El Salmo 119 y El Alef/Tav

Por: Leonardo Kowalczuk

El autor de este trabajo es un seguidor de nuestra Web llamado Leonardo Kowalczuk. Es nacido en Argentina, pero reside en USA desde hace quince años. Tiene cuarenta y dos años de edad y trabaja en cocina. Tiene una visión personal respecto a ciertos puntos del evangelio y en este trabajo la comparte. El Espíritu Santo guiará a toda verdad a quien lo lea y determinará lo cierto y lo erróneo, tal como lo hace con todo el resto del material aquí publicado.

Recuerdo cuando era niño, cerca de los ocho años de edad probablemente, que estaba escuchando en mi casa, lo que ahora resultaría antiquísimo: un LP o Long Play, más comúnmente conocido como un disco de vinilo. La canción era de Alan Parsons. Recuerdo vívidamente, que esta canción tenía un sonido de campanas, no recuerdo en que parte de ella, si era al final o al comienzo, pero lo que sí fue muy vivido, es la emoción que me produjo.

En mi casa paterna siempre hubo música, mi papa gusta de la música, mis primos, mayores que yo, gustan de la música y hasta tocábamos instrumentos. He tocado en grupos de música. La música fue y es en cierta manera, aun muy fuerte en mi casa. Esa canción, con sus campanas, recuerdo que me trajo el siguiente pensamiento a mi mente: «qué pasa cuando nos morimos, adonde vamos». Me pregunte si esto era todo, y como si fuera una película en alta velocidad se dispararon imágenes de un entierro, una fosa en la tierra, y después gusanos.

Las campanas seguían sonando y una ansiedad grande me llenó, que me trajo hasta las lágrimas. Sentí como un vacío al pensar que hoy estábamos vivos y mañana dejaríamos de existir para terminar en una fosa, enterrados, comidos por gusanos. Creo que ese momento marcó en mí un punto de inflexión en mi vida, que hoy puedo mirar hacia atrás y reconocer.

No estoy hablando que esto produjo un cambio brusco de comportamiento por el resto de mi niñez, por lo contrario, creo que tuve una muy buena niñez, y estoy hoy agradecido a Dios por eso. Pero más tarde me di cuenta que ese momento me llevó a ciertas búsquedas que, sin ser intensas, me acompañaron por un buen tiempo en mi vida.

De la misma manera, tengo la fuerte convicción que todos nosotros tenemos experiencias en nuestras vidas que demarcan una nueva dirección, en algún punto de nuestro caminar, que pueden llegar a manifestarse en una forma más evidente en unos que en otros. Y esto vale aclarar, se aplica en una vida secular, o una vida en el Señor.

En este caminar, nos encontramos con un montón de maneras de pensar, doctrinas, filosóficas y religiosas, todo tipo de ideas que se expresan a través de palabras. Y quiero que subrayemos en nuestro entendimiento esa palabra, PALABRAS. En nuestra búsqueda por la verdad, no podemos discernir lo que es verdadero o falso en lo estricto del significado.

Cada nueva supuesta «verdad», se declara valida a sí misma, o por los que la proclaman, pero para el hombre natural y en su dominio bajo el sol, es imposible discernir que es falso de lo que es verdadero simplemente por el hecho de que el hombre natural está muerto espiritualmente, y la verdad de verdades o la Verdad, como la voy a expresar de ahora en adelante, es espiritual. Sería como pedirle a una persona ciega que describiera como es su rostro mirándose en el espejo. Esta ciega.

La verdad en cualquier área de investigación es una. La Verdad es siempre absoluta. Podemos tener diferentes tipos de opiniones acerca de un tema específico, pero más allá de eso la Verdad es siempre un absoluto. Entonces, como preguntó Poncio Pilatos: «¿Que es verdad?»… Para un hijo de Dios la Verdad es Jesucristo. Jesucristo muestra el Padre, el Padre morando en Jesús, pero para el mundo no hay una Verdad, hay diferentes verdades que son todas validas porque para el mundo secular la Verdad no es absoluta, es relativa.

Hemos escuchado, probablemente muchas veces de nuestras bocas o de otras, las palabras: «Bueno todo es relativo«. Sucede que a lo que nos referimos como verdades son en realidad meramente opiniones humanas y por supuesto verdaderamente las opiniones son relativas, pero la Verdad no. La Verdad siempre es una. Ahora bien, esto es un trabajo muy delicado que Satanás siembra en las mentes de los hombres. Lo hace en todos los ámbitos. Satanás no hace nada nuevo hoy de lo que ya ha hecho en Edén. Él siempre está desafiando y manipulando la palabra de Dios.

Lo hace en diferentes maneras y en diferentes grados de engaño. Veamos: sabemos nosotros que existen dos reinos, con sus respectivos hijos. Para Dios existen dos tipos de hombres en este mundo, el hombre natural, y el hombre espiritual. Adam y Jesucristo. El hombre natural está muerto espiritualmente, su naturaleza es puramente Adámica y el hombre espiritual está vivo, tiene ahora la naturaleza divina en él, es nacido de arriba, está destinado a reflejar a Jesucristo. Para el hombre natural el engaño llega muchas veces, con palabras que se oponen lisa y  llanamente a las palabras de Dios.

Otras veces llega con palabras que suenan muy similares. Porque el que esta espiritualmente muerto tiene a su mente en enemistad con Dios, por lo tanto su vida es carnal. Por consiguiente, para este, es imposible entender y llegar a la Verdad aparte de Cristo, por lo tanto lo que el considera verdad es en realidad una mentira.

Vemos hoy que hay una gran variedad de doctrinas (palabras), que apelan a la carnalidad del hombre, estilos de vidas que se oponen diametralmente al estilo de vida que brota de la palabra de Dios. Para los hombres naturales que buscan lo «espiritual» en un sistema religioso o fuera, la respuesta viene con diferentes «verdades». Recuerden son siempre…PALABRAS.

Oh Yahweh, para siempre tu PALABRA está establecida en los cielos. Muchas de las doctrinas de este mundo, las llamadas verdades relativas de esta era son solo «verdades a medias». Estrictamente por definición una verdad a medias no es verdad si no una mentira. Pero vemos aquí el engaño. El relativismo es una herramienta fundamental que Satanás usa para establecer sus palabras en las mentes de los hombres. Vemos en este abanico del engaño multicolor, como palabras se siembran en las mentes de cada uno de los hombres que habitaron, habitan y habitaran este mundo.

Algunas de estas están basadas en las palabras de Dios, pero niegan otras verdades bíblicas establecidas allí también, como negar al Señor, su divinidad, y el destino del pueblo de Dios, etc. Estas doctrinas demoníacas, toman algunos de los principios, o leyes espirituales establecidas en los cielos y construyen otra doctrina que puede sonar escritural pero no es bíblica. Toman ciertas verdades expresadas en las palabras de Dios pero al mismo tiempo niegan otras fundamentales. Esto produce una nueva doctrina que suena muy similar a la Verdad pero niega conceptos básicos que establecen el diseño divino en nuestras mentes.

De esta manera para alguien que no conoce a Dios y es expuesto a estas palabras, y cae en el engaño, se le está negando, muchas veces, la salvación. No tiene parte en Jesucristo. Para el creyente, si Satanás no ha podido evitar la salvación, estas palabras impiden el establecimiento de la mente de Cristo en él, y por consiguiente del reino de los cielos en la tierra. En el Salmo 119:89 dice: Oh Yahweh, para siempre tu palabra está establecida en los cielos. Vemos este Salmo en el dominio físico totalmente expuesto. Vemos Su palabra establecida en la creación, vemos como las estrellas y los planetas giran en un orden preciso.

El agua se evapora y produce lluvias. Los vientos que traen y llevan masas de aire. Tan preciso es este orden que muchos hombres de ciencia se maravillan al entender que para que este universo físico como lo conocen se mueva en tan perfecta armonía, como si fuese una perfecta maquinaria de alta precisión donde no pueden existir errores, donde unas pequeña diferencia entre la distancia del Sol al Tierra provocaría que nos calcináramos o congeláramos, debe haber algo más o alguien más detrás de tanta perfección.

En sus mentes naturales no pueden entender que Dios en Su creación utilizo PALABRAS para crear, y que Su palabra está establecida por siempre. Las leyes físicas que hoy «descubren», los hombres de ciencia son nada más ni nada menos que la PALABRA de Dios que sostiene el universo por el poder de esta misma. Las leyes físicas y sus efectos son la manifestación de la PALABRA de Dios en el reino terrenal. La PALABRA de Dios rige el hecho de que una manzana caiga al suelo, o que el fuego y la luz den calor y luz.

Ahora bien para el hijo de Dios está claro que de la misma manera que la PALABRA de Dios tiene una manifestación física, terrestre, la PALABRA es espíritu y también es manifestada en el ámbito espiritual.  Es importante en este punto también recordarnos que Dios es Espíritu y en lo que concierne a los humanos, somos creados a imagen y semejanza.

Vemos que en el proceso creativo cada especie reproduce su semilla según su género. Dios crea, por Su divina voluntad según Su género, la raza humana, porque El los creo a imagen y semejanza de Él. Cabe decir entonces que parte de lo que hace la identidad de un hijo de Dios es entender que somos espíritu.

No somos humanos con un espíritu. Somos un espíritu con un cuerpo humano con un alma, por supuesto. No somos humanos teniendo una experiencia espiritual con Dios, sino  que somos espíritus teniendo una experiencia humana. No creo que estemos aquí tratando de jugar a ver quién es más espiritual, porque de esta manera nuestra identidad estaría adulterada por humanismo, lo que es carnalidad.

Somos espíritu y nuestro Padre es Espíritu. Esa es nuestra identidad El Padre nos está tratando de llevar a esa vida en plenitud, en la verdadera identidad en Cristo Jesús, El en nosotros la esperanza de gloria.  Como el Salmo mencionado dice, las palabras de la PALABRA están establecidas en los cielos, de las que se alimenta el pueblo de Dios, es celestial, estas palabras están siendo escritas en nuestras mentes y nuestros corazones. Él es el Alfarero que trabaja arcilla. El esta formándose en nosotros, para nosotros reflejarlo a Él en la dimensión terrenal. Nuestra identidad es lo que Él dice que somos, no nosotros o cualquier predicador bien intencionado.

Las mentiras más peligrosas son las que se parecen a la verdad. En la Iglesia del Señor, la cizaña, muy parecida al trigo, solo distinguible cuando el trigo madura. Como hijos de Dios nuestras palabras tienen poder también, con nuestras palabras establecemos, decretamos y profetizamos las verdades del reino de los cielos sobre la tierra.

En tanto las generaciones pasan, el estado almático del hombre se hunde más en las miserias humanas con sus decadencias, así como como la tendencia natural de las cosas es de auto destrucción, la madera se descompone, el metal se oxida, la roca se vuelve polvo, ocurre lo mismo en el dominio del alma. Los hombres ponen su fe en otros hombres. Los políticos de hoy en día, los que están puestos a gobernar, están más cerca de ser payasos que de ser hombres sabios. Así y todo, la gente continua depositando su fe en ellos. En Argentina, USA o cualquier otro país es exactamente igual.

Lo que se logra es un pueblo dividido por sectores que siguen a hombres corruptos en sus mentes, defendiéndolos apasionadamente como si fueran un tipo de dios, a ver quién les ofrece el pedazo de pan más grande, fallando de ver que no son más que hombres demagogos que en lo único que piensan es en ellos mismos.

Los sigue una generación que piensa con el estómago y los sentimientos, vacía de entendimiento. Hoy Argentina está dividida entre dos facciones, cada clan defiende a su líder fallando de ver que la política no gobierna el mundo sino el dinero, y como los hombres aman el dinero han corrompido sus mentes con ideas fútiles, volviéndose bestias, que lo único que hacen es satisfacer sus apetitos.

La única esperanza es Dios mismo, No religión, Dios. La religión es parte de este sistema babilónico de confusión, da una falsa esperanza, un tipo de anestesia, para la mente. Mantienen a la gente en sus reuniones semanales, dándoles actividades para entretener las ganas de ser buenos y haciéndoles creer que ya cumplieron con  el dios que los hombres han creado en sus escuelas teológicas. Pero el caminar con Jesús es la verdadera vida que separa de la corrupción de nuestra naturaleza humana. La luz que brilla en la oscuridad, y la oscuridad no puede entenderla. Allí vamos a entender cuán muertos estábamos, y cuán vivos estamos ahora.

Queremos justicia, pero la Justicia comienza en nosotros mismos, con nuestras vidas, después se extiende a otros. Allí veremos el reino de Dios en la tierra, por ahora solo la justicia de los hombres gobierna…con sus miserias que te acostumbras a vivir. Y como dice el viejo refrán, «en este mundo de ciegos el tuerto es rey».  Esto es más que evidente en el mundo secular, pero también ha contaminado a las instituciones eclesiásticas.

Todas estas llamadas verdades que tenemos dando vueltas hoy, se expresan en palabras. Las palabras tienen un poder mayor que el que entendemos regularmente. Con las palabras podemos destruir a alguien o edificarlo. Cuán importante son las palabras que las escrituras llaman a Jesús la Palabra de Dios, vemos que Dios crea a través de la expresión viva de la Palabra.

Algo muy interesante que se encuentra en el texto hebreo original, con un enfoque más místico, es Génesis 1:1 : «En el comienzo Dios creo…». En el hebreo se leería así: «Be Reshit Bara Elohim Et…». La palabra Et, está formada por dos letras, Alef y Tav que es la primera y última letra del alfabeto hebreo.

El alfabeto hebreo lengua semítica de los hijos de Sem, originalmente eran pictogramas, es decir los símbolos que representaban las características de algo que se quería expresar. Por ejemplo la palabra Padre son dos letras Alef/Bet, la primera y segunda letra del alfabeto hebreo.

Alef se representaba pictográficamente con una cabeza de buey, porque era el simbolismo de liderazgo, fuerza, primero. Místicamente denota lo divino.  La letra Bet representada por una tienda, lleva el significado simbólico de una tienda, casa o familia, lugar de residencia. Por lo tanto el padre  simbólicamente en el alfabeto hebreo  es definido como la fuerza, el líder de la casa o la familia.

Acorde con las enseñanzas místicas hebreas, el alfabeto hebreo es el vehículo de la creación, como si fuese el ADN o código genético, los bloques de construcción, de todo lo que existe en la creación. Cada código (letra) carga ciertas características que al unirse con otros códigos (letras), que a su vez cargan otras características forman un organismo (palabra) que cumple una función, con una cierta identidad dada por esos códigos, como en el ejemplo de la palabra «padre».

De la misma manera Dios crea el universo en existencia combinando las letras del alfabeto hebreo, donde cada una de las letras carga un significado, combinándolas para expresar las características de lo que está siendo creado.

Releyendo el texto ahora nos dice «En el comienzo Dios creo alef/tav, (el alfabeto, los códigos de construcción) los cielos y la tierra», Jesús dice en Apocalipsis 22:13, «soy el Primero y el Ultimo», soy el Alef/Tav. Soy el alfabeto. Una vez creado el Alef/Tav, los cielos y la tierra fueron creados, Dios habla y la realidad se manifiesta.

Yo se lo que están pensando, » entonces estas diciendo que Jesús fue creado por Dios Padre?!!!!»… No, estoy dando una interpretación, ahora cambia algo esto?, Jesús aún es Rey, y toda autoridad ha sido dada a Él. Mas allá de esto, no cambia absolutamente nada. Pero no hagamos lo que hace Babilonia, discutir argumentos una y otra vez, cayendo una y otra vez debatiendo mientras el propósito de Dios, manifestar la plenitud de Cristo en la Tierra, se pierde. Solo entendamos que para Dios Sus Palabras son más que importantes.

Las escrituras nos ensenan que Jesús es la Palabra de Dios, las palabras están formadas por letras de un alfabeto, desde la primera, Alef, hasta la última, Tav. Cuando Dios nos dice que no solo de pan (fruto de la tierra, de Adam) vive el hombre, pero de cada una de las palabras que salen de la boca de Dios…es solo poesía hebraica, o una realidad?.

Be Reshit Bara Elhim Et, Dios crea las letras que cargan las definiciones de lo que es real, la Verdad, Dios mismo define la realidad, lo que es y lo que no es, lo que es bueno y lo que no. Pero hay más. No solo Dios define los parámetros morales o leyes espirituales que rigen el universo, sino que define lo que es.

Me explico; una manzana es llamada manzana pero las letras que forman esta palabra no cargan ningún tipo de significado. Es decir en la palabra manzana no hay una descripción de las características de lo que una manzana es. La letra M, A o N por sí misma no definen nada más que un sonido. En el hebreo es diferente. Cada letra actúa como un bloque, un vehículo que carga un significado. Por ejemplo la palabra Adam, se escribe con tres letras, Alef/Dalit/Mem. Alef refiere a lo divino, la naturaleza divina en Adam, Dalit es símbolo de una puerta, Mem es agua o entorno.

Es correcto también indicar que Adam proviene de Adamah que significa suelo, porque fue formado del suelo. Pero un examen más profundo, escudriñando el significado de cada bloque de ADN (letra), muestra el propósito y significado del nombre dado. Una puerta comunica dos entornos, puertas en una casa.

Dios creo al hombre para dominar la Tierra y ser la imagen de Dios en ella. Alef (fuerza liderazgo), que pasa a través del puerta (Dalit), para dominar su entorno (Mem). La autoridad es la imagen de Dios en la tierra, Adam creado a imagen y semejanza de Dios, para dominar u sojuzgar la Tierra. No fue ese el mandato divino a Adam dado por Dios?. Que dice Jesús?, sea tu voluntad, venga tu reino, tu voluntad sea hecha en la tierra, como es en los cielos.

Y si Adam fue creado del suelo, de la dimensión terrenal, también podemos entender que también fue llamado a dominar su esencia, lo terrenal, y esto se ve también en su nombre, ya que Dam, significa sangre, y las escrituras dicen que el alma (Nefesh), o vida almática está en la sangre, y no comerás sangre ( Lev 17:11), simbolizando que el hombre no deberá alimentarse espiritualmente de la vida almática, pero de cada palabra que sale de la boca de Dios.

Dios nos dice que el poder de la vida y la muerte está en las palabras, y los que la amen serán satisfechos de ellas. La serpiente desafía la palabra de Dios con palabras. ”No debes comer del árbol del  conocimiento del bien y del mal, porque el día que lo hagas morirás»Básicamente, no te creas que tienes entendimiento para tú decidir lo que está bien o está mal. Dios pone las reglas espirituales con las que debemos vivir, no el hombre. Dios es el Creador y nosotros los creados. Pero al hombre le encanta jugar a ser Dios.

Si le dices a tu hijo que no coma de la sopa que hiciste porque es demasiado picante, tú estableciste una ley. Cuando él decide comer, rompe la ley y se quema la boca. Ahora sería justo de parte de tu hijo echarte la culpa?. Eso es lo que hacemos con Dios.

Decimos si Dios existiera no habría tanto dolor e injusticia en el mundo. Cuando Dios nos dijo como deberíamos vivir para evitar el dolor e injusticia. Pero como en el jardín del Edén, sabemos más que Dios…. Hoy gran parte de la «iglesia» actual, aun come de los frutos del árbol del conocimiento, alimentando los bueyes, produciendo muerte. Gracias que el mismo Juez que nos juzga nos redime y salva de nuestras propias miserias en Jesús. La opción está dada, la elección es nuestra.

Nuestro Padre es el creador y el que define la realidad. Mi propósito con este escrito es intentar edificar en nuestras mentes, un entendimiento más intenso de lo que significa vivir por la palabra de Dios, ya que él define la realidad, lo que es Verdad, Su PALABRA que está establecida en los cielos.

Una lectura fresca al Salmo 119, nos dará, con la ayuda del Espíritu Santo, un mayor entendimiento, de cuán importante es para nuestro Padre, entender porque debemos vivir acorde a Sus palabras, que están en las escrituras, y acorde a Sus palabras que hoy Él está hablando a través de sus ministros de llama de fuego. Alef/Tav, el Principio y el Fin, el Arche y el Telos, el rudimento y la consumación. Cristo en nosotros, la esperanza de Gloria.

En lo personal, miro hacia atrás, desde aquel día que aún mantengo en mi memoria, la angustia de esas campanas no es más, nuestro Padre fiel y bueno me ha guiado a Él, y continúa mostrándome Su camino. Después de casi veinticinco años finalmente encontré lo que estaba buscando, ¿O debería decir que Él me ha encontrado?

Tuve que ir a Babilonia, allí vi Su sombra, lo busque y lo busque y no pude encontrar más de Él, hasta que salí de ese gran imperio, con sus jardines y altas murallas, con su rio que la atraviesa por el medio, el cual usaran sus conquistadores, y estoy ahora caminando en el desierto, pero no estoy solo,

Él está conmigo más cerca que antes, con sus ministros, usando cuervos, animales impuros para el Israel religioso, para nutrirme y conocerle más aún. La búsqueda acabó, porque nadie busca algo que ya ha encontrado, Él me ha dado una identidad, se quién soy en El, sé de dónde vengo, y cuál es mi destino, pero el viaje continua, a subir, más allá del velo.

Para comentarios y/o consultas sobre este tema, escribir al autor a leokowal@hotmail.com

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¿Estamos Preparados Para ser Sal de la Tierra?

 

La expresión del título está en la Biblia. Y como tantas cosas de las allí escritas, nosotros los cristianos probablemente las leemos cinco o diez veces, las repetimos como una letanía, las enseñamos, las predicamos, las exhortamos y, en una de esas, hasta las escribimos en un libro. Sólo un pequeño detalle: no siempre sabemos que cosa dice, realmente, en ese texto, más allá de lo literal.

¿Cuántas veces habrás hecho lo que yo no he hecho menos de veinte, que es dejar de lado un texto que no entiendo, “para otro día”, y pasar a lo siguiente, sin darme cuenta que la Biblia no es una suma de retazos conexos, sino un contexto global y entero, y que como en cualquier otra lectura de estas características, es prácticamente imposible entender un principio sino hemos entendido el previo?

Por eso, mucho, pero mucho antes de llegar al versículo clave, quiero ahondar un poco en lo que realmente es la sal, ya que de ella es que hablamos preponderantemente en este texto. Luego le añadiremos el fuego.

Química y linealmente, la Sal es una sustancia ordinariamente blanca, cristalina, de sabor propio bien señalado, muy soluble en agua, crepitante en el fuego y que se emplea para sazonar los alimentos y conservar las carnes muertas. Es el cloruro sódico; abunda en las aguas del mar y se halla también en masas sólidas en el seno de la tierra, o disuelta en lagunas y manantiales.

La sal es el condimento más antiguo usado por el hombre y su importancia para la vida es tal que ha marcado el desarrollo de la historia en diversas fases. Es posible que el primer tratado conocido sobre la sal apareciera publicado en China por el  2700 a.d.C.

La ubicación de depósitos de sal tuvo especial relevancia en los emplazamientos de asentamientos humanos, pues permite conservar los alimentos. Por este motivo se crearon rutas específicas para el mercadeo de sal y se han producido numerosas guerras por controlar los depósitos y los mercados.

Roma tiene origen en una ruta destinada al transporte de sal. El término salario, derivado del latín salarium, proviene de sal y tiene origen en la cantidad de sal que se le daba a un trabajador (en particular, a los legionarios romanos) para poder conservar los alimentos.

Hasta el siglo XIX se cobraba un impuesto para la sal, y una de las primeras medidas que se tomaron durante la revolución francesa fue abolirlo, pues fue uno de los detonadores de la misma. Su protagonismo a lo largo de la historia le ha conferido un carácter casi sagrado y cargado de simbolismo.

En algunas culturas, como la rusa, se ofrecía junto al pan como un gesto de hospitalidad ante los huéspedes. Históricamente la explotación de sal se ha realizado en salinas de las zonas costeras y de los manantiales de agua salada (cursos subterráneos que atraviesan depósitos de sal), así como mediante minas o yacimientos.

En las salinas el agua salada de mar o de manantial se conduce por una red de canales o acueductos hasta unas plataformas horizontales construidas en el propio terreno o con madera y piedra si el desnivel del terreno lo requiere, denominadas granjas, y en las que el agua se reparte en parcelas rectangulares o eras.

La evaporación del agua deja lista la sal para su recolección en unos depósitos protegidos de la lluvia o terrazos. En el caso de los manantiales, si su caudal era escaso, incluso se introducía o bombeaba agua a su interior desde otros caudales o piscinas, con el fin de aumentar la producción.

En lo concerniente a la historia bíblica, la sal también ocupa su sitial importante. En las costas del mar Muerto se conseguía una sal de una calidad mediocre, después de la evaporación del agua salada. También se conseguía sal de la que se adhería a los acantilados.

Los moradores de Canaán y de las regiones circundantes se servían de la sal para sazonar sus alimentos y para conservarlos. La Ley ordenaba poner sal en todas las ofrendas. Las tierras impregnadas de sal quedan estériles.

Las ciudades condenadas a la total destrucción eran sembradas con sal. Abimelec devastó Siquem y la cubrió de sal. Durante el cataclismo que destruyó las ciudades de la llanura del Arabá, la mujer de Lot se demoró en la región maldita y fue transformada en una columna de sal.

La impura sal de Siria, expuesta a la lluvia, al sol, o depositada en casas húmedas, perdía su sabor. No valiendo para nada, era tirada. La sal, que da sabor agradable a los alimentos, es el símbolo de los hijos de Dios, cuya vida y testimonio deben ser llenos de sabor y atractivo.

Todas las ofrendas de Levítico, imágenes de la ofrenda de Cristo, debían ser presentadas con sal, que era señal del pacto con Dios. El perfume sagrado que era quemado sobre el altar de oro debía ser salado.

El Señor Jesús dijo a los creyentes que ellos, a su vez, eran la sal de la tierra; deben tener sal en sí mismos; su palabra debe estar siempre sazonada con sal. En efecto, no hay nada más llano, insípido, incluso mortífero, que los cristianos sin influencia, las vidas sin relieve, las palabras vacías de sentido: son cosas totalmente inútiles.

Se han hecho otras aplicaciones a este símbolo: así como la sal detiene la corrupción, los creyentes son un freno a la corrupción del mundo; si la sal provoca la sed, los cristianos auténticos deberían provocar sed de Dios en los que tienen a su alrededor.

Quiero, partiendo de la sal, hacer un amplio pero al mismo tiempo apretado repaso a episodios importantes de la historia bíblica, con una única finalidad que no es, precisamente, la de instruirte en historia, geografía y, mucho menos, teología. Lo que sí quiero, es que busquemos juntos las llaves que nos permitan a los creyentes genuinos, llegar a lo mínimo requerido por nuestro Señor para ser dignos representantes y cuerpo suyo en la tierra: gente-sal.

1 – Acordaos de la Mujer de Lot

La historia que vas a leer en los textos del Génesis, es bastamente conocida. Se han hecho libros, películas, videos y audio a granel sobre esta historia de Sodoma y Gomorra. Yo quisiera reiterarla, pero no para añadirle algo más de lo visto, sino para entregarte una visión diferente.

Una visión que te sirva hoy y ahora, para entrar en esta etapa del siglo veintiuno, una etapa signada por dos elementos esenciales: el comienzo de la apostasía y de la caída de la Gran Ramera llamada Babilonia. Una visión que te diga, por ejemplo, por qué esa estatua de sal y no de otro elemento.

(Génesis 19: 12) =  Dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí algunos más? Yernos, y tus hijos, y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar; (13) porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo.

“Los varones” que se aluden en este verso son ángeles. En vísperas de la destrucción que iban a desatar sobre Sodoma y Gomorra por causa de su corrupción, establecen un pacto con Lot y comienzan a tejer su estrategia de escape. Ahora bien: ¿Quién era Lot?

Su nombre se traduce como “escondido, de color oscuro”, era hijo de Harán, el hermano de Abraham; acompañó a su tío desde Mesopotamia a Canaán. Con él fue a Egipto y con él volvió. Dueños de grandes rebaños, los pastores de ambos empezaron a querellarse.

Abraham le aconsejó que sería mejor tomar rumbos separados y lo invitó a que eligiera los pastos que quisiera. Egoístamente, Lot eligió el fértil valle del Jordán, y fue plantando sus tiendas más y más cerca de Sodoma, hasta que finalmente pasó a residir allí.

No tuvo en cuenta el carácter de sus moradores ni las consecuencias que su ejemplo podría tener sobre su familia. Sin embargo, por el Nuevo Testamento sabemos que se mantuvo personalmente íntegro, afligiéndose por la perversidad de ellos.

Durante la campaña de Quedorlaomer y de sus aliados, Lot fue hecho prisionero. Debió su liberación al valor y habilidad de Abraham. Dos ángeles, enviados a Sodoma, advirtieron a Lot que la ciudad iba a ser aniquilada.

La actitud del populacho con respecto a los extranjeros reveló hasta qué punto merecía aquel castigo. Lot escapó de la destrucción con sus dos hijas. En la huida, su mujer, al volverse a mirar la ciudad, fue atrapada en el diluvio de fuego y sal.

Los dos yernos de Lot se quedaron en Sodoma, y murieron. Poco después, bajo la influencia del vino, Lot cometió incesto con sus dos hijas, viniendo a ser con ello el padre de Moab y Ben-ammi, que tuvieron como descendientes a los moabitas y amonitas, respectivamente.

En cuanto a las ciudades, quiero referirme primeramente a Sodoma. Era una de las cinco ciudades de la llanura del Jordán. Lot, como ha sido dicho, separándose de Abraham, decidió establecerse en Sodoma, a pesar de la pésima reputación de esta ciudad.

Quedorlaomer saqueó Sodoma, llevándose cautivo a Lot junto con los suyos. Abraham los libró y recuperó sus bienes. Más tarde, Dios destruyó Sodoma y al menos otras tres ciudades de la llanura, a causa de su perversidad.

El juicio divino consumió a Sodoma bajo una lluvia de azufre y fuego que indudablemente inflamaron los muchos pozos de asfalto de aquel valle. Lot y sus dos hijas escaparon al cataclismo. En Apocalipsis se designa alegóricamente a la gran ciudad pecadora por los nombres de Sodoma y Egipto.

El emplazamiento preciso de Sodoma no ha podido ser determinando. Hay dos argumentos que pueden hacer suponer que esta ciudad estaba en el extremo septentrional de la llanura: (a) Desde un lugar cercano a Bet-el, Abraham y Lot pudieron contemplar toda la llanura del Jordán. Sin embargo, se debe tener precaución con el término “toda” en este pasaje.

(b) Quedorlaomer, que provenía del sur, venció a los amorreos de Hazezón-tamar, esto es, En-gadi, antes de enfrentarse con el rey de Sodoma y sus aliados, lo que parecería indicar que se encontraron entre En-gadi y el extremo septentrional del mar.

Pero hay sólidos argumentos que llevan a suponer más bien que Sodoma se hallaba al sur del mar Muerto. Por una parte, el betún o asfalto sólo abunda en el extremo sur del mar. Además, está la mención que hace Josefo de que una de las ciudades, Zoar, se hallaba en el extremo meridional del mar.

Algunos de los muchos brillantes eruditos, han difundido la tesis de que las cinco ciudades podrían estar sepultadas bajo las aguas del golfo meridional, que tenían una profundidad de entre sesenta centímetros y seis metros.

Sin embargo, debido a las desviaciones de agua del Jordán con propósitos agrícolas, y a la disminución del aporte al mar Muerto, una gran parte de la cuenca meridional quedó a descubierto en 1979, lo que posibilitó su exploración.

El resultado negativo del examen de esta zona se une, sin embargo, con el positivo de las exploraciones de Bab edh-Dhra, Numeira, Safi, Feifa y Khanazir, que se hallan en la linde oriental de la llanura de Lisán y del Ghor.

Aunque sólo se han hecho excavaciones de los dos primeros yacimientos (1975-1979), de ellas, y de los exámenes de los tres últimos lugares, los arqueólogos Rast y Schaub han llegado a conseguir datos fiables y sólidos para su identificación con las cinco ciudades de la llanura.

Todas estas ciudades presentan evidencias de haber acabado en una fiera conflagración. Toda la evidencia excavada y de campo concuerda con el relato bíblico, confirmando de manera independiente que hacia la mitad del siglo XXI a.C. un gran cataclismo asoló todo el país.

Todo el valle se halla sobre la gran falla que sigue el curso del Jordán, el mar Muerto y el Arabá. En esta región, siempre sometida a temblores de tierra, es indudable que los fenómenos geológicos contribuyeron a la destrucción de las ciudades, aunque la Biblia sólo menciona la acción divina desencadenante.

La sal y el azufre, abundantes en estado libre, aparentemente mezcladas en el curso de una gran convulsión de la tierra, provocaron una violenta explosión; proyectadas incandescentes al aire, llovieron literalmente sobre la llanura en una lluvia de fuego y de azufre.

El relato de la mujer de Lot transformada en estatua de sal ha sido frecuentemente relacionado con una gran colina de sal de una longitud de ocho kilómetros que va de norte a sur por el extremo suroeste del mar Muerto.

En la época del Nuevo Testamento todavía se podían ver ruinas de ciudades destruidas. Recientemente se han hallado menciones de las cinco ciudades de la llanura en antiguos registros comerciales guardados en los archivos del imperio de Ebla.

En estas tabletas comerciales, los nombres de las ciudades de la llanura se hallan en el mismo orden que en Génesis 14:2. (Sodoma, Gomorra, Adma, Zeboim y Bela o Zoar).Sodoma es considerada como ciudad símbolo de iniquidad, culpable de un desenfreno en repugnantes pecados contra natura.

Isaías llama a los príncipes de Judá “príncipes de Sodoma”. El Señor, para mostrar la inmensa maldad de rechazarle a Él después de haber oído Sus palabras llenas de gracia y de haber visto Sus poderosas obras, declaró que sería más tolerable en el día del Juicio el castigo aplicado a Sodoma que el de las ciudades que le habían rechazado.

De todos modos, hemos podido observar y te diría que hasta comprobar y probar, que la destrucción de Sodoma y Gomorra, tanto en lo repentino del acontecimiento como en su globalidad, es expuesta como advertencia a los pecadores de los juicios venideros.

En cuanto a Gomorra, su referencia histórica es mucho más breve. Su nombre significa “inmersión” o “inundar”. Era una ciudad de la llanura del Jordán. Quedorlaomer y sus aliados vencieron al rey de Sodoma y al de Gomorra, saqueando ambas ciudades.

A causa de la desatada perversidad de sus moradores fueron poco tiempo después destruidas por fuego del cielo. Su historicidad ha quedado vindicada con los recientes descubrimientos de Ebla en Tell Mardikh, donde se han hallado tabletas que mencionan a Gomorra y a las otras ciudades comarcanas como centros de comercio contemporáneo.

Al margen de esto, queda en claro que, cuando Dios decide un juicio, siempre procura poner en aviso a sus hijos fieles, tal como lo hace con Lot mediante el envío de sus ángeles. ¿Cuál sería el impedimento para que en este tiempo no esté haciendo lo mismo con respecto a la salida de las babilonias falsas que van a caer?

Y dice algo más: dice que eso sucederá porque el clamor de los justos ha subido de tono de tal manera que Dios no ha podido evitar el oírlos y atenderlos por causa de su justicia. Clave: si tú oras y clamas por justicia, Dios jamás dejará de oírte. Es un principio inalterable. Eso sí; cómo y con qué elementos Él hará su justicia, es un asunto que sólo le compete a Él, tú no puedes influir.

(Verso 14)= Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Más pareció a sus yernos como que se burlaba.

Está mucho más que claro. Lot quería salvar a sus hijas, pero al estar con marido ellas, por ley y tradición debía arreglar el asunto con ellos. Se supone que Lot y sus yernos tenían alguna clase de conocimiento mutuo o confianza. Sin embargo, lo que Lot les dijo, a ellos les sonó como una enorme fantasía que no podía despertar otra cosa que no fuera burla.

Y como para que no queden dudas respecto a esta reacción, quiero significar que aquí se utiliza el término “burla” con todo el contenido que esta palabra tiene en el idioma español: “acción, ademán o palabras con que se procura poner en ridículo a alguien o algo. ¡Eso fue lo que le hicieron los yernos a un Lot que lo único que procuraba era salvarles la vida! Todo indica que no pudo ser; ellos decidieron sus destinos.

(15) Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad.

Recapitulemos: Lot habla con sus yernos. Un yerno, si no me equivoco, es el marido de tu hija, ¿Verdad? Habla con ellos y les dice que tienen que irse porque la ciudad será destruida por Dios. ¿Cómo reaccionan ellos? Burlándose y poniendo en ridículo al suegro.

¿Qué hace, Lot, entonces? Vuelve a los ángeles, pero ya no les puede pedir misericordia ni cuidado por sus yernos. Ellos lo saben y le mandan que se apresure a salir antes que comience el juicio. Y le dicen que tome consigo a su mujer y a sus hijas solteras. (Las que según el propio Lot, no habían conocido varón)

(16) Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.

¿Por qué razón se habrá detenido Lot, perdiendo segundos preciosos en una instancia tan crítica? Aquí no lo expresa, pero todo hace presuponer (Y también en ello coinciden unos cuantos comentaristas), que Lot estaba demasiado atado a sus posesiones y, por un momento, dudó en abandonarlas. ¿No te recuerda a alguien que conoces, Lot?

Los ángeles no anduvieron con medias tintas. Tenían de parte de Dios instrucciones precisas y se apresuraron a cumplirlas. ¿No vienes? Pues entonces te tomo de la mano y te saco de aquí aunque sea arrastrándote. Soy un ángel del Señor y mi deber es obedecerle, aún debiendo forzarte.

(17) Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.

Este es un principio básico: Dios no acepta que quien no tiene nada que ver en un juicio suyo, tome el rol de espectador. Dios no acepta el morbo humano. Por lo tanto, cuando dice que no miren atrás ni se detengan, no es una ocurrencia despótica, sino un salvoconducto eficaz.

Porque Dios jamás transgredió sus propias leyes, y si Él ha dispuesto que no quede en pie quien presencia un  juicio al que no ha sido invitado, al sacarlo de allí, está salvando a Lot y no condenándolo. Es un principio que Dios estableció y que Él es el primero en cumplirlo.

Por eso le hizo hacer a Noé una ventana inclinada en cuarenta y cinco grados en la parte superior del arca; Noé podía ver si había agua, pero no ver el juicio que había debajo. Entonces ahora te pregunto: ¿Te quedarás en Babilonia aunque recibas el mandato de salir? ¿Vas a quedarte a presenciar un juicio que no te corresponde? Haz lo que quieras, eres libre, pero ya conoces el principio divino.

(18) Pero Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos.

(19) He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera.

Está claro: Lot quería más seguridad que la que el monte podía ofrecerle. En muchos aspectos, éste exhibe las huellas del “presente siglo malo”. Lo fútil de buscar seguridad en las cosas temporales o materiales, se manifiesta en la rápida partida de Lot.

(20) He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y salvaré mi vida.

(21) Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado.

(22) Date prisa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que hayas llegado allí. Por eso fue llamado el nombre de la ciudad, Zoar.

Lo que encontramos en los registros históricos sobre Zoar, es que su nombre quería decir “pequeñez”. Era una de las ciudades de la llanura, y según parece la más pequeña de las cinco. Desde las alturas del Nebo se podía divisar la llanura hasta Zoar.

El nombre antiguo de Zoar había sido Bela. Uno de sus reyes estuvo entre los cautivos de Quedorlaomer. Cuando cayó el juicio sobre Sodoma y Gomorra, Zoar fue perdonada a petición de Lot, que se refugió en ella.

Más allá de la ciudad se hallaba un monte y una cueva, donde se instalaron Lot y sus dos hijas. Zoar existía aún en tiempos de Isaías y de Jeremías. Moab y Zoar son mencionadas juntas, lo que permite pensar que Zoar se hallaba en la ribera oriental del mar Muerto.

En la época de los Macabeos, Zoar formaba parte de un reino árabe cuya capital era Petra. Zoar se hallaba en el extremo meridional del mar Muerto. En la Edad Media era un punto importante en la ruta de Elat a Jerusalén.

Identificación: a unos tres kilómetros del extremo meridional del mar, en las ruinas de el-Keryeh, cerca del lugar donde el wadi el’Ahsy comienza a atravesar los montes de Moab para llegar a la llanura. Es allí que estuvo la última colonia de Zoar.

Quiero que te quede claro que Dios deseaba salvar a Lot y a toda su familia, pero si tenemos en cuenta que el verso 12 habla de yernos, hijas e hijos, y luego observamos que Lot sólo escapa con su esposa y dos hijas, no necesitamos demasiada imaginación para calcular lo que sucedió con el resto de su familia. Lo cito porque no siempre entendemos a Dios.

Y porque no lo entendemos, elegimos cuestionar sus decisiones. Hermano: a Dios no se lo entiende; a Dios se lo obedece por fe y decisión. Una vez dado este paso, entonces muy probablemente Él tenga el gesto de misericordia de permitir que tu obtuso entendimiento tenga un poco de luz y veas lo mismo que vio Él.

(23) El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó a Zoar.

(24) Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; (25) y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.

Linealmente y conforme a reglas de Física, esto de azufre y fuego tendría que ver con una especie de fuego sulfuroso, producto de erupciones volcánicas en la zona o de terremotos. Ambas cosas fueron acompañadas por fuertes tormentas eléctricas, cuyos rayos encendieron  las sustancias bituminosas que abundaban en la región.

Asimismo, el azufre se hallaba en yacimientos en Palestina. La Biblia nos dice en más de un texto que cae como lluvia del cielo en los juicios de Dios. Es símbolo de lo que añadirá al tormento y angustia de los malvados. Por eso es que se lo relaciona con el infierno, como lugar de juicio.

(26) Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.

Y aquí llegamos al verso clave de este pasaje en lo que respecta a nuestro estudio. Y nos encontramos con algunas cosas. La primera de ellas, es que la mujer de Lot desobedeció la orden que les había sido dada de no volverse ni mirar hacia atrás. Ella pagó por su desobediencia.

Y fue convertida de inmediato en estatua de sal. ¿Nunca te has preguntado por qué razón fue de sal y no de otro elemento? Simple: porque ya hemos dicho que la sal era un importante producto comercial del área, y es indudable que eso sucedió como símbolo de que para ella, sus afectos habían quedado en Sodoma y no en Dios.

Referente a esto, cuando miles de años después Jesús les habla a sus discípulos respecto a la venida del Reino de Dios, les recomienda que si alguien está en una azotea y sus bienes dentro de su casa, que no descienda a tomarlos, esto es: que no pierda su tiempo en lo material.

Porque también los previene a aquellos que puedan ser hallados en el campo en este día. Y les reitera, prácticamente textual con lo de Dios y Lot, que no miren ni vuelvan atrás. Y por si quedara alguna duda, en el Lucas 17:32 leemos sencillamente que Él dice: acordaos de la mujer de Lot.

Por lo tanto, vemos que aquí la sal es usada como símbolo del afecto natural de los hombres hacia las cosas mundanas, paganas o directamente satánicas. Será bueno tomar debida nota de esto y tenerlo en cuenta para lo que resta de este trabajo. El texto finaliza así:

(27) Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová.

(28) Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno.

(29) Así, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba.

Fíjate en este detalle que no siempre se ha enseñado correctamente. ¿Cuántas veces oíste decir que Lot fue salvado de esta destrucción porque Dios dijo que era un justo? Mayormente, y con las diferencias del caso, esto es lo que se enseña. Pero es una verdad parcial rodeada de un concepto falso.

Porque es muy cierto que Dios le dijo a Lot que era un justo delante de sus ojos, pero luego se encarga de dejar bien en evidencia que no lo salva de la destrucción por eso, sino por causa de su tío Abraham, que era el que realmente caminaba con Dios.

Mujer: ¿Eres creyente y tu esposo no lo es? ¿Él no se opone a tu fe? (Te digo si no se opone a tu fe, no a que vayas a un templo cada domingo) Si no se opone, la Biblia dice que tu fe bendice a tu esposo sólo por ser una sola carne contigo. Si se opone, entonces ya no hay unidad, hay guerra.

¡Pero no, hermano! ¡Es que la Biblia dice que si acepto a Jesucristo, seré salvo yo y mi casa! Sí, pero esa es una expresión que encierra un principio, sólo que luego el libre albedrío de los protagonistas se encargarán de hacerlo cierto o no. Noé eligió hacerlo, pero otros no.

Dios no va a salvar a una bestia horrenda, promiscua, violenta y feroz, sólo porque ha firmado un papel en una oficina pública que lo une en matrimonio legal con una mujer creyente. Sí lo puede hacer, en cambio, si en su corazón, hay rectitud y fidelidad aunque por un tiempo ande en confusión. Ese era Lot.

De otro modo, caeríamos en el error de suponer que Dios va a salvar a mucha gente que no quiere saber nada con Él. Eso sería hacer trampas, usando su poder sobrenatural en contra de la voluntad de esa persona. Y además sería manipulación, que es hechicería. Y mi Dios no es ni tramposo, ni manipulador ni hechicero. Mi Dios es justo. Y lo justo, es que tú coseches lo mismo que has sembrado.

Es evidente que Lot tenía un corazón conforme al corazón de Dios, aunque cometiera un error detrás del otro y no fuera merecedor de nada. Pero sólo ese detalle y la oración a su favor por parte de Abraham, bastaron para que zafara del fuego, el azufre y la destrucción de Sodoma y Gomorra.

2 – El Dedo de Dios Está Aquí

Este relato está en uno de esos libros que la mayor parte de los cristianos consideran como aburrido y que “no les dice nada”. Olvidan que cuando Pablo le sugiere a Timoteo todo lo concerniente a su preparación ministerial, le asegura que toda la escritura es apta para enseñar, aprender e instruir.

Y Pablo estaba escribiendo el Nuevo Testamento, por lo que indudablemente se estaba refiriendo al Antiguo y, esencialmente, a que todo lo que allí está escrito nos puede servir, directa o indirectamente; desde lo intelectual y literal hasta lo espiritual y revelado.

(Levítico 2: 1)= Cuando alguna persona ofreciere oblación a Jehová, su ofrenda será flor de harina, sobre la cual echará aceite, y pondrá sobre ella incienso, (2) y la traerá a los sacerdotes, hijos de Aarón; y de ello tomará el sacerdote su puño lleno de la flor de harina y del aceite, con todo el incienso, y lo hará arder sobre el altar para memorial; ofrenda encendida es, de olor grato a Jehová.

La idea de diferentes tipos de ofrenda enseña que todo lo que existe en el universo creado pertenece a Dios. Todo individuo debe tomar una porción de lo que posee y apartarlo como algo sagrado dedicado a Dios en reconocimiento de las bendiciones que Dios le proporciona.

En cuanto al término Oblación, tiene relación directa con la palabra Sacrificio. El término “sacrificio” designa particularmente la inmolación de animales, en tanto que el término oblación comporta más bien la idea de un don hecho a Jehová, y de ahí se aplica técnicamente a las ofrendas incruentas.

Entre las instituidas en la Ley de Moisés se pueden mencionar: (a) La ofrenda de flor de harina que aquí se menciona. Se trataba de flor de harina sin levadura, imagen de pureza y santidad. Los sacerdotes debían comer de ello.

En esta ofrenda se puede ver un símbolo de la ofrenda perfecta de Cristo a Dios en Su vida, en tanto que el holocausto lo presenta en Su muerte. A la ofrenda de harina se debía añadir aceite, incienso y sal. Los cristianos, miembros del nuevo sacerdocio deben alimentarse de la perfección de Cristo consagrándose a Dios como ofrenda pura.

(b) La libación de vino, que era derramada sobre la ofrenda de harina.  Es notable ver reunidos estos símbolos: El pan, principal alimento de los hombres, el vino, que los reconforta y alegra su corazón, el aceite, imagen de riqueza y símbolo constante del Espíritu.

(c) Las primicias de las cosechas y de los ganados en prenda de reconocimiento y de consagración a Dios. Las primicias se daban “de aceite, de mosto y de trigo, todo lo más escogido” y los primogénitos de los animales limpios. Los de los hombres y los de los animales impuros debían ser objeto de rescate

(d) Los diezmos de las cosechas y de los ganados eran también dados en ofrenda a Jehová. Servían para el mantenimiento de los levitas y cada tres años se daba una parte al extranjero, al huérfano y a la viuda.

Con frecuencia se efectuaba también la “elevación” de la ofrenda. La oblación era así elevada y dirigida a Dios, a quien era solemnemente ofrendada. Al ver las ofrendas, diezmos, primicias y sacrificios que los israelitas consagraban a Dios, cada creyente debería plantearse su propia devoción al Señor y su actitud en cuanto a dar.

Es un hecho que el Señor derrama Sus bendiciones en respuesta a la consagración. Las ofrendas y sacrificios que Israel debía ofrecer señalaban el hecho de que pertenecían a Dios. El creyente hoy debe recordar este hecho, y reconocer que todo lo que es y todo lo que tiene le ha sido dado por Dios.

Así, tendrá un poderoso motivo para honrar a Dios con todos sus bienes, pero siendo inteligente para no permitir que personeros de Satanás disfrazados de ministros de luz, lo engañen y lo estafen. Dios nos manda a ser obedientes, pero también a utilizar la mente que Él nos dio para no caer en confusiones que son sólo místicas y no producto de la fe.

Conclusión: esta oblación que aparentemente no nos dice nada, sin embargo, en el símbolo de la tipología, nos habla de pureza, santidad, unción y adoración. Cuatro elementos sin los cuales, ningún creyente podrá ser jamás más que vencedor.

(3) Y lo que resta será de Aarón y de sus hijos; es cosa santísima de las ofrendas que se queman para Jehová.

Aarón, cuyo nombre se traduce como “maestro” o “excelso”, fue el hermano mayor de Moisés, primer sumo sacerdote de la antigua ley y figura de primera importancia en los acontecimientos del Éxodo. Era hijo de Amram y Jocabed del linaje levítico de Coat.

Nació en Egipto tres años antes que su hermano. Tomó por esposa a Elisabet, con la que tuvo cuatro hijos: Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. Asociado por Dios a Moisés como intérprete o portavoz de éste a causa de su elocuencia, desempeñó esta misión tanto ante el pueblo como en presencia de Faraón, haciendo, con su hermano, un oficio análogo al de profeta.

Bajo su dirección ejecutó prodigios superiores a los magos egipcios. Intervino en la producción de las plagas con que Dios quebrantó la resistencia de Faraón para que dejara libre a su pueblo, lo cual hizo exclamar a los sabios egipcios: El dedo de Dios está aquí.

Acompañó a Moisés, aunque no se le menciona expresamente más que en sus misiones ante el soberano. Un mes después de la salida de Egipto, en el desierto de Sin, hubo de escuchar, junto con su hermano, las murmuraciones del pueblo, al que apaciguaron con la promesa del maná y de las codornices, viendo Aarón reforzada su autoridad, mientras hablaba a la turba, con la aparición de la gloria de Jehová en forma de nube.

Por orden de Moisés conservó una urna llena del maná, que colocó juntamente con las tablas de la Ley en el arca. Defensor de su hermano también con la oración, nos lo encontramos sosteniendo los brazos de Moisés en alto hasta la puesta del sol, durante la batalla librada por Josué contra los amalecitas en Refidim.

En el banquete que el suegro de Moisés, Jetro, ofrece a los ancianos para estrechar los lazos familiares con Israel aparece también Aarón. Tuvo el raro privilegio de subir con Moisés al monte Sinaí, acompañado de sus hijos Nadab y Abiú y de los setenta ancianos de Israel, y de ver a Dios sin perder la vida, recibiendo el encargo, juntamente con Hur, de resolver las dificultades que se pudiesen presentar durante la ausencia del dirigente de Israel, que había de prolongarse durante cuarenta días y cuarenta noches.

Aarón cedió ante las presiones del pueblo, temeroso de que Moisés no regresara, e hizo fabricar un becerro de oro que marchase al frente de la caravana. Con la esperanza de disuadirlos, les pidió los pendientes de oro que llevaban en las orejas, pero habiéndose desprendido todos de las joyas, Aarón las hizo fundir, en un simulacro muy semejante a los que habían conocido en Egipto, y el pueblo gritaba ante él: He aquí tu Dios que te sacó de Egipto, mientras, se prepararon los enseres necesarios para un holocausto y sacrificio a la mañana siguiente.

Los cantos y las danzas fueron interrumpidos por la llegada imprevista de Moisés, que, montando en cólera, redujo el ídolo a cenizas y las arrojó al agua, que bebieron los culpables. Moisés reprochó la conducta de su hermano Aarón por haber llevado al pueblo a semejante ocasión de pecado, y hubiese perecido él mismo víctima de la venganza de los sacerdotes, que pasaron a cuchillo a unos tres mil hombres, de no haber intervenido el mismo Moisés en su favor.

Las palabras que dio como excusa de semejante proceder indican que obró por coacción del pueblo, enceguecido en su rebeldía. El relato de la promoción de Aarón y de sus hijos al sacerdocio da una idea de la importancia que el culto a Jehová tenía en la ley de Moisés.

Se describen sus vestiduras con todo detalle, y el ceremonial de su toma de posesión, que culminó con la bendición de Aarón al pueblo y la manifestación de la gloria de Jehová. Una falta de confianza en la Palabra de Dios en Cades atrajo sobre Aarón y Moisés el castigo de no entrar en la tierra prometida.

Murió a la edad de 123 años en el monte Hor, y el pueblo le lloró durante treinta días. La casa sacerdotal se designa con el nombre de “Casa de Aarón”. Su carácter careció de la firmeza y las dotes de dirigente de su hermano Moisés, habiendo pecado juntamente con el pueblo, aunque supo humillarse y reconocer su falta.

Dios usa a quienes, habiendo pecado, se arrepienten y reconocen sus errores. Su vara se guardó en el arca. Su sacerdocio es una sombra del Sacerdocio de Cristo, que no termina, es eterno y perfecto.

A pesar de sus flaquezas, fue una tipología de Cristo por haber sido llamado por Dios, y ungido; por haber llevado sobre su pecho los nombres de las doce tribus y por ser el intercesor del pueblo entrando en el santuario con la sangre expiatoria en el día de la expiación.

(4) Cuando ofrecieres ofrenda cocida en horno, será de tortas de flor de harina sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite.

(5) Mas si ofreciereis ofrenda de sartén, será de flor de harina sin levadura, amasada con aceite, (6) la cual partirás en piezas, y echarás sobre ella aceite; es ofrenda.

(7) Si ofrecieres ofrenda cocida en cazuela, se hará de flor de harina o de aceite.

(8) Y traerás a Jehová la ofrenda que se hará de estas cosas, y la presentarás al sacerdote, el cual la llevará al altar.

(9) Y tomará el sacerdote de aquella ofrenda lo que sea para memorial, y lo hará arder sobre el altar; ofrenda encendida de olor grato a Jehová.

(10) Y lo que resta de la ofrenda será de Aarón y de sus hijos; es cosa santísima de las ofrendas que se queman para Jehová.

(11) ninguna ofrenda de primicias las ofreceréis a Jehová; mas no subirán sobre el altar en olor grato.

(12) Como ofrenda de primicias las ofreceréis a Jehová; mas no subirán sobre el altar en olor grato.

(13) Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal.

Y aquí llegamos al texto clave en este párrafo para nuestro estudio central. Dice que no deberán hacer faltar jamás de sus ofrendas, la sal del pacto de su Dios. ¿Qué sal? ¿Qué pacto? No hay una referencia clara a la vista, más que la que puede aportarnos algún texto paralelo que quizás hallemos en la continuación de nuestra búsqueda para escudriñar. Y finaliza esto, diciendo:

(14) Si ofrecieres a Jehová ofrenda de primicias, tostarás al fuego las espigas verdes, y el grano desmenuzado ofrecerás como ofrenda de tus primicias.

¿Recuerdas lo que eran las primicias? Así como Dios afirmaba Su propiedad de los primogénitos de hombre y animales, igualmente demandaba los primeros frutos de las labores en el campo, como reconocimiento de Dios como el dador de ellos y en muestra de agradecimiento por Sus dones.

Todos los varones tenían que presentarse tres veces al año ante Dios, y eran en el tiempo: de la cosecha de la cebada (en la Fiesta de los Panes sin Levadura); del trigo (en la Fiesta de las Semanas) y  en la vendimia (la Fiestas de las Cabañas).

De los cristianos se afirma que tienen las primicias del Espíritu: tienen la prenda de una bendición futura aún más grande. Los reunidos a Dios en cualquier dispensación reciben el nombre de primicias. Cristo, al haber resucitado de entre los muertos, es las primicias de los que durmieron. Primicias implica necesariamente que ha de haber más a su semejanza que sigan después.

(15) Y pondrás sobre ella aceite, y pondrás sobre ella incienso; es ofrenda.

(16) Y el sacerdote hará arder el memorial de él, parte del grano desmenuzado y del aceite, con todo el incienso; es ofrenda encendida para Jehová.

A modo de síntesis, te puedo decir que sólo una parte de la oblación se quemaba. Lo que quedaba era de alimento de Aarón y de sus hijos. La flor de harina y el aceite constituían sus principales ingredientes, y éste podía ser preparado en una de cuatro maneras.

Presentado dos veces al día, constituía un tributo ofrecido a Dios y también formaba parte de los ingresos del sacerdocio levítico. Anticipó la ofrenda del cristiano que cada día se entrega a sí mismo como sacrificio vivo a Dios a través de Jesucristo.

3 – Seréis Santos Porque Yo Soy Santo

En la Biblia se habla mucho del Sacerdote. Este personaje era un ministro especialmente designado para el culto, oficiando ante el altar, y ejecutor de ciertos ritos en nombre de la comunidad. Siendo mediadores entre el hombre y la divinidad, los sacerdotes constituían por lo general una casta entre los egipcios, madianitas, filisteos y griegos.

En los albores de la humanidad eran los mismos individuos los que ejercían ciertas funciones religiosas antes de la organización del sacerdocio. Los patriarcas asumieron estas funciones para sus familias, como se observa en los casos de Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Job, etc.

El caudillo de un pueblo estaba asimismo revestido del cargo sacerdotal. En la época del éxodo había ciertos israelitas que poseían esta prerrogativa por derecho natural. El crecimiento de la cantidad de hebreos que recurrían a sus servicios parece haber llevado a los israelitas investidos de funciones sagradas a dedicarse a ello a tiempo completo.

Al establecerse el código levítico, sin embargo, el sacerdocio quedó limitado a la casa de Aarón. En épocas de desconcierto nacional y de apostasía, cuando Dios se manifestaba directamente a un hombre, éste reconocía de inmediato su derecho a sacrificar sin pasar por los mediadores oficiales.

Después del cisma, los israelitas piadosos del reino del norte no pudieron ya recurrir al sacerdocio oficial, que tenía su centro en Jerusalén, capital del reino de Judá; para poder ofrecer los sacrificios prescritos, muchos de los piadosos emigraron al reino del sur.

Como en la época de apostasía de los Jueces, Elías preparó un holocausto excepcional, bajo la autoridad de Dios, en la guerra de Jehová contra Baal. Sin embargo, para evidenciar, además del poder de Dios, el hecho de que no había autorización para que los hombres asumieran una posición de independencia frente al santuario de Jerusalén en tanto que el Señor lo reconocía, fue Jehová mismo quien lanzó fuego desde el cielo para consumir el sacrificio dispuesto por Elías.

Así, no se puede presentar este sacrificio de Elías como “un ejemplo de ofrecimiento de sacrificios de israelitas piadosos en el reino del norte” con independencia del sacerdocio aarónico centrado en Jerusalén.

Los israelitas verdaderamente piadosos debían ofrecer sus sacrificios no por sí mismos, sino en Jerusalén. El pueblo de los hijos de Israel, llamado en el Sinaí a formar una nación organizada, recibió al mismo tiempo un santuario y un cuerpo sacerdotal dignos de Jehová.

Aarón y sus hijos fueron los designados para el sacerdocio, declarado hereditario, y reservado a la familia de Aarón. Todos los hijos de Aarón que no adolecieran de defectos corporales eran sacerdotes.

Cuando se menciona su clase, se trata de los “sacerdotes” o de los “sacerdotes hijos de Aarón”, alusión a su ascendencia; también se los nombra como “los sacerdotes levitas”, haciendo referencia a su tribu.

Más tarde, se dijo: “los sacerdotes levitas hijos de Sadoc”, que es designación de una rama de la familia de Aarón. Esta manera de designar a los siervos del culto era corriente, al mantenerse la distinción entre los simples levitas, ayudantes en el acto del sacrificio, y los sacerdotes propiamente dichos.

El sacrificio sobre el altar del Tabernáculo y el uso del Urim y del Tumim estaban estrictamente reservados a la familia de Aarón, como lo demuestra la historia. Los sacerdotes tenían tres deberes esenciales:

El servicio del Señor en el santuario; la enseñanza de la Ley al pueblo; consultar a Jehová por el pueblo, mediante el Urim y el Tumim. Los sacerdotes estaban sometidos a unas normas particulares.

Les estaba prohibido casarse con una mujer deshonrada o repudiada. Tenían que casarse con una israelita que fuera, o bien virgen, o viuda, y cuya genealogía estuviera comprobada. En el ejercicio de sus funciones llevaba vestiduras sagradas, cuyo uso estaba prohibido fuera del Templo:

Los calzones, que iban de la cintura a los muslos. La túnica, ajustada al cuerpo, de una sola pieza, sin costura, que llegaba (por lo menos en época tardía) a los tobillos, y ceñida sobre los riñones con un cinto bordado con colores simbólicos. Un turbante.

Todas estas piezas eran de lino fino. En las ceremonias religiosas, tanto los sacerdotes como los levitas llevaban un sencillo efod de lino; no era obligatorio llevar estas vestiduras, que no tenían comparación posible con el lujoso efod del sumo sacerdote.

Los sacerdotes descendientes de Aarón (sin duda, la tercera generación) recibieron, en conformidad con la regla mosaica, trece ciudades con sus pastos y tierras, suficientes asimismo para sus descendientes, cuyo número aumentó considerablemente con el transcurso de los siglos.

Es por ello que los sacerdotes fueron divididos por David en veinticuatro órdenes. Durante las semanas de grandes solemnidades, los veinticuatro órdenes oficiaban simultáneamente, pero por lo general sólo un orden efectuaba su servicio cada semana; el cambio tenía lugar durante el sábado, antes del sacrificio de la tarde.

Del exilio babilónico sólo volvieron cuatro órdenes sacerdotales con Zorobabel; sin embargo, más tarde fueron reconstituidos los veinticuatro órdenes. Los sacerdotes estaban constituidos en una jerarquía encabezada por el sumo sacerdote. Inmediatamente por debajo de él se hallaba un sacerdote  que posiblemente pueda ser identificado como el “príncipe de la casa de Dios” y con el “jefe de la guardia del Templo”.

Los principales sacerdotes mencionados en el Nuevo Testamento eran el sumo sacerdote reinante, los sumos sacerdotes precedentes aún vivos, y los miembros de sus familias. La confusión política reinante y la dominación extranjera habían invalidado de facto las provisiones de la Ley en cuanto a la sucesión del sumo sacerdote.

Ya desde los tiempos de los Seléucidas, y como también sucedía con los romanos, el cargo del sumo sacerdocio estaba sometido a los avatares políticos. Los romanos designaban y destituían a su placer a los hombres investidos de este importantísimo cargo.

El sacerdocio en la dispensación de la gracia. En el Antiguo Testamento la jerarquía religiosa se presentaba de la siguiente manera: (a) Aarón (o su sucesor), el sumo sacerdote, que tenía acceso una vez al año al Lugar Santísimo en el día de la expiación. (b) Los sacerdotes y sus ayudantes los levitas, que ejercían el servicio del santuario. (c) El pueblo, que podía presentar sus ofrendas en el lugar ante el altar de los holocaustos.

En el Nuevo Testamento, Cristo es nuestro único y perfecto Sumo Sacerdote. Los creyentes constituyen, todos ellos, un regio sacerdocio; la multitud que debe ser evangelizada y llevada ante la cruz del sacrificio expiatorio, la clave del camino que conduce a Dios.

Así es que, admitiendo plenamente los dones y ministerios particulares, el cristianismo no reconoce ningún tipo de clero, ninguna casta separada de sacerdotes; en el Nuevo Testamento la Iglesia entera es un reino de sacerdotes.

(Números 18: 8)= Dijo más Jehová a Aarón: He aquí yo te he dado también el cuidado de mis ofrendas; todas las cosas consagradas de los hijos de Israel te he dado por razón de la unción, y a tus hijos por estatuto perpetuo.

La especial situación de los aaronitas y los levitas no los autorizaba a actuar incorrectamente dentro de su sagrada misión. En este tiempo donde los sacerdotes eran algunos elegidos, Dios ya les confiaba el cuidado y la administración de sus ofrendas.

Y he enfatizado el término sus, para que nadie se confunda en este tiempo, donde según el cambio vivido por la gracia en Jesucristo, todos somos reyes y sacerdotes y ministros competentes: la ofrenda es siempre del Señor y nunca del siervo que debe administrarla.

(9) Esto será tuyo de la ofrenda de las cosas santas, reservadas del fuego; toda ofrenda de ellos, todo presente suyo, y toda expiación por el pecado de ellos, y toda expiación por la culpa de ellos, que me han de presentar, será cosa muy santa para ti y para tus hijos.

Válido para Aarón y sus hijos, pero vigente para cada siervo en función sacerdotal en este tiempo. Estas expresiones aquí vertidas aluden a los sacrificios en los que sólo parte de la ofrenda se quema. Sólo los sacerdotes podían participar de los presentes, las ofrendas por el pecado y las ofrendas de expiación.

(10) En el santuario la comerás; todo varón comerá de ella; cosa santa será para ti.

(11) Esto también será tuyo: la ofrenda elevada de sus dones, y todas las ofrendas mecidas de los hijos de Israel, he dado a ti y a tus hijos y a tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; todo limpio en tu casa comerá de ellas.

La ofrenda elevada consistía por lo regular en la espaldilla derecha del animal sacrificado, que era apartada o elevada al hacer el sacrificio, y entregada por quien la ofrecía al sacerdote. Las ofrendas mecidas, mientras tanto, se tomaban del pecho de los animales y se mecían ceremoniosamente.

Todos sabemos que la calidad mayor de una ofrenda es que sea de carácter voluntario. Si alguien ofrenda de manera obligada o por manipulación emocional, lo que da es una cuota, un abono, pero no una ofrenda. Y la mayor ofrenda de un creyente es la de sus dones, por los cuales jamás deberá percibir absolutamente nada en calidad de pago u honorario.

(12) De aceite, de mosto y de trigo, todo lo más escogido, las primicias de ello, que presentarán a Jehová, para ti las he dado.

(13) Las primicias de todas las cosas de la tierra de ellos, las cuales traerán a Jehová, serán tuyas; todo limpio en tu casa comerá de ellas.

(14) Todo lo consagrado por voto en Israel será tuyo.

(15) Todo lo que abre matriz, de toda carne que ofrecerán a Jehová, así de hombres como de animales, será tuyo; pero harás que se redima el primogénito del hombre; también harás redimir el primogénito de animal inmundo.

La Ley establecía una distinción entre la pureza legal y la santidad. Un animal, por ejemplo, es limpio o inmundo, lo cual no implica ninguna idea de santidad o de pecaminosidad. La impureza legal, si era adquirida involuntariamente, no era equiparada a una falta moral.

La impureza provocaba la exclusión del santuario y de la comunidad, pero no interrumpía la relación con Dios mediante la oración. Las prescripciones que definen la impureza son frecuentemente reforzadas por la orden: Seréis santos, porque yo soy santo.

Al guardarse de las impurezas, el israelita se hacía consciente de que había sido apartado para servir al Señor. La impureza legal era símbolo del pecado. La Ley distinguía además entre lo físicamente propio y la pureza ceremonial o legal.

La higiene era necesaria para la salud y la vida comunitaria de los israelitas con independencia de las demandas ceremoniales. Pero la idea fundamental es que los hijos de un Dios santo tienen que alejarse de toda contaminación espiritual y física, para acercarse al Señor debían buscar esta doble purificación.

Las causas de la impureza ceremonial, eran: (a) Contacto con un cadáver. Esta infracción era la más grave, por cuanto se relacionaba con la consecuencia última del pecado (la muerte del hombre, la disolución del cuerpo).

La contaminación contraída hacía inmunda a la persona durante siete días, y sólo podía ser levantada mediante el agua de la purificación. La manipulación de las cenizas de la vaca alazana, necesarias para la preparación de esa agua, hacía que el sacerdote fuera impuro hasta la noche; el contacto con un hombre inmundo también contaminaba.

La lepra era causa de exclusión de la comunidad. Los enmohecimientos sobre tejidos o paredes eran asimilados a la lepra. El leproso era separado de su familia y de la sociedad. Su purificación precisaba de un rito particular, con sacrificio de expiación y holocausto.

Las emisiones, naturales o mórbidas, provenientes de los órganos genitales. La mujer era considerada impura durante los días de su menstruación y los ocho días siguientes. Después del alumbramiento estaban prohibidas las relaciones sexuales, por el mismo estado de “impureza”, durante cuarenta días como mínimo, lo que se corresponde de manera precisa con las recomendaciones de la medicina moderna.

En cuanto a la procreación en sí misma, no es considerada en absoluto como pecado, por cuanto ha sido ordenada por Dios. Sin embargo, el salmista exclama: He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre, porque a causa de la caída, un hombre y una mujer pecadores sólo pueden tener hijos a su semejanza.

El consumo de la carne de un animal inmundo; el simple contacto con su cadáver o con el cadáver de un animal puro no sacrificado conforme a las ordenanzas ceremoniales. La purificación no era una mera medida de higiene, exigiendo lavar en agua el cuerpo u objeto contaminado; constituía un acto religioso, basado en la expiación necesaria para el restablecimiento de la comunión con el santo Dios.

Se ha mencionado el agua de la purificación hecha con las cenizas de una vaca ofrecida como expiación. Además, era necesario un sacrificio de expiación individual para la que había sido madre, para el leproso, para el hombre o mujer enfermos.

El sentido profundo de todas estas enseñanzas se resume en Levítico 15:31: los creyentes tienen que librarse de toda impureza que contamine el santuario y que conduce a la muerte espiritual así como física.

(16) De un mes harás efectuar el rescate de ellos, conforme a tu estimación, por el precio de cinco siclos, conforme al siclo del santuario, que es de veinte geras.

El siclo era una moneda de plata utilizada en la época y lugar. También recibía ese nombre una unidad de peso usada entre babilonios, fenicios y judíos. La gera, mientras tanto, era la menor de las medidas de peso, y base en el sistema de pesas de los judíos. Era la veinteava parte de un siclo.

(17) Mas el primogénito de vaca, el primogénito de oveja y el primogénito de cabra, no redimirás; santificados son; la sangre de ellos rociarás sobre el altar, y quemarás la grosura de ellos, ofrenda encendida en olor grato a Jehová.

(18) Y la carne de ellos será tuya; como el pecho de la ofrenda mecida y como la espaldilla derecha, será tuya.

Las primicias y el primogénito, incluyendo el precio del rescate por los primogénitos humanos, pertenecían a los sacerdotes. Esto era distinto al diezmo, que debía ser entregado para el sostenimiento de los levitas.

¿Te das cuenta por qué decimos y enseñamos que el sacerdocio de este tiempo tiene que ser, inexorablemente, conforme al orden de Melquisedec? Una cosa es sostener una función espiritual de origen divino, mientras que otra muy distinta es aportar para el mantenimiento de una clase religiosa supuestamente profesionalizada.

(19) Y todas las ofrendas elevadas de las cosas santas, que los hijos de Israel ofrecieren a Jehová, las he dado para ti, y para tus hijos y para tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; pacto de sal perpetuo es delante de Jehová para ti y para tu descendencia contigo.

Aquí está el verso clave de este bloque. Habla de un pacto de sal perpetuo. ¿Qué cosa es esa? Para entender algo, deberemos recalar en el concepto de pacto que, en el tiempo que se escribió todo esto, se usaba como método permanente.

De todos los pactos conocidos y mencionados en la Biblia, sólo me referiré a los que tienen que ver directamente con este texto. Por ejemplo, el pacto de un hombre con su igual, o de nación con nación, en la que los términos del pacto, o alianza, son mutuamente considerados y consentidos, o bien impuestos.

A continuación, es ratificado mediante juramento, o por alguna prenda, ante testigos. Es a este tipo de pacto al que, por ejemplo, se alude en Gálatas 3:15: un pacto entre hombres, si está confirmado, no puede ser posteriormente manipulado mediante adiciones, ni abrogado.

Cuando Abraham compró el campo del heteo Efrón en Macpela, pagó el dinero en presencia de los hijos de Het como testigos, y así quedó firmemente en su poder. En el pacto llevado a cabo entre Jacob y Labán, hicieron ambos un montón de piedras como testimonio del pacto, y comieron allí sobre aquel majano.

Cuando los gabaonitas engañaron a Josué y a los príncipes de Israel, los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová, y… lo juraron. Comer juntos era y sigue siendo considerado en Oriente como un pacto por el que los comensales se obligan mutuamente.

El pacto de sal, también mencionado en 2 Crónicas 13:5 sigue estando en uso en Oriente; comer sal juntamente es el sello de un pacto. Y debido a eso es que, a quienes se juntaban a comer como señal de pacto, se les empezó a llamar comensales.

(20) Y Jehová dijo a Aarón: de la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Y soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.

Todo el libro de Números subraya que el pueblo de Dios debe contentarse con la provisión de Dios. El descontento revela falta de fe en Dios. El Señor conoce nuestras necesidades y les dará satisfacción en el momento oportuno. La fe nos hace esperar ese momento y, mientras tanto, contentarnos con la presente provisión. No te olvides que el Señor es tu heredad porque te ha dado a su Hijo y la vida eterna.

4 – Dilemas de Azufre y Sal

La Biblia habla de una renovación moabita. Para poder entender que cosa es la renovación moabita, hay que ver en primer término quien fue Moab. Su nombre se traduce como “salido de un padre” y fue hijo de Lot y de su hija primogénita. Sus descendientes, estaban muy estrechamente relacionados con los amonitas.

Ya muy numerosos para la época del cruce del mar Rojo por parte de los israelitas, los moabitas ocupaban la región que se extendía desde la llanura de Hesbón hasta el wadi Seil el-Kerãhi, en el extremo meridional del mar Muerto, que separaba Moab de Edom.

Asociados a los amonitas, absorbieron y destruyeron a los supervivientes de la fuerte raza que había ocupado antes que ellos el país del este del Jordán. Poco antes de la llegada de los israelitas, Sehón, rey de los amorreos, arrebató a Moab las tierras de pastos del norte del Arnón, que siguieron siendo llamadas “campos de Moab”, aunque los moabitas quedaran limitados por un tiempo al sur del Arnón.

Estos últimos querían comerciar con los israelitas, pero les rehusaron el derecho de paso por su tierra. Bajo órdenes de Jehová, Moisés prohibió a los israelitas que atacaran a Moab, indudablemente por su grado de parentesco.

Inquieto a la vista de los campamentos israelitas, el rey de Moab pidió a Balaam que maldijera a los recién llegados. Jehová ordenó a Israel que excluyera de su asamblea a los moabitas y a los amonitas hasta la décima generación; el pueblo de Dios no debía asociarse con ellos.

El último campamento antes de cruzar el Jordán fue establecido en Sitim, en las llanuras que habían pertenecido a Moab. Allí mujeres amonitas y moabitas sedujeron a los israelitas a la impureza y a la idolatría.

Al comienzo de la época de los Jueces, Eglón, rey de Moab, invadió Canaán, haciendo de Jericó su capital y oprimiendo a los israelitas de la meseta vecina durante 18 años, siendo después asesinado por Aod.

Elimelec emigró al país de Moab; Orfa y Rut, sus nueras, fueron moabitas. Rut se casó con Booz y vino así a ser la bisabuela del rey David. Saúl luchó contra los moabitas. David, proscrito, puso a su padre y a su madre bajo la protección del rey de Moab.

Después de su accesión al trono, David venció a los moabitas, los sometió bajo tributo y dio muerte a un gran número de ellos. Sometidos a Omri y a su hijo, los moabitas se sublevaron después de la muerte de Acab.

Ni Ocozías, enfermo debido a una caída accidental, ni Joram pudieron vencer a los moabitas. Josafat era entonces rey de Judá. Los moabitas se aliaron con los amonitas, edomitas y otros pueblos, a fin de invadir el territorio de Judá; sin embargo, los coaligados se mataron entre sí, y Judá se vio librada del peligro que se cernía sobre ella.

En el año de la muerte de Eliseo, hordas de moabitas invadieron el reino de Israel; tributarios de Tiglat-pileser y de Senaquerib, reyes de Asiria, penetraron en Judá bajo el reinado de Joacim. Entonces cayeron en poder de Moab numerosas localidades al norte de Arnón.

Los profetas denunciaron con frecuencia y duramente a Moab, tipo de los enemigos del reino de Dios. Algunos judíos abandonaron Jerusalén al acercarse Nabucodonosor, refugiándose en los campos de Moab, pero volvieron a Judá cuando Gedalías fue nombrado gobernador.

Nabucodonosor sometió a los moabitas. Dejaron de tener un papel importante en tanto que nación, pero su raza no se extinguió. Alejandro Janneo los sometió a tributo.  El país ocupado por los moabitas. Los límites de Moab eran al oeste el mar Muerto.

El Seil de Kerãhi era su límite al sur, separándolos del territorio de Edom. En su parte superior este wadi recibe el nombre de el-Hesã. La exactitud de estas fronteras queda confirmada por la mención de las ciudades moabitas.

Al este se hallaba la tierra de nadie del desierto y los amorreos e israelitas reconocieron el Arnón como frontera septentrional de Moab. Pero los moabitas habían ocupado anteriormente un vasto territorio al norte de Arnón que ocuparon con frecuencia y que siempre reivindicaron como suyo.

La mayor parte de Moab está constituida por una accidentada meseta a unos novecientos setenta y cinco metros por encima del nivel del Mediterráneo; tierra de pastos. La linde occidental cae a plomo hacia el mar Muerto. Valles profundos cortan este acantilado.

La fortaleza de Maqueronte donde, según Josefo, Juan el Bautista estuvo encarcelado y fue decapitado, se hallaba en Moab, al este del mar Muerto y al norte de Arnón. Numerosas fuentes dan una relativa feracidad a esta parte costera del mar Muerto.

La expresión “campos de Moab” significa “territorio de Moab”. Frente al Jordán se hallaban unas planicies que también habían pertenecido a Moab. Estas llanuras se extendían al este del río, frente a Jericó, y a lo largo de la ribera oriental del mar Muerto.

El capítulo que voy a reproducir y examinar, contiene un resumen de las acciones de Dios desde el éxodo hasta la llegada de Israel a los campos de Moab. Es seguido por una nueva reafirmación del significado del pacto entre el pueblo escogido y su Dios, y nuevas advertencias sobre las consecuencias que enfrentarían en Canaán aquellos cuyo corazón se aparte hoy de Jehová nuestro Dios.

(Deuteronomio29: 1)= Estas son las palabras del pacto que Jehová mandó a Moisés que celebrase con  los hijos de Israel en la tierra de Moab, además del pacto que concertó con ellos en Horeb.

Horeb, en el idioma hebreo, significa”yermo, desierto”. Era un monte estrechamente relacionado con el Sinaí; que se supone que abarca la cordillera de montañas que se extiende alrededor de 28° 30′ N, entre el golfo de Suez y el de Ákaba, y que Sinaí es uno de sus picos.

Asimismo, y tal como se lo puede leer en este texto, Horeb era llamado vulgarmente como: el “monte de Dios”, por causa de que fue allí donde Dios tuvo su encuentro con Moisés, y donde dio su pacto a Israel. De eso se habla en este verso.

(2) Moisés, pues, llamó a todo Israel, y les dijo: vosotros habéis visto todo lo que Jehová ha hecho delante de vuestros ojos en la tierra de Egipto a Faraón y a todos sus siervos, y a toda la tierra, (3) y las grandes pruebas que vieron vuestros ojos, las señales y las grandes maravillas.

(4) Pero hasta hoy Jehová no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír.

Observa que esta condición es una constante dentro de la iglesia. Gente que ha visto de que modo casi espectacular lo ha sacado el Señor del mundo del pecado, (Esto es Egipto), y como ha batallado por ellos en sus luchas privadas y públicas.

Gente que ha podido salir indemne, quizás, de virulentas enfermedades o tremendos vicios, o que ha sido testigo ocular y directo de verdaderas maravillas sobrenaturales, de esas que glorifican necesariamente a Dios porque de otro lado no podrían venir.

Gente que, sin embargo y pese a todo esto, no ha podido adquirir un corazón fiel, recto y sincero delante de Dios y aún no puede entrar en una relación de padre e hijo realmente limpia. Gente que oye mil mensajes por año, les dice “amén” a todos y sin embargo no puede vivir ni siquiera uno de ellos.

(5) Y yo os he traído cuarenta años en el desierto; vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni vuestro calzado se ha envejecido sobre vuestro pie.

(6) No habéis comido pan, ni bebisteis vino ni sidra; para que supierais que yo soy Jehová vuestro Dios.

Este es un pequeño texto en el cual muy poca gente ha prestado atención para difundirlo y enseñarlo como muestra del amor y poder de Dios. ¿Cuarenta años sin cambiar vestido ni calzado? ¿Cuarenta años sin comer lo que ese pueblo consideraba alimento esencial?

Cuando se habla del vagar por el desierto, sólo se hace hincapié en el juicio de Dios por la desobediencia de su pueblo, pero no se es fidedigno con los hechos, ya que no se resalta que el poder y el amor de Dios jamás se apartaron de ellos, así como tampoco hoy se aparta de nosotros e, incluso, ni siquiera de los desobedientes.

(7) Y llegasteis a este lugar, y salieron Sehón rey de Hesbón y Og rey de Basán delante de nosotros para pelear, y los derrotamos; (8) y tomamos su tierra, y la dimos por heredad a Rubén y a Gad y a la media tribu de Manasés.

(9) Guardaréis, pues las palabras de este pacto, y las pondréis por obra, para que prosperéis en todo lo que hiciereis.

Atención con este último principio que sigue total y absolutamente intacto y vigente. Es justamente por esta causa por la cual hay tan poca prosperidad en todos los planos dentro del pueblo de Dios: por su falta de apego a respetar y cumplir con las palabras del pacto.

(10) Vosotros todos estáis hoy en presencia de Jehová vuestro Dios; los cabezas de vuestras tribus, vuestros ancianos y vuestros oficiales, todos los varones de Israel; (11) vuestros niños, vuestras mujeres, y tus extranjeros que habitan en medio de tu campamento, desde el que corta la leña hasta el que saca tu agua; (12) para que entres en el pacto de Jehová tu Dios, y en su juramento, que Jehová tu Dios concierta hoy contigo., (13) para confirmarte hoy como su pueblo, y para que él te sea a ti por Dios, de la manera que él te ha dicho, y como lo juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.

Cuando alude al que corta la leña y al que saca el agua, no esboza una figura retórica o poética, sino que se refiere a cierta clase de extranjeros de la época, que tenían generalmente asignadas las tareas domésticas de las casas, entre las que se contabilizaban las mencionadas.

Finalmente, te dice que Dios será tu Dios (A aquellos, pero también a nosotros), como lo fue para Abraham, Isaac y Jacob. ¿Qué notas de particular en esta última expresión? Que toma necesariamente  a tres generaciones, que son las que Dios necesita para manifestarse en todo su esplendor.

(14) Y no solamente con vosotros hago yo este pacto y este juramento, (15) sino con los que están aquí presentes hoy con nosotros delante de Jehová nuestro Dios, y con los que no están aquí hoy con nosotros.

Cuando dice “los que no están aquí hoy con nosotros”, se refiere a las generaciones que aún no habían nacido. Sin duda una afirmación impresionante, porque no sólo el futuro de los israelitas que estaban presentes, sino el de sus sucesores, dependía de su obediencia a la voluntad de Dios.

(16) Porque vosotros sabéis como habitamos en la tierra de Egipto, y como hemos pasado por en medio de las naciones por las cuales habéis pasado; (17) y habéis visto sus abominaciones y sus ídolos de madera y piedra, de plata y oro, que tienen consigo.

(18) No sea que haya entre vosotros varón o mujer, o familia o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Jehová nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de esas naciones; no sea que haya en medio de vosotros raíz que produzca hiel y ajenjo, (19) y suceda que al oír las palabras de esta maldición, él se bendiga en su corazón, diciendo: tendré paz, aunque ande en la dureza de mi corazón, a fin de que con la embriaguez quite la sed.

Es menester saber y tener muy presente, (Partiendo de esta historia antigua que muy bien podría ser una historia moderna, acaecida ayer mismo en cualquier iglesia cristiana), que es importante enfrentarse a los pecados del corazón y la actitud antes que se arraiguen y den lugar a conductas odiosas.

¿Qué quiero decir con esto? Quiero decir que debemos cuidarnos expresamente de la amargura que pueda albergarse en nuestros propios corazones y ante el pueblo de Dios, ya que ese sentimiento que emana de nuestra alma y nuestras emociones, ha alejado y sigue alejando a la gente del camino sano del evangelio genuino y de Dios.

(20) No querrá Jehová perdonarlo, sino que entonces humeará la ira de Jehová y su celo sobre el tal hombre, y se asentará sobre él toda maldición escrita en este libro, y Jehová borrará su nombre de debajo del cielo; (21) y lo apartará Jehová de todas las tribus de Israel para mal, conforme a todas las maldiciones del pacto escrito en este libro de la ley.

(22) Y dirán las generaciones venideras, vuestros hijos que se levanten después de vosotros, y el extranjero que vendrá de lejanas tierras, cuando vieren las plagas de aquella tierra, y sus enfermedades de que Jehová la habrá hecho enfermar (23) (azufre y sal, abrasada toda su tierra; no será sembrada, ni producirá, ni crecerá en ella hierba alguna, como sucedió en la destrucción de Sodoma y de Gomorra, de Adma y de Zeboim, las cuales Jehová destruyó en su furor y en su ira); (24) más aún, todas las naciones dirán: ¿Por qué hizo esto Jehová a esta tierra? ¿Qué significa el ardor de esta gran ira?

He aquí (23), el verso clave de este bloque. Cita, dentro de un inocultable juicio de Dios, al fuego, al azufre y a la sal con los que, asegura, será abrasada la tierra. Los detalles de aquella hipotética situación que aquí se describe se relacionan con la forma como los hebreos representaban la ira de Dios.

Ellos sindicaban los elementos que, a su juicio, componían el elemento básico existencial de esa ira. El fuego, aquí simbolizado por el azufre, el acto de arrasar, que es lo que significa la sal y ese abrasado que se emparienta con ambas cosas.

Va a ser importante y valioso que tengas en cuenta el calibre de arrasar algo con el símbolo de la sal porque, en futuras escrituras, podremos ir conformando algunos puntos que no siempre han quedado esclarecidos en ellas y, así, llegar a lo que realmente se ha querido decir con esto. El bloque concluye así:

(25) Y responderán: por cuanto dejaron el pacto de Jehová el Dios de sus padres, que él concertó con ellos cuando los sacó de la tierra de Egipto. (26) y fueron y sirvieron a dioses ajenos, y se inclinaron a ellos, dioses que no conocían, y que ninguna cosa les habían dado.

(27) por tanto, se encendió la ira de Jehová contra esta tierra, para traer sobre ella todas las maldiciones escritas en este libro; (28) y Jehová los desarraigó de su tierra con ira, con furor y con grande indignación, y los arrojó a otra tierra, como hoy se ve.

(29) Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.

Saca por un instante el texto de la historia y piensa: ¿Qué dioses extraños o ajenos puedes estar sirviendo tú mismo hoy? Crees que ninguno, ¿Verdad? ¿Y el dinero? ¿Y tú prestigio personal o incluso ministerial? ¿Tu organización religiosa? Hay dioses ajenos que jamás te han dado otra cosa que dolores de cabeza y muy bien  podrías estar sirviéndoles hoy mismo postergando por ello un auténtico servicio a tu Dios.

¿Hará Dios, hoy, lo mismo que hizo ayer? ¿Desarraigará de su tierra a los que estén en ese pecado de idolatría? ¿Los hará vagar y vagar sin encontrar salida porque no podrán contar con la única guía posible para la revelación que es el Espíritu Santo de Dios?

5 – El Día que Cayó Abimelec

Abimelec es un nombre que traducido significa “padre del rey”. Son varios actores bíblicos que llevan este nombre, pero nos quedaremos con el que da origen al texto del capítulo que vamos a examinar en el Libro de los Jueces.

Este Abimelec era el hijo de Gedeón con una concubina siquemita. Indujo a los hombres de Siquem a que le eligieran como su rey, y a continuación dio muerte a setenta de sus hermanos. Solamente escapó Jotam, que lanzó una maldición sobre los asesinos.

Cabe añadir a esto que esta maldición se cumplió con la muerte de muchos de los hombres de Siquem, y con la muerte del mismo Abimelec, causada pon una mujer en el sitio de Tebes. De esto vamos a hablar seguidamente como parte de nuestro estudio de la sal y sus significancias.

(Jueces 9: 22)= Después que Abimelec hubo dominado sobre Israel tres años, (23) envió Dios un mal espíritu entre Abimelec y los hombres de Siquem, y los de Siquem se levantaron contra Abimelec; (24) para que la violencia hecha a los setenta hijos de Jerobaal, y la sangre de ellos, recayera sobre Abimelec su hermano que los mató, y sobre los hombres de Siquem que fortalecieron las manos de él para matar a sus hermanos.

Siquem, cuyo nombre significa “hombro”, fue una importante ciudad fortificada cerca del monte Gerizim en la región accidentada de Efraín. Abraham acampó cerca de Siquem. Los cananeos ocupaban entonces el país, pero el Señor reveló a Abraham que aquélla era la tierra prometida a él y a su descendencia.

Jacob, al volver a Canaán, encontró una tribu de heveos instalada en Siquem. Compró un terreno de esta tribu, donde más tarde serían sepultados los restos mortales de José. El texto actual de Hechos 7:16 atribuye esta compra a Abraham, cuando adquirió la cueva de Macpela.

Simeón y Leví, para vengar el ultraje hecho a Dina, hermana de ellos, quebrantaron el pacto concertado con los moradores de Siquem, e hicieron una matanza, saqueando la ciudad a continuación. Su padre desaprobó enérgicamente este proceder.

Los hijos de Jacob hacían pastar sus rebaños cerca de Siquem. Las tribus de Israel se reunieron solemnemente en el valle de Siquem para escuchar la lectura de la Ley de Jehová. Los confines de Efraín y de Manasés se hallaban cercanos a Siquem, que vino a ser una ciudad de refugio, asignada a los levitas.

En Siquem convocó Josué a todo Israel para dirigirles las últimas exhortaciones. En la época de los Jueces, un templo erigido en Siquem perpetuó el culto de Baal-berit. Abimelec, hijo de Gedeón y de su concubina de Siquem, dominó tres años sobre Israel, gracias al apoyo de los habitantes de Siquem, que pronto, sin embargo, se levantaron contra él.

Abimelec destruyó entonces la ciudad, arrasándola. En Siquem las diez tribus rechazaron a Roboam y proclamaron a Jeroboam como rey sobre Israel. Este soberano fortificó Siquem, que fue su capital durante un cierto tiempo.

Sobrevivió a la caída del reino del norte, y vino a ser la principal ciudad de los samaritanos. Juan Hircano se apoderó de ella. Siquem, que en la actualidad se llama Naplusa, se halla a alrededor de 50 Km. al norte de Jerusalén, y a 9 al sureste de Samaria, en un valle limitado al norte por el monte Ebal y al sur por el monte Gerizim.

El valle se llamaba Mabatha, desfile. Se trata de una garganta que comunica el litoral con la cuenca del Jordán. Vespasiano acampó una noche en Siquem, mientras conducía su ejército de Emaús a Jericó.

Reconstruida después de la guerra contra los judíos, Siquem recibió el nombre de Flavia Neápolis, en honor de Flavio Vespasiano, entonces emperador. El nombre de Neápolis subsiste bajo la forma de Naplusa.

La colonia primitiva se hallaba probablemente en el extremo oriental del valle, en Tell Balãta, donde hay unas sólidas y gruesas murallas. La moderna localidad se halla en el extremo occidental de la garganta, a 570 m. por encima del nivel del mar.

Naplusa ocupa el fondo del valle, en su punto más angosto, donde hay sólo 91 m. entre ambas montañas. La ciudad sube por la ladera del Gerizim hasta la base del rocoso muro. En Naplusa y en sus alrededores sigue viviendo una pequeña comunidad samaritana.

(25) Y los de Siquem pusieron en las cumbres de los montes asechadores que robaban a todos los que pasaban junto a ellos por el camino; de lo cual fue dado aviso a Abimelec.

Cuando se habla de un mal espíritu y conforme a la palabra hebrea utilizada, se alude a una actitud. Y dice que pusieron en las cumbres de los montes, acechadores. Los hombres de Siquem comenzaron  a asaltar las caravanas que pasaban por las estratégicas rutas comerciales a la ciudad.

(26) Y Gaal hijo de Ebed vino con sus hermanos y se pasaron a Siquem, y los de Siquem pusieron en él su confianza.

Gaal, cuyo nombre quiere decir “desprecio”, era hijo de Ebed. Se unió con los siquemitas cuando se rebelaron contra Abimelec el hijo de Gedeón, que enardeció sus ánimos y los condujo a la batalla; pero fue derrotado y proscrito de la ciudad.

(27) Y saliendo al campo, vendimiaron sus viñedos, y pisaron la uva e hicieron fiesta; y entrando en el templo de sus dioses, comieron y bebieron, y maldijeron a Abimelec.

Los de Siquem celebraban un festival religioso pagano en el templo de su Dios en época de la cosecha de la uva. Es lo que precede a la costumbre y a veces tradición de utilizar las cosas de Dios para recordar, homenajear u honrar a costumbres paganas.

(28) Y Gaal hijo de Ebed dijo: ¿Quién es Abimelec, y que e Siquem, para que nosotros le sirvamos? ¿No es hijo de Jerobaal, y no es Zebul ayudante suyo? Servid a los varones de Hamor padre de Siquem; pero ¿Por qué le hemos de servir a él?

Los varones de Hamor, dice. Hamor, un nativo de Canaán, era su antepasado. Esto sugiere que gran parte de los habitantes de Siquem eran cananeos. Los retazos lineales de la historia no sirven más allá de ampliar el panorama, pero a veces nos muestran tradiciones y costumbres que aún hoy mantenemos suponiendo que “son muy bíblicas”.

Debes aprender mi amado hermano o hermana, que una cosa es que algo sea bíblico y otra muy distinta es que se encuentren escritas en la Biblia. Lo primero son principios, conceptos, estatutos, ordenanzas divinas. Lo segundo, sólo historia informativa.

(29) Ojalá estuviera este pueblo bajo mi mano, pues yo arrojaría luego a Abimelec, y diría a Abimelec: aumenta tus ejércitos, y sal.

(30) Cuando Zebul gobernador de la ciudad oyó las palabras de Gaal hijo de Ebed, se encendió en ira, (31) y envió secretamente mensajeros a Abimelec, diciendo: he aquí que Gaal hijo de Ebed y sus hermanos han venido a Siquem, y he aquí que están sublevando la ciudad contra ti.

(32) Levántate, pues, ahora de noche, tú y el pueblo que está contigo, y pon emboscadas en el campo.

(33) Y por la mañana al salir el sol madruga y cae sobre la ciudad; y cuando él y el pueblo que está con él salgan contra ti, tú harás con él según se presente la ocasión.

(34) Levantándose, pues, de noche Abimelec y todo el pueblo que con él estaba, pusieron emboscada contra Siquem con cuatro compañías.

(35) Y Gaal hijo de Ebed salió, y se puso a la entrada de la puerta de la ciudad; y Abimelec y todo el pueblo que con él estaba, se levantaron de la emboscada.

(36) Y viendo Gaal al pueblo, dijo a Zebul: he allí gente que desciende de las cumbres de los montes. Y Zebul le respondió: tú ves la sombra de los montes como si fueran hombres.

(37) Y volvió Gaal a hablar, y dijo: he allí gente que desciende de en medio de la tierra, y una tropa viene por el camino de la encina de los adivinos.

La expresión “en medio de la tierra” que aquí se puede leer, significa literalmente en el idioma hebreo, “el ombligo de la tierra”. Designa desde el punto de vista geográfico la zona de Siquem y probablemente se refiere al monte Gerizim, ubicado a lo largo de la principal ruta norte-sur en la Palestina central. La encina de los adivinos, mientras tanto, parece que era un árbol donde se llevaban a cabo actos de magia y adivinación.

(38) Y Zebul le respondió: ¿Dónde está ahora tu boca con que decías: ¿Quién es Abimelec para que le sirvamos? ¿No es este el pueblo que tenías en poco? Sal pues, ahora, y pelea con él.

(39) Y Gaal salió delante de los de Siquem, y peleó contra Abimelec.

(40) Más lo persiguió Abimelec, y Gaal huyó delante de él; y cayeron heridos muchos hasta la entrada de la puerta.

(41) Y Abimelec se quedó en Aruma; y Zebul echó fuera a Gaal y a sus hermanos, para que no morasen en Siquem.

(42) Aconteció el siguiente día, que el pueblo salió al campo; y fue dado aviso a Abimelec, (43) el cual, tomando gente, la repartió en tres compañías, y puso emboscadas en el campo; y cuando miró, he aquí el pueblo que salía de la ciudad; y se levantó contra ellos y los atacó.

(44) Porque Abimelec y la compañía que estaba con él acometieron con ímpetu, y se detuvieron a la entrada de la puerta de la ciudad, y las otras dos compañías acometieron a todos los que estaban en el campo, y los mataron.

(45) Y Abimelec peleó contra la ciudad todo aquel día, y tomó la ciudad, y mató al pueblo que en ella estaba; y asoló la ciudad, y la sembró de sal.

Este es el verso clave del bloque. Se viene relatando toda la circunstancia, su entorno, su lucha y su consecuencia. Y se lo remata con esta expresión que, en el final de este verso, señala que Abimelec asoló la ciudad y la sembró de sal.

¿Qué significado simbólico podría tener sembrar de sal a una ciudad? Maldecirla. Directa y sencillamente maldecirla. Esta destrucción de Siquem en el siglo XII antes de Cristo, ha sido confirmada por los arqueólogos. La ciudad fue finalmente reconstruida por Jeroboam, quien la convirtió en su capital. El texto se completa con lo siguiente:

(46) Cuando oyeron esto todos los que estaban en la torre de Siquem, se metieron en la fortaleza del templo del dios Berit.

(47) Y fue dado aviso a Abimelec de que estaban reunidos todos los hombres de la torre de Siquem.

(48) Entonces subió Abimelec al monte de Salmón, él y toda la gente que con él estaba; y tomó Abimelec un hacha en su mano, y cortó una rama de los árboles, y levantándola se la puso sobre sus hombros, diciendo al pueblo que estaba con él: lo que me habéis visto hacer, apresuraos a hacerlo como yo.

(49) Y todo el pueblo cortó también cada uno su rama, y siguieron a Abimelec, y las pusieron junto a la fortaleza, y prendieron fuego con ellas a la fortaleza, de modo que todos los de la torre de Siquem murieron, como unos mil hombres y mujeres.

(50) Después Abimelec se fue a Tebes, y puso sitio a Tebes, y la tomó.

(51) En medio de aquella ciudad había una torre fortificada, a la cual se retiraron todos los hombres y las mujeres, y todos los señores de la ciudad; y cerrando tras si las puertas, se subieron al techo de la torre.

(52) Y vino Abimelec a la torre, y combatiéndola, llegó hasta la puerta de la torre para prenderle fuego.

(53) Mas una mujer dejó caer un pedazo de una rueda de molino sobre la cabeza de Abimelec, y le rompió el cráneo.

(54) Entonces llamó apresuradamente a su escudero, y le dijo: saca tu espada y mátame, para que no se diga de mí: una mujer lo mató. Y su escudero le atravesó, y murió.

Lo que ocurría es que, morir a manos de una mujer era una verdadera y real desgracia en el marco de las costumbres y tradiciones del antiguo Cercano Oriente. Lo cierto es que, pese a ser la espada de su escudero la que lo mata, la realidad histórica siempre dirá que lo hizo esa mujer con su rueda de molino.

Déjame ahora mostrarte algo singular. Quien le da la estocada de gracia a Abimelec, es su escudero. ¿Qué era en realidad un escudero? Un servidor relacionado con uno de los elementos con que los guerreros debían contar: su escudo.

Los había de dos clases: el pequeño, redondo o bien ovalado, y el grande, alargado, que al hombre bien armado le servía para la lucha cuerpo a cuerpo. Este escudo grande tenía también aplicaciones de oro, y servía igualmente como pieza de adorno o equipo de parada, y podía ser de madera o tejido de caña, recubierto de cuero, untado con aceite, a veces también repujado, protegido durante la marcha por una funda.

Las personas distinguidas tenían su escudero.  En el Antiguo Testamento la imagen del escudo se aplica frecuentemente a Dios. En el Nuevo Testamento se habla del escudo de la fe. El creyente lo debe llevar, como lo lleva también Jehová. Sobre esta fe rebotan las flechas incendiadas del diablo.

Por tanto, no es descabellado suponer que los actuales Abimelec, cuando son muertos espiritualmente por las congregaciones, para evitar su vergüenza y deshonor, acudirán a Dios mismo, o a la fe, para de ese modo disimular su muerte de un modo más honroso y aceptable. No le hace. El problema está en que mueren.

(55) Y cuando los israelitas vieron muerto a Abimelec, se fueron cada uno a su casa.

(56) Así pagó Dios a Abimelec el mal que hizo contra su padre, matando a sus setenta hermanos.

(57) Y todo el mal de los hombres de Siquem lo hizo Dios volver sobre sus cabezas, y vino sobre ellos la maldición de Jotam hijo de Jerobaal.

Como verdadero rey de Israel, Dios mantenía en sus manos el dominio de la situación durante la destrucción de Jerusalén y la muerte de Abimelec. Las palabras finales de Jotam, aquí, se identifican como el juicio de Dios.

6 – Conforme al Corazón de Jehová

David. ¡Cuanta historia hay alrededor y detrás de este nombre! Su traducción quiere decir “bienamado”. Hijo de Isaí, y segundo rey de Israel. Su vida se divide en varios períodos. Su juventud transcurrió en Belén de Judá. Fue el menor de 8 hermanos.

En la genealogía de la tribu de Judá no aparecen más que siete de los hijos de Isaí, probablemente porque uno de ellos hubiera muerto sin descendencia. La madre de David es mencionada con ternura en los Salmos a causa de su piedad.

La historia de los antepasados de David es variada, instructiva, y en general bella, pero también en ocasiones oscurecida por el pecado. David era rubio y de hermosa apariencia. Como el menor de los hermanos, estaba encargado de pastorear las ovejas de su padre, y mostró su fidelidad y valor hasta el punto de dar muerte al león o al oso que atacara al rebaño.

El joven, dotado de una capacidad notable para la música, tocaba el arpa con gran virtuosidad; más tarde compuso cánticos. Después que Dios hubiera rechazado al rey Saúl, envió al profeta Samuel a Belén, y le ordenó que ungiera a David para que fuera el sucesor de Saúl.

No hubo proclamación pública, por temor a suscitar la hostilidad de Saúl. Samuel ungió a David en presencia de unos ancianos, que parece que no fueron informados acerca del objeto de esta unción, pero Isaí y el mismo David ciertamente lo fueron.

Éste fue un punto de inflexión en la vida del joven, y el Espíritu de Jehová vino sobre David; pero David no menospreció su humilde trabajo cotidiano. Abandonado por Dios, el rey Saúl estaba acosado por malos espíritus, sometido a depresiones y a crisis de demencia; sus servidores le aconsejaron que se sirviera de un arpista, cuya música le calmaría su agitado ánimo.

Alguien recomendó a David como excelente músico, joven valiente, de edad militar, lleno de prudencia, aun cuando no se había encontrado con la experiencia directa de guerra, y además gozando del favor del Señor.

Saúl le ordenó que viniera; la música de David le apaciguó, su carácter le complació, y pidió a Isaí que lo dejara en la corte, e hizo de él uno de sus escuderos. Al ejercer esta función, David se instruyó; llegó a conocer la guerra, a hombres eminentes, los lados bueno y malo de la vida de la corte.

No estuvo constantemente junto a Saúl. Es indudable que el rey mejoró; David iba con frecuencia a Belén para pastorear las ovejas de su padre. Mientras que él estaba allí, los filisteos invadieron Judá y acamparon a unos veinticuatro Kilómetros al oeste de Belén.

Saúl asumió el mando del ejército israelita y marchó a su encuentro. Los tres hermanos mayores de David, que estaban en el ejército, se habían separado de su familia hacía unas seis semanas. Isaí envió a David a que se informara de su suerte.

El desafío de Goliat lo emocionó profundamente. Comprendiendo que el Señor quería servirse de él, David, para sacar el oprobio de Israel, inquirió acerca de este filisteo que desafiaba a los ejércitos de Dios viviente. Saúl fue informado acerca de sus palabras; dándose cuenta de las intenciones que tenía aquel joven, el rey permitió al pastor que se midiera con el gigante.

Sin armadura, que encontraba un engorro. David, aprovechando su ligereza frente a la pesadez de movimientos del gigante, se dirigió hacia el filisteo con su honda y cinco piedras. Estaba convencido de que su causa era justa y de que Dios le ayudaría.

Entre los antiguos, los combates singulares se acompañaban de insultos. Goliat se desplomó, alcanzado en la frente por una piedra de la honda. Al volver después del combate a Gabaa de Benjamín, la residencia de Saúl, o al tabernáculo de Nob, David pasó a Jerusalén y exhibió la cabeza del gigante, sin duda para desafiar a los jebuseos, dueños de la fortaleza.

En cuanto a la armadura de Goliat, la puso en su tienda. La espada del gigante fue depositada en el tabernáculo. Después de la victoria de David, nos sorprende ver que Saúl pregunta: “¿De quién es hijo ese joven?”. ¿Acaso no conocía a éste que tantas veces había tocado el arpa ante él?

Esto se explica de dos maneras: o bien el joven David se había desarrollado y cambiado mucho, o bien la pregunta del rey tenía que ver con la posición social y material de su familia, de lo que no se había preocupado hasta entonces.

Recordemos que Saúl había prometido casar al vencedor con su hija, y liberar de impuestos a la casa de su padre; descubrió que no tenía razón alguna para sentirse avergonzado de asociarse con la familia del joven. La victoria conseguida sobre Goliat marca otra etapa en la vida de David.

El valor, la humildad, la piedad de David le ganó el afecto desinteresado y fiel de Jonatán, hijo de Saúl. Saúl no dejó ya a David volver periódicamente a casa de su padre, sino que le retuvo en la corte. Los vítores que se hicieron a David como vencedor suscitaron la envidia de Saúl, que se hizo enemigo de David.

El rey comprendió que la predicción de Samuel acerca del traspaso del reino a uno mejor que él se iba a cumplir en la persona de David y trató de oponerse a ello. Intentó dar muerte a David con su lanza. Habiendo fallado en su intento le envió a dirigir expediciones militares.

Dio a otro la hija que había prometido a David. Aprovechando el amor de David hacia su hija Mical, Saúl intentó hacerle morir a manos de los filisteos. Mientras tanto, la popularidad de David iba en continuo crecimiento; el temor de Saúl fue en aumento, y dejó de esconder sus deseos de matar a David.

Y los partidarios de Saúl no intentaron disuadirle de esta intención. Los celos del rey, amortecidos temporalmente, se avivaron; intentó otra vez atravesar a David con su lanza, ordenando después su arresto, escapando gracias a la estratagema de Mical.

Fue entonces que David escribió el Salmo 59. Huyó después a Samuel en Ramá, donde Saúl intentó todavía apresarle. David se salvó, se reunió con Jonatán, a quien hizo sabedor que no podía volver a la corte, donde su vida estaba amenazada.

Angustiado en su confianza en Dios, y desesperado, David huyó de Saúl. Deteniéndose en Nob, su fe decaída, mintió; después se fue precipitadamente a Gat, para ponerse bajo la protección de Aquis, enemigo de Saúl.

Pero los príncipes filisteos rehusaron dar asilo a aquel que los había humillado; ante el peligro que corría en sus manos, David se fingió loco, y Aquis lo expulsó. Recobrando la confianza en Dios el fugitivo volvió a Judá, y habitó en la cueva de Adulam, en tanto que ponía a sus padres a cubierto en Moab.

Una compañía de hombres, proscritos o endeudados, descontentos, empezó a unirse a David; este grupo, de unos 400 hombres, acabó siendo de unos 600. Entre ellos se hallaban Abiatar, sacerdote de Jehová, que había escapado de la masacre de los sacerdotes de Nob, y había traído un efod; el profeta Gad, que probablemente se había unido a David en Ramá.

Así David tenía apoyo espiritual y un grupo de fieles. De Adulam pasó a Keila, ciudad que libró de manos de los filisteos. Enterándose de que Saúl quería encerrarle en Keila, huyó al desierto de Judá. Los de Zif informaron a Saúl, que le persiguió hasta que una invasión filistea le obligó a cesar esta persecución.

Cuando hubo solucionado el asunto de los filisteos, Saúl empezó la búsqueda de David por el desierto vecino de En-gadí. Allí tuvo que inclinarse ante la grandeza de alma de David que, habiendo tenido la posibilidad de dar muerte al rey Saúl dentro de la cueva, le perdonó la vida.

David y su cuadrilla de guerreros defendieron las propiedades israelitas, que estaban expuestas a incursiones. Por lo general, los defensores recibían su alimento como precio de sus servicios. Sin embargo, David nunca había pedido nada de Nabal, ni siquiera los alimentos que hubieran sido la compensación ordinaria.

Exasperado por el insulto de Nabal, David decidió destruir a Nabal y a todos sus hombres. Pero la sabiduría y diplomacia de la mujer de Nabal le detuvo. Cuando ella enviudó, David la tomó como esposa. Llegó otra vez a los alrededores del desierto de Zif, cuyos moradores volvieron a dar aviso a Saúl, que de nuevo se lanzó en persecución de David.

Éste volvió a demostrar su magnanimidad al no dar muerte al rey, dormido y a su merced. Se conformó con llevarse su lanza y su vasija de agua. Cansado de huir de Saúl, David se fue del territorio de Judá y obtuvo permiso de Aquis para ocupar Siclag. una ciudad fronteriza, lindando con el desierto de Neguev.

Estuvo allí un año y 4 meses, protegiendo a los filisteos de las tribus del desierto, y devastaba ciudades alejadas, incluso en la misma tierra filistea. Cuando los filisteos se reunieron en Gilboa para atacar a Saúl, sus príncipes no quisieron que David les acompañara.

Volviendo a Siclag, David descubrió que los amalecitas la habían saqueado e incendiado. Los persiguió, y recobró todo el botín. Cuando supo el resultado de la batalla de Gilboa, compuso una elegía acerca de la suerte de Saúl y de Jonatán.

Después de la muerte de Saúl, la tribu de Judá, a la que pertenecía David, lo eligió como rey; comenzó a reinar en Hebrón a la edad de 30 años. El resto de las tribus, dirigidas por Abner, una de las personalidades con mayor capacidad de Israel, proclamó rey a Is-boset, hijo de Saúl.

Este pasó a Mahanaim. Durante los dos años siguientes hubo guerra abierta entre los partidarios de Is-boset y los de David. Los asesinatos de Is-boset y de Abner fueron condenados por él. Cesó la guerra civil. El reino de David en Hebrón duró siete años y medio.

Sus hijos Amnón, Absalón y Adonías nacieron en Hebrón. David tenía ya varias mujeres. A la muerte de Is-boset, David fue elegido rey por todas las tribus y se dispuso de inmediato a consolidar la monarquía. Diversas ciudades del territorio de Israel estaban tomadas por guarniciones de los filisteos, y otras estaban tomadas por los cananeos.

David comenzó el asedio de Jerusalén, fortaleza de los jebuseos. Sus habitantes la consideraban inexpugnable, pero David la tomó al asalto; hizo de ella su capital; hábiles artesanos de Tiro le hicieron un palacio. La nueva capital se hallaba en los confines de Judá y de Israel.

Su situación debería contribuir a apagar los sentimientos de celos entre el norte y el sur. Al arrebatar la ciudad a los cananeos, David abrió la importante ruta de comunicación entre el norte y el sur, facilitando los intercambios, y coadyuvando a la unificación del reino.

Los filisteos invadieron dos veces el país, sufriendo dos derrotas cerca de Jerusalén. Después de su segunda victoria sobre los filisteos, el rey invadió su país, apoderándose de Gat. Esta conquista seguida de breves expediciones sometió de tal manera a los filisteos que estos enemigos hereditarios dejaron de inquietar a Israel durante siglos.

Cuando el reino quedó consolidado, David se ocupó de la cuestión espiritual. Hizo traer el Arca del Pacto, que estaba en Quiriat-jearim, con solemnes fiestas, sacrificios y acciones de gracias. Después organizó el culto de una manera grandiosa.

La gracia divina colmó a David de bendiciones. Con el fin de afirmar la seguridad de la nación y de preservarla de idolatrías, así como de vengar los insultos de los que la amenazaban, David guerreó contra pueblos vecinos, sometiendo a los moabitas, a los arameos de Soba y de Damas, a los amonitas, a los edomitas y los amalecitas.

El reino llegó de esta manera a los límites prometidos a Abraham mucho tiempo antes. Fue durante la guerra contra los amonitas que David cometió su gran pecado, con el asunto de Urías heteo. Dios lo juzgó por medio del profeta Natán, que declaró que la espada no se apartaría jamás de la casa del rey.

David se humilló verdaderamente, y se arrepintió. Dios lo castigó de manera directa, y también indirecta, ya que David cosechó lo que su ejemplo había sembrado en su familia. El hijo que había tenido de la mujer de Urías murió.

La violación de la ley moral, la lujuria, y la sed de venganza, se manifestaron dentro de su propio hogar. La ambición desencadenada, con rebelión contra el padre, triunfó durante un cierto tiempo en el mismo seno de su familia, y fue causa de una guerra civil.

El espíritu de descontento y de celos entre las tribus, que Absalón había avivado, reapareció después de la supresión de su revuelta en otra rebelión, la de Seba. David hizo justicia a los gabaonitas, de manera solemne, según las ideas de la época, vengando la sangre que Saúl había derramado a pesar del juramento de Josué.

David cayó en el pecado de orgullo y ordenó el censo del pueblo. El castigo de ello fue una peste. A propósito de esto se dice en un pasaje que Dios excitó a David a que actuara de esta manera, y por otra parte que este acto fue instigado por Satanás.

Las dos declaraciones son evidentemente complementarias: Dios permitió que Satanás tentara a David, por cuanto su estado espiritual y el del pueblo demandaban un castigo, dándose con ello motivo para él. El rey reunió los materiales para la construcción del templo, y hacia el fin de su reinado aseguró que Salomón sería su sucesor.

Le encargó que castigara a aquellos que, bajo el reinado de David, habían escapado a la justicia. David murió a los setenta y un años; había reinado cuarenta años (o, más exactamente, cuarenta años y medio. Siete y medio de ellos en Hebrón, y treinta y tres en Jerusalén.

Sobre todo, se le llama a David “el dulce cantor de Israel”. La tradición hebrea atribuye a este rey la composición de 73 salmos. En general, su fidelidad al Señor fue de tal calibre que se le llama el varón según el corazón de Jehová.

En las mismas Escrituras se declara que él hizo siempre lo recto a los ojos del Señor, salvo en lo tocante a Urías heteo. Habiendo servido los designios de Dios en su generación, durmió. Fue inmensa su influencia en el seno de la humanidad.

Fue él, más que Saúl, quien instauró la monarquía en Israel. Su influencia espiritual se perpetúa por sus salmos, que la cristiandad entera atesora siglo tras siglo. David es un tipo notable del Señor Jesucristo: cuando era perseguido por Saúl, prefiguraba a Cristo en Su rechazamiento; cuando en el trono, fue un tipo de Cristo como varón de guerra, destruyendo a Sus enemigos como paso previo a Su reinado de paz durante el Milenio, tipificado por Salomón.

David fue el receptor del Pacto Davídico, por el que el Señor le dio la promesa incondicional de darle una descendencia eterna, y un trono estable eternamente. Esta profecía se cumple en Cristo Jesús, su descendiente según la carne.

Jesús recibe con frecuencia el nombre de Hijo de David, y con todo Él es Señor de David; sobre este hecho hizo una pregunta a los judíos. También recibe el nombre de “raíz y linaje de David”. Siendo Dios, así como hombre, bien puede ser ambas cosas.

Tiene también la llave de David. Tiene en Sus manos todo el destino de la Iglesia, del futuro reino sobre la tierra, y en general de las naciones. En Él se cumplirá en su plenitud el pacto dado por Dios a David, confirmado a través de Jeremías y presentado como esperanza todavía futura para la nación de Israel al finalizar el recogimiento, de entre los gentiles, de un pueblo para Su nombre.

(2 Samuel 8: 1)= Después de esto, (De la acción de gracias por parte de David), aconteció que David derrotó a los filisteos y los sometió, y tomó David a Meteg-ama de mano de los filisteos.

Hay que aclarar que los filisteos fueron enemigos de Israel durante ciento veinticinco años, desde la entrada de Israel a Palestina bajo conducción de Josué. Meteg-ama, en tanto, significa “la brida de la ciudad madre”. La brida que contiene a los filisteos es colocada en las manos de David, y estos ahora están bajo su dominio.

(2) Derrotó también a los de Moab, y los midió con cordel, haciéndolos tender por tierra; y midió dos cordeles para hacerlos morir, y un cordel entero para preservarles la vida; y fueron los moabitas siervos de David, y pagaron tributo.

Resulta más que notorio que David mandó a ejecutar a dos de los tres prisioneros que obraban en su poder. La medición con cordel, algo que no se entiende desde lo literal, tiene como principio simbólico el hecho de no dar con la estatura requerida para salvarse.

(3) Asimismo derrotó David a Hadad-ezer hijo de Rehob, rey de Soba, al ir éste a recuperar su territorio al río Eufrates.

Soba, es necesario contarte, era un área que estaba ubicada exactamente al norte de Damasco, en lo que hoy es la actual nación de Siria. Cuando dice “al ir éste”, se refiere a Hadad-ezer. David atacó mientras el rey marchaba a consolidar sus posesiones en el río Eufrates.

(4) Y tomó David de ellos mil setecientos hombres de a caballo, y veinte mil hombres de a pie; y desjarretó David los caballos de todos los carros, pero dejó suficientes para cien carros.

Este término, (desjarretó) que se utiliza aquí, no es del todo conocido, pero significa que él les cortó los tendones de las patas a esos caballos, inutilizándolos como caballos de guerra o como bestias para arrastrar los carros. Sólo se los podía emplear en trabajos agrícolas.

(5) Y vinieron los sirios de Damasco para dar ayuda a Hadad-ezer rey de Soba; y David hirió de los sitios a veintidós mil hombres.

(6) Puso luego David guarnición en Siria de Damasco, y los sirios fueron hechos siervos de David, sujetos a tributo. Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue.

(7) Y tomó David los escudos de oro que traían los siervos de Hadad-ezer, y los llevó a Jerusalén.

(8) Asimismo de Beta y Berotai, ciudades de Hadad-ezer, tomó el rey David gran cantidad de bronce.

Observa que David mantenía a sus tropas en una guarnición establecida a lo largo de toda esa área. Allí derrotó a los arameos, una laxa federación de ciudades y estados que había sido establecida cuando Saúl gobernaba en Israel.

(9) Entonces oyendo Toi rey de Hamat, que David había derrotado a todo el ejército de Hadad-ezer, (10) envió Toi a Joram su hijo al rey David, para saludarle pacíficamente y para bendecirle, porque había peleado con Hadad-ezer y lo había vencido; porque Toi era enemigo de Hadad-ezer. Y Joram llevaba en su mano utensilios de plata, de oro y de bronce; (11) los cuales el rey David dedicó a Jehová, con la plata y el oro que había dedicado de todas las naciones que había sometido; (12) de los sirios, de los moabitas, de los amonitas, de los filisteos, de los amalecitas, y del botín de Hadad-ezer hijo de Rehob, rey de Soba.

En el verso 11 habla de los objetos “los cuales el rey David dedicó a Jehová”. Esto significa que el rey colocó los objetos en el tesoro del santuario con el propósito de usarlos para edificar el templo. Con este oro y este bronce fue que Salomón hizo el mar de bronce y las columnas y utensilios del templo.

(13) Así ganó David fama. Cuando regresaba de derrotar a los sirios, destrozó a dieciocho mil edomitas en el Valle de la Sal.

(14) Y puso guarnición en Edom; por todo Edom puso guarnición, y todos los edomitas fueron siervos de David. Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue.

El Valle de la Sal era el sitio en el que tanto David como Amasías libraron sus batallas contra sus respectivos enemigos. Era una región que, se estima, estaba ubicada en la zona norte del Arabá, al sur del Mar Muerto.

Es notorio que su nombre se debe a que era un sitio donde abundaban las salinas, así que este es un texto en donde la sal adquiere meramente una catalogación de tipo geográfica o social, dando su calificativo a una región que, con el correr de los tiempos, fue conocida sólo por ese nombre.

7 – Los Milagros de Eliseo

El nombre Eliseo significa “Dios es salvación” (la forma castellana se deriva del griego ELISAIOS, no del hebreo ELICHA. Sucesor del profeta Elías en el reino del norte. Hijo de Safat; vivía en Abel-Mehola, en el valle del Jordán, y pertenecía a una familia de buena posición económica; eran propietarios de doce pares de bueyes que laboraban en sus campos.

Dios lo designó como sucesor de Elías que, al encontrarlo tras el arado, echó sobre él su manto. Eliseo comprendió el significado de este gesto simbólico. Volviendo a los suyos, ofreció un sacrificio y dio a su gente un festín de despedida, y después siguió a Elías y le sirvió.

Elías, antes de ser arrebatado, cruzó el Jordán, y Eliseo rehusó separarse de él. Elías le dijo que pidiera lo que quisiera. Entonces Eliseo tuvo la sabiduría de solicitar una doble porción de la sabiduría de Elías.

Vio cómo el carro de fuego arrebataba a su amo; tomó el manto que Elías había dejado caer, y con él golpeó el Jordán, el cual se abrió. Eliseo atravesó el río, y pasó a la ribera occidental. Una serie de hechos sobrenaturales marca la carrera de su ministerio: milagros de conocimiento, o milagros de poder, todos ellos cumplidos expresamente en nombre del Señor.

En la historia de la redención, forma parte del segundo grupo de milagros. Los milagros de Eliseo tuvieron lugar en una época en que la religión de Jehová estaba enfrentada de una manera total contra el culto a Baal.

De la misma manera que los milagros de Elías, los de Eliseo tenían el propósito de manifestar la autoridad del profeta y de presentar al Dios viviente. Este poder sobrenatural de Eliseo era de tal manera que podía usarlo libremente; de la misma manera que Cristo lo empleó frecuentemente en sencillos actos de misericordia.

En nombre del Señor: sanó con sal las aguas de la fuente de Jericó. Unos muchachos que se burlaban de la persona del profeta del eterno recibieron una maldición de Eliseo en nombre del Señor. Dos osos descuartizaron a cuarenta y dos de estos jóvenes.

Predijo el éxito de la expedición en contra de Moab; multiplicó el aceite de una viuda; anunció el nacimiento de un hijo a una sunamita; cuando este hijo murió, la oración de Eliseo lo reclamó a la vida. Él indicó un antídoto contra la planta venenosa que estaba en el alimento de los profetas.

Durante un hambre, el profeta alimentó a cien hombres con veinte panes de cebada y algunas espigas nuevas. Ordenó a Naamán que se bañara en el Jordán para sanarse de la lepra, y  anunció a Gizei que esta lepra se quedaría pegada siempre a él debido a su codicia.

Hizo flotar a la superficie del Jordán el hierro de un hacha que había caído al río, y reveló al rey de Israel los movimientos e intenciones de sus enemigos, los sirios. En respuesta a la oración de Eliseo, el Señor abrió los ojos de su siervo para que viera los carros y caballos de fuego que los protegían.

Eliseo hirió de ceguera a los hombres que el rey de Siria había enviado para que lo detuvieran. Declaró, antes de que se lo dijera nadie, que un emisario del rey de Israel estaba a la puerta para quitarle la vida.

Durante el hambre del cerco de Samaria, predijo que al día siguiente los víveres serían abundantes y baratos, añadiendo que el oficial incrédulo, que se burló de esta profecía, lo vería pero no lo disfrutaría.

Una multitud aplastó a este oficial, que murió ante la puerta de Samaria. Eliseo hizo saber que Ben-adad, rey de Siria, moriría. Anunció la destrucción de Acab y de toda su casa; envió a un joven profeta a que ungiera a Jehú, que debería ejecutar el juicio predicho.

Eliseo reveló por adelantado que habría tres victorias sobre los sirios.  Finalmente, un cadáver que había sido arrojado apresuradamente en la tumba de Eliseo volvió a la vida al tocar los huesos de Eliseo.

Todo este poder milagroso no impidió a este gran servidor de Dios que un día quedara Eliseo enfermo de la enfermedad de que murió. Por cuanto el creyente debe un día abandonar este mundo, bien puede que llegue a tener una enfermedad de la que no cure.

Será muy distinto para los que vivan en el día del arrebatamiento de la iglesia. Entonces, tanto creyentes vivos como los muertos, que resucitarán, recibirán la adopción, la redención de nuestro cuerpo en una maravillosa transformación por el poder de la vida que está en Cristo.

(2 Reyes 2: 19)= Y los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en donde está colocada esta ciudad es bueno, como mi señor ve; mas las aguas son malas, y la tierra es estéril.

La ciudad de la que están hablando, es Jericó. Era una importante ciudad del valle del Jordán, en la ribera occidental del río, a unos ocho kilómetros de la costa septentrional del mar Muerto, y aproximadamente a veintisiete kilómetros de Jerusalén.

Jericó se halla en la parte inferior de la cuesta que conduce a la montañosa meseta de Judá. La ciudad era conocida como la ciudad de las palmeras; la primera mención en las Escrituras se da en relación al campamento de los israelitas en Sitim.

La situación de Jericó, ciudad muy fortificada, le daba el dominio del bajo Jordán y de los pasos que llevaban a los montes occidentales; la única manera de que los israelitas pudieran avanzar al interior de Canaán era tomando la ciudad.

Josué envió a dos espías para que reconocieran la ciudad, el pueblo atravesó milagrosamente el Jordán en seco, y plantaron las tiendas delante de la ciudad. Por orden de Dios, los hombres de guerra fueron dando vueltas a la ciudad, una vez por día, durante seis días consecutivos.

En medio de los soldados, los sacerdotes portaban el arca del pacto, precedida por siete sacerdotes tocando las bocinas. El séptimo día dieron siete veces la vuelta a la ciudad; al final de la séptima vuelta, mientras resonaba el toque prolongado de las bocinas, el ejército rompió en un fuerte clamor, las murallas se derrumbaron, y los israelitas penetraron en la ciudad.

En cuanto a la fecha, sería alrededor del año 1403 a.C. La ciudad había sido proclamada anatema. A excepción de Rahab, que había dado refugio a los espías, y su familia, todos los demás habitantes fueron muertos.

El oro, la plata, los objetos preciosos, entraron al tesoro de Jehová. Josué lanzó una maldición contra quien reconstruyera la ciudad. Fue asignada a Benjamín; se hallaba en los límites de Benjamín y Efraín.

Eglón, rey de Moab, hizo de ella su residencia en la época en que oprimió a los israelitas. En el reinado de Acab, Hiel de Bet-el fortificó la ciudad; en el curso de esta fortificación perdió, o sacrificó, a sus dos hijos, en cumplimiento de la maldición de Josué.

Durante el ministerio de Eliseo había en Jericó una comunidad de profetas. Elías, al ir a ser arrebatado al cielo, atravesó Jericó con Eliseo. En Jericó fueron puestos en libertad los hombres de Judá que habían sido hechos prisioneros por el ejército de Peka, rey de Israel.

