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En Manos del Enemigo

 

En una ocasión escuché a un evangelista decir que la enseñanza de “una vez salvo, eternamente salvo” hace que una persona sea irresponsable, suelta y descuidada. Solamente puede hacer tal declaración porque no entiende completamente la Palabra de Dios. Solamente aquellos que no entienden la salvación de Dios pueden decir que un hombre será irresponsable y suelto debido a que sabe que él es eternamente salvo.

Tales personas ignoran por lo menos tres cosas. Primero, ignoran el camino de la salvación de Dios. No saben cómo Dios los ha salvado. Al decir esto, no estamos hablando con respecto a la manera de ser preservado, sino a la manera en la cual Dios nos ha salvado.

Dios no nos amenaza con ir al infierno a fin de ganar nuestra fe en Jesús. Él no nos asusta para que vayamos al cielo. El hombre siempre piensa que si él no se arrepiente de sus pecados, no cambia un poco, y no lleva a cabo obras de mérito, no puede ser salvo.

Por esta razón, él continua buscando maneras para ser salvo. ¿Es ésta la manera en que Dios nos salva? ¿Pone Dios el asunto del pecado continuamente delante del hombre amenazándolo para que lo resuelva inmediatamente? ¿Amenaza Dios a la gente con el tribunal y Su ira, reprimiéndolos de hacer varias cosas, y manteniendo en suspenso a aquellos que no saben qué les espera en el futuro, haciéndolos luchar con todas sus fuerzas?

Si un hombre conoce un poco de Dios, dirá mil veces no a estas preguntas. Aquellos que no conocen a Dios dirán que es una buena manera hacer que el corazón del hombre tema y tiemble y esté en suspenso, sin saber qué le espera más delante.

Sin embargo, aquellos que entienden la salvación de Dios saben que esto es una información maligna del infierno. Esto no es las buenas nuevas. Dios dijo que el juicio ha terminado. El problema del pecado está resuelto. El camino de la salvación de Dios no es mantenernos en suspenso ni asustarnos del juicio.

Él nunca nos ha obligado a la santidad, justificación, y santificación. Él dijo que todo está preparado. Los siervos dijeron que todo está listo; Dios ha preparado todo. Ahora El viene para darte cosas. Sin embargo, hoy día hemos cambiado las cosas. Pensamos que el hombre puede ser asustado para hacer el bien. Por favor recuerda que un hombre solamente puede ser asustado para hacerlo flaquear, pero nunca puede ser asustado para que haga el bien.

Segundo, las personas mencionadas anteriormente, no solamente ignoran el camino de la salvación de Dios, sino que también ignoran el contenido de esta salvación. ¿Qué es la salvación? No es solamente el asunto de que Dios resuelve nuestro problema de pecado mediante Su Hijo.

La salvación no solamente hace que nuestros pecados sean perdonados, también nos da vida eterna. La salvación de Dios nos justifica, y también nos da al Hijo de Dios, poniéndolo dentro de nosotros. La salvación no solamente hace que no seamos condenados por Dios, sino que pone al Espíritu Santo dentro de nosotros.

No solamente nos capacita para que vivamos eternamente en el futuro, sino que hoy ha impartido la naturaleza de Dios dentro de nosotros. Este es el contenido de la salvación. No solamente tenemos el perdón y la justificación, y no solamente no somos condenados ni juzgados, sino que tenemos la naturaleza de Dios, Cristo y el Espíritu Santo dentro de nosotros. Como resultado, el hombre espontáneamente tiene un deseo nuevo, una inclinación nueva y una aspiración nueva. La salvación de Dios agrega algo nuevo dentro de nosotros.

Algunos han dicho que la salvación es objetiva. Sin embargo, existen muchos aspectos de la salvación que también son subjetivos. La salvación no solamente ha resuelto el problema del pecado delante de Dios, también ha resuelto muchos otros problemas dentro de nosotros.

Dentro de nosotros, ahora tenemos una vida nueva, una naturaleza nueva, el Señor, y el Espíritu Santo. Debido a que éste es el caso, ¿podemos ser irresponsables? No estoy diciendo que un cristiano nunca peca. Sin embargo estoy diciendo que si un cristiano peca, eso es un sufrimiento para él.

