Escuché una vez una hermosa definición respecto a lo que es verdaderamente la unción de Dios en una vida. Si un pájaro se balancea sobre un cable de energía eléctrica mientras canta su trino, y una vaca muge en el campo mientras pasta, es naturaleza pura. Pero si un día ves a un pájaro mugiendo en un campo y a una vaca balanceándose en el cable de energía, entonces eso es la unción.
Dicen los que están inmersos en esta batalla final, que las relaciones, o mejor dicho las inter-relaciones, constituyen la llave para desatar nuevos niveles de potencial en tu vida. Transparencia, confianza, alianza; esas son las palabras del momento en el Reino de Dios.
Como ya hemos hablado en alguna ocasión de la mentalidad apostólica, y como también hemos hablado de lo que es el mover presente, el énfasis de lo que Dios está haciendo ahora, debemos concluir en algo también ya dicho: la suma de tu palabra es la verdad. No porque Dios esté enfatizando algo hoy, eso significará que deje de tener importancia lo que se enfatizó ayer.
Es verdad que la revelación a veces destruye la previa interpretación de la palabra. Es una palabra, pero a veces se toma con interpretaciones o una interpretación errónea. Pero no debemos preocuparnos, porque todo falso fundamento se cae ante la revelación fresca de la palabra.
Pero para entender esta mentalidad apostólica, tendríamos que ir más allá de lo que llamamos la restauración, tendríamos que ir un poco más atrás de lo tradicional. Y más te digo: también un poco más atrás que el fundamentalista, y un poco más profundo que el Bautista.
Tendríamos que ir bastante más atrás que el Católico, antes de que hubiera ninguna de las persuasiones doctrinales que nos han dividido. E indagar los principios y fundamentos de la iglesia, cuando simplemente existía creyentes.
La cristiandad, está bastante lejos de lo que es la iglesia. La iglesia y sus fundamentos, existen bastante antes de que la palabra cristiandad existiera. Había un tiempo en que los que existían, se llamaban creyentes, seguidores de Cristo.
En aquel tiempo, cuando comenzó este asunto, todos estaban fundamentados en doctrina apostólica. Entonces yo quisiera ir a esos días, para tener una idea de cuál es el énfasis que Dios está trayendo, y así destruir todo concepto erróneo de lo que Dios está haciendo, para así cerrar la brecha, para que no existan extremismos en la verdad que Dios está trayendo.
Recuerden que siempre que Dios revela una verdad, aparecen extremos. Pero el hecho de que existan extremos, no anula la verdad. Y la verdad es que no puede haber un extremo, sin un punto de partida. No puede haber nada falso, sin copiarse de algo real.
No puede haber una copia si no hay un original. Entonces, el mero hecho de saber que hay cosas falsas, nos está indicando que también hay cosas reales. ¿Ejemplo contundente? Si aprobamos que haya falsos profetas, también estamos aprobando que los haya genuinos.
Y no es lo único, porque el mero hecho de aceptar que hay una doctrina falsa, es indicador de que hay una doctrina cierta. Como dijo alguien alguna vez: a nadie le dicen payaso si no le quedan grandes los zapatos. Lo visible es lo visible; luego veremos qué indica lo visible.
(Hechos 2: 1) = Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.
(2) Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; (3) y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.
(4) Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.
(5) Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo.
(6) Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua.
(7) Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: mirad, ¿No son galileos todos estos que hablan?
(8) ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?
(9) Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, (10) en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, (11) cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.
(12) Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?
(13) Más otros, burlándose, decían: están llenos de mosto.
(14) Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.
)15) Porque estos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.
(16) Más esto es lo dicho por el profeta Joel: (17) Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; (18) y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.
(19) Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo; (20) el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto; (21) y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
(22) Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; (23) a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; (24) al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.
(Verso 36) = Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
(37) Al oír esto, se compungieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: varones hermanos, ¿Qué haremos?
(38) Pedro les dijo: arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
(39) Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.
(40) Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: sed salvos de esta perversa generación.
(41) Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.
(42) Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.
