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El Tiempo de Reformar las Cosas

 (Hebreos 9: 9) = Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, (10) ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.

Hoy tengo una tarea que, espero, salga como debe salir, porque eso redundará en tu crecimiento y en tu maduración correcta. Quiero hablarte respecto al Reino de Dios. Yo creo que cada uno de nosotros tenemos una cierta idea de lo que es el Reino, aunque no menos cierto es que todavía nos falta conocerlo en profundidad.

Y para meternos en los primeros pasos, quisiera leerte un texto muy conocido que se encuentra en el capítulo 3 del evangelio de Juan. En esta charla que Jesús tiene con Nicodemo, salen algunas cosas bien particulares que quiero repasar, aunque sin leerlo todo porque entiendo que la mayoría lo conoce bien.

(Juan 3: 5) = Respondió Jesús: de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. (En otra versión dice “no puede ver” el reino de Dios.)

(6) Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

Convengamos en que esta parecería ser una respuesta muy simplista, ¿Verdad? Obvio, lo que es nacido de la carne, se supone que es carne, pero, ¿En realidad está entendiendo Nicodemo lo que Jesús está diciendo? Esa es una buena pregunta. Aparentemente, no, por lo que él mismo va a decir luego lo que leemos en el verso 9.

(Verso 9) =  Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? (Por eso me gusta mucho lo que Jesús va a decirle luego).

(Verso 11) = De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.

Muchas veces, nosotros como supuestos o genuinos teólogos, caemos en una dicotomía. Una especie de discusión bizantina entre los teólogos: ¿Es primero la teología y después el ministerio, o es primero el ministerio y después la teología? Esa es la discusión.

Y allí hay diversos puntos de vista. Algunos dicen: No, primero es la teología y luego es el ministerio. Voy a darte un ejemplo. Según la teología de la denominación XX, es imposible que un cristiano pueda tener demonios. En el manual de esa denominación, dice eso, que no. Nunca, jamás.

Pero después de haber pasado una vida muy cercano a esa denominación y haber participado directa o indirectamente de muchísimas liberaciones, la gran mayoría de ellas a cristianos, llegamos a un punto. Tenemos una teología al empezar el ministerio, pero tenemos otra teología después del ministerio.

Es como que el ministerio modela también toda nuestra teología. ¿Y de dónde sale esto? Y, sale más o menos de este verso: lo que hemos visto testificamos. Es muy complicado para alguien hablar de cosas que no ha experimentado. Cuando lo hago, normalmente digo: me han contado que, o he visto que, o he sabido que, o he leído que.

Ahora bien; ¿Cuál fue la dinámica de la extensión de la enseñanza de Jesús en los primeros cien años? Si tú revisas con cuidado los hechos, vas a darte cuenta que la única Biblia que tenían los primeros hermanos, era el Antiguo Testamento. Lo que nosotros llamamos el Antiguo Testamento.

Considera que el canon del Nuevo Testamento aparece alrededor del año 140, más o menos. Y lo que nosotros llamamos el Nuevo Testamento, técnicamente eran cartas, muchas de ellas circulares. Se llaman circulares como memorándums, que Pablo y otros apóstoles mandaban a las iglesias para mantener contacto con ellos, y recordarles algunas cosas que eran esenciales, que eran básicas.

Al pasar los años, cuando un ministro sale del seminario y ya tiene una carga teológica muy buena, y entra a la vida ministerial práctica, se va a dar cuenta muy pronto que algunas cosas no son cómo se las habían enseñado. Eso se da en todos los ámbitos. El abogado que sale de la facultad, el médico.

Yo creo que cada uno de nosotros, con mayor o menor formación teológica, ha debido cambiar y modificar muchos puntos en todos estos últimos años. Y no porque se estén enseñando nuevas técnicas o formas, sino porque después de la experiencia práctica, cada uno empieza a tener en cuenta cosas que, en algún punto, incluso, no se encuentran suficientemente respaldadas.

Entonces, como lo hacen todos los hijos de Dios, se empiezan a armar los círculos de influencia. Y dicen: hasta aquí no se puede discutir porque tiene que ver con el eje central de la palabra de Dios. En eso, generalmente coinciden todas las vertientes, las líneas, las doctrinas denominacionales, y nadie quita o añade nada más.

Sin embargo, hay un círculo más grande, donde entran lo que se llaman las percepciones. Por ejemplo: hay un marco teológico: Jesucristo es el autor y consumador de la fe. Punto y aparte. Un punto bíblico. Si alguien viene y dice que no, que Jesucristo no hizo todo el trabajo, ahí nomás nos tomamos a golpes.

Podremos no discutirlo siquiera, pero sabemos que esa persona no es lo que dice ser y no está en lo más mínimo en nuestra misma sintonía espiritual. Pero sí se pueden discutir amigablemente algunas otras cosas que durante mucho tiempo han sido críticas en distintas áreas del cristianismo evangélico. ¿Un ejemplo? El velo en las mujeres.

Para muchos, ese punto no tiene un carácter prominente, así que puede llegar a discutirse y con ciertas divergencias. Uno dice que le parece tal cosa y el otro que le parece tal otra. ¿Por qué se da esto? Porque ya no toca un asunto medular. Toca un asunto circunstancial.

Y luego la discusión podrá, incluso, extenderse a otras áreas, como es la del bautismo, por ejemplo. Hay denominaciones muy respetables que no bautizan gente, otras que bautizan niños, otras que no bautizan niños, hay otras que bautizan por aspersión, otras por inmersión y otras por dispersión.

El punto a donde voy es que, al pasar los años, nuestro punto teológico se amplía. Hay cosas que no te han enseñado en los seminarios, pero definitivamente sabemos que sí funcionan. Y van a pasar algunos años hasta que cada uno pueda explicarlo.

Hay muchos ministros hoy, muy valiosos e importantes que, en sus inicios, no creían por ejemplo en la guerra espiritual. Muchos han creído durante mucho tiempo lo que sin dudas habrán sido sus primarias enseñanzas, que el diablo estaba vencido. Y eso es cierto, sin dudas, pero…

¿Y entonces por qué tenemos tantos problemas? Claro, la respuesta que Dios parecía dar en esos momentos, era: por la carne. Al pasar los años y ver otras cosas, no se puede dudar que aquellos primeros maestros, eran gente que, aún con profundos errores, tenían fuertes convicciones en lo que enseñaban.

Gente que a lo mejor no creían en la guerra espiritual ni en la liberación de demonios, que no creían ni oraban en lenguas, pero que eran usados por Dios de forma poderosa. Porque hoy, la mayor parte de nosotros, puede coincidir con aquellos en lo medular, aunque en nuestras percepciones, muchos no tendríamos problemas en contrariar algunas de aquellas antiguas reglas sin temor a estar pecando.