Los caldeos se apoderaron de Sedequías cerca de Jericó. Después del retorno del exilio, algunos de sus habitantes ayudaron a construir los muros de Jerusalén. Báquides, general sirio, levantó los muros de Jericó en la época de los Macabeos.

Al comienzo del reinado de Herodes los romanos saquearon Jericó. Después Herodes la embelleció construyendo un palacio y, sobre la colina detrás de la ciudad, levantó una ciudadela que llamó Cipro.

La parábola del Buen Samaritano se sitúa sobre el camino de Jerusalén a Jericó. La curación del ciego Bartimeo y de su compañero tuvo lugar en el camino de Jericó; Zaqueo, a quien Jesús llamó para hospedarse en su casa y darle la salvación, moraba en Jericó.

Jericó se halla a casi doscientos cuarenta metros por debajo del nivel del mar Mediterráneo, en un clima tropical, donde crecían las balsameras, la alheña, los sicómoros. Las rosas de Jericó eran consideradas extraordinariamente bellas.

La antigua Jericó se elevaba muy cerca de las abundantes aguas llamadas en la actualidad ‘Ain es-Sultãn; ésta es indudablemente la fuente que Eliseo sanó. La Jericó moderna, en árabe “Er – Riha”, se halla a un kilómetro y medio al sureste de la fuente.

En cuanto a lo relativo a la Arqueología: Ernst Selin y la sociedad Deutsche Orientgesellschaft (1907-1909) iniciaron allí excavaciones sobre el montículo llamado Tell es-Sultan. Fueron continuadas muy extensamente por John Garstang (1930-1936); en 1952 fueron reanudadas por Kathleen Kenyon y por las escuelas de arqueología de Inglaterra y EE. UU.

Fue Garstang quien descubrió la evidencia de los muros caídos, y esta evidencia fue fotografiada por él y por posteriores investigadores. Los muros habían caído de dentro hacia afuera. Sus fundamentos no habían sido minados, sino que debieron ser derrumbados por un potente temblor de tierra.

También había evidencia de un violento incendio de la ciudad. La revisión de Miss Kathleen Kenyon de esta identificación en base a la cerámica asociada con la cronología de Egipto no tiene en cuenta la necesaria revisión de la estructura cronológica de la historia de Egipto.

En base a la revisión de Velikovsky y Courville, la destrucción de Jericó concuerda perfectamente con todos los detalles físicos de la destrucción y con los restos arqueológicos, y no se puede objetar a la identificación efectuada por Garstang en 1930-1936, ni a la fecha de 1400 a.C.

Los restos correspondientes a la conquista correspondían a una doble muralla de ladrillos, con un muro exterior de dos metros de espesor, un espacio vacío de alrededor de cuatro metros y medio y un muro interior de cuatro metros.

Estos muros tenían en aquel entonces nueve metros de altura. La ciudad, muy pequeña, estaba entonces tan superpoblada que se habían construido casas en la parte alta de la muralla, por encima del espacio vacío entre las dos murallas.

El muro exterior se hundió hacia afuera, y el segundo muro, con sus edificaciones encima, se hundió sobre el espacio vacío. Así, la arqueología nos da, en realidad, una evidencia totalmente armónica con el relato de las Escrituras.

(Verso 20)= Entonces él dijo: traedme una vasija nueva, y poned en ella sal. Y se la trajeron.

(21) Y saliendo él a los manantiales de las aguas, echó dentro la sal, y dijo: así ha dicho Jehová: yo sané esta agua, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad.

(22) Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habló Eliseo.

(23) Después subió de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo: ¡Calvo, sube! ¡Calvo, sube!

(24) Y mirando él atrás, los vio y los maldijo en el nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos  a cuarenta y dos muchachos.

(25) De allí fue al monte Carmelo, y de allí volvió a Samaria.

Estos versículos parecen presentar a Eliseo como un hombre implacable, hasta cruel si quieres. Sin embargo, según los usos del idioma y la cultura de la época, la palabra “muchachos” aludía a gente idólatra y no simplemente a jóvenes inocentes.

Aún te digo más; la frase que repetían en son de burla, “sube…sube”, parece una referencia a la ascensión de Elías. Entonces hay que entender lo que Eliseo entendió: que se estaban burlando del Dios de Elías y Eliseo, motivo por el cual fueron castigados.

En cuanto lo que es nuestro motivo central de estudio, la sal en este texto y en este relato, adopta la condición de elemento simbólico de sanidad, ya que es al echarla en las aguas que estas sanan en sus contenidos e implicaciones.

8 – Bajo el Reinado de Abías

El nombre Abías significa “Jehová es Padre o Jehová es cuidadoso”. Era un nombre bastante común en hebreo y que se usa también en su forma femenina. Entre los personajes principales mencionados está éste que hallamos aquí:

Hijo de Roboam, el primer rey de Judá; en 1 Reyes, recibe el nombre de Abiam. Su reinado fue corto, solamente tres años, y subió al trono en el año 18 de Jeroboam, 958 a.C. Fue un militar de cierto ingenio y venció a Jeroboam en una memorable batalla; a pesar de ello siguió los malos ejemplos de su padre.

(2 Crónicas 13: 1)= A los dieciocho años del rey Jeroboam, reinó Abías sobre Judá, (2) y reinó tres años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Micazas hija de Uriel de Gabaa. Y hubo guerra entre Abías y Jeroboam.

(3) Entonces Abías ordenó batalla con un ejército de cuatrocientos mil hombres de guerra, valerosos y escogidos; y Jeroboam ordenó batalla contra él con ochocientos mil hombres escogidos, fuertes y valerosos.

Jeroboam fue hijo de Nabat, de la tribu de Efraín, y primer rey del reino del norte. Reinó veintidós años (931-910 a.C.). Había sido funcionario de Salomón, pero el profeta Ahías, encontrándole, rompió su capa nueva en doce pedazos, y guardando dos para sí, le dio a él los otros diez, anunciándole que sería rey sobre diez de las tribus.

Por esta causa, Salomón procuró darle muerte, pero él huyó a Egipto, quedándose allí bajo la protección de Sisac hasta la muerte de Salomón. Al reclamar los israelitas a Roboam que les aliviara las cargas de los impuestos y levas que les habían sido impuestas por su padre, éste replicó con dura altanería, lo que dio lugar al cisma nacional.

Jeroboam fue hecho rey sobre las diez tribus. Temiendo que sus súbditos le fueran desleales si iban a Jerusalén a adorar, erigió dos becerros de oro, uno en Dan, el extremo norte de sus dominios, y el otro en Bet-el, el extremo sur, propiciando la adoración de Jehová bajo el simbolismo de estos dos becerros.

Expulsó a los levitas del sacerdocio. Pero su pretendido culto nacional a Jehová, bajo la forma de idolatría y cisma con respecto al templo de Jerusalén, fue considerado por Dios como culto a los demonios e ídolos.

Tal proceder provocó la emigración de muchos israelitas fieles a Dios, levitas y de las otras tribus, al reino de Judá. De esta manera se debilitó el reino de Jeroboam, y cayó en una burda idolatría. Un varón de Dios acudió desde Judá para clamar en contra del altar de Bet-el, y al extenderse contra él la mano del rey, ésta se secó inmediatamente.

Al rogar por él el profeta, le fue restaurada la mano, pero no se arrepintió de su idolatría. Le había sido anunciado que si seguía al Señor como David lo había hecho, su casa sería afirmada, pero por su rebelión contra el orden divino su dinastía se extinguió en su hijo Nadab.

“El pecado de Jeroboam hijo de Nabat” vino a ser proverbio en boca de los israelitas. Durante su reinado fueron constantes las guerras con Roboam. Jeroboam es un ejemplo claro de manipulador de la religión con fines políticos, y constituye una advertencia universal contra ello, contra la idolatría y contra la intromisión humana en las formas del culto, en lugar de una sencilla sumisión a las formas que Dios nos ha dado en Su palabra.

(4) Y se levantó Abías sobre el monte de Zemaraim, que está en los montes de Efraín, y dijo: Oídme, Jeroboam y todo Israel.

(5) ¿No sabéis vosotros que Jehová Dios de Israel dio el reino a David sobre Israel para siempre, a él y a sus hijos bajo pacto de sal?

(6) Pero Joroboam hijo de Nabat, siervo de Salomón hijo de David, se levantó y rebeló contra su señor.

(7) Y se juntaron con él hombres vanos y perversos, y pudieron más que Roboam hijo de Salomón, porque Roboam era joven y pusilánime, y no se defendió de ellos.

(8) Y ahora vosotros tratáis de resistir al reino de Jehová en mano de los hijos de David, porque sois muchos, y tenéis con vosotros los becerros de oro que Jeroboam os hizo por dioses.

En 1 Reyes sólo ocho versículos están dedicados a relatar el reinado de Abías. El segundo libro de las Crónicas ofrece un recuento más detallado, donde se describe el culto y se explican las razones de la victoria de Judá sobre Jeroboam.

Aquí, nuevamente en este trabajo, estamos viendo un pacto de sal. Esto, te recuerdo, responde a una ceremonia o un ritual en el que se ratificaba un tratado utilizando como símbolo la sal, ya que ella representaba conforme a la usanza de la época la fe y la lealtad.

9 – Ordenanzas de Darío

Estamos hablando de Darío Histaspes, ya que no es el único que figura en la Biblia. Este es el Rey de Persia (521-485 a.C.). Confirmó el decreto de Ciro en favor de los judíos y de la construcción del templo. A este rey se atribuye la consolidación del imperio de Persia, y su división en satrapías.

(Esdras 6: 1)= Entonces el rey Darío dio la orden de buscar en la casa de los archivos, donde guardaban los tesoros allí en Babilonia.

(2) Y fue hallado en Acmeta, en el palacio que está en la provincia de Media, un libro en el cual estaba escrito así: Memoria: (3) En el año primero del rey Ciro, el mismo rey Ciro dio orden acerca de la casa de Dios, la cual estaba en Jerusalén, para que fuese la casa reedificada como lugar para ofrecer sacrificios, y que sus paredes fuesen firmes; su altura de sesenta codos, y de sesenta codos su anchura; (4) y tres hileras de piedras grandes, y una de madera nueva; y que el gasto sea pagado por el tesoro del rey.

El nombre Ciro quiere decir “sol, trono”. Rey de Elam, fue el fundador del Imperio Persa. Al tomar Babilonia, quedó establecido el segundo gran imperio gentil de Daniel. Ya mucho antes de su nacimiento hallamos una profecía referente a él.

Al acabar los setenta años del cautiverio, como lo había profetizado Jeremías, Dios movió el espíritu de Ciro, y se decretó la reconstrucción de la casa de Jehová Dios de Israel, dándose permiso a los cautivos para que volvieran a Jerusalén.

También fueron devueltos los vasos sagrados que habían sido llevados de Jerusalén a Babilonia. Éste fue llamado el primer año de Ciro, cuando empezó a reinar en solitario sobre Babilonia. Esto sería alrededor del año 536 a.C., habiendo empezado los setenta años de la cautividad de Judá el 606 a.C. Ciro murió en batalla en el año 530 a.C., y su tumba existe en Pasargada, en el moderno Irán.

(5) Y también los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, los cuales Nabucodonosor sacó del templo que estaba en Jerusalén y los pasó a Babilonia, sean devueltos y vayan a su lugar, al templo que está en Jerusalén, y sean puestos en la casa de Dios.

(6) Ahora, pues, Tatnai gobernador del otro lado del río, Setar-boznai, y vuestros compañeros los gobernadores que estáis al otro lado del río, alejaos de allí.

(7) Dejad que se haga la obra de esa casa de Dios; que el gobernador de los judíos y sus ancianos reedifiquen esa casa de Dios en su lugar.

(8) Y por mí es dada la orden de lo que habéis de hacer con esos ancianos de los judíos, para reedificar esa casa de Dios; que de la hacienda del rey, que tiene del tributo del otro lado del río, sean dados puntualmente a esos varones los gastos, para que no cese la obra.

(9) Y lo que fuere necesario, becerros, carneros y corderos para holocaustos al Dios del cielo, trigo, sal, vino y aceite, conforme a lo que dijeren los sacerdotes que están en Jerusalén, les sea dado día por día sin obstáculo alguno, (10) para que ofrezcan sacrificios agradables al Dios del cielo, y oren por la vida del rey y por sus hijos.

(11) También por mí es dada orden, que cualquiera que altere este decreto, se le arranque un madero de su casa, y alzado, sea colgado en él, y su casa sea hecha muladar por esto.

(12) Y el Dios que hizo habitar allí su nombre, destruya a todo rey y pueblo que pusiere su mano para cambiar o destruir esa casa de Dios, la cual está en Jerusalén. Yo Darío he dado el decreto; se cumplido prontamente.

La gente justa manifiesta mansedumbre aún cuando enfrente la hostilidad de las autoridades civiles. Nuestra fe en que Dios es soberano por encima de toda otra autoridad permite que el espíritu de mansedumbre prevalezca, en el conocimiento que Dios impone su autoridad por encima de cualquier otra.

El mensaje de este texto que hemos leído para otra clase de estudio más preciso, es que debemos aceptar toda autoridad legítima en el conocimiento que viene de Dios. Y, además, confiar en que Dios obra por medio de quienes tienen autoridad.

Esto, obviamente, tiene que ver con algo que aquí hemos aclarado puntualmente: legitimidad. Por lo tanto, todo gobierno humano que provenga de golpes de estado realizado por fuerzas militares o guerrilleras, no pueden interpretarse como avalados por Dios.

En lo concerniente a la sal, aquí la encontramos en compañía de tres elementos que son básicos a la hora de profundizar en el evangelio: el trigo (alimento) el vino (revelación) y el aceite (unción), lo cual conforma un conglomerado destinado a  formalizar un pacto de sostenimiento del sacerdocio.

10 – La Justa Queja de Job

Job fue un hombre íntegro y piadoso del Antiguo Testamento. Vivió en el país de Uz. La primera mención de Job en cualquier otro libro del Antiguo Testamento se halla en Ezequiel 14:14, 16, 20. Este patriarca vivió en alguna parte al este de Palestina, en las proximidades del desierto, en una época en la que los caldeos hacían incursiones hacia occidente.

No existe razón alguna para dudar de la historicidad del libro de Job ni de la autenticidad de sus experiencias notables, que se describen, con una gran audacia poética, en el libro que lleva su nombre. El tema es el siguiente: ¿Por qué permite Dios los sufrimientos al justo? Estas experiencias han dado ocasión a un espléndido poema filosófico.

Forma parte de la literatura llamada sapiencial. Se trata de un libro poético que relata los sufrimientos de Job y el debate entre sus amigos y él acerca de las causas de su desgracia y del gran problema del sufrimiento.

En prosa se hallan el prólogo, las introducciones a los diversos discursos, particularmente la introducción al discurso de Eliú, y el epílogo que narra la bienaventuranza recibida por Job por la bendición de Dios.

Si el tema del libro es por qué sufren los justos, su objetivo esencial es el de refutar la teoría según la cual el sufrimiento sería una señal de la ira de Dios, y tendría siempre como causa el pecado de aquel que sufre.

El Antiguo Testamento declara con frecuencia que la rectitud atrae la prosperidad, en tanto que la maldad provoca la desgracia. Las excepciones aparentes a esta norma de las retribuciones constituían un motivo de profunda perplejidad.

El antiguo pensamiento hebreo tenía la tendencia a pensar que, por cuanto el sufrimiento era la consecuencia del pecado, todo sufrimiento, incluido el caso de un justo, se debía necesariamente a la comisión de una trasgresión específica.

Sin embargo, esta conclusión es errónea, bien que todos los hombres hayan nacido en pecado y susceptibles de caer. Por otra parte, las personas dependen unas de otras, y los inocentes pueden sufrir a causa de los injustos o de los culpables; la maldad no es siempre descubierta y triunfa en ocasiones, al menos momentáneamente.

Job no pretende ser absolutamente sin falta, pero mantiene que su castigo está más allá de toda proporción con su pecado. Al comienzo del libro, Job es muy rico. Posee varios rebaños de ganado mayor y menor, tiene una multitud de siervos y una numerosa familia.

Satanás pide y recibe permiso para probar la fe de Job. Todos sus bienes le son arrebatados, y después pierde todos sus hijos. Satanás, que no cede en su intento de quebrantar a Job, obtiene a continuación autorización para atacar su cuerpo.

La fe de Job triunfa en medio de todas las pruebas; finalmente recupera con creces su antigua prosperidad. Entre el prólogo y el epílogo, el libro se puede dividir en tres secciones principales, teniendo cada una de ellas tres subdivisiones. El prólogo describe las riquezas y la felicidad de Job.

Primera parte. En la primera subdivisión nos muestra el inicio de las pruebas de Job, la pérdida de sus bienes y de su familia. En la segunda subdivisión: el ataque sobre la propia persona de Job, segunda etapa de los sufrimientos del patriarca. En la tercera subdivisión: llegada de Elifaz de Temán, Bildad de Suh, Zofar de Naama, los tres amigos que venían a “consolar” a Job.

 Segunda parte. La segunda parte contiene la discusión entre Job y sus tres amigos, que hacen cada uno tres discursos, a excepción de Sofar, que sólo toma la palabra dos veces. Job responde a cada discurso. Esta discusión constituye la mayor parte del libro. Los tres amigos se basan en la idea de que el sufrimiento es siempre y necesariamente la consecuencia general.

Como Job acepta este principio general, pero rehúsa su aplicación a su propio caso, se establece un interrogante, aunque al final de la discusión entre ellos la cuestión no queda en absoluto resuelta. Primera serie de discursos: Elifaz habla al principio acerca de la culpabilidad humana, y hace alusión al pecado de Job, pero de manera indirecta.

Job responde que él es inocente. Después Bildad se expresa en el mismo sentido; afirma que Dios no puede ser injusto, y por ello que el hombre tiene que ser culpable. Job de nuevo hace protestas de inocencia, y apela a Dios, y se lamenta de sus sufrimientos.

Zofar, por último, presenta los mismos argumentos, y da a entender de una manera más clara que Job debe haber cometido un pecado concreto. La segunda serie de discursos se halla en los capítulos 12-20.

Los oradores toman la palabra por el mismo orden, y reanudan la misma argumentación. Los amigos de Job se vuelven más vehementes, impacientes con su terquedad. En la tercera serie de discursos, Elifaz acusa abiertamente a Job de un pecado secreto.

Después de nuevas y vivas negaciones de Job, Bildad vuelve de nuevo a su primer argumento, en tanto que  Zofar calla. Durante toda esta discusión, Job, profundamente consciente de su integridad, no puede comprender la aparente dureza de Dios para con él.

Cuanto más aumenta su sufrimiento externo, tanto más agudas son sus luchas internas; pero está decidido, venga lo que viniere, a no dejar a su Dios. Después Job tiene la repentina intuición de que el Señor lo vindicará al final, si no en esta vida, sí en la venidera. Job se llena de esta certeza, y proclama así su fe en la inmortalidad: Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios.

Job ha llegado con ello al fundamento inquebrantable, del que nada ya podrá hacerlo desviar. En la tercera parte del libro, Eliú hasta entonces en silencio, propone debatir la cuestión a partir de una base diferente.

En lugar de considerar el sufrimiento de los hombres como castigo del pecado, Eliú estima que las aflicciones fortalecen y purifican a los creyentes. Así, no constituyen la expresión de la cólera de un Dios implacable, sino la corrección que inflige en disciplina amante.

La tesis de Eliú hace de él un mensajero del Señor; prepara la intervención divina y aporta un argumento que Job puede considerar y, finalmente, admitir. Después el Señor toma la palabra. Muestra a Job que el conocimiento humano está muy limitado para explicar de una manera satisfactoria el misterio de las dispensaciones divinas.

Job se humilla delante del Señor. Epílogo: Job recupera su prosperidad con creces, doblándola, lo mismo que el número de sus hijos. En cuanto al autor del libro, la probable fecha y autenticidad, ciertos críticos ponen en tela de juicio secciones importantes del libro:

El prólogo y el epílogo. El capítulo 28, poema consagrado a la sabiduría divina. El discurso de Eliú.  La descripción del Leviatán y de Behemot. A todo ello se puede responder que no hay base alguna para atribuir el prólogo y el epílogo a un autor posterior.

Toda la argumentación entre los tres amigos y Job presupone los sufrimientos de este último y la pérdida de sus hijos. Es imposible demostrar que el capítulo 28 sea una interpolación, por mucho que este bello pasaje poético pueda ser considerado como una digresión.  La eliminación de los más bellos pasajes literarios de la obra disminuiría el valor del poema original, y sería un contrasentido pretender que los “interpoladores” tuvieran más genio que el mismo autor.

Lo mismo sucede con la descripción del Leviatán y de Behemot, siendo que el estilo y vocabulario son parejos con el resto del libro. Se rechaza a Eliú con el pretexto de que no aparece en el prólogo; pero no se puede sostener filológicamente que sus discursos pertenezcan a una fecha posterior.

Por otra parte, sus palabras forman una transición necesaria, por cuanto “preparan la intervención del Señor en medio de la tormenta, al describir la majestad de Dios” (J. H. Raven). Si Eliú no es mencionado en el epílogo, es porque no se merecía los reproches dirigidos a los otros amigos de Job.

El desarrollo de la argumentación da testimonio de manera evidente a la unidad literaria de la obra. Los acontecimientos relatados son reales, aunque sean presentados bajo una forma poética. Job fue un personaje histórico, que habitó en el país de Uz; es mencionado en Ezequiel 14:14 y Santiago 5:11.

Por lo general, Uz es situado en Edom. Un hecho notable es que ninguno de los nombres que aparecen en el libro es simbólico. La fecha de redacción es muy debatida, y las estimaciones de los críticos oscilan entre la época patriarcal y el siglo IV e incluso III a.C.

Sin embargo, los manuscritos de Job hallados en el mar Muerto en escritura hebrea arcaica dan evidencia irrefutable de que la obra es ciertamente anterior al exilio babilónico. Hay eruditos que señalan a Moisés, buen conocedor del desierto y de su historia por su estancia en Madián, como redactor.

Otros señalan a Salomón, en el período de oro de la literatura sapiencial. Sin embargo, tampoco es improbable que uno de los participantes en el debate, quizás Eliú, o aún el mismo Job, dejaran memoria escrita de él.

El modo sumamente arcaico de vida que se presenta (riqueza medida en número de rebaños, sacrificios ofrecidos por el cabeza de familia, línea independiente del pacto mosaico, bien que incluida por el noéico) da asimismo evidencia de una fecha muy temprana.

Nada, pues, impide pensar que el libro fuera redactado poco después de los acontecimientos de que informa. En este libro inspirado hallamos un drama terrible (físico, moral y espiritual, un drama integralmente total) de una conciencia pura que afronta una suerte humanamente incomprensible.

Y en medio de todas las perplejidades brilla ya la luz profética del pasaje de la vida nueva en resurrección proveída por el “Goel” o Redentor, luz que alumbra al sufriente Job en medio de lo más negro de la tormenta, y que es un eco anticipatorio de las proclamaciones del Evangelio de la salvación.

(Job 6: 1)= Respondió entonces Job, y dijo: (2) ¡O que pesasen justamente mi queja y mi tormento, y se alzasen igualmente en balanza!

(3) Porque pesarían ahora más que la arena del mar; por eso mis palabras han sido precipitadas.

(4) Porque las saetas del Todopoderoso están en mí, cuyo veneno bebe mi espíritu; y terrores de Dios me combaten.

Esto que Job dice aquí marca una constante en este libro, como también sucede con otros del Antiguo Testamento. Es evidente que no se tenía demasiada información relacionada con Satanás, por lo que los antiguos cargaban a Dios con la responsabilidad de todo lo que ocurría, tanto lo bueno como lo malo.

En referencia a esto, en otro lugar de este mismo libro, leeremos que Job dice, ante la debacle total que le toca vivir: Jehová dio, Jehová quitó. Esta es una expresión que todavía muchos usan como símbolo del conformismo: “Ahora sabemos que esto no es tan así, pero es notorio que Job lo ignoraba.

(5) ¿Acaso gime el asno montés junto a la hierba? ¿Muge el buey junto a su pasto?

(6) ¿Se comerá lo desabrido sin sal? ¿Habrá gusto en la clara del huevo?

La primera respuesta de Job es un prolongado lamento en el que justifica sus quejas, durante todo este capítulo, invocando lo profundo de sus sufrimientos. Expresa su desilusión por ser objeto de estas amargas e inmerecidas críticas de sus amigos, y presenta su punto de vista de que Dios se ha convertido en su cruel perseguidor.

La autocompasión de Job comienza a transformarse en ira y éste empieza a buscar alivio para sus males. Con relación a esto último, es que elabora estas preguntas que tienen que ver con lo obvio. Jamás un asno gemiría si tiene suficiente hierba, como tampoco lo haría el buey. Y luego, en el marco de estas comparaciones, menciona a la sal pero no con un contenido simbólico, sino como una muestra más de algo obvio y dentro de las características químicas del elemento

11 – Dios Ama a Jerusalén

Esto vamos a verlo desde un texto en el libro del profeta Ezequiel. El nombre de este profeta se traduce como”Dios fortalecerá”. Era hijo de Buzi; sacerdote y uno de los cuatro grandes profetas. Fue llevado al exilio con el rey Joaquín el año 597 a.C., once años antes de la destrucción de Jerusalén, y se dedicó a la labor entre los cautivos durante veintidós años.

Cumplió fielmente sus deberes, pronunciando en ocasiones duras reprensiones, pero dando aliento con palabras llenas de gracia. Su profecía está llena de simbolismos y de imaginería. A la muerte de su mujer, le fue prohibido, como señal profética, que expresara ningún dolor ni que llevara duelo.

No solamente proclamó sus profecías, sino que se le ordenó que representara alguna de ellas, a fin de que fueran vistas, además de oídas. Su estilo es vigoroso y rápido. En nuestras Biblias castellanas, Ezequiel figura entre el libro de Lamentaciones y el de Daniel.

En el canon hebreo, estos dos libros se hallaban entre los Hagiógrafos, hallándose Ezequiel justo a continuación de Jeremías. Casi todas las profecías se hallan en orden cronológico y fechado según los años de cautiverio del rey Joaquín. Las secciones del libro se dividen en tres:

Profecías proclamadas antes de la toma de Jerusalén, anunciando su destrucción como consecuencia de sus transgresiones. En el año 5º, el sacerdote es llamado a ser profeta, para lo que le prepara una visión.

A continuación, Ezequiel recibe la orden de predecir la destrucción de la ciudad y de interpretar unas actuaciones simbólicas. En el 6º año denuncia la idolatría de Judá y comunica la visión simbólica de la partida de la gloria de Jehová, que abandona el templo profanado.

Ezequiel alienta a los deportados: siguen siendo el pueblo del Señor, que será para ellos un santuario, los devolverá a la tierra de Israel y les dará un nuevo corazón a los que rectifiquen sus caminos.

Jehová abandona su ciudad por cuanto ella se ha entregado a la incredulidad y a los falsos profetas. Se abatirán los juicios sobre la ciudad, pero Dios otorgará su gracia a los que se arrepienten. El capítulo 19 es una lamentación sobre los príncipes de Israel.

En el 7º año del cautiverio de Joaquín, Ezequiel predice el juicio sobre Israel, que ha profanado el nombre de Jehová ante los gentiles. Hay sin embargo promesas para el futuro; Dios volverá a aceptarlos a causa de Su nombre. Sin embargo, se acuerda de sus rebeliones, cuyo castigo se avecina. En el 9º año representa la parábola de la olla hirviente simbolizando el cerco de Jerusalén.

Profecía sobre el juicio de las naciones. En el 9º año del exilio, se dan profecías contra Amón, Moab, Edom y el país de los filisteos; el año 11º, contra Tiro y Sidón; los años 10º, 27º. 11º y 12º, profecías contra Egipto.

Profecías acerca de la restauración de Israel y de su glorioso futuro. Son proclamadas después de la toma de Jerusalén y de su destrucción por Nabucodonosor. El año 12º del cautiverio de Joaquín, la tarde antes de que llegaran las nuevas de la caída de Jerusalén a Ezequiel, recibió un segundo llamamiento de parte de Dios.

La mano del Señor vino sobre él; el momento en que supo la caída de la ciudad coincidió con el inicio de una nueva etapa de su misión. Se le revela que los israelitas reconocerían, después del juicio, que Jehová es Dios, y que un verdadero profeta había estado en medio de ellos.

Jehová les dará un buen pastor, prefigurado por David; sus enemigos serán castigados; el pueblo será santificado y será restaurado a su tierra. Será como una resurrección; las doce tribus serán reunificadas, y sus adversarios serán destruidos.

En el año 25º de la cautividad de Joaquín, Ezequiel tiene una visión de la restauración del pueblo de Dios: el templo será reconstruido, más grande y totalmente santo. El pueblo, purificado, es aceptado por Jehová.

El culto será renovado, saliendo el río de la vida del mismo templo, dando feracidad a los lugares desiertos; finalmente, habrá el reparto del país entre las tribus y la ciudad santa, que recibe el nombre de Jehová-Sama (Jehová está allí). Se establecerá la Teocracia, en la que la realidad se ajustará al ideal divino.

En cuanto a la autenticidad y contribución particular de Ezequiel, los críticos de la Escuela de Wehausen consideran a este profeta como el padre del judaísmo postexílico. Pretenden ellos que la descripción de la nueva Jerusalén contiene todo un programa que suscita las prescripciones sacerdotales características de Levítico y de Números.

Pero los teólogos que siguen el punto de vista bíblico repudian tal especulación. Bien al contrario, constatan que la legislación levítica es bien anterior a la época de Ezequiel, y que Israel conoció los sacrificios, el culto del santuario, con el ministerio de los sacerdotes y de los levitas, desde la época de Moisés.

El punto de vista que hace del Pentateuco una creación postexílica se encuentra con tremendas dificultades, como lo es la existencia del pentateuco samaritano. Además, Ezequiel, en su visión profética de los caps. 40 – 48, no tenía ni la intención ni la necesidad de crear un origen falso.

La crítica más reciente no se contenta con atribuir estas intenciones al autor. La novedad de su enfoque consiste en poner en duda la autenticidad del libro mismo. Así, para G. Hoelscher solamente 1/10 del libro habría estado escrito por el mismo Ezequiel.

  1. A. Irwin dejaba totalmente a un lado los capítulos 40-48, y del resto solamente conservaba 250 vers.. C.C. Torrey rechazó el libro como un todo, considerándolo un pseudoepigráfico palestino de alrededor del año 230 a.C.

Esta lista, que podría alargarse, es suficiente para mostrar la total incertidumbre sobre la que opera la crítica negativa, basada exclusivamente en la incredulidad en el mundo de lo sobrenatural. No es de sorprender que este ataque lo tenga que sufrir una obra que contiene, lo mismo que Daniel, tantas visiones e imágenes retomadas después por el Apocalipsis.

El estudioso de Ezequiel que lo examine a conciencia y con respeto, se ve, al contrario, sorprendido por sus numerosas pruebas de autenticidad, que los mismos críticos primeros admitían. La disposición y el plan del libro, la cronología precisa, el uso de la primera persona, y el claro mensaje profético, todo ello confirma que Ezequiel es verdaderamente el autor.

El rico aporte de Ezequiel al pensamiento israelita y bíblico reside en su enseñanza espiritual. Se pueden destacar, entre otros puntos: (A) Su concepción acerca de Dios, sumamente alejada del antropomorfismo.

En tanto que otros escritores sagrados representan a Jehová como el pastor del pueblo, reuniendo al rebaño disperso de Israel, pastoreándolo con ternura, Ezequiel muestra, de manera particular, a Dios buscando a sus ovejas extraviadas, librándolas de sus enemigos, restableciéndolas en su país.

Su visión de la nueva Jerusalén: el alto monte, la ciudad santa, tabernáculo de Dios en medio de los hombres, la gloria de Dios que reside en ella; la ciudad cuadrada, que tiene doce puertas, el río de la vida, orillado por árboles cuyas hojas dan sanidad.

Ezequiel contribuye sobre todo a dar una idea de la teocracia que ha de ser establecida en el futuro. Retomando un pensamiento que Jeremías había ya presentado en su enseñanza, Ezequiel insiste en la responsabilidad individual, en la regeneración del pueblo y en la santidad del reino, que tendrá su glorioso cumplimiento en tiempos futuros. La visión de Sión, restablecida y espiritualmente regenerada, queda en adelante de manera perpetua delante de la mirada del pueblo de Dios, como inspiración y poderosa esperanza.

(Ezequiel 16: 1)= Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: (2) Hijo de hombre, notifica a Jerusalén sus abominaciones, (3) y di: así ha dicho Jehová el Señor sobre Jerusalén: tu origen, tu nacimiento, es de la tierra de Canaán; tu padre fue amorreo, y tu madre hetea.

Es notorio que cuando habla de Jerusalén, no habla de la ciudad que luego sería histórica en el ministerio de Jesús, sino de la tipología de la iglesia. Y resulta muy llamativo y curioso que, como dato histórico y de referencia, se la difunda como originada en Canaán, con padre amorreo y madre hetea.

Canaán es la denominación antigua de una región del próximo oriente, situada entre el Mar Mediterráneo y el jordán y que abarcaba parte de la franja sirio-fenicia conocida también como el creciente fértil.

En la actualidad se corresponde con el Estado de Israel, la Franja de Gaza y Cisjordania, junto con la zona occidental y algunos puntos de Siria y Líbano. Sus límites estarían en la antigua Gaza al sur hasta la desembocadura del río Orontes al norte, englobando todas las tierras no desérticas del interior, hasta una profundidad de unos ciento cincuenta kilómetros desde la costa del Mediterráneo, algunos kilómetros más allá de la ribera oriental del Río Jordán.

Los amorreos, caracterizados como padre de Jerusalén según este texto, fueron un pueblo de origen cananeo constituido por tribus nómadas muy belicosas que ocuparon Siria, Canaán y la región oeste del Río Éufrates, desde la segunda mitad del tercer milenio antes de la era común.

En el curso de sus correrías llegaron a conquistar en dos ocasiones la ciudad de Babilonia. Se cree que el rey Hammurabi era descendiente de amorreos. Recibían distintos nombres, tales como: amurru (acadio), mar.tu o martu (sumerio), amar (egipcio) y mori (hebreo).

Los hititas, también llamados hetitas o heteos, fueron una población de origen indoeuropeo que se instaló en la región central de la península de Anatolia entre los siglos XVIII y XII a.C., teniendo la ciudad de Hattusa como capital.

Hablaban una lengua propia indoeuropea, usando jeroglíficos propios y en otras ocasiones escritura cuneiforme prestada de la Asiria. Aglutinó a numerosas ciudades-estado de culturas muy distintas entre ellas y llegó a crear un influyente Imperio gracias a su superioridad militar y a su gran habilidad diplomática, constituyéndose así como la “tercera” potencia en Oriente Medio.

Perfeccionaron el carro de combate ligero, empleándolo con gran éxito, y se les atribuye una de las primeras utilizaciones del hierro en Oriente Medio como objeto de lujo. En realidad, en muchos libros de texto, los heteos figuran casi como los inventores de lo que luego sería la aleación llamada acero.

Por todo esto, es notorio que Dios dijo que ese era el origen de Su iglesia, (Y estoy hablando de Su iglesia, no de la tuya o la mía, que quizás están muy lejos de ser las de Él); porque implementó un misterio que luego el Espíritu Santo estaría llamado a revelar.

Canaán es el lugar en el Espíritu que simboliza a Cristo. Esto es: Cristo es el objetivo de la iglesia, no hay otro. El padre amorreo simboliza al guerrero, que no se afinca en ninguna tierra porque es nacido de arriba, y que opera con el fin de conquistar una y otra vez a Babilonia y desactivarla.

La madre hetea, mientras, es la representación del desarrollo del intelecto, la cultura y el conocimiento técnico. Por ser descubridores del hierro y el acero, tienen el símbolo de la estructura literal de la coraza, que es lo que la Biblia determina como la fe.

(Verso 4)= Y en cuanto a tu nacimiento, (Le dice a Jerusalén, recuerda), el día que naciste no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas.

Aquí está nuestro verso. Siguiendo con ese símbolo perfecto que Dios mismo produce de su iglesia, dice que no fue cortado su ombligo, lo que significa que no es un ser viviente aislado o individual, sino que todavía está unido a quien le dio el ser, esto es: Dios mismo.

El hecho de no ser lavada con agua, significa que sus pecados tienen otra clase de redención y limpieza, y no el antiguo tradicional que luego diera origen al ritual de la inmersión en las aguas para arrepentimiento que produjo en la práctica Juan el Bautista, y a la cual Jesús se sometió “para cumplir con la ley”.

Y cuando dice que no fue salada con sal, está hablando de un viejo ritual tradicional que se hacía con los recién nacidos como método supuestamente eficaz para prevenirlo de futuras infecciones. Como será esta costumbre que el bautismo católico romano por aspersión, incluye la colocación de algunos granos de sal gruesa, cosa que muchos sacerdotes realizan sin saber sus causas y, obviamente, padres y madres de los niños reciben con beneplácito suponiendo que es algo divino.

La colocación de fajas en los niños pequeños, tenía varias motivaciones o causas. Una de ellas, era abrigarlos contra el frío, otra impedir que sus extremidades inferiores se desarrollaran torcidas, y una más, impedir cuando el niño ya crecía, que pudiera movilizarse por sus medios en desconocimiento de sus padres.

En este caso, es natural que esto no se hiciera con la iglesia del Señor porque, Él es nuestro abrigo y nuestra fortaleza, nuestro desarrollo está relacionado con nuestra relación personal con Él y, esencialmente, se nos deja total y absoluta libertad porque en libertad fuimos creados.

12 – ¡Arrepentíos! ¡Arrepentíos!

Sofonías, cuyo nombre quiere decir “Jehová ha escondido, protegido”, fue un profeta. Su linaje es indicado hasta Ezequías, de quien es la cuarta generación. Se trata probablemente del rey Ezequías, rey de Judá.  Los argumentos que apoyan esta suposición son:

En contraste con los otros profetas, que no mencionan más que a su padre, Sofonías se remonta hasta la cuarta generación.  La tradición rabínica afirma que Sofonías descendía efectivamente del rey Ezequías.

La evidencia interna del libro de Sofonías muestra que el profeta conocía bien la corte y la aristocracia judías. Sofonías vivió bajo el reinado de Josías, con quien estaba asimismo emparentado, y a quien ayudó durante la reforma que tenía como propósito la restauración del culto a Jehová.

El noveno de los Profetas Menores. La época indicada por Sof. 1:1 está confirmada por los siguientes hechos: Gat no figura en la lista de las ciudades filisteas enumeradas. Nínive no ha sido aún destruida. No se hace alusión a los caldeos.

Mensaje esencial del libro: Dios juzgará el mundo entero. Divisiones:  El castigo universal será tan terrible como el Diluvio. La idolatría y apostasía desaparecerán de Jerusalén. El juicio de Jehová azotará el país de Judá.  En aquel gran día Jehová castigará a todos los hombres inicuos.

Llamamiento al arrepentimiento, único camino a la salvación. Los humildes, los que temen a Dios, son exhortados a buscar la liberación en Jehová. Él castigará la iniquidad de las otras naciones. Jerusalén rehúsa arrepentirse, por lo que no escapará, el Señor, que mora en ella, es justo.

Bendiciones después de los juicios. Las naciones invocarán a Jehová. El residuo de Israel pondrá en Él su confianza y será santo. El Señor reinará, dará abundante bendición a Su pueblo entonces reunido y hecho objeto de alabanza en medio de las naciones.

Fecha. El profeta ejerció su ministerio durante la primera parte del reinado de Josías (640-608 a.C.), indudablemente antes de la gran reforma del año 621 a.C. Esto queda confirmado por las alusiones a la presencia de culto idolátrico y a Asiria.

El enemigo del que habla Sofonías pudieran ser los escitas, que, según Herodoto, invadieron en esta época parte de Asia y de la costa del Mediterráneo, a no ser que el profeta tuviera ante sí la futura conquista devastadora de Nabucodonosor. Su libro puede situarse entre el año 626 y 621 a.C.

(Sofonías 2: 1)= Congregaos y meditad, oh nación sin pudor, (2) antes que tenga efecto el decreto, y el día se pase como el tamo; antes que venga sobre vosotros el furor de la ira de Jehová, antes que el día de la ira de Jehová venga sobre vosotros.

Aquí, para situarte, el llamado de Sofonías está dirigido a la pecadora Judá, para que se arrepienta y pueda ser restaurada. Cuando les dice que se congreguen, no vayas a pensar en un culto como los que conoces ni mucho menos.

Es un llamado a constituirse una asamblea con la finalidad de orar, clamar y pedir, para ver si de ese modo se puede evitar un juicio aparentemente inapelable de Dios. Ellos manifestaban dos posiciones muy claras opuestas a Dios: no lo deseaban y, por esa misma razón, nada podían alegar a su favor.

(3) Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizás seréis guardados en el día del enojo de Jehová.

(4) Porque Gaza será desamparada, y Escalón asolada; saquearán a Asdod en pleno día, y Ecrón será desarraigada.

De nuevo el autor aprovecha vocablos que suenan de manera similar para dramatizar las calamidades de las que habla. Gaza, Escalón, Asdod y Ecrón, eran florecientes ciudades-estados que quedarían desoladas. El momento menos probable para los ataques, dice que sería en pleno día por causa de que era el momento donde mayor calor hacía.

(5) ¡Ay de los que moran en la costa del mar, del pueblo de los cereteos! La palabra de Jehová es contra vosotros, oh Canaán, tierra de los filisteos, y te haré destruir hasta no dejar morador.

Dice dos cosas que merecen una aclaración. No porque esa aclaración sea valiosa desde lo espiritual, pero sí para ubicar al lector en una instancia donde, hasta estas pequeñas cosas tienen su valor. Lo primero es que esa costa del mar de la que se habla, era el litoral del Mediterráneo, entre Egipto y Jope. En cuanto al nombre de cereteos, deriva de Creta.

(6) Y será la costa del mar praderas para pastores y corrales de ovejas.

En lugar de asiento de populosas ciudades, la región se convertirá en praderas para pastores y cría de ovejas. Tiene fundamentos sobrados en lo literal, pero también un contacto en el plano espiritual a partir del símbolo antiguo: Dios jamás quiso ciudades. Por ello Caín lo desobedeció al fundar la primera.

(7) Será aquel lugar para el remanente de la casa de Judá; allí apacentarán; en las casas de Escalón dormirán de noche; porque Jehová su Dios los visitará y levantará su cautiverio.

Aquí ya no caben dudas, es de nivel profético y simbólico. Normalmente, se mencionan cinco ciudades de Filistea. Gat se omite aquí, aunque fue conquistada por David. Pero lo más valioso es la mención del remanente.

Aquí, en lo literal, se refiere en parte a los que regresaban de la cautividad babilónica. En sentido amplio, alude a la futura iglesia de Dios. Para algunos estudiosos de la Biblia, también se refiere a un remanente judío que ocupará físicamente el territorio de Israel en los últimos tiempos.

Allá visiones historicistas, cientifistas, humanistas, geopolíticas y sociales. Cada uno es dueño de ver las cosas de Dios conforme a lo que hay morando en su corazón. Yo prefiero entender que está hablando del remanente que hoy, pleno siglo veintiuno, también está regresando de Babilonia, que es la iglesia falsa y paralela, imitación bochornosa de la genuina de Dios en el planeta.

(8) Yo he oído las afrentas de Moab, y los denuestos de los hijos de Amón con que deshonraron a mi pueblo, y se engrandecieron sobre su territorio.

Hay algo que está implícito aquí que, si los creyentes genuinos no lo tuvieran en cuenta, redundaría en contra de su futuro en el camino. Dice “yo he oído” dando a entender que, aunque Dios no castiga, tal como se lo muestra por allí, siempre guarda memoria de las ofensas que recibe.

(9) Por tanto, vivo yo, dice Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que Moab será como Sodoma, y los hijos de Amón como Gomorra; campo de ortigas, y mina de sal, y asolamiento perpetuo; el remanente de mi pueblo los heredará.

Dios afirma que sí existe, a fin de garantizar la certeza de su juicio. Solamente tenían que recordar a Sodoma y Gomorra para convencerse que las advertencias de Dios debían ser tomadas en serio.

La promesa de la tierra para el remanente tiene importancia para los exiliados que regresen de Babilonia; como en el verso 7, para algunos estudiosos de la Biblia, también alude a un remanente que en los últimos tiempos ocupará ciertos territorios en su calidad de un  Israel histórico restaurado.

Tengo obligación por una simple cuestión de ética ministerial, de suministrar toda la información que exista respecto al tema del que hable, pero tú ya sabes muy bien que para mí, las cosas de Dios ingresan por un área que no es precisamente la informativa.

Llama poderosamente la atención que, en este texto, la mención de las minas de sal que existían en la zona de Sodoma y Gomorra, esté citada en conjunto con la existencia de ortigas. Yo recuerdo experiencias de niño con esta peligrosa planta.

Es una herbácea de la familia de las Urticáceas, con tallos prismáticos de seis a ocho decímetros de altura, hojas opuestas, elípticas, agudas, aserradas por el margen y cubiertas de pelos que segregan un líquido urente, flores verdosas en racimos axilares y colgantes, las masculinas en distinto pie que las femeninas, y fruto seco y comprimido.

Lo que le faltó decir a esta información, es que ese líquido urente que es segregado por los pelos que tienen las hojas, es sumamente irritable al simple contacto. Que nadie se imagine lo que significa tocar una ortiga cuando se camina descalzo por un campo. Para entender todo su significado será conveniente leer el resto del capítulo.

(10) Esto les vendrá por su soberbia, porque afrentaron y se engrandecieron contra el pueblo de Jehová de los ejércitos.

(11) Terrible será Jehová contra ellos, porque destruirá a todos los dioses de la tierra, y desde sus lugares se inclinarán a él todas las tierras de las naciones.

Los moabitas y los amonitas, descendientes de Lot, eran países vecinos ubicados en las cercanías de los sitios donde un día se levantaron Sodoma y Gomorra, al este del Mar Muerto. Afrentas y denuestos contra el pueblo del Señor de los ejércitos lanzaron a estos dos implacables enemigos, quienes periódicamente mostraban su arrogancia violando las fronteras de Israel; ahora la debilidad de Judá les ha dado ocasión para la beligerancia.

Dice que ahora destruirá, es decir que literalmente, “hará que se esfumen todos los dioses de este mundo”. Los expulsará de sus reductos y desde sus lugares. Esto, interpretado mesiánicamente, significa que la gente no tendrá ya que acudir a Jerusalén para adorar a Dios; desde donde quiera que estén tendrán acceso a Él a través de Jesús.

Lo actual si es que quieres extraer de esto algo para el día de hoy, lo dice en el inicio del verso 10. Dice que esto les vendrá por su soberbia. ¿Y como manifiestan esa soberbia? Dice que haciéndose los grandes ante el pueblo de Dios. ¿Has conocido a alguien así en los últimos años?

(12) También vosotros los de Etiopía seréis muertos con mi espada.

Hay que aclarar que los de Etiopía eran aliados cercanos de Egipto. Y en cuanto a la espada de Nabucodonosor, la historia es clara cuando muestra que se convirtió en un instrumento del juicio de Dios cuando conquistó Egipto, durante el reinado del hijo del monarca Josías.

Perdón… ¿He leído bien? ¿Usted me está queriendo decir que la espada de Nabucodonosor, un rey impío, fue usada por Dios para juicio? – Sí, eso es lo que digo. – Pero entonces… ¿Adonde queda el símbolo de Babilonia como iglesia falsa? – Queda aquí mismo. ¿O tú no puedes creer que Dios usó, usa y usará a la iglesia falsa para juicio de aquellos que traicionen su nombre?

(13) Y extenderá su mano sobre el norte, y destruirá a Asiria, y convertirá a Nínive en asolamiento y en sequedal como un desierto.

(14) Rebaños de ganado harán en ella majada, todas las bestias del campo; el pelícano también y el erizo dormirán en sus dinteles; su voz cantará en las ventanas; habrá desolación en las puertas, porque su enmaderamiento de cedro será descubierto.

(15) Esta es la ciudad alegre que estaba confiada, la que decía en su corazón: Yo, y no más. ¡Como fue asolada, hecha guarida de fieras! Cualquiera que pasare junto a  ella, se burlará y sacudirá su mano.

Nada parecía más improbable que la destrucción de Asiria, la cual había conducido a las diez tribus norteñas a la cautividad. Muros de más de treinta metros rodeaban a Nínive a lo largo de noventa kilómetros.

Los muros eran tan anchos que tres carros podían moverse uno junto al otro por sus rampas. Con sus mil quinientas torres de vigía, Nínive creía justificado vanagloriarse. Por eso es que decía: “Yo, y no más”, esto es: nosotros, nuestra denominación, acaso nuestro templo, y nadie más. Dios es justo.

Dice que los rebaños harán majada. ¿Qué es un rebaño? Un rebaño es un hato grande de ganado, especialmente del lanar. También es el conjunto de personas que se mueven gregariamente o se dejan dirigir en sus opiniones, gustos, etc. ¿Te resulta conocido?

La Biblia siempre ha hablado de rebaño cuando se refiere a la comparación de los creyentes con ovejas, pero la iglesia ha optado por el redil, que no es lo mismo. Un redil es un aprisco cercado con un vallado de estacas y redes, o de trozos de barrera armados con listones.

Es un lugar cerrado donde se guarda el ganado menor durante la noche. Había numerosos rediles fijos, rodeados de un muro de piedra, a los que se entraba por una puerta. A menudo se protegía la parte alta del muro con ramas de arbustos espinosos.

Los rebaños descansaban en el interior del recinto, al aire libre, pero indudablemente había también en la antigüedad, como en nuestros días, unas construcciones bajas situadas en una zona abrigada del lugar, y destinadas a resguardar a los rebaños del frío de la noche.

Ciertos rebaños se pasaban las noches en una dehesa, bajo la vigilancia de un pastor subalterno, que guardaba la entrada. Al llegar la mañana, los pastores volvían al recinto, abriéndoles la puerta el portero. Cada pastor llamaba a sus ovejas, que reconocían su voz.

Se preparaban también rediles provisionales, en los pastos alejados, hechos con ramas espinosas entrelazadas. Las cuevas y otros abrigos naturales servían también de protección a los animales durante la noche.

Los pastores acampaban con sus rebaños. Sobre los pastos altos, expuestos a incursiones de ladrones o de clanes enemigos, se erigían torres, en cuya proximidad pastaban los animales. Los ganados mayores y menores pasaban las noches dentro de estas torres.

Luego habla del Pelícano, cuyo nombre significaba probablemente “el que vomita”. Según la Ley, se trata de un ave impura. Vivía en el desierto, en las ruinas. Se trataba posiblemente del pelícano común, “Pelecanus onocrotalus”, blanco, con tintas de un rosa claro, aunque frecuenta los ríos y lagos con preferencia a las ruinas, a no ser que estén rodeadas de pantanos.

Ave palmípeda, tiene las patas admirablemente adecuadas para el medio acuático, aunque también puede posarse en los árboles. Posee un largo pico cuya parte inferior tiene un fondo membranoso, donde el ave transporta el pescado para alimentar a sus polluelos.

La altura del pelicano varía de 1,50 a 1,80 m.; su envergadura, que sobrepasa generalmente los 3,5 m., llega en ocasiones a los 4 m. Esta ave, infrecuente en el mar de Galilea, se halla esparcida por las riberas del Nilo y por los lagos egipcios de aguas someras.

En cuanto al Erizo, la palabra se aplica tanto al erizo como al puerco espín. El Puercoespín es un mamífero roedor que habita en el norte de África, de unos 25 cm de alto y 60 de largo, con cuerpo rechoncho, cabeza pequeña y hocico agudo, cuello cubierto de crines fuertes, blancas o grises, y lomo y costados con púas córneas de unos 20 cm de longitud y medio de grueso, blancas y negras en zonas alternas. Es animal nocturno, tímido y desconfiado, vive de raíces y frutos, y cuando le persiguen, gruñe como el cerdo.

13 – Sal y Luz de la Tierra

Ahora vamos a comenzar con lo que hay respecto a la sal en el Nuevo Testamento. La palabra que incursionaremos primero, es la palabra JALAS y, si bien se traduce como sal, en una ampliación de su significado, se llega curiosamente al término Prudencia.

En el primer texto que hallamos esta palabra, es en el capítulo 5 del evangelio de Mateo. “Maththaios”, o “Matthaios”, del hebreo, MATTITHYAH que se traduce como “don de Jehová”. Era un cobrador de impuestos, también catalogado como publicano.

Judío al servicio de Roma o de Herodes. Llamado por Cristo, en Capernaum, para que fuera su discípulo, lo obedeció de inmediato, abandonando sus funciones. Jesús lo eligió pronto como uno de los doce. En Marcos 2:14 y Lucas 5:27 figura bajo el nombre de Leví hijo de Alfeo.

La razón de los dos nombres es que, en primer lugar, no era cosa infrecuente que los judíos los tuvieran. Además, es posible que Leví recibiera el nombre de Mateo al venir a ser discípulo. En las listas de los doce, y como autor del primer Evangelio, este Leví es siempre llamado Mateo.

Su admisión al grupo de los discípulos llevó a otros miembros de esta despreciada clase a que siguieran a Jesús, atrayéndose con ello la hostilidad de los fariseos; esta hostilidad se manifestó durante el banquete que Mateo, recién convertido, ofreció a Jesús.

“Publicanos” y “pecadores” acudieron a este convite. El Señor respondió a los escandalizados fariseos: No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. Mateo dice sencillamente que la cena tuvo lugar “en la casa”; pero por Marcos 2:15 y Lucas 5:29 el lugar de este gran festín fue su propia mansión.

Se ha intentado identificar a Alfeo, padre de Mateo, con el padre de Santiago el Menor. Pero Mateo y este apóstol no figuran juntos en la enumeración de los otros hermanos, en tanto que esto es lo que sucede con los otros hermanos.

Después de la resurrección de Jesús, Mateo se encuentra junto con los otros apóstoles, y después de ello ya no es mencionado más en el Nuevo Testamento. La tradición afirma que predicó al principio entre los judíos, lo que es plausible, en vista del carácter marcadamente judaico de su Evangelio. De allí tomamos un pasaje que es un verdadero clásico al respecto.

(Mateo 5: 13)= Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿Con que será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

(14) Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

(15) Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

(16) Así alumbre vuestra luz delante de los hombres para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Las bienaventuranzas, otro clásico de la Biblia, describen con perfección el carácter esencial de los ciudadanos del Reino de Dios, y las metáforas de sal y luz indican su saludable influencia sobre la sociedad secular a medida que se ponen en contacto con ella.

Un versículo para mencionar la validez de la sal, y los tres restantes para referirse a la luz. ¿Habrá que considerarla más importante? No es tan así. Lo que ocurre es que una cosa es alumbrar el entendimiento de los ciegos y otra sazonar con condimento la apatía humana.

Además de las referencias a la luz física como existente con independencia del sol, y emanando después del sol como gran lumbrera, este término se usa en las Escrituras de una manera muy destacada en sentido moral.

La luz de Dios es su palabra por la que se revela, y por la que no sólo revela los peligros que existen en esta escena, sino que además actúa como lámpara para mostrar el verdadero camino. El salmista pide a Jehová que alce sobre él la luz de su rostro, y declaró que el mismo Jehová era su luz.

Así como la luz natural da vigor y salud al cuerpo, así la luz de Dios da gozo y fortaleza al alma. “Dios es luz”, y el Señor Jesús vino a la tierra como la luz verdadera que alumbra a todo hombre. No sólo manifestó con su presencia todo el mal en el mundo y lo falso de las pretensiones de los conductores de Israel, sino que la vida era la luz de los hombres.

Los cristianos son luz en el Señor, y son exhortados a caminar como hijos de luz. En medio de las tinieblas tienen que resplandecer como luces en el mundo. Sobre ellos descansa una grave responsabilidad, pues no deben empañar el brillo que debería caracterizarles como teniendo en sus corazones la luz de la gloria del Señor.

Si la luz en el cristiano se vuelve tinieblas al no caminar en la realidad del camino de Cristo, ¡cuán grandes son las tinieblas! Se ha dicho que la luz describe muy apropiadamente a Dios. La luz, invisible ella misma, lo manifiesta todo.

Los cristianos, como ya se ha señalado, son luz en el Señor, y por ello manifiestan las infructíferas obras de la carne. En cambio, de ellos no se dice lo que se dice únicamente de Dios, que sean amor, porque el amor es la fuente soberana de la actividad en Dios. Dios es luz y Dios es amor. El cristiano es luz en el Señor, y somos exhortados a amarnos unos a otros, como Él nos ha amado.

Teniendo en cuenta la etimología que al principio de este bloque hemos descripto, lo que se nos está demandando es aportarle nuestra prudencia al planeta. Y cuando se habla de prudencia, se habla de lo que la palabra significa y no de lo que mayoritariamente hemos creído ver en ella.

Prudencia es, esencialmente, cautela, moderación, buen juicio, sensatez y, fíjate que casualidad: templanza, que como todos sabemos, es uno de los denominados “frutos del Espíritu Santo”. Prudencia es, en suma: la virtud que consiste en discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo o huir de ello.

Esto nos muestra con claridad, entonces, que cuando se nos dice que somos sal de la tierra, conforme a este término utilizado por el evangelista, se nos está demandando conducir al mundo a los lugares donde impera el bien, dejando de lado al mal que condena y destruye.

14 – Discípulos con Precio

Es uno de los principios básicos del evangelio de Jesucristo: hacer discípulos. Que luego nosotros hayamos inventado otras variantes, tales como: ganar almas, sumar miembros, conseguir adeptos, lograr simpatizantes o añadir adherentes, es un tema aparte. Dios fue claro: discípulos.

Jesús tiene un pequeño discurso al respecto en el evangelio de Lucas, que luego da paso a una mención de la sal, que es lo que estamos revisando y escudriñando. Lucas, cuyo nombre en griego era  LOUKAS, que a su vez era un diminutivo de Lucanus o Lucius, era un médico y evangelista, amigo y compañero del apóstol Pablo.

Él une sus saludos a los del apóstol en las epístolas escritas desde Roma a la iglesia en Colosas y a Filemón. Pablo, dirigiéndose a los colosenses, designa a Lucas como el médico amado; en la carta a Filemón pone su nombre entre los de sus “colaboradores”.

Lucas volvió a estar con Pablo en Roma cuando escribió la Segunda Epístola a Timoteo; en ella Pablo rinde un emocionante testimonio: Sólo Lucas está conmigo. El Nuevo Testamento sólo menciona el nombre de Lucas en estos tres pasajes.

Hay la cuestión de quién fuera el Lucio de Hechos 13:1 y de Romanos 16:21. Es el autor del tercer Evangelio y de los Hechos. Ya desde el siglo II la tradición atribuye estas dos obras a Lucas, de las que es indiscutiblemente el autor.

En Hechos se nos revela que Lucas participó al menos en parte de los últimos viajes de Pablo, por cuanto emplea la segunda persona en plural, “nosotros”, etc. Estos pasajes muestran que Lucas acompañó a Pablo en su viaje a Troas durante el segundo viaje misionero, y que lo acompañó a Filipos.

Después de partir para el tercer viaje, Lucas se reunió con Pablo en Filipos y los siguió a Jerusalén. Durante los dos años de encarcelamiento de Pablo en Cesarea es posible que Lucas se quedara en Palestina, porque se embarcó con Pablo desde Cesarea rumbo a Roma cuando el apóstol era enviado a presentar su causa ante César.

El apóstol establece una distinción entre sus compañeros surgidos del judaísmo y Lucas, que provenía de la gentilidad. Una tradición muy antigua y plausible lo hace originario de Antioquía de Siria. En todo caso, Lucas conocía a fondo la iglesia de Antioquia, y se interesaba en ella de manera particular. No se conoce ni la fecha ni las circunstancias de su muerte.

(Lucas 14: 25)= Grandes multitudes iban con él, (con Jesús) y volviéndose, les dijo: (26) si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, y madre, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aún también su propia vida, no puede ser mi discípulo.

Las multitudes que se mencionan en el principio del texto, eran atraídas por los milagros que se realizaban por la mano de Jesús, al tiempo que esperaban el establecimiento de un reino terrenal. Siempre que salió alguien a liderar a la iglesia hacia su destino trascendente, se sumaron muchos que veían en ello una expresión política.

Quiero que entiendas muy bien que, en este texto, no se utiliza el término “aborrecer” conforme a lo que podemos interpretarlo hoy nosotros, que es tener aversión o rechazo hacia alguien o algo, sino en otra de sus acepciones relacionadas con las aves.

En un buen diccionario de la Real Academia de la lengua española, podemos leer que “aborrecer”, además de lo mencionado, también significa: “dejar o abandonar el nido, los huevos o las crías, las aves.” Esa sí que encaja perfectamente con el sentido que Jesús le otorga.

Porque es un factor de desprendimiento emocional y sentimental, lo que se requiere en un verdadero discípulo. Que viene a ser, si lo observas con cuidado, una especie de síntesis de lo que luego estudiaremos como negación a cualquier clase de idolatría, si se entiende como tal, colocar a cualquier persona o cosa por delante de Dios.

(27) Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.

Lo que se pretende dar a conocer aquí, con esta expresión que tantos malos entendidos ha producido dentro de las congregaciones, es que si un discípulo no hace morir su egocentrismo y se prepara para resistir la probabilidad de sufrimiento, no está en el nivel de aptitud requerido.

Veamos: ¿Con que intención de obligaba a un condenado a la crucifixión a llevar sobre sus hombros el pesado madero del que luego colgaría hasta morir? ¿Era necesaria esa crueldad? No, pero se la cumplía como forma de humillación pública del condenado antes de su ejecución.

Entonces, de esa simple mención histórica, se puede deducir fácilmente que “llevar la cruz” no es ir en búsqueda de sufrimientos, como muchos han entendido ingresando consciente o inconscientemente en el masoquismo, sino simplemente “quemar” nuestro Ego mediante humillación voluntaria.

¿Esto implica que quizás deberemos cometer acciones tendientes a que la gente se nos burle o degrade? ¡No! ¡En absoluto! ¡Eso no sería digno de un hijo del Señor! Lo que sí debemos hacer es no caer en la grosería ambiente de escatimarle la gloria a Dios por las manifestaciones de su poder, haciéndola recaer en nosotros, como ministros con nivel de “estrellas”.

(28) Porque, ¿Quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?

(29) No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, (30) diciendo: este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.

(31) ¿O que rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?

(32) Y si no puede, cuando el otro todavía está lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz.

(33) Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

Fíjate muy bien en los ejemplos que Jesús les da respecto a la importancia y la responsabilidad del discipulado. Erigir un edificio público es muy costoso, mientras que librar una guerra, es altamente peligroso, lo cual ilustra el costo y el peligro a que los discípulos de Jesús deben hacerle frente.

El discipulado tal como Jesús lo pensó y planificó, y que no siempre es seguido fielmente por lo que hoy llamamos “la iglesia”, significa la total renuncia a nuestros intereses egoístas simplemente por amor a Jesús.

¿A quién se le pudo haber ocurrido la feliz idea de predicar un discipulado pleno en fiestas, gozo y vidas tranquilas y prósperas, con la sola intención de no asustar a la gente con propuestas menos atractivas? Al hombre. Pero lo peor, al hombre que luego dice ser “siervo del Señor” o casi delegado personal de Dios en la tierra.

Hay tres palabras que tienen que ver con los hijos del Señor: Mansos, Pacíficos y Creyentes. Mucho cuidado de no caer en la trampa satánica de confundirlas con otras tres que suenan fonéticamente muy parecidas pero que son la antítesis: Mensos, Pasivos y crédulos.

Pablo muestra tener un concepto sumamente claro de lo que significa ese discipulado cuando, en su carta a los Filipenses, expresa en el capítulo 3 y verso 7: Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.

Tuve que vivir en carne propia algo parecido cuando llevaba cinco años en la iglesia pensando que por mi capacidad profesional Dios prácticamente me iba a aplaudir y felicitar. Sin embargo, no pude hacer ni siquiera el boletín interno de la congregación hasta que no pasé toda mi “capacidad” y mi “talento” por la cruz.

En cuanto a renunciar a todo lo que se posee, esto no implica que quien desee ser un discípulo cabal del Señor tenga que desprenderse de sus bienes o posesiones. Nadie puede discutir el ministerio que hoy todavía lleva adelante el evangelista Carlos Anacondia, y sin embargo en su momento, Dios lo detuvo cuando estaba dispuesto a vender una empresa que poseía de su época de inconverso. Dios le mostró que podía mantenerla dando trabajo a su familia y prosperar debidamente, además de dedicar su tiempo a servir al Señor.

Esto, a veces conlleva el peligro real de ceder a las insinuaciones de falsos líderes que, con la finalidad de quedarse con esas posesiones, aconsejan a los que tienen un llamado a que se deshagan de las cosas que ellos, “desinteresadamente”, custodiarán. He visto quedarse sin nada a muchos santos por causa de confiar en personajes de este estilo. Mansos, no mensos.

(Verso 34)= Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿Con que se sazonará?

(35) Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír, oiga.

Bajo el antiguo pacto, Israel fue llamado a vivir en santidad, no como las demás naciones, principalmente en las cuestiones externas de la Ley. Sin embargo, Jesús llama a su gente a una santidad que procede del corazón.

La santidad es, ahora, la manifestación de la lealtad personal a Dios, y de la realización de la plenitud de frutos originalmente concebida para la humanidad. Sé siempre leal a Dios. Abandona ya mismo cualquier ambición personal que pudiera comprometer tu servicio.

La sal, aquí, está en un contexto coherente con aquello de que somos la sal del mundo. Para darle un sabor exquisito a la sociedad secular, los discípulos de Jesucristo deben mantener un espíritu de sacrificio, sin necesidad de llevarlos a cabo porque Él ya lo hizo por todos.

Porque, fíjate que se nos dice que la sal, (Esto es: nosotros) es buena, pero no puede correr el riesgo de volverse insípida. Algo insípido, (Toma nota) es algo falto de sabor, o que no tiene el grado o la calidad de sabor que debería tener.

Pero en otra acepción quizás menos conocida que la clásica, algo insípido es, también, algo falto de espíritu, viveza o gracia. Ahora te pregunto: ¿Cómo está tu iglesia, tu congregación local esa a la que asistes desde hace tanto tiempo?

Si no hay un espíritu de adoración, de alabanza, de amor o de sacrificio vivo, no estás cumpliendo tu rol de sal. Si es un templo espiritualmente muerto y la gracia de Dios no parecería haber pasado ni cerca de ella, no estás cumpliendo tu misión. – ¡Pero hermano! ¿Cómo voy a hacerlo yo solo? – No dije eso: dije que cumplas tu parte. De los demás, Dios se hará cargo. Tú ve y haz lo que se te ha ordenado.

Pero eso no es todo. Porque luego remata el concepto diciéndote que, si la sal (O sea: tú mismo) no sazona como debe al mundo, no sirve ni siquiera para echarla al muladar. ¿Alguna vez te tomaste el trabajo de indagar que cosa es un muladar?

Un muladar es el lugar o el sitio en el que se echa el estiércol o la basura de las casas. También se le llama así a aquello que ensucia o infecta material o moralmente. Es decir que, como puedes ver, si no estás en el mundo para darle sabor, contenido o valores, no eres útil ni para ir a parar al peor y más infecto lugar de la sociedad.

Y la duda final que nos queda con este bloque, es: ¿Qué cosa llamaremos “fuera”, visto desde el ángulo que estamos estudiando? No me atrevo a ser demasiado contundente porque a las verdades de Dios siempre hay que probarlas con dos o tres testigos, pero puedo adelantarte que todos los creyentes oramos para estar dentro y no fuera de los planes y la consideración del Padre.

15 – Poseedores de Gracia

Esta mención se puede examinar leyendo con atención toda la epístola, (Esencialmente el capítulo cuarto), que el apóstol Pablo le envía a los Colosenses. Que no son los integrantes de un equipo de fútbol, como cierta vez supuso un niño en la escuela dominical, sino gente que vivía en un lugar llamado Colosas.

Era una ciudad ubicada sobre el río Lico en Frigia, Asia Menor. Parece que Pablo no había todavía visitado la ciudad cuando escribió su carta a la iglesia allí; pero puede que lo hiciera después en sus viajes, o desde Éfeso.

Esperaba poder visitarlos pronto, porque allí vivían Filemón y Onésimo. Colosas había sido una ciudad importante, y vio su decadencia con el surgimiento de Hierápolis y Laodicea. En cuanto a la Epístola del apóstol, preso, escrita probablemente el año 62 d.C., durante su primer cautiverio de dos años en Roma.

Ciertos historiadores piensan que esta epístola fue escrita en Cesarea. Pablo no había predicado nunca en Colosas, cosa que se demuestra por Colosenses 2:1. Parece, en base a Colosenses 1:7, que Epafras había fundado esta iglesia, o que, al menos, ayudó a establecerla; pudo haberse fundado mientras que el apóstol Pablo trabajaba en Éfeso.

Epafras fue a reunirse con el apóstol Pablo, y las nuevas que le dio hicieron que escribiera esta carta. Tíquico fue el mensajero que la llevó; Pablo le confió también la carta destinada a Éfeso, redactada en la misma época.

Onésimo, que acompañó a Tíquico, llevaba la carta dirigida a un habitante de Colosas, Filemón, de quien Onésimo había sido esclavo. Arquipo, era probablemente hijo de Filemón. Los saludos muestran que si Pablo no había trabajado personalmente en Colosas, sus amigos habían estado activos y le habían dado a conocer bien a ciertos colosenses.

Filemón era uno de sus convertidos; es posible que hubiera sido convertido en la ciudad de Éfeso. Los informes de Epafras le revelaron al apóstol que unos falsos maestros orientaban a los colosenses hacia el ritualismo, al ascetismo, y hacia las vanas especulaciones filosóficas.

Estos falsos maestros eran judíos. Se distinguían por su ascetismo, que posiblemente recibieran de la secta judía de los esenios. Profesaban además una filosofía mística que aparentemente se envanecía de un conocimiento trascendente de las cosas divinas.

Incluso habían introducido el culto a los ángeles, lo que atentaba a la todo-suficiencia y supremacía de Cristo. Estos seductores diferían de los judaizantes a los que se opuso Pablo en la Epístola a los Gálatas.

Representaban una nueva forma de error y parece que fueron, en ciertos respectos, los precursores de los gnósticos. Unían al ritualismo la tendencia a la teosofía característica del pensamiento oriental, y estos dos errores demandaban, para el apóstol, una refutación inmediata.

La Epístola a los Colosenses se divide en 4 partes: (a) Introducción y acción de gracias; (b) sección doctrinal; (c) exhortaciones prácticas; (d) La que veremos, con los saludos finales. La parte doctrinal es sumamente importante; Pablo empieza con una oración para que aumente en los colosenses el conocimiento de la voluntad de Dios de cara a una vida santa y fructífera.

A continuación describe magistralmente la preeminencia de Cristo, imagen del Dios invisible, Señor supremo del universo, y cabeza de la Iglesia. A renglón seguido, en el capítulo 2, confrontando a los propagadores del error, el apóstol presenta la evidencia de la plenitud que los creyentes tienen en Cristo, habiendo triunfado definitivamente sobre todos sus enemigos espirituales.

Afirma a los cristianos que solamente la unión con Cristo, mediante el bautismo del Espíritu Santo y la fe, les permitirá experimentar el hecho de la plena salvación. En respuesta a las pretensiones del ascetismo, les exhorta a la práctica de una vida conforme a las exigencias de la moral y del orden social.

El tema de esta epístola está esencialmente centrado en Cristo. Pablo reafirma la doctrina de la salvación enseñada en las cartas precedentes, pero desarrolla de una manera más completa la primacía de la persona de Cristo, y la total suficiencia de Su obra.

La forma y el fondo de la Epístola a los Efesios y la de los Colosenses dan evidencia de numerosos puntos en común, aunque sus diferencias sean también notables. La Epístola a los Efesios, redactada en la misma época que la de a los Colosenses, presenta con mayor amplitud el mensaje del apóstol.

(Colosenses 4: 1)= Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos.

Este es un texto que deberían adherir a la puerta del refrigerador (Eso suelen recomendar todos los predicadores que hagamos con ciertos versículos), todos aquellos cristianos propietarios de empresas o industrias que brindan trabajo a personas, sean estas creyentes o no.

No es lo usual lo que aquí se expresa. Conozco a muchos patrones cristianos que no sólo tratan bastante mal a sus obreros, (Aunque vayan a sus mismas iglesias), sino que también les pagan sus salarios en negro bajo el rótulo de darles “una ofrenda de amor”.

Pero debo ser honesto y decirlo en voz alta como digo lo otro: también conozco a muchos hermanitos que son empleados de otros hermanos con empresas o industrias, y se comportan de un modo irresponsable en lo laboral, faltando sin causa y no cumpliendo con el mínimo de tareas requeridas.

(2) Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; (3) orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, (4) para que lo manifieste como debo hablar.

(5) Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.

(6) Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.

Pablo señala tres ingredientes que deben caracterizar la relación y responsabilidades de los colosenses (Y por ende de todos nosotros), con el mundo no cristiano: la oración perseverante, un estilo de vida discreto y de servicio diligente; y un lenguaje edificante y lleno de gracia.

Dice que debemos perseverar en la oración. Y perseverar, si no he investigado mal, es mantenerse constante en la prosecución de lo comenzado, en una actitud o en una opinión. Esto es, exactamente, lo que el mismo Pablo consigna en Romanos 12:12 cuando dice que debemos estar: gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración.

¿Quizás esto significa que debemos tomar ciertas oraciones calcadas y repetirlas de manera constante hasta que sea cumplan? No, en absoluto. Eso es lo que se hacen en algunos sitios casi con características cabalísticas.

Ser perseverantes en la oración es hablar con el Señor del tema que te preocupa y no descansar de hacerlo hasta que “algo” comience a suceder. No digo que debas esperar que suceda lo que a ti te gusta más, porque no siempre eso es lo que coincide con la voluntad de Dios.

Por ese motivo es que también el apóstol repite esta suerte de receta a los hermanos de la iglesia de Éfeso, cuando en el capítulo 6 y verso 18 de su carta a ellos, les dice que deben mantenerse: orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.

Luego dice que debemos mecanizar velando en esa oración, con acción de gracias. Esto es: La expresión de gratitud a Dios por Sus beneficios dados; en el Antiguo Testamento se ofrecían sacrificios en acción de gracias.

En la ofrenda de acción de gracias, que era un sacrificio de paz, no se contemplaba la cuestión del pecado; el adorador daba gracias a Dios por Sus bendiciones otorgadas; no era para alcanzar la paz, sino que, en paz con Dios, le ofrecía sacrificio en gozo y gratitud.

En el Nuevo Testamento se acentúa el llamado a la acción de gracias en todo; las mismas peticiones deben ser hechas con acciones de gracias, conscientes de cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta, y aceptando la acción de Dios de enseñamos a vivir mirando más allá de las circunstancias, reposando en Él.

La acción de gracias tiene como base el conocimiento de la aceptación por parte de Dios de quien a Él se allega por medio de Jesucristo, mediante Su obra consumada en la cruz; y por la multiforme gracia de Dios que  fluye libremente en base a esta reconciliación efectuada por el Señor Jesucristo.

Seguidamente nos señala que no podemos ni debemos olvidar de orar por nosotros. Pero no para que nos aumenten el sueldo (Aunque no hay prohibiciones para hacerlo), sino para que se abran las puertas espirituales con la finalidad de poder cumplir con nuestra misión de predicar el evangelio hasta el último confín de la tierra.

¿Y cómo haremos esa tarea? Teniendo muy en cuenta que, lo que estamos comunicando, es un misterio, el misterio de Cristo. Y un misterio es una cosa arcana (Secreta) o muy recóndita (Escondida) que no se puede comprender o explicar.

¿Y cómo podríamos hablar de algo que es secreto, está escondido, es muy reservado y está decididamente oculto? Echando mano a la palabra que, en la Biblia, siempre acompaña a Misterio: revelación. Y revelar es manifestar divinamente una verdad secreta u oculta. ¿Quién lo hace? El Espíritu Santo. ¿Por sí mismo? Sí, pero usando tú cuerpo o el mío, siempre que estemos en obediencia y con un corazón conforme al corazón de Dios.

Luego nos dice que debemos andar sabiamente para con los de afuera, esto es: para con los que no conocen al Dios que sí conocemos nosotros. Pero añade que debemos hacerlo redimiendo el tiempo. ¿Y que cosa significa redimir el tiempo?

Lo primero que encontramos, es que la palabra utilizada aquí como Tiempo, es la palabra griega KAIROS, y habla de tiempo oportuno, tiempo fijo, tiempo señalado, tiempo debido, tiempo definitivo, tiempo ocasional, tiempo apropiado para la acción.

KAIROS describe la clase o calidad de tiempo, mientras que la otra expresión, CRONOS, denota extensión o cantidad de tiempo. Así es que ahora, entonces, sólo nos restará unificar todo esto con la otra expresión utilizada: redimir.

Redimir, es: rescatar o sacar de esclavitud al cautivo mediante precio, comprar de nuevo algo que se había vendido, poseído o tenido por alguna razón o título, lo dicho de quien cancela su derecho o de quien consigue la liberación: dejar libre algo hipotecado, empeñado o sujeto a otro gravamen, librar de una obligación o extinguirla o poner término a algún vejamen, dolor, penuria u otra adversidad o molestia.

Esto nos está mostrando con claridad que, además de actuar con sabiduría con la gente incrédula, es nuestra obligación concluir con la esclavitud de tiempo que ellos tienen, ayudándolos a pasar al concepto de eternidad con que viven los creyentes en Jesucristo.

Y, finalmente, en el último verso que es el que nos llevó a este pasaje, se nos demanda ejercitar nuestra palabra siempre con gracia, esto es: utilizando el favor de Dios para hablar, en lugar de hacerlo con nuestra propia sabiduría humana.

Y aquí es donde se añade la metáfora de sazonar a esa palabra con sal. ¿Para que haríamos esto? Si recuerdas que una de las propiedades de la sal es la de aportar descontaminación a aguas que puedan estar infectadas, aquí lo tienes. Limpiar interiormente a quienes reciben esa palabra.

16 – El Timón de tu Barco

Recuerdo este título que aquí he utilizado como subtítulo. Pertenece a un estudio que realicé sobre nuestra forma de hablar, esto es: de nuestra lengua, tomando como base este capítulo de esta carta de Santiago. Sin reiterar conceptos, es aquí donde ahora vamos a recalar buscando otras ópticas.

Esta carta de Santiago es muy singular. El autor no se presenta como apóstol, sino que se denomina simplemente como Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo. Se supone que se trata de Jacobo, el hermano del Señor, lo que queda corroborado con las peculiaridades de esta epístola.

Con relación a la fecha, los siguientes hechos dan testimonio de su antigüedad: El plan de reunión de los cristianos lleva aún el nombre de sinagoga; los cristianos no son tajantemente distinguidos de los judíos; los pecados atacados y los errores corregidos evocan una comunidad judía; no se hace alusión alguna a la conferencia de Hechos 15 ni a la caída de Jerusalén; no se ve ninguna traza de las controversias que, ya a partir del año 60 d.C., ocuparon la atención de la Iglesia.

Así, es lógico situar esta epístola hacia el año 45 d.C., y considerarla como el escrito más antiguo del Nuevo Testamento. En cuanto a sus destinatarios, esta epístola es dirigida a las doce tribus que están en la dispersión, lo que no significa ni el conjunto de la dispersión judía ni el conjunto de la iglesia cristiana vista como un “Israel espiritual”, sino que se refiere a los cristianos que constituían el residuo creyente en el Señor entre los judíos de la “Dispersión” fuera de la tierra de Israel.

Respecto al contenido, la epístola se propone corregir de sus pecados y errores a los cristianos procedentes del judaísmo y alentarlos a soportar valientemente las duras pruebas que les amenazaban. Inmediatamente después de la mención de los destinatarios y del saludo, Santiago consuela a sus lectores expuestos a la adversidad; los exhorta a mantenerse con firmeza, y les muestra de dónde proviene la tentación a apostatar.

A continuación Santiago pone en guardia a los cristianos contra la superficialidad, que se contenta con palabras; explica a los hermanos en qué consiste la auténtica fe, y qué frutos dará con respecto a la acepción de personas, pecado muy extendido.

Expone cómo se manifiesta la verdadera fe, que está muerta en sí misma sin el fruto de las obras. Reprende la presunción de los que, careciendo de cualidades para ello, asumen un ministerio de enseñanza religiosa, y desvela las raíces de los celos.

Reprende a los envidiosos y a otros con un espíritu mezquino y arroja un baldón sobre la confianza puesta en el dinero. La epístola acaba con exhortaciones a la paciencia en las pruebas, y a la oración, recurso suficiente en toda circunstancia triste.

Finalmente, el autor expresa el gozo del cristiano que lleva a la fe al pecador extraviado. Esta epístola, cuyo lenguaje y redacción son destacables, está escrita en un excelente griego. Su estilo exaltado, pintoresco, se asemeja al de los profetas hebreos.

Esta epístola contiene más imágenes sacadas de la naturaleza que todas las epístolas de Pablo; estas comparaciones recuerdan los discursos del Señor en los Evangelios sinópticos. Hay numerosos pasajes de la epístola que son análogos a pasajes evangélicos.

Abunda el paralelismo (desarrollo del pensamiento en frases paralelas que van emparejadas). El tono y objeto didáctico de esta obra permiten situarla muy tempranamente, y es patente que sus destinatarios acababan de abrazar el cristianismo, procedentes de un origen judaico.

El pasaje acerca de la fe y las obras ha sido frecuentemente mal interpretado. Se ha querido ver en él una polémica contra la doctrina enseñada por Pablo de la justificación por la fe, o al menos un correctivo a conclusiones abusivas que algunos sacaban de las enseñanzas de Pablo.

Sin embargo, este pasaje es, en realidad, la refutación de una idea muy extendida en el seno del judaísmo de aquella época, que pretendía que la mera adhesión intelectual a las enseñanzas divinas era suficiente para la salvación.

Santiago proclama que el testimonio externo, si uno dice que tiene fe debe ir justificado por una vida correspondiente; una profesión de fe sin unas obras que sean fruto de esta fe está carente de fundamento.

De ahí la conclusión de Santiago: la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma; en otras palabras, la pretensión de tener fe sin unos frutos en la vida que lo pongan en evidencia es una pretensión totalmente vacía.

Con esto concuerda Pablo, que afirma enérgicamente que la salvación es por la fe, sin méritos de obras; pero que igual de enérgicamente afirma que el caminar del creyente evidenciará de una manera externa su fe salvadora y transformadora por medio de unos frutos acordes a la salvación recibida.

Santiago, así, no afirma que las obras sean necesarias para la salvación, como algunos han concluido, atribuyendo a Santiago una postura opuesta a la de Pablo. Lo que sí afirma es que la fe que salva llega a su plena madurez, a su plenitud, con aquellos frutos que la adornan y que hacen patente su existencia ante el mundo exterior.

Pero sigue siendo importante mantener la distinción entre el fruto externo de las obras, que perfeccionan la fe, o le dan su plenitud, y la fuente de las buenas obras, que es la nueva naturaleza del creyente ya salvado.

Esto es, las buenas obras son el resultado necesario de la salvación, no su medio, y justifican al creyente dando testimonio de su fe al mundo, adornando su testimonio y dando plenitud a su fe. Esta epístola refleja el ambiente palestino: su autor, alimentado con las enseñanzas evangélicas y con las palabras del Señor Jesús, nos ha dado un documento de origen netamente cristiano, en el que son evidentes las analogías literarias.

Se hacen patentes la fuerte personalidad y las firmes convicciones del autor por su menosprecio de una profesión de fe no seguida de una vida honesta; sus opiniones precisas sobre los peligros del mal uso de la lengua; su desconfianza hacia los ricos egoístas; su profunda simpatía para con los pobres; su determinación a sufrir gozosamente por Cristo; su fe en la oración y su esperanza en la venida del Señor.

Hay algunas declaraciones de Santiago que merecen ser destacadas:  El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminosla ira del hombre no obra la justicia de Dios; la amistad con el mundo es enemistad contra Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros; La oración eficaz del justo puede mucho.

Se tienen pruebas de que la Epístola de Santiago fue usada muy tempranamente por la Iglesia primitiva. Clemente de Roma cita frases suyas a fines del siglo I, y otros autores del siglo II hacen lo mismo.

A principios del siglo III Orígenes la nombra de una manera explícita. Durante un cierto tiempo, los Padres latinos no parecen haberla usado; escrita para cristianos de origen judío, parece no haber calado mucho en los cristianos procedentes del paganismo.

No figura en el fragmento (incompleto) de Muratori, pero Hermas la usa, y figura en la Vetus Siríaca. Un fragmento del libro de Santiago, correspondiente a Santiago 1:23, se halló en la Cueva 7 de Qumrán (7Q). Ello es de gran importancia, porque indica una fecha forzosamente anterior al año 70 a.C.

(Santiago 3: 1)= Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.

A los líderes se los juzga con una norma más alta que a aquellos que los siguen. En 1 Timoteo 3 y Tito 1 se le presta mucha atención a los detalles, pero aquí Santiago recuerda a quienes están en posición de liderazgo, que serán considerados responsables en lo que toca a seguir el ejemplo de Jesucristo, tanto en el espíritu y la conducta que manifiesten, como en sus palabras y actitudes.

A los gobiernos, los militares y los dirigentes de negocios, rara vez se les juzga por sus vidas personales. A los líderes en el reino, sin embargo, se les juzga no tanto por lo que logren llevar a cabo, como por el carácter que revelan, es decir, de acuerdo a lo que son, y no a lo que hacen.

Esta alta norma se aplica no tanto a los logros del líder como a la condición de su corazón y su espíritu. Es posible alcanzar grandes logros y aún mantener un comportamiento ortodoxo y, no obstante, manifestar un espíritu impío y carente de amor. Pero si no hay problemas con el corazón del líder, el buen comportamiento vendrá siempre  detrás, y se manifestará el buen liderazgo.

Los maestros, entonces, y este es un punto clave y esencial de un ministerio como el que estás visitando, somos responsables no sólo de nosotros mismos y nuestras expectativas de vida, sino de todos aquellos que están bajo nuestra influencia. Ya se los dijo con claridad Jesús a los escribas y fariseos de su tiempo.

Y no se trata de que yo me equivoque en la interpretación de un texto o, incluso, hasta de la tergiversación, (Por error) de un concepto. De lo que se trata, primordialmente, es de mi motivación interna. Mientras yo enseñe en nombre del Señor, y aún con pocos aciertos y muchos errores, pero con un corazón recto delante de su presencia y carente de toda ambición personal, estoy a salvo. Mi oración y pensamiento en este momento, es: ¿Cuántos estarán en mi misma condición y cuantos no?

La actitud clave y fundamental en todo esto, es: esperar en Dios. Porque el problema radica cuando nos hacemos maestros y líderes por ansiedades, necesidades y vanidades nuestras, sin mandato del Señor.

Hermano mío que anhelas servir y ser alguien dentro del Reino, a ti te digo: ¡Evita la presunción! No asumas el rol o el papel del maestro hasta que Dios te sitúe en esa posición. Si lo haces, aumentas la posibilidad de ser juzgado con justicia, pero también con severidad.

(Verso 2)= Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

La palabra “perfecto” que se lee aquí, es la traducción del vocablo griego TELEIOS, que proviene de TELOS, que significa “fin”. En el global, se refiere a aquello que ha alcanzado su fin, o sea, a lo terminado, completo, perfecto.

Cuando se aplica a determinadas personas, cabe aclarar que implica y significa también integridad y madurez, e incluye la idea de totalidad. Más particularmente, cuando se la aplica a los creyentes, la palabra denota fundamentalmente madurez.

Aquí encuentras explicación a la antigua y clásica palabra de que todos nosotros vamos camino a la estatura del varón perfecto. Ahora, ya sabes que no es perfección de algo inmaculado y sin errores, sino de alguien que ha alcanzado un punto de madurez indicado para hacer lo que debe hacer.

Aquí empezamos con lo esencial de esta carta y este punto de ella: es menester que tengas dominio de tu lengua, que ponga suma atención a cada palabra que utilizas. Puede que en un principio te resulte algo incómodo, pero servirá para hacer avanzar la justicia.

(3) He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo.

El llamado freno, aquí, era un instrumento de hierro que se componía de embocadura, camas y barbada, y servía para sujetar y gobernar las caballerías. Se le colocaba atravesado en la boca del animal y se ataban las riendas a cada uno de sus lados. Según se tirara de uno u otro lado, la cabeza del caballo giraba hacia ese sector y eso producía que girara. Cuando se tiraban ambas al mismo tiempo, producía una fuerza que hacía levantar la cabeza del equino y lo impulsaba a detener su marcha.

Quiero que veas, entonces, que este ejemplo que pone Santiago no es ni casual ni antojado, ya que nos está mostrando que un pequeño elemento, (Un freno, sin riendas, no era superior a un cono de unos 30 centímetros de longitud), era útil para gobernar kilos y kilos de carne, sangre y huesos. Es notorio que el ejemplo es sumamente gráfico y exime de mayores comentarios.

(4) Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.

Seis acepciones distintas y en algunos casos también distantes tiene la palabra Timón en el diccionario de la lengua española. Dice la primera que es una pieza de madera o de hierro, a modo de gran tablón que, articulada verticalmente sobre goznes en el codaste de la nave, sirve para gobernarla.

Dicen las siguientes: 2 – Pieza similar de submarinos, aeroplanos, etc.- 3 – Palo derecho que sale de la cama del arado y al que se fija el tiro.- 4 – Lanza o pértiga del carro.- 5 – Varilla del cohete, que le sirve de contrapeso y le da dirección, y 6 – Dirección o gobierno de un negocio.

Ya lo tienes. Si tomas conceptos básicos desde lo espiritual en la Biblia respecto a nuestra vida en la tierra, te salta a la vista que, conforme a como Dios ve las cosas, venimos aquí a administrar sus negocios. Si comparas esto con la última acepción, te darás cuenta que el éxito o no de nuestro cometido, depende de la calidad y cualidad de nuestro timón de existencia.

Tuve oportunidad de navegar por espacio de más de diez días en una nave de grandes dimensiones, con la finalidad de realizar a bordo una nota periodística sobre la labor que esa nave desempeñaba.

Ese trabajo y la calidad de prisión de lujo que un buque representa para alguien que no es marinero de vocación y que tampoco tiene tareas específicas en las cuales invertir su tiempo, me posibilitaron recorrerlo en todas sus dimensiones y acceder a un mundo hasta entonces desconocido.

Descubrí que, tal como se dice aquí, el timón mueve mecanismos conforme a los deseos del timonel, pero no ocurre lo mismo con el manejo de la energía de la nave. Si quieres ir a toda máquina, tú vas a empujar hacia delante una palanca y la ubicarás a donde se lee “máxima velocidad”, pero eso no sucederá en el mismo instante por varios motivos.

El primero de ellos, es que el movimiento que tu realizas con esa palanca, sólo sirve para reproducirlo abajo, en la sala de máquinas, y que es la señal para que los que allí operan, procuren hacerlo efectivo haciendo funcionar el motor convenientemente. No es como un  automóvil, donde la aceleración la das directamente, sino que aquí lo que el conductor da, es la orden para que otros hombres, en las entrañas de la nave, lo hagan realidad. Pero el timón sí es directo. Igual que la lengua.

(5) Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡Cuan grande bosque enciende un pequeño fuego!

(6) Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.

Dice el proverbio 12 en el verso 18, que Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina, y no se equivoca en absoluto. Es mayor el daño que se le puede infringir a una persona con la lengua que con un arma, por más feroz y mortal que esta sea.

También es cierto que la lengua de los sabios actúa como una eficiente medicina. Y cuando digo “sabio”, de hecho no estoy refiriéndome a lo que el mundo denomina así. Nada que ver con la ciencia ni viejitos de cabellos blancos largos y rostros enajenados. Hablo de sabios según concepto divino.

En alguna ocasión, (Aclaro: no en todas), me ha tocado darle una palabra de aliento o consuelo a alguien que está pasando por un momento de dura tribulación. ¿Y sabes que me han dicho? Que mis palabras tuvieron la virtud de serenarlos, proporcionarles paz y sosiego, que a partir de ello ven al mismo problema con ojos distintos y que ahora su solución parece mucho más fácil y accesible.

Es allí cuando me arrodillo a dar gracias a mi Señor. Porque seguramente Él permitió que SU sabiduría pasara por mi lengua y, de ese modo, ha sanado a alguien que estaba muy enfermo. Así es como funciona. Cualquier otra cosa, es pura vanagloria y festival de la carne.

El salmo 12 en sus versos 3 y 4, también alude a este mismo miembro corporal cuando expresa: Jehová destruirá todos los labios lisonjeros, y la lengua que habla jactanciosamente; a los que han dicho: por nuestra lengua prevaleceremos; nuestros labios son nuestros; ¿Quién es señor de nosotros?

¿Cuántas veces en tu vida has oído a alguien expresar un pensamiento similar o, al menos, aproximado a este modelo? Supongo que varias, si es que has tenido contacto normal con el mundo exterior. Pero la pregunta que más fastidia y duele, es: ¿Cuántas veces se lo oíste a un supuesto “hombre de Dios”?

¿Y tú que has creído, que porque se trata de alguien muy importante dentro de las organizaciones cristianas, Dios dejará sin cumplir lo que aquí está profetizado y prometido? ¿De verdad has creído, como tantos, que Dios sólo destruirá la sobe4rbia y la vanagloria de los incrédulos inconversos?

Dime: ¿Has sabido que Dios, antes que cualquier otra cosa, es padre? ¿Sí? Entonces piensa usando un poco de ese cerebro que Dios te ha dado: ¿Qué padre decidiría una disciplina para los hijos ajenos antes que para los propios? Ya está. Ya lo sabes. No digas que nadie te dijo.

Otro proverbio, el 16, en su verso 27 amplía este panorama con referencia a algo que también se ha señalado en el texto base: El hombre perverso cava en busca del mal, y en sus labios hay como llama de fuego.

Observa que tremendo es esto. Dice que el hombre perverso, (Esto es: que tiene sus objetivos torcidos, equivocados, pecaminosos) cava en busca del mal. Es decir que no se limita a ejercer el mal porque lo tiene a mano o le resulta sencillo; cava, hace un pozo, busca, bucea, investiga y hasta escudriña para hallarlo.

Dime: ¿Crees que eso es simplemente una forma de comportamiento? ¿Te resultará demasiado…fantasioso suponer que puede existir alguna “fuerza” sobrenatural que lo impele a buscarlo? Si tu respuesta es positiva, hazme el favor de ir a todos los templos conservadores que conozcas y, te den permiso o no, predícaselos a toda voz antes que el mal los haga papilla uno por uno.

Y, finalmente, con relación a todo esto, en el evangelio de Mateo, en el capítulo 15 y verso 11, leemos algo que quizás hemos visto muchas veces pero que ahora, bajo este prisma con que estamos evaluando estas palabras, tal vez te arroje otra perspectiva.

Allí dice: No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. Si nos limitamos a buscar en un diccionario el significado del verbo contaminar, allí mismo tendremos nuestras pequeñas grandes respuestas.

Dice que contaminar, es alterar nocivamente la pureza o las condiciones normales de una cosa o un medio por agentes químicos o físicos, que también es contagiar o infectar, que es alterar la forma de un vocablo o texto por la influencia de otro, que es pervertir o corromper la fe o las costumbres y que también es profanar o quebrantar la ley de Dios.

Esto Deja a un costado, definitivamente, toda prohibición sin fundamentos respecto a cosas que los cristianos pueden o no pueden comer. Salvo inconvenientes de orden clínico, los cristianos no tienen trabas para comer absolutamente nada, ya que lo que puede contaminarlos es lo que sale de sus bocas y no lo que pueda ingresar a ellas.

(7) Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; (8) pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

La verdadera fuente del mal que no puede ser refrenado, representado por la lengua, es el infierno. De un lado, la lengua arroja veneno mortal; del otro, está manipulada por espíritus malignos. Por lo tanto, ningún hombre puede domar la lengua.

Cuando esto se lee en forma apresurada y sin mayores cuidados o atención, se puede llegar a pensar que es una exageración escrita con la idea de que, por temor, las personas se cuiden. Sin embargo, a poco de leer con mayor puntillosidad, llegamos a ver que se trata de una aseveración similar a la que podríamos hacer al decir que ningún hombre puede derrotar por sí mismo y sin la ayuda de Dios al más insignificante demonio.

Los tres primeros versos del salmo 140 aluden a este tema de un modo muy particular. Allí podemos leer: Líbrame, oh Jehová, del hombre malo; guárdame de hombres violentos, los cuales maquinan males en el corazón, cada día urden contiendas. Aguzaron su lengua como la serpiente; veneno de áspid hay debajo de sus labios.

El áspid era una víbora que apenas se diferenciaba de la culebra común más que en tener las escamas de la cabeza iguales a las del resto del cuerpo. Era muy venenoso y se encontraba en los Pirineos y en casi todo el centro y el norte de Europa. Podía alcanzar hasta los dos metros de longitud y era de color verde amarillento con manchas pardas y cuello extensible.

Pablo repite casi lo mismo en su carta a los Romanos, cuando en el verso 13 del capítulo tercero, dice citando escrituras antiguas: Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios.

Comparar la garganta de alguien con un sepulcro abierto, es decir abierta y decididamente que lo que esa persona habla huele a carne podrida. No debe haber olor más infecto y agobiante que ese. Por tanto, aquí queda más que claro la cualidad de lo que hay en nosotros respecto a lo que decimos.

 (9) Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.

Exactamente. Y es algo que nunca tenemos demasiado en cuenta. Cuando Dios dice que somos Su imagen y Su semejanza, no está hablando por hablar ni rellenando un escrito como si fuera un periodista gráfico de cuarto nivel. Está dándonos un principio espiritual a seguir.

Y ese seguimiento tendrá lugar en el caso que aquí se menciona, respetando al hombre genérico por ese simple motivo, y también cuando nos auto agredimos por causa de la depresión. ¿Te atreverás a llamar basura o poca cosa, a lo que Dios dijo que era Su imagen y semejanza?

(10) De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.

Quiero que entiendas exactamente lo que dice y no lo que a ti te parece que dice por causa de lo que alguien te ha enseñado. No estamos hablando de gente que anda permanentemente diciendo “¡
Dios te bendiga! ¡Dios te bendiga!”, ni tampoco de hechiceros cocinando maldiciones en sus ollas hirvientes.

Estamos hablando, simplemente, de personas que hablan bien, sin palabras groseras, sin malos augurios ni pesimismos a la octava frecuencia. Eso es Decir Bien, o sea: Ben-decir. Y de gente que no anda conforme a la voluntad de Dios con sus bocas como cloacas. Eso es Decir Mal, ergo: Mal-decir.

No vamos a caer en la pacatería de suponer que hay palabras que pueden usarse en público y otras que no convienen. No es de eso que hablamos. Las palabras, en sí mismas, pueden ser neutras, ni buenas ni malas. Es otra cosa de lo que hablamos.

Hablamos de que, si tiene suna forma de comunicarte sin necesidad de apelar a ninguna vulgaridad o palabras que “se han  puesto de moda”, hazlo así porque es mejor. No veo a un predicador proclamando las buenas nuevas de salvación con lenguaje de marinero borracho, ¿Entiendes?

(11) ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?

Mira; se me ocurre analizar estas dos palabras para saber con cierta precisión que cosa se nos está diciendo. Algo dulce, es algo que causa cierta sensación suave y agradable al paladar, como la miel o el azúcar; algo que no es agrio o salobre con otras cosas de la misma especie; algo dicho de un alimento, que está insulso o falto de sal.

Hay muchas otras acepciones, pero me quedo con esta última porque, creo, es un mini-descubrimiento que te hará entender el verso siguiente. ¿Sabías o ignorabas, (Como lo ignoraba yo) que algo dulce puede ser algo falto de sal?

Veamos la otra palabra: amarga. Amargo es algo que tiene el sabor característico de la hiel, de la quinina y de otros alcaloides: Cuando es especialmente intenso, produce una sensación desagradable y duradera. Trata de compararlo con el carácter de las personas y accederás a nuevas visiones sobre este mismo tema.

(12) Hermanos míos, ¿Puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.

Aquí tienes a nuestra palabra en su dimensión justa. Tan absurdo como imaginar higueras con aceitunas o vides con higos, es suponer que una boca humana puede destilar dulzuras románticas o bienhechoras conjuntamente con pestilencias agrias, amargas o…saladas.

17 – Cuando el Fuego Aparece

Aquí llegamos al último texto que tenemos al respecto. Es decir: quizás por orden cronológico no sería el último, pero lo hemos transferido a este lugar porque en él es donde vamos a encontrar lo que de alguna manera le ha dado el título a nuestro trabajo.

Un texto que, si lo leemos fuera de su contexto global, quizás nos deje en la incertidumbre, tal como lo estábamos todos quienes lo leímos sin atinar a saber que nos quería decir, y que me llevó a escudriñar todo esto para arribar a conclusiones bien fundamentadas.

Entonces, para no irnos en pequeñas dosis sin sustentos, vamos a ver un capítulo completo del evangelio de Marcos. Marcos, del latín “marcus”, significa “gran martillo”. El evangelista al que se le atribuye, desde las primeras fuentes históricas, la paternidad del segundo Evangelio.

Marcos es un sobrenombre; además, en Hechos se le designa sólo por su primer nombre: Juan. Su madre, una de las Marías, debía tener una buena situación económica, porque tenía una casa en Jerusalén donde se reunían los cristianos.

Son muchos los judíos que llevan sobrenombres latinos en el Nuevo Testamento y la yuxtaposición de Marcos a Juan no implica en absoluto que fuera de ascendencia mixta, judía y pagana. Marcos acompañó a Bernabé, su tío, y a Pablo, de Jerusalén a Antioquía de Siria, y después en su viaje misionero.

Por una razón que se desconoce, Marcos lo dejó en Perge volviéndose a Jerusalén. Sea cual fuere el motivo de esta separación, Pablo lo desaprobó con tanta intensidad que rehusó dejar que Marcos le acompañara en un segundo viaje.

Entonces Bernabé, separándose de Pablo, se embarcó con Marcos para proseguir la evangelización de Chipre. Desde entonces ya no se sabe nada de Marcos durante diez años. Se le vuelve a hallar en Roma uniendo sus saludos a los de Pablo.

Sus diferencias habían desaparecido. Más tarde, Pablo habla de Marcos en términos elogiosos Toma a Marcos y tráele contigo porque me es útil para el ministerio,  implicando esta mención que Marcos había estado en Asia Menor, y quizás aún más al este.

Esta suposición concuerda con el pasaje de 1 Pedro 5:13, siempre y cuando se entienda Babilonia en sentido literal. Pero menciona a Marcos como hijo suyo, calificativo éste que, si no es sólo un término de afecto, puede significar que Marcos era uno de los convertidos de Pedro.

Este último, cuando fue librado por el ángel, se había dirigido a la casa de la madre de Marcos,  lo que es una indicación de las tempranas relaciones del apóstol con esta familia. No sabemos si Marcos había sido un discípulo inmediato de Jesús.

Sobre este punto la tradición no habla de manera unánime. Muchos son los que creen que el joven que escapó dejando la sábana con que se cubría en manos de sus perseguidores, durante el arresto de Jesús, era Marcos.

Ninguno de los otros evangelistas menciona este incidente, y parece que la razón de su inclusión es que se trata de una reminiscencia personal. Se desconocen la fecha y lugar de la muerte de Marcos. Una tradición muy antigua lo presenta como el “intérprete de Pedro”.

Entre los testimonios del siglo II, Papías de Hierápolis escribe alrededor del año 140 d.C., citando las palabras de “un antiguo”: Marcos, que vino a ser el intérprete de Pedro, redactó con cuidado, pero no en orden, todos los recuerdos de Pedro acerca de lo que el Señor había dicho y hecho.

En efecto, Marcos no había oído ni seguido al Señor. Más tarde, como ya he dicho, acompañó a Pedro, que enseñaba siguiendo las necesidades del momento, y no con la intención de dar un relato sistemático de las palabras del Señor.

Al redactar estos relatos, Marcos no cometió error alguno, ya que tomó gran cuidado en no omitir nada de lo que había oído ni añadir nada que no fuera verdad. Esta alusión a Marcos, intérprete de Pedro, puede significar que lo acompañó hasta el final de su apostolado itinerante y que le sirvió de portavoz ante audiencias paganas.

Hemos visto que Marcos estuvo en Roma al mismo tiempo que Pablo. Una insegura tradición le atribuye la fundación de la iglesia en Alejandría de Egipto. La formación de Marcos, además de su relación estrecha con los principales apóstoles, lo había preparado admirablemente para la redacción de su Evangelio.

En cuanto al evangelio de Marcos, es el segundo de los cuatro, lo que no nos indica nada necesariamente acerca del orden de su redacción. Su brevedad (es el más corto de los cuatro) no proviene por lo general de su concisión, porque es abundante en detalles.

Se desarrollan rápidamente una serie de escenas poderosamente evocadoras. El orden cronológico es más ajustado que en Mateo y Lucas. Marcos nos da más los gestos y actos de Cristo que sus discursos.

No cita más que cuatro parábolas, pero relata dieciocho milagros, y solamente da íntegro uno de los más largos discursos de Jesús. Marcos insiste en el poder de Cristo, el hijo de Dios, el salvador triunfante.

Los dos temas esenciales de este Evangelio son el ministerio en Galilea y la última semana en Jerusalén. Estas dos secciones están conectadas con un breve relato acerca del período intermedio. Plan del Evangelio:

Preludio del Evangelio de Jesucristo: ministerio de Juan el Bautista, bautismo y tentación de Jesús. Inicio del ministerio galileo: lugar, mensaje, y vocación de los primeros cuatro apóstoles, milagros en Capernaum y Galilea.

Triunfo de Cristo sobre la oposición que se iba articulando. Curación del paralítico, banquete de Leví, discurso sobre el ayuno, controversia acerca del sábado. A pesar de la creciente oposición, se va extendiendo la obra de Cristo entre las multitudes:

Elección de los doce; réplicas a los fariseos; intervención de la madre y de los hermanos de Jesús; parábolas del sembrador, de la semilla que crece secretamente, de la semilla de mostaza; grandes milagros: el apaciguamiento de la tormenta y la curación del endemoniado gadareno.

La curación de la mujer con flujo de sangre, resurrección de la hija de Jairo; segundo rechazamiento en Nazaret; misión de los doce; investigación de Herodes acerca de Jesús y ejecución de Juan el Bautista.

Primera multiplicación de panes; Jesús andando sobre las aguas; ataque de Jesús al tradicionalismo de los fariseos. Periodo de relativo retiro correspondiente al ministerio galileo posterior: curación de la hija de la mujer sirofenicia en las regiones de Tiro y de Sidón.

Curación de un sordomudo en Decápolis; segunda multiplicación de los panes, rechazo de dar una señal a los fariseos; advertencia a los discípulos de guardarse de ellos; curación de un ciego cerca de Betsaida; visitas a pueblos de la demarcación de Cesarea de Filipos.

La confesión de Pedro; anuncio de la pasión de Jesús; transfiguración; curación de un endemoniado; Jesús predice de nuevo su muerte; retorno a Capernaum; recomendaciones a los discípulos.

Este período queda particularmente detallado en Marcos. En Perea; fin del ministerio de Cristo: pregunta de los fariseos sobre el divorcio; bendición de los niños; el joven rico; respuesta de Jesús a los discípulos; subida a Jerusalén; tercera predicción de su muerte; petición de Jacobo y Juan; restitución de la vista al ciego Bartimeo.

La última semana: entrada triunfal en Jerusalén; maldición contra la higuera; segunda purificación del Templo; pregunta de los delegados del sanedrín; parábola de los viñadores; preguntas capciosas de los fariseos, herodianos, saduceos y de un escriba; Cristo los interroga a su vez acerca del tema del hijo de David; breve acusación contra las fariseos y los escribas.

La ofrenda de la viuda; discurso pronunciado sobre el monte de los Olivos; traición de Judas y cena en Betania; breve descripción de la última tarde con los discípulos e institución de la Cena; la agonía en Getsemaní; el arresto; la comparecencia nocturna de Jesús ante el sanedrín; negaciones de Pedro; Jesús ante Pilato; crucifixión; sepultura; un ángel anuncia a ciertas mujeres la resurrección de Cristo.

Los doce últimos versículos del Evangelio de Marcos han sido y son tema de controversia textual. Hay una parte de comentaristas que opina que no pertenecen al original final de Marcos. Sin embargo, no hay razones de verdadero peso para dudar de la genuinidad de Marcos 16:9-20, y sí buenas razones para aceptar la paternidad de marcana.

Aunque Eusebio de Cesarea omite el pasaje, y también los mss. Vaticanus y Sinaíticus, además de otras copias, aparece en los más antiguos y más acreditados mss., en todas las colecciones de Evangelios, y en todas las versiones clásicas de la Biblia (excepto en la edición romana del árabe).

Milita a su favor también una gran proporción de los Padres de la Iglesia más anteriores y más dignos de confianza. Como bien dice W. Kelly: No hay dudas acerca del hecho de que esta sección ya era conocida en su lugar en el siglo II, o sea, antes de la existencia de ninguno de los testimonios que lo omita o que ponga en duda su paternidad.

Lachmann lo acepta sin dudarlo un momento, en tanto que Tregelles reconoce que las pretendidas dificultades que presenta son en realidad pruebas de su genuinidad. Para un examen de las cuestiones lingüísticas generalmente presentadas en contra de la genuinidad de este pasaje, cfr. la anterior referencia de Kelly, loc. cit.

Desde mediados del siglo II el Evangelio de Marcos era ya bien conocido y estaba muy difundido por las iglesias cristianas. Figura en el Diatessaron de Taciano (Armonía de los cuatro Evangelios). Ireneo, en el último cuarto del siglo II, cita este Evangelio en numerosas ocasiones, afirmando que Marcos era su autor.

Al igual que otros antes que él (como Papías), hace de Marcos el discípulo e intérprete de Pedro. Hay un gran número de detalles entrañables que informa Marcos que dan evidencia de que, en efecto, el redactor estaba transcribiendo los recuerdos de un testigo ocular.

Los hechos conocidos sólo por Pedro ocupan más extensión en este Evangelio que en los otros. El silencio de Marcos acerca de lo que podía dar honor a Pedro evidencia también la reserva propia debida a la modestia del testigo.

Pero esta impronta de Pedro no excluye las otras fuentes. Marcos pudo conseguir relatos de testigos oculares como Bernabé, su tío, de Pablo, y de otros miembros de la comunidad primitiva, de discípulos que frecuentaban el hogar de su madre.

La tradición afirma que Marcos redactó su evangelio en Roma, poco antes o poco después de la muerte de Pedro. Si éste es el caso, se sitúa entre el año 65 y 68 d.C. Hay exegetas que lo sitúan antes del año 60 d.C., ya que se piensa en la actualidad que el suyo fue el primero de los Evangelios Sinópticos redactado.

Esto queda apoyado por el descubrimiento de antiguos fragmentos del Evangelio de Marcos en la cueva 7 de Qumrán. Marcos redactó evidentemente su Evangelio para los gentiles Entre otras evidencias se pueden dar las explicaciones que da acerca de los lugares, de las costumbres, de los vocablos.

Su griego está salpicado de términos latinos, de donde se podría llegar a la conclusión, concordante con la tradición, que este Evangelio fue escrito en Roma. A diferencia de Mateo, Marcos no dice nada de la relación de Cristo con la ley mosaica. Hace sólo unas pocas alusiones al cumplimiento de las profecías, y apenas si cita el Antiguo Testamento.

(Marcos 9: 1)= También les dijo: (Viene hablando Jesús) De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder.

Es mucha la gente que ha llegado a decir que Jesús se apresuró o directamente que se equivocó, ya que interpretan que Jesús les dijo que había algunos de ellos que iban a presenciar su segunda venida antes de morir. Y como eso no sucedió, allí hablan de error.

Muy bien; es más que obvio que el error lo cometen los pseudo intérpretes intelectuales de una Palabra escrita para oídos espirituales. En primer lugar, Jesús les adelante lo que luego iban a ver conforme sigas este relato de Marcos.

Pero lo más importante, es que Él les dice que verán el reino de Dios venido con poder. ¿Y quien te ha dicho a ti que ese reino es algo que vendrá de ese modo cuando tú te mueras? Jesús predicaba que el reino de Dios se había acercado y que debían arrepentirse, verdad?

¿Y adonde estaba ese reino que el decía hallarse allí? Él lo representaba. Él era la imagen concreta y visible de un reino invisible. Y él era quien iba a manifestar ese poder. ¿Sabes que? Nosotros, hoy, debemos seguir predicando ese mismo evangelio, pero lo hemos cambiado por causa de que no hay poder alguno manifestándose en nuestras vida. Tremendo, ¿No crees?

Así que, mientras me sigues acompañando en este estudio sobre la sal, será bueno que incorpores esta enseñanza básica y comiences a ver que cosa harás en nombre y representación del reino de Dios en la tierra, que es básicamente lo que tiene legítimo derecho de llamarse Iglesia.

Todo lo demás, lo que no es capaz de manifestar la divinidad de Dios de ninguna manera, en el mejor de los casos, es un grupo de gente bien intencionada pero sin conversión genuina, y en el pro, directa y sencillamente Babilonia.

(2) Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos.

Pregunto: ¿Jesús habrá elegido a estos tres porque sí, porque se le ocurrió o porque no había otros más cercanos para llevarlos a esta reunión especial que tenía preparada? Veamos: ¿Por qué supones que eligió a Pedro?

Su nombre se traduce como Petros, es decir: “un trozo de roca”, un canto rodado, en contraste con “petra”, que era una masa rocosa, donde se menciona como fundamento seguro. Cristo dio a Simón, el hijo de Jonás, el sobrenombre de Cefas al encontrarlo por primera vez.

Simón, su hermano Andrés, y el padre de ellos, Jonás, estaban asociados con Zebedeo y sus hijos, todos ellos pescadores del lago de Genesaret. Simón Pedro, originario de Betsaida pasó a residir en Capernaum con su familia.

Pedro, que muy probablemente era discípulo de Juan el Bautista, fue presentado a Jesús por Andrés, hermano de Pedro. Andrés era uno de los dos discípulos de Juan el Bautista que oyeron la declaración de que Jesús (que volvía de su triunfo sobre la tentación en el desierto) era el Cordero de Dios, el Mesías.

Jesús discernió rápidamente la naturaleza de Simón, y cambió inmediatamente su nombre por el de Cefas. Pedro, al igual que los primeros discípulos, recibió tres llamamientos de su Maestro a que viniera a ser Su discípulo a que lo acompañara constantemente, a que fuera uno de los apóstoles.

Tuvo, ya desde el principio, un papel destacado entre los discípulos a causa de su fervor, de su energía e impetuosidad. Pedro se encuentra siempre encabezando las listas. Tres de los discípulos de Jesús eran amigos íntimos de Él: Pedro es nombrado en primer lugar. Él es el portavoz de los apóstoles; el primero en confesar que Jesús es el Cristo de Dios, pero también el que intenta desviar a Su Maestro del camino del sufrimiento.

Tenemos suficientes motivos para pensar seriamente que Jesús eligió a Pedro parra esta experiencia porque: era el fundamento seguro de lo que Él iba a enseñar, tenía una naturaleza predispuesta al esfuerzo, un fervor como pocos, ocupaba el primer lugar en su consideración y, además, era el portavoz, el vocero del grupo apostólico. Lo que se dice una persona de valor y valiosa.

¿Y Jacobo? Veamos en primer lugar que este nombre era una forma griega del nombre Jacob, que en español también se traduce como Santiago y Jaime. Observando a Santiago, entonces, (No al de la carta, no al hermano del Señor), vemos lo siguiente:

Jacobo, hijo de Zebedeo y hermano del apóstol Juan. Fue uno de los primeros discípulos, y uno en los que el Señor tenía una mayor confianza. No sabemos ni dónde nació ni dónde transcurrió su adolescencia.

Asociado con Pedro y Andrés, se dedicaba a la pesca en el lago de Galilea, lo que pudiera ser indicación de que procedía de algún lugar cercano. El derecho a la pesca libre en el lago de Galilea estaba formalmente reservado a cada israelita.

Zebedeo tenía trabajadores asalariados, por lo que parece que debía existir una diferencia social entre sus hijos y los de Jonás. Juan, por ejemplo, era conocido del sumo sacerdote, y posiblemente su familia, o él mismo, poseían una casa en Jerusalén.

El padre, Zebedeo, aparece sólo una vez en el relato evangélico; no se opone a que sus hijos sigan a Jesús. La comparación de Mateo 27:56 con Marcos 15:40; 16:1 y Juan 19:25 permite suponer que la madre de Jacobo se llamaba Salomé, y que era hermana de la madre de Jesús.

En tal caso, Jacobo hubiera sido pariente cercano del Señor, y, como Él, descendiente de David. El nombre de Jacobo sólo aparece en los Evangelios sinópticos y en Hechos, pero en el Evangelio de Juan se alude a él en dos ocasiones.

Jacobo es siempre mencionado junto con Juan, y, por lo general, su nombre precede al de Juan, en tanto que Juan es designado como hermano de Jacobo. Se cree por todo esto que Jacobo era el hermano mayor.

En Lucas 8:51; 9:28, Juan es nombrado antes que Jacobo. Esta inversión (que también aparece en Hechos 1:13, pero no en Hechos 12:2) puede provenir que Juan tuviera un papel más activo dentro del colegio apostólico.

Cristo dio a ambos hermanos el sobrenombre de “Boanerges”, hijos del trueno. Jacobo, al igual que Juan, se mereció una reprensión del Señor, al haber ambos manifestado una intensa cólera contra el pueblo samaritano que no quiso recibir al Señor Jesús.

Su ambición atrajo hacia él, como hacia su hermano Juan, la indignación de los demás apóstoles. Después de la crucifixión, Jacobo fue a Galilea, con los apóstoles y después a Jerusalén. Fue probablemente en el año 44 d.C. que Herodes Agripa I lo hizo morir a espada. Jacobo fue el primero de los apóstoles en sellar su testimonio con su sangre.

La elección de Jacobo, entonces, puede haberse debido a que era uno de los de mayor confianza por parte de Jesús. Es probable que eso sucediera por su calidad de familiar de Jesús y por ser hermano mayor de Juan, discípulo casi preferido y, ambos, hijos del trueno en el sentido espiritual.

Lo de Juan, en cambio, tiene connotaciones mucho más claras. Su nombre significa “Jehová ha hecho gracia”. Era hijo de Zebedeo, hermano del Jacobo que sufrió el martirio bajo el poder de Herodes Agripa I.

Se supone, con razón, que Juan era el menor, que la madre de ellos se llamaba Salomé, y que era hermana de la madre de Jesús. El padre de Juan poseía barcos de pesca; sus dos hijos y varios jornaleros trabajaban para él en su negocio de pesca en el lago de Galilea.

Juan había seguido las enseñanzas del Bautista a bordo por el Jordán; contemplando a Jesús, lo había designado como el Cordero de Dios, en presencia de Andrés y de un discípulo anónimo que, evidentemente, era Juan.

Acompañó a Jesús a Galilea y estuvo con él en las bodas de Caná, pero no había sido todavía llamado a seguir al Señor de una manera permanente. Reemprendió su actividad en el lago; Juan y su hermano trabajaban en ocasiones con Pedro.

Jesús invitó a Jacobo y a Juan a que abandonaran su negocio para seguirle. Más tarde los designó como apóstoles. Jesús les puso como sobrenombre Boanerges, , indudablemente a causa de su violento carácter.

La impetuosidad del temperamento natural de ellos, todavía no transformado por la gracia, se manifestó cuando Juan reprendió a un hombre que echaba fuera demonios en nombre de Cristo, pero sin formar parte del grupo de los discípulos.

La misma violencia se hizo patente cuando los dos hermanos deseaban hacer descender fuego del cielo sobre una ciudad de los samaritanos cuyos habitantes habían rehusado acoger a su maestro. El egoísmo de Jacobo y de Juan los llevó a unir sus peticiones a las de la madre de ellos, que quería para sus hijos los primeros lugares al lado de Jesús en el reino venidero.

Al mismo tiempo, manifestaron su celo al declararse dispuestos a afrontar la muerte por Cristo. Pero la gracia triunfó sobre estos defectos, y su violencia se transformó en una fuerza gloriosamente conformada.

Juan se caracteriza por una profunda intuición espiritual y una viva sensibilidad, y fue un discípulo por el que Jesús sintió un afecto particular. Fue uno de los tres apóstoles a los que Jesús permitió ver la resurrección de la hija de Jairo, contemplar la transfiguración, y la agonía del huerto de Getsemaní.

Durante la última cena, había sido el más cercano a Jesús. Desde Getsemaní, siguió a Jesús hasta el interior de la residencia del sumo sacerdote, donde era conocido; después, asistió a la crucifixión.

Desde lo alto de la cruz, Jesús confió su madre a Juan, que la tomó consigo. Cuando fue informado de que la tumba de Cristo estaba vacía, Juan se dirigió corriendo con Pedro al sepulcro, y constató que el Señor estaba verdaderamente vivo.

La tarde del mismo día, en compañía de los otros discípulos, vio al Resucitado, que se les apareció de nuevo una semana más tarde. Juan fue con los otros discípulos a Galilea, donde Jesús les había citado, y allí volvió a ver al Señor.

Mientras Juan se hallaba en Galilea, se difundió entre los discípulos (que habían malinterpretado unas palabras de Jesús) la idea de que Juan no moriría. Después de la Ascensión, se quedó un cierto tiempo con los otros diez discípulos en un aposento alto en Jerusalén.

Al día siguiente de Pentecostés, se une a Pedro en una gran obra misionera. Los dos fueron encarcelados por las autoridades judías, y confesaron valientemente su fe. Los otros apóstoles enviaron a Pedro y a Juan a Samaria para ayudar a Felipe, que había comenzado a predicar allí el Evangelio.

Juan fue uno de los apóstoles que se quedaron en Jerusalén durante las persecuciones que se lanzaron contra los primeros cristianos. Como columna de la Iglesia, estaba todavía allí cuando Pablo acudió, después de su primer viaje misionero.

Es notorio que Jesús eligió que Juan fuese el tercer testigo de su transfiguración porque le tenía un afecto particular y mayor al que sentía por los demás, por su celo de las cosas de Dios y por su intuición espiritual y su fina sensibilidad.

Ya tenemos a los tres allí, acompañando a Jesús en este hecho del cual solamente se habla en los evangelios sinópticos y al que nadie o casi nadie da más importancia que a la que puede dársele a un relato bíblico. Sin embargo, ¿Qué cosa es o fue la transfiguración?

La palabra, en sí misma, deja implícita su traducción del griego, que es metamorfosis. Este término indica el cambio que tuvo lugar en la apariencia de Jesús en la visión en el monte santo. El Señor, rechazado ya de manera oficial por las autoridades del judaísmo, se dirigió con Sus discípulos hacia el extremo norte del país, a la zona de Cesarea de Filipos.

Allí, en contraste con la ceguera de Israel con respecto a Su persona, recibió la confesión de Pedro de que Él era el Cristo, el Hijo del Dios viviente. El Señor empezó entonces a anunciar a Sus discípulos la muerte que Él iba a sufrir en Jerusalén de manos de las autoridades judías.

Fue en el contexto de esta crisis en el ministerio del Señor, cuando afrontaba la última etapa de Su humillación, que tuvo lugar esta manifestación visible de la gloria del Señor que se ha de manifestar públicamente en el futuro.

El Señor, dirigiéndose a Sus discípulos antes de la transfiguración, les anunció que algunos de ellos verían al Hijo del Hombre viniendo en su reino. Esta promesa no tardó en ser cumplida. Acompañado de Pedro, Jacobo y Juan, el Señor se dirigió al monte a orar.

Y en tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente; resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Pedro afirma que vieron con sus propios ojos la majestad del Señor.

Fue así un breve atisbo del Señor Jesús investido de gloria, tal como ahora lo está en las alturas, y como se manifestará en Su reino. La Ley y los profetas estuvieron presentes en esta escena, representados por Moisés y Elías; cuando Pedro propuso hacer tres tabernáculos fue acallado por una voz del cielo diciendo: Éste es mi hijo amado en quien tengo complacencia a él oíd.

El evento de la transfiguración marca un punto de inflexión de suma importancia en el ministerio del Señor. Ya el tema de conversación del Señor con Moisés y Elías fue su partida que iba Jesús a cumplir en Jerusalén.

Desde entonces, la Cruz, el cumplí miento de su obra expiatoria, fue el centro de sus pensamientos: Afirmó su rostro para ir a Jerusalén. Éste fue un camino emprendido en gracia salvadora: El Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino a salvarlas, y con una dolorida conciencia del rechazo que lo rodeaba.

Del monte de Su glorificación, el Señor descendía así al valle de Su humillación, dirigiéndose a la Cruz. La transformación del cristiano, por la renovación de su entendimiento, y en la misma imagen del Señor, por Su Espíritu, al contemplar por la fe la gloria de Cristo, es expresada con el mismo término que el de la transfiguración del Señor.

Es indudable que la transfiguración del Señor fue un claro símbolo profético. Y reunió allí como espectadores de privilegio a todos los hombres que contenían elementos personales que Él deseaba formaran parte de todos los creyentes a la hora de su manifestación.

(Verso 3)= Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos.

(4) Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús.

Veamos por qué es convocado espiritualmente Elías en este episodio. Su nombre significa “Jehová es mi Dios”. Fue uno de los mayores profetas. Apellidado “el Tisbita”, de Galaad; según la LXX esta última mención precisaba que no era originario de otro Tisbe más conocido, que se hallaba en Galilea.

Llevaba una vestimenta de pelo de camello ceñida con un cinto de cuero. Cuando Acab, bajo la influencia de Jezabel, su esposa tiria, se convirtió en un adorador del Baal de Tiro, Elías apareció repentinamente en escena.

Se presentó delante del pervertido soberano, y le anunció una sequía de duración indeterminada, como castigo por la apostasía. Siguió una época de hambre. Elías se retiró al principio al arroyo de Querit, donde le alimentaron los cuervos enviados por el Señor.

Cuando el arroyo de Querit se secó, Elías fue a Sarepta, en la costa mediterránea, al norte de Tiro. Allí vivía una viuda que puso su confianza en Dios, y que compartió su última comida con Elías. Entonces intervino Dios.

La tinaja de harina y la vasija de aceite no se acabaron mientras duró la época de hambre. El hijo de la viuda murió; entonces la oración del profeta lo volvió a la vida. Pasado mucho tiempo, al tercer año. Elías recibió de Jehová la orden de presentarse ante Acab.

Siguió la escena del monte Carmelo. Los sacerdotes paganos intentaron demostrar la divinidad de Baal, pero todos sus esfuerzos fueron vanos. Elías congregó al pueblo alrededor del altar que los israelitas piadosos del norte habían indudablemente levantado a Jehová, ya que debido al cisma de las 10 tribus ya no podían ir a Jerusalén.

Este altar había sido derruido. Al reconstruirlo con 12 piedras, Elías dio silencioso testimonio de que el cisma de las 12 tribus en 2 reinos era contrario a la voluntad de Dios. Para evidenciar la imposibilidad de todo fraude, ordenó al pueblo que arrojara agua sobre el holocausto y sobre el altar.

A continuación oró al Señor, y cayó fuego del cielo, consumiendo el holocausto sobre el altar y el mismo altar. Así el Señor manifestó Su existencia y poder. Los profetas de Baal, convictos de fraude, fueron llevados al arroyo de Cisón; Elías ordenó el degüello de todos ellos.

El pueblo reconoció que Jehová es Dios, y obedeció la orden de su profeta. Aparecieron nubes, anunciando la lluvia y el retorno del favor divino. El profeta, para honrar al soberano del pueblo elegido de Dios, se ciñó y corrió delante del carro de Acab hasta llegar a Jezreel.

Jezabel, furiosa por la muerte de sus profetas, juró matar a Elías, que, atemorizado, huyó. Como Moisés, fue divinamente sustentado por 40 días y 40 noches, hasta llegar al monte Horeb. Con una tremenda exhibición de poder y de suavidad, Elías fue reprendido y después devuelto a su misión.