Aquí vemos un fundamento muy común, y vemos que el capítulo 2 trae cuarenta y siete versos. Sin embargo, él expresó todo lo que tenía que expresar acerca de la plenitud del Espíritu, en cuatro versos. Repito esto porque es muy importante. En el capítulo 2 del Libro de los Hechos, hay cuarenta y siete versos de instrucción, pero Dios sólo usó cuatro para explicar el Pentecostés.
Algo está desbalanceado en la cristiandad, cuando la iglesia se ha estancado en el Pentecostés. Cuando Dios en cuatro versos discute o expresa el acontecimiento de la plenitud del Espíritu, y luego sigue adelante, a mí me parece que la iglesia se ha quedado encajada en el verso 4.
Si el énfasis de la iglesia es la bendición que produce el fluir del Espíritu Santo, en el carisma que produce la plenitud del Espíritu Santo, en el mover de las lenguas o cualquiera sea el mover que trae el Espíritu dentro de una congregación, todo lo que tiene que ver con el mover del Espíritu, es Pentecostés.
La iglesia, de alguna forma, se quedó estacionada en el verso 4. Sin embargo, la Biblia menciona lo que acontece en el verso 4, y pasa al verso 5 sin detenerse. La iglesia cristiana, cuando llega la plenitud del Espíritu, o cuando siente la bendición del Espíritu, o cuando llega el mover del Espíritu, entonces comienza su propia fiesta íntima, personal e institucional, llamada cristiana.
Sin embargo, en la iglesia original, tan pronto llegó el Espíritu, la gente se lanzó a la calle. Quiero que veas el énfasis que pone Dios en el propósito por el cual bautizó su pueblo con el Espíritu. Creo que la iglesia ha reducido la experiencia de la plenitud del Espíritu a la manifestación de lenguas dentro de las cuatro paredes de un templo.
Nota conmigo claramente, que cuando Cristo da las instrucciones para que ellos esperen en Jerusalén, hasta que sean dotados de poder de lo alto, transcurren cierta cantidad de días con todos ellos reunidos en un cuarto esperando la promesa del Padre.
Yo sé que nuestra mente religiosa nos dice que todos andaban ayunando, y que todos andaban orando, y que estaban esperando con gran gozo al Espíritu Santo. Sin embargo, si ustedes como yo entiende que sin las lenguas nuestra oración es redundante y no dura más de cinco minutos, estos hombres, ciento veinte pescadores, la mayoría de ellos solteros, me los imagino a todos en un aposento, donde están todos hombres con hombres, durante diez días, ¿Qué crees tú que andaban haciendo?
Si tú te crees que estaban orando las veinticuatro horas del día, debo decirte que tú eres más religioso de lo que tú mismo creías. Porque sin lenguas, es imposible orar más de quince o veinte minutos. Y ellos no tenían ninguna, estaban esperándolas.
Era gente que no se conocía. Algunos se conocían, pero otros no. Algunos incluso ni siquiera se gustaban. Me imagino a las señoritas hablando de los jóvenes. Y a los jóvenes hablando de las señoritas. Pedro dejando en el suelo los calcetines tirados. Vayan a comprar pescado que tengo hambre.
Tira la cadena cuando vayas al baño, no seas mugriento. Diez días en un cuarto. Ciento veinte juntos, todos en un cuarto. Sé práctico si te lo vas a imaginar. Ciento veinte personas en un cuarto. ¿Quién va a salir a comprar el pescado? – ¡Yo no, a ver si viene lo que esperamos y me lo pierdo! Bueno, ¿No andabas tú con Cristo?, ¡Multiplica los panes como hizo él, entonces!
Diez días allí tratando de conocerse. Yo quiero pensar que, después del tercer o cuarto día, ya todos habían descubierto sobradamente las fallas de todo el mundo. Y para el quinto día, lo más probable que algunos ya estuvieran odiándose como nunca.