Entonces, todo este marco teológico empieza a cambiar, porque empieza a ser elástico. Cuando un marco teológico es rígido, la gente que lo cultiva se vuelve religiosa. Las emisoras de radio cristianas aportaron muchísimo para esta apertura. Permitieron a muchos hermanos escuchar palabras que, de quedarse en sus iglesias, tal como se ordenaba en aquellos tiempos, jamás hubieran conocido.

La rigidez teológica concluye cuando en alguna discusión santa, el que manda dice que se acabó, que eso así y no se discute más. Y cuando se le pregunta el motivo, sólo responde que es así porque así lo mando yo y yo soy el que manda, aquí. Listo. Se terminó la discusión. Religiosidad al mango.

Lo que faltaría decir es que, cuando una iglesia llega a esta posición que termino de describir, puedo asegurarte con pruebas más que visibles y palpables, que Dios la desecha. ¿Por qué dice eso, hermano? ¿En qué lo fundamenta? En que la revelación es progresiva.

Es simple. Si la iglesia es un organismo vivo, si la asamblea es un organismo vivo, la asamblea de este tiempo, cualquiera sea el momento en que tú escuches esto, tiene que estar viviendo cosas que hace diez años atrás no vivía. De otra manera, se estancó. Y toda agua que se estanca, se pudre. Somos 70% agua.

¿Por qué digo esto? Porque al igual que un ser humano va creciendo y cambiando, también esto que llamamos institucionalidad, debe darse en ese proceso, porque todo, absolutamente todo lo que tiene vida, cambia, muta, se modifica, se convierte, crece, madura, explota.

La principal característica del hombre de Reino es ser amplio. Porque para ser amplio, debes ser humilde. No simular humildad, poseerla, Dios te ve y lo sabe. Estar dispuesto, como quien te habla, con algunos años encima, a cambiar todo lo que Dios necesite que cambie para poder servir más y mejor todos los días que me quedan. Y eso incluirá correcciones a equivocaciones, seguramente. ¿Y esto por qué? Porque lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto testificamos.

(Verso 12) = Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿Cómo creeréis si os dijere las celestiales?

Y este verso nos introduce sabiamente en lo que será nuestro tema central. Porque aquí se nos deja más que claro que hay cosas terrenales y cosas celestiales. Dilo en voz alta para ti mismo, pero también para que te escuchen los demonios: hay cosas terrenales y hay cosas celestiales.

Jesús supo hablar, pero no puso una línea límite. Él no dijo, por ejemplo, “Bueno, ahora voy a hablar de lo terrenal”. No hacía diferencias. Él hablaba de pronto de cosas terrenales: orar en todo tiempo, poner la otra mejilla, y de pronto unía tierra con cielo y empezaba a hablar de cosas celestiales.

Él hacía así: empezaba a hablar de cosas naturales, terrenales, y de repente disparaba unos misiles espirituales que los oyentes tenían que estar muy atentos y despiertos para ver que no se les escapara nada. Y eso es lo que está diciendo aquí: ¿Cómo te voy a decir cosas celestiales si no terminaste de entender las terrenales, todavía?

Te la voy a complicar un poquito más, todavía. Vamos a 1 Corintios capítulo 2. Tengo claro que, por la calidad de creyentes que suelen escuchar estos trabajos, puedo profundizar un poco más y abandonar la leche para pasar a un alimento más sólido.

(1 Corintios 2: 6) = Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.

Dos palabras claves: sabiduría y madurez. Nota que hay personas que tienen edad de gente mayor, pero padece de inmadurez. Hay una relación entre sabiduría y madurez. Así como podemos estar frente a un Samuel de ocho años, que no tiene la edad cronológica para ser maduro, pero ya lo es. ¿Por qué? Porque expresa sabiduría.

Lo que cae pesado en el mundo espiritual, son determinadas variables. Por ejemplo, una de ellas, es nuestro nivel de justicia. O sea, lo que te estoy diciendo es que en el mundo espiritual, interesa muy poco si una congregación tiene cien, mil o diez mil miembros.

Lo que sí interesa y de verdad, es cuanta justicia hay en ese lugar y, esencialmente, en las vidas de quienes allí asisten. Dice la palabra que la oración del justo es eficaz, ¿No es cierto? Entonces te pregunto: ¿Quién es justo? “¡En Cristo, todos!” No, no hablo de eso. ¿Cómo estás? “¡En fe, bien!” No.

¿Cómo qué no? No, porque cuando no andas en fe, cosa que te puede pasar porque eres carne falible, ¿Qué harás? ¿Me entiendes, verdad? Hay gente que pesa y una de las variables, es la justicia. Si una persona es justa, es una persona que tiene mayor autoridad que otros.

Si una persona tiene un nivel de luz en su vida, esa persona tiene mayor autoridad. Hay muchas variables, pero hay una aquí, y es el término Sabiduría. No podemos pesar a una persona por la edad que tiene, sino por su sabiduría, porque su sabiduría expresa su grado de madurez.

Por eso Pablo dice: hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez. Y luego dice algo mucho más poderoso, porque aclara que no es sabiduría de este siglo. La palabra, allí, es era. No del siglo primero, no de este tiempo, no de este sistema. No de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.

(Verso 7) = Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria. (Escucha; dice aquí que Dios ha predestinado para ti, sabiduría. Esta sabiduría está guardada como en un misterio.)

(8) La que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. (Jesús sabía eso, por eso es que él no se enojó con quienes lo crucificaron. ¿Por qué? Porque ellos no estaban actuando con sabiduría)

(9) Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. (No sé tú, pero yo he oído tantas prédicas basadas en este verso. Y siempre lo dirigen para cuando un día estemos allá, en la gloria. Sin embargo, si prestas atención al verso siguiente, muy probablemente debas modificar tu teología al respecto)

(10) Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios. (Oye; dice que Dios nos las reveló a nosotros. Y está hablando en tiempo pasado. Y dice que lo hizo por el Espíritu, con mayúsculas, porque el Espíritu, otra vez con mayúsculas, todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios. Pero ahora mira:)

(11) Porque ¿Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu (Con minúsculas) del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu (Mayúsculas) de Dios.

Yo creo que este pasaje es por demás de revelador. ¿Recuerdas cuando alguna vez, hablando respecto al tiempo, decíamos que era un elemento creado, y por lo tanto manipulable? Como en el caso de la sirofenicia. Dios tiene guardadas cosas para de aquí a diez años.

