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La Autoridad de la Iglesia

 

Yo no sé cuánto tiempo tienes tú de creyente. Tampoco sé, si eres líder, cuanto es el tiempo que llevas al frente de una congregación, grupo  o ministerio. Lo que sí sé es que por muchos años la iglesia ha hablado de la autoridad, pero tal vez sin aclarar demasiado cómo opera.

Hace muy poco tiempo, y casi en forma escalonada, se ha estado celebrando en distintos países de Latinoamérica, el bicentenario de su fundación. Y a partir de esa celebración, se han estado movilizando los gobiernos nacionales, los de provincias o estados y también los municipios.

Pero también se han activado los masones, los satanistas y los ocultistas. Y nosotros, lamentablemente, todavía no alcanzamos a terminar de entender muy bien ese tema como iglesia. Es llamativo que lo entiendan tan bien los masones, los satanistas y los ocultistas, pero si yo le pregunto a un cristiano por qué es importante el bicentenario, seguramente no podrá darme una respuesta correcta.

Sin embargo, Dios ha estado hablando a su pueblo respecto a estar preparados para el bicentenario de las distintas naciones donde sus hijos viven. Sucede que el bicentenario, iba a ser la intención del enemigo, de pasar la posta a la siguiente generación.

Era un cambio de carcelero. Por eso Dios ha empezado a hablar a su pueblo, y les ha ordenado que estén ubicados allí para poder tomar la posta que hace cien años atrás, en ocasión del centenario, nadie estaba listo para tomar.

La gran pregunta, sin embargo, es si la iglesia del siglo veintiuno, esta vez sí está lista para tomar la posta. Y no te apures a dar un brinco y gritar ¡amén!, como haces cada domingo en tu congregación. Porque para tomar la posta, la iglesia necesita imperativamente transitar por un nivel determinado de autoridad.

En este trabajo, con la necesaria ayuda del Espíritu Santo, voy a tratar de explicarte y enseñarte qué cosa es realmente la  autoridad, y cómo opera. La idea es que, a partir de esto, tú puedas moverte en un nivel distinto de autoridad.

En el Reino de Dios, nosotros tenemos un nivel de autoridad que el mundo no tiene. ¿Pero, por qué la iglesia puede ser, algunas veces, vencida en diferentes circunstancias, siendo que nosotros tenemos tanta autoridad? Habrá que verlo.

Porque una cosa es lo que alguien pueda decir aquí respecto a la autoridad sobre su vida, y otra cosa es lo que ese alguien experimenta en su cada día. En la oficina, en el supermercado, en la vida familiar. Y esto no tiene que ver con teología, sino que tiene que ver con un cambio de paradigmas.

De haber vivido mucho tiempo bajo cierto amparo, y de pronto entrar debajo de otro amparo, de otra cobertura. Vamos a comenzar por la carta a los Romanos, capítulo 13, comenzando por un versículo muy conocido, que no dudo que servirá de excelente introducción para lo que el Señor tiene para nosotros.

(Romanos 13: 1) = Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.

Es curioso el texto de Reina Valera al cual siempre acudimos por clásico y tradicional, porque donde aquí leemos persona, en el texto original y en otras versiones bíblicas más ajustadas, dice alma. Y lo que me está diciendo es que mi alma debe sujetarse a algunas cosas en el orden natural, pero mi espíritu no necesita hacerlo.

Yo quiero explicarte, a través de este versículo, un principio sumamente poderoso, que va a cambiar nuestra manera de ver lo que nos pasa en la familia, lo que nos pasa en la empresa, o lo que nos pasa con nuestros gobernantes.

La palabra autoridad, en el hebreo, es toquef. Y en griego, es exousia. Toquef, en hebreo, significa fuerza, autoridad, o poder. Y en griego, significa eso mismo, más algunas palabras adicionales: capacidad, privilegio, fuerza, competencia, libertad, maestría, sobrehumano, potentado, influencia, delegado, derecho, dueño, jurisdicción, poder, potencia, potestad.

Debemos entender y reconocer, antes de seguir, que no hay autoridad, sino de Dios. Este principio es tremendamente poderoso, porque no hay autoridad, sino de Dios. Imagínate por un momento, esto. Imagínate que hay un producto que tú consumes en gran cantidad y que en tu lugar de residencia, hay un solo comercio que lo vende.

Y eso sucede porque se comercio es el único que tiene la concesión, los derechos legales para comercializarlo. Entonces, cuando tú ves ese producto en alguna casa de comidas, o en otra forma de expendio, tú ya sabes que ese producto está allí porque les llegó a través de ese comercio autorizado.

Y eso porque sabes que ellos son los únicos que tienen los derechos exclusivos de vender ese producto. La autoridad sólo existe en una persona. En Dios. Ninguna persona tiene autoridad implícita. ¿Y qué quiere decir? Que no hay nadie en este planeta que tenga autoridad sin que esta haya venido de Dios. Es la única fuente de autoridad.

(Deuteronomio 8: 18) = Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder (La palabra usada aquí es koach, y entre varias acepciones, significa también autoridad) para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.

Está claro: es de un solo lugar de dónde provino esto. Ahora bien; cuando vemos a una persona que tiene autoridad, pero es una mala persona, como sería por ejemplo un gerente, un jefe de cualquier empresa o institución, mala persona, abusador de sus empleados o sinvergüenza, uno sabe que tiene autoridad; de hecho, él firma un papel y con ese papel despiden a una persona y toda una familia sufre.

Entonces, hay una pregunta que uno empieza a hacerse cuando empieza a entender esto, es: ¿Por qué esa persona tiene autoridad? O sea: tú recuerdas que toda autoridad viene de Dios, ¿No es cierto? Entonces, ¿Será que Dios le ha dado esa autoridad a ese mal bicho?

Aquí está el punto. Ese no que algunos de ustedes dejó escapar o aquel sí que otro de ustedes deslizó, demuestra la polaridad que hay dentro de la iglesia sobre este tema. ¡Qué interesante! ¿Verdad? Volvamos al concepto: toda autoridad proviene de Dios.

Quiero explicarte de una manera gráfica cómo es que opera esto. Toma un papel y un lápiz. Ahora escribe la palabra “Dios”, arriba. Una flecha grande señalando hacia abajo, esa es la autoridad, y un hombrecito. Ahí tienes a Dios dando autoridad a alguien.