Ciento veinte tipos en un aposento. Pero nosotros, claro, tenemos esa fotografía de ciento veinte ángeles orando y ayunando, con rostros de gozo y angelicales esperando la promesa casi sin protestar. Lo que yo creo es que para el séptimo día ya eso comenzó a parecerse a una comunidad de las nuestras.
Empieza a haber una interacción entre los discípulos. Empiezan a conocerse y a formarse uno, y con ese uno, grupos afines. Y cuando ya ese ambiente está formado, entonces viene la promesa. Y cuando llega la promesa, obviamente, Dios está esperando que haya ciertas condiciones terrenales que sean propicias, para luego identificarla como el fundamento para el comienzo de cualquier ministerio.
Cuando Dios aguarda que existan ciertas condiciones terrenales para enviar su promesa, obviamente está esperando que esas condiciones sean propicias para luego usarlas como patrón o fundamento para el comienzo de cualquier ministerio.
Cuando llega el Espíritu Santo, él no estaba limitado a la experiencia de hablar en lenguas. Es más: el Espíritu Santo no vino para que la gente hablara en lenguas. Es una manifestación de la venida del Espíritu Santo, pero no es el propósito de su venida.
El Espíritu Santo, no está limitado a una experiencia en una reunión. Ellos recibieron, y se les aparecieron lenguas repartidas sobre la cabeza de cada uno de ellos, tuvieron una experiencia maravillosa, pero la vale la pena mencionar que la experiencia maravillosa de esa forma, nunca volvió a ocurrir igual. Es posible recibirlo y no tener esa manifestación.
Es más; el libro de Hechos está lleno de experiencias donde reciben el bautismo del Espíritu Santo, sin tener la misma manifestación del día de Pentecostés. Tendría que buscar ahora esas escrituras, pero créeme, están allí.
El Espíritu Santo no se limita a una experiencia emocional en una reunión, no se limita a la participación dentro de una congregación en una experiencia privada. Es más; hay miles de creyentes que hablan en lenguas, y no tienen ningún tipo de precisión, tienen una vida atada y son muy religiosos en su proceder, aunque están llenos del Espíritu.
En la plenitud del Espíritu, su propósito no es simplemente, o no está reducido ni limitado a una experiencia en una congregación. Entiende esto: cuando esa gente estaba allí, todas las naciones del mundo estaban presentes.
Sólo que Dios esperó a que hubiese un foro internacional, para enviar a su agente embajador del cielo. Y Dios esperó a que hubiese un foro internacional para enviar su Espíritu. Obviamente, la venida del Espíritu está relacionada con un mover global.
Y no reducido como lo vemos a una denominación, o a una interpretación doctrinal, o simplemente a una experiencia en una iglesia. Llega el mover del Espíritu a aquel aposento, comienzan a hablar en lenguas con un estruendo, pero vale la pena mencionar que ninguna de las personas que estaban afuera, pudo ver lo que ocurrió adentro.
Y aun así, preguntaron qué era eso. No fue la experiencia de hablar en lenguas lo que vieron que les hizo preguntar qué era eso, porque nadie los vio hablar en lenguas. Hablaron en lenguas en el aposento; la experiencia fue en el aposento; el avivamiento personal fue en el aposento; la experiencia emocional fue en el aposento; la bendición personal fue en el aposento; y una vez recibida, se lanzaron a la calle, con los megaleos de Dios, y cada nación internacional que se encontraba en el vecindario, los escuchó hablar en su propia lengua.
Y entonces dijeron: ¿Qué es esto? Y dice que estaban maravillados. Es como si hubieran dicho: ¿Pero cómo, no son todos estos argentinos? ¿Y entonces cómo los estamos oyendo hablar en inglés, en ruso, en japonés, o en la lengua del país en el que hemos nacido nosotros?
Y cuando preguntaron qué era eso, no estaban preguntando qué era ese avivamiento pentecostal. Estaban viendo a una persona de una nacionalidad y una cultura, operando en una dimensión y unos límites que estaban más allá de su propia cultura.