Pero si tú haces algunas cosas hoy, el Señor te las da mañana. ¡Huau! ¿Cómo funciona eso? En principio, déjame decirte que entre el Reino de Dios y el reino de las tinieblas, hoy, hay una gran diferencia de funcionabilidad. Y esa diferencia, lamento informarte que es a favor de ellos, las tinieblas.

Nosotros, entre nosotros, no siempre terminamos de creernos una visión, una palabra profética o, sencillamente un mandato de Dios. Entre ellos, eso no pasa. En el reino de las tinieblas, si uno dice que hay que ir por allá, todo el mundo satánico se va por ese lugar sin preguntar ni cómo ni por qué.

Puede ser que sea por miedo, lo acepto, pero ellos obedecen con mayor velocidad y presteza que nosotros. Y quizás por eso es que todavía no somos más que vencedores y ellos siguen siendo parte del dios de este siglo, que es kosmón, que es sistema.

Escucha: hay tiempos en que se desatan cosas, a veces contra la sociedad en su conjunto, a veces contra la iglesia. Pero, a causa de tener una mente muy natural, nosotros no sabemos prepararnos conveniente y debidamente para esas situaciones emergentes.

Podemos recordar en este momento y con estos comentarios, aquella escena en donde el ángel despierta a José, el padre humano y adoptivo de Jesús, y le dice: “Tienes que irte ya mismo”. Y ahí tiene Jesús que salir como prófugo, como escapando, como delincuente, en dirección a Egipto, de donde no va a volver hasta que Herodes no muere.

Ese espíritu de persecución, de Herodes, muchas veces se desata en contra de genuinos hombres de Dios. Uno de esos diseños del infierno es el que a veces se las agarra con las esposas de esos hombres. Que podría pasar por algo fortuito o meramente clínico, sino fuera porque todas se enferman de los mismos males. Y ese, sin dudas, es un diseño.

Y tiene cierto éxito, porque no está en la esencia del ministro, que además de hombre suele ser un poco machista, por formación humana, comentar los problemas que lo aquejan. Tiene la idea de que siempre tiene que estar de diez y brillante, y eso es lo que generalmente responde a la tradicional y doméstica pregunta de:

¿Cómo estás? Bendecido, será la respuesta calcada. Y no comenta nada de lo que verdaderamente le pasa. Y es una pena, porque si lo hiciera, se daría cuenta que a todos los hombres de Dios como él, les está ocurriendo cosas parecidas. Y eso no puede ser producto de la casualidad.

En muchas ocasiones, cosas que parecen circunstanciales o casuales, son en realidad factores que derivan de una muy bien coordinada y ejecutada tarea de ataque por parte de las tinieblas. Y eso, créeme, sólo podría destaparse con una palabra profética. Pero, ¿Qué pasa cuando una iglesia o un ministro están cerrados a lo profético?

Respuesta sencilla: es lo mismo que estar corriendo una carrera atlética, una maratón, con los ojos cerrados. Cierto es que muchas iglesias han sufrido desastres con falsos profetas y ahora no quieren saber nada con ese ministerio. Pero eso es tan cierto como que nadie a quien un par de zapatos le saquen callos o juanetes decide vivir el resto de su vida descalzo.

Lo que ocurre es que cualquiera de los cinco ministerios necesita, primeramente, una unción muy clara y tangible para operar, y segundo, una especie de orden o protocolo para no hacerlo de manera indebida. Pero que deben ejercitarse, lo deben. ¿Cómo se te ocurre que Dios va a decir que necesitamos cinco ministerios, y nosotros vamos a decir que no, que Dios está equivocado y que con uno solo nos arreglamos mejor?

Lo que sucede, además, es que muchos cristianos siguen andando en la carne, que no significa que sean pecadores carnales. Lo que significa es que esos cristianos siempre le van a dar más crédito a sus percepciones naturales, mediante cualquiera de sus cinco sentidos, que mediante una revelación de Dios que no pueden controlar. Esto que te dije, es lo que significa ser carnal, desde el punto de vista de Pablo.

Una persona sensual, que simplemente entiende lo que ve o lo que escucha. Pero, ¿Qué pasa? Pasa que hay cosas que ni se ven ni se escuchan, como los microbios o bacterias, y sin embargo son bien reales. O los átomos, protones o neutrones. Mínimamente, lo que necesitamos es esto: tener la humildad para decirle al Padre que si quiere liberar algo profético, que lo haga ya mismo, te afecte o te beneficie.

Lo que sucede es que una gran mayoría de nosotros, porque lo vimos mal o lo vimos bien, solemos cerrarnos a la elasticidad de la revelación que Dios quiere darnos. La palabra dice que conocemos las maquinaciones de Satanás. La pregunta, entonces, es: ¿Las conocemos?

Si me dejas pensar en voz alta, yo personalmente tengo mis grandes dudas, al respecto. Es demasiada la gente que camina alegremente sin darse cuenta la tremenda espada mortal que se cierne sobre su cabeza. Lo hemos visto y, lamentablemente, también hemos visto los resultados de esa ceguera espiritual.

Y eso mismo también afecta tu relación con el Señor y el entendimiento de sus profundidades. ¿Vives en un país donde hay cosas que te parecen tremendas y quisieras que cambien? Muy bien, me parece lógico que pienses así. Salvo que Dios esté permitiendo eso por algo. ¿Se lo has preguntado? Y si se lo has preguntado, ¿Te ha respondido algo? Si todas tus respuestas han sido “no”, entonces estás en problemas.

Este texto que leímos dice que el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios. Escúchame, ¿Tú tienes alguna remota idea de lo que significa lo profundo de Dios? Tú sabes que dentro nuestro ya existe un espíritu que llamamos el espíritu humano. ¿No es así?

Muy bien; ese espíritu que mora en nosotros desde que nacemos, conoce perfectamente todo lo que nosotros somos. De hecho que, si alguien tiene un problema y nadie sabe cómo solucionarlo porque ignora de donde proviene, bastará que ese espíritu de la información precisa y el asunto se arreglará.

Sucede que la iglesia ha diagramado protocolos falsos. ¿No tiene Dios reservadas para nosotros cosas que nuestros oídos nunca oyeron o que nuestros ojos nunca vieron? ¿Y entonces por qué no entienden y aceptan que eso no es en un futuro, sino hoy, y que cuando Dios nos muestra algo así, podemos irnos fuera de ese protocolo eclesiástico sin que se nos caiga ni una milésima de creyente?