Dios le ordenó que ungiera a Hazael rey de Siria, y a Jehú rey de Israel, para que castigaran la idolatría de Israel. También iba a ungir a Eliseo como profeta en su lugar, para anunciar el juicio. Elías arrojó su manto sobre Eliseo, y le dio la misión de llevar a cabo el resto de su misión.

Jezabel había hecho matar a Nabot con la complicidad de los magistrados, a fin de conseguir su viña para Acab. Elías se le presentó en el mismo terreno arrebatado para darle a conocer el castigo que el Señor iba a mandarle.

La muerte de Acab en la batalla de Ramot de Galaad fue el inicio del castigo pronunciado por Elías contra la casa real. Ocozías, hijo y sucesor de Acab, se hirió al caer de una ventana; envió entonces a mensajeros a que consultaran a Baal-zebub, ídolo de Ecrón, para saber si sanaría.

Elías detuvo a los mensajeros y los envió al rey con su mensaje. El rey mandó a dos capitanes de cincuenta para detener a Elías, y él hizo bajar fuego del cielo, que los consumió. Al final, un tercer capitán se presentó ante Elías suplicándole que respetara su vida; Elías fue con él a ver a Ocozías.

Al profeta Elías se le dio el privilegio de ser traspasado al cielo sin pasar por la muerte. Un carro de fuego tirado por caballos de fuego se le apareció a Elías, que había ido al otro lado del Jordán con su siervo Eliseo.

Este prodigio les separó, y Elías subió al cielo en un torbellino Este acontecimiento tuvo lugar, según parece, poco antes de la accesión de Joram al trono de Israel. Eliseo había redactado un vehemente documento contra Joram de Judá, que compartía el trono con Josafat y que se había casado con una hija de Acab.

El profeta le amenazaba con el castigo divino, provocado no solamente por los pecados que había cometido en vida de Josafat, sino también por los crímenes que perpetró a continuación de su muerte.

Si Elías fue ascendido al cielo durante el reinado de Josafat, entonces predijo, en vida de este rey, la conducta futura de Joram de Judá, como lo hizo con Hazael y Jehú. Se da otra explicación, que es que el relato de la ascensión de Elías se habría insertado en 2 Reyes 2 para dar fin a la historia de su actividad pública, y que Elías hubiera estado todavía en este mundo cuando el encuentro de Eliseo, al sur de Judá, con el ejército de Josafat y cuando Joram subió al trono.

Sin embargo, esta explicación no cuadra nada con 2 Reyes 3:11, y se debe aceptar que la denuncia de Elías era una predicción. Los dos últimos versículos del Antiguo Testamento anuncian que Dios enviará a Elías antes de la venida del día grande y terrible del Señor.

En el Nuevo Testamento Juan el Bautista vino en el espíritu y poder de Elías, humilde y lleno de celo como el tisbita, y encargado de un ministerio semejante al suyo. Aquí se debe hacer notar lo siguiente:

Juan el Bautista declaró él mismo que él no era Elías. El Señor Jesús, si bien dijo que Elías ya vino en cierta manera en el carácter de Juan el Bautista, añadió también que Elías a la verdad vendrá primero y restaurará todas las cosas.

Parece, por ello, que esta bien claro que, como sucede con frecuencia, tenemos aquí dos cumplimientos sucesivos de la profecía de Malaquías 4:5, 6, el primero parcial, en la primera venida de Cristo, el otro total en su segunda venida.

La restauración de todas las cosas significa la instauración del glorioso reinado del Mesías. En cuanto al día de Jehová, grande y terrible, este es evidentemente todavía futuro. Es el día de la manifestación y dominio total del Señor, en que ejecutará sus juicios y establecerá su dominio.

Numerosos comentaristas opinan que Elías podría ser (¿Junto con Enoc?) uno de los dos testigos de Apocalipsis 11:3-11. Sobre el monte de la Transfiguración, Elías, representando a los profetas del Antiguo Testamento, apareció para honrar a Jesús.

Su ascensión y la de Enoc prefiguran, indudablemente, la ascensión del Salvador resucitado. Los milagros que marcan el ministerio de Elías pertenecen al segundo de los cuatro períodos de milagros que presenta la historia de la redención.

Este segundo período es el de la lucha a ultranza entre la religión de Jehová y el culto a Baal. El mantenimiento de la fe de los padres o la apostasía era el tema crucial de esta batalla que tuvo lugar en el Israel norteño. Las cuestiones referentes a otras observancias religiosas palidecían frente a este hecho capital.

En cuanto a Moisés, su nombre se traduce como “sacado de”, pero la raíz egipcia significa: “hijo, niño”. La hija de Faraón dio el nombre de «hijo» a aquel que había sacado de las aguas. El gran caudillo y legislador de los hebreos; levita, de la familia de Coat, de la casa de Amram.

Su madre se llamaba Jocabed. El edicto que ordenaba arrojar a los niños varones hebreos recién nacidos a las aguas del Nilo puso en peligro la vida de Moisés. Su madre lo escondió durante tres meses en su casa; era de hermosa apariencia.

No pudiéndolo esconder ya más, lo puso en un arca hecha de juncos, hermetizándola con asfalto y brea, y la puso entre los juncos en el río. La madre ordenó a su hija María, entonces adolescente, que vigilara la arquilla.

La hija de Faraón descendió, junto con su séquito, para bañarse. Según Josefo se llamaba Thermutis. Courville indica una identificación ya señalada hace tiempo. Se da la existencia de una leyenda afirmando que el padre adoptivo de Moisés se llamaba Chenefres.

El profesor Wiedemann señaló la similitud del nombre de Sebek-hotep III, Kha-nefer-re con Chenefres, rey cuya esposa Merrhis, según una leyenda, crió a Moisés. Otro nombre de la esposa de Chenefres era Sebeknefrure.

Esta posible identificación fue descartada, sin embargo, porque según la cronología convencional de Egipto quedaba fuera del posible marco histórico de Moisés. Sin embargo, en la cronología revisada sí que se halla en el mismo marco histórico.

Courville da asimismo buenas razones para la posible identificación de Moisés, en el marco de la cronología revisada, con Amenemhet IV, que fue corregente durante nueve años, como príncipe de la dinastía XII.

Courville señala asimismo el hecho curioso de que se han descubierto todas las tumbas de todos los reyes de esta dinastía, a excepción de la de Amenemhet IV. Esto pone bajo una luz nueva las palabras de Pablo en Hebreos:

Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado. Al ver la princesa egipcia la arquilla, la hizo abrir, y, reconociendo que el niño que lloraba era hebreo, tuvo lástima de él.

Entonces María, con una admirable presencia de ánimo, preguntó a la princesa si le daba permiso para conseguir una nodriza para el niño, a lo que la princesa accedió. De esta manera, Moisés recibió su primera formación de manos de su propia madre bajo la protección de la hija de Faraón.

Cuando fue destetado (a la edad que se puede suponer de tres años), lo llevó a la princesa, que lo adoptó, y le puso por nombre Moisés, nombre que a la vez recordaría que lo había sacado de las aguas y que lo había adoptado como hijo.

Moisés recibió una educación aristocrática, y fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios, la nación más civilizada de aquella época. Aquel niño estaba destinado a elevadas funciones en Egipto, y estaba en la línea del trono, por cuanto la hija de Faraón debía casarse con su hermano varón heredero del trono, con lo que el hijo de ella era a su vez heredero del trono.

Pero Dios lo estaba preparando para caudillo del pueblo hebreo. Moisés, extremadamente dotado, recibió la instrucción necesaria para la gran tarea que le esperaba. Los descubrimientos de las pirámides y otros diversos monumentos han evidenciado lo extendida que estaba la escritura en aquella época, así como también las tabletas cuneiformes de Egla muestran el antiguo uso de la escritura silábica por gran parte del Oriente Medio.

Es indudable que el joven príncipe aprendió a escribir los jeroglíficos egipcios, el acadio cuneiforme, y una escritura ya alfabética como la de Ugarit, que era casi idéntica con la del hebreo. Moisés se familiarizó con la corte egipcia, con sus grandes personajes, con la pompa de las celebraciones religiosas, con la suntuosa exhibición de los ritos y de los símbolos, con la corriente literaria y artística de su época, y con la administración de la justicia.

Sin embargo, Moisés no olvidó nunca su origen, y creía en las promesas hechas a su pueblo. Hacia el final de su estancia en Egipto, había ya comprendido que Dios lo llamaba a ser el juez y liberador de los israelitas.

Viendo que un egipcio golpeaba a un hebreo, dio muerte al egipcio, y escondió su cuerpo en la arena. Al día siguiente, viendo a dos israelitas que se peleaban, los quiso reconciliar. Uno de ellos le dirigió estas palabras: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio?

Sabiendo entonces que su acción había sido observada y que el hecho era sabido, y que Faraón buscaba darle muerte, Moisés huyó al país de Madián. Así renunció al título de hijo de la hija de Faraón, y se asoció de manera clara con el pueblo de Dios.

Tenía entonces 40 años. Llegado a Madián, Moisés ayudó a las hijas del sacerdote Jetro  a abrevar sus rebaños. Jetro le ofreció hospitalidad, le dio trabajo y le dio Séfora, una de sus hijas, como esposa, con la que Moisés tuvo 2 hijos: Gersón y Eliezer.

Moró cuarenta años en Madián, participando de la vida de un pueblo que descendía de Abraham y que posiblemente adoraba al mismo Dios que él. Este nuevo período de preparación puso a Moisés en estrecho contacto con Jetro, cabeza de una tribu de madianitas, sacerdote dotado de mucho discernimiento.

Durante este período, el pensamiento religioso de Moisés maduró. Por otra parte, se familiarizó con los caminos del desierto, con sus recursos, con su clima y con la vida de sus moradores. La solemne grandeza de los espacios desérticos y su soledad profunda favorecían la meditación.

Hacia el final de este período, el futuro caudillo de Israel vio un fenómeno asombroso: una zarza ardiendo, pero no se consumía. En el momento en que se apartó del camino para observar aquello, oyó la llamada divina.

El Señor rechazó las objeciones de Moisés tocantes: (a) a su propia persona; a su incapacidad de revelar al pueblo el nombre y el carácter del Dios que quería liberarlos; su carencia de autoridad ante el pueblo; su pobre elocuencia; finalmente, su rechazo expreso a partir.

Ante la ira de Jehová, Moisés tuvo finalmente que obedecer, y el Señor le asignó Aarón como portavoz. Moisés salió hacia Egipto con su esposa Séfora y sus dos hijos, uno de los cuales, indudablemente el menor, no había recibido aún la circuncisión a causa de la oposición de la madre.

Al ceder a ella, Moisés había desobedecido la instrucción divina, y se había demostrado incompetente para llevar a cabo la magna misión que tenía encomendada. Culpable de haber descuidado la señal del pacto, Moisés fue confrontado en una posada, una noche, por el mismo Señor, de una manera que no se especifica, pero poniendo en grave peligro su vida.

Séfora, deseosa de salvar a su marido, ejecutó ella misma la operación, exclamando: A la verdad tú me eres un esposo de sangre. Moisés y Aarón se presentaron en numerosas ocasiones a Faraón para comunicarle que Dios exigía la partida de los israelitas.

El rechazo del rey a obedecer atrajo sobre él mismo y sobre su pueblo las diez plagas. Cuando llegó el momento del éxodo, Moisés, bajo orden de Jehová, acaudilló a los hebreos. En el monte Sinaí Dios se manifestó a Moisés de una manera muy personal; el pueblo oyó la voz de Dios, pero sólo el profeta fue admitido a hablar con Jehová como un amigo.

El Dios de Israel fue revelando gradualmente a su servidor lo que debía enseñar al pueblo. Así es como Moisés recibió en el monte los Diez Mandamiento y las leyes que los acompañaban. Inmediatamente después, el profeta pasó sobre el monte cuarenta días de ayuno, en el curso de los cuales Dios le reveló la forma, las dimensiones, los materiales y los utensilios del Tabernáculo que debería erigir en el desierto.

Asimismo, Moisés recibió las dos tablas de piedra en las que estaba grabado el Decálogo. Descubriendo a su descenso del monte que el pueblo se había entregado al culto del becerro de oro, Moisés, indignado, quebró las tablas de piedra.

Este gesto hizo comprender al pueblo que el Pacto con Jehová estaba asimismo roto. Los levitas ejecutaron a continuación a todos los israelitas que se obstinaban en adorar al becerro de oro. Después de haber actuado como juez, Moisés intercedió ante Dios en favor de los israelitas, ofreciendo incluso su propia salvación por la de ellos.

Jehová se aplacó, y prometió quitar su ira de sobre Israel. Así, Dios ordenó a Moisés que subiera de nuevo al monte. El pueblo había violado las ordenanzas fundamentales del culto; la Ley fue dada otra vez sobre dos tablas nuevas semejantes a las primeras.

En las dos ocasiones en que pasó cuarenta días en el monte, Moisés no comió ni bebió. Más adelante, Elías observaría un ayuno idéntico. Los ayunos de estos dos profetas prefigurarían el de Jesús.

El nombre de Moisés quedará asociado para siempre a las leyes promulgadas en el Sinaí y en el desierto. Cuando Moisés descendió del Sinaí después del segundo ayuno de cuarenta días, surgían rayos luminosos (En hebreo “cuernos”) de su faz, de manera que el pueblo tuvo temor de aproximarse a él.

Moisés, sin embargo, los reunió y les comunicó las órdenes de Jehová. En Números 12:1 se habla de una mujer etíope que Moisés tenía, acerca de la cual Aarón y María le recriminaron. Ésta es la única alusión bíblica a esta persona.

Los comentaristas judíos creen por lo general que se trata de Séfora, hija del sacerdote de Madián, cuya muerte no está registrada. Los judíos de época más tardía afirman que la etíope en cuestión era una princesa llamada Tharbis, convertida en mujer de Moisés cuando éste condujo una expedición militar en Etiopía en la época en que formaba aún parte de la corte de Faraón.

Aunque muchos lo han descartado por completo, este relato puede sin embargo tener elementos verdaderamente históricos. Poco después de pasar a Cades, Coré y otros príncipes se rebelaron contra Moisés y Aarón, pero Dios los destruyó.

La segunda vez que plantaron sus reales en Cades, los mismos Moisés y Aarón desobedecieron a Dios. Dios les había ordenado que hablaran a la roca para hacer salir agua de ella. Pero Moisés dijo al pueblo reunido allí; ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?

Los dos hermanos se apartaban con esta actitud de su posición de dependencia con respecto a Dios. Se ponían en lugar de Jehová, en tanto que había sido Él quien había conducido a los israelitas fuera del país de servidumbre, y que los había alimentado durante cuarenta años en el desierto.

En lugar de actuar en nombre de Jehová, intervinieron en su propio nombre. Se glorificaron del poder que Dios les había otorgado. A continuación, Moisés “golpeó” dos veces sobre la peña, en lugar de simplemente “hablarle”.

Esta desobediencia fue de extrema gravedad. Aparte del hecho mismo de la desobediencia, la acción de golpear traicionó el significado típico de la roca, que era Cristo. Cristo murió una sola vez por nosotros, y su sacrificio no se repite ya jamás.

Los beneficios de su obra fluyen siempre en base a la obra efectuada una vez por siempre. Y fue esta desobediencia capital lo que les privó de entrar en la Tierra Prometida. Pero este castigo tan severo no alteró en nada la fidelidad de Moisés hacia su Señor; reasumió su actitud de humildad y siguió conduciendo al pueblo en dirección a Canaán.

Dios le mandó que llevara a Aarón sobre el monte Hor y que transmitiera el sacerdocio a Eleazar, hijo de Aarón. En aquel monte murió Aarón. Cuando los israelitas fueron atacados por la plaga de serpientes ardientes, Moisés intercedió ante Dios, que le ordenó que levantara una serpiente de bronce sobre un asta.

Todo aquel que contemplara la serpiente era sanado El profeta introdujo al pueblo en el país de Sehón y de Og, y conquistó aquellas tierras para Israel. Con el campamento establecido en un valle de los montes de Abarim, pudo ver desde allí el país prometido a Abraham, a Isaac y a Jacob.

La emoción de Abraham se expresó en una oración: Señor tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza y tu mano poderosa… Pase yo, te ruego, y vea aquella tierra buena que está más allá del Jordán, aquel buen monte, y el Líbano.

Pero el Señor respondió: Basta, no me hables más de este asunto… no pasarás el Jordán. Se levantó el campamento y después fue vuelto a ser plantado en el valle de Sitim. Sabiendo que su muerte estaba ya cercana Moisés tomó las últimas disposiciones y dio su discurso de despedida al pueblo.

Dios había designado a Josué como sucesor de Moisés. El anciano profeta puso al hijo de Num en presencia de Eleazar, el sumo sacerdote, y le impuso las manos a la vista de todo el pueblo que tenía que acaudillar.

Moisés llevó, a continuación, a Josué a la entrada del tabernáculo de reunión a fin de que Jehová diera las instrucciones al nuevo jefe de Israel. Después Moisés enseñó al pueblo un cántico lleno de sabiduría divina, dio su bendición a las distintas tribus, ascendió al monte Nebo, desde donde contempló la Tierra Prometida, y murió a la edad de 120 años sobre la cumbre del Pisga. Sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor. El mismo Dios lo sepultó en el valle.

(Verso 5)= Entonces pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.

Escucha: Pedro era casado, ¿Recuerdas? La Biblia no lo comenta demasiado, pero si en un momento dado Jesús le cura a la suegra de unas fiebres, es porque tenía una esposa. Nadie tiene suegra sin tener esposa o esposo.

Ahora bien: Siendo casado, Pedro conocía todos los deleites normales de una vida marital y humana considerada común y corriente. La misma que tal vez no conocían otros de los discípulos y ni aún el propio Jesús. Sin embargo, él fue quien sintiendo vaya a saberse que cosa en su interior, olvidó y despreció todo eso para desear quedarse a vivir allí.

La enramada en cuestión, aunque los comentaristas no se ponen demasiado de acuerdo en su significado, era una especie de choza o cama fabricada con ramas de árboles, espesas y entrelazadas a las que se les podía añadir telas, estopa, lana o cueros.

(6) Porque no sabía lo que hablaba, pues estaban espantados.

(7) Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: Este es mi Hijo amado, a él oíd.

Más allá de que Pedro dijo lo que dijo como producto del terror que se apoderó de él ante algo que le resultaba totalmente desconocido, indudablemente la experiencia lo marcó. Lo recordará puntillosa y ordenadamente en su segunda carta.

Allí, en el  primer capítulo de esa segunda epístola, en los versos 17 y 18, dice: Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo.

(8) Y luego, cuando miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a Jesús solo.

(9) Y descendiendo ellos del monte, les mandó que a nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos.

(10) Y guardaron la palabra entre sí, discutiendo qué sería aquello de resucitar de los muertos.

(11) Y le preguntaron, diciendo: ¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?

(12 Respondiendo él, les dijo: Elías a la verdad vendrá primero, y restaurará todas las cosas; ¿Y como está escrito del Hijo del Hombre, que padezca mucho y sea tenido en nada?

(13) Pero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él.

Una vez más vemos que Pedro, Jacobo y Juan, más allá de las aptitudes personales mencionadas, constituían el círculo íntimo de los allegados a Jesús. Allí él  mientras se transfiguraba, pudo denotar una transformación espiritual visible, mostrando una clase de gloria divina hasta aquí desconocida por ellos.

La presencia de Moisés y Elías, independientemente de sus facultades individuales, significa que la Ley como los profetas sostenían a Jesús en su misión redentora. Esto es importante para terminar con las viejas antinomias entre Antiguo y Nuevo Testamento. Lo obvio es que, ambos, se complementan de modo perfecto y sincronizado. Uno, sombra del que luego habría de venir.

(14) Cuando llegó a donde estaban los discípulos, (¿De donde llegó? Del monte donde se había transfigurado. ¿De qué discípulos está hablando, entonces? De todos, menos Pedro, Juan y Jacobo), vio a una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.

(15) Y enseguida toda la gente, viéndole, se asombró, (No hay explicación visible del motivo por el cual la gente se asombró al verlo), y corriendo a él le saludaron.

(16) Él les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos?

(17) Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti a mi hijo, que tiene un espíritu mudo, (18) el cual dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; (¡Cualquier médico apostaría a que se está hablando de un epiléptico!), y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.

Aquí está la explicación primaria de la razón por la cual los discípulos estaban en plena disputa con los escribas en el momento de llegar Jesús al lugar. Es indudable que estos estaban sacando ventaja a partir de la incapacidad de los discípulos para liberar al muchacho.

(19) Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuando he de estar con vosotros? ¿Hasta cuando os he de soportar? Traédmelo.

(20) Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.

(21) Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: desde niño.

(22) Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos.

¿Notaste lo que dice el padre? Dice a Jesús que, si puede, sane a su hijo. Podríamos, incluso, hasta llegar a poner en escena una de esas dramatizaciones un tanto ridículas con que la iglesia suele hacerle pensar a sus miembros que está ungida y suponer una respuesta por parte de Jesús.

Es dable de imaginar que Él podría haber dicho algo así como “¿Qué? ¿Eso dijiste?” La supuesta exclamación de Jesús hubiera recorrido las vacilantes palabras del padre. Porque la cuestión decisiva a resolver no era el poder de Jesús, sino la fe del hombre.

La declaración del Señor respecto a la fe, de ninguna manera nos concede alegremente la libertad de jactarnos de la bondad de Dios, pidiendo irresponsablemente cosas por egoísmo. Nuestros deseos deben estar de acuerdo con la voluntad de Dios. Por eso es que él dice…si puedes…, no por dudar del poder que emanaba de Jesús.

(23) Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

Esta fue la respuesta que Jesús le dio a la supuesta o aparente duda del padre. Allí deja bien en claro que la condición esencial para una oración de sanidad contestada, es creer. No hay otros artilugios y mucho menos mágicos, tal como muchos han intentado hacernos creer con los tiempos.

(24) E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo: ayuda mi incredulidad.

El padre del muchacho, con lágrimas en sus ojos, dijo lo que se le pedía: Creo. Pero luego apeló al máximo de su sinceridad al añadir: Ayuda mi incredulidad. Siendo que la fe es un don, nosotros podemos orar pidiéndola, tal como lo hizo este padre.

(25) Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.

(26) Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: está muerto.

Fíjate con qué rapidez contesta la gracia de Dios. Sin embargo, hay otra lección aún más profunda en este relato, si es que puedes verla. En un ambiente donde creer es difícil, nosotros debemos buscar otro diferente.

Porque muy bien vale la pena consignar que, aún con la innegable capacidad de Jesús para producir milagros sobrenaturales, de esos que a nadie le puede dejar ninguna duda, se vio reducida allí donde la incredulidad masiva prevalecía.

(27) Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó.

(28) Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?

(29) Y les dijo: Este género con nada puede salir sino con oración y ayuno.

Aquí es donde muchos, pero muchos, eh? (Incluidos los comentaristas de una Biblia de estudio muy importante que poseo),  se han confundido notoria y notablemente. Y en el marco de esa confusión han  inventado una supuesta doctrina de ayunos especiales para liberación, cuestión que nadie pone en duda ni discute, pero que no refleja en lo más mínimo lo que aquí dice el propio Jesús.

Examina rápidamente este fragmento y dime: ¿De que se viene hablando como tema central? De la liberación de un endemoniado, pero por encima de eso, del tremendo y transparente reconocimiento de incredulidad por parte de su atribulado padre.

Entonces, ¿Cuál es el punto central del texto? La incredulidad. Por lo tanto, cuando Jesús les dice a sus discípulos que ellos no pudieron liberar al joven porque ese género sólo sale con ayuno y oración, no habla de la clase de demonio que el muchacho tenía, sino de la incredulidad. Ese es el género en cuestión, que sólo sale y cambia a fe mediante el ayuno y la oración.

(30) Habiendo salido de allí, (¿De donde salió? Del lugar en el que terminaba de liberar al joven endemoniado), caminaron por Galilea; y no quería que nadie lo supiese.

(31) Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; pero después de muerto, resucitará al tercer día.

(32) Pero ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle.

En el segundo anuncio de su muerte, Jesús se refiere a la traición de la cual va a ser víctima. De allí que, cuando dice que será entregado, está sugiriendo que la intención traicionera ya estaba alojada en el corazón de Judas.

Ellos no entendían nada de lo referido a la resurrección, y resultaba casi lógico que así fuera. Era ese un tema muy singular y controvertido, como todavía lo sigue siendo. No son pocos los cristianos fieles y sinceros que no tienen dudas sobre nada de lo que dice la Palabra de Dios, pero que miran con cierto recelo lo referente a este punto teológico.

Lo cierto es que la resurrección es el principio fundamental de los tratos de Dios en gracia hacia el hombre, por cuanto el hombre está bajo sentencia de muerte, y en la muerte misma, debido al pecado.

La expresión “la resurrección general” se halla en obras de teología, y hay una creencia general de que todos los muertos serán levantados simultáneamente. Sin embargo, esta idea no se halla en las Escrituras. El Señor habla de resurrección para vida.

El orden de la resurrección definitiva, dejando a un lado las resurrecciones temporales con que Dios manifestó su poder, es: Cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. Luego el fin….

Este “fin” es evidentemente el levantamiento de los malvados a juicio, o, en otras palabras, a resurrección de condenación. En Apocalipsis 20:4-5 se ve una estrecha correspondencia con el pasaje de 1 Corintios 15:23-24; en ambos se aprecia, con la frase clave cada uno en su debido orden, cómo se interpone el reinado milenial de Cristo entre la resurrección de los Suyos y la resurrección de condenación, o “el fin”.

Así, siguiendo el orden de resurrecciones establecido en las Escrituras, se pueden considerar, sucesivamente: La resurrección del Señor Jesucristo. El retomo de Cristo a una vida corporal glorificada, tres días después de su muerte, constituye, junto con la cruz, la base misma del Evangelio.

Sin este hecho glorioso, la fe del cristiano sería totalmente vana. La resurrección del Mesías está ya anunciada en el Antiguo Testamento. El mismo Jesús había advertido a sus discípulos de ello. Después de que Su muerte hubiera sido debidamente constatada y que las autoridades hubieran tomado todas las precauciones para evitar toda superchería, el hecho de la resurrección ha quedado demostrado con pruebas indudables.

Los testimonios son numerosos y concordantes: las mujeres, María Magdalena; los discípulos, Pedro, Juan, Santiago, Tomás; los guardias, los ancianos, los discípulos de Emaús, los quinientos hermanos mencionados en 1 Corintios 15:6, los once apóstoles, Saulo de Tarso.

Los discípulos, bien lejos de inventarse apariciones imaginarias, fueron difícilmente persuadidos de un hecho tan extraordinario. El Señor Jesús tuvo que reprocharles vivamente su incredulidad y dureza de corazón, y les dio unas pruebas tales que finalmente quedaron totalmente persuadidos.

Su fe consiguiente los transformó y los capacitó para ir hasta el mismo martirio por su Señor resucitado. Por otra parte, el sepulcro había quedado vacío, y los mismos enemigos de la naciente Iglesia, que tenían en sus manos todos los resortes del poder, no pudieron jamás presentar el cadáver del Crucificado.

Después de los cuarenta días transcurridos con Sus apóstoles, el Señor los dejó, y glorificado en las alturas les envió el Espíritu Santo. Desde entonces, los discípulos vinieron a ser, en todo lugar, testigos de la resurrección.

¿Y cuales se supone que fueron las consecuencias de la resurrección? Para el mismo Jesucristo: Él ha sido declarado Hijo de Dios con poder; le ha sido dado todo poder en los cielos y en la tierra; desde entonces está sentado a la diestra de Dios, coronado de gloria y de honra, esperando el momento de Su venida para establecer Su reino.

Para los creyentes: la resurrección hace posible nuestra salvación. El Cristo viviente intercede por nosotros y nos da plena salvación. Cristo, el último Adán, crea una nueva humanidad, de la que el creyente viene a formar parte.

Él es las primicias de los muertos, y Su resurrección es la firme garantía de la del creyente. Él es la resurrección y la vida; ciertamente, ha resucitado. En cuanto a la resurrección de los creyentes, éste es un artículo fundamental de la fe cristiana, y la Biblia la muestra de una manera multiforme.

Aunque se afirma con frecuencia que en el Antiguo Testamento no se halla mencionada de una manera explícita, contiene, sin embargo, alusiones directas a ella, y claras profecías. Hay los relatos de tres resurrecciones que demuestran que el poder de Dios triunfa sobre la muerte.

Dos arrebatamientos demuestran que los amados del Señor pueden escapar a la tumba. Tres tipos de la resurrección ya han sido mencionados en el apartado anterior acerca de Jesucristo. Ezequiel da una visión imponente de una resurrección nacional.

Aunque se trate de la resurrección de Israel como nación, no deja de ser notable que la imagen usada para ello es la de la resurrección. Job proclama, en uno de los libros más antiguos de la Biblia, si no el que más, su fe en la resurrección basada en la vida de su Redentor.

El salmista sabe que Dios lo sacará de la morada de los muertos. Isaías anuncia la victoria definitiva sobre la muerte. Si bien Isaías 26:19 es entendido por algunos como refiriéndose a la resurrección nacional de Israel, otra vez se aplica la observación referente a Ezequiel: el hecho mismo de que se use la imagen de la resurrección es sumamente significativo.

Daniel habla claramente de dos tipos de resurrección, y él recibe personalmente la certeza de que se levantará para recibir su heredad. Finalmente, Oseas canta el triunfo sobre el sepulcro. Jesús mismo ve en Éxodo 3:6, 15-16 una afirmación de la resurrección.

En realidad, la idea de la resurrección subyace en todas las enseñanzas del Antiguo Testamento. En el judaísmo del tiempo del Señor era aceptada como un artículo de la fe ortodoxa, y el hecho de que los saduceos no creyeran en ella se presenta como una anomalía.

En el Nuevo Testamento se encuentran otros seis casos de resurrección. Pero es evidente que cada una de estas personas devueltas a la vida volvió a morir, con la posible excepción de los mencionados en Mateo 27:52-53.

Sólo Cristo ha resucitado definitivamente, con la posible excepción de un puñado, después de Su resurrección, para prenda de Su obra futura. En cuanto a nosotros, esperamos una mejor resurrección.

Todos estos ejemplos y promesas constituyen una base para la revelación más plena de Pablo acerca de esta enseñanza. Por eso se pueden dividir en algunas etapas la manera en que operará la resurrección.

Siguiendo la analogía de la naturaleza. En efecto, en ella podemos observar cómo a partir de la muerte surge la vida, cómo la pequeña semilla es mucho más pequeña que la futura planta, cómo el Creador tiene la capacidad de suscitar una infinidad de diversos cuerpos.

Según 1 Corintios 15:42-44 el cuerpo nuevo será incorruptible, glorioso, lleno de poder, espiritual. De hecho, será a semejanza del de Cristo resucitado. Así como en el cuerpo terrenal la adecuación tenía su énfasis en el alma, siendo un cuerpo “animal”, psíquico, en el cuerpo nuevo el acento se pone en su adecuación al espíritu.

Tiempo de la resurrección. Tendrá lugar a la venida de Cristo, en el día postrero, en el momento del arrebatamiento de la iglesia. Los creyentes que en aquel momento vivan sobre la tierra no morirán: transformados en un abrir y cerrar de ojos, serán arrebatados a los aires al encuentro del Señor junto con los creyentes antes muertos y ahora resucitados.

Ésta será la gloriosa primera resurrección, en la que tendrán parte los mártires de la Gran Tribulación que serán llamados a la vida al comienzo de los mil años, junto con los santos del Antiguo Testamento.

Ya ahora el creyente ya tiene vida de resurrección, habiendo resucitado espiritualmente en su nuevo nacimiento; pero todavía tiene pendiente la adopción, la resurrección del cuerpo. Los que tendrán parte en esta resurrección son “los de Cristo”, aquellos que el Padre le ha dado.

Pero no todos participarán de ella, porque no lo tienen a Él. Esta es la razón de que se hable de una resurrección de entre los muertos. Esta doctrina es notable no sólo por su plenitud y espiritualidad, sino también por lo alejada que está de las concepciones filosóficas surgidas al margen de la Revelación.

En efecto, es absolutamente distinta de la concepción griega que pretende que el alma es preexistente al cuerpo e inmortal para vivir eternamente independiente del cuerpo; la salvación, en estos sistemas, consiste en la liberación definitiva, desligada del cuerpo.

Los maniqueos (herejes de los primeros siglos d.C.) establecían un antagonismo irreductible entre el cuerpo y el espíritu, siendo que el cuerpo material representaba al mal, y que el alma quedaba degradada por su unión con el cuerpo.

Frente a ello, las Escrituras enseñan que el cuerpo y el alma, creados ambos por Dios, son buenos en sí mismos, y destinados el uno para la otra, y para la inmortalidad. En cuanto a la resurrección de los impíos, en las Escrituras se enseña claramente que habrá dos resurrecciones: la de los creyentes, para vida eterna, y la de aquellos que no se han acogido al Salvador, para juicio y confusión eterna.

La primera resurrección tiene lugar antes del comienzo del Milenio, y la otra inmediatamente después, par a dar lugar al Juicio Final. De estos textos se desprende que en este momento resucitarán los injustos, los que han vivido el mal, los que no pertenecen a Cristo, y que no han sido tenidos por dignos de tomar parte en la primera resurrección; los que, al no haber sido salvos por la fe en la obra redentora de Cristo, serán juzgados por sus obras.

¡Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección! Es preciso señalar que la traducción comúnmente dada en diversas versiones no es correcta. En la Reina-Valera se traduce así: Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.

De este pasaje se puede sacar la impresión de que habrá una resurrección simultánea de ambos grupos. Pero en esta traducción el lenguaje es incoherente. Se afirma que “muchos” serán despertados, y parece que se refiere a “muchos” de dos grupos, pero evidentemente no todos.

En realidad, como muestra N. West en su obra “The Thousand Years in Both Testaments”, la traducción correcta del pasaje, en relación con el contexto, es: Y (en aquel tiempo) muchos (de tu pueblo) despertarán (o, serán separados) de entre los que duermen en el polvo de la tierra. Éstos (que se despiertan) serán para vida eterna, pero aquéllos (los que no despiertan en este tiempo) serán para vergüenza y confusión eterna. Así, en realidad, en Daniel se enseña la resurrección de una de las dos clases a que pertenece el pueblo de Israel en aquel tiempo.

(Verso 33)= Y llegó a Capernaum; y cuando estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino?

(34) Más ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quien había de ser el mayor.

(35) Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos.

(36) Y tomó a un  niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo: (37) el que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió.

Me gustaría poder profundizar y ser absolutamente teológico en este comentario, pero me resulta imposible. ¿Sabes por que? Porque el concepto de Jesús es tan claro, pero tan diáfano, que no entenderlo es propio de infradotados espirituales o, lo peor, de corruptos dispuestos a la desobediencia con tal de seguir beneficiándose.

Porque, mira; y entiende: ¿Qué es lo primero que salta a la vista en este pasaje? Sin dudas, la capacidad sobrenatural de Jesús de estar enterado de lo que hablan sus discípulos sin haber participado directamente de la conversación.

Cuando Él les pregunta sobre que venían discutiendo ellos durante el camino, no lo hace porque desee enterarse. Él ya sabía perfectamente cual era el calibre y el tema de disputa entre ellos. Él les hace la pregunta buscando que ellos se purifiquen confesando su respuesta. Pero ellos, (Al igual que muchos de nosotros hoy, todavía) eligieron quedarse en silencio.

¿Y cual era el motivo de la disputa? Cargos, posiciones, jerarquías. – ¡Pero no, hermano! ¡No dice que hablaran de eso! – Es cierto, pero si prestas atención verás que está implícito. ¿Para que desearías ser el mayor, el más importante en un lugar, sino para ostentarlo delante de los demás?

¿Y cual es la manifestación de sabiduría en la respuesta de Jesús? ¿Acaso entrevistarlos uno por uno y darles a entender que si ellos se comportan con Él como deben hacerlo, no sería extraño que más adelante consigan ser nombrados como delegados personales o algo así? ¿No sería ese el tenor de una conversación similar en una congregación cualquiera, en este tiempo? ¿Cuántos hermanos siguen en iglesias muertas porque el pastor les ha prometido nombrarlos sus delegados o ayudantes?

Jesús no hizo eso. Muy por el contrario, Él los sorprendió con una exposición respecto a lo que significa ser el mayor o el más importante en un sitio espiritual. Les dijo claramente que, para ostentar ese nivel, debían convertirse en servidores de todos y no en beneficiarios del servicio ajeno.

¿Es eso lo que estás viendo en tu iglesia, cualquiera sea ella, tanto en lo denominacional como en lo geográfico? ¡Cuánto me gustaría que tu respuesta fuera afirmativa! ¡Gloria a Dios por las que puedan haber en ese tenor! Pero mucho me temo que, mayoritariamente, esa respuesta sea negativa. Al menos por lo que yo personalmente he podido ver y la Argentina será un país bastante peculiar, pero no es único en el universo en materia de corrupciones, ambiciones, vanidades y abusos.

¿Es tu pastor un hombre dispuesto a servir a quien sea, o por el contrario, delega ese servicio en otros porque sus ocupaciones no le permiten estar con aquellos más inmaduros? Aquí también todo dependerá de tu respuesta, cualquiera que ella sea.

Los dos últimos versos muestran claramente cual es la idea de Jesús respecto al servicio eclesiástico. ¿Has visto esas personas que nunca terminan de crecer, que nunca terminan de aprender, que nunca terminan de salir de sus problemas, y permanentemente están buscando ayuda de los que ellos suponen son mayores en cuanto a crecimiento espiritual?

Molestan, fastidian, retrasan todas nuestras actividades, nos sacan de cosas profundas e importantes para llevarnos a dilemas casi infantiles. Son como niños, pero no sólo en falta de malicia, sino también en inmadurez. ¿Perderías tu tiempo con ellos, una y otra vez? ¿O a la segunda visita los expulsarías de la iglesia y que se vayan con sus tonteras a fastidiarle la vida a otro pastor?

Si haces un ensamble ordenado con todas tus respuestas a todas estas consultas, quizás no encuentres tremendas revelaciones, pero sí hallarás el estado en el cual se encuentra el pueblo de Dios en cuanto a quienes son los más grandes, los más importantes y quienes los más pequeños.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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¿Cómo es la Verdad?

¿ES VERDAD QUE LA BIBLIA DECLARA QUE LOS MUERTOS DUERMEN HASTA QUE CRISTO VENGA POR SEGUNDA VEZ?

 Karen W. Martin

¡Que tema el de la muerte! ¡Cuan poco se habla y cuan mucho se huye de él! Por eso, cuando encontramos estudios que lo encaran profundizándolo, así no estemos totalmente de acuerdo ni identificados con dichos textos, no podemos menos que compartirlo.

A este espacio lo inventé para insertar en él todos aquellos comentarios de terceros que compartieran de pleno lo que el Espíritu Santo nos ha mostrado. Sin embargo, en algunos casos puntuales, publiqué temas en los que estaba diametralmente en lo opuesto.

Quiero que sepas que este que ahora vas a leer, es un poco cincuenta y cincuenta. Coincido con algunas cosas, (Las podrás ver in situ), y discrepo con otras, (También lo diré en su momento). Lo que pretendo no es confundirte sino darte elementos para que el Espíritu Santo que también mora en ti, pueda llevarte a toda verdad y revelarte lo que aquí no haya sido dicho.

No conozco a la autora. Busqué información en la Web pero no pude encontrar nada más que algunas reproducciones de este trabajo. Si tú la conoces o tienes más información sobre ella, mucho te agradeceré que me lo hagas saber para incluirlo aquí.

 

Prefacio

La Biblia demuestra explícitamente que los fenómenos sobrenaturales deben provenir de uno de dos poderes antitéticos cuyo dominio es lo espiritual. Estos dos poderes son el Dios verdadero y el dios falso, Satanás.

Punto primero: si en tu iglesia, congregación, grupo o denominación te hubieran enseñado que Satanás no existe o todas esas cosas que se enseñan en sitios ultra conservadores, te sugiero que, a menos que cambies de manera de pensar y creer, no sigas leyendo esto.

Es el poder de Satanás el que falsifica la evocación de los muertos en las sesiones espiritistas y los acontecimientos similares. Las personas que se mezclan con el espiritismo están siendo cruelmente engañadas.

A esto, lo hemos enseñado mucho en las iglesias, pero no siempre hemos podido probarlo con la Biblia de un modo claro y conciso. Continúa leyendo y verás que, en este trabajo, este punto específico, queda probado de manera irrefutable.

El triunfo final, la obtención de la inmortalidad, se logrará únicamente cuando Jesucristo retorne a la tierra, como lo está prometido muchas y repetidas veces en el Nuevo Testamento. Enseñanzas de muchos líderes religiosos y experimentación en el mundo psíquico sugieren supuestas “pruebas” de supervivencia después de la muerte.

 El hecho de que sí ocurren ciertos fenómenos es obvio para quienes quieran observar. Pero la Biblia expone claramente su enseñanza en este asunto de los fenómenos. La Palabra de Dios divide concienzudamente todas las cosas en dos campos: lo espiritual y lo físico.

La ciencia y el hombre de los cinco sentidos (la Biblia lo llama el “hombre natural”) pueden conocer y analizar el mundo físico o material. Pero la supervivencia después de la muerte es un asunto que trata exclusivamente con el mundo espiritual y legítimamente no está dentro del alcance de la ciencia ni del hombre natural, científico, regido por el conocimiento de los sentidos.

Desde el punto de vista clínico es así, sin dudas. Y también lo es desde el plano de lo conceptual bíblico. Por ambas razones, no habría causales para suponer que esas experiencias post mortem tengan que ver con algo divino.

Contrariamente a la enseñanza bíblica de que el hombre natural puede conocer únicamente el mundo natural y físico, está surgiendo cierto grupo supuestamente científico que trata de examinar los fenómenos sobrenaturales.

 Este grupo llama el poder que ellos investigan “percepción extra-sensorial”, denominación que desde un principio lo coloca fuera del campo de los sentidos y por ende, lógicamente, fuera del alcance de la ciencia. (Esto tiene un contrasentido: no se puede probar ni siquiera científicamente. Hay que creerles porque son científicos prestigiosos. Pobre argumento.)

¿Qué sabe o cree la ciencia (o incluso la mayoría de los líderes religiosos y sus seguidores, sinceros pero no basados en la Biblia) sobre la existencia de dos dioses? La Biblia demuestra explícitamente que los fenómenos sobrenaturales deben provenir de uno de estos dos poderes antitéticos cuyo dominio exclusivo es lo espiritual:

(1)   El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el verdadero Dios; o

(2)   Satanás, el dios de este mundo, el dios falso que, si pudiera, engañaría aun a los escogidos del Dios verdadero.

Aquellos que están involucrados en el espiritismo y aquellos que sostienen que poseen controles científicos para el estudio de los fenómenos, están siendo cautelosamente engañados por el dios de este mundo y cada vez con mayor frecuencia.

La ironía del engaño de Satanás es que aunque él es el autor del pecado y de la muerte, durante las sesiones espiritistas y las experiencias de percepción extrasensorial, es el poder de Satanás que falsifica la evocación de los muertos y los hace aparecer vivos y disfrutando del “Gran Porvenir”.

Los fenómenos auditivos y ectoplásmicos de aquellos que han muerto y ahora aparecen vivos en otro lado no pueden ser patrocinados por el Dios y Padre del Señor Jesucristo. La Palabra de Dios muestra que con el retorno de Cristo es que habrá vida nueva para los muertos.

Antes del retorno de Cristo, todos aquellos que han muerto permanecen en la tumba en corrupción e inconsciencia. Por lo tanto, si una persona muerta aparenta estar presente en cualquier experiencia, el facsímil de esa persona es una falsificación realizada por el dios engañador de este mundo, por ejemplo la falsificación presentada en la Biblia misma en la experiencia del Rey Saúl durante su visita a la mujer de Endor.

Las leyes del mundo espiritual de Dios y del falsificador Satanás están autenticadas en la Biblia.  Este es un tema oportuno en esta era infestada de espiritismo, de preguntas y de búsqueda. El retorno a la Palabra de Dios y su escudriñamiento, se torna no solamente razonable, sino, en definitiva, muy satisfactorio.

Karen W. Martin

Somerset, N. J.

Primera Parte

Introducción

 

La Biblia enseña sin duda alguna que, hasta o antes del retorno de Cristo, es imposible reproducir a las mismas personas que ya han vivido y muerto. Por lo tanto, solamente si una persona niega (consciente o inconscientemente) la resurrección de Cristo y su retorno, puede ella creer que los muertos están vivos ahora. (Toma debida nota de esto.)

Si es que los muertos no vivirán nuevamente hasta ser resucitados en algún futuro, entonces es axiomático que los muertos no puedan estar vivos ahora. Todos los que mueren antes del retorno de Cristo están muertos hasta que él venga por segunda vez, de otro modo no habría necesidad de su retorno. La Palabra de Dios muestra que el Retorno de Cristo (que en griego se le llama parousia) tiene dos partes:

(1)   La venida de Cristo POR su Iglesia, el Cuerpo de Cristo. Esto se llama la reunión. En ese momento los muertos en Cristo serán resucitados incorruptibles y los creyentes que estén vivos se vestirán de inmortalidad. (Eso es lo que dice la Palabra)

(2)   La venida de Cristo sobre la tierra CON la Iglesia que es su Cuerpo. Durante este período, que también se llama apokalupsis (revelación, revelar, hacer manifiesto, quitar el velo), ocurren las resurrecciones de todos los creyentes (excepto el Cuerpo de Cristo) y de todos los incrédulos. (Esto, todavía, a mí particularmente, no me queda del todo claro)

El hablar de gente que muere y que luego están vivos y en el cielo, puede llevar a la gente a muchos campos errados tales como esa supuesta “investigación” y “aprendizaje” en percepción extra-sensorial, en parapsicología y en temas que tratan de supervivencia después de la muerte. (Esto es total y absolutamente cierto)

La razón por la que Satanás se está dando tan gran festín es que poca gente cree que Satanás o sus espíritus diabólicos existen. La gente dice que sólo hay un Dios. La Biblia dice que hay dos. Uno es el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo; el otro es el dios de este mundo que es Satanás. Los espíritus diabólicos poseen mentes, controlan, dan información.

Muchas veces la información que los espíritus diabólicos dan es exacta porque si siempre fuera equivocada, nadie les creería. Esto es como el mal; el mal es un parásito y no podría existir sin la verdad de la cual alimentarse.

Los espíritus diabólicos, espíritus malos, fuentes equivocadas de información las cuales poseen a la gente, no podrían existir si no fuera por el verdadero Dios. Aún Satanás conoce la Palabra de Dios, hasta la puede citar, pero siempre la cita mal, fuera de contexto. (Y todo por la sencilla razón que Satanás no tiene al Espíritu Santo, por tanto jamás podría tener revelación; sólo tiene letra. Excelente, pero letra, nada más.)

La Biblia dice que cuando un hombre muere, él está muerto y permanece muerto hasta el regreso de Cristo y la resurrección. Nadie que haya muerto está vivo con la excepción del Señor Jesucristo, al cual la Biblia declara que Dios resucitó (O sea: ya sucedió) de entre los muertos.

Todos los otros esperan el regreso de Cristo. Si la Iglesia enseñase esta Palabra de Dios precisa los espiritistas no tendrían clientela. Si los muertos están vivos y en el cielo ahora, pasando un rato tan glorioso, entonces los espiritistas no producen falsificaciones cuando traen a los supuestos muertos en manifestación en forma ectoplásmica o en otras formas. Dichas “materializaciones” son solamente espíritus engañadores; son falsificaciones. (Entiendo que esto te cruce algunos “cables” en tu cerebro, pero sólo medítalo. No aceptes ni niegues hasta no verlo claro. De todos modos, bíblicamente es correcto)

La razón por la que los espiritistas siguen propagando el engaño es que la exactitud de la Palabra de Dios nunca ha prevalecido en nuestro tiempo en la iglesia Protestante ni en la Católica Romana. La mayoría de los grupos han enseñado que cuando uno muere no está realmente muerto; de alguna forma u otra va al cielo “o paraíso”, como ellos lo llaman. La Biblia dice que cuando uno muere permanece muerto hasta que sea resucitado.

¿Sabes que? No pretendo, sin haberlo profundizado ni estudiado como la autora, ponerme en disenso o consenso con ella. Sólo déjame decirte que, efectivamente, tanto en mis primeros tiempos de vida en el Catolicismo, como luego en la Iglesia Evangélica, la enseñanza al respecto que recibí, fue esa. Y hoy me está costando horrores verlo de otra manera, aún sin tener base bíblica. ¿Te das cuenta?

¿Por qué debe de haber un levantamiento de los muertos si una persona ya está viva? El hecho de que los que mueren están y permanecen muertos es la razón por la cual ellos tienen que ser levantados por Cristo cuando venga por segunda vez, ya que Jesucristo es el único ser humano perfecto que ha vencido a la muerte.

Sin embargo en oposición con esta clara verdad de la Biblia, algunas personas dicen que Dios tiene que traer de regreso al espíritu de uno y reunirlo con su cuerpo. Pero, reflexionemos, si una persona pudo pasar cien años sin un cuerpo, ¿Para qué va a tomarse el tiempo para regresar y tomar uno?, ¿Un cuerpo que incluso ya ha vuelto completamente al polvo? (¡Brrrr! ¡Conozco a muchas damas que sueñan con recuperar sus hermosos cuerpos terrenales cuando mueran!)

¿Dónde están los muertos? Están muertos. ¿Cuánto tiempo van a permanecer muertos? Seguirán muertos hasta que regrese Cristo. Es como lo que Dios le reveló al profeta Daniel y a Pablo:

Daniel 12:13: Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.

Daniel reposa o duerme hasta que sea levantado por Cristo para recibir su heredad al fin de los días. (Lo entiendo de la misma manera)

1 Corintios 15:6: Después apareció (se refiere a Jesucristo resucitado) a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. (Duermen; toma nota de esta palabra)

1 Tesalonicenses 4:13: Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 

También los creyentes que ya han muerto duermen hasta que sean levantados por Cristo para su gran reunión, cuando los que viven serán transformados y los que ya han muerto serán levantados, esta es la partida de todos los creyentes renacidos.

Capítulo Uno

¿Están Vivos Ahora los Muertos?

 

La mayoría de los “cristianos” sostienen la creencia de que, al morir, aquellos que pertenecen a Cristo son inmediatamente recibidos arriba en gloria, llamada comúnmente “cielo” o “paraíso”, para aparecer ante el Padre, donde están “vivos” y “conscientes” y tienen una existencia gozosa con Él y con sus seres queridos previamente también fallecidos.

Tal creencia es contraria a las enseñanzas en la Palabra de Dios. Pues si una persona es llevada a la felicidad eterna inmediatamente después de expirar, ¿Por qué es necesario el retorno de Cristo y / o la resurrección? Si después de la muerte el cristiano ya está inmediatamente vivo y con Él, ¿Por qué habría de retornar Cristo a reunir su Iglesia?

Si la muerte fuera la verdadera entrada a la felicidad eterna con el Señor, entonces la muerte no es el postrer enemigo, sino un amigo bienvenido. Si la muerte nos lleva a la presencia inmediata de Cristo, entonces las Escrituras están vacías y nuestro creer es en vano.

¿Quieres que te diga la verdad? Estas reflexiones no me gustan, me desagradan, me modifican ciertas reglas de pensamiento que había mantenido por años, pero… ¿Sabes qué? No puedo rebatirlas, son más precisas, bíblicamente, que las que me enseñaron.

Pero la muerte NO es un amigo, así como 1 Corintios 15:26 enfáticamente lo señala: Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.

La muerte enemiga será destruida algún día futuro, pero obviamente no lo ha sido todavía. Ya que la muerte no ha sido destruida y ya que los que han muerto todavía no están vivos y en el cielo, ¿Adónde están los muertos? ¿Qué es la muerte?

Esta es una pregunta que tres cuartas partes de la humanidad se ha formulado o se formula. La cuarta parte restante, es aquella que anda distorsionada por drogas, demencias, demonios o cualquier otra forma de obstaculización del pensamiento.

La respuesta a esta pregunta, siempre ha tenido dos extremos muy definidos: el creyente, que espera la resurrección, inmediata, y el ateo que cree en una inconsciencia total y la absoluta nada. ¿Sabes algo? El ateo, a la luz de lo que ya has leído y lo que ahora leerás, no está equivocado en principio, sólo le falta el final, porque no tiene al Espíritu Santo guiándolo a toda verdad.

La palabra “muerte” en la Biblia es la palabra griega thanatos, la cual se define como: “el fin natural de la existencia terrenal humana”.Thanatos no es simplemente una ocurrencia instantánea cuando uno expira, sino que es un estado continuo. La liberación de este estado continuo de muerte depende del retorno de Cristo: (Más allá de si en el final decretas o no que esto es válido, no podrás negar que esta visión te cambia un poco tu mapa anterior sobre el asunto, ¿No es cierto?)

1 Tesalonicenses 4:16-17: Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

1 Corintios 15:12-13: Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿Cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó.

Si la liberación de la muerte viene con el retorno de Cristo, ¿Adónde están los muertos hasta ese momento? La Biblia dice que ellos están en el “Hades” o en el “Seol”. Estas palabras son transliteraciones directas de hades en griego y sheol en hebreo. El hades o sheol no es nunca el lugar de destrucción. (Estamos en claro: quiere decir que tanto hades como seol no es infierno)

El lugar de destrucción es el gehenna en griego, ghi-hinnom en hebreo, el cual se traduce “infierno”, infierno de fuego. La palabra se deriva del valle de Hinom donde la carroña arde eternamente, véase los siguientes textos confirmatorios.

Josué 15: 8: Y sube este límite por el valle del hijo de Hinom al lado sur del jebuseo, que es Jerusalén. Luego sube por la cumbre del monte que está enfrente del valle de Hinom hacia el occidente, el cual está al extremo del valle de Refaim, por el lado del norte.

Mateo 13: 39: El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.

Mateo 25: 41: Entonces dirá también a los de la izquierda: apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.

Lucas 17: 29-30: Mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre; y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.

De paso quisiera mencionar algo que he oído en muchas ocasiones en miembros de prestigiosas iglesias de mi país. “¡El infierno no existe tal como lo pintan! ¡Deja ya mismo de creer en historietas y cree en lo genuino!

 ¡Nuestra vida aquí en la tierra es el infierno!” Mira; yo no puedo negar que sí, que hay vidas aquí y ahora que son una especie de infierno, pero esa es una mentira del diablo que ha sido creída. El infierno, bíblicamente, sí existe. Tú, ahora, sigue creyendo lo que quieras.

Sin embargo el hades o sheol es siempre el estado continuo de los muertos, su traducción más exacta sería “dominio de la tumba” (en inglés gravedom). El “dominio de la tumba” es el estado en el cual todos los muertos se encuentran; no es un qeber, un lugar donde el cuerpo está sepultado, ya sea en la tierra o en el mar.

La descripción bíblica del “dominio de la tumba” (el “reino” de todos aquellos en ‘la tumba’ – los muertos), sheol o hades, es un lugar donde no hay conocimiento y por lo tanto no hay memoria:

Salmo 6: 5: Porque en la muerte no hay memoria de ti; en el Seol, ¿Quién te alabará?

Salmo 146: 4: Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos.

Eclesiastés 9: 5-6: Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol. (10) Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.

¿A ti te debe agradar, como a mí, tomar muy en serio todo lo que lees en tu Biblia, ¿Verdad? Entonces, dime: ¿Por qué has pensado, hasta hoy, que cuando alguien muere se va a un lugar privilegiado en altura y ubicación, desde nos mira a todos y se entera de todo lo que hacemos los que quedamos aquí?

Este texto es demasiado claro para obviarlo. Dice que los muertos: 1) Nada saben. ¿Has leído bien? No saben nada. 1) No perciben más ninguna paga, ni buena ni mala. 3) Su memoria (La suya, no la que nosotros tengamos de ellos) es puesta en olvido. 4) Nunca más tendrán parte de lo que se hace debajo del sol. ¿Y el Espiritismo, entonces? Triquiñuela satánica para incautos e ignorantes.

Debido a que en la muerte no hay conocimiento, para la persona muerta no hay conciencia del tiempo. Así pues el momento de la muerte de un hombre viene a ser, en un sentido de tiempo para él, el momento del retorno de Cristo.

Eso es lo que TÚ sientes cuando te mueres. Inmediato encuentro con Jesús en su retorno. ¿Y aquí abajo? Podrían haber pasado mil años. Entiende: ¿Qué es lo primero que tienes conciencia cuando te duermes? El momento en que te despiertas.

Pero dentro de la dimensión del tiempo, el momento de la muerte de un hombre no es ni su reunión con Cristo ni su resurrección. En un sentido de tiempo él no va inmediatamente al cielo, sino que desciende al dominio de los que están en la tumba, sheol. (Eso, entiendo, es para los que quedan vivos)

Salmo 89: 48: ¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librará su vida del poder del Seol? (Está claro: Seol no es ni cielo ni infierno)

Salmo 16: 10: Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción. (Lo mismo; esa alma espera que Cristo la resucite en el día postrero)

Salmo 49: 15: Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, porque él me tomará consigo. (Lo dicho: si Dios te tiene que rescatar del Seol luego de muerto, es porque es allí donde estabas, ¿Está claro?)

Job 21: 13: Pasan sus días en prosperidad, y en paz descienden al Seol.

En cada una de estas escrituras se usa la palabra hebrea sheol. Es interesante notar que las bestias también van al sheol:

Salmo 49: 12: Mas el hombre no permanecerá en honra; es semejante a las bestias que perecen. (14) Como a rebaños que son conducidos al Seol, la muerte los pastoreará. Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana; se consumirá su buen parecer y el Seol será su morada.

Creo entender que la diferencia entre las bestias y los hombres no están en su muerte sino en su resurrección posterior. Aunque un predicador que alguna vez oí, aseguraba que si se lo pedías a Dios, Él podía permitir que un animal (Una mascota, por ejemplo) morara contigo en la eternidad. No lo niego, aunque tampoco lo confirmo; no tengo elementos.

Jesucristo también descendió al dominio de la tumba cuando murió. Si alguien debió haberse ido al cielo inmediatamente después de la muerte, ciertamente que debería haber sido Jesús. Pero aun él se fue al sheol o hades. Por tres días y tres noches él estuvo sin conciencia:

Está claro: al menos para mi entendimiento. Es prácticamente irrefutable este concepto. No veo errores en él, aunque si los tuviera y tú los descubres, sería bueno que nos lo hicieras saber; tanto a mi como a los lectores de esta área de la Web.

Mateo 12: 40: Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. (¿Jonás veía cosas en el vientre del gran pez? (Que se supone ballena, no lo dice) ¿Oía lo que sucedía? ¿Estaba consciente? Así mismo será.)

 Hechos 2: 30: Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, (31) viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. (32) A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

Igual que todos los hombres que mueren, Jesús también fue al hades. ¿Qué sucede entonces en el hades? Todo es corrupción y podredumbre. (Reitero: no me gusta, pero eso es exactamente lo que dice)

Génesis 3: 19: Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. (Aprendimos y enseñamos que esto se refería al cuerpo, y así es, pero no enseñamos como sigue)

 Hechos 13: 36: Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió, y fue reunido con sus padres, y vio corrupción.

Yo entiendo que David fue sepultado junto a sus padres, esa es la reunión, no una alegre con gente viva y disfrutando. Y cuando dice que “vio” corrupción, no es literal, sino que significa que la padeció en su cuerpo físico.

Como todos los que van al sepulcro, Jesús también se hubiese corrompido totalmente si Dios no lo hubiera levantado de los muertos: (¿Por eso mantuvo un cuerpo con su misma fisonomía anterior?)

Hechos 13: 34: Y en cuanto a que le levantó de los muertos para nunca más volver a corrupción, lo dijo así: os daré las misericordias fieles de David. (35) Por eso dice también en otro salmo: no permitirás que tu santo vea corrupción.

Dios levantó a Jesucristo del hades y su corrupción. Si no hubiese sido levantado, Jesucristo no podría regresar; y sin su retorno, nunca podría haber liberación para ningún hombre – cristiano o no cristiano, salvo o no salvo – del “dominio de la tumba” y de la corrupción correspondiente: (Examina tu Biblia. No te creas todo lo que dice la autora y tampoco lo que añado yo. Pide al Espíritu Santo que te de luz y te revele. A esto jamás se lo enseñó así, pero es lo más cercano a lo que dice la Biblia)

Hebreos 9: 27: Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, (28) así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar (hacer enteros) a los que le esperan. (¿Puedo añadir algo? Adiós espiritismo, pero también adiós reencarnación, ¿No te parece?)

El elemento de tiempo entre la palabra “mueran” y la palabra “y” en el versículo 27, es el lapso existente entre la muerte de un hombre y el momento en que será resucitado. (Repito: para el que muere, un instante; para quienes lo lloraron, meses, años, siglos)

“Salvar”, que significa “hacer enteros”, en el versículo 28, es la liberación de corrupción que ocurrirá cuando Cristo retorne para la reunión y la primera resurrección de la humanidad. Los muertos no están vivos para ser hechos enteros ahora, porque el hombre no tiene inmortalidad ahora.

Todavía estamos sujetos a morir y a corrompernos en el sepulcro. ¿Cuándo tendremos inmortalidad? Con la segunda venida de Cristo. Hasta ese entonces, todos los que han muerto no están en el cielo; están en el hades, el “dominio de la tumba”.

La muerte no es un amigo que nos lleva a la presencia de Cristo y de nuestros seres queridos; es conspicuamente un enemigo, pues en la muerte todos van al dominio de la tumba. (Esto destruye el latiguillo necrológico habitual de líderes y pastores cuando expresan que “Dios se lo llevó (al muerto) porque lo quería tener con Él)

No ahora, sino que algún día, la muerte será destruida. Entonces los muertos en Cristo tendrán un cuerpo nuevo – esta vez un cuerpo incorruptible – y los creyentes que estén vivos tendrán un cuerpo inmortal:

Estoy persuadido que la muerte YA fue destruida, pero como sucede en todo lo relacionado al mundo espiritual, primeramente es efectuado en este ámbito y luego, con el paso de un determinado tiempo, se manifiesta en lo natural. Esto último es lo que, -creo-, está pendiente.

1 Corintios 15: 53: Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. (54) Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: sorbida es la muerte en victoria. (55) ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, la victoria? (56) ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado la ley, (57) Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

La muerte daría para siempre fin a la vida de toda la humanidad, si no fuera por la resurrección de Cristo y por ende su retorno a reunir y resucitar al género humano. Es entonces – con el retorno de Cristo – que tenemos victoria sobre la muerte.

Entonces tenemos inmortalidad e incorrupción. Hasta ese momento, los muertos permanecen en el dominio de la tumba en corrupción e inconsciencia. (Por lo menos, aunque antipático, parece coherente. Y además, sin fisura bíblica)

Capítulo Dos

¿Cuándo Serán Vivificados los Muertos?

(El Retorno de Cristo)

1 Corintios 15 es la escritura básica en el entendimiento de las resurrecciones y el retorno de Cristo. El capítulo comienza por relatar cómo Dios levantó a Cristo después que Cristo estuvo en el hades por tres días y tres noches.

La Palabra de Dios ratifica la resurrección de Cristo al señalar los testigos que vieron al Cristo resucitado, la Palabra nos pregunta: ¿Cómo podemos nosotros no creer en la resurrección ya que Cristo sí resucitó?

Buena pregunta. Tiene una sola respuesta, según lo veo yo. Hay un pensamiento infiltrado desde afuera en nuestras mentes, que lo ha impedido. Yo le llamo diablo, tú llámale como quiera que se use en tu iglesia.

Y otra más. Bajo esta perspectiva, que hasta el momento está bastante bien fundamentada, cuando se dice el hades no prevalecerá sobre la verdadera iglesia, no se está hablando del infierno, como suponíamos, sino de la muerte sin retorno. Y tampoco se habla de cualquier congregación evangélica, como erróneamente se ha enseñado, sino de iglesia genuina.

1 Corintios 15:3: Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras (4) y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;(5) y que apareció a Cefas, y después a los doce.

(6) Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. 

Creo que una vez más, el texto es claro. Dice que muchos viven y otros ya duermen. ¿Es sueño nocturno? No, es lo que nosotros llamamos muerte. Duermen. ¿Hasta cuándo? Hasta el día en que la trompeta los despierte.

(7) Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles;  (8) y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.

(9)  Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.

(10) Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo. 

(11)  Porque o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído. 

(12) Pero si se predica de Cristo que resucitó (fuera) de (entre) los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? 

(13) Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. 

(14) Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. 

(15)  Y somos hallados falsos testigos de Dios [si predicamos que Cristo fue resucitado y no lo fue]; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. 

(16)  Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; (17) y si Cristo no resucitó, vuestra fe (o creencia) es vana; aún estáis en vuestros pecados.

(18)  Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. 

(19) Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres. 

Pablo ha debatido y probado su tesis cuidadosamente: Que la esperanza de la humanidad es la resurrección de Cristo. Para que el Cristo que ascendió retorne, tiene que haber resucitado. Sin este acontecimiento crucial, nuestra creencia es vana, nuestra enseñanza es falsa, y somos los más desventurados, por cuanto no tenemos esperanza de una vida futura.

Pero afortunadamente, nuestra creencia no es vana, nuestra enseñanza no es falsa, y somos los más esperanzados porque Cristo sí resucitó. Dado que Cristo sí resucitó, ¿Cuándo regresará? Mateo 24:3 y 6 dan el relato de la pregunta que los discípulos le hicieron a Jesús acerca de su retorno personal y el fin del tiempo:

Mateo 24: 3: Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: dinos, ¿Cuándo serán estas cosas, y que señal habrá de tu venida, y del fin (Sunteleia, moviéndose hacia el Telos, el cual es el punto final) del siglo?

(6) Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca, pero aún no es el fin (Telos, punto final).

La palabra “venida” en Mt. 24:3 es la palabra griega parousia, traducida en la Biblia como “venida”, “presencia” y “advenimiento”, y siempre indica la presencia personal de la persona de quien se habla.

Para entender la segunda venida de Cristo, debemos mirar su primera venida. Miqueas 5:2 indica que Cristo saldría de Belén (acontecimiento que está relatado en Mt. 2:1) mientras que Zac. 9:9 indica la venida de Cristo a Jerusalén (acontecimiento relatado en Mt. 21:1-10) (Hoy, la mayor parte de las enseñanzas proféticas, incluyen a Jerusalén como tipología de la iglesia genuina sin contaminaciones humanísticas)

Los acontecimientos entre, e incluyendo el nacimiento de Cristo y su ascensión es su primera venida. Y, así como la primera venida de Cristo abarca un período de tiempo, lo mismo hace su segunda venida, la parousia. Los acontecimientos de las proximidades del fin (sunteleia) incluyen:

(1)   La venida de Cristo POR sus santos,

(2)   Los acontecimientos del Libro del Apocalipsis, con la venida de Cristo CON sus santos,

(3)   La primera y segunda resurrecciones, y finalmente:

  • El punto final (telos) cuando la muerte es destruida y todas las cosas le están sujetas a Dios.

La segunda venida de Cristo tiene dos fases básicas. Las dos partes de la parousia deben distinguirse claramente a fin de evitar serios errores. Con estas dos fases todos los muertos serán vivificados y los creyentes vivos serán hechos inmortales.

  1. El Retorno de Cristo POR su Iglesia, el Cuerpo. La Reunión.

La parte del retorno (parousia) de Cristo POR su Iglesia es llamada en 2 Tes. 2:1 nuestra reunión con él. Primeramente, debe notarse que la reunión afecta solamente a quienes son renacidos de Dios durante la Era de la Iglesia del Cuerpo de Cristo:

Romanos 10: 9: Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

(10) Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

La Era de la Iglesia del Cuerpo de Cristo abarca el período entre el día de Pentecostés y la primera parte de la parousia.  Los no salvos del período de la Iglesia del Cuerpo y todos los otros de antes y después de la Era de la Iglesia serán resucitados cuando Cristo venga CON sus santos.

Ningún incrédulo está afectado por la parte de la parousia de Cristo POR su Iglesia, ni tampoco lo están los santos del Antiguo Testamento, ni la Iglesia de la Esposa. El orden de los acontecimientos en el retorno de Cristo POR su Iglesia del Cuerpo fue revelado a Pablo: (Como interpretación es novedosa. Y como novedosa, debe ser examinada profunda y meticulosamente)

1 Tesalonicenses 4:13: Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. (Dice que duermen)

(14) Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. (Durmieron con él. ¿Murieron con él?)

(15) Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 

(16) Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 

(17) Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

(18) Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras. 

Esta primera parte de la parousia no es, técnicamente, una resurrección de los muertos, aun cuando el versículo 16 dice: …y los muertos en Cristo resucitarán primero. No es una resurrección de los muertos porque algunos creyentes estarán vivos en esta parte de la venida de Cristo y naturalmente no necesitarán ser resucitados.

Aquellos que estén vivos serán arrebatados en las nubes con los creyentes que poco antes habrán sido resucitados para recibir al Señor en el aire. Con esta venida de Cristo POR su Iglesia, él no vendrá SOBRE la tierra; él simplemente va a reunir a muertos y vivos de la Iglesia del Cuerpo.

1 Corintios 15:51: He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos (no todos estarán muertos al retorno de Cristo); pero todos (los miembros verdaderos de la Iglesia genuina) seremos transformados, 

(52) En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros (que estaremos vivos al momento de su retorno) seremos transformados.

(53) Porque es necesario que esto corruptible (los muertos de la Iglesia del Cuerpo de Cristo) se vista de incorrupción, y esto mortal (los de la Iglesia del Cuerpo de Cristo que estén vivos) se vista de inmortalidad. 

(54) Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.

Cuando los mortales se hayan vestido de inmortalidad y los muertos y corruptos hayan sido levantados incorruptibles, todos tendrán un nuevo cuerpo. El cuerpo natural, el cuerpo que una persona tiene antes del retorno de Cristo, tiene sus limitaciones; pero el cuerpo espiritual que él da a su retorno es como su cuerpo resucitado – ilimitado en alcance y actividad.

Prefiero no interferir con comentarios cuando la autora detalla textos y acotaciones, porque deseo que el Espíritu Santo que mora en ti, te proporcione la guía a toda verdad que ha sido decretada, y sepas en tu interior si esto que se dice es así o no.

1 Corintios 15:44 Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. 

(45) Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán [Jesucristo], espíritu vivificante. 

(46) Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. 

(47) El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. 

(48) Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. 

(49) Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. 

(50) Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

Nuestro cuerpo carnal es un cuerpo natural. Pero con la reunión, tendremos un nuevo aspecto, un nuevo tipo de cuerpo – un cuerpo espiritual. Hasta que Cristo retorne, los muertos permanecen en el hades con cuerpos físicos corruptos y con inconsciencia.

  1. El Retorno de Cristo CON su Iglesia. Las Resurrecciones.

La venida de Cristo a la tierra con sus santos es también parte de la parousia, pero está solamente relacionada con “el Día del Señor”. El “Día del Señor” no es un día de la semana sino el día en que el Señor del cielo juzgará. Está en oposición al “tribunal humano” (1 Corintios 4:3) que es durante la era de la Iglesia del Cuerpo; ahora, cuando son los hombres los que juzgan.

Convengamos: juzgan sin autorización divina, ya que es vigente el mandamiento de no juzgar, tanto en el Antiguo (Moisés) como en el Nuevo, (Jesús). Por el contrario, “en aquel día”, (El día del Señor) sí podremos juzgar, incluso a los ángeles.

Esta parte de la parousia debe definitivamente ser distinguida de la primera parte de la parousia cuando Cristo viene POR su Iglesia. La venida de Cristo CON sus santos, llamada en griego apokalupsis, es la “aparición”, la “revelación”,el advenimiento” y “el día del Señor”. El día del Señor incluye el período de los juicios de Dios.

Convengamos, asimismo, que también en esto hay diferentes tesis. Hay una enseñanza clásica y tradicional en la iglesia respecto al libro del Apocalipsis, que ha sido prácticamente desechada en estos tiempos a partir de revelaciones que encajan mucho más precisamente con la palabra escrita.

La Iglesia del Cuerpo de Cristo nunca tendrá que sufrir esta experiencia pues ya habrá sido reunida. No sería ningún consuelo si tuviéramos que pasar por la tribulación del período del Apocalipsis.

Además, si la reunión se confunde con la resurrección, entonces toda la Iglesia del Cuerpo de Cristo tendría que pasar por la tribulación. Dado que la Iglesia del Cuerpo no estará sobre la tierra durante el período de tribulación, 1 Tesalonicenses 4:18 dice: Alentaos los unos a los otros con estas palabras. El hecho de que a los creyentes de la Iglesia del Cuerpo se les evitará la tribulación, de la cual se habla en el Libro del Apocalipsis, está expuesto varias veces en las epístolas:

Para mí; entiende bien; para mí, este tema aún no está cerrado. Doctrinariamente lo que hasta hoy he visto, me parece demasiado facilista. Y en mi extenso camino en la fe, he visto casi de modo permanente que, lo demasiado obvio y facilista, generalmente es mucho más invento de hombres que verdades divinas. Porque una cosa es lo que Dios dice y otra, a veces muy distinta, lo que los hombres queremos escuchar.

2 Tesalonicenses 2:1 Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos,  

(2) que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. 

(3) Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía (Correctamente traducida, “la apostasía” es “la partida”, lo cual indica “la reunión”), y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición.

Antes del “día del Señor”, los creyentes renacidos tienen que haber partido de este mundo para estar con Cristo, Después de esto se cumplirá que “se manifieste el hombre de pecado” que será seguido entonces por “el día de la ira”.

En 2 Tes. 2:3, las palabras griegas son he apostasía. La palabra he es el artículo “la”. El prefijo apo quiere decir “alejamiento de”. Si se tiene un círculo, apo se ilustraría como una línea en movimiento del exterior del círculo a algún punto distante. Stasia quiere decir “separar”, o “sacar”. He apostasía es una separación, un alejamiento de, o un sacamiento fuera de entre; es la partida. (No termino de coincidir con las últimas tres palabras, pese a estar de acuerdo con todo el detalle anterior)

La Iglesia habrá partido y estará CON Cristo antes de que la ira del día del juicio de Dios acontezca. Los siguientes pasajes también ratifican esta verdad.

Romanos 8:1:  Ahora, pues, ninguna condenación (katakrima, juicio) hay para los que están en Cristo Jesús.

Romanos 5:9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

1 Tesalonicenses 1:10 Y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

En esta parte de la parousia de Cristo, la Iglesia ya habrá sido juzgada, no para castigo, sino para recompensas. 2 Corintios 5:10, haciendo referencia a la parousia POR la Iglesia, dice: Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo.

Este “tribunal” es el bema, el lugar desde el cual se dan premios y recompensas “según lo que se haya hecho”. La Iglesia del Cuerpo de Cristo se presentará ante el bema de Cristo para recibir la “corona de justicia”, “recompensas” por nuestras obras, por la fidelidad de nuestra mayordomía para El.

Nosotros aparecemos ante el bema de Cristo, no para recibir sentencias de ira o condenación de Dios, sino para recibir “alabanza de Dios”. Ninguno de los hijos renacidos de Dios en Cristo será juzgado en cuanto a su posición o cualquier otra cosa, por cuanto ellos ya han sido juzgados en la persona de su sustituto y mediador, Cristo Jesús. (Sólo entiendo esto así, si se trata del Cuerpo de Cristo genuino, no de su imitación religiosa)

En el día del juicio del Señor, cuando toda la gente haya sido resucitada, tal como textualmente se lee en 1 Corintios 15:22: Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Todos (excepto la Iglesia del Cuerpo de Cristo) aparecerán ante el tribunal, el estrado desde el cual serán pronunciadas las sentencias del juicio de Dios.

2 Tesalonicenses 1:7-10 relata algunos de los acontecimientos que ocurrirán cuando Cristo retorne CON su Iglesia:

2 Tesalonicenses 1:7: y a vosotros que sois (fuisteis) atribulados, daros reposo con nosotros, cuando (en el momento en que) se manifieste (apokalupsis) el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder (angelon dunameos, que quiere decir “mensajeros de Su Poder”, tanto los ángeles como los santos de la Iglesia),  (8) en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo;   (9)  los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,  (10)  cuando venga (después de que haya venido) en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros)

Estas palabras no podrían ser más claras. Definitivamente no tratan sobre la parousia de Cristo POR su Iglesia, sino sobre la aparición de Cristo más tarde en la aparición apocalíptica, apokalupsis, de sí mismo sobre la tierra.

Si leemos las escrituras que se refieren a la venida de Cristo POR su Iglesia y las interpretamos como la venida de Cristo a la tierra CON su Iglesia, nos encontraremos temerosos y frustrados y permaneceremos ignorantes de la esperanza bienaventurada:

Tito 2: 13  Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y (del) Salvador Jesucristo.

Cuando Cristo retorne con sus santos ya reunidos, habrá dos resurrecciones, una para los justos y otra para los injustos:

Juan 5:28,29 5:28 No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;  5:29 y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.

Hechos 24:15 Teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos.

Lucas 14:14Pero te será recompensado en la resurrección de los justos.

Hebreos 11:35A fin de obtener mejor resurrección (la primera resurrección, la de los justos)

La primera resurrección es para los justos; la segunda para los injustos. Existe un período de tiempo entre estas dos. Apocalipsis 20, una visión de Juan sobre los últimos días, habla del lapso de tiempo y explica muchos otros acontecimientos de la sunteleia, los últimos tiempos cerca del fin mismo:

Apocalipsis 20:1 Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. 

20:2 Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años;  20:3 y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. 

20:4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

20:5 Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. 

20:6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años. 

20:7 Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión,  20:8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. 

20:9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. 

20:10 Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

20:11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. 

20:12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

20:13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 

20:14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 

20:15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. 

Ya para el versículo 13 de Apocalipsis 20 todos los muertos habrán sido resucitados. Mirando nuevamente a 1 Corintios 15, los versículos condensados sobre el retorno de Cristo, con sus distintas facetas, se entienden más claramente:

1 Corintios 15:22 Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. 

Este versículo (1 Cor. 15:22) es a veces usado incorrectamente para probar que toda la gente será finalmente salva y todo el mundo estará con Cristo. Todos sin excepción “serán vivificados”, pero no todos tendrán la recompensa de ir al cielo. ¿Cuándo serán todos vivificados?

Aquellos renacidos que han muerto durante la administración de la Iglesia del Cuerpo de Cristo serán vivificados cuando Cristo venga POR su Iglesia. Todos los demás serán vivificados cuando Cristo venga CON su Iglesia. Entre la primera resurrección y la segunda hay un lapso de tiempo (1,000 años, Ap. 20:2-7) Pero la primera y la segunda resurrección vivificarán a todos, y todos serán juzgados.

Esta es una de las tantas teorías relacionadas con el milenio. No abro juicio porque, en honor a la verdad, me siento en la necesidad de trabajar para algo mucho más específico y concreto que algo que supuestamente puede llegar a suceder dentro de vaya uno a saber cuántos años. No lo descalifico ni adhiero, sólo lo añado como tesis de alguien que –supongo, está fielmente convencida que es así.

1 Corintios 15:23 Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. 

15:24 Luego el fin (telos, el punto finalísimo), cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. 

Cuando llegue este momento, todos habrán sido juzgados – las sentencias pasadas, las recompensas dadas – y habrá un cielo nuevo y una tierra nueva donde no habrá más pecado, enfermedad o muerte. En aquel momento él será Rey de reyes y Señor de señores.

1 Corintios 15:25 Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.

15:26 Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. 

Cuando la muerte sea destruida podremos preguntar: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?” Cuando la profecía de Ap. 20:14 se cumpla, la cual dice: “Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego”, y entonces la muerte habrá sido destruida y por consiguiente no tendrá ningún aguijón.

1 Corintios 15:27 Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. 

15:28 Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos. 

Para cuando Dios sea todo en todos, la Iglesia habrá sido reunida y recompensada; los justos y los injustos habrán sido resucitados y juzgados para recompensas y castigos; y, finalmente, la muerte destruida. (¿Es algo parecido a futurismo lírico pensar así? No lo sé. Lo que sí sé, es que lo que hoy vemos y conocemos como iglesia, está bastante lejos de esta pintura.)

Segunda Parte

Algunas Escrituras Mal Entendidas

 

  1. A) Ausentes del cuerpo, y presentes al Señor”. 2 Corintios 5:8,9

2 Corintios 5:8,9 Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor. Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. De nuevo el énfasis de Pablo es en el retorno de Cristo, que es el estar “presentes al Señor”. Para entender mejor esa expresión, vemos que antes el contexto dice:

2 Corintios 5:1, 4 Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos… asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.

Aquí Pablo está hablando sobre el retorno: no sobre morir o ser desnudados, sino revestidos con nuestro cuerpo de gloria en el momento del retorno de Cristo.

¿Cuándo estaremos “presentes al Señor”? En la parousia, el Retorno de Cristo. Esta fuerte esperanza del retorno de Cristo que Pablo tenía, sabiendo que no podría estar con Cristo hasta que estuviese revestido con ese cuerpo de gloria, domina la sección completa de 2 Corintios: 8-5:4. No hay pensamiento alguno sobre alcanzar el estado de “estar con Cristo” aparte del retorno de Cristo. Los creyentes estarán presentes al Señor solamente cuando sean “revestidos con su nuevo cuerpo espiritual”.

No sé qué puedan haberte enseñado a ti, pero a mí seguramente me enseñaron otra cosa distinta. No reniego de ello, pero déjame que te diga que me resulta mucho más coherente esto que termino de leer. Porque un espíritu sin cuerpo, en el ámbito natural, es invisible. Y en el mundo del espíritu, sólo podrán ser visibles esos espíritus por parte de otros espíritus, no de carne.

Estar presente al Señor sin tener un nuevo cuerpo espiritual por medio del retorno de Cristo no está de acuerdo con las Escrituras. Pues, ¿Quién puede esperar al salvador según Filipenses si ya está con él? O ¿Quién necesitaría el cambio de su cuerpo si ya ha estado presente al Señor, en gloria por años? Ver los versículos de Filipenses 3:20.21, al final del siguiente inciso.

  1. B) “Morir es ganancia” “teniendo deseo de partir y estar con Cristo”. Filipenses 1:21-24 Filipenses 1:21-24 Porque para mí (Pablo) el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Más si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.

El contexto indica que ya sea vivir o morir en Cristo, cualquiera de las dos alternativas, siempre y cuando sea en Cristo, es ganancia. Filipenses no dice que la ganancia es inmediata. Pablo dice que el regreso de Cristo es mejor que vivir o morir; pues cuando Cristo regrese, lo mortal se vestirá de inmortalidad y lo corruptible de incorrupción.

Nota: Debido a que la persona que muere pierde noción de tiempo y espacio, como cuando se aprieta el botón de “pausa” para detener un cartucho de audio o video, el siguiente instante después de haber muerto para la persona que murió es la resurrección y el ver a Cristo cara a cara.

La persona resucitada no sabrá cuanto tiempo ha transcurrido desde el momento en que murió hasta el momento en que resucitó (el tiempo, desde la perspectiva de los que quedaron vivos, es diferente al tiempo, que deja de existir, para aquel que se muere)

Esto no se puede decir que sea un descubrimiento tremendo, o una revelación admirable; pero convengamos que cuando se habla de estos temas, es un punto en el que muy pocos han prestado debida atención.

Esa persona que ha muerto, al ser resucitada aún se acordará de lo último que pensó antes de morir (no importa si pasaron dos mil años o dos días) Para quien ha sido resucitado de entre los muertos pareciera que ha pasado tan sólo un instante. (De verdad; ¿Nunca lo viste de esta manera?)

La alternativa de la parousia de Cristo era lo mejor para el Apóstol Pablo, ya que en ese momento Pablo estaría con Cristo en su nuevo cuerpo, en su cuerpo transformado. Pero debido a que la parousia (que levantaría en incorrupción a los muertos en corrupción y transformaría en inmortalidad a los creyentes aún vivos) aún no había ocurrido Pablo llegó a la conclusión en el verso 24, que sería mucho mejor para los creyentes que él saliera de prisión, y continuara luchando con denuedo por el progreso del evangelio. Pero ninguna de estas alternativas, -vivir para ganancia de Cristo o morir en prisión para ganancia de Cristo-, sería tan buena como el retorno de Cristo, que sería la mejor de todas.

La palabra “partir” en el verso 23, teniendo deseo de partir y estar con Cristo” es la palabra griega analuo (to analusai), que solamente aparece una segunda vez, en el Evangelio de Lucas 12:36 donde se traduce “regrese”, por lo que una mejor traducción sería “teniendo deseos del (to) retorno (analusai) y estar con Cristo”, Pablo se refería al retorno de Cristo. En otro contexto Pablo usa otra inflexión de la misma palabra para referirse al retorno al polvo del cuerpo biológico de Pablo:

2 Timoteo 4:6 Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano.

La palabra “partida” es el sustantivo griego analusis, y nuevamente quiere decir “retornar”, “volver”. “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi “volver” (al polvo, como Génesis 3:19 declara polvo eres, y al polvo volverás) está cercano”.

Ciertamente la evidencia convincente en armonía con el resto de la Escritura es que Pablo estaba hablando y presentándoles la mejor alternativa de todas, el retorno de Cristo. Con el retorno de Cristo, Pablo no tendría que vivir o morir por el progreso del evangelio, sino que sería transformado a su cuerpo inmortal. Ésta hubiera sido la mejor de todas las alternativas.

Filipenses 1:21-24 debe de ser visto a la luz del contexto de toda la epístola, ya que Filipenses 3:20,21 declara: Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo: el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas”.

  1. C) La Visión en la Transfiguración. Mateo 17:1-9 En Mateo 17:1-9 se lee que Jesús fue al Monte de la Transfiguración para meditar sobre su ministerio y, específicamente, su muerte, llevó consigo a Pedro, Jacobo y Juan:

Mateo 17:2-3 Y (Jesús) se transfiguró (cambió de apariencia) delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí les aparecieron (ofte) Moisés y Elías, hablando con él.

La palabra clave es “aparecieron”, del griego optomai, que quiere decir “ver un objeto presentado a la vista” o “ver como en una visión”, mientras que la palabra griega blepo, no usada en este caso, significaría “utilizar los ojos para mirar”.

Jesús, Pedro, Jacobo y Juan o vieron este fenómeno con sus ojos sino más bien con sus mentes. El sentido de la vista fue completamente pasado por alto. El versículo nueve explica que, en vez de haber sido un hecho “real”, fue una “visión”:

Algunos traductores suponían que si ponían “visión”, iban a ser muchos los que no pudieran creer en esta aparición. Eso te demuestra que ser traductor bíblico no significa necesariamente ser creyente. Y créeme que no es la única traducción en ese espíritu.

Mateo. 17:9 Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.

Una palabra relacionada, también traducida como “visión”, se usa cuando Pedro vio, con los ojos de su mente, ya que no era un hecho “real” o “material”, el lienzo o manto que descendía del cielo con toda clase de animales, cuando Dios le dijo: levántate, Pedro, mata y come, y Pedro le respondió Señor no; porque ninguna cosa común o impura he comido jamás, a lo que Dios le respondió Lo que Dios limpió, no lo llames tú común, y esta “visión” (orama) según Hechos. 10:17 también es llamada “éxtasis” en Hechos. 10:10.

A Pedro le sucedió tres veces consecutivas, con lo que Dios le estaba revelando que no despreciara a los tres gentiles que habían llegado en ese mismo momento para invitarlo a predicar a la casa de Cornelio, el centurión romano interesado en recibir la Palabra de Dios, quien terminó recibiendo además, el don de Espíritu Santo junto con toda su casa y junto con sus más allegados amigos.

Me gustaría saber cuál sería la reacción de cualquiera de esos grandes ministros que andan por el mundo organizando congresos y conferencias multitudinarias, si alguien los invitara a predicar a una casa de familia con cinco o seis hermanos presentes. ¿No necesitaríamos otra vez a Dios diciendo algo así como mata y come?

Un éxtasis o una visión de acuerdo a Dios nunca constituyen una pérdida del conocimiento. Es como un estado inactivo de conciencia mental, cuando Dios por revelación – palabra de ciencia, palabra de sabiduría y discernimiento de espíritus – da una imagen panorámica de la escena. Una visión no es un “producir en carne y hueso” a aquello presentado en ella.

Así como los animales presentados a Pedro fueron presentados a su mente en visión, Dios también dio una visión de Moisés y Elías a Jesús, quien había ido al monte a considerar su muerte. Moisés y Elías no estaban vivos ni fueron vivificados por Dios a fin de que se encontraran con Jesús en el Monte de la Transfiguración, pues Josué 1:2 declara que Mi siervo Moisés ha muerto”.

Elías estaba muerto también, aunque se justifica hacer un examen más exhaustivo de su muerte. El relato sobre Elías se da en 2 Reyes 2 y 2 Crónicas 21. En 2 Reyes 2:1-18 vemos que Elías y Eliseo cruzaron el Jordán en Jericó.

Mientras los cincuenta hijos de los profetas y Eliseo observaban, Elías fue alzado al cielo, como la Palabra revela. Sin embargo, este “alzado” no puede significar que él fue transportado a la presencia de Dios para morar con Él para siempre, porque los cincuenta hijos de los profetas buscaron a Elías por tres días en las laderas rocosas.

Si 2 Reyes 2:11 significara que Elías fue “derecho hacia arriba”, los cincuenta hijos de los profetas nunca lo hubieran buscado sobre la tierra. “Y Elías subió al cielo en un torbellino” quiere decir que Dios se llevó a Elías. Elías murió lejos de Eliseo y los cincuenta hijos de los profetas y está enterrado esperando la resurrección. Años después Elías, desde su “guarida secreta” le envió una carta a otro Rey infiel de Israel.

No te confundas. Una cosa es que alguien muera, independientemente de lo que tú entiendas por morir, y otra cosa es que alguien sea levantado o alzado por Dios con algún fin pre determinado. Lo primero es una consecuencia y un corolario, lo segundo es un acto divino de servicio sobrenatural.

Moisés y Elías fueron mostrados a Jesús y a sus tres compañeros en una visión; las verdaderas personas no aparecieron (así como los verdaderos animales tampoco aparecieron a Pedro, en ambos casos fue una “visión”), y no aparecieron porque ambas personas (Moisés y Elías) estaban muertas y esperando la resurrección, como veremos en el siguiente punto que aclara, respecto a todos los héroes del Antiguo Testamento, sin excepción, incluyendo a Enoc, que todos ellos murieron con la esperanza de la resurrección.

Es altamente importante que la autora se tome el trabajo de aclarar este punto, porque aunque no lo parezca, ha sido y sigue siendo factor de confrontaciones entre los que ven distintas ópticas respecto a la muerte.

Y entender que Moisés y Elías se aparecieron de verdad ante Jesús y sus amigos, es reconocer que los muertos pueden tener contacto con los vivos, lo cual es una blasfemia conforme a lo que la propia palabra de Dios dice, y un punto de clave para habilitar la actividad de todo el movimiento espiritista.

  1. D) Por la fe Enoc fue traspuesto (Hebreos 11:5)

Hebreos 11:5 Por la fe (Parece decir: creencia) Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese transpuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.

La complicación que se presenta al examinar la muerte de Enoc surge de la palabra “traspuesto”. Algunas personas afirman que Enoc nunca vio la muerte, porque Dios lo traspuso directamente al cielo. Ya que la fe vino con Jesucristo (Gál. 3:23-25), había solamente creencia antes de su venida, por lo que en Hebreos 11 la palabra griega pistis debe ser traducida como “creencia” pero no como “fe”.

La palabra “traspuesto” puede ser traducida “transportado” o “transferido”, que significa “llevado de un lugar a otro”. Enoc no fue tomado de un punto y elevado a otro; él fue tomado de un punto y llevado a otro “para no ver muerte”.

A esto se lo ha comparado con algunos “sueños” muy singulares donde quien sueña se ve en lugares en los que jamás ha estado, hablando con gente a la que jamás ha conocido, de temas de los cuales jamás ha hablado.

Por algo el ocultismo y el esoterismo han dedicado tanto tiempo y trabajo al tema de los sueños. No es simplemente un juego divertido de la mente en estado liberado de represiones o estructuras, es algo más profundo y, en lo concreto, todavía desconocido.

La palabra ver es eidon, que significa “mirar percibiendo realmente con los propios ojos” o literalmente en el contexto “ver a alguien morir”. Revisando el Antiguo Testamento, uno descubre que Enoc nunca había visto a nadie perecer (eran aquellos los años de gran longevidad en los seres humanos)

Enoc agradó a Dios todo el tiempo. Por esta fidelidad Dios amó a Enoc de tal manera que lo llevó del lugar donde los seres queridos de Enoc morirían y lo puso en un lugar donde no podía literalmente verlos morir. Enoc no vio a nadie morir, pero él mismo murió. La Biblia así lo dice, luego de haber mencionado a Enoc (v. 5), Noé (v. 7), Abraham (v. 8), Sara (v. 11), en Hebreos 11:13 leemos:

“Murieron todos éstos”. Todos sin excepción murieron. Si todos murieron, entonces Enoc está muerto. (Coincidirás conmigo que a esto es la primera vez que lo escuchas, ¿Verdad?) Entonces Hebreos 12:1 dice: Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos”

Esta “nube de testigos” no consiste en los creyentes mismos, los cuales murieron y “están viviendo en el cielo”, no, ellos permanecen muertos. La nube de testigos está compuesta por las personas mencionadas en Hebreos 11 que creían a Dios y de quienes la Palabra de Dios dice: murieron todos éstos”.

Aunque estas personas están muertas, aún estamos rodeados  de su ejemplo de creencia y de confianza en Dios. Tenemos el testimonio de su creencia, que es alentador para nosotros observar, aunque ellos mismos estén muertos. Su creencia nos da incentivo para confiar y creer también.

Con el mayor de los respetos por la autora, esto me cae un tanto “liviano” de argumentos. Es una explicación, pero a mí (Entiende bien; a mí, es algo personal), no me convence del todo. No siento esa certeza espiritual que suelo experimentar para con las cosas que me son reveladas. Aquí tiene que haber algo más, probablemente aún no revelado por el Señor.

  1. E) Lázaro en el seno de Abraham., Lucas 16:19-31 Lucas 16:22-23 30 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno… si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirían.

Primeramente debemos observar que este pasaje de la Escritura es una parábola, lo cual es una figura literaria. De hecho, en dos antiguos manuscritos griegos – el Bezae Cantabrigiensis (también llamado Bezae Caulabrigiensis) y el Koridethian-Caesarean – se incluyen palabras que han sido omitidas en otras traducciones.

En este antiguo manuscrito Lucas 16:19 comienza con las palabras: eipen de kai heteran parabolen, lo cual traducido quiere decir: “Y él dijo también otra parábola”. Una parábola es una comparación por semejanza prolongada, es un símil extendido: la semejanza es casi siempre con respecto a una característica específica. La similitud o semejanza siembre debe ser buscada dentro de la esencia del contexto completo. La confusión y la equivocación de la parábola en Lucas 16 radican en las creencias farisaicas.

Lucas 16:14 indica que esta parábola está dirigida a los fariseos. De manera que Jesús sabiamente juzgó a los fariseos por los dichos de sus bocas, desde su propio punto de vista, ya que los fariseos creían en recompensas y castigos inmediatamente después de la muerte, como tantos creen hoy.

Esta parábola NO dice que Jesús creía en recompensas y castigos inmediatamente después de la muerte; esto es lo que los fariseos creían. Jesús utiliza esta parábola para condenar a los fariseos y para atraparlos en sus propias creencias farisaicas erróneas.

Lucas 14:14 claramente enseña sobre la muerte y la resurrección: Y serás bienaventurado; porque ellos (los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos) no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos”.

¿Cómo podría Jesús decir que la gente será recompensada en la resurrección de los justos por un lado, y sin embargo enseñar que hay recompensa o castigo inmediatamente después de la muerte? Aunque Lucas 16 debe ser entendido como una parábola, se puede obtener mayor claridad con una traducción más exacta de los versículos 22 y 23:

“Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado también en el Hades (‘el dominio de la tumba’)”

Las primeras cuatro palabras del versículo 23: Y en el Hades”, deberían aparecer como las últimas palabras del versículo 22. La palabra “y” debe ser traducida “también”. El versículo 23 comienza con las palabras: “Alzó sus ojos (el hombre rico), estando en tormentos, y vio e lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno”

Ahora ésta es la parábola perfecta. El mal entendimiento de Lucas 16 ha sido causado por gente que trata de leer la parábola en forma literal, como si fuera parte de la vida real, así como también se ha tratado de entender la “visión” del Monte de la Transfiguración, como si hubiera literal y realmente sucedido en el mundo material, sin embargo si la “visión” del lienzo lleno de animales de Pedro no se toma en forma literal, sino como una revelación de Dios para Pedro nunca presente en el mundo material.

Suena coherente, y por tanto muy creíble. ¿Debe ser eso específicamente el eje central de acepar una doctrina o no? No lo creo, pero es importante por una simple razón: tomamos los asuntos espirituales con una mente griega plena en raciocinio y lógica.

Jesús estaba dirigiendo su ejemplo a un grupo indicado de personas y sabiamente pudo atraparlos en su propia trampa de incredulidad: acaso “si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirían”? (como dice Lucas 16:30), la respuesta de Jesús es tajante:

“Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16:31) La historia probó que ésta era una parábola profética ya que cuando Jesucristo resucitó de entre los muertos, los fariseos se siguieron negando a creer en él como el Mesías prometido.

Abraham, Lázaro y el hombre rico no estaban literalmente vivos en el hades; Abraham, como todos los otros, está literalmente muerto hasta la resurrección (como ya vimos que Hebreos 11:13 declara)

El hombre rico y Lázaro fueron caracteres ficticios inventados por Jesucristo para ejemplificar su parábola. Así que estas tres personas fueron simplemente utilizadas en forma figurativa para lograr un impacto sorprendente sobre los fariseos criticadores.

  1. F) El Malhechor y el paraíso (Lucas 23:42,43) Lucas 23:42,4 Y dijo Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Primeramente notemos que Jesús dice “paraíso”, no “cielo”. En la versión griega del AT Septuaginta la palabra “paraíso”, paradeisos, corresponde a “huerto” 23 veces, “paraíso” 2 veces, “bosque” 1 vez y “jardín” 1 vez. Paradeisos nunca se usa en la Biblia en otro sentido que no sea el de un lugar de belleza y deleite sobre la tierra. El paraíso nunca se refiere a un lugar arriba de la tierra.

El paraíso se describe en Génesis 2 en su estado puro, pureza que fue perdida de acuerdo a Génesis 3, con la entrada de Satanás y el pronunciamiento de la maldición. Nunca se cita la restauración el paraíso, en lo que concierne a recobrarlo y disfrutarlo, hasta que el postrer enemigo, la muerte, sea destruido.

Después que la muerte haya sido destruida, habrá un cielo nuevo y una tierra nueva como está relatado en Ap. 22, cuando Satanás quedará sujeto y el Señor mismo reinará en Su Reino:

Apocalipsis 22:1 Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. 

22:2 En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. 

22:3 Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, 

22:4 y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. 

22:5 No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.

22:14 Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. 

22:17 Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.

Estos versículos describen la restauración del paraíso que fue perdido y que no será restablecido hasta que todas las profecías del Apocalipsis hayan ocurrido.  El malhechor dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino (Lucas 23:42)

Para tener un reino debe de haber un rey. El rey del Reino de los Cielos fue crucificado; así pues, desde entonces hasta ahora, el Reino está en suspenso y no será restablecido sobre la tierra sino hasta después del retorno de Cristo y las dos resurrecciones. Con la construcción de la nueva ciudad, la Nueva Jerusalén, sobre la tierra, el paraíso será restaurado.

El Reino de Dios no está sobre la tierra ahora porque la tierra presente no es perfecta. El Reino de Dios es el dominio total y global de Dios en el cielo y sobre la tierra al ser ambos perfectos y completos.

La petición del malhechor era importante y exacta. Las circunstancias bajo las cuales las palabras fueron dichas indican la maravillosa creencia del malhechor moribundo. La respuesta que dio Jesús también fue muy importante.

Las palabras “de cierto”, habladas por Jesús apuntan a la seriedad y gravedad de la ocasión. En ese mismo día de su crucifixión, cuando todo parece derrotado, en vez de ser establecido el Reino y Jesucristo estar reinando, él estaba muriendo una muerte infame.

Luego, el versículo siguiente, Lucas 23:43 ha acarreado conceptos equivocados debido a errores de traducción. En los textos más antiguos no había puntuación alguna, así que cada traductor siguió su propio plan o su propia norma.

En este versículo tenemos un caso en que la Versión Reina-Valera evita la inserción de puntuación añadiendo una palabra que toma el lugar de una coma. Los traductores dieron su interpretación con la inserción de la palabra “que”, ya que eso encajaba con su propia teología.

La palabra “que”, para hacer que la traducción diga “Te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”, no aparece en ningún texto griego, y ha sido añadida por los traductores. Si nosotros quitamos la palabra “que”, vemos que en medio de un momento de intenso dolor, Jesús se volvió al malhechor y le dijo: “De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso. La coma debe colocarse después de la palabra “hoy”. No había un paraíso disponible aquel día (“hoy”), pero sí habrá un paraíso en el cielo nuevo y la tierra nueva. (Si bien no termino de tener plena coincidencia con lo anterior, con esto coincido totalmente. Y que le cambia el sentido a la frase, ¡Vaya si se lo cambia!)

Esto coincide con la correcta creencia del malhechor, mucho más exacta y precisa que la de muchos de los teólogos contemporáneos ya que el malhechor le dijo a Jesucristo: “acuérdate de mí cuando VENGAS con gloria en tu reino”, hasta ese momento de la segunda gloriosa venida de Jesucristo es que el paraíso sobre la tierra será restaurado.

En el día de la crucifixión de Jesús ese malhechor murió sobre la cruz y su cuerpo vio corrupción; pero Dios le levantará en la resurrección. Es por eso que él estará – en un futuro – con Jesucristo en el paraíso.

Hay más prueba de la precisión de la Palabra de Dios, de acuerdo a la usanza del lenguaje hebreo, en la misma Biblia. Cuando los hebreos deseaban enfatizar una situación haciendo una declaración solemne, se expresaban usando un modismo: “Yo te lo aseguro HOY”. Esta es una figura de autoridad, una de absoluta certeza en aquello que se afirma. Por ejemplo:

“Entiende, pues, hoy…” (Deut. 9:3), “…Comprended hoy… (Deut. 11:2), “Que guardes los mandamientos… que yo te prescribo hoy…” (Deut. 10:13), “…todo mandamiento que yo os ordeno hoy… (Deut. 8:1), Y estas palabras que yo te mando hoy… (Deut. 6:6), Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy… (Deut. 7:11)

“HOY” siempre se usaba para dar énfasis a expresiones muy solemnes. El Señor respondió al pedido de un creyente moribundo, no prometiendo algo que el malhechor no pidió, sino otorgándole su deseo y el pedido que emanó de sus labios. Veamos la precisión en la correspondencia de la petición del malhechor y la respuesta de Jesús:

Malhechor: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” Jesús: De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso”

Uno de los antiguos evangelios siriacos (de Siria) descubiertos en el Monte Sinaí, corrobora aún más esta precisión al declarar: “¿No eres tú el salvador? Sálvate a ti mismo hoy, y también a nosotros”. El otro malhechor dijo: “… Señor, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”. Y Jesús le dijo: “De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso”.

El Señor, en su respuesta al malhechor creyente, toma la palabra “hoy” para indicar que ese día no era el día de liberación ni para él ni para otros. Para él y para los otros en la cruz ese día, era el día de muerte.

Pero, en ese día de muerte, Jesucristo dio la promesa e gloria futura que vendrá después de la resurrección, cuando el paraíso será nuevamente restablecido. En su declaración al malhechor moribundo que creía en la gloria venidera, Jesucristo dio la seguridad de esa gloria futura el Reino sobre la tierra.

  1. G) La mujer que tuvo siete maridos Otro enredo ha surgido por el incidente en el cual los saduceos se le acercaron a Jesús, presentándole una situación hipotética sobre una mujer que tuvo siete maridos en sucesión:

Mateo 22:23 Aquel día vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron,  22:24 diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y levantará descendencia a su hermano. 

22:25 Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos; el primero se casó, y murió; y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano.

22:26 De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo.

22:27 Y después de todos murió también la mujer.

22:28 En la resurrección [éste es el tema], pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron?

22:29 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios.

22:30 Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.

22:31 Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo:

22:32 Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.

La última frase del versículo 32 se usa tan a menudo en los funerales para probar que los muertos se encuentran inmediatamente con el Señor pues, según lo citan los ministros religiosos: “… Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Ese versículo se usa especialmente “en servicios” efectuados en memoria de un santo de Dios que ha trabajado diligentemente para la iglesia local. El cuerpo del santo yace en el ataúd, él está muerto; pero de una forma u otra el ministro religioso dice que no está muerto, que él está vivo. ¿Porqué no revisar el contexto? ¿De qué está hablando Mateo cuando dice “… Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos”?

Los antecedentes de esta situación son que primeramente, los saduceos, con quienes hablaba Jesús, no creían en la resurrección. De manera que están interrogando a Jesús con escepticismo.

De versículo 24 en adelante, los saduceos elaboran un caso hipotético sobre una mujer que ha estado casada con muchos maridos. Los saduceos culminan su interrogación de Jesús en el versículo 28: “En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer…?” En los versículos 29 y 30 Jesús respondió:

“Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios” Esta sigue siendo la razón exacta del porqué la gente todavía está tan confundida en lo que respecta a la venida del Señor, a la resurrección y a nuestra reunión con él.

La gente no sabe la verdad porque los líderes religiosos no les han enseñado la verdad, esos líderes contemporáneos han enseñado que cuando uno muere no está realmente muerto sino que vive en algún otro lugar, lo cual es error: “Erráis” les decimos a todos ellos. El creer en un error muestra que ignoramos las Escrituras y el poder de Dios.

El poder de Dios para resucitar a los muertos, de acuerdo al contexto: “Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo”.

En el versículo 31 Jesús continúa la discusión, no hablando ya del caso hipotético sino de la resurrección verdadera: “Pero respecto a la resurrección de los muertos…”

¿La resurrección de quién? De los muertos que han estado muertos desde el día en que murieron:

“Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos”.

Recapitulando vemos que en el versículo 23 se refiere a los saduceos “…que dicen que no hay resurrección…”; y el versículo 31: “Pero respecto a la resurrección” ¿Cuál es el contexto? El contexto habla de la resurrección, no de la muerte. La muerte y la resurrección son temas muy separados el uno del otro.

¿Cómo podría este argumento probar que los muertos serían resucitados, si significara que los muertos ya están vivos? Si Abraham está vivo ahora, entonces no se necesita resurrección alguna. La conclusión es perfectamente clara.

Creo que este que terminas de leer es el argumento de mayor relieve que tiene la autora para fundamentar su tesis. Personalmente, me declaro incompetente para rebatirlo con otro mejor, no sé tú cómo lo observas. Pero algo te diré: descalificar porque no coincide como pensamos, no alcanza. Necesitamos otro fundamento mejor.

Si Dios es el Dios de los vivos, entonces Abraham, que está muerto, debe vivir nuevamente. Si Él es Dios de vivos, entonces Isaac, que está muerto, debe vivir nuevamente, y Jacob, que está muerto, debe vivir nuevamente. ¿Cuándo? En la resurrección. El contexto se enfoca sobre la resurrección.

Dios no es Dios de muertos, lo cual Él sería si no hubiera resurrección, pues Abraham, Isaac y Jacob están muertos. Pero Dios es Dios de vivos – aquellos que van a ser vivificados en el momento de la resurrección y no antes de eso.

  1. G) La profetisa de Endor (1 Samuel 28:7-25) Muchas personas que han enseñado erróneamente que los muertos no están muertos sino vivos después de morir, usan como su prueba de la Escritura el episodio del Rey Saúl y la profetisa de Endor.

Para entender las circunstancias que rodean el encuentro de Saúl y la mujer de Endor, es necesario tener presente una gran cantidad de antecedentes (por favor, lea por usted  mismo: 1 Sam. 15, fijándose especialmente en los versículos 3, 9, 13, 14, 20-24, 26, 29, y 35; capítulo 16, versículos 1-14, especialmente los versículos 13 y 14; capítulo 28, versículos 3-20; capítulo 31, versículos 1-6).1 Samuel 15 nos relata cómo Dios desechó al Rey Saúl después de la batalla con los amalecitas:

1 Samuel 15:23 Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. 

15:24 Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado.

Satanás había operado a través de la gente para destruir a Saúl y hacerlo pecar. Saúl era ahora hombre de Satanás, y Satanás podía llevar a cabo sus malignas intenciones sin la intervención de Dios.

Solamente cuando nosotros tenemos la voluntad de pertenecer a Dios es que Satanás no puede estar seguro del resultado, pues el Señor vela por los Suyos. Más tarde en el capítulo 15, el profeta y antiguo amigo del Rey Saúl, el hombre que lo ungió rey, rompe relaciones con él:

1 Samuel 15:35 Y nunca después vio Samuel a Saúl en toda su vida…  Así pues, sin una relación con Dios ni con Samuel, el Rey Saúl está fuera de sí:

1 Samuel 16:14 El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo… 

Entre 1 Samuel 16 y 1 Samuel 28, interviene mucha conmoción. Samuel ungió a David como rey y poco después Samuel murió.

1 Samuel 28:3 Ya Samuel había muerto, y todo Israel lo había lamentado, y le habían sepultado en Ramá, su ciudad. Y Saúl había arrojado de la tierra a los encantadores y adivinos.

28:4 Se juntaron, pues, los filisteos, y vinieron y acamparon en Sunem; y Saúl juntó a todo Israel, y acamparon en Gilboa. 

28:5 Y cuando vio Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo, y se turbó su corazón en gran manera. 

28:6 Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas. 

Saúl había perdido toda comunicación con el Verdadero Dios. Aunque Saúl trató, sus esfuerzos no pudieron restablecer la comunicación perdida. Así que en su desesperación, después de haber arrojado de la tierra a todos aquellos que tenían espíritu de adivinación (v. 3), Saúl en el versículo 7 exige tener una audiencia personal con una de esas personas.

1 Samuel 28:7 Entonces Saúl dijo a sus criados: Buscadme una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aquí hay una mujer en Endor que tiene espíritu de adivinación. 

Habiendo perdido su conexión con Dios por desobediencia a la Palabra de Dios, Saúl trata desesperadamente de obtener sugerencias de parte de Satanás. Satanás puso ideas en la mente de Saúl porque él sabía que podía influenciar a Saúl a través de un espíritu de adivinación, y así provocar no sólo la muerte de Saúl, sino también la muerte de los hijos de Saúl, la destrucción del ejército de Israel y la desventura de la nación entera.

Esto me recuerda bastante, (Salvando las distancias, desde luego), a lo que ha sucedido y quizás sigue sucediendo en muchas iglesias. Bendecidas por el Señor en su momento con unción, poder, señales y milagros, se corrompieron por causa de ello, y Dios se retiró de allí. Hoy, en procura de glorias perdidas, siguen buscando lo sobrenatural pero desde propuestas ocultistas, aunque disfrazadas de cristianas.

1 Samuel 28:8 Y se disfrazó Saúl, y se puso otros vestidos, y se fue con dos hombres, y vinieron a aquella mujer de noche; y él dijo: Yo te ruego que me adivines por el espíritu de adivinación, y me hagas subir a quien yo te dijere. 

28:9 Y la mujer le dijo: He aquí tú sabes lo que Saúl ha hecho, cómo ha cortado de la tierra a los evocadores y a los adivinos. ¿Por qué, pues, pones tropiezo a mi vida, para hacerme morir? 

28:10 Entonces Saúl le juró por Jehová, diciendo: Vive Jehová, que ningún mal te vendrá por esto. 

28:11 La mujer entonces dijo: ¿A quién te haré venir? Y él respondió: Hazme venir a Samuel. 

28:12 Y viendo la mujer a Samuel, clamó en alta voz, y habló aquella mujer a Saúl, diciendo: 28:13 ¿Por qué me has engañado? pues tú eres Saúl. Y el rey le dijo: No temas. ¿Qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl: He visto dioses que suben de la tierra. 

28:14 El le dijo: ¿Cuál es su forma? Y ella respondió: Un hombre anciano viene, cubierto de un manto. Saúl entonces entendió que era Samuel, y humillando el rostro a tierra, hizo gran reverencia. 

28:15 Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl respondió: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer. 

28:16 Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo? 

28:17 Jehová te ha hecho como dijo por medio de mí; pues Jehová ha quitado el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero, David. 

28:18 Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy.

28:19 Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y Jehová entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos. 

28:20 Entonces Saúl cayó en tierra cuan grande era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; y estaba sin fuerzas, porque en todo aquel día y aquella noche no había comido pan.

Para comprender los fenómenos que ocurrieron en esta ocasión, uno tiene que saber que cualquier cosa que ha sido manifestada y que es conocida en el mundo de los sentidos, está accesible al conocimiento de Satanás.

Todos los hechos notables enumerados en 1 Samuel eran muy bien conocidos por Satanás. La sesión con la mujer de Endor es solamente el clímax del engañoso poder de Satanás operando a través de una mujer que estaba poseída y controlada por una clase específica de espíritu maligno llamado “espíritu de adivinación”.

Estos espíritus malignos son llamados “de adivinación” porque ellos están bien enterados y tienen conocimiento de todo lo que ha ocurrido en la vida terrenal de una persona en el mundo de los sentidos, y por lo tanto aparentan “adivinar” las cosas.

El hecho principal que debemos recordar por encima de todo es que Satanás siempre produce falsificación, nunca nada genuino. Una falsificación siempre se parece tan perfectamente a lo genuino que solamente una persona experta en ese campo específico puede distinguir entre ambos. Por lo tanto, los engaños de Satanás pueden frecuentemente ser tan efectivos.

Esto es muy importante saberlo, ya que nos ayudará a tomar decisiones cuando veamos cambios en nuestra vida de fe. Si lo que nos llega es algo absolutamente nuevo, no podemos tener demasiada desconfianza, ya que Satanás es incapaz de crear algo nuevo. Él sólo puede imitar algo ya hecho. No me atrevo a decir que cualquier cosa nueva es de Dios, pero que tu examen sea en esa dirección.

Satanás puede imitar y falsificar cualquier cosa siempre y cuando él esté familiarizado con el original. Satanás tiene acceso al conocimiento de todo lo que un hombre hace mientras está en la tierra. Satanás conocía todo lo referente a Samuel: cómo era su aspecto, cómo vestía, cómo era el timbre de su voz, qué había hecho y dicho y así por el estilo.

Así pues Satanás usó a la “médium” o “bruja” de Endor, la cual tenía un espíritu de adivinación obediente a su propia voluntad y disposición, para falsificar a Samuel a través de la materialización y personificación.

En 1 Samuel 28 no hay ningún detalle que Satanás no pudiera conocer acerca de la persona y las circunstancias de Saúl, porque todas estas cosas habían sido dichas anteriormente excepto la muerte de Saúl, y de todos modos la muerte es de Satanás, ya que la muerte no estaba dentro de la ecuación de vida de Dios para el ser humano, “la muerte entró por el pecado”, pecado promovido por Satanás.

Samuel mismo nunca apareció en las sesiones de Saúl con la profetisa de Endor. Samuel estaba muerto y no estará vivo hasta la resurrección; pero la mujer de Endor, al estar controlada por un espíritu maligno de adivinación (en inglés: a familiar spirit), personificó a Samuel, que estaba muerto, por materialización, a satisfacción de Saúl y de Satanás.

Si los muertos no están muertos, entonces Satanás no está falsificando la reaparición de los muertos cuando los materializa. Pero, si los muertos permanecen muertos hasta el retorno o las resurrecciones, entonces Satanás simplemente está personificando a los muertos por espíritus de adivinación que moran en las mentes de la gente, operando y controlando al individuo que poseen, aun al punto de usar sus órganos vocales y cambiar la apariencia física del poseído. Por estos medios de imitación, Satanás trata de engañar aun a los escogidos de Dios.

Dado que los muertos permanecen muertos hasta el retorno de Cristo, todas las personificaciones de Satanás son fraudes, obra de espíritus de adivinación. Si los muertos están vivos, entonces sus reapariciones o materializaciones no son causadas por espíritus diabólicos.

Pero, si los muertos están muertos y permanecen muertos hasta el retorno de Cristo, entonces cualquiera que alegue lo contrario o que supuestamente los reproduzca en forma alguna, es absolutamente un fraude. Tales hechos son perpetrados por Satanás mismo con la finalidad de engañar y obligar a la gente a alabarle y obedecerle.

  1. H) Estimada es la muerte Salmo 116:15 Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos.

Una mejor traducción de la palabra hebrea que ha sido traducida en la versión Reina-Valera 1960 como “estimada” debiera de haber sido “costosa”.

Salmo 116:15  Costosa es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos.

Nosotros hablamos de un diamante como de una piedra preciosa, lo estimamos porque es costoso y raro. Mientras más costoso sea, más estimado o precioso es. Eso es lo que se quiere decir aquí, a Dios le cuesta mucho la pérdida de uno de sus santos cuando muere, ya que en vida estaba trabajando arduamente para la gloria de Dios y para bendecir a todo aquel que quisiera escuchar.

El contexto de ese Salmo claramente nos muestra que es una alabanza a Dios por haber librado repetidas veces a David de la muerte, es una “acción de gracias de David por haber sido librado de la muerte”:

Salmo 116:3 Me rodearon ligaduras de muerte, me encontraron las angustias del Seol; angustia y dolor había yo hallado.

116:4 Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Oh Jehová, libra ahora mi alma.

116:8 Pues tú has librado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas, y mis pies de resbalar.

116:9 Andaré delante de Jehová en la tierra de los vivientes.

Muy costosa le hubiera resultado a Dios la muerte de David antes de que hubiera llevado a cabo sus propósitos en la vida, y lo mismo para cualquier otro creyente. David necesitaba vivir para alabar a Dios con todos esos Salmos que escribió, en los cuales se encuentran poderosas profecías de la gloriosa venida de Jesucristo, de su victoria final. David necesitaba tener descendencia de la cual provendría ese prometido Mesías.

Salmos 116:5 erróneamente se oye frecuentemente en un funeral cuando un buen hombre de Dios ha muerto. El ministro dice: “Estimada, buena a los ojos del Señor es la muerte de esta persona”, “ahora Dios tiene en el cielo un pétalo de rosa más”. Pero NO!

No es bueno a los ojos de Dios que su gente se le muera, porque entonces ellos ya no pueden ayudar a Dios para nada después de muertos. Únicamente cuando estaban vivos podían ayudar a Dios. No le cuesta nada a Dios cuando un incrédulo o un rechazador de Dios muere. De todas maneras ellos no han hecho nada por Dios. Pero si un creyente muriese, sería costoso para Dios.

Conclusión:

Ningún pasaje de la Escritura enseña que haya existencia consciente después de la muerte. El enseñar y creer que el ser humano no muere realmente, sino que solamente “cruza la barrera”, entrando a un plano superior de vida en existencia con Dios, es propagar la mentira original de Satanás en Génesis cuando dijo: “No moriréis”.

La enseñanza de que cuando una persona muere va inmediatamente a Dios en el cielo es una de las muchas doctrinas de Satanás y sus ángeles caídos. Tal línea de pensamiento erróneo puede ser inspirada solamente por Satanás y creída y enseñada por instituciones clericales venidas a menos y por todas las otras religiones que son comenzadas y formadas por el hombre natural, y dirigidas por Satanás.

Los hombres sí mueren y permanecen muertos hasta su futura liberación cuando tenga lugar la gran reunión de los santos y las resurrecciones. Todos serán entonces vivificados. Se habla de la muerte de los creyentes como de dormir porque en el dormir existe el momento del despertar. Pero para los incrédulos, los que rechazan a Cristo, los impíos, su resurrección es temporánea porque se enfrentarán a una segunda muerte definitiva.

Si deseamos estar con el Señor, si deseamos tener un lugar en el cielo, si nos interesa ver a hombres y mujeres en el cielo – nuestros hijos, nuestros seres queridos, nuestros vecinos – nosotros como cristianos debemos llevar a cabo el ministerio de la reconciliación y la obra de apóstoles, profetas, evangelistas, maestros y pastores, como embajadores del Señor Jesucristo. Debemos llevar el Evangelio a los perdidos a fin de que hombres y mujeres puedan renacer del Espíritu de Dios. Debemos mostrar nuestro interés como Dios demostró el Suyo:

Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda (por muerte), mas tenga vida eterna. Esta vida eterna es a través de aquel que le dijo a Marta lo que relata Juan 11:

Juan 11:25-26 …Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá (¿Cuándo? En la resurrección) Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente (después de la resurrección) ¿Crees esto?

Apocalipsis 21 describe la gloria de la resurrección de la Nueva Jerusalén para los santos de Dios que volvieron a la vida y fueron transformados con el retorno de Cristo:

Apocalipsis 21:1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.

21:2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

21:3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. 

21:4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. 

Dado que nosotros los creyentes tenemos esta promesa de la gloria futura, obedezcamos el mandamiento de 1 Corintios 15:58: “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”.

La razón por la cual nuestro trabajo no es en vano es que Cristo sí resucitó, él sí regresará y nosotros sí seremos liberados de las fauces de la muerte para disfrutar de la vida eterna.

Apéndices:

Apéndice 1

La Diferencia entre “Matar” y “Destruir” Mateo 10:28 es una escritura usada para propagar la enseñanza de la inmortalidad del alma inmediatamente después de la muerte:

Mateo 10:28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno (gehenna)

Mateo 10:28 básicamente trata de dos personajes – el hombre y Satanás. Comparemos la correspondiente referencia de las Escrituras en Lucas 12:4 y 5:

Lucas 12:4-5 Más os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí os digo, a éste temed.

No hemos de temer a ningún ser humano, no hemos de temer delante de sus caras, lo que significa ante su rango, puesto o posición.

La palabra “poder” (Lucas 12:5) es exousia, que quiere decir “autoridad” o “poder delegado”. De acuerdo con Génesis 1:28, a Adán se le había dado el gobierno, la autoridad, el poder y el dominio sobre toda la creación de Dios. En Lucas 12:5, exousia pertenece a Satanás porque el gobierno original le fue entregado a él por Adán en su desobediencia, de acuerdo con Lucas 4:6:

Lucas 4:6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos (se refiere a todos los reinos de la tierra); porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy”.

El hombre no puede hacerle mayor daño a otro hombre que matarle; pero Satanás puede no sólo matarle son que puede también destruirle la vida, de manera que en el futuro ese hombre no estará con el Señor porque ese hombre habrá muerto sin ser salvo. Si un hombre natural permanece “no salvo”, Satanás habrá triunfado no sólo en matarle, sino también en destruirle.

Recuerde que Hebreos 2:14 explícitamente declara que el que tiene el imperio o el poder de la muerte es el Diablo, el cual será removido de ese “puesto” para ser arrojado al final, en el lago de fuego y azufre, ya que el último enemigo que será destruido es la muerte (1 Corintios 15:26).

Dado que Satanás tiene este poder, él hace lo posible para arreglar la vida de un hombre en el presente de tal manera que muera sin ser salvo y, por consiguiente, que no disfrute de ninguna gloria futura. Una traducción literal de Mateo 10:28 en correlación con el relato de Lucas 12:4 y 5 es:

No sientan terror de aquellos cuyas manos pueden matar su cuerpo, los cuales después de su muerte no les pueden hacer nada más. Pero, estad alerta, porque ustedes conocen el resultado aterrorizador de aquel, el Diablo, que tiene la autoridad de echar (destruir) al hombre natural total (de cuerpo y alma, no salvo) por encima del borde de la destrucción a los fuegos continuos del desperdicio.

Apéndice 2

Cuerpo, alma y espíritu Formado, hecho y creado.

Cuando uno no entiende la diferencia precisa entre estas palabras: cuerpo, alma, espíritu y sus correspondientes adjetivos: formado, hecho y creado, fácilmente se cae en confusión. Bíblicamente estas palabras se usan con exactitud matemática y precisión científica, y no son sinónimas ni intercambiables:

Isaías 43:7 (Dios ha dicho) Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he cread, los formé y los hice.

1 Tesalonicenses 5:23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser: espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Al dar vida a la humanidad, Dios procedió de la siguiente manera:

(1)   Dios formó el cuerpo del hombre (Génesis 2:7),

(2)   Dios hizo el alma del hombre (Génesis 2:7),

(3)   Dios creó al hombre a Su imagen, que es espíritu (Génesis 1:27 y Juan 4:24).

Dios formó al cuerpo del hombre de la misma sustancia o elementos que uno encuentra en el “polvo de la tierra”. Toda sustancia con el tiempo vuelve a su estado original y el cuerpo, por consiguiente, vuelve al polvo:

Génesis 3:19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

El alma es el “aliento de vida” del hombre (Génesis 2:7) y la vida del alma está en la sangre (Levítico 17:11). Al hombre de cuerpo y alma se le llama en la Biblia, el “hombre natural”, el hombre de la carne, el hombre carnal, el hombre “animal”.

Al alma se le llama también “el espíritu del hombre”, por cuanto el alma es vida física y frecuentemente se hace referencia a ella como “espíritu” en su uso genérico. Pero el contexto claramente determina si se trata del espíritu de Dios en el hombre o el “espíritu”, en referencia al “alma” del hombre mismo.

Toda vida es espíritu, pero no toda vida es espíritu de vida eterna. La vida del alma es espíritu, pero no eterno; sin embargo el espíritu proveniente de Dios en un hombre es espíritu de vida eterna. La vida del alma es el espíritu del hombre que se transmite en el momento de la fecundación, ocasión que comienza la vida de un nuevo organismo, siendo su resultado final, un descendiente. La respiración confirma el alma. Cuando cesa la respiración, desaparece la vida del alma.

En figura de expresión para comunicar el hecho de alguna manera, la Biblia indica que ser humano mismo, es decir, la esencia o verdadera identidad de la persona, su verdadero ser, su pensar, se va a un lugar de reposo en el que duerme, llamado sheol en hebreo o hades en griego, y no será despertada hasta que Cristo venga por segunda vez.  Los pensamientos cesan al morir.

Todo animal viviente tiene también un alma. En Génesis 1:20, 21 y 24, la palabra “ser” o “seres”, es la palabra para “alma”. En Génesis 1:30 “vida” es “alma viviente”. En Eclesiastés 3:21 el “espíritu de los hijos de los hombres” y el “espíritu del animal” es aliento de vida, es el alma, así como lo es también la palabra “espíritu” en Eclesiastés 8:8.

¿Puede alguien ver el aliento de vida? Cuando uno muere, ¿va para arriba o para abajo el último aliento? ¿Va el último aliento del hombre para arriba y el del animal para abajo? ¿Cómo puede uno saberlo si no se le puede ver? Sabemos que ningún hombre puede impedir que se vaya el último aliento; y cuando el aliento se haya ido, la vida del alma de ese hombre o animal también se habrá ido.

La vida del alma continúa cuando se transmite a la progenie de una persona. Dios hizo la vida del alma solamente una vez en el hombre original y nunca la ha vuelto a hacer en el hombre, excepto en el caso de Su Hijo unigénito Jesucristo, para quien El creó vida del alma en María (Dios creó el DNA o genes complementarios en el óvulo de María, por lo que Jesucristo tuvo genes dominantes perfectos, sin tara o “deficiencia hereditaria” alguna.

Jesucristo tuvo una sangre limpia e inmortal, aún en el plano físico, por lo que él entregó su vida por nosotros, nadie se la arrebató, él la dio libremente para nuestra salvación. Adán también tenía una sangre limpia, pero con su traición en contra de Dios al comer de ese fruto prohibido, su linaje, su genética se contaminó, desde entonces comenzaron a aparecer los genes recesivos o “deficientes” y la inmortalidad original se perdió) Esa misma vida del alma de Adán está en todos los hombres hoy en día, transmitida de una generación a otra. Hechos 17:26 dice:

Y de una sangre [la de Adán, Dios] ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación

En Eclesiastés 12:7 “espíritu” no es vida de alma – el espíritu del hombre: Y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.