No es un gozo. Si un hombre piensa que él ha recibido el permiso y el certificado para pecar porque sabe que es eternamente salvo, y si tal persona no siente nada cuando peca, no tiene el sentir de sufrimiento, dudo que tal persona sea un verdadero hijo de Dios.

Estoy diciendo que una persona es eternamente un hijo de Dios solamente después de que él ha llegado a ser primero un hijo de Dios. No estoy diciendo que una persona puede ser hijo de Dios eternamente sin haber sido nunca un hijo de Dios. El Señor está dentro de nosotros. Él nos prohíbe pecar.

Tercero, una persona como la que se mencionó anteriormente no conoce el resultado de la salvación de Dios. Para los que hemos sido salvos por Dios, indudablemente hay una consecuencia, un resultado. ¿Cuál es este resultado? Después de que un hombre es salvo, ¿puede quebrantar la ley simplemente porque ahora él está justificado en Cristo?

¿Puede libremente transgredir los Diez Mandamientos desde al principio hasta el fin? ¿Puede él hacer todo lo que quiera? Por favor lee las palabras de Pablo en Filipenses 3: 6 al 9: En cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, llegue a ser irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.

Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en El, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por medio de la fe en Cristo, la justicia procedente de Dios basada en la fe.

Pablo tenía justicia por medio de la fe en Cristo. El recibió la justicia mediante la fe en Dios, y no por medio de las obras de la ley. Entonces, ¿Era él libre para hacer todo y para ser irresponsable y suelto simplemente por esto?

Él dijo que todas las cosas que eran para él ganancia, las había contado como pérdida por causa de la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús. Por causa de Cristo, sufrió la pérdida de todas las cosas y las contó cómo basura. Por lo tanto, con cada cristiano regenerado, maduro o inmaturo, existe el deseo de ser santo, de amar a Dios, y un corazón para agradar a Cristo. No sé por qué es así. Solamente sé que éste es el resultado de la salvación.

Tú quizás pienses que debido a que Pablo era un apóstol, era capaz de hablar como lo hizo en Filipenses 3. Veamos a los creyentes ordinarios. Segunda Corintios 5: 14-15 dice: Porque el amor de Cristo nos constriñe, habiendo juzgado así: que uno murió por todos, por consiguiente todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió por ellos y fue resucitado.

Aquí Pablo nos dio una respuesta. Un hombre no será irresponsable y suelto simplemente porque Dios lo ha salvado y Cristo ha resucitado por él. Al contrario, debido a la muerte y resurrección de Cristo, una persona vivirá para Aquel que murió y resucitó por él. Mientras él está viviendo sobre la tierra, no vive para sí mismo, sino para el Señor, quien ha muerto y resucitado por él.

Por lo tanto, las razones por las cuales una persona puede decir que él puede ser irresponsable debido a que sabe que es eternamente salvo son las tres cosas siguientes: Primero, él ignora el camino, el proceso, de la salvación; segundo, no conoce el contenido de la salvación; y tercero, no conoce el resultado de la salvación, es decir, no sabe lo que la salvación puede hacer por el hombre.

Si tú ves estas tres cosas, inmediatamente verás que la salvación eterna no solamente te guarda de la impiedad, sino que también te hace piadoso. La salvación eterna nos guardará de ser irresponsables y nos hará sobrios. Pedro nos dijo en su carta: Pero nosotros esperamos, según Su promesa, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia (2 Pedro 3: 13).

¿Somos libres para ser irresponsables ahora que sabemos a dónde vamos? En el siguiente versículo Pedro continúa al decir: Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por El en paz sin mancha y sin defecto.

Ya que sabemos que estaremos con El, no podemos ser sueltos o impíos. Si no sabemos a dónde vamos, andaremos dando vueltas en círculos. Sin embargo, todo el que tiene una meta, que sabe a dónde va, sin duda escoge el camino más recto.

