginable. Que es ilusoria. Aunque te parezca hay mucha gente llevada de narices por esta mentira que cree que en realidad no existe, porque sostienen que la vida es sólo una ilusión.

6) El Panteísmo. Todos los filósofos orientales, todos los gurúes sin excepción enseñan que Dios es la mesa de tu cocina y la mesa de tu cocina es Dios. Dios es todo, todo es Dios. O sea: Dios no está separado de la Creación. Dios es la creación y la creación es Dios.

7) El Materialismo. Este te dice que la verdad es solamente la materia. Todo es materia y nada hay fuera de la materia. Por consecuencia, no existe ningún mundo espiritual. Si algo no puede ponerse en una probeta o bajo un tubo de ensayo, no existe.

Conclusión: ¿A quién le vas a creer? ¿A Satanás o le vas a creer a Dios? Y lo más importante: tú no tienes nada más que una vida para determinar a quién vas a creerle. La verdad tiene sus consecuencias, y la mentira también.

Si tú le crees a la Verdad, Jesús dijo que él iba a darte el fruto de la verdad que es la vida eterna. Y que cuando conocieras la verdad, esa verdad te haría libre. Y te garantiza una vida de paz, de tranquilidad, de propósito y de sentido para vivir.

Pero si tú crees la mentira, -dice la Biblia-, la consecuencia es la auto destrucción. Porque ya sabes que la mentira está asociada con las tinieblas. Es vivir confundido sin saber quién te dice la verdad, qué religión tiene la verdad. Ninguna religión dice la verdad. Cristo no es una religión, es una persona.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Leer Más

Revelación no es una Moda

 

Alguna vez me habrás oído hablar, en este mismo espacio, respecto a cuál es la verdadera habitación de Dios. Y allí llegamos a la idea de que esa habitación, ese lugar, se llama Sion. Que no es un simple concepto, es un lugar.

Es un lugar dónde y desde el cual, Dios ha trazado sus diseños para toda la creación, desde la eternidad hasta la eternidad. Estoy en certeza que esto debe ser comprendido como absoluta verdad, porque es la única manera en que luego podremos entender todo lo demás que viene.

Quiero decir con esto que, al igual que en una escuela, debemos aprobar este tema. Porque si no lo aprobamos, todo lo demás nos va a parecer una total y absoluta locura. Porque la revelación de Dios, es progresiva. Y algo que es estratégico es que tú sepas dónde puedes ir desarrollando lazos estratégicos para poder crecer en la revelación de su verdad.

Ya sabemos que es verdad cuando la Biblia dice que Dios habita en los cielos, pero que es lo mismo que si tú le dice s a alguien que yo vivo en Argentina. Seguramente te van a preguntar: ¿Y en qué lugar y dirección de Argentina vive el hermano? Te hago la misma pregunta: ¿En qué lugar y dirección de los cielos vive Dios? Única respuesta bíblica: en Sion.

Y el texto que resume perfectamente todas estas cosas, es el Salmo 76. Allí nos vamos a encontrar con cuatro pasos muy claros que tienen que ver con lo que luego denominaremos como la morada del Señor. Te invito a examinarlo juntamente conmigo y extraer de allí los principios elementales.

(Salmo 76: 1) = Dios es conocido en Judá; en Israel es grande su nombre.

(2) En Salem está su tabernáculo, y su habitación en Sion.

En principio, quiero recordarte que cuando lees el término “habitación”, aquí, estás leyendo la palabra “morada”. Y aquí en este salmo podrás ver con claridad, las que son las cuatro moradas de Dios. Repasémoslas juntos, si es que tienes tu Biblia abierta.

Este proceso de cuatro moradas que vemos aquí, es particularmente revelador cuando entendemos que Dios se manifestó, en el Antiguo Testamento, justamente en estas habitaciones. Dice en el versículo primero, que es conocido en Judá.

¿Recuerdas ese versículo que dice que Dios habita en la alabanza de su pueblo? Muy bien, eso es lo que dice en esta primera parte, porque Judá significa Alabanza. Entonces, es cierto que Dios habita en la alabanza de su pueblo, pero cuando termina la alabanza, ¿Qué pasa con la habitación?

Se termina, también. Y la presencia del Señor, desaparece. Esto es cierto. Entendiendo esto es que David levantó y organizó un sacerdocio para que por cuarenta años no cesara la adoración en el templo. Él fue muy sagaz, fue muy inteligente.

Él simplemente partió de esta verdad: si Dios habita en la alabanza de su pueblo, si no dejamos de alabarle, su habitación será permanente. Y lo hizo. Logró crear una habitación para el Señor por cuarenta años. Y en esos cuarenta años, David nunca fue derrotado, nunca fue vencido.

Si nosotros solamente entendiéramos eso, ya saldríamos corriendo hacia la mejor congregación que encontremos, y le propondríamos que con un aporte solidario de todos, se sostenga una adoración continua en el templo.

Esto es algo que muchos ministerios han enseñado hace años. Sin embargo, por alguna inexplicable razón, nadie lo ha puesto en vigencia. Entonces, cuando nos enfrentamos con que la iglesia está siendo derrotada, que nadie sabe por qué no se puede avanzar mientras sus enemigos prevalecen, muchos caerán en cuenta que sus tiempos de adoración son tan endebles, tan fofos, la gente participa tan poco de ellos, que si no es posible la unidad en la adoración, mucho menos se podrán unir en el combate.

Hay una palabra profética no del todo entendida, todavía, que dice que los únicos que pueden adorar, son los hijos. Los siervos, no. Si tú quieres un test, un indicador de quienes son hijos y quienes son siervos, pon la iglesia adorar, y vas a encontrar visiblemente quienes son hijos y quienes son siervos.

Porque para adorar, es necesario morir. Solamente el que ha muerto a sí mismo y a su carne, puede adorar. Pero tú habrás visto como lo he visto yo en mi paso por las congregaciones, que hay gente que ni siquiera le gusta los tiempos de alabanza y adoración, y que procuran calcularlos para llegar con lo que más los entretiene, el mensaje. Hay una explicación para eso: esa persona no es convertida.

Dios nunca va a permitir que el enemigo prevalezca frente a una casa que sabe adorar. El cielo es fiel. Pero Judá no es solamente adoración. Si revisas un poco la historia del Antiguo Testamento, vas a encontrar que Judá termina siendo una de las pocas tribus que termina, después de la dispersión, como remanente del pueblo de Dios.

Va a llegar un momento en que apenas dos tribus sacan la cara frente a las doce que quedaron ahí, diez esparcidas, son dos las que van a mantener esta imagen. Y de hecho, hasta el día de hoy se habla de “los judíos”. No se habla de los efrainitas ni de los otros.

Se habla de Los Judíos, y judío viene de Judá, precisamente. La tribu de Judá terminó siendo el estandarte, el último baluarte de este diseño. De hecho, Jesús desciende de la tribu de Judá. El diseño de Judá, fue victorioso un tiempo, justamente en tanto y en cuanto David legó y su hijo Salomón gobernó.

Después que Salomón muere, el diseño de Judá va cayendo. Ya para la época del Nuevo Testamento, vas a darte cuenta que Judá perdió todo lo que era. Tanto que al punto que Judas, el traidor, es de la tribu de Judá.

Por eso dice que Dios es conocido en Judá. El conocimiento de Dios que se mantiene en la tribu de Judá llega, hasta más o menos, la época de Jesús. Y ahí queda. Pero fíjate que fue un conocimiento que no llegó a llevar a este pueblo a la salvación. ¿Estás entendiendo eso?

En la segunda parte de este versículo, dice: En Israel es grande su nombre. A diferencia de Judá, Israel es el nombre del padre de Judá. El primer nombre de él, era Jacob, pero que luego Dios se lo cambia por Israel. Y ahora vas a ver una progresión más que impresionante.

Van a darse cuenta que Israel es más grande que Judá. Porque Judá es una tribu, pero Israel son las doce tribus. Y dice aquí que en Israel es grande su nombre. Uno de los graves problemas de la iglesia dividida, es que no podemos expresar la grandeza de Dios.

Si tú lees Juan 17, cuando se dice que ellos sean uno como tú y yo, Padre, somos uno para que el mundo crea, es tremendo comprobar como la división afecta, precisamente, la grandeza de Dios. Las iglesias divididas, muestran un Dios pequeñito.

O sea: cada uno tiene su propio modelo de Dios. Por eso no quiero saber nada con Fulano ni con mengano, sus modelos de Dios no son similares a mi modelo de Dios. Pero hay un problema: la palabra dice que ni9nguna casa dividida prevalece.

¿Cómo encarar una unidad genuina, entonces? Es complicado, pero muy contundente en lo que a mí se refiere y, seguramente, a muchos como yo. Yo no puedo ni quiero unirme a gente que dice que el Espíritu Santo ya no habla. Yo no quiero unirme a lugares que están llenos de masones. Yo no quiero unirme con ministros que niegan la eficacia del poder de Dios. Yo no quiero unirme con gente que niega la autoridad de la palabra, y tampoco quiero unirme con gente que bajo el barniz dudoso del ecumenismo terminan siendo subordinados de ritos y filosofías paganas.

Yo no tengo ni la menor gana de unirme con todos los ministros auto denominados como cristianos del planeta. Yo quiero unirme, si los encuentro, sólo con aquellos que hayan bebido de la misma copa de revelación que alguna vez yo he bebido.

Dios jamás nos va a pedir que nos unamos con los fariseos. ¡No se lo pidió a Jesús! ¿Ustedes creen que si se lo hubiera pedido, Jesús no hubiera obedecido? Por eso es que cuesta tanto encontrar y encontrarnos. Por eso y por simple desconfianza. ¿Espiritual? ¡Sí, pero producto de experiencias malas!

Claro está que la gran mayoría de los ministros debemos entender algo que es muy simple si lo vemos superficialmente, pero muy tremendo si lo profundizamos. La unidad no es una elección por simple opción, la unidad es un mandato. ¿Y qué hará un hijo de Dios con un mandato de su Padre?

Esto, repito, no tiene absolutamente nada que ver con el ecumenismo, Dios me libre y me guarde, como decía mi abuela. Tampoco tiene que ver con unir a toda forma de vida que asegura ser cristiana. Estamos hablando solamente de aquellos que en el espíritu tienen la misma genética que Dios ha puesto en mi vida.

Hoy Dios quiere ser conocido grandemente en Israel. Por eso, definitivamente, hay muchas cosas que hacer en las ciudades de los países. Por eso habla de unidad, no de individualismo. Hacer las cosas como Israel, con todas sus tribus.

Claro que es inevitable que estos procesos no empiecen con una persona. Pero luego vendrán otros y se formará un equipo, o un ejército si quieres verlo así. Ahí es donde hay que bajar el primer estandarte, porque ya no es un grupo, es Israel. Pero somos Israel cuando nos unimos.

Claro está que al igual que un hombre pasa por procesos, también una ciudad pasará por procesos. Y cuando hay una ciudad que está en proceso, la iglesia puede activar dos cosas: o termina de ganarla, o termina de perderla.

Ya no podemos seguir con las organizaciones de monumentales eventos que traen a miles de personas a escuchar a diez conferencistas hablando de importantísimos y maravillosos temas que a los cinco días de concluido el evento ya nadie recuerda. Y lo peor, a los tres meses cuando se realiza otro evento en otro lugar, va la misma gente con los mismos problemas.

Es necesario cumplir con un proceso. Todo el libro de Génesis te muestra el proceso. Nada en la creación se cumple sin un proceso. No podemos empujar por compromisos grupales ciertos procesos que luego no podremos sostener.

Ya no tiene sentido. Hoy día existen no menos de quinientos ministerios tremendos, hermosos, pero pretenden realizar todos los cambios ellos solos, sin compartir ni apelar a los demás, como si estuvieran compitiendo para ver quien llega primero y se queda con el botín. ¿Eso es la iglesia?

¡Eso es educación mundana! Donde se suponía que todos debíamos aprender a hacer de todo y ser aptos y capaces para todo. Y terminaban como tenían que terminar por una simple cuestión de lógica: no siendo capaces para nada. Los colegios enseñaban eso. ¡No funcionó!

Porque todo tiene que ver con tener muy en claro a qué te llamó Dios como ministerio. A mí, a enseñar. Listo, supongo que todo lo que me queda de vida lo utilizaré para enseñar. Si Dios no cambia de idea y me designa para otra cosa nueva que aún no conozco, seguiré donde me puso. Por mi cuenta no haré absolutamente nada que no sea esto.

Porque la realidad genuina está en el cuerpo. Y cuando digo cuerpo, que se entienda una vez más; no me estoy refiriendo a una congregación evangélica en especial, a una denominación evangélica en especial y ni siquiera a la iglesia evangélica en especial; me estoy refiriendo a los creyentes genuinos que Dios conoce en sus corazones, donde quiera que ellos estén hoy.

Entiende esto: tú vas a poder dar lo que tengas que dar, en proporción directa al desgaste que tengas haciendo algo. Si le dedicas el cuarenta por ciento de tu tiempo, te va a dar de fruto, el cuarenta por ciento. Siempre será la cosecha proporcional con la siembra. Nadie que siembre tres semillas puede esperar cosechar diez plantas.

Ahora hablemos del conocido, promocionado y hasta vituperado ministerio del pastor. ¿En qué dedica su tiempo y su energía un pastor? ¿Cuántas reuniones hay en la semana? ¿Y qué hace él fuera de los horarios de reunión? ¿Cómo esperas tener fruto al cien si apenas estás rindiendo al treinta?

Hay pastores que están haciendo cosas en sus iglesias que las podrían estar haciendo personas con mediano entrenamiento. Y está dejando de ver aquello que realmente es importante. Independientemente de que Dios no armó al ministerio pastoral para fabricar gerentes. ¡Pero el ministerio del pastor es bíblico, hermano! Sí, pero no esto…

Lo primero que necesitas es enfrentar el rechazo en tu propio corazón. Tienes que dejar de pensar que porque no puedes hacer algo ya eres descalificado. Tienes que dejar de compararte con otros hombres. Y en honestidad y en humildad, debes reconocer que hay muchas cosas que otros pueden hacer mejor que tú.

Eso es lo correcto, porque no existe ningún cuerpo donde uno de sus miembros compita con otro miembro. Ese cuerpo se autodestruye si lo hace, todos lo sabemos. ¿Y por qué no podemos verlo en este cuerpo que llamamos la iglesia? Porque hay mucha venda mágica puesta por el enemigo.

Haz una prueba, ahora, conmigo: Si Dios te dijera que sólo puedes hacer una cosa en el resto de tu vida para servirle bien, ¿Qué le pedirías hacer? Una sola cosa. Es una pregunta complicada. ¿Por qué? Porque de hecho, hacemos más de una cosa, aún hoy.

Por eso es que somos muy activos, pero muy poco especializados. Y por ser poco especializados, es por eso que carecemos de excelencia en la mayoría de lo que hacemos. Sabemos un poco de todo, pero nada en profundidad. ¿Te será fácil responder esa pregunta?

Te advierto que si lo haces con seguridad, tienes tu futuro ministerial resuelto, y sin errores. Y mientras más rápido puedas encontrar eso, más fértil podrá ser tu vida. Porque vas a enfocarte en lo que de verdad está ardiendo en tu corazón.

En tercer lugar, dice: En Salem está su tabernáculo. ¿Recuerdas al tabernáculo, verdad? La tienda. ¿Sabes qué significa Salem? Paz. ¿Te has puesto a pensar que era en el tabernáculo en donde los hijos de Israel encontraban paz con Dios?

Porque era el lugar donde se trabajaba el pecado. En Salem, está su tabernáculo. Considera algo más: el tabernáculo, era una habitación transitoria. Era un campamento temporal. ¿Qué quiere decir? Que temporalmente estaba edificado. Hoy día no podemos tener tabernáculos. Ya no, ya pasó.

Y termina diciendo el texto: Y su habitación en Sion. Escucha: era tan fuerte esto en la mentalidad del sacerdote del Antiguo Testamento, que había un grupo de salmos, que se llamaban “los cánticos de Sion”. Y hasta te puedo decir cuáles eran.

El salmo 46, el salmo 48, el salmo 87 y el 122. Incluyendo, claro está, este salmo 76. Ese grupo de salmos, que llamaban “los cánticos de Sion”, porque eran en esos cánticos, donde se descorría el velo de Sion. Estamos en claro hasta aquí, ¿Verdad?

(Mateo 15: 1) = Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: (2) ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.

(3) Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?

Para cuando este texto es hablado, podemos ver a un Jesús metido en una época muy compleja. Jesús no aparece en la época de mayor gloria de Israel. ¿Recuerdas cuál fue la época de mayor gloria? La de David. Esa fue la edad de oro de Israel.

Jesús llega en la parte decadente. Ya en Israel, había habido mucha mezcla. Ya los samaritanos, habían minado parte de la cultura. Ya se había levantado una estructura tan fuerte de corrupción dentro del sacerdocio, que aún había padrinazgos dentro del templo, con relación a las ofrendas y a las familias sacerdotales.

La gente común no creía, en general, en los sacerdotes. Los habían visto enriquecerse. Por el otro lado estaba Roma, que para los romanos, Judea siempre era un lugar muy conflictivo. Los judíos eran muy revoltosos. Tanto que los romanos tenían una guarnición permanente allí, con el fin de sofocar cada una de las rebeliones que cada tanto ellos inventaban.

Estaban cansados de tener que pagar tributo todo el tiempo. Por el otro lado, ya había habido grupos guerrilleros dentro de los judíos, que empezaron a trabajar, más o menos, en el año 150 o 180 antes de Cristo, para derrocar toda esta corrupción, pero también levantándose contra el imperio.

Era una época muy complicada. Jesús llega, y todo estaba dividido, había un espíritu de contienda, había una desesperanza muy intensa en la gente. El pueblo de Israel fue muy bendecido, porque recibió el depósito de la palabra, antes que los otros pueblos de la tierra.

Ellos recibieron una ley que, literalmente, vino de parte de Dios para ellos. Y esa ley estaba diseñada por Dios, para dirigir sus relaciones entre ellos y entre Dios y ellos. Entonces, cuando Dios llega a ese escenario tan con fuso, tan conflictivo, encuentra una nación dividida.

En este pasaje en particular, Mateo 15, pasa algo muy interesante: Jesús estaba comiendo con los discípulos, y se acercan unos hombres, que según dice textualmente el relato, eran escribas y fariseos. Le dicen: ¿Por qué tú permites que tus discípulos rompan la ley?

Lo interesante es que ellos no estaban rompiendo la ley, porque en ninguna parte de la ley decía que deberían lavarse las manos para comer. Eso estaba escrito en unos libros que se llamaban La Tradición, es decir: la Mishná.

Eran libros, comentarios de la Biblia, o mejor dicho, comentarios de la ley. Y aquí es donde quiero poner algo en tu corazón que necesito lo entiendas. Cuando Dios sacó al pueblo de Israel de Egipto, no estaba en su corazón que haya sacerdotes.

No estaba en su corazón que exista una tribu que sea sacerdotal. Lo que decía él, era esto: me serán una nación de reyes y sacerdotes. Lo que Dios quería, no era que la tribu de Leví sea la única que podía entrar al tabernáculo.

Él quería que todas las tribus puedan llegar a su casa. Eso estuvo en el corazón de Dios, siempre. Me seréis una nación de reyes y sacerdotes. Eso era lo que él quería. Pero, pasó algo: la dureza del corazón del hombre.

Ellos se corrompieron, y a causa de esto, Dios escoge a una tribu, que fue la única que se puso de parte de Dios. Quiero que entiendan: el proyecto sacerdocio, estaba destinado a fracasar. ¿Sabes por qué? Lo termino de decir: porque nunca estuvo en el corazón de Dios. Tengo una pregunta y, si quieres, déjala sin respuesta: ¿Estará en el corazón de Dios el ministerio pastoral tal como se ejecuta hoy?

Lo mismo que con lo otro que fue un fracaso desde el principio, un rey para Israel. ¿Quería Dios que haya un rey en Israel? ¡No! Samuel se levanta, entonces, y les dice: ¿quieren un rey a quien tengan que diezmar? ¿Qué les quite lo mejor de la tierra? ¿Qué ponga a sus hijos de esclavos? ¿Qué tome a sus hijas para su servicio privado y personal?

¿Quieren un rey para que les llene la cabeza de impuestos? ¿De verdad quieren eso? Tremendo. ¿Y sabes qué dijo la gente? ¡Sí, eso queremos! Pero, ¿Por qué? Porque queremos vivir igual que los otros reinos de la tierra.

¡De acuerdo!, casi vociferó Samuel: ¡Van a tener un rey, pero no digan que no se los advertí! Y ahí es donde aparece Saúl en escena. Entonces, si ustedes leen la historia de los reyes, es un fracaso tras otro fracaso. De caer a tropezar, de tropezar a resbalarse y de resbalarse a patinar.

Porque eso ya estaba diseñado a fracasar. ¿Por qué? Porque todo lo que no está en el corazón de Dios desde el principio, está diseñado a fracasar. Una buena pregunta, aquí, sería: ¿Pero y entonces por qué Dios lo permite? Respuesta simple: porque Dios le concedió al hombre escoger su destino.

Le dio gobierno. ¿Y sabes cuál es el peor error de Dios si lo vemos como hombrecillos presuntuosos? Darnos libertad. Estoy convencido que la libertad es un engaño. ¿Por qué dice eso que está en contra de lo que dicen los demás, hermano? Porque cuando tenemos libertad, tendemos a irnos a la esclavitud.

La historia y la razón te demuestran que el hombre tiende a la esclavitud. ¿O no se siguen votando en muchísimos países, gobiernos que hacen campaña previa basada en una especie de paternidad total? Parecería ser que el esclavo, en el fondo, vive mejor que el libre.

¿Cómo va a decir eso, hermano? Mira; hay países que eran verdaderas potencias, en tanto que todavía eran colonias. Cuando se independizaron, se dividieron en veinte. Y aparecen el hambre, el narcotráfico, las guerrillas, los militares, los golpes de estado y vuelta a empezar.

¿Me quieres explicar por qué, cuando eran colonia, todos parecían vivir bien, tranquilos y felices? Parece de un cinismo mayúsculo lo que te estoy diciendo, pero es una realidad visible, créeme. No estuvo en el corazón de Dios ni tener sacerdotes, ni tener reyes.

Él quería que todo su pueblo fueran reyes y sacerdotes. ¿Qué pasa con el sacerdocio? Cuando Dios levanta a Moisés, no lo levanta para ser sacerdote. Ojo con esto; lo levanta para ser el conductor, el referente, el líder si quieres, que los iba a sacar de Egipto.

Moisés fue levantado para sacar a esa gente de la esclavitud de Egipto a la tierra prometida. ¿Y cuál va a ser la tarea de Moisés? No la de ser sacerdote. Él se excusa de eso. ¡No quiere ser sacerdote! Entonces será su hermano mayor el que terminará asumiendo ese rol.

Después del pecado, después de toda la crisis que se da con los hijos de Coré, y se instituye el sacerdocio, entonces de acuerdo: la tribu de Leví me servirá. Dios le pone condiciones, conociendo el corazón del hombre. La tribu de Leví no puede, por ejemplo, tener herencia terrenal. ¿Por qué? Porque si su corazón está en lo terrenal, no va a poder servir al Señor con integridad.

La Pascua. ¿Ubicas? Pregunto: ¿Qué redime la Pascua? Redime a los primogénitos. LA Pascua no trata con el pecado, ese es un error. El manda el último juicio, por causa de Egipto, que es la muerte de todos los primogénitos.

Pero, para proteger a su pueblo, instituye la Pascua para que la Pascua sea la acción profética para proteger a los primogénitos. Si tú eras el hijo segundo, no tenías ningún problema. Tu hermano mayor era el que estaba en problemas serios.

La Pascua no trató con el pecado, trató con la primogenitura. Después que Dios instituye el sacerdocio, dice algo que es demasiado tremendo: “Todo primogénito de Israel, es mío”. ¿Por qué? Por causa de la Pascua.

Pero, aquí se genera un problema, y mira en los problemas que metemos a Dios; lo obligamos a firmar un papel en donde ahora una sola tribu puede servir a Dios. Entonces, ¿Cómo puede servir a Dios alguien que es primogénito, pero que no es de la tribu de Leví?

Porque cuando dice que todo primogénito es suyo, significaba que iban a ir a servirlo a Él en el templo. Pero sólo puede servirlo Leví. Entonces empieza la aritmética estadística. Por cada nuevo nacido, primogénito, en Israel, que no sea de la tribu de Leví, tiene que integrarse un sacerdote de la tribu de Leví, al servicio.

En proporción había el mismo número de levitas en servicio que los nacidos como primogénitos en Israel. Escucha: cada mes decían; (¡Cada mes!) han nacido cuarenta y tres varones primogénitos entre todas las tribus. Listo. Necesitamos cuarenta y tres levitas para que pasen al servicio.

Porque los levitas sustituían a los demás. ¡Qué enredo! ¿Verdad? Todo por el pecado. Entonces, los levitas eran los únicos que podían entrar al Lugar Santo. Iban cada día a presentar el incienso, dos veces al día. Ahí aparecía muchas veces el ángel del Señor, aparecía Dios en su nube, hablaba con ellos, y la gente estaba afuera, mirando.

Entonces salía luego el sacerdote y les decía: “¡Dios me ha dicho esto!” Y era ovacionado. Cuando ellos reciben los libros: pentateuco, profetas, ¿Quiénes los administraban? ¿Quiénes los copiaban? ¿Quiénes los guardaban? Los sacerdotes. Los escribas.

¿Qué acceso tenía el ciudadano común de la tribu de Rubén, o de la tribu de Dan? Ninguno. Entonces, allí es cuando aparece el misticismo. ¿Qué te ha dicho Dios para mí? ¿Qué dice Dios que va a hacer? ¿HA dicho algo? Porque tú eres de la tribu de Leví y yo soy apenas de la tribu de José, y no puedo hacer otra cosa que presentar mi cordero allí.

¡No puedo entrar más allá! Entonces, los sacerdotes empiezan a preguntarse qué era lo que debían decirle a la gente. ¿Cómo entiendes este pasaje? A mí me parece tal cosa. ¡No!  A mí me parece otra tal cosa. ¿Y por qué no las anotamos? ¡Qué interesante lo que estás diciendo!

Y junto con el libro de la ley, que son los treinta y tantos libros que tú conoces, empiezan a hacer otro libro de comentarios del libro de la ley. A esos comentarios le llaman La Tradición. Y tenían la misma autoridad que los libros de la ley.

Tanto, que en Mateo 15, un fariseo, no un neófito, un entendido, le pregunta a Jesús: ¿Por qué permites que tus discípulos quebranten la ley? ¡Suprema ignorancia! ¡Eso no estaba en la ley! Es que para ellos, La Tradición tenía el mismo peso de autoridad que la ley.

Te doy un ejemplo gráfico: la Biblia dijo a través de Moisés: si la mujer da motivo de repudio, el marido se divorcia. Entonces, la pregunta es esta: ¿Qué es motivo de repudio? Te explico, repudio es rechazo. ¿Por qué causa, entonces, tú podrías rechazar a tu esposa?

¿Por qué no se tomó el trabajo, Moisés, de escribir el detalle, la letra chica? No harás ningún trabajo el día de reposo. ¿Ordeñar la vaca es trabajo? ¡Claro que sí, pero había gente que decía que no! ¿Por qué? Porque si no la ordeñas periódicamente a la vaca, comienzan a dolerle sus ubres.

¡Entonces quémame el becerro! No, porque eso es hacer trabajar. Te hago una pregunta: ¿Dios dio la ley para libertad o para esclavizar? ¡Obvio, para libertad! Pero terminó esclavizándolos. Entonces empezaron, imagínate, hay tres escuelas de judíos.

Unos decían: es el adulterio la única causa que da motivo de repudio, porque si la mujer adultera, el marido tiene derecho de romper el matrimonio. Otros decían: está bien eso, pero infidelidad al margen, ¿Qué pasa si ella no lo respeta y lo honra?

¿Qué pasa si en lugar de servirle le arroja en la cara el desayuno? Si se mueve con mala actitud. Eso también es motivo de repudio, él tiene derecho a divorciarse. Y había una escuela, la tercera, que un motivo de repudio significaba no haber hecho una reverencia cuando él pasaba.

Entonces un marido bien sinvergüenza, que ya tenía en su mente otra cosa, iba a uno de esos grupos conforme como coincidiera con lo que quería utilizar para obtener su divorcio. Y así con todo lo demás. Habían bastardeado tanto esa ley que por momentos lindaba con lo ridículo.

Por eso nos encontramos con gente que le formula a Jesús preguntas que hoy sencillamente estimaríamos como idiotas. “Señor, si una oveja cae a un pozo en día de reposo, ¿Debo sacarla o dejarla allí hasta el día siguiente?”

Haz trabajar un poco tu mente que para algo el Señor la puso allí, en medio de tus orejas: ¿Tú crees que para eso dio Dios la ley? Otra: ¿Qué se considera un rico? ¿Quién es un rico? ¿Hay una medida puntual de dinero o posesiones para determinar si alguien está bien, está acomodado o es rico?

Todo eso que anda por allí como detrás de una bruma, era la realidad del pueblo de Israel en la época en que Jesús aparece. Y Él se llenaba de coraje, porque este pueblo manoseó la ley. E hizo de la ley su instrumento, para manipular a otros. Así era.

Por eso Jesús le responde con tanta dureza: “¿Y acaso no es pecado anular el mandamiento de mi Padre?” ¿Cuándo lo anularon? En otra parte Jesús dice: “Vuestras tradiciones han anulado mi mandamiento”.

En esa época, si alguien te preguntaba qué debía hacer para ser salvo, tú tenías tres posibles respuestas. Si pudiéramos entender las dificultades que existían en el momento en que Jesús aparece, nos daríamos cuenta que Él fue puesto en una posición horrible.

La gente venía y le preguntaba cosas delante de los demás, sabiendo ellos lo que ellos ya entendían. Ahí estaban los que no creían en la resurrección, diciendo: ¿Y de quién será mujer cuando resucite? ¡Hermosos sinvergüenzas!

Eso es tentar, no hay dudas. Ellos no querían aprender, querían encontrar un punto, un motivo, un fundamento para poder decir que eran ellos los que estaban en lo cierto y él equivocado. Te puedo mostrar algunos correos, hoy, siglo veintiuno, hombre común muy lejos de aquel Jesús, que están en la misma onda.

Lo sorprendente de todo esto, es que Jesús nunca pudo ser manipulado. ¡Ese es mi referente! ¡Ese es mi modelo! Él siempre salía por otro lado. Como en este caso. Los deja plantados. En el verso 4, incluso, les dice los mandamientos.

Muchas de las palabras que Jesús habla en los evangelios, sólo tienen sentido cuando entendemos esto que te estoy diciendo. La dificultad de ese momento. Ahora escucha esto. En este proceso, se pierde algo que Dios siempre quiso. Él siempre quiso hablar con todos.

Y quiso revelar su voluntad, a todos. Dios nunca quiso estar detrás de un velo. Nunca quiso ser el tesoro de una tribu. Nunca quiso eso. Él quiso que todo su pueblo sean reyes y sacerdotes. Si tú lees Pedro, allí dice: “Al que nos hizo reyes y sacerdotes”.

¿Sabes cuál es una de las palabras más aborrecibles para Dios? Laico. Es horrible, porque no existen laicos en Dios. El laicado, es un término que aparece en el segundo concilio, y lo que hace es ahondar más la brecha entre los que son sacerdotes y los que son el pueblo común.

¿Te digo dónde debe llegar la reforma? Se le debe devolver el sacerdocio completo a la gente. Claro que eso significa que algunos imperios deban caerse. No me interesa si esos imperios son bien intencionados o no, no reafirman la palabra de Dios y punto.

(Colosenses 2: 8) = Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.

El día de hoy, aún para los que no somos judíos, hay un peso de tradición sobre nuestras cabezas. Y algo más: todavía a nosotros nos sigue afectando el peso de nuestra tradición. ¿Sabes por qué? Porque la tradición modeló nuestra cultura. La tradición, aborta la fe.

Y voy a decirte con cierta autoridad algo que quizás en principio hasta pueda asustarte. Nosotros le hemos dado un peso de autoridad a la Biblia, como libro, que Jesús no le dio. ¿Él dijo que cuando viniera la traducción Reina Valera conoceríamos todas las cosas, porque ella los guiará a toda verdad, y les recordará lo que yo les enseñé?

No. Jesús decía que cuando venga el Espíritu Santo nos guiaría a toda verdad. Jesús nunca jamás esperó que la Biblia, como libro, dirija nuestra fe. Y antes que me escribas algo como reacción, déjame decirte algo más:

Estoy seguro que tú no permitirías que tus hijos o tus hermanos lean un libro escrito por alguien que tenía el carácter moral de Salomón. Te desafío a que encuentres en la Biblia, a una persona más inmoral que Salomón. ¿Cuántas mujeres tenía? Trescientas. Y además, setecientas concubinas.

Hermano varón que me escuchas, ¿tú permitirías que tu hermosa hija de quince años lea un libro escrito por un hombre que tuvo trescientas esposas legales y setecientas amantes autorizadas, y que evidentemente sólo piensa durante todo el día en el sexo?

Sin embargo, Salomón está ahí. Un hombre corrupto. El padre de la masonería, que se desvió de Dios. Tenemos varios libros de él. Que poco provecho tienen al espíritu, es filosofía pura. El canon de la Biblia, no fue elaborado por gente de Dios.

El primer canon, lo hace un hombre llamado Justino Mártir, que era admirador de Sócrates. Tan fuerte, que él se vestía con la toga de los cretenses, aún como “creyente”. Era fanático de la cultura griega. Tal es así que en el primer orden de libros que se hace en el año 120 o 130, no aparece ningún libro escrito por judíos, porque él los aborrecía.

Ese es el primer canon de la Biblia. Pero…y entonces… ¿Cómo deberemos dirigir nuestra fe? ¡Por el Espíritu Santo! Y utilizaremos como manual de consulta a la Biblia, como quien usa un diccionario. Pero mi guía, es el Espíritu Santo. Porque Jesús dijo que cuando el Espíritu Santo venga, Él nos guiaría a toda verdad.

¿Pero es importante conocer la Escritura? ¡Claro que es importante! No me alcanza el tiempo para conocerla más o meditar más de ella. Y busco permanentemente conocer más de ella. Pero ¿Sabes qué? Pero mi autoridad suprema no puede ser esta, es el Espíritu Santo.

Sin embargo, hay una corriente dentro de la iglesia que defiende que la Biblia es la autoridad suprema. ¿Sabes quiénes son ellos? Son los hijos de Grecia. Aquellos que creen que a Dios lo puedes conocer sólo por el conocimiento intelectual y la razón, y no por la revelación.

Si era tan importante que nosotros conozcamos a Dios por los escritos, ¿Por qué Jesús no permitió que le escribieran lo que Él hablaba, mientras Él hablaba? ¿Por qué el primer evangelio tiene que aparecer más de treinta años después? Por presión de la iglesia.

No le costaba nada a Jesús llamar a alguien y encargarle que anotara todo lo que Él decía para que luego la gente lo pudiera estudiar y recordar. Y no estoy hablando de suposiciones, había una profesión muy reconocida en la época que era la de los escribas, gente que se ocupaba precisamente de eso, de tomar nota y escribir lo que alguien decía en el momento en que lo decía. Un antiguo taquígrafo.

Pero a Jesús nunca le preocupó eso, ¿Sabes por qué? Porque él sabía que lo que necesitaba su iglesia, iba a venir después de él. Se llamaba Espíritu Santo. Y él estaba a cargo de conducir a la verdad a todos sus hijos. La Biblia nunca va a poder contradecir al Espíritu Santo. Pero el Espíritu Santo sí puede contradecir a la Biblia.

¿Eso hace decaer, entonces, la necesidad de estudiar la Biblia? ¡No, para nada! Debes estudiarla, necesitas salir de la ignorancia. Sólo lo que ya no puedas aprender en la Biblia te lo va a revelar el Espíritu Santo. Pero lo elemental y básico de Dios, no te lo va a enseñar el Espíritu Santo si está en la Biblia.

Quiero decir con esto que la pereza nunca es apoyada por Dios. Tú debes esforzarte en conocer a Dios. Puedes leerla, tomar notas, rallarla donde debas recordar. Pero va a llegar un momento en que la Biblia no alcanzará para contestar a todas tus preguntas.

Dice: Conozco un hombre, en Cristo, que hace catorce años, no sé si en el cuerpo, no sé si fuera del cuerpo, Dios lo sabe, el tal fue arrebatado hasta el tercer cielo.

Y conozco al tal hombre, si en el cuerpo o si fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe, que fue arrebatado al paraíso, y escuchó palabras inefables, que al hombre no se le permite expresar.

Pablo, ¿De quién está hablando? De él mismo. ¿Sabes qué está diciendo? Lo que escuché hace catorce años en el tercer cielo, no se lo puedo decir. O sea: las catorce cartas que él escribe, no fueron tomadas del tercer cielo.

Quiere decir que si él escribiría aún eso, imagínate lo que saldría. Lo que vio hae catorce años allá, no lo puede decir, no hay palabras para poder decirlo. Y este hombre larga catorce cartas impresionantes, que hasta el día de hoy estamos leyendo apenas, sin saber qué fue lo que vio allá y qué fue lo que Dios le dijo.

Si la Biblia como libro fuera tan determinante, ¿Qué fe tenían los primeros cristianos, si no tenían Biblia para ellos? La iglesia más poderosa que hubo en la tierra, no tenía Biblia. Sólo tenía al Espíritu Santo. ¿Eso quiere decir que la reforma de la que estamos hablando, va a anular la Biblia?

¡No! La reforma, lo que va a hacer, es devolverle el papel que le corresponde al Espíritu Santo. Porque se ha hecho algo presuntuosamente, quiero que veas dónde está el error. Así como los judíos le dieron a la tradición el mismo peso que la ley, los evangélicos le han dado a la Escritura, la misma autoridad que al Espíritu Santo.

E, incluso, lo han complicado más, porque no son pocos los que todavía dicen y enseñan que, después de Hechos, el Espíritu Santo ya no habla. Y eso es grave, porque nos da a entender que ya no tenemos al Espíritu Santo para acudir en búsqueda de toda la verdad, y que sólo nos queda la Escritura.

Hay algo que en todos o casi todos nuestros países de lo que llamamos la América Latina, se llama Folklore. El Folklore es el nombre que se le da a esas cosas invisibles que se adoptan como realidad. El Folklore es parte de la cultura.

Entonces, pregunto: ¿Por qué crees que tenemos, hoy día, a muchachos creyentes cantando reggaetón, o cantando cumbia a lo que llaman alegre música cristiana? Soy profesor de música, entiendo algo de eso, si bien tengo algunos años, no creo ni tengo planes de ser retrógrado, pero creo que algo no está funcionando.

El sonido ambiente de esa clase de música, de esos ritmos contra los cuales no tengo absolutamente nada porque en todo caso representan una cierta y determinada cultura que debo respetar es, sin embargo, de una calidad y cualidad que permite que sólo escuchemos su percusión acompasada, su música estridente y casi nada de su letra.

Cualquiera que lo oye lo asume como expresión cultural de un sector poblacional llamado salsero. Lo que no tengo en claro para nada es qué diantres tiene que hacer la iglesia, allí. Yo pienso en esto: si los mismos jóvenes que durante el día cantan esos ritmos, por la noche cantan himnos, ¿Cuándo estarán adorando al Señor en espíritu y en verdad, en el día o por la noche?

Si la respuesta es que por la noche, pregúntales con qué sentido hacen lo que hacen de día, entonces. Y si la respuesta es que durante el día, entonces pídeles por favor que por la noche no vengan, que nos podemos arreglar igual a capella sin ellos. Es mejor eso que la hipocresía.

En palabras de un tremendo moreno puertorriqueño, predicador, profeta de los años noventa, llamado Rinaldo Texidor, “Cuando tú no tienes una cultura propia, adoptas la cultura que te rodea.” Entonces, ¿Por qué tendríamos, hoy día, a cristianos cantando esos ritmos?

Porque esos ritmos, tienen una forma cultural actual. Corresponde a un segmento de la población, tiene todo un entorno, tiene una historia. Porque si le hablo de algo de mi país como es el tango, el tango nace en los puertos. Era una música y un baile directamente asociado con  los prostíbulos de los muelles.

Era patrimonio de las clases más bajas de Buenos Aires. Por eso es un baile tan sensual, tan erótico y me quedo corto. Y yo, argentino y todo, conocedor y durante muchos años cultor de esa música de tango, jamás pude entender cómo podemos hoy tener música cristiana con ritmo de tango.

Claro, lo primero que te rebaten es que no se lo baila, sólo se lo canta. Creo que no me explico. Esto expresa toda una cultura. Lo bailaban las prostitutas para seducir a los marineros. ¿Quiénes cantaban el reggaetón? Los mafiosos. Los grupitos vinculados a los inmigrantes de América. Ellos son los cultores de esta música.

Entonces, ¿Qué pasa? Cuando no se tiene una cultura de Reino, del Reino de Dios, de manera automática se absorbe la cultura que te rodea. Entonces, si en una congregación argentina se cantan letras cristianas con música de tango, se está dejando en evidencia una enorme pobreza. La pobreza de manifestar que el Reino no tiene una cultura propia, cuando en realidad sí que la tiene.

Y lo que se hace, en definitiva, no es nada más que repetir la cultura de afuera, con la ilusa esperanza de estar captando nuevos adeptos por ese medio. ¿Dios necesitará adeptos? ¿No era que es Él el que añade a los que van a ser salvos?

Y déjame decirte que cuando se toman culturas prestadas, la que prevalece es la cultura más fuerte. Entonces, si lo que está afuera penetró el muro de la iglesia, significa que somos tan débiles, tan poca cosa, que terminamos bailando todos ese ritmo en el culto simplemente porque no tenemos otra cosa más fuerte para repeler eso.

Es sencillamente un choque cultural. Pero si se encontrara en Dios una cultura, de ninguna manera se permitiría que nada de eso entre a nuestras vidas. Este no es un asunto teológico, ni pastoral, ni profético ni apostólico, simplemente es un tema cultural. Por cultura o por carencia de cultura.

Y la cultura, genera tradición. En esa iglesia donde en un tiempo se cantaba tango, A corto o mediano plazo, también se lo va a bailar, lo he visto hacer. Porque es una simple cuestión de inercia cultural y culto a una tradición que a ningún argentino del mundo secular puede molestar, al contrario.

Entonces, esta cultura, la cultura que te rodea, consciente o inconscientemente, busca que tú seas alcanzado y marcado. Hoy tienes por ejemplo la cultura del tatuaje. Tienes que tener una marca en tu cuerpo porque es la cultura de hoy día.

Ya no se queda en la música, ya no se queda en la literatura, ya no se queda en el cine o cualquiera de estas antiguas y conocidas expresiones, no. ¡Ahora te quieren marcar el cuerpo! Hace cincuenta años eso ni siquiera se veía. Hoy día encuentras personas a las que no les alcanzas a distinguir una fracción libre de piel.

Deben entender los que todavía no entienden sobre estas cosas, que cada tatuaje significa que le perteneces, que eres propiedad de. ¿Pero qué tiene de malo ponerme un pequeño corazón con el nombre de mi esposo? ¡Claro, porque tú le perteneces! ¿Verdad?

Y así quedará: tú pasas a pertenecerle a tu esposo por completo. ¿Y qué tiene de malo, eso; si es mi esposo? Poca cosa, que tú no le perteneces a tu esposo ni a ninguna persona humana, tú le perteneces al Señor, y con esa marca le estás diciendo que no quieres pertenecerle a él, sino al que figura en la marca.

¡Es que yo soy bien cristiano y estudioso de la palabra, por eso me he tatuado una cruz! ¿Qué cosa? ¿Entendí mal o terminas de decirme que la Biblia avala un tatuaje de una cruz? ¡Es así! Pablo lo dice: ¡Llevo las marcas de Cristo en mi cuerpo!

Si tu hijo te llega a salir con una de esas, puedes explicarle con demostración práctica cuales eran las marcas de Cristo que Pablo llevaba. Hazle sacar la camisa y toma un látigo con puntas de plomo aguzado y apunta a su espalda. ¡Esas eran las marcas de Pablo! Tres veces recibió cuarenta azotes menos uno.

¿Tú debes creer que te estaba haciendo una broma, verdad? No, mira; tengo excelente sentido del humor y muy seguido me oyes decir cosas pretendidamente graciosas, para sacar de ti una sonrisa. Sin embargo aquí no te estoy haciendo ninguna broma. Hay supuestos grupos de tatuadores cristianos que funcionan con ese versículo como estandarte.

Déjame decirte algo por si todavía no lo has experimentado: la cristiandad ha creado monstruos. LA tradición es muy capaz de torcer lo más puro en algo vil. Jesús fue muy violento. Nunca negoció con la cultura y la tradición. Nunca.

¿Qué podía haber hecho él en un asunto como el que veíamos en Mateo 15 respecto a no lavarse las manos para comer? Pues reunir a sus muchachos y explicarles que era mejor no buscarse problemas innecesarios, que fueran y se lavaran las manos y asunto arreglado. ¡Vayan y lávense, quizás así los ganaremos!

Y como esta situación, decenas, centenares. Normalmente, modificar lo que no deberíamos modificar para alegrar por allí a parientes no creyentes. ¿Qué te cuesta? ¿Acaso tu Dios que es amoroso te va a mandar al infierno por eso? No, pero Jesús jamás negoció un centímetro con la tradición. Por algo debe haberlo hecho así. ¿Quién soy yo para simular ser más bueno que él?

¡Un momento, hermano! ¡Jesús se dejó circuncidar! Cuidado, eso no era una tradición, eso era un mandato de Dios. Y no lo hizo por él. Lo hizo para honrar la palabra y para que Juan no tenga un tropiezo. Ese es todo un tema a profundizar en cualquier momento.

Pero además hay otra razón por la cual él se circuncidó. Porque la circuncisión es una ley para el Antiguo Testamento. Y Jesús vivió en el Antiguo Testamento, no en el Nuevo. O sea que esa hojita que dice Nuevo Testamento, está fuera de lugar. No pertenece a ese lugar.

Porque todos los evangelios son parte del Antiguo Testamento. Por esa razón es que Jesús cumplió toda la ley. ¿Y entonces, dónde empieza el Nuevo Testamento? Empieza el día en que Pedro entra en la casa de Cornelio. Ahí empieza el Nuevo Testamento.

Porque la salvación llegó a los gentiles. Pentecostés, era una fiesta judía. En Pentecostés no había gentiles. El Nuevo Testamento empieza cuando pedro, con la llave que Jesús le había dado cuando le dijo que a él le daría las llaves del Reino de los Cielos, abre la puerta de la salvación a la casa de Cornelio.

Ese día empieza el Nuevo Testamento. Empieza la última era. Todo lo anterior, los primeros cuatro evangelios y alrededor de diez páginas primeras del Libro de los Hechos, pertenecen al Antiguo Testamento. ¿Te das cuenta que hasta eso está mal?

¿Te das cuenta que en el original no había citas de capítulos y versículos? ¿Y que los versículos en muchos casos nos generan un problema? Por eso hablamos de reforma. Entonces no será fortuito que alguien aparezca y pregunte: ¿Qué es la reforma?

Técnicamente, es un proceso de volver al diseño original. Claro está que para volver al diseño original, primeramente tú tienes que poder verlo. Porque si no lo estás viendo, ¿Cómo puedes volver a un lugar que no estás viendo? Ajá, ¿Y cómo lo veo? Ya te lo dije: agarra todo lo que sabes, y ponlo delante del Señor, y suéltalo.

Sé perfectamente que alguien puede ofenderse o molestarse por esto que estoy diciendo, pero déjame decirte que tú tienes derecho de fastidiarte cuando alguien te toca algo que es tuyo. Y debo decirte una vez más que nada de lo relacionado con el Reino de Dios, es nuestro; ¡Todo es suyo!

Todo lo que tienes, más lo que yo tengo; lo que ahora estés viendo y lo que yo veo mientras grabo esto; y lo que yo estoy diciendo y tú escuchando, no es nuestro. Ni es mío lo que sale ni es tuyo lo que llega. Todo es de Él. Y sale porque me tiene misericordia a mí y te llega por Su gracia a ti.

Debemos quitar todo lo de nuestros ministerios que no corresponda al diseño del Padre. ¡No tiene sentido insistir con lo pasado! Y además hay otro problema: no lo vemos todo, no lo sabemos todo. Esto es progresivo, y a medida que se transitan estos nuevos caminos, se van viendo otros que desde lejos no se veían.

En el Antiguo Testamento, hay algunos ejemplos de reforma. Quiero mencionar algunos de estos puntos con la mayor rapidez que pueda, porque no quiero alargar más este trabajo. El gran problema de Israel, siempre fue la idolatría.

Entonces, pasaba el tiempo y ellos, una vez que quedaba atrás la presión del opresor, o de los que venían y les robaban, lenta y paulatinamente empezaban a girar sus ojos hacia los ídolos. Y un tiempo después ya estaban postrados frente a las imágenes de Baal o Asera.

Y se levantaban en algunos casos los jueces para confrontar eso, y en muy pocos casos, los reyes. Claro está que, el hecho de ir y tumbar un ídolo, no era de ninguna manera una reforma. La reforma, para ser reforma, indefectiblemente que necesitaba de algunos elementos más.

Por ejemplo, hablemos de Asa. Asa fue un rey que trató de hacer lo bueno. Cuando hablo de reforma en el caso del Antiguo Testamento, he partido de este hecho. Estoy diciendo que el problema de Israel era la idolatría, entonces pregúntate qué cosa tenía que ser la reforma.

Era volver al diseño de quitar la idolatría y retornar al Dios del cual no se puede hacer imagen, y punto. Entonces, en ese proceso, se tiraban abajo santuarios, se expulsaba a los sacerdotes de esos lugares y una serie de cosas anexas más.

¿Y qué pasa con el rey Asa? Asa hace tres cosas. Una, quita los ídolos, tal como se lo relata en 1 Reyes 15, versos 12 y 13. Pero hizo algo más, y por eso te digo que la reforma es algo más que simplemente confrontar a los demonios.

La segunda cosa que hizo, fue reparar el altar del templo. ¡Mira que interesante, reparó el altar del templo! Eso está en 2 Crónicas 15:8. ¿Y por qué reparó el altar del templo? Porque en el proceso de decadencia, cuando el sacerdocio se tuerce, descuida la casa del Señor.

En este caso, era un edificio temporalmente levantado por Dios, o por ellos mencionando a Dios, pero que era un modelo, era un diseño de lo que Dios le había entregado en esencia a David. Claro; el gran problema de la idolatría, es que en lugar de mirar a quien debes mirar, desvías tu mirada, y nadie puede conducir un vehículo mirando a los costados.

Desviaba la atención de la gente de tal manera que, se chocaba con lo que se le cruzara. Para el momento en que se generaba eso, ya había habido mucho daño. ¿Qué pasaba? ¿Quiénes empezaban con este problema? ¿Quiénes empezaban con este cuento?

Normalmente, los sacerdotes. Cuando te he dicho que no fue el diseño de Dios tener sacerdotes, ni tener una tribu preferida para el sacerdocio, es precisamente el combustible de este cuadro. Se le pide algo a esta tribu, que esta tribu no tiene la capacidad de sostener.

Porque detrás de cada culto, había un sacerdote. En algunos casos era el rey que se casaba con una mujer no judía, para hacer alianza con otro pueblo, y la mujer judía traía sus ídolos, traía a sus sacerdotes, traía a sus demonios.

Eso pasó con Salomón. Salomón no sólo se casó con tantas mujeres, sino que se casó con mujeres a las cuales él les permitió que ellas les construyeran templos a sus dioses. No sólo que toleró la impureza y la inmoralidad, sino que además él mismo toleró e incentivó, con dinero del templo, que se edificaran altares a dioses extranjeros.

Y todo eso con las ofrendas de la gente. Fue muy malo, porque un pueblo como tal, no puede desviarse solo a la idolatría. ¿Qué pasó cuando están en el desierto al pie del Sinaí y Moisés está arriba? ¿Por qué no se hacen un becerro ellos?

Porque ellos saben que no tienen autoridad. ¿Y entonces que hacen? Lo buscan a Aarón. ¡Aarón! Escucha: ¡Aarón vio los cielos abiertos! ¡Aarón vio desaparecer el ejército más poderoso delante de sus ojos! ¡Y no tiene miedo de hacer un becerro!

¿Cuál es el problema detrás de todo desvío? La gente pierde temor de Dios. Lo primero que la idolatría toca, es el temor de Dios. Cuando la gente pierde el temor de Dios, es capaz de hacer las peores cosas que puedas imaginarte.

Salomón empezó bien, pero terminó mal. En algún momento, él perdió el temor de Dios. Y no es el único ejemplo, hay otros. Cuando Moisés baja, le dice: ¿Qué has hecho? Y la respuesta es absurda y he oído en muchas ocasiones, a predicadores, tomarla casi en broma: “¡Es que tú demorabas, así que para entretenerlos arrojé un poco de oro a esa olla y salió este becerro! ¡Oia!

Siempre detrás del desvío en el corazón de un pueblo, hay una alianza oscura entre el sacerdocio y la gente. En ese proceso, se dañó el altar. ¿Y qué hace Asa? Repara el altar del templo. Y hace algo más: busca a Dios. 2 Crónicas 15:9.

Una vez que repara el altar, el levanta al pueblo para que busquen a Dios, oran, y dice que se produce algo así como lo que hoy denominaríamos como un pequeño avivamiento. Y la gente misma tumba sus imágenes y vuelve a Dios. Esa es una reforma. Allí tienen un modelo de reforma en el Antiguo Testamento.

Otra reforma interesante es la de Ezequías. Está muy documentada en la palabra. ¿Qué hace Ezequías? Remueve los ídolos y hasta los santuarios locales dedicados a Dios. Mucha era la gente que había levantado pequeños santuarios.

Dios determinó que fuera un lugar, sólo uno, el habilitado para recibir a su pueblo. Había un solo lugar para eso, estaba en Jerusalén. ¿Y qué pasó? Que la comodidad de la gente presionó a los sacerdotes para que estos levantaran pequeños templos, cosa que Dios jamás aprobó.

Una vez más lo voy a decir porque creo que no ha pasado de moda: la gente es cómoda. Entre leer su Biblia y orar por revelación, decide escucharme a mí. Gracias a Dios porque lo hacen y pueden alimentarse, crecer y madurar, ¡Pero Dios todavía los está esperando a solas!

Es mucha la gente todavía que dice amar a Dios, pero que lo único que busca es satisfacerse en su corazón ellos, primero. ¿Dónde está eso que dice: “no le daré al Señor lo que no me cueste”? Tienes que caminar varias cuadras para ir al lugar en donde adoras a Dios en compañía. ¡Camínalas, si no lo haces todos los días!

¿Qué hace Ezequías? Elimina los ídolos, pero además tira abajo a todos esos pequeños templitos. Que no tenían imágenes. Él los tira porque sabe que Dios escogió un lugar, no veinte. Establece en su reforma, la adoración en el templo, renovado y consagrado. 2 Crónicas 29:3.

Y a lo que te acabo de decir respecto a los santuarios locales, está en 2 Reyes 18:4. También es renovado el pacto de Dios con el pueblo. Y hay algo más. ¿Recuerdas a la serpiente de bronce? ¿Esa que hizo fundir Moisés por instrucción de Dios, cuando viene la plaga de las serpientes y toda la historia?

Tú sabes que en la época de Ezequías, la gente le rendía culto a eso. Le daban un nombre que ahora no recuerdo totalmente. Por eso es que Ezequías, lo que hace, es destrozar la serpiente de bronce. Quiero que tomes nota de lo fuerte que es esta reforma.

Porque para el judío promedio, Moisés era el súper héroe de Israel. Y la serpiente de bronce, fue hecha por Moisés. ¡Y Ezequías la destruye! ¿Cómo va a destruir a la santa serpiente que salvó a nuestros padres de aquellas serpientes ardientes?

¿Te imaginas la conmoción que provocó que él destruyera ese objeto? Ahora; ¿Dios quería que se destruya? ¡Sí! ¿Por qué? Porque estaba desviando la mirada. Por eso hoy puedo y debo decir que en una reforma, debemos destruir sin dudar todo aquello que quite nuestra vista de Él. Números 21:5-9.

También él abre las puertas del templo. ¡Habían cerrado las puertas! ¿Puedes creer? ¡Las cerraron! Justamente fue Acaz el que cerró las puertas del templo. Y este hombre, Ezequías, en 2 Crónicas 28:24, hace abrir las puertas del templo otra vez.

Después de que él pone bonito el templo, (Quiero recordarte que para Israel, el templo era todo, por eso es que lo menciono), conforme a lo que se cuenta en 2 Crónicas 30, Ezequías inaugura los cultos del templo y no sólo eso, también celebra una gran pascua. Tanto, que hace que dure siete días.

Es un caso muy7 inusual. Una pascua que dure siete días. E invita a gente de Judá y de Israel, cosa poco usual, también. Porque había habido una fuerte ruptura entre ellos. Y me queda una reforma más que también podríamos haber mencionado, que es la de Josías.

La reforma de Josías está en 2 Reyes 22. Él repara el templo otra vez. Y nota que en los tres casos, los tres son reyes, y los tres reparan el templo. ¿Qué puedes ver en eso? Diseño. Josías confronta la adoración falsa, y la destruye. 2 Reyes 23.

Además, Josías exhorta al pueblo y les dice algo bien tremendo. Les dice: va a venir desastre sobre nosotros, si no nos volvemos de corazón a Dios. Y eso provoca gran arrepentimiento. De allí que en la época de Josías, se provocó un avivamiento muy importante.

¿Qué fue visiblemente lo más importante que hicieron estos tres reyes? Hicieron que la fe de la gente volviera a enfocarse en Dios. Los tres reyes confrontaron la idolatría y las imágenes. Los tres reyes restauraron el templo. Noten que hay un diseño en esto.

Así como el anterior, Ezequías, destruye la imagen de la serpiente de bronce, Josías hace algo mucho más impresionante. ¿Sabes qué hace? Hace sacar los huesos de los sacerdotes de las religiones falsas, que habían muerto, y los hace quemar sobre los propios altares de ellos, para que contaminen a sus devotos.

Una que se me había olvidado decirte. ¿Sabes qué edad tenía Josías cuando hizo esto? ¡Dieciséis años! A los ocho años de estar reinando, él hace esta reforma. De hecho, la reforma de Josías según los historiadores, tuvo dos etapas, porque luego hace otra incursión, donde termina de tirar todo abajo.

Pero yo quiero que por un momento te imagines a un rey de sólo dieciséis años, ordenando que se desentierren los huesos de los sacerdotes falsos, que quemen sus huesos sobre esos templos paganos, y luego hizo destruir los templos con altares y todo.

Y todo frente a la gente que seguía esos cultos. Hay que tener lo que hay que tener para hacer algo así, ¿No te parece, hermano varón que me escuchas? Esto te deja una mínima conclusión: ¿Te das cuenta lo violenta que puede ser una reforma?

¿Y por qué se te ocurre que esta que está comenzando ahora, va a ser pacífica? El primer asesinato de la historia, fue por causas religiosas. Una reforma es algo muy fuerte y de ninguna manera es un juego eclesiástico más del que alegremente puede participar o no. En una reforma se produce el choque estrepitoso de dos modelos, y sólo uno podrá prevalecer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Leer Más

¿Qué es la Victoria?

 

 

 (Efesios 1: 3) = Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.

Cuando fuimos salvos, la gracia de Dios llenó de gozo nuestros corazones. En ese entonces nuestra vida estaba llena de esperanza; creímos que desde ese momento todos nuestros pecados quedarían bajo nuestros pies. Pensamos que de ahí en adelante podríamos vencerlo todo.

En el momento de nuestra salvación creímos que no había ninguna tentación que fuera tan grande que no pudiéramos vencer, ni dificultad que no pudiéramos superar. Nuestro futuro estaba lleno de una esperanza gloriosa. Por primera vez gustamos la paz del perdón y saboreamos el gozo.

Era muy agradable y sencillo tener comunión con Dios. Nos sentíamos llenos de gozo y de felicidad. Aun el cielo estaba más cerca. Nada parecía imposible. En ese entonces pensábamos que cada día sería un día de victoria.

Sin embargo, esta maravillosa condición no duró mucho, y nuestra maravillosa esperanza no se hizo realidad. Los pecados que creíamos se habían ido o que habíamos vencido de repente regresaron. Pensábamos que ya los habíamos dejado atrás, pero volvieron.

Nuestro antiguo mal genio regresó; el orgullo volvió; y nuestra envidia apareció otra vez. Tal vez tratamos de leer la Biblia pero fue inútil. Quizás orábamos, pero ese dulce sabor ya no estaba allí. El anterior celo por las almas perdidas se había desvanecido.

El amor comenzó a menguar. Algunos asuntos sí habían sido solucionados, pero otros no los pudimos resolver. Nuestra canción diaria se volvió una canción de derrota y no de victoria. Llegamos a experimentar más fracasos que victorias en nuestra vida cotidiana.

Comenzamos a sentir un gran vacío interior. Al compararnos con Pablo, Juan, Pedro y con los cristianos del primer siglo, pensábamos que había una gran diferencia entre sus experiencias y la nuestra. No podíamos ayudar a otros; sólo les podíamos hablar del lado victorioso de nuestra experiencia.

No podíamos hablarles del lado en que habíamos fracasado. Creíamos que los días de victoria eran pocos, y que los días de fracaso eran numerosos. Vivíamos diariamente en miseria. Esta es la experiencia común de muchos cristianos.

Cuando fuimos salvos pensamos que ya que nuestros pecados habían sido perdonados, nunca regresarían. Creímos que la paz y el gozo que experimentamos permanecerían siempre con nosotros. Lamentablemente, los pecados y las tentaciones regresaron.

Las experiencias elevadas llegaron a ser pocas y las experiencias bajas se volvieron comunes. Hubo menos momentos de gozo y los momentos tristes se hicieron más frecuentes. En tal situación, experimentamos dos cosas: por una parte, las tentaciones, el orgullo, la envidia y el mal genio regresan; y por otra, nos esforzamos por reprimirnos.

En el momento en que estos pecados regresan, nos esforzamos por refrenarlos e impedir que se manifiesten. Aquellos que logran refrenarse creen haber vencido, y aquellos que no lo logran, viven en un círculo vicioso de fracaso, victoria, pecado y remordimiento.

Como consecuencia, caen en profundo desánimo. Poco después de ser salvos reprimen sus pecados de manera consciente, o se resignan pensando que la victoria es imposible. Se vuelven negativos y se desalientan. Por una parte, experimentan algo de victoria; pero por otra, experimentan muchos fracasos. Cuando logran refrenarse, sus pecados se detienen temporalmente; pero cuando caen, ceden al inevitable destino de cometer pecados.

Hermanos y hermanas, quisiera hacerles una pregunta delante de Dios: Cuando el Señor Jesús fue a la cruz, ¿Esperaba que tuviéramos la experiencia que vivimos hoy? Cuando fue crucificado, ¿Sabía El que nuestra vida sería victoriosa un día y derrotada el siguiente? ¿Sabía El que seríamos victoriosos en la mañana y derrotados en la noche?

¿Son Sus logros en la cruz insuficientes para hacer que le sirvamos en santidad y justicia? ¿Derramó El Su sangre en la cruz con el fin de librarnos del castigo del infierno solamente, más no del dolor del pecado? ¿Es Su sangre derramada en la cruz suficiente sólo para salvarnos del dolor del pecado eterno en el futuro, sin salvarnos del dolor del pecado hoy?

Oh, hermanos y hermanas, no puedo evitar decir “¡Aleluya!”. ¡El Señor lo logró todo en la cruz! Cuando estuvo en la cruz no sólo le puso fin al dolor del infierno sino también al dolor del pecado. El no sólo se acordó del dolor del castigo del pecado, sino también del dolor del poder del pecado.

El preparó un camino de salvación para nosotros, que nos hace aptos para vivir en la tierra de la misma manera que Él vivió. Hermanos y hermanas, Cristo no sólo acabó con el sufrimiento del infierno, sino que también le dio fin al sufrimiento del pecado.

En otras palabras, Su obra redentora no nos dio la posición y la base para ser salvos sólo de una manera superficial, sino también para que fuésemos salvos plenamente. No tenemos que vivir de la manera en que vivimos hoy.

Tenemos que decir: “¡Aleluya!” porque hay un evangelio para los pecadores y también un evangelio para “los cristianos pecadores”. El evangelio para los cristianos pecadores se predica de la misma forma que la cruz se nos predicó antes. ¡Aleluya! Hay un evangelio hoy para los cristianos pecadores.

Anteriormente hemos visto en qué consiste nuestra propia experiencia. Hoy quisiéramos observar la clase de vida que Dios dispuso para el cristiano. Según Dios, ¿Qué clase de vida debe llevar un cristiano? No nos referimos a cristianos más experimentados, sino a todos los cristianos, los que han sido salvos y regenerados y han recibido la vida eterna. ¿Qué clase de vida deben llevar? Sólo después de que sepamos esto, veremos qué nos falta. ¿Qué dice la Biblia acerca de la vida cristiana? Examinemos algunos pasajes en la Biblia.

(Mateo 1: 21) =  Y dará a luz un hijo, y llamarás Su nombre Jesús, porque El salvará a Su pueblo de sus pecados.

Él es llamado Jesús porque El salva a Su pueblo de los pecados. Nosotros recibimos a Jesús como salvador y obtuvimos la gracia del perdón. Demos gracias al Señor y alabémosle porque ahora Jesús es nuestro salvador y porque nuestros pecados ya fueron perdonados.

Pero, ¿qué ha hecho Jesús por nosotros? El salva a Su pueblo de los pecados. Esto es lo que Dios dispuso; es lo que Cristo logró. Lo importante ahora es si seguimos viviendo en el pecado o si hemos sido librados de él.

¿Viene nuestro viejo mal carácter a atormentarnos? ¿Seguimos atados a nuestros pecados y enredados por nuestros pensamientos? ¿Somos tan orgullosos y tan egoístas como antes? ¿Seguimos siendo los mismos, o ya fuimos librados del pecado?

Muchas veces he dado este ejemplo: hay una diferencia entre un flotador y un bote salvavidas. Cuando un hombre cae al agua y alguien le tira un flotador, él no se ahogará si se aferra a él, pero tampoco saldrá del agua. No se hundirá, pero tampoco podrá salirse del agua. No estará muerto, pero tampoco estará viviendo.

El bote salvavidas es diferente. Al entrar en el bote salvavidas, la persona que estaba en peligro de ahogarse sale del agua. La salvación que el Señor nos ha provisto no es la salvación del flotador sino la de la barca. Él no se detendrá a mitad de camino dejándonos entre la vida y la muerte. El salvará a Su pueblo de los pecados. Él no nos deja en los pecados.

Por consiguiente, la salvación descrita en la Biblia nos salva del pecado. Sin embargo, aunque ya creímos, no somos salvos del pecado, pues aún vivimos en él. ¿Acaso está la Biblia equivocada? No, no hay nada erróneo en la Biblia; es nuestra experiencia la que está errada. ¿Qué otra cosa hizo Jesús cuando vino a nosotros? ¿Qué dice la Biblia acerca de Su obra?

(Lucas 1: 69) = “Y nos levantó un poderoso Salvador en la casa de David Su siervo.

(Verso 74) = Que, librados de nuestros enemigos, sin temor le serviríamos (75) en santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días.

Dios nos levantó un Salvador en la casa de David. Nosotros ya tenemos este Salvador. ¿Qué ha hecho este Salvador por nosotros y hasta qué punto nos ha librado? Él nos ha librado de la mano de nuestros enemigos. ¿Qué clase de vida desea El que vivamos después de ser librados?

Después de ser librados de la mano de nuestros enemigos, ¿Está El interesado solamente en que le sirvamos en santidad y justicia? ¿Es eso lo único que El desea? Si es así, le serviremos en santidad y justicia sólo algunas veces. Pero demos gracias al Señor y alabémosle, pues Su palabra dice que debemos servirle en santidad y justicia todos nuestros días.

Debemos servirle en santidad y justicia mientras vivamos en la tierra. Esta es la clase de vida que Dios ha dispuesto para nosotros. Debemos servirle en santidad y justicia todos nuestros días. Por supuesto, para nuestra vergüenza debemos admitir que no le hemos servido en santidad y justicia todos nuestros días, aunque Dios sí nos ha librado de la mano de nuestros enemigos.

O está equivocado lo que dice la Biblia o es nuestra experiencia la que está errada. Si nuestra experiencia es correcta, entonces la Biblia está equivocada. Anteriormente, me preguntaba qué clase de vida espera la Biblia de un cristiano.

Según ella, todo aquel que es salvo, debe servir al Señor en santidad y justicia todos sus días. Si la Biblia está equivocada, nuestra experiencia podría justificarse; pero si la Biblia no lo está, es nuestra experiencia la que tiene que estar mal.

(Juan 4: 14) = Más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

¡Cuán preciosas son estas palabras! No se refiere a un tipo de cristiano en particular. No dice que sólo aquellos que han recibido una gracia especial del Señor pueden tener un manantial de agua que salte para vida eterna. El Señor dijo esto a la mujer samaritana, una mujer a quien El no conocía. Le dijo que si ella creía, recibiría agua de vida. Esta agua sería en ella un manantial que salte para vida eterna.

¿Qué significa tener sed? Si uno tiene sed, significa que no está satisfecho. Aquellos que beben del agua que el Señor les da no tendrán sed jamás. Démosle gracias al Señor y alabémosle. Un cristiano es alguien que no sólo está conforme sino que siempre está satisfecho.

No es suficiente que el cristiano se conforme, pues lo que Dios nos da, nos satisface eternamente. ¿Pero cuántas veces hemos cruzado las grandes avenidas sin sentirnos sedientos? ¿Tenemos sed al caminar frente a las grandes tiendas? Si anhelamos esto o aquello, ¿no es esto tener sed? ¿Tenemos sed cuando nos fijamos en nuestros colegas y compañeros de estudio y envidiamos lo que tienen?

Aun así, y conforme a otra versión bíblica, el Señor dijo: “El que beba del agua que Yo le daré no tendrá sed jamás; sino que el agua que Yo le daré será en él un manantial de agua que salte para vida eterna”.

Lo que Él nos da es una clase de vida; sin embargo, lo que nosotros experimentamos es diferente. El Señor nos dice que Él es todo lo que necesitamos, pero nosotros decimos que Él no es suficiente. Nosotros necesitamos otras cosas para poder ser satisfechos, pero Él dice que con El basta.

¿Es errado lo que recibimos del Señor o es nuestra experiencia la que está mal? Uno de los dos debe de estar equivocado. No es posible que el Señor nos gire un cheque sin fondos. Lo que El promete, ciertamente lo dará. Nuestra experiencia pasada es expresada en las palabras de un himno: “Antes medio salvo”.

¿Por qué dice el Señor que el creyente no tendrá sed jamás? Porque llega a ser diferente en su interior. En su interior hay nuevas exigencias y nuevas satisfacciones. La pregunta, es: ¿Vivimos delante de Dios y le servimos en santidad y justicia todos nuestros días? ¿Vivimos delante de Dios cada día en santidad y justicia como dijo el sacerdote Zacarías en Lucas1:75?

¿Tenemos algo que salta desde nuestro interior constantemente y apaga la sed de otros? Los cristianos no tienen que pedir nada. Podemos decir que el Señor es suficiente para nosotros. ¿Estamos satisfechos únicamente con el Señor? ¿Estamos satisfechos con el Señor Jesús solamente? Si no lo estamos, esto indica que algo anda mal en nuestro vivir.

(Juan 7: 37) = En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

(38) El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

¿Del interior de quienes correrán ríos de agua viva? No correrán solamente de los cristianos especiales o de los apóstoles Pablo, Pedro y Juan, sino de todos los que creen, de hombres comunes como nosotros. Es del interior de hombres como nosotros que correrán ríos de agua viva.

Cuando la gente tenga contacto con nosotros, debe hallar satisfacción y dejar de tener sed. Tuve una amiga que con el simple contacto que tenía con las personas éstas podían percibir la vanidad del mundo, la necedad de la ambición y la esterilidad de la avaricia.

Es posible que alguien se sintiera insatisfecho por algo. Tan pronto tenía contacto con ella, encontraba que el Señor es suficiente y satisface. Por otro lado, quizás alguien estaba contento con algo, pero cuando tenía contacto con ella, descubría que aquello no tenía valor.

El Señor dijo que quien cree en El, de su interior correrían ríos de agua viva. Esta debe ser una experiencia común a todos los cristianos. No estoy hablando de la experiencia de cristianos especiales sino de la experiencia de todos los cristianos comunes.

¿Dejan otros de tener sed cuando se relacionan con nosotros o permanecen sedientos? Si otros se quejan de sus sufrimientos y nosotros también, si otros se sienten tristes y nosotros hacemos lo mismo, y si otros confiesan sus fracasos y nosotros los nuestros, ya no somos ríos de agua viva sino un árido desierto.

Inclusive, secaremos la hierba verde de otros. Cuando esto nos sucede, alguien está equivocado, o Dios o nosotros. Pero ya que Dios no puede equivocarse, indudablemente somos nosotros los que estamos errados. Veamos lo que sucede en el libro de los Hechos.

El verso 26 del capítulo 3 dice: A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a Su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad. El mensaje que dio Pedro en el pórtico del templo habla de nuestra condición. Lo que el Señor Jesús logró basta para librarnos del pecado.

El cristiano debe de tener la experiencia básica de ser liberado del pecado. Como cristianos, debemos, por lo menos, vencer los pecados conocidos. Es posible que no venzamos los pecados que no conozcamos. Pero debemos vencer por medio del Señor todos los pecados que conocemos.

Quizás estamos acosados por muchos pecados que nos han atormentado por años. Por el poder del Señor, debemos vencer todos estos pecados. Este es el modelo bíblico. Es normal que un hombre sea ocasionalmente sorprendido en alguna transgresión. Pero en nuestra experiencia sólo ocasionalmente vencemos. ¡Cuán anormal es nuestra experiencia!

(Romanos 6: 1) = ¿Qué, pues, diremos? ¿Permaneceremos en el pecado para que la gracia abunde?

(2)  En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿Cómo viviremos aún en él?”.

Todo el que ha creído en Jesús y llega a ser cristiano, ha muerto al pecado. Nadie que haya creído en el Señor y llegue a ser cristiano debe seguir viviendo en el pecado. Pero, ¿cómo sabemos que estamos muertos al pecado? El versículo siguiente nos da la respuesta.

(3) ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en Su muerte?”. (En otras palabras, todos los que han sido bautizados y son salvos están muertos al pecado. Cuando una persona se bautiza, muere en Cristo Jesús).

(4)  Porque somos sepultados juntamente con El para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Este debe ser el vivir diario de cada cristiano. Todos los que han sido bautizados deben andar en vida nueva. Este no es un versículo dirigido sólo a un grupo especial de cristianos, sino a todos los cristianos, a aquellos que son salvos y bautizados. Todos fuimos bautizados; por lo tanto, todos debemos andar en vida nueva. Esta es la experiencia que Dios ha dispuesto para cada cristiano. ¿Andamos nosotros en vida nueva?

(Verso 14) = Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

Yo valoro mucho este versículo. ¿Quién no está bajo la ley, sino bajo la gracia? ¿Acaso Andrew Murray fue el único? ¿O fueron Pablo, Pedro y Juan los únicos? ¿No son todos los que han creído los que no están bajo la ley, sino bajo la gracia? ¿Cuántos de los que me escuchan o leen están bajo la gracia? Damos gracias y alabanzas al Señor porque estamos bajo la gracia. Ninguno de nosotros está bajo la ley.

Sin embargo, hay otra oración antes de ésta: El pecado no se enseñoreará de vosotros. Le agradecemos al Señor y lo alabamos porque el pecado no se enseñoreará más de nosotros. Le damos gracias al Señor y lo alabamos porque la victoria no es la experiencia de un grupo especial de cristianos. Le alabamos y le damos gracias porque la victoria es la experiencia de cristianos comunes. Damos gracias y alabanzas al Señor porque todo cristiano salvo está bajo la gracia.

Cuando fui salvo, vi este versículo y tuvo mucho valor para mí. Me di cuenta de que había experimentado muchas victorias y vencido muchos pecados. Me di cuenta de que Dios me había concedido Su gracia. Pero todavía había un pecado que se enseñoreaba de mí.

De hecho, algunos pecados constantemente regresaban a visitarme. Nos encontramos con el pecado de la misma forma que nos encontramos con gente conocida a la que saludamos y estimamos. Parece como si el pecado fuera a nuestro encuentro a propósito.

Siempre nos estamos topando con él; parece que nos estuviera siguiendo constantemente. A algunos los sigue su mal humor continuamente; a otros los siguen el orgullo y la envidia. La pereza parece seguir a unos y la mentira a otros. Puede ser que uno siempre tenga un espíritu implacable, mientras que otro es atormentado continuamente por deseos bajos o por el egoísmo.

Algunos se ven acosados con frecuencia por pensamientos impuros, mientras otros experimentan deseos concupiscentes a cada instante. Todos parecen tener por lo menos un pecado que siempre los persigue. Tuve unos cuantos pecados que me atormentaban de continuo.

Tuve que reconocer que el pecado se enseñoreaba de mí. Dios dijo que el pecado no se enseñoreará de mí, pero yo tuve que confesar que algo estaba mal. Tuve que confesar que el error estaba en mí y no en la palabra de Dios.

Si vivimos una vida de derrota, debemos recordar que esto no fue lo que Dios dispuso para nosotros. Tenemos que entender que Dios no tiene la intención de que el pecado se enseñoree de nosotros. Su palabra dice que el pecado no se enseñoreará de nosotros.

(Romanos 8: 1) = Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.

He hablado muchas veces sobre la palabra condenación. Hace unos veinte años alguien encontró unos manuscritos antiguos y descubrió que esta palabra tenía dos significados. Uno se usa en un contexto civil y el otro dentro de un contexto judicial.

Según la aplicación civil se puede traducir “incapacidad”. Por tanto, este versículo puede ser traducido: “Ahora, pues, ninguna incapacidad hay en los que están en Cristo Jesús”.¡Cuán maravilloso es esto! ¿Para quién se escribió este versículo? ¿Sólo para Juan Wesley o para Martín Lutero o para Hudson Taylor?

¿Qué dice la Biblia? Dice: “Ahora, pues, no hay ninguna incapacidad en los que están en Cristo Jesús”. ¿Quiénes son éstos? Los cristianos. Un cristiano es una persona que está en Cristo Jesús, y ningún cristiano se debe hallar en una condición de impotencia.

El verso2 dice: Porque la ley del Espíritu de vida me ha librado en Cristo Jesús de la ley del pecado y de la muerte”.

Repetiré un centenar de veces que no son solamente cristianos especiales los que son librados de la ley del pecado y de la muerte. Todo cristiano debe ser librado de la ley del pecado y de la muerte. ¿Qué significa ser incapaz? Según Romanos 7, significa hacer lo que uno aborrece y no poder hacer el bien que uno quiere.

Es descubrir que “el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo”. La incapacidad equivale a la impotencia para hacer algo. La historia de muchos cristianos está llena de constantes decisiones y de incumplir dichas decisiones. Continuamente deciden hacer algo y continuamente fracasan. Pero alabemos al Señor porque la palabra de Dios dice que ningún cristiano es incapaz.

¿Qué es una ley? Es un fenómeno que sucede siempre de la misma manera. Cuando se tiene una ley, la misma acción produce el mismo resultado bajo cualquier circunstancia en que se realice. Una ley es un fenómeno constante; es una tendencia invariable, una condición que continuamente se repite.

Por ejemplo, tenemos la ley de la gravedad. Siempre que un objeto se deje caer, la gravedad lo atraerá hacia el suelo. La fuerza de gravitación es una ley. Para algunas personas, perder la calma es una ley. Tal vez traten de controlarse una o dos veces, pero la tercera se alterarán.

En la cuarta vez, perderán la calma. Esto les sucede a todos los hermanos. Quizás uno logre controlarse al principio, pero al final explotará. Cada vez que la tentación venga, el mismo resultado se repetirá. Podemos observar que sucede lo mismo con el orgullo.

Cuando otros hablen bien de ti, es posible que no seas conmovido. Pero, cuando te elogien una segunda vez, tu expresión cambiará de inmediato y tu rostro resplandecerá. Una ley produce el mismo resultado cuando se repite el mismo procedimiento.

El pecado se ha hecho una ley para nosotros. Muchos hermanos son complacientes en ciertas cosas, pero cuando alguien les toca cierto tema, se alteran. Pueden vencer muchas cosas, pero se irritan al tocar ciertas cosas.

Para vencer la ley del pecado no se necesitan cristianos especiales. Ningún cristiano tiene que quedarse en su incapacidad. Todos los cristianos pueden ser librados de la ley del pecado. Los versículos mencionados presentan hechos, no mandamientos. Todo cristiano debe experimentar esto. Sin embargo, nuestra experiencia no corresponde a la palabra de Dios. ¡Cuán triste es esto!

Romanos 8: 35 dice: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?”. El verso 37 dice: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó”.

¡Oh, nuestro Señor, quien nos amó, es más que vencedor en todas estas cosas! Esta debería ser la experiencia cristiana; pero en nuestro caso, ni siquiera necesitamos que la tribulación o la espada nos sobrevenga; tan pronto alguien nos mira mal, perdemos el amor de Cristo.

Sin embargo, Pablo dijo que él era más que vencedor en todas estas cosas. Esta debe ser la experiencia común de todos los cristianos. La experiencia normal de un cristiano debe ser la victoria; lo anormal debería ser la derrota. Según lo que Dios dispuso, todo cristiano debe ser más que vencedor.

Cada vez que nos encontremos con tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada, no sólo debemos vencer, sino que debemos ser más que vencedores. No importa si hay dificultades. Las personas de afuera pueden pensar que los cristianos nos hemos vuelto locos.

Aleluya, pueden decirlo, pero nosotros ya no estamos preocupados por esas cosas y somos más que vencedores en ellas por causa del amor de Cristo. ¡Gloria al Señor! Esta debe ser la experiencia de todo cristiano; es la experiencia que Dios nos ha designado.

Pero, ¿cuál es nuestra verdadera condición? La Biblia no ha escondido estas experiencias de nosotros, pero nosotros muchas veces no sabemos cómo entrar en ellas. Antes de que la tribulación se intensifique, ya estamos gritando: “¡Necesito paciencia! ¡Estoy sufriendo!”. Si encontramos el camino para entrar en esta vida, seremos más que vencedores en todas estas cosas.

En 2 Corintios 2: 14 dice: Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de Su conocimiento. La vida cristiana no es una vida que vence algunas veces y otras es derrotada; no es una vida que vence en la mañana y es derrotada en la tarde.

La vida cristiana vence constantemente. Si hoy nos encontramos frente a una tentación y la vencemos, no debemos emocionarnos tanto que no podamos dormir en la noche. La experiencia de no vencer debería ser lo anormal. Vencer debe ser común y frecuente.

Efesios 2:10 dice: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Recordemos que Efesios 2:10 viene después de los versículos 8 y 9. En los versículos anteriores, dice que fuimos salvos por gracia y aquí se nos dice que somos Su obra maestra, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Esta no es una experiencia especial sólo para unos cuantos cristianos, sino que debe ser la experiencia de todo el que ha sido salvo. Dios nos salva para que hagamos el bien. ¿Concuerdan nuestras buenas obras con lo que Dios dispuso o estamos siempre quejándonos al hacer el bien?

Suponte que tú limpias el piso. Es posible que mientras estés limpiando te quejes de que sólo una o dos personas te ayudan y que las demás no lo hacen. Esto producirá jactancia o murmuración. Esto no es hacer el bien. Toda buena obra de un cristiano debe ir acompañada de un gozo que sobreabunda; no debemos ser avaros, jactanciosos ni egoístas, sino generosos y prontos para ayudar. Sería lamentable que sólo los mejores cristianos pudieran hacer el bien. Dios dispuso que hacer el bien debe ser la experiencia de todo cristiano.

Juan 8:12 dice: Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Esta es la vida que Dios le ha dado al cristiano. Los que pueden permanecer alejados de las tinieblas y caminan en la luz de la vida no son cristianos especiales.

Ningún cristiano que sigue a Cristo debe andar en tinieblas; por el contrario, debe tener la luz de la vida. Un cristiano que está lleno de vida es sencillamente un cristiano normal, mientras que un cristiano que no tiene la luz es un cristiano anormal.

En 1 Tes.5:23 dice: Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Esta es la oración que hizo el apóstol Pablo por los creyentes Tesalonicenses.

Si dijo “os santifique por completo”, es claro que uno puede ser santificado por completo. Es posible no hallar ningún defecto en un cristiano. Dios nos santificará por completo y nos guardará perfectos e irreprensibles. Nos referimos a la provisión que el Señor ha dado al cristiano.

La salvación efectuada por el Señor ha dado a cada cristiano la capacidad de vencer el pecado completamente, de ser liberado de la esclavitud del pecado, de hollarlo y de tener una comunión con Dios sin estorbos. Esta es la vida que Dios ha ordenado para nosotros. Esto no es una simple teoría, sino un hecho, porque ésta es la provisión del Señor.

¿Cuál es tu experiencia? Si tu experiencia no corresponde a lo que dice la Biblia, todavía no has recibido plena salvación. Es un hecho que eres salvo, pero aún no has recibido plena salvación. Te daré una buena nueva: lo que el Señor logró en la cruz no sólo te libró a ti del juicio del pecado, sino también del dolor del pecado.

El preparó una salvación plena para que tú no tengas que quedarte con tu salvación inicial, sino que puedas experimentar victoria diariamente mientras vivas en la tierra. ¿Qué es la victoria? La victoria es lo que suple lo que nos falta en nuestra experiencia de salvación.

Es cierto que muchos ya son salvos, pero algo les faltó en el momento de su salvación. Dios nos salvó y nos concedió Su gracia. Él no tiene la intención de que vivamos errantes en la tierra. Él quiere que experimentemos una liberación plena. Necesitamos compensar lo que nos faltó porque no fuimos salvos de una manera apropiada cuando creímos. Necesitamos la experiencia de vencer, la cual repone lo que nos ha hecho falta.

¿Acaso nos salvó Dios sólo para que nos hallemos pecando y lamentándonos reiteradamente? Ya que el Hijo de Dios murió por nosotros, ¿permaneceremos en el pecado? Antes de ser salvos, estábamos esclavizados por el pecado. Ahora, después de ser salvos, ¿seguimos siendo esclavos del pecado?

Antes de ser salvos, el pecado reinaba. Ahora que somos salvos, ¿debe seguir reinando el pecado? El pecado es diametralmente opuesto a Dios. No debemos permitir que quede en nosotros ni el menor indicio de pecado. ¿Haría Dios algo contrario a Sí mismo? ¡Por supuesto que no! ¡Cuán maligno es el pecado! Un pecado es un pecado, bien sea un pecado de nuestro carácter, una debilidad, un pecado del cuerpo, o un pecado de la mente.

Digámosle al Señor: “Te doy gracias y te alabo. Lo que lograste en la cruz no sólo me libró del castigo del pecado, sino también del poder del pecado”. Quiera el Señor mostrarnos que nuestra experiencia de salvación no fue completa cuando creímos. Que nos muestre la necesidad de vencer.

Si nuestra experiencia no corresponde a la descrita en las Escrituras, significa que necesitamos vencer. Que el Señor brille sobre nosotros y nos ponga en evidencia. No debemos engañarnos a nosotros mismos diciendo que es inevitable que un cristiano peque.

Ninguna otra palabra herirá el corazón del Señor más profundamente que ésta. ¿Conocemos la obra que El realizó en la cruz? ¿Creen ustedes que el Señor fue a la cruz sólo para dejarnos cómo estamos? No debemos mentir. No debemos jactarnos de que podemos refrenarnos o controlarnos. Refrenarnos y controlarnos no es victoria.

La victoria del Señor aplasta por completo el pecado. ¡Aleluya, el pecado está bajo los pies del Señor! Todos los que no hayan experimentado una comunión continua con el Señor ni hayan experimentado el poder que aplasta el pecado, necesitan vencer. Que el Señor nos otorgue Su gracia y Sus bendiciones.

 

 

 

Leer Más

Mandamientos que Nunca te Enseñaron

 

Es indudable que cuando se habla de Mandamientos nadie, ni el más ateo de todos los ateos, podrá sustraerse a la idea de que se va a hablar de algo que tiene que ver con la religión. Esto significa que, si yo te dijera que en este trabajo te voy a mostrar Diez Mandamientos, lo más lógico sería que todo aquel que estuviera leyendo este trabajo, creyera abiertamente que voy a hablar de religión.

¿Motivos? Simples pero muy reales: Porque la mayoría de las personas tienen relacionados a los Diez Mandamientos, no ya con la Palabra de Dios o con Su santa presencia, sino con alguna clase o forma de religión auto rotulada como cristiana. Tú puedes darle el nombre que gustes.

Sin embargo, los Diez Mandamientos que te voy a mostrar en este estudio, tienen que ver con el Reino de Dios, que como todos sabemos, no es religioso. Eso si definimos como religión a todo esfuerzo que hace el hombre por acercarse a Dios, cuando la Palabra nos asegura que es el reino de Dios el que se ha acercado al hombre.

Por lo tanto, si tú me preguntaras cuál debería haber sido el título real de esta fase si no hubiera sido tan extenso, debería decirle que ese título debió haber sido: Los Diez Mandamientos más Antirreligiosos de la Biblia. Claro que, en mi época de periodista gráfico, aprendí que un título muy extenso desalienta cualquier lectura, así que dejándome llevar por esa ortodoxia gráfica, todo habrá quedado en estos Mandamientos que Nunca te Enseñaron.

Vamos a comenzar por partes bien definidas para poder entender esto no sólo en su expresión literal, sino en lo que como revelación profunda contiene en su interior: ¿Qué es Religión? Alguien me lo explicó alguna vez como: “es todo aquel esfuerzo que el hombre hace para acercarse a Dios”.

Sin embargo, déjame decirte que el diccionario secular tiene varias definiciones, varias acepciones respecto a esta palabra. Según ellos, Religión sería: “Un conjunto de creencias y prácticas relativas a lo que un grupo humano, o un individuo, considera como sagrado, especialmente la divinidad.”

Otra: “Virtud que mueve a los hombres a dar a Dios el culto debido”.  Otra más: “Profesión y observancia de una doctrina religiosa”. Y otra: “Orden, instituto religioso”. Y una última: “La que funda las relaciones del hombre con la divinidad en la misma naturaleza de las cosas.”

Muy bien; hasta aquí y prácticamente, todas estas acepciones tienen que ver con lo que te dije antes: un esfuerzo que hace el hombre para acercarse de alguna manera al Dios que lo creó. ¡Pero hermano! ¡Con ese concepto, tendríamos que la torre de Babel fue una actitud religiosa y no de fe!

¡Mira tú! ¡Están aprendiendo rápido! ¿No es así? Acertaste hermano. ¡Pero es que a mí no me enseñaron eso! Seguramente, pero no le hace, porque a mí tampoco me lo enseñaron así. Claro está que eso no impide que sea verdad. Total, absoluta y estricta verdad.

Ahora bien: ¿Por qué descubrimos en este tiempo que no debemos formar parte de ninguna religión si, desde los tiempos inmemoriales, el hombre que se ocupó de las cosas de Dios, siempre tuvo militancia en alguna? Hay pruebas más que contundentes respecto a eso.

Sin embargo, descubrimos esto aquí y ahora, sencillamente por un motivo tan singular como novedoso: porque estamos en los inicios de los últimos tiempos. Porque hemos comenzado a caminar por los senderos del Tercer Día de Dios, que como todos sabemos, es el de la resurrección y la victoria.

Sí, ya lo sé: todas estas cosas suenan muy bonitas, pero si no se avalan con la Palabra de Dios, con lo que dice la Biblia, no tienen contenido ni sentido, verdad? Está bien; así me gusta que pienses. Estás aprendiendo lo que es madurar en Cristo. Si debemos acudir a la palabra, a la Palabra vamos.

PRIMER MANDAMIENTO

(Romanos 1: 1)= Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, (Entiende bien por favor: el evangelio, dice Pablo, es de Dios; definitivamente no le pertenece a ningún credo en especial ni a ninguna denominación en particular y mucho menos a una congregación local como a ti le habían enseñado)

(2) que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, (3) acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, (4) que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos, (5) y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre; (6) entre las cuales estáis también vosotros, (Se refiere a Nosotros) llamados a ser de Jesucristo; (7) a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos.

Yo creo que habrá que consignar muy especialmente que, cuando Pablo dice ”siervo”, aquí está hablando de uno que, si bien recibía un salario por su trabajo, así también no podía renunciar a su tarea ni a su empleador y elegir otro. Un siervo, salvo disposición especial de su Señor, sería siervo toda su vida.

Cuando menciona ser apóstol, habrá que tener en cuenta que, uno de los requisitos que se exigían para ser apóstol, era haber visto a Cristo resucitado y haber sido comisionado por Él para esa labor. ¡Qué tremendo! Hoy, el apostolado, según la “visión” de la iglesia moderna, se ha convertido en la tarea de hombres que caminan por el país ocupándose en construir templos, algo que, dicho sea de paso, Dios jamás le pidió al hombre.

Sin embargo, hoy mismo, la vigencia de aquellos postulados no ha finalizado. Esto es sostenido por gente que ha fabricado un nuevo evangelio, según sus propias definiciones, más… “lógico” y más creíble. Gracias, no se esfuercen más: prefiero seguir creyendo y militando en aquel evangelio, aunque no suene lógico y mentalmente no parezca creíble.

El apóstol –digo- tendrá que ser, en este siglo veintiuno, alguien que haya sido testigo espiritual de la resurrección de Cristo y alguien que haya tenido un encuentro personal con Él, no sencillamente un miembro de influencia en determinada congregación de nuestra denominación.

Sin embargo, es el verso 6 el que tiene la clave de este primer mandamiento que nunca te enseñaron. Tú, mi querido amigo, y que quizás me está leyendo porque le han prestado este trabajo y te crees Católico Apostólico Romano, tendré que decirte que no, que tú no eres eso que crees y has creído desde niño: Tú eres de Cristo Jesús. Lo dice la Biblia. “Llamados a ser de Jesucristo”.

Pero mucho cuidado mi querido hermano, tú que quizás ha sido quien le prestó a ese amigo este trabajo para que “entienda”. A tú también te tendré que decir lo mismo: No te ufanes más de haber dejado cualquier otra religión y haberte convertido en Evangélico.

Porque tú no eres Evangélico, tú eres de Cristo, porque la Biblia también incluye esta, la que para muchos es “su nueva religión”. ¿Puedes entenderlo? Si lo puedes entender, ya tiene ahí en sus manos el Primer Mandamiento ignorado: Llamados a ser de Cristo.

SEGUNDO MANDAMIENTO

(1 Juan 10: 9)= Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

Esta imagen contrasta la protección que Jesús da a las ovejas en el rebaño, con los usurpadores, los falsos profetas del Antiguo Testamento y los falsos Mesías de los tiempos más recientes. Entrar al rebaño a través de Jesús es una acción salvadora y provee a las ovejas de vida abundante y provisiones.

Asimismo, la frase “entrará y saldrá”, no significa que se vaya a vacilar entre el estar en Cristo un momento y fuera de Cristo al momento siguiente: Lo que la escena ofrece, es un cuadro de seguridad y salvación en Cristo como la puerta del redil para que las ovejas vayan y vengan diariamente sin ninguna clase de temores y con total tranquilidad y confianza).

(Verso 14)= Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas, y las mías me conocen. (Lo que hace Jesús, aquí, es establecer la diferencia entre lo que es un buen pastor y lo que es un asalariado. ¿No conoces a hombres llamados pastores que no conocen ni siquiera a la mitad de las ovejas que dicen cuidar?)

(Verso 27)= Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen. (Otra base establecida: cada oveja sigue al poder que manifiesta ese pastor y su relación con el Padre. Y cuando una oveja decide seguir a su pastor es porque lo que ha oído en la voz de ese pastor, es algo con suficiente autoridad como para seguirlo, y no el simple temor a quedar fuera del sistema).

La puerta de nuestra salvación, no es ninguna de las religiones existentes y conocidas como tales, tanto habidas como por haber. La puerta de salvación es Cristo y, por esa puerta, solamente entran las que son sus ovejas. La particularidad de una oveja es que oye la voz del buen pastor y le sigue.

Atiende esto: Dios no te ha llamado a seguir religiones atractivas, que te ofrecen de todo lo que se le puede ofrecer a una persona para cautivarla, (Muchas, incluso, hasta cobertura social, médica y hasta funeraria). Aquí, el objeto atractivo, si es que tú prefieres denominarlo así, es Cristo.

La Biblia lo dice muy claramente en Hebreos 12:2 Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. Entre el buen pastor y la oveja, hay un conocimiento muy preciso y profundo, que va más allá de lo natural. Ambos conocen el sentido de pertenencia. ¿Recuerdas lo que era el sentido de pertenencia, verdad?

El buen pastor sabe que no se pertenece a sí mismo, sino a sus ovejas y, la oveja, por su parte, sabe que depende de la autoridad de ese buen pastor. Esto se ha predicado tantas veces… ¡Qué lástima que nadie haya dicho, dentro de esos mensajes, que el máximo peligro está en la infiltración de asalariados en el redil! Segundo Mandamiento no conocido: No buscar religiones atractivas.- Ni siquiera las que muestran nombres aparentemente cristianos.

TERCER MANDAMIENTO

(Juan 6: 65)= Y dijo: por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.

(66) Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.

(67) Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?

(68) Le respondió Simón Pedro: Señor; ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

(69) Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Aquí hay algo que tiene mucha más importancia que la que puede verse a primera vista. El simple hecho que Jesús haya declarado que nadie podría ir a Él si no era elegido por el Padre, dejó totalmente en claro que Él no representaba a ninguna religión nueva, sino a una dimensión en el ámbito espiritual que solamente podía ser posible de modo sobrenatural.

Eso y nada más que eso, hizo que muchos de los que habían empezado a manejarse como si fueran sus discípulos, dejaran de caminar con Él. ¿Por qué se supone que harían esto? Porque si Jesús no les garantizaba ser parte de una religión, a ellos no les interesaba seguirlo.

¿Así de insólito? Así de lógico. ¿O te crees que hoy, salvando las distancias, no habría muchos que harían lo mismo? ¿A quién se le podría ocurrir hablar de cosas sobrenaturales en pleno siglo veintiuno? Jesús, que había previsto que sucedería esto y por eso había dicho lo que dijo y volvió a repetirlo, pero esta vez para los más cercanos.

¡Muchachos! ¡Si ustedes quieren irse con los que dejaron de andar conmigo, váyanse nomás! Dicho así, a primera vista, parecería ser como que a Jesús no le interesaban demasiado sus seguidores, no te parece? No. No es así. Jesús, evidentemente, conocía muy bien aquello de: “Si amas algo, suéltalo”.

Él sabía perfectamente que si esos hombres habían llegado a Él por la vía del Padre, jamás lo dejarían, pero que si se habían acercado atraídos por una nueva forma de religión y por resentimiento con los fariseos y el judaísmo, no dudarían en irse con los otros.