Claro, eso es invisible para la gente. ¿Por qué? Entonces, del hombrecito ese salen otras flechas en diferentes direcciones. Es igual a la otra flecha inicial, pero mucho más delgada. Eso es, por ejemplo, autoridad para hacer negocios, autoridad para la salud, autoridad para tu familia.

¿Qué estoy queriendo decir con esto? Que aunque yo veo de manera visible el ejercicio de la autoridad entre un hombre y otro, es invisible la forma en que ese hombre recibió autoridad. Y la razón por la cual esa persona, luego, es obedecida por otros, no está en sí misma, sino en la investidura que tiene.

Por eso, cuando alguien se mueve con decisiones de autoridad, el problema no es cómo la tiene, sino cómo la ejerce. Porque en el centro mismo de las cosas no hay algo indefinido, sino que detrás de toda autoridad que se mueve, siempre está Dios.

Entonces la pregunta que muchos ahora se están formulando, es: ¿Puede equivocarse Dios concediendo autoridad a algunos que no la ejercen correctamente o, peor, abusan de ella? Y me viene a la memoria un nombre: Saúl. Se va buscando una burra y termina profeta.

¡Cierto! Buscando la burra de su padre, termina con los profetas. ¡Y además profetizando! Es que no está en ti, está sobre ti. Jesús les dice: está con vosotros, pero estará en vosotros. La fuente de la autoridad, es una, y en un momento vamos a entender cómo es que Dios puede haberle dado autoridad a una persona determinada. ¿Qué pasó ahí? ¿Quién se equivocó?

Pero definitivamente, la manifestación que ya tengo entre las personas donde se expresa la autoridad visiblemente, es lo que la gente percibe. Si tú ves a una persona con uniforme dirigiendo el tránsito, tú te detienes. Pero si la misma persona está en pantalón bermudas y con una camiseta del club de fútbol rival del tuyo, minga que vas a parar.

Puede decir que es policía o agente de tránsito, pero no le creerán. ¿Por qué no lo reconocen? Porque no tiene investidura, en este caso natural, material, física. Dios entregó su autoridad al hombre, ocho veces. Y en cada caso que lo hizo, fue por un tiempo determinado y con un propósito definido.

O sea que de allí rescatamos que Dios da autoridad por un tiempo y con un propósito. Hay un solo caso de alguien que haya recibido autoridad sin tiempo límite. Pero no hay ningún caso en donde alguien haya recibido autoridad sin un propósito.

Ahora bien; ¿Cómo puedo saber que el tiempo de una persona ya pasó? Observando si el propósito ya se ha cumplido o le falta. Entonces alguien sí puede levantarse y decirle a otro: sal de allí, córrete, ya terminaste.

La primera asignación de autoridad, es la que Dios le da a Adán. Esa se llama “autoridad por identidad”. En Génesis 1: 27, dice: Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó.

Esto nos deja algo muy en claro: el hombre es hecho a la imagen de Dios, y la mujer también. Eso se llama autoridad por identidad. Dios le da a Adán autoridad, ¿Sabes por qué? Porque él era a su imagen. Entonces, si Dios tiene autoridad, su imagen también la tendrá.

Ahora bien; ¿Qué hace el enemigo con esto? En primer lugar, una aclaración: el enemigo no tiene autoridad. Claro, ahora tú te preguntas y me preguntas: ¿Pero y entonces por qué hace las cosas que hace? ¿No está viendo todo lo que pasa? ¿En qué planeta vive usted, hermano?

Lo que te estoy diciendo, es que Satanás no tiene autoridad legítima, porque Dios jamás se la daría a él. Pero si él demuestra con las cosas que puede hacer que tiene autoridad, es porque indefectiblemente, alguien se la entregó.

Entonces, convengamos en que el diablo siempre se mueve por autoridad temporal. Veamos: en el caso de Adán, ¿Quién le dio autoridad a él? Dios, porque era su imagen. Y el diablo, ¿Cómo recibe autoridad? A través de Adán. ¿Y qué es lo que él hace como para que pueda recibir la autoridad? Listo.

Si la manera que se establece la autoridad del pacto, es la imagen, ¿Qué es lo que debe destruir el diablo para recibir la autoridad? Debe destruir la imagen. Es como si tu jefe te dice un día: a partir de hoy usted está cargo de esto, siempre y cuando tal cosa.

Mientras tú conserves bien esa tal cosa, tú gozas de la autoridad. Entonces el diablo va y le presenta tal cosa, para que él pierda la autoridad que tenía. Esto tiene que servirte, hermano varón, para darte cuenta que si eres un líder y todas las hermanitas andan locas detrás de ti, no es porque te hayas convertido en Leonardo Di Caprio o Brad Pitt, es porque esa es la trampa tendida para hacerte perder tu autoridad.

La autoridad que Adán recibe, se llama autoridad por imagen, y el diablo sabe eso. Ahora mira lo que dice Génesis 5:3, qué interesante. Adán es creado a la imagen de Dios, peri mira lo que dice aquí: Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set.

Ahora escucha esto: ¿En qué capítulo de Génesis peca el hombre? En el capítulo 3. Y aquí en el capítulo 5 dice que Adán había vivido ciento treinta años cuando recién engendró a un hijo a su semejanza. Ya no engendra a la imagen de Dios, ni a la semejanza de Dios. Ahora engendra a su imagen.

¿Por qué? Porque ya había perdido algo de la imagen de Dios. El enemigo le quitó la autoridad a Adán, haciendo algo: destruyendo la imagen. Ni quieras imaginarte lo que va a seguir luego, a continuación, en cuanto a la prosecución de la especie humana.

La segunda persona que recibe autoridad de Dios, se llama Abraham. La autoridad que él recibe, se llama de filiación o de nacionalidad. Lo que Dios le pide a Abraham es que haga una nación. Que él sea el primero de una gran nación.

Entonces le dice: te voy a dar autoridad para que tú hagas una gran nación. Así es como lo leemos en Génesis 12: 2: Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.

Ese era el propósito. Abraham fue llamado para cumplir un propósito: hacer una gran nación. Dios le da autoridad para cumplir con ese propósito. ¿Cuál era la condición de la autoridad que tenía Abraham? La circuncisión. En el caso de Adán, era mantener la imagen. En el caso de Abraham, era la circuncisión.