Y para eso, mis estimados amigos, es el propósito del Espíritu Santo: para extralimitarte más allá de los límites que pone tu nación. El Espíritu Santo viene para lanzarte más allá de los límites de tu nación. Y viene en un foro internacional, a bautizarnos en un solo cuerpo global.
Eran nada menos que los galileos comunicando las maravillas de Dios, en idiomas internacionales. Pero ahora vamos a olvidarnos que hablaron todos esos idiomas, y vamos a entender que, lo que el escritor nos está diciendo es que la iglesia de Galilea, tenía una declaración entendida por cualquier nación.
Tenía una influencia aplicable y relativa a cualquier nación global. Podían comunicar el evangelio efectivamente en cualquier nación. Era una iglesia con una póliza foránea, no introvertida. No era una iglesia introvertida de cultos privados; era una iglesia con mentalidad apostólica.
Comunicaron a Dios con efectividad de manera internacional. Una iglesia con una visión foránea, donde todo su cuerpo estaba plantado para dar hacia afuera. Tenía una motivación externa, no interna. Y la gente se quedó atónita, porque los galileos eran un pueblito donde, supuestamente, la limitación cultural, la limitación económica, la limitación educacional, no podría permitir que un galileo hiciera gran cosa fuera de Galilea.
Y ellos estaban atónitos, porque comunicaron a Dios efectivamente, a todas las naciones presentes. Para eso es la plenitud del Espíritu. Para llevarnos más allá de nuestros límites culturales. Para hacer todas las cosas que, sin él, no podríamos hacer.
Para hacer la vaca balanceándose en un cable de energía y cantando como un pajarito. O sea: aquello que te lleva más allá de tu habilidad. Aquello que rompe con las limitaciones de tu vida. Aquello que rompe las limitaciones financieras de tu país.
Aquello que te hace pensar que tú puedes bendecir a quien sea sin importarte las devaluaciones de las monedas con las cuales tengas que manejare. Aquello que te extralimita y viene para llevarte más allá. Entonces Pedro, tratando de defender lo que estaba aconteciendo, comienza a predicar.
Y vale decir algo acerca de Pedro para que entiendas que esto es el primer mensaje que Dios da a la iglesia. Y lo da a través de una persona que, normalmente, sería la última que nosotros elegiríamos para darlo. Pedro era peleador, tenía permanente malhumor y tenía una rara habilidad para meter la pata cada vez que abría la boca.
Antes de ser salvo hablaba horrible y era borracho. Ese era Pedro. Pedro tenía menos escuela que los demás, o sea: tenía dos o tres sentidos trabajando arriba. El gran apóstol Pedro. Digo todo esto para decirte que la sabiduría con la cual predica el primer mensaje, extrayendo principios del Antiguo Testamento, es obvio que no era nada de Pedro, y que era todo Dios.
Y comienza a decir: estos señores que ustedes están viendo no están ebrios, como ustedes suponen, porque son las nueve de la mañana. Esto, es aquello dicho por el profeta Joel. Y arranca setecientos años latentes de una profecía, y arranca el manto futurista, y dice: Hoy vamos a establecer lo que dijo aquel hace setecientos años atrás.
Estaba cincuenta por ciento equivocado, y Dios lo puso en la Biblia, de todas maneras. El que sabe algo de escatología, sabe que el cincuenta por ciento era cierto, pero que el otro cincuenta era erróneo. Pero decretó con una fe incomparable
Y dijo que aquello que se estaba dando, aquello que está latente en los aires, esa profecía que aún falta por cumplirse; una generación sobre la cual se derrama el Espíritu Santo, y comiencen a profetizar, y comiencen a tener sueños, y comiencen a tener visiones, más allá de lo que es una iglesia local, comienza a extralimitarse.
Una generación profética es el estilo de los últimos días. Eso dijo pedro. Esto que tú ves, es lo que profetizó Joel. Las muchachas van a profetizar, los niños van a profetizar, los ancianos van a tener sueños, los jóvenes van a tener visiones, las doncellas, y habla de todas las clases sociales, todos los géneros. Dice que la generación, básicamente lo que está describiendo, es una generación profética.