Ahora usaremos algo de tiempo para considerar algunas porciones de las Escrituras que hablan de la perdición después de la salvación. Antes de esto, tenemos que saber unas cuantas cosas. Primero, la Palabra de Dios no tiene conflicto en lo absoluto con ella misma.

Por un lado, Dios no puede decir que Sus ovejas nunca perecerán ni perderán su vida eterna, y por el otro, decirle al hombre que perecerá. El hombre puede decir cosas equivocadas, pero la obra de Dios es una obra de gloria. Él nunca puede decir algo por error. Si esto es tan claro en el lado positivo, nunca puede ser contradictorio en el lado negativo. Las cosas en el lado negativo deben estar relacionadas con otros asuntos relacionados a Dios.

Segundo, hemos dedicado tiempo para identificar esos pasajes. En ellos vemos a las personas que han sido salvas genuinamente, así como también a las personas falsas. El Señor Jesús tuvo un discípulo falso, Judas. Cuando Pedro estaba bautizando a las personas, hubo una persona llamada Simón que tal vez no había sido salva.

También Pablo conoció muchos hermanos falsos. Pedro dijo que había muchos falsos profetas, y Juan dijo que muchos se habían apartado de ellos probando así que no eran de ellos. Por lo tanto, en la Biblia, existen los que son salvos genuinamente y los que son salvos nominalmente.

Algunos definitivamente no son salvos. Por supuesto, no pueden pretender o encubrirse para siempre. Si podemos diferenciar claramente entre estas pocas clases de personas, los problemas serán resueltos. Pero si usted mezcla esas clases diferentes de personas y las junta, es como mezclar la cizaña con el trigo. Dará como resultado mucha confusión.

Tercero, muchos pasajes de la Biblia hablan de la disciplina de los cristianos en esta era y no de perdición eterna. No pienses que debido a que somos eternamente salvos, no hay tal cosa como la disciplina. En verdad hay disciplina. Si hoy día, tú caes y llegas a estar débil, Dios te disciplinará.

Existe una diferencia entre la disciplina y la perdición eterna. No podemos mezclar la perdición eterna con la disciplina. Muchos versículos, que parecen decir que los cristianos se pueden perder de nuevo, realmente hablan de la disciplina de los cristianos.

No solamente está el asunto de la disciplina y el asunto de la falsedad, sino también el asunto del reino y la recompensa. Estas pocas cosas son fundamentalmente diferentes. Muchas veces, aplicamos las palabras para el reino a la era eterna, y las palabras con respecto a la recompensa al tema de la vida eterna.

Naturalmente, esto producirá muchos problemas. Debemos darnos cuenta de que existe una diferencia entre el reino y la salvación, y entre la vida eterna y la recompensa. La manera en que Dios tratará con nosotros en el milenio es diferente de la manera en que El tratará con nosotros en la eternidad.

Hay una diferencia en la manera en que Dios trata con el hombre en el mundo restaurado y en el mundo nuevo. El milenio está relacionado con la justicia. Está relacionado con nuestras obras y con nuestro andar después de que hemos llegado a ser cristianos.

El reino milenial tiene como propósito juzgar nuestro andar. Sin embargo, en la eternidad, en los cielos nuevos y la tierra nueva, todo es gracia gratuita. Y el que tiene sed puede venir y beber gratuitamente. Esta palabra es hablada después de que los nuevos cielos y la nueva tierra han venido.

Así que, en la Biblia, el don gratuito y el reino son dos cosas completamente diferentes. La eternidad y el reino también son dos cosas completamente diferentes. Uno no puede poner las dos cosas juntas. En el reino milenial venidero, Dios recompensará al hombre de una manera particular.

Recompensará al hombre con su corona de justicia y de gloria basada sobre sus obras. Sin embargo, tan pronto como el reino se termine y los cielos nuevos y la tierra nueva comiencen, todo llegará a ser un asunto de gracia. Todo aquel que confía en la gracia del Señor Jesús entrará en él.

Para nada será un asunto de obras. El andar personal de uno está relacionado con el asunto de la recompensa, mientras que la salvación y la justificación para el pecador están relacionadas con la obra del Señor Jesús. Debemos diferenciar claramente entre estas dos cosas.