Aquí la palabra “espíritu” se refiere al espíritu de Dios sobre (en el Antiguo Testamento) o dentro del hombre (en el Nuevo Testamento, gracias a Cristo) Dios creó al hombre a Su propia imagen, y la imagen de Dios es espíritu:

Juan 4:24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Juan 3:6  Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 

Dios como Espíritu puede comunicarse especial y preferentemente con espíritu, de igual manera que la comunicación sensorial puede establecerse a través de los sentidos. El espíritu que Dios creó originalmente en el hombre fue dado bajo una condición:

Génesis 2:16,17 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás

Cuando el hombre no cumplió con las condiciones de Dios, él pecó y estuvo muerto en delitos y pecados, sin esperanza y sin Dios en el mundo (como Efesios 2:12 lo declara) Dios entonces había revocado Su don de espíritu y consecuentemente no podía ya comunicarse tan fácilmente como antes con el hombre, a menos que decidiera concretarse de una forma u otra en el mundo de los sentidos (zarza ardiente sin quemarse para Moisés, las letras escritas por una mano que aparecieron en la pared para condenar al irreverente monarca Babilónico, el asno hablando para Balaam, una paloma posándose sobre Jesucristo y la voz de Dios declarando: éste es mi hijo muy amado en el que me complazco, a él oíd como señal para Juan el Bautista, las lenguas repartidas como de fuego para los apóstoles justo en el momento en el que recibían el don de Espíritu Santo, etc.)

Al no cumplir con las condiciones que Dios había prescrito, el hombre se convirtió en un ser compuesto por solamente dos partes: cuerpo y alma. Se convirtió entonces en un hombre natural limitado a la información recogida a través de sus sentidos. El hombre físico tenía la misma apariencia antes y después de perder el espíritu, pero no era el mismo. El hombre había perdido su comunicación directa con Dios, y consecuentemente, tenía que vivir exclusivamente con la ayuda defectuosa de sus cinco sentidos:

1 Corintios 2:12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 2:13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. 

2:14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

Después de la caída original del hombre, hubo veces en que Dios puso de Su don de Espíritu sobre algunos hombres para misiones especiales en momentos especiales, y aún así, el Espíritu estaba sobre ellos solamente “por medida”, en un grado limitado.

Juan 3:34 Porque el que Dios envió (Jesucristo, su Hijo), las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida (Dios no da el Espíritu a sus hijos en un grado limitado)  Dios nunca puso plenamente Su don de Espíritu en el ser humano sino hasta el día de Pentecostés. Todos los profetas en el Antiguo Testamento tenían esta unción especial “por medida”:

Deuteronomio 34:9 Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés.

Sin embargo, en el día de Pentecostés, todo creyente por primera vez podía tener el Espíritu proveniente de Dios nacido dentro de sí, de manera que el hombre podía nuevamente convertirse en un ser de tres partes: cuerpo, alma y espíritu.

Esta “unción” con espíritu proveniente de Dios coloca al creyente nuevamente en la posición en la cual Dios puede fácilmente comunicarse directamente con él, quien se ha convertido en un hombre completo, en un hombre de tres partes. En el momento de la muerte, este espíritu vuelve a Dios quien lo dio.

De tal manera, ya que el cuerpo está formado de polvo, debe, de acuerdo a todas las leyes de la vida, volver al polvo (a no ser que sea transformado en el momento de la venida de Cristo por su Iglesia, como 1 Cor. 15 y 1 y 2 de Tesalonicenses nos informan)

El alma fue hecha en la sangre y deja de existir con el último aliento de un hombre (aliento o vida de alma que se transmite por el espermatozoide y se perpetúa en la progenie) El espíritu proveniente de Dios es creado en el creyente y al fin de la vida natural este espíritu creado debe de volver a Dios, de quien es parte (hasta que el creyente reciba la plenitud de la herencia adquirida, al momento en el que Cristo venga y le levante con un nuevo cuerpo espiritual, un cuerpo eterno que jamás se perderá y que le pertenecerá para siempre a cada creyente renacido)

Apéndice 3

Sheol y hades; qeber y mnemeion

Para llegar más lejos que las cosas presentadas en este estudio se dan los usos en la Versión Reina-Valera de dichas palabras. Sheol (palabra hebrea que significa el ‘dominio de la tumba’, gravedom en inglés):

65 veces como “Seol”: Gén. 37:35; 42:38; 44:29,31; Núm. 16:30,33; Deut. 32:22; 1 Sam. 2:6; 2 Sam. 22:6; 1 Re. 2:6,9; Job 7:9; 11:8; 14:13; 17:13,16; 21:13; 24:19; 26:6; Sal. 6:5; 9:17; 16:10; 18:5; 30:3; 31:17; 49:14,14,15; 55:15; 86:13; 88:3; 89:48; 116:3; 139:8; 141:7; Prov. 1:12; 5:5; 7:27; 9:18; 15:11,24; 23:14; 27:20; 30:16; Ecl. 9:10; Cant. 8:6; Is. 5:14; 14:9,11,15; 28:15,18; 38:10,18; 57:9; Ez. 31:15,16,17; 32:21,27; Os. 13:14,14; Am. 9:2; Jon. 2:2; Hab. 2:5.

Hades (palabra griega que significa el ‘dominio de la tumba’, gravedom en inglés): 10 veces transliterada como Hades: Mt. 11:23; 16:18; Lc. 10:15; 16:23; Hch. 2:27,31; Ap. 1:18; 6:8; 20:13,14.

1 vez traducida como “sepulcro”: 1 Cor. 15:55 Qeber (palabra hebrea que significa ‘un lugar para sepultar cuerpos muertos’, grave en inglés):

61 veces “Sepulcro” o “Sepulcros”: Gén. 23:6,6; 47:30; 50:5; Éx. 14:11; Núm. 19:16,18; Jue. 8:32; 16:31; 1 Sam. 10:2; 2 Sam. 2:32; 3:32; 4:12; 17:23; 19:37; 21:14; 1 Re. 13:22,30,31; 2 Re. 9:28; 13:21; 21:26; 22:20; 23:6,16,16,17,30; 2 Crón. 16:14; 21:20; 24:25; 26:23; 28:27; 32:33; 34:4,28; 35:24; Neh. 2:3,5; 3:16; Job 3:22; 17:1; 21:32; Sal. 5:9; 88:5,11; Is. 22:16; 65:4; Jer. 5:16; 8:1; 20:17; 26:23; Ezeq. 32:22,23,23,24,25,26; 37:12,13; Nah. 1:14.

19 veces “Sepultura” o “Sepulturas”: Gén. 23:4,9,20; 35:20,20; 49:30; 50:13; Deut. 34:6; Job 5:26; 10:19; Ecl. 6:3; Is. 14:19,20; 22:16; 53:9; Jer. 22:19; Ezeq. 37:12,13; 39:11.

1 vez “ser sepultado”: 1 Re. 14:13. Mnemeion (palabra griega que significa el ‘un lugar para sepultar cuerpos muertos’, grave en inglés):

47 veces “Sepulcro” o “Sepulcros”: Mt. 8:28; 27:52,53,60,60; 28:8; Mc. 5:2,3,5; 6:29; 15:46,46; 16:2,3,5,8; Lc. 8:27; 11:44,47,48; 23:53,55; 24:1,2,9,12,22,24; Jn. 5:28; 11:17,31,38; 12:17; 19:41,42; 20:1,1,2,3,4,6,8,11,11; Hch. 2:29; 7:16; 13:29.

1 vez “Monumentos”: Mt. 23:29. 1 vez “sepultados”, en la frase “ser sepultados” (literalmente: “ser puestos en sepulcros”): Ap. 11:9.

Apéndice 4

Thanatos, tartaroo, gehenna, abaddon, abussos y lago de fuego.

Para llegar más lejos que las cosas presentadas en este estudio se dan los usos en la Versión Reina-Valera de dichas palabras. Thanatos, el fin natural de la vida, es el estado del hombre que resulta a causa del pecado. Se usa en: 119 veces: Mt. 4:16; 10:21; 15:4; 16:28; 20:18; 26:38,66; Mc. 7:10; 9:1; 10:33; 13:12; 14:34,64; Lc. 1:79; 2:26; 9:27; 22:33; 23:15,22; 24:20; Jn. 5:24; 8:51,52; 11:4,13; 12:33; 18:32; 21:19; Hch. 2:24; 13:28; 22:4; 23:29; 25:11,25; 26:31; 28:18; Rom. 1:32; 5:10,12,12,14,17,21; 6:3,4,5,9,16,21,23; 7:5,10,13,13,24; 8:2,6,38; 1 Cor. 3:22; 11:26; 15:21,26,54,55,56; 2 Cor. 1:9,10; 2:16,16; 3:7; 4:11,12; 7:10; 11:23; Fil. 1:20; 2:8,8,27,30; 3:10; Col. 1:22; 2 Tim. 1:10; Heb. 2:9,9,14,14,15; 5:7; 7:23; 9:15,16; 11:5; Stg. 1:15; 5:20; 1 Jn. 3:14,14; 5:16,16,16,17; Ap. 1:18; 2:10,11,23; 6:8,8; 9:6,6; 12:11; 13:3,3,12; 18:8; 20:6,13,14,14; 21:4,8.

Tartaroo (Tártaro), que se usa solamente una vez: en 2 Pedro 2:4: “Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno (tartaroo) los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio”.

Judas 6 ha de tomarse en cercana consideración junto con 2 Pedro 2:4. Solamente los espíritus malignos que corrompieron la tierra antes del diluvio (los ángeles que pecaron abandonando su propia habitación, yendo en pos del sexo, aún de un sexo de diferente naturaleza: homosexualidad, con animales, etc.) son los mencionados aquí en el tartaroo, “en prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio”.

Tartarus (Tártaro) marca los límites de esos espíritus malignos. En 2 Pedro 2:4 la palabra tártaro, “arrojar al infierno”, se usa en su forma tartarosas, que es el participio nominativo singular masculino en el primer tiempo aoristo, lo cual indica una acción de solamente una instancia y con resultados que continúan (nosotros, los creyentes renacidos del espíritu de Dios vamos a juzgar a estos ángeles:

1 Cor. 6:2-3 ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?

1 Pedro 3:18-20 se refiere al otro grupo de espíritus rebeldes, activos al momento mismo del diluvio, los cuales ocasionaron el diluvio y que ahora se encuentran “encarcelados”, y ante los cuales se presentó Jesucristo resucitado como evidencia de la total derrota de Satanás y de estos espíritus encarcelados y de la victoria total del Salvador de esa porción de la humanidad que ha creído en él.

Gehenna siempre se traduce “infierno”, un lugar de tormentos:  12 veces: Mt. 5:22,29,30; 10:28; 18:9; 23:15,33; Mc. 9:43,45,47; Lc. 12:5; Stg. 3:6. Abaddon, palabra hebrea transliterada directamente al español como “Abadón”:

6 veces: Job 26:6; 28:22; 31:12; Sal. 88:11; Prov. 15:11; 27:20. Abussos es una palabra griega que siembre se traduce “abismo”, palabra castellana derivada directamente de aquella:

9 veces: Lc. 8:31; Rom. 10:7; Ap. 9:1,2,11; 11:7; 17:8; 20:1,3 El abismo es un lugar de tormento en donde están confinados algunos diablos en este momento. Unos diablos le rogaron a Cristo que no los mandase ir al abismo ni que los atormentara antes de su tiempo (Mt. 8:29; Mc. 5:7; Lc. 8:26-31)

En dos ocasiones se dice que el espíritu del anticristo sube del abismo (Ap. 11:7; 17:8) El abismo es la prisión donde Satanás (¿y sus ángeles?) estará atado en cadenas por mil años (Ap. 20:1-7) El lago de fuego se encuentra cinco veces: Ap. 19:20; 20:10,14,15; 21:8. No hay ningún relato que diga que alguien esté ahora en el lago de fuego. Coteje Ap. 19:20; 20:10-15.

Apéndice 5

¿Es posible que un cristiano reciba lenguas falsas o un espíritu falso cuando esté creyendo para recibir el Espíritu Santo?

La respuesta es un resonante y sonoro ¡“NO”! De hecho, hablar en lenguas es básicamente la única manifestación que Satanás no puede falsificar. ¿Dónde hay un capítulo o versículo que indique que un cristiano puede obtener lenguas falsas?

Esa es una idea irracional, pues el Padre amoroso cuida de Sus hijos y está listo con Su poder para protegerlos del poder del enemigo. Con las Escrituras como nuestra regla de creencia y práctica, la Palabra contradice el pensamiento malévolo de que lenguas falsas provengan del Espíritu Santo.

Lucas señala muy enfáticamente que Dios no le daría a Sus hijos un sustituto dañino o sin valor en vez del pneuma hagion (Espíritu Santo):

Lucas 11:11 ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? 

11:12 ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? 

11:13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo (pneuma hagion) a los que se lo pidan? 

La verdadera esencia de Dios es amor. ¿Puede alguna persona cuerda concebir que un Padre amoroso, que es omnisapiente y todopoderoso, le dé a su hijo hambriento y creyente un sustituto falso y dañino? Hay cientos de escrituras que indican que Dios busca sólo el bienestar y la bendición de Sus hijos.

Echen a un lado para siempre la idea repulsiva de que Dios permitirá a Su hijo recibir cualquier cosa falsa. No le presten ninguna atención a nadie que sugiera miedos y dudas que no están en las Escrituras.

El don de Espíritu Santo, así como el don de la salvación, está disponible a todo creyente hoy. Los dones de Dios están disponibles a todos y para todos los creyentes que deseen recibir y sepan cómo recibir.

El Espíritu Santo nunca se recibe de acuerdo al estado de santidad o la bondad de carácter cristiano. El Espíritu Santo es un don, y cada don de Dios es por gracia y se recibe por creencia, no por obras. Se tiene más fuerza para ser bueno después de haber recibido el don de Espíritu Santo proveniente de Dios.

El movimiento poderoso proveniente del Espíritu será expresado en todas las nueve manifestaciones alguna que otra vez y el hablar en lenguas es una de estas nueve manifestaciones. Nadie que conozca la maravillosa Palabra de Dios desearía el don de Dios sin hablar en una lengua, pues las bendiciones son innumerables, y nos atañe seguir los mandamientos de la Palabra de Dios en todas las cosas.

El creyente que nunca ha hablado en una lengua ha dejado de hacer su parte en manifestar el don que ya ha sido dado. Por medio de la operación de creencia él recibe a través de esta manifestación el beneficio de su propia edificación espiritual.

Dios dio el don de Espíritu Santo de una vez y para siempre. Muchos seres humanos, por una acción de creencia han recibido en manifestación el Espíritu que Dios hizo disponible en Pentecostés. Necesariamente hay una acción para recibir de parte de cada creyente, y la manifestación externa del haber recibido el don es la acción de hablar en otra lengua.

La acción de hablar en lenguas es una acción voluntaria de parte del creyente. Él tiene el don, que es la habilidad espiritual. Por lo tanto, si sabe lo que la Palabra enseña, puede empezar a hablar y dejar de hablar en cualquier momento en que él así lo escoja.

Pablo exhortó a todos los creyentes a hablar en lenguas para su edificación, y a reconocer que las cosas que él escribió en sus epístolas eran los mandamientos del Señor (1 Cor. 14:4,5,37)

En adoración pública, en la Iglesia, la misma persona que habló públicamente en lenguas, debe de dar la interpretación o de otro modo permanecer en silencio. El orden y los detalles para hablar en lenguas en adoración pública están dados claramente en 1 Cor. 14:27 y 28. En los grupos en los que la práctica de que una persona hable y otra interprete, no hay interpretación de aquello que ha sido hablado en lenguas, sino palabra de profecía de parte del, en esos grupos llamado, “intérprete”.

Apéndice 6

Parousia

Parousia es una palabra griega que siempre demuestra la presencia personal de aquel de quien se habla, por lo que no solamente se usa sobre la venida de Cristo por su Iglesia. Las siguientes escrituras son todos los lugares de su uso en el NT:

24 veces: Mt. 24:3,27,37,39; 1 Cor. 15:23, 16:17; 2 Cor. 7:6,7; 10:10; Fil. 1:26; 2:12; 1 Tes. 2:19; 3:13; 4:15; 5:23; 2 Tes. 2:1,8,9; Stg. 5:7,8; 2 Pe. 1:16; 3:4,12; 1 Jn. 2:28.

Lecturas Recomendadas:

Un libro de interés en este asunto es El Fraude Cautivante, en el que desde 1966 su autor, Raphael Gasson, quien fuera un Judío-Espiritista, ahora convertido a Cristo, relata lo que Dios en Su Palabra ya nos ha dicho.

El espiritismo es una falsificación. Sin embargo hay naciones que son regidas por el espiritismo; hombres de gobierno son usados por Satanás, como también lo son personas en cualquier ocupación o grupo económico que buscan información de los médiums, espiritistas (o “espiritualistas”, como les gusta ser llamados en inglés: “spiritualists”) o sensitivos.

Esos sensitivos dan información que estará correcta en algunos puntos; pero justo cuando una persona necesita conocimiento sólido, la información de los sensitivos falla y la persona que busca conocimiento falla también.

Referencias: Fragmentos y Consideraciones Basados en mis Notas Personales Relacionadas con el Libro “¿Están Vivos Ahora los Muertos?”; “La Palabra Correctamente Dividida”, y “En su Contexto”, del Libro “Poder Para la Vida Abundante”, y “Algunas Preguntas Contestadas”, del Libro “Recibiendo el espíritu santo Hoy”, todos ellos trabajos del Dr. Víctor Paúl Wierwille.

Ya está. Quise compartirlo contigo porque –reitero- algunos puntos que aquí se expresan me resultan familiares y aptos según mi leal saber y entender de la Palabra. Pero otros, me quedan en cierta nebulosa, que no puedo adjudicar a error, sino a desconocimiento o falta de revelación específica de mi parte.

Sabemos que Dios no ha querido mostrarnos con claridad cómo será el asunto de la muerte física, porque quizás aguarda que nosotros lo hagamos todo por fe y no por información. De todos modos, arrojar una teoría como esta, no sólo ayuda a tener muy en cuenta nuestra identidad como hijos de Dios, sino además fortalecernos en nuestra fe de manera concreta.

Lo que sí interesa y mucho, es lo que tú, yo y todos los que andamos y respiramos oxígeno en este mundo y nos auto titulamos como cristianos, hagamos durante nuestras vidas, porque esa será la vía por la cual andarán todos los que entren al Reino de los Cielos mediante nuestro aporte. Lo que venga luego…pues ya vendrá, lo veremos, lo disfrutaremos y todo lo demás cuando sea su tiempo.

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La Autoridad de la Iglesia

 

Yo no sé cuánto tiempo tienes tú de creyente. Tampoco sé, si eres líder, cuanto es el tiempo que llevas al frente de una congregación, grupo  o ministerio. Lo que sí sé es que por muchos años la iglesia ha hablado de la autoridad, pero tal vez sin aclarar demasiado cómo opera.

Hace muy poco tiempo, y casi en forma escalonada, se ha estado celebrando en distintos países de Latinoamérica, el bicentenario de su fundación. Y a partir de esa celebración, se han estado movilizando los gobiernos nacionales, los de provincias o estados y también los municipios.

Pero también se han activado los masones, los satanistas y los ocultistas. Y nosotros, lamentablemente, todavía no alcanzamos a terminar de entender muy bien ese tema como iglesia. Es llamativo que lo entiendan tan bien los masones, los satanistas y los ocultistas, pero si yo le pregunto a un cristiano por qué es importante el bicentenario, seguramente no podrá darme una respuesta correcta.

Sin embargo, Dios ha estado hablando a su pueblo respecto a estar preparados para el bicentenario de las distintas naciones donde sus hijos viven. Sucede que el bicentenario, iba a ser la intención del enemigo, de pasar la posta a la siguiente generación.

Era un cambio de carcelero. Por eso Dios ha empezado a hablar a su pueblo, y les ha ordenado que estén ubicados allí para poder tomar la posta que hace cien años atrás, en ocasión del centenario, nadie estaba listo para tomar.

La gran pregunta, sin embargo, es si la iglesia del siglo veintiuno, esta vez sí está lista para tomar la posta. Y no te apures a dar un brinco y gritar ¡amén!, como haces cada domingo en tu congregación. Porque para tomar la posta, la iglesia necesita imperativamente transitar por un nivel determinado de autoridad.

En este trabajo, con la necesaria ayuda del Espíritu Santo, voy a tratar de explicarte y enseñarte qué cosa es realmente la  autoridad, y cómo opera. La idea es que, a partir de esto, tú puedas moverte en un nivel distinto de autoridad.

En el Reino de Dios, nosotros tenemos un nivel de autoridad que el mundo no tiene. ¿Pero, por qué la iglesia puede ser, algunas veces, vencida en diferentes circunstancias, siendo que nosotros tenemos tanta autoridad? Habrá que verlo.

Porque una cosa es lo que alguien pueda decir aquí respecto a la autoridad sobre su vida, y otra cosa es lo que ese alguien experimenta en su cada día. En la oficina, en el supermercado, en la vida familiar. Y esto no tiene que ver con teología, sino que tiene que ver con un cambio de paradigmas.

De haber vivido mucho tiempo bajo cierto amparo, y de pronto entrar debajo de otro amparo, de otra cobertura. Vamos a comenzar por la carta a los Romanos, capítulo 13, comenzando por un versículo muy conocido, que no dudo que servirá de excelente introducción para lo que el Señor tiene para nosotros.

(Romanos 13: 1) = Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.

Es curioso el texto de Reina Valera al cual siempre acudimos por clásico y tradicional, porque donde aquí leemos persona, en el texto original y en otras versiones bíblicas más ajustadas, dice alma. Y lo que me está diciendo es que mi alma debe sujetarse a algunas cosas en el orden natural, pero mi espíritu no necesita hacerlo.

Yo quiero explicarte, a través de este versículo, un principio sumamente poderoso, que va a cambiar nuestra manera de ver lo que nos pasa en la familia, lo que nos pasa en la empresa, o lo que nos pasa con nuestros gobernantes.

La palabra autoridad, en el hebreo, es toquef. Y en griego, es exousia. Toquef, en hebreo, significa fuerza, autoridad, o poder. Y en griego, significa eso mismo, más algunas palabras adicionales: capacidad, privilegio, fuerza, competencia, libertad, maestría, sobrehumano, potentado, influencia, delegado, derecho, dueño, jurisdicción, poder, potencia, potestad.

Debemos entender y reconocer, antes de seguir, que no hay autoridad, sino de Dios. Este principio es tremendamente poderoso, porque no hay autoridad, sino de Dios. Imagínate por un momento, esto. Imagínate que hay un producto que tú consumes en gran cantidad y que en tu lugar de residencia, hay un solo comercio que lo vende.

Y eso sucede porque se comercio es el único que tiene la concesión, los derechos legales para comercializarlo. Entonces, cuando tú ves ese producto en alguna casa de comidas, o en otra forma de expendio, tú ya sabes que ese producto está allí porque les llegó a través de ese comercio autorizado.

Y eso porque sabes que ellos son los únicos que tienen los derechos exclusivos de vender ese producto. La autoridad sólo existe en una persona. En Dios. Ninguna persona tiene autoridad implícita. ¿Y qué quiere decir? Que no hay nadie en este planeta que tenga autoridad sin que esta haya venido de Dios. Es la única fuente de autoridad.

(Deuteronomio 8: 18) = Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder (La palabra usada aquí es koach, y entre varias acepciones, significa también autoridad) para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.

Está claro: es de un solo lugar de dónde provino esto. Ahora bien; cuando vemos a una persona que tiene autoridad, pero es una mala persona, como sería por ejemplo un gerente, un jefe de cualquier empresa o institución, mala persona, abusador de sus empleados o sinvergüenza, uno sabe que tiene autoridad; de hecho, él firma un papel y con ese papel despiden a una persona y toda una familia sufre.

Entonces, hay una pregunta que uno empieza a hacerse cuando empieza a entender esto, es: ¿Por qué esa persona tiene autoridad? O sea: tú recuerdas que toda autoridad viene de Dios, ¿No es cierto? Entonces, ¿Será que Dios le ha dado esa autoridad a ese mal bicho?

Aquí está el punto. Ese no que algunos de ustedes dejó escapar o aquel sí que otro de ustedes deslizó, demuestra la polaridad que hay dentro de la iglesia sobre este tema. ¡Qué interesante! ¿Verdad? Volvamos al concepto: toda autoridad proviene de Dios.

Quiero explicarte de una manera gráfica cómo es que opera esto. Toma un papel y un lápiz. Ahora escribe la palabra “Dios”, arriba. Una flecha grande señalando hacia abajo, esa es la autoridad, y un hombrecito. Ahí tienes a Dios dando autoridad a alguien.

Claro, eso es invisible para la gente. ¿Por qué? Entonces, del hombrecito ese salen otras flechas en diferentes direcciones. Es igual a la otra flecha inicial, pero mucho más delgada. Eso es, por ejemplo, autoridad para hacer negocios, autoridad para la salud, autoridad para tu familia.

¿Qué estoy queriendo decir con esto? Que aunque yo veo de manera visible el ejercicio de la autoridad entre un hombre y otro, es invisible la forma en que ese hombre recibió autoridad. Y la razón por la cual esa persona, luego, es obedecida por otros, no está en sí misma, sino en la investidura que tiene.

Por eso, cuando alguien se mueve con decisiones de autoridad, el problema no es cómo la tiene, sino cómo la ejerce. Porque en el centro mismo de las cosas no hay algo indefinido, sino que detrás de toda autoridad que se mueve, siempre está Dios.

Entonces la pregunta que muchos ahora se están formulando, es: ¿Puede equivocarse Dios concediendo autoridad a algunos que no la ejercen correctamente o, peor, abusan de ella? Y me viene a la memoria un nombre: Saúl. Se va buscando una burra y termina profeta.

¡Cierto! Buscando la burra de su padre, termina con los profetas. ¡Y además profetizando! Es que no está en ti, está sobre ti. Jesús les dice: está con vosotros, pero estará en vosotros. La fuente de la autoridad, es una, y en un momento vamos a entender cómo es que Dios puede haberle dado autoridad a una persona determinada. ¿Qué pasó ahí? ¿Quién se equivocó?

Pero definitivamente, la manifestación que ya tengo entre las personas donde se expresa la autoridad visiblemente, es lo que la gente percibe. Si tú ves a una persona con uniforme dirigiendo el tránsito, tú te detienes. Pero si la misma persona está en pantalón bermudas y con una camiseta del club de fútbol rival del tuyo, minga que vas a parar.

Puede decir que es policía o agente de tránsito, pero no le creerán. ¿Por qué no lo reconocen? Porque no tiene investidura, en este caso natural, material, física. Dios entregó su autoridad al hombre, ocho veces. Y en cada caso que lo hizo, fue por un tiempo determinado y con un propósito definido.

O sea que de allí rescatamos que Dios da autoridad por un tiempo y con un propósito. Hay un solo caso de alguien que haya recibido autoridad sin tiempo límite. Pero no hay ningún caso en donde alguien haya recibido autoridad sin un propósito.

Ahora bien; ¿Cómo puedo saber que el tiempo de una persona ya pasó? Observando si el propósito ya se ha cumplido o le falta. Entonces alguien sí puede levantarse y decirle a otro: sal de allí, córrete, ya terminaste.

La primera asignación de autoridad, es la que Dios le da a Adán. Esa se llama “autoridad por identidad”. En Génesis 1: 27, dice: Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó.

Esto nos deja algo muy en claro: el hombre es hecho a la imagen de Dios, y la mujer también. Eso se llama autoridad por identidad. Dios le da a Adán autoridad, ¿Sabes por qué? Porque él era a su imagen. Entonces, si Dios tiene autoridad, su imagen también la tendrá.

Ahora bien; ¿Qué hace el enemigo con esto? En primer lugar, una aclaración: el enemigo no tiene autoridad. Claro, ahora tú te preguntas y me preguntas: ¿Pero y entonces por qué hace las cosas que hace? ¿No está viendo todo lo que pasa? ¿En qué planeta vive usted, hermano?

Lo que te estoy diciendo, es que Satanás no tiene autoridad legítima, porque Dios jamás se la daría a él. Pero si él demuestra con las cosas que puede hacer que tiene autoridad, es porque indefectiblemente, alguien se la entregó.

Entonces, convengamos en que el diablo siempre se mueve por autoridad temporal. Veamos: en el caso de Adán, ¿Quién le dio autoridad a él? Dios, porque era su imagen. Y el diablo, ¿Cómo recibe autoridad? A través de Adán. ¿Y qué es lo que él hace como para que pueda recibir la autoridad? Listo.

Si la manera que se establece la autoridad del pacto, es la imagen, ¿Qué es lo que debe destruir el diablo para recibir la autoridad? Debe destruir la imagen. Es como si tu jefe te dice un día: a partir de hoy usted está cargo de esto, siempre y cuando tal cosa.

Mientras tú conserves bien esa tal cosa, tú gozas de la autoridad. Entonces el diablo va y le presenta tal cosa, para que él pierda la autoridad que tenía. Esto tiene que servirte, hermano varón, para darte cuenta que si eres un líder y todas las hermanitas andan locas detrás de ti, no es porque te hayas convertido en Leonardo Di Caprio o Brad Pitt, es porque esa es la trampa tendida para hacerte perder tu autoridad.

La autoridad que Adán recibe, se llama autoridad por imagen, y el diablo sabe eso. Ahora mira lo que dice Génesis 5:3, qué interesante. Adán es creado a la imagen de Dios, peri mira lo que dice aquí: Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set.

Ahora escucha esto: ¿En qué capítulo de Génesis peca el hombre? En el capítulo 3. Y aquí en el capítulo 5 dice que Adán había vivido ciento treinta años cuando recién engendró a un hijo a su semejanza. Ya no engendra a la imagen de Dios, ni a la semejanza de Dios. Ahora engendra a su imagen.

¿Por qué? Porque ya había perdido algo de la imagen de Dios. El enemigo le quitó la autoridad a Adán, haciendo algo: destruyendo la imagen. Ni quieras imaginarte lo que va a seguir luego, a continuación, en cuanto a la prosecución de la especie humana.

La segunda persona que recibe autoridad de Dios, se llama Abraham. La autoridad que él recibe, se llama de filiación o de nacionalidad. Lo que Dios le pide a Abraham es que haga una nación. Que él sea el primero de una gran nación.

Entonces le dice: te voy a dar autoridad para que tú hagas una gran nación. Así es como lo leemos en Génesis 12: 2: Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.

Ese era el propósito. Abraham fue llamado para cumplir un propósito: hacer una gran nación. Dios le da autoridad para cumplir con ese propósito. ¿Cuál era la condición de la autoridad que tenía Abraham? La circuncisión. En el caso de Adán, era mantener la imagen. En el caso de Abraham, era la circuncisión.

Dice en Génesis 17:11: Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.

Ahora bien; el diablo sabe que Abraham tiene autoridad. ¿Y sabes cómo él le quita la autoridad a Abraham? Corrompiendo la simiente. ¿Recuerdas a Agar? ¿Y quién nace de Agar? Ismael. Entonces, ¿Qué sucede? Si bien Abraham va a terminar lo que Dios planificó a través de él, él no puede retener toda la autoridad que él le depositó.

¿Por qué? Porque toleró a la esclava, y engendró en ella. A esto Pablo lo explica muchos siglos después, en su carta a los Romanos. Allí Pablo deja ver la razón por la cual Abraham no pudo completar todo el propósito que Dios tenía, en cuanto a la autoridad.

La tercera persona a la cual Dios le da autoridad, se llama Moisés. Y Moisés recibe algo que se llama la autoridad legislativa o legal. ¿Cuál es la señal de pacto que Dios le da a Moisés? Los mandamientos.

(1 Reyes 2: 3) = Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas.

Si tú guardas los mandamientos, yo te voy a prosperar, te voy ab guardar, voy a hacer que tú puedas vivir en paz. La condición de esa autoridad, es que tú puedas guardar los mandamientos. ¿Estamos? Ahora bien; ¿Cómo se enfrenta el diablo a la ley? Esto es muy importante.

¿Cómo él puede retener algo? La transmisión de la ley es algo legal, es como recibir una herencia. ¿Cómo se puede hacer para que una persona que no es heredera, termine con la herencia? Algo ha pasado. ¡Es que hay cohecho, fraude! Sí, pero tú no puedes sobornar a Dios.

Y si toda autoridad viene de Dios, ¿Qué pasó para que se haya perdido la autoridad? Dios da la ley, para que su pueblo pueda caminar conociéndolo a Él. La ley muestra cómo Dios es. Ahora, si tú hablas con un judío, verás que los judíos no sólo guardan la ley.

La ley, -te recuerdo-, son los cinco primeros libros. La Torá. Sino, también, guardan lo que se llama la mishná. ¿Cuál es el enemigo de la ley de Dios? La tradición. De hecho, Jesús va a hablar y dice: ustedes han invalidado mi palabra por su tradición.

Entonces, ¿Qué sucede? Nadie tenía cuando leíamos e  los diez mandamientos, por ejemplo, no matarás. Todos los judíos entendían lo que es matar. No matarás. Pero, por ejemplo, en algunas cláusulas, donde no había tal especificación, por ejemplo: no trabajarás en el día de reposo.

¿Dónde entra la tradición? ¿Qué significa trabajar, por ejemplo? ¿Limpiar la casa en el día de reposo, se puede considerar trabajo? Alguien diría: ¿Pero qué pasa si quedaron platos sucios de ayer y hoy es día de reposo? ¿Lavarlos, es trabajar?

¿Qué pasa si sólo son dos platos sucios? Entonces, los judíos empezaron a enredarse no ya en la ley, sino en la interpretación de la ley. Empezaron a definir qué puede ser trabajo y qué no puede ser trabajo. Si una oveja se cae en un pozo en un día de reposo, ¿Sacarla es trabajo?

Entonces sacaron su definición: si está en peligro la vida de la oveja, entonces sí, hay que sacarla y no es trabajo. Pero si puede esperar hasta que pase el reposo, entonces la dejamos ahí. Ese tipo de cosas, hicieron de Israel un pueblo pegado a sus tradiciones. Al punto que, cuando vino la realidad, que es Cristo, ellos no reconocieron la realidad, a causa de las tradiciones. Israel perdió autoridad por eso.

El otro tipo de autoridad, se llama la autoridad sacerdotal. Y la persona que recibe esa autoridad, es Aarón. Aarón recibe la autoridad, a través del ungimiento con el aceite santo. Moisés utiliza el aceite santo, hecho en base a especies de aceite de oliva.

Y lo unge a Aarón, y se levanta la casa levítica. La casa sacerdotal. Dice el libro del Éxodo, en su capítulo 28 y en el verso 41: Y con ellos vestirás a Aarón tu hermano, y a sus hijos con él; y los ungirás, y los consagrarás y santificarás, para que sean mis sacerdotes.

En el mismo capítulo 28 de Éxodo, pero saltando uno, en el verso 43, dice: Y estarán sobre Aarón y sobre sus hijos cuando entren en el tabernáculo de reunión, o cuando se acerquen al altar para servir en el santuario, para que no lleven pecado y mueran. Es estatuto perfecto para él, y para su descendencia después de ti.

Ustedes deben recordarse de Nadab y Abiú, los hijos de Aarón. ¿Qué hicieron ellos? Rompieron las instrucciones. Ellos no podían ofrecer un fuego que no provenga del altar de afuera, y lo hicieron. ¿Consecuencia? Murieron.

La autoridad siempre es condicional. Pregunto: ¿Por qué crees que hay tantos creyentes pasando por situaciones complicadas? Vamos a ver: si el diablo tiene autoridad para tocar algunas áreas de tu vida, es porque alguien le dio esa autoridad.

No es mi problema el diablo, mi problema es saber qué cosa le dio autoridad a él. No es el diablo el problema. No lo es. Tú puedes hacer un seminario de liberación, y la siguiente semana vas a tener una cantidad igual o mayor de gente que necesita liberación.

Y vas y le sacas un espíritu de tal o cual cosa y, a la semana siguiente, te vuelve con tres en lugar de uno. Es como si mostrara un letrero interno que diga: “se alquila”. ¿Por qué? Porque el problema no es él diablo, ya sabemos cómo termina el diablo.

Sin embargo, la gran duda de muchos, es: ¿Por qué parecería que el diablo tiene tanta autoridad en la vida de tanta gente? Porque alguien le ha cedido o concedido esa autoridad. ¿Cuál es el enemigo del sacerdocio? La idolatría. Curiosamente, el mismo Aarón que recibe el encargo de parte de Dios a través de su hermano, también es el primero en caer en idolatría. ¿Recuerdas el asunto aquel del becerro de oro?

La siguiente, es la que se llama la autoridad territorial. Dios le entrega la autoridad territorial a un hombre llamado Josué. Él está levantado por Dios para hacer una cosa, ¿Cuál era? Introducir al pueblo de Israel a Canaán.

Ahora escuchen esto con mucha atención todos los que ofician o desean oficiar de líderes de algo. Si alguna autoridad nos dio el Señor a los que servimos en algún ministerio, es porque Él necesita que hagamos algo.

Piensa un momento: ¿Para qué fue llamado Juan el Bautista? Él fue preparado desde el vientre de su madre, (Y por eso es uno de los privilegiados en el Reino de Dios), para una sola cosa: para estar un día en el agua y poder decir: Él es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Ese día, el ministerio de Juan el Bautista, terminó. ¿Pero sabes qué pasó con Juan? Se encariñó demasiado con el ministerio. Y en lugar de seguir a Jesús, (De estar allí le hubiera preguntado: “Dime, Juan; si tú dices que Él es, ¿Me quieres decir por qué no lo sigues?”)

Un tiempo después, Juan en la cárcel, manda a sus discípulos a preguntar a Jesús: ¿Eres tú el que había de venir? ¿Qué pasa, entonces, cuando tú dejas de hacer lo que Él te mandó a hacer? Entras en desobediencia. ¿Y qué pasa cuando haces más de lo que Él te pidió?

Es igualmente desobediencia. Muchos de los que hoy están militando en intercesión, no están allí por elección ni por gusto. Están allí porque Dios les ha dado autoridad sobre regiones y territorios. Yo creo que nadie hace eso por gusto.

¡Hola hermano! ¿Cuál es tu hobby? Pues subir montañas, cruzar ríos, pelearme con brujas. ¡Ay qué hobby más interesante!  ¿Quién haría todas estas cosas por gusto? ¿Ahora entiendes por qué Pablo dice: ¡Ay de mí si no predico!?

¿Para qué fue llamado él? Para predicar a los gentiles. No digas sólo predicar, si dices solamente predicar, le das derecho a Juan a ir a predicar a los judíos, también. Pero Dios nunca lo llamó a predicar a los judíos. De hecho, cada vez que se mete con los judíos, se mete en problemas.

¿Por qué? Porque él no tenía autoridad en Jerusalén. Quien la tenía, era Santiago. Cuando tú te metes en un territorio para el cual Dios no te dio autoridad, te metes en problemas; y el riesgo es que termines en la cárcel y con la cabeza separada del cuerpo, dentro de una bandeja.

Y te lo estoy diciendo más que en serio, ¿Eh? Si dios te llamó a pelear por tu ciudad, pero tú prefieres ser un pastorcito de fines de semana, en algún momento de tu vida, él va a pedirte cuentas respecto a lo que te dio.

Dios va a equiparte siempre para lo que Él quiere que tú hagas. ¡No es una elección! Si tú verdaderamente quieres servir a Dios, tendrá que ser en lo que Él quiere que hagas, y no en lo que a ti se te ocurra. Y hasta puede que lo que él quiere que hagas no termine de gustarte.

Pero vas a entender algo al pasar los años. Lo que Dios busca de nosotros, es que le obedezcamos. Porque Él nos capacita para cierta tarea. Por eso, cuando alguien se queja de que su ministerio no está funcionando, lo primero que pregunto, es: ¿Cuándo te llamó Dios para esto?

Ni te cuento la variedad hasta pintoresca de las respuestas. ¿Me llamó? ¿Cómo que me llamó? ¡Claro! ¿Cómo terminaste en este ministerio? ¿Qué hiciste para llegar aquí? ¿Acaso un día te levantaste y como estabas aburrido tomaste esto, y listo?

Escúchame. Cuando ejerces cualquiera de los cinco ministerios de Efesios 4:11 sin haber sido levantado verdaderamente por Dios para eso, equivale a alguien que, si bien ha estudiado medicina, se pone a trabajar de médico antes de obtener su título. ¿Sabes qué? ¡Puede ir preso por eso!

Sólo que aquí no hay ni títulos habilitantes ni credenciales humanas. O te llama y te levanta Dios para algo, o no estás para nada todavía. Si entendiéramos solamente esto, no tienes idea la cantidad de problemas que como iglesia nos hubiéramos ahorrado.

Por eso es que Pablo dice que no pudo ser rebelde a la voz celestial. ¡Tienes que saber para qué y a qué te ha llamado el Señor! Cuando él se va al suelo, llegando a Damasco, si bien die la Biblia que no veía nada, yo creo que fue cuando más vio en toda su vida.

Ahí Dios le dijo, ¿Sabes qué? Ahora te voy a mostrar lo que es sufrir por mi causa. Vas a serme testigo. Vas a ir, por mí, dónde nadie más puede ir. Pablo completó la tarea. Por eso, cuando alguien me dice que Dios lo ha levantado para formar una congregación, te pido disculpas, pero no le puedo creer. ¿Sabes por qué? Porque es Dios el que da el crecimiento, no el hombre.

Es no ya conveniente, sino necesario, indispensable, obligatorio que tú sepas a qué cosa has sido llamado y que no te equivoques en eso. Porque el día que tú averiguas cuál es el objetivo de tu llamado y comienzas a moverte conforme a ese llamado, allí es cuando ingresas en un nivel diferente de autoridad.

¿Por qué digo esto? Porque con el propósito viene la autoridad. Yo pude haber estado en adoración o alabanza, porque soy profesor de música. También pude haber sido pastor de dos diferentes iglesias que, según ellos, “sentían” que yo debía ser su pastor. Pero no pude aceptar. Y seguí como maestro, que era para lo único que yo tenía certeza de un llamado y, además, la capacitación permanente y adecuada para serlo.

Nunca hagas más de lo que Dios te ha pedido que hagas, Dios no va a desmayarse de la emoción por ello, al contrario. Tampoco hagas menos de lo que Dios te ha dicho que hagas, porque los vagos del evangelio no suelen pasarla bien. Sólo limítate a hacer exactamente aquello que Dios quiere que hagas.

Porque también es necesario que entiendas que no eres tú el que elige en qué guerra vas a combatir, sino que es esa guerra la que te elige a ti. ¡Entiende! Cuando dice que estás elegido desde antes de la fundación del mundo, ¡Es así! No hay elección. No hay manera de hacerte a un lado. U obedeces o desobedeces. La recompensa será conforme a la decisión.

No somos nosotros. Dios hace coincidir los relojes. Hace que Pablo esté justo en el momento en que Lidia está allí. Y Lidia es la llave para la iglesia de Asia central. Pablo necesita a Lidia, sólo que él no lo sabe. Y Lidia está esperando a Pablo sin que ella misma lo sepa.

Estamos aquí sin saber cómo. Lo que veo a mi padre hacer, eso hago. Lo que escucho a mi Padre decir, eso digo. El día que tú puedas entender que no tienes elección, ese día algo va a cambiar dentro de ti y, por añadidura, en todo lo que toques.

El profeta muy raras veces te dice algo nuevo. Normalmente viene a confirmar algo que quizás ya habías visto, pero no querías aceptar. Allí es donde la verdad se conecta contigo y dice: si no hago eso, me muero. Josué tenía autoridad territorial. Josué no estaba llamado para levantar un templo.

Tampoco para hacer una escuela de profetas, como Samuel. Él tenía una misión: hacer que Israel tome la heredad. Y Dios le da autoridad para eso. Y cada vez que Josué dijo: ¡Vamos para allá, a la guerra! La gente salía poniéndose los vestidos y sin pensarlo demasiado para la guerra, sólo porque Josué lo había ordenado.

Él tenía autoridad territorial. Y él es el que logra consolidar el territorio de Israel, de una forma muy específica. Dice en Josué 23:9: Pues ha arrojado Jehová delante de vosotros grandes y fuertes naciones, y hasta hoy nadie ha podido resistir delante de vuestro rostro.

Josué es un ejemplo de una persona que no perdió la autoridad hasta el final de sus días. No se equivocó. ¿Cuál es el enemigo? ¿Cuál es el enemigo que busca quitarle autoridad a la generación de Josué? La prostitución.

Y no es que Josué se haya prostituido, sino que el problema de Israel, la razón por la cual ellos perdían territorio, era que cada tanto se apartaban de Dios y se prostituían con otros dioses. Y ahí les caían encima los filisteos, los ferezeos, los jebuseos y todos los feos que andaban cerca.

La prostitución fue el problema de esa generación, y de la siguiente. Y de la siguiente y de la siguiente. Y para resolver ese problema de la prostitución, Dios levanta a David.

David tiene autoridad para edificar, esto es: autoridad edificacional. Dios le da autoridad a David, para una cosa. ¿Ya sabes cuál, verdad? Hacerle casa a Dios. Fíjate lo que dice en 1 Crónicas 17:4: Ve y di a David mi siervo: así ha dicho Jehová: tú no me edificarás casa en que habite.

Es un caso muy especial el de David. Si hay una persona que definitivamente rompe la regla, ese es David.  No puede edificar la casa con sus propias manos, pero deja los planos par que su hijo la edifique, ¿Recuerdas eso, verdad?

Ahora bien; de todos los tronos que hubo en Israel, el único que se conserva, es el de David. De hecho, Jesús, es invitado a tomar el trono de David. Te dije que la autoridad es temporal, salvo un ejemplo. ¿Y cuál era el ejemplo? El de David.

David tenía algo en su corazón, que lo hizo muy amado por Dios. ¿Sabes qué? Obediencia absoluta. La autoridad de David es impresionante. Por cuarenta años él da seguridad y estabilidad y gobierna al pueblo.

¿Y qué pasa con Saúl? Permíteme unos minutos con Saúl. Porque David es el segundo rey, pero Saúl fue el primero. La pregunta que cabe aquí, es: ¿Y era la voluntad de Dios que Israel tenga rey?  No. ¿Y entonces por qué tiene rey? Porque el pueblo lo pedía.

Ahora; ¿De dónde se saca la autoridad para hacer a Saúl rey? De Dios mismo. Samuel va a ungir a Saúl, ¿Recuerdas? Más o menos, lo que Dios le dice a Samuel es que ya que se lo están pidiendo tanto, les levantará rey. Toda la autoridad proviene de Dios.

Ahora pregunto: ¿Saúl estaba listo para recibir esa autoridad? No. ¿Quién sufre? El pueblo. David no puede tocarlo, hasta que el tiempo se cumpla. De hecho, no lo toca, nunca. Pero cuando llega el tiempo, Dios aparta a Saúl.

¿Cuál es el enemigo de la autoridad edificacional? La profanación del templo. En la época de David, todavía el tabernáculo estaba vigente. Pero cuando Salomón construye el templo, a causa de la idolatría y de la prostitución, él socava y produce la profanación del templo. Termina el gobierno de Salomón, y nunca más hubo paz en Israel. Israel sufre, se divide, y va a ir al exilio. Y una cantidad de trigo nunca más es mencionada en las Escrituras como recuperada.

Penúltima autoridad. La Autoridad de los profetas. Estoy hablando de Isaías, de Daniel, de Jeremías, de Ezequiel, de Abdías, de Habacuc, de Hageo, de Joel. ¿Qué autoridad tenían ellos? Se llama: Autoridad de comisión.

¡Ve y dile al rey de Israel! Y allá iba el profeta a decirlo que Dios le había ordenado que dijera. ¿Y qué ocurría? Que los reyes se enojaban mucho con esa palabra y se las agarraban con ellos. Y los querían matar. Así es como sucede siempre: se mata al mensajero.

Ahora bien; ¿Pero qué pasa cuando el profeta no quiere obedecer? Pregúntenle a Jonás. ¿Sabes que Jonás es un caso de estudio bien especial, no? En muchos casos, es el mejor ejemplo de la falta de sensibilidad ministerial. De cómo, teniendo una respuesta, podemos estar durmiendo mientras el barco está por hundirse.

Y toda la gente está sufriendo, están invocando a todos sus dioses, y el que es la respuesta duerme. Muchos ven a la iglesia, hoy, como una réplica de aquel viejo cuento infantil titulado “La Bella Durmiente”. Bellísima, pero inútil porque está dormida.

¡Qué terrible! Porque los que eran invocadores de demonios, dicen: ¿No será por causa de este ciudadano que estamos por morir? Ponte en esta imagen, un momento. Jonás está en el puerto. Está buscando una nave a Tarsis. Está mirando los barcos.

Y tiene uno, otro y otro. Y elige un barco. Si el dueño del barco hubiera sabido quién era Jonás, yo estoy seguro que no lo dejaba ni subirse. ¿Por qué? Porque en la mitad de la noche, cuando el barco está por zozobrar, la palabra dice que empezaron a tirar toda la carga del barco.

¿Sabes quién tenía que pagar esa carga, luego? ¡El dueño del barco! Y la persona por la cual hay tanto dolor, está durmiendo. Hay un dolor muy intenso que está viviendo casi toda América Latina. Y ese dolor es por causa de la iglesia.

Dicho por la gente que anda en intercesión y cartografía espiritual. Su mayor problema en cada nación o ciudad donde se han encontrado, nunca ha sido ni el diablo ni los principados que rigen esos lugares. Su mayor problema siempre ha sido el desacuerdo existente entre los mismos cristianos.

Ahora presten atención a los diferentes problemas que afrontan casi todos los países latinoamericanos; ¿Tú crees que se producen por causa de los brujos y hechiceros que confabulan contra ellos? No; existen porque la iglesia en cada uno de esos países, no está haciendo lo que debe hacer.

¿Crees que el problema mayor está en la delincuencia, el consumo y tráfico de drogas o las diferentes corrupciones políticas, policiales, judiciales y periodísticas? No, la culpa la tiene Jonás. ¿Y por qué tiene la culpa Jonás? Porque Dios le dio autoridad a Jonás, no a otro.

Cuando Jonás es arrojado del barco, te puedo asegurar algo: la tormenta amainó. Y esa noche vino una calma preciosa. Los historiadores más creíbles, (No la Biblia), dicen que el gran pez había empezado a digerir a Jonás, y que por eso salió de color pálido y sin cabello.

Ellos aseguran eso cuando lo confirman en el hecho de que a Jonás le molestaba el sol porque estaba todo magullado por causa del trabajo de digestión que había sufrido en el vientre del gran pez. ¿Y sabes qué es lo más interesante? Que se queda tres días allí.

Todos sostienen que lo hizo para que cumpliera la profecía, aunque a mí me parece que eso fue exactamente lo que Jonás tardó en darse cuenta y aullarle a Dios que ahora estaba dispuesto a ir donde Él quisiera enviarlo.

Por eso ninguno de los ministros que hemos vivido algunos años ejerciendo somos rápidos en orar por alguien cuando se nos pide. Nos tomamos nuestro tiempo, porque en primer lugar debemos esperar a ver si el Señor no nos dice que ese es un Jonás, y que si oramos a su favor estaremos oponiéndonos al proceso que Él lleva adelante para doblegar su rebeldía.

Aprende: Dios te da autoridad para cambiar las situaciones, cuando tú entiendes para qué te ha llamado Dios. Dios da autoridad a los profetas por comisión. ¿Cuál es el enemigo de los profetas que se levantan en Israel? La religiosidad.

Son los mismos religiosos los que se oponen a los profetas, y vez ras vez son un tropiezo para ellos. A tal punto, que el último profeta, Malaquías, termina asesinado por los propios profetas. Y Dios calla. No vuelve a enviar más profetas.

Y entramos al último tipo de autoridad. La autoridad de la iglesia. Y en esta deberemos concentrarnos bastante, porque es muy importante. Si para Adán, el requisito era la imagen, para Abraham era la circuncisión, para Moisés era guardar la ley, ¿Qué crees que representa en grado sumo la autoridad de la iglesia?

Depende de una sola cosa: depende de que la iglesia tenga revelación. Mira lo que dice Lucas 8:10: Él hablaba del conocimiento y de la revelación, como el proceso por el cual una persona recibe autoridad. Tú gobiernas cuando conoces. Satanás gobierna tras una estructura de ignorancia.

Él se aprovecha de los ignorantes. Por eso es que cuando Jesús habla con sus discípulos en Lucas 8:10, dice: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.

¿Por qué? Porque nunca fue la intención de Jesús dar autoridad a la gente que no lo conoce. Ejemplo práctico y rápido. ¿Puede alguien que no conoce a Dios cumplir con los requisitos establecidos y ser bendecido igualmente que alguien que sí lo conoce? Sí, porque son leyes espirituales.

¿Cuál es el enemigo de la revelación en la iglesia? La estructura. ¿Por qué? Porque Dios guía su iglesia, a veces sin saber adónde van, ya lo dice Juan 3: Los que son nacidos del Espíritu son como el viento, que nadie sabe de dónde viene ni para dónde va.

¿Y cuál es el enemigo más formidable que tiene la revelación? Las estructuras. Porque Dios no se sujeta a las estructuras. El Espíritu Santo no respeta las estructuras. No voy a definir en este momento lo que es estructura o no, ya lo he hecho en otros trabajos, pero estamos hablando de autoridad.

Y estamos intentando entenderla. ¿Recuerdas el versículo base? Toda autoridad es dada por Dios. Ven conmigo a Juan 19. Este versículo va a hace que se destape tu cabeza. Juan 19. Jesús es apresado, y es llevado delante del sumo sacerdote Caifás.

Pero Caifás no tiene autoridad para matarlo. Entonces lo lleva donde está Pilatos, ¿Recuerdas? Y aquí hay un diálogo que sólo Juan logra capturar. No está en ninguno de los otros tres evangelios, tal cual como está en el de Juan.

(Juan 19: 9) = Y entró otra vez en el pretorio, y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? (¿Sabes algo? Pilatos no quería matar a Jesús. En otro de los evangelios dice que no quería matarlo porque había tenido sueños con él. Y en otro más dice que no veía ninguna causa o delito como para que él fuera llevado a la muerte) Más Jesús no lo dio respuesta. 

(10) Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte?

(11) Respondió Jesús: ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.

¡Hermano! No sé si estoy entendiendo bien esta palabra, ¿Pero usted me está diciendo que Dios le está dando autoridad a Pilato para matar a Jesús? No. ¡Pero usted está leyendo que dice eso! Claro, pero fíjate en la segunda parte del texto. Luego de decirle que ninguna autoridad tendría si no se la hubiera brindado Dios, le añade que el que lo ha entregado a Pilato tiene mayor pecado.

Pregunta: ¿Quién lo entregó a él? ¡Caifás! El sacerdote. Pilatos no tenía autoridad sobre Jesús. Jesús no se acomodó ni se sometió al Imperio Romano. Y no sólo porque no era romano. Él nunca reconoció la autoridad de Roma.

¿Recuerdas la pregunta respecto al impuesto? Cuando le dan la moneda, y le dicen: “Señor, ¿Debemos pagar impuestos o no? Y están todos allí porque le habían tendido una trampa para apresarlo por subversión contra el Imperio.

Él pide una moneda y, observándola, pregunta: ¿De quién es la imagen que ven aquí? – Del César, la respondieron. Muy bien, entonces denle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.” Ahora aclaremos: ¿Él dijo allí que se debían pagar los impuestos, o no?

Aparentemente, sí, pero sin embargo: ¿Por qué se fueron contentos los judíos? Yo creo que si él les hubiera dicho que sí, que debían pagar impuestos, ellos se hubieran vuelto contra Jesús, porque los judíos no querían pagar impuestos.

Pero resulta ser que no sólo se fueron contentos los judíos, sino que también se fueron contentos los romanos. Escucha: los judíos conocían la ley de memoria. A ver, ¿De quién es la moneda? De César. ¡Pues denle al César lo que es de él y a Dios lo que es de Dios!

Entonces ahora debemos examinar: ¿Qué decía la palabra que es de Dios? De Jehová es la tierra y su plenitud, sus moradores, y todo lo que en ella hay. Muy bien; ¿Y qué es de César? Nada. Pero como los romanos no conocían la ley, dijeron: Ah, está diciendo que deben pagar impuestos, ¿Vieron?

Pero los judíos dijeron: De Jehová es la tierra y todo, todo, lo que hay. ¿Ah, sí, eh? ¿Recuerdas cuando aparecen para pedirle el impuesto al templo? El impuesto anual, que había que pagar sí o sí. Y está Pedro allí, y se acercan los cobradores y preguntan: ¿Tu maestro paga el impuesto, verdad?

Y Pedro, que casi siempre hablaba cuando no debía, se apura y responde: ¡Sí, claro! Entonces va y busca a Jesús. ¡Maestro! ¡Están los del templo! ¡Debemos pagarle el impuesto! Y Jesús le dice: ¿Puede el templo diezmar al templo?

No quieras imaginarte la cara que habrá puesto Pedro. “Es que yo, señor, ya dije que ibas a pagar; ¿Entiendes? – Sí que entiendo, y vas a pagar, Pedro, pero no con mi dinero. Así que toma una caña con anzuelo, arrójala al agua, espera y, más o menos como mañana al mediodía vas a sacar un pez, lo vas a abrir y, dentro de ese pez habrá una moneda. Y con esa moneda vas a pagar el impuesto. No te voy a dar de lo nuestro.

Escucha: Jesús la tenía más que clara. Él nunca se sometió a Roma. Ahora volvamos a la escena. Pilato le está diciendo: “Tú sabes que tengo autoridad para matarte”. Jesús le dice: Tú sólo tienes autoridad porque te ha sido dada. ¿Pero sabes qué? La autoridad que Pilato tiene, no viene de parte de Dios.

La autoridad para matar a Jesús, vino de parte de Caifás. Por eso es que dice luego: “El que me entregó a ti tiene mayor pecado. ¿Por qué? Porque Jesús vino a Israel, pero el Espíritu Santo vino a la iglesia. Entonces, la autoridad de Jesús estaba ligada a Israel.

¿Y qué pasa cuando Israel, dirigido por Caifás, que era la autoridad mayor, porque Herodes no lo era, lo entrega a Jesús. Pilatos recibe autoridad delegada. No de parte de Dios directamente, sino de parte del sacerdote.

O sea: no todo presidente de un país viene de parte de Dios; es la iglesia la que le da poder a la gente. Si alguien tiene la responsabilidad mayor por un país que tiene un mal presidente, es la iglesia, porque no tomó su lugar. Es la iglesia la que da autoridad.

Porque el hombre natural, no tiene autoridad. Dios no le da autoridad a cualquier ser humano. Él da autoridad a sus hijos, por un propósito. Y el diablo, que anhela la autoridad, necesita de nosotros para poder hacer algo.

¿Sabes cómo empieza todo cambio en cualquier país? Cuando la iglesia empieza a pedir perdón porque se equivocó. ¿Por qué? Porque Dios no hace venir volando desde el cielo a un gerente a una empresa. Tiene previamente una carrera.

Y esa carrera podrá ser de trabajo y esfuerzo o de corrupciones y componendas, pero la necesita para llegar a esa gerencia. Depende quiénes lo apoyen podrá con quienes lo combaten. Y finalmente llega. Ser presidente de un país cualquiera, es exactamente lo mismo.

Y también es lo mismo cualquier clase de líder en cualquier clase de rubro. Un presidente de un club, un presidente de una sociedad de fomento o de una vecinal. Un padre, incluso, necesitará tiempo para serlo. Nadie se casa el sábado y se encuentra con tres hijos el lunes. A menos que ella o él ya los tuvieran, de otro matrimonio u otra vida.

Entonces, cuando empezamos a darnos cuenta de que nosotros tenemos, no una parte, sino gran parte de la culpa de lo que pasa en nuestra familia, o en nuestro trabajo, o en nuestra ciudad o en nuestro país, es cuando Dios nos empieza a re-direccionar hacia sus propósitos.

Hermanos: nosotros somos responsables directos de la mayor cantidad de las cosas que pasan alrededor nuestro. En los creyentes genuinos que existen, que los hay, y son muchos para los pocos, aunque escasos en el conjunto, hay hastío y cansancio.

Pero no es un cansancio de lucha y entrega, es un cansancio de ver cómo la iglesia no puede ejercer el gobierno que le ha sido entregado ni tampoco el dominio que le corresponde. Y tengo que decir con valor de doctrina que, si la iglesia no empieza ya mismo a gobernar, no pasará de ser un club social más de los muchos que el mundo te ofrece.

Muy buena onda, muy buena gente, muy buenas intenciones, pero ¿Sabes qué? Lo que hace a la iglesia ser poderosa, es la autoridad de parte de Dios que tiene. Pero la autoridad, sólo viene con un propósito. Ese es el tema. ¿Y cuál es el propósito central de la iglesia? Establecer el Reino de Dios en esta tierra.

En conclusión. Primera autoridad, Identidad. Segunda autoridad, Nacionalidad. Tercera autoridad, Legislativa. Cuarta autoridad, Sacerdotal. Quinta autoridad, Territorial. Sexta autoridad, Edificacional. Séptima autoridad, de Comisión, y Octava autoridad, de Revelación.

Ahora bien; la bomba, la buena noticia, ¿Sabes cuál es? Que la iglesia recibió las ocho autoridades. Mira; hay un texto en 1 Corintios 15:47 que quiero leer en dos versiones distintas de la Biblia, porque me temo que es tiempo que recuperemos las traducciones fieles y no las contaminadas.

Versión Reina Valera Tradicional: El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es del Señor, es del cielo.

(Verso 49) = Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

Versión Biblia Textual: El primer hombre, sacado de la tierra, es terrenal; el segundo Hombre, venido del cielo.

(Verso 49) = Y así como exhibimos la imagen del terrenal, exhibiremos también la imagen del celestial.

Pero ahora fíjate como dice en el original. Y según como llevamos la imagen del polvoriento (Del terrenal, del que fue hecho del polvo) llevemos (No llevaremos) llevemos, también la imagen del celestial.

Uno de nuestros grandes enemigos teológicos, es que hemos conjugado en futuro. Ese es un tremendo error. ¿Estás entendiendo la diferencia, verdad? ¡Hay una enorme diferencia! Traemos la imagen del terrenal; caído. ¿Pero sabes qué dice luego? Dice: y traeremos la del celestial.

No, no, hay un problema. En el original, dice: llevamos ya también la del celestial. ¿Qué quiere decir? Eso va de acuerdo con la teología de Pablo, que él expone en Romanos 8. Hay dos naturalezas en nosotros, que ya están peleando.

Ciertamente, en mi vida, hay debilidades propias del hombre terrenal, del polvoriento. Como en ti. Pero también en mí llevo, también hoy, la imagen del celestial. Ya hoy está la imagen del celestial. ¿Quiere decir que tengo autoridad por imagen e identidad? Sí.

¿Tengo autoridad por nacionalidad? Sí, porque ya no somos ni extranjeros ni advenedizos, sino que somos miembros y conciudadanos de los santos de la familia de Dios. ¿Tenemos autoridad legal? Sí, porque Cristo cumplió toda la ley. Y en él la cumplimos nosotros.

¿Tenemos autoridad sacerdotal? ¡Peo por supuesto que la tenemos! Porque habiendo un sumo sacerdote, de los bienes venideros que ya administramos hoy, acerquémonos confiadamente al trono de la gracia. Autoridad sacerdotal.

¡Ay, hermano, ore por mí! No, tú tienes autoridad sacerdotal. Que se te haga la luz del discernimiento para que sepas cómo y cuándo orar. ¡Es que Dios a usted lo escucha! A ti también, sólo que no se lo estás preguntando, y vaya a saber si no es porque todavía no terminas de creerlo.

Pero lo cierto es que tú puedes llegar hasta el trono de la gracia. ¿Tengo autoridad territorial? ¡Desde luego! Tenemos autoridad para entrar y poseer la tierra entera. ¿Tenemos autoridad edificacional? Sí, pero siempre y cuando entendamos el verdadero diseño de la iglesia.

Si entendemos el diseño de la iglesia, podemos empezar a edificarle una casa conforme al corazón de Dios. Ese es un rasgo apostólico. La unción apostólica trae ciencia divina para edificar la casa. ¿Tenemos autoridad por comisión? Toda potestad me es dada, dijo el Señor. ¡Por tanto..!

Por último; ¿Tenemos autoridad por revelación? Porque aunque el niño es heredero de todo, en tanto que es niño, en nada difiere del esclavo. ¿Qué necesita en este tiempo? Crecer, madurar. Tú estás recibiendo palabra muy sólida en este tiempo. Al menos aquí la estás recibiendo.

Una palabra que va a despertar un hambre profunda, pero ¿Sabes por qué? Por cada vez más comida celestial y menos terrenal. Cada vez más manifestación del Reino de Dios en nuestras vidas. Ya nadie quiere seguir jugando a la iglesita.

Todos queremos ver que, verdaderamente, para tener un Bet-el, primero tenemos que tener luz. Porque el primer nombre de ese lugar, era luz. Y luego vemos a la escalera del Padre, donde suben y bajan los ángeles, y podemos ver la manifestación de su presencia.

¿Has entendido ahora lo que realmente es la autoridad? Si Dios verdaderamente te ha dicho que eres ministro, tú nunca podrás jactarte de ser ministro, y mucho menos maltratar a quienes te consideran como ministro. Eso es abuso de poder y nadie, pero absolutamente nadie te lo avalará jamás.

Porque de ninguna manera cuando evidencias autoridad estás mostrando algo tuyo. Esa no es tu autoridad, eso vino de Dios. Porque si eres padre, tampoco puedes maltratar a tus hijos. ¿Por qué? Porque esos hijos vinieron de parte de Dios.

Él es el que hizo sus tejidos, y tiene un plan para esa vida y una agenda preparada para ellos. Si eres marido, tienes autoridad sobre tu esposa, pero para hacer con ella como dice la palabra, y poner a sus pies todas las cosas, así como Cristo lo hizo.

Y amarla y respetarla. Si eres profeta, Dios te ha dado una autoridad muy fuerte en tu palabra. En tu boca, en lo que dices. Si tienes un cargo en el gobierno, no es un partido político el que te puso allí; es Dios. Y Él va a pedirte cuentas de lo que hagas, para bien o para mal.

Ten en cuenta que quizás podamos escapar de todo tipo de control, menos del control del Padre. Él se acercará y nos dirá: ¿Qué hiciste con los talentos que te di? Debemos anhelar la autoridad de Dios, pero sabiendo que es condicional.

En tanto que esté haciendo su voluntad, todas las puertas se van a abrir, y todos los montes se van a correr. Pero cuando no pasa eso, probablemente estés caminando fuera de su voluntad. Sería tremendamente valioso que ahora, ni bien finalices de escuchar o leer esto, te pongas delante del Señor en oración, y examines qué es lo que estás haciendo con la autoridad que Dios te ha dado

. Como estamos administrando lo que el Señor nos ha entregado. Tú no eliges la misión, tú no eliges eso. Lo que tú sí eliges es obedecer o no. Pero a la misión, a eso lo escoge el Señor.

 

 

 

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A Través del Velo

 

En estos días no creo ser el único que está siendo movido a estudiar más sobre el agua en la Biblia y en todo el contexto del evangelio. El agua, al igual que el fuego, tiene valor en sí mismos como elementos básicos. El agua que se llevó a todos los impíos en el diluvio, por ejemplo, es la misma agua que salvó a Noé. No es invento mío, está escrito desde siempre. Que no se enseñe ni predique, no es culpa de Dios.

El fuego, mientras tanto, que aflige a algunos en la iglesia, es el mismo fuego que muchos andan esperando. ¡Es que aún no quiere venir, hermano! Es que no viene hasta que la cizaña se vaya. Porque para hacer politiquería religiosa, mejor se queda dónde está.

Para andar en disenso, mejor se queda dónde está. Para andar en confusión sin tener dirección divina, mejor se queda dónde está. Hay gente inteligente que quiere a Dios, pero cuando observa la iglesia en busca de Dios, sólo ve la cizaña.

Entonces, tiene que haber una apostasía para que se manifieste lo que es y lo que no es. Cuando se manifieste lo que verdaderamente es, vendrán todas las naciones. Andan buscando a Dios en el esoterismo y la Nueva Era, con los cristales y las pirámides. Andan buscando a Dios en la macumba.

Andan buscando a Dios en sectas y falsas religiones. Andan buscando las próximas dimensiones. Es que ya se les agotaron todas las creaciones e inventos en el mundo físico, y están entrando en el mundo espiritual tratando de discernir qué es lo que viene.

Se les acabó el combustible en el mundo natural. Todos los caminos conducen a Dios, Dios está de moda. Es el mejor tiempo para ser un cristiano. Si es que no eres religioso. Es el mejor tiempo para estar vivo como parte del propósito de Dios.

Dice que fueron salvados por lo mismo que ahogó o destruyó a otros. Ahora bien, ese fuego que dice que está reservado, deberemos verlo yendo al libro de Jeremías. Porque si bien en este trabajo vamos a revisar el libro del Apocalipsis, en él encontramos bastante del Antiguo Testamento por una sencilla razón: no tenían otra cosa.

(Jeremías 23: 29) = ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?

Ya te he enseñado que cuando habla de nubes sin agua, se está refiriendo a gente sin mensaje. Por lo tanto, el agua que va a ahogar a dos o tres, también tiene que ser un mensaje, pero bien profundo. Y escucha: el que no sabe nadar, se ahoga.

Fíjate ahora en Hebreos capítulo 1 y dejemos que la Biblia no sólo se interprete, sino también que se compare ella misma. O sea: queremos leer, estudiar y aprender el libro de Apocalipsis, sin la ayuda legendaria y tradicional de la CNN.

(Hebreos 1: 7) = Ciertamente de los ángeles dice: el que hace s sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego.

(2 Pedro 3: 8) = Más, oh amados, no ignoréis esto: que parea con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.

Y esto es importante, como también lo die en el Salmo 90. Si un día es como mil años y mil años como un día, hoy estamos viviendo el séptimo día del Señor.

(9) El Señor no retarda su promesa según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

(10) Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche;

El ladrón se lleva lo que no le pertenece. Todo lo que no es de Cristo, será conmovido. O sea que estamos manifestando a Cristo merced a la remoción de todo lo que no es de Él. Nosotros menguamos, y Él crece. Es decir que no necesitamos más de Cristo, sino menos de nosotros.

La voz que anunciaba su venida, Juan, dijo: yo tengo que menguar.  Y él perdió la cabeza. Cuando lo comparamos con Cristo, vemos que tú pierdes la cabeza, para que la cabeza que tú expreses, sea la de Él. La cabeza siempre es autoridad, en toda la Escritura. Desde Génesis 3 nos promete que hay un garrotazo en la cabeza del enemigo.

…en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos (¿Ardiendo cómo? Con el fuego que te acabo de explicar. Y esta palabra, elementos, aquí te traje una definición muy importante, así que quiero que hagas varias comparaciones.)

(Colosenses 3: 20) = Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, (Esa palabra “rudimentos” que lees aquí, es la misma palabra que traducimos del griego como “elementos” en el texto anterior.)

(Gálatas 4: 3) = Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. (Esta palabra “rudimentos”, en el original, es la misma palabra usada para los “elementos” que se van a quemar en la tierra.)

(Hebreos 5: 12) = Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuales son los primeros rudimentos de las palabras de Dios;

Si el hombre es malo, no va a quemar al hombre, va a quemar el origen de que el hombre sea malo. Los elementos de la tierra. Los rudimentos, la raíz del problema. Ellos van a ser quemados, con sus ministros fuego, ellos hechos llama, están siendo quemados.

Las fortalezas mentales, están cayendo. Algo muy grande en el mundo está aconteciendo ante nuestros ojos, pero como siempre hemos comparado milagros con algo espectacular, nos lo estamos perdiendo. Sin embargo, se puede decir que este milagro es el día que esperaban ver tantos profetas que murieron sin verlo.

Ellos no estaban esperando ver salir a alguien de una silla de ruedas; estaban esperando esto: Cristo Jesús, formado en nosotros. Una ciudad cuyo fundamento era Dios. Murieron sin verlo. Rudimentos son los principios primordiales o fundamentales, de ciencia o disciplina. Ese es el significado.

Por eso es que creemos que el sistema va a deshacerse. Ahora bien; si todas estas cosas van a deshacerse, ¿Cómo debes comportarte? Prosiguiendo con el verso 12 de 2 Pedro que veníamos leyendo hoy, creo que lo tienes.

(2 Pedro 3: 12) = Esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios;

La palabra apresurando, aquí, es la palabra speudo, y significa acelerar. O sea: ¿Cuál es nuestra conducta entendiendo que esto va a acontecer? Acelerar la venida. ¿Qué venida? La que quema todo lo que es Babilonia. Esa sí la podemos acelerar.

Porque la otra depende de que se madure el fruto. Él no viene hasta que la iglesia esté madura. ¿Qué es, entonces, lo que tenemos que acelerar? Nuestra madurez. Podemos comprar todo esto, con 1 Corintios 3, donde dice que todo será probado por fuego, para ver cuál es el fundamento.

Allí se va a saber si la obra es de oro o de madera. Tanto es de Dios la de madera, como la de oro. El asunto es cómo fue edificada. Es que no hay nada de malo con el que tiene menos que con el que tiene más; si es para Dios, sigue siendo para su gloria. No va a ser todo de un solo tamaño.

(1 Corintios 3: 11) = Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

(12) Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, (13) la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego (El fuego del que te hablaba) será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego (El mismo fuego), la probará.

(14) Y si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.

(15) Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego (Otra vez, el mismo fuego).

(16) ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

No sé si alcanzas a entender que no se está hablando de los materiales con que se edifica, sino del modo en que se lo hace. Por eso es que el verso 10 lo aclara, cuando expresa: …pero cada uno mire como sobreedifica. ¿Está claro, verdad? Dice como sobreedifica, no dice con qué.

Que se entienda; estamos hablando del fuego del Señor, del fuego consumidor, aquel que dobla las rodillas de todos los que andan mal, y que es el mismo que purifica y hace resplandecer a los que andan por donde deben. Recuerda que al que produce Dios lo acaricia. Y no como premio o recompensa, sino porque quiere ayudarte a rendir el máximo.

(2 Pedro 3: 11) = Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡Cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, (12) esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos , encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán.

(13) Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

La palabra nueva, es la palabra kainos, y es como si de pronto tuvieras un nuevo y moderno auto. No significa que no hubiera autos antes que el tuyo, sino que es el mejor en una sucesión de eventos. Es la mejor categoría, el último modelo. Es el nuevo, porque todo lo que tenía el anterior, ha sido mejorado en este.

Entonces, más bien habla de una nueva condición y no de un nuevo planeta. Kainos, el mejor de una nueva especie. Esos son simplemente el significado de estas palabras. Palabras que conviene entender para que algunas escrituras no resulten chocantes como ha sucedido hasta hoy.

Y kainos, fíjate, es la misma palabra que está en Apocalipsis 21. O sea que no es nueva creación de la nada, como cuando dice que tú eres nueva criatura. Ese no es un viejo hombre emparchado, sino un viejo hombre renovado. Nueva de la nada.

Es la misma palabra, nueva, que se usó cuando Dios creó los cielos y la tierra en Génesis 1:1. Y en lo único que se repite, es cuando habla de ti. O sea: ¡De veras que eres nuevo! No es el mejor de los autos, sino una nueva raza en la tierra. Porque es una raza divina.

Lo único que existe en la tierra que no es de la tierra, es la iglesia. Porque ella nació de arriba. Todo lo demás, nace acá abajo. Y abajo, te recuerdo, no es con relación a altura física, sino en niveles de condición y de excelencia.

Y diré algo que he dicho muchas veces: cuando Adán cayó, él no se cayó del planeta. Tampoco se fue para atrás empujado por el soplo del Espíritu. Adán cayó de naturaleza. Entonces, cuando tú fuiste levantado de entre los muertos, tampoco fuiste levantado a ninguna parte físicamente, sino que como dice el Señor: Sube acá y razona conmigo; mis caminos son más altos que tus caminos.

 Pero no están en un décimo piso, están en un mismo planeta. Es una expresión superior a la de un hombre que no tiene la expresión de Dios. Nacer de arriba no habla de dirección, habla de fuente, de origen, de naturaleza; no de geografía.

(Isaías 65: 17) = Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.

Fíjate que ya en el Antiguo Testamento se está diciendo esto. Es una expresión que implica un significado. Porque dice que va a enrollar los cielos como si fuera un pergamino, ¿A dónde está la orilla del cielo para comenzar a enrollarlo?

En ninguna parte, es una analogía. Dice que primero pasan los cielos y la tierra que su palabra. ¿Qué te está diciendo? ¿Que los cielos y la tierra, van a pasar? No. Que su palabra es tan eterna que te la va a comparar con lo más eterno que existe.

Porque si los cielos y la tierra dejan de ser, entonces al día después, su palabra también podría dejar de ser. Pero sabemos que su palabra perdura para siempre. Y por eso la compara con algo que también es para siempre. No la va a comparar con algo temporal.

Es un lenguaje revertido, pleno en imágenes proféticas. Cuando entendemos esto, mirar luego Apocalipsis empieza a ser una bendición, y no un fastidio incomprensible. Por eso es que no podemos enseñar al libro del Apocalipsis, sólo podemos, apenas, introducirlo. Necesitas cambiar el lente de tu ojo, para que puedas entenderé y ser bendecido, tal como el propio libro lo profetiza y decreta.

(Sofonías 3: 8) = Por tanto, esperadme, dice Jehová, hasta el día que me levante para juzgaros; porque mi determinación es reunir las naciones, juntar los reinos para derramar sobre ellos mi enojo, todo el ardor de mi ira; por el fuego de mi celo será consumida toda la tierra. (Escucha: es tiempo de cambiar el mapa. Es sólo una expresión. Es el fuego de tu celo)

(Verso 11) = En aquel día no serás avergonzada por ninguna de tus obras con que te rebelaste contra mí; porque entonces quitaré de en medio de ti a los que se alegran en tu soberbia, y nunca más te ensoberbecerás en mi santo monte.

(12) Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, el cual confiará en el nombre de Jehová.

Observa: acaba de destruir toda la tierra, pero hay un remanente, ¿Te das cuenta? O sea que, el fuego que destruye lo malo, purifica lo bueno. Dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, y esto es de espíritu, nada que ver con tu bolsillo, que confiará en el nombre de Jehová.

Y entiende bien: ser humilde es aceptar que eres lo que Dios dice que eres, no lo que a ti te parece que eres. Y pobreza es ponerte en una posición en la que eres totalmente dependiente de Dios. Por eso se dice que el evangelio es para el pobre. Habla del que depende Dios, no del que no tiene dinero.

(13) El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa; porque ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice.

O sea: no va a haber engaño ni va a haber mentira. Toda esta confusión babilónica se destroza. Dice que les restaurará una lengua pura. Nota que el fuego de Dios destruye, pero al mismo tiempo produce un remanente.

Y recuerda que remanente no significa necesariamente residuo. Un remanente puede ser al mismo tiempo una multitud. Porque remanente es una categoría de gente y no un número en cantidad. Remanente es otro tipo de gente, como lo fueron Caleb o Josué, por ejemplo. No es que son pocos, son especiales.

Recuerda, antes de tocar nuevamente Apocalipsis, que el tabernáculo de Moisés es el patrón, es el modelo. Y si acostamos la imagen de Jesús que vemos en Apocalipsis, para ver cómo cabe dentro del tabernáculo, vemos que sus pies de bronce bruñido, serían el altar.

Y la cabeza, arriba, con todo el oro y ornamento, sería el Lugar Santísimo. ¿Qué vemos en esta imagen? Cuando tú miras a Rut, que es una tipología de la iglesia, porque todos los PH de la iglesia están de acuerdo en que Rut la tipifica, ¿qué es lo que vemos?

Lo primero que hace es que ella se encuentra con él, ¿Dónde? En la era. ¿Y qué es la era? La iglesia. Se encuentra con él en la era, en la iglesia. ¿Cuándo se encontró con él? La palabra dice que a medianoche. La medianoche es una estación, es una sazón de su tiempo.

Es cuando comienza el nuevo día. ¿Y qué fue lo que ella descubrió a medianoche? Los pies, que habla del sacrificio. En este día, Dios nos está revelando lo que pasó en la cruz. Cuando le reveló los pies, cuando le corrió el velo de los pies, él se levanta y la encuentra acostada al lado de un montón de cebada.

Y la cebada tiene que ver con la resurrección. Y estamos viendo toda una fotografía como, la revelación de su muerte es la que nos levanta en el poder de su resurrección. Fue encontrada al lado del trigo y la cebada.

El libro está lleno de todas estas imágenes proféticas. El altar de sacrificio es el atrio exterior, es el principio de la iglesia. El lugar Santo es el tiempo de la iglesia, es la hora de la iglesia, y es donde está la dimensión eclesiástica presente.

Vemos que cuando transicionamos en el libro de Apocalipsis, terminamos en un cubo de diez por diez. Y diez por diez eran las medidas del Lugar santísimo. Y es la revelación progresiva de aquello que ya es en nosotros, Cristo Jesús la esperanza de que un día sea expresado.

Y terminamos como un pueblo de tercera dimensión, un pueblo del tercer día, de los hijos maduros de Dios. No somos siervos. Empezamos como siervos, luego fuimos amigos, pero terminamos como hijos. La revelación del libro del Apocalipsis es la revelación progresiva de su plenitud en nosotros.

Por eso dice: esta es la revelación de Jesucristo. No dice la revelación del anticristo, dice la revelación de Jesucristo.  El problema es que, si seguimos viendo el patrón del tabernáculo, la mayoría de la iglesia se ha quedado en la experiencia del Lugar Santo.

Ahora; si el atrio es el nuevo nacimiento y el Lugar Santísimo es la madurez, entonces podríamos comparar, -déjame usar analogías, así lo hizo Cristo-, a la iglesia con la adolescencia. Que saben lo suficiente como para ser peligrosos.

Si tú tienes hijos adolescentes, sabes muy bien de lo que te estoy hablando. Imitan los dones del padre, pero no tienen su misma responsabilidad. ¡Les encantan los dones! Usan tu auto, pero no pagan combustible ni tampoco las multas de tránsito.

A todo adolescente le gustan los regalos, pero quieren ser independientes, no quieren tener compromiso ni relación con nadie. Te estoy describiendo la iglesia de hoy, ¿O no? Fíjate que el mensaje a las siete iglesias, es arrepiéntete o te quito el candelero. Y sin candelero no hay luz. Y sin luz no vemos al que está en medio.

La mayoría de la iglesia nos dice que entre medio de los capítulos 3 y 4 de Apocalipsis, la iglesia se va. ¿Cómo que se va? ¿Esa es la esperanza de todo creyente, que venga Cristo y lo salve de sus problemas? ¿A eso se le llama iglesia más que vencedora, sin mancha s y sin arruga?

Escucha: si el irse en un rapto fuera el ápice de todo el cristianismo, a mí por lo menos me parecería casi ridículo que Dios no dejara un verso bien claro al respecto. Porque cuando tú lees esos dos capítulos, compruebas que no dice nada respecto a que la iglesia se vaya.

Es solamente una analogía, no escribió nada al respecto. Hay que ver todas las noticias internacionales, hacer un seguimiento para ver en qué anda Israel, leerse cuanto libro de ciencia-ficción aparezca para poder corroborar lo que se cree. ¿Alguien entiende eso?

Si es algo tan importante como suponemos, ¿Por qué Dios no dice nada absolutamente claro al respecto? ¿Será que Dios está jugando a las escondidas con todos nosotros? ¿Ese es nuestro Dios? Yo, a la verdad, prefiero ni siquiera tomarme el trabajo de responder eso.

Cualquier persona que tenga dos dedos de frente sabe que lo que Dios está edificando es su casa y su templo, y que ese templo es la iglesia. ¿Entonces por qué nos hacemos todo el barullo y el rollo que nos hacemos con otro templo?

Ya dijimos que si eso fuera verdad, entonces la iglesia va a tener más gente salva por causa de la sangre de machos cabríos que por la sangre del Cordero. Porque vamos a terminar con un grupo de judíos matando cabritos por allá, mientras la iglesia genuina anda detrás de los pasos del Espíritu Santo.

Alguien se dará el lujo de decir y hasta enseñar que la sangre de Jesús salva a menos que los sacrificios antiguos. El caso es que no hay otro nombre, no hay otro Cordero por el cual se pueda ser salvo. Ya lo sabemos, ¿Tendrá que venir alguien hoy a recordárnoslo? Hasta el judío va a entrar, pero por la puerta. Sin ningún macho cabrío.

Por eso es que en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis, cuando le habla a las iglesias, a una le dice: te crees rico. Ese es el hombre rico de las parábolas. Se creía rico pero estaba desnudo. ¿Quién estaba desnudo? Adán. Y cuando hablo de rico no hablo de dinero. Es gente que tiene tanto en su cabeza que le cuesta muchísimo reducirse como un niño para entrar al Reino.

Se enriqueció en su nivel. ¡Tengo una mega iglesia! ¡Tengo miles de células! Estoy en el cenit de todo un mover de señales, ¿Cómo pretendes que cambie mi mensaje para entrar en la próxima fase del Reino? Mejor se muere y se lleva a todo el mundo con él, ¿No es cierto?

Se quedaron en el segundo aposento. Escucha: no hay nada malo con el Pentecostés ni con el segundo aposento. Sólo que no es para siempre. No hay nada malo con ese nivel de entendimiento, pero ¿Sabes qué? ¡Hay más!

Cristo siempre se introduce como la solución al problema, pero déjame mostrarte que todo lo que le ofrece a la iglesia, hay que pasar el velo para obtenerlo. Si te quedas en el Lugar Santo, no vas a ser participante de lo que el vencedor decida. Y no estoy hablando de que no eres salvo. Sólo digo que no participas de lo que se le ofrece al vencedor.

Fíjate en Apocalipsis capítulo 2 y verso 1: Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso; el que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: Aquí se presenta como uno que anda en medio de los siete candeleros.

Y mira lo que dice el verso 5: Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras, pues sino, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero. Nota que el problema es la luz. ¿Dejaron su primer amor? Entonces Él se presenta como la solución.

Mira la próxima iglesia y lo vas a entender mejor. ¿Cuál era el problema de ellos? La doctrina de los nicolaitas. ¿Y cuál era esa? Que tenemos todo, diez mil personas que se congregan los domingos, una mega iglesia, y grupo de gente asalariada que hace toda la función de la iglesia.

Esa es la doctrina de los nicolaítas. ¿Y qué dice Dios de ella? Dice: la detesto. ¿Y ahora, qué hacemos? ¿Cómo dice que va a vencer? Teniendo la luz del candelero. ¿Y qué le va a dar al que venza? Le va a dar de comer del árbol de la vida.

En todo el tabernáculo, que es el modelo, ¿Cuál es la pieza que tiene que ver con el árbol de la vida? La vara de Aarón. ¿Y dónde está? En la tercera dimensión. Si no llegas allá, no la obtienes. Verso 8, segunda iglesia. Y escribe al ángel de la iglesia de Esmirna; el primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto:

¿Cuál es el problema que tienen? Mira el verso 11: El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte. ¿Por qué? Porque Él se introdujo como el que estaba muerto, pero ya está vivo.

¿Y qué le ofrece? Le ofrece, en el verso 10, al final, la corona de la vida. El labio de la mesa del propiciatorio, que estaba alrededor de los querubines junto al arca, se llamaba “la corona de vida”. Una vez más, para obtenerla, tienes que pasar el velo. ¿Y cuál es el velo? La carnalidad adámica.

Seguimos leyendo, la tercera iglesia. Verso 12: Al ángel de la iglesia de Pérgamo; el que tiene la espada aguda de dos filos. En Hebreos 4:12 nos dice lo que hace eso: que discierne lo que es Eva de Adán. Es lo único que te separa lo que parece ser Espíritu, pero que es alma.

Te llega hasta los tuétanos, y te revela todas las cosas. Son los ministerios que a la gente no le gustan. ¡Me traes problemas diciendo eso! Sorry. Yo creo que revelé el problema, no lo traje.  Y no es que tú no lo habías visto. ¡Sí que lo viste! Pero hiciste caso omiso.

¿Qué dice él? El que tiene la espada aguda. Esa es la solución, con eso se presenta. ¿Y qué es lo que él tiene ahí? Tiene a Balaam, esa es la mercadería de la iglesia. Por eso dice en el verso 13: Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre.

O sea: número uno: el ataque más fuerte de Satanás, es hacerte abortar el nivel de fe que tienes. ¿Y ese es el trono de Satanás! ¿Tú pensabas que en el trono de Satanás iba a haber prostitución, droga, suicidio u homosexualismo?

No. Las tres armas más fuertes, provienen del epicentro. La primera, “Lo viste, pero no lo creas”. “¡Está bueno el mensaje, pero quédate ahí, no exageres, te puede costar algo!” ¡Ya sé, vamos a traer a Fulano para que atraiga gente! Así nos consideran iglesia fuerte. ¡Babilonia va a caer!

El que tiene la espada de dos filos; Balaam, que enseña a poner tropiezos. Teniendo también la doctrina de los nicolaítas, que yo aborrezco. Y después dice: arrepiéntete, pues sino vendré a ti y pelearé contra ellos, ¿Con qué? La solución a la falsa doctrina de mercadería, que es una palabra cortante, de esas que habitualmente deseamos poner a tu alcance aquí. Y ya lo sabes; cuando es de Dios, sale, llega, pega y vence. Cuando es nuestra, sale y rebota por allí y se pierde.

¿Y qué le va a dar, dice? Maná escondido. ¿Y dónde está? En el frasco, dentro del arca. Tienes que cruzar. Es decir que ningún mover carismático te ofrece lo que Cristo te ofrece. Dice el verso 18: Y escribe al ángel de la iglesia de Tiatira; el Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego;

¿Cómo se presentó antes? Como el hombre que ve a través de ti, que tiene ojos de llama de fuego. ¿Cuál es el problema con esa iglesia? Jezabel. ¿Y cómo se presenta? Como discernimiento. Fíjate, de haber allí un verdadero apóstol, Jezabel ni siquiera asoma la cara.

Jezabel no es una profetisa, Jezabel es un sistema que compromete a los líderes de la iglesia. ¿Por qué estamos diciendo eso? Porque ahí dice, verso 20, que toleras a esa mujer Jezabel, que se dice profetisa. Mujer es una iglesia; no olviden los ídolos.  

Que seduce a mis siervos a fornicar. ¿Lo dice o no lo dice? Y dice que esa mujer, Jezabel, que se dice profetisa, enseña. Eso te deja en evidencia que también se manifiesta como una doctrina. Porque enseña. Y esa enseñanza, seduce a los siervos a fornicar, que es errar en el propósito.

A comerse cosas sacrificadas a los ídolos, imágenes falsas, Babilonia. Pero le da tiempo para que se arrepienta, verso 23: y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.

Y dice que al que vence le dará la estrella de la mañana, y esa es la manifestación de Dios en el arca. ¿Por qué lo sabemos? Porque Pedro dice que si obedecemos a la palabra, de la cual tenemos preciosas promesas, aparecerá la luz como lucero de la mañana en nuestros corazones.

Es la manifestación de Cristo en el arca que produces tú. Capítulo 3: Escribe al ángel de la iglesia en Sardis; el que tiene los siete espíritus de Dios. Los siete espíritus de Dios, hablan de la plenitud del espíritu. Verso 3, dice: Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.

(5) El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida.

Las vestiduras blancas son las interiores del sacerdote cuando cruza el velo. Se quitaba todas las cosas azules, y entraba con los paños de lino blanco. Todo lo que Dios te ofrece, tienes que cruzar el velo carnal de tu mente para llegar allá.

Tienes que ser gobernado de adentro para afuera. El reino de Dios está en vosotros. Es el gobierno de Dios, ¿Entiendes? Escribe al ángel de la iglesia de Filadelfia; (Verso 7) esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre.

Se presenta como una llave. ¿Qué te dice el verso 8? Pongo delante de ti una puerta. ¿Por qué? Porque yo soy la llave. Se presenta como la solución al problema. Cuando Dios dice: Sé fuerte, no te pide fuerza, te la acaba de dar. Cuando Dios dijo Sea la luz, la luz fue.

Dios jamás va a exigirte nada que antes no te haya dado. El día que entiendes esto, es recién allí cuando una ofrenda o un  diezmo son una bendición y un privilegio, no una carga angustiante y desconfiada.

Verso 12: Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios. La palabra nombre, es la palabra onoma; el carácter de mi Dios. El 666 le da el carácter o la mentalidad a alguno, y Dios el que vence le da el carácter o la mentalidad a otro.

Haya este mismo sentir que hubo en Cristo, en vosotros. Que tenga la misma mentalidad. En el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. Esto quiere decir que te acabas de hacer uno con Él.

Verso 14: Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea; he aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero; el principio de la creación de Dios. Y luego dice algo bien terrible en el verso 16: Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

Escucha: Tibio, es el Lugar Santo, porque caliente es la llama del fuego de Dios, y frío es el Atrio, porque no tiene capa. O sea que simplemente te quedas en un mover de corte carismático, te considera tibio. O sea: eres lo suficientemente adulto como para creerte independiente, pero no tienes la suficiente responsabilidad como para producir.

Y ese es el problema que se está experimentando en la iglesia, y ese es el llamado de Dios en este tiempo: de ir más allá de aquello que la emoción nos propone. Luego te dice que tú te crees rico, pero que en realidad estás ciego y desnudo, Y que compres oro refinado.

Es decir, que pases por el fuego, que pases por todo lo que estamos hablando para que la vergüenza de tu desnudez sea cubierta. Verso 20: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, (Ahí está el tabernáculo de Dios con los hombres) y cenaré con él, y él conmigo.

Ahí lo tienes. ¿Cómo le llamas tú a la primera comida del día? Desayuno, ¿Verdad? ¿Y la segunda? Almuerzo. ¿Y por la tarde? Refrigerio o merienda. Aquí estamos hablando de la última comida del día, la cena. Eso es absoluta y definitivamente, hoy.

Te promete la última cena del día. Va a tener comunión contigo en la última cena del día. No en la primera, no está en la puerta de salvación. No es el desayuno lo que me está ofreciendo, es el banquete. Y sobre esto hay una parábola.

Allí, Él está en la puerta. Les está escribiendo a todos los que tienen la oreja clavada a la puerta. El principio de la oreja clavada en la puerta implica a aquel que va a ir más allá de la demanda de la ley. Que tú quieres quedarte con tu amo, más allá de lo que la ley decide. O sea: traduciendo eso al español de la iglesia de este tiempo, tú estás dispuesto a hacer más de lo que se te pide. Por eso tienes tu oreja clavada en la puerta. La parábola.

(Lucas 14: 16) = Entonces Jesús le dijo: un hombre hizo una gran cena, (Él dijo que entrará y cenará, ahí está la gran cena), y convidó a muchos.

(17) A la hora de la cena, (O sea: el desayuno es el Atrio, el almuerzo el Lugar Santo, y la cena sería el final del día) envió a su siervo a decir a sus convidados: venid, que ya todo está preparado. O sea: ya todo está consumado.

Pero todos comenzaron a dar excusas. Uno dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla. Esa era una mentira, porque nadie compra un terreno sin verlo primero. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y las voy a probar.

Algunos andaban buscando la pista de prueba de bueyes. Otro dijo: Me acabo de casar, no puedo ir. Vamos a aplicarlo con la misma terminología del libro. No es el desayuno, no es el almuerzo, es la última comida del día: la cena.

Invitó a muchos a que salieran del almuerzo, que salieran de las arras del Espíritu, y entraran a la plenitud. Uno dice que tiene bueyes. Bueyes, en la Biblia, son los animales de carga, representan ministerio. Este tenía cinco, ¿No es así?

Sí; él andaba con los cinco ministerios, según él. Cinco bueyes. ¡Es que no puedo cruzar el velo porque tengo este tremendo ministerio, aquí, que me ocupa todo el tiempo! ¡Es que soy reconocido mundialmente, estoy aprobado por todos!

Tengo cinco, tengo la plenitud de los dones de la iglesia. Olvidaba que tener los cinco dones, no significa que tengas los cinco títulos, sino que cada miembro de la iglesia opere en cinco unciones, que muy rara iglesia tiene.

Y eso no tiene nada que ver con tener posiciones, cargos o credenciales en las organizaciones cristianas. Que tienes una iglesia profética, que sabes cuándo invertir porque sabes cómo viene mañana lo que viene. Eso es ser profético, nada que ver con profetizar.

Tienen una iglesia profética, o sea que es militante; no se amilana ni se achica cuando hay presiones. Donde no hace falta ninguna consejería pastoral, porque la gente es fuerte. Y cuando tienes una iglesia apostólica, son pioneros. Pioneros en mensajes, tienen el gobierno de Dios, pueden liderar.

Tienen la misma mentalidad de Jesús, que ellos son la solución al problema. Tienen una iglesia evangelística, donde cada miembro siempre anda buscando a alguien a quien hablarle. Tienen una iglesia pastoral, donde cada uno protege, apacienta y ayuda al vecino.

Tiene una iglesia que tiene el espíritu de maestro, o sea que escudriñan, para echar fuera lo malo y quedarse sólo con lo genuino. Eso es tener los cinco dones, no los cinco ministerios. Dios tenía una gracia en  plenitud, y dividió su gracia en cinco unciones para ser transferida al cuerpo global.

¿Para qué? Para que el cuerpo pudiera expresar la plenitud que Él alguna vez tuvo, no para profetizar. No sé cuántos de ustedes conocerán la historia de Elías y Eliseo, pero pregunto: ¿Qué estaba haciendo Eliseo, cuando Elías lo encontró? Estaba arando con los bueyes.

Y Elías le dijo: vente aquí, que hay otra dimensión que debes conocer. ¿Y qué hizo Elíseo con los bueyes? Los sacrificó. El problema de hoy es que nadie acepta y se decide a sacrificar sus bueyes para procurar entrar en otra dimensión.

¡Es que quiero comprarme un terreno! Él lo miró y le dijo: tú te quedas aquí y no compras ningún terreno. No lo necesitas, no busques más. Aquí te quedas. Eso habla de compromiso y permanencia. “¡Es que me acabo de casar, tengo otra mujer!”

Si Dios te llama a trabajar con su iglesia y tú le dices que no puedes porque tienes otra mujer, eres un adúltero. Porque la otra mujer, es Babilonia. Estás casado con fruto de hombre. ¡Es que tengo compromiso con otra! ¡Tengo compromiso con una denominación, con una organización, con una doctrina!

¡No puedo irme contigo, Señor, tengo pacto con otra! ¡Yo sé que tú me llevarás a la tercera dimensión, pero yo tengo pacto aquí! ¡Me acabo de comprometer con mi nueva cobertura! Apocalipsis. ¿Cuántos están entendiendo un poco más claro todo esto?

Claro, tú lo puedes explicar como tú quieras, pero nosotros estamos hablando de derrotar a Babilonia y eliminar la confusión. Tú puedes leer el libro con cualquier otro pensamiento. Y vuelvo y te repito, no es establecer doctrina; es simplemente revelar a Cristo.

Cristo quiere que tú no estés confundido. Y que tengas plena comunión con Él, porque sin Él, no hay fruto. No hay pacto, no hay niño. ¿Recuerdas una vez que hubo una fiesta y Él dijo que cómo había entrado ese sin la vestidura blanca?

Todos estaban salvos, todos estaban adentro, todos estaban invitados. Pero había uno que no tenía compromiso. Por eso Él le dice: ¿Qué haces tú aquí? Yo no te conozco. Esa es la misma palabra que nos dice que muchos le dirán Señor, Señor, pero Él no los conocerá.

¡Pero Señor! ¡Es que en tu nombre yo profeticé! Por eso Apocalipsis, cuando termina todo ese rollo Él dice, en el capítulo 3 del verso 21: Al que venciere, le daré que se siente conmigo en el trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en Su trono. El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a la iglesia.

(Apocalipsis 4: 1) = Después de esto, (¿Después de qué? Después de todo lo que acabamos de predicar. No es después de que nadie se vaya, es después de que tú respondas correctamente a los primeros tres capítulos. Es después que Tiatira se deshaga de Jezabel.

Es después que quebrantes todo espíritu de nicolaítas en tu casa, ¿Entiendes? Es después que aceptes los ojos de oro purificado que discierne y saca todo lo que es Babilonia de la casa de Dios. Después que corriges y sacas el velo, vas a ver el trono de Dios del cual se produce el mensaje.

Vas a ver el verdadero pueblo de Dios de dónde se van a desatar los sellos de un libro que estaba sellado, pero que al cruzar el velo ya no lo estará. Después de esto. ¿Después de qué? Después de todo lo que hemos hablado. Después que entiendas todas esas cosas. Después que sacrifiques a tu Eva a tu psiquis. Después que te muevas del razonamiento carnal y asciendas a otra esfera espiritual.

Después que dejes la adolescencia, y entres en compromiso. Después que puedas tejer en las fibras del velo mental los atributos de los querubines de Dios. Después de esto, vas a ver un mensaje desatado, y en tu medio ambiente. Te diré las cosas que fueron, y ahora las que son.    

Si no entiendes los que fueron, jamás vas a producir un resultado de lo que ya fue. Lo que fue, es la carta escrita en tu corazón. Lo que es, es la epístola abierta ante las naciones. Lo que será, la encarnación de Cristo en la tierra.

Pero todo es porque ya está consumado. Lo que nosotros estamos haciendo es quitando todo lo que la oculta. Porque estamos re-velando a Cristo, corriendo el velo, de un hombre que está en medio de la iglesia, el candelero, que aunque está ahí, lo que se ve es el candelero, no se lo ve a Él.

Lo primero que ves, lo primero que te presenta después de esto, es: he aquí una puerta abierta. Cielos abiertos.  ¿Cómo ministró Cristo? Con cielos abiertos. No era un agujero en el cielo, era que Él tenía a su disposición a cualquier hora, todos los recursos en los lugares espirituales.

Lo cual nosotros tenemos que orar por ello, porque como no tenemos la madurez para usarlo todo, andamos jugando con los juguetitos, que son los dones. Pablo, hablándole a Corintios, después de haberles mencionado la eficacia de los nueve dones, les dijo: después que entiendan los nueve dones, déjame enseñarte un más excelente modo de terminar su carrera. Más excelente que los dones.

Y les habló del amor. La palabra es carácter. ¿Por qué? Porque el final no es algo que tú haces, sino algo en lo que tú te conviertes. La forma de medir el crecimiento de un ministerio no es numérico, sino por el estado de ser de la gente que lo consulta o lo comparte.

Si la abuelita no sabe lo que está haciendo Dios, entonces la iglesia todavía está débil. ¡Es que mi iglesia es fuerte! ¡Tengo diez mil miembros! ¿Ah, sí, eh? Muéstrame los frutos, sus vidas diarias. Dios está madurando al pueblo. Pero eso no va a pasar sin que nosotros seamos responsables y abracemos la verdad. Esto no es material de conferencia tradicional. Aquí no estamos ministrando las emociones.

Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo, y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá. Toda la vida Dios ha estado diciendo: ¡Sube acá! ¡Razona conmigo, sube acá tu soberana vocación! Toda la vida ha estado diciendo ¡Sube acá!, ¿Por qué ahora se les ocurre que sube acá es geográfico?

Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. ¿Después d qué? Después de que corrijas los siete errores que acabo de ver en la iglesia. Pero eso es reforma. Hay mucha gente predicando reforma sin ser reformadores.

Tú no puedes reformar ninguna iglesia si andas en el mismo nivel de la iglesia que quieres reformar.

(2) Y al instante yo estaba en el Espíritu; Claro; acaba de cruzar el velo, ya no hay nada carnal. Y he aquí un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. Dime: ¿Tú no cantaste alguna vez un himno que decía que Él estaba entronizado en nosotros?

Cierto. A veces entonamos canciones con esfuerzo y predisposición salmística irreprochable, pero no entendemos una pepilla de lo que estamos diciendo con música.

(3) Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina. Y comienza a describirte a la nueva Jerusalén. Y había alrededor del trono un arco iris. Ahí lo tienes. Lo primero que ves cuando cruzas el velo, es pacto.

En el segundo nivel, no ves ningún arco iris. Es que no lo hay. El mover carismático no está comprometido con nada más que con mostrar y mostrarse. No expresas el nivel. Pero cuando cruzas el velo ese, todo tiene que ver con pacto.

Arco iris. Cuando hablamos del arco iris, lo primero que pensamos, es: Cómo en los días de Noé. ¿Y qué tiene que ver el pacto de Noé? Que el pacto de Noé marca el comienzo de un nuevo orden. Marca el comienzo de un nuevo día.

Por eso, en tipología sólo se salvan ocho. Eso no quiere decir que sólo se van a salvar ocho personas. Es que ocho, es el número de nuevo comienzo. Después de un pacto hay un nuevo comienzo para la iglesia. Y todo lo que estamos enseñando en la reforma, es para crear un nuevo nivel de compromiso y alianza que va por encima de las amistades.

Porque los amigos si pasas mucho tiempo sin verlos, capaz se ofenden. Pero la alianza no necesita de verse para funcionar. Estamos relacionados por causa y por compromiso. Puede ser que estemos en alianza con gente que jamás vimos ni veremos personalmente.

Hemos tenido que aprender a querernos, simplemente porque Dios nos ha unido para una obra en común. Hemos sabido perdonar nuestras faltas para consumar un destino. Todos somos autónomos, pero estamos más obligados a la unidad porque lo hacemos de corazón, no por imposiciones o conveniencias.

No existe tal cosa como independencia total en el Reino de Dios. Pacto es decir dios. Dios es Dios de pacto. No hace nada si no hay pacto. No engendra si no hay pacto. Uno de los problemas más serios que hay en el mundo hoy, es engendrar hijos sin pacto.

La iglesia anda merodeando en el mismo espíritu: hijos sin pacto. Hijos bastardos. La transición al nuevo orden de las cosas, no es por medio de un viaje geográfico, sino el templo de una persona: el arca de Dios. Si no tienes el arca, no estás protegido.

¿Y qué es el arca? Es la mentalidad. ¿Por qué? Porque el arca tiene trescientos codos de largo, que es el poder de Dios, porque tiene que ver con los trescientos de Gedeón. Tiene cincuenta codos de ancho, que es la plenitud del Espíritu, Pentecostés. Y tiene treinta codos de estatura, que es la estatura del varón perfecto. Todos los reyes eran ordenados a los treinta,

El arca representa un pueblo que ha llegado a la plenitud del varón perfecto. Esa mentalidad es la que te guarda del juicio. Los principios que te gobiernan, son los que te producen en tiempos de escasez. Eso sí va de acuerdo con: no los saques del mundo, sino guárdalos.

Porque como en los tiempos de Noé, así también será la venida. ¿Dónde paró el arca de Noé? En el Monte Ararat. ¿Qué significa Ararat? La maldición ha sido revocada. ¿Y qué cosa es la que pasó en la cruz? Que la maldición fue revocada.

Toda la Biblia habla de lo mismo. Es que el mensaje central es sencillo, el problema es que nosotros queremos peinarlo con nuestras doctrinas denominacionales, ¡Y no funciona! Tienes que meterte en esto que fue juzgado. ¿Quién fue juzgado? El Hijo de Dios. ¿Dónde estamos nosotros? En Cristo, el Hijo de Dios.

Porque en Él juntamente fuimos crucificados. En Él juntamente morimos. En Él juntamente fuimos sepultados. Juntamente con Él fuimos vivificados, juntamente con Él fuimos levantados y ya estamos sentados en los lugares celestiales. El mismo lugar en donde estamos bendecidos con toda bendición espiritual.

El mismo lugar en donde tenemos toda milicia y guerra contra todo principado y toda potestad. Es el mismo lugar que Efesios 3:10 nos dice que será revelada la multiforme sabiduría de Dios a principados y potestades en los lugares celestiales.

Es el mismo cielo donde Cristo estaba parado cuando estaba hablando con Nicodemo. Es el que subió y descendió, pero que está en el cielo. Es una dimensión, es un estado de ser, es un carácter que tiene. Al igual que un matrimonio bien engendrado, bien trabajado, bien comprometido. Ellos producen una familia hermosa, y asimismo debe ser nuestro compromiso con la causa de Dios, para producir la misma cosa en el mundo del espíritu.

Y no va a haber el producto de un varón perfecto, sin una iglesia casada con Dios. Estoy hablando de casada. Una iglesia casada jamás va a cuestionar algunas leyes de Dios porque no les resultan modernas o simpáticas. Tal como la ofrenda. ¿O hay maridos que ponen reparos en darles el dinero que necesitan a sus esposas? Sí, ya sé que los hay, pero no es lo standard.

Si tú no te casas con alguien del que puedas decir que estarás con él hasta que la muerte los separe, mucho menos Dios. Porque el matrimonio natural, sólo es un reflejo de lo que Dios quiere hacer con nosotros: hacernos uno con Él.

Si tú eres inteligente y prestas debida atención, tú ya sabes que tienes el patrón exacto de lo que Dios quiere y las formas en cómo poder lograrlo. Tú sólo debes obedecerle y todo saldrá bien. Pero hoy, sin embargo, todo el mundo está dominado por pecado y por gigantes.

¿Qué pasó en los tiempos de Noé? ¿Por qué fue que Dios se enojó? Porque los hijos de Dios se estaban casando con las hijas de los hombres. Y hoy en día, los hijos de Dios también se están casando con frutos de hombre.

Casados con denominaciones, casados con doctrinas, casados con iglesias frutos de hombres, casados con moveres de Dios que no tienen nada que ver con la relatividad presente ni lo que Él está haciendo, casado con hombres y produciendo gigantes.

Ministerios enormes, monumentales, con semblante de Hollywood cristiano. Gigantes con una mercadería tremenda. Ministerios gigantes en la tierra, que no podemos derribar para cruzar el velo. Hay gigantes en la tierra, producto de los hijos de Dios casados con los frutos de los hombres.

Casados con las hijas de los hombres, con los frutos, con las iglesias hijas de hombres. No puedo ir a la boda porque estoy casado. ¿Y quién te dijo que te casaras? Si yo te andaba ataviando para que te casaras conmigo. Pregunto: ¿Tú eres uno de esos casados que no puede ir a la boda?

¿Recuerdas cuando Dios le da las pautas a Noé para construir el arca, y le dice en un momento dado que debe calafatearla con brea? Esa palabra, calafatear, significa expiación. Noten que el arca, fue sellada por la expiación. Expiación. Significa la sangre de expiación.

O sea: búscate madera de Gofer, o sea, madera de un árbol y luego constrúyete algo sellado con sangre de expiación. Estamos construyendo al varón perfecto, ¿Entiendes? Tiene tres niveles, los mismos tres niveles que el tabernáculo.

Tiene una sola puerta, Cristo es la puerta. Envió dos aves, una era de rapiña. Y llegó hasta el final de la Biblia, toda ataviada, igualita que la esposa, nunca encontró tierra. Sale de las aguas, muchedumbres en Babilonia. Pero también envió una paloma, esta se detuvo un poquito antes, y se detuvo en el Jordán, y trajo la hoja del monte de olivo, Cristo Jesús.

Toda la Biblia te quiere revelar a Cristo. Como el arca de tu salvación. Pero nos hemos estacionado en la puerta, y ahora nos fuimos un poquito más allá, y la sulamita dijo: no solamente quiero estar contigo, sino que en el capítulo 2, comienza a beber el vino, y termina borracha en sus brazos.

Ese es el mover de Pentecostés, pero ella dijo: yo quiero ir más allá. Y termina produciendo un hijo al final. No se quedó en el capítulo 2. ¿Cuántos están viendo que toda la Biblia te exige cruzar? Hay que cruzar. Esa palabra, Arco Iris, tiene que ver con la palabra esmeralda y tiene que ver con los prismas.

Y lo que sobresale es de color verde. Y la sulamita dijo: mi cama es de color verde. Hay pacto en mi cama. El lecho no es de adúltera, hay pacto en mi cama. Ella comenzó diciendo: soy morena, no me veo en la naturaleza divina; me veo en Ismael.

Pero termina produciendo un hijo con el maestro, igual que Rut. La iglesia tiene que comportarse como gentil que es.

(Apocalipsis 4: 4) = Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

Aquí vemos reflejados los veinticuatro turnos sacerdotales. Esto tiene mucho más sentido que si hubiera un lugar donde tenemos que ir los más buenitos. ¡Qué lindo sería entrar a un templo donde todo el mundo te diga que eres bien bonito! Pero mucho mejor es entender qué cosa es, realmente, lo que Dios está construyendo para su pueblo, hoy.

¿Cuál era la sustancia que sujetaba entre sí a las piedras con las que Salomón edificaba el templo? Plata. ¿Y qué significa la plata en la Biblia? Lo que sujeta la revelación y el entendimiento. Cada piedra será colocada en su lugar, según vaya siendo compactada con ese asunto.

No dice que estemos mal, sólo que nosotros debemos menguar para que Él crezca. ¿Y cómo lo hago? Buscando en la Biblia. Cuando en tu Biblia veas el reflejo de la gloria de Dios, en lugar de ir a buscarlo, te quedas aquí, porque ese es un espejo que te refleja.

Tú eres, definitivamente, un espejo que refleja la gloria de Dios en toda la tierra. Por eso es mucho más que importante y vigente recordar aquello de: Según el hombre piensa, el hombre es. Y no dice que será, dice que es.

 

 

 

 

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Lo Sacrificado a los Ídolos

 

Gálatas 5: 4 dice: De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.“. Muchos cuando leen este versículo, piensan primero que alguien puede ser separado de Cristo, y segundo que alguien puede caer de la gracia.

Sin duda tal persona no es salva. Este entendimiento está equivocado. Tenemos que comprender el trasfondo con el cual Pablo escribió el libro de Gálatas. Cuando el evangelio de Dios fue predicado claramente a Galacia, la gente allí lo escuchó.

Después de eso vinieron falsos profetas para Galacia a predicar el evangelio. No cambiaron la primera mitad del evangelio; cambiaron la segunda mitad. La primera mitad decía que un hombre era salvo solamente por medio de confiar en Cristo y recibir a Cristo.

Sin embargo, la segunda mitad decía que antes de que uno creyera en el Señor Jesús, no puede tener la justicia de la ley; pero después de que uno recibe al Señor Jesús, debe tener la justicia de la ley. Pablo escribió el libro de Gálatas solamente para refutarlos.

El argumentó que de la misma manera que un hombre no puede tener la justicia de la ley mientras todavía es un pecador, asimismo, no puede tener la justicia de la ley después de que es salvo. Hemos visto en los pocos mensajes anteriores, que Romanos y Gálatas son diferentes.

Romanos dice que mientras que seamos pecadores, no podemos tener la justicia de la ley. Gálatas dice que después de que un pecador es salvo, aun así no puede tener la justicia de la ley. El tema de ambos libros se trata de no tener la justicia que es de la ley.

Estos enseñaron que después de que un hombre ha creído en Cristo, es salvo y tiene la vida eterna, él aún debe tener la justicia de la ley. La primera cosa y el requisito mínimo de la justicia de la ley es la circuncisión.

Después de que tú estás claro acerca del trasfondo de este libro, sabrás de qué está hablando Gálatas aquí.

En el capítulo uno Pablo dijo que él estaba maravillado de que los Gálatas se alejaran tan rápidamente de Aquel que los llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. Él estaba maravillado de que fueron engañados tan rápidamente para seguir otro evangelio.

También dijo que si él o un ángel o cualquier espíritu viniera y les predicara un evangelio diferente del que habían recibido, sería anatema. En el idioma griego, la palabra anatema es la expresión más fuerte de la maldición. Significa que toda la maldición en los cielos cae sobre el que es maldecido y que todas las bendiciones son detenidas.

Pablo dijo que su evangelio fue revelado a él solamente mediante Dios. Él lo recibió en el desierto de Arabia. Esta es la razón por la cual su evangelio no podía contener ningún error. Gálatas 2 nos dice qué es este evangelio. En este capítulo vemos que Pedro fingió.

Cuando vio a unos judíos que venían de parte de Santiago, se mantuvo como judío. Pablo lo reprendió en su propia cara. La circuncisión no significa nada. Cristo ya murió. Ya no somos más nosotros los que vivimos, sino que es Cristo quien vive. El capítulo tres nos dice que la meta de Dios no es la ley sino la promesa.

La razón por la cual Dios le dio al hombre la ley fue para hacer que el hombre primeramente conociera su pecado y así aceptara al Hijo de Dios. El capítulo cuatro nos presenta otras dos cosas para mostrarnos que es inútil que el hombre guarde la ley incluso si es capaz de hacerlo.

Agar representa la ley, y Sara representa la gracia. Agar se debe ir antes de que Sara pueda permanecer. Aun si tú puedes guardar la ley, tú simplemente eres Agar, y de todos modos debes irte. La primera oración en el capítulo cinco es: “Es para libertad que Cristo nos libertó”.

Cristo nos ha introducido en la libertad. Ahora debemos estar firmes en esta libertad. No pierdas esa libertad. Si un hombre guarda la circuncisión, Cristo no será de beneficio para él. Si se retiene el sistema de la ley, Cristo tendrá que ser negado. Uno no puede guardar la ley un poco y luego pedirle a Cristo que haga el resto.

Cristo no hace esta clase de obra fragmentaria. Por lo tanto, Pablo dijo: Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a cumplir toda la ley (5: 3). ¿Por qué algunos no escogían otras cosas de la ley? ¿Por qué algunos solamente tomaban el asunto de la circuncisión? ¿Por qué ellos solamente tomaban lo que les gustaba y no guardaron toda la ley?

Si ellos querían guardar un punto de la ley, también tendrían que haber guardado toda la ley. Si un punto permanece, todos tienen que permanecer. No pueden escoger uno y rechazar todos los otros. El versículo 4 dice: Habéis sido reducidos a nada, separados de Cristo, los que buscáis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.

Ser reducidos a nada separados de Cristo equivale a que Cristo de nada aprovecha, al final del versículo 2. Parece como si Cristo no se expresara en ti. No tienes perdón, gozo ni paz. Además, si tú sigues la ley, Cristo estará separado de ti. Aquí, no es un asunto de recibir la salvación. Está hablando de la condición para ser salvo.

Supongamos que un hermano viene a mí y me dice: “Hermano Néstor, debo guardar el sábado. Si no lo guardo, mi salvación no será completa”. Yo sé que ese hermano de hecho es salvo. No hay duda acerca de eso. Ahora que él ha recibido esa enseñanza equivocada, debo decirle: “Si tú guardas el sábado, la obra de Cristo no será efectiva en ti.

Por fe estamos en Cristo. Tú has regresado a la ley. Has caído de la gracia”. Así que, no es un asunto de salvación o de perdición. Es un asunto de la condición para ser salvo. Nos muestra que un hombre es salvo mediante Cristo y no por medio de él mismo.

Si un hombre guarda la ley, no habrá gracia. Sabemos que el pecado guía a la perdición. Sin embargo, debemos comprender que el libro de Gálatas tiene como tema el pecado. El libro de Gálatas habla de las buenas obras. Habla de guardar la ley de Dios. Gálatas no habla de guardar la ley y la circuncisión.

Pablo no dijo que ellos habían caído en pecado. Dijo que habían caído de la gracia. Existe una gran diferencia entre los dos. Caer de la gracia y caer en pecado son dos cosas completamente diferentes. Caer de la gracia es caer del principio de la gracia y seguir de nuevo el principio de las obras.

Hoy día, existe un gran número de creyentes salvos que han caído de la gracia. Sin embargo, no han perdido la salvación. Con nosotros es lo mismo. Innumerables veces pensamos que estamos terminados. Sin embargo, somos salvos debido a la gracia del Señor Jesús.

Pablo dijo que aquellos de Gálatas 5 lucharon por vencer, pero que habían caído de la gracia al confiar en sus obras. Querían tener buenas obras, sin embargo, cuando hicieron esto, cayeron. ¿Qué significa estar en la gracia? La gracia significa que somos personas bajas y sin esperanza. No podemos hacer nada.

Delante de Dios recibimos gracia. Estamos en una posición baja. Acudimos a Dios para que nos dé gracia. Como tales, somos los que vivimos en gracia. No es un asunto de pecado o de mala conducta. Si un hombre confía en su propia obra, está obstruyendo la gracia de Cristo.

Aquí Pablo reprendió a los gálatas por seguir la ley después de que habían sido salvos. Ellos cayeron de la gracia. Les llamó la atención por no haber recibido la suficiente gracia y por no haber recibido la suficiente misericordia de parte de Dios.

Recibir misericordia y gracia de parte de Dios es permitir que Dios obre. Esto prueba que la carne es incapaz y no puede hacer nada. Podemos obrar mediante nuestra carne, sin embargo, aquellos en la carne no pueden agradar a Dios.

Supongamos que hay un hermano que es un hombre sin principios. Cada día él gana un dólar y cincuenta centavos, pero gasta dos dólares. Un día yo tengo lástima de él. A él le faltan cincuenta centavos y yo le doy sesenta centavos. El hace esto todos los días, y yo tengo lástima de él también todos los días.

Supongamos que un día ese hermano comienza a pensar: “Néstor ha tenido lástima de mí y me ha dado dinero todos los días, pero yo tengo que encontrar la manera de disciplinarme un poco”. Cuando él hace esto, hace lo que los gálatas hicieron con la circuncisión.

Ellos lo hacían en la carne, y como resultado cayeron de la gracia. He conocido tal clase de personas. Desde el punto de vista del mundo, me gustan tales personas. Ellos no quieren que otros los alimenten el resto de sus vidas; quieren ser independientes. Esto es bueno, pero la Biblia dice que para Dios, esto es equivocado debido a que tales personas han caído de Su misericordia.

Pablo no los estaba reprendiendo por pecar. Pablo los estaba reprendiendo por hacer el bien. Pablo los reprendió por hacer el bien debido a que el bien que ellos hacían significaba que ellos no necesitaban más de la misericordia de Dios por el resto de sus vidas. Ellos ya no vivirían más en la misericordia de Dios.

Mis amigos, el pensamiento del hombre es totalmente diferente del pensamiento de Dios. Pensamos que podemos agradar a Dios al hacer algo. Sin embargo, Dios está contento cuando permanecemos en Su gracia. El repetidas veces dice que desea misericordia y no sacrificios.

La misericordia significa que Dios te dé algo, y el sacrificio significa que tú des algo a Dios. Dios desea la misericordia. Esto significa que a Él le gusta darte cosas a ti. El no desea el sacrificio. Esto significa que Él no quiere que tú le des cosas a Él. Si Dios puede dar las cosas, estará feliz. Esta es la salvación.

La salvación no es hacernos felices. La salvación es hacer a Dios feliz. A Dios le gusta dar; Él quiere obrar continuamente en nosotros. Él quiere darnos gracia. Tal vez tú pienses que eso es suficiente. Sin embargo, El piensa que eso no es suficiente.

Tú eres un hombre pobre y puedes sobrevivir con unos pocos centavos al día. Sin embargo, ahora se te han dado unos pocos dólares. Con razón tú pensarás que eso es demasiado. Si Dios va a hacer algo, Él quiere hacerlo a lo máximo. Si tú le permites hacer solamente un poco, El no estará contento.

Si tú quieres ser salvo, voluntariamente tienes que permitirle a Dios que obre. Tienes que pedirle a Dios que sea misericordioso contigo. Dios solamente puede estar contento si se le permite trabajar de esta manera. Si tú insistes en darle algo a Dios, El no estará contento. Cuando Dios ve que a ti te es mostrada la misericordia, Él está contento. Por eso digo que Dios prefiere misericordia y no sacrificio.

Gálatas 5: 4 dice que no debemos caer fuera de la gracia. No dice que no debemos caer en pecado. Lo que se discute aquí no es un asunto de salvación, sino un asunto de disfrute. Delante de Dios, no necesitamos movernos, ni necesitamos guardar la ley. No tenemos que hacer nada. Solamente debemos permitir que Dios obre en nosotros y que nos dé gracia.

Una vez que tenemos obras, hemos caído de la gracia. Por lo tanto, decir que uno ha caído de la gracia no se refiere al asunto de la salvación o de la perdición. Caer de la gracia es un asunto de si disfrutamos o no los beneficios de Cristo hacia nosotros.

Caer de la gracia es un asunto de si permitimos o no que la obra de Cristo opere en nosotros. Le agradecemos al Señor que la salvación significa estar continuamente bajo la misericordia de Dios y estar continuamente bajo Su gracia.

Todos los que estudian el Antiguo Testamento cuidadosamente y quienes entienden el Antiguo Testamento, saben que no enseña que la muerte es eterna, ni habla de nada parecido al castigo eterno. Todas las muertes mencionadas en el Antiguo Testamento se refieren a la muerte del cuerpo, y el único lugar mencionado a dónde va la gente después de que muere, es el Hades, y no el infierno.

Hay dos o tres porciones que parecen hablar del infierno, sin embargo, o son una traducción equivocada o deben ser interpretadas de otra manera. Todas las muertes mencionadas en el Antiguo Testamento son la muerte del cuerpo, no son la muerte eterna. El Antiguo Testamento fue escrito para los judíos. Debido a que eran hombres terrenales, sus errores también eran errores terrenales, y sus castigos, castigos terrenales.

No digo que no existe tal cosa como la muerte eterna en el Antiguo Testamento, sí existe. Sin embargo, el Antiguo Testamento nunca nos enseña acerca de la muerte eterna. En el Antiguo Testamento, aquellos que fueron bendecidos por Dios recibían mucho ganado, ovejas, oro, y plata.

Esas eran señales de la bendición de Dios. Pero en el Nuevo Testamento aquellos que son bendecidos por Dios pueden decir: “No poseo plata ni oro, pero lo que tengo, esto te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda” (Hechos 3: 6).

En el Antiguo Testamento, había oro y plata. En el Nuevo Testamento no hay plata ni oro. El Antiguo Testamento, aunque no trata exclusivamente de las cosas de la carne, habla principalmente del aspecto material y físico de las cosas.

En el Antiguo Testamento, cuando un hombre era bendecido por Dios, podía disfrutar una larga vida, tener muchos hijos, y muchas cosas materiales. Esas son las bendiciones del Antiguo Testamento. Sin embargo, en el Nuevo Testamento, no vemos esas cosas. Al contrario, vemos que Santiago murió. Esteban murió. Muchos fueron martirizados por haber amado al Señor.

Indudablemente ellos no fueron maldecidos. Además, el Nuevo Testamento nunca hizo de la descendencia un asunto de la bendición. Al contrario, los que viven para el Señor deben permanecer vírgenes. Por lo tanto, lo que el Antiguo Testamento nos muestra y lo que el Nuevo Testamento nos muestra son dos cosas totalmente diferentes.

Esto no significa que en el Antiguo Testamento no exista tal cosa como la muerte eterna. Sin embargo, esto no se presenta como enseñanza. Debido a que el hombre no entiende esta verdad, el Nuevo Testamento nos habla con respecto a la muerte eterna.

En el Antiguo Testamento hay unos cuantos pasajes que parecen hablar de la muerte eterna, pero son traducciones equivocadas. En una de ellas la traducción dice que los malos son trasladados al infierno (Salmo 9: 17). Sin embargo, realmente la traducción debe decir que los malos van al Seol.

Esto es temporal, y no por la eternidad. En Isaías 66: 24 se menciona que los gusanos no morirán y que el fuego no se apagará. Parece que habla de la misma cosa de la cual habla el Evangelio de Marcos (Mr. 9: 48). Pero, recordemos que Isaías no dijo que a menos que los israelitas se arrepintieran irían al infierno, donde el gusano no morirá y el fuego no se apagará.

Isaías profetizó de un grupo de personas que irían al infierno al final del milenio, donde el gusano no morirá y el fuego no se apagará. Indudablemente, Isaías no hablaba de la muerte eterna. Si introdujimos el tema de la muerte eterna, estaremos tratando de meter algo extraño, el cual sería un asunto ajeno.

Tenemos que saber algo más. Gálatas 5: 4 dice: Habéis sido reducidos a nada, separados de Cristo, los que buscáis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído. En el idioma original la palabra “reducidos a nada” es katargeo, un verbo pasivo.

Existe un poco del sentido de separación. Kata tiene algo del sentido de separación, pero el sentido no es muy fuerte. La palabra katargeo significa quedarse inactivo. El léxico de palabras griegas escrito por Stephan, puede ser considerado como uno de los mejores.