Está diciendo: los postreros días van a ser identificados por una generación profética. Y este es el comienzo de eso. Es lo que está diciendo Pedro. Esto fue dicho por el profeta Joel. En los postreros días. ¿Qué días? A nosotros, los cuales nos ha llegado los fines de los tiempos.
¿Te das cuenta cómo encajan estos principios? Pedro, básicamente está diciendo: este es el estilo de vida de los últimos días. Y luego sigue predicando y, en el final, dice: sed salvos de esta perversa generación. Y luego se nos añade que con otras muchas palabras les testificaba y los exhortaba, diciendo.
O sea que el mensaje fue mucho más largo, pero todo lo que dijo de allí en adelante, se puede resumir en este verso. Sed salvos de esta perversa generación. Es decir que comienza a decir que este es el estilo de vida que profetizó el profeta Joel, y los exhortaba que con ese estilo de vida, fuesen salvos de la perversa generación.
La palabra perversa, es la palabra escorios, de donde sacamos nuestra palabra escoriosis. Torcida. No está hablando de una generación adúltera o pecaminosa. Pervertir es simplemente hacer cosas con el fin incorrecto. Y allí está incluido hasta el matrimonio. Porque cuando tú usas el matrimonio incorrectamente, lo tienes pervertido.
Cuando tú estás en la iglesia incorrectamente, la perviertes. ¿Estás entendiendo, ahora, por qué pasan ciertas cosas que pasan? Cuando tus motivaciones de líder son incorrectas, estás pervirtiendo tu liderazgo, no el evangelio. El evangelio no tardará en deshacerse de ti por ello.
Sed salvos de esta escorios generación. ¿Cómo? Como dijo Joel: en los últimos días, habrá una generación profética. Y a mí me interesaría demostrarte, hoy, si puedo, que ser apostólico o profético no es una opción en los últimos días.
Y que sin ese estilo de vida, no podemos prevalecer. Lo vamos a ver en toda la palabra. Dice: sed salvos de esta perversa generación. Aquí tenemos una clara fotografía del fundamento original de la iglesia. En aquel tiempo no había seminarios de guerra espiritual, no había seminarios proféticos, no había seminarios para salmistas, tampoco había conferencias sobre el Reino de Dios.
No había conciertos musicales, no había persuasiones doctrinales, nadie estaba dibujando las setenta semanas de Daniel, y nadie hablaba de escatología ni del rapto. Y aun así, existía la doctrina apostólica. Quiero que entiendas que esta doctrina, es fundamento.
Antes de que hubiera nada que estudiar, existía. Porque la doctrina apostólica, no es una doctrina bíblica, es un estilo de vida. Es una postura mental, es una disposición espiritual, es una posición hacia la vida. Es una forma de ver las cosas, es una mentalidad, es un fundamento.
Es un principio que te mueve y sobre el cual giran las facultades de tu decisión. La doctrina apostólica era visible. Y recuerda que la palabra doctrina, es enseñanza, sea de la Biblia o sea secular, no tiene nada que ver exclusivamente con Biblia.
En esa época no había Biblia, pero sí existía doctrina. No estaban usando el Antiguo Testamento, todavía no habían escrito el Nuevo, no había seminarios, ni institutos, ni colegios bíblicos, pero ellos estaban fundados y permanecieron en la doctrina apostólica.
Esta doctrina es el estilo de vida necesario en los últimos días. Es una posición, un estado de ser, una actitud, una disposición espiritual. Todo el Nuevo Testamento estaba dominado por una unción apostólica. Todo fue impartido por una mentalidad apostólica. Mira el ministerio apostólico real.
(1 Corintios 4: 9) = Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.
Los apóstoles, últimos. Esto habla de perfil absolutamente bajo, casi invisible. Hoy, lamentablemente, en cualquier denominación donde te encuentres, arrojas una piedra con los ojos cerrados y, seguramente, le das en la nariz a un apóstol o a un profeta. ¡Hay tantos!