De otra manera, cuando la Biblia hable de la pérdida en el reino, tú quizás pienses acerca de la perdida en la eternidad, y cuando Dios hable de la recompensa, tú quizás pienses acerca de la salvación. Es verdad que la salvación del hombre es eterna. No obstante, antes de que esta salvación eterna sea manifestada, Dios primero manifestará el asunto de la recompensa en el reino milenial. Uno no puede mezclar estas dos cosas juntas.

Además de estas cosas, hay otro asunto que el protestantismo ha sepultado en la tumba por mucho tiempo. Aunque algunos puedan sentir que esto es algo nuevo, realmente está registrado en la Biblia desde hace mucho tiempo. En la Biblia hay por lo menos tres cosas que debemos distinguir una de la otra.

Solamente hemos mencionado dos de ellas, las cuales son la disciplina que un cristiano recibe en esta era, y la pérdida de la recompensa en el reino. Si caemos, no solamente seremos disciplinados hoy día, sino que también perderemos la recompensa en el reino.

Sin embargo, todavía hay otra cosa. En el reino, hay un castigo definitivo. La Biblia es muy clara con respecto a esta verdad. Cuando una persona cree en el Señor y es salva, es verdad que el problema de la salvación es resuelto. También es verdad que los asuntos con respecto al cielo nuevo y la tierra nueva y la salvación eterna son resueltos.

Sin embargo, si esta persona continua pecando y no se arrepiente, él no solamente estará bajo el gobierno y la disciplina de Dios hoy en día y perderá la recompensa del reino, sino que también sufrirá algún castigo definitivo en el reino.

Algunos nos han dicho que perder la recompensa es suficiente castigo. Sin embargo, de todos modos los derrotados serán castigados. La Biblia dedica bastante espacio para hablar de esto. La Biblia no solamente nos dice que puede ser que los cristianos no recibirán la recompensa en el reino, también nos dice que si los cristianos pecan y no se arrepienten, recibirán un castigo muy severo en el reino.

Debemos distinguir este asunto claramente. El asunto de la salvación eterna no debe mezclarse con el asunto de los cristianos nominales. El asunto de la salvación eterna tampoco debe mezclarse con la disciplina de esta era. El asunto de la salvación eterna no debe mezclarse con el asunto de la pérdida de la recompensa en el reino, y éste también no debe mezclarse con el asunto del castigo en el reino.

Uno no puede poner juntas estas cuatro distinciones y hacer de ellas una mezcla. Si uno hace eso, la obra de Dios llegará a ser una mezcla de todo que no parecerá nada. Si Dios ha hecho las distinciones, y tú las ignoras, terminarás con muchos problemas sin solución.

Hoy día, primero quitaremos esas cuatro cosas. Haremos a un lado todas las palabras en la Biblia que hablan de cristianos nominales, de la disciplina de los creyentes, de la pérdida de la recompensa, y del castigo en el reino para los creyentes.

Primero comenzaremos con el Antiguo Testamento. Consideremos Ezequiel 18: 24 y 26, que dice: “Mas si el justo se apartare de su justicia y cometiere maldad, e hiciere conforme a todas las abominaciones que el impío hizo, ¿vivirá él? Ninguna de las justicias que hizo les será tenida en cuenta; por su rebelión con que prevaricó, y por el pecado que cometió, por ello morirá… Y apartándose el justo de su justicia, y haciendo iniquidad, él morirá por ello; por la iniquidad que hizo, morirá”.

Estos dos versículos pueden ser considerados como los versículos principales del Antiguo Testamento con respecto a este asunto. Ningún otro versículo en el Antiguo Testamento es tan importante como éstos. Estos son los versículos más comunes y más citados.

Por lo tanto, tenemos que dedicar una consideración analítica a estos dos versículos. Ezequiel 18 nunca habla de la salvación. No dice nada con respecto a la muerte de Jesús por el hombre, ni dice nada con respecto a creer en el Señor para recibir vida. No dice cómo uno maneja el problema del pecado. No menciona nada con respecto al evangelio ni con respecto a Cristo.

