Del Otro Lado del Velo

(Éxodo 30: 34)= Dijo además Jehová a Moisés: toma especias aromáticas, estacte (símbolo de la palabra profética) y uña aromática, (símbolo del quebrantamiento) y gálbano aromático e incienso puro; de todo en igual peso,

El Gálbano es una medicina que se usaba como expectorante para el que tenía asma o cosas así en aquel tiempo. Para el que le faltaba aire, o era corto de respiración; gente que no prevalecía. O que no tenía suficiente soplo espiritual. Es esa gente que corre bien por un ratito y luego se te estaciona por un par de años.

Una vida que es aromática a Dios, es una vida de continuidad. No es un ratito sí y un ratito no; dos meses diezmando, diez no. Constancia. Tienes que vivir en el poder de perseverancia. Perseverancia no es quedarse quieto y firme, sin moverse, mientras te llueven puñetazos por todo lo que se llama cara. Eso no es prevalecer; eso es ligar una paliza.

La palabra PACIENTE, es la palabra HUPOMONE. No es una alfombra en la cual tú te limpias los pies. Paciencia es una actitud mental que no se doblega ante ninguna circunstancia hasta que la mano de Dios obre lo que prometió hacer en él. Es una actitud que te lleva al cumplimiento de lo profetizado. PACIENTE.

Esta palabra prevalecer, es una palabra agresiva, no pasiva. Significa militar en contra de todo lo que busque maniatar, o desviar, o mantener fijo el propósito de Dios. Este gálbano, tiene que estar en tu vida.

Cuando habla de incienso puro, la palabra es blancura. Tiene que ver con santidad. Nota los ingredientes: ESTACTE: quebrantado de espíritu; UÑA AROMÁTICA: precisión profética; una milicia constante en contra de toda hostilidad que se te presenta y dimensiones de santidad en tu vida. Estas cuatro cosas tienen que estar mezcladas por el arte del perfumador. El perfumador es Cristo.

Todas estas cosas tienen que operar en tu vida para que tú puedas decir: estoy ofreciendo incienso. Ya con la canción no te da. En el rito, la canción está bien, pero para donde vamos ahora la canción no es. Porque ahora la canción, sin esto, no vale nada.

O sea: en nuestro día, el rito sería cantar la canción. Igual que aquel con su vaca en el hombro. Para nosotros sería traer tres cantos rápidos y dos lentos antes de comenzar el mensaje como método para preparar el camino. Y si lo eliminas, se te enojan un montón de líderes y posiciones que tienes ahí establecidas. Se te enojan de tal manera que se te van.

Se está intercambiando por una vida que ofrece estas dimensiones: un espíritu quebrantado, precisión profética y milicia constante contra toda la hostilidad que viene a interponerse al destino y dimensiones de santidad.

Qué expresa tu vida mientras atravesamos Babilonia. La suma de eso se pone en un incensario y eso es lo que se echa a la tierra como standard.

Ahora bien: todo esto, necesita fuego divino para encenderse. El incienso se enciende con fuego del altar, fuego divino. O sea: es el perfumador quien trabaja esta cosa en tu vida. Y lo hace por medio de situaciones, circunstancias, pastores, líderes, amigos, esposas, esposos; lo que funcione. Te mudas para cambiar el ambiente y allá va a parar el fuego divino y te lo enciende igual.

Cuando EL poda tus extras y cambia tu curso para ver si te enojas; Cuando quebranta tus sueños y coloca otros diferentes. El aroma es creado por quebrantamiento, precisión profética, milicia en contra de la hostilidad babilónica y dimensiones de santidad, activadas por el fuego de Dios.

No te puedes caer en tiempos de transición. Es lo más alto que tienes para ofrecer y no te puedes quedar sin aire; tienes que perseverar.

Esto se desata. Y cuando se desata, ahora, no son todas las canciones las que pueden arropar nuestra adoración. Por eso hay que escoger ciertas canciones, que van a la par con lo que se está desatando.

Todo esto que estoy explicando, se reposicionó, no está del lado primero donde está la actividad eclesiástica; Está del otro lado del velo. Todo esto tiene que ser añadido. El fundamento, la plataforma, el área de operación no es el lugar donde la iglesia tenía su activismo; es el lugar donde Dios mora. Todo esto, ahora, tiene que ser con una actitud gubernamental.

Todos tus sacrificios tienen que tener una dimensión gubernamental, una postura espiritual gubernamental. Donde está el trono de Dios. En vez de una falsa humildad o un temor que no es de Dios.

Hay oraciones gubernamentales, hay oraciones temerosas, hay posturas cristianas que aparentan ser de humildad, pero en verdad lo que es, es que no se atreven o qué sé yo. Entonces hay otra que es plena confianza en medio de la incertidumbre.

En la iglesia estamos tan acostumbrados a ser humildes que, cuando alguien sabe para adonde va, lo llaman pedante, orgulloso y arrogante. O sea que no puedes saber para dónde vas ni siquiera por revelación de Dios, porque si lo expresas eres un orgulloso, quién te crees que eres. Pero la generación del siglo veintiuno es precisamente esa: sabemos para donde vamos. Si no sabes para donde vas, cualquier camino te lleva. Y lo triste es que nunca sabes cuando llegas, porque no sabes para donde vas.

Queremos llegar. Hay algo que se llama EL FIN. Cuando venga el fin, entonces, dice 1 Corintios 15, estamos tratando de decodificar inmortalidad. Ya se nos está incorporando en los mensajes, cómo vencer a la muerte, el último enemigo.

¿Sabe usted que hay una generación que no muere? ¿Por qué no tú? ¡Qué bonito sería, verdad? Hay una generación que no muere. La que esté viva cuando ÉL venga, no muere.

Mateo 27 dice que se rasgó el velo. Primero había sido el altar que no existe, después fue el altar del incienso reposicionado, y ahora el velo.

Porque lo que tenemos que saber muy bien es qué es lo que fue consumado en la cruz. Reedificar el nuevo nacimiento. Me parece que tenemos diez millones de dólares en el banco, dejados por herencia, y hemos vivido toda una vida sin saber canjear el dinero, porque no entendemos lo que aconteció en la cruz.

Voy a decir algo que quizás no ha oído antes, y estoy plenamente convencido de que así es. Por orden funcional hemos estudiado cómo funcionaban, como operaban los primeros doce apóstoles; u once, que andaban con Cristo, que estaban con él, literalmente, durante su ministerio terrenal.

Vimos que ellos hicieron tres cosas: proclamaron, testificaron, y el Espíritu Santo confirmaba lo que ellos testificaban con milagros y señales. Sabemos que eran apóstoles porque fueron enviados; APÓSTELOS.

Y de esa dimensión de APÓSTELOS, todos los ministros son APÓSTELOS. Así son llamados por Dios. Porque todos somos APÓSTELOS. (Enviados), por Dios. Pero funcionaron como evangelistas: proclamaron, testificaron y había señales y prodigios.

No fue hasta Pablo, que vino de otra orden apostólica, que no solamente eran enviados, sino que eran apóstoles. Y por eso, hoy, vemos la misma guerra en el mundo del espíritu, entre los líderes apostólicos que Dios está levantando y los que se consideraban apóstoles que ya estaban establecidos.

Lo que sucede es que hay apóstoles posicionados y apóstoles según Efesios 4. El apóstol de Efesios 4, tiene un mensaje. No una posición. Una revelación. Te explica algo; es un maestro con revelación profunda, que puede operar en cualquiera de los cinco ministerios.

No es lo mismo con un apóstol posicional que puede tener veinticinco iglesias bajo su mando porque sabe administrarlas, que el que predica el evangelio completo, que es un mensajero de Dios. No es que sea menos ni más; sólo estoy tratando de establecer la diferencia.

Los primeros apóstoles, importantísimos apóstoles llamados por la Biblia, apóstoles por APÓSTELOS, (enviados por Dios) y de discípulos, vemos en Mateo 10 que cambia la palabra y comienzan a llamarlos apóstoles.

Pero el orden de Pablo es diferente. Pablo no comenzó a proclamar la cruz; comenzó a explicar qué aconteció en la cruz. Le predicaba a iglesias ya fundadas y decía: TE QUIERO ESTABLECER.

Le predicaba a Roma, que su fe se había expandido por toda la tierra, pero le estaba orando a Dios para que les diera una apertura para poder venirlos a confirmar.

(Romanos 1: 11)= Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados.

La palabra CONFIRMADOS, aquí, es la palabra ESTABLECERSE, e implica un reaseguro divino para que no te vayas a caer con la fama que traes. Se puede ser famoso y no estar bien fundado. Porque entendiste una salvación, pero no entendiste qué se consumó en ella.

Todo lo que Dios nos ha dejado; todas esas bendiciones de Efesios 1:3, que dicen que las tenemos en los lugares celestiales, pero no sabemos canjearlas, porque según el hombre piensa, así es él.

Ese es Pablo que comienza a decir: La iglesia no es la que se va a construir: eres tú, la casa de Dios eres tú. Y comienza a explicar lo que había allá. Y lo mismo está pasando ahora. Se predicó a Jesús; Cristo salva, Cristo sana, arrepiéntete, entra al reino de Dios, gloria a Dios y se me llenó la casa de gente, qué bueno! Ahora, cuando empezamos a explicar: tienes que comer de mi sangre y mi carne, la gente se empieza a ir. Porque no entiende que se está hablando del hombre interior. Pablo no era un caníbal.

El mismo Pedro tuvo dificultades en entender a Pablo, a veces. Nosotros, hoy, estamos interpretando lo que Pablo quiso decir. Y por causa del tiempo, sólo por causa del tiempo, porque la Palabra dice que vemos a través de un espejo y, según el día se acerque, entendemos más. Sólo por causa del tiempo sabemos más que Pablo.

Entonces, yo quiero revisitar la cruz porque me parece que Dios nos dejó una millonada y la mayoría de nosotros vivimos con la millonada en el banco espiritual y viviendo casi en la miseria espiritual por falta de entendimiento. ¿Cómo podemos conciliar y pasar de esta columna a esta columna lo que él dijo?

Si yo te preguntara a ti cómo fuiste salvo o cuándo te tocó la sangre, tú me responderías con una gama de fraseología religiosa como: «Por fe». Cierto, pero no me explicó nada. «Pues tiene que creer». Está bien, yo creo; ¿Cuándo te tocó la sangre? ¡No! ¡La sangre se secó en el suelo!

Explícame el asunto. ¿Cómo algo, que hizo un hombre en una cruz, viene a ser parte de algo que cambió mi vida? ¿A un médico que preguntara eso, con sinceridad y deseos de ser salvo, qué le dirías? ¿Sabes explicar la cruz? O le vas a decir: tienes que creer?

(Mateo 27: 46)= Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eli, Eli, ¿Lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿Porqué me has desamparado?

Aquí vemos que Cristo, en la cruz, dice que alguien se separa de ÉL. Que alguien lo desampara.

(47) Algunos de los que estaban allí, decían: al oírlo: a Elias llama éste.

(48) Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja y la empapó de vinagre, y
poniéndola en una caña, le dio a beber.

(49) Pero los otros decían: deja, veamos si viene Elias a librarlo.

(50) Mas Jesús, habiendo otra vez (diga «otra vez») clamado a gran voz, entregó el espíritu.

(Verso 51)= Y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; (52) y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad y aparecieron a muchos.

(Verso 53)= Y he aquí el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; (Primero se rasgó arriba, después se rasgó abajo)

Quiero decir un par de cosas sobre el velo, partiendo de la base que. Según Hebreos 10, el velo es tu carne:

(Hebreos 10: 19)= Así que, hermanos, teniendo libertad para entraren el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, (20) por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, (21) y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de dios, (22) acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

Hay dos cosas, aquí, que son importantes: N°1: el camino es nuevo. La palabra es PROSPHETOS. Significa «recientemente abierto» o «formado en frescura». O sea: recién. Hay un camino para pasar del otro lado del velo.

Ese camino no es inhóspito o desconocido porque, si bien es nuevo, él lo abrió para nosotros. Él traspasó esa valla increíble para que luego, cada uno de nosotros, escondidos en él, pueda desandarlo sin grandes problemas.

Cuando nosotros, en el mover carismático, para 1970, empezamos a entender que, más allá de la liturgia que había en la iglesia, podía haber esta libertad, empezamos a aplaudir y a danzar. Y vinieron las canciones de Maranatha y todo el mundo dijo: ¡Qué bueno! ¡Ahora podemos hacer lo que ellos hacían!

Porque es indiscutible que, al igual que lo implantara la religión tradicional y oficial, nuestro pueblo se formó con el concepto de un intermediario entre sus intereses y Cristo. «Quiero que me unjan», «quiero que me oren», «quiero que me digan qué tengo que hacer». Intermediarios. Ahora podemos hacer lo que ellos hacían.

Podemos hacer lo que el sumo sacerdote hacía, pero en vez de una vez al año, ahora lo podemos hacer en cualquier tiempo y a cualquier hora de cualquier día. Todos podemos alabar, no es obligatorio que un «ministerio especial» nos diga y nos marque qué debemos hacer, cuándo y de qué manera.

No está mal que nos organicemos y es bueno que haya eso, pero lo que intento mostrarte es que no es necesario. Tú puedes alabar sin ayuda. Puedes orar sin ayuda. Es más: todos podemos entrar. No que entra primero el pastor y él le dice a Dios quién sí y quién no. No te sonrías, te lo digo porque en algunos lugares hay gente que cree que es así.

¡Ahora podemos hacer lo que el sumo sacerdote hacía! Pero no…¡No queremos hacer lo que el Sumo Sacerdote hacía! ¡Es por un camino nuevo! No es que todos debamos hacer lo que él hacía, es que tenemos que hacer cosas que él nunca hizo. El camino es nuevo, es diferente. No existía antes, no es más de lo mismo.

Dice que es PROSPHETOS, algo que es reciente, que es nuevo. Es una operación totalmente diferente.

Luego dice que el camino no sólo es nuevo, sino que es vivo. La palabra es ZOA. Tiene que ver con vida. Es poderoso, imparte vida.

El versículo clave para el tercer milenio es todo un canto a cuestiones muy específicas.

(Génesis 49: 22)= Rama fructífera es José, rama fructífera junto a una fuente, cuyos vástagos se extienden sobre el muro.

Aquí, como se puede ver, está hablando de que José es un renuevo que se va por encima de los muros. Dios está sacando a su iglesia de dentro de la iglesia. …Porque de tal manera amó Dios al mundo… Ahora está sacando a su iglesia de dentro de la iglesia. Porque Dios – dice – amó al mundo, no a la iglesia. A mí me amó cuando estaba perdido en el mundo, sino hoy no estaría aquí hablando de sus cosas. Para poder hacer esto, primero tenemos que ser iglesia; si no se pierde todo el mundo.

No hay lugar para sacrificios carnales. ¡Pero hermano! ¡Nosotros no acostumbramos a hacer promesas físicas a cambio de bendiciones ni tampoco andamos sobre nuestras rodillas para cumplir con un pacto! Es verdad.

¿Estaremos muy maduros, entonces? No lo creas. Hacemos un montón de sacrificios carnales casi sin darnos cuenta y, la gran mayoría de las veces, entendiendo que es plan de Dios. Hasta se han creado ministerios de mucho prestigio siguiendo una idea humana y a puro sacrificio carnal y sin que Dios haya tomado nota de su existencia.

No hay sacrificios carnales. No hay atrio, no hay un altar donde quemarlos. Es la excepción, no es la regla. La iglesia cambió, ya no se opera de esa forma. Todo lo que son sacrificios. Podemos entrar y tener un estudio bíblico y adorar luego de que el entendimiento entre.

O podemos estar aquí y dar cinco clases y diez reuniones y luego celebrar un día de adoración por lo que hemos entendido. O podemos tener adoración cada vez que nos reunimos. O sea: no es un rito. La gente se asusta cuando no sabe lo que va a pasar. Pero para allá vamos.

Lo que una gran cantidad de personas vemos, como la iglesia del siglo veintiuno, no tiene nada que ver con lo que nosotros llamamos «las reuniones», en sí.

Ahora se vive con un sentido gubernamental en nuestras vidas. El hombre, según como piensa, así es. Sentir tu vida con una sensación de grandeza.

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Destinados a la Gracia

C uando escuchamos hablar del amor de Dios, a veces nos mueve a pensar con límites humanos. ¿Adónde comienza el amor de Dios? ¿Dónde finaliza? ¿Tiene un comienzo o es eterno? ¿Tiene un final o esa misma eternidad lo dispersa por los siglos de los siglos?

Algo me ha quedado muy claro a través de los tiempos: el amor de Dios no termina aquí. Puesto que Dios es amor, entonces surge el asunto de la gracia. Sin duda el amor es precioso, pero el amor debe tener su expresión. Cuando el amor es expresado, se convierte en gracia. La gracia es el amor expresado.

El amor está en Dios. Pero cuando este amor viene a ti, se convierte en gracia. Si Dios es sólo amor, Él es muy abstracto. Pero gracias al Señor que aunque el amor es algo abstracto, con Dios es inmediatamente convertido en algo sustancial. El amor interno es abstracto, pero la gracia exterior le ha dado sustancia.

Por ejemplo, supongamos que tú le tienes lástima a un pobre, y que lo amas y le tienes simpatía. Si tú no le das comida y ropa, cuanto mucho puedes decir que lo amas. Pero tú no puedes decir que eres gracia para él. ¿Cuándo puedes decir que tienes gracia para con él? Cuando le das una taza de arroz, un pedazo de pan, ropa o algo de dinero, y cuando la comida, ropa, o dinero llega a él, ahí es cuando tu amor se convierte en gracia.

La diferencia entre el amor y la gracia consiste en el hecho de que el amor es interno y la gracia es externa. El amor es principalmente un sentimiento interno, mientras que la gracia es un hecho externo. Cuando el amor entra en acción, se convierte en gracia.

Cuando la gracia vuelve a su sentimiento, es amor. Sin amor, la gracia no existe. La gracia existe porque el amor existe. La definición de la gracia no es solamente el acto de amor. Debemos agregar algo más. La gracia es el acto de amor para con el necesitado.

Dios ama a Su Hijo unigénito. Pero no hay elemento de gracia en este amor. Uno no puede decir que Dios trata con Su Hijo en gracia. Dios también ama a los ángeles, pero eso tampoco puede considerarse como gracia. ¿Por qué el amor del Padre para con el Hijo y el amor de Dios para con los ángeles no es gracia? Porque no hay necesidad ni indigencia. Sólo hay amor; el pensamiento de la gracia no está.

El amor se palpa como gracia sólo cuando hay indigencia y necesidad, cuando no hay otra manera de resolver los problemas. Puesto que somos pecadores, somos los que tienen problemas; y no tenemos manera de resolver nuestros problemas. Pero Dios es amor, y Su amor nos es manifestado como gracia.

Por consiguiente, cuando el amor fluye en el mismo nivel, es simplemente amor. Pero cuando fluye corriente abajo, es gracia. Por lo tanto, aquellos que nunca han estado en el nivel bajo nunca podrán recibir gracia. El amor también puede fluir corriente arriba. Pero cuando lo hace, no es gracia. El amor también puede fluir entre alturas iguales. Cuando lo hace, no es amor tampoco.

El amor es gracia sólo cuando fluye hacia abajo. Si quieres estar por encima de Dios, o si quieres estar a la par con Dios, nunca verás el día de la gracia. Sólo aquellos que están debajo de Dios pueden ver el día de la gracia. Esto es lo que la Biblia nos muestra acerca de la diferencia entre el amor y la gracia. Aunque la Biblia menciona el amor del Señor Jesús, le presta más atención a la gracia del Señor Jesús.

La Biblia también habla acerca de la gracia de Dios, pero presta más atención al amor de Dios. Yo no estoy diciendo que no hay mención del amor del Señor Jesús y de la gracia de Dios en la Biblia. Pero el énfasis de la Biblia es el amor de Dios y la gracia del Señor Jesús.

¿Cómo saludó Pablo a la iglesia en Corinto? La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros (2 Co. 13: 14). Tú no puedes cambiar la frase para que dijera: “La gracia de Dios y el amor del Señor Jesucristo y la comunión del Espíritu Santo sea con todos vosotros”.

Tú no puedes hacer esto, porque el énfasis de la Biblia es el amor de Dios y la gracia del Señor Jesús. ¿Por qué es así? Porque el Señor Jesús fue quien logró la salvación. Fue El quien dio sustancia al amor y cumplió la gracia. El amor de Dios se convirtió en gracia por medio de la obra del Señor Jesús. Por lo tanto, la Biblia nos dice que la ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia vino por medio de Jesucristo (Juan. 1: 17).

Gracias al Señor que en el amor de Dios, no hay solamente gracia, sino que también hay otro gran aspecto, la misericordia de Dios. La Biblia también pone mucho énfasis en la misericordia. Pero tenemos que admitir que misericordia es una palabra del Antiguo Testamento, como gracia es una palabra del Nuevo Testamento.

Esto no significa que misericordia no se encuentra en el Nuevo Testamento. Pero si tú tienes una concordancia, hallarás misericordia mucho más seguido en el Antiguo Testamento. La misericordia es algo del Antiguo Testamento, como gracia es algo del Nuevo Testamento.

El amor puede desembocar tanto en la gracia como en la misericordia. La misericordia es negativa, y la gracia es positiva. La misericordia está relacionada a la condición presente, y la gracia a la condición futura. La misericordia se refiere a la miseria de tu condición presente, y la gracia se refiere a la condición excelente en que tú serás salvo en el futuro.

El sentimiento que Dios tiene para con nosotros cuando somos pecadores es misericordia. La obra que Dios hace en nosotros para hacernos hijos Suyos es gracia. La misericordia responde a nuestra condición existente; la gracia resulta de la obra que recibiremos.

Yo no sé si ustedes lo entienden claramente. Supongamos que aquí hay una persona necesitada. Ustedes lo aman y le tienen lástima. Ustedes se lamentan de su difícil situación. Si ustedes no lo amaran, no sufrirían ni se lamentarían por él. Pero al hacerlo, ustedes tienen misericordia por él. Pero tal misericordia es negativa.

Su misericordia por él se debe a que se compadecen de su condición presente. Pero ¿cuándo se lleva a cabo la gracia? Se lleva a cabo cuando esta persona es rescatada de su pobre condición presente a una nueva posición, a una nueva esfera y a un nuevo ambiente. Sólo así el amor de ustedes se convierte en gracia.

Por esta razón digo que la misericordia es negativa y para el presente, mientras que la gracia es positiva y para el futuro. El futuro al cual me refiero es el futuro en esta era, y no el futuro de la próxima era. Yo no digo que el Antiguo Testamento habla sólo acerca de misericordia. El Antiguo Testamento también habla acerca de la gracia.

No es verdad que ya no necesitamos misericordia. Al contrario, todavía la necesitamos. Dios fue misericordioso en los tiempos del Antiguo Testamento porque Su obra aún no había sido completada. Por lo tanto el Antiguo Testamento estaba lleno de misericordia. Dios mostró misericordia por cuatro mil años.

Pero en la actualidad, en la era neo testamentaria, tenemos gracia porque el Señor Jesús ha cumplido con la obra de Dios. El vino para cargar nuestros pecados. Entonces, lo que hemos recibido en la actualidad no es misericordia, sino gracia. ¡Aleluya! Hoy no es un día de misericordia, sino un día de gracia. Si sólo hubiera misericordia, sólo tendríamos esperanza.

En el Antiguo Testamento, sólo había esperanza; por eso el Antiguo Testamento habla de misericordia. Pero gracias al Señor, hoy hemos obtenido lo que se esperaba. Ya no hay que esperarlo más. La misericordia viene del amor y resulta en gracia. Si la misericordia no viniera del amor, no resultaría en gracia. Pero debido a que se origina en el amor, termina en gracia.

En los Evangelios hay una historia de un hombre ciego que recibió la vista (Mr. 10: 46-52). Cuando se encontró con el Señor, él no dijo: “¡Señor, ámame!” o “¡Señor, ten gracia para conmigo!” Más bien, él dijo: “¡Hijo de David, ten misericordia de mí!” (v. 48). El pidió misericordia por causa de su condición presente, su dificultad presente y su dolor presente.

Él sabía que si el Señor se compadeciera de él, Él no se detendría en mostrarle misericordia; El seguramente haría algo. En el Nuevo Testamento también se menciona en varios lugares la misericordia. En la mayoría de los casos, se hace mención de la misericordia según la situación de ese momento.

Alguien tal vez pregunte: “Puesto que el amor como el origen es muy bueno, y la gracia como el resultado es buena, ¿por qué existe la misericordia?” Es porque el hombre está necesitado. Nosotros no tenemos confianza para ir a Dios y pedirle Su amor. Somos de carne y no conocemos bien a Dios. Aunque Dios se nos ha revelado a Sí mismo en la luz, aun así no nos animamos a acercarnos a Él.

Sentimos que es imposible acercarnos a Dios para pedir amor. Al mismo tiempo, no tenemos la fe adecuada para acercarnos a Él y pedirle gracia, diciéndole que necesitamos tal o cual bendición. No tenemos manera de pedir el amor de Dios, ni tampoco tenemos suficiente fe para pedirle Su gracia.

Pero gracias al Señor. No solamente tenemos amor y gracia; también tenemos misericordia. El amor se manifiesta en la misericordia. Debido a que Dios es misericordioso, si tú escuchas el evangelio pero todavía no puedes creer, tú puedes clamar: “¡Hijo de David, ten misericordia de mí!”

Tú tal vez temas pedir otras cosas, pero no debes temer pedir esto. Yo no me animo a pedirle al Señor que tenga gracia para conmigo. No me animo a pedirle que me ame. Pero yo puedo pedir que sea misericordioso para conmigo. No nos atrevemos a pedir otras cosas. Pero podemos tener confianza en pedirle misericordia. Dios se complace con esto.

Dios ha puesto Su amor entre nosotros para que tengamos el derecho de acudir a Él. Pero si sólo hubiera amor, todavía temeríamos de acercarnos a Él. Yo no me atrevo a pedirle a Dios que me ame, ni que me muestre gracia. Pero sí puedo pedirle Su misericordia. Al menos puedo pedirle eso.

Había un hombre muy anciano que padecía de una enfermedad grave. Él decía que no estaba enojado con Dios, pero que sufría mucho dolor. Le dijeron que debería pedirle a Dios que lo ame y tenga gracia para con él. Él dijo que no podía hacer eso. Cuando le preguntaron por qué no, él respondió que por sesenta años había vivido para sí y no para Dios.

Ahora que estaba muriendo, él tenía vergüenza de pedirle a Dios que lo amara y que tuviera gracia para con él. Si no hubiera estado tan alejado de Dios, si se hubiera acercado a Dios durante las últimas décadas y desarrollado algún afecto por Dios, le habría sido más fácil pedirle amor y gracia. Pero así como estuvo, lejos de Dios por toda su vida, ¿cómo podía pedirle a Dios que lo amara mientras yacía en su lecho de muerte?

A pesar de la persuasión utilizada por quienes lo asistían, él rehusó creer esas palabras. Le dijeron que Dios le podía conceder gracia, que Dios podría tener gracia para con él y que podía amarlo. Pero él simplemente no lo creyó. Nunca lo pudieron convencer. Entonces oraron así: “Oh Dios, aquí hay un hombre que no cree en Ti. Ni tampoco cree en Tu amor. Yo no puedo ayudarlo. Por favor, abre una posibilidad en su última hora”.

Después sintieron que no deberían hablarle acerca de la gracia, ni del amor, sino de la misericordia. Volvieron a él alegres, y le dijeron: “Usted debería olvidarse de todo ahora. Olvídese del amor de Dios y de la gracia de Dios. Usted debe acudir a Dios y decirle: ‘¡Dios! estoy sufriendo. No puedo seguir así. Ten misericordia de mí’” . Él estuvo de acuerdo inmediatamente.

Y tan pronto como lo hizo, su fe vino y oró: “Dios, te agradezco porque Tú eres un Dios misericordioso. Soy débil y estoy sufriendo. Ten misericordia de mí.” Aquí vemos a una persona traída a la presencia del Señor. Él se dio cuenta de su situación necesitada y pidió misericordia. En su condición presente, él le pidió a Dios que le tuviera misericordia.

Ahora veamos algunos versículos. Efesios 2: 4-5 dice: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por Su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en delitos”. Pablo dijo que Dios era rico en misericordia debido a algo. Ese algo es Su gran amor con que nos amó.

Sin amor, no habría misericordia. ¿En qué situación Él fue misericordioso para con nosotros? Él nos tuvo misericordia cuando estábamos muertos en pecados. Su misericordia está relacionada con nuestra angustiosa situación presente. Él tuvo misericordia de nosotros porque estábamos muertos en pecados. Él tuvo misericordia de nosotros basado en Su amor para con nosotros.

¿Qué es lo que sucede después de la misericordia? El versículo 8 prosigue diciendo que Él nos salvó por gracia. Así que, la misericordia nos fue mostrada porque estábamos muertos en pecados; luego, la gracia nos fue dada para nuestra salvación, lo cual indica que habíamos recibido una nueva posición y entrado en un nuevo reino. Gracias a Dios que no solamente hay gracia y amor, sino también gran misericordia.

En 1 Timoteo 1: 13 Pablo dice: “Habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; más me fue concedida misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad”. Aquí Pablo está explicando cómo obtuvo misericordia. Su obtención de misericordia estaba relacionada con su vida pasada. Tenía que ver con el hecho de ser blasfemo, perseguidor e injuriador.

Antes de ser salvo, él estaba en una condición de blasfemo, perseguidor e insultador, un ignorante e incrédulo. Al estar en tal condición, Dios le tuvo misericordia. Así que tú puedes ver que la misericordia es negativa y está relacionada a las situaciones duras y difíciles de nuestro pasado.

La gracia, por el otro lado, está relacionada a los aspectos positivos que nos atañen. Hay que distinguir una de la otra y no considerarlas iguales. Tito 3: 5 dice: “Nos salvó no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a Su misericordia…” No hay justicia en nosotros. Al no tener justicia y estar en una situación desahuciada, Dios tuvo misericordia de nosotros.

¡Gracias al Señor porque hay misericordia! Ya hemos visto que la misericordia se origina en el amor y acaba en gracia. Cuando la misericordia se extiende, somos salvos. Él tuvo misericordia de nosotros por la condición en que estábamos, y como resultado fuimos salvos.

Romanos 11: 32 dice: “Porque Dios a todos encerró en desobediencia, para tener misericordia de todos”. ¿Por qué Dios encerró a todos en desobediencia? Era para que Él les mostrara misericordia a todos. Dios permitió que todos fuesen desobedientes, sujetándolos en desobediencia, no con el propósito de hacerlos desobedientes, sino para mostrar misericordia a todos.

Después de mostrar misericordia, Su acto siguiente es salvarlos. Por lo tanto, la misericordia está relacionada con nuestra condición, no con la condición antes de ser cristianos, sino a la condición previa a ser salvos.

Pero gracias a Dios que Él no se detuvo con la misericordia. Con El también hay gracia. Hay un lugar en la Biblia que nos muestra claramente que nuestra regeneración proviene de la misericordia. En 1 Pedro 1: 3 dice: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según Su grande misericordia nos ha regenerado para una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos”.

Toda la obra de Dios en la gracia fue planeada según Su misericordia en amor. Su gracia es dirigida por Su misericordia, y Su misericordia por Su amor. Dios nos regeneró según Su misericordia para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de los muertos.

Entonces, tanto la regeneración como la esperanza viva están relacionadas con la misericordia. Debido a que hay misericordia, hay gracia. Judas 21 dice: “Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna”.

Este versículo nos muestra que debemos conservarnos en el amor de Dios. Debemos esperar Su misericordia para vida eterna hasta que el Señor vuelva, o sea, hasta que se nos aparezca. Antes de ser arrebatados, debemos esperar Su misericordia.

Mientras vivimos en la tierra, no recibimos sólo misericordia, sino también gracia. Gracias al Señor porque hemos sido salvos y pertenecemos a Dios, pero aún queda un problema. Nuestros cuerpos todavía no han sido redimidos. Aunque no pertenecemos más al mundo, aún estamos en el mundo.

Es bueno no pertenecer al mundo, pero no es suficiente. Tarde o temprano los israelitas tenían que dejar Egipto. Tarde o temprano Noé tenía que dejar el arca para entrar en una nueva era. Tarde o temprano Lot tenía que dejar Sodoma.

Y el día tiene que llegar cuando los cristianos deban dejar el mundo. Mientras soy atacado en este mundo, espero la misericordia del Señor Jesús. Mientras estoy enredado con el pecado en este mundo, espero la misericordia del Señor Jesús.

Mientras soy abofeteado por Satanás en este mundo, espero la salvación del Señor. Entonces, mientras vivimos en la tierra y nos mantenemos en el amor de Dios, esperamos el día cuando el Señor nos muestre misericordia. Por lo tanto, todavía es necesario que Su misericordia esté sobre nosotros. Tenemos que esperar Su misericordia hasta que seamos arrebatados.

La Biblia nos muestra una cosa más acerca de la misericordia y la gracia. Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, la palabra misericordia siempre está precedida o por mostrar o por tener. Misericordia es algo que se muestra, y de aquellos a quienes se les muestra misericordia se dice que han recibido misericordia.

¿Por qué la Biblia dice “mostrar misericordia” en vez de “dar misericordia”? Porque la misericordia no requiere nuestra acción. Pero por el otro lado, la gracia requiere alguna acción. Cuando obtenemos gracia obtenemos algo definido. Pero cuando recibimos misericordia, sólo se recibe; lo único que tenemos que hacer es recibir.

Hebreos 4: 16 nos exhorta a venir a menudo al Señor para orar. Cuando vayamos a orar ante el Señor, recibiremos misericordia y hallaremos gracia para el oportuno socorro. Algunas versiones usan la expresión alcanzar misericordia. Pero en realidad, en el idioma original, alcanzar no es la palabra. Alcanzar es algo muy activo. La palabra en griego es más pasiva. Se debería traducir como “recibir”. Hemos de recibir misericordia y hallar gracia.

¿Qué significa recibir? Recibir significa que ya todo está aquí; está siempre listo para usar en cualquier momento. ¿Qué es gracia? La gracia es algo que tú debes “encontrar”, pues es algo que Dios hará. La gracia es algo positivo; es algo para desarrollar. Por eso se dice “recibir” misericordia y “hallar” gracia. La Biblia habla muy claramente acerca de la misericordia y la gracia. No hay confusión entre las dos.

¿Cuáles son las características que la gracia tiene? Nosotros apreciamos el amor de Dios, pues sin el amor de Dios como la fuente, no habrá fluir de salvación. El fluir de salvación proviene del amor de Dios. Al mismo tiempo, sin la misericordia de Dios no habrá posibilidad de salvación.

Puesto que Dios ha tenido misericordia de nosotros, Él nos ha dado Su salvación. La salvación de Dios es la expresión concreta del amor de Dios. Por lo tanto, apreciamos el amor y la misericordia. Pero lo más precioso que nos alcanza es la gracia.

Sin duda el amor es bueno, pero no nos da ningún beneficio directo, mientras que la gracia tiene un beneficio directo. Entonces, la gracia es más preciosa. El Nuevo Testamento está lleno, no del amor de Dios, o de la misericordia de Dios, sino de la gracia de Dios.

La gracia es el amor de Dios que viene para cumplir algo para el caído y perdido pecador. Ahora no sólo tenemos un amor abstracto y una misericordia sentimental, sino que tenemos gracia para satisfacer nuestras necesidades en una forma concreta.

Tal vez pensemos que es suficiente que Dios sea misericordioso. Una persona carnal y carnosa pensará que la misericordia es suficiente. El Antiguo Testamento está lleno de palabras de misericordia. No dice mucho acerca de la gracia.

Cuando el hombre está en la carne, él cree que la misericordia es suficiente, que no se necesita la gracia. El piensa así porque no considera al pecado como algo serio. Si el hombre estuviera sin comida o vestido o morada, la misericordia no sería adecuada; se necesitaría también la gracia.

Pero el problema del pecado no es la falta de comida, vestido o morada. El problema con el pecado es la inquietud de la conciencia del hombre y el juicio ante Dios. Por esto, el hombre piensa que si Dios fuese solamente misericordioso para con nosotros y fuera un poco más indulgente, todo estaría bien. Si Dios dejara pasar nuestros pecados, sería suficiente para nosotros.

En nuestros corazones esperamos que Dios sea misericordioso y nos deje ir. El concepto del hombre es permitir y dejar pasar. Pero Dios no puede dejar pasar misericordiosamente nuestros pecados. Él no puede dejarnos sueltos. Él debe tratar totalmente con nuestros pecados. Dios no solamente tiene que mostrar misericordia para con nosotros; Él también nos tiene que dar gracia. Lo que proviene del amor de Dios es la gracia.

Dios no se satisface sólo con misericordia. Nosotros pensamos que si hubiera misericordia y Dios nos dejara ir sin contarnos, todo estaría bien. Pero Dios no dijo que por tener lástima de nosotros nos dejaría ir. Dios no obra así. Cuando Dios obra, Él tiene que estar en armonía consigo mismo. Por lo tanto, el amor de Dios no termina en misericordia.

Su amor debe extenderse en gracia. Él debe tratar totalmente con el problema de nuestros pecados. Si el problema de los pecados fuera algo que se podría pasar por alto, la misericordia de Dios sería suficiente. Pero para El, no es suficiente dejarnos ir y pasar por alto nuestros pecados. Así, tener sólo misericordia no es suficiente. Él debe resolver el asunto de los pecados totalmente. Aquí vemos la gracia de Dios. Por eso el Nuevo Testamento está lleno de gracia, aunque también tiene misericordia.

Aquí vemos cómo el Hijo de Dios, Jesucristo, vino al mundo para mostrar gracia y llegar a ser gracia para que podamos recibir la gracia. ¿Qué es la gracia? La gracia es nada menos que la gran obra de Dios cumplida gratuitamente en Su amor incondicional e ilimitado para el hombre desesperado, indigno y pecador. La gracia de Dios consiste simplemente en la obra de Dios para el hombre. ¿Cómo contrasta esto con la ley?

La ley consiste de las demandas de Dios para con el hombre, de trabajar para El, mientras que la gracia consiste en la obra de Dios para el hombre. ¿Qué es la ley? La ley consiste de las demandas de Dios para con el hombre, para que haga algo para El.

¿Qué es la obra? La obra es el esfuerzo del hombre para hacer algo para Dios. ¿Qué es la gracia? La gracia no representa las demandas de Dios, ni que Dios recibe la obra del hombre, sino que la gracia consiste en el hecho de que Dios hace Su propia obra.

Cuando Dios viene para hacer algo por y a favor del hombre, eso es gracia. El Nuevo Testamento no pone énfasis en la ley. De hecho, el Nuevo Testamento se opone al principio de la ley, pues la ley y la gracia no se mezclan nunca. ¿Es Dios el que está trabajando o el hombre?

¿Está Dios dando algo al hombre o está pidiendo algo del hombre? Si Dios pide algo del hombre, entonces estamos todavía en la era de la ley. Pero si Dios está dando algo al hombre, estamos en la era de la gracia.

Tú no irías a la casa de alguien para darle dinero mientras que tú estás allí para recolectar dinero. De la misma manera, la ley y la gracia son principios opuestos; no pueden estar juntos. Si el hombre va a recibir la gracia, él debe dejar a un lado la ley. Por el otro lado, si sigue la ley, él caerá de la gracia. Si el hombre sigue la ley, él necesita que Dios acepte sus obras.

Si existe el principio de la ley y de las obras y si el hombre tiene que dar algo a Dios, él debe darle a Dios lo que El demanda. La Biblia da a entender que las obras del hombre deben ser una respuesta a la ley de Dios. La ley de Dios demanda que yo haga algo. Cuando lo hago, estoy respondiendo a la ley de Dios. La Biblia llama a esto obras.

Pero cuando la gracia está, el principio de la ley y de las obras queda a un lado. Aquí vemos que es Dios el que obra para el hombre en vez de que el hombre obre para Dios. La gracia, que consiste en la obra de Dios para el hombre desamparado, pobre y problemático, tiene tres características o naturalezas.

Todo aquel que quiera entender la gracia de Dios debe recordar estas tres características o naturalezas. Si nos olvidamos de estas tres características, nosotros como pecadores no seremos salvos, y como cristianos caeremos. Si vemos las características y la naturaleza de la gracia de Dios, recibiremos más gracia de Dios para el oportuno socorro. Veamos brevemente estas tres características de la Biblia.

¿Qué son las obras del hombre? Generalmente hablando, existen tres cosas en las obras del hombre: (1) sus delitos, (2) sus logros y (3) sus responsabilidades. Las malas obras del hombre son sus delitos, aquellas que son buenas son sus logros, y aquellas que él quiere cargar son sus responsabilidades.

Aquí tenemos tres cosas: de las cosas que el hombre hace, aquellas que no son bien hechas se convierten en sus delitos, aquellas que se hacen bien se convierten en sus logros y aquellas que él promete hacer para Dios son sus responsabilidades.

En términos de tiempo, los delitos y los logros son cosas del pasado, y las responsabilidades son cosas del futuro; son cosas por las cuales el hombre es responsable. Si la gracia de Dios es la obra de Dios para el hombre pecador, débil, indigno y desesperado, inmediatamente vemos que la gracia de Dios y el delito del hombre no pueden ser unidos.

Tampoco la gracia de Dios puede unirse con los logros y responsabilidades del hombre. Donde entra en juego la cuestión de los delitos, la gracia no existe. Donde entra en juego la cuestión de los logros, la gracia tampoco existe.

De igual manera, donde la responsabilidad está, la gracia no existe. Si la gracia de Dios es en verdad gracia, los delitos, los logros y las responsabilidades no pueden entrar. Siempre que los delitos, los logros y las responsabilidades aparecen, la gracia de Dios pierde sus características.

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Verdades Sin Fábulas

¿Qué es una verdad? La conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente. ¿Qué es una fábula? Una composición literaria de la que se suele extraer una enseñanza útil o moral. ¿Ha fabulado Dios? Nunca. Su mente sólo ha difundido verdades. ¿Ha fabulado el hombre? De eso se trata este trabajo. No es el total, pero es una parte importante.

Una de las palabras más comunes en nuestros ambientes, es la palabra Anticristo. Lo único que te pido cuando hablemos del Anticristo, es que no pienses en una organización religiosa, ni en un dictador árabe ni en un hombre de la política occidental. Porque no vamos a enseñar sobre este tema parados sobre una plataforma de temor, como se hacía en tiempos pasados y tradicionales.

Yo lo que quiero describir es cuál es la posición, la postura correcta para una iglesia prevaleciente en este milenio. ¿Cuál es el estilo de vida de la iglesia dentro de los factores prevalecientes de este siglo? Somos mayordomos de las declaraciones proféticas.

Estos son temas que mucha gente no los hablan. La mayoría de los predicadores están abocados a hablarle a la iglesia respecto a comportamientos eclesiásticos. Algunos de nosotros rompemos ese molde, y por esa misma causa no resultamos simpáticos ni atractivos para ser invitados.

En el sentido espiritual del futuro, es necesario que la iglesia tenga absolutamente en claro para dónde va. Es la única forma en que podrá prepararse efectivamente. La realidad nos dice que no podemos tener una actitud de avestruz, tal es la de meter la cabeza en un hoyo de irrealidades y dejar el cuerpo librado a su suerte.

Así que no estamos hablando de temor ni queremos investigar quién es el Anticristo, o qué persona, o qué computadora, o qué sistema mundial es el que se va a identificar como tal. No es eso lo que estamos haciendo. Tú ya lo has visto claramente y lo has entendido y aceptado, por eso estás ahí.

Dentro de las escrituras, queremos sacar las características de cómo operan estos tiempos en contra del avance de la iglesia. Para que entonces, extraído de eso negativo, de la hostilidad que está profetizada. Porque no podemos ignorar aquello que está profetizado por Dios. Por lo tanto, orar en contra de lo que ha sido profetizado, es estar en contra de lo que Dios está haciendo.

Hay gente que está orando para que los reinos del mundo se salven. Escucha: van a caer. El hecho de que se nos diga que oremos por el presidente, no significa que oremos por el sistema. Porque el sistema se va a caer.

Hay gente que se cree que el Reino es literalmente salvar los reinos del mundo, y no es así. Ese es un mensaje exagerado, extremista y fuera de contexto. El único Reino que prevalece, es el de Dios. Pero prevalece dentro de mundos en caída. Ahora, es lógico que en medio de un mundo en caída, se va a hacer mucho más difícil la vida en la tierra.

Porque déjame decirte que la iglesia, pese a estar conectada con lo que es divino, en la tierra tiene que interactuar con los sistemas terrenales. Claro, cuando éstos se empiecen a caer, tendremos que ser absolutamente a esos sistemas.

Así es que, mientras más debamos independizarnos de los sistemas, más deberemos depender de Dios. Si la iglesia no está preparada para hacer esto, sufre, aunque lo que venga no sea para la iglesia. Las primeras tres plagas de Egipto, afectaron a Israel del mismo modo que a los egipcios.

No estaban diseñadas para Israel, pero lo afectaron. Israel vivió en Egipto por un tiempo, pero llega el momento en que Dios te separa de Egipto. Ese es el día de victoria para la iglesia, pero es el mismo día de venganza para Egipto.

O sea que, si no sabes vivir en Egipto en medio de un día de venganza, puedes ser lastimado por esa venganza. Es decir que llueve para todos, el negro, el rico, el pobre, el blanco, así que lo que debemos hacer es crear una iglesia que viva en un ambiente de Gozén.

Y a eso lo crea el hombre, no lo crea Dios. De eso se trata este tema, que de alguna manera es activar una preparación efectiva y práctica de la iglesia para este siglo veintiuno. Un elemento clave, es regresar el dominio de Dios a la iglesia, porque si no, no vamos a prevalecer.

No te olvides que estamos viviendo el tercer milenio. O sea que lo que iba a pasar en este milenio, ya pasó. O está pasando. No debes esperar más espectáculos, la visitación de Dios ya se produjo y no fue para show, fue para despertamiento. ¿Lo has aprovechado?

Y te lo pregunto porque quiero advertirte, por enésima vez, no importa, que una visitación de Dios no es para que te sientas bonito, para que te caigas patas para arriba, rías cinco horas sin parar o tiembles durante toda una semana. Una visitación de Dios es para que tú puedas penetrar ambientes espirituales superiores por entendimiento y claridad.

Yo te voy a dar cuatro puntos de vista en la Biblia sobre un mismo tiempo. Vamos a ver en este primer trabajo, el concepto de Daniel, para luego continuar con el de Pablo, el de Juan y otra vez el del mismo Juan, pero mediante el Libro del Apocalipsis, que literalmente no tiene nada que ver con el evangelio y las cartas.

Y vamos a ver cuáles son las oposiciones para el espíritu del Anticristo. Cuatro conceptos sobre ese espíritu que va a predominar en este siglo veintiuno. Que ya lo está haciendo, y que si tú no lo disciernes, puedes convertirte en una de sus víctimas.

Daniel capítulo 7 . En esta primera parte quisiera describir el concepto del Anticristo, visto por cuatro pares de ojos ungidos en la Biblia, que lo ven en distintos tiempos, pero hablando de la misma cosa, aunque vista de manera diferente.

Esto es para tener una idea completa de qué espíritu se trata. O sea que, si queremos describir al Anticristo, no podemos leer Apocalipsis. También tenemos que leer a Juan. Tenemos que hablar con Daniel, porque toda esta gente tuvo un pantallazo respecto a cómo opera este espíritu en los últimos días. Entonces, resumiendo lo que ellos encontraron, podemos sacar algunas conclusiones de cuáles son los factores prevalecientes que tenemos que vencer.

(Daniel 7: 1) = En el primer año de Belsasar rey de Babilonia tuvo Daniel un sueño, y visiones de su cabeza mientras estaba en su lecho; luego escribió el sueño, y relató lo principal del asunto.

(2) Daniel dijo: miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. (Recuerda: el mar, en la Biblia, siempre nos habla de multitudes)

(3) Y cuatro bestias grandes, (Bestias siempre tiene que ver con sistemas de poderes. No son animales) diferentes la una de la otra, subían del mar. (Está hablando de la humanidad).

(4) La primera era como león, (Esa es una analogía. No es que era un león, dice que era como león. Es una parábola, una alegoría, una comparación) y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, (A manera de hombre. Nota que este poder pertenece a algo que es humanístico), y le fue dado corazón de hombre.

(5) Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado más que del otro, y tenía en su boca tres costillas entre los dientes; y le fue dicho así: levántate, devora mucha carne.

(6) Después de esto miré, y he aquí otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas; tenía también esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio.

(7) Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos.

(8) Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas.

(9) Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente.

(10) Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos.

(11) Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego.

(12) Habían también quitado a las otras bestias su dominio, pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo.

(13) Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. (¿Quién es ese? Ese es Cristo Jesús. ¿Venía bajando o subiendo? Venía bajando).

Vuelve al verso 9: Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, ¿Quién es el Anciano de días? Dios. ¿Dónde está Dios? Arriba, en su trono. Verso 13: Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de Días, ¿Venía bajando o subiendo? Iba subiendo.

Me pregunto cuántas cosas nos estarán pasando, todavía, simplemente por no saber leer. El Anciano de días está arriba, Él venía subiendo. Quien lo ve también está arrebatado, lo está mirando desde arriba. Dice que venía en las nubes. Y que lo hicieron acercarse delante de Él. Ahí está el trono, donde quiera que quede eso.

(14) Y le fue dado dominio, (¿Cuándo? ¿Cuándo venga, o cuando subió? Cuando subió) gloria y reino, (¿Cuánto venga o cuando subió? Cuando subió)para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; (¿Cuándo, en el milenio o cuando subió? Cuando subió.)y su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, (¿Cuándo, desde mañana o desde que subió? Desde que subió) y su reino será uno que no será destruido. (¿Desde cuándo? ¿El Reino está aquí o Él viene mañana? Es bien fácil llegar a la palabra, sólo hay que vencer doctrinas denominacionales)

(15) Se me turbó el espíritu a mí, Daniel, en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me asombraron.

(16) Me acerqué a uno de los que asistían, y le pregunté la verdad acerca de todo esto. Y me habló, y me hizo conocer la interpretación de las cosas.

(17) Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra.

(18) Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre. (Está repitiendo lo que ya leímos. No es otro cuento, es el mismo pero desglosado)

(19) Entonces tuve deseo de saber la verdad acerca de la cuarta bestia, (Está hablando de la que vimos en el verso 7), que eran tan diferente de todas las otras, espantosa en gran manera, que tenía dientes de hierro y uñas de bronce, que devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies; (20) asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que había salido, delante del cual habían caído tres; y este mismo cuerno tenía ojos, y boca que hablaba grandes cosas, y parecía más grande que sus compañeros.

(21) Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía, (22) hasta que vino el anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino.

(23) Dijo así: la cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará.

(24) Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará.

(25) Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo.

(26) Pero (Pero, pero, pero, pero, a la misma hora) se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, (27) y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.

(28) Aquí fue el fin de sus palabras. (¿Cuál fue el fin de sus palabras? Todos los reinos nos servirán. ¿Cuál es el fin, entonces? Victoria.) En cuanto a mí, Daniel, mis pensamientos me turbaron y mi rostro se demudó; pero guardé el asunto en mi corazón.

En medio de todo lo que hemos leído, que parece espantoso, ganamos. Fíjate de los detalles de la derrota. Ganamos. Lo que ahora tenemos que aprender es cómo atravesarlo. Pero ganamos. Si tú no lo atraviesas, hay otro que sí lo va a atravesar, porque ya está escrito que ganamos.

Muy bien; ahora vamos a extraer de aquí algunos principios. Hay algunas descripciones físicas en el verso 5 y hasta el verso 7. Vemos personalidades, aspectos de carácter y formas de operación de esto que llamamos, el espíritu de los tiempos finales.

De las características de la bestia, en el verso 5, 6 y 7. En el verso 8 y hasta el 22, y todo eso que desglosamos, las cuatro bestias. No queremos enfatizar qué significa o quién es, o exactamente dónde se manifiesta. Lo que queremos saber, es el modus operandis a través de las características.

Cuando la Biblia nos muestra un sistema por medio de una bestia, espera que nosotros conozcamos el animal. Ella te dice que es como un oso, entonces tú aprendes las características del oso, y así sabes cómo opera el sistema.

Está usando cosas naturales para hablarte de cosas invisibles, porque a las naturales se supone que las entiendas. Si te dice que es como un león, pues entonces tú ya sabes que el león es así o es de otro modo. Tiene tal o cual característica y así es ese sistema que está representado en la Biblia por un león. Pero no tiene nada que ver con un león.

Tampoco nada que ver con un dragón. Lo que asusta a la gente de un dragón, es su boca. Tiene que ver con algo que vocifera. Tiene que ver con algo que es blasfemia. Y esto puede venir de gente, de personas, no de un dragón.

El poder del dragón, es su boca. La Biblia usa este tipo de símbolos para que tú puedas identificar el tipo de poder que se va a manifestar en los últimos días. Lo que estamos buscando, entonces, es la personalidad o los aspectos del carácter, o la forma de operación de esos espíritus que son vigentes en los tiempos finales.

No estamos buscando un líder mundial, un presidente famoso, una máquina cibernética o un líder religioso. Estamos buscando cómo discernir el tiempo, para saber cómo actuar dentro del tiempo. Eso es de lo que tú eres responsable. De lo demás, olvídate. Ganamos.

En medio de las bestias levantándose, se ve a través de todo el capítulo, que el Reino de Dios está poseyendo los reinos. Y dice que ese reino se levanta y toma aquí y allá, ¡Pero! Y luego dice que tal o cual bestia se levanta y somete a todos los pueblos, ¡Pero! Aparece este Reino que permanece para siempre.

Dentro de toda la polémica de algo negativo, estamos en una victoria constante, no solamente en el final. En el mismo tiempo y en la misma zona geográfica, mientras es día para unos, es noche para otros. Y cuando es noche para unos, es día para otros.

Escucha: el día de venganza, el día de tabernáculo, el día del Señor, el día de reposo, el día de retribución, son uno. Todos estos días, son un mismo día. El día de jubileo, es el mismo día. La mañana y la noche es un solo día.

El día de la victoria para Israel, fue día de la derrota para Egipto, a la misma hora. No son dos días diferentes. Yo sé que en las doctrinas atrasadas nos separaron eso para ver si eran diferentes, pero es un error. Créemelo.

Lo que siempre vemos dentro de esto, es que lo que el enemigo está haciendo, lo está haciendo dentro de un tiempo en que Dios le está dando autoridad a la iglesia. Es una típica maniobra de distracción. Es como cuando te tiran una bombita de humo aquí para captar la atención, mientras te están robando el banco allá.

Y el enemigo, lo que hace, es que en medio de un tiempo en que la iglesia está poseyendo reinos, comienza a vociferar y a decir cosas grandes, para distraer al Reino de lo que en verdad está aconteciendo.

La iglesia del tiempo final no es derrota, sino victoria. Pero dentro de ella, como el enemigo ve que la victoria está avanzando, entonces comienza a hacer alboroto. En la mentalidad que tiene la iglesia, es todo lo contrario. Nos tenemos que ir porque no vamos a poder sobrevivir.

Cuando lo que el enemigo está haciendo es mucho ruido, porque la iglesia está sobreviviendo bien. Claro está que, dentro de una iglesia que sobrevive, puede haber gente cautiva porque no ha aplicado los principios, entonces, a quien pueda devorarse, se lo devora.

El fin de este cuento es, que todos los dominios pasarán a ser dominio de Dios. Dentro de lo que es una falsedad, una tangente para que la gente se distraiga, lo que sí es cierto y no varía, es que el Reino de Dios se establece. Desde que Él subió al Anciano de días.

Es la misma piedra que viene, capítulo 2, que fue cortada sin manos, que es Cristo, que viene y llega a los pies de la estatua que él vio, que era el Imperio Romano, que era el que estaba de pie cuando Cristo vino, y que esa piedra comenzó a rodar en la tierra, hasta que hoy se ha convertido en un monte, la palabra monte es la palabra Reino, que llena toda la tierra, que es Su iglesia. Vino a quedarse, no se va.

En ningún momento podrás ver que la piedra que fue cortada sin manos fue detenida. Comenzó a rodar y a hacer trizas todo lo que toca. Hasta que se convierte en un gran monte que llena toda la tierra. La misma medida de levadura que empieza por una esquina y leuda toda la masa.

Es la simiente que se siembra insignificante, y se convierte en un árbol que produce sombra para todo lo que existe. El Reino de Dios, donde se siembra, mientras más lo atacan, más crece. Es la única simiente que mientras más golpes le das, más crece y más produce.

Esto significa, una vez más, que mientras más el final se acerca, más vociferante será el enemigo, pero eso no significa que haya adquirido más poder ni mucho menos. El único poder máximo que siempre ha tenido es el que todavía puede mostrar: su boca.

Yo sé que con todo esto que te estoy diciendo, muy probablemente te estoy destruyendo como mil años de doctrina y más de un centenar de gordas vacas sagradas, pero eso no quita que lo que digo siga siendo una verdad bíblica excluyente e incontrastable.

Es sumamente sencillo verlo desde arriba, con una vista panorámica que no está opacada por visiones denominacionales o domésticas castrantes y limitantes. El mundo religioso está pendiente de saber quién será el Anticristo, y eso no es lo importante. Lo importante es saber qué está pasando.

Lo que hay es una gran decepción que quiere que saques los ojos de la posesión que te pertenece. Todo el poder de la bestia, está en la boca. Si lo ves bien, vas a ver que es un monstruo que tiene toda su autoridad en la boca. Ahora te pregunto: ¿Dónde crees que tienes tú tu mayor autoridad? En la boca, también. Es un principio.

Un principado, no es otra cosa que un poder tras un credo. Tú no puedes eliminar un principado, sin cambiar la doctrina de la gente. Tú atas al demonio, pero mientras la gente crea en ese principio, el demonio te somete a través de su reinado.

O sea que la forma más efectiva de eliminar principados, no es mapeando la ciudad, sino cambiándole la mentalidad a la gente. Pablo entró a Éfeso, y en lugar de pelear contra Diana o reprenderla, o hacer una conferencia sobre guerra espiritual contra Diana, derribaron su reinado sin mencionarla y quedar como sacrílegos ante ese pueblo que la adoraba.

Él se limitó a razonar y persuadir con doce personas. Con eso solamente, se armó una tremenda rebelión y revuelta en toda la ciudad, con el resultado que ya conoces. Y ellos jamás pronunciaron siquiera el nombre del demonio que operaba detrás de Diana.

Diana fue destruida por mano de Pablo y doce hombres más. Y sin necesidad de mapear la ciudad y estudiar a ver cuánto tiempo tenía ese demonio reinando allí, cómo había llegado y con qué cosas se alimentaba. Bastó cambiar la mentalidad de la gente y ella misma destruyó su ídolo máximo.

Por eso siempre digo que no hacen falta miles, aunque no sería malo que los hubiera. Con unos pocos con una reforma mental verdadera y genuina, es más que suficiente para alterar el curso de los acontecimientos y sacar a la gente de su idolatría o ignorancia. Se puede.

¿Y cuáles son las características de lo que vio Daniel? Él vio orgullo, vio arrogancia, vio y oyó palabras vociferantes. Recuerda, estamos buscando factores predominantes del ambiente que rodea a la iglesia en el siglo veintiuno.

Vamos a estar rodeados de orgullo, arrogancia y palabras vociferantes. Saca tu mente del mundo incrédulo, colócala en lo que hoy llamamos iglesia. ¿No hay ya gente con estas características? Yo las he visto y escuchado.

Este será el ambiente espiritual de la iglesia del siglo veintiuno. Esas son las cosas que necesitamos saber si vamos a meternos, efectivamente, en ese siglo. En el verso 8, dice que tiene ojos como un hombre. Eso quiere decir que el poder de la bestia es humanista. El poder de su discernimiento, es intelecto humano. El discernimiento de esta bestia, es humano. Por eso ojos de hombre. No es divino.

Vamos a estar luchando contra una gente intelectual. Gente muy inteligente, pero inteligencia terrenal, recuérdalo. Sabemos que el antídoto para esto, es sabiduría. Tenemos que crear una iglesia donde la ignorancia no exista. Sean veinte o veinte mil. Si hay ignorancia no podemos prevalecer.

No podemos prevalecer en el siglo veintiuno, sin penetración profética como discernimiento. Cuando leímos que las estrellas dejarán de dar su luz y el sol y la luna se oscurecerán, hemos pre anticipado eclipses y qué se yo cuánta cosa más, pero hemos navegado sin agua.

Todo eso de lo que se habla, sol, luna, estrellas, eran los elementos que servían de guía y dirección para los hombres de esos tiempos. Eran los calendarios, la idea futura. Para saber para dónde ir, miraban las constelaciones y las estrellas. Era lo que ellos usaban para saber para donde ir y cuándo ir.

¿Qué está diciendo Joel, según su entendimiento, para los próximos días? Qué vendrá un tiempo en el que nadie sabrá en quien confiar. Donde todo aquello que usábamos para recibir dirección como sociedad, ya no lo marca.

Cuando confiábamos en el poder político, muchos hechos concretos nos dejan en evidencia que ya no podemos seguir haciéndolo. Cuando confiábamos en la economía y la seguridad de los bancos, tremendos sucesos ocurridos en el mundo nos muestran que tampoco esto ya es confiable.

Cuando confiábamos en la medicina como solución mediata e inmediata de todos los males de la humanidad, también eso dejó muy en claro que tiene un techo del cual no puede evadir. Cosas que marcaban el camino a seguir, entonces, ya no son confiables.

Por eso la demanda de Joel es que nuestras hijas y nuestros hijos tengan visiones proféticas, ya que es lo único que, por venir directamente de Dios, tiene suficiente seguridad como para confiar ciegamente y sin dudar.

En el verso 21 dice que estas bestias harán guerra contra los santos. Esto nos deja ver que la guerra, en los últimos tiempos, será una persecución para con los verdaderos y genuinos santos en el Señor, no necesariamente para todas las congregaciones en su conjunto.

Eso, -entiende- va a ser normal. Por lo tanto, deberemos crear una iglesia que no se queje ni pida oración al primer inconveniente medianamente importante. La persecución va a ser una especie de jardín de existencia. Y no necesariamente de parte del mundo secular, mayoritariamente, es muy probable que llegue desde la organización religiosa.

Quiero reiterar este concepto para que sea bien entendido y nadie salga a decir que el hermano dijo, y diga algo que ni por las tapas es lo que yo he dicho aquí. Si en el siglo veintiuno los santos del Señor hacemos las cosas que Dios nos demanda hacer, y vivimos como Dios nos ha dicho que debemos vivir, la persecución va a ser algo totalmente normal.

Así que ya no habrá pedidos de oración por persecución en el trabajo. Es normal. Hay gente que quiere dejar su trabajo porque se siente perseguida. ¿Está bien? No, no está bien. Pregunto: ¿Para qué crees que Dios te metió allí sino para cambiar el ambiente con tu sola presencia?

¡Es que tengo demasiadas presiones en el ambiente de mi trabajo! ¡Yo necesito vivir en un ambiente cristiano! ¿Ah, sí? Ten cuidado, a veces son peores. En el verso 25 dice que va a desear cambiar los tiempos y la ley.

Hay tiempos eth de Dios. Eth, esa es la palabra hebrea para Kairos. Tiempos específicos y ciertos decretos de Dios, que este espíritu va a tratar de echar hacia atrás o de anular. O sea: mover los kairos de Dios de sus tiempos de precisión.

Prolongarlos para que la iglesia lo haga fuera de tiempo. Y una de ellas, es la teoría del milenio. Mientras pospongamos al milenio para mañana, nos perdemos el kairos de establecerlo. Todo el mundo lee la Biblia con sentido futurista. Y mañana pasa esto, y mañana va a pasar aquello, pero no se dan cuenta que eso que están leyendo para mañana lo escribieron hace dos mil años, y que quizás ese mañana ya sucedió.

Que la Biblia se tiene que acabar un día, porque lo que apuntaba para mañana tiene que llegar un día. Si no, no es cierta la Biblia. Tenemos que tener el espíritu de Pedro, ese que dice: “Esto es aquello porque yo lo decreto y se acabó”.

Y arranca el manto futurista a promesas que no han sido encarnadas y las encarna. ¿Cuándo se encarnarán? Cuando tú le proveas un día a Dios para que se encarnen. Y Él lo que está buscando es a alguien dispuesto a encarnarla.

Pero mientras nosotros calculamos el precio de lo que hay que encarnar, decimos que es para mañana. Y decir para mañana, es ir pasándole la pelota a otra generación. Y sólo en el fútbol es bueno ir pasando la pelota a otros. En el Reino es diferente. No hay arcos. Los goles son todos de un solo equipo.

Dios hoy está levantando una generación que dice: “Me parece que yo voy a hacer eso”. Hasta que acabemos el libro. El contexto en el cual eso se va a hacer, es una oposición. Cada vez que un mensaje salga y diga: “Hoy se cumple esta escritura”, en tu medio, va a salir de inmediato una masa religiosa a decirte que eres un hereje.

Ese va a ser el contexto cotidiano de la iglesia. Están cambiando las formas operativas de la iglesia. Están llegando al fin. El fin se crea, no se espera. Se está levantando una gente que está decodificando la escritura, y están llegando a entender cómo finalizar.

Y cuando comenzamos a decretar lo que no está decretado, se va a levantar una masa de gente a decir que eso no puede ser. Y es ese espíritu, trabajando a través de gente cristiana ignorante. Y tú vas a tener que discernir si tienen razón o no. En la Biblia, nunca la tuvieron.

Y en lo natural, tampoco. Porque la mayoría busca no tener ninguna presión de responsabilidad personal. Van a perseguir a los santos, para que la tierra sea gobernada por los sistemas del mundo, y no termine de establecer el sistema de Dios.

Pero, para que se establezca, una vez más repito, tiene que haber gente que diga: “Esto es aquello que dijo Pedro, y con la autoridad de Cristo en mi vida, digo que hoy se cumple, y se acabó.” Claro, la teoría del arrebatamiento tal como se nos ha enseñado, ignora estas cosas.

Te dicen que tú estás sentado ahí y de repente sales volando. Quiero que entiendas que ese evento, que es real, depende de un proceso. Muy bien; yo, hoy, te estoy hablando de ese proceso. No estoy cancelando el evento. Te estoy advirtiendo que, para que el evento venga, tiene que haber un proceso.

La Biblia se tiene que acabar. Aquello que es oculto, es para Dios. Pero aquello que es revelado, es para ti y para tus hijos y lo tienen que poseer. Deuteronomio 29:29. Tienes que poseer la Biblia. Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, par que cumplamos todas las palabras de esta ley.

La Biblia no puede estar en un grado de santidad por encima de tu cabeza, tiene que ser algo que tú posees. La Biblia es para tragársela y encarnarla, no para tenerla sobre almohadones rojos y adorarla. La Biblia es un manual, no es Dios.

Y este es una persona, y sólo se puede manifestar a través de otra. El libro es un espejo, para que tú te conviertas en la persona que el libro representa. Tenemos que encarnar esas cosas. Un ejemplo es: el que confiese que Cristo es su Salvador, será salvo.

¿Cuánta gente todavía dice que eso es futuro para ti? ¿Es eso futuro para ti? Ya es pasado. Tú ya no usas más esa escritura para ti; ya la consumiste, ya es parte de tu vida, jamás la tendrás que usar para tu vida. Se encarnó. ¿Y el resto?

Todas las profecías que faltan, ¿Quién las va a encarnar? Tiene que manifestarse una generación que diga: Esto es aquello. Que le arranque el manto futurista y declare que esta generación puede hacer eso. Esa es la visión. Y esa es mi misión.

Yo lo voy a alcanzar. Lo entiendo y lo voy a hacer. Con mi comportamiento te voy a demostrar que tu palabra será realidad en mis días. Muy importante. Tanto como sostener un estilo de vida que impacte al mundo de tal modo que se acerque a tu casa a preguntarte qué debe hacer para vivir como tú. No te olvides que el mundo inconscientemente ama a Dios, pero no a la iglesia visible porque no se le parece.

(Daniel 8: 23) = Y al fin del reinado de estos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas.

Aquí vemos intimidación. Enigmas, en los originales es una palabra que tiene que ver con maquinaciones y artimañas. Tiene que ver con estrategias satánicas que están fuera de nuestra percepción. Van a haber maquinaciones operando más allá del alcance del discernimiento natural.

Y no pierdas de vista sus maniobras de distracción. Será ineludible el hecho de que, mientras algo importante y de cierto impacto esté ocurriendo en una parte del planeta, en otra diametralmente opuesta, el infierno desatará su ataque espiritual, que es el que realmente le interesa.

¿Qué estamos describiendo, varón? Estamos describiendo el ambiente operativo de la iglesia del siglo veintiuno. ¿Cuáles son las cosas que prevalecen? Quizás tú estás sentado o sentada, allí, con mucho cansancio laboral, y estás oyendo esto sin demasiada costumbre por este tipo de mensaje. No me extrañaría que lo encuentres un poco pesado, tedioso, aburrido.