Hoy sigue sucediendo, aunque en otros carriles. ¿Cuánta gente ha dejado lo que también denominan como “las babilonias falsas”? Mucha, pero atención con esto: no todos porque hayan visto o entendido cómo son realmente las cosas. Muchos se han ido porque se pelearon con el pastor porque no les permitió decir en el púlpito el poema ese sobre la madre, que habían preparado para la celebración del Día de la Madre.

Así son las religiones todavía en el día de hoy. Canales de televisión, folletos, radios de F.M., impactantes páginas Web, transmisiones vía internet en vivo y con imágenes, aunque todas proclaman cosas parecidas. ¡¡Vengan que aquí tenemos la verdad!! ¡¡Fuera de nuestra organización, no hay salvación!!

Mira la respuesta que da Pedro, quizás el más tosco, por no decir el más bruto, pero también el más noble y transparente. Tú eres el Cristo, tú tienes Palabra de Vida Eterna. ¡Qué bueno, no? Ahora piensa un momento: ¿Tú no te creerás que a eso que dijo, Pedro lo había leído en algún buen libro cristiano de la época, no es así?

Bien; la cosa es hoy, igualmente de simple: si tú has creído, verdaderamente, que Cristo es el Hijo de Dios, entonces no tienes que estar matriculado en ninguna religión existente, en ninguna organización existente, por prestigiosa que sea y en ninguna denominación existente, por famosa, sobria, seria y ordenada que sea.

¿Sabes por qué? Porque tú eres de Jesucristo, y de nadie más. Así que es tiempo ya de abandonar esa fea, horrible costumbre tradicional de andar por la vida contándoles a los hermanos que encuentras, que eres miembro de la iglesia del pastor Fulano. La única iglesia posible es la de Jesucristo, más allá, no hay nada. Tercer Mandamiento no enseñado por nadie: No necesitamos Denominaciones.

CUARTO MANDAMIENTO

(Juan 10: 16)= También tengo otras ovejas que no son de este redil: aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

Yo creo que está muy claro que, cuando Jesús se refiere a las ovejas del redil, está hablando de los judíos, y que cuando lo hace con “las que no son de ese redil”, allí se está refiriendo a los gentiles. Esto, que en la antigüedad tiene relación con los albores del cristianismo, hoy se mide desde otros parámetros.

Hay un redil clásico, esto es verdad, que es lo que yo denominaría como la “clase religiosa”. Está constituida por gente que, desde pequeños, andan “gateando” (Es como en Argentina se le llama al andar del bebé previo a decidirse a caminar en dos pies) en medio de los bancos o butacas de los templos.

Son hijos e hijas de hombres con jerarquías históricas, personas que han estudiado y estudian en institutos, seminarios y universidades teológicas de alto prestigio y que, naturalmente, aspiran a servir al Señor desde algún lugar de vanguardia.

¿Por qué de vanguardia? Porque para eso se han preparado, eso piensan. A veces, Dios está de acuerdo con esto y los levanta. En otras ocasiones, pese a que Dios no está de acuerdo, los que los levantan son los hombres. De hecho, los resultados no serán jamás los mismos.

Ovejas del redil; cristianos por escalafón, por antigüedad, por herencia, cristianos de familia, de abolengo, hasta de apellido. Olvidan algo muy importante que es un principio en el Reino de Dios: Dios no viene a levantar a los capacitados; Dios capacita a los que va a levantar.

Y después están los otros, los que no son de este redil. Los que hasta ayer mismo han sido: ladrones, drogadictos, borrachos, homicidas, prostitutas, homosexuales que, cuando son levantados por Dios y se erigen en líderes, despiertan entre otras cosas, agudas reacciones de oposición por parte de aquellos que suponen que el pueblo de Dios debe constituirse con aquella gente que los mismos hombres dicen que es respetable.

Se olvidan de algo muy importante: Dios todavía ama al corazón recto y al adorador en espíritu y en verdad. No han leído la palabra como debe leerse, de otro modo habrían visto lo que está escrito en Efesios 2:14 cuando señala: Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación.

Ninguna religión conocida o por conocerse se dejará convencer fácilmente que de la nada, una persona puede ser levantada por Dios para ministrar naciones. Todas las religiones sostienen que, si se desea ser alguien en el reino de Dios, primero hay que prepararse convenientemente.

Y luego, al minuto siguiente, como tú podrás imaginarte, pasan a promocionar sus institutos privados. Pero este mandamiento es demasiado claro como para ponerlo en duda. Cuarto Mandamiento no conocido: Dios no determina Jerarquías eclesiásticas.

QUINTO MANDAMIENTO

En el verso anterior, leíamos que en su rebaño, dice el Señor, sólo hay un pastor. Naturalmente que sería demasiado frágil interpretar a esto como el pastorado individual clásico que conocemos. Cuando el Señor dice que su rebaño tiene un solo pastor, se refiere a Él mismo, no a hombre alguno.

Esto último, lo sabemos perfectamente aunque no lo digamos en voz alta, es meramente institucional, humano, organizativo. Lo bíblico, nadie lo ignora, camina por otra acera. ¿Es que nadie, nunca, jamás, habrá de observar que las jerarquías tal como operan en nuestras congregaciones, de bíblicas no tienen nada?

(1 Pedro 2: 25)= Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y obispo de vuestras almas.

Esto es simple y profundo al mismo tiempo. Cuando tú crees en Cristo como el Hijo del Dios viviente, tú eres salvo y, como oveja sumisa y obediente, comienzas a seguirle. Ese es el acto sencillo y fiel que deja ver que tú te has vuelto, genuina y verdaderamente, al Pastor y Obispo de tu alma, que es Jesucristo, naturalmente.

Mucha gente se enoja bastante cuando se habla en estos términos. Se sienten ofendidos, (Evidenciando, de paso, con eso, que todavía tienen su carne demasiado viva), y sostienen que quien ataca a la religión organizada es un resentido y rencoroso que, como no le dejan hacer lo que quiere y como le cuesta mucho sujetarse a la autoridad constituida, critica de este modo para descalificar a las autoridades jerárquicas.

No pongo en duda en absoluto que, efectivamente, debe haber muchas personas dentro de ese esquema. No es novedad para nadie que, dentro de las iglesias, pulula una gran cantidad de gente que ama la trascendencia y que, como no ha podido trascender en nada en el ámbito secular, intenta hacerlo a través de la estructura eclesiástica.

Por experiencia en su tiempo, puedo asegurarte que las emisoras de radio cristianas pueden dar fe, lo mismo que supongo lo harán  las estaciones de la televisión llamada cristiana, perfectamente, que lo que digo es real. Y los oyentes de esas radios, y telespectadores, también.

El liderazgo está bastante preparado para desactivar a estos “tira-bombas y, cuando lo hace, generalmente estas personas van de aquí para allá criticando a todos y a uno por uno. Esto es decididamente real y nadie lo ocultaría. Pero por favor; que el árbol no tape el bosque.

También es verdad el avance de la religión por sobre la fe y de las figuras (o figurones) jerárquicas humanas por sobre la de Cristo. Esa es la batalla del creyente auténtico en estos días del siglo veintiuno. No es la primera vez que alguien me dirá: “Me siento mal, hermano; el Señor me ha dicho que desea que yo sea Pastor”. –

¿Y qué es lo que te pone mal, hermanito, si eso es algo tan hermoso? – “¡Es que yo no me veo conduciendo una iglesia con todos los problemas que yo sé que hay!” – Ah, ¿Y a ti quién te ha dicho que ese es el ministerio pastoral según la mente de Dios y según como Él mismo lo da a conocer a través de Efesios 4:11?

Con aciertos y errores, es absolutamente necesario que entendamos que el Pastor de Dios y el que han creado los hombres, se diferencian no sólo en varios puntos teológicos, sino en algunos mucho más sustanciales que tienen que ver hasta con la ética y la moral. Por eso, el Quinto Mandamiento que no se enseña en ninguna escuela, es: Ser ministros de Dios, no de hombres.

En el inicio de esta segunda parte quiero recordarte los primeros cinco mandamientos no enseñados en ningún seminario, instituto o escuela bíblica: Llamados a ser de Cristo, no dejarte seducir por religiones atractivas, No necesitamos denominaciones, Dios no determina jerarquías eclesiásticas y ser ministros de Dios, no de hombres.

SEXTO MANDAMIENTO

Muchos todavía hoy se están preguntando, con total y absoluta seriedad, sin hacer ni hacerse trampas, sin engañarse a sí mismos, cuál es la verdadera iglesia de Jesucristo. ¿La que se vislumbra en la Biblia? ¿La que tenemos, que según dicen, se ha adaptado a los tiempos que corren?

No te gastes; Cristo tiene una sola iglesia. Siempre tuvo una sola. Sí, de acuerdo, pero ¿Cuál es? Naturalmente, la que Él fundó. ¡Claro! ¡A eso lo entiendo perfectamente! ¿Pero adónde la encuentro hoy? Yo no te lo voy a decir ahora, sólo voy a responderte como suele hacerlo el mismísimo Señor, con una sola palabra, para que tú luego investigues, escudriñes, ores buscando dirección.

La palabra que resume todo esto, es: REMANENTE. Jesucristo, habré de decirte una vez más, no es fundador de ninguna religión de todas las que tú conoces. Ni siquiera de las que se consideran a sí mismas como las más “famosas”.

(Hechos 20: 28)= Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su propia sangre.

¿Quiénes se supone que son LA iglesia del Señor? Son todas aquellas personas de diferentes razas y nacionalidades que han creído y confiado en la sangre de Cristo para su redención. El apóstol Juan dice en Apocalipsis 1:5 Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre.

Juan, por su parte, cuenta a la iglesia lo que él vio y que no tiene nada que ver, naturalmente, con lo que es nuestra visión eclesiástica, que siempre o casi siempre está reducida, achicada, minimizada a nuestra religión, a nuestra denominación y, en muchos casos, a nuestra pequeña congregación local.

En Apocalipsis 7:9, el apóstol la define así: Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos.

Es notorio que algo no tenemos que haber entendido del todo, especialmente los líderes locales, es que a veces optamos por comportarnos de un modo absolutamente corporativo dentro de la congregación. Y cuidado; dije dentro de la “congregación”, no de la iglesia. Porque la iglesia sí es un cuerpo y, por lo tanto, es y será corporativa.

Pero el corporativismo en la congregación local es total y absolutamente diferente. ¿Alguna vez has oído a algún líder decir algo así como?: “Hermanos; les hablo en este momento a todos los que son iglesia del Señor dentro de este templo. A los que verdaderamente son hijos de Dios, a los que son trigo. Que no sé cuántos son, pero seguramente deben ser muchos”.

Mira; si llegara a decir algo así, la congregación entera le pide un juicio sumarísimo. Sin embargo, fíjate que sería total y absolutamente bíblico. Mucho más que cuando dice lo que cotidiana y habitualmente dice: “Todos ustedes, los que son salvos, los que son hijos de Dios, trigo divino, todos.”

¡Si saben perfectamente que la Biblia dice que el trigo y la cizaña van a convivir de tal modo que ni siquiera los elegidos sabrán quienes son los unos y quienes los otros. Por eso no podrán ser los hombres comunes los encargados de la siega. Dice que serán los ángeles, los mensajeros reales de Jesucristo.

Porque si le otorgáramos a los hombres esta tarea, seguramente en muchos casos arrojarían al fuego la hierba buena. ¿O no llamaron herejes a los pioneros con revelaciones frescas? La iglesia, dice Juan, es una gran multitud de todas las naciones de la tierra. Pero jamás ha dicho ni dirá que sean TODOS los que se congregan en los diversos templos del planeta.

Es más, ni siquiera dice que sean los que van a los templos. ¡¡Pero hermano!! ¿Qué está diciendo? – ¿Yo? Nada más que lo que dice la Biblia. Y lo que dice la Biblia es que la gente debe CONGREGARSE, no dice que debe ir a templos hechos por manos de hombres. Sexto Mandamiento pocas veces enseñado: No todo lo que respira en un templo es creyente.

SÉPTIMO MANDAMIENTO

Este, quizás, es el más corto, el más breve de todos estos tan particulares mandamientos. Se trata de la respuesta bíblica a una serie de preguntas que, generalmente, las congregaciones locales responden de otro modo, con otras palabras. ¿Qué proclama la iglesia del Señor? ¿Quizás la mejor religión?

No. En absoluto. Entonces, ¿Será la mejor doctrina? Tampoco. Ya hemos visto sobradamente que no. ¿Quizás la mejor moral? Menos. Se sabe perfectamente que en muchos púlpitos, a falta de palabra auténtica de Dios, se predica moral, y en casos hasta moralina, pero no, no se trata de eso.

¿Se predica, entonces, un culto al mejor nivel cultural y económico? ¿O a la formación intelectual y profesional? Se predica, es cierto, pero no es eso lo que proclama la iglesia real del Señor. ¿Y entonces? Proclama, sencillamente que, como Séptimo Mandamiento no conocido: La salvación pertenece a nuestro Dios y al Cordero. Y no es un bien negociable entre hombres, por encumbrados o prestigiosos que pretendan ser.

OCTAVO MANDAMIENTO

¿Sabes cuál es la mentira más grande que han echado a rodar todas las religiones habidas y por haber en el mundo? Que de alguna manera, parecería ser como que han “privatizado” el cielo para ellas y, tienen como premisa doctrinal fundamental, hacerle creer a mucha gente indocta que, para acceder a ese cielo, hay que hacer el esfuerzo, primero, de tener una serie de facetas que hagan posible que esa religión nos acepte como miembros.

¿Te das cuenta? ¡¡Se les está cobrando a las personas una especie de peaje, pasaje, boleto o canon para ser salvos!! Sí, ya sé, tú debes estar diciendo para tus adentros en este momento: “¡Yo no sé cómo pueden ser tan ignorantes los que se dejan sacar así el dinero!

Es verdad, tienes razón, pero ¿Sabes una cosa? No hay que irse necesariamente a religiones extrañas o exóticas para observar eso. En muchas de nuestras iglesias, para ser miembros y tener con esa membresía el derecho real a ser salvos, hay que cubrir algunos requisitos que no todos los mortales están en condiciones de cubrir.

La verdad, ¿Nunca te sucedió algo así? Y si te sucedió, ¿Lo compartiste con alguien o te lo callaste por miedo a que te rotularan de blasfemo, insujeto, rebelde o hereje? Y si no te ocurrió a ti, en persona, al menos, ¿Nunca te enteraste de que le sucediera a alguien?

La salvación no le pertenece a ninguna religión mi hermano. La salvación le pertenece a nuestro Dios y al Cordero. Y esa salvación es por gracia, entiende, por favor de Dios hacia ti y sin mérito tuyo alguno. ¡Ah, no! ¡Hay que pagar un precio!

Sí, estoy de acuerdo, hay que pagar un precio, indudablemente, todos los grandes lo han hecho. ¡¡Pero por servir para el Reino de Dios, no para ser salvo!! La salvación sigue siendo por gracia y misericordia de Dios y el Cordero. Mira lo que dice Pablo al respecto.

(Efesios 2: 8)= Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; (9) no por obras, para que nadie se gloríe.

Es, quizás, la herejía más grande que han cometido las religiones. La de hacerles creer a sus miembros que la salvación se consigue, se logra, se obtiene merced a nuestras obras, a nuestros esfuerzos, por indulgencias de jerarquías humanas, o peor aún, por determinadas “penitencias”.

Todos saben, porque la Biblia que tú posees, diferencias no sustanciales más o menos, es la misma que poseen todos los que se denominan cristianos en el planeta, que esa Biblia es la palabra de Dios escrita; y que en su texto y su contexto dice que la salvación es por gracia, por medio de la fe en Jesucristo.

De lo contrario, sutilmente, estaríamos haciendo una especie de cristianismo “egocéntrico”, ya que nuestro YO tendría mucho más valor y gloria que el sacrificio de Cristo en la cruz, que es en definitiva, lo que el diablo desea que creamos.

Entiende por favor: la causa de nuestra salvación no es el libre albedrío del hombre, es la gracia, el favor maravilloso de Dios. Jesús lo dijo en Juan 15:16: No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al padre en mi nombre, él os lo dé. Por lo tanto, el Octavo Mandamiento nunca jamás enseñado ni predicado, es: Nadie es dueño de su salvación.

NOVENO MANDAMIENTO

El daño más grande que las religiones le han hecho a la gente, es sistematizarlos, inculcarles la mentira aquella de que, fuera de su religión no hay salvación. Las religiones abren matrículas todos los días para capturar adeptos, (Me desagrada profundamente esta terminología, pero no puedo negar su existencia), para tomar el control de la feligresía.

Estamos viviendo la guerra de las religiones. Y ¿Quieres enterarte de algo importante? Satanás aplaude esta guerra, cualquiera sea el resultado, porque mientras la guerra de las religiones se siga disputando, la gente, muy ocupada y preocupada en discutir conceptos y doctrinas, seguirá yéndose al infierno.

Porque, mientras tanto los unos y los otros andan por la vida discutiendo y peleándose ferozmente por estas cosas, el evangelio real, el de la cruz y que no es el de ninguna religión, no llega a ser predicado tal cual es el mandamiento. En lugar de eso se predica moralina, humanismo y hasta esoterismo encubierto.

Estamos viviendo esa guerra de religiones. Estamos viviendo una época de gran promoción de ciertos grupos y de las denominaciones. Estamos viviendo una época de alto marketing de congregaciones. La que más ofrezca, la que tenga la mejor banda de alabanza, esa es la que vale.

La que tenga el mayor número de miembros, la que tenga mayor poder económico, la que tenga la mejor emisora propia de radio aunque nadie la escuche, la que tenga el mejor programa de televisión, aunque sólo sirva para tener contentos a los hermanitos que siempre quisieron salir por la “tele” pero que como no tenían ni talento ni presencia jamás llegaron y ahora sí pueden porque son amigos del pastor, esa es la que vale.

La que más venta tenga de aguas o aceites especiales para sanidades o liberaciones de demonios, la que más ayune, la que más vigilias realice o, sencillamente, la que mayor influencia tenga en la clase política de la ciudad, la provincia o la nación, esa será la mejor considerada.

Sin embargo, reitero, hay un remanente santo, que no juega este partido. Todos los demás coinciden en que para una gran parte de las personas que conocemos, aquellos que sepan ganar esta guerra publicitaria, serán los que se queden con el control espiritual de toda la gente.

¡Pero eso es igual a como lo hace el mundo, hermano! Por supuesto, siempre lo fue. ¿Y cómo la iglesia del Señor puede haber caído en esto? No, se equivoca mi hermano; no es la iglesia del Señor, es la iglesia de los hombres.  El Señor, generalmente, ni siquiera la visita.

Ni cuando vienen todas esas figuras… tan importantes… esos que son anunciados como “tremendos” siervos de Dios! Muchas veces me lo pregunté y nadie me lo quiso responder: ¿Qué es un tremendo siervo de Dios? ¿Qué es un “gran” siervo de Dios? ¿No saben que si es siervo no es grande? ¿No saben que si es muy grande, probablemente no sea realmente siervo?

Podrá ser, no deseo discutir esto, pero vamos a haber muchos que no hemos leído las escrituras en vano, que sabemos perfectamente que todo esto no es de Dios y que, antes que suceda todo eso, nos vamos a saber salir fuera de ese sistema perverso que no tiene absolutamente nada que ver con Dios y regresar a la senda antigua, al camino inicial, el de adorar al Padre en espíritu y en verdad y la de creer sin dudar que el que tiene al Hijo, es el único en el mundo que tiene la Vida.

En efecto; la Vida Eterna, cuando vayas a su presencia y la Vida Abundante hoy, aquí y ahora. Y que todo lo que puedan decir y hacer todas las religiones que tú conozcas en el mundo, incluida la religión evangélica como tal, si no se sustenta en la Palabra de Dios, no le pertenecen, aunque los hombres que conforman esos grupos vivan toda su vida nombrándolo y haciendo cosas en su nombre. Noveno Mandamiento: La Verdad no está en un lugar específico. Cristo es la Verdad.

DÉCIMO MANDAMIENTO

Las religiones pequeñas o poderosas, las iglesias que imitan lo que se hace en las iglesias del Señor, pero no creen en Él, las denominaciones cuando hacen prevalecer sus doctrinas internas por sobre la Palabra bíblica pura y sin enmiendas, constituyen lo que se denomina como “Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra”.

Así lo dice el libro del Apocalipsis, en el capítulo 17 y en el verso 5. Pero ánimo; Juan vio caerse a ese sistema religioso y lo cuenta en Apocalipsis 18:2. Mire como lo dice: Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.

Es notorio que la interpretación de lo que es iglesia, pasa generalmente por las ambiciones o las ideas personales de los hombres que militan en ellas. La Palabra dice una cosa sobre la iglesia del Señor, pero los hombres han decidido alterar todo eso no sé si en su beneficio personal, pero sí seguramente en beneficio del sector al cual representan. ¿Sabes el orgullo que existe en determinadas denominaciones que conozco, por el simple hecho de pertenecer a esa denominación? ¿Sabes cuánta es la gente que dice abiertamente y sin ponerse colorados, “yo estoy orgulloso de ser…” y después mencionan su denominación?

Me pregunto: ¿Qué creen que siente Dios cuando ellos hacen esa declaración de fe tan particular y original? Pena, dolor, eso es lo que el corazón de Dios experimenta en ese instante. ¿Cómo puede ser que estos hijos míos hayan olvidado mi gracia y mi misericordia y se sientan tan envanecidos de haberse agrupado bajo ese nombre para enseñarles a los que llegan, cosas que yo nunca enseñé a mis primeros hijos? ¿Cómo pueden estar tan ciegos que no ven que todo eso no puede tener que ver en absoluto conmigo? ¿Quién los hechizó? Décimo Mandamiento: La Fe une, las Doctrinas separan.

Estos, como habrás podido observar, son diez mandamientos diferentes, muy diferentes. Que no tienen, quizás, una precisión tan clara y tan concreta como aquellos que Dios le escribió con su propio dedo a Moisés. Sin embargo, resumen varios aspectos que tienen que ver con una realidad, con un peligro latente que se cierne sobre todos los que buscan DE y A Dios: el peligro de confundir la fe, la conversión genuina y la salvación eterna con el simple acto de inscribirse en un registro nacional de cultos debajo del rótulo de alguna de las cientos de religiones autorizadas. Tú, sábelo, no has sido llamado a ser parte de ninguna religión. Tú has sido llamado a ser parte del cuerpo de Cristo en la tierra. ¿Te parece poco?

 

Leer Más

Pasando al Próximo Nivel

 

Quiero que entiendas que cuando recalamos en el libro de Apocalipsis, no es que tratemos de enseñar algo diferente o nuevo, sino que simplemente intentamos que aprendas a leerlo, para que el primer verso sea realidad en tu vida. Esta es la revelación, de una persona que anda encubierta en medio del candelero.

Y lo que se quiere es que, al tú entenderlo, al como el verso 3 lo dice, seas bendecido guardando las palabras de esta profecía. Y cuando digo profecía no significa futuro, sino que es un libro escrito con imágenes proféticas, a partir de una revelación que se le dio a su siervo Juan.

Una revelación que, se asegura, se le declaró por símbolos y señales. No fue con letras, no hubo un vocabulario. Lo que hubo fue imágenes proféticas que Juan entendía perfectamente porque todo eso era un idioma de la cultura hebrea.

Y es por eso que cuando lo estudiamos, nos pasamos la mayor parte del tiempo en el Antiguo Testamento, porque es el modo de enseñar cómo se lee el libro del Apocalipsis. Fíjate que el final no está al final, sino al principio.

El fin de la Biblia, es Génesis. Génesis es el principio del todo, incluyendo el principio de ti. Es allí donde encontramos el plan  completo. El resto es el desarrollo de lo que está consumado. Hemos entendido hasta hoy, que lo que el libro proyecta, es la revelación progresiva de algo que ya está hecho.

(Apocalipsis 1: 19) = Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.

Dice la palabra que con Cristo hemos sido conjuntamente crucificados, y que ahora estamos sentados con él en lugares celestiales. Esas son las cosas que fueron. Las cosas que son, mientras, son el resultado de aquello que ya ves. Y tiene que ver con que fuimos sellados con el Espíritu Santo. Y luego, las cosas que han de ser, que es el producto de todo esto cuando esas cosas se entienden.

Pero resulta ser que las cosas que ya fueron, no han sido apropiadas, no han sido encarnadas en nuestras vidas, por falta de entendimiento. Entonces, lo que encuentras en Apocalipsis, es un mensaje progresivo de algo que ya aconteció. Es la victoria de Cristo, para todos los tiempos.

Vamos al libro. El capítulo 4 comienza diciendo “después de esto”, y después de esto no significa después del arrebatamiento, sino después de haber descubierto todos los errores que hay en la iglesia. O sea: después de echar afuera a Jezabel y a la falsa doctrina.

Después que Balaam ya no fuese un problema, después que la doctrina de los nicolaítas, tampoco fuese un problema en nuestro medio, después que nosotros corrigiésemos y volviéramos a nuestro primer amor. Que corrigiésemos ese pensar que éramos ricos, cuando en verdad estábamos desnudos.

Que cuando la iglesia corrige aquello que oculta al verdadero Cristo, surge de inmediato un mensaje claro que se desata desde el trono. De allí que hemos dicho que, después que corriges eso, tú pasas un velo. Ese es el velo al Lugar Santísimo, ese es el tercer día, es lo que está ocurriendo ahora, en este tercer milenio del siglo veintiuno.

De allí que, en el mundo del espíritu, ya está sucediendo algo que determina que mucha gente esté atravesando el velo de su mente, el velo de la mentalidad carnal. No naturaleza, porque en tu espíritu eres nueva creación, sino en el velo.

En el Nuevo Testamento no existe otro velo que no sea la carnalidad de un mundo de apariencias, donde las cosas suelen aparentar estar bien o mal, aunque sin embargo las dos posturas producen muerte. Podemos ver de adentro para afuera, donde hay singularidad con Dios, y aún en medio de caos, podamos entender y ver a la mano de Dios en control de todas las naciones.

Es de esta manera y no de otra que podemos avanzar con el Señor. Y es de esta manera que podemos llegar al final de nuestro destino, que es encarnar el Verbo, porque el Verbo todavía se está encarnando.

(Apocalipsis 4: 1) = Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; (Recuerda que esto no tiene nada que ver con un agujero en los cielos, sino en tener disponible todos los recursos del Padre. La cultura hebrea, cuando el niño venía a los doce años ante los tutores que les ponían los padres, ellos eran evaluados, a ver si eran aptos para manejar los negocios del padre.

Era entonces que se consideraban hombres. Y es por eso que Jesús tiene que llegar al Jordán, y Dios tiene que declarar: “Este es mi hijo, uno que me ha complacido. Y recién allí es que se le abren los cielos, y todos los negocios de su padre ahora están a su disposición.

El ministró con cielos abiertos, él no tenía que pedir; lo podía desatar. Él era el administrador de los negocios del Padre. La iglesia no va a tener cielos abiertos, hasta que no llegue nuestra madurez. Pero después que corrijamos los errores de las siete comisiones de la iglesia, recién después de esto, habrá cielos abiertos.

O sea: cuando llegamos a ese nivel de madurez progresivamente, por entendimiento, no tratando de hacer. Porque para revelar a Cristo, no hacía nadie nada, sino que se iban quitando cosas. Para poseer la tierra, no se cargan cosas a la tierra, sino que se despojan los gigantes. ¿Qué gigantes? Los conceptos arraigados entre nuestras orejas, esto es, en nuestras mentes y que a veces detienen el propósito de Dios).

…y la primera voz que oí, como trompeta, (Digamos que las trompetas son doce) hablando conmigo, dijo: sube acá, (Sube. Está permanentemente diciéndote que para hablar con Él, subas. Sube acá. Mis caminos son más altos que los tuyos. De que procures la soberana vocación que nazcas de arriba. Y que nada de eso tiene que ver con alguna posición geográfica que sea más alta que la tierra. Una de las reglas de la hermenéutica es que el principio de interpretación se mantiene constante a través de toda tu lectura). Y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

(2) Y al instante yo estaba en el Espíritu, (Y claro, acaba de cruzar el mundo de la apariencia y ahora la estás viendo de adentro para afuera) y he aquí un trono (¿Qué es ese trono? El metro centro del hombre. Ahora estamos trabajando desde el mero centro del hombre. En vez de las emociones externas dictarnos lo que se está viendo, ahora lo que vas a escuchar, proviene de la verdadera voz de Dios y no de la voz de una iglesia carnal. Por eso es que se comienzan a abrir los sellos. ¿Qué sellos? Los sellos que encubrieron al que está en medio del candelero). Y en el trono, uno sentado.

(3) Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda. (Aquí estamos hablando de pacto, que tiene que ver con vida. Y vimos a la sulamita, que cuando termina de pasar por el segundo día del Pentecostés, y después que termina ebria en las manos de su amado, ella pasó ese nivel y quería más, pero hoy la iglesia sigue atada a ese segundo nivel.

Y vemos que la sulamita procede a ir en busca del amado, en procura de él, y la vemos que da a luz. Recuerda que sin el pacto, sin el compromiso, no hay parto. Todo esto acontece después que las siete comisiones de la iglesia son corregidas, no antes.

Pese a esto, todavía tenemos muchos ministerios que se creen que están ricos, cuando en verdad están pobres y desnudos. Hay muchos ministerios que observan la doctrina de Balaam, mercaderes de la unción. También hay muchos ministerios que observan la doctrina de los nicolaítas, donde vienen masas gigantescas todos los domingos, pero sólo un grupo de asalariados hace la función de toda la iglesia.

Mientras eso continúe así, esa gente no ha cruzado el velo. Lo bueno es que la gente que si ha cruzado el velo, tiene los atributos de Dios y que ellos están llenos de ojos por delante y por detrás. O sea que a pesar de que tú seas de los primogénitos, si es que lo eres, y llegues al Jordán primero, tienes ojos por detrás para poder entender a los que todavía no están llegando.

Hay un balance; todos cruzan. Porque el que llega primero, se tiene que mantener allí hasta que pase el último. Las cosas que a ellos les acontecieron, les acontecieron como ejemplo para nosotros, que estamos arribando a los últimos tiempos. Son patrones. Toda la Biblia tiene esto, es un hilo que se teje).

(4) Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

(5) Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. (Está hablando de la plenitud del Espíritu. Los veinticuatro ancianos te hablan de los veinticuatro turnos del sacerdocio, habla del sacerdocio de Melquisedec)

(6) Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y atrás. (Ahí estás tú, entendiendo lo que está presente, pero también entendiendo el por qué la gente no ha cruzado).

(7) El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando.

Alguna vez hablamos de los roles ministeriales, y cómo la gente no quiere sacrificar los bueyes para entrar al próximo nivel. Hemos dicho que Elías, cuando le pone el manto para seguir al próximo nivel a Eliseo, lo primero que le hace es que sacrifique los bueyes. Los bueyes, en la Escritura, son tipología de animales de carga o de ministerios.

Cuando el Señor invita a toda la gente al banquete, a la cena, que es la última comida del día, en el Lugar Santísimo, la primera excusa que pusieron fue que tenían sólo cinco bueyes. Hay gente que tiene un ministerio, que en el segundo día, en el tiempo carismático, han llegado a un apogeo tan grande, que se creen que ya tienen los cinco ministerios, pero no quieren sacrificarlo para entrar a la próxima fase como un niño.

Si tú quieres continuar con Dios, tú deberás sacrificar lo que crees que es tuyo. Cada vez que hay un avance, Isaac va al altar. Así es que, debemos ser como Eliseo, y sacrificar los bueyes, para tener un manto que abre el Jordán.

¿Qué significan estos cuatro animales? El león es rey de la jungla, el buey es la bestia de carga, también es el rey de los animales, el hombre es el rey de la creación y el águila es la reina de todas las aves. O sea que todo tiene que ver con reinado.

Esta es la revelación de Cristo, son los cuatro evangelios. También eran las cuatro banderas que estaban dentro del centro del tabernáculo, cuando estaban acampados en el desierto. Si tú hubieses tenido un helicóptero y vieses mirado hacia abajo, la forma en que las tribus se arreglaban alrededor del tabernáculo, hubieras visto que conformaban una cruz.

Y en el medio de esta cruz estaban estas cuatro banderas: el león, el buey, el hombre y el águila. Esto no es nuevo, pertenece al Antiguo Testamento. Juan sabía muy bien de lo que estaba escribiendo. Él se entiende. Allí estamos viendo el sacrificio de Cristo completado en la cruz.

Es un pueblo con un entendimiento, el león significa victoria, el león significa el dominio de prevalecer. Hay una adoración alta, no en un cántico, sino en un estilo de vida. Esa es la bandera de Judá. El buey significa sacrificio, esa es la bandera de Efraín. Ese recibe la doble porción.

Luego está la bandera del hombre, la corona de la creación. Esta le pertenecía a Rubén. Rubén significa: el hijo. Luego está la de Dan, que es el águila, que significa juicio. Es por eso que más abajo, en Apocalipsis, cuando se mencionan todas las tribus, no aparece Dan. ¿Por qué? Porque ya el juicio pasó.

Fuimos juzgados y hallados culpables. Por eso nos mataron en la cruz. No hace falta Dan. Pero tienen a la iglesia atemorizada con juicio, y tú ya fuiste juzgado, hallado culpable y por eso te mataron en la cruz. Si no es así, no eres nacido de nuevo.

Si yo fuese levantado de la tierra, ¿Atraeré a cuantos hombres? A todos. Es un principio fundamental en nuestra fe cristiana. Puedes, si quieres, hacerte un estudio de Ezequiel, y ver cómo Ezequiel es un patrón exacto de Apocalipsis.

Fíjate que Ezequiel comienza con los mismos seres que comienza Apocalipsis, y que la descripción de estos seres que está en Ezequiel, donde dice que tienen pies derechos por la rectitud de nuestro caminar en la tierra, y pies de bronce, que significa caminar sobre el sacrificio consumado.

Ahí dice que tienen manos de hombre debajo de las alas, que tiene que ver con que somos ministros, o sirvientes, las alas entrelazadas, lo que quiere decir que somos un pueblo unido. Esos son los atributos de los querubines que te representan a ti. ¿Por qué?

Porque los ves cantando que han sido redimidos y han sido hechos sacerdotes sobre toda la tierra. Sólo un pueblo redimido podría cantar esto. Y no son los ángeles los redimidos, son los hombres. Por eso hay un querubín en el Edén. Porque el Edén es la morada de Dios, y sólo en la morada de Dios puede haber hombres. Porque Dios sólo mora en hombres.

Pero hombres con los atributos de Dios, no hombres de naturaleza adámica. Sino participantes de la naturaleza divina. Estamos tejiendo en nuestro velo la imagen de los querubines. Porque según el hombre piensa, así es el.

Apocalipsis es un libro precioso una vez que lo entendemos. Por años ha sido cerrado a nosotros. Dice que dónde se movía el Espíritu, se movían los seres. Apocalipsis 14 nos dice que había un pueblo que dónde se movía el Cordero, ellos lo seguían.

Dice que se movían como relámpago. La palabra nos dice en Mateo 24, que la venida del Señor también es como relámpago. Y no es que viene ya, sino que en el proceso de nuestro entendimiento, veremos de repente que en un instante se manifiesta o se encarna, y viene la redención de nuestros cuerpos.

Vimos que Ezequiel lo ve como una rueda dentro de otra rueda, y Apocalipsis lo menciona como el libro escrito internamente, pero como Cristo en ti, la esperanza de gloria. Como uno en medio del candelero. Una rueda dentro de una rueda.

Es el mismo libro. Termina como un templo, donde el nombre de Dios está en él. Apocalipsis termina con el cordero haciendo la iluminación del templo y dios haciendo tabernáculo con los hombres. Ezequiel y Apocalipsis, el mismo libro.

Y es el Espíritu de Dios, el cual tiene ojos para toda la cristiandad. Este es un nivel de visión para todos los niveles de entendimiento. ¿Por qué yo digo que somos el libro interno? Acompáñame al capítulo siguiente de Apocalipsis, el cinco.

(Apocalipsis 5: 1) = Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.

Antes de seguir, quiero que recuerdes que estamos hablando de cultura hebrea. Y que haciendo un estudio habíamos encontrado que había un rollo sobre título de propiedad embargada. No se podía revender, estaba embargada por detrás, con siete sellos.

Era la propiedad adquirida. Se sellaba, esto era la ley y nadie podía hacer nada hasta que no llegara un pariente redimidor en el tiempo del jubileo, y él sí podía desatar los sellos. Lo hemos visto en jeremías. Él dijo; ponte estas cartas que están selladas en vasos de barro.

Y sabemos que dentro de los vasos de barro hay algo sellado que tiene que desatarse. Y está en las manos del Cordero. Son sólo cuatro razones, pero sirven para demostrarte que el libro en las manos del Cordero, eres tú.

Recuerden, este es un mensaje espiritual para un pueblo espiritual. Y recuerda que el sello está por detrás, y que Juan tuvo que volverse para ver todo lo que escribió. Todo lo que él escribió, estaba a su espalda, no hacia el futuro. Estaba en Patmos, el lugar de su muerte.

Porque el nombre Patmos, significa literalmente, “El lugar de su muerte”. Vino a estar en el espíritu, se convirtió en el reposo del Señor. Y desde una posición de reposo, el Señor pudo desde el trono, mostrar un mensaje en plenitud.

Entonces comienza a desatar sellos. ¿Qué es lo que había detrás de Juan? Crucifixión, muerte, entierro, vivificación, ascensión y Cristo sentado en lugares celestiales, y nosotros juntamente con él. Tú puedes decir hoy mismo que tú eres morada de Dios.

Y es bueno tener una visión saludable de uno mismo, después que uno viene de tan abajo, ¿No es cierto? Subir nos cuesta. ¡Cómo nos cuesta! Especialmente cuando uno está rodeado de sus propias debilidades. Vemos cuantas veces metemos la pata y nos decepcionamos, pero nada que ver con nuestra naturaleza.

Claro está, y lo diré una vez más: no porque alguna vez hayas cocinado un pan, vas a considerarte panadero. El panadero vive haciendo pan. Yo soy periodista y me resulta muy sencillo escribir. Cualquier persona, un día, es capaz de escribir algo excelente. La diferencia conmigo es que yo estoy entrenado para hacerlo todos los días, contra un tiempo y un espacio. Eso se llama oficio.

O sea que el pecador peca, por naturaleza. En cambio cuando tú yo pecamos, podemos pecar por equivocación, pero nunca por naturaleza. Porque tenemos naturaleza divina. Y si pecamos es porque todavía nos falta renovar nuestra mente, no porque nos gane nuestro viejo hombre. Esa es una excusa, el viejo hombre murió en la cruz. Ningún resucitado peca.

Porque déjame decirte que tú no eres el viejo hombre emparchado, tú eres una nueva creación. Y si acaso anduviera el viejo hombre, por allí, estorbándote, entonces me temo que todavía no has entrado al Reino. Porque se entra cuando naces, no cuando mueres.

Porque el Reino no empieza cuando tú naces. Al Reino tú entras, porque el Reino siempre es. Si naces de nuevo, entras al Reino. Hay mucha iglesia, todavía, que sigue creyendo que entra al Reino después que se va. Y por eso andan locos por irse, para entrar. Pero si le puedes mostrar que ya están, eso será una tremenda bendición para sus vidas. Entonces, ¿Cuáles son las cuatro razones por las cuales yo creo? Uno, porque estamos creciendo en él.

(Juan 1: 1) = En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

(2) Este era en el principio con Dios.

(3) Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

(4) En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

(Verso 14) = Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Nota que Dios fue encarnado en Jesús. Muy bien; nosotros estamos encarnando a Jesús. Hebreos capítulo 10. O sea: el Verbo sigue encarándose ahora a través de nosotros. Somos una extensión del ministerio de Jesús. Si la encarnación de Jesús hubiera sido suficiente para mostrar todo, no hubiese sido necesario que él se fuera, para que viniera el paracleto.

Él dijo que mayores cosas podíamos hacer por esa movida de él, ¿No? Y es muy importante que entiendas que cuando él se fue les prometió que el que vendría sería él mismo. Él dijo: Yo vendré, no los voy dejar huérfanos a vosotros.

Él se explica, en su segunda venida, como el Espíritu Santo, que es él mismo. Dios es Dios, no importa en qué expresión se manifieste. Recuerda que Dios es Espíritu, no tiene silueta ni forma; es invisible, así que no puedes poner a tres personas allí. ¡Es que tenemos una confusión en la cabeza producto de enseñanzas distorsionadas!

La única forma que tiene Dios, es la forma del hombre. Así que si algún día lo ves en alguna forma de silueta, seguramente será en la forma de un hombre. Por eso él revela la gloria del Padre. Dice: Si me has visto a mí, ya lo viste a él. El tema es que, si nos ven a nosotros, crean que hemos sido enviados, porque somos uno con él. Ese es el fin.

(Hebreos 10: 5) = Por lo cual, entrando en el mundo dice: sacrificio y ofrenda no quisiste; más me preparaste cuerpo.

(6) Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: he aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí.

Vemos que ese rollo que está escrito, te enseñamos que en Colosenses 1, nos dice que está inscripto en nuestro corazón que el misterio escondido que ahora se ha declarado ante los gentiles, que es Cristo Jesús, la esperanza de gloria, como vemos en Colosenses 1:24 en adelante. Vemos también en Corintios que somos epístolas abiertas, ya lo vamos a ver. Estamos creciendo en él, Efesios 4 nos dice eso.

(Efesios 4: 12) = A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, (13) hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; (14) para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, (15) sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, (Aquí está usamos el libro porque estamos creciendo en Cristo. La segunda razón es porque somos epístolas abiertas)

(2 Corintios 3: 2) = Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; (3) siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.

Nota que lo que es Cristo formado, está escrito en tu corazón. Por eso es que Santiago nos dice que recibamos la palabra implantada que salva nuestras almas. En Hebreos 8 vimos que Dios, antes del Nuevo Pacto, ese era su deseo.

(Hebreos 8: 10) = Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel (Claro, allí dice Israel, pero se refiere a todo lo que es el Israel de Dios. Recuerda que Pablo ya nos dijo que el verdadero israelita no es uno de naturaleza, sino uno que es simiente de Abraham por fe, y no por linaje) después de aquellos días, dice el Señor; (¿Después de qué días? Después de la crucifixión) pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré.

Escucha y entiende: las leyes de Dios, revelaban su naturaleza. Hoy, lo que está escribiendo nuestro corazón, es su naturaleza. Y anda sellada con el espíritu, Hay algo que al presente lo detiene, que es el tiempo de madurez, donde es evidente la madurez del que es, como la inmadurez del que no lo es.

Recuerda que el candelero, es el lugar en donde él está en medio, y el candelero habla de luz y entendimiento. Tiene sesenta y seis ornamentos., que hablan de los sesenta y seis libros de la Biblia. Tiene siete ramas. Él te dice en Juan que él es la vid y nosotros sus pámpanos. O sea que la luz del pámpano, es la esencia de la rama. Somos uno con él.

Son fotografías proféticas de Jesús. En Apocalipsis, capítulo 19, hay algo más. Recuerda que estamos estudiando cómo el libro de Apocalipsis puede ser entendido, para que veamos la revelación de Jesús. En el capítulo 5, vemos el libro sellado, ¿No es así?

(Apocalipsis 19: 11) = Entonces vi el cielo abierto; (¿Qué vimos allá? Cielos abiertos) y he aquí un caballo blanco, (¿Qué vimos allá? Un caballo blanco, con uno que lo monta. Aquí lo vemos otra vez) y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, (¿Lo estás viendo, verdad? ¿Y entonces de dónde sacan que esto es el anticristo? Es Fiel y Verdadero) y con justicia juzga y pelea.

(12) Sus ojos son como llamas de fuego, (Así le dijo a las iglesias) y había en su cabeza (¿Cuántas diademas? Nota que el que venía en el caballo, que era uno en medio del pueblo, necesita muchas diademas, porque ya no es uno, sino un multiforme. Un multimiembro cuerpo. Es uno a caballo, pero necesita muchas diademas. Ya no es uno, ahora es Cristo y su pueblo, hecho uno) y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.

(13) Estaba vestido de una ropa teñida de sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. (Encarnado. En el capítulo 6 lo vemos a él solo, pero en el diecinueve lo vemos hecho un multimiembro. Ha encarnado. Esta era una de las expresiones de Cristo, pero hay algunas más.)

Somos el libro en la mano derecha. Y eso lo vemos con ilustraciones como esta. Una de las cosas por las cuales sabemos que nosotros somos el libro sellado y no el de Apocalipsis como se ha enseñado tradicionalmente, es porque precisamente ese libro dice que no lo sellemos.

En el capítulo 22 dice que ese libro no será sellado. Por eso es que Apocalipsis no puede ser el libro sellado. Y ciertamente la Biblia no está sellada, aunque no la hemos entendido del todo. Pero en todos los tiempos de Dios ha habido pioneros y apóstoles que sí la entendieron, que han sabido escudriñarla y hallar en ella cierto nivel de verdad, que si no los conocemos es porque las iglesias los han matado a todos.

No el mundo; la iglesia. Porque el mundo no mató a Cristo, fue la iglesia la que lo mandó a matar. ¿Y por qué yo entiendo que somos el libro en la mano derecha del Cordero? Porque allí hay otra tipología. José, en muchas de las escuelas de pensamiento, es tipología de Cristo.

Y estoy hablando del José de Génesis. Él tenía diez medios hermanos. Esos diez medios hermanos, representan la ley. Pero también tenía un hermano de padre y madre, pleno, completo. Ese se llamaba Benjamín, el hijo de la mano derecha.

Ese es la iglesia. Es por eso que no se podía hacer nada ni libertar a nadie, hasta que la iglesia y él se volvieran a unir. Somos la iglesia de Benjamín. Es la más fuerte, porque por encima de Judá, la iglesia de Benjamín, es la que elimina todos los gigantes de la tierra.

Esto es historia en el futuro. Tú eres esto, te estamos descubriendo. Porque según el hombre piensa, así podrá ser él. Así es que somos los hijos de la mano derecha, que estamos en la mano derecha del Cordero. Y Cristo dijo que nadie nos saca de allí.

Sólo los que son para perdición, o sea: los que tienen la naturaleza adámica. La Biblia no está sellada, Apocalipsis no está sellado, pero sí hay un libro que está escrito por dentro, y está sellado en el sentido de que lo que está escrito por dentro, todavía no es visible.

Por eso, el libro del apocalipsis intenta correr los sellos para que se vea lo que está escrito por dentro, que es Cristo Jesús formado en nosotros. Ahora bien; nota que cuando él mira, en Apocalipsis capítulo 5 y capítulo 6, estalla en llanto y nadie encuentra a nadie digno de abrir el libro, él observa que alrededor del trono hay un león y hay un cordero. ¿Quién abre los sellos?

¿El león o el cordero? El cordero. Es el entendimiento de la muerte de Jesús la que desata los sellos, no la gritería del reino de Judá. Porque tú puedes hablar de la autoridad del creyente todo lo que te da la gana, y eso no desata nada.

Porque nuestra autoridad, es estar escondido en él. Es ahí, donde tú eres totalmente dependiente de él. En tu debilidad es donde realmente eres fuerte. Eso dijo Pablo: cuando soy débil es que soy fuerte. Y no hablaba de flaqueza, hablaba de total dependencia de Dios.

Espero que estés entendiendo todo esto, porque dice este mismo libro que si lees y entiendes lo que aquí está escrito, serás bendecido. Y eso me está diciendo a mí que, lo que este libro representa, tiene necesariamente que ser algo diferente a lo que hemos escuchado, porque la verdad es que hasta hoy, muy poca gente ha sido bendecida por este libro. Es la revelación progresiva de su muerte, hasta que hay un claro entendimiento, y sólo él es visto en medio de la ciudad.

(Apocalipsis 21: 22) = Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.

O sea que, cuando se observa la ciudad, lo que se ve, es todo Dios. Es la ciudad entera. Corintios lo dice así: hasta que él sea todo, en todos. Ese es el final y no la mitad de la gente yéndose al infierno. Te digo más: si fuera la mitad, todavía sería un hermoso evangelio.

Nosotros tenemos a la mayoría en el infierno. ¡Es que serán pocos los que se salven! Ridículo, si tú le llevas ese evangelio al mundo, van a decirte que si son pocos los que se salvan, ellos no tienen interés en ser uno de ellos si eso los obliga a parecerse a ti y tu religiosidad aburrida y esclavizante.

Pero la verdad es que él anda en ti, reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta sus errores. ¿Por qué? Porque ya fueron juzgados. Fueron hallados culpables, y ya los mataron por sus errores. Y ya, potencialmente, son salvos. Si se enteran que alguien ya pagó por ellos.

Escucha bien esto: tú ya eres salvo en la cruz, no cuando haces la oración del pecador. Si tú estás en una provincia o un estado de tu país y cometes un grave delito y te vas a otra provincia o a otro estado huyendo de la ley, y un amigo tuyo se presenta ante la corte en tu lugar, en tu representación, y manifiesta querer cumplir la sentencia que a ti te corresponde, en el momento en que él es ejecutado por tu delito, tú quedas libre de todo.

Pero claro, si tú no enteras nunca de que ocurrió eso, seguramente vas a andar huyendo toda tu vida, aunque ya seas libre. Nadie te busca, ya, nadie te persigue; pero tú huyes igual porque no lo sabes. Muy bien; el mundo ya es libre. Esas son las buenas nuevas. Ahora sal y díselo. Y que después ellos decidan si lo creen, lo aceptan y lo incorporan o no lo creen y siguen huyendo de sus fantasmas.

Repito: esas son las Buenas Nuevas, que traducido es evangelio. El resto son las doctrinas domésticas de la iglesia. Cuando te enteras de que tu amigo cumplió la sentencia, entonces tú estás habilitado para retornar a tu provincia o estado.

Y no creerte que eres aquel que estaba en la carretera de Damasco, porque tú no le has hecho mal a nadie, porque nueva criatura eres. Así dijo Pablo. Ese es el evangelio. Si después algunos hombres lo complican con rudimentos humanos, allá ellos. Mira los patrones.

(Apocalipsis 22: 3) = Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, (4) y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.

Nota que al igual que el 666, o la imagen del hombre está en la mente, es la mentalidad de los que se pierden, el nombre de Dios es la mentalidad de la nueva Jerusalén. No son sellos en tu mente, son estructuras mentales. Recuerda que un nuevo nombre, en la Biblia, representa tu carácter, el carácter que tú traes en tu alma por la injerencia de tu espíritu.

Eva, por fin, se vuelve a casar; con Adán. Por eso es que digo y reitero: no podemos interpretar a este libro de otra manera de la que estamos interpretando, a menos que queramos usar complementos externos a la Biblia.

O sea: la única manera de interpretar el Apocalipsis sin la ayuda de todo el abecedario, (CNN, CBS, etc., que son las fabricantes de las noticias actuales) es esta. Usando el libro para interpretar el libro. Lo puedes interpretar de otra manera, pero vas a necesitar toneladas de periódicos y periodistas que nunca te dicen la verdad, sino la verdad que quieren que tú sepas. Porque están vendiendo posiciones y títulos, y no noticias. Y sé de lo que te hablo, créeme.

Es impresionante cómo la gente lee el periódico. Y cuando tú no lo lees, creen que no eres inteligente, o diestro, o íntegro. Como si lo que estuvieras leyendo allí fuera la genuina verdad. Y no estoy promocionando la no lectura de periódicos o la no visión de canales de noticias, sólo te estoy sugiriendo que hagas funcionar tu discernimiento, porque si no vas a ser tremenda y despiadadamente engañado.

Porque el periodista en la mayoría de los casos, trata de venderte lo que él necesita para promover su posición personal. No la verdad. Eso no es noticia, eso es ya. Te revelan lo que está haciendo la policía en un asunto mediante la televisión, cuando saben que los delincuentes están en lujosos hoteles viendo la televisión y preparándose para contrarrestar lo que están viendo que hace la policía. ¡Eran mis colegas!

Pero lo hacen no por maldad, sino para vender esa noticia en su propio provecho, sin importarles que luego, esa noticia, sirvió para que la partida la ganaran los delincuentes, y ellos se convirtieran en sus cómplices necesarios.

¡Los conozco, eran mis colegas! Gracias a Dios, lo eran, ya no lo son. A menos que se conviertan y pasen a ser hijos del Dios Altísimo, como yo soy hoy. Aunque en ese caso tampoco serían colegas, sino hermanos en Cristo.

La gran mentira que tres cuartas partes del planeta sigue creyendo, es que al periodismo le interesa mostrar la verdad. Lo que al periodismo profesional le interesa, es vender la noticia. Sólo eso. Dejo a un costado, obviamente, a periodistas honestos, no profesionales, que antes de venderse en eso han elegido desaparecer y terminar sus días y jubilarse como empleados administrativos. Aquí hay uno.

Ahora, mucho los cristianos no podemos criticar a los periodistas que para hacer su negocio le informan a los delincuentes cuáles son los planes de la policía. Si miras la iglesia, hay mucho cristiano que también anda informándole al diablo lo que la iglesia piensa hacer para echarlo fuera.

(Apocalipsis 6: 2) = Y miré, y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, (Recuerda que en el capítulo diecinueve, son varias coronas) y salió venciendo, y para vencer.

Para entender e interpretar bien esto, vamos a comenzar diciendo que el caballo blanco tiene que ver con la rectitud del ministerio terrenal de Cristo. Recuerden que es un mensaje progresivo, que se está desatando. Los caballos son vehículos de Dios.

Lo vamos a ver en la Escritura ya mismo. Esta es la rectitud de un ministerio terrenal de Cristo. Se va a hablar ahora, el primer caballo trae un entendimiento de lo que pasó. Recuerda que el libro dice: escribe primero las cosas que fueron.

¿Y lo que pasó, fue? ¡La crucifixión! O sea que estamos en el atrio, estamos viendo eso. Mira Zacarías capítulo 6. Y vamos allá porque el término “caballos”, no aparece por primera vez en el libro de Apocalipsis, sino que aparece mucho antes. Son términos que la Biblia utiliza mucho. Es más, vete a Joel antes que Zacarías.

(Joel 2: 1) = Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano. (Está hablando de los tiempos que estamos leyendo en Apocalipsis, ¿Entiendes?)

(2) Día de tinieblas y de oscuridad, (Nota que el día del Señor es tanto de luz como de tinieblas. Recuerda que las plagas mataron a Egipto, pero liberaron a Israel. Que las aguas eliminaron a los impíos, pero salvaron a Noé y que el fuego quemará a todos los impíos de Babilonia, pero purificará a todos los de la Nueva Jerusalén.) día de nube y de sombra, como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante  a él no lo hubo jamás, ni después lo habrá en años de muchas generaciones.

Dice que es un pueblo grande. No habla de tamaño, habla de magnitud. No habla de números o cantidades, habla de grandeza, habla de principio-témpano, grande por fuera, enorme de toda enormidad por debajo del agua. Eso es ser grande, fuerte, tener sustancia, no de ser hueco y vacío.

Y este calificativo de pueblo grande, tiene que ver con el que Dios le profetizó Abraham, cuando dijo que de él iba a hacer una gran nación, que es como decir una nación grande. O sea que, primero lo iba a engrandecer a él, lo iba a hacer un hombre fuerte, de carácter, para luego multiplicar eso, no lo anterior de Abraham de Ur de Caldea. Eso primario no le servía a Dios, salvo para modificarlo y mutarlo.

Escucha: nosotros no vamos a multiplicar el vacío que traemos. Primero se te hace a ti, y luego se te multiplica. Porque nosotros, primero somos, y después como consecuencia de lo que somos, entonces hacemos, ¿Está más que claro esto, verdad? Y la parte final del verso, habla del producto final, la iglesia.

(3) Delante de él consumirá fuego, tras de él abrazará llama; (Nota esto: somos ministros de llama) como el huerto del Edén será la tierra delante de él, (Está hablando de tu destino, la morada de Dios) y detrás de él como desierto asolado; (Allá dejamos a Adán) ni tampoco habrá quién de él escape.

(4) Su aspecto, (Se refiere al pueblo grande) como aspecto de caballos, y como gente de a caballo correrán.

Entonces aquí se nos abre la duda: ¿Con caballos o con gente de a caballo? Nota que Joel no podía ver la diferencia entre el caballo y la gente que lo montaba. Los caballos de Apocalipsis, son un vehículo, y lo constituyen una gente cuya propia vida es el mensaje.

Porque lo que se está desatando, es el libro, que son ellos. Y están mostrando la vida de aquel que andaba oculto, y el vehículo que Dios usa para mostrarlo, son ellos mismos. Es gente, pero gente que son como caballos. El caballo habla de fuerza, de vigor. Es el  único animal que ve la lanza de frente y no huye, la ataca.

Es el único animal al que tú puedes montar y decir “corre” y se lanza al galope aunque sea hacia un precipicio. Son gente de Reino, gobernados por los principios de Dios sin que importen las circunstancias. Es esa actitud que te convertirá de oveja en caballos de honor. De eso habla Zacarías 10:3.

Ahora sí vamos a Zacarías capítulo 6. Zacarías está escribiendo a un pueblo que sale de Babilonia, y tiene que reconstruir la casa. Habla de la reconstrucción para el tiempo de Zorobabel. Ahora vamos a ver cómo Zacarías habla de este pueblo, que ahora es un remanente que sale de Babilonia.

¿Y qué estamos viendo en Apocalipsis? Un pueblo que destruye a Babilonia. Es lo mismo, no es nuevo. Y recuerda que Hageo también le escribe al mismo pueblo en el mismo tiempo, para hacer lo mismo.

Pero Hageo, lo que le dice, es: sube al monte y busca madera. Zacarías no, Zacarías dice: vi caballos. Y están hablando del mismo propósito, pero uno un poco más místico que el otro. Pero sigue siendo la misma revelación.

Pablo tuvo una revelación de Cristo, y fue muy práctico explicándola: ¡Tú eres el templo! Juan tuvo una revelación de Cristo, y en lugar de decirte tú eres el templo, dijo: vi el trono de Dios rodeado de querubines. ¿Qué te está diciendo? Que la naturaleza tuya es la que rodea el trono de Dios. Que tú eres el templo.

Pero te lo está diciendo con otro vocablo, pero vieron al mismo Jesús. La revelación que tuvo Pablo, fue de Jesús. La revelación que tuvo Juan, fue de Jesús. Los dos están hablando del mismo Jesús, aunque no entendamos por qué lo ven tan diferentes.

Quizás forme parte de una mezcla entre emisor y receptor. Este mensaje que hoy te comparto puede ser igualito a uno que escuchaste ayer de boca de otro ministro, pero te cae distinto, te suena diferente y hasta parece otro. Porque a cada mensaje hay que añadirle la cultura personal de quien lo da, su formación y hasta su propia objetividad o subjetividad. Pero el eje central, Cristo, es el mismo.

(Zacarías 6: 1) = De nuevo alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro carros que salían de entre dos montes; (Dos montes. Adán y Cristo) y aquellos montes eran de bronce.

(2) En el primer carro había caballos alazanes, (¿No había caballos alazanes en Apocalipsis?) en el segundo carro caballos negros (Qué raro. Me parece que hay uno por allá, también) (3) en el tercer carro caballos blancos, (Él no lo ve como uno, los ve como muchos. ¿Por qué? Porque tanto el caballo como el jinete, ya son uno en Apocalipsis. Apocalipsis, al final, dice que no podía distinguir quien estaba montado y quien venía debajo, porque eran todo uno y sobre ellos estaba el nombre de Dios. Y el Verbo hecho carne. ¿Qué hace el libro? Revelándonos a Cristo) y en el cuarto carro caballos overos rucios rodados.

(4) Respondí entonces y dije al ángel que hablaba conmigo: Señor mío, ¿Qué es esto?

(5) Y el ángel me respondió y me dijo: estos son los cuatro vientos de los cielos, (Ah, ah; aquí hay una explicación que nos tiene que dar un poco más de luz. Ahora los caballos son vientos. Recuerda este principio de interpretación. Cuando las cosas no tiene sentido en lo literal, busca los patrones de las tipologías de los símbolos. ¿Qué son los vientos? La palabra dice que aquel que es nacido del Espíritu, es como el viento, que nadie sabe para dónde va ni de dónde viene. Y los cuatro andan en toda la tierra. Norte, Sur, Este y Oeste. Pero vamos a ver ahora cómo la Biblia lo explica. Estos son los cuatro vientos de los cielos. De los cielos, no de las nubes. Porque nosotros somos gente de cielo. Y en la tierra, lo único que existe del cielo, es la iglesia) que salen después de presentarse delante del Señor de toda la tierra.

(Zacarías 2: 6) = Eh, eh, huid de la tierra del norte, dice Jehová, pues por los cuatro vientos de los cielos os esparcí, dice Jehová.

(7) Oh Sion, la que moras con la hija de Babilonia. (Nota que ahora le habla a Sion, y le dice: escápate de Babilonia)

(Zacarías 10: 3) = Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré a los jefes; pero Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y los pondrá como su caballo de honor en la guerra.

(4) De él saldrá la piedra angular, de él la clavija, de él el arco de guerra, de él también todo apremiador.

Fíjate que aquí nos está viendo como caballos de guerra. Juan 3:8 nos dice que como el viento es todo aquel que es nacido del Espíritu. Y si vamos a Salmos 104 verso 5, veremos que los vientos son las nubes. Mira como lo dice.

(Salmo 104: 3) = Que establece sus aposentos entre las aguas, el que pone las nubes por su carroza, (Fíjate que las nubes son vehículos de Dios, pero hay nubes que no sirven como vehículos porque no tienen agua, son árboles otoñales dos veces arrancados, llevadas por cualquier viento de doctrina. Se refiere a gente. Manchas en nuestros ágapes, dice Judas.) El que anda sobre las alas del viento; (Aquí cambió la palabra nube por viento) el que hace a los vientos sus mensajeros,

Creo que ya estás viendo que los vientos somos nosotros, ¿No es cierto? Y son esos vientos los que soplan sobre Babilonia. Son esos vientos los que azotan las dos casas, una fundada en la arena y otra en la roca. Por eso te asegura que viene.

Dios, todo lo que estremece en su casa, lo hace con el cetro de su boca. Sólo un problema: él está en nosotros. Entonces, eso que está afligiendo el alma de muchos, es el soplo de Dios. Sólo que la iglesia, en un estado de parálisis, habiéndose quedado más tiempo del que debería en ese mover, ha cauterizado ya la sensibilidad de discernir.

Le pasó lo mismo que a Israel, que sin caja y detrás del velo, mantuvieron cultos, como si Dios estuviese allí, porque ni cuenta se daban de la diferencia. La mayoría hoy no sabe diferenciar entre lo que es Dios y lo que es hombre. A cualquier espectáculo más o menos entretenido le llamamos Dios y Presencia. Reducimos todo a los dones, cuando sabemos que los dones sólo son las arras de algo que aún espera.

En Apocalipsis 6:2 fue el primer caballo y habla de todo eso. Dice que fue dada una corona. Una corona. Y fíjate que esta palabra corona, aquí, es la misma palabra, corona, usada en Juan 19:2, cuando habla de la corona de espinas.

Se nota que el que viene en el caballo es el único y Verdadero, y que la corona esa no es la del león de Judá, es la corona que él pagó para que tu alma fuera redimida. Déjame ahora decirte de qué se trata; es un mensajero con un mensaje, que viene conquistando sobre la muerte.

Es la verdadera vida de Dios. Es un ministerio de justicia y rectitud. Representa a un pueblo con una vida, sin elementos de oscuridad y tinieblas en ella. Que pueden decir cómo Cristo: aquí viene el príncipe de este mundo, pero nada tiene él en mí.

Es la luz, es el ejército de Joel, es el espíritu dentro de un pueblo, encontrando plena expresión en él. Es el pueblo convirtiéndose en una unción que revela esta faceta de lo que ya está consumado. Hay mucho más sobre esto, pero dejémoslo allí por ahora. Sólo te lo compartí para que entiendas que no se trata de un animal galopante.

El segundo caballo, alazán o rojo, significa Jesús hecho pecado. Recuerda que estamos revelando, abriendo los sellos, de lo que ya está consumado. Y para que puedas verlo a él en plenitud, tienes que entender que él fue tu pecado. Porque mientras actúes como alguien que ha sido perdonado por alguien…

Mira; si tú mandas al banco a alguien en tu lugar, él puede ir y hacer lo que le dé la gana, pero eso no quiere decir que sea a tu cuenta. Pero si lo mandas en tu representación, entonces él hará lo que sea con tu cuenta, porque será igual que si hubieras ido tú.

Y esa es la forma en que Cristo lo hizo. Hay muchas escuelas de pensamiento. Muchas personas creen que Dios tenía que pagarse a sí mismo un rescate. Otros creen que él tenía que pagarle un rescate al diablo para que nos soltara. ¡Esa es nuestra doctrina!

Otros creen que fue un buen hombre que murió por una causa. Son pensamientos que tienen, cada uno en diferentes esencias, algo de la verdad. ¿Cuántos creen que Cristo fue un buen hombre, un mártir? Esa es una escuela de pensamiento. Ahí está la gran mayoría, gente que se dice cristiana pero que no tiene nada que ver con la iglesia.

La segunda es en gente que cree estar dedicada a lo que creen que es el mensaje del Reino, que es nuestro peor enemigo, porque es lo que más se parece, pero que nada tiene que ver. Dicen que Jesús es nuestro patrón, y sí lo es. Pero si tú eres una costurera, ya sabes que el patrón y el corte de la tela no son la misma cosa.

Aunque él es nuestro patrón, nosotros ya no tenemos que sufrir, él ya sufrió por nosotros. Tenemos que tener cuidado en pensar que Dios nos puede enseñar algo con algún tipo de enfermedad o con algún tipo de circunstancia. Hay una línea infinita, sabemos que él está en control y lo permite, pero si tú crees que la enfermedad te puede madurar, entonces si maduras, te puedes llevar la gloria, también.

Hay que tener mucho cuidado. Es una línea muy delgada. Hay muchas cosas que todavía Dios se las guarda. Y es mejor ni cuestionar. Luego está la otra, donde dicen que él es un patrón, pero hay otra más que dice que él pagó el rescate.

Pero esta última tiene dos caras, porque te está diciendo que Dios necesitó pagarse a sí mismo un rescate para liberarte. Ojo, tiene cierto nivel de verdad, pero sólo tiene un problema. Si una persona te rescata, deja un delincuente suelto. Porque si alguien anda violando por allí y tú te entregas en su lugar para que te condenen, tú has hecho una obra tremenda, pero hay un violador suelto.

Y si alguien fue por ti, como tu representante, entonces sigues siendo un triste pecador salvado por gracia, pero tu naturaleza no cambió. Eres el mismo hombre viejo, pero remendado. Y nadie pone vino nuevo en odres viejos, ¿Recuerdas?

Y no estamos hablando de la estructura de la iglesia, estamos hablando de ti. Eres una nueva criatura. Del otro lado de la moneda, es que se le pagó un rescate a Satanás. Que podría tener cierto viso de verdad, porque sabemos que a él se le dieron legalmente todos los reinos por una cuestión de desobediencia.

Pero tú no le tienes que pagar ningún rescate a ningún diablo, porque el diablo no está en el nivel de Dios por una simple y sencilla razón: el diablo es un ser creado, y Dios no lo es. Dios está en una clase por sí sólo, no tiene enemigos. Colosenses 1 dice que todos los principados y potestades fueron creados por él y para él.

Entonces está lo que a muchos les gusta llamar la escuela escritural. ¿Y qué es lo que la Biblia dice? Que en orden de sustituto. Dios se identificó contigo y se hizo el primer Adán, porque él dice: soy el primero y el último. Él es el Alfa y el Omega, pero también es el primero y el último.

Él es el primer Adán. ¿Cuándo? Cuando se hizo pecado. Por eso el Padre se fue. Porque el Padre y el pecado no se mezclan, dice Isaías. Cuando hay pecado el rostro del Padre gira. Por eso en la cruz Él pregunta: ¿Por qué me abandonas? ¿Para dónde vas? ¿Por qué me dejas justo ahora?

Bueno, Hijo, es que ya no eres justo, ahora has sido hecho pecado; ahora estás en Adán, la naturaleza adámica. Quien murió en la cruz fuiste tú. Por eso es que él dijo: si yo fuese levantado. Por eso Moisés dijo: como la serpiente en el desierto.

Él no dice si te sacrificas, dice: si la miras, serás salvo. Si puedes ver lo que aconteció en la cruz, terminas. La gente está adorando a la cruz, igual que el pueblo adoró la cruz no sé por cuantos años, hasta el tiempo en que Josías la destruyó.

¿Cuántos se dan cuenta, hoy, que Apocalipsis es toda la Biblia? Es el mismo lenguaje, un segundo repaso, un progresivo vistazo a lo que ya ocurrió. ¿Por qué? Porque Juan tuvo que volverse hacia atrás para ver. Pero lo hizo desde una posición de muerte y de reposo. Es por eso que Hebreos habla de que todavía nos resta entrar en un reposo.

Procurar entrar. El caballo alazán, es Cristo hecho pecado. En levítico 6, vamos a ver algunas cosas allí. Supongo que estás recibiendo con claridad todo esto. Debemos tomarlo con mucha calma para no confundir ni confundirnos, pero es necesario abrirlo y compartirlo.

(Levítico 6: 24) = Y habló Jehová a Moisés, diciendo: (25) habla a Aarón y a sus hijos, y diles: esta es la ley del sacrificio expiatorio; (Esta es una tipología de la cruz, ¿Se entiende?) en el lugar donde se degüella el holocausto, será degollada la ofrenda por el pecado delante de Jehová; es cosa santísima.

(26) El sacerdote que la ofreciere por el pecado, la comerá; (Nota como eso significa que el sacerdote y el sacrificio, se hacen uno. El sacerdote que la ofreciere, tiene que comérsela. Cristo dijo: si no comes de mi carne y mi sangre, no tienes parte conmigo. Y allí la gente dijo: ¡Puajj! ¿Por qué? Porque lo literalizaron, y entonces lo vieron como caníbal. El problema siempre ha sido el mismo en la casa de Dios. Que lo que no entendemos en lo literal, tiene que ser herejía, porque eso no puede ser cierto) en lugar santo será comida, en el atrio del tabernáculo de reunión.

Él quiere ser expresado a través un pueblo que ejecute la justicia de Dios en la tierra. El caballo bermejo, el caballo alazán, tiene que ver con un pueblo que tiene un juicio correcto, porque entiende el pecado; o que Cristo se convirtió en su pecado.

Juicio, en la palabra, aquí, tiene que ver con estos caballos, es un proceso de hacer una decisión. Es Dios produciendo que un pueblo haga decisiones correctas y que no juzgue entre el bien y el mal. Que dejen de juzgar a través del árbol del conocimiento, y coman del árbol de la vida.

Que cuando juzgamos así, por lo externo, como nuestros sentidos nos dictan, nosotros juzgamos egocéntricamente, estamos viendo que algo es malo, entonces juzgamos que Dios es malo, ¿Un  ejemplo? ¿Por qué mueren los niños? ¡Eso es malo! Entonces Dios tiene que ser malo si permite eso.

¿Y esta obra? ¡Es una buena obra! Y, si es una buena obra, entonces la hizo el hombre, porque Dios anda en otra cosa. ¿Te fijas? Nosotros estamos juzgando qué es bueno y qué es malo, mientras que Dios había dicho que nosotros tendríamos dominio, mientras Él tuviera lugar dentro de nosotros para tomar las decisiones.

Entonces, en el momento en que tú sales fuera de ti mismo para juzgar entre el bien y el mal, tanto tu bien como tu mal, producen muerte. Habla de un pueblo que ha descubierto que, más allá de un velo mental, existe una esfera con singularidad mental con Dios, donde podemos ver la mano de Dios en cada situación de nuestra vida.

Esa es la clave para permanecer dentro de toda tribulación y aflicción. Esa es la clave para pasar por problemas personales y dolencias, y aún creer que Cristo reina. ¡Ese es el combustible que nos impulsa! Hay una diferencia entre la palabra Rema y la palabra Logos.

Juan 5:39. La Rema son las Escrituras, es la letra de la palabra. Eso es Rema. Pero el Rema testifica de mí, dice Jesús. Las escrituras, el Rema de Dios, testifican de mí. El mí, hoy, es el Logos. Mucha gente busca salvación en las escrituras, pero las escrituras sólo señalan a una persona: el libro de Apocalipsis, te la revela.

Entonces, cuando la ves, caes como muerto. Logos es el espíritu. Las escrituras, matan. Fíjate lo que nos enseñaron. Las escrituras matan, pero el libro interno es la vida del Cordero. Recuerda que, como te lo dije ya en muchas ocasiones, la Biblia es un libro de tecnología.

Y, a través de ella, encontramos la palabra, que si tú la tocas, cambias para siempre. A la Biblia la tenemos que terminar. El libro, es lo que nos trae desde el exterior hasta el interior. Son las escrituras las que nos encarrilan y nos llevan en el rumbo correcto hasta descubrirlo a él.

Es lo que Israel no pudo hacer. Se memorizaron todo el libro, pero nunca lo encontraron a él. Él se les paró enfrente y no lo vieron. Y nosotros, lamentablemente, estamos haciendo mayoritariamente lo mismo con el libro.

Por eso, cuando Cristo comienza a manifestarse a través de ciertos moveres que son famosos, lo sacan del contexto y nos llaman herejes, o los expulsan de la iglesia. Es decir que la reacción es la misma que tuvieron aquellos cuando vieron algo distinto.

¿Por qué? Porque usan las escrituras buscando salvación en ellas, cuando las escrituras son un vehículo, y no un fin en sí mismas. La Biblia no es santa, la que es santa, es la palabra. Claro que decir eso en cualquier lugar es más que peligroso, pero no deja de ser verdad.

Porque, repito, nos enseñaron que las escrituras son la Santa Biblia, cuando en realidad las escrituras son las que señalan a una persona que tenemos por dentro, no afuera. ¡Ay, Señor, dame más de ti! Escucha; ya te di a mi Hijo único, ¿Qué más quieres que te dé?

Cada vez que decimos eso, y lo decimos muy a menudo, es como darle una bofetada al santo rostro de Dios. ¡Ya lo hizo, ya lo encarnó, ya lo crucificó! ¿Qué más quieres? Y no aprendemos. Seguimos pidiendo y, contrariamente a lo que se pide, recibes aflicción. ¿No te das cuenta que Dios la está permitiendo para que aprendas que con lo que tienes ya eres más que vencedor?

(Santiago 1: 18) = Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.

Primicias de sus criaturas. Las primicias son el anatema de Dios. Es como el diezmo, somos el diezmo de Dios, intocable. El primogénito, siempre le pertenecía al padre. Somos la iglesia de los primogénitos. Y todo lo que el primogénito tenía, como bendición, tú también lo tienes, hoy. Claro, si lo entiendes.

Si no lo entiendes, aunque eres primogénito, vives como un pobre. Tienes veinte Ferrari y andas en una bicicleta destartalada. Tienes una tremenda mansión de cuarenta habitaciones, y vives muerto de frío bajo una lona y chapas debajo de un puente.

(Gálatas 4: 19) = Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros. (¿Qué significa, verdaderamente, esto? Que su Espíritu es el mío, y mi espíritu es el de él)

(1 Corintios 6: 17) = Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.

(Santiago 1: 23) = Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.

(24) Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. (Ese es el problema. Compara esto con lo que voy a leerte ahora).

(2 Corintios 3: 17) = Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

(18) Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. (¿Qué quiere decir esto? Que nos miramos en un espejo, pero no vemos un hombre natural, sino vemos a Cristo con su gloria. Y es entonces que somos transformados en la misma imagen que él. Y no se nos olvida).

Claro está que, si te sigues viendo como un hombre natural, te estás viendo en Adán. Y entonces se te olvida quién eres. El caballo rojo o alazán, habla de entendimiento. Tiene que ver con el propósito de ministros hechos llamas de fuego.

Las llamas, hablan de juicio. Este juicio es desatado a través de un pueblo, para corregir y no para condenar. Recuérdalo; el juicio de Dios, corrige, no condena. Es la habilidad y la sabiduría de entender cómo implementar hechos, en medio de un caos. Sabiduría.

Es la revelación de aquello que es real, y lo que sacude y hace que caiga en juicio lo que no es real. Un pueblo con un juicio correcto que produce un standard y un patrón, y es el producto del patrón el que, cuando la gente vea la verdad, la mentira se cae.

O sea que el juicio es producto de una corrección y no un castigo de Dios. Dios no anda buscando al mundo para darle de garrotazos. Él anda reconciliando al mundo consigo no tomando en cuenta sus errores. Ese es el ministerio de reconciliación que nos han encomendado.

(Juan 7: 24) = No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.

De eso estamos hablando, pero el juicio justo es cuando estás viéndolo desde el trono, no desde el mundo de las apariencias. ¿Cuántos saben que podemos ver, como le pasó a Salomón, que le trajeron dos mujeres con un asunto complicado por la tenencia de un niño? Y las dos andaban diciendo buenas cosas. Entonces él decidió partir el niño por la mitad y darle una parte a cada una.

Ahí fue donde la verdadera dio un aullido y se apartó de la disputa para salvar al niño. Esa era la madre, obviamente. La otra no tenía problemas en partir al muchacho. Porque es la verdadera la única que puede decirte: Aunque no sea para mí, que viva. La falsa no le importa, sólo quiere salirse con la suya.

La verdadera te dice: aunque no sea reconocido como mi fruto, que se haga. La falsa, en cambio, siempre va a decir: este es mío y si no, no es de nadie. Ahora juzga a tu iglesia por esto. Ya no existen campañas masivas de evangelización en las ciudades, ¿Sabes por qué?

Porque jamás pueden ponerse de acuerdo las iglesias intervinientes respecto a cuál de ellas se quedará con los convertidos. Se defiende toda la inversión porque no se puede decidir quién se queda con las ovejas. Escucha: ¡No son tuyas!

(Mateo 23:27) = ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

Esto quiere decir que podemos ser engañados por la apariencia externa de las cosas. Cristo mismo lo dijo. Por eso es que dijo, cuando se refería a los tiempos finales: ten cuidado de no ser engañado. La mayoría del mundo y de la iglesia y su operación, se abstiene del bien y el mal, de acuerdo con su juicio de lo que es el bien  y el mal. Sólo que el juicio externo, engaña.

Ambos producen muerte. Eso no produce, entonces, lo que ellos llaman “paz.” Sus juicios del bien y el mal, produce para ellos un falso sentido de seguridad. Nota que el caballo, en Apocalipsis, capítulo 6, dice que era un caballo bermejo que estaba en la tierra para quitar la paz.

¿Y cómo se quita la paz? Dudando de esa falsa seguridad que la gente ha creado. Y que les hace creer a muchos que al fin han conseguido acceder a la paz. ¿Sabes qué? Alguien tiene que seguir diciéndoles que, mientras haya demonios operando tranquilos en la tierra, no va a haber paz.

Me gustaría que tú me dijeras donde hay, hoy, paz. Donde no hay guerras civiles, hay guerras políticas, hay guerras económicas. Algunas son un poco más sutiles y silenciosas que otras, pero todas indefectiblemente están causando muerte. ¿Dónde hay paz?

¡En la iglesia, hermano! ¿Qué? ¿En la iglesia? ¡En la iglesia no hay paz, nunca que yo recuerde la hubo! ¡Siempre alguien se terminó peleando con alguien por una posición, por un mensaje, hasta por subir a cantar una canción el domingo, o no!

Y en muchos creyentes, al margen de la institución humana llamada iglesia, tampoco hay paz. Porque este caballo, lo que va a quitar es esa falsa seguridad que tiene la iglesia. Con falsas expectativas que te hablan de paz en tiempos de guerra.

¡La Biblia te advierte sobre eso! ¡Ay de aquellos que te digan paz, paz, cuando no hay ninguna! Apocalipsis no es un libro diferente. Está hablando de todo lo que se te ha dicho. Y lo está encerrando en una revelación plena de lo que debe ser entendido.

Te habla del sistema religioso que te da esa falsa seguridad. El pueblo se esconde y se protege ente esas cuatro paredes falsas de religión, de diferentes denominaciones y títulos. Y no me refiero sólo a la cristiandad, mira el mundo eclesiástico en lo global, y nota cómo la gente se apoya en una seguridad falsa. Algunos en zancos, otros en piedra, otros en sectas, otros en líneas psíquicas y otros, lo que es peor, en una forma o apariencia de poder que niega el poder que nos puede llevar a la consumación.

El problema más grave es que muchos interpretan esto de una manera literal. ¿Paz? ¿De qué paz me estás hablando? Mira el mundo en su conjunto social, político y económico, sin tocar ni de paso el problema islámico: ¡Estás viendo una maravillosa paz que sobrepasa todo entendimiento?

¿Qué paz puede ser la que va a eliminar? La paz será eliminada de la mente de la gente que cree que la tiene. ¿Tiene o no tiene sentido lo que digo? Él dice que para juicio fue que vino al mundo, no para traer paz. Yo no vine a traer paz, dijo, vine a traer una espada.

Vine a dividir las casas. Cuando tú ves la verdad, lo que tú crees que tú eras, muere. Te crees rico, pero cuando ves la verdad, te ves desnudo. Te crees protegido, pero cuando veas la plenitud, vas a ver qué andas desprotegido.

Nos estamos convirtiendo, entonces, progresivamente, por medio de un entendimiento, en un pueblo que por naturaleza, es un ser de paz en medio de caos. Ese es el valor redentivo de la iglesia. ¿Y cómo le puedes producir paz, tú, a un pueblo que está en caos, si tú mismo no tienes paz en medio de tu caos?

Eso es lo que la gente va a ver. Le dieron de bofetadas, se le cerró el mundo encima, le vinieron enfermedades, se le quitó todo lo que tenía, se le quitó la reputación y, al instante, empezó a preguntar cómo andaban las cosas.

¿Y cómo se hace eso? ¡Tienes que nacer de nuevo! Y cuando viene el Reino, te pide la entrada. Y vamos a ver un poco más sobre este juicio, porque es muy importante. Mira Jeremías capítulo 10. Para que veas que esto no es nuevo.

Y no es nuevo porque hay muchos que hoy lo están enseñando, pero que se enfrentan con un dilema que es igual al que el hombre tiene con Dios. Cuando Dios da un paso, corto, casi imperceptible, al hombre le cuesta cuarenta años dar ese mismo paso.

(Jeremías 10: 24) = Castígame, oh Jehová, más con juicio, no con tu furor, para que no me aniquiles.

Quiere el castigo, pero que sea con juicio. Porque él sabe que así como el castigo con furor de Dios puede hacerte quedar debajo de una lluvia de fuego ya azufre, también sabe que cuando ese castigo es con juicio, no vas a irte al infierno por eso. El juicio de Dios es para corrección, no para ejecución. Es más; el furor de Dios, ya se derramó con Cristo. El juicio, donde hay caballos rojos, es un juicio que te corrige, no que te aniquila.

(Jeremías 2: 30) = En vano he azotado a vuestros hijos; no han recibido corrección. Vuestra espada devoró a vuestros profetas, como león destrozador. (¿Cuántos se están dando cuenta que ese juicio no trae corrección? Dios, lo que está tratando de hacer, es de producir arrepentimiento)

(Isaías 26: 9) = Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.

O sea que, después que hay un juicio de Dios, los moradores de la tierra, ¿Qué cosa hacen? Aprenden justicia. ¿No era que se iban al infierno? A propósito, todavía hay mucha gente, incluidos algunos cristianos, que no terminan de creer en la existencia real del infierno, ¿Sabías?

No debes preocuparte. Tú no vas a ir a ese lugar, yo tampoco. Deja que los que dudan lo averigüen por ellos mismos, ¿Sí? Pero aprende que cuando te enojas con alguien, no le digas que se va a ir de cabeza al infierno.

¿Por qué estás queriendo que vaya uno a ese lugar si Dios mismo no quiere que se vaya nadie al infierno? ¡Pero la gente se va! Sí, pero porque a partir de sus acciones y de sus formas de creer, toma la decisión de irse allí, no porque Dios lo haya preparado para ellos.

Lo que sucede es que, como te decía anteriormente, se ha elaborado una religión basada en tantas falsas seguridades y semi certezas, que a nadie le interesa demasiado el infierno. Está allá lejos y listo. Casi como el Dios en el que todavía demasiados, lamentablemente, siguen creyendo de ese modo.

Es decir que, después de un juicio de Dios, el pueblo aprende justicia. La palabra dice que ¿Cuantas rodillas se van a doblar? Todas. ¿Y cuántas rodillas son todas? ¡Todas! ¿Habrá alguna definición semántica o gramatical para que tú puedas entender qué cosa significa todas?

(Isaías 66: 15) = Porque he aquí Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su reprensión con llama de fuego.

(16) Porque Jehová juzgará con fuego y con su espada a todo hombre; y los muertos de Jehová serán multiplicados.

Nota que todo esto viene a través de un mensaje al pueblo. Un mensaje que trae la corrección que produce el arrepentimiento. Babilonia está cayendo con la espada de la boca de un pueblo. Con el molino ese que trilla el grano, que significa que es un mensaje tan claro, que se desmoronan todas las confusiones. Porque Babilonia, tú lo sabes, significa confusión.

(Lucas 12: 49) = Fuego vine a echar en la tierra; ¿Y qué quiero, si ya se ha encendido?

¿En qué momento se enciende ese fuego? Cuando tú predicas esta palabra que anida en tu espíritu con total certeza. Allí es cuando se confronta toda la iglesia entera, incluido sus liderazgos humanos, y se establecen los principios de reforma de los que hoy muchos hombres están hablando.

Pero ocurre algo más potente, todavía: se profetiza la destrucción del sistema existente. Vino, trajo juicio con un standard, tuvieron que eliminar el estándar porque su vida producía juicio en sus almas. Pero destruyó el sistema con el standard.

Setenta años después, o sea en la plenitud de un tiempo, ya no existía aquel standard inferior. Y dejó que el resto de los tiempos fuesen juzgados por la extensión de su standard, que todavía se está encarnando. La iglesia. Ese sacerdote, en Zacarías, que llevaba las coronas, dice que son hombres símbolos para los tiempos finales. Lo dice en Zacarías 6 y Zacarías 12.

(50) De un bautismo tengo que ser bautizado; (Hablando de su muerte) ¡Y cómo me angustio hasta que se cumpla!

Nota que estaba loco por traer el fuego. ¿Por qué? Porque al hacer eso, quemó ¿Qué? ¿Todo hombre? No. Él no quería matar al hombre, él quería sacarle los elementos a la tierra, que producían los cielos integrados de potestades y principados. Es el mismo fuego que elimina los elementos con fuego ardiendo y todo.

(51) ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: no, sino disensión.

El Dios de Elías contestó, ¿Cómo? Con fuego. ¿Y cuál fue el resultado? Que todo el mundo dijo: ¡Jehová es bueno!  ¿No fue así? Así fue. Nosotros somos el botín de la guerra de Dios. Y en la cultura hebraica, todo el botín de guerra tenía que ser purificado, o con agua, o con fuego.

Cuando puedes entender esto, es como que toda la Biblia se te abre ante tus ojos. Hebreos 1. El Señor hace a sus ministros, llamas de fuego. Así es que, entonces, el Señor está montando a caballo de un fuego. Los ministros de reforma, que traen un juicio justo, que produce corrección. Y son ministros con sustancia, no nubes sin agua. Caballo rojo.

Caballo negro. Es el que testifica que Cristo murió espiritualmente. Ese viene con balanzas. Caballo negro. Recuerda que la vida de Jesús, está siendo desatada, y está siendo declarada por símbolos, a través de un mensaje, por medio de un pueblo que lo está revelando, según los sellos son quebrados.

Todo lo que se está oyendo, proviene del trono de Dios, el cual está rodeado del sacerdocio de Melquisedec y de los atributos de Dios. Todo el libro de Apocalipsis, del 7 al 22, es un mensaje desatado de un trono interno, y no es con palabras, es con un estilo de vida.

Dice: serán mis testigos, lo que equivale a decir que se predicará este evangelio del Reino como un testimonio, no como una predicación. Testimonio es alguien que testifica con su vida que algo es cierto. Es por eso que, aunque todo el mundo ha oído, nadie ha cambiado.

Los caballos son simbólicos de vencer, de poder, de fuerza, y con ellos en la Escritura, se denota la presencia o la operación de Dios con su Espíritu. El caballo blanco significa la expresión de la vida de Jesús. El rojo tiene que ver con el juicio y el entendimiento.

El negro tiene que ver con tesoros escondidos, las verdaderas riquezas de la cruz, que van más allá del oro natural, más allá de la muerte de un hombre. Hay más tesoros escondidos allí. Tesoros escondidos más allá de la muerte física de Jesús, que es Jesús muriendo espiritualmente.

Supongo que se podría sintetizar todo esto en la señal de Jonás. O pudo haber sido la de Abraham, que tuvo que caminar tres días hasta el Monte Moriah. Puro haber sido la de Josué, que se paró tres días antes de cruzar el Jordán.

Pudo haber sido la de Números, la que salía del desierto, y tuvo que buscar un lugar de reposo a tres días de camino. Pudo haber sido la misma historia de Israel, que cuando le pide a Faraón, que es tipología de Adán, salir tres días al desierto a adorar a su Dios.

Podemos ver que Adán, o Faraón, le dice: adóralo desde aquí. O sea: quédate en Cristo, pero no cambies tu mentalidad. Toda la Biblia trata de hablarte de los tres días que Cristo pasó más allá de una muerte física. ¿Por qué? Porque nuestro problema era espiritual, no físico.

La palabra nos dice que Cristo fue vivificado después que los dolores de la muerte y el sufrimiento de su alma. Esos son todos los dolores del infierno. Piensa: si no hubiera estado muerto, no habría que haberlo vivificado. Dice que estuvo tres días en el centro de la tierra. Sólo un problema: es enterrado en un sepulcro que no era bajo tierra. Y te usa a Jonás como ejemplo, porque habla de Jesús muriendo espiritualmente.

(Romanos 8: 20) = Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza.

Fíjate; ser rico, es tener naturaleza divina. Y pobre, tener naturaleza caída. El caballo negro. Negro es ausencia de luz. Recuerda que somos hijos de luz. Si hay alguien montado en un caballo negro, es el momento en que Jesús fue reducido a un nivel más bajo que el de los ángeles, dice Hebreos.

Lo único que Jesús hizo, que los ángeles no hacen, fue pasar por muerte espiritual. Espiritualmente hablando, no quiero hablar de oscuridad o ausencia de color, opuesto a lo que era el caballo blanco, que era la vida leukos, el negro significa una unción que revela aquello que era ausencia de luz.

Ausencia de luz era nuestra naturaleza, cuando estábamos muertos. Ahora  no, porque su vida, es la luz de los hombres. Pero en muerte, era ausencia de luz, porque no había iluminación interna. El entendimiento de cómo Jesús se identificó con la naturaleza caída del hombre y la crucificó.

Entonces fue vivificado, levantado y hecho una nueva creación. Y nosotros juntos con él. La sulamita dice que su alma estaba despierta en busca del Señor, aunque ella andaba dormida. Y en el verso 5 del capítulo 1, dice: yo soy morena. O sea: tenía el entendimiento de que todavía estaba en carnalidad, aunque al mismo tiempo decía: pero soy hermosa.

Y sigue buscando esa conexión con Dios hasta que la encuentra y se convierte en una con él. Observa que ella no se está arrepintiendo de sus pecados. Sólo está en la presencia de Dios, y se da cuenta que en la presencia de Dios, todo lo que ella consideraba belleza, aún era moreno.

Es muy fácil que nuestras almas llévenlas de caer, al identificarse con el espíritu caído del hombre. Porque fueron muchos años los que estuvieron en eso. Es muy fácil que al oír estas cosas fluya la presencia de Dios y te vengan ganas de decir gloria a Dios o aleluya, pero ni bien cortas esto te llega un problema y ahí mismo se te olvida quién eres.

Es como si el alma se encogiera otra vez y volviera a verse morena. A verse en Ismael, no en Isaac. Como estuvimos casados con la bestia por tanto tiempo…La bestia es Adán. Esa es la habilidad que tenemos para ver las cosas con un razonamiento carnal.

Claro, dice “soy morena”, pero hay un balance. Es cierto, en Adán éramos morenos, pero hoy ya no lo somos por la justicia en Cristo Jesús. Nuestra vieja naturaleza ha sido crucificada. ¡Se acuerdan de Jacob? ¡Peleó con un ángel!

Y lo último que aconteció, antes de que el ángel le otorgara una nueva naturaleza, fue que le hizo una pregunta: quién eres. Y hasta que él no dijo: soy nada, soy un usurpador, soy una porquería, no fue que le dijo: muy bien, ahora estás listo; eres una nueva naturaleza.

Hasta que no te reconoces que, en el nivel de éxito que tienes, aun así, delante de Dios, eres nada. No pasas al próximo nivel.

 

 

Leer Más

Siete Pasos de Protección

 

Dentro de lo que conocemos como la iglesia, se ha hablado mucho y se sigue hablando, todavía, del tema de la sanidad física. Yo no creo que tú hayas entendido todo a este respecto y, es más, creo que yo tampoco lo he terminado de entender. No obstante, me gustaría reflexionar en algunos puntos para, por lo menos, arrimar algo más de claridad en todos.

Se han escrito libros y presentado cientos de trabajos dentro de nuestros ambientes, respecto a la sanidad física sobrenatural. De todos modos, estoy en certeza que nadie, pero absolutamente nadie, hoy, podría titular un trabajo al respecto con un molde que dijera, por ejemplo: “Así sana Dios”.

Lo que sí se ha podido observar, es que la sanidad física tiene tres factores, que quizás no sean los únicos, pero que son notorios y puntuales. Quiero que me acompañes el libro del Éxodo 3. Cuando Moisés tiene un encuentro con Dios, recuerdan ustedes él estaba en el desierto, y ve una zarza ardiendo, un matorral. Se acerca, hay un diálogo, y en el versículo 14, Dios se revela.  Es la primera vez que Él da su nombre tal cual es.

(Éxodo 3: 14) = Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: así dirás a los hijos de Israel. YO SOY me envió a vosotros.

El nombre de Dios, entonces, es YO SOY. Realmente, cuando hablamos de Jehová, es un término muy poco adecuado, es un error. Deberíamos, mínimamente, utilizar el término Yahveh, que sería el término más correcto. Esa es otra historia que también deberemos enseñar, pero no es el punto de ahora.

Aquí está la esencia del nombre de Dios. Y mira que nombre más extraño: YO SOY. De hecho, tiene que haber sido sumamente confuso para Moisés tratar de entender con qué se comía ese nombre tan raro. Porque si tú te fijas en el verso 13, porque allí Moisés dice: si ellos me pregunta cuál es tu nombre, ¿Qué diré?

Y la respuesta es esta: les dirás que YO SOY me envió. ¿Extraño, verdad? Sin embargo, muchos hemos tratado de entender y que de alguna manera resplandezca la revelación en cuanto a por qué el Señor usó el nombre de YO SOY.

Dos elementos: es la primera persona del singular. Segundo, están conjugados en tiempo presente. Aún en Apocalipsis, cuando se manifiesta el Hijo, dice: El que ES, el que ERA y el que HA DE VENIR. A veces hay canciones que toman ese pasaje y dicen el que es, el que era, y el que ha de venir.

Porque nosotros hemos aprendido a conjugar pasado, presente y futuro. Pero, técnicamente, bíblicamente, exegéticamente, lo correcto es YO SOY, primero. Ahora bien, ese YO SOY aparece varias veces. Una noche, los discípulos estaban atravesando el mar, había olas tremendas, inmensas, y en medio de ese panorama ven caminar sobre las aguas a uno que parece un fantasma, y esa figura les dice: ¡No temáis, YO SOY!

Y les está dando el mismo nombre que Moisés antes había escuchado, tantos y tantos años atrás. O sea: cada vez que él quiere manifestarse, subraya su nombre. YO SOY. Entonces, a diferencia de nosotros, mira; tú tienes un nombre para que te distingan de los demás.

Pero Dios, en cambio, tiene un nombre no para distinguirse de alguien, porque él no se confunde con nadie. Tu nombre si hace que te distingan de otros, y así y todo tenemos problemas cuando hay más de un Néstor en un grupo. Ahí es donde me veo obligado a utilizar el nombre que tuve que santificar y liberar de toda iniquidad de idolatría cuando conocí al Señor: Antonio.

Claro, así y todo puede pasar que existan dos personas que tienen el mismo nombre. Entonces allí es donde aparecen los apellidos, que cumplen su rol de diferenciación bastante bien, pero que tampoco son determinantes, sobre todo cuando tienes uno tan vulgar y masivo en el habla hispana como el mío.

Pero dios, en cambio, no muestra su nombre para distinguirse de alguien, sino para mostrar su naturaleza. Eso es sumamente importante que se entienda con claridad, porque es clave. Vamos a ir al Libro de Ezequiel, capítulo 48.

Hay siete rasgos en Dios. Y dije rasgos, no estoy hablando en absoluto, en este caso, de los siete espíritus de Dios, de los que en algún momento hemos compartido alguna enseñanza. Esto es otra cosa, son siete también pero rasgos, no espíritus. Y si quieres ser más delineador, siete rasgos redentores.

Y quiero mencionarlos para que los conozcas, aunque no lo haré por orden porque después de todo nadie dijo que tengan un orden, sólo están allí. Del primero que voy a referirme, vamos a leer algo donde te envié, el Libro de Ezequiel, capítulo 48 y verso 35.

(Ezequiel 48: 35) = En derredor tendrá dieciocho mil cañas. Y el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová sama.

Si somos técnicos en la traducción del hebreo, ahí estaría diciendo: Y el nombre de la ciudad desde aquel día será YO SOY sama. Reemplaza a Jehová por el nombre correcto que Él mismo da: YO SOY. Entonces sería, YO SOY sama. Eso explica un poco el contexto del verso 35, no vamos a leer todo.

Aquí está hablando de la restauración de Jerusalén, y en particular está hablando de la restauración de las doce puertas de Jerusalén. Es una palabra profética de lo que Dios un día va a hacer. Ahora bien; este término, Jehová sama, se traduce como “El Señor está allí”.

Sin embargo, esa no es una muy buena traducción. Porque realmente, este pasaje está hablando de la restauración de Jerusalén. El nombre correcto, sería: “Yo Soy tu restaurador”. O, en todo caso, “Yo soy el que te restaura”. Por eso dice que alrededor tendrá dieciocho mil cañas.

Y si tú lees más arriba, te hablas de cañas y cañas. Y las cañas son unas pequeñas plantas que crecen en lugares con mucha agua. Porque te habla de vida, te habla de fertilidad, te habla de que la ciudad fue restaurada a vida. Entonces, el primer rasgo redentivo que tenemos de Dios, es que Él Es Nuestro restaurador.

Por eso hace un momento te dije que hemos entendido tres cosas que tienen que ver con la sanidad. La primera cosa, es la oración. Esto es lo que más conoce la gente del común. No voy a entrar en más detalles, pero en Santiago dice que si alguno está enfermo, deberán llamar a los ancianos de la iglesia, ungirlo con aceite, y si hubiera pecado, etc. .etc. y la oración de fe, sanará al enfermo.

Ahora pregunto: ¿Por qué a veces la oración de fe no sana? ¿O por qué la oración de fe se parece a un analgésico, y el enfermo se siente bien por un rato pero luego vuelve a decaer? Todo esto ha sido pensado y re-pensado por muchos de nosotros en muchas ocasiones. Quizás te ha pasado a ti mismo.

Quizás algún día oraron por ti, te sanaste por unos días y luego volviste a caer enfermo de lo mismo. Allí es donde uno empieza a condenarse, empieza a cuestionarse y pasamos al terreno de la autocrítica. ¿Será que no tengo fe? ¿Será que Dios me está castigando por algo que he hecho mal?