Dice en Génesis 17:11: Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.

Ahora bien; el diablo sabe que Abraham tiene autoridad. ¿Y sabes cómo él le quita la autoridad a Abraham? Corrompiendo la simiente. ¿Recuerdas a Agar? ¿Y quién nace de Agar? Ismael. Entonces, ¿Qué sucede? Si bien Abraham va a terminar lo que Dios planificó a través de él, él no puede retener toda la autoridad que él le depositó.

¿Por qué? Porque toleró a la esclava, y engendró en ella. A esto Pablo lo explica muchos siglos después, en su carta a los Romanos. Allí Pablo deja ver la razón por la cual Abraham no pudo completar todo el propósito que Dios tenía, en cuanto a la autoridad.

La tercera persona a la cual Dios le da autoridad, se llama Moisés. Y Moisés recibe algo que se llama la autoridad legislativa o legal. ¿Cuál es la señal de pacto que Dios le da a Moisés? Los mandamientos.

(1 Reyes 2: 3) = Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas.

Si tú guardas los mandamientos, yo te voy a prosperar, te voy ab guardar, voy a hacer que tú puedas vivir en paz. La condición de esa autoridad, es que tú puedas guardar los mandamientos. ¿Estamos? Ahora bien; ¿Cómo se enfrenta el diablo a la ley? Esto es muy importante.

¿Cómo él puede retener algo? La transmisión de la ley es algo legal, es como recibir una herencia. ¿Cómo se puede hacer para que una persona que no es heredera, termine con la herencia? Algo ha pasado. ¡Es que hay cohecho, fraude! Sí, pero tú no puedes sobornar a Dios.

Y si toda autoridad viene de Dios, ¿Qué pasó para que se haya perdido la autoridad? Dios da la ley, para que su pueblo pueda caminar conociéndolo a Él. La ley muestra cómo Dios es. Ahora, si tú hablas con un judío, verás que los judíos no sólo guardan la ley.

La ley, -te recuerdo-, son los cinco primeros libros. La Torá. Sino, también, guardan lo que se llama la mishná. ¿Cuál es el enemigo de la ley de Dios? La tradición. De hecho, Jesús va a hablar y dice: ustedes han invalidado mi palabra por su tradición.

Entonces, ¿Qué sucede? Nadie tenía cuando leíamos e  los diez mandamientos, por ejemplo, no matarás. Todos los judíos entendían lo que es matar. No matarás. Pero, por ejemplo, en algunas cláusulas, donde no había tal especificación, por ejemplo: no trabajarás en el día de reposo.

¿Dónde entra la tradición? ¿Qué significa trabajar, por ejemplo? ¿Limpiar la casa en el día de reposo, se puede considerar trabajo? Alguien diría: ¿Pero qué pasa si quedaron platos sucios de ayer y hoy es día de reposo? ¿Lavarlos, es trabajar?

¿Qué pasa si sólo son dos platos sucios? Entonces, los judíos empezaron a enredarse no ya en la ley, sino en la interpretación de la ley. Empezaron a definir qué puede ser trabajo y qué no puede ser trabajo. Si una oveja se cae en un pozo en un día de reposo, ¿Sacarla es trabajo?

Entonces sacaron su definición: si está en peligro la vida de la oveja, entonces sí, hay que sacarla y no es trabajo. Pero si puede esperar hasta que pase el reposo, entonces la dejamos ahí. Ese tipo de cosas, hicieron de Israel un pueblo pegado a sus tradiciones. Al punto que, cuando vino la realidad, que es Cristo, ellos no reconocieron la realidad, a causa de las tradiciones. Israel perdió autoridad por eso.

El otro tipo de autoridad, se llama la autoridad sacerdotal. Y la persona que recibe esa autoridad, es Aarón. Aarón recibe la autoridad, a través del ungimiento con el aceite santo. Moisés utiliza el aceite santo, hecho en base a especies de aceite de oliva.

Y lo unge a Aarón, y se levanta la casa levítica. La casa sacerdotal. Dice el libro del Éxodo, en su capítulo 28 y en el verso 41: Y con ellos vestirás a Aarón tu hermano, y a sus hijos con él; y los ungirás, y los consagrarás y santificarás, para que sean mis sacerdotes.

En el mismo capítulo 28 de Éxodo, pero saltando uno, en el verso 43, dice: Y estarán sobre Aarón y sobre sus hijos cuando entren en el tabernáculo de reunión, o cuando se acerquen al altar para servir en el santuario, para que no lleven pecado y mueran. Es estatuto perfecto para él, y para su descendencia después de ti.

Ustedes deben recordarse de Nadab y Abiú, los hijos de Aarón. ¿Qué hicieron ellos? Rompieron las instrucciones. Ellos no podían ofrecer un fuego que no provenga del altar de afuera, y lo hicieron. ¿Consecuencia? Murieron.

La autoridad siempre es condicional. Pregunto: ¿Por qué crees que hay tantos creyentes pasando por situaciones complicadas? Vamos a ver: si el diablo tiene autoridad para tocar algunas áreas de tu vida, es porque alguien le dio esa autoridad.

No es mi problema el diablo, mi problema es saber qué cosa le dio autoridad a él. No es el diablo el problema. No lo es. Tú puedes hacer un seminario de liberación, y la siguiente semana vas a tener una cantidad igual o mayor de gente que necesita liberación.

Y vas y le sacas un espíritu de tal o cual cosa y, a la semana siguiente, te vuelve con tres en lugar de uno. Es como si mostrara un letrero interno que diga: “se alquila”. ¿Por qué? Porque el problema no es él diablo, ya sabemos cómo termina el diablo.

Sin embargo, la gran duda de muchos, es: ¿Por qué parecería que el diablo tiene tanta autoridad en la vida de tanta gente? Porque alguien le ha cedido o concedido esa autoridad. ¿Cuál es el enemigo del sacerdocio? La idolatría. Curiosamente, el mismo Aarón que recibe el encargo de parte de Dios a través de su hermano, también es el primero en caer en idolatría. ¿Recuerdas el asunto aquel del becerro de oro?

La siguiente, es la que se llama la autoridad territorial. Dios le entrega la autoridad territorial a un hombre llamado Josué. Él está levantado por Dios para hacer una cosa, ¿Cuál era? Introducir al pueblo de Israel a Canaán.