Esto que dice Pablo tenía que ver con un deporte que se denominaba “Los Gladiadores Meridianos”, y lo que sucedía era lo siguiente: al final del día, después que los gladiadores habían matado todos los animales y todo eso, sacaban a uno de los presos, absolutamente desarmado, para ver cómo el animal despedazaba al hombre.
Y a eso le llamaban: “Al postrero”. Entonces, cuando Pablo dijo: Nosotros los apóstoles somos exhibidos como los postreros, todo el mundo sabía de qué estaba hablando. O sea: que nos saquen, para hacer el ridículo. Que nos lancen donde nadie se mete. Que nos impulsan con suicidio espiritual.
Que nos envíen a hacer cosas que nadie quiere hacer, de esas que nadie calcula como positivas a su causa. Y los envían como gladiadores meridianos. Dice: Como a sentenciados a muerte, hemos llegado a ser el espectáculo del mundo, espectáculo de los ángeles, espectáculo de los hombres.
Yo me pregunto y de paso les pregunto a ustedes que me están escuchando o leyendo, ahora: ¿Cuántos quieren ser apóstoles, ahora? Gracias a Dios que va a ir bajando la cantidad. Van a quedar los genuinos, nada más.
Verso 10, dice: Nosotros somos insensatos por amor de Cristo. Ojo: no es que sean insensatos, en otro lugar dice que son peritos arquitectos, son sabios, pero que lo que hacen puede verse como insensatez, porque nadie se atreve a hacerlo.
O sea: es un espíritu de mártir espiritual. Se lanzan a hacer lo que nadie se atreve a hacer, porque vienen dotados de un espíritu pionero, para traerle a la iglesia la gracia que Dios tiene. Y mira lo que dice: más vosotros prudentes en Cristo;
Nosotros débiles, más vosotros fuertes. Y mientras menos se hace, más grande se hace la iglesia, porque ellos lo que hacen, es vaciarse por la iglesia. Mira lo que dice: vosotros honorables, más nosotros despreciados.
(11 Hasta ahora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija. (Pregunto otra vez: ¿Cuántos quieren ser apóstoles, ahora? Siguen siendo cada vez menos y menos.)
(12) Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución y la soportamos.
(13) Nos difaman, y rogamos; (Por aquellos que nos difaman, claro) hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos. (Todos los que sigan queriendo formar parte de ministerios de fundamento, ahora, pueden inscribirse. Es que hay muchos llamando a las cosas que no son como si lo fueran, ¿No es verdad?)
(14) No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados.
(15) Porque aunque tengáis diez mil ayos (O maestros) en Cristo no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio.
Fíjate que mucha gente considera padre espiritual a la persona que lo llevó a los pies de Cristo. Escucha y toma nota: padre no es el hombre que se acuesta con tu mamá; padre es el que te cría. Padre es el que te engendra, cuando tú necesitas ayuda.
Padre es el que te hace prevalecer en los tiempos de crisis, por lo que predica. Padre es aquello que define el vocabulario de tu mensaje. Padre es aquello que define la cultura de tu iglesia. Padre es aquello sobre lo que tú te paras cuando fluyes en tu ministerio, porque proviene de alguien que te está alimentando. Ese es tu papá.
Cualquier persona puede ser instrumento válido para ir a los pies de Cristo. Lo dijo alguien antes que yo: papá me atrajo a la tierra, pero yo no vivo con papá. Sé que cuando digo estas cosas piso algunos callos religiosos, pero no le hace, es verdad.
El padre biológico no es el que estamos buscando, sino el que te cría. O sea: cuando tú defines quién eres y el sabor de tu ministerio, te vuelves hacia atrás para ver de donde proviene, y allí recién vas a identificar a tu verdadero padre.
(16) Por tanto, os ruego que me imitéis.