Quiero decirte algo respecto a eso. Sin esto, no prevalecemos ni terminamos. Sin entender los tiempos, como tratamos de mostrarlos aquí, no podremos ser efectivos dentro de los tiempos finales o de la conclusión de los procesos.

Quizás en la mayor parte de las iglesias, esto no preocupe ni interese demasiado. Y no porque lo esté diciendo yo, que soy nadie para las organizaciones más importantes de la iglesia evangélica mundial. Se sentirían así lo traiga quien lo traiga.

Porque siempre que hay un mensaje que trae dirección y te prepara para el futuro, y que tú sabes, que sabes, que sabes y que sabes, que eso es de Dios, préstale atención, lo traiga quien lo traiga. Tenga un nombre rutilante en las marquesinas evangélicas, o sea un perfecto desconocido. No importa el vaso, importa el contenido del vaso.

Las maquinaciones de los últimos tiempos que hemos estado viendo en ciertos textos, son producidas por el espíritu de iniquidad, que es como decirte que el enemigo va a trabajar a través de la rebelión del pueblo.

A quien más va a usar es a la gente a la cual no le gusta someterse. Y no estoy hablando de sujeciones humanas a negreros religiosos, estoy hablando de un sometimiento al Señor, a su propósito, a su voluntad y, esencialmente, a su palabra.

Y recuerda que la rebelión, no necesita ningún alboroto par definirse. Una rebelión puede ser silenciosa. Es simplemente no obedecer los mandatos. Daniel está en medio de la bestia, en el centro de su influencia. Daniel está en medio de Babilonia.

Y allí, en medio de Babilonia, Daniel movió al arcángel más fuerte de Dios. Daniel representa a la iglesia de los últimos días. Que está en la jefatura general de Satanás y tiene la visión más precisa de los tiempos finales.

Que quiere vivir en el trono de Satanás y, desde allí, con una sola oración mueve el ángel más fuerte de Dios. La cristiandad y santidad fueron definidas, en tiempos pasados, y tal vez todavía queden ligaduras con ello, como apartamiento físico del mundo material y natural.

Sin embargo, la santidad en los tiempos finales, se define de la siguiente manera: es aquel que está en la falda de Satanás, y no se contamina. Aquel que está como José, con los ojos pintados y usando faldas, pero no es gay.

Que dentro de las operaciones de Egipto, y responsable para que ellas se manifiesten, todavía estaba siendo usado por Dios. Construyendo todo lo que la iglesia prohíbe construir, pero siendo usado para Dios. Porque en todo ese proceso, nunca perdió la visión.

Daniel en la jefatura de Satanás. Vive en Babilonia, vive en el cuartel general, y trabaja para Satanás, personalmente. Nabucodonosor representa a Satanás en la Biblia. Y viendo eso, todavía ora para Jerusalén y no pierde su visión.

Le cambian el nombre, como es la costumbre, para que todo el mundo sea llamado por un nombre babilónico, y el énfasis está en que el nombre define las características de la persona. A él le pusieron el nombre babilónico, pero todavía le tenían que llamar Daniel. No podían llamarlo de otra manera.

Porque su carácter, era más fuerte que el nombre que le pusieron. “¡Eh! ¡Este no se parece al nombre que le pusimos! ¡Se parece al Dany!” Es que era Daniel. Nunca había dejado de serlo. Porque él no estaba contaminado, aunque viviera allí adentro. Eso es santidad.

No es que se separa del mundo. Está metido en el mundo, pero con firme propósito de no contaminarse. Ese es santo. Así que el Reino se recibe en una verdad que está escondida detrás de un error, en los tiempos finales.

Y es por discernimiento, no es por observación. La gente simple ni lo ve, ni lo percibe. Eso es el Reino. Yo te acabo de leer Daniel, que es la escritura más fuerte que tiene la doctrina atrasada se cae estrepitosamente sólo leyendo correctamente.

(Daniel 7: 26) = Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, (27) y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.

Nota que la entrega del Reino está dentro de un contexto global. No es algo que pasa en una iglesia. Entiende que lo que Dios va a hacer en los últimos días, es global, de manera que la gente de nuestras iglesias deberá tener una mentalidad también global.

Y lo podemos ver en el mundo secular, donde todo el mundo ya es global en su pensamiento. Por causa de la informática e internet, la gente ha convertido el planeta en una villa. Todo es alcanzable, se achicó el globo en nuestra mente.

Antes, hablar de un viaje ha determinado lugar, era algo así como: ¡Jamás podré llegar allí! Hoy día la gente cambia de países como tú cambias de calle en tu pueblo pequeño. Y el achicamiento del planeta se ha dado, esencialmente, por la forma en que se piensa.

Ya el dinero no está ahí parado para algún día usarlo. Tú te mueves y haces lo que debes y el dinero después llega. Y la iglesia también debe trabajar de una manera global. Nada de lo que tú hagas puede ser independiente de lo que Dios está haciendo en estos días. El Reino es global y entrega su dominio a través de la persecución de esta bestia. Ese es el ambiente operativo de la iglesia del siglo veintiuno.

Quiero mostrarte por los ojos de Pablo algo que, en sí mismo, podría significar un mensaje sólido e individual, pero que forma parte de un todo que no se termina ni se agota aquí, sino que tiene y exige más, más y más.

Quiero hacer lo necesario y lo suficiente para que tú entiendas, hoy, cuáles son las características dominantes de este tiempo, en qué área nos tenemos que preparar, qué tipo de ministerio debemos estar creando, cuáles son las canciones que debemos estar componiendo, qué tipo de mensaje debemos estar predicando, qué tipo de enseñanzas se debe estar dando, cuáles son los roles y metas personales, como familia, que debemos tener, depende de lo que Dios está por hacer, y no de nuestras ambiciones.

Una gente de Reino, vive dentro de una burbuja que se llama El Plan de Dios. Y no puede ni pensar en añadir a Dios a su vida, sino que su vida se ha metido dentro de Dios. Jóvenes del Reino están en la universidad estudiando lo que va a estar en demanda en el mañana, y no lo que su papá quería que ellos fueran.

Hay gente, en la universidad, que está por graduarse de cosas que ya son obsoletas. Porque persiguieron su propia ambición, y no se prepararon para que la iglesia prevalezca en el mañana. El estudiante verdadero del Reino, investiga qué es lo que va a estar en demanda en la próxima década, y se mantiene en la iglesia y ora a Dios que le dé sabiduría para que, en esa demanda, sea patrimonio de la iglesia cuando llegue.

Eso es Reino. El resto es una predicación y un sueño. Si no ponemos estrategias firmes con los pies en la tierra, para que nuestro mensaje teórico que se convierta en realidad, soñaremos dos mil años más. El problema es que, sin preparación, en este tiempo se enfría la gente.

Como dice la palabra: muchos se enfriarán. ¿Por qué? Simple, Porque estaban esperando no estar presentes. Quiero comentarte que todavía estamos aquí. Y esto es vigente, no es futuro. ¿Arrebatamiento? Un hecho concreto y real. ¿Inmediato? No hay señales contundentes.

(2 Tesalonicenses 2: 1) = Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. (Pablo lo dijo, y la gente todavía lo sigue discutiendo).

(3) Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, (Son títulos, son nombres dados a varias cosas en la Biblia. Por ejemplo, a Judas se le llamó el hijo de perdición. El hombre de pecado, en cambio, es un hombre multimiembro, no es una sola persona. Es igual que la estatura del varón perfecto. No es un varón, es un multimiembro hombre. Es corporal, no individual), (4) el cual se opone y se levanta (Esto es lo mismo que vio Daniel, sólo que lo está viendo Pablo, en otro tiempo, a través de otros ojos, y tomando otras ondas operativas) contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

(5) ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?

(6) Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.

(7) Porque ya está en acción (Ya está en acción) el misterio de la iniquidad; solo que hay quien (Pronombre personal) al presente lo detiene, hasta que él (Pronombre personal) a su vez sea quitado de en medio. (Oye: si no sabes gramática se te confunde toda tu doctrina. Ha pasado y mucho).

(8) Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; (9) inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, (Mentirosos. ¿Dónde está el poder, entonces? En la boca. No se mueve de ahí el poder.) (10) y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.

Los que no quieren creer la verdad cuando se predica, reciben las vociferaciones y engaños del espíritu que ya está manifestado en medio nuestro. Eso está sucediendo ya. Y mientras más nos alejamos con la verdad, más atrás se quedan los del engaño, hasta que con el tiempo ellos se convierten en la fuerza hostil contra la verdad.

¿Cuántos me estarán entendiendo esto? Estamos leyendo la Biblia. La mejor forma de interpretar la Biblia es dejar que la misma Biblia se interprete. En la medida que sigues leyendo, la Biblia se va explicando. No necesitas comentarios ni mucho menos comentaristas, con mi debido respeto a los hombres bien intencionados y sinceros que puedan hacerlos.

(11) Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira,

No quisieron creer la verdad, terminan creyendo la mentira. Estas son fuerzas que vienen en contra de la mente del creyente. Te dije que había un pronombre personal en quien lo detiene y en el que viene, ¿No es así? Vamos a sacar unos principios.

Apostasía, revela al hombre de pecado. El hombre de pecado es una expresión que en la Biblia se usa bastante. Eso es la iglesia, porque en la Biblia siempre que se habla de hombre, se habla de un hombre multimiembro, corporal.

La Biblia dice que hay sólo dos hombres en la tierra: el primer hombre Adán, y el segundo hombre Cristo. Sólo dos. ¡Pero hermano! ¿Y todos los hombres que existieron entre Adán y Cristo? No son hombres, son extensiones del primer hombre. Hay dos hombres en la tierra.

Hay un hombre corporal, que se llama Adán, y hay un hombre corporal que se llama Cristo. Está, entonces, el cuerpo de Cristo y el cuerpo de Anti-Cristo. Dos hombres. Satanás no va a poder hacer a través de un nombre, lo que no ha podido hacer a través de un espíritu que permea la tierra.

Claro, lo lindo sería que tú estuvieses pendiente de un hombre mientras él engaña al resto del planeta. Eso es lo que, letras más, letras menos, ha estado pasando en los últimos años. Tienes que ver cómo opera este espíritu para poder entender sus maquinaciones.

¡Hermano! ¿Usted me quiere decir que no será un hombre el que se manifieste? ¡No lo sé! Puede ser que sí, pero mientras tanto, la destrucción viene por buscar el hombre, mientras que el espíritu opera a través de miles de hombres.

O sea que lo importante, aquí, no es quién es, sino lo que está haciendo. Ahí es donde está la enorme diferencia entre doctrina y principios. ¿Cómo vas a operar, por doctrina o prevaleciendo en tu vida cotidiana?

Se habla de la apostasía. Donde se apostata de la fe. Apostasía es que tú y yo somos socios, somos hermanos, fuimos juntos a un mismo ministerio. Mientras, yo comienzo a meterme dentro de unos terrenos profundos, como éste, y tú quizás no estés de acuerdo o te pese un poco perder cierta reputación pública por identificarse con el mensaje. Entonces te desasocias conmigo, por causa de no desear para ti mismo una persecución personal. Eso es apostasía.

Eso está pasando hoy. Yo recibo miles de adhesiones de personas comunes que van a sentarse en bancos comunes de iglesias comunes, pero no recibo adhesiones de ministros con iglesias a cargo porque no podrían felicitarme o identificarse con este mensaje sin estar renunciando implícitamente a lo suyo.

Esa es la apostasía, no es que dejan de creer en Dios. Apostatan de la persona que está trayendo un mensaje genuino. Así que el hombre de pecado, es una expresión corporal. ¿Qué pasa? Cuando la gente se separa de la verdad por causa del peso de ella, esa gente que se separa, es la evidencia del hombre de pecado.

Eran los que estaban contigo, pero que nunca eran tuyos. Que salieron de nosotros, pero que no eran de nosotros. Eran los que podían existir, mientras no se dijera la mera verdad. Pero cuando la mera verdad sale, ya no pueden esconderse.

Es cuando tú tienes gente en tu ministerio que son leales a ti, hasta que tú explicas bien lo que es lealtad. Y cuando comienzas a predicar lo que es lealtad, la de ellos no llega a la demanda establecida, y se revelan como gente que, en verdad, no están contigo. Apóstatas, o la manifestación del hombre corporal de pecado. O sea, de gente que está en error.

Pecado no es ser marihuanero o cocainómano, pecado es no dar en el blanco. Así que la gran siega, la cual incluye una gran separación, (Porque no hay siega sin primero separar la cizaña), es la manifestación del hombre inicuo. Eso está pasando hoy a todo nuestro alrededor.

Después nos encontramos con las posiciones falsas dentro de la iglesia. Recuerda que quien escribe este pasaje, es Pablo. Pablo es el que dice que tú eres el templo. Pablo es el que dice que tú eres la casa de Dios. Pablo es el que dice que Dios está edificando una casa que crece, edificada sobre fundamentos apostólicos y proféticos, para convertirse en morada de Dios en el Espíritu.

Pablo es el que te dice estas cosas, y Pablo es el que te está diciendo que esta cosa se sienta en el templo. ¿De qué templo está hablando? La iglesia. Sería la única vez que habló del templo y no se refería a ti. Es la forma de hablar de Pablo.

Y eso confundía a los demás apóstoles, porque ellos también estaban buscando que la casa fuera en Jerusalén. La iglesia no ha cambiado. Se sienta en el templo, y se hace pasar por Dios. Son cosas que hacemos en la iglesia que parecen que son de otros y que no tienen nada que ver con Dios.

Que ven obsoleto el poder para terminar que tiene la iglesia. Que nos mantienen ocupado, pero sin eminencia no vamos a ninguna parte. Que nos mantienen activos, pero nunca terminamos. Podemos tener actividad por mil años más.

Daniel lo vio como algo global. Pablo lo ve como un orden religioso. Sigue siendo el mismo Anticristo, pero ahora opera en dos dimensiones diferentes. ¿Qué estamos describiendo? En qué atmósfera va a trabajar la iglesia en el siglo veintiuno.

Señores: esto ya está pasando. Para los que están en una verdad más pesada que la clásica, esto es su diario cotidiano. Esto no es nuevo. Pero la masa que nunca lo ha experimentado, va a estar en el grueso de ello a partir de cualquier momento.

Posiciones que son reveladas por falsos standard. Otra cosa que Pablo explica que es este espíritu, es el asunto de la iniquidad. Iniquidad, aquí, es falta de sumisión. Gente sin ley, sin gobierno divino, apenas guiados por estructuras pensantes humanistas y religiosas.

Lo primero que dice acerca de esto, es que es un misterio. O sea que esta rebelión actúa en un ámbito que está más allá de donde tú puedes percibirlo. La rebelión que Pablo describe como iniquidad, opera en un ámbito más allá de tu habilidad de percibirlo. Es un misterio.

Misterio es algo que funciona, pero que no se detecta. Entonces, hay que tener discernimiento, y así hay gente adentro, que cuando la verdad sale de su boca con una impartición de aquellas, uno mira los ojos de la gente y dice: se descubrió Fulano.

Gente linda, que cuando tú le dices: el diezmo es ley, no has dado nada cuando das el diezmo, se te enojan. Se descubrieron. Es nuestra arma favorita. Largas esa palabra que es verdad-verdad y miras rápidamente a la gente a los ojos. Ahí tienes toda la evidencia de unos y otros.

Dice que esto que opera en misterio, será destruido por el soplo de la boca de Dios, el cual está en su templo que viene a través de los hombres. ¡Es que viene Dios desde el cielo y Él va a terminar con el Anticristo! No creas. El Anticristo se va a terminar con palabra como esta.

Porque ahora que tú sabes cómo opera, cuando miras a tu lado ya sabes dónde está. No tiene donde esconderse, porque lo estamos revelando. O sea: con este mensaje, en tu medio ambiente no debe operar, porque si opera tú lo descubres.

Lo que te libera es el entendimiento que traes. La palabra que conocerás, ella te hace libre. No la que ya oíste o ya entendiste. Y dice ese verso 9 del capítulo 2 que ese inicuo opera por mentiras. Es un misterio que opera con mentiras.

Pero resulta que, cuando tú no recibes la verdad, por el método de la mentira es que comienza a operar el misterio en ti. Y se sienta en el templo, y se hace Dios. Esa palabra, Verdad, no es una simple palabrita. Es aletheia, y significa la sustancia que está detrás de algo.

Es como si yo proyectara una transparencia en una pantalla, pero la realidad de esa transparencia es lo que yo tengo en el proyector. Lo otro es apenas un reflejo. O sea que, aunque lo que tú estás viendo es aquello, la verdad es esta.

Dentro de lo que se dice, la sustancia encarnada de lo que se dice, eso es lo que hay que recibir. Porque la gente, por lo regular, por llamarle palabra de Dios, te recibe el mensaje. Y se van diciendo: ¡Amén!

Pero no reciben la sustancia, porque no lo aplican. Por eso decimos que, en los últimos días, el que no apropie el mensaje, es candidato a apropiar mentira. Es como dice Santiago de aquel que se mira en el espejo, y se olvida.

Ahora Dios está dándole énfasis a los versos del tiempo final. Entonces, los que no aman la sustancia, dicen que sufrirán engaño. Son los que no amaron la sustancia, no aplicaron ni pusieron por obra lo que oyeron.

Por ejemplo: una iglesia que ama la manifestación del Espíritu, y no se involucra en el mover del Espíritu, es un engaño. Otro ejemplo: una iglesia que ama que venga un profeta y le profetice, pero no apropia una dimensión profética y vive proféticamente en la tierra.

Aman que se les enseñen y prediquen mensajes apostólicos con profundidad, pero no viven apostólicamente, como si realmente fueran enviados, ante cada situación terrenal; como si fueran pioneros, con un espíritu de mártir. Como si dejaran morir su reputación personal diariamente, para establecer el Reino de Dios.

Les gusta la revelación, y reciben del apóstol su palabra, pero no la sustancia. Lo que se debe quedar en tu vida cuando ya no escuchas esto, es este carácter. Que te atrevas a ser pionero. Que tú llegues a tu trabajo y, en medio de un caos, te sigas sintiendo enviado a resolver ese caos y no a huir de él.

Los apóstoles reciben las cosas en los pies, y las reparten a las multitudes. Si en una iglesia realmente se recibiera una dimensión apostólica, se pastorearían los unos a los otros inmediatamente y a ninguno le faltaría nada.

Esa es la muestra de que verdaderos apóstoles y profetas han venido a tu medio ambiente. Cuando se crea esa dimensión, se comienza a vivir en la gracia y no en el don fuera de la gracia. Entonces, la gente ama el don, pero vive engañado porque no agarra la sustancia.

Eso es cuando nos gusta la manifestación, pero no hay transformación personal. Nos gusta caer bajo el poder, pero no nos transformamos. El espíritu este que estamos expresando aquí, busca agarrar a la gente que busca edificar alrededor de una manifestación, pero no de la sustancia.

Están viviendo un engaño. Toda su vida vivieron así, así que se les hace fácil vivir así. Pero el que siempre fue transparente y nunca estuvo satisfecho, ese no cae en engaño. Porque anda buscando otra cosa. La iglesia, vive en un mundo de apariencia, que niega la sustancia que está dentro de la apariencia. Eso tiene que cambiar, porque es una esencia desconectada de una realidad. Son manifestaciones desconectadas de una transformación personal.

El concepto según los ojos de Juan. Estamos hablando sobre las características del ambiente que predomina y prevalece en el ámbito operativo de la iglesia del siglo veintiuno. Estamos hablando de ópticas distintas para ver a un mismo protagonista.

(1 Juan 2: 18) = Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; (¿Cuántos? Muchos anticristos.) por esto conocemos que es el último tiempo. (Nota que el anticristo es una condición prevaleciente en los últimos tiempos).

(19) Salieron de nosotros, (¿Salieron de dónde? De nosotros. ¿De nosotros? ¿Y entonces por qué siempre lo estamos relacionando con un político, un líder religioso u otro personaje mundano por el estilo?)

Quiero que entiendas correctamente. La palabra anticristo significa “uno que se opone a” o “uno que se para en lugar de”. Cristo. Y la forma más eficiente con la que él procurará vencer en su propósito, es parándose en lugar de Cristo. Porque en contra de Cristo, nadie vence.

Entonces, su modo de operación, es impostar a alguien. Impostar a alguien es hacerse pasar por él. Y la única manera de impostar a Cristo, es a través de falsos ministros. Sea por ignorancia, por mala doctrina, o exprofeso, o como sea, pero es así como Satanás se nos infiltra.

Desde mensajes que parecen construir una verdad, pero que carecen de la dinámica operativa necesaria para terminar la obra. Recuerda que mientras no terminemos, Satanás tiene tiempo. Y lo único que lo destroza y lo elimina, es que terminemos.

Entonces, mientras nuestra doctrina no mantenga vigente una inercia que promete terminar algo, porque sabemos que estamos construyendo algo, Satanás vence. Ahora imagínate tú las condiciones en las que estamos.

Donde la gente está muy ocupada en actividades independientes de un proceso que promete terminar algo. En lugar de eso, la gente está entreteniéndose, mientras supone que Cristo viene. Pero Cristo no viene si la iglesia no termina algo.

(19) Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. (Es lo mismo que hemos explicado de la apostasía. Es al separarse cuando se manifiesta que no eran nuestros.)

(20) Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.

(21) No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad.

(22) ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.

(23) Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.

Si yo te predico sobre la manifestación del Hijo de Dios en la tierra, y comienzo a hablar de la plenitud manifestada en cierta gente huio s en la tierra, tú comienzas a decir que esto es herejía, que es imposible que esta gente se iguale a. Estás negando a Cristo en el Hijo.

Cristo ya no es una entidad separada de la iglesia. Si tú no le das forma a Cristo, Cristo no tiene ninguna forma. Tú eres la forma de Cristo. Tú eres el cuerpo de Cristo. Literalmente. Cuando Cristo estaba en carne y hueso, dijo: “es necesario que yo me vaya, porque si no aquello que viene a vivir en ti, no puede venir”.

No es que había dos personas ahí arriba y Él se fue y mandó un amigo. Es que Él se fue en forma sólida y vino en forma gaseosa. Son distintas expresiones de un solo Dios. Distintas manifestaciones. El que subió, fue el que bajó. En forma gaseosa o espiritual. Estoy usando términos comunes para que entiendas. El agua se evapora y luego viene líquida. Pero es la misma agua, no son dos cosas diferentes.

Entonces, donde está Cristo es en ti, no allá. Y si viene, viene a través de ti. Si tú no lo manifiestas, nunca llega. Por eso dice: Cristo en nosotros, la esperanza de doksa, es decir: de gloria. La expresión de aquel que se fue.

Es esperanza porque anda adentro, no lo hemos mostrado. Él les dijo a los apóstoles: Algunos de ustedes no van a probar muerte hasta que no vean al Hijo de Dios venir. Bueno; Él vino, en Hechos 1:8. Ellos lo vieron; era el Hijo de Dios, sólo que en otra forma.

Por eso era necesario que se fuera, porque estando Él en la tierra no podía venir. Toma el nacimiento humano. Cuando un bebé nace de modo natural, ¿Qué es lo primero que aparece en un parto normal? La cabeza. ¿Y Luego que viene? El cuerpo. Pero es un mismo niño, ¿No es cierto?

Él es la cabeza y nosotros el cuerpo, pero es un solo ser. Me gustaría ver tus ojos en este momento. Si están escondidos detrás de tus cejas, es porque todavía hay un potente espíritu religioso en tu vida. Estos son mensajes de Reino, que mucha gente todavía no está en condiciones de recibir.

(Colosenses 2: 8) = Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.

(9) Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. (¿En dónde está todo Dios? En Él.)

(10) Y vosotros estáis completos en él, (¿en quién estamos completos? En Él.) que es la cabeza de todo principado y potestad.

(11) En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; (12) sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.

(13) Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, (14) anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, (15) y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

(16) Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, (17) todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.

(18) Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal, (19) y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.

Todo esto está muy bueno y no hay uno que no lo entienda, pero no siempre les queda claro a todos el por qué, la razón por la cual sostenemos que Cristo es la Cabeza. ¿Es una idea? ¿Es una orden? ¿Es una disposición divina? Vamos más atrás.

(Colosenses 1: 17) = Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; (18) y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, el que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; (19) por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, (20) y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

(21) Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado (22) en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él;

Aquí queda claro que Él es la Deidad, Él es la cabeza del cuerpo, pero ese cuerpo, según Él mismo dice, todavía es de carne, aunque reconciliado por medio de su muerte. Cuando yo me refiero a que es una sola entidad, me estoy refiriendo a una especie de composición global.

Cristo, en espíritu, no tiene forma si tú, en el cuerpo de Cristo, no lo manifiestas. La venida de Cristo tiene que ver con su venida literal, cuando se aparezca en su cuerpo de la manifestación de sus hijos. Eso es lo que en el Antiguo Testamento se celebraba como Parousia.

Así que el concepto de Juan, cuando lo ve en la primera de sus cartas, es que Él salió de nosotros, y ese “nosotros”, allí, es la iglesia. Y el fundamento del concepto de Juan, es que hay espíritus adentro de la iglesia que cargan en sí a este espíritu.

Lo que Juan intenta decir es que hay vasos humanos, dentro de la iglesia, que son agentes de este sistema de anticristo. O sea que hay vendedores de este programa. Que hay algunos que llevan la carga del propósito del anticristo.

O sea que antes vimos a Daniel, que lo vio como algo global, sistemas y poderes; luego lo vimos a través de Pablo, como algo alterno a la iglesia que viene a tomar el lugar de la iglesia, y aquí lo estamos viendo como vasos individuales que tienen el mismo propósito que el sistema de aquello que parece ser iglesia. Son tres puntos de vista distintos del mismo tipo de espíritu, visto en distintos tiempos.

(1 Juan 4: 1) = Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas (Allí la palabra “falsos” es la palabra actores) han salido por el mundo.

(2) En esto conoced el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; (Mucha gente todavía no puede creer que vamos a manifestar a Cristo en la carne en la tierra.) (3) y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.

O sea que no es algo futuro, que viene, es algo que ya está. Es algo que se parece a la verdad, por eso se nos recomienda probar los espíritus. Si todo lo espiritual que vemos hacer en la iglesia fuera cierto, no tendríamos necesidad de probarlo. La aparición de este espíritu, (Y no digo venida porque siempre estuvo, sólo que ahora aparece).

Satanás trabaja mientras está oculto. Cuando se revela su presencia, esa es su caída. Él trabaja en tinieblas y reina en ignorancia. Donde hay verdad establecida, él ya no puede operar. Y donde hay luz, es visto. O sea que el máximo poder que tiene, es que tú no lo veas.

El poder que te lleva es el del engaño, que él esté operando y tú no te hayas dado cuenta. Por eso es que la luz de la aparición de Cristo, lo revela. Hay una especie de flash, de fogonazo, de resplandor del cielo y tú miras y dices; ¡Míralo! ¡Allí está!

Por eso la palabra dice que no creas si te dicen que anda por aquí o por allá. En la medida que Cristo vaya manifestándose en ti, se te ira revelando la presencia y forma operativa de este espíritu. En lo oculto.

Así que ya está en el mundo. Así que esto es dentro del contexto de lo que es un creyente. El mundo aquí, es el mundo de la iglesia, está hablando de la iglesia. El mundo es el ámbito operativo de la cosa que tú eres o en la que estás. El mundo tuyo puede ser este, y aquel vivir al lado tuyo y estar en otro mundo.

Es el ámbito donde tú operas. ¿Qué vimos ahí? Engaño dentro de una doctrina de Cristo. Se mueve por manifestaciones de verdad que no son verdad, porque carecen de sustancia. Estamos describiendo cómo opera este espíritu.

Es una ilusión fuerte, que agarra corazones débiles. Es un orden profético falso, o falsos ministerios. Falsos no porque vengan con maldad, sino porque no son reales. Han sido creados por hombres. Eso no quiere decir que el hombre es malo. Sólo que cuando opera fuera del contexto de un llamado, es falso. De esos, hay miles. No es una fuerza de política exterior, sino más bien una corrupción interna en la iglesia.

Después tenemos el concepto de Apocalipsis. Cómo Dios habla de esto por medio de revelaciones de Apocalipsis. Pese a que parecería ser el libro donde más se habla, para nuestro trabajo sólo forma parte complementaria de un todo.

(Apocalipsis 13: 1) = Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo.

(2) Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad.

(3) Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, (4) y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?

(5) También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias. (¿Dónde está el poder, una vez más? En la boca. Si te pones a leer bien toda la Biblia, todos estos animales lo único que tienen es una boca grande. Y blasfemias. Recuerda que es imposible blasfemar sin conocer a Dios) y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses.

(6) Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo.

Esta es gente que está en la tierra, pero que viven en otra dimensión. Están en un lugar llamado yashab, que es una posición, un perímetro de alcance, una postura espiritual que te da una mentalidad para trascender los límites terrenales, yashab, “los que moran”. Morar. Cristo dijo: nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el que está en el cielo. Pero estaba en la tierra, hablando con Nicodemo. Juan 3:13.

Cristo estaba parado en otra dimensión. Su mentalidad funcionaba por otro chip. Él estaba guiado por principios de Reino, no culturales. No era judío, era de Reino. No eres mejicano, eres de Reino. No eres chileno, eres de Reino. No eres argentino, eres de Reino.

Vive en cualquiera de estos países, pero no opera como se opera culturalmente en estos países. Por eso les dijo en Juan 17: “Estoy orando para que donde yo estoy, tú estés”. Pero él estaba parado al lado de ellos. ¿De qué estaba hablando?

Él aquí no dijo “para donde yo voy”, dijo “donde yo estoy”. Estaba en la tierra, hablando con ellos. Le dijo al Padre: “Yo no estoy en el mundo, pero esta gente que está acá parada al lado mío, sí.” Estudia eso con cuidado. Vas a ver que los dos estaban parados en la misma zona geográfica, pero en dos posiciones diferentes.

Apocalipsis aquí dice que si moras en esa dimensión llamada cielo, si tu mentalidad trasciende la tierra, sólo te llegan vociferaciones. Pero si estás morando en la tierra, el anticristo te traga vivo. Si no eres teleosis, te traga vivo el anticristo.

Pero si tu mentalidad trasciende los límites de la tierra, entonces el anticristo lo único que tiene para ti es una boca grande. Es el día de libertad para los que entienden. Él dice que Él viene como ladrón en la noche, pero ustedes son del día.

Del día es la gente que entiende, de la noche es la gente ignorante. Sean salvos o no. El ladrón en la noche viene cuando la gente no sabe que viene. O sea: cuando uno no está consciente de lo que está ocurriendo. Llega como ladrón como los ignorantes, no es que viene de noche.

(7) Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.

(8) Y la adoraron todos los moradores de la tierra (Pero los moradores del cielo, no. Los de la tierra fueron engañados, pero los que yashab en el cielo, no. Lo estás viendo claramente, ¿No es cierto?) cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.

(9) Si alguno tiene oído, oiga.

(10) Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos.

Aquí vemos blasfemadores, vemos que invade todos los aspectos de la vida, y vemos que es un demonio que es transcultural y no respeta grupos étnicos. Es un sistema de creencia que se ha integrado al sistema del mundo, dentro de la iglesia.

Ahí te habla de la marca en la mano y la gente anda por allí diciendo que se trata de un seguro social o qué sé yo cuántas imaginaciones más del estilo de ciencia ficción. Buscando algo relativo a las marcas, encontramos tres versos que te hablan de tener marcas en la mano, donde jamás antes se te ocurrió decir que iba a hacer otro tipo de sello. Así que, pregunto: ¿Por qué el de la bestia tendría que ser un sello?

Mira conmigo Éxodo 13. Acuérdate que Apocalipsis está escrito en lenguaje del Antiguo Testamento. Juan está preso en la isla de Patmos, es exiliado por causa de su mensaje, y comienza a escribir cartas para que la iglesia se libere de la tribulación que estaba vigente en su día.

Y para que esas cartas le pudieran llegar a ellos, las escribía con códigos de un idioma del Antiguo Testamento que sólo la iglesia entendía. Así fue que los romanos lo tomaron por loco y dejaron pasar libremente sus cartas. Pero toda la iglesia sabía de qué se trataba.

La única que no sabe de qué se trata, es la iglesia de hoy. Pero eran cosas que transcurrían en ese día, no en el futuro. Por eso dice: esta es la revelación de Cristo y de cosas que han de suceder…pronto, no mañana.

(Éxodo 13: 16) = Te será, pues, como una señal sobre tu mano, y por un memorial delante de tus ojos, por cuanto Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte. (Aquí vemos que el éxodo de Egipto, es una señal en la mano. Fíjate que ninguno de ellos tenía marca.)

(Deuteronomio 6: 8) = Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos.

¿De qué estamos hablando aquí? De mandamientos y de palabras, que cuando las entiendas y las ates a tu cuello, serán como señal en tu mano. La gente con entendimiento en la palabra no tiene nada en la mano. ¿Te das cuenta cómo, a veces, entendemos y después enseñamos cualquier cosa?

(Deuteronomio 11: 18) = Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos.

Aquí vemos que cuando guardas la palabra de Dios, es una señal en tu mano. ¿Qué significa esto? Que cuando tú guardas la palabra de Dios, tus acciones son gobernadas por la palabra que guardaste. Las manos son las acciones de los creyentes en la Biblia, tiene que ver con ministerio. Nada que ver con un sello, un chip ni nada de eso.

Ser espirituales no significa ser fantásticos. Ser espiritual, en muchos casos que la Biblia relata y muestra, implica ser práctico. Así que esto es una falsa religión. Dice que es como un cordero, pero tiene boca de dragón. Parece una iglesia, pero es un dragón.

Es un poder político, pero al mismo tiempo es un cordero con boca de dragón. ¿Qué es eso? Es algo que parece y tiene el carácter de una iglesia, pero que cuando tú lo miras con más atención y cuidado, descubres que no lo es.

Vemos que estas son las condiciones que prevalecen. Cuatro áreas de actividades específicas satánicas que se extraen de todas esas cosas que hemos visto. Cuatro áreas. Lo que debemos hacer, entonces, es construir un estilo de vida que nos permita neutralizar estas condiciones.

Nº 1. Daniel 8:12. En los últimos días, la verdad será tirada al suelo. O sea que es un día de engaño.

Nº 2. Daniel 7:25. Persecución violenta a los santos. Esto quiere decir que es un día de martirio, donde el espíritu apostólico será predominante. Los verdaderos apóstoles son mártires, no gente famosa en la televisión cristiana.

Nº 3. Espíritu de iniquidad. O sea, el asunto de gobierno, donde hay gente que lleva su propio gobierno y no quiere someterse al de Dios. Rebeldía. Eso está en 2 Tesalonicenses.

Estoy resumiendo todos los principios que te dije en cuatro categorías. Categoría 1, engaño. Categoría 2, martirio para los santos. Categoría 3, falta de orden divino y gobierno en la casa de Dios. Categoría 4, poderes de falsa doctrina.

Son cuatro categorías. Al lado de cada una de estas categorías, podemos poner al espíritu que hemos estado estudiando hasta ahora. Es el final y la conclusión de una novela que hemos venido leyendo. Lo hemos visto a través de cuatro ojos: Daniel, Pablo, Juan y la revelación de Apocalipsis.

Ahora, lo que tenemos que hacer, es montar una estrategia en contra de esta inercia. Acuérdate que los eventos proféticos vendrán a la tierra, y Dios dijo que vendrían a la tierra, de manera que esto que acabamos de leer va a acontecer, y ninguna de tus oraciones lo va a detener.

Lo único que podemos hacer es levantar un mover que lo neutralice, en lo que nosotros terminamos. Tú no puedes orar en contra de profecías que se van a establecer como decretos de Dios. Nuestra posición es ministrar dentro de ese ambiente.

Mientras más oscura y llena de tinieblas esté la tierra, más abundará luz sobre nosotros, así lo dice Isaías. Tinieblas cubrirán la tierra, pero en el mismo día y a la misma hora, sobre de ti amanecerá una luz. No es una linterna, es un nivel de sabiduría singular en medio de un mundo que no sabe para dónde ir.

Y cuando haya más sabiduría en la casa de Dios que en las instituciones seculares, entonces las naciones vendrán a tu sabiduría. Todavía nadie le está preguntando nada a la iglesia. Porque la iglesia misma no sabe muy bien para dónde va.

Yo digo esto para que vayas metiendo dentro del contexto del tiempo, cuánto tiempo falta. Gracias a Dios que las cosas están siendo así. Se siente en el mundo del espíritu un sentido de urgencia. Hay una velocidad en la cual Dios está trabajando, que aquellos que pierden la ventana de oportunidad para entrar en lo que Dios está haciendo, ya no tienen una segunda oportunidad para hacerlo.

Dios se está moviendo rápido. Acuérdate que Dios se mueve de acuerdo con el remanente que le obedece y no con la multitud que lo analiza. Hay gente que ya está viviendo esto que te estoy contando. Es tiempo de entrar, y el tiempo es hoy. Es serio este asunto.

Por eso es que en el verso 9 de Apocalipsis 13, dice que si alguno tiene oídos, que oiga. Cambia tu discernimiento de lo natural al discernimiento espiritual. Es como decirte que dejes de escuchar las cosas con tu carne, y prestes atención a lo que Dios está diciendo.

Acuérdate que el orden de Dios es primero lo natural y luego lo espiritual. Eso es 1 Corintios 15:45. Esto significa que vamos a terminar con lo espiritual, no con lo natural. Me pregunto, entonces, por qué seguimos buscando edificios en Jerusalén.

Eso va en contra del principio operativo de Dios. Dios no comienza por lo espiritual para terminar con bloques y ladrillos. Comenzó con símbolos y tipologías de ladrillos, para terminar con un neos espiritual, un templo hecho de carne y hueso, no creado por manos humanas.

Va en contra de los principios operativos de Dios. Dios nunca vuelve a una gloria anterior. Es un patrón eso, puedes firmarlo. Si sale de una tienda, se va a un tabernáculo, no vuelve a la tienda. Si sale de un tabernáculo se mete a un templo, no vuelve al tabernáculo. Si sale del templo se mete a Cristo, no vuelve al templo.

Si sale de Cristo se mete en la iglesia, no vuelve a Cristo. Por eso te dije que Cristo está acá. La iglesia es más grande que Cristo. Por eso Él dijo: más grandes cosas harás tú. Por eso me tengo que ir, porque tú tienes que aumentar todo esto.

Cristo fue grande porque hizo la parte que a Él le correspondía, pero la parte que nos corresponde a nosotros, es más grande que la de Cristo. ¡Él lo dijo! ¡No es blasfemia! ¡Es Biblia! Por una simple razón de mentalidad religiosa, tenemos a Cristo en una posición que no es la que le corresponde.

Si Cristo fuera más grande que nosotros, vendría después. Entiende. Es más grande tenerlo por dentro que en una sola persona. El milagro más grande es que a Dios lo traemos por dentro. Haremos morada en ti, dijo. Vendremos y haremos morada en ti. Vendremos y haremos morada en ti. Y la iglesia lleva mil años buscando hacer morada en el cielo.

(Apocalipsis 13: 10) = Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos.

Principio Nº 1 : la paciencia del creyente para prevalecer en los tiempos finales, es en este principio: el que a hierro mata, a hierro muere. Y el pecado se elimina a sí mismo. Venceremos. Aquí descansa tu paciencia: que el que a hierro mata, a hierro muere.

O sea que el pecado se autodestruye. Esa es la paciencia, aunque no parezca ser victoria. Pregunto: ¿A quiénes se les mueren los hijos por sobredosis de drogas, a la iglesia o al mundo? Al mundo. ¿Quiénes se están matando en peleas de pandillas o bandas de delincuentes, la iglesia o el mundo? El mundo. ¿Quién se está muriendo por SIDA o balazos de metralletas de narcos, la iglesia o el mundo? El mundo.

Entonces, déjame decirte que el mundo no se está haciendo más grande, se está haciendo menor. Se le está acabando la gente. Es una realidad estadística: cada vez hay más creyentes y cada vez los mundanos mueren más. Llega el momento que: ¡fueron!

No lo parece, pero dice que aquí, aquí está la paciencia de los santos: en que el que mata, por muerte debe morir. Que hay un principio eterno que dice que el que opera de cierta manera, de cierta manera termina. Que puedes descansar porque de esa manera se auto elimina a sí mismo.

Aquí está tu paciencia. ¿En dónde? En que el que mata a espada, a espada muere. Eso ya es Nuevo Testamento. O sea que ganamos, aunque no lo parezca en lo natural en principio. La paga del pecado es muerte. Entonces se está ganando, porque dice la palabra que venir a Cristo es vida.

Es la doctrina la que nos confundió. “¡Es que son pocos los que se salvan!”. Hay verdades que son reveladas a los que no son ignorantes de la validez de estos tiempos. Así que es tiempo de saber lo que Dios está haciendo.

¿Cómo que nadie sabe lo que Dios está haciendo? Si no sabes lo que Dios está haciendo, quédate firme ahí hasta que lo sepas. No puedes ayudar a nadie hasta que entiendas lo que Él está haciendo. Cuando tú trabajas en lo secular, lo primero que se te enseña es el objetivo a lograr. ¿Cómo vas a trabajar para Dios si no sabes qué es lo que quieres?

Eso es falsa humildad. Conformismo o, peor, fatalismo. “¡Oh! ¡Nadie sabe lo que Dios quiere!” ¿Cómo que nadie sabe lo que Dios quiere? Dios jamás haría algo con su pueblo sin antes mostrárselo para que sepa adonde se está metiendo.

El mal se destruye a sí mismo. Esta es tu ancla para el alma. Este es un principio operativo para el tiempo final de la iglesia. El que vive por maldad y por pecado, por espada muere. Así que eso me trae al segundo principio: no enfoques la actividad natural del hombre. Esto te saca de la posición espiritual que traes.

No te dejes llevar por falsos maestros estrellas de la televisión cristiana. El tiempo literal y natural de la tierra, no determina la historia. Puede emparejarse con ella, pero no la determina. Si te enfocas en la actividad del hombre natural, vas a confundir grandemente tu camino.

Recuerda que el principio básico de nuestro andar es empezar con lo natural, y terminar con el espíritu. Entonces, si vas a terminar en el espíritu, la guerra del Armagedón es algo espiritual. Es más; la palabra Armagedón, significa guerra espiritual.

Tienes que entender como Él camina. No tienes que estar pensando en tarjetas de crédito, ni en computadoras, ni en chips electrónicos. Abre los ojos, que el espíritu está operando en nuestro medio y en muchos casos pasa desapercibido por causa de que la gente está entretenida buscando fantasmas.

Nº 2. No te involucres en una Especulación amplia de razonamientos carnales. Recuerda que los eventos proféticos se declaran a sí mismos en poder y en milagros. Si es Dios, lo vamos a saber. Tenemos que vivir en un ámbito sobrenatural, naturalmente.

Prácticos y excelentes en lo secular, pero en cuanto se necesite, esgrimiendo sabiduría divina, como Daniel. Y con la mayor naturalidad, sin impostar la voz cuando hablamos con Satanás. Él obedece a nuestra autoridad en Cristo, no a nuestros alaridos o aullidos. Ahí el que se asusta es el vecino. Y se cree que nos volvimos locos.

Manteniendo metafóricamente una vestidura cristiana y un carácter apostólico. Que es el equivalente a decir un carácter de enviado.

Nº 3. No busques darle cara al futuro con temor. No puedes tener temor. No puedes vivir con el síndrome del avestruz, esa ave corredora que habita el sur argentino que cuando se asusta mete su cabeza en un hoyo y deja todo su cuerpo expuesto a los ataques externos.

Y, por favor, no te quedes al margen de todo esto. No existe tal cosa como el ministerio del observador. Esto no es doctrina, esto es trabajar por el futuro y, esencialmente, por el futuro de tus hijos o tus nietos. Despierta. Ya se perdió demasiado. Es tiempo de victoria. ¿Amén?

Y mucho menos aceptar dependencia a doctrinas creadas por hombres, por eruditos que te los hayan vendido y prestigiosos que sean en el seno de tu denominación. Todas las doctrinas fueron creadas por hombres. Dios está creando condiciones prevalecientes para el siglo veintiuno.

Salvo o no salvo. Este viene aunque no crea en Dios. Más te vale creer en Dios, porque es lo único que te garantiza prevalecer. Pero si puedes ver la mano de Dios operando en tiempos de caos, entonces ya no te asustas.

Nº 4. No podemos darnos el lujo de ser una generación no preparada. Tenemos que prepararnos con conocimiento, con relaciones a un alto nivel, una demostración de verdaderas alianzas. Porque en un tiempo abundante de apostasías y engaños, tejer estrategias conjuntas es inteligente y adecuado.

Este es un tiempo de alianzas no religiosas, sino espirituales. Compromiso. Transparencia. Cero protocolo religioso. Cero políticas. Sólo un corazón, dos, tres o los que sean qué palpiten en una misma sintonía y frecuencia.

Nº 5: Que no seamos sensibilizados por causa de doctrinas y determinadas interpretaciones

(Mateo 24: 1) = Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.

(2) Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

(3) Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: dinos, ¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?

(4) Respondiendo Jesús, les dijo: mirad que nadie os engañe.

Cuando pidieron señales de tiempos finales, lo primero que Cristo dijo es que tengan cuidado que nadie los engañe. Cuatro veces en el libro de Mateo 24, Él dice que tengan cuidado con el engaño. Mira lo que dice el próximo verso.

(5) Porque vendrán muchos en mi nombre, (Esa es la iglesia. La única que usa el nombre de Cristo es la iglesia) diciendo: yo soy el Cristo, (Yo soy la verdadera iglesia), y a muchos engañarán. (Nota que el engaño viene a través de creyentes. La palabra engaño, es la palabra planao, y significa “hacer vagar, desviar, sacar del rumbo como un velero, o desviarte de la verdad”)

(Verso 9) = Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.

(10) Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.

(11) Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; (12) y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.

(13) mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Escucha; dice que será salvo el que persevere hasta el fin, no hasta un rapto o un arrebatamiento. Hasta el fin. Y eso será después que ocurran todas estas cosas. Aquí hay una presión natural y espiritual que está identificada por iniquidad y frialdad en la iglesia.

(Verso 23) = Entonces, si alguno os dijere: mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis.

(24) Porque se levantarán falsos cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aún a los escogidos.

Nota que un enorme ministerio acompañado de señales y prodigios espectaculares y sobrenaturales, no es ninguna garantía que provenga de Dios. Escucha: cuando tu anhelo por una manifestación es mayor al anhelo por apropiar la sustancia, la manifestación te engañará. Cuando tu búsqueda por una manifestación es superior a tu búsqueda por apropiar un principio, serás engañado.

(Verso 27) = Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.

Eso te está diciendo que la manifestación de Dios va a ser global, no americana, o europea, o latinoamericana, o asiática, o africana. Mucho menos árabe o hebrea. Global. Porque dice la palabra que la gloria llenará la tierra como las aguas cubren el mar.

Eso es lo que podríamos denominar como ecualización mundial. Tiene que haber en ese momento tanta gloria en China, como en los Estados Unidos, como en Groenlandia o en Argentina. Los estudios de estadísticas dicen que para 2015, la mayoría de la población mundial no será de tez blanca.

Eso significaría que, en contra de lo que se ha estado enseñando por años, algunas de las manifestaciones visibles y probables, si nos dejamos llevar por signos literales, tendrán que desarrollarse en lo que en este sector del planeta denominamos como Tercer Mundo.

Lo que Dios va a hacer, no lo va a hacer en el marco de las hoy llamadas grandes potencias. No te limites a los eventos proféticos. No respondas a los eventos proféticos. No seas psíquico, entiende la verdad de Dios. La iglesia no responde a eventos, los produce. Después nos encontramos con el espíritu de martirio.

(Apocalipsis 2: 12) = Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: el que tiene la espada aguda de dos filos dice esto: (13) yo conozco tus obras, y donde moras, donde está el trono de Satanás; (¿Cuántos de ustedes se han sentido allí?) pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días de Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.

(14) Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Irsael, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.

(15) Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaitas, la que yo aborrezco.

(16) Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.

(17) El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.

Aquí vemos que vamos a morar dentro de un ámbito donde la gente va a tener una oposición, o una presión, para negar la expresión de la fe que cree. Porque Él le está diciendo que se ha dado cuenta que aun viviendo dentro de ese ámbito, no haya negado la fe. Eso quiere decir que lo normal en esos días y en esos ámbitos, es que la gente niegue su fe.

De allí entendemos que la iglesia de esos días vivirá en el marco de una presión en todas las líneas tendiente a que abortes el mensaje genuino y verdadero. Por eso se enseña casi con calidad de doctrina, que tú no puedes tener un mensaje, sino que el mensaje te tiene que poseer.

Porque si lo traes, te lo compran. Si tienes algún punto de doblez, pues será allí donde te doblarán. Toda palabra que decretemos, será probada por el Espíritu, y desafiada por Satanás. Dice que al que venza ese tipo de presión, será a quien Dios le dará cierto tipo de revelación, que ahora permanece escondida. Esto es decodificar el final.

El que vence esa presión recibirá algo que nadie sabe de dónde viene, sólo él. ¿Por qué? Porque a él Dios se la puede dar sin que nadie se la compre. Dice Hechos 1:8 que la venida del Espíritu es con poder, para que sean testigos. La palabra testigo, es la palabra mártires.

O sea que el Espíritu Santo no vino para ser funcional a un servicio carismático en la iglesia. A eso fue que nosotros lo redujimos. Pero el Espíritu, en su contexto inicial, vino para traerle a la gente una mentalidad pionera y de mártir, con la cual penetraban naciones.

Y ahí fue donde la redujimos a una simple actividad en la iglesia. Antes de salir, tiene que volver a hacer a lo que vino. Vino para hacer de gentes, mártires. Que es no amar su vida hasta la muerte. O sea que había algo en la atmósfera que tenían los apóstoles, que diariamente estaban entregados a situaciones de las cuales sólo Dios los podía liberar. No debemos encarar todo esto con temor, es normal. El entenderlo es lo que te libera. Este mismo mensaje te libera, si lo crees.

(Hebreos 11: 32) = ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; (33) que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, (34) apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.

(35) Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección.

(36) Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles.

(37) Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; (38) de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.

(39) Y todos estos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; (40) proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.

Esta gente hizo todo eso por algo que se llama “la promesa”. Había algo llamado “la promesa” que era más grande que su vida, por lo cual entregaron sus vidas como mártires, y vencieron dimensiones de la tierra que la iglesia, con todo el poder del Espíritu, todavía no ha empezado a romper.

Con una tremenda fe, mucho antes que llegar el Espíritu Santo, ellos vencieron reinos, de los cuales nosotros nos estamos escondiendo. Calma. Dentro de todo este caos, estamos poseyendo reinos. Los entendidos.

Tenemos una gente que dio su vida como mártires por algo que no van a recibir si tú no te unes a ellos. Invirtieron en una dimensión que es mucho más grande que su vida. Y no van a ser perfeccionados sin que esta mentalidad se vuelva a manifestar en la tierra.

(Hebreos 12: 1) = Por tanto, (Este es el resumen), nosotros también, (Ahí puedes decir: están hablando conmigo), teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, (Esa nube de testigos es una nube de héroes mártires. Esta palabra nube, es la misma palabra, nephes, que es usada para describir a la nube que se llevó a Cristo, y también para la que Él regresa).

Él se llevó cautividad cautiva. Se llevó los espíritus de los muertos en Cristo, y se fue en una nube nephes. De espíritus vivos, y regresa con todos los muertos en Cristo que parecen tumulto en una nube. Pero son los testigos que están esperando que tú termines para poder ellos recibir la causa por la cual entregaron sus vidas.

Esa es la nube en la cual viene, no es una nube blanca llena de agua. Una nube de testigos. De tus compañeros mártires. Ese es el ámbito de la iglesia del siglo veintiuno. Una nube de testigos donde está David, Pablo, Noé, que me están diciendo: no te atrevas. Hace siglos que estamos esperando, ¡Termina!

Tenemos que entrar en su labor, dicen las parábolas. Que fuimos enviados a cosechar, pero que no lo vamos a hacer si no entramos en sus labores. Tenemos que entrar en las dinámicas operativas que ellos comenzaron, para poder terminar lo que ellos empezaron, y no la visión independiente que tiene la iglesia de hoy.

Es entrar en el edificio que ellos comenzaron a construir, para terminar el único edificio que Dios está edificando. Y no tener una actividad independiente de la labor de la gente que dio su vida por el fundamento de un edificio que queda incompleto.

Así que deberemos arrojar afuera todo peso, a correr con perseverancia, enfocarnos en Cristo, considerar fortalecer nuestras manos, perseguir santidad y todo lo que vemos aquí en el verso 1 al 7. Son las características que nos da para nosotros ver.

Después tenemos el asunto de gobierno. Te estoy dando las soluciones a las cuatro categorías. El asunto de la iniquidad, de sumisión.

(2 Tesalonicenses 3: 7) = Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros.

El último tiempo es un tiempo de orden divino. Los apóstoles demostraron un orden. La forma de contrarrestar el espíritu de iniquidad es con un espíritu de obediencia y de orden divino. Tiene que ser con orden divino.

(1 Corintios 2: 6) = Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.

(7) Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, (Presta mucha atención a este detalle: no lo hizo para su propia gloria, lo hizo para nuestra gloria), (8) la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.

Aquí vemos que lo que domina esta edad, este tiempo, es no ver dentro del misterio. Porque los que no ven dentro del misterio, se matan a sí mismos. De manera que la forma de predicar va a ser como la de Cristo. Va a ser una predicación que atraiga al que tenga sed por la verdad, y deja desentendido al que no tiene ninguna intención de obedecer.

“¡Hermano! ¿No podría hacer estudios más sencillos para que todos podamos entenderlo?” – Perdona hermana o hermano; el que tiene oídos para oír que oiga, sigue siendo una palabra que respalda y confirma ministerialmente al que anda por el mismo camino en el que Dios anda, hoy.

Es la hoz que está preparando la siega. Si no ves dentro del misterio, vives incorrectamente. La idea es ver. Discernimiento. Otro de los principios de iniquidad que podemos ver es el de la corrupción interna en medio de la presencia de precisión de la iglesia.

(Mateo 23: 27) = ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

Está dentro de la estructura del Reino el riesgo muy posible que muchos sean engañados. Será necesario tener primeramente, alta comunión íntima, en segundo lugar, gran discernimiento y, en tercer término, la certeza plena de estar caminando por donde se debe.

(Mateo 7: 21) = No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

(22) Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?

Luego vemos que los que practican iniquidad, son piedra de tropiezo y se ofenden. Este texto que vamos a ver ahora, puede causar en ti el mismo efecto que causó en mí. Produjo liberación de muchas cosas que yo pensaba que eran diferentes.

(Mateo 13: 37) = Respondiendo él, les dijo: el que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. (Ese es Cristo).

(38) El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, (O sea: los creyentes), y la cizaña son los hijos del malo. (Este es Satanás).

¡Oye! ¿Cómo es eso? ¡Satanás no se procrea! Entonces, ¿Cuáles son los hijos de Satanás? Los que en sus vidas operan bajo los principios de Satanás. Recuerda: Cristo les dijo a los fariseos que ellos eran de su padre, el diablo. ¡Líderes en la iglesia! ¡Dedicados a la obra! Como fariseos, nadie más dedicado que ellos, ¿No? Sinceros hasta los codos. Pero sinceramente equivocados.

(39) El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.

(40) De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será el fin de este siglo.

(41) Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, (Los ángeles, o mensajeros de Cristo, son en muchos casos los predicadores. Los ángeles de Dios son seres espirituales. Son dos cosas diferentes. Los ángeles de Cristo son ministros de fuego, un oráculo de Dios.) y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, (¿Dónde estaban? En su reino. Luego que haya esta separación, los hijos de Dios resplandecen. La apostasía, se verá la verdad.)

(Verso 44) = Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.

El campo era el mundo, ¿Recuerdas? O sea que Cristo, cuando vio que la revelación de la iglesia estaba en la tierra, pagó todo el precio con su propia vida y fue y compró el campo. Compró la tierra. ¡La tierra nos pertenece, hermanos! No hubo ningún tiempo en donde la tierra le perteneciera a Satanás.

Es nuestra dos veces: por creación y porque la pagó por precio de sangre. Así que entregarle la tierra al enemigo y desear desentenderse de ella, es una bofetada en el santo rostro de Dios y de su plan. Es como decirle: tu plan no funciona, ven a buscarme. ¡Sácame de aquí porque lo que tú dices que va a pasar, no va a pasar!

Eso es blasfemia. Estos son los mensajes que nos van a cambiar. Así que tenemos que estar comprometidos a ser una gente de orden divino, para echar fuera de la iglesia lo que es el desorden, o rebelión, o la falta de sumisión. Y, finalmente, doctrina.

(1 Juan 2: (18) = Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo.

(19) Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.

(20) Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.

(Verso 27) = Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

Vemos que hay una unción que existe dentro de nosotros. Por eso en el verso 24 dice que: Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Es notorio que aquello que Dios nos ha dado, es constante. Hay una validez en Cristo que es constante.

Esto significa que hay una antena interna que nos dice cuando las cosas que se predican son ciertas. No permitas que sea tu mente analítica la que las ahogue. Ejemplo: muchos saben, por lógica, que muchas de las cosas que yo te estoy diciendo van a suceder, pero esos análisis mentales ahogan la doctrina y nos permitimos tomarnos dos años más y no terminar.

Y eso implica estar dos años más cerca de la destrucción que de lo que debíamos estar. Recuerda que la verdad no se anula por la ignorancia. Hay algo dentro tuyo que te enseña que todas estas cosas son ciertas y que otras que oyes por ahí no tanto. ¿Cuántos saben que lo que digo no es fantasía?

(2 Timoteo 1: 13) = Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús.

(14) Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros.

Mira; lo que aquí le está diciendo el apóstol a Timoteo, es lo mismo que durante mucho tiempo hemos estimado que Pablo nos decía a todos, y es lo mismo que ahora quiero decirte yo a ti, como amigo mío que eres por el simple hecho de compartir nuestras cosas en nuestra web: retén de mí las cosas que me oíste decir, y estúdialas. Si él lo dijo yo también puedo; es mi hermano mayor. Guarda todos estos principios. Si Dios nos está hablando a nosotros, es porque nosotros podemos.

(Eclesiastés 12: 9) = Y cuanto más sabio fue el predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; e hizo escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios.

(10) Procuró el Predicador hallar palabras agradables, y escribir rectamente palabras de verdad.

(11) Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados son las de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor.

Estas palabras quizás nos han incomodado un poco, pero son las palabras que vienen de Dios a través de un hombre, como siempre fue. Cristo es el Hijo de Dios, divino. Jesús fue un hombre en el cual dios pudo encarnar. Quien predicó fue Jesús. Pero habló las palabras de Cristo y del Padre.

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Un Asunto Delicado

S in ninguna duda, es un asunto delicado. Casi que debería decirte: muy delicado. Porque no interesa si estamos hablando entre hermanos en Cristo o entre gente del mundo, cuando hay intereses materiales en el medio, todo se torna complicado y hasta peligroso.

Conozco muchos casos en los que iglesias enteras han entrado en verdaderas guerras internas por causa de negocios raros entre los hermanos. Ni hablar cuando en esos negocios raros debemos incluir el uso o destino de los famosos diezmos y ofrendas.

El dinero no es algo moderno, ya se menciona por allá por Génesis 17, cuando se habla de personas compradas por dinero. Sin embargo, y al menos hasta Zacarías, se habla de dinero pesado, no contado. Ello daba el verdadero valor de los metales preciosos en forma de anillos o trozos pequeños de oro o plata.

Las cantidades de dinero que se usaban en el Antiguo Testamento, corresponden con Gera, Beka, Siclo, Maneh y Talento. Al volver los judíos del exilio en el año 536 antes de Cristo, se usaba entonces dinero persa. Eso fue seguido del dinero griego. Antioco VII, alrededor del año 140 antes de Cristo, dio permiso a Simón Macabeo para acuñar dinero judío. Los siclos se acuñaban con el grabado de un vaso de maná y una vara de almendro. Bajo los romanos, se usaba dinero romano.

Ahí es, entonces, donde comenzamos a hablar de Mamón. Mamón es un término arameo que significa “riquezas”. Es personificado como un “señor” en el texto de Mateo 6 o Lucas 16, donde se nos dice que no podemos servir a Dios y a las riquezas. En otro pasaje de Lucas 19 recibe el nombre de “mamón injusto”, como perteneciendo a este mundo en el que los derechos de Dios a todo no son reconocidos, en oposición a la verdadera riqueza, que pertenece al mundo venidero.

Con estos elementos en nuestras manos, podemos encarar el espinoso asunto de los diezmos u ofrendas dentro del pueblo de Dios, con un alto nivel de tranquilidad. La serena tranquilidad que nos proporciona no tener intereses reales puestos en la comprensión o no del tema. No tenemos un salón por el cual debamos pagar una renta mensual, así que no tenemos urgencias para recolectar fondos de cualquiera manera, que es lo que en muchos casos hemos visto realizar dentro de las congregaciones.

Tampoco pertenecemos a organizaciones a las que debamos rendirle una cuota mensual o trimestral de monto fijo, cuestión que en más de un caso ha determinado que siervos fieles y honestos, hayan fabricado verdaderos discursos manipuladores con la única finalidad de aflojar los bolsillos de los hermanos y hacerse de los dólares mínimos exigidos por esas organizaciones. Ya lo he dicho en más de una ocasión: Dios es quien sostiene este ministerio, y créeme que no exagero ni invento nada cuando digo que siempre lo ha hecho y lo hace cómo a Él se le ocurre y sin consultarme. Pero en lo práctico y concreto, durante estos casi diez años de ministerio, ha funcionado con milimétrica exactitud. Vamos al tema.

Sabido es que no hay cuerpo humano que pueda sobrevivir sin alimento. A esto lo podría desarrollar con mayor precisión, cualquier buen médico. Quien no come, se debilita primero y se muere irremediablemente después. Los que conocen de cerca los síntomas de una muerte por inanición, sostienen que primeramente sobrevienen intensos dolores, producto de que el organismo comienza a consumir sus propias reservas. Luego se pasa a un estado general de profunda debilidad, en el que la persona es incapaz de realizar movimiento alguno y, finalmente, ya con el paciente en un estado de inconsciencia o coma, se produce inevitablemente la muerte.

¿Qué se debe hacer, entre otras cosas, para evitar este tremendo flagelo en aquellos lugares donde el alimento no es abundante? Lo primero, salir a procurarlo, salir a buscarlo donde quiera que se encuentre. Ya no es factible quedarse esperando que llueva del cielo, tal como cayó el maná en el desierto. Dios no se repite, tiene creatividad suficiente para inventar algo nuevo cada día. Además nos ha dado una mente lúcida que debemos utilizar para tejer estrategias a favor del Reino, no para intentar analizarlo a Él. Cuando se encuentra buen alimento, se lo debe administrar correctamente. Lo que se necesita se consume y lo que resta, a diferencia de aquel viejo maná, se guarda en graneros, también llamados alfolíes. De la cantidad y la calidad de alimento que haya en tu alfolí, mi estimado hermano o hermana, dependerá tu vida y la de tu familia.

¿Y qué cosa es, realmente, un alfolí? Ya lo he enseñado en otros trabajos, pero bien vale la reiteración para que quede claro. Es un lugar, precisamente, empleado para guardar los cereales en grandes cantidades, algo así como hoy son los silos que encontramos en cada establecimiento rural. Sin embargo, no todo era campestre, ya que para este fin, también solían usarse grandes cántaros y habitaciones en los altos de las casas de familia.

Había viviendas, incluso, que se dedicaban exclusivamente al almacenaje de granos. Los tesoros del rey eran enormes y abastecían a muchos de sus empleados, y constituían ciudades de aprovisionamiento como en el caso de Salomón. En tiempos “turbulentos” se usaban “depósitos” y hasta pozos para esconder los comestibles. Nuestros antepasados pensaban con gran esmero en la seguridad de su alimento. ¿Estará haciendo lo mismo en el plano espiritual la Iglesia del Señor en estos tiempos? Miremos la Biblia y los antecedentes históricos que contiene al respecto.

(Génesis 41: 54)= Y comenzaron a venir los siete años del hambre, como José había dicho; y hubo hambre en todos los países, mas en toda la tierra de Egipto había pan.

(55) Cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan, y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que él os dijere.

(56) Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces abrió José todo granero donde había, y vendía a los egipcios; porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto.

En lo estrictamente histórico, geográfico y literal, es notorio que debe haber ocurrido alguna catástrofe de grandes dimensiones, porque Egipto recibía casi toda el agua de la que disponía del río Nilo, de las lluvias propias de las estaciones que caen en lo profundo del este de África. No sólo escasearon las lluvias allí, sino que el río Nilo, que se desbordaba todos los años, aparentemente no se salió de su cauce durante varias temporadas, quizás en todo el transcurso de aquellos siete años.

Sin la crecida de las aguas del Nilo, muy poco podía cosecharse en Egipto. En lo espiritual, podemos resumirlo en el hecho esencial: cuando escasea el alimento, es decir la Palabra fresca y revelada y por consiguiente hay hambre en el pueblo, la solución está en abrir los graneros, los alfolíes. En un salmo donde David habla de la prosperidad, vuelve a mencionarlo.

(Salmo 144: 12)= Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud, nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio; (13) nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de granos, nuestros ganados que se multipliquen a millares y decenas de millares en nuestros campos.

Esto nos dice que una iglesia próspera es aquella que guarda en sus graneros, toda clase de granos, alta calidad en su alimento. ¿Quieres saber cómo está tu congregación? Mira la calidad de lo que hay en tu alfolí. ¿Quieres una receta para mantener tu alfolí rebosante? Mire:

(Proverbios 3: 1)= Hijo mío, no te olvides de mi ley y tu corazón guarde mis mandamientos ; (Lo primero, es guardar la pureza y la autenticidad de la Palabra) (2) porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán.

(3) Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; (4) y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres.

(5) Fíate (Esto quiere decir: apóyate) de Jehová de todo tu corazón, (Iglesia: ¡Confía en Dios!) Y no te apoyes en tu propia prudencia.

(6) Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.

(7) No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová y apártate del mal; (8) porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos.

(9) Honra a Jehová con tus bienes (¡Esto se llama Ofrenda!) Y con las primicias de todos tus frutos, (¡Esto se llama Diezmo!) (10) y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto.

Aquí está en juego el principio de la siembra y la cosecha, ¿Recuerdas? Ese principio fue, es y será válido, pero bajo ciertas condiciones: Sembrar lo debido en el lugar indicado. ¿Y por qué a veces no funciona? Hay dos causas básicas: O no estamos honrando a Dios con nuestros bienes ni con las primicias de nuestros frutos, o bien esto se está haciendo pero en un lugar que no es granero, que no es alfolí y que por lo tanto Dios no puede bendecir porque se pierde o se roba.

Ejemplo: tú ofrendas en una iglesia cuyos líderes invierten ese dinero en negocios turbios o no santos. Como institución la iglesia progresa, porque esas inversiones rinden más dinero, pero en el mundo espiritual las cosas son total y absolutamente diferentes. Pero hay otro texto que es mucho más claro y concreto.

(Proverbios 14: 4)= Sin bueyes el granero está vacío; mas por la fuerza del buey hay abundancia de pan.

Fíjate que el buey es símbolo de poder y el pan de alimento. ¿No es así? Lo que aquí te está diciendo es que, si no hay poder de Dios manifestado, el alfolí no guarda nada que sirva, es pura hojarasca. Pero que si le da vía libre al poder del Espíritu Santo, eso produce palabra genuina, que es alimento en abundancia y no tendremos que ver ovejas flacas ni desnutridas.

Sin embargo, la tipología espiritual más clara entre el granero, el alfolí y la Palabra, el alimento en el día de hoy, está en un texto que, con muy poca imaginación, podemos estar viendo como una muestra concreta de lo que estamos viviendo como iglesia, escuche:

(Joel 1: 15)= ¡Ay del día! (¿Qué día?) Porque cercano está el día de Jehová, (Ah, el día de Jehová. ¿Y habla de un día específico o de un tiempo global?) Y vendrá como destrucción por el Todopoderoso. (¿Estará hablando de lo que hemos aprendido como el Fin del Mundo? No parece que sea así, mira:)

(16) ¿No fue arrebatado el alimento de delante de nuestros ojos? (Hermano: la iglesia, mayoritariamente, ¿No se ha quedado sin palabra de un momento para el otro, y casi delante de nuestras narices?) La alegría y el placer de la casa de nuestro Dios? (¿Te sientes igual en el templo, hoy, que hace diez años atrás?)

(17) El grano se pudrió (Eso significa que era grano bueno, palabra pura, pero se pudrió, es decir, se corrompió. Fue adulterada tanto que no lo resistió) debajo de los terrones, los graneros fueron asolados, (De un momento para el otro, alfolíes que siempre habían tenido alimento de ‘primer nivel, ahora contienen pasto seco, flaco, pobre o lo que es más grave: Tóxico.) Los alfolíes destruidos porque se secó el trigo (Dios dice que en un mismo lugar habrán de convivir el trigo y la cizaña; la semilla buena y nutritiva y el alimento falso, tóxico. Aquí dice que el trigo se secó. Entonces, ¿Qué es lo que nos queda? La cizaña, el falso alimento, la imitación humanista de la Palabra.)