Ahora escuchen esto con mucha atención todos los que ofician o desean oficiar de líderes de algo. Si alguna autoridad nos dio el Señor a los que servimos en algún ministerio, es porque Él necesita que hagamos algo.

Piensa un momento: ¿Para qué fue llamado Juan el Bautista? Él fue preparado desde el vientre de su madre, (Y por eso es uno de los privilegiados en el Reino de Dios), para una sola cosa: para estar un día en el agua y poder decir: Él es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Ese día, el ministerio de Juan el Bautista, terminó. ¿Pero sabes qué pasó con Juan? Se encariñó demasiado con el ministerio. Y en lugar de seguir a Jesús, (De estar allí le hubiera preguntado: “Dime, Juan; si tú dices que Él es, ¿Me quieres decir por qué no lo sigues?”)

Un tiempo después, Juan en la cárcel, manda a sus discípulos a preguntar a Jesús: ¿Eres tú el que había de venir? ¿Qué pasa, entonces, cuando tú dejas de hacer lo que Él te mandó a hacer? Entras en desobediencia. ¿Y qué pasa cuando haces más de lo que Él te pidió?

Es igualmente desobediencia. Muchos de los que hoy están militando en intercesión, no están allí por elección ni por gusto. Están allí porque Dios les ha dado autoridad sobre regiones y territorios. Yo creo que nadie hace eso por gusto.

¡Hola hermano! ¿Cuál es tu hobby? Pues subir montañas, cruzar ríos, pelearme con brujas. ¡Ay qué hobby más interesante!  ¿Quién haría todas estas cosas por gusto? ¿Ahora entiendes por qué Pablo dice: ¡Ay de mí si no predico!?

¿Para qué fue llamado él? Para predicar a los gentiles. No digas sólo predicar, si dices solamente predicar, le das derecho a Juan a ir a predicar a los judíos, también. Pero Dios nunca lo llamó a predicar a los judíos. De hecho, cada vez que se mete con los judíos, se mete en problemas.

¿Por qué? Porque él no tenía autoridad en Jerusalén. Quien la tenía, era Santiago. Cuando tú te metes en un territorio para el cual Dios no te dio autoridad, te metes en problemas; y el riesgo es que termines en la cárcel y con la cabeza separada del cuerpo, dentro de una bandeja.

Y te lo estoy diciendo más que en serio, ¿Eh? Si dios te llamó a pelear por tu ciudad, pero tú prefieres ser un pastorcito de fines de semana, en algún momento de tu vida, él va a pedirte cuentas respecto a lo que te dio.

Dios va a equiparte siempre para lo que Él quiere que tú hagas. ¡No es una elección! Si tú verdaderamente quieres servir a Dios, tendrá que ser en lo que Él quiere que hagas, y no en lo que a ti se te ocurra. Y hasta puede que lo que él quiere que hagas no termine de gustarte.

Pero vas a entender algo al pasar los años. Lo que Dios busca de nosotros, es que le obedezcamos. Porque Él nos capacita para cierta tarea. Por eso, cuando alguien se queja de que su ministerio no está funcionando, lo primero que pregunto, es: ¿Cuándo te llamó Dios para esto?

Ni te cuento la variedad hasta pintoresca de las respuestas. ¿Me llamó? ¿Cómo que me llamó? ¡Claro! ¿Cómo terminaste en este ministerio? ¿Qué hiciste para llegar aquí? ¿Acaso un día te levantaste y como estabas aburrido tomaste esto, y listo?

Escúchame. Cuando ejerces cualquiera de los cinco ministerios de Efesios 4:11 sin haber sido levantado verdaderamente por Dios para eso, equivale a alguien que, si bien ha estudiado medicina, se pone a trabajar de médico antes de obtener su título. ¿Sabes qué? ¡Puede ir preso por eso!

Sólo que aquí no hay ni títulos habilitantes ni credenciales humanas. O te llama y te levanta Dios para algo, o no estás para nada todavía. Si entendiéramos solamente esto, no tienes idea la cantidad de problemas que como iglesia nos hubiéramos ahorrado.

Por eso es que Pablo dice que no pudo ser rebelde a la voz celestial. ¡Tienes que saber para qué y a qué te ha llamado el Señor! Cuando él se va al suelo, llegando a Damasco, si bien die la Biblia que no veía nada, yo creo que fue cuando más vio en toda su vida.

Ahí Dios le dijo, ¿Sabes qué? Ahora te voy a mostrar lo que es sufrir por mi causa. Vas a serme testigo. Vas a ir, por mí, dónde nadie más puede ir. Pablo completó la tarea. Por eso, cuando alguien me dice que Dios lo ha levantado para formar una congregación, te pido disculpas, pero no le puedo creer. ¿Sabes por qué? Porque es Dios el que da el crecimiento, no el hombre.

Es no ya conveniente, sino necesario, indispensable, obligatorio que tú sepas a qué cosa has sido llamado y que no te equivoques en eso. Porque el día que tú averiguas cuál es el objetivo de tu llamado y comienzas a moverte conforme a ese llamado, allí es cuando ingresas en un nivel diferente de autoridad.

¿Por qué digo esto? Porque con el propósito viene la autoridad. Yo pude haber estado en adoración o alabanza, porque soy profesor de música. También pude haber sido pastor de dos diferentes iglesias que, según ellos, “sentían” que yo debía ser su pastor. Pero no pude aceptar. Y seguí como maestro, que era para lo único que yo tenía certeza de un llamado y, además, la capacitación permanente y adecuada para serlo.

Nunca hagas más de lo que Dios te ha pedido que hagas, Dios no va a desmayarse de la emoción por ello, al contrario. Tampoco hagas menos de lo que Dios te ha dicho que hagas, porque los vagos del evangelio no suelen pasarla bien. Sólo limítate a hacer exactamente aquello que Dios quiere que hagas.

Porque también es necesario que entiendas que no eres tú el que elige en qué guerra vas a combatir, sino que es esa guerra la que te elige a ti. ¡Entiende! Cuando dice que estás elegido desde antes de la fundación del mundo, ¡Es así! No hay elección. No hay manera de hacerte a un lado. U obedeces o desobedeces. La recompensa será conforme a la decisión.