Porque, te aviso, eso que Dios tiene guardado para nosotros, no es para mañana ni para dentro de un siglo, es para hoy mismo. Entiende de una vez por todas algo que quizás ya sabías, pero que inevitablemente necesitas que alguien te lo repita hasta el cansancio: la iglesia de Jesucristo, es sobrenatural.

La iglesia de Jesucristo es creada y diseñada en los cielos, así que no es terrenal. Tiene los pies en la tierra, pero su mente está en los cielos. Ha sido diseñada por el Padre para que exprese su gloria. Somos seres multidimensionales, somos seres sobrenaturales.

Yo estoy hecho a la imagen de mi Padre, y mi Padre es Espíritu y yo soy un espíritu con él. Porque el que se une con Dios, un espíritu es con él. Yo estoy creyendo en la palabra. El Espíritu lo escudriña todo, aún lo profundo de Dios. Ya ha sido dicho: somos columna y baluarte, somos la voz profética de Dios a las naciones.

Porque serán las naciones las que vendrán a preguntarnos cómo se sana un enfermo terminal o cómo se libera un endemoniado. De eso se trata. Yo no creo que cuando eso fue escrito se haya querido decir que las naciones iban a venir a preguntar cómo se interpreta la parábola de las diez vírgenes.

Pero, claro; cuando el mundo y las naciones vengan a preguntarte qué deben hacer en tal o cual cosa, ¿Con qué criterio vas a responderles? ¿Lo harás con una respuesta de tono espiritual o apelarás a otra con un mayor sentido práctico? Aquí es donde las aguas se dividen. Y son respetables todas las posturas. Si me preguntas a mí, te digo una sola cosa: somos seres espirituales. Punto.

Por eso es que dice acá que tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y dice en el verso 12: Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, de Egipto, sino el espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.

Pregunta elemental: ¿Tú sabes lo que Él te ha concedido? Ehh…No alcanzo a saber todavía lo que Dios me ha dado, ¿Por qué puede ser? Quizás porque todavía hay mucho mundo en ti. ¡No te entiendo! Apaga el televisor, deja de ver el fútbol y métete en el espíritu.

Si te empecinas en bailar cumbia, vas a recibirte de cumbiero, pero no oirás jamás la voz de Dios. ¡Pero hermano, soy de la patria de la cumbia! ¿Qué tiene contra ella? No tengo nada. Soy de la patria del tango, pero tampoco bailando tango oirás la voz de Dios. ¿Me estás entendiendo? En todo caso, 1 Corintios 15:48, esa sería la razón.

Cual el terrenal, tales también los terrenales. Cual el celestial, tales también los celestiales. Y es necesario que te recuerde algo: tú eres celestial. Lo que podrí estar pasando es que todavía no lo hayas descubierto, pero sí eres celestial.

No somos terrenales, no somos de este mundo, somos seres celestiales. Y no estamos aquí para suspirar por el día en que estemos en la nueva Jerusalén. Estamos aquí para establecer el Reino de Dios. Y el Reino de Dios es celestial. ¿Cómo podría establecer un Reino celestial si soy terrenal? Eso es imposible, no se puede.

(Verso 13) = Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

Punto aclarado. El seminario te va a servir un poco, pero no demasiado. Tu teología te va a ayudar en algo, pero no mucho. Pero llega un punto en que alguien tiene la idea de hacer teología ministerial. ¿Y esto qué quiere decir? Que lo que se experimenta, se empieza a mover en un terreno de interpretación teológica. ¿Por qué? Porque todo ese saber, es básico. Lo cual hablamos, no con palabra enseñadas con sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

(14) Pero el hombre natural (En el griego dice animal), no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

Una pregunta concreta: ¿Alguno de ustedes ha participado o les ha tocado ministrar liberación, alguna vez? No soy especialista en eso, pero por lo que he visto y me han compartido gente que sí lo hace permanentemente, ocurren cosas muy singulares cuando se coloca una mano en el vientre del endemoniado.

El Espíritu Santo ha mostrado que el espíritu, alma y cuerpo, están unidos por esa parte. Lo natural, ¿No te enseña que el cordón umbilical te sujeta a la vida de tu madre? Esa línea que tú ves, es la que está uniendo el alma, el cuerpo y el espíritu.

O sea que, cuando tú pones tu mano en el vientre físico, literalmente estás tocando el alma de la persona. Es puntualmente lo mismo con la fuente de la cual brota bendición de cada uno de nosotros. ¿Recuerdas la canción? “Hay una fuente en mí, que está brotando”?

En realidad, técnicamente, la fuente está en nuestro vientre. Por esa razón es que, cuando tú estás tenso por algo, lo primero que sufre es el estómago. ¿Estás enamorado? Esas maripositas que revolotean se sienten en el estómago. O al tener que rendir un examen. Hay una relación psicosomática muy interesante en el vientre.

¡Ah! ¿Por eso hablaba de eso la palabra? Claro, entonces debemos entender que la palabra comienza a abrirse, a partir de una revelación. Versos que están escrito hace años, sólo empiezan a tener sentido cuando la revelación entra en tu vida.

Nuestra teología ha ido evolucionando, eminentemente en el marco de la búsqueda de respuestas que no están escritas en ningún libro y que ningún comentarista ha mencionado. De hecho, no hay manea de validar toda nueva información, sólo en el marco de la propia experiencia ministerial.

Y eso, para algunos es locura. Para otros, mientras tanto, les cambia la vida. Otros lo habían discernido, pero no habían podido verlo porque no se atrevían a buscarlo. Hay tanto miedo a las acusaciones de herejía dentro de la iglesia, que se termina cayendo en la herejía del ocultamiento de verdades frescas. Ahora bien; si dice la palabra que el Espíritu iba a venir a enseñarnos, a recordarnos y a guiarnos a toda verdad, ¿No te parece interesante sacarle provecho?

(Verso 15) = En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.

A ver, ¿Quién es espiritual? Buena pregunta, ¿Verdad? La palabra en Juan 4:24: Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren. ¿Amén? ¿Dice eso también tu Biblia? Por lo tanto, ¿En qué basamos la discusión entre espiritualistas y no espiritualistas? Una discusión anti bíblica.

Ahora ven conmigo a la carta a los Hebreos. Tú sabes que uno de las cartas más celestiales es esta a los Hebreos. Y es muy singular, porque la carta es enviada, en realidad, a los dispersos en Roma. Lo lógico hubiera sido que la carta la hubieran dirigido a Jerusalén.

Se ha dicho que esta carta es para el pueblo de Israel. No es verdad. Y te explico por qué. Primero, que está dirigida a los dispersos en Roma, y segundo es que está escrita en griego. Y está escrita en griego clásico. El griego más sofisticado del Nuevo Testamento, es el que está escrita la carta a los Hebreos.