Pero, en la mayoría de los casos, no es un asunto solamente de fe. Lo quiero explicar. El primer elemento, entonces, es la oración de fe. Y está bueno, ¡Tiene que haber oración de fe! El segundo elemento, tan importante como el primero, es que tiene que haber una base escritural sobre la cual tu fe pueda ser edificada.

Y allí es donde la mayor parte de los hermanos están mal, porque la mayoría de ellos no conocen de memoria versículos que hablen de sanidad divina. Y esto es importante, mira esto. Un día, Jesús está hablando con Satanás, es uno de los muy pocos diálogos registrados en la Biblia que tienen los dos.

Y Satanás se acerca y dice: ¡Tírate! Y Jesús le responde: Escrito está, al Señor tu Dios no tentarás. Luego le dice: Mira los reinos que te puedo dar. La respuesta vuelve a ser: escrito está, sólo al señor tu Dios adorarás. ¿Recuerdas ese episodio, verdad?

Bueno, yo allí estoy viendo una dinámica: las tres veces que Satanás le dice algo, las tres veces Jesús lo aparta, pero no con sus opiniones, sino con palabra. Palabra que estaba escrita, literalmente, pero que él la conocía de memoria.

Lo que se aplica a un cuadro de sanidad física, se aplica a un drogadicto que no puede dejar las drogas, o a un alcohólico que no puede dejar de beber, a un adicto al sexo que no puede dejar de buscarlo en fornicación o en adulterio. ¡Necesitas palabra sobre la que tu fe pueda edificarse! Porque si no tienes una palabra, tu fe está en el terreno de la presunción.

Por ejemplo, t digo: ¿Qué derecho tienes tú de pedirle a Dios que te sane? ¿Por qué tú estás allí, ahora, pidiendo una sanidad? Cuando la enfermedad toca tu cuerpo, ¿Qué le dices? ¿Ocupado, váyase, no hay nadie? ¿No sería mejor decirle: enfermedad, escrito está, y luego darle lo que está escrito para cada caso?

Entonces nos damos cuenta que lo que falla, no es la oración de fe. La gente oró con fe. Lo que falla es que esa oración no tiene algo concreto y contundente para agarrarse dentro de la persona. Y la persona siente que se sanó, por allí, porque dentro de esa persona hay una carga emocional o psicológica fuerte.

Pero, cuando mañana o pasado, su vida comience a desarrollarse otra vez de manera rutinaria, no tiene nada sobre la cual pueda edificarse y decir: yo tengo derecho a estar sano por esto, por esto y por esto. La segunda cosa que se nota, entonces, es que hay una carencia muy grande de palabra, de promesas relacionadas con el tema.

La tercera fase o elemento es la que te dice que el cuerpo se ha acostumbrado a vivir enfermo. Lo que te estoy diciendo, lo habrás visto al pasar los años. El cuerpo se ha acostumbrado a auto-medicarse, se ha acostumbrado a que cada día le duela algo.

Además, existe un paradigma no escrito pero sí bastante asumido, que por diversas causas la gente tiene que morirse joven, cuando lo que Dios dice lo contradice abiertamente. Y lo otro, es que como seres sociales, nos hemos acostumbrado a una sana e insana dependencia al médico.

Y la sociedad se ha acostumbrado a que, por ejemplo, cuando vayas al dentista, una carie por lo menos vas a tener. Hay una costumbre casi tradicional a que una farmacia no sea un lugar de circunstancia, sino un sitio de compra regular del mismo nivel que una panadería o carnicería.

Ahora bien: la oración de fe, con todo su valor e importancia, no puede cambiarte esta manera de pensar. Aquí eres tú el que debe trabajar muy fuerte para modificarla. Fíjate; detrás de cada drogadicto o alcohólico, hay un problema espiritual que con la oración seguramente habrá de resolverse, pero también una manera de pensar que no tiene nada que ver con la oración. Si tú no la cambias, recaes en el problema.

Porque lo que espiritualmente podemos hacer, no es magia, sino un simple proceso de restauración. Cierto es que el pecado ha afectado el espíritu, pero también ha afectado tu alma y tu cuerpo. La enfermedad afecta el cuerpo, pero también afecta el alma. El alma se queja por el dolor del cuerpo.

Es una dinámica compleja. Pero de todos modos, para poder pensar en una sanidad completa y a largo plazo, se deberán tener muy precisos estos tres puntos: 1) Una oración de fe sincera y auténtica. 2) Un conocimiento de la palabra respecto al tema. 3) Y un cambio en la manera de pensar sobre asuntos en los que se ha estado cometiendo errores.

De todos modos, creo que hay una plataforma sobre la cual nos podemos parar para comenzar a solucionar esto. Todos nosotros hemos orado por la sanidad de alguien. En algunos casos, la sanidad ha sido inmediata y definitiva, pero en otros ha sido temporal y, en casos, postergada en el tiempo.

De hecho, yo soy uno de los que entiende que el problema no está en la persona que ora por sanidad, sino en la que recibe esa oración. Tiene que haber un ejercicio en el espíritu y también en la mente. Entones, cuando aquí die: YO SOY tu restaurador, tengo que preguntarte por qué crees que Dios se manifiesta con ese título.

¿Sabes por qué? Porque mira como llegaste al Señor tú. Él te restauró. Todos aquellos que han pasado por la salvación, después de haber sido golpeados por este mundo, nuestro Señor ha sido un Dios restaurador. Los ha restaurado.

Y esto nos hace ver que Él puede restaurar cualquier cosa. No importa la situación tan desesperada que hayas vivido, Él puede restaurarla. Él puede restaurar el matrimonio más destruido que puedas imaginarte. Puede hacer volver al hijo que se fue de la casa hace años. Él es un Dios de restauración.

Cuando tú oras para que Dios restaure tu matrimonio, tú estás diciendo que crees que Él es un Dios restaurador. ¡Y tú tienes el derecho a reclamarlo, porque Él se manifiesta como restaurador! Y no solamente eso, sino cualquier área de tu vida que necesite ser restaurada, él lo hará.

(Jueces 6: 23) = Pero Jehová le dijo: paz a ti; no tengas temor, no morirás.

(24) Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehová salom; el cual permanece hasta hoy en Ofra de los abiezeritas.

El segundo rasgo de Dios es Paz. Ahora bien; Jesús, ¿Habló de esto? Sí. Mi paz os dejo, mi paz os doy, dijo. ¿Sabes? Luego de haber conocido y aceptado a Jesús, iglesia, tú tienes derecho a vivir en paz. No es algo fuera de serie para gritar aleluya y gloria a Dios. Grítalo, si quieres, está bien, pero esto es un derecho.

Así como siendo habitante de tu país, tienes derechos a ciertas y determinadas cosas que tu país ofrece a sus habitantes, así también como hijo de Dios y miembro de su Reino, tú tienes derecho a la paz. Entones la pregunta que se cae de madura, es: ¿Por qué no hay paz en el mundo? Respuesta simple: porque el mundo ha elegido vivir lejos de Dios. Ah, y una parte de lo que se auto denomina como iglesia, también.

Porque paz, no tiene nada que ver con un estado contrario a la guerra. Esta paz de la que estamos hablando, es un estado de quietud, de reposo, de descanso, de refrigerio. Puedes ver que todo se está cayendo a tu lado, y tú permanecer como si nada. Paz. Sobrepasa todo entendimiento humano.

Ahora, si tú te consideras un creyente fiel y eres alguien que cuando el piso comienza a moverse te das cuenta que no tienes toda la paz que deberías tener, entonces reclámala a Dios. Él sabe que tú eres fiel y Él es un Dios de paz, no va a negártela.

¿Y esto también es redentivo? ¡Claro que sí! ¡El mundo no tiene esto! La supuesta paz del mundo es condicional. Condicional a si tienes dinero, si tienes seguridad, si todo anda bien, allí sí hay paz. Pero, ¿Qué dicen los salmos? Aunque la tierra tiemble, yo en ti confiaré.

¿Cómo podrías estar en paz cuando la tierra tiembla? Es que he conocido al Dios de paz, Jehová salom. Paz. Que no es serena tranquilidad te tener todo bajo control, sino la paz genuina de saber que alguien está velando por ti y que nada va a salirte mal. Este es el segundo rasgo redentivo. El tercero.

(Salmo 23: 1) = Jehová es mi pastor; nada me faltará.

Jehová raah. Eso significa: “El Señor es mi pastor”. Qué tremendo poder descubrir al Señor como pastor. Porque si tú lees la continuación de este salmo, podrás ver que todos los versos que siguen, son la continuación de este verso 1 que hemos leído.

Pero quedémonos con el primero: Jehová es mi pastor, nada me faltará. En realidad, según los originales, todo esto está en tiempo presente, no futuro. Nada me falta. Hoy, ahora, ya mismo, no mañana o un día de estos. Y ese nada me falta, quiero contarte, no está ligado solamente a asuntos materiales.

No. Dice que conforta nuestra alma, que nos hace descansar. ¿Qué tiene que ver eso con lo material? ¿Qué tiene que ver con  lo material esto de aderezas mesa delante de mis angustiadores? Escucha, humano, carne andante. Déjale la vendetta a él. Él va a hacer que tus enemigos miren desde la primera fila, cuando la bendición sea dispersada sobre ti.

Porque eso es lo que está diciendo, que él te llena de bendición en presencia de los que te odian. Entonces, el Señor tiene que manifestarse como Jehová raah, el Señor es mi pastor. Si tú sientes que estás en la orfandad espiritual, que te falta ese consuelo de parte de Dios, reclámalo. Di: “Yo quiero ver al Señor como mi pastor, porque no lo estoy viendo”. Tercer vínculo redentivo. Cuarto.

(Génesis 22: 13) = Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en lugar de su hijo; (14) y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: en el monte de Jehová será provisto.

El término tú lo conoces: Jehová jireh, “el Señor proveerá”. Quisiera remarcar esto. Die que en el monte de Jehová será provisto. Nosotros tomamos solamente la primera parte del verso, el Señor es proveedor. Pero tú tienes hermanos que se están muriendo de hambre. ¿Qué es lo que pasa?

Pero nota lo que dice a continuación: en el monte de Jehová será provisto. No dice Jerusalén. Si dijera Jerusalén, estaría hablando de la iglesia. Dice: en el monte de Jehová. ¿Y qué es el monte de Jehová? Es el lugar donde él habita. Eso significa que, si en tu casa no habita el Señor, no esperes provisión.

Aunque pongas veinte cuatros desparramados por toda tu casa con ese versículo, no esperes resultados. Sólo si subes al monte de Jehová tendrás provisión. El monte de Jehová no es la iglesia, es el lugar donde tú habitas. Porque tú construyes un monte para el Señor.

O sea: Él va a proveer en un lugar en donde Él, es el que mora. Pero si tu asa es una jungla donde se cumple la ley de Darwin, la ley del más fuerte, va a ser muy complicado que el Señor pueda proveerte. La voluntad de Dios es que no te falte nada, pero a veces Él provee y los provistos se llenan de orgullo vanidoso.

Días atrás hablaba con alguien respecto a la actitud de un joven creyente respecto a una familia que no lo es y que se empeña en hacer una peor que la otra. Dios dice una sola palabra: ¡Sal de allí, pueblo mío! ¡No puedes tener alianzas contrarias al propósito y la voluntad de Dios! ¡Así no podrás recibir bendición!

Esto no se lo puedes decir a cualquier persona, pero si tú no puedes edificar un monte para Dios en el lugar donde estás, ¿Sabes qué? Estás en un formidable problema. Parece muy duro, ¿Cierto? Pero es absoluta verdad y, como tal, no se puede ni se debe silenciarla. Así se ministra al Rey de reyes y Señor de señores. Otra cosa distinta es ministrar conveniencias.

Hay gente de avanzada en la iglesia, hoy, que quizás serían acusadas de herejías u otras bellezas por el estilo cuando dicen que hay muchos que deberían haber dejado sus casas por estar atados a derrota por su entorno. Y eso, incluye matrimonios. ¡Huau!

Algo es claro: si tú estás siendo levantado por el Señor, para lo que sea que Él haya dispuesto para tu vida, no podrás darle a otra cosa tus prioridades. Y no podrás permitir, si deseas seguirle, que nada ni nadie estorbe tu destino. Hay momentos en que debemos pagar los precios que debemos pagar.

Sé que muchos no logran entender o aceptar esto, pero sólo te diré algo. ¿Sabes a qué has venido a este mundo? Dios te ha puesto aquí para que hagas su voluntad, no para que seas felicísimo y tengas un hogar maravilloso, hijos tremendos y nietos de primera. Eso es muy bueno para añadirlo al propósito divino, pero nunca para reemplazarlo. ¿Duro de entender y aceptar? Durísimo, lo que no significa que no sea cierto.

Porque la razón más importante por la cual Jesús murió en una cruz, fue para que nosotros cumpliéramos una tarea, un propósito. Y por encima de todo aspecto personal, por encima de todo vínculo., esto debería estar definitivamente claro en tu corazón.

Debes cumplir el propósito. Debes ejecutar tu destino. Y si hubiera algo o alguien que no te permite cumplir tu propósito o ejecutar tu destino, deberías decirle que hasta aquí llegaste y que para hacer lo que tienes que hacer, necesitas abrir espacios entre eso o esa persona y tu vida. ¿Tanto? No lo sé, dios lo sabe; Él es quien fija el precio a pagar.

Está más que claro: Dios quiere proveerte, pero va a proveerte en el correcto contexto de tu misión. Escuché decir una vez y me pegó fuerte que, si un cristiano trabaja en un casino y no está en blanco con su salario, a ese casino le va a ir muy mal aunque el juego rinde mucho.

Pero, si ese mismo cristiano trabaja en un casino y está en blanco con su salario y legal en el contrato, Dios va a bendecir ese lugar aunque no sea el juego algo que viene de Dios, precisamente. Lo dejo a tu criterio, yo me formé el mío, pero no tiene valor de cosa absoluta ni mucho menos.

En el monte de Jehová hay provisión. Si tú puedes, dentro de tu familia, sean todos creyentes o no, levantar un monte para Dios, Dios bendecirá y proveerá a tu casa, tal como lo ha prometido. Te quiero volver a presentar a un Dios proveedor. Jehová jireh. Él quiere proveerte en todo.

Y un elemento más que va muy ligado a este texto. Cuando aparece el carnero enredado en la zarza, pregunto: ¿Abraham está haciendo la voluntad de Dios o está desobedeciendo? ¡Está en la voluntad, él está obedeciendo! Dios le había pedido una prueba más que difícil, darle a su hijo.

Y cuando él está ahí, a punto de entregarle a su hijo sin dudarlo, ahí es donde aparece el carnero. Es en esas condiciones en las que Dios provee. O sea: no provee desobediencia, no provee ilegalidad. Cuando tú estás obedeciendo al Señor, tú tienes derecho a exigir provisión.

Es la misma responsabilidad que le cabe al padre de familia. ¿Sabes? Dice la Biblia que aquel que no provee para su casa, es peor que el incrédulo. Y en el marco de la iglesia hay personas así. ¿Y se tendrá que seguir llamando hermano a alguien que la Biblia condena por no proveer? De hecho, no me refiero a gente imposibilitada o enferma.

Hay algo que no siempre se ha terminado de entender dentro del pueblo: Dios te va a dar lo que tú no puedas conseguir. Lo que tú puedas conseguir, Dios permitirá que tú lo obtengas. Así es como funciona porque es un principio que, si quieres, nace desde una especie de maldición, pero está vigente: con el sudor de tu frente ganarás tu pan. ¿Maldición? ¡Sí! ¿Con esfuerzo? También, pero efectivo.

Y es el hombre el que ha sido diseñado por Dios para esa responsabilidad, no la mujer. Gloria a Dios por cada una de las mujeres que han tenido que calzarse los pantalones para sostener sus casas y su familia, pero ellas no fueron diseñadas para trabajar como locas y dejar sus hijos con otros. Fueron diseñadas para darles a sus hijos la mejor educación, esa que nunca recibirán en la escuela ni en la iglesia.

Si vamos a establecer una nueva cultura, una cultura de Reino, que en realidad es la cultura que imperó al principio de toda esta historia, los cristianos tendrán que aceptar que, más importante que la existencia de dos salarios en una casa, es que la madre eduque a sus hijos con todos los valores que Dios propone.

Después de todo, la primera y más grande bendición que el hombre ha recibido en su conjunto, sin diferenciar creyentes e incrédulos, es ese kilo y cuarto de cerebro. Luego, será cuestión que empiece a darle el mejor uso. De las tres mil ideas que pasan por una mente en un día, una por lo menos tiene que ser buena. Es un don redentivo de Dios, es proveedor. Punto cinco.

(Éxodo 17: 12) = Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.

(13) Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.

(14) Y Jehová dijo a Moisés: escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo.

(15) Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová nisi:

Esto es: “El Señor es nuestro estandarte”. Estandarte. Hemos nacido en una época en la que ya no estamos bajo tribus, pero si lo estuviéramos, el estandarte nos identificaría como grupos. Los antiguos navegantes, cuando veían una bandera negra con una calavera y dos huesos, trataban de huir a toda máquina. ¿Se entiende, verdad?

Esa bandera significa: ¿Bajo quién estás? Todos los países tienen su bandera que es, de alguna manera, su estandarte identificatorio. Si ves venir a alguien con un estandarte con dos franjas celestes laterales y una blanca al centro, sabes que quien viene pertenece al grupo de los argentinos.

Muy bien: Dios dice: Yo Soy tu estandarte. Y fíjate el contexto de todo esto, porque el contexto es bueno. Si no, sólo es un pretexto. ¿Sabes eso, no? Un texto sin contexto, sólo es un buen pretexto. ¡Qué dupla ganadora la de Josué y Moisés! La victoria de Josué era posible en tanto y en cuanto Moisés estuviera con sus brazos levantados.

Ese era un trabajo de equipo. Y cuando ellos ya no pueden más, el Señor es revelado como estandarte. Ellos pelearon y pelearon hasta, -dice-, que se puso el sol. Y es en ese lugar donde Dios dice: yo soy nisi. Yo soy estandarte. Al Señor no le gusta tener que hacerlo todo, le agrada mucho ser socio nuestro. Otra vez estamos viendo una revelación redentora de Dios para con hijos que están en su voluntad. Sexta.

(Jeremías 23: 6) = En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra.

Jehová justicia nuestra. Jehová tsidkenu. Justicia nuestra. Te puedo asegurar que él no pierde causas. No lo van a sobornar, no hay manera que algún código penal te afecte si él te defiende. Porque conforme está escrito: Jehová es mi justicia. Séptima.

(Éxodo 15: 26) = Y dijo: si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.

Muy bien; aquí llegamos al eje central de todo este tema. Aquí tenemos con suma claridad una importante promesa. Pero esta promesa está ligada, necesariamente, al cumplimiento de algo por nuestra parte. Con gritar ¡Jehová es mi sanador! Todas las veces que quieras, no alcanza.

En el hebreo, es Jehová rapha. Tu sanador. Mira nuevamente este verso 26. Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios… ¿Has aprendido a escuchar la voz de Dios? ¿La estás oyendo, hoy? E hicieres lo recto delante de sus ojos… ¿Lo estás haciendo? Cosas justas. Hay gente que está enferma porque hace impiedad.

Y dieres oído a sus mandamientos… Hay gente que es desobediente. Y guardares sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti. Porque yo soy Jehová tu sanador. Esto te está dejando algo más que en evidencia: que la voluntad de Dios es que todos nosotros estemos sanos.

¿Tú puedes creer eso? ¿De verdad lo crees? Ven conmigo al Salmo 105. Si estás enfermo o enferma en este día, esta palabra es para ti. Está hablando de lo que Dios hizo cuando sacó a su pueblo de Egipto. Voy a leerte los versos 36 y 37.

(Salmo 105: 36) = Hirió de muerte a todos los primogénitos en su tierra, las primicias de toda su fuerza.

(37) Los sacó con plata y oro, y no hubo en sus tribus enfermo.

¿Quieres que hagamos algo al estilo iglesita de domingo? Repite conmigo: no hubo en sus tribus enfermo. ¡No hubo en sus tribus enfermo! Ahora dime lo que se te ocurra, tráeme a todos los médicos habidos y por haber, incluso cristianos fieles y sinceros ellos. ¡No es la voluntad de Dios la enfermedad! ¡No la es!

Escucha; si tenemos a Jehová rafa; si tenemos promesas de sanidad; él es quien sana tus dolencias. Bendice alma mía a Jehová. ¿Recuerdas? Si dice acá que no hubo enfermos entre los que salieron de Egipto, y que conste que vivieron cuarenta años por allí, en el desierto, caminando, ¿Cuánto más nosotros tenemos derecho?
Ahora, cuando él se manifiesta como Jehová sanador, ¿Qué dice? Si tú escuchas, si tú crees, si tú obedeces, si tú haces lo recto, ¿Sabes? Ninguna de las plagas que mandé a los egipcios, te tocará. Tú puedes decir dos cosas: “Padre, quiero que me examines. ¿Estoy en injusticia?

Tal vez no te oigo. No quiero decirte sí, sí, a todo; quiero meditar y ver qué pasa”. Durante mucho tiempo, muchos de nosotros, hemos venido creyendo, enseñando y aprendiendo que la enfermedad puede venir del diablo, o que Dios puede utilizarla como método disciplinario.

Sin embargo, a medida que han pasado los años, hemos tenido que ir excluyendo esas cosas. Ni una hoja de un árbol se cae sin que Dios lo permita. No hay nada que el infierno pueda hacer que no tenga derecho de hacer. Cuando te das cuenta que te viene una enfermedad del infierno, el punto no es pelearse contra el infierno, sino darte cuenta por qué el infierno tuvo derecho de tocarte.

¡El infierno no puede tocarte! Jesús nunca se enfermó de nada. ¿Dónde lees en la Biblia un pasaje que te diga que Jesús estaba enfermo? ¿Recuerdas lo que Él dijo? Viene el príncipe de este mundo, pero él nada tiene en mí. El diablo no puede hacer casi nada en esta área. Si puede hacer algo, es porque tiene derecho.

En segundo lugar, tú tienes un Padre, no un juez. Y tu padre no te va a mandar una enfermedad para que tú aprendas algo. Normalmente tú te agarras las enfermedades del reino de la oscuridad, porque allí habitan las oscuridades, por cosas que nosotros mismos hacemos.

Porque no escuchas la voz del Señor, porque no obedeces, por eres gente injusta. Y esto no debería ser para que tú empieces a mirarte para adentro. Nadie quiere eso. Yo, personalmente, quiero provocar otra cosa. Quiero que veas tu fe expresada en el deseo de Dios.

Dios quiere que seas sano, esa es su expresión. Es necesario que escuches al Señor. Es necesario que le obedezcas. Y no se trata ni por asomo que Él te castigue por no obedecer, ¡No! ¡Él no anda anotando errores tuyos! Lo que pasa es que las enfermedades se te pegan a ti cuando tienes abierta esa protección que tú tienes.

Míralo desde la medicina, si quieres. ¿Por qué diez niños se resfrían y uno no? Porque ese se había tomado un complejo de vitamina “C” y estaba resguardado. ¡El Señor es nuestra vitamina mayor! Nadie se enferma porque le venga un virus especial que lo odia. ¡Sólo tienen bajas sus defensas por cuestiones espirituales!

Aprende esto: lo único que te defiende del infierno, es estar en el centro de la voluntad de Dios. Si estás obedeciendo al Señor, el infierno no sólo no tiene derecho a tocar tu cuerpo, sino que tampoco puede hacerlo con tu dinero, por ejemplo. Pero si andas en impiedad, no tienes protección y quedas expuesto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Leer Más

Una Justicia que no Falla

Hay algo que debemos saber si es que deseamos que sea verdad cuando decimos que en Cristo somos más que vencedores. Dios, una vez que nos ha libertado de la ley, u aquí quiero hacer un paréntesis. La ley demandaba que el ser humano la cumpliera, así que antes que tú y yo fuéramos cristianos, la ley nos daba demandas a cumplir.

Nos decía, por ejemplo, que cumpliéramos celebrando el Sabbat, celebrando la Pascua, que nos portáramos bien, no hagas esto, cumple con aquello y cien cosas más. Me demandaba y me demandaba, porque yo estaba vivo a la ley.

Pero resulta que, dice Romanos 7, que una vez que Cristo muere en la cruz, nosotros, como estábamos conjuntamente crucificados con él morimos a la ley. ¿Y eso cómo se entiende? Sencillo. ¿Tú te imaginas la ley acercándose a un ataúd donde hay un cadáver, y ordenándole a ese cadáver que cumpla con la Pascua, por ejemplo?

La ley no puede hacer eso con un cadáver porque, al estar muerta, esa persona no puede ni tiene que cumplir absolutamente con nada de lo que esa ley quiera obligarlo a cumplir. ¡Ya está muerto! Ahora bien; esta persona muerta, resucita. Y cuando resucita, esta ley que le exigía que hiciera todas esas cosas, no puede alcanzarlo. Ninguna ley puede tener potestad sobre un resucitado.

¿Por qué? Porque un resucitado, ahora, ya está bajo otro patrón. Y ese patrón se llama Jesucristo. O sea que la ley le demanda, obliga y le pide a una persona a que cumpla ciertas cosas. Y si no las hace, de inmediato queda bajo condenación, bajo culpa, bajo vergüenza.

Pero ahora que nosotros hemos resucitado con Cristo, ahora somos propiedad de Jesús, ya no somos de la ley. Esto no significa, de hecho, que la ley haya sido abolida en el sentido de que ya no exista. Porque la ley sigue siendo la regla moral, el patrón de Dios, para nuestra vida.

Pero, ahora la ley a mí ya no me puede exigir nada, porque ya estoy resucitado, y la persona que tengo dentro de mí, cumplió absolutamente todo lo que la ley demandaba y exigía. Jesucristo. Así es que, cuando alguien venga y te pregunte por qué no celebras el sábado o por qué te vistes de ese modo que no está de acuerdo con lo que dice la ley, le podrás decir que es porque el que está dentro de ti ya cumplió con todo lo que la ley exigía. Y que ninguna condenación hay ya para el que está en Cristo Jesús.

Esto es muy importante que nosotros lo entendamos, para poder dar testimonio vivo de la nueva vida por la que estamos caminando. Estamos caminando en una vida resucitada, los que hemos muerto con Cristo. O sea: para que la ley no tenga derechos sobre mi vida, necesito estar muerto.

Morir con Jesucristo y resucitar con Jesucristo. Si hoy alguien muere y no ha muerto con Cristo y resucitado con Cristo, ha muerto bajo la ley, y se condena conforme a lo que dicta la ley. Y eso se llama infierno, porque la ley demanda que la paga del pecado, es muerte.

Entonces, el mensaje que la Biblia te deja, es que necesitas morir. Y como en su momento no podías morir, Cristo lo hizo en tu lugar. Y en la cruz, Cristo absorbe todo el juicio, toda la ira y el enojo de un Dios santo, que demandaba contra la persona que pecara, Cristo lo lleva absolutamente todo sobre su cuerpo, en nuestro lugar.

Y nosotros solamente debemos de creerle a Dios, que esto es lo que Él hizo en la cruz, para que Cristo pueda entrar a nuestra vida, como alguien que cumplió toda justicia y toda la ley. Y una vez que nosotros comprendemos esto, comprendemos que ya siendo cristianos y ya siendo resucitados, necesitamos proteger nuestra vida de ataques del enemigo.

Principalmente, cuando nos bombardee en nuestra mente, en nuestra imaginación, si quieres que sea más preciso. Nunca el ser humano, el cristiano, había sido bombardeado con tanta inmoralidad, con tantas tentaciones, como las que estamos enfrentando en esta época que nos toca vivir.

Reitero: el ataque es a la mente. Satanás y sus fuerzas malignas del universo, tiene tres líneas de ataque: una, aquellas naciones que poseen mayor cantidad de cristianos o misioneros. Aquí están los Estados Unidos, que independientemente de lo que tú pienses respecto a su cristianismo genuino, es la nación que mayor cantidad de cristianos tiene y la que sostiene con su dinero a la mayor parte de misioneros.

En segundo lugar, a la nación de Israel, por todo lo que representa, no tanto por lo que hoy es. Y el tercer ataque es contra los descendientes de la mujer, esto es, todos nosotros. Nosotros, claro, los que guardamos –o al menos intentamos guardar-, los mandamientos de Dios.

¿Y cómo tratará de hacer esto, Satanás? Él siempre va a atacar a la mente de las personas, procurando debilitarlos moralmente. Ahora bien, ¿Cuál es el común denominador de estas tres líneas de ataque? Yo creo que la Segunda Venida de Jesucristo.

Porque Satanás sabe que cuando se produzca la Segunda Venida de Jesucristo, él va a ser echado por mil años y encerrado en el abismo. Entonces lo que puede hacer, de ninguna manera es impedirlo, pero sí puede, (Y de hecho lo está logrando), dilatarlo, postergarlo.

´Pero cómo él sabe que le queda poco tiempo, él hace lo único que está en condiciones de hacer hoy, y es lanzar ataques lo más devastadores posibles, con la finalidad de mantener el control de este territorio llamado Planeta Tierra, y así postergar la Segunda Venida todo lo que pueda.

Créeme que a Satanás no le interesa demasiado que alguien se convierta y se vaya al cielo, porque de todos modos, él ya sabe que todos los que se conviertan se van a ir al cielo, no puede impedirlo. Lo que sí le importa es sostener todo lo que pueda su dominio sobre este territorio, seguir como el dios de este siglo.

Así es que, toda la maldad que anda dando vueltas por el mundo, está dirigida en contra de la iglesia, para debilitarla moralmente. Ahora bien; ¿Cómo se debilita algo moralmente? Simple: a través de la inmoralidad. Un cristiano inmoral, un cristiano que sucumbe, por ejemplo, a la pornografía, un cristiano que sucumbe a las tentaciones sexuales, que practica la fornicación, el adulterio, el homosexualismo, es un cristiano paralizado.

Es como si estuviera en una prisión invisible, porque la inmoralidad paraliza a las personas y no les permite contar con la protección de Dios sobre sus vidas, ni sobre sus futuros, ni sobre sus familias, ni sobre sus hijos ni sobre sus trabajos.

Cómo será de grave la inmoralidad, que Pablo le dedica todo un capítulo en su carta a los Romanos. Y desde allí procura que Dios pueda manifestar su vida por sobre todos aquellos que tienen, -dice- una mente reprobada. La inmoralidad lleva a las personas a no poder distinguir entre el bien y el mal.

Ahora bien; para que nosotros podamos estar protegidos contra estos ataques, vemos en un pasaje que se encuentra en la carta a los Efesios, que Dios nos ha provisto una armadura. Y así como un soldado necesitaba un casco, un escudo, una espada en el tiempo antiguo para ir a pelear, así también nosotros en lo espiritual. Por eso se usa como ejemplo una armadura de un soldado romano.

(Efesios 6: 13) = Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

(14) Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, (15) y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.

(16) Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar los dardos de fuego del maligno.

(17) Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; (18) orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.

Fíjate, de lo primero que te habla esta armadura, es de la verdad. ¿Y qué es la verdad? La verdad es Cristo, porque Él dijo Yo Soy la Verdad. Pero, además, es el contraste nítido entre la realidad y la apariencia. Por lo tanto, si yo soy cristiano, mi vida tiene que ser una vida auténtica. Terminó el tiempo en el que deseaba aparentar algo que no era. Y ni soñar con hacerlo dentro de la iglesia. Es doble transgresión, porque ahora sí lo sabes, antes lo ignorabas. En suma: basta de ser hipócritas.

Ya basta de dar un rostro en la calle, otro en la iglesia, otro en tu casa y otro en tu trabajo. La verdad es vivir la realidad. Ser auténticos, ser genuinos, ser transparentes, ser sinceros unos con otros, y no andar deslizándose chismes unos contra otros por debajo de la mesa. Eso es hipocresía, pero en el caso masculino, es un sello negativo de la materia hombría, muy difícil de borrar.

Lo que quiero decir es que, quien entra a la vida cristiana real, genuina, entra a una vida real, resucitada, y abandona para siempre una vida de mentira, de simulación permanente y de un moverse conforme a lo que se espera por parte de la gente incrédula de nosotros, y no donde Dios quiere que vayamos.

No haría jamás lo que voy a hacer ahora ni lo diría nunca en un lugar con gente delante de mí, porque en ese caso no estaría siendo de bendición sino innecesariamente agresivo, pero pregunto:¿Cuántos de ustedes todavía están viviendo vías dobles, vidas con mentiras que no pueden eliminar y en simulación permanente para no quedar descubiertos?

Que en su casa son una cosa, en la iglesia son otra cosa y en su trabajo o en soledad son otra cosa. Gloria a Dios si nadie se sintió tocado por esto, pero gloria a Dios si alguien sí se sintió tocado y decidió morir al yo para siempre hoy mismo, ahora mismo.

Quiero advertirte que, tal como lo consigna el viejo refrán popular, esa mentira tiene patas cortas. Porque podrías estar engañando a muchísima gente con esa doble vida, incluso a la gente que tienes más cercana, que es la familia, amigos, etc. Pero, ¿Sabes qué? A Dios no lo engañas. ¿Puedes creer eso? Mira; si de verdad puedes creerlo, tienes un primer paso dado para salir de ese pequeño infierno.

Claro está que, cuando cada uno nosotros entiende que lo que hacemos, es el resultado de lo que somos, entonces vamos a aprender que necesitamos primeramente ser, para después sí poder hacer lo correcto, lo bueno, pero, esencialmente, lo que Dios quiere que haga, no otra cosa.

La otra parte de la armadura que quiero comentarte hoy, es la que se denomina aquí en el verso 14, como “coraza de justicia”. Fíjate que se nos manda, se nos ordena, estar firmes. Istemi, en el griego, que significa “pareados, sin movernos”.

Hay un árbol, que ahora nos enteramos que ni siquiera está considerado como árbol, que son las palmeras, y que tienen la particularidad de poseer las raíces más grandes y profundas de todas. De hecho, puede venirse el huracán más violento que se te ocurra, y la va a doblar hasta hacerla casi tocar el suelo, seguramente, pero no la va a arrancar de su sitio. Sus enormes raíces lo impedirán.

Pero los demás árboles no correrán la misma suerte que las palmeras, y serán desgajados y arrancados de cuajo por los vientos. Por eso es muy interesante que en el salmo se nos diga que los justos deberemos ser como las palmeras. No nos compara con otros árboles, nos compara con las palmeras.

¿Qué significa esto? Significa que estamos enfrentando un mundo donde se nos viene todo encima. En este siglo, se nos viene todo encima, y los más vulnerables, son los jóvenes y los niños. YA no podemos negarlo ni ocultarlo, porque sería negativo. Es necesario decirlo: a tus hijos y a todos los jóvenes de esta época, los está esperando lo peor de la historia.

Los ataques más degradantes, más inmorales, las filosofías más aberrantes están ahí. Que la evolución, que el comunismo, que el orientalismo, que el hinduismo, que el Islam, que las telenovelas, que no casarte, , gente joven que no tiene pruritos ni reparos en quitarse la ropa a plena tarde en un programa de televisión y todo por el estilo.

No alcanzamos a imaginarnos los mayores la calidad y la cantidad del ataque que nuestros jóvenes están recibiendo en este tiempo. De allí que, la única enseñanza viable para ellos, es la de mantenerse firmes. Que cuando vengan los ataques y los huracanes, sus vidas se vivan como palmeras. Podrán ser doblados hasta tocar el suelo, pero no arrancados ni destruidos.

Es peor el tormento de las consecuencias del pecado, que el tormento de la tentación. ¿Comentario clásico de un joven o una joven que están de novios? ¡Ah, no se imagina usted el tormento que es esperar a casarnos! Sí que me lo imagino, pero ni quieras imaginarte lo que sería el tormento de caer en fornicación. Porque al de la tentación, es un tormento que te llega de la carne, pero el de la fornicación, te llega desde el mismísimo infierno.

Porque sin hablamos de tormento, sería bueno recordar, aunque no sea algo bueno para repetir ni traer a la memoria de manera continua, el tormento inigualable, la tremenda presión emocional que Jesús sufrió en Getsemaní. ¡La sangre no brota de los poros de la piel de un ser humano, a menos que esté sujeto a una tremenda presión casi desconocida para el hombre medio. ¡Eso es ser atormentado!

Por eso es que en la carta a los Hebreos, se nos dice a nosotros que todavía no hemos sufrido hasta la sangre en nuestra lucha contra el pecado. Cuando llega alguien y te dice: ¡Ay! ¡No sabes cómo estoy sufriendo por causa de esa mujer o de ese hombre! Sólo respóndele: ¿Ah, sí? Enséñame tus manos, a ver los agujeros de los clavos.

La justicia, en segundo lugar nos cubre toda la parte de atrás, los lomos, y por eso son las dos piezas de las más importantes: lo que cubre el pecho y lo que cubre la espalda. ¿Qué significa? Ya hemos visto que debemos andar en la verdad, porque si tu vida es una mentira, estás peleando en una guerra sin protección en tus partes vitales, en tus partes más vulnerables.

Entonces, un cristiano que viva en una mentira, está desprotegido contra los dardos de fuego del maligno. Y el enemigo te va a lastimar, y Dios no te va a poder defender, ni mandar a sus ángeles que te guarden en todos tus caminos, para que tu pie no tropiece en piedra, porque tú traes un agujero en tu armadura cristiana.

Y a esto lo debemos tomar muy en serio. ¿Qué significa la justicia? Esta pieza de la armadura estaba hecha de metal, por delante y por detrás. Y simboliza o representa la justicia de Cristo. Antes de la cruz del Calvario, Dios le tomó en cuenta la fe a las personas.

Y cuando Abraham creyó, dice en Génesis 15, Dios le tomó en cuenta su actitud de fe. Y se lo cargó a su favor en su cuenta divina. Cuando Cristo muere en la cruz, cumple con todo lo que la ley reclamaba, y por esa causa me resucita a mí.  Pero hay un problema, me encuentra desnudo.

Porque yo puedo venir a su presencia y enumerarle todas las cosas buenas que yo supuestamente hice. Construí un hogar para ancianos, le di de comer a los pobres, le fui fiel a mi esposa, es imposible. Nadie puede venir a la cruz y decirle a Cristo que trae algo para ofrecerle, porque nuestra justicia son trapos inmundos delante de él.

Nadie ha cumplido. Ni Moisés, ni David, ni Abraham, ni Pablo, ni ninguno de esos santos que medio planeta venera y adora como si fueran dioses, nadie ha cumplido con los diez mandamientos. Porque dice la Biblia que bastará con que no cumplas uno, para que te hagas culpable de los diez.

Así es que, cuando venimos a la cruz de Cristo, venimos como harapientos, como limosneros. Dichosos los pobres en espíritu, porque ellos verán a Dios. Esto significa: dichosa la persona que puede verse a sí misma tal cual como Dios la ve, y no como cree ser.

Y Dios me ve desnudo, como vagabundo y mendigo harapiento. Y así es como tengo que llegar a la cruz y decirle: Padre, ten misericordia de mí que soy pecador. No tengo ninguna obra buena que ofrecerte. Y cuando reconocemos que nuestra justicia es como trapos inmundos, Dios nos viste con una justicia que no es nuestra.

Y eso se llama “la justicia de Jesucristo”. Porque esta justicia que tú traes en este momento, no es tuya. Pertenece a Jesús, porque él es el justo, él es el que cumplió la ley de Dios, tú y yo no la cumplimos. Él nos pone esa ropa, nos viste con su justicia.

Y con la justicia de Cristo, podemos acercarnos al trono de la gracia, y Dios nos va a recibir, y no porque seamos buenos, no porque hayamos hecho realmente muy bueno, sino simplemente porque nos está viendo debajo de las ropas de la justicia de su Hijo Jesucristo.

Y así es que dice la Biblia que hay dos tipos de justicia. La auto-justicia, de los seres humanos, que creen que hay obras meritorias que los van a proyectar con más éxito para lograr el favor de Dios. Esto se llama vivir bajo la ley, vivir bajo condenación, vivir bajo maldición, porque por las obras de la ley, nadie será justificado.

Nadie podrá decirle a Dios. ¡Mira mi justicia! Eso no servirá absolutamente de nada. La única justicia que Dios reconoce, es la justicia de Jesucristo, que Él te provee en el momento en que naces de nuevo. Porque cuando pecas y todo atribulado te acercas a Dios y le reconoces que no eres digno, Él te mira y te pregunta: ¿Y cuándo has sido digno de mí?

Y amplío más la pregunta: ¿Quién es digno? Dice en Apocalipsis que se buscó a los ángeles para ver si podía recibir el librito que Dios le daba, y no se encontró a nadie digno. Ni el arcángel Gabriel, ni Salomón, ni Abraham, ¡Nadie es digno! El único digno en el cielo, se llama Jesús, el Cordero de Dios.

Y a él se le dio el libro de los sellos, para que él los abriera. Ahora bien; cuando ya tienes la justicia de Cristo, tienes que recordar lo que dice Juan 1, que el que dice que no tiene pecado, se engaña a sí mismo. Pero, cuando Cristo murió en el calvario, pagó por mis pecados pasados, presentes o futuros.

Por esa razón, cuando viene alguno de los que enseñan y aseguran que la salvación se pierde, puedes preguntarle de qué pecados lo salvó Jesús. ¿Sólo de los pasados? ¿Eso quiere decir que si luego de ser salvo, un día metes la pata feo y pecas, ya eres condenado y te vas al infierno sin que ningún dios pueda salvarte? ¿Así es? No. No es eso lo que enseña mi Biblia, no sé la tuya.

Mi Biblia dice que fuimos salvados de nuestros pecados pasados, presentes y futuros. Y el que entienda que esto es un permiso para vivir como gustes, olvidas un detalle: el que nace de nuevo y es adoptado como hijo de Dios por gracia, huye del pecado. Y si no lo viera y por error o ignorancia peca, tiene un tremendo abogado defensor llamado Jesucristo el Justo. ¡Está escrito!

Ora respuesta para la teoría de que la salvación se pierde, es preguntar  por cuál pecado es que se puede perder, si dice la palabra que Jesús nos limpió de todo pecado. Seguramente alguno te dirá: ¡De la blasfemia al Espíritu Santo! Pero eso es para el incrédulo, porque cuando eres creyente jamás vas a poder maldecir el nombre de tu Dios. ¡También está escrito!

Cuando nosotros tenemos la doctrina y el conocimiento revelado de la palabra de Dios, comprendemos y vivimos en victoria. El hecho es que todos estamos vestidos con la justicia de Jesucristo. ¿Sabes cómo se les llama a estos? Se les llama Justos.

Y ahí dice Romanos 3:10: No hay justo, ni sólo uno. ¿Qué significa por sí mismo? Significa que no hay ser humano que pueda pararse frente a Dios y decirle: ¡Soy justo, Señor, he cumplido con todas tus directivas! Eso es mentira. Es imposible que cumplamos la ley de Dios sin la intervención y mediación de Cristo.

Así que resulta ser que ahora somos llamados justos, pero no por nuestra justicia, sino porque Dios me regaló su justicia, e hizo que Jesucristo me vistiera de justicia divina. Ustedes saben que si había alguien que podía presumir o jactarse de haber cumplido medianamente la ley, ese era Pablo.

(Filipenses 3: 4) = Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más; (Lo dicho. Si había alguien que podía decir que no había mentido, que no había fornicado, que no había defraudado, ese era Pablo). (5) circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreo, en cuanto a la ley, fariseo; (6) en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.

(7) Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, la he estimado como pérdida por amor de Cristo.

O sea: todas aquellas cosas que Pablo, en su pasado, podían llegar a ser motivo de jactancia o presunción, como los fariseos del siglo veintiuno, que dan gracias porque no son como esa prostituta, o porque no fuman ni beben, porque no les han sido infieles a sus esposas.

Cuando una persona se cree mejor a otra por las cosas que él ha hecho, a eso se le llama fariseísmo. Y si no me crees, pregúntale a un monje de clausura, de esos que están en monasterios perdidos en las montañas, o a una monjita que está en un convento así, que dicen que ellos allí no pecan, aunque sólo Dios sabe lo que hay en sus pensamientos y en sus corazones.

Entonces, si hay alguien que se pueda jactar y decir, como el joven rico: Señor, quiero seguirte, he cumplido toda la ley, nos damos cuenta lo mal que está el ser humano, que ha perdido de vista la forma en que Dios nos ve. Entonces, Pablo dice: Todo eso que para mí era ganancia, para jactarme.

“Señor, yo hice un orfanato”.  Miren; sin ir más lejos podemos ver a artistas famosos, incluso a narcotraficantes, a los asesinos. Los artistas que tienen vidas disipadas, pero por allí salen en tapa de importantes revistas con la noticia de que han construido un orfanato.

Y entonces la gente emocionalista ciento por ciento se conmueve y dice: ¡Ah, qué bueno! ¡Qué hermosa obra! ¡Se está ganando el cielo! O la otra, que nos cuenta que la señora tal y tal donó quinientos mil dólares para la fundación del SIDA, y en letras de molde se publica que ella ha ganado un espacio junto a Dios por su obra tan altruista. Pregunto:

¿Nadie recuerda en la historia, que para Navidad, el legendario y famoso Al Capone se solía vestir de Santa Claus? ¡Y le regalaba golosinas a los niños! ¿Y con eso que conseguía? ¡Relajar un poco su conciencia! +En una ocasión le preguntaron a un jefe de un cartel narco si creía en Dios y, para demostrar que sí creía, sacó una tremenda medalla de oro de una conocida virgen.

Y cuando le enrostraron andar con esa medalla religiosa y matar gente sin problemas, les respondió que no se confundieran, que todos eran capaces de matar, que él lo que tenía al lado de gente conocida y famosa, era más fama de asesinos, pero que robar, matar y corromperse, todos los hombres por igual.

Claro, lo que hacen ese tipo de cosas, es demostrarte a ti y a muchos más que a lo mejor todavía no terminaron de entender cómo funciona esto, que el mundo no sabe ni conoce ni por asomo lo que es la verdadera justicia, y mucho menos la santidad.

Y como no lo saben, creen que pueden hacer las dos cosas: portarse muy mal, delinquir de todas las maneras y, al mismo tiempo, realizar buenas obras creyendo que con eso se comprarán un lugar en el cielo. Esto es lo que vulgarmente llamaríamos: fariseísmo por religiosidad.

(Verso 8) = Y ciertamente, aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,

Todas las cosas que Pablo hacía, su celo por la iglesia, religioso entre religiosos, bautizado, remojado, confirmado, hizo todo lo que su religión le demandaba. Pero cuando se encuentra con Cristo, se da cuenta que todas esas cosas eran basura. ¡Así le llama él! ¡Basura!

Y ahora, lo más importante de su vida ya no es hacer, sino conocer. Ahora lo tengo todo por basura, por conocerlo a él. ¿Qué dijo Cristo en Juan 17? Esta es la vida eterna, que te conozca. Entonces tú, ahora, que ya eres cristiano, ¿Vas a necesitar andar buscando por las calles a un ciego para ir corriendo a ayudarlo a cruzar la avenida? ¡No! ¡Claro que si encuentras uno, irás y le ayudarás, pero nunca jamás como obra redentora, sino como consecuencia de tu fe en Jesucristo!

Porque antes, cada mañana te levantabas pensando a ver a quien podías ayudar, y no estaba mal, era bueno para los demás. Pero no para ti, porque tú no lo hacías para Cristo, lo hacías para lavar tu conciencia de asuntos pecaminosos que tú sabías muy bien que tenías. Cuando eres creyente sólido, te levantas todas las mañanas pensando en cómo conocer más a Jesús. Y como consecuencia de ese conocimiento será que podrás ser de ayuda a muchos más.

Y a eso es a lo que se le llama el fruto del Espíritu. Nosotros no tenemos nada que producir, ¡Estamos muertos! El que produce en ti la paz, el amor y el gozo que tienes, la paciencia que tienes, es Cristo dentro tuyo a través del Espíritu Santo. Es su fruto, no el tuyo. Y dice lo que yo entiendo que es la clave de Filipenses 3.

(Verso 9) = y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe.

A esto creo que Pablo lo tenía más que claro: jamás iba permitir que Dios lo encontrara ejerciendo su propia justicia. Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia. Jamás Pablo se iba a plantear en su conversación personal con Dios se iba a permitir hacerle ver lo que había hecho en el día. ¡Y mucho menos pedir una recompensa!

Jamás trates, si eres cristiano, de negociar con Dios. ¿Sabes por qué? Porque te vas a desbarrancar en la frustración. Esos que de pronto, orando murmuran: “Señor… ¿No has visto todo lo que he hecho por la obra, por la iglesia, por los hermanos? ¿Así me pagas? ¿Permitiendo… (Y aquí incluye la media calamidad que te parezca)?

¿Sabes qué? Esa media o tres cuartas calamidad está en tu vida, hoy, precisamente porque estás todos los días diciéndole a Dios que lo que haces, lo haces con tus fuerzas, con tu sabiduría, con tu carne. Por eso no te llega ni la más mínima recompensa, todo lo contrario.

Si lo que buscas es la recompensa de un reconocimiento aquí en la tierra, el día que te hacen un homenaje y te entregan un diploma, ya está; ya tienes tu recompensa aquí en la tierra, pero olvida la que te esperaba antes en el cielo. Esa se borró.

Pero si en lugar de trabajar para una organización o simplemente para los hombres, y nos ponemos a trabajar para Él, en corto o mediano plazo Él, de alguna manera, va a recompensártelo. Ten mucho cuidado con los motivos por los cuales haces lo que estás haciendo.

Porque de ese modo, luego vendrá la frustración. Gente que escuchas decir: ¿Y para qué voy a seguir? ¡No vale de nada! Ojo. Primero viene la frustración, luego el desánimo y, finalmente, el rencor, que en su fase final, dará paso a la amargura.

Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe. Eso significa que todo lo que tú haces, lo haces por fe. ¿Qué significa esto? Que todo lo que tú haces, lo haces creyéndole a Dios lo que dice en su palabra.

Tenemos metido en la cabeza un enorme error: hacer las cosas que “sentimos”. ¡Los cristianos no sienten, creen! Fíjate que un día no sientes ganas de ir a trabajar y ya, te quedas en tu casa a ver la tele. Y al día siguiente cuando llegas y te preguntan por qué faltaste el día anterior, ¿Qué vas a responder, “no lo sentí”?

Estamos viendo, entonces, que en lo concerniente a esa armadura de Dios, aquí se nos  manda a estar vestidos con la coraza de justicia, ¿Verdad? Ahora bien; ¿A qué justicia se refiere? Cuando Jesús muere en la cruz, nos pone esa justicia que no es de nosotros.

Pero, al decirnos que nos vistamos de esa justicia, significa lo siguiente: vayamos a 1 Juan capítulo 3, y entendamos esto ahora: que la justicia que hacemos no es de nosotros, entones no sabemos por qué se nos manda a nosotros vestirnos de esa justicia, siendo que ya estamos vestidos de la justicia de Jesús. ¿A qué justicia se refiere?

(1 Juan 3: 10) = En esto se manifiestan (La palabra usada aquí, es panero, que significa “hacerse visible”, “darse a conocer”) los hijos de Dios, y los hijos del diablo; todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.

Vamos a ver; ¿Qué es la coraza de justicia, ahora que Dios me ha vestido con su justicia? Que yo tengo que vivir eternamente agradecido, porque todo lo que yo tengo, mi casa, mi voluntad, mi inteligencia, mi seguridad, todo viene de él. Si no hubiera sido por el Señor, mi alma se hubiera perdido. Sería como pájaro herido tirado en el suelo.

¿Cuál es el pedido, entonces? ¿Acaso que inviertas dinero para darle de comer a los pobres y hagas buenas obras con los necesitados? Si quieres, hazlo; pero lo que Dios te manda es mucho más sencillo: ama a tus hermanos. Aunque te ofendan feo, a veces. Porque Dios lo está permitiendo para que tú descubras que en tu interior hay una fuerza, que es la justicia de Cristo, que perdona nada menos que setenta veces siete.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Leer Más

La Compañía de Elías

 

George Davies y Michael Clark

 

Debo hacer una introducción porque esta sección tiene esa particularidad, pero te diría que de ninguna manera es necesaria. No publico este trabajo de dos autores que no tengo el privilegio de conocer porque confirmen una palabra que yo he dado, sino porque encierra una serie de verdades que todos hemos visto y oído, pero muy pocos expresado en voz alta.

 

Una vez más, alguien en el planeta aparece para definir y desmitificar figuras humanas de alto prestigio ministerial y darle la gloria al único que la Biblia dice que debemos darle: a Jesucristo. Partiendo desde esa base casi elemental, llegarás en el final a una conclusión que indefectiblemente cambiará tu vida.

(Lucas 3: 1) = En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, Y Lisanias tetrarca de Abilinia, (2) y siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

(3) Y él fue por toda la región contigua al Jordán, predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados, (4) como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías, que dice: Voz que clama en el desierto: preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas.

El pasaje de arriba menciona a los gobernantes religiosos y políticos que reinaban en Israel durante el ministerio terrenal de Cristo, el resumen completo de los gobiernos de ese día.  Esta pequeña clase privilegiada representaba todo lo que el mundo consideraba noble, poderoso y sabio.

Comparativamente, aunque te cueste trabajo imaginarlo, es como si hoy estuviéramos hablando de presidentes, ministros, legisladores, jueces y todo ese andamiaje que en los países, más allá de sus diferencias tradicionales o culturales, también conforman una clase privilegiada.

Sin embargo, la palabra del Señor se saltó a tronos de emperadores, palacios reales, atrios de tetrarcas y dinastías de familias sacerdotales, para venir a un personaje enigmático, vestido con pelo de camello en el desierto. Vemos claramente la ironía divina en todo esto. Después de nombrar Lucas a todos estos hombres de rango, dice, “la palabra de Dios vino a Juan en el desierto”.

Sigamos con las comparaciones porque allí es donde apunta este trabajo, aunque por respeto, cuidado, precaución o cualquier otra razón, no se diga con claridad. Imagínate que hoy ocurra lo mismo. ¿Alguien podrá prestarle atención, invitarlo a su iglesia o aceptar un consejo de pastores a un moderno Juan el Bautista? ¿Verdad que no?

A diferencia de los gobernantes del día, Juan no reclamaba ningún título para sí. Vivió como un indigente además de tener reputación de personaje extraño. Rechazó el orden religioso y el orden religioso lo rechazó a él, pero es a Él a quién la Palabra de Dios le fue revelada.

A mí nunca terminaron de cautivarme demasiado las frases con algún grado de espectacularidad o de contenido pontificio. Sin embargo, esto que los autores dicen aquí, me ha estremecido de sólo contemplar las realidades.

En cuanto a los hombres, era marginado de marginados. Y sin embargo es a este hombre a quién Dios escogió para preparar el camino para Su Hijo. Este mismo espíritu estaba en Pablo cuando dijo, “Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.” (Gál. 6:14).

Poco sabemos de Juan el Bautista. Sus primeros años los pasó en silenciosa preparación para este tiempo en el desierto. Era un mensajero preparado y enviado por Dios. No hablaba por sí mismo. Cuando le preguntaron quién era, su respuesta era: “Soy la voz de uno que clama…” Juan no vino a preparar un ministerio sino a preparar el camino para Cristo. Era una voz, y ESA voz hablaba por Dios.

No voy a explayarme demasiado al respecto porque quiero llegar al final de este trabajo para hacerlo, tal como es el estilo de esta sección. Sin embargo, no puedo menos que ver con claridad la inalterabilidad de los principios de Dios. Esto fue ayer, pero es lo mismo en el hoy…

Juan fue un misterio para todos menos para Cristo. La mayor parte de lo que conocemos sobre él se extrapola de las enseñanzas de Jesús. Fue una representación profética de los mensajeros de los últimos tiempos que Dios va a enviar en el espíritu y el poder de Elías. Cada detalle respecto de su vida y ministerio es significativo, como veremos en breve.

¿Qué salisteis a ver al Desierto?

Jesús preguntó a las multitudes un número de preguntas reveladoras sobre Juan. “¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están. Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.” (Mateo 11:7-9).En su típica forma de actuar, Jesús formulaba preguntas que penetraban los corazones de sus oidores. ¿Habían salido a ver a un profeta? ¡Si! ¡Pero Juan era “más que profeta”!

Juan era un mensaje ilustrado viviente y andante. Todo lo concerniente a él era profético, apuntando tanto hacia el pasado como hacia el futuro. Era una ayuda visual para el entendimiento de los eventos proféticos de los últimos tiempos.

Cabe aclarar que un profeta, en los tiempos de Juan, era alguien con autoridad suficiente como para no permitir dudas, pero también alguien que hablaba del Reino para gente del Reino. Nada que ver con conocer a una rubia en la iglesia de la otra calle con la cual te casarás. ¿Estás entendiendo?

¿Qué es lo que habían salido a ver? Sus ropas, el lugar donde ministraba, el río donde bautizaba, el pueblo y el mensaje que predicaba, todo ello hablaba del espíritu en el que vino. Todas estas cosas eran parte del mensaje que Juan trajo.

La vestimenta de Juan fue la primera cosa que Jesús mencionó. Sus ropas eran parte muy fundamental de su mensaje. En lugar de llevar las suaves vestiduras de un rey, llevaba un áspero atuendo estético semejante al de Elías (2 Reyes 1:8) Y ellos le respondieron: un varón que tenía vestido de pelo, y ceñía sus lomos con un cinturón de cuero. Entonces él dijo: es Elías tisbita. Y probablemente tenía una larga barba. Hoy Juan sería considerado probablemente uno de esos vagabundos y locos que suelen ser expulsados de nuestras iglesias antes de llegar siquiera a tomar asiento. No sería la clase de persona que te pararías a recoger vagando por la autopista.

Porque en lugar de andar en el espíritu, como nos ha sido ordenado, andamos en la carne. Así que no es extraño que a la hora de evaluar a las personas, lo hagamos conforme a lo externo, a lo que vemos. Así nos va…

Tenemos una dieta. Las langostas son comida kosher (Levítico 11:22) = …estos comeréis de ellos: la langosta según su especie, el langostín según su especie, el argol según su especie, y el hagab según su especie.) y eran consumidas por la gente más pobre. Juan nació en una familia sacerdotal y pudo haber vivido comparativamente un estilo de vida medio-alto.

Pero en lugar de eso escogió la vida y la dieta de los pobres. No se preocupó en absoluto por las cosas por las que vive la gente corriente, “qué comerás, qué vestirás”. Su vida estaba dedicada por completo a un solo propósito-el crecimiento de Cristo. Su auto-renuncia fue una reprimenda visible de la mundanalidad de su día.

Perdona: ¿Yo he oído mal o mayoritariamente nos ha sido predicado y enseñado que los cristianos debemos comer de lo mejor y vestir de lo mejor porque somos hijos del Rey de Reyes? Juan, entonces, evidentemente era de otra religión, ¿No es cierto?

También la ubicación de su ministerio fue significativa. El valle del Jordán tiene 100 millas de largo, siendo una depresión geográfica de 10 por 15 millas de ancho sobre la superficie de la tierra, alcanzado su profundidad más grande en el Mar Muerto (1300 pies-aproximadamente 39,50 m por debajo del nivel del mar). El Río Jordán, donde Juan bautizaba al pueblo, fluye del Mar de Galilea, al sur del valle del Jordán hasta el Mar Muerto, siendo una parábola geográfica de las cosas espirituales.

Habla del carácter y del ministerio de Juan. Jordán (Yaden), significa “el que desciende”,  “el que baja”, y también, “el que se postra”. El Río Jordán, hería el valle más profundo en el centro del país, siempre hacia abajo, siempre menguando.

Sin lugar a dudas, Juan era el que descendía. Como el Río Jordán, él siempre estaba menguando. Nos encanta citar sus famosas palabras, “Es necesario que Él (Jesús) crezca, pero que Yo mengüe” (Juan 3:30).

Juan preparó el camino para Cristo y después se salió de él por causa de Cristo. Nunca promocionó su propio ministerio, como es tan común hoy día incluyo entre los que se llaman a sí mismos profetas.

Totalmente cierto. Y además, bien vale examinar el significado del Jordán, conjuntamente con el acto simbólico de introducir a la gente en sus aguas para perdón de pecados. Luego de realizado ese examen, procura comparar todo eso con nuestro bautismo por inmersión actual.

Dios siempre ha escogido a los humildes y a los desechados para manifestarse al mundo. Él escoge el telón de fondo de la muerte para apartar la manifestación de la vida de Su Espíritu. El Espíritu de Dios atrajo las multitudes hacia Juan porque era solo un humilde mensajero que apuntaba el camino a propio Hijo de Dios.

Jerusalén y toda Judea “salieron a él… y fueron bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados.” (Lee Mateo 3:5-6). Las multitudes salieron a Juan. Pero él no envió folletos, ni alquiló estadios, ni hizo campañas en las ciudades más grandes y opulentas en las que hubiera sido fácil reunir multitudes.

Nadie le invitó para ser el conferenciante principal en conferencias especiales. De hecho, jamás fue a la ciudad. Si querías ver y escuchar a Juan, tenías que irte al desierto. Porque la palabra del Señor vino a Juan en el desierto, y ahí es donde él escogió quedarse.

Atención con eso que dicen los autores porque, desde lo simbólico, es básico. Si Juan representa a la palabra auténtica, está claro que sólo se la puede hallar en medio de un desierto personal, que es como se denominan nuestras crisis.

Juan el Bautista no tuvo ninguno de los engaños externos de cualquier ministro respetable de su día, ni tampoco empleó ninguno de sus métodos. Tampoco dispuso de edificios atractivos para que sus seguidores se congregaran en ellos.

Ni túnicas ostentosas que le apartaran de las masas, ni podios o púlpitos altivos, ni títulos sacerdotales, ni ancianidad reconocida, ni cobertura humana, ni estructura de autoridad que le enviara, ni acreditación (¡cosas a las que se aferran los hombres que están en el ministerio hoy día!). Jamás obró ningún milagro que sepamos, pero las noticias sobre él se expandían a todo lo ancho, y la gente de toda la región alrededor de Jerusalén y del Jordán, vino a verle y a escucharle. (Me pregunto que respondería Juan cuando le preguntaban adonde se congregaba)

Juan fue un hombre humilde pero su humildad nunca se midió por un sometimiento al sacerdocio de su día. Con los estándares de hoy día, su discurso sería clasificado como rebelde. Si él estuviera hoy día aquí, sería acusado de tener una raíz se amargura. (Está claro: humildad nunca fue ni será sinónimo de esclavitud)

Con frecuencia recurría a la denuncia cuando los líderes religiosos no arrepentidos venían para espiar su ministerio a los pobres. Viéndolos, decía, “¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir del juicio venidero!”

Juan el Bautista fue el mensajero que vino en el prototipo de Elías. Dios honró a Juan llamándolo “mi mensajero”. Juan salió repentinamente del desierto de Judea, de forma muy parecida a como Elías salió del desierto de Galaad.

Tenía el mismo aspecto que su predecesor; su mensaje era muy parecido al de Elías, “Si Jehová es Dios, seguidle; pero si es Baal, seguidle a él.” La historia de Juan el Bautista fue el cumplimiento de la de Elías “en la consumación del tiempo”. Pero aún hay un cumplimiento por llegar.

“Mi mensajero”…  preparando el camino

Jesús siguió hablando de Juan citando el Antiguo Testamento. “Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti.” (Mateo 11:10).

Estaba citando al profeta Malaquías, “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Malaquías 3:1).

Fíjate que hay dos mensajeros predichos aquí. El primero prepara el camino para el segundo. Con la venida de Juan en el desierto, el pueblo de Israel esperaba que el Mesías apareciera pronto. Y lo hizo.

Juan fue enviado para preparar el camino para Cristo llamando a Israel al arrepentimiento tal y como Isaías había profetizado setecientos cuarenta años antes diciendo: “Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.(Isaías 40:3-5; Lucas 3:3-6).

Este pasaje revela la naturaleza del ministerio de Juan y define el arrepentimiento que Dios está buscando hoy. Del mismo modo que hubo necesidad de un precursor para preparar el camino del Señor antes de su primera venida, así también lo es antes de que regrese otra vez. Dios es el gran allanador.

El suelo alrededor de la cruz esta perfectamente nivelado. ¡Fíjate que el camino de nuestro Dios se halla en los lugares baldíos del desierto! No lo encontrarás en los palacios y templos de hombres que se han exaltado a sí mismos.

Juan comparó a los más grandes con lo más bajo de las bestias al llamarlos serpientes y víboras. Este tema de la igualdad es el destino de Dios, que se opone a los soberbios y da gracia a los humildes. El arrepentimiento según Dios es muy bien descrito por las palabras, Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado.”

¿Cómo se construye una carretera? Bajas los montes, y llenas los valles. Enderezas los lugares torcidos, pero aún no es suficiente. Tienes que apartar la capa superior de tierra para llegar a tocar algo sólido.

Solo entonces se puede comenzar a poner el lecho de la calzada para la nueva carretera. No puedes construir una carretera para Cristo sin quitar el humus de los reinos de los hombres. Todos esos montes altivos que se exaltan a ellos mismos y los valles abatidos y pisoteados tiene que ser nivelados.

Jesús vino como siervo sufriente para poder romper todo yugo y dejar libres a los cautivos. ¿Libres para qué? Libres para servirse unos a otros y al Padre en toda humildad como familia de Dios. Los montes que están por encima de tal servidumbre deben ser bajados. Los valles abatidos y devaluados serán exaltados.

Esta es una inexorable y grande verdad. Tan verdad como que en muchos lugares, gente que dice seguir y servir a Jesucristo, se conduce de modo tal que quita, cercena y anula esa libertad ajena, cambiándola por servicio personal y propio.

El Espíritu de Elías

Juan el Bautista fue tanto un cumplimiento de la profecía como un cuadro profético, prediciendo eventos del futuro. Jesús habló de este misterio en Mateo 17:11-13. “Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, (tiempo futuro) y restaurará todas las cosas. Mas os digo que Elías ya vino (pasado), y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.”

Aquí Jesús habla de la venida de Elías, tanto en futuro como en pasado, aún por venir, por habiendo venido ya. Vino la primera vez como Elías. La segunda vez como Juan el Bautista. Y aún vendrá otra vez en el futuro para restaurar todas las cosas.

 

Cuando el ángel del Señor vino a Zacarías y le informó que su esposa, Elisabet, tendría un hijo al que llamarían Juan, también citó una profecía de Malaquías 4:5-6, revelando el Espíritu en el que Juan ministraría. “El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres.” (Lucas 1:14-17).

Juan fue el cumplimiento de la profecía de Malaquías. En Mateo 11:13-14, Jesús quitó toda duda en cuanto a quién era este Elías. “Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.

La palabra espíritu con frecuencia se usa para describir el carácter, la disposición, la naturaleza o la pasión de una persona. Juan vino en el espíritu, en la pasión de Elías. Es ese espíritu y pasión lo que le motivaba y empujaba.

Está buena y necesaria esta explicación final, porque no son pocos los oportunistas, mercenarios de la religión falsa, que han creído ver en este texto una habilitación teológica a la falsa creencia de la reencarnación.

Amigo del Esposo

El siguiente pasaje  revela la actitud del corazón de este mensajero que fue enviado de Dios. En los últimos días del ministerio de Juan, algunos judíos crearon un conflicto con los discípulos de Juan en cuanto al bautismo. Esto es lo que siguió:

Los discípulos de Juan vinieron a Juan y le dijeron, “Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él. Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.

Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. 30 Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe. El que viene de arriba. El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos…” (Juan 3:25-36).

Juan el Bautista es el mensajero ideal. Su fidelidad no es menos que para inspirar. Sus famosas palabras, que Él crezca, pero que yo mengüe describen su única pasión, el espíritu en el que él vino.

¿Conocemos de verdad lo que significan estas palabras? ¿Las conocemos al nivel que las conoció Juan? Esta es la declaración de la misión de Juan. Fue su objetivo desde el principio. Jamás entró en su mente la idea de establecer y mantener un ministerio de gran perfil.

Fue simplemente una voz que clama en el desierto. Él encontró su identidad en Cristo, no en su llamado y ni en su ministerio. Desde las orillas del Jordán, donde por primera vez vio a Aquel de quien no era digno de desatarle los cordones del calzado, Juan nunca dejó de ser un heraldo, nunca dejar de apuntar; nunca dejó de dirigir los ojos y los corazones de sus oyentes hacia Jesús. Nunca dejó de decir, He aquí el Cordero de Dios.”

Pero incluso llegó un día en el que él tendría que menguar aún más. Su obra fue completada y vio la necesidad de desaparecer. Había preparado el camino para Jesús y ahora llegaba el momento de preparar el camino para el esposo. Sabía que si se quedaba, se encontraría a sí mismo compitiendo con Jesús.

Los seguidores de Juan aún no le habían dejado para seguir a Jesús, pero ahora le estaban tentando. Sus palabras estaban llenas de celos contra Cristo. “El que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, ¡y todos vienen a él!”

Para que tengas una idea más clara de tu propia naturaleza humana, piensa que nunca habías prestado atención a esa expresión como portadora de celos ministeriales, esos que hoy tanto abundan. Sin embargo así fue. Sólo Juan tenía clara su misión.

 Querían que Juan siguiera con el programa; competir precisamente con aquel a quien él estaba llamado a servir. ¿Es que Juan no podía ver que su ministerio se estaba haciendo pedazos? ¿Es que no se daba cuenta que la gente estaba dejando de venir a él?

Quizás estaban intentando de conseguir que Juan tuviera más reuniones, o seguir haciendo lo mismo que había funcionado para él en el pasado. ¡Levántate! ¡Haz algo! ¿Es que no te das cuenta de que todos van a Él?

La respuesta de Juan rebosaba de significado. Recordó a sus discípulos que el hombre no puede recibir nada a menos que le sea dado del cielo”.

Juan reconocía que había (pasado) sido enviado delante de Cristo, pero el tiempo se había acabado. Juan recordó a sus discípulos sobre el significado de su ministerio cuando dijo, el que tiene a la esposa es el esposo”.

En el contexto de la ceremonia de boda tradicional hebrea, Juan se veía a sí mismo como el amigo del esposo, que ayudaba por todos los medios para presentar a la esposa casta, como una virgen pura, al esposo.

El acto final del amigo del esposo era en esa tan esperada noche cuando el esposo venía a llevarse a la esposa. Cuando escuchaba el clamor, “el esposo viene, sal a recibirle”, ella era escondida en la casa que el Esposo había preparado durante mucho tiempo.

Conforme a la tradición judía, el amigo del esposo seguía la procesión nupcial a distancia. Cuando el esposo introducía a la esposa en la habitación nupcial, escuchaba el murmullo del amor y ante la primera nota de gozo en la voz del Esposo, el amigo del Esposo danzaba y gritaba de alegría. Su trabajo había terminado, el amigo del Esposo se daba la vuelta y se marchaba.

De manera que en Juan vemos a un mensajero perfecto con un corazón perfecto. ¡Que Dios nos ayude a ser tales amigos y mensajeros del Esposo hoy, y a apartarnos de cualquier clase de protesta conforme a nuestra propia ganancia bajo la guisa del ministerio!

No sé como será en tu tierra, tú país, tu nación, ya que nuestras culturas suelen diferir en muchas cosas aunque vivamos en un mismo continente. Pero puedo decirte que aquí en Argentina, pensar en alguien que comienza un proceso destinado a darle paso a otro más importante que él, es prácticamente ilusorio; solo Dios puede hacerlo.

Somos, mayoritariamente, (Y no interesa si yo personalmente no lo soy), tremendamente egoístas y egocéntricos. Bien; debo advertirte una vez más que nuestro evangelio es Cristocéntrico o no es el evangelio que debemos predicar. Cualquier otra cosa, es imitación falsa y babilónica.

El fiel Siervo de Abraham

En Génesis 24, leemos la historia de un siervo parecido, con las mismas pasiones. También era el amigo del esposo. Fue enviado por Abraham a su tierra para conseguir una esposa para su hijo Isaac.

Abraham dio a este hombre la carga de diez camellos en riquezas, el precio de la esposa, para comprarla para su hijo. El hombre es solo un siervo, es decir, no tiene riquezas propias ni nada que ganar personalmente. (Ten presente esto, porque si retornara con el deber cumplido, será considerado amigo, mientras que mucho tiempo después, de seguir así, tendrá status de hijo adoptado, pudiendo heredar a su Señor. ¿Te suena conocido?)

Y sin embargo viaja un largo trayecto (algunos dicen de más de 750 kilómetros) y semanas de viaje con un rescate de rey y sin supervisión para tomar una esposa para Isaac. Cuando llega allí, cae sobre su rostro y clama a Dios para poder escoger a la mujer correcta para el hijo de su señor.

Puso una prueba y Rebeca la pasó con honores. El siervo dio toda la riqueza a Rebeca y su padre, y la tomó para llevarla a Isaac. Nunca tuvo nada que ganar del viaje aparte del conocimiento que Dios había dado al hijo de su señor una esposa de Su elección. ¡Y solo se regocijó en eso! (Lee Gén. 24:10-22).

Al acercarse a Beer Lahai Roj, vinieron a Isaac. Cuando Rebeca vio a Isaac, se bajo del camello y dijo al siervo, “¿Quién es el hombre que camina en el campo hacia nosotros?”. El siervo presentó la esposa al esposo como una virgen casta identificando al esposo. “Es mi señor”. (Lee Gén. 24:61-65).

Como Juan el Bautista, este siervo fiel supo que la esposa pertenece al esposo. Vemos también este corazón en el apóstol Pablo, que escribió, “Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo” (2ª Cor. 11:2).

¡Qué tremenda lección nos dan estos siervos! Dios está buscando que tales siervos sirvan al Cuerpo de Cristo hoy. Él busca a aquellos que traigan un Esposa digna del Hijo—una esposa sin manchas ni moretones producidos por el maltrato de ministros presuntuosos.

Él busca siervos que no se gasten el precio de la Esposa en ellos mismos, o que mancillen a la esposa para obtener su propio placer. Dios busca a aquellos que no levanten su propio reino con la riqueza del Padre, sino que sean buenos administradores de todo lo que les ha sido entregado en sus manos, dejándolo donde corresponda. Porque para esos siervos que comparten el corazón del Padre, traer una Esposa para el buen placer del Hijo, es recompensa más que suficiente. En esto es cumplido el gozo de ellos.

Esta es la verdad de Dios escrita con sencillez y contundencia. Nadie podrá oír esto y pensar que es un mensaje “muy duro” o muy fuerte. Es el mensaje del evangelio de la cruz. Todo lo demás, es Babilonia pura y sin escrúpulos.

En la economía de Dios, con frecuencia Él nos da un prototipo del Antiguo Testamento (como hemos visto antes) que expone las características esenciales de un tipo tardío. Y después da el cumplimiento neotestamentario en Cristo. Pero no se queda ahí.

Porque la obra continua del Espíritu Santo es formar, llenar y cumplir todas las cosas que el prototipo pre-figuraba. Es el caso de Elías, de Juan, y de la compañía de Elías de los últimos tiempos. Elías y Juan son proféticos de una compañía en los últimos tiempos que Dios va a enviar para restaurar todas las cosas.

La Compañía de Elías en los Últimos Tiempos

Pero, ¿de qué manera vendrá Elías en estos últimos tiempos? ¿Será una entidad única destacada? ¿O será todo un conjunto de santos amados que están absolutamente enamorados de Jesús y que quieren ver que Él consigue lo que se merece como Salvador y Señor?

Creemos que Apocalipsis muestra esta venida final de Elías como un grupo de personas, no un solo hombre. Esto es lo que describen los “dos testigos” (una señal de pluralidad). El Nuevo Testamento completo apunta a la unción del Espíritu, estando sobre un cuerpo de creyentes, no sobre uno o dos solamente llenos de poder (lee Hechos 4:31-33, 20:32; 26:29; Rom. 8:32; 1ª Cor. 3:21-23; 12:5-7; 11-13; 14:31; Gál. 3:28; Efe. 1:22-23; 3:8-11; 17-19; 4:10-16;25; 1ª Juan 2:20,27).

¿De qué forma es este grupo de los últimos tiempos semejante a Elías y a Juan el Bautista? ¿De qué manera resumirá o consumará esta compañía de Elías los ministerios de estos predecesores? El corazón de su mensaje será el mismo. (Toma nota de esto: el corazón de su mensaje será el mismo)

Cada palabra que Juan proclamaba apuntaba el camino a ese Príncipe que no era de este mundo, a ese reino que había de venir. Su mensaje de apertura en el Río Jordán fue, “Arrepentíos, porque el Reino de los Cielos se ha acercado”.

Cuando Jesús vino a ser bautizado, Juan apuntó a Él y dijo, “¡Éste es Él!” Cuando sus discípulos rehusaron seguirle a Él, él les reprendió. Dijo: “Nada puede recibir el hombre si no le es dado del cielo.” Juan apuntaba al Esposo e insistió que la esposa pertenecía a Jesús, no a él mismo. (Quiero repetirlo, a riesgo de resultar senil o peyorativo para con tus cualidades intelectuales, pero lo considero básico y vital: la esposa es de Jesús, nunca de hombre alguno. Está claro, líder?)

¿Quién puede ser parte de esta compañía de Elías? ¿Podemos hacernos parte de este ministerio profético de los últimos tiempos? ¿Podemos ir a alguna escuela de profetas y aprender las técnicas necesarias para caminar en las pisadas de estos grandes hombres?

¡NO! Nada puede recibir el hombre a menos que le sea dado del cielo. El llamamiento, la preparación, la separación de este mundo, el mensaje, y finalmente la obra, todo ello viene del cielo. Dios sigue siendo soberano y es Él quien escoge, prepara, llena de poder y envía a Sus mensajeros. Él busca corazones que busquen solo al Hijo. (Corroboro: nada puede recibir el hombre a menos que le sea dado del cielo)

Los que pertenecen a la compañía de Elías, como Elías y Juan, se hallarán también en directa confrontación con los sistemas políticos y religiosos de este mundo. Como podemos ver de las vidas de estos mensajeros, TODOS los reinos de los hombres los rechazaron y buscaron finalmente su exterminio.

Está más que claro, ¿Verdad? Si todavía hay gente que cree que somos una horda de conflictivos, resentidos, amargados, o enojados porque no nos permitieron tocar la guitarrita en el culto, allá ellos; la verdad es otra. Concretamente, la que acabas de leer y no escrita por mí.

En el libro de Apocalipsis, los dos testigos predican el reino de Dios en las calles de la apóstata Jerusalén y prevalecen durante un tiempo. Pero cuando finalmente son matados, se celebra una gran fiesta por su desaparición. (Horror; ¡Fiesta por la desaparición de prominentes ministros! ¿Va a ser así?)

Este es de nuevo un tipo del antagonismo que existe entre los reinos del príncipe de este mundo y el reino de Dios. Como Jesús dijo tan bien: “El que viene de arriba, está por encima de todo; el que es de la tierra es terrenal y habla cosas terrenales. El que viene del cielo, está por encima de todo. Y lo que ha visto y oído, eso testifica; y nadie recibe Su testimonio.”

¿Cuál es la pasión que inspira y empuja a estos escogidos de la compañía de Elías? ¿Edificar un gran ministerio? ¡NO! Solo quieren ver crecer el Reino de Jesús. Y entienden que para que esto suceda, deben menguar. Deben perder sus vidas e identidad, no sea que sean hallados apartando la atención de la Esposa sobre el Esposo, y de este modo, yendo en contra de sus propios llamamientos.

Por favor; lean esto con suma atención todos aquellos que me piden que publique fotos mías con mi familia y todo eso que vemos masivamente en otras páginas Web. Tengo una sola y sincera respuesta con mucho amor: ¡Déjenme cumplir con mi llamamiento! ¡¡No me obliguen a imitar a Babilonia!!

Dios busca a aquellos que como el fiel siervo de Abraham, estén dispuestos a negarse a sí mismos para traer una esposa sin mancha ni arruga, apta para el Hijo. Los individuos que tienen un deseo en el corazón por edificar un ministerio en su propio nombre y para su propia gloria, nunca pueden ser amigos fieles del esposo. (Toma nota, saca muchas fotocopias y distribúyelas en todas las iglesias evangélicas que conoces)

Intentan cortejar y poseer a la esposa para su propia gratificación. A tales siervos infieles, las siguientes palabras de Juan son una hirviente reprimenda: “El que tiene a la esposa es el esposo; pero el amigo del esposo, que está con él y le escucha, se goza grandemente por la voz del esposo. Por eso, este gozo mío es cumplido. El ha de crecer pero yo tengo que menguar.” (parafraseado).

Por otro lado, los verdaderos amigos del esposo esperan ardientemente esos tiempos de intimidad, cuando el esposo toma a la esposa en Sus aposentos. Se gozan cuando la esposa sigue a su esposo, llena de pasión, y cuando la lleva a ese lugar de comunión íntima.

En esto el gozo de ellos es cumplido. Viven para la satisfacción del esposo. Escuchar Su voz satisfecha es el deleite de sus oídos. Danzan y gritan de gozo con el mero pensamiento de la unión de la esposa con el esposo, incluso sabiendo que eso indica el fin de su trabajo. Sus vidas han sido gastadas preparando ese preciso momento.

Han terminado con su trabajo. Habiendo preparado el camino de Cristo, ahora es el momento de apartarse del camino por causa de Cristo. Solo el fiel amigo del esposo se dará  la vuelta y se marchará. El siervo infiel trata de mantener su lugar y su ministerio a toda costa.

Luchará por conseguir la esposa para él mismo. Este es el mismo tema al que Juan apuntaba al decir a sus discípulos, “El que tiene a la esposa es el esposo.” Solo esa clase de amigos entregaran una esposa casta al Esposo. Solo esos amigos pueden gozarse completamente en esa unión. ¡Ese es el Espíritu de Elías!

El poder de Elías

Algunos pueden preguntar, “¿Y que hay del poder de Elías? ¿No vendrá esta compañía de Elías en los últimos tiempos en el poder de Elías?” Así lo creemos, pero solo será cuando su pasión esté completamente aliada con la pasión del Espíritu.

Esto confirma, además, otra cosa que hemos enseñado hasta el hartazgo: si al evangelio no se lo sirve y predica con pasión, no es el evangelio de Jesucristo. En él, no hay espacio para académicos, fríos o ultra profesionales de la teología. ¡¡Es vida!! Es Dios.

El Espíritu no despilfarra Su poder sobre los que tienen ambiciones privadas. Las Escrituras ni por un instante ceden en cuanto a que Dios ordene a alguien que busque el poder. Los hombres carnales quieren el poder, pero pocos tienen la pasión por el Esposo que esté detrás del poder de Elías y de Juan. (Cierto. Hay una enorme mayoría que no conoce a Cristo, sólo tiene más o menos información acerca de Él.)

Los corazones de estos dos hombres fueron altares sobre los que descendía el fuego celestial. Era la oración efectiva desde los corazones y bocas de estos mensajeros lo que movía la mano de Dios. El deseo de ellos no era milagros, sino que los corazones se volvieran a Dios. (En tú lugar, yo, ya estaría preparando ese altar)

Elías no buscó el poder independientemente, sino que el poder vino sobre él al buscar él la restauración de todas las cosas. ¿Qué nos hace distintos de Simón el mago, que intentó comprar el poder de Pedro, si nuestra búsqueda es una búsqueda de poder? ¿No nos estaremos colocando a nosotros mismos bajo maldición? (Totalmente en coincidencia; por ese motivo es que muchas congregaciones aptas para tener victoria, están en derrota por causa de esa maldición)

Hoy vemos a hombres de grandeza en el ministerio postulando y vendiendo “poder”. Llevan a cabo seminarios caros para los ministerios apostólicos y proféticos “para que ellos también puedan recibir el poder”. (En el mejor de los casos, error. En el peor, herejía)

Con frecuencia prometen a sus seguidores que si los apoyan, a cambio recibirán el poder de ellos en su ministerio. Incluso hemos visto profecías personales vendidas al módico precio de setenta y cinco dólares. Querido cristiano, ¿No es tiempo de llorar entre la entrada y el altar? (Lee Joel 2:17)!

El Espíritu de Dios trae una pasión desinteresada por la exaltación de Jesús antes de traer ningún poder a los que son llamados. Primero a “querer”, LUEGO a “hacer”, primero la pasión, luego el poder.

Sin la cruz en las vidas de estos llamados fuera, nunca habrá una impartición de pasión o de poder. El hombre natural no puede recibir las cosas del Espíritu o del Reino de Dios, de modo que el poder del Reino no puede ser ejercido por ambición carnal. (¡Pum! Golpe mortal a la ambición humana religiosa)

Al ver el cristianismo de hoy día, tan permeado de ambición privada, y peor aún, al ver el residuo de esa misma ambición en nuestros propios corazones, tendemos a volvernos cínicos. Cuestionamos si la pureza y la pasión de corazón que había en Elias y en Juan el Bautista podrá alguna vez ser hallada en el cristianismo contemporáneo.

A pesar de nuestras dudas, ¡Dios lo está haciendo otra vez! Él está saltándose a los académicos y futuros reyes. Para desilusión de muchos, Él también está saltándose a los que se sientan en los asientos del poder eclesiástico. (Amén. ¿Amén? ¡¡¡Si!!! ¡¡¡Amén!!!)

¿Quién es esa que sube del desierto recostada sobre su amado? ¿Qué es este fuego que brilla en la noche del desierto? Son los humildes y bajos moradores del desierto, una compañía que está preparando el camino. ¡No tienen nombres! ¡Son voces que claman! No buscan identidad, ministerio ni fama. ¡Vienen llenos de pasión, pasión por ver al Esposo recibiendo a Su esposa! ¡Vienen también con el poder de Elías!

Simplemente añado, como cierre formal de esta sección, que soy uno más de los tantos, (gracias a Dios), que se sienten totalmente identificados con esta palabra. No es sólo confirmación de la nuestra, sino emblema y rutina a seguir. ¿Me acompañas o eliges quedarte a la sombra y abrigo del poder eclesiástico?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Leer Más

El Nuevo Éxodo

 

George Davis, Michael Clark y Douglas Weaver

Hace algunos años publiqué con mucha repercusión en esta ventana de Palabra Confirmada, un trabajo titulado “Los Cinco Montes”, cuya autoría pertenece a dos de los tres que firman este trabajo. George Davis y Michael Clark. Ya allí, ellos esbozaban estar trabajando en función de una profunda reforma encaminada a convertir a la antigua y casi anquilosada iglesia tradicional y convencional, en un compendio de personas que pudieran verse y llamarse a sí mismas, Gente de Reino.

Este trabajo que vamos a compartir y comentar, tiene una especie de consenso con aquel y se mete en honduras que el otro no incursionó. Por eso entiendo que es de lectura indispensable, examen espiritual y en oración obligatorio y definición inmediata en el terreno práctico. De otro modo, seguiremos siendo oidores, aunque no hacedores de la bendita palabra de Dios.

El llamado a la movilidad

Desde la rebelión de Adán, la orden recurrente al pueblo de Dios en cada cambio de estación, se resume en una palabra — ¡VE! Dios no se agrada de esa tendencia inherente en el hombre de permanecer y de edificar, porque produce una generación letárgica y satisfecha, y finalmente, extraviada.

Dios está hablando una palabra fresca de movilización en la tierra hoy. Es una palabra de liberación y de éxodo, como lo fue en los tiempos de Moisés. Dios está diciendo a los faraones de nuestros días que “¡Dejen marchar a mi pueblo!”

Y no es ninguna exageración esa expresión de: “¡Dejen marchar a mi pueblo!”. Todos sabemos que cuando algunos hermanos han intentado retirarse de las congregaciones a las que asistían, fuera por las causas que fuera, su actitud fue tomada por los líderes como rebelión, insujeción y blasfemia, con la consecuente marginación por los demás miembros y la proverbial humillación pública.

El Mensaje a Sus escogidos es el mismo que el de antaño, “Salid de vuestros amos y adoradme solo a Mí”. Jóvenes y viejos, hombres y mujeres, judíos y gentiles, esclavos o libres, todos ellos son llamados a abandonar las estructuras religiosas tradicionales, impotentes y rituales y a levantarse en Dios.

Tenemos que levantarnos más allá de las manifestaciones de avivamiento para llegar a una forma de pensar enteramente nueva. Dios nos está desafiando a reconsiderar nuestra teología y a re-alinear nuestras creencias. Dios está llamando de nuevo a la iglesia a un status migratorio.

Alto aquí. ¿Qué cosa es un status migratorio? Es andar en un continuo movimiento, en este caso ascendente, en búsqueda del mejor acercamiento al Padre. ¿Eso es lo que vemos hoy en la iglesia tradicional y estructural? No. Vemos absolutamente lo opuesto. Vemos un adormecimiento espiritual y una actitud de estupor hacia cualquier intención de movimiento superlativo.

Desde los tiempos de la rebelión de Abel, el hombre ha sido inmigrante, viajando con Dios y hacia Dios o alejándose de Él y en contra de Él. La naturaleza caída del hombre continuamente intenta frenar su viaje hacia Dios, para establecerse y construir sobre la tierra.

El Espíritu de Dios siempre nos llama a ser parias y extranjeros—peregrinos con Dios como revela Levítico 25:23. “La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es; pues vosotros forasteros y extranjeros sois para conmigo” (Levítico 25:23).

Tenemos que estar preparados para movernos cuando Dios nos llama. Ahora mismo el Espíritu de Dios está llamando al cuerpo de Cristo a una posición más profunda en Dios. Tenemos que abrazar nuevos niveles de verdad. Cada nueva verdad que Dios traiga ampliará a la anterior hacia una luz mayor.

De la misma forma que se mueve la nube de Su Testimonio, nosotros también tenemos que movernos. Tenemos que migrar de un nivel de gloria a otro. Dios está hablando y está liberando el ímpetu para migrar, para llevarnos otra vez al viaje de asir aquello para lo cual fuimos asidos.

A la gente religiosa le gusta pensar que su sistema de creencia está completo, de forma que son amenazados por lo desconocido. El hombre religioso se siente inseguro cuando no puede codificar todo en su teología de forma que le es difícil aceptar la idea de que aún hay más por venir.

Listo. Creo que los autores han dicho una verdad tan visible, tan palpable en el día a día, que procurar cuestionarla sería, sencillamente, esgrimir argumentos religiosos motivados, precisamente, en las razones que aquí mismo has terminado de leer.

La Restauración de TODAS las Cosas

En Hechos capítulo 3, Pedro y Juan sanaron a un cojo que se sentaba mendigando junto a la puerta de la Hermosa, en el templo en Jerusalén. Los que fueron testigos de este milagro quedaron asombrados. Pedro, hablando de Jesús, les dijo: Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo. (Hechos 3:19-21)

Dios pretende rectificar todos los desórdenes de la caída. La palabra restauración implica igualmente una partida y un regreso a la intención original de Dios para la humanidad. Cristo ha comprado nuestra completa redención, pero la creación gime, esperando la manifestación completa y el cumplimiento del propósito para el que fue creada.

Aunque todas las cosas permanecen sujetas bajo los pies de Cristo, el autor de Hebreos afirma: “pero todavía no vemos que todas las cosas le estén sujetas”. (Hebreos 2:8). ¿Una contradicción aparente? ¡En absoluto! Él es el Señor, pero todas las cosas todavía no se han postrado ante Su Señorío.

A mí siempre me llamó poderosamente la atención este pasaje, que seguramente y al igual que a ti, me predicaron decenas de ocasiones, aunque sin mencionar su similitud a este tiempo presente y al lugar en el que nos encontrábamos. Y me preguntaba: ¿Creemos en la Biblia pero no en TODO lo que la Biblia nos dice?

Los cielos Le han recibido hasta que todas las cosas sean puestas delante de Sus pies—hasta que todas las cosas sean restauradas. Al pueblo de Dios aún le espera una restauración completa. Debemos permanecer separados y listos para salir de todo aquello que fracase en expresar Su pensamiento y Su gloria completos, y avanzar con Él hacia esa restauración.

Para poder comprender el impacto completo y el significado de la restauración de todas las cosas, debemos primero entender que la humanidad ha caído y que todo lo que vemos a nuestro alrededor se queda escaso de la gloria de Dios. Con ese pensamiento firmemente puesto en nuestra mente, también tenemos que entender que somos peregrinos en un viaje de recuperación, regresando hacia esa gloria.

Este mundo, la carne y el diablo resisten este peregrinaje en cada ocasión, ejerciendo todas sus energías para apartar al peregrino, tentándolos a asentarse y a construir. Por esta razón, es imperativo que veamos nuestro status migratorio y lo que las Escrituras tienen que decir al respecto desde el principio. Comenzaremos con Génesis.

Caín y Abel

La palabra génesis significa origen o comienzo. El libro de Génesis comienza con oscuridad y caos sobre la faz del abismo. Esto era una oscuridad espiritual. El sol, la luna y las estrellas no fueron creados hasta el cuarto día. El primer acto de Dios el primer día de la creación fue separar la luz de la oscuridad. Esto establece el patrón de todos los actos futuros de Dios en Su creación.

Sin dudas. Tanto que cuando los hombres, aún los más fieles y sinceros creyentes del Señor, cometen algún error que los hace ingresar dentro de la perversidad del sistema del mundo, (Cohechos, sobornos, fraudes, etc.), automáticamente se introducen voluntariamente en la oscuridad y, de ese modo, le otorgan autoridad a Satanás sobre sus vidas.

Por causa de la caída de Adán y Eva en la oscuridad espiritual, perdieron el estado primario del hombre, fueron expulsados del Huerto del Edén y apartados del árbol de la Vida. Cuando fueron expulsados, Dios les dio una promesa de redención—una promesa de restauración.

Dios dijo a la serpiente astuta, Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar (Génesis 3:15). Inicialmente Adán y Eva tuvieron dos hijos, Caín y Abel. Estos dos hombres son prototipos de la humanidad.

Surgen dos tipos completamente distintos. La simiente de la serpiente y la simiente de la mujer, lo piadoso y lo impío, lo justo y lo maligno, Cristo y el anti-cristo, el Hijo de Dios y el hijo de perdición, el trigo y la paja, las ovejas y las cabras, las vírgenes necias y las sabias, el hijo de la esclava y el hijo de la libre.

En Abel y Caín vemos al peregrino y al fundador de ciudades. Vemos la tendencia piadosa del servicio en Abel; se convirtió en un cuidador de rebaños. En Caín vemos la tendencia carnal de dominar la tierra con su propia fuerza e ingenuidad.

Uno era nómada, siguiendo a sus rebaños en armonía con la tierra. El otro estaba asentado y era territorial, un arador y plantador de la tierra maldita que insistía en producir espinos y abrojos. Se cree ampliamente que Eva consideraba a su primogénito, Caín, como la simiente prometida de que hablaba Génesis 3:15.

Alfred Edersheim explica: “De los dos hijos de Adán y Eva, Caín, era el mayor, y de hecho, el primogénito de todos sus hijos. Por toda la antigüedad, y en el Oriente hasta este día, se considera a los nombres propios como portadores de un significado más profundo.

Cuando Eva llamó a su primogénito Caín (‘obtenido’ o ‘comprado’) dijo, “He adquirido varón de Yahvé”.

Aparentemente, ella conectó el nacimiento de su hijo con el cumplimiento inmediato de la promesa de la Simiente, que había de herir la cabeza de la serpiente.

Si se nos permite esta comparación, la expectativa de ella era tan natural como la creencia de algunos primeros cristianos de la inminencia de la nueva venida de nuestro Señor. Esto muestra igualmente lo profundo que había calado esta esperanza en el corazón de ella, lo viva que era su fe en el cumplimiento de la promesa, y lo ardiente que era su expectativa.

Pero si esos eran sus pensamientos, que pronto quedarían incumplidos. Quizás por esta misma razón, o quizás por haber sido informada más ampliamente, o por otras causas con las que no estamos tan familiarizados, el otro hijo de Adán y Eva mencionado en la Escritura, fue llamado Abel, es decir, ‘aliento’ o ‘extinción’.”

Conozcamos la historia.

Caín era un hombre religioso. Como el justo Abel, vino a adorar a Dios. Dios mostró favor sobre la ofrenda de Abel. La diferencia obvia entre su ofrenda y la de Caín era el derramamiento de sangre en el sacrificio del animal. Una diferencia menos obvia era la incapacidad de Caín de escuchar y de seguir a Dios por causa de la condición de su corazón.

Caín trajo sus dones y su ofrenda a Jehová pero su sacrificio fue inaceptable porque su corazón no estaba puesto en ello. No fue tanto la naturaleza de la ofrenda de Abel lo que Dios vio como aceptable, sino el corazón con el que la hizo. Fíjate que Dios no reprendió a Caín por el tipo de la ofrenda, sino por el estado de su corazón (Génesis 4:6,7).

Esto podría servir para un buen sermón de domingo en una congregación cualquiera de un país cualquiera. Claro está que no favorecería demasiado los planes personales de sus líderes, pero al menos diría una verdad indiscutible: que no interesa lo que tú traigas a la iglesia, lo que interesa es lo que tú eres como iglesia.

Que Dios mostrara favor sobre el corazón y el sacrificio de Abel llenó de tal ira a Caín que mató a su hermano. La historia está saturada de la sangre de los que son guiados por el Espíritu, cuyas vidas han sido tomadas por otros que moran en el espíritu religioso del anticristo.

Dios juzgo a Caín como sigue: “Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra.

Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado. He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará.

Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara. Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén. Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc.” (Génesis 4:11-17).

Cuando Adán y Eva cayeron, la tierra fue maldita. Ahora esa maldición había sido puesta sobre el hombre en un grado mayor. Caín no solo era maldito sino que lo era en extremo más allá de la maldición que había sobre la tierra. Por causa del acto violento de Caín, hubo un gran cambio, una aceleración del pecado que se desconocía en la creación de Dios antes de este tiempo.

Irónicamente, Caín escogió establecerse en la tierra de Nod, que se traduce del hebreo como deambular. No importa el estado espiritual del hombre, sigue siendo vagabundo sobre la tierra, en busca de un lugar de reposo. En lugar de regresar a la casa de su padre, Caín halló reposo en edificar un imperio conforme a su propio patrón.

Construyó las primeras ciudades en la tierra para refugio. Pensó que había escapado del castigo de Dios, pero no importaba la apariencia externa, seguía estando bajo la maldición de ser fugitivo y vagabundo en la tierra. Mostraba una forma de piedad pero la negaba y se alejaba del poder de la misma.

El hombre fugitivo siempre intenta establecerse y construir con la esperanza de encontrar una insaciable necesidad de reposo. Para su desmayo, lo único que consigue todo su esfuerzo es frustrarle aún más. El hombre justo que está al día con Dios, se encuentra en un viaje con una cierta recompensa y conclusión.

Está muy bien pintada la diferencia entre el hombre sin Dios al hombre que sí conoce a Dios. Mientras que el primero casi deambula por la vida tratando de ganar dinero, comprarse elementos de placer y confort, el segundo va detrás de un objetivo que no le es propio, sino corporal: extender el Reino de su Padre. Sería muy interesante examinar el final de cada historia.

Ha cesado de sus propias obras y ha entrado en el reposo del Padre (lee Hebreos 4). No está empujado por la necesidad de construir su propio imperio porque ha encontrado su lugar en un reino eterno. Ahora está libre para explorar las profundidades extremas de su Creador.

En lugar de llevar sobre sí la carga de edificar o de ejercer tiranía, ahora construye junto con otras piedras vivas una morada para Dios en el Espíritu. Grande es la paz y el reposo del hombre que abandona el camino de Caín para entrar en el reposo del Padre.