Respecto a este día, en el que notoriamente el máximo padecimiento será la falta de Palabra, hay referencias muy claras en toda la Biblia. Jeremías 30:7 dice: ¡Ah, cuán grande es aquel día! Tanto que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado. Con relación al alimento, vemos en Isaías 3:6-7: Cuando alguno tomare de la mano a su hermano, de la familia de su padre, y le dijere: tú tienes vestido, tú serás nuestro príncipe, y toma en tus manos esta ruina: él jurará aquel día, diciendo: no tomaré ese cuidado; porque en mi casa ni hay pan, ni qué vestir; no me hagáis príncipe del pueblo . También hay alusión a la ausencia de evangelismo en Isaías 17:10-11: Porque te olvidaste del Dios de tu salvación; y no te acordaste de la roca de tu refugio; por tanto, sembrarás plantas hermosas, y plantarás sarmiento extraño. El día que las plantes, las harás crecer, y harás que su simiente brote de mañana; pero la cosecha será arrebatada en el día de la angustia y del dolor desesperado.

(Hageo 2: 19)= ¿No está aún la simiente en el granero? Ni la vid (El pueblo) ni la higuera (Que es el remanente) ni el granado, ni el árbol de olivo han florecido todavía; mas desde este día os bendeciré.

Al pedirle al pueblo que mire hacia tras, Dios destaca lo que representa en bendiciones poner primero su propósito, por encima y por delante de cualquier necesidad personal. Dice, primero, “Desde este día en adelante”, y luego agrega: “Mas desde este día te bendeciré”.

Estas son palabras de la segura, aunque inmerecida provisión de Dios. Esto nos tiene que llevar a decidirnos a creer y reconocer la verdad de que cuando renunciamos a las ambiciones egoístas y a la agenda personal para concentrarnos en hacer avanzar el reino de Dios, Él seguramente nos va a bendecir por y con ese fin.

(Mateo 3: 11)= Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

(12) Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

Conviene señalar, en primera instancia, que el bautismo de Juan no es otra cosa que una tipología de la experiencia de la salvación y de ser bautizado en el Espíritu. De la misma manera que el bautismo de Juan coloca al individuo en medio del agua, así el bautismo de Jesús coloca al cristiano en medio del Espíritu, identificándolo como alguien unido por completo al Señor. El fuego purifica, pero también destruye.

De allí que la salvación en Jesucristo purificaría a los verdaderos judíos que lo aceptaran como Mesías y destruirían a aquellos que lo rechazaran. Dice, asimismo, en principio, que a su trigo, es decir al alimento genuino que proviene de Él, lo guardará en el verdadero granero, en el verdadero alfolí, en tanto que la paja, que en suma es la cizaña, el alimento falso y sin nutrimento, conjuntamente con todos aquellos que lo difundan y sean portadores, se quemará. Ojo que no dice restaurar, dice quemar.

(Mateo 6: 26)= Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, no recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

(Mateo 13: 30)= Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: recoged primero la cizaña, (¡Cuidado hermano con las escatologías costumbristas! No confundamos la cronología bíblica de los hechos. Aquí dicen que primero sale la cizaña, no la iglesia) y atadla en manojos para quemarla; Pero recoged el trigo en mi granero.

Toda palabra falsa, todo alimento nocivo o sin proteínas espirituales que hoy se ofrece como bueno, se va a derrumbar dejando paso al verdadero, al divino que, como corresponde, es el que deberá formar parte del auténtico alfolí. Perdón: ¿Debo seguir diciendo que se va a derrumbar, o ya debo declarar que se está derrumbando?

(Lucas 12: 16)= También les refirió una parábola, diciendo: la heredad de un hombre rico había producido mucho.

(17) Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo donde guardar mis frutos?

(18) Y dijo: esto haré: Derribaré mis graneros, (¡Epa!) Y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes.

Aquí hay algo que te invito a que anotes y recuerdes: Él, en persona, (Figurativamente, porque no dice cómo lo hará) derrumbará todo falso o insuficiente granero, todo falso alfolí, que es el lugar donde se está almacenando alimento tóxico, alimento contaminado, y dice que construirá uno mayor. ¿Cuándo será esto? En el tiempo de la siega. Bien: este es ese tiempo, mi querido hermano. ¿Te cabe alguna duda que esto es exactamente lo que está ocurriendo?

Hasta aquí he leído algunos, al menos, de los muchos textos donde la palabra Granero, Alfolí, se encuentra presente. Unos más, otros menos, en mayor o menor medida, el sinónimo de granero y alfolí, salta a la vista y queda en evidencia. Que tanto el granero como el alfolí, son los lugares de la casa destinados a almacenar el alimento que, en épocas de baja cosecha, vamos a consumir. ¿Y cuando viene una época de baja cosecha? Ya lo vimos; cuando hay sequía, cuando falta la lluvia.

¿Cuántos saben que la lluvia, en términos bíblicos, es el equivalente a las bendiciones? Si el trigo es el alimento bueno y el alimento bueno es la Palabra ungida y pura, el alfolí será, entonces, aquel sector de la iglesia del Señor en donde se guarda el alimento espiritual para ser utilizado en aquellas épocas en que las bendiciones de Dios sean escasas y comience a verse el hambre en el pueblo. Allí es, entonces, donde podemos comprender la revelación que hay en el único verso que usa la palabra alfolí en Malaquías.

(Malaquías 3: 10)= Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré bendición hasta que sobreabunde.

Si hay un versículo usado, predicado y abanderado en nuestro pueblo, ese es este. ¿Y qué es lo que dice, linealmente? Dice que nuestra obligación legal es traer TODOS los diezmos al alfolí, al granero, al lugar donde tenemos almacenados nuestros alimentos. Como consecuencia de ese paso de obediencia, que no se nos pide porque Dios necesite nuestro dinero, sino para darnos una posibilidad de obedecer, Dios dice que prosperaremos, dando lugar a la ley de la siembra y la cosecha.

Dios lanza un desafío aquí, teniendo muy en claro que lo último que se convierte en un hombre, es su billetera. Él dice que lo probemos en esto, que no nos quedemos con lo que nos parece. Que él admite esa prueba, que no hay problema, y que prestemos atención para ver si no es cierto que abrirá las ventanas de los cielos y derramará bendición hasta que sobreabunde. Claro: bajo la óptica de una obediencia por convicción y voluntad, y no un acto forzoso por leyes bíblicas, entiende?

La palabra SOBREABUNDE, en este verso, es la palabra DAY, y significa Suficiencia, Plenitud, Una cantidad lo suficientemente grande, Algo inconmensurable. Esta palabra, DAY, aparece cerca de cuarenta veces en el Antiguo testamento; por primera vez en el capítulo 36 del libro del Éxodo, donde se refiere a una ofrenda voluntaria de oro y otros objetos.

El pueblo ofrendó de una manera tan dadivosa que las escrituras describen su ofrenda como “más que suficiente”. DAY se encuentra en el título de la famosa canción de agradecimiento de Pascua titulada DAYENU, que significa “sería suficiente para nosotros”. Cada verso relaciona algo que Dios hizo por Israel en el Éxodo y concluye diciendo que, si hubiera hecho solamente eso y nada más, habría sido “suficiente para nosotros”

¿Y qué es el diezmo? Según muchos hermanos, muy dolidos por las también muchas cosas feas que han visto dentro de las congregaciones, (el mundo no diezma, voluntariamente, claro, porque un porcentaje de los impuestos que paga al Estado, -cuando los paga-, en muchos países latinoamericanos, se derivan a una iglesia) dicen, estos hermanos, que “Es un mandamiento de la ley de Moisés utilizado, hoy, cuando estamos bajo la gracia, en beneficio de ciertas personas autoproclamadas líderes.”

Por supuesto que no es tan así. Ya leímos que en Proverbios 3 dice que debemos honrar a Dios con nuestros bienes y con las primicias de todos nuestros frutos, y que sólo así nuestros graneros serán prosperados y rebosarán de mosto, que hoy es la revelación fresca.

También es real que mucha es la gente que indudablemente está incapacitada de cumplimentar esto a partir de su propia pobreza. Una pobreza que, en muchos casos, es producto de su desobediencia a la Palabra, pero que también tiene que ver con estructuras humanistas que hoy por hoy gobiernan al mundo y lo oprimen. Esta desobediencia se manifiesta de varias maneras.

Una de ellas, dice la Biblia, es robarle a Dios. El texto de Malaquías 3:10 nos dice claramente que aquellos que retienen sus diezmos y ofrendas, le están robando a Dios. No a una congregación, no a un grupo de hombres, a Dios. Como consecuencia de esa decisión, se privan a sí mismos del cumplimiento de una promesa de bendiciones hasta que sobreabunden.

Cuando se cesa de diezmar, se está violando la ley y, si se viola la ley, entonces esa ley no puede obrar a favor de quien o quienes la violan. Nada hará que un creyente sabio y fiel deje de dar sus ofrendas y diezmos. Sus argumentos podrán ser muy lógicos y atendibles desde lo humano, pero no tienen consistencia alguna en el ámbito del Espíritu. ¡Pero estamos bajo la Gracia, no bajo la ley!

Es verdad, pero recuerda que Jesús dijo que él no venía a abrogar la ley, sino a cumplirla. La ley ha sido reemplazada por la Gracia cuando se refiere a los aspectos rituales o externos, pero no a sus principios, porque Dios es el mismo ayer, hoy y siempre. Y además es inmutable, lo que significa que no cambia. Y en todo caso, estimemos que la ley dejó de ser, pero no así la promesa que la acompaña.

Un creyente fiel y sabio, por otra parte, jamás ofrendará o diezmará con el objetivo de obtener algo a cambio. Tampoco lo hará por obligación y a disgusto. En cualquiera de estos casos, no espere quien así se maneja, conseguir algo del cielo. Dios no necesita de tu dinero, Dios te permite crucificar la carne (En este caso representada en tus bolsillos) a los fines que te ganes la recompensa simplemente a partir de tu obediencia. ¡Dios siempre recompensa la obediencia!

El salmo 78:23, dice: Sin embargo, mandó a las nubes de arriba, y abrió las puertas de los cielos, e hizo llover sobre ellos maná para que comiesen, y les dio trigo de los cielos. Y nos queda, posteriormente, el pasaje de 1 Crónicas 31:10 que relata: Y el Sumo sacerdote Azarías, de la casa de Sadoc, le contestó: desde que comenzaron a traer las ofrendas a la casa de Jehová, hemos comido y nos hemos saciado, y nos ha sobrado mucho, porque Jehová ha bendecido a su pueblo; y ha quedado esta abundancia de provisiones.

Hasta aquí lo que es demanda y recompensa de Dios en este punto. Tiene razón cuando señala que son muchos los que le están robando, pero no son pocos, sin embargo, los que están en plena obediencia. Sin embargo, venimos viendo desde hace mucho tiempo, que de todos los que están en plena obediencia para con los diezmos y ofrendas, una gran mayoría no recibe lo que Dios ha prometido, y no ve en su vida esa ventana abierta y esas bendiciones sobreabundantes.

Es por ese motivo que, desanimados, eligen adherir a la supuesta caducidad del diezmo. Como no ven resultados de prosperidad cumpliendo, estiman que eso debe ser porque la ley del diezmo ya ha quedado sin efecto, derogada. Para colmo de males, algunos manejos turbios que ciertos líderes han hecho, y hacen de esos diezmos, ha llevado a mucha gente a emparentar ambas cosas y decidir que, efectivamente, el diezmo tiene que ser algo que pertenecía a la ley y que, como tal, ha quedado sin efecto y, si se sigue predicando, es sólo porque a cierta gente oportunista e inescrupulosa le conviene.

Lo que sí está sucediendo y a muy poca gente se le ha ocurrido observarlo, es que hay una notoria falta de bendición a partir de la falsedad de los alfolíes. ¿Cómo se entiende esto? Simple: el texto de Malaquías 3:10 tiene una faceta muy clara que nadie te ha predicado, seguramente.

Tiene dos mandamientos, no uno. El primero es el que conocemos, el que se ha difundido profusamente: Traed todos los diezmos al alfolí. Pero luego viene el segundo, del cual nadie dice nada, pero que es el que otorga calibre de alfolí al alfolí, o no se lo otorga: Y haya alimento en mi casa. Casa, aquí, puede tomarse en cualquiera de los dos conceptos: El destinado al hombre, casa de Dios, templo del Espíritu Santo, o el más amplio, que es el que tiene que ver con la iglesia.

En cualquiera de los dos casos, la idea de Dios, es que tenga alimento. Que haya un alfolí, un granero, en el cual se acumule el alimento espiritual para nutrir al pueblo de Dios. A ese alfolí será, por lógica, al que ese hijo de Dios deberá traer todos sus diezmos y ofrendas. Lo que sucede con mucha repetitividad, es que hay decenas, centenares, millares de alfolíes que están, o bien vacíos o bien llenos de pasto seco, de hojarasca, de cizaña, una basura que no alimenta a nadie.

Aquí es donde la tradición impide la bendición. Porque se nos ha enseñado y con valor de ley inapelable, que los diezmos y ofrendas se traen a la congregación de la cual somos miembros. Claro, eso sería lo correcto, siempre y cuando nuestro alimento espiritual estuviera realmente en ese lugar.

¿Pero sabe usted la cantidad de gente que está diezmando y ofrendando en iglesias donde hace mucho tiempo que no hay ni mensaje, ni palabra, ni alimento? – ¿Pero y qué quiere que haga, hermano? ¡Yo me estoy congregando allí! – De acuerdo, ¿Pero se alimenta allí? – No, la verdad es que hace mucho tiempo que no recibo nada allí. – Entonces, se está muriendo… – ¡No! No me estoy muriendo porque me las rebusco en otras partes. Mire: yo hago… (Y ahí le cuentan cómo hacen para recibir alimento espiritual.

Es un abanico muy amplio de posibilidades que van desde: cumplir con todos los requerimientos en una iglesia, pero ir a alimentarse a otra; recurrir a libros, CD o DVD de diferentes siervos o de algunos en especial; Adherir a determinados espacios de Internet, la televisión cristiana o las radios cristianas. Y cientos de variantes más, algunas de ellas, lindando con lo pintoresco)

Te diré algo: Si tú eres uno de los que está haciendo cualquiera de estas cosas para alimentarte, plantéate muy seriamente que, si deseas recibir la bendición prometida en Malaquías, vas a tener que asumir que, la cosa que hagas, el lugar a donde acudas a buscar alimento, ese y no otro es tu alfolí.

Pero hermano… ¡Es que si de pronto dejo de diezmar en mi congregación y empiezo a hacerlo a otra iglesia, o a un determinado ministerio que realmente me alimenta, me voy a sentir culpable de que mi congregación no avance en la obra. Culpa: ese es el demonio que la manipulación emocional que a veces existe dentro de las iglesias ha permitido entrar. Un verdadero espíritu de hechicería que hoy por hoy camina incorporado a la vida de muchos hermanos.

¿Qué culpa? Tú no tendrías culpa alguna si obedeces al Señor. Y además colaborarías para que se haga justicia. ¿Qué justicia? La de respaldar, sostener y extender ministerios legítimos, levantados por el Señor, ungidos en su trabajo, llenos del Espíritu Santo y, al mismo tiempo, ayudar a derrumbar definitivamente a Babilonia, iglesias falsas, lugares muertos o destinados a satisfacer las ambiciones de los hombres sin aportarle absolutamente nada al reino de Dios.

Y una final que responde a una consulta que muchos me han hecho: La iglesia trae sus diezmos y ofrendas al alfolí. Jamás la Biblia ha dicho que el alfolí sea el que tiene que salir a buscarlas. – Es que se hace para que yo no me tenga que molestar, y… – Basta. Llevar tus diezmos y ofrendas al alfolí no es molestia, es un privilegio más de la adoración. – De acuerdo, pero ¿Y si la gente no lo trae? – Si alguien no los trae, no es iglesia, es visita.

– ¿Pero si es iglesia y de todos modos no lo trae? – Entonces no es iglesia, es confusión, enojo o resentimiento. Porque el diezmo y la ofrenda constituyen un sublime acto de adoración y amor total y absolutamente voluntarios, a partir de una decisión íntima y personal por convicción y no la cuota social y mensual de un club llamado Iglesia.

Algo tiene que quedar más que claro: la ofrenda es para bendición de dos partes por igual: la que entrega y la que recibe. Pero todo esto es válido cuando se realiza por dirección de Dios, y no por causas humanas. ¿Cuáles son las causas humanas?

Por parte de los ministros, sus necesidades materiales, desde pagar la renta de un templo hasta lo mínimo de la logística eclesiástica. Por parte de la gente, cierta garantía de atención especial como devolución a esa ofrenda. Ambas cosas son enfermizas y no tienen nada que ver con lo que Dios dijo al respecto.

Tú puedes ofrendar en este ministerio sólo si el Señor te ha dado dirección expresa de hacerlo. Y tendrás que moverte en algunas diligencias para ejecutarlo porque jamás lo haré fácil, para que nadie se tiente de ofrendar sólo porque no cuesta ningún esfuerzo.

Eso le hará perder dinero y a mí, confundir caminos. Si ofrendas, serás bendecido y me bendecirás, pero allí terminará todo. Ni yo tendré jamás derecho alguno a contar con tu ofrenda de modo regular, casi obligatorio, ni tú contarás conmigo para todo servicio como devolución moral de esa ofrenda. Esto es algo serio y como tal debemos tomarlo.

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El Poder de Las Palabras

N o, no me equivoqué con el título. Ya sé que suena mucho más bíblico El Poder de la Palabra que el Poder de LAS palabras, pero de lo que quiero hablar no es de lo primero, algo que ya todos los creyentes maduros conocemos, sino de lo segundo, cosa que no siempre es similar.

¿Cómo gobernamos? ¿Qué utilizamos para gobernar? Hasta este momento, hemos estado viendo y algunos supongo que también entendiendo, que todos tenemos acceso al mundo espiritual. ¿Por qué? Simple, porque eres un ser espiritual.

Y al mismo tiempo, eres un ser terrenal. Cualquier persona que decide viajar a otro país, para poder entrar en él, tiene que llenar una serie de requisitos obligatorios. Cuando nosotros entramos a una nueva dimensión de trabajo, a un nuevo país, a una nueva posición, son muchas las cosas que debemos aprender a hacer.

La primera cosa importante que debemos aprender cuando entramos en un ámbito nuevo, es aprender a hablar. ¿Hablar? ¿Cómo que tengo que aprender a hablar? ¡Si yo hablo muy bien! No te creas, son muchas las veces que no nos damos cuenta todo lo que implica hablar.

Quiero tomarme este punto del trabajo, simplemente para conseguir que tú cambies tu forma de hablar. Por ejemplo, algunas letras de algunas canciones supuestamente cristianas y ungidas. Hay una que tiene una letra, en una de sus partes, que choca con los diseños del Reino.

Dice, por ejemplo: “Te entrego mi dolor, te entrego mi enfermedad, te entrego mi vergüenza”. En sitios que caminan conforme a diseños del Reino, han optado por modificar esas letras. Ellos dicen: “Te entrego el dolor, te entrego la enfermedad, te entrego la vergüenza”.

No es mi enfermedad, es la enfermedad. Y no es la única, créeme, Hay más de quinientas canciones, de las que habitual y normalmente se cantan en las congregaciones durante la alabanza o la adoración, que han debido recibir modificaciones como estas.

Y no debe interesarnos si algunos de sus autores inician acciones jurídicas o demandas legales por causa de esas modificaciones. Porque la canción expresa un nivel de revelación. Tú no debes decir mi enfermedad, porque no es enfermedad.

Tal vez puedas estar enfermo, pero siempre será la enfermedad, no enfermedad. No es tú medicina, no es tú médico. Dios está empezando a cambiar nuestras palabras. ¿Sabes qué le ha dicho Dios a ciertos profetas? Que no hace caso a las palabras que pronuncian, porque si se lo hiciera, ya estarían todos muertos.

Y eso es muy cierto, créelo. Y si no, escucha: ¿Cuántas veces has dicho con relación a algo que quieres que suceda o no suceda, ojalá que pase u ojalá que no pase? Yo, hasta saber lo que voy a explicarte, mil veces. Después de enterarme de esto, ya no.

La palabra ojalá viene del árabe Oj-Alá, que significa “Alá lo permita” o “Si Alá lo permite”. Entonces tú te enteras que viene un tremendo predicador a tu pueblo y dices: ¡Ay! ¡Ojalá yo pueda ir a escucharlo y recibir palabra de Dios y bendición! ¿Me estás diciendo que irás a recibir palabra de Dios si es que Alá lo permite? ¿De qué me estás hablando?

Claro está que yo no soy consciente de todo eso. Hay decenas de historias que no voy a contarte ahora por falta de tiempo, pero que tienen que ver con la palabra “gracias” que la gente dice, o el “salud” cuando alguien estornuda, y hasta con las velas que se soplan en los pasteles de cumpleaños.

Lo que sí puedo asegurarte, es que nosotros al hablar y decir tales cosas, nos estamos asociando con eso. El poder de las palabras. Es buen tema, va a gustarte. Y si no te gusta, lo lamento mucho, tendrás que oírlo para no cometer más errores.

(Salmo 33: 6) = Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, (¿Por qué medio fueron hechos nada menos que los cielos? Por la palabra), y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.

(7) Él junta como montón las aguas del mar; él pone en depósitos los abismos.

(8) Tema a Jehová toda la tierra; teman delante de él todos los habitantes del mundo.

(9) Porque él dijo , y fue hecho; él mandó, y existió.

Creo que no necesito demasiado entrar en detalles respecto a esto. Dios usó su palabra, para crear todo lo que existe. A eso lo sabemos, en la carta a los Hebreos se nos habla de eso. Aparte del hermoso himno de la Creación que está en Génesis capítulo primero.

Cuando Dios habla, algo de Él, sale. Voy a explicarte esto. Tú tienes cuerdas vocales en tu garganta. Esas cuerdas vibran, cuando el aire de tu diafragma sale hacia afuera. Hace vibrar sus cuerdas, y el sonido sale. Y tú puedes escucharlo.

La palabra para aire, en griego, es pneuma, igual que espíritu. Literalmente, cuando uno está hablando, algo de su espíritu está saliendo. La palabra en hebreo, es ruah. No es casual, todo esto está ligado. Jesús hablaba y les decía: mis palabras son espíritu y son vida.

Los idiomas, por ejemplo, son parte del mundo espiritual. Hay quien dice que es más fácil hablar un idioma que hablar en lenguas. Veamos: ¿Cuándo aparecen los idiomas? En la Torre de Babel. ¿Y de dónde viene eso?

¿Cuál es la primera señal, en Hechos 2, de la presencia del Espíritu Santo? Que hablan en distintos idiomas. Y las diferencias que tienen. El alemán es bien duro, parece que estuvieras enojado cuando lo hablas. Y ni hablar de coreano o japonés, ahí parece que se estuvieran peleando todo el tiempo cuando hablan. O el portugués, que es muy cariñoso.

Lo que quiero decir es que el idioma, expresa mucho del espíritu de un pueblo. Pero los idiomas son parte del mundo espiritual. Si tú tienes acceso al mundo espiritual, también tienes acceso a los idiomas.

Hay decisiones claves al respecto. Conozco a muchos hermanos hispanos que viven en los Estados Unidos de América que llevan allí diez años y no hablan inglés. Han recibido un espíritu de bloqueo para el idioma. Lo que ocurre es que muchos entraron allí como ilegales, estuvieron muchos años en esas condiciones y, finalmente, les dieron sus papeles habilitantes. Pero nunca resolvieron su ilegalidad espiritual.

Entonces, el idioma no les es dado. Hay profetas que les han dicho que ellos no pueden acceder al idioma porque nunca fueron recibidos en el país. Fue suficiente con que se hiciera un acto profético, donde un nativo les pidió perdón por no haberlos recibido y procediendo a hacerlo, para que ellos de inmediato comenzaran a hablar inglés casi con fluidez.

Algo se rompió porque los idiomas son parte del mundo espiritual, no del mundo natural. Por ese motivo no es raro que un profeta del Señor pueda, llegado el caso y si lo necesita para comunicarse, hablar en cualquier idioma sin conocerlo previamente.

Por eso es importante que entrenes tu espíritu para el mundo espiritual. Si tú entrenas tu espíritu, tu espíritu puede hacer eso y más. ¿Has visto que los niños, aunque son de diferentes nacionalidades y no hablan el idioma, pueden jugar juntos?

Es el mismo caso cuando alguien está enojado con otra persona. Comienza a gritarle cosas en un idioma que el otro no conoce, pero al instante de comenzar con los gritos, el insultado siente el golpe y reacciona a su vez con la misma o mayor agresividad.

El mundo espiritual, está ligado a los idiomas. Algo sale en el mundo espiritual cuando tú hablas. Literalmente, una palabra te puede golpear o te puede cortar. “¡Yo nunca te he amado!”. ¡Ah! Es un corte terrible, un tremendo golpe. Literalmente, esa palabra te quiebra.

En sanidad interior se ha visto muchísimo que hay gente que vive años destrozada por una palabra fuerte dicha en su momento. Porque las palabras son espíritu y son vida, o son espíritu y son muerte. Ambas cosas se aplican.

(1 Juan 1: 5) = Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.

Queda claro; Dios es luz. Ningunas tinieblas, así en plural, hay en Él. El Reino de Dios, es un Reino de luz, y todo lo que Él habla, revela la luz de Su presencia. Donde Dios no está, hay tinieblas, y se manifiesta en la manera de hablar.

Entonces, Dios habló, sus palabras salieron, y la luz vino. Así empezó la Creación. Y dijo Dios: sea la luz, y la luz fue. Lo primero que Dios restaura, en Génesis 1:3, es la luz. ¿Cómo lo hace? Usando Su palabra. Conclusión: la palabra de Dios, trae luz.

Si después de una larga prédica, tú sales de allí más confundido que Adán en el Día de la Madre, habrá que ver si ahí estuvo operando en ese predicador el Espíritu de Dios. No puedes salir confundido. De oídas te había oído, pero ahora mis ojos te ven. Así es como es.

Por la fe entendemos, haber sido constituido el universo, por la palabra de Dios . Ahora bien: las tinieblas, también actúan usando las palabras. 1 Juan 1:5, dice acá: ningunas tinieblas hay en él. Satanás establece su reino en base a palabras.

Dice que él es padre de mentiras. Y que es mentiroso desde el principio. ¿Cómo se difunde una mentira? ¿Con signos? ¿Con señales? No, con palabras. La intercesión es, a primera vista, para ser excelentes segundos. Segundos de un primero. Pero si entendimos bien el diseño cúbico de la iglesia, también entenderemos que en realidad somos primeros de otros segundos. Horizontal.

Pero cuando a uno no le importa la posición, el lugar jerárquico que ocupa, sino que le interesa la función, ahí el enfoque es totalmente distinto. A mí no me importa en modo alguno la posición. Será porque jamás la tuve. Eso sí; tengo certeza que en el mundo del espíritu sí pude clavar alguna estaca.

Tú que decías en tu corazón . Eso es lo que le dice Dios a Lucero en Isaías. ¿Cómo empezó Lucero a torcerse? Tú sabes que él es el padre de todo este mundo espiritual de maldad. Pero ese no fue al que Dios creó. Dios creó a Lucero, no a Satanás.

Satanás se hizo solo. ¿Cómo empezó la perversión de Satanás? Tú que decías en tu corazón. Ahí empezó el problema. Cuando a Adán se le confiere la administración de la Creación, se le pide que, 1).- Nombre a todos los animales.

El nombrara a los animales, hace a Adán, co-creador con Dios. Porque el nombre determinaba la esencia del ser. Nosotros que hemos nacido en esta parte del mundo, no entendemos mucho esto. Pero para los orientales o los asiáticos, poner el nombre a un hijo, es algo muy delicado.

Si tú ves los nombres que tenían los padres acá, en los libros del Antiguo Testamento, es impresionante, porque cada nombre tiene un significado. Era la expresión de la fe de la gente. Hijo de mi Vejez, Consuelo de mis Días, en fin; sus nombres significaban cosas preciosas.

Mi primer nombre es Néstor. Es un nombre de origen griego, y significa “El que es recordado”. Otras traducciones dicen: “Destinado a grandes cosas”. Mi segundo nombre es Antonio, que en sí no sería negativo, ya que es de origen latín y significa nada menos que “El que se enfrenta con el adversario”.

Claro que yo tuve que romper un pacto que mi madre había hecho respecto a este nombre, ligándolo por ignorancia espiritual a un supuesto santo italiano de Padua. Roto ese pacto, fui libre y pude observar cómo esta parte de mi nombre me bendecía.

Claro que hay nombres que marcan a quienes lo portan por el simple hecho de sus significados. Tengo temor de ofenderte o preocuparte, pero si eres portador o portadora de uno de los que mencione, bastará con que ores rompiendo todo pacto o consecuencia de su origen y significado en el nombre de Jesús.

Uno de ellos, es Cecilia. Significa Ciega. ¿Te das cuenta por qué, quien lleva ese nombre y no ha roto con su esencia, tiene graves problemas para ver el mundo espiritual? Otra: Mónica, La que Ama la Soledad. Mara, que es Amargura.

Es más que notorio que los padres necesitamos mucha sabiduría de Dios para darles el nombre a nuestros hijos. Los nombres definen los destinos. Si recuerdas, entenderás ahora por qué razón el Señor les cambió el nombre a muchas personas. Empezando con nuestro amigo Abraham.

Porque el nombre era la expresión de su esencia, de quien eran ellos. ¿Cuál es la promesa del Apocalipsis? Sé fiel y te daré un nombre nuevo. No sólo eso, Adán fue llamado a gobernar sobre la creación, y lo hacía hablando. Expresaba su fe a través del hablar.

Si tú lees con detenimiento Génesis 3, vas a ver que, cuando Adán peca, lo primero que se altera en él, es su manera de hablar. Tuve temor, dice. Veamos: cuando Satanás se acerca a Eva, ¿Qué utiliza para tentarla? El hablar. Es impresionante, ¿No es cierto?

Entonces la serpiente dijo a la mujer . Dijo. ¿Qué le dijo? Ahí está, ¿Verdad? Tienes que aprender a darle la seriedad que tiene lo que escuchas. Lo que te estoy recomendando, es que tengas mucho cuidado con lo que escuchas. Porque cuando uno escucha, se está abriendo al mundo espiritual.

Te doy un ejemplo. ¿Qué pasa si empieza a hablarte un pesimista, un amargado? ¿Cómo crees que vas a terminar media hora después de estar escuchándolo? Tan amargado como él, o más. ¿Por qué? Ya un autor explicó esto en un libro que se llama “Transferencia de espíritus”. Es un clásico ese libro.

Porque al hablar, el mundo espiritual va de uno a otro. Pablo habló de eso en Hebreos. Una persona con gozo, ¿Cómo te deja? ¡Entusiasmado! El reino de las tinieblas, también toma ventajas a través de las palabras.

Eso te crea a ti dos responsabilidades. La primera, lo que escuchas. La segunda, lo que dices. Cuando Eva se acerca a Adán, produce algo singular, porque luego Dios va a decirle a él: por cuanto obedeciste la voz de tu mujer, y lo confronta con ese momento de su existencia.

¿Te estás dando cuenta cómo intervino la palabra en todo el proceso de la caída? Fíjate que Dios no le dice a Adán, por cuanto obedeciste a la serpiente, no dice por cuanto me desobedeciste, le dice por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer.

¿Y cómo cayó Eva? Por cuanto obedeció a la voz de la serpiente. Esta secuencia de caída se produjo, básicamente, hablando. Hablando y escuchando. El primer error de Eva, fue tratar de escuchar al diablo. ¿Sabes qué? Si tratas de escucharlo, así sea por simple curiosidad, ya está; ya perdiste, caíste en la red.

Por eso la batalla contra la murmuración tiene, a mi modesto entender, una cualidad y calidad superlativa. Puedes aceptar o disimular muchas cosas, pero no esa. Porque en muchas cosas interviene el diablo, pero nunca de manera tan precisa y evidente como en la murmuración. Y no estoy hablando de gente inocente o gente culpable, ese es otro asunto a ser tratado como deben tratarlo los hijos de Dios: cara a cara.

Tolerancia cero para con la murmuración. Porque estamos trabajando para un reino o para el otro, no hay términos medios ni colores grises. Si eres de la luz, deberás tener una vida acorde al reino de la luz. Si cedes a la tentación de lo que propone el reino de las tinieblas, fuiste; ya eres parte de él aunque seas el que predica el domingo.

Creo que ya has entendido todo lo que se mueve detrás de las palabras. A veces decimos cosas, sin ninguna duda, sin intención de dañar. Pero el diablo no busca la mala o la buena intención. Él, simplemente va a aprovechar eso para destruir.

Todos podemos pecar en el lado de las palabras. Si alguien te dice que él no, además de orar por eso que estamos hablando, también tienes que orar por su afición a la mentira. Lee a Santiago y luego entiende que no existe un hombre que pueda decir que es intachable en esto.

Un poco más o un poco menos, pero todos podemos caer. Pero lo importante es que estemos conscientes del daño que puede haber. Lo que se desata cuando yo hablo. En un momento vas a entender por qué hay gente enferma en sus cuerpos. Muy probablemente está sufriendo las consecuencias de su hablar descuidado.

Parte de la sanidad, es aprender a hablar correctamente. No toleres la murmuración, confróntala. Cuando Dios habla, Él sabe que su palabra no vuelve vacía. Y esto se cumple no sólo en Dios; tus palabras van a traer consecuencias. El Libro de los Proverbios nos habla muchísimo de esto, de cómo las palabra traen consecuencias.

La palabra de Dios dice que siempre va a hacer lo que Él quiere, y que va a prosperar a quien las crea y obedezca. En el Salmo 119:89, dice: para siempre oh Jehová permanece tu palabra en los cielos. Sécase la hierba, marchítase la flor, mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

Si hubiera cerca de ti un experto en física, podría explicarte como las ondas de sonido viajan por el éter. Y si no tuvieran oposición, podrían viajar eternamente. Porque esas ondas son capturadas es que nosotros podemos escucharlas.

Por ejemplo, tú puedes hablar algo ahí donde estás, y alguien estar escuchándote ve a saber en qué remoto lugar. Se podría hacer una vigilia de oración por sistema de microondas. Eso permitiría que lo que se está orando en un lugar, pueda ser compartido y escuchado en otro muy distante.

¿Cuál es el poder de las palabras? Dicen que hablar exige responsabilidad. Imagínate que tú y yo vamos a tener que dar cuenta de las palabras que estamos hablando. Te voy a dar un ejemplo desde la Biblia. 1 Samuel capítulo 17. Escucha lo que decía Goliath.

(1 Samuel 17: 8) = Y se paró y dio voces a los escuadrones de Israel, diciéndoles: ¿Para qué os habéis puesto en orden de batalla? ¿No soy yo el filisteo, y vosotros los siervos de Saúl? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí.

(9) Si él pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo pudiere más que él, y lo venciere, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis.

¿Qué estaba haciendo Goliat? Estaba intimidando. Él no arrojó una piedra, ni hizo un corte con la espada, pero el pueblo estaba totalmente asustado. El ejército de Dios estaba petrificado al ver a este hombre amenazante.

Pero más allá de su apariencia, lo que él decía demostraba soberbia, arrogancia y desprecio por el pueblo de Dios y por el Dios de Israel. Fueron esas palabras las que escuchó David y que tanto lo molestaron.

(Verso 45) = Entonces dijo David al filisteo: tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.

(46) Jehová te entregará hoy en mi mano, (Mira; él todavía no dio un paso, pero ya está hablando y decretando la caída de él.) yo te venceré, y te cortaré la cabeza, (¡Huau! Me gusta porque pidió oración y dirección para el combate) y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel.

(47) Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.

¡Qué sentencia! ¿No te parece? ¿El resultado? Tú ya conoces la historia. Lo que quiero que veas, es que en el inicio de la pelea, hay una confrontación de palabras. Es el filisteo el que amenaza, el que intimida. ¿Sabes qué te va a decir el diablo cuando tú quieras orar por algo bien importante para el Reino? – No puedes. Es una lucha de intimidación.

No sé cuántos de ustedes habrán escuchado la voz del diablo, pero los que sí la oyeron, saben que él te amenaza, te intimida, quiere amedrentarte antes que pelees, a ver si puede asustarte y sacarte del campo de batalla.

Y ni quieras saber lo relacionado con los gritos. ¿Tú crees que en las artes marciales los contendientes lanzan un grito de guerra solamente para que se los grabe y eso sirva para enseñar a otros? Ni lo sueñes. El grito tiene razones mucho más reales. Entre ellas, la de debilitar la energía del enemigo. Con un simple, (Y no tan simple) alarido.

Si tú hicieras, (Y digo hicieras porque mi sano consejo es que ni siquiera lo intentes), un curso de artes marciales, allí te enseñarían que la mayor fuerza de combate no está en los golpes, sino en el grito. ¿Por qué? No interesa las razones que ellos den, porque son evasivas. Lo que interesa es que, cuando alguien grita así, su espíritu sale de él.

La intimidación siempre viene con palabras. O similares, claro. Josué es usado por Dios para detener el sol. Él le habló al sol y a la luna, y pudo hacer algo que ya Adán hacía: controlar la naturaleza. ¿Cómo? Con palabras.

Jesús hablaba de eso cuando decía que si tuviéramos fe, diríamos a un monte muévete, y el monte se movería. No dice que lo pensaríamos, dice que lo diríamos. Las finanzas se mueven también con el poder de nuestra palabra.

Números 22:38. Aquí hay otro pasaje muy interesante. No lo voy a leer completo porque tú también lo conoces. Pero describe un incidente que ha intrigado a muchos creyentes. Es el que habla acerca de Balac y Balaam.

(Números 22: 38) = Balaam respondió a Balac: he aquí yo he venido a ti; mas ¿Podré ahora hablar alguna cosa? La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablaré.

Había una intención de parte de Balac, que Balaam diera una palabra. Aquí está, la voy a explicar. Balaam podía escoger entre hablar palabras de bendición o de maldición. Las palabras de bendición establecen el Reino de la luz de Dios. Las palabras de maldición, establecen las tinieblas.

Tú tienes que aprender a hablarles a tus hijos. Ellos se atan con sus palabras de una manera impresionante. Ahora bien; según el libro de Números 24:10, dice: Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus manos le dijo: para maldecir a mis enemigos te he llamado, y he aquí los has bendecido ya tres veces.

¿Recuerdas la escena, verdad? ¿Sabes en qué parece extraño este pasaje? Estás hablando del Dios de Israel y de la nación más poderosa de la tierra. No porque en sí fuera poderosa, sino porque tenía un guardaespaldas impresionante. Dios mismo cuidaba esta ciudad y este país.

Aparece un hombre cualquiera, y Dios no le permite maldecir al pueblo. Yo decía en mi pequeña mente carnal: ¿Cómo puede ser? ¡Era un hombre maldiciendo a la nación de Israel! ¡Sólo un hombre! Pero Dios evita que ese hombre maldiga al pueblo de Dios.

Y las tres veces que él trata de maldecir, no puede hacerlo; termina bendiciendo. Entonces Balac estaba muy molesto con él, pero no obstante, tengo que decirte que Balac entendía el poder de las palabras. Y aunque trata de sacarle una palabra mala a Balaam no puede hacerlo y Dios interviene.

Sin embargo, esa palabra, aun cuando es solamente es la de un hombre, de un mortal, Dios no permite que sea liberada. La causa más corriente del deterioro de un ministro de Dios, son las murmuraciones sobre él.

Fíjate que no es poca la gente que ha estudiado, y sigue estudiando, los beneficios de la armadura de Dios de Efesios. Lo que muy pocos han podido comprender es la razón por la cual en esa armadura, no hay absolutamente nada que te cubra la espalda.

Eso tiene una simple razón: Dios no ha diseñado su ejército para que alguien de tu propia casa sea quien te dé una puñalada por la espalda. El enemigo tiene que estar al frente, no atrás. Pero la verdad es otra. La mayoría de los ministros sufren tremendas consecuencias, por cuanto la gente habla sin medir sus palabras.

Te explico: el diablo no puede tocar a los hijos de Dios. Es más; el diablo no puede hacer nada que no tenga derecho de hacer. El problema de Balaam era que, si él liberaba la palabra de maldición contra Israel, le estaba dando derecho al diablo de maldecir a Israel.

No te olvides esto: el diablo necesita del alma de alguien para poder afectar lo natural. El diablo te está maldiciendo todo el tiempo, pero te resbala. Pero cuando él utiliza una persona que tú conoces para maldecirte, cómo duele eso.

Es frecuente que muchas personas tengan problemas de cansancio crónico, dolores en los pies, dificultad para estar de pie mucho tiempo, inflamación en las pantorrillas, dolores en la parte baja de la columna, y todo eso viene de la murmuración.

¿Cómo puede afectarnos tanto? Lo que pasa es que somos un cuerpo espiritual. Ese es el punto. No hemos entendido que estamos unidos. Tristemente, para bien o para mal, te guste o no la idea, tú eres uno con la persona que semanalmente tienes al lado.

Y de alguna forma, si la vida de esa persona es inadecuada, de alguna manera eso también te afecta. Comprende un poco esto. El diablo anda maldiciendo a los siervos de Dios todo el tiempo. Pero si se suma a eso el hombre, cielos y tierra se unen, y la persona comienza a sufrir efectos físicos.

Obviamente, el que hablaba nunca quiso provocar que la persona enfermara. Habló enojado, habló por descuido, o habló porque habló. Pero el diablo no juega, y utiliza esas palabras para hacer esa unión entre lo celestial y lo terrenal.

Una de las cosas que puedes aprender a hacer en oración, es a anular las palabras que se levantan en contra de ministerios y ministros. Una palabra anula otra palabra. Un decreto anula otro decreto. Eso es intercesión: exponer tu vida por causa de la vida de quien estás cubriendo.

Después tenemos las palabras de incredulidad. Hay un pasaje tremendo que se describe en la Biblia. ¿Quién iba a decir que el pueblo de Dios iba a vagar cuarenta años en el desierto? ¿Sabes por qué? Por haber escuchado lo que no debía escuchar, y por haber confesado lo que no debía confesar.

¿Cuál fue su gran pecado? Veamos: Mira lo que dice la gente. Cuando vienen los espías, los diez que dan el reporte, qué terrible. Escucha ese reporte. No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.

Cuando estamos en batalla, si bien no ignoramos en modo alguno el poder que pueda ostentar el enemigo, la gravitación esencial es lo que nosotros podemos o no podemos hacer. No te olvides que el diablo va a ser tan grande como grande sea tu falta de fe.

El pueblo de Dios fue contaminado por las palabras de estos diez. No podremos subir. Ellos son más fuertes. Y dice que hablaron mal entre los hijos de Israel. ¿Cómo lo dice? Hablaron mal. Y leemos el verso 32 de Números 13.

(Números 13: 32) = Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: la tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella, son hombres de grande estatura.

Sí, ciertamente eran hombres de la tribu de Acán los que ellos vieron. Grandes en estatura. Tres metros diez, tres metros veinte de altura. Patagones del oriente. Tremendo. ¿Pero cuál era el problema? ¡Si el imperio más grande e ese tiempo, Egipto, había caído a sus pies!

Cuando ellos eran esclavos, tres semanas antes, vieron cómo se abrió el mar. Vieron oscurecerse el sol. ¡Tres semanas antes! Vieron cómo el agua se tiño de sangre. Y ahora un grupo de bárbaros, por simple hecho de ser grandotes, ¿Iban a amedrentarlos?

¿Y cómo expresan su temor? Hablando. Y la gente escucha el reporte. Y no sólo lo escucha, ¡Se lo cree! Y Dios, que los está mirando, se molesta tanto con ellos, que dice: Muy bien; de acuerdo, no van a entrar. ¿Les parece que esta tierra es despreciable y todo eso? Muy bien; ahí se quedan, entonces.

¡Oh, Señor, lo hemos reconsiderado y ahora queremos entrar! Tarde. Y eso los condena a cuarenta años de caminar y caminar sin destino y sin rumbo. ¿Sabes? Hay generaciones enteras que han perdido su destino por no saber hablar correctamente.

Ten mucho cuidado con tus palabras. Ten mucho cuidado con lo que dices. Hay gente, créeme, que si tú la oyes, va a robarte la fe que tú tienes. Se fue creyendo, y terminó decepcionado. ¿Cuáles son las consecuencias? Tristemente, en Números 14, puedes ver el enojo de Dios y como ellos son destinados a quedarse allí.

Dios nunca los había sacado para eso. Otra vez Satanás utilizando la lengua de la gente para destruir el propósito de Dios. En este ministerio de enseñanza pasa muy a menudo que ciertos líderes se enojan grandemente porque dicen que enseñamos blasfemias y herejías, y lo que no saben es que quienes se lo contaron, sólo leyeron o escucharon estas cosas parcialmente y las entendieron mal.

Eso, y miles de testimonios más que seguramente existen en todo el mundo, corrobora y confirma que la principal estrategia que Satanás usa en contra de la iglesia, son las palabras. Fue la primera que usó contra Adán y si se lo permiten, seguirá utilizándola cada vez que pueda.

El reporte malo de los espías, hace que el reino de las tinieblas se introduzca en el corazón de la gente del pueblo de Israel, para meter en ellos incredulidad. Y como consecuencia de eso, todo el pueblo de Israel se pierde el privilegio de entrar a la tierra que Dios le prometió.

¿Qué pasa con Coré? Con Coré tú tienes una escena igual de terrible, y es a partir de lo que este hombre hizo. Eso está en Números 16:3, mira lo que dice: Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿Por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?

Escucha lo que dice: Todos ellos son santos. ¡Está hablándoles a los mismos que en unos días más, van a construir el becerro de oro! Mira la congregación de los santos. ¿Quiénes se creen ustedes para ser los voceros de Dios?

Siempre me ha impresionado la respuesta de Moisés. Dicen que él era el hombre más manso de la tierra. Tenías que ser manso para poder manejar esa nación. Quejosos, descontentos, murmuradores. ¿Sabes qué? Impresiona mucho cuando Moisés le dice a Dios: Señor, mátame a mí, pero perdona al pueblo. Ese es el líder.

Aquí ponen en duda su posición. ¿Quién te crees tú? Yo te pregunto: ¿Fue él el que dijo yo voy a hacerlo? ¿O fue Dios el que le dijo a él: hazlo tú? Pero tristemente, cuando Dios lo comisiona, ahí frente a la zarza en Éxodo 3, no hay ningún testigo.

Él simplemente decía: Y bueno, que Dios decida. ¿Sabes qué? Ese es el signo más claro del verdadero apóstol. Y no estoy hablando de nombramientos jerárquicos, me estoy refiriendo a enviados. Los nombramientos humanos pelean por posiciones jerárquicas. Los enviados simplemente esperan en el Señor.

El corazón de los líderes del pueblo, es contaminado por Coré. Coré habla con ellos. Esa actitud que él tiene, trae consecuencias terribles. Mira lo que dice en el verso 32 del mismo capítulo. Abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, a sus casas, a todos los hombres de Coré, y a todos sus bienes.

(33) Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol, y los cubrió la tierra, y perecieron en medio de la congregación.

¿Sabes qué? Yo no he visto reacciones tan violentas de Dios en otra parte. ¿Acaso Dios no había establecido que el hombre muera, y entonces recién vaya abajo? Parecería ser que obvió un paso muy importante, ¿No crees? ¡No estaban muertos!

Me sigue pareciendo una reacción muy violenta. Abrió la tierra y descendieron vivos con todos sus bienes al Seól, dice el texto. Escucha: ni siquiera cuando están crucificando a Jesús Él reacciona así. ¿Por qué? Porque Él sabía lo que las palabras provocan.

Nosotros no tenemos una clara revelación de todo el mundo espiritual que se mueve cuando hablamos. Ese es el problema. Las consecuencias son terribles. Un par de ejemplos más. Las palabras mentirosas de Giezi.

(2 Reyes 5: 27) = Por tanto, (Le dice Dios a Giezi ), la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tu descendencia para siempre. Y salió de delante de él leproso, blanco como la nieve.

Y ejemplos tras ejemplos podemos recorrer. ¿Recuerdas tú a Ananías y Safira? El problema no fue que se quedaron en ese dinero. ¡Era de ellos! En realidad, vendieron su casa, y podrían haber dado lo que les daba la gana, ¡Era una ofrenda!

¿Qué fue lo que provocó su muerte? ¡Han mentido al Espíritu Santo! Han mentido a Dios. El problema no fue el dinero que retuvieron. El problema fue la actitud de mentir.

(Números 21: 5) = Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés; ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.

Escucha: Dios les está cocinando en los cielos el maná que les da cada día para que coman. ¡Es el colmo! Es Dios mismo el que les cocina expresamente para ellos cada día. ¿Y esta gente se quejaba de eso?

(6)Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel.

¿Dios mandando serpientes? ¿Cómo puede ser esto, Padre? La serpiente era la exteriorización visible de algo que ya, en estado invisible, estaba dentro de ellos. Moisés tiene problemas. Números 20:8.

(Números 20: 8) = Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.

¿Qué dice? ¿Cuál fue la instrucción? Habla a la peña. Hermano que me estás oyendo hoy, justamente hoy, cuando estás en angustia por ese problema, oye la voz del Señor que te dice: ¡Háblale a la peña! ¡Háblale a la peña! El resultado:

(Verso 12) = Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.

Hay una relación directa entre nuestra fe y lo que decimos. Si tú no crees lo que estás diciendo, primero, no estás santificando a Dios. Segundo, no estás extendiendo el Reino de Dios. Algo que siempre debes tener en cuenta, es celebrar las cosas que Dios te da. Da testimonio de ello, cuéntaselo a la gente. Eso santifica y glorifica a Dios.

Entiende el principio: lo que no celebras, lo pierdes. El Reino de Dios es afectado por las palabras. Así como el reino de las tinieblas se extiende y su influencia va creciendo, así también las palabras. Jesús habló, su palabra salió y el reino de la luz que vino de parte de Dios a través de él, se manifestó.

(Juan 8: 26) = Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros; pero el que me envió es verdadero; y yo lo que he oído de él, esto hablo al mundo.

Una de las cosas que debemos aprender es que nosotros decimos o repetimos lo que se dice en el cielo. Ahora, entonces, la pregunta que debo hacerte personalmente, es: ¿Lo estás diciendo así? Yo, ¿Estoy diciendo al Padre que se haga su voluntad en el cielo, así como en mi Argentina? Sólo reemplaza el país, si es que el mencionado no es el tuyo.

Lo que el cielo dice de tu país, tú debes recibirlo y repetirlo a todo el que quiera oírlo. Y en algunos casos, también al que no quiere oírlo. Porque al hacer eso, establecemos la unión entre cielos y tierra, y establecemos los diseños de Dios sobre nuestra comunidad. Por alguna razón que de ninguna manera es casual yo he nacido en esta parte del mundo, y tú en esa, tan cercana o lejana a la mía. En eso es que vemos la relación entre lo natural y lo espiritual.

Lo que intento explicarte es que las palabras tienen una tremenda gravitación. Claro está que en eso mucho tiene que ver la posición de poder que ocupe la persona que habla. No es lo mismo que lo diga un mendigo a que lo diga un presidente. La autoridad está en relación directa con el impacto de las palabras.

Jesús habló de esto. Él vino a traer el Reino de Dios y su testimonio fue respaldado por palabras y por hechos. Si tú recuerdas lo que has leído, sabrás que ellos decían que Él hablaba como quien tenía autoridad.

Muchas de las cosas que Él dijo, no eran nuevas. Por ejemplo: en la época de Jesús, había muchos grupos que bautizaban. Tal es así que preguntaban: ¿Y por quién bautiza tu maestro? Era una costumbre muy común. Decían que los esenios se bautizaban casi cada día. Se encontraron un montón de fosas especiales en su comunidad de Qum-ram, por ejemplo.

Entonces eso no era nuevo. El ayuno no era nuevo. Los diezmos y las ofrendas no eran nuevos. Lo que sucede es que cuando Jesús viene, no sólo continúa con muchas cosas, sino que Él habla y determina cosas absolutamente nuevas, a partir de una nueva comprensión de revelación que Él estaba trayendo.

Por eso es que Él dice: lo que yo estoy diciendo lo escucho decir a mi Padre. La autoridad es todo lo que hace. Hay muchos textos al respecto, pero fíjate el que vemos en la tentación de Jesús en el desierto. Es un diálogo, es una batalla de palabras. El diablo le dice “haz esto”, y el Señor le dice “Escrito está”. Es un diálogo muy fuerte de palabras.

Y ese diálogo determina, precisamente, qué reino va a prevalecer. Nosotros hemos recibido un encargo tremendo de parte de Dios. Y ese encargo está ligado a la responsabilidad que Dios nos ha dado. El Señor no se equivoca.

(Filipenses 2: 9) = Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, (10) para que en el nombre de Jesús (Observa una vez más el valor que tienen las palabras), se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; (11) y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

¿Cómo se va a notar que el Reino de Dios se ha establecido? Que toda lengua confesará las palabras. Eso, en base a lo que Él nos prometió.

(Juan 14: 16) = Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre; (17) el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

Ese es el testimonio. La promesa fue dada, y el Espíritu vino. La salvación, por ende, descendió a nosotros. El poder de la cruz, ¿Cómo se expresa? Juan 19:30: Consumado es. Esa declaración, establece la victoria de Cristo. Veinte siglos después, somos salvos aun por esa declaración.

Los discípulos aprendieron de Jesús varias cosas. Una de ellas, es que no podían ser descuidados en la manera de hablar. Se metió en un tremendo problema Pedro la última noche. El gallo, la sirvienta, ¿Recuerdas? Ya conoces la historia. Palabras fuera de tiempo y sin pensamiento previo.

(Hechos 2: 38) = Pedro les dijo: arrepentíos, y bautícense cada uno en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

(39) Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

Hay muchos pasajes que dan cuenta que la predicación de poder tiene efectos notorios. La gente se convierte y eso es evidente. Ahora bien: ¿Cómo empezó todo? El Espíritu Santo desciende, y la primera transformación que vemos en ellos, es que su lengua es cambiada.

Ellos empiezan a hablar en idiomas distintos el mensaje de salvación. Esa era una señal visible de algo que estaba pasando internamente. Dice en el Libro de los Hechos 1:8, que no se vayan de Jerusalén hasta que reciban el poder. Y dice que luego le serán testigos en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra.

Ahora observa esto: Jesús ya les había dado poder ya en tres ocasiones anteriores. En Mateo 10, en Lucas 10 y en Juan 20. La última vez, en Juan 20, Jesús sopló el Espíritu Santo en ellos. Ellos ya hacían grandes milagros, sanidades y liberaciones extraordinarias.

¿De qué poder les hablaba? La palabra en Hechos 1:8 es me seréis testigos. La palabra testigo es la palabra mártir. Cuando el Espíritu desciende, cambia su manera de hablar y, automáticamente, en ellos se pierde el miedo a morir. Están listos para dar su vida por el Señor.

Y van a darla, nomás, porque la mayoría de los apóstoles van a morir por causa de su fe. El poder se manifiesta, la gente se convierte. La instrucción que Dios había dado a su pueblo está en Lucas 24:49, donde dice: he aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

¿Había una instrucción? Sí. Te hago una pregunta muy sintética: ¿Cuántos recibieron la instrucción? Si lees estos textos con cuidado, vas a ver que como quinientas personas. Se ve ese grupo en Hechos 1. ¿Cuántos reciben el Espíritu Santo en Hechos 2? Como ciento veinte. ¿Dónde estaban los otros?

Se fueron. Cuando el Señor habla, hay que oírle. Cuando Dios te habla, escúchale. El resultado es un bautismo maravilloso, la casa tiembla, la gloria de Dios desciende, su lengua es cambiada, los milagros acontecen.

Vez tras vez vas a ver a la iglesia extendiendo su Reino de luz ejercitando las palabras que Dios le había dado. Una vez más: debes tener cuidado con lo que dices. Tus palabras podrían llegar a tejerte una densa telaraña. Cada uno es atrapado por sus propias palabras.

(Proverbios 18: 21) = La muerte y la vida están en el poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.

Mucha gente tiene enfermedades a causa de lo que habla. Mucha gente se ata a maldiciones por la forma en que habla. El Señor, a través de Santiago, da una tremenda exhortación. Muchos la conocen, creo que la hemos leído todos.

(Santiago3: 10) = De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.

Lo que me temía, me ha acontecido, escribe Job. ¿Cómo se expresa eso? Por sus palabras. A medida que vamos creciendo en el descubrir el Reino de Dios, se va a producir un fenómeno. Los que van madurando en Dios, cada vez aprenden a hablar menos.

Dice que en las muchas palabras no falta pecado. Cuando uno descubre el mundo espiritual, se da cuenta que lo que dice trae consecuencias. No es lo mismo que un hermano cualquiera te maldiga, a que un profeta te maldiga. Hay un nivel de responsabilidad distinto.

Muchas palabras pueden estar estorbando tu ministerio hasta el día de hoy. Hay mucha gente atorada en sus finanzas por las palabras que escuchó. Muchas cosas que despiertan en ti reacciones que te asustan a ti mismo, las escuchaste de niño. Los patrones se repiten.

Palabras que extienden las tinieblas, palabras que extienden la luz. Tú eres quien decide hacia qué lado quieres ir. No te ates con tus propias palabras, comienza a declarar positivo aunque no veas nada positivo en lo natural.

La vida sana empieza declarando cosas correctas. Hay gente que para que se sane de todos los males que dice padecer, lo mejor que podría hacer, es cortarse la lengua. ¿Cuál es tu área más débil? Cualquiera sea, no la declares más como tal. Usa tu lengua para bendecirte, no para maldecirte.

Las finanzas están ligadas a esto, por una razón. Las palabras afectan el alma, y la manera de prosperar en Dios es esta: que si tu alma prospera, también tus finanzas prosperan. ¿Recuerdas el texto, no? Por eso, muchas veces el problema financiero está en el alma.

Y el alma está atada a las palabras. Hay gente que trabaja duro para un ministerio y se pone a orar para comprarse tal o cual cosa que les gusta, y aunque tienen buenos salarios y naturalmente podrían hacerlo, siempre se les cruza algo que se los impide.

Normalmente llegan a los ministerios a pedir oración por eso y a buscar alianzas para pelear la buena batalla en contra de – Ellos lo aseguran -, es un ataque del diablo que no les permite comprarse eso. Si el Espíritu Santo está dinámico, va a tardar menos de diez segundos en traerles a la memoria el pacto que un día hicieron delante de Dios, cuando comenzaron su ministerio, diciéndole que les bastaba con servirle, que no querían nada más. ¿Y bien? Te ataste un espíritu de pobreza. Nadie te lo sacará a menos que tú mismo lo eches fuera declarando lo opuesto. Es muy importante que cambies tu manera de hablar.

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¡Sí, se Puede!

D ía tras día la iglesia del Señor, la única, la que Él ahora está viendo desde su trono, la que no tiene apellido religioso, la que va a recuperar Su Reino y devolvérselo a su legítimo propietario, está pasando por diversas pruebas que, de alguna manera, prueban y comprueban su fidelidad.

Una de esas pruebas casi cotidianas, tiene que ver con imponderables que se cruzan y entrecruzan para impedir los cometidos diferentes en que cada uno de los hermanos más genuinos y fieles del planeta están metidos en este tiempo.

Y cuando eso sucede, el primer pensamiento que llega a esas mentes sacudidas por diversos ataques externos e internos, que son los que más duelen, es que eso que están comenzando en ese momento, será imposible de realizar.

Por cada voz leal que susurra que sí, que se puede, hay otras voces de mayor volumen y sonido que procuran abrumar con decibeles extremos a esos corazones diciéndoles que no, que no se puede, que es inútil y que es mejor quedarse donde estamos y no intentar nada más.

Señores: decir guerra espiritual no es decir técnicas sofisticadas para expulsar demonios ni formas exóticas de exorcismos de dudosa comprobación bíblica. Decir guerra espiritual es hablar de una presión mental tan grande que, si no estamos preparados al menos por lo elemental, muy difícilmente pasaríamos la prueba.

Es mi oración que tú puedas pasar la prueba que te corresponda. Que no seas sometido por las voces de la desesperanza y que resultes más que vencedor a partir de la base de un entendimiento correcto de las palabras correctas. Dios permita que en el final de este estudio, puedas decir amén.

Peo no esa clase de amén de día domingo, donde lo exclamamos ante cualquier palabra bonita que desciende desde los púlpitos y casi sin detenernos un momento a analizar a qué cosa y en qué circunstancia estamos declarándolo, sino con la certeza de haber recibido justo lo que hoy necesitabas para comenzar, desde hoy mismo, tu batalla personal que te dará la victoria como al Señor se la dio en el desierto.

(Gálatas 4: 3) = Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.

La palabra rudimento, utilizada aquí, significa Esquema. ¿Qué es un esquema? Sería algo así como el resumen de varios conceptos en una sola expresión, un esquema. Entonces, ¿Qué está diciendo este texto? Que cuando éramos niños, estábamos esclavizados a los esquemas de este mundo.

Los esquemas te dicen cómo debes pensar. Mucha gente no tiene la visión abierta, no tiene la visión espiritual, por causa de los esquemas que ha recibido del mundo. Un ejemplo: ¿Has visto que los niños pequeños son muy sensibles al mundo espiritual? Ellos pueden ver cosas que tú no tienes idea.

¿Nunca has visto a un bebé apenas crecido, buenísimo de carácter, orgullo de sus padres que lo exhiben como niñito modelo, de pronto lanzar un berrinche de nivel de chillido agudo cuando lo alza en sus brazos una tía mayor? Es que él ha discernido algo en su espíritu para con esa mujer.

Sucede muy a menudo, eso. Que es lo opuesto a lo que normalmente, salvo muy raras excepciones, ocurre entre los niños de más o menos edades similares. Porque ellos se entienden y comunican por empatía, mientras que nosotros lo hacemos por simpatía.

Pero lo que quiero decir, es que los niños cuando nacen, están muy abiertos al mundo espiritual. Pero nosotros, después, los metemos al colegio, y la educación griega que reciben allí, les rompe toda la estructura espiritual que ellos tenían desde antes de nacer.

Ellos son más espíritu que seres humanos cuando son muy pequeñitos. Estamos de acuerdo en que ellos son aliento de Dios. Dios sopla en nosotros su aliento de vida, eso viene ocurriendo desde Adán hasta aquí. Y eso que Dios sopla, es lo que luego será el espíritu del hombre.

Pero los bebés son diferentes, es como que tienen sentido de habitación de eternidad. ¿No has visto que difícil y complicado es instruirlos en los vericuetos cronológicos del tiempo, con la hora, los minutos y los relojes? Revisa qué cosa aprenden primero los niños y qué cosa les cuesta más. Vas a descubrir que, con diferencias en lo primero, hay coincidencia en lo último: la hora-reloj.

Pero la escuela, les va rompiendo las estructuras. ¿Cuántos recuerdan el verdadero-verdadero y falso? La lógica griega con la que se instruyen, les va rompiendo inevitablemente todas sus estructuras espirituales, con las que llegaron a este mundo a través del canal uterino de su madre.

¿Alguien va a oponerse por considerarlo negativo que a un niño en una escuela se le enseñe con calidad de mandato clave, a que solamente debe creer lo que ve y no dejarse engañar por lo que le digan si no puede verlo o palparlo? Nadie. Incluidos nosotros, los cristianos con nuestros propios hijos. Dime cómo haremos luego para que no tomen en broma o algo peor las enseñanzas que intenten darle en las iglesias.

Fíjate que nosotros éramos tanto de muy niños como de medianamente crecidos, personas con mucha riqueza y sensibilidad. Hoy, aquellos mismos niños se han convertido en personas que solamente pueden creer y aceptar que dos más dos es cuatro. Y ahí nomás se quedan.

Por eso es que a nivel religioso se tiene tanto interés en la educación. De hecho, el catolicismo romano ha entablado verdaderas batallas políticas y sociales para poder acceder a los sitios de poder en el rubro educativo. ¿Sabes por qué? Porque es la educación la que establece el diseño de Reino en los niños.

Estoy convencido que si la iglesia quiere –como debe- afectar a una cultura, tiene que afectar por lo menos a tres generaciones. Porque así es como el propio Dios se presenta. Yo Soy el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Tres generaciones. Así fue como se le presentó a Moisés.

Esto significa que los esquemas del mundo, eso que la versión reina Valera traduce como rudimentos, son esos axiomas que te dicen: ¡Ah, no! ¡Eso no se puede! ¡Eso es imposible! Esto hace que nuestro trabajo en el Señor, sea muy escaso.

A partir de eso, Dios anda detrás de su propósito. Y esto significa que su intención es la de recuperar su imagen, la imagen de él mismo, en el hombre. Él quiere recuperar la imagen de Él mismo, dentro de ti. Él quiere verte y verse a sí mismo, como en un espejo.

Escucha: a Dios no le interesa demasiado que tú te portes bien. Que ya no digas groserías, o malas palabras como lo hacías antes, que seas muy buenito y ya no patees el gato cuando maúlla de madrugada y te despierta. ¡Hermano! ¿Cómo que a Dios no le interesa un cambio de conducta así?

Es cierto, a Dios más que un cambio lineal de conducta, lo que le interesa es la raíz. Porque un cambio de esos que ame estás mencionando, vienen como producto de un cambio interior. Y ese sí es el que interesa a Dios. Un cambio en las máximas profundidades de ti.

Lo que él quiere, es recuperar su persona, su esencia, su imagen en ti. Hay ciertos errores conceptuales en la iglesia que hoy estamos pagando. Se nos ha enseñado mucho a tener fe en Dios, pero muy poco a tener fe en nosotros mismos.

Lo interesante, en todo caso, es que Dios sí tiene fe en nosotros. Tanto que fue a ti a quien le confió la enorme tarea de extender su Reino. No podría haberlo hecho si Él no tuviera confianza o fe en ti. Pero el cristiano promedio, no cree ni en él mismo.

(4) pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, (5) para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.

Dice que para eso, debe redimirlo. Ahí está, el primer paso del evangelio de Jesucristo, debe redimirlo, restaurarlo, renovarlo, reavivarlo y regresarlo por medio de la regeneración. Pon especial atención a esa palabra: regeneración.

Observa que la palabra regeneración, está fundamentada en la palabra generación. “Re”, es un prefijo griego que significa: “volver a”. La palabra generación, es fundamentada en la palabra Gen. De ahí viene Génesis. Él quiere regenerarte.

No podía regenerarte sin primero redimirte. Y redimirte, es comprarte. Te compró. Una vez que pasaste a ser posesión de Él, allí comenzó tu regeneración. Volver a generar. ¿De qué estamos hablando? Mira lo que dice Tito.

(Tito 3: 3) = Porque nosotros éramos también en otros tiempos insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. (¿Te suena familiar, esto? ¿Verdad que sí? Yo era así, antes. ¿Tú no?)

(4) Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, (5) nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, (6) el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, (7) para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

Por favor, quiero que prestes especial cuidado y atención al verso 5. Dice que es por el lavamiento de la regeneración. Es notorio que visto desde el ángulo científico y de la genética, Dios empezó un cambio molecular en tu vida. Eso te permite, entre otras cosas, desactivar las enfermedades congénitas. Si tu abuelo murió del corazón y tu padre murió del corazón, tú no tienes por qué morir de lo mismo.

Porque Dios está en un firme y sostenido proceso de cambio de nuestros genes. Sería vital que puedas creer esto. Hay autoridad en el hombre creyente genuino para detener esa línea generacional. De sobremanera como auto protección de vida propia y para las de tus descendientes.

Porque aquí te dice, y yo lo creo, que cuando entregaste tu vida a Jesucristo, comenzó a operarse en ti un proceso re-generativo. Genes, tiene que ver con transferencia genética. Transferencia genética es pasar la información genética a la siguiente generación.

Re-generación tiene, necesariamente que ver con eso. ¿Qué cosa es re-generar? Es volver a generar algo. Y así es como funciona. Dios empieza un trabajo que comienza por el espíritu, sigue con el alma y concluye con el cuerpo. Eres un ser integral y Dios hace en ti un trabajo también integral.

¿Cómo empieza ese proceso, Dios? Nos ha lavado con su Espíritu, que es quien produce un cambio. Un cambio molecular que Él mismo determina como re-generación. Por eso es interesante que prestes atención al siguiente texto.

(Isaías 50: 4) = Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; (¡Que impresionante que en Isaías, ya se hable del concepto de discípulo! A eso no lo inventó Jesús. Cuando Él apareció y llamó a sus discípulos, sepan que ya a esa palabra Dios la había utilizado para el profeta Isaías.) despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios. (Eso es bien de discípulo)

(5) Jehová el Señor me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás.

Nota lo que dice: Me ha dado lengua de discípulo, y me ha dado oído de discípulo. A ti, mi hermano fiel que estás allí escuchándome, el Señor Dios te ha dado lengua de discípulo y oído de discípulo. Si prestas debida atención y has incursionado algo en intercesión, vas a darte cuenta que esas dos cosas son las dos armas básicas de la intercesión. Lengua y oído.

Pero estamos diciendo discípulo, y no es porque sí. ¿Cuántos saben que hay una enorme diferencia entre creyente y discípulo? Es tan importante como la que hay entre creyente y cristiano. ¿Cuántos entienden que hemos hecho más cristianos que creyentes, y más creyentes que discípulos?