Y tú sabes que todavía estamos discutiendo quién escribió esa carta a los Hebreos. ¿Cuántos creen que fue Pablo? ¿Cuántos creen que fue Apolos? En esa andamos. ¿Por qué? Porque Pablo siempre escribe en un tipo de griego, pero la carta a los Hebreos está escrita no en un griego común, sino en un griego clásico.

Sería muy raro que Pablo les hubiera escrito a los hebreos en un griego clásico. No tejas conjeturas, sólo piensa. De hecho, todavía no sabemos quién escribió esta carta, pero sí procuramos saber a quiénes fue escrita. Y, esencialmente, qué es lo que pretende mostrar en su texto y su contexto.

El autor de Hebreos tiene un dominio de toda la herencia religiosa judía. Él se recorre todo el Pentateuco así. Lo domina. Parecería que quien escribió eso haya tenido origen sacerdotal. ¿Pero cómo escribiría alguien así en griego, y esencialmente, en ese tipo y calidad de griego? Es una incógnita.

Ocurre que nosotros no llegamos a entender que todavía Dios se sigue guardando algunos secretos. Esta carta, tú lo sabes, toca varios puntos, pero yo quiero llevarte concreta y puntualmente al capítulo doce. Un capítulo con el que podríamos estar horas estudiándolo.

(Hebreos 12: 18) = Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, (¿Qué monte es ese? Hechos 19, Monte Sinaí. Ese monte es terrible) (19) al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, (20) porque no podían soportar lo que se le ordenaba; si aún una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo; (21) y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: estoy espantado y temblando;

 (Hasta el verso 21 que acabo de leer, es una parte: ustedes no se han acercado a ese monte. Se dieron cuenta que Israel recibió una herencia, que no la entendió. No comprendieron nada.) (22) sino que os habéis acercado al monte de Sion, (Si tú te tomas un tour a tierra santa, llegas allá y vas a una agencia de turismo y le pides que te lleven a conocer el monte de Sion, si esa agencia es honesta, e va a decir que no existe ese monte.

Si te muestran uno y te dicen que ese es, te están tomando el pelo, y además estafándote. Te pueden llevar al Monte Oreb, te pueden llevar al Monte Carmelo, pero no te pueden llevar al Monte Sion. Geográficamente, no existe. Es un monte espiritual.

Ahora; aquí está diciendo algo tremendo el autor de Hebreos: que ustedes se han acercado al Monte de Sion,) a la ciudad del Dios vivo, (¿Cuándo? ¿Cuándo te mueres? ¡No!) Os habéis acercado, (Tiempo pasado), Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, (¿Me está diciendo que, al haber entrado a la iglesia, yo me estoy acercando? Nota, nada de esa descripción es natural.

El Monte de Sion es un monte espiritual. Dice que me he acercado a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial. ¿No es donde nos vamos a ir después, algún día? ¡No! ¡Ya nos acercamos! Nos hemos acercado a la compañía de muchos millares de ángeles. ¿Cuándo pasó esto? Cuando tú entras al Reino.

¿Qué estás viendo? Este es el Reino de Dios. El Reino de Dios es el lugar en donde lo celestial y lo terrenal, están unidos. Efesios 1:10: De reunir en Cristo, así las cosas que están en los cielos, como en la tierra. En la dispensación del cumplimiento de los tiempos.

 Por eso es que iglesia es distinto a Reino. La iglesia me puede llevar al Reino, pero no necesariamente está el Reino donde está la iglesia. ¿Por qué? Porque muchas veces la iglesia es más terrenal que los terrenales. Reino de Dios es donde lo celestial y lo terrenal están reunidos.

Mira esto: Jesús va a nacer y, ¿Qué correo utiliza para hacerlo saber? ¿Western? ¡Manda sus ángeles para dar la noticia! ¡Manda a los ángeles para anunciar a los pastores! ¿Qué estamos viendo, entonces, aquí? Lo celestial invadiendo lo terrenal. Jesús entra al agua y ¿Qué sucede allí?

Por primera vez se escucha la voz de Dios de manera bien terrible en cuatrocientos o seiscientos años. Y allí está Jesús. Todo el ministerio de Jesús estuvo acompañado de ángeles, de lo celestial. ¡Se puso a charlar con Moisés y Elías, que alguien me explique ese pasaje! ¡Y lo vieron! Lo que hemos visto, testificamos.

Juan termina en el capítulo 20, diciendo: E hizo muchas más cosas, que si se escribieran todas, no cabrían en los libros. Puede ser exagerado, como dice la Hermenéutica, pero lo cierto es que hay muchas cosas que los evangelios no registraron, respecto a lo que él hizo. Él hizo mucho más.

¿Pero qué es lo que tú puedes ver en Jesús? Caminando sobre el agua, resucitando los muertos, multiplicando los panes, sanando gente, revelando el corazón de las personas, pero al mismo tiempo comiendo pescado con los discípulos, o pasando sus tardes en Betania, con Lázaro, con maría, jugando o riendo con los niños, pregunto: ¿Cómo lo hacía? Lo celestial y lo terrenal, estaban unidos en Él.

Yo he tratado de formar esa mente en todos los que he tenido cerca, mayoritariamente los de mi familia. Yo no quiero que sean religiosos. No me gusta la gente religiosa. Me gusta la gente espiritual, está más cercana a lo que Dios dijo que debíamos ser.

Y allí es donde yo particularmente creo que lo que dice Corintios tiene que ver con esto, que el Espíritu todo lo escudriña, hasta lo más profundo de Dios. Y creo que eso es lo que Dios quiere para mí, para ti, y para todos los que le aman. Quiere que caminemos en luz, no a ciegas.

Hay una enorme libertad que se desparrama sobre todos nosotros, cuando el Espíritu puede fluir con total libertad sobre nosotros y nos podemos mover absolutamente por fuera de cualquier estructura religiosa. Sin otra dependencia que la del Espíritu Santo.

Por eso es que se nos dice que debemos ser como niños. ¿Qué pasa si un niño tiene una visión profética? Pasa que la tiene y punto. Vio lo que vio y no se cuestiona intelectualmente lo que vio. Lo vio y se acabó, no hay más nada que hablar. ¡Esa es la fe que Dios quiere en todos!

La misma fe que nos llevaría a tener en cuenta a los ángeles. En un tiempo en que cierta adoración a ángeles ha confundido a mucha gente, incluso cristiana, no debemos irnos a los extremos. Si Dios dijo que ponía sus ángeles para que nos ayudaran, pues entonces, ¡Recibamos esa ayuda! ¿Por qué vamos a ignorarlos como si no existieran, si existen?