Si uno trata a la fuerza de aplicar este pasaje al evangelio, confunde el tema. Ezequiel 18 habla del gobierno de Dios. Lo que precede a este pasaje son cosas relacionadas al gobierno de Dios. Uno debe recordar que las cosas en el gobierno de Dios son totalmente diferentes de las cosas en la salvación.

El gobierno de Dios se refiere a cómo Dios obra, maneja y arregla las cosas de acuerdo a Su plan y voluntad. Si un hombre no entiende la diferencia entre la salvación de Dios y Su gobierno, y mezcla las dos cosas juntas, confunde los asuntos legales de Dios con los asuntos familiares de Dios, confunde el padre con el juez.

El está confundiendo la palabra hablada por el padre a los siervos con la palabra hablada a los hijos. Está confundiendo la actitud que un hombre tiene hacia sus empleados con la actitud que él tiene hacia su esposa y sus hijos. El gobierno es el gobierno. El gobierno no es lo mismo que la salvación. La diferencia entre el gobierno y la salvación es tan grande como la distancia entre el polo norte y el polo sur.

Ezequiel 18 no nos muestra la salvación. Su tema se trata de la vida de los israelitas sobre la tierra. No habla de la vida eterna. Habla del problema con el cuerpo. No trata con el asunto de la perdición del alma. Más bien, nos muestra que si un hombre no guarda los mandamientos de Dios, morirá pronto físicamente.

Es un asunto de existencia física más que de salvación espiritual. Nadie puede decir que un hijo debe rechinar los dientes debido a que su papá comió uvas ácidas. Si alguien que está sentado cerca de ti come uvas ácidas, tú tal vez sientas que puedes saborear la misma acidez en tu propia boca.

Sin embargo si un padre se rebela en contra de la Palabra de Dios y peca, eso no tiene nada que ver con el hijo. Si el padre tiene que morir, el hijo no puede ser un substituto de él. Si un hombre peca, él mismo debe ser cortado de la tierra prometida de Dios.

Este pasaje trata solamente acerca de la muerte del cuerpo físico. Esto es lo que nos dice el final del versículo 2. Luego, después de esas palabras, desde el versículo 3, el capítulo dieciocho repite que todo aquel que peca morirá. Esta no es una muerte espiritual. Más bien, es lo que Adán experimentó, es decir la muerte del cuerpo.

Si un hombre peca, sus días sobre la tierra serán acortados por Dios. Desde el versículo 3, este capítulo nos dice repetidas veces quién puede vivir sobre la tierra mediante la bendición de Jehová. Este es el contexto de las palabras que preceden al versículo 24.

Si un hombre justo, que fue justo ahora se ha vuelto malo, él morirá. Toda su justicia anterior no será recordada. Esto no tiene nada que ver en lo absoluto con la salvación. Este es un asunto del gobierno de Dios. También nos dice por qué Dios no permitiría que un hombre viva sobre la tierra. Explica por qué mucha gente muere temprano. Esta es una palabra con respecto al juicio del pecado para los judíos. No tiene nada que ver con nosotros.

Ahora veamos algo en el Nuevo Testamento. Mateo 24: 13 dice: “Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”. Muchos, cuando ven este versículo, brincan de sorpresa. Piensan que este versículo seguramente se trata de la salvación y no del gobierno de Dios, como hemos dicho.

Por ejemplo, algunos dirían que ya que yo me enojé ayer y no perseveré, ahora no soy salvo. Ellos dirán que es verdad que una persona debe creer en el Señor Jesús a fin de ser salvo. Pero también dicen que una persona debe perseverar. Si TÚ dices esto, estás torciendo la Palabra de Dios.

Tú has cortado la cabeza y la cola en la Palabra de Dios y has tomado una oración fuera de contexto. ¡Es por esto que confundimos la Palabra de Dios! Si tú quieres entender el significado de la perseverancia mencionada en este versículo, tienes que saber lo que se habló antes del versículo 13. También debes saber lo que se habló después del versículo 13.