No somos nosotros. Dios hace coincidir los relojes. Hace que Pablo esté justo en el momento en que Lidia está allí. Y Lidia es la llave para la iglesia de Asia central. Pablo necesita a Lidia, sólo que él no lo sabe. Y Lidia está esperando a Pablo sin que ella misma lo sepa.

Estamos aquí sin saber cómo. Lo que veo a mi padre hacer, eso hago. Lo que escucho a mi Padre decir, eso digo. El día que tú puedas entender que no tienes elección, ese día algo va a cambiar dentro de ti y, por añadidura, en todo lo que toques.

El profeta muy raras veces te dice algo nuevo. Normalmente viene a confirmar algo que quizás ya habías visto, pero no querías aceptar. Allí es donde la verdad se conecta contigo y dice: si no hago eso, me muero. Josué tenía autoridad territorial. Josué no estaba llamado para levantar un templo.

Tampoco para hacer una escuela de profetas, como Samuel. Él tenía una misión: hacer que Israel tome la heredad. Y Dios le da autoridad para eso. Y cada vez que Josué dijo: ¡Vamos para allá, a la guerra! La gente salía poniéndose los vestidos y sin pensarlo demasiado para la guerra, sólo porque Josué lo había ordenado.

Él tenía autoridad territorial. Y él es el que logra consolidar el territorio de Israel, de una forma muy específica. Dice en Josué 23:9: Pues ha arrojado Jehová delante de vosotros grandes y fuertes naciones, y hasta hoy nadie ha podido resistir delante de vuestro rostro.

Josué es un ejemplo de una persona que no perdió la autoridad hasta el final de sus días. No se equivocó. ¿Cuál es el enemigo? ¿Cuál es el enemigo que busca quitarle autoridad a la generación de Josué? La prostitución.

Y no es que Josué se haya prostituido, sino que el problema de Israel, la razón por la cual ellos perdían territorio, era que cada tanto se apartaban de Dios y se prostituían con otros dioses. Y ahí les caían encima los filisteos, los ferezeos, los jebuseos y todos los feos que andaban cerca.

La prostitución fue el problema de esa generación, y de la siguiente. Y de la siguiente y de la siguiente. Y para resolver ese problema de la prostitución, Dios levanta a David.

David tiene autoridad para edificar, esto es: autoridad edificacional. Dios le da autoridad a David, para una cosa. ¿Ya sabes cuál, verdad? Hacerle casa a Dios. Fíjate lo que dice en 1 Crónicas 17:4: Ve y di a David mi siervo: así ha dicho Jehová: tú no me edificarás casa en que habite.

Es un caso muy especial el de David. Si hay una persona que definitivamente rompe la regla, ese es David.  No puede edificar la casa con sus propias manos, pero deja los planos par que su hijo la edifique, ¿Recuerdas eso, verdad?

Ahora bien; de todos los tronos que hubo en Israel, el único que se conserva, es el de David. De hecho, Jesús, es invitado a tomar el trono de David. Te dije que la autoridad es temporal, salvo un ejemplo. ¿Y cuál era el ejemplo? El de David.

David tenía algo en su corazón, que lo hizo muy amado por Dios. ¿Sabes qué? Obediencia absoluta. La autoridad de David es impresionante. Por cuarenta años él da seguridad y estabilidad y gobierna al pueblo.

¿Y qué pasa con Saúl? Permíteme unos minutos con Saúl. Porque David es el segundo rey, pero Saúl fue el primero. La pregunta que cabe aquí, es: ¿Y era la voluntad de Dios que Israel tenga rey?  No. ¿Y entonces por qué tiene rey? Porque el pueblo lo pedía.

Ahora; ¿De dónde se saca la autoridad para hacer a Saúl rey? De Dios mismo. Samuel va a ungir a Saúl, ¿Recuerdas? Más o menos, lo que Dios le dice a Samuel es que ya que se lo están pidiendo tanto, les levantará rey. Toda la autoridad proviene de Dios.

Ahora pregunto: ¿Saúl estaba listo para recibir esa autoridad? No. ¿Quién sufre? El pueblo. David no puede tocarlo, hasta que el tiempo se cumpla. De hecho, no lo toca, nunca. Pero cuando llega el tiempo, Dios aparta a Saúl.

¿Cuál es el enemigo de la autoridad edificacional? La profanación del templo. En la época de David, todavía el tabernáculo estaba vigente. Pero cuando Salomón construye el templo, a causa de la idolatría y de la prostitución, él socava y produce la profanación del templo. Termina el gobierno de Salomón, y nunca más hubo paz en Israel. Israel sufre, se divide, y va a ir al exilio. Y una cantidad de trigo nunca más es mencionada en las Escrituras como recuperada.

Penúltima autoridad. La Autoridad de los profetas. Estoy hablando de Isaías, de Daniel, de Jeremías, de Ezequiel, de Abdías, de Habacuc, de Hageo, de Joel. ¿Qué autoridad tenían ellos? Se llama: Autoridad de comisión.

¡Ve y dile al rey de Israel! Y allá iba el profeta a decirlo que Dios le había ordenado que dijera. ¿Y qué ocurría? Que los reyes se enojaban mucho con esa palabra y se las agarraban con ellos. Y los querían matar. Así es como sucede siempre: se mata al mensajero.

Ahora bien; ¿Pero qué pasa cuando el profeta no quiere obedecer? Pregúntenle a Jonás. ¿Sabes que Jonás es un caso de estudio bien especial, no? En muchos casos, es el mejor ejemplo de la falta de sensibilidad ministerial. De cómo, teniendo una respuesta, podemos estar durmiendo mientras el barco está por hundirse.

Y toda la gente está sufriendo, están invocando a todos sus dioses, y el que es la respuesta duerme. Muchos ven a la iglesia, hoy, como una réplica de aquel viejo cuento infantil titulado “La Bella Durmiente”. Bellísima, pero inútil porque está dormida.

¡Qué terrible! Porque los que eran invocadores de demonios, dicen: ¿No será por causa de este ciudadano que estamos por morir? Ponte en esta imagen, un momento. Jonás está en el puerto. Está buscando una nave a Tarsis. Está mirando los barcos.

Y tiene uno, otro y otro. Y elige un barco. Si el dueño del barco hubiera sabido quién era Jonás, yo estoy seguro que no lo dejaba ni subirse. ¿Por qué? Porque en la mitad de la noche, cuando el barco está por zozobrar, la palabra dice que empezaron a tirar toda la carga del barco.