Entiende que, las muy pocas veces, desafortunadamente, que vemos episodios sobrenaturales en nuestros ambientes, seguramente que están participando ángeles en ellos. Y eso produce en la gente algo que ningún hombre o mujer, por ungidos que estén, pueden producir. Porque una cosa es que yo te hable de lo sobrenatural, y otra cosa es que juntos veamos lo sobrenatural.

¿Por qué? ¿Qué sucede? Sucede que yo, como hijo de Dios, cuando empiezo a entender que estoy delante del Monte de Sion; que estoy caminando en la ciudad de Dios, ¿Acaso no somos nosotros el templo vivo? Que somos nosotros, conciudadanos de los santos, que ángeles ministradores están alrededor nuestro, ¿No deberíamos empezar a considerar que la sobrenaturalidad puede empezar a actuar en medio de nosotros como algo que corresponde por esencia y no como parte central y magistral de un gran show?

Pero eso sólo podrá ocurrir si somos capaces de desestructurarnos de la religión que nos inunda. Horario para esto, horario para lo otro, normas para esto, estatutos para lo otro. Pregunto: ¿Alguna vez nos atreveremos a dejar en el libertad real y absoluta al Espíritu Santo, para que Él haga cuánto quiera y como quiera hacerlo?

Porque, fíjate; creemos en un Dios sobrenatural, creemos en personas que han hecho cosas extraordinarias, pero no parece ser que eso tuviera algo que ver de manera directa con nosotros. Vivimos en un plano tan terrenal, normalmente, que no damos ese espacio de tiemp0o para que Dios nos sorprenda.

Te voy a decir algo. Si algo sobrenatural te pasa una vez, entonces corres el riesgo de volverte adicto. Porque quieres ver otra más, y otra más, y quieres seguir viendo más y más. Pero, fundamentalmente, porque te das cuenta que el Reino de Dios está aquí, ahora.

Y no estoy hablando de las sanidades que acompañan a los evangelistas, no. No estoy hablando de ese tipo de manifestaciones, que dicho sea de paso, no deberían ser extrañas para nosotros, sino que estoy hablando de cosas que tienen que ver con el terreno de la revelación, inclusive.

Te voy a dar algunas pautas, ahora, para que puedas entender a qué se refiere todo esto. La palabra discípulo, en el original, es la palabra matetes. Y matetes, significa aprendiz. El concepto de un discípulo, es que él debe hacer todo lo que su maestro hace.

Es la razón puntual por la que Pedro quiso caminar sobre las aguas. ¿Por qué? Simple, ¡Porque su maestro caminó sobre las aguas! Y si puede el maestro, podrá el discípulo. La idea es que el aprendiz siga a su maestro, en todo. Jesús vivió tres años y medio con sus discípulos, y ellos hicieron todo.

Ahora; lo que el discipulado provoca en nosotros, básicamente son tres cosas: Número uno, experiencia. Lo que hemos visto, les contamos. Número dos, conocimiento. Yo sé en qué he creído. Y número tres, carácter. Experiencia, conocimiento y carácter.

Estas tres cosas son las que hacen de una persona, un discípulo. Experiencia, conocimiento y carácter. Claro, aquí nos encontramos con un problema, porque estimular el conocimiento de alguien y trabajar modelando su carácter, no es tarea demasiado complicada, de hecho se realiza. Pero el asunto, es: ¿Cómo se enseña experiencia?

Si tú lees 1 Juan, dice lo que hemos visto, lo que hemos tocado, lo que nuestras manos han palpado, eso les contamos, eso les transmitimos, para que tengamos comunión con ustedes. O sea: date cuenta que ellos no quisieron hacer teología, ellos contaron lo que vivieron.

No les preocupó que no les crean, que no les entiendan. Pablo te habla de cosas que tú no las llegas ni a agarrar, como si fuera algo absolutamente normal para todos nosotros. Entonces, yo digo: un discípulo es alguien que tiene: conocimiento, experiencia y carácter.

Si tienes experiencia con Dios, pero no tienes carácter, puedes terminar metido en cualquier atolladero. Si tienes conocimiento pero no tienes experiencia, apenas serás un teórico. Si por el contrario, lo único que tienes es experiencia, eres un empírico. Pero ese no es el balance que Dios quiere para ti.

Te repito, Dios quiere que tengas experiencia, conocimiento y carácter, todo junto, unido. Cuando uno entiende esto, se da cuenta que, en realidad, Dios quiere que aprendamos de muchas maneras. Por ejemplo, en este momento, tu espíritu humano, está aprendiendo. Porque lo que va a el espíritu, a veces pasa por la mente, pero a veces no, va de espíritu a espíritu.

¿Te has puesto a pensar, cuando una persona te quiere hacer daño y te dice algo muy fuerte, no te toca, pero te puede golpear? Los salmos dicen: me han echado iniquidad encima. Y la iniquidad viene por las palabras, también. De todos modos, nuestro ser, como tal, aprende de muchas maneras.

Por ejemplo: nuestra alma, donde está nuestro intelecto, aprende a través del conocimiento que viene con la palabra gnosis, que es conocimiento de estudio. Memoriza, repite, escribe, lee. Entonces tu mente, hablando en la esfera del alma, aprende así.

¿Tu espíritu, puede aprender de esa manera, también? Sí, puede aprender también así, pero no es ese el mejor canal para que un espíritu aprenda. ¿Por qué? Porque así como tu mente. En el alma, tiene la capacidad de pensar, tu espíritu también tiene una mente. ¿De dónde saco esto? De la palabra: Dice que nosotros tenemos la mente de Cristo. No de Jesús, de Cristo.

Ahora claro, eso está muy bueno, pero: ¿Por qué si tengo la mente de Cristo estoy pensando a veces esas cosas tan feas? Porque tu consciente, está en el área del alma. Entonces, lo que es inmediato para el alma, es tu mente en el alma.

Pero si tú aprenderías a ser consciente en tu espíritu, podrías agarrar los conocimientos de tu mente espiritual. Porque dice el Señor que llegará el momento en que nadie le diga a su hermano conoce al Señor, porque Él mismo escribirá las palabras en su corazón. Sé que lo entiendes, pero quisiera respaldarte esto con la palabra misma.

Quiero explicarte algo: está lo que se llama el conocimiento escritural. Por ejemplo, los fariseos tenían conocimiento escritural. Ellos dominaban la palabra desde muy pequeños. El conocimiento escritural es ese conocimiento metodológico de la palabra.