El historiador judío Flavio Josefo explica los cambios que ocurrieron en la tierra como resultado directo de que Caín liberara el pecado que estaba llamando a la puerta. “Y cuando Caín hubo viajado por muchos países, junto con su esposa construyó una ciudad llamada Nod, que es un lugar llamado así, donde él estableció su morada; donde también tuvo a sus hijos.

Sin embargo, no aceptó su castigo para enmendarlo, sino que aumentó su maldad; porque solo aspiraba a procurar para su propio placer corporal, aunque eso le obligara a ser injurioso a sus vecinos. Aumentó sus bienes con muchas riquezas mediante la rapiña (saqueo o robo) y violencia; animó a sus familiares a obtener placeres y despojos mediante el robo y se convirtió en un gran líder de hombres de caminos perversos.

También introdujo un cambio en la forma de vida sencilla de los hombres de entonces; y fue el autor de las medidas y los pesos: Y viviendo en inocencia y generosidad sin saber nada de esas artimañas, llevó al mundo a una astucia maligna. Primero puso límites a las tierras: fundó una ciudad y la fortificó con muros, y llevó a su familia a vivir allí.

Llamó a esa ciudad Enoc, conforme al nombre de su hijo mayor, Enoc. Pared fue hijo de Enoc, cuyo hijo fue Malaliel, cuyo hijo fue Matusela, cuyo hijo fue Lamec, que tuvo setenta y siete hijos con dos esposas, Sila y Ada. De los hijos de Ada, uno fue Jabal, que levantó tiendas y amó la vida de pastor.

Pero Jubal, que nació de la misma madre, se ejercitó en la música; e inventó el salterio y el arpa. Pero Tubal, uno de los hijos de Lamec con la otra esposa, superó a todos los hombres en fuerza y fue experto y famoso en artes marciales. Buscaba lo que pertenecía a los placeres del cuerpo por ese método.

E inventó el arte de hacer latón. Lamec fue también padre de una hija, cuyo nombre fue Namá. Y por su gran habilidad en asuntos de revelación divina, supo que tenía que ser castigado por el pecado del asesinato de Abel por parte de su hermano, lo que dio a conocer a sus esposas.

Pero incluso estando aún vivo Adán, sucedió que la posteridad de Caín se volvió perversa en extremo, cada generación peor que la anterior. Intolerables en la guerra y vehementes en sus robos; si alguien era lento en el asesinato de personas, era entonces rápido en el comportamiento despilfarrador, en actuar injustamente y en dañar a cambio de obtener ganancia.”

En Caín vemos el nacimiento de una nueva marca de perversidad, una ambición de conseguir todo para el propio placer corporal, incluso a expensas de sus vecinos. Vemos codicia en el sentido de amasar una gran fortuna, reunida mediante el saqueo, el robo y la violencia. La codicia de Caín halló expresión en la invención de las medidas y los pesos, que se usaban con frecuencia para facilitar y legitimar el robo abierto.

El establecimiento de los pesos y las medidas también indica una actitud de ambición, la antítesis de la generosidad. La ambición no solo alimenta el comercio sino que engendra robo y opresión. El camino de la sencillez, el vivir inocente y generosamente con los demás, se transformó en un mundo de astucia mañosa.

En la ciudad de Caín tenías que mirar a tus espaldas. En estas mismas líneas escribía Alfred Edersheim: “Por otro lado, el que abrazaba las promesas se consideraba a sí mismo peregrino, extranjero en la tierra. Y tanto en el corazón como en la conducta externa, mostraría aquello en lo creía y lo que esperaba, el cumplimiento de la promesa.

No necesitamos decir que uno es descrito por la historia de Caín y su raza. El otro, por la de Abel y las postrimerías de Set y de sus descendientes. Porque alrededor de estos dos, Caín y Set, como sus representantes, todos los hijos de Adán se agruparían conforme a sus tendencias espirituales… Abel escogería la vida del peregrino.  Caín, la de la posesión establecida y el disfrute de la tierra.”

Por un lado vemos pastores nómadas, peregrinos y extranjeros esperando la Simiente prometida y la restauración de todas las cosas. También vemos lo opuesto, vagabundos como Caín, que buscan hallar el reposo mediante el arado de la tierra y la fundación de ciudades seguras.

Edersheim continúa: “El lugar de Abel no podía permanecer vacío, si es que el propósito de la misericordia había de ser desarrollado. Consecuentemente, Él dio otro hijo a Adán y Eva, a quien su madre llamó de forma significativa ‘Set’, que significa “escogido” o mejor dicho aún, “compensado”, porque ella dijo, “Dios me ha escogido (compensado) con otra semilla en lugar de la de Abel, a quién mató Caín”. Sin embargo, antes de detallar la historia de Set y de sus descendientes, las Escrituras trazan hasta la quinta y sexta generación de Caín.

Como ya sabemos, Caín había entrado en la tierra de “Nod”—“deambular”, “andar sin reposo”, para edificar ahí una ciudad que ha sido descrita correctamente como el establecimiento de los primeros fundamentos de ese reino en el que prevalece el “espíritu de la bestia” (lee Apocalipsis capítulos 17-19). [Énfasis añadido]

Caín fue el primer hijo de perdición, el prototipo. Las ciudades corruptas y los gobiernos de los hombres son nuestra herencia de parte suya. El camino de Caín es el sistema de la bestia. ¿Qué tiene que ver con nosotros hoy día el camino de Caín, después de tantos años muerto?

¡Caín está muerto pero no sus caminos! La división entre los descendientes ha proseguido a lo largo de la historia. Las naturalezas de estos dos hermanos nos dan una visión de las relaciones de los hombres hasta el día de hoy. Esto se hace evidente al avanzar la historia.

Así es que, en vista de todas estas alternativas tan bien descriptas, sería más que interesante y absolutamente necesario en este día que el Señor eligió par que seas advertido, te formules la siguiente pregunta: ¿Qué camino elegí para vivir mi vida de fe; el de Caín o el de Abel? No necesitas respuesta divina; tú ya la tienes. Y en función de esa respuesta que ya tienes, deberás moverte a continuación. Lo hagas bien o lo hagas mal, ya no es responsabilidad de Dios, sino tuya. Ahora lo sabes.

Los Hijos de Dios y las Hijas de los Hombres

Con Abel muerto y Caín lejos de la presencia de Dios para establecerse y edificar sus propias ciudades, llegamos al nacimiento de Set. El nombre de Set significa escogido. Eva le dio ese nombre porque “Dios ha escogido otra simiente para mí en lugar de Abel, a quién Caín mató.” Set también tuvo un hijo, y le llamó Enós (Griego Enos.)

“Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre del SEÑOR”. (Génesis 4:25-26) La lectura marginal del versículo dice, “Entonces comenzaron los hombres a llamarse con el nombre del Señor”. Pensamos que ésta es la traducción correcta.

En los tiempos de Enós, los verdaderos seguidores de Dios comenzaron a llamarse a sí mismos “los hijos de Dios”. La otra rama de la familia de Adán, los hedonistas descendientes de Caín, fueron los hijos de los hombres. Dios más tarde se referiría a ellos como carne.

“Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.” (Génesis 6:3)

Como indica Adam Clark: ¡Qué carácter tan horrible da Dios a los habitantes del mundo antediluviano! Eran carne (v. 3), completamente sensuales, los deseos de la mente inundados y perdidos en los deseos de la carne, sus almas sin discernir ya más su alto destino, siempre preocupados con cosas terrenales, sensuales, brutales y convertidos en carne; encarnados para no retener a Dios en su conocimiento, y viviendo solo en busca de la obtención de su parte en esta vida.”

Claro está que esos eran los hombres del mundo antediluviano. Claro está que luego del diluvio las cosas cambiaron mucho. Claro está que si tú sales a la calle y al mundo actual, será poco probable que encuentres hombres con esa naturaleza… ¿O sí los encuentras?

La corrupción final de la raza pre-diluviana ocurrió cuando el linaje de Set (los hijos de Dios) comenzó a casarse con las hijas de los hombres (el linaje de Caín). Edersheim amplía esta corrupción abierta del hombre cuando escribió: “La corrupción de la humanidad alcanzó su punto álgido cuando incluso la diferencia entre los setitas y los cainitas fue eliminada por los casamientos entre ambas partes, y eso, por motivos sensuales.

Leemos que los hijos de Dios vieron a las hijas de los hombres, que eran buenas; y tomaron esposas de entre ellas, según su elección”. En ese momento, la tierra debía estar muy poblada, y su estado es descrito de la siguiente manera, “Y vio Dios que la maldad del hombre era grande en la tierra y que toda la imaginación del pensamiento de su corazón era continuamente el mal.”

Génesis capítulo seis nos describe como esta mezcolanza produjo un conflicto y una violencia aún mayores entre las razas. Tan profunda era la corrupción que Dios se lamentó de haber creado al hombre. Como resultado, Dios se propuso comenzar de nuevo.

Trajo juicio a la tierra en forma de un gran diluvio, salvando al único justo y a su familia. El nombre de esta persona era Noé. Su nombre habla de su llamamiento y destino; porque significa reposo. Casi todos los niños conocen la historia de cómo Dios juzgó al mundo por agua.

El arco iris representa la promesa de Dios de nunca volver a juzgar la tierra por agua. Dios comenzó a preservar la pureza mediante la separación. Llamando a un pueblo hacia Sí mismo, preservó a un remanente. El llamado fuera o éxodo de un remanente de la influencia corrupta del mundo es la forma que Dios tiene para avanzar Sus propósitos redentores. (Espero que hayas entendido y aceptado este último concepto, ya que será la llave de ingreso a este tiempo que hoy estamos viviendo.)

El Avivamiento post-diluviano y la continuación del “Camino de Caín”

Después de que la humanidad fuera destruida por el diluvio, el remanente fue sacado del seguro refugio del arca. Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra. Génesis 9:1 La generación purificada que salió de los lomos de Noé viviría no mucho tiempo, porque enseguida leemos de otra rebelión.

Esta vez por parte de uno de los hijos de Noé, que se rebeló en contra de él como el representante justo de Dios para esa generación (Gén. 7:1) “Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera.

Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre. Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que le había hecho su hijo más joven, y dijo: Maldito sea Canaán; Siervo de siervos será a sus hermanos.

Dijo más: Bendito por Jehová mi Dios sea Sem, Y sea Canaán su siervo. Engrandezca Dios a Jafet, Y habite en las tiendas de Sem, Y sea Canaán su siervo.” (Génesis 9:22-27). Cientos de años más tarde Dios juzgaría al pueblo de Canaán, descendientes de Cam, por mano de siervos justos, porque Canaán se había vuelto totalmente corrupto con sus prácticas hedonistas.

“Nos Sublevaremos”

La siguiente parada en nuestro paseo por nuestra común heredad, es el nieto de Cam, Nimrod, un poderoso cazador delante del Señor. Su nombre significa “nos sublevaremos”. Fue el fundador de un imperio. La ciudad que fundó—Babilonia—es un símbolo de la oposición a Dios.

En Babel los hombres rehusaron obedecer la orden de Dios de salir y llenar la tierra. Por primera vez, en este lugar los hombres toman el camino de Caín convirtiéndolo en una rebelión colectiva, fundando el primer reino. El Tárgum de Jerusalén dice de Nimrod: “Y Cus engendró a Nimrod: comenzó a ser fuerte en pecado y en rebelión delante del Señor de la tierra.

Primer punto a tener en cuenta: Babilonia implica pecado y rebelión delante del Señor. ¿Qué se pretende decir cuando se dice que muchas iglesias evangélicas cristianas tradicionales se han convertido en babilonias dormidas? Eso: que hay en ella pecado y rebelión.

Fue un poderoso rebelde delante del Señor. Porque dice, ‘desde el día en que el mundo fue creado no había habido nadie como Nimrod, poderoso en la caza y rebelde delante del Señor. Y el comienzo de su reino fue Babel la grande”.  Nimrod estaba lleno de la misma ambición y violencia hallada primeramente en Caín.

El es la más pura expresión de la tendencia del hombre caído a establecerse y a edificar su propio reino fuera de Dios. Desde un punto de vista mundano, Nimrod tuvo un gran éxito, fue un gran héroe y alcanzó una gran popularidad.

De hecho, “poderoso” es el mismo término usado en Génesis 6:4 para describir a los Nephalin, la descendencia de la mezcla profana de los hijos de Dios y las hijas de los hombres. Describe a alguien que

Intencionadamente se hace famoso cometiendo actos valientes y atrevidos.

Aunque el diluvio libró a la tierra de la toda la carne corrupta, las fuerzas espirituales que había detrás de esa corrupción volvieron a salir a la superficie (Lee Génesis 6:4; Números 13:33). Babilonia es un modelo del continuo deseo que tiene el hombre de establecerse y de construir.

“Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.” Génesis 11:4Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.” (Génesis 11:8).

Fíjate en la pseudo-unidad existente en el hecho de que todos hablaran la misma lengua. Viajaron hasta que llegaron a las llanuras de Sinar, donde decidieron establecerse. Edificaron una ciudad con ladrillos, no con piedras. Lo que es significativo en sí.

Pero por ahora centrémonos en la mentalidad que revela el versículo cuatro de arriba. Los primeros esfuerzos se inclinaron hacia la construcción de una ciudad y seguidamente, a la construcción de una torre. Su propósito declarado era establecer un legado que los mantuviera intactos tanto a nivel generacional como geográfico.

Estaban volviéndose hacia el camino de Caín, construyendo ciudades y poniéndoles nombre conforme a ellos mismos. ¿Por qué repitieron los errores que finalmente llevaron a una destrucción global? Dios confundió sus lenguas y los esparció sobre la faz de la tierra como una medida provisional, antes de que la rebelión alcanzara su clímax.

La misma idea de reyes y de reinos surgió del corazón de Nimrod. Dios nunca quiso que el hombre edificara ciudades estado y nombrara reyes para gobernar sobre ellos. Esto fue una afrenta directa contra Él y contra Su propio Rey justo. La parábola que sigue a continuación es una sátira que expresa la vanidad de buscar un rey.

“Fueron una vez los árboles a elegir rey sobre sí, y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros. Más el olivo respondió: ¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles? Y dijeron los árboles a la higuera: Anda tú, reina sobre nosotros.

Y respondió la higuera: ¿He de dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ser grande sobre los árboles? Dijeron luego los árboles a la vid: Pues ven tú, reina sobre nosotros. Y la vid les respondió: ¿He de dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles?

Dijeron entonces todos los árboles a la zarza: Anda tú, reina sobre nosotros. Y la zarza respondió a los árboles: Si en verdad me elegís por rey sobre vosotros, venid, abrigaos bajo de mi sombra; y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano.” (Jueces 9:8-15)

Todos los árboles de fruto y la vid, que daban aceite, buenos frutos y nuevo vino para honrar a Dios y a los hombres, rehusaron gobernar sobre los árboles. Para ellos, gobernar era algo inútil y degradante. Pero la zarza, que no sirve a ningún propósito, acordó gobernar sobre los árboles, estableciendo una sola condición.

“Si en verdad me elegís por rey sobre vosotros, venid, abrigaos bajo de mi sombra…” La zarza tiene muchos espinos pero muy poca sombra del sol abrasador. Si tratas de hallar refugio bajo su cubierta, cuidado con los espinos. Años más tarde Israel quiso someterse al gobierno de la zarza.

Cuando el profeta Samuel era viejo, Israel se presentó buscando un rey. Confiar en Dios como rey era algo temible, por lo que escogieron el camino predecible de los reyes de los gentiles. Al hacerlo, rechazaron el gobierno y la soberanía de Dios. Rechazaron a Dios como rey.

Prefirieron el reinado de la zarza, Saúl, pastor de asnos. Israel prefirió el estilo de gobierno de Caín y de Nimrod. “Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.

Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.

Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo.” (1ª Samuel 8:4-8). Fíjate que cuando Israel escogió tener a un mero hombre para que les gobernara y para ser como las naciones idólatras a su alrededor, Dios se disgustó grandemente y comparó su deseo de otro rey como servir a otros dioses. El deseo de tener un rey equivale a la idolatría porque ambos sustituyen el gobierno o el señorío del verdadero rey.

Una vuelta a la teocracia, el Gobierno directo de Dios

La declaración del tentador, “seréis como Dios…” revela el verdadero problema. Tratar de ser auto-gobernados como Dios, es en sí mismo rechazar el reino de Dios y no lleva a otra cosa que a la corrupción. Cuando los hombres caídos se unen, multiplican su rebelión y el poder de su alma, lo que lleva a una decadencia aún mayor.

Cuando el hombre consolida su poder carnal, su gobierno se inclina hacia la degeneración y la esclavitud y se halla en enemistad con el gobierno de Dios. El gobierno del hombre y el gobierno de Dios se oponen uno al otro (lee Salmos 2:2-3). En la ciudad del hombre, cada nueva ley constituye un aumento del control del hombre y de la tiranía, suplantando la soberanía de Dios.

Creo que esto tiene que llevarte una respuesta más que sólida con relación a todo lo que estás viendo en el mundo secular, a tu alrededor, quizás en tu mismo y propio país de residencia. No podemos meternos en pequeñeces políticas sectoriales o ideológicas inexistentes, cuando la realidad camina por otros andariveles. El hombre sin Dios, jamás será justo; apréndelo.

Puede que los hombres no se lancen a esto intencionadamente, pero esa es la naturaleza de su gobierno, que se originó en el camino de Caín. Para que el reino de Dios avance completamente, Dios tiene que llamar primero a un remanente para atraerlo hacia sí—un pueblo gobernado por Su Espíritu (Romanos 8:14 y 19) y llamados según Su nombre—un pueblo de otro camino. Desafortunadamente este remanente solo quiere avanzar un tanto, para después edificar una torre. Este es el caso de Israel. En Hechos 7, Esteban reprende a los líderes judíos por esta misma cosa.

Hoy está sucediendo exacta y puntualmente lo mismo. ¿Ha llamado Dios a un Remanente Santo para seguirlo conforme a la guía de su Espíritu Santo? Por Argentina de los años 90, me consta que sí. ¿Lo ha hecho así el pueblo? No. Mayoritariamente, el pueblo tomó ese llamado y el poder y los dones que lo acompañaban, pero con el correr de los días, empezó a usarlo en beneficio propio y, como consecuencia de ello, Dios lo retiró y sólo quedaron tibias y hasta grotescas expresiones carnales.

El Discurso de Esteban

Esteban fue acusado de hablar contra el Templo y contra la ley de Moisés, y también se le acusó de decir que Jesús de Nazaret destruiría el Templo y cambiaría las costumbres que Moisés había legado. (Lee Hechos 6:11-14). Por causa de esto fue arrestado y traído delante del consejo.

Allí, Esteban hizo un llamado final a los ancianos de su pueblo a salir, a abandonar las tradiciones que con tanto celo defendían, y que abrazaran a Cristo, a quién habían crucificado. En cierto sentido, los acusadores de Esteban estaban en lo cierto, porque Cristo había venido para acabar con el orden del viejo templo, y sí, incluso a dejar obsoletas las costumbres y las leyes que Moisés les había legado.

La respuesta de Esteban a sus acusaciones es una historia breve pero intensa del peregrinaje de Israel y como Dios siguió llamándoles a salir de las tribus del hombre caído hacia Él mismo. Ver el discurso de Esteban como una mera sinopsis de su historia es perder el sentido del mismo completamente.

¿Pretendía Esteban enseñar a los ancianos de Israel algo que ellos ya sabían muy bien? Casi podemos escuchar los bostezos en las bocas de esta casta elitista de académicos y ancianos sentada delante de un don nadie que ahora osaba enseñarles a ellos mismos.

¡Oh! ¿Sabes qué? Ni por asomo se me ocurriría compararme con un grande como Esteban, pero sí puedo dar fe de lo sustancial, que es la puesta en marcha de los principios divinos. Eso que se relata aquí, me sucedió en más de una conferencia importante. Ver cómo todos eran de oídos atentos para con discursos humanistas y hasta esotéricos y presenciar esos bostezos cuando lo que se les daba era palabra genuina.

Las últimas palabras de Esteban esconden el misterio de la Iglesia, no como una institución, sino como una asamblea extranjera de peregrinos llamados fuera, un pueblo que avanza hacia un destino predeterminado, sin ciudad alguna a continuación.

Esteban reprendió al consejo por fallar en asumir esta postura nómada para seguir a su Mesías, Jesucristo, en el nuevo éxodo. Las últimas palabras de Esteban nos dan una clara visión de lo que Jesús quiso decir cuando dijo, “Yo edificaré Mi Iglesia”. Te animamos a leer el llamado de Esteban (Hechos 7:2-52) por completo, prestando una gran atención a palabras como salir, abandonar, enviar, sacar, entrar, etc. Dios siempre está llamando a Su pueblo a salir y a avanzar hacia la restauración de todas las cosas (Hechos 3:21).

El Éxodo y el Fiel Abraham

Esteban comienza su exhortación de esta manera: Y él dijo: Varones hermanos y padres, oíd: El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán, y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré.

Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí, muerto su padre, Dios le trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora.” (Hechos 7:2-4) Esta es la primera vez en la que Dios llama a un pueblo a salir en lugar de dispersarlos.

Dios llamó a un hombre de nombre Abraham a salir de su tierra idólatra para peregrinar con Él en tierra extraña. Lo que Dios quería era hacer un pacto con Abraham que bendijera al mundo, algo que no podía hacer mientras Abraham siguiera viviendo en la tierra de los Caldeos.

Los propósitos de Dios nunca podían cumplirse en Babilonia. La canción del Señor no puede cantarse en tierra extraña (Salmos 137:4). Y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie; pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él, cuando él aún no tenía hijo.

Y le dijo Dios así: Que su descendencia sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían a servidumbre y los maltratarían, por cuatrocientos años. Mas yo juzgaré, dijo Dios, a la nación de la cual serán siervos; y después de esto saldrán y me servirán en este lugar.” (Hechos 7:5-7).

Aquí hay otro éxodo. Dios reveló a Abraham que su simiente también sería extranjera en tierra ajena y que sería esclava durante 400 años. En el crisol de Egipto la simiente de Abraham se convertiría en una nación. En la consumación del tiempo, ¡oirían un nuevo llamado a salir! Por la poderosa mano de Dios, la simiente prometida regresaría para servir a Dios en la tierra prometida.

Hacia el fin de los 400 años, un libertador nacería entre ellos. Su nombre sería Moisés. Después de ser rescatado del río Nilo de niño, Moisés fue criado por la hija del faraón y educado en la sabiduría de los egipcios. De hombre, se encontró en su propio éxodo. Como su antecesor Abraham, peregrinó en tierra ajena.

Moisés vio los abusos de los señores de Egipto y trató de librar a su pueblo del látigo de la opresión, pero su ministerio de liberación se equivocó absolutamente. Golpear a un señor hasta la muerte de una sola vez para liberar a la gente era algo cansino e inefectivo. Por temor a las consecuencias de sus actos, Moisés huyó de Egipto y se convirtió en un extranjero en tierra de Madián.

Después de cuarenta años de cuidar ovejas junto a su padre político, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se apareció a Moisés en forma de una zarza ardiente, diciéndole; “Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su gemido, y he descendido para librarlos. Ahora, pues, ven, te enviaré a Egipto.” (Hechos 7:34).

Por medio de Moisés, Dios hizo poderosos milagros, derrotando a los magos y dioses de Egipto, y llegando al clímax en ese gran evento que precedió a la liberación completa de Israel, y que fue conocido a todas las generaciones que siguieron después como la Pascua.

La Pascua—Un llamado al Éxodo

En Éxodo 12:1-51, encontramos el registro de la última noche de esclavitud de Israel. Cada casa escogió un cordero sin defecto. Tal y como Yahvé había instruido, mataron al cordero y aplicaron su sangre a los dinteles de las puertas de sus casas particulares.

Después pasó el ángel esa misma noche y solo las casas que estaban marcadas con la sangre del cordero fueron pasadas de largo. Todos los demás sufrieron la pérdida de su primogénito. Después de preparar el cordero, cada familia recibió instrucciones de comerlo sin dejar nada.

Quiero recordarte que en el símbolo, en la tipología, la sangre de aquel cordero literal y físico, es hoy la sangre del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. ¿Llegará el ángel de Dios a cumplimentar un juicio de este tiempo? Procura estar limpiado y purificado, además de redimido de esa sangre, y nada te sucederá. ¿Lo puedes creer?

También recibieron instrucciones para comerlo deprisa, completamente vestidos, con sus callados en mano y con el calzado puesto. “Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová.” (Éxodo 12:11)

La cena de la Pascua en sí es un llamado al éxodo—un llamado a salir y adorar. Cuando una persona nace de nuevo y se convierte en participante del cordero de Dios, tiene que estar preparada para viajar (Juan 3:8). Tenemos que comer ceñidos los lomos, el calzado puesto en nuestros pies, y nuestra vara en la mano, preparados a partir y dispuestos a seguir ese viento santo donde quiera que Él nos lleve.

Aunque pueda parecer impensable, la gente halla seguridad en la esclavitud. Considera digno de temor todo este concepto completo de éxodo. Durante cientos de años, Israel vivió en esclavitud, siendo golpeada por los señores de Egipto. Vivieron como esclavos y sus hijos fueron asesinados por sus opresores, pero no hay evidencia alguna hasta Moisés de que alguien tratara de escapar. (Hoy vemos exactamente lo mismo, aunque no precisamente en una nación, sino en un sistema).

Se necesita una fe como la de Abraham para abandonar la tiranía de lo familiar, con todo lo opresiva que ésta pueda ser, y ponerse a viajar hacia lo desconocido. Un sonido de gran lamento se oyó en Egipto la noche que pasó el ángel, pero hubo paz en las moradas con sangre en los dinteles de las puertas.

Dios llamó a un remanente de todo el pueblo de toda la tierra y ahora tenían que salir como distintivamente— real sacerdocio, nación santa. “Este los sacó, habiendo hecho prodigios y señales en tierra de Egipto, y en el Mar Rojo, y en el desierto por cuarenta años.” (Hechos 7:36)

En este punto Esteban comienza revelar las razones que había detrás de su lección de historia. Hace una comparación sorprendente que no solo reveló el alcance del ministerio de Cristo, sino que definió la naturaleza de la iglesia. “Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis” (Hechos 7:37)

“Yo edificaré mi iglesia” (Una comunidad en éxodo)

Aquí Esteban describe a la nación peregrina de Israel, peregrinando en el desierto, como la ekklesia en el desierto. Ekklesia es una palabra griega compuesta que consiste en ek “fuera de”, y klesis, “un llamado”, una asamblea llamada hacia fuera.

Moisés dijo, “El Señor os levantará un profeta… como yo”, haciendo referencia a Jesús. ¿Se parecía Jesús a Moisés en apariencia o en función? Cristo fue como Moisés en que Él también dirigió un éxodo. Cristo dirigió a un pueblo, a un sacerdocio santo, a una nación santa, fuera de la esclavitud de este mundo y de la religión.

Si Jesús es como Moisés, dirigiendo un gran éxodo, entonces la iglesia es como Israel, viajando hacia un país prometido—buscando una ciudad cuyo arquitecto y constructor es Dios. En ese sentido, la verdadera iglesia sigue siendo la ekklesia en el desierto.

Jesús dirigió el gran éxodo de la religión (los odres viejos). Él dijo a Pedro, “… Yo edificaré Mi iglesia (ekklesia) y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”: Estas palabras fueron escogidas cuidadosamente para comunicar ese mismo pensamiento de éxodo. “Yo edificaré a mis llamados fuera…”.

Ekklesia implica un reunirse—una congregación—pero en su uso clásico no tenía connotaciones religiosas (lee Mateo 16:18). Una vez más Dios cumplió Sus propósitos mayores llamando a un pueblo a salir por causa de Su nombre. Dio a luz a una generación escogida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo escogido para mostrar las virtudes de Aquel que los llamó de la oscuridad a Su luz admirable. (Lee 1ª Pedro 2:9).

Los autores han deseado no confrontar con las estructuras actuales evangélicas, por eso mencionan a la iglesia como parte de una congregación. Me parece atendible. Sin embargo, eso se contradice con la propia palabra, que determina que somos “los llamados a salir fuera”. ¿Fuera de dónde? Del mundo incrédulo, correcto; pero también fuera de la religión organizada.

Las Sinagogas de los Hombres

En los tiempos de la primera iglesia, la sinagoga (griego sunagoge) era la representación más cercana a lo que hoy conocemos como iglesia. Sin embargo, solo se usa una vez en las Escrituras para la ekklesia. Este uso fue de Santiago, que escribió a los creyentes judíos que aún se congregaban en sinagogas o en reuniones parecidas a las de las sinagogas (lee Santiago 2:2).

En cualquier caso, aún no habían salido del orden antiguo. Aparentemente, los lectores a quienes iba dirigida la epístola eran judíos exclusivamente, puesto que es dirigida a las doce tribus dispersas en el extranjero”. (Santiago 1:1). Santiago abordó el asunto de los juramentos (Santiago 5:12), que era parte de la tradición rabínica, indicando que estas congregaciones estaban aún intentado guardar las tradiciones de sus padres.

La tradición de la sinagoga surgió del cautiverio babilónico, y cuando Jesús habló a los judíos sobre estos lugares de reunión, los llamó “vuestras sinagogas”, implicando que no eran de Su Padre. De hecho, Jesús advirtió a Sus discípulos que serían probados y golpeados en estos edificios. (Lee Mateo 23:34).

Como podemos ver en la historia del éxodo judío, una cosa era sacar al pueblo de Egipto y otra enteramente distinta, sacar a Egipto del pueblo de Dios. Las tradiciones son muy difíciles de erradicar. Jesús no tenía intención de incorporar el orden antiguo a este nuevo llamar fuera.

No había venido a poner Su nuevo vino en los odres viejos, ni tampoco vino diciendo que el viejo vino fuera mejor (Lucas 5:39). La ekklesia que Cristo edifica nunca puede ser contenida en los viejos odres del Judaísmo. Jacques Ellul escribió: “No hay en la iglesia asociación según la fórmula corriente por la que una institución sociológica pueda ser también el cuerpo de Cristo, ni que el cuerpo de Cristo pueda ser sujeto por la fuerza a formas sociológicas.

Una vez que la iglesia se organiza y se clericaliza, es intrínsecamente una trasgresión del orden de Dios.” Los traductores de la Septuaginta, el Antiguo Testamento griego, usaron la palabra ekklesia como el equivalente del hebreo qahal.

Qahal se usaba en el Antiguo Testamento para referirse a la congregación o comunidad de Israel. Ekklesia o iglesia nunca deberían verse como una entidad institucional, sino como una comunidad peregrina creciente, una comunidad de peregrinos.

La palabra griega sunagoge denota un acercamiento, y en el contexto del siglo primero, se habría percibido como un llamado hacia un edificio consagrado. En ninguna parte en las Escrituras podemos hallar evidencias de que Dios estableciera a la sinagoga como tal. Las sinagogas fueron fundadas primeramente en Babilonia durante el exilio.

Fueron la creación de hombres religiosos, y los líderes de la sinagoga se enseñoreaban sobre el pueblo que ahí se congregaba. No es sorprendente que la característica dominante de la sinagoga fuera precisamente lo mismo que Jesús prohíbe en la ekklesía, jerarquía opresiva de arriba hacia abajo (Mateo 20:25-28, Lucas 22:25-26, Mateo 23:10-12). (Perdón; ¿No te suena conocido esto?)

Dos veces se usa la palabra griega para sinagoga en el libro de Apocalipsis en conexión con Satanás, “… la sinagoga de Satanás”. (lee Apocalipsis 2:9; 3:9). Cristo no vino a edificar una institución parecida a una sinagoga, que consagraba edificios, tronos y Jefes supremos, sino a sacar a un pueblo de esa vieja mentalidad religiosa hacia un cuerpo vivo que se relaciona con Él mismo como la única Cabeza.

De la misma manera que Moisés fue ungido para sacar a un pueblo de la esclavitud, así mismo el Espíritu del Señor estuvo sobre Jesús sin medida. Porque Dios le ungió para “predicar el evangelio a los pobres, a sanar a los quebrantados de corazón, a predicar libertad a los cautivos, vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos…”  (Lucas 4:18).

¿Vino Jesús a liberar a Israel de la ocupación romana? Tuvo muchas oportunidades de enfrentarlos al hablar con centuriones romanos y otros tantos. Y sin embargo, no podemos encontrar ni una sola ocasión en la que Cristo criticara al Imperio Romano. ¿Quiénes eran los captores del pueblo a quien Jesús vino a liberar?

Los únicos agentes humanos que encajan en esa descripción eran los gobernadores religiosos de ese tiempo. Jesús si criticó a los líderes religiosos en cada ocasión, llamándoles serpientes, generación de víboras, sepulcros blanqueados, etc. Los gobernadores religiosos fueron los verdaderos captores de pueblo de Dios. Fueron los señores de su día, no Roma.

Eran los que ponían “cargas pesadas y difíciles de llevar,…sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo querían moverlas.”(Mateo 23:4). Habían esclavizado al pueblo por sus tradiciones y cerrado el reino de los cielos a los hombres (Mateo 23:13). Jesús fue ungido para liberar a Israel de la tiranía de sus líderes religiosos y sigue haciendo lo mismo hoy día. (¿Has leído lo que los autores dicen aquí? ¿Entiendes ahora que no se trata de la ocurrencia de cuatro expulsados de iglesias o enojados con el pastor porque no les permitieron cantar y tocar su guitarra en la plataforma?)

Esteban continúa: “… al cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que le desecharon, y en sus corazones se volvieron a Egipto, cuando dijeron a Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. ” (Hechos 7:39-40)

Sin duda, la religión es la forma más sutil de idolatría. Sus templos y santuarios, sus ritos y rituales, sus decoraciones y las vestiduras sacerdotales—que se dice que existen solo para la gloria de Dios—se convierten en objetos venerados que ocupan su lugar en los corazones de los hombres.

Cierto, pero también lo son las tradiciones de las distintas organizaciones, que a la hora de la censura o la reprensión, pesan tanto o más que la propia palabra. ¿O no te han advertido, en algún determinado lugar, que hacer o no hacer algo que ese grupo entiende como obligatorio, aunque no esté en la Palabra, es motivo de sanción y hasta de expulsión? Si eso no es también una forma de idolatría…

Estos son los ídolos de hoy, las obras de las manos de los hombres, que tientan al peregrino a poner al viaje en una situación comprometida y a mirar atrás. Esto debería darte un mejor entendimiento de la advertencia de Jesús, “recordad a la esposa de Lot”.

Esteban continúa: Entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se regocijaron. Y Dios se apartó, y los entregó a que rindiesen culto al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Acaso me ofrecisteis víctimas y sacrificios en el desierto por cuarenta años, casa de Israel? Antes bien llevasteis el tabernáculo de Moloc, Y la estrella de vuestro dios Renfán, figuras que os hicisteis para adorarlas. Os transportaré, pues, más allá de Babilonia. (Hechos 7:41-43)

La adoración de Moloc era la adoración del sol. En el mundo antiguo, los objetos de adoración se escogían mediante un criterio simple. Adoraban lo que veían como fuente de vida y el sol era su principal objeto de adoración. Durante 430 años Israel vivió en medio de una nación idólatra.

Nunca había visto otra cosa. Ahora, en medio de un tiempo de prueba, se volvieron a los caminos de Egipto. Nada había cambiado realmente excepto su localización. Hasta ese tiempo, Israel solo había conocido las obras de Dios. Vieron sus poderosas obras en Egipto, pero poco sabían de su naturaleza y propósitos. Se necesitaba otro testigo para mostrarles la diferencia entre lo profano y lo santo, y para enseñarle fidelidad al ÚNICO Dios verdadero.

La luz que necesitaban estaba al otro lado de la gruesa nube de oscuridad, donde Dios declaró Su nombre a Moisés. A pesar de todo lo oculto que pudiera haber estado, el Tabernáculo del Testimonio servía de lugar para que Dios morara entre Su pueblo, porque originalmente Él los había llamado a TODOS a ser sus sacerdotes.

Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. (Éxodo 19:4-6)

Por causa de la rebelión del pueblo, el arca de Su presencia fue velada al pueblo dentro del tabernáculo o tienda de reunión. El patrón de esa tienda hablaba de un día en el que a rostro descubierto, veríamos Su gloria—un día en el que Dios moraría abiertamente entre Su pueblo como siempre había sido Su deseo.

Cada detalle del tabernáculo hablaba de Cristo, que más tarde vendría como Emanuel, Dios con nosotros. Su cuerpo fue tratado como el templo de su cuerpo (Juan 2:21), y su carne, como el velo. por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne. (Hebreos 10:20).

Esteban continúa: Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado Dios cuando dijo a Moisés que lo hiciese conforme al modelo que había visto. El cual, recibido a su vez por nuestros padres, lo introdujeron con Josué al tomar posesión de la tierra de los gentiles, a los cuales Dios arrojó de la presencia de nuestros padres, hasta los días de David.

Este halló gracia delante de Dios, y pidió proveer tabernáculo para el Dios de Jacob. Mas Salomón le edificó casa; si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como dice el profeta: El cielo es mi trono, Y la tierra el estrado de mis pies.

¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo? ¿No hizo mi mano todas estas cosas? (Hechos 7:44-50). En este punto casi puede verse al alto consejo judío fuera de sí. Dios había abandonado lo que antaño había santificado por Su presencia.

Su presencia ya no está en medio de hombres rebeldes en templos hechos de manos, sino que se encuentra en las piedras vivas de un nuevo tabernáculo duradero, el cuerpo de Cristo. Aunque antaño moró en una tienda terrenal y luego en el templo, ya no.

La obra consumada de Cristo lo cambió todo. Lo perfecto desplazó a lo imperfecto, como dice 1ª Corintios 13:10, más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Hasta el mismo Salomón sabía que el hombre no podía edificar una casa a Dios cuando dijo, Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado? (1ª Reyes 8:27).

Sabía que sus mejores intentos eran imperfectos. El autor de Hebreos escribía sobre el Nuevo Pacto, Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer. (Hebreos 8:13)

Vemos un hilo común de éxodo en estas escrituras—un llamado a dejar lo viejo e imperfecto que se está desvaneciendo, y a abrazar lo nuevo. George Fox explica el efecto transformador de esta revelación en él mismo: “En un tiempo, tenía claro que Dios, que hizo el mundo, no moraba en templos hechos de manos.

Esto, en un principio, parecía una palabra extraña porque tanto los sacerdotes como la gente solían llamar a sus templos o iglesias, lugares aterradores, y tierra santa, templos de Dios. Pero el Señor me mostró de forma que vi con total claridad, que Él no moraba en estos templos que los hombres habían ordenado y levantado, sino en los corazones de los hombres; porque tanto Esteban como el apóstol Pablo dieron testimonio de que Él no moraba en templos hechos de manos, que ni siquiera Él mismo había mandado construir, puesto que les había puesto un fin; sino que Su pueblo era Su templo, y que Él moraba en ellos.”

Si el sacrificio de una vez para siempre de Jesús dejaba obsoleto todo el sistema del Antiguo Testamento con su templo, sacerdocio, altares, mobiliario, vestimentas y sacrificios, ¿por qué el residuo de todo ello sigue siendo evidente en la cristiandad hoy día?

El hombre ha hecho todo lo que ha podido para preservar este pedazo de antigüedad clásica, preservándolo como si fuera un preciado recuerdo de familia. Algunos incluso están dispuestos a matar para preservarlo. Como Pedro sobre el Monte de la transfiguración, quieren encerrar el momento comenzando un programa de construcción.

 Maestro, bueno es que estemos aquí; hagamos tres tabernáculos, uno para ti, otro para Moisés y otro para Elías. Las palabras de Pedro no fueron meditadas. No sabía lo que decía. Al Padre no le impresionaba nada inmortalizar el momento. Él siempre ha tenido un deseo y un modelo para nosotros.

Este es mi Hijo amado, ¡A Él oíd! (Lucas 9:32-36). Las estructuras que se construyen para albergar las obras de Dios, se construyen sobre un fundamento distinto del de Jesucristo (1 Cor. 3:11). Construir es todo lo contrario a seguir a Dios en obediencia.

Jesús intentó que Nicodemo comprendiera esto cuando le dijo: el viento sopla de donde quiere y oyes su sonido pero no sabes ni de donde viene ni a donde va. Así es todo aquel que es nacido del Espíritu. (Juan 3:8). Era el espíritu de la antítesis o del anticristo (en lugar de Cristo) al que Esteban iba a mencionar ahora:

¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores. (Hechos 7:51-52)

Aquí Esteban confronta la causa raíz que hay detrás del rechazo del hombre a seguir avanzando con Dios. En Cristo había un éxodo del templo completo, del edificio del santuario, de la mentalidad de jerarquía. Los que verdaderamente siguen al Señor, no deberían preocuparse con estas cosas. Como Abraham, son peregrinos, no edificadores de reinos ni levantadores de torres religiosas.

El rasgar del velo de arriba abajo estando Jesús colgado de la cruz, marcaría el fin de tales lugares santos. Este fue el comienzo de una nueva era, en la que los creyentes mismos son el lugar de la morada de Dios, el templo del Espíritu Santo. Consecuentemente, Él ya no mora ni es adorado en templos hechos de manos, ni lo ha sido durante los últimos 2000 años.

Totalmente de acuerdo. Y no precisamente con los autores, que de por sí también lo estoy, sino con que esto ha sido escrito en la Biblia como parte de la palabra de Dios para todos nosotros. Ahora; ¿Me quieres decir por qué razón la iglesia estructural se ha tomado el atrevimiento de ignorarlo y continuar adorando mamposterías y construcciones de cristal?

¿Habrá alguna muy buena razón para casi obligar a la gente presente en un culto a cantarle a un recién llegado “Bienvenido a la casa de Dios”, dándole a entender que no se trata de las personas que están allí sino del lugar, que es santo, único, inmaculado y morada de un Dios que ya ha dicho que no morará en casa hecha por mano de hombre?

Isaías profetizó de un tiempo en el que Dios no sería confinado a Jerusalén ni al Monte Gerizim, sino de un tiempo en el que Su presencia gloriosa santificaría todos los lugares. Un tiempo en el que la tierra “sería llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.” (Isaías 11:9).

Donde Jesús reina en los corazones de los verdaderos creyentes, ahí existe el reino de Dios, pero todavía esperamos el día de la restauración de todas las cosas. El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 11:15).

Llegando a la ciudad de Samaria, el lugar del pozo de Jacob, Jesús se sentó en el pozo para descansar. Una mujer de Samaria se acercó para sacar agua. Durante su conversación la mujer percibió que Jesús era un profeta. Parecía el momento ideal para zanjar un asunto que había estado mucho tiempo en el corazón de ella.

“Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar” (Juan 4:20). Jesús contestó: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.

Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren (Juan 4:21-24)

El plan de Dios desde el principio era que Su conocimiento y Su gloria llenaran toda la tierra, No algún lugar santísimo en lo alto de un monte o en alguna ciudad santa. Su conocimiento y su gloria ya no están más confinados a lugares santos específicos.

La salvación viene de los judíos y Jerusalén fue el lugar de la gloria de Dios durante un tiempo, pero Jesús vio un tiempo en el que todo eso cambiaría. Vio que Dios estaba dejando el Lugar Santísimo en el santuario terrenal e invitó al hombre a venir a Su presencia en el santuario celestial en espíritu y en verdad. El templo que anteriormente había contenido la gloria de Dios estaba obsoleto.

El arca de Su presencia nunca había visto el interior del templo de Herodes. Se había perdido durante cientos de años. El Lugar Santísimo estaba vacío. Jesús sabía que el Padre ya no sería más adorado en templos hechos de manos de hombres, sino que sería adorado en consecuencia con Su propio ser. Su templo está hecho de piedras vivas por su Espíritu.

La adoración del templo ha sido desechada por Dios. No debemos ser como los ancianos de Israel, que encontraron su medio de vida en el sistema que Dios había abandonado. ¿Tenemos pasión por Su gloria, o ambición por la nuestra propia—promocionando mi ministerio, mis dones, mi iglesia? En realidad es un asunto del corazón.

De la misma manera que el pueblo del antiguo Babel intentó hacer un nombre para sí mismo en sus ambiciosos programas de construcción, igualmente hoy día los hombres ponen nombre a sus ministerios según el nombre de ellos mismos.

¿Dónde están nuestros tesoros? Si tratamos de mantener nuestros intereses cuando el Espíritu nos llama la atención, nos endureceremos y Le resistiremos como hicieron los escribas y fariseos. No estaban dispuestos a dejar que Jesús, Esteban o Pablo o incluso un ángel, les cortaran su control.

Habían invertido demasiado en el templo. Era su base de poder. SI la gloria de Dios es lo que nos motiva, cuando Él diga salid, nosotros avanzaremos. El objetivo de Esteban era revelar un fracaso ancestral. Israel resistió al Espíritu Santo a cada paso del viaje.

El nuevo ídolo ahora adorado no era Moloc ni un becerro de oro, sino un templo construido por un rey traicionero. Era una orgullosa tradición familiar; sus padres en el desierto también se habían gloriado en las obras de sus manos. Esteban colocó la devoción del consejo al templo al mismo nivel que la adoración a Moloc.

No conocieron el tiempo de su visitación. Dejaron de seguir a la nube. Tenían que vivir como habían vivido sus ancestros, como peregrinos—buscando esa perfecta ciudad cuyo Arquitecto y Creador es Dios. Muchos creyentes hoy día también fracasan en ver que la ekklesia de Cristo, igual que la ekklesia en el desierto, siempre está en éxodo—siempre avanzando hacia una restauración completa.

Hoy día la iglesia solo es peregrina de nombre. Yo (George), me crucé con un artículo en Internet titulado “Iglesia peregrina se prepara para avanzar otra vez”. Por curiosidad, leí un poco más para descubrir que el mover consistía en la venta de un edificio y la mudanza a otro a 18 millas al este.

Este es el alcance del peregrinaje del cristiano medio hoy día. Habiendo abandonado el viejo orden, simplemente lo mueven de un monte a otro. ¿Dónde están los peregrinos? Volvamos a la Epístola a los Hebreos y observemos el ejemplo de la gran nube de testigos. Junto con Abel, estos testigos caminaron por fe como peregrinos y extranjeros. Su ejemplo es usado para definir la misma fe.

Quiero repetir algo que hace ya muchos años, casi en el inicio de mi trabajo ministerial no alineado con las iglesias convencionales, me dijo un hombre de Dios que sufría por la iglesia en su conjunto. Él me dijo: “Lamentablemente, la iglesia ya no crece, sólo se desplaza”. Tan cierto como se lo dice aquí.

La Nube de Testigos

En esta carta a los Hebreos, nuestros ancestros espirituales reciben elogios por una fe demostrada por su actitud común hacia el status terrenal. Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.

8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. 9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; 10 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. 12 Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. 13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.

14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; 15 pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. (Hebreos 11:7-16)

Estos grandes santos descubrieron y aceptaron su verdadero status en la tierra. Eran peregrinos, extranjeros, exiliados que no consideraron la tierra su hogar. En lugar de eso, buscaron diligentemente un país mejor, un país celestial, un país que no era de este mundo. Incluso los pensamientos o memorias del país de donde venían fueron quitados de su mente para no ser tentados a volver.

La actitud sería muy similar a la que muchos hermanos en la fe han tenido cuando en sus países de origen las cosas no andan bien, sus prosperidades económicas van en vertiginosa caía y nada parecería poder mejorar, y entonces buscan emigrar a otro país donde puedan cumplir sus sueños. Ellos nunca se sentirán parte de esos países a los que emigran, pero tratarán en todo lo que puedan cumplir con ellos hasta el tiempo en que decidan retornar al propio.

En lugar de eso, volvieron sus espaldas a los muchos placeres y trampas de este mundo para permanecer en el más noble viaje de aprehender a Dios y manifestar Sus propósitos en la tierra. Proseguían para asir aquello para lo que habían sido asidos por Cristo Jesús (Filipenses 3:12).

Estos santos permanecieron fieles al curso aunque la promesa se escapaba de su alcance. Por favor, fíjate que caminar en fe es salir y caminar sobre la tierra como lo hizo Abraham. Es una vida de búsqueda de la ciudad celestial que Dios ha preparado, una ciudad que tiene fundamentos, Jesucristo mismo. (Lee Isaías 28:16, 1ª Cor. 3:11).

¡Ahora hemos entrado en la misma carrera y el propósito de esta carrera es acabarla! Hemos sido movilizados. Todos los creyentes deberían estar movilizados—migrando de gloria en gloria en una búsqueda diligente del cumplimiento del propósito global de Dios.

Somos llamados a vivir una vez más como extranjeros en la tierra. Dios usó la muerte de Esteban para empujar a la iglesia en su caminar hacia fuera. Hasta entonces todo había sido muy cómodo en Jerusalén. Hasta los sacerdotes del templo estaban empezando a creer en la fe (Hechos 6:7).

No había muestra de que los apóstoles se estuvieran tomando en serio el mandato de Jesús de llevar Su evangelio a los extremos de la tierra. Esteban hablaba de un continuo éxodo de los fieles de Dios y su muerte produjo precisamente este éxodo en esta iglesia infante.

No somos llamados a ser constructores de ciudades, de denominaciones o de iglesias. Somos llamados a ser peregrinos en esta tierra al seguir este llamado ascendente. La iglesia primera sabía esto. No construyeron ni un solo edificio de iglesia durante casi 300 años.

Se congregaban en hogares y continuaron moviéndose hacia fuera con las buenas noticias. Constantemente hacían referencia a sí mismos como peregrinos y extranjeros en la tierra. Las palabras que abren la primera epístola de Clemente a los Corintios, supuestamente escrita durante la vida de Juan, nos da una indicación del ambiente de las iglesias al cierre del primer siglo.

Clemente comienza diciendo, “la iglesia de Dios que está en Roma, a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que son llamados y santificados por la voluntad de Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. La carta de Policarpo a los Filipenses era dirigida a “la Iglesia de Dios que está en Filipo.”

Con esto vemos el ambiente de los creyentes de fines del primer siglo y principios del segundo. Se veían a si mismos como peregrinos y extranjeros en una tierra extraña (Lee 1ª Ped. 2:11). Se veían a ellos mismos como moradores de tiendas, no constructores de ciudades. La ambición de quedarse y de edificar ciudades para Dios vino más tarde con la completa apostasía de la Iglesia, hasta llegar al presente desorden.

La iglesia abunda en denominaciones fundadas por y sobre visiones de meros hombres, cada uno reclamando la obra de sus manos como la verdadera ciudad a la que debiéramos dar nuestro dinero y devoción. En lugar de contestar a ese llamado hacia arriba, terminaron fornicando con el mundo y dando a luz a mutaciones espirituales que deben ser cuidadas como a cualquier niño deformado y minusválido.

Esto que terminas de leer, dejaría sin habla a cualquier líder de cualquier movimiento medianamente importante de cualquier parte del mundo. Es tan descarnado que no puede evitar dejar en evidencia que es estrictamente cierto.

De allí que, cuando en tu iglesia te digan que hay que orar para que Dios frene la hecatombe mundial que en economía parece aproximarse, tú ya sabes en qué anda Dios y porque pueden suceder las cosas que pueden suceder. Sólo te advierto que no ores en contra de los planes de Dios sólo para quedar bien con los que no los han discernido, sería gravísimo.

Esta descendencia no tiene una movilidad innata y carece de la capacidad de madurar a conciencia sin la liberación de un poder milagroso para reactivar sus miembros muertos. ¡El clamor del Espíritu de Dios es que la Iglesia una vez más se levante y camine!

Somos llamados a participar como miembros de UNA ciudad celestial y dejar que nuestros corazones por completo se anclen ahí y solo ahí. Esto hace que no busquemos Su bendición en NUESTRA ciudad o movimiento, sino que nos atrae más y más hacia la Suya. Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey.

24 Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, 25 escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.

Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos. 29 Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados (Hebreos 11:23-29)

Los que caminan por la fe se apartan a sí mismos del éxito que el mundo y sus sistemas de iglesia ofrecen. Son de un solo enfoque, como Moisés, no contentos hasta que han visto al Dios vivo cara a cara (Éxodo 33:11). Algunas veces esto incluye dejar a un lado bendiciones legítimas. (¿Leíste bien? Sí, leíste bien: incluye dejar a un lado bendiciones legítimas).

Dios con toda certeza te va a demandar que pongas un cuchillo a lo que se ha interpuesto entre ti y la ciudad celestial, por causa de ti mismo. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; más otros

fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección.

36 Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. 37 Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; 38 de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.

39 Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; 40 proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros. 1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. (Hebreos 11:35:12:2)

Si vamos a caminar por fe, debemos esperar ser rechazados por los moradores de este mundo y sus sistemas, religiosos o de otra naturaleza. En las iglesias modernas hoy día, se da toda la atención y el tiempo a hacer que la iglesia sea aceptable al mundo. Tratan de quitar la ofensa de la cruz. (Exacto de toda exactitud)

Tenemos que estar preparados para el largo plazo y mantenernos centrados en Jesús. No solo nos ha llamado a una vida separada del mundo, sino a una vida de sufrimientos y de rechazo también. Desde un punto de vista mundano, esto no es atractivo para el comprador.

Jesús vino a los suyos y los suyos no le recibieron, y nosotros debemos esperar tener comunión con Cristo en sus sufrimientos. Jesús no solo nos llamó a salir del mundo, sino que nos prometió que se encargaría de que los que soportaran hasta el fin, tuvieran su recompensa celestial.

Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, 19 al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, 20 porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo; 21 y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando; 22 sino que os habéis acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, 23 a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, 24 a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.

25 Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. 26 La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo.

27 Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. 28 Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; 29 porque nuestro Dios es fuego consumidor (Hebreos 12:18-29).

El escritor de Hebreos atrae nuestra atención a la Jerusalén celestial sobre la que se sienta Jesús como mediador de este presente nuevo pacto. Como Pablo escribió a los creyentes colosenses, Si pues habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. (Colosenses 3:1-2).

Somos llamados a escuchar SU voz para escapar de la ira de nuestro Dios, que es fuego consumidor. Él nos advierte que todas estas cosas creadas que tan fácilmente nos distraen en esta vida, serán quitadas y todo lo que quede será el Reino de Dios, que no puede ser conmovido.

No necesitamos otro seminario sobre crecimiento de iglesia. Necesitamos emigrar al lugar donde Dios está ahora. Necesitamos ser fieles en avanzar hacia la meta final y traer a su consumación el propósito de Dios para esta era. Debemos regresar al viaje, a aprehender a Dios y a manifestar Su propósito como organismo viviente.

Somos llamados a seguir a Jesús fuera del campamento de la religión establecida, llevando su reproche. Pablo tuvo una visión que le fue infundida por el Señor como a ningún otro apóstol. Esta visión fue más allá de cualquier institución terrenal. Su visión era “en lugares celestiales en Cristo Jesús”, entre toda esa nube de testigos.

Él escribía a la iglesia de Éfeso: 3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado (Efesios 1:3-6)

Aquí vemos que Pablo tenía algo más en mente cuando habló de nosotros estando en Cristo. Primero indica que TODA bendición espiritual está en los lugares celestiales en Cristo. ¿Qué? ¿Es que Dios no quiere bendecirnos aquí en la tierra?

¿Es que no quiere que vivamos como los hijos del rey con todas las riquezas que el mundo nos pueda ofrecer? No, yo creo que Pablo tenía riquezas y bendiciones mayores en mente que las cosas de este mundo que perecen (Mateo 6:25).

Pablo continúa, “Nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él”. ¡Aquí nos revela que estábamos EN EL antes de la fundación del mundo! ¡Qué pasada! Pablo, ¿eso es lo que quieres decir realmente?

¿Podría ser que Dios hiciera un cuerpo de células espirituales, un cuerpo que precede al universo tal y como lo conocemos? ¿Fueron esas mismas células en ese cuerpo preparadas previamente para ser manifiestas sobre esta tierra como SU cuerpo, el cuerpo que le muestra a un mundo perdido y moribundo? ¿Estás todavía con nosotros? Porque incluso se pone mucho mejor.

Pablo enseñó: Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí. Y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a Sí mismo por mí (Gálatas 2:20). Aquí vemos que estábamos en el cuerpo físico de Jesús sobre esa cruz, fuera de las puertas de Jerusalén. También vemos que caminamos nuestras vidas espirituales por Su fe, no la nuestra.

Encuentro eso muy liberador. ¡TODO es JESÚS! Es Su fe, Su muerte, Su vida y Su amor en nosotros. Pablo también nos enseña que fuimos resucitados con Cristo. Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección (Romanos 6:4-5). Sí, nuestros cuerpos serán resucitados como el Suyo, pero en un sentido espiritual, estamos ya ahí, a la diestra del Padre, morando en Su poder de resurrección.

Tenemos un Altar”

El libro de los Hebreos es un llamado a los creyentes judíos a abandonar el antiguo orden. Su autor da un poderoso testimonio del hecho de que el antiguo orden ha quedado obsoleto por un nuevo y mejor pacto. En la economía de Dios, el viejo sistema de la adoración del templo se ha desvanecido.

En el capítulo final de Hebreos hay una exhortación que jamás podrá tener sentido a los que se aferran al antiguo orden, los que han dejado el peregrinaje y han acampado en el camino, los que ponen el énfasis en los tabernáculos humanos.

Tenemos un altar, del cual no tienen derecho de comer los que sirven al tabernáculo. 11 Porque los cuerpos de aquellos animales cuya sangre a causa del pecado es introducida en el santuario por el sumo sacerdote, son quemados fuera del campamento.

12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta. 13 Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio; 14 porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir. 15 Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. (Hebreos 13:10-15)

Alegóricamente, hay dos altares hoy día. Un altar es del santuario terrenal o del viejo orden en el que la adoración está ligada principalmente a eventos y lugares de observación. El otro es el tabernáculo celestial, que el Señor levantó y no el hombre (Hebreos 8:2), en el que la adoración es en espíritu y en verdad.

Los que se aferran al antiguo orden no tienen derecho a comer del altar celestial. Solo los que salen a Él, dejando atrás las antiguas formas religiosas, pueden verdaderamente comer de ello. Solo los que sufren el reproche de Aquel que llevó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias, del que fue herido por nuestras transgresiones y golpeado por nuestras iniquidades, pueden comer del mismo.

Los que salen fuera del campamento a Jesús pueden esperar sufrir el mismo rechazo y reproche que sufrió Él de manos de los líderes religiosos, porque este altar con frecuencia se encuentra en la presencia de nuestros enemigos (Salmos 23:5).

Intentando contener vino nuevo en odres viejos, el cristianismo hoy día se ha convertido exactamente en aquello contra lo que Cristo nos advirtió—una mezcla impotente de lo viejo y de lo nuevo, incapaz de contener o sostener la gloria de Dios.

Te confieso que me gustaría tener algo para añadir a lo que has leído y leerás en todo este bloque pero no lo tengo. Sencillamente no lo tengo, porque a mi modo de ver, los autores han realizado una apretada pero muy contundente síntesis de lo que tantos y tantos estudios, sermones, predicaciones, enseñanzas y palabrerío han pretendido decir y no siempre lo han logrado.

En Lucas 5:36-39, Jesús explica las consecuencias extremas de esta mezcla. Les dijo también una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo.

37 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán. 38 Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conservan. 39 Y ninguno que beba del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor.

¿Cuántas veces el Padre ha derramado el Nuevo vino de Su Espíritu sobre Sus hijos, pero los odres viejos, no pudiendo contenerlo, hicieron que la gloria fuera efímera? ¿Cuántas veces hemos escuchado historias de grandes avivamientos en los que Dios derramó Su Espíritu sobre ciertos grupos de gentes, pero al final, las cosas empeoraron aún más que al principio? ¿Por qué es todo esto?

Es simple. Los odres viejos no pueden contener el vino nuevo. El vino nuevo siempre reventará los odres viejos y el vino se perderá. Creo que por esto el avivamiento duradero es tan raro. El antiguo sistema religioso obsoleto es demasiado inflexible y frágil para contener la gloria del Nuevo Pacto.

En directa oposición al consejo de Cristo, el hombre religioso se ha propuesto mezclar ambos. Dios está llamando a un nuevo éxodo de esta mezcla débil e indigna. Los que abrazan el sacrificio de Cristo son llamados a llevar Su oprobio saliendo a Él fuera del campamento.

La palabra “campamento” indica acampada, una congregación de masas, y en este contexto hace referencia a la ciudad de Jerusalén, que un día fue lugar de morada de Dios. Esta ciudad fue conocida antaño como la ciudad del gran Rey, pero fue empapada en las tradiciones que anularon los mandamientos de Dios y dejó de vivir para Su gloria.

Dejaron de progresar en Él. Cuando descubrieron que Jesús no iba a fortificar las instituciones ya existentes, los habitantes de la ciudad gritaron, “¡Crucifícale! ¡Crucifícale! Es lo mismo hoy día. Los que se aferran al viejo odre, crucifican “de nuevo a Cristo exponiéndole a vituperio”.

Anulan el consejo del Espíritu Santo aferrándose a Sus tradiciones. En un intento de evitar Su oprobio, mucho han vuelto sus corazones a las tradiciones del pasado. Niegan que el sacrificio de Jesús tuviera por propósito cumplir un éxodo continuo de las cosas de este mundo y producir un amor cada vez mayor hacia lo que es celestial.

Jesús no vino a promocionar el orden del viejo templo. En lugar de eso, profetizó su fin. (lee Mateo 24:1-2). En el año 70 DC, Tito, el conquistador romano, lo dejó en ruinas. Ya había sobrevivido a su utilidad unos 35 años. Tal y como Jesús había dicho, no quedó piedra sobre piedra—claro testimonio de su utilidad temporal.

En aquel momento sobre la colina del Calvario, cuando Jesús exclamó las palabras, “CONSUMADO ES”, un gran cambio tuvo lugar en el cielo y en la tierra. El TIEMPO del que había hablado Jesús cuando los verdaderos adoradores adorarían a Dios en Espíritu y en verdad había llegado. El Padre ya no puede más ser adorado en esta montaña ni en Jerusalén.

Desde ese momento, hay un nuevo altar del que los que sirven al tabernáculo terrenal no tienen derecho a comer. Los que adoran en Espíritu y en verdad son los que siguen al Cordero dondequiera que vaya. (Apocalipsis 14:4). Son la verdadera iglesia peregrina. No tienen una ciudad que continúa aquí, sino una aún por llegar.

La Plenitud de la Iniquidad y el Hijo de Perdición

En Génesis 15 encontramos el corte del pacto entre Dios y Abram. Israel estuvo tanto tiempo en Egipto porque la iniquidad de un pueblo concreto no había llegado a su colmo. La iniquidad de los amorreos no había llegado a su plenitud.

Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. 14 Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza. 15 Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.

16 Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí (Génesis 15:13-16) 

Había muchos otros pueblos en la TIERRA que no son mencionados aquí. Los cananeos, los gergeseos, los jebuseos, los hititas, los ferezeos y los heveos, y otros muchos “itas” vivían también en la tierra de la promesa. Todos ellos menos los amorreos habían alcanzado la plenitud de la iniquidad.

Dios y la simiente prometida esperaron que los amorreos alcanzaran el clímax de la decadencia extrema que precede al juicio. Dios, en su misericordia, no quería pasar juicio ni un instante antes. Como sucedió con la raza antediluviana, Su Espíritu no contendería con ellos todo el tiempo.

El tiempo de Dios con frecuencia depende de la consumación de la iniquidad. El enfrentamiento definitivo y final entre Cristo—el Hijo de Dios—y el hijo de perdición al final de la era de la Iglesia, también está esperando la expresión plena de la iniquidad.

Si no entendemos este principio, nunca podremos entender los propósitos de Dios para los tiempos finales. Al final de esta era, la iniquidad volverá a alcanzar su plenitud, personificada en una persona llamada el hijo de perdición. Esto establecerá el escenario en el que el remanente de Dios vendrá a su plenitud. Consideremos el misterio que rodea a este hijo de perdición.

Ahora reflexiona: ¿Todavía vas a seguir esperando que el mundo encuentre soluciones a todos sus males endémicos, tales como el hambre, la droga, la violencia y tantas expresiones similares? ¿Olvidas que el juicio llega en el momento en que todos dicen paz, paz, y no hay paz, y que previamente al juicio llega la decadencia total?

El Hijo de Perdición

La primera mención del hijo de perdición la encontramos en la oración de Cristo en Juan 17:12. “Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.”

De los doce, el único que se perdió fue el hijo de perdición, Judas. Judas es un tipo y una señal del hijo de perdición, que será revelado al cierre de la era. Esto es un misterio, el misterio de la iniquidad. ¿A qué pasaje de las Escrituras hace referencia Jesús cuando dijo, “y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición; para que la Escritura se cumpliese”?

Es una referencia al pasaje hallado en Zacarías. Fue proclamado en un momento en el que la iniquidad de Judá estaba en su máximo apogeo. Siguieron en su idolatría y violencia por el camino de Caín. El tiempo de juicio había llegado. Dios envió a Zacarías para declarar Su juicio.

3 Voz de aullido de pastores, porque su magnificencia es asolada; estruendo de rugidos de cachorros de leones, porque la gloria del Jordán es destruida. 4 Así ha dicho Jehová mi Dios: Apacienta las ovejas de la matanza, 5 a las cuales matan sus compradores, y no se tienen por culpables; y el que las vende, dice: Bendito sea Jehová, porque he enriquecido; ni sus pastores tienen piedad de ellas.

6 Por tanto, no tendré ya más piedad de los moradores de la tierra, dice Jehová; porque he aquí, yo entregaré los hombres cada cual en mano de su compañero y en mano de su rey; y asolarán la tierra, y yo no los libraré de sus manos.

7 Apacenté, pues, las ovejas de la matanza, esto es, a los pobres del rebaño. Y tomé para mí dos cayados: al uno puse por nombre Gracia, y al otro Ataduras; y apacenté las ovejas. 8 Y destruí a tres pastores en un mes; pues mi alma se impacientó contra ellos, y también el alma de ellos me aborreció a mí.

9 Y dije: No os apacentaré; la que muriere, que muera; y la que se perdiere, que se pierda; y las que quedaren, que cada una coma la carne de su compañera. 10 Tomé luego mi cayado Gracia, y lo quebré, para romper mi pacto que concerté con todos los pueblos.

11 Y fue deshecho en ese día, y así conocieron los pobres del rebaño que miraban a mí, que era palabra de Jehová. 12 Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata.

13 Y me dijo Jehová: Échalo al tesoro; ¡Hermoso precio con que me han apreciado! Y tomé las treinta piezas de plata, y las eché en la casa de Jehová al tesoro. 14 Quebré luego el otro cayado, Ataduras, para romper la hermandad entre Judá e Israel.

15 Y me dijo Jehová: Toma aún los aperos de un pastor insensato; 16 porque he aquí, yo levanto en la tierra a un pastor que no visitará las perdidas, ni buscará la pequeña, ni curará la perniquebrada, ni llevará la cansada a cuestas, sino que comerá la carne de la gorda, y romperá sus pezuñas. 17 ¡Ay del pastor inútil que abandona el ganado! Hiera la espada su brazo, y su ojo derecho; del todo se secará su brazo, y su ojo derecho será enteramente oscurecido. (Zacarías 11:3-17)

Es de una importancia extrema apreciar el contexto de esta profecía para comprender completamente todo lo que Jesús estaba diciendo. Dios envió a Zacarías a pronunciar una palabra de juicio sobre Judá, y particularmente sobre los pastores de Judá. El rebaño había sido tratado tan mal que lo llama el rebaño de la matanza.

Fue comprado, vendido y matado. Los compradores los mataron y se excusaron a si mismos de toda culpa. Los vendedores tuvieron la audacia de ver su ganancia deshonesta como la bendición de Dios, diciendo, “Bendito sea Jehová, porque me he enriquecido”.

Al final del primer siglo Judas escribió de la continua corrupción del CAMINO de Caín. Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo (Judas 1:4)

¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré. (Judas 1:11). Caín, Balaam y Coré tenían todos una cosa en común—rehusaron ser gobernados por Dios. Estos hombres que menciona Judas hicieron por la primera Iglesia lo que Caín había hecho al mundo antediluviano.

Fueron influencias corruptas, manchas en sus ágapes. Judas explica aún más, Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; (Judas 1:12)

Fue durante un ágape en el aposento alto cuando Judas Iscariote salió de la presencia de Dios, exactamente igual que Caín. Judas era religioso, como lo había sido Caín. Como Caín, Judas era ladrón y buscaba lo suyo. Incluso robaba de la bolsa común.

Como Caín, Judas era un constructor de un imperio, un zelote militante que buscaba reconstruir el reino de Israel y restaurarlo a su gloria antigua. Como Caín, Judas también hizo un complot para matar a su hermano (Jesús) por ganancia personal, treinta piezas de plata.

Luego trató de arrepentirse devolviendo la plata a los gobernadores del templo, pero no la aceptaron. Para ellos era dinero de sangre, precio de sangre. Es mucho más que una coincidencia el hecho de que la sangre de Abel clamara desde el CAMPO donde Caín le había matado y escondido su cuerpo, y aquí, las treinta piezas de plata se usaran para comprar un CAMPO que sería llamado “el campo de sangre” (Mateo 27:8).

Así, Zacarías sigue diciendo esencialmente lo mismo que Judas. “porque he aquí, yo levanto en la tierra a un pastor que no visitará las perdidas, ni buscará la pequeña, ni curará la perniquebrada, ni llevará la cansada a cuestas, sino que comerá la carne de la gorda, y romperá sus pezuñas” Vemos aquí el juicio sobre los que caminaron en la idolatría y violencia de Caín.

Recogieron lo que sembraron. La misma violencia sería usada por pastores que mostrarían fuertemente la misma iniquidad, alimentándose del rebaño en adoración de si mismos. Judas tenía un objetivo enteramente distinto al de Cristo. Judas quería construir un reino terrenal.

Sus ambiciones eran contrarias a las de Jesús, que quería establecer el Reino de Dios. Estas dos pasiones son completamente diferentes. La característica principal común de Caín y Judas es una atracción por un objetivo contrario a los propósitos de Dios. Caín intentó promocionarse a sí mismo matando a su hermano.

No solo contendió con Abel sino que desaprobó la voluntad de Dios. No acepto la elección de Dios. Lo mismo sucedió con Judas, que traicionó a Cristo para su propio provecho. El humilde siervo Cristo fracasó en cumplir las grandes expectativas de Judas.

Ni Caín ni Judas quisieron ni aceptaron la voluntad de Dios. Los dos querían establecer reinos terrenales mediante la traición. Las mayores ramificaciones de esto se harán más evidentes conforme avancemos.

Pablo escribió a los Filipenses: y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios. 29 Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él. (Filipenses 1:28-29)

Este sufrimiento estará en manos de hombres como Caín y Judas, hombres religiosos que ofrecen sacrificios con su propia ganancia a la vista. Esta es una clara manifestación de lo que son realmente mientras luchan en contra de vosotros, los que creéis realmente.

Históricamente, la iglesia institucional ha expuesto completamente el espíritu del hijo de perdición y es responsable de una violencia y derramamiento de sangre horribles. Los perpetradores de esta violencia son gente religiosa que pensaban estar rindiendo un servicio a Dios.

Como Caín, ofrecen sacrificios, pero traicionan y asesinan a los verdaderos creyentes en masa. Aunque las cosas son más civiles ahora puesto que el asesinato es ilegal, la traición y la perfidia persisten. Antes del fin de la era, cuando este misterio alcance su plenitud, habrá un resurgimiento de derramamiento de sangre también.

El hijo de perdición será manifiesto en su plenitud. Los gobiernos impuestos por los hombres no pueden ser más perfectos que los hombres que gobiernan. Por esta razón Dios está llamando a los hombres a salir de la ciudades corruptas hacia esa ciudad cuyo Arquitecto y constructor es Dios.

Esto es algo más que figurativo. Es un peregrinaje espiritual muy real, yendo Jesús delante como Pastor, dirigiendo el camino (Lee Isaías 40:10,11). De la misma forma que Israel no podía salir de Egipto un instante antes de que la iniquidad de los Amorreos llegara a su clímax, también tiene que llegar la plenitud de este misterio, el misterio de iniquidad, antes de la manifestación de los Hijos de Dios.

Todas las obras de Dios son hechas en contraste. En Su carta a los Romanos, Pablo hizo una pregunta que apunta profundamente a este asunto. Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. (Romanos 9:17)

No estamos de acuerdo con el fatalismo de Calvino ni pretendemos entender completamente los caminos de Dios. No tenemos intención de entrar en el debate tradicional de la predestinación. Pero si queremos mostrar que Dios contrasta Su poder y gloria en el telón de fondo de la iniquidad, como un diamante puesto sobre terciopelo negro. Para que el misterio de Cristo alcance su manifestación plena, primero DEBE llegar la manifestación plena del misterio de la iniquidad.

Al igual que los autores, yo tampoco deseo entrar en las antiguas y estériles polémicas en las que por años hemos estado inmersos los cristianos. Sin embargo, mucho de lo que aquí se dice, es algo que cualquiera de nosotros, con poca o mucha observación, puede contemplar sin esfuerzo cualquier día, en cualquier congregación, de cualquier ciudad, de cualquier país del planeta.

La Apostasía—El Misterio de la Iniquidad

Pablo habló de esta apostasía final o caída en 2ª Tesalonicenses 2:1-12. En el versículo tres leemos estas palabras: … Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición. (2ª Tes.2:3).

La apostasía ya ha tenido lugar en gran parte, pero como la iniquidad de los amorreos, no ha llegado a su plenitud. Dios y Sus hijos esperan la manifestación plena del misterio, para que Él pueda mostrar Su poder y declarar Su nombre por toda la tierra.

Pablo sigue explicando cómo será revelado este misterio, El cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. (2ª Tes. 2:4)

Este pasaje revela varias cosas sobre el hijo de perdición. La palabra “se sienta” en la frase “se sienta en el templo de Dios como Dios” es la palabra griega kathizo. Aunque es traducida “haciéndose pasar” en muchos casos, implica el significado de continuidad.

“Establecerse, nombrar, conferir un reino a alguien”. Las palabras “haciéndose pasar por Dios” revelan el esfuerzo y el objetivo del hijo de perdición. Se sienta adoptando la postura como si fuera Dios, pero también trata de consolidar esa posición.

Tenemos palabras para esto en nuestro vocabulario inglés como por ejemplo impostor, falsificador y fraude. El propósito del hijo de perdición es desplazar al Hijo de Dios. Es el mesías falsificado de Satanás. Creemos que este misterio se manifestará como una expresión de iniquidad a nivel tanto individual como colectivo en los últimos días.

De la misma manera que Cristo el verdadero Mesías tiene un cuerpo de muchos miembros llamado el Cuerpo de Cristo, el hijo de perdición también tendrá una expresión colectiva, muchos anticristos. Juan escribió: Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. (1ª Juan 2:18)

Ambos esperan llegan a su plenitud. La apostasía tenía que suceder primero para que la plena manifestación del hijo de perdición fuera expuesta. Los hijos de Dios serán expuestos sobre este telón de fondo de ébano.

Quiero añadir algo que creo ya haberlo dicho en muchas ocasiones, pero que entiendo que siempre es conveniente repetirlo. No somos demasiado veloces en darnos cuenta de muchas de las cosas que nos pasan. Cuando se habla de hijo de perdición, está más que implícito que se manifestará dentro de lo que nosotros hoy llamamos “la iglesia”. Por fuera de ella le resultaría imposible engañar a alguien.

Pablo no hablaba solamente del cumplimiento inmediato de las palabras de Cristo, Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán (Mateo 24:5). Él estaba más preocupado con el cumplimiento a largo plazo de esta iniquidad—la plenitud del misterio de iniquidad.

Jesús era humilde despojándose a sí mismo, tomando forma de siervo. Anticristo, lo opuesto a Cristo, se exalta a sí mismo. Esta es la diferencia entre el Espíritu de Cristo y el espíritu del anticristo. Al matar a Abel, Caín se prefirió a si mismo más que a su hermano. Se levantó, exaltándose brutalmente.

Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros. No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. (1ª Juan 3:11-12)

Los que se exaltan a si mismos por encima de sus hermanos son del espíritu del anticristo y han creído la mentira (lee 2ª Tesalonicenses 2:11). El artículo el en el griego implica que hay una sola mentira y que todas las demás brotan de esa.

Es la mentira que Satanás usó para tentar y engañar a Eva. “Seréis como Dios, conociendo el bien y el mal”. Fue la mentira que primero brotó en el corazón de Lucifer, la que dijo en su corazón, “Me levantaré sobre las alturas de las nubes, seré como el Altísimo.” (Isaías 14:14).

Si no amamos la verdad, solo queda una sola opción, LA MENTIRA. Podemos abrazar la humildad de Cristo, despojarnos nosotros mismos como hizo Él y andar por el camino de la Cruz como siervos. O podemos tomar el camino de al auto-exaltación.

El gran engaño de 2ª de Tesalonicenses 2:11 es creer la mentira y buscar ascender por las alturas de la deidad. Cualquier hombre que vaya por el mal camino pensando que está en el bueno, está engañado. El camino a la vida es mediante el descenso al sepulcro, teniendo la mente de Cristo, que no consideró que fuera un robo ser igual a Dios, y al mismo tiempo despojándose para tomar la forma de un siervo.

Los que escogen el camino erróneo, subiendo a las alturas o edificando torres hacia el cielo, se identifican plenamente con Satanás, que fue el primero en establecer su trono sobre las estrellas de los cielos y en exaltarse a si mismo por encima de todo lo que es llamado Dios.

La ambición de subir es el gran engaño, la antítesis del humilde y bajo siervo, Cristo. La serpiente que engañó a Eva ha seducido a toda esta gente engañada, por un camino de manera que sus pensamientos se han corrompido de la pureza de Cristo.

Supongo que has leído los evangelios. ¿Recuerdas qué era lo primero que hacía Jesús cuando se disponía a hablarles a las multitudes que lo seguían? Se sentaba en una roca. Y desde allí, tranquilamente, empezaba a predicarles el evangelio del Reino. Otra cosa Él jamás predicó.

He sido hombre de radio y locutor de festivales al aire libre. He trabajado con excelentes micrófonos conectados a tremendos amplificadores, única manera de lograr que la voz de un solo hombre pueda llegar a una masa humana.

¿Cómo hacía Jesús, sentado en una roca, para hablar y decir cosas que cinco mil personas podían oír? Él no hacía nada más que obedecer al Padre, y éste entonces le movía de manera sobrenatural las ondas de su voz para que todos lo oyeran.

No puedo evitar comparar a ese Jesús, sentado sobre una piedra, hablando pausadamente sin gritar y siendo escuchado por miles, con esos hombrecillos envanecidos, gesticulando en altísimas plataformas, rodeados de haces de luz de distintos colores y utilizando sonidos estereofónicos sin decir nada que llene, alimente o nutra. Aquello era el Reino, esto es Babilonia.

Han abrazado a otro Jesús, a otro espíritu, a otro evangelio (Lee 2ª Corintios 11:3-4). Este engañador no conoce límites. Incluso tentó a Jesús a subir y gobernar (Mateo 4:8-9). El MISTERIO es como esta oscuridad es percibida como luz.

El ateismo no es el mayor engaño de Satanás. Su gran engaño es la religión. Recuerda el sacrificio de Caín. El misterio de la iniquidad será completamente manifiesto en el contexto de una iglesia falsificada, atraída por otro espíritu, y manifestando una atracción opuesta al Espíritu de Cristo.

En 2ª Tesalonicenses 2:7, Pablo ve salir a este misterio, Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Este misterio fue y será aún manifiesto desde en medio de la verdadera iglesia.

En sus epístolas Pablo nos da un cuadro muy real de lo que será esta apostasía. Él dijo a los ancianos de Éfeso que después de su marcha se levantarían lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. (Hechos 20:29-30).

Fíjate en el objetivo, apartar a los discípulos. Lobos que se levantarían para hacer algo que nadie se había atrevido a hacer antes. Intentar apartar a los discípulos tras si mismos para establecer congregaciones en su propio nombre, siendo ellos el centro de todo ello.

Consecuentemente, casi cada denominación tiene algún hombre/mujer por fundador y causante. Igual que Ismael, esta expresión global apóstata del hijo falso, el hijo de perdición, trata de perpetuarse como el verdadero heredero.

A comienzos del fin del primer siglo, Juan ya advertía: Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. 19 Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. (1ª Juan 2:18-19).

Juan luego advertiría de alguien que se levantaría de en medio de los creyentes y los gobernaría. Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia. (3ª Juan 9- 10)

Éstos salen de la iglesia exaltándose por encima de sus compañeros creyentes o dejando que otros los exalten. Los que aman la preeminencia no solo desplazan a hombres piadosos como Juan, sino que incluso desplazan a Jesús.

Esta es el verdadero significado de la palabra anticristo, porque no solo significa contra Cristo, sino en lugar de Cristo. Aquí el peligro estriba no tanto en que un hombre se levante en contra de los santos, sino en que engañe al resto del cuerpo por su ejemplo. Un poco de su levadura leuda toda la masa.

Pablo continúa advirtiendo: Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias. (2ª Timoteo 4:1-3) Como muchos protestantes testificarían, Pablo miró al futuro y vio el sacerdocio célibe del papado, que también prohibiría ciertos alimentos en ciertos días.

Pero, ¿Era éste el peligro más grande para la iglesia? Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. (1ª Tim. 4:1-3)

También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. (2ª Tim. 3:1-5)

Fíjate que serán hombres que se amontonarán para enseñar conforme a sus propias concupiscencias, no conforme a la voluntad o el deseo de Dios. Se contentan con tener una apariencia de piedad, pero en realidad, le niegan el acceso a sus vidas y terminan por quedar completamente carentes de fe en su fe. Estos pasajes nos dan un sentido de la apostasía que sucedió y que está de hecho sucediendo en los últimos tiempos.

2000 Años de los Postreros Días

Algunos pueden decir, “Estas cosas son profetizadas para los días postreros, y todavía han de suceder en el futuro”. Pero fíjate que los creyentes del primer siglo comprendieron que estaban viviendo en los últimos días. (Lee 1ª Juan 2:18 y Hebreos 1:1-2).

De acuerdo con Joel, el Espíritu Santo sería derramado en los días postreros. Los que testificaron del derramamiento del Espíritu el día de Pentecostés, estaban viviendo en los últimos días. Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne… (Hechos 2:17).

La gran caída ya ha tenido lugar. Sucedió en los últimos días, tal y como Pablo y Juan habían visto de antemano. La iglesia ha caído del poder hacia una forma de piedad. Tenemos mucho de formas y muy poco de Espíritu. Al cierre del primer siglo, una iglesia había caído ya en extremo. El resto seguiría tras ella muy pronto.

La iglesia de Laodicea estaba a punto de perder su candelero. Apocalipsis 3:20 describe su condición como una asamblea que descaradamente había dejado a Cristo fuera, junto a la puerta, llamando y pidiendo entrar. Había caído tan bajo que aunque Él estuviera llamando a la puerta y pidiendo entrar, pocos escuchaban. (Me pregunto qué pasaría hoy, en el mismo contexto)

Había sido claramente excluido. Al cierre del primer siglo, la gran caída estaba en su máximo esplendor. Juan vio este misterio de antemano después de alcanzar su clímax. Las cosas empeoraron dramáticamente porque al cierre de esa era, la Iglesia apóstata es descrita como una ramera asesina.

Sobre su frente lleva escrito un nombre, MISTERIO, BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE TODAS LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA (Lee Apocalipsis 17:5). Los reyes de la tierra habían cometido fornicación con ella y los habitantes de la tierra se habían emborrachado con el vino de su fornicación (Apocalipsis 17:2). (Cuando veas que los gobernantes de la tierra hacen negocios turbios con cierta parte de la iglesia, entiende que si continúas en ella, terminarás emborrachándote con el vino de su fornicación).

Es culpable de la sangre de los Santos y en su mano hay una copa llena de esa sangre (lee Apocalipsis 17:6). Pasaron solo unos 24 años desde que Pablo escribiera “Porque el misterio de iniquidad ya está en marcha…” (2ª Tes. 2:7) hasta que Juan recibiera después las cartas a las siete iglesias.

En ese breve espacio de tiempo, la iglesia en Laodicea había caído completamente, de manera que Dios los describió como “desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos” (Apocalipsis 3:17). Las cosas estaban sucediendo bastante rápido.

Solo 200 años más tarde, el Cristianismo quedaría completamente paganizado con la ayuda de un déspota emperador romano. En una breve revisión de la historia de la iglesia puede verse lo bajo que ésta ha caído. Bajo la dirección de los emperadores romanos, la iglesia abrazó numerosas vacaciones paganas.

Adaptaron su sacerdocio conforme al sacerdocio pagano. Erigieron edificios ahora llamados iglesias, se acomodaron al orden de los templos paganos y de los centros cívicos romanos. Tomaron las vestiduras de los sacerdotes paganos y las deidades femeninas de los templos paganos, Isis o Artemis, la Gran Virgen, la Madre de Dios, o la Reina del Cielo, también conocida como María.

Guardando la costumbre pagana de deificar a los hombres, veneraron a los santos poniendo sus nombres a muchos de sus templos. El mosaico romano incluido más abajo muestra lo bajo que cayó la iglesia.

Describe a Cristo como al dios sol ascendiendo al cielo en su carro.

La adoración del sol no fue ilegalizada en la iglesia romana hasta el quinto siglo. Constantino, el supuesto emperador cristiano, mantuvo el título de Pontífice Máximo, el dios sobre todos los dioses romanos. Luego tomaría para sí el título de décimo tercer apóstol. El cristianismo había caído junto en el regazo del paganismo. La adoración al Hijo había sido confundida con la adoración al sol. ¡Hemos hablado suficiente de la caída! ¡Ahora e el momento de la recuperación!

Es más que obvio que este trabajo apunta a desenmascarar la falsedad espiritual de lo que hoy llamamos Iglesia Católica Apostólica Romana. Sin embargo, no deberíamos celebrar gozosamente que la iglesia evangélica no haya sido contaminada por el mismo espíritu maligno, porque mucho me temo, a la luz de los frutos, que sí lo ha sido; y demasiado.

La Reforma

“Recuerda de dónde has caído” La palabra reforma dice mucho. Para que algo sea reformado, tiene que haber caído de su primer estado normal. La palabra implica degeneración y malformación. La iglesia tal y como la conocemos está de hecho deformada, solo teniendo una FORMA de piedad.

El clamor del Señor a Su pueblo es, Recuerda, pues, de dónde has caído y arrepiéntete, y haz las primeras obras… (Apocalipsis 2:5). La cristiandad cayó abrazando el paganismo y el orden de las viejas religiones del Judaísmo legalista. En la medida en que estos elementos extraños permanezcan en la iglesia, habrá aún necesidad de reforma, una necesidad de recordar de dónde hemos caído y arrepentirnos. (Este es el mensaje básico de este tiempo: Reforma ya mismo, recordando de dónde hemos caído como iglesia.)

El Clamor de la Reforma —“Salid de en medio de ella, pueblo Mío”

Todo comenzó con otro llamado al éxodo—un llamado escuchado por todos los verdaderos reformadores, escrito en el libro que predecía esas cosas que luego se cumplirían. …Salid de ella, (el Misterio Babilonia) pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas (Apocalipsis 18:4)

Los primeros reformadores trataron de cambiar a la iglesia apóstata desde dentro. Un ejemplo de reformador es John Wycliffe de Inglaterra (1329-1384).Wycliffe atacó valientemente al papado, golpeando la venta de indulgencias y otros ritos de origen pagano como la veneración o adoración de los santos.

Pagó con su vida por esto. John Huss de Bohemia (1374-1415) fue otro que también oyó el llamado. Por causa de su devoción a Cristo, fue quemado en la hoguera. Sobre su cabeza le colocaron una corona de papel con los detalles escritos de su supuesta herejía.

La llevó con alegría hasta su muerte, proclamando que era lo mínimo que podía hacer por Aquel que llevó una corona de espinas. En su momento, los reformadores llegaron a definir la apostasía como “la cautividad Babilónica de los papas”, o como lo expuso Lutero, “La cautividad babilónica de la iglesia”.

Esta postura cambió la imagen partiendo de una reforma interna para llegar a un éxodo. Los reformadores comenzaron a ver que la iglesia no podía ser reformada— que era una miserable ramera entregada a la destrucción del pueblo de Dios.

Comenzaron a salir, pero se alejaron muy poco. Como los hijos de Israel, se volvieron en sus corazones y adoraron las obras de sus propias manos. Construyeron instituciones estáticas y a pesar de todos los esfuerzos por lo opuesto, en breve estas instituciones tendrían un pronunciado parecido a los sistemas apóstatas de los que habían escapado.

Salieron pero solo para abrazar de nuevo las caídas del sistema antiguo. Esta tendencia parecida a la de Caín de enredarnos en sistemas y mentalidades que estorban y finalmente ponen en peligro nuestro avance se evidencia por la gran cantidad de afiliaciones denominacionales.

La mayoría de estas denominaciones están ahogadas por las mismas limitaciones que instalaron para proteger su antaño poderoso movimiento. Habiendo salido de entre la leña seca de su día, sucumbieron ante lo mismo que había provocado su putrefacción.

Como todos los movimientos que tuvieron lugar antes de ellos, se endurecieron rehusando avanzar con crecimiento fresco. Definiendo credos y haciendo borradores de ordenanzas, se endurecieron y resistieron cualquier clase de cambio.

Es raro que la segunda generación tenga la visión de la generación fundadora. En breve, algún alma valiente escuchaba de nuevo el llamado, salía y comenzaba un nuevo éxodo. Cuando esto sucedía, el grupo de la primera parte se establecía para matar al grupo de la segunda, de la misma forma que los escribas y los fariseos resistían a cualquiera que intentara salir de sus flancos.

Tristemente, los que salían solo peregrinaban un tiempo corto antes de repetir los mismos errores. En cada caso, lo que comenzaba con el Espíritu degeneraba finalmente en un movimiento que se deterioraría aún más hasta convertirse en una institución.

Y en breve, la institución se convertiría en un monumento inamovible o mausoleo, protegido por endurecidos eclesiarcas. Este círculo se ha repetido una y otra vez hasta el momento presente. ¡No ha parado nunca! El factor revelador común en la desaparición de los movimientos de Dios es que los líderes cometen el mismo error de Caín.

Cuando su sacrificio es rechazado, se apartan de la presencia del Señor y edifican ciudades en torno a su revelación, a las que dan sus propios nombres. Esta es la condición de mucho de la iglesia hoy día, especialmente en los Estados Unidos.

Hemos construido grandes ciudades alrededor de muchas de nuestras revelaciones—la ciudad de los metodistas, los bautistas, los pentecostales, los carismáticos, y otros. Generalmente, esas ciudades se han convertido en cárceles y campos de muerte para los santos de Dios que se han atrevido a seguir al Espíritu.

Los movimientos vienen y van, pero parece que las denominaciones duran indefinidamente. Cuando las cosas se vuelven más estructuradas y complejas, Jesús es de nuevo dejado fuera de la puerta, llamando. En ese punto Dios llama a un remanente para comenzar de nuevo.

¿Te conmueve re-evaluar tu diligencia y entrega en la carrera que hay por delante de ti? ¡Esperamos que así sea! Deja que Dios comience a hablarte respecto de las ciudades que has construido, o que estás ayudando a construir.

Hay mucha construcción hoy día, la mayor parte de ella carnal. La iglesia americana parece especialmente atraída por conquistar y construir, pensando que Dios se agrada de la mera expansión numérica y física. Se da una gran importancia al tamaño de una congregación o edificio.

Incluso nuestro vocabulario está repleto de imprecisiones mientras seguimos neciamente llamando Casa de Dios o Iglesia a nuestros edificios. A pesar de todas sus buenas intenciones y reformas, la iglesia occidental continúa con el marco y las formas del mundo, que constituyen una transgresión fundamental del orden de Dios.

En la reforma, somos testigos de una serie de pasos progresivos hacia la restauración de todas las cosas. También vemos un principio. Lo que no avanza moviéndose con la nube de Su presencia, vuelve al camino de Caín y sale de la presencia del Señor para edificar ciudades.

El espíritu de Caín y de Nimrod es muy característico en su manifestación externa, porque siempre se mueve hacia la construcción de imperios, mediante hombres de renombre que fracasan en comprender la movilidad flexible de la ekklesia.

Comprende que estos son líderes fuertes, dotados, con gran talento, que aparentan tener una visión y un propósito. Son fundadores de civilizaciones y dan lugar a hombres de negocio, artesanos, artistas y guerreros. Algunos de los descendientes de Caín fueron Jabel, padre de los que moran en tiendas y tienen ganado; Jubal, padre de todos los que tocan la lira y la flauta; y Tubal-Caín, el falsificador de todos los aperos de bronce y hierro.

Nimrod estableció ocho ciudades incluyendo metrópolis tan grandes como Nínive y Babilonia. Levantar imperios y dar a luz una descendencia llena de talentos y dotes no es lo mismo que una heredad piadosa. Hoy, si un hombre emplea la correcta amalgama de prácticas de negocio sanas, técnicas de marketing y objetivos, sermones bien articulados, y por supuesto, los talentos de un equipo de alabanza bien a tono, puede amasar una gran cantidad de seguidores que estarán dispuestos a fundar su imperio.

Con mucha frecuencia se ofrecen buenos salarios y ventajas para cazar hombres en la edificación del imperio, además de la posibilidad de exposición a una audiencia aún mayor para el avance del ministerio. Dios siempre llama a sus hijos a salir de todo lo que siendo apóstata y fijo, rehúse avanzar hacia delante. Dios no está buscando constructores de imperio sino peregrinos como Abraham.

¿Cómo viviremos entonces? ¿Cómo forja esta verdad nuestra postura hacia el futuro? Hasta ahora nos hemos centrado en lo que Dios ha hecho y en lo que ya ha ocurrido en medio de Su pueblo. Ahora nos centraremos en cómo esas cosas afectan al presente y como tomarán forma al acercarnos al fin de la era. Dios establece tipos, sombras y señales que prefiguran sus propósitos futuros. Ocuparemos nuestros pensamientos en una de estas señales fundacionales en los próximos momentos.

No quise interrumpir en este pasaje lo que a mi entender es la mejor síntesis de lo que hoy es la iglesia estructural, religiosa, rutinaria y babilónica. No tienes más que tomar algunos de estos símbolos y llevarlos al nombre y el apellido que corresponda.

La Señal del Señor

Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel (Isaías 7:14) Una señal apunta hacia un destino específico y es de valor solo en relación al destino. Por ejemplo, una señal de tráfico predice e indica el camino pero nunca viajamos simplemente para llegar a la siguiente señal.

¡En este caso, la señal del Señor indica el camino hacia el cumplimiento completo de Su propósito eterno en Cristo Jesús! No estamos sugiriendo que Jesús fuera enviado meramente como una señal. ¡Él es el redentor, el Salvador del mundo! Aun así es cierto que los detalles de Su nacimiento y el nombre de Emmanuel nos dan señales proféticas que predicen eventos del fin de los tiempos.

De la misma manera que Él cumplió toda la Escritura en Su primera venida, Su cuerpo también está destinado a cumplir profecías, y aunque a veces parecen solo aplicables a Él, también se cumplen en Su cuerpo, la ekklesia. Con esto en mente, consideremos cuidadosamente la señal del Señor tal y como la profetiza Isaías en el pasaje de arriba.

Considera las palabras, la virgen. En 2ª Reyes 19:21 leemos sobre “La Virgen, la hija de Sión…” El profeta Jeremías también profetizó sobre esta misma mujer, Porque oí una voz como de mujer que está de parto, angustia como de primeriza; voz de la hija de Sion que lamenta y extiende sus manos, diciendo: ¡Ay ahora de mí! que mi alma desmaya a causa de los asesinos. (Jeremías 4:31).

También Isaías profetizó sobre Sion: Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová (Isaías 54:1).

Leyendo un poco más, hallamos una referencia a Dios como esposo en el versículo 5, y a Israel/Sion como la esposa en el versículo 6. Sion era la virgen desposada con Dios. Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová. (Óseas 2:19-20).

Este es el mismo lenguaje que Pablo usó para explicar el misterio respecto de la Iglesia y Cristo. Del mismo modo que Israel era la desposada de Dios, la Iglesia es la novia desposada de Cristo. La palabra hebrea traducida como virgen en el pasaje de arriba tendría una traducción más correcta si fuera traducida como novia o alguien que está a punto de convertirse en esposa, una novia desposada.

Ese es exactamente el caso de María, la sierva del Señor. Era una virgen, la desposada de José. María concibió milagrosamente y dio a luz a un Hijo que fue la plenitud de Dios en la tierra, Emmanuel—Dios con nosotros. Esta señal también apunta hacia un cumplimiento espiritual futuro. Otra novia dará a luz a un hijo, que vivirá en la plenitud de todo lo que implica el nombre Emmanuel. (Excelente símbolo; coincido totalmente).

En el capítulo doce de Apocalipsis, Dios reafirma la señal. Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.

También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de

devorar a su hijo tan pronto como naciese.

Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. (Apocalipsis 12:1-5). Leemos a cerca de dos señales en este pasaje. La primera señal es la señal de Isaías siete catorce, de la que se habla aquí en un cumplimiento futuro.

Antes Juan había escuchado una voz como una trompeta, diciendo, Sube acá y te mostraré las cosas que han de suceder después de esto. (Apocalipsis 4:1). Sabemos que las señales de Apocalipsis confirman la señal de Isaías y que apuntan proféticamente hacia eventos futuros.

Los detalles de esta señal vista por Juan corresponden tan exactamente al nacimiento y a la vida de Cristo que muchos teólogos creen que la señal debe referirse al nacimiento físico de Cristo. Pero estas señales son una referencia a cosas que deben suceder después de esto, después del tiempo en que Juan escribió sobre ellas.

La mujer y el hijo varón son una referencia clara a la esposa de Cristo al final de los tiempos y al nacimiento y la madurez del Cuerpo de Cristo en los últimos tiempos. Haremos una declaración en este instante que puede ser malinterpretada al principio.

¡Tened un poco de paciencia! Del mismo modo que Jesús fue Emmanuel, Dios con nosotros, así es también el Cuerpo de Cristo. Pablo escribió de un misterio respecto del Cuerpo, Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.  (1ª Corintios 12:12).

Hemos usado la versión Derby en inglés porque en este ejemplo, es el más cercano al griego original. Fíjate en las palabras, “así también Cristo”. El Cristo de quien habla Pablo era el Cristo completo, Cabeza más cuerpo. Cristo es la Cabeza. Nosotros somos Su Cuerpo. Juntos hacemos al Cristo.

El artículo determinado el, que no es incluido por la mayoría de las traducciones, es muy significativo. Una cosa es muy distinta de la cosa. La palabra el implica el artículo genuino, lo real, lo exclusivo y lo único en su especie. Del mismo modo que Cristo en Su cuerpo físico era Emmanuel, el mismo templo o morada de Dios, así también el Cuerpo de Cristo (Cabeza más cuerpo) es la continuación de este misterio, el templo en el que Dios mora sobre la tierra. ¡Emmanuel—Dios con nosotros!

Sabemos que el Cuerpo de Cristo hace también referencia al templo de Dios. Afeo profetizó, “Y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos.

La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.” (Afeo 2:7-9). Habrá una manifestación del Cuerpo que excederá con creces a todo lo que haya ocurrido sobre la tierra anteriormente.