¿Sabes quién tenía que pagar esa carga, luego? ¡El dueño del barco! Y la persona por la cual hay tanto dolor, está durmiendo. Hay un dolor muy intenso que está viviendo casi toda América Latina. Y ese dolor es por causa de la iglesia.

Dicho por la gente que anda en intercesión y cartografía espiritual. Su mayor problema en cada nación o ciudad donde se han encontrado, nunca ha sido ni el diablo ni los principados que rigen esos lugares. Su mayor problema siempre ha sido el desacuerdo existente entre los mismos cristianos.

Ahora presten atención a los diferentes problemas que afrontan casi todos los países latinoamericanos; ¿Tú crees que se producen por causa de los brujos y hechiceros que confabulan contra ellos? No; existen porque la iglesia en cada uno de esos países, no está haciendo lo que debe hacer.

¿Crees que el problema mayor está en la delincuencia, el consumo y tráfico de drogas o las diferentes corrupciones políticas, policiales, judiciales y periodísticas? No, la culpa la tiene Jonás. ¿Y por qué tiene la culpa Jonás? Porque Dios le dio autoridad a Jonás, no a otro.

Cuando Jonás es arrojado del barco, te puedo asegurar algo: la tormenta amainó. Y esa noche vino una calma preciosa. Los historiadores más creíbles, (No la Biblia), dicen que el gran pez había empezado a digerir a Jonás, y que por eso salió de color pálido y sin cabello.

Ellos aseguran eso cuando lo confirman en el hecho de que a Jonás le molestaba el sol porque estaba todo magullado por causa del trabajo de digestión que había sufrido en el vientre del gran pez. ¿Y sabes qué es lo más interesante? Que se queda tres días allí.

Todos sostienen que lo hizo para que cumpliera la profecía, aunque a mí me parece que eso fue exactamente lo que Jonás tardó en darse cuenta y aullarle a Dios que ahora estaba dispuesto a ir donde Él quisiera enviarlo.

Por eso ninguno de los ministros que hemos vivido algunos años ejerciendo somos rápidos en orar por alguien cuando se nos pide. Nos tomamos nuestro tiempo, porque en primer lugar debemos esperar a ver si el Señor no nos dice que ese es un Jonás, y que si oramos a su favor estaremos oponiéndonos al proceso que Él lleva adelante para doblegar su rebeldía.

Aprende: Dios te da autoridad para cambiar las situaciones, cuando tú entiendes para qué te ha llamado Dios. Dios da autoridad a los profetas por comisión. ¿Cuál es el enemigo de los profetas que se levantan en Israel? La religiosidad.

Son los mismos religiosos los que se oponen a los profetas, y vez ras vez son un tropiezo para ellos. A tal punto, que el último profeta, Malaquías, termina asesinado por los propios profetas. Y Dios calla. No vuelve a enviar más profetas.

Y entramos al último tipo de autoridad. La autoridad de la iglesia. Y en esta deberemos concentrarnos bastante, porque es muy importante. Si para Adán, el requisito era la imagen, para Abraham era la circuncisión, para Moisés era guardar la ley, ¿Qué crees que representa en grado sumo la autoridad de la iglesia?

Depende de una sola cosa: depende de que la iglesia tenga revelación. Mira lo que dice Lucas 8:10: Él hablaba del conocimiento y de la revelación, como el proceso por el cual una persona recibe autoridad. Tú gobiernas cuando conoces. Satanás gobierna tras una estructura de ignorancia.

Él se aprovecha de los ignorantes. Por eso es que cuando Jesús habla con sus discípulos en Lucas 8:10, dice: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.

¿Por qué? Porque nunca fue la intención de Jesús dar autoridad a la gente que no lo conoce. Ejemplo práctico y rápido. ¿Puede alguien que no conoce a Dios cumplir con los requisitos establecidos y ser bendecido igualmente que alguien que sí lo conoce? Sí, porque son leyes espirituales.

¿Cuál es el enemigo de la revelación en la iglesia? La estructura. ¿Por qué? Porque Dios guía su iglesia, a veces sin saber adónde van, ya lo dice Juan 3: Los que son nacidos del Espíritu son como el viento, que nadie sabe de dónde viene ni para dónde va.

¿Y cuál es el enemigo más formidable que tiene la revelación? Las estructuras. Porque Dios no se sujeta a las estructuras. El Espíritu Santo no respeta las estructuras. No voy a definir en este momento lo que es estructura o no, ya lo he hecho en otros trabajos, pero estamos hablando de autoridad.

Y estamos intentando entenderla. ¿Recuerdas el versículo base? Toda autoridad es dada por Dios. Ven conmigo a Juan 19. Este versículo va a hace que se destape tu cabeza. Juan 19. Jesús es apresado, y es llevado delante del sumo sacerdote Caifás.

Pero Caifás no tiene autoridad para matarlo. Entonces lo lleva donde está Pilatos, ¿Recuerdas? Y aquí hay un diálogo que sólo Juan logra capturar. No está en ninguno de los otros tres evangelios, tal cual como está en el de Juan.

(Juan 19: 9) = Y entró otra vez en el pretorio, y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? (¿Sabes algo? Pilatos no quería matar a Jesús. En otro de los evangelios dice que no quería matarlo porque había tenido sueños con él. Y en otro más dice que no veía ninguna causa o delito como para que él fuera llevado a la muerte) Más Jesús no lo dio respuesta. 

(10) Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte?

(11) Respondió Jesús: ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.

¡Hermano! No sé si estoy entendiendo bien esta palabra, ¿Pero usted me está diciendo que Dios le está dando autoridad a Pilato para matar a Jesús? No. ¡Pero usted está leyendo que dice eso! Claro, pero fíjate en la segunda parte del texto. Luego de decirle que ninguna autoridad tendría si no se la hubiera brindado Dios, le añade que el que lo ha entregado a Pilato tiene mayor pecado.

Pregunta: ¿Quién lo entregó a él? ¡Caifás! El sacerdote. Pilatos no tenía autoridad sobre Jesús. Jesús no se acomodó ni se sometió al Imperio Romano. Y no sólo porque no era romano. Él nunca reconoció la autoridad de Roma.