¿Cuántos saben que en la iglesia hay muchísimos cristianos incrédulos y unos cuantos creyentes también incrédulos? Porque hemos hecho cristianos y creyentes, pero no discípulos, que fue lo que se nos envió a hacer. El cristiano vive conforme a dogmas y doctrinas, el creyente según su propio ritmo, y el discípulo acorde al ritmo de su maestro.

La palabra discípulo es clave. El discipulado, es la manera en que Dios transfiere sus genes a otro. Te doy un ejemplo. Jesús ama a un grupo de gente. Tres años después, ellos son tan parecidos a Jesús que los llaman cristianos. Porque eran igualitos a Cristo. Déjame decirte que hoy apenas quedó el rótulo, pero no la esencia.

Pero aquellos, cuando fueron llamados al Sanedrín, ¿Qué fue lo que les dijeron? – ¡Se nota que han estado con Jesús! ¡Hablan como él, caminan como él, piensan como él! ¡Esto es el colmo! ¡Hemos matado a un hombre que nos fastidiaba, y resulta que ahora tenemos a un montón que son igualitos a él!

Si la semilla cae a la tierra y muere, da fruto . Esa es la palabra. ¿Qué cosa es el discipulado sino la acción de re-generarse en otros? El modelo que Dios diseñó para que la iglesia crezca, es a través del discipulado, no por las campañas y cruzadas evangelísticas de material plástico y seriado.

¿Qué es hacer un discípulo? En primer lugar, es una transmisión genética. Un discípulo va a ir transformándose cada vez más y pareciéndose cada vez más a su maestro. ¿Has visto como los niños van tomando gestos y actitudes que nos hacen pensar que es su papá o su mamá en versión y tamaño reducido?

¿Cómo empiezan las cartas de Pablo? Hijitos míos. Juan escribe: a mis hijos dispersos. Discípulos. El discípulo es formado en experiencia, en conocimiento y en carácter. ¿Qué es lo que hace al discípulo competente? Aquí lo está diciendo Juan, mira:

(1 Juan 1: 1) = Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida, (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó; (3) lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el padre, y con su Hijo Jesucristo.

Entonces, ¿Qué es básicamente ser discípulo? Tener experiencias. Haber experimentado a Dios, no haberlo conocido y hasta predicado en base a libros de teología o experiencias ajenas. Yo te quiero invitar a que te desafíes y que desafíes al Señor en el buen sentido, a que te de experiencias.

Porque una cosa es que tú tomes un curso de liberación, y otra cosa muy distinta es que tú hagas una liberación, que tengas una batalla cara a cara con uno o varios demonios. La experiencia te otorga poder de un modo muy particular.

Ahora bien; te acabo de decir que un discípulo es formado en experiencia, es formado en conocimiento y es formado en carácter. Mucha gente fracasa en su vida personal, laboral y hasta sentimental, por falta de carácter.

Los más grandes movimientos fracasaron por causa de estar integrados por gente sin carácter. El carácter es el que sostiene el equilibrio de nuestra vida. Si se quiebra nuestro carácter, se quiebra nuestra unción. ¿Nunca has visto a gente que es muy ungida pero que no tiene carácter?

Lamentablemente, la unción no tiene absolutamente nada que ver con el carácter. Hay gente muy ungida, pero que son niños. Lo podemos ver. Ellos empiezan a orar y pasan cosas extraordinarias. Hay sanidades, liberaciones, milagros. Pero en sus vidas diarias tienen graves problemas. Suelen estar enemistados con media iglesia y el otro medio planeta inconverso.

Por eso me gusta lo que dice Pedro: No tengo oro ni plata, pero lo que tengo te doy. Porque nadie puede dar de lo que no tiene. Cuando hablamos de conocimiento, debemos recordar que en la Biblia, el término original utilizado es gnosis. Pero hay otras palabras para conocer, que tristemente no se las distingue en el idioma español.

Por ejemplo, cuando tú aprendes algo estudiando o memorizando, eso en griego se llama gnosis. Gnosis significa conocer, como un ejercicio intelectual. Pero los profetas, por ejemplo, aunque también suelen aprender así, también lo hacen con otra palabra griega: oida. Esto significa conocer algo por revelación instantánea.

Eso quiere decir que en un instante tú no sabes algo y al instante siguiente sí lo sabes. Esa capacidad está en tu espíritu. ¿Qué significa esto? Que tú esta noche puedes irte a la cama ignorando algo desconocido, y despertarte mañana sabiéndolo como nuevo.

Ahí es donde puedes entender lo que dice el salmo. Aun cuando estoy en mi cama tu espíritu me aconseja y me enseña. ¿Por qué? Porque tu espíritu no duerme. Y si tu espíritu ha sido entrenado a conectarse con el Espíritu Santo, tú estás durmiendo y tu espíritu sigue trabajando, sigue uniéndose al Espíritu Santo y sigue recibiendo diseños.

Tú te acuestas diciendo “no sé lo que voy a hacer mañana con tal o cual asunto”, y te despiertas por la mañana diciendo ¡Ya sé lo que voy a hacer! ¿Cómo, y quién te lo dio? Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás, porque a eso no te lo reveló carne y sangre. Eso se llama oida.

Un profeta genuino viene y te pone su mano en tu frente y listo. Al minuto siguiente tú entiendes cosas que antes ignorabas. ¿Por qué? ¿Qué hizo? Activó cosas en tu espíritu. Por eso es tan delicada la imposición de manos. La transferencia es real. Para lo bueno y para lo malo también.

Eso está diseñado en ti. El equipo está ahí, sólo hay que activarlo. Te pareces a un modernísimo celular. Tienes más de doscientas funciones posibles, pero sólo usas una, la de llamar por teléfono o mandar mensajes. Hay que activar una por una las restantes.

Si tú supieras todo lo que es capaz de hacer tu espíritu, dejarías de vivir por el ojalá. ¡Ojalá llueva! Ordena que llueva. ¡Ojalá consiga trabajo! Declara que tienes trabajo en el mundo del espíritu y se hará realidad en lo natural. Y así todo. Ojalá.

Es tremendo todo lo que el espíritu del hombre está capacitado para realizar. ¿Y sabes qué? Lo ignoramos. ¿Y sabes qué aún más, todavía? Nadie está enseñando nada. Ve a una librería cristiana de las mejores y vas a enterarte que, después de lo que dejara Watchman Nee allá por 1972, no hay ninguna otra cosa escrita sobre el espíritu humano.

¿Y sabes qué es lo más curioso del caso? Que somos espíritus. Esto quiere decir que se habla mucho y se escribe mucho, pero ni se habla ni se enseña de nosotros mismos. Veamos: tú haces una clínica o un seminario y terminas hablando de los mismos temas que se hablan desde hace diez años. Mi pregunta, es: ¿Para qué has visto el Reino si no te atreves a hablar de él y sus capacidades?

Toma como ejemplo al matrimonio cristiano. Pregunto: ¿Es necesario hoy, en pleno siglo veintiuno, procurar solucionar diferencias mediante el trabajo de consejeros matrimoniales? No. Si Dios te ha revelado el Reino, ya tienes otras formas. Es suficiente con que la pareja sepa unir sus espíritus.

Cuando la gente aprende a unir sus espíritus, ¿Para qué enviarlos a un consejero? No es necesario. El Espíritu les reveló a los dos juntos y por separado una y cada una de las verdades encerradas en cada diferencia y les acompaña la solución inmediata.

En el Espíritu se hace todo. Los recursos de tu espíritu son grandiosos, extraordinarios. Y si algo quieres aprender para que en los próximos años cambie radicalmente tu vida, es que le pidas al Espíritu Santo que te enseñe cómo eres tú por dentro.

Entrena tu espíritu. ¿Has visto como la gente va a un gimnasio cada vez más a entrenar su cuerpo? Ni quieras imaginarte lo que sería si del mismo modo entrenara su espíritu. Y la iglesia fue dada para ser un centro de entrenamiento.

Tú sabes que Jerusalén es tipología de la iglesia. La descripción de Jerusalén, es la de un cubo. ¿Has leído Apocalipsis? Es un cubo. El diseño correcto y perfecto de la iglesia, es que es un cubo. Mira lo que dice Efesios 4. Este pasaje es extraordinario. Sólo hemos tomado algunas partes.

(Efesios 4: 11) = Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, (12) a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, (13) hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; (14) para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, (15) sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, (16) de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

Esta es la iglesia que el mundo quiere que construyamos. Claro, este diseño actual es bien egipcio. Porque de ahí viene. Los líderes están arriba. Pero el diseño de la iglesia, es distinto. La ciudad se hallaba establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura, y la midió a la ciudad con caña, doce mil estadios. La longitud, la altura y la anchura de ella son iguales.

Esto quiere decir que estos ministerios, que se llaman ministerios fundacionales: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, en realidad, ocupan un lugar muy especial. Mira lo que dice Pablo. Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima, pero cada uno mire como sobreedifica.

En algunas versiones han cambiado, y dice: y otro edifica debajo. Yo creo que han cambiado sus versiones porque lo están haciendo así. Pero la verdad es que el fundamento de Dios, es otro. Todos los ministerios, los funcionales y los fundacionales, tienen esta base. Los fundacionales están abajo. Los funcionales, crecen sobre los fundacionales.

En realidad, el apóstol está abajo, es el siervo de los siervos de Dios. Las ovejitas son más. Este es el diseño apostólico correcto. Por eso es que Pablo dice: yo estoy abajo, puse el fundamento, sobre mí está el resto del cuerpo.

Y Jesús es la piedra angular. La piedra angular, era la de la esquina. Si tú sacabas esa, debilitabas toda la estructura. ¿Cuál ha sido la estrategia del diablo? Cuando tienes una estructura piramidal, el diablo golpea la cabeza y todo el edificio se te cae de una.

Pero cuando el edificio es cúbico, golpeas debajo, y todo el resto de la estructura lo sostiene. Y nadie se cae. A menudo recibo correos de gente que está en un mismo sentir que me pide que yo acepte ser su cobertura, pero lo que ellos no saben es que en realidad, ellos están sobre mí.

¡Pero es que usted es nuestro referente! Claro, por eso estoy debajo de ustedes. ¡No, hermano! ¡Desde que no estamos yendo a un templo, es usted quien nos sostiene! – ¡Claro! ¡Por eso lo digo! Yo estoy debajo de ustedes, sosteniéndolos. Y Dios me sostiene a mí. Él es la única cobertura genuina.

Nuestro concepto de cobertura tiene que cambiar a un diseño de Reino. Esa palabra, inexistente en la Biblia como no sea para hablar del cabello femenino, tiene que encontrar un lugar dentro de las dinámicas del Reino.

Hasta aquí hemos tenido del asunto de la cobertura un concepto muy faraónico. Se nos tiene que ser revelada la iglesia. La iglesia, es un cuerpo espiritual, y al igual que todo lo espiritual, tiene que ser revelado. La iglesia no es el edificio que tienen.

Mira lo que dicen. ¿Vas a ir a la iglesia el domingo? ¡Qué forma tan torcida de hablar! No va a ir a la iglesia por una sencilla razón: ¡¡Él es la iglesia!! Escucha la incongruencia: “¡Oye, iglesia” ¿Vas a ir a la iglesia?” Lo correcto sería preguntar si va a ir al templo, pero no a la iglesia. ¡Si él es la iglesia!

Son estructuras que todavía no se nos han revelado. Entonces cometemos errores al pasar los años, y lo triste es que esos errores son fruto de ciertos esquemas que tenemos en la mente. Por eso vemos así.

¡Ay! ¡Es que yo no soy profeta, por eso no puedo ver el mundo espiritual! Hermano; tú no necesitas ser profeta para tener acceso al mundo espiritual. Lo único que necesitas, es ser un ser espiritual. Y lo eres. ¡Ah! ¿Entonces usted va a orar para yo vea? ¡No! ¡No tengo que orar para que veas! Tú, simplemente tienes que ver.

Eso tiene que serte revelado. Tú estás absolutamente habilitado para ver. Tú no necesitas conocer de programación de teléfonos para hacer llamadas o enviar mensajes desde tu teléfono. Tú tocas las teclas correspondientes y los llamados se hacen y los mensajes se envían.

Con tu vida espiritual sucede lo mismo. Tú no debes programarte para ver el mundo espiritual ni para tomar contacto con tu espíritu. Tú le dices a tu espíritu que te conecte con el Espíritu Santo de Dios, y tu espíritu la única respuesta posible y probable que tiene es: sí señor, ya mismo señor.

Entonces ahí andamos: pastor, óreme, pastor, únjame, pastor, capacíteme. Pastor, dedique al Señor a mi hijo. Pastor, vaya a mi trabajo a tomar autoridad porque tengo mucha guerra. ¡Basta! Por mejor intencionado que sea ese hombre, ha tomado el lugar de Dios en tu vida. Y eso es gravísimo. Y mucho más grave todavía si él acepta gustoso estar ahí.

¿Cuántos años tienes en el Señor? No sé, pero me dicen Matu. ¿Y por qué todavía no has aprendido a orar? – ¡Sí que sé orar! – ¿Y entonces por qué no confrontas con tus problemas y te lo pasas pidiendo que sea el pastor quien lo haga? Simple, porque no fue entrenado.

Pregunto: ¿Es culpa de él? No, es culpa de nosotros. Porque pese a la cantidad de años que llevamos caminando por los pasillos de los templos, todavía no pudimos entender que la iglesia es un centro de entrenamiento y de formación, donde la gente viene a recibir su equipamiento para servir al Señor.

Mi trabajo es que tú sirvas para servir. Mi responsabilidad es que tú seas apto para la buena obra. No hay una mínima posibilidad de que una sola persona pueda realizar todo el trabajo necesitado. No existe esa persona. Ni siquiera una congregación, por muy grande que sea.

¿Qué crees que yo, hombre, persona, pienso de mí como ministro? Pues que todavía estoy poco más que en pañales. ¡Dios mío, cuánto me falta! Ya sé, tú no me ves así, pero esa es la ley. Miro hacia arriba, y veo que me falta. Miro hacia abajo, y creo caminar por donde debo. De todos modos, tengo conciencia de ser una molécula que, sumada a otras miles y miles, conformamos un cuerpo.

Guarda esta imagen en tu corazón. Esa es la iglesia. Es un modelo perfecto. No les creas a los agoreros que andan predicando que la iglesia perfecta no existe. Lo que no existe es el templo, el grupo o la congregación perfecta, pero la iglesia es de Dios, por lo que la iglesia ES perfecta.

Y los que tenemos un ministerio, cualquiera sea él, estamos debajo, no encima. Y no es mero discurso que luego tiene contradicción con posturas autoritarias y despóticas, es una declaración de principios, profética, hecha delante de las santas narices de Dios para que Él las confirme.

Si tú analizas un momento, entenderás que los cimientos de la casa, los fundamentos de la casa, son los que la sostienen. Ese es el ministerio apostólico. ¡Pero qué interesante! Los fundamentos son invisibles, porque quedan enterrados.

¿Sabes qué dice Pablo? Ustedes son mi carta de presentación. O sea: mi ministerio es casi invisible. Son ustedes mi carta de presentación. El ministerio apostólico, está escondido. Hay una presencia tan fuerte de Cristo, que uno sólo ve eso. Todo lo demás, queda escondido.

¿Te das cuenta? Se puede. ¡Claro que se puede! Sólo hay que romper viejísimas estructuras mentales y reemplazarlas por nuevas nacidas de la revelación del Espíritu. ¿Y qué garantías tengo yo, el pastor, de que lo que tú tienes es revelación del Espíritu Santo y no simple manipulación humana?

Ninguna. A menos que tu discernimiento funcione como corresponde a un genuino y verdadero hombre de Dios, nunca tendrás ninguna garantía sobre eso. Porque Dios sólo adjudica de lo suyo a los que son suyos. A los usurpadores, los deja librados a su suerte. Y muchos juegan demasiado con esa suerte. Hasta que un día se les termina.

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Llaves de Entendimiento

C uando el hombre sucumbe ante el poder del pecado, comete una variedad de pecados. Una vez que el hombre comete muchos pecados, el hombre acarrea sobre sí la culpa o la condenación de los pecados, el veredicto o el juicio por los pecados. Tan pronto como pecamos, hay culpa. La expresión “ser culpable” no se usa meramente para implicar el acto de la transgresión de uno. Es como un veredicto en la corte que lo declara a uno culpable o no. Es una descripción si uno es legalmente pecador o no.

Según la Biblia, no somos responsables de nuestro pecado, sino de nuestros pecados. Nuestro pecado no nos trae el problema de culpabilidad ante Dios. Más bien, los pecados que hemos cometido son los que traen el problema. La Biblia dice que si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos (Lo leemos en 1 Juan. 1: 8). Pero al mismo tiempo, la Biblia no requiere que carguemos con la culpa de nuestros pecados. Si confesamos nuestros pecados, Dios los perdonará. Esto nos demuestra que tenemos que cargar con la responsabilidad de nuestros pecados.

(Juan 1: 9) = Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

Debido a que existen los pecados, hay culpabilidad. Una vez que una persona es culpable, viene el castigo. Debido a que existe castigo, no hay descanso en la conciencia y uno es consciente de que está apartado de Dios. Los pecados nos hacen personas condenadas ante Dios; nos hacen esperar la ira de Dios.

Cuando uno es perdonado la conciencia queda en paz; sólo así tendrá la confianza para ir a Dios. Pero aun si los pecados fueran perdonados, mientras permanezca el problema del pecado, los pecados continuarán viniendo, y el problema del pecado recrudecerá. Por esta razón después de perdonar nuestros pecados, Dios debe continuar hasta liberarnos del pecado.

Antes de ser salvos, no sentíamos el mal del pecado. Antes de ser cristianos, sólo sentíamos el mal de los muchos pecados. Incluso antes de ser cristianos, lo que nos entristecía eran nuestros muchos pecados, no el pecado en sí. Aunque somos salvos ahora, tal vez mentimos o nos enojamos, y quizás seamos envidiosos y orgullosos, o seamos inadvertidamente irresponsables con las posesiones de otros. Por lo tanto, estos pecados individuales nos molestan.

¿Qué podemos hacer? Nos acercamos a Dios y pedimos perdón por cada uno. Podemos decir: “Oh Dios, hoy me comporté mal. He pecado otra vez. Por favor, perdóname”. Si tú hiciste doce cosas malas ayer, tú lo lamentarás interiormente. Pero si has hecho sólo dos cosas malas hoy, te sientes contento. Sientes que has cometido menos pecados hoy, piensas que ahora hay menos pecados en ti. Pero déjame recordarte que éste es sólo el paso inicial de la vida cristiana. Durante este tiempo, sólo nos lamentamos por los muchos pecados que cometemos.

Después de haber sido cristianos por muchos años, vemos que lo que nos entristece y molesta no son los muchos pecados, sino el pecado mismo. Al final, veremos que no son las cosas que hacemos lo que está mal, sino nuestra persona. Lo malo no consiste en las cosas malas que hacemos; sino en nuestra persona. Uno llega a la conclusión de que todas las cosas que uno ha hecho son cosas exteriores y que realmente lo malo es nuestra persona.

Hay un principio natural dentro de nosotros que nos hace pecar. Las cosas exteriores pueden ser de muchas categorías. Podemos llamarlas orgullo, celo, suciedad, o cualquier otro nombre. Puede haber toda clase de pecado fuera de nosotros. Pero dentro nuestro hay sólo un principio, y es algo que desea pecados. Existe una tendencia en nosotros por los pecados. Hay algo en nuestro ser que desea estas cosas exteriores.

Por eso la Biblia menciona a estos pecados en plural; se ven uno por uno. El orgullo es uno, la mentira es otra y la fornicación es todavía otra. El orgullo es diferente del asesinato y la mentira es diferente de la fornicación.

Pero sólo hay una cosa que nos predispone a pecar, la cual nos controla y seduce. La razón por la que pecamos es que hay una ley dentro de nosotros. Nos dirige constantemente a los pecados exteriores. Este pecado está en singular en la Biblia. No denota nuestra conducta; más bien, denota nuestra naturaleza. Este pecado está en nuestra naturaleza, y necesitamos ser libres de eso.

Puesto que la salvación de Dios para el hombre es completa, Él debe liberarnos de los muchos pecados y también debe liberarnos del pecado en sí. Si Dios sólo nos libera de los muchos pecados, sin liberarnos del pecado, entonces no se puede decir que la salvación de Dios es completa.

Debido a que tenemos dos problemas, los pecados y el pecado, necesitamos una salvación doble. Por un lado, necesitamos ser liberados de los muchos pecados, y por el otro, necesitamos ser liberados del pecado. Más adelante veremos cómo Dios, va a realizar Su salvación completa por medio del pecado.

Puedo esclarecer mi punto con una ilustración. Los muchos pecados son como la fruta de un árbol. Existen individualmente, y el árbol puede dar cien o doscientos frutos. Así son los pecados. Ahora, el pecado es como el árbol mismo.

Lo que nosotros vemos con nuestros ojos como pecadores son los frutos. Vemos que los frutos son malos porque el árbol es malo. Al principio Él nos muestra los pecados individuales. Al final, Él nos muestra a nosotros mismos. Al principio necesitamos el perdón porque hemos cometido pecados. Pero después de un tiempo nos damos cuenta de que necesitamos ser liberados porque somos pecadores.

La Biblia nos muestra que el pecado tiene tres aspectos. En otras palabras, el pecado está en tres lugares. Primero, el pecado está ante Dios. Segundo, el pecado está en la conciencia. Tercero, el pecado está en la carne. La Biblia siempre nos muestra al pecado según estas tres líneas. Es como un río alimentado por tres afluentes. Si queremos conocer al pecado en una manera completa, debemos entender claramente estas tres líneas.

Debemos conocer que nuestro pecado está ante Dios, en la conciencia y en la carne. Si no tenemos un entendimiento claro acerca de estas tres líneas y no podemos distinguirlas, no entenderemos el problema del pecado.

Si confundimos las tres líneas, no conoceremos la perspectiva de Dios en cuanto al pecado y no comprenderemos la obra completa de Dios al tratar con el pecado. Sólo cuando entendamos la necesidad reconoceremos el tratamiento. Si no conocemos la necesidad, asumiremos que el tratamiento es innecesario.

Entonces, debemos conocer el pecado primero, y luego conoceremos la obra completa de la salvación de Dios. Dios es un Dios justo. En la administración del universo Él es la máxima autoridad. Él es el Soberano del universo. Él tiene leyes y ordenanzas definidas acerca de los pecados. Él recompensa al hombre según lo que el hombre haya hecho y conforme a cómo el hombre se haya comportado. Dios trata con el mundo en Su posición de Soberano.

Mientras el hombre está vivo, aunque su carne viva, su espíritu está muriendo. Al final, su carne también morirá. En la eternidad, su espíritu, alma y cuerpo morirán. Si el hombre no peca, Dios no ejecutará el castigo. Pero si el hombre peca, ciertamente Dios ejecutará el castigo. Dios ha promulgado ordenanzas y leyes acerca de los pecados del hombre.

Cuando los pecados ocurren en la vida, primero está el registro de los pecados ante Dios. Déjame dar un ejemplo. En una ciudad se le prohíbe a la gente estacionar sus automóviles donde les plazca. Dos meses atrás todos podían estacionar su automóvil en cualquier parte. Incluso hasta podías estacionar tu automóvil en la mano contraria a la calle, y eras libre de estacionarlo en cualquier dirección. Pero ahora una ley ha eliminado tal práctica. Ahora, al manejar, uno ve todos los automóviles estacionados en la misma dirección.

Hay una nueva ley que dice que todos los automóviles deben estacionar en la misma dirección del tráfico. Si tú no haces esto, estás violando la ley. Si un hermano viene y estaciona en la dirección equivocada, es posible que un policía lo vea y multe esa violación.

La violación no es registrada en la calle, donde él estacionó, sino en la comisaría, sin que el hermano se percate de lo sucedido. La violación pudo haber ocurrido en una calle cualquiera, pero la violación es registrada en el distrito donde está la comisaría.

Los incidentes del pecado ocurren en el hombre. Pero tan pronto como el hombre peca, eso es registrado ante Dios. Dios es el Gobernador soberano del mundo. Él está en control de todo. Si en el transcurso de nuestra vida hemos transgredido la ley, hay un registro de nuestro pecado ante Dios.

Por eso el Antiguo Testamento habla frecuentemente de pecar contra Jehová. La razón por la cual un acto de pecado es malo y terrible se debe a que una vez que un pecado es cometido, hay un registro del pecado ante Dios

Puesto que Dios dice que aquel que peca debe morir, Él debe ejecutar Su juicio sobre los pecados. No hay manera de que escapemos, pues el pecado ya ha sido registrado. En segundo lugar, existe el conocimiento del pecado en nuestra conciencia.

Aunque hay un registro del pecado ante Dios, hasta que tú lo sepas, aún puedes sonreír y gozarte, y tal vez puedas actuar como si nada hubiera sucediera. Pero una vez que tú tienes el conocimiento del pecado, el pecado que está ante Dios ha venido a tu conciencia. Originalmente, este pecado sólo estaba ante Dios; ahora está identificado en tu conciencia.

¿Qué es la conciencia? Es una “ventana”. La luz de Dios ilumina su interior a través de la ventana de tu conciencia. Siempre que la luz de Dios ilumina tu interior, tú te sientes incómodo y sabes que has hecho algo mal. Tal vez haya alguien, hoy, allí del otro lado, que estacionó su automóvil en la dirección equivocada.

Tal vez él no estuvo consciente de su error y haya estado despreocupado. Pero ahora que yo lo mencioné, él no se siente bien interiormente. Mis palabras han movido el registro de su pecado desde la comisaría a su interior.

Por lo tanto, la conciencia es afectada por el conocimiento. Sin el conocimiento, tú eres ignorante de tus pecados; y puesto que tu conciencia no te molesta, tú te sientes en paz. Pero tan pronto como tengas el conocimiento y comiences a darte cuenta de la perspectiva de Dios y la perspectiva de la ley acerca de ti, tu conciencia no te dejará tranquilo.

¿Será verdad que todos tienen conciencia? Seguro que todos tienen conciencia. Pero algunas conciencias están cerradas, y por tanto la luz no puede entrar. Algunas conciencias son como la ventana de la cocina que tiene una gruesa capa de mugre.

A través de esa ventana tú sólo puedes ver la sombra de un hombre moviéndose, pero no distingues al hombre claramente. Si la conciencia de una persona no puede recibir la luz de Dios, él estará despreocupado y contento.

Pero en el momento en que oye el evangelio y ve sus propios pecados, su posición ante Dios, y el registro de sus pecados ante Dios, causan un problema en su conciencia. Estará inquieta. No estará en paz, por el contrario, lo condenará. El preguntará qué debe hacer para poder estar ante el justo Dios, y cómo puede ser justificado ante tal justo Dios.

Lo sorprendente de la conciencia es que en el peor de los casos se vaya a dormir, pero nunca muere. Nunca pienses que la conciencia se ha muerto. Nunca morirá, pero puede dormirse. Sin embargo, cuando la conciencia de muchos se despierta, ellos descubren que ya es demasiado tarde, que no tienen oportunidad de creer o ser salvos.

No piensen que nuestra conciencia nos dejará tranquilos. Algún día nos agarrará. Un día hablará. Yo he visto a muchos que pensaban así, que hacían muchas maldades pensando que se saldrían con la suya. Pero cuando sus conciencias finalmente despertaron, fueron atrapados.

¿Qué es lo que hace la gente cuando su conciencia despierta y se da cuenta de que ha pecado? Tan pronto como su conciencia lo alcanza, ellos tratan de hacer el bien por medio de buenas obras. ¿Por qué trata el hombre de hacer buenas obras? Con el propósito de sobornar la conciencia.

La conciencia muestra al hombre que ha pecado. Así que ahora él hace más obras caritativas y hace más buenas acciones para decirle a su conciencia que aunque él cometió muchos errores, él también ha hecho todas estas cosas buenas.

¿Qué significa hacer buenas obras? Hacer buenas obras significa sobornar la conciencia cuando empieza a acusar, a fin de calmar su condenación. Esta es la salvación inventada por el hombre. Pero por favor recuerden que esto básicamente es la manera equivocada.

¿Dónde está el error básico? El error está en nuestra suposición de que el pecado sólo existe en nuestra conciencia. Nos olvidamos de que el pecado también existe delante de Dios. Si el pecado estuviera sólo en nuestra conciencia, entonces necesitaríamos hacer más de diez buenas obras para compensar un solo error.

Pero el problema ahora no está en nuestra conciencia. El problema ahora es lo que está ante Dios. Aunque haya estacionado cientos de veces legalmente y sólo una vez ilegalmente, no puedo ser absuelto de tal violación. El pecado es algo que está ante Dios. No es algo meramente en nuestra conciencia. No solamente tenemos que tratar con el pecado en nuestra conciencia; también tenemos que tratar con nuestro pecado ante Dios.

El pecado en nuestra conciencia puede ser tratado sólo cuando hemos tratado con el registro del pecado ante Dios. No podemos tratar primero con el problema en la conciencia, porque la conciencia puede apaciguarse con autoengaño. Pero recuerden que la conciencia nunca muere. Tal vez tú no has visto la acción de la conciencia todavía.

A menudo he visto personas que tienen problemas con su conciencia. Cuando la luz de Dios viene, su conciencia se pone inquieta. Una persona en tal condición se metería en un agujero en el suelo, si hubiera uno. El haría cualquier cosa para apaciguar su conciencia. Incluso negaría su vida a fin de redimirse del pecado. ¿Por qué Judas se ahorcó? Porque su conciencia no lo dejaba en paz. Él había traicionado a Jesús, y su conciencia no lo dejaba tranquilo.

¿Por qué no es necesario que Dios mande muchos ángeles para lanzar a los hombres en el lago de fuego como si fuesen piedras? ¿Por qué Dios no necesita que los ángeles guarden el lago de fuego? ¿Dios no teme acaso una revolución en el infierno?

Estoy seguro que para un hombre que ha pecado el infierno será una bendición en vez de una maldición. Cuando la conciencia se levanta para condenar al hombre, demanda que éste sea castigado. El castigo no sólo es una demanda de Dios, también es una demanda del hombre. Antes de que usted vea lo que el pecado es, tiene miedo del castigo.

Pero después de ver lo que el pecado es, tomará el castigo como una bendición. ¿Ha visto alguna vez a criminales o asesinos cuando están por ser ejecutados? Antes de que el hombre vea su pecado, tal vez se regocije en el crimen. Pero después de que ve su pecado, él se alegrará de su propia ejecución. Esto quiere decir que el infierno no es sólo un lugar de castigo.

Es también un lugar de escape. El pecado en la conciencia causa dolor en el presente y clama por castigo en la próxima era. Entonces, para que Dios nos salve, Él debe tratar con nuestros pecados ante El, y también debe tratar con los pecados en nuestra conciencia.

Hay un tercer aspecto del pecado. El pecado no sólo está delante de Dios y en la conciencia del hombre; también está en la carne del hombre. Esto es lo que Romanos 7 y 8 nos dicen. ¿Cuál es el pecado de la carne? Ya hemos visto que, por un lado, existe el registro de los pecados ante Dios y por otro, hay una condenación de pecados en la conciencia del hombre.

Ahora vemos el tercer aspecto: el poder del pecado y las actividades del pecado en la carne del hombre. El pecado tiene su posición. El pecado preside. El pecado está en la carne del hombre como el director. Por favor recuerde que el pecado es el director que preside en la carne.

¿Qué quiero decir con esto? Los pecados ante Dios y en la conciencia del hombre son objetivos. Para mí el registro de los pecados ante Dios y la condenación de los pecados en mi conciencia están relacionados a mi sentimiento con respecto al pecado.

Pero el pecado en la carne es subjetivo. Esto significa que el pecado que mora en mí tiene el poder para forzarme a pecar; tiene el poder para incitarme a pecar. Esto es lo que la Biblia llama el pecado en la carne.

Cuando el agua está fluyendo, tú no sientes su poder si fluyes con ella. Pero si tratas de ir contra la corriente, sentirás su poder. La mayoría de los ríos fluyen de oeste a este; así que si tratas de viajar desde el este al oeste, sentirás el poderío de los ríos.

Aquellos que mejor conocen el poder del pecado son los más santos, pues son los que tratan de oponerse y enfrentarse contra el pecado. Si tú estás ligado al pecado y vas con el pecado, seguramente no conocerás su poder. El pecado en tu carne está todo el tiempo levantándose y obligándote a pecar, pero sólo cuando te despiertes para tratar con el pecado te darás cuenta de que eres un pecador perdido.

Sólo así sabrás que eres impotente y que no puedes solucionar el problema del pecado en tu carne, sin mencionar la presencia de los pecados en tu conciencia y el registro de los pecados ante Dios. Por lo tanto, debemos ver que cuando Dios nos salva, El trata con los tres aspectos.

El pecado interior es tratado por la cruz y la crucifixión del viejo hombre. Ya hemos mencionado esto muchas veces, así que no lo vamos a repetir ahora. Esta vez nuestro estudio bíblico abarca la manera en que Dios trata con nuestros pecados ante El y la condenación de los pecados en nuestra conciencia.

Al principio mencioné el problema del pecado y de los pecados. Los pecados se refieren a los hechos pecaminosos ante Dios y en nuestra conciencia. Cada vez que la Biblia habla de los pecados, se refiere a los hechos pecaminosos ante Dios y en nuestra conciencia. Pero cada vez que la Biblia menciona al pecado en la carne, usa la palabra pecado, no pecados. Si tú recuerdas esto, no tendrás problemas más tarde.

Agradecemos a Dios porque su salvación es completa. Él ha tratado con nuestros pecados ante El. Él también ha juzgado nuestros pecados en la persona del Señor Jesús. Además, el Espíritu Santo ha aplicado la obra de Cristo a nosotros, para que podamos recibir al Señor Jesús y tengamos paz en nuestra conciencia.

Una vez que la conciencia es limpiada, no hay más conciencia de pecado. Muchas veces he escuchado a cristianos decir que la sangre del Señor Jesús quita sus pecados. Cuando les pregunto si se sienten llenos de paz y contentos, ellos dicen que a veces sienten la presencia de sus pecados.

Esto es inconcebible. Yo estoy contento, pues cuando la conciencia está limpia, no hay más conciencia de pecados. Nuestra conciencia está enterada de los pecados porque hay un registro de pecados ante Dios.

Pero si los pecados ya no existen delante de Dios, ¿Cómo es que aún somos conscientes de ellos? Puesto que el problema de los pecados ante Dios ha sido resuelto, el de los pecados en nuestra conciencia también debe ser resuelto. Así que, ya no debemos de tener la conciencia de pecados.

Muy bien; ahora consideraremos el amor y la gracia de Dios, y también abarcaremos el tema de Su misericordia. El Antiguo Testamento menciona varias veces que la salvación es de Jehová. Esto indica que la salvación no se origina en nosotros. Puesto que el pecado lo comete el hombre, naturalmente pensamos que la salvación también se origina en el hombre.

Pero ni siquiera el pensamiento acerca de nuestra salvación se originó en nosotros; más bien, se originó en Dios. Aunque el hombre pecó y está destinado a la perdición, su intención no es de buscar la salvación. Aunque pecó y debe perecer, Dios fue quien decidió salvarlo.

Entonces, el Antiguo Testamento menciona una y otra vez que la salvación viene de Jehová. Esto es así porque Dios es el que quiere salvarnos. El hombre nunca ha deseado salvarse a sí mismo. ¿Por qué la salvación vino de Jehová? ¿Por qué a Dios le interesa el hombre?

De un modo general, podemos decir que se debe al hecho de que Dios es amor. Pero siendo más específicos, es por el amor de Dios para con el hombre. Si Dios no amara al hombre, no necesitaría salvarlo. Por un lado la salvación se cumple porque el hombre ha pecado y, por otro, Dios lo amó.

Si el hombre no hubiera pecado, no habría lugar ni manera para que el amor de Dios sea manifestado. Y si el hombre hubiera pecado pero Dios no lo hubiera amado, no se habría logrado nada tampoco. La salvación es cumplida y el evangelio es predicado porque Dios ha amado y porque el hombre ha pecado.

El pecado del hombre nos muestra la necesidad del hombre. El amor de Dios nos muestra la provisión de Dios. Si sólo existe la necesidad sin la provisión, nada se puede hacer. Pero si hay provisión sin necesidad, la provisión se desperdicia.

La salvación se cumple y el evangelio se predica debido a los dos hechos más importantes del universo. El primero es que el hombre ha pecado y el segundo es que Dios ama al hombre. Estos son dos hechos inmutables. Son dos hechos que la Biblia recalca.

Si tú quitas uno de estos dos, la salvación queda anulada. No es necesario quitar a ambos. Con sólo faltar uno, no habrá posibilidad para que la salvación se cumpla. Dios tiene amor y el hombre tiene pecado. Debido a estos dos hechos, existen la salvación y el evangelio.

La Biblia siempre hace notar el amor de Dios. Esta vez en nuestro estudio bíblico, abarcaremos brevemente la verdad del evangelio. Mencionaremos muchas cosas, pero no los consideraremos en detalle.

En este trabajo no puedo abarcar cada aspecto acerca del amor de Dios en la Biblia. Sólo mencionaré este asunto brevemente. Debemos considerar tres aspectos del amor de Dios. Primero, Dios es amor. Segundo, Dios ama al hombre. Y tercero, la expresión del amor de Dios está en la muerte de Cristo.

Veamos el primer punto: Dios es amor. Esto está registrado en 1 Juan 4: 16. Aquí no dice que Dios ama. Tampoco dice que Dios tal vez ame, o que Dios puede amar, o que amó, o que amará. Por el contrario, dice que Dios es amor.

¿Qué significa que Dios es amor? Significa que Dios mismo, Su naturaleza y Su ser, es amor. Si se pudiera decir que Dios tiene una sustancia, entonces la sustancia de Dios es amor. La revelación más grande de la Biblia es que Dios es amor.

Esta es la revelación que el hombre más necesita. El hombre tiene muchas conjeturas y teorías acerca de Dios. Meditamos todo el tiempo acerca de qué clase de Dios es El, qué clase de corazón nuestro Dios tiene, qué intención tiene para con el hombre, cómo es El.

Tú le puedes preguntar a cualquiera acerca de qué piensa de Dios, y él te dará su concepto. El pensará que Dios es de esta o aquella forma. Todos los ídolos en el mundo y todas las imágenes hechas por el hombre son los productos de su imaginación.

El hombre piensa que Dios es un Dios fiero o severo. El pinta a Dios de esta o aquella manera. El hombre siempre está tratando de razonar y explorar cómo es Dios. A fin de corregir las diferentes conjeturas que el hombre tiene acerca de Dios, Él se manifiesta en la luz del evangelio y le muestra al hombre que Él no es un Dios inaccesible o incomprensible.

Entonces, ¿qué es Dios? Dios es amor. Esta declaración no estará clara a menos que te dé una ilustración. Supongamos que hay una persona paciente. Él tiene paciencia sin importar lo que encuentre y sin importar cuán difíciles o malas sean las condiciones.

No podemos decir que tal persona actúa pacientemente. El adverbio pacientemente no se puede usar para describir a esa persona. Tampoco podemos decir que es paciente, usando un adjetivo. Debemos decir que él es la paciencia misma. Tal vez no lo llamemos por su nombre. Por el contrario, a sus espaldas diremos que Paciencia ha llegado o que Paciencia ha hablado.

Cuando decimos que Dios es amor, queremos decir que el amor es la naturaleza de Dios. Él es amor adentro y afuera. Por lo tanto, no diríamos que Dios es amoroso, usando un adjetivo, o que Dios ama, usando un verbo. Más bien, diríamos que Dios es amor, aplicando el sustantivo para El.

En nuestro amigo Paciencia no encontramos imprudencia. El hombre es la paciencia misma; él no es simplemente paciente. Él es una masa de paciencia. ¿Tú creerías que en tal persona pudiera haber imprudencia? ¿Podría él enojarse? ¿Discutiría con otros?

Para él es imposible hacer tales cosas porque no hay ningún elemento en su naturaleza que haga eso. En su naturaleza no hay tal cosa como enojo. En su naturaleza no hay tal cosa como imprudencia. El simplemente es paciencia. Lo mismo ocurre con Dios, que es amor. Dios como amor es la mayor revelación de la Biblia.

Para cada cristiano, lo más importante que debe saber en la Biblia es que Dios es amor. Para Dios es imposible odiar. Si Dios odiara, El no sólo tendría problemas con aquellos a quienes odia, sino también tendría problemas consigo mismo. Si Dios nos odiara hoy aquí, El no sólo estaría en problemas con nosotros; El estaría en problemas consigo mismo.

Para que Dios odie o haga algo sin amor, primero debe desarrollar un problema consigo mismo. Dios es amor. Aunque estas tres palabras son muy sencillas, nos dan la mayor revelación. La naturaleza de Dios, la esencia vital de Dios, es simplemente amor.

Él no puede actuar de otra manera. El ama, y al mismo tiempo, Él es amor. Si hoy tú eres un pecador, tal vez se pregunte qué es lo que debe hacer para que Dios lo ame. Muchas personas no conocen lo que Dios piensa acerca de ellos. Ellos no saben lo que Dios está pensando o cuáles son Sus intenciones.

Muchos creen que para poder agradar a Dios, uno debe hacer algo, o que debe sufrir, o que debe ser responsable. Sin embargo, sólo aquellos que están en tinieblas y no conocen a Dios piensan de esta manera. Si no hubiera evangelio hoy, tú pensarías de esta manera. Pero ahora que el evangelio está aquí, ya no puedes pensar así, porque el evangelio nos dice que Dios es amor.

Los seres humanos no somos nada más que odio. Nos es sumamente difícil amar. De la misma manera, para Dios es igual de difícil odiar. Tú puedes pensar que es difícil amar y que no sabes amar a otros. Pero para Dios es imposible odiar. Tú no puedes amar, y Dios no puede odiar. Dios es amor, y para El, odiar es actuar en contra de Su naturaleza, y esto le es imposible.

Pero esto no es todo. Dios mismo es amor, y cuando este amor es aplicado a nosotros, descubrimos que “de tal manera amó Dios al mundo” (Juan. 3: 16). La frase “Dios es amor”, habla de Su naturaleza, y “de tal manera amó Dios al mundo” habla de Su acción.

Dios mismo es amor; entonces, lo que proceda de Él debe ser amor. Donde hay amor, allí también debe estar el objeto del amor. Después de mostrarnos que Él es amor, Dios nos muestra inmediatamente que El ama al mundo. Dios no solamente nos ha amado, sino que también ha enviado Su amor. Dios no pudo hacer otra cosa sino enviar Su amor. No pudo hacer otra cosa que amar al mundo. ¡Aleluya!

El mayor problema que el mundo tiene es que piensa que Dios siempre tiene malas intenciones para con el hombre. El hombre piensa que Dios hace demandas severas, y que Él es estricto y desagradable. Puesto que el hombre duda del amor de Dios, él también duda que Dios ame al mundo. Pero mientras Dios sea amor, El ama al mundo.

Si el amor es Su naturaleza, no hay otra manera en que pueda comportarse para con el hombre excepto en amor. El estaría incómodo si no amara. ¡Aleluya! ¡Esto es un hecho! Dios es amor. Él no puede hacer otra cosa que amar. Dios es amor, y lo que sigue espontáneamente es que Dios ama al mundo.

Podemos culparnos por nuestros pecados, por ser susceptibles a la tentación de Satanás, por estar enredados en el pecado. Pero no podemos dudar de Dios. Tú te puedes culpar de haber cometido un pecado, por haber caído, por haberte rendido a la tentación.

Pero si tú dudas del corazón de Dios para contigo, no te estás comportando como cristiano, porque dudar del corazón de Dios para contigo es contradecir la revelación del evangelio. Yo no digo que tú no caerás nunca más. Tampoco puedo decir que no volverás a pecar.

Tal vez caigas y peques de nuevo. Pero por favor recuerda que caer y pecar es una cosa, pero el corazón de Dios para contigo es otra. Tú nunca debes dudar del sentimiento de Dios para contigo simplemente porque hayas caído o pecado. Aunque tú hayas caído y pecado, Dios no cambia Su actitud para contigo, pues Dios es amor y El ama al mundo. Esto es un hecho inmutable de la Biblia.

De nuestra parte, nos alteramos y cambiamos. Pero de parte del amor de Dios, no hay cambios ni alteraciones. Muchas veces tu amor puede cambiar o enfriarse. Pero esto no significa que el amor de Dios es afectado. Si Dios es amor, no importa cómo tú lo pruebes, lo que saldrá de Él será siempre amor.

Si aquí hubiera una tabla de madera, no importaría cómo tú la golpees, siempre percibiría el sonido de madera. Si la golpeara con un libro, le daría el sonido de madera. Si tú la golpearas con tu palma, aún te daría el sonido de madera.

Si la golpearas con otra tabla, otra vez te daría el sonido de madera. Si Dios es amor, no importa cómo tú lo “golpees”; si tú lo rechazas, lo niegas, o lo haces a un lado, El sigue siendo amor. Una cosa es cierta: Dios no se puede negar a Sí mismo; Él no se puede contradecir. Debido a que nosotros somos odio, nos es muy natural odiar.

Debido a que Dios es amor, es muy natural para El amar. Dios no puede cambiar Su propia naturaleza. Puesto que la naturaleza de Dios no puede cambiar, Su actitud para contigo no puede cambiar. Por eso vemos que Dios ama al mundo.

¿Acaso todo termina en Dios amando al mundo? “Dios es amor” habla de la naturaleza de Dios, o sea, de Dios mismo. “De tal manera amó Dios al mundo” habla de la acción de Dios. Pero el amor de Dios para con nosotros tiene una expresión.

¿Cuál es la expresión de Su amor? Romanos 5: 8 dice: “Mas Dios muestra Su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. El amor de Dios tiene una expresión. Si yo amo a una persona y sólo le digo que la amo, ese amor aún no se ha consumado. A menos que el amor sea expresado, no está consumado.

No hay amor en el mundo que no tenga expresión. Si hay amor, debe ser expresado. Si el amor no es expresado, ese amor no puede ser considerado como tal. El amor es muy práctico. No es vano ni verbal. El amor es expresado por medio de acciones.

Si tú pones una pelota sobre una superficie no nivelada, puedes estar seguro de que algo ocurrirá; terminará rodando. Lo mismo ocurre con el amor. Tú puedes estar seguro que tendrá una expresión. Puesto que Dios ama al mundo, Él debe estar preocupado con la necesidad del hombre.

Entonces, Él debe hacer algo para el hombre. Nosotros somos pecadores. No tenemos otra alternativa que ir al infierno, y ningún otro lugar excepto el de perdición. Pero Dios nos ama, y El no estará satisfecho sino hasta que nos haya salvado.

Cuando Dios dice “Yo te amo”, Su amor se ofrecerá para llevar con todas nuestras cargas y quitar todos nuestros problemas. Puesto que Dios nos ama, Él debe proveer una solución al problema de los pecados; Él debe proveer la salvación que necesitamos como pecadores. Por esta razón, la Biblia nos ha mostrado este gran hecho singular: el amor de Dios es manifestado en la muerte de Cristo.

Debido a que somos pecadores e incapaces de salvarnos, Cristo vino para morir a fin de resolver por nosotros el problema del pecado. Su amor ha cumplido algo substancial, y esto ha sido puesto delante de nosotros. Ahora podemos ver Su amor en una manera substancial. Su amor ya no es sólo un sentimiento. Se ha convertido en un hecho completamente manifestado.

En este gran asunto del amor de Dios, debemos tomar nota de tres cosas: la naturaleza del amor de Dios, la acción del amor de Dios y la expresión del amor de Dios. Su amor no es solamente un sentimiento dentro de Él. También es una acción, incluso una expresión y una manifestación.

Su amor lo motivó a hacer lo que nosotros no pudimos hacer por nuestra propia cuenta. La salvación se produjo porque Él es amor y porque Él amó al mundo. Una serie de cosas siguen debido a que el hombre ha pecado y Dios es amor.

Si usted no es pobre, usted no me va a necesitar. Pero por otra parte si yo no lo amo, aunque usted sea paupérrimo, no me importará en lo más mínimo. La situación actual es que el hombre ha pecado y Dios ha amado; por lo tanto, algo empieza a ocurrir.

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¿Cuál es el Futuro?

D onde quiera que hoy se lleve a cabo una reunión cristiana evangélica, es muy difícil que no se anuncie, a modo de declaración profética, un próximo avivamiento. Ya lo oía cuando todavía asistíamos templos, seguí oyéndolo luego en distintas predicaciones de ministros de mi ciudad y prosigo escuchándolo tanto por las radios como la televisión cristiana de labios de diferentes predicadores.

Si me preguntas que pienso al respecto, tengo que confesarte que como forma de aliento e inyección de optimismo para la tropa, está muy bueno porque produce confianza, expectativa y deseos de seguir en la pelea. Pero si me lo preguntas desde lo eminentemente bíblico, no te puedo responder lo mismo, ya que la Biblia es más que clara respecto a estos tiempos: no viene un avivamiento, viene una apostasía. Y créeme que no es lo mismo.

(1 Reyes 22: 12) = Y todos los profetas profetizaban de la misma manera, diciendo: sube a Ramot de Galaad, y serás prosperado; porque Jehová la entregará en manos del rey

Cada vez que leo este pasaje, entiendo cada vez más que la voz de la mayoría, no necesariamente es la verdad o el canal por medio del cual Dios manifiesta su voluntad. O sea: que las mayorías no necesariamente tienen la razón, sólo tienen la mayoría. Estos eran como cuatrocientos profetas que al unísono, apoyaban los deseos de conquista del rey Acab.

Sin embargo, la perfecta voluntad de Dios había de ser expresada por un marginado profeta llamado Micaias a quien Acab aborrecía porque siempre tenía palabras de juicio más que de avivamiento. El rey lo expresaba así:

(1 Reyes 22: 8) = El rey de Israel respondió a Josafat: aún hay un varón por el cual podríamos consultar a Jehová, Micaías, hijo de Imla; mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal. Y Josafat dijo: no hable el rey así.

Y como era la tónica y la clásica frase de los verdaderos profetas de Dios al decir “Vive Jehová, que lo que Jehová hablare, eso hablaré” , Micaias en plena subordinación a la Palabra de Dios, advierte al rey Acab y a las mayorías, que los anhelos de conquista no iban a ser prosperados y que la derrota era inevitable.

Como era de suponer, la arrogancia del clero y de la desenfrenada mayoría, aparece personificada claramente en los labios de un déspota Sedequias quien golpea al profeta Micacias diciéndole una frase tan vigente en nuestros días:

(1 Reyes 22: 24) = Entones se acercó Sedequías hijo de Quenaana y golpeó a Micaías en la mejilla, diciendo: ¿Por dónde se fue de mí el Espíritu de Jehová para hablarte a ti?

Finalmente, y en resumen, Acab no hizo caso a lo que Palabra de Dios decía a través de su siervo Micaias, por consecuencia, la exploración y los anhelos de conquista de la región de Siria, Ramot de Galaad, fue un rotundo fracaso en medio de muerte y de sangre.

Parecería ser que esta experiencia que Israel vivió muchos siglos atrás, hoy cobra tal vigencia que sorprende la precisión de los acontecimientos y por cierto, su desenlace. Hoy existe una gran mayoría que habla de conquista, de avivamiento y se dice que Dios está sacudiendo los países, convirtiendo a millares de personas.

Se habla de naciones enteras para Cristo, de diablos vencidos y batallas finales ganadas, y dichas consignas mantienen a una muchedumbre tras esa meta. Hay pastores y líderes que tienen sus intereses puestos en este mundo, anhelando influencias, incursión en puestos políticos y un compromiso estrecho con el “cesar”. Es como que se han olvidado de palabras tan precisas que alguna vez habrán leído.

(Filipenses 3: 20) = Más nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.

Parecerían haber cortado y mutilado la Palabra de Dios con esas tijeras mágicas y carnales para olvidarse de las advertencias del juicio de Dios. Ellos son “las mayorías”, “el grupo de los cuatrocientos profetas” , “el clero”, “el desayuno pastoral”, que se han instalado en un trono de realeza y se han arrogado ser la voz de Dios sin siquiera consultarle a él, y lo peor, no están dispuestos a cambiar de opinión.

Sus ansias de conquista y de dominio han predominado y llenado sus corazones, y se han olvidado definitivamente de las moradas celestiales y de amar la venida de Cristo. La actividad de esta arrogante cristiandad que gobierna en nuestros días, es tan igual a la de Laodicea, aquella iglesia de Asia menor, que Apocalipsis la describe como una comunidad autosuficiente, próspera económicamente y que de nada tenían necesidad, pero El Señor les advierte y la descubre como un cuerpo miserable, pobre, desventurado, ciego y desnudo. Que solemne diagnóstico.

Por otro lado, existe una minoría que pregona totalmente lo contrario. Mientras “los muchos” están cautivados por la idea del avivamiento, “los pocos” están anunciando un tiempo de apostasía, de lobreguez y de engaños. Por cierto que dicha minoría, no tiene mucho valor para el clero. La expresión es tan igual que la del antiguo Sedequias al decir: “¿Quiénes son estos? Tres o cuatro desconocidos, anónimos, “perejiles” como llamamos en argentina a los que no tienen grandes currículum.

Ellos sostienen que esa que pregona cosas no muy bonitas, son gente que no tiene nada, ni un nombre conocido, ni prestigio ministerial, ni coberturas importantes, (De hecho hay muchos que trabajan sin lo que la iglesia estructural llama “cobertura”, que no es otra cosa que control humano), y lo más importante para el clero oficial: ni siquiera pueden mostrar una membresía abundante en sus iglesias, sumándole a muchos que ni siquiera tienen una iglesia a su cargo….”

La experiencia de los remanentes fieles (por la gracia de Dios), siempre fue igual. Nuestro Señor Jesucristo dijo algo bien preciso cuando hablaba con sus paisanos de su época. Y se los dijo sin temor alguno a quedar mal, resultar antipático o producir un alejamiento de esa gente. A Jesús le interesaba un hombre fiel y entregado al Dios Padre, por encima de una multitud hambrienta de palabras bonitas. Él les dijo:

(Lucas 6: 26) = ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! Porque así hacían sus padres con los falsos profetas.

No se necesita ser demasiado analítico para darse cuenta que lo que hoy por hoy el liderazgo clásico y tradicional eclesiástico persigue, es precisamente lo que Jesús advierte como malo y como muestra y prueba de falso ministerio. Y eso lleva inexorablemente a una pregunta que yo me he formulado y ya respondido, pero que todavía habrá otros que tienen su respuesta demorada: ¿Qué debo elegir? ¿Qué toda la gente hable bien de mí, o que Dios hable bien de mí, aún en contra de lo que diga la gente?

Estamos cruzando un mar de confusión y engaño. Lo que parece ser la verdad, descubrimos que no lo es, y al revés, lo que parece increíble, aquello es la verdad. He aquí, cuando nos damos cuenta de que es necesario estar en el secreto de Dios lejos de ideas universalistas y modernistas que pretenden cambiar el curso de la profecía.

Es como un caballo loco y sin freno, que va directo al precipicio, aunque con una fe inmensa, pero estéril, al pensar que al llegar al acantilado, saldrán unas alas que le permitirá pasar al otro lado. Eso es una falacia, un sofisma y un claro desprecio a aceptar lo que la Palabra de Dios dice. Porque Él asegura que va a cuidarte de todo mal, pero eso no te habilita a ti a desafiarlo e, incluso, a correr a buscarlo.

También dice la palabra que Dios cubre todas tus necesidades, lo cual en estos tiempos de teologías extrañas, se ha convertido en un punto esencial. Porque se ha enseñado y aún se ense3ña, que todos tus deseos serán satisfechos por ese Dios aparentemente servil. Lo siento, pero necesidades no es ni siquiera sinónimo de deseo, y mucho menos de capricho egocéntrico o de avaricia.

Por lo demás, Dios jamás ha predicho un avivamiento para el último tiempo, por el contrario, Jesús dijo algo que está mucho más emparentado a una etapa más bien complicada y difícil, que a una llena de bonanza y gratificación variada.

(Lucas 18: 8) = Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿Hallará fe en la tierra?

Recordemos ahora la parte final de la profecía de Micaias, cuando se revela que un espíritu de engaño es el que cautiva a las muchedumbres y les impulsa a hacer lo que no conviene. Y esto es muy importante porque estoy en certeza que, si hay un espíritu que está trabajando a destajo en estos tiempos y con demasiado éxito para mi gusto, ese espíritu es el de engaño.

(1 Reyes 22: 22) = Él dijo: yo saldré, y seré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Y él dijo: le inducirás, y aún lo conseguirás; ve, pues, y hazlo así.

(23) Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de todos tus profetas, y Jehová ha decretado el mal acerca de ti.

Tal vez alguien podrá decir ¿Cómo es que Dios permite aquello? La respuesta es categórica, Dios hace lo que quiere porque es soberano. Nadie; ningún hombrecito de pies pegados al suelo podrá torcer el curso de la profecía. Esta experiencia es la misma que el Espíritu Santo le revela al apóstol Pablo cuando dice:

(2 Tesalonicenses 2: 11) = Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, (12) a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.

¿Dios envía eso? ¿Tan cruel es Dios? No, Dios no es cruel, Dios es justo. Y en su justicia no hay lugar para los que aman la mentira, porque ya sabemos muy bien quién es el padre de mentira. Entonces, los que no aman la verdad, (Que no es un abstracto, sencillamente es Cristo), automáticamente quedan librados a su suerte, Dios no puede darles cobertura por causa de su desobediencia. Y ahí es donde quedan expuestos al espíritu de engaño.

En la actualidad hay un espíritu de error que se está moviendo con mucho volumen en medio de la iglesia, y que Dios, soberanamente lo ha permitido para que se manifieste quienes son los verdaderos y quiénes no. El recordado hombre de Dios David Wilkerson, los resumió en forma muy clara. El expresó que: “…hay un viento de maldad soplando en la casa de Dios…”

Aquí es donde la religión organizada, a través de sus prestigiosos teólogos, se encargan de desmentir todo esto con la reiteración de una palabra que es muy cierta, pero que no significa lo que ellos suponen que significa. Porque ellos aseguran que la Biblia dice que las puertas del Hades no van a prevalecer en contra de la iglesia, y es así.

Lo que ellos ignoran, que cuando Dios dice “iglesia”, lo que entiende es algo muy, pero muy distinto a lo que nosotros entendemos como iglesia. Y es indudable que es Dios quien tiene razón, basta con mirar cómo esas puertas del Hades están prevaleciendo sobre muchas autodenominadas iglesias. La iglesia del Señor, genuina y verdadera, está cubierta. La falsa, paralela y religiosa Babilonia, aunque externamente se le parece, no. El apóstol Juan dice:

(1 Juan 4: 5) = Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye.

(6) Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.

¡Qué gran receta! Dios, a través del apóstol Juan, nos enseña a discernir y a como diferenciar los espíritus. El distintivo es la separación con el mundo, diferencia con el mundo y el desamor por el mundo.
Sin duda, las mayorías que pregonan avivamientos, conquistas o tiempos de siega, son muy apetecidas por el mundo.

Sus atrevidos espectáculos, sus cautivantes y rimbombantes eventos, son una verdadera alfombra roja del placer y del glamour muy propias del mundo. Es por esa razón, que el mundo oye a estas multitudes y acuden a ellas.

El ver emerger a tantos y tantos talentosos “showman”, que poseen esa clásica chispa y carisma artístico para mantener entretenidos a cientos de miles de personas embelesadas y disfrutando de aquélla capacidad histriónica que estos señores tienen. Al final del show, una pequeña porción de la Biblia como pretexto y betún evangélico.

Creo que no exagero nada, no me pongo ni en legalista ni en fundamentalista si digo que esto se parece mucho a un insulto al Señor Cristo no es un payaso que desea entretener, bailotear con el mundo embriagado ni rogar a nadie. Él es el Rey Soberano que hace lo que quiere y nosotros hombrecitos que debemos servirle. Esto no es una democracia secular donde cada persona tiene derecho a opinar y hacer sus derechos de ciudadanía.

Esto es un Reino, y si es un Reino, hay un Rey. Y si hay un Rey, a ese Rey se le obedece sin replicar, sin discutir y, esencialmente, sin opinar. ¿Cómo dices? ¿Qué hay denominaciones que aman la democracia? Ya lo sé. No los censuro. Ellos aman al espíritu de Grecia infiltrado en la iglesia, pero hay otras que no aman a Grecia pero aman a otros colegas suyos. No es una denominación evangélica, es la naturaleza del hombre que no ha nacido de nuevo.

Ahora bien; ¿Qué dice la Palabra de Dios acerca de esto? Alguien dijo por ahí, que más del 50% de la escritura es apologética, es decir, defensa de la fe. En la escritura encontramos abundantes pasajes que revelan la actividad de atalayas y profetas que insistían en advertir de los peligros que asechaban al pueblo.

Obviamente, estos hombres no eran muy populares ni apetecidos por el pueblo, porque jamás la luz ha sido bien recibida entre las tinieblas. Hoy tampoco es la excepción. Este es el paradigma que representan los remanentes que en la actualidad están nadando contra la corriente.

Aquellos “salmones” espirituales que deben hacer frente a toda a una tempestad contraria que los cuestiona, y los descalifica. Son aquellos “monos porfiados” que son golpeados y pisoteados, pero que vuelven a pararse obstinadamente cual Pablo cuando fue apedreado en Listra.

Dios nos advierte abundantemente y con una claridad extraordinaria, que la característica de los últimos tiempos, previo a la venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, es de engaño y de apostasía.
No hay registro en la escritura que nos anuncie avivamiento para estos tiempos.

Sin embargo, creo no exagerar absolutamente nada si te digo que en el ochenta y cinco por ciento de lo que conocemos como la iglesia, hoy se está predicando, profetizando, declarando y enseñando todo lo relacionado con un tremendo avivamiento que va a hacer que las ciudades enteras vengan corriendo a los templos evangélicos. ¿Sabes qué? Ni el mejor ni más fiel y antiguo de los hermanos llegan a creer que eso realmente suceda, pero por motivos obvios de preservación, no se atreve a manifestarlo.

Sin hacemos un sondeo en el pueblo que defiende esta idea del avivamiento, de la cosecha y de la conquista, descubrimos que cada uno de los adherentes, sustenta su planteamiento en el pasaje de Joel capítulo 2 verso 28 que dice así: Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne; y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.

La pregunta más coherente que se me ocurre al leer este pasaje es: ¿Después de qué, Dios derramará su Espíritu sobre toda carne? Porque me parece que estamos leyendo la Biblia con un espíritu de papagayo. Esto es: decimos cosas que ni se nos ocurre indagar de donde provienen.

Dicen los que gustan de la hermenéutica, (No es mi caso), que la segunda regla de interpretación de las escrituras es considerar la gramática. En esto coincido. Cuando encontramos palabras tales como, “Por tanto”, “después”, “aunque”, etc. etc., debemos ir obligadamente a los párrafos anteriores para poder comprender el contexto del pasaje.

En este trozo de la escritura que estamos analizando, la respuesta a nuestra pregunta está en el verso 27: Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado.

Al leer este versículo, nos queda absolutamente claro cuándo se cumplirá lo predicho en el verso 28. Sería absurdo pensar que dicha profecía se ha cumplido, porque Cristo aún no regresó por segunda vez, ni tampoco Israel le ha reconocido como Mesías prometido, ni menos habita en medio de ellos.
Por conclusión, lo dicho por el profeta Joel, no es argumento para confirmar que estamos en medio de un avivamiento. ¿Teología? Sí, pero con bases sólidas en este caso.

El nuevo testamento presenta suficientes argumentos para sustentar la posición de que el postrer tiempo sería marcado por una fuerte apostasía, por espíritus engañadores y doctrinas de demonios, y no por avivamientos espectaculares. Veamos algunos de los versos seleccionados:

(Mateo 7: 13) = Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; (14) porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que lo hallan.

(15) Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, (¿Cómo sería, hoy, literalmente, un vestido de oveja? Acertaste: traje y corbata.), pero por dentro son lobos rapaces.

(16) Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?

(17) Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.

(18) No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.

(19) Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.

(20) Así que, por sus frutos los conoceréis.

(21) No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. (Esto no tiene que ver con salvación, tiene que ver con Reino. Nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. Nadie que tenga al Espíritu Santo morando en su interior se perderá la salvación. Pero si puede no entrar al Reino si pese a reconocer a Jesús como Señor no hace la voluntad del Padre)

(22) Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios? (¿Dónde se realizan estas dos cosas, tales como profetizar y echar fuera demonios, en el mundo o en la iglesia? Ya lo sabes.)

(23) Y entonces les declararé: nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. (Hermano: ¿Usted me está diciendo que habrá gente con diez, veinte o cincuenta años en la iglesia, a la cual el Señor les dirá que no los conoce, y que son hacedores de maldad? No te lo estoy diciendo yo, te lo está diciendo Él.)

(Mateo 24: 3) = Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: dinos, ¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y el fin del siglo?

(4) Respondiendo Jesús, les dijo: mirad que nadie os engañe.

(5) Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: yo soy el Cristo, y a muchos engañarán.

Tú lees esto y piensas: ¡Qué locura! ¿A quién se le puede ocurrir que me voy a dejar engañar porque aparezca alguien que diga que es el Cristo? ¡Eso solamente le puede pasar a un ignorante que no conoce ni la Biblia ni la iglesia! – ¿Tú crees eso? Entonces, ten cuidado. Y la próxima vez, hazme el favor de leer la Biblia como se debe, y no como lees el periódico del lunes para ver los resultados del fútbol.

¿Por qué? Porque no has prestado atención a un mínimo detalle que, a la hora de la consumación de esta palabra, es vital y clave. ¿Tú sabes lo que significa la palabra Cristo? Ungido. Ahora volvamos atrás y déjame preguntarte: ¿Estás seguro que nunca nadie llegó a tu iglesia anunciándose como un ungido del Señor? Esos son los que te engañarán, si es que no te han engañado ya.

(2 Tesalonicenses 2: 2) = Que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, (Tú crees que si viene el político, el artista o el deportista más grande de tu país a decirte algo diferente a lo que has creído, podrá convencerte para cambiar? No, ¿Verdad? ¿Y qué tal si el que viene con algo distinto es un famoso predicador? Ahora ya lo sabes. No con nombre y apellido, pero sí de dónde podrá venir el engaño.), ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. (¡Cristo viene ya! ¡Cristo viene pronto! ¿No has escuchado algo así en tu medio?)

(3) Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición. (Muy claro y concreto. ¿Viene Cristo? ¡Amén! Pero antes la apostasía. ¿Hay apostasía? Yo creo que sí, pero una gran mayoría anuncia avivamientos. ¿Entonces? Alguien te está engañando.)

(1 Timoteo 4: 1) = Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios. (Creo que no necesitas que, otra vez, te advierta desde dónde pueden llegarte las doctrinas de demonios, ¿No es cierto? Si la unción de la predicación que estás oyendo no proviene del Espíritu Santo, aquí te asegura que proviene de espíritus engañadores.)

(2 Timoteo 4: 3) = Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, (¿No será este, ese tiempo?) sino que teniendo comezón de oír, (La gente que ingresa en nuestra Web lo hace, mayoritariamente, por comezón de oír algo que no sea discurso humano), se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, (4) y apartarán de la verdad el oído (Teologías de la prosperidad y etc.etc.), y se volverán a las fábulas.

Veamos: una fábula, según un buen diccionario, es una composición literaria, generalmente en verso, de la que se suele extraer una enseñanza útil o moral. Yo particularmente recuerdo las de Esopo, que tenían que ver con historias de animales con una moraleja final. Cada fábula constaba de un relato literal de una historia de animales, un detalle de dos o tres puntos relacionados con ellos y una conclusión moral basada en la historia relatada.

¿Alguien podría decirme si tiene alguna diferencia a un relato bíblico literal, dos o tres puntos básicos relacionados con él y una conclusión moral basada en la historia leída en la que se han convertido las predicaciones seriadas de seminarios e institutos teológicos formadores de líderes de la actualidad? No te sientas mal por la comparación. No estoy siendo irreverente con la palabra de Dios, estoy siendo cáustico con aquellos que, diciendo llevar la palabra de Dios a la gente, lo que están haciendo es elaborar fábulas moralistas que de ninguna manera hablan del Reino ni de sus propósitos.

(Judas 17) = Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; (Sí, amados; tengan especial memoria de esas palabras, porque es más que evidente que hoy se las ha postergado, dándole más entidad a lo que dicen determinados predicadores de prestigio que a lo que en su momento dijo el propio Jesús y su gente.) (18) los que os decían: en el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos.

¿Conoces algún burlador? ¿No? ¡Gloria a Dios que te cuida y protege de ellos! A mí me escriben de vez en cuando, algunos. Me preguntan por qué pierdo el tiempo enseñando algo que a nadie le gusta escuchar y no hago lo que hace “la mayoría”, esto es: anunciar avivamientos, victorias y maravillas que jamás nadie ha visto ni está viendo, pero que ganan muchos “amén” porque es, precisamente, algo bonito que a la gente le agrada oír, en lugar de la factibilidad de un juicio divino que es real y está en marcha.