¿Qué dice que hagamos qué? Imitarlo. ¿Cómo se le ocurre decir que imitemos todo eso que le acaba de acontecer? ¿Lo puso en la Biblia, o no lo puso? Me estoy remitiendo a la doctrina apostólica, que consiste en un estilo de vida que lo da todo por el evangelio. Esa es la mentalidad apostólica. Una gente que vive más allá de la zona de confort. Y mira lo que dice en el verso siguiente:
(17) Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado, y fiel en el Señor, el cual os recordará ¿De mi mensaje? No) de mis proceder en Cristo, (que es como decir: de mi estilo de vida), de la manea que enseño en todas partes y en todas las iglesias.
O sea que lo que él enviaba no era a una persona que supiera predicar, sino a alguien que supiera y pudiera impartir el mismo estilo de vida que él tenía. Y es lo mismo que estamos haciendo en este tiempo. Y eso es lo mismo que estamos haciendo en este tiempo.
No se trata de recorrer las iglesias de todo el planeta y ocupar sus púlpitos con dramáticas y elocuentes predicaciones, se trata de recorrer el mundo con la habilidad y capacidad de impartir ese estilo de vida que tuvieron los apóstoles.
Lo que se va a quedar allí, contigo, cuando yo concluya esto y se apague el sonido de mi voz, es mi mentalidad, mi propio estilo de vida, no la fuerza, el brillo o la atracción de una voz humana. Por eso le envía a Timoteo, para que les recuerde su proceder en Cristo y su estilo de vida.
De eso es que concluimos en que la tan famosa y predicada doctrina apostólica, no es un moderno tratado de teología, sino sencillamente un estilo de vida. Hoy existen miles de redes apostólicas, pero no conozco ninguna que ande impartiendo un nuevo estilo de vida que modifique el anterior por inútil.
Por eso Pablo les ruega que lo imiten. No ruega para que ellos aprendan a predicar como él, sino que imiten su postura espiritual. Que imiten su posición, su status hacia la vida. Que piensen como él, que de allí no lo mueve nadie hasta que la gloria de Dios caiga.
Eso también es guerra, porque a veces guerra espiritual es precisamente eso: pararse en un lugar y decir: no me muevo de aquí hasta que la gloria de Dios llegue. Hay veces que no hay coraje para continuar en medio de malos augurios. ¿Para dónde vas, te van a matar? Déjame, no voy solo; mi Padre va conmigo.
La gente se confunde un poco respecto a los demonios. Los tiene como individuos espirituales que te asesinan en la primera de cambio, y no es tan así. La mayoría de los demonios, lo máximo que pueden conseguir si les das entrada, es asustarte un poco.
Sigue adelante. Un estilo de vida que no se doblega ante ninguna circunstancia. Una gente apostólica y decidida. Sabe lo que quiere, y no se mueve hasta que no lo consigue. Por eso te envío a Timoteo, dijo pablo, que te va a impartir la misma mentalidad.
Esta es la mentalidad que va a prevalecer en la última generación. Es la mentalidad del estilo de vida de los últimos días. Esta es la disposición que es requisito para prevalecer en la iglesia del siglo veintiuno.
La palabra dice que en los últimos tiempos el amor de muchos se enfriará, y a menos que no tengas una disposición como esta, tú también te enfriarás. Escúchame: dice que si es posible, hasta los elegidos se enfrían. Una disposición que no se doblega.
Entendiendo que tenemos que vivir en medio de una sociedad que se está cayendo y demanda de nosotros esta postura espiritual. Y eso no quiere decir que andemos por las calles con cara de malos, sino con un espíritu que no se mueve bajo ninguna circunstancia.
Ahora bien; estos galileos reciben el Espíritu Santo, hablaron en lenguas y salieron para afuera. Y se encontraron con gente de otras nacionales y se entendieron perfectamente con todos hablando en sus respectivos idiomas.
Pero después, lo primero que hicieron, fue irse todos y vender sus casas. Más de uno ha querido elaborar una doctrina con esto. Pero escúchame, porque en la Biblia no hay nada escrito por casualidad o para llenar un espacio.
Para la cultura hebrea, la propiedad era lo que los ataba a la herencia patriarcal. Era lo que los definía como judíos. Cualquiera niño era capaz de recitarte de memoria toda su genealogía familiar para terminar diciendo que el último de esa generación era él y que todo eso que estaba allí, le pertenecía.