Los fariseos, los sacerdotes, ellos tenían mucho conocimiento de eso. Pero está también el conocimiento sobrenatural. Entonces, ¿Por qué Jesús es un caso único? Porque lo vas a ver, a sus doce años, discutiendo con los sacerdotes de la ley, con conocimiento escritural, pero de manera sobrenatural.

¿Por qué? Porque no había forma en que él, en esa edad, tenga esa habilidad. No había forma. Tenía que ser algo directamente divino. El tercer tipo de conocimiento se llama conocimiento del tiempo. El conocimiento del tiempo estaba muy ligado a, por ejemplo, a qué tipo de verano vamos a tener, que tipo de estación va a hacer este año.

Y un día, recordamos, el Señor se enfada con los fariseos y les dice: ustedes tiene la habilidad de decir que está cerca la lluvia, o que va a haber tormenta, o que va a hacer buen tiempo, pero son descuidados con las cosas espirituales, porque no se dan cuenta lo que yo he venido a traer.

Y por último tenemos el conocimiento propio. Sé quién soy, sé lo que tengo, sé dónde voy, sé lo que sé. La palabra ginosko, se traduce conocimiento. Aquí hay muchos versículos que hablan acerca de lo que es el conocimiento ginosko. Voy a leer sólo un ejemplo de cada uno para que podamos tener una aproximación práctica a lo que estoy hablando.

(Marcos 13: 28) = De la higuera aprended la parábola; cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. (De la higuera aprended la parábola. Aprended, ginosko. O sea: mira, piensa, eso es ginosko)

Este es el conocimiento normal. A este lo tenemos todos de manera natural. Un niño aprende de manera natural. Claro, a medida que vamos cumpliendo años, nos va costando más aprender. ¿Por qué? Porque es un proceso fisio-psicológico.

Ahora; hay otro tipo de conocimiento que se llama conocimiento perfecto, y aquí me quiero quedar un momento. Así como la palabra ginosko significa conocimiento, la palabra oida, también significa conocimiento. Tú sabes que en el griego hay diferentes palabras para cada cosa.

Oida, entonces, significa conocer perfectamente. Pero, es un conocimiento que no viene por la experiencia, la repetición, la observación. Es un conocimiento que tiene esta característica. Hay algo que no sé, pero al segundo siguiente, lo sé. Es un conocimiento instantáneo. Esa facultad de aprender así, es un recurso de tu espíritu. ¿Hay ejemplo de eso en la palabra? Muchos. Ahí va uno.

(Juan 8: 55) = Pero vosotros no le conocéis; más yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo sus palabras.

¿Verdad que parece un des trabalenguas o un simple juego de palabras? Pero no es así, mira lo que en realidad está diciendo Jesús: Pero vosotros no le conocéis, (No le ginosko; a Dios, a su Padre) Más yo le conozco (Oida. Allí, la palabra que Jesús utiliza, no es ginosko, es oida. Y esto, básicamente significa: yo le conozco perfectamente. ¿Notas la diferencia? ¿No estás del todo convencido, todavía? Veamos otra.

(Juan 13: 7) = Respondió Jesús y le dijo: lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; más lo entenderás después.

Está diciendo que lo que Él hace, Pedro no lo comprende ahora. Y usa el término oida. No lo comprendes, oida. Quiere decir que no lo entiende perfectamente. Y seguidamente añade que lo entenderá después. Y allí lo que dice es ginosko. Entenderás, ginosko. ¿Todavía no notas la diferencia? ¿No? Una más.

(Juan 14: 7) = Si me conocieseis, también a mi padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

Si me conocieseis, ginosko; he estado con ustedes tres años. También a mi Padre conoceríais, oida. Lo conocerías así, en un instante. Por eso es que le dice: Tanto tiempo contigo, Felipe, ¿y todavía no me has visto? ¿Recuerdas? ¿Ahora sí? Pero desde ahora, le conoces, ginosko. O sea: lo que están viendo, los está experimentando en conocer poco a poco a Dios.

¿Recuerdan ustedes la pregunta que Jesús hace a los discípulos? ¿Quién dice la gente que soy yo? Unos que eres Elías, otros que, etc. etc. ¡No! ¡A ustedes se lo pregunto! ¿Quién soy yo? Ehhh…ahhh…uhhh. ¡Tú eres el Cristo, el Hijo del dios viviente!

Perdón: ¿Cómo lo supo? Oida. Exacto. Bienaventurado eres tú Simón, hijo de Jonás. Cuando tú entras a la revelación instantánea, también descubres quién eres. Simón, hijo de Jonás. Porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi padre que está en los cielos. 

O sea que eso no pasó por el intelecto de Pedro, eso pasó de Espíritu a espíritu. Porque si alguien le hubiera preguntado a Pedro por qué dijo eso, ten por seguro que te hubiera respondido que no sabía, que sólo sintió, supo, que debía decir eso. De hecho, trata de pasarse de listo y la segunda vez le va como la mona. ¡Apártate Satanás!, le dicen.

(Marcos 4: 13) = Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas?

¿No sabéis –Oida- esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis, ginosko, todas las parábolas? Fíjate, Jesús jugaba con las dos palabras, porque son dos tipos distintos de conocimiento. Te doy una idea más. Oida, el conocimiento instantáneo, viene a nosotros cuando nosotros creamos el ambiente para eso.

Te doy un ejemplo. Prueba en el salón o templo de una congregación, sacar de la pantalla o la pared la proyección de la letra de la canción que toda la iglesia está cantando y verás que nadie canta más. Te van a mirar con cara de ¿Y ahora qué hago? La respuesta correcta, es: haz lo que haya en tu espíritu.

Debes saber que tu espíritu está entrenado por Dios para cantar, pero lo que sucede es que tu espíritu y tu intelecto, no se comunican. La ventaja de hablar en lenguas, es que estás diciendo lo que no entiendes. A no ser, claro, que también tengas el don de interpretación.

Y por esa razón es que eso te ayuda a crear una atmósfera porque eso no está pasando por tu mente, cosa que sí pasa, por ejemplo, con la oración. Por ungida que sea tu oración, necesariamente tus palabras también pasarán por tu mente.

Dios quiere revelarte conocimientos tal como te lo dice: lo que ojo no vio ni ha subido a corazón de hombre. ¿Y cómo se recibe eso? Por oida. Oida es una manera por la cual tú recibes conocimiento sobrenatural de Dios. Y dije una manera, hay otras, pero no viene al caso ahora, no es el tema central.

Hay otros textos con distinto discernimiento, porque en definitiva, discernimiento es la palabra epiginosko. Porque el discernimiento es una combinación de conocimiento intelectual combinado con habilidad espiritual. Cuando esas dos aptitudes se unifican, eso se llama discernimiento.