El versículo 13 no está hablando acerca de los cristianos. Está hablando acerca de los judíos. ¿Qué evidencia tenemos? Primero, en el siguiente pasaje tenemos el Lugar Santo, el templo santo y el sábado. Todos estos son asuntos judaicos.

Lo que estos versículos dicen es que los judíos deben huir a los montes y deben orar para que su huida no sea en invierno ni en día de sábado. Cuando ellos vean la abominación desoladora, es decir, la imagen de la bestia en el Lugar Santo, tienen que huir. No deben permanecer en Jerusalén.

Si esta palabra es para nosotros, ¿Cómo será posible que conozcamos esas cosas, viendo que estamos en donde hoy habitamos y la imagen de la bestia aparecerá en el templo? Aunque hoy tenemos comunicación inalámbrica, a lo que Mateo se refiere aquí es a un conocimiento que resulta de haber visto algo con nuestros propios ojos.

Solamente alguien que está tan cerca como aquellos en Jerusalén, lo pueden ver. Por lo tanto, este pasaje se refiere solamente a los judíos. Segundo, el tiempo en este versículo no se refiere al tiempo de los apóstoles, ni se refiere al tiempo de la iglesia. Aquí se refiere al tiempo de la gran tribulación. Se refiere a los últimos tres años y medio al terminar esta era.

Al principio de la tribulación, el anticristo pondrá su imagen en el templo. Este pasaje de la Escritura no tiene nada que ver con la iglesia. Se refiere al futuro, no al presente. No hay posibilidad de que esto suceda hoy, ya que el anticristo no ha venido todavía, su imagen no ha sido puesta en el templo, y la gran tribulación no ha comenzado.

Mateo 24 se refiere al tiempo de la gran tribulación. La salvación mencionada aquí no se refiere a la salvación del alma. Más bien, se refiere a la salvación del cuerpo. Todas las cosas mencionadas aquí tienen que ver con la salvación del cuerpo. Todos los que entienden la Biblia saben que éste es el período del tiempo cuando el anticristo pondrá su imagen en el templo, forzando a los hombres a adorarla y poniendo un sello sobre las frentes de las personas.

Cuando todos los judíos que adoran y sirven a Dios vean el comienzo de la tribulación, no deben adorar de esa manera ni recibir el sello. Debido a esto, ellos sufrirán mucho. Muchas persecuciones vendrán sobre ellos. Por eso el Señor Jesús les dijo a los judíos que huyeran cuando vieran la imagen del anticristo en el templo.

Si alguno tiene cosas en su casa, no debe preocuparse por obtenerlas. Deben esconderse rápidamente en lugares seguros. Además, el Señor les dijo que oraran para que su huida no fuera en día de sábado. La razón de esto es que ellos guardan el sábado.

Las mujeres no deben estar embarazadas en esos días porque les será difícil escapar. Ay de aquellas que estén amamantando a sus hijos en ese tiempo. También sería mejor si no tuvieran que enfrentar el invierno en aquel tiempo.

Deben huir a los montes o al campo con la esperanza de tener la oportunidad de no ver sufrimiento, persecución ni aflicción. En esos días, todas las fuerzas de Roma vendrán sobre ellos como una red. Sufrirán muchas dificultades. Muchos versículos en Apocalipsis nos muestran este asunto.

Estas personas serán salvas si perseveran durante esta gran tribulación. Debido a que estamos tan preocupados con el asunto de la salvación cada vez que aparece la palabra salvación, la aplicamos a nosotros mismos. Sin embargo, uno no puede aplicar esta palabra a sí mismo en esta porción.

Si lo hace torcerá la Palabra de Dios. En el versículo 22 el Señor Jesús dijo otra palabra: “Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo”. Cuando el anticristo esté sobre la tierra, nadie será capaz de escapar. Gracias al Señor que Su día no será muy largo.

Debido a esto, todavía habrá algunos que puedan huir. Si alguien persevera, él será salvo. Por lo tanto, aquí el asunto de la salvación no es un asunto de vida o muerte eterna. La naturaleza de la salvación mencionada aquí, tiene que ver con caer o no caer en las manos del anticristo.

 

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julio 2, 2016 Néstor Martínez