La tierra era la identidad judía. O sea que, lo primero que hicieron, fue dejar afuera su cultura. Escucha: cuando el Espíritu Santo viene, a mí el argentino nativo que tengo por dentro, debe salirse para afuera. Ni modo de andar agrandado o exagerado en las cosas de Dios, ya no soy argentino.
Porque si vamos a impactar al mundo, (¡Y lo vamos a impactar!) los que lo hagamos no tenemos que ser otra cosa que ciudadanos del Reino de Dios, no de Argentina, México, Venezuela, Colombia o Chile, por citar como ejemplos algunos de los países que más hermanos aportan a esta Web.
Vendieron su propiedad, se identificaron con el Reino de Dios. El Espíritu los llevó más allá de los límites de su sociedad. Les impartió un comportamiento radical y adoptaron una cultura de Reino, dentro de su propio país.
Fíjate; si iglesia es reformular o formar una raza nueva en la tierra, la iglesia vendría a ser el centro donde se redefine la humanidad. Tú no podías ser salvo sin tener alianza con tu hermano, en la iglesia primitiva. Era una cultura, era una nación dentro de otra nación.
Los personeros del César creían que había un solo Dios en la tierra y que ese era el César. Incluso imprimieron su propia moneda que declaraba que el César era el único Dios. ¿Te atreverías tú a ir a decirles que no hay otro nombre que el de Jehová en el que alguien pueda ser salvo? Y después viene Pablo a decirnos que lo imitemos a él. Jamás se te ocurra si no estás repleto de unción.
Lo apostólico viene para destrozar y quebrar toda mentalidad tradicional. Viene para arrancar cero comportamientos hereditarios. Viene para activar el Reino de Dios hacia la plenitud de tu plan terrenal. Y la comida que motiva al apóstol, es hacer y terminar la obra de Dios.
Viven por medio de la cultura del Espíritu, y se consideran una comunidad entre sí. Cuando Pedro comienza a decir sobre los megaleos de Dios, (O de las maravillas de Dios), Pedro dice: esto no es un viento, esto no es un mover del Espíritu, esto no es una experiencia emocional; esto es lo que dijo Joel que será el estilo de vida de los últimos días: una generación profética.
Una unción internacional. Algo que te lleva más allá de los límites culturales, más allá de los límites económicos, más allá de los límites legislativos de tu propio país. Donde desde un pequeño pueblecito de una perdida nación de un anónimo continente, se puede bendecir a naciones mucho más grandes e importantes que ese pequeño lugar.
Es tu mentalidad la que te lleva a hacer cosas más grandes. La palabra dice que Dios es capaz de hacer cosas mucho más grande de lo que tú te imaginas. El Espíritu viene para crear una generación profética, y para producir el estilo de vida que es una demanda en los últimos días.
Te habilita a hablarles a las naciones con un entendimiento global, con un propósito de precisión. Queda una unción de rompimiento, la unción que rompe toda limitación en tu vida, toda intimidación, toda falta de sino propio. Todo impedimento es quebrado cuando tú posees una mentalidad apostólica.
La forma de acceder al Reino de Dios hoy, es muy distinta a la forma en que tú podías acceder al Reino de Dios diez años atrás. Hacen falta distintos vocabularios en tu oración para penetrar esa dimensión, hoy, que las que se usaban cinco años atrás.
Son como si fueran claves de acceso. Si tú quieres usar hoy una clave que usabas hace diez años, cualquier mediocre computadora que te hará sonar la alarma de error-error-error. Tienes que poseer las claves del día, y esas se encuentran en esta dimensión de la cual te estoy hablando.
Los galileos que estaban funcionando fuera del límite de su cultura, vendieron sus casas, hablaron en francés, estaban hablando elocuentemente de las maravillas de Dios. Pero; ¿No eran galileos? ¿Cómo es que entonces te oigo penetrando en Asia?