Como puedes ver, los textos son bastante claros y precisos. EL sostener esto como línea en la elaboración de los sermones, no es transformarse en “profetas del pesimismo” como algunas personas despectivamente lo han calificado, sino que es simplemente anunciar todo el consejo de Dios sin acomodaticios, ni miel, ni levadura.

Alguien dijo una vez: “El pesimista es un optimista, pero bien informado…” Así es. El hombre fiel a la Palabra de Dios no puede torcer las escrituras ni anunciar sofismas o esperanzas falsas, por el contrario, este debe ser certero en entregar la voz de Dios tal cual lo revela su Santo Libro. La Biblia presenta a la luz del raciocinio humano, un mensaje pesimista e intolerable:

(2 Timoteo 3: 12) = Y también todos los que quieren vivir piadosamente (Esto es: espiritualmente), en Cristo Jesús padecerán persecución; (¿Quién puede perseguir a personas que quieran vivir espiritualmente en Cristo Jesús, el mundo o la clase religiosa? No me lo digas, acertaste); mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.

Como vemos, la escritura es clara y precisa. No resiste análisis el comparar dos posiciones diametralmente opuestas como los son la del “Avivamiento, tiempo de siega y conquista” con la de “Los tiempos de apostasía”.

El mensaje de la iglesia ha de ser categórico, absoluto e intransigente. No se puede mediar ni comprometer las verdades eternas. No estamos autorizados para ello. Hoy existe una gran multitud liderada simbólicamente por el antiguo rey Acab con sus profetas, pregonando “su conquista, los tiempos de siega, los gritos de júbilo y el banquete terrenal”.

En contraste a ello, hay una minoría de hermanos diseminados y relegados en el anonimato, en el secreto de Dios, buscando las raíces legítimas del evangelio y la sencillez de Cristo.
Unos tocando trompetas y anunciando banquetes, mientras que los otros anuncian la inminente venida de nuestro Señor Jesucristo.

Los muchos, cual sibaritas, gozándose, aplaudiendo y pretendiendo conquistar las naciones “para Cristo”, mientras que los otros defendiendo la fe y diciendo que estamos en medio de una terrible apostasía. ¿Con cuál de los dos grupos te identificas? Que la gracia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo , sea contigo. Amen.

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¿Sumergidos en Qué?

C uando por cualquier motivo nos salimos de la estructura eclesiástica, si bien no perdemos contacto con el Señor, (Muy por el contrario, en la mayoría de los casos lo incrementamos), sí nos encontramos con algunos detalles relacionados con costumbres o ritos, que nos descolocan un poco y hasta nos hacen sentir fuera de lugar. El bautismo es uno de esos detalles. Y no es menor.

En nuestra soledad de domingo por la noche fuera de los templos, nos detenemos un momento para preguntarnos: ¿Y ahora cómo hago para bautizarme? ¿Quién podrá bautizarme? ¿No necesito que sea un pastor quien lo haga? ¿No estoy en desobediencia para con el Señor si no lo puedo hacer? Lo tenemos muy arraigado con nivel y entidad de doctrina sustancial y, por contrapartida, es muy poca la información global que tenemos sobre el tema.

Hoy me propongo, desde este pequeño trabajo que ha llevado su tiempo recopilar y editar, llevar algo más de claridad al respecto a los muchos hermanos en Cristo que no están acudiendo a ninguna de las iglesias evangélicas tradicionales. No es para los que sí lo hacen, ya que todavía están sujetos a sus usos y costumbres, sino para los que se han ido, que ahora deberán reencauzar sus convicciones desde afuera de los rudimentos clásicos.

Déjame, antes de llegar a ninguna conclusión que te sea útil, hacer un poco de historia. Conjuntamente con ella y con lo que la Palabra dice al respecto, vas a descubrir que ciertas cosas no son como las hemos entendido. Como sucede con casi todo el evangelio. Y vamos a comenzar por una pregunta muy sencilla que no será tan sencillo cambiar de tu mente en lo concerniente a su significado. ¿Qué significa bautismo? O dicho de otro modo: Bautismo, ¿Significa lo que me han enseñado por años o es otra cosa que todavía ignoro?

En principio, déjame decirte que las palabras comúnmente utilizadas en el Nuevo Testamento para denotar esta ordenanza son el verbo “baptizõ” y los nombres “baptista” y “bautismos”; pero ninguno de estos términos se emplea sólo en este sentido. El verbo se usa también para denotar la purificación ceremonial de los judíos antes de comer, para la que se vertía agua sobre las manos; figuradamente, para significar los sufrimientos de Cristo; y por último, para denotar la ordenanza bautismal.

“Baptizõ” es la forma intensiva de “baptein”, que significa Sumergir, y tiene un sentido más amplio que éste. En la carta a los Hebreos “bautismos”, referido a los diversos lavamientos rituales ordenados en el Antiguo Testamento con referencia a los ritos del tabernáculo, se traduce “abluciones”; sin ningún género de dudas, se refiere a los lavamientos ordenados, etc. Hay un texto en esta carta que te dice con claridad como es este asunto de las limitaciones del culto terrenal, visto desde lo conceptual y no desde lo tradicional.

(Hebreos 9: 6) = Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto; (7) pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo; (8) dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.

(9) Lo cual es símbolo para el tiempo presente, (¿Qué dice que es para este tiempo actual? Símbolo), según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, (¿Qué dice que esto no puede lograr? La perfección de nadie que lo practique. ¿Y de qué se trata eso que practicamos y no nos hace perfectos?), (10) ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de las carne, impuestas (¿Hasta cuándo?) hasta el tiempo de reformar las cosas. (¿Cuándo llega esa reforma? Ya está aquí, es hoy.)

El otro texto que se encuentra en esta misma carta a los Hebreos, tiene que ver con lo que se nos dice respecto a los peligros de cristalizarnos en doctrinas inocuas y no avanzar en los propósitos del Señor para este tiempo y su cumplimiento.

(Hebreos 6: 1) = Por tanto, (Viene hablando de la inmadurez espiritual), dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, (Esto forma parte de la mención de seis doctrinas que constituyen los principios fundamentales de la vida espiritual. Los fundamentos no son para ser colocados de nuevo, sino para construir sobre ellos. Esto no puede lograrse sin depender de la ayuda de Dios), vamos adelante a la perfección, (Que es la madurez), no echando otra vez (Cuidado: No volviendo a colocar otra vez, eso dice) el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, (2) de la doctrina de bautismos, (Lo de los bautismos era una doctrina conjunta a otras practicadas en la época), de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.

(3) Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite.

(4) Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, (5) y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, (6) y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.

El lenguaje de estos versos 4 y 5, describe con mucha claridad a aquellos que han experimentado la gracia salvadora de Dios, mientras que el lenguaje del 6, indica una completa renuncia de Cristo, un abandono deliberado y definitivo de la fe cristiana. La gente aludida aquí no son arrepentidos, sino apóstatas. No sólo han caído en pecado, sino que han renunciado a Cristo. Se han convertido en gente semejante a los que crucificaron a Jesús por el simple hecho de depender de otras doctrinas en lugar de hacerlo con la que emana de la cruz.

En el bautismo, la idea expresada es la unión a alguien o a algo. Refiriéndose a los israelitas, se dice en 1 Corintios 10. 1-2 =Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar. Así, el bautismo cristiano es la identificación con Cristo en la esfera de Su autoridad y señorío, cuestión que no se discute pero que no tiene fundamento bíblico cierto y específico.

El primer bautismo que hallamos es el bautismo de Juan. El bautismo de Juan tenía lugar en el Jordán, hacia donde las multitudes salían, y es mencionado una y otra vez como bautismo de “arrepentimiento”. Los que así se bautizaban debían dar frutos dignos de arrepentimiento. Ellos confesaban sus pecados, y exhortaban al pueblo a que creyeran en Aquel que vendría tras él, Cristo Jesús, de quien dio él mismo testimonio. Un residuo piadoso se separó por el bautismo esperando la venida del Mesías; por este bautismo se juzgaron a sí mismos, y se apartaron de la condición caída de la nación.

El Señor Jesús fue bautizado por Juan, no en Su caso para confesión de pecados, sino para asociarse en gracia con el residuo arrepentido, para cumplir toda justicia. Su bautismo por Juan fue también la ocasión de Su ungimiento por el Espíritu Santo para Su ministerio público, y del testimonio del agrado del Padre en Él, Su Hijo.

Aquí nos encontramos, entonces, con lo que hoy llamamos el bautismo cristiano. El bautismo cristiano implica la confesión de Cristo como Señor, constituyendo la identificación externa con Su muerte, y por ende el salirse o bien del terreno judío, culpable del rechazo de Cristo como Su Mesías, o del terreno gentil, sin Dios ni esperanza en este mundo.

Este bautismo es “al (eis) nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Y “en, epi, el nombre de Jesucristo”. Las Escrituras no dan ninguna enseñanza concreta acerca del modo del bautismo. El gran tema del bautismo, entonces, es a quién somos bautizados.

Sin embargo, la idea dada por la palabra es la de lavamiento como con los sacerdotes de antaño, más bien que un rociamiento, como con los levitas. Pablo dio una importancia secundaria al acto externo a la unidad entre los creyentes; sí hizo hincapié en el bautismo del Espíritu Santo, cosa que curiosamente no es creída por el ciento por ciento de la iglesia cristiana evangélica, y sigue siendo todavía hoy un motivo de división interdenominacional.

Con respecto a quién puede recibir el bautismo, hay posturas divergentes. El Nuevo Testamento no menciona el bautismo de niños como tal; en las conversiones de Lidia, del carcelero de Filipos, y de Estéfanas, se afirma que con ellos se bautizó “toda su casa”, lo cual incluye en el término griego a todos aquellos que estaban sometidos a la autoridad del cabeza de familia, menores y esclavos.

Se aduce que en el caso de la casa del carcelero de Filipos toda su casa se regocijó. Pero también es un hecho que el verbo creyó está en el original en masculino y singular, pudiéndose aplicar solamente al carcelero.

Todo esto conduce a la conclusión de que con respecto al modo y receptores del bautismo sería imprudente llegar a conclusiones dogmáticas. Con respecto a la naturaleza del bautismo, es un acto externo que se refiere al terreno de confesión, testimonio, en identificación pública con la muerte de Cristo para andar en novedad de vida.

Siempre me llamó poderosamente la atención en este tema, el excesivo celo conque muchas denominaciones tratan el tema del bautismo. Cursos, exámenes y diversas pruebas del tipo de juicio de Sanedrín es el que deben pasar algunas personas para poder pasar por el bautisterio de la iglesia. ¿Se olvidan del eunuco de Felipe que preguntó qué cosa impedía que él fuera bautizado? ¿Está comprobado en todos esos casos que los examinadores no se equivocaron y sólo acordaron el bautismo de gente irreprochable?

La posición de que el bautismo da el nuevo nacimiento sostenida por la iglesia de Roma en base a Juan 3:5 es una mala interpretación del simbolismo de las Escrituras, que el apóstol Pablo, en cambio comprendió muy bien: “…el lavamiento de agua por la palabra” “la fe es por el oír, y el oír por la Palabra de Dios”. Mira el texto completo de este episodio.

(Juan 3: 1) = Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.

(2) Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, sino está Dios con él.

(3) Respondió Jesús y le dijo: de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

(4) Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?

(5) respondió Jesús: de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

(6) Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

(7) No te maravilles que te dije: os es necesario nacer de nuevo.

(8) El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Así, como puedes comprobarlo al escucharlo con atención o leerlo por ti mismo con mucho cuidado, creo que te quedará más que claro que lo que tenemos en Juan 3:5, no es bautismo, sino la Palabra de Dios hecha eficaz por el Espíritu. Las distintas opiniones sobre el bautismo han dado lugar a diversos grupos eclesiásticos entre los cristianos. Estuve muchos años en una denominación a la que solamente se accedía como miembro oficial con todos los derechos y obligaciones, siendo bautizado. Antes de eso, ni miembro ni participante de la Cena del Señor o Santa Cena, otras de las legendarias vacas sagradas evangélicas.

En un trabajo como éste, es difícil exponer las diversas posturas y sus pros y contras, y remitimos al estudioso a la bibliografía existente sobre el tema. En todo caso, siempre manteniendo vigorosamente el aspecto externo y no salvífico del bautismo, es de lamentar que en lugar de agua de unión, haya venido a ser “las aguas de la rencilla”. Sí hay que repetir hasta el cansancio lo medular el asunto: ser bautizado no te salva. Te salva creer en Jesucristo, pases o no por las aguas del bautismo. No interesa lo que se diga al respecto, interesa lo que la Biblia dijo. Quiero que escuches ahora un texto de lo más raro al respecto de este tema. Tanto que he oído predicar muy poco y nada sobre él, no sé si tú habrás tenido más providencia que yo.

(1 Corintios 15: 20) = Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

(21) Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.

(22) Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.

(23) Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.

(24) Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.

(25) Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.

(26) Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.

(27) Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas.

(28) Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.

(29) De otro modo, ¿Qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos?

Este último versículo ha dado origen activo a que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, más conocida como la iglesia de los Mormones, hayan incorporado un bautismo por aquellos muertos que se sospecha murieron sin conocer a Cristo.

Sin embargo, este tan controvertido asunto que dio origen y lugar a un sinfín de polémicas y debates, tiene respuesta directa en la misma Biblia. Yo leí los pasajes desde el 20 al 29, pero ahora debo decirte que la explicación al verso 29, la encontramos en el verso 18, que dice:Entonces, también los que durmieron en Cristo perecieron, en tanto que el 19, que dice: Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres, es el que explica lo que se lee en los versos 30 al 32.

(Verso 30) = ¿Y por qué nosotros peligramos a toda hora?

(31) Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo, que cada día muero.

(32) Si como hombre batallé en Éfeso contra fieras, ¿Qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos.

Así, entonces, si no hubiera resurrección, los “que durmieron en Cristo perecieron… ¿Qué harán los que se bautizan por los muertos?” ¿Para qué ocupar los puestos de los que cayeron, y peligrar a toda hora, como soldados en una guerra, si los muertos no resucitan? ¿Qué aprovechaba a Pablo luchar contra fieras en Éfeso, si los muertos no resucitan?

La alusión a “peligramos a toda hora” y a “batallé” es a los que están en peligro, como soldados en guerra. Bautizarse por los muertos, pues, se dice de aquellos que en la lucha toman el lugar de los caídos, por su profesión de fe hecha pública por el bautismo. No hay lugar para exégesis imaginativas de este texto.

No obstante, el bautismo que sí tiene especial énfasis e hincapié en todo el contexto del Nuevo Testamento, es uno que no siempre es bienvenido en todas las congregaciones cristianas: el llamado Bautismo del Espíritu Santo. Es distinto del bautismo con agua. El bautismo de Juan es asimismo contrastado con éste. El bautismo cristiano, aunque distinto, era con vistas a la recepción del Espíritu Santo, pero no lo confería. Yo sé que muchos han creído, aprendido y enseñado que sí, pero la propia Biblia no lo respalda.

Personalmente, fui bautizado en agua a la usanza evangélica tradicional por inmersión una noche de abril de 1978, pero al bautismo del Espíritu Santo, (Que en mi caso particular vino acompañado del don de lenguas, aunque creo y enseño que no es excluyente), lo recibí varios meses después durante una reunión común y sin ninguna invitación ni invocación especial al respecto por parte del predicador circunstancial.

El bautismo del Espíritu Santo tuvo lugar en Pentecostés. El Señor dijo a Sus discípulos: Vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. En Pentecostés los santos fueron todos bautizados por Él, un Espíritu en un solo cuerpo.

Esto concuerda con el inicio de la iglesia en Pentecostés, y nos dice que nadie puede venir a formar parte del cuerpo de Cristo a no ser que el Espíritu Santo more en él, siendo así iniciado en él un cuerpo formado y caracterizado por el bautismo del Espíritu Santo una vez por todas.

No obstante, entiendo y así he enseñado en los últimos quince años, que cuando entregamos nuestra vida a Jesucristo, aceptándolo como nuestro Salvador personal y pidiéndole que se transforme en Señor de nuestras vidas, acto que se conoce como el de la conversión, el Espíritu Santo viene a nosotros y nos sella para salvación con sello indeleble.

Pero la llenura, plenitud o bautismo del Espíritu Santo, que es el shock integral que nos provee de aquellos dones que hemos recibido del Señor para capacitación ministerial futura, es un añadido que puede venir después o no, de acuerdo con nuestro anhelo, deseo y pedido especial a Dios para que nos lo brinde. De todos modos, aunque en muchos casos tiene una consecución con el acto del bautismo en agua, no está relacionado con éste en su recepción por parte del creyente.

Ahora bien: ¿Vas a seguir creyendo que si no cumples con ese requisito simbólico y tradicional no serás salvo? ¿Tú has creído, realmente, que tantos y tantos pseudos cristianos, bautizados, que viven como les da la gana sin tener en cuenta la voluntad de Dios y, acaso, hasta sin creer de verdad en Jesucristo, serán salvos por el simple hecho de haberse bautizado?

¿Y que de todos aquellos que reciben genuinamente a Jesucristo como Salvador y Señor en un lecho de muerte, quizás horas, minutos o segundos antes de expirar, y no tienen ni tiempo ni posibilidades de pasar por esas aguas del bautismo?

“¡Bueno, hermano! ¡En ese caso no sufrirán problemas porque no se bautizaron porque no les fue posible y Dios lo sabe!” – Efectivamente. Dios lo sabe. Puedes hacer algo fuera de los templos: si necesitas ser bautizado o que alguien lo sea, te reúnes con los hermanos que puedas, quizás en la costa de un río o arroyo y listo: lo pasas por el agua y bautizado será.

¡Hermano! ¡Todos sabemos que solamente bautizan los pastores! Perdóname: ¿Vas a seguir conforme a las disposiciones de la iglesia evangélica estructural o conforme a lo que Dios dice en su palabra? Porque si es esto último, jamás la Biblia habló de pastores bautizadores… Es más: ni siquiera habló de pastores, si es que estamos pensando en ese señor de saco y corbata que lidera un grupo, predica todos los fines de semana, ora por los enfermos y da consejos a los novios y a los matrimonios. De hecho, el término tiene nacimiento jerárquico como tal emanado de los obispos regionales del catolicismo romano, a los cuales se les empezó a llamar pastores que velaban por su rebaño.

Y después te reitero aquella anécdota que seguramente bien conoces. Al negro feo ese que iba en el carro, conocido como el etíope, lo bautizó Felipe, ¿No es así? Y si hay un ministerio simbolizado por Felipe, no ha sido éste precisamente el del pastor, sino el del evangelista. ¿Recuerdas lo que pregunta el etíope?

Se lo puede seguir preguntando hoy, cuando te presionan con cursillos, cursos y duros exámenes a cargo del sanedrín evangélico de turno. La pregunta, era: ¿Qué impide que yo sea bautizado? No leemos la respuesta de Felipe, pero la conocemos de memoria: Nada. La palabra Bautismo está veintitrés veces en la Biblia. Todas en el Nuevo Testamento y algunas repetidas en más de un evangelio.

(Mateo 3: 7) = Al ver que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?

Dice Juan el Bautista que los religiosos venían a curiosear a su bautismo. Y no está hablando de una ceremonia que lo tenga a él como protagonista receptor, sino de una que lo tiene como protagonista ejecutor. Juan tenía un ministerio creado por él mismo del cual, como tantos, se sentía propietario y orgulloso.

(Mateo 20: 22) = Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís, (Esto en relación con la madre de los hijos de Zebedeo, que le pedía que ellos se sentaran a su derecha y a su izquierda en el Reino), ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: podemos.

(23) Él les dijo: a la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; peo el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.

Este pasaje, que se repite en Marcos 10:38-39, da cuenta de la grandeza del servicio. El vaso se usaba como símbolo de una gran alegría o una gran pena. Aquí hay una referencia a la muerte de Jesús, y más específicamente, al juicio de Dios sobre el pecado. El bautismo del cual se habla aquí significa ser sumergido en el sufrimiento decidido por Dios.

Por lo demás, cabe aclarar que Santiago y Juan ciertamente sufrieron, de eso no quedan dudas. Santiago fue el primero de los apóstoles en sufrir el martirio, y en sus últimos años, Juan también sufrió persecución y consecuente exilio. De acuerdo con la tradición cristiana, también fue martirizado. De eso es que habla Jesús cuando menciona bautismo, de ninguna manera en rituales o ceremonias con agua.

(Mateo 21: 25) =El bautismo de Juan, ¿De dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres? Ellos entonces discutían entre sí, diciendo: si decimos, del cielo, nos dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?

Esto prosigue hablando de la calidad doctrinal o divina que tenía el bautismo que efectuaba Juan el Bautista. Los fariseos y principales de la ley no se ponían de acuerdo para evaluarlo y discrepaban sobre cómo responder a esa pregunta. El mismo texto está en Marcos 11:30 y Lucas 20:4.

Marcos 1: 4) = Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.

Este era el ministerio de Juan el Bautista, un ministerio de preparación de terreno para el próximo advenimiento del Hijo de Dios encarnado. Texto paralelo en Lucas 3:3; 7:29 y varios alusivos al mismo tópico en el Libro de los Hechos 1:22; 10:37; 13:24; 18:25 y 19:3-4.

(Lucas 12: 49) = Fuego vine a echar en la tierra; ¿Y qué quiero si ya se ha encendido?

(50) De un bautismo tengo que ser bautizado; ¡Y cómo me angustio hasta que se cumpla!

Así como la vida del creyente está caracterizada por el agua, su tarea ministerial tiene que ver con el fuego. Cuando un hijo de Dios planta y suelta la palabra, un fuego invisible pero consumidor comienza a extenderse y lo va quemando todo en purificación y limpieza.

Esto es lo que Jesús efectuó en su protagonismo terrenal hasta el momento mismo de su muerte. Hacia ella se dirigía conforme al mandato divino. Porque es de esa instancia de la que Él habla cuando pronuncia el término bautismo. Habla de sumergirse en la oscuridad final como parte esencial de su ministerio póstumo. Y es de esa misma esencia ministerial de la que se habla en algunos textos como los siguientes:

(Romanos 6: 3) = ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados (Sumergidos) en Cristo Jesús, hemos sido bautizados (Sumergidos) en su muerte?

(4) Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

(Colosenses 2: 11) = En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; (12) sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.

No es necesario estirar más todo esto con textos similares. No es intención, tampoco, descalificar una práctica tradicional que, si bien no suma espiritualmente de modo importante, tampoco resta ni forma parte de lo negativo que gira en torno a la vida cristiana. Bautismo es sumergirse en Cristo, eso ha quedado claro. De allí en más, lo que se haga o no se haga con todo esto, siempre será patrimonio de cada uno. Lo más rescatable de este trabajo, a mi modesto modo de entender, es que le quita a este rito tan caro y arraigado entre nosotros, esa aura de cosa vital que tiene.

¿Está bueno bautizarse por inmersión, declarando que Cristo es el Señor y dando una prueba pública de nuestra fe? Sí, está bueno; fortalece los vínculos entre la iglesia y el hombre y de alguna manera consolida al creyente como parte integrante del cuerpo de Cristo. ¿Es vital eso para su salvación, su vida de fe o su ministerio terrenal? No. Y no lo es porque, así como tantos y tantos bautizados andan por la vida viviendo vidas que nada tienen que ver con el Reino de Dios, así también hay muchos que, sin haber pasado por esa piscina son pilares de fe y entereza.

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Dichos Profundos

C uando las leemos correctamente y sin contaminaciones religiosas, podemos ver que las parábolas tienen un mensaje de Dios global, uniforme y en general. Tienen un propósito y Dios nos está hablando a través de ellas. Parábola, tú lo sabes, es sinónimo de proverbio. Es un dicho profundo, una analogía, una comparación, una metáfora. Es algo que nos señala algo en el mundo natural, un ejemplo físico o histórico, existente. Una realidad natural compatible con el pueblo que lo está escuchando. Cuando se habla del sembrador, por ejemplo, ellos iban a entenderlo porque se les hablaba de una tecnología corriente en su tiempo y lugar.

Pero lo que señala es un principio espiritual mucho más profundo que el ejemplo que utiliza. Lo importante de entender, es que las parábolas no comienzan en Mateo; Dios siempre habló en parábolas. Parábola es algo que en el Antiguo Testamento se usaba muy a menudo. Dios habla proféticamente. Y proféticamente no se limita a señalar el futuro. Habla de dimensiones en el espíritu, que son señaladas a través de señales y símbolos. Todo el libro está escrito con imágenes proféticas, símbolos, tipologías, ejemplos, metáforas, imágenes proféticas o lenguajes poéticos.

Dios utiliza lo que sea necesario para que todas las mentalidades capten el mensaje. El problema que nosotros tenemos, es que nos quedamos en la superficie. Debatimos lo que la parábola está diciendo y no lo que está revelando. Abraham tuvo dos hijos. Y nosotros nos ponemos a debatir qué hijo fue el primero, cuántos años tenía, todo lo que no es importante sobre los hijos. Lo importante de los hijos y de las dos mujeres, es que son dos pactos. Entonces, todo el mensaje está en entender el pacto, y no en la familia de Abraham. Eso fue sólo un trampolín para llevarte a otra dimensión.

Nosotros, por lo regular, debatimos todo lo que la palabra dice: pan, pan, vino, vino. Y se nos olvida qué quiso decir a través de eso. Donde quiera que la palabra no tenga sentido natural y literal, es espiritual. Pero si la vamos a espiritualizar, tenemos que entender el principio de interpretación que la Biblia nos trae. Por eso es importante entender que, cuando leemos parábolas, estamos leyendo ejemplos. Estamos leyendo proverbios, dichos profundos, eso es lo que estamos leyendo.

(Mateo 13: 10) = Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?

(11) Él respondiendo, les dijo: porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. (Recuerda que Él solamente le habló a un solo pueblo. Sin embargo, aquí menciona a ustedes y a ellos, como si fueran dos grupos aparte, oyendo dos mensajes diferentes. Era un solo grupo, un solo mensaje.)

(12) Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

(13) Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

(14) De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: de oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis.

(15) Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.

(16) Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.

(17) Porque de cierto os digo, que muchos profetas injustos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.

¿Por qué las parábolas? ¿Cuál es la intención? Dios, a través de su mensaje, busca escoger a un pueblo que trae dentro de sí la determinación de someterse a lo que escucha. Cuando Dios dirige la palabra, hace dos cosas: separa y prepara. La palabra sale y te separa a todo aquel que no tiene intención de obedecerla. Ella sola. Cuando se predica como Él lo hacía, en parábolas. Cuando la palabra es entretenida y le agrada a todo el mundo sin confrontar a nadie, ahí no sé. ¡Hermoso mensaje, pastor; todo el mundo salió bendecido! Hummm. Porque en toda la Biblia, siempre que Dios habló, hubo una separación.

¿Por qué las parábolas? Él dice: que si no tienes entendimiento, el poco entendimiento que tienes, lo vas a perder. Al que tiene entendimiento, se le va a dar más, pero al que no tiene entendimiento, el poco que tiene, lo va a perder. ¿Qué significa eso? Las parábolas, hacen sabio al que no es entendido. Te preparan, te hacen trabajar mentalmente.

(Juan 8: 31) = dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; (32) y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Entiende: para conocer la verdad, tienes que permanecer. Eso es lo que necesitamos para conocer la verdad, permanencia. El día que tú, como iglesia, rehúsas a continuar con Dios, la verdad se va separando de la posición que tú tienes. Porque la verdad no es algo que ya es cierto; la verdad es aquello que se está revelando. Si permaneces y continúas, conocerás. Conocerás la verdad. Si no continúas, la verdad que Dios hable mañana, ya no la conocerás. Y tampoco serás libre en ese tiempo en que esa verdad es vigente. Es necesario continuar. Claro, si no continúas, la poquita verdad que tenías, según vaya pasando el tiempo la pierdes, porque ya no es relativa. De manera que, al que tiene, se le dará más, y al que no tiene, lo poco que tiene se le quitará.

Volvamos a Mateo 13. Dice el verso 13: Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, o sea: tienen ojos naturales, pero no ven. Es un pueblo que lo está observando con el ojo natural. Ellos tenían ojos naturales, pero no veían espiritualmente. Un ejemplo: oír estos mensajes en el orden natural, es terminar más confundido que lo que se comenzó. Esto es para oídos espirituales o para dejarlo para otro momento.

Hay tres condiciones por las cuales él habla en parábolas: 1).- Por la condición del corazón de ellos. Dice que el corazón estaba engrosado, estaba pesado. Tenían un corazón no apto para escuchar la palabra. El corazón andaba mal. 2).- Sus oídos no eran sumisos. Así lo dice el verso 15, que el corazón de ese pueblo se había engrosado y con sus oídos oían pesadamente. Los oídos no estaban correctos, tampoco. Porque después dice que han cerrado sus ojos. No fue que Cristo les cerró los ojos, ¡Ellos cerraron los ojos! Hay un pueblo que cierra los ojos espirituales, porque sabe que si ve con los ojos del espíritu, entendería todo, y tendría que arrepentirse y cambiar todas sus conductas.

Ya no podría llorar lágrimas de cocodrilo en el frente de una iglesia. Tendría que cambiar de postura o de dirección eclesiástica. Por eso mucha gente prefiere no ver, porque si ve tendría que cambiar y el precio es grande. Entonces, cierran sus ojos espirituales. Entonces a Dios no le da la gana que entiendan. Como Dios ya lo sabe todo, ¿Has visto? Te habla en parábolas, para que el que tiene un corazón correcto entienda, y el que no, entiende cada vez menos. Y así te va separando el grupo que va a usar. En un mensaje. Los verdaderos mensajes de Dios, siempre hacen eso. Te preparan un pueblo.

Ellos, deliberadamente no querían entender. ¿Por qué? Porque el arrepentimiento produce un cambio de dirección. Y el cambio de dirección, a veces es un enorme precio que hay que pagar. Apocalipsis dice lo siguiente: bendecido eres tú si lees y entiendes las palabras de este libro. Vamos a ir por un momento al Libro de los Proverbios. La palabra parábola, es la palabra proverbio. Vamos a ver qué hace un proverbio. ¿Qué estamos tratando de hacer? Tejer un mensaje común entre las parábolas.

(Proverbios 1: 1) = Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel.

(2) Para entender sabiduría y doctrina,

¿Has ido tú alguna vez a una congregación, en la que el pastor le dice a un predicador de esos de peso completo: “predica livianito, porque mi gente es noble pero sencilla, no seas demasiado profundo?” Y las parábolas son profundas. Son tan profundas que todavía las estamos estudiando y no las entendemos. Son profundas, pero el proverbio hace a la gente entendida. ¿Te acuerdas cuando íbamos a la escuela y teníamos que estudiar matemáticas, historia, saber cuándo Colón pisó tierra en América, y tú pensabas para qué tengo yo que memorizar todo esto, si no me interesa en lo más mínimo cuándo llegó él a América?

A eso te lo hacían estudiar para que pudieras ejercitar ciertos músculos. Que son los mismos que ahora te ayudan a recordar cualquier otra cosa. Si tú no puedes recordar hoy el día del cumpleaños de tu esposa o cuándo se te vence el celular, es porque quizás nunca te obligaron a ejercitar tu memoria aprendiendo cuando Colón pisó tierra americana. O sea que te dan una cosa, para producir otra. Los proverbios ponen a la gente a pensar, y pensando te convierten en gente entendida. Cuando tú les das un mensaje masticado y digerido, la gente no crece. Tu podrás lucir muy bien, pero ellos no. Las parábolas son importantísimas para que el pueblo sea entendido. Así dice aquí, donde leímos: para entender sabiduría, y doctrina. O sea que la forma más rápida de aprender doctrina, es predicando profundo, no livianito.

…para conocer razones prudentes, (3) para recibir el consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad; (4) para dar sagacidad a los simples, (¿Ves? ¡A este que es simple, dale parábolas! Y se convertirá en un hombre sagaz. Si le das algo sencillo, lo deja en su estado habitual de simplicidad. Sigue siendo simple.) y a los jóvenes (O sea; a los que vienen creciendo en el mundo del espíritu, a los que están creciendo en el Señor) inteligencia y cordura.

(5) Oirá el sabio, y aumentará el saber.

O sea que las parábolas, abrazan a la congregación entera, para que puedan crecer en el Señor. Pero si tu corazón anda mal y no tienes oído para oír, te cortan, y cada vez entiendes menos, te pierdes, abortas el mensaje, cuando vienes a ver ya no queda nada, y lo próximo que sabemos es que no participas de ninguna conferencia. Y sales diciendo que el predicador es un hereje simplemente porque no le entendiste nada.

(Mateo 13: 1) = Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar.

(2) Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa.

(3) Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: he aquí, el sembrador salió a sembrar.

(4) Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.

(5) Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; (6) pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.

(7) Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.

(8) Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.

(9) El que tiene oídos para oír, oiga.

Esta es una parábola que un día voy a explicarte o a interpretarte conforme lo que el Espíritu Santo quiera darnos al respecto. Lo que hoy quiero hacer, es comenzar a reflotar una enseñanza que oí de un enorme siervo del Señor, ya ausente en el cuerpo físico, y que tiene que ver con una relación directa que existe entre las siete parábolas de Jesús con las siete iglesias del Apocalipsis.

Ambos deberemos darle la gloria a Dios por haber conocido esto y poder compartirlo con quienes jamás lo oyeron. De este modo vamos a poder comprobar, una vez más, que Dios está hablando exactamente de lo mismo de tapa a contratapa de tu Biblia. Las siete iglesias no solamente tienen que ver con las siete parábolas, sino que además también tienen que ver con los siete días de la Creación.

Fíjate en el verso 4, donde dice que la semilla cayó en el camino, en la explicación de la parábola que Jesús da más adelante, nos encontramos con el verso 19 que habla de esto. Allí dice que cuando alguno oye la palabra del Reino y no la entiende, viene el malo y la arrebata. O sea que está hablando de un determinado tipo de palabra, la palabra del Reino, no cualquiera. Y dice que no la entendemos, por lo que el problema mayor en este caso es falta de entendimiento. ¿Por qué sucede eso? Porque no permitimos que el Espíritu nos revele la Palabra. La queremos interpretar conforme a nuestra sabiduría humana o conforme a como don Hermes, patrono de los ladrones, lo dispuso en su materia específica.

La palabra nos dice en Juan 16, que cuando Él venga, me refiero al Espíritu, nos va a guiar a toda verdad. ¡Ese es su trabajo! El trabajo del Espíritu Santo, es guiarnos hacia la verdad. El problema es que la verdad no es una letra, es una persona. Los judíos buscaban salvación en la letra. Entonces Cristo dijo: ¡Pero es que la letra testifica de mí! Entonces, cuando buscamos en la palabra para preparar un mensaje o un estudio, o para crear doctrina, no vamos a ver la dimensión de la que estoy hablando en este trabajo. Porque la dimensión que te quiero revelar, revela a una persona, no a un texto. La Palabra existía antes que el libro. La palabra es una persona. El libro es la ventana que nos lleva a entender a esa palabra, y conocerla. Es un espejo, más que una ventana. Porque habla de ti cuando la ves correctamente. Cuando miras la palabra correctamente y te dibuja a Cristo, a quien estás viendo es a ti.

Ahora bien; para dejar que la palabra nos enseñe a Cristo, tenemos que echar abajo las imágenes que tenemos grabadas. Porque la entrada de luz, ofende a las tinieblas. La verdad fresca, destruye previas interpretaciones. Tenemos que derribar lugares altos. Estoy refiriéndome a lugares que han sido tan altos en nuestra mente que no nos hemos atrevido a tocar esas áreas de lo que hemos dado en llamar La doctrina. Tenemos que dejar de adulterar con el propósito de Dios. El Espíritu nos quiere revelar, pero dice que el Espíritu es poderoso para derribar fortalezas y argumentos mentales, y todo lo que se exalta en contra del conocimiento de su palabra revelada.

Dios habla hoy. Dios sí que habla hoy. Cristo dijo yo soy la verdad, no dijo yo digo la verdad. La verdad es una persona. ¿Qué estamos haciendo? Apenas introduciéndote al ámbito de las parábolas, para que sepas cómo trabajan. La palabra dice en Apocalipsis 1:1, esta es la revelación ¿De quién? De Jesucristo Y esa palabrita, allí, la revelación de Jesucristo que se le dio a Juan, no es las revelaciones que Juan tuvo de Cristo. Porque a veces creemos que la palabra revelación se refiere al trance o a la visión que tuvo Juan. No, es la revelación de Jesucristo que recibió Juan. No es las revelaciones de Juan. Es el descubrir una persona. Toda la Biblia usa letra para traerte la imagen, para que tú seas transformado en ella. Ese es el propósito del libro y de las parábolas. Que veas en él, o a través de sus letras, la imagen de Cristo, para que lo veas como en un espejo y te transformes en Su imagen.

Pero cuando tú observas en la letra doctrina, te conviertes en un papagayo religioso que está lleno de doctrina pero que no tiene la imagen de Cristo. Si cada vez te pareces más a ese teólogo religioso que no representa la imagen de Cristo en nada, no estás leyendo correctamente tu Biblia. Porque si la lees correctamente, ella testifica de Él. Porque la idea es mirarnos en Él y ser transformados.

(2 Corintios 3: 18) = Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

La gloria es la expresión exacta de Él. Es doksa, que además de peso, significa la exacta representación de otro. Cuando vemos en la letra la representación de Él, o el reflejo, la mera imagen, como en un reflejo, como la sustancia, dice la palabra; cuando vemos la gloria, pero cuando la vemos como si fuera un espejo, ¿Cuál es el efecto del espejo? Muestra nuestra propia imagen. Entonces, tenemos que usar la gloria que la Biblia nos refleja, como si fuese un espejo, y mirarnos con cara descubierta ahí, para ser transformados en lo que vemos. Esa es la forma de usar el libro. Quien redujo el libro a una iglesia, fue el hombre. El libro es el manual del ser humano. Quien le puso “santa biblia” en la tapa, fue el hombre, no fue Dios. Los subtítulos y todas esas cosas no fueron inspirados. Los traductores pusieron eso para ayudarnos a entenderla. Hoy en día andamos quitándole los subtítulos para entender mejor.

Esa es la que cae junto al camino. Luego dice –Mateo nuevamente- que algunas caen en lugares pedregosos, hay muchas piedras. Y que cuando vemos acá en la definición, dice en el verso 20 que fue sembrado en pedregales, este es el que recibe la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí mismo. La palabra dice que estamos sembrados en la sepultura de Cristo. O sea: esta raíz de la cual habla la palabra aquí, es que no estamos fundados en la doctrina correcta. Muchos están fundados en la cruz, o fundados en la resurrección, pero es la muerte de Cristo la que trae la vida del último Adán a tu vida. Es la muerte, o el entendimiento de la muerte. Tenemos que estar sembrados en ese entendimiento. Pero el problema es que predicar ese entendimiento, requiere quebrar algunas doctrinas establecidas, y entonces el precio es que algunos se ofenden por la persecución.

Allí es donde prefieren y eligen no estar bien sembrados allí y quedarse en lo llano, y no proseguir. Porque cuando estás sembrado, cuando tienes raíces, llueva, truene o venga un tsunami, tú no te mueves de allí. De otra manera, sí seremos llevados de aquí para allá por cualquier viento, que son doctrina de hombres, y no nos atreveremos a establecer la verdad que entendemos. Escucha: si tú tienes un mensaje, es muy probable que alguien te lo quite. Entonces, nos tenemos que convertir en el mensaje. No es sabio ofenderse por el precio a pagar.

Luego habla de los espinos, que cayó entre espinos. Y nos dice el verso 22 que este es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra. Quiero que entiendas que no fueron las riquezas las que lo sacaron del camino, sino el engaño que las riquezas ofrecen. Las riquezas del mundo, en realidad no son riquezas, son engaños. Porque a menos que adelanten el propósito de Dios, terminan sacándote del camino. Se dice que lo que lo sacó del camino, fue el engaño que producen las riquezas. Y no es que no necesitemos dinero, sí necesitamos dinero. Pero cuando dejamos que el afán de la vida ahogue la palabra, entonces salimos. Apocalipsis lo dice de esta manera: Tú te creías rico y andas desnudo. Es lo mismo. Estamos hablando de lo mismo.

Te está mandando que vayas al desierto y purifiques tu fe, y a eso le llama riqueza. Y nosotros, mientras, pasamos por todo el mover carismático, que tenía que ver con todo lo que el creyente podía recibir de Dios, y medíamos el éxito y el propósito de Dios, de acuerdo con los bienes que teníamos. Apocalipsis dice que nos creíamos ricos, pero andábamos ¿Cómo? Desnudos. El que anda desnudo, es Adán. O sea que estábamos operando con mentalidad adámica. Ahí están los dos hombres en la tierra: o estás en Adán, o estás en Cristo.

Luego hay un buen terreno. El terreno bueno es aquel que depende del entendimiento. Tienes que entender. Ahora quiero, tal como lo escuché hace mucho tiempo, compararte esas siete parábolas, (Algunos mejores escudriñadores dicen que son ocho, pero yo he tomado estas siete porque de estas siete fue que lo oí), con las siete iglesias de Apocalipsis. Para poder comenzar a pensar en eso, vamos a tener que entender algunas cosas respecto a esas siete iglesias. Por ejemplo, que las primeras cuatro, están hablando de la muerte de Jesús, mientras que las últimas tres, hablan de su resurrección.

¿Por qué cuando Cristo les habló a las siete iglesias en el Apocalipsis, no lo hizo con las más importantes del Nuevo Testamento? ¿Qué hay de Jerusalén, Corinto, Antioquía? ¿Por qué Tiatira, Pérgamo o Filadelfia? ¿Por qué les habló a esas siete y no a otras más importantes? Pero ahí dice que son avances cronológicos de los tiempos de la iglesia. El único problema es que, si eso es verdad, el último estado de la iglesia, es el peor. Porque de la última iglesia, no se dice nada bueno. ¿Por qué tienen ese orden? ¿Por qué esas iglesias? Es un orden sistemático de establecer verdades. Pablo lo usaba en sus escritos, y muchos de los apóstoles, también. Hay un orden sistemático para introducir la verdad. La verdad no se dispara, se edifica. Y si nosotros, hoy, edificamos verdad de fuerza en fuerza, mucho más lo hacían ellos, que entendían lo que estaban haciendo. Es un orden sistemático.

Éfeso , significa “permitido”. Claro que tenía que ser lo primero, porque es un permiso, es como un certificado de matrimonio. Es una licencia, te es permitido. Claro que tenía que ser primero. Habla de la cruz, y la cruz nos da la licencia para todos los bienes de lugares espirituales. Éfeso es la primera, nos da el derecho de entrar y crecer. Es la licencia, el permiso.

La segunda iglesia es Esmirna. Esmirna significa “mirra”. Mirra tiene que ver con especias que usan para embalsamar. Habla de la muerte de Cristo. Antes veíamos la cruz, ahora vemos la muerte. O sea que es un mensaje progresivo de algo que ya aconteció. Acuérdate que Juan tuvo que volverse hacia atrás para ver lo que se le estaba diciendo. Aquello que se estaba comentando quedaba por detrás de Juan, no por el frente. No era algo futuro, sino algo ya consumado. Dice: escribe las cosas que has visto, las cosas que son, y las que han de ser después de estas.

Los primeros cuatro capítulos, te hablan de las cosas que has visto. Habla del camino terrenal de Jesús, de su crucifixión, su muerte, su entierro, su vivificación, su ascensión, su llegada al trono y, nosotros, juntamente con Él, crucificados juntamente con Él, así como fuimos muertos y sepultados juntamente con Él. Así como también sentados juntamente con Él en lugares celestiales. Y ahora, no mañana. En el hombre interior. Era lo que Él decía: tu espíritu ha nacido de nuevo. Ahora estamos trabajando con Eva. Para que se la presente a sí mismo y produzca el varón perfecto.

Él anda adentro, se la tiene que presentar a sí mismo. Lo que ocurrió es que Eva se despegó de Él. Por eso es que dice en 2 Corintios 11:3:Temo que como la serpiente engañó a Eva, Tus mentes. Eva, tus mentes. Eva, tus mentes. …vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad. Allí tienes a tu árbol del conocimiento del bien y del mal. Y los dos producen muerte. La forma de vivir en la tierra no es juzgando entre el bien y el mal, sino sometiéndome a principios, aunque parezca que son malos al ejecutarlos. Mucha gente que no tiene oídos espirituales, juzga muchas cosas que hacen los que sí son espirituales, como malas. ¿Sabes cuál es el problema? Que a veces son líderes y tienen influencia. Pero Dios está en control de todo. Por eso, ¡Gloria a Dios!

Tú puedes ver a una nación que se destruye en el caos y sin embargo Dios todavía está allí. Y cuando nosotros juzgamos algo que entendemos está mal, Dios está mirándolo junto con nuestros ojos, y Él está viendo mucho más allá de lo que tú puedes ver. Porque si tú buscas el bien y el mal, el bien que tú buscas, es egocéntrico. Es TÚ opinión de lo que debe ser bueno o malo. Eso produce muerte, es ego. Toda nuestra justicia, son paños sucios. Por eso es que Esmirna habla de la mirra, que es muerte.

Número tres, Pérgamo. La primera raíz es per, que significa “mezcla”, y la segunda raíz es gamo, que significa “matrimonio”. Es un matrimonio mezclado. Ahí vemos el matrimonio con la prostituta, ahí vemos la mentalidad babilónica. Todavía no ha enviudado de Adán, pero se quiere casar con Cristo. Dice que no es viuda. Pero está ataviada exactamente igual que la iglesia, pero no es viuda. Está en Adán y se quiere casar. Babilonia es confusión, tiene dos aguas.

La cuarta, es Tiatira. Y esto tiene que ver con un altar de incienso de aflicción. Y este altar se enciende con los carbones encendidos del altar del sacrificio que representa la cruz. O sea: el altar de incienso que produce alabanza, la alabanza que produce ese incienso, es producida por el entendimiento del altar del sacrificio. Es decir que, cuando entendemos lo que pasó en la cruz, la alabanza es espontánea. No necesitamos una señorita bonita que nos dé latigazos y nos grite ¡Alaba! ¡Alaba! Cuando entendemos algo, es espontáneo. El entendimiento de los tesoros escondidos de la cruz, traen adoración espontánea a tu vida. Siendo tu estilo de vida, la forma más alta de la expresión de tu alabanza.

Luego viene la iglesia de Sardis, que significa “el rojizo”. Bermejo. La palabra ad-an, significa “rojizo en la cara”. Esta se identifica con el primer Adán, pero también con la resurrección del último Adán. Rojizo en la cara, tiene que ver con sangre en la cara. Es la vida de Cristo la que fue derramada, porque la sangre se derramó, pero en la sangre está la vida. Es la vida de un hombre la que te rescató. La sangre representa la vida, por eso es que la vida de Abel todavía habla. La sangre. Porque Él está vivo. Se nos hace más fácil ver sangre hablando, que entender que la sangre representa la vida.

Número seis, Filadelfia, significa “hermandad, amor”. Somos aceptos en el Amado. Él dijo que si yo fuese levantado de la tierra, atraeré ¿A cuántos hombres a mí? A todos. ¿Y los que están en Asia? ¿Y los que están en China? ¿Los que van a pecar mañana? ¿Y los que pecaron ayer? ¿Y los que están pecando, ahora, justo cuando estás escuchando esto? ¿Cuántos hombres fueron atraídos a la cruz? Entonces, todo el mundo es potencialmente salvo. ¿No? Ellos no se han enterado, todavía, claro, pero alguien debería ir a decírselos, ¿No es así? Cuando ellos se enteren, no es que son salvos, ya lo fueron antes. Cuando ellos se enteran, son trasladados. Del mundo de las tinieblas al cuerpo del último Adán. Pero la salvación ya fue. ¿A cuántos hombres atrajo la cruz? A todos. Entonces, ¿Quién murió en la cruz, Él o nosotros? Nosotros.

Se identificó contigo, se convirtió en tu pecado y te clavó en la cruz. Él no necesitaba ser clavado. Escucha: si lo vemos a Él como alguien que fue en tu lugar, o sea: Él fue pero tú no fuiste con Él, tenemos el mismo problema, que lo malísimo que eras, todavía lo eres. Es decir que, si yo tengo un asesino, que la corte juzga a muerte y me escapo a Orlando a vivir con el Pato Donald, y un amigo fiel va a la corte y pregunta cuál es mi sentencia, y al saber que es de muerte se ofrece voluntariamente a morir en mi lugar, la esposa de ese amigo me anda buscando para decirme que yo soy libre porque él pagó por mí, pero yo estoy viviendo como un fugitivo porque no lo sé.

Todo muy bonito y romántico, emotivo y lacrimógeno, pero tenemos un problema: aunque la ley ya no me esté buscando, yo todavía sigo siendo un asesino. Y eso es lo que la mayoría de la iglesia cree, que han sido perdonados. ¡Bueno! ¡Si te perdonaron está muy bien, pero todavía tienes al viejo hombre dándote problemas a cada momento! Cristo se convirtió en el viejo hombre, y lo mató. Él dijo: yo soy el Alfa y la Omega, pero también soy el primero. ¿Primero qué? El primero Adán. Y el último. ¿Cuándo se convirtió en el primer Adán? Cuando se convirtió en tu pecado, y lo clavó en la cruz. Tú ya no tienes naturaleza adámica. Lo que tú tienes son los recuerdos archivados de como operabas cuando eras regido por esa naturaleza.

Luego está Laodicea que significa “la justicia”. La justicia del hombre, y eso nos lleva a Romanos 3, donde dice que somos la justicia de Dios en Cristo Jesús. No dice que “vamos a ser” la justicia de Dios, dice que la somos. O sea que cuando alguien quiere ver la justicia de Dios, tiene que verte a ti. Y no es porque Dios tiene puestos unos lentes que tienen manchitas de sangre y por eso te ve hermoso. Porque así te enseñaron, que Dios te ve a través de la sangre. ¡Tú eres malísimo! Pero los lentes de Dios están tapados en sangre y Él no ve bien. Esa es la implicación de algunas de nuestras curiosas doctrinas.

¡Es que Dios no ve tu pecado porque te mira a través de la sangre! ¡Eres malísimo! ¡Eres casi horrible! Pero Dios no puede ver lo malo que eres, eso te están enseñando, eso te están predicando, eso te están diciendo. No es así; Dios te ve como si nunca hubieras sido pecador. Y si un día alguien viene a los archivos a buscarme por aquellos delitos, no me encontrará. Por eso Pablo decía: “¡Yo no le hecho mal a nadie! ¡Era otro! ¡Era Saulo de Tarso, no yo! Seguro te sonreíste, pero hasta hace poco andabas diciendo: “¡Por mu culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa!”

Estas no son diferentes edades de las iglesias; estas son siete condiciones que tiene la iglesia. Todas estas condiciones, tienen que ser vencidas. Si vemos la iglesia de acuerdo con el modelo que se le enseñó a Moisés en el monte, entonces tendríamos que comparar los tiempos de la iglesia con los tiempos del atrio, con los tiempos del Lugar Santo y con los tiempos del Lugar Santísimo. Ahora; sin explicar demasiado sobre el tabernáculo porque no es el tema, todo lo que te ofrece el Señor dentro de las siete iglesias del Apocalipsis, al que venza el problema. No al que venza su problema de salvación o no, a eso lo hizo Él por ti. Ahora es que estamos trabajando con temor y temblor la salvación de nuestras almas, porque el fin de nuestra fe, es la salvación de las almas, no el comienzo. Es el fin de nuestra fe salvar las almas, no el comienzo. ¿Cuántas almas fueron salvas en la campaña evangelística? Ninguna. Los espíritus fueron activados con Dios, pero ahora al alma hay que trabajarla.

Eso se hace con la palabra implantada. A Eva hay que redimirla. Y cuando se hace una con el Cristo que trae adentro, entonces es que llega la redención. Ahí es donde ves que las llaves están en tu mano, y no en las de una nación por allá lejos. Escucha: todo lo que le ofrece Cristo a las iglesias, se encuentra en la tercera dimensión. Si es que vamos a vencer los problemas de las siete iglesias, vamos a tener que encararlo frontalmente. ¿Y cuál es el problema? Pues que andas con Jezabel allí metida y tienes una falsa doctrina. ¿Y qué otro problema? Pues que andas con esa doctrina de los nicolaítas, y andas con mil personas en la iglesia, pero sólo vienen los domingos. Y tienes quince asalariados que hacen toda la función de la iglesia, y los demás vienen a recibir. Dios dice: detesto esa estructura. ¿Qué doctrina? La de Balaam de mercadería en la iglesia, vendiendo unciones y todo eso.

Cuando corrijas eso, cuando salgas de todo eso, al que venza eso, entonces le va a dar cosas que sólo existen cuando sales de la edad de la iglesia, que es el Lugar Santo, y pasas el velo al Lugar Santísimo, que no es un velo literal, sino el velo carnal de nuestra mente, porque en el Nuevo Testamento no hay velo. El velo es la carne, esto es: la mentalidad adámica; no naturaleza, mentalidad. ¡Es que se me despertó el hombre viejo! No, no y no: Tú ya no tienes ningún viejo hombre. Eso, claro está, si eres salvo, si has nacido de nuevo.

Cuando leemos lo del tabernáculo, tiene que ver con el árbol de vida? La vara de Aarón, se encuentra en la tercera dimensión. Al que venza le voy a dar el maná escondido. ¿Dónde está? En la urna, adentro del arca, en la tercera dimensión. Al que venza le voy a dar la corona de vida. ¿Dónde está? Ese es el labio que tiene el propiciatorio. Eso también está en el arca. Al que venza, le voy a dar que reine conmigo. Esto tiene que ver con los querubines que están mirando la sangre, por eso siempre están venciendo. Los querubines son los atributos de Dios. En Apocalipsis, los querubines cantan que han sido redimidos para Dios, y que reinarán sobre la tierra para siempre. ¡Gloria, gloria! ¡Santo, santo! ¡Al que vive para siempre y todos los siglos! Porque nos has redimido y nos has hecho reyes y sacerdotes. Si un querubín está cantando eso es porque nos representa a nosotros, porque los únicos seres que son redimidos, son los hombres.

Entonces habla de reinar y dominar. Porque la Biblia al único que le dice que hará eso es ¿A quién? Al hombre. A nosotros. Pero cuidado, es al hombre que camina con los atributos de Dios integrados en su alma, no a cualquiera. El velo del templo tenía a los querubines del templo integrados en el velo. Estaban tejidos de un lado al otro. Todo el techo, todo tenía querubines, entonces el hombre que va a caminar en esa dimensión de dominio y reinado en la tierra, es aquel que tiene entretejido en su alma los atributos de Dios. O sea: el que se miró en el espejo y se creyó a él mismo, que lo que veía era a sí mismo, y no a un ser que era tan superior que tú jamás podrás alcanzarlo. Escucha y entiende: si no podemos alcanzar al Señor, nunca terminaremos.

Porque la meta es la estatura del varón perfecto. Te habla de ropas blancas. Eso tiene que ver con la cerca exterior que tiene el Lugar Santísimo. Estaba de lino blanco, eso también tiene que ver con la ropa interior que usaba el sacerdote que entraba a la tercera dimensión. Cuando habla de columnas, también habla de los pilares que estaban en el arca, y los que se sientan con Él, claramente, en su trono, es el trono del propiciatorio. Los querubines y la mesa del propiciatorio, son uno. Vamos a hacer esta comparación.

Ahora que entiendes para qué y por qué están estas iglesias ahí, estas iglesias están ahí para revelarnos los problemas que tenemos, antes de que podamos ver un mensaje que se desata del trono en el capítulo 4 de Apocalipsis. Si resolvemos el problema de Jezabel, si resolvemos el problema de los nicolaitas, si resolvemos el problema de Balaam, si cambiamos la percepción de nosotros mismos y no nos creemos ricos cuando somos pobres, si resolvemos todos los problemas que identifican a las siete iglesias, en el próximo capítulo dice: después de esto, ¿Después de qué? Después de que resuelvan los problemas, entonces vas a ver el trono que es el epicentro del hombre, desatando un mensaje con entendimiento, por eso habla de trompetas claras. Las trompetas, siempre es un mensaje claro, en la palabra de Dios.

La primera parábola, es La Parábola del Sembrador. Habla de alguien que está sembrando la semilla. Yo comparo eso con la iglesia de Éfeso.

(Apocalipsis 2: 1) = Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso; (Recuerda que el ángel, en el capítulo 1 y verso 20 dice lo siguiente: El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias. Y esta palabra, ángeles, aquí, es la palabra mensajeros. Y se refiere al que está llevando el mensaje de Dios a cada iglesia. Casi se instituyó a partir de esta enseñanza de que se trataba del pastor principal de cada congregación, pero esto no significa que en todos los casos lo sea. Una cosa es Dios, otra las estructuras religiosas. Recuerda que acá no son iglesias literales, sino condiciones de una misma iglesia. ¿Y por qué siete? Porque siete habla de la plenitud de la iglesia. Escribe esta carta a la iglesia, y dile que tiene estos siete problemas. Claro, él está usando iglesias como ejemplos, pero son parábolas. O sea: no está hablando con ellos, está hablando contigo. Tiatira no existe, es tu iglesia la que tiene el problema que leemos en la carta a Tiatira.) el que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, (Nota que la voz del que habla sale de en medio de los siete candeleros, y el candelero es la iglesia) dice esto: (2) Yo conozco tus obras

Nota que él se introduce como el que tiene a los mensajeros en su mano. Vemos en la parábola del sembrador, cuando Cristo está en la tierra, un sembrador que siembra la semilla. Acá vemos sembradores en una forma corporal. Vemos ahora que la siembra es corporal. Todos ustedes que están allí del otro lado, son sembradores de la semilla del Reino. Dice que tiene siete estrellas en la mano derecha de Dios. Siempre que hablamos de la mano derecha de Dios, es igual que el libro del capítulo 5 de Apocalipsis, que está en la mano derecha de Dios. ¿Por qué? Hablando de la mano derecha, es la iglesia de los primogénitos. ¿Se acuerdan de José? José es tipología de la iglesia, ¿Cuántos sabían eso? O sea que, hablar de José, es hablar de la iglesia. Él tuvo once hermanos, diez de ellos, eran medios hermanos. Los diez medios hermanos, representan la ley. El número once, era de padre y madre, era completo, hermanos sanguíneos correctos.

Ese se llamaba Benjamín, que significa “hijo de la mano derecha”. Recuerda que José no hizo nada, ni reveló nada, ni bendijo a nadie, hasta que él, que representa a Cristo, no se unió con la mano derecha, que es Benjamín, que es la iglesia. Lo mismo que Cristo, hoy, no va a hacer nada si tú no te mueves. Somos la mano derecha de Dios, somos la diestra, somos el poder. Somos la iglesia Benjamín. (Busca un estudio escrito, luego, titulado “El Día de Benjamín”) La iglesia de los primogénitos. Benjamín es la iglesia más fuerte que existía en las tribus de Israel. Así que el mensajero, tenía la simiente en su mano, pero ahora el mensaje tiene que ser algo corporal. Todo lo que tú no compartas, lo vas a perder. Por eso es indispensable unirse en espíritu con otros, no por política religiosa, denominacional o ni siquiera de credo. Es por espíritu o no es. Todo lo que tú no compartas, pierdes. Eso es aplicable hasta en los negocios. Cuando te quieres quedar con todo en la mano, lo pierdes. Entonces, la parábola del Sembrador se compara con la iglesia de Éfeso, muy interesante. La segunda es la iglesia de Esmirna.

(Mateo 13: 24) = Les refirió otra parábola, diciendo: el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo ; (¿En qué campo la sembró? En el tuyo.) (25) pero mientras dormían los hombres, (¡Despiértate!) Vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. (¿Dónde sembró la cizaña? Entre el trigo. Nosotros siempre creemos y decimos que el problema está afuera, ¿Verdad?) (26) Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

(27) Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿No sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?

(28) Él les dijo: un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?

(29) Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

(30) Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.

Esto quiere decir que hay una temporada en que el trigo y la cizaña, se parecen. Claro, si estamos comiendo del árbol del conocimiento, podemos juzgar mal. Lo que digo es que mientras la iglesia siga comiendo del árbol del conocimiento del bien y del mal, no puede arrancar a nadie. La gente a la cual la iglesia rotula como mala, en realidad es gente a la cual la iglesia no entiende, y porque no la entiende y no sabe de qué está hablando, lo más fácil que tiene para hacer es declararla como mala. Por eso juzgan mal y, en casos, se pierden hasta la visitación de Dios, porque no saben lo que están haciendo. Dice: deja que crezcan juntas. Caín y Abel vivieron juntos un tiempo, Ismael e Isaac, juntos un tiempo. Y todos fueron separados por lo mismo: madurez. Luego dijo: deja que crezcan juntas hasta que llegue el tiempo de la siega. El tiempo de la siega, es el tiempo de madurez.

(Apocalipsis 2: 8) = Y escribe al ángel de la iglesia de Esmirna; el primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto: (9) yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos y no lo son, sino sinagogas de Satanás.

Nota que dentro de lo que ellos creían ser iglesia, había algo que no era trigo, sino cizaña. Decían ser judíos, pero no lo eran. Se parecía al trigo, pero no lo era. Se parecía al trigo, pero eran de la sinagoga de Satanás. Impresionante. ¿Te imaginas eso? ¿Cuántos de ustedes creen ser de la sinagoga de Satanás? ¿Cuántos son judíos? La palabra dice que judío no es uno que es nacional, sino espiritual. ¿Cuántos son judíos? ¿No has leído Gálatas? ¿Cuántos son judíos? ¿Y cuántos dicen ser judíos? Dice que hay algunos dentro de la iglesia que, en verdad, no son de la iglesia, sino que pertenecen a la sinagoga de Satanás. Vamos a ver esto explicado por el mismo Señor.

(Mateo 13: 37) = Respondiendo él, les dijo: el que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

(38) El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.

¡Uh! ¡Tengo un problema, ahí! ¿Cuál? Que Satanás es un espíritu y no se procrea. ¿Cómo puede, entonces, tener hijos? ¿De qué está hablando? Mira; cuando la palabra no tiene sentido en lo natural, es momento entonces de ir a los símbolos y las tipologías espirituales. ¡Satanás no puede tener hijos! ¡Pero Él mismo está diciendo ahí que sí los tiene! Dice que la cizaña son los hijos del malo. Mira Juan 8:37. Jesús está hablando allí con los líderes de la iglesia.

(Juan 8: 37) = Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no haya cabida en vosotros.

Entiéndelo así. Esta gente, un grupo Equis, estaba persiguiendo a este ministerio, sólo porque no entendían la palabra del ministerio. ¿Te suena familiar? A mí me suena familiar. ¿Has visto algo parecido en lo que llevamos de este siglo veintiuno? Yo lo he visto. Esta gente quería matar e este ministerio sólo porque la palabra que ese ministerio portaba, no tenía cabida en ellos.

(Verso 38) = Yo hablo de lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre.

(39) Respondieron y le dijeron: nuestro padre es Abraham. (Claro, Abraham era el ícono de todos ellos) Jesús les dijo: si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais. (Aquí hijo no es el que es engendrado, sino por la calidad y familiaridad de las obras que hace. Y si tú andas presidiendo un ministerio que habla la verdad, eso te cataloga con la suficiente familiaridad como para ser considerado hijo del Reino, aunque del otro lado te llamen hijo del infierno. Digo porque lo leí por allí, no porque lo haya vivido.)

(40) Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham.

(41) Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.

Fíjate: están cuestionando la forma en que Él nació. Como no pueden matar el mensaje, ahora tratan de descalificar al mensajero. ¿Suena familiar? Escucha: lo único que estoy haciendo es describir a los hijos del malo.

(42) Jesús entonces les dijo: si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.

(43) ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.

(44) Vosotros sois de vuestro padre el diablo; Y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso,

¿Cuál es el lenguaje que Él habla y que ellos no pueden entender? La parábola. Y como no la entienden, viene el malo y se lleva la palabra, y entonces ellos persiguen al mensajero. Nota que la palabra, en primer lugar, no tiene lugar en ellos. En segundo término, no tienen la capacidad de escuchar la verdadera palabra.

(Verso 47) = El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.

Y te da una regla: si tienes la capacidad de oír la verdad presente, eres de Dios. En el momento en que ya no la oyes, ya te estás saliendo del propósito de Dios, por lo cual ya no lo eres. La verdad es progresiva. La verdad es una persona. Estamos creciendo en Él. Nuestra meta no es horizontal, es vertical. Estamos creciendo para arriba, no para el futuro. El fin, la finalidad de la iglesia, es un estado de ser, y no algo que vamos a hacer. Todo ministerio, toda canción, toda actividad, toda conferencia, todo mensaje debe producir un nivel de mentalidad, no entretenimiento. Porque el estado final de la iglesia, es un estado de ser. Esa es la meta de la iglesia: Llevarnos a manifestar algo que ya es real dentro de nosotros.

(Mateo 13: 39) = El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. (Existe una palabra que te separa la cizaña.)

(40) De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será el fin de este siglo.

Ahora ya sabes cómo va a terminar este asunto. Todo lo que es hijo del malo, se elimina, para que lo que es hijo del bueno, resplandezca ante las naciones. Ese es el estado final. No una apostasía y nosotros huyendo en un rapto, porque el Anticristo se queda con la tierra.

(41) Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, (Estos son los ángeles de Cristo, que dice en Apocalipsis que son mensajeros, no visiones espirituales. Los ángeles de Dios es una cosa, los de Cristo son otra, mensajeros. Y esos mensajeros, ¿Qué van a hacer?) y recogerán de su reino (Ojo: no del mundo, dice que de SU reino. ¿Por qué? Porque la cizaña fue sembrada entre el trigo.) a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad.

Oye: ¡Está hablando de gente, no de cosas abstractas! ¿Y cómo los van a recoger? Con la hoz y la espada de dos filos que corta y separa, según la parábola, el alma y el espíritu del que no quiere entender esto. Y luego dice que a los que hacen iniquidad. Y esa palabra, allí es proskoneo, significa: “alguien que está tan cercano a ti, que te produce una caída fuerte porque no la esperas”. Te sirven de tropiezo. Proskoneo. Pros, cercanía; koneo, caída fuerte. ¿Por qué caes fuerte? Porque no lo esperabas. ¿Y por qué no lo esperabas? Porque lo produce alguien muy cercano y de confianza. ¡Jamás lo hubiera esperado de él, o de ella!

Y claro, mientras estaban creciendo el trigo y la cizaña eran igualitos, pero cuando la verdad comienza a clarificar las cosas, los que sí la desean, no son víctimas del espíritu de engaño del cual se nos advierte. Y los que no se quieren comprometer con ella, se van edificando como un cuerpo aparte. Y después que haya esa separación, ese es el crecimiento de los últimos días. Una iglesia fuerte no es una iglesia numerosa. La fuerza de una iglesia tiene que ver con la sustancia y el entendimiento que tiene la gente. Y no con cuánta gente tiene. Dios nunca usa números para hablar de fuerza. Al contrario, envía a mucha gente de vuelta para su casa, y se glorifica en pocos. Así que nuestra medida tiene que cambiar.

(Mateo 13: 31) = Otra parábola les refirió, diciendo: el reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; (32) el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.

(Apocalipsis 2: 12) = Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo; el que tiene la espada aguda de dos filos dice esto: (Nota que Cristo se introduce como la solución. Y para eso trae una espada de dos filos, recuerda a Hebreos 4:12. Y el problema de ellos es que andan engañados con Balaam. ¿Cómo lo van a resolver? Con la introducción del Señor. ¿Qué trae? Una espada que discierne hasta el tuétano del hueso y separa el alma del espíritu.)

(13) Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.

(14) Pero tengo unas pocas cosas contra ti; que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.

(15) Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco.

Aquí vemos un árbol. Aquí tienes dos lados de esta simiente. Acuérdate que Pérgamo significa “matrimonios mezclados”. Para que entiendan lo que está pasando con este árbol, que tiene aves, vamos a ir a Ezequiel. Y vemos otra parábola en Ezequiel. Esto es un contexto negativo. Lo está comparando a Asiria, pero la está comparando con un cedro. Recuerda que la palabra dice que nosotros somos árboles, y Cristo te acaba de decir que somos como una semilla de mostaza.

(Ezequiel 31: 5) = Por tanto, se encumbró su altura sobre todos los árboles del campo, y se multiplicaron sus ramas, y a causa de las muchas aguas se alargó su ramaje que había echado.

(6) En sus ramas hacían nido todas las aves del cielo, y debajo de su ramaje parían todas las bestias del campo, y a su sombra habitaban muchas naciones.

(Ezequiel 17: 22) = Así ha dicho Jehová el señor: tomaré yo del cogollo de aquel alto cedro, y lo plantaré; del principal de sus renuevos cortaré un tallo, y lo plantaré sobre el monte alto y sublime.

(23) En el monte alto de Israel lo plantaré, y alzará ramas, y dará fruto, y se hará magnífico cedro; y habitarán debajo de él todas las aves de toda especie; a la sombra de sus ramas habitarán.