Nos dice que aquí la palabra significa quedarse inactivo. Debemos ver la diferencia entre la separación de Cristo y quedarse sin el efecto de Cristo. Estas son dos cosas diferentes. Si un hombre ha dejado a Cristo y está separado de El, entonces todo está terminado.

Sin embargo, esto no es lo que Pablo dijo aquí. Pablo dijo que si ellos guardaban la ley, habían caído de la gracia. Si querían mantener la ley, tenían que dejar ir la gracia. Si seguían la ley, el efecto de Cristo quedaría inoperante en él.

¿Cuál es el efecto de Cristo? Si el efecto de Cristo es manifestado en mí, puedo regocijarme. Aunque yo sea débil e indigno, sé que Su gracia es suficiente para mí, y mi corazón puede estar en paz. El gozo y paz que tengo en mi corazón es el efecto de Cristo que opera en mí.

Esto es Cristo forjando Su eficacia en mí. No trato de ser salvo mediante mis obras. Yo sé que ya soy salvo. No tengo que esforzarme para ser salvo. No tengo que suplicar desesperadamente ni tengo que luchar. Puedo descansar en Su obra. Esto es el efecto de Cristo. Hoy día, muchos cristianos se han apartado de Cristo. Sobre ellos Cristo no tiene mucho efecto.

Supongamos que le debo mucho dinero a alguien. No puedo pagarle ni siquiera si vendiera todo lo que tengo. Ahora tengo un buen amigo y dice que ya que tengo una deuda tan pesada, él me dará un cheque para que pueda liquidar mi deuda.

Sin embargo, soy un hombre flojo. Soy tan flojo incluso para cambiar el cheque. Ahora, ¿Tengo dinero en casa? Sí, pero también tengo una deuda en mi casa. Tengo el cheque, pero el cheque no tiene efecto sobre mí. La deuda queda; no ha sido pagada.

Sigo llevando la carga de la deuda. Hoy día, Dios ya nos ha dado el cheque. Sin embargo, no lo hemos cambiado para que surta efecto. Por lo tanto, estar separados de Cristo y quedarse sin que el efecto de Cristo opere sobre nosotros, son dos cosas diferentes.

Estar separados de Cristo es no ser salvo. Pero nosotros nunca podemos estar separados de Cristo. Romanos 8 nos dice que no hay manera de que nos separemos de Cristo. Dice que nadie puede separarnos del amor de Cristo.

La gracia que recibimos de Cristo y la bendición que tenemos de Dios son ordenadas por Dios. Nadie puede derribarlas. No pueden ser derribadas, debido a que están basados en la justicia. Por medio de las muchas cosas que Cristo ha logrado por nosotros, el problema de la vida y la muerte eternas está resuelto.

No hay manera de derribar esto, porque se basa en la justicia. Sin embargo, en el aspecto subjetivo, la ausencia de paz en el corazón y la presencia continua de infelicidad es un problema cristiano. Quizás un hombre se preocupe de cómo puede recibir la gracia y cómo puede preservar su salvación.

Cada día su corazón está en suspenso, sin saber qué debe hacer. Cuando un hombre se ha apartado del efecto de Cristo, no recibirá el efecto que debe recibir de Cristo. Por lo tanto, Gálatas 5: 4 nos muestra que cuando un hombre busca la ley, cae de la gracia. Cuando cae de la gracia, está desligado del efecto de Cristo. Por lo tanto, esto no se refiere a que el hombre pierda la salvación después de salvarse, sino a que éste no tiene el gozo y la paz de la salvación.

En 1 Corintios 8: 11 se dice en la versión Reina-Valera 1960: Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. Este versículo presenta un problema. Es cierto que la persona mencionada aquí es salva, porque es llamada hermano.

Es verdad que es un hermano débil. Sin embargo, es un hermano, una persona que pertenece al Señor. Pero aquí dice que puede perderse, o sea, perecer. Esta palabra en el idioma original es apollumi, y tiene dos significados. Uno puede ser traducido perderse o perecer y el otro, destruir.

Pero esta palabra es la misma que la palabra perecer usada en Juan 3: 16. En Juan 3: 16 se dice que todo aquel que en El cree, no apollumi, mas tenga vida eterna. Si podemos usar la palabra destruir en 1 Corintios 8: 11, entonces también podemos usar la misma palabra en Juan 3: 16. Entonces aquí hay un problema.

Cuando leamos la Biblia, no podemos leerla de una manera superficial. Tenemos que estudiar el contexto en detalle. Solamente después de leer el contexto cuidadosamente, podemos saber lo que dice un versículo. Uno no puede escuchar claramente lo que otros dicen al poner el oído a la ventana de alguien.

Una de las cosas más tontas sobre la tierra, es escuchar a otros a través de las rendijas de las puertas cerradas, ya que no se puede saber lo que se habló antes o después. Si tú tomas una oración de la Biblia fuera de contexto, ciertamente no podrás entenderla claramente.

Para poder entenderla claramente, uno debe leer el contexto. El tema de 1 Corintios 8 es la prohibición con respecto a comer lo ofrecido a los ídolos en el templo. Los creyentes corintios consideraban que era correcto que los cristianos comieran lo ofrecido en el templo de los ídolos.

Pensaban así porque para ellos los ídolos no eran nada, ya que existe un solo Dios en los cielos y en la tierra. Si uno ofrece comida a los ídolos, y los ídolos son verdaderos, entonces las ofrendas son ofrendas verdaderas.

Si los ídolos no son verdaderos, entonces las ofrendas ciertamente no son ofrendas, sino que solamente son comida. Si no son ofrendas, ¿Qué daño hay en comerlas? Si los ídolos no son verdaderos, entonces los templos no son templos y no significan nada para el que come de lo ofrecido en los templos de los ídolos. Por lo tanto, los creyentes corintios pensaban que era permisible comer las ofrendas. Eso es lo que decían.

Sin embargo, Pablo dijo que no debían comer las ofrendas. Su motivo por decirlo no se basaba en la veracidad de los ídolos ni de los templos. Al principio del capítulo ocho, Pablo dijo: En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento.

La palabra “sabemos” incluye a los creyentes corintios. Es como si Pablo dijera a los corintios: “Vosotros podéis comer debido a que todos tenéis conocimiento. Sin embargo, ‘el conocimiento envanece, pero el amor edifica’. El propósito del amor es edificar a otros, mientras que el conocimiento envanece.

Es verdad que el Padre es Dios, que Jesús es el Señor, y que los ídolos no son nada. No obstante, hay muchos hermanos débiles en la iglesia en Corintio. Ellos no tienen el conocimiento; sus mentes no son tan agudas como las de vosotros.

Aunque podáis trastornar las palabras y considerar que no hay nada, los hermanos débiles no entienden las cosas que decís. Siguen pensando que al hacerlo actuarían en contra de los mandamientos del Señor. Vosotros tenéis que recordar quiénes son esas personas y cuál es su trasfondo.

Hoy día, quizás penséis que los ídolos no son nada. Sin embargo, los hermanos débiles ofrecían a los ídolos en el pasado, pensando que estaban ofreciendo a Dios; ellos pensaron que los ídolos eran dioses. Cuando vosotros coméis, no sentís nada.

Sin embargo si ellos comen, recuerdan sus pecados pasados. Ellos no eran como vosotros. Tenéis el conocimiento, y por lo tanto podéis comer e iros. Pero si ellos lo hicieran, sentirían que lo que hicieran era la misma cosa que habían hecho antes y que pecaran de la misma manera que habían pecado anteriormente.

Todavía consideran esto como un pecado. Por lo tanto, por causa de otros cristianos, y por causa de amor a ellos, aunque tengáis el conocimiento, mejor no lo hagáis. Tenéis el conocimiento, pero ellos no lo tienen. Ellos sienten condenación en sus conciencias delante de Dios.

Sienten que cometen un gran pecado y que están cayendo de nuevo en él. Por lo tanto, por causa de ellos, no comamos”. Este es el significado general de este pasaje. Los versículos del 4 al 7 de 1 Corintios 8 dicen: Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios. Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para El, y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de El.  Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina”.

Fijémonos en la palabra “habituados”.”. Ese fue su hábito en el pasado. El versículo 12 dice: “De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Este pasaje enseña a las personas a abstenerse de la comida ofrecida a los ídolos por causa del amor a los hermanos.

No debemos actuar libremente, simplemente porque tenemos conocimiento, y así causar problemas para nuestros hermanos. Desde el versículo 7 hasta el final, el problema tenía que ver con la conciencia. Este no era un problema del espíritu. Aquí Pablo no habla de la salvación eterna ni de la perdición eterna.

Pablo nos dice qué hacer en relación con un hermano que tiene una conciencia débil. Si un hombre hace algo sabiendo que puede hacerlo, su conciencia no lo condenará. Pero si lo hace sabiendo que no debe hacerlo, su conciencia lo condenará y lo reprenderá continuamente.

Por ejemplo, sabemos que no necesitamos guardar el día del Señor, y que no necesitamos guardar el día de sábado. Está bien comprar y trabajar el día del Señor. Nuestra conciencia nunca nos condena. Esta es la gracia del Nuevo Testamento.

El Señor no ha puesto sobre nosotros la carga del sábado. Sin embargo, algunos no tienen este conocimiento. Si ellos van de compras el día del Señor, piensan que han cometido un gran pecado. Después de hacerlo, su conciencia no está en paz. Algunas veces, el asunto del pecado es simplemente un asunto de la conciencia. La conciencia del hombre determina para él cuáles son sus pecados.

Pablo decía que aquí está un hermano débil. Anteriormente él adoraba ídolos. Ahora ve a otros comiendo, y quiere unirse a ellos. Si tú comes todo está bien, debido a que tienes el discernimiento y sabes que los ídolos no significan nada.

Por lo tanto, tú podrás comer libremente. Él come, no porque tiene discernimiento, sino debido a que te ve a ti comiendo. Cada vez que come, no tiene paz. Tú comes con gozo, pero él come con temor. Después de esta comida, ya no puede orar.

Su conciencia le dice que ha pecado y que ha abandonado a Dios para adorar ídolos tanto como antes de conocer a Cristo solía hacerlo. Su conciencia comienza a perecer delante de Dios. Se siente culpable delante de Dios y piensa que está terminado y que ha regresado de nuevo a sus pecados anteriores.

 

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Cuando Golpeas la Piedra

 

(Mateo 13: 10) = Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?

(11) Él respondiendo, les dijo: porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; más a ellos no les es dado.

(12) Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado.

(13) Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

(14) De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: de oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis.

(15) Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.

(16) Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.

(17) Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.

Dios no nos puede dar palabra ni entendimiento, que nuestro corazón no quiera recibir. Muchas veces nosotros pensamos que depende de Dios que nosotros entendamos. Te quiero decir una novedad: no es cierto. Depende de mi corazón y de mi actitud al acercarme a Él.

¿Alguna vez has tenido la experiencia de haber encontrado alguna enseñanza tremenda de alguien, y muy impactado y emocionado, consigues una copia del trabajo de esa persona y se lo regalas a un hermano amado o a un líder que respetas?

Se lo das y le dice: ¡Tú tienes que ver esto! Y tiempo después, si es que lo vio al material que le regalaste, si es que se tomó el trabajo de hacerlo, y tú le dices todo exultante: ¿Qué te pareció lo que te di? Y él te mira y te dice: ah, sí, interesante… Si es que lo vio.

La pregunta, es: ¿Por qué no produjo en esa persona lo que produjo en mí? Es la misma palabra, pero no es el mismo corazón. La revelación de Dios, sólo puede obrar en un corazón dispuesto. Con los años, a veces, nosotros los ministros, endurecemos nuestro corazón en función de lo que sabemos.

O sea: el conocer cada vez más, puede endurecer nuestro corazón. Y es algo muy difícil de ver. El conocimiento de por sí, sólo tiene utilidad si hay vida detrás. Porque el conocimiento, por sí mismo, lo único que produce es cinismo.

Por eso Salomón decía: mira, todo esto es vanidad, aún el conocer es vanidad. Y luego dice: en los muchos libros, sólo hay fatiga. Porque no se trata de que Dios no quiera hablar. Lo que sucede es que no es el corazón de Dios darnos información.

Lo que para nosotros es información, para Dios es revelación. Y la revelación sólo puede operar en un  corazón dispuesto. Cuando yo entendí esto, dejé de regalarle CD y prédicas a gente que no me las pedía. Yo he regalado decenas de enseñanzas a pastores, ministros y líderes.

Y cuando llegaba el momento de compartir algo con ellos, no sólo no aparecía nadie, sino que siempre algún hermanito de esos que andan husmeando por todas partes, se encargaba de venir a contarme las barbaridades que ellos hablaban de mis enseñanzas. Aún sin siquiera oírlas.

En una época eso me producía una honda tristeza y una alta amargura. Y oraba a los gritos reclamándole a Dios que me dijera dónde estaban sus hijos genuinos, y que por qué no se unían en esta palabra fresca. Ahí fue donde Dios dijo: ¿Tú sabes lo que yo quiero que me pides unidad?

¡Señor! ¿Es que no quieres la unidad? Y Él dijo: mi iglesia, ya es una. En mi ciudad había no menos de doscientas, y yo jamás veía juntas a más de tres. Entonces se me ocurrió hacer una pregunta inteligente y le dije: Señor, ¿Cuál es tu concepto de unidad?

Y le pregunté eso porque algo me decía que no estábamos entendiendo lo mismo respecto a una misma palabra. Creo que será bueno que con este trabajo empecemos a darnos cuenta que Dios se mueve en base a procesos.

Esto debería ser muy comprensible para nosotros, los seres humanos. Nacemos como niños indefensos. Y seguimos un proceso de crecimiento físico, de maduración emocional, y también de crecimiento intelectual. Es muy difícil encontrar un genio de tres años. Y tampoco creo que encontremos un campeón de peso completo de cinco años.

Él lo hizo conmigo. Desde que me profetizaron un ministerio con llegada a todas las naciones, cuando yo era un simple miembro de una anónima iglesia de Argentina, hasta que mi voz, efectivamente, fue escuchada en todas las naciones, pasaron nada menos que ocho años. Quienes me conocen saben perfectamente que ni exagero, ni sobre enfatizo ni mucho menos miento.

Hay un proceso. Si tú quieres, mañana, correr una maratón, tendrás que empezar no ya corriendo, sino caminando un poco cada día. Y aquí no importan las publicidades que te hablan de reducir peso milagrosamente. No existe un solo método que provoque que una persona pierda peso, de manera duradera, sin un cambio de estilo de vida.

Todo es un proceso. Repítelo para ti mismo varias veces y díselo también a los que tienes cerca: todo es un proceso. Jesús mismo se sometió a un proceso. Dios es un Dios de procesos. Hoy día tú estás donde te preparaste para estar hace varios años.

Y mañana estarás, en función de cómo te estás preparando hoy. Ese es el proceso. Lo sigue el mundo natural, lo sigue el mundo celestial. Todo lo que hacemos, es parte de un proceso. ¿Por qué este mensaje que es tan bien recibido y valorado en muchos lugares, es soslayado y hasta despreciado en otros? Porque no puedo hablarle a la gente si antes no le hablo a la tierra.

Eso inicia un proceso. Tú y la tierra están más unidos de lo que crees. En ti hay un reconocimiento con el agua del lugar en donde tú naciste. Tú compartes sustancias químicas muy parecidas a las de la tierra. Si estás en un lugar que ha sido maldecido por Dios, aunque seas el mejor creyente del mundo, igualmente vas a tener problemas.

Porque la tierra está estrechamente unida con nosotros. El nombre del primer hombre, Adam, significaba rojizo. Y tenía que ver con tierra roja. Porque de la tierra fue tomado. Hay una relación estrecha entre la tierra y nosotros.

Muchas veces la tierra se convierte en aliada de las tinieblas, porque es fácil que sea engañada. Es muy vulnerable en eso. Y cuando eso pasa, nosotros somos enemigos. Pero cuando se levantan los hijos de Dios, aquellos a quienes la creación aguarda ansiosamente, la manifestación de los hijos, la tierra se une con el propósito de Dios.

Hemos sido testigo de verdaderas matanzas de cristianos a partir de que sus enemigos se aliaron con la tierra y la tierra los escuchaba a ellos, y hacía lo que ellos querían. ¿Y cómo lo lograban? Usando la única cosa que la tierra reconoce: la sangre.

España, sin ir muy lejos, que lleva gran supremacía en la conquista de nuevos continentes, es por esencia derramadora de sangre. Fíjate que hoy mismo, en este tiempo, semana tras semana hay corridas de toros, donde la sangre de estos animales se riega.

Entonces, la tierra se sujeta a la sangre, y actúan en contra de los hijos de Dios. Por eso es que las iglesias de España sufren tanto. Porque quieren tomar a la gente para Cristo, predican el evangelio, tratan de congregarlos, pero al poco tiempo ellos vuelven a donde estaban.

Es como si no tuvieran la capacidad de ser libres. Y la realidad espiritual nos muestra que no lo son. ¿Por qué? Porque mientras la tierra los siga reteniendo, ellos no van a poder experimentar la libertad en Cristo. Por eso es tan importante que nosotros entendamos el proceso, para poder movernos con sabiduría.

Lo otro que debemos entender y asumir, es que nuestros pensamientos no son, en muchos casos, necesariamente, los pensamientos de Dios. No saques deducciones. Porque nuestras deducciones no siempre son las más acertadas.

Somos personas que se enredan en las palabras. ¿Has leído tú ese pasaje que dice que en la multitud de consejos está la sabiduría? Quiero decirte que esa palabra está equivocada. Porque la escribe uno de los reyes más ciegos que hubo.

Si tú tienes al Espíritu Santo de consejero, no necesitas de ningún otro. Lo está diciendo una persona que tuvo más de ochocientas mujeres. Que te viene diciendo que en todo hay fatiga. ¿Tú vas a hacerle caso de que realmente necesitas consejeros?

Para mí descubrir esto, que se me revelara con tanta claridad fue impactante. Casi traumático, te diría. Yo había sido entrenado para aconsejar. De hecho, cuando implanté la página, en los contactos internos puse una ventana que se llama consejería. Todavía está allí. Yo sé que no es así, pero miles y miles aún lo ignoran. Y es por ellos y para ellos. Y por amor a ellos.

Si el Espíritu del Señor está sobre uno, tú no necesitas consejeros. Te lo estoy diciendo. Ese es uno de los textos que forman parte de un todo en la Biblia, pero no es palabra de Dios. Porque basta ver la historia en la Biblia para ver que cada vez que Israel buscaba en alguna situación el consejo de muchos, indefectiblemente se equivocaba.

La ocasión más dolorosa en que eso sucedió, fue cuando diez espías dijeron: ¡No podemos! Y sólo dos dijeron: ¡Sí que podemos! Pero como en la multitud de consejos hay sabiduría, murieron sabiamente. Tú tienes que entender de una vez por todas, quienes hablaron en la Biblia por inspiración de Dios y quienes hablaron por su propia sabiduría humana.

Aún Pablo se atreve a decir: “Esto lo digo yo, Pablo”. Y él está separando lo que está diciendo, de lo que el Espíritu Santo está diciendo. Tenemos el concepto que es verdadero: Dios ama a todos. Dios quiere salvar a todos. Muy bien, entonces la pregunta forzosa, es: ¿Por qué Jesús, entonces, no se esforzó por predicarles el evangelio a todos?

Es más, en el pasaje que acabo de leer, dice: “Yo les debo hablar en parábolas, porque si ellos entienden, se van a convertir”. Claro, si yo no entiendo el proceso de Dios, voy a querer cortar este versículo de mi Biblia, porque rompe la santísima tradición de que estamos aquí en la tierra para evangelizar.

Y la iglesia no está aquí para evangelizar. Dios añade los que van a ser salvos, cada día. Hemos crecido con el pensamiento equivocado de que sólo la iglesia puede evangelizar. Y hay lugares donde predomina el Islam y donde jamás pisó un misionero, en donde mucha gente se ha convertido a Cristo. ¿Quién les predicó?

Mientras creamos que sólo la iglesia puede evangelizar, estaremos parados sobre bases falsas. En Apocalipsis dice que los ángeles evangelizaban. Entonces, cuando yo no entiendo el proceso de Dios, hago de una tarea particular, algo así como mi agenda de vida.

Y es allí donde nosotros nos equivocamos, porque todo lo que Dios te va asignando, está asignado a tiempos. Hoy estamos haciendo esto aquí, pero no sé qué estaremos haciendo y dónde, mañana. ¿Tienes idea de la cantidad de gente que hoy día está en el ministerio, accidentalmente?

Gente que está allí porque el que debía estar tuvo que dedicarse a otra cosa. Y se quedaron allí. Y sin embargo, Dios jamás les dijo que lo hicieran. ¡No fueron llamados! Fue su corazón el que los llevó a hacer eso. Entonces, resulta que ahora ellos tienen más amor que Dios.

Porque había un montón de personas sin líderes, pobrecitos. Y como el Espíritu Santo parece que ya no funciona, entonces debimos poner manos a la obra. ¡Alguien tenía que hacerlo! Así que parecería ser que yo debo recordarle a Dios que Él tiene hijos.

O sea: tenemos tanta confianza en el Espíritu Santo, que pensamos que somos las únicas personas que Dios puede utilizar. Y eso es falso. Dios no necesita de nadie. Él es Dios. Él puede hacer lo que quiere hacer con una mula, con un ángel o con un profeta.

Por eso dice aquí, que somos dichosos, porque un día él nos compartió estas cosas. Para mí es un gran privilegio estar semana tras semana con ustedes a través de estos audios o estos escritos. Yo vivo para enseñar, fue a eso que me envió el Señor, no a levantar ministerios rutilantes llenos de luces multicolores y estrellas humanas con gigantografías fotográficas.

Pero no podemos saber lo que pasará mañana. Resulta que Jesús sabía que cuando Él vino en la carne, no era su tiempo de predicar. Él vino simplemente a hacer algo inicial, pero que era parte de un proceso. Oye: nunca des por supuesto absolutamente nada.  Dale siempre al Espíritu Santo la última palabra.

Deja que él tome decisiones. Porque nosotros soñamos con que el Espíritu Santo nos use, ¿No es así? ¿Es que puede haber alguien que no quiera ser usado por el Espíritu Santo? Sin embargo, aunque efectivamente todos queremos ser usados por el Espíritu Santo, eso no impide que en el fondo de nuestro corazón deseemos controlarlo todo nosotros.

¿Quieres poner en stress a una persona? Pídele que por una vez, no controle su agenda y descanse todo en Dios. Dicen que los que son nacidos del Espíritu son como el viento, que no saben de dónde vienen ni adónde van. Y eso, créeme, puede ser un shock para más de una mentalidad que conozco.

¿Entiendes de lo que estoy hablando, verdad? ¿Qué pasaría si ahora el Señor te dice que debes quedarte donde estás por espacio de siete días, orando? Ehhh… ¿Eh? Señor… Tú ya sabías que yo había hecho algunos planes…

¿Te das cuenta la razón o las razones por la cuales no siempre podemos ser útiles a Dios? Escucha: no existen automóviles con dos volantes. O manejo yo o maneja Él. Y que conste que no estoy hablando de la utopía del país de los sueños.

Todos somos padres o madres, tenemos grandes, medianos o pequeños ministerios que no podemos descuidar, tenemos cuentas que debemos pagar puntualmente. No somos alegres viejecitos jubilados o desempleados.

Tampoco estoy hablando para solteros, que todo lo que tienen en su mochila es lo que son en esta vida. Esa es la gran diferencia entre los que quieren servir al Señor y los que le sirven. Y va a haber un grupo que siempre va a querer servir al Señor, pero no lo va a hacer. Porque no pueden vivir sin controlar sus vidas.

Y va a haber un grupo que sí va a poder servir al Señor, y son los que han muerto en sus planes, han muerto a sus propios anhelos, que todo lo que tienen en la vida es a Dios, y en ese proceso Dios podrá hacer cosas extraordinarios por medio de ellos.

Si no es ahora, ¿Cuándo lo hacemos? ¿Cuándo andemos ya luchando a brazo partido con el reumatismo? ¿Tienes alguna vaga idea, al menos, de la libertad tremenda que produce el saber que no puedes saber lo que va a pasar mañana?

Todos lo sabemos; todos lo enseñamos; todos lo predicamos y lo vociferamos, pero no sé si todos lo entendemos, que es cuando nosotros soltamos el control, que vemos la mano de Dios. Vemos que aparece el dinero milagrosamente, vemos que él empieza a acomodar las cosas. Y todo simplemente porque le dimos a él el control.

Allí es cuando podemos decir y no por tradición, muletilla religiosa o cábala esotérica, que allí estaremos mañana, pero sólo si Dios quiere que así sea. ¿Acaso no nos enseña el evangelio a hablar así? Creo que salta a la vista y es más que claro, ¿No es así?

(1 Pedro 2: 7) = Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo; (8) y: piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual también fueron destinados.

¿Cuántos de ustedes entienden, que aquí está hablando de Jesús? ¿Cuántos de ustedes creen, efectivamente, que Jesús es la piedra angular? La piedra fundamental, pero también la piedra de remate, la que cierra el arco. Porque son dos piedras, y Cristo es ambas.

Es la piedra fundadora, la que se coloca cuando no hay absolutamente nada, y también es la cabeza del ángulo, la piedra final que se coloca en la cúspide de todo lo que se ha edificado. Y la Biblia habla con mucha claridad de esos dos rasgos en Cristo.

Es el que empezó, y es el que termina. Ahora bien; en este pasaje que hemos leído, dice que esta piedra fue rechazada. La piedra que los edificadores desecharon. Te hago una pregunta y piensa un poco antes de darme simbólicamente una respuesta: ¿Cuándo fue que desecharon esta piedra los edificadores? Busca Génesis 11 y verso 3. Estamos hablando, en este pasaje, acerca de la Torre de Babel.

(Génesis 11: 3) = Y se dijeron unos a otros: vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.

Veamos: ¿Cuál es la intención de los que empiezan a edificar la Torre de Babel? Está en el mismo capítulo, si tú lees un poco más arriba, vas a darte cuenta cuál es la intención, la verdadera motivación. ¿Qué era lo que ellos querían? Hacerse un nombre.

¿Por qué? Porque no conocen El Nombre. Todo lo que no tiene nombre, está destinado a ser olvidado. ¿No te olvidas tú al instante de algo que no tiene nombre? Absolutamente. Todo lo que no tiene nombre, es porque se va a desechar.

Cuando digo desechar, quiero decir olvidar. Entonces, cuando aparece un dispositivo, tú no dices “vi una cosa”; esa cosa se llama Tal o Cual, como es su nombre técnico. El nombre de cada cosa, de cada ser, está asociado a su existencia.

Los hombres que querían construir Babel, no tenían nombre. Porque sólo de uno es que descienden todos los nombres. Recibe el nombre toda la creación. Eso dice Pablo. Antes de que el hombre pecara, era él quien tenía el derecho de poner el nombre.

Adán pone nombre a todos los seres que Dios creó. Ese es el rasgo que lo hace similar a Dios. Pero en el momento en que Adán peca y se desconecta de Dios, él pierde la autoridad de poner nombres. Ya no puede poner nombres, porque la autoridad que estaba sobre él, ha sido removida.

Muchos años después, esta gente en la tierra de Sinar, necesitan de un nombre. Y es muy interesante, porque lo que ellos anhelan, es lo mismo que Lucero había anhelado hace mucho tiempo. Él quería un nombre.

El asunto está en que cuando uno ve a Dios cara a cara, lo que menos le interesa es cuál es su nombre propio. Sólo cuando Dios no está presente el nombre es importante. Porque hay un nombre que es sobre todo nombre. Entonces, mi nombre nunca va a poder competir con el nombre de Dios.

Él me dio un nombre, y mi nombre está debajo de su nombre. Pero Lucero quería que su nombre esté por encima. Él se ha esforzado porque su nombre sea conocido. Y lo ha hecho a través del engaño y del pecado.

Estos hombres de Babel, quieren construir un edificio que llegue hasta los cielos, para recibir un nombre ellos. Hagámonos un nombre, dijeron. Cuando los hombres se profetizan unos a otros con cosas bonitas, es porque todavía el nombre de Dios no les ha sido revelado.

¿Y qué es lo que hacen estos hombres, instigados por Satanás? Buscan hacerse un nombre. Se dijeron unos a otros. Fabriquemos ladrillos. Aquí es cuando el hombre desecha la piedra. El único que puede llevarme a los cielos, es Dios mismo.

La piedra que desecharon los edificadores, es Cristo mismo. Hablemos por un momento de teología. Hay algo que se llama Teología General. La Teología General, es la que todos los seres humanos tienen de manera intuitiva.

Entonces tú vas a Guatemala y vas a ver que los Mayas edificaron templos al sol, a la luna. Vas a Perú y vas a ver que los Incas hicieron lo mismo. Vas a Australia y vas a ver que los hombres hicieron  lo mismo. Y vas a ciertas zonas de Inglaterra o incluso de China, y vas a ver que los lugareños hicieron lo mismo. En Japón, sin ir más lejos, hasta el día de hoy se hace lo mismo. Entonces la pregunta que tenemos, es: ¿Esta gente se puso de acuerdo para hacer esto?

No. El asunto es que eso es parte de lo que se llama Teología General. El hombre sin Dios, de manera intuitiva, busca lo que está por encima de él. Lo llamará dios, pachamama, inti, rayo o lo que sea. Pero, aunque parezca algo muy pagano, tiene un sentido de verdad.

El hombre está reconociendo que hay algo que no puede controlar. Imagínate lo que tiene que haber sido para un pequeño indiecito, escuchar y ver por primera vez un trueno y un relámpago. Piensa que él jamás había visto algo así. ¿Te das una idea el susto que se llevó esa pobre criatura?

¿Qué pasó? ¿Por qué vino eso? Eso quiere decir que la Teología General, se establece sobre lo que el hombre desconoce. La Biblia dice que Dios es conocido por medio de las cosas hechas. ¿Qué quiere decir con esto? Que la Creación misma está publicando la gloria de Dios.

Entonces, resulta que todos los pueblos indígenas de la tierra, eran tan sabios, que te lo demuestra el hecho de que no se encontró ni uno de ellos que sea ateo. Todos los pueblos de esos animistas, paganos, creían en algo que iba más allá de ellos.

¿Por qué? Porque miraban la creación. Entendían que los mares fueron hechos por alguien. Los ríos, le daban una entidad y una identidad, le daban un nombre. Y es de eso que habla el Salmo 19. Los salmos hablan de cómo la gloria de Dios es publicada por la Creación.

Eso se llama Teología General. Pero también hay algo que se llama Teología Específica, que es llegar a un punto de verdad, en base a una fe explícita. Yo creo en Cristo. Yo creo en esto, por tal razón. Toda la gente tiene una Teología General. Nosotros la teníamos.

Pero un día el Señor nos reveló quién era él. Y de toda esa generalidad, nosotros encontramos algo específico: conocimos a Jesús. Y esto que te estoy diciendo es muy natural, aunque gente del siglo veintiuno casi no pueda entenderlo. Vamos a tratar, al menos, que lo haga.

La gente, en la época de Moisés, en la época de Génesis 11, tenía una Teología General. Ellos miraban toda la creación, y sacaban sus conclusiones. Correctas o incorrectas. Génesis 28. Hay un hombre que se llama Jacob, que es un hombre extraordinario.

Tiene dos facetas, claro. La parte que él es Jacob y la parte que él es Israel. Nosotros vamos a hablar ahora de la etapa en que él es Jacob, todavía. Porque él tenía que pasar por un proceso. Él nació siendo Jacob, pero va a morir siendo Israel. Completó el proceso

. ¡Qué triste hubiera sido que él muera siendo Jacob! Tú que me escuchas hoy, ¿Podrías decir que estás en medio de un proceso? Pablo die: “Yo me extiendo a lo que viene”. Él ya vio todos los misterios que están escritos en sus libros, pero dice que desecha lo que está allí, y se extiende.

Pablo escribe eso probablemente unos tres o cuatro años antes de morir. Y parecen las palabras de alguien que está empezando el evangelio. Por eso es que él tenía más. Porque él no lo retuvo. Recibía y lo daba. Hay gente que colecciona cursos y cursillos al por mayor, pero no los da.

Son pozos que nunca se llenan. En algún lugar, tienen unos huecos inmensos. Están en todos los eventos, pero siguen iguales. ¿Dónde fallan? Todo conocimiento que viene de Dios, tiene un sentido de utilidad. Y es ahí donde yo debo establecerme. Este hombre, Génesis 28, está escapando de su hermano.

(Génesis 28: 18) = Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella.

Te hago una pregunta: y es para poner en el contexto de la historia. Creo que todos la conocen. Él llegó a un lugar donde pasó la noche. No tenía nada, ni una almohada. Y eso muestra que él, realmente, no tenía nada. En el libro de Job, dice que la almohada más suave son las obras justas.

Obras justas. Entonces, él no tenía almohada. No te olvides que se llama Jacob. Suplantador. ¿Tiene obras justas? No. Entonces se pone de almohada una piedra. Me pregunto quién que quiera dormir con comodidad va a ponerse una piedra por almohada. Respuesta simple: Jacob.

Yo siempre me pregunté por qué no envolvió su manto, o por qué no juntó paja o algo más suave. No, él eligió una piedra. Él no desechó a la piedra. Por cuanto no desechaste la piedra, Jacob, pese a que eres un suplantador, yo tampoco te desecharé. Él no desechó la piedra, se apoyó sobre ella y durmió.

Y bendita sea la piedra. Esa noche tuvo un sueño. Y logró en una noche, lo que todos los hombres de Génesis 11 no lograron en una vida. Fue hasta el trono de Dios, vio a los ángeles que bajaban y subían, sin tener que edificar nada.

No puso cemento en sus manos. Él llegó hasta el trono de Dios, porque no desechó la piedra. Se despertó sobresaltado en la mañana. ¿Qué fue eso? No son sueños que un prófugo de la justicia tenga. Y tomó la piedra que había puesto de cabecera, (Verso 18), y le alzó por señal. La levantó.

Él está solo. La levantó, y la ungió con aceite. Este hombre no estaba viendo sólo una piedra. Muchos años después, habría una mujer que rompería un frasco de perfume costoso, sobre la misma piedra. Y esa piedra le dice: lo que tú has hecho, lo has hecho para mi sepultura. Y yo te digo que donde se hable este evangelio, se contará lo que tú has hecho.

Y en el mismo libro en el cual nosotros conocemos la historia de esta mujer, también podemos conocer la historia de un hombre que tuvo dos nombres. Jacob, y luego Israel. ¿Por qué Dios le habrá dado dos nombres? Porque él no desechó la piedra. ¡No deseches la piedra!

(Verso 19) = Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero.

¡Bet-el! Casa de Dios. Aquella piedra fue el fundamento de la casa. Este hombre, engañador, suplantador, se da cuenta que ha encontrado el fundamento correcto. Y dice: el único fundamento que necesita esta casa, ya lo encontré. Y llama a ese lugar Bet-el, que significa “Casa de Dios”.

En ese momento, él pasa de tener una Teología General, a tener una Teología Específica. Esa noche él recibe revelación. No tenía una Biblia, no tenía una multitud de consejeros; tenía hambre. Tenía sed, anhelaba la bendición del primogénito, él quería ser hijo.

Tú no eres hijo si desechas la piedra. Sólo los hijos atesoran la piedra. Sólo los hijos van a pelear para que el fundamento sea sólo la piedra. Y si hay una iglesia que no tiene este fundamento, no es iglesia, no es casa de Dios, no es puerta del cielo, sólo es club religioso; es Babilonia. Por lo tanto, no es lugar para un hijo.

Si estás en un lugar así, debes salirte ya mismo. Porque el único lugar bueno para un hijo, es el lugar donde está la piedra. Así que si en algún momento vas a congregarte, primero fíjate si allí está la piedra. Mira si de verdad allí están edificados sobre la verdadera roca.

Si no lo está, sal ya mismo de ese lugar. No estamos para defender tradiciones, no estamos para defender denominaciones; somos fieles a una roca. Esta roca vino del cielo. Y cuando la vemos, la ungimos y la levantamos por señal. No necesitas edificar un edificio para llegar a los cielos; sólo necesitas la roca.

(Verso 20) = E hizo Jacob voto, (¿Voto? ¿Quién le enseñó a Jacob a hacer voto? No estaba escrita la ley. Moisés vendría cuatrocientos años después. Hizo un voto. Si tú, oh Dios, estás conmigo y me guardas en este camino, me das alimento para comer, y ropa para vestir, y vuelvo sano y salvo a la casa de mi padre, entonces tú serás mi Dios.

(22) Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios, y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.

¡Perdón, hermano! ¡Quisiera saber si el diezmo es del Antiguo Testamento o del Nuevo! Mire, yo no soy tacaño, ¿Vio? Soy bíblico. Y no veo en el Nuevo Testamento que diga que debemos dar el diezmo. Y he estado leyendo por internet algunos artículos, y…

Es cierto, el diezmo es del Antiguo Testamento. No es del Nuevo Testamento. Porque en el Antiguo Testamento, sólo la décima parte era de Dios. Pero en el Nuevo Testamento, todo es de Dios. Ahora tú elige cómo quieres diezmar y si en realidad quieres hacerlo o no; es tu problema, no el de Dios.

Si tú todavía estás diezmando, estás con el Dios del Antiguo Testamento, y eso, créeme, es mejor que nada. Me pregunto por qué el Nuevo Testamento tendría que enseñar algo que un hombre natural ya sabe. Jacob, aquí, es un hombre natural.

¿Por qué el Nuevo Testamento va a enseñar algo básico? ¿Acaso tú necesitas que alguien te enseñe a respirar? ¿Necesitas que te enseñen a ser agradecido? ¡Ni por asomo! ¿Y entonces? Entonces debemos ver que el Espíritu Santo, en el Nuevo Testamento, enseña que todo es de Dios.

Dice que los hermanos vendían sus casas y ponían lo obtenido a los pies de los apóstoles. Por eso es que no hablan de diezmo. ¡Es posible! ¡Sólo debes hacer funcionar tu discernimiento, para que no caigas en los brazos de los cientos de estafadores que todavía conviven con el trigo! Tienes que cruzar el velo.

Este hombre, siendo Jacob, reconoce la piedra; la honra, y hace un voto. No necesito ningún libro escrito. Por eso es que dios lo hace padre de una nación. El primer paso, siempre, lo da el hombre. En Génesis 11, los hombres desechan la piedra. ¿Conoces los nombres de estas personas?

En Génesis 28, este hombre encuentra la piedra, y la honra. Y la nación más poderosa de la tierra, tiene su nombre. Israel. ¿Entones qué hacemos, edificamos con ladrillos o piedras? Génesis 31, la historia no ha terminado. Jacob se fue de la casa de Labán. Labán es muy importante, porque es el instrumento de Dios para tratar el carácter de Jacob.

Labán tiene la astucia como para no dejarse tomar el pelo. Labán era un banquero experimentado. ¡Y le da la hija equivocada! Sin embrago, el que se equivoca es Jacob, Labán nunca se equivocó. Y llega el momento en que ellos se están yendo, él y su familia, y Labán viene al encuentro de ellos, muy molesto.

(Génesis 31: 38) = Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas.

(39) Nunca te traje lo arrebatado por las fieras: yo pagaba el daño; lo hurtado así de día como de noche, a mí me lo cobrabas.

(40) De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.

(41) Así he estado veinte años en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado, y has cambiado mi salario diez veces.

(42) Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham y temor de Isaac, no estuviera conmigo, de cierto me enviarías ahora con las manos vacías; pero Dios vio mi aflicción y el trabajo de mis manos, y te reprendió anoche.

(43) Respondió Labán y dijo a Jacob: las hijas son hijas mías, y los hijos, hijos míos son, y las ovejas son mis ovejas, y todo lo que tú ves es mío: ¿Y qué puedo hacer yo a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas han dado a luz?

(44) Ven, pues, ahora, y hagamos pacto tú y yo, y sea por testimonio entre nosotros dos.

(45) Entonces Jacob tomó una piedra, y la levantó por señal.

(46) Y dijo Jacob a sus hermanos: recoged piedras. Y tomaron piedras e hicieron un majano, (Esto es, un montón), y comieron allí sobre aquel majano.

(47) Y lo llamó Labán, Jegar Sahaduta; y lo llamó Jacob, Galaad.

¿Se dan cuenta ustedes, que cada vez que uno toma la piedra y recibe el testimonio, recibe un nombre? La primera vez que él tomó la piedra, llama a ese lugar Bet-el. La segunda vez, negociando con Labán, haciendo un acuerdo, un pacto, toma una piedra por testimonio, y la llama Galaad, que quiere decir “Lugar de pacto”.

Cada vez que tú decides poner tu confianza en la piedra correcta, Dios va a revelar un nombre nuevo de parte de Él. Te estoy enseñando un principio, no sé si te habías dado cuenta. Por tanto, todo el que tenga oído para oír, debe escuchar al Espíritu Santo, y entender lo que Él dice a las iglesias.

(Apocalipsis 2: 17) = El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré de comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.

Lo dice Génesis; lo repite Apocalipsis. ¿Ha cambiado Dios? No. ¿Veintiún siglos después, Dios cambió? No. Si tu vida, tu familia o tu ministerio están establecido sobre él, tú vas a recibir el nombre correcto, y vas a permanecer.

¿Ahora entiendes por qué dijo esto en Apocalipsis, verdad? ¿Cuántas veces leímos eso y no entendimos? Te daré una piedrecita blanca. ¿Y qué tendré que ver yo con una piedrecita blanca? Y te daré un nombre nuevo. ¿Y para qué necesito yo un nombre nuevo?  Ahora lo entiendes, ¿No es cierto? Esta iglesia recibe esa piedra porque venció. Y venció, precisamente porque no desechó la piedra.

(Éxodo 24: 12) = Entonces Jehová dijo a Moisés: sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles.

La primera vez que Dios decide dar un mandamiento escrito, elige la superficie donde va a grabar su voluntad. ¿Y sabes qué es lo que elige? Piedra. La piedra es grabada por el dedo de Dios con los diez mandamientos.

En Levítico 26, en el versículo 1, dice: No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, no os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque yo soy Jehová vuestro Dios.

¿Por qué Dios aborrece tanto la idolatría? Aparecen los primeros mandamientos, y se van a dar cuenta que el problema de Israel era que ellos se inclinaban a la idolatría. Tú ya sabes la respuesta. Porque la idolatría, básicamente, es desechar la piedra correcta.

Y al desechar la piedra correcta, están desechando todo lo que Dios mismo es. Jesús no es como una piedra, Jesús ES la piedra. Quítate de la cabeza las palabras de la hermenéutica. Allí dice que él es semejante. ¡No! ¡No es semejante, Él ES!

¡Él es la piedra! ¡Él es la piedra que David arrojó a la cabeza de Goliat! ¡Él es la piedra que fue grabada con la ley! Lo que Moisés baja del Sinaí, es a Cristo mismo. Es Cristo quien baja en los brazos de Moisés. No es una piedra, es Cristo. Y en Cristo mismo, la voluntad de Dios.

Y cuando Israel es encontrado en pecado, y el becerro levantado, ¿Tú sabes lo que sucede con esas piedras, verdad? Son rotas. Bien; eso fue la cruz. Porque Jesús no es como una piedra; Él ES la piedra. ¡Hay diferencia entre ser como algo y ser algo!

(Josué 24: 24) =Y el pueblo respondió a Josué: a Jehová nuestro Dios serviremos, y a su voz obedeceremos. (Porque Josué les había preguntado: ¿A quién van a servir ustedes? Y ellos responden: Al Señor)

(25) Entonces Josué hizo pacto con el pueblo el mismo día, y les dio estatutos y leyes en Siquem.

(26) Y escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tomando una gran piedra, la levantó allí debajo de la encina que estaba junto al santuario de Jehová.

(27) Y dijo Josué a todo el pueblo: he aquí esta piedra nos servirá de testigo porque ella ha oído todas las palabras que Jehová nos ha hablado; será, pues, testigo contra vosotros, para que no mintáis contra vuestro Dios.

Escucha: acaba de decir que la piedra servirá de testigo porque ella ha oído todas las palabras. Pregunto: ¿Es que una piedra tiene oídos? Jacob dice: esta piedra me es testigo, y está escuchando lo que ustedes están diciendo.

¿Cuándo se revela Jesús? ¿Cuándo nace de María y José? Te tengo una noticia: no es cierto. Él se reveló muchas veces. ¿Y sabes qué? Los hombres lo vieron y lo reconocieron. Lo usaron de testigo muchas veces. Porque esta historia no empezó cuando Jesús apareció.

Jacob, sin haber estado en Pentecostés, el día del aposento alto, tenía más comprensión del mundo espiritual, que lo que hoy tienen la mayoría de los creyentes, pese a todos los adelantos tecnológicos que existen.

Jacob no desechó a la piedra. Y hay muchísimo más en todo esto que yo no me detengo a examinar porque no me dan los tiempos, pero que si tú los vuelves a leer, se te van a revelar con total y absoluta claridad.

Es interesante, por ejemplo, que no introduce la piedra al santuario. Porque dice que a esa piedra la colocó debajo de la encina que estaba junto al santuario. Porque sería fácil meter la piedra en el santuario, ¿Verdad?  Pero hay dos razones importantes para no hacerlo. Porque la gente empezaría a honrar la piedra. Y la segunda es porque Jacob sabía que el santuario también iba a ser contaminado en el tiempo.

Entonces, a la piedra la pone aparte, al lado del templo. ¿No pasó lo mismo cuando Jesús vino, cuando entró a Jerusalén? ¿La piedra pasó junto al templo? ¿Y la piedra esa también terminó debajo de una encina, una cruz de madera?

Estos hermanos lo vieron, sin leer el evangelio. Porque Dios abre sus secretos a los que son hijos. Tú no le puedes enseñar a adorar, a alabar, a orar ni a diezmar al que no es un hijo. ¡No pierdas tu tiempo! No le enseñes a dar al que no es hijo.

Porque todo lo que él hace, lo va a usar como motivo de gloria. No le enseñes a pactar a alguien que no es hijo. No le des un nombre a aquel que no es hijo. El nombre sólo viene cuando algo es revelado. ¿Quién dice la gente que soy yo? Unos dicen que eres Elías, otros que eres Juan el Bautista. Pero ustedes, ¿Quiénes dicen que soy yo?

Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Bienaventurado eres, hijo de Jonás. Porque eso no te lo reveló sangre y carne. Y yo t digo que te llamarás Pedro. ¿Viste la piedra? ¿Viste la roca? Recibes un nombre nuevo. Esto no cambió nunca.

¿Cuándo es importante el nombre para una congregación? Cuando Dios no conoce la piedra. ¿Cómo se llamaba la iglesia del Libro de los Hechos? ¿Y la iglesia en Roma? ¿Y la iglesia en Galacia? Sólo tenían el nombre de la ciudad.

No necesita nada más que eso. Ellos están edificados sobre la roca. ¿En qué parte nos perdimos? Esto era cuestión de ver lo que la palabra dice. El secreto está en el corazón con el que uno lee el texto. No solamente necesitas leer la Biblia; necesitas tener un corazón adecuado.

Hay gente que puntillosamente, todos los días de sus vidas, hacen su devocional. Y eso es muy bueno, pero esto no se trata de devocionales. Es la actitud con la que tú te presentas ante la Biblia. ¿Qué es lo que tú quieres recibir de este texto? Dios va a responder en función de eso.

Isaías 28. En el versículo 16, hay una declaración tremenda. Comencemos por entender que Isaías es, en el Antiguo Testamento, lo que Romanos es en el Nuevo. Porque si tú retiraras la carta a los Romanos de tu Biblia, tendrías en eso una biblia completa. Que empieza con el relato del hombre sin Dios, y termina mostrando la unidad entre Dios y los hombres.

Lo mismo pasa con Isaías. Son dos libros totalmente espectaculares, porque comprenden en uno solo, todo el propósito de Dios muy claramente. Es recomendable que todo ministro lea Isaías 28, porque seguramente tiene un concepto de lo que es el ministerio o simplemente de servir al Señor. Cuando lo lees, seguramente no puedes entenderlo.

(Isaías 28: 1) = ¡Ay de la corona de soberbia de los ebrios de Efraín, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil de los aturdidos del vino!  (Es normal que no sepas en un principio de quién está hablando aquí el capítulo 28)

(2) He aquí, Jehová tiene uno que es fuerte y poderoso; como turbión de granizo y como torbellino trastornador, como ímpetu de recias aguas que inundan, con fuerza derriba a tierra.

(3) Con los pies será pisoteada la corona de soberbia de los ebrios de Efraín.

(4) Y será la flor caduca de la hermosura de su gloria que está sobre la cabeza del valle fértil, como la fruta temprana, la primera del verano, la cual apenas la ve el que la mira, se la traga tan luego como la tiene a mano.

¿Dónde se produce el shock? Yo creo que Dios me está explicando aquí la realidad de la iglesia en mi ciudad. Efraín es la iglesia, que se ha embriagado con el vino de los dones. Y aunque Efraín significa “dos veces fructífero”, y vive en la cabecera del valle fértil, ellos han puesto una corona sobre su cabeza que no es Dios mismo. Es muy duro lo que digo, pero cierto.

(5) En aquel día Jehová de los ejércitos será por corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo; (6) y por espíritu de juicio al que se sienta en juicio, y por fuerzas a los que rechacen la batalla en la puerta. (Es un pasaje muy fuerte. Yo te invito a que lo leas con mayor tranquilidad luego. Léelo con cuidado, porque está describiendo la situación de la iglesia, hoy)

(Verso 16) = Por tanto, Jehová el Señor dice así: he aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure.

Este pasaje nos muestra que esta piedra ha sido puesta por Dios mismo. Porque esta piedra no está colocada en cualquier lugar, está colocada en Sion. La gran pregunta, entonces, es: ¿Qué es Sion? La respuesta más fácil, es: es el monte de Dios.

¿Pero ese monte es espiritual? Ahí empezamos a hacer preguntas ridículas. ¿Qué quiero decir con ridículo? Todo es espiritual. Este monte es tanto espiritual como natural. Si tú estás en la iglesia, el monte está ahí. Si cuando tú estás en la iglesia no está el monte, tú no eres Sion ni eres iglesia.

Sólo has construido una aldea de salvajes. Porque la iglesia no tiene derecho de reinventarse. Es un invento del cielo. Los pastores, teólogos y demás entendidos no tienen nada que decir al respecto. La iglesia vino con un diseño. Lo único que necesitamos, entonces, es humildad para reconocer el diseño.

No necesitamos nada más. Esta casa no es nuestra. No le podemos cambiar el decorado interior. No podemos cambiar alfombras. Hemos rentado ese lugar. En algún momento vas a salir de ese lugar. No te pertenece. La iglesia tampoco. Y viene con un diseño del cielo.

Y no es a libre entendimiento del que quiera. Va a ser iglesia, si esto está en Sion. Si está en Sion es porque está edificada sobre la piedra correcta. Y si no está en Sion, está en Babilonia. Que es el monte equivalente. Estos dos montes, pelean desde el principio.

El monte de Babilonia, es el monte de la imitación. Es el monte de la democracia, es el monte donde resolvemos todo hablando. Cuando ellos vieron la aparición quisieron construir enramadas y quedarse a vivir allí, pero apareció una voz que dijo: Él es mi Hijo; ¡A él escucha! Tú, cállate.

Y eso es lo que Dios, hoy, nos sigue diciendo a todos nosotros, sobre todo cuando pretendemos darle consejos respecto a cómo administrar su casa. La iglesia no tiene derecho de reinventarse. ¿Qué les parece, hermanos, cómo hacemos evangelismo este año?

¿Qué sienten ustedes que debemos hacer para ganar almas? ¿Qué se les ocurre que debemos hacer para captar jóvenes? ¿Qué qué se me ocurre? ¿Acaso esto es un torbellino de ideas en una agencia de publicidad? ¿Estamos definiendo una nueva corporación?

Hay una sola manera de hacer las cosas. Si Dios está con nosotros, Él va a traer a quien quiera traer. Yo no necesito ir a buscar a nadie. Nos apasionan los métodos, ¿Y sabes por qué? Simple: porque no nos gusta depender de Dios.

En Isaías 28, somos confrontados muy fuertemente. Dios llama a la iglesia: ebrios. Dice que han vomitado sobre toda mesa. Y dice el profeta, llorando, ¿A quién vamos a enseñar doctrina? ¿A los niños destetados? ¿A los arrebatados de los pechos?

Es una palabra muy dura. En estos últimos años, yo me he vuelto muy crítico de la iglesia. Pero no de sus líderes actuales con sus nombres y apellidos, así como tampoco de tales o cuales denominaciones. Me he vuelto crítico del sistema conque ha decidido conducirse lo que todavía llaman “la iglesia del Señor”.

Y no me volví crítico porque sufro del síndrome del profeta, que le arroja la piedra a todos los que puede. Siempre fui maestro, no deseo lucirme ni ir más allá de lo que Dios quiere que vaya. Tampoco hablo con liviandad de tareas que yo jamás he realizado.

Sólo que en algún momento me detuve y empecé a preguntarle al Señor por qué estábamos haciendo las cosas que estábamos haciendo. ¿Por qué cantamos las canciones que cantamos y de la manera en que las cantamos? ¿Por qué enseñamos lo que enseñamos?

¿Por qué evangelizamos así? ¡Son todas cosas básicas! ¿Pero sabes qué? La gente no las pregunta jamás, sólo cierra sus ojos y sigue haciéndolas. La técnica de hacer repetir las oraciones para aceptar a Cristo, apareció allá por el año 1860. ¡No es bíblico, Él jamás lo hizo!

Es un invento norteamericano, los primeros discípulos nunca lo hicieron. O la Escuela Dominical, que también aparece en los años mil ochocientos y tantos. Y no era lo que hoy día es. Era un esfuerzo para enseñarles educación formal a los niños que entonces no podían estudiar.

Los grupos de jóvenes en la iglesia, con sus respectivos pastores de jóvenes. Ese es un invento que aparece en el siglo veinte, y créeme que fue la peor decisión que sólo consiguió dividir a las familias. ¡Juan siempre anduvo con Pedro y los demás, y sólo tenía catorce años, mientras que Pedro tenía treinta!

Además, el diseño de Dios determina que sea el padre quien le enseñe al hijo. Pero resulta que ahora, como los padres vienen cada día más cómodos, han decidido que los responsables principales de la calidad de fe y cristianismo que tienen los jóvenes, recaiga sobre el pastor de jóvenes. No defiendo a nadie del sistema, eso es claro, pero tampoco quiero que se olviden responsabilidades.

Entonces se da el caso, como dijo un querido hermano en Cristo, que cuando el joven de unos quince años necesita un súper héroe del cual tomar modelo, ahí tiene al pastor de jóvenes. Porque cuando mira al padre, poco menos que ve a Homero Simpson. Y eso sucede porque la iglesia les robó a los padres el derecho a formar espiritualmente a sus hijos.

En la mayoría de las congregaciones no se les permite a los niños estar durante el tiempo de la adoración y la alabanza con sus padres. ¿Qué evangelio han leído? Siempre los hijos estuvieron al lado de sus padres adorando a Dios. Hemos caído en la estructura de la comodidad.

Entonces salen y dicen que los niños molestan. De acuerdo, suele ser cierto, pero tengo una opinión al respecto: ¡Edúquenlos debidamente para que no molesten! ¡Son sus padres! ¿A quién le van a traspasar la responsabilidad de educarlos para comportarse debidamente?

Así, hemos adoptado un montón de cosas que nunca estuvieron en el diseño original. La manera en que cantamos. El grupo de gente adelante. Eso se parece muchísimo a esos rituales que existían en la época de los romanos. Y como esas, decenas de cosas.

Entonces, cuando uno ve lo que hoy día es la iglesia, y tiene la oportunidad de ver Sion, tú vas a notar que hay unas pequeñas diferencias. Y es allí donde mucha gente dice que ya no quiere congregarse. ¿Sabes qué? Te aseguran y con mucho criterio y sentido común, que prefieren quedarse en sus casas.

Y a los que por alguna razón espiritual, el Señor les ha permitido tomar contacto directo con lo que en verdad es Sion, créeme que tienen todavía muchísimas menos ganas de congregarse. Ese es el problema. Cuando tú tienes la oportunidad de subir al trono y ves la realidad, tú quieres eso aquí también.

Ahora, pregunto: ¿Eso es malo? ¿Conforma alguna clase de pecado anhelar lo original? El gran problema es que, la gran mayoría de hermanos, jamás vio el original. Y ha tenido que conformarse y luego adaptarse a la copia. Y lo peor, ha perdido la preocupación o el ansia de buscar el original.

Hazte una simple pregunta más bien superficial, aunque no lo es: ¿Por qué debemos cantar así, como se canta en la mayoría de las congregaciones? ¿O por qué debemos orar así? ¿Por qué decidimos así? ¿Y sabes qué? Dios empezó a quitarnos todo.

Y eso duele, porque nosotros mismos durante años hemos estado enseñando eso. Hemos tenido un respeto casi reverencial por la hermenéutica. Está más que claro que no estoy hablando de esto por resentimiento, celos o cualquier otra causa carnal. Yo mismo he sido parte de lo que hoy confronto.

No tiene sentido seguir así. ¿Por qué los dones? ¿Por qué las lenguas? ¿Por qué el velo, por qué no el velo? Señor, ¿Qué dices tú? ¡Esa es la oración de este tiempo! Porque aquello fue muy confrontativo. Porque todos nosotros y me incluyo, tenemos la tendencia de edificar. Y, créeme, es mucho más fácil edificar con ladrillos que con la roca.

Es más fácil, es más mecánico, todos los ladrillos son iguales, no hay que pensar ni usar estrategias. Pero; ¿Alguna vez has visto cómo se edifica con piedra? ¡Es como armar un puzle! Cada piedra va en un lugar específico o no va. Es algo que necesita mucha paciencia.

Quienes alguna vez hayan viajado a alguna de las grandes ciudades de grandes países, habrán visto ciertas edificaciones que, vistas desde lejos, parecen de material fuerte y consistente, pero en realidad son de cartón. Una imitación que luce igual, pero que no lo es. ¿Sabes qué? ¡No se puede imitar al Espíritu Santo!

(Daniel 2: 34) = Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. (¿Recuerdas la imagen de Nabucodonosor? La piedra fue cortada, dice, sin ayuda de manos)

(35) Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Más la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte (¡Sion!) que llenó toda la tierra.

Esta piedra es tomada de un monte, en lo alto, cae a los pies de la imagen, la reduce a polvo, y de esta piedra en la tierra, se forma como un monte grande. Sion. Hágase tu voluntad, aquí en la tierra como en el cielo. ¿Has orado eso alguna vez? Entonces tú debes saber cuál es la voluntad en el cielo, ¿Verdad?

Si no, ¿Cómo la reconoces? Acompáñame a Zacarías 3. Un excelente y tremendo pasaje. ¿Sabes qué es interesante de Zacarías? Es un libro tan en el espíritu, que por momentos no sabes quién está hablando. No sabes si es el profeta o es el Espíritu. Algunos creen que es el Apocalipsis del Antiguo Testamento.

(Zacarías 3: 1) = Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba  a su mano derecha para acusarle.

Quiero decirte algo antes de seguir leyendo: este libro es muy importante para el tiempo que estamos viviendo. Porque estamos trabajando por una reforma. Estamos a las puertas de lo que será la tercera reforma. La primera reforma fue la que vino en el año 50, cuando la iglesia entendió que ya no había diferencias entre judíos y no judíos, y que el Espíritu Santo iba a obrar en todos.

Esa reforma está escrita en el libro de los Hechos. La segunda reforma se produce en 1517, cuando la iglesia descubre que la salvación es por fe. Está bien, ya entendimos por qué la gente no ve la palabra. Tú vas a una librería cristiana, quieres comprar una Biblia, y hay tantas que no sabes cuál comprar. Se han escrito tantas versiones tan sencillas, ya, pero a pesar de eso la gente no entiende.

Porque no es un problema de la versión. Fíjate que Lutero descubre esa verdad en una Biblia Católica. Y no lo hace leyendo el Nuevo Testamento, lo hace leyendo el libro de Habacuc. Entonces tu fe no necesita de una nueva versión para entender más a Dios; sólo necesitas un nuevo corazón para entenderlo. Y no estoy hablando de un nuevo nacimiento, estoy hablando de un corazón de humildad y de hambre.

No actuemos como doctores de la ley. No somos doctores de la palabra. Somos discípulos. De acuerdo, por allí la gente te dice apóstol, o pastor, o maestro, pero es sólo una forma de decir discípulo. Porque lo único que anhelamos en la vida, es imitar a nuestro Maestro.

Si tú tienes un corazón de humildad, la palabra va a abrir sus tesoros, y el Espíritu Santo va a acomodar lo espiritual a lo espiritual y lo natural a lo natural. Entonces, el caso es que estamos entrando a la tercera reforma, la reforma del Espíritu Santo.

¿Por qué? Porque las dos reformas anteriores, no lograron posicionar al Espíritu Santo en el lugar que Dios lo quiere. El Espíritu Santo, es Dios en la tierra, hoy. La iglesia que rechaza al Espíritu Santo, está rechazando a Dios mismo. Aunque tenga adoración a Cristo.

Aunque guarden la ley y el Sabbat. Ellos, si no tienen al Espíritu Santo, no tienen nada. Ese es el pecado imperdonable, no hay salvación para esa iglesia. No hay forma de hacer redención por ellos. Y lamentablemente, se ha edificado muchísima iglesia dejando a un lado al Espíritu Santo.

Quiero que entiendas esto con mucho cuidado. Tú jamás vas a conocer iglesias evangélicas que tengan problemas con el Padre. Y si alguien le dice que ellos conforman una iglesia cristiana sin Cristo, tú ya sabes que ellos están totalmente equivocados.

Donde todos tienen problemas, en cambio, es en la manera en que ellos entienden al Espíritu Santo. Pero no es una pequeña diferencia. Si nosotros sacamos al Espíritu Santo, dios nos saca de todo. Tristemente, la gran mayoría de la iglesia dice que el Espíritu Santo ya no habla.

Que ya no hace las cosas que hacía, que su trabajo ya cesó. Yo no sé lo que eso, si no es un enorme pecado. Porque el Espíritu Santo, hoy, es Dios en la tierra. Tú no puedes tener al Hijo, si no tienes al Padre. Y tú no puedes tener al Padre y al Hijo, si no tienes al Espíritu Santo.

Ahora bien; el libro de Zacarías, se escribe justamente en las puertas de una reforma. Ellos estaban saliendo de Babilonia. Su templo estaba destruido. Jerusalén había sido asolado. Y estaban regresando para volver a edificar el templo.

Zacarías habla de ese proceso. Por eso estamos diciendo que este libro es muy pertinente a este tiempo. Quizás alguno de los que hoy me están escuchando, tienen el manto de Zacarías. Otros tienen el de Zorobabel. Son unciones de reforma.

Son unciones que Dios está soltando hoy día sobre la iglesia, para que le edifiquemos la verdadera casa que él anhela. Por eso es tremendamente importante este libro. Es muy difícil saber qué es visión y qué no es visión, en este libro.

Mira cómo está empezando el capítulo 3, por darte una idea. Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, dice. Ahora nota algo. Cuando tú lees Isaías, o Jeremías, o aún Daniel, el profeta tiene cuidado de decir: “estaba yo orando, y de repente tuve una visión”

¿Notas que aquí ya no se da esa diferencia? Zacarías dice: Estaba yo mirando, y vi al sumo sacerdote. Y claro, nadie va a hacer la pregunta ridícula: ¿Cómo lo viste, en visión? Entonces, hoy día estamos hablando en estos términos.

Estamos viviendo ese tiempo, hoy. Estamos entrando a la tercera reforma. Y nadie pregunta: ¿Será por Skype?  Lo que tú ves en lo que es tecnología actual, es una copia en blanco y negro de lo que está pasando en el espíritu.

Ese tipo de contacto que hoy día tú tienes, es el que tenían esas personas, ya. No necesitaban wat-sap. Y al instante el Espíritu les dijo, lo que había pasado. Entonces me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba  a su mano derecha para acusarle.

Este Josué, no es el Josué de Moisés. Es otro Josué, que en este caso, es un sumo sacerdote. Pregúntate qué estaba haciendo Satanás, allí. Estaba acusándolo. Estaba desarrollando su ministerio. ¿Cuál es el ministerio de Satanás? ¡Acusarnos!

(Verso 2) = Y dijo jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es este un tizón arrebatado del incendio?

(3) Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel.

Vamos a ver: ¿Por qué Satanás puede acusarlo? Porque tiene sus ropas sucias. Pero fíjate lo que le contesta el ángel. Es como si le hubiera dicho que sí, que tiene sus ropas sucias, efectivamente, pero que eso ocurre porque están todos trabajando precisamente en eso, en limpiarlo. Apenas está saliendo de la religión. ¡Que tremendo! ¿Verdad? ¡Qué terrible es que tú no puedas ver tus ropas sucias, y Satanás si las vea!

(4) Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala.

(5) Después dijo: pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie.

(6) Y el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo: (7) así dice Jehová de los ejércitos: si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre estos que aquí están te daré lugar.

(8) Escucha pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simbólicos. He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo.

(9) Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí yo grabaré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día.

Esto, ya se cumplió. Ya Dios quitó la iniquidad de la tierra, en un día. Lo hizo en la cruz. Ahora bien; cuando dice “esta roca”, ¿De quién está hablando? De Cristo mismo. Dice: esta única piedra, sobre ella hay siete ojos. Es una piedra grabada. Tú ya sabes qué estaba grabado allí. Moisés vio cuando se grabó esta piedra. Pero Zacarías, ahora, la está viendo grabada y con ojos.

Dice que con siete ojos. Ahora está lista la piedra para quitar el pecado de la tierra. Porque está escrita, grabada, y tiene los siete ojos encima. ¿Recuerdas tú a Isaías 11, cuando se habla de Jesús, versículo 2, que dice: y reposará sobre él el Espíritu del Señor, Espíritu de Sabiduría, de Inteligencia, de Consejo, de Poder, Espíritu de Conocimiento y de Temor del Señor? Esos son los siete ojos.

Son los siete espíritus de Dios, que están sobre esta piedra única que es Jesús. Está listo para venir a la tierra. Estamos hablando de lo que pasó antes de la cruz. Estamos terminando el Antiguo Pacto. Zacarías es un libro de transición, que muestra el proceso de Cristo como la piedra.

De ser piedra, simplemente, cortada no por mano de hombre, hasta piedra con ojos. Esta piedra extraordinaria, no se quedó sólo en una piedra. Está grabada con la ley y tiene los siete ojos. ¿Estás entendiendo todo esto?

(Éxodo 17: 6) = He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña de Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel.

Esta fotografía bíblica, es de lo que hoy todos llamamos “la peña de Horeb”. Está en la parte alta de un monte. Si yo pongo una persona en escala, esa persona es sumamente pequeña, y puede pasar a través de esa peña partida en dos.

La primera vez que Dios le dice a Moisés que vaya a esa piedra para tomar agua de ella, le pide que la golpee. Pero luego le pide que vaya y no la golpee, sino que le hable. Isaías 48:21, dice: No tuvieron sed cuando los llevó por los desiertos; les hizo brotar agua de la piedra; abrió la peña, y corrieron las aguas.

Cuando él va la segunda vez, él debía hablarle a la peña; pero la golpeó. Y la peña se partió. Y está partida hasta el día de hoy. En el libro de Números capítulo 20, en el verso 8 dice: Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.

(9) Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó.

(10) Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?

(11) Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.

(12) Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.

El no obedecer correctamente lo que Dios estaba diciendo, le cuesta a Moisés, nada menos que la tierra prometida. Él estaba molesto con el pueblo. Él era muy pacífico, muy paciente. Créeme que ese pueblo era capaz de sacar de sus casillas hasta el más tranquilo.

Pero eso le costó mucho a Moisés. ¿Qué es lo que Dios pide de nosotros? Obediencia. La peña se partió. Jesús está muerto, y estando muerto él es golpeado, en su costado. Y dice que brota agua. Cuando Jesús viene, Él viene como la Palabra que habla. En Él está escrita la voluntad de Dios.

Él viene como la piedra viva que desciende del cielo. Y trae la palabra, y trae el agua. Ambas cosas vienen con esta piedra fundamental. ¿Para qué viene esta piedra? Viene por dos razones. Viene para ser la piedra fundadora de la iglesia, porque todos los templos anteriores, eran temporales.

Pero Él va a ser el cimiento del templo definitivo. Él viene, en primer lugar, para ser la piedra angular. Es tremendamente importante entender eso. La segunda razón por la que Él viene, es para que se cumpla lo que Daniel vio. Esta piedra viene para golpear los reinos de la tierra.

Para que el monte que está arriba, se establezca aquí abajo. Ese monte, hoy, está creciendo en todas las naciones de la tierra. Estamos presenciando eso. ¿Cuáles son las características de la iglesia, para que esta tenga el monte? ¿Cómo opera esto? ¿Cómo es el proceso por el cual la piedra angular se convierte en edificio?

¿Cuál es nuestro rol frente a esta piedra? De hecho no es sencillo; necesitamos saber la manera en que Dios piensa. Estamos mostrando con estos trabajos, que Él no cambió su voluntad. Esta piedra con los siete ojos, está en medio de nosotros, hoy.

Escrita por el dedo de Dios. Golpeada, brotando agua hasta el día de hoy. Es más que necesario estar orando para poder tener espíritu de revelación y de sabiduría. Sólo nos faltará humildad para reconocer sobre qué piedra estamos edificando. Cuál es mi papel en todo esto.

Si Jacob tuvo la sabiduría de ungir la piedra. Y no sólo eso, sino que además pudo hacer un voto con ella; y Dios aceptó ser su testigo; ¿Qué podrá hacer hoy día? ¿Qué es lo que Dios espera de nosotros?

 

 

 

 

 

 

 

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¿Son Felices los Malos?

 

Quiero en este día, revisar contigo el Salmo 73. Y el eje central de lo que aquí vamos a leer y a estudiar, tiene que ver con una duda que en muchas ocasiones, indudablemente, ha recalado en las mentes de no pocos creyentes: ¿Por qué parecería irles tan bien a los malos?

¿Por qué, aparentemente, muchos políticos corruptos o narcotraficantes notorios, o lavadores de dinero, prosperan grandemente ante nuestros ojos, y en nítida apariencia parecerían poder disfrutar de la vida muchísimo más que nosotros los creyentes?

Yo creo que este es un interrogante que tiene su respuesta en la Biblia, y esa respuesta está encerrada en este salmo que vamos a examinar. Una de las cristianas más famosas de Francia, que seguramente recordarás, Madame Guyón, escribió estas palabras:

“Al comenzar nuestra vida espiritual, lo más fácil es soportar a nuestros vecinos. Después, lo más difícil, es soportar a nuestra familia. Después a nosotros mismos y, finalmente, poder comprender a Dios.” Son muchos los santos hombres de la Biblia que han tenido luchas, tratando de comprender qué está haciendo Dios en sus propias vidas y en el mundo que tienen alrededor.

Job mismo, se preguntaba por qué había nacido. Jeremías lloraba ante la devastación de la ciudad de Jerusalén por parte de los ejércitos babilonios. Habacuc se preguntaba por qué Dios permite tanta maldad, y por qué permite tantos asaltos o por qué permite tantas guerras.

David luchó contra el problema del mal conforme lo vemos en el Salmo 37. Y en este Salmo 73, Asaf, que es su escritor, lucha contra un gran interrogante que  si Dios nos guía y ayuda a través de su Espíritu Santo, vamos a poder responder a la luz de la Biblia. ¿Por qué hay maldad en el mundo?

¿Por qué muchas veces les suceden cosas buenas a las personas malas, y al mismo tiempo algunas cosas malas a las personas buenas? ¿Vale la pena, realmente, ser cristiano y ser bueno? Mucha gente ha tratado de resolver el problema del mal, negándolo de una forma absurda.

Entonces dicen con total soltura que el mal no existe. Sin embargo, esta filosofía es solamente una sustitución de la ilusión de lo que es la realidad. Otros, se van a lo opuesto, y dicen algo más fuerte, todavía: “No mira, ni siquiera Dios existe”.

Pero para una persona que concluya que Dios no existe, surge un nuevo problema en su corazón: si no existe Dios, ¿De dónde viene entonces el bien a nuestro alrededor? Si no hay un bien y hay un mal, si no hay una antítesis entre el bien y el mal; si no hay dos fuerzas opuestas, déjame decirte entonces que todo, absolutamente todo, es una ilusión.

Uno de los consejos que uno de los más grandes hombres de Dios ha dejado acerca de los cristianos que por causa de la maldad comienzan a enfriarse; y por causa de estos interrogantes comienzan a alejarse de Dios, es la siguiente:

“Toda persona que abandona el cristianismo, está rindiendo su vida de fe afectada a una vida de dudas, afectada por la fe. Una persona que dice que ya no quiere ser cristiano, que quiere abandonar todo y ya no quiere luchar, lo que tiene simplemente y nada menos, son dudas.

Porque el ateo no tiene dudas. Para el ateo Dios no existe, y no tiene dudas de su pensamiento. Entonces, él no tiene por qué preocuparse por saber de dónde viene la maldad. Asaf, el autor de este salmo, comenzó a preguntarse, porque él creía en Dios.

Porque él sabía que existe un Dios. Para la persona que no existe un Dios, esta clase de interrogantes, no existen. Porque si no existe Dios, él no tiene a quien preguntarle. Pero para nosotros que somos cristianos, está la posibilidad cierta de buscar respuestas.

Y nosotros tenemos entonces esta clase de problemas intelectuales, filosóficos y teológicos. Y esta es la razón por la cual se nos ha dado la Biblia, para que nosotros encontremos en ella, la respuesta a los grandes interrogantes y los grandes misterios que Dios, aparentemente, no nos ha respondido.

El salmista tuvo una victoria por grados, tal como lo vamos a ir analizando, y vamos a comprender las diferentes etapas que este escritor atravesó en sus muchas vicisitudes, y vamos a aprender mucho de él. Pero antes de abordar este salmo 73, me gustaría que te enfoques en el siguiente pensamiento:

Si yo tengo un larga vistas, un par de binoculares y me los coloco al revés, voy a ver las cosas más lejos, ¿No es cierto? Pero si me los coloco en su forma correcta, entonces las mismas cosas van a tener claridad y perspectiva. Bien; exactamente así es la vida espiritual.

Todo depende de cuáles son los lentes con los cuales la estás viendo. Si tú tienes una perspectiva equivocada y ves a la gente como pasándola de maravillas en sus dudosas diversiones y hasta envidiándolos por sus supuestos éxitos, déjame decirte que te has colocado los binoculares al revés y estás viendo lo incorrecto.

Y si persistes en hacerlo, definitivamente vas a contagiarte. Pero si tú le permites a Dios colocarte correctamente los binoculares de la fe, y ver el mundo desde la perspectiva divina, real y adecuada, toda tu filosofía respecto a cómo vives, va a ser transformada radicalmente.

En primer lugar, observamos en el versículo 1, que este salmista tuvo en primer lugar, cuatro enfoques. Miró hacia atrás, en primer lugar en su vida; hacia el pasado. En segundo lugar, miró alrededor y observó la gente. En tercer lugar se miró a sí mismo, y finalmente miró hacia Dios. Cuando él se enfocó en dios fue c8uando cambió su perspectiva de ver las cosas.

(Salmo 73: 1) = Ciertamente es bueno Dios para con Israel, para con los limpios de corazón.

Fíjate que empieza el salmo con una gran afirmación de la fe. Dios es, y Dios es bueno. Hay un Dios, y el Dios que existe es un Dios bueno. Y cuando él miró hacia atrás, él pudo darse cuenta de esta bondad de Dios sobre un pueblo rebelde y contradictorio.

Este salmo aproximadamente fue escrito en el año mil, antes de Cristo, y Dios había bendecido a Israel, cosa que le quedaba a la vista al autor. Como los salvó y los preservó milagrosamente. A ninguna otra nación la sacó Dios de Egipto como lo había sacado a Israel. Y es entonces cuando esta persona comienza a afirmar que Dios existe y que Dios es bueno.

Claro, esta persona que escribió el Salmo 73, no era un ateo, no era un agnóstico. Y realmente fue su fe en Dios la que le creó su problema filosófico. Porque, -reitero-, las personas que eliminan a Dios del mundo, no tienen por qué preocuparse del problema de la maldad.

Esas personas simplemente ven la vida como algo temporal, y para ellos todo es el producto de la evolución del hombre, de una selección natural, y que todo tiende hacia la perfección. Para estas personas ateas todo es materia, las cosas espirituales no entran en sus retratos y dan un nombre a sus filosofías: materialismo.

Este escritor creía en Dios. Sabía que Dios existía, como lo sabes tú y como lo sé yo, y creía que Dios era bueno. Después de todo si existe un Dios, tiene que ser bueno, porque la bondad es el resultado de la perfección. Entonces, si hay un Dios Todopoderoso y este Dios es perfecto, este Dios tiene que ser bueno.

Pero de acuerdo con lo que yo veo acá abajo, en el mundo, me lleva a interrogar a ese Dios que dice la Biblia que es bueno, pero que según lo que yo veo con mis ojos, y no con la fe, hacen que me confunda y me salga, muchas veces, del camino.

Asaf era un hombre israelita, era un hombre respetuoso de la ley, y sin embargo, cuando escribió el Salmo 73, él no estaba disfrutando las bendiciones de Dios. Sus vecinos parecían que vivían mejor que él, material y físicamente.

¿Qué debía hacer Asaf? ¿Debía cambiar su teología? ¿O tal vez había algo malo en su vida que él estaba travesando y él no lo sabía, por lo cual no disfrutaba las bendiciones de Dios? ¿Cómo podía escapar a este dilema? Versículos del 2 al 12, su segundo enfoque.  Ahora Asaf comienza a analizar a su alrededor, la ciudad donde vivía.

(Verso 2) = En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos.

(3) Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos.

En primer lugar, este hombre comenzó a tener problemas teológicos intensos, y de repente comenzó a sentir que estaba lleno de envidia. Y lo curioso es que le da envidia la arrogancia y la soberbia con la que la gente a su alrededor se conduce.

(4) Porque no tienen congojas por su muerte, pues su vigor está entero.

(5) No pasan trabajos como los otros mortales, ni son azotados como los demás hombres.

(6) Por tanto, la soberbia los corona; se cubren de vestido de violencia.

(7) Los ojos se les saltan de gordura; logran con creces los antojos del corazón.

(8) Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia; hablan con altanería.

(9) Ponen su boca contra el cielo, y su lengua pasea la tierra.

Los malos son soberbios, altaneros, burlones, y además ricos; alardean por todos lados, machucan al que quieren, atropellan al que quieren, compran con dinero a los jueces, compran los tribunales, ellos creen que realmente son los reyes.

Su posición y su dinero, los hacen ser arbitrarios en toda su manera de proceder. Son prepotentes, autoritarios, atropellan los derechos de los demás y, además, en muchas ocasiones hasta les va bien en el pecado. O sea: logran lo que están buscando y logran salir con éxito en el pecado.

Job tuvo el mismo problema, en el capítulo 21 de su libro, versículos 14 y 15. Y él dijo de los malos: Ellos dijeron a Dios: apártate de nosotros. No queremos el conocimiento de tus caminos. ¿Quién es el Todopoderoso para que le sirvamos? ¿Y de qué nos aprovechará que oremos a él?

Aquí encontramos, pues, que esta soberbia de la gente a nuestro alrededor, la forma como se conducen. La altanería, cómo se visten, cómo dominan a los demás, cómo se enfrentan, que aparentemente tienen éxito.

Los ves en la televisión y los ves en el cine, y toda esa exposición de fama, suele hacer que algunos cristianos sean perturbados interiormente. En tercer lugar, en los versos del 10 al 12, él tiene envidia de su dinero y de su popularidad.

(Verso 10) = Por eso Dios hará volver su pueblo aquí, y aguas en abundancia serán extraídas para ellos.

(11) Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo?

(12) He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.

De algo no tengo dudas: el mundo, la gente a nuestro alrededor, adora el éxito. El mundo adora la fama. El mundo adora la popularidad. Y mira los artistas, los grupos de rock, en los cantantes, en los más jovencitos, cuando se juntan en los estadios para adorar como a un dios a esa gente, pensando y hasta diciendo que ellos quisieran ser como ellos.

Quisieran salir en la televisión como salen ellos todos los días y a toda hora. Quisieran moverse en esas limosinas blindadas cargadas de mujeres ligeras de ropas y de escrúpulos. No saben o no recuerdan que esas son las cosas que, según la Biblia, están bajo el control del príncipe de las tinieblas.

La gran masa de gente a nuestro alrededor, adora el dinero. Y a la gente que gana mucho dinero la levantan y la exaltan, y muchos dicen que quisieran ser como ellos. Y el mundo va siempre tras los éxitos, los logros, el prestigio académico y todo lo que les rodea.

Y Cristo te dice en este día: ¿De qué le sirve al hombre, ganar el mundo, si pierde su alma? Oye: no está mal que alguien tenga una enorme compañía y gane mucho dinero, ese no es el problema. El problema está cuando hacemos de todo eso nuestra única meta y nuestro único objetivo.

Cuando luchas y luchas porque quieres ser famoso, cuando luchas y luchas porque quieres tener más dinero. Luchas y luchas porque quieres tener prestigio, o poder. Entiendes que con todo eso vas a poder sostener para siempre a tu familia y que nada te hará declinar.  Ese es un gravísimo error.

Porque Dios quiere que nos ubiquemos, y que si tenemos alguna meta en la vida, sólo tiene que ser para su gloria. Si quieres ser artista, pues sé artista. ¡No es un pecado ser artista! ¡No es un pecado ser cantante! ¡No es un pecado ser político! El problema es los motivos que te llevan a querer avanzar en el mundo controlado por el enemigo, con el propósito prioritario de tu propia gloria.

De tener tu dinero, tu poder, tu influencia sobre los demás. Y estas personas, dicen: ¿Dónde está Dios?  ¡Mira todo lo que tengo! ¡Y eso que no soy cristiano! Y eso que ni siquiera Dios me ha ayudado a hacer el dinero. Así es como estas personas razonan.

Y todo eso se complementa con lo que a diario oímos y vemos por la televisión; las burlas contra Dios, las burlas contra el cristianismo. La libre oferta de religiones orientales o africanas que difunden lo suyo sin costo, mientras que a cualquier iglesia pasar un aviso de sus reuniones les cuesta fortunas.

Entones salta la pregunta inexorable: ¿Vale la pena ser cristiano? En cuarto lugar, este hombre, el autor del salmo, después de mirar atrás y ver a su alrededor, comienza a verse a sí mismo. Y miren ustedes, en los versículos de 13 al 15, lo que es ser un cristiano honesto. Fíjense a la conclusión que llegó él.

(Verso 13) = Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia; (14) pues he sido azotado todo el día, y castigado todas las mañanas.

(15) Si dijera yo: hablaré como ellos, he aquí, a la generación de tus hijos engañaría.

La conclusión inmediata a la que llega Asaf ante su perturbación y confusión de lo que está pasando en el mundo, es que fue una equivocación haberse hecho cristiano. El cree que fue una equivocación haber confiado en Dios y haber tratado de mantener su vida limpia.

Él pensaba que su limpieza, que su consagración, que su santidad, no le había traído  todas las bendiciones que él había oído en la Biblia y que Dios había prometido. Si he sido santo, si he sido justo, si no he robado, Señor: ¿Dónde están tus bendiciones?

Todos nos hemos hecho el mismo cuestionamiento. Y eso, si es que también queremos ser honestos. Muchas veces hemos llegado a pensar lo mismo que Asaf. Pero para eso se nos dejó la Biblia, para que descubriéramos que no somos los únicos que tenemos dudas.

No somos los únicos que atravesamos valles de confusión. No somos los únicos que nos enfrentamos ante interrogantes que trascienden nuestra comprensión. Hay problemas que son mucho más grandes que nuestra capacidad de resolverlos con nuestras mentes limitadas.

Necesitamos la revelación de Dios. Necesitamos una onda sobrenatural del Espíritu Santo en nuestra mente, para que a través de esto podamos nosotros abrir verdaderamente los ojos al mundo y verlo como Dios lo está viendo.

A estos sentimientos, Asaf los traía en lo más profundo de su corazón, y él no fue el único. Porque Jeremías, en el capítulo 12, le preguntó a Dios: ¿Por qué es prosperado el camino del malo, y tienen bien todos los que se portan deslealmente?

Job le preguntó a Dios por qué vivían los impíos como se les ocurría, y envejecen y se mueren gordos, llenos de mujeres y de riquezas.  ¿Por qué lo permites, Señor? En este momento, ¿Qué haría Asaf? ¿Abandonaría su fe y correría detrás de todo ese mundo que adora el éxito, la fama, el dinero y la popularidad?

¿Eso es lo que tú quieres hacer? Si alguien que está escuchándome hoy tiene ese problema, ¿Qué va a hacer? Cuando los discípulos se acercaron a Cristo, y Cristo vio que la mayoría de la gente lo dejó, se volvió a los discípulos y les preguntó: ¿Ustedes también me van a dejar?

Y le contestaron, y le dijeron: ¿Y a quién otro iremos si sólo tú nos has dado palabras de vida eterna? Cuando tengas luchas filosóficas, teológicas o existenciales en tu vida privada, recuerda estas palabras: Si no es Cristo, ¿Quién es?

¿Qué voy a hacer si me salgo del cristianismo? ¿Dónde me cambio, al comunismo? ¿Al control mental? ¿Al orientalismo? ¿Al Islam? ¿Al ateísmo? ¿A la desesperación? ¿Qué hago, Dios? Que yo no te entienda no justifica que yo te abandone.

Y si estuvieras pensando en abandonar todo, sólo piensa un momento: ¿A dónde vas a ir? Vete a mirar televisión todo el día. Vete a hacer dinero de la forma que te parezca. Y aquí es donde Asaf abre los ojos y se da cuenta que él no podía tratar de mantener su fe simulando.

Asaf quería ser honesto y no iba a deteriorar su vida mental, su vida física y su vida espiritual, pretendiendo, a costa de que la gente lo viera muy espiritual, que él iba a terminar bien y que no tenía dudas. Hay que dar gracias a Dios que Asaf tomó el paso correcto.

Después de haber mirado hacia el pasado; después de haber mirado a su alrededor; y después de haberse visto a sí mismo, que realmente estaba teniendo dudas de Dios, él corrió y se dirigió a dónde tú y yo vamos a encontrar la respuesta. No fue al psicólogo ni al psiquiatra; él corrió y se dirigió al encuentro con Dios. Fue a Su Santuario.

(Verso 16) = Cuando pensé para saber esto, fue duro trabajo para mí, (17) hasta que entrando en el santuario de Dios, (No habla de lugar, habla de entrar en la presencia del Altísimo) comprendí el fin de ellos.

(18) Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer.

(19 ¡Cómo han sido asolados de repente! Perecieron, se consumieron de terrores.

(20) Como sueño del que despierta, así Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia.

(21) Se llenó de amargura mi alma, y en mi corazón sentía punzadas.

(22) Tan torpe era yo, que no entendía; era como una bestia delante de ti.

A pesar de toda su confusión intelectual; a pesar de su corazón dolorido, Asaf corrió a su cuarto y se puso de rodillas, y echó sobre Jehová su carga, y el Señor le sustentó. Echando toda nuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de nosotros.

Cuando cualquiera de ustedes atraviese o tenga problemas mentales, no salgas corriendo a tomarte una cerveza. Arrodíllate y pregúntale: ¿Qué estás haciendo conmigo, Señor? No vayas corriendo a quejarte de que quieren echarte de tu trabajo.

Consejo sano y sabio: quita tus ojos de tu jefe laboral; quita tus ojos de cada uno de aquellos que parecerían haber sido puestos en tu vida para arruinártela. En suma: quita tus ojos de este mundo, y eleva tu alma al Creador, y en oración pregúntale por qué está pasando lo que está pasando.

Dice Filipenses 4:6-7: por nada estéis afanosos. No permitas que nada de lo que sucede en el mundo, te robe la paz de tu corazón. No permitas que nada de lo que pase en tu vida, altere tu comunión con Dios. Sino, sean conocidas todas tus peticiones delante de Dios. Con toda oración, ruego y súplica en el Espíritu. Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, bajará y guardará tus pensamientos y tu corazón en Cristo Jesús.

No podemos dejar que ningún acontecimiento, ningún evento, nada de lo que veamos con nuestros ojos naturales; porque no caminamos por vista, caminamos por fe. Si nos dejamos guiar por lo que vemos, nos hundimos, nos amargamos.

Si nos dejamos guiar por todas las cosas que oímos en la radio, o vemos en la televisión, o leemos en el diario, perderemos la brújula. Pero si a diario venimos al gran santuario de Dios, y nos cobijamos en Su Presencia, y le permitimos que consuele nuestra alma y nos ilumine sobrenaturalmente, podremos levantarnos y entender lo que vio Asaf.

Lo cierto es que nuestras decisiones nos llevarán al éxito, a la bendición, al fracaso o a la maldición. Una gran mayoría de jóvenes, hoy, reciben por lo menos entre diez y quince “te hago” en un año. Te hago artista famoso, te hago deportista famoso, te hago empresario exitoso, te hago, te hago.

Los verdaderos cristianos saben perfectamente que no pueden ni deben arrojar al cesto de  los desperdicios las bendiciones que Dios haya dejado en sus vidas, para tomar alegremente esas ofertas que, con claridad, saben muy bien en qué y dónde terminan.

En este mundo actual donde la sospecha de corrupción no respeta nombres ni prestigios, caer es mucho más fácil que sostenerse como viendo al invisible. Sin embargo, la victoria real no está en caer en vicios que reportan dinero fácil, sino en sostenerse aunque en casos, eso represente pasar urgencias, carencias y necesidades.

Hay algo que debemos tener presente: a la larga, Dios te bendice. Dios siempre trabaja a largo plazo, mientras que el diablo trabaja a corto plazo. Vemos, entonces, que la visita al santuario por parte de Asaf, cambió su vida, porque vio en primer lugar, el destino de los malos.

Estar en la presencia de Dios le dio, a Asaf, una perspectiva diferente respecto a cómo va a terminar el que anda por caminos de pecadores. Si pudieras tener una visión que te muestre el final de la vida de todas esas personas, entonces creo con certeza que dirías: ¡Sí valió la pena seguir a Cristo!

Porque la real importancia de la vida no es dónde estamos hoy, sino donde vamos a terminar. Porque la Biblia te asegura que tus pecados te alcanzarán. Dios no puede ser burlado. Asaf, en todo caso, lo que pudo ver fue el juicio.

Por eso es que el verso 20, dice: Como sueño del que despierta, así Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia. Y por eso también es que Dios ha permitido que podamos ver a tanta gente que prospera notablemente en esta tierra, pero camina en dirección al fuego y no lo sabe.

El juicio es real y se acerca. Tardará un día, un mes, un año, pero llegará. Lee los periódicos y verás que lo que te digo, es mucho más real que lo que te imaginas. Banqueros, empresarios, políticos, gente famosa, que en algún momento son alcanzadas por sus pecados.

Vale la pena pasar por todo aquello que Dios permita que tú pases. Las bendiciones que recibirás no son comparables a las aflicciones del tiempo presente. Son permitidas para forjarte y hacerte ver que eres un guerrero y, como tal, debes entrenarte en todo y para todo.

Este mundo no es para los débiles, ni para los apocados. Este mundo no es para los tibios, este mundo es para aquellos que quieren luchar con Cristo en su corazón. Porque separados de él, nada podemos hacer.

(Verso 21) = Se llenó de amargura mi alma, y en mi corazón sentía punzadas.

(22) Tan torpe era yo, que no entendía; era como una bestia delante de ti.

Desde el punto de vista de Dios, todo el glamour, la belleza, la fama, el dinero, el poder, la posición, el disfrute de los placeres, es temporal, ficticio, irreal. Viven en una burbuja esta gente, en una rueda de la fortuna. Creen que todo es pura parranda. Sólo olvidan un detalle esencial: la paga del pecado, sigue siendo muerte.

Lo que el hombre siembra, el hombre cosecha. Dios nos ilumina y nos muestra desde el cielo que su Hijo fue llamado Varón de dolores, experimentado en quebranto. El diablo intentó con el Hijo de Dios lo mismo que intenta con nosotros: mira, te ofrezco el glamour, las fiestas, los placeres.

Claro está, sólo tienes que clavar tus rodillas y adorarlo. Responde lo que respondió Jesús: al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás. ¡Quítate de mí, Satanás! Y cuando tenemos ese ataque, tenemos que responder con la palabra, con los ojos de la fe guiando nuestra vida. No importa lo que el mundo me dé: es mucho más grande lo que espero en el Hijo de Dios

(Verso 23) = Con todo, yo siempre estuve contigo; me tomaste de la mano derecha.

(24) Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.

(25) ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.

(26) Mi carne y mi corazón desfallecen; más la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

Aquí Asaf está viendo su propio corazón, y comienza a darse cuenta que las decisiones que él había tomado antes, lo estaban convirtiendo casi en un pagano. Lo estaban convirtiendo casi en un animal. Estaba siendo contagiado por la televisión, por las películas que veía y, en un momento dice: ¡Casi deslizaron mis pies!

Sentí que me caía, sentí que ya me iba, sentí que perdí el ancla, sentí que perdí la brújula. Pero sólo fueron instantes. No sabemos si fueron horas, días  o semanas, Lo que sí sabemos es que gracias a Dios regresó a su posición y a recobrar sus cinco sentidos. En cuanto a mí, el Señor es mi roca.

¿Cuántos de ustedes, en este día, están teniendo una existencia a su alrededor, como la Biblia le llama: existencia animal? ¿Puede ser que haya alguien que todavía no conoce a Cristo como debe conocerlo, y come como un animal y trabaja como un burro y duerme como un caballo?

Debes entender que en ti no hay ninguna diferencia con los animales del campo. ¿Naciste para trabajar? ¿Vives trabajando? ¿Ya cobraste tu salario? ¿Ya guardaste? Llegas a los cincuenta o sesenta años y ¿Para qué? ¿Para dejar tu dinero de herencia a tus hijos y sin guía divina ellos se corrompan?

¿Para qué te mataste haciendo tanto dinero, para que tus herederos estén pensando en que no ven la hora que te tomes la nave espacial hacia arriba y todo eso les quede a ellos? El poder que tuviste, la fama. ¿De qué te sirve? La Biblia dice que toda gloria del hombre es como la flor de la hierba del campo: que nace por la mañana, florece por la tarde y se marchita por la noche.

Ni tu fama, ni tu gloria, ni los libros que escribiste, ni los títulos académicos, ni los ascensos que lograste en tu empresa, nada de eso te vas a llevar en tu muerte. Te vas a ir (Como se solía decir en el campo argentino) en cueros, como viniste.

Porque así fue como llegamos, desnudos. No traíamos nada material y ni modo había de hacerlo en el vientre de mamá. Así también nos iremos: desnudos en lo conceptual, aunque alguien le ponga ropas al cuerpo. Sin nada material.

¿Y sabes qué? No habrá memoria de nada, sólo el juicio ante Dios, que durante esta vida, nos ha llamado a la santidad. Nos ha llamado a pensar como él piensa. Nos ha llamado a pensar que somos diferentes a los animales.

Escucha: el diablo hará todo lo posible durante tu vida, para rebajarte al nivel de un animal. Asaf pudo percibir todo lo que es la realidad, y que Dios nos sostiene, nos guía hasta que un día estemos con él. Las personas que hoy viven sin Dios, son como aquellos pasajeros del transatlántico llamado Titanic.

En el glamour, las copas, el dinero, el juego, las mujeres, el poder, el menosprecio de los pobres, aquí. Y nunca jamás se dieron cuenta que, de repente, todo cambió. ¡En minutos! Y se acabó el glamour, el poder, el dinero. En minutos ellos tenían que enfrentarse al juicio de Dios.

En cuanto ese barco se hundió, en minutos todos ellos murieron, y se enfrentaron a la eternidad, y todo el glamour, y la fama y la hipocresía, la vanidad y las pretensiones de esa vida tan falsa, fueron a parar al fondo del mar. ¿De qué les sirvió lo que tenían? ¿De qué te servirá a ti si es que esta noche vienen a pedir tu alma? Nadie está profetizando ni deseando que así sea, pero no puedes negar que algún día será.

Las personas del mundo pueden prosperar y tener todo lo que quieran, esencialmente fama y poder. Pero si no tienen a Dios, serán unos pobres desventurados, miserables, ciegos y desnudos. Aunque tu prestigio haya ganado medio planeta, en el mundo del espíritu no vales un poroto de soja.

(Verso 27) = Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta.

(28) Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras.

He aquí, el Espíritu Santo vendrá sobre ustedes, y me serán testigos. Habla de Cristo. ¡No el salmo, tú! ¡A ti te lo digo! ¡Habla de Cristo a toda hora y donde quiera que estés! Porque es el Espíritu Santo el que te da el poder suficiente y necesario para decirle a todos los que aún no le conocen, que por mejor que les parezca sus vidas, la realidad espiritual les va a mostrar que es una vida vana.

Ahora ve y plántate delante del político de más prestigio de tu país, o del deportista más famoso y ganador, o del artista más taquillero del mundo, y dile: ¿D qué te sirve ganar al mundo entero si pierdes tu alma? Levanta los ojos al cielo y date cuenta que Él te creó y no nosotros a nosotros mismos.

 

 

 

 

 

 

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¿Quién Define tu Propósito?

 (Hebreos 5: 7) = Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.

(8) Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió obediencia; (9) y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; (10) y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.

Recuerden; en él tenemos nuestro vivir, nuestra existencia, de modo que si el orden de la existencia de la nueva criatura, porque no son muchas nuevas criaturas, es una nueva criatura, es un nuevo hombre. ¿Cuántos hombres hay en la tierra?

Hay dos hombres. El primer hombre, Adán; el segundo hombre, Cristo. El primero, de la tierra; el segundo, del cielo. Eso está en 1 Corintios 15:45-52. ¿Lo recuerdas? Hay dos hombres en la tierra, multimiembro hombre. O todos viven en cristo, o todos mueren en Adán.

Babilonia es cuando la gente anda confundida entre los dos. Andan en la iglesia tratando de mejorar a Adán. Andan en la iglesia tratando de madurar al viejo hombre, a perfeccionarlo. Si eso fuera posible, entonces el sacrificio de Cristo sería nulo, estéril, inútil.

O sea: nosotros no podemos mejorarnos a nosotros mismos. La palabra ya nos dice quién de nosotros, con preocupación, podrá añadir a su estatura un codo. Nos da una analogía natural y práctica; una analogía de nuestro diario vivir.

La gente crece, todos los días, pero: ¿Cuántos de nosotros crecimos porque no nos gustaba ser pequeños? Es decir que la preocupación por tener poca estatura, no te añade estatura. Porque si así fuera, todos tendríamos la estatura que desearíamos. Tal vez seríamos todos altos, rubios y de ojos verdes.

Lo mismo es en la madurez del creyente. Nos está diciendo que la preocupación de tratar de madurar, no te madura. Luego te dice que consideres los lirios, que no trabajan, que no hacen nada, y sin embargo están revestidos de gloria.

Y es importante, porque el estado final de la casa de Dios, es de estar revestida de gloria. Sin embargo, el lirio no ha hecho nada para obtenerlo. Otra analogía. Hay ciertas cosas que están hechas, que tenemos que entender que son nuestras, y que sólo se manifiestan cuando podamos verlas como Dios dice que son.

Eso, para poder actuar en medio de las situaciones presentes, según verdaderamente somos y no según las circunstancias nos dicta.  Cambiado el sacerdocio, tiene que haber un cambio de ley. La ley, generalizando lo que hemos aprendido, es un código de existencia, es un código de vida.

La ley no son diez mandamientos en un templo, la ley es lo que rige como se vive sobre la tierra. Cuando el sacerdocio cambia, todo lo que rige a ese sacerdocio, cambia también. Y esa gente que vivía en ese tiempo, vivía bajo ciertas leyes terrenales, supuestamente nosotros tenemos que vivir bajo otras.

Hay un éxodo que estamos observando, hoy. Están cruzando el Jordán porque allá se divisa mejor. Podríamos decir, entonces, que el intento de Dios de crear un nuevo sacerdocio, es para crear algo que somos, y no algo que hacemos.

La creación de Dios es construir un ser, no hacer que un ser haga algo. ¿Qué es un ministerio? Un ministerio son tus interacciones con la vida cotidiana. Eso es ministerio. La palabra ministrar, significa servir. Servimos a Dios con nuestra existencia en el medio ambiente. Cada cual según la capacidad que Dios le ha entregado.

Todos somos ministros competentes del Nuevo Pacto, dice la palabra. No me refiero a una posición eclesiástica. Dios creó al hombre para que él gobernara, siempre y cuando ese hombre fuera gobernado por Dios. Pero ese gobierno que el hombre iba a tener, no era una posición política, sino una naturaleza, donde el hombre tiene gobierno propio.

Dios tiene un propósito, y el propósito de Dios, es el destino del hombre. El destino es el fin, lo que llamamos el fin. El fin viene siendo una calidad o cualidad de existencia. O sea que nuestro propósito es el objetivo de Dios.

¿Cuánta gente se pasa toda una vida tratando de averiguar cuál será la voluntad de Dios para su vida? ¿Cuál será mi ministerio? ¿Qué es lo que yo tengo que hacer para Dios? ¡Vivir! Porque tu destino es tu propósito, y tu propósito es tu destino.

Y eso cambia de persona en persona. La iglesia, en su faz organizativa, hablando de estructuras eclesiásticas, en la mayor parte de su sentido, es idea del hombre. Repito: iglesia, en el vocabulario de Dios, es una calidad de existencia. Iglesia, en el vocabulario del hombre, es una organización.

Y la iglesia de Dios está dentro y fuera de la organización. Y no me refiero a una denominación, me refiero a la organización eclesiástica global. Es todo un conglomerado, que produce semillas, que pueden ser iglesias, pero también produce otras que son completamente anticristos.

La iglesia no es la inquisición; la iglesia, es aquel que está en Cristo, apropiando los principios del nuevo hombre. O sea que sí hay una iglesia dentro de una iglesia. Iglesia, la primera palabra, organización. Iglesia, la segunda palabra, aquellos que fueron llamados por Dios.

El Reino de Dios es más grande que la iglesia. Gracias a Dios por eso. Entonces el hombre crea una organización, para tratar de educar a la iglesia, para intentar madurarla. Pero sólo Dios te hace iglesia. Iglesia, eklessia, es aquel que es un cuerpo, es un organismo vivo en la tierra.

Es el nuevo hombre. Iglesia, la organización, son varias que pretenden instruir al nuevo hombre. Dios hace pactos con hombres, no con naciones ni organizaciones. A través de toda la Biblia tú puedes notar que Dios hace pacto con un hombre, no con alguna nación, o con algún credo; con un hombre.

No hace pactos con sistemas religiosos, hace pacto con el nuevo hombre. Escucha esto en tu espíritu, no en tu intelecto. La iglesia organizada, es producto de la caída del hombre. Porque en el comienzo, Dios y el hombre tenían una comunión inmediata y no necesitaban un mediador.

El hombre oía a Dios con claridad, no era raro oír a Dios. No hacía falta un profeta. No hacía falta ir el domingo a alguna parte para que alguien te instruyera. ¡Teníamos la ley! ¿Por qué? Porque el hombre cayó, y al caer, comienza a vivir de afuera hacia adentro, en vez de recibir de adentro hacia afuera.

Entonces, como recibe de afuera hacia adentro, hay que proveerle algo de afuera: la ley. Pues mira, esto es así, aquello es así y lo otro es así, contrólate por esto. El problema es que las vidas no fueron creadas para ser controladas por cajas, porque cada vida es diferente.

Sin embargo, sí hay ley; porque no existe la libertad sin ley. La libertad es producida por el entendimiento de los parámetros de una ley. Si no entiendes esos parámetros, no eres libre, porque entonces nunca sabes si estás bien o no.

Tiene que haber algo que marca aquello que está bien y lo que está mal. De ese modo tú puedes sentirte libre en tus acciones. Dios crea al hombre, pone gobierno en él. El hombre cae de ese gobierno, en desobediencia. El hombre crea una institución para ser instruido de afuera hacia adentro.

El problema que tenemos hoy, casi seis mil años después, es que honramos más a la organización que al Creador. Fue la razón por la cual la primera casa fue destruida por la venida de Cristo. Entonces el hombre forma una religión para justificar su inhabilidad para tener esa comunión que debía tener con Dios.

Él sentía que no podía complacer a Dios. Pero recuerda, quien cae mentalmente es el hombre. El hombre no cayó a ninguna parte. Dios andaba ahí en el huerto, pero era el hombre el que se andaba escondiendo, pensando que Dios ya no lo quería.

Entonces, la caída causa que vivamos en sensualismo. Y esa palabrita no es tan fea como suena. Sensualismo significa vivir por los cinco sentidos, no tiene nada que ver con el sexo, aunque lo incluye. Pero resulta ser que Dios quiere lo contrario, que vivamos de adentro hacia afuera.

Déjame volverte a contar la historia de la creación. Anota los siguientes proverbios. Número uno: El destino del hombre, es el propósito de Dios. Número dos: El diseño del hombre, es el intento de Dios. Número tres: La habilidad del hombre, es lo que Dios demanda. Sólo eso. Número cuatro: la naturaleza del hombre, es el requisito de Dios.

Yo creo que estos cuatro proverbios resumen la pregunta sin respuesta en todo el planeta tierra. ¿Qué hacemos aquí? El destino, es la finalidad, el objetivo, es la meta que Dios tiene. De manera que el destino del hombre, es la meta de Dios.

Y fíjate que yo creo que nosotros, en la iglesia, lo hemos pensado al revés. Siempre vamos donde está Dios y buscamos que nos diga qué es lo que nosotros tenemos que hacer para cumplir nuestro destino, cuando el propósito de Dios es tu destino.

O sea: tú jamás vas a ser mejor que cuando tú seas tú mismo. Y lo que hemos hecho en los círculos eclesiásticos, es tratar de cambiar a la gente. Realzamos lo que tú eres, porque cambiarte sería ir en contra de tu naturaleza. Cuando te quitan las garras la naturaleza pega un salto, sale y agárrate.

Y no eres Adán si estás en Cristo, porque Adán no existe. Ahora bien; si el propósito de Dios es el objetivo, entonces la razón al propósito es la creación del hombre. El propósito precede la creación, Dios tiene un objetivo, luego crea al hombre con cierta naturaleza, o sea con el requisito necesario, con ciertas habilidades, para luego Él demandarle esas habilidades, para que entonces cuando el hombre comience a migrar hacia lo que inevitablemente va a llegar a ser, Dios consigue su objetivo.

Yo quiero ampliar mi voz con esta grabación y la puesta en aire mediante la Web, y ese es mi propósito, primero. Luego, creo un micrófono, el hombre, y le doy una naturaleza apropiada para que amplíe la voz. Ese es el requisito.

Luego le doy la habilidad, todas las conexiones para que eso sea una realidad. Luego lo enciendo y demando de él sólo lo que él puede hacer. De manera que tu destino siempre cumple mi propósito. Porque te creé a ti para que cumplieras el propósito para el cual fuiste creado.

El propósito viene en dos dimensiones, está el individual y está el corporal. El propósito corporal se compone de cada cumplimiento del propósito individual. Por eso cuando se tropieza uno, se tropiezan dos o tres. Por eso es que hablamos de compromiso, de unidad y todas esas cosas que las organizaciones no suelen enseñar.

Pero es para que aquello que está en estado inerte, salga a relucir. Otra analogía: tú eres una semilla, la organización es una maceta que produce la tierra y el abono, y luego se siembra allí. Y si tú no te rebelas, la semilla produce lo que la semilla es.

El intento del creador es el destino de su creación. No tienes otra alternativa; se cumple. Claro, no es preocupándote que vas a crecer. ¿Quién de  ustedes puede llegar a la estatura que Dios quiere si vive preocupado? Nadie. El hijo crece, porque en su cuerpo está todo lo necesario para que él crezca. Te digo más: crece durmiendo.

No es cuando está jugando al fútbol y corriendo que crece, es cuando se acuesta y descansa que crece. Por eso es que los niños pequeños tienen que dormir más. Y por eso los más ancianos tienen que dormir menos. Están las excepciones, pero mejor no encontrarlas.

Lo segundo que yo veo en Génesis 1, es que él dijo: hagamos al hombre a nuestra imagen, para que tenga gobierno sobre la intemperie, parafraseando. Recuerda, hay un propósito general y otro específico. Uno que es corporativo y otro que es individual. Hagamos al hombre a nuestra imagen.

Recuerda que hagamos al hombre a nuestra imagen, en Génesis 1:28-28, es la maqueta de Dios. Quiere hacer un hombre. Pero él comienza a hacer ese hombre en Génesis 2, para que este hombre se convierta en lo que él tiene como destino para el hombre. Y lo cumplimos en Cristo.

Pero al hombre le dice: ¡Libera! ¡Gobierna la intemperie! Eso lo podemos ver en varias tipologías, pero te puedo dar como ejemplo a Abraham. Vemos que Dios hace una promesa a Abraham, y a su simiente. Luego usa a toda esa simiente, Israel, como una tipología, como una fotografía para nosotros.

Israel, en el Antiguo Testamento tipificaba la nación de Dios. Como nosotros hoy, como iglesia, tipificamos el pueblo de Dios. Israel tenía su gobierno, tenía su política; era reconocida como el centro de las naciones. Pero cada nación tenía su gobierno.

Tenían hasta sus partidos políticos, parafraseando en este siglo veintiuno. Tenían sus reyes, tenían sus leyes. Quien tenía la ley era Israel, no era Samaria; no eran los hebeos ni los jebuseos. Ellos tenían su gobierno y Dios tenía el suyo. Sin embargo, ellos eran gobierno entre las naciones.

Pero no era en lo literal, ellos no mandaban a nadie. Sin embargo, el mensaje del Reino, hoy, intenta poseer todas las posiciones de autoridad en la sociedad. ¿De dónde sacas el ejemplo? Eso me obliga a mí a entender que Israel, siendo gobierno de las naciones, sin ejercer gobierno político, nos habla de que es un gobierno diferente al cual Dios está exigiendo de nosotros.

Ellos eran reconocidos porque ellos tenían una sola forma de vivir en la tierra, mientras que los otros tenían varios dioses, varias creencias. Pero Israel tenía a Dios. Entonces, en su standard, estaba el gobierno de las naciones.

Y eso, aunque Israel se encontrara en una condición peor que la de afuera. Y Dios todavía estaba allí, no estaba con ellos. Cristo tuvo una oportunidad en Juan 6, en Juan 12. Lo vinieron a buscar para hacerlo rey, literal, ponerlo en el trono, pero Jesús se escondió, porque no era el propósito.

El propósito no era apoderarse de la tierra políticamente. No es un Reino político, es uno espiritual. Eso no significa que la si habilidad que el Creador puso en ti es de leyes y política, tú no puedas llegar a ser un buen político.

Pero eso es, repito, si tú tienes esa gracia y no porque nosotros queramos tomar una posición. ¿Me explico? El abogado, abogado y el político, político. ¿Qué estamos haciendo? Estamos definiendo nuestro propósito, para entender cómo actuar dentro de todas estas cosas.

Por eso es que él crea un nuevo hombre en la tierra. En Efesios 2: 14-15 lo vemos, cuando dice que derriba la pared de enemistad haciendo de ambos, un nuevo hombre. También lo vemos en 1 Corintios 15:45.

Ahora escucha lo que voy a decirte: si el propósito primero existe en la mente de Dios; ampliar la voz, amplificarla. Luego se construye el aparato. Entonces, dentro del aparato está la gracia necesaria para todas las audiencias, conferencias y estudios por la Web. Sean más fuertes o más débiles.

O sea: lo mismo funciona para quince que para cinco mil; nadie sabe cuántos habrá hoy de ese lado escuchándome. Dios lo sabe. Si hay interferencias o un poquito más de crisis, él funciona; él está equipado para eso. Si le encuentra las coordenadas correctas y las antenas están bien y todo está bien colocado; si aprendemos a lidiar desde el medio ambiente la habilidad necesaria para cada kairos que hoy día existen.

Porque primero dios tenía un propósito, y luego te creó a ti para cumplirlo; con todas las cualidades necesarias para hacerlo. Están ahí. Siempre y cuando, no seamos controlados desde afuera para adentro. Hay una gracia que reside en cada ser humano, que se extrae de acuerdo a la necesidad de cada kairos.

A veces es la situación la que desata esa habilidad, para que tú descubras que la tienes. Decimos con algo de humor, a veces, que uno no salta una cerca de dos metros de altura, a menos que no tenga un enorme perrazo persiguiéndonos y queriendo devorarnos. Allí te vas a dar cuenta lo alto que puedes saltar si necesitas hacerlo.

Mientras tanto, y si todo está controlado, ni se te ocurre saltar dos metros de altura. Te pones a pensar que ya no estás tan joven para hacerlo, que no tiene suficiente estado atlético, que no estás entrenado y todas esas excusas habituales.

Sin embargo, la gracia está allí, latente, y cuando llega la situación, hay una gracia para lidiar con ella. Claro, la forma en que eso se desata, puede violar tus conceptos, o puede salirse de la caja. Porque el hombre fue creado para vivir de adentro para afuera, y no con las cajas que el hombre creó para gobernarlo.

Ocurre que tenemos demasiados pre-conceptos. No sabemos ni de dónde vienen, pero ahí están. Entonces, a veces, las situaciones se apoderan de nuestras actitudes, y eso sucede porque no podemos ver más allá de la situación, porque todavía vivimos de afuera hacia adentro.

En eso reside la sabiduría apostólica. Lo apostólico se define como el diseño interno para construir de acuerdo a la realidad de Dios en cada estación en tu vida. Ver la infraestructura interna de cada situación, para construir de acuerdo con lo interno, y no con lo externo.

Salomón fue confrontado con dos mujeres y un niño. Su conclusión era: cortemos al niño. ¡Se salió de la caja! ¿Cómo se te ocurre cortar al niño por la mitad? Sin embargo lo expuso con decisión, y así pudo descubrir cuál era la verdadera madre. Eso era sabiduría apostólica. O sea: vio el diseño interno, y produjo la realidad que necesitaba en ese momento.

La próxima situación no la lidió de la misma forma. No es por patrones. Vemos en la Biblia cuando había que cruzar cuerpos de agua. En una ocasión Dios demandó que los sacerdotes se quitaran las sandalias y pisaran el agua. En otra ocasión, demandó que Eliseo le diera con el manto, ¿Entiendes?

En otra ocasión le dijo a Moisés que levantara la vara. Para un mismo problema, tres soluciones diferentes. Pero si tenemos una caja, te quedas con la vara levantada para cruzar el Jordán y la vara no funciona en el Jordán. Entonces dices: ¿Dónde está Dios?

¿Por qué a mí no me suceden las mismas cosas que le suceden a otros? Y ahí vamos con la vara, y si no funciona, bueno, ayunamos, y ahí nomás hacemos una conferencia sobre guerra espiritual y lo levantamos. Pero no es la vara.

Tenemos dentro de nosotros la habilidad para cruzar los medios ambientes con el gobierno inherente que reside en nosotros. Nuestros ojos tienen que enfocar, entonces, la demanda del tiempo. ¿Qué hace falta hoy? ¿Qué habilidad hace falta hoy para desarrollar  lo que nosotros traemos adentro?

Recuerda: el destino es una calidad de existencia. Es más importante cómo actuamos nosotros dentro de la situación, que lo que realmente acontece con la situación. Ahí tenemos a Hebreos 11, donde dice que todos esos hombres obtuvieron buen testimonio. Y ninguno terminó.

Todos murieron sin obtener la promesa. Pero obtuvieron buen testimonio. Entonces Dios no está otorgando premios por logros. Esto es para que descanses, no para que no trabajes. El logro se consigue en el descanso. Porque es en Dios.

Claro que esto requiere un concepto distinto de la vida. Vamos a verlo. Un verdadero cambio es un ajuste interno. Si vamos a cambiar las leyes por las cuales nos regimos, entonces estamos hablando de ajustes internos. Que se traducen, eventualmente, en la forma en que vivimos y actuamos.

Las prioridades que tenemos, a qué nos sometemos. Son ajustes internos. Fíjate, el reino no es un mensaje que incluye o anula el rapto. No tiene nada que ver con el futuro. Ser profético no es tener la habilidad de profetizar, o de ministrar proféticamente en una iglesia.

Y ser apóstol no es una posición. Son gracias que Dios nos da para vivir adecuadamente en la sociedad. Y hasta que no aprendamos a usar lo que Dios nos da en toda nuestra vida, lo que hagamos en la iglesia no importa, en verdad; no importa nada.

Son dimensiones de Dios que determinan la estructura de tu vida. Y cómo tú te relacionas con los diferentes tiempos en los que vives. Es esa la forma en que tenemos que ver estas cosas. En 1 Samuel 10, otra porción de escritura bastante conocida.

(1 Samuel 10: 1) = Tomando entonces Samuel una redoma de aceite, la derramó sobre su cabeza, y lo besó, y le dijo: ¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel?

(2) Hoy, después que te hayas apartado de mí, hallarás dos hombres junto al sepulcro de Raquel, en el territorio de Benjamín, en Selsa, los cuales te dirán: las asnas que habías ido a buscar se han hallado, tu padre ha dejado ya de inquietarse por las asnas, y está afligido por vosotros, diciendo: ¿Qué haré acerca de mi hijo?

(3) Y luego que de allí sigas más adelante, y llegues a la encina de Tabor, te saldrán al encuentro tres hombres que suben a Dios en Bet-el, llevando uno tres cabritos, otro tres tortas de pan, y el tercero una vasija de vino; (Esto representa la muerte de Cristo. Es la muerte y el entendimiento de Cristo la que nos lleva a la plenitud que estamos buscando) (4) los cuales, luego que te hayan saludado, te darán dos panes, los que tomarás de mano de ellos. (Este es mi cuerpo, el que por ustedes es quebrado. Panes, la muerte)

(5) Después de esto llegarás al collado de Dios donde está la guarnición de los filisteos, (Cuando cruzas el Jordán es cuando empieza la guerra. Dios nos promete que habrá crisis. Él dice: cuando venga la tribulación, cuando venga la aflicción. El siembra la semilla, él prepara todo, él decreta, él hace todo lo que tiene que hacer y después te dice: cuando venga la aflicción. No dice: “si viene”, dice cuando venga. ¡Sí viene! Cuando venga la aflicción, pues ten cuidado de esto y ten cuidado de aquello. Nota; aprende lo que es la muerte de Dios, te acercas al collado de Dios: los filisteos) y cuando entres allá en la ciudad encontrarás una compañía de profetas que descienden del lugar alto, (Nota que entras a la ciudad e ignoras a los filisteos. Cuando llegues al collado, ahí están los filisteos, coma. Cuando entres a la ciudad, ¿Y los filisteos? Dios nunca dice que no puedes entrar. Porque él, antes de crear, acondicionó a la persona para llegar, y se sienta a descansar. Él no está preocupado; él sabe que tú terminas. Quien no lo sabe, eres tú. Por eso es que él puede profetizarte tu futuro; porque antes de hacerte, determinó que terminarías. Dios no comienza nada que no pueda terminar) y delante de ellos salterio, pandero, flauta y arpa, y ellos profetizando.

(6) Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre.

Te voy a dar rápidamente algunos principios. Lo primero que quiero que veas es que hay un lugar más allá de tu presente. Hay un capítulo después del capítulo presente de tu vida. Eso nos está enseñando que de ninguna manera podemos estar anclados con el éxito presente.

Ahora bien; nota el orden de los sucesos en el ungimiento de Saúl, hasta que él es transformado en otro hombre. Él salió en busca de unas asnas. Propósito: buscar las asnas. En el camino es interrumpido por alguien que le dice: las asnas se encontraron.

¡Bueno! ¡Entonces ya mismo cambia tu propósito!  ¡No! ¡Es que yo debo encontrar las asnas! ¡Es que ya las encontraron a las asnas! Ya tu papá no está preocupado por las asnas; ahora está preocupado por ti, porque todavía andas detrás de las asnas. ¡Y ya las encontraron!

El propósito cambió, pero tú seguiste el mismo rumbo. Andas buscando las asnas, pero ya las encontramos. Gente anclada en una cosa. Y que no se da cuenta cuando cambia la configuración del tiempo y demanda que se hagan ajustes.

…Es que Dios me prometió… ¡Encontraron las asnas! Ahora Dios está preocupado por tu jornada, no por las asnas. Porque en el momento en que tu jornada se desvió del propósito, estás mal, por mejor que sea tu intención.

Luego te encuentras con unos hombres que hablan de la alianza, y luego vemos la milicia espiritual. Pero vemos que todo este proceso en la vida de Saúl, es para que él sea mudado en otro hombre. Que en esta anécdota es tipificada en que él logra ser relativo con la gente que estaba al otro lado del monte.

Profetizará con ellos. Cuando él empezó, él no profetizaba. Pero cuando llegó, era un hombre relativo al lugar que llegó. Tú no puedes entrar a la próxima fase hasta que no te conviertes. Tú tienes que tener la naturaleza que se requiere para la próxima fase, para entrar en ella.

Vamos a decirlo más sencillo. Si no te gradúas de la escuela superior, o el bachillerato, no tienes lo necesario para entrar en la universidad. Tienes que tener ya el fundamento de la próxima fase. El cambio es ocasionado por el propósito de tener relatividad. Yo cambio para ser relativo, nadie cambia por cambiar.

Si soy relativo, no necesito cambiar. Si lo que estoy haciendo tiene vigencia, pues entonces vamos para adelante porque me parece que el objetivo anda por allá. Pero si ya dejó de ser, entonces… Mira; cuando el éxito presente no garantiza la demanda del futuro inmediato, el cambio es inevitable.

Pero mucho cuidado con esto: un cambio es un movimiento profundo interno, no es modificar el cómo hacemos las cosas por fuera. Un cambio es un ajuste de conceptos, que cambia la forma en que haces todo lo que tú tocas.

De hecho, en la iglesia, ¡Pero también en  la vida! De manera que no nos podemos identificar con un mover o con otro mover; o con un mensaje o con otro mensaje. No se trata de eso, se trata de migrar constantemente.

Nota que Saúl fue mudado en otro hombre, no por un mover sobrenatural de Dios, sino por obediencia a la palabra. Samuel le dijo: mira, cuando llegues aquí te vas a encontrar con ese problema: ¡Cruza! Cuando llegues allá vas a ver eso; hazlo y continúa.

Y obedeciendo la palabra fue que fue mudado en otro hombre. No fue por un mover espectacular, sobrenatural y mágico. Mira Zacarías 10, mensaje antiguo para nosotros que lo hemos estudiado, vamos a ver unos principios allí.

(Zacarías 10: 1) = Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía, Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno.

(2) Porque los terafines han dado vanos oráculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo; por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor.

(3) Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré a los jefes; pero Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y los pondrá como su caballo de honor en la guerra.

De ovejas a caballos de honor. Este es el tipo de cambio que Dios está buscando. No es uno constante con las genéticas terrenales. Porque en lo literal, biológico y material, las ovejas nunca se convierten en caballos. No es un cambio tectónico, de la corteza terrestre, es un cambio espiritual.

No hay ninguna mutación probable para que una oveja se convierta en caballo. Pero así de drástico es el cambio que surge en nosotros, cuando en verdad queremos presenciar, recibir y aceptar verdaderas visitas de Dios.

Dios dice: “Y bueno, parece que la organización no lo puede hacer porque hay sueños vanos; hay terafines mentirosos, así que no me queda otra que ir yo mismo a visitar al pueblo. Y no los voy a despatarrar en temblores o risas, sólo va a haber una mutación interna extraña.”

Y si hacemos un estudio de las características de una oveja, y las comparamos con las características de un caballo de honor, estamos hablando de cobardes transformados en valientes. De gente básicamente inútil convertida en alguien que encara hacia adelante y jamás retrocede.

Alguien que cuando ve la lanza, en lugar de huir o tratar de evadirla, corre hacia ella. Cuando una oveja se cae, no se puede parar. El caballo de honor si tiene que morir, muere de pie. O sea que estamos hablando de unos cambios internos que son producidos cuando estamos viendo en la palabra, lo correcto.

Cuando a todo lo vemos como un lindo mensaje, como una tremenda revelación, entonces me temo que no entendiste nada. Porque la revelación trae dolor. Si tú aplaudes al predicador, el predicador dijo lo que tú deseabas oír, que no siempre coincide con lo que Dios tiene para decirte.

Si el predicador viene y te dice lo que Dios le manda decir, lo más probable es que tú termines el día deseando comerte al predicador a la parrilla, a la manera del asado de vaca argentina. La revelación duele porque exige cambio. Y si no produce cambio no sirve.

Porque el mensaje no es para gozar, el mensaje es para poner por obra. O no es mensaje, es discurso. Y créeme que el mundo siempre tuvo, tiene y tendrá mucho mejor mensaje que la iglesia. Pero no la verdad. La iglesia tiene la verdad. Y la verdad no acaricia, la verdad duele.

 

 

 

 

 

 

 

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No te Hagas Sabio a Ti Mismo

 

Lo que tú estás viendo en América Latina, -y hablamos de los cárteles, de la violencia; estamos hablando de todos los procesos que se están dando-, en realidad tiene un norte: es lo que Dios está usando para que la iglesia despierte.

Porque por muchos años hemos tenido una mente de culto; hemos asumido que la reunión dominical es todo en la vida. Y eso ha provocado que formaran una iglesia que dependía de las reuniones. Entonces, todo lo que es iglesia, necesariamente está asociado a una reunión. Y ellos esperan que en la reunión se resuelva todo.

Y así han ido anulando la capacidad del Espíritu Santo para provocar cambios. Y en ese proceso han tenido responsabilidad todos los que de una u otra manera han sido líderes. Sin embargo, ese error, esa responsabilidad, tiene como especial justificación que se produjo porque vieron que así era como se hacía.

Entonces, sin querer, hemos heredado costumbres que no necesariamente eran buenas. Y hoy en día, entonces, tenemos una iglesia que no sabe cómo defenderse. Tienen años congregados, pero no saben cómo tomar posesión de lo que es suyo.

Y basta ver lo que está sucediendo en distintos lugares donde la violencia se ha desbordado. Y cuando en aras de esa violencia suceden hechos aberrantes y tremendos, la iglesia suele quedarse casi en cómplice silencio. Porque es ahí donde la iglesia no parece tener respuestas.

Podemos hablar de doctrina, y podemos decir que eso es de Dios o no es de Dios, pero aquello que está matando a la sociedad, no ha sabido ser leído en el marco de nuestras congregaciones lugareñas ni globales.

Y eso, automáticamente, hace que todos nosotros vivamos en una especie de esfera, de burbuja, donde no nos toca lo de afuera, o simplemente pensamos que no nos toca, cuando verdaderamente está afectando a toda la comunidad.

Y eso establece un imperio de muerte alrededor de nosotros. Hay naciones que están bajo un período de juicio en América Latina. Entendiendo juicio no como castigo, sino como el proceso de Dios para hacer despertar a su pueblo.

Y eso es, precisamente, lo que el Islam está destinado a hacer en muchos lugares importantes del mundo. Porque en muchos de esos lugares, el Islam los va a ayudar a recordar a los cristianos que allí habitan, que tienen rodillas.

Porque en ciertas naciones que parecen tenerlo todo, donde la gente se siente absolutamente segura, algunos hechos vividos les han mostrado que ya no pueden sentirse tan seguros. Y por esa razón es que algunos de esos lugares, no sé si todos, hoy están viviendo llenos de temor.

Porque cuando un país extrema a máxima eficiencia todos sus sistemas de defensa y de seguridad interna y externa, lo que espiritualmente están expresando, es temor. Y claro está que eso, también está afectando a la iglesia.

Y si quieres que te diga la forma más simple de temor, es la del temor financiero. Hay mucha gente que es decididamente esclava del temor a las finanzas. Entonces, gradualmente, vas a darte cuenta que el temor, tiene un objetivo. Y ese objetivo es destruir la fe.