Este Cuerpo de los últimos días mostrará la plenitud de la estatura de Cristo como un nuevo hombre que habrá alcanzado la madurez. Reinarán y gobernarán con Cristo. Serán tomados para Dios y para Su trono. Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. (Efesios 1:22-23).

Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. (Efesios 4:13) Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud (Colosenses 1:19)

Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad (Colosenses 2:9) Estas escrituras muestran la intención de Dios de llenar todas las cosas con Su Hijo por medio del Cuerpo de Cristo. Satanás conoce esto y como cualquier otro adversario, se ha propuesto oponerse al avance de Su Reino.

Habrá un re-nacimiento del Cuerpo de Cristo en los últimos tiempos. El objetivo principal de Satanás, el dragón escarlata, es el Cuerpo de Cristo, la expresión de Cristo en la tierra. Al crear el cuerpo falsificado, su objetivo era desplazar totalmente y dispersar al verdadero Cuerpo de Cristo.

Ya sabes; cuando recibas un ataque, eso no sucede porque tú eres una persona muy importante, sucede simplemente porque eres una parte del cuerpo. Y Satanás buscará arruinar a cualquier parte del cuerpo con la intención que el cuerpo no funcione.

Ha habido verdaderos creyentes a lo largo de los años, pero la expresión completa en la que Cristo es visto en Su plenitud, fue desplazada bien temprano. Ha habido individuos que brillaron con la gloria de Dios, como los hay hoy todavía, pero un miembro no hace a todo un cuerpo. A lo largo de la historia, siempre que una expresión completa de Cristo ha comenzado a emerger, en breve el dragón escarlata aparece para devorarla. (Está claro, ¿Verdad?)

Tolerará cualquier forma de religión pero no puede soportar el pensamiento de un cuerpo hecho de muchos miembros alcanzado su plenitud y expresando completamente la gloria del Hijo de Dios. Esta plenitud no puede ser expresada por medio de miembros individuales, no importa cuánto brillen, porque solo poseen una medida del don de Cristo.

El foco de todas las energías de Satanás en el siglo primero era devorar al Cuerpo completo. Ese esfuerzo continúa hoy día. De la misma manera que Herodes intentó matar a Jesús de niño, así mismo el dragón quiere devorar al hijo varón desde Su comienzo, antes de alcanzar la plenitud de la estatura de Cristo.

El medio más efectivo y probado de Satanás para compensar al cuerpo de Cristo es su sustituta, la religión. Igual que Jesús es Emmanuel, Dios con nosotros, porque Dios reside en El, así también el Cuerpo de Cristo en el que Cristo mora ahora, y en el que será completamente manifiesto, es Emmanuel en la tierra.

Este es el misterio del Cuerpo de Cristo, la plenitud de Aquel que llena todas las cosas. La existencia en el hombre de este Dios con nosotros es la gloria de Dios. Pablo enseñó ampliamente sobre esta gloria venidera que sería restaurada a los que moran en Cristo…

Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. (Romanos 8:29,30)

Los que somos miembros de Su Cuerpo estamos predestinados a estar ahí. Fuimos predestinados a ser hechos perfectos en Su imagen como parte de Su cuerpo espiritual. Dios ha puesto en marcha un proceso desde la fundación del mundo, un proceso en el que somos predestinados, llamados, justificados y finalmente glorificados.

Si Cristo ha de ser completamente glorificado, el Cuerpo en el que Él vive también debe ser completamente glorificado. Entonces, ¿Cómo hemos de ser glorificados en Su cuerpo? Pablo continúa en el siguiente capítulo de Romanos, ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles? (Romanos 9:22-24).

Nosotros existíamos de antemano como miembros espirituales en Su cuerpo celestial y conocíamos un cierto nivel de Su gloria, pero también estamos siendo preparados para una gloria mayor, gloria en su plenitud. De la misma forma que Cristo vino a esta tierra a aprender la obediencia por medio de los sufrimientos por los que pasó, nosotros también somos perfeccionados durante nuestro peregrinaje terrenal hacia una mayor gloria. Cristo fue glorificado en el cielo antes de que viniera, y el Padre tenía una gloria mayor esperándole por Su acto de obediencia.

Considera este intercambio con Su Padre sobre Su inminente crucifixión. Está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.  (Juan 12:27,28).

Glorificar al Padre por medio de Su obediencia perfecta fue también glorificar al Hijo. Lo mismo es cierto de Sus santos, los miembros de Su cuerpo. Poner nuestras vidas en obediencia es glorificar a Cristo. Glorificar a Cristo por nuestra obediencia hasta la muerte es compartir de la Gloria del Hijo Crucificado. Muchos que hoy día se llaman a sí mismos cristianos quieren el poder y la gloria sin tomar el sendero de la cruz que trae su plenitud a nuestras vidas.

Consideremos la oración de Pablo en su carta a los Filipenses y hagámosla nuestra: … a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte. (Filipenses 3:10).

Incluso aquellos que luchan por un premio terrenal saben que “sin dolor no hay ganancia”. La ciudad de Dios, la nueva Jerusalén, el Monte Sion, aún ha de ser adornado con Su gloria en Su venida. “(Pablo y Bernabé) confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.” (Hechos 14:22).

Y yo Juan vi. la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. (Apocalipsis 21:2) Cosas gloriosas se han dicho de ti, Ciudad de Dios. (Salmos 87:3)

Dios sabía de antemano que no podíamos ser perfeccionados sin un tiempo de prueba. Estamos aquí en esta tierra entre vasos de ira para aprender la paciencia de Dios mientras sufrimos en las manos de ellos. Compartimos los padecimientos de Cristo, nuestra Cabeza.

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. (Romanos 8:16-19).

Pablo escribió a la iglesia en Tesalónica, Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. (2ª Tesalonicenses 2:13-14)

Pablo habla aquí de ser escogidos “desde el principio para salvación por medio de la santificación por el Espíritu y fe en la verdad”: Este es el camino que tenemos que tomar para alcanzar la gloria de Cristo. Primero Dios nos escoge siendo aún pecadores para ser Sus hijos e hijas.

Nos hace santos envolviéndonos en Cristo y dándonos el don del Espíritu de SU justicia. Nos da la fe del Cristo que nos habita para creer en Él. Finalmente, pone Su verdad que cambia la vida dentro de nosotros, conformándonos a la misma imagen de Su Hijo.

Este es el proceso de Su gracia que obra en nosotros para que podamos alcanzar la gloria de Su Hijo como coherederos en el Amado. Es a por su novia gloriosa, la que no tiene ni mancha ni arruga, a por quien El viene, no a por una novia que no ha sido probada ni examinada.

“Vuestro padre el diablo”

La simiente de Satanás surgió en el huerto como resultado de su exitoso engaño a la humanidad. Su simiente fue sembrada en sus corazones para que tomaran su propia búsqueda e intento de ser como Dios. Este fue el nacimiento de la religión tal y como la conocemos hoy, que busca determinar lo bueno y lo malo aparte del Espíritu de Dios.

Un ejemplo perfecto de esto lo encontramos en la oración del Fariseo, “Dios, te doy las gracias que no soy como los otros hombres—extorsionadores, injustos, adúlteros, o incluso como este recaudador de impuestos. Ayuno dos veces en semana; diezmo todo lo que poseo.

” Porque tiene conocimiento del bien y del mal, se juzga a si mismo como justo por sus obras muertas, y condena al humilde recaudador de impuestos que Jesús dijo que sería justificado (lee Lucas 18:11-12). Eva pudo pensar que Caín era la simiente prometida, pero resulto que fue la simiente de la serpiente, el maligno (Lee 1ª Juan 3:12).

Cuando Pablo escribió, pero lejos esté de mi gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mi, y yo al mundo (Gálatas 6:14), se refería al mundo de la religión. Esto queda claro cuando miran al versículo anterior, que dice, Porque ni aún los mismos que se circuncidan guardan la ley; pero quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne. (Gálatas 6:13).

Pablo se refirió a la religión como al mismo mundo y sus principios como a los rudimentos o elementos del mundo (Colosenses 2:8), expresando en el cumplimiento de las ordenanzas semejantes a no manejes, no pruebes, no toques… conforme a los preceptos y doctrinas de hombres. (Colosenses 2:20-22).Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne. (Colosenses 2:23)

La simiente de la serpiente, que heriría el calcañar del Mesías, constituye la progenie de esta antigua religión que data del Edén y el engaño. Fue a esos hombres religiosos a quienes Jesús dijo, Sois de vuestro Padre el diablo y las obras de vuestro padre queréis hacer.

El ha sido homicida desde el principio, y no permanece en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla de mentira, de lo suyo habla porque es mentiroso y padre de mentira. (Juan 8:44). Hebreos 11:4 revela que Abel habla aun estando muerto. Su propia vida fue una profecía que continúa hablándonos y revelándonos cosas hoy día.

El espíritu de Caín es evidente en la mayoría de los hombres religiosos y matan la voz profética de Dios, actual y relevante. Sabemos que Caín mató a Abel, pero según Jesús, los fariseos fueron sus asesinos. Por tanto, Jesús vio la posición farisaica aliada con Caín.

Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías, hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.

De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta. Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor. (Mateo 23:34-39)

Aquí Jesús traza el rastro sanguíneo desde Abel hasta Zacarías—un trazo de traiciones y asesinato—hasta el mismo portón frontal de Israel, Jerusalén. La nación de Israel una vez más se había apartado por el camino de Caín y su iniquidad había alcanzado el clímax.

Había llegado el tiempo de su juicio, un juicio tan severo que ya había sido predicho por las palabras de Jesús, “He aquí, vuestra casa os es dejada desierta.” Los fariseos y los saduceos son una representación clásica del hombre religioso. Jesús los llama serpientes conforme a su propio padre.

La religión en general tiene la naturaleza de la serpiente, la naturaleza de Caín. La inquisición es una prueba adecuada de esto. La víbora es una criatura interesante. Le gusta disfrazarse como algo que no es. Los fariseos que vieron a Jesús expulsar un demonio de un hombre dijeron que lo hacía por el poder de Belcebú, príncipe de los demonios.

Jesús igualó esta blasfemia contra el Espíritu Santo con el pecado imperdonable. Después apunta hacia el discurso de ellos al decir, O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol.

¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. (Mateo 12:33-35)

Estos hipócritas amaban exhibirse a sí mismos como justos aunque condenaban a los hombres desde sus altos puestos en el Judaísmo, pero Jesús les dijo que eran menos que el vientre de una serpiente a los ojos de Dios. Porque eran de un árbol malo, el árbol del conocimiento del bien y del mal, solo podían producir fruto malo desde sus corazones perversos.

Hay una historia en la que Pablo se enfrenta a un naufragio en la isla de Malta en Hechos capítulo veintiocho. Mientras recogía palos para hacer un fuego y protegerse de la hipotermia, inconscientemente tomó una víbora con la mano. La criatura siguió actuando como un palo hasta fue a arrojarla al fuego.

En ese instante se aferró sobre la mano tratando de matarlo. Pablo arrojó la víbora al fuego y Dios le protegió de su veneno. Como la víbora, los hipócritas religiosos posan como algo inofensivo para ganarte y conseguir que te abras a ellos.

Pero cuando te vuelves hacia ellos en busca de sanidad y de calor en un momento vulnerable, luchan por pegarse a ti, rehusando soltarte hasta que estés tan muerto como ellos mismos. Ni Jesús ni Juan el Bautista fueron engañados.

Los llamaron como lo que eran, víboras espirituales, y nunca les dejaron acercarse ni tampoco pusieron en ellos su confianza. Esta es una lección que muchos de nosotros hemos tenido que aprender por la vía difícil.

Ahora pregúntate: ¿Cómo le llama el mundo a la gente que nosotros llamamos creyentes, o cristianos, o familiarmente hermanos? Los llama religiosos. ¿Por qué? Porque el mundo no puede entender la fe, porque para entender la fe, debería conocer a Dios, que es el único dador de la fe.

El mundo apenas puede entender creencias, que son el fruto de sus mentes carnales. Y eso es en suma una religión, cualquiera que elijas: respeto obligado y obediencia sin discusiones a una serie de creencias prescriptas por hombres supuestamente iluminados.

Trigo y cizaña

Jesús contó una parábola sobre los dos tipos de semillas plantadas en el campo de Su padre. Uno plantó trigo, un tipo de los hijos de Abel. El otro era una falsificación cercana llamada abrojos, plantada por un enemigo bajo la cubierta de la oscuridad. La historia es como sigue:

Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?

El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. (Mateo 13:24-30)

La frase “mientras dormían los hombres” nos llamó la atención. Los apóstoles fundadores y los padres de la Iglesia velaban por los lobos rapaces que surgirían en la nueva Iglesia que se estaba formando (lee Mateo 7:15 y Colosenses 2:8). Satanás mató a los apóstoles al principio menos a Juan, que se encontraba exiliado en una isla remota.

En este sentido estos hombres dormían (lee Mateo 9:24). La ausencia de los apóstoles dio cabida para que Satanás viniera y sembrara la cizaña, cuyas enseñanzas están mezcladas con las verdaderas doctrinas de los primeros apóstoles hasta este día.

“Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña”. Las semillas de lo falso habían sido sembradas en un principio. Yo, Michael, hice un estudio sobre la cizaña hace unos años. En el país del trigo en el noroeste, donde yo crecí, se le llama avena silvestre, pero su verdadero nombre es cizaña barbuda.

Esta cizaña en sí no es venenosa. Puede comerse y no hace daño. El problema es que aloja un hongo llamado Ergot Smut, que es mortal tanto para el hombre como para los animales. También hay un problema con los hipócritas que se encuentran un refugio seguro en el campo de Dios.

Un poco de levadura lo estropeará todo. Dios prohíbe a Sus siervos arrancarlos antes de la cosecha, no sea que el trigo se eche a perder en el proceso. El agricultor trata con la avena silvestre pasándola por un trillo que primero quita la paja del trigo y luego lo repasa con un tamiz que permite a su vez que la cizaña pequeña caiga y sea desechada junto a la paja.

El hongo mortal que alberga es apartado con la cizaña. Las pruebas en nuestras vidas quitan la paja, exponen y rechazan las influencias venenosas del enemigo, y dejan solo al trigo purificado para ser recolectado en la cosecha del Señor.

Una vez que el trigo es recolectado, está listo para ser molido y hecho harina fina. Los granos individuales del trigo pierden su propia identidad y toman la identidad del Señor, porque es entonces cuando nos convertimos en un pan con Él, el Pan de Vida.

Estos dos misterios se van desplegando simultáneamente. A la par que el hijo de perdición es manifiesto en su expresión conjunta, el misterio glorioso de Su cuerpo es comprendido y plenamente manifiesto. Entonces, la cizaña y el trigo serán conocidos por lo que cada uno es realmente.

En algunas ocasiones he solido predicar en iglesias respecto al tema del trigo y la cizaña. Me miraron con recelo y no poca incredulidad cuando di a entender que tanto el trigo como la cizaña estaban dentro de la iglesia y no afuera, como les habían enseñado. Sin embargo, y aquí lo comprobamos, la Biblia es clara y concreta al respecto.

Como en los días de Noé y de Lot

Al ser preguntado sobre la venida de Su Reino, Jesús dijo a Sus discípulos como sería: Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.

Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste. En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. (Lucas 17:26.32)

Al acercarnos al cierre de la era, la condición que prevalece sobre la tierra es idéntica a la que existía antes del juicio del diluvio y también del juicio de Sodoma. La iniquidad alcanzará su plenitud. Antes de que venga el juicio, habrá negocio, como siempre.

El hombre se corromperá completamente. Los hombres estarán comiendo, bebiendo, casándose y dándose en casamiento, comprando y vendiendo, plantando y edificando, hasta el mismo fin. ¿Qué dice Jesús en medio de todo esto? ¿Qué hay de malo en comer y beber? ¿Qué hay de malo en casarse y darse en casamiento? ¿Qué hay de malo en comprar y vender?

Cristo se refirió al hedonismo de Caín, que llevó a la plenitud de la iniquidad antes del juicio del diluvio. El casamiento aquí se refiere a la mezcla simbólica de los hijos de Dios y las hijas de los hombres, lo que implica apostasía, además del fracaso del pueblo de Dios en mantener su integridad.

¿Es posible que el sembrado y el edificado del que Jesús habló, haga referencia a la labranza de la tierra y a la edificación de ciudades conforme al orden de Caín? ¿Es posible que el comprar y el vender tenga que ver con “las medidas” o los pesos injustos de Caín, que constituían fraude o robo tal y como tiene lugar hoy día en la América de los negocios hoy?

Antes del fin, la simiente de la serpiente estará manifestando lo peor, habiendo alcanzado su clímax para el juicio. Del mismo modo que la cizaña se ataba en manojos para ser quemada, así también habrá una recolección conjunta de la simiente maligna de Caín en la tierra, mientras traman el derrocamiento de Dios y de Su Reino.

David profetizó de esta trama atroz cuando escribió: ¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo: rompamos sus ligaduras, Y echemos de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor, Y los turbará con su ira. (Salmos 2:1-5)

Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán. (Oseas 4:1-3)

En Salmos dos, vemos a los reyes de la tierra tomando consejo en contra del Señor y de Su Cristo para desechar sus cuerdas de influencia. En Oseas vemos el mismo corazón de rebeldía en los hijos de Israel, que rechazan (desechan) toda restricción.

El fruto de esta rebelión está a nuestro alrededor por todas partes. Los del espíritu de Caín rechazan la

verdad, no tienen misericordia en sus corazones, hablan cosas profanas, mienten, matan, roban y cometen adulterio y la tierra gime y se echa a perder.

Vemos por todas partes a la creación de Dios gimiendo con dolores de parto como una mujer a la que le ha llegado su hora. Cuanto más tratan los hijos de Caín de ponerse a arreglar con sus manos la destrucción que trajeron sobre la tierra como resultado de su rebelión contra Dios, peor se ponen las cosas.

Es semejante a la forma de tratar el cáncer. Si no te mata el cáncer, te matará el tratamiento. El hombre no puede esperar recrear lo que el Ungido del Señor ha creado, cuando sus propios actos hacen que la tierra gima con la sangre del justo Abel.

La única cosa que podía salvar a la tierra del caos que ahora vemos es llegar a la unidad y a un acuerdo con el Ungido del Señor, el mismo que ellos tratan de desechar. ¿Cómo reconoceremos el tipo de Sodoma que será destruida en los últimos días?

Puede que no sea lo que tú piensas. Ezequiel vio la decadencia de Sodoma en Jerusalén pero aún más en su día de profetizar delante del Señor. He aquí, todo el que usa de refranes te aplicará a ti el refrán que dice: Cual la madre, tal la hija.

Hija eres tú de tu madre, que desechó a su marido y a sus hijos; y hermana eres tú de tus hermanas, que desecharon a sus maridos y a sus hijos; vuestra madre fue hetea, y vuestro padre amorreo. Y tu hermana mayor es Samaria, ella y sus hijas, que habitan al norte de ti; y tu hermana menor es Sodoma con sus hijas, la cual habita al sur de ti.

Ni aun anduviste en sus caminos, ni hiciste según sus abominaciones; antes, como si esto fuera poco y muy poco, te corrompiste más que ellas en todos tus caminos. Vivo yo, dice Jehová el Señor, que Sodoma tu hermana y sus hijas no han hecho como hiciste tú y tus hijas.

He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso. Y se llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante de mí, y cuando lo vi. las quité. (Ezequiel 16:44-50)

El mundo de Caín está lleno de arrogancia, abundancia, prosperidad y frialdad hacia las necesidades de los pobres. Un mundo en el que la media religiosa aborrece la influencia de su Marido, el Padre. Un mundo en el que aborrecen a Sus hijos, los verdaderos santos de Dios. Suena a negocio, tal y como sucede en América y en sus iglesias mundanas.

Soy bastante cuidadoso de mis palabras porque conozco lo que las palabras implican, pero hablar de iglesias mundanas en mi caso particular, nunca se me hubiera ocurrido. Y no porque no lo sean, sino por simple respeto a los muchos hijos genuinos que todavía se encuentran dentro de ellas.

Claro está que, si no toman alguna decisión en los próximos tiempos, toda su respetabilidad podría no llegar a servirles de nada. Porque así como cuando Dios desató su ira sobre Sodoma y demandó que Lot y su familia salieran de ella, así también hoy todavía suenen sus palabras referidas a Babilonia, la Gran Ramera, cuando dice: “¡Huid de ella, pueblo mío!”

Sodoma

¿Cómo eran los días de Lot? ¿Qué dijo Jesús de nosotros, que estamos en los últimos tiempos? La maldad de Sodoma es proverbial. Junto con su hermana Gomorra, Sodoma tomó el camino y la corrupción de Caín. Su iniquidad alcanzó el clímax—el clamor por ello alcanzó al trono de Dios.

Se cree que Sodoma estaba localizada en llano sur del Mar Muerto, ahora cubierto de agua. Fue el lugar preferido de Lot, el sobrino de Abraham. ¿Dónde estaba Abraham mientras Lot vivía en esta ciudad maligna? Estaba en su tienda, lamentando— morando como extranjero en la tierra de la promesa, en la que incluso había llegado a alojar ángeles.

Abraham rechazó las riquezas de Sodoma y también su forma de vida (lee Génesis 14:13-23). Dios envió mensajeros para testificar de primera mano la corrupción de Sodoma. Los hombres de Sodoma eran tan malvados que los jóvenes y los ancianos igualmente se juntaron frente a la puerta de Lot para tener relaciones sexuales antinaturales con ellos.

Los mensajeros de Dios cegaron a los hombres de Sodoma, pero estaban tan corrompidos que aún estando ciegos, continuaron en su búsqueda lasciva. Los mensajeros del Señor ordenaron a Lot que dejara la ciudad y que fuera a las montañas para escapar del juicio de Dios, pero Lot se había convertido en ciudadano de corazón.

Amaba las ciudades amuralladas y temía los peligros aparentes de las montañas. Confiaba en muros como protección. El camino de Abraham asustaba a Lot. Así que Lot clamó al Señor, “He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y salvaré mi vida.”

Los lamentos de Lot no terminaron ahí. En contra de la instrucción del Señor, la esposa de Lot miró atrás y se convirtió en una estatua de sal. Es interesante que la palabra hebrea traducida como pilar signifique “tomar un postura”. Es como si la esposa de Lot se hubiera cerrado en banda y hubiera dicho: “No me muevo de aquí”.

Después de haberse retirado a una ciudad pequeña sin ella, sus hijas emborracharon a su padre y cometieron incesto con él. Aunque Sodoma estaba destruida, Lot y su familia estaban aún impactados por su perversión. Dios quería que Lot tomara el paso radical de fe y fuera a las montañas pero Lot pidió poder ir a una ciudad pequeña no tan corrupta.

“¡Es pequeñita, Señor!” Dios sabía que puesto que como un poco de levadura leuda toda la masa, igualmente un poquito de corrupción continuaría corrompiendo a Lot y a sus hijas. Al caer el fuego del cielo, consumiendo a Sodoma, Abraham permaneció arriba en las colinas y “miró hacia Sodoma y Gomorra y hacia toda la tierra del llano, y miró y vio que subía humo de la tierra, como el humo de un horno”.

Abraham estaba a salvo en las montañas. El lugar que Lot temía era un lugar de seguridad para Abraham. Una vez más vemos la fe del peregrino comparada con la corrupción del constructor de ciudades. Así va a ser al cierre de la era. Confiamos que el Espíritu Santo hará cualquier aplicación necesaria en vuestros corazones.

Concreto. Lo que una gran mayoría de personas considere como sitio seguro, en el espíritu, no lo será. Aquellos lugares que nadie deseará habitar por estimarlos totalmente inseguros, serán bastiones de un nuevo mundo que de ninguna manera deberemos confundir con nuevo orden. Lo primero se llamará tierra de Reino, en tanto que lo segundo, tierra de impíos.

El Alarido de los Mercaderes

Hemos apuntado al Misterio Babilonia en lo que concierne a la religión como un todo. Hay un aspecto que con frecuencia se descuida y que ocupará nuestros pensamientos en los momentos siguientes. Su aspecto es la economía global y nacional de nuestro día. Si, esto es Babilonia.

En el capítulo 18 de Apocalipsis, el ángel del Señor clamó en voz alta, Babilonia la grande ha caído, ha caído…” El otro clamor se oye desde los mercaderes de la tierra, llorando y lamentando por la pérdida de sus beneficios. “Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías (Apocalipsis 18:11)

Los frutos codiciados por tu alma se apartaron de ti, y todas las cosas exquisitas y espléndidas te han faltado, y nunca más las hallarás. Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido a costa de ella, se pararán lejos por el temor de su tormento, llorando y lamentando (Apocalipsis 18:14-15)

El sistema económico del mundo, tal y como lo conocemos hoy, surgió inicialmente de la rebelión de Caín. Antes de que los habitantes del mundo vivieran en inocencia y generosidad, la forma de vida de Caín corrompió completamente a la raza pre-diluviana.

Después del diluvio, la economía de Caín revivió de nuevo por Nimrod. Como veremos en breve, esto es muy indicativo. A lo largo de toda la historia de la humanidad, vemos los repetidos esfuerzos del hombre por desechar el gobierno o el reino de Dios.

Un ejemplo de esto es el punto en el que Israel escoge a Saúl como rey, lo que implicaba un rechazo a la soberanía de Dios. En la venida de Cristo, el hombre recibe una nueva oportunidad de escoger. Cristo vino predicando el reino o el gobierno de Dios. Como David, Jesús tuvo un corazón por el reino de Dios.

Estando ante Pilatos, Jesús dijo: Mi Reino no es de este mundo. SI mi reino fuera de este mundo, mil siervos lucharían para que no fuera entregado a los judíos. Pero Mi Reino no es de aquí. (Juan 18:36). El Reino de Dios no es como los reinos de Caín y Nimrod.

Por qué no es de (griego ek) ni procede de este mundo. No halla su origen en la rebelión del hombre. El Reino del que habló Cristo es de otro ámbito—atraído por otros valores y objetivos. Su economía es motivada y sostenida enteramente por otros medios y principios.

No podemos enfatizar esto suficientemente. Los que son nativos de un país, no tienen dificultad en detectar a los extranjeros entre ellos. Su lenguaje, sus maneras, su ropa, incluso la forma en que se comportan entre sí traiciona su status de extranjeros.

Los cristianos no son de este mundo y por esa razón el mundo los aborrece. Moran como peregrinos y viajeros—una colonia del cielo, marcada por un estilo de vida de simpleza, carente de codicia. Tienen una economía enteramente distinta.

Esto quiere decir que si tú logras vivir en el marco de este sistema, ya sea en tu trabajo, escuela o simplemente el barrio donde vives, sin que nadie se entere ni sepa que eres miembro del Reino de Dios, tú no estás viviendo como Dios ha dicho que debías vivir.

Jesús habló de esta economía celestial en Lucas capítulo doce. No te confundas con esto. Cristo visto como un extranjero entre asalariados, hablando con un vocabulario celestial sobre un reino celestial. Los pesos y las medidas o la toma de medidas es una de las expresiones del camino de Caín.

De esa mentalidad vino el sistema de comercio que conocemos hoy día—un sistema de exactitud, que llega hasta el último céntimo. ¡Pero no es así el Reino de Dios! En lugar de ojo por ojo, Jesús dijo, “Pon la otra mejilla… da a los que te pidan… camina la segunda milla.”

Lucas da un registro mucho más detallado en su evangelio e incluye el episodio que sirvió de trampolín para el Sermón del Monte de Cristo. Comenzó cuando un hombre se acercó a Jesús con esta petición. Maestro, habla a mi hermano para que divida la herencia conmigo (Lucas 12:13).

Esta fue la pregunta que trajo el completo discurso de Cristo respecto de las necesidades de esta vida. La respuesta de Jesús a la pregunta de este hombre fue, “Hombre, ¿Quién Me ha puesto por juez sobre ti?” Jesús no vino a arbitrar los asuntos de esta vida en lo que concierne a mamón, sino a traer y a modelar la vida y el sistema de valores de otro reino.

Si se mide con valores mundanos, este sistema de valores debe ser juzgado irresponsable y extravagante porque es una economía basada en un principio completamente distinto, no en los pesos y en las medidas sino en la generosidad.

Cristo dio a este hombre la siguiente advertencia, Guardaos de la codicia: porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de las cosas que posee (Lucas 12:14). ¡Espera un minuto! ¿Es que no debía este hombre recibir su herencia? ¿Es que no debía Jesús apuntar a la codicia del hermano por quedarse con la porción de éste? ¿Es que no es esto una ofensa totalmente legal?

Jesús no apuntó al mal sino que advirtió de la codicia, porque ése era el verdadero peligro. Habló una parábola para ilustrarlo aún más. También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?

 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis

bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios. (Lucas 12:16-21).

El valor de las cosas es determinado por una escala eterna. Jesús no fue movido por el sistema de valores de este mundo. Habría despachado rápidamente a los consejeros financieros cristianos de hoy día. Las riquezas, el prestigio o cualquiera de las otras galas de esta vida no pudieron moverle.

¡Él era rico para Dios! Después de haber exhortado a sus discípulos a no preocuparse por sus vidas, lo que comerían, ni por el cuerpo, lo que vestirían, Jesús dijo algo que bien podría sonar ridículo a los necesitados que había alrededor.

Porque la vida es más que la comida, y el cuerpo más que el vestido (Lucas 12:23). Cristo está poniendo los valores del reino. Hoy, esos valores serían repudiados como una mayordomía pobre. Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta.

¿No valéis vosotros mucho más que las aves? ¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo? Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis por lo demás? Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.

Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud.

Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. (Lucas 12:24-32)

Jesús está contrastando dos ambiciones. Las naciones del mundo buscan las cosas temporales de esta vida y no buscan el Reino de Dios. Estas dos búsquedas de la vida son diametralmente opuestas. El intento de armonizar ambas ha producido el estado de tibieza actual de la Iglesia.

Jesús pidió a esta gente pobre que hiciera algo impensable desde una perspectiva mundana. En lugar de buscar adquirir posesiones, Jesús les pidió que tomaran lo que tuvieran, lo vendieran, y lo dieran a los pobres. Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. (Lucas 12:24-33).

Cuando se trata de la economía de Caín y de Ham, Jesús es brutal. Él sabe que es necesaria una alianza radical de los corazones de los hombres antes de que puedan ser ciudadanos efectivos del Reino de Su Padre. O bien nos aliamos con las naciones del mundo, buscando primero las cosas de la tierra, o nos aliamos con Su Padre, buscando Su Reino.

Jesús estaba pidiendo a los pobres que entraran en la generosidad del Padre. ¿Qué clase de estilo de vida hippie es ésta? ¿A qué nos llama el Señor aquí? Él no llama a regresar al camino de Su generosidad, que precedió al pecado de Caín. Consideremos como se forjó esto en la primera Iglesia.

La Economía del Reino

Cuando llegó el día de Pentecostés en toda su magnitud, el Espíritu de Dios vino como un viento recio trayendo el Reino de Dios a los corazones de los hombres. Se añadieron tres mil a la iglesia ese mismo día. En un sentido real, nació una nación en un día.

Error moderno de concepto: la historia dice que se añadieron tres mil, no que los salieron a buscar o a evangelizar. Y eso nos lleva a otra duda: ¿Existe en la mente de Dios una idea tal como la de evangelizar o simplemente Él imaginó a un pueblo que con su conducta, su moral intachable y su honestidad a toda prueba, fuera un testimonio más que suficiente para que la gente se añada?

La comunidad de creyentes del primer siglo vivía por el Espíritu de Dios, los valores del reino, y permanecía en la palabras de Jesús, Vended lo que poseéis…” “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.

Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. (Hechos 2:42-47)

Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. (Hechos 4:32) Los que creían eran de un corazón y alma y por causa de esa unidad, ninguno se aferraba a sus posesiones, sino que las veían como propiedad del cuerpo completo de creyentes.

Cuando un hombre y una mujer se unen en matrimonio, desde ese momento tienen todas las cosas en común. SI la mujer ha adquirido una gran deuda, su deuda se convierte en la de él porque ahora son uno. El cuerpo de creyentes estaba tan unido en el amor de Cristo que no podían imaginarse acumulando para ellos mismos o ignorando la situación de los que estaban en necesidad en medio de ellos.

Vivían por la economía del Reino. Era necesaria una vigilancia constante para preservar esta economía celestial, protegiéndola de la codicia de Caín. Pablo escribió sobre esta lucha, Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.

Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis. (2ª Cor. 11:2-4)

¿Cuál era ese evangelio diferente? Pablo hablaba del mismo cuando escribió a Timoteo. Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales. (1ª Tim. 6:3-5)

Fue el evangelio de GANANCIA o de CAIN el que procedía de otro espíritu y reflejaba a un Jesús diferente. Mira el contexto de los versículos siguientes: Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.

Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros, ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros; no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis.  (2ª Tesalonicenses 3:6-9)

Pablo estaba trazando la línea entre el ejemplo de ellos de no desear mamón y el camino de los falsos maestros que habían llegado a ellos. Fue este deseo del pan de ellos y de los bienes de ellos lo que Pablo calificó de desordenado en estos falsos maestros. Su esfuerzo personal para suplirse a si mismo trabajando en medio de ellos día y noche era el buen ejemplo. “Si alguno no trabaja, que no coma”.

¿Qué es Mamón?

El Señor ha estado hablándonos acerca del profundo enamoramiento en que ha caído la iglesia occidental con mamón, y de su profundo alejamiento de Cristo. El engaño de las riquezas ha minado nuestra perspectiva total del evangelio de Cristo.

¡Qué lejos hemos caído de las enseñanzas de Jesús! En Lucas 16:11-13, Jesús diferenció aún más la economía del cielo y la del mundo. Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?

 Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. (Lucas 16:11-13) ¿Qué quiso decir Jesús cuando dijo, “No podéis servir a Dios y las riquezas?”

Es curioso que de todas las palabras griegas traducidas por riqueza y dinero Jesús escogiera ésta. Mamón es una palabra babilónica que significa riquezas, y se cree que era uno de los dioses de Babilonia. Jesús está indicando algo más que el dinero en todo esto.

Está diciendo que no puedes servir al Dios del cielo y al dios babilónico de la riqueza al mismo tiempo. Cristo está apuntando al origen del sistema del comercio, tal y como lo conocemos hoy día, y lo señala como un ídolo. La adoración de mamón toma los valores de la Babilonia mundana—buscando la cuña de oro y la finas vestiduras babilónicas, adaptando los pesos y las medidas para que los hombres puedan ser medidos, oprimidos y llevados cautivos.

Jesús vino declarando un Jubileo, Y esta es la manera de la remisión: perdonará a su deudor todo aquel que hizo empréstito de su mano, con el cual obligó a su prójimo; no lo demandará más a su prójimo, o a su hermano, porque es pregonada la remisión de Jehová. (Deuteronomio 15:2). La primera iglesia vivía en un continuo Jubileo.

La palabra medida (Hebreo nagas—presionar, atraer, oprimir, medir, ejercer una presión demandante) usada en el pasaje de arriba también aparece en Éxodo 5:6 en la que se traduce por capataces, refiriéndose a los que oprimían a los hijos de Israel durante la esclavitud en Egipto.

Nagas también es traducida como capataz (opresor en inglés) (Job 3:18), arriero (Job 39:7), y cobrador de tributos (Daniel 11:20). De la rebelión de Caín surgió un sistema de pesos y medidas que dio lugar al opresor, al cobrador de tributos y al capataz que mide y perturba a los pueblos de la tierra. En 1ª Samuel 22:2 leemos sobre un pueblo oprimido. “…

Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos (David); y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.” David fue el verdadero ungido de Dios y tenía un corazón dispuesto a hacer a Dios rey y no hacer una réplica del reino de Saúl.

Dios advirtió a los hijos de Israel que por haberle rechazado como su rey y por escoger un rey conforme al orden de las naciones paganas, muchos lamentos seguirían después. Dios los advirtió de la opresión que Saúl pondría sobre el pueblo. Sucedió tal y como Dios había advertido.

En breve los habitantes de la tierra estarían sufriendo el aguijón de los impuestos de su nuevo rey. Israel así lo había pedido. Dios quería que supieran que el rey que había pedido como los reyes de las naciones alrededor, sería movido por las mismas pasiones que animan a los reyes paganos, reyes como Caín y Nimrod. El subproducto social de tal ambición es nagas, opresión.

Bajo la dirección de Dios, Samuel los advirtió de las consecuencias opresivas de su elección: Dijo, pues: Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro; y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros.

Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras. Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos. Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos.

 Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras. Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos. Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día. (1ª Samuel 8:11-19)

Seis veces advierte Dios en el pasaje de arriba, “[Saúl] TOMARÁ”. A pesar de esta advertencia, el pueblo rehusó escuchar la voz de Samuel e insistió, “No, tendremos un rey sobre nosotros… ”Así, vinieron muchos de ellos oprimidos, a la cueva de Adulam a David, un pastor del modelo de Abel, el verdadero ungido de Dios.

David se escondía de Saúl, que como Caín, estaba furioso de que Dios hubiera favorecido a un hombre más que a él. Dios había favorecido y ungido a David y Saúl estaba amenazado por esa unción, por lo que se levantó para matarlo.

Isaías profetizó de la división terrible que traería el camino de Caín o la adoración de mamón, y de cómo corrompería y oprimiría al pueblo de Dios. Y el pueblo se hará violencia (nagas) unos a otros, cada cual contra su vecino; el joven se levantará contra el anciano, y el villano contra el noble. (Isaías 3:5)

Esta adoración a mamón también se ve en la iglesia de Laodicea, que dijo, “Soy rico y no tengo necesidad de nada…” Estaban tan engañados que no podían ver que su verdadera necesidad, Jesús, estaba en pie fuera de la puerta, queriendo entrar. Se había desviado por el camino de Balaam. (Me pregunto si no habrá hombres, hoy, que estén por lo menos pensando lo mismo)

Los que sirven a mamón son como Saúl, toman y toman y toman, almacenan y almacenan, edifican y edifican, acumulan tesoros para sí y confían en sus graneros para el día de desastre. Dicen, “Soy rico, y no tengo necesidad de nada…”

Dicen a sus almas, “Alma, muchos bienes tienes para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate”. Pero, ¿Qué palabras tan aterradoras son estas? “Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma y lo que has provisto ¿Para quién será? Así es el que hace para si tesoro, y no es rico para con Dios.”

Es interesante fijarse en que la iglesia Laodicea se veía a si misma rica, aumentada en bienes y sin necesidad de nada. Pero mira la descripción de Babilonia la Grande y lo que hay detrás de la puerta cerrada: …mercadería de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino fino, de púrpura, de seda, de escarlata, de toda madera olorosa, de todo objeto de marfil, de todo objeto de madera preciosa, de cobre, de hierro y de mármol; y canela, especias aromáticas, incienso, mirra, olíbano, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos y carros, y esclavos, almas de hombres. (Apocalipsis 18:12-13)

Vemos una acumulación de riqueza constantemente creciente en la iglesia occidental. A los ojos de Occidente, lo más grande siempre es lo mejor. Del mismo modo que América ha seguido acumulando riquezas, así lo ha hecho la iglesia también.

Hoy, América tiene alrededor de un cinco por ciento de toda la población mundial, pero tiene también alrededor de un ochenta y cinco por ciento de la riqueza mundial. Al aumentar la riqueza en ella, su benevolencia y su entrega hacia las naciones pobres ha ido cada vez a menos.

Lo mismo es cierto de la iglesia americana. Cualquiera que haya servido en un diaconado, sabe que un mínimo porcentaje de los ingresos de la iglesia se da a los pobres y necesitados de la comunidad y a las misiones en el extranjero.

Yo, Michael, pasé algún tiempo en Guatemala trabajando en un orfanato cristiano. Estos niños precisos tocaron de veras mi corazón, aunque la pobreza de estos queridos pequeñitos santos de Dios no era ni mucho menos tan grande como la de los que viven en las calles de la ciudad de Guatemala.

Después, regresando de otro viaje a América Central, el hermano que me llevaba por Los Ángeles, quiso llevarme a una excursión corta para ver la famosa ciudad cristiana de cristal, edificada alrededor de un famoso predicador de la televisión. El contraste entre esa pobre nación del tercer mundo y lo que se había edificado en el nombre de Jesús, me enfermó el estómago.

La puerta de este sistema de iglesia Laodicea no está solo cerrada a Jesús, guardando sus riquezas en su interior, sino en contra del “más pequeñito de éstos”. Acumulamos bendición tras bendición sobre nosotros e ignoramos la situación de nuestros hermanos y hermanas en el tercer mundo.

Esto es una afrenta al evangelio de Jesucristo. Jesús contó a muchos una parábola de Su Padre teniendo problemas con los siervos y el control del dinero. La tacañería y el control exhaustivo de esa riqueza parecían ser un mal común entre ellos. Lo mismo sucede en la iglesia de estos últimos días. Damos una moneda de ofrenda a los pobres para que ofrezcamos un mal aspecto.

Pero, ¿Quiénes son los que viven en casas preciosas, conducen coches muy caros, las viudas y huérfanos o los así llamados benefactores que querrían ser reyes? Si nunca has dedicado un tiempo corto a una misión entre los pobres del tercer mundo, deberías. Si tienes el corazón de Cristo, te cambiará la vida para siempre.

Jesús dijo, : De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. (Mateo 25:43-45) Fíjate en la respuesta de las cabras al contestar al Señor. “¿Cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo o en la cárcel y no te servimos?”

Fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?

Ofrendaban e incluso ponían un par de dólares en la ofrenda especial para las misiones, pero NO eran buenos administradores de lo que Dios les había dado. Pensaban que el dinero que daban ciegamente a los cofres de la iglesia iba todo a una buena causa.

Pero esto no es buena mayordomía. Somos responsables de cómo se gasta el dinero que damos. Está claro en el Nuevo Testamento que el corazón de Dios no es dar grandes salarios a los que gobiernan las iglesias ni tampoco castillos desde los que estos reyes puedan reinar. (Adscribo totalmente a esto que has leído: “Somos responsables de cómo se gasta el dinero que damos”. Guste o no guste, así es).

El corazón de Dios es cuidar de las viudas y huérfanos, los más bajos, no los mayores (Santiago 1:27). Creemos que la obra engañosa de este dios falso llamado Mamón es minar el evangelio de Cristo en Occidente y ha dado lugar para todas las otras perversiones que están barriendo la iglesia y los líderes en este tiempo. La razón de esto es bien simple. “Donde esté tu tesoro, ahí estará también tu corazón” (Lucas 12:34).

Fuera de la Casa

Últimamente el Señor nos ha estado diciendo que salgamos y nos unamos a Él entre la gente sin iglesia del mundo. Fuimos a Casper, Wyoming, el mes pasado y ministramos a la gente de la calle y los pobres de esa ciudad.

Recientemente fuimos a Missoula, Montana, y nos encontramos con un amado hermano en Cristo que trabaja entre los jóvenes americanos nativos en prisión de ese estado. Se llama Bud Heringer. Esa visita ha cambiado nuestras vidas.

Bud nos estaba compartiendo como ha encontrado la presencia del Señor entre los ochlas, las multitudes marginadas. Cuando sirve a estas personas rechazadas de nuestra sociedad, siente la presencia del Señor y conoce la provisión del Señor cuando Le obedece y es una voz y manos para Jesús… el mismo que dijo, “Cuando estaba hambriento, me distéis de comer, cuando tuve sed, me distéis de beber, cuando estaba enfermo o en la cárcel, me visitasteis, cuando estaba desnudo, me vestisteis… lo que hicisteis al menor de estos pequeñitos, a Mí lo hicisteis.” ¡Jesús estaba entre los ochlas hace dos mil años y sigue ahí hoy!

Hay muchos pasajes sobre Jesús y las multitudes en los evangelios, pero éste es el pasaje al que me guio el Señor cuando regresamos de nuestro viaje a Montana: Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. (Mateo 13:1-2)  Los que tienen el corazón de Cristo van a ser hallados fuera de la casa, entre las multitudes. La palabra traducida por multitudes en Mateo 13:2 es: Oclov ochlos {okh´los}

Una muchedumbre.- 1 a) Una agrupación fortuita de personas.- 1 a 1) Una multitud de hombres que se han agrupado en algún lugar.- 1 a 2) Una multitud.- 1 b) Una muchedumbre.- 1 b 1) La gente corriente, en contraste con los gobernadores y los líderes.- 1 b 2) con desprecio: la multitud ignorante, el populacho.-  1 b 2) una muchedumbre.- 1 c 1) Las multitudes, parece denotar tropas congregadas sin ninguna clase de orden.

¿Quieres sentir la presencia de Jesús? Ahí es donde lo vas a encontrar, no en el monte santo ni en los templos del sistema caído de la iglesia de hoy día. ¡Él está TODAVÍA entre la gente corriente! La Iglesia todavía está sujeta junto a la playa, en los parques o en las tabernas (¡Dios no lo quiera!).

Lo encontrarás donde esté esa oveja perdida, no con las noventa y nueve, guardadas con toda seguridad en el albergue de algún pastor. Él está con la gente corriente que sabe que es pecadora y que tienen necesidad de Él. Jesús nunca atacó a las rameras, pecadores, cobradores de impuestos o las masas.

Pero si tuvo palabras muy duras para la élite religiosa que deseaba gobernar sobre ellos. Hace unos días, salimos de nuevo de la casa y nos sentamos junto al mar de los sin iglesia. Nos llevó a dos cafeterías, nos sentamos, y esperamos que Él nos diera las citas divinas, cosa que Él hizo.

Estaba Craig, de Indiana, que se encontraba en sirviendo a su madre moribunda. Nosotros éramos sus amigos. También estaba Tyler, que fue todo oídos cuando el Señor puso a George a contarle que el Reino de Dios no era una religión, sino una familia en la que Dios era el Padre, Jesús el Hijo, y los demás, hermanos y hermanas en Cristo.

Fue tocado con la sencillez del evangelio real. Dios dijo que Él era padre para los huérfanos y Marido para las viudas. Hay mucha gente “sin padre” en las calles de este mundo, y, ¿sabes qué? ¡AHÍ es dónde Jesús está AÚN! Él está con las “multitudes”, los ochlas.

Si, estando en una de estas cafeterías, pasamos media hora con una joven mormona cuya compañera estaba en el templo en Salt Lake, escuchando a su gran profeta. Compartimos la verdad con ella que los que Le adoran, ya no lo hacen en el templo ni en la montaña, sino en espíritu y en verdad.

Y también que ese mismo Espíritu le daría la unción para que no necesitara que ningún hombre siguiera enseñándola, sino que Él la guiaría a toda la verdad. Creo que George y yo regresaremos y nos encontraremos fuera de la casa cada vez con más frecuencia de ahora en adelante, mezclándonos con “la gente corriente, en contraste con los gobernantes y los líderes”. (mira la definición de multitudes). Estamos cansados de palabras insolentes con gente religiosa. Por favor, orad que escuchemos Su voz al derramar nuestras almas hacia las multitudes hambrientas fuera del campamento (lee Isaías 58).

Después del gran avivamiento, la iglesia comenzó de nuevo a salir de la casa llevando el evangelio a los perdidos de este mundo. El siglo dieciocho se caracterizó por la fundación de muchas organizaciones misioneras encabezadas por hombres y mujeres que tenían visión por las multitudes perdidas y moribundas de la tierra.

Muchos hombres y mujeres desde 1600 hasta 1800 dejaron su marca sobre la tierra alcanzando a los pobres y necesitados. Pero la mayor parte de los últimos 1700 años la iglesia institucional se ha escondido detrás de su puertas de roble y Jesús ha quedado fuera pidiendo la entrada.

(Apocalipsis 3:17-20). Este último siglo ha marcado un gran declive en el trabajo misionero de las iglesias y de sus líderes por salir más allá de sus puertas y de los refugios seguros que han edificado en el mundo libre.

El siglo XX culminó con iglesias que se alimentaban a si mismas y que almacenaban riquezas para si en un énfasis continuo por “derribar los graneros y edificarlos mayores” con el fin de poder almacenar más (lee Lucas 12:13-21).

Lo triste es que tal y como dice Apocalipsis capítulo 3, ¡SON ricos, aumentados en bienes, y DE HECHO SE VEN a si mismos sin necesidad de nada! Han acumulado riquezas para sí ignorando la situación de los pobres no solo en América sino en el tercer mundo.

Creemos que Jesús sigue en pie ahora, fuera de las puertas de la cristiandad, mendigando con un sombrero en la mano para que Le dejemos entrar en nuestra iglesia. Muchos hemos salido a Él y creedme, ¡Es un mundo completamente distinto ahí fuera!

Pero cuidemos no sea que cambiemos nuestros grandes edificios de iglesia por otros más pequeños, al empezar a congregarnos por las casas. Cuando nos escondemos detrás de puertas cerradas de cualquier tamaño, dejemos fuera a Jesús. Su corazón está ahí fuera, con los ochlas.

De hecho, personalmente estoy convencido que esto va mucho más allá de lo que vemos, oímos o sabemos. Esto es de nea índole espiritual. El que recibe luz divina y lo ve, se mueve y sale del campamento. El que no recibe esa luz, se mantiene en el campamento y quiere saber por qué hay que salir. Y aunque se lo expliques con lujo de detalles, jamás lo entenderá.

¡Sube Acá!

Después de que Juan viera el estado despreciable de las siete iglesias caídas en los capítulos dos y tres del Apocalipsis, vio a Jesús en un nuevo lugar. Ya no estaba caminando entre los siete candeleros de las siete iglesias fuera de la puerta de la iglesia de Laodicea.

Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. (Apocalipsis 4:1) Es sorprendente como la verdad de Dios entra en perspectiva completamente una vez que te bajas de tu banco y comienzas a caminar en fe.

Era la voz de Jesús (lee Apocalipsis 1:10 y 11) llamando por una puerta abierta en el cielo como una trompeta convocando a un ejército a la acción. También llamaba a Juan, “Sube acá…” Si REALMENTE quieres conocer lo que el Espíritu está haciendo en el mundo hoy, tienes que salir fuera del campamento con Él y llevar su vituperio como despojo de entre tu propio pueblo y sistema de iglesia que rehúsa seguir como ÉL lo hizo (lee Hebreos 13:12-16). Donde estaba Jesús siempre se encontraban las multitudes de los privados del derecho a voto. ¡Y dónde están los privados del derecho a voto, es donde Jesús sigue estando!

¡Elvis ha abandonado el Edificio!

Hay una historia que cuenta que en un concierto de Elvis Presley, la multitud estaba sentada esperando que Elvis volviera para cantar otra. Vitoreaban, hacían palmas y gritaban, “¡Otra!, ¡Otra!” pero Elvis no aparecía. Finalmente saló el presentador al escenario y dijo las palabras hoy día famosas y frecuentes, “¡Elvis ha abandonado el edificio!” ¡

Jesús ha abandonado la casa! Los que permanecen dentro de la casa discuten sobre la Biblia, y hacen doctrinas que puedan usar para atar unos a otros, intentando pisarse unos a otros mientras discuten quién debe ser el primero. Y mientras tanto, alaban a Jesús y dicen, “¡Otra!, ¡Otra!,

¡Envía un avivamiento a nuestra iglesia!”. Son como Caín. Con una mano hacen sacrificios a Dios y con la otra se levantan matándose abiertamente la vida espiritual unos a otros a través del control. Hoy día, Los hombres y mujeres de la iglesia claman por títulos y reconocimiento en lugar de buscar el título y la posición que Jesús ha permitido… el título de… ¡doulos!

“Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo (doulos); como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” ¡La palabra traducida por “siervo” en el versículo de arriba significa eso exactamente! Mira de cerca su significado: Doulov doulos {doo’-los}

Esclavo, siervo, hombre de condición servil 1 a) esclavo, siervo, hombre de condición servil 1 b) metaph, el que se entrega a la voluntad de otro. Aquellos cuyo servicio es usado por Cristo para extender y avanzar su causa entre los hombres. 1 c) entregado a otro ignorando sus propios intereses ¿Puedes encontrar títulos de estima aquí? ¿Y vestiduras de los “hombres santos”? ¿Púlpitos y plataformas elevadas? ¿Casas bonitas, coches buenos? ¡Con toda certeza deben estar dentro de esta definición! Hmmm.

En una ocasión escuché este relato: “Un hombre pordiosero entró a una moderna y lujosa iglesia cuando todavía no había nadie, sólo los ayudantes preparando todo y los músicos afinando sus instrumentos. El mendigo fue y se sentó en la primera fila, en una cómoda butaca.

En un momento dado comenzó a ingresar gente, y allí el mendigo fue invitado “gentilmente” a correrse hacia atrás, ya que esas butacas, -le dijeron- estaban reservadas para las autoridades de la iglesia. El hombre fue pasando de fila en fila, a medida que llegaban los propietarios de los lugares, hasta concluir de pie, al final, junto a la puerta.

Amargado salió del templo, cruzó la calle y se sentó en un banco de un parque que había enfrente. De pronto vino el Señor, se sentó a su lado, le pasó una mano por sobre el hombro y le preguntó: ¿Por qué estás triste? ¡Porque no tengo lugar en esa iglesia!, fue la respuesta del pordiosero. A lo que el señor lo miró con una sonrisa comprensiva y le dijo: “No te preocupes, ¡Yo tampoco!”

“¡Someteos, Someteos!, claman ellos”

Los que quieren ser conocidos como los líderes dentro de la casa quieren que te sometas a ellos y a su liderazgo. Como Jesús dijo de los fariseos, “Bien hacéis en hacer como os dicen, pero no hagáis lo que ellos hacen. Porque dicen una cosa y hacen otra”.

Si los “líderes” que quieren que los sigáis y os sometáis a ellos son realmente esclavos junto con vosotros, si están verdaderamente entregados a la iglesia ignorando sus propios intereses, si se entregan a vosotros en vuestras necesidades y al mismo nivel, en lo espiritual y en lo temporal (por cierto, eso fue lo que hizo exactamente el famoso apóstol Pablo), cabe la posibilidad de que Cristo more en ellos y entonces podréis seguir su ejemplo y hacer como ellos hacen.

Pero si esa persona es exigente y controladora y su actitud es la de “debes reconocer quien soy yo en esta iglesia” o “yo soy quien manda aquí, tienes que hacer como yo diga porque yo soy uno de los cinco ministerios”, puedes estar seguro de que no hay un doulos y que éste no tiene lugar en el verdadero liderazgo de iglesia. ¡Lo que necesitan es arrepentirse!

¡Mira lo que precedía a las palabras de Jesús en el pasaje de arriba de Mateo! Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís.

¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos. Él les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.

 Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos. (Mateo 20:20-24) La búsqueda de la posición… es tan de iglesia, pero beber su copa no. Fíjate que ella pidió a Jesús que ordenara que sus dos hijos recibieran posiciones elevadas.

¡No lo hizo entonces ni ahora tampoco ordena Jesús que nos sometamos a los que les gustaría ser como los reyes de los gentiles en la iglesia hoy día! Si vas a sacar algún pasaje del Nuevo Testamento que diga que el laicado debe someterse al clero, entonces deberías sacar tu concordancia y buscarlo.

Nosotros ya lo hemos buscado y muchos de estos pasajes han sido traducidos incorrectamente para dar poder al rey de forma que las masas pudieran ser controladas y gobernadas por medio de los obispos de las iglesias. Incluso muchas de las nuevas traducciones prosiguen con las tradiciones de la Biblia King James.

Amigos, esa clase de autoridad vertical no se encuentra aquí, y ni tampoco pertenece a la ekklesia de Jesús, el siervo de todos. Mira el versículo veinticuatro. Cuando te encuentres con esa clase de supuestos líderes que exigen personas para someterlas a ellos y posiciones y títulos para poder gobernar la ekklesia de Dios, lo que queda es conflicto e indignación.

¿Quieres que la gente te siga? Entonces arrepiéntete de tu mentalidad de enseñoramiento, sal de la casa, mézclate con las masas de ovejas perdidas y simplemente, sé una más entre ellas. Así es como Hudson Taylor comenzó en China.

¡Así es como David Wilkerson comenzó en la ciudad de Nueva York y mira lo que sucedió! Así es como una muchacha inglesa de dieciocho años llamada Jackie Pullinger Tu comenzó en Hong Kong hace veinte años sirviendo a los drogadictos y prostitutas en la vieja ciudad amurallada.

De lo que hemos podido aprender, la Madre Teresa tenía el Espíritu de Cristo y estaba caminando entre las multitudes desheredadas de Calcuta. Nunca fue lo suficientemente buena para vendar las heridas de un leproso o para cambiar pañales. Quería estar donde estaba Jesús.

Así es como comenzó Jesús y también acabó la carrera en Israel, caminando entre las masas sin reconocimiento en el sistema de iglesia de hace 2000 años. Fue crucificado entre dos ladrones. No necesitaba un título. Murió con una placa que decía, “Rey de los Judíos”. “¡Bendito sea el Hijo de David!”, clamaban.

“¿Es él el profeta?” ¡La gente LE decía quién era! ¡Haz tu labor! ¡Al infierno todos los sistemas jerárquicos de los hombres! De ahí es de dónde salió todo esto, ¡Que vuelva ahí mismo! ¡No te aferres a ello… o descubrirás que vas camino de su mismo destino!

Quiero compartir una nota pequeña que me dio una hermana con la visión por los ochlas que todo verdadero doulos de Dios debe tener y que es salir de la casa para hacerlo: “¡Amén, hermano! Tenemos que ir donde está la gente. Estoy tan cansada de calentar un banco.

Bueno, no puedo hacerlo más. Sería pecado. Mientras estaba en las Filipinas, caminaba por el mercado, inundado de gente. Toda clase de gente y yo pensé, “Así es como era en los días de Jesús. Gente sucia y pobre, ciegos y cojos, junto a las prostitutas y los homosexuales pasando a tu lado. Y yo podía sentir a Jesús. Y pensé cómo Él pudo alcanzar a todos ellos y sanarlos.

Por favor, orad por mi cuando venga a este lugar y trate de hacer las obras de Cristo”. Puedes creer que mis oraciones están con alguien así. ¡Así que salid ahí fuera y mezclaos, amigos! Jesús todavía está en esta tierra y quiere usarte para amar a los perdidos, a los enfermos y a los desheredados heridos que temen oscurecer las puertas de una iglesia en la que pueden volver a ser heridos.

Lo que hagáis a uno de estos pequeñitos, a Él lo hacéis. Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Aquél, respondiendo, dijo: AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODAS TUS FUERZAS, Y CON TODA TU MENTE; Y A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO.

Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás. Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.

 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo. (Lucas 10:25-37)

En Resumen

¿En qué punto terminó la Reforma? ¿Cuál es la fecha de su final oficial? ¿Cuándo alcanzamos la restauración de todas las cosas? ¿Es que no hay necesidad de más cambio? Aunque muchos grupos sectarios consideran que la reforma terminó con su movimiento denominacional en concreto, lo cierto es que la Reforma no ha terminado aún. ¡Continúa!

Avanza en un progreso que comenzó de hecho inmediatamente después de la caída de Adán y Eva. La cuestión es, ¿seguiremos el ejemplo de los santos que nos han precedido? ¿Haremos como ha hecho Dios y abandonaremos el viejo orden del templo?

¿Saldremos a encontrarnos con Él en fe como hicieron Abraham y Melquisedec? ¿O haremos como hicieron los ancianos de Israel, aferrándonos al viejo orden de adoración, inclinando nuestro cuello y resistiendo a Aquel que viene a guiarnos a Su Luz admirable? ¿Iremos a Él?

¿Sufriremos Su vituperio fuera del campamento? ¿Escucharemos, como Abraham, el llamado de Dios? ¿Abandonaremos todo lo que rehúse expresar Su gloria para buscar esa ciudad que sólo Él puede edificar? ¿Creeremos las palabras de Jesús y buscaremos solo la economía del Reino de Dios, rechazando al dios mamón?

¿Dejaremos que el Espíritu Santo nos guíe a través de esta mezcla profana que ha llevado a la iglesia a su condición actual de impotencia? ¿Estamos llamándote a seguirnos en un Nuevo Éxodo? ¡No definitivamente! ¡Nosotros no somos los libertadores de nadie!

Como Juan en el desierto rehusó tomar un título para si mismo, sino que cuando fue presionado por los líderes Judíos, dijo, “Soy la voz de uno que clama en el desierto, diciendo, enderezad los caminos del Señor”, ése es nuestro llamado y exhortamos a los fieles de Dios a moverse otra vez libremente y a obedecer el llamado de Su Espíritu. Jesús—el profeta como Moisés, sigue hoy llamando.

Sigue liberando a los cautivos. Él sigue diciendo, “Seguidme”. Él está dirigiendo el gran éxodo final y los que salgan a Él, una vez más se encontrarán fuera del campamento. Dios siempre está llamando al hombre hacia una relación más alta con Él mismo en Cristo.

Para que esto suceda, debemos estar dispuestos a dejar atrás todo lo que una vez amamos. Incluso las cosas buenas que Dios ordenó un día pueden estorbarnos si dejamos que adquieran más significado para nosotros que seguir al llamado de Su Espíritu.

La naturaleza del alma del hombre en su necesidad de tener una ciudad permanente o incluso edificios para la adoración aquí en la tierra, ha resistido la dirección del Espíritu de Dios a lo largo de los tiempos. Dios dejó claro desde el principio que Su única casa espiritual era la hecha con piedras vivas, los que de verdad Le aman y Le siguen sólo a Él.

Os desafiamos a cada uno de vosotros a escuchar la voz del Espíritu de Dios en vuestro interior y a obedecerle a Él y no a las tradiciones de los hombres que mantienen cautiva a tanta gente. Haced solo aquellas cosas que Él os pida. Si Él dice que os quedéis, quedaos, pero si Él dice que salgáis a Él, entonces salid solo a Él.

Hay un llamado continúo hacia arriba para los santos de Dios. A todos los que oigáis Su llamado, ¡Bienvenidos al nuevo éxodo! Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra. (Oseas 6:3).

He tratado de no participar más allá de lo aconsejable, aún preservando lo que es el estilo que tú ya conoces de esta ventana. Sin embargo, no he podido evitar sacudirme lo mismo que tú por leer cosas que, si bien tanto tú cómo yo las pensamos, y aún hasta con cierta elegancia y algún que otro eufemismo comentamos, aquí encontramos con todas las letras y llamándolas por su nombre auténtico, sin fraseología de ocasión.

No conozco en su totalidad la obra de sus autores, y no soy quien para determinar si están caminando por donde deben o no, (Demasiado trabajo tengo en evaluar mi propio caminar) No obstante, en este trabajo puntual, no puedo menos que estar en total y absoluto acuerdo, independientemente de algunas cuestiones de formula que no inciden en la apreciación general.

 

Leer Más

Próximo Destino: Sión

 

Hay tanta ignorancia en la iglesia del Señor y del Espíritu, de la voluntad de Dios para su pueblo, porque la iglesia ha producido siervos, y los siervos nada saben de su señor. Dios nos llamó a ser hijos, no siervos. Los hijos lo conocen todo. Todo lo que es de su padre, es de ellos.

Todo lo que ellos ven hacer al padre, lo hacen. Los siervos no pueden llegar a las alturas del Espíritu, no pueden entender la profundidad del amor de Dios, ni las riquezas de su gloria, porque Jesús mismo dijo que los siervos, nada saben; sólo cumplen órdenes.

Más los hijos son aquellos que han encontrado al Padre, y dependen de él. Dios nunca esconde su voluntad a sus hijos. Yo no sé cuántos de los que están allí, del otro lado, son siervos y cuántos son hijos. Sólo te recuerdo que la creación entera, aguarda la manifestación de los hijos.

Los siervos poco pueden ofrecer. Los siervos poco pueden entender. Son los hijos el recurso de Dios para establecer su Reino. Y son más de uno los profetas genuinos del Señor que han coincidido que este es el tiempo donde esa consumación se pone en marcha.

Quien lea la Biblia y preste algo de atención a lo que una gran mayoría omite, como lo es la mención de las genealogías, habrá observado que las generaciones se cuentan siempre de catorce en catorce, precisamente porque eso está asociado a las generaciones.

Y digo que este es el tiempo, porque es el tiempo en donde Dios está viendo a ver si nosotros somos capaces de vivir en la libertad que creemos, o no. Y esa libertad que Dios nos ofrece, todos lo sabemos, es una libertad relativa.

En realidad, hay que decirlo, no es una libertad en el sentido humano de libertad. Porque humanamente, la libertad es hacer lo que a uno le da la regalada gana. Pero resulta ser que una persona libre en Dios, nunca podrá hacer lo que le dé su propia y personal regalada gana. Sólo puede hacer lo que Dios le permite hacer.

Entonces, no es una libertad como humanamente se entiende la libertad. Es una libertad condicionada a. En el tiempo antiguo, te lo digo como ejemplo, allá en Egipto, era pasar del yugo del Faraón a la obediencia plena a Dios.

Y aquello, en ese momento, para Israel parecía un buen negocio. Dejar mañana mismo de levantarse de madrugada para hacer ladrillos para Faraón. Sonaba muy interesante y atractivo. Pero tuvieron un problema: no leyeron la letra chica del contrato.

Porque esa letra decía que ellos pasaban a ser posesión de Dios. Y hoy sucede lo mismo. Al día siguiente de nuestra decisión cumbre de toda nuestra vida, es cuando dios nos comunica que, como ahora le pertenecemos legalmente, deberemos salir del lugar en el que estamos.

Y de ese lugar no nos podemos llevar nada más que lo que nos está permitido llevar. ¿Y hacia dónde nos lleva Dios? Él nos dice que nos lleva a las aguas. Porque son las aguas las que van a probar si es cierto que tú me crees, o no.

Entonces, cuando ellos ya están llegando al famoso cruce del mar, aparece el ejército de Faraón detrás de ellos, tú conoces bien la historia. Y muchos de los que habían salido con ellos, empezaron a decir que les parecía que habían cometido un error al haber venido.

Porque resultó ser que la noche anterior a su salida, se habían comido el cordero junto con los otros, pero sin saber lo que eso significaba. Sin entender el compromiso que habían adquirido con Dios. Y entonces querían regresar.

Y ahí fue donde empezaron a protestar contra Moisés. Lo acusaban de que los había sacado de la tranquilidad esclava de Egipto para llevarlos a morir en el desierto. Claro, ellos no fueron llevados en una nube maravillosa desde Egipto hasta Canaán. Ellos tuvieron que caminar y cargar sus cosas.

Porque los ángeles no les cargaban las cosas, sólo les daban sombra, pero el resto del trabajo lo tenían que hacer ellos. Por esa razón no fue ningún mérito ni trabajo para el ejército de Faraón seguirlos. Ellos iban dejando por el camino cosas tiradas que ya no podían llevar más.

Claro, al principio cargaron todo lo que pudieron, pero cincuenta kilómetros después, empezaron a deshacerse de lo que no les resultaba de utilidad. Tesoros, recuerdos, memoria del pasado. Y créeme que esto no es simplemente historia, es algo básico.

Cuando ellos llegan al mar, la primera sensación que la gran mayoría tiene, es que están muertos. Cuando ellos cruzan, cuando las aguas regresan, nadie los perseguía ya. No era necesario, porque a quienes había que vencer, ahora, estaban adelante.

Este es un tiempo en el que aquellos ministerios que no puedan volver a los diseños de Dios correctos, tendrán que resignarse a quedarse a vivir en una estructura de esclavitud. Es muy bonito ir a la iglesia el domingo a escuchar un profeta, pero nadie sabe que es terrible vivir como profeta la vida entera.

Es muy bueno encontrar la libertad en Cristo, pero también es bueno encontrar la esclavitud en Cristo. Somos esclavos suyos. Con la oreja horadada con la señal inequívoca de que le pertenecemos. En aquellos tiempos, cada día quince del mes, había una rotación de los sacerdotes para entrar en el funcionamiento del templo.

Y de eso se trata este tiempo. De poner nuestros ministerios delante del Señor. Entiende bien: no nuestras vidas, nuestros ministerios. Y eso obedece a una razón: a que hemos diseñados nuestros ministerios conforme nos pareció. Con la mejor de las intenciones, pero en base a nuestras ideas personales.

Pero en este tiempo va a llegar una revelación tan clara respecto a cuál es el diseño de Dios, que cada uno de nosotros va  a estar obligado a elegir dos cosas: o migramos, o cambiamos al diseño que Él nos pide, o nos quedamos jugando a la iglesita hasta el día final.

No tenemos que tener demasiada imaginación ni ser periodistas avezados para darnos cuenta que en estos tiempos están pasando en el mundo entero una serie de cosas muy fuertes, ¿Sabes por qué? Porque Dios lo está permitiendo para que sus hijos puedan ingresar a otra plataforma.

Vamos a ver. Tú eres el pastor de la iglesia y viene uno de tus pastoreados de mejor nivel, fiel, servicial, obediente, sujeto, buena gente por donde se lo mire y te hace una consulta. Te dice que está por comprarse un auto y no ve otra solución que pedir una importante suma de dinero prestado a interés.

Y te hace la consulta como pastor, porque quiere estar bien seguro si delante de Dios está bien o no que pida dinero para eso. Entonces tú le haces todas las averiguaciones necesarias: monto a pedir, nombre de la entidad prestamista, interés a pagar, condiciones, etc.

Al final de la entrevista, tú le aconsejas lo mejor que se te ocurre después de lo que oíste: que no se compre el auto por ahora. Te da las gracias por el consejo, te da un abrazo con afecto y se va. A la semana lo ves llegar a la iglesia en un auto nuevo.

Cuando le preguntas cómo fue el negocio, te dice que finalmente decidió pedir el préstamo y así se lo compró. Y te añade que luego de hablar contigo, él se puso a orar y le preguntó al Señor qué debía hacer. Y dice que el Señor le dijo que hiciera el negocio.

No te asombres, la iglesia ha hecho lo mismo por años con Dios. Oran para ver qué deben hacer, Dios se los revela, lo entienden y, así y todo, después deciden hacerlo como les da la gana o les conviene más. Escucha: no se trata de aquello de la sujeción ni nada por el estilo, ya sabes cómo pienso al respecto. Sólo es un asunto de sentido común.

Yo no puedo ir a pedirle consejo para algo a alguien que respeto y tengo muy en cuenta por sus valores o madurez, y luego hacer lo que me da la gana y, mayormente, lo contrario a lo que esa persona me sugirió que hiciera. ¿Para qué fui a verlo? ¡Si tenía toda la libertad para hacerlo como yo quisiera sin molestar a nadie!

Esta es una de las cosas que en estos tiempos va a comenzar a modificarse. Dios va a marcar una línea muy clara que determinará los que están con los que no están. Y tú no hagas lo que habitualmente se hace en estos casos, ocuparse de los demás: tú ocúpate en tener claro que tú estás.

Porque después vendrá la revalidación ministerial. Un examen para comprobar si todo lo que estás haciendo, supuestamente con la aprobación de Dios, verdaderamente la tiene. Y comenzando desde algo mucho más concreto y sencillo: ¿Cómo sabes que lo que estás creyendo es lo correcto?

¿Pero respecto a qué? ¡A todo! Y una mucho más grave, todavía: ¿Cómo sabes que eres salvo? “Bueno…es que a mí me parece…” ¿Sabes que eres salvo o sólo te parece? Te doy una pista: el salvo no practica el pecado. ¿A ti quién te dijo que eres salvo, cómo se dio?

Vas a creer que te estoy haciendo una broma, pero lamentablemente no es ninguna broma; hay gente que cree que es salva porque llenó una tarjeta. Y a partir de esa endeble base, ¿Cómo sabes que lo que sabes es lo correcto?

Todo lo que viene de Dios es pasible de ser revisado. ¡Pero hermano! ¿Por qué debo revisar lo que viene de Dios? ¡Me suena a desconfianza! Mira; hay algo que conocemos con el nombre de comunicación. Sé algo más que el común de las personas sobre el tema.

En la comunicación hay tres elementos: El emisor, el receptor y el medio donde está el mensaje, y el medio por el cual se transmite el mensaje. Estoy absolutamente convencido que del lado del emisor, que es nada menos que nuestro Dios, no hay ningún error.

¿Dónde podría haber error, entonces? En el punto en el que falló aquel que decidió pedir el préstamo a usura y comprarse un auto que le quedaba enorme a su presupuesto familiar. Pregunto: ¿Era o no era de Dios que él se comprara el auto?

Si tiene problemas y mañana no puede pagar las cuotas de devolución del préstamo y vienen a embargarle el auto, ¿Podrá pedirle ayuda a Dios? ¿Podrá protestar y quejarse si Dios no lo ayuda y pierde el auto y algo más por los intereses altísimos?

Aprende esto: aquello en lo que Dios no está, no tiene ninguna obligación de cuidarlo, de protegerlo. ¡Néstor, aconséjeme! ¡Tengo una iglesia de veinte miembros hace diez años y no puedo aumentar ni siquiera uno! ¿Qué hago? No lo sé, pero tengo una pregunta: ¿No será que Dios no te llamó a tener una iglesia?

¡Es que yo he dejado mi vida por esta iglesia! ¡He privado de muchísimas cosas a toda mi familia para poder sostener esta obra! – Yo no te estoy hablando de tu esfuerzo, de tu tremendo trabajo, ni siquiera de tu fidelidad y honestidad. Yo simplemente pregunté si estabas bien seguro que Dios te había enviado a abrir un templo, sólo eso.

Yo creo que en este tiempo Dios nos está dando la oportunidad de cambiarnos la túnica. Y no estoy diciendo que los que no puedan hacerlo, mañana van a desaparecer. Estoy diciendo que a partir de este tiempo, Dios va a prosperar de una manera muy diferente a los que pudieron cambiar de línea sacerdotal, de túnica, de orden.

Nos va a llevar en otra dimensión de proyección dinámica, muy diferente a los que no van a llegar a eso. Es mucha la gente, lamentablemente, que va a seguir dando vueltas y vueltas en el mismo lugar en donde están hace muchos años. Si están tranquilos y felices con eso, allá ellos.

Nosotros no somos quienes para juzgar lo que ellos están haciendo o no haciendo. Nosotros debemos juzgar lo que cada uno de nosotros está haciendo. Nadie tiene que pensar en su pastor por mucho que lo ame y respete, tiene que pensar en su propia vida.

Y a los que son líderes, con el mayor de los respeto les pido que dejen ya mismo de pensar en los consejos pastorales o las asociaciones denominacionales y por una vez piensen en la gente que conforma sus congregaciones. Con llamado o sin llamado, empiecen a hacer algo conforme al deseo de Dios.

No es fácil ni pequeño lo que Dios está habilitando para este tiempo. Es una cosa muy difícil de asimilar. No es sencillo en absoluto ponerse en la evaluación del Espíritu, envanecidos como venimos, muchas veces, por las favorables evaluaciones de otros hombres.

Hay una enorme cantidad de cosas que se hacen en las congregación es evangélicas simplemente porque las han heredado, pero que jamás el Señor les dijo que las hicieran. Es tal todo esto que debo decirte con suma tristeza que en muchas ocasiones, ni siquiera estamos presentando el evangelio de manera correcta.

Es un tiempo donde está imperando la necesidad espiritual de poner absolutamente todo en cuestionamiento, incluso aquello que durante años y años nadie se atrevió a revisar. ¿Por qué estamos haciendo esto? ¿Debemos hacer esto de esta manera?

(Amós 7: 7) = Me enseñó así: he aquí el Señor estaba sobre un muro hecho a plomo, y en su mano una plomada de albañil.

(8) Jehová entonces me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: una plomada de albañil. (Esa es, exactamente, la herramienta que Dios nos quiere entregar en este tiempo, una plomada. Pese a que no todos somos constructores. No todos somos albañiles.

La plomada es una herramienta de construcción. ¿Y cuál es su función? Determinar si lo que se está edificando, está derecho. Si es recto. Seguramente, la mayoría de ustedes alguna vez colocó un cuadro en una pared.

Según tú lo ves, está perfecto, pero seguro que llega alguien a tu lado y te dice que está torcido. Eso ha pasado con nuestros ministerios. Al estar tú tan cerca del cuadro, has perdido la capacidad de ver la rectitud del cuadro.

Pero la persona que está más atrás, la que no está metida dentro de, te dice que está torcido y qué es lo que tienes que mover para que se ponga recto. Eso nos enseña que, para ver si algo está en rectitud o no, se necesita tomar distancia.

¿Y cómo lo hago? Simple. Dejas tu ministerio, ese que amas, ese que te desvela, ese que te lleva todo tu tiempo, a los pies del Señor y tomas distancia. Es probable que hasta puedas darte cuenta que tu propio ministerio no está convertido al Señor.

A tus ojos, porque tú lo has sostenido durante mucho tiempo, te parece derecho. Y tu corazón ha sido bueno, sacrificado, entregado. Eso está fuera de toda discusión. Ahora bien: ¿De qué se trata? ¿De que tú digas que no te importa nada que alguien te diga que tu ministerio está torcido?

¿O vas a tener la honestidad de moverlo hacia el lado que sea necesario para enderezarlo? Por eso, la única manera en que tú puedes darte cuenta si algo está torcido, es tomando distancia. Es un buen día, hoy, para que dejes tu ministerio delante del Señor para que Él lo pese.

¿Y si me dice que todo está mal? Entonces lo dejas, ¿Para qué lo quieres si no está conforme a la voluntad del Dios de parte del cual dices ministrar? ¿Para qué quieres mantener algo muerto? ¿Y si me dice que toque aquello y cambie esto? Eso significa que Dios lo puede usar, pero necesita esos pequeños ajustes.

Deja que Dios juzgue lo que deba juzgar y no te preocupes; el juicio de Dios, siempre es para vida. Pero Él no puede obligarte a que sueltes a tu Isaac, es voluntario. ¡Es que fue Dios quien me dio el ministerio! ¿Ah, sí, eh? Entonces, ¿Qué problema hay en ponerlo a sus pies?)

(8) Jehová entonces me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: una plomada de albañil. Y el Señor dijo: he aquí, yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel; no lo toleraré más.

(9) Los lugares altos de Isaac serán destruidos, y los santuarios de Israel serán asolados, y me levantaré con espada sobre la casa de Jeroboam.

Esa fue la palabra profética, una de las que recibe. Porque él recibe varias. Este hombre comparte la palabra que acaba de recibir del Señor. Mira ahora la respuesta.

(10) Entonces el sacerdote Amasías de Bet-el envió a decir a Jeroboam rey de Israel: Amós se ha levantado contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra no puede sufrir todas sus palabras.

Amasías era el sumo sacerdote del reino del norte. Era el sumo sacerdote de Bet-el. ¿Recuerdas lo que significa Bet-el, verdad? El sumo sacerdote dijo que lo que Amós recibió, no es de Dios. Él está conspirando.

¿Por qué el hombre le puede tener miedo a la plomada? ¿Por qué crees tú? Porque hay algo en su interior que le está diciendo que esto no está tan derecho como creía o promocionaba.

(11) Porque así ha dicho Amós: Jeroboam morirá a espada, e Israel será llevado de su tierra en cautiverio.

(12) Y Amasías dijo a Amós: Vidente, vete, huye a tierra de Judá, y come allá tu pan, y profetiza allá.

Le dijo eso porque Amós era de Judá. ¿Qué hace el sumo sacerdote de Bet-el? ¡Lo echa! Considera esto antes de la plomada que Dios va a entregarte en este tiempo. Considera si debes aceptarla o no. Obviamente, es para que empieces utilizándola en tu propio edificio.

Cuando somos ovejas, cualquier monería que pase en la congregación, nos alegra. Saltamos de alegría con un poema, una danza o un corito. Pero cuando un día, nuestros ojos se abren como intercesores, empezamos a mirar distinto y a preguntarnos por qué permiten esas cosas.

Allí es donde dejamos de pensar como ovejas. Cuando en un día Dios te consolida como profeta, tú ya dejas de hacer fiesta por cualquier cosa menor que pasa. Y es allí donde Amasias se levanta. ¿No te parece que estamos haciendo lo correcto? – Y..sí… ¿Y por qué no te vas, entonces?

Búscate otra congregación, ve y sé feliz allí. – ¡Pero se supone que esto es Bet-el! ¡Se supone que tú eres el sumo sacerdote y que todos aquí deberíamos estar juntos y unánimes buscando los mejores resultados!

(13) Y no profetices más en Bet-el, porque es santuario del rey, y capital del reino.

(14) Entones respondió Amós, y dijo a Amasias: no soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero (Esto es: ganadero), y recojo higos silvestres.

¿Está claro lo que hago? Arreo ganado, y cosecho higos. Yo no soy profeta.

(15) Y Jehová me tomó de detrás del ganado, y me dijo: ve y profetiza a mi pueblo Israel.

(16) Ahora, pues, oye palabra de Jehová. Tú dices: no profetices contra Israel, ni hables contra la casa de Isaac.

(17) Por tanto, así ha dicho Jehová: tu mujer será ramera en medio de la ciudad, y tus hijos y tus hijas caerán a espada, y tu tierra será repartida por suertes; y tú morirás en tierra inmunda, e Israel será llevado cautivo lejos de su tierra.

Sólo por fines didácticos, lo que él dijo, se cumplió. Esa es la palabra puntual para este tiempo y estos trabajos. Así que, Amasias va a hablar y nos va a echar de Bet-el. Pero ese no es el tema. El tema es que tú seas fiel con el encargo.

En algún momento, Dios va a poner un cordel delante de ti. Cuando él lo sujeta, significa que te está midiendo. Cuando el cordel esté enrollado y en una mesa, significa que te lo está entregando. Pero cuando está estirado y te está midiendo, lo mejor que puedes hacer es decirle:

Señor, pruébame y conóceme. Examíname y límpiame de mi maldad. Hazme ver lo que para mí todavía está escondido. Abre mis ojos a lo que no veo. Líbrame de mis errores ocultos, no me entregues a la ignorancia, no endurezcas tu corazón.

Deja que su plomada toque tu corazón y van a venir, sin que tú los busques, pensamientos, lugares, cosas que harán que en tu espíritu, puedas hasta llegar a sentir náuseas. El Espíritu se va a encargar de ministrar y de cortar lo que debe cortar.

Pero entiende algo: Él jamás lo hará por encima de nuestra voluntad. Por eso es importante que abandones el sentir de que sólo estás escuchando una prédica, un estudio, un trabajo más. Has entrado en un lugar de examen y juicio. ¿Y cómo sentirte ante eso? Nervioso, en principio, y con una carga de ansiedad impresionante.

Estamos funcionando desde hace mucho tiempo por inercia. Un evento lleva al otro y lleva al otro. Es como cuando evangelizas a alguien y conoce tu casa. Esa persona seguramente va a volver a tu casa. Es básico. Jesús no quería que vuelvan a él, por eso ni siquiera les decía quién era.

Si alguien encontró alivio en ti, te va a volver a buscar, es lógico. Si tú no quieres tomar responsabilidad por esa persona, entones no la ministres. Una cosa lleva a la otra. Espera. Nadie gana puntos por ser profeta. Dios no tiene profetas, tiene hijos.

Dios no tiene pastores ni apóstoles, tiene hijos. Y lo que él quiere, es como lo que tú como padre o madre, quieres. Quieres que tus hijos te obedezcan. No pretendes que sean perfectos ni que sean luminarias; sólo quieres que lo que les digas, ellos lo hagan.

Nuestro Padre celestial, también. Este es un buen tiempo, entonces, para dejar fuera todos nuestros títulos. ¿Pastor Néstor? ¡Ni se te ocurra! Néstor, solo Néstor. Es la música más agradable para mis oídos y es la que mejor le encaja al Señor.

Yo creo que en estos tiempos, todas aquellas cosas por las cuales has venido orando por largo tiempo, van a acelerarse. O se van a apartar. ¿Y entonces qué cree usted que debo hacer, hermano? Escuchar. ¿Y qué escucho? Escucha lo que el Espíritu va a hacer y va a decir.

¿Alguna vez algún niño de los que has conocido te preguntó a dónde está la casa de Dios? ¿Dónde vive Dios? Los maestros de niños saben muy bien que trabajar con ellos no es para nada sencillo, porque cuando ellos hacen preguntas, debes aferrarte fuerte a lo que tengas  a mano.

Así que, cuando un  niño te pregunte dónde vive Dios, o cuál es su casa, ¿Cuál crees tú que sería la respuesta típica? ¡En el cielo! Entones el niño sale al patio y mira para arriba. La mente de un niño, es muy sencilla. Es una mente muy literal.

Ellos no hacen una abstracción, no piensan en lo que quisiste decir, ellos piensan en lo que dijiste. Entonces, cuando tú les dices que Dios vive en el cielo, él va a pensar que cuando vengan las vacaciones y su papá lo lleve de paseo y se suba a un avión, puede llegar a ver la casa de Dios y hasta saludarlo con la manito desde la ventanilla.

Pero resulta ser que no es del todo cierto eso de que Dios habita en el cielo. Es un poco una tradición y otro poco un engaño, una figura que se ha expresado de manera inapropiada. Así que lo quiero hacer en principio, entonces, es tratar de explicarte dónde es que Dios realmente habita.

Dónde en verdad está su casa. Y es importante, créeme que es importante. Porque es importante saber a dónde vas a llegar tú. ¿Cuántos piensan que el momento de intercesión está en el cielo y resulta que está en el segundo cielo. Y hay una pequeña gran diferencia entre el cielo y el segundo cielo.

Porque allí van a salir a recibirte gente que no es muy amistosa. En ese sentido es que me acompañes en esta ocasión con la Biblia en tu mano, y vengas conmigo a comenzar desde el Salmo 43. Vamos a ver: si yo te pregunto a ti dónde vives, ¿Qué me respondes?

Hermano 1: “En Argentina”. Hermano 2: “En México”. Hermano 3: “En Colombia”. Ahora bien: si yo tomo un sobre y pongo dentro de ese sobre un material que quiero que recibas, escribo tu nombre en él y debajo le pongo simplemente Argentina, México o Colombia? ¿Te llegará si lo hago así?

Entonces voy a volver a preguntarte: ¿Dónde vives? Ahora, seguramente, en cada una de las tres respuestas de estos hipotéticos hermanos, estará con claridad el nombre de la calle, número, zona, ciudad, edificio y departamento donde cada hermano vive. Y allí sí es donde vives.

Ahora bien; cuando tú dices que Dios habita o vive en los cielos, estás respondiendo que vives en Argentina, México o Colombia. Porque es verdad que Dios habita en los cielos. Pero eso es correcto, aunque no es preciso. Así que vamos a ver si podemos encontrar la dirección precisa y particular del Señor.

(Salmo 43: 3) = Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán; me conducirán a tu santo monte, y a tus moradas.

(Salmo 48: 1) = Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.

(2) Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra, es el monte de Sion, a los lados del norte, la ciudad del gran Rey. (En la parte norte de Sion está la ciudad donde él habita).  

(Salmo 74: 2) = Acuérdate de tu congregación, la que adquiriste desde tiempos antiguos, la que redimiste para hacerla la tribu de tu herencia; este monte de Sion, donde has habitado.

(Salmo 132: 13) = Porque Jehová ha elegido a Sion; lo quiso por habitación para sí.

Ahora bien; ningún judío, en el Antiguo Testamento, si tú le preguntabas donde habitaba Dios, te hubiera respondido que en los cielos. La respuesta correcta que él hubiera dado, era: Él habita en el monte de Sion.

En ese monte, en la parte norte, está la ciudad del gran Rey, ¿Y dónde está el monte de Sion? En los cielos. Entiende: le estamos dando un lugar con nombre, al lugar donde Dios habita. Esto es básico. Estoy hablando de que un niño de siete años puede decirte dónde vive Dios.

Yo personalmente he escuchado muchas respuestas alrededor de donde habita Dios. Algunos dicen que en sus corazones, otros que en los cielos, otros tantos que en el tercer cielo. Pero la respuesta correcta es que Él habita en Sion.

Podríamos estar todo un día leyendo pasajes que hacen referencia directa o indirecta a que Dios habita en el monte de Sion. Hay puntualmente ciento setenta y cuatro versículos que hablan de eso. Y resulta que este monte es muy famoso.

Ven conmigo al libro del profeta Ezequiel, en el capítulo 28. Debes saber que este monte existe desde antes que existiera el hombre. Es muy antiguo, pero es un monte que se renueva cada día. Ezequiel 28 dice en el versículo 14. Le está hablando el profeta a un ángel caído, le está hablando a Lucero, a Luzbel:

(Ezequiel 28: 14) = Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. (¿Dónde estaba Lucero? En el santo monte de Dios. ¿Y eso quiere decir que estaba dónde? ¡En Sion! Dios, cuando crea a Lucero, lo pone en Sion).

No podemos hablar de reforma sin entender desde dónde Dios nos va a hablar. De otra manera, vamos a tener la tentación de hacer teología, y hacer doctrina. Por eso es tan importante que subamos, (No que bajemos, que subamos), a la morada del Rey, para ver qué es lo que Él nos quiere decir.

Quiero que entiendas bien lo que digo: es muy diferente escuchar algo aquí abajo que escucharlo en Sion. Y es diferente porque aquí tú te esfuerzas por oír, mientras que allá literalmente escuchas con siete pares de oídos.

Porque los siete espíritus de Dios te hablan al mismo tiempo, y tu espíritu se abre como el arco iris, con siete colores, con siete habilidades, y tú puedes escuchar a esos siete espíritus, al mismo tiempo, diciendo siete cosas distintas.

Entonces, ¿Quién querría este medio de comunicación cuando existe ese medio de comunicación? Entiende, esto de lo que estamos hablando, de ninguna manera es teología. Esto es algo que debemos vivir cada día. Es ahí donde vamos, este es el diseño.

(Isaías 14: 13) = (Este es el pasaje paralelo a Ezequiel 28). Tú que decías en tu corazón: subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte;

Voy a leerlo nuevamente, pero de otra versión bíblica: Decías en tu corazón: subiré hasta los cielos, levantaré mi trono por encima de las estrellas de Dios; gobernaré desde el extremo norte. ¿Y qué había en el extremo norte? ¡La ciudad del gran rey! …En el monte de los dioses…

Viendo esta versión nos preguntamos: ¿Por qué lo llamaría monte de los dioses? ¿De qué está hablando? Allá sólo habita un Dios, pero sólo llegan los que son su imagen. Y si Él es Dios, los que llegan son dioses. Pero fíjate lo que dice Lucero, mira la precisión.

Él te dice que el monte de Dios, está por encima de las estrellas. Escucha: ¿Tú sabías que hasta este momento no se conoce el tamaño del universo? De hecho, nosotros vivimos en una de las constelaciones más pequeñas.

Otra: ¿Sabías que todo el universo se está moviendo en una dirección? La pregunta inmediata, entonces, ¿No sería hacia dónde estamos yendo? Hay algo que es una fuerza, que todavía no se logra entender con la física astronómica, pero que hace que todo el universo se esté moviendo en una dirección.

Las estrellas están siendo atraídas por el monte de Sion. Veamos: cielo visible, atmósfera, vacío, cosmos. Termina el cosmos, monte de Sion. Monte de Sion, lado norte, la ciudad del gran Rey. Las estrellas están yendo atraídas por Jesús.

Eso está en la palabra. Este es un universo inteligente. Y eso también explica la razón por la que ninguno de las naves del programa Apolos se chocaron con ningún ángel. Fueron aquellas incursiones primeras fuera de nuestro planeta. ¡Salimos de la atmósfera y no vimos a la Nueva Jerusalén por ninguna parte! Dijo socarronamente un astronauta ateo.

¡Un momento, hermano! ¿Usted me está queriendo decir que ese lugar verdaderamente existe? ¡Claro que existe! Todo el universo está siendo atraído hacia allí. ¡Lucero lo sabía! Tú que decías: levantaré mi trono por encima de las estrellas de Dios.  

¿Cuántos ángeles existen? El mismo número que estrellas. No todo lo que se ve como estrellas son estrellas. Los planetas no tienen luz propia, por ejemplo. ¿Y cómo podemos saber si hay planetas, si no tienen luz? Por la sombra que proyectan en las estrellas. Y también ellos se están yendo hacia un lugar. Sólo que los científicos no saben hacia dónde va el universo. Pero los hijos de Dios, sí.

(Ezequiel 20: 40) = Pero en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice Jehová el Señor, allí me servirá toda la casa de Israel, toda ella en la tierra; allí los aceptaré, y allí demandaré vuestras ofrendas, y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas consagradas.

Vamos a hacer una cosa. Vamos a empezar a pensar como Dios. Cuando Dios creó al hombre, el monte de Sion estaba unido a la tierra. Eran uno solo. Todo estaba unido a través de Adán. Adán era el vínculo de unidad entre lo que era invisible y lo que era visible.

Si ustedes leen Colosenses, si ustedes leen los primeros versículos, o si ustedes leen Efesios, se van a dar cuenta de que hay realidades visibles y hay realidades invisibles. Lo visible y lo invisible estaba unido en el Huerto del Edén, a través de Adán.

Cuando Adán peca, todo el monte de Sion y todo lo invisible, se separa de esta creación visible, la Tierra. Se separa. A partir de ese momento, puedes darte cuenta que Dios empieza a discipular a su pueblo. ¿Cómo discípula a Israel?

Llámese Isaac, llámese Abraham, llámese Moisés, llámese David, llámese Ezequiel. ¿Cómo los discípula? Haciéndole subir montes. Cada vez que tenían que encontrarse con Dios, ¿Qué tenían que hacer ellos? Tenían que subir a un monte.

Abraham, uno de los primeros, ¿Cuántas veces subió y bajó? ¡Qué esfuerzo físico! ¡Y tenía cien años, nada más! Y subiendo y bajando. ¿Tú crees que Abraham hacía una ofrenda una vez al año para el señor, nada más? Ellos hacían ofrendas en cada Sabbat.

Moisés, Josué, todos los que tú imagines. Los profetas tenían su escuela profética en los tiempos de Samuel, en un monte. Y descendían desde ese monte, profetizando. Es ahí donde se encuentran con Saúl y él termina profetizando con ellos.

En la mente del pueblo de Israel estaba esto: Dios habita en los lugares altos, en los montes. Entonces, cuando se levanta David, se da cuenta que ellos habían conquistado gran parte de la tierra, pero aún quedaban las alturas que estaban con los jebuseos.

Es muy interesante que, tanto la raza de Anac como los jebuseos, que era gente muy fiera, se acomodaron en lugares altos. ¿Se acuerdan ustedes de Josué, bastante anciano, ya, cuando dice que lo dejen por su cuenta el encargarse de esos individuos?

Y él sale y va a pelear por un territorio que era elevado. Nadie quería tocar los lugares altos, porque siempre estaban habitados por gente poderosa. Entonces, en el proceso de discipular Dios a Israel les hace entender que Dios es un Dios que, más allá de habitar en las colinas, dejó una señal profética del monte de Sion.

Una señal que es invisible para ellos, pero que al subir a los montes, ellos, de alguna forma, y a esto que voy a decirte lo entiende la Nueva Era, lo entienden los brujos, los chamanes, los indígenas, menos nosotros. De alguna manera, cuando ellos subían a los montes y adoraban allí, de alguna manera ellos se conectaban de una forma más directa con el monte Sion.

Si tú te enganchas en algunos de esos tantos tours santos que en su gran mayoría son armados por pastores evangélicos y aprovechados por musulmanes, y viejas a Israel y pides visitar el monte Sion, nadie va a poder llevarte, porque geográficamente ese monte no existe.

Te pueden llevar al monte Sinaí, al monte Horeb, pero al monte Sion, no. Si alguno dice que sí te lleva, o te está tomando el pelo o estafando, como sucede en algunos casos con falsos sepulcros de Jesús u otros lugares en los que Él supuestamente estuvo.

El caso es que este monte no es un monte estático. Es un monte que está creciendo. De hecho, hoy día, este monte tiene un tamaño mucho más grande que el que estaba en el huerto del Edén. Ha crecido tremendamente. ¿Y por qué crece ese monte? Por la actividad que hay en él.

Hay mucha más actividad en ese monte, hoy, que la que había en la época de Adán. Ese monte no está estático. Y debe ser la oración global de la iglesia global, hoy, que ese monte vuelva a conectarse con ella. Que es como decir con nosotros.

Necesitamos imperativamente que se rompan todas nuestras limitaciones mentales. A veces encontramos más fe en las tinieblas que en los hijos de luz. A esto que sucede con Amasías, lo hemos visto muchas veces. Vas a un brujo y le dices que tiene que hacer un trabajo, pero que para hacerlo tiene que subirse a un cerro y, ¿qué crees que te dice? ¡Vamos ya mismo, y al más alto!

Pero tú le dices a un ministro importante que debe subir a un monte a adorar y te responde que para qué, que si orar en el templo el domingo es exactamente lo mismo. ¡No tiene idea que él gobierna allá y no acá! Por eso, cuando tú vas a las alturas de los pueblos, y todas están tomadas por los brujos.

Y allí se cumple una palabra profética muy interesante de la época de los jueces, cuando decían que el Dios de ellos gobierna en las alturas, pero aquí abajo es otra cosa. ¿Recuerdas tú al hermano de Moisés subiendo a lo alto sólo para sostenerle los brazos?

¿Por qué no lo levanta en el tabernáculo? ¿Por qué no le levanta allí en el campamento? ¿Por qué tenía que subir al monte y levantarlo? Porque es desde las alturas que se ejerce gobierno. Ahora bien; ¿Qué es lo primero que aprende un profeta? Un profeta aprende lo que es una acción profética.

Entonces, ¿Qué significa esto? Que sin ahondar demasiado en el tema porque sé perfectamente que por un montón de razones muy legítimas es muy controvertido, cuando ofrendamos tal como Dios manda y no como los ministros manipulan, estamos ejerciendo una acción profética.

En esto también hay que decir que la mente natural jamás entiende las cosas del Espíritu. Porque han de discernirse espiritualmente. Lo primero que se aprende como profeta, es que las acciones no son inocentes. Lo que se hace o se deja de hacer, tiene un sentido.

A medida que Dios nos activa cuando nos enseña, por ejemplo, a leer. ¡Cuántas cosas se abren! Cuando te enseña a profetizar, ¡Cuántas cosas se abren! La revelación trae unción, y esa unción te posiciona en otro lugar.

Entonces, cuando un judío salía del campamento y decía: voy a llevar esta ofrenda, y empezaba a irse hacia el monte, todos entendían que estaba yendo a encontrarse con el Señor. Cuando aparece el tabernáculo, es entregado en diseño en lo alto de un monte a Moisés.

Se lo entrega, después de estar allí cuarenta días en ese proceso, y lo que le entrega, es parte del diseño de la ciudad del gran Rey. Es muy interesante. No le da el diseño de Sion, ¿Por qué? Porque ellos ya lo tenían. Sólo basta que tú leas todo lo que ellos escribieron.

Ellos entendían lo que era Sion. Lo que Moisés recibe no es el diseño de Sion, que ya lo conocían, sino el diseño de la ciudad del gran Rey. Y la réplica en pequeño de todo eso, es lo que llamamos el tabernáculo. El tabernáculo no es el diseño de la casa de Dios, es el diseño de su ciudad.

(Daniel 2: 34) = (Daniel está interpretando el sueño del rey Nabucodonosor) Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.

Un momento, paremos aquí un minuto. Estuviste mirando hasta que una piedra fue cortada, dice. Sin ayuda de manos, y golpeó la estatua. Esta piedra, entendemos que es ¿Quién? Es Cristo mismo. Eso es lo que entendemos. Pero veremos que dice a continuación.

(35) Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Más la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra.

¿Hasta ahí estamos viendo con claridad, verdad? Vamos al verso 44. Y ten en cuenta que hasta este momento, Daniel lo único que ha hecho es describir el sueño. Pero ahora lo va a interpretar. Verso 44: Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre.

(45) De la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación.