Dice la palabra: porque estas cosas han de discernirse espiritualmente. Oida no es discernimiento; es oida. Yo te doy este ejemplo, con la palabra, simplemente para que tú empieces a ver algo, y como consecuencia de ello, algo comience a despertarse dentro de ti.

Algo que te empiece a decir desde este mismo momento, que hay más. Que no sabes lo que es ni lo que puede ser, pero que sabes, que sabes, que sabes, que hay más. Que el Reino de Dios de ninguna manera es todo y sólo eso que ves cada domingo donde quiera que sea el lugar donde asistes.

Que sin ser malo eso donde te reúnes, hay algo mucho más grande que eso. Yo no puedo saber si tú serás uno más de los tantos santos que en algún momento de su vida cristiana y de fe, han sentido algo que se podría denominar como santa insatisfacción.

Algo que te lleva a estar muy agradecido por lo que Dios ha hecho en tu vida hasta este día, pero ¿Sabes qué? Quieres más. Y está bien que quieras más. Y sentirse así, lejos de ser negativo, es el principio de lo nuevo de Dios. De lo grande y hasta de lo glorioso de Dios.

Te podría asegurar que Él ya tiene preparado, desde antes de la fundación del mundo, las formas y maneras en que tú puedes resolver esa situación que se da en tu lugar de residencia, en tu aldea o ciudad, en tu provincia, en tu patria misma. No tienes que leer libros de evangelismo ni de guerra espiritual o cartografía. Sólo tienes que preguntarle al Señor.

No te olvides que es solamente la desesperación la que suele llevar al hombre a confrontar situaciones como jamás lo haya hecho antes. “¡Dame Escocia o me muero!”, dijo John Knock. Y Dios le dio Escocia, no hizo falta que se muriera. Dios no quiere que ninguno de sus hijos muera. No, al menos, antes de cumplir la misión por la cual vino a la tierra.

Ahora; si tú estás cómodo o cómoda con tu realidad actual, si estás viviendo tal como querías vivir y haciendo todo lo que deseabas hacer, entonces déjame decirte que te va a convenir utilizar este equipo para otra cosa más entretenida, no tienes necesidad de seguir escuchando o leyendo esto.

Sólo puedo decirte algo: más allá de las películas que seguramente todos hemos visto, donde se muestran, con mayor o menor relieve o realismo, los padecimientos que tuvo Jesús al ir a la cruz, hay gente que ha entrado en el ámbito espiritual y ha sido trasladada al pie de la cruz y vio eso tal como fue.

Y que ha asegurado al retornar, que lo que pasó en la cruz fue mucho, pero muchísimo más grave y terrible que lo que ha podido mostrar todas esas películas juntas. Eso se llama experiencia, y eso impide discutir, polemizar o debatir. Y que de ninguna manera es un invento fantasioso, porque ya sucedió hace mucho tiempo y fue relatado de este modo.

(2 Corintios 12: 2) = Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé, si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), fue arrebatado hasta el tercer cielo. (Fíjate este detalle sumamente importante: Pablo no trata de explicar lo que le pasó)

(3) Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), (4) que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.

Nota que aquí Pablo habla de dos lugares. Dice al tercer cielo, y luego dice: al paraíso. Perdón… ¿Dónde queda eso? ¿Dónde aprendió Pablo lo que luego enseñó? Tú ya sabes que él no formó parte del grupo de discípulos, él aparece varios años después que Jesús se había ido.

Sin embargo, termina escribiendo catorce de las veintiséis cartas del Nuevo Testamento. Y dice cosas que ni Pedro entendía, siendo que Pedro sí caminó con el Señor en la carne. ¿Sabes por qué? Porque él se movió en otro nivel. ¿En qué nivel? Mira Filipenses 4.

(Filipenses 4: 12) = Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.

Ahora bien: ¿Sabes lo que dice aquí en el original? Sé vivir en pobreza y sé vivir en prosperidad. En todo y por todo, he aprendido el secreto, tanto de estar saciado como de tener hambre, tanto de tener abundancia como de padecer necesidad.

Yo no tengo dudas; Pablo fue llevado en una dimensión de revelación extraordinaria que nosotros, en nuestra gran mayoría, no sólo desconocemos, sino que en algunos casos, nos permitimos la petulancia de poner en duda. Porque no encaja con nuestra lógica griega.

Por eso es que Pablo escribe gran parte de lo que nosotros llamamos Nuevo Testamento. Y por eso también es que muchos como yo, andan por el mundo expresando la necesidad de que la iglesia produzca una reforma. ¿Quieres saber de qué clase de reforma te estoy hablando? Entre otras, de que la iglesia pueda recuperar la parte celestial que le compete y que evidentemente ha perdido.

Tenemos todo lo necesario para hacer que cambie la historia de cada uno de los lugares donde cada uno de los hijos de Dios está viviendo, hoy. Pero para eso, debemos ser celestiales, porque si seguimos siendo terrenales, ya has visto, todos estamos viendo, que no vamos a poder.

De allí que. Como ministerio, y aún con las muy modestas posibilidades que desde aquí tenemos, instamos a todos los demás ministerios que todavía no han visto esta óptica y se encuentran en mejores condiciones que nosotros, aporten todo lo que puedan para acompañar a la gente que los acompaña, a otra dimensión espiritual.

Claro, que si eso llega a suceder, y llega a suceder con gente que todavía está congregando en iglesias convencionales, ¿Cómo van a hacer para contarles a sus pastores lo que les ha ocurrido? Y más, aún: ¿Cómo crees que van a reaccionar esos líderes? No hay caso, todavía nos oponemos a lo sobrenatural por considerarlo producto de fantasías místicas, cuando lo sobrenatural, para los creyentes, debería ser una forma natural de vida diaria.

¿Pero, qué pasa? Pasa que estamos rodeados de tanto temor al hombre, a la religiosidad que, literalmente, nos hemos convertido en prisioneros de nuestro propio conocimiento. Muchos de nosotros hemos aprendido ya, tiempo atrás, a que debemos hablar lo que tenemos, nos entiendan o no.

Y si alguien se enoja, se burla, o nos trata de lo que se le ocurra, vamos a entenderlo; y si otros están abiertos para lo que el Señor haga con ellos, también lo entenderemos, pero hay una realidad que ni yo ni ninguno de los que están en este mover vamos a ocultar: no queremos decir más lo que la gente quiere oír, queremos decir lo que Dios está diciendo en este tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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diciembre 16, 2016 Néstor Martínez