Si tú me preguntas cuál es el peor enemigo que tenemos, o cual es la mejor arma que ha forjado el infierno para combatirnos a nosotros, no voy a decirte que es la Reina del Cielo, o Leviatán, o cualquier otra cosa que puedas imaginarte. El enemigo más contundente que propone el infierno para con nosotros, es el temor.

Y por una simple razón: el temor es el que deteriora la fe. Todos los otros enemigos terminan  fortaleciéndote en la fe. Porque es como cuando alguien trata de arrebatarte algo; tú lo sujetas más. Pero el temor trabaja por dentro y hace que tú sueltes las cosas.

Porque nadie quiere retener algo que lo intimida o lo amenaza. Y esa arma, el temor, está azotando todo el continente. Las crisis financieras en muchos países, el terrorismo predeterminado, son algunos de los puntos que tienen que mostrarte lo que verdaderamente estamos viviendo.

Y no se trata de visiones catastróficas apocalípticas, aunque sí estamos viviendo un tiempo apocalíptico. Porque tú sabes lo que significa apocalipsis, ¿Verdad? Estamos viviendo un tiempo de revelación. Es cuando los actores se quitan las máscaras y los vemos tal como son.

De todos modos, cualquiera de las cosas horribles que hoy te enteras suceden, son parte de algo que constituye un todo. Y es necesario tener muy en claro que nada de esto está fuera del control de Dios. Y al mismo tiempo, todo esto nos está hablando a todos nosotros, como iglesia.

Si tú eres una de las personas que ha entendido cómo piensa Dios, tú vas a confiarle tus problemas a Dios. Y vas a tomar los problemas de Dios, como si fueran tuyos. Ese intercambio es mucho más sabio.

Y no estoy hablando de pecados. Si h ay áreas de tu vida que están mal, no se las entregues a Dios, resuélvelas. Estoy hablando de preocupaciones sanas. De cargas que nosotros podemos tener en el secreto de nuestro corazón.

Y es importante, allí, ver bien qué es lo realmente importante para Dios. Imagina una situación que no es ni inventada ni ficticia: una familia cristiana que tiene uno de sus miembros, un hijo joven, tal vez, comprometido con las drogas. ¿Sabes qué? Todos los esfuerzos de esa familia, desde ese momento, están apuntados a ayudar a ese muchacho.

Y ellos viven mañana, tarde y noche ocupados y preocupados con ese problema. Y eso impide que se metan en los demás temas de la ciudad donde viven. Porque no se sienten libres ni con el tiempo disponible como para dedicarse a otras cosas.

Entonces, caen en un engaño. Están orando para que Dios los ayude a terminar pronto con ese problema del jovencito, así luego pueden dedicarle mayor tiempo a las cosas del Señor. ¿Sabes qué¿ Le terminan de confirmar a Satanás qué es lo que tiene que hacer para seguir frenándolos. Y lo va a hacer.

Pero si ellos dijeran que así viva o muera ese muchacho, eso es de Dios y ellos igualmente le dedicarán su mayor tiempo a lo que tienen que hacer por su ciudad, por su país, las cosas se modificarán abruptamente. Porque Dios conoce a ese muchacho mucho antes que sus propios padres. Dios inventó las ecografías tridimensionales miles de años antes que los hombres.

Entonces, en el momento exacto en que esa familia está dispuesta, en grado extremo, a que Dios se lleve a ese jovencito ya mismo si es que no va a cambiar nada en su vida, y se dedica a hacer lo que tiene que hacer para el Reino, Satanás ya no puede disponer de él como rehén.

El creyente no puede ni debe tener en su vida nada que lo moleste en su trabajo ministerial anónimo o público para el Señor. Y si lo tuviera, es indispensable que comience ya mismo a buscar la llave que le permita abrir esa puerta cerrada y hacer lo que tiene que hacer.

Yo no puedo saber de qué se trata eso que te molesta y obstaculiza tu servicio al Señor, pero si el costo es pedir perdón a alguien, aunque sea ese alguien quien te ha ofendido o humillado a ti, y no tú a él, o blanquear por confesión un adulterio o cosa similar, el costo, créeme, siempre será económico.

Hay una ley que, cuando ha sido mal interpretada, ha traído dolores de cabeza y muy serios. Pero que si se entiende cómo se debe, es casi infalible. Y es la ley que dice que, en la medida del sacrificio, está la exacta medida del poder.

Mientras tú más sacrificas, más poder llegará a tus manos. Y no hablo de andar de rodillas o auto flagelarse, porque ese sacrificio ya fue cumplido. Estoy hablando de lo que la Biblia llama pagar el precio para entrar al Reino y ser parte de él.

Esta es una ley en el mundo espiritual, y es eso lo que nos acredita para la siguiente etapa. Desde ya tengo que advertirte que es difícil, porque ahí es donde tenemos que enfrentar nuestros demonios. Y todos somos perseguidos por algunos, créeme.

Y es allí también donde el cuerpo necesita unirse. Y necesitas gente profética que pueda entenderte. Y pueda ver en el espíritu lo que realmente necesitas. Esa es la iglesia. Dios no va a entregarle una ciudad, una provincia, un estado o un a nación, a un solo ministerio.

Ese pensamiento, curiosa y llamativamente cultivado por muchos buenos hombres, es total y absolutamente absurdo. Hay una iglesia. En tu país hay una iglesia. No sé dónde está, no sé incluso cuál es. No sé si tiene un letrero en su puerta o está disimulada en una casa de familia, no lo sé.

Pero hace ya varios años que yo entendí que lo último que existía en el planeta cristiano no era precisamente yo. Dios tiene pueblo. Y ha estado preparando a sus valientes guerreros para este tiempo. Y es más que importante que nosotros podamos entender eso.

Será menester que abras tus ojos y tus oídos. Que nada te quite la visión de lo que Dios quiere hacer. Dios quiere sorprenderte. Yo creo que estamos a las puertas de algo muy grande. Quiero que ahora vengas conmigo al evangelio de Mateo, capítulo 23.

Vamos a hablar de los fariseos. Yo no sé cuál es el concepto que tú tienes de un fariseo. Porque, lamentablemente, a esa palabra la hemos usado bastante mal. Para nosotros, fariseo es casi un sinónimo de hipócrita. Al menos a una gran mayoría de nosotros se los presentó así, como hipócritas consumados.

Sin embargo, no necesariamente esa sea la verdad. Cuando estudiamos a la comunidad judía del primer siglo, nos daremos cuenta de inmediato que los fariseos eran las personas más respetadas. Era gente que era muy honrada. Y esto, básicamente, por causa del precio que ellos pagaban para llegar a ser fariseos.

No era algo que tú podías inscribirte a la salida de un cine o en alguna oficina de un shopping. Había que tener cierta filiación de sangre y ser aprobado desde muy niño. Ya a los seis o siete años comenzaban a formarlos. Y no dejaban de estudiar más o menos hasta los treinta años.

Eran personas que muchas veces ni siquiera podían casarse, o tener una vida normal, precisamente porque eran fariseos. Entonces, ellos eran muy respetados en Israel. Sin embargo, cuando Jesús aparece en escena, ese escenario está muy dividido.

Porque están los fariseos, está todo el grupo de la casa de Anás y de Caifás; están metidos los zelotes y otros muchos grupos religiosos metidos en esta historia. Y allí es, donde en medio de toda esa conjunción, aparece Jesús.

La gente no sabía cómo llamar a Jesús. Porque él estaba desconectado de todos. Eso pasó ya con Juan el Bautista. Él era hijo de un sacerdote, pero dios lo aleja de su familia paterna y lo ubica bastante retirado de ellos. Él es educado en el desierto. A veces, el desierto es el lugar más seguro para los hijos de Dios.

No pongas esa cara. Porque me imagino la que pondrás ahora cuando te diga que, a veces, el lugar más peligroso es el de nuestra familia. ¿Por qué? Porque todo el mundo puede creer, por ejemplo, lo que Dios puede hacer a través de mí; menos mi familia.

Porque me conocen. Y ese es un problema, porque no generan fe en mí. Se enfocan en mis faltas, en mis errores, y no en mis obras positivas. Y por esa misma razón es que Dios cierra la boca de Zacarías cuando él recibe la noticia de que va a ser papá.

Porque una palabra a destiempo o a contramano, podía hacer abortar el ministerio de Juan. La gente que está en autoridad sobre nosotros, tiene esa capacidad. Con una simple palabra te puede destruir. Por eso es que las palabras provocan tanto daño.

Dicen los que saben sobre neurobiología, que las palabras cuando son hirientes, provocan un daño en las células neuronales. O sea: te estoy diciendo que no sólo dañan el corazón, sino que además dañan las neuronas. Es impresionante, pero las palabras pueden dañar y hasta matar neuronas.

Todavía los neurólogos no saben explicar cómo, pero las neuronas mueren cuando las palabras son duras. Entonces, si una autoridad te dice que eres un incompetente o lo que fuera, eso va a provocar un daño muy fuerte en ti.

Entonces, dios cierra la boca de Zacarías, y hasta va a apartar a Jesús de su familia. Él va a poder decir en cierto momento; mi padre, mi madre y mis hermanos, son los que hacen la voluntad de Dios. Él, allí, se desconectó de su familia. Porque los propios hermanos de sangre de Jesús, no creían en él.

Entones, cuando Jesús aparece en escena, hay una tremenda confusión. Los fariseos, los saduceos, todos ellos creen que ellos son los que tienen la última palabra. Pero; ¿Sabes quién tenía la última palabra? Roma.

Roma, los paganos, eran los que tenían la autoridad final sobre el pueblo judío. Por eso es que ellos no tenían autoridad para matar a Jesús. Por eso es que tuvieron que recurrir a Poncio Pilato. Porque su autoridad se limitaba a dentro del templo.

Los fariseos eran gente buena, pero tenían un problema, un único problema. Todo el énfasis de su visión, estaba enfocado en lo que Dios había hablado, no con lo que Dios estaba hablando. Es decir que, lo que ellos sabían de Dios, fue lo que les impidió reconocer a Jesús.

Pudo reconocer a Jesús un centurión, una samaritana, una siro fenicia; mucha gente lo reconoció como quién era, pero no los fariseos. ¿Por qué? Porque ellos estaban atados a una revelación antigua. Eso quiere decir que hoy día hay muchos fariseos en la iglesia.

Y no estoy hablando de hipócritas, que también los hay, para nada. De hecho, estos a los que me refiero, son gente muy genuina. Ellos están absolutamente convencidos que lo que saben, es la única verdad. Y eso impide que vean lo que Dios está hablando hoy.

No es gente mala. Es gente que de verdad ama a Dios. Y Dios los ama también a ellos. Pero no pueden ser un instrumento suyo, porque se han estacionado, se han atado, con palabras que eran de Dios, pero que en este tiempo ya no son importantes.

Entonces Jesús, constantemente empieza diciendo esto: Oísteis que fue dicho; más yo os digo. Y eso no le entraba en la mente a un fariseo. Porque cayeron en un engaño santo: que lo que Dios habla, es eterno y es por siempre. ¡Y eso es verdad! Y es santo.

Lo que él dijo en Génesis, es una verdad en Apocalipsis. Pero perdieron la perspectiva del proceso. La gente que hoy día se opone a la reforma, no son ateos, ni satanistas, ni masones; es gente que se ha quedado con lo que Dios habló en el pasado, y no puede ver lo que Dios está hablando hoy.

Cuando hablemos de fariseos, entonces, quiero que lo entiendan desde esta perspectiva. Todos podemos volvernos fariseos. Imagínate que un día tú te convertiste en un lugar en donde todos hablaban en lenguas. Entonces un día llega una persona que te escucha a ti hablar en lenguas, y te pregunta: ¿Por qué hablas en lenguas si nadie está interpretándolas?

¡Por favor, si no hay quien te interprete, mejor cállate! Inmediatamente, eso va a provocar una crisis en ti. Porque tú considerabas que esta era la manera correcta en que el Espíritu Santo se movía. Y es cierto, el Espíritu Santo se movía así.

Y lo puede hacer mañana también. Pero de repente viene alguien con la Biblia y te dice: mira, tú necesitas un intérprete. Y en este momento no son importantes las lenguas, sino palabras con sabiduría de Dios. Así que no te quedes en el atrio y entra a la sala principal.

Eso, automáticamente genera anticuerpos. Y esa persona va a tener que tomar una decisión. O se queda con lo que conocía y desecha lo que está viniendo, o desecha lo que conocía y acepta lo que Dios le está dando. ¿Entiendes ahora la recomendación de Pablo de probarlo todo y retener lo bueno? Yo creo que debemos extendernos hacia adelante.

En principio, sé que hay una especie de conexión entre naciones. Revelaciones que Dios ha entregado en un país suelen cerrarse bíblicamente en otro. Es como si cada país tuviera diferentes portales de revelación. Y debe ser porque la revelación siempre es territorial.

Con esto quiero decirte que lo que espiritualmente parecería no tener solución ni salida en un país, suele quedar totalmente resuelto y a la vista en otro. Porque esa es la dinámica del Reino. El Reino de los cielos es semejante a una red.

Entonces allí apareció la Internet. Jesús ya estaba hablando de Internet allí. Lo que vemos hoy día a través de la conectividad que viene, nos dice que estamos viviendo en la generación más conectada del mundo. Y eso mismo está pasando en el espíritu.

Si quieres, mejor lo digo a la inversa para que suene bien bíblico: lo que está pasando en el mundo del espíritu, es lo que estamos viendo reflejado en la tecnología. Así como en informática transferimos archivos unos con otros para crecimiento, así también podemos transferir unciones.

Claro, ¿Y qué pasa con todos aquellos hombres fieles y sinceros de Dios que no gustan de las tecnologías nuevas y ni siquiera saben operar un celular o una computadora sencilla? Están cerrados. Y así también lo están para las cosas nuevas que el Espíritu Santo quiere hacer.

Tú lo sabes muy bien, todavía hay gente, (Y hablo de cristianos fieles) que para comunicarse todavía escribe cartas en papel y las envía por correo. Se comunican, claro, pero ya no van a evolucionar más, hasta aquí llegaron. En lo técnico y en lo espiritual, son diseños comunes.

Y no exageremos, porque esa gente que queda atrás, ha sido tremendamente fiel con el Señor, eso no se duda. Pero ahora viene otra cosa. ¿Y qué sería lo correcto? Actualizarnos permanentemente. ¿Y cómo lo conseguimos? Salvo excepciones obvias, aprendiendo de nuestros hijos.

Porque esa será también la actitud de mi espíritu. Entonces, cuando yo me encuentro con algo que emana de un hombre de Dios y que es tremendamente apto para enriquecimiento y edificación general, lo tomo. Con su permiso o sin él.

Que haga denuncias de copy right si lo desea; tendrá que demostrar que eso no le pertenece al Espíritu Santo sino a él. Y si lo demuestra, ¿Podrá con eso pretender edificar la iglesia de Jesucristo? Porque no estamos hablando de negocios ni de comercio, estamos hablando de palabra viva y de edificación para el Reino. Si tú extraes algo de aquí y lo vendes por dinero, es delito. Si tú extraes algo de aquí y lo das de gracia, es bendición y ministerio.

Así es que, entonces, la mentalidad farisea es la que se estaciona en un tiempo; a una escuela, a una palabra. Y tú los ves cinco años después y siguen con el mismo tema. ¡No hay nada más! Dicen. ¡Esto es todo lo que Dios dijo! ¡Nada más cambiará! Y a eso le llaman: dinámica de Reino.

Y allí andan, discutiendo por las lenguas durante todas sus vidas. O por Jezabel. Y no han entendido que esa es sólo una etapa. Que más adelante hay más, mucho más. Entonces, el buscar más, es una norma de vida. Debe ser algo a lo que todos debemos extendernos.

El estilo que tenemos de lo que hacemos en la vida natural, es lo más cercano a nuestro estilo de vida en el espíritu. Es altamente conveniente ir adaptándonos a cada lugar y a cada tiempo que Dios nos desea proponer y brindar. Así también debemos ser en el espíritu.

Pablo dice: yo puedo edificar con oro, o plata, o piedras preciosas, pero también puedo edificar con heno, paja y hojarasca. Claro, uno va a durar más que el otro, obviamente, pero lo cierto es que yo puedo edificar con todo lo que tengo a mi alcance.

Fíjate; los fariseos no pueden hacer eso. Mi desayuno es con café con leche y pan. Y me voy a un lugar donde me lo sirven de otro modo. Entonces no puedo disfrutar de un café con leche en ningún otro lugar que no sea mi lugar. Me quedé ligado a ello. ¡Oh, si pudiera volver a Jerusalén!

¿Cómo se despedían los judíos? ¡Hasta el próximo año en Jerusalén! ¿Disfrutaron sus vidas en todas partes? No. ¿Y qué pasaba? La gente los rechazaba. Porque ellos venían, trabajaban, tomaban lo que querían, pero su corazón estaba en Jerusalén.

Dicho así, románticamente, se ve muy lindo. Pero resulta ser que Dios los había esparcido por su propia mano para que ellos fueran bendición donde vayan. Tuvo que inventar una guerra para que ellos puedan ir. Y luego otra guerra. Y luego otra guerra. Ninguna ciudad ha sido destruida tantas veces como Jerusalén. Más de veinte veces. Y a pesar de eso, los judíos quieren volver.

Te hago ahora una pregunta profundamente en el espíritu: ¿Será que Dios quiere que vuelvan? Que no te pase eso. ¡Es que extraño tanto aquella pequeña iglesita donde me convertí! Ese es el espíritu fariseo, negarse a ir adelante por vivir mirando hacia atrás.

La pregunta que necesariamente debería hacerte en este momento, es: ¿Cuán fariseo eres tú? Ya sé;  te dejó pensando, ¿Verdad? ¿Te das cuenta que nos toca a todos? Por eso es tan importante la mente de proceso. El que empezó la buena obra no la dejará sin terminar.

Lo peor que podemos hacer, es dar por terminado algo que Dios todavía tiene en proceso. ¡No te estaciones! Te dije que fueras a Mateo capítulo 23, ¿Verdad? Es el capítulo en donde más se habla de los fariseos y donde Jesús mismo pronuncia palabras y sentencias que han quedado grabadas a fuego.

(Mateo 23: 1) = Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: (29) en la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. (Cátedra significa asiento)

(3) Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; más no hagáis conforme a sus obras, porque dicen y no hacen.

(4) Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.

(5) Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; (6) y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, (7) y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí.

(8) Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.

(9) Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.

¿Está bastante claro, no? ¿Y sabes qué es lo más interesante de este último versículo? Que está igual en la Biblia Católica. Y no es un asunto solamente de ellos, no te creas. Yo tuve que oír a un tremendo ministro de los nuestros, muy popular, diciendo que estaba gozoso porque venía de una reunión con el santo padre, en alusión al Papa romano. Escucha siervo amado: será tu padre, porque mío no es, te lo aseguro.

La Biblia dice con absoluta claridad que no llame a nadie, padre, porque uno es nuestro Padre y está en los cielos, no en una ciudad terrestre. Me pregunto en qué lugar de todo esto nos perdimos. Porque yo hasta en las emisoras radiales y televisivas cristianas oigo referirse a curas católicos como padres.

Y lo peor del caso es que no puedo ser eminentemente crítico con ellos, porque representa todo un problema para nosotros, los que conocemos la palabra de Dios, dirigirse a esta gente sin llamarlos como los llama la mayoría de las mayorías: padres.

Eso es algo que culturalmente es normal y corriente hacer dentro de la iglesia católica y todos sus perímetros de influencia. ¿Quién no les dice padres? Fíjate que es una deshonra que se ha hecho cultura. Porque en el momento en que tú le dices padre a él, estás desconociendo a tu verdadero Padre.

Y eso no termina allí, porque yo he conocido pastores que se hacen llamar papá, o papi por la gente de su congregación. Y si no lo hacen ellos, al menos algunos lo permiten. Yo no llamaré padre a nadie, pero tampoco llamaré pastor a nadie.

Porque pastor es una función, de ninguna manera un título. Eso, al menos, desde la óptica de la palabra de Dios. La cultura evangélica puede llamarlos como quiera, pero no me lo vendan como bíblico. Eso tiene un nombre genérico para ambos: idolatría.

(10) Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. (El Señor, por su infinita paciencia, gracia y misericordia, ha decidido poner en mis manos el ministerio del maestro, es cierto. Lo acepto y me gozo con ello. Pero no acepto ni permito que me llamen maestro, porque el único Maestro es Cristo. A mí dime Néstor y será música a mis oídos)

(11) El que es mayor de vosotros, sea vuestro siervo.

(12) Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

(13) Más ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.

(14) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación.

(15) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.

(16) ¡Ay de vosotros, guías ciegos! Que decís: si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor.

(17) ¡Insensatos y ciegos! Porque ¿Cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro?

(18) También decís: si alguno jura por el altar, no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor.

(19) ¡Necios y ciegos! Porque ¿Cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?

(20) Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él; (21) y el que jura por el templo, jura por él, y por el que lo habita; (22) y el que jura por el cielo, jura por él trono de Dios, y por aquel que está sentado en él.

(23) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley; la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.

(24) ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!

Escucha: ¡Qué duro es lo que está diciendo Jesús! Si tú has entendido lo que te expliqué antes de los fariseos, te das cuenta que esto que él les dice, así públicamente, delante de toda esa gente que los respetaba tanto, era muy pero muy duro.

Te lo reitero: Jesús estaba dirigiéndose en esos términos, a la gente más respetada de ese momento. Y seguramente, muchos de esos fariseos habían actuado de esta forma. Pero no todos habían actuado así.

¿Recuerdan ustedes cuando Nicodemo se acercó a Jesús? Sus palabras lo condenan tremendamente. Él es el primero en decir: sabemos que vienes de Dios. ¿Y entonces por qué no creyeron? Porque lo que Jesús decía, ellos no lograban unirlo con lo que estaba escrito en la ley.

Acá es importante que entiendas algo, porque muchas veces he escuchado este error. Jesús nunca contradijo la ley. Lo que sucede es que había una parte de los documentos judíos, que no fueron los que vinieron de parte de Dios; que se fueron armando con el tiempo; que eran comentarios de la ley y que, con el tiempo, llegaron a tener el mismo peso que la misma ley.

Te doy un ejemplo. Se acercan un día los discípulos de Juan y le dicen: ¿Por qué tus discípulos no se lavan las manos para comer? ¿Por qué ellos están quebrantando la ley al no hacerlo? Si tú lees la ley de Moisés, en ninguna parte de esa ley dice que se deberían lavar las manos.

Eso estaba en la Mishná, que eran los comentarios de la ley. Eso no vino de la mano de Moisés, es muy posterior. Y ellos anotaron sus comentarios, y a eso se le llamó La Tradición. Entonces, cuando Jesús habla con ellos, les dice: vuestra tradición ha invalidado mi palabra.

Jesús cumplió toda la ley. No rompió nada. Incluso, fue circuncidado, cuando verdaderamente no lo necesitaba; él cumplió con toda la ley. Pero no respetó la tradición. No respetó eso que se llama Mishná. Para nada. Y eso, golpeó mucho a la gente.

El problema de los fariseos, entonces, era que le habían dado a la Tradición, el mismo peso que a la Ley. Y al hacer eso, ellos anularon a la propia Ley. Y eso pasa con nosotros cuando empezamos a adoptar puntos doctrinales. Que son rudimentarios: que las mujeres no pueden hablar, que no te pongas esa ropa, que no te pintes, que los pantalones.

Y el punto es que en cierto momento, eso era importante. ¿Recuerdas lo que dice la carta a los Hebreos? Lo que voy a decir va a resquebrajar algo en el mundo espiritual, pero es así. En la carta a los Hebreos, dice que la fe es aún un rudimento.

Dice claramente: dejemos los rudimentos de la fe. ¿Tú pensaste alguna vez que la fe era un rudimento? ¿Qué quiere decir que es un rudimento? Que es como el abecedario. Cuando tú lees, tú no repites el abecedario, estás leyendo palabras y frases.

No lees letras. Por eso es que tú puedes leer, incluso, una palabra mal escrita. Porque tú no lees letras, lees palabras. Y la fe, entonces, llega un momento en que se convierte en algo básico. Por eso dice el autor de Hebreos: ¿Por qué debo volver a poner fundamento?

Ustedes ya deberían ser maestros, pero sin embargo debo volver a darles la leche. Y ahí habla del bautismo. Habla acerca de la fe, habla de un montón de cosas que deberíamos haberlas aprendido el primer año de creyentes.

Por eso que nadie puede hacer el tema de su ministerio la fe, porque eso es destinarlo a una etapa de infancia eterna. Y a la larga, vas a terminar siendo fariseo, donde vas a tener que establecer patrones de cultura, para poder sostener eso.

Porque la única forma de entender que algo básico sigue vigente, es imponiendo una tradición. “¡Es que así siempre es así!”. Y no se discute más. Y eso llega hasta censurar palabra ungida por causa de no coincidir con tradiciones milenarias, pero tradiciones al fin.

A mí, como a cientos de hermanos pioneros en reforma, han llegado a acusarme de no respetar la sana doctrina. Nunca tuve la oportunidad de enfrentarme cara a cara con los que deslizaron esa opinión, pero si la hubiera tenido les hubiera hecho una sola pregunta: ¿Qué definen ustedes como sana doctrina?

Yo creo que hasta allí hubiera llegado la discusión. Porque en la Biblia dice lo que es la sana doctrina, claro que sí. Pero lo que ellos sostenían como sana doctrina para definirme como fuera de ella, no lo es. Son puntos doctrinales que aceptaron ellos, por su propia cuenta.

Y voy más lejos, todavía. El noventa por ciento de lo que el pueblo evangélico llama como sana doctrina, hoy, es de origen agustiniano. Fue escrita por San Agustín, el más grande teólogo católico. ¿No lo crees? Te doy un ejemplo sencillo.

El Reino de Dios, allá arriba, lejos: Aquí abajo, muy lejos, los hombres. Diferente, dividido. Eso, es agustiniano. Un Dios enorme, lejano, casi indiferente con lo que le pasa al hombre aquí abajo. Y es por eso que, cada vez que nosotros decimos “el mundo espiritual”, eso es mente agustiniana.

¿Qué hizo San Agustín? Mezcló la doctrina de Pablo, con la filosofía griega. Con el mito de la caverna. Entonces, el Reino de los cielos está allá, lejos, inalcanzable. Allá un día irás, la Nueva Jerusalén, con calles de oro, mar de cristal; pero aquí estás en un valle de lágrimas, pasando el tiempo como puedas, hasta que te toque la hora de morirte.

Ese es el pensamiento de San Agustín. Una de sus principales obras, se llama “Ciudad de Dios”, donde él explica esta dualidad. El noventa por ciento de la doctrina evangélica, hoy día, es agustiniana. ¿Y van a salir a decir que alguien enseña falsa doctrina?

Algo tenemos que tener muy en claro. Y te lo digo como ministro del Señor, pero también como viejo periodista. La gente difunde rumores falsos, y otra gente que no tiene ganas de ponerse a examinar o tan siquiera a pensar, los toma y los amplifica. Eso se llama acción psicológica, operación de prensa. O si tú quieres un rótulo más adecuado: corrupción.

Porque es impresionante la manera en que se difunden chismes mentirosos. La Web está llena de ellos. ¿Qué sucede? Sucede que nuestra tradición, algo tan natural en nosotros, es parte de nuestra vida. Seguramente que tu infancia debe estar asociada a una comida, por ejemplo; o a un aroma.

Eso no va a perderse nunca, es parte de lo que somos. Nadie puede venir a pedirte que cambies eso. Pero no puedes perderte lo que en este tiempo está haciendo el Señor, por causa de la nostalgia de lo que aprendiste hace veinte años.

De hecho que aquello fue grande y fue glorioso. Miles rememorando lo grande que eran sus iglesias, el tremendo avivamiento que tuvieron y lo mucho que Dios los usó. ¡Buenísimo! ¿Pero dónde está eso ahora? Nadie vive de avivamientos pasados. Nadie cocina una comida con llamas apagadas.

Nuestra tarea es darle de comer a esta generación hoy día. Porque esta generación necesita ver lo que nosotros vimos. Y esa es nuestra tarea. Pero eso es temporal, porque ellos tendrán su propia historia. Y nuestro Dios será también su Dios, pero no puede ser sobre la base de mi tradición.

Ese fue el problema de los fariseos, y ese es el problema por el cual no hay unidad en la iglesia. Están los que escuchan lo que Dios habla hoy, y están los que se han quedado con lo que Dios habló hace veinte años. ¿Y sabes qué? Es imposible que puedan caminar juntos.

No se puede porque no llegan a estar de acuerdo. Y la Biblia se pregunta: ¿Andarán dos juntos si no se pusieren de acuerdo? No tiene que ver con quien tiene la razón, por favor. Aquí no hay ganadores. Aquí vamos a perder siempre.

Porque aquí se necesitan de todos. Pero, ¿Qué es más útil? ¿Saber qué va a pasar este año o el próximo, o conformarse con lo que ya pasó hace miles de años? En este capítulo, Jesús toca muchos temas. Habla de todos los pecados y de los fariseos.

(Verso 29) = ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, (30) y decís: si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas.

(31) Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.

(32) ¡Vosotros también llenáis la medida de vuestros padres!

(33) ¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?

(34) Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; (Imagínate la cara de los apóstoles en ese momento) (35) para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.  

(36) De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.

Repito: es muy duro lo que Jesús está diciendo aquí, y no logramos imaginarnos lo que todo eso provocó en ese momento. Fue un terremoto lo que estaba pasando ahí. Peo aquí, el Señor, nos está marcando a todos nosotros una línea muy clara en el piso.

Nos está mostrando el límite que debe ser nuestra medida. Porque si esto les pasó a los fariseos que amaban la Ley, y con tanto sacrificio ocupaban un puesto, ¿Qué va a pasar con nosotros si no ponemos diligencia con lo que hemos recibido?

Nosotros no hemos recibido algo pequeño. El Espíritu Santo fue derramado unos pocos días después de todo esto. Y el Espíritu Santo vino a completar lo que aún Jesús no podía completar. Nosotros hemos nacido en la mejor etapa de esta historia. Y podemos tener la tendencia de aferrarnos a una parte. Y ese es el peligro.

(37) ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!

(38) He aquí vuestra casa os es dejada desierta.

(39) Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: bendito el que viene en el nombre del Señor.

Hay un espíritu, aquí, que opera bajo los lineamientos de Jerusalén. Y es un espíritu que asesina a los profetas. Y ese espíritu está operando hoy en la iglesia. Es un espíritu muy violento. Dentro de la iglesia se han planificado asesinatos de ministros a manos de violentos y bandidos.

Y quienes estaban detrás de esos atentados, eran otros ministros. Es un espíritu homicida el que opera así. Y no se detiene hasta destruir la imagen de una persona. Va a destruir su credibilidad. Va a destruir aún su vida espiritual.

Es un espíritu que Dios aborrece, ni lo dudes. Y esto tiene que ver con algo que debemos decir con mucho cuidado, pero debemos decirlo. Los evangélicos en general, tenemos una visión demasiado ideal de Israel. Tenemos un amor especial por Jerusalén.

Pero el Israel que mayoritariamente tú estás viendo, no es un Israel que Dios ame. Porque hay un espíritu operando dentro de él, que esencialmente rechaza a Jesucristo. Fíjate: ¿Cuál ha sido uno de los principales males de una nación tan tremenda como es los Estados Unidos?

Declararse una nación judeo-cristiana. Perdón, ¿Cómo dijo? Dije que declararse una nación judeo-cristiana ha sido un error para USA. ¿Pero, por qué? Porque el pensamiento judeo del que estamos hablando, es el en el que mora este espíritu homicida del que estamos hablando.

Porque esa alianza, fíjate, está provocando que la gente, mayoritariamente, en los Estados Unidos, no pueda ver al Mesías. ¡Ellos no ven al Mesías! Por eso es que Pablo dice: ¡No todo el que se dice judío, es judío! Judíos son los que reconocen al Padre, y reconocen al Hijo.

Esos son los judíos. Los que no aceptan al Hijo, no son judíos. Y por consecuencia, ni son nuestros hermanos ni siquiera son nuestros primos. Son hijos de la esclava. No tienen nada que ver con nosotros. No oramos por ellos ni los queremos cerca de las máximas autoridades de ninguna nación.

La logia masónica más poderosa de la tierra, es la judía. Se llama la Brian Bethells. Ellos son los fundadores de Inca, y de muchas organizaciones a nivel mundial. ¿Ellos quieren que conozcamos a Cristo? No. Así es que nuestra única oración por Israel, es por salvación. Eso está fuera de toda discusión.

Y oramos por la paz de Jerusalén, pero no podemos tolerar que ese espíritu homicida que mata los profetas more en nosotros. Porque ese es un espíritu homicida. Y es el espíritu que entra dentro de los pastores, líderes y apóstoles, cuando ellos eligen oponerse a lo que dios verdaderamente está hablando.

Y hacen lobby y organizan diferentes métodos simplemente para neutralizar primero, y destruir posteriormente a otra persona. ¿Por qué no hacen lo que dijo Gamaliel? Si esto es de Dios, no hay manera en que lo podamos vencer. Y si no es de Dios, el tiempo va a definirlo.

Entonces la pregunta, es: ¿Qué va a pasar con las congregaciones donde ese espíritu homicida está operando? Lo dice la Biblia: He aquí, tu casa se quedará desierta. La gente se va a ir. ¿Y sabes quiénes se van a quedar? Los sordos y los ciegos.

Pero los que ven y oyen, van a correr por sus vidas. Repito; es algo muy duro esto que estamos hablando. Yo mismo he formado parte de iglesias en las que Dios mismo puso sus bases fundamentales, pero que con el transcurrir de los tiempos y los procesos, se fueron deslizando, y allí fue donde Dios puso lo que quiso poner y quitó lo que quiso quitar.

Y nosotros no somos nada dentro del templo, para decidir lo que pasa dentro, porque Él es el Señor. Mi tarea, es que la gente conozca al Espíritu Santo. Esa es mi única tarea. No es resolverles sus problemas; para eso está el Espíritu Santo.

No es ganar a sus familias, para eso está el Espíritu Santo. Él es el que convence de justicia, pecado y juicio. Él trae a los que son hijos a la casa. Mi tarea es que la gente reconozca como funciona el Espíritu Santo. Porque por ignorancia o por tradición, no saben hacerlo.

Y nuestra tarea, entonces, es ayudarlos en ese proceso. Porque también a cada uno de nosotros, en algún momento, alguien nos ayudó. Y ese es el Reino de Dios. Nos ayudamos mutuamente para avanzar.

Pero todos podemos terminar siendo hipócritas y fariseos. Y podemos querer empezar a actuar bajo la influencia de un espíritu homicida, como el del que estamos hablando. Dios nos libre de eso. Te repito: oramos por la salvación de Israel, pero no todo el que nace en Israel, es judío.

A los ojos de Dios, judíos son los que lo busca, no la generación de personas que han nacido y no quieren nada con Dios. A ellos no los queremos insertados en los gobiernos mundiales. No los queremos cerca de los presidentes de ningún país, porque su influencia es cínica.

Necesitamos gente que tema a Dios, cerca de las autoridades. Y que no está atada a una tradición, sino que está atada a la verdad. ¿Cuál es, entonces, tu definición de profeta? Es el que está oyendo hoy. Porque hay gente que era profeta, pero ya no lo es.

Porque en algún momento dejó de oír. Voy a decirte algo para que lo asumas, lo creas y lo pongas por obra aunque no lo entiendas ahora: el ministerio no se hereda. En tanto que lo usas, es tuyo. Mejor dicho para evitar confusiones: en tanto lo usas, le perteneces.

Por eso es que Elías no pudo llevarse su manto. Jesús tampoco. Quedó su túnica, intacta; porque no la rompieron. ¿Y sabes quienes la recibieron? Los romanos. Los paganos. No los judíos. Por eso, si Jesús hubiera sido enterrado con su vestidura, no tendríamos el Libro de los Hechos.

Terminaría todo con la muerte de Jesús y su ascensión. ¡Pero sus vestiduras se quedaron! Y vistió a los gentiles. ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus polluelos debajo de las alas. ¡Cuántas veces quise!

En el Salmo 91, dice: el que habita al abrigo del Altísimo. Y la figura completa es de una gallina cubriendo con sus alas. Jesús está hablando de este salmo, aquí. ¡Cuántas veces quise cubrirte bajo mi sombra! Pero no quisiste. Dios no puede cuidar a quien no quiere ser cuidado.

Va a levantarse oposición cada vez que nosotros intentemos proclamar lo que Dios está hablando hoy. Porque a los hombres les gusta que todo quede como lo han dejado. Les gusta ir al templo siempre a la misma hora, sentarse en el mismo asiento, ver los mismos canales de televisión, que quede todo en sus habitaciones tal como lo han dejado.

A nadie le gusta buscar cada día sus cosas. Sin embargo, Dios quiere que las busquemos cada día. Como si nunca las hubiéramos encontrado. Para que nuestra fe sea fresca cada día. Para que nuestras oraciones no sean las viejas repeticiones de cuando nos convertimos.

Que verdaderamente podamos escuchar a Dios, claramente, cada día. En Latinoamérica, es de donde más conozco, hay naciones realmente hermosas por donde las mires. Pero en su gran mayoría tienen un gravísimo problema: han dejado de escuchar a Dios.

Y en lugar de ello, se han abrazado a lo que Dios dijo en el principio. Que no te pase eso. Puedes caer al igual que cualquiera bajo las garras de ese espíritu fariseo. Ahora bien; ¿qué esperanza le da Dios a Jerusalén? La única forma en que esto cambie, para ti, es que tu digas: bendito el que viene en el nombre del Señor.

El Espíritu Santo sabe perfectamente que, seguramente, en muchas ocasiones algunos de nosotros han resistido su palabra. Porque han tenido mayoritariamente la tendencia de quedarse con lo que ya hablaste. Y por atender eso, se han perdido de vista lo que hoy Dios está hablando.

Si tú crees que eres uno de los que alguna vez haya podido hacer eso, yo te invito que allí donde estás, pidas perdón a Dios por ignorarlo, eligiendo cobijarte en la historia, y declarar que de aquí en más te dispondrás a oír su voz y obedecer sus decretos.

Pídele perdón por las veces en que has permitido que las tradiciones reemplazaran a sus revelaciones. Sabiendo que eso lo ha ofendido. Y sabiendo que hoy estás hablando y que nunca dejaste de hacerlo. Y nuestro standard de trabajo determina que nuestro ministerio no es hacer, es oír.

Porque en muchas ocasiones, lo que te toca vivir, quizás sea simplemente el esfuerzo de Dios para que lo oigas de una vez por todas. Porque quiero entender que tienes mucho trabajo, que estás con innumerables proyectos, y que todos son tremendamente buenos y bien intencionados, pero: ¿De qué servirá todo eso si dejas de oírlo?

Escucha: no comprometas tu decisión a una doctrina; comprométela al Espíritu Santo. Tu fidelidad máxima debe ser hacia Él, no a los hombres, únicamente.

Lo que Él te diga, hazlo. Lo que Él te dé, recíbelo. Lo que Él te pida soltar, suéltalo. Deja ya de pelear con el Espíritu Santo. Sé una persona útil en tu generación. Cada día de tu vida, porque todo lo que Él nos da, son herramientas.

Y son herramientas que van a usarse para hacer un edificio en particular. Y después va a darte otra clase, otra calidad y otros diseños de herramientas. No le hagas cuadros a las herramientas; tampoco hagas trofeo de ellas.

No los cuelgues en la pared de tu oficina como si fueran lauros obtenidos por tus méritos o tus esfuerzos humanos. Tampoco le rindas culto a esas herramientas. ¡Porque son sólo herramientas! Él es el único digno de culto. Es el único digno de reconocimiento.

Él es el que nos ha dado la vida. A Él se debe nuestra fidelidad. Tampoco cometas el grueso error de juzgar con ligereza a aquellos ministerios que no entiendes. Ten temor de Dios cuando hablas de personas que no conoces.

Porque dice la Biblia que conoce el Señor quiénes son suyos. Tú sólo limítate a caminar en justicia. Sé una persona recta, amorosa, íntegra. Vive aquello en lo que crees, no te limites a promocionarlo. Y permanece abierto a cambiar lo que el Padre te pida cambiar.

Y quédate tranquilo, tranquila, y confía; Dios te va a guiar, no te vas a extraviar. Ese es el camino, un camino de santidad. Y el camino de santidad, déjame decirte que es a prueba de torpes. La Biblia lo dice: por torpe que seas, no te vas a extraviar.

Y no te hagas sabio a ti mismo, porque uno solo es el sabio. Porque todo lo que sabemos, por mucho que sepamos, es absolutamente nada delante de Él. Vive, celebra y disfruta lo que en este tiempo te está hablando el Señor. Gózalo, cómelo cada día como alimento sólido. Y al concluir el día, deja todo eso a un lado, y dile simplemente: quiero más, mañana. Esto sólo fue para hoy.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Más Allá de Tus Límites

 

Escuché una vez una hermosa definición respecto a lo que es verdaderamente la unción de Dios en una vida. Si un pájaro se balancea sobre un cable de energía eléctrica mientras canta su trino, y una vaca muge en el campo mientras pasta, es naturaleza pura. Pero si un día ves a un pájaro mugiendo en un campo y a una vaca balanceándose en el cable de energía, entonces eso es la unción.

Dicen los que están inmersos en esta batalla final, que las relaciones, o mejor dicho las inter-relaciones, constituyen la llave para desatar nuevos niveles de potencial en tu vida. Transparencia, confianza, alianza; esas son las palabras del momento en el Reino de Dios.

Como ya hemos hablado en alguna ocasión de la mentalidad apostólica, y como también hemos hablado de lo que es el mover presente, el énfasis de lo que Dios está haciendo ahora, debemos concluir en algo también ya dicho: la suma de tu palabra es la verdad. No  porque Dios esté enfatizando algo hoy, eso significará que deje de tener importancia lo que se enfatizó ayer.

Es verdad que la revelación a veces destruye la previa interpretación de la palabra. Es una palabra, pero a veces se toma con interpretaciones o una interpretación errónea. Pero no debemos preocuparnos, porque todo falso fundamento se cae ante la revelación fresca de la palabra.

Pero para entender esta mentalidad apostólica, tendríamos que ir más allá de lo que llamamos la restauración, tendríamos que ir un poco más atrás de lo tradicional. Y más te digo: también un poco más atrás que el fundamentalista, y un poco más profundo que el Bautista.

Tendríamos que ir bastante más atrás que el Católico, antes de que hubiera ninguna de las persuasiones doctrinales que nos han dividido. E indagar los principios y fundamentos de la iglesia, cuando simplemente existía creyentes.

La cristiandad, está bastante lejos de lo que es la iglesia. La iglesia y sus fundamentos, existen bastante antes de que la palabra cristiandad existiera. Había un tiempo en que los que existían, se llamaban creyentes, seguidores de Cristo.

En aquel tiempo, cuando comenzó este asunto, todos estaban fundamentados en doctrina apostólica. Entonces yo quisiera ir a esos días, para tener una idea de cuál es el énfasis que Dios está trayendo, y así destruir todo concepto erróneo de lo que Dios está haciendo, para así cerrar la brecha, para que no existan extremismos en la verdad que Dios está trayendo.

Recuerden que siempre que Dios revela una verdad, aparecen extremos. Pero el hecho de que existan extremos, no anula la verdad. Y la verdad es que no puede haber un extremo, sin un punto de partida. No puede haber nada falso, sin copiarse de algo real.

No puede haber una copia si no hay un original. Entonces, el mero hecho de saber que hay cosas falsas, nos está indicando que también hay cosas reales. ¿Ejemplo contundente? Si aprobamos que haya falsos profetas, también estamos aprobando que los haya genuinos.

Y no es lo único, porque el mero hecho de aceptar que hay una doctrina falsa, es indicador de que hay una doctrina cierta. Como dijo alguien alguna vez: a nadie le dicen payaso si no le quedan grandes los zapatos. Lo visible es lo visible; luego veremos qué indica lo visible.

(Hechos 2: 1) = Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.

(2) Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; (3) y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.

(4) Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

(5) Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo.

(6) Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua.

(7) Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: mirad, ¿No son galileos todos estos que hablan?

(8) ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?

(9) Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, (10) en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, (11) cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.

(12) Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?

(13) Más otros, burlándose, decían: están llenos de mosto.

(14) Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

)15) Porque estos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.

(16) Más esto es lo dicho por el profeta Joel: (17) Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; (18) y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

(19) Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo; (20) el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto; (21) y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

(22) Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; (23) a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; (24) al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.

(Verso 36) = Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

(37) Al oír esto, se compungieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: varones hermanos, ¿Qué haremos?

(38) Pedro les dijo: arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

(39) Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

(40) Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: sed salvos de esta perversa generación.

(41) Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

(42) Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

Aquí vemos un fundamento muy común, y vemos que el capítulo 2 trae cuarenta y siete versos. Sin embargo, él expresó todo lo que tenía que expresar acerca de la plenitud del Espíritu, en cuatro versos. Repito esto porque es muy importante. En el capítulo 2 del Libro de los Hechos, hay cuarenta y siete versos de instrucción, pero Dios sólo usó cuatro para explicar el Pentecostés.

Algo está desbalanceado en la cristiandad, cuando la iglesia se ha estancado en el Pentecostés. Cuando Dios en cuatro versos discute o expresa el acontecimiento de la plenitud del Espíritu, y luego sigue adelante, a mí me parece que la iglesia se ha quedado encajada en el verso 4.

Si el énfasis de la iglesia es la bendición que produce el fluir del Espíritu Santo, en el carisma que produce la plenitud del Espíritu Santo, en el mover de las lenguas o cualquiera sea el mover que trae el Espíritu dentro de una congregación, todo lo que tiene que ver con el mover del Espíritu, es Pentecostés.

La iglesia, de alguna forma, se quedó estacionada en el verso 4. Sin embargo, la Biblia menciona lo que acontece en el verso 4, y pasa al verso 5 sin detenerse. La iglesia cristiana, cuando llega la plenitud del Espíritu, o cuando siente la bendición del Espíritu, o cuando llega el mover del Espíritu, entonces comienza su propia fiesta íntima, personal e institucional, llamada cristiana.

Sin embargo, en la iglesia original, tan pronto llegó el Espíritu, la gente se lanzó a la calle. Quiero que veas el énfasis que pone Dios en el propósito por el cual bautizó su pueblo con el Espíritu. Creo que la iglesia ha reducido la experiencia de la plenitud del Espíritu a la manifestación de lenguas dentro de las cuatro paredes de un templo.

Nota conmigo claramente, que cuando Cristo da las instrucciones para que ellos esperen en Jerusalén, hasta que sean dotados de poder de lo alto, transcurren cierta cantidad de días con todos ellos reunidos en un cuarto esperando la promesa del Padre.

Yo sé que nuestra mente religiosa nos dice que todos andaban ayunando, y que todos andaban orando, y que estaban esperando con gran gozo al Espíritu Santo. Sin embargo, si ustedes como yo entiende que sin las lenguas nuestra oración es redundante y no dura más de cinco minutos, estos hombres, ciento veinte pescadores, la mayoría de ellos solteros, me los imagino a todos en un aposento, donde están todos hombres con hombres, durante diez días, ¿Qué crees tú que andaban haciendo?

Si tú te crees que estaban orando las veinticuatro horas del día, debo decirte que tú eres más religioso de lo que tú mismo creías. Porque sin lenguas, es imposible orar más de quince o veinte minutos. Y ellos no tenían ninguna, estaban esperándolas.

Era gente que no se conocía. Algunos se conocían, pero otros no. Algunos incluso ni siquiera se gustaban. Me imagino a las señoritas hablando de los jóvenes. Y a los jóvenes hablando de las señoritas. Pedro dejando en el suelo los calcetines tirados. Vayan a comprar pescado que tengo hambre.

Tira la cadena cuando vayas al baño, no seas mugriento. Diez días en un cuarto. Ciento veinte juntos, todos en un cuarto. Sé práctico si te lo vas a imaginar. Ciento veinte personas en un cuarto. ¿Quién va a salir a comprar el pescado? – ¡Yo no, a ver si viene lo que esperamos y me lo pierdo! Bueno, ¿No andabas tú con Cristo?, ¡Multiplica los panes como hizo él, entonces!

Diez días allí tratando de conocerse. Yo quiero pensar que, después del tercer o cuarto día, ya todos habían descubierto sobradamente las fallas de todo el mundo. Y para el quinto día, lo más probable que algunos ya estuvieran odiándose como nunca.

Ciento veinte tipos en un aposento. Pero nosotros, claro, tenemos esa fotografía de ciento veinte ángeles orando y ayunando, con rostros de gozo y angelicales esperando la promesa casi sin protestar. Lo que yo creo es que para el séptimo día ya eso comenzó a parecerse a una comunidad de las nuestras.

Empieza a haber una interacción entre los discípulos. Empiezan a conocerse y a formarse uno, y con ese uno, grupos afines. Y cuando ya ese ambiente está formado, entonces viene la promesa. Y cuando llega la promesa, obviamente, Dios está esperando que haya ciertas condiciones terrenales que sean propicias, para luego identificarla como el fundamento para el comienzo de cualquier ministerio.

Cuando Dios aguarda que existan ciertas condiciones terrenales para enviar su promesa, obviamente está esperando que esas condiciones sean propicias para luego usarlas como patrón o fundamento para el comienzo de cualquier ministerio.

Cuando llega el Espíritu Santo, él no estaba limitado a la experiencia de hablar en lenguas. Es más: el Espíritu Santo no vino para que la gente hablara en lenguas. Es una manifestación de la venida del Espíritu Santo, pero no es el propósito de su venida.

El Espíritu Santo, no está limitado a una experiencia en una reunión. Ellos recibieron, y se les aparecieron lenguas repartidas sobre la cabeza de cada uno de ellos, tuvieron una experiencia maravillosa, pero la vale la pena mencionar que la experiencia maravillosa de esa forma, nunca volvió a ocurrir igual. Es posible recibirlo y no tener esa manifestación.

Es más; el libro de Hechos está lleno de experiencias donde reciben el bautismo del Espíritu Santo, sin tener la misma manifestación del día de Pentecostés. Tendría que buscar ahora esas escrituras, pero créeme, están allí.

El Espíritu Santo no se limita a una experiencia emocional en una reunión, no se limita a la participación dentro de una congregación en una experiencia privada. Es más; hay miles de creyentes que hablan en lenguas, y no tienen ningún tipo de precisión, tienen una vida atada y son muy religiosos en su proceder, aunque están llenos del Espíritu.

En la plenitud del Espíritu, su propósito no es simplemente, o no está reducido ni limitado a una experiencia en una congregación. Entiende esto: cuando esa gente estaba allí, todas las naciones del mundo estaban presentes.

Sólo que Dios esperó a que hubiese un foro internacional, para enviar a su agente embajador del cielo. Y Dios esperó a que hubiese un foro internacional para enviar su Espíritu. Obviamente, la venida del Espíritu está relacionada con un mover global.

Y no reducido como lo vemos a una denominación, o a una interpretación doctrinal, o simplemente a una experiencia en una iglesia. Llega el mover del Espíritu a aquel aposento, comienzan a hablar en lenguas con un estruendo, pero vale la pena mencionar que ninguna de las personas que estaban afuera, pudo ver lo que ocurrió adentro.

Y aun así, preguntaron qué era eso. No fue la experiencia de hablar en lenguas lo que vieron que les hizo preguntar qué era eso, porque nadie los vio hablar en lenguas. Hablaron en lenguas en el aposento; la experiencia fue en el aposento; el avivamiento personal fue en el aposento; la experiencia emocional fue en el aposento; la bendición personal fue en el aposento; y una vez recibida, se lanzaron a  la calle, con los megaleos de Dios, y cada nación internacional que se encontraba en el vecindario, los escuchó hablar en su propia lengua.

Y entonces dijeron: ¿Qué es esto? Y dice que estaban maravillados. Es como si hubieran dicho: ¿Pero cómo, no son todos estos argentinos? ¿Y entonces cómo los estamos oyendo hablar en inglés, en ruso, en japonés, o en la lengua del país en el que hemos nacido nosotros?

Y cuando preguntaron qué era eso, no estaban preguntando qué era ese avivamiento pentecostal. Estaban viendo a una persona de una nacionalidad y una cultura, operando en una dimensión y unos límites que estaban más allá de su propia cultura.

Y para eso, mis estimados amigos, es el propósito del Espíritu Santo: para extralimitarte más allá de los límites que pone tu nación. El Espíritu Santo viene para lanzarte más allá de los límites de tu nación. Y viene en un foro internacional, a bautizarnos en un solo cuerpo global.

Eran nada menos que los galileos comunicando las maravillas de Dios, en idiomas internacionales. Pero ahora vamos a olvidarnos que hablaron todos esos idiomas, y vamos a entender que, lo que el escritor nos está diciendo es que la iglesia de Galilea, tenía una declaración entendida por cualquier nación.

Tenía una influencia aplicable y relativa a cualquier nación global. Podían comunicar el evangelio efectivamente en cualquier nación. Era una iglesia con una póliza foránea, no introvertida. No era una iglesia introvertida de cultos privados; era una iglesia con mentalidad apostólica.

Comunicaron a Dios con efectividad de manera internacional. Una iglesia con una visión foránea, donde todo su cuerpo estaba plantado para dar hacia afuera. Tenía una motivación externa, no interna. Y la gente se quedó atónita, porque los galileos eran un pueblito donde, supuestamente, la limitación cultural, la limitación económica, la limitación educacional, no podría permitir que un galileo hiciera gran cosa fuera de Galilea.

Y ellos estaban atónitos, porque comunicaron a Dios efectivamente, a todas las naciones presentes. Para eso es la plenitud del Espíritu. Para llevarnos más allá de nuestros límites culturales. Para hacer todas las cosas que, sin él, no podríamos hacer.

Para hacer la vaca balanceándose en un cable de energía y cantando como un pajarito. O sea: aquello que te lleva más allá de tu habilidad. Aquello que rompe con las limitaciones de tu vida. Aquello que rompe las limitaciones financieras de tu país.

Aquello que te hace pensar que tú puedes bendecir a quien sea sin importarte las devaluaciones de las monedas con las cuales tengas que manejare. Aquello que te extralimita y viene para llevarte más allá. Entonces Pedro, tratando de defender lo que estaba aconteciendo, comienza a predicar.

Y vale decir algo acerca de Pedro para que entiendas que esto es el primer mensaje que Dios da a la iglesia. Y lo da a través de una persona que, normalmente, sería la última que nosotros elegiríamos para darlo. Pedro era peleador, tenía permanente malhumor y tenía una rara habilidad para meter la pata cada vez que abría la boca.

Antes de ser salvo hablaba horrible y era borracho. Ese era Pedro. Pedro tenía menos escuela que los demás, o sea: tenía dos o tres sentidos trabajando arriba. El gran apóstol Pedro. Digo todo esto para decirte que la sabiduría con la cual predica el primer mensaje, extrayendo principios del Antiguo Testamento, es obvio que no era nada de Pedro, y que era todo Dios.

Y comienza a decir: estos señores que ustedes están viendo no están ebrios, como ustedes suponen, porque son las nueve de la mañana. Esto, es aquello dicho por el profeta Joel. Y arranca setecientos años latentes de una profecía, y arranca el manto futurista, y dice: Hoy vamos a establecer lo que dijo aquel hace setecientos años atrás.

Estaba cincuenta por ciento equivocado, y Dios lo puso en la Biblia, de todas maneras. El que sabe algo de escatología, sabe que el cincuenta por ciento era cierto, pero que el otro cincuenta era erróneo. Pero decretó con una fe incomparable

Y dijo que aquello que se estaba dando, aquello que está latente en los aires, esa profecía que aún falta por cumplirse; una generación sobre la cual se derrama el Espíritu Santo, y comiencen a profetizar, y comiencen a tener sueños, y comiencen a tener visiones, más allá de lo que es una iglesia local, comienza a extralimitarse.

Una generación profética es el estilo de los últimos días. Eso dijo pedro. Esto que tú ves, es lo que profetizó Joel. Las muchachas van a profetizar, los niños van a profetizar, los ancianos van a tener sueños, los jóvenes van a tener visiones, las doncellas, y habla de todas las clases sociales, todos los géneros. Dice que la generación, básicamente lo que está describiendo, es una generación profética.

Está diciendo: los postreros días van a ser identificados por una generación profética. Y este es el comienzo de eso. Es lo que está diciendo Pedro. Esto fue dicho por el profeta Joel. En los postreros días. ¿Qué días? A nosotros, los cuales nos ha llegado los fines de los tiempos.

¿Te das cuenta cómo encajan estos principios? Pedro, básicamente está diciendo: este es el estilo de vida de los últimos días. Y luego sigue predicando y, en el final, dice: sed salvos de esta perversa generación. Y luego se nos añade que con otras muchas palabras les testificaba y los exhortaba, diciendo.

O sea que el mensaje fue mucho más largo, pero todo lo que dijo de allí en adelante, se puede resumir en este verso. Sed salvos de esta perversa generación. Es decir que comienza a decir que este es el estilo de vida que profetizó el profeta Joel, y los exhortaba que con ese estilo de vida, fuesen salvos de la perversa generación.

La palabra perversa, es la palabra escorios, de donde sacamos nuestra palabra escoriosis. Torcida. No está hablando de una generación adúltera o pecaminosa. Pervertir es simplemente hacer cosas con el fin incorrecto. Y allí está incluido hasta el matrimonio. Porque cuando tú usas el matrimonio incorrectamente, lo tienes pervertido.

Cuando tú estás en la iglesia incorrectamente, la perviertes. ¿Estás entendiendo, ahora, por qué pasan ciertas cosas que pasan? Cuando tus motivaciones de líder son incorrectas, estás pervirtiendo tu liderazgo, no el evangelio. El evangelio no tardará en deshacerse de ti por ello.

Sed salvos de esta escorios generación. ¿Cómo? Como dijo Joel: en los últimos días, habrá una generación profética. Y a mí me interesaría demostrarte, hoy, si puedo, que ser apostólico o profético no es una opción en los últimos días.

Y que sin ese estilo de vida, no podemos prevalecer. Lo vamos a ver en toda la palabra. Dice: sed salvos de esta perversa generación. Aquí tenemos una clara fotografía del fundamento original de la iglesia. En aquel tiempo no había seminarios de guerra espiritual, no había seminarios proféticos, no había seminarios para salmistas, tampoco había conferencias sobre el Reino de Dios.

No había conciertos musicales, no había persuasiones doctrinales, nadie estaba dibujando las setenta semanas de Daniel, y nadie hablaba de escatología ni del rapto. Y aun así, existía la doctrina apostólica. Quiero que entiendas que esta doctrina, es fundamento.

Antes de que hubiera nada que estudiar, existía. Porque la doctrina apostólica, no es una doctrina bíblica, es un estilo de vida. Es una postura mental, es una disposición espiritual, es una posición hacia la vida. Es una forma de ver las cosas, es una mentalidad, es un fundamento.

Es un principio que te mueve y sobre el cual giran las facultades de tu decisión. La doctrina apostólica era visible. Y recuerda que la palabra doctrina, es enseñanza, sea de la Biblia o sea secular, no tiene nada que ver exclusivamente con Biblia.

En esa época no había Biblia, pero sí existía doctrina. No estaban usando el Antiguo Testamento, todavía no habían escrito el Nuevo, no había seminarios, ni institutos, ni colegios bíblicos, pero ellos estaban fundados y permanecieron en la doctrina apostólica.

Esta doctrina es el estilo de vida necesario en los últimos días. Es una posición, un estado de ser, una actitud, una disposición espiritual. Todo el Nuevo Testamento estaba dominado por una unción apostólica. Todo fue impartido por una mentalidad apostólica. Mira el ministerio apostólico real.

(1 Corintios 4: 9) = Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.

Los apóstoles, últimos. Esto habla de perfil absolutamente bajo, casi invisible. Hoy, lamentablemente, en cualquier denominación donde te encuentres, arrojas una piedra con los ojos cerrados y, seguramente, le das en la nariz a un apóstol o a un profeta. ¡Hay tantos!

Esto que dice Pablo tenía que ver con un deporte que se denominaba “Los Gladiadores Meridianos”, y lo que sucedía era lo siguiente: al final del día, después que los gladiadores habían matado todos los animales y todo eso, sacaban a uno de los presos, absolutamente desarmado, para ver cómo el animal despedazaba al hombre.

Y a eso le llamaban: “Al postrero”. Entonces, cuando Pablo dijo: Nosotros los apóstoles somos exhibidos como los postreros, todo el mundo sabía de qué estaba hablando. O sea: que nos saquen, para hacer el ridículo. Que nos lancen donde nadie se mete. Que nos impulsan con suicidio espiritual.

Que nos envíen a hacer cosas que nadie quiere hacer, de esas que nadie calcula como positivas a su causa. Y los envían como gladiadores meridianos. Dice: Como a sentenciados a muerte, hemos llegado a ser el espectáculo del mundo, espectáculo de los ángeles, espectáculo de los hombres.

Yo me pregunto y de paso les pregunto a ustedes que me están escuchando o leyendo, ahora: ¿Cuántos quieren ser apóstoles, ahora? Gracias a Dios que va a ir bajando la cantidad. Van a quedar los genuinos, nada más.

Verso 10, dice: Nosotros somos insensatos por amor de Cristo. Ojo: no es que sean insensatos, en otro lugar dice que son peritos arquitectos, son sabios, pero que lo que hacen puede verse como insensatez, porque nadie se atreve a hacerlo.

O sea: es un espíritu de mártir espiritual. Se lanzan a hacer lo que nadie se atreve a hacer, porque vienen dotados de un espíritu pionero, para traerle a la iglesia la gracia que Dios tiene. Y mira lo que dice: más vosotros prudentes en Cristo;

Nosotros débiles, más vosotros fuertes. Y mientras menos se hace, más grande se hace la iglesia, porque ellos lo que hacen, es vaciarse por la iglesia. Mira lo que dice: vosotros honorables, más nosotros despreciados.

(11 Hasta ahora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija. (Pregunto otra vez: ¿Cuántos quieren ser apóstoles, ahora? Siguen siendo cada vez menos y menos.)

(12) Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución y la soportamos.

(13) Nos difaman, y rogamos; (Por aquellos que nos difaman, claro) hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos. (Todos los que sigan queriendo formar parte de ministerios de fundamento, ahora, pueden inscribirse. Es que hay muchos llamando a las cosas que no son como si lo fueran, ¿No es verdad?)

(14) No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados.

(15) Porque aunque tengáis diez mil ayos (O maestros) en Cristo no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio.

Fíjate que mucha gente considera padre espiritual a la persona que lo llevó a los pies de Cristo. Escucha y toma nota: padre no es el hombre que se acuesta con tu  mamá; padre es el que te cría. Padre es el que te engendra, cuando tú necesitas ayuda.

Padre es el que te hace prevalecer en los tiempos de crisis, por lo que predica. Padre es aquello que define el vocabulario de tu mensaje. Padre es aquello que define la cultura de tu iglesia. Padre es aquello sobre lo que tú te paras cuando fluyes en tu ministerio, porque proviene de alguien que te está alimentando. Ese es tu papá.

Cualquier persona puede ser instrumento válido para ir a los pies de Cristo. Lo dijo alguien antes que yo: papá me atrajo a la tierra, pero yo no vivo con papá. Sé que cuando digo estas cosas piso algunos callos religiosos, pero no le hace, es verdad.

El padre biológico no es el que estamos buscando, sino el que te cría. O sea: cuando tú defines quién eres y el sabor de tu ministerio, te vuelves hacia atrás para ver de donde proviene, y allí recién vas a identificar a tu verdadero padre.

(16) Por tanto, os ruego que me imitéis.

¿Qué dice que hagamos qué? Imitarlo. ¿Cómo se le ocurre decir que imitemos todo eso que le acaba de acontecer? ¿Lo puso en la Biblia, o no lo puso? Me estoy remitiendo a la doctrina apostólica, que consiste en un estilo de vida que lo da todo por el evangelio. Esa es la mentalidad apostólica. Una gente que vive más allá de la zona de confort. Y mira lo que dice en el verso siguiente:

(17) Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado, y fiel en el Señor, el cual os recordará ¿De mi mensaje? No) de mis proceder en Cristo, (que es como decir: de mi estilo de vida), de la manea que enseño en todas partes y en todas las iglesias.

O sea que lo que él enviaba no era a una persona que supiera predicar, sino a alguien que supiera y pudiera impartir el mismo estilo de vida que él tenía. Y es lo mismo que estamos haciendo en este tiempo. Y eso es lo mismo que estamos haciendo en este tiempo.

No se trata de recorrer las iglesias de todo el planeta y ocupar sus púlpitos con dramáticas y elocuentes predicaciones, se trata de recorrer el mundo con la habilidad y capacidad de impartir ese estilo de vida que tuvieron los apóstoles.

Lo que se va a quedar allí, contigo, cuando yo concluya esto y se apague el sonido de mi voz, es mi mentalidad, mi propio estilo de vida, no la fuerza, el brillo o la atracción de una voz humana. Por eso le envía a Timoteo, para que les recuerde su proceder en Cristo y su estilo de vida.

De eso es que concluimos en que la tan famosa y predicada doctrina apostólica, no es un moderno tratado de teología, sino sencillamente un estilo de vida. Hoy existen miles de redes apostólicas, pero no conozco ninguna que ande impartiendo un nuevo estilo de vida que modifique el anterior por inútil.

Por eso Pablo les ruega que lo imiten. No ruega para que ellos aprendan a predicar como él, sino que imiten su postura espiritual. Que imiten su posición, su status hacia la vida. Que piensen como él, que de allí no lo mueve nadie hasta que la gloria de Dios caiga.

Eso también es guerra, porque a veces guerra espiritual es precisamente eso: pararse en un lugar y decir: no me muevo de aquí hasta que la gloria de Dios llegue. Hay veces que no hay coraje para continuar en medio de malos augurios. ¿Para dónde vas, te van a matar? Déjame, no voy solo; mi Padre va conmigo.

La gente se confunde un poco respecto a los demonios. Los tiene como individuos espirituales que te asesinan en la primera de cambio, y no es tan así. La mayoría de los demonios, lo máximo que pueden conseguir si les das entrada, es asustarte un poco.

Sigue adelante. Un estilo de vida que no se doblega ante ninguna circunstancia. Una gente apostólica y decidida. Sabe lo que quiere, y no se mueve hasta que no lo consigue. Por eso te envío a Timoteo, dijo pablo, que te va a impartir la misma mentalidad.

Esta es la mentalidad que va a prevalecer en la última generación. Es la mentalidad del estilo de vida  de los últimos días. Esta es la disposición que es requisito para prevalecer en la iglesia del siglo veintiuno.

La palabra dice que en los últimos tiempos el amor de muchos se enfriará, y a menos que no tengas una disposición como esta, tú también te enfriarás.  Escúchame: dice que si es posible, hasta los elegidos se enfrían. Una disposición que no se doblega.

Entendiendo que tenemos que vivir en medio de una sociedad que se está cayendo y demanda de nosotros esta postura espiritual. Y eso no quiere decir que andemos por las calles con cara de malos, sino con un espíritu que no se mueve bajo ninguna circunstancia.

Ahora bien; estos galileos reciben el Espíritu Santo, hablaron en lenguas y salieron para afuera. Y se encontraron con gente de otras nacionales y se entendieron perfectamente con todos hablando en sus respectivos idiomas.

Pero después, lo primero que hicieron, fue irse todos y vender sus casas. Más de uno ha querido elaborar una doctrina con esto. Pero escúchame, porque en la Biblia no hay nada escrito por casualidad o para llenar un espacio.

Para la cultura hebrea, la propiedad era lo que los ataba a la herencia patriarcal. Era lo que los definía como judíos. Cualquiera niño era capaz de recitarte de memoria toda su genealogía familiar para terminar diciendo que el último de esa generación era él y que todo eso que estaba allí, le pertenecía.

La tierra era la identidad judía. O sea que, lo primero que hicieron, fue dejar afuera su cultura. Escucha: cuando el Espíritu Santo viene, a mí el argentino nativo que tengo por dentro, debe salirse para afuera. Ni modo de andar agrandado o exagerado en las cosas de Dios, ya no soy argentino.

Porque si vamos a impactar al mundo, (¡Y lo vamos a impactar!) los que lo hagamos no tenemos que ser otra cosa que ciudadanos del Reino de Dios, no de Argentina, México, Venezuela, Colombia o Chile, por citar como ejemplos algunos de los países que más hermanos aportan a esta Web.

Vendieron su propiedad, se identificaron con el Reino de Dios. El Espíritu los llevó más allá de los límites de su sociedad. Les impartió un comportamiento radical y adoptaron una cultura de Reino, dentro de su propio país.

Fíjate; si iglesia es reformular o formar una raza nueva en la tierra, la iglesia vendría a ser el centro donde se redefine la humanidad. Tú no podías ser salvo sin tener alianza con tu hermano, en la iglesia primitiva. Era una cultura, era una nación dentro de otra nación.

Los personeros del César creían que había un solo Dios en la tierra y que ese era el César. Incluso imprimieron su propia moneda que declaraba que el César era el único Dios. ¿Te atreverías tú a ir a decirles que no hay otro nombre que el de Jehová en el que alguien pueda ser salvo? Y después viene Pablo a decirnos que lo imitemos a él. Jamás se te ocurra si no estás repleto de unción.

Lo apostólico viene para destrozar y quebrar toda mentalidad tradicional. Viene para arrancar cero comportamientos hereditarios. Viene para activar el Reino de Dios hacia la plenitud de tu plan terrenal. Y la comida que motiva al apóstol, es hacer y terminar la obra de Dios.

Viven por medio de la cultura del Espíritu, y se consideran una comunidad entre sí. Cuando Pedro comienza a decir sobre los megaleos de Dios, (O de las maravillas de Dios), Pedro dice: esto no es un viento, esto no es un mover del Espíritu, esto no es una experiencia emocional; esto es lo que dijo Joel que será el estilo de vida de los últimos días: una generación profética.

Una unción internacional. Algo que te lleva más allá de los límites culturales, más allá de los límites económicos, más allá de los límites legislativos de tu propio país. Donde desde un pequeño pueblecito de una perdida nación de un anónimo continente, se puede bendecir a naciones mucho más grandes e importantes que ese pequeño lugar.

Es tu mentalidad la que te lleva a hacer cosas más grandes. La palabra dice que Dios es capaz de hacer cosas mucho más grande de lo que tú te imaginas. El Espíritu viene para crear una generación profética, y para producir el estilo de vida que es una demanda en los últimos días.

Te habilita a hablarles a las naciones con un entendimiento global, con un propósito de precisión. Queda una unción de rompimiento, la unción que rompe toda limitación en tu vida, toda intimidación, toda falta de sino propio. Todo impedimento es quebrado cuando tú posees una mentalidad apostólica.

La forma de acceder al Reino de Dios hoy, es muy distinta a la forma en que tú podías acceder al Reino de Dios diez años atrás. Hacen falta distintos vocabularios en tu oración para penetrar esa dimensión, hoy, que las que se usaban cinco años atrás.

Son como si fueran claves de acceso. Si tú quieres usar hoy una clave que usabas hace diez años, cualquier mediocre computadora que te hará sonar la alarma de error-error-error. Tienes que poseer las claves del día, y esas se encuentran en esta dimensión de la cual te estoy hablando.

Los galileos que estaban funcionando fuera del límite de su cultura, vendieron sus casas, hablaron en francés, estaban hablando elocuentemente de las maravillas de Dios. Pero; ¿No eran galileos? ¿Cómo es que entonces te oigo penetrando en Asia?

 

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Definiendo Dos Dimensiones

 

(Job 12: 22) = Él descubre las profundidades de las tinieblas, y saca a luz la sombra de muerte.

Que te quede claro porque hay veces que desde un solo versículo no se alcanza a entender el contexto. Job se está refiriendo a Dios, aquí. Y es de él que dice que descubre las profundidades de las tinieblas y saca a luz la sombra de muerte, aunque en otras versiones dice que saca a la luz la densa oscuridad.

Si invitáramos a sentarse ante este micrófono a una persona que haya sido satanista, ocultista, que ha practicado el tarot, el espiritismo, la alta magia, la masonería, el yoga o la Nueva Era, y cualquiera de estas personas podrían hablarnos con probado y preciso conocimiento respecto a lo que es la oscuridad.

La gente que ha salido del entorno de la brujería, o gente que ha practicado brujería puede grabar algo como esto y contarte con lujos y señales todas las cosas que hacían. Cómo ellos podían estar en un lugar y de pronto aparecer en otro lugar, como utilizan los ríos para transportarse, visitar a personas en su intimidad, incluso, a través de las técnicas de los viajes astrales.

Ellos podrían hablarles a ustedes de muchísimas cosas. Por ejemplo, de las características de la estrella de cinco puntas, o la otra de seis puntas. Un cabalista te podría explicar centenares de cosas que seguramente ignoras o te parecen fantasía novelesca.

Y ciertamente, lo que ellos te van a decir forma parte de la terminología de sabiduría. Hay una sabiduría, que dice Santiago que es terrenal, animal y es diabólica. Y es sabiduría, porque no es algo que la gente común sepa. La sabiduría se caracteriza por ser algo que pocas personas saben.

No todas las personas entienden esto. Entonces, cuando una persona ha estado en alta magia, o ha sido practicante del Rosacrucismo y un día Dios entra en su vida, esa persona puede hablar de lo que antes vivía y de esa oscuridad porque fue parte de ella.

Habla de la sabiduría de las tinieblas porque él habitaba en ese lugar. Pero de pronto tú encuentras a una persona que nunca practicó eso; una persona que nunca fue espiritista, ni fue Masón, ni practicó esas artes mágicas, ni estuvo en la Nueva Era, ni fue hechicero, y puede hablarle de las mismas cosas.

En la mente del hombre natural tiene más autoridad aquella persona que, habiendo estado allí, ha podido salir. Pero en la mente del Espíritu y de Dios, no es verdad. El que más autoridad tiene, es aquel que nunca resbaló y cayó allí.

Ahora bien; ¿Cómo puedes tú entender de qué manera operan las tinieblas? Aquí te dice que Dios es el que descubre las profundidades, o sea los misterios, de las tinieblas. Tú puedes saber cómo operan las tinieblas, sin necesidad de meterte en ellas.

En una época, pocos meses antes de encontrar a Cristo, un compañero de trabajo me invitó a una reunión de espiritistas. No tengo dudas que mi Señor me protegió y guardó, porque se me cruzaron una serie de inconvenientes continuados que no me permitieron asistir. Hoy no me alcanza el tiempo para darle gracias por eso.

Hoy conozco lo suficiente de la palabra y de la contraposición que el espiritismo tiene con ella como para no necesitar concurrir a una reunión ni hacerle una entrevista a un médium para saber cómo opera Satanás a través de estas prácticas.

Sin embargo, conozco a mucha gente muy bien intencionada que, a favor de su intención sana de ayudar, se ha metido en tremendos problemas porque ha terminado cayendo en alguna fea trampa del diablo a partir de haber abierto una sencilla puerta espiritual de innecesaria curiosidad.

Hoy yo sé que es Dios quien revela los misterios de las tinieblas. Es Dios. Ahora bien; ¿Y qué son las tinieblas? En esencia, podría decirte que las tinieblas son un reino. Tienen una estructura, tienen un sistema de gobierno, tienen una forma de extender su autoridad, incluso, hasta sobre un territorio.

Tienen cosas que unen su estructura con la vida de los hombres. Tienen entradas, tienen salidas, tienen límites, tienen maneras de permanecer en un lugar y hay formas de echarlas, de expulsarlas de un lugar. Tienen requisitos para que una persona pueda ser parte de eso, o no serlo.

Son un reino. ¿Y cómo sabemos que es un reino? Simple: porque la luz lo es. Dice la palabra que hemos sido llevados de las tinieblas al reino de la luz. Por consecuencia, de donde hemos salido es del reino de las tinieblas. Simple deducción.

Estos son dos reinos que antes, en el libro del Génesis capítulo uno y versículo dos, estaban unidos. Sin embargo, tú ya sabes que la palabra dice que Vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de las tinieblas. Eso está en el versículo cuatro del capítulo uno.

Ahora; si la luz era buena, ¿Qué son las tinieblas? En principio, sencillo: no son buenas. Porque nadie tiene necesidad de separar lo bueno de lo bueno. Entonces, si la luz es buena, las tinieblas son malas. Ahora; ¿Por qué las tinieblas son malas?

En esencia, porque el diablo fue echado ahí. El diablo hizo su habitación en las tinieblas. Esto ha provocado que el diablo haga de las tinieblas su dominio. Tiene un territorio. Es un territorio en el cual él es honrado, en el cual él tiene autoridad.

Entonces, cuando Dios separa la luz de las tinieblas, en Génesis 1:4, él determina que todo el imperio del diablo se mueva única y exclusivamente, en las tinieblas. Él le da de habitación al diablo y a toda su corte, las tinieblas.

En pocas palabras: donde hay tinieblas, él tiene libertad de moverse, porque es su territorio. Donde hay luz, él no puede moverse. Este es un principio básico: el diablo sólo puede moverse donde hay tinieblas. Por eso cuando a alguien le roban, debemos preguntarnos: ¿Se puede robar estando en luz? No. ¿Puede Dios robar? No. Entonces, ¿Por qué Dios permitió que le robaran?

¿Quién le robó? El diablo. Y si el diablo pudo robarle y él sólo se mueve en las tinieblas, ¿Qué fue lo que le dio derecho al diablo de hacerlo? Respuesta fácil: Ciertas áreas de tinieblas que estaban en esta persona. ¡Es que no1 ¡A mí me robaron por confiado, por ingenuo! No, no, espera.

No es posible que el diablo se mueva donde hay luz. Tengo que decirte que hoy día hay demasiado relativismo en la iglesia respecto a esto. ¿Qué quiero decir con relativismo? Quiero decir que la gente hace de la excepción a la regla, la ley.

Y eso no es verdad. Dios separó la luz de las tinieblas, y dio a las tinieblas para que fueran gobernadas por el diablo. Entonces, cuando yo no sé cómo enfrentar algo, mi único punto es si esto corresponde al reino de la luz o de las tinieblas.

Si corresponde al reino de las tinieblas, yo puedo saber inmediatamente que eso está bajo el gobierno del diablo. Y no lo digo yo, mira cómo lo resuelve el apóstol Juan, y lo deja escrito en una de sus preciadas cartas, la Primera.

(1 Juan 2: 9) = El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas.

Resulta que todo el género humano, nació en este reino de tinieblas; todos. Incluyéndote a ti, incluyéndome a mí, todos, nacimos en el marco de este reino caído. ¿Por qué? Porque Adán cayó en este reino de tinieblas.

Por lo tanto, todos los que somos de Adán, nacemos de ahí. A no ser que tú seas un Alíen u otra raza de extraterrestres desconocida, tú naciste en este reino de tinieblas. Hay una definición de salvación a partir de esto: haber sido trasladados de ese lugar de tinieblas, a un lugar de luz.

Claro está que el punto central de este trabajo, aquí, es saber y conocer cómo operan las tinieblas en los hijos de luz. Te lo digo en palabras menos rebuscadas, alejadas del idioma de púlpito y cercana al idioma que cada uno de nosotros habla todos los días: ¿Por qué es que gente buena, llega a hacer cosas estúpidas?

¿Por qué gente muy preparada y capacitada en muchas cosas, llega a meter la pata de manera soberana en cuestiones que se caen de maduras? ¿Cómo se explica que una persona que entiende quién es Dios, que ama al Señor, se enrede con cosas de injusticia?

A partir de este tipo de situaciones, algunos hombres, verdaderos reyes de la excusa, han salido a justificarlas con centenares de argumentos. ¿El preferido de la iglesia? ¡¡¡Es la iniquidad!!! Todo lo malo que esa persona está haciendo es por causa y culpa de la iniquidad que trae en sus genes.

Tampoco es porque necesariamente ande vagando por las oscuridades ambientes en las regiones de cautividad, peleando a brazo partido con chacales que se lo quieren comer vivo. Si bien todo eso es cierto y se sostiene con claros argumentos bíblicos, ¿Tú crees que si eso fuera tan central, tan básico e importante, no hubiera sido explicado con mayor detalle por Jesús o los apóstoles? ¿Y en qué consiste toda esta dinámica de la luz y las tinieblas? Básicamente, en saber y conocer cómo opera un reino.

(Colosenses 1: 13) = El cual (Jesús) nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.

Escucha esto: donde leemos potestad, estamos leyendo dominio. Y donde existe un dominio, inevitablemente existe un reino. Pero fíjate que luego añade que nos trasladó al reino del Hijo. ¿Sabes por qué? Porque de ninguna manera puedes pelear contra las tinieblas, siendo parte de ellas.  Debes ser trasladado al reino de la luz.

No puedes gobernar las tinieblas estando dentro de ellas, no hay manera. ¿Por qué? Simple: porque eres parte, y entonces resulta ser que hay una autoridad sobre ti. Acá dice: Porque Él nos ha librado. Verbo. Pasado. Nos ha librado del dominio de las tinieblas.

Eso significa una sola cosa: que las tinieblas ya no deben dominarte. Esta es una verdad contundente. Si te dominan, entonces, es porque todavía no has salido del reino de las tinieblas y no has sido trasladado al de la luz.

¡Pero no, hermano! ¡Yo ya hice la oración! ¡Cinco veces la hice, por las dudas! ¡Además me bauticé, vengo todos los domingos, diezmo puntualmente y ofrendo generosamente! He visto demasiada gente en esas condiciones, tanto las últimas, eclesiásticas, muy estimadas, y también de las otras, escondidas, disimuladas.

¿Usted me está diciendo que tiene que haber síntomas claros de haber sido trasladados de un reino al otro? ¡Claro que sí! Y te puedo compartir algunos, porque en el fondo, hoy en día es muy relativo poder decir quiénes son salvos y quiénes no.

Ejemplo simple: Recibo en mi Web alrededor de cinco mil visitas diarias. ¿Puedo asegurar con total certeza que me visitan cinco mil santos? Bueno; ¿Podría decir que me visitan cinco mil cristianos? ¡Creo que sí, aparentemente son todos creyentes!

¿Y entonces por qué recibí ese correo lleno de insultos y maldiciones? ¿Tal vez hay un programa nuevo donde las cosas se escriben solas y sin nadie que toque las teclas? De acuerdo; entonces entran en su página cuatro mil novecientos noventa y nueve hermanos y ese que es falso o satanista.

No te confundas, porque en el fondo, ninguno de nosotros, -salvo impacto de discernimiento otorgado por el Espíritu Santo para algún fin preciso y específico-, sabe con certeza quiénes son y quiénes no son. Nadie es algo por ir a un determinado lugar o ingresar en ciertos sitios de internet.

Lamentablemente, en mi paso por la iglesia tradicional, vi muchos casos de gente que durante muchos años dieron el target de cristianos admirables y de pronto se desbarrancaron feo y se fueron a parar al fondo de un foso cubierto de cucarachas malolientes.

Y todos nos quedábamos preguntándonos cómo podía suceder eso, si ese hermano cantaba de maravilla en el grupo de alabanza y hasta predicaba algún domingo por elección personal del pastor. ¡Si hasta nos imaginábamos llegando a los pies del trono de la gracia en un enorme contingente de creyentes y esa persona estaba con nosotros! ¿Qué le pasó?

¿Cómo puede ser que de ser un importante líder con muchos seguidores hoy ande vendiendo velitas en la puerta de una iglesia católica para subsistir? Y no por el trabajo de vendedor de velas, entiende. No lo sé, pero puedo confesarte que a esta altura de mi vida yo no me atrevo, si estoy con cien cristianos, dar por cierto que los cien son hijos, que los cien son santos o que los cien son salvos.

Prefiero quedarme con aquello de: conoce el Señor a los que son suyos. ¿Por qué? Porque en el fondo, de lo que se trata no es de lo que confesamos, sino en qué reino estamos. Y para saber en qué reino estás, primeramente debo conocerte. Y créeme que no superficialmente, todo lo contrario.

Pero como en la mayoría de los casos no tenemos ni tiempo ni estamos llamados a conocer a todos, en el fondo nos movemos presuponiendo que todos somos todo lo que decimos que somos. Pero en el fondo, verdaderamente, no sabemos.

Sólo el que está en la máxima cercanía de alguien puede dar fe si esa persona ha cambiado o sólo presenta una máscara dominguera. Cada vez que pecamos, algo de nosotros se une al reino de las tinieblas. Y créeme que no es una tontería todo esto. Muy por el contrario, es algo muy importante.

No sé si tú recuerdas ese pasaje donde se cuenta cómo los judíos, después de haber salido de Egipto, añoraban los pepinos y las cebollas que comían. Leíamos eso y nos indignábamos por su estupidez y su incredulidad, ¿Recuerdas?

Yo me pregunto y te pregunto: ¿No sucede lo mismo con esa persona que, habiendo conocido al Señor y habiendo sido trasladado del reino de las tinieblas al de la luz, mañana se le da por mentir? ¿No es la misma situación aunque en distinto entorno?

He conocido a mucha gente que estando casi perfectos, de pronto entraron en añoranza con los pepinos y las cebollas y, en una simple salida nocturna indebida arrojaron a la basura años de familia y matrimonio. Y una vez más, nos llega la pregunta: ¿Por qué razón gente buena, de pronto hace cosas estúpidas?

¿Por qué gente que ama al Señor, que quiere vivir bien, se abre de esa manera a las tinieblas? Entonces, resulta que lo que les pasa a los hebreos en ese momento, no es algo que tan sólo les es propio a los hebreos, sino que mucha gente al caminar con el Señor, ansía mirar atrás, lo que está dejando, como miró la mujer de Lot.

Hemos visto en muchas escenas selváticas a pequeños animales que corren asustados y van derechito a caer dentro de las fauces de los más grandes que los están esperando para devorárselos. Y muchos piensan que las tinieblas actúan de la misma manera, pero no es así.

Ese concepto de estar caminando por una delgada línea angosta en donde el diablo te va a saltar encima en cualquier momento y te va a devorar, y que luego van a lamentarse y excusarse diciendo que no les dio tiempo y no lo vieron, es novelesco, no es cierto.

Este es el momento de denunciar con toda seriedad que eso es una mentira. Todos nosotros tenemos perfecta y anticipada visión del peligro que nos acecha más adelante por el camino en el que andamos. El dilema es si seguimos en la misma dirección o nos detenemos. Allí está la clave.

Nadie puede decir que no se dio cuenta que caminaba hacia las tinieblas. Debo aclararte que el diablo no opera como un feroz animal que te espera escondido a la vera del camino para saltarte al cuello cuando pases y devorarte allí mismo. ¡Eso no es así! ¡Sería injusto que Dios nos expusiera a esos peligros!

¿Qué clase de Padre tendríamos si él nos deja en un matorral alto, donde no vemos a un metro, y estamos rodeados de fieras dispuestas a comernos vivos? ¿O que nos dotara de una velocidad menor a la que tienen aquellos que nos persiguen para matarnos?

Lo que sí debes saber es que tu Padre, nunca te va a exponer intencionalmente al poder de las tinieblas. ¿Por qué? Simple, porque es Padre. Va en contra de su genética perder a sus hijos. No existe un padre humano que se ponga contento cuando se le mueren dos hijos porque total le quedan otros dos vivos. ¡No! ¡Sufre y llora a los que se fueron!

Lo que en la mayoría de los casos sucede, es que la persona, gradualmente, es ganada por las tinieblas. Es seducida por las tinieblas. Gradualmente. Es atrapada.

(1 Juan 1: 5) = Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. (Este es el mensaje. Dios es luz y en Él no hay tiniebla algunas).

(6) Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad.

Mira que interesante. Aquí habla de personas que dicen tener comunión con él, pero que andan en tinieblas. Esto quiere decir que ¿puede haber personas que dicen creer en él, pero que caminan en tinieblas? Sí, por eso está escrita esta carta.

(1 Juan 2: 1) = Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.

Cuando una persona está en luz, para que las tinieblas puedan agarrarla, comienza previamente algo que se llama el proceso de las tinieblas. Porque es un proceso, nunca las tinieblas tomarán a alguien de golpe. Es un proceso, y todo proceso necesariamente lleva su tiempo.

Supongamos que una persona se encuentra en un lugar de plena luz, sin ninguna clase de focos de tinieblas a la vista. Pero en un momento dado, esta persona tiene una debilidad, una obsesión, algo que lo atrae y lo tienta de sobremanera.

Pero resulta ser que está en un ambiente donde esa debilidad no puede canalizarse, ¿entonces qué hace? Fabrica una mentira para poder hacerlo. En el momento en que dice esa pequeña, insignificante y casi invisible mentirilla, una mancha negra aparece en su boca.

¿Por qué? Porque expresó con sus palabras algo que no correspondía con la verdad, y aunque esté en un ambiente de luz, él está generando oscuridad. Y eso no es nada, porque si la pequeña mentira que dijo llegara a descubrirse o ser puesta en duda, de inmediato debería lanzar otra de mayor volumen para arreglar la primera.

Eso es inevitable, y cualquiera que haya andado por los caminos del mundo secular lo sabe muy bien, para poder zafarte de un problema inicial menor, deberás seguir generando mayor oscuridad a tu alrededor. ¿Por qué? Porque sólo en esa oscuridad es que puedes esconderte.

La única manera en que los demás no sepan lo que estás haciendo, es que tú lo hagas en la oscuridad. Lo que sea. Esa persona que decide mentir, que decide robar algo, que decide lo que a ti te parezca, sólo lo puede hacer en una atmósfera de oscuridad, porque si lo hace en luz, queda en evidencia lo que está haciendo.

La oscuridad es un reino dinámico, así es que, a diferencia de cualquier país medianamente organizado, no tiene límites geográficos inamovibles. Puede crecer de un día para el otro y, a la misma velocidad, puede decrecer o menguar de un día para el otro.

Dicen los que saben que lo más parecido, geográficamente, al reino de las tinieblas, es la Antártida. Cuando viene el invierno, la Antártida literalmente duplica el tamaño de su territorio, pero cuando llega el verán o que se derrite todo eso, entonces se achica.

Es un reino cuyo territorio, cada año, tiene una extensión distinta. Entonces, cuando alguien te dice que el tamaño del territorio antártico es tal o cual, deberíamos decirle que eso es depende la fecha o el año en que se lo mida. Así son las tinieblas.

Normalmente, una persona se da cuenta que está caminando en tinieblas, cuando no alcanza a ver dónde pisa. Veamos un ejemplo. Por si no lo sabes, un ejemplo es simplemente una enseñanza fácil. Veamos Mateo 14. En este capítulo, se describe cómo Pedro logra caminar sobre las aguas embravecidas del mar. Supongo que todos o casi todos conocen el pasaje, ¿Verdad?

Por ese motivo no voy a leerlo. Lo que mencioné sucede después del verso 28, más o menos. Ahora bien; más adelante, en el capítulo 16, cuando Jesús hace la pregunta respecto a quién es él, en el versículo 17, Pedro es el único que responde correctamente.

(Mateo 16: 17) = Entonces le respondió Jesús: bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Fíjate que este es el mismo Pedro que, en el capítulo 14 le creyó al Señor, salió de la embarcación y caminó sobre el agua. Dos, tres pasos, no importa cuántos logró caminar. Lo que interesa es que obedeció y caminó. En definitiva, la prueba era salir y caminar, no correr una maratón de 42 kilómetros.

Más adelante, dos capítulos después, el Señor hace una pregunta que sólo él puede responder. ¿Habrá alguna conexión entre la facilidad con la que Pedro respondió la pregunta y el haber caminado sobre las aguas?

Una gran cantidad de hombres de Dios  cree que sí, que el Espíritu Santo, que es el único que podía dar la guía a esa respuesta que dio Pedro, tuvo que elegir entre los discípulos a uno a través del cual hablar. ¿Y a quién iba a elegir, sino a aquel que creyó lo suficiente como para decidir caminar sobre el agua, algo que desde la óptica humana era absolutamente imposible.

¿Pero qué pasó a continuación? Pasó algo que ha venido pasando permanentemente y que hoy todavía sigue sucediendo. Pasó que a partir de esto, Pedro se llenó de orgullo. Entonces, cuando Jesús les dice que Él va a padecer y luego va a morir, Pedro lo toma con excesiva confianza, se lo lleva a un costado y le dice que mire bien lo que va a hacer, que él le aconseja que no vaya a la cruz.

Y seguramente cada uno de ustedes tiene bien en claro la respuesta que Jesús le da. No es ni cariñosa ni delicada, precisamente. Jesús es muy violento cuando las tinieblas se manifiestan contra Él. ¿Cómo se da cuenta que Pedro está hablando instigado por las tinieblas?

A pesar de eso, él iba a pasar a la historia, por ser el único discípulo que caminó sobre el agua, igual que su Maestro. Ponte por un momento a pensar lo que eso significa. Nadie más tuvo ese privilegio. Es el único que logra describir quién es Jesús.

¡Claro, hermano, pero fue con la ayuda del Espíritu! Sí, cierto, pero es el único. Considera que cuando Jesús murió, dice que dos de los discípulos iban discutiendo, camino a Emaús, respecto a lo que había acontecido en Jerusalén, y Jesús tiene que intervenir delante de ellos de una forma tan dramática, que aún tiene que darles de comer para que ellos puedan ver.

Entonces, sí era un gran mérito haber visto a Jesús antes de eso. Pedro vio a Jesús claramente. Sigamos. ¿Qué pasa en el capítulo 22 de Lucas? Allí Jesús está hablando con los discípulos.

(Lucas 22: 29) = Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, (30) para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.

(31) Dijo también el Señor: Simón, (¿Recuerdas que también lo llamó Simón cuando en el 16 le da la respuesta correcta, no es verdad?) Simón; he aquí satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;

Creo que aquí hay un punto interesante. ¿Quién gobierna las tinieblas? Satanás. ¿h, sí, eh? ¿Y qué derecho tiene Satanás de pedir a uno de nosotros? El único derecho vendrá porque ellos ya están caminando en tinieblas.

¿Y cómo sabemos que Pedro estaba caminando en tinieblas? Por su orgullo. La primera palabra fuerte que Pedro recibe después de Juan 16:17, es cuando Jesús le dice: ¡Apártate de mí, Satanás! ¿Ustedes creen que Pedro lo escuchó?

¿A quién se lo dice Jesús? ¡Se lo dice a Pedro! Entonces, ¿Crees que Pedro lo escuchó? El texto da a entender que Jesús alzó la voz. Los discípulos tienen que haber pegado un salto. ¿Y Pedro? No sé si sabría silbar, pero debe haber puesto cara de yo no fui, seguro. ¡Y hasta debe haber reprendido, también!

Pregunto: ¿Entiendes el peso de estas palabras que Jesús te diga a ti, nada menos que Satanás? ¡Pero no, hermano! ¡Usted está en un error! ¡Jesús le está diciendo eso a lo que opera en Pedro, no a Pedro! Sí, de acuerdo; pero no lo escucha solamente el diablo, también lo escucha Pedro.

Nunca las tinieblas te van a tomar, sin que Dios te haya confrontado primero. Esta fue una confrontación muy fuerte. Si Pedro tenía algo de sabiduría, mínimamente debería haber tomado en serio estas palabras. Debería haberse metido en la intimidad con Dios y haberle preguntado por qué le había dicho eso.

No hay ningún pasaje que nos diga que él se acercó a Jesús a pedirle que cancelara eso. ¡No fue algo pequeño! Sólo imagínate que ese siervo prestigioso que tú admiras se acerque en el marco de una enorme conferencia donde tú estás y te diga: ¡Apártate Satanás!

No es algo de lo cual uno se va a sentir orgulloso, ¿No es así?  Es indudable que en alguien que camine en luz, algo así tiene que generar una crisis. Porque la que es tu autoridad máxima, te acaba de juzgar como parte integrante del reino enemigo.

Satanás es adversario. Y no tiene que ser algo agradable sentir que somos enemigos de Dios. Porque él no trata muy bien a sus enemigos, créeme. Nadie quiere ser enemigo de Dios. No sabemos exactamente qué pasó desde Mateo 16 y 17 hasta Lucas 22 en el corazón de Pedro.

Tenemos algunos episodios, algunas palabras, pero es evidente que Pedro no resolvió el tema. Y digo orgullo por lo fácil, pero puede haber sido algo más fuerte. Digo orgullo por lo visible, pero haber sido otra cosa más potente, ¿Entiendes?

Y Jesús, esa noche, y es bastante impresionante, porque Él está hablando acerca de muchísimas cosas. En el capítulo 22, si ustedes miran bastante hacia arriba, en el versículo 7: Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua.

8) Y Jesús envió (¿A quién?) a Pedro y a Juan, diciendo: id, preparadnos la pascua para que la comamos.

O sea que el Señor no desechó a Pedro, siguió trabajando con él. Pero hubo un momento en el que fue confrontado. Por eso, algo que se necesita en la iglesia, y de verdad este es un patrón cultural que debe entrar en la iglesia, es que seamos gente confrontadora.

Y te voy a decir algo inexcusable: no nos gusta que nos confronten. Nos sentimos agredidos, nos sentimos ofendidos. Somos gente, y especialmente los hombres, que no nos gusta confrontar. Preferimos decir: ¡Ah, ya, déjalo así! Dios sabe…

Y gracias a eso, lo que se podría haber tratado con un pequeño corte y algo de alcohol y una pequeña gasa, suele terminar siendo una sangrienta amputación. Porque no somos gente que tiene la cultura de confrontar.

¿Por qué haces eso? ¿Por qué dices eso? ¡Eso es lo correcto! Pero no, preferimos decir: Y bueno…vamos a orar, a ver qué es lo que dice Dios de esto. Oye: Dios ya habló y ya no tiene nada que decir de eso. Tú eres el que debe moverse cuando ves a las tinieblas operando, donde sea que lo hagan.

Porque se ora cuando se no se ve ninguna manifestación de ningún reino determinado. Si no hay luz, tú oras y dices: Señor, ¿Por qué no hay luz? Y si hay tinieblas, oras y dices: Señor, ¿Por  qué hay tinieblas manifestándose aquí?

Pero no puedes ponerte a orar cuando ves a una persona con esa enorme mancha negra en su cara. No somos los integrantes de la cultura cristiana, una cultura confrontadora. Porque tenemos una falsa idea de que el amor implica tolerancia, y eso no es verdad.

El amor es la cosa más violenta que existe en esta creación. No hay nada más violento que el amor. Porque el amor es carácter. Trata de arrebatarle su bebé a una madre, y vas a ver cuán violento puede ser el amor. ¿Quieres ver la violencia del amor? ¡Mira la cruz!

No hay cosa más violenta en la creación, que el amor. Lo que sucede, es que nosotros tenemos la visión griega del amor. Esa ha sido la estructura que la iglesia ha adoptado por amor. Del afecto, el abrazo, el roe, la expresividad. Pero no el amor como confrontación.

Te digo esto porque te amo y no quiero que sufras más adelante. ¡Estás mal! La gente se siente destruida cuando sus autoridades le denuncian el pecado, cuando uno lo que debería esperar es alegría, es gratitud, porque alguien tiene la libertad para decirte lo que está viendo mal en ti.

Es bastante frecuente en casi todas las congregaciones, que cuando sucede un hecho catastrófico que involucra a cierta persona de importancia, salgan una serie de hermanos y hermanas a decir que ellos ya sabían, ya habían observado que eso podía ocurrir. Pregunta: y si lo sabían, lo habían discernido o previsto, ¿Por qué no hicieron nada al respecto?

¡Es que no quise abrir juicio contra alguien porque sí, yo estaba orando por eso! ¿Sabes qué? Es mentira que estaba orando. ¿Por qué digo que es mentira? Porque si en verdad hubiera orado por eso, hubiera escuchado la voz del Señor que le decía que fuera y hablara con esa persona advirtiéndole lo que podía ocurrirle. Eso es ministerio profético.

La palabra dice: Te he puesto por atalaya. Ve y di, denuncia. Tú sabes que en la mayoría de las legislaciones judiciales del mundo, si tú presencias un delito y te lo callas, vas derechito a la cárcel junto con el delincuente por encubrimiento.

Todos sabemos que la justicia humana se encuentra caída notablemente para la mayor parte de las cosas que suceden. Sin embargo, pese a estar caída y desprestigiada, la justicia humana considera un delito callarse ante un hecho delictivo de otra persona. ¿Cuánto más en el reino de la luz? Deberíamos decir lo que vemos, deberíamos alertar sobre lo que oímos

(Lucas 22: 31) = Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; (32) pero yo he rogado por ti; para que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.

¡Tremendo pasaje! ¿Verdad? Ahora míralo con profundidad. Verso 32: He rogado por ti. ¿Jesús rogando? ¿Jesús rogando por uno de sus hermanos? He rogado por ti. ¿Y para qué? Para que tu fe no falte. Y una vez vuelto, ¿Vuelto de dónde? ¿Dónde se iba a ir Simón que luego volvería?

Correcto. Satanás lo iba a posicionar en las tinieblas. ¡Al que caminó sobre las aguas! ¡Al que recibió la revelación y dijo: tú eres el Cristo! A ese mismo, en persona, Satanás lo toma y lo vuelve a meter al reino de las tinieblas. ¿Por qué? Porque él dio lugar a las tinieblas.

Lo que entonces quiero que notes, es algo que dije hace un momento: hay un proceso, las tinieblas no te agarran súbitamente. Tú ves venir a las tinieblas, como una nube negra que empieza a aparecer delante de ti, y tú tienes tiempo para tomar decisiones.

Y debes pedirle al Señor que haya alguien en las cercanías, cuando estás a punto de caer en las tinieblas. Que haya alguien que te confronte. ¿De qué depende que Pedro vuelva? La primera vez, era gracia pura de Dios. Por la fe, dice la palabra, nos trasladó del reino de las tinieblas a la luz.

La segunda vez, ¿De qué depende?  Depende de lo que hay en Pedro. Lo amplío. La primera vez que una persona es traída de las tinieblas a la luz, lo hace usando el sacrificio vicario de Cristo en la cruz. Él dice: Jesús, mi Hijo, murió por él una vez y para siempre. Es por su sacrificio que yo lo tomo.

Ahora bien; ¿Qué pasa cuando, habiendo hecho eso, esta buena persona decide un día volverse a las tinieblas de dónde saliera? Ahí es donde el escritor se pregunta: ¿Podrá ser Cristo crucificado otra vez? Que vuelva otra vez de las tinieblas o no, ya no depende de Dios. Depende de la fe que quede intacta en esa persona.

Tú podrás ver que David pasó por eso, Él mismo dijo que estaba perdido y no sabía qué hacer, y que las tinieblas lo habían rodeado. Sabemos que en un lapso cercano a un año, Dios lo ayudó, pero él tuvo que sacar de lo que tenía para poder salir de allí.

Por eso dice aquí algo muy fuerte: He rogado para que tu fe no falteY una vez vuelto, confirma a tus hermanos.

(Verso 33) = Él le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte.

(34) Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.

(35) Y a ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, sin alforja, y sin calzado, ¿Os faltó algo? Ellos dijeron: nada.

(36) Y les dijo: pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja, y el que no tiene espada, venda su capa y compre una.

El Señor está hablando muy claramente de lo que ellos van a vivir. Y en Marcos capítulo 14, cuando se relata la escena en la que los soldados van al monte de Getsemaní a arrestar a Jesús, en un episodio que casi todos conocen, leemos lo siguiente:

(Marcos 14: 44) = Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: al que yo besare, ese es; prendedle, y llevadle con seguridad.

(45) Y cuando vino, se acercó luego a él, y le dijo: Maestro, Maestro. Y le besó.

(46) Entonces ellos le echaron mano, y le prendieron.

(47) Pero uno de los que estaban allí, (Sabemos que era Pedro), sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja.

¡Ese es Pedro! Claro, la manera en que reacciona Pedro, es algo fuera de lugar, porque ya Jesús había dicho lo que le iba a pasar a Él. Y cuando Él habla de que vendan su manto y compren una espada, no era para defenderlo a Él, Jesús no necesitaba que lo defiendan.

¿Quién podría creerse alguien como para defender a Jesús? Porque parece muy romántica la escena, propia de alguna película del medio-evo, con caballeros y todo eso. Pero Jesús no necesitaba eso. Unas de las cosas más importantes en nuestras vidas, es entender quién es Él.

A veces pensamos que tenemos que defender a Cristo de los compañeros de trabajo, o de la universidad, o de los vecinos de nuestra casa. Y preparamos versículos para tratar de atacarlos y demostrar que están equivocados, y ahí vienen cuando nos meten en un cerco y nos dan una paliza de argumentos que no podemos responder.

Entonces nos enojamos, nos entristecemos, nos volvemos a enojar y nos preguntamos por qué Dios no nos ayudó. ¿Y sabes por qué no lo hizo? Porque nosotros queríamos ayudar a Cristo, y Él no necesita defensores.

El punto es este: nuestra manera de entender lo que Dios requiere de nosotros, es vital para no cometer errores. Dios no necesita kamikazes, no necesita gente que se sacrifique. El Espíritu Santo va a llevarnos a niveles de sacrificio, no es algo que con nuestras fuerzas podamos desarrollar.

El Reino de los Cielos no va a expandirse porque tú hagas esto o dejes de hacerlo, sino obedeciendo lo que Dios quiere de ti. Lo que Dios quiere, es una obediencia completa. Y te lo digo porque a veces pensamos que de nuestros argumentos depende defender algo.

¿Verdaderamente quieres defender a Dios? Haz una sola cosa: manifiesta la luz que hay en ti. La luz que hay en nosotros habla muy bien de quien es Dios y quiénes somos nosotros. Habla de lo que creemos, habla de lo que tenemos dentro. ¡Manifiesta la luz que hay en ti!

Sé una persona responsable, cariñosa, atenta. Sé una persona justa, sé una persona que habla la verdad. ¿Y sabes qué? La gente se va a dar cuenta que hay algo especial en ti, no necesitamos montar shows para convencerlos.

O sea que hay una enorme cantidad de herramientas que nosotros tenemos en el espíritu y en la vida de la luz, que no pasan por tu capacidad ni por la mía. Por cuanto yo sé, y no por saber más somos más útiles. En Marcos 14 se suceden varias cosas.

(Marcos 14: 27) = Entonces Jesús les dijo: todos os escandalizaréis de mí esta noche, porque escrito está: heriré al pastor, y las ovejas serán dispersadas.

(28) Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. (Jesús dijo eso antes, ¿No es así?)

(29) Entonces Pedro le dijo: aunque todos se escandalicen, yo no.

Este es el pasaje paralelo al que ya leímos de Lucas, ¿Verdad? Porque luego viene la parte donde Él le dice que lo negará y todo eso. Lo que yo quiero mostrarte, era lo que había en el corazón de Pedro. Uno dice orgullo, pero quizás lo que Pedro tenía era una excesiva confianza en él mismo.

Porque no parece malo, ¿Verdad? Sin embargo, sí que lo es. Porque en el fondo, tu capacidad depende de lo que Dios puede hacer en ti. Lo que sigue, es un relato conocido, que sucede mientras a Jesús lo están azotando, escupiendo, humillando y preparando para la cruz.

(Mateo 26: 69) = Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: tú también estabas con Jesús el galileo. (Fíjate que ella no hace una pregunta, afirma que así era)

(70) Más él negó delante de todos, diciendo: no sé lo que dices. (Aquí podemos imaginarnos que Pedro se asustó tanto por esa afirmación que se levantó y encaró hacia la puerta de salida)

(71) Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: también este estaba con Jesús el nazareno.

(72) Pero él negó otra vez con juramento: no conozco al hombre.

(73) Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre.

(74) Entonces él comenzó a maldecir y a jurar: no conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo.

Puedes notar algunas cosas muy particulares. En primer lugar, la delicadeza y precisión con la que el texto nos muestra que Pedro está en una postura de salir de algo, de alguna parte. Me atrevería a decir que nos muestra cómo, en este instante, pedro está saliendo del mismo Cristo, hacia la puerta general.

Y mientras está allí, sopesando la decisión de si sale o se queda, aparece el diablo otra vez para empujarlo. Porque la primera vez, él estaba cerca del fuego, en el patio, sentado allí, y una mujer lo ubica y le dice: tú eres del grupo.

Él se levanta, toma sus cosas, se va a la puerta y se queda allí, esperando a ver qué pasaba. Y entonces es cuando aparece otra mujer y le dice: tú eres uno de ellos. Y él, entonces, termina más afuera, y allí es donde aparecen otros hombres que también lo detectan, añadiendo que es su hablar el que lo delata.

Noten que aun sale luz de él. Él texto, aquí, no logra mostrarnos en detalle qué fue lo que dijo, pero noten ustedes que las tinieblas pueden reconocer el hablar de los hijos de luz. Ahora bien; ya en esta tercera vez que lo aprietan, él se pierde y se endemoniza. Él se hace uno con el diablo.

Entonces es cuando empieza a maldecir. ¿Notan ustedes este proceso? Primero, negó conocer a Jesús, fingiendo no saber de qué hablaban. Ahí él comete algo que se llama apostasía. Apostatar es desdecir lo que antes dijimos.

Luego, él niega conocer a Jesús con juramento. Ahí vuelve a apostatar, pero además miente y jura. Y luego volvió a desconocer a Jesús y, además, empezó a maldecir. En ese momento, Pedro, literalmente ha caído en un foso de tinieblas terrible.

El gallo, en Levítico, es considerado un animal inmundo. ¿Por qué canta? Porque reitera en su idioma de gallo, exactamente lo que hace el diablo, acusarnos. Es como si se le estuviera riendo en la cara y le estuviera diciendo, en ese canto: ¡Lo hiciste!

El canto del gallo, declara su caída. No es raro que el mismo que te  empuja, termina burlándose de ti cuando estás caído. Esa es la manera en que las tinieblas trabajan siempre. Muy bien, concluida esta parte; ¿Han podido ver que hay un proceso? ¿Has visto que las tinieblas no pueden asaltarte súbitamente, sino que van construyendo la manera de afianzar su gobierno sobre ti hasta que te termina atrapando?

Dios te va a enviar señales de advertencia previa, siempre, así seas la persona más solitaria del mundo. Tú no puedes argumentar que no te enseñaron nada de diablos ni guerras espirituales. Porque esto no pasa por la gente, esto pasa porque Dios, en su fidelidad, siempre nos va a advertir.

Ahora, claro; Dios te va a advertir que vas muy rápido y que te diriges hacia el problema, pero se espera que tenga que ser tu fe la que te permita tomar la decisión que te salvará del problema. Si tú por alguna razón no tomas esa decisión, de nada habrán servido las advertencias divinas.

El camino de retorno, no es sencillo. Ustedes pueden leer, más adelante, lo que pasó con Pedro, y ciertamente, tiene que ser restaurado. Hay algunas cosas que Pedro hace, por ejemplo. Una de ellas es no apartarse de la comunidad de hermanos con la que estaba.

Él se queda allí, en medio de ellos. Y eso es algo positivo, porque en el fono, si él se hubiera apartado, automáticamente, este estar en las tinieblas, se hubiera convertido ya en una distancia física. ¿Y eso qué quiere decir? Que aunque las tinieblas te estén empujando hacia el abismo, estar con gente que te previene, e respalda y te confronta llegado el caso, puede salvarte.

Y quiero añadirte, de paso, que cuando digo que Dios te envía advertencias respecto a la probabilidad de que te cruces de esa línea invisible que nos separa de las tinieblas, estoy significado que este estudio que hoy estás escuchando, quizás forme parte de esa advertencia para ti.

Alguien dijo que es mucho mejor y menos oneroso trabajar en una operación advertencia, que tener que armar más tarde un operativo rescate. Son dos temas diferentes. Siempre la luz va a vencer a las tinieblas. Porque no hay nadie que sea irrecuperable para Dios.

(Lucas 22: 61) = Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor que le había dicho: antes que el gallo cante, me negarás tres veces.

(62) Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.

Si lo examinas bien, hay un rasgo que te hará ver que Pedro es recuperable. ¿Has visto cuál es? ¡Claro, este que terminamos de leer! Dice que lloró amargamente. Porque todos sabemos que alguien que ha sido pescado en falta delante del Señor, puede reaccionar de dos maneras: o niega todo con enojo, altanería y tozudez, o se quiebra, se humilla, reconoce todo y pide perdón.

Es más que obvio que, de estas dos clases de personas, la que indudablemente es recuperable es la que se arrepiente y sufre por lo malo que hizo. La forma en que nosotros respondemos ante la confrontación, nos muestra nuestro nivel de luz.

De hecho, no es la voluntad de Dios que tú seas golpeado por las tinieblas, pero en algún caso es probable que eso pueda ocurrir. Por malas decisiones, por no haber sabido cortar algo a tiempo, por ser tolerantes con algunas cosas. Pero de lo que se trata es de saber confrontar todo eso a la luz del arrepentimiento.

Pedro lloró amargamente, su respuesta no fue altiva. Ahí fue donde Pedro se derrumbó. Él pudo ver cómo Dios, a pesar de todo esto, estaba ahí, con él, en la mirada compasiva de Jesús. Termina de maldecir a Jesús. Él sale corriendo y llora amargamente.

Pedro es recuperable. Es lo que tú debes buscar cuando tienes un discípulo que, sabes, ha cruzado una línea. O es lo que tú puedes buscar en un hijo que, sabes, ha metido la pata en algo grosso. Nadie puede restaurar a una persona que no está arrepentida.

Tú no puedes decirle a alguien que por amor a Dios tú lo perdonas, si esa persona no se ha arrepentido de lo malo que ha hecho. Si no le duele lo que hizo, ya no hay nada más de qué hablar. En ese caso, las tinieblas no sólo lo habrán tocado, ¡Se lo habrán tragado entero!

Las tinieblas saben que para acercarse a un creyente genuino, deben tener permiso del Señor. Pero Dios sólo le va a dar permiso a las tinieblas para acercarse a ese creyente, cuando ese creyente por alguna razón las tolere o haga algo tendiente a introducirse en su reino.

Por eso es tan importante que los cristianos sepan resolver eso. Porque una cosa es que lo resuelvan cuando son sorprendidos en el hecho malo, y otra muy distinta cuando lo confiesan de manera voluntaria y sin que nadie se hubiera enterado antes.

Por eso también es tan importante que los hombres y mujeres creyentes tengan la cultura de confesar las cosas. No porque una confesión te haga salvo sí o sí, sino porque la confesión te libera de una atadura que te impide progresar en el Camino del Reino.

No es fácil la vida que se nos presenta a todos a diario. Hay cientos, miles de tropiezos, perturbaciones, tentaciones, ataques sutiles, ataques fuertes. Y ponerse a diario la armadura de Dios que vemos en Efesios 6, a veces no resuelve todo.

Es una vida difícil, es un mundo hostil. Entonces, esos tiempos que Dios abre para que alguien pueda confesar con antelación a que alguien descubra esa cosa mala, es valioso. Son tiempos preciosos que Dios en su misericordia prepara, para que aquellos que son sensibles, puedan llorar amargamente y resolver lo que hicieron y ser restaurados.

No te olvides que, en suma, la iglesia la constituimos un grupo de pecadores que hemos sido transformados por Dios. De ninguna manera somos un grupo que por ser inmaculados y perfectos estamos aquí.

Es más probable que, pasando los años, los creyentes genuinos puedan vivir haciendo las cosas buenas, que corrigiendo, emparchando o remendando. ¿Por qué? Porque si simplemente vivo obedeciendo a Dios, mi vida va a estar garantizada en muchas áreas-

Y lo que no puedas manejar, tiene que ser discipulado. Discipular no es obligar a alguien a leer equis cantidad de versículos bíblicos al día. Discipular a alguien es enseñarle o capacitarle para confrontar todas esas áreas de su vida que no ha podido manejar.

Pero para eso tiene que haber un nivel de luz. Es frecuente que una hermana vaya a contarle a su pastor que su marido anda haciendo cosas raras. Y al día siguiente, cuando el pastor se encuentra con el marido y le pregunta cómo anda todo, con la mejor de su sonrisa evangélica, el hombre le responde que todo anda de maravillas. ¡La mujer estuvo llorando a mares en la oficina del pastor por causa de las andadas de este pillo y él, suelto de cuerpo, asegura que todo anda de maravillas! ¿Cómo puede ser?

¿Cuánta luz tiene esta persona? Y ahí está la crisis. Y después todo el mundo se confabula para que nadie sepa lo que está sucediendo, para que todo ese asunto no se haga más grande. ¿Cómo se maneja eso? Porque así tiene color y olor a una mezcla de hipocresía y tiniebla.

Sin embargo, lo correcto es que eso se debe confrontar. ¿Y eso traerá solución? No se sabe. A veces, sí; a veces sólo se consigue de la persona culpable reacciones inapropiadas. ¿Hasta dónde se tolera esto? ¿Qué piensa Dios de todo esto?

Fíjate que a la luz de estas cosas que son habituales en nuestros ambientes, el caso de Pedro no es extraño. Es más; este Pedro lloró amargamente, ¿Se dio cuenta que había cruzado la línea que no debía cruzar! ¿Se dará cuenta de la misma forma, la gente?

Lo primero que vemos en esto, es que las tinieblas tienen un alto grado de sagacidad para atrapar a los hijos de Dios. ¡No juegan limpio! Y eso es lógico, ¿Qué esperabas? Lo otro que se puede ver, es que el Señor sabe anticiparse a las tinieblas; él pone las indicaciones en tu camino, para tú saber lo que está viniendo. Lo que sucede, es que mucha es la gente que hace caso omiso a esto.

Dios es fiel, en él no hay tinieblas. Él habla, y él advierte. Hay muy pocos sectores cristianos que conozcan respecto a estas cosas y sepan cómo pelearlas y derrotarlas. La mayoría lo ignora y paga consecuencias graves por ello. Pero me pregunto: ¿Cómo puede ser entonces que toda esta pequeña cantidad que conoce lo más importante, de pronto contenga a algunos que desean volverse a las tinieblas? ¡No se puede entender eso!

Tú formas parte de ese selecto grupo de creyentes que ya entendió hace mucho tiempo que no todo lo que dice Señor, Señor, es de Cristo, y que no todas las canciones supuestamente modernas que mencionan a Jesús lo glorifican a él.

¡No hay motivos para elegir las tinieblas! Somos parte de un muy exclusivo porcentaje de gente muy bendecida. El cielo está permanentemente hablando a quien quiera escuchar. Y créeme que es muy bueno oír esa voz y no la de las mayorías religiosas.

No se trata de lo que diga el gran consejo supremo de pastores supremos, no se trata del evangelio tradicional, se trata de lo que el cielo ha estado construyendo. Creo que la mayoría de ustedes que me están escuchando o leyendo, hace cinco años tras, no tenía el vocabulario espiritual que hoy tiene.

Entonces, por natural y lógica consecuencia, no podemos ni debemos tener en nuestro seno los mismos pecados que teníamos hace cinco años. Tenemos herramientas nuevas para combatirlos y derrotarlos. Tenemos armas diferentes.

Tenemos recursos del Espíritu que hace años no sabíamos que disponíamos o que ni existían, siquiera. ¿Y qué es lo único que no ha cambiado? Nuestra fe. Y es eso lo que debe crecer. ¿Qué se necesita para no pecar? Fe.

Hay una carta que el Señor escribe y que a muchos ha impresionado tremendamente, está en el Libro de Apocalipsis, capítulo 2. Se trata de la carta a Tiatira.

(Apocalipsis 2: 18) = Y escribe al ángel en la iglesia en Tiatira: el Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: (19) yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.

(20) Pero tengo unas pocas cosas contra ti; que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.

(21) Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.

(22) He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.

(23) Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.

(24) Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: no os impondré otra carga.

Hay algo que aquí se llama: Las profundidades de Satanás. Es evidente que dentro del reino de las tinieblas, hay algo que sostiene el trono del diablo, y a todo eso es a lo que se le llama: Las profundidades de Satanás. Es muy particular, esta es una denuncia exclusiva para la iglesia de Tiatira.

En este pasaje dice: Al que venciere, verso 26, y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, (27) y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre; (28) y le daré la estrella de la mañana.

En esta iglesia, se establece la doctrina de Jezabel. Y la operación de Jezabel es parte de lo que se llama Las profundidades de Satanás. Esta es la base del catolicismo. El catolicismo está establecido en las profundidades de Satanás. No es cosa pequeña. Se podría explicar claramente cómo, cada uno de estos principios, forman parte del credo católico romano, hoy.

Pero aún a pesar de eso, la luz resplandece. Y dice, es muy particular, A vosotros y a los demás que están en Tiatira. Ellos estaban ahí. A cuantos no tienen esta doctrina. A pesar de estar allí, ellos creían distinto. Y no han conocido estas profundidades. A ellos les dice: No les impondré otra carga.

A medida que nosotros vamos creciendo en Dios, vamos a conocer más profundidades de Dios. Pero, por esa misma razón, yo debo entender cómo operan las tinieblas, porque en ningún momento las tinieblas nos ven como inalcanzables.

Nuestra actitud es tener un corazón vigilante, a lo que las tinieblas quieren hacer en nosotros y por nosotros. Estar atentos. No es difícil. Basta con que tú, constantemente, tengas una mente y un corazón que busca juzgar por qué he hecho esto.

¿Por qué acabo de hacer esto? ¿De dónde salió? ¿Qué me pasa? ¿Por qué dije esto? Y a partir de eso tú te humilles y lo resuelvas. No es asunto de ser valientes. No existe un seminario respecto a ser invencibles. No existe una escuela del espíritu para que las tinieblas nunca te toquen. No hay tal cosa.

Este es un asunto de dependencia al Espíritu Santo. Pero por el otro lado, no es ambiguo, no es difuso. Los principios para caminar en victoria, son muy simples. Obedece las señales que Dios te manda. Ten un corazón humilde. Y arrepiéntete cuando has cruzado la línea. Busca ayuda.

Cuando las tinieblas comienzan su operación en una persona, no se van a detener. Estuvimos viendo un ejemplo, el de Pedro, pero créeme que hay muchos en la palabra. Estudia a Saúl, él no empezó torcido, pero va a terminar torciéndose.

Y hay mucha gente en la palabra de la que han quedado sus historias como testimonio de que ellos podían haber vencido, pero no vencieron. ¿Por qué? No vencieron porque no supieron reconocer las señales que Dios puso y corrieron a  su fin.

No puede pasarte esto. Eres gente que ha sido rescatada por Dios del reino de las tinieblas, para proclamar las riquezas y la sabiduría del reino de la luz. Por lo tanto, lo que se puede decir aquí es lo mismo que dijo pablo: estad firmes.

Caminen en la luz del día. Hagan de la luz, su amiga dilecta. Y de la oscuridad su enemiga. Sé dócil cuando se te confronta. Es muy difícil lo que te ha tocado. Hay iglesias que han comenzado a dar el giro para acercarse a la luz de Dios.

Pero resulta ser que una gran mayoría de los miembros de esas iglesias, no aplaude esa intención. ¿Sabes cuál es su respuesta? Irse. La gente empieza a irse de esas iglesias. Es muy curioso que la iglesia se llena donde hay pastores corruptos, donde se esconde el pecado de la gente o donde las cosas se las ponen debajo de la alfombra.

Pero allá, donde se dice que van a hacer lo que Dios les diga, que van a caminar derecho o que van a confesar sus pecados, la gente empieza a ver todo eso como una doctrina rara, o piensan que el pastor tuvo un ataque de delirio místico y empiezan a apartarse, sin darle oportunidad al Espíritu de ser escuchado en lo que hoy está diciendo.

Gente segura en su propia opinión, pero no en el corazón de Dios. Yo creo firmemente que los que verdaderamente hemos abrazado el ministerio con el único ánimo de llevar a la mayoría lo que Dios está diciendo hoy, deseamos unirnos a otros que estén en la misma sintonía. Pero ¿Sabes qué? Al hombre promedio, hoy, no le seduce demasiado el caminar conforme a la luz.

Gente que, como dice en Proverbios, ha hecho de las tinieblas su morada. Entonces, ciertamente, cuando se decide poner la bandera y el estandarte de Dios al frente, empieza a temblar todo, y la gente se asusta y se va.

Entonces las cosas comienzan a ocurrir, así, simplemente. La gente pierde su trabajo, por ejemplo. ¿Por qué? Porque lo había conseguido mediante coimas o arreglos espurios. La gente empieza a tener problemas serios. ¡Y claro, porque Dios está empezando a quitar lo que no es suyo!

Por eso los cambios tardan en llegar o directamente no llegan, porque la gente tiene miedo a soltar lo que ha conseguido, porque tiene miedo a que lo que logró le sea sacado. Ni por un instante piensan que si eso es lo que tienen actuando por izquierda y en tinieblas, ¡Lo que podrían poseer si se mueven legalmente, por derecha!

Y eso muestra una sola cosa: que no conocen a Dios. Porque tú sabes que Él es Padre. Él te va a quitar lo que te estorba, para poder darte lo que de verdad necesitas. Y si Dios te quisiera quitar algo, piensa, ¿No será porque eso que te quiere quitar, en realidad, te hace daño?

Y en lugar de gritar y cuestionar lo que sucede, ¿No sería mejor dejar que Él termine su obra? Va a doler, pero es seguro que luego vas a estar mejor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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En Las Dimensiones del Arca

 

En otros trabajos anteriores respecto al libro del Apocalipsis,  hemos dicho que el eje del tema se trata de poder encontrar y ver a un Cristo que está escondido. De allí que en principio, debamos entender el vocablo del libro, para poder entender cómo vamos a ver luego allí a Cristo.

Lo más importante es que, si Cristo necesitaba ser revelado, significa que andaba escondido en alguna parte. Y no de voluntad propia, sino que es un proceso. Y vimos que Cristo es la esperanza de gloria. Porque así es como dice: Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.

Es el misterio escondido que Pablo tuvo la bendición de revelar a los gentiles, el cual es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria. Entonces empezamos a ver que Cristo está siendo formado en ti, y la idea de ser formado no es que Él necesita formación, porque Él ya está.

Y cuando digo “Él”, no me estoy refiriendo a un cuerpo, a una silueta dentro tuyo, sino la esencia, la naturaleza, aquello que es cierto de la vid, también es cierto de los pámpanos. La vida del pámpano, es la misma vida del tronco o de la planta.

Lo que hace que Cristo sea algo que existe, es lo mismo que hace que tú también existas. La sustancia que lo hace a Él lo que es, es la misma sustancia que te hace a ti lo que tú eres. El problema es que la iglesia, -generalizando-, piensa que Cristo es algo superior a ellos.

Y yo te estoy enseñando que el destino de la iglesia, es reflejar la plenitud de Él, porque ya la traemos incorporada. Sólo que por el momento anda escondida, hay un velo que lo esconde. Entonces, la revelación de Cristo es correr el velo, por medio de quitar cosas que impiden su visibilidad.

No te olvides que a Juan se le dijo que escribiera las cosas que había visto, y lo que él había visto era el Atrio, la parte del Atrio, del altar donde está el sacrificio, la crucifixión, donde todo fue consumado. Cristo en la cruz, dijo: Está consumado.

Ahí vemos que todo el mundo está posicionado o potencialmente salvo. Todo el mundo. Toda persona en el planeta, potencialmente ya es salva. Ellos sólo tienen que reconocer lo que está hecho. Cuando ellos hacen la oración del pecador, Dios no los salva. Ya Dios los salvó; ellos, lo que hacen, es aceptar la salvación que dios proveyó para ellos.

Hay un nuevo hombre, y tú eres trasladado de tinieblas al cuerpo de su Hijo amado, quien ya es una nueva creación. Hay sólo dos hombres en la tierra, a eso alguna vez lo vimos en 1 Corintios 15: 45-52, que son: el primer Adán y el último Adán.

Está el primer hombre, y el segundo hombre. O sea: para Dios sólo existen dos hombres en la tierra: un multimiembro cuerpo adámico, un multimiembro cuerpo de Cristo. El hombre de pecado o el hombre de justicia.

Luego le dice a Juan que escriba las cosas que son. Las cosas que son, es el Lugar Santo. Es la era o el tiempo de la iglesia, ahí está el altar del incienso, está la luz artificial del candelero, que como ya hemos estudiado en alguna ocasión, el candelero es la iglesia.

Por eso se le considera el Lugar Santo y el tiempo de la iglesia. Tenía veinte por veinte, son los dos mil años largos que hemos pasado desde la cruz hasta hoy. Luego le dice que escriba las cosas que han de ser, que no se refiere a cosas que no han sucedido, sino que todavía no se han apropiado.