Preguntaré nuevamente: ¿Es la piedra Cristo o es la piedra el Reino? ¿O es la piedra la iglesia? Fíjate; lo que destruye a todos estos reinos, vino de un monte. ¿De cuál monte? Ya lo sabes. De ese monte, Sion, de allí fue tomada la piedra que destruyó la imagen.

¿Imagen? ¿Qué es en verdad lo que destruye? Los sistemas de gobierno de estos reyes. ¿Habías leído alguna vez esta parte del libro de Daniel? Cualquiera sea tu respuesta ahora, te haré una pregunta con total honestidad: ¿Tú crees que esto se tiene que cumplir o ya se cumplió?

¿Se va a cumplir, verdad? Entiendo. Yo también crecí en una iglesia donde se enseñaba que esto se iba a cumplir. Pero dice: en los días de estos reyes. Es el momento de cumplimentar lo que dijimos anteriormente. Pongamos delante del Señor todo lo que creemos, para qué Él nos diga si es correcto.

Sólo por un momento ponte a pensar en que quizás no está hablando de lo que va a pasar, sino de lo que ya pasó. ¿Cómo cambiaría nuestra posición de iglesia, si entendemos que esto ya pasó? Porque empieza diciendo el verso 44: Y en los días de estos reyes.

 Léelo así: mientras ellos todavía estaban vigentes, un Reino vino, desmenuzó a todos, y se volvió un monte que cubrió toda la tierra. Hoy día, podemos reconocer que lo que suponíamos respecto a esto, estaba equivocado. Esto ya pasó.

Te hago otra pregunta: ¿Habrá algún país del mundo que no tiene presencia cristiana, hoy? No. Hace diez años había solamente dos países que no tenían ni un solo creyente. Hoy día, aún en esos dos, también hay presencia cristiana. Escasa, pero la hay. Débil, pero alguien ora, clama e intercede. No es poco.

Sólo haciendo estadística fría, sin tener en cuenta la calidad o profundidad de esas presencias, si la iglesia fuese ese monte, estaría en todo el mundo. Los pies de la estatua de Nabucodonosor eran muy raros respecto a sus otras partes. ¿Recuerdas cómo eran?

Eran de una mezcla que no se puede mezclar. Hierro y barro cocido. Y le dice Daniel: “Ese es un Reino que vendrá, pero estará unido de manera inapropiada”. Ese hecho se interpreta en las otras visiones de Daniel. Tú eres la cabeza, le dice; tú eres el rey de reyes, hoy.

La cabeza de oro, eres tú. Pero detrás de ti viene un reino que no es tan poderoso. Venían los persas. Pero luego vendrá otro, y eran los griegos. Y luego vendrá uno muy extraño, que era una mezcla de hierro y barro, y eran los romanos.

Literalmente, hoy día, ya no existe el imperio romano. Desaparece por allá por el año quinientos, como tal. Cae el imperio romano de occidente y de oriente, caen los dos, uno después del otro. Pero el punto es este: la iglesia florece en la decadencia de Roma.

El puñadito de setenta creyentes y ciento veinte convertidos, unos pocos años después, eran miles. Quizás estamos pensando en este momento, siglo veintiuno: ¿Y qué? ¿Van a decirme que debemos volver a subir con un corderito a un cerro?

Nada que ver con eso. Por favor, busca en la carta a los Hebreos, capítulo 12. El diseño, (Y aquí está la palabra clave) el diseño para la iglesia, es que esté conectada con Sion. O sea: la iglesia no es un producto ni es un invento humano, es algo que salió del corazón del Padre.

Entonces, si hoy te pregunto cómo podrías saber tú si una congregación es buena, si está bien o está mal, ¿Qué me responderías? En principio, no podrías decirme como se ha oído por allí, que una congregación está diseñada para producir utilidad.

¡La iglesia no es una empresa! Porque si lo fuera, necesitaría que una vez por año se contratara a un auditor profesional e imparcial para que determine si los negocios se están haciendo de manera legal y correcta, o no. ¿Te imaginas?

Claro, eso se puede hacer en una empresa, pero cuando te reúnes en una plenaria o en una convención con cien líderes, ministros de congregaciones, y les preguntas cómo están sus ministerios, ¿Qué parámetros vas a utilizar para decirme que están bien?

¿Cómo puedes saber, por ejemplo, que tu trabajo ministerial es bueno? ¡Es que tengo testimonios! Escucha: los testimonios van y vienen. Yo te digo hoy algo que encaja con tu idea y te gusta, soy tu héroe. Mañana te digo algo que es la piedra de tu zapato y te fastidia y, como decimos por aquí: ¡chau! Pasas de ser el Mesías a ser el Anticristo.

Entonces viene otro y dice que su congregación anda brillante porque hay liberaciones todo el tiempo. Escucha y entiende: las liberaciones son el ABC, son el pre-escolar de la fe. No es tan importante saber sacar demonios. Es mucho más importante saber por qué habitan tanto en esas congregaciones. ¡

¡Es que nosotros crecemos! ¡Cada semana tenemos doscientos convertidos! Puedes tener un excelente programa de marketing. Puede ser pura industria publicitaria. O sea: quiero decirlo con todo respeto: ¿Qué parámetros serios podríamos utilizar para saber si nuestros ministerios están bien o están mal?

Veamos: ¿Cuáles son las respuestas más abundantes cuando se le pregunta a alguien como anda su obra? ¡Bien! ¡Creciendo! ¡Ya tenemos local propio! Escucha: eso no es relevante. La única forma en que tú puedas saber si algo está bien o mal, es que tú veas el diseño original.

(Hebreos 12: 18) = Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, (19) al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, (20) porque no podían soportar lo que se ordenaba; si aún una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo; (21) y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: estoy espantado y temblando; (22) sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles.

Son dos lugares distintos. La Jerusalén celestial, los millares de ángeles, Sion. Ahora dime si no es importante saber cómo se llega allí. ¿Qué quiero decir? Mira; puedes tener doscientas iglesias en la ciudad, y la iglesia estar ocupada por malandrines, sinvergüenzas o por violentos de todo tipo.

Pero tienes doscientas iglesias. Mientras el diablo se sienta con la libertad de hacer lo que le da la gana en la ciudad, eso significa que ninguna iglesia todavía ha subido a Sion. Porque de momento que una de ellas se pare en Sion, desde allí propagará una luz que dejará al descubierto a todos los que operan en maldad.

Porque una sola persona, si es profeta, bien puede subir a Sion y estar a solas con el Señor, pero eso de nada aprovecha a los que quedaron abajo. Pero si logra hacer que Sion se una, a través de Cristo, otra vez con la iglesia, eso indefectiblemente producirá un tremendo cambio en la región que sea.

Porque desde Sion todo puede hacerse. Desde Sion vemos todo pequeño, vemos como Dios está viendo. ¿Por qué? Porque no hay nada más alto que Sion, el resto todo es pequeño. Ahí se acabaron los gigantes, porque aunque salgan, se ven pequeñitos como ratones.

Por eso, cuando vas a tu pastor y le dices que tienes un problema muy grande, él debería preguntarte desde dónde lo estás mirando. ¿Lo estás mirando desde el llano, desde el aire o desde Sion? Porque si lo estás mirando desde Sion, ya mismo te digo que desde allí, nada es grande.

Dice la palabra que hemos leído: Nos hemos acercado al monte Sion, a la ciudad del Dios vivo. La Jerusalén celestial. Muchos de ustedes seguramente crecieron cantando “Jerusalén, Jerusalén”. Y por ahí viene uno y te pregunta: ¿La viste? – ¡No! Buenas noticias; ahora sí la podemos ver. Sion.

(Apocalipsis 14: 1) = Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.

Desde Génesis hasta Apocalipsis, el monte de Sion es la morada de Dios. No representa, eso dice la teología. “Representa la morada de Dios”. No. Aquí no hay nada que representar. Es la morada de Dios. Y nosotros tenemos acceso a ella.

¿Dónde está el diseño de la iglesia? En Sion. Cuando hablas de reforma, ¿Cuál es el parámetro, la plomada? La que está en Sion. Ese es el lugar de donde nace el espíritu de la reforma. Ven y volvamos al monte de Sion. Sus caminos nos enseñará y andaremos en él.

¿Te acuerdas de esa antigua canción? Era para este tiempo, no para aquel en donde se cantaba en todas las iglesias. Porque en aquellos tiempos en que esto se cantaba, te pregunto: ¿Qué entendíamos respecto al monte de Sion?

Pero resulta ser que esa canción era simplemente una profecía para lo que hoy estamos empezando a vivir. Ven y subamos al monte de Sion.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Leer Más

Los Esclavos del Tiempo

Dentro de lo que pueden significar dimensiones desconocidas para el hombre, están las del concepto del tiempo. El hombre nace en el tiempo, vive en el tiempo y muere en el tiempo. Para nadie es desconocido que el tiempo es una cárcel en la que el hombre, prisionero de esta terrible dimensión llamada tiempo, vive y desarrolla su vida, sueña y ensueña la vida, vive en ese campo de la prisión de sus propios deseos. El tiempo, simplemente transcurre sobre el hombre sin que el hombre pueda hacer nada para modificarlo y cambiarlo. Es una cárcel. El hombre nace en el tiempo, vive en el tiempo y se derrumba en el tiempo. Todo colapsa en el tiempo. Está escrito que algún día, el mismo mundo será destruido por el tiempo y en el tiempo.

Está escrito que los cielos se envejecerán como se envejece una vestidura de vestir, dice el texto de Isaías. Serán muchas las cosas que van a colapsar. Todo colapsa en el tiempo. Las cosas nacen, viven y mueren en el tiempo. El hombre vive, en ese tiempo, todas las experiencias; desde las más sublimes como ver nacer a un hijo hasta las otras. Es en el tiempo donde los hombres viven el amor, el odio, la abundancia y hasta la miseria. Es en el tiempo, también, donde son posibles todas las alegrías, pero también todas las desgracias. Definitivamente: el hombre es un prisionero del tiempo.

La tierra, que vista desde el aire parecería una naranja dentro de la cual seis mil millones de seres se debaten entre la vida y la muerte, entre el amor y el odio, también es el lugar en donde los hombres gustan y degustan sus pequeños y efímeros placeres, pero también se llenan de terror, de angustia, de expectativas negativas frente a la muerte, al hambre, a la desnudez y a la miseria humana. Esto es el tiempo, terrible cárcel en la que el hombre se debate.

Es entonces allí, en medio de esa tremenda visión casi sideral, que el apóstol Pablo tiene, con esa excelente pluma literaria con la que él describe las cosas del tiempo; es en medio de esa visión en que él da una palabra impactante a la iglesia. Y les dice esta frase a los hombres de Roma como hoy nos la dice a nosotros: No se conformen al presente siglo; no se conformen al tiempo en el que ustedes han nacido; no se conformen a estar prisioneros del tiempo en el que ustedes están viviendo. Él nos invita, nos incita, es el Espíritu Santo el que sopla sobre la iglesia y nos llama a rebelarnos contra esa unidad carcelaria llamada tiempo. Y nos dice: ¡Salgan de ese tiempo! ¡Rebélense contra ese tiempo! ¡No se conformen a ese tiempo! Tengan la capacidad de cambiar su manera de pensar, para así poder cambiar su manera de vivir.

Hay dos tiempos, lo han dicho los griegos. El tiempo humano, representado por ese maléfico dios KRONOS, palabra de la cual sacamos las nuestras Cronómetro, Cronología, Cronograma. KRONOS, el tiempo griego del tiempo humano. Este dios, KRONOS, era para los griegos el dios de la tiranía. No es casual; hasta hoy este dios sigue tiranizando a los hombres. ¿Cuántos han escuchado decir a alguien que el tiempo es tirano? Sin embargo, como decía Albert Einstein, el tiempo no existe. Simplemente es una abstracción del hombre, es una ilusión, una quimera. El tiempo, en sí, es una irrealidad. Nuestra forma de medir el tiempo no tiene ningún sentido más allá del planeta tierra. Un giro sobre sí mismo, el día. Un giro alrededor del sol, un año. Pero allá afuera, en el espacio infinito, nuestros cronómetros y relojes no sirven para nada.

En ese tiempo terrible de esa rueda impactante que es la vida, con el nacimiento y la muerte. Es la rueda de la cual habla Santiago en el capítulo 3 de su carta cuando alude a “La rueda de la creación”. La versión original de Casiodoro de Reina, dice: “La rueda de nuestro nacimiento”. De allí que algunos grandes pensadores, dijeron: “El hombre nada hace, todo le sucede”. “El hombre es una víctima de los sucesos”. Al hombre los eventos de la vida le caen encima como cae la lluvia y, como ocurre con esta, no puede hacer nada más que comprarse un buen paraguas y tratar de no mojarse. Es aquí, entonces, donde el evangelio surge con su propuesta de liberación tremenda y extraordinaria. Evidentemente no son muchos los que la alcanzan, pero es la Palabra de Dios para aquellos que quieran intentarlo. El evangelio es libertad porque el evangelio te rescata de tus prisiones temporales y te invita a caminar los tiempos divinos.

Vivir en el tiempo de Dios, en cambio, es vivir en otra esfera. Es vivir en el mundo de lo imposible, viendo las cosas posibles. Es el tiempo del poder, es el tiempo de la fuerza, es el tiempo de la esperanza, es ese segundo donde todo lo imposible no existe. Es el mundo del conocimiento, el mundo de la libertad, es el mundo de la vida abundante.

Así como los griegos hablaban del tiempo KRONOS, el tiempo humano donde suceden y transcurren todas las alegrías, peripecias, placeres y dolores del hombre, así también hablaban del otro tiempo, el que ellos llamaban “el tiempo de los dioses”, al que denominaban KAIROS. De modo que había dos conceptos del tiempo en el lenguaje de la filosofía griega, que es precisamente el lenguaje con el cual se escribió el Nuevo Testamento. El concepto del tiempo humano, KRONOS, y el concepto del tiempo divino, KAIROS. Y el apóstol Pablo, lo que busca, es sacarnos de ese KRONOS y meternos en el KAIROS, que es el tiempo divino, el tiempo del viento recio, ese tiempo donde las cosas imposibles son posibles.

Por eso es que Isaías recoge esas palabras monumentales de Jehová, Dios de los ejércitos. Así como son más altos los cielos que la tierra, así son más altos mis caminos que vuestros caminos. Mis pensamientos no son como vuestros pensamientos, ni mis caminos como vuestros caminos. El hombre tiene que elevarse al pensamiento de Dios, al camino de Dios, tiene que tener la fuerza para propulsarse a esas grandiosas esferas. Tiene que salir de alguna manera de esta esfera de secuestro que es la tierra y ver la tierra, en el sentido espiritual, de la misma manera en que la tienen que haberla visto los astronautas de las naves espaciales, desde lejos.

Cuando tú estás demasiado cerca de la tierra, vas a ver grande la tierra y grandes tus problemas. Pero cuando te vas alejando vas a ver a esa tierra mucho más pequeña, y ni siquiera te puedes imaginar que allí haya problemas. Cuando tú te levantas en el tiempo de Dios, todas las cosas de esta tierra serán minúsculas, pero cuando tú estás metido en esta tierra, hasta el problema más chico te parece enorme, inmenso. Es la fe que te levanta a Dios, que te levanta a los imposibles, la que te da la libertad de escaparte a cualquier tragedia, la que te convierte en invencible y la que te permite pisotear tus problemas y vencer en el nombre de Jesús. Es el tiempo de Dios.

En toda la Biblia se entremezclan los dos tiempos: el KRONOS humano y el KAIROS de Dios. Este es el ámbito que tuvo Juan cuando vivió la visión del Apocalipsis. Juan estaba prisionero, pero entrar al tiempo de Dios lo hizo total y absolutamente libre. A la isla de Patmos iban los disidentes del imperio romano, los que eran más peligrosos para ese estado, aquellos que luchaban contra el emperador. Y Juan. ¿Por qué estaba preso Juan? Él lo dice: por causa del testimonio de Jesucristo y la palabra del evangelio. Ese era su delito. Porque los hombres que piensan, siempre han sido un peligro para la sociedad, sobre todo para los dictadores.

Cuando hay hombres que piensan, los dictadores tiemblan, los corruptos tiemblan. Mientras haya en un país una manada de imbéciles que no tengan la audacia de pensar ni de decir lo que piensan, mientras haya cobardes así, nunca nadie temblará delante del evangelio. Pero cuando se levantan hombres que piensan la palabra de Dios y tienen agallas para decir lo que piensan de Dios y en Dios, entonces la humanidad tiembla, el mundo tiembla, el país temblará algún día. Cuando se levanten hombres que hablen la palabra de Señor en el tiempo de Dios.

Me he frustrado mucho con mis compatriotas argentinos en estos últimos tiempos. De una gente inteligente, que hacía funcionar sus mentes mal o bien, pero con ideas propias, pasaron a ser parte de esa manada mencionada dejándose influir y hasta doctrinar por lo que aquí todavía insisten en llamar “medios de comunicación”, cuando en realidad no son más que operadores mercenarios de intereses que nunca tienen nada que ver con la gente de la calle, sino con altos y encumbrados personajes que directa o indirectamente dictan sus leyes para el resto de la ciudadanía. Los cristianos no estamos para ser parte pura o limpia de la política de un país, estamos para ser sal y luz de la tierra. Y eso incluye un gobierno espiritual que la iglesia como conjunto tiene la obligación divina de ejercitar. La iglesia no nació para ser oficialismo u oposición de un gobierno terrenal por una sencilla razón: la iglesia ES gobierno.

Y ahí estaba este célebre maestro de la palabra que es Juan: preso por la palabra de Jesucristo. En su tiempo humano, ese tiempo de tragedia, tiempo de lágrimas, tiempo de esclavitud, tiempo de dolor, tiempo de látigos. La isla de Patmos, hasta el día de hoy, existe. Cuando se hacen excursiones turísticas a Patmos, todavía es una isla llena de rocas; es una prisión estatal, nadie vive allí, ni siquiera los pájaros. No hay lugar hospitalario allí, es una isla maldita. Es uno de los lugares más tenebrosos de la tierra, no hay esperanzas allí. No puede haber nada, siempre fue una cárcel y lo será; símbolo de la opresión y la esclavitud de un imperio, hasta el día de hoy.

Y allí estaba el apóstol. En su tiempo humano. Pero de pronto los cielos se abren, comienza el glorioso tiempo de Dios, y dice: Estaba yo en el Espíritu del Señor; en el día del Señor, y una voz que me dice: ven y sube acá. Y es transportado entonces a esa gloriosa presencia de Dios, donde comienza a ver la gloria de Dios y nos escribe esa palabra poderosa en la profecía, la más alta de toda la Biblia, que es el Apocalipsis. Que no habla de destrucciones ni de fines de planetas, sino que nos habla de revelaciones, porque ese es el significado de su nombre. Porque el hombre debe reconocer una cosa: estamos viviendo en el tiempo humano, pero de pronto ese KAIROS irrumpe en la vida de los hombres, produciendo los milagros más extraordinarios.

Cuando se lee y hasta se analiza, quizás exegéticamente la expresión del apóstol Juan cuando dice Estaba yo en el día del Señor, a muchos se les ocurrió emparentarlo con el día domingo. Sin embargo, el Espíritu da otra cosa. Dice que no era un día perteneciente a los siete de la semana, sino que era un octavo día. Es un día que no está dentro del calendario humano. Es muy difícil imaginarse esto, pero esta realidad existe. El día y la hora nadie lo sabe dice la palabra con relación a la venida del Señor. ¿Será un octavo día y en su hora veinticinco? Nadie lo sabe, nadie lo vivió en este tiempo KRONOS. Es tiempo divino, calendario divino.

Y Juan se mete en ese tiempo divino. Y en ese tiempo divino encuentra la libertad, encuentra la visión de Dios, encuentra transformación para su vida, encuentra la visión del señor. ¿Qué queremos decir con todo esto? Que tal vez tú, hoy, que estás leyendo esto allí, estás con tus propias tragedias, con tus propios problemas. Estás sencillamente prisionero del tiempo humano. Problemas económicos, problemas de amor, desilusión de la vida, problemas con los hijos, abandono del hogar, problemas con tu familia, problemas personales, problemas, problemas y problemas.

El mundo entero, al igual que esas hormigas que desfilan por el muro de tu casa, y que si tú te detienes un momento a verlas, con una gran lupa, viendo mejor sus acciones, todas cargando un pequeño trozo de tierra, o una partícula de una hoja, arrastrada desde el patio de tu casa. Trepan, y a veces las ves caminar metros y metros, y escabullirse hasta las zonas donde ya no puedes seguirlas. Y me parece que así desfilan los hombres por la vida, cargados de cosas que no le sirven para nada, como millones y millones de hormigas inútiles, que marchan con prisa a ninguna parte. Hombres que no tienen esperanza ni visión. Su destino es caminar y no parar nunca de caminar, llevando su problema a cuestas.

Pero hoy, el tiempo de Dios, el KAIROS, está bajando para darle total libertad, para quitar tu carga, para librarte de tus prisiones. ¿Recuerdas el diálogo de Jesús con el paralítico de Betseida? ¿Aquel que aguardaba que alguien lo ayudara a meterse en el estanque cuando el ángel revolvía las aguas para sanarse? A todas luces vemos que este hombre era el que menos posibilidades tenía para entrar allí. Su destino, su KRONOS, su tiempo humano, era un tiempo de esclavitud, de vergüenza, de desesperanza. ¡Treinta y ocho años esperando ser el primero en tocar las aguas para obtener el milagro! ¡Treinta y ocho años de frustraciones! Pero esa mañana, Jesús caminaba cerca del estanque de la bendición.

Hablaron. Y ese hombre hizo lo mismo que tú, que yo y que tantos que alguna vez estuvimos esperando un milagro, por pequeño que fuera. Queja, llanto, pena, tristeza, angustia, depresión, lamento, pesimismo, desahogo. “¡Soy un paralítico! ¡He perdido a mis amigos! ¡Ya no tengo a nadie! ¡Nadie me ama! ¡Nadie tiene interés en mí! ¡Nadie quiere estar aquí esperando la hora del milagro!” – Jesús lo mira a los ojos. Algo, (que no está escrito en la Biblia) le tiene que haber dicho. Algo así como: “No tienes que esperar que venga el ángel a revolver el agua. Ahora ya no tienes que esperar más la hora de ese milagro. ¡Yo soy esa hora! ¡Ahora; Levántate y anda! El KAIROS, el tiempo de Dios, baja, desciende, sana al hombre y le levanta para su gloria.

Después llega la resurrección de Lázaro. Ella se lamenta mucho que el Maestro haya llegado cuatro días tarde. Todo está perdido en el KRONOS, en el tiempo humano. El tiempo de la muerte, el más terrible de todos los tiempos humanos. “Señor, -se lamenta Marta- si tú hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto”. Y Jesús le dice: “Tu hermano volverá a vivir”. Sí Señor, ya lo sé; en la resurrección de los santos él vivirá nuevamente. No Marta; tú no tienes que esperar el día postrero, no tienes que esperar el día final, no tienes que esperar nada. ¡Yo soy esa hora! Yo, -dice Jesús-, soy ese día! ¡Yo soy la resurrección y la vida, y el que cree en mí aunque esté muerto, volverá a vivir! Él es el tiempo de la vida.

Pero hay más Tiempo de Dios. De pronto descubrimos al apóstol Pedro, en medio de sus prédicas hidalgas y profundas. Esa prédica ardorosa que lo destaca como un hombre valiente en los primeros años de la iglesia apostólica. Por causa de esa prédica ardorosa y valiente es encarcelado junto a otros hombres. Pero a él lo ponen en una prisión aparte, en la peor y más dura de las prisiones estatales de Jerusalén. Con cuatro guardias compuestas de cuatro hombres cada una. Dieciséis soldados que lo custodian día y noche. Y allí está él en su KRONOS, en su tiempo humano. No puede salir de esa cárcel. Cuatro puertas de hierro, lleno de grillos y cadenas. En el cuello, en las manos y en los pies. Imposible moverse, está esclavizado. Ese es su tiempo humano, ese es su tiempo de dolor.

Entonces es cuando la iglesia tiene una palabra de oración delante de Dios. Y cuando la iglesia ora, el tiempo de Dios desciende. El tiempo de Dios baja, el tiempo del milagro se desata. Sucede cuando los hombres golpean las puertas de la eternidad. Hasta el llanto de un niño es escuchado en los cielos, así como Dios escuchó el llanto de Ismael. Aún el lamento del hombre más pequeño y miserable en la tierra, penetra en los cielos y conmueve el trono de Dios y su presencia de eternidad. No hay lamento, no hay palabra que nosotros pronunciemos, que no penetre en la esfera de los cielos. Por eso no se canse, hoy, si ha tenido una larga oración durante mucho tiempo, si hay una petición que ha mantenido en su corazón durante muchas horas. Este es el tiempo del milagro, no se canse de lanzar su voz hacia los cielos. Insista; su palabra penetra los cielos, más allá del techo de su habitación. Su palabra penetra los cielos y conmueve el corazón de Dios.

Y así está aquella iglesia, orando por Pedro. Su tiempo humano, era tiempo de dolor, de angustia, de miseria. Era un esclavo del imperio, estaba prisionero, nunca más saldría de allí. Sin embargo, la voz de la iglesia, atrae la presencia del ángel de Jehová. El poderoso ángel del Señor, que desciende en la ciudad de Jerusalén y encamina sus pasos hacia la cárcel pretorial. Nos cuenta la Biblia que abrió la primera puerta y nadie se dio cuenta que había entrado un ángel. No sabemos si los soldados se durmieron o qué fue lo que les pasó. Simplemente se borraron. Es como si parte de sus mentes se les hubiera bloqueado.

Las puertas se abrieron, sin llave alguna. Los hierros se rompen y el ángel penetra en la primera, la segunda, la tercera y la cuarta puerta. Dieciséis guardias fornidos, y ninguno puede detenerlo. Todos caen espantados frente a la presencia de esa fuerza que es trans-humana. Se enfrenta al apóstol Pedro, le corta los grillos y las cadenas, lo levanta en pie, lo saca por las cuatro puertas, lo deja en la calle y le dice ¡Chau! ¡Hasta siempre! Su KAIROS ha descendido. Su tiempo divino. En medio de sus prisiones, hermano, Dios puede sacarte de la cárcel en la que estás, en medio de tus problemas. Debes orar mi hermano, debes mantener la fe, la fuerza, Dios está aquí para bendecir tu vida HOY. Está aquí para bendecir tu corazón, está aquí para sacarte de tus prisiones, no importa cuál fuere la prisión que tengas. No importa el dolor o la angustia en la que tú vivas, Dios está aquí para transformar tu existencia. ¿Puedes creerlo? Eso alcanza.

Y hay otros KAIROS, muchos más, decenas de ellos. Cientos, quizás, y no todos escritos. Siendo capaces de sacar de la ciudad sitiada a todos los que habían perdido sus esperanzas, a los que creían que ya no había escapatoria. Tú recuerdas: los que se atrevían a salir de una ciudad sitiada, caían en manos de los soldados del ejército invasor y lo mataban. Es como dice el libro de las Lamentaciones: Mas bienaventurados fueron los que murieron por el filo de la espada que los que fueron destruidos por la muerte del hambre. Y así es.

Y en una ocasión, en medio de ese pueblo, estaba un loco. Un loco como Pablo. Estaba allí el profeta Elíseo. Y fíjate lo que hace este loco. Un día, recibe ese KAIROS, ese tiempo divino, ese tiempo de Dios que baja en medio de las miserias. Ese bendito loco se llena de fuerza, se para en medio de la plaza pública de la ciudad y, de pronto, dice: ¡Hermanos! ¡Mañana, a estas horas, habrá aquí un gran banquete para todos nosotros! ¡Ustedes van a comer como nunca han comido antes! La gente se lo queda mirando como si fuera una lagartija rara, y entonces piensan: este Eliseo, cuando comía, ya era loco, porque todos los profetas son locos, todos, porque no hay ninguno que no sea loco, todos son locos. ¡Benditos todos esos locos que cambian el mundo! ¡Infelices los cuerdos que se adaptan a los sistemas opresivos, represivos y esclavizantes!

Entonces decían: cuando comía, éste ya era loco. Ahora que hace un buen tiempo que no come por el sitio de la ciudad, está más loco que nunca. Y la gente no creyó lo que estaba diciendo ese hombre. Un hombre que decía lo que decía porque había discernido el Tiempo de Dios que se aproximaba. Porque el hombre que puede discernir el KAIROS de Dios es como aquel que se levanta en una poderosa y alta torre, y ve lo que viene en el futuro, en la mañana. Para la gente de su tiempo, es un loco, un paranoico; es simplemente un esquizofrénico, es un hombre que ve visiones y que tiene sueños vanos.

Sin embargo, discernir el tiempo divino es discernir la presencia de Dios mismo. Es percibir el poder del Eterno, es ver el día que no nace, es ver el mañana que no viene, es predicarlo hoy en medio de las tinieblas. Entienda: cada cambio, cada modificación a las antiguas estructuras eclesiásticas tradicionales, esas que ahora tomamos con naturalidad fueron, en un primer momento, prédica pionera de hombres que de ninguna manera fueron ni apoyados, ni felicitados ni respaldados. Hombres que debieron ser solitarios portadores de lo que sabían perfectamente que venía del Tiempo de Dios, pero que el mundo religioso no podía ver ni entender. Hoy se critica mucho a los llamados “Llaneros Solitarios”, pero olvidan que fue gracias a hombres así que tantas cosas cambiaron.

Y Eliseo se mete en ese KAIROS y habla esa palabra. Y la Biblia cuenta que esa noche se trasladaron hacia el campamento de los invasores unos hombres leprosos, y fueron allí y encontraron el campamento. ¿Sabes cómo? Intacto. Había una gran cantidad de cosas allí para comer, porque los adversarios eran miles y miles y se habían ido todos. Había quedado todo el campamento intacto y no había ninguno de los invasores allí. A todo esto, el ángel del Señor había provocado el pánico entre ellos y los había dispersado. Entonces, estos hombres leprosos, lo primero que hacen, lógicamente, es comer como locos. Pero cuando se sacian, cuando no pueden más, dicen: no es bueno que solamente nosotros estemos acá, esta es hora de dar buenas noticias. Y se van, con toda prisa, a la ciudad sitiada a decirles a todos: ¡Podremos seguir viviendo!!

Es allí, entonces, donde se cumple la palabra de los locos lindos. De ese bendito loco que anticipa la bendición de Dios sobre la ciudad. Tal vez, en esta mañana, usted tenga muchos problemas, tremendas angustias. Pero Cristo es el KAIROS de la bendición, de la riqueza, de la abundancia. Él es hoy el tiempo de Dios viviente. Él es quien manifiesta a todos los que creen la autenticidad del tiempo divino. El Señor es mi pastor, nada me falta. En el mundo todo le puede faltar, pero Él es Jehová Jireh, Jehová el proveedor, Jehová el dador de todo bien.

Haciendo un resumen, digamos que este día en que tú ha leído esto, tú tienes que hacer algo frente a esta palabra que te desafía. Todo hombre, siempre vive en su KRONOS. Entonces es hora de preguntarte: ¿Cuál es tu tiempo? ¿Es tu tiempo de miserias, de dolor, de preocupación, de desgracias, de desventuras? ¿Es tu tiempo de enfermedad, tu tiempo amargo? ¿Es tu tiempo de penas? ¿Has comido lágrimas esta mañana y te pusiste a leer esto tanto como para no pensar en lo otro? ¿Has bebido lágrimas anoche? ¿Has venido delante de Dios trayendo tu petición dolorosa? ¿Estás desesperanzado y abatido? Así nunca podrás ser parte del ejército de Dios. Deja tus caminos y súbete a los caminos del Eterno. Deja tus pensamientos y empieza a pensar cómo piensa Él. Dios te llama y te dice, como a Juan: ¡Eh! ¡Sube acá! ¡Levántate de tus miserias! ¡Deja de ser un esclavo de tus penas, de tus tristezas! ¡Deja tu KRONOS, tu tiempo humano y métete en el KAIROS de Dios, en el tiempo divino!

Volviendo a revisar las palabras del apóstol Pablo, palabras del Espíritu Santo para nosotros, dice: No se conformen al tiempo presente. Rebélense contra ese tiempo en que están viviendo. Tengan la audacia y las agallas de levantarse de donde están postrados, tengan la audacia de luchar contra sus problemas. ¡No se dejen aplastar por las dificultades de la vida! ¡Levántate y camina! ¡Levántate y anda! ¡No dejes que tu vida sea una pesada roca que te aplasta la espalda y te sumerge en el pantano de la desgracia! ¡Rebélate contra tu destino y contra tus penas! ¡Rebélate contra la miseria y contra tu hambre! ¡Entra al tiempo de Dios y a la libertad! ¡Jamás hables de tu problema de salud diciendo “Mi enfermedad”! ¡No es tu enfermedad! ¡No te pertenece! ¡Es un lastre del diablo que no tienes por qué aceptar, y menos considerarlo tuyo!

Deja tu tristeza. Deja de lamentarte frente a tus miserias. Deja de llorar sobre tu destino negativo. Cambia tu manera de pensar. La riqueza de la vida está en la forma de pensar sobre ella. La pobreza no es un problema de dinero en el bolsillo o la billetera, de más o menos dinero. La pobreza del hombre vive adentro de su cabeza, está en su mentalidad, en su forma de pensar. Ha sido dicho que el primer paso de la fe, es el sueño. Si la gente quiere cambiar de vida, tiene que tener un sueño de libertad en el alma; tiene que tener la fuerza de ser libres, desear la libertad. Hay hombres esclavos que adoran sus miserias, adoran sus enfermedades, adoran sus lágrimas, viven día y noche ese estado de crisis. Les encanta, cada vez que van a la iglesia, ponerse de pie y pedir que los demás oren por ellos. ¡El cielo desafía esa cobardía y te invita a que entres en el tiempo de Dios donde hay libertad y abundancia! Hermano, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levanta tu mano allí donde estás aunque alguien pueda tomarte por loco, y di ahora conmigo con valor y entidad de oración de guerra:

“Señor, en este momento, en el nombre de Jesucristo de Nazaret rechazo, me opongo y echo fuera de mi toda esclavitud que haya en mi mente. En este momento y por el poder de tu nombre me declaro total y absolutamente libre, entro en tu tiempo divino y dejo de ser, definitivamente y para siempre, un esclavo de los Tiempos humanos. Amén.”

 

Leer Más

¿Alimento u Hojarasca?

Dice el apóstol Pablo en su segunda carta a Timoteo y cuando le está definiendo la relación íntima que debe existir entre el hombre de Dios y la palabra de Dios, que toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia. A mí, particularmente, este pasaje siempre me llamó la atención, porque soy uno de los que fue enseñado con aquello de que “la palabra es el Nuevo Testamento, el Antiguo sólo es historia hebrea.” Hoy, muchos años después, sé que no es así, pero lamentablemente debo decirlo en voz alta, porque debe haber muchos que fueron enseñados igual que yo, y todavía están atrapados en esa mentira santa.

Más allá de esto, este pasaje tiene vinculación con otros dos. Romanos 15:4, que dice: Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las escrituras, tengamos esperanza. Y en 2 Pedro 1:20 se agrega: Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

Aquí aprovecho para establecer un paréntesis indispensable. ¿Pueden existir todavía un caudal incontable de denominaciones, que conviven muy tranquilas aun sabiendo que muchas de sus interpretaciones que las dividen, son de índole privada? Es más: ¿Pueden asegurar todas por igual que tienen al mismo Espíritu Santo que nos guía a toda verdad, y sin embargo andar cada una de ellas defendiendo interpretaciones absolutamente disímiles entre sí, y lo peor del caso, creyendo sinceramente que la de ellos, cada uno, es la única y absoluta verdad? ¿Tan fuerte ha sido el engaño satánico?

De todos modos, lo que quiero mostrarte es que hay siete breves principios encerrados en estos tres versos. Estoy hablando del verso base de 2 Timoteo y sus dos paralelos. 1)= Dice que TODA la escritura es inspirada por Dios. Esto aniquila –reitero-, alguna doctrina todavía imperante por allí que habla de un Antiguo Testamento meramente histórico y literal que conviene leer para información y un Nuevo Testamento un tanto más espiritual. Dice que toda la escritura. Y lo más llamativo del caso es que, en ese momento, “toda” la escritura, era el Antiguo Testamento. El Nuevo se estaba escribiendo.

2)= Dice que toda la escritura es útil para enseñar. Esta palabra, viene del latín insignare, y significa señalar, instruir, dar advertencia o ejemplo, indicar, dar señas, mostrar algo. Toda la escritura. Por eso tenemos sesenta y seis libros útiles, no solamente cuatro o cinco más difundidos y promocionados.

3)= Para redargüir, que es descubrir lo oculto y contradictorio; convertir al argumento en contra del que lo hace; impugnar algo por algún vicio que contiene. Toda la escritura. También los libros, rotulados como… poéticos.

4)= Para corregir, que es enmendar lo errado, amonestar, templar, moderar. Toda La escritura es útil para eso. Hasta las incomprensibles genealogías antiguas. Yo era uno de los que pasaba por alto las interminables y repetitivas genealogías, suponiendo que no tendrían nada para enseñarme, hasta el día en que apareció en mi vida un enorme profeta del Señor. Él me mostró que en cada genealogía, también hay revelación.

5)= Para instruir en justicia, que es como puntualizar la posesión de elementos vitales para ejercer justicia, en este caso, divina. Toda la escritura. Y eso en un marco social como el nuestro, donde la justicia de los hombres ha pasado a ser un simple y hasta grosero manejo y manipulación de leyes diversas, apuntadas a hacerle decir a esa justicia aquello que interesa a los sectores más poderosos.

6)= Dice que toda la escritura es inspirada por Dios. La palabra inspirada, aquí, es la palabra theopneutos, y significa “El Aliento Divino”. Esto constituye la más importante declaración de la escritura acerca de sí misma, y significa que ella es fruto del creativo Espíritu de Dios. Por ser expresión divina en el sentido estricto, es que se le llama “La Palabra de Dios”.

Mira que el hombre es imagen y semejanza de Dios porque Él le sopló “Aliento de Vida”. El “aliento divino”, el theopneutos, la inspiración creativa y la revelación. El hombre incrédulo vive toda su vida, muere y se va al infierno sin saber esto o sin haberlo creído. Toda la escritura ES la palabra de Dios. No que la contiene, ES. Toda. Desde Génesis hasta Apocalipsis. ¡Es que no entiendo! No tienes que entenderlo; sólo tienes que leerlo, creerlo y ponerlo por obra. ¡Ahí es donde tú empiezas a entender!

7)= La palabra tiene como finalidad todo lo dicho apuntando a un objetivo; la esperanza, que en este sentido tiene que ver con la serena convicción de la salvación, algo que dicho así no parece tener tanta importancia, pero que a la luz de las incredulidades notorias de afuera y de adentro de la iglesia, se agiganta y cobra valor insospechado. Toda la escritura.

Yo quiero, en este trabajo, a partir de algunos pasajes del libro de Jeremías, llevar una voz de alerta al pueblo. Quien tenga una voz de Dios no será para lucirse ni tampoco para sustraerle poder a quien lo tenga. Ni para cosechar adeptos o discípulos personales, ni para cimentar críticas a personas. Quien tenga una voz de Dios. En este tiempo, será para alertar al pueblo, para decirle: Cuidado, lo que ya ha sido escrito, tal cual lo dice la misma Biblia, no es para quedarse en un relato histórico casi innecesario, salvo en lo cultural, sino para que sea leído con la mente puesta en el hoy.

De ese modo, la palabra servirá, desde Génesis hasta Apocalipsis, de utilidad para enseñar, para redargüir, para corregir y para instruir en justicia. Vamos a partir de una base: Jeremías, aquí, eres tú. Y todo lo que Dios le diga a él, te lo está diciendo a ti. Eso, claro, si tú, antes, le has dicho “Señor: heme aquí”. Pero no está hablando contigo, que estás orgulloso de ser miembro de tal o cual congregación denominacional, o seguidor de tal o cual pastor; a ti que tienes un corazón recto delante de Dios y vestiduras blancas de santidad delante del diablo.

(Jeremías 1: 10)= Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.

Tres precisiones muy concretas te da este verso: 1)= Ningún creyente ha sido puesto bajo esclavitud de ningún gobernante de ninguna nación de la tierra, así como tampoco, en el plano espiritual, lo será de ningún reino, (tanto el satánico como algunos de los demás: animal, vegetal. De aquí derivan las esclavitudes a drogas, alcohol. Vegetales) Nos dice que estamos sobre todo eso.

2)= Dice que está puesto para arrancar, destruir, arruinar y derribar. Está bien, pero hacer todo esto ¿Con qué? ¿Qué es lo que hay que arrancar, destruir, arruinar y derribar? ¿El mundo? No. La palabra no es para el mundo, es para la iglesia. Lo que hay que derribar y todo lo demás, es la estructura, el sistema, las tradiciones y hasta los status religiosos en la denominada “iglesia” de su tiempo.

3)= Le agrega, en el final, que deberás edificar y plantar. ¿Estará hablando de edificar nuevos templos y plantar, que es arraigar, nuevas denominaciones nacidas de un descontento que pueda estar conviviendo con las existentes? Cristo nunca hizo eso. Él edificó vidas maduras a partir de la espada de la palabra y plantó un evangelio del que casi nadie se acuerda hoy y del que casi no se predica tal cual Él lo hizo: “El reino de los cielos se ha acercado; arrepiéntanse”.

Hoy hemos fabricado sistemas evangelísticos variados, a partir del evangelismo explosivo (Que es algo muy bien pensado, verdaderamente), del testificar (Que también es algo hermoso y necesario), del sistema de las cuatro verdades (Que es muy ingenioso y atrapante), o del nuevo nacimiento, (Que es una anécdota del Señor que está en el evangelio de Juan), pero hemos dejado de lado, tanto el evangelio que Cristo predicaba, como la seguridad de que quien puede convertir a las almas es el Espíritu Santo, con convicción y poder, y no la inteligencia o la estrategia de los hombres.

En este mismo libro de Jeremías, en 18:7, Dios dice: En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, derribar y destruir. (¡Hermanos! ¡Oremos para que los ojos del pastor sean abiertos! Está bien, oremos, pero no es eso lo que dice aquí. ¡Oremos para que en nuestra congregación permitan tocar esa música tan alegre que se toca en otras! Arrancar.

¡No queremos reflexiones filosóficas o poéticas, además de intelectuales, queremos palabra de Dios. Derribar. Basta de esclavitudes humanísticas disfrazadas de sujeción espiritual. Destruir. En el nombre de Jesús. Sin rencores, sin odios, sin enojos, sin resentimientos, sin amarguras, pero con firmeza.)

¿Alguien supone, verdaderamente, que el mundo incrédulo va a acercarse a una iglesia donde, -poco les cuesta enterarse-, se cocinan asuntos que pondrían rojos de vergüenza aun a los más curtidos? ¿De verdad alguien puede pensar que ese mundo es tan tonto para caer en eso? Escucha: el mundo secular es impío, pecador, pagano, pervertido y perdido, pero sigue siendo inteligente. Y sólo lo dobla la presencia del Espíritu Santo de Dios, no un discurso religioso sin sustento real y visible.

(Jeremías 2: 5)= Así dijo Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos?

Mira como se lo dice a Isaías en 5:4: ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho con ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? (¿Sabes tú lo que es una uva silvestre? Una que se parece a la legítima, pero que es agria y no sirve para nada. Está claro, ¿No?) A Miqueas, en cambio, le dice algo muy similar en 6:3: Pueblo mío, ¿Qué te he hecho, o en qué te he molestado? Responde contra mí. (Esto suena como un padre que le da a su hijo durante toda su vida todo lo máximo que tiene y que, cuando llega a viejo, ve que ese hijo se va al exterior y lo olvida dejándolo librado a su suerte. Casi una traición. ¿Qué te hice, hijo mío?)

Y finalmente, tenemos la manera en que esto mismo es reflejado, como historia, en 2 Reyes 17:15: Y desecharon sus estatutos, y el pacto que él había hecho con sus padres, y los testimonios que él había preescrito a ellos; y siguieron la vanidad, y fueron en pos de las naciones que estaban alrededor de ellos, de las cuales Jehová les había mandado que no hiciesen a la manera de ellas.

Eres tú un cristiano que canta temas musicales del folklore de tu país, ¿Qué tiene de malo? Tienes una nacionalidad y esa es tu música. ¡Cálmate! ¡No irás al infierno por eso!, al menos todavía, aunque tendrás que repasar concienzudamente las connotaciones de esa música. Es inteligente hacerlo. Hay mucho satanismo metido como inofensivo folklore en los países.

Tampoco es cuestión de ser sectarios, cerrados, obtusos y legalistas. Pero conviene que sepas, por ejemplo y tanto como para tenerlo como información que te ayude, que en Argentina, la mayor parte de los temas folklóricos le cantan alabanzas a la Pachamama, la Salamanca, al Payé y a otros tantos pactos con la brujería y el curanderismo autóctonos.

No te estoy diciendo que necesites liberación porque en la escuela primaria cantaste “Zamba de mi esperanza”, lo que te estoy diciendo es que esa caja descartable que llevas puesta que se llama cuerpo, nació efectivamente en la Argentina, pero que el Espíritu que mora en ti es ciudadano del Reino de Dios el cual te ha colocado en esta tierra, solamente como embajador de esa divina nación.

(Verso 8)= Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? Y los que tenían la ley, no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en nombre de Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha.

¿A qué se refiere cuando habla de la rebelión de los pastores? Primero, recuerda que la palabra pastor es la palabra poiman, y no significa un título, una posición o un cargo eclesiástico, sino una función. Que no se limita a uno de los cinco ministerios de Efesios 4, sino a todos, ya que pastorear es proteger, guiar, alimentar y cuidar, y a eso lo puede hacer tanto el pastor como el apóstol, el profeta, el evangelista o el maestro. Rebelión, entonces, es dedicarnos a hacer lo que nos da la gana y dejar de lado lo que Dios nos ordenó que hiciéramos. Es muy sencillo cuando Dios te ordena hacer cosas que te hacen caer simpático, carismático y amable, pero ya no es lo mismo cuando Él dispone que donde tú vayas despertarás reacciones, oposiciones y hasta guerra abierta. ¿Pagarás el precio?

En el capítulo 10, esta misma expresión parecería ser más clara. En 10:21 dice: Porque los pastores se infatuaron. (Infatuar es caer en soberbia, en orgullo por posición) y no buscaron a Jehová: por tanto no prosperaron (Esto se está viendo demasiado, hoy) y todo su ganado se esparc (Lamentablemente, esto también está ocurriendo. No tienes tú una idea de la cantidad de gente que no sabe dónde congregarse que viene a verme o me escribe, como si yo tuviera la solución a su inestabilidad espiritual.) También en el capítulo 23 se toca este tema y se alude, asimismo, a los profetas de Baal, lo que hoy sería un equivalente a tanta gente que anda por las congregaciones, a favor de una tremenda falta de discernimiento, con espíritus de adivinación jugando a ser profetas.

En 23:1 dice: ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! Dice Jehová. Y en 23:13: en los profetas de Samaria he visto desatinos; profetizaban en nombre de Baal, e hicieron errar a mi pueblo Israel. Sé, por experiencia propia, que no hay cosa que cause más amargura e impotencia que la crítica con cierta razón para gente que hace lo mismo que hacemos nosotros. Cuando la gente dice que “los periodistas” (Y yo lo fui en lo secular) son “chantas” (Nominación que se le da en Argentina a aquellos que viven del engaño fraseológico, pintoresco, una suerte de hablar mucho sin decir nada), mercenarios, vendidos, me hace daño. No puedo evitar reconocer que hay mucha gente así dentro de la profesión, pero me duele porque se nos mete a todos en una misma bolsa. Creo que lo mismo está ocurriendo, en este tiempo, con el ministerio pastoral. Mi oración es que Dios bendiga y de fuerzas a tantos siervos fieles, levantados por el Señor para el ministerio, (Aunque no en las formas en que se desarrolla porque eso no es bíblico), que sufren y se sacrifican por sus ovejas, y al mismo tiempo ponga en su lugar a aquellos que por intereses personales terminan por dispersar o destruir espiritualmente al rebaño. La Biblia les llama “asalariados” y de eso no se predica jamás.

(Verso 13)= Porque dos males ha hecho mi pueblo: Me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.

Las cisternas eran un depósito hecho en el suelo, en forma de pera, para recoger y conservar agua llovida. La boca solía taparse con una piedra. Toda vivienda tenía una y se hacían de gran tamaño para uso público. Debajo del templo se construyó una inmensa para las necesidades del culto. Teniendo en cuenta la habilidad de los israelitas para construirlas utilizando argamasa para no permitir que el agua se filtrara, les permitió habitar en lugares donde no existían fuentes naturales. Eso hizo que así como en lugar de esperar la bendición de la lluvia, el pueblo confiara más en su habilidad para construir cisternas depositando en ellas su mayor confianza. Es lo mismo que sucede hoy con una gran parte de la iglesia, la que en lugar de clamar y confiar por el poder de Dios, ha preferido entregar el evangelio a la sabiduría de las ciencias humanas: medicina, sociología, filosofía, psicología.

El salmo 36:9 habla de esa fuente de agua viva que es Dios, cuando dice: Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz. Más adelante, en Jeremías 17:13, dice: ¡Oh Jehová, esperanza de Israel! Todos los que te dejan serán avergonzados; y los que se apartan de mí serán escritos en el polvo, porque dejaron a Jehová, manantial de aguas vivas. Quiero recordarte algo: nadie puede dejar algo que no tenía, y nadie puede apartarse de algo donde no estuvo nunca. Por lo tanto, esto no es para incrédulos que nunca conocieron a Dios, sino para los que habiéndolo conocido, decidieron vivir fuera de su voluntad aunque siguieran dentro de la iglesia.

El agua, tiene un valor indudable en el evangelio. Tomar el agua de Dios, llamado en el Antiguo Testamento “manantial de vida”, es lo que un creyente debe hacer. Pretender cavar cisternas por nuestra cuenta, es salirnos de su dependencia pero también de su cobertura. En el Nuevo Testamento, la figura del agua se centra en Cristo, tal como se ve en Juan 4:14:Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. ¿Comprendes ahora lo que significa cavar cisternas por nosotros mismos? No contar con agua que salte para vida eterna, nada menos.

(Verso 19)= Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; (Esto te aclara que no es Dios quien castiga ni condena, son tu maldad y tu rebeldía, si las hubiera) sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.

En Isaías 3:9 hay una referencia al pecado dentro de la iglesia. A mí me impactó como comienza este texto: La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; ¿Tú sabes que sí? A mí me ha pasado esto de ver el rostro de alguien que me pide ayuda espiritual y percibir, no sé cómo, pero “ver” pecado en esa persona. Te imaginará que fueron muchas, muchísimas más veces las que me callé que las que me atreví a “sugerir” algo. Sin embargo, con el tiempo, lo que a mí me parecía un pensamiento mío y por lo tanto no demasiado confiable, se confirmaba. La apariencia de sus rostros.

Mire como sigue: Porque como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan. ¿Tú sabes que esto también es cierto? Nosotros no lo discernimos antes porque nos fijamos, más en lo que debe ser o lo que parece ser y no en lo que es. ¡Ay del alma de ellos! Porque amontonaron mal para sí. Pero mucho más claro está en Oseas 5:5, mira: La soberbia de Israel le desmentirá en su cara; (Dios ya sabía que iba a entrar soberbia en su iglesia) Israel y Efraín tropezarán en su pecado, y Judá tropezará también con ellos. Algo es claro. Lo dice el salmo 36. El impío peca porque no teme a Jehová. Pero ¿Y el pueblo de Dios, por qué peca? Por lo mismo. ¿Pero cómo puede ser? Que cómo puede ser… ¿Te descubro algo que tú no hayas percibido si te digo que hay gente que anda dentro de un templo, que en el fondo no cree en nada de lo que le dicen, pero que están allí por otras razones o, en el mejor de los casos, porque se sienten útiles o importantes?

(Verso 21)= Te planté vid escogida, simiente verdadera toda ella; ¿Cómo, pues, te me has vuelto sarmiento de vid extraña?

(22) Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aun delante de mí, dijo Jehová el Señor.

Dios plantó, constituyó, arraigó a Judá, en aquel tiempo, de la misma manera con que lo ha hecho con la iglesia, como a una vid escogida. Pero Judá entonces, así como una gran parte de la iglesia ahora, se transformó en extraña. En Éxodo 15:17, en su cántico, Moisés habla del pueblo, y dice: Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, en el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová, en el santuario que tus manos, oh Jehová, han afirmado. Lo que demuestra que este plantar es algo que corresponde al pueblo de Dios, en todos los tiempos, y no meramente en el histórico Judá.

Lejía y jabón son un mineral y un álcali vegetal, respectivamente. Servían, (y sirven) para eliminar toda suciedad externa, pero eran totalmente inútiles para la interna, tal es el pecado. El único modo dispuesto por Dios para limpiar el pecado, es con el arrepentimiento. Una congregación puede tener: buena música, excelente templo, miles de miembros, abundante ofrenda, que en este tiempo no es tontería, escuelas, ayuda social, sanidades, liberaciones, buen nivel económico, social e intelectual y un gran prestigio en la sociedad, pero si no se predica, cree y practica la doctrina de Jesucristo, y elige apoyarse en factores humanistas, tales como el dinero, la política, la filosofía o las ciencias, es sarmiento de vid extraña y nada, salvo el arrepentimiento genuino, podrá sacarla de un destino de extravío.

En ese sentido leemos en el capítulo 4:14: Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, (¿Cuántos saben que está hablando de la iglesia?) Para que seas salva, (¿No era que todas las iglesias, con el sólo hecho de serlos, de tener un número y un nombre de que vive en el registro nacional de cultos, ya eran salvas? Cuidado con doctrinas simplistas, voluntaristas que terminan en universalismo, que obviamente, no es cristianismo) ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad? ¿Alguien conoce algún corazón de sangre y carne que pueda ser lavado? ¿Es anormal que en una ciudad grande como era Jerusalén, no haya pensamientos de iniquidad? ¡Sacúdete hermano! No te imagines, ni razones, ni pienses, ni uses la lógica o el intelecto del alma para entender lo que viene del Espíritu. ¡Te habla a ti, iglesia!

(Verso 29)= ¿Por qué porfías conmigo? Todos vosotros prevaricasteis contra mí, dice Jehová.

Veamos algo más para terminar de darle convicción a biblistas empecinados en la literalidad histórica y geográfica de la palabra. ¿Qué es un porfiado? Alguien que, pese a darse cuenta de que algo no es como pensaba que era, y sí es como le están diciendo que es, por necedad, decide mantenerse en la suya. ¿Y qué es prevaricar? Prevaricar es, dice la Biblia, más condenable que pecar. Porque muchos están pecando por ignorancia, porque nadie les predicó la verdad, porque no la conocen. Pero el prevaricador es alguien que, sabiendo lo que tiene que hacer, por cualquier motivo que sea, decide no hacerlo. Ahora bien: ¿Cómo podría porfiar con Dios o prevaricar en contra de Él, alguien del mundo incrédulo que no le conoce?

Jeremías 5:1, dice: Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas a ver si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; Y yo la perdonaré (2) aunque digan: vive Jehová, juran falsamente. ¿Sabes de qué me acuerdo? Tienes nombre de que vives, pero estás muerto. Y en el 6:13 es más contundente todavía: Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande (Que es como decir: desde el portero, el ujier, el que limpia el templo después del culto, hasta el ministro principal) cada uno sigue la avaricia (Que es guardar para poseer, como sugiere el mundo, en lugar de dar para recibir, como dice Dios, sea dinero, sean atenciones, sean honras, sean agasajos) y desde el profeta hasta el sacerdote (Pasando por todos los ministerios bíblicos: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros) todos son engañadores. Ojo que no está hablando de toda la iglesia, está hablando de esos que Él llama sarmientos de vid extraña, que Cristo llamó Generación de Víboras y que Pablo, mucho más directo y con un poquito más de carne que el Señor, denominó “Falsos Hermanos”) y curan la herida de mi pueblo (Es decir: de la fracción que sí es fiel, pero tiene necesidades) con liviandad, diciendo: paz, paz; y no hay paz. (Listo. Aquí tiene una catalogación de Dios para ese evangelio “Diet”, de bajas calorías, que habla mucho, gesticula mucho, ríe mucho, reflexiona mucho, opina mucho, llora mucho y hasta vocifera mucho pero, de palabra ungida, no dice nada. Dios tenga misericordia de ti y te conceda el privilegio de no haberlo oído nunca.

(Verso 32)= ¿Se olvida la virgen de su atavío, o la desposada de sus galas? Pero mi pueblo se ha olvidado de mí por innumerables días. (La virgen y la desposada, aquí, son prototipo de la iglesia. A ella va la queja divina de olvido. En 18:15, Dios dice:) Porque mi pueblo me ha olvidado, incensando lo que es vanidad, y ha tropezado en sus caminos, en las sendas antiguas, para que camine por sendas y no por camino transitado.

Parecería haber un contrasentido aquí. Por un lado, dice que debemos volver a las sendas antiguas, en tanto que por el otro, señala que no debemos caminar por sendas transitadas. Sería contradictorio, efectivamente, esto, si lo tomáramos de un modo literal. Pero no lo es por una razón muy simple: las sendas antiguas, son aquellas de la iglesia primitiva, la del libro de los Hechos, la que vivía por fe y sin saber qué sucedería al minuto siguiente. No esta que mayoritariamente se ve hoy, en la que todo es previsible, que a veces es exageradamente ordenada, que por momentos llega a ser humanamente controlada, la que no sale jamás de un “orden de culto” que nadie sabe quién caracoles inventó, la que ha terminado adorando la estructura que armó, por encima del Creador de la vida, la que centra sus mayores expectativas en sus templos o sus denominaciones que en la presencia del Dios viviente en ellos. Todo esto es lo que se llama aquí “Camino Transitado”, prefijado, previsible, rutinario. Senda antigua, por ejemplo, es la iglesia de las casas de familia, de los espacios abiertos, la iglesia subterránea, la que no negocia con la sociedad impía privilegios o prebendas oficiales ni tampoco con el orden religioso estructural, ya sea oficial como propio.

Por eso es que en 17:10, Dios agrega: Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su corazón, según el fruto de sus obras. Sin embargo donde se expresa esto con mayor claridad el pensamiento de Dios y lo que podemos ver cómo cotidiana realidad, está en Oseas 8:4: Ellos (Está diciendo mi pueblo mi iglesia) establecieron reyes, (O sea: gobiernos, liderazgos) pero no escogidos por mí; constituyeron príncipes (Que son liderazgos secundarios) mas yo no lo supe; de su plata y de su oro Esto es: de tu potencial económico, iglesia) hicieron ídolos para sí, (Te recuerdo que ídolo es cualquier cosa que tome un primer lugar reemplazando a Dios. Dinero, poder, política, filosofía, intelectualismo, cientifismo, acción social, status religioso) para ser ellos mismos destruidos.

(Verso 36)= ¿Para qué discurres tanto, cambiando tus caminos? (Se lo paso al español básico: ¿Para qué todo ese verso tratando de justificar, con sobria elegancia, que conviene más manejarse con rudimentos del mundo que por fe?) También serás avergonzada de Egipto, como fuiste avergonzada de Asiria. (Cuando la iglesia no se encolumna tras el propósito y la voluntad de Dios y elige “hacer la suya”, la humana, la intelectual, la súper mística, la científica, el mundo la ridiculizará y la avergonzará)

(37) También de allí (De la vergüenza, el ridículo y la mofa del mundo) saldrás con tus manos sobre tu cabeza (Hay dos razones principales para que tú o yo nos pongamos las manos en la cabeza: 1)= Somos prisioneros y como signo de rendición incondicional y abandono de la lucha caminamos con las manos detrás de nuestras nucas; 2)= Contemplamos el resultado de nuestros desvaríos soberbios y carnales y no podemos menos que poner una mano en cada sien, en cada costado de nuestra cabeza y decir: ¿Qué hice? ¿Qué hice?) Porque Jehová desechó a aquellos en quienes tú confiabas, (¿En quién confías tú? ¿En gobiernos? ¿En políticos? ¿En juntas? ¿En asociaciones? ¿En líderes carismáticos que incentivan la glorificación del hombre? ¿En profesionales de cualquier cosa como si una universidad fabricara mejores cristianos? ¿En denominaciones? Dice que Dios ya los desechó, y a ti con ellos.) Y no prosperarás por ellos.

¿Vale la pena agregar algo más? ¿Vale la pena recordar que una cisterna, por mejor hecha que esté y por mejor intencionada que haya sido la idea de fabricarla, jamás dará agua pura y fresca, sino la que emana de un guardarla por días o meses? ¿Cuál es el alimento nutritivo, la hierba verde o la hojarasca seca? Usted elige.

 

Leer Más

El Tiempo de Reformar las Cosas

 (Hebreos 9: 9) = Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, (10) ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.

Hoy tengo una tarea que, espero, salga como debe salir, porque eso redundará en tu crecimiento y en tu maduración correcta. Quiero hablarte respecto al Reino de Dios. Yo creo que cada uno de nosotros tenemos una cierta idea de lo que es el Reino, aunque no menos cierto es que todavía nos falta conocerlo en profundidad.

Y para meternos en los primeros pasos, quisiera leerte un texto muy conocido que se encuentra en el capítulo 3 del evangelio de Juan. En esta charla que Jesús tiene con Nicodemo, salen algunas cosas bien particulares que quiero repasar, aunque sin leerlo todo porque entiendo que la mayoría lo conoce bien.

(Juan 3: 5) = Respondió Jesús: de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. (En otra versión dice “no puede ver” el reino de Dios.)

(6) Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

Convengamos en que esta parecería ser una respuesta muy simplista, ¿Verdad? Obvio, lo que es nacido de la carne, se supone que es carne, pero, ¿En realidad está entendiendo Nicodemo lo que Jesús está diciendo? Esa es una buena pregunta. Aparentemente, no, por lo que él mismo va a decir luego lo que leemos en el verso 9.

(Verso 9) =  Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? (Por eso me gusta mucho lo que Jesús va a decirle luego).

(Verso 11) = De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.

Muchas veces, nosotros como supuestos o genuinos teólogos, caemos en una dicotomía. Una especie de discusión bizantina entre los teólogos: ¿Es primero la teología y después el ministerio, o es primero el ministerio y después la teología? Esa es la discusión.

Y allí hay diversos puntos de vista. Algunos dicen: No, primero es la teología y luego es el ministerio. Voy a darte un ejemplo. Según la teología de la denominación XX, es imposible que un cristiano pueda tener demonios. En el manual de esa denominación, dice eso, que no. Nunca, jamás.

Pero después de haber pasado una vida muy cercano a esa denominación y haber participado directa o indirectamente de muchísimas liberaciones, la gran mayoría de ellas a cristianos, llegamos a un punto. Tenemos una teología al empezar el ministerio, pero tenemos otra teología después del ministerio.

Es como que el ministerio modela también toda nuestra teología. ¿Y de dónde sale esto? Y, sale más o menos de este verso: lo que hemos visto testificamos. Es muy complicado para alguien hablar de cosas que no ha experimentado. Cuando lo hago, normalmente digo: me han contado que, o he visto que, o he sabido que, o he leído que.

Ahora bien; ¿Cuál fue la dinámica de la extensión de la enseñanza de Jesús en los primeros cien años? Si tú revisas con cuidado los hechos, vas a darte cuenta que la única Biblia que tenían los primeros hermanos, era el Antiguo Testamento. Lo que nosotros llamamos el Antiguo Testamento.

Considera que el canon del Nuevo Testamento aparece alrededor del año 140, más o menos. Y lo que nosotros llamamos el Nuevo Testamento, técnicamente eran cartas, muchas de ellas circulares. Se llaman circulares como memorándums, que Pablo y otros apóstoles mandaban a las iglesias para mantener contacto con ellos, y recordarles algunas cosas que eran esenciales, que eran básicas.

Al pasar los años, cuando un ministro sale del seminario y ya tiene una carga teológica muy buena, y entra a la vida ministerial práctica, se va a dar cuenta muy pronto que algunas cosas no son cómo se las habían enseñado. Eso se da en todos los ámbitos. El abogado que sale de la facultad, el médico.

Yo creo que cada uno de nosotros, con mayor o menor formación teológica, ha debido cambiar y modificar muchos puntos en todos estos últimos años. Y no porque se estén enseñando nuevas técnicas o formas, sino porque después de la experiencia práctica, cada uno empieza a tener en cuenta cosas que, en algún punto, incluso, no se encuentran suficientemente respaldadas.

Entonces, como lo hacen todos los hijos de Dios, se empiezan a armar los círculos de influencia. Y dicen: hasta aquí no se puede discutir porque tiene que ver con el eje central de la palabra de Dios. En eso, generalmente coinciden todas las vertientes, las líneas, las doctrinas denominacionales, y nadie quita o añade nada más.

Sin embargo, hay un círculo más grande, donde entran lo que se llaman las percepciones. Por ejemplo: hay un marco teológico: Jesucristo es el autor y consumador de la fe. Punto y aparte. Un punto bíblico. Si alguien viene y dice que no, que Jesucristo no hizo todo el trabajo, ahí nomás nos tomamos a golpes.

Podremos no discutirlo siquiera, pero sabemos que esa persona no es lo que dice ser y no está en lo más mínimo en nuestra misma sintonía espiritual. Pero sí se pueden discutir amigablemente algunas otras cosas que durante mucho tiempo han sido críticas en distintas áreas del cristianismo evangélico. ¿Un ejemplo? El velo en las mujeres.

Para muchos, ese punto no tiene un carácter prominente, así que puede llegar a discutirse y con ciertas divergencias. Uno dice que le parece tal cosa y el otro que le parece tal otra. ¿Por qué se da esto? Porque ya no toca un asunto medular. Toca un asunto circunstancial.

Y luego la discusión podrá, incluso, extenderse a otras áreas, como es la del bautismo, por ejemplo. Hay denominaciones muy respetables que no bautizan gente, otras que bautizan niños, otras que no bautizan niños, hay otras que bautizan por aspersión, otras por inmersión y otras por dispersión.

El punto a donde voy es que, al pasar los años, nuestro punto teológico se amplía. Hay cosas que no te han enseñado en los seminarios, pero definitivamente sabemos que sí funcionan. Y van a pasar algunos años hasta que cada uno pueda explicarlo.

Hay muchos ministros hoy, muy valiosos e importantes que, en sus inicios, no creían por ejemplo en la guerra espiritual. Muchos han creído durante mucho tiempo lo que sin dudas habrán sido sus primarias enseñanzas, que el diablo estaba vencido. Y eso es cierto, sin dudas, pero…

¿Y entonces por qué tenemos tantos problemas? Claro, la respuesta que Dios parecía dar en esos momentos, era: por la carne. Al pasar los años y ver otras cosas, no se puede dudar que aquellos primeros maestros, eran gente que, aún con profundos errores, tenían fuertes convicciones en lo que enseñaban.

Gente que a lo mejor no creían en la guerra espiritual ni en la liberación de demonios, que no creían ni oraban en lenguas, pero que eran usados por Dios de forma poderosa. Porque hoy, la mayor parte de nosotros, puede coincidir con aquellos en lo medular, aunque en nuestras percepciones, muchos no tendríamos problemas en contrariar algunas de aquellas antiguas reglas sin temor a estar pecando.

Entonces, todo este marco teológico empieza a cambiar, porque empieza a ser elástico. Cuando un marco teológico es rígido, la gente que lo cultiva se vuelve religiosa. Las emisoras de radio cristianas aportaron muchísimo para esta apertura. Permitieron a muchos hermanos escuchar palabras que, de quedarse en sus iglesias, tal como se ordenaba en aquellos tiempos, jamás hubieran conocido.

La rigidez teológica concluye cuando en alguna discusión santa, el que manda dice que se acabó, que eso así y no se discute más. Y cuando se le pregunta el motivo, sólo responde que es así porque así lo mando yo y yo soy el que manda, aquí. Listo. Se terminó la discusión. Religiosidad al mango.

Lo que faltaría decir es que, cuando una iglesia llega a esta posición que termino de describir, puedo asegurarte con pruebas más que visibles y palpables, que Dios la desecha. ¿Por qué dice eso, hermano? ¿En qué lo fundamenta? En que la revelación es progresiva.

Es simple. Si la iglesia es un organismo vivo, si la asamblea es un organismo vivo, la asamblea de este tiempo, cualquiera sea el momento en que tú escuches esto, tiene que estar viviendo cosas que hace diez años atrás no vivía. De otra manera, se estancó. Y toda agua que se estanca, se pudre. Somos 70% agua.

¿Por qué digo esto? Porque al igual que un ser humano va creciendo y cambiando, también esto que llamamos institucionalidad, debe darse en ese proceso, porque todo, absolutamente todo lo que tiene vida, cambia, muta, se modifica, se convierte, crece, madura, explota.

La principal característica del hombre de Reino es ser amplio. Porque para ser amplio, debes ser humilde. No simular humildad, poseerla, Dios te ve y lo sabe. Estar dispuesto, como quien te habla, con algunos años encima, a cambiar todo lo que Dios necesite que cambie para poder servir más y mejor todos los días que me quedan. Y eso incluirá correcciones a equivocaciones, seguramente. ¿Y esto por qué? Porque lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto testificamos.

(Verso 12) = Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿Cómo creeréis si os dijere las celestiales?

Y este verso nos introduce sabiamente en lo que será nuestro tema central. Porque aquí se nos deja más que claro que hay cosas terrenales y cosas celestiales. Dilo en voz alta para ti mismo, pero también para que te escuchen los demonios: hay cosas terrenales y hay cosas celestiales.

Jesús supo hablar, pero no puso una línea límite. Él no dijo, por ejemplo, “Bueno, ahora voy a hablar de lo terrenal”. No hacía diferencias. Él hablaba de pronto de cosas terrenales: orar en todo tiempo, poner la otra mejilla, y de pronto unía tierra con cielo y empezaba a hablar de cosas celestiales.

Él hacía así: empezaba a hablar de cosas naturales, terrenales, y de repente disparaba unos misiles espirituales que los oyentes tenían que estar muy atentos y despiertos para ver que no se les escapara nada. Y eso es lo que está diciendo aquí: ¿Cómo te voy a decir cosas celestiales si no terminaste de entender las terrenales, todavía?

Te la voy a complicar un poquito más, todavía. Vamos a 1 Corintios capítulo 2. Tengo claro que, por la calidad de creyentes que suelen escuchar estos trabajos, puedo profundizar un poco más y abandonar la leche para pasar a un alimento más sólido.

(1 Corintios 2: 6) = Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.

Dos palabras claves: sabiduría y madurez. Nota que hay personas que tienen edad de gente mayor, pero padece de inmadurez. Hay una relación entre sabiduría y madurez. Así como podemos estar frente a un Samuel de ocho años, que no tiene la edad cronológica para ser maduro, pero ya lo es. ¿Por qué? Porque expresa sabiduría.

Lo que cae pesado en el mundo espiritual, son determinadas variables. Por ejemplo, una de ellas, es nuestro nivel de justicia. O sea, lo que te estoy diciendo es que en el mundo espiritual, interesa muy poco si una congregación tiene cien, mil o diez mil miembros.

Lo que sí interesa y de verdad, es cuanta justicia hay en ese lugar y, esencialmente, en las vidas de quienes allí asisten. Dice la palabra que la oración del justo es eficaz, ¿No es cierto? Entonces te pregunto: ¿Quién es justo? “¡En Cristo, todos!” No, no hablo de eso. ¿Cómo estás? “¡En fe, bien!” No.

¿Cómo qué no? No, porque cuando no andas en fe, cosa que te puede pasar porque eres carne falible, ¿Qué harás? ¿Me entiendes, verdad? Hay gente que pesa y una de las variables, es la justicia. Si una persona es justa, es una persona que tiene mayor autoridad que otros.

Si una persona tiene un nivel de luz en su vida, esa persona tiene mayor autoridad. Hay muchas variables, pero hay una aquí, y es el término Sabiduría. No podemos pesar a una persona por la edad que tiene, sino por su sabiduría, porque su sabiduría expresa su grado de madurez.

Por eso Pablo dice: hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez. Y luego dice algo mucho más poderoso, porque aclara que no es sabiduría de este siglo. La palabra, allí, es era. No del siglo primero, no de este tiempo, no de este sistema. No de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.

(Verso 7) = Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria. (Escucha; dice aquí que Dios ha predestinado para ti, sabiduría. Esta sabiduría está guardada como en un misterio.)

(8) La que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. (Jesús sabía eso, por eso es que él no se enojó con quienes lo crucificaron. ¿Por qué? Porque ellos no estaban actuando con sabiduría)

(9) Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. (No sé tú, pero yo he oído tantas prédicas basadas en este verso. Y siempre lo dirigen para cuando un día estemos allá, en la gloria. Sin embargo, si prestas atención al verso siguiente, muy probablemente debas modificar tu teología al respecto)

(10) Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios. (Oye; dice que Dios nos las reveló a nosotros. Y está hablando en tiempo pasado. Y dice que lo hizo por el Espíritu, con mayúsculas, porque el Espíritu, otra vez con mayúsculas, todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios. Pero ahora mira:)

(11) Porque ¿Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu (Con minúsculas) del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu (Mayúsculas) de Dios.

Yo creo que este pasaje es por demás de revelador. ¿Recuerdas cuando alguna vez, hablando respecto al tiempo, decíamos que era un elemento creado, y por lo tanto manipulable? Como en el caso de la sirofenicia. Dios tiene guardadas cosas para de aquí a diez años.

Pero si tú haces algunas cosas hoy, el Señor te las da mañana. ¡Huau! ¿Cómo funciona eso? En principio, déjame decirte que entre el Reino de Dios y el reino de las tinieblas, hoy, hay una gran diferencia de funcionabilidad. Y esa diferencia, lamento informarte que es a favor de ellos, las tinieblas.

Nosotros, entre nosotros, no siempre terminamos de creernos una visión, una palabra profética o, sencillamente un mandato de Dios. Entre ellos, eso no pasa. En el reino de las tinieblas, si uno dice que hay que ir por allá, todo el mundo satánico se va por ese lugar sin preguntar ni cómo ni por qué.

Puede ser que sea por miedo, lo acepto, pero ellos obedecen con mayor velocidad y presteza que nosotros. Y quizás por eso es que todavía no somos más que vencedores y ellos siguen siendo parte del dios de este siglo, que es kosmón, que es sistema.

Escucha: hay tiempos en que se desatan cosas, a veces contra la sociedad en su conjunto, a veces contra la iglesia. Pero, a causa de tener una mente muy natural, nosotros no sabemos prepararnos conveniente y debidamente para esas situaciones emergentes.

Podemos recordar en este momento y con estos comentarios, aquella escena en donde el ángel despierta a José, el padre humano y adoptivo de Jesús, y le dice: “Tienes que irte ya mismo”. Y ahí tiene Jesús que salir como prófugo, como escapando, como delincuente, en dirección a Egipto, de donde no va a volver hasta que Herodes no muere.

Ese espíritu de persecución, de Herodes, muchas veces se desata en contra de genuinos hombres de Dios. Uno de esos diseños del infierno es el que a veces se las agarra con las esposas de esos hombres. Que podría pasar por algo fortuito o meramente clínico, sino fuera porque todas se enferman de los mismos males. Y ese, sin dudas, es un diseño.

Y tiene cierto éxito, porque no está en la esencia del ministro, que además de hombre suele ser un poco machista, por formación humana, comentar los problemas que lo aquejan. Tiene la idea de que siempre tiene que estar de diez y brillante, y eso es lo que generalmente responde a la tradicional y doméstica pregunta de:

¿Cómo estás? Bendecido, será la respuesta calcada. Y no comenta nada de lo que verdaderamente le pasa. Y es una pena, porque si lo hiciera, se daría cuenta que a todos los hombres de Dios como él, les está ocurriendo cosas parecidas. Y eso no puede ser producto de la casualidad.

En muchas ocasiones, cosas que parecen circunstanciales o casuales, son en realidad factores que derivan de una muy bien coordinada y ejecutada tarea de ataque por parte de las tinieblas. Y eso, créeme, sólo podría destaparse con una palabra profética. Pero, ¿Qué pasa cuando una iglesia o un ministro están cerrados a lo profético?

Respuesta sencilla: es lo mismo que estar corriendo una carrera atlética, una maratón, con los ojos cerrados. Cierto es que muchas iglesias han sufrido desastres con falsos profetas y ahora no quieren saber nada con ese ministerio. Pero eso es tan cierto como que nadie a quien un par de zapatos le saquen callos o juanetes decide vivir el resto de su vida descalzo.

Lo que ocurre es que cualquiera de los cinco ministerios necesita, primeramente, una unción muy clara y tangible para operar, y segundo, una especie de orden o protocolo para no hacerlo de manera indebida. Pero que deben ejercitarse, lo deben. ¿Cómo se te ocurre que Dios va a decir que necesitamos cinco ministerios, y nosotros vamos a decir que no, que Dios está equivocado y que con uno solo nos arreglamos mejor?

Lo que sucede, además, es que muchos cristianos siguen andando en la carne, que no significa que sean pecadores carnales. Lo que significa es que esos cristianos siempre le van a dar más crédito a sus percepciones naturales, mediante cualquiera de sus cinco sentidos, que mediante una revelación de Dios que no pueden controlar. Esto que te dije, es lo que significa ser carnal, desde el punto de vista de Pablo.

Una persona sensual, que simplemente entiende lo que ve o lo que escucha. Pero, ¿Qué pasa? Pasa que hay cosas que ni se ven ni se escuchan, como los microbios o bacterias, y sin embargo son bien reales. O los átomos, protones o neutrones. Mínimamente, lo que necesitamos es esto: tener la humildad para decirle al Padre que si quiere liberar algo profético, que lo haga ya mismo, te afecte o te beneficie.

Lo que sucede es que una gran mayoría de nosotros, porque lo vimos mal o lo vimos bien, solemos cerrarnos a la elasticidad de la revelación que Dios quiere darnos. La palabra dice que conocemos las maquinaciones de Satanás. La pregunta, entonces, es: ¿Las conocemos?

Si me dejas pensar en voz alta, yo personalmente tengo mis grandes dudas, al respecto. Es demasiada la gente que camina alegremente sin darse cuenta la tremenda espada mortal que se cierne sobre su cabeza. Lo hemos visto y, lamentablemente, también hemos visto los resultados de esa ceguera espiritual.

Y eso mismo también afecta tu relación con el Señor y el entendimiento de sus profundidades. ¿Vives en un país donde hay cosas que te parecen tremendas y quisieras que cambien? Muy bien, me parece lógico que pienses así. Salvo que Dios esté permitiendo eso por algo. ¿Se lo has preguntado? Y si se lo has preguntado, ¿Te ha respondido algo? Si todas tus respuestas han sido “no”, entonces estás en problemas.

Este texto que leímos dice que el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios. Escúchame, ¿Tú tienes alguna remota idea de lo que significa lo profundo de Dios? Tú sabes que dentro nuestro ya existe un espíritu que llamamos el espíritu humano. ¿No es así?

Muy bien; ese espíritu que mora en nosotros desde que nacemos, conoce perfectamente todo lo que nosotros somos. De hecho que, si alguien tiene un problema y nadie sabe cómo solucionarlo porque ignora de donde proviene, bastará que ese espíritu de la información precisa y el asunto se arreglará.

Sucede que la iglesia ha diagramado protocolos falsos. ¿No tiene Dios reservadas para nosotros cosas que nuestros oídos nunca oyeron o que nuestros ojos nunca vieron? ¿Y entonces por qué no entienden y aceptan que eso no es en un futuro, sino hoy, y que cuando Dios nos muestra algo así, podemos irnos fuera de ese protocolo eclesiástico sin que se nos caiga ni una milésima de creyente?

Porque, te aviso, eso que Dios tiene guardado para nosotros, no es para mañana ni para dentro de un siglo, es para hoy mismo. Entiende de una vez por todas algo que quizás ya sabías, pero que inevitablemente necesitas que alguien te lo repita hasta el cansancio: la iglesia de Jesucristo, es sobrenatural.

La iglesia de Jesucristo es creada y diseñada en los cielos, así que no es terrenal. Tiene los pies en la tierra, pero su mente está en los cielos. Ha sido diseñada por el Padre para que exprese su gloria. Somos seres multidimensionales, somos seres sobrenaturales.

Yo estoy hecho a la imagen de mi Padre, y mi Padre es Espíritu y yo soy un espíritu con él. Porque el que se une con Dios, un espíritu es con él. Yo estoy creyendo en la palabra. El Espíritu lo escudriña todo, aún lo profundo de Dios. Ya ha sido dicho: somos columna y baluarte, somos la voz profética de Dios a las naciones.

Porque serán las naciones las que vendrán a preguntarnos cómo se sana un enfermo terminal o cómo se libera un endemoniado. De eso se trata. Yo no creo que cuando eso fue escrito se haya querido decir que las naciones iban a venir a preguntar cómo se interpreta la parábola de las diez vírgenes.

Pero, claro; cuando el mundo y las naciones vengan a preguntarte qué deben hacer en tal o cual cosa, ¿Con qué criterio vas a responderles? ¿Lo harás con una respuesta de tono espiritual o apelarás a otra con un mayor sentido práctico? Aquí es donde las aguas se dividen. Y son respetables todas las posturas. Si me preguntas a mí, te digo una sola cosa: somos seres espirituales. Punto.

Por eso es que dice acá que tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y dice en el verso 12: Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, de Egipto, sino el espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.

Pregunta elemental: ¿Tú sabes lo que Él te ha concedido? Ehh…No alcanzo a saber todavía lo que Dios me ha dado, ¿Por qué puede ser? Quizás porque todavía hay mucho mundo en ti. ¡No te entiendo! Apaga el televisor, deja de ver el fútbol y métete en el espíritu.

Si te empecinas en bailar cumbia, vas a recibirte de cumbiero, pero no oirás jamás la voz de Dios. ¡Pero hermano, soy de la patria de la cumbia! ¿Qué tiene contra ella? No tengo nada. Soy de la patria del tango, pero tampoco bailando tango oirás la voz de Dios. ¿Me estás entendiendo? En todo caso, 1 Corintios 15:48, esa sería la razón.

Cual el terrenal, tales también los terrenales. Cual el celestial, tales también los celestiales. Y es necesario que te recuerde algo: tú eres celestial. Lo que podrí estar pasando es que todavía no lo hayas descubierto, pero sí eres celestial.

No somos terrenales, no somos de este mundo, somos seres celestiales. Y no estamos aquí para suspirar por el día en que estemos en la nueva Jerusalén. Estamos aquí para establecer el Reino de Dios. Y el Reino de Dios es celestial. ¿Cómo podría establecer un Reino celestial si soy terrenal? Eso es imposible, no se puede.

(Verso 13) = Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

Punto aclarado. El seminario te va a servir un poco, pero no demasiado. Tu teología te va a ayudar en algo, pero no mucho. Pero llega un punto en que alguien tiene la idea de hacer teología ministerial. ¿Y esto qué quiere decir? Que lo que se experimenta, se empieza a mover en un terreno de interpretación teológica. ¿Por qué? Porque todo ese saber, es básico. Lo cual hablamos, no con palabra enseñadas con sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

(14) Pero el hombre natural (En el griego dice animal), no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

Una pregunta concreta: ¿Alguno de ustedes ha participado o les ha tocado ministrar liberación, alguna vez? No soy especialista en eso, pero por lo que he visto y me han compartido gente que sí lo hace permanentemente, ocurren cosas muy singulares cuando se coloca una mano en el vientre del endemoniado.

El Espíritu Santo ha mostrado que el espíritu, alma y cuerpo, están unidos por esa parte. Lo natural, ¿No te enseña que el cordón umbilical te sujeta a la vida de tu madre? Esa línea que tú ves, es la que está uniendo el alma, el cuerpo y el espíritu.

O sea que, cuando tú pones tu mano en el vientre físico, literalmente estás tocando el alma de la persona. Es puntualmente lo mismo con la fuente de la cual brota bendición de cada uno de nosotros. ¿Recuerdas la canción? “Hay una fuente en mí, que está brotando”?

En realidad, técnicamente, la fuente está en nuestro vientre. Por esa razón es que, cuando tú estás tenso por algo, lo primero que sufre es el estómago. ¿Estás enamorado? Esas maripositas que revolotean se sienten en el estómago. O al tener que rendir un examen. Hay una relación psicosomática muy interesante en el vientre.

¡Ah! ¿Por eso hablaba de eso la palabra? Claro, entonces debemos entender que la palabra comienza a abrirse, a partir de una revelación. Versos que están escrito hace años, sólo empiezan a tener sentido cuando la revelación entra en tu vida.

Nuestra teología ha ido evolucionando, eminentemente en el marco de la búsqueda de respuestas que no están escritas en ningún libro y que ningún comentarista ha mencionado. De hecho, no hay manea de validar toda nueva información, sólo en el marco de la propia experiencia ministerial.

Y eso, para algunos es locura. Para otros, mientras tanto, les cambia la vida. Otros lo habían discernido, pero no habían podido verlo porque no se atrevían a buscarlo. Hay tanto miedo a las acusaciones de herejía dentro de la iglesia, que se termina cayendo en la herejía del ocultamiento de verdades frescas. Ahora bien; si dice la palabra que el Espíritu iba a venir a enseñarnos, a recordarnos y a guiarnos a toda verdad, ¿No te parece interesante sacarle provecho?

(Verso 15) = En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.

A ver, ¿Quién es espiritual? Buena pregunta, ¿Verdad? La palabra en Juan 4:24: Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren. ¿Amén? ¿Dice eso también tu Biblia? Por lo tanto, ¿En qué basamos la discusión entre espiritualistas y no espiritualistas? Una discusión anti bíblica.

Ahora ven conmigo a la carta a los Hebreos. Tú sabes que uno de las cartas más celestiales es esta a los Hebreos. Y es muy singular, porque la carta es enviada, en realidad, a los dispersos en Roma. Lo lógico hubiera sido que la carta la hubieran dirigido a Jerusalén.

Se ha dicho que esta carta es para el pueblo de Israel. No es verdad. Y te explico por qué. Primero, que está dirigida a los dispersos en Roma, y segundo es que está escrita en griego. Y está escrita en griego clásico. El griego más sofisticado del Nuevo Testamento, es el que está escrita la carta a los Hebreos.

Y tú sabes que todavía estamos discutiendo quién escribió esa carta a los Hebreos. ¿Cuántos creen que fue Pablo? ¿Cuántos creen que fue Apolos? En esa andamos. ¿Por qué? Porque Pablo siempre escribe en un tipo de griego, pero la carta a los Hebreos está escrita no en un griego común, sino en un griego clásico.

Sería muy raro que Pablo les hubiera escrito a los hebreos en un griego clásico. No tejas conjeturas, sólo piensa. De hecho, todavía no sabemos quién escribió esta carta, pero sí procuramos saber a quiénes fue escrita. Y, esencialmente, qué es lo que pretende mostrar en su texto y su contexto.

El autor de Hebreos tiene un dominio de toda la herencia religiosa judía. Él se recorre todo el Pentateuco así. Lo domina. Parecería que quien escribió eso haya tenido origen sacerdotal. ¿Pero cómo escribiría alguien así en griego, y esencialmente, en ese tipo y calidad de griego? Es una incógnita.

Ocurre que nosotros no llegamos a entender que todavía Dios se sigue guardando algunos secretos. Esta carta, tú lo sabes, toca varios puntos, pero yo quiero llevarte concreta y puntualmente al capítulo doce. Un capítulo con el que podríamos estar horas estudiándolo.

(Hebreos 12: 18) = Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, (¿Qué monte es ese? Hechos 19, Monte Sinaí. Ese monte es terrible) (19) al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, (20) porque no podían soportar lo que se le ordenaba; si aún una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo; (21) y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: estoy espantado y temblando;

 (Hasta el verso 21 que acabo de leer, es una parte: ustedes no se han acercado a ese monte. Se dieron cuenta que Israel recibió una herencia, que no la entendió. No comprendieron nada.) (22) sino que os habéis acercado al monte de Sion, (Si tú te tomas un tour a tierra santa, llegas allá y vas a una agencia de turismo y le pides que te lleven a conocer el monte de Sion, si esa agencia es honesta, e va a decir que no existe ese monte.

Si te muestran uno y te dicen que ese es, te están tomando el pelo, y además estafándote. Te pueden llevar al Monte Oreb, te pueden llevar al Monte Carmelo, pero no te pueden llevar al Monte Sion. Geográficamente, no existe. Es un monte espiritual.

Ahora; aquí está diciendo algo tremendo el autor de Hebreos: que ustedes se han acercado al Monte de Sion,) a la ciudad del Dios vivo, (¿Cuándo? ¿Cuándo te mueres? ¡No!) Os habéis acercado, (Tiempo pasado), Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, (¿Me está diciendo que, al haber entrado a la iglesia, yo me estoy acercando? Nota, nada de esa descripción es natural.

El Monte de Sion es un monte espiritual. Dice que me he acercado a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial. ¿No es donde nos vamos a ir después, algún día? ¡No! ¡Ya nos acercamos! Nos hemos acercado a la compañía de muchos millares de ángeles. ¿Cuándo pasó esto? Cuando tú entras al Reino.

¿Qué estás viendo? Este es el Reino de Dios. El Reino de Dios es el lugar en donde lo celestial y lo terrenal, están unidos. Efesios 1:10: De reunir en Cristo, así las cosas que están en los cielos, como en la tierra. En la dispensación del cumplimiento de los tiempos.

 Por eso es que iglesia es distinto a Reino. La iglesia me puede llevar al Reino, pero no necesariamente está el Reino donde está la iglesia. ¿Por qué? Porque muchas veces la iglesia es más terrenal que los terrenales. Reino de Dios es donde lo celestial y lo terrenal están reunidos.

Mira esto: Jesús va a nacer y, ¿Qué correo utiliza para hacerlo saber? ¿Western? ¡Manda sus ángeles para dar la noticia! ¡Manda a los ángeles para anunciar a los pastores! ¿Qué estamos viendo, entonces, aquí? Lo celestial invadiendo lo terrenal. Jesús entra al agua y ¿Qué sucede allí?

Por primera vez se escucha la voz de Dios de manera bien terrible en cuatrocientos o seiscientos años. Y allí está Jesús. Todo el ministerio de Jesús estuvo acompañado de ángeles, de lo celestial. ¡Se puso a charlar con Moisés y Elías, que alguien me explique ese pasaje! ¡Y lo vieron! Lo que hemos visto, testificamos.

Juan termina en el capítulo 20, diciendo: E hizo muchas más cosas, que si se escribieran todas, no cabrían en los libros. Puede ser exagerado, como dice la Hermenéutica, pero lo cierto es que hay muchas cosas que los evangelios no registraron, respecto a lo que él hizo. Él hizo mucho más.

¿Pero qué es lo que tú puedes ver en Jesús? Caminando sobre el agua, resucitando los muertos, multiplicando los panes, sanando gente, revelando el corazón de las personas, pero al mismo tiempo comiendo pescado con los discípulos, o pasando sus tardes en Betania, con Lázaro, con maría, jugando o riendo con los niños, pregunto: ¿Cómo lo hacía? Lo celestial y lo terrenal, estaban unidos en Él.

Yo he tratado de formar esa mente en todos los que he tenido cerca, mayoritariamente los de mi familia. Yo no quiero que sean religiosos. No me gusta la gente religiosa. Me gusta la gente espiritual, está más cercana a lo que Dios dijo que debíamos ser.

Y allí es donde yo particularmente creo que lo que dice Corintios tiene que ver con esto, que el Espíritu todo lo escudriña, hasta lo más profundo de Dios. Y creo que eso es lo que Dios quiere para mí, para ti, y para todos los que le aman. Quiere que caminemos en luz, no a ciegas.

Hay una enorme libertad que se desparrama sobre todos nosotros, cuando el Espíritu puede fluir con total libertad sobre nosotros y nos podemos mover absolutamente por fuera de cualquier estructura religiosa. Sin otra dependencia que la del Espíritu Santo.

Por eso es que se nos dice que debemos ser como niños. ¿Qué pasa si un niño tiene una visión profética? Pasa que la tiene y punto. Vio lo que vio y no se cuestiona intelectualmente lo que vio. Lo vio y se acabó, no hay más nada que hablar. ¡Esa es la fe que Dios quiere en todos!

La misma fe que nos llevaría a tener en cuenta a los ángeles. En un tiempo en que cierta adoración a ángeles ha confundido a mucha gente, incluso cristiana, no debemos irnos a los extremos. Si Dios dijo que ponía sus ángeles para que nos ayudaran, pues entonces, ¡Recibamos esa ayuda! ¿Por qué vamos a ignorarlos como si no existieran, si existen?

Entiende que, las muy pocas veces, desafortunadamente, que vemos episodios sobrenaturales en nuestros ambientes, seguramente que están participando ángeles en ellos. Y eso produce en la gente algo que ningún hombre o mujer, por ungidos que estén, pueden producir. Porque una cosa es que yo te hable de lo sobrenatural, y otra cosa es que juntos veamos lo sobrenatural.

¿Por qué? ¿Qué sucede? Sucede que yo, como hijo de Dios, cuando empiezo a entender que estoy delante del Monte de Sion; que estoy caminando en la ciudad de Dios, ¿Acaso no somos nosotros el templo vivo? Que somos nosotros, conciudadanos de los santos, que ángeles ministradores están alrededor nuestro, ¿No deberíamos empezar a considerar que la sobrenaturalidad puede empezar a actuar en medio de nosotros como algo que corresponde por esencia y no como parte central y magistral de un gran show?

Pero eso sólo podrá ocurrir si somos capaces de desestructurarnos de la religión que nos inunda. Horario para esto, horario para lo otro, normas para esto, estatutos para lo otro. Pregunto: ¿Alguna vez nos atreveremos a dejar en el libertad real y absoluta al Espíritu Santo, para que Él haga cuánto quiera y como quiera hacerlo?

Porque, fíjate; creemos en un Dios sobrenatural, creemos en personas que han hecho cosas extraordinarias, pero no parece ser que eso tuviera algo que ver de manera directa con nosotros. Vivimos en un plano tan terrenal, normalmente, que no damos ese espacio de tiemp0o para que Dios nos sorprenda.

Te voy a decir algo. Si algo sobrenatural te pasa una vez, entonces corres el riesgo de volverte adicto. Porque quieres ver otra más, y otra más, y quieres seguir viendo más y más. Pero, fundamentalmente, porque te das cuenta que el Reino de Dios está aquí, ahora.

Y no estoy hablando de las sanidades que acompañan a los evangelistas, no. No estoy hablando de ese tipo de manifestaciones, que dicho sea de paso, no deberían ser extrañas para nosotros, sino que estoy hablando de cosas que tienen que ver con el terreno de la revelación, inclusive.

Te voy a dar algunas pautas, ahora, para que puedas entender a qué se refiere todo esto. La palabra discípulo, en el original, es la palabra matetes. Y matetes, significa aprendiz. El concepto de un discípulo, es que él debe hacer todo lo que su maestro hace.

Es la razón puntual por la que Pedro quiso caminar sobre las aguas. ¿Por qué? Simple, ¡Porque su maestro caminó sobre las aguas! Y si puede el maestro, podrá el discípulo. La idea es que el aprendiz siga a su maestro, en todo. Jesús vivió tres años y medio con sus discípulos, y ellos hicieron todo.

Ahora; lo que el discipulado provoca en nosotros, básicamente son tres cosas: Número uno, experiencia. Lo que hemos visto, les contamos. Número dos, conocimiento. Yo sé en qué he creído. Y número tres, carácter. Experiencia, conocimiento y carácter.

Estas tres cosas son las que hacen de una persona, un discípulo. Experiencia, conocimiento y carácter. Claro, aquí nos encontramos con un problema, porque estimular el conocimiento de alguien y trabajar modelando su carácter, no es tarea demasiado complicada, de hecho se realiza. Pero el asunto, es: ¿Cómo se enseña experiencia?

Si tú lees 1 Juan, dice lo que hemos visto, lo que hemos tocado, lo que nuestras manos han palpado, eso les contamos, eso les transmitimos, para que tengamos comunión con ustedes. O sea: date cuenta que ellos no quisieron hacer teología, ellos contaron lo que vivieron.

No les preocupó que no les crean, que no les entiendan. Pablo te habla de cosas que tú no las llegas ni a agarrar, como si fuera algo absolutamente normal para todos nosotros. Entonces, yo digo: un discípulo es alguien que tiene: conocimiento, experiencia y carácter.

Si tienes experiencia con Dios, pero no tienes carácter, puedes terminar metido en cualquier atolladero. Si tienes conocimiento pero no tienes experiencia, apenas serás un teórico. Si por el contrario, lo único que tienes es experiencia, eres un empírico. Pero ese no es el balance que Dios quiere para ti.

Te repito, Dios quiere que tengas experiencia, conocimiento y carácter, todo junto, unido. Cuando uno entiende esto, se da cuenta que, en realidad, Dios quiere que aprendamos de muchas maneras. Por ejemplo, en este momento, tu espíritu humano, está aprendiendo. Porque lo que va a el espíritu, a veces pasa por la mente, pero a veces no, va de espíritu a espíritu.

¿Te has puesto a pensar, cuando una persona te quiere hacer daño y te dice algo muy fuerte, no te toca, pero te puede golpear? Los salmos dicen: me han echado iniquidad encima. Y la iniquidad viene por las palabras, también. De todos modos, nuestro ser, como tal, aprende de muchas maneras.

Por ejemplo: nuestra alma, donde está nuestro intelecto, aprende a través del conocimiento que viene con la palabra gnosis, que es conocimiento de estudio. Memoriza, repite, escribe, lee. Entonces tu mente, hablando en la esfera del alma, aprende así.

¿Tu espíritu, puede aprender de esa manera, también? Sí, puede aprender también así, pero no es ese el mejor canal para que un espíritu aprenda. ¿Por qué? Porque así como tu mente. En el alma, tiene la capacidad de pensar, tu espíritu también tiene una mente. ¿De dónde saco esto? De la palabra: Dice que nosotros tenemos la mente de Cristo. No de Jesús, de Cristo.

Ahora claro, eso está muy bueno, pero: ¿Por qué si tengo la mente de Cristo estoy pensando a veces esas cosas tan feas? Porque tu consciente, está en el área del alma. Entonces, lo que es inmediato para el alma, es tu mente en el alma.

Pero si tú aprenderías a ser consciente en tu espíritu, podrías agarrar los conocimientos de tu mente espiritual. Porque dice el Señor que llegará el momento en que nadie le diga a su hermano conoce al Señor, porque Él mismo escribirá las palabras en su corazón. Sé que lo entiendes, pero quisiera respaldarte esto con la palabra misma.

Quiero explicarte algo: está lo que se llama el conocimiento escritural. Por ejemplo, los fariseos tenían conocimiento escritural. Ellos dominaban la palabra desde muy pequeños. El conocimiento escritural es ese conocimiento metodológico de la palabra.

Los fariseos, los sacerdotes, ellos tenían mucho conocimiento de eso. Pero está también el conocimiento sobrenatural. Entonces, ¿Por qué Jesús es un caso único? Porque lo vas a ver, a sus doce años, discutiendo con los sacerdotes de la ley, con conocimiento escritural, pero de manera sobrenatural.

¿Por qué? Porque no había forma en que él, en esa edad, tenga esa habilidad. No había forma. Tenía que ser algo directamente divino. El tercer tipo de conocimiento se llama conocimiento del tiempo. El conocimiento del tiempo estaba muy ligado a, por ejemplo, a qué tipo de verano vamos a tener, que tipo de estación va a hacer este año.