¿Recuerdas la pregunta respecto al impuesto? Cuando le dan la moneda, y le dicen: “Señor, ¿Debemos pagar impuestos o no? Y están todos allí porque le habían tendido una trampa para apresarlo por subversión contra el Imperio.

Él pide una moneda y, observándola, pregunta: ¿De quién es la imagen que ven aquí? – Del César, la respondieron. Muy bien, entonces denle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.” Ahora aclaremos: ¿Él dijo allí que se debían pagar los impuestos, o no?

Aparentemente, sí, pero sin embargo: ¿Por qué se fueron contentos los judíos? Yo creo que si él les hubiera dicho que sí, que debían pagar impuestos, ellos se hubieran vuelto contra Jesús, porque los judíos no querían pagar impuestos.

Pero resulta ser que no sólo se fueron contentos los judíos, sino que también se fueron contentos los romanos. Escucha: los judíos conocían la ley de memoria. A ver, ¿De quién es la moneda? De César. ¡Pues denle al César lo que es de él y a Dios lo que es de Dios!

Entonces ahora debemos examinar: ¿Qué decía la palabra que es de Dios? De Jehová es la tierra y su plenitud, sus moradores, y todo lo que en ella hay. Muy bien; ¿Y qué es de César? Nada. Pero como los romanos no conocían la ley, dijeron: Ah, está diciendo que deben pagar impuestos, ¿Vieron?

Pero los judíos dijeron: De Jehová es la tierra y todo, todo, lo que hay. ¿Ah, sí, eh? ¿Recuerdas cuando aparecen para pedirle el impuesto al templo? El impuesto anual, que había que pagar sí o sí. Y está Pedro allí, y se acercan los cobradores y preguntan: ¿Tu maestro paga el impuesto, verdad?

Y Pedro, que casi siempre hablaba cuando no debía, se apura y responde: ¡Sí, claro! Entonces va y busca a Jesús. ¡Maestro! ¡Están los del templo! ¡Debemos pagarle el impuesto! Y Jesús le dice: ¿Puede el templo diezmar al templo?

No quieras imaginarte la cara que habrá puesto Pedro. “Es que yo, señor, ya dije que ibas a pagar; ¿Entiendes? – Sí que entiendo, y vas a pagar, Pedro, pero no con mi dinero. Así que toma una caña con anzuelo, arrójala al agua, espera y, más o menos como mañana al mediodía vas a sacar un pez, lo vas a abrir y, dentro de ese pez habrá una moneda. Y con esa moneda vas a pagar el impuesto. No te voy a dar de lo nuestro.

Escucha: Jesús la tenía más que clara. Él nunca se sometió a Roma. Ahora volvamos a la escena. Pilato le está diciendo: “Tú sabes que tengo autoridad para matarte”. Jesús le dice: Tú sólo tienes autoridad porque te ha sido dada. ¿Pero sabes qué? La autoridad que Pilato tiene, no viene de parte de Dios.

La autoridad para matar a Jesús, vino de parte de Caifás. Por eso es que dice luego: “El que me entregó a ti tiene mayor pecado. ¿Por qué? Porque Jesús vino a Israel, pero el Espíritu Santo vino a la iglesia. Entonces, la autoridad de Jesús estaba ligada a Israel.

¿Y qué pasa cuando Israel, dirigido por Caifás, que era la autoridad mayor, porque Herodes no lo era, lo entrega a Jesús. Pilatos recibe autoridad delegada. No de parte de Dios directamente, sino de parte del sacerdote.

O sea: no todo presidente de un país viene de parte de Dios; es la iglesia la que le da poder a la gente. Si alguien tiene la responsabilidad mayor por un país que tiene un mal presidente, es la iglesia, porque no tomó su lugar. Es la iglesia la que da autoridad.

Porque el hombre natural, no tiene autoridad. Dios no le da autoridad a cualquier ser humano. Él da autoridad a sus hijos, por un propósito. Y el diablo, que anhela la autoridad, necesita de nosotros para poder hacer algo.

¿Sabes cómo empieza todo cambio en cualquier país? Cuando la iglesia empieza a pedir perdón porque se equivocó. ¿Por qué? Porque Dios no hace venir volando desde el cielo a un gerente a una empresa. Tiene previamente una carrera.

Y esa carrera podrá ser de trabajo y esfuerzo o de corrupciones y componendas, pero la necesita para llegar a esa gerencia. Depende quiénes lo apoyen podrá con quienes lo combaten. Y finalmente llega. Ser presidente de un país cualquiera, es exactamente lo mismo.

Y también es lo mismo cualquier clase de líder en cualquier clase de rubro. Un presidente de un club, un presidente de una sociedad de fomento o de una vecinal. Un padre, incluso, necesitará tiempo para serlo. Nadie se casa el sábado y se encuentra con tres hijos el lunes. A menos que ella o él ya los tuvieran, de otro matrimonio u otra vida.

Entonces, cuando empezamos a darnos cuenta de que nosotros tenemos, no una parte, sino gran parte de la culpa de lo que pasa en nuestra familia, o en nuestro trabajo, o en nuestra ciudad o en nuestro país, es cuando Dios nos empieza a re-direccionar hacia sus propósitos.

Hermanos: nosotros somos responsables directos de la mayor cantidad de las cosas que pasan alrededor nuestro. En los creyentes genuinos que existen, que los hay, y son muchos para los pocos, aunque escasos en el conjunto, hay hastío y cansancio.

Pero no es un cansancio de lucha y entrega, es un cansancio de ver cómo la iglesia no puede ejercer el gobierno que le ha sido entregado ni tampoco el dominio que le corresponde. Y tengo que decir con valor de doctrina que, si la iglesia no empieza ya mismo a gobernar, no pasará de ser un club social más de los muchos que el mundo te ofrece.

Muy buena onda, muy buena gente, muy buenas intenciones, pero ¿Sabes qué? Lo que hace a la iglesia ser poderosa, es la autoridad de parte de Dios que tiene. Pero la autoridad, sólo viene con un propósito. Ese es el tema. ¿Y cuál es el propósito central de la iglesia? Establecer el Reino de Dios en esta tierra.

En conclusión. Primera autoridad, Identidad. Segunda autoridad, Nacionalidad. Tercera autoridad, Legislativa. Cuarta autoridad, Sacerdotal. Quinta autoridad, Territorial. Sexta autoridad, Edificacional. Séptima autoridad, de Comisión, y Octava autoridad, de Revelación.