Él ya lo dijo: Está consumado. Todo lo que se iba a hacer, se hizo. Lo que estamos haciendo, es materializándolo, según lo vamos entendiendo. Fíjate: según el hombre piensa, así es él. Y tú puedes estar indudablemente en Cristo, pero mientras no te veas allí, no lo manifiestas.

Si todavía tú te estás viendo como un triste pecador, ¿Sabes qué? Eres triste y pecador. Si no te ves perdonado, vas a tener que volver a pedir perdón. ¿Cuántos saben que el que pide algo una vez, generalmente tiene que pedirlo dos?

Ahora, si tú, en cambio, te ves cómo una nueva creación, y ves que la naturaleza adámica ya no existe, y entiendes que quizás la expresión de mal comportamiento, es sólo cuestión de comportamientos y no de naturaleza, sabes que se puede corregir tu problema.

El problema con esa doctrina o con esa verdad, es que la pelota, el balón, ahora está en tu campo, y quien debe jugarla ahora eres tú, y no Dios. Y la gente prefiere definitivamente sacrificarse en oración, que disciplinarse y cambiar.

Algunos no necesitan liberación, necesitan una palmada en las nalgas como las que sus madres seguramente le habrán propinado alguna vez de niños ante alguna travesura. La verdad es que hemos corrido a varios demonios que no tenían anda que ver con estos problemas.

Porque si fueran ellos los que tenían que ver con nuestros problemas, al correrlos, esos problemas hubieran cambiado. Llevamos más de diez años orando por ciudades, haciendo guerra espiritual sobre ellas, derramando sal o aceite desde aviones o helicópteros, pero la verdad es que no hemos visto ningún cambio en ellas.

Nuestros abuelos nos enseñaban que cuando algo no funcionaba, había que cambiar el método. Y eso que no eran cristianos. No le hace, Esa era una verdad ineludible: si algo no funciona, cámbialo. O sea que, se juzga lo que uno está haciendo, de acuerdo con el fruto. Si no se está dando el fruto que uno quiere, uno lo cambia.

¿Y eso qué significa, que no tenemos que hacer algo por la ciudad en la que vivimos? Sí, pero tiene que ser algo diferente a lo que hemos hecho. Porque clavar estacas, orar en puntos diferentes, ungir postes, calles, puertas, plazas y mansiones, parece que no ha funcionado.

¡Pero hermano! ¿Usted me está queriendo decir que la oración no funciona? Jamás dije eso: ¡Claro que funciona! Pero tú puedes orar todo lo que quieras en contra de los principados, pero si no le cambiamos ciertas doctrinas a la gente, eso sigue siendo asiento y acceso para esas potestades y principados.

Claro está que, es más difícil cambiar gente que orar por demonios y principados. El milagro más grande en esta hora, no es una sanidad física, es el cambio mental que está ocurriendo en una parte de la iglesia. Y eso ocurre en silencio y con lágrimas en los ojos, según el alma se aflige. No hace falta un llamado al altar.

Y es mucho más poderoso que cualquiera sanidad física. Escribe las cosas que van a suceder pronto. Recuerda que en el Nuevo Testamento no existe ningún velo, sólo el de nuestra mente. Estamos estudiando Apocalipsis, de acuerdo a cómo el Señor nos va ayudando a ver los patrones escondidos en el libro.

(2 Tesalonicenses 2: 1) = Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, (2) que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.

(3) nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición.

Estuvimos viendo anteriormente que en Romanos 5:12, nos dice que el pecado entró al mundo por un hombre. Todos sabemos que ese hombre es Adán. Sería lógico que si hubiera un hombre en la tierra que llene el título del hombre de pecado, que sea aquel que lo inició.

Claro, eso les quita el problema a varios tiranos, políticos despiadados y crueles de la historia contemporánea o pasada, y se lo pone a Adán. La Biblia se tiene que interpretar con la Biblia. El comentario apoya la Biblia, si la confirma.

Si no la confirma, el comentario está siendo usado para cambiar lo que no debemos cambiar. LA Biblia dice que el pecado entró por un hombre. Pero entró desde el principio de los tiempos, no está entrando ahora. Esto es resultado del pecado.

Claro que hay mucha manifestación adámica. Hay unos que tienen más plenitud de esa mentalidad que otros, y se ponen más viciosos en sus comportamientos. Al igual que hay algunos en la iglesia, que exhiben más de Dios que otros.

Hay algunos tan apasionados por Dios, como hay algunos que son tan apasionados por aquello que es contrario a Dios. Y hay distintos niveles de expresión. Por eso dice: muchos anticristos han venido ya. Pero el anticristo o los muchos anticristos, sólo son expresiones diversas de la misma mentalidad adámica.

De gente que juzga entre el bien y el mal, sin considerar los principios de Dios, como aquello que gobierne sus decisiones. Hemos dicho que hay algo que lo detiene, y no hemos alcanzado, tal vez, a explicarlo de una manera que permita cerrar interrogantes abiertos.

El hombre de pecado, el hijo de perdición, es la naturaleza adámica. Claro, nosotros ya no tenemos ese problema en el espíritu, pero sí sabemos que nuestra mente fue programada desde afuera hacia adentro. Una vez que Adán cayó, el alma se sensualizó con el cuerpo.

De manea que recibimos todas nuestras impresiones desde el exterior, y el alma a través de nuestras emociones, nos dicta qué hacer con el cuerpo. Estamos destituidos de la presencia de Dios. La Biblia le llama a eso: Cuando estabais muertos a vuestros pecados.

Pecado, allí, es la palabra armatías, y significa que no estás dando en el blanco. No significa que eras un delincuente ni nada que se parezca, aunque esa pueda ser una expresión de tu naturaleza; en suma sólo eres alguien errando el blanco.

Porque puedes ser el mejor ciudadano del mundo, y aun todavía estar muerto en pecado. Pecado no es hacer cosas malas, es una naturaleza. Tú no eres pecador cuando pecas, tú pecas porque eres pecador. Naciste pecador.

Pero; ¿Qué culpa podría tener un niño? Es que no tiene nada que ver con culpa, tiene que ver con naturaleza. Por eso un niño ya nace pecador. Por eso, no te debes sentir redargüido cuando hay errores de esos en un pecador; sólo está haciendo conforme a lo que es su especie.

Cada árbol produce según su especie. Un árbol malo no puede producir buen fruto. Por eso es que hasta te tienes que asombrar cuando una persona no salva tiene buenos frutos. Aunque, claro, sus buenos frutos, son buenos frutos según su juicio. Lo cual es egocentrismo, y siguen siendo paños sucios ante el Señor.

Por eso todo necesitamos al rey. Dice que se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios u objetos de culto, tanto que se sienta en el templo, y dijimos que esa palabrita, templo, era naos, que significa una morada interna, significa una morada espiritual; está hablando del cuerpo del hombre, en oposición a la palabra hieron, que significa estructura física.

Cuando Cristo dijo: destruye ese templo, y yo voy a levantar a este en tres días, Él habló de aquel templo hieron, y éste siendo naos. Cuando Él entró en el hieron, desparramó las mesas. Esa fue una estructura física.

En Hechos 2 dice que perseveraban día a día en el hieron de Dios y luego hacían comunión en las casas, también es una estructura física. Luego vemos en Efesios, capítulo 2, versículos 20 y 21, que estamos siendo edificados como templo, como morada, y en ambas veces dice naos. Porque eso es algo espiritual y tiene que ver con el hombre.

1 Corintios 3:16 también nos dice que no sabemos que este es el naos de Dios. Una vez más, el naos es el templo interior o la morada que Dios quiere edificar para habitar. Tenemos sus arras. No una visitación evangelística, no un avivamiento; Él quiere hacer una morada eterna.

Como mucho, un avivamiento sólo trae un viento de Dios. Trae sus manos, no su presencia. Tenemos que cambiar nuestro vocabulario. ¡Ah! ¡Estaba la presencia de Dios! ¿Perdón? Cuando tengamos de verdad su presencia, el mundo lo va a saber. No la iglesia, el mundo.

Y aquí, en Apocalipsis, usa esa palabrita: naos. O sea: aquello que se llama el hombre de pecado, tiende a quererse sentar en el naos de Dios. Es lo mismo que dijo Satanás. Quiero subir sobre las nubes, y ya vimos que las nubes, en estas analogías, siempre se refiere al hombre. Salvo cuando a todas luces vemos que está hablando de cumulus, nubes literales.

Por eso es que Judas dice que hay nubes sin agua, que son manchas en nuestros ágapes. Obreros fraudulentos. Dos veces árboles otoñales arrancados. O sea que no tienen el agua, y el agua es la palabra de Dios.

Y él se quiere sentar, sólo que al presente hay algo que lo detiene. Sería muy bueno que me acompañes ahora de manera concreta al libro del Apocalipsis, capítulo 10, y allí tal vez vamos a ver qué cosa es lo que lo detiene.

Entiende: tú puedes predicar el mismo verso que yo estoy enseñando aquí, de una y mil maneras, pero tal vez la diferencia es que, mientras una gran mayoría intenta establecer doctrina, yo sigo buscando a la revelación de Cristo en el libro.

O sea: tú puedes volver al libro y ver otras aplicaciones que van más allá de esto, porque esto es sólo una parte de un todo. Porque dice la Biblia que todos conocemos en parte. Entonces, entiende que yo sólo estoy ayudándote con la parte que Dios ha permitido que yo conozca.

(Apocalipsis 10: 7) = Sino que en los días de la voz del séptimo ángel, (Recuerda algo muy importante: las trompetas, son doce) cuando él comience a tocar la trompeta, (La trompeta es el mensaje) el misterio de Dios (¿Qué misterio? El que Pablo dijo: que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria) se consumará, (O sea: va a haber un momento en que aquello que estaba oculto, será totalmente revelado) como él lo anunció a sus siervos los profetas.

Escucha: cuando lleguen los días del séptimo ángel, es que el misterio se consuma. Entiende que Cristo lo dijo de esta manera cuando habló en la parábola de Mateo. Dijo: Un hombre tenía un campo y sembró una buena semilla. Entonces vinieron los hijos del malo y sembraron otro asunto en el mismo campo.

Y los apóstoles dijeron: ¿Sabes qué? Si tú no sembraste esto, vamos y lo arrancamos. Pero la tierra de Dios somos nosotros. Los cuatro corazones somos nosotros. La tierra que produce, somos nosotros, la Biblia nos compara con huertos de Dios donde mora su presencia. Somos árboles plantados junto al río.

Todas son analogías. Él fue quien plantó la semilla, pero cuando los apóstoles dijeron que arrancaran todo lo que era malo de allí para que se vea sólo lo bueno, Cristo dijo: no puedes. Es tan parecida una cosa con la otra. Aprende: lo malo es muy parecido, no diferente.

O sea: el peor enemigo, casi se parece a ti. Incluso, hasta puede llevar una Biblia bajo el brazo un domingo por la tarde. Porque si no hace eso, ya no se parece tanto a ti. Está en el mismo campo. Él dijo: déjalos que crezcan juntos. Y cuando llegue el tiempo de la siega…

El tiempo de la siega es identificado por madurez. Porque tú no cosechas frutos hasta que no están maduros. Verdes, no los quieres. Entonces, el tiempo está deteniendo. ¿Y qué tiempo? El tiempo de la madurez. Porque hasta que tú no estés maduro, no se va a hacer evidente aquello que es adámico. Porque mientras tú no estés maduro, tanto el adámico como tú, parecen una iglesia.  Cuando en verdad, hay dos iglesias en el mismo campo.

(Apocalipsis 10: 4) = Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.

(5) Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, (6) y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra, y las cosas que están en ella, y el mar, y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más,

¿Qué tiempo? El tiempo en  que venga el séptimo ángel. El tiempo del séptimo ángel es el tiempo del séptimo mes, es el tiempo de la fiesta de tabernáculos, es cuando hay un mensaje claro que trae el entendimiento que te termina de apropiar la madurez que ya tienes.

Y entonces se empieza a ver claramente quién es quién. Ahí hay una apostasía, como lo dice en Tesalonicenses. Apostasía no es salirse del evangelio. Apostasía es cuando tú y yo andamos juntos en ciertos niveles de verdad, y cuando la verdad acumulada va creciendo, tú comienzas a sentir la presión de grupo.

Tú comienzas a sentir el compromiso con la política religiosa. Tú comienzas a sentir la presión de la pérdida de tu reputación, por causa de lo que muchos podrían considerar como herejía y tú apostatas a una fe anterior. O sea: te retractas a dónde estás cómodo y no le pones presión a tu fe.

Eso era lo que pasaba en Apocalipsis cuando dijo: Pero tengo algunas cosas contra ti; tú mantuviste tu fe, aun cuando mataron a Antipas. Antipas era un apóstol. O sea que en el epicentro de Satanás, dice Apocalipsis: tú vives en el epicentro, vives en el trono de Satanás, y mantuviste tu fe aun cuando mataron a Fulano.

Y Fulano era un apóstol. Es decir que el epicentro es satánico. Las armas más poderosas, es eliminar la verdadera pose. Satanás no es omnipresente. La Biblia dice, en Apocalipsis, que había una iglesia que vivía en el trono de Satanás. La mayor arma usada por Satanás, tiene que estar concentrada en el epicentro. Y en su trono, allí es donde tiene que estar lo peor.

Y cuando tú lees en contexto, lo que menciona que hace Satanás, como lo más alto, es falsa doctrina. Y eliminar los padres de la iglesia. Los intercambiamos por superintendentes y títulos seculares. No nos podemos ir más cercanos. Nos podemos llamar iguales, pero no funcionar. Ese es peor.

Entonces, el tiempo ya no lo va a detener. ¿Por qué? Porque cuando llega el tiempo de madurez, es evidente quién es quién. Entonces, dice la misma palabra en Mateo, entonces en el tiempo de la siega, Cristo enviará a sus ángeles. No a los de Dios, sino a los de Él.

Los ángeles de Cristo son mensajeros, son hombres. Y meterán la hoz. La hoz es una espada de dos filos, dice Hebreos 4:12. Y segarán primero la cizaña. Y por allí se nos explica claramente que la cizaña, son gente que sirve de tropiezo. Adhiero, aunque añado que esa gente ha sido víctima de una falsa palabra, de un falso y aparente grano de trigo que en realidad es cizaña. Falso alimento.

Entonces, cuando remueve la cizaña, dice la Biblia que los justos resplandecerán, que los hijos de su Padre reinarán en el Reino de su padre, y serán visto. O sea que no se puede ver la verdad, hasta que no es sacada la mentira.

Y le mentira se saca por medio de una palabra, dice que es con la espada de su boca. Lo dice Tesalonicenses, que al inicuo lo va a consumir con el soplo de su boca. Pero resulta ser que a su boca, la tiene la iglesia.

Porque él oyó una voz, y cuando giró su rostro hacia atrás para ver la voz que le hablaba, no vio a Cristo, vio al candelero. Y el candelero, es la iglesia. Eso quiere decir que la voz de Cristo, estaba saliendo a través de la iglesia, no de Cristo. Aunque en el final sería lo mismo.

Es que la expresión de Cristo, hoy, es la iglesia. Porque Él es la cabeza, y nosotros su expresión. Por eso dice que ya está en acción el misterio de iniquidad. Iniquidad es algo que está en nosotros. Las tentaciones que existen por presiones de grupo, extraen de nosotros aquello que hay que extraer, para que Él sea visto.

Es algo que trabaja para Dios. Porque si no hay tentaciones, si desaparecen las presiones, eso que está ahí, inerte en nosotros, que quedó ahí porque fue programado por Adán, no saldrían. ¿O no hay veces que, de pronto, notas que te gustan cosas que ni por asomo pensabas que te gustaban?

Son cosas que están allí, pero que no sabemos que están allí hasta que somos tentadas por ellas. Dios no te tienta. Eres tentado de tus propias concupiscencias, esto es: de lo que traes adentro. Entonces las presiones, las circunstancias y la tribulación ya no son lo más importante, sino lo que traes por dentro.

Creo que además tenemos que salir de la mentalidad de este hemisferio. El evangelio no tiene hemisferio propio, es global, mundial, planetario. Y tú no puedes llamar tribulación a que tu salario no te alcanza para comprarte un automóvil, porque hay lugares del mundo donde tribulación es mucho, muchísimo más que eso. ¿O no miras televisión de vez en cuando? ¿Qué miras, el Chavo del Ocho?

Levanta tu mirada por encima de América y mira la iglesia global. Y la iglesia global es mucho más que América. América es sólo un punto dentro de esa iglesia global. Sólo un pequeño punto. Claro que la iglesia de América, por causa del dinero, ha influenciado mucho por medio de los medios de comunicación.

Pero la expresión que tú has podido entender por todos esos medios, no limita a la iglesia de Dios a esas expresiones. Es más; es una expresión muy pobre de lo que la verdadera iglesia es hoy. El problema es que la gente que tiene una mejor expresión, no está en la televisión para que tú la veas.

Lo que de verdad te llega y te nutre, y es el Santo Espíritu que está en tu espíritu quien te lo hace saber, te llega en un envase tan reducido que por poco se te pasa de largo. Y lo que es más fácil de acceder no sólo no te llega ni te alimenta, sino que en casos de produce vergüenza ajena.

De todos modos, déjame decirte que en América también hay mucha gente que está creciendo, tanto latinos, como americanos. Y Babilonia va a caer. Corrijo: Babilonia está cayendo. Y dice que porque ya está en acción el misterio de la iniquidad, sólo que hasta el momento el tiempo lo detiene.

Ese es el tiempo de la madurez. Y dice que es hasta que Él, repito: hasta que Él, no la iglesia, se vaya. Hasta que el hombre de pecado, sea quitado de en medio. Y nota que se trata de un pronombre personal de una manera masculina.

Y ahí nos dice también que Judas fue la expresión del hombre de pecado en aquel momento. ¿Por qué? Porque no entendió que la muerte de Cristo era la muerte de él. Y aunque Cristo fue colgado de un madero, él fue y se colgó de otro.

Hay mucha gente en la iglesia que anda colgándose de maderos. Anda tratando de alcanzar por obras lo que Cristo ya alcanzó. Es demasiada la gente supuestamente cristiana que anda todos los días desesperándose por agradar más a Dios.

¡Ay si yo pudiera orar más largo! ¡Ay si yo pudiera levantarme todos los días a las cinco de la mañana a estudiar la Biblia! ¡Ay si yo pudiera predicar tan bonito como el siervo ese que estuve escuchando la semana pasada!

Escucha muy bien esto que te digo: si la obra de Dios dependiera de sus disciplinas humanas diarias, no haríamos nada, créeme. ¿Cuántos de ustedes podrán dar gracias a Dios porque no dependen de todas esas cosas?

Escucha: Dios va a hacer eso con o sin ti. ¿Por qué? Porque siempre habrá una gente que va a ser obediente hasta la muerte. Y para eso hay que cambiar algunas cosas. Una de esas cosas que deberemos cambiar, es nuestro vocabulario dentro de nuestros ambientes cristianos.

Por ejemplo: nosotros, cuando vemos a gente que acepta el camino del Señor, decimos que se han salvado almas. Ven conmigo a la carta de Santiago, por favor. Allí vamos a ver cómo, aunque tú seas salvo, hay algo que es progresivo, que es muy importante. Y nosotros sabemos esto hasta cierto punto, por eso quiero que veamos ciertas escrituras que ahora se te han revelado a favor de lo que antes hemos aprendido.

(Santiago 1: 21) = Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada,

(Esto te dice cómo debes recibir la palabra. La palabra se recibe desde una posición de una postura espiritual que está lista para obedecerla. Si lo llevamos al ámbito de la computación, tú no puedes transferir información, datos o archivos a un disco duro que ya está lleno.

Si tú ya sabes, pero lo que deseas hacer es juzgar mi doctrina, entonces tú no recibes nada. Pero si tú recibes la palabra con mansedumbre, quizás hasta puedas descubrir que algunas de las cosas que aprendiste, tenían cierta relatividad en ese tiempo en que las aprendiste, pero que hoy tranquilamente podrían haber quedado obsoletas.

No necesariamente error; sólo no relativas al tiempo presente. Ya no necesario, porque vamos avanzando. Dice que a medida que el tiempo se acerque, vamos a entender más. Mientras más lejos estábamos, menos parte entendíamos; veíamos como por un vidrio, pero según se va acercando el día, vemos más claro.

O sea que, sólo por causa del tiempo cronológico tú tienes que saber más hoy que ayer. Porque hoy estamos un día más cerca de aquel día, que lo que estábamos ayer.  Y dice que debemos recibir con mansedumbre la palabra implantada.

No estamos hablando de predicar, estamos hablando de impartición. Una palabra que viene con una autoridad y un gobierno que te llega directamente al espíritu. A veces no se entiende aquí, donde quiera que me estés escuchando, pero sales de aquí sabiendo que Dios te habló.) la cual puede salvar vuestras almas.

Nota claramente que si eres salvo, y todavía la palabra es la que salva tu alma, entonces no fue tu alma la que se salvó cuando naciste de nuevo. ¿Cuántas almas se salvaron? Ninguna. ¿Pero es que no hiciste el llamado al altar? ¡Sí, y pasaron como mil personas!

¿Y sus almas no fueron salvadas? No, su espíritu fue vivificado para con Dios; fueron levantados en el hombre exterior y fueron sentados en lugares celestiales. Pero su alma, sólo sabe lo que Adán le enseñó. O sea: salen de la iglesia, y si andaban fumando, van y prenden otro cigarrillo.

¿Pero por qué es que no cambian? No lo sé; hay gente que instantáneamente tiene todo el milagro de liberación, y hay otras que no. Sé paciente con los niños, tal como Dios lo fue contigo. ¿Sabes algo? Los únicos que condenan al mundo, son los que asisten a una iglesia.

Dios no los condena, ya Dios los perdonó. Dice que Él ya no está considerando nada en contra de ellos. El único juicio que resta para el mundo, es por qué no aceptaste aquello que hice por ti. Porque por todo lo otro, ya fueron juzgados y ya fueron hallados culpables, porque él atrajo a todo hombre a la cruz, y allí nos clavó a todos.

¡Es que a mí no me enseñaron eso! No le hace. Yo estoy hablando de Escrituras, no de doctrinas. Porque la palabra es buena para doctrina, pero la palabra no es doctrina. O sea: tú puedes usar la palabra para crear doctrinas, pero la palabra es una persona, no un libro.

(1 Pedro 1: 9) = Obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

Nota que el fin de tu fe, es salvar el alma. No el comienzo de tu fe, el fin de tu fe, es un alma salva. Repito; estamos corrigiendo terminologías. Porque si no entendemos cómo Juan escribía, jamás vamos a entender el libro de Apocalipsis.

Estamos dejando que la Biblia se interprete a sí misma. Entonces vemos que la salvación es progresiva. Es de tres tiempos: Atrio, Lugar Santo, Lugar Santísimo. Escribe las cosas que fueron, las que son y las que han de ser. Después, ya está. Los sellos, las trompetas y las copas. El treinta, el sesenta y el cien. Padre, Hijo y Espíritu Santo. Toda la Biblia está dividida en tres.

Atención, porque Apocalipsis también está dividido. Del capítulo 1 al 5, el Atrio. 6 y 7, el Tiempo de la Iglesia. Del 8 al 22, Tabernáculo. La mayor parte del libro se desarrolla desde el trono de Dios, rodeado por unos seres llamados querubines.

Y la palabra querubín, en la Biblia, no en cualquier diccionario, son seres imaginarios, que representan los atributos de Dios. Por eso hay un querubín en el Edén. ¿Por qué? Porque el Edén es para gente no caída, sino para gente con la plenitud de los atributos de Dios.

Entonces, ese es el letrero que dice: El Edén, o la morada de Dios, es sólo encontrada en hombres con  los atributos de Dios. Es por eso que en el capítulo 4 de Apocalipsis, y también en el 5, tú los ves cantando un nuevo cántico.

Y están diciendo: Santo, Santo, Santo, nos has redimido, y nos has hecho reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. ¿Quiénes vendrían a ser esos? ¡La iglesia! Sin embargo los que están cantando son los querubines.

Todo el libro de Apocalipsis, del capítulo 7 en adelante, es un  mensaje que se desata del trono de Dios, el cual es el corazón del hombre, que tiene los atributos de Dios como expresión de la revelación de Cristo en la tierra a través de su cuerpo.

Que termina en Apocalipsis 22, haciendo tabernáculo con los hombres. El Cordero, dentro de la ciudad de Dios; y el Cordero es quien la ilumina. No hace falta un templo, ¡Porque la iglesia es el templo! Yo sé que estás entendiendo esto, pero también sé que es en esta instancia donde los gigantes empiezan a pelear. Y esa batalla se desarrolla en medio de tus orejas, en tu mente. No les creas.

Fíjate que la palabra, al alma, la usa como algo femenino. En el Salmo 34, el alma, que tiene que ser salva, es comparada con Eva. Dice el verso 2: En Jehová se gloriará mi alma. En la versión bíblica en inglés está mejor traducido esto.

Pero resulta ser que como los traductores no entendían, lo modificaron. ¿Cómo que un alma iba a ser traducida como una mujer? Según ellos el alma no podía ser una persona. Jamás llegaron a entender que el salmista la estaba comparando con la historia de Adán y Eva.

Eva se separó de Adán. A menos que no haya intimidad entre ellos, no puede producirse un hijo. Entonces, la intimidad de la manifestación del hijo uios, o maduro de Dios en la tierra, depende de qué tan unida está tu alma con tu espíritu redimido.

Porque mientras tu alma esté separada y esté dictándole las órdenes al cuerpo, porque así vivíamos antes de ser salvos; las impresiones las recibíamos por los cinco sentidos. Entonces reaccionábamos en vez de accionar.

De acuerdo con nuestras emociones, así actuábamos. Unos más emocionales que otros. Pero cuando nuestra alma está sujeta a nuestro espíritu, entonces hay una concepción. Y entonces el espíritu puede engendrar, y el alma que es el vientre, produce el hijo, o la expresión que estamos buscando.

O sea: el cuerpo va a obedecer, a tu alma o a tu espíritu. El cuerpo no tiene una mente propia. Él va a obedecer a tu alma o a tu espíritu. Y el árbol se conoce por sus frutos. Cuando tu cuerpo produce las obras de Dios y expresa la naturaleza del rey, es porque tu espíritu está gobernando el alma.

Cada vez que el alma se sale con la suya, metemos la pata. Lo mismo le pasó a Eva. Cuando ella hizo lo que hizo, fuera de la voluntad de Adán o de Dios, pecó. Por eso Efesios dice que se la va a presentar a sí mismo. Recuerda, entonces: la Biblia nos exhibe al alma como algo femenino.

Es por eso que luego, en 2 Corintios 11:3, Eva es comparada con tu mente. Dice: Temo que como Eva fue engañada por la serpiente, tu mente también sea engañada de la simplicidad que hay en Cristo. Y compara a la mente con Eva.

¿Por qué? Porque la mente es la que se divorcia del espíritu. Es la que corre con el conocimiento que ya trae. Es la que usa la lógica en contra de la fe. La batalla que tenemos, dice 2 Corintios 10, es que nuestras armas no son carnales, sino que son poderosas en Dios, para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos, derribando pensamientos, derribando altivez.

Nuestra guerra espiritual, es aquí. Dice que son argumentos que se levantan ¿Contra qué? Contra Cristo, la esperanza de gloria. Los términos usados para determinar esta clase de guerra, tienen traducción de vocablos usados en lucha libre. Es una guerra, un agarre fuerte.

O sea que nuestra mayor lucha la tenemos bien cerca, no lejos. Claro, siempre es más fácil gritarle a las potestades que cambiar tu comportamiento. Y mira que orar bien es difícil. Porque cuesta, si oras bien; cuesta. Te duele hasta los pies cuando oras bien.

Los intercesores saben muy bien de lo que estoy hablando. Pero nosotros preferimos hacer eso porque suena más espiritual que obedecer la palabra. Es necesaria la oración para atar; si la oración está llena de una palabra que es verdad.

Es cierto, los demonios se atan, pero cuando tú terminas de orar, los demonios se sueltan. No se quedan atados cuando tú te vas. O sea: el demonio se ata en lo que las mentes cambian. Por eso es que decimos que la fe, sin obras, es muerta.

Es decir que, una guerra espiritual efectiva, requiere de ambos campos. Pablo usaba ese método en todas sus conferencias. Entiende esto: Eva, en la palabra, es una iglesia. Es Babilonia. Es una mentalidad que, aunque esté en Cristo, todavía ve a Adán vivo.

De la naturaleza pecaminosa en sí mismo. Ella dice, en Apocalipsis, yo no soy viuda. Ven conmigo a Romanos, y vamos a ver lo que Pablo estaba hablando. Porque a veces vemos todo esto y creemos que Pablo está hablando una cosa que sí se puede aplicar para matrimonios y qué sé yo, pero que no fue el objeto de su carta.

En todo caso, si tú fueras uno con Dios como debes ser, tu matrimonio siempre sería excelente. ¿Te queda claro, verdad? Porque cuando el gobierno de Dios está en la vida del hombre, la tan remanida y famosa sujeción de su mujer, es automática, voluntaria y gozosa.

Cuando hay problemas con ella, es porque hay algo en él. Cuando hay falta de liderazgo, Jezabel tiene el trono. Es un principio. Y es automático, no es que lo intente hacer. Es que hay una inercia, estamos en una jornada y se sigue. Si tú dejas de tomar una decisión, una decisión será tomada. Aunque no sea por ti.

(Romanos 7: 1) = ¿Acaso ignoráis, hermanos,

Fíjate cómo el apóstol está comenzando este tema. Dice que si acaso ignoráis. Date cuenta que todo el capítulo 6 de romanos habla de que te tienes que reconocer muerto, porque Cristo murió, y tú estabas en Cristo cuando Él muere.

Y él está hablando del capítulo 6. Y así como Cristo enseñaba, él también va a terminar su enseñanza con una analogía. Repite una vez más para que se te grabe: analogía. Esta no es una doctrina que Pablo está estableciendo, sino que es una analogía.

Y lo repito porque conozco una historia bastante de cerca. Un hombre, que se había casado con una mujer divorciada de mucho tiempo atrás, recibe la palabra de Dios conjuntamente con ella, la creen y la aceptan. Son nuevas criaturas y todo un mundo diferente comienza a tomar color y sentido para ellos.

En eso andan, casi como pequeñas criaturas felices con su tremenda experiencia, cuando acierta a pasar por su casa una respetable señora repartiendo tratados. Ese día la mujer está sola porque el hombre está trabajando. Y la mujer evangelista le pregunta si quieren conocer y aceptar a Cristo.

Entonces la mujer le responde que eso es exactamente lo que han hecho hace un par de meses atrás, que están tremendamente felices con su nuevo nacimiento y con lo que el Señor está haciendo en sus vidas y con lo que seguramente hará de aquí en más. Y le cuenta todo su testimonio.

Ni bien termina, lo primero que hace esta mujer repartidora de tratados, es decirle a esta mujer que inmediatamente tiene que volver con su anterior marido. Aquí tienes al diablo trabajando. Casi podría decirte que es un demonio el que ha ido a predicar el evangelio a esa casa.

Y le dice con toda seriedad que ella está atada, que mientras su primer marido ande vivo, que ella está atada a él. Y que mientras él esté vivo, si ella anda casada con otro, anda en adulterio. Y esa pobre mujer que por esos momentos andaba enamoradísima de Jesús, se queda con su corazón partido, pensando en qué decisión va a tomar: si quedarse con su actual marido o convertirse en monja, porque con su primer marido no puede volver porque él anda, borracho como de costumbre, golpeando a la otra mujer que ahora es su nueva esposa, así como antes la golpeaba a ella.

Aquí tienes una simple prueba como mucha gente, quizás bien intencionada, pero con una llamativa insensibilidad rayana con la crueldad, aferra ciertas doctrinas superficialmente entendidas, y no vacilan en arruinar casas enteras.

…Acaso ignoráis, hermanos, (pues hablo con los que conocen la ley) (Pablo está usando ahora referencias a lo que ellos ya entienden, como hicieron todos los escritores del Nuevo Testamento, porque no había ningún escrito, sólo el Antiguo. Ellos conocían eso que dice:) que la ley se enseñorea del hombre entre tanto éste vive? (Esto significaba que el que vivía para la ley, tenía que cumplirla en todos los puntos, y el que erraba en uno solo de ellos, era culpable. O sea que la ley se enseñorea de ti, mientras tú estés viviendo por la ley.)

(2) Porque la mujer casada está sujeta por la ley a su marido, mientras este vive; (Ahora por un momento vuelve atrás. Pues hablo con los que conocen la ley. ¿De qué ley habla él? De la ley del Antiguo Testamento, no está estableciendo una ley nueva, está haciendo referencia a una ley anterior.

No está estableciendo una doctrina, está trayendo una analogía a un pueblo que la va a entender, porque entendía cómo la ley operaba.  Entonces, él está usando la ley del matrimonio, para hablarles de cómo ya son libres de Adán, para casarse con Cristo.

Observa. Porque la mujer casada, (Recuerda; la mujer en la Biblia es una iglesia) está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; (Por eso yo estoy tratando de destruir en tu mente la imagen de que Adán está vivo, porque si no serías un adúltero, adoradores de imágenes, Babilonia en la casa de Dios, confusión, dos aguas, dualismo mental) pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido.

(3) Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; (Sigue hablando de la misma ley, ¿Lo estás viendo?) pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera. (Esa era la ley, ¿De acuerdo?)

(4) Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley, (¿Qué ley? La de la muerte, del pecado y de Adán) mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.

Le está diciendo lo mismo a la iglesia. ¡Escúchame! Si ya naciste de nuevo, ¿Qué haces con el compromiso con el viejo hombre? Muchos en la iglesia no avanzan el propósito de Dios, porque andan con compromisos con ministerios fruto de hombres. Todo el capítulo 6 habla de: ¡Reconócete! Muerto al pecado. Mira Apocalipsis capítulo 17. Vamos a comparar esto con Apocalipsis, porque es el libro que estamos introduciendo y estudiando.

(Apocalipsis 17: 1) = Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: ven acá y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, (La adúltera) la que está sentada sobre muchas aguas. (Nota que esto es una influencia sobre muchas aguas. ¿Y qué cosa son las aguas? Porque simplemente aguas no parecen ser. El verso 15 te lo explica.)

(Verso 15) = Me dijo también: las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.

Y la ramera anda sentada sobre pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas. De manera que Babilonia no se limita a una denominación, no se limita a un credo que en muchos países es oficial, no se limita a un papado, y tampoco se limita a la iglesia.

Babilonia fue dividida en tres partes: Política, Economía y Religión. Babilonia es una influencia. Es mental, y en cada casa de Dios, ella se sienta en las aguas. Es una iglesia, la iglesia son personas, gente. No simplemente una organización. A las organizaciones, en todo caso, las crean y sostienen las personas, la gente.

Por eso siempre dije, digo y diré, que dentro de cada iglesia hay gente confundida. Confusión es Babel, recuerda. ¿Y cómo que anda confundida? Y bueno, creen que el destino es una cosa que en realidad no es. Y según lo que tú creas del mañana, serán tus actuaciones del hoy. Por eso es importante entender. No es cuestión de doctrinas, es cuestión de terminar.

(Apocalipsis 18: 7) = Cuanto ella se ha glorificado y ha vivido en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón: yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no veré llanto;

Es la misma Eva, fíjate. Eva comenzó haciendo las cosas como ella quiso. Y se tapó con hojas. Ahora aquí, en Apocalipsis, está cubierta de rocas preciosas, de piedras preciosas, de unos mantos hermosos, de oro, y de plata.

O sea que a través del tiempo, se fue tapando, tapando y tapando, y nota cuando leas Apocalipsis 17, que la vestimenta de la ramera se parece a la pechera del Sumo sacerdote, de la verdadera iglesia. Se tapó con las mismas piedras de la pechera del efod del sacerdote. O sea que la ves a ella, y te crees que estás mirando a la iglesia.

(Apocalipsis 17: 4) = Y la mujer estaba vestida de púrpura (Esa es la iglesia) y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; (5) y en su frente un nombre escrito, (Es un misterio. Un misterio es una cosa que opera en lo oculto. Babilonia opera en lo oculto. Es Babilonia, la gran ramera, la madre de las rameras) Babilonia la grande, la madre de las rameras, y de las abominaciones de la tierra.

(6) Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro.

Babilonia mata las voces apostólicas, porque son las que la descubren. Es por eso, más abajo, cuando babilonia cae, los mercaderes están llorando. ¿Por qué? Porque sus negocios dependían de la iglesia. Y comienza a nombrar todos los que están llorando, y vemos que están la industria, la política, los mercaderes de la unción, todos lloraron. Sólo los apóstoles y profetas andaban más que contentos.

Lo dice la palabra. ¿Por qué? Porque son ellos los que la derrumban. Y es por eso que ella nos enseña que no existen. Por eso vemos allí, claramente, que Eva se convierte en una cosa mucho más grande, que comienza con religión “a mi manera”. Caín dijo: “Yo voy a adorar a Dios, a mi manera”.

Y fue errante. Y así continuó viajando hasta el día de hoy. Por eso vemos que Pablo dice: “Oye, si estás casado con una, no te puedes casar con la otra”. Ella dice que no ha enviudado. Ella se quiere casar con Cristo, está toda ataviada como la iglesia, pero dice que no es viuda.

Entonces eres una adúltera. Está ataviada como la iglesia, pero todavía ve su naturaleza como un triste pecador salvado por gracia, y porque está fielmente convencida que solamente cuando llegue al cielo podrá ser cambiada. Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa. ¿Recuerdas?

¿Cuántos van a cambiar antes que les llegue el cielo? La falsa religión es producida por esta mujer. Es confusión. Ella dice: “Adán, no ha muerto”. ¿Cómo muere ella? Bien sencillamente, en Apocalipsis 16, aquí también hay un juego de palabras.

(Apocalipsis 16: 15) = He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, (¿Quién fue el que cayó desnudo? Adán. Cuando él pecó, sintió vergüenza porque estaba desnudo.) y vean su vergüenza.

(Verso 17) = El séptimo ángel derramó su copa por el aire, y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: hecho está.  (¿Qué dice que se derramó? Un mensaje. ¿Y cuál era el mensaje? ¡Está hecho! Está apuntando a la cruz, otra vez, está consumado. ¡Está hecho! Y entonces, ¿Cómo lo hizo?)

(Verso 21) = Y cayó del cielo (Acuérdate que el cielo es la dimensión de donde viene la iglesia, porque nacimos de esa dimensión. Recuerda: La iglesia de Jerusalén, desciende del cielo. Cayó del cielo) entre los hombres un enorme granizo.

La palabra, allí, es mulinos, y significa exactamente eso que casi suena: molinos. Es la piedra que se usa para engranar el alimento. El trigo. O sea que esa voz que se derramó, lo que hizo fue engranar la palabra hasta que se hizo clara, y entonces la gente entendió que está consumado. Y se cayó Babilonia. Cuando la gente entiende que nuestro destino ya es una realidad interna, se acaba la confusión. Babilonia es quemada por la espada de su boca, y a su boca la tenemos nosotros.   

Lo mismo, siguiendo con el pensamiento de que hay algo que tiene que ser removido para que él sea revelado, y saliendo un poco de Apocalipsis 1, que es donde todavía de un modo u otro andamos, podríamos ir a verlo en las parábolas. Porque allí también está lo mismo. Mateo 24. Esta es peligrosísima.

(Mateo 24: 36) = Pero del día y la hora nadie sabe, (Estamos hablando de lo mismo. Estamos hablando del día del Señor) ni aun los ángeles del cielo, sino sólo mi Padre.

(37) Más como en los días de Noé,

Es la única señal que tenemos, ¿Sí? Porque si quieres saber cómo son los días en que Él regresará, tienes que entender cómo eran los días en el tiempo de Noé. Si tú develas las características de los días el tiempo de Noé, tú puedes saber más o menos la estación de su venida.

Pero más allá, si entiendes lo que acontece en el tiempo de Noé, también entenderás lo que va a acontecer en su venida, Porque más que descubrir el futuro, es entender el pasado. No es una escatología en Apocalipsis. Apocalipsis está usando el lenguaje del Antiguo Testamento, para traer más revelación a algo que ya aconteció. Que es la revelación de Cristo en toda su victoria. Está consumado.

Dice: como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.

(38) Porque como en los días del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose (Acuérdate de Babilonia) y dándose en casamiento, hasta el día en que (¿Quién entró en el arca? ¿Quién no entró en el arca? Los que estaban comiendo, bebiendo y dándose en casamiento.) (39) y no entendieron hasta que vino el diluvio (¿Quién no entendió? Los que estaban comiendo, bebiendo y etc.etc.) y se los llevó a todos, (¿A quién se llevó? ¿A los impíos o a los justos? A los impíos) así será también la venida del Hijo del Hombre.

(40) Entonces estarán dos (¿Entonces, cuándo? En el día de los tiempos de Noé.) estarán dos en el campo (¿Cómo que en los días de Noé? En los días de la venida del Señor. Porque el día de la venida del Señor, es tipificado en los días del diluvio de Noé. En ese día, ¿Qué día? El día que estamos investigando y que sólo podemos descubrir entendiendo lo que pasó. En ese día, estarán dos en el campo), el uno será tomado, y el otro será dejado.

¿Quién es tomado? ¿Quién fue tomado en el día de Noé? Como en los días de Noé, así será también el día de la venida del Señor. ¿Por qué será tan difícil de entender, esto? De hecho, eso no elimina el arrebatamiento; creo que lo explica diferente.

Eso no elimina su venida y tampoco el arrebatamiento. Él vendrá y seremos arrebatados. Yo creo firmemente en eso. Pero los que se quedan aquí, somos nosotros. Eso te lo dice toda la Biblia. Tengo algunas escrituras que quiero que anotes.

Escrituras que te dicen que el pecador será removido de la tierra. Salmos 9:17: Los malos serán  trasladados al Seol, todas las gentes que se olvidan de Dios. Salmos 11:6: Sobre los malos hará llover calamidades; fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos.

Salmo 37: 9-10: Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí. Salmo 75:10: Quebrantaré todo el poderío de los pecadores, pero el poder del justo será exaltado.

Salmo 119:119: Como escorias hiciste consumir a todos los impíos de la tierra; por tanto, yo he amado tus testimonios. Proverbios 10:25: Como pasa el torbellino, así el malo no permanece; más el justo permanece para siempre. Proverbios 10:30: El justo no será removido jamás; pero los impíos no habitarán la tierra.

Y estas son sólo las que te lo dicen en blanco y negro, sin mayores necesidades de interpretación. Porque te dice que los malos no permanecerán, que los impíos serán arrasados y que nosotros lo veremos. De hecho, para poder ver eso, vamos a tener que estar aquí, todavía. De última, lo que te está diciendo es que no te preocupes por al aumento de la gente impía. Eclesiastés dice que ellos trabajan para trasladar sus riquezas a los justos.

Proverbios 12:7: Dios trastornará a los impíos, y no serán más; pero la casa de los justos permanecerá firme. 2 Pedro 2: 5-9: Y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos; y condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, recudiéndolas a ceniza y poniéndolas como ejemplo a los que habían de vivir impíamente, y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos), sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio;

2 Pedro 3:7: pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. Fíjate; aquí hay algunas escrituras que dicen que el justo permanece para siempre, sobre la tierra.

Salmo 37: 18 y 28: Conoce Jehová los días de los perfe3ctos, y la heredad de ellos será para siempre. – Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; más la descendencia de los impíos será destruida.

Salmo 58:10: Se alegrará el justo cuando viere la venganza; sus pies lavará en la sangre del impío. Estas son escrituras claras que,-reitero, no necesitan del trabajo del dios de los ladrones: Hermes. Salmo 91:8: Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos. 

Salmo 145:20: Jehová guarda a todos los que le aman, más destruirá a todos los impíos. Salmo 25:13: Gozará él de bienestar, y su descendencia heredará la tierra. Y puedes ver luego si quieres el Salmo 37 en su integridad. Todo el capítulo 37 de Salmos es un peligro para la doctrina actual de la iglesia. Muy rara vez oirás a alguien, con la doctrina presente de la iglesia, predicar sobre el salmo 37.

Mira el verso 11: Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz. (¿Estás viendo? Mira conmigo el verso 20) Más los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros serán consumidos; se disiparán como el humo. (Verso 22) Porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán destruidos.

(Verso 28-29) Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; (No removidos, no raptados) más la descendencia de los impíos será destruida. Los justos heredarán la tierra, y vivirán (¿Sólo un tiempito sobre ella? No) para siempre sobre ella.

(Verso 34) Espera en Jehová y guarda su camino, y él te exaltará para heredar la tierra; cuando sean destruidos los pecadores, lo verás. (Esto quiere decir que allí vas a estar para verlo, ¿No es cierto? Verso 35) Vi yo al impío sumamente enaltecido, y que se extendía como laurel verde. (Verso 36) Pero él pasó, y he aquí ya no estaba; lo busqué, y no fue hallado. (Para buscarlo, tendrías que estar en el mismo lugar en donde él estaba)

(Versos 37-38) Considera al íntegro, y mira al justo; porque hay un final dichoso para el hombre de paz. Más los transgresores serán todos a una destruidos; la posteridad de los impíos será extinguida. (Salmo 104: 5) Él fundó la tierra sobre sus cimientos; no será jamás removida.

No entiendo. Toman un verso en Pedro, donde todavía no nos ha caído la ficha, y lo usan contra cincuenta escrituras que claramente te hablan por sí solas. Cuando la misma hermenéutica nos dice que no podemos establecer doctrina con un solo texto aislado.

(Isaías 45: 18) = Porque así dijo jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó; yo soy Jehová, y no hay otro.

O sea: Él no empieza nada que no pueda terminar, hermano. – ¡Es que por allá dice que si cielos, que si tierra! – Ya vamos a llegar a examinar eso. Por el momento me interesa preguntarte algo: ¿Estás viendo con bastante claridad lo que la Biblia dice, por encima de lo que algunos hombres enseñan?

Volvemos a Mateo 24. Mateo 24 es Génesis 6. Esos son los días de Noé. Tranquilo, no voy a enseñar sobre eso porque necesitaría otro estudio. Dice Génesis 6:5: Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de (¿De los qué?) de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.

Yo creo que este es uno de los versos más tristes de la Biblia. Pero Noé halló gracia. Y eso es lo que muchos de nosotros tendremos que hacer en los últimos días: hallar gracia. Así como en los días de Noé, Jehová trató con el malo, así también va a tratar en el final.

Hay un juicio, pero el juicio es para producir arrepentimiento, no para mandar a la gente al infierno. El juicio de Dios produce arrepentimiento. El juicio de Dios viene por standard. El standard produce juicio. Cuando veamos la mera expresión de Cristo, todo lo que no es Cristo, se arrepiente.

El problema con Cristo es que no lo hemos visto, porque el que le ve, cae como muerto. El problema con la iglesia es que no hemos visto su presencia. Sólo hemos visto sus manos. Risas, temblores, caídas. Todo tiene que ver con Dios, pero ¡Esas son sólo las arras!

¡Hay más! El temor es que nos quedemos con el depósito, y seamos negligentes para con la plenitud que Él desea para ti y para mí. No queremos subestimar el tiempo de la era, Pentecostés fue necesario, pero sólo en el Lugar Santo. ¡Y el hombre anda en el Lugar Santísimo!

Como en los días de Noé. Bien; ahora vamos a ver a Pedro, como lo compara con los días de Noé. Porque Pedro lo usa. Estamos hablando de Apocalipsis, y esto nos ayuda a entenderlo. 2 Pedro 3:3: Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, (Ahí está el misterio de la iniquidad) (4) y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.

Esto no es por ignorancia, esto es voluntariamente. Se hacen los distraídos. Porque ahí está escrito, que como en los días de Noé. O sea: lo ignoran voluntariamente. (Verso 5) Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos y la tierra, que proviene del agua, y que por el agua subsiste, (6) por lo cual, el mundo de entonces pereció anegado en agua.

El mundo de entonces, pereció. Ahora piensa: ¿Dónde fue a parar? A ninguna parte. Todavía vivimos en el mismo mundo. O sea: el planeta donde tú estás hoy parado, es el mismo en el cual vivía Noé. Sin embargo, ya pereció.

Escucha: cuando la palabra habla así, aparentemente sin tener sentido, entonces es cuando tienes que entender las tipologías. Porque gramaticalmente no tiene sentido. ¿Cómo puede ser que si el mundo pereció, nosotros hoy estemos aquí? ¡Este tendría que ser otro planeta!

Para nada, ¡Es el mismo! El mundo de entonces, pereció, Los cielos y la tierra, dejaron de ser. ¿Cuáles? Los que estaban antes del diluvio. Sin embargo, el sol, los cielos y la tierra, después del diluvio, son los mismos.

¿Por qué, entones, dice que pereció? La condición que saturaba la tierra, o sea: el sistema operativo, el cosmos, los principados y las potestades y los resultados de ellas, sus expresiones, fueron eliminadas, dejándonos con cielos y tierra nuevos.

¿Cómo vas a explicar que el mundo de entonces pereció, pero que todavía está? Yo por las dudas busqué la palabra perecer. ¿Sabes lo que significa? Perecer. Aniquilado, destruido. O sea: no es un engaño el significado que dice.

Ahora; pereció, sin embargo permanece. Los cielos y la tierra es el primer mundo. Es el cosmos. Es el orden o el sistema de arreglo de las cosas. El mundo terminó, pero el planeta permanece. Vivimos en el mismo planeta que vivía el viejo Noé.

Lo que se destruyó fue el primer orden de forma de vida sobre la tierra. Pero como el hombre todavía estaba en Adán, volvió a producir lo mismo. Nosotros ya no estamos en Adán, pero no hemos cambiado el orden.

¿Por qué? Porque según  el hombre piensa, así es él. Y aunque estás en Cristo, el cuerpo sigue obedeciendo a Eva, y la iglesia está juzgando entre buenas y malas obras. Ambas fruto de un mismo árbol que produce muerte.

¿Cuál fue el método del juicio de Dios? Agua, en aquel entonces. Ahora bien; el agua que trajo juicio al mundo de los impíos, fue la misma agua que salvó a Noé. Lo que fue juicio para uno, fue la salvación para el otro.

Entonces, el método que Él utiliza para traer juicio, no es para eliminarte literalmente. Porque si fuera para eliminarte literalmente, eliminaría tanto al justo como al malo. Porque estamos hechos de lo mismo. ¿Cuántos están viendo cómo Dios escribe? Por eso es una fuente inagotable.

(Verso 7) = Pero los cielos y la tierra que existen ahora, (¡Te acaba de decir que perecieron!) están reservados por la misma palabra (La misma palabra que los creó) guardados para el fuego (Primero fueron juzgados por agua, ahora van a ser juzgados por fuego. Otro utensilio de Dios para traer juicio. Pero recuerda siempre que lo que es juicio para algunos, es bendición para otros. Eso no te puede quemar. Purifica el oro, pero quema la estopa. Te lo está diciendo la misma palabra) en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. (¡No es la perdición de la tierra, es la perdición de los malos! Igualito a los cincuenta versículos que te leí antes.)

¿Y de qué impíos está hablando? De la cizaña. ¿Y por qué perdición? Porque el hombre de perdición, el hombre de pecado, o sea: la mentalidad adámica, va a ser quemada de la tierra. Una vez más te lo puedo asegurar y hasta firmar: ¡Babilonia va a caer!

Es la única manera de leer Apocalipsis y ver a Cristo. De otro modo, vas a ver un montón de cosas que te van a poner los pelos de punta y vas a salir corriendo despavorido. Nosotros vamos a quedar ahí. Dios es un Dios de patrones inamovibles.

En Egipto, Dios también trajo juicio. Pero Él no sacó a Israel para traer juicio al mundo malo, sino que los guardó dentro del juicio. Él tampoco sacó a Noé para traer el juicio a los malos, sino que lo guardó dentro de algo que preparó desde antes del juicio, al igual que nosotros estamos preparando una mentalidad que nos va a guardar del día malo.

Escucha: así como en los días de Noé. Cuando vino el juicio en Egipto, todo Egipto fue destruido, pero todo Israel fue salvo. Es más; hubieron egipcios que dijeron: vámonos de aquí con los israelitas, y también fueron salvos.

Y nos trajimos el oro. Y todo el fruto de su sistema. Los reinos de este mundo, serán reinos del Señor. Ese es el verdadero mensaje. ¡Esas son las buenas nuevas! – ¡No! ¡Nos tenemos que ir porque el anticristo se va a quedar con todo el oro!

Ni lo sueñes, que no me da la gana de dárselo. ¿Entiendes ahora aquello que dijo respecto a: No los saques de la tierra, sólo guárdalos del mal? Ahora, sí dice que está reservado para fuego. 2 Pedro, capítulo 3. Pero mira ahora 1 Pedro, capítulo 3 y verso 20.

(1 Pedro 3: 20) = Los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, (¿Qué es lo que lo detiene? La madurez del arca. ¿Qué es lo que detiene la manifestación del inicuo? El tiempo. ¿Por qué estaba siendo paciente Dios? Porque estaba esperando que se preparara el arca. ¿Y qué es el arca? Las dimensiones del arca, expresan la madurez del varón perfecto.) en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvas,

¿Ocho es un número de qué? De nuevos comienzos, por eso Apocalipsis habla de nueva tierra. Nuevos cielos. ¿Fueron salvas por qué? Por la misma agua que fue perdición para otros. ¿No son inventos míos, verdad?

O sea: la misma agua que destruyó a algunos, fue la misma agua que salvó a otros. Hoy, el fuego que aflige a algunos en la iglesia, es el mismo fuego que muchos otros andan esperando. Hay gente que quiere venir, pero que no va a venir hasta que la cizaña se vaya.

Porque para andar jugando a la política, mejor se quedan dónde están. Para andar en disensión, mejor se quedan dónde están. Para andar en confusión sin tener dirección divina, mejor se quedan dónde están.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Entendiendo la Verdadera Guerra

 

Es normal que cuando escuchamos hablar de Guerra Espiritual no podamos evitar relacionarlo inevitablemente con gritos, excesos, gente pataleando por el suelo, gente babeando espuma, ataduras inmorales, inmadurez y todas esas cosas que, seguramente, más de uno de ustedes habrá visto alguna como parte de ese envase de Guerra.

Sin embargo, si me lo permites, yo quisiera hoy, aquí y ahora, esbozar algunos conceptos que muestren lo que yo interpreto como aspectos mucho más interesantes respecto a este tema, que aquellos que puedas haber visto antes o de los que puedas haber sido testigo.

Es muy cierto que algunos sectores de la iglesia en el pasado, (Y a lo mejor todavía hoy, no lo dudo), han hecho un uso abusivo de la liberación, como se lo ha hecho de tantas otra cosas. Sin embargo, creo que de ninguna manera podemos excluir o ignorar por ello aspectos de la palabra de Dios, simplemente porque en algún lugar, momento y tiempo hubo un exceso en cierta práctica.

Esto, si puede entenderse bien, estaría directamente relacionado en su esencia principal con aquello que Pablo supo describir tan bien cuando puntualizó que en todo lo relacionado al evangelio, debíamos rigurosamente examinarlo todo y solamente retener lo bueno. Aquí cabe y es adecuado ciento por ciento.

Y fíjate que uno de los problemas que tenemos que resolver para encarar correctamente este problema, de alguna manera, es lo que yo llamaría la cosmovisión que hemos adquirido. Todos sabemos que los conceptos se encargan de modelar nuestras conductas y percepción de las cosas y, en cierta forma, incluso llegan a determinar la manera, la forma en que reaccionaremos ante las circunstancias de la vida.

Muy probablemente, la mayoría de nosotros no tenemos demasiadas dificultades con las teorías o con la teología de la Guerra Espiritual, pero sí tenemos dificultades, (Enormes dificultades podría decirte), cuando tenemos que comenzar a aplicarlas.

Yo creo que la razón de esa dificultad es que tenemos un simple y no tan simple problema de concepto. Porque podemos hablar teológicamente sobre el mundo espiritual sin ningún problema, pero que cuando intentamos traer a ese mundo espiritual al sistema de explicación de los fenómenos en nuestras vidas, entonces tenemos grandes problemas.

Quiero ponerlo en palabras más simples para que a nadie le queden dudas. Lo que quiero decir es que el mundo espiritual no siempre es demasiado real para nosotros, para una gran mayoría que decimos ser cristianos practicantes y miembros de iglesias cristianas.

En muchos aspectos somos demasiado materialistas, por lo menos, mucho más de lo que nos gustaría admitir. Y para nosotros, las personas son siempre más importantes que los seres espirituales. Desafortunadamente, esto se aplica muchas veces de igual forma al Espíritu Santo como a los seres demoníacos. Por eso es que es tan repetido y frecuente el dilema ese de: “¿Será de Dios?” que tantos hermanos repiten a diario.

Tendremos que intentar resolver este problema de la manera más sencilla posible. Todos, (O casi todos), los cristianos estamos de acuerdo que existe Satanás, ¿Verdad? Y que también existe un demonio o muchos, que directamente se oponen a la obra de Dios. Ese demonio central es un ángel caído y Cristo lo venció.

A eso lo sabemos muy bien y hasta lo hemos enseñado cuando nos pusieron de maestros. Sin embargo, el problema radica en ponernos de acuerdo en el papel, el rol, la influencia y la manera en que ese ángel caído opera hoy. Y a eso, si quieres, puedes sumarle la calidad de la actitud que la iglesia muestra, como tal, ante el enemigo.

Hay diferentes tipos de actitudes y también de personas imbuidas en todo esto. Están, por ejemplo, los racionalistas compulsivos. Se ha podido comprobar fehacientemente que existen tres tipos de respuesta hacia el tema de la Guerra Espiritual. El primer grupo de esas personas, se describe muy nítidamente en un testimonio de un traductor de Wycliffe que cuenta lo siguiente:

“Fui a la selva del Amazonas, -dice-, en el año 1963, para comenzar un ministerio entre el pueblo Apurina. Hasta donde yo sé, yo fui el primer en desafiar el dominio de Satanás sobre este pueblo, un dominio completo a través de los siglos.

Mi principal propósito, -añade-, al estar allí era ver si podía sacar a las personas de la casa de Satanás y llevarlos a la casa de Jesús, es decir; ver si podía transferirlos del reino de las tinieblas al reino de la luz. Pero, desafortunadamente, a pesar de mi título de Maestría en Teología y de haber leído toda la Biblia varias veces, no terminaba de estar consciente de estas verdades sobre Guerra Espiritual.

Tengo que confesar, -expresa-, que no sólo fui avergonzado en mis prestigios ministeriales, sino que directamente los demonios me dieron una descomunal paliza. Confieso que la recibí sin misericordia, hasta el punto en que no podía más. Satanás, sencillamente, llegó a trapear el suelo conmigo.

No sabía cómo defenderme, -sigue relatando este hombre-, porque en realidad, lo que sucedía, era que no comprendía lo que estaba pasando. Era un verdadero escéptico con respecto a la actividad de los demonios. ¡Claro1 Yo sabía que existía Satanás y los demonios, ya que la Biblia es clara y enfática en ese aspecto, pero sabía muy poco sobre su manera de operar y virtualmente nada sobre el uso de nuestras armas, ya fuera para defenderme o para atacar.

Mi trasfondo teológico, -sigue contando-, tanto el formal como el informal, era estrictamente tradicional. Mis profesores me transmitieron la idea de que un siervo de Cristo era intocable o que estaba exento del ataque demoníaco. Esa clase de cosas, -aseguraban muy sueltamente-, no serían ningún problema para nosotros, concluyó.”

Quizás no necesitamos ser misioneros en un lejano pueblito de un no menos remoto país ignoto para pasar por las desafortunadas experiencias del testimonio anterior, pero estoy convencido que muchas veces podemos llegar a sentir emociones muy parecidas a las descriptas por ese sincero hermano.

El primer grupo de personas son aquellos que quieren tener una actitud esencialmente racional al fenómeno espiritual, algo que no critico porque no soy quien para hacerlo, pero que considero poco sabio por la sencilla razón que el mundo espiritual no responde a patrones que humanamente podemos entender.

Lo curioso de este grupo es que fueron capaces de admitir la obra de la salvación por gracia (una experiencia espiritual y profunda) con naturalidad y fe, pero les significa muy dificultoso poder abrir su entendimiento al mundo espiritual. Tengo una novedad: el Espíritu Santo no vino de Grecia.

Después tenemos a los extremistas del delirio. Definitivamente lo conforman un grupo grande de hermanos que han tomado una actitud radical en cuanto al mundo espiritual, incluyéndolo casi de manera obligada en todo lo que ven y hacen.

Como es lógico suponer esto implica un desequilibrio que muchas veces provoca aversión (por la alergia que nos produce). El «ver demonios en todas partes» es un comentario común y en muchos casos, con ciertas bases. De todos modos, yo solía enseñar que la diferencia entre un ortodoxo y un progresista era que uno veía demonios por todas partes, mientras que el otro no los veía por ningún lado. Extremos perniciosos.

Y luego están los sabios equilibrados. Ciertamente, yo creo que este es el grupo con más ventajas para poder expresar la verdad de Dios sin adulteraciones. Lamentablemente debo decir que es el grupo menos numeroso. Tienen la gracia de buscar la opinión de Dios antes de expresar sus conclusiones, aún en temas que son muy nuevos o «delicados».

Estos hermanos han aprendido que muchas veces Dios está por encima de sus conclusiones ¿…Camino de Dios?… Ezequiel 18:25, dice: Y si dijereis: no es recto el camino del Señor; oíd ahora, casa de Israel: ¿No es recto mi camino? ¿No son vuestros caminos torcidos? Es muy bueno estar abierto al Espíritu de Dios al momento de enfrentar cosas que no entendemos o nos cuesta aceptar.

Aunque a la mayoría no nos guste admitirlo, existen declaraciones en la Palabra que muestran sin lugar a dudas la relación entre la condición espiritual de la Iglesia (o los hijos de Dios) y la condición de la tierra. Concretamente, de una tierra que puede estar bajo maldición. Veamos algunos ejemplos:

(Génesis 3: 17) = Y al hombre dijo: por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: no comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. (Esto nos está mostrando que el pecado conjunto de Adán y Eva, trae maldición sobre toda la creación)

(Génesis 4: 10) = Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.

(11) Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.

(12) Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra. (El crimen de Caín en perjuicio de Abel clama venganza y, por consecuencia, contamina la tierra)

(Josué 7: 20) = Y Acán respondió a Josué diciendo: verdaderamente yo he pecado contra Jehová el Dios de Israel, y así y así he hecho.

(21) Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro de peso de cincuenta siclos, lo cual codicié y tomé; y he aquí que está escondido bajo tierra en medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello.

(Verso 25) = Y le dijo Josué: ¿Por qué nos has turbado? Túrbete Jehová en este día. Y todos los israelitas los apedrearon, y los quemaron después de apedrearlos.

(26) Y levantaron sobre él un gran montón de piedras, que permanecen hasta hoy. Y Jehová se volvió del ardor de su ira. Y por esto aquel lugar se llama el Valle de Acor, hasta hoy. (Aquí una vez más vemos que se contamina la tierra del pueblo de Dios).

Estos son algunos ejemplos de lo que puede significar una maldición lisa y llana sobre la tierra, pero en algunas mentalidades quizás no sea suficiente para que se entienda. Por lo tanto, y para poder mostrar algunos ejemplos más contundentes, quisiera transcribir un par de versículos más.

(Levítico 19: 29) = No contaminarás a tu hija haciéndola fornicar, para que no se prostituya la tierra y se llene de maldad.

(Levítico 18: 24) = En ninguna de estas cosas os amancillaréis; pues en todas estas cosas se han corrompido las naciones que yo echo de delante de vosotros, (25) y la tierra fue contaminada; y yo visité su maldad sobre ella, y la tierra vomitó sus moradores.

Creo que no se necesita demasiado añadido. Creo que muy fácilmente podemos deducir la relación a la que hago referencia al respecto. Sólo que aparecerá la duda: Si el pecado produce maldición y contamina la tierra ¿Qué sucede con la obediencia? Dejemos que hable la Biblia.

(Levítico 26: 4) = Yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto. (A esto lo podríamos rotular como: Salud Ecológica.)

(Levítico 26: 5) = Vuestra trilla alcanzará la vendimia, y la vendimia alcanzará a la sementera, y comeréis vuestro pan hasta saciaros, y habitaréis seguros en vuestra tierra. (A este ítem deberíamos relacionarlo con la Salud Económica.)

(Levítico 26: 6) = Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante; y haré quitar de vuestra tierra las malas bestias, y la espada no pasará por vuestro país. (Aquí estamos hablando de algo muy importante en estos tiempos: Seguridad Personal y Seguridad Civil.)

(Levítico 26: 7) = Y perseguiréis a vuestros enemigos, y caerán a espada delante de vosotros.

(8) cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a filo de espada delante de vosotros. (Importante a nivel de nación en lucha por Soberanía: Supremacía Sobre los Enemigos.)

(Levítico 26: 9) = Porque yo me volveré a vosotros, y os haré crecer, y os multiplicaré, y afirmaré mi pacto con vosotros. (Esto tiene que ver con lo personal e individual y con lo grupal y corporal: Crecimiento.)

(Levítico 26: 10) = Comeréis lo añejo de mucho tiempo, y pondréis fuera lo añejo para guardar lo nuevo. (Y esto tiene que ver con las artes o las formas de crecimiento por talento: Innovación y Creatividad.)

Es indudable que a través de todos estos textos, se puede concluir que nuestra actitud tiene un papel redentor o condenador sobre la creación material de Dios. Esta relación se puede expresar muy bien en algunas de las siguientes consideraciones.

Por ejemplo; cuando menciono el hecho de que la Iglesia tiene un papel redentor sobre la creación estoy parafraseando lo que Pablo lo dijo con tanta claridad hace ya tanto tiempo; Ro. 8:19 Pues la creación aguarda con ardiente anhelo la manifestación de los hijos de Dios.

Esto implica una responsabilidad muy grande, porque quiere decir ni más ni menos que depende de nosotros como Iglesia y depositarios de la autoridad de Dios el saber bendecir con nuestra obediencia y nuestra palabra la maravillosa creación de Dios.

Ahora bien; veamos: ¿Cuál es el papel del enemigo con la creación? Fíjate que también a esta pregunta la Biblia es enfática, porque en ella podemos leer algunas respuestas que se nos dan y que, no dudo, conforman una especie de manual que todos deberíamos estudiar y conocer:

(2 Corintios 4: 3) = Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; (4) en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

¿Alguna vez te has preguntado, al leer estos textos, qué cosa es ser el dios de este siglo? De ninguna manera está hablando de un período de cien años, que es lo que nosotros conocemos como siglo, sino de su traducción a partir de la palabra usada en los originales: sistema. Ahora sí; ¿A ti te cabe alguna duda que Satanás es el indiscutible dios de este sistema en el cual vive el mundo secular?

(Juan 12: 31) = Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.

Aquí Juan lo está llamando a Satanás, “príncipe de este mundo” Y parece que le estuviera otorgando un título nobiliario, ¿Verdad? Ni lo sueñes. En primer lugar, no está hablando de mundo como planeta, sino con la misma palabra usada por Pablo para siglo: sistema. Y ser príncipe de ese sistema, o principado, es sinónimo de hablar de diseño. ¿O tienes alguna duda que el mundo secular está diseñado por satanás y sus demonios?

(Efesios 2: 1) = Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros deleites y pecados, (2) en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.

Es el mismo concepto que vimos en Juan 12. Es el diseñador del sistema mundano, y eso lo transforma en una autoridad para ese sistema, (Eso significa ser una potestad) que no es ni física ni geográfica, sino espiritual. El que diga que no cree en Dios porque quiere ser libre de toda religión, no entiende que al tomar esa decisión, automáticamente decide ser esclavo de Satanás. O recoges, o desparramas.

(1 Juan 5: 19) = Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.

Aquí Juan lo rotula como “el maligno”. Hay otros textos donde se lo alude como “el malo”. Lo importante, sin embargo, es que Juan reafirma lo ducho anteriormente respecto a los diseños, pero lo cierto es que el mundo entero está sometido a ellos.

Tal vez muchos pastores y teólogos no comparten esta relación pero es evidente por la Palabra (y no lo pueden negar) que Jesús tuvo que enfrentarse con el enemigo; o dicho de otra forma, el Diablo no se hizo ningún problema a la hora de tratar de poner en aprietos a Jesús (cosa que no logro).

Los apóstoles que siguieron la obra del maestro tampoco fueron libres de esta relación de enfrentamiento. Muchos de ellos sufrieron y vencieron durante su vida. ¿Qué habrá sucedido con la iglesia (Bueno, al menos con algunos sectores de ella) que ha llegado a pensar que no va a tener problemas con él si todos los que vinieron antes de nosotros si lo tuvieron?

No pretendo convencer a ninguna persona que empiece a buscar problemas ni a ver demonios debajo del plato de sopa, pero una cosa es evidente: al haber sido hechos hijos de Dios, hemos sido constituidos enemigos del Diablo.

Pablo dice, en el Libro de los Hechos, capítulo 26 y verso 18,  que ha sido llamado para abrir sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz y del poder de Satanás a Dios, para que reciban perdón de pecados y una herencia entre los santificados por la fe en mí.

Entonces, y a la luz de todas estas cosas mencionadas; ¿Cuál debería ser nuestro papel como hijos de Dios frente al enemigo y en relación a la creación? Yo creo fiel y firmemente que hay dos palabras que lo dicen todo: autoridad y redención.

Autoridad. Cristo ha depositado su autoridad sobre la Iglesia, para que esta se constituya en «Columna y baluarte de la verdad» Como Pablo le dice a Timoteo en su primera carta, 3:15 Existe una relación directa entre el pecado del pueblo y la pobreza de la tierra y su economía (Aunque algunos «intelectuales» se agotan tratando de negarlo).

Dicho de otra forma, mientras más idolatría, pecado y corrupción hay en una nación, mayor es la pobreza y la carencia económica. El opuesto lógico nos permite ver que mientras el pueblo busca el perdón de Dios y abandona su conducta pecaminosa, Dios mueve su corazón para prosperarnos económicamente como nación.

(2 Crónicas 7: 13) = Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; (14) si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado y oraren, y buscaron mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

La Iglesia es la única que tiene la autoridad para proclamar el señorío de Cristo a una nación y a los lugares celestiales. Debo convenir que existe un enorme desconocimiento de esta clase de tmas, así que será bastante oportuno, pienso, ir preparando algo al respecto y desarrollarlo del mismo modo conque hoy lo hacemos con este.

Redención. Podemos como iglesia ponernos entre el mundo y el enemigo a fin de interceder por la salvación de ellos. A veces tenemos la extraña tendencia a espiritualizar demasiado algunas cosas y olvidamos que aunque nuestra ciudadanía está en los cielos, vivimos en un mundo material que nos afecta e influye sobre nosotros de manera positiva o negativa.

Permíteme demostrarte que a veces nos vamos hasta «el tercer cielo» y nos olvidamos de las necesidades de los que nos rodean. Eso, de hecho, con todas las lógicas precauciones que deberemos tener al respecto, porque interceder es colocarse entre el ataque y el atacado, así es que tendremos que comprobar y asegurarnos que cualquier atacado no esté dejando no ya puertas, sino portones espirituales abiertos por donde esos ataques puedan filtrarse.

¿Recuerdas haber orado alguna vez porque se haga realidad todo aquello que beneficie a nuestro país, cualquiera sea el que cada uno de nosotros habita, y dejar de lado esa antigua postura que de la política sólo deben ocuparse los políticos? Cierto es que el ámbito de la política no es el ámbito natural de un cristiano, pero no menos cierto es que cada uno de nosotros, hijos de Dios por adopción, tenemos la obligación de velar por los intereses de todas las personas con las que compartimos residencia.

¿Cuándo fue la última vez que en tu iglesia o a solas, oraste por las nuevas leyes y códigos que tu gobierno nacional piensa aprobar en un futuro próximo? O es que debemos enterarnos que «algo» se esté maquinando contra la iglesia para recién reaccionar. En mi país ya sucedió: aprobaron leyes que no tienen absolutamente nada que ver con el propósito y la voluntad de Dios y como iglesia nos enteramos cuando las publicaron ya aprobadas y avaladas.

¿Cuándo fue la última vez que oraste sobre un mapa de tu país e intercediste para que sus fronteras no sean lugares desolados, para que dejen de una vez de hollarlos como nación, para que se pueda recuperar la dignidad de sentirse parte activa y dinámica de ese país, y para que el narcotráfico, o la violencia no encuentren refugio en cualquiera que sea tu nación?

Entonces, cuando hablo de redención, no me refiero a que seamos nosotros quienes dispongamos quienes son salvos y quienes no lo son, estoy refiriéndome a que tenemos la autoridad de legislar la creación desde los lugares celestiales, con oración, con intercesión, con súplica y misericordia.

Creo que el grueso almidón de la teología, sumado a los clásicos y tradicionales modismos de la religión organizada, nos ha cauterizado un poco nuestra sensibilidad y pido que el Señor nos ayude a entender la gran responsabilidad que el Hijo de Dios nos ha dado.

 

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En Manos del Enemigo

 

En una ocasión escuché a un evangelista decir que la enseñanza de “una vez salvo, eternamente salvo” hace que una persona sea irresponsable, suelta y descuidada. Solamente puede hacer tal declaración porque no entiende completamente la Palabra de Dios. Solamente aquellos que no entienden la salvación de Dios pueden decir que un hombre será irresponsable y suelto debido a que sabe que él es eternamente salvo.

Tales personas ignoran por lo menos tres cosas. Primero, ignoran el camino de la salvación de Dios. No saben cómo Dios los ha salvado. Al decir esto, no estamos hablando con respecto a la manera de ser preservado, sino a la manera en la cual Dios nos ha salvado.

Dios no nos amenaza con ir al infierno a fin de ganar nuestra fe en Jesús. Él no nos asusta para que vayamos al cielo. El hombre siempre piensa que si él no se arrepiente de sus pecados, no cambia un poco, y no lleva a cabo obras de mérito, no puede ser salvo.

Por esta razón, él continua buscando maneras para ser salvo. ¿Es ésta la manera en que Dios nos salva? ¿Pone Dios el asunto del pecado continuamente delante del hombre amenazándolo para que lo resuelva inmediatamente? ¿Amenaza Dios a la gente con el tribunal y Su ira, reprimiéndolos de hacer varias cosas, y manteniendo en suspenso a aquellos que no saben qué les espera en el futuro, haciéndolos luchar con todas sus fuerzas?

Si un hombre conoce un poco de Dios, dirá mil veces no a estas preguntas. Aquellos que no conocen a Dios dirán que es una buena manera hacer que el corazón del hombre tema y tiemble y esté en suspenso, sin saber qué le espera más delante.

Sin embargo, aquellos que entienden la salvación de Dios saben que esto es una información maligna del infierno. Esto no es las buenas nuevas. Dios dijo que el juicio ha terminado. El problema del pecado está resuelto. El camino de la salvación de Dios no es mantenernos en suspenso ni asustarnos del juicio.

Él nunca nos ha obligado a la santidad, justificación, y santificación. Él dijo que todo está preparado. Los siervos dijeron que todo está listo; Dios ha preparado todo. Ahora El viene para darte cosas. Sin embargo, hoy día hemos cambiado las cosas. Pensamos que el hombre puede ser asustado para hacer el bien. Por favor recuerda que un hombre solamente puede ser asustado para hacerlo flaquear, pero nunca puede ser asustado para que haga el bien.

Segundo, las personas mencionadas anteriormente, no solamente ignoran el camino de la salvación de Dios, sino que también ignoran el contenido de esta salvación. ¿Qué es la salvación? No es solamente el asunto de que Dios resuelve nuestro problema de pecado mediante Su Hijo.

La salvación no solamente hace que nuestros pecados sean perdonados, también nos da vida eterna. La salvación de Dios nos justifica, y también nos da al Hijo de Dios, poniéndolo dentro de nosotros. La salvación no solamente hace que no seamos condenados por Dios, sino que pone al Espíritu Santo dentro de nosotros.

No solamente nos capacita para que vivamos eternamente en el futuro, sino que hoy ha impartido la naturaleza de Dios dentro de nosotros. Este es el contenido de la salvación. No solamente tenemos el perdón y la justificación, y no solamente no somos condenados ni juzgados, sino que tenemos la naturaleza de Dios, Cristo y el Espíritu Santo dentro de nosotros. Como resultado, el hombre espontáneamente tiene un deseo nuevo, una inclinación nueva y una aspiración nueva. La salvación de Dios agrega algo nuevo dentro de nosotros.

Algunos han dicho que la salvación es objetiva. Sin embargo, existen muchos aspectos de la salvación que también son subjetivos. La salvación no solamente ha resuelto el problema del pecado delante de Dios, también ha resuelto muchos otros problemas dentro de nosotros.

Dentro de nosotros, ahora tenemos una vida nueva, una naturaleza nueva, el Señor, y el Espíritu Santo. Debido a que éste es el caso, ¿podemos ser irresponsables? No estoy diciendo que un cristiano nunca peca. Sin embargo estoy diciendo que si un cristiano peca, eso es un sufrimiento para él.

No es un gozo. Si un hombre piensa que él ha recibido el permiso y el certificado para pecar porque sabe que es eternamente salvo, y si tal persona no siente nada cuando peca, no tiene el sentir de sufrimiento, dudo que tal persona sea un verdadero hijo de Dios.

Estoy diciendo que una persona es eternamente un hijo de Dios solamente después de que él ha llegado a ser primero un hijo de Dios. No estoy diciendo que una persona puede ser hijo de Dios eternamente sin haber sido nunca un hijo de Dios. El Señor está dentro de nosotros. Él nos prohíbe pecar.

Tercero, una persona como la que se mencionó anteriormente no conoce el resultado de la salvación de Dios. Para los que hemos sido salvos por Dios, indudablemente hay una consecuencia, un resultado. ¿Cuál es este resultado? Después de que un hombre es salvo, ¿puede quebrantar la ley simplemente porque ahora él está justificado en Cristo?

¿Puede libremente transgredir los Diez Mandamientos desde al principio hasta el fin? ¿Puede él hacer todo lo que quiera? Por favor lee las palabras de Pablo en Filipenses 3: 6 al 9: En cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, llegue a ser irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.

Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en El, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por medio de la fe en Cristo, la justicia procedente de Dios basada en la fe.

Pablo tenía justicia por medio de la fe en Cristo. El recibió la justicia mediante la fe en Dios, y no por medio de las obras de la ley. Entonces, ¿Era él libre para hacer todo y para ser irresponsable y suelto simplemente por esto?

Él dijo que todas las cosas que eran para él ganancia, las había contado como pérdida por causa de la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús. Por causa de Cristo, sufrió la pérdida de todas las cosas y las contó cómo basura. Por lo tanto, con cada cristiano regenerado, maduro o inmaturo, existe el deseo de ser santo, de amar a Dios, y un corazón para agradar a Cristo. No sé por qué es así. Solamente sé que éste es el resultado de la salvación.

Tú quizás pienses que debido a que Pablo era un apóstol, era capaz de hablar como lo hizo en Filipenses 3. Veamos a los creyentes ordinarios. Segunda Corintios 5: 14-15 dice: Porque el amor de Cristo nos constriñe, habiendo juzgado así: que uno murió por todos, por consiguiente todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió por ellos y fue resucitado.

Aquí Pablo nos dio una respuesta. Un hombre no será irresponsable y suelto simplemente porque Dios lo ha salvado y Cristo ha resucitado por él. Al contrario, debido a la muerte y resurrección de Cristo, una persona vivirá para Aquel que murió y resucitó por él. Mientras él está viviendo sobre la tierra, no vive para sí mismo, sino para el Señor, quien ha muerto y resucitado por él.

Por lo tanto, las razones por las cuales una persona puede decir que él puede ser irresponsable debido a que sabe que es eternamente salvo son las tres cosas siguientes: Primero, él ignora el camino, el proceso, de la salvación; segundo, no conoce el contenido de la salvación; y tercero, no conoce el resultado de la salvación, es decir, no sabe lo que la salvación puede hacer por el hombre.

Si tú ves estas tres cosas, inmediatamente verás que la salvación eterna no solamente te guarda de la impiedad, sino que también te hace piadoso. La salvación eterna nos guardará de ser irresponsables y nos hará sobrios. Pedro nos dijo en su carta: Pero nosotros esperamos, según Su promesa, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia (2 Pedro 3: 13).

¿Somos libres para ser irresponsables ahora que sabemos a dónde vamos? En el siguiente versículo Pedro continúa al decir: Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por El en paz sin mancha y sin defecto.

Ya que sabemos que estaremos con El, no podemos ser sueltos o impíos. Si no sabemos a dónde vamos, andaremos dando vueltas en círculos. Sin embargo, todo el que tiene una meta, que sabe a dónde va, sin duda escoge el camino más recto.

Ahora usaremos algo de tiempo para considerar algunas porciones de las Escrituras que hablan de la perdición después de la salvación. Antes de esto, tenemos que saber unas cuantas cosas. Primero, la Palabra de Dios no tiene conflicto en lo absoluto con ella misma.

Por un lado, Dios no puede decir que Sus ovejas nunca perecerán ni perderán su vida eterna, y por el otro, decirle al hombre que perecerá. El hombre puede decir cosas equivocadas, pero la obra de Dios es una obra de gloria. Él nunca puede decir algo por error. Si esto es tan claro en el lado positivo, nunca puede ser contradictorio en el lado negativo. Las cosas en el lado negativo deben estar relacionadas con otros asuntos relacionados a Dios.

Segundo, hemos dedicado tiempo para identificar esos pasajes. En ellos vemos a las personas que han sido salvas genuinamente, así como también a las personas falsas. El Señor Jesús tuvo un discípulo falso, Judas. Cuando Pedro estaba bautizando a las personas, hubo una persona llamada Simón que tal vez no había sido salva.

También Pablo conoció muchos hermanos falsos. Pedro dijo que había muchos falsos profetas, y Juan dijo que muchos se habían apartado de ellos probando así que no eran de ellos. Por lo tanto, en la Biblia, existen los que son salvos genuinamente y los que son salvos nominalmente.

Algunos definitivamente no son salvos. Por supuesto, no pueden pretender o encubrirse para siempre. Si podemos diferenciar claramente entre estas pocas clases de personas, los problemas serán resueltos. Pero si usted mezcla esas clases diferentes de personas y las junta, es como mezclar la cizaña con el trigo. Dará como resultado mucha confusión.

Tercero, muchos pasajes de la Biblia hablan de la disciplina de los cristianos en esta era y no de perdición eterna. No pienses que debido a que somos eternamente salvos, no hay tal cosa como la disciplina. En verdad hay disciplina. Si hoy día, tú caes y llegas a estar débil, Dios te disciplinará.

Existe una diferencia entre la disciplina y la perdición eterna. No podemos mezclar la perdición eterna con la disciplina. Muchos versículos, que parecen decir que los cristianos se pueden perder de nuevo, realmente hablan de la disciplina de los cristianos.

No solamente está el asunto de la disciplina y el asunto de la falsedad, sino también el asunto del reino y la recompensa. Estas pocas cosas son fundamentalmente diferentes. Muchas veces, aplicamos las palabras para el reino a la era eterna, y las palabras con respecto a la recompensa al tema de la vida eterna.

Naturalmente, esto producirá muchos problemas. Debemos darnos cuenta de que existe una diferencia entre el reino y la salvación, y entre la vida eterna y la recompensa. La manera en que Dios tratará con nosotros en el milenio es diferente de la manera en que El tratará con nosotros en la eternidad.

Hay una diferencia en la manera en que Dios trata con el hombre en el mundo restaurado y en el mundo nuevo. El milenio está relacionado con la justicia. Está relacionado con nuestras obras y con nuestro andar después de que hemos llegado a ser cristianos.

El reino milenial tiene como propósito juzgar nuestro andar. Sin embargo, en la eternidad, en los cielos nuevos y la tierra nueva, todo es gracia gratuita. Y el que tiene sed puede venir y beber gratuitamente. Esta palabra es hablada después de que los nuevos cielos y la nueva tierra han venido.

Así que, en la Biblia, el don gratuito y el reino son dos cosas completamente diferentes. La eternidad y el reino también son dos cosas completamente diferentes. Uno no puede poner las dos cosas juntas. En el reino milenial venidero, Dios recompensará al hombre de una manera particular.

Recompensará al hombre con su corona de justicia y de gloria basada sobre sus obras. Sin embargo, tan pronto como el reino se termine y los cielos nuevos y la tierra nueva comiencen, todo llegará a ser un asunto de gracia. Todo aquel que confía en la gracia del Señor Jesús entrará en él.

Para nada será un asunto de obras. El andar personal de uno está relacionado con el asunto de la recompensa, mientras que la salvación y la justificación para el pecador están relacionadas con la obra del Señor Jesús. Debemos diferenciar claramente entre estas dos cosas.

De otra manera, cuando la Biblia hable de la pérdida en el reino, tú quizás pienses acerca de la perdida en la eternidad, y cuando Dios hable de la recompensa, tú quizás pienses acerca de la salvación. Es verdad que la salvación del hombre es eterna. No obstante, antes de que esta salvación eterna sea manifestada, Dios primero manifestará el asunto de la recompensa en el reino milenial. Uno no puede mezclar estas dos cosas juntas.

Además de estas cosas, hay otro asunto que el protestantismo ha sepultado en la tumba por mucho tiempo. Aunque algunos puedan sentir que esto es algo nuevo, realmente está registrado en la Biblia desde hace mucho tiempo. En la Biblia hay por lo menos tres cosas que debemos distinguir una de la otra.

Solamente hemos mencionado dos de ellas, las cuales son la disciplina que un cristiano recibe en esta era, y la pérdida de la recompensa en el reino. Si caemos, no solamente seremos disciplinados hoy día, sino que también perderemos la recompensa en el reino.

Sin embargo, todavía hay otra cosa. En el reino, hay un castigo definitivo. La Biblia es muy clara con respecto a esta verdad. Cuando una persona cree en el Señor y es salva, es verdad que el problema de la salvación es resuelto. También es verdad que los asuntos con respecto al cielo nuevo y la tierra nueva y la salvación eterna son resueltos.

Sin embargo, si esta persona continua pecando y no se arrepiente, él no solamente estará bajo el gobierno y la disciplina de Dios hoy en día y perderá la recompensa del reino, sino que también sufrirá algún castigo definitivo en el reino.

Algunos nos han dicho que perder la recompensa es suficiente castigo. Sin embargo, de todos modos los derrotados serán castigados. La Biblia dedica bastante espacio para hablar de esto. La Biblia no solamente nos dice que puede ser que los cristianos no recibirán la recompensa en el reino, también nos dice que si los cristianos pecan y no se arrepienten, recibirán un castigo muy severo en el reino.

Debemos distinguir este asunto claramente. El asunto de la salvación eterna no debe mezclarse con el asunto de los cristianos nominales. El asunto de la salvación eterna tampoco debe mezclarse con la disciplina de esta era. El asunto de la salvación eterna no debe mezclarse con el asunto de la pérdida de la recompensa en el reino, y éste también no debe mezclarse con el asunto del castigo en el reino.

Uno no puede poner juntas estas cuatro distinciones y hacer de ellas una mezcla. Si uno hace eso, la obra de Dios llegará a ser una mezcla de todo que no parecerá nada. Si Dios ha hecho las distinciones, y tú las ignoras, terminarás con muchos problemas sin solución.

Hoy día, primero quitaremos esas cuatro cosas. Haremos a un lado todas las palabras en la Biblia que hablan de cristianos nominales, de la disciplina de los creyentes, de la pérdida de la recompensa, y del castigo en el reino para los creyentes.

Primero comenzaremos con el Antiguo Testamento. Consideremos Ezequiel 18: 24 y 26, que dice: “Mas si el justo se apartare de su justicia y cometiere maldad, e hiciere conforme a todas las abominaciones que el impío hizo, ¿vivirá él? Ninguna de las justicias que hizo les será tenida en cuenta; por su rebelión con que prevaricó, y por el pecado que cometió, por ello morirá… Y apartándose el justo de su justicia, y haciendo iniquidad, él morirá por ello; por la iniquidad que hizo, morirá”.

Estos dos versículos pueden ser considerados como los versículos principales del Antiguo Testamento con respecto a este asunto. Ningún otro versículo en el Antiguo Testamento es tan importante como éstos. Estos son los versículos más comunes y más citados.

Por lo tanto, tenemos que dedicar una consideración analítica a estos dos versículos. Ezequiel 18 nunca habla de la salvación. No dice nada con respecto a la muerte de Jesús por el hombre, ni dice nada con respecto a creer en el Señor para recibir vida. No dice cómo uno maneja el problema del pecado. No menciona nada con respecto al evangelio ni con respecto a Cristo.

Si uno trata a la fuerza de aplicar este pasaje al evangelio, confunde el tema. Ezequiel 18 habla del gobierno de Dios. Lo que precede a este pasaje son cosas relacionadas al gobierno de Dios. Uno debe recordar que las cosas en el gobierno de Dios son totalmente diferentes de las cosas en la salvación.

El gobierno de Dios se refiere a cómo Dios obra, maneja y arregla las cosas de acuerdo a Su plan y voluntad. Si un hombre no entiende la diferencia entre la salvación de Dios y Su gobierno, y mezcla las dos cosas juntas, confunde los asuntos legales de Dios con los asuntos familiares de Dios, confunde el padre con el juez.

El está confundiendo la palabra hablada por el padre a los siervos con la palabra hablada a los hijos. Está confundiendo la actitud que un hombre tiene hacia sus empleados con la actitud que él tiene hacia su esposa y sus hijos. El gobierno es el gobierno. El gobierno no es lo mismo que la salvación. La diferencia entre el gobierno y la salvación es tan grande como la distancia entre el polo norte y el polo sur.

Ezequiel 18 no nos muestra la salvación. Su tema se trata de la vida de los israelitas sobre la tierra. No habla de la vida eterna. Habla del problema con el cuerpo. No trata con el asunto de la perdición del alma. Más bien, nos muestra que si un hombre no guarda los mandamientos de Dios, morirá pronto físicamente.

Es un asunto de existencia física más que de salvación espiritual. Nadie puede decir que un hijo debe rechinar los dientes debido a que su papá comió uvas ácidas. Si alguien que está sentado cerca de ti come uvas ácidas, tú tal vez sientas que puedes saborear la misma acidez en tu propia boca.

Sin embargo si un padre se rebela en contra de la Palabra de Dios y peca, eso no tiene nada que ver con el hijo. Si el padre tiene que morir, el hijo no puede ser un substituto de él. Si un hombre peca, él mismo debe ser cortado de la tierra prometida de Dios.

Este pasaje trata solamente acerca de la muerte del cuerpo físico. Esto es lo que nos dice el final del versículo 2. Luego, después de esas palabras, desde el versículo 3, el capítulo dieciocho repite que todo aquel que peca morirá. Esta no es una muerte espiritual. Más bien, es lo que Adán experimentó, es decir la muerte del cuerpo.

Si un hombre peca, sus días sobre la tierra serán acortados por Dios. Desde el versículo 3, este capítulo nos dice repetidas veces quién puede vivir sobre la tierra mediante la bendición de Jehová. Este es el contexto de las palabras que preceden al versículo 24.

Si un hombre justo, que fue justo ahora se ha vuelto malo, él morirá. Toda su justicia anterior no será recordada. Esto no tiene nada que ver en lo absoluto con la salvación. Este es un asunto del gobierno de Dios. También nos dice por qué Dios no permitiría que un hombre viva sobre la tierra. Explica por qué mucha gente muere temprano. Esta es una palabra con respecto al juicio del pecado para los judíos. No tiene nada que ver con nosotros.

Ahora veamos algo en el Nuevo Testamento. Mateo 24: 13 dice: “Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”. Muchos, cuando ven este versículo, brincan de sorpresa. Piensan que este versículo seguramente se trata de la salvación y no del gobierno de Dios, como hemos dicho.

Por ejemplo, algunos dirían que ya que yo me enojé ayer y no perseveré, ahora no soy salvo. Ellos dirán que es verdad que una persona debe creer en el Señor Jesús a fin de ser salvo. Pero también dicen que una persona debe perseverar. Si TÚ dices esto, estás torciendo la Palabra de Dios.

Tú has cortado la cabeza y la cola en la Palabra de Dios y has tomado una oración fuera de contexto. ¡Es por esto que confundimos la Palabra de Dios! Si tú quieres entender el significado de la perseverancia mencionada en este versículo, tienes que saber lo que se habló antes del versículo 13. También debes saber lo que se habló después del versículo 13.

El versículo 13 no está hablando acerca de los cristianos. Está hablando acerca de los judíos. ¿Qué evidencia tenemos? Primero, en el siguiente pasaje tenemos el Lugar Santo, el templo santo y el sábado. Todos estos son asuntos judaicos.

Lo que estos versículos dicen es que los judíos deben huir a los montes y deben orar para que su huida no sea en invierno ni en día de sábado. Cuando ellos vean la abominación desoladora, es decir, la imagen de la bestia en el Lugar Santo, tienen que huir. No deben permanecer en Jerusalén.

Si esta palabra es para nosotros, ¿Cómo será posible que conozcamos esas cosas, viendo que estamos en donde hoy habitamos y la imagen de la bestia aparecerá en el templo? Aunque hoy tenemos comunicación inalámbrica, a lo que Mateo se refiere aquí es a un conocimiento que resulta de haber visto algo con nuestros propios ojos.

Solamente alguien que está tan cerca como aquellos en Jerusalén, lo pueden ver. Por lo tanto, este pasaje se refiere solamente a los judíos. Segundo, el tiempo en este versículo no se refiere al tiempo de los apóstoles, ni se refiere al tiempo de la iglesia. Aquí se refiere al tiempo de la gran tribulación. Se refiere a los últimos tres años y medio al terminar esta era.

Al principio de la tribulación, el anticristo pondrá su imagen en el templo. Este pasaje de la Escritura no tiene nada que ver con la iglesia. Se refiere al futuro, no al presente. No hay posibilidad de que esto suceda hoy, ya que el anticristo no ha venido todavía, su imagen no ha sido puesta en el templo, y la gran tribulación no ha comenzado.

Mateo 24 se refiere al tiempo de la gran tribulación. La salvación mencionada aquí no se refiere a la salvación del alma. Más bien, se refiere a la salvación del cuerpo. Todas las cosas mencionadas aquí tienen que ver con la salvación del cuerpo. Todos los que entienden la Biblia saben que éste es el período del tiempo cuando el anticristo pondrá su imagen en el templo, forzando a los hombres a adorarla y poniendo un sello sobre las frentes de las personas.

Cuando todos los judíos que adoran y sirven a Dios vean el comienzo de la tribulación, no deben adorar de esa manera ni recibir el sello. Debido a esto, ellos sufrirán mucho. Muchas persecuciones vendrán sobre ellos. Por eso el Señor Jesús les dijo a los judíos que huyeran cuando vieran la imagen del anticristo en el templo.

Si alguno tiene cosas en su casa, no debe preocuparse por obtenerlas. Deben esconderse rápidamente en lugares seguros. Además, el Señor les dijo que oraran para que su huida no fuera en día de sábado. La razón de esto es que ellos guardan el sábado.

Las mujeres no deben estar embarazadas en esos días porque les será difícil escapar. Ay de aquellas que estén amamantando a sus hijos en ese tiempo. También sería mejor si no tuvieran que enfrentar el invierno en aquel tiempo.

Deben huir a los montes o al campo con la esperanza de tener la oportunidad de no ver sufrimiento, persecución ni aflicción. En esos días, todas las fuerzas de Roma vendrán sobre ellos como una red. Sufrirán muchas dificultades. Muchos versículos en Apocalipsis nos muestran este asunto.

Estas personas serán salvas si perseveran durante esta gran tribulación. Debido a que estamos tan preocupados con el asunto de la salvación cada vez que aparece la palabra salvación, la aplicamos a nosotros mismos. Sin embargo, uno no puede aplicar esta palabra a sí mismo en esta porción.

Si lo hace torcerá la Palabra de Dios. En el versículo 22 el Señor Jesús dijo otra palabra: “Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo”. Cuando el anticristo esté sobre la tierra, nadie será capaz de escapar. Gracias al Señor que Su día no será muy largo.

Debido a esto, todavía habrá algunos que puedan huir. Si alguien persevera, él será salvo. Por lo tanto, aquí el asunto de la salvación no es un asunto de vida o muerte eterna. La naturaleza de la salvación mencionada aquí, tiene que ver con caer o no caer en las manos del anticristo.

 

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Cuatro Leyes Ganadoras

 

Creo entender que es tiempo en donde podemos entregar algunos principios que tal vez puedan ayudar a algunos con sus finanzas. Los cristianos, al igual que los demás habitantes del planeta en estas latitudes, no siempre llevan muy bien esta área de sus vidas.

Y creo que no lo logran porque, en muchos casos, se dejan influir mucho más por lo que el mundo secular enseña, que por lo que la palabra de Dios recomienda al respecto. ¿Un ejemplo? Se dice que la mejor manera de poseer, es ahorrando. Pero muchas experiencias muy duras vividas por mucha gente (Mi país, en el año 2000 y 2001 es testimonio de ello), nos están diciendo en algunos casos, lo opuesto.

Sería infantil, irresponsable y mentiroso decirte que hay alguien que domina el asunto financiero espiritual de manera brillante. Muy por el contrario y por tratarse espiritualmente de lo que se trata, yo creo que en el mejor de los casos, la mayoría de nosotros está aprendiendo al respecto.

Lo que ocurre es que muchas veces las personas ignoran los conceptos básicos que rigen las leyes de Dios. Y no me estoy refiriendo ni a las leyes de Moisés ni tampoco a los diez clásicos, legendarios y súper conocidos diez mandamientos.

Lo que quiero decir, es que hay leyes espirituales que rigen todas las cosas. Revisando la historia de la ciencia, podemos hallar que los grandes exponentes de las leyes de la Física, más allá de inventar una ley, lo que ellos hicieron fue descubrir leyes que existían ya, pero que no sabían interpretarlas.

Leyes que regían los objetos, los movimientos de los planetas y todas esas cosas. Entonces, esos hombres como Newton, como Einstein, simplemente encontraron leyes, las pudieron interpretar y las enseñaron.

Esas leyes se tuvieron que poner en práctica, se tuvieron que verificar y, a partir de eso, siguiendo todo un proceso de desarrollo científico, se pudo decir que muchas cosas que simplemente eran teorías, de pronto pasaron a ser leyes.

Muchas veces nosotros pensamos que la vida cristiana es solamente escuchar y tratar de ser buenas personas, pero en realidad la vida cristiana está sujeta a leyes espirituales. Por ejemplo, hay una ley que debe ser una de las más conocidas, que la paga del pecado es muerte.

¿Se acuerdan de esa ley, verdad? Es una ley que no va a cambiar, es una ley eterna. Un elemento importante de una ley, es que no importa su tiempo, no importa el lugar; se va a cumplir. Una ley es una ley. Como la ley de la gravedad, por ejemplo.

La ley de la gravedad dice que todo cuerpo que tenga masa es traído por un efecto simple de gravedad hacia el centro de la tierra. Toda masa es atraída, no importa si es una hoja de papel, no importa si es un lingote de plata. De la misma manera será sujetado a las leyes.

Ahora bien; las leyes de Dios están establecidas para que nosotros podamos movernos sin necesidad de estar dudando si algo es o no es. Y en estos tiempos, hay todo un proceso en la gente por tratar de entender qué se debe hacer en una situación económica tan difícil de explicar como la que hoy están viviendo las naciones de la tierra.

¿Y qué sucede? Que sale gente que dice que hay que ahorrar, y luego salen otros que dicen que no hay que ahorrar, sino invertir. Cada uno sale con un libreto diferente, conforme a su formación técnica al respecto. Hay también en economía diferentes escuelas de pensamiento.

Hay mucha gente, cristianos incluidos, que aseguran que trabajando duro es como se puede llegar a contar con un sustento diario permanente. Y es bueno pensar así, mucho mejor a la otra idea de sentarse a esperar que lluevan billetes del cielo. Pero de todos modos, el trabajar duro, no siempre logra su cometido.

Por ejemplo, ustedes van a leer en la palabra cuando Dios dice: ustedes trabajan mucho, se levantan muy temprano, y sin embargo tienen muy poco. En realidad, debería decirles que ustedes no tienen todo lo que yo les quisiera dar.

Ahí es donde podemos entender que, tu puedes trabajar muchísimo, pero si Dios no quiere darte, no te va a dar. Puedes trabajar, trabajar y trabajar, pero es como que recoges con una canasta hueca, con un agujero en el fondo. Todo lo que pones se cae y se pierde.

Y ahí está, ha pasado uno o dos años, y tú sigues sin tener tu casa, sin tener un auto, sin viajar a ninguna parte y llegando a fin de mes casi de casualidad. Y sin embargo nadie podría decir que eres vago o haragán, porque has trabajado siempre y muy duro.

Ese tipo de cosas es la que tiene que llevarte a entender que realmente hay leyes. Cuando alguien hace el mayor esfuerzo que puede hacer y no logra levantar cabeza, en lugar de desesperarse, hay que sentarse con calma y comenzar a examinar una por una cuáles podrían ser las causas espirituales para que eso esté ocurriendo.

Es lo mismo que con relación a una enfermedad y el trabajo médico. Ningún médico te va a recetar un medicamento para sanarte de algo sin primero estudiar tus síntomas, hacer una pequeña historia clínica y, si es necesario, añadirle exámenes de laboratorio, radiografías u otra clase de estudios.

¿Y qué va a hacer el médico con todos esos estudios? Ir descartando todas aquellas causas que no son las responsables de tu dolencia. Ejemplo: si tus valores de colesterol son normales, no estás padeciendo de esa enfermedad, de ese desequilibrio.

Y esto es muy curioso y está a la vista de todas las personas que quieran tomarse el trabajo de observarlo. Así como hay gente a la que todo le sale bien y tiene enorme facilidad para hacer multiplicar su dinero, hay otra gente que, pese a trabajar mucho y duro, si quiere una moneda la tiene que buscar con una lupa.

Podemos elaborar una lista de cosas que, alguien que esté pasando altas necesidades, debería descartar. La primera cosa que hay que verificar es que en esta familia se haya tratado el tema de la iniquidad. Paréntesis para aclarar algo sumamente importante.

Porque generalmente, cuando ocurren inconvenientes en estas áreas, solemos atribuirlos al diablo, ¿Verdad? “¡Oren por mí, no tengo dinero, no puedo conseguir trabajo, estoy siendo atacado por el diablo! Y cuando empezamos a hacer guerra sale el diablo y dice: ¿Y a mí qué me cuentas, si yo a esta gente ni la conozco? ¡No tengo anda que ver con eso!

Y por ahí alguien le muestra un video que trata el tema de la Reina del Cielo, donde escucha que dicen que ella es la que ataca las finanzas. Y ahí nomás saca su espada santa y empieza a desparramar cuanta corona encuentre. Pero tres meses después, las cosas siguen iguales o peores.

Si se están congregando, empiezan por echarles la culpa a sus pastores porque no los atienden, no les brindan cobertura ni les ayudan a pelear esta batalla. Claro está que llega el día donde ya no saben a quién cargarles las culpas de sus problemas, y estos siguen allí, intactos.

Entonces, antes de adjudicarle la responsabilidad al diablo, que no es inocente ni mucho menos, pero que a lo mejor en esto todavía no tiene participación, es necesario hacer un examen bastante minucioso, para observar si no se están transgrediendo algunas de estas leyes.

Entonces, la primera ley es la Ley de la Iniquidad. Esta ley es muy importante. Hay gente que no prospera simplemente por un tema familiar. ¿Y qué quiere decir que es un tema familiar? Que en sus líneas familiares, en su árbol genealógico, en sus genes, hay varios elementos entre sus antepasados, que le dan derecho al diablo de anular su prosperidad financiera.

No soy el gran especialista en el tema, pero hasta donde sé, creo que este es un punto sumamente importante dentro de las imposibilidades para que la gente prospere. Esto está muy ligado con Deuteronomio 28. Ahí hay muchos versículos que hablan de lo que les estoy hablando.

Por eso, vamos a poner un modelo de lo que es lo real. En principio, hay mucho de subjetividad en todas estas cosas, y eso determina que se hayan cometido muchos errores que han producido enormes confusiones. Así que será bueno colocar alguna clase de parámetro al respecto.

¿Qué dice la palabra respecto al hijo de Dios? ¿Qué un hijo de Dios debe vivir endeudado? ¿Debe vivir peleando esforzadamente por cada pancito que lleva a su casa? En suma: ¿Cómo debe vivir un hijo de Dios? El patrón que tenemos en la palabra, es muy claro. Dice que todo lo que tú hagas, va a prosperar.

Ese es el diseño de Dios. Esa es la ley de Dios. Él quiere que todo lo que yo haga, prospere. Eso es lo que Dios quiere para ti. Si dijiste amén, eres de los pocos que pueden creer esto. Y si no lo dijiste, tienes un problema con una dosis no pequeña de incredulidad que va a perturbar tu camino de fe, porque sin fe es imposible agradar a Dios.

Si así fuera, casi ni haría falta que fuéramos a la segunda ley. Porque de entrada tenemos que saber qué es lo que nos corresponde, de qué manera nos ve Dios a nosotros. Dios nos ve prósperos. Y eso es obvio, yo no creo que allí, del otro lado, haya un padre o una madre que quieran ver a sus hijos dentro de algunos años endeudados, o sufriendo sin un centavo.

Nadie tiene ese corazón, ¿Verdad? ¿Y entonces a quién se le ocurre que Dios Padre podría tenerlo? Nuestro padre nos ama de un modo que es superior al que cualquier padre humano podría evidenciar. Un Padre que, definitivamente, quiere traer prosperidad sobre nuestras vidas.

Ese es nuestro modelo, a eso apuntamos. De hecho, Él no nos garantiza que vamos a ser millonarios, pero sí nos garantiza que todo lo que hagamos va a prosperar. ¿Notas la diferencia? Ese es nuestro diseño.

Ahora bien; el concepto de prosperidad, no está en función a cantidad. No digas calidad, tampoco. El concepto divino de prosperidad está ligado a lo que es utilidad. Si yo recibo una prosperidad inimaginable y con ella me compro una Ferrari, tengo un problema inicial: en Argentina no hay autopistas que permitan andar a la velocidad que anda una Ferrari.

Porque hay algo que mucha gente ignora. Cuando una carretera consigna que la velocidad máxima es, digamos, de cien kilómetros, es porque la gente experta en construcción de caminos que la hizo, determinó que todos los materiales usados y las tecnologías implementadas, eran para esa velocidad máxima. Por eso cuando alguien anda a velocidades superiores, ocurren feos accidentes.

Ahora fíjate que a los ojos mundanos del significado de prosperidad, si yo tengo esa Ferrari, parea ellos tengo prosperidad. Pero resulta ser que para los ojos conformes al concepto de Dios, no es así y por una sencilla razón: no le doy ningún uso a lo que es un aparente elemento de prosperidad.

Lo que sucede es que el concepto de prosperidad, está muy ligado al concepto de utilidad. Hay lugares en el mundo que tienen hermosas carreteras, altamente seguras, donde esos fantásticos vehículos nuevos pueden desarrollar en ellas toda la velocidad para la cual están fabricados.

Pero si yo me traigo uno de esos bólidos a mi Argentina, seguramente no tendré lugar en donde poder llevarlo a esas fantásticas velocidades. Nuestras carreteras no admiten mayor velocidad que la de ciento treinta kilómetros por hora. Que no es poco, pero que para esos monstruos es minucia. Y eso se llamará desperdicio de dinero.

¿Cómo entenderemos, entonces, a una persona próspera? Simple; a una persona que lo que tiene está tan bien utilizado, de una manera tan bien diseñada, que ni sobra ni falta. Hay una ley de aplicación extraordinaria de los recursos que tiene, a lo que él hace.

Muy bien; habiendo puesto una plataforma de lo que es prosperidad, y habiendo entendido que Dios me quiere próspero, ahora vamos a ver cuáles son las leyes que operan en el tema financiero.  La Primera Ley, es La Iniquidad.

El problema del pecado, es que es algo que está ligado a la eternidad. Lo que adán hizo, todavía pesa. Cada persona que nace, está afectada por lo que Adán hizo. Parece increíble que cuando ves alguno de esos hermosos bebés recién nacidos, tengas que entender que ellos han nacido con ese pecado de Adán sobre sus diminutas humanidades.

Y fíjate que ellos, tan pequeñitos e inocentes, ni siquiera han llegado a cometer ningún pecado. Sin embargo, a los ojos de Dios, ellos ya tienen un problema. ¿Por qué? Porque el pecado es algo eterno. Por eso es que Dios puede resolver el pecado, porque Dios hace las cosas eternas.

La eternidad puede resolverle asuntos a la eternidad. Las cosas que nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros bisabuelos hicieron en injusticia, (Esta es la palabra clave) aunque ellos ya hayan muerto hace años, sus hechos no murieron con ellos.

Así como se dice que la ofrenda de Abel todavía habla, aunque Abel murió hace muchísimos años, también la injusticia de nuestros antepasados todavía habla. ¿Y qué habla? Habla palabra de maldición contra ti, contra tus finanzas.

Por eso es que decimos que el tema de la iniquidad es muy importante de resolver. Hay casos de personas cuyos antepasados fueron gente de muchos bienes, pero que curiosamente murieron en la máxima pobreza. De allí coincidimos en que ellos no tuvieron mucho, después de todo.

¿Por qué? Porque se dice que alguien tiene mucho cuando ostenta la capacidad de dejar un legado, una herencia a su siguiente generación. Esa sí es una persona que tuvo mucho. Alguien que puede romper el límite de su vida, y dejar a los que vienen una herencia.

Yo no puedo saber cuántos de los que hoy me están leyendo o escuchando habrán recibido alguna herencia, pero puedo decirte que todos nosotros sí hemos heredado algo. Y en la mayoría de los casos, convengamos, cosas no del todo buenas.

Hemos heredado injusticias de personas que no conocieron a Dios. Porque salvo raras excepciones, la mayor parte de nuestros antepasados, no conocieron al Señor. Entonces tú naces, y puedes ver que tu bisabuelo era una persona muy inteligente y muy buena persona, pero murió sin un centavo.

Y eso pasa también con su hijo. Y eso parece que también va a pasar con tu padre. Y tal vez pase contigo. Entonces, ese círculo que se va repitiendo generación tras generación, puede ser roto por el poder de la sangre de Cristo, cuando alguien confiesa la iniquidad de su casa.

Por eso es que Dios resuelve el tema de la iniquidad, de dos maneras: uno, con la confesión, y otro, haciéndote nacer de nuevo. Porque en ese momento, cuando tú naces de nuevo, ya no pesa solamente lo que hicieron tus antepasados, sino que ahora pesa también lo que hizo el que te engendró de lo alto.

O sea: yo he nacido de Dios, y Dios me ha dejado también cosas positivas. La simiente de Dios está en mi vida. Ahora bien; ¿Cómo se resuelve la iniquidad? Solamente confesándola al Señor. Oramos, confesamos, rechazamos, reprendemos y nos declaramos libres. Ya está. ¿Todo bien? No, todo mal. La persona hizo todo eso pero sigue igual. Entonces el asunto no tiene que ver con iniquidad.

Segunda Ley: Diezmar. El diezmo tiene que ver, básicamente, con una actitud de obediencia a Dios. El número diez habla de lo que es completo, la décima parte. Según la ley, lo creas o no, lo entiendas o no, si no le das lo que le corresponde al Señor, Él igual va a tomarlo.

Tienes u  negocio que parecía ser rentable, pero resulta ser que una serie de imponderables que tú te preocupas en identificar y detallar meticulosamente, determinaron que fueras a pura pérdida. Y tú puedes adjudicarle eso a lo que quieras, pero lo cierto es que le negaste diez y ahora perdiste cincuenta.

Y no es porque Dios sea cruel, o malo; es porque se rige por sus propias leyes y jamás las transgrede. Él ha dicho que el que da es el que recibe en idéntica o mayor proporción. Y que al que no da, lo poco que tiene se le quitará. Es ley, es principio, es inalterable.

Fíjate el judío, hoy. Ellos no creen en Jesucristo, de hecho, y viven conforme al Antiguo Pacto, y conforme al pacto que Dios hiciera con Abraham. Y Abraham, en su momento, entendió que parte de lo que recibía le correspondía a Dios, y eso sucedió aún mucho tiempo antes de la ley.

Y aquí cabe, una vez más, explicar algo que es muy importante y tiene que ver, en muchos casos, con el estado personal de tus finanzas. He oído a mucha gente decir que el diezmo pertenece al Antiguo Testamento, que es cosa de la ley, y que como el Nuevo Testamento no habla del diezmo, hoy nadie tiene por qué diezmar.

Mitad cierto, mitad equivocado. Cierto es, por ejemplo, que en el Nuevo Testamento no se menciona en ningún lugar al diezmo, pero equivocado es decir que el diezmo es algo de la ley, porque es anterior a la ley. Cuatrocientos treinta años antes que aparezca la ley de Moisés, Abraham le dio todos sus diezmos a un tal Melquisedec. ¿Recuerdas?

Y no había ningún libro ni ninguna parte que dijera que se hiciera eso. Y es interesante, porque él diezma después de una victoria. Y se lo da a un personaje del cual conocemos muy poco, (Que era un sacerdote de Salem), y que sólo aparece en la Biblia para recibirle el diezmo a Abraham. ¡Mira si para Dios no es importante el diezmo!

Pone a una persona en un momento dado, que nadie sabe de dónde salió este hombre, sólo para recibir el diezmo de Abraham. Y Dios hace un pacto con Abraham, donde dice que Él va a bendecir a todas sus generaciones. Y entonces tú no encuentras hoy a ningún judío pobre.

Porque; ¿Qué hace el judío? El judío, aunque no sea creyente, va a hacer circuncidar a sus hijos, y va a mandar el diezmo, cada año, hasta Jerusalén. Simple y llanamente. Por eso, lo que quiero decir es que, el concepto del diezmo, no nace con la ley. Aún antes de la ley ya estaba presente.

Y aunque Jesús ya cumplió toda la ley, el concepto del diezmo, que funciona desde antes de la ley, funciona después de la ley también. Ahora bien; la segunda cosa que los opinólogos que protestaban del diezmo dijeron correctamente, es esta:

Que en el Nuevo Testamento, no se menciona la palabra diezmo. Eso es verdad, y por una sencilla razón: porque ahora, todo es de Dios. Por eso, si alguien quisiera diezmar de acuerdo con el Nuevo Testamento, debería diezmar todo lo que tiene.

Porque ahora dice en el Nuevo Testamento, todo es de Dios. Y se van a dar cuenta que sucede algo interesante. Cuando Ananías y Safira llevan el dinero de su propiedad a los pies de los apóstoles, quiero que entiendas; ellos tenían una casa.

El Espíritu Santo, rompió el corazón de toda la gente, y todos estaban vendiendo sus propiedades, y traían todo el dinero a los pies de los apóstoles. ¡No era gente millonaria! Era gente que tenía una casita y unos cuantos animales. Y vendió  su casa, ¿Y de qué iban a vivir?

Dios estaba produciendo un avivamiento entre ellos, y una de las grandes señales de un avivamiento, es que la gente se vuelve generosa. Y eso se aplica también en la vida diaria. Una persona de esas que le golpeas el codo y estira el pie, podrá hablar en lenguas, ver angelitos y todo lo que quieras, pero es una persona que espiritualmente está más muerta que una momia.

Porque una de las grandes señales de que estás vivo, es que tú quieres dar, dar y dar. ¡No puedes estar sin dar! Es algo natural en una persona transformada. Ya no vive para sí. Entonces aparece esta pareja, Ananías y Safira, que ha vendido su propiedad, por darte un ejemplo, en cincuenta mil dólares.

¿Y qué hacen? En lugar de llevarlo todo a los pies de los apóstoles como estaban haciendo otros, ellos deciden guardarse unos diez mil dólares y solamente le llevan cuarenta, y le dicen a los apóstoles que eso era todo lo que tenían.

Vamos a ver: ¿Tenían ellos derecho a guardarse el dinero de esa venta? ¡Claro! ¡Si esa era su casa! ¡Ellos eran sus legítimos dueños! Nadie los obligaba a llevar ese dinero a esa gente. Pero ellos decidieron hacerlo. Y ahí está la clave. Cuando ellos dicen que eso era todo lo que tenían, de inmediato se caen muertos los dos.

Es notorio que, delante de Dios, la cantidad o la manera no es tan importante como hacer lo correcto. Pedro le dice: ¿Por qué haces esto? ¡Si esto es tuyo! ¿Por qué mientes al Espíritu Santo? Lo llevo al hoy. Tú, por ejemplo, ganas mil dólares mensuales. Ese es tu salario. Y no te alcanza.

¿Alguien te obliga a diezmar de eso? No, pero tú decides hacerlo para obtener la bendición de Dios. ¿Lo haces como canje? ¡No funciona! ¿Lo haces por fe y confianza en sus promesas? Entonces sí funciona. Pero debes diezmar cien dólares, no cincuenta, ni treinta, ni veinte. ¿Se entiende?

Y después viene la parte contable y administrativa. Todos los ministros, indefectiblemente, hemos recibido las mismas preguntas referidas a si se debe diezmar del líquido de bolsillo o del bruto ganado. No doy ninguna respuesta a esto porque, en el fondo, no es buena administración, es inoculta necesidad de disminuir lo que se entrega.

Dos cosas son esenciales para diezmar hoy: hacerlo en el lugar correcto, en un verdadero alfolí portador de alimento genuino y sólido, no de hojarasca sin nutrición, y hacerlo conforme a la alegría y el gozo que haya en tu corazón para hacerlo. Cualquier cosa que algo no esté como debe estar, quédate quieto, no diezmes, espera dirección y luego sí, obedece.

Entiende esto: a Dios no le interesa tu dinero. Puede que en algunos casos, (Demasiados para mi gusto), existan hombres o mujeres devenidos a líderes que sí puedan interesarse por lo que tienes, pero Dios no. A Dios lo que verdaderamente le interesa, es tu corazón.

Tercera Ley: Injusticia Familiar. ¿Qué significa injusticia familiar? Un ejemplo, cuando una esposa no sabe cuál es el sueldo, salario o ingreso de su marido. ¿Cómo es posible que él mantenga en secreto algo tan importante para toda la familia? Eso es injusticia familiar.

¿Cómo puede haber luz en una familia, si se están tolerando tinieblas de ese estilo? Si un matrimonio quisiera divorciarse, debería llevarle al juez todos sus comprobantes de salario y otros ingresos, a los fines que el juez disponga de elementos para saber cuánto le corresponde a cada cónyuge por esa separación.

También pasa a ser injusticia familiar el hecho que el hombre de la casa se compre un par de zapatos nuevos simplemente porque está aburrido de los que tiene, cuando el resto de su familia anda con una clase de calzado que por poco parecen descalzos.

El tema de la injusticia, es un tema que es muy íntimo de la casa. ¿Se discute en una familia la mejor forma de gastar el dinero? Un padre que no provee para sus hijos está bajo maldición, es su obligación hacerlo. Como lo es en algún momento, de ser necesario, que los hijos provean para sus padres.

Otro caso testigo de injusticia familiar, es cuando por cualquier causa, sea atendible o no, sea justa o no, algunos hijos se pelean con sus padres y no tienen mejor idea que tomarse venganza de ellos no permitiéndoles ver a sus nietos. ¡Eso es injusticia en alto grado!

Otra: cuando un matrimonio está con problemas y de pronto decide divorciarse, comienzan los dilemas respecto a la separación de bienes y todo eso. Y conforme al odio o el rencor con que esa separación se haya producido, podrán venir las represalias con los hijos. Injusticia. Causal de problemas financieros.

Y es un tema de los más delicados, créelo. Y para que no sea sólo mi opinión, será bueno ver lo que la palabra dice al respecto. Suponte que alguien me presta un dinero. Si me lo ha prestado, es porque confió en mí. ¿Te parece justo que esa persona tenga que venir a esperarme a la puerta de mi casa para ver si le pago o no?

¡Es que no puedo devolvérselo porque no tengo dinero! ¡Vende todo lo que tienes y págale! ¿No has visto lo que la Biblia dice respecto a los que tienen deudas? Y si vendiendo todo no te alcanza, ve y dale lo que tienes, pídele perdón y asegúrale que en cuanto tengas algo más se lo darás.

Cuarta Ley: La Prosperidad de mi Corazón. Dice el apóstol: Yo deseo que prosperes en todas las cosas, como prospera tu alma. Lo que el apóstol está diciendo aquí es que hay una relación directa entre la prosperidad de tu cuerpo con la prosperidad de tu corazón.

Me explico: si eres –por ejemplo- una persona ácida, avinagrada, amargada, mala onda, hasta los billetes les da un no sé qué venir a tu billetera. ¿Tú tienes claro lo que es una igualdad, verdad? Bien; aquí lo tienes claro: en la medida que prospere tu alma, así también prosperarán tus finanzas.

Y que conste que este ítems no es exclusividad de los cristianos, ni por asomo. Tú vas a encontrarte con mucha gente que no es creyente, adinerada, que tiene un sentido del humor extraordinario. Y ahí salen los que dicen: ¡Ah, qué gracia, cualquiera se ríe y hace bromas teniendo la plata que tiene! No te lo creas, no siempre es así.

¿O no conoces a gente con muchísimo dinero que vive aterrorizada a qué le roben a que le estafen o que le hagan trampas? ¿Eso es disfrutar de una fortuna? Están solteros porque están convencidos que los que se acercan a ellos lo hacen por su fortuna y no por sus dotes.

Pero en este tema, es como si nuestra alma fuera una especie de imán para las riquezas. Ahora bien; ¿Qué quiero decir con alma? En nuestro corazón, nosotros tenemos más cosas de las que imaginamos. Porque hay gente que quiere algo simplemente para aparentar.

Hay toda una cultura al respecto. Gente que tú te las encuentras en fiestas o eventos importantes, vestidos de modo lujoso y de altísima calidad. Y luego te llegas a sus casas y se te cae la mandíbula de asombro. Algunos no tiene ni baño en sus casas.

La condición del corazón tiene mucho que ver con lo que tienes a tu alrededor. Hay gente que tiene mucho, y nadie puede tocar nada de eso. Un gran coleccionista, por ejemplo. Casi ni mirarlo te dejan. ¿Para qué te esfuerzas y te esmeras en guardar todo eso si luego ni siquiera respiras por miedo?

¿Y esas venerables señoras que tienen una colección de vajilla muy fina en las vitrinas de sus aparadores, pero si llegas a comer en sus casas, por poco te sirven la comida en un plato de plástico? ¿Para qué tienen eso? ¡Es que es para días especiales!

Claro, habría que ver cuál es el concepto que tienen de día especial. ¿Sabes cómo terminan generalmente esas colecciones familiares protegidas con esmero y mano de hierro? Vendidas por cuatro pesos por alguno de los herederos cuando la venerable señora se va al metro ochenta.

Gente que guarda cosas y las cuida al punto de no usarlas. ¿Para qué sirven si no se usan, entonces? ¡Es que es por si viene alguien! Y si realmente viniera alguien, desconocido, ¡Tú crees que se merece todo ese respeto guardado por años, mientras las personas más amadas no pueden usarlo? Ridículo.

Ahora creo que ya sabes, o al menos puedes investigar respecto a qué está sucediendo que impide que tú prosperes. Ahora bien; si me dices que cumples bien con todo esto y así y todo no prosperas, entonces sí podremos decir con certeza que el diablo te está robando.

Es momento que te metas en violenta guerra y lo saques a patadas de tus finanzas, porque te está atacando sin ningún derecho y tú sí tienes el derecho de demandarle a Dios que te libere. Pero si eres injusto e igual lo reclamas, algo te va a mostrar que era mejor quedarse callado.

 

 

 

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Eliminando Obstáculos Personales

Lamentablemente, debo decir que existen muchos cristianos que verdaderamente han creído que con sólo levantar una mano y pasar al frente en una campaña evangelística, tienen todos sus problemas solucionados. De hecho, al dar ese paso, han solucionado un problema básico y esencial, su futuro de eternidad. Pero les quedan todavía varios pasos para dar si desean, de verdad, tener una vida de victoria.

El mismo Jesús debió batallar contra centenares de obstáculos que se cruzaban en su vida ministerial y cotidiana, vencerlos y sentarse luego sobre esa victoria para declararla a las potestades. Y si eso vivió Él, siendo quien era, ¿Por qué no deberíamos vivirlo nosotros, que sólo somos su continuación en la tierra, su cuerpo visible aquí y ahora?

(Génesis 9: 18) = Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam es el padre de Canaán.

(19) Estos tres son los hijos de Noé, y de ellos fue llena toda la tierra.

(20) Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; (21) y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda.

(22) Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera.

(23) Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre.

(24) Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que había hecho su hijo más joven, (25) y dijo: maldito sea Canaán; siervo de siervos será de sus hermanos.

(26) Dijo más: bendito por Jehová mi Dios sea Sem, y sea Canaán su siervo.

(27) Engrandezca Dios a Jafet, y habite en las tiendas de Sem, y sea Canaán su siervo.

(28) Y vivió Noé después del diluvio trescientos cincuenta años.

(29) Y fueron todos los días de Noé novecientos cincuenta años; y murió.

Es notorio aquí, primero, que Cam deshonró a su padre en lo que se ha entendido como un pecado de homosexualidad. De este modo determinó la maldición de Noé, (Que entre paréntesis se transformó en la primera maldición humana de la cual haya registro bíblico), sobre su propia descendencia, (La de Cam). Si bien lo primero que he mencionado se ha discutido bastante, la calidad y alcance de esa maldición parecería corroborar esta posición.

Fueron los descendientes de Cam los que edificaron y poblaron a Sodoma y Gomorra, dos ciudades arrasadas por la ira de Dios por su pecado, fundamentalmente, de homosexualidad. Es por eso que los israelitas al conquistar un pueblo tenían que matar a hombres, mujeres y aun a los bebés, porque, se ent3endía, en estos niños había fruto de iniquidad a partir de aquella maldición.

(Gálatas 3: 23) = Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.

(24) De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.

(25) Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo.

Esto quiere decir que con Jesús somos libres de toda maldición de la ley. Que Él rompe toda carga de iniquidad que llegaba hasta la tercera y cuarta generación. Hoy podemos romper con esas maldiciones en el poderoso nombre de Jesús. Te ruego que escuches todo lo que se viene con esto en tu mente.

En Génesis 15:16 vemos como Dios no permite la destrucción del amorreo porque la iniquidad de ellos aún no se había completado. Dios le da permiso hasta la tercera y cuarta generación para que se arrepientan, así que lo único que queda es saber cuál será su decisión.

Nosotros tenemos, en nosotros, factores de iniquidad, de nuestros padres, o de los padres de la nación, que afectan la estructura de gobierno. Como ejemplo, puedo decirte que si hubiera un espíritu de concupiscencia, ese será un factor de iniquidad que influirá en nosotros.

Fíjate que en el salmo 51, David dice que fue formado en el vientre de la madre en iniquidad la que luego hizo que cayera en pecado con Betsabé. Lo que sucedía es que él descendía de Rahab, la ramera. Si él no hubiera pecado, esa maldición había sido rota, pero al hacerlo, esa iniquidad cayó sobre Salomón que, ustedes saben, tuvo muchas mujeres y terminó apartándose de Dios.

No toda la Biblia habla de santos. Por eso yo siempre reitero y enseño a riesgo de ser repetitivo, que no todos los nombres bíblicos son aptos, ya sea por ataduras o por maldiciones que deberían cortarse, para poder ponérselos, luego, alegremente a tus hijos.

Un ejemplo: Mara. Significa amargura. No sé cuántas Maras me están escuchando, pero lo mejor que podrían hacer es orar cortando esa maldición. No tienen que cambiarse el nombre, sólo tienen que santificarlo en oración, cortando toda iniquidad que haya en él.

Hoy, nosotros, en  el nombre de Jesucristo de Nazaret, podemos apartar la iniquidad de nosotros mismos, de nuestros hijos, de nuestra nación misma. Cuando la iniquidad es muy fuerte, hay que “abofetearla” con la palabra de Dios. Jesús, luego de cuarenta días de ayuno y batalla, usó la Palabra y perseveró en ella. Tú no debes ceder hasta lograr la victoria.