Y un día, recordamos, el Señor se enfada con los fariseos y les dice: ustedes tiene la habilidad de decir que está cerca la lluvia, o que va a haber tormenta, o que va a hacer buen tiempo, pero son descuidados con las cosas espirituales, porque no se dan cuenta lo que yo he venido a traer.

Y por último tenemos el conocimiento propio. Sé quién soy, sé lo que tengo, sé dónde voy, sé lo que sé. La palabra ginosko, se traduce conocimiento. Aquí hay muchos versículos que hablan acerca de lo que es el conocimiento ginosko. Voy a leer sólo un ejemplo de cada uno para que podamos tener una aproximación práctica a lo que estoy hablando.

(Marcos 13: 28) = De la higuera aprended la parábola; cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. (De la higuera aprended la parábola. Aprended, ginosko. O sea: mira, piensa, eso es ginosko)

Este es el conocimiento normal. A este lo tenemos todos de manera natural. Un niño aprende de manera natural. Claro, a medida que vamos cumpliendo años, nos va costando más aprender. ¿Por qué? Porque es un proceso fisio-psicológico.

Ahora; hay otro tipo de conocimiento que se llama conocimiento perfecto, y aquí me quiero quedar un momento. Así como la palabra ginosko significa conocimiento, la palabra oida, también significa conocimiento. Tú sabes que en el griego hay diferentes palabras para cada cosa.

Oida, entonces, significa conocer perfectamente. Pero, es un conocimiento que no viene por la experiencia, la repetición, la observación. Es un conocimiento que tiene esta característica. Hay algo que no sé, pero al segundo siguiente, lo sé. Es un conocimiento instantáneo. Esa facultad de aprender así, es un recurso de tu espíritu. ¿Hay ejemplo de eso en la palabra? Muchos. Ahí va uno.

(Juan 8: 55) = Pero vosotros no le conocéis; más yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo sus palabras.

¿Verdad que parece un des trabalenguas o un simple juego de palabras? Pero no es así, mira lo que en realidad está diciendo Jesús: Pero vosotros no le conocéis, (No le ginosko; a Dios, a su Padre) Más yo le conozco (Oida. Allí, la palabra que Jesús utiliza, no es ginosko, es oida. Y esto, básicamente significa: yo le conozco perfectamente. ¿Notas la diferencia? ¿No estás del todo convencido, todavía? Veamos otra.

(Juan 13: 7) = Respondió Jesús y le dijo: lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; más lo entenderás después.

Está diciendo que lo que Él hace, Pedro no lo comprende ahora. Y usa el término oida. No lo comprendes, oida. Quiere decir que no lo entiende perfectamente. Y seguidamente añade que lo entenderá después. Y allí lo que dice es ginosko. Entenderás, ginosko. ¿Todavía no notas la diferencia? ¿No? Una más.

(Juan 14: 7) = Si me conocieseis, también a mi padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

Si me conocieseis, ginosko; he estado con ustedes tres años. También a mi Padre conoceríais, oida. Lo conocerías así, en un instante. Por eso es que le dice: Tanto tiempo contigo, Felipe, ¿y todavía no me has visto? ¿Recuerdas? ¿Ahora sí? Pero desde ahora, le conoces, ginosko. O sea: lo que están viendo, los está experimentando en conocer poco a poco a Dios.

¿Recuerdan ustedes la pregunta que Jesús hace a los discípulos? ¿Quién dice la gente que soy yo? Unos que eres Elías, otros que, etc. etc. ¡No! ¡A ustedes se lo pregunto! ¿Quién soy yo? Ehhh…ahhh…uhhh. ¡Tú eres el Cristo, el Hijo del dios viviente!

Perdón: ¿Cómo lo supo? Oida. Exacto. Bienaventurado eres tú Simón, hijo de Jonás. Cuando tú entras a la revelación instantánea, también descubres quién eres. Simón, hijo de Jonás. Porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi padre que está en los cielos. 

O sea que eso no pasó por el intelecto de Pedro, eso pasó de Espíritu a espíritu. Porque si alguien le hubiera preguntado a Pedro por qué dijo eso, ten por seguro que te hubiera respondido que no sabía, que sólo sintió, supo, que debía decir eso. De hecho, trata de pasarse de listo y la segunda vez le va como la mona. ¡Apártate Satanás!, le dicen.

(Marcos 4: 13) = Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas?

¿No sabéis –Oida- esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis, ginosko, todas las parábolas? Fíjate, Jesús jugaba con las dos palabras, porque son dos tipos distintos de conocimiento. Te doy una idea más. Oida, el conocimiento instantáneo, viene a nosotros cuando nosotros creamos el ambiente para eso.

Te doy un ejemplo. Prueba en el salón o templo de una congregación, sacar de la pantalla o la pared la proyección de la letra de la canción que toda la iglesia está cantando y verás que nadie canta más. Te van a mirar con cara de ¿Y ahora qué hago? La respuesta correcta, es: haz lo que haya en tu espíritu.

Debes saber que tu espíritu está entrenado por Dios para cantar, pero lo que sucede es que tu espíritu y tu intelecto, no se comunican. La ventaja de hablar en lenguas, es que estás diciendo lo que no entiendes. A no ser, claro, que también tengas el don de interpretación.

Y por esa razón es que eso te ayuda a crear una atmósfera porque eso no está pasando por tu mente, cosa que sí pasa, por ejemplo, con la oración. Por ungida que sea tu oración, necesariamente tus palabras también pasarán por tu mente.

Dios quiere revelarte conocimientos tal como te lo dice: lo que ojo no vio ni ha subido a corazón de hombre. ¿Y cómo se recibe eso? Por oida. Oida es una manera por la cual tú recibes conocimiento sobrenatural de Dios. Y dije una manera, hay otras, pero no viene al caso ahora, no es el tema central.

Hay otros textos con distinto discernimiento, porque en definitiva, discernimiento es la palabra epiginosko. Porque el discernimiento es una combinación de conocimiento intelectual combinado con habilidad espiritual. Cuando esas dos aptitudes se unifican, eso se llama discernimiento.

Dice la palabra: porque estas cosas han de discernirse espiritualmente. Oida no es discernimiento; es oida. Yo te doy este ejemplo, con la palabra, simplemente para que tú empieces a ver algo, y como consecuencia de ello, algo comience a despertarse dentro de ti.

Algo que te empiece a decir desde este mismo momento, que hay más. Que no sabes lo que es ni lo que puede ser, pero que sabes, que sabes, que sabes, que hay más. Que el Reino de Dios de ninguna manera es todo y sólo eso que ves cada domingo donde quiera que sea el lugar donde asistes.

Que sin ser malo eso donde te reúnes, hay algo mucho más grande que eso. Yo no puedo saber si tú serás uno más de los tantos santos que en algún momento de su vida cristiana y de fe, han sentido algo que se podría denominar como santa insatisfacción.

Algo que te lleva a estar muy agradecido por lo que Dios ha hecho en tu vida hasta este día, pero ¿Sabes qué? Quieres más. Y está bien que quieras más. Y sentirse así, lejos de ser negativo, es el principio de lo nuevo de Dios. De lo grande y hasta de lo glorioso de Dios.

Te podría asegurar que Él ya tiene preparado, desde antes de la fundación del mundo, las formas y maneras en que tú puedes resolver esa situación que se da en tu lugar de residencia, en tu aldea o ciudad, en tu provincia, en tu patria misma. No tienes que leer libros de evangelismo ni de guerra espiritual o cartografía. Sólo tienes que preguntarle al Señor.

No te olvides que es solamente la desesperación la que suele llevar al hombre a confrontar situaciones como jamás lo haya hecho antes. “¡Dame Escocia o me muero!”, dijo John Knock. Y Dios le dio Escocia, no hizo falta que se muriera. Dios no quiere que ninguno de sus hijos muera. No, al menos, antes de cumplir la misión por la cual vino a la tierra.

Ahora; si tú estás cómodo o cómoda con tu realidad actual, si estás viviendo tal como querías vivir y haciendo todo lo que deseabas hacer, entonces déjame decirte que te va a convenir utilizar este equipo para otra cosa más entretenida, no tienes necesidad de seguir escuchando o leyendo esto.

Sólo puedo decirte algo: más allá de las películas que seguramente todos hemos visto, donde se muestran, con mayor o menor relieve o realismo, los padecimientos que tuvo Jesús al ir a la cruz, hay gente que ha entrado en el ámbito espiritual y ha sido trasladada al pie de la cruz y vio eso tal como fue.

Y que ha asegurado al retornar, que lo que pasó en la cruz fue mucho, pero muchísimo más grave y terrible que lo que ha podido mostrar todas esas películas juntas. Eso se llama experiencia, y eso impide discutir, polemizar o debatir. Y que de ninguna manera es un invento fantasioso, porque ya sucedió hace mucho tiempo y fue relatado de este modo.

(2 Corintios 12: 2) = Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé, si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), fue arrebatado hasta el tercer cielo. (Fíjate este detalle sumamente importante: Pablo no trata de explicar lo que le pasó)

(3) Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), (4) que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.

Nota que aquí Pablo habla de dos lugares. Dice al tercer cielo, y luego dice: al paraíso. Perdón… ¿Dónde queda eso? ¿Dónde aprendió Pablo lo que luego enseñó? Tú ya sabes que él no formó parte del grupo de discípulos, él aparece varios años después que Jesús se había ido.

Sin embargo, termina escribiendo catorce de las veintiséis cartas del Nuevo Testamento. Y dice cosas que ni Pedro entendía, siendo que Pedro sí caminó con el Señor en la carne. ¿Sabes por qué? Porque él se movió en otro nivel. ¿En qué nivel? Mira Filipenses 4.

(Filipenses 4: 12) = Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.

Ahora bien: ¿Sabes lo que dice aquí en el original? Sé vivir en pobreza y sé vivir en prosperidad. En todo y por todo, he aprendido el secreto, tanto de estar saciado como de tener hambre, tanto de tener abundancia como de padecer necesidad.

Yo no tengo dudas; Pablo fue llevado en una dimensión de revelación extraordinaria que nosotros, en nuestra gran mayoría, no sólo desconocemos, sino que en algunos casos, nos permitimos la petulancia de poner en duda. Porque no encaja con nuestra lógica griega.

Por eso es que Pablo escribe gran parte de lo que nosotros llamamos Nuevo Testamento. Y por eso también es que muchos como yo, andan por el mundo expresando la necesidad de que la iglesia produzca una reforma. ¿Quieres saber de qué clase de reforma te estoy hablando? Entre otras, de que la iglesia pueda recuperar la parte celestial que le compete y que evidentemente ha perdido.

Tenemos todo lo necesario para hacer que cambie la historia de cada uno de los lugares donde cada uno de los hijos de Dios está viviendo, hoy. Pero para eso, debemos ser celestiales, porque si seguimos siendo terrenales, ya has visto, todos estamos viendo, que no vamos a poder.

De allí que. Como ministerio, y aún con las muy modestas posibilidades que desde aquí tenemos, instamos a todos los demás ministerios que todavía no han visto esta óptica y se encuentran en mejores condiciones que nosotros, aporten todo lo que puedan para acompañar a la gente que los acompaña, a otra dimensión espiritual.

Claro, que si eso llega a suceder, y llega a suceder con gente que todavía está congregando en iglesias convencionales, ¿Cómo van a hacer para contarles a sus pastores lo que les ha ocurrido? Y más, aún: ¿Cómo crees que van a reaccionar esos líderes? No hay caso, todavía nos oponemos a lo sobrenatural por considerarlo producto de fantasías místicas, cuando lo sobrenatural, para los creyentes, debería ser una forma natural de vida diaria.

¿Pero, qué pasa? Pasa que estamos rodeados de tanto temor al hombre, a la religiosidad que, literalmente, nos hemos convertido en prisioneros de nuestro propio conocimiento. Muchos de nosotros hemos aprendido ya, tiempo atrás, a que debemos hablar lo que tenemos, nos entiendan o no.

Y si alguien se enoja, se burla, o nos trata de lo que se le ocurra, vamos a entenderlo; y si otros están abiertos para lo que el Señor haga con ellos, también lo entenderemos, pero hay una realidad que ni yo ni ninguno de los que están en este mover vamos a ocultar: no queremos decir más lo que la gente quiere oír, queremos decir lo que Dios está diciendo en este tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Leer Más

¡Santos Esqueletos!

 

Este es uno de esos trabajos que, si lo entiendes y aceptas, marcará a fuego el destino de tu vida. Quiero hablarte de una estrecha relación que encontramos en la Biblia entre un elemento que es  muy singular y que ha despertado la curiosidad de algunos hermanos que comparten estos trabajos: los huesos.

No he estado yo personalmente trabajando en eso porque no fui direccionado por el Señor a hacerlo, pero cuando muchos hermanos me dejaron saber esa inquietud, suspendí mis trabajos habituales y me lancé a recoger información y todo lo que hallara para reunirlo en un trabajo que pudiera alimentar e informar a los que por razones de tiempo no pueden hacerlo por ellos mismos.

El caso es que no es demasiado lo que hay en nuestros ambientes respecto al tema de los huesos, de nuestros huesos, pero con algunos trabajos de otros hombres y mujeres de Dios, se ha podido completar un informe.

Lo único que yo he hecho aquí, por responsabilidad ministerial, es chequear que lo dicho sea correcto y se compatibilice con la Biblia. Luego, el Espíritu Santo me otorgó decisión para repetir conceptos dichos o para descartarlos. Este es el resultado.

En primer lugar, aprendamos que los huesos son el sistema estructural que sostiene nuestro organismo. Tu organismo óseo está compuesto por huesos llamados largos, huesos denominados anchos y huesos conocidos como cortos. Y el conjunto de todos esos huesos, es lo que vulgarmente conocemos con el nombre de esqueleto.

El esqueleto humano está compuesto por doscientos seis huesos. Tu cuerpo tiene doscientos seis huesos. Y esos huesos, al lado de las coyunturas, le dan flexibilidad al cuerpo y le permiten su movimiento. Asimismo, en los huesos, todos lo sabemos, es donde está la médula ósea.

Dentro de los huesos, en una concavidad de los huesos largos, está la médula ósea. Y la médula ósea, a su vez, es la productora de las células sanguíneas, desde la concepción. O sea que ahora sabemos, o confirmamos si es que ya lo sabíamos, que la sangre se produce en nuestros huesos.

Entonces, como conclusión bíblica de esto, tenemos que tu vida y tu espíritu, está en tus huesos. Tu vida y tu espíritu no están en tus riñones, ni en tu hígado, ni en tu cerebro. Tu vida y tu espíritu, están en tus huesos.

Porque la vida está en la sangre, ¿Verdad? Y donde se produce la sangre, es en la médula ósea. Y la médula ósea opera en los huesos. Esta médula ósea va por dentro de los huesos, y es como que tiene un contenido graso, como una grasa que está dentro de los huesos, allí es donde se produce la sangre.

Pero no quiero irme más allá con estas concepciones científicas, porque lo dejaría para aquellos que saben mucho más que yo específicamente de biología. Sí quiero adentrarme, en lo que la Biblia dice de los huesos. Y para ello te voy a llevar a la primera mención que se encuentra en nuestras Biblias respecto a los huesos.

(Génesis 2: 21) = Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.

(22) Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.

(23) Dijo entonces Adán: esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.

Entonces vemos que lo primero que es creado, es un varón. Y que luego la mujer es creada de algo ya creado. La mujer es creada del varón. Y fíjate que el Señor no toma de los ojos del varón, ni de los oídos del varón, ni de las piernas; toma de los huesos del varón para crear a la mujer.

Entiende bien lo que te estoy diciendo: toma de una costilla del varón, toma de un hueso del varón para crear a la mujer. ¿Por qué? Porque el espíritu de la vida, está en los huesos.  Vamos a ver con todo cuidado estas cosas. Si en algún momento te digo algo que no tiene sustento en la palabra de Dios, entonces sí puedes llamarme hereje.

El Señor toma un hueso de la costilla, posiblemente; posiblemente, porque es ahí donde se encuentran las partes más fuertes del espíritu del ser humano, en las costillas. Y crea a la mujer. Entonces si entendemos, que Dios creó al hombre y lo formó del polvo de la tierra, lo primero que entendemos es que lo primero que tuvo que haber hecho, fue su esqueleto. Porque en el esqueleto, está la vida. En el esqueleto, está la sangre. En el esqueleto, está el espíritu. La primera mención, entones, es: estos son huesos de mis huesos, y carne de mi carne.

Los huesos son muy importantes en la Biblia, a eso lo vemos en muchos textos. José pidió que sus huesos fueran llevados a la tierra prometida, en Génesis capítulo 50: 25: E hizo jurar José s los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos.

José estaba en Egipto. Él pidió que sus huesos fueran llevados de Egipto a la tierra de las promesas, y nota la palabra: ciertamente Jehová os visitará. La visitación de Dios, tiene que ver con los huesos. Ya podré respaldar bíblicamente esto que te digo.

(Éxodo 13: 19) = Tomó también consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros.

Nota que Moisés toma los huesos, los saca para llevarlos a la tierra prometida, y declara nuevamente lo mismo. Ciertamente Jehová juró, y Él hizo que jurara que los huesos iban a ser llevados. La visitación de Dios, entonces, en ese capítulo, tiene que ver con los huesos.

(Hebreos 11: 22) = Por la fe, José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamientos acerca de sus huesos.

Fíjate que tiene que ver con la salida de Egipto, la entrada a la tierra prometida, y sus huesos. Está claro: los huesos tienen una tremenda importancia en la Biblia. Vamos a otra de las cuestiones importantes, a dónde está su juventud.

(Job 20: 11) = Sus huesos están llenos de juventud, más con él en el polvo yacerán.

¿Qué es lo que tenemos aquí, en dónde dice que está la juventud de la persona? En sus huesos. Por eso, cuando la apariencia de la persona se va desgastando, comienzan a aparecer las arrugas y tiene un feo semblante, ¿Hacia dónde podemos estar pensando que están sus problemas?

En los huesos. ¿Por qué? Porque en los huesos está la vida, en los huesos está el espíritu, en los huesos se produce la sangre, y la sangre irriga todo el cuerpo. ¿Esto te parece intrincado? Ya te digo que vamos a ir más allá. Salmo 31 y David en franco estado de depresión.

(Salmo 31: 9) = Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia; se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo.

(10) Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar; se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.

Esta es una excelente prueba de que todos los problemas emocionales de la gente, tienen la tendencia clara de concentrarse en sus huesos. Entonces, los huesos se van envejeciendo, van perdiendo su vigor, van perdiendo su fuerza, y se consumen. Por lo tanto, la apariencia física de la persona, cambia. Y vemos algo más. Salmo 51, los huesos parecen tener sentido del humor.

(Salmo 51: 8) = Hazme oír gozo y alegría, y se recrearán los huesos que has abatido.

Esto quiere decir que el gozo y la alegría, en la gente; el gozo del Señor, la presencia del Señor, ¿Qué tiene que hacer en el cuerpo de la persona? Recrear sus huesos. Y recrearse, tiene que ver con dos cosas. Con tener un suspiro, con tener un aliento, pero esencialmente, recrearse tiene que ver con volverlos a crear.

Porque a causa de los conflictos emocionales, los huesos se abaten. Y si los huesos se abaten, entonces desde los huesos va a comenzar a salir una sangre abatida, que va a comenzar a enfermar todo el cuerpo.

Muchas de las enfermedades que vienen al cuerpo del ser humano, tienen que ver con la sangre. Y esto está depositado en los huesos, así que una poderosa herramienta de sanidad, es hazme oír gozo y alegría, y entonces se recrearán mis huesos.

Los conflictos emocionales secan los huesos. Y esencialmente los conflictos de pareja. Los conflictos de pareja no resueltos, secan los huesos y pueden traer enfermedades al cuerpo. Si tú tienes hoy un conflicto con tu pareja, es indispensable que lo arregles lo antes posible.

(Proverbios 12: 4) = La mujer virtuosa es corona de su marido; más la mala, como carcoma en sus huesos.

Carcoma a sus huesos, lo mismo que hace una termita con la madera. La termita va comiendo, va comiendo y va comiendo. Y esos tremendos conflictos entre los esposos, esos tremendos conflictos entre familia, aunque en este texto específico, Salomón se refiere a la mujer.

De que la mujer virtuosa es la corona, el adorno de su esposo. Pero la mujer que no es corona, dice la Biblia, carcome los huesos. Y eso no tiene que ver con una figura literaria, eso tiene que ver con algo literal, con conflictos matrimoniales no resueltos, que comienzan a hacer que los huesos del cónyuge se enfermen. Los huesos también son usados en la Biblia como sinónimo de fariseísmo.

(Mateo 23: 27) = ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

Noten que en la Biblia hay dos tipos de huesos: los huesos de los vivos y los huesos de los muertos. Los huesos de muertos ya no generan absolutamente nada. Pueden conocer la Biblia, pueden conocer la ley, pueden ser religiosos, pero son huesos de muertos, ya no tienen vida.

Ya no irrigan absolutamente nada. Lo único que irrigan es maldad, enfermedad y pudrición, porque cuando se acaba la vida, entonces la sangre se coagula y el cuerpo se pudre. Un cristiano sin vida, apesta. Los religiosos apestan. Jesús detesta a la gente religiosa.

Es más; hemos encontrado en la Biblia que hay cautiverios espirituales. ¿Cuántos de ustedes creen que haya cautiverios espirituales? Pero la Biblia es mucho más precisa de lo que se cree. Si buscamos, hay una parte de ella que dice que una parte del cuerpo es la que está cautiva en una región del infierno. Y lo que es cautivo, son los huesos.

(Salmo 141: 7) = Como quien hiende y rompe la tierra, son esparcidos nuestros huesos a la boca del Seol.

Pregunto: ¿David está vivo o está muerto? Cuando él escribe esto, está vivo. Y él está diciendo que hay una región que se llama Seol, que es una región del inframundo, de cautividad. Y tenemos que entender que muchas personas tienen cautivos sus huesos.  

Dice que el Seol cautiva sus huesos. Y entonces nos ponemos a pensar por qué una persona podría tener sus huesos cautivos. Es como que el diablo tiene tu esqueleto, y dice que ese esqueleto, el tuyo, le pertenece. Tengo poder, tengo dominio, tengo autoridad sobre los huesos de él. Y encontramos una escritura tremendamente poderosa y esclarecedora al respecto.

(Ezequiel 6: 3) = Y dirás: montes de Israel, oíd palabra de Jehová el Señor: así ha dicho Jehová el Señor a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles: he aquí que yo, yo haré venir sobre vosotros espada, y destruiré vuestros lugares altos.

(4) Vuestros altares serán asolados, y vuestras imágenes del sol serán quebradas; y haré que caigan vuestros muertos delante de vuestros ídolos.

(5) Y pondré los cuerpos muertos de los hijos de Israel delante de sus ídolos, y vuestros huesos esparciré en derredor de vuestros altares.

Aquí podemos ver que la causa por la cual la gente tiene cautivos sus huesos, es la idolatría, a causa de haber hecho altares, a causa de haber adorado santos. Tú no lo entiendes, pero en el momento en que tú estabas haciendo ese rito, esa adoración, tú fuiste cautivo. ¿Y qué fueron cautivos de ti? Tus huesos.

Todo esto es bíblico ciento por ciento, no estoy inventando ninguna fantasía para entretener aburridos o asustar viejitas. Dice que Dios va a permitir que los huesos de los que adoran ídolos sean cautivos. Y se trata de personas, porque los espíritus no tienen huesos. Haz esa relación porque es importante: los espíritus no tienen huesos, los cuerpos sí tienen huesos.

(Lucas 24: 39) = Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.

Es notorio que Jesús resucitó con un cuerpo glorificado, cierto, pero ese cuerpo tenía carne y tenía huesos. Y ellos se asustaron, y decían que era un fantasma, que era un espíritu. Y Jesús les dice que no, porque los espíritus no tienen huesos. La vida del ser humano, está en los huesos. El espíritu del ser humano está en los huesos.

(Ezequiel 37: 1) = La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, (Nota que esto fue una revelación), y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.

(2) Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera. (¿Cómo dice que estaban? Secos. Es decir que no eran huesos vivos, no irrigaban sangre, eran huesos muertos, calaveras, esqueletos)

(3) Y me dijo: Hijo de hombre, ¿Vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.

(4) Me dijo entonces: profetiza sobre estos huesos, y diles: huesos secos, oíd palabra de Jehová. (Noten que los huesos pueden oír. Huesos secos, oíd palabra de Jehová. ¡Los huesos oyen! ¡Aunque estén muertos! Los huesos siguen oyendo, si no Él no les diría que oigan. Hay un poder espiritual en los huesos)

(5) Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos; he aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. (Pregunto: ¿Adónde entró el espíritu? En los huesos. ¿Dónde está el espíritu, entonces? En los huesos.)

(6) Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.

(7) Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se junaron cada hueso con su hueso.

(8) Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu.

(9) Y me dijo: profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.

(10) Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.

(11) Me dijo luego: hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos.

(12) Por tanto, profetiza, y diles: así ha dicho Jehová el Señor: he aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel.

(13) Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío.

(14) Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.

¿Quieres dudar? Duda, pero si en los huesos está la médula ósea, si en la médula ósea se produce la sangre, si en la sangre está la vida, el espíritu tiene que estar en los huesos. Sigo, y pretendo simplemente que lo que voy a decirte, lo tomes con madurez espiritual, sin religiosidades y mucho menos sin denominacionalismos castrantes.

Y te lo digo porque, si estás desprevenido, no abriste tu Biblia en este día o estás distraído, algunas de estas cosas te pueden sonar a brujería o a hechicería. Menos mal que tú me conoces y ya sabes muy bien que no soy ningún brujo.

Los huesos tienen, indudablemente, un poder espiritual. Si no fuera así, -atención con esto-, los brujos no los usarían. Y parte de sus actos, tienen que ver con usar huesos. Vamos a ver en la palabra lo que ha salido revelado.

Hago claridad en algo muy específico y puntual: los huesos no se deben tocar, no se deben guardar, no se deben usar para nada, está prohibido en la Biblia, porque eso se llama necromancia. Los huesos son una puerta espiritual entre el mundo de los demonios y el mundo físico.

Los que estudian medicina y hacen prácticas con huesos, tienen que orar y cubrirse antes de colocar sus manos sobre esos huesos, porque pueden sufrir alguna clase de transferencia. En los huesos queda toda la información espiritual de la persona, después de muerta.

Los huesos tienen que ser enterrados o tienen que ser quemados. De ninguna manera es santo llevarse huesos o cenizas de muertos a tu casa, o utilizarlos como amuletos en tu billetera. Eso no se hace y no sólo por higiene o delicadeza: es peligrosísimo.

Hay mucha gente que guarda las pequeñas uñas de sus pequeños hijos como recuerdo. O el ombligo, o mechones de sus primeros cabellos. Déjame decirte que eso de ninguna manera se debe hacer. Y no es algo que se me ocurra a mí porque amanecí con ganas de jugar a la prohibición.

(1 Reyes 13: 2) = Aquel clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: altar, altar, así ha dicho Jehová: he aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres.

Le está hablando a Jeroboam. Recuerda que el que dañó toda la historia de Israel fue este hombre, Jeroboam. Y Dios le da una palabra a un profeta, porque a los huesos sólo los puede usar un profeta, si es que el Espíritu Santo lo dirige a usar huesos.

Nadie puede usar huesos. Y Dios da la palabra: nacerá un varón que se llamará Josías, y él va a profanar tus altares. Y tomará huesos de hombres, y quemará los huesos, y rociará las cenizas sobre el altar, y el altar quedará profanado.

Pero además, rociará esa ceniza sobre ti, porque tú tienes que morirte. Está en la Biblia que con huesos se puede matar a una persona. Si el tema te parece falto de delicadeza o no te agrada, arranca esa página. Pero vamos a seguir mirando, porque hay algo más profundo, todavía.

(2 Reyes 23: 16) = Y se volvió Josías, (Ya nació, este era sobre el que habían profetizado), y viendo los sepulcros que estaban allí en el monte, envió y sacó los huesos de los sepulcros, y los quemó sobre el altar para contaminarlo, conforme a la palabra de Jehová que había profetizado el varón de Dios, el cual había anunciado esto.

(17) Después dijo: ¿Qué monumento es ese que veo? Y los de la ciudad le respondieron: este es el sepulcro del varón de Dios que vino de Judá, y profetizó estas cosas que tú has hecho sobre el altar de Bet-el.

(18) Y él dijo: dejadlo; ninguno mueva sus huesos; y así fueron preservados sus huesos, y los huesos del profeta que había venido de Samaria.

Acá hay dos tipos de huesos: los primeros, son los huesos naturales, los huesos de gente natural. Los huesos de gente natural, servían para profanar un altar. Los quemaban, y profanaban un altar. El segundo tipo de huesos, son los huesos de los santos. Y el hueso de los profetas.

Sobre los huesos de los profetas, podía quedar la unción del profeta. Y él dijo: no toquen los huesos de ese profeta que dio la palabra, dejen ese altar allí, quieto. Con los huesos se pueden hacer cosas. Y es realmente interesante comprobar que, cuando equipos especializados en liberación liberan casas, suelen encontrar huesos enterrados en esas casas.

(Jeremías 8: 1) = En aquel tiempo, dice Jehová, sacarán los huesos de los reyes de Judá, y los huesos de sus príncipes, y los huesos de los sacerdotes, y los huesos de los profetas, y los huesos de los moradores de Jerusalén, fuera de sus sepulcros; (2) y los esparcirán al sol y a la luna y a todo el ejército del cielo, a quienes amaron y a quienes sirvieron, en pos de quienes anduvieron, a quienes preguntaron, y ante quienes se postraron. No serán recogidos ni enterrados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra.

Nota aquí que a los huesos de ellos los están sacando y los están poniendo al sol, a la luna y a todo el ejército del cielo. ¿Cómo se llama eso? ¿Cómo se llama adorar el sol? ¿Cómo se llama adorar la luna? ¿Cómo se llama adorar el ejército del cielo, que son las doce casas del zodíaco? Brujería.

Y a causa de sus brujerías, sus huesos quedaron contaminados. Y él dijo: tienen que ser esparcidos y tienen que ser puestos ante lo mismo que ellos hicieron. Vamos a 2 Reyes 13. ¿Cuántos se acuerdan que Elías le dio la unción a Eliseo? Yo soy Elías, le dijo a Eliseo: ¡Eliseo, mi manto! Pero Eliseo se murió y no le pasó el manto a nadie. La unción de él, se quedó en sus huesos. Él se murió, y lo enterraron. Y mira lo que pasó.

(2 Reyes 13: 21) = Y aconteció que al sepultar unos a un hombre, súbitamente vieron una banda armada, y arrojaron el cadáver en el sepulcro de Eliseo; y cuando llegó a tocar el muerto los huesos de Eliseo, revivió, y se levantó sobre sus pies.

Pregunto: ¿Hay poder en los huesos de un santo, sí o no? Terrible. Porque él no entregó el manto, él no lo entregó. Y dice que venían con el muerto, y vieron a una banda. Y se dijeron: ¡Nos van a atacar! Y muertos de miedo agarraron al muerto y lo tiraron en el primer pozo que encontraron.

Pero resulta ser que ese pozo era el sepulcro de Eliseo, y el muerto cayó y se encontró con los huesos de Eliseo. Y cuando el muerto toca los huesos de Eliseo, el muerto resucita. Eso es lo que dice allí, no lo estoy inventando ni lo escribió un brujo a esto. Y tampoco lo estoy interpretando, lo estoy leyendo.

De allí sacamos que hay poder en los huesos. Tanto poder hay en los huesos, que Dios enterró a Moisés. ¿Te imaginas lo que hubiera hecho Israel si hubieran encontrado los huesos de Moisés? NO hubo nación más idólatra y hechicera sobre la faz de la tierra, que Israel.

Y él se murió, y dice la Biblia que Dios lo enterró. Porque detrás de los huesos de Moisés, estaba Satanás. Judas 3, dice, que Satanás contendía con Miguel por el cuerpo de Moisés. Y miguel dijo que Dios lo enterró.

Algunos aseguran que Satanás hasta hubiera podido producir clonaciones humanas con los huesos de Moisés. Porque Moisés murió, y ya estaba siendo transfigurado antes de morir. Su rostro resplandecía después de ver la gloria de Dios. Y mira lo que profetiza David.

(Salmo 34: 20) = Él guarda todos sus huesos, ni uno de ellos será quebrantado.

¿De quién está hablando? ¿Recuerdan ustedes que cuando fueron a la cruz, dijeron que tenían que morir rápido, y para lograrlo tomaron un palo y les quebraron los huesos a los ladrones. Pero cuando llegaron a Jesús, él ya había muerto, para que se cumpliera la escritura que decía que ninguno de sus huesos sería quebrado.

(Juan 19: 32) = Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él.

(33) Más cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.

(34) Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.

(35) Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis.

 Durante mucho tiempo se creyó, por simple deducción y conjetura, que el que lo había visto y daba testimonio, era el propio Juan. Sin embargo, algunos ministros han creído interpretar que el que realmente vio lo sucedido y estaba totalmente habilitado para dar ese testimonio, era el mismo soldado que lo traspasó con su lanza, de quien se supone que luego de esto, se convirtió al evangelio.

(36) Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la escritura: no será quebrado hueso suyo.

Los huesos de Jesús no podían ser tocados. ¿Por qué razón? Porque en los huesos estaba la vida. Y porque Él tenía que resucitar al tercer día. Y por esa razón sus huesos no podían ser tocados. Siempre se dijo, muy pocas veces se entendió, ¿Verdad?

(Salmo 53: 5) = Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo, porque Dios ha esparcido los huesos del que puso asedio contra ti. Los avergonzaste, porque Dios los desechó.

En nuestra intercesión necesitamos orar para que Dios esparza los huesos de nuestros enemigos. ¡No es un invento macabro! David lo dice en este salmo. ¿Y dónde va esto? ¿Por qué son tan importantes los huesos en la Biblia? Muy simple: porque la iniquidad está en los huesos.

(Salmo 31: 9) = Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia; se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo.

(10) Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar; se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido. (Nota que por causa de la iniquidad, los huesos están consumiéndose. Pero hay un texto mejor, todavía).

(Salmo 109: 18) = Se vistió de maldición como de su vestido, y entró como agua en sus entrañas, y como aceite en sus huesos.

¿Cómo empieza el versículo? ¿Y cómo entró esa maldición al cuerpo? Como aceite en los huesos. Así es que, la iniquidad, es un asunto espiritual, una suerte de cordones espirituales, que también tienen su expresión física. Es un líquido físico un líquido tangible que entra en los huesos.

Y entra en los huesos desde el momento de la concepción. Por eso es importante el tema de los huesos en la Biblia. Porque la iniquidad está en los huesos. Esto te tiene que producir una pregunta: ¿Entonces, cómo hacemos para que ese líquido que físicamente está en los huesos, salga?

1 – Escribe el libro de las memorias. Escribe todo lo que encuentres, los pecados tuyos, los pecados de tus ancestros, hasta donde sepas, los pecados de tus hijos.

2 – Entra a la presencia de Dios y pide perdón por cada una de las cosas ahí escritas; tuyas o de tus antepasados.

3 – Ordena que sea desarraigada de tu alma y de tu espíritu, la iniquidad.

4 – Ordena que la sustancia física que produjo la iniquidad y que se alojó en tus huesos, salga de tu organismo. Aquí es donde estimamos que la boca de un cristiano, tiene que tener poder. Y el cristiano tiene que tener autoridad.

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que toda espada de dos filos; penetra el espíritu, las coyunturas y los tuétanos. Conclusión: para que la gente sea libre, la palabra le tiene que penetrar hasta sus huesos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Leer Más

¡No lo Expongas a Ignominia!

 

¿Quién no recuerda Juan 3:16? Por si hubiera alguien: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Además de este Juan 3: 16, la palabra original que se traduce como perecer también aparece en Lucas 13, 15, y 21.

Pero en estos tres pasajes, esta palabra se usa de una manera muy diferente. En el capítulo trece el Señor recibe el informe de que Pilato había matado un buen número de personas y había mezclado su sangre con los sacrificios de ellos.

El Señor dijo a los presentes que no debían considerar a esos galileos más pecaminosos que lo que eran ellos mismos. A menos de que se arrepintieran, todos ellos perecerían igualmente. Aquí perecer se refiere a la muerte del cuerpo; no tiene nada que ver con el alma del hombre.

El Señor dijo que había dieciocho muertos cuando cayó la torre de Siloé. A menos de que ellos se arrepintieran, perecerían igualmente. Esto se refiere a matar el cuerpo exterior. En la parábola del hijo pródigo en Lucas 15, el hijo pródigo dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!”

Aquí perecer no se refiere a que el alma perece. Por lo tanto, esta palabra no se refiere solamente a la muerte eterna, sino a la muerte del cuerpo y a la inanición. Uno puede ser considerado como muerto cuando es asesinado. También puede ser considerado como muerto cuando está hambriento y a punto de morir.

En Lucas 21 el Señor dice que el cabello de nuestra cabeza de ninguna manera perecería. Ni siquiera nuestro cabello puede perecer. Ahora bien, es imposible que esto indique la muerte eterna. Con estos tres pasajes podemos inmediatamente captar aquello a lo que Pablo se refería.

Él se refería a algo que podría causar que pereciera la conciencia de un hermano débil. Por causa de esto ya no podría orar en la reunión y pensaría que estaba terminado, que había adorado de nuevo ídolos y que había comido de nuevo lo ofrecido a los ídolos en el templo de los ídolos.

También pensaría que había dejado de nuevo al Dios viviente, y su conciencia sería destruida debido a eso. Si leemos cuidadosamente la porción de la Escritura en 1 Corintios 8, desde el versículo 7 en adelante, veremos por qué Pablo dijo: Pero no en todos hay este conocimiento; algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina. Notemos que esto se refiere a aquellos cuya conciencia, siendo débil, se contamina.

Pero la comida no nos hace recomendables ante Dios; pues ni porque no comamos, seremos menos, ni porque comamos, seremos más. Esta es nuestra norma: si comemos no hay mérito, y si no comemos no hay pérdida. Sin embargo, aquellos que no tienen conocimiento encuentran un problema con esto.

Más mirad que este derecho vuestro no venga a ser tropezadero para los débiles. Aquí la debilidad no se refiere a debilidad moral o a una falta en cuanto a la doctrina. Más bien, se refiere a la debilidad de la conciencia. Si significara una debilidad moral o una falta en cuanto a la doctrina, este versículo perdería su significado.

Se refiere más bien a la debilidad de la conciencia. “Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, reclinado a la mesa en un templo de ídolos, ¿No será estimulada su conciencia, si él es débil, a comer de lo sacrificado a los ídolos?”

Aquellos con conciencia débil piensan que ya que otros pueden comer, también ellos pueden. Sin embargo, si tales comen, su conciencia se contaminará. Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió”, dice la versión Reina-Valera 1960. Por lo tanto, aquí, perderse, o perecer, no se refiere a la perdición eterna de un hermano, un salvo. Aquí se refiere al tropiezo espiritual de un hermano debido a la debilidad.

Si 1 Corintios 8 dice que el conocimiento de un hermano puede causar la muerte eterna de otro, entonces se puede decir que la salvación o perdición de un hermano depende del conocimiento de otro. Si ése fuera el caso, yo podría enviar a cada uno de ustedes al infierno por medio de mi conocimiento.

Si así fuera, la muerte de los hombres no sería determinada mediante ellos mismos, sino por otros. Sabemos que no es así. La Biblia dice que todo el que cree en el Señor Jesús tendrá vida eterna. Que un hombre perezca o no delante de Dios depende de si cree en el Señor Jesús.

¿Cómo pueden otros llevarme al infierno? Esto de ninguna manera concuerda con la Biblia. Con respecto al uso de la palabra perecer, podemos decir que aquí no se refiere a la vida eterna ni a la muerte eterna. Al contrario, se refiere al daño hecho a la conciencia y a llevar a una persona bajo ese daño.

Avancemos. El versículo 12 dice: De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Aquí, el pecado en contra de los hermanos se refiere a hacer que el hermano débil perezca mediante el conocimiento mencionado en el versículo 11.

El pecado en el versículo 12 se refiere a hacer perecer en el versículo 11. El versículo 12 dice que cuando tú causas que tu hermano perezca debido a tu conocimiento, tú estás hiriendo su conciencia débil. Por lo tanto, perecer, lo cual se menciona en el versículo previo se refiere a herir la conciencia.

Esto no se refiere a la vida eterna o a la muerte y perdición eterna. El versículo 13 desarrolla el tema relatando lo que significa herir las conciencias de ellos. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano.

Si se ponen estos tres versículos juntos, se puede ver lo que aquí significa perecer. Perecer significa que la conciencia del hermano débil está herida, y herir la conciencia débil del hermano es hacer que el hermano tropiece. Por lo tanto, los versículos 11, 12, y 13 son tres eslabones unidos.

Nos muestran lo que significa perecer. Lo que aquí se trata no es en lo absoluto perecer en relación con la salvación. Si uno insiste en explicarlo de esa manera, diciendo que una persona salva perecerá, encontrará que su argumento es difícil de sostener. Será difícil explicarlo de esa manera.

Santiago 5: 19-20 dice: Hermanos míos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte el alma de éste, y cubrirá multitud de pecados.

Algunas personas también infieren de estos dos versículos que una persona salva puede perecer. Para ellos, en el versículo 19 tenemos un hermano. Luego, en el versículo 20, tenemos un pecador. Para ellos, el versículo 19 habla de hacer volver a un hermano, y en el versículo 20 dice que al hacer volver a un hermano, el alma se salva de la muerte.

Esto significaría que algunos hermanos necesitan hacer volver a otros, y algunos necesitan que sus almas sean salvas de la muerte. ¿No diría esto sencillamente que un hermano puede perder su salvación? Para poder entender estos dos versículos, hay unas pocas cosas a las que tenemos que prestar atención.

Primero, Santiago 5: 19 y 20 son como un monte aislado. No están conectados con los versículos anteriores, y no tienen continuación. Todas las demás epístolas de la Biblia tienen salutaciones y bendiciones. Santiago es el único libro que termina de esta manera. Los versículos 17 y 18 hablan de la oración. Parece que estas palabras de repente surgen de la nada. Esto es algo muy peculiar.

Segundo, desde el capítulo uno hasta el final, el libro de Santiago habla del amor práctico entre los hermanos. Debido al amor, tenemos la misericordia, el cuidado, y la preocupación por los hermanos. Esto es lo que nos muestra el libro de Santiago.

Desde 1: 1 hasta 5: 18, hay un hilo continuo, un tema y una meta definida. Sin embargo, los versículos 19 y 20, parecen surgir de la nada. Uno puede decir que el pasaje que abarca desde 1: 1 hasta 5: 18 está muy organizado. Pero no sabemos de dónde salen estos dos versículos finales.

Tercero, en principio, ya que los capítulos del 1 al 5 de Santiago hablan del amor expresado en la conducta de uno, los versículos 19 y 20 no deben desviarse de éste punto. Ellos también deben decirnos lo que debemos hacer o no hacer cuando amamos a los hermanos.

Si un pecador sigue en el error de su camino, y tú lo salvas en amor, tú estás salvando a un alma de la muerte. Además, tú cubrirás multitud de pecados. Todos los lectores de la Biblia saben que cubrir multitud de pecados es amor. Los muchos pecados mencionados aquí no se refieren a pecados delante de Dios, sino a los pecados delante del hombre.

Si tú vuelves a un pecador de las faltas en que éste ha incurrido, Dios ya no recordará sus pecados y los arrojará a lo profundo del mar. Todos sus pecados estarán bajo la sangre. Ahora bien, ¿y qué de nosotros? Supongamos que un hermano era un hombre muy malvado antes de llegar a ser cristiano.

Su historia pasada es muy negra y desagradable. Yo conozco su historia pasada y las situaciones de su pasado y puedo exponerlas. Pero si expongo los pecados de su vida anterior, actuaré en contra de la voluntad de Dios. Dios los ha arrojado a lo profundo del mar. Después de que somos salvos, Dios nunca menciona más nuestros pecados pasados. Cuando veo a un hermano, tengo que cubrir su pasado debido a que entre nosotros Dios ha cubierto nuestros pecados pasados.

El versículo 20 se trata del principio, y el versículo 19 se trata del ejemplo. En otras palabras, el versículo 20 es la fórmula, la ley, y el principio de acción, mientras que el versículo 19 es el caso específico y el incidente particular. El versículo 20 dice que si alguien hace volver a una persona, ésta no morirá y sus pecados estarán cubiertos delante de Dios y delante de los hombres.

El versículo 19 nos muestra lo que sucede cuando un hermano entre nosotros es desviado de la verdad o ha errado. Tenemos que hacerlo volver. La exhortación del versículo 19 se basa en el principio del versículo 20. Si ves a un hermano de la iglesia que se desvía de la verdad, tienes que recobrarlo.

Cuando un pecador se ha vuelto, su alma no morirá, y sus muchos pecados estarán cubiertos. Si es así, ¿Cuánto más debemos hacer por causa de un hermano? Santiago nos dice aquí que debemos tratar a los hermanos de la misma manera que tratamos a los pecadores. Nos dice que un cristiano debe tratar a sus hermanos y hermanas con amor y debe recobrarlos. Esta porción no habla de la perdición de un hermano.

Ahora tenemos que considerar Hebreos 6: 1-8. Este pasaje presenta el problema más grande de la Biblia. Casi todos los que dudan de que la salvación sea eterna toman Hebreos 6 como su ciudad de refugio. Todos ellos extraen de este versículo el material que los respalda.

Argumentan que si un hombre fue salvo y ahora ha caído, será imposible que sea otra vez renovado para arrepentimiento. ¿No significaría que tal persona está terminada y está destinada a morir? Debido a que muchos no entienden claramente este pasaje, lo toman como la razón por la cual el hombre puede perecer.

Sin embargo, tenemos que comprender que el tema de Hebreos 6 no es la salvación. No tiene nada que ver con la salvación. Si uno quiere entender este pasaje, debe empezar con el final del capítulo cinco donde dice que muchos que deberían comer alimento sólido todavía toman leche.

Conforme a la edad de este grupo de creyentes, todos ya debían ser maestros. Sin embargo, eran como niños y no progresaban, o sea, permanecían en el mismo lugar. Por lo tanto, el capítulo seis comienza diciendo: Por tanto, dejando ya la palabra de los comienzos de Cristo, vayamos adelante a la madurez.

Así que, el tema de Hebreos 6: 1 es el progreso, y no la salvación. Si uno trata de interponer el tema de la salvación, es cierto que encontrará dificultades. El propósito de este capítulo es decirles a otros cómo progresar y no decirnos cómo ser salvos. Lo primero que debemos notar aquí es que el tema habla de cómo progresar hasta alcanzar la madurez, y no el regreso a la perdición.

El apóstol hablaba aquí con respecto a adelantarse a la madurez. Los versículos del 1 al 8 pueden dividirse en tres secciones. Podemos usar tres palabras para representar estas tres secciones. La primera sección se trata de no tener necesidad; la segunda, de no tener posibilidad; y la tercera, de no tener derecho.

Esta porción les dice a los creyentes hebreos, desde estos tres puntos de vista, que ellos tienen que progresar. Primero, tienen que dejar la palabra de los comienzos de Cristo y no deben echar otra vez un fundamento. La palabra de los comienzos de Cristo es como la piedra angular de un edificio.

Al edificar una pared, uno no necesita dos cimientos. El apóstol dijo que ellos hablaban de cosas fundamentales. Pero el fundamento ya había sido echado, no había necesidad de echarlo otra vez. La palabra de los comienzos de Cristo son enseñanzas tales como el arrepentimiento de obras muertas, la fe en Dios, los bautismos, la imposición de manos, y la resurrección de los muertos, y el juicio eterno.

Todas estas enseñanzas son las palabras de los comienzos de Cristo. El apóstol dijo que eso necesitaba hacerse solamente una vez. No había necesidad de hacerlo de nuevo. Los exhortaba a seguir adelante y ser perfeccionados.

La segunda sección requiere una introducción. Antes de que leamos el versículo 4, permíteme primero decirte algo con respecto a esta introducción. Antes de que el apóstol escribiera el versículo 4, previo que los que dudaban de que la salvación sea eterna le preguntarían: “Si usted dice que no debemos echar otra vez el fundamento, ¿qué debemos hacer si pecamos de nuevo?

Si una persona ha caído, resbalado, y pecado, ¿no tiene que echar de nuevo el fundamento”? Aquí el apóstol dijo algo previendo sus preguntas. Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial…

Si tú tienes un Nuevo Testamento en griego, verás que, según la gramática del idioma original, la palabra una vez no se refiere solamente al primer asunto de la lista, sino a cada asunto en ella. Debe decir: …los que una vez fueron iluminados y una vez gustaron del don celestial, y una vez fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero…

 Esto es muy claro en el texto original. Aquí está un hombre que ha sido iluminado, que ha gustado del don celestial, y ha llegado a ser partícipe del Espíritu Santo, y ha gustado de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero. El siglo venidero es el milenio.

Este hombre ha gustado de los poderes del milenio. En otras palabras, ha visto y gustado de los milagros, las maravillas, las sanidades, y ha echado fuera demonios. Si tal hombre cae, es imposible que él sea otra vez renovado para arrepentimiento.

“Y recayeron…” Un hermano inglés que estudió el griego y que se especializó en el libro de Hebreos por toda su vida dijo que aquí, alejarse significa resbalarse. Cuando dice que es imposible que ellos mismos sean otra vez renovados para arrepentimiento, muchos piensan que eso significa perdición. Pero esta explicación no es válida.

Si hay un hombre que fue iluminado, que ha gustado del don celestial, que ha llegado a ser partícipe del Espíritu Santo, que ha gustado de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, ¿es posible que tal hombre no pueda arrepentirse de nuevo una vez que resbale? ¿Existen casos de cristianos caídos que se han levantado de nuevo?

La Palabra de Dios nos dice que sí ha habido muchos, y la historia de la iglesia también nos dice que sí ha habido muchos. Muchos cristianos que alguna vez han resbalado finalmente llegaron a ser los mejores corredores de la carrera del reino celestial.

Comenzando con Pedro, ha habido innumerables cristianos que han caído y se han levantado de nuevo. Si no hubiera posibilidad de que ellos se levantaran de nuevo, entonces Pedro habría sido el primero en no haberse levantado. El se resbaló terriblemente. Podemos decir que él tuvo un fracaso total.

Pedro no fue el único. A lo largo de los dos mil años desde que nació la iglesia, innumerables cristianos han caído. Pero con el tiempo ellos llegaron a ser los mejores testimonios. Puedo enumerar un sin número de ejemplos de esto. Si lo que se dijo anteriormente fue correcto, entonces no debe haber ni siquiera uno; si hubiera alguno, la Biblia estaría equivocada.

En este pasaje hay una palabra en el texto original, palin, que significa de nuevo. Inmediatamente después de esta palabra también hay otra palabra, anakainizo, que significa renovar. Por consiguiente, según el texto original, esta parte debe ser traducida: “una vez que ha resbalado, es imposible ser otra vez renovado para arrepentimiento”.

Aquí el apóstol dijo a los creyentes hebreos que el arrepentimiento de obras muertas, la fe en Dios, la enseñanza de bautismos y la imposición de manos, la resurrección de los muertos y el juicio eterno, son palabras de los comienzos de Cristo.

Si ellos una vez habían sido iluminados, si una vez habían gustado del don celestial, participado del Espíritu Santo, gustado de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y después resbalaron, no podían echar otra vez un fundamento y no podían ser otra vez renovados para arrepentimiento.

Por favor, recordemos que aquí el arrepentimiento es el fundamento mencionado en la primera sección. Aquí el arrepentimiento no significa arrepentimiento en general, porque en los versículos anteriores hay seis puntos de las palabras de los comienzos de Cristo. La primera es el arrepentimiento de obras muertas. Por lo tanto, no debemos considerar equivalentes el arrepentimiento que tenemos en nuestro concepto y el arrepentimiento de que se habla aquí.

Debemos considerar el contexto de la Escritura y interpretarlo conforme al pensamiento del apóstol Pedro. El arrepentimiento que el apóstol menciona es el de obras muertas mencionadas en el versículo 1. Aquí significa que después de que un hombre cree en Dios y es bautizado, y después de que entiende el juicio venidero y la verdad de la resurrección, y se arrepiente de obras muertas, no puede arrepentirse de nuevo de lo que ya se ha arrepentido.

Una vez que él es bautizado, no puede ser bautizado de nuevo. Una vez que ha creído en la enseñanza del juicio, no puede tratar de creer de nuevo. Una vez que ha creído en la enseñanza de la resurrección, no puede tratar de creer de nuevo.

Aquí la palabra arrepentimiento incluye todos los seis puntos mencionados anteriormente. El apóstol no repitió las palabras “otra vez renovado” tantas veces como lo hice yo: otra vez renovar el arrepentimiento de obras muertas, otra vez renovar la fe en Dios, otra vez renovar esto y aquello.

El solamente necesitó usar una sola vez las palabras otra vez renovar. Si nunca hubiera habido nada, usaríamos la palabra comenzar. Pero, si ya había algo, debemos usar las palabras otra vez renovados. El apóstol temía que no entendiéramos el significado de la palabra “renovar”, anakainizo. Por lo tanto, agregó una palabra adicional, “nuevo”, palin. Así que, el arrepentimiento del que se habla en el versículo 6 debe de referirse al arrepentimiento mencionado en el versículo 1.

Si el arrepentimiento mencionado en el versículo 1 fuera mencionado como el segundo punto, tal vez no estaríamos muy claros al respecto. Pero, gracias al Señor, sí es el primer punto. Ya que es el primer punto, sabemos que todos los otros puntos son como éste.

El apóstol dijo que la palabra de los comienzos de Cristo puede ser comparada con el fundamento. Para que uno sea cristiano, primero necesita arrepentirse de obras muertas, o sea, necesita juzgar sus pecados. Después, necesita tener fe en Dios, creer en la resurrección de los muertos y el juicio eterno.

Todos estos son asuntos fundamentales. Una vez que el fundamento ha sido echado, ya no hay necesidad de echarlo de nuevo. Mientras uno esté edificando sobre este fundamento, incluso si resbala, no hay necesidad de echar de nuevo el fundamento.

Aún si uno quiere echarlo de nuevo, es imposible hacerlo. El apóstol decía que una vez que una persona ha sido iluminada y ha gustado del don celestial, si resbala, no puede arrepentirse de nuevo de obras muertas, creer de nuevo en Dios, y creer de nuevo en la resurrección y el juicio eterno.

En otras palabras, el apóstol no tenía la intención de decir que un hombre puede perecer de nuevo después de ser salvo. Lo que quiso decir es que después de que un cristiano es regenerado, no puede ser regenerado de nuevo. Cuando mucho podemos ser regenerados una sola vez. El apóstol no dijo que no es permitido arrepentirse de nuevo, sino que es imposible arrepentirse volviendo a empezar de nuevo.

La siguiente parte del versículo 6 dice: Crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a la ignominia. Algunos han dicho que caer es crucificar de nuevo al Hijo de Dios. ¿Quién puede crucificar de nuevo al Señor? La obra del Señor Jesús fue lograda de una vez por todas.

Él no era como los toros y los machos cabríos, que debían ser inmolados cuando se necesitaba. Por el lado de nosotros, no podemos renovar nuestro arrepentimiento. Por el lado del Señor, Él no puede renovar la crucifixión. Si tenemos que renovar nuestro arrepentimiento, esto significa que el Señor Jesús tiene que renovar Su crucifixión.

Si ése fuera el caso, entonces expondríamos al Señor a la ignominia. Estaríamos diciendo que la crucifixión que el Señor Jesús sufrió una vez por todas no fue suficiente, que tiene que haber más crucifixiones. Por lo tanto, aquí no se trata de la salvación ni de la perdición.

La salvación eterna es un hecho que no puede ser anulado. Si hay un cristiano entre nosotros que ha caído y resbalado, quien fue una vez claramente salvo y estuvo claro con respecto a la salvación de Dios, éste no necesita tener un nuevo comienzo para levantarse de nuevo.

Todo lo que necesita hacer es levantarse. No hay posibilidad de crucificar de nuevo al Señor Jesús y exponerlo a la ignominia. En la última sección, la de los versículos 7 y 8, el apóstol no solamente dijo que no había necesidad y que no había posibilidad, sino que incluso dijo, de una manera más seria, que no tenemos derecho de hacerlo.

¿Por qué no tenemos derecho? Es debido a que echar otra vez el fundamento sería crucificar de nuevo al Señor. Si un hombre hiciera eso, habría un peligro serio delante de él; sufriría un gran castigo. “Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, participa de la bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada”.

Leer Más

¿Dónde Está tu Destino?

Cuando se habla de egoísmo o de cierta indiferencia manifiesta y hasta crónica en la iglesia, no se alcanza a tomar dimensión hasta que extremos o puntos importantes puede llegar. Alguien puede ver que un líder comienza a cambiar y a modificar sus comportamientos, su conducta, y quizás no sepa qué es lo que está pasando y mucho menos si ese líder quiere decírselo a alguien o no.

Tú puedes orar por alguien y seguramente te sentirás realizado en tu figura abstracta de cristiano, pero si no te involucras realmente en la vida de alguien, no estás haciendo el trabajo que en algún momento Jesús mostró que debíamos hacer. Sin reconocimientos ni aplausos.

(Salmo 140: 7) = Jehová Señor, potente salvador mío, tú pusiste a cubierto mi cabeza en el día de batalla.

Este versículo muestra donde, normalmente, apunta el fuego del enemigo. Por dónde, normalmente, transcurre la batalla. ¿Y dónde te parece a ti que va, después de leerlo? Correcto, a la cabeza. De hecho, cuando dice la cabeza, está hablando de los pensamientos y de todo lo que se genera allí.

Y es probable que te pase. Cuando se acerca una crisis a tu vida, los pensamientos empiezan a sobresaturar tu mente, que aún en las noches te encuentras pensando. La manera de Dios para cubrir nuestra cabeza, involucra una realidad espiritual, pero también una realidad natural. Si tú ves en el Salmo 23, hay una respuesta espiritual a un problema espiritual.

(Salmo 23: 5) = Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

¿Qué es lo que cubre nuestra cabeza? En un sentido espiritual, es la unción de Dios. Van a darse cuenta ustedes, que hay un par de procesos que se dan en forma interesante. Se lavan los pies, pero se unge la cabeza, no es al revés.

De hecho, tu cabeza y la de casi todos los cristianos, va a ser el blanco de un ataque permanente. No pienses que eso es solamente de algunas personas, o de los líderes. Ese es un engaño de la religión. Todos en mayor o menor medida, van a ser atacados con pensamientos diversos.

Y lo que tú necesitas, cuando estás siendo atacado por pensamientos, es saber que Dios ha ungido tu cabeza. Y te dije que había dos cosas, y estoy hablando de la primera. Hay una realidad: Dios tiene planes divinos para todos nosotros. Y esos planes divinos, si bien nacen en el corazón de Dios y se expresan en tu corazón, tú los puedes pensar, tú los analizas y hasta los memorizas.

Nuestra memoria es importante, nuestros pensamientos son importantes para Dios. A veces alguien empieza a tratar el pecado de una persona, que a lo mejor involucra a otra. Sin embargo, al poco tiempo, podemos ver que ese pecado nació, en primera instancia, en la mente de una persona.

Ahora bien; ¿Qué poder tiene el diablo para poder desatar una batalla en tu mente? ¿Qué poder tiene él? En la guerra, no te servirá de mucho tener una tremenda armadura del cuello para abajo, si tu cabeza está descubierta. Porque el diablo va a apuntar no sólo al lugar que está descubierto, sino al que puede dejarte definitivamente fuera de combate.

Si tú recibes un disparo de arma de fuego en el muslo, salvo extrema puntería que te dé en una arteria clave, tú no vas a morirte por eso. Vas a poder sobrevivir con una bala en el muslo. Pero va a ser muy poco posible que puedas sobrevivir con una bala en la cabeza.

Y, obviamente, el diablo no busca que quedes rengo, busca que quedes muerto. Porque él no viene sino a matar, robar y destruir. De allí que la gran importancia que tiene de que mi cabeza esté ungida, es vital. Es algo de vida o muerte. No es algo opcional, es algo que debe darse.

En la Biblia, en el Salmo 23 que acabo de leer, dice: haz ungido mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando. Esto significa que, para que mi cabeza esté ungida, mi copa debe estar rebosando. Mi copa debe estar llenándose al punto de que al no caber más, comience a derramarse hacia afuera.

Normalmente, el pecado se genera en personas cuyas copas están vacías, o semi vacías. Y fíjate en esto. Si yo derramo líquido sobre una copa, digamos aceite, cuando este comienza a desbordarse, genera movimiento en el propio contenido de la copa.

Dios nunca creó al hombre para que él esté estático. La mente pasiva, es un caldo de cultivo de todo tipo de males, de todo tipo de pecados. Dios nos necesita con una mente enfocada en pensamientos buenos, en pensamientos de justicia, de verdad, de lo que honra a Dios, de lo que me bendice como hijo suyo.

Si ustedes toman  una concordancia bíblica, y buscan “ungir la cabeza”, en toda la Biblia, van a ver que hay ungir manos, ungir pies, ungir el cuerpo del enfermo. Pero si buscan ungir la cabeza, curiosamente, esa expresión aparece únicamente cinco veces.

Lo que lo hace muy interesante las cinco veces que habla de ungir la cabeza, es que utiliza una palabra diferente. O sea: hay cinco palabras distintas que se traducen como ungir en el Antiguo Testamento, que son usadas específicamente en esas cinco veces donde se menciona ungir la cabeza.

Eso, independientemente de lo que cada hijo de Dios reciba o crea recibir como revelación de interpretación, puede llevar a pensar que puede haber cinco tipos de unciones distintas que Dios, llegado el caso, puede soltar sobre tu cabeza.

Si quieres, puedes tomarlo como simple fantasía, pero si existen cinco palabras diferentes para determinar una misma traducción, unción, ¿No será porque cada una de ellas implican una forma distinta de ungir? ¿No es cierto que no suena tan incoherente cómo puede suponerse?

Ahora bien; ¿Por qué es importante que la cabeza esté ungida? Acompáñame al libro de Números, capítulo 19. De paso, quizás podamos eliminar algunas de las antiguas vacas sagradas que el diablo plantó en la iglesia y que atemorizaron a mucha gente respecto a la intercesión territorial.

La gente es tan ligera para hablar de lo que no entiende, que se olvida que un día va a dar cuenta a Dios por cada palabra ociosa expresada. En el fondo, mucha gente se contamina por escuchar lo que no debe y, como consecuencia, por hablar lo que no debe.

Cuando uno no sabe lo que está pasando, hay una forma de tratar esto, y es presentárselo al Señor. Es orar y permitir, simplemente, que el Espíritu Santo se encargue. No es tan complicado, no es tan difícil, es sumamente sencillo y práctico. Mira lo que dice este versículo. ¿Tú sabes que eres una vasija en las manos de un alfarero, verdad?

(Números 19: 15) = Y toda vasija abierta, cuya tapa no esté bien ajustada, será inmunda.

Si tú eres una vasija, ¿Cuál se supone que sea tu tapa? ¡La cabeza! Ahora está diciendo acá: y toda vasija abierta que no tenga tapa atada sobre ella, será inmunda. Si tú estás viviendo en el campo y quieres ir a tomar agua, y hay dos vasijas en el patio, una tapada y una destapada, ¿De cuál vas a sacar agua?

A no ser que quieras entretenerte jugando con los bichos u otras bellezas, tomarás de la que está tapada. Cualquier persona sensata va a buscar agua de la vasija tapada, porque se supone que está mejor conservada. No hay ciencia en esto. Es sentido común.

Bíblicamente, toda persona que no tiene su cabeza ungida, y vamos a entender qué implica ser ungida, y estamos hablando de algo que tiene que ver con una norma de vida, cualquier persona que no tiene eso, constantemente esa persona puede quedar inmunda. Por lo que se asocia a la vida, a partir de sus pensamientos. Las cinco veces que aparece la palabra ungir la cabeza, en la Biblia, son las siguientes: son cinco pasajes distintos donde está esto.

(1 Samuel 10: 1) = Tomando entonces Samuel una redoma de aceite, la derramó sobre su cabeza, y lo besó, y le dijo: ¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel?

 (Salmo 141: 5) = Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza.

(Salmo 23: 5) = Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando.

(Éxodo 29: 7) = Luego tomarás el aceite de la unción, y lo derramarás sobre su cabeza, y le ungirás.

(Salmo 133: 2) = Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras.

Ahora tengo una duda en forma de pregunta: ¿Qué significa que mi cabeza está ungida? La primera cosa que significa, es tener autoridad sobre mí. La autoridad, no se impone. Ni se te ocurra pensar que por el simple hecho de ir a una congregación, sentarte un rato a oír y  mensaje y cantar dos coritos, ya estás bajo autoridad.

La autoridad tiene que ver con un pacto, tiene que ver con una relación, con un acuerdo. Ejemplo: si tú tienes un problema, oras y recibes una dirección del Espíritu Santo, adelante. Pero si eliges no orar y solicitarle a un hermano crecido que interceda por ti y te ayude a tomar una decisión, cuando ese hermano te de su sugerencia, obedece. El pacto funciona cuando se activa.

Y esto tiene que ver con gente que hoy por hoy se encuentra en congregaciones a disgusto, y empieza a buscar a otra gente para que le diga si tiene que irse o no. Escucha. Tú pones a tu hijo en un colegio, y a partir de allí, te guste o no, tú te adaptas a ese colegio, no el colegio a ti. Y si no te gusta por nada, pues cancelas el convenio y te vas a otro colegio. Así de simple.

Si tú estás seguro que Dios te levantó para que recibas directivas sólo de él, entonces vete a tu casa, congrégate en lo privado con el Señor y allí recibe sus órdenes. Pero si eliges reunirte en un lugar en el que da las órdenes otro hombre, te quedan dos caminos: obedece esas órdenes o te vas a buscar otro lugar. No puedes estar en un sitio que tiene un líder y pasarte la vida peleándote con él. ¡No va a cambiar!

Es que a eso le dicen cobertura, pero en definitiva sólo es control humano. De hecho, en la mayor cantidad de veces es, efectivamente, control. Pero Dios no ha llamado a la iglesia a controlar a la gente. Cuando un hombre de Dios se convierte en cobertura de otro, ese otro no se siente controlado, se siente bendecido. ¿Pero entonces existe una cobertura humana? De manera circunstancial si a Dios le conviene o se necesita para algo específico, sí. De otro modo y por simple organización eclesiástica, no.

(1 Samuel 10: 1) = Tomando entonces Samuel una redoma de aceite, la derramó sobre su cabeza, y lo besó, y le dijo: ¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel?

La palabra ungir, en este pasaje, es la palabra shemen.  ¿Y qué significa esto: Significa “grasa, líquida, perfumada, espesa. Un aceite denso. Este tipo de unción, era especialmente diseñado para ungir reyes. Con este tipo de aceite fue ungido Saúl y David.

Espiritualmente, esto tiene que ver con la unción apostólica, el gobierno. Y no estoy hablando de ninguna manera que toda iglesia del mundo tenga la obligación de estar bajo la cobertura de una unción apostólica. Pero también hay que entender que no todo tipo de creyentes han sido llamados a tener el mismo tipo de batallas.

Algunos están peleando por ganar un familiar. Esa es una batalla de Dios y hay que darle con todo. Otros están llamados a ganar sus compañeros de trabajo, que es una batalla extraordinaria, tiene subidas y bajadas. Pero algunos han sido llamados a ganar a su ciudad, a su país, a su generación.

¿Y sabes qué? Las batallas de estas últimas personas, son cualitativamente distintas unas de otras. Y recuerda que el máximo eje de una autoridad, es una posición clara y puntual de obediencia. Masivamente, al Señor, de hecho. Pero específicamente, puede ser también para con alguien levantado para algo concreto.

Cuando Jesús habló de estos temas con sus discípulos, él les dijo que ellos iban a gobernar, que iban a regir sobre Israel. Porque así como hubo doce tribus, también hubo doce apóstoles. Y estos apóstoles van a gobernar sobre Israel. Pero para poder gobernar, es necesario que primeramente ellos aprendieran a obedecer.

Tú no puedes tener autoridad sin obediencia. ¿Por qué Jesús tiene autoridad sobre todo? ¿Por qué su nombre está sobre todo nombre? Porque él obedeció hasta la muerte. En la carta a los Hebreos dice que por lo que él padeció aprendió la obediencia. Y Dios lo vino a hacer eterna salvación para aquellos que creen.

Es decir que él no nació programado para obedecer. Él aprendió la obediencia por lo que padeció. ¿Te das cuenta cuántas cosas nos hubiéramos evitado en la vida si hubiéramos sido obedientes? Aún a cosas sencillas, aún a cosas que decían nuestros padres, aún a cosas que no había que hacer en el trabajo, aún a una señal de tránsito.

Si tú no obedeces el sonido del despertador por la mañana, probablemente te quedes sin trabajo muy pronto. Si tú no obedeces lo que determina una luz roja, puedes perder la vida y quitar la de otros. Hay desobediencias y desobediencias. En el sentido práctico es lo mismo, la desobediencia siempre va a afectar a una persona.

Pero los grados de desobediencia, son mayores a medida que Dios permite levantarnos más y más. Entonces, ¿Cómo se pierde la autoridad? Dejando de obedecer. Tú tienes autoridad de Dios sobre las tinieblas, sobre ciudades, pero tienes que saber que esa no es tu autoridad.

Porque sabes que si te desconectas de la voluntad de Dios, pierdes toda autoridad y terminas no teniendo nada. Porque en suma, lo que tú eres es un vínculo de la autoridad de Dios para afuera. Y lo más corriente cuando alguien pierde su autoridad para gobernar algo, tiene que empezar a ejercer alguna clase de manipulación por presión, porque ya no se siente con la autoridad para hacerlo sin eso.

¿Y entonces por qué es tan difícil encontrar siervos, ministros, con autoridad inequívoca para guiar o conducir al pueblo a los mejores pastos y a la extensión del Reino? Porque ellos están en desobediencia con la autoridad de Cristo, y han comenzado a hacer lo que ellos desean o les conviene, en lugar de hacer lo que Dios quiere que hagan.

Lo cierto es que todos los habitantes de la tierra han sido diseñados para vivir bajo autoridad. Nadie tiene un poder absoluto sobre otros sin responder ante alguien. Así es en la sociedad secular, así es también en los ámbitos del Reino de Dios.

Los hijos generalmente llegan a pensar en algún momento de su historia que sus padres son viejos y que como no entienden algunas cuestiones modernas, lo mejor es mentirles un poco y que crean lo que no es. De acuerdo; le mienten y engañan a sus padres, pero no pueden engañar a Dios.

Y es curioso, porque al margen de las infidelidades, cosa bien esclarecida en la Palabra, las esposas o los maridos van a encargarse de terminar con la disciplina que los padres no terminaron. Y si esa disciplina fuera interrumpida por un divorcio, serán los hijos los que terminarán el trabajo. De ellos nadie puede divorciarse.

(Eclesiastés 9: 8) = En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.

Que no falte shemen. Nota, el aceite es tan espeso para ungir a los reyes, que casi es un ungüento. Mucha gente no entiende que, cuando Dios te da un don, o una unción, ya no es responsabilidad de él. Ahora es responsabilidad tuya.

Por eso es que Pablo termina diciendo, en algún momento: “¡Ay de mí si no predico!”. Porque él tenía el don para predicar. Si Dios te ha dado un don con la pintura, con el arte, con la ciencia, con las matemáticas, con lo que sea, tú sabes que tienes una habilidad que no todos la tienen, y eso ya está en tu terreno.

Esa es parte de la administración que tú tienes que aprender a hacer. Tú puedes darte cuenta, por ejemplo, como hijo de Dios, que en cada una de las ciudades que conoces, hay una cantidad determinada de autoridades espirituales.

Y así ellos no estén haciendo las cosas correctamente, debes ser muy prudente y respetuoso con la gente que, por alguna causa o razón, Dios ha permitido que se levanten como autoridades espirituales en ciertos lugares, más allá de que tú las apruebes o las desapruebes. Entiende esto: tú eres libre de aprobar o desaprobar el trabajo espiritual de alguien, pero no eres libre de emitir juicio sobre eso.

(Eclesiastés 10: 1) = Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura, al que es estimado como sabio y honorable.

Hay casos en que se aparta de un ministerio a alguien que lo ha desarrollado por espacio de muchísimos años, y no son pocos los que se conduelen con él, consignando que, por ser tan antiguo, se podría tener un poco más de compasión. Pero, ¿Sabes qué? Dios le tolera mucho más un pequeño pecado a un nuevo recién convertido, que a alguien que viene con Él desde hace más de veinte años.

¿Por qué? Porque se supone que el antiguo ha hecho todo un exhaustivo trabajo con áreas pecaminosas de su vida, que el recién llegado todavía ni siquiera ha podido ver. Es igual a una caída. No es lo mismo caerse de tres metros de altura que caerse de un quinto piso.

La gente quiere subir, y eso es muy bueno. Pero no se da cuenta que mientras más alto suba, si llegara a caer, la caída sería mucho más dura. ¿Eso quiere decir que antes de pensar en subir, debo pensarlo dos veces? No. Eso quiere decir que mientras más alto subas, más fuerte te tienes que aferrar.

En  algunas ocasiones que algo no cayó bien a mi vida, sea una comida, sea una actitud, una reacción, o lo que sea, de inmediato recuerdo algo que oí allá por los años noventa de boca de un tremendo profeta del Señor llamado Rinaldo Texidor. Él dijo: en este tiempo de tu vida, ya hay cosas que no te son permitidas.

Y uno de los ejemplos bíblicos más claros era el del profeta. Ellos no podían hacer cosas que el resto de los mortales sí podían. Un profeta no podía tocar muertos o beber sidra, cosa que un campesino humilde de un rincón lejano sí podía sin que nadie le pidiera cuentas.

Aprende esto: la mayor autoridad de Dios llega a tu vida y te otorga libertad de eternidad, pero te limita en este mundo terrenal. Porque nosotros pensamos que los dones de Dios llegan a nuestras vidas para hacer que ella sea más divertida, más entretenida y dinámica, pero no es así.

Sacar un demonio es tremendo y espectacular. ¡Claro que lo es! Y ni te cuento respecto a tener palabra de ciencia, de conocimiento o ser gestor de milagros. Pero imagínate que alguien en su oficina produce un milagro tremendo y al día siguiente alguien lo encuentra ebrio en la calle, borracho.

¿Cómo se maneja eso? ¿Qué crees que va a decir la gente? No es extraño ver a un mundano ebrio, pero ¿A una persona que hace milagros? ¿Cómo lo manejo? ¡Es que sólo es un hombre! Claro que sí, eso no está en tela de discusión. Pero lo que Dios no acepta es que podamos tomar sólo el gobierno, y no la responsabilidad. Si tú quieres autoridad, viene en un combo que incluye responsabilidad.

¡Eso es complicado! ¡Claro que lo es! Por eso hay tan pocos profetas. Y por eso también hay miles de cristianos delante de los cuales el diablo hasta se da el lujo de hacer striptease, porque no los respeta. Pero cuando alguien hace honor a su compromiso y sabe quién es en Cristo, las cosas cambian total y absolutamente.

Cuando tú empiezas a ser una persona responsable con el don del Padre, el diablo toma nota debida de que cuando tú entras en cualquier lugar, él debe irse de inmediato de allí. Y no se trata de andar a los gritos, aspavientos o insecticidas santos. Se trata de ser sensatos, nada más.

Fíjate que en este pasaje, una mosca muerta hace que todo el perfume tenga mal olor. En la época del Antiguo Testamento, los sacerdotes hacían el aceite en el templo. Tenían medidas precisas y mezclaban aceite de oliva con esencias, con mirra, con canela, con cálamo y cosas así.

Escucha; hay un demonio especializado en atacar la unción de Dios. Se llama Belcebú. Es un demonio, es un príncipe espiritual. Y si será importante que está identificado en la propia palabra, Belcebú. Y lo que éste hace, es despreciar la autoridad, rebelarse contra ella atacando todo lo que está bajo autoridad.

Cuatro jóvenes deciden salir de fiesta. Uno de ellos dice que no tiene problemas, pero que antes deberá pedir permiso a sus padres. Los otros tres se burlan de él y lo llaman infantil. Ese es Belcebú, se burla de todo lo que tiene que ver con la autoridad. Se burla de toda aquella persona que trata de ser responsable con lo que Dios le ha dado.

(Mateo 12: 24) = Más los fariseos, al oírlo, decían: este no echa fuera los demonios sino por Belcebú, príncipe de los demonios.

Jesús está haciendo liberaciones, y los fariseos acusan a Jesús de ser usado por Belcebú. Jesús va a responder respecto a esto, y va a dar una definición muy interesante. Pero mira, uno podría esperar que fuera una prostituta, un publicano el que dijera que estaba loco o que se le estaba yendo la mano, pero no.

¡Fueron fariseos, sacerdotes, gente entendida en la ley la que se burló! Y no se burlaban porque no sucedería nada y todo parecería una pérdida de tiempo, ¡Se burlaban al ver que la gente sí era liberada de los demonios! ¿Algo estaba funcionando y ellos se burlaban?

Fíjate a qué nivel puede llegar el orgullo o la arrogancia, al no tener ni siquiera temor de Dios, al ver que una persona está siendo usada por Dios para que esto suceda. En 2 Reyes hay una historia muy interesante de un rey llamado Ocozías.

(2 Reyes 1: 2) = Y Ocozías cayó por la ventana de una sala de la casa que tenía en Samaria; y estando enfermo, envió mensajeros, y les dijo: id y consultad a Baal-zebub dios de Ecrón, si he de sanar de esta mi enfermedad.

(3) Entonces el ángel de Jehová habló a Elías tisbita, diciendo: levántate, y sube a encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria, y diles: ¿No hay Dios en Israel, que vais a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón?

(4) Por tanto, así ha dicho Jehová: del lecho en que estás no te levantarás, sino que ciertamente morirás. Y Elías se fue.

(5) Cuando los mensajeros se volvieron al rey, él les dijo: ¿Por qué os habéis vuelto?

(6) Ellos le respondieron: encontramos a un varón que nos dijo: id, y volveos al rey que os envió, y decidle: así ha dicho Jehová: ¿No hay dios en Israel, que tú envías a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón? Por tanto, del lecho en que estás no te levantarás; de cierto morirás.

Me pregunto: ¿Dios mató a Ocozías? ¡No! ¡Él mismo se suicidó! ¿Cuándo? Cuando menospreció la autoridad que había cerca de él. Porque no era una simple autoridad humana, ¡Era Dios mismo! Y tú puedes poner en duda la autoridad de un hombre, pero jamás la autoridad divina.

(Verso 17) = Y murió conforme a la palabra de Jehová, que había hablado a Elías. Reinó en su lugar Joram, en el segundo año de Joram hijo de Josafat, rey de Judá, porque Ocozías no tenía hijo.

Era una persona sin fruto, era una persona estéril. Cuando nosotros reconocemos la autoridad de Dios, la unción de autoridad de Dios, que es la primera de la que te estoy hablando, nosotros debemos guardar nuestro corazón y no permitir que las moscas tomen lugar en nuestro perfume.

Porque debes saber, debemos saber, que la autoridad jamás se teme, sólo se respeta. Si temes no es autoridad, es autoritarismo, que se le parece pero no es lo mismo. Si tú ves a un policía venir a tu encuentro, a menos que hayas cometido un delito, no deberías tener miedo, sólo respeto por lo que representa.

Por eso los verdaderos ministros no tienen que imponerse ni gritar para destacarse. Cada ministro genuino del Señor sabe que aquellos que aman a Dios y lo tienen como autoridad suprema en sus vidas, reconocen al instante cualquier autoridad delegada por él.

No te olvides que todo esto comienza con un versículo que dice que nuestra cabeza tiene que estar cubierta en el día de la batalla. Tengamos mucho cuidado con lo que hablamos, esta es una de las claves más profundas e importantes de una vida sana en el evangelio.

La segunda palabra para unción, es tsahar. Salmo 141:5: Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza; pero mi oración será continuamente contra las maldades de aquellos.

Tremendo versículo. ¿Cuántas veces has visto a alguien acudir a un hermano maduro para pedirle consejo sobre una determinada situación y, cuando lo que ese hermano aconseja no es del gusto de la persona, esta se escuda en aquello de: “Dios me mostró otra cosa” y termina haciendo lo que le da la gana. Que no estaría mal sino fuera porque antes fue a molestar a alguien para pedirle consejo.

Ahora bien; ¿Qué hace una persona espiritual cuando un justo lo reprende? “Muchas gracias por decirme esto, no lo había notado, no me había dado cuenta. Te lo agradezco, ahora voy a ver cómo lo aplico en mi vida”. Y que el justo me reprenda, será como excelente bálsamo sobre mi cabeza.

Esta palabra, tsahar, es diferente a la anterior, y significa “brillar o exprimir aceite”. Yo no sé cuántos saben que las olivas se metían en unas prensas y se las presionaban hasta que soltaban ese aceite precioso y caro. En este pasaje, se hace alusión a ese preciso proceso.

(Job 24: 11) = Dentro de sus paredes exprimen el aceite, pisan los lagares, y mueren de sed.

Esta unción representa la unción profética. No sé si tú habrás conocido algún profeta que no haya tenido que ser escurrido, prensado y pisado, comprimido, exprimido, o como quieras denominar su experiencia. Normalmente, detrás de la vida de un profeta, siempre hay un caminar de bastante sufrimiento.

Si la gente entendiera lo que significa esa unción, se dejaría de fastidiar a todo el mundo queriendo ser profeta. Hay veces que en tu vida vas a tener situaciones que van a presionarte de tal modo que Dios logrará lo que buscaba, que de esa situación determinada, salga un fruto bueno.

Vamos a ver: ¿Cómo reaccionas cuando te presionan? Hay un viejo dicho al respecto: “Somos lo que somos cuando somos presionados.” Ahora bien; si alguien sabe de presiones, ese es Job. Él sabe lo que es presionar casi hasta la muerte.

Este aceite, sin embargo, y recuerda que uno de sus significados es “hacer brillar”, provoca que –a partir de esta presión- lo que es ungido por este aceite, brille de una manera particular. Era más fácil que esa persona niegue su fe, se vaya para atrás, cancele sus compromisos, que quedarse firme.

Escucha: ¿Qué pasaría si mañana pierdes el trabajo, te chocan el vehículo o se enferma tu familia?; ¿Estarías todavía guardando el gozo del Señor? Y te digo esto porque, en un tiempo en donde la gente le tiene tanto temor al sufrimiento, predicamos globalmente un evangelio que enfatiza tanto en el éxito, que el concepto de sufrimiento de parte de Dios, casi no es parte de nuestros bosquejos, de nuestra enseñanza.

Pero tengo que decirte algo: dice la palabra que a través de muchas aflicciones entraremos al Reino. ¿Es malo el sufrimiento? No, no es malo. De hecho, en algunos casos hasta es necesario. Te digo más: tú seguramente recuerdas más de aquello que sufriste y venciste que de lo que ganaste.

Ese día que habiendo caído al fondo del pozo más horrendo vino la mano de Dios y te rescató es una experiencia que jamás se borrará de tu memoria. ¡No es fácil, claro! Y no seré yo quien le cante una oda ni haga una apología positiva al sufrimiento, y tampoco quien lo ate a tu futuro.

Eso sería masoquismo puro. Yo creo que a nadie le puede atraer sufrir. Pero es una posibilidad más que real en aquellos que sirven al Señor. Claro, en ninguna parte dice la palabra que ser salvos nos hace felices. Va a haber gozo, pero también hay presión, hay persecución, hay lucha.

Y tú lo sabes muy bien cuando eres el primer convertido en tu familia. Lo experimentas cuando eres confrontado por tus compañeros de trabajo, de la universidad, por tu fe, por tu integridad. En el pasaje que leí hace un momento, que el justo me hiera con bondad, una de las cosas que hace el ministerio profético, es traer reprensión.

Y si bien la mayor parte de los cristianos suponen que está bueno que venga un profeta porque seguramente recibirán una palabra de Dios que los catapultará a las alturas. Olvidan que la mayor parte de las veces que un verdadero profeta de Dios llega a un lugar, lo hace para reprenderte.

Examina a todos los profetas del Antiguo Testamento y luego dime cuál de ellos fue enviado por Dios a Israel a decirle cosas bonitas. Todos los profetas del Antiguo Testamento fueron enviados a Israel por causa de su pecado. Para corregirlos.

Yo te puedo asegurar que si ellos realmente hicieran lo que tienen que hacer, el ministerio profético no le resultaría atractivo a nadie. Claro que no debemos confundirnos con esa enorme cantidad de hombres que andan por la vida profetizándole bondades a los que los contratan para predicar una semana.

Pregunto, a nivel de naciones, ¿Tú de verdad crees que todas nuestras nacio9nes, (Hablo por Latinoamérica, claro está) están agradando a Dios con lo que están haciendo? Corrección. Nos suena fea, fastidiosa, frustrante, pero resulta muy bueno e inteligente no rechazarla cuando llega con puntual exactitud.

Algo es obvio; Dios no tiene interés alguno en entretenerme. Dios tiene interés de que mi vida sea formada de tal manera, que en algún momento el mundo no sepa si está viendo a Jesús o a una persona. En eso está Dios. Ese es su objetivo final. No es que te cases, tengas tu casita y muchos hijitos. Es que tú tengas el carácter y el modelo de hombre que es él.

Ese es su corazón, ahí apunta. De hecho, eso no es nada fácil para nosotros. Yo te puedo asegurar que si en las hermosas iglesias que hay en tu patria, cualquiera esta sea, se predicara un evangelio más cercano a la verdad, mucha de la gente que hoy día anda cantando y saltando, abandonaría las congregaciones.

Porque en el fondo, a muy poca gente le gusta aprender y luego obedecer lo que se le dice que haga, así sea Dios. Cuando tú asistes a un club social, lo haces para pasarlo bien, desenchufarte de los problemas, escuchar cosas bonitas y aislarte del resto del mundo. Muy bien, eso es lo que mayoritariamente es la iglesia en cualquiera de nuestros países, hoy.

El problema de cada uno de nosotros, hoy, es que quieras o no, nos armamos estereotipos. Nuestro profeta ideal es alguien que casi flota y dice: así dice el Señor y el agua se vuelve vino. Pero para Dios, todavía sigue siendo importante saber si tú le cantas canciones a tu hijo, si puedes ver una película con él.

Todavía para Dios es importante que después de haberles predicado a cinco mil personas, un hombre llegue a su casa y sepa, quiera y pueda sacar la basura como lo hace su vecino que ni siquiera es creyente. Dime si en algún momento no has necesitado que alguien venga y te lo diga.

Cierto es que Dios te puede hablar a través de una lectura bíblica por la mañana. Dios te puede hablar mediante un profeta que llega y te dice que tu cabeza no tiene aceite y no estás ungido para lo que estás haciendo. Él va a usar hasta una mula para que se atraviese en el camino y decirte que dice la palabra que todo lo que hace el justo, prospera.

¡Pero es que estoy enviando mi currículum a todas partes y nadie me da trabajo! Tú no me entiendes o no me escuchas. ¡Te estoy diciendo que dice la palabra que todo lo que hace el justo, prospera! Es que el diablo me está atacando y voy a entrar en un ayuno. ¡No ayunes! El justo prospera en todo.

¿Qué me está queriendo decir, hermano? Que hay áreas de injusticia en tu vida que le están dando derecho al diablo a arrojarte la puerta en la cara, eso te estoy diciendo. ¿Usted, entonces, me está llamando injusto? No, estoy teniendo sumo cuidado en decirte que en tu vida hay áreas de injusticia que debes cerrar.

La idea es que la iglesia debería ser un lugar en donde nosotros nos corregimos mutuamente, porque partimos del hecho de que nos amamos, somos familia, hemos nacido del mismo vientre espiritual que es la sangre de Jesucristo, no hay competencia, no tenemos celos entre nosotros. Pregunto: ¿Dónde podemos encontrar un entorno así? Eso, hablando de la iglesia que Dios está viendo, no de la que vemos tú y yo, claro.

Sin embargo, todos nos damos cuenta que la gente se camufla, esconde cosas, toma algunas cosas como si fueran un insulto, cuando de lo que se trata es de evitarte sufrimientos futuros. Porque si hay algo en tu familia que se escapó de control, mañana vas a sufrir tú, no los hermanos. Cuando caminamos derechos y Dios nos respalda, pasamos a ser una publicidad atractiva para los que no conocen al Señor.

La tercera palabra para aceite, es mesac. Salmo 23: 5 – Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Este aceite, mesac, mira lo que significa: “frotar con aceite, ungir, consagrar, pintar, untar elegir.” Este aceite representa el ministerio pastoral. El aceite que sana. Es un aceite dulce. Algunas veces se han preparado aceite con mirra, y la mirra es picante, hace arder. De hecho, si vas a orar por un enfermo, no puedes usar aceite con mirra.

Entones, el aceite que proviene del profeta, es ese aceite con mirra, que provoca ardor. Dios te dice: “He tratado de levantarte, pero eres una persona con dura cerviz. Lo intentaré dos veces más, pero a la tercera te desecharé.” Entonces es cuando se acerca alguien y te pregunta: ¿Y qué te dijo el profeta? Bueno, ehh, que Dios me ama.

En cambio el aceite del pastor es un aceite suave, acariciante. Estoy hablando del pastor de Efesios 4:11, que a veces se parece al que conoces, y a veces está en las antípodas. Simple: uno es pastor, el otro asalariado. A estos se los conoce porque llevan la unción del gerente. Con perdón de los hermanos gerentes reales.

El aceite del pastor unge, sana, cura, restaura. Ese es el del Salmo 23. He conocido siervos de Dios así, pura dulzura, pura suavidad. Yo no soy así. Y reconozco claramente que eso es un don, no es una cuestión de meritocracia. El pastor de Dios, ora por sus ovejas, sufre por sus ovejas, da la vida por sus ovejas. Cualquier otra cosa ayuda, sirve, es útil, pero no es un pastor de Dios, o conforme al corazón de Dios.

(Isaías 61: 1) = El Espíritu de Jehová el señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel.

De esta palabra que simboliza la unción pastoral, mesac, se deriva la palabra Mesías. O sea: en el salmo 61 donde dice porque me ungió, la palabra es mesac. Ustedes ya saben que la palabra Mesías significa ungido. Ahora; si tú lees con atención este verso, vas a darte cuenta que esto es lo que debería hacer un pastor.

Traer buenas nuevas a los afligidos, vendar a los quebrantados, para proclamar libertad a los cautivos y liberación a los prisioneros. Jesús, ungido con unción pastoral, lo hace Mesías. Por eso es que él dijo durante su ministerio: Yo soy el buen pastor. No dijo yo soy el buen profeta, o el buen apóstol.

Y él dijo eso, porque él estaba funcionando con una unción pastoral. Pero cuando él habla de su regreso, dice que vendrá y allí ya no viene con unción pastoral. Viene con autoridad real. Con unción apostólica. Hay un proceso en todo esto, muy interesante.

¿Qué es lo que un pastor tendría que hacer? Ayudarte a pelear contra tus enemigos. Él tiene que enseñarte a usar las armas. Dice que la vara y el cayado, ¿Verdad? Son dos herramientas que tiene el pastor. Con la vara te defiende y con el cayado se apoya.

Eso nos lleva a reflexionar de un modo más abarcativo, más integral que otras veces, ¿Deben existir pastores? ¡Claro que deben existir! De otro modo, Dios no los hubiera mencionado como uno de los cinco ministerios ungidos. Ahora bien; ¿Qué clase de pastores son los que deben existir?

Ese es otro asunto. De hecho, no es lo que mayoritariamente vemos, pero que el ministerio existe, es de Dios y se necesita, ¡Claro que sí! ¿Debo entender que habría algo así como una especie de usurpación de títulos? Si quieres llamarlo así. Aunque para mí, pastor (poimano) es una función, no un título.

Y si tienes dudas, mira lo que dice el Salmo 23. El Señor es mi pastor, nada me faltará. En realidad, el original dice “nada me falta.” Es hoy, es ahora, es ya mismo. No es futuro. Y si en un lugar el que pastorea no es un pastor genuino, el salmo debería leerse así: el Señor es mi pastor, pero todo me faltará.

Y entre las virtudes que le endilga el Salmo 23, está la que dice que él restaura mi alma. Eso es algo que un verdadero pastor sabe hacer y muy bien. Me guía por senderos de justicia por amor a su nombre. Aunque pase por valle de sombra de muerte no temeré mal alguno porque tú estarás conmigo.

(1 Samuel 17: 34) = David respondió a Saúl: tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, (35) salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba.

(36) Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente.

El pastor que no cree o no ejerce la liberación, es un pastor que va a destruir a sus ovejas. No puede haber un ministerio pastoral conforme a cómo fue pensado por Dios, si ese pastor no sabe pelear por sus ovejas. El pastor está puesto para, entre otras tareas, liberar a sus ovejas.

Aquí lo estás viendo claramente en David. Vinieran los animales que vinieran, fieros, bravos, feroces, él se lanzaba a pelearlos sin temores con una sola finalidad: defender sus ovejas. Y ahí demuestra su autoridad. Y luego Dios lo pondrá como autoridad sobre la nación entera.

Yo he oído a hermanos que me han confesado que en sus iglesias no creen en los demonios ni en la liberación. Me pregunto cómo harán, entonces, para sanar a la gente. Simple. No sanan a nadie. Es una iglesia de gente enferma de todos los males que al diablo se le ocurra ponerles. Están indefensos.

Cuando Jesús habla en mateo 9 acerca de lo que él veía, Mateo 9:35 dice: Y viendo a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor. A Jesús le quiebra el corazón ver cómo Israel andaba como ovejas sin dirección.

El cuarto tipo de aceite y de unción, se llama ytshar, y aparece mencionada en Éxodo 29:7: Luego tomarás el aceite de la unción, y lo derramarás sobre su cabeza, y le ungirás.

(8) Y harás que se acerquen sus hijos, y les vestirás las túnicas.

(9) Les ceñirás el cinto a Aarón y a sus hijos, y les atarás las tiaras, y tendrán el sacerdocio por derecho perpetuo. Así consagrarás a Aarón y a sus hijos.

El aceite ytshar, significa “aceite que produce luz”. Es el aceite que se pone en las lámparas. Con el mismo aceite que le echaban a la menorah, le echan luego sobre la cabeza a Aarón y a sus hijos. ¿Cuál te parecer que puede ser el sentido? Simple: que ellos deben resplandecer.

El aceite ytshar, habla acerca de la unción magisterial, del don de enseñar. La unción magisterial es la que te abre el entendimiento para que puedas comprender algo. Escucha: tú debes saber muy bien que en cada idioma, en cada cultura, suele haber refranes.

Ejemplo: “Al que madruga, Dios le ayuda”. Ese es un refrán popular. Ahora bien; dentro de la escritura hebrea, también hay refranes. Pero nosotros no los podemos entender, porque no sabemos hebreo. Y hay muchos en la Biblia, especialmente en los salmos, Pero hay uno muy bonito, que es un juego de palabras, que está en Deuteronomio 11.

(Deuteronomio 11: 14) = Yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.

Aquí hay dos palabras. Una es moré y la otra es malcosh. Son dos palabras diferentes. Y es muy interesante, porque donde dice “lluvia”, la palabra es moré. Yo daré la moré de vuestra tierra a su tiempo. Y lo interesante del asunto, es que la misma palabra que significa lluvia, también significa enseñanza.

O sea que lo que aquí está diciendo, es yo daré la enseñanza a su tiempo. La temprana y la tardía, y tu recogerás. La palabra recoger se traduce madurez, y es la palabra malcosh. En pocas palabras; este verso que en principio parece solamente hablar de la siembra y la cosecha, en realidad está hablando de algo más profundo.

Dice: Yo daré la enseñanza a su tiempo, temprana y tardía, y tú madurarás. En Deuteronomio 34, Moisés dice: Caiga tu lluvia sobre nosotros. Pero la palabra es también moré. Enseñanza. O sea que está diciendo que caiga tu enseñanza sobre nosotros.

¿Y por qué se pone este juego de palabras? Porque la idea era que caiga la enseñanza como cae la lluvia. ¡Que nos llueva tu enseñanza, Señor, para que demos fruto a su tiempo! La autoridad del maestro, ytshar, es la autoridad que trae eso a nuestras vidas.

Nos ayuda a proteger nuestra cabeza, nos ayuda a controlar nuestros pensamientos, nos ayuda a aprender a hablar. En cuantos problemas nos metemos por no saber hablar correctamente y, en casos, por hablar de más.

Por último, aparece la palabra elaión, la quinta. Que aparece en el Salmo 133:2. Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras;

(3) Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.

La palabra elaión, es la representación del ministerio del evangelista. Es una unción especial para sanar y para liberar. Busca por favor Marcos capítulo 6. Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban.

¿Quiénes hacían esto? Los discípulos, los setenta, los que trabajaron para Jesús. Este aceite lo utilizaban para sanar a la gente. Por ejemplo, cuando los discípulos estaban predicando el evangelio, imagínate, aparecía una persona enferma, le traían el aceite. ¿Tú crees que era el mismo aceite que se usaba para ungir a un rey? ¡No!

¿Tú crees que era el mismo aceite que usaban los sacerdotes para iluminar las lámparas? ¡No! ¿Y qué aceite usaban? Un aceite mucho más común, que lo utilizaban precisamente para eso: sanar, liberar, como una señal de la vida liberadora del evangelio cuando llega a una persona.

Ahora bien; a la hora de sacar conclusiones: nuestra cabeza es el punto de ataque de toda estrategia del diablo. Todo pecado, toda crisis, empieza en la cabeza. Y la palabra te recomienda que tu cabeza esté cubierta siempre. ¿Qué significa esto? Que hay una unción fresca sobre ti constantemente.

Significa que no solamente tu cabeza esté ungida, sino que además también tenga una señal de autoridad sobre ella. Dios Padre, Jesucristo el Hijo, su Espíritu Santo son tu autoridad. Así funciona un reino de reyes y sacerdotes, y esencialmente de todos ministros competentes.

Estos aceites que de alguna manera simbolizan esas diferentes unciones, te muestran a un Dios sumamente preocupado y ocupado en preparar las cosas para que cada ministerio tuviera una unción precisa y específica para sus diferentes tareas.

Cada una de estas unciones tiene un punto de sanidad específico. Pero también tú estás llamado por Dios a desarrollar tu vida a partir de todo eso. Porque aquí viene la parte donde se ha solido tergiversar esta enseñanza, cuando se nos dice que una iglesia sana debe tener una autoridad principal, que nadie sabe por qué bíblica razón es un pastor y, alrededor de él, mucha gente con otras unciones sujetas a esta autoridad mayor.

No fue así lo escrito. Las cinco unciones son reales, pero no para sujetarse a una de ellas. Los cinco ministerios son reales, efectivos, necesarios y ungidos especialmente, pero ninguno de ellos debería tener supremacía sobre el otro. ¡Pero necesitamos orden! Claro, por eso nos entregamos de espíritu, alma y cuerpo a un Dios de orden. ¿Necesitamos alguien más?

Es tiempo de saber qué unción de todas estas ha bendecido tu vida. Es tiempo de preguntar al Señor en oración, ¡Y esperar respuesta!, para que él determine cómo, cuándo y en qué lugar del mundo la vas a utilizar. No interesa lo que piensen buenos hombres bien intencionados, interesa lo que piensa Dios.