Esto es lo que estoy buscando. En este árbol, y este es el mensaje común de todas las parábolas, Dios está creando un reino, pero que no va a haber siega sin separación. El mensaje de todas las parábolas es que, dentro del ramaje del árbol, hay toda especie de aves. Y sabemos que dentro de las especies de todas las aves, las hay buenas y malas. Noé llegó a estar estacionado cuando las aguas de la tribulación bajaron. Fue salvado por las mismas aguas que juzgaron a aquellos que eran impíos. Aquello que trae el juicio al malo, es lo mismo que salva al bueno. Las plagas que mataron a Egipto, fueron las mismas que salvaron a Israel. Las aguas que ahogaron a todos los impíos del tiempo de Noé, fueron las mismas que lo salvaron a él.

Y cuando el arca vino a posar, posó en el Monte de Ararat, que significa “la maldición está revocada”. Y allí fue que envió dos pájaros. Uno llegó hasta los confines de la tierra, y nunca regresó. La vemos en Apocalipsis, revestida de la iglesia, diciendo que no será viuda. Pero la segunda paró en el Río Jordán y ¡Gloria a Dios! Levantó una hoja de olivo, Cristo Jesús salió del Jordán, y el Padre habló y dijo: Este es mi hijo en el cual tengo complacencia. Hay todo tipos de aves en la Biblia. El árbol de mostaza crece y se pone tan grande. ¡Tenemos mega-iglesias! Pero todo tipo de aves paran debajo de sus ramas. Es el mensaje común de todas las parábolas. Pensamientos. ¿Por qué? Porque dice que Balaam te obliga a sacrificar y a tener falsas imágenes y a fornicar, dice Apocalipsis. Te enseña a fornicar, te enseña a tener falsas imágenes, entonces la doctrina de Balaam te trae pensamientos contrarios al propósito de Dios.

(Mateo 13: 33) = Otra parábola les dijo: el reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.

Dice que una mujer tomó levadura. Recuerda que mujer, en la Biblia, siempre es iglesia. Una iglesia. Esta tiene dos caras, la puedes ver positiva o negativa, pero el mensaje sigue siendo el mismo. Dice que tomó una medida de levadura. La levadura, en la palabra, tiene que ver con pecado. Mira 1 Corintios 5. El pecado es el hombre de pecado. El hombre de pecado ¿Es quién? Adán, porque por un hombre entró el pecado al mundo, Romanos 5:12. Y si el pecado entró por un hombre, entonces el título de “hombre de pecado” le corresponde al que lo inició. Sólo hay dos hombres en la tierra: el primer Adán, y el último Adán. Porque dice: Adán fue el primer Adán y Cristo fue el último Adán. Adán el primer hombre y Cristo el segundo hombre. 1 Corintios 15:45 dice eso. Ahora vamos a 1 Corintios 5, vamos a ver qué cosa es la levadura esta.

(1 Corintios 5: 6) = No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa?

Aquí vemos que la levadura que está leudando las tres medidas de la masa, puede ser el egocentrismo, puede ser la mentalidad adámica o la vanidad personal. Mira Gálatas capítulo 5. No nos olvidemos en el camino que Cristo dijo respecto a los fariseos, que nos cuidáramos de su levadura. La política religiosa también puede llegar a leudar la tridimensionalidad del hombre. La masa que Dios tiene, es la masa del alfarero que está en su piedra.

(Gálatas 5: 2) = He aquí, yo pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo.

(3) Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley.

(4) De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído. (La ley se enseñorea por el juicio del hombre entre el bien y el mal)

(5) Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por la esperanza de la justicia; (6) porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.

(7) Vosotros corríais bien; ¿Quién os estorbó para no obedecer a la verdad? (Una vez más es coherente el mismo mensaje. La verdad, no la letra)

(8) Esta persuasión no procede de aquel que os llama.

(9) Un poco de levadura leuda toda la masa.

Aquí vemos que la levadura es cuando estás fundado en algo equivocado. Y la iglesia todavía anda muriendo diariamente y lidiando con el dios hombre. Escúchame: ¡Te estás desligando de la gracia! Adán murió. No tenía solución, Adán. No tenemos naturaleza adámica. ¡No! ¡Es que si yo pudiera orar más, sería más santo! Ese es el problema. Si no tenemos cuidado, cuando logramos ayunar cuarenta días, escribimos un libro. Y eso no glorifica a Dios. Porque empezamos a establecer doctrina. ¡Es que este es más ungido que aquel porque logró ayunar cuarenta días! Hay otro que anda enseñando que hay que orar ocho horas por día. ¿Sabes que pienso yo? Que ese señor vive de la iglesia, porque trabajar responsablemente como el resto de la gente, no puede. Fíjate que la gente que aparece en la Biblia, trabajaba. No vivía del aire.

Vamos a compararlo con Apocalipsis capítulo 2. Estamos hablando de la levadura. Claro, la otra manera de esto es que Cristo sembró en nosotros una semilla, y el que comenzó la obra la va a terminar y va a leudar toda la masa. Y puedes ver todas las escrituras positivas que te dicen que no importa qué tan pequeño comiences, que igual nos vamos a quedar con toda la tierra. Y te puedo llevar a Daniel, que dice que la roca comienza cortada sin manos y cuando comienza a rodar llena toda la tierra. Cada vez que la palabra habla de Reino, podemos ver positivamente que la semilla comienza insignificante, pero comienza a impactar en el mundo enero. No importa cuánta gente tengas en tu iglesia o cuán pequeña sea, si haces lo que debes, todo el mundo ya te teme.

(Apocalipsis 2: 20) = Pero tengo unas pocas cosas contra ti; que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.

Jezabel es una falsa doctrina que ha leudado toda la iglesia. Y dice que enseña y seduce a los líderes. No es una mujer que profetisa, esa es una mínima expresión de ese espíritu. No. Jezabel es algo que controla el destino de la iglesia engañándola, con algo que es tan parecido a la verdad, pero que niega el poder de terminar. Seduce a los líderes. Y los obliga a fornicar con el propósito de Dios. Y estamos para siempre teniendo actividades, pero nunca terminamos, porque no tenemos dirección. Porque en verdad, no sabemos para dónde vamos. Jezabel tiene que morir. Por eso Apocalipsis 4 dice que después de esto vio el trono. No vas a ver la dimensión de Dios si no tienes en tu vida la condición adecuada de iglesia.

Escucha y entiende de una vez: la iglesia no es aquella cosa que le dieron a tu pastor, la iglesia eres tú. Y la corrección es de él y de todos nosotros. Un líder, lo que hace, es guiarte. La madurez viene por la aceptación de responsabilidades que tú decidas tener. Escucho a miles echándole la culpa al pastor. Me dicen que si tuvieran otro pastor, las cosas andarían mejor. Si la iglesia fuera buena, tú la dañas al llegar.

(Mateo 13: 44) = Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. (A este tesoro escondido, yo lo comparo con la iglesia de Sardis.)

(Apocalipsis 3: 1) = Escribe al ángel de la iglesia en Sardis; el que tiene los siete espíritus de Dios, (Eso quiere decir Plenitud) y las siete estrellas, dice esto: yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.

Esto significa: ya no vivo yo, más vive ¿Quién? Cristo. Y la vida que sí vivo, no la vivo por mí sino en la fe de aquel que dio su vida por mí. Nota que este está muerto, pero vive. Está fundado en la verdad. No importa lo que te hayan enseñado. Esta iglesia, Sardis, tiene un tesoro en vasos de barro. Tiene la plenitud del Espíritu, sellado como arras. Cristo Jesús en vosotros, la esperanza de gloria. Fuimos sellados por el Espíritu por dentro, y según vamos quitando todo lo que es mentalidad adámica, se va revelando la plenitud de Cristo. Sardis tiene un tesoro escondido. El tesoro escondido es aquel que caminaba en medio del candelero, que es la iglesia. Anda dentro de nosotros, y la Biblia lo que intenta, es revelarlo o quitar las cosas que estorban, para que sea visto claramente.

¿Cuántos entienden que cuando el mundo mira lo que es el cuerpo eclesiástico, ve división, ve disensión, ve doctrinas, ve peleas, se confunden en cuanto a dirección, y si estás buscando para dónde ir, cuando invertir o cuando no invertir, ciertamente la iglesia no es de ayuda? Pero cuando comenzamos a destrozar los errores que vemos en estas iglesias del Apocalipsis, que son los mismos errores que señalaban las parábolas, vemos que el mensaje de la Biblia es el mismo. Él siembra un campo, comienzan a crecer las cosas, y después hay una separación, para que la verdad sea manifestada. ¿Por qué es tan difícil de entender eso? Porque a lo mejor el que se separa, es tu hermano, tú esposa, o tú esposo. Pero se separa para ser tratado por Dios, No te preocupes, toda rodilla se doblará. Por eso dice: “Bendito tú que creíste sin ver”. Pero tú quieres creer viendo. Toda rodilla doblará. Y Él siempre se sale con la suya; te ama hasta que lo haces. ¡No me ames tanto!

(Mateo 13: 45) = También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, (46) que habiendo hallado gratis una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.

La iglesia de Filadelfia dice que tiene una puerta abierta, ¿No es cierto? Cuando vemos a la ciudad y a la Nueva Jerusalén, todas las puertas son perlas. Todas las puertas de la ciudad son perlas. Y Filadelfia tiene la puerta abierta. Nota la comparación. El mensaje es el mismo, es constante en toda la Biblia. Filadelfia te habla, entonces, de comprar el campo. Es una posesión adquirida por Dios, sellado con el Espíritu Santo, hasta el día de la redención. Y la palabra redención significa: el desate de los sellos. ¿Qué están atando los sellos? Al que anda en medio del candelero y espera ser revelado. No se ve, hay que revelarlo. También podemos ver que el mercader que busca perlas, es aquel que busca la sabiduría de Dios. Y ahí está Eclesiastés, ahí está Proverbios, ahí están todos los salmos que nos hablan de la sabiduría.

(Apocalipsis 3: 10) = Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.

La sabiduría produce esta perla. Ellos guardaron la palabra. Por eso en Proverbios dice. Hijo mío, guarda la sabiduría, porque es más preciosa que la plata y el oro. Entonces vemos que la perla se compara con las puertas de la ciudad, que son doce perlas. Y no es que son doce perlas literales. La perla es el animal que, para conseguir la entrada, hay que sacrificar. Hay que sacrificar el animal para extraer la perla. Cristo es la puerta. La perla se obtiene por la muerte de algo. No le puedes quitar la perla sin matarlo. Ya estás observando que el epicentro de las parábolas es transmitir el merismos de que sí es normal que en los últimos días haya una separación para que algo se trabaje más profundo. Recuerda que las bienaventuranzas fueron dadas a los doce discípulos, no a las multitudes. Las multitudes se quedaron en el llano, y sólo los doce discípulos subieron al monte. Cuando ellos bajaron del monte, volvieron las multitudes.

Hay ciertas cosas que las multitudes no quieren oír. Si aquel episodio hubiera tenido que ser titulado hoy, muy probablemente no le hubiéramos puesto “bienaventuranzas”, sino “Principios para Crecer en la Plenitud del Reino”. Pero eso lo tenían que hacer doce personas. Las multitudes todavía venían a decir: “¡Ayúdame que no sé hacer nada!”

(Mateo 13: 47) = Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge toda clase de peces; (48) y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera. (¿Quién va para afuera? Lo malo.)

(49) Así será el fin del siglo; saldrán los ángeles, (¿Qué ángeles? Los que él había desatado en la otra parábola) y apartarán a los malos de (¿Dónde?) de entre los justos, (No habla de los malos que están afuera, esos se identifican solitos, no hay que separarlos.)

En muchas cosas malas casi existe un orgullo especial que los lleva a identificarse sin simulaciones. Al que hay que descubrir es al lobo vestido de oveja. Ese es el que no se sabe. Porque a veces son lobos por ignorantes. Por eso digo que toda rodilla dobla. Hay veces que el lobo es lobo y piensa que es oveja. Saulo andaba matando a la iglesia pensando que le hacía un favor a Dios. Y dice la palabra que fue llamado desde el vientre de su madre; él trabajaba para Dios. Dios le cambió el mensaje, eso fue lo que dijo. Y al cambiar el mensaje, sus actuaciones cambiaron. Tuvo que tener una revelación de letra, no de Cristo. No es doctrina, es que la palabra sea revelada a través de la letra.

A esto lo comparo con la última iglesia de Apocalipsis, la de Laodicea. Que te dice lo siguiente, escúchame. Una vez más, usando el modelo del tabernáculo, el atrio, frío; El Lugar Santísimo, caliente. Si estás en la era de la iglesia, en el mover carismático, estás tibio. En el momento en que tú dejas de transicionar con Dios, ya Dios te considera malo. Malo en el sentido de que, aquello que comenzó bien, ahora es piedra de tropiezo para otros. Si tú tienes una iglesia fuerte, y la gente te respeta como tal en la sociedad, y tú dejas de transicionar, confundes al pueblo. Porque como el resto de las otras iglesias comienzan a transicionar y tú anda ahí, todos dicen: “Bueno, ¿Será la verdad esta o aquella? Y, no; como aquí hay mucha gente, tiene que ser esta.” Y la verdad es que, en toda la Biblia, las multitudes eran las que se quedaban atrás, y no las que transicionaban. Así que, aunque tengas oposición, transiciona hasta llegar al otro lado del velo. Las parábolas te hablan del proceso sistemático de Dios, preparando un pueblo para glorificarse. Lo vemos en Apocalipsis y lo vemos en Mateo.

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¿Venida o Presencia?

Quiero invitarte en esta mañana, en esta tarde o en esta noche, si es que no estás en la madrugada, a que me acompañes a matar una de las más poderosas, gordas y saludables vacas sagradas de la enseñanza evangélica. ¿Qué cómo haré eso si yo también soy evangélico?

Simple. Dejándome llevar por la Biblia, baluarte declamado de la iglesia evangélica tradicional, y no por las cientos de doctrinas creadas por venerables ancianos cabezones que plasmaron las distintas denominaciones. Vamos a hablar de lo que hemos aprendido como la Segunda Venida, también llamada Parousía.

(Mateo 24: 1) = Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.

(2) Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

(3) Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: dinos, ¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?

Estamos viendo esto desde el contexto de que Cristo viene decretando ciertos ayes sobre los fariseos y el sistema religioso, comenzando en el capítulo 23 y más o menos en el verso 33, Él comienza a decir serpientes, generación de víboras, ¿Cómo vas a escapar de la condenación del infierno?

Luego, en el verso 35, muy importante, dice: Para que venga sobre vosotros, sobre ustedes. Nota claramente que nos está empezando a indicar sobre quién viene la tribulación que está por decretar. Para que venga sobre ustedes.

Ustedes, ahí, jamás identifica una generación dos mil años después. Para que venga sobre ustedes. En el verso 35 dice claramente: para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías .

Luego, en el verso 36, sigue dándonos una vez más un marco de tiempo y dice: de cierto os digo que todo esto, y todo esto se refiere a: verso 16,guía de ciegos, ¡Ay de vosotros! 17, insensatos, ciegos. 19, necios, 23, escribas y fariseos hipócritas, 24, guías ciegos, 27, escribas y fariseos hipócritas, ¡Ay de vosotros! 29, escribas y fariseos hipócritas.

O sea. Todo tiene que ver con una apariencia que niega el poder de una sustancia interna. Es el mismo problema que tenemos en la iglesia hoy. Él dice: todo esto que les estoy diciendo, o sea: la condenación del infierno, no va a escapar, verso 36 dice: esta generación.

Y quiero que veas que en el verso 35 dice que viene sobre ustedes, o sea que queda claro que es sobre de ellos que viene. En el verso 36 dice : te aseguro que es en esta generación que va a acontecer. Y continúa, y en el verso 39, dice: porque os digo que desde ahora, (¿Desde cuándo? Desde ahora) no me veréis hasta que digas bendito el que viene en el nombre del Señor.

Y cuando lees esto, la implicación ahí cuando lo ves gramaticalmente, dice: porque te digo que desde ahora no me veréis hasta que digas. Hasta que digas se podía haber escrito hasta que tú digas. Hasta que tú digas. O sea: ya está implicado allí, hasta que tú digas bendito el que viene. O sea que no lo van a ver hasta que ellos confiesen al Señor. Por eso luego vemos a Pablo diciendo: tienes la palabra cerquita, en tu corazón; si la pudieras confesar, entonces serías salvo. Nosotros la usamos para salvar gente, pero era un decreto que se le hizo al judío.

Ahí vemos tres veces consecutivas que él está diciendo: escúchame, es esta generación. Vamos a ir un poco más allá, a Mateo 24, mira el verso 33. Ahí dice:Así también vosotros, vosotros. Está hablando con ellos y les dice: así también vosotros, cuando veas, cuando tú veas, todas estas cosas, conoce que el tiempo está cerca, a las puertas.

Una vez más: cuando tú veas estas cosas, ¿Qué cosas? Estas cosas son: verso 5, muchos te engañarán, verso 9, te entregarán a tribulación, verso 10, muchos tropezarán, 11, falsos profetas, 12, multiplicación de maldad.

Y luego continúa y dice, en el verso 29, después de esto la tribulación, el sol se oscurece, la luna no da su luz, las estrellas se caen, aparece la señal del Hijo del Hombre en el cielo, enviará ángeles con voz de trompeta y escogerán a los escogidos. De la higuera aprende, y te dice de cierto, verso 34, De cierto, de cierto os digo, que no pasará ¿Qué cosa? Esta generación.

(Lucas 17: 25) = Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación.

Él les está diciendo que le van a suceder dos o tres cosas, pero que es necesario que padezca mucho por esta generación. Y todo el mundo sabe que cuando Él dijo “por esta generación”, en esa ocasión se refiere a la generación que lo mata.

Y es la misma palabra, es la misma implicación, es el mismo griego, el mismo arameo que está usando en Mateo 24, cundo dice: de cierto te digo, que es esta generación la que va a experimentar estas cosas. Es muy importante que veamos eso.

La palabra es genea, y significa “una multitud de hombres viviendo en un mismo tiempo, y una determinación de un tiempo específico. Y en esta ocasión, esta es la preposición que la determina: esta población, esta gente que está aquí. Se puede usar metafóricamente, se puede usar para hablar de unas razas de hombres que tienen más o menos una misma gracia, pero en esta ocasión y en este instante, no es lo que significa la palabra.

El templo de Jerusalén fue destruido en el año 70 después de Cristo, cuarenta años después del decreto. Podemos deducir, y la historia lo verifica, que las condiciones del tiempo del fin descriptas en el capítulo 4, todas acontecieron dentro de esa generación. Esto es un hecho, y se puede encontrar en los escritos del historiador Josefo, y lo podemos encontrar en los treinta y ocho tomos de los primeros padres de la iglesia, o lo podemos encontrar en la Web; esto es historia.

Esto no es teoría ni tipificación, a esto lo sabemos. Es más: yo creo que todos los buenos estudiantes de la palabra saben que estas cosas acontecieron. Lo que no entienden, es cómo unir eso con el resto. Y esto es lo que hoy yo quiero empezar a hacer aquí.

Las preguntas que se hicieron en Mateo 24. ¿Cuándo serán estas cosas? ¿Qué señales habrá de tu venida? ¿Y qué del fin del siglo? Los discípulos asociaron la destrucción y el juicio del presente sistema religioso, y su destrucción física, (O sea, la del templo), con algo llamado “la venida de Jesús”.

Y también lo asociaron con el fin del siglo. Porque nadie habló de fin de siglo, nadie habló de venida. Sin embargo, esa es la pregunta que le hacen cuando Él comienza a describir que el sistema religioso se está fragmentando, se está desmoronando y destruyendo.

Tú venida, (parousia,) significa tu presencia, tu arribo, es opuesto a la palabra apousia, que significa ausencia. O sea: hacer presente, versus, no estar presente. En su mentalidad, ellos entienden esto. Quiero darte algunas escrituras en donde la palabra está usada, para que puedas entender de qué hablan ellos cuando dicen “¿Cuándo será tu venida?

(Filipenses 2: 12) = Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia, (Parousia. Nota que esta palabra no implica ningún show ni espectáculo cósmico), solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia ( Apousia. Están las dos palabras), ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor. (No dice ocupados de vuestra salvación, dice en.)

(2 Pedro 1: 16) = Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida (Parousia) de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. (¿De qué está hablando aquí? De la transfiguración en el monte, donde ellos vieron la gloria y su majestad.. Eso fue una parousia, que tiene que ver con una aparición, o con la habilidad de ver el verdadero ser de Cristo, que andaba dentro del vaso llamado Jesús.)

(Mateo 16: 28) = De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan viso al Hijo del Hombre viniendo (parousia) en su reino. Piensa: ¿Por qué Jesús les iba a decir a esos muchachos, amigos de Él, razón y condición de su vida en ese momento, que no iban a gustar la muerte antes de que Él viniera, si sabía que iban a pasar más de dos mil años?)

Si tú interpretas este verso así, tú dañas toda la integridad de Dios. ¿Qué ventaja o beneficio podría tener Jesús en decirles a ellos que algunos no iban a morirse hasta que Él retornara, si Él sabía que pasaría mucho tiempo para que eso sucediera?

Creer esa doctrina, reitero, es dañar la imagen de Dios. Y es exactamente lo que ha pasado con el mundo y la iglesia. Claro, ellos se cuestionan y te cuestionan a ti, cómo te puedes creer las cosas que están escritas en un libro por un ser que les prometió a sus seguidores algo que luego no cumplió.

El problema es que sí las cumplió, pero el problema es que como la iglesia no las entiende, las pospone y anda diciendo que un día de estos te lo va a explicar. Hay varias formas de leer este asunto, hay varias escuelas de pensamiento.

La única que comprueba que los hechos de Jesús son ciertos, es esta. Las demás no lo comprueban. Por eso andamos entendiendo que tiene que haber algo más, y no estamos satisfechos en nuestras iglesias, y estamos hasta incómodos. Esto de venir y estar en un culto casi aburriéndose, no es posible. ¡Tiene que haber algo más! ¡Claro que lo hay, pero debes cambiar el piso en donde estás parado!

Dice aquí en este verso 28, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre (Parousia) en su reino. ¿Viniendo o haciendo parousia? Haciendo presencia, esa es la palabra justa.

(Marcos 9: 1) = También les dijo: de cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder. (Venido con poder. Parousia con poder. Haciendo presencia con poder.

Nota el contexto de todas estas palabras que significan la venida. A veces podemos saber qué cosa significa una palabra viéndola cómo está utilizada en otras partes. Y eso es lo que estamos haciendo, educar nuestra mente respecto a qué debemos esperar cuando leemos la palabra “venida” en la Biblia.

Tengo certeza que esto que digo produce cierta incomodidad en la mente de algunos. En las mentes de otros que ya están parados sobre distintos fundamentos a los tradicionales, gracias a Dios, ya no. Lo único que yo estoy procurando es que leamos la Biblia y la entendamos por el valor que trae por sí sola. Luego la digeriremos y vemos qué hacemos. Si tú quieres la crees, y si tú no quieres, no la crees. Pero eso es lo que dice)

Hasta este punto, los discípulos no entendían que Jesús iba a morir e iba a resucitar. Y que tenía que dejar el planeta para regresar un día, como la mayoría de la iglesia lo ve hoy. Y los discípulos no tienen esta noción, no tienen esta información, no tienen cómo hacer una pregunta que tenga que ver con un regreso, cuando en su ser no existe esa información para formular esa pregunta.

Es importante que entiendas el tiempo. La venida, para ellos, en su pregunta, estaba relacionada con su regreso a la tierra, sí, pero en una forma gubernamental, en una forma de gobierno, de reino, y estaba asociado con el juicio al sistema religioso falso y de todo sistema de maldad. Ellos sabían eso porque estaban orientados por la profecía de Daniel, y todo Israel la conocía, estaban imaginándose que esa venida del Mesías iba a ser justamente eso, terminar el ciclo judío, pero que lo iba a ser de una forma política, nacional y literal.

Pero todos sabemos que a Cristo lo fueron a buscar para hacerlo rey literalmente, pero Él se escondió y dijo: mi reino no es de este mundo y no es eso lo que yo vine a hacer. Sin embargo hoy, algunos de los que andan predicando el Reino por allí, se creen que van a restaurar la tierra.

¿Te das cuenta lo que es no sentarse a moverse de gloria en gloria, y querer entrar en un entendimiento sin tener los fundamentos? Quieren que el Reino de Dios invada la tierra y que todas las posiciones de autoridad en la tierra las tenga la iglesia.

Escucha: Nabucodonosor ya hizo eso. Se muestra que Nabucodonosor fue levantado por Dios y ya él lo hizo. Si esa fuera la historia, entonces ya hubiéramos terminado. La Biblia le responde a la Biblia. Entonces algunos andan por ahí con banderas y gritando Judá, Judá, y no entienden la muerte de Jesús.

Quien abre los sellos del Apocalipsis es el Cordero, no el León. Es la naturaleza de la muerte la que nos da la victoria, y no la gritería de la danza en la iglesia que no da victoria ninguna. Es entender la muerte, que es nuestro único y mejor seminario. Si no entiendes la muerte, no puedes entender la resurrección.

Fíjate su mentalidad. Vamos a ver qué estaban pensando los discípulos cuando hicieron esta pregunta, qué información tenían. Vamos a descubrir qué infraestructura mental tenían ellos. Lo que quiero mostrar es que lo que ellos estaban preguntando, no tenía nada que ver con lo que nosotros llamamos la segunda venida. Vamos a ver lo que ellos realmente están pensando, leyendo Lucas 19.

Es el método que se usa en la Biblia para descubrir el sentido de lo que se dice, por medio de poner esa misma palabra en otros escenarios. A ver qué peso trae esa palabra. Cómo la puedes estudiar para un lado y para el otro, de acuerdo a dónde la estás usando. Eso te ayuda a balancearte cuando la lees dentro del contexto que estamos discutiendo.

(Lucas 19: 11) = Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.

Aquí vemos, parcialmente, dentro de la mente de los discípulos, que ellos están pensando que ya. O sea que si están pensando que ya, no están en absoluto preguntando por una venida dos mil años después. En su mente no existe ese paréntesis para formular tal pregunta.

Así que la pregunta de Mateo 24:3, sobre cuándo serán esas cosas y qué señales habrá de su venida y del fin del siglo, no tiene nada que ver con lo que nosotros llamamos segunda venida de Cristo. ¿Cuántos están entendiendo esto sin desmayarse?

Esto es lo que dice la Biblia, después nos queda a nosotros y nuestras ataduras doctrinales denominacionales creerlo o no. Ellos entendieron su venida como la inauguración de su Reino, y como consecuencia de eso, la destrucción del sistema religioso presente.

Ellos están esperando una manifestación política y literal y un dominio gubernamental en Jerusalén, que los librara de las manos de sus adversarios. Mira Hechos 1. Allí, Jesús ya murió, ya resucitó, lo han visto por cuarenta días, ya anduvo predicando sobre el Reino por cuarenta días, y todavía los muchachos tienen una mentalidad cristalizada y le preguntan, en el verso 6: Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿Restaurarás el reino a Israel en este tiempo?

Nota que en sus mentes, ellos todavía están pensando que es ya. Y eso que Él ya murió, la resucitó y ya les dio un seminario de cuarenta días. Pero en sus mentes, ellos todavía están diciendo: “¡No! ¡Es que es ahora, ya!” Entonces es imposible, una vez más, que estén haciendo algún tipo de pregunta que tenga que ver con dos mil años después.

Claro, después de eso, no lo vieron más. Pero estamos mirando adentro de la mente de ellos a través de algunos versos, para ver qué estaban pensando y ver qué tipo de preguntas podían formular. Obviamente, ninguna que tenga que ver con el futuro. Estaban esperando un reino literal, político, para la nación judía, pero estaban ignorando respecto a la agenda de Dios para la iglesia.

Nosotros hoy entendemos que el Reino ya vino. Y si tú no lo entiendes, sería imposible conseguirlo en menos de dos años. Sólo el Espíritu Santo lo haría de un momento para otro, como lo hizo con muchos ya. Lo cierto es que el Reino ni viene ni se va; tú entras en él o no. El Reino siempre es. El Reino no tiene pausa, es infinito; no tiene comienzo ni tiene fin.

Y si hoy estamos entendiendo eso, también sabemos que se trata de una naturaleza espiritual y no física. Aunque su impacto siempre va a sentirse en el mundo natural. Es una fuerza espiritual que tiene influencia e impacto en el mundo natural. Que se extiende a toda la tierra y jamás estará limitado a un reino político o geográfico.

La contestación que le da Jesús a sus discípulos con respecto a su venida y al juicio del sistema del día, poniendo fin a ese sistema judaico, es una promesa de que algunos de ellos lo van a ver. Él les dice más o menos así: “Miren, va a haber un juicio sobre Jerusalén, y algunos de ustedes lo van a presenciar.

Ustedes van a estar vivos para verlo.” Obviamente, la contestación también está contenida dentro del mismo paréntesis mental que traen los discípulos, que es durante esta generación. Cuando habla del fin del siglo, allí la palabra fin es la palabra sunteleia, y significa “ejecutar enteramente o terminar en un mismo tiempo”.

La implicación en el griego dice: la palabra no denota una terminación, sino los eventos que se van manifestando y que ocasionan un ambiente que produce una terminación. O sea que, cuando ellos le dijeron: ¿Qué señales hay del fin del siglo?, lo que le estaban preguntando, con la naturaleza de la contestación lo descubre. Él les dice: “miren, van a ver esto, van a ver aquello”.

Él no les dijo el día tal del año cual. No les dijo cuál es el fin según la palabra fin en español, sino que les dijo cuáles son los acontecimientos que producen un clímax para que se dé el hecho. Entonces, lo que Él está identificando son las condiciones ambientales que producen el fin de cualquier siglo.

Sunteleia. Cuáles son los acontecimientos que van produciendo un clima que nos trae a ese pleroma, (Pleroma significa plenitud). Ya la copa se llenó, y cuando se llena comienza la próxima fase. No es un fin de toda existencia, sino que se levanta el telón y comienza la segunda escena.

La palabra siglo es la palabra aion, y describe condiciones prevalecientes en la tierra en un tiempo particular. Un siglo, entonces, es un tiempo donde hay condiciones prevalecientes en la tierra, que son particulares a ese tiempo. El tiempo en el que ellos están hablando era el tiempo donde el sistema terrenal de Dios, era el sistema judío.

Que va a ser sustituido por tiempo de la gracia y del orden de Melquisedec. Sólo hay dos sistemas en la mente de Dios: ley o gracia. Sólo hay dos mujeres en la Biblia, la verdadera o la falsa. Y Gálatas nos dice que ambas constituyen los dos pactos. Entonces, en la mente de Dios, no hay fin de cuarenta siglos, sólo hay dos. Y en la mente de ellos, también.

Cuando están hablando de cuál es la señal del fin del siglo, lo que le están diciendo en buen español, es: muéstrame alguna de las condiciones que se van a manifestar que me dicen a mí que vamos a llegar a un climax, para yo más o menos saber cuándo debo empezar correr.

Y Él comienza a decirles, mira: van a haber rumores, va a haber engaños, aquello y lo otro. Entonces ellos miran y ven que todo eso está pasando, pero Él añade: todavía no es. Y les sigue diciendo: va a haber esto, va a haber aquello y va a haber lo otro, pero sólo son señales del principio del parto. Ahora te voy a dar las señales verdaderas.

Primero se va a predicar este evangelio en todo el mundo, y en segundo lugar, tú vas a ver un ejército rodeando a Jerusalén para sitiarla. Cuando tú veas eso, no hagas preguntas, no bajes del techo, no mires hacia atrás, acuérdate de la mujer de Lot, comienza a correr, los que están en las ciudades huyan a los montes y los que estén en Judea no vengan a la ciudad.

O sea: aísla la ciudad porque, obviamente, la catástrofe va a ser sobre una nación política. Esto es Biblia en argentino básico. Ellos lo escribieron en arameo, griego y todo eso, pero yo te lo di en argentino bárbaro, lo que nosotros llamamos criollo de exportación. ¿De qué edad está hablando? ¿De qué aion está hablando? ¿De qué siglo está hablando?

Hebreos 9:26 nos dice que Jesús se apareció para quitar el pecado en el fin del siglo. Así que si se apareció en el fin del siglo y nosotros sabemos que se apareció hace dos mil años atrás, y que aquel siglo que estaba cuando él apareció era el siglo judío, entonces estamos hablando de que Él apareció para el fin del siglo de los judíos.

Es lo mismo que Hebreos 1:2, que nos dice que muchas veces Dios nos habló por medio de los profetas y por nuestros padres, pero que en estos últimos días, ¿Qué últimos días? Los últimos días del siglo en el cual Él vino. O sea que Jesús, cuando estaba hablando de su ministerio terrenal, ya estaba presenciando los últimos días del fin de un siglo.

Ahora bien: ¿Cómo justificamos nosotros esto y decimos que estos son los principios de los últimos días? El problema es que el siglo en el cual Él vino, ya no existe. No puedes estrechar el siglo. Al estrechar el siglo, terminamos con doctrinas judaicas en la iglesia, y es por eso que todavía estamos yendo a Jerusalén, enviando gente para allá, comprando trocitos de cruces o de piedras pisadas por las sandalias de Jesús, visitando no menos de diez lugares distintos donde está el sepulcro de José de Arimatea, y estamos preparándonos para ir a sacrificar en el templo, y estamos celebrando el jubileo literalmente, y estamos buscando las cenizas de la dichosa vaca alazana.

No podemos caer en la trampa de ir hacia un sistema judaico que Cristo vino a destruir dos mil años atrás. Claro, nadie te dice eso, pero créeme que eso es lo que se enseña en las escuelas bíblicas. Y también lo que me proponen, sugieren, exigen, demandan y hasta amenazan algunos de mis santos lectores. Dios los bendiga. Los amo. Los escucho. Los respeto. Los entiendo y hasta comparto su idea de celo santo. Pero no les obedezco porque tengo a otro más grande para obedecer. Sepan disculparme.

Hay enseñanzas que están allí hace mil años y las siguen dando con calidad y cualidad de materia clave e importante. Y nadie se preocupa por ver y saber si eso es realmente así. ¿Sabes cuál es la asignatura pendiente más grave? ¡Nadie escudriña! Y no es opción ni sugerencia, ¡Es mandamiento!

Y no cumplirlo es pecado, aunque vistas de traje de mil dólares y corbata de seda italiana. Estoy tratando de enseñarte lo que dice la Biblia, no un viejo cabezón de tal o cual denominación. No te quiero traer para mi grupo porque no lo tengo.

No quiero captarte para que me ofrendes porque no pido ofrendas. Sólo soy uno de los miles de mensajeros que traen una palabra nueva. No te enojes conmigo; yo no invento nada. Las tradiciones están matando las revelaciones.

Si tú cometes el mismo error que tu padre, el culpable eres tú, no tu padre. Y eso tiene que ver con el alcoholismo, la forma de tratar a tu esposa y la clase de administración que tienes con tu vida. Es tu responsabilidad y no es transferible para nadie. Haz sanidad interior, pero asume tus responsabilidades, no me confundas el discurso.

Cada generación tiene la responsabilidad de revisar qué recibió y mejorarlo. ¡Es que mi mamá me lo enseñó! Basta. Tu presente tiene que negar tu pasado. Nosotros no somos producto de las consecuencias de la vida, somos producto de la visión que tenemos. Según el hombre piensa, el hombre es. Y no estamos hablando de doctrina, estamos hablando de principios de vida. ¿Y cuáles son esas señales? Lee con atención.

(Mateo 24: 4) = Respondiendo Jesús, les dijo: mirad que nadie os engañe.

Esto no es una señal en sí misma, pero forma parte del clima ambiente que encontraremos en el tiempo descripto, es el engaño. Va a haber mucho engaño. Hoy también lo hay. Quiero que vayas viendo que todo lo que literalmente ocurría en la época, hoy también está pasando. Y no es ninguna casualidad. Es una forma adecuada para que te ubiques en el tiempo correcto con todo lo que está pasando. Ellos escuchaban a Jesús y luego miraban el templo y pensaban: ¡No puede ser! Hoy tú oyes esto, miras a tu iglesia y dices: ¿Podrá ser así? Te vas a acordar de esto muchas veces en tus próximos años.

(5) Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. (Un vez más hay que decirlo para que no se olvide. Va a haber mucho engaño, pero muchísimo engaño.)

(6) Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.

(7) Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes y hambres, y terremotos en diferentes lugares.

(8) Y todo esto será principio de dolores.

Vas a ver todas estas cosas, está escrito. Muchos anticristos de engaño. Hechos 8:9-10, dice que un hombre llamado Simón se levantó. Lo escribe Eusebio, Justin Martin también, que es el hombre de pecado, Henry Hammond, en el 1631 dijo que el hombre de pecado de 2 Tesalonicenses también había existido. Un hombre llamado Eusebio.

Entonces vemos también que en los libros de Josefo y de Gamaliel, dice que Hechos 5:36 habla de un tal Teudas que se levantó como un falso Cristo, que eso aconteció durante esos tiempos. Hechos 5:37, Judas, también se levantó.

Lo confirma Juan en su epístola. 1 Juan 2:18, cuando dice que: muchos anticristos ya han salido y vienen de nosotros. Hoy están. No te dicen que son Cristos, pero se atavían externamente para producir un seguimiento que no puede lograrse por una autoridad interna. Gente que no tiene autoridad interna tiene que buscarla externamente, por eso buscan títulos y atavíos.

Tengan cuidado de no ser engañados. Estamos enseñando sobre el pasado y sobre el futuro. Guerras y rumores. 50 mil murieron en Mesopotamia, en el año 49 hubo un tumulto en Jerusalén que le costó la vida a 20 mil judíos. En Cesarea de Filipos hubo contención de judíos. En un día murieron 20 mil destruidos por Asiria, veinte mil más. En Citópolis, 13 mil. En Alejandría murieron 50 mil. En Damasco 10 mil judíos fueron asesinados en el término de una hora.

Hambre . En Hechos 11:28, dice que en el año 68, durante el reinado de Claudio, hubo canibalismo, las mujeres se comieron hasta la placenta. Pestilencias. Claro está, con tanta muerte y con tanto cadáver, en el 40 y en el 60 muchos murieron por causa de la pestilencia, ya que no había cómo enterrar a tanta gente. Como puedes ver, estas son señales ya acontecidas.

El problema es que nosotros las estamos buscando para el futuro, pero lo que hay para este tiempo, con igual lectura, tiene otras implicancias más espirituales. Hay hambre de palabra, hay rumores de guerra por conflictos entre denominaciones, y hay pestilencia en la iglesia, y hay gente que huele a sí misma.

Terremotos . En Creta, en Esmirna, en Mileto, en Roma, en Laodicea y en Colosenses, ocurrieron terremotos como los más grandes de nuestros tiempos, jamás vistos antes. Más allá de las señales del fin, al contrario. Todo maestro profético de hoy te sale en la televisión diciendo que son señales del fin, mientras Él dice exactamente lo contrario, que son principios de dolores, no señales del fin.

No solamente que lo estamos posponiendo por dos mil años, sino que lo estamos usando al contrario de lo que Él dijo que nos serviría. Ponle que eso fuera para hoy, no es para señalar el fin. O sea que los reinos políticos de la tierra no nos determinan cuando viene el fin. Es el reloj de Dios, no es Israel.

Lo que sucede es que todavía queda mucha gente que prefiere que todo esto sea así, ya que de ese modo le alcanza con encender la televisión y poner la CNN en lugar de escudriñar la Biblia como le ha sido mandado. Persecución.

Esteban fue el primero que mataron a pedradas. La palabra traducida es tribulación. Eso significa crisis, persecución. El vocablo griego es thlitsis. Y por allá por el capítulo 8 de Hechos, la iglesia iba a estar experimentando lo que llamaban la gran tribulación. Es por eso que nuestro amigo Juan, en el capítulo 1 de Apocalipsis, y en el versículo 9, dice: Yo Juan, compañero vuestro en la tribulación.

La estaba experimentando, y aun así estaba escribiendo, dice que iban a haber ofensas, que iban a haber traiciones, en el verso 10. Y vemos en 2 Timoteo 1:15, Timoteo le escribe a Pablo. Y cuando Timoteo le escribe a Pablo estaban agarrando a los creyentes y los estaban despellejando, literalmente, les sacaban la piel y los enroscaban en cueros de vaca mojados debajo del sol, entonces el comenzar a secarse esos cueros los apretaban hasta matarlos. Se le estaba dividiendo la iglesia, había contención y la gente estaba vendiéndose unos a otros. Estos eran cristianos y se agredían por causa de su pertenencia a distintas posturas.

Y Pablo le contesta desde un calabozo, también en el marco de la tribulación, ¡No seas cobarde, que Dios no nos ha dado espíritu de cobardía! Y nosotros nos quejamos por algunas de las pequeñas cuestiones que podamos estar viviendo hoy.

Verso 11 dice que hay falsos profetas hoy también. Profetas no significa ministerio profético, significa falsa representación de Dios. Gente que creen ser los llamados de Dios para este tiempo. Falsos profetas. Pablo peleó con ellos todo el tiempo en su carrera. En 2 Corintios 11:3, en 2 Timoteo 2:17-18, y es en este contexto en donde él dice: ¿Sabes qué? El que persevera hasta el fin será salvo. O sea: si pasas por todas estas cosas, tú serás salvo de los que van a morir allí, no es que está hablando de salvación espiritual.

A la salvación espiritual ya la explicó: el que no nace de nuevo, no entra. No vas a ser salvo porque atraviesas tribulación. Se te eriza el pellejo si la atraviesas, pero salvación viene por la puerta. A eso ya lo explicó, ese no es el contexto. Claro, todos los advertidos por su profecía sí fueron salvos físicamente de la tribulación de aquellos días. No murió ningún creyente, muy importante. Hay muchísima escritura a este respecto, no puedo dártela toda.

En el verso 12 dice que va a haber espíritu de iniquidad. También lo ves en Marcos 13: 9 y en Lucas 21:16. O sea: la idea de esto es la siguiente: cuando él dice aquel que perdura hasta el final será salvo, lo que está diciendo es lo siguiente: que no se trata de perseverar aguantando tribulación, sino que significa que no podemos ser reacondicionados por las presiones externas.

Las presiones externas no pueden opacar ni anular los principios que rigen nuestra vida interna. ¡Es que hay crisis y por eso estamos obligados a simular cifras falsas en la contabilidad del negocio! No prevaleciste. Si esto fuera una conferencia pública, este sería el momento en el que levantaría la vista y preguntaría: ¿Cuántos están prevaleciendo? El que persevere hasta el fin, será salvo.

Para ellos literal, para nosotros el principio espiritual sigue siendo válido porque la palabra nunca pierde valor con el tiempo. Hoy también tenemos que prevalecer dentro de nuestra propia tribulación. Es constante, no es una literal de siete años, tampoco es un Armagedón en Jerusalén; está aquí en tu casa, a diario. Son las presiones contrarias que quieren determinar que lo que tú has creído, jamás se manifieste.

¿Qué estás haciendo al respecto? ¿Estás reinando en tu mundo? La palabra te demanda a reinar y sojuzgar tu mundo; no aquel de allá afuera, tú mundo. Si todo el mundo hiciera eso, el mundo estaría gobernado por Cristo. La mayor parte de la gente no hace eso, no sojuzga su mundo. Cuando no le gusta su mundo, se muda.

Si examinas tu vida con atención, podrás ver que tu mundo cambia cada tres años, más o menos. Tú puedes estar reinando en tu mundo hoy, pero deberás estar preparado para los cambios para seguir reinando mañana. Cada vez que Dios te entrega un mundo de circunstancias, tú tienes un nuevo mundo para sojuzgar. Pero muchos en lugar de hacer eso, se ponen a mirar el mundo del vecino.

(Romanos 10: 18) = Pero digo: ¿No han oído? Antes bien, por toda la tierra ha salido la voz de ellos, y hasta los fines de la tierra sus palabras.

(Colosenses 1: 5) = A causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, (6) que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad.

(Verso 23) = Si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.

Me parece a mí que alguien cumplió la misión. ¡No, hermano! ¡Es que no puede ser para aquel tiempo, porque allí dice que será cuando este evangelio se predique en todo el mundo! Bueno, pero el mundo de ellos ya se predicó, ahora te toca hacerlo en el mundo tuyo.

Y no hablo del de tu esposa ni del de tu vecino, estoy hablando del tuyo. Tu círculo de influencia, la gente que tú conoces en tu trabajo. ¿Ya la redimiste? ¿Ya oran y leen la Biblia contigo? La gente de tu círculo de influencia, ¿Ya fueron influenciadas por ti? La de ellos ya lo fue. A costo de sus vidas.

¿Te das cuenta como ahora nos gusta menos esa palabrita de ir a predicar el evangelio por todo el mundo? Porque tú quería ser misionero, no salir por tu barrio. ¿Me explico? ¿Qué le vas a ir a decir a Egipto si te enviáramos allá, cómo predicarías? ¿Qué versos usarías en la Biblia para decir que Dios ama a Egipto? Digo, porque nosotros aquí, a Egipto, lo usamos como si fuera Satanás en persona.

Pero yo te envío a Egipto a decirles que Dios los ama y deberás mostrárselo con el libro. Mejor predicamos en nuestro mundo, ¿No es cierto? Mira; teniendo verdades iremos muy lejos, pero con mentiras no vamos a ninguna parte. Hoy sabemos que el mundo sí fue predicado.

(Mateo 24: 15) = Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee entienda), (16) entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.

(17) El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; (18) y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.

(19) Mas ¡Ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días!

(20) Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo;

¿A quién le podría interesar que no sea en día de reposo? A los judíos. ¿Por qué? Porque como está el templo todavía allí, y están todavía ejerciendo la ley, ignorando el hecho de que Cristo ya resucitó, todavía los fariseos exigen que el día sábado se observe y, aunque tú seas creyente, en ese tiempo no te dejan caminar nada más que ciertos metros de tu casa el día sábado.

Porque la ley dice que no te puedes alejar de tu casa tantos metros, porque si no es considerado como un trabajo, y el sábado no se trabaja. ¿Entiendes? Entones Cristo le dice: “ora para que no sea un sábado, porque si tienes que salir de la ciudad y es sábado, vas a tener problemas.

” Piensa: ¿A quién les estaba hablando, a ellos o a nosotros? A los únicos que les interesaba si era sábado o no, era a ellos. Porque a cualquiera de nosotros, si la mano viene para salir corriendo, nos va a importar muy poco si es sábado, domingo, lunes o un día no inventado; corremos igual. Fíjate que dice que los que están en Judea, que huyan a los montes.

¿Me quieres decir qué objeto tendría huir a otro lugar si nosotros siempre interpretamos esto como una catástrofe global? Ese mismo verso está traducido en Lucas 21:20 cuando veas a Jerusalén rodeada por ejércitos. Y ahí tenemos también a Daniel, que nos da un poco de historia en este asunto, después lo vamos a ver.

(Lucas 21: 36) = Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.

Nota que la idea de estar de pie delante del Hijo del Hombre no es la de estar delante de un trono, sino que la presencia del juicio de Dios viniese y quemase toda la estopa, quemase toda la hojarasca, pero que tú no fueras de ese material. Quien sacude la casa es Dios, no Satanás.

Satanás no puede sacudir la casa. Quien la sacude es Dios. Escúchame: la palabra dice que Cristo viene como ladrón en la noche, ¿No es cierto? ¿Qué hace un ladrón? Roba. ¿Pero qué es lo que roba? Roba lo que no le pertenece.

O sea: Cristo viene a la iglesia a quitar de la iglesia lo que no es de Él. Para que quede sólo lo que es inconmovible, toda la biblia lo dice. No sabemos ni lo que hace un ladrón y queremos predicar. Cristo viene como ladrón, viene a quitarle a la iglesia lo que a Él no le pertenece.

Ya hay otras palabras que hablan de cosas parecidas, no es la única, coincide. Por eso se me ocurre que cuando vemos que todas las cosas se están cayendo, no es necesariamente tribulación. Malaquías dice: ¿Quién podrá mantenerse en pie en ese día? Un remanente estuvo en pie. El ladrón que venga cuando le dé la gana y que te quite todo lo que no es tuyo. Abre los ojos, no falta tanto. El mundo no lo ve, pero peor es estar en la iglesia y ser mundo.

Esto es muy rico, es un fundamento que te ayuda a vivir correctamente, sin depender de falsas esperanzas. Y, de paso, asumir responsabilidades, sin andar esperando cosas espectaculares. Dios está trabajando con su pueblo.

Dios siempre dice “tae haré a ti, y después que te haga a ti, te bendeciré´”. “Te haré una gran nación y te bendeciré”. Primero te hace, después te bendice. El problema es que nosotros pretendemos la bendición sin ser hechos.

El mundo es el que obtiene resultados aparentemente exitosos en poco tiempo. La iglesia tiene que trabajar duro y por años para ver los frutos. Es un proceso. El nuestro no es un evangelio microondas, que lo metemos un minuto y ya está hecho.

La gente tomó al libro y quiso que la gente se conformara al libro. No puedes hacer eso, porque somos seres humanos. Somos vidas, y cada vida se expresa de una manera diferente. No las puedes clonizar a un libro. El libro te da parámetros.

Dentro de los cuales, si se expresa correctamente, hay espacios para que tú expreses tu vida tal como Dios te creó. Sin ser ofensivo al propósito de Dios. Pero cuando tú tocas la letra, matas a la gente. Tienes que tocar la palabra.

(Mateo 24: 26) = Así que, si os dijeren: mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis.

(27) Porque como el relámpago que sale del oriente y de muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre.

(28) Porque donde quiera que estuviese el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

El relámpago, en la Biblia, siempre te habla de la gloria de Dios en su rostro, o de una gloriosa apariencia. Daniel 10: 6 dice lo siguiente:Su cuerpo era como de berilo, y su rostro parecía un relámpago. En Mateo 28:3 se lee: Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve.

Entonces no está hablando de relámpago en su velocidad, no está hablando de que cruzó el cielo, está hablando de la apariencia de él, como relámpago. Relámpago habla de iluminación, tiene referencia también a la luz del evangelio que sale del este hasta el oeste, así fue predicado.

Comenzó en el este y terminó leudándolo todo hasta el oeste. Los gentiles no lo estaban buscando y lo encontraron. También la luz tiene que ver con entendimiento, percepción y revelación. Esto es: un pueblo que ha sido habilitado o facultado para ver las realidades que tienen que ver con su apariencia, porque la luz vendrá sobre los hombres, dice la Biblia.

En el Salmo 97:4, dice que sus relámpagos es la luz del mundo, y el mundo puede verlo y temblar. También el relámpago tiene que ver con su voz, en Job 37:1-4, lo vemos ahí. Relámpago también es referencia al juicio de Dios en su pueblo. Ezequiel 21:9-12, todas estas escrituras nos hablan del relámpago.

También podemos ver que Roma destruyó a Jerusalén del este al oeste. Vino como relámpago del este al oeste. O sea: tú ponle la interpretación que te dé la gana, la cuestión es que no es en una nube cúmulus que viene por ahí del este de la tierra al oeste de la tierra.

Yo te doy todas las interpretaciones que tiene la Biblia para que tú escojas la que más te guste, pero ninguna es nuestra doctrina. El Salmo 144:6-7 dice: Despide relámpagos y disípalos, envía tus saetas y túrbalos. Envía tu mano desde lo alto; redímeme, y sácame de las muchas aguas, de la mano de los hombres extraños.

Nota que cuando habla de juicio, dice Despide relámpagos y disípalos. Entonces vemos que su venida como relámpago, es una manifestación de su dominio. Es una forma de ver o entender que Él tiene dominio, así como le dijo a Caifás: tú me quieres preguntar a mí si yo soy rey. Desde ahora me verás sentado y viniendo en juicio.

O sea: Para confirmarte que lo que tú crees es cierto, te voy a dar señales de que estoy sentado en el cielo. Sólo un rey puede producir tal juicio. Un cetro se estrechó y ahí viene el juicio. Entonces tú quieres ver, y la palabra ver allí es: te voy a ayudar a entender que yo soy rey, porque vas a ver el juicio.

Eso es lo que están diciendo en Mateo 24. Y sigo diciendo en Mateo 24, porque la Biblia tiene muchos otros capítulos que hablan de otras cosas, inclusive de algunas venidas que no tienen nada que ver con la de Mateo 24. Pero por lo menos desenredamos este que está aquí, que es bien fuerte.

(Mateo 24: 29) = E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.

En lenguaje profético, grandes conmociones terrenales y celestiales, representan cambios de dignatarios y son descriptas como juicios imaginarios, cósmicos o globalizados. Catástrofes globales, tiene que ver con el fin de una era de liderazgo.

Allí es donde usa la palabra “crearé” cielos nuevos y tierra nueva. ¿Se acuerdan de José? José tuvo un sueño. Y él vio estrellas, y las vio doblándose a él. ¿Cómo interpretó el sueño su padre? Hoy, los patriarcas jamás se doblegarían a gente joven y nueva.

Nota que desde lo temprano en la Biblia, ellos saben lo que son las estrellas. Es un lenguaje de la creación. Fíjate Génesis 1. Colocó luces para gobernar el día. Estrellas para gobernar las tinieblas de la tierra. Desde el principio te dijo para que son.

Cuando en la tierra tenemos gente que gobierna y dirige a la gente en ignorancia, la dirige para la luz, la están llamando con los nombres que Dios usó en la Creación, porque la creación revela la naturaleza de Dios.

Entonces, cuando llegamos al Nuevo testamento somos totalmente ignorantes de los patrones y los principios que Dios usa en toda la Biblia, y empezamos a ver estrellas como luceros fugaces en el cielo, y empezar a determinar fines de tiempo que no están en la Biblia, por alineación de planetas. ¡Mi Dios! ¿Hasta dónde podrá llegar nuestra estupidez?

Una vez uno dijo que la bomba de Hiroshima conmovió los cielos y la tierra, y que por eso ya no hay ni principados ni potestades, porque el humo llegó hasta los confines del cielo. ¿Se asfixiaron los demonios? ¡Y lo peor es que la iglesia lo cree!

Dice que el camino al Lugar Santísimo no puede ser manifestado mientras la primera tienda está en pie. Si no quitas la primera tienda, la segunda no se manifiesta. Había que quitarla. Era algo necesario. En Amós 8:9 dice: Haré que el sol se baje y la luna se baje, y en medio del día, toda la tierra va a estar a oscuras.

Y hablaba del juicio. Siempre habla de los mismos. Déjame darte Daniel para que veas, entonces, el tiempo en donde esto se manifiesta, así tenemos una idea. Vamos a volver al libro de Daniel. Tremendo el Dany. Vivió 65 años en Babilonia y nunca se quejó.

Trabajó para Satanás y nunca se contaminó. Lo mandaron a la escuela de Hechiceros y salió número uno en la clase. Sabía de hechicería como no puedes imaginarte. Nunca la usó, pero saber, sabía. Y nosotros no podemos ni trabajar en un ambiente mundano porque nos da cosa.

Le cambiaron el nombre por el nombre de una deidad babilónica, pero le tenían que decir Dany. Porque como el nombre es la característica de una persona y él nunca cambió su característica, aunque le pusieron qué sé yo que nombre estrafalario, tuvieron que seguir llamándolo “hermano Dany”. Quiero que sepas que Daniel era eunuco por fuerza, y que su posición era degradante, lo tenían sirviendo al rey. Pero en una posición de mujeres. Sesenta y cinco años y nunca se quejó. Eunuco.

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Hoy Yo Voy a Perdonar

El 28 de Setiembre de 1996 tuve ocasión de dar un estudio por la emisora donde en ese momento tenía un programa, que pese a tratarse de un tema medianamente difundido por los predicadores de la época, produjo una mini-revolución interna en muchos oyentes.

Ellos no me llamaron, -esta vez-, para felicitarme, decirme cosas bonitas o pedirme la copia grabada del estudio, (En aquellos tiempos, todavía en los mitológicos casetes). Ellos me llamaron para decirme que lo dicho y expuesto los había tocado, abrumado, acongojado y, finalmente, liberado.

No me gusta repetir los temas porque el Espíritu Santo jamás lo hace, pero creo que ha llegado el momento de renovarlo, de aggiornarlo con conceptos nuevos aprendidos de la misma vida, y añadiéndole todo lo que en estos últimos quince años he incorporado sobre al mismo asunto.

Cuando se habla de bendición, se habla de arrepentimiento. Y cuando se habla de arrepentimiento, inexorablemente, se habla de perdón. Porque sin arrepentimiento no hay perdón, y sin perdón no hay redención. Entonces, la pregunta lógica, es: ¿Qué hay de mi perdón?

No hablo del perdón que debo recibir luego de mi sincero arrepentimiento, ese es seguro. Viene de Dios, no hay costo ni condicionamiento, sólo el arrepentimiento previo. Hablo del otro perdón, del que debo dar a los que me ofendieron o el que me deben dar los que ofendí. De ese perdón quiero hablar. ¿Otra vez? Sí, otra vez, y todas las que sean necesarias, hasta que entiendas que sin perdón no hay paz.

¿Estamos hablando, tal vez, de una paz nacional o internacional? Ni lo sueñes, aunque podría incluirla, claro. Te estoy hablando de tu paz interior, de esa que te permite o no te permite, -por ejemplo- dormir tranquilo toda la noche.

Y quiero llevarte a un pasaje del Libro del Apocalipsis, en el que se habla del momento en donde Satanás es lanzado del cielo y se proclama la victoria de los hijos de Dios, del remanente santo que milita en el Reino de la luz. Escúchalo con cuidado, léelo al mismo tiempo que yo en tu Biblia y verás que va a revelarte mucho más de lo que yo te diga.

(Apocalipsis 12: 7) = Después hubo una gran batalla en el cielo; Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; (No me interesan las interpretaciones tradicionales ni dispensacionalista, no doy clase de teología. Cuando digo dragón es Satanás, y significa algo que tiene su poder en la boca. Cuando digo ángeles es mensajero, y tiene que ver con los que hablan lo que ordena la boca del dragón.) (8) pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. (Eso para que no se te olvide que Satanás no nació en el infierno, nació en el cielo. No sé si alcanzas a entenderme).

(9) Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

(10) entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.

(11) Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

Quiero que tengas algo bien en claro: estamos hablando de victoria. Y quiero que veas, en este pasaje, y esencialmente en el último versículo, los tres componentes casi básicos de esa victoria. Componentes que te conviene anotar para luego incorporarlo a lo que oigas.

El primer componente que encontramos es inamovible por una sencilla razón: es perfecto: la sangre de Cristo. Porque ella nos da acceso a la familia de Dios y también derecho legítimo a todas las promesas que están en la Biblia escritas para nosotros.

Satanás no va ni siquiera a plantearse atacar a ese primer componente porque es perfecto, y donde hay perfección divina, (Porque la perfección solamente puede ser divina), él no tiene entrada. La sangre de Cristo le costó todo a él, así que con ella no se mete. Pero sí se mete con el segundo componente.

Porque fíjate que dice aquí que para que la cosa funcione, a la sangre de Cristo hay que agregarle la palabra de nuestro testimonio. Y no te estoy hablando de nuestro testimonio, ese que si es bueno habremos contado en todas las campañas evangelísticas. Eso, créeme, no alcanza.

Te está diciendo que es la palabra del testimonio, un hecho que de ninguna manera será meramente formal o ritual. Porque se trata ni más ni menos que salir y decirle a Satanás en sus narices que lo que él está viendo y usa para acusarnos es mentira, porque por la sangre de Cristo está perdonado y redimido. Aquí, si quieres, le puedes añadir ese asunto que todavía crees no tener resuelto. Decláralo.

Y luego hay que morir a la carne. ¿Y qué cosa es morir a la carne? Ni se te ocurra agredirte o flagelarte, no funciona así. Morir a la carne es menospreciar la vida y poder decir como Pablo enseña en Gálatas 2:20: Ya no vivo yo, más Cristo vive en mí. Y lo que ahora vivo, lo vivo en el poder del Hijo de Dios, que murió y se entregó por mí.

Vamos a los hechos concretos. Es muy posible que toda esta semana el diablo te haya estado mintiendo. Y cuando digo “diablo”, recuerda, no estoy hablando directa o necesariamente de Satanás, sino que ese adjetivo incluye a todos sus ministros representantes, ya sea espiritual o humano.

¿Y cómo te puede estar mintiendo ese espíritu usado por Satanás? Te puede estar diciendo: “ Tu marido no se va a convertir nunca, tus hijos no van a volver al Señor, tu empresa o tu negocio va a andar mal, quizás pierdas tu trabajo, esto se va a poner cada vez peor” . Basta; son mentiras, ¿Ok?

Si eres de Cristo como dices, es necesario que creas que todo eso es mentira. Si te crees que algo de eso es verdad, dejas de ser de Cristo y pasas a ser de… ¿Está claro, no? Porque él a veces miente tanto que comenzamos a creerle, al menos, una parte de esa mentira.

Pero la Biblia dice que la manera de derrotarlo a él, es: después de saber lo que la sangre nos dio, decirle la palabra de nuestro testimonio. ¿Cuál es? Por ejemplo, esta: “Diablo; no es verdad que mi familia no va a venir a Cristo, porque escrito está, que si yo creyere en el Señor, yo y toda mi casa seremos salvos. Hoy, aquí y ahora, yo creo, tomo y activo esa promesa para que se haga realidad en mi vida.”

Otro ejemplo, en otra área muy delicada, es: “Diablo: no voy a creerte porque no es verdad que no vamos a tener para vivir. Porque escrito está que Dios me dará el pan cotidiano”. Y así en todo, hablándole la verdad en la cara, así es como –dice esta Palabra- que lo derrotamos.

Pero va a ser necesario que prestemos mucha atención a la forma en que oramos. Y mucho más si dentro de esa oración decidimos cantarle cuatro verdades al diablo. No seamos como niños asustados con cuentos de tías oscuras. Seamos como hombres y mujeres bien plantados en Cristo.

No podemos de ninguna manera decir: “¡Ay, señor diablo, lamento tener que decirle esto! ¡No!”. Despliega toda autoridad, dile quién eres y quiénes somos. ¡En el nombre del Señor Jesucristo! Con autoridad, rompiendo todo poder del diablo y siendo usados por el poder de Dios como canal, para aquellos que están más bajos o más perforados.

(2 Corintios 6: 1) = Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.

Lo más inteligente que puedes hacer, antes de iniciar absolutamente nada, es pedirle al Espíritu Santo, que es tu único maestro y guía a toda verdad, que te enseñe. Si con el correr de los tiempos has dudado sobre hombres, ministerios o revelaciones personales de tiempo atrás, no copies formas ni textos, pero habla con la verdad.

No es necesario que cuando quieras orar y buscar al Espíritu Santo lo hagas diciéndole Bienvenido ni lo saludes con un Buenos Días, de acuerdo, pero dile a ese maestro algo como para que él sepa que tú también amas, crees y confías en esa llamada Tercera Persona de la Trinidad.

Ora fuerte y concreto para que esta palabra y esta enseñanza sean de bendición, capacitación y maduración para tu vida, pero recuerda algo muy pero muy importante, y no digas luego que nadie te lo dijo: yo, Néstor, no soy tu maestro; el Espíritu Santo de Dios es tu maestro. Yo, en todo caso, apenas soy su ayudante, su instrumento, siempre y cuando me mantenga en obediencia.

Ahora bien; ¿Qué dice esta palabra que Pablo le escribe a los Corintios? Dice, esencialmente, que no recibamos la gracia de Dios en vano. Muy bien, ¿Y qué quiere decir, exactamente, eso? Para muchos que han aprendido y creen fielmente que la gracia de Dios no se puede resistir, ¿Cómo hago para que me entienda que podemos llegar a recibirla en vano?

No lo sé, no sé cómo decírselo para que me crea; son años y años creyendo y respaldando una enseñanza errónea. ¿Errónea? ¿Y cómo prueba usted, hermano, que la enseñanza de no resistencia a la gracia de Dios es errónea? No tengo que probarlo, lo acabas de leer conmigo.

Además, todos sabemos que el diablo tiene como arma esencial al pecado, y él cree que mientras más se usa el pecado, más está ganando. Pero él no entiende, (Porque nadie le predicó), que cuando el pecado abunda, la gracia de Dios sobreabunda. O sea que Dios lo deja alejarse, lo deja ir un poco adelante, pero después le gana total y ampliamente con la gracia.

Porque Dios es quien da gracia, y no hay diablo que pueda frenar de ningún modo que Dios dé gracia. Ahora bien; lo que el diablo sí que puede hacer, -y suele hacerlo-, es que después que Dios te la dio, te dice: “¡Ah! ¿La recibiste? ¡Qué bien! Pero para esto no te sirve, ¿Eh?”

Por esa razón es que hay muchos creyentes que reciben la gracia y no pueden disfrutarla, porque le creen al diablo cuando él les dice que esa gracia será buena para irte al cielo, porque así está escrito, pero que no te es útil para hoy.

Y entonces te añade en su mentira enredada pero bien armada, que así como vas, vas a tener que estar en un infierno permanente hasta que ese gran día llegue. Y, lamentablemente, miles de vida arruinadas por el descreimiento y la frustración nos están diciendo que la estrategia le sigue dando resultados.

Pero lo cierto es que tú no vas a estar hoy en ningún infierno terrenal como pago por la vida eterna con Dios futura, ni lo pienses. Dios te da una gracia plena y entera. Créelo y disfrútalo. Y no le creas al diablo que siempre tratará de fraccionarla: para esto sí, para aquello otro, no.

Entonces, aunque la hayamos recibido, la recibimos en vano, porque es como si tú te estuvieras muriendo de pulmonía, y te quedaran dos días, y tus pulmones estuvieran tomados, y a menos que tomes un buen antibiótico no vas a salir; y alguien viene y te da una caja de antibiótico correcto para el diagnóstico, pero tú en lugar de tomarlo lo colocas sobre tu mesa de luz, no lo tomas y, a los dos días, te moriste. Recibiste el antibiótico en vano; lo tenías allí, pero no lo tomaste. ¿Se entiende?

Esto es lo que ocurre aquí. Y una de las áreas donde la gracia de Dios es tomada en vano, es en el área de los pecados que otros cometen contra nosotros. Casi todos nos creemos, -Dios quisiera que todos-, que el pecado que tú cometes, cuando tú te arrepientes, Dios lo perdona.

Dios perdona el pecado y limpia la maldad, eso está más claro que el agua. Pero donde se tiene una enorme dificultad para creer, es en que si otra persona peca contra tuyo, a menos que esa persona se arrepienta, tú estarías como condenado a vivir perpetuamente con esa carga y sus consecuencias.

Así es que hay mujeres cuyos maridos las han engañado con otra mujer, y como ellos no se han arrepentido de ese pecado, están convencidas que ese matrimonio ya no puede ser restaurado. Es complicado, pero sí se puede.

O hay hijos que se han apartado, (Y no hablo de ir a una iglesia, hablo del camino de la fe), y han traicionado a los padres, y dicen: “Y bueno, hasta que él no vuelva al Señor”… Y no nos damos cuenta que la gracia que Dios nos ha dado es más que suficiente para revertir el proceso gangrenoso que inició el pecado.

Es allí donde, un poco por ignorancia y otro poco por –oh paradoja- por legalismo, nos entregamos y decimos: “Y bueno…en los pecados que yo cometo, yo pido perdón, pero en el que cometen los otros, lo único que puedo hacer es orar para que se arrepientan. Mientras tanto, -concluyen- vivo con las consecuencias.”

Es por eso que el diablo procura, en lo más temprano de nuestro caminar con Cristo, de lastimarnos dura y cruelmente, por medio de alguien a quien amamos o respetamos, (Una madre, un padre, un abuelo, un pastor, un líder espiritual), porque cuando nos lastima temprano, esa lastimadura nos marca para el resto de la vida, si no entendemos que tenemos el poder de tornar lo malo en bueno.

Y esas lastimaduras se repiten permanentemente. Una vez alguien ya muy maduro en años, manifestaba su pena por cierto problema que había vivido, y en un momento dado le pregunté cuánto tiempo hacía que había sucedido eso.

“Cincuenta años”, fue la respuesta. ¿Cincuenta años y lloraba como si hubiera sido esta mañana? Todavía estaba cautivo, porque la maldad y el enojo, cuando nos hieren, hacen que nos enojemos mucho y que nos amarguemos muchísimo más. Se repite permanentemente.

Ahora presta atención porque te hago una pregunta: ¿Alguna vez alguien te lastimó profundamente? Sí, ya sé, es una pregunta algo tonta. Hay miles de ustedes que ahora mismo saldrían volando para Argentina, llegarían a mi ciudad, vendrían a mi casa, se sentarían frente a mí y no nos alcanzaría todo este tiempo para escucharlo ni para contarlo, ¿No es cierto?

Muy bien; ya que te has acordado con tanta rapidez y con tanta nitidez de ese asunto, debe ser porque eso te sucedió esta mañana temprano, o ayer a más tardar, ¿No es así? No. Pasó hace mucho tiempo. Pero pasa todos los días, porque todos los días nos acordamos, y es como si todos los días nos hicieran lo mismo.

Mira; a menos que la gracia de Dios revierta eso, vamos a vivir en un infierno. Una mujer, cuando muy joven, había sido atacada y violada por un desconocido. Pasaron muchos años, pero esa mujer, aunque fue creciendo en edad y madurando, aun casándose y teniendo hijos, cada noche –en sus pensamientos- era violada una y otra vez por aquel desconocido. Infierno.