Ahora bien; la bomba, la buena noticia, ¿Sabes cuál es? Que la iglesia recibió las ocho autoridades. Mira; hay un texto en 1 Corintios 15:47 que quiero leer en dos versiones distintas de la Biblia, porque me temo que es tiempo que recuperemos las traducciones fieles y no las contaminadas.

Versión Reina Valera Tradicional: El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es del Señor, es del cielo.

(Verso 49) = Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

Versión Biblia Textual: El primer hombre, sacado de la tierra, es terrenal; el segundo Hombre, venido del cielo.

(Verso 49) = Y así como exhibimos la imagen del terrenal, exhibiremos también la imagen del celestial.

Pero ahora fíjate como dice en el original. Y según como llevamos la imagen del polvoriento (Del terrenal, del que fue hecho del polvo) llevemos (No llevaremos) llevemos, también la imagen del celestial.

Uno de nuestros grandes enemigos teológicos, es que hemos conjugado en futuro. Ese es un tremendo error. ¿Estás entendiendo la diferencia, verdad? ¡Hay una enorme diferencia! Traemos la imagen del terrenal; caído. ¿Pero sabes qué dice luego? Dice: y traeremos la del celestial.

No, no, hay un problema. En el original, dice: llevamos ya también la del celestial. ¿Qué quiere decir? Eso va de acuerdo con la teología de Pablo, que él expone en Romanos 8. Hay dos naturalezas en nosotros, que ya están peleando.

Ciertamente, en mi vida, hay debilidades propias del hombre terrenal, del polvoriento. Como en ti. Pero también en mí llevo, también hoy, la imagen del celestial. Ya hoy está la imagen del celestial. ¿Quiere decir que tengo autoridad por imagen e identidad? Sí.

¿Tengo autoridad por nacionalidad? Sí, porque ya no somos ni extranjeros ni advenedizos, sino que somos miembros y conciudadanos de los santos de la familia de Dios. ¿Tenemos autoridad legal? Sí, porque Cristo cumplió toda la ley. Y en él la cumplimos nosotros.

¿Tenemos autoridad sacerdotal? ¡Peo por supuesto que la tenemos! Porque habiendo un sumo sacerdote, de los bienes venideros que ya administramos hoy, acerquémonos confiadamente al trono de la gracia. Autoridad sacerdotal.

¡Ay, hermano, ore por mí! No, tú tienes autoridad sacerdotal. Que se te haga la luz del discernimiento para que sepas cómo y cuándo orar. ¡Es que Dios a usted lo escucha! A ti también, sólo que no se lo estás preguntando, y vaya a saber si no es porque todavía no terminas de creerlo.

Pero lo cierto es que tú puedes llegar hasta el trono de la gracia. ¿Tengo autoridad territorial? ¡Desde luego! Tenemos autoridad para entrar y poseer la tierra entera. ¿Tenemos autoridad edificacional? Sí, pero siempre y cuando entendamos el verdadero diseño de la iglesia.

Si entendemos el diseño de la iglesia, podemos empezar a edificarle una casa conforme al corazón de Dios. Ese es un rasgo apostólico. La unción apostólica trae ciencia divina para edificar la casa. ¿Tenemos autoridad por comisión? Toda potestad me es dada, dijo el Señor. ¡Por tanto..!

Por último; ¿Tenemos autoridad por revelación? Porque aunque el niño es heredero de todo, en tanto que es niño, en nada difiere del esclavo. ¿Qué necesita en este tiempo? Crecer, madurar. Tú estás recibiendo palabra muy sólida en este tiempo. Al menos aquí la estás recibiendo.

Una palabra que va a despertar un hambre profunda, pero ¿Sabes por qué? Por cada vez más comida celestial y menos terrenal. Cada vez más manifestación del Reino de Dios en nuestras vidas. Ya nadie quiere seguir jugando a la iglesita.

Todos queremos ver que, verdaderamente, para tener un Bet-el, primero tenemos que tener luz. Porque el primer nombre de ese lugar, era luz. Y luego vemos a la escalera del Padre, donde suben y bajan los ángeles, y podemos ver la manifestación de su presencia.

¿Has entendido ahora lo que realmente es la autoridad? Si Dios verdaderamente te ha dicho que eres ministro, tú nunca podrás jactarte de ser ministro, y mucho menos maltratar a quienes te consideran como ministro. Eso es abuso de poder y nadie, pero absolutamente nadie te lo avalará jamás.

Porque de ninguna manera cuando evidencias autoridad estás mostrando algo tuyo. Esa no es tu autoridad, eso vino de Dios. Porque si eres padre, tampoco puedes maltratar a tus hijos. ¿Por qué? Porque esos hijos vinieron de parte de Dios.

Él es el que hizo sus tejidos, y tiene un plan para esa vida y una agenda preparada para ellos. Si eres marido, tienes autoridad sobre tu esposa, pero para hacer con ella como dice la palabra, y poner a sus pies todas las cosas, así como Cristo lo hizo.

Y amarla y respetarla. Si eres profeta, Dios te ha dado una autoridad muy fuerte en tu palabra. En tu boca, en lo que dices. Si tienes un cargo en el gobierno, no es un partido político el que te puso allí; es Dios. Y Él va a pedirte cuentas de lo que hagas, para bien o para mal.

Ten en cuenta que quizás podamos escapar de todo tipo de control, menos del control del Padre. Él se acercará y nos dirá: ¿Qué hiciste con los talentos que te di? Debemos anhelar la autoridad de Dios, pero sabiendo que es condicional.

En tanto que esté haciendo su voluntad, todas las puertas se van a abrir, y todos los montes se van a correr. Pero cuando no pasa eso, probablemente estés caminando fuera de su voluntad. Sería tremendamente valioso que ahora, ni bien finalices de escuchar o leer esto, te pongas delante del Señor en oración, y examines qué es lo que estás haciendo con la autoridad que Dios te ha dado

. Como estamos administrando lo que el Señor nos ha entregado. Tú no eliges la misión, tú no eliges eso. Lo que tú sí eliges es obedecer o no. Pero a la misión, a eso lo escoge el Señor.

 

 

 

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julio 2, 2016 Néstor Martínez