Ya no funciona más aquello tan antiguo y consabido de: “¡Ore usted, pastor, porque a mí Dios no me escucha, y luego dígame qué debo hacer! Eso suele llamarse sujeción, pero en realidad es comodidad, ocio. ¡Ora tú, y Dios te dirá a ti qué hacer! Porque un padre jamás se comunica son sus hijos a través de uno de ellos, sino que tiene suficiente autoridad como para hacerlo con cada uno conforme su propósito y voluntad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Leer Más

Delineando Ministros Competentes

Dentro de lo que es el pueblo de Dios, ¿Cuántas veces has escuchado, leído o asumido por cualquier otro método, que somos: Linaje Escogido, Nación Santa, Pueblo de Reyes y Sacerdotes y Todos Ministros Competentes? ¿Cuántas veces, asimismo, te has mirado al espejo de tu propia vida espiritual, a la de quienes te rodean, a los que están por encima de ti o a los que están por debajo, y no has logrado ver manifestado absolutamente nada de esto? Entonces: ¿Habrá exagerado Dios? ¿Estará desactualizado con respecto a la problemática del hombre moderno? ¿Será esta una escritura válida solamente para aquellos tiempos o no habremos hecho convenientemente la tarea y por eso es que todavía no somos eso que Dios dice que vamos a ser?

(Levítico 21: 1) = Jehová dijo a Moisés: habla a los sacerdotes hijos de Aarón, y diles que no se contaminen por un muerto en sus pueblos.

Muchos han tomado a esta palabra desde el ángulo de la biología, relacionándola con no tomar contacto con la cadaverina, un líquido tóxico y venenoso segregado por una glándula que todos llevamos adentro y que se acciona inmediatamente producido el deceso de una persona, con el objetivo concreto de comenzar con el proceso de descomposición de la materia.

Otros, han elegido una interpretación litúrgica, en la que se le está prohibiendo a los sacerdotes ministrar en oficios o servicios fúnebres, algo que en muchos sectores todavía se cumplimenta como rito obligatorio, aún a sabiendas que naturalmente, no tiene el más mínimo valor, fundamento bíblico ni, obviamente, efecto alguno, como no sea el de satisfacer las necesidades sentimentales y emocionales de los deudos del difunto. Quien muere, muere y, desde el ángulo de la fe, ya no hay absolutamente más nada que hacer para cambiar el destino eterno del que ha partido.

Y otros tantos han preferido entenderlo desde el plano del espíritu, interpretando que es contaminación para el pueblo de Dios, rozarse y tener comunión con quienes están muertos en espíritu. Cualquiera de los tres enfoques, -más allá de las divergencias-, son para tener en cuenta.

(Verso 4) = No se contaminará como cualquier hombre de su pueblo, haciéndose inmundo.

Creo que no es necesario que te detalle lo que constituye inmundicia hoy en día, por más que mucha gente lo rotule como “conductas diferentes o alternativas”. Tú, en tu interior, y sin tener en cuenta la moralina o la pacatería insípida de nuestra cultura, sabes perfectamente por dónde caminan la pureza, la limpieza, la rectitud, la integridad y la transparencia y por dónde lo hace la inmundicia, aunque se disimule con apariencia.

(Verso 6) = Santos serán a su Dios, y no profanarán el nombre de su Dios, porque las ofrendas encendidas para Jehová y el pan de su Dios ofrecen: por tanto, serán santos.

Quiero que entiendas muy bien esto porque es básico, clave, elemental y primario. Lo dicho en este verso, no es UN requisito necesario para el ministro competente, rey y sacerdote del pueblo de Dios. Este, es EL requisito insustituible. No es el punto de llegada, la meta, es el punto de partida para cualquier ministerio.

(Verso 7) = Con mujer ramera o infame no se casarán, ni con mujer repudiada de su marido; porque el sacerdote es santo a su Dios.

Lo primero que vemos aquí es que el sacerdote, el ministro, se pueden casar. Las imposiciones siguientes, muy entendibles desde el punto de vista de lo social, pertenecen más a una disposición humana que divina, ya que ninguna tiene en cuenta que el que está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas.

(Verso 10) = Y el sumo sacerdote entre sus hermanos, (Aquel a quien Dios levante, no al que ciertos hombres se les ocurra designar), sobre cuya cabeza fue derramado el aceite de la unción, (El sacerdote, si no es ungido por la unción de Dios, jamás pasará de la categoría “gerencial” de un administrador institucional) y que fuera consagrado para llevar las vestiduras, no descubrirá su cabeza, (Esto quiere decir que no descuidará esa unción recibida, ya que de lo contrario sólo será un ministro carnal.) Ni rasgará sus vestidos. (Esto tiene que ver con que no se dejará llevar por ninguna “explosión” de ira por más “santa” que parezca)

(Verso 12) = Ni saldrá del santuario (Esto es: no buscará motivaciones personales que puedan alejarlo de la única cobertura posible, que es la presencia del Dios vivo en cada acto de un ministerio) ni profanará el santuario de su Dios; (Aquí está hablando, mi hermano, de su propio cuerpo, que es templo y santuario del Espíritu Santo, que es Dios. No sólo con comportamientos groseramente pecaminosos, (Adulterio, fornicación), sino con recetas humanas, tales como el Humanismo, Filosofías Orientales, Científicas, que reemplacen la validez y el poder de la Palabra) Porque la consagración por el aceite de la unción de Dios está sobre él. Yo Jehová.

(Versos 13-14) = Tomará por esposa a una mujer virgen. No tomará viuda, ni repudiada, ni infame, ni ramera, sino tomará de su pueblo una virgen por mujer.

Esto es una reiteración ampliada del verso 7, donde hemos dicho que obedecía más a disposiciones de hombres que a leyes divinas. Aquí queda eso en muy clara evidencia, ya que si bien la ramera (Prostituta) la infame, la repudiada (Divorciada) y hasta la virgen lo son por estricta decisión personal, no así la viuda, que es total y absolutamente inocente de su estado, ya que no es responsable de haberse quedado sin un marido al que en la mayoría de los casos amaba y no deseaba perder.

Pero lo más importante de ese sacerdocio que no se reserva solamente para pastores y líderes, sino que conforme a la Palabra le pertenece a TODO un pueblo de reyes y sacerdotes y ministros competentes, viene ahora. Vamos a ver en primer término el texto global y luego, sacándolo definitivamente de lo literal que resultaría incomprensible en el siglo veintiuno, vamos a traspasarlo a principios espirituales que van a mostrarte muchas cosas. Que te van a ayudar a aprender otras y te van a otorgar elementos muy precisos para no caer en el error y luego tratar de disculparte diciendo que nadie te lo había advertido, que nadie te lo había dicho. Aquí te lo estoy diciendo.

(Versos 17-20) = Habla a Aarón y dile: ninguno de tus descendientes por sus generaciones, que tenga algún defecto, se acercará para ofrecer el pan de su Dios. Porque ningún varón en el cual haya defecto se acercará; varón ciego, o cojo, o mutilado, o sobrado, o varón que tenga quebradura de pie o rotura de mano, o jorobado, o enano, o que tenga nube en el ojo, o que tenga sarna, o empeine, o testículo magullado.

Fíjate que aquellos a los que les agrada tomar a las escrituras literalmente, ya sea porque suponen que otra cosa es jugar a las fantasías místicas, o porque no saben lo que significa el término Revelación profética, se encuentran en un grave problema: A esta porción, nadie le da importancia porque, aparentemente, fue escrita para una época en que estas cosas se tenían en cuenta, cosa que hoy ya no sucede.

Sabido es y cualquiera de nosotros podría confirmarlo en su propio lugar de residencia y quizás en el marco de su propia congregación que ninguno, ni siquiera la gente más encumbrada en los prestigios evangélicos internacionales ha tenido en cuenta esta serie de elementos. Tú o yo habremos conocido, seguramente, a consagrados y fieles hombres de Dios que eran portadores de algunos de estos defectos físicos.

Y ello no ha obstaculizado, perturbado ni menoscabado la validez, la bendición, el poder y la gloria de Dios manifestada en sus ministerios. Ahora si lo vamos a mirar con el agudo ojo de la revelación, seguramente las cosas van a tener otra significación y, de aquel pasaje sin mayores relieves que solíamos leer casi para cumplir con el rito de no dejar nada sin mencionar, pasará ahora a ser una fuente de donde beberemos las cualidades insustituibles de aquellos ministros que desean ser competentes según la óptica divina.

VARÓN CIEGO

Esto te está hablando, indudablemente, de ceguera espiritual, de hombres y mujeres sin visión de Dios. Llenos de predisposición, de abnegación, de esfuerzo personal, de trabajo arduo, de actividades pensadas a favor y no en contra de la Iglesia, pero destinados inexorablemente a la carencia de resultados o, lo que es peor: al fracaso. Porque al no tener visión del mundo espiritual, jamás acertarán a hacer lo que Dios quiere que se haga, sino que harán lo que a ellos les parece que está bien. ¿No has visto alguna vez algo de esto que te estoy expresando? ¿No te habrá sucedido esto, quizás a ti mismo?

El varón ciego, sin visión ni perspectiva de Dios, puede levantar una institución llamada Iglesia que sea altamente respetable, respetada por todos y hasta exitosa según la interpretación humana. Pero jamás podrá servir en su ministerio a la liberación del pueblo de sus opresiones, de sus dolencias, de sus enfermedades del alma. Porque, aunque derrame todos los dones y las bendiciones, no serán respaldados por la presencia poderosa de Dios, ya que Dios no unge ni visita organizaciones, -por mejores que sean-, sino a organismos vivos (Hombres y mujeres) que estén en plena consagración y obediencia a su propósito para cada tiempo y lugar, cosa que es posible solamente cuando se cierran voluntariamente los ojos naturales y se abren, (También voluntariamente) los espirituales, único método de alinear nuestra visión con la visión de Dios.

VARÓN COJO

Físicamente, esto tiene que ver con renguera, ya sea por problemas en las extremidades inferiores o cadera. Representa al hombre que no está imposibilitado de caminar, de andar, pero que lo hace con alguna o muchísima dificultad. En lo espiritual simboliza claramente a aquel que oye lo que Dios dice, lo entiende, se da cuenta del contenido, lo cree, pero no lo obedece y, mucho menos, lo aplica. Es decir, lo que en otros textos, recibe el nombre de prevaricador.

También tiene que ver con el que aprende todo lo que hay que aprender y todo lo que se necesita aprender, pero que no produce absolutamente nada a partir de lo que aprende. Gente que oye un mismo mensaje renovador durante más de ciento cincuenta reuniones al año, pero que al final de ese año, sigue rengueando en el camino por seguir con sus ruinas viejas, resistiéndose a cambiar nada.

A propósito de esto y como modelo actual, podemos decir que hay congregaciones que arman infinidad de centros de capacitación para sus miembros. Los capacitan para todo aquello en lo que luego pueden ser de utilidad. ¿Esto es malo, entonces? ¡No! ¡En absoluto! Sin embargo, la experiencia nos dice que una gran mayoría de ellas se entretiene de puertas adentro, capacitándose años y años. Cuando finalmente terminan todos los cursos, ya se sienten demasiado viejos o cansados para producir y no tienen mejor idea que empezar a mandar a sus hijos a los mismos cursos, cursillos, seminarios y talleres y la historia vuelve a comenzar en la generación siguiente.

Si leyeran a Juan sabrían que la unción del santo es la única que hace posible un aprendizaje divino, que les permite no necesitar maestro y que es la mejor guía para ponerse hoy mismo a hacer lo que Dios quiere que se haga. De otro modo, mientras miles y miles de creyentes aprenden lo que jamás aplicarán, hay un mundo allí afuera, que todos los días se va al infierno porque nadie les ha mostrado, no sólo con palabras clonadas o tratados arrojados por debajo de las puertas, sino con autoridad del cielo y estilo de vida acorde, que hay otro camino, que hay realmente buenas nuevas, perdón, redención, salvación, vida eterna y un reino al que se puede servir con gozo.

VARÓN MUTILADO

Toda visión de mutilación produce, en lo físico, una sensación muy particular, mezcla de compasión, aprehensión y hasta rechazo. La imagen que muestra el mutilado es la que predispone. El símbolo espiritual, aquí, tiene que ver con el creyente que muestra una imagen mutilada del carácter de Cristo. O, lo que es peor, un Cristo deformado.

Tú tienes que tener en cuenta que, decir “mutilado”, por allí no da una imagen clara de lo que significa, pero que si le buscamos un sinónimo preciso, sí que lo vemos mucho mejor: Distorsionado. Una imagen distorsionada, incompleta o confusa de Cristo, no sirve. Y no podemos esperar sentados que él abandone su posición para venir a hacerlo, siendo que ya dijo que será su cuerpo, (Esto es: nosotros), los que tendremos que hacerlo.

VARÓN SOBRADO

Esto Tiene que ver con un término muy de uso cuando nos referimos a ciertas personas que nunca faltan. En el clásico lunfardo argentino (Que es una especie de idioma de los bajos fondos sociales de antaño pero que todavía se usa) se les llama: “Sobrador”, “Canchero”, “Piola”, “Fashion”, “Careta” que son aquellos hombres, esencialmente, que hacen ostentación exagerada de sus atributos intelectuales y físicos transformándose, de esta manera, en fanfarrones o ultra vanidosos, pagados de sí mismos.

En el ámbito del reino de Dios, esto se aplica a aquellos que van más allá de donde Dios los ha enviado. Que se introducen y se inmiscuyen en cosas en las cuales Dios jamás los mandó intervenir. A la mejor manera de Saúl, que siendo rey, quiso ser sacerdote, y eso terminó con su reinado. O de Uzías, que siendo un rey de Dios, se le ocurrió en un impulso de abuso humano de poder, darle de puntapiés a los sacerdotes y pretender reemplazarlos, cuando Dios, obviamente, jamás lo había enviado a hacer eso. Terminó sin reinado, sin sacerdocio y, encima, lleno de lepra.

Hay muchos, hoy, en el pueblo, que habiendo sido levantados para ejercer un ministerio, suponen que su liderazgo les da derecho a meterse en otros a donde Dios no los envió. No sólo que llevan a la iglesia y a sus miembros a la frustración y el fracaso, además de la confusión, sino que incluso terminan pagando caro ese ser sobrado y concluyen sus días sin ministrar con poder y efecto ni siquiera en aquel ministerio para el que habían sido llamados. Dios no mata a ningún desobediente. Simplemente se retira y lo deja librado a su propia voluntad. El resultado, para qué se lo voy a contar…

VARÓN CON PIE QUEBRADO O MANO ROTA

Esto te está hablando de ministerios perversos, porque todo lo que tiene que ver con pies y manos, significa ejecutividad, ministerio, y cuando en el hueso hay fractura, eso se traduce como torcido, que es el significado de la palabra perverso. En la parábola del rico y Lázaro el mendigo, y más allá del relato literal que siempre se toma como moraleja, sin pensar que Dios no dejó nada en la Biblia sólo para moraleja, sino con claro mensaje o principio espiritual encarnar y vivir, esto se ve con claridad.

El rico, (Un ministerio importante, pero sin unción ni revelación), se pierde por falta de visión. Cuando se da cuenta de su situación, pide a Dios que Lázaro, (Un ministerio pequeño pero ungido), moje su DEDO, (Mano) en agua (Vida) y lo ponga en su boca. Dios le dice que eso, en ese momento, ya es imposible.  ¿Qué pide el rico, entonces? Que Lázaro vaya y les diga a sus cinco hermanos (que son los cinco ministerios) la verdad revelada para que ellos no se equivoquen como se ha equivocado él.

Ministerios perversos. Humanismo puro. Filosofías carnales. Negación total de lo sobrenatural por considerarlo demasiado “fantasioso”. Psicología secular elevada al rango de voluntades divinas no brotadas de púlpitos ungidos sino de consultorios y hasta divanes terapéuticos. Recetas cientifistas. Infiltración del orientalismo en la iglesia a través del ocultismo y la hechicería con disfraz cristiano que propone la Nueva Era. Unción de Freud por sobre la unción del Espíritu Santo.

VARÓN JOROBADO

Deja ya de controlarte cada mañana los huesos de sus espaldas. Esto habla de hombres que llevan una pesada carga debajo de la cual están cautivos sin poder salir. Gente que solamente puede mirar hacia abajo porque está atada a conceptos de la realidad material y que no ven o no creen en el invisible mundo del Espíritu.

Hombres y mujeres fieles, con deseos de servir, pero que a cada problema, lo primero que piensan y les sale de sus bocas, es: “No puedo, soy demasiado débil, soy obeso, soy moreno, soy latino y la sabiduría, dicen, está en los niños-diez, que son los altos, rubios y guapos. No soy profesional”

La joroba no es otra cosa que una profunda lástima de sí mismo. Una auto subestimación alimentada por años de verse en contraposición con los clásicos rudimentos de la religión organizada e institucional. Convencidos interiormente que lo que le dicen los que hace cincuenta años que están en la iglesia, definitivamente, debe ser cierto; eres demasiado idealista, eres demasiado espiritualista, tienes que vivir más en la realidad, no podemos espiritualizarlo todo.

¡¡¡Basta!!! Dios es Espíritu, no figura, alma o sentimientos emocionales e intelectuales. Y nosotros somos imagen y semejanza de un Dios que no tiene figura material. Es decir que yo, soy un espíritu, al cual se le ha dado un alma y que habita un envoltorio descartable llamado cuerpo, que es lo que tengo colocado ahora y me permite, entre otras cosas, comunicarme contigo.

Cualquier otra cosa, es para tener muchísimo cuidado. El diablo no opera en el mundo para reventar a la iglesia. El diablo opera adentro de las congregaciones, usando los cuerpos y las mentes de aquellos que todavía no han aprendido a confiar en Cristo. Entre un pastor que no confía en Cristo y el humilde hermano que vende garrapiñada o pochoclos (Así le llamamos aquí a las palomitas de maíz) a la salida del templo que tampoco confía en Cristo, ¿A quién crees tú que usará más gustoso el diablo?

VARÓN ENANO

Habla de gente que en algún momento dejó de desarrollarse. De personas que un día pensaron que lo que habían aprendido hasta ese momento, ya era más que suficiente y que no tenía caso seguir leyendo la Biblia, seguir orando o recibiendo revelación fresca de Dios. Enanos espirituales.

VARÓN CON NUBE EN EL OJO

Es el equivalente oftalmológico de la enfermedad de cataratas (Al menos así se denomina en Argentina al padecimiento ocular que va tapando la visión con una especie de cáscara). No llega a ser ceguera. El hombre que padece este mal puede no estar ciego (Aunque corre ese riesgo si no se lo interviene por cirugía) sino que está viendo mal, de un modo distorsionado, difuso, confuso.

Esto tiene mucho que ver con el espíritu de crítica. La diferencia entre un espíritu de crítica y la exhortación, está en que quien exhorta, lo hace desde una posición de humilde autoridad, muchas veces sin ninguna credencial o título habilitante, con infinito amor y estrictamente desde la verdad revelada en la palabra, no ya de sus propias opiniones por mejor intencionadas que sean.

El espíritu de crítica, en cambio, hace que alguien no vea bien el presente, o que lo vea incompleto; y que con esas bases, juzgue contundentemente. Nunca ve nada bien, todo está mal. Y si un día ve algo bueno, no lo reconoce, no lo premia, no lo pone por ejemplo. Por el contrario, por allí trata de neutralizarlo, de borrarlo del mapa de sus actividades cotidianas. Critica todo pero jamás tiene una palabra que muestre cómo se puede cambiar lo que está mal.

VARÓN CON SARNA

Más que la enfermedad en sí misma, esta palabra habla del resultado de la enfermedad. Protuberancia en la piel, ronchas, heridas, coagulación y cáscara. Al mínimo comezón o escozor, cuando se toca esta cáscara, se sale de su sitio y la herida vuelve a sangrar.

Habla de las heridas que muchos mantienen en sus almas por situaciones vividas, a veces, hace muchísimos años. Han pasado por Consejería, por Liberación y por Sanidad Interior y fueron declarados sanos. Pero cuando tú oras con ellos, un día y por cualquier motivo, Dios te hace decir alguna palabra que actúa como esa uña que rasca la cáscara y allí está: la herida comienza a sangrar otra vez. La persona se quebranta, llora y se lamenta. La conclusión simple, independientemente de lo que digan “los expertos”, es que la consejería no alcanzó, la liberación no se produjo y la sanidad interior todavía está incompleta.

VARÓN CON EMPEINE

Esta es la definición más breve por lo clara. El empeine tiene que ver con la lepra, y la lepra es el símbolo histórico del pecado no confesado, no perdonado, no limpiado por la sangre de Cristo. Y que a favor de esto sigue carcomiendo, avanzando y pudriendo todo lo que toca. Imposible ser ministro competente o sacerdote de Dios con este problema.

VARÓN CON TESTÍCULO MAGULLADO

Si alguno de estos defectos, a la luz de una interpretación literal, física o material le suena medio como traído de los cabellos, es este. ¿Qué importancia podría tener, desde lo físico. Que un hombre que tiene problemas con sus testículos quiera ministrar? Parecería que ninguno, ¿Verdad? Pero en el ámbito espiritual, las cosas cambian totalmente.

Habla de varones impotentes, sin capacidad de reproducción, imposibilitados de constituir uniones matrimoniales. (Cristo y su iglesia es un matrimonio), varones castrados por la religiosidad ritualista. En suma: verdaderos eunucos espirituales, con forma y figura de hombres, pero sin ningún atributo para concebir, gestar o ser padre.

(Versos 21-24) = Ningún varón de la descendencia del sacerdote Aarón, en el cual haya defecto, se acercará para ofrecer las ofrendas encendidas para Jehová; hay defecto en él, no se acercará a ofrecer el pan de su Dios.

Del pan de su Dios, de lo muy santo y de las cosas santificadas, podrá comer.

Pero no se acercará tras el velo, ni se acercará al altar, por cuanto hay defecto en él; para que no profane mi santuario, porque yo Jehová soy el que los santifico.

Y Moisés (El mensajero de Dios) habló de esto a Aarón. (La organización de la iglesia) y a sus hijos (Las generaciones venideras) y a todos los hijos de Israel. (La iglesia total).

Los que moran en lo terrenal, son destruidos por ignorancia, pero los que moran en el cielo, sólo pueden ser blasfemados.

 

 

Leer Más

El Sello de Nuestro Tiempo

Hay una palabra que se utiliza en diferentes asuntos que yo quisiera que hoy subrayes y tengas muy en cuenta porque marca la verdadera diferencia entre nuestra fe y lo que el mundo secular, en esencia mayoritaria, practica, enseña, predica y cultiva. Esa palabra es Filosofía.

¿Qué cosa es la filosofía? Yo creo que casi todos nosotros, por mucha o poca instrucción intelectual que hayamos recibido, hemos tenido que aprender en el colegio o en la universidad, quién era Sócrates, Platón o Aristóteles.

Técnicamente, la palabra filosofía, que es de donde viene Sofía, precisamente, que es el nombre de una diosa, quiere decir “amor a la sabiduría”. Pero la sabiduría a la que hace referencia esta palabra, no es de ninguna manera la sabiduría que vemos en Proverbios 7.

No tiene nada que ver la Sofía griega, con la sabiduría de la Biblia. Son dos cosas completamente diferentes. Dentro de lo que es la filosofía griega, nos encontramos con que es, de alguna manera, un modelo mental que busca explicar toda la realidad haciendo énfasis solamente en los pensamientos.

¿Qué hace el filósofo? Busca y rebusca en su pensamiento para encontrar un punto de verdad. Piensa, piensa y piensa. ¿Qué es el hombre? ¿Qué es el mundo? ¿Qué es la vida? ¿Qué es la eternidad? ¿Qué es Dios? ¿Qué es la naturaleza? ¿Y dónde encuentra las respuestas? En su propio pensamiento.

Es como pescar en un acuario. Ellos pescan respuestas, explicaciones, soluciones, en sus propios pensamientos. El cristianismo, en cambio, no busca explicaciones en lo que pensamos; busca explicaciones en la revelación. Porque la base del conocimiento de la iglesia, es la revelación.

¿Te has puesto a pensar alguna vez, que Dios encontró la manera de evitar que su pueblo levante estructuras de honra a sus antepasados? Lo repito: ¿Se han puesto a pensar que Dios, de una forma u otra, evitó que se levantaran lugares físicos, donde la gente honrara a los grandes hombres de Dios del pasado?

Ejemplo: Moisés. ¿Dónde está enterrado? Nadie lo sabe. Dice la Biblia que Dios mismo lo enterró. ¿Por qué? Porque considerando cómo es Moisés y cuán importante fue su papel para con su pueblo, y conociendo el corazón del hombre, no hubiera sido nada extraño pensar que, al pasar los años, de existir un lugar de sepultura de Moisés, se hubiera levantado un centro de idolatría hacia él.

Y si no lo crees, piensa tú ahora en otras tumbas. Piensen ustedes dónde está enterrado David. Tampoco lo sabemos. Así que, sea por la conquista de otros pueblos, sea por la migración forzosa, sea porque Dios intervino de una manera directa como en el caso de Moisés, sea por la razón que sea, Dios evitó que su pueblo mire atrás.

Dios no quiere que miremos atrás. De hecho, la música con la que el Señor me dio dirección de ambientar mis primeros trabajos en las emisoras de radio, fue una que hacía hincapié en su letra, precisamente de eso: Dios no me trajo hasta aquí para volver atrás, decía.

Tenemos amor y tenemos respeto por esas personas del pasado, pero nadie construye un futuro mirando atrás. Entonces Dios intervino, vez tras vez, para evitar que su pueblo cayera en una tendencia natural que nosotros tenemos. “Este es el púlpito desde el cual predicó este tremendo hombre de Dios. Y esta era su Biblia preferida”.

Cuando nosotros miramos la historia y empezamos a rendirle culto, automáticamente nos desconectamos de la revelación que Dios tiene, para Él hacernos ver la historia como Él la vio. Entiende esto: Dios está comprometido con su pueblo, y Él mismo intervino en la escritura de ese libro que llamamos Biblia.

Y lo hizo de muchas maneras. Él mismo hizo que nadie se olvidara de lo que estos hombres hicieron bajo su dirección. Él mismo lo hizo. Yo creo que a ninguno de nosotros nos parecería algo tremendo si a algunos se les ocurriera levantar en una plaza céntrica de una gran ciudad, un  monumento a la Biblia.

Porque todo lo que queda, se convierte automáticamente en algo inmóvil. Y se lo establece en un tiempo y en un momento del que ya no puede trascender más. Hoy día, las Biblias que estamos utilizando, están cargadas en los teléfonos. Y eso, después de seleccionar cuál versión te interesa más tener.

Yo no puedo imaginarme qué clase de Biblia y bajo qué aplicaciones o sistemas estaremos leyendo dentro de veinte años. Porque curiosamente, los medios para extender el conocimiento, están cambiando demasiado rápido. Su evolución es casi vertiginosa.

De hecho, el contenido de la palabra, sigue siendo el mismo, pero la manera en que se presenta es lo que ha cambiado mucho. En el afán de rendirle culto yo a algo, corro el riesgo de quitarle a Dios el derecho de extenderme hacia adelante.

¡Es que a este edificio lo levantó con enorme esfuerzo el abuelito! Claro, ¿Pero no necesitaríamos ahora tirarlo abajo y construir algo más grande y moderno? ¡No! ¿Cómo vamos a derrumbar lo que el abuelito levantó con tanta dedicación y esfuerzo? ¡Es que ese espacio está desaprovechado y no tenemos donde estacionar los autos!

¡No podemos hacer eso! ¿Y por qué no? ¡Porque ese es el diseño que el abuelito recibió de Dios en ese momento! Puede ser, no lo dudo. Pero, en el mejor de los casos que así realmente hubiera sido, déjame decirte que los diseños de Dios, en su gran mayoría, son temporales. Sólo Dios es eterno.

Fíjate en el tabernáculo. Sirvió y fue muy útil en un momento, en un tiempo. No tendría el menor sentido de que hoy día levantáramos un tabernáculo, ¿No crees? ¿Qué quiero decir con esto? Lo dicho: que la iglesia hoy día sigue siendo la iglesia, siempre que reciba revelación. De otro modo es club religioso. Hay muchos.

¿Y qué vendría a ser, exactamente, revelación, hermano? Respuesta simple: es entender lo que dios está hablando hoy. No ayer ni antes de ayer: Hoy. Porque muchos de ustedes seguramente entienden muy bien lo que Dios habló a través de la historia bíblica, pero… ¿Entiendes lo que Dios está hablando hoy?

Fíjate; hay una lucha jurídica muy fuerte, en este tiempo y en muchos países, respecto a los homosexuales. No hace mucho tiempo, se trató una ley en uno de los estados de los Estados Unidos, por la cual el propietario de un negocio podía decidir si deseaba o no atender a un homosexual. Por su orientación sexual, no por otra cosa.

Y resulta ser que una parte de lo que llamamos la iglesia, allí, se ha puesto a favor de esa ley. Ellos dicen que por la misma ley con la que un comerciante puede decidir no venderle a un homosexual, un pastor también puede decidir no casarlo si se lo piden.

Porque resulta ser que hoy no es así, ya que si una pareja de homosexuales llega a una iglesia y pide casarse, el pastor de esa iglesia está obligado por el gobierno a aceptar. Según la ley actual el pastor no puede negarles ese servicio.

Porque eso se llama discriminación sexual y, de negarse, puede tener un serio problema que, llegado el caso, puede comprender juicio, condena y hasta cárcel. Interesante, ¿Verdad? Estas batallas, en estos momentos, si tú te pones a pensar, son batallas ideológicas.

Son argumentos peleando contra otros argumentos. Hace poco, hubo un caso de una mujer que fue querellada por dos lesbianas. Esta mujer fue criada como hija por esas dos mujeres. Y lo que más resalta ella, es que toda su vida necesitó un padre.

Todo esto que tú estás viendo es lo que te lleva a pensar qué clase de generación de ha tocado vivir, ¿Verdad? Literalmente, lo que estamos presenciando es una lucha de ideas impresionante. Se ha levantado el estado islámico, aparece ISIS.

Y luego vienen los chiitas y los sunitas. Una tremenda pelea entre ellos. ¿Es religión? No, es una tremenda pelea de ideas. ¡Qué batallas más impresionantes estamos presenciando! Y a todo esto, me pregunto: ¿Dónde está la iglesia para dar su presente al respecto? Dando una idea o una palabra. ¿Dónde está?

¿Por qué la iglesia, en la mayoría de las ciudades, ya no es una voz profética? Respuesta: porque la iglesia ha entrado, en un período de pobreza moral. Dije, Pobreza Moral. Por causa de que la iglesia ha tolerado el pecado interno, ha perdido la autoridad de ser una voz profética.

Se han tolerado abusos muy graves y groseros, líderes en adulterio, manipulaciones emocionales tremendas y hasta robos abiertos y desvergonzados. Y sin que se dieran cuenta sus miembros activos y pasivos, la autoridad de la iglesia empezó a declinar y finalmente caer.

Cualquier hijo de Dios que acceda a la revelación del Padre va a darse cuenta que el sello distintivo del profeta, es la autoridad. Entonces, a causa de haber perdido la pureza moral, también se ha perdido la autoridad. Por lo tanto, a los únicos que ciertos líderes pueden exhortar, es a los propios creyentes, porque el mundo no los va a escuchar.

¿Y por qué no los va a escuchar? Porque no los ve moralmente correctos. Eso está significando, en palabras bíblicas, que la iglesia como institución global, ya no es ni la luz ni la sal de la tierra. LA iglesia sólo es la luz y es la sal, cuando mantiene un standard moral, que impide que su autoridad caiga.

Tú no te das cuenta, pero todo aquello que la iglesia tolera y que Dios no tolera, hace que el mundo meta su levadura adentro de nuestra cultura. Comenzó siendo muy visible en los Estados Unidos, pero hoy es una realidad en Latinoamérica también. Por causa de su impureza moral, la iglesia ha perdido su voz profética.

Entonces, cuando Jesús llama a sus discípulos y les dice: ustedes son la luz del mundo, Él les está dando el papel y el rol que la iglesia debe tener en todas partes. Porque ser la luz, no tiene que ver con entender lo que es la luz. Si fuera por eso, todos ustedes manejan la luz todos los días, y hasta muchos de ustedes seguramente saben bastante de electricidad.

Pero lo cierto es que ninguno de nosotros necesitamos ser ingenieros eléctricos para saber lo que es la luz y usarla. Lo cierto es que Dios no ha puesto su iglesia en nuestro ambiente para seamos seres anónimos, somos una voz potente en la comunidad.

Lo que nosotros decimos, no puede ni debe ser lo que nosotros pensamos de la comunidad, sino lo que Dios mismo piensa de ella. Y si tú puedes hacer algo por ese lugar de la comunidad, hazlo. Pero si ya no puedes hacer demasiado, olvídalo; Dios va a encargarse de limpiar esos lugares.

¿Así de contundente? ¡Así de contundente! ¿No hemos dicho que todo lo que tenemos está aquí porque Dios lo quiso? Así que cuando hay excesos de cosas que si no se exceden son buenas, (Las lluvias, por ejemplo), no es fruto de una casualidad.

¿No te llama la atención cuando ocurren algunas cosas inexplicables, que muy pocos kilómetros más allá, a veces tan sólo metros, no ha sucedido absolutamente nada? Dios tiene precisión casi quirúrgica para hacer lo que debe hacer sólo en los lugares en donde debe hacerlo.

No es poca la gente que deberá perder todo lo que tiene para poder entender definitivamente quién es Dios. Ocurre que nosotros, por querer ser más buenos que Dios sin consultarlo a Él, buscamos brindarles ayuda a aquellos a los que Dios tal vez ha desechado. ¿Será así de malo, Dios? No lo sé, pero piensa. En pleno diluvio y con toda esa gente ahogándose, ¿Hubieras sido uno de los que hubiera abierto las puertas del arca para dejarlos entrar? En el juicio de Dios, el hombre no participa.

Piénsalo así: ¿Dios destruyó algo, y tú vas a ir a edificarlo sin su orden? ¿Y cómo le llamarás a eso, obediencia? Bueno, parecería ser todo lo contrario, ¿No crees? ¡Es que no entiendo! ¿Y quién te dijo que debes entender a Dios? ¿No te han enseñado que debes creer y confiar en él, lo entiendas o no?

Eso, sumado a mi antigua profesión, me enseña a mí que no leemos los periódicos ni vemos las noticias por la televisión con los anteojos correctos. Nuestras formas de interpretar ciertas noticias no pasan por la palabra de Dios, a veces pasan por otros intereses no tan santos.

Recuerda esto: la base de la iglesia, es la revelación. Por eso, no debes preguntar tus dudas a los pastores, a los líderes, a los apóstoles, a los profetas o a nosotros, los maestros. Debes preguntárselo a Él. ¡Él te lo dirá! Lo ha venido haciendo desde siempre, sólo hay que acercase a su trono con confianza.

Y no se trata de que algunas de las cosas que pasan no nos duelan. ¡Claro que nos duelen! Pero estos no son temas para moverse con emociones. ¿No leíste que es engañoso el corazón del hombre? La mente de Cristo está disponible para nosotros.

Pero resulta ser que la gente toma la Biblia y se pone el chip, predica y habla. Toma la Biblia y les enseña a sus hijos. Se sienta a comer y ora por los alimentos. Pero cuando sale de esa atmósfera, empieza a funcionar con su mente natural. Ve la televisión o lee el periódico y ya quiere ponerse a orar y ayunar por cuanto problema esté publicado allí.

¡Espérate! ¿No es nuestra plataforma base que nada sucede sin que Dios esté en control del asunto? Y eso, es tan verdadero para ti y para mí, como para el presidente de mi nación o el presidente o primer ministro del tuyo. Para el que vive en un gran edificio de la gran ciudad, como para el que vive en una humilde choza de una perdida aldea.

Así sea en la paz de nuestros países como en la metralla y la muerte de los lugares violentos, esa verdad de Dios es la misma. No seamos los cristianos más veloces del oeste americano y disparemos vigilias, ayunos y jornadas de ayuda internacional, sin antes preguntarle al Señor por qué ocurre lo que ocurre. ¡Él lo sabe!

Y si la que está en problemas por algún desastre natural es una o varias iglesias, quizás sea porque esas iglesias debían pasar por esos problemas. En el año 1994, cuando ese tremendo tsunami azotó Indonesia, gente que conozco me contó que el tsunami en su viaje arrasador no derrumbó una sola iglesia cristiana, aunque sí lo hizo con todas las mezquitas y con cuanto templo budista encontró. ¿Casualidad?

¡Es que tenemos que ayudar! No, estás equivocado. Lo que tenemos que hacer, es obedecer a Dios. ¡Entonces por lo menos tenemos que orar! No, tenemos que obedecer. ¿Y qué vamos a obedecer si nadie sabe lo que tiene que hacer? Y si no sabes lo que tienes que hacer, ¿Por qué quieres hacer cosas?

¡Uy, mira, se acaba de derrumbar la torre de Babel! Oh, vamos, hermanos, llevémosle ladrillos a esa pobre gente que ha quedado sin nada para que puedan reconstruir lo que perdieron. ¿Quién te dijo que hagas eso? ¡Es nuestro deber como cristianos, hermano! No, nuestro deber como cristianos es obedecer a Dios.

¡Pero es que nos van a acusar de faltos de solidaridad! ¿Sabes? La solidaridad es parte de una cultura humana y mundana. Los cristianos no somos solidarios, somos misericordiosos. Y hay una gran diferencia entre solidaridad y misericordia, mírala en tu diccionario.

Dios es misericordioso, así que nosotros debemos ser misericordiosos, también. Pero Dios no es solidario, es misericordioso. En pocas palabras, lo que hoy día llamamos cristianismo, es mayoritariamente, humanismo con Biblia.

Humanismo con Biblia, donde el hombre sigue siendo el centro de todo. Y no lo es. ¿Cómo va dar un estudio tan largo, hermano? ¡A la gente no le gusta! ¿Cómo va a poner ese texto? ¡A los hermanos no les agrada! La gente no lo entiende. ¿Ah, sí, eh?

¿Y a ti quien te dijo que yo doy los estudios y pongo los textos para la gente? ¡Yo grabo y publico lo que mi padre me ordena! Y si a ti te gusta, gloria a Dios. Y si no te llega a gustar, gloria a Dios! Porque yo soy y quiero seguir siendo un ministro del Señor, no un asalariado sostenido con tu dinero. ¿Está claro?

Pero hoy el concepto eclesiástico mayoritario impone hacer cultos para la gente. No importa si Dios no se agrada de lo que ellos hacen. No importa si a Dios le caen horribles esas canciones que se cantan. Lo que importa es que la gente esté feliz allí adentro y se vaya contenta a su casa. Así vuelven. ¿Qué se supone que eres, un buen restaurante?

Ese es el humanismo cristiano. ¡Ayudamos a todos! Déjame decirte que la iglesia no es eso. Nunca estuvo en el corazón de Dios que su iglesia sea eso. La iglesia es la columna y el baluarte de la verdad. Claro que lo peor es la presión social, incluso dentro de nuestro mismo ambiente.

Las reuniones de los consejos pastorales tienen más de comentarios sobre la violencia, la inseguridad, el terrorismo y los dilemas económicos, que los milagros o cualquier otra muestra del poder de Dios manifestado en sus congregaciones. ¿Será porque ya no los hay?

En una reunión a la que asistí, ante la preocupación por los asaltos y robos que había en esta ciudad, alguien propuso sacar a los intercesores de mejor nivel a las calles. Y se levantó un joven pastorcito de una pequeña iglesia de barrio y preguntó: ¿Y para qué, para que encima les roben las Biblias? Listo.

Entonces sale alguno de los que yo mismo he oído muchas veces y dice que no, que la iglesia tiene que estar donde la gente sufre. Si me permites, no voy a negar que a mí también me duele que la gente sufra, pero me parece que ese hombre y yo hemos leído dos Biblias diferentes.

Yo aprendí que nos debemos a Dios, no a los hombres. ¡Pero hermano! ¿Usted no ha leído nada respecto a la violencia? Sí, claro que he leído. Todavía conservo la antigua rutina de prensa de leerme casi todo lo que me llega a primera hora de la mañana, después de orar y leer la Biblia.

¿Y no vamos a hacer nada al respecto? Yo creo que estamos haciendo bastante, pero no pienso mover ni un dedo para hacer algo que el Padre no me diga que haga. Lo que veo hacer a mi Padre, eso hago, dijo Jesús. Lo que oigo decir a mi Padre, eso digo. ¡Es el Cristo! ¡Él es mi referente y modelo! ¡Soy cristiano!

¿Entonces, a Dios no le importa el sufrimiento de la gente? Sí le importa. ¿Y cómo resuelve eso, Dios, si se puede saber? Simple: dejó a su iglesia, su tesoro más grande. ¡La dejó acá, para que lo resolvamos nosotros! Dios no nos pide que edifiquemos su casa, Él lo hace.

Porque la Biblia dice que si Él no edifica, en vano trabajamos. Pero, ¿qué nos pide Él? ¡Qué edifiquemos una sociedad justa!  Ningún país va a ser mejor si tiene mayor cantidad de templos evangélicos cristianos. Pero sí empezará a serlo si, en cada uno de los templos que ya existen, se empiezan a formar creyentes más honestos, justos, sinceros, íntegros y libres de toda hipocresía.

¿Sabes qué estoy esperando como hijo de Dios genuino y fiel? Que llegue el día que no sea necesaria la sanidad interior dentro de las congregaciones. Que funcionen afuera, para tratar el alma herida de los que todavía no conocen a Dios y mostrarles que hay un camino que garantiza la victoria.

Porque la sanidad interior es para ellos, no para nosotros. No tienen el Espíritu Santo y por eso nadie los puede sanar. Por eso necesitan de alguien. Lo que no se puede entender es que los cristianos, teniendo el Espíritu Santo, tengan que depender de eso para poder ser más o menos útiles.

Sin embargo, el caso es que lo necesitamos. Es de esperar que en algunos años eso ya no sea así, porque lo normal dentro de la iglesia genuina del Señor, es sanarse. Y de todas las sanidades posibles. Las físicas, las almáticas y las espirituales.

El cuerpo humano, créeme, no necesita aprender a sanarse. Ya trae ese programa en su disco duro. Sólo debes operar la clave de ingreso. De todos modos, el cuerpo por sí mismo y solito, sabe sanarse sólo durante la noche mientras su propietario duerme.

¿O me vas a decir que tú debes enseñarle a tu rodilla a cicatrizar después que te caíste y te raspaste con sangre? ¡Tú rodilla cicatriza sola! ¡No necesita tu ayuda! ¿Por qué? Porque es cuerpo, es algo vivo. ¿Y entonces por qué deberemos enseñarle a nuestra alma a sanarse?

Dime por qué necesitas que alguien te ayude para superar las marcas emocionales del rechazo, si una cicatriz se produce y se forma sola. ¿Una cicatriz en tu dedo pulgar sí y una herida en tu alma no? Me pregunto qué cosa es la que no estamos haciendo bien. O qué cantidad de cosas.

Yo creo que tenemos la revelación suficiente. Lo único que nos falta, es vivirlo. ¿Qué se debe hacer con el adúltero, entonces? ¡Echarlo! ¿Cómo, no lo vamos a restaurar? No, échalo. ¿Pero no debemos tener misericordia y amor? Mira; si fue adúltero adentro, es porque no conoce a Dios, ni siquiera tiene temor de Dios.

Y tú no puedes ni debes tener parte alguna con los que no tienen temor de Dios. Nada. ¿Pero, no es demasiada dureza? A primera vista, tal vez parezca eso, cierto. Pero déjame decirte que esa cultura de tolerancia que hasta ahora se ha practicado, es lo que nos ha llevado como iglesia a una falta de credibilidad y respeto que espanta.

Entre otras causas, por eso estamos como estamos. ¿Cómo vamos a pretender que el mundo incrédulo respete a la iglesia del Señor si no la respetan ni sus propios miembros? ¿Qué hacía el pueblo cuando la hija de uno de los sacerdotes se prostituía? La quemaban.

El Dios de amor determinó que la quemaran. Eh… ¿Es que eso está vigente? La santidad nunca pasó de moda. Esta es munición gruesa y armamento pesado pesado. Claro; es mucho más fácil hablar de cómo funcionar en lo profético que de esto, ¿Verdad?

Es mucho más fácil y bonito hablar del tercer cielo, pero lamentablemente, alguien tiene que decirlo alguna vez. Aunque caiga antipático, aunque se gane enemigos serios. No le hace. El pecado sigue siendo pecado y la verdad sigue siendo la verdad.

¿Y dónde se pierde todo esto? Mira; la gente que cae en estas cosas, básicamente tiene que confrontarse con una sola pregunta: ¿Tienes temor de Dios, o no? Debemos estar en condiciones de reconocer cuando, una persona, actuó con intención, y cuándo fue engañado.

Y sólo se puede restaurar a las personas que fueron engañadas. No se puede restaurar a alguien que planificó el engaño. Hay una diferencia notoria, ¿La notas? Adán fue engañado, él no planificó eso. ¡Pero es que Dios restauró a David! Cierto, pero ni tú ni yo somos David. Si fuéramos David, entonces sería otro el trato de Dios para con nosotros. Pero no lo somos.

David es la excepción a todo. No somos David. Entonces, más allá de que lo profético es tan valioso y nos ha impactado tanto, y nos ha llenado el corazón de tantas cosas, nos damos cuenta que lo profético, lo que ha traído a nuestras vidas, es una mayor sensibilidad a la luz y a las tinieblas.

Hoy día somos mucho más finos y precisos para distinguir esto. Y eso tiene que hacer que tú tengas la capacidad de obrar con mayor precisión y ser cada vez más certero. ¿Qué se hacía antes cuando había una espina incrustada en la piel de alguien? ¡Traían un hacha!

¿A ver, dónde está esa espina? Mejor dicho, dónde está esa mano, ese dedo, ese pie. ¡Ay mi madre! Hoy hay una pinza y una aguja, y se puede sacar la espina sin cortar el miembro donde está. Ese es el funcionamiento profético, ¿Entiendes?

Entonces, yo creo que podemos tocar estos temas con mayor precisión y sin ofender gratuitamente a nadie, aunque también sin defender lo indefendible, sea quien sea el responsable. Sin embargo, no es para identificar a Babilonia, porque eso es fácil. Es para identificar nuestra carnalidad.

Es para que te des cuenta que tú necesitas trabajar esto. Es para reconocer que todavía hay áreas de tu vida que deben ser juzgadas por Dios, porque estás tolerando cosas que a Él no le agradan. Debes poder trabajar en esto. ¿Por qué? Porque tu autoridad está en proporción directa con tu calidad moral.

¡Es que yo estoy en Cristo! Es que lo moral no tiene nada que ver con estar en Cristo. En Cristo todos podemos estar al ciento por ciento. La moral tiene que ver con el carácter y la conducta personal. Podemos juntarnos y hacer un seminario sobre los temas  más importantes de la teología, pero estaremos caminando alrededor del problema mayor.

Porque a pesar de que todas esas clínicas y seminarios siguen siendo buenos, si no se reconoce el pecado dentro del cuerpo, ¿De qué nos servirá todo eso? Y es allí donde la iglesia se necesita. Es allí donde un líder se acerca a otro ministro y le pide que lo ayude porque está perdiendo a su hijo y no sabe qué hacer.

Es allí y así donde el cuerpo se sana a sí mismo. Es allí donde pueden sostenerse, porque esta lucha no es fácil. Ser moralmente correcto no es fácil para nada en un mundo inmoral. Ser luz en una tierra tan oscura, no es nada sencillo. No tiene ninguna gracia brillar en medio del brillo ambiente. Lo grave es brillar afuera.

Brillar en medio de los bancos, de las oficinas, de las fábricas, de los colegios, de las universidades.  Es difícil brillar allí. Sin embargo, es allí donde Dios quiere que brillemos. Porque la luz es luz, cuando está manifestada en la oscuridad. Una pequeña linterna se pierde en un sitio que está todo iluminado, pero es un tesoro difícil de explicar cuando se la enciende en medio de la total y absoluta oscuridad.

La Biblia dice que la noche ya termina. Hay mucha oscuridad, hoy. Tú eres la luz. Quiero decir algo pero con suma prudencia: tú, donde quiera que habites, eres la única luz que tiene tu país, hoy. Ahora quiero preguntarte: ¿Te das cuenta de la responsabilidad que hay sobre tus hombros?

Por mi parte, yo soy argentino, e independientemente de las luchas bajitas entre las posiciones políticas que quieren hacerse con el gobierno de mi país, hay algo que es notorio: en la Argentina hay grandes focos de corrupción. En todos los niveles, incluido aquellos que otrora parecían incólumes.

Mi pregunta obligada, entonces, es: ¿Podrá la iglesia mantenerse fuera de cualquier clase de corrupción para poder ser juez de esas corrupciones mundanas? Y nota que estoy preguntando si podrá. Porque tengo más que claro que todavía no puede, porque también me ha tocado ver la corrupción interna.

Y eso no sólo es muy triste, es gravísimo delante de los ojos de Dios. ¿Será que esa parte de lo que llaman iglesia, en realidad no termina de creer que ese Dios exista y les pida cuentas alguna vez? ¿Será sólo simple incredulidad?

 

 

 

Leer Más

Lo Sabemos; ¿Lo Olvidamos?

 

 (Romanos 3: 23) = Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

(Romanos 7: 21) = Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.

La Biblia nos muestra que Dios designó para cada cristiano una vida de pleno gozo. Esta vida tiene completa paz y no tiene barreras en su comunión con Dios, y en ninguna forma se opone a la voluntad de Dios. La vida que Dios preparó para el cristiano no tiene sed de las cosas del mundo; se aparta del pecado y tiene victoria sobre él. Es una vida santa, victoriosa y llena de poder; conoce la voluntad de Dios y tiene una comunión continua con El. Esta es la vida que Dios designó para el cristiano en las Escrituras.

Dios dispuso una vida que está escondida con Cristo en Dios. ¿Qué puede afectar esta vida? ¿Qué la puede sacudir? Así como Cristo es inconmovible, nosotros somos inconmovibles. Así como Él está por encima de todas las cosas, también nosotros lo estamos. Nuestra posición delante de Dios es la misma que Cristo tiene delante de Él. Nunca debemos pensar que estamos destinados a la debilidad o al fracaso. No hay cabida para tal idea según la Biblia. Colosenses 3:4 dice: “Cristo, nuestra vida”. Cristo está muy por encima de todo. Nada puede tocarlo. ¡Aleluya! Esta es la vida de Cristo.

La vida que Dios dispuso para el cristiano es una vida llena de paz y gozo; es una vida activa llena de vitalidad y de la voluntad de Dios. Pero, ¿qué clase de vida llevamos? Si no estamos viviendo la vida que Dios dispuso, necesitamos vencer y abrirnos paso en este asunto. Por consiguiente, necesitamos examinar nuestra experiencia hoy. Este no es un tema fácil de tratar. Algunas de nuestras experiencias pueden ser bastante lamentables. Pero cuando nos humillemos, veremos lo que nos hace falta y sólo entonces Dios nos concederá Su gracia.

¿Qué clase de vida llevamos? Una vida atada a la ley del pecado. “Porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo” (Romanos 7:18). Nuestra vida es una vida de fracasos, pues está atada al pecado. Dios nos dio una vida muy elevada, pero nosotros llevamos una vida de fracasos. Según nuestra experiencia y según las Escrituras, un cristiano experimenta ocho tipos de fracasos, que son en realidad, ocho tipos de pecados.

Pecados espirituales

El orgullo, la envidia y la incredulidad, son pecados espirituales. Señalar los errores de los demás es un pecado espiritual; dudar de Dios y no consagrarnos a Él también son pecados espirituales. Algunas personas tienen victoria sobre asuntos espirituales, pero son más los que experimentan derrota en esta área.

Anteriormente me dominaba mi orgullo. Cualquier clase de orgullo es un pecado espiritual. Todo orgullo que le impida a uno avanzar es un pecado espiritual. Una persona orgullosa no puede soportar que otros sean mejores que ella. No puede resistir ver que otros tengan más éxito en asuntos mundanos, ni que otros estén más avanzados en asuntos espirituales. Si esto sucede, hará todo lo posible para encontrar los errores del otro y avergonzarlo. La envidia es un pecado tanto en nuestra vida espiritual como en la obra del Señor.

Algunos tienen un corazón malo e incrédulo. Si se les pregunta si creen o no, dirán que no hay palabra ni frase de la Biblia que ellos no crean. Pero si se les pregunta si confían en las promesas de Dios, reconocerán que no pueden. Tan pronto sufren una pequeña prueba, se asustan desmedidamente. Les es imposible confiar en la palabra de Dios. En una ocasión la esposa de Martín Lutero se vistió de luto y le dijo que la angustia en la que él se encontraba era como si su Dios hubiese muerto.

Muchas personas no tienen una vida ni una comunión apropiada delante de Dios. Viven de una manera descuidada día tras día. Pasan sus días sin orar ni leer la Biblia, sin ver el rostro de Dios y sin tener comunión con El. Hasta les horroriza pensar que deben tener comunión con el Señor. Esta es una vida sin Dios. Debemos ver que hemos pecado, hemos fallado y no hemos llevado una vida espiritual. Muchos nunca hemos sido diligentes en aprender las debidas lecciones de negar el yo. Muchos de nosotros nunca hemos aprendido las lecciones de poner nuestro ego a un lado.

En cierta ocasión había dos hermanos que no tenían buenas relaciones entre ellos debido a una insignificancia. Antes comían juntos y se servían del mismo plato. Uno de ellos siempre escogía para sí la mejor carne del plato. Cuando el otro lo notó, no dijo nada por varios días, pero a las dos semanas no pudo aguantar más y se apartó de su hermano. La clase de persona que eres tú se manifiesta en las cosas pequeñas que haces. Me agrada mucho leer la biografía del señor Hudson Taylor. Cuando él viajaba predicando, casi siempre escogía el peor cuarto y la peor cama. Aunque esto es algo pequeño, la manera en que uno maneja estos asuntos manifiesta si uno vive o no en la presencia de Dios.

Pecados de la carne

No sólo tenemos pecados espirituales; también tenemos pecados de la carne. El adulterio, los ojos que miran sin control y las relaciones impropias son ejemplos de los pecados de la carne. Muchos han fallado en éstos. Son muchos los que han pecado con sus ojos porque no se han controlado. Muchos no son rectos en su relación con los amigos. Estos son pecados de la carne; son pecados de la conducta. Puede ser que algunos de estos pecados no tengan nada que ver con el cuerpo, mientras que otros sí.

Hermanos y hermanas, ¿han sido disciplinados sus ojos? Debo reconocer que hoy en día existen muchas oportunidades para pecar con los ojos. Ustedes deben presentar esto al Señor. Muchos cristianos nunca llegarán a experimentar una vida vencedora a menos que el Señor limpie sus ojos.

La amistad es otro asunto que debemos vigilar cuidadosamente. Tal vez algún hermano tenga una amistad muy especial con un incrédulo. Para el mundo, esto no es pecado; pero según la vida que Dios ha puesto en el cristiano, una amistad especial es un pecado. Lo mismo se aplica a las hermanas. Un misionero occidental una vez contó que algunos incrédulos trataron de establecer una amistad especial con él; cuando se dio cuenta de que esto era un pecado, rechazó esa amistad.

Pecados de la mente

Además de los pecados espirituales y los de la carne, también están los pecados de la mente. Muchos no tienen pecados espirituales y su carne ha sido quebrantada hasta cierto punto. Pero no logran obtener victoria sobre sus pensamientos. Algunos tienen una mente que divaga; la mente de otros gira en un círculo vicioso; otros tienen una mente inestable; la mente de algunos no divaga ni da vueltas ni es inestable, pero es impura y está llena de ilusiones. Unos están llenos de dudas; otros están obsesionados con el conocimiento: quieren saberlo todo y no se detienen hasta conseguirlo.

Los que tienen una mente así no han llegado a experimentar la vida vencedora. No debemos pensar que no tenemos nada malo en nosotros. Son muy pocos los que experimentan una verdadera victoria sobre sus pensamientos. Muchos, por el contrario, tienen pensamientos errantes e inestables. Tener pensamientos que divagan es un problema serio, pero tener pensamientos impuros es aún peor. Algunos tienen pensamientos impuros que persisten tenazmente en sus mentes. Conocí a una hermana que confesó que sus pensamientos siempre divagaban. Otro cristiano que conocí confesó que tenía pensamientos impuros continuamente. Esto nos demuestra que no vivimos por la vida de Dios. Debemos resolver todos estos asuntos.

La imaginación ha causado daño a muchos cristianos. Las dudas también han perjudicado a muchos cristianos. Por ejemplo, cuando nos encontramos a un hermano en la calle, y él no se porta muy amable, podemos llegar a pensar que está enojado con nosotros o que piensa mal de nosotros. Pero luego tal vez nos enteramos de que su actitud poco amistosa se debía a que no había pasado bien la noche, a que tenía dolor de cabeza o a que estaba atravesando por una terrible experiencia. Aunque habíamos pensado que el problema tenía que ver con nosotros, en realidad no había nada en contra nuestra.

Nuestra imaginación nos lastima con frecuencia; sin embargo, seguimos pensando que podemos discernir el corazón de otros. Debemos reconocer que solamente el Señor puede escudriñar las entrañas y los corazones (Apocalipsis 2:23). Muchos se imaginan que otros son de una u otra forma. Todos hemos pecado con nuestros pensamientos; hemos emitido demasiados juicios; tenemos demasiadas ilusiones. Hermanos y hermanas, tenemos que acercarnos al Señor y quitar de en medio todas estas cosas. Si no resolvemos el problema de nuestros pensamientos, no podremos tener una vida de victoria en Dios.

También está el hermano que tiene una obsesión por el conocimiento. Siempre tiene que encontrar una razón para todo. Todo lo analiza y todo lo quiere saber; su mente se mantiene muy activa. No confía en Dios y quiere estar informado de cada cosa que se mueve a su alrededor. Hermanos y hermanas, esta clase de atracción hacia el conocimiento también es un pecado. Esto es algo que también debemos confrontar.

Pecados del cuerpo

Existen también los pecados que se relacionan con el cuerpo. No necesariamente tienen que ser cosas impuras. En términos humanos, tal vez no sean cosas grandes; pero para un cristiano son pecado. Algunos prestan demasiada atención a la comida; para otros, dormir es una cosa sagrada. Algunos se preocupan exageradamente por la salud o por el arreglo personal; otros están atados al hábito de comer meriendas constantemente; otros aman demasiado sus propios cuerpos. Todos éstos son pecados delante del Señor.

Muchos cristianos están atados a la comida. Nunca han llegado a ayunar. Se les puede conocer por su manera de comer. En el momento en que se disponen a comer, los demás se dan cuenta qué clase de personas son. Un hermano dijo en cierta ocasión: “Tengo un apetito voraz; mi apetito es enorme”. Hermanos y hermanas, dar rienda suelta al comer también es un pecado. Aquellos que no se controlan en la comida cometen pecado.

Algunos tienen en su rostro un aspecto terrible cuando pierden sólo un poco de sueño. Se ponen irritables al tratar ciertos asuntos y hablan con rudeza. Esto también es un pecado. Algunos se entregan desmedidamente a las meriendas, en lo cual gastan mucho dinero. Otros prestan demasiada atención a su arreglo personal y hacen lo posible por tener buena ropa. También tenemos a los que están obsesionados con la salud; todo tiene que estar perfecto para ellos. Piensan que esto y aquello es nocivo o perjudicial para el cuerpo; se encuentran confinados y amenazados por todo.

Estos son ejemplos de estar obsesionados con nuestros cuerpos. Muchas personas aman demasiado a sus cuerpos. No pueden soportar ningún sufrimiento, ni siquiera toleran acercarse a un enfermo. Están esclavizados a su cuerpo. Pablo dijo: “Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre” (1 Corintios 9:27). Él ponía su cuerpo en servidumbre. No sujetar nuestro cuerpo en servidumbre es pecado. El cuerpo debe ser sometido a nuestra servidumbre. Muchos han sacrificado su tiempo de oración en la mañana por el sueño. Muchos han cedido el tiempo que deberían pasar en la palabra a la comida. Muchos no pueden servir al Señor porque prestan demasiada atención a las meriendas o a la apariencia externa. Descuidarnos en estas áreas y no refrenarnos es pecado.

Pecados de la manera de ser

La predisposición natural del hombre se relaciona con su carácter. Es, en efecto, lo que lo caracteriza. Toda persona nace con cierta manera de ser. El Señor no vino a librarnos solamente del pecado, sino también de nuestra forma natural de ser. Algunos son obstinados desde que nacen; otros son muy legalistas. Para ellos, dos más dos tiene que ser cuatro. Son muy correctos, pero a la vez son demasiado rígidos; lo que para ellos es correcto, tiene que ser lo correcto, y lo que piensan que es incorrecto, es sin duda incorrecto. Son muy inflexibles. En lo que son y en lo que hacen siempre se comportan como el juez supremo. Si bien es cierto que a menudo son muy justos, su justicia tiene cuernos. A ellos les falta amabilidad y dulzura en su trato con los hermanos. Su justicia es dura e inflexible. Hermanos y hermanas, esto también es pecado.

Otros son demasiado débiles. Temen tomar cualquier responsabilidad. Todo les parece aceptable. Son el otro extremo de los hermanos obstinados que acabamos de mencionar. Algunos se engañan pensando que un hombre amable es un hombre santo. Pero, ¿cuántos hombres amables ha usado Dios? ¿Era el Hijo de Dios sólo un buen hombre? El carácter natural también es un pecado y necesita ser quebrantado.

Algunos quizás no sean demasiado duros ni demasiado amables; pero les gusta presumir. Adónde van, desean llamar la atención; en dondequiera que se encuentren, siempre quieren ser ellos los que hablen. Aunque no tengan la oportunidad de hacer algo, de todos modos se pasearán para saludar a todos los presentes. No importa donde se hallen, no estarán satisfechos hasta que todos hayan notado su presencia. Ellos nunca pasan inadvertidos en los lugares a donde van y jamás se quedan callados.

Algunos hermanos son muy retraídos. No les gusta que los noten en ninguna parte. Siempre buscan un rincón donde sentarse. Esto también es pecado y debe ser eliminado. Algunos hermanos reaccionan con mucha rapidez, mientras que otros son demasiado lentos. Una vez un hermano dijo: “Alabado sea el Señor. Tengo un temperamento que reacciona con facilidad. Puedo perder la paciencia fácilmente en la mañana; pero esto sólo me dura cinco minutos, y en el momento de salir a trabajar ya lo he olvidado todo”. No obstante, su esposa y sus hijos sufren continuamente. Cuando regresa del trabajo, su esposa aún está sufriendo. Esto le parece muy extraño a él. ¡Hasta piensa que es muy buena persona! Esto es un pecado y también debe ser confrontado.

Algunos son lentos en todo. Pueden posponer un asunto un día o diez. Esto es ociosidad. Este tipo de carácter también debe ser quebrantado. Toda persona tiene su propia peculiaridad. Aunque algunos son salvos, son extremadamente severos con los demás y provocan situaciones antagónicas. Todo les parece importante. Nunca se aprovechan de otros, pero tampoco permiten que otros tomen la más mínima ventaja de ellos. Nunca lastiman a nadie, pero si otros llegan a herirlos, tomarán ojo por ojo y diente por diente. Son muy calculadores y no permiten que nada se les escape.

Otros, por el contrario, no son nada severos con los demás, pero son muy malvados. Sacarán ventaja de los demás aun cuando se trate de unos cuantos centavos. No, ellos no le roban a nadie, pero se aprovechan hasta de sus trabajadores o sus choferes.

A otros les gusta hablar mucho. Adondequiera que vayan, no habrá un momento aburrido. Les agrada hablar de una familia y criticar a otra. Otros son bastante flexibles con las verdades. Tan pronto se enteran de algo, corren a contárselo a los demás. A otros les encanta usar exageraciones. No mienten, pero lo que dicen, lo exageran. Todos estos rasgos del carácter tienen que ver con nuestras palabras. Si deseamos vencer y experimentar una vida victoriosa, tenemos que desechar todas estas cosas. Aunque no nos sintamos capaces de deshacernos de ellas, tenemos que vencer.

Me he visto obligado a hablar de estos asuntos, debido a que el andar diario de los cristianos de hoy está lejos de expresar a Dios. Algunos hermanos sólo ven las faltas de otros; son incapaces de apreciar las virtudes de los demás. Únicamente salen de sus bocas palabras de crítica. En cierta ocasión un hermano del norte de la China logró vencer en esta área. Antes no podía evitar notar las faltas en otros. Cuando una persona venía a él, le traía a colación seis o siete defectos que le notaba. Cuando se le acercaba otro, también le hallaba sus seis o siete problemas. Yo le dije que la razón por la cual él veía tantos problemas en los demás era que él mismo era el problema. Esta era su inclinación natural. Hermanos y hermanas, todos estos son pecados. Todo cristiano vencedor vive por encima de estas cosas.

Renuencia a obedecer la palabra de Dios

No sólo tenemos los pecados en el lado negativo, pues la Biblia nos muestra que ser negligentes delante de Dios en nuestra intención de obedecer Su palabra también es pecado. Hermanos y hermanas, ¿cuántos mandamientos de Dios han leído, y cuántos han obedecido? ¿Cuántas personas aman a sus cónyuges? Una hermana dijo en cierta ocasión que ella sabía que debía someterse a su esposo, pero siempre discutía un poco antes de someterse. Ella se dio cuenta con el tiempo de que nunca había tenido una verdadera sumisión según la norma de Dios. Esto, por supuesto, es pecado.

¿Cuántos cristianos piensan que estar triste es pecado? La Biblia dice que debemos regocijarnos siempre. ¿Cuántos cristianos han obedecido éste mandamiento? Debemos ver que estar triste es pecado. Todos los que no se regocijan, pecan. El mandamiento de Dios dice que por nada debemos estar afanosos. Si estamos llenos de ansiedad, hemos pecado. Según el mandamiento de Dios, estar triste y ansioso es un pecado. Claro que según el hombre, estar triste o ansioso no es pecado, pero la palabra de Dios dice que la tristeza y la ansiedad son pecados.

Debemos dar gracias en todo. Dios manda que demos gracias en todo. En todo debemos decir: “Dios, te agradezco y te alabo”. Aunque encontremos dificultades debemos decir: “Dios, te agradezco y te alabo”. Una mujer que tuvo nueve hijos pensaba que la palabra sobre no estar ansiosos estaba equivocada. Ella alegaba que una madre debe estar ansiosa. Creía que no estar ansiosa era un pecado. Ya había perdido dos hijos en medio de su ansiedad y creía que debía criar los otros siete con ansiedad. Esta hermana no entendía que la ansiedad era un pecado; pensaba que era su deber estar ansiosa.

Dios nos manda que nos regocijemos siempre y que por nada estemos ansiosos. También nos dice que demos gracias en todo. La victoria y la fuerza nos capacitan para obedecer lo que Dios manda. Los que no pueden vencer, no pueden guardar los mandamientos de Dios.

No darle a Dios lo que exige

Dios requiere que nos consagremos a El absolutamente y exige que le consagremos nuestra esposa y nuestros hijos. También requiere que le consagremos nuestras actividades enteramente a Él y todo nuestro dinero. Todo cristiano quiere reservar algo para sí. Pero queridos hermanos y hermanas, debemos darnos cuenta de que en el Antiguo Testamento constaba el mandamiento del diezmo, de ofrecer una décima parte; pero en el Nuevo Testamento nuestra consagración debe ser de diez décimos. Nuestra casa, nuestra tierra, nuestra esposa, nuestros hijos e inclusive nosotros mismos, debemos consagrarnos a Dios plenamente.

Muchos cristianos temen que Dios les traerá aflicciones. Había un cristiano que tenía mucho temor de consagrarse a Dios. Él dijo: “Si me entrego a Dios, ¿qué sucederá si Él me envía sufrimientos?”. Le respondí seriamente: “¿Qué clase de Dios cree que es nuestro Dios? Si un hijo desobediente quiere volverse complaciente con sus padres y les dice que les obedecerá desde ese momento en adelante, ¿Cree que sus padres le pedirán a propósito que haga lo que no puede hacer? Si lo hacen, entonces dejan de ser sus padres y se convierten en su juez. Pero si verdaderamente son sus padres, sin duda les importará su hijo. ¿Crees tú que Dios les traerá sufrimientos a propósito? ¿Cree que Dios los va a tratar de engañar? Tú te has olvidado de que Él es su Padre”.

Hermanos y hermanas, solamente los que se consagran a Dios tienen verdadero poder. Pueden poner sus asuntos en las manos de Dios; pueden dejar a sus padres, madres, esposas e hijos en las manos de Dios. Pueden entregarle su dinero a Dios. Ellos no toman lo que Dios les ha dado para malgastarlo en el mundo. Ellos han consagrado sus propias vidas al Señor.

Quienes temen consagrar a Dios sus pertenencias, sus bienes materiales y sus relaciones con los demás, no han vencido todavía. Cuanto más uno se consagra a Dios, más fuerza tiene. Aquellos que se consagran a El voluntariamente parecen motivarlo a tomar más. Parecen decirle a Dios: “Por favor, toma más”. Una vida consagrada es una vida de gozo, una vida de poder. Si uno no se consagra a Dios, no sólo ha pecado sino que carece de poder.

Estimar la iniquidad y no arrepentirse de pecados que deben confesarse

Muchas personas han puesto fin a muchos de estos asuntos, pero en su corazón, no están dispuestas a reconocer que las cosas que han eliminado son pecados. Según Salmos 66:18, éstos estiman la iniquidad “en su corazón”. Sus corazones aman estos pecados y por ende, no están dispuestos a abandonarlos. No sólo tienen el deseo sino también cierto aprecio por estas cosas, las consienten y están renuentes a abandonarlas.

Hay una estimación secreta por el pecado, un corazón que se resiste a reconocer los pecados como tales. Aunque nunca reconoceríamos nuestro amor por estas cosas y aunque nuestros labios jamás dirían que las amamos, nuestro corazón se va tras ellas antes de que nuestros pies las sigan. Muchas veces el pecado no es un asunto de comportamiento exterior, sino de un amor en el corazón. Si tenemos iniquidades que estimamos en nuestro corazón, necesitamos reconocerlas.

Muchas personas no sólo están inclinadas a la iniquidad, sino que también se rehúsan a reconocer muchos de sus pecados. Un creyente con frecuencia ofende a otro hermano. Cuando se le llama la atención sobre el asunto, rápidamente admite que ofendió al hermano. Luego trata de cambiar su comportamiento; comienza a tratar mejor al otro hermano, le da la mano con afecto y lo acepta con menos reservas. Hermanos y hermanas, lo máximo que podemos hacer es cambiar nuestra actitud, pero Dios no reconocerá esto. Dios no reconoce los cambios en nuestra actitud. Muchas cosas requieren restitución. El dinero debe ser devuelto. Aunque muchas personas no tienen tiempo de escuchar nuestras largas historias, de todos modos tenemos que confesar nuestros pecados.

En cuanto a la confesión, la Biblia nunca dice que debemos hablar detalladamente con otros de nuestros pecados, y tampoco dice que enumeremos nuestros pecados como una novela. El Señor dice: “Si tu hermano peca…” (Mateo 18:15). No importa cuántos pecados sean. Cuando un hermano se nos acerca y confiesa: “Hermano, he pecado contra ti”, tenemos que perdonarlo. Hay muchas cosas escondidas que no es necesario contar. No hay oído en la tierra digno de escucharlas ni oído capaz de soportarlas todas.

Hermanos y hermanas, ¿Por cuántos pecados nuestro corazón aún siente apego? ¿Cuántos pecados aún no hemos sacado a luz? Si tenemos algún pecado, tenemos que vencerlo. A menos que venzamos, no podremos prevalecer sobre estos pecados.

VENCER ES NECESARIO Y POSIBLE

Hermanos y hermanas, si descubren que tienen alguno de los pecados mencionados, ciertamente necesitan vencer. No sé cuántas de estas ocho clases de pecados hayan cometido. Quizás una o dos; tal vez más. Pero Dios no permitirá que uno ni dos ni más pecados los enreden. Puede ser que tú observes unos cuantos defectos en un hermano, que detectes manchas en otro y unas cuantas faltas en un tercero. Pero no está bien tener tantos errores. No es necesario que tengamos estos errores. Debemos dar gracias al Señor y alabarlo porque todos los pecados están bajo nuestros pies. Démosle gracias al Señor y alabémosle. No hay pecado, por grande que sea, que tengamos que cometer. Demos gracias a Dios y alabémosle. No hay tentación tan grande que no pueda ser vencida.

La vida que el Señor ha dispuesto para nosotros es una vida de comunión ininterrumpida con Dios. Todo cristiano puede hacer la voluntad de Dios y puede ser totalmente librado de sus afectos naturales. Todo cristiano puede vencer el pecado completamente y también su carácter. El cristiano puede consagrarlo todo a Dios y ser librado del amor que le tiene al pecado. Demos gracias a Dios y alabémosle. Esta no es una vida idealista; es una vida que puede ser llevada a la práctica plenamente.

SEAMOS FRANCOS Y NO NOS ENGAÑEMOS A NOSOTROS MISMOS

Tenemos que orar a Dios y pedirle que no nos deje engañarnos a nosotros mismos. Dios sólo puede bendecir a una clase de personas: las que son francas delante de Él. En la predicación de Felipe vemos que la bendición de Dios sólo llega cuando la mentira se detiene. Debemos decir: “Oh Dios, te he mentido. Perdóname”. Cuando oramos de ésta manera, el Señor inmediatamente nos bendice.

Hermanos y hermanas, quizás ustedes hayan dicho: “Oh Dios, satisfáceme”. Pero debemos entender que los que están insatisfechos no necesariamente tienen hambre. Para poder ser satisfechos debemos tener hambre. Cuando el hijo pródigo abandonó a su padre y lo malgastó todo, deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los cerdos. Nadie le daba nada. Esto es estar insatisfecho.

Algunos se encuentran diariamente insatisfechos y procuran llenar su vientre con algarrobas. Una cosa es estar insatisfecho, y otra tener hambre. ¿Cómo podemos estar satisfechos cuando estamos débiles y cayendo constantemente? Aunque no estamos satisfechos, nos llenamos de cosas y vivimos esta clase de vida día tras día. No sólo necesitamos estar insatisfechos sino también tener hambre.

El Señor solamente puede bendecir a una sola clase de personas: las que tienen hambre. Dios no prometió satisfacer a los insatisfechos. Hermanos y hermanas, dejemos todas las mentiras. Ya le hemos mentido a Dios mucho tiempo. ¡Hemos fracasado! ¡Hemos fallado delante de Dios! Hacer esta confesión ante los hombres es una gloria para el nombre de Dios. Denle gracias a Dios y alábenlo. Todos los que son francos serán bendecidos. Denle gracias al Señor y alábenlo. Creo que muchos en esta ocasión tendrán un encuentro con Dios y que Dios los bendecirá.

 

Leer Más

Desarticulando Engaños Modernos

Dice la Biblia que en los últimos tiempos correremos el riesgo de ser engañados por doctrinas de demonios. Y nosotros, pese a creer esto, estamos muy tranquilos porque todavía no hemos visto subir al púlpito a ningún personaje vestido de rojo, con cuernitos y un tridente a predicarnos que podemos pecar todo lo que se nos ocurra que no va a pasar nada.

Me temo que estamos cometiendo un ingenuo delito de simpleza. Nos estamos olvidando de una palabra que tiene vinculación directa con todo lo diabólico: sutileza. Aquí me propongo demostrar que ya podemos estar recibiendo doctrina falsa, doctrina de demonios, sin que nos hayamos dado cuenta de ello.

Empecemos por saber qué es doctrina. En el Antiguo Testamento, la palabra significa “Lo que es recibido”, es decir: una enseñanza. Allí Dios, como fuente de conocimiento, es llamado “maestro” y su enseñanza se manifiesta en juicios, (Que es separación de lo verdadero de lo falso) y en su voluntad fundamentalmente contenida en la ley.

Enseñar, en esta esencia, significa conducir al hombre a la experiencia más íntima con la voluntad divina, puesto que una doctrina afecta tanto al intelecto como a la voluntad humana. Me gustaría darte algunos versículos que confirmen esto que te estoy diciendo.

(Deuteronomio 32: 1)= Escuchad, cielos, y hablaré; y oiga la tierra los dichos de mi boca.
(2) Goteará como la lluvia mi enseñanza; destilará como el rocío mi razonamiento; como la llovizna sobre la grama, y como las gotas sobre la hierba.

Punto primero: la doctrina viene de Dios, no de las elucubraciones (Bien intencionadas, por supuesto), de alguna junta de notables, teólogos o auto proclamados eruditos bíblicos. Isaías 55:11 dice que la palabra que sale de la boca de Dios no volverá a Él vacía, sino que hará lo que él quiera y que prosperará en aquello para lo cual fue enviada.

Sana doctrina, entonces, y para que nadie nunca más se confunda y asesine hermanos, es todo aquello que se fundamenta con la palabra y no en reglas o estatutos morales y éticos por mejor intencionados que sean. Falsa doctrina, entonces, será todo aquello que, aunque suene bien, no pueda ser confirmado en la Biblia. Mira lo que dice Zofar en Job.

(Job 11: 2)= ¿Las muchas palabras no han de tener respuesta? ¿Y el hombre que habla mucho será justificado?

(3) ¿Harán tus falacias callar a los hombres? ¿Harás escarnio y no habrá quien te avergüence?

(4) Tú dices: mi doctrina es pura, y yo soy limpio delante de tus ojos.

(5) Mas, ¡Oh, quién diera que Dios hablara, y abriera sus labios contigo, (6) y te declarara los secretos de la sabiduría, que son de doble valor que las riquezas! Conocerías entonces que Dios te ha castigado menos de lo que tu iniquidad merece.

(Proverbios 4: 1)= Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, y estad atentos, para que conozcáis cordura.
(2) Porque os doy buena enseñanza; no desamparéis mi ley.

Muy bien. Hoy, transitando este tercer milenio, la sana doctrina está íntima y directamente relacionada con Jesucristo. Si una palabra no lo exalta, no emana de la doctrina primera y legítima; es falsa, es humana, es carnal y almática.

Anota esto: la doctrina de Jesucristo siempre tendrá tres palabras que la acompañarán donde quiera que sea predicada: Amonestación, Advertencia y Exhortación. Con esto aclarado, vamos al texto donde la palabra se habrá de revelar para ti en este día.

(2 Juan 1)= El anciano a la señora elegida y a sus hijos, a quienes yo amo en la verdad; y no sólo yo, sino también todos los que han conocido la verdad.

En principio, fíjate que en sus dos últimas cartas, Juan se define a sí mismo como anciano, sugiriendo que él era mayor que otros cristianos y que su conocimiento personal de la fe era más antiguo que el de ellos. Esta es la evidencia más concreta que determinó adjudicarle a Juan, indiscutible autor de la primera carta, también la autoría de las dos siguientes. Por otra parte y en lo espiritual, Juan se define como un ministro de Dios, que es lo que implica y encierra la palabra anciano.

En cuanto a la “señora elegida”, no cabe ninguna duda de que es una tipología de la iglesia. Suponer y enseñar como muchos han hecho, de que se trataba de una buena mujer a la que Juan le envía su carta, es omitir la inspiración divina en la palabra y reducirla a hechos y actitudes humanas de hombres que vivieron una época.

Yo me pregunto, si fuera así, por qué Juan le dice que la ama “en la verdad”, (Que es Cristo), y que no sólo la ama él sino todos los que han conocido la verdad. Para ser una mujer de carne y hueso, lo de Juan suena un poco exagerado, ¿No? Conoceréis la Verdad y la Verdad os hará libres. – Yo Soy el Camino, la Verdad y la vida. Es Cristo, es su cuerpo. Es la iglesia. Por favor, si quieres ser bendecido, míralo así.

(2) A causa de la verdad que permanece en nosotros, y estará para siempre con nosotros: (Ojo con esto: te está diciendo que la posesión de una verdad permanente es la razón principal para permanecer fieles y no dejarse desviar, que es específicamente la intención de la falsa doctrina.) (3) sea con vosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo, hijo del Padre, en verdad y en amor.
(4) Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre.

Acá hay dos cosas: 1)= Para conocer la verdad es necesario practicarla. 2)= En su tercera carta, versos 3 y 4, Juan dice casi lo mismo y se goza de que lo que llama “sus hijos”, anden en la verdad. Eso corrobora que de ningún modo podemos creer que esta carta fue dirigida a una buena señora, ama de casa, sino a la iglesia.

(5) Y ahora te ruego, señora, (Ahora te ruego, iglesia), no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino el que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros.

¿De qué principio está hablando aquí? Es indudable que no se trata del comienzo de algo, como alguna vez se pueda haber enseñado, sino de un principio como un fundamento, como un patrón. En este caso, se trata de un principio implantado por Jesús durante su ministerio: amar, porque eso complace a Dios.

No un mandamiento nuevo sino uno antiguo, dice el mismo Juan en su primera carta. En un sentido, el mandato de amar es viejo, porque la ley de Moisés lo exige, pero en otro sentido es nuevo, porque el ejemplo de Cristo sienta una nueva norma y un nuevo motivo.

A esta altura, créeme que pensar que esta carta le fue escrita a una buena y afable señora, anónima, de carne y hueso, de pantuflas y ruleros, ya está sonando casi como incomprensible. Tanto como ser cristiano y no discernir, tanto los tiempos como las sazones.

(6) Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio.

Esto es indiscutible. Quien lo haya vivido puede confirmarlo: el amor motiva la obediencia. El seguimiento de los mandamientos no apunta, como tantos lo han interpretado, a hacer del evangelio una cosa rígida, contundente, legalista y hasta cruel en algunos casos, sino una manifestación visible de conducta férrea, suceda lo que suceda, ante la vista de los demás como testimonio viviente de la presencia en nuestras vidas del Dios viviente. Ahora: ¿Por qué todas estas recomendaciones?

(7) Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo.

Aquí primero hay que puntualizar algo antes de que alguien tome esto con la ligereza que es tan frecuente entre el pueblo, y que lo ha llevado en muchos casos a perecer por falta de conocimiento. ¿Qué es un engañador? Simple; alguien que toma una verdad y la tergiversa, la altera, le agrega o le quita cosas que no son, en su propio beneficio.

Ahora piensa esto: para que alguien tome una verdad y con sutileza la altere, y encima logre engañar a muchos que conocían esa verdad, es indispensable que esa persona conozca muy bien esa verdad. Ahora cierra el círculo: ¿Tú podrías ser engañado por alguien que no conozca la Biblia, por una persona atea, incrédula o mundana? Entonces mi amigo, tú ya estás avisado; ya sabes de dónde habrá que esperar a los engañadores.

Por otra parte, el trasfondo histórico y lineal de esta segunda carta de Juan, nos muestra que estuvo dedicada a la relación entre la verdad cristiana y a la hospitalidad ofrecida a los maestros que por entonces viajaban de iglesia en iglesia. A veces se abusaba de esa hospitalidad.

Falsos maestros estaban confundiendo a las comunidades de creyentes, igual a como está sucediendo hoy día y no necesariamente llegando desde otros lugares. Muy bien podrían estar viviendo aquí, cerca de nosotros, gozando de prestigio y hasta teniendo un nombre de que viven aunque estén muertos.

Con respecto al término “anticristo” usado aquí, es más que evidente que también Juan tiene muy claro de que se trata de una mentalidad y no de un hombre individual. Al diablo le encanta que haya mucha gente observando a un líder determinado, ya sea político o de falsas religiones, para ver si ese es el anticristo.

Porque mientras tanto él, usando a falsos profetas, falsos maestros o falsos pastores, inducen a gente cómoda que no escudriña la palabra a creerse mentiras y hasta correr el riesgo de irse al infierno con una Biblia debajo del brazo y con un cargo importante en la iglesia local.

Anticristo es todo lo que se opone a Cristo. Pueden ser cientos, miles o uno, depende el caso. Y así como pueden provenir desde el ateísmo, el orientalismo o el ocultismo, también pueden llegar desde la religión organizada, ya sea oficial o supuestamente evangélica.

(8) Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo.

Este “mirad por vosotros mismos”, Juan lo toma del propio Jesús cuando, hablando con sus discípulos de las señales de los tiempos y del fin de la era, les dice en Marcos 13:9: Pero mirad por vosotros mismos; porque os entregarán a los concilios, (O sea que al asunto va a estar adentro de la iglesia, no afuera) y en las sinagogas os azotarán; y delante de gobernadores y de reyes os llevarán por causa de mí, para testimonio a ellos.

Esto para que vayas teniendo en cuenta por dónde andará esta guerra. Con relación a no perder el fruto de nuestro trabajo, Pablo lo define muy bien en 1 Corintios 3:8: Y el que planta y el que riega son una misma cosa; Aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. Y como corolario de lo que implica, cuesta y significa esta guerra, el escritor de Hebreos 10:32 dice: Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos.

Bien: hasta aquí Juan ha detallado tres cosas muy específicas: Nº1)= Que considera “señora elegida” a la iglesia que anda en la verdad. Y como la verdad es Cristo, es iglesia aquella que solamente se fundamenta en Cristo. “

-¿Me está diciendo, hermano, que hay iglesias que se llaman cristianas que no se fundamentan en Cristo?- “No lo digo yo, lo dice Juan. Si tú ya lo habías pensado y no eres uno de esos obstinados a los que nada les cae bien, no te estoy descubriendo nada nuevo.

Ahora, si no lo habías pensado, si no se te había pasado ni por asomo por tu cabeza y no eres uno de esos robots automatizados que tanto se ven en nuestras congregaciones, es porque gracias y gloria a Dios, has caído en un buen lugar.

Nº2)= Juan dice que sin amor, (Creo que es nuestra mayor asignatura pendiente), y sin cuidado por la palabra, es imposible andar por el Camino de la Verdad que conduce a la vida. Nº3)= Recomienda encarecidamente que nos cuidemos de los engañadores y de los anticristos, influencias internas muy sutiles que tienen como tarea inducir al error a los elegidos. Y ahora, en los siguientes dos versículos, va a atacar lo que, entiendo, no sólo es la base de esta carta sino, además, la base de la vida o la muerte espiritual de la iglesia del Tercer Milenio.

(9) Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, (Que es la verdad revelada en la palabra y el cuidado con respecto al engaño) no tiene a Dios; (Anota esto) el que persevera en la doctrina de Cristo, (Aunque en su propia iglesia le digan que está loco, que es demasiado espiritual, que no tiene los pies sobre la tierra) ese sí tiene al Padre y al Hijo.

Los falsos maestros, tanto en lo histórico de los días de Juan como en la actualidad, siempre pretenden tener un conocimiento personal superior y contradictorio con la doctrina apostólica. Lo que en realidad sucedía es que ellos, como tantos otros hoy, habían cortado su relación con Dios, aunque estuvieran viviendo adentro de una iglesia las veinticuatro horas del día.

Mira: hay algo que no muchos alcanzan a divisar: cuidarse de aquellos presuntuosos que hacen cosas que Dios nunca les ha ordenado hacer, y mucho menos involucrarse en ellas, ya que esto es tan malo como hacer las cosas que Dios ha prohibido.

“-¡Pero hermano! ¿Usted está hablando de la iglesia?-“ Yo estoy hablando de aquellos lugares donde se hacen cosas en el nombre de Dios, y que yo sepa, al mundo incrédulo le importan poco, conoce poco y habla poco de las cosas de Dios.

(10) Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis ¡Bienvenido!

Bueno: llegamos al versículo cumbre y clave de esta carta y de todo este asunto. Merece que lo desarmemos pieza por pieza para escudriñarlo con detenimiento y no hacer como tenemos por costumbre: Entender lo que nos parece, entender lo que algún comentarista de prestigio haya dejado escrito o, la peor, no entenderlo y, por no tomarnos el trabajo de estudiarlo, dejarlo allí para otro día.

Cuando Juan escribió esto, él se refería al riesgo de dar hospitalidad a los falsos maestros, indicando simpatía y apoyo a sus enseñanzas malignas. Juan, claro, no está condenando la cortesía ni la hospitalidad, pero está alertando y hasta prohibiendo todo aquello que pudiera estimular la labor de los herejes.

Ahora bien: llevado a lo actual, esto se ha interpretado de diversas maneras, lo que habla a las claras de una carnalidad incipiente por parte de los eruditos, porque si se hubieran dejado guiar por el Espíritu Santo de Dios, jamás hubieran tenido diferencias.

Muchos, hoy, ni siquiera les abren la puerta de sus casas a Testigos de Jehová o a mormones, a la luz de este pasaje. Sin embargo, el texto no apunta a religiones inventadas por hombres, sino a gente que convive con los creyentes y hasta ocupa lugares de eminencia, aunque su doctrina se haya apartado totalmente de la doctrina de Cristo.

Recuerda siempre que la Biblia, aunque de pronto sea útil para llevar a la conversión al incrédulo y para enseñar los primeros pasos, en su contexto mayoritario, ha sido escrita para lo que nosotros llamaríamos: ”creyentes veteranos”. Y como apoyo y sustento a lo que dice y hace el Espíritu Santo. Porque si no está presente el Espíritu Santo, la Biblia por sí misma no va a servirte de nada.

Primero veamos algo. “Casa”, aquí, no implica vivienda. Nadie está hablando de tu departamento ni de tu propiedad. Casa, aquí, está escrita en sentido espiritual, el mismo que consigna que somos “templo” del Espíritu Santo.

Allí es donde no debemos recibir, oír, compartir, soportar, ninguna doctrina que no sea la de Cristo y, mucho menos, decirle: ¡Bienvenido! ¡Amén! ¡Gloria a Dios! ¡Lo felicito por su mensaje!, Aunque esto último lo diga cómo generalmente lo he visto hacer: no por compartir los conceptos sino para quedar bien con el que manda.

“-¡Pero hermano! ¡A mí no me van a meter una doctrina que no sea la de Cristo! ¡Tengo muchos años en la iglesia!-“Es verdad; nadie te podría convencer diciéndote que puedes pecar todo lo que quieras que no pasa nada. A esta altura de tu vida no vas a ir a arrodillarte delante de una Biblia encuadernada en oro por más que te digan que es sagrada. Pero hay otros modos más sutiles que sí pueden confundirte.

¿Nunca te predicaron que orar, ayunar y alabar está bien, pero que la prioridad de la iglesia son los pobres, los que no tienen qué comer ni qué ponerse encima, y que si permitimos esa pobreza sin reaccionar y denunciarla, cometemos un enorme pecado como es el de la omisión a los más elementales derechos humanos?

Son mensajes que te producen tal revolución interna que, cuando sales del templo, eres capaz de ir a asaltar un banco para llevarle todo lo que necesita a un asentamiento de emergencia entero. Es un buen discurso, muy real, muy humano, pero tiene un problema: no es esa la doctrina de Cristo, hay pruebas palpables en la Biblia de ello. Así que si recibes ese mensaje y le dices ¡Bienvenido!, No tienes a Dios.

¿Nunca te predicaron que las tremendas necesidades, angustias y depresiones que tiene la gente, deben ser evaluadas, analizadas y atendidas por profesionales cristianos especializados en la psiquis, ya que para eso los puso Dios en la iglesia, ya que estas cosas en donde está en juego la mente y la vida de tantos hombres y mujeres no es asunto que pueda ser encarado por improvisados que jamás pisaron a una universidad?

Este también es muy buen discurso. Fíjate que si tú tienes un problemón de aquellos y estás a un paso de suicidarte, yo no puedo llevarte al diván de mi casa y, alegremente y sin conocimiento alguno, meterme en tu vida a dar sugerencias o dictámenes que te pueden producir una hecatombe tal que te empuje definitivamente al suicidio.

Claro que entonces, este, es un buen discurso. Pero tiene un problema: no es conforme a la doctrina de Cristo y, por lo tanto, no proviene de Dios. Proviene, -en el mejor de los casos-, de la bien intencionada naturaleza humana. Porque para Dios no hay nada imposible. Y si dice “nada”, es porque quiere decir específicamente eso: nada.

¿Nunca te predicaron que no pierdas tiempo en nada, que el Señor viene esta misma noche quizás, y que es necesario que te encuentre esperándole? ¿Alguien puede decir que esto es anti bíblico? En absoluto. Pero todo lo que está escrito debe ser pasado por la guía, la unción y la sabiduría del Espíritu Santo, porque si no se correrán serios riesgos.

El mensaje de “El Señor viene pronto a rescatarnos de este mundo de maldad, incrédulo y pecador es movilizador y atractivo, pero no tiene absolutamente nada que ver con la iglesia gloriosa, victoriosa y más que vencedora de la que habla la doctrina de Cristo. Es un lindo y emotivo discurso, pero ha servido para castrar a cientos y cientos de hermanos que ni se prepararon, ni se casaron, ni estudiaron, ni se compraron una casa porque Cristo venía “Ya”. No emana de Dios.

¿Nunca te predicaron que tengas cuidado, que estás en la casa de Dios, bajo la cobertura del Espíritu, que nada ni nadie puede sacarte la salvación aunque no vivas como Dios ha dicho que debes vivir, que la tierra y las naciones te pertenecen, que la victoria está cerca, que el maligno no puede contigo porque tienes tu credencial de miembro, que todo está bien, que estás en la mejor iglesia, con la mejor doctrina y en la mejor denominación evangélica y que un día de estos, Dios va a poner en su lugar todas las cosas y tú lo verás y lo celebrarás? Sí señor; es un mensaje reconfortante y alentador.

En cientos de púlpitos se predica esto, hoy. Pero sucede lo mismo que con aquel boxeador que, cada vez que salía a combatir en un round, “recibía” como para todo el año y, cuando volvía a su rincón, su asistente le decía, animándolo, que todo andaba bien y que estaba ganando la pelea.

Hasta que por ahí se cansó y le dijo a ese asistente: “Mira; si es cierto que estoy ganando y que mi rival ya no da más, por favor vigílame al árbitro, porque a mí alguno me está dando la gran golpiza”. Este mensaje, que suena precioso a diferencia de los otros y además de no ser tampoco la doctrina de Cristo, tiene la particularidad de anestesiar y disminuir la capacidad de batalla en la gente.

Te he mencionado sólo cuatro, pero seguramente cualquiera de ustedes podría arrimar varios más. A esta altura te estás preguntando, si esto es así, cómo es la historia. Y la historia es simple. Si predico la doctrina de Cristo, que no es zalamera ni aduladora, sino confrontativa y fastidiosa, sin importarme como te cae o te deja de caer, podré no resultarle simpático y hasta podré granjearme rencores santos, pero estaré firme en la única sana doctrina.

Ahora, si para que la gente no se ofenda, no nos mire mal, me tenga simpatía y hasta me dé alguna ofrenda, predico un evangelio liviano, permisivo, filosófico, humanista, sin amonestación ni exhortación, podré llegar a ser un hombre de éxito, pero a lo que no llegaré será a formar parte del ejército de Dios, ya que he cambiado la doctrina de Cristo por otra que en el fondo, da más importancia a la formación y la sabiduría del hombre que al poder, la gracia y la unción de Dios.

“-¿Y qué puedo hacer, hermano?-“Yo sé que estoy escuchando uno de esos discursos. No me los creo porque mi Biblia dice que no es así, pero me los aguanto y no digo nada porque realmente no sé adónde irme. Está bien, pero eso quiere decir que con tu silencio y aceptación estás participando de ese mensaje. “-¡Hermano! ¿No es demasiado legalista, eso?-“Y sí, a mí también me sonaba legalista, pero mira lo que dice el verso once.

(11) Porque el que le dice ¡Bienvenido! (Al que trae una doctrina que no es la de Cristo) participa en sus malas obras.

¿Y qué podemos hacer entonces? Yo no puedo cambiar los mensajes que no son fieles a la doctrina de Cristo. ¿Habrá que cambiar los portadores de esos mensajes? No, no alcanza, porque muchos de esos discursos provienen de estructuras doctrinales denominacionales, tolderías, “campamentos privados”, de los cuales es imposible evadirse.

Pero, ¿Y entonces? Volver a la senda, al Camino antiguo, a la iglesia del libro de los Hechos, a los diseños primarios de Dios, lo que tiene como única autoridad indiscutida al Espíritu Santo y no a hombres sumamente preocupados por sus intereses o por sus prestigios personales, tanto en lo interno denominacional como en lo público y general.

Pero… ¿Podemos cambiar y modificar esto? Cuidado, no te confundas: nadie habla de cambiar, se está hablando de rehacer. Y rehacer, que yo sepa, es “volver a hacer” y si a algo hay que volverlo a hacer, es porque está destruido. “-¡Pero hermano! ¿Eso es bíblico?-“No sé, míralo tú…

(Jeremías 18: 1)= Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: (2) levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. (3) Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda.

(4) Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; (En esta expresión “se echó a perder”, se usa la misma palabra que en el caso del cinto de lino del capítulo 13 y verso 7, sólo que allí se traduce como “podrido”. Es decir que, entonces, lo que tenemos es que la vasija se le pudrió) y volvió y la hizo otra vasija según le pareció mejor hacerla. (Atención: dice que la hizo “otra” vasija, no que intentó emparchar la misma.)

(5) Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: (6) ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, Oh casa de Israel? (¡Oh iglesia desobediente!) Dice Jehová: he aquí que como el barro en la casa del alfarero, así sois vosotros en mi mano, Oh casa de Israel.

(7) En un instante, (O sea: en un abrir y cerrar de ojos), hablaré (a través de mis ungidos) contra pueblos (En lo humano) y contra reinos (En lo espiritual. Y la única cosa que puede vivir lo humano con lo espiritual, es la iglesia. ¿Y qué hablaba? ¿Sugerencias amorosas y comprensivas? No parece, mire:) Para arrancar, y derribar, y destruir.

¿Qué es ARRANCAR? Sacar algo de raíz. O sacar con violencia una cosa del lugar en donde está adherida. O quitar algo con violencia. En otro plano, separar con violencia a uno de un lugar, de costumbres, de vicios. ¿Qué es DERRIBAR? Arruinar, demoler, echar abajo una cosa. Trastornar, echar abajo lo que estaba en alto. Abatir, humillar. Hacer perder el poder, el cargo, la estimación, o la dignidad adquirida. ¿Qué es DESTRUIR? Arruinar o asolar una cosa material. Deshacer inutilizar un argumento, un proyecto.

(8) Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles, (9) y en un instante hablaré de la gente y del reino para edificar y plantar.

EDIFICAR: Construir. Infundir en otros sentimientos de virtud. PLANTAR. Meter en tierra una planta, un árbol, una semilla u algo similar para que arraigue. Colocar algo donde debe estar. Establecer un sistema o una reforma. Estas son todas acepciones de un diccionario común.

Ya tienes los elementos. No digas ahora que no lo sabías, que jamás te lo predicaron. No esperes, tampoco, que te lo prediquen en el marco de las instituciones formales y nominales. ¿Quizás porque están todos corrompidos? No. No están todos corrompidos, hay un tremendo remanente santo que está vivo y anhelante de ver la manifestación del poder de Dios a través de la Palabra. Pero lo que sí hay, son demasiados compromisos, demasiadas ligaduras del alma, una concepción de la ética bastante dudosa y corporativa. ¡Pero somos un cuerpo! Sí, pero en Cristo, jamás en lo humano, filosófico o religioso. Estás avisado.

 

Leer Más