Por eso, hermana, hermano, amiga o amigo que me estás escuchando, deja que el Espíritu Santo te influya esperanza. Que eso que te ha estado atormentando por tantos años, hoy se termine. Ahora, en este mismo momento, no importa la distancia en tiempo y horario que haya entre tú y yo. Hoy Dios va a tomar eso tan terrible y va a convertirlo en bendición. ¿Puedes creerlo? Decláralo en voz alta.

(2 Corintios 5: 17) = De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Quiero hacerte otra pregunta, casi sin anestesia previa: ¿En qué momento comenzaron en tu vida las cosas nuevas? Si la respuesta que estás pensando es: “Desde el momento de mi conversión”, entonces déjame decirte que has recibido la gracia de Dios en vano.

Porque cuando uno cree que las cosas nuevas empiezan desde el momento de la conversión hacia adelante, tiene un problema más que serio con su pasado. Y es allí donde vive diciendo cosas que de ninguna manera bendicen, sino más bien todo lo contrario. Cosas así, por ejemplo:

“¡Oh, Dios mío! ¿Por qué no te conocí veinte años antes? Desde que te conocí todo es maravilloso, Señor, pero antes de conocerte mi vida estuvo tan marcada por el pecado, que ahora todo esto nuevo y hermoso, está creciendo a la sombra de aquello viejo y odioso.”

Entonces ocurre algo singular: tenemos en una mano una bolsa de cosas nuevas que le mostramos a todos, Ahí decimos alegremente, casi con euforia de templo dominguero: ¡Miren lo que Cristo me dio! En la otra mano, mientras tanto, tratamos de esconder una bolsa con las cosas viejas que no queremos que nadie sepa.

Hay gente muy valiosa, a la que Dios ha llamado sin ninguna duda al ministerio, y la ha ungido grandemente para eso, que a la hora de ejecutar las cosas, dice: “¡Ah, yo haría de mil amores todo esto, pero no puedo por mi pasado! ¿Entiendes?” Sí, entiendo; estás atado. ¡Desátate!

Creemos, (Y muchas enseñanzas recibidas, lamentablemente, lo han corroborado), que Dios nos salvó desde un punto hacia adelante, pero la realidad es que Dios no nos salvó desde el momento de la conversión hacia adelante, es un error; no sólo teológico, sino muy grave.

Dios salvó la totalidad de nuestra vida, y para hacer eso, hay que ir a la fracción de segundo en donde la vida comenzó. Y ese es el momento de la concepción. Ni siquiera el del nacimiento o el de la gestación: El de la concepción.

¿Por qué? Simple. O no tan simple, pero sí muy claro y conciso. En el momento de la concepción, cuando nuestra carne comienza a formarse embriónicamente, es cuando comienzan las cosas viejas, ¿Estás entendiendo? Ahora, si quieres, ve y participa de las marchas pro-aborto de tu país, eres libre. Pero ya lo sabes.

Por ejemplo: gente que experimenta rechazo; se sienten rechazados. Se buscan causas, y ahí vamos: padre, madre, tíos, abuelos, nada. No pueden sentirse aceptados. La pregunta, entonces, es: ¿Eres el fruto de un embarazo buscado, esperado, ansiado?

Y ahí viene el drama. Y algunas respuestas más o menos como esta: “Soy hijo de madre soltera, de una relación adúltera o clandestina, de la prostitución, de la fornicación, o de la hipocresía.” ¿Qué pasó? Pasó, quizás, algo que en principio fue un asunto casi desapercibido, pero que con el tiempo adquiere importancia.

Es probable que cuando ese bebé, completo pero sin desarrollarse, estaba en el vientre de la madre, a las dos o tres semanas de edad embrionari9a, la mamá dijo en voz alta: “¡Ojalá no esté embarazada! ¡Odiaría estar embarazada! ¡No quiero un bebé ahora! ¡Si es que está allí, ojalá lo pierda!”

Y aunque nunca le vio la cara, todavía, ya fue canal de la primera mala obra. Y si esa persona se convierte a los diez años, a los veinte años, a los treinta años, y las obras nuevas empiezan de ahí para adelante, va a vivir toda la vida en un espíritu de rechazo, porque la gracia de Dios que era suficiente para restaurar eso, él no la deja volver para atrás.

Escucha al Espíritu Santo. La gracia de Dios entró a tu vida en el momento de la conversión. A cualquiera edad que ella se haya decidido, pero ni bien entró hizo un giro a la izquierda y fue hasta el mismo comienzo de tu vida, tomando cada cosa vieja y convirtiéndola en una cosa nueva.

Veamos: un segundo antes de la conversión, ¿Qué porcentaje de cosas son viejas en tu corazón? Ciento por ciento, todas. ¿De dónde salieron las cosas nuevas? Y aquí va la buena noticia, escucha al Espíritu Santo.

De las cosas viejas, que al envolverle gracia, Dios las convierte en cosas nuevas. El principio-eje, aquí, es que l o que el diablo planeó para mal, Dios lo usa para bien. Que lo más terrible que te ocurrió o que hiciste, va a ser lo más precioso para tu vida una vez que le apliques la gracia de Dios.

Por ejemplo: Pablo era el perseguidor de la iglesia, ese era su pecado mayor. Cuando la gracia de Dios lo toca, Saulo el perseguidor, se convierte en Pablo, el edificador de la iglesia. ¿De dónde salió el edificador?

Del celo del destructor, porque la gracia de Dios lo envolvió. Deja que el Espíritu Santo quite un poco la anestesia de esa cosa terrible que hiciste o que te hicieron. De eso que no quieres recordar, ni siquiera pensar.

De eso que has protegido celosamente por años, diciendo: “¡No quiero ni siquiera hablar de eso!”. Déjala allí y ahora, a la luz del Espíritu, mírala. A eso tan terrible que te hicieron o que hiciste, hoy le vas a aplicar gracia, y va a pasar a ser una bendición. ¿Puedes creerlo? ¡Debes creerlo!

Ahora, pregunto: ¿Por qué no entendemos esto? Porque somos individualistas en lugar de ser colectivistas en nuestra manera de pensar. En la Biblia hay muy pocos versículos dirigidos a una sola persona; la gran mayoría de versículos están dirigidos a un pueblo, a un grupo.

Entonces, cuando Pablo le dice al carcelero de Filipos: “Cree en el Señor Jesucristo y tú, y toda tu casa, serán salvos”, nosotros creemos que él creyó, que fue salvo, y que caminó a la casa diciendo: “Bueno, mira Pablo, si le vas a hablar del evangelio a mi mujer, trata de sensibilizarla por el lado de los niños, porque por allí se va a aflojar.”

¡¡NO!! En el momento preciso en que el carcelero creyó, toda su familia fue salva. Dios opera colectivamente en muchas cosas. A veces, Dios ha castigado o bendecido a toda una nación, a toda una tribu, o a toda una familia, por el pecado o por la obediencia de una persona.

Entonces, como no entendemos esto, porque nuestra teología occidental individualista nos ha dicho que tiene que ser una decisión personal, lo cual es verdad, pero no es toda la verdad, yo, cuando recibí la gracia, puedo ser el conducto de la gracia para tocar a todo el grupo familiar o social del cual formo parte.

Entonces nos limitamos. “Yo me salvé, gracias a Dios, voy al cielo y ahora oro para que los otros se arrepientan y, el día que se arrepientan, arreglemos este asunto. Pero eso no toma en cuenta la dinámica del pecado y de la gracia. El pecado es corporativo o colectivo en sus consecuencias. Una persona lo comete, muchas sufren las consecuencias. (Adulterio; cónyuge, padres, suegros, hijos, hermanos, etc.)

Si el remedio de Dios para el pecado es la gracia, tiene que ser corporativo, colectivo, para que sea efectivo en sus beneficios. De manera que cuando el pecador se arrepiente, Dios no sólo lo perdona del pecado, sino que también lo limpia de toda la maldad que desparramó a otros con ese pecado.

Cuando Dios te salvó a ti, Él quiso salvarte a ti y, por medio tuyo, ser un conductor para bendecir a todos los que te maldijeron con algún pecado o con alguna actitud terrible. Algunos dirán: “Bueno, hermano…pero si es así de fácil, ¿Por qué duele tanto?

¿Por qué, si pasó hace tanto tiempo, no me lo puedo quitar de encima? Y la razón para eso, es: (Y tengo que decir con cariño porque no quiero herir, pero sin vacilar porque no puedo engañar); la razón por la que ese pecado que ocurrió hace tanto tiempo duele todavía, es porque no le has aplicado gracia.

Y un pecado al cual no se le aplicó gracia, es activo en vez de pasivo, y la paga del pecado es muerte. Tú me puedes decir: “Bueno, pero de ese pecado se tiene que arrepentir el que lo cometió”. Sí, de última, sí. Pero en el aspecto en que te rozó o te tocó a ti, tú tienes el privilegio de remitir ese pecado. Y eso se hace viendo a esa persona, no en la carne sino en Cristo.

(2 Corintios 5: 16) = De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aún si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.

¿Qué quiere decir? Pablo dice: cuando yo veo a una persona, no lo veo como un pecador, perdido, perverso, un asesino, lo veo como alguien que en Cristo está perdonado, pero que todavía no lo sabe. Es clave pensar así, es mucho mejor mostrarlo.

Ahora vamos a ver el caso de aquel que te hizo tanto daño; alguien que te violó, alguien que te engaño, alguien que te robó. Ese pecado está activo en el sentido de que esa persona no se arrepintió, pero también está activo en el sentido que tú no lo has perdonado.

Y la razón por la cual no podemos perdonar, es porque el diablo nos dice: “¡Ah, no! ¡No puedes perdonarlo hasta que él no se arrepienta!”, lo cual es una mentira, porque el pecado que te cometió a ti, a ese, sólo tú lo puedes perdonar, ¿Puedes entenderlo?

Pero la otra causa es lo que vemos en la carne y no en Cristo. En Cristo, ese pecado ya está perdonado. Y si uno puede verlo en Cristo, puede verlo perdonado. Un ejemplo: un hombre va con su familia, en su auto, por una autopista. Por allí la menor de las hijas da un grito: ¡Una abeja, papá! ¡Entró una abeja! ¡Me va a picar!

El padre empieza a conducir con un ojo en la ruta y otro en la abeja, hasta que por allí con un manotazo, la atrapa. Obviamente, la abeja lo pica. Se muerde los labios porque la cosa duele un poco pero, tomándola por las alas, se la muestra a la nena. La nena sigue gritando: ¡No, no, sácala de allí, me va a picar! Entonces el padre le dice: No, ya no te puede picar ti, porque ya me picó a mí.

Ese pecado atroz que una vez se cometió contra ti, es una abeja que ya picó a Cristo. Ya lo llevó Él. De manera que tú, ahora, puedes ver a esa persona y dejar que la gracia de Dios entre en tu vida, visite tu pasado, y toque a cada persona, a cada individuo, y que tú digas: Padre, los perdono y los bendigo, y al hacer eso, desactivas el pecado, y el pecado deja de ser muerte y pasa a ser vida, porque el pecado cuando se encuentra con la gracia, se convierte en bendición.

Hay un ejemplo práctico que puedo darte. Es mucha la gente que luce cruces de distinto tamaño y calidad en su persona. Las lleva en el cuello, las imprime en sus Biblias, las cuelgan en las paredes, las instalan sobre los templos.

Sin embargo, antes que Cristo muriera, nadie iba siquiera a pensar en regalarle una cruz a alguien, porque la cruz era un símbolo de maldición. Entonces, ¿Por qué ahora es un símbolo de bendición? Porque el pecado más horrendo jamás cometido en esta tierra, fue cometido usando una cruz.

Cuando lo peor del mundo, con lo peor del infierno, crucificó lo mejor del cielo, en la cruz. Y cuando ese pecado se materializó y se convirtió en el peor y más grande de todos, Jesús aplicó gracia y dijo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” Y la cruz, que era una maldición, pasó a ser una bendición.

Deja que el Espíritu te hable en este día. Deja que el Espíritu te abra los ojos. Que la gracia no es ni sosa, ni floja, ni algo que se derrite. La gracia es el arma más poderosa que el hombre y la mujer tienen sobre la tierra. La gracia vence la maldad. Otorgar gracia no es aguantar, es cambiar.

En Colosenses 2:14, dice que Jesús, estando colgado en la cruz, anuló el acta de los decretos que el diablo tenía con nosotros. El diablo lo atacaba y decía: “Tú no puedes hacer eso”. ¿No puedo? Mírame. Y la clava en la cruz; y derrama la sangre; y escribe: Perdonados.

Y el diablo le dice: “No puedes hacer eso, es contra los reglamentos”. Y Dios desde el cielo habló, y dijo: “acabo de cambiar los reglamentos”. Y el diablo dijo: “¿Qué nuevo reglamento es este?” Se llama Gracia.

¿Y cómo nunca supe nada? Porque estaba escondida en Cristo, mi unigénito Hijo, y estaba esperando que lo colgaras en la cruz y cortaras el costado y fluyera la sangre del Hijo Santo de Dios, y cuando la sangre del Hijo Santo de Dios fluyó, pagó el precio por los pecados; y ahora son míos, no tuyos.

Deja que el Espíritu te hable; que esto no se trata de aguantar y ver qué pasa. Esto se trata de darle un puntapié en los dientes al diablo; esto se trata de tomar la maldad que se ha hecho contra ti y transformarla en bendición, golpeando a aquel que nos ha engañado. ¡Cristo lo hizo en la cruz!

Sé lo que estás pensando al escuchar esto. Estás pensando que sí, que es verdad, que teológicamente estás total y absolutamente de acuerdo, y que todo está muy bien, pero que en definitiva yo soy solamente un ser humano…

En Hechos 7, versos 37 en adelante, hay una historia que tú seguramente conoces de memoria. Un joven llamado Esteban predicando, lleno del Espíritu Santo; su rostro, el rostro de un ángel. Él mira para arriba y ve los cielos abiertos.

Y ve al Padre, y al Hijo. Pero la multitud no quiere escuchar, y decide pecar contra él. Se cubren sus oídos y lo atacan, y lo empujan, y el cae por un precipicio. Y cae al fondo, y cuando mira para arriba, ve a un hombre totalmente endemoniado, un sujeto de nombre Saulo, de la ciudad de Tarso, que le está diciendo a todo el mundo:

“Agarren la piedra más grande y mátenlo como a una víbora, como a un gusano. Y cada vez que Esteban mira para arriba, ve el odio, el pecado y las rocas que le rompen los huesos, le quiebran las costillas, le perforan el pulmón; y se entra a ahogar en su propia sangre.

Y cuando mira para arriba, ve los cielos abiertos. Pero Jesús no está sentado a la diestra del Padre intercediendo, está de pie. Y muchos teólogos interpretan esto como una posición de juicio, porque Israel estaba cometiendo el pecado imperdonable, estaba rechazando al Espíritu Santo.

Y cuando ve tanto pecado, Esteban no se aguanta y, con el último hálito, dice: “Padre; no le tomes en cuenta este pecado, y envuelve gracia”. Dos capítulos más tarde, Saulo de Tarso se convierte en Pablo de Antioquía. Nadie lo guía al Señor, nadie ora por él, porque ya lo había hecho Esteban cuando él lo cubre con la gracia.

Deja que Dios te hable ahora. Deja que el Espíritu Santo te convenza que ese Saulo de Tarso que te está torturando, que te está persiguiendo, que te ataca, que te deprime, que hace que digas: “¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?”. Ese Saulo, hoy se va a convertir en Pablo de Antioquía, porque tú tienes en tus manos el poder, de poder convertir al pecado en un trofeo de la gracia de Dios.

Cuando vivimos una experiencia dolorosa, generalmente nos formulamos una pregunta: ¿Por qué? Bueno, esa es la pregunta favorita del diablo. Nadie te puede contestar esa pregunta porque, para hacerlo, habría que ser Dios.

Pero puedes cambiarla por otra: ¿Para qué? Porque hay un propósito en la miseria que te tocó vivir. Y porque si hay un propósito, la miseria no es tan miseria. Si una mujer tiene dolor de muelas a las dos de la madrugada, es una catástrofe. Pero si tiene dolores de parto a las dos de la madrugada, es una buena noticia. Porque mientras más fuerte y continuo es ese dolor, más se acerca el propósito de ese dolor.

Deja que el Espíritu te muestre ese mal que alguien te hizo, o que tú te has hecho a ti mismo. Y que hoy apliques la gracia de Dios. Tú me puedes decir que no funciona, que ya estuvieron orando por ti, que te impusieron las manos y te caíste al suelo, y así y todo el enojo sigue y la bronca continúa, que no se han ido.

Déjame explicarte algo. Adentro tuyo hay dos círculos. Uno llamado Emociones, y el otro Convicciones. Las emociones son lo que tú sientes y no tienes control sobre eso. Por eso el enojo va a volver, no lo puedes controlar.

Pero sí puedes controlar lo que entra en el círculo de las Convicciones. Una convicción es algo que tú crees porque Dios dice que es verdad. Y cuando venga el enojo, no lo niegues, pero confiesa lo que crees.

Es como ir conduciendo en una calle de doble circulación, y a la noche un grupo de muchachos viene con una camioneta con faroles arriba, que te los encienden y te encandilan. No tienes control. Quieres apagarlos y no puedes. ¿Cómo sobrevives a eso? Miras a la derecha y buscas una línea blanca en el piso, y olvidándote de las luces y mirando la línea, conduces hasta que las luces pasan.

Las luces son tus emociones. La línea blanca es lo que hoy edificas aquí. No digo la fecha para que esto que hoy estoy grabando pueda ser útil siempre. Toma la fecha de hoy, de este momento, y recuérdala siempre. Cuando las luces lleguen, la línea blanca dirá: Tal día, de Tal mes, y a Tal hora, a eso, ya lo perdoné.

Considera lo que el Espíritu está haciendo hoy, ahora, en este día y momento. ¿Te das cuenta que hoy puedes aplicar la gracia de Dios a tu vida o a la vida de otro? Y si la vas a aplicar, te pido que ya mismo, sin perder tiempo, lo hagas.

El diablo teme que lo hagas, sin duda, pero lo vas a hacer. Toma autoridad ahora mismo sobre todo poder del enemigo y, bajo la sangre de Cristo, ata a todos los demonios mentirosos y repréndelos en el nombre de Jesús.

Y ahora declárate libre. Y si estás dispuesto a perdonar, haz lo que sientas: arrodíllate, cierra tus ojos, agárrate del elemento por el cual me estás oyendo, haz lo que en este momento tengas deseos de hacer, sin buscar métodos ni fórmulas.

Ahora di con una voz lo suficientemente alta como para que te oigan todos los demonios, y lo suficientemente baja como para que tus vecinos no crean que te has vuelto rematadamente loco, tu decisión unilateral e inevitable.

Di: “Sí Señor, yo hoy bendigo, yo hoy libero, yo hoy aplico gracia a ese terrible pecado. Y si sientes que desde tu pecho comienza a subir ese dolor que tanto conoces, déjalo. Ese dolor ahora está subiendo, pero para irse definitivamente. Di con toda tu voz tu decisión. Hoy, yo voy a perdonar.

Padre Dios: que se sepa, en el cielo, en la tierra, y debajo de la tierra, que hoy, en este día, y a esta hora, yo perdono, y bendigo, a los que me maldijeron, a los que me abandonaron, a los que me hirieron, que se sepa, en el cielo y en la tierra, y sobre todo, en el infierno, que hoy perdono, bendigo, libero, pido prosperidad, y declaro, que cuando el pecado abunda, la gracia de Dios, la gracia de Dios, sobreabunda, y soy libre, y declaro libres, a los que me esclavizaron, y los bendigo, en el nombre de Jesús, Amén.

Listo. Ahora estamos uno a cero. Estamos ganando uno a cero, lo cual significa que nos pueden empatar. Entonces, ¿Quieres pasar a ganar dos tantos por cero? Si confiesas algo con tu boca, lo sellas; así que ahora, ni bien termines de oír esto, sal y busca a alguien a quien decirle que hoy has podido perdonar a alguien que te había herido.

Y cuando vuelva el enojo, (Porque el diablo va a intentar seguramente meterlo de nuevo en tu mente), usa ese momento para orar por aquella persona. Y si satanás te sigue molestando demasiado, dile simplemente que si él insiste en recordarte tu pasado, tú vas a comenzar ahora a recordarle su futuro.

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Verdaderas Coberturas

En los primeros tiempos de la iglesia, cuando se tocaba una trompeta, la gente iba y peleaba una batalla determinada. Luego se tocaba otra trompeta y la iglesia volvía. Pero en ese proceso de ir y volver, había muchos que iban cayendo. En una visión que tuvo un viejo apóstol, él vio que se tocaba la trompeta, pero había un grupo que no iba a la batalla.

En la visión, entonces, él le dice a Dios: mira, Padre, ahí tienes a unos hijos tuyos que no están obedeciendo. Entonces Dios le dice: Espera, te voy a mostrar lo que ellos están haciendo. Entonces la visión, como si fuera un zoom de una cámara fotográfica o de televisión se acerca a una casa, y lo que ellos hacían era entrenar a la gente. Salían unos pocos de ahí, al grupo grande. Y ellos entrenaban a otros, y ellos salían de nuevo cuando la trompeta sonaba. Pero el grupo en sí, de la casa, no salía.

Entonces, el Señor le empieza a explicar que ha habido muchas bajas, en la iglesia, durante muchos años, porque la gente salía con el sonido de la trompeta, pero sin entrenamiento. Y que ellos, aunque no estaban en primera línea de combate, estaban haciendo algo vital para que no haya caídas, y ese algo era equipar a la gente. Entonces decía que la palabra de Dios para los próximos veinte años, para la iglesia, es esa: entrenamiento.

Esta es una palabra que cambió más vidas que las miles de pautas programáticas que las iglesias han inventado precisamente para cambiar vidas. Quienes la oyeron, entendieron que no pueden pasarse toda una vida atendiendo los problemas de gente inmadura, cuando se necesita gente avezada y capaz que entrene a los que van a salir al combate frontal.

Si tú te pones con criterio y apego a analizar el libro de los Hechos de los apóstoles, vas a poder comprobar que la iglesia tiene ese diseño. Es decir: está consolidada en base a una estructura de entrenamiento y envío. Formar y enviar, capacitar y enviar, entrenar y enviar. Muchas veces nosotros, donde quiera que fuéramos iglesia, hemos enviado sin entrenar. Y eso ha determinado no sólo que el trabajo no fuera tan efectivo, sino que además también ha provocado pérdidas.

Creo que la etapa de los congresos, clínicas, conferencias clásicas y seminarios, está pasando de etapa y está dando paso a una época de crecimiento por entrenamiento. Está probado y comprobado que en aquellos congresos tan bonitos, de tanto colorido y bullicio, en realidad no se podía profundizar nada sobre nada.

Tienes veinte expositores durante tres días, con cuarenta minutos tope cada uno de ellos. ¿Qué puedes profundizar ahí en ese lapso acotado por los relojes implacables? Apenas pinceladas, pantallazos, insuficientes para producir un entrenamiento real y efectivo en las personas. Es necesario que esas escuelas específicas y especiales de entrenamiento duren más tiempo.

Al menos diez días. ¿Díez días? ¿Y quién irá a un sitio a pasarse diez días para entrenarse para algo que no sabe si luego verdaderamente hará? No lo sé, pero si es Dios quien está detrás de esto, seguramente habrá muchos que lo hagan.

El líder convencional no tiene tiempo para entrenarse, y mucho menos para invertir demasiado tiempo en ello. Está demasiado ocupado y preocupado con sus problemas eclesiásticos diarios. Entonces no puede entrenarse en lo que viene.

Y si no se entrena en lo que viene, no puede salir a crecer. Y si no crece, llega un momento en que comienza a suministrar una clase de alimento que no nutre. De allí que hoy sea casi normal ver congregaciones enteras con creyentes espiritualmente desnutridos, flacos y a punto de perecer de inanición.

Claro está que, si tú deseas establecerte en otros niveles de revelación, deberás abandonar tus rutinas convencionales y tradicionales y comenzar a vivir un nuevo tiempo de nuevas prácticas y costumbres. Se trata de invertir una cierta cantidad de tiempo, que sólo dentro de algunos años producirán un resultado que vendrá a ser de bendición para miles.

Fíjate que es mucha le gente que me escribe y me dice que le encantaría profundizar como hacemos en este ministerio, pero que no tiene tiempo para dedicarle a eso, está muy ocupado. Bien; mi opinión es que deberían dejar de lado lo que sea, con tal de dedicarle tiempo a lo que lo merece.

La idea central acunada por muchos creyentes de distintas latitudes y hasta de diferente cultura y adoctrinamiento previo denominacional, es la de consolidar una cultura de Reino. No evangélica, como se venía haciendo hasta ahora.

Ya todos sabemos que la iglesia evangélica, como tal, al igual que antes ocurriera con la católica romana, ha fracasado por causa de la inoperancia y corrupción de muchos de sus líderes. Pero el Reino no falla, no fracasa, es Dios. Esa es la cultura que quienes entrenan deben formar. Pablo pasó tres años en el desierto de Damasco siendo entrenado por Dios para moverse en una esfera apostólica.

¿Qué pasa en los lugares donde no hay coberturas visibles y uno quiere hacer guerra espiritual? Hay un país en el mundo, llamado Bután, donde no hay registrada ni una iglesia evangélica. Está pegado a India, al borde de los Himalayas, tiene dos millones cien mil habitantes, y no hay ni una misión que tenga un ministerio ahí. Ahora imagínate que allí hay un cristianito, al borde del Himalaya, que quiere hacer guerra espiritual. Pregunto: ¿Qué hacemos con su cobertura? ¿Él necesita cobertura para hacer guerra espiritual?

Te doy otro ejemplo: ¿Qué pasa cuando en una ciudad, los que podrían ser coberturas no quieren ser coberturas sobre el tema de guerra espiritual? Hay intercesores que han descubierto que pueden orar y que pueden cambiar las cosas. ¿Pueden hacer guerra?

¿O no deben hacerla porque le han dicho que no pueden hacerla? Son temas bien delicados. Hay muchos creyentes, mayoritariamente mujeres, que son parte de iglesias que no creen en la intercesión, pero ellas tienen un llamado a la intercesión. ¿Qué les dicen? Que sin cobertura no pueden hacer nada. Y ahí queda el llamado.

Por eso es que quiero hablar en este trabajo de las esferas de autoridad. Vas a poder ver que hay niveles de autoridad, y nosotros tenemos espacios de movimiento que se denominan “espacios de legalidad”. O sea: para hacer guerra espiritual, tú necesitas legalidad. La legalidad viene por el conocimiento de mi posición. Entiende lo que te estoy diciendo. Hay siervos de Dios que han hecho guerra espiritual en determinadas partes del mundo sin tener una cobertura visible. Y no se han muerto.

Porque han partido del hecho de que la Palabra es su margen de legalidad. Cuando David sube al trono, pasa algo bien particular. La nación de Israel había estado bajo el gobierno de Saúl por muchos años. Saúl no era guerrero.

Él era un político, tenía habilidad para mostrarse y hacer buena prensa. El pecado de Saúl es muy simple: doble ánimo, se llama. Saúl tenía un tremendo problema de inseguridad. La inseguridad nace básicamente del rechazo. O sea: él tenía miedo a todo lo que no podía controlar. Como los que tienen miedo a los aviones, por ejemplo. ¡No pueden controlarlos, por eso!

Hay pastores, hoy, que tienen terror de invitar a alguien que venga, diga cuatro cosas y sus ovejitas las crean y cambien su manera de pensar y se les vayan de su mano. Y es precisamente por ese motivo de inseguridad que muchos le han cerrado las puertas a las revelaciones de Dios.

Saúl tenía mucha inseguridad. La situación era bien compleja. Dios amó a Saúl profundamente. Y lo puso porque él era uno de los príncipes de Israel. Era un hombre de Dios. Pero tristemente, Saúl no encaró ninguna de las tres áreas vitales que Israel necesitaba en ese momento.

La primera área vital, era organizar el sacerdocio. No vas a poder ver en ningún lugar de la escritura a Saúl tratando de hacer esfuerzos para hacer eso. A él le interesaba más tener su mansión remodelada, antes que la casa de Dios comience mínimamente a funcionar correctamente.

Los tiempos de Samuel, el profeta, son muy confusos. Tristemente, Dios se ve obligado a despertar el espíritu de un niño que no tenía más de diez años, porque el sacerdote Elí, en ese tiempo, andaba más ocupando viendo que trozo podía tomar del sacrificio. Y repartirlo con los dos sinvergüenzas de sus hijos, que realmente ver lo que Dios quería hacer en ese tiempo.

Era una situación difícil. Entonces Samuel es empujado al ministerio, y ciertamente él unge a Saúl por instrucciones de Dios, pero al pasar los años, la primera cosa necesaria que Saúl tenía que hacer, que era atender la casa de Dios, no lo hace.

La segunda cosa era que Israel necesitaba paz. Necesitaba asegurarse el terreno de Israel. Por muchos años ellos habían sido golpeados por los filisteos. Date cuenta, cada vez que ellos estaban a punto de cosechar, venían los filisteos y arrasaban con todo.

Les llevaban sus cosechas, destruían sus campos. Era una situación desesperada. ¿Sabes qué hizo Saúl al respecto? Casi nada. Si salió a la batalla lo hizo sólo porque quería llegar antes que David. Pero en la mayoría de los casos, él no tuvo un perfil de defensor de los derechos de Dios.

Claro está que Dios no necesita defensores. Él se basta y sobra para defenderse, ¿No es cierto? Pero ese deseo fue lo que lo coronó a David como vencedor sobre Goliat. Él dijo: ¿Quién es este filisteo incircunciso que se atreve a hablar de esta manera de nuestro Dios y de los escuadrones de Israel?

Había algo que Saúl no tenía y que David sí tenía, que se llamaba Celo de Dios. Ahora, para el momento en que él tiene auténtico celo de Dios, David es un perfecto anónimo. Estudiando a fondo la vida de David, pueden verse algunas cosas que mayoritariamente pasan desapercibidas, como por ejemplo es el hecho de que su padre, Isaí, tenía vergüenza de él.

Isaí tenía vergüenza de él porque era un hijo ilegítimo. Tanto es así que, cuando Samuel va a la casa de Isaí, y hace formar a todos sus hijos, no está David. ¡Aquí falta uno!, dijeron. Isaí dudó cuando le preguntaron si esos eran todos sus hijos. Y después es como si hubiera dicho que sí, que tenía otro más, pero que quizás no les interesara conocerlo.

Si estás buscando a alguien que sea candidato a rechazado del año, ese es David. Tenía muchas características que no lo calificaban para ser rey. La segunda cosa que Saúl debería haber hecho era garantizar la paz del reino, y no lo hizo.

Cuando David entra al tono, mira y dice: bueno, a ver con qué contamos. Resulta que en todo Israel, apenas había dos espadas. Cuando le digo que él no tenía interés en pelear por este pueblo, le estoy diciendo que él había llegado a ser algo que es bien cobarde: pactó una paz aparente con el enemigo.

No te molesto, no me molestes, ¿Okey? ¿Sabes qué? El Hijo del hombre apareció para destruir las obras del diablo. Él no vino para pactar ni para conciliar. Él vino a dividir, vino a separar, entró con su espada y puso a cada uno en el lugar correspondiente y respectivo.

David: ¿Cuántas espadas tenemos en Israel? ¿Espadas? ¡Eh…bueno…! Verás, de hecho, sólo tenemos dos. La que era de Saúl y de su hijo. ¿Por qué? Porque los filisteos habían hecho un convenio. Le dijeron: no los vamos a molestar, Saúl, pero no queremos ni un herrero en tu territorio. Ustedes sólo van a manejarse con artículos de plástico. Por eso es que, cuando David entra, encuentra una crisis, porque ni siquiera existe el recurso para poder hacer lo que se debe hacer.

Y David empieza. Va a buscar el arca que había quedado ahí. Y ahí comienza un proceso muy delicado. David era un hombre de guerra y era un hombre de paz, al mismo tiempo. ¿Quién diría que el que escribió el salmo 23 fue el mejor general del ejército de Dios?

Entonces él establece, ordena el sacerdocio, levanta veinticuatro casas sacerdotales para que se organicen y se distribuyan en todo el servicio levítico en el templo. Y hay adoración, intercesión, oración las veinticuatro horas al día los cuarenta años que dura su gobierno

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Otra cosa que él hace es marcar una línea en su territorio. Y les da a entender a los filisteos que ha llegado el momento en que lo conozcan tal cual es, y no como ellos se lo imaginaron. Los tiempos que él pasó en Adulam, esos doce o catorce años, con los menesterosos y endeudados, lo han formado muchísimo.

Él sabía lo que era pelear hasta que su mano se soldara a la espada. Lo que nosotros hemos pasado en nuestra vida, esas luchas difíciles con todas sus vicisitudes, son los entrenamientos que Dios ha permitido que vivamos y pasemos en Adulam, para que un día cuando entremos a Hebrón, podamos gobernar con justicia.

Nunca pienses que tu vida comenzó cuando conociste al Señor. Quizás en el mundo del espíritu, sí, pero te cuento algo. Las cosas que pasamos antes de conocer al Señor, se convierten en una base de experiencias fantásticas para poder saber usarlas.

No todo lo que pasamos en el mundo, fue malo. Hay muchas cosas que el Señor nos permitió vivir para que tengamos esa base interior que de otro modo no tendríamos. O sea que uno no necesita la justicia de Dios para ser justo. Una persona puede ser justa sin conocer a Dios, lo hemos visto muchas veces. De hecho hay gente justa que no está reunida en un templo.

Hay gente recta que no está reunida en un templo. Hay gente buena, que ama a su familia y hace las cosas correctamente a la que nunca se le predicó el evangelio. ¿Por qué? Porque todos fueron creados con un diseño divino, unos más sensibles que otros.

Claro está que esa persona que no conoce al señor se conduce por medio de una justicia humana. Sus obras son las que llevan adelante. Pero cuando conocen a Dios, entran al terreno de la gracia, y pueden entender que su potencia y su competencia no viene de ellos, sino que viene de Dios.

El que es líder en una iglesia, es muy probable que ya haya sido líder en la vida secular anterior a su entrada a ella. Entonces una persona así entra a una iglesia y piensa que ahí sí podrá desarrollarse, pero cuando habla con el pastor, el pastor le dice que no, que por el momento debe sentarse, escuchar y no participar hasta que él lo disponga.

Muchos han sido castrados de esa manera por hombres celosos de sus posiciones, más que del Reino de Dios. Son situaciones que sí se viven. Que hoy mismo se están viviendo, doy fe por lo que recibo y leo. No puedo ni debo opinar, porque cada caso es único e indivisible y Dios trata con cada hombre o mujer de manera personal. No existe más intermediario que Jesucristo, aunque en alguna denominación o iglesita de barrio te hayan enseñado otra cosa.

Entonces, David hace cursos intensivos para herreros, cerrajeros. Dedica mucho tiempo y dinero para eso. Y de esa forma equipa al ejército de Dios. Cada casa debería tener una espada y una lanza. Esto hace que en los cuarenta años que gobierna David, no pierda ni una sola batalla. Ahora bien; ese diseño, no es un diseño que solamente David entendió.

Yo te voy a dar tres versículos, pero lo que yo quiero poner en tu corazón, es esto. Y si eres líder y me estás escuchando de pura casualidad, tal vez te incomodes un poco, pero no te asustes. No tengas inseguridad, voy a explicar sólo qué cosa es la palabra del Reino. Y voy a demostrar esto nada más que con tres versículos.

Vamos a Mateo capítulo 10. Si tú te das cuenta, leyendo este capítulo, ahí Jesús está más o menos en su tercera semana de ministerio. Te lo digo de nuevo para que me puedas entender. Hace como tres semanas Jesús empezó su ministerio al volver del desierto. Tres semanas. Si tú lees con detenimiento Mateo 5, 6 y 7, que es el Sermón de la Montaña, ¿Recuerdas?, vas a ver que en el capítulo 8, recién allí llama algunos discípulos.

Por ejemplo, Mateo mismo, no estuvo en el Sermón de la Montaña. Él aparece justo después. Ahora bien; en el capítulo 10, observamos lo que es, oficialmente, la primera reunión de los discípulos. Es su primer culto.

(Mateo 10: 1) = Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.

(2) Los nombres de los doce apóstoles son estos:

Nota, por favor, en el verso 2, 3 y 4, es la primera vez que se menciona, en el evangelio de Mateo, los nombres de los doce apóstoles. ¿Sabes por qué se mencionan recién acá? Porque es la primera reunión donde están los doce juntos.

Si lo dudas, luego lee con atención los capítulos 7, 8 y 9. Mateo mismo aparece recién en el capítulo 9 y verso 9. El Sermón de la montaña terminó un capítulo atrás. ¿Y qué dice que hace Jesús aquí con ellos? Les da autoridad.

¡Ah! ¿Entonces no les dio un curso de evangelismo explosivo? No. Les dijo: siéntense. Les doy toda la autoridad para echar fuera todo espíritu de enfermedad y toda dolencia. Si tú lees con atención esto, ahí recién empiezas a entender Juan 1:12, donde dice que a todos los que creyeron en su nombre les dio potestad, que es autoridad. La primera cosa que Dios les da a sus discípulos, no es conocimiento. ¿Sabes qué es lo primero que les da? Autoridad.

Pero entonces, pastor, ¿Yo puedo orar por mi hijo que está con fiebre? Si alguna vez alguien te pregunta eso y tú sabes que sabes que sabes que esa persona es creyente genuino, no le respondas que primero debe tener un curso especial sobre oración, otro sobre intercesión y un tercero sobre liberación.

Dile que si ha creído que es un hijo de Dios por adopción, que ore con tranquilidad y seguridad, ya que ha recibido la autoridad del Padre para tener respuesta y victoria. Tenemos que entender de una vez por todas cómo Dios trabajó en esto.

Los nombres de los doce apóstoles son fulano, fulano, fulano y fulano. Y recién después, a partir del verso 5, les empieza a dar instrucciones. ¿No debería haber sido al revés? ¿Primero las instrucciones y luego las comisiones?

No. ¿Sabes? Venimos a la iglesia tan destrozados; venimos creyendo que somos nada; o venimos creyendo que somos el último grito del evangelio. Y cuando entramos al Camino, Dios nos posiciona en nuestra verdadera identidad.

Quiero que escuches esto. Lo primero que la iglesia del Señor, no una congregación, te da, es identidad. Sabes quién eres, al fin. ¿Por qué te estoy hablando de esto? El enemigo más terrible que tiene un creyente, es no reconocer quién es él. ¡Es que tú no te imaginas! ¡Aquí hay satanistas! ¡Aquí hay brujos! ¡Aquí no hay ministerio que sobreviva! Si tú te asustas o por lo menos te preocupas, entonces está dejando en evidencia que todavía no tienes demasiado en claro quién eres. Entender quién eres, es vital.

Por el solo hecho de haber tú aceptado a Jesús, has recibido autoridad sobre los espíritus inmundos, para echarlos fuera, para sanar toda enfermedad y toda dolencia. Yo te lo tengo que decir, aunque suene hasta irresponsable, simplemente porque la Palabra lo dice y yo lo creo.

Si tú lees la Biblia de día, atento y con luz, vas a darte cuenta en la posición que Cristo te puso. “¡Pastor! ¡Mi papá está en la masonería y yo quiero orar por eso!” – Todavía usted no está listo. – “¡Pero es que ya llevo tres años en la iglesia!” – No interesa. Los espíritus de masonería son terribles, usted no puede meterse en eso. – “¡Pero es que si no hago algo ahora, mi papá está viejo y va a morirse sin poder tener su oportunidad”!

Bendito Dios. A veces, el temor por la gente produce un cuidado excesivo por ellos. Sin embargo, déjame decirte que la mejor manera de cuidar a alguien no es escondiéndole las espadas, como hizo Saúl. La mejor manera de cuidarlos es enseñándoles a pelear ni bien llegan a la iglesia. Todos sabemos que, cuando una persona acepta a Jesús, con ese simple hecho ya le ha declarado la guerra al infierno.

¡La letra pequeña del contrato que firmaste lo dice! ¿No te lo dijeron? ¡Ah! ¿Solamente te hicieron repetir unas palabras y después te dijeron que ya tenías toda tu vida solucionada? ¡Oh! ¡Vas a tener que ir a buscar a esa gente, entonces, y decirles que estás en guerra y nadie te dijo como pelearla ni cómo usar unas armas que tienes guardadas en un baúl!

La letra pequeña, simbólica pero real de ese contrato de entrega, dice: “A partir de este momento usted se convierte en una pieza odiada por el diablo. Él va a buscar toda ocasión para perturbarlo, destruirlo o hacerle la vida difícil. Pero sepa que, por sobre toda cosa, el Señor ha vencido. Usted tendrá mucha aflicción en el mundo, pero confíe, Jesús venció.

La Paz de Dios estará sobre usted. La paz que sobrepasa todo entendimiento. El diablo lo rodeará, lo presionará, pero usted tiene que confrontarlo. La palabra que dice “resistid al diablo y él huirá”, no dice eso en el griego. Esa es una mala traducción. Dice: “confrontad al diablo y él huirá de vosotros.

Y hay una diferencia entre resistir y dejarse patear. En la medida que tú reacciones, el enemigo retrocede. Él te va probando para ver hasta dónde puede llegar y hasta qué punto tú tienes confianza o miedo. Pero recuerda esto: tú eres lo que Dios dijo que eres: Su imagen y Su semejanza. Lo que no eres es lo que el enemigo te permite ser, eso sí que no lo eres.

Jesús dio autoridad, no dio otra cosa o algo confuso. Lo mismo que había hecho David, cuando llegó y preguntó: ¿Dónde están los herreros? Espadas. Quizás le dio armas a gente que no estaba capacitada, tal vez lo hizo. Te pregunto: ¿Entre estos doce, estuvo Judas o no? Claro. ¿Usted me está queriendo decir que Judas también recibió la misma clase de autoridad que los otros once? Obvio.

¿Pero Jesús no sabía que él era? Sí. Cuando Él ora, dice que sabía que Judas era diablo desde el principio. ¿Y lo puso igual allí? Sí. ¿Y si la usa mal? Ese es un asunto de Dios y de él, no tuyo. Mi rol como ministro no es saber qué van a hacer las ovejas con la autoridad que deseo conozcan y asuman. Mi papel es hacer todo lo que pueda para que sepan que tienen esa autoridad.

Lo que cada uno haga o deje de hacer, luego, con esa autoridad, es un problema de cada uno con el Señor, yo no participo en eso. Porque cada uno debe aprender a pelear sus propias batallas, yo no voy a poder pelear las batallas de nadie que no sea yo mismo, las mías. Y créeme que tengo suficiente con ellas.

Tú tienes autoridad. Tú no necesitas permiso de tu pastor para pelear por su casa, para pelear por sus finanzas, para pelear por su salud. Tú no necesitas que te unjan con el aceite de la santa unción, ni que te pongan en los bolsillos los pañitos ungidos por el apóstol de uhú y ahá.

Tú, simplemente por haber conocido y aceptado a Jesucristo, tienes autoridad y has sido hecho hijo de Dios, y tienes el derecho de ejercer esa autoridad, y no necesitas ningún permiso para hacer eso. ¿Estamos? ¡La palabra lo dice!

Claro está, eso no te da derecho a meterte en las casas de los otros hermanos a tratar de ministrarlos y sanarlos, no. No te metas en eso. Nadie te ha enviado allí. O sea: pelea por tu vida, y pelea por tu casa.

Bendito Dios si alguien viene a ayudarte, pero tú no puedes sentarte a esperar que venga alguien a pelear por tu hijo que está en la droga o por tu marido que está en el alcoholismo. Nadie necesita que venga otro hombre a decirle que está acompañándonos en nuestra crisis. Es más: ni siquiera sabemos si ese hombre o esa mujer se acuerdan de cómo nos llamamos.

Yo tengo un Padre en los cielos que me ha dado autoridad. O sea: Jesús murió para darnos autoridad. La primera instrucción que les da a sus discípulos, ahí la tienen: toda autoridad les es dada. La última instrucción también la tienen por ahí: toda autoridad me ha sido dada y yo se las dejo a ustedes.

Eso fue lo que ardió en el corazón de los creyentes más sólidos que presenta nuestra historia como iglesia: devolver la autoridad a la creación, a los auténticos y genuinos hijos de Dios. Nada que ver con religión hueca, vacía, ritualista y tradicionalista. Eso nació después, para compensar la carencia de poder sobrenatural. El diablo les quitó autoridad.

Lo he dicho muchas veces, yo creo en la sanidad interior. Enseño hasta donde puedo sanidad interior. Doy lugar y espacio a personas con preparación para la sanidad interior, pero estoy convencido que si la gente apenas entendiera la clase y calidad de autoridad que Dios le ha dado, mucha sanidad interior no sería necesaria.

El problema está en que los rudimentos de este mundo no te hayan convencido de otra cosa y que tu mente haya quedado cautiva de ellos. Porque si tú le crees al mundo secular que te dice que no puedes, vas a hacer algo y, efectivamente, no puedes. Pero si tú le crees a la palabra que dice que todo lo puedes en Cristo que te fortalece, vas a hacer la misma cosa y ¡Si puedes!

Pero si te has convencido que necesitas ayuda, que crees necesitar muletas para caminar. Y ni hablemos de correr. ¿Y qué es lo que dios hace? Comienza a romperte todas las áreas de confianza que tú tienes, hasta que lo único que tienes es a Él. Ahora vamos a la segunda escritura de las tres que te dije: Lucas 10. En Lucas 10 aparece otro grupo de discípulos, aparecen los setenta, ¿Recuerdas? Volvemos con el mismo diseño.

(Lucas 10: 17) = Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre.

(18) Y les dijo: yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.

(19) He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.

Otra vez les da autoridad, pero en esta ocasión, dice, sobre toda fuerza del enemigo, al tiempo que es asegura que nada los dañará. Y esto ya no se lo está diciendo a los doce, sino a otros setenta. ¡¡Ni siquiera sabemos sus nombres!! Pero indudablemente el cielo sí lo sabe. Allí es donde se los conoce, y créeme que es más que suficiente.

¿Comprendes que hay un patrón allí? Me encanta hablar de la autoridad de Dios. Y de la autoridad del creyente, claro. Porque eso es lo que libera a la gente. La libera y la hace entender el diseño que Dios tiene para ellos. En el capítulo 20 de Juan, aparece el tercer verso. Jesús está con sus discípulos.

(Juan 20: 22) = Y habiendo dicho esto sopló, y les dijo: recibid el Espíritu Santo.

(23) A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.

Otra vez Jesús dándoles autoridad a sus discípulos. ¿Podrías decir conmigo, ahora mismo, donde quiera que estés, ¡¡Tengo autoridad!!? No quiero que pierdas de vista eso, tienes autoridad. Si quieres hacer un curso, haz el curso que se te antoje y puedas pagarte. Pero si no puedes hacer ningún curso por razones financieras, recuerda que el Espíritu Santo está para darte un curso gratis y con resultado perfecto. “¡Es que de eso no hay quien me enseñe, hermano!” ¿No será que el Espíritu Santo quiere ser tu tutor?

Cuando Hitler se levanta, él tenía un diseño demoníaco espantoso. Él era asesorado por una rama tibetana ocultista que se llama el Bon-Po. El Bon-Po es una ciencia ocultista como el satanismo pero con la línea del budismo.

Y él recibe un diseño para instaurar un gobierno de terror y de muerte por mil años. La meta que él tenía que cumplir era matar, sacrificar de una manera ritual a 6 millones 666 mil judíos, cosa que casi logra.

El organiza toda una estrategia para eso. Los recogía de cierta manera, utilizaba la música de Wagner. Los campos de concentración estaban organizados con una lógica tal que se los bañaba, se los pasaba de un lado para el otro, se hacía todo un proceso con ellos. Se los separaba, se los desnudaba, etc.etc.

Hubo un hombre, un intercesor inglés llamado Hemans Hubers. Este hombre, orando, hace caer al Tercer Reich. Siempre me ha impresionado que un hombre, en este caso un intercesor, haya sido más poderoso que toda la ciencia ocultista y toda la parafernalia armamentista de Hitler.

Un intercesor protegió a Inglaterra con sus oraciones. Antes de cada ataque él se ponía a orar y los pilotos de los bombarderos alemanes reconocieron que por las noches, en esas misiones, Londres se les perdía, literalmente. No podían lanzar sus bombas allí porque era como si se les desapareciera. Un solo hombre, no había una iglesia entera orando. Los anglicanos andaban en otra. O sea que él no podía pedir ni buscar cobertura.

No interesa demasiado cómo están las cosas en tu suelo, donde vives. En tu nación, en tu país o ciudad. Podrán hacer esto o aquello, pero no podrán matar tu fe. Si tú tienes bien en claro quién eres en Cristo, no hay nada ni nadie que pueda detenerte. Al primer enemigo que debes vencer, donde quiera que vivas y como quiera que estén las cosas allí, es al temor.

Y al temor se lo puede combatir con auto-arengas, tales como “¡Yo puedo! ¡Yo puedo!”, o lo puedes combatir con la revelación de la palabra. Ahí podrás comprobar que quien dice que tú puedes, no eres tú mismo, ni siquiera soy yo. Es Jesús, que te dice que toda autoridad te ha sido dada.

Así que no te sientas un gusanito insignificante porque tiene muy poco tiempo de convertido, o porque no ha podido ser entrenado ni capacitado en guerra espiritual. Si puedes entrenarte, hazlo, pero si por alguna razón o causa no pudieras, quiero que sepas que el Hijo de Dios te ha entregado autoridad. Es interesante leer el evangelio con una visión de Reino.

Uno se da cuenta de cosas que nunca antes había visto. Como las que te he terminado de compartir. El papel de la autoridad, es vital en el evangelio. Jesús ni siquiera les habló de salvación. ¿En qué momento le habla a Mateo de salvación? Él estaba trabajando, le dice: “Ven, sígueme”. Ahí quedó todo. Lo sienta y le dice: te doy toda autoridad para… ¿De qué me está hablando este hombre?

Por eso el cambio imperceptible pero cambio al fin que hay entre Mateo 10:1 y 2. En el primer versículo dice “a los discípulos”, mientras que en el segundo dice “a los apóstoles”. Los cambión de discípulos a apóstoles en un solo verso. No hay curso que pueda ser más intensivo que ese. Dios te ha dado autoridad, gózate. Tú puedes hacerlo.

Debemos ser ovejas, esto es: mansos, pero entre nosotros. De ninguna manera para con el diablo Tú no puedes ser ni manso ni tolerante con el diablo. Tú eres un león, que eso sea lo que inunde tu corazón.

La gente podrá no verlo así, tal vez, pero eso no significa que no sea cierto. El señor nos ve como leones, y esa es la forma en que yo también quiero verme, y al mismo tiempo quiero que tú también te puedas ver así, como un genuino y auténtico león de Dios, que ha sido llamado por Dios para poder afectar mi generación.

Ese es el corazón del Padre, que es necesario que tú también tengas. Se cuenta la historia de un león que quedó huérfano cuando pequeño y ciertos cazadores mataron a sus padres, que fue criado por un granjero entre sus ovejas.

Era un león, tenía la esencia misma y total de su poder, pero había pasado tanto tiempo entre las ovejas que había perdido su identidad. Y ese es nuestro problema. Hemos crecido tantos años entre ovejas, que no hemos podido formar en nuestro ser interior una mentalidad de guerrero.

El caso es que todo hijo de Dios es un guerrero, no sólo ciertos hombres o mujeres que desarrollan determinados y específicos ministerios. Una iglesia apostólica, por ejemplo, se caracteriza porque busca desarrollar los cuatro rostros que Ezequiel vio, que Juan vio, en cada creyente. Dicho de una manera sencilla: Tú, al pasar los años en la iglesia, debes aprender a tener un rostro de hombre, un rostro de águila, un rostro de león y un rostro de buey.

¿Qué significa esto? Son diferentes rasgos que tiene el hijo de Dios. Puede que sea muy ungido, es un águila de Dios muy visionario, pero también es un servidor, es un buey, es alguien que carga el peso de otras personas. Y es una persona accesible.

Tiene un rostro humano, tú lo puedes acceder. Ponemos el rostro de león no a la gente, sino al enemigo. Esos cuatro rostros tienen que estar desarrollados en una iglesia apostólica. Eso hace que sea apostólica. Cuando una iglesia es, por ejemplo, pastoral, sólo desarrolla uno o dos de esos aspectos, porque eso es lo que está ahí.

Pero en una iglesia apostólica se desarrollan estos cuatro rasgos. Y no estoy hablando de apóstoles fabricados en serie por las organizaciones evangélicas, estoy hablando de auténticos enviados, que eso y no otra cosa es apostellos.

Ahora bien; cuando hablamos de eso tan valioso y tan importante que es la intercesión, estamos refiriéndonos a personas que, con métodos de oración u otras estrategias dadas por el Señor, están capacitadas y preparadas para cubrir en oración y guerra a otros, que por estar muy ocupados peleando la buena batalla en beneficio de muchos, no tienen ni el tiempo ni la lucidez para hacerlo.

Lo primero que debe suceder para que alguien cubra de ese modo a alguien, es que el segundo desee y permita que alguien lo cubra. O sea: Yo no puedo orar en favor de alguien que no quiere que yo esté orando a su favor. Esto es muy importante de los dos lados. Saberlo te va a evitar orar por alguien que no cree necesitar tu oración y tampoco salir a buscar a gente indebida para que lo haga a favor tuyo.

¿Y por qué supondría yo que eso es así? ¿Me ha dado Dios en persona, acaso, directivas específicas al respecto, como si yo fuera un delegado suyo, a la manera de ciertos sectores que aseguran serlo? No. No lo supongo, sólo me limito a entender lo que dice la palabra respecto a la legalidad e ilegalidad.

El intercesor se mueve en un margen de legalidad. Dios jamás bendecirá algo ilegal. Por eso es que propendemos al matrimonio civil con documentos correspondientes. Ya sabemos que un papel no asegura ni fidelidad, ni compromiso, ni pacto ni mucho menos amor eterno, pero sí nos asegura un marco legal que le permite a Dios bendecirlo.

Por eso hay matrimonios no creyentes que viven una vida conforme a los principios de Dios, que son largamente bendecidos en casi todo lo que emprenden. Debemos ser ovejas; esto es, mansos, pero entre nosotros. De ninguna manera para con el diablo. ¿Salvos? Esa es otra historia, no estamos hablando de salvación, estamos hablando de Reino.

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Enemigos de la Fe

Es indispensable en estos tiempos replantearse la necesidad de volver al diseño de Dios. No es fácil esto, ya que indudablemente se aman demasiado las estructuras como para decidirse o atreverse a derrumbarlas. El hombre tiende a amar lo que ha construido. A ninguno le resulta sencillo derrumbar algo que ha estado construyendo por años.

Pero resulta ser que, mucho de lo que hoy está comenzando a desmoronarse, no es algo que estaba siendo de bendición, precisamente, sino algo que durante mucho tiempo operó como enemigo de nuestra fe, pero disfrazado de cosa santa y recomendable.

Tiempo atrás el Señor ha comenzado a mostrarle a mucha gente lo que en realidad era la iglesia. Permíteme colocar algunas bases en este trabajo, con la finalidad, al menos, que tú lo sepas. Después verás qué hacer o qué no hacer. El diseño de la iglesia viene dado por Dios. Los hombres podemos construir instituciones, organizaciones, pero no podemos construir la iglesia por una sencilla razón: porque la iglesia es un organismo; es algo vivo.

Hace algunos años estamos enfrascados en entender algunos aspectos de la palabra. Esos que nos resultan más difíciles de entender. No porque no se los pueda explicar, sino porque cuando yo hablo de entender, no estoy haciendo referencia a usar una serie de razonamientos lógicos, sino a que algo dentro de nosotros sea activado.

Te explico: una cosa es que entendamos algo, y otra cosa muy diferente es que nuestro espíritu descubra una verdad. Nos resulta más que difícil poder entender lo sobrenatural de Dios. La mayoría de nosotros ha sido formado con patrones lógicos, muy exactos, y cuando llega alguien que, por ejemplo, nos dice. “Dios me dijo tal cosa”, o llega otro que expresa: “Un ángel me dijo tal cosa”, nos resulta imposible de entender y, -seamos sinceros- hasta de creer.

Allí es donde, en el mejor de los casos respecto a creyentes que verdaderamente buscan la verdad y buscan más de Dios, ora y dice : “Señor, ¿Por qué no entiendo esto? ¿Por qué no veo yo un ángel? ¿Por qué yo no escucho tu voz?” Tranquilidad; es necesario e indispensable que el Señor quiebre algo en tu mente para que eso sea posible. Recién allí podrás ver muchas de las cosas que los hombres que escribieron la Biblia, vieron.

Quizás allí, del otro lado, hay muchos hermanos que todavía no han tenido ninguna clase de experiencias de esta naturaleza. Sería bueno que conocieran la razón. Lo mismo que saber por qué hoy día se tiene una iglesia desprovista de poder, una iglesia que no entiende lo sobrenatural, que ha introducido la teología donde antes habitaba la revelación.

En el Libro de Daniel, capítulo 2, se describe un pasaje que todos nosotros conocemos bien. Tú sabes que Nabucodonosor fue un rey babilónico, que tuvo un sueño muy especial, que chocaba con el problema de que no había nadie que pudiera interpretarlo. Ahí es donde aparece Daniel, que era un profeta de Dios, y procede a interpretarle el sueño al rey. La explicación está a partir del verso 24, y el sueño está a partir del verso 14.

¿En qué consistía el sueño? Lo que el rey ve es la imagen de un gigante enorme, que tiene la cabeza de oro, más adelante el pecho de plata, el vientre y los muslos de bronce, las piernas las tiene de hierro, y los pies los tiene de barro. Era un sueño. A partir del verso 24, Daniel comienza a explicarle lo que él había visto. Quiero que vengas conmigo al verso 32, exactamente.

(Daniel 2: 32) = la cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; (33) sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido. (Este es el sueño. Ahora, un poco más adelante, la interpretación).

(Verso 36) = Este es el sueño; también la interpretación de él diremos en presencia del rey.

(37) Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad.

(38) Y donde quiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tu mano, y te ha dado dominio sobre todo; tú eres aquella cabeza de oro.

(39) Y después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra.

(40) Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo.

(41) Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; más habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido.

Lo que Nabucodonosor vio, fue un sueño que hablaba de los imperios mundiales que iban a venir después de Nabucodonosor. La cabeza era cabeza de oro, y hablaba del imperio babilónico. Le dice: tú eres la cabeza. Babilonia fue, probablemente, uno de los más grandes imperios que existió. De Babilonia, salieron muchos diseños espirituales a las naciones, hasta el día de hoy. Es interesante que Babilonia es la cabeza. De allí salieron los pensamientos, los diseños, que fueron conocidos en las naciones.

El pecho, dice que era de plata. Después del imperio babilónico, vino el imperio Medo-Persa. Todos se deben acordar de Ciro, rey de Persia. Más el reino de Persia fue bastante corto. No duró mucho. Luego se levantó un imperio mucho más grande, los griegos. A la cabeza de Alejandro Magno, el imperio griego, como dice este verso, ocupó la tierra.

Es interesante que, la parte que ocupa el imperio griego, tiene que ver con el vientre, los muslos, y entonces en esa región del cuerpo se ubica tanto la parte que alimenta el cuerpo, como la parte que permite que el cuerpo se reproduzca. Los órganos reproductores están ahí. Debajo de los muslos estaban las piernas, y las piernas hablan del imperio romano. El imperio romano de occidente y de oriente, dos piernas.

No voy a tocar el asunto de los pies de barro, porque nos meteríamos en un gran cúmulo de discusiones. Sólo quiero llevarte a Daniel 10, por un momento, para tener un poco más de texto. Estamos colocando solamente las bases. En Daniel 10, Daniel ve otra visión. Esta vez es una visión. Y se pone a orar en ese lugar para que Dios le dé una explicación de un sueño que él tuvo.

Esa explicación tarda en venir muchos días. Él está en un ayuno y está esperando que venga una respuesta de Dios. Cuando viene la respuesta, viene a través de un ángel, y el ángel le está hablando en el verso 11, y le dice que la respuesta de Dios vino apenas él empezó a hablar, pero que vino, (verso 13) un ángel llamado el príncipe del reino de Persia.

(Daniel 10: 13) = Más el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel (Otro ángel), uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia. (Fíjate que dice los reyes de Persia. Está hablando de dos, por lo menos, los Medos y los Persas. Habla asimismo de dos ángeles, que eran los guardianes, o los espíritus vigilantes de esos lugares.)

(14) He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días. Y seguidamente le explica lo que tiene que pasar).

(Verso 20) = Él me dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Pues ahora tengo que volver para pelear contra el príncipe de Persia; y al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá.

Esto nos muestra que con cada imperio, también venía un ángel, un ser espiritual que era el guardián de ese lugar. Porque justamente, después de los persas, vinieron los griegos. Aquí vuelve a aparecer este personaje que es Grecia.

Permíteme por un momento irme hasta la época de los apóstoles. Cuando Jesucristo deja la iglesia establecida, se levanta un enemigo muy sutil. Tú sabes que ya para el año 70 o 75, Pedro, Pablo y la mayoría de los apóstoles ya habían sufrido el martirio.

Cerca del año 90, uno de los pocos apóstoles que quedaban, era Juan, el discípulo amado del Señor. Es en esa época, donde empieza a penetrar en la iglesia, una extraña doctrina. Esta doctrina tenía una característica muy especial: venía de Grecia.

Era una mezcla de la doctrina cristiana con pensamientos filosóficos griegos. A eso se le llamó gnosticismo. El gnosticismo fue una enseñanza, una doctrina filosófica que nació en Grecia, en base a la mezcla de los fundamentos cristo céntricos, junto con el paganismo griego. Esa mezcla extraña.

En los primeros cien años de la iglesia, su mayor pelea fue, precisamente, contra el gnosticismo. Más adelante, en el año 300, aproximadamente, el gnosticismo terminaría por vencer. Vencería a través de los romanos, porque los romanos tuvieron una característica.

Si bien los griegos eran la gente que pensaba, el brazo político del imperio estaba en manos de los romanos. Quiero que entiendas esto. Cuando Roma se levanta e invade Grecia, toma todo lo que era griego. De ahí que, por ejemplo, los dioses griegos, tienen un nombre latino y un nombre griego. La que es Atenea, va a ser Minerva, también.

Entonces, hay una mezcla, hay un sincretismo que absorbe toda la filosofía griega, y Roma llega a crecer muchísimo, es el imperio en extensión territorial más grande que va a haber en la antigüedad, pero se encarga de llevar no su propia creencia, sino la creencia griega, específicamente.

Es interesante que, en Daniel 2 cuando habla de la visión, dice que este reino va a llenar toda la tierra. Toda la tierra. No dice eso de los Medo-persas, no dice eso de Babilonia, ni dice eso de las piernas. Dice del abdomen y de los muslos.

Esto que sale de Grecia se llama “El espíritu de Grecia”. Y es de eso, precisamente, de lo que de ahora en más vamos a hablar. Si alguien me pidiera que defina en pocas palabras al espíritu de Grecia, le diría que es algo que provoca que en nuestras mentes se formen estructuras rígidas de razonamiento y filosofía humanas.

Por la palabra, yo puedo entender que, detrás de cada pensamiento, de cada estructura de pensamiento, hay una presencia espiritual. Voy a traer a memoria un pasaje del evangelio muy rápidamente. Un día, Jesús está con sus discípulos conversando, y dice la Biblia que se acercaron unos griegos, y le dijeron a los discípulos: ¿Él es el Mesías?

Entonces, uno de los discípulos, creo que Felipe, no estoy seguro ahora, se acercó al Señor y le dijo: Señor, unos griegos quieren verte. Y la reacción de Jesús es más que extraña, porque dice que Jesús se puso de pie y dijo: La hora ha llegado; vámonos.

No sabemos qué pasó con los griegos, pero lo que sí sabemos es que, la llegada de los griegos a Jesús, para Jesús, significó algo. Fue una señal. Una señal de que estaba entrando a la última etapa de su vida. Porque después de eso es que Él va a ir a Jerusalén para ser muerto.

El Espíritu de Grecia se manifiesta de una forma de pensamiento que limita al creyente, para que éste no pueda entrar al Reino de Dios, y a la dimensión sobrenatural del Reino de Dios. ¿Por qué yo no puedo tener una visión clara? ¿Por qué no puedo ver en la palabra lo que vieron aquí los profetas? ¿Por qué no entiendo como tú entiendes las cosas? ¿Por qué yo no fluyo en los dones del Espíritu Santo? ¿Por qué yo no puedo moverme en todo lo que dice acá de lo sobrenatural de Dios?

Simple; porque el espíritu de Grecia, ha tomado autoridad de tu mente. Y en tanto que eso no sea quebrado, la capacidad que tú tendrás para moverte en el Reino de Dios, será muy limitada. ¿Por qué? Porque la cruz de Cristo nos ha servido para poder nacer de nuevo espiritualmente, pero la fuente de nuestros pensamientos, que está localizada en nuestra alma, no ha sido afectada por el evangelio. Y necesita ser quebrado.

Hoy día, como en los tiempos de los apóstoles, hay dos tremendos enemigos: uno es el intelectualismo, y el otro es el racionalismo . Ambos le impiden a la gente creer en Jesucristo como Salvador y convertirlo en Señor.

¿Sabes qué? El intelectualismo no tiene forma de aceptar que Jesús nació de una virgen. El racionalismo nunca va a aceptar que Jesucristo resucitó de una tumba. Había tres diosas griegas muy importantes, permíteme presentártelas.

La primera, se llamaba Atenea. También conocida como Minerva. Y esta era la diosa de la inteligencia y de la política. La diosa de la razón. Atenea. La segunda diosa, se llamaba Sofía. Esta era la diosa de la sabiduría y del amor al conocimiento. La palabra conocimiento, en griego, es gnosis. De allí viene gnosticismo.

La tercera era Diana. Diana era la Reina del Cielo. Está en el Libro de los Hechos. Y déjame que te mencione a dos seres espirituales masculinos, también. Hermes, también llamado Mercurio, y Demiurgo. Demiurgo es un príncipe, es un espíritu demoníaco que inspiró a Platón. Él es el padre de la geometría, Demiurgo.

Qué tremendo, pero los discursos de Platón mencionan a Demiurgo como la fuente de su inspiración. Le dice que él es el creador del universo. Demiurgo. Este Platón, junto con Aristóteles, son los padres de la geometría. La geometría fue enseñada por Demiurgo, a estos dos personajes.

(2 Corintios 10: 3) = Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; (4) porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, (5) derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

En otra versión de la Biblia, dice derribando sofismos. Los sofismos eran invenciones filosóficas de los sofistas. ¿Quiénes eran los sofistas? Filósofos griegos que se especializaron en la retórica y la dialéctica. O sea: habladores. Gente que hilvanaba razonamientos.

Dice en el verso 5, que las armas más poderosas que Dios nos ha dado, están preparadas para derribar las estructuras de pensamiento que se han levantado en contra del conocimiento de Dios. ¿Qué sucede cuando la noticia de la resurrección de Jesucristo comienza a difundirse? Los primeros que se sienten ofendidos, son los judíos. Porque pedían señales. Los segundos en sentirse ofendidos, son los griegos. Porque ellos querían entender lo que había pasado.

(1 Corintios 1: 22) = Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría;

Pregunto: ¿Los judíos vieron señales en la época de Jesús? Cuando Jesús habla de ellos, dice: Esta generación mala pide señales. Pregunto nuevamente: ¿Vieron señales? ¡Sí! ¿Creyeron? No. Los griegos, ¿Escucharon la sabiduría de Dios? Sí.

La gente se sorprendió al escuchar la sabiduría y la elocuencia con la que habló Pedro, por ejemplo. Es muy diferente el Pedro que está antes de Hechos 2, que el que está después de Hechos 2. La elocuencia y la sabiduría con la que Pedro habla, es asombrosa. Tal es así que, cuando es llevado preso, junto con Juan, dijeron: se nota que estos han estado junto con Jesucristo; hablan como Él.

Entonces, ¿Los griegos escucharon la sabiduría de Dios? Sí. ¿La creyeron? No. ¿Por qué? Por lo que dice más arriba, en el verso 21: Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

Hasta hoy día los gnósticos enseñan que la salvación equivale al conocimiento. Ellos dicen que una persona es salva, si es que llega a conocer. De ahí que se habla de dos tipos de conocimiento. Del conocimiento esotérico, y del conocimiento exotérico.

¿Qué significa esto? Que según esta escuela, Jesucristo decía una cosa para afuera, pero Él quería explicar otra cosa para adentro. En secreto. Como que hablaba en clave. Una cosa es que Él habló en parábolas, y les explicó a sus discípulos, y otra cosa es que Él haya querido hablar en secreto.

Porque Dios dice: Yo no he hablado en secreto. El conocimiento no puede salvar. Cuando los griegos van estableciendo gobiernos sobre cada parte del imperio, los hijos de Grecia también comienzan a tomar autoridad sobre todas las instituciones que el hombre había creado.