(Isaías 53: 5) = Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. (Esa llaga, quiero decirte, no es sólo aplicable a tu salud física; también es factor de santidad para las naciones.

(Génesis 4: 11) = (Dios le está hablando a Caín) Maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.

Aquí vemos que la maldición vino a la tierra por causa de un crimen. La historia global nos cuenta que algunas iglesias norteamericanas tenían problemas para desarrollarse, crecer y hasta para alabar a Dios. El Espíritu reveló que la causa era una maldición que pesaba sobre esas zonas a causa de los crímenes cometidos durante las batallas entre indios y blancos.

Cuando se pidió perdón por eso y se rompió con esa maldición, esas iglesias comenzaron a crecer y a multiplicarse. Yo me pregunto cuántas, en mi Argentina, estarán pasando por lo mismo por causa de los tantos crímenes que se han cometido en nuestra historia como nación. La época menos lejana de finales de los setenta y principios de los ochenta y, más allá de cuestiones políticas o ideológicas, los crímenes que en ese marco se cometieron, fueron horrendos. Y no interesa quienes, interesa el hecho, porque el punto es la maldición, no las culpabilidades posteriores.

Hay maldiciones que vienen por causa de la desobediencia. Dentro de lo que conocemos como “guerra espiritual”, existen algunos aspectos que se han implementado, creo que acertadamente, en dirección a descubrir y liquidar esas herencias nefastas. La cartografía espiritual, también llamada “mapeo”, está apuntada a estudiar ciudades, su fundación, sus antecedentes, sus vinculaciones con alguna clase de pecado, etc.

Todo eso ha llevado a que muchos intercesores, bienintencionados, hayan orado y oren en contra de los principados sobre las ciudades. Entonces estos se van. Porque ante el poder de la oración y la cobertura de la sangre de Jesús, los malos espíritus obedecen. A veces mucho más rápidamente que nosotros, los creyentes. Pero se van solamente por un tiempo, porque tienen autoridad legal para habitar por allí por causa del pecado de la ciudad.

Un caso testigo, soy argentino, vivo en Argentina, es la ciudad argentina de Mar del Plata. Para los que no la conocen, es una ciudad turística, balnearia de hermosas playas sobre el Atlántico. Mar del Plata, dice la historia, es una ciudad que fue fundada por piratas. Los piratas, sabemos, eran gente dedicada al robo, al juego, a la bebida, a todos los vicios que se te ocurran, al ocultismo y a la promiscuidad sexual.

Siglo veintiuno. Los argentinos (Y también turistas extranjeros) que hoy visitan Mar del Plata, si son creyentes, pueden mirarla con ojos espirituales. ¿Qué es lo que veríamos? Juego, robo, vicios, promiscuidad sexual. Lo mismo. ¿Será una casualidad? Punto. Lo primero que debe hacerse, como iglesia, es pedir perdón por esos pecados, romper esa maldición en el poderoso nombre de Jesús, nombre que está por sobre todo nombre y decirles, entonces sí, a esas potestades, que ya no tienen más derecho legal para estar allí. Otra.

(Malaquías 3: 6) = Porque yo Jehová no cambio; (Te invito ahora a que digas conmigo: “Tanto en la Creación, como en la época de Jesús, como en 1930, como en este pleno siglo veintiuno, Dios no cambia”.) por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.

(7) Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros. (Principio básico: busca a Dios y lo hallarás. Espera sentado que Dios te busque, y morirás sin conocerlo.) ha dicho Jehová de los ejércitos. Más dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos? (¡Pueblo ciego y dormido!)

(8) ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? (¡Pueblo duro!) en vuestros diezmos y ofrendas. (¿A cuántos les gusta esta palabra? Pero miren lo que dice después con relación a los que no les gusta)

(9) Malditos sois con maldición, (¿Está claro, no?) porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.

(10) Traed (Una parte, pon poquito, lo que sientas, lo que puedas; No.) todos los diezmos al alfolí. (Este verso se divide hacia dos lados. Este “traed todos los diezmos al alfolí”, es para la iglesia. Es mandato. El alfolí es el granero, lugar donde se preserva el alimento.

A ese exacto lugar, es donde el pueblo debe traer sus diezmos, no a una noble institución constituida por hombres notables, y no siempre nobles, ¿Se entiende? Lo que sigue, ahora, es para el liderazgo; para los ancianos, para los pastores, para los maestros, para todos los que se atreven a predicar.)

Y haya alimento en mi casa; (Alimento, palabra, no cursos de moral y buenas costumbres, no filosofías quiméricas y humanas, no psicología “freudiana2 disfrazada de “sanidad interior”, no política religiosa o denominacional; Palabra. Alimento.)

Y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, (Listo. ¿Ya fuiste avaro mucho tiempo? ¿Ya hiciste muchos plazos fijos, cuentas de caja de ahorro, inversiones en dólares, en la bolsa de valores, en acciones? Muy bien; ahora dame a mí lo que a mí me corresponde, y pruébame también en esto, a ver si no te respondo y te bendigo hasta que rebalses. Eso dice.)

Si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. (Sí; ya sé lo que estás pensando. “Hermano…yo lo quiero mucho…usted me es de bendición, pero…en este asunto, ¡He visto tanta porquería por allí!

He visto a tantos pastores que con los diezmos de la gente… -¡Basta! Todos hemos visto a gente que le roba a Dios, en el banco y en el púlpito. Tú no robes para que no caiga maldición sobre ti y no te encuentres bajo la autoridad de un espíritu de pobreza. Deja que con los que sustraen el precio y con los que roban, haga justicia el mismo Espíritu que hizo justicia con Ananías y Safira).

A este robo lo puede hacer una persona, cualquiera sea su rango en la iglesia. O una nación. ¿Te parece que eran anónimos y vulgares los doce que acompañaban a Jesús? No. Eran líderes, cada uno de ellos. Pero Judas robaba, ¿No? ¡Y tenía la misma autoridad y liderazgo que los otros once!

La maldición vino sobre él y ya sabes cómo terminó. También hay que arrepentirse de eso y por eso. Cuando los ministros o sacerdotes le roban a la gente, eso también trae maldición. Si el dinero que se junta para la obra de Dios no se usa para eso, puede traer una maldición de pobreza.

¿Cuántos creyentes pueden afrontar hoy enfermedades físicas que, si bien no son mortales, sí son molestas y les impiden servir al Señor con libertad? Confían en la sanidad divina y su fe es fuerte, pero no reciben lo que piden y se desesperan. Nunca faltan, en estos casos, antiguos fariseos de traje y corbata que los apuntan con un dedo y les arrojan a la cara que: “tal vez hay algún pecado o desobediencia en su vida y por eso Dios no puede obrar”

Ni quieran imaginarse el daño que eso produce. Si la idea del liderazgo ungido es producir gloria a Dios, con esas opiniones, lo que se consigue mayoritariamente es alabar al diablo. Es verdad que no siempre es sanado el que lo pide y que Dios sabe muy bien lo que hace, pero en estos casos convendría pensar si por alguna casualidad nuestros padres no habrán sido maldecidos.

Si eso hubiera ocurrido y con el principio vigente de la tercera y cuarta generación, esa maldición podría estar afectándolos causando defectos físicos o enfermedades. Esta maldición también se rompe en el poderoso nombre del Señor. De todos modos, lo mejor es, primero, y para no andar arrojando golpes al aire, pedir al Espíritu Santo que de cualquier manea y por cualquier vía que Él desee, te revele si algo así ha ocurrido.

Del mismo modo, todos aquellos que, administrándose con sobriedad, (No hablo de los que se enferman de consumismo y salen a comprarse todo lo que le ofrecen por la TV del “llame ya” aunque no lo necesiten), ven que cada vez que llegan a la cancelación de una deuda razonable por la compra de algún elemento necesario y cree que ya sale a flote, todo empieza otra vez y les parece que nunca van a  dejar esa esclavitud económica.

Es necesario, en ese caso, buscar alguna maldición de pobreza y romperla. Esto, tengo que reiterar, no ampara a los que se enamoran de cualquier baratija y luego se dan cuenta que no les alcanzaba el presupuesto para comprarla. Esto ampara la real promesa de Dios que es: satisfacer tus necesidades y de ninguna manera tus caprichos. Siempre tendrás que tener en cuenta que el que pide prestado, se convierte en esclavo del que presta. Válido para los que suponen que van a arreglar sus cosas visitando a un prestamista usurero, como a los que se meten en créditos humillantes o manejan sus tarjetas de crédito sin responsabilidad.

Además, si sabes que hubo pecado de idolatría en tu familia o en ti mismo antes de conocer a Cristo, (Algo que es muy frecuenta y habitual en nuestros pueblos americanos), eso trae maldición y se debe arrepentir, pedir perdón por ese pecado específico y luego romper esa maldición en el nombre de Jesucristo de Nazaret.

Si ha existido pecado de adulterio en tu familia o en tu vida, hay que seguir el mismo camino, ya que ese pecado también es causa para que la maldición te alcance. Confesar, arrepentirse, pedir perdón, y luego romper en oración, esa es la hoja de ruta.

La maldición del hijo bastardo que está en Deuteronomio 23, se manifiesta cuando hay en una familia hijos ilegítimos. Sabido es que es mucha la gente que llega a Cristo en esas condiciones y que de ninguna manera el amor de Dios habrá de marginar a nadie con corazón recto y fidelidad sincera, porque Dios no hace acepción de personas. A veces es la iglesia la que sí las hace.

En lo posible hay que limpiar esa situación. Hay concubinatos que llegan a Cristo en esas condiciones después de veinte años de unión porque por alguna razón no pueden cambiar ese estado, pero también hay otros que no tienen impedimento para poner sus cosas en orden y simplemente no desean hacerlo. Dios lo sabe. Él es el que conoce nuestros corazones y actitudes externas jamás podrán engañarlo. Después de todo esto, rompes esa maldición en el nombre de Jesús y ese hijo y esa familia habrán de quedar libres de una maldición eventual porque su puerta de entrada habrá sido cerrada.

Si malo es el pecado de “irse a vivir en pareja”, conque hoy muchos jóvenes reemplazan una unión bendecida por Dios, (Y que conste que no dije “matrimonio”, que es contrato humano en definitiva; dije “unión” porque esa es la palabra que Dios usa en la Biblia para definir esa relación entre el varón y la hembra).

Tan malo como ese pecado es el del legalismo del cual se hace gala en tantas iglesias que, arrogándose una capacidad de juicio y una carencia de misericordia superior a la que Dios mismo muestra, no vacilan en producir verdaderos descalabros familiares en pos de presentar personas que no causen vergüenza a sus hermanos.

En muchísimos casos, los jueces de moral encargados de llevar adelante estas barbaridades, en lo privado dejan algunas cosas a la vista que hacen suponer que algo que un famoso predicador casi aseguró en un mensaje: “Detrás de un gran legalista, generalmente hay un gran corrupto”.

(Éxodo 22: 28) = No injuriarás a los jueces, ni maldecirás al príncipe de tu pueblo.

Esto habla de rebelión. La rebelión trae maldición. Tú no puedes no estar de acuerdo en alguna cosa en el lugar en donde te congregas. Y hasta puedo aceptarte que ese lugar sea una Babilonia neta y declarada. Si así fuera, entonces vete ya mismo. Pero no murmures, ni agredas, ni difames. Porque sobre esas bases, Dios nunca va a levantar algo luminoso por una razón muy simple: transgrediría su propia ley.

(Deuteronomio 28: 1) = Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.

Primero: la voz de Dios, cuando suena, se debe oír ATENTAMENTE. Segundo: después de oírla atentamente, se debe guardar, atesorar y poner por obra, llevarla a la práctica. Ese es el reaseguro de la exaltación que luego Dios hará sobre tu vida.

(Verso 13) = Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedeciereis los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y los cumplas, (14) y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.

Nota que la iglesia es cabeza y no cola, como parecería serlo hoy, donde todos los creyentes andan por el mundo como pidiendo permiso y como avergonzados de que los vean entrar a un templo. La iglesia no es subalterna ni dada a prebendas de ningún gobierno humano porque la iglesia está llamada s ser gobierno en las naciones.

Dice que no se apartará ni a diestra (Derecha) ni a siniestra (Izquierda). Además de lo literal que se refiere a senderos, caminos, esto también es válido para lo ideológico. No puede haber una iglesia de extrema derecha, racista, clasista y elitista, ni otra de extrema izquierda, subversiva, populista, promiscua y contraria a postulados de Dios por claro ateísmo.

Lo cierto, concreto y puntual es que, la iglesia no tiene ideología humana que, por mejor intencionada que parezca ser, en el mundo del espíritu no es más que idolatría y, como tal, pecado más que claro. Porque ídolo no es sólo estatua. Ídolo, a veces, es el postulado o manifiesto de tu denominación, por sobre la mismísima palabra de Dios.

(Verso 15) = Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.

El principio básico a tener en cuenta aquí, es que por más que te hayas convertido y te la pases en la iglesia día y noche haciendo de todo, si no obedeces lo que Dios demanda de ti, (Que siempre es algo específico, no algo difuso ni confuso), abres una brecha legal para que la maldición e alcance. Desde el verso 16 y hasta el 68, Dios detalla no ya lo que quiere hacer, sino lo que tendrá que hacer si caes en el pecado de la desobediencia.

(16) Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo. (O sea: nadie se escapa).

(17) Maldita tu canasta y tu artesa de amasar. (Habla de tu alimentación).

(18) Maldito el fruto de tu vientre, (Tu descendencia) el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. (Tu trabajo)

(19 Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir.

(20) Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado.

(21) Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.

(22) Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añubio; y te perseguirán hasta que perezcas.

(23) Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro.

(24) Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas.

(25) Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de la tierra.

(26) Y tus cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante.

(27) Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado.

(28) Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu; (29) y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve.

(30) Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa y no habitarás en ella; plantarás viña y no la disfrutarás.

(31) Tu buey será matado delante de tus ojos, y tú no comerás de él; tu asno será arrebatado de delante de ti, y no te será devuelto; tus ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate.

(32) Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día; y no habrá fuerza en tu mano.

Esto de que “serán entregados a otro pueblo”, se refiere a que sus hijos serían vendidos como esclavos por un pueblo extranjero. Desdichadamente ello sucedió debido a la desobediencia de Israel: el reino del norte que cayó en manos de Asiria en el año 721 a. C. y Judá fue conquistado por babilonia en el año 587 a.C. Esto, desde lo histórico.

Desde lo espiritual, hoy está ocurriendo exactamente lo mismo, sólo que la Babilonia de este siglo veintiuno, no es aquella de los jardines colgantes, es una que parece iglesia pero que no lo es, una especie de paralelo diabólico de la iglesia del Señor donde, una gran parte de los creyentes, por falta de conocimiento, se van secando, se van durmiendo y llegarán a morir espiritualmente si no pueden discernirla, batallarla, derrotarla y liberarse.

(33) El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo comerá pueblo que no conociste; y no serás sino oprimido y quebrantado todos los días.

(34) Y enloquecerás a causa de lo que verás con tus ojos.

(35) Te herirá Jehová con maligna pústula en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta la coronilla, sin que puedas ser curado.

(36) Jehová te llevará a ti, y al rey que hubieres puesto sobre ti, a nación que conociste ni tú ni tus padres; y allá servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra.

(37) Y serás motivo de horror, y servirás de refrán y de burla a todos los pueblos a los cuales te llevará Jehová.

(38) Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá.

(39) Plantarás viñas y labrarás, pero no beberás vino, ni recogerás uvas, porque el gusano se las comerá.

(40) Tendrás olivos en todo tu territorio, más no te ungirás con el aceite, porque tu aceituna se caerá.

(41) Hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti porque irán en cautiverio.

Esto también fue cierto en lo literal e histórico, pero en el ámbito espiritual sigue siendo vigente, ya que el cautiverio del cual se habla se refiere a tantos hijos de creyentes que están atrapados por las redes del pecado del mundo.

(42) Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos por la langosta.

(43) El extranjero que estará en medio de ti se elevará sobre ti muy alto, y tú descenderás muy abajo.

(44) Él te prestará a ti, y tú no le prestarás a él; él será por cabeza, y tú serás por cola.

(45) Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos que él te mandó; (46) y serán en ti por señal y maravilla, y en tu descendencia para siempre.

(47) Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas, (48) servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte.

(49) Jehová traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila nación cuya lengua no entiendas; (50) gente fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano, ni perdonará al niño; (51) y comerá el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas; y no te dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tus vacas, ni los rebaños de tus ovejas, hasta destruirte.

(52) Pondrá sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados en que tú confías, en toda tu tierra; sitiará, pues todas tus ciudades y toda la tierra que Jehová tu Dios te hubiere dado.

Podría seguir leyendo hasta el último versículo de este capítulo y nada cambiaría. Hay un detalle exhaustivo y muy preciso de toda la gama amplia y abarcativa de esta maldición que sobrevendría solamente por no obedecer.

“Está bien, hermano, pero ahora tenemos a Jesucristo en nuestro corazón, es la era de la gracia, la era de la ley fue clavada en la cruz…” Sí, pero la estructura del espíritu de la ley sigue intacta. Todo lo que Cristo es válido y sirve, pero no para aquellos que decidan no obedecer al padre. Si así fuera, la obligación de todo creyente es renunciar a eso, pedir perdón, cortar esa maldición en el nombre de Jesús y declararse libre.

¿Te has sentido representado en algunas de estas cosas que he mencionado en este trabajo? Si fuera así, por favor, no dejes pasar el resto de este día sin romper con todas esas maldiciones que pueden estar operando en tu vida y te impiden, entre otras cosas, establecer una relación de intimidad con Cristo.

Porque dice el verso 58: Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible; Jehová tu Dios, entonces Jehová aumentará maravillosamente tus plagas, (Que son tus crisis), y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y permanentes, y enfermedades malignas y duraderas; y traerás sobre ti todos los males de Egipto. (Que es como decir “del mundo”) delante de los cuales temiste, y no te dejarán.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Consumando los Tiempos Finales

 

Los cristianos en muchas ocasiones, probablemente demasiadas, estamos cometiendo el mismo error. Nos estamos volcando demasiado hacia el pasado, en lugar de mirar hacia adelante y encarar el futuro. Así recalamos en tiempos que estimamos brillantes de la iglesia años atrás, o la criticamos por lo malo que se haya hecho.

¿Y sabes qué? Ninguna de las dos cosas puede aportarnos nada. En lo concerniente a las bellezas pasadas, ya no vamos a poder repetirlas. Y en lo relativo a los errores cometidos, ya no podremos repararlos. Lo que sí podemos, es renovarnos totalmente y volver a las fuentes y dejar de jugar a ese juego religioso llamado eclesiología.

Y para hacer eso posible, deberemos encarar un asunto del cual se ha hablado poco, se ha predicado o enseñado menos, y que sin embargo tiene enorme significación dentro de nuestra vida espiritual: la iniquidad.

Absalón, el hijo de David, de alguna manera va a representar el espíritu de iniquidad, el cual según la Biblia nos adelanta, debe manifestarse antes de la venida del Señor. Entonces, nosotros, lo que queremos es describir qué es esa iniquidad, a través de los principios de Absalón, para saber si estamos viviendo en esos tiempos.

(2 Samuel 15: 1) = Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, (Nota que Dios no lo levantó; él se hizo de caros y caballos), y cincuenta hombres que corriesen delante de él.

(2) Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta, (Nota que el espíritu de iniquidad es madrugador; llega temprano al culto. Pero está junto al camino, no en el camino. Junto a la puerta. Siempre está cerca de la autoridad. Porque puerta, es autoridad. Lo eran las puertas de una ciudad. Ahora vemos que iniquidad no es algo que está lejos, ni ese dictador musulmán. Está en la casa de Dios y muy cerca de la autoridad. Y además se levanta bien temprano) y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, (O sea: a cualquiera que venía a hablar con el pastor) Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: tu siervo es de una de las tribus de Israel, (soy de una de las iglesias de tu denominación)

(3) Entonces Absalón le decía: mira, tus palabras son buenas y justas, más no tienes quien te oiga de parte del rey. (Esto es: tú tienes toda la razón, pero aquí no hay quien tenga tiempo para atenderte).

(4) Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia!

Nota que Absalón busca el trono, busca usurpar la verdadera autoridad. Absalón, o una iniquidad en la tierra, es todo espíritu que busca anular, aniquilar, usurpar o poseer todo verdadero trono. Por ejemplo, espíritu de humanismo. Yo como trono en lugar de Dios, anótalo.

Tienes que aprender a identificar los tiempos. Yo ya me fui de lo personal, en la iglesia, y ahora entro a hablar de la tierra. Absalón es el espíritu que quiere usurpar todo lo que es absoluto. Por ejemplo: los programas de debate.

Los programas de debates parecen ser muy divertidos, nos entretienen a todos, pero no sé si se han dado cuenta que nacieron hace muy poco tiempo, y son los programas que más se han multiplicado en todas las redes televisoras, y están financiados por muchísimo dinero.  

Y a eso todo lo hace Satanás. Cosas que son absolutas, que no necesitan de debates. Absolutos, verdades ya establecidas por Dios, que son inamovibles, que no necesitan apoyo social para existir. Porque la verdad se mantiene en ausencia de opinión.

Ponen una verdad y la diluyen en opiniones, y así dividen a la sociedad en recursos humanistas. Esa es una estrategia satánica. Viene un periodista y te pregunta: ¿Eres cristiano? – Sí. – Entonces dime qué opinas sobre el aborto. ¡No interesa lo que tú opinas sobre el aborto! Dios ya opinó y lo dejó escrito en la Biblia. Y la Biblia es clara respecto al aborto.

No me interesa cuál es tu opinión. Entones ponen a cinco viejos cabezones, y le hacen la misma pregunta a los cinco, y cuando uno de los cinco dice algo distinto, todo el debate se centraliza allí y comienza a diluirse lo que hasta ese momento, era una verdad de Dios absoluta.

Y se diluye en la opinión que más te gusta, convirtiendo a una verdad de Dios no en inmoral, sino en amoral. Porque mientras nosotros debatimos escrituras, y queremos saber si Cristo viene o deja de venir, la sociedad se está convirtiendo en una sociedad amoral, y es donde tus hijos tienen que vivir.

Estamos hablando del siglo veintiuno. Todavía seguimos discutiendo si será verdad que nos vamos o si nos vamos mañana, mientras tus hijos están creciendo en lo que resulta ser una sociedad completamente amoral.

O sea: este mensaje no tiene absolutamente nada que ver con doctrina. Tiene que ver con existencia, tiene que ver con vida o muerte. Tiene que ver con el futuro de tus hijos. Es una cosa muy seria lo que está aconteciendo en la tierra. Porque Absalón usurpa lo que es verdaderamente autoridad.

(Verso 5) = Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano, y lo tomaba, y lo besaba.

Nota que Absalón es un espíritu muy cariñoso. Es un espíritu que aparenta hacer bien a la gente. Pero luego son engañadas. Por eso la gente está saliendo de varias religiones, pero para entrar a otras peores. Porque lo que están buscando no es doctrina, sino alguien que les haga bien.

A ellos no les interesa cuál es tu doctrina; a ellos les interesa que les resuelvas sus problemas. No les interesan las doctrinas, están buscando a alguien que les ayude a vivir en medio de crisis. Y si Buda los ayuda, allá van a parar.

Ahora, como estamos viviendo en un tiempo profético y apostólico, donde Dios está diseñando el futuro por medio de palabras proféticas, tiene que levantarse un paralelo satánico para desacreditar la verdad. Por eso tenemos líneas psíquicas; brindan la verdad. Sólo que en el mundo del espíritu tenemos dos consejos, el de Satanás y el de Dios.

Y por ahí lo que te profetizan, no es Dios. Aunque esas palabras sean precisas. Sigue siendo la voluntad de Satanás, no la de Dios. Son espíritus familiares que estudian tu caso, estudian tu vida, que son los que ellos pueden contactar: espíritu familiar.

Y ellos les dan detalles de tu vida, para que luego ellos te puedan robar tu corazón y guiarte por malos caminos. Esto es el espíritu de Absalón: todo lo que usurpa la verdadera puerta. Cristo dijo que el que no entra por la puerta al mundo del espíritu, es un ladrón.

(Verso 7) = Al cabo de cuatro años, aconteció que Absalón dijo al rey: yo te ruego me permitas que vaya a Hebrón, a pagar mi voto que he prometido a Jehová.

Nota que esto tarda tiempo. No se le roba el corazón a la gente de un día para el otro, sino en cuatro años, y tiene que ver con religión, porque iba a pagar votos.

(8) Porque tu siervo hizo votos cuando estaba en Gesur en Siria, diciendo: si Jehová me hiciere volver a Jerusalén, yo serviré a Jehová.

(9) Y el rey le dijo: ve en paz. Y él se levantó, y fue a Hebrón.

Hebrón tiene que ver con alianza. Y ahora qué es el tiempo en que la iglesia tiene que entrar en ese nivel de pacto y alianza, es donde vemos que todo en la tierra, tiene que ver con unidad en Internet. Quiero que veas los tiempos.

(10) Entonces envió Absalón mensajeros por todas las tribus de Israel, diciendo: cuando oigáis el sonido de la trompeta diréis: Absalón reina en Hebrón.

Vamos a ver algunos principios rápidamente. Nº 1: Absalón cuestiona la autoridad del rey, para establecer la suya propia. El espíritu de iniquidad, es aquel espíritu que cuestiona la verdadera autoridad; ya sea individual en una iglesia, corporal en una nación, o la perversión en tu gobierno.

No importa donde se halle, es el espíritu de Absalón por iniquidad. En el verso 7 vemos que tiene que ver con falsedad religiosa. Nº2: Engaño, expresión del espíritu farisaico. Recuerda que el peor engaño es el más cercano a la verdad.

El peor engaño es el que usa la Biblia para sostenerse. Porque una vez que usas la Biblia, jamás pensarás que estás engañado. Nº 3: Se identifica por falsedad religiosa. En el capítulo 16 y verso 20, vemos el principio.

Dice: Entonces dijo Absalón a Ahitofel: dad vuestro consejo sobre lo que debemos hacer. Ahora escucha: este Ahitofel, era el consejero de David. Y era un hombre tan preciso en sus consejos, que Israel consideraba que hablar con Ahitofel y recibir un consejo de él, era como haber tenido una entrevista con Dios.

Era un hombre imprescindible dentro del reinado de David. Era un hombre que todo reino necesita a su lado, que todo líder necesita a su lado. Representa al ministerio profético, representa la voz precisa de Dios. Todo Israel sabía que hablar con Ahitofel, era tener un consejo preciso de Dios; exacto, no había dudas, no cuestionaban su palabra.

Nunca cuestionaban la palabra de Ahitofel. Él decía: ven, y ellos iban. Él decía: No vayan, y nadie se movía. Así de fácil era. Entonces dijo Absalón a Ahitofel: dad vuestro consejo sobre lo que debemos hacer.

(21) Y Ahitofel dijo a Absalón: llégate a las concubinas de tu padre, (Quiero que veas cómo trabaja la iniquidad) que él dejó para guardar la casa; y todo el pueblo de Israel oirá que te has hecho aborrecible a tu padre, y así se fortalecerán las manos de todos los que están contigo.

(22) Entonces pusieron para Absalón una tienda sobre el terrado, y se llegó Absalón a las concubinas de su padre, ante los ojos de todo Israel.

(23) Y el consejo que daba Ahitofel en aquellos días, era como si se consultase la palabra de Dios.

Escucha: aquí vemos, Nº 4: alianzas demoníacas para expresar maldad a un nivel máximo y superlativo. Me estoy refiriendo a personas célebres, uniéndose con alianzas demoníacas, para darle validez a un espíritu amoral en una sociedad.

Por ejemplo: si en un festival de conocimiento psíquico pongo a una cantante famosa, que ya todo el mundo está acostumbrado a respetar, cualquier cosa que ella diga es bíblica, aunque sea psíquica. Y no es un ejemplo inventado, estuvo ocurriendo, muchos lo saben.

Me tomo un pasaje muy importante e internacional, que ya tiene una fama establecida, y hace alianza con demonios del tiempo presente, para darle validez y robarle el corazón al pueblo. Todo esto es parte del espíritu de Absalón.

Claro, la gente le cree, como le creyó por miles de años, como una persona exitosa, como una persona íntegra. Una persona de prestigio, afluencia e influencia. Pero resulta ser que ahora tiene programa en esto, o está involucrado en esto otro, y se lleva a sus seguidores con él.

Quiero que vayas identificando los tiempos. Recuerda, David regresó, cuando este espíritu murió. Te estoy hablando proféticamente del tiempo de hoy. Y este no es ni un mensaje ni una exposición bíblica, sólo estamos hablando de lo que está pasando en la tierra.

Trasciende Argentina y cualquier país representado por ustedes, es global. Alainzas demoníacas para expresar maldad a un nivel superior. Todo lo que sea necesario, para que las cosas sean exhibidas como debe ser.

O sea: el homosexual, hace cuarenta años atrás, era un cuadrado en la escuela. Era el único que tenía que irse a la parte de atrás, para poder exhibir su forma de ser. Hoy en día tienen ingreso a las diferentes casas de gobiernos de América e, incluso, bancas propias y representativas en los congresos.

Y además, muchas iglesias auto denominadas como cristianas, los casan entre sí. Quiero que identifiquemos los tiempos, porque si los tiempos de Absalón son los tiempos de hoy, entonces hay una compañía dentro de ese tiempo, que está preparándose para cruzar el Jordán, y traer al Rey.

O sea: Nº 5: el propósito de Absalón, es destruir todo estandarte moral en la tierra. Destruir todo. Vamos a ver la aplicación presente. Primero, cuestionar autoridad. O sea: es todo espíritu que dice que Dios no está supliendo las necesidades, así que vamos a tener que mirar a los valores humanísticos. Nos tenemos que levantar, así que vamos a tener que hacer cualquier otra cosa, necesitamos a alguien que nos ayude.

Es que nadie tiene tiempo para mí, la iglesia es muy grande y todo eso que has oído tantas veces. Segundo, falsedad o engaño religioso. Tercero, alianzas satánicas para elevar el nivel de maldad. Ahitofel, preciso, exactitud, famoso, ahora aliado con él.

¡Era el consejero de David! ¿Cómo puede ser que de la noche a la mañana va a profetizar tan perversamente? Por último, destrozar. Ser abierto, no te escondas. ¡Pide derechos! ¡Tienes derechos! ¡Tú tienes derechos en tu propio cuerpo! ¡Aborta si se te da la gana!

Es el espíritu de ir a las concubinas encima del terrado y que toda la sociedad vea lo perverso que eres. Y dice que David huyó y se fue. Ahí vemos la partida de Cristo, Cristo se fe. ¿Cuántos saben que él se fue? Pero cuando David se va, él deja una compañía atrás, deliberadamente.

Me pregunto cuántos estarán siguiendo los vaivenes de la historia. Eso, claro está, entendiendo que la historia habla de tiempos presentes, cada uno podrá ver con mayor o menor nitidez las cosas, ¿No es así? Porque no es historia, es hoy.

(2 Samuel 15: 24) = Y he aquí, también iba Sadoc, (O sea: esto es cuando David se va a ir triste, porque Absalón se ha quedado con la tierra. Nosotros sabemos que Cristo clavó al enemigo en la cruz, pero también entendemos que lo dejó vivo, porque si estuviera muerto tú no tendrías esos problemas que tienes. Y su poder es la decepción y el engaño. Mira lo que dice aquí. Esto es lo que está ocurriendo cuando David se va, cuando Cristo se va, son asuntos paralelos)

(24) Y he aquí, también iba Sadoc, (Este es un ministerio no levítico, sacerdotal) y con él todos los levitas que llevaban el arca del pacto de Dios; y asentaron el arca del pacto de Dios. Y subió Abiatar (Ese era otro sacerdote), después que todo el pueblo hubo acabado de salir de la ciudad.

O sea que cuando David se va, aquí van todos sus ministros detrás de él. Yo me voy con David. Y aquí viene Abiatar, aquí viene Sadoc, vienen los levitas, se llevaron el teclado, la batería, el púlpito. ¡Hombre! ¡Yo me voy con él! ¡Nos vamos!

(25) Pero dijo el rey a Sadoc: vuelve el arca de Dios a la ciudad (No los saques del mundo, déjalos allí) Si yo hallare gracia ante los ojos de Jehová, (¿Para dónde iba Cristo cuando se fue?) él hará que vuelva, (¿Quién es el que se fue?) y me dejará verla, y a su tabernáculo. (La iglesia)

(26) Y si dijere: no me complazco en ti; aquí estoy, haga de mí lo que bien le pareciere. (Eso demuestra la hombría de Cristo)

(27) Dijo además el rey al sacerdote Sadoc: ¿No eres tú el vidente? (¿No eres tú profético? ¿No eres tú ministro? ¿No eres vidente?) Vuelve en paz a la ciudad, con vosotros vuestros dos hijos: Ahimaas tu hijo, y Jonatán hijo de Abiatar.

Y deja instrucciones precisas para que se quede Sadoc, con sus hijos Ahimaas y Jonatán hijo de Abiatar. O sea: está planificando una estrategia, y deja una compañía estratégicamente atrás. Y ahí se vuelve. Le dice: Llévate el arca, pero no te vayas solo; llévate a Jonatán el hijo de Abiatar y Ahimaas, tu hijo.

(28) Mirad, yo me detendré en los vados del desierto, hasta que venga respuesta de vosotros que me dé aviso.

Hagamos una pausa momentánea aquí, y vamos rápidamente a Hechos 3, versos 20 y 21: Y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien dé cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.

En otras palabras: Cristo está abrazado y recibido por los cielos. Esta palabra, en griego, significa: detenido, abrazado. O sea que Él está detenido en los cielos hasta la restauración de todo lo que se ha depositado en la boca de los profetas, y no para ellos, sino para nosotros.

(28) Mirad, yo me detendré en los vados del desierto, hasta que venga respuesta de vosotros que me dé aviso.

Dice que se va a quedar en un desierto, (Imagínate ese desierto), hasta que venga un aviso de ellos. Y la esposa y el Espíritu, dicen: ¡Amén! Si no hay aviso, no viene.

(Verso 29) = Entones Sadoc y Abiatar volvieron el arca de Dios a Jerusalén, y se quedaron allá. (Puedes repetir conmigo, ahora: Nos quedamos).

(30) Y David subió la cuesta de los Olivos; (¡Qué paralelo tan hermoso! Tantos años escondido allí y no lo habíamos visto. Es como si Dios, a cada año que pasa, le va corriendo más el velo a la palabra) y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos. También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían.

Aquí vemos que David les dice: “Permanezcan en la ciudad, no los necesito aquí arriba”. Es obsoleta la iglesia. ¿Sabían ustedes que el cielo no fue hecho para cuerpos? ¿Y que por eso sabemos que Cristo va a regresar? Porque Él tiene un cuerpo, y los cuerpos no habitan el cielo. Él dijo: no me sigas, te necesito en la ciudad.

(31) Y dieron aviso a David, diciendo: Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón. Entonces dijo David: entorpece ahora, oh Jehová, el consejo de Ahitofel.

Nota rápidamente que, tan pronto le llegó la noticia a David, que Ahitofel se había aliado con Absalón, él no dijo: “Bendito Señor, ten misericordia con el hermano, pobrecito, tantos años que estuvo con nosotros; fundador de la iglesia”

Sin decir “amén” y sin pensarlo dos veces, en el momento preciso, casi inmediatamente, aulló: ¡Dios! ¡Entorpece su consejo! Y ni “amén”, dijo. Y te digo esto porque te voy a mostrar cuando Dios le contesta, sin haber dicho “amén”.

O sea: el corazón de la iglesia de los tiempos finales, es muy distinto al amor ese, casi romántico, que había en el pasado, donde corríamos el riesgo de amar hasta al diablo. Hay una precisión, hay una postura en la última generación, que sólo hace aquello que ve al Padre hacer.

Cristo no ministraba a todo el mundo. Cristo entró al estanque de Bet-el, se levantó uno, ¡Y dejó a los otros allí! Entró por la puerta de la ciudad. Todo su ministerio nunca levantó a un cojo. Se nos ha metido en la cabeza que tenemos que ministrar a todo el mundo, que tenemos que hacerle el bien a todo el mundo.

Y mientras Satanás sepa y vea que esto sigue así, él va a seguir mandando réprobos supuestamente a buscar ayuda, pero sin voluntad alguna de cambio, sólo para desgastar, frustrar y decepcionar a los ministros. Y con ese ánimo ellos jamás podrán hacer la voluntad de Dios.

Estamos hablando de la disposición de la iglesia de los últimos días. Es como una carrera de relevos; hay cuatro competidores, y todos tienen características distintas. El último es el que se arroja de pecho, aunque le falten veinte metros para llegar. El primero, no. Su equipamiento es distinto. Dios está levantando una generación que tiene una sola cosa en mente: vencer. Terminar. Nosotros tenemos que estar en ella, no sé tú por dónde y en qué andas.

(Verso 32) = Cuando David llegó a la cumbre del monte para adorar allí a Dios, he aquí Husai arquita que le salió al encuentro, rasgados sus vestidos, y tierra sobre su cabeza.

Aquí le llegan malas noticias. Cuando tú ves que alguien se ha rasgado el vestido en el Antiguo Testamento, con tierra o ceniza sobre su cabeza, era que venían a darte malas noticias. No eran buenas nuevas, eran malas.

(33) Y le dijo David: si pasares conmigo, me serás carga.

Vamos a recrear esta escena dentro de lo que podamos hacer funcionar nuestra imaginación, a ver si lo entendemos para el día de hoy. Ellos lloran y se desesperan pidiéndole que los lleve con él, que no quieren que se vaya solo. Pero él les responde que si se los lleva, van a serle de carga y obstáculo.

El propósito de David, era dejar atrás a esa compañía. ¿Y sabes qué? El de Cristo, también. Ya no se podía admitir a gente que venía con ánimo de recibir. Se esperaba gente que supiera y pudiera dar. El Reino de Dios se conduce dentro de los parámetros de gente que sabe y desea dar.

El intento no solamente era hacer sobre girar el reino de Absalón. El intento era también el de hacer regresar al rey. O sea: tenía una compañía para hacer dos cosas: poner a los enemigos como estrado de nuestros pies, y hacer regresar al rey.

Esa es nuestra misión. A través de nuestro ministerio, a través de nuestra creatividad. A través de nuestro dinero, de nuestro tiempo, de nuestro talento. Todo lo que somos, tiene que estar canalizado para eso. Cualquier otra cosa es simple eclesiología humana, entretenimiento y pérdida de precioso tiempo.

(2 Samuel 17: 1) = Entonces Ahitofel dijo a Absalón: yo escogeré ahora doce mil hombres, y me levantaré y seguiré a David esta noche.

¿Qué está pasando? Ahitofel está ahora dándole consejos a Absalón, de cómo operar en una guerra contra David. Porque luego, en el capítulo 18, veremos que efectivamente hay una guerra en contra de David. Y recuerden que Ahitofel es un hombre al cual nadie le cuestiona su palabra.

Sólo hay un problema: que David oró. David oró, y dijo: ¡Entorpece su consejo! Deberíamos orar para que Dios entorpezca a la iglesia religiosa, cada día más. Que destruya todo lo que no es Dios. Aunque se vacíe la mitad del salón de tu propio templo.

Porque hasta que no haya la pureza y la transparencia de lo que es la verdadera iglesia, las naciones no vendrán. Las naciones no vienen porque ven la falsedad. Pero cuando la falsedad se sale, la pureza brilla. Es una mentalidad distinta la de los últimos días.

(2) Y caeré sobre él mientras está cansado y débil de manos; lo atemorizaré, y todo el pueblo que está con él huirá, y mataré al rey solo.

Aquí vemos que le da toda la estrategia a Absalón de cómo ganar la guerra contra David. Pero, por primera vez, Absalón no está conforme con su consejo. Y esto resulta más que evidente cuando vemos lo que se nos relata en el verso 5.

(Verso 5) = Y dijo Absalón: llamad también ahora a Husai arquita, para que asimismo oigamos lo que él dirá.

Él pidió otro consejo. Y en este caso a Husai arquita. ¿Lo recuerdas llegando con sus vestidos rasgados y tierra sobre su cabeza en el verso 32 del capítulo 15? Cuando David llegó a la cumbre del monte para adorar allí a Dios, he aquí Husai arquita que le salió al encuentro, rasgados sus vestidos, y tierra sobre su cabeza.

Y parece que Husai se quería ir con él, pero David le dijo que no, que mejor no lo hiciera porque le iba a ser una carga. Que mejor se quedara con el rey. Y ahora, estando al lado del rey, cuando Ahitofel le da el consejo a Absalón, éste de alguna manera lo desestima y hace llamar a Husai y le dice: ¿Y por qué, mejor, no me aconsejas tú?

Ahí está la contestación de la oración de David. Así es hoy. Tenemos que invadir los sistemas de comunicación que determinan que la gente esté convencida sinceramente no de la verdad, sino de lo que ellos desean o necesitan que esté convencida.

Tenemos que invadir el sistema gubernamental, tenemos que invadir el sistema educativo, tenemos que invadir todas las posiciones de autoridad en la ciudad, y tener un representante allí que diga: aquí está el estandarte de Dios.

(Verso 15) 0 Dijo luego Husai a los sacerdotes Sadoc y Abiatar; (Mira ahora toda la conspiración de David, toda funcionando ahora) Así y así aconsejó Ahitofel a Absalón y a los ancianos de Israel; y de esta manera aconsejé yo.

(16) Por tanto, enviad inmediatamente y dad aviso a David, diciendo: no te quedes esta noche en los vados del desierto, sino pasa luego el Jordán, para que no sea destruido el rey y todo el pueblo que con él está.

(17) Y Jonatán y Ahimaas (Estos eran los hijos Sadoc, que eran los mensajeros. Esa era gente que corría muy rápido; y cuando le daban un mensaje atravesaban el desierto y corrían más que nadie. Ese era su trabajo, dar noticias) estaban junto a la fuente de Rogel, y fue una criada y les avisó, porque ellos no podrían mostrarse viniendo a la ciudad, y ellos fueron y se lo hicieron saber al rey David.

Entones vemos aquí que David se entera del plan de Absalón, porque tenía una iglesia que dejó atrás todo en puntos estratégicos. Sujetos, mensajeros, servidores. Todo en puntos estratégicos. Eso nos trae al final, capítulo 18, mira lo que pasa.

2 Samuel 18: 1) = David, pues, pasó revista al pueblo que tenía consigo, y puso sobre ellos jefes de millares y jefes de centenas.

(2) Y envió David al pueblo, una tercera parte bajo el mando de Joab, una tercera parte bajo el mando de Abisaí hijo de Sarvia, hermano de Joab, y una tercera parte al mando de Itaí geteo. Y dijo el rey al pueblo: yo también saldré con vosotros.

(3) Más el pueblo dijo: no saldrás; porque si nosotros huyéremos, no harán caso de nosotros, y aunque la mitad de nosotros muera, no harán caso de nosotros; más tú ahora vales tanto como diez mil de nosotros. Será, pues, mejor que tú nos des ayuda desde la ciudad.

Mira la disposición del corazón de la gente que trae al rey como regreso. Eso es lo que la gente le dirá siempre al que ellos consideren un punto de referencia, un conductor, un guía, un líder, si quieres llamarlo así. Pero a alguien que evidentemente Dios ha puesto allí, no al que cuatro hombres ordenaron. No es lo mismo.

Y le dicen: será mejor que tú nos des ayuda desde la ciudad. Es como decirle a Cristo que no regrese, que nosotros lo vamos a hacer desde acá. Sólo ayúdanos. Sólo ayúdanos por el Espíritu, pero deja que nosotros lo hacemos.

(4) Entonces el rey les dijo: yo haré lo que bien os parezca. Y se puso el rey a la entrada de la puerta mientras salía todo el pueblo de ciento en ciento y de mil en mil.

(5) Y el rey mandó a Joab, a Abisaí y a Itaí, diciendo: tratad benignamente por amor de mí al joven Absalón. Y todo el pueblo oyó cuando dio el rey orden acerca de Absalón a todos los capitanes.

Ahí vemos la misericordia de Dios, tratando que nadie se pierda. Les dice que por lo menos traten bien a Absalón, por amor a él. Y fíjate que el escritor hace una pausa para añadir que todo el pueblo oyó cuando David dio esa orden.

Asimismo, hay una compañía que marcha adelante y que, cuando alguien lo quiere detener para ayudarlo, le dice: no me perturbes, déjame seguir adelante; tengo un objetivo claro y concreto. Una generación determinada a consumar. Me pregunto si será esta. ¿O tendremos que volver a empezar con hijos y nietos? ¿Será esta la iglesia que necesita…Argentina, México, Chile, Colombia, o donde sea, o tendrá Dios que levantar otra?

(Verso 7) = Y allí cayó el pueblo de Israel delante de los siervos de David, y se hizo allí en aquel día una gran matanza de veinte mil hombres.

(8) Y la batalla se extendió por todo el país; y fueron más los que destruyó el bosque aquel día, que los que destruyó la espada.

Vemos aquí un nuevo Armagedón. Dice que los destruyó el bosque. ¿Qué es un bosque para que ande por ahí matando gente? Dios estaba peleando a su favor. Ellos mataban a uno con la espada, y Dios les tumbaba dos. Una guerra donde te matan uno, y por cada uno que te matan, Dios mata a dos. Y dice que más destruyó el bosque que la espada del ejército.

(9) Y se encontró Absalón con los siervos de David; (Aquí se encuentra el espíritu de iniquidad con la iglesia) e iba Absalón sobre un mulo (¿Qué diantres hace Absalón sobre un mulo, con tanto caballo de gloria qué hay? Ese es el espíritu de iniquidad. Mira como andará en los últimos días: sobre un mulo.) Y el mulo entró por debajo de las ramas espesas de una gran encina, y se le enredó la cabeza en la encina, (Se le enredó la autoridad, está diciendo) y Absalón quedó suspendido entre el cielo y la tierra; y el mulo en que iba pasó delante.

No tenía fundamento, no tenía autoridad ni en el cielo ni en la tierra. Estaba suspendido, no tenía representación ni abajo ni arriba. El espíritu de iniquidad totalmente aniquilado bajo los pies de la iglesia. No tenía función terrenal. Estaba suspendido en medio, en lugares celestes, derrotado por el ejército de David.

Suspendido. No tiene sustancia. No tiene pies, no tiene suelo, no tiene cabeza, que es como decir que está sin fundamento, sin discurso, sin autoridad. Viendo a Joab, uno ya sabe la historia. Vino Joab y lo mató. Vamos ahora al capítulo 19.

(2 Samuel 19: 9) = Y todo el pueblo disputaba en todas las tribus de Israel, diciendo: el rey nos ha librado de mano de nuestros enemigos, y nos ha salvado de mano de los filisteos; y ahora ha huido del país por miedo de Absalón.

(10) Y Absalón a quien habíamos ungido sobre nosotros, ha muerto en la batalla. ¿Por qué, pues, estáis callados respecto de hacer volver al rey?

Noten que el tiempo que Dios demanda para hacer volver al rey, es el tiempo que este espíritu está manifestado, y se derrota. O sea que estamos viviendo, ya te di los cuatro puntos de Absalón, que es lo que identifica este tiempo presente.

Y estas cosas que están aconteciendo, tienen que ser dominadas por la iglesia. No pueden tener incidencia positiva en nuestras vidas. No pueden tener una influencia que detenga el propósito de Dios sobre nuestras vidas.

Escúchame con claridad. Tú no vas a limpiar la tierra de iniquidad. Los reinos del mundo perecen, pero no pueden tener lo mismo en su avance en el propósito de Dios. Nada que vaya decayendo puede detener el avance de la iglesia.

Por eso es que se están levantando ministerios íntegros, y ministerios de Reino, todo lo que sea necesario para que la iglesia sea autosuficiente. Porque va a llegar el momento en que nadie la va a respaldar. No solamente el gobierno del país donde se encuentre, digo que nadie la va a respaldar. Y sólo desde adentro se va a sostener. Ese es nuestro trabajo.

(Verso 11) = Y el rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: hablad a los ancianos de Judá, y decidles: ¿Por qué seréis vosotros los postreros en hacer volver al rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerle volver a su casa?

Aquí vemos el tiempo identificado. Dice: Hablad. Es la primera vez que el sacerdocio habla. El sacerdocio en la iglesia, siempre era ritualista. Pero ahora, en este tiempo donde Absalón muere, está elevado ese ministerio sacerdotal, a un ministerio profético, que es lo que estamos viendo en la tierra.

Es el tiempo de decreto, el tiempo de profecía, el tiempo de sabiduría, el tiempo de exactitud. Pide lluvia en tiempo de lluvia, pide madurez en tiempo de madurez. Es el tiempo en donde los ministerios están siendo elevados de un ritualismo vacío a una implementación, a un decreto gubernamental.

Dile a Abiatar, dile a Sadoc que hablen. Antes no hablaban, sólo encendían velas y todas esas cosas en el tabernáculo. Y noten su mensaje final. Su mensaje final, era: haced volver al rey. Argentina, ¡Haced volver al rey! Naciones de todo el planeta, ¡Haced volver al rey!

Recuerda que Israel se quedó fuera de la voluntad de Dios en este asunto. Luego, el verso 12 habla de pacto. Es un tiempo de pacto. Sois huesos de mis huesos, carne de mi carne. No es sólo un tiempo profético, es un tiempo de alianza y de pacto. Esa es la postura para traer al rey.

Presta atención a lo que estamos diciendo. Nº1: Activación del sacerdocio. Tenemos que ser un sacerdocio vocal, que tenga un decreto en la sociedad, que cuando alguien haga una pregunta, produzca una respuesta que pueda identificarse como un mensaje social.

Que hay un estandarte que puede ser rápidamente percibido por todo lo que nos rodea. LA reactivación del ministerio. La reactivación de un ministerio sacerdotal, donde ya no se trata de un rito de un domingo, sino que es una penetración social con un mensaje.

Nº 2: El despertamiento de alianzas. Hueso de mis huesos, carne de mi carne, tienes que ser. Un solo cuerpo. Por eso dice allí el verso 14: Así inclinó el corazón de todos los varones de Judá. Esa palabra, “inclinó” es muy interesante. Primero, significa: hacer volver, transformar internamente, o sea: cambiar la mentalidad de la gente.

Una reforma mental. Ese es el mensaje que estamos escuchando. Pero la segunda parte de esa palabra, “inclinar”, es más interesante, porque significa: estrechar o ampliar. La palabra, en hebreo, significa expandir, ensanchar tu tienda.

Dios, ahora está engrandeciendo tu visión. Ahora le estamos creyendo a Dios en cosas que antes no podíamos creerle. Estamos viendo más que lo que veíamos antes. La visión se ha ampliado. Antes éramos pequeños, con mentalidad pequeña.

Una iglesita diminuta con dos o tres miembros que esperaban al pastor en la puerta para darle la mando después de haber asistido a un sermón del cual ya no recordaban nada. Todo el mundo se conocía y hasta almorzaban en la casa del más anciano con el pastor de invitado de privilegio.

Esa era la mentalidad de la iglesia. Pero ahora hay un Reino, hay una iglesia gloriosa que no conoce de templos ni organizaciones humanas, que se está levantando, con una mentalidad global y no social. Ya no es Rosario, ni Argentina. ¡Es el planeta entero para la gloria de Dios!

Expande tu mente, expande tu espíritu, porque Dios va a hacer cosas que, si te las contara, no lo podrías creer. Habacuc dice lo mismo. Si te contara lo que voy a hacer en los últimos días… Estas son las posturas que tenemos que tener para que el rey regrese.

En primer lugar, tiene que haber una activación del sacerdocio. En segundo término, tiene que haber alianzas. En tercero, tenemos que expandir el corazón del pueblo, extender la capacidad del corazón para la visión, para la fe, para recibir verdad.

Cambios. Tener suficiente tenacidad como para recibir un mensaje de estos, y desear otro en un par de horas. Y, por último, (Recuerda que te dije que subrayaras la palabra “vado”. Y cruzaron el vado. Vado significa transbordador, en español.

No es un crucero, es una lancha, una embarcación de trasbordo, no de viaje largo. Eso, desde la traducción en inglés. Pero la palabra en hebreo es mucho más interesante, porque se traduce como eslabón, puente o conexión.

Lo que dice, entonces, literalmente, es que Judá construyó un puente para traer al rey. Construyó un puente. Conectó el cielo con la tierra. Es como si la sincronización del cielo y de la tierra hasta aquí no hubieran estado sincronizadas. Tipo radio: una operando en AM y otra en FM.

Pero cuando tú logras funcionar en una misma frecuencia, entonces todo un andamiaje de cosa suelta empieza a tomar sentido. Y allí empieza a acercarse lo divino a lo material. A eso lo dice Efesios 1:10: El propósito de Dios es reunir todas las cosas en Cristo, tanto las que están en los cielos como en la tierra, por medio de la dispensación del cumplimiento de los tiempos.

Los tiempos se administran, aquí puedes verlo. Y nosotros, en este tiempo, conjuntamente con todos los que acepten y crean, estamos diseñando el final. Sincronizando. Hágase tu voluntad, aquí en la tierra, como se hace en el cielo. Porque cuando en la tierra se hace la misma voluntad que opera en el cielo, entonces es cuando se consuman los tiempos.

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Cuando el Espíritu se Mueve

 

Hay una tesis teológica que considera a los maestros y pastores como ministerios separados, pero hay otra que basándose en Efesios 4:11, estima que parecen estar unidos. La repetición de la palabra otros –aseguran- indica que se consideran sólo cuatro ministerios, y que los pastores son también maestros.

De ninguna manera osaría intervenir en tamaño debate. Primero, porque estructuralmente no tengo nivel para pretenderlo, y segundo, porque mi llamado personal ha sido tan claro con referencia al ministerio del maestro sin mencionar siquiera el de pastor, que me exime de todo comentario.

De todos modos, el término pastor, aquí, no es usado en el sentido moderno de la palabra (Los pastores actuales están más cerca de lo que era el anciano-presbítero-obispo del Nuevo Testamento, el oficial administrativo de la iglesia local, que el de un hombre con un tremendo corazón de amor).

Y se usa la misma palabra griega para designar a Jesús como el gran pastor de las ovejas, nuestro buen Pastor. El pastor oriental conducía a su rebaño hasta donde éste podía hallar alimento y agua. La Palabra hebrea empleada para pastor tiene el significado de alimentador.

La preocupación principal del pastor, de acuerdo con el término que aquí se emplea, no es dirigir los asuntos de la iglesia, sino proteger, cuidar y sostener a los más débiles y, además, también impartir enseñanza.

Vivimos en un mundo de cambios, donde los nuevos problemas, los nuevas interrogantes, y las nuevas circunstancias hacen ciertamente necesaria la ayuda de un maestro que señale los principios de la Palabra y demuestre la forma en éstos se relacionan con nuestro diario vivir. Esta sigue siendo la obra del maestro que está dotado por el Espíritu y dedicado a Cristo.

Jesús es también el gran Maestro. El Espíritu Santo es de manera tan prominente en Espíritu Maestro como es el Espíritu de poder y el Espíritu de profecía, y quien sabe si más. Es cierto que el Espíritu Santo nos enseña a todos directamente.

No necesitamos autoridad humana para obtener seguridad de nuestra salvación, ni necesitamos que alguien nos enseñe a conocer al Señor en una manera mejor y más profesional. El Espíritu y la Palabra bastan para eso. Pero los maestros dotados por el Espíritu y dados por Cristo a la Iglesia pueden descubrir verdades que han sido escudriñadas, y ayudar a adiestrar y a inspirar a otros para que lleguen a ser maestros.

Dios desea que todos lleguen a ser maestros en el sentido de estar capacitados para explicar la Palabra a otros. Pero los maestros que pueden alimentarnos con la leche y la carne de la Palabra son necesarios antes que esto pueda ser una realidad.

Apolos puede ser un ejemplo de un maestro que «regaba» lo que Pablo había plantado en Corinto, y que ayudaba a la gente a crecer espiritualmente por medio de su refrescante enseñanza. Ciertamente, su enseñanza debe haber venido con los ríos de agua viva, el flujo poderoso del Espíritu Santo. Recuerda también que Apolos tenía un espíritu dócil a la enseñanza.

Desafortunadamente, existen quienes están siempre aprendiendo y que nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad, guías ciegos de los ciegos, falsos maestros que niegan al Señor que los compró. Dios no perdonará a los tales. Los cristianos que aman y honran a Jesús pueden disfrutar de una unidad del Espíritu y de la fe, aun cuando no estén de acuerdo en algunos puntos o aun en algunos de los métodos de interpretación bíblica.

Tenemos amor por los pecadores, aun por aquellos que niegan al Señor, puesto que nuestro deseo es atraerles hacia Él. Pero eso es diferente de la comunión en el Espíritu que gozamos con los creyentes, una comunión que crece en mejor forma si es que mantenemos un espíritu dócil a la enseñanza.

Según se ha indicado, los dones que aparecen en la lista de 1 Corintios 12:8-10 parecen ser clases de dones que deben ser ejercidos uno a la vez en varias ocasiones por varios individuos, según sea la voluntad del Espíritu. Debiera advertirse todavía más que cada uno de estos dones está dirigido hacia las necesidades del Cuerpo, más bien hacia las necesidades de aquel que es usado por el Espíritu para ministrar el don.

UNA PALABRA DE SABIDURIA: Esta es una palabra (una proclamación, una declaración de sabiduría) dada para satisfacer la necesidad de alguna ocasión o problema particular. No depende de la habilidad humana o de la sabiduría humana sino que es una revelación del consejo divino. Mediante la percepción sobrenatural concedida por este don tanto en la necesidad como en la Palabra de Dios se logra la aplicación de esa Palabra a la necesidad o al problema que está entre manos. Por el hecho de ser una «palabra» de sabiduría, es claro que se da únicamente lo necesario para la ocasión. Este don no nos eleva a un nuevo nivel de sabiduría, ni hace que sea imposible que cometamos errores.

Sencillamente nos permite sacar algo del ilimitado almacén de Dios. A veces puede traer una palabra de sabiduría para guiar a la iglesia, también es posible que satisfaga las promesas dadas por Jesús en cuanto a «palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan».

El hecho de que Jesús estuviese hablando de un don sobrenatural de una palabra de sabiduría queda en evidencia por su mandato de no meditar (preparar) de antemano lo que habrían de decir en las sinagogas o delante de las cortes. Esto se cumplió ciertamente en el caso de los apóstoles y de Esteban.

UNA PALABRA DE CIENCIA: La sabiduría parece tener que ver con el correcto uso del conocimiento. De este modo el don de una palabra (proclamación, declaración) de ciencia (conocimiento) se halla íntimamente relacionado al don de una palabra de sabiduría.

Al escudriñar las Escrituras uno halla que se dice mucho respecto de la iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo», de la fragancia celestial del conocimiento que Dios da de nosotros en Cristo.

La oración de Pablo en favor de los Efesios es: Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento del él (Efesios 1:17-23). Por los colosenses él ora también que sean llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, de modo que ellos puedan andar como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios (Colosenses 1:9-10).

Santiago hace un llamado a demostrar conocimiento mediante buenas obras nacidas de una conducta buena (noble, digna de elogio) (Santiago 3:13). Hay gran énfasis en el conocimiento de la verdad, esto es, la verdad revelada en el evangelio.

El conocimiento incluye también las exigencias del evangelio y la aplicación de ellas. Pablo dice que los judíos tenían celo por Dios, pero no conforme a ciencia. El conocimiento de Dios, Cristo, el evangelio y las aplicaciones del evangelio a la vida cristiana.

Pablo dice: no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu (1 Corintios 2:12, 13).

Todo esto está de acuerdo con las promesas de Cristo de que el Espíritu de verdad testificará de Él, nos enseñaría todas las cosas, y nos guiará a toda verdad. Puede haber tan sólo una conclusión. Una palabra de ciencia viene como una declaración de verdad evangélica o como la aplicación de ella. Es un don que trae iluminación sobrenatural del evangelio, especialmente en el ministerio de la enseñas y de la predicación.

Dios dio conocimiento de hechos por medio de visiones y en varias otras maneras, pero en la Biblia no hay indicación y en absoluto de que el don de la palabra de conocimiento signifique la revelación del lugar donde hallar artículos perdidos o la enfermedad o pecado que afectan a una persona. Más bien, da un entendimiento más profundo de la Escritura.

Puede verse un ejemplo en la casa de Cornelio. Los discípulos que estaban con Pedro en ese lugar se asombraron cuando oyeron esos gentiles hablar en lenguas como el Espíritu les daba que hablasen. Pero Pedro interpretó eso como el Espíritu les daba que hablasen. Pero Pedro interpretó eso como un sello de aprobación de Dios a la fe de los gentiles, y dio una palabra de conocimiento allí, y luego también en el Concilio de Jerusalén.

FE: La fe como un don es obviamente algo diferente de la fe que salva y de la fe o fidelidad que es el fruto del Espíritu. Algunos consideran que es la fe que mueve montañas o esa clase de fe exhibida por los héroes de Hebreos 11.

Pero de la misma manera como se da sólo una palabra de sabiduría al Cuerpo para que encare la necesidad de un poco de sabiduría, así también el don de fe puede ser la impartición de fe al Cuerpo. El Espíritu Santo puede usar un cántico, oración, testimonio, o predicación como un canal para comunicar fe o levantar el nivel de fe en el Cuerpo.

Esta comunicación de fe hizo de Pablo un ministro capaz del Nuevo Testamento. Lo capacitó para ayudar a otros a recibir el Espíritu por medio del oír con fe. Con seguridad estuvo presente también en la oración unida que tuvo como consecuencia un nuevo derramamiento del Espíritu en Jerusalén. Posiblemente se ha expresado en poder para llevar a cabo otros tipos de ministerio también.

DONES Y SANIDADES: Ambas palabras, dones y sanidades, se hallan en plural en el griego. Algunos consideran que esto significa que existe una variedad de formas de este don. Hay quienes interpretan que ciertos individuos están dotados para sanar una especia de aflicción o enfermedad, y otros otra.

Felipe, por ejemplo, fue especialmente usado en la sanidad de los paralíticos y de los cojos. Otros lo toman como que Dios da un don de una provisión de sanidades en una ocasión particular, y que otra provisión es concedida en otra ocasión, tal vez a alguna otra persona, muy probablemente en el ministerio del evangelista. La sanidad del cojo de la Hermosa se toma como un ejemplo.

Hay todavía otros que consideran que cada sanidad es un don especial, es decir, el don es para la persona enferma que tiene la necesidad. De este modo, visto de esta manera, el Espíritu no constituye a los hombres en sanadores.

En cambio, provee un nuevo ministerio de sanidad para cada necesidad así como ésta surja en la Iglesia. Por ejemplo, la virtud (poder) que fluyó a ella un precioso don de sanidad. Hechos 3:6 es literalmente, «Lo que tengo, esto de doy».

«Esto» es singular e indica un don específico dado a Pedro para que lo entregara al cojo. No parece ser que significara que él tenía una reserva de dones de sanidad en sí mismo, sino que él tenía que mirar al Señor y recibir del Espíritu un nuevo don para cada persona enferma a quien ministrara.

No hay evidencia de que los apóstoles pudiesen sanar a quien quiera y cuando ellos quisieran mediante algún poder de sanidad residente en ellos. Y tampoco consideraban ellos que su ministerio principal era la sanidad.

Leemos de milagros especiales (extraordinarios) hechos por la mano de Pablo en Éfeso. Esto implica que en conexión con el establecimiento de las siete iglesias en Asia por medio del ministerio de Pablo en Éfeso, se operaron milagros desusados que no tomaron lugar en todas partes.

Así, Pablo no tenía ningún don automático en sí mismo que lo constituye en un sanador. En realidad, en Éfeso Dios usó pañuelos (usados para enjuagar la transpiración) y delantales de trabajo de los que Pablo usaba mientras trabajaba haciendo tiendas.

Se operaban milagros cuando estas cosas se constituían en medios para que las personas que estaban enfermas expresaran fe, y Jesús a menudo hacía o pedía que los hicieran cosas que estimularán una expresión activa de fe.

En cierta ocasión aun la sombra de Pedro llegó a ser un medio tal. Pero los medios usados eran siempre variados y jamás se permitía que se convirtieran en una forma de ceremonia. La fe de ellos había que estar en el Señor, no en los medios utilizados para ayudarles.

Sin embargo, estas cosas nada tienen que hacer directamente con los dones de sanidades. El énfasis en 1 Corintios 12:9 se halla en la expresión del Cuerpo. No es necesario que busquemos a un evangelista. Tal vez no siempre sea posible llamas a los ancianos de la iglesia, pero los dones de sanidades están a disposición de cada miembro del Cuerpo para que ministre a los enfermos.

LAS OPERACIONES DE MILAGROS: Ambos nombres se hallan en plural aquí, y de nuevo la sugerencia es que hay a disposición muchas variedades de milagros o hechos de poder. «Milagros» es plural de la palabra poder de Hechos 1:8, pero en el plural significa hechos de poder grandioso, sobrenatural, que van más allá de lo que un hombre puede hacer. Son intervenciones divinas directas en el mundo del hombre y de la naturaleza que se distinguen de las sanidades.

Anthony D. Palma señala que «operaciones» se usa casi solo respecto de la actividad de Dios o de Satanás. El sugiere, por tanto, que este don opera especialmente en conexión con el conflicto entre Dios y Satanás. Estos hechos de poder que le infringen derrota a Satanás podrían incluir el juicio de ceguera obre Elimas y la expulsión de demonios.

Algunos consideran que este don tiene que ver con la resurrección de muertos o con milagros en la naturaleza, tales como el aquietar la tormenta y caminar sobre el agua. Pero Donald Gee nos advierte que hay una total ausencia de milagros de naturaleza tanto en hechos como en las Epístolas.

Pablo sufrió cuatro naufragios, de lo que sabemos. La descripción del sucedido en Malta muestra que la providencia de Dios les permitió escapar a tierra, pero a nado, y no mediante un milagro. Se registran sólo dos ocasiones de resurrección de muertos. En cuanto al resto, fueron referidos al consuelo de la bendita esperanza de la resurrección y del retorno de nuestro Señor.

Tanto los dones de sanidades como los dones de las operaciones de milagros nos demuestran a nosotros y le demuestran al mundo que Jesús ciertamente es vencedor. En la cruz fue pagado el precio completo y fue sellada la condenación de Satanás.

Pero el resultado pleno de esto no se verá sino hasta que seamos cambiados y se nos den cuerpos inmortales e incorruptibles, y hasta que Satanás sea finalmente echado al lago de fuego, y el último enemigo, la muerte, sea destruido.

Mientras tanto, hay dones espirituales de gracia a nuestra disposición para darnos un gusto anticipado de esto en sanidades de milagros, no conforme a las exigencias nuestras, sino según sea la voluntad del Espíritu.

PROFECIA: Se distinguió la naturaleza de este don en conexión con 1 Corintios 14 y con el profeta. Lo que necesita decirse todavía es que el don estaba a disposición de cualquier miembro de la congregación, y no tan sólo de aquellos que tenían un ministerio regular de profetas.

Efectivamente, por el hecho de que la edificación de la Iglesia es por medio de este don, se insta a todos para que lo busquen. La profecía se halla relacionada también con la iluminación de los misterios del evangelio. Además, debe haber variedad en la expresión del don.

Pero en la mayoría de los casos parece estar dirigida al cuerpo de creyentes que se haya reunido. El sermón de Pedro, según ya se ha indicado, fue el cumplimiento de la promesa de Joel concerniente a la profecía. Pero Pedro tomó las lenguas como parte de ese cumplimiento también, y como lo indica 1 Corintios 14, las lenguas necesitan interpretación para servir al propósito de la edificación.

Sin embargo, en la vista de la naturaleza del sermón de Pedro, es posible que durante el curso de la predicación en otras ocasiones en Hechos pudiera estar en operación, pero aun así puede haber ocasiones en que el Espíritu le dará algo que esté más allá de lo que tiene en sus notas.

Si la experiencias de los profetas del Antiguo testamento puede servir de guía, vemos que Dios a menudo trató con ellos mientras ellos se hallaban a solas con El, y luego les envió a profetizar, a hablar para El. También por medio de la profecía el Espíritu toca los puntos sensibles, revela lo que está oculto, y lleva a la convicción y a la adoración, como así también alienta y estimula a la acción.

DISCERNIMIENTOS DE ESPIRITUS: Los plurales indican una variedad de modos en los cuales pude manifestarse este don. Por el hecho de que es mencionado directamente después del don de profecía, se ha sugerido que participa del juzgar mencionado en 1 Corintios 14:29.

Efectivamente, la palabra discernimiento involucra la formación de un juicio y tiene relación con la palabra que se usa para juzgar la profecía. Comprende percepción concedida sobrenaturalmente, distinción entre espíritus, buenos y malos, verdaderos o falsos, con el fin de hacer una decisión.

Juan dice que no hemos de creer a todo espíritu, sino que debemos probarlos (1 Juan 4:1). A veces se necesita un don del Espíritu para hacer esto. En realidad, la Biblia habla de tres espíritus: el espíritu de Dios, el espíritu del hombre y el espíritu del diablo (además de los espíritus malignos o demonios asociados con él).

Parecería como si en la operación de este don en la asamblea locas o reunión de creyentes el espíritu del hombre fuera el principal ofensor. Aun con la mejor de las intenciones, es posible que algunas personas confundan sus propios y profundos sentimientos con la voz del Espíritu. O, a causa de celo excesivo o de ignorancia espiritual al no saber cómo rendirse al Espíritu Santo, el Espíritu de uno podría inmiscuirse.

Del mismo modo como los otros dones, éste no eleva al individuo a un nuevo nivel de habilidad. Ni tampoco le da a nadie el poder para que ande ahí mirando a la gente y diciendo de qué espíritu son. Es un don específico para una ocasión específica.

LENGUAS, GENEROS O FAMILIAS DE LENGUAS: También se ha descrito la naturaleza de este don en relación con 1 Corintios 14. Es parte de la riqueza de dones que operan por medio de la multitud de creyentes a través de aquel único Espíritu Santo. El Nuevo Testamento indica que era común y se consideraba deseable.

Los paralelos entre Hechos y 1 Corintios 14 indican que este don que se presenta aquí es en su forma igual que la evidencia en Hechos; sin embargo, el propósito en 1 Corintios 14 es como un don manifestado en la iglesia y que necesita interpretación para lograr la edificación.

A menudo la gente que no tiene la experiencia lo denomina «jerigonza extática», pero éste no es el punto de vista de Pablo respecto del don. Por medio de El hablamos a Dios. Logra establecer comunicación. Por medio de El hablamos misterios, lo que para Pablo siempre tiene el significado de verdad espiritual (1 Corintios 14:2). La palabra griega significa claramente idiomas no meras sílabas sin sentido.

INTERPRETACIÓN DE LENGUAS: La interpretación se toma por lo general como la entrega del significado o contenido esencial de la expresión en lenguas. El significado básico de la palabra es traducción en Juan 1:42; 9:7 y Hebreos 7:2. Pero puede significar traducción o interpretación.

No obstante, aun cuando signifique traducción, esto no quiere decir necesariamente que signifique palabra por palabra. La tarea del traductor es poner las palabras con sentido correcto y con buena gramática. De este modo el Salmo 23:1 que tiene sólo cuatro palabras en hebreo necesita de siete palabras en la Versión Revisada de Reina Valera.

Por cierto que el don no implica que haya algún tipo de conocimiento de idioma por parte del intérprete. Se recibe directamente del Espíritu Santo, y viene en la medida en que uno presta atención al Señor más bien que a las lenguas dadas. Además el don puede venir de varias maneras, «bien sea por visión, por carga, o por sugerencia, según el Señor quiera hacerlo».

También puede requerirse un paso de fe por el hecho de que el Espíritu muy a menudo da sólo algunas palabras de la interpretación al principio. Luego, cuando éstas son dadas en fe, viene el resto según el Espíritu conceda expresión.

ADMINISTRACIÓN (GOBERNACIONES): El plural parece indicar una variedad de expresión del don para suplir las necesidades de un puesto de dirigente o de administración (1 Corintios 12:28). Otros usos aparte del Nuevo testamento implican dar consejo sabio. Un nombre estrechamente relacionado significa timonel o piloto de un barco (Hechos 27:11). Parecería como que implica el manejo de los negocios de una congregación como también dar dirección espiritual.

Probablemente éste era el don del Espíritu concedido especialmente al jefe administrativo, llamado el anciano o presbítero por comparación con los gobernantes de las sinagogas, y denominado obispo o sobreveedor (superintendente) en la lengua griega.

Este era un oficial elegido. Pero había de ser elegido, no mediante política o juego de poderes, sino mediante la sabiduría concedida por el Espíritu al cuerpo. Luego él estaría equipado con los dones del Espíritu y dependiendo de ellos, y no en su propia habilidad de dirigente. El plural puede indicar también que el don estaba disponible de igual manera para otros oficios de dirigente o administración.

AYUDAS, ACCIONES DE AYUDA: El plural indica una variedad de acciones de ayuda que pueden estar inspiradas por este don. El verbo correspondiente significa tomar la parte de alguien, o acudir en ayuda de alguien. Se usa respecto de ayudar a los débiles, y de dedicarnos a la bondad.

La palabra se usaba a veces en los tiempos antiguos como un término técnico de la banca para designar a un jefe de contabilidad. Esto correspondería con la clase de trabajo para la cual fueron elegidos los siete en Hechos 6: 2, 3.

Allí, la palabra mesas significa mesas de dinero, y se refiere a un fondo en efectivo, fondo al cual contribuyó Pablo con ofrendas que trajo, por lo menos en dos ocasiones. Pablo se preocupaba mucho siempre de que las finanzas fuesen manejadas cuidadosamente y, de acuerdo con las instrucciones de las iglesias, no tiene por qué estar carente de espiritualidad.

Esto indicarla también que los diáconos que eran «llenos del Espíritu Santo y de sabiduría» continuaron con esta responsabilidad, y el Espíritu continuó supliéndoles con los dones que necesitaban en su trabajo.

Los diáconos también ministraron la ayuda de la iglesia a los pobres, a los débiles y a los enfermos. De este modo, el significado ordinario de acciones de ayudas armoniza también con el oficio de ellos, según lo vemos en la Iglesia primitiva.

MINISTERIO, SERVICIO, DIACONADO: Romanos 12:7 usa la palabra ministerio o servicio, probablemente en relación con el ministerio de un diácono. La misma palabra griega se usa tanto para el ministerio de la Palabra como para el ministerio de los siete en Hechos 6:2.

Se usaba con frecuencia para la preparación de una comida, y también para varios tipos de servicios espiritual, tal como el ministerio de reconciliación. Otro uso común era en relación con la ayuda o socorro a los pobres.

Esto también calza con la obra de un diácono. De este modo, el significado del don de ministerio aquí es muy probablemente ese don del Espíritu que permite que el diácono desempeñe su oficio con poder y sabiduría. Ciertamente, no está limitado a los diáconos.

EXHORTACIÓN: Aunque 1 Corintios 14:3 incluye esto junto con la profecía, Romanos 12:8 lo pone en lista como un don distinto. Incluye las ideas de apremiar, desafiar, o hacer una apelación. Es posible también que el verbo tenga la idea de conciliar, estimular la amistad, conseguir la unidad del Espíritu.

La exhortación específica a soportar hasta el fin y mantener la esperanza de la venida de Cristo ante nosotros es otro aspecto importante de este don. Nuestra esperanza es un elemento vital en nuestra vida cristiana, y aun cuando el estudio de la Escritura es importante para mantenerla, el don del Espíritu puede estimularnos a la luz de esta esperanza y hacer que ella viva.

DAR, COMPARTIR: Implica dar una parte de lo que tú tienes, compartirlo con otros, se trata especialmente de dar a los necesitados. Tal como Efesios lo indica, esto no es principalmente un don del Espíritu para ayudar a que los ricos compartan su riqueza. Es a los pobres a los que se pide que trabajen con sus manos con el fin de poder compartir con los necesitados.

Era el don o ministerio del Espíritu en el cual todos participan inmediatamente después de Pentecostés, había de hacerse con sencillez, sinceridad y generosidad. Bernabé es uno de los mejores ejemplos, en cambio Ananías y Safira son una demostración de cómo no debe hacerse.

PRESIDIR, DIRIGIR, CUIDAR, DAR AYUDA: Aun cuando presidir se usa respecto de tener la superintendencia de algo, se usa también acerca de manifestar preocupaciones, cuidar de la gente, y dar ayuda. Repetimos otra vez que el dirigente no sabe ser quien domine a los demás ni haga el papel de tirano, sino alguien que preste servicio.

El pensamiento aquí no es de presidir en el sentido de dirigir la obra del Espíritu o destruir la espontaneidad en la adoración. Este es más bien el don que ayuda a nuestros dirigentes para que se preocupen de nuestras almas y que hace que toda la iglesia sienta interés por nuestras almas y que hace que toda la iglesia sienta interés por ayudarse unos a otros bajo la dirección que Dios nos ha dado.

HACER MISERICORDIA: Este don final en la lista de Pablo tiene que ver con un ministerio de obrar a actos de misericordia, de ayudar a otros con benevolencias y compasión. Involucra el cuidado personal de los necesitados, los enfermos, los que tienen hambre, los desnudos (que tienen ropas insuficientes), y los presos. Es uno de los dones más importantes, según Jesús mismo lo indicara.

Puede incluir un ministerio tal como el don de Dorcas (Hechos 9:36-39). Pero al examinar las Escrituras vemos que el ciego clamó para que Jesús, mediante un acto de misericordia, le hiciera ver. El hombre rico en el Hades pidió que Lázaro fuese enviado y en un acto de misericordia tomara una gota de agua y refrescara su lengua.

El samaritano mostró actos de misericordia hacia el hombre que cayó entre ladrones. Pero a menudo se usa la misma palabra respecto de la misericordia de Dios al dar salvación, bendición y ministerio. Porque Dios es rico en misericordia. De este modo, este don puede ministrar la misericordia de Dios y ayudar a los que se encuentran en necesidad, ya sea su necesidad física, económica, mental, o espiritual.

Este don ha de ser ministrado con jovialidad, alegría y benevolencia. El llevar a cabo estas acciones de misericordia no por cumplir con un deber, o con la esperanza de recibir recompensa, o como una expresión de bondad humana, jamás será suficiente.

Efectivamente, la eficacia de un acto de misericordia depende muy a menudo de la forma en que haga más bien que de lo que se haga o de la cuantía de ello. Se precisa del don del Espíritu Santo para tener un ministerio que cumpla con estos requisitos.

Sin embargo, este don, junto con el don de dar, está abierto a todos nosotros y, en efecto, es muy necesario a todos nosotros. Tal vez sería bueno si cada cristiano leyera Mateo 25:31-46. No importa cómo se interprete el pasaje, los principios están allí.

Aun cuando nuestra salvación no depende de las obras, (Y esto, supongo, que para los cristianos genuinos está más que claro), si es que es una salvación verdadera, irá acompañada de obras. El Espíritu que se complace en glorificar a Cristo nos ayudará todas estas cosas como para El.

Durante la mayor parte de la historia de la Iglesia ha habido mucha dependencia de los recursos humanos. Cuando los fondos, el equipo, los hombres, los materiales, y la habilidad técnica se hallan disponibles, los proyectos se impulsan con expectativas de pleno éxito.

Sin embargo, a menudo fracasan a pesar de todo esto. Por otra parte, algunos han comenzado sin nada pero con una tremenda confianza en Dios y dependiendo de los dones y la ayuda del Espíritu Santo, y lo imposible se ha convertido en posible.

Es una gran cosa aprender a usar los recursos humanos que tenemos a nuestra disposición, al mismo tiempo que se depende del Espíritu. Los dones del Espíritu son todavía los principales medios divinos para la edificación de la Iglesia, espiritualmente y en número. Ninguna otra cosa puede hacerlo.

Del mismo modo como el don del Espíritu, el bautismo en el Espíritu, es para nosotros, así también todos los dones son para nosotros. Por qué no reclamamos, ejercitarlos, y depender de ellos? Ellos con los medios que Dios ha provisto para que podamos avanzar sobre el fundamento que está colocado en Cristo Jesús- Señor nuestro.

El Espíritu Santo, que gusta de honrar y revelar a Jesús, ministrará su poder a cada uno de nosotros, y por medio de nosotros. Él no nos defraudará, porque todos los dones glorificarán a Jesús y nos prepararán para su regreso. Entonces ya no los necesitaremos. Pero hasta entonces ellos permanecen.

El ministerio del Espíritu Santo en la iglesia primitiva se desarrolló en una atmósfera de confiada expectación. Ellos no sólo esperaban la bendición diaria y la manifestación de los dones del Espíritu; tampoco olvidaban que Pentecostés era una fiesta en que ofrecían los primeros frutos.

Pentecostés era parte de la cosecha final. De este modo, ellos miraban hacia adelante al retorno de Cristo. De la vigorosa experiencia pentecostal de ellos surgió el lema, Maranatha, «¡El Señor viene!» Y ni siquiera el transcurso del tiempo logró menguar su esperanza.

Cuando Pablo estaba próximo a concluir su vida recién vino a darse cuenta de que no viviría para ver el día glorioso en que los muertos en Cristo resucitarán. Pero no por eso estuvo él menos seguro de que Jesús volvería.

Esa esperanza de ver otra vez a Jesucristo hizo que los primeros cristianos estuvieran más conscientes que nunca de la necesidad de llevar a cabo su trabajo en el poder del Espíritu. En esta época el Espíritu Santo es el único que nos puede ministrar la vida, el poder y la persona de Jesús. Bien sea que se le llame el Espíritu de Dios o de Cristo, el Espíritu de paz, verdad, poder, gracia, o gloria, siempre es el mismo Espíritu Santo que hace de Jesús una realidad y que continúa su obra.

Sin embargo, Él se distingue de Jesús como otro Consolador o Ayudador, y como el que da testimonio de Cristo mediante su enseñanza y por medio de sus grandiosos hechos. Se distingue también del Padre, y es enviado por el Padre y por el Hijo. Se muestra su divinidad por todo cuanto hace, especialmente por el hecho de que conoce las cosas profundas de Dios, y que ora por nosotros conforme a la voluntad de Dios.

El también ayuda a cumplir aquellas oraciones, al dirigir a los individuos y a la Iglesia en la voluntad de Dios. Fue a causa de que EL dirigió a Felipe hasta el eunuco etíope y a Pedro hasta la casa de Cornelio, y luego dio a la iglesia de Antioquía instrucciones para que enviaran a Pablo y a Bernabé, que la iglesia llegó a ser misionera. Todo cristiano gentil tienen una gran deuda con el Espíritu Santo, quien derribó las barreras y ayudó al menos a algunos a vencer sus arraigados prejuicios y a moverse por todo el mundo.

Esta dedicación al servicio de Dios nació realmente de una dedicación a Dios mismo. En todo aspecto de la vida del cristiano, el Espíritu nos señala a Jesús y derrama el amor de Dios en nuestros corazones. Si estamos verdaderamente en Cristo, hemos de vivir en y por el Espíritu. De modo que ningún aspecto de nuestra vida debe carecer de su toque.

Lo que hizo por los creyentes del primer siglo mientras vivieron, trabajaron, adoraron, manifestaron su esperanza y sufrieron por Cristo, desea hacerlo por nosotros. ¡Quién sabe si no hay algunos delantales y pañuelos que EL podría usar para ministrar la sanidad en la actualidad! Pero aún más importante, El desea hacernos uno es el Espíritu y uno en Cristo al unirnos para guiarnos con El.

En realidad, Él está presente para guiarnos bien sea que recibamos manifestaciones especiales de sus dones y revelaciones o no. Hay personas que tienen la idea de que no están en el Espíritu a menos que reciban una nueva revelación o una nueva dirección de parte de Él cada día.

Pero cuando Pablo fue impedido por el Espíritu a predicar en Asia, esto es en Éfeso, él no recibió en ese momento otra instrucción. Su fidelidad a su tarea le hizo ir por muchos días a través de Misia hasta los límites de Bitinia. No fue sino hasta entonces que recibió otras instrucciones de parte del Espíritu.

Gran parte de la vida de los primeros cristianos consistía en una dedicación a cumplir fielmente la obra del Señor y los asuntos de la vida sin intervenciones espectaculares. Sin embargo, ésa no era una existencia monótona. Los dones del Espíritu la presencia de Cristo eran su porción diaria, tanto en el trabajo como en la adoración. Era una vida de crecimiento en gracia como también en el fruto del Espíritu.

El crecimiento en la gracia y el desarrollo del fruto del Espíritu fue posible, y es posible en la actualidad, por medio de Cristo que cada persona por el Espíritu Santo, que nos santificó el separarnos del mal y al dedicarnos a Dios cuando nos dio nueva vida y nos colocó en el cuerpo de Cristo. Pero ése es únicamente un aspecto de nuestra santificación.

La oración de Pablo es que Dios nos santifique por completo. Hay también un aspecto continuo de santificación en el cual debemos cooperar. Debemos presentarnos a Dios, y mediante el Espíritu seguir tras esa santidad (dedicación, consagración en la correcta relación a Dios y al hombre) sin la cual nadie verá al Señor. Esta es una santidad semejante a la de Él, la que el Espíritu Santo nos ayuda a conseguir.

Esto significa reconocer y poner en práctica nuestra identificación con Cristo en su muerte y resurrección. Diariamente debemos considerar «muertos al pecado, pero vivo para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro». Diariamente debemos presentar por fe cada facultad de nuestro ser a Dios como «instrumentos de justicia». De este modo debemos seguir haciendo morir los impulsos de la vida antigua y continuar ganando victorias mientras vivimos para Jesús.

Por una parte, cambiamos de un grado de gloria al otro al contemplar y servir a Jesús. Por otra, la misma dedicación a Dios puede hacer que suframos por Cristo y por el evangelio. Pablo no sólo se considera a sí mismo crucificado con Cristo y viviendo una vida nueva en y por medio de Cristo, sino que estaba dispuesto también a cumplir en su carne «lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia». Esto es, él no había tenido todavía que morir por causa de la Iglesia, pero hasta que eso sucediera, estaba dispuesto a seguir sufriendo para establecer ese Cuerpo, y que más creyentes fueran añadidos al mismo.

Toda obra de santificación es la obra del Espíritu, y ésta recibe en el Nuevo Testamento la mayor parte de la atención. Se antepone al testimonio, al evangelismo, al dar, y a toda otra forma de servicio cristiano. Dios desea que seamos algo, y no sólo que hagamos algo.

Pues sólo cuando lleguemos a ser semejantes a Jesús podrá ser eficaz lo que hagamos y proporcionarle gloria a Él. Nuestra adoración también, al ser guiada por el Espíritu y al ser impulsada por el Espíritu en todo aspecto nos alienta en esto mismo.

Debemos evitar la idea, sin embargo, de que nuestro principal objetivo en la vida cristiana es conseguir nuestra perfección. Realmente conseguimos mayor crecimiento mientras estamos en servicio. La persona santa (dedicada, consagrada) no es la que pasa todo su tiempo en el estudio, la oración, y en las devociones, por muy importantes que éstos sean.

Los vasos santos del tabernáculo no podían ser usados para propósitos ordinarios, pero no era su separación del uso ordinario lo que les constituía santos. No eran santos sino hasta que estaban en el servicio de Dios.

De este modo, es santo quien no sólo está separado del alma, sino separado para Dios, santificado y ungido para el uso del Señor. Esto era simbolizado en el Antiguo Testamento por el hecho de que la sangre era aplicada primero, y el aceite sobre la sangre.

Así, la limpieza era seguida de una unción simbólica que representaba la honra del Espíritu Santo en la preparación para el servicio. Entonces nosotros también somos ungidos como lo fueron los profetas, reyes y sacerdotes del tiempo antiguo.

Los medios y el poder para el servicio vienen a través de los dones del Espíritu. Pero los dones del Espíritu deben distinguirse del don del Espíritu. El bautismo en el Espíritu era necesario antes que los primero discípulos salieran de Jerusalén o aun comenzaran a cumplir la Gran Comisión.

Ellos necesitaban poder, y el nombre mismo del Espíritu Santo está conectado con poder. El vino como el Don y como el Poder. El mismo es las primicias de la cosecha final, que ha venido para dar comienzo a una obra que ha de reunir alrededor del trono a gentes de oso linaje, lengua, pueblo o nación. El mismo bautismo en el Espíritu fue experimentado por otros en por lo menos otras cuatro ocasiones en Hechos, como ya hemos visto, como también por otros en un tiempo más tarde, según Tito 3:5.

El día de Pentecostés la recepción del don del Espíritu estuvo marcada por la evidencia inicial física (o externa, puesto que no era completamente física) de hablar en otras lenguas (idiomas diferentes del suyo) como el Espíritu les daba que hablasen. Tomando como punto de partida el hecho de que las lenguas es la evidencia dada, y especialmente en la casa de Cornelio («Porque los oían que hablaban», Hechos 10:46), tenemos una base excelente para considerar las lenguas como la videncias inicial física (o externa) del bautismo en el Espíritu Santo.

Tal como muchos están dispuestos a admitir, es difícil probar por medio del libro de Hechos que el hablar en lenguas no es la evidencia inicial del bautismo en el Espíritu Santo. La mayoría de los que intentan descalificar a las lenguas cono la evidencia recurren a las epístolas, y en ellas buscan pruebas teológicas de su posición. Pero las epístolas no están en manera alguna divorciadas de las experiencias de Pablo, y ciertamente tampoco lo están de las experiencias de la gente a la cual él escribió.

El considerarlas totalmente teológicas, en contraste en que las epístolas presentan una variedad proporcional tal como la justificación por fe, ésta se relaciona con la experiencia anterior de Abraham. Según ya hemos visto, gran parte de lo que Pablo dice en sus epístolas en lo concerniente al Espíritu se halla directamente en paralelo a las experiencias del libro de Hechos.

El argumento contra las lenguas como la evidencia se basa mayormente en la pregunta: «¿Hablan todos lenguas?». Ya hemos visto lo débil que es este argumento, especialmente por el hecho de que el verbo se halla en presente continuo, «¿Hablan todos continuamente en lenguas?», lo que significaría: «¿Tienen todos un ministerio para la Iglesia de hablar en lenguas?»

Es importante el valor de las lenguas como una señal, en la edificación personal, y para enseñarnos a responder al Espíritu con sencillez y con la fe de un niño. El hecho mismo de que no sepamos lo que estamos diciendo nos ayuda a aprender a responder al Espíritu sin mezclar nuestros conceptos y deseos, por cuanto hablamos como el Espíritu da que hablemos.

Por lo general, no hay registro mental en nuestro cerebro de lo que vamos a decir. En cambio, nuestra mente está a menudo llena de alabanza al Señor, y sencillamente (pero en forma activa) rendimos nuestros órganos vocales, boca y lengua, al Espíritu y hablamos lo que Él nos dé. (Algunos dicen que el Señor les dio unas pocas palabras antes que hablaran. Cuando ellos obedecieron y hablaron lo que vino a su mente, el Espíritu santo les dio la facultad y la libertad para expresarse en lenguas).

En el libro de los Hechos las lenguas vinieron también cuando se recibió el don del Espíritu. Tal vez haya un intervalo entre el momento de creer para salvación y el de recibir el don, como bien quizá no haya tal intervalo. Lo ideal sería que uno pudiera ejercitar su fe en tal forma que recibiera el don tan pronto como fuese creyente.

Pero en Hechos no se indica un intervalo entre la recepción del don del Espíritu y la recepción de la evidencia de hablar en lenguas. Muchos han testificado de experiencias similares. En la experiencia personal del autor de este trabajo, el Espíritu Santo hizo que un día cualquiera y sin necesidad de incentivos externos, cayera de rodillas y se encontrara hablando en un idioma que desconocía.

Recuerdo haberle dicho al Señor que si había una libertad en el don de lenguas, yo la deseaba. De inmediato, las lenguas fueron derramadas en gran abundancia. Tal vez esto sea también un asunto del viento que «de donde quiere sopla». Sin embargo, hay una seguridad de que tenemos el don del cual habla la Biblia cuando hablamos en lenguas. De este modo, la Biblia es la guía y nosotros debemos juzgar nuestra experiencia por medio de ella.

Esto quiere decir que debiéramos buscar las lenguas. Nuestra atención debería estar en el gran Bautizador, el Señor Jesús mismo. La fe que cree que El cumplirá su promesa es la clave para ser bautizado en el Espíritu. Puesto que el bautismo es para servicio, también están siempre en orden la consagración y la entrega a Dios.

Pero no podemos programar la forma en que venga. Cada ocasión que se menciona en el libro de Hechos fue diferente. A veces El viene a pesar de lo que nosotros hacemos. Además, «el viento de donde quiere sopla». Él puede venir en una suave quietud, con un sencillo silbido. Puede venir acompañado del sonido de un fuerte vendaval. Dispongamos nuestro ánimo para dejar que El venga como quiera.

Debería reconocerse también que el hablar en lenguas es solamente la evidencia inicial del bautismo en el Espíritu Santo. Se presentarán otras evidencias a medida que la plenitud del Espíritu inunde todas las avenidas de la vida. También podemos esperar que se manifieste una mayor reverencia por Dios, una dedicación y consagración a Dios y a su palabra más intensas; y un amor creciente y más activo por Cristo, por la Biblia, y por los perdidos.

Efectivamente, siempre debería tenerse presente que el bautismo en el Espíritu no es una experiencia culminante. Así como Pentecostés mismo fue sólo el comienzo de la cosecha y trajo a los hombres a una comunión de adoración, enseñanza y servicio, del mismo modo el bautismo en el Espíritu Santo es tan sólo una puerta a una relación creciente con el Espíritu y con los demás creyentes.

Conduce a una vida de servicio en que los dones del Espíritu proporcionan poder y sabiduría para la difusión del evangelio y el crecimiento de la Iglesia. La rápida difusión del evangelio en muchos sectores del mundo en la actualidad es una necesidad de esto. En la medida en que se presenten nuevas necesidades, y así como Dios en su voluntad soberana desarrolla su plan, deberán esperarse nuevas experiencias de llenado u nuevas instrucciones para servicio.

El ministerio del Espíritu y sus poderosos hechos fueron la porción más importante de la Iglesia primitiva (según lo indica el griego en Gálatas 3:5; filipenses 1:19). La abundancia de dones y la forma maravillosa en que éstos satisfacen las necesidades del Cuerpo muestran que el camino de Dios siempre es, «No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos».

Sin embargo, no hay un orden especial en el cual la Biblia presenta los dones. Romanos 12:6-8 comienza con profecía. Primera de Corintios 12:8-10 comienza con la palabra de sabiduría. Las otras tres comienzan con los apóstoles. Algunos intentan clasificar los dones según su naturaleza, tales como dones de revelación, dones de poder, y dones de expresión.

Otros distinguen entre dones viajeros, tales como apóstoles, maestros y evangelistas; y dones locales, tales como pastores, los que presiden, y los que ayudan. O bien los dividen conforme a su función, tal como proclamación, enseñanza, servicio y administración. Estos son todos legítimos, pero no hay manera de evitar las superposiciones que ocurren con cualquier sistema de clasificación.

Algunos tratan de distinguir entre dones públicos y privados, o entre dones funcionales y oficiales. Pero estas personas frecuentemente pasan por alto el hecho de que todo cristiano tiene su propio don, vocación, u oficio.

Otros intentan distinguir entre dones extraordinarios que son carismáticos, completamente sobrenaturales, y los cuales ellos erróneamente suponen que están más allá del control del individuo (como profecía, milagros, sanidades, y lenguas) y los que ellos llaman ordinarios o no carismáticos y que incluyen habilidades naturales, humanas (como maestros, ministerio, gobierno, administración, ayudas, dar, y manifestar misericordia).

Algunos llevan esto más allá y sugieren que puesto que los apóstoles y profetas fueron necesarios para el establecimiento o la colocación de los cimientos de la Iglesia, en la actualidad ya no son necesarios. Pero Efesios 4:7:11 pone en claro que para el establecimiento de la Iglesia fueron necesarios los apóstoles, profetas, evangelistas y pastores – maestros por igual.

Pablo no hace distinción alguna entre ellos. Parece claro también que cada uno de estos ministerios incluye dones sobrenaturales algunos consideran que los profetas de Efesios 2:20 son los profetas del Antiguo Testamento. Sin embargo, 3:5 y 4:11 señalan definitivamente profetas del Nuevo Testamento).

Ni tampoco la Biblia distingue entre dones que son «más sobrenaturales» y «menos sobrenaturales». Todos ellos son parte de la obra del espíritu por medio de la Iglesia. Las declaraciones realizadas por distintas prestigiosas personalidades del evangelio, en cuanto a que todos los dones son «ciento por ciento milagrosos» y que «están totalmente desprovistos del elemento natural», han sido llevada al extremo por algunos.

La misma gente ha dicho más tarde que la expresión del don «puede variar de acuerdo con el oficio o aun con la personalidad de aquel por medio de quien es dado». Aquí surge un problema cuando algunos dicen que dones tales como profecía o la palabra de sabiduría y la palabra de ciencia son totalmente sobrenaturales y que deben manifestarse de un modo independiente, distinto, que los identifique por lo que ellos son.

No ven estos dones relacionados de alguna manera con la enseñanza o la predicación. Pablo contrasta lo que enseña la sabiduría del hombre con lo que enseña el espíritu, e indica que el espíritu da la sabiduría y el conocimiento que habrán de ser usados por el predicador o el maestro. Algunos comentarios efectuados al respecto han sido apropiados. Han dicho, por ejemplo, que:

«Si nuestro concepto de lo que es ‘sobrenatural’ se interpone impidiéndose ver los dones del Espíritu en los ministerios de predicación y de enseñanza, entonces es claro que nuestra comprensión del significado de ‘sobrenatural’ necesita ser corregida. Tal vez algunos confunden ‘espectacular’ con ‘sobrenatural’.» En realidad, los dones están interrelacionado, y cada uno comprende una variedad de manifestaciones o maneras en las que puede expresarse.

Por razones de conveniencia, los dones serán considerados en tres grupos. Primero, dones para el establecimiento de la iglesia y para llevarla a la madurez en que todos los miembros pueden recibir sus propios dones y contribuir a la edificación del cuerpo local.

Estos son los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros que son elegidos por el Señor, cautivados por El, y dados como dones a la Iglesia, no simplemente a alguna iglesia local en particular. En cada ministerio hay involucrada más de una manifestación ocasional de un don del espíritu.

En manera semejante a los primeros apóstoles, éstos son hombres maduros, adiestrados, que no fueron enviados en su misión hasta que hubieran ganado experiencia bajo el gran Maestro Jesús, luego el Maestro Espíritu, el Espíritu de verdad). El ministerio de ellos n se limitó a una iglesia local. Tarde o temprano se mudaban de un lugar a otro, pues fueron dados a la iglesia como un todo.

Segundo, dones para la edificación del cuerpo por medio de los miembros individuales. Estas son manifestaciones específicas de los dones espirituales dados según la necesidad y conforme a la voluntad del Espíritu. Pueden ser ejercitados por cualquier miembro de una congregación.

Sin embargo, en algunos casos, aun en congregaciones locales puede desarrollarse en un determinado sentido. Algunos pueden ser llamados profetas, intérpretes, u obradores de milagros. Pero esto no residiría en ellos. Los dones siguen siendo todavía del Espíritu, y cada expresión se recibe directamente del El según sea su voluntad.

También es importante el hecho de que todos estos dones son ministrados en el contexto el cuerpo. Hay cierta espontaneidad con relación a ellos. Pero no deben ejercerse de acuerdo con los sentimientos del individuo, sino de acuerdo con las instrucciones de la Palabra, y conforme a los dictados de la cortesía y del amor. Tampoco estos dones hacen que una persona sea independiente de la ayuda de otros. Todas las cartas de Pablo muestran lo mucho que él dependía de la ayuda y las oraciones de la gente de las iglesias.

Tercero, dones para servicios y extensión. Estos incluyen administración, presidir, servicio, repartir, ayudas, misericordia, y exhortación. Otros dones también se sobreponen en este grupo. Es indudable que profecía, fe, milagros y sanidades contribuyen también a la extensión.

Apóstoles, embajadores de Cristo Jesús es el supremo sumo sacerdote y apóstol. Sin embargo, la palabra apóstol era usada respecto de cualquier mensajero que se designaba y comisionada para un propósito especial. Epafrodito fue un mensajero (apóstol) designado por la iglesia en Filipos y enviado a Pablo. Los misioneros que formaban parte del grupo de Pablo fueron los mensajeros (apóstoles) enviados y comisionados por las iglesias.

No obstante, los doce fueron apóstoles en un sentido especial. Después de una noche de oración, Jesús escogió a los doce de entre un gran número de discípulos y les dio el nombre de apóstoles La comunión de la ultima cena estuvo limitada a ellos.

Pedro reconoció que los doce tenían un ministerio y una responsabilidad especial, teniendo presente, probablemente, que los doce tendrían en el futuro que juzgar (gobernar) a las doce tribus de Israel. Así es como, después de la elección de Matías, no se hicieron nuevas elecciones para ser incluidos en el número de los doce, ni se eligieron reemplazantes cuando éstos sufrieron el martirio.

En la nueva Jerusalén hay sólo doce apóstoles. De este modo los doce fueron un grupo limitado y desarrollaron una función especial en la predicación, la enseñanza y el establecimiento de la Iglesia, como también en testificar de la resurrección de Cristo en poder. Nadie más puede ser apóstol en el mismo sentido en que ellos lo fueron.

Hubo, sin embargo, otros apóstoles. Jesús también envió a otros setenta, estos formaban un grupo diferente del de los doce. Pero al enviarnos Jesús usó la misma palabra que había empelado el enviar a los doce, la palabra griega apostello, de la cual proviene la palabra apóstol. También dio a los setenta la misma comisión, y ellos regresaron con los mismos resultados.

Pablo y Bernabé también son llamados apóstoles. Pablo también declara que Andrónico y Junias eran estimados entre los apóstoles que fueron antes que él… Sin embargo, Pablo se refiere a todos los demás apóstoles como sus antecesores.

Cuando habla de las apariciones del Cristo resucitado, menciona que Cristo fue visto por Cefas, los doce, luego por quinientos, luego por Santiago el hermano de Jesús, luego por todos los apóstoles, «y al último de todos» fue visto por Pablo, como «un abortivo». De este modo, parece que el resto de aquellos que reciben el nombre de apóstoles en el Nuevo Testamento también pertenecían a un grupo limitado del cual Pablo era el último.

Esto encuentra su confirmación en las cualidades establecidas en conexión con la selección de un reemplazante para Judas. Un apóstol tenía que ser testigo ocular de la resurrección y de las enseñanzas o dichos de Jesús. Esta es la razón por la cual el apóstol Pablo estaba viendo constantemente la necesidad de defender su apostolado.

Él les dice a los Corintios: «¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro?». Luego el sigue diciendo que ellos son el sello, los resultados, la confirmación, de su apostolado. Pablo también dejo bien en claro a los Gálatas que él recibió los hechos del evangelio, no de hombre, ni de los otros apóstoles, sino de Jesús mismo. En esta forma Él fue un testigo de primera mano, tanto de la resurrección como de las enseñanzas de Jesús.

Pablo también cumplió las funciones de los apóstoles. Después de Pentecostés, los apóstoles hicieron muchas señales y pródigos, y testificaron con gran poder de la resurrección de Jesús. Enseñaron a la gente su responsabilidad.

También Pablo conecta a menudo su apostolado con la proclamación de la resurrección de Cristo, con la predicación y la enseñanza, y con las señales de un apóstol «en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros».

Sin embargo, a pesar de las limitaciones en el oficio de apóstol, hay una continuación del ministerio apostólico que indicada por medio del espíritu Santo. Vemos también que Dios ha puesto en la iglesia apóstoles, profetas, maestros, milagros, ayudas, los que administran, los que tienen don de lenguas.

Se usa exactamente la misma expresión respecto de estos dones como la que se usa en relación con las varias partes del cuerpo humano. En otras palabras, tal como los ojos oídos, manos, y pies son todos necesarios para el adecuado funcionamiento del cuerpo, del mismo modo estos dones ministeriales, por la naturaleza misma de la Iglesia, son necesarios para el adecuado funcionamiento de ella.

El ministerio apostólico es, entonces, una obra de edificación de la Iglesia, de edificación es, entonces, una obra de edificación de la Iglesia, de edificación comunitaria, ejercida con acompañamiento de milagros que son la obra del espíritu. Los apóstoles dejaron tras sí iglesias establecidas, organizadas con sus propios ancianos (llamados también obispos o sobreveedores, como superintendentes, oficiales administrativos elegidos de las congregaciones) y diáconos (ayudantes, elegidos también de la congregación).

Seguramente, tal ministerio ha continuado a través de la historia de la iglesia y todavía es necesario. También han aparecido los falsos profetas, pero ellos deben ser probados respecto de su enseñanza y respecto del fruto de su vida. Los apóstoles genuinos edificaron la iglesia. Ninguno de ellos procuró jamás hacerse de un grupo de seguidores.

Jesús mismo fue el gran Profeta, aquel que el Antiguo testamento señaló como el que venía. El profeta del Antiguo Testamento era un vocero de Dios lleno del Espíritu, una boca para Dios, pero enseñado por Dios respecto de lo que debía hacer y decir.

La palabra empleada en el Nuevo Testamento indica también un vocero para Dios, el que proclama la revelación que ha recibido directamente de Dios. Con los apóstoles, ellos revelaron verdades que eran misterios en los tiempos del Antiguo Testamento pero que ahora son reveladas por el Espíritu, y de este modo ayudaron a colocar el fundamento de la Iglesia. Esto implica que se usaron en presentar verdades que más tarde quedaron incluidas en el Nuevo testamento.

Pero del mismo modo en los tiempos del Antiguo Testamento hubo muchos profetas que desafiaron al pueblo y lo condujeron en la adoración, pero que no escribieron libros, así fue en la Iglesia del Nuevo Testamento. Muchos trajeron iluminación y aplicación práctica de verdades ya recibidas.

Un buen ejemplo es el de Silas y Judas que fueron los portadores de la decisión del Concilio de Jerusalén a Antioquía: Y Judas y Silas, como ellos también era profetas, consolaron y confirmaron (estimularon y desafiaron) a los hermanos con abundancia de palabras (Hechos 15:32). Esto está en perfecto acuerdo con la naturaleza de la profecía como lo hemos visto en 1 Corintios 14:3.

También algunos profetas fueron usados para predecir el futuro, como Agabo en dos ocasiones de las cuales hay registro. En ambos casos Agabo dejó su hogar en Judea para dar la profecía donde habría de tener beneficio. En el primer caso, se tomó una ofrenda para ayudar a la iglesia de Jerusalén durante la época de hambre profetizada, la que efectivamente ocurrió.

En el segundo caso, la Iglesia estaba preparada para ver la voluntad de Dios en el arresto y encarcelamiento del apóstol Pablo. En ningún caso había doctrina nueva involucrada. Ni tampoco se dieron instrucciones respecto de lo que la Iglesia habría de hacer. Esto fue dejado librado a la reacción de ellos al Espíritu. Jamás hubo algo parecido a decir la suerte en el ministerio de estos profetas, ni proveyeron ellos un subsidio para una búsqueda personal de la voluntad de Dios.

Los que eran usados regularmente por el Espíritu en el ejercicio del don de profecía en la congregación local son también llamados profetas. La Biblia nos advierte también contra los falsos profetas que reclaman hablar por el Espíritu y que deben ser puestos a prueba.

Un evangelista, en cambio, es un predicador del Evangelio ungido profetizado, ungido para predicar el evangelio, y conocido por predicar el mensaje de buenas nuevas a los pobres. La palabra evangelista se emplea sólo en otros dos lugares en el Nuevo testamento. Felipe llegó a ser conocido como el evangelista.

Luego Pablo instó a Timoteo para que hiciera la obra de evangelista. Pero el verbo y el nombre correspondiente son usados muchas veces al hablar de predicar el evangelio de la gracia de Dios, el evangelio de la paz, o sencillamente predicar a Cristo. El evangelio es las buenas noticias respecto de Jesucristo. El evangelista viene, entonces, no a condenar al mundo, sino para que el mundo pueda ser salvo por medio de Él.

Usando a Felipe como un ejemplo, vemos que el ministerio del evangelista lo llevó a gente que no conocía al Señor. En primer lugar, fue a una ciudad donde los milagros produjeron gran gozo y donde la gente creyó su predicación y fueron bautizados. En segundo lugar, fue enviado a una persona, y a partir del lugar donde el eunuco leía, él predicó (evangelizó, llevó las buenas nuevas referentes) a Jesús. De ese modo, el evangelismo masivo y la evangelización personal son igualmente la obra del evangelista.

Aquí hay una distinción entre el evangelista y el profeta que a menudo se pasa por alto. El evangelista no iba a las iglesias. Él iba donde estaban los pecadores. Los profetas iban a las iglesias. Como en el caso de Judas y de Silas, la obra de ellos fue la de mover, avivar, y fortalecer a los creyentes. En cierto sentido, entonces, los profetas eran hombres de avivamiento. Ciertamente, puede haber combinaciones de estos ministerios.

Muy a menudo el evangelismo es mucho más fácil cuando la iglesia local es movida, avivada y fortalecida. Pero Pablo indica que algunos hombres están especialmente dotados como profetas, otros como evangelistas. La Biblia también nos pone sobre aviso respecto de ciertos evangelistas. Dice que hay quienes predican otro evangelio y que deben ser considerados como anatema, porque caerán bajo juicio de Dios.

 

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La Vigencia de las Promesas

Una vez que una persona es salva mediante la gracia de Dios, nadie puede echarlo fuera. Sin embargo, el Señor consideró esto como insuficiente; a Él le preocupaba que dudáramos de Su obra. Por esta razón, nos dio las promesas con el propósito de mostrarnos que no nos perderemos.

Todos recordamos Juan 10. Esa porción de la Escritura nos muestra claramente cuál es nuestro destino. Nuestro destino no depende de nosotros mismos; más bien, depende del Señor y del Padre. Juan 10: 28-30 dice: Y Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de Mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de Mi Padre. Yo y el Padre uno somos.

Aquí la palabra del Señor no puede ser más clara: Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás. Estas palabras por sí solas son suficientes. Aquí el Señor habla de una manera muy solemne y definida que “no pereceremos jamás”.

Es como decir que jamás seremos echados fuera, como se mencionó anteriormente. También es como decir que no seremos juzgados, sino que hemos pasado de muerte a vida, como se menciona en Juan 5: 24. Todas estas son palabras absolutas: Y Yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás. Dios es un Dios eterno.

Los que no conocen a Dios no saben lo que Él ha hecho. Si un hombre conoce a Dios, sabe que todo lo que Él hace es eterno. Dios no hace nada que sea temporal. No cambia a cada rato. Lo que Dios hace lo hace de una vez y para siempre.

Dios no cambia después de dos días. Una vez que Dios hace algo lo hace para siempre. Dios no te va a salvar a ti hoy y mañana te echa al lago de fuego. No te va a salvar a ti de nuevo al siguiente día y después al otro día echarte al lago de fuego otra vez.

Si así fuera, el libro de la vida no se vería muy bien, habría borrones y correcciones por todos lados. Dios es eterno. Lo que Él nos da es vida eterna. Por eso nunca podemos perecer. Necesitamos ver que todo lo que Dios hace es eterno. Dios no cambiará después de un tiempo. El hombre puede cambiar cuando quiera, pero Dios no. Una vez que Él nos salva, somos salvos eternamente. Jamás podremos estar de nuevo en peligro de perecer.

¿Qué pruebas tenemos de este asunto? Nadie las arrebatará de Mi mano. La palabra “nadie” en el texto original, significa “ninguna cosa creada”. El Señor dice que ninguna cosa creada puede arrebatarnos de Su mano. Yo soy el buen pastor; Yo les doy vida a Mis ovejas, y Mis ovejas nunca perecerán.

Puesto que el Padre le ha dado las ovejas al Señor, ninguna cosa creada puede arrebatarlas de la mano del Padre. Juan 10: 28 habla de que el Señor pastorea. El versículo 29 habla del Padre. El versículo 29 dice: Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de Mi Padre.

La mano que se menciona en el versículo 28 es la mano del Pastor, y la mano que se menciona en el versículo 29 es la mano del Padre. ¿Quién es el Padre? Él dice que el Padre es mayor que todos. Todas las cosas están incluidas en este “todos”.

Todas las cosas creadas, todos los ángeles, todos los espíritus malignos, todos los seres humanos, todas las cosas creadas en el mundo, incluyéndote a ti y a mí, están incluidas en este “todos”. El Señor dice que el Padre es mayor que todos.

Nadie puede arrebatarnos de Su mano. Él tiene una gran mano que guarda a Sus ovejas. ¿Cómo pueden ellos perderse? Solamente uno que fuera mayor que Aquel que es mayor que todos posiblemente pudiera arrebatarnos.

Quizás algunos digan: “Es cierto, otros no pueden arrebatarnos, pero yo mismo puedo zafarme”. Que alguien diga esto prueba que su mente es caída. El no conoce la Palabra de Dios y no se conoce a sí mismo. Después que una persona es salva, si perece, ¿será porque él mismo quiere perecer? O ¿será debido a la tentación del mundo, la seducción del enemigo y el ataque de Satanás?

Si un cristiano perece, significa que la lujuria puede arrebatar al hombre de las manos de Dios; significa que el diablo y el mundo pueden arrebatar al hombre de la mano de Dios. El hombre no se va al infierno porque él quiera irse; incluso los pecadores mismos no quieren irse al infierno, sin mencionar los cristianos. Es claro que el hombre está muerto en pecado debido a la obra atadora de los espíritus malignos.

Todas las personas del mundo están poseídas por demonios. Todos los pecadores tienen demonios que obran en ellos. Si los creyentes pueden ser arrebatados de la mano del Padre, entonces quiere decir que los espíritus malignos son mayores que el Padre de toda la creación. Aquí tenemos una oveja en la mano del Padre de todos.

Si no hay nada que sea mayor que el Padre de todos, entonces no existe la posibilidad de que esta oveja sea arrebatada. Además, es imposible que incluso nosotros escapemos, debido a que nosotros somos parte de todas las cosas. El Señor Jesús dijo: “Mi Padre es mayor que todos”. Tú no puedes apartarte de todas las cosas.

Gracias a Dios que el versículo 28 nos muestra la mano del Señor Jesús, y el versículo 29 nos muestra la mano del Padre. El versículo 28 nos habla acerca de la mano del Pastor. Esto no es un asunto de la ley, ni un asunto de maldición, ni un asunto de misericordia, sino un asunto de ser guardados por la mano del Señor. El versículo 29 dice que la mano del Padre es mayor y más poderosa que todo. Debemos considerarnos firmemente sostenidos por las dos manos: la mano del Padre y la mano del Pastor.

En una ocasión, un encendido predicador dijo que los cristianos debemos ser fervientes. Debemos predicar el evangelio y servir al Señor; de otra manera seremos soltados. Después del mensaje, alguien fue y le preguntó al predicador: “Cuándo piensa usted que será soltado?” Él dijo: “Me temo que seré soltado en esta noche”.

Entonces le dijeron: “Sí, nosotros también tememos que esta noche seremos soltados. Y si nos sueltan, iremos al infierno”. Ahora bien: “Si podemos ser soltados, ¿cuál es la ventaja de exhortar a las personas a que crean en Jesús?”

Él estuvo de acuerdo y dijo: “Ni siquiera puedo comer esta noche, me siento horrible por lo que dije”. La gente le dijo que no solamente no podrían comer esa noche, sino que tampoco podrían dormir. Los del mundo no conocen el peligro de la muerte eterna; ellos aún pueden comer y dormir.

Nosotros sí conocemos el peligro de la muerte eterna; sabemos que somos como paja en el viento. ¿Cómo podemos no preocuparnos? Esta fue una historia antes de que conociera este aspecto de la verdad, pero seguramente hay muchas otras.

Gracias a Dios que mi Padre es quien guarda mi salvación. Mi Señor es quien guarda mi salvación por mí. Por lo tanto, yo sé que estoy muy seguro. En una ocasión alguien iba manejando una bicicleta en un gran bosque, en camino para predicar el evangelio.

En el bosque vio a una mona que llevaba en su espalda a muchos monos pequeños encimados el uno sobre el otro. Parecían como las pirámides humanas que se ven en los espectáculos acrobáticos. La madre que llevaba a los pequeños corría entre los árboles.

A menudo, ella tenía que brincar de un árbol a otro, habiendo gran distancia entre ellos. La madre mona brincaba y se asía de la rama de otro árbol. Después de columpiarse un poco, los pequeños monos se caían de la espalda de la madre al suelo. La madre se bajaba al suelo y permitía que los pequeños monos se subieran y se apilaran de nuevo en su espalda. Ese día los observé por cerca de dos o tres horas.

Hay otro ejemplo, pero en este caso alrededor de gatos. Había un hombre que tenía una gata en su casa. La gata, un día, dio a luz tres gatitos. Alguien llegó a la casa un día que los dueños no estaban, y decidió irse a ver los gatitos.

Se puso a jugar con ellos y los acarició. La gata tomó a los gatitos con su boca y salió corriendo. No soltó a ninguno de ellos. La salvación de Dios con respecto a nosotros no es como la mona que llevaba a sus monitos; no tenemos que asirnos a Él como los pequeños monos que se sostenían de su madre en sus fuerzas.

Si así fuera y si las ramas fueran un poco suaves, unas cuantas columpiadas y nos caeríamos. La salvación de Dios con respecto a nosotros es como la gata que sostiene a sus gatitos con su boca. No importa cuánto corra El, no nos soltaremos. Así es como Dios nos guarda.

Si tú quieres asirte de Dios, te cansarás. En tres o cinco años o incluso en menos tiempo, serás soltado. Agradecemos a Dios porque nos sostiene. Finalmente, leamos Romanos 8. En el versículo 30, vemos cinco eslabones.

No hay diferencia en importancia entre estos cinco eslabones. Vemos que todos los que fueron justificados, serán glorificados. Aquí glorificación, en el idioma original, está en tiempo pasado. Dios es un Dios eterno. Desde la perspectiva de Dios, todos los que son justificados ya han sido glorificados.

Quizás, desde tu perspectiva, todavía tengas que esperar mil años para tu glorificación, pero desde la perspectiva de Dios, en Su propósito y en Su plan, eso ya es historia. Por lo tanto, Él dice: Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.

Dios ya los ha glorificado y ellos ya han sido glorificados. ¡Aleluya! La historia ya se ha escrito. ¿Cómo puede estar equivocada? Su historia futura ya ha sido escrita y no hay manera de que tú la cambies. Puesto que Dios ha completado el escrito de su historia futura y los eventos futuros, Él ha determinado llevarla a cabo por ti.

Debido a esto, el principio del versículo 31 dice: “¿Qué, pues, diremos a esto?” Si todos los que han sido justificados serán glorificados, ¿qué pues, diremos a esto? No debemos decir nada. “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” Dios ya lo ha decidido. ¿Cómo puede el hombre oponerse a esto?

“El que no escatimó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará gratuitamente también con El todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condena?

Cristo Jesús es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?”

Aquí Dios está preguntando, gritándole a todo el mundo: “¿Quién lo hará?” Pablo hace la pregunta “¿quién…” cuatro veces. “¿Quién estará en contra de nosotros?” “¿Quién acusará a los escogidos de Dios?” “¿Quién es el que condenará?” y “¿quién nos separará del amor de Cristo?” Pablo sabía que no existe posibilidad para ninguna de estas cosas.

Pablo no dijo: “¿Quién hará que no amemos a Cristo?” A menudo no amamos a Cristo. Muchas veces nuestro amor a Cristo es débil debido a que es distraído por el mundo. Tal vez no amemos a Cristo, pero ¿quién hará que Cristo no nos ame? Ya sea tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada, ninguna de estas cosas puede separarnos del amor de Cristo.

El versículo 37 dice: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. No es por medio de nuestro amor hacia el Señor, sino por medio del amor del Señor hacia nosotros. Si es por medio de nuestro amor hacia Él, no tenemos esperanza. Si es por medio de que Dios nos ame, entonces “en todas estas cosas somos más que vencedores…

Por lo cual estoy persuadido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni potestades, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.

Esto clara y definitivamente nos muestra que una vez que Dios nos ha dado Su salvación, es nuestra eternamente. Nadie puede anular este hecho. Estas palabras son demasiado altas, amplias y profundas. Que Dios nos muestre que todo lo que Él hace, lo hace de manera completa. Dios es el Alfa y la Omega. Él nunca se detiene hasta que la obra se termine.

Hemos visto por el lado positivo que toda la obra que Dios ha hecho y toda la gracia que Él nos ha dado en el momento en que fuimos salvos no pueden ser anuladas por el paso del tiempo. Podemos decir con valentía que una vez que somos salvos, somos salvos eternamente.

Una vez que Dios ha mostrado misericordia para con nosotros, estamos eternamente bajo Su misericordia. Una vez que tenemos la vida eterna del Hijo de Dios, nunca la perderemos. Aunque soy muy atrevido al decir esto, nosotros los seres humanos somos todavía seres humanos.

Aun hoy día muchos obreros cristianos no ven este asunto. Debido a que el corazón del hombre está lleno de la carne y de la ley, él no puede entender cómo la gracia de Dios puede ser tan grande. Esto es demasiado increíble para él.

Es natural que el hombre piense de esta manera. El hombre es de la carne, y la carne es de la ley. La carne conoce solamente la ley; no conoce la gracia. Todo lo que se origina de la carne humana es de la ley. Sin embargo, todo lo que se origina de Dios, del Espíritu Santo y de la gracia, es de la fe.

En el mundo no sabemos nada con respecto a la gracia y el don. Todo lo que sabemos es comerciar. Durante todo el día, nuestras mentes están llenas de cuánto tenemos que trabajar y cuánto debemos obtener por nuestro trabajo. Pensamos que a fin de ganar algo, tenemos que trabajar por ello.

Esta es nuestra vida. Por años, hemos comercializado con nuestras vidas, nuestro tiempo y nuestra energía. Pensamos que si uno va a pagar cierto precio, a él primero se le tiene que pagar una cantidad igual. Si él ha aceptado cierta cantidad, entonces tiene que ofrecer ciertas cosas a cambio.

Nuestra vida es una vida de negocio. Debido a que ésta es la manera en que vivimos, también pensamos que la gracia de Dios y la vida eterna hacia nosotros están en el mismo principio de negociar. Cuando escuchamos el evangelio puro, quizás vimos la luz por un momento. En ese momento, tal vez nos dimos cuenta de que la gracia es gratuita y que no es un asunto de negociar.

Sin embargo, parece que esta comprensión sucede solamente cuando somos salvos. Muchas personas todavía no han sido liberadas del pensamiento de que la gracia de Dios es como un préstamo para nosotros. Piensan que si ellos no hacen el bien, Dios les quitará la gracia que les ha dado.

Pero si un hombre conoce la Biblia y está claro con respecto a los diez puntos de la verdad mencionados en los mensajes anteriores, por lo menos tiene que admitir que no puede existir tal cosa. Todo el que conoce la Palabra de Dios nunca debe dudar de lo que conoce por causa de lo que no sabe.

Puesto que él ha visto claramente el sellar y la garantía del Espíritu Santo, la vida eterna, la mano del Señor, el Cuerpo de Cristo, el templo de Dios y las promesas del Señor, no puede derribar lo que sabe con los problemas con respecto a cosas que él no sabe o no entiende.

No podemos derribar los hechos que sabemos. Sin embargo, todavía hay cosas que ignoramos. Lo que haremos ahora es ver algunas cosas que no conocemos. Tomaremos unos pocos de los argumentos que supuestamente son contradictorios —especialmente los más convincentes— y los consideraremos uno por uno.

Antes de considerar algunos de los problemas de las Escrituras, tenemos que considerar una objeción fuerte y una duda que algunos hombres levantan. Algunos piensan que si una persona es “salva una vez y para siempre”, tal persona seguramente pecará más libremente.

Esto puede ser considerado como el punto de objeción más común y fuerte. Si un hombre sabe que él es eternamente salvo y que nunca será condenado, ¿no se volverá suelto, y comenzará a cometer toda clase de pecados, y se atreverá a hacer cualquier cosa? Puesto que éste puede ser el caso, ¿no es esta clase de enseñanza muy peligrosa?

Recuerdo que en una ocasión un hombre escribió una carta a un prestigioso ministro, el que escribió un comentario acerca del Pentateuco. En esa carta él le dijo a ese ministro que había oído a un predicador una semana antes que predicaba sobre el asunto de ser hijo de Dios eternamente.

Un joven de la audiencia dijo que si ese era el caso, ahora él podía hacer cualquier cosa. Dentro de pocos días, el joven cometió toda clase de pecados. El escritor de la carta se quejaba de que debido a la enseñanza de que “una vez hijo, eternamente hijo”, la gente joven había sido dañada.

El ministro respondió a su carta y escribió: “Es verdad que una vez que una persona es hijo de Dios, es eternamente hijo de Dios. Sin embargo, en primer lugar dudo si ese joven que mencionó usted sea un hijo de Dios. Yo tengo un hijo. Supongamos que le dijera a mi hijo que ya que él es mi hijo, él será mi hijo eternamente.

Al oír esto, ¿se gozaría tanto mi hijo que inmediatamente destrozaría la ventana con una piedra, quebraría los platos sobre el piso, tomaría el mantel y tiraría los platos en el piso, y haría toda clase de cosas desagradables delante de mí?

¿Puede haber tal clase de persona? Es verdad que cuando una persona llega a ser un hijo, es un hijo eternamente. Pero él no actuará desenfrenadamente solamente debido a que es un hijo. Si él actúa desenfrenadamente, dudo que tal persona sea realmente un hijo”.

Según la Biblia, no hay nada equivocado con la palabra del predicador. Sin embargo, la acción del joven es totalmente equivocada. Para determinar si una enseñanza está correcta, podemos solamente juzgarla por medio de la verdad de la Biblia; no podemos determinarla por la conducta del hombre.

Como maestros de la Biblia, podemos solamente ser responsables por decirle a otros lo que la Biblia dice. No podemos ser responsables por decirle a otros lo que la Biblia debería decir. No tenemos esta autoridad. Sabemos que la Palabra de Dios dice que una vez que somos un hijo, somos un hijo eternamente.

No sabemos a qué resultado nos guiará este conocimiento. El problema de hoy es que el hombre no juzga la Palabra de Dios con la Palabra de Dios. Al hombre le gusta tomar a alguien de la esquina y decir que por la clase de persona que es el hombre, ¿cómo puede alguien decir que el hombre que es “una vez salvo, es eternamente salvo”? Es verdad que algunos creyentes han fracasado y son débiles.

También es verdad que algunas personas son falsas. Es verdad que hay millones de creyentes que tienen diferentes experiencias. Solamente los podemos juzgar mediante la verdad de la Biblia. No podemos juzgar la verdad de la Biblia por lo que otros han hecho. Solamente podemos probar que están equivocados mediante la verdad de la Biblia. No podemos condenar la verdad de la Biblia como equivocada por lo que ellos han hecho.

El punto de partida de un cristiano es la Palabra de Dios, no la conducta del hombre. Hoy día, tú quizás me preguntes si eres todavía salvo, ya que mentiste ayer. No puedo asegurar si tú eres salvo o no basado en si tu mentira fue una mentira buena o una mentira mala, una mentira brillante o una mentira oscura.

Solamente puedo decirte la verdad que dice la Biblia. Si éste no es el caso, no hay necesidad del tribunal ni del gran trono blanco. Solamente podemos ver lo que la Palabra de Dios dice. Solamente podemos juzgar los hechos del hombre mediante la Palabra de Dios.

Nunca podemos juzgar la Palabra de Dios mediante los hechos del hombre. La Palabra de Dios nos dice que una vez que un hombre es salvo él es salvo eternamente. No hay nada equivocado en esto. Aunque es equivocado que el hombre actúe de manera irresponsable debido a esta palabra, no obstante debemos juzgar todas las cosas por la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es nuestra constitución completa y nuestra corte más alta.

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