El primer hijo de la escuela griega, se llama Gnosticismo. Voy a darte algunos ejemplos de lo que el Gnosticismo es. Te dijo antes que es una mezcla de filosofía griega con doctrina cristiana, ¿No es así? El punto es este. Para los gnósticos, gnosis, el conocimiento, no es algo, es alguien que se introduce en algunas personas especialmente escogidas, para hacerlas diferentes.

Por ejemplo, para los gnósticos, Jesús, es uno de los muchos que la gnosis utilizó. Según los gnósticos, Jesús es diferente a Jesucristo. Es otro. Ellos dicen que Jesús era un hombre común y corriente, hasta los treinta años de edad. A los treinta años de edad, Él tiene una experiencia de iluminación. Entra al río, y es bautizado, y en ese momento es cuando la gnosis entra a Él. Y lo hace Jesucristo, Cristo el ungido. Cristo significa ungido.

Él era un personaje especial desde ese momento. Por eso es que pudo hacer milagros, por eso es que Él era tan sabio, por eso es que podía entender los pensamientos del corazón. Esta es la explicación de los gnósticos, no la mía, ¿Está claro, no?

Ahora bien; los griegos, tenían una visión dual del mundo. Por un lado era la naturaleza física, y por el otro era la naturaleza espiritual. Y ambas no se llevaban bien. Ellos siguen diciendo que cuando Jesús llega a los 33 años, es crucificado, era necesario que la gnosis salga de Él. Y antes de morir, cuando él está agonizando, la gnosis sale de Él. Y Él grita: ¿Por qué me abandonas? De tal forma que quien muere en la cruz no es Jesucristo, sino simplemente Jesús.

Porque Cristo no puede morir, porque hay muchos cristos. Buda es un cristo, Moisés fue un cristo. Zoroastro fue un cristo. ¿Entiendes cómo explica el gnosticismo, esto? Ese pensamiento, llenó Europa, llenó Asia. De ahí viene, por ejemplo, la visión de que hay cosas que son de Dios, y hay cosas que son del diablo. Cuando la Biblia dice que de Jehová es la tierra y su plenitud.

Es una visión separada. El gnosticismo va a tacar todo aquello que sea sobrenatural en la Biblia. ¿Sabes por qué? Porque no lo puede entender. No puede explicarlo, y como no puede explicarlo, lo niega. El segundo hijo de Grecia se llama el Humanismo. El humanismo fue creado por un hombre llamado Heráclito.

¿Qué es el humanismo? Es destronar a Dios del centro de atención y poner al hombre en lugar de Él. Entonces es el hombre el que merece las luces, los reflectores. Toda la atención la debe tener él. Hoy día vivimos en una sociedad humanista.

El problema del humanismo, es que deriva luego en el secularismo. ¿Y qué es el secularismo? Es una sociedad en la que la gente asume que hay Dios; alguna forma de Dios, pero es un Dios que está lejano y distante a mí.

Estados Unidos es una sociedad secular. Cree en Dios, pero no cree en un Dios personal. En un Dios ligado a la historia, sino en un Dios distante. No puede comunicarse. El tercer hijo de Grecia se llama el Intelectualismo. ¿Qué dice el intelectualismo, básicamente?

Que la razón es lo que rige el universo. La razón es la que gobierna. Hay gente que te dice: explícame como es Dios y dónde está y yo creeré en Dios. ¡Convénceme! ¿Sabes qué? Dios nunca se va a rebajar a eso. No puede. Para conocer a Dios, sólo hay un camino. ¿Sabes cuál es, no? La fe.

El justo por la fe vivirá. No por la razón. ¿Qué es lo que hace el intelectualismo? Niega todo aquello que no se pueda explicar con lógica. Eso lo convierte en enemigo de la fe. Por la fe nosotros podemos hacer cosas tremendamente grandes.

(2 Corintios 5: 7) = (porque por fe andamos, no por vista);

¡Qué tremendo! Porque el que escribe esto fue uno de los hombres más intelectuales de su época. ¿Quién escribe esto? Pablo. ¿Y era Pablo un simple pescador o carpintero? En absoluto. Era un hombre que hablaba griego, hablaba latín y hablaba hebreo. Sabemos que hablaba tres idiomas, por lo menos.

Un hombre educado a los pies del mejor y más prestigioso rabino de su época, Gamaliel. Un hombre que tenía ciudadanía romana y eso le daba derecho a hablar cara a cara con el César. Un hombre que conocía la palabra desde la infancia, dominaba la Torá. Era un hombre entendido. Fariseo de fariseos, dice la palabra. Era un intelectual.

¿Y sabes que dice este intelectual? ¿Lo que tuvo que decir este que pensaba ser intelectual? ¿Y lo que vas a tener que decir tú, si es que quieres conocer a Cristo? Lo tengo todo por basura, para ver si puedo ganar a Aquel que me llamó. Lo dijo Pablo: todo lo he puesto por basura.

El intelectualismo provoca que la gente niegue, entre otras cosas, la existencia de los demonios. Lo triste es que hay muchos pastores que militan en el intelectualismo. ¿Por qué? Porque si bien se puede, convengamos en que no es fácil explicar la existencia de los demonios. Eso es, claro, hasta que tú ves un demonio.

La gente que es hija del intelectualismo, resiste todo lo que es sobrenatural. No sólo eso, resisten a la sanidad divina. Por eso es que hoy día no hay milagros en la iglesia. Porque la gente rinde culto al intelectualismo. Y esto es tremendo, porque Dios entrenó a Israel para que pudiera conocer su poder. Israel conoció el poder de Dios, cara a cara, lo vio.

La Biblia dice en Éxodo 15:26, yo soy tu sanador. ¿Por qué no pueden ser sanos? En muchos casos es porque el espíritu de Grecia está en sus mentes. Y aunque en sus espíritus ellos quisieran creer que van a sanarse, sus mentes les dicen que no, que no van a sanarse si es que no van a un médico que para eso estudió.

El intelectualismo resiste todos los dones del Espíritu Santo. Porque para ellos son locura. Dime si no es locura que una persona pueda hablar en un idioma que nunca aprendió en un mínimo instante. ¿Te parece que es una locura? ¡Claro que es una locura!

Muchos creyentes hablan de los dones del Espíritu, pero no creen en los dones del Espíritu. Esto es muy triste. Hay gente que tiene don de lenguas que no proviene de Dios. Porque su vida no es una vida de fe. El intelectualismo hace que volvamos terrenal la palabra.

Jesús multiplicó panes para más de cinco mil personas, a partir de unos pocos peces y panes. La Biblia dice que un niño trajo cinco panes y tres peces, y que Jesús dio de comer a más de cinco mil personas hasta saciarse, y no sólo eso, sino que luego recogió en canastas lo que sobró.

Si tú ves un canal de ciencia o lees un libro de ciencia, van a explicarte lo que se supone que pasó realmente, y no lo que la Biblia dice que pasó. El intelectualismo va a buscar explicarte de otra forma. Lo que quiso decir el evangelio, es que la gente ya tenía pan, y tenía algo que llevaba en sus bolsas. Y que cuando Jesús les dijo que se sentaran e hicieran grupos, en cierta forma les estaba diciendo que sacaran lo que habían traído para comer y que comieran todos.

El intelectualismo niega todo lo que aquí es sobrenatural. ¿Cómo puedes explicar que se haya dado de comer a cinco mil personas con sólo cinco panes y tres peces? ¿Puedes explicarlo físicamente, lógicamente, racionalmente? No, no puedes explicarlo.

Así como tampoco puedes explicar que un cuervo haya sostenido con comida a Elías, no puedes explicar las plagas de Egipto, no puedes explicar la manera en que sucumbió el imperio más grande que se haya conocido a manos de Israel, Jericó, no puedes explicar cómo se dieron estas cosas, sino es a través de la fe.

Entonces, ¿Qué pasa cuando alguien toma la palabra y quiere entender todo eso y está gobernado por el espíritu de Grecia a través del intelectualismo? Esa persona nunca va a poder ver lo que Dios quiere mostrarle allí, sólo entenderá lo que intelectualmente sea entendible.

Ahora bien; ¡Qué terrible que es que, cuando eso sucede, esa persona salga con toda soberbia, vanidad y pretensión a decir a los cuatro vientos que puede entender todo lo que está escrito ahí! A veces, eso equivale a un master en Teología. Qué difícil podrá ser entender eso, cuando el hombre no entiende ni siquiera en integridad su propia vida.

Hoy día tenemos pastores y líderes que han terrenalizado la palabra. Que han quitado toda la parte sobrenatural de la Biblia. Te lo explican todo racionalmente. Yo creo en un Dios sobrenatural. Yo no puedo ser creyente y creer solamente lo que puedo entender con mi mente de la palabra.

La persona que permanentemente está diciendo: “¡No entiendo!”, está cerrando la posibilidad para que la mano de Dios haga algo sobrenatural en su vida. Por eso es que para Dios es más fácil trabajar con los niños, porque los niños no cuestionan. Creen.

La palabra está llena de maravillosos elementos sobrenaturales. Si tú le sacas lo sobrenatural a la Biblia, ella se convierte en un libro común y corriente de historia religiosa. Lo que hace a este libro diferente, es que es sobrenatural.

El intelectualismo también ha provocado un amor por la belleza y por la estética. ¿Qué significa esto, que sentir eso es malo? No en lo simple y común, pero sí en el exceso. Yo estoy hablando de excesos. Los griegos adoraban la belleza.

No es raro ni casual que la arquitectura o la escultura hayan nacido en Grecia, y que las bases de ambas cosas sean religiosas. Todo lo que los griegos hicieron, fue religioso. Asimismo, -y esto puede dolerle a muchos-, los griegos también adoraban el cuerpo físico perfecto .

Dice la Biblia que el pensamiento griego va a llenar toda la tierra, ¿Verdad? ¿Qué es esto? Es el culto al cuerpo. Nunca, en la historia humana, ha habido tantos gimnasios, como en estos últimos años. Nunca, en la historia humana, se han vendido tantos productos por televisión, que tienen que ver con el cuerpo, con reducir las grasas, con modelar el cuerpo, con detener el tiempo haciendo borrar las arrugas. Nunca se ha prestado tanta atención al cuerpo en un verdadero culto a él.

Asimismo, hoy día existe casi una paranoia por las dietas, una paranoia por la anorexia, la bulimia, o las cirugías estéticas. No sólo esto. Porque junto con esto, está algo que los griegos hacían como algo religioso, muy importante: los deportes.

Los griegos son los inventores de las olimpíadas. ¿Qué son las olimpíadas? Para los griegos, las olimpíadas eran una ceremonia religiosa muy importante en la que se honraba a los dioses griegos. ¿Cuál era la característica de las olimpíadas? Competencia. Ser el mejor a cualquier precio.

¿Cuál es la forma actual de este espíritu en nuestra sociedad? El fanatismo deportivo. ¿Quieres ir a ver cómo opera el espíritu de Grecia en los deportes? Ve a un estadio de fútbol. Y observa cómo la gente cambia sus rostros, sus actitudes. Son capaces de hacer las cosas más increíbles, se vuelven otra persona. Se vuelve un ente de una manada peligrosa, es capaz de cometer excesos. ¿Por qué? Porque están bajo el poder de un espíritu.

Olimpíadas. El pensamiento griego, enfatiza la competencia. Los más fuertes y los más hermosos, son los mejores. El pensamiento cristiano enfatiza la cooperación, y enfatiza la belleza interior. Porque la Biblia dice que Dios no mira el exterior, sino que mira el corazón. ¿Te das cuenta como dos culturas entran en conflicto? La cultura cristiana, va a chocar muy fuerte en contra de la cultura griega.

Otro hijo de Grecia, se llama Pharmakeia. De allí viene nuestra palabra Farmacia. ¿Qué es la pharmakeia? Es la dependencia de los fármacos y las drogas. Ahora voy a arrojarte un fiero caliente. Si quieres lo tomas y si no quieres lo sueltas.

Detrás da cada medicina, hay un espíritu inmundo. Es muy probable que una medicina te haga bien para algo, pero que te dañe otra cosa. Porque lo que hace pharmakeia, es buscar que tú dependas de esto. Entonces, no tiene sentido que te alivie de todo. Si te alivia de todo, tú ya no tienes que depender de esto. Pharmakeia determina que tú seas aliviado de algo, pero que dependas de ella y caigas en otra cosa peor.

Otro hijo de Grecia se llama el Teatro. ¿No recuerdas las tragedias o los dramas griegos? El show. El teatro. Las máscaras. La palabra Hipócrita, en griego, se pronuncia Actor. Actor, en griego, es hipócrita. ¡Qué tremendo! ¿No? ¿Y qué era un hipócrita, qué era un actor? Era alguien, que poniéndose una máscara, adoptaba otra personalidad.

Si es que en algún momento del día tú encuentras que eres hipócrita, tú puedes estar bajo el espíritu de Grecia. Este fue el espíritu que atormentó a Pedro. Y Pablo tiene que ir a confrontarlo, porque lo que Pedro hacía era algo bien sutil: actuaba de una manera cuando estaba con los judíos de la circuncisión, y actuaba de otra manera cuando estaba con los griegos.

Y Pablo va y lo agarra y le dice: ¿Qué te pasa, Pedro? ¡Eres un hipócrita! ¡Estás actuando! ¿Por qué actúas de una forma aquí y de otra forma allá? Y Pedro es reconvenido y tiene que pedir perdón por lo que él hizo. Eso, por las dudas, está en Gálatas 2:11-14.

La iglesia no debe tolerar la hipocresía. Los griegos son los padres de la oratoria. De ahí viene la homilética. ¿Qué era la homilética? Esta era una disciplina que se enseñaba en los seminarios bíblicos como parte de la capacitación pastoral.

¿Para qué servía la homilética? Para aprender a predicar la palabra. La única homilética que tuvieron los apóstoles se llamaba Espíritu Santo. Junto con esto, está su hermana gemela que se llama Hermenéutica. La homilética y la hermenéutica son las bases de todo pastor que ha sido formado en un seminario tradicional.

¿De dónde viene la palabra hermenéutica? Viene en honor al dios Hermes. El dios Hermes, también se llamaba Mercurio. ¿Quién era Hermes? Hermes, según el Partenón griego, era el dios olímpico de la sabiduría, de las artes, de la escritura, era ingenioso, elocuente, persuasivo, protector de mentirosos y ladrones. Se lo llamaba “el mensajero de los dioses”, y se lo pone como dios del comercio.

¡Qué tremendo es que tú uses a Hermes, el protector de los mentirosos y ladrones, como el mensajero que te va a traer la revelación de Dios! ¿Qué significa hermenéutica? Hermenéutica es aprender cómo interpretar la Biblia.

¿Y sabes cuál es la única hermenéutica que un hijo de Dios puede necesitar? La interpretación que viene por el Espíritu Santo. Porque lo que fue escrito acá, fue escrito porque el Espíritu Santo se lo reveló y ordenó a la gente que lo escribió.

Cuando alguien lee la Biblia sin tener al Espíritu Santo adentro, va a entender cualquier tontera, menos lo que el Espíritu Santo trató de decir. Es como intentar leer algo que está en clave sin tener el código. Si no conoces el código no puedes entender nada. Si no tienes el Espíritu Santo, la Biblia no va a poder ser de ningún beneficio para tu vida.

Detrás de Hermes está el control de la bolsa de valores. ¿Sabes cuál es el día clave para Hermes? El miércoles. Mercurio. Y es interesante, porque estadísticamente, los desplomes más importantes en las bolsas de valores, mayoritariamente han ocurrido en días miércoles.

Otro hijo de Grecia se llama Porno. De él se deriva la palabra pornografía. Esta presencia espiritual está ligada a todo tipo de desvío sexual. Porneia, es el nombre en griego exactamente. Otro hijo de Grecia se llama Democracia. ¿Quieres destruir la iglesia? Ponle democracia en medio.

Levanten la mano los que estén de acuerdo en poner al hermanito Pirincho como pastor. Hua. Ese día la iglesia pactó su destrucción. Le ha otorgado autoridad clerical a alguien mediante el método influido por un espíritu inmundo. Porque Dios no ha puesto una iglesia para que sean los hombres los que decidan el destino de ella. Dios decide lo que hace o no hace la iglesia.

La democracia no es de Dios. La democracia no puede ser parte de la iglesia. No se deciden las cosas en la iglesia por mayoría de votos. Se deciden por la dirección del Espíritu Santo. Si Dios dice “por allá”, aunque todos estén en contra, es por allá.

Mira lo que le pasa a Israel cuando decide preguntar cuál es la mayoría. Allá en el Libro del Éxodo o Deuteronomio. Deciden no entrar. Diez de los doce dicen que no. Por mayoría pierde. No voy a hablar de la democracia como institución política, esa es otra discusión muy probablemente distinta. Yo hablo de la democracia en la iglesia. No es aceptable.

Junto con los deportes, los griegos dieron a luz algo que se llama el entretenimiento. Los griegos, más que los romanos, fueron los que merecerían el título de “pan y circo”. ¿Qué quiere decir esto? Eran conocidos los romanos por sus comilonas y por sus excéntricos deportes.

El imperio se estaba cayendo por las invasiones de los bárbaros en el norte de Europa, ¿Y sabes que pasaba en Roma? Todos estaban en el Coliseo, viendo los deportes que allí se daban. Los cristianos fueron muertos por deporte. Por entretenimiento.

La iglesia ha caído bajo el espíritu de Grecia, cuando en muchas ocasiones se hacen cosas solamente como entretenimiento. Se suele retener a los jóvenes organizándoles entretenimientos que los alejen del mundo aunque sea por un rato.

¿Sabes cómo quiere Dios que se retenga a los jóvenes? Entrenándolos en lo sobrenatural del Reino. Entrenándolos a moverse en el reino del Espíritu y el Reino de Dios, no con películas, juegos, deportes o comidas. Perdón, pero todo lo que es entretenimiento en la iglesia, es alimentado por el espíritu de Grecia.

La palabra dice que no estamos acá para entretenernos, sino para edificarnos. Dice que todo lo que hagamos sea para edificación. El vóley es muy bueno, el fútbol es muy bueno, pero no debe ser organizado por la iglesia para entretener a sus jóvenes.

Hay gente que anda detrás de todo lo que es nuevo. Todo lo que es nuevo en la iglesia, me sirve. Ah, por allá hay un seminario de estornudos ungidos, vamos al seminario de estornudos ungidos. No me opongo en absoluto a ir a lugares a aprender cosas importantes, pero sí me opongo a ir a sitios con asuntos armados para entretener a la gente.

Hechos 17. Tú sabes que en el capítulo 17 del Libro de los Hechos, se produce una bofetada muy terrible en la vida de Pablo. Él cae vencido por Atenea. ¿Recuerdas quién era Atenea? Te la mencioné antes, era la diosa de la inteligencia. Pablo es llevado al templo de Atenea. Y aquí sucede algo muy particular: Pablo trata de predicar y no puede.

(Hechos 17: 16) = Mientras Pablo los esperaba en Atenas, (Atenas es una ciudad erigida en homenaje ¿A quién? A Atenea.) su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría. (Atenea sirve a la Reina del Cielo.)

(17) Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían.

¿Qué dice que hacía Pablo? Discutía. ¡Qué raro, en otras partes dice predicaba! ¿Hay diferencia entre discutir y predicar? Sí. Es diferente discutir que predicar. Si vas a hablarle a un Testigo de Jehová, que sea para predicarle. Si vas a discutirle, ya está, ya caíste vencido. Si vas a presentarle el evangelio a alguien, predícales, no discutas con ellos.

(18) Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; y unos decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? (Palabrero es sinónimo de charlatán. A Pablo lo llamaban charlatán.) Y otros: parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el Evangelio de Jesús, y de la resurrección.

(19) Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber que es esta nueva enseñanza de que hablas? (El areópago, era el lugar en donde se rendía culto a Atenea.)

(20) Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas. Queremos, pues, saber qué quiere decir esto.

(21) (Porque todos los atenienses, (¿Quiénes? Los atenienses, los que vivían en Atenas; los que estaban bajo el espíritu de Atenea) y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo).

Fíjate que dice que ellos se interesaban en decir o en oír algo nuevo, no en creer algo nuevo. Gran parte de la iglesia, hoy, está en eso. Pablo tuvo que hablar en la carta a los Corintios respecto a esto, ¿Recuerdas? Ellos decían que eran de Pablo, o que eran de Cefas. Y él les dijo: ¿Qué les pasa? Aquí lo único cierto es esto, Jesucristo.

Lo novedoso. La gente busca oír lo novedoso, en lugar de buscar la revelación del Espíritu Santo. Cuál es el profeta de moda. Cuál es el maestro de moda. Hay una diferencia muy grande entre querer conocer algo a querer creer en algo que nos lleve a Dios. Lo novedoso no sirve, si es que nosotros no podemos practicarlo.

Otro hijo del espíritu de Grecia es el narcisismo. ¿Qué es el narcicismo? La idolatría al yo. El egoísmo. ¡Yo me voy de la iglesia porque aquí nadie me atiende! Perdona hermano, pero el concepto iglesia es que tú vienes a servir a Dios en ella, no a recibir atenciones. Es demasiado egoísta pensar que somos el centro del mundo. No lo somos.

Vivimos en el marco de una cultura que hace muy especial énfasis al culto al Ego. No le hace. Dios no va a despatarrarse de la sorpresa si tú decides abandonarlo. No va a decir: ¡Oh, no! ¡Se está yendo mi hijo predilecto! No te lo creas. No funciona así. Defiende tus derechos, haz respetar quién eres, eso nos dice la sociedad y suena muy bien.

Pero que diferente es lo que dice el Evangelio de Jesucristo: niégate a ti mismo, si alguien te pide, dale; si alguien te pide una milla más, ve la segunda milla con él. Qué diferente a lo usual y cotidiano. ¡Devuelve la bofetada! ¡No te dejes pisotear! Allí nacen los grandes movimientos de protesta que han hecho crecer a grupos directamente enfrentados con la palabra de Dios.

Hoy día debes respetar los derechos de todos, so pena de represión por causa de la discriminación. Pero no puedes poner una Biblia en un lugar público. Yo tengo que tolerar cualquier cosa que impacte a un niño pequeño por lo promiscua o pervertida, pero no puede haber una Biblia en la Corte Suprema de los Estados Unidos.

Hoy tú llamas pecado a lo que es pecado y capaz te meten preso por defensa de los derechos de esa persona que está pecando. ¿De dónde viene eso? Narcicismo. Creyentes enamorados de sus pecados, y de ellos mismos.

El espíritu de Grecia es el encargado de enseñarnos a amar a este mundo. Hoy se está midiendo el éxito de alguien por cuánto tiene. Ni la iglesia se escapa a eso, si le añades mucha gente. Dios no mide a la gente por cuanto tiene, sino por lo que esa persona es.

El evangelio que predicamos, es este: que Jesucristo murió para dar vida a todos los que en Él creen. Que el evangelio es poder de Dios, es negación, no satisfacción. Que el evangelio es esfuerzo, no auto complacencia. Que su significado es entregar lo mejor que tenemos, no conseguir lo que buscamos.

El evangelio que predicamos es este: que el que quiera ser el mayor, sea el que sirva. ¿Ahora entiendes por qué este espíritu, que también está mencionado en el Libro de Daniel, como el macho cabrío, que viene corriendo con un gran cuerno, y que cuando ese cuerno es quebrado, salen cuatro cuernos, ¿Recuerdas eso?

Y dice que los cuatro cuernos se dirigen a los cuatro puntos de la tierra y que llenan toda la tierra. El espíritu de Grecia, va a ganar esta batalla. Va a ganar. Va a tomar toda la sociedad, ya lo está haciendo. Y va a establecerse. El Anticristo es levantado sobre el espíritu de Grecia.

Él va a poder gobernar sobre esa plataforma. ¿Y entonces para qué me gasto enseñando todo esto? Porque yo acepto que gane en el mundo, pero no acepto que gane en la iglesia. El espíritu de Grecia no puede tener lugar en la iglesia. Pero no estaría completo si no te mostrara con la Biblia cómo se vence a este espíritu. Ve a Zacarías. Capítulo 9. Voy a leer desde el 11 hasta el 17. El más importante es el 13, pero voy a comenzar desde el 11.

(Zacarías 9: 11) = Y tú también por la sangre de tu pacto serás salva; yo he sacado tus presos de la cisterna en que no hay agua.

(12) volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza; hoy también os anuncio que os restauraré el doble.

(13) Porque he entesado para mí a Judá como arco, e hice a Efraín su flecha, y despertaré a tus hijos, oh Sion, contra tus hijos, oh Grecia, y te pondré como espada de valiente.

(14) Y Jehová será visto sobre ellos, y su dardo saldrá como relámpago; y Jehová el Señor tocará trompeta, e irá entre torbellinos del austro.

(15) Jehová de los ejércitos los amparará, y ellos devorarán, y hollarán las piedras de la honda, y beberán, y harán estrépito como tomados de vino; y se llenarán como tazón, o como cuernos del altar.

(16) Y los salvará en aquel día Jehová su Dios como rebaño de su pueblo; porque como piedras de diadema serán enaltecidos en su tierra.

(17) Porque ¡Cuánta es su bondad, y cuánta su hermosura! El trigo alegrará a los jóvenes, y el vino a las doncellas.

¿A quiénes usa Dios para vencer a los hijos de Grecia? A dos tribus de Sion. A la tribu de Judá, a los adoradores, y a la tribu de Efraín, los fértiles. A los fructíferos. Son los dos que han sido llamados a destruir a los hijos de Grecia.

Si tú no puedes adorar a Dios, el espíritu de Grecia opera en ti. El que vence a los hijos de Grecia, es Judá. El que vence a los hijos de Grecia, es Efraín. La palabra Efraín, en hebreo, es fértil; fructífero. Por sus frutos los conoceréis.

Dios va a vencer al espíritu de Grecia, utilizando a estas dos clases de personas. A la tribu de Judá, y a la tribu de Efraín. Ellos se convertirán en flechas, y en espadas. En tanto que en la iglesia haya adoración celestial y manifestación de los frutos del Espíritu y la vida de Dios, el espíritu de Grecia va a estar afuera.

Cuando la iglesia deja de adorar y dar fruto, es cuando el espíritu de Grecia comienza a tomar control. Eso sucedió en todo avivamiento. Los avivamientos son una explosión de Efraín. Son una explosión de Judá. Pero cuando se empieza a perder eso, comienzan los razonamientos, los pensamientos, los legalismos, las estructuras, las reglas, las ordenanzas, que procuran cubrir ese enorme hueco que ha quedado.

En tanto que el espíritu de Grecia gobierne sobre tu mente, va a ser muy difícil que la vida del Espíritu de Dios se manifieste con libertad y en abundancia en tu vida. Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios. Y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

Debemos obligar a nuestros pensamientos a obedecer lo que Dios dice. Tú puedes escoger vivir tu fe esclavizado por lo que entiendes, o vivir tu fe sujeto al Espíritu de Dios. Ya basta de una iglesia hablando de cosas que jamás ha experimentado, o que predica cosas que nunca ha visto.

Necesitamos entrar a la dimensión en la que podemos decir: de lo que he visto estoy hablando. Tal como dice en 1 Juan, lo que hemos visto, lo que hemos palpado, lo que hemos tocado, eso les estamos anunciando. Necesitamos el vino nuevo de Dios.

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¿Celestiales o Terrenales?

Hay algo que quiero decir en el inicio de este estudio: no es la voluntad de Dios que nosotros seamos confundidos o vencidos, Dios nos libre de eso. Y es por eso mismo que hoy estoy aquí, para tener mediana certeza, mañana, que emprendamos lo que emprendamos, eso va a salir exactamente como Dios quiere.

Si tomamos el liderazgo tradicional, por ejemplo, veremos qué vez tras vez caen en un mismo error o deficiencia: no saben cuidar sus espaldas. Esa fue una de las primeras cosas que Jesús hizo al comenzar su ministerio. Será interesante, entonces, que los llamados a la intercesión conozcan debidamente qué cosas hacer para proteger sus ministerios o para proteger la obra de Dios.

Queremos ver cómo podemos ser herramientas capaces, como podemos evitar que el diablo sepa lo que estamos haciendo, como podemos reconocer a los enemigos que entran a la iglesia. Y que cuando entran, sin darnos cuenta nosotros le decimos bienvenidos. En muchos casos, tiempo después ese ministerio pierde las características con las que Dios lo equipó.

La idea es formar gente que pueda sentir un compromiso de la tarea de proteger ministerios. Lo que sucede es que todos quieren ser los David, nadie quiere ser Jonatán. Pero te voy a decir algo que tal vez te va a decepcionar un poco. Son muy pocos los llamados a ser David.

Y ni se te ocurra procurar serlo si Dios no te llamó para eso. La mayor parte de los cristianos andan detrás de ser figuras rutilantes en el plano ministerial, pero no he visto ni conocido a ninguno que desee capacitarse para actuar como guardaespaldas espiritual de los ministros. Es necesaria mucha lealtad. El intercesor de oficio es, de hecho, una persona leal.

Puede orar durante años por alguien en eminencia y éste probablemente ni llega a enterrarse que lo estuvo haciendo. Es más; estoy convencido que un intercesor pertenece a un área de personas de las consideradas más sufridas del cuerpo. Sus posiciones nunca son visibles. Nunca están al frente, nunca toman el micrófono. Pero es gente a la cual Dios levanta de madrugada para orar por gente que quizás nunca ni siquiera le dirá muchas gracias.

Quiero que entiendas algo muy importante: el precio ya fue pagado. Jesús. O sea que nosotros podemos entrar al terreno de la intercesión con la absoluta certeza de que vamos a salir exactamente en las mismas condiciones que entramos. Y si surgen problemas, normalmente será por falta de un protocolo correcto o por fallas logísticas.

Por eso vamos a hablar de las dos cosas. No obstante, lo primero que quiero comentar es algo que en muchas ocasiones ha sido motivo de conversación entre gente de ministerios importantes: cómo es que las tinieblas son tan certeras. Deberían recordar una palabra que Jesús habló. La diferencia entre los hijos de luz y los hijos de las tinieblas, radica en que los hijos de las tinieblas conocen muy bien las tinieblas, y las entienden.

Pero los hijos de luz, no conocen la luz, y no la entienden. A partir de eso, y a pesar que nosotros siempre deberíamos destacarnos y ganar, perdemos, por cuando ignoramos la esencia de la luz, como opera el reino de la luz.

Ha sido muy frecuente que, antes de un proceso importante de avance de las tinieblas, comiencen a ocurrir hechos en apariencia inconexos, pero evidentemente unidos por debajo para un fin común. Había una iglesia que empezó a ver cómo, una serie de hermanos miembros de ella, empezaban a perder sus trabajos.

Es decir que, la gente que sostenía ese ministerio, los diezmadores más fuertes de ese lugar, comenzaron a perder uno a uno sus trabajos. En el lapso de cuatro o cinco meses, dicen los que relatan este episodio, que ya ni siquiera pudieron pagar el alquiler.

Ninguno de los líderes supuso que eso podía tratarse de algo más que un simple juego de casualidades que podían producirse en el marco de una época económicamente difícil. Lo llamativo y curioso es que nadie pensó que la casualidad no es un patrimonio del mundo espiritual, que siempre hay otras cosas que se mueven en él. Por comodidad o inexperiencia, el caso es que nadie acertó a pensar que todo eso que ocurría estaba unido con un fin predeterminado.

Dicen que llegó el momento en que ya no pudieron pagar más el alquiler, tuvieron que devolverle el salón al propietario e ir a reunirse en una casa de familia un poco más grande que las de los otros. Mucha fue la gente que se fue de esa congregación. La gente que quedaba, les reclamaba a sus líderes que abandonaran sus visiones de guerra y toma de regiones y se volviera a sus antiguas rutinas de cultos domingueros.

Lo curioso es que, cuando esa guerra que estaban librando concluyó y la región fue tomada para Cristo, el asunto de las finanzas “casualmente” volvió a la normalidad. Eso fue lo que determinó que mucha de esa gente pudiera entender que hay muchas formas de ataque el infierno hace. Puede ser financiero, de salud, la salud de la gente, la división, los problemas sexuales, etc.etc. Todos esos ataques, hay que decir que vienen de parte del mismo enemigo, pero utiliza distintas puertas para ingresar. ¿Por qué es tan difícil que una persona entienda el mundo espiritual?

Respuesta sencilla: porque hemos sido entrenados en una doctrina que da muy poca apertura al espíritu. La gran mayoría de las prédicas y enseñanzas que se dan en la iglesia, giran en torno a una transformación de la mente; o sea: es para que tú lo entiendas. Y eso es muy bueno porque necesitamos entender, pero el asunto está en qué no sé cómo podrás entender las cosas que son del espíritu, si Pablo dice que se han de discernir espiritualmente.

Hay cosas que no se pueden entender. A la luz de eso, gente que tenía una visión y un llamado de Dios, ha entrado a Seminarios Bíblicos, y ha sido formado con una estructura más griega que espiritual. ¿Un ejemplo? La Hermenéutica. ¿Sabes lo que es la Hermenéutica? Viene de Hermes, dios de los ladrones. Hermenéutica, la correcta traducción de los textos bíblicos. ¿Y entonces será el dios Hermes el que va a traerme la interpretación correcta de la palabra de Dios? ¿Él es el que va a decirme cuándo un pasaje es una alegoría, una metáfora, una hipérbole? Ese es Hermes, el mensajero de los dioses, que también es el protector de los ladrones.

Bien; sea lo que fuera, lo cierto es que no estamos entrenados en reconocer los espíritus. ¿Cuándo fue la última vez que tomaste un curso de discernimiento espiritual? Si me das una fecha, eres un privilegiado. ¿Cuándo tomaste un entrenamiento para probar los espíritus, como dice Juan? Pablo, por ejemplo, le dice a Timoteo: ¡Timoteo! ¡No pongas tus manos a la ligera!

Eso es como decirles que no participe de sus pecados. Hoy, en la mayoría de nuestras congregaciones no se depende del Señor para ministrar a las personas. Y así se encuentran poniendo sus manos sobre las cabezas de satanistas infiltrados en las reuniones y el resultado no podría ser más nefasto. Imagínate. El caso es que el tema de la intercesión jamás podría enseñarse desde un pizarrón, porque es una experiencia del espíritu.

Y es ahí donde empezamos a tener problemas. Porque si no hemos tenido un entrenamiento espiritual, tu capacidad de entender, y uso ex profeso la palabra entender, el mundo espiritual, va a ser muy limitado. Es muy importante que tú abras tu espíritu a esto. Y esto, es Biblia, no recursos humanos.

(1 Corintios 15: 40) = Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales.

Fíjate que Pablo, aquí, comienza a descorrer un velo. Dice que hay cuerpos celestiales y cuerpos terrenales. El hombre, normalmente, se mueve en un plano de existencia terrenal. Sin embargo, no fue así el modelo con el que Dios lo creó.

Dios creó al hombre con un patrón muy distinto al que tú conoces. Imagínate que hay una gran extensión de campo y un gran muro en el centro. De un lado están los seres celestiales y del otro, los seres terrenales. Ninguno de ellos podrá pasar al otro lado porque ese muro, esa enorme frontera, es un límite que lo define.

Dios estableció todo en un orden y puso todo en un lugar. Por ejemplo, ¿Cuál es el requisito para que este grupo que se denomina como seres celestiales, esté en este lugar? Básicamente, el requisito es ser un ser espiritual. El otro lugar, es el correspondiente a los seres terrenales. ¿Cuál es el requisito para estar en este lugar de los seres terrenales? Tener un cuerpo físico. En el otro, un cuerpo espiritual.

Y hay un límite que los separa y que nadie puede pasar. Esa fue una ley de Dios, Dios estableció límites. Y Pablo está hablando y dice que hay seres celestiales y seres terrenales, y cada uno tiene una gloria particular. Tan tremendo y cierto es esto, que aún Dios tuvo que sujetarse a lo que su propia ley había determinado.

(Hebreos 10: 5) = Por lo cual, entrando en el mundo dice: sacrificio y ofrenda no quisiste; más me preparaste cuerpo.

Versión Biblia de las Américas: Por lo cual, al entrar en el mundo dice: sacrificio y ofrenda no has querido, pero un cuerpo has preparado para mí. Nueva Versión Internacional: Por eso, al entrar en el mundo, Cristo dijo: a ti no te complacen sacrificios ni ofrendas, en su lugar me preparaste un cuerpo. ¿De qué está hablando aquí Jesús?

La palabra dice: Dios es Espíritu. ¿Qué es Dios, entonces? Es Espíritu. Entonces Dios está limitado a este lugar, el de los seres celestiales. Para poder llegar a este otro lugar, el de los seres terrenales, y aun cuando es Dios, Él necesitó que se le hiciera un cuerpo. Porque el Dios del Antiguo Testamento, no tenía cuerpo. Nunca había participado de una simiente.

– ¡Oiga! ¿Y los tres que comen con Abraham? – Obviamente que Él puede manifestarse como un ángel y puede hacerse visible, pero eso es muy diferente a tener una naturaleza humana adentro suyo. Él no tenía naturaleza humana. Dios es Espíritu. ¿Estás ahí todavía?

¡Abre tu espíritu! Yo sé que hay algunas cosas que te van a dejar casi patitieso, peo antes de pensar que estoy hablando blasfemias o herejías, hazme el buen favor de tomar tu Biblia y leerla a conciencia, ¿Quieres? Por eso es que Juan en 1:12 dice que Él tabernaculizó.

Y esta expresión significa “puso su tabernáculo en medio de nosotros”, hablando de tabernáculo como cuerpo. Pablo die: gemimos en este tabernáculo terrenal. O sea: lo que está diciendo allí Jesús, es: yo quiero entrar al mundo natural, pero para entrar al mundo natural necesito un cuerpo.

Y Dios le hizo un cuerpo. Utilizó el útero de María para hacer algo extraordinario. María le dio su naturaleza humana. Ahora bien; José no participa de eso. Él es engendrado por el Espíritu Santo. Él no podía tomar la sangre de un padre.

¿Por qué? Porque el pecado original se transmite por línea sanguínea paterna. Por lo tanto, si José hubiera intervenido, Jesús hubiera nacido con pecado, tal como los descendientes de Adán hemos nacido. Pero no intervino José, intervino el Espíritu Santo; y lo que María hizo, fue darle la naturaleza humana a Él.

Entonces, yo no sé si a ti también te pasa, pero tú tomas el Antiguo y el Nuevo Testamento y hay una diferencia sustancial. Casi parecería que son dos dioses distintos. Porque en el Antiguo Testamento, tú vas a ver que hay mayor rigidez, vas a ver que las cosas son más inflexibles.

Pero en el Nuevo Testamento dice: porque tenemos un sumo sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. ¿Por qué? Porque fue tentado en todo. Cuando Jesús recibe el cuerpo humano, Él tiene derecho de afectar lo natural. ¿Pero acaso Dios no afectaba, ya, lo natural? A esto lo vas a entender dentro de un minuto. Jesús muere,

¿Por qué? Porque está establecido que los hombres mueran una sola vez y después el juicio. Él muere, porque era hombre. La victoria de Cristo no tenía que ser en el plano de la divinidad. Porque Dios no tiene ningún problema con el pecado. El que tiene un problema con el pecado, es el hombre. Es la naturaleza humana la que debe vencer al pecado, no Dios.

Entonces Jesús muere, desciende a los infiernos, hace cosas maravillosas por espacio de tres días; no solamente recupera las llaves de la autoridad de la vida y la muerte, Él hace otras cosas. Pero cuando Él resucita, yo te pregunto: ¿Qué cosa es la que resucita? ¿Resucita un cuerpo? ¿Resucita un alma? ¿Resucita un espíritu? Resucita un ser completo.

Esto es: estaba la divinidad en Él, pero también la humanidad. ¿Recuerdas cuando Él se aparece dentro de la casa y todos se espantaron y gritaron: ¡Un fantasma! ¡Un fantasma!? Él les dijo: ¡No soy un fantasma, tóquenme, tengo un cuerpo! Ese cuerpo que Él tiene, es parecido al cuerpo que te está esperando a ti. Tú también tendrás uno de ese modelo.

Y la mujer que está en el jardín no lo reconoce. Le pregunta a Él si no sabe adónde han puesto a su maestro. Y cuando se da a conocer, le dice que no lo toque, que aún no ha subido al Padre. Ella queda muda, pero va a entender en muy pocos minutos por qué le pidió que no lo tocara. Cuando Él se va, Él no se va como vino. El vino como Dios, pero ahora se va como Dios-hombre. O sea que en este momento, la divinidad tiene algo de la humanidad dentro de ella.

Por eso es que Jesús decía que mayores cosas que Él haríamos nosotros. Hay una serie de elementos. Cuando tú lees los evangelios, te vas a dar cuenta que la gran mayoría de los creyentes, no hacen mayores cosas que las que Jesús hizo. No las hacen. Y no es porque no puedan, es porque no están entrenados. Es porque no saben.

Es porque no han descubierto su propia capacidad en Dios. Entonces Jesús asciende a los cielos, y se une con el Padre, nuevamente, aunque siempre estuvieron unidos. Es muy difícil elegir las palabras precisas para explicar esto. Y no te estoy hablando en términos teológicos, sino en términos naturales. El caso es que Jesús se lleva la humanidad, se une al Padre y luego, con el Espíritu Santo, desciende a nosotros, y así es que tenemos hoy día a la divinidad completa viviendo en nosotros.

Y no solamente eso, sino que hoy día tenemos también a un Dios que puede compadecerse de nosotros, más que el Dios del Antiguo Testamento. ¿Por qué? Porque ahora Él ha participado de lo que es el hambre, la soledad, la tristeza, la depresión. Jesús se deprimió. La última noche que estaba en el huerto de Getsemaní, Él dice a sus tres amigos: Pedro, Juan y Jacobo, mi alma está triste hasta la muerte.

¿Sabes qué significa eso? Estoy deprimido, ¿Pueden orar por mí? Y obviamente, el ferviente y activo grupo de intercesión va a orar al estilo de Jacob, ¡Durmiéndose! Cuidado, hay gente que ha recibido revelación durmiendo, pero yo creo que dios a veces hace esas cosas porque estando despiertos discutimos demasiado sus órdenes y perdemos el tiempo.

(Hebreos 9: 11) = Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación.

Hace un momento decíamos que Pablo estaba hablando de que había cuerpos celestiales y cuerpos terrenales, y ahora en la carta a los Hebreos, quien quiera que haya sido su autor, está diciendo que hay más de una creación. De hecho, hay como cuatro. No me dan los tiempos para hablar de eso ahora. Porque en algún momento pasó lo que está en Zacarías, ¿No es cierto? La creación mineral.

Por ahora dejémoslo ahí. Son Reinos creados. El punto es este, escucha bien. Tú sabes que Moisés recibió el encargo de construir un tabernáculo. ¿Cuál es tu imagen de este proceso? Moisés es llamado por Dios al monte, está con Dios por espacio de cuarenta días allí, y en ese lapso Dios le confiere el plano de lo que será su casa. ¿Cómo habrá sido esto? Te voy a mostrar lo que dice la palabra. Éxodo 26:30.

Versión Reina Valera: Y alzarás el tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte.

Nueva Versión Internacional: Erige el santuario ciñéndote al modelo que se te mostró en el monte.

Versión Biblia Noventa y Cinco: Así construirás la morada, conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.

¿Estás entendiendo? Moisés subió, y Dios le mostró un modelo. ¿Cuál modelo? Ya existía un tabernáculo. ¿Pero dónde? En los cielos. ¿Qué crees que vio Ezequiel capítulo Uno? Ahora bien; ese tabernáculo celestial, era muy parecido al terrenal que Moisés hizo. Más que explicarle Dios a Moisés cómo tenía que construirlo, Él le mostró.

Yo me juego a que Moisés no sólo vio, sino que incluso hasta caminó dentro de ese tabernáculo celestial. Lo vio, lo recibió en su espíritu. Él lo vio. Si todo hubiera sido una alucinación o palabras, Dios nunca le hubiera dicho que lo construyera conforme al modelo que le había sido mostrado.

Ahora bien; entiende eso, a partir del verso anterior, el que dice en Hebreos, mira. Así como cuando Jesús agoniza. Él está colgado en la cruz y son cerca de las tres de la tarde. Dice: Consumado es. Y muere. Y el velo del templo se rasga.

Tres cosas pasan en ese momento: se oscurecen los cielos, se produce un terremoto en el inframundo, tan fuete que se abren muchas tumbas y sepulcros de santos que se habían dormido antes. Tercero: el velo del templo se rasga. Fíjate que están pasando tres cosas distintas en tres planos distintos.

En lo celestial, oscuridad. En lo natural, el velo se rasga, y en lo interior, hay un terremoto. La ofrenda. El cuerpo de Cristo acaba de entrar. La sangre del Cordero entró al tabernáculo terrenal. Por eso se rasgó el velo. A eso, lo explica Hebreos. Hebreos es el libro que más claramente t e hace entender lo natural y lo espiritual. Él presentó su sangre.

Y no como la de los machos cabríos ni de la becerra sana; con su propia sangre. Una sola vez y para siempre, para perfeccionar a los santificados. ¿Te acuerdas de esto, verdad? Jesús resucita, y el punto es este: así como el tabernáculo natural fue abierto, la ofrenda fue puesta, tenía que ser lo mismo en el tabernáculo celestial.

Entonces se le aparece a María, María lo quiere tocar y Él le dice: ¡No me toques! Aún no he subido al Padre, debo ir al tabernáculo, tengo que entrar al tabernáculo, presentar mi sangre y vuelvo. Debo hacerlo en la tierra y en los cielos. Esa será la única forma en que esto tenga validez. Debo hacerlo acá y debo hacerlo allá. Y así se unen y las cosas se dan. Entonces, por eso dice:

(Hebreos 9: 11) = Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los viene venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación.

Jesús sube al tabernáculo celestial, presenta su sangre, la obra es hecha en los cielos, y Él desciende de inmediato y sorprende a los discípulos reunidos, ¿Te acuerdas? Todo esto nos está mostrando la base de lo que luego será la intercesión.

¿Por qué se puede lograr, por ejemplo, que una ciudad cambie? No es un asunto de logística, es decir: cuánto aceite de oliva gastamos o a cuantos profetas traemos y le damos ofrendas. Hay un diseño para cada lugar o región que el infierno ha hecho.

Lo que el infierno, procurará es que esta estructura diseñada, se establezca por toda la tierra. Claro, Dios también tiene un diseño para cada región, un diseño que tiene que ver con su propósito y su voluntad.

El asunto es que, cuando un grupo de hombres se pone a trabajar para diseñar su lugar de residencia, ese trabajo tiene que coincidir con el plan de Dios al respecto, ya que de otro modo no será nada, ni lo uno ni lo otro.

Con una guerra librada por hombres fieles y sinceros, pero no dependientes de la dirección de Dios, a lo sumo, se conseguirá que el infierno no pueda establecer su diseño, pero no logrará que se establezca el de Dios. Porque Dios sigue aborreciendo las obras de la carne, así parezcan buenas.

Vuelvo al tema central. ¿Has visto entonces cómo es esto? Cuerpos celestiales, cuerpos terrenales. Quiero explicarte esto como primera medida, porque para mí es básico que lo entiendas. Hasta hoy estamos con asignaturas pendientes porque no hemos terminado de entender muy bien nuestro propio origen.

La descripción de la creación del hombre, es bien corta, pero es bien profunda. Dice la palabra que Dios formó al hombre del polvo de la tierra su cuerpo, y sopló en su nariz aliento de vida. Es más que interesante que no haya ninguna referencia, en los primeros tres capítulos del Génesis, acerca del alma. Ninguna referencia. La única que se dice, es alma viviente.

Este ser que Dios crea, llamado Adán, tenía la capacidad de moverse tanto en una esfera celestial o espiritual, como en una esfera natural. Te dije antes que para estar en uno u otro lado, debías tener un cuerpo acorde. Esto es: cuerpo espiritual para el área celestial, cuerpo natural y físico para el área terrenal. Cuando Dios hace a Adán, hace un ser extraordinario, único, Adán, no tiene un cuerpo; tiene tres cuerpos.

Tiene un cuerpo espiritual, tiene un cuerpo natural, y tiene un cuerpo en medio de los dos, que está encargado de comunicar a uno con el otro. Porque el espiritual no entiende al terrenal, ni el terrenal entiende al espiritual. Entonces está al medio un intérprete, que es el que le explica qué está diciendo el espiritual al terrenal y viceversa.

Cuando el diablo ve a Adán, queda fascinado. ¿Por qué? Porque resulta que Adán es el único ser que existe en la creación, (Agarra esto y no lo sueltes), que tiene el privilegio de tener más de una naturaleza. Por lo cual, él puede afectar lo natural y puede afectar lo espiritual. Las dos cosas están en condiciones de afectar. En cambio Satanás no puede. Él sólo puede afectar lo espiritual.

¿Por qué? Porque él es un ser espiritual. Entonces Satanás necesitaba lo que Jesús necesitó, un cuerpo terrenal. Entonces, la meta en la vida del diablo, ha sido tener un cuerpo. No es casual que hoy toda la ingeniería genética esté peleando por la clonación. ¿Tú sabes que con toda la riqueza científica existente, el hombre todavía no ha podido fabricar sangre artificial?

No hay. Se acabarían muchos problemas si pudiéramos producir sangre sintética, pero no hay. Y es que en la sangre están los rasgos genéticos. La transmisión de la vida está en la sangre. Tomemos una vez más la enseñanza abarcativa al respecto.

Un cuerpo sostenido por tres funciones: espíritu, alma y cuerpo. Si piensas un momento, vas a poder ver que el cuerpo de Adán tenía relación con el reino natural. Adán puede comerse una hoja, puede comerse una fruta, puede jugar con los animales, puede tocarlos. Pero Adán también es consciente del mundo espiritual.

Puede ver el árbol de la vida, puede ver a los ángeles, no tiene que hacer ningún esfuerzo para hacerlo, porque lo ve de manera natural. Y no sólo eso, lo entiende. El alma, tú sabes que está al medio de los dos. Entonces, el alma de Adán le da la capacidad de entender, de sentir y de desear, tanto cosas naturales como espirituales.

Entonces, cuando el diablo ve a Adán, ve un ser extraordinario. Había tantos celos en él, porque Adán tenía algo que él jamás iba a poder tener, que era un cuerpo. Ahora bien; como Adán tenía dos naturalezas, y el alma al medio, el objetivo del diablo no era tocar el cuerpo; tampoco era tocar el espíritu. El objetivo del diablo, era el alma de Adán.

Si tan sólo pudiera tener el alma de Adán, -se dijo- podré tener gobierno del cuerpo y sobre el espíritu. Dice en el Salmo 8:5, Lo has hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Dios creó así a Adán.

En otra versión, dice: Lo has hecho un poco menor que un dios. Eso impresiona bastante, ¿No es cierto? Adán tenía la capacidad de abrir los cielos y lo natural en su mano. Dense cuenta, él les dio nombre a todos los animales que existen. Él era el re-presentante de Dios. “Re”, “volver a”. Él presentaba a Dios. Literalmente, él era el Señor de la Creación.

Porque Dios le entrega la Creación a él. Cuando el pecado entra a Adán, se introduce no en su cuerpo ni en su espíritu, se introduce primero en su alma. Y al introducirse en su alma, automáticamente se produce una separación. El pecado es separación.

Cuando tú tienes un problema con alguien, no le quieres dar la cara. Si alguien te ha robado algo, no va a querer seguramente encontrarse contigo. El pecado produce separación. La palabra dice que nuestras iniquidades han hecho distancia, separación entre nosotros y Dios.

Entonces, cuando Adán es engañado y el pecado entra en su alma, automáticamente su alma queda bajo el control de un ser espiritual terrible. Y nota esto, por favor, que es la consecuencia, a mi modo de ver, de todo este proceso.

El cuerpo y el espíritu de Adán, se desconectan. O sea: el espíritu ya no puede gobernar sobre el alma de adán, tal como estaba diseñado. El diseño de Dios era que el espíritu de Adán gobierne sobre el alma de Adán, y todo esto gobierne sobre el cuerpo de Adán.

Ese era el deseo de Dios. Siempre. Y cuando venimos a Cristo, ese es el camino de regreso a casa. Ejemplo. El espíritu le dice al alma: “Dile al cuerpo que descanse”. ¿Qué hace un alma sometida al espíritu? Obedece y el cuerpo también, y entonces descansa y sana sus dolencias.

Pero un alma sometida al diablo, ¿Qué hará? Se dará vuelta y le dirá al cuerpo: “Trabaja más, con lo hecho no es suficiente”. Y el cuerpo obedecerá y a corto o mediano plazo sufrirá graves consecuencias físicas y psicológicas. ¿Te das cuenta? Torció el mensaje.

De tal manera que Adán, al pasar los años, (Y esto fue triste) vio empeorar su condición para terminar cayendo en un tremendo cautiverio. No simplemente porque él haya tenido que morir porque su cuerpo pagó esas consecuencias, sino que básicamente su alma, que era el botín que el diablo tenía, fue lo que él utilizó para gobernar toda la creación.

Cuando Adán peca, le entrega todo el gobierno de la Creación a Lucero. Cuando Jesús vuelve, o viene, Él es tomado por el Espíritu, y dice que el diablo lo tienta, ¿Te acuerdas? Por espacio de cuarenta días. Y una de las tentaciones que el diablo le da a Jesús, es: te entregaré todos los reinos de la tierra, porque a mí me han sido dados.

Nosotros siempre tuvimos un concepto, como que Dios dirige todo. Pero dese cuenta lo que el diablo está diciendo ahí. ¡A Jesús se lo está diciendo! ¡Y Jesús no lo llama mentiroso! ¡No le dice que eso no es verdad y que es su Padre el que gobierna! En realidad, el trabajo no ha sido tan así. El diablo ha puesto, -dice el libro de Isaías-, a todas las naciones como un desierto.

Si tú te das cuenta los reinos, uno tras otro, uno más cruel que el otro, ¡No puede ser que esa sea la voluntad de Dios! Mucha gente a la cual tú le predicas el evangelio, te dice: “Si es que hay Dios, ¿Por qué permite tal o cual cosa?” Ese es el argumento de siempre. Lo que la gente no entiende, es que no gobernó dios en eso que ha sucedido.

Dios le entregó el gobierno a Adán, y Adán se lo entregó al diablo, y el diablo destruyó la Creación. Entonces, vino Jesús y recuperó la autoridad a través de su muerte en la cruz, y entregó la autoridad otra vez a la iglesia. Toda potestad me es dada en los cielos y en la tierra, por tanto id y haced discípulos a las naciones.

La autoridad ha vuelto a las manos del hombre. Pero ya no del hombre caído, sino del hombre redimido. Jesús le entregó la autoridad a la iglesia. ¿Pero por qué se la da otra vez al hombre? ¿Acaso no aprendió la lección el Señor? ¡No somos gente confiable! ¡Nos dejamos engañar fácilmente! ¿Por qué no gobierna Él, y punto? ¡Así nos iría mejor a todos! Y Dios dice: ¡No! ¡Es que yo he establecido y decidido en mi corazón que el hombre gobernará!

Y gobernará a tal punto que hasta juzgará a los ángeles. Esto es muy serio, es muy grosso. Y usted ve a la mayoría de la gente que ni siquiera gobierna su tiempo correctamente. Siempre llega tarde. Siempre hemos pensado que el pecado impide que el hombre pueda moverse en lo espiritual, pero no es cierto. Cuando Adán peca, se corrompe en un instante, pasan tres cosas.

La primera, su espíritu comienza a adormecerse. El pecado hace que el espíritu del hombre se adormezca. No puede morir, es eterno, pero empieza a perder lentamente sus facultades. El cuerpo del hombre va a morir, y el alma del hombre queda en un cautiverio. Esa es la condición en la que queda Adán.

A pesar de eso, Dios dice: Pongamos un ángel delante del árbol de la vida, no sea que adán vaya y tome del fruto y viva para siempre. ¿Lo recuerdas? Pero Adán ya había pecado en ese momento. A pesar de eso, él podía ver el árbol de la vida. Si no fuera así, ¿Por qué trataría Dios de protegerlo?

Cuando tú recorres los libros de la Biblia, lees Génesis y ves cómo Abraham se movía con los ángeles; Jacob, cómo llega y ve el campamento de Dios, no puedes menos que pensar. Estos seres, estos hombres, caídos, que nacieron en pecado, quiero decir, la simiente de pecado estaba en ellos, aún tenían facultades activas que les ayudaba y les permitía ver el mundo espiritual y, de ese modo, entender lo que les pasaba.

Al pasar los años, el espíritu del hombre fue durmiendo más, y más, y más. A al punto, que lo único que quedó despierto, es una parte del espíritu que se llama conciencia. Y que es lo único que ha quedado despierto hasta estos días. O sea: un niño nace, y nace con conciencia. Él sabe lo que está bien y lo que está mucho tiempo antes que tenga facultades racionales para entender los mensajes de los adultos. Esa es la única facultad con la cual una persona hoy día nace.

¿Por qué? Porque el pecado ha afectado tanto el ADN espiritual, que los patrones con los que Dios creó al hombre, han sido adulterados. Esto es muy denso, muy pesado, muy grosso de explicar. Cuando venimos a Cristo, el cambio empieza a nivel molecular.

Obviamente, no lo vemos, pero nosotros hemos recibido la semilla. Mira lo que dice. Jesús está hablando de sí mismo, y dice: Si la semilla no cae en la tierra, queda sola y muere; no puede dar fruto. Jesús viene como la semilla. La semilla, literalmente, es esperma, esa es la palabra, y viene del cielo, viene para engendrar una nueva creación.

Un hombre muy religioso se acerca a Jesús y le dice: Señor, ¿Qué debo hacer para entrar al Reino de los Cielos? Jesús le dice: Debes nacer de nuevo. El hombre se queda pensativo, ha estudiado toda su vida la Torá. Para cuando él tenía doce años, se sabía de memoria los cinco primeros libros de la Biblia.

Al llegar a los veinte años, se sabía de memoria desde Génesis hasta Malaquías. Pero cuando Jesús le dice: Debes nacer de nuevo, él no lo entiende. Jesús, más duro de lo que uno quisiera, le dice: Eres un principal en esto, ¿y no lo entiendes? Si lo natural no lo entiendes, ¿Cómo puedo hablarte lo espiritual?

La estrategia para tomar una ciudad, por ejemplo, no es natural, es espiritual. La estrategia para tomar tu país, cuál quiera éste sea, no la van a elaborar los seres naturales, la van a mecanizar los seres espirituales, porque la batalla por tu nación, es algo espiritual.

¿Puede un hombre viejo entrar al vientre de su madre y nacer de nuevo? Nicodemo, lo que es nacido de la carne, es carne, ¿Entiendes? Lo que es nacido del Espíritu, es espíritu. O sea: tú debes nacer del Espíritu.

Si tú te das cuenta y prestas mucha atención, vas a ver qué Nicodemo se fue sin entender. Me pregunto: ¿Por qué Jesús no tuvo la paciencia para explicarle mejor? ¿Por qué no se sentó con él y le dijo: “Mira, voy a explicarte bien como es este asunto.”?

No será la primera vez que me toca ver cómo Jesús no era, evidentemente, demasiado paciente con los religiosos. A mí me da la impresión, incluso, que casi era una molestia para él hablar con ellos. ¿Por qué? Porque ellos ya tienen una actitud. Ya tienen una predisposición. Ya tienen una posición tomada y opuesta para con lo que Él les va a decir.

Y Él, lo que busca, son vasos dispuestos. O sea que lo que Él quiere dar, no está para discutirlo, no quiere convencerte, no quiere demostrártelo. Él sólo quiere impartir una revelación y, si tú la agarras, bien, y si no, tú estabas en la reunión equivocada y yo no voy a gastar mi tiempo explicándotelo, sobre todo cuando vas a estar permanentemente buscando elementos para negarlo o rebatirlo.

¡Ten paciencia conmigo, Señor! – No se trata de paciencia, se trata de que yo conozco tu corazón y sé mejor que tú lo que hay en él. Por eso le dice a Nico: Mira, si te explico lo natural y no lo entiendes, ¿Cómo vas a entender lo espiritual? ¿Cuál era el punto?

Jesús, durante todo su ministerio decía cosas así. Lo que veo hacer a mi Padre, eso hago. Lo que oigo decir a mi padre, eso digo. No he hecho nada que no haya visto hacer a mi Padre. – ¿De qué estás hablando? ¿Cuándo lo veías? – ¿A mi Padre? ¡Todo el tiempo! – ¡Muéstranos, entonces, al Padre! –

¿Notas el conflicto? ¡Pobres discípulos! ¡Con razón le seguía un grupo tan pequeño! ¡Era terrible! ¡Y no de malo, de autoridad plena! Ahora imagínate la escena. Tú, desde niño o niña, has visto como tu padre sacrificaba al corderito para comer, y como lo dejaban varias horas colgado, hasta que no le quedara una sola gota de sangre.

Te enseñaba tu padre que tú no podías tomar nunca sangre, porque eso le pertenecía al Señor. Luego un día, Jesús está hablando con sus discípulos, y le dice: El que quiera seguirme, tiene que tomar de mi sangre. Y se quedan todos estupefactos. Y muchos discípulos dicen: ¡este hombre está loco! ¡Es un hereje! ¿Cómo puede hablar en contra de la ley? ¡Y se van!

Y Pedro está ahí. Y los mira Jesús, y les dice: ¿Se quieren ir ustedes también? – ¡Oye, señor, tómate unos minutos y explícales! – Este es un asunto espiritual. No estoy diciendo que me tienen que morder la yugular. – ¿Pero qué te cuesta? ¡Sé un poco más claro! ¡Se están yendo! ¿No te importan sus vidas? Y se fueron.

Dice que ese día se fueron muchos. ¡Podrías explicárselo! ¡Estás diciendo algo que los afecta mucho! ¡Porque desde niños ellos fueron enseñados en eso! ¡Tú palabra decía eso! ¡Y ahora vienes a largarles tremenda bomba! ¡Acláraselos! – Jesús se calla. – ¿Por qué hace eso? Porque lo que Él esperaba, era que la gente reciba la revelación en su espíritu.

Cuando Él veía eso, lo elogiaba al momento. Bienaventurado, Simón, hijo de Jonás, porque eso no te lo reveló carne y sangre, sino mi padre que está en los cielos. Voy a decirte algo: ni siquiera era un requisito absoluto que el Espíritu Santo descienda en Hechos 2, porque el Espíritu Santo ya operaba sobre la gente, pero solamente operaba sobre aquellos que estaban dispuestos a ser operados por Él.

Y Jesús veía eso. Imagínate, tú haces una tremenda reunión con gente muy valiosa, según tu opinión, lo llevas a Jesús, Él los mira y se va. ¡Háblales, Maestro! ¡Tú no sabes lo importante que son estas personas! Y Él les dice. Háblales tú. Y se va. Lo que Él buscaba, era la revelación.

El diablo tomó el alma del hombre. Por lo tanto, adulteró sus sentidos. Torció su concepto. Al amor lo convirtió en sexo, por ejemplo. Y cada elemento que el hombre tiene, ha sido torcido. A través del alma de Adán, el diablo ha podido gobernar.

Y ha creado filosofías, economías, políticas mundiales, a través de usar sus mentes, sus voluntades, sus emociones, él ha tergiversado y pervertido todo lo que existe acá. Es triste, pero lo que tú ves hoy día en el mundo, no es el diseño de Dios para los países.

Los caminos de Dios para el planeta son mucho más altos y preciosos. Tú vas hoy día a una exposición de arte y sales aterrorizado. ¿Qué sueña esta gente, o qué visiones tienen para hacer estas cosas horribles? Vas a comprarles juguetes a los niños en este tiempo y sales de la juguetería haciéndote liberación.

Hay unos bichos y unos muñecos horribles que uno dice: ¿Pero qué es eso? Antes, lo más violento que tenías era Tom y Jerry. Y entre gato y ratón ahí quedaba todo. Pero hoy hay unos bichos espantosos que uno piensa cómo puede dormir un niño con esos bichos horribles en su cuarto. Hay una sub cultura. Y vas a ver todo eso promocionado por la televisión.

Hemos ido transitando, desde la revolución francesa, y hemos caído en un humanismo a ultranza que nos ha llevado a vivir un postrer secularismo. Hoy estamos en medio de una cultura secular. Una situación en la que se rinde culto a la comodidad.

¿Por qué te digo esto? Porque todo esto ha sido un trabajo que ha hecho el diablo en la mente y en la voluntad del hombre. Y obviamente lo que vemos, es el resultado de eso. Cuando Jesús viene, no simplemente viene a salvarnos. Eso parecería ser la base de nuestras antiguas doctrinas.

Porque durante años, el único evangelio que hemos recibido, tristemente, ha sido el de la salvación. Cree en Jesucristo y tú y toda tu casa será salvos. El problema está en que yo vengo a la salvación y después no sé qué hacer. El tema clave para Dios, no es sólo que tú seas salvo. Dios quiere que empieces a gobernar de nuevo.

¿Y cómo se gobierna de nuevo? Ahí está el punto. ¿Realmente crees que podemos gobernar? ¿Cuántos creen que Jesucristo entregó las llaves de autoridad a la iglesia? Yo lo creo, okey, pero; ¿Cómo usamos esas llaves? A ver, ¿Cuáles son las llaves? Muéstrame las llaves. Eh, bueno, es que son llaves espirituales, vio?

Ahora bien: si son llaves espirituales, es porque hay puertas espirituales que deben ser abiertas. Las puertas del Hades no prevalecerán contra la iglesia. La hermenéutica le diría: es un sentido figurado. Qué curioso, David dice lo contrario, porque él habla de puertas de hierro y cerrojos de bronce. O sea: él sí pasó por unas puertas muy particulares.

Para él no era sentido figurado, para él fueron cosas reales. Si a ti te han predicado que Cristo murió solamente para que tú seas salvo, mucho me temo que no te contaron toda la historia. Lo que Cristo vino a hacer, fue a devolvernos la posición que Adán perdió.

Porque, aunque eres heredero de todo, en tanto seas niño, nada te diferencia de un esclavo. Entonces Dios quiere que tú vuelvas a tu posición de gobierno. P adre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, aquí en la tierra como en el cielo.

El propósito de Dios no sólo es que tú seas salvo, sino que reúnas los cielos y la tierra en lo que haces. ¿Cómo se hace eso? Si tú te pones a revisar cuántas veces Jesús habló del Reino, vas a encontrar que habló más que de la salvación.

El Reino de los Cielos, es semejante a un buscador de buenas perlas. El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que arroja su red y saca todo tipo de peces. El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que planta buena semilla de trigo en su campo. ¿Qué es lo que Jesús quiso que entendieran sus discípulos?

Qué cosa era el Reino de los Cielos, no su salvación personal. Claro está que, lo que la gente ha entendido, es que el Reino de los Cielos comienza cuando nosotros nos morimos. Ahí va a estar el abuelito esperándote en la puerta del cielo, o San Pedro, según la tradición popular, con las llaves que Jesús le dio, y ahí está: calles de oro, mar de cristal, o Jerusalén que bonita eres.

¿Cuántos de ustedes creen que en este momento, en esta hora y en este lugar, el reino de la muerte está actuando en tu lugar de residencia? Yo te aseguro que en esta hora hay personas que se están muriendo.

En algún hospital o en alguna casa, hay gente que se está muriendo. O sea: el reino de la muerte está actuando entre nosotros, hoy día. El Reino de los Cielos, también. Jesús aparece y dice: arrepiéntanse, porque el Reino de los Cielos se ha acercado.

O sea: Jesús viene como el pregonero de un Reino. El Reino de Dios, el Reino de los Cielos. El punto es este: la salvación te engendra en una nueva naturaleza. Te devuelve tu capacidad de ser un ser espiritual completo. Pero después de que has sido engendrado, en algún momento tienes que ser manifestado. O sea: tienes que levantarte como un ser espiritual.

El ser espiritual, comprende el mundo espiritual; el ser natural, no. Cuando venimos a Cristo, venimos con nuestra conciencia activa. Entonces, el Espíritu viene y comienza a obrar. Por ejemplo: Empieza a gustarte la alabanza de verdad, no por obligación congregacional. ¿Cuántas veces, hace mucho tiempo, escuchaste alabanzas cristianas y era como si oyeras llover?

Ahora no puedes estar sin cantar. Te gusta la palabra. Hubo una Biblia que era de tu bisabuelo que durmió en un baúl por generaciones. ¡Jamás se te ocurrió ni siquiera darle una ojeada! Pero de repente, el Señor vino a tu vida y tú empezaste a entender cosas que antes no entendías.

¿Por qué? Porque cuando viene el Espíritu Santo a nosotros, otra parte de nosotros se activa, que es la capacidad de tener comunión con Dios. Y hay una parte más que se activa, que es la de discernir las cosas de Dios: te doy un ejemplo: antes de tener al Señor en tu corazón, tú has visto y hablado mil veces con los testigos de Jehová, pero sólo cuando el Espíritu Santo toca tu vida, ahí sabes qué decirles y qué pensar respecto a ellos.

¿Por qué una persona recién engendrada tiene esa habilidad? Porque ha sido engendrada de los cielos. Entonces tú comienzas a oír la voz del Espíritu Santo y vuelas de gozo por eso. Hasta que un día, en una predicación, el pastor dice que el Espíritu Santo no habla. Y tú, acompañando a los demás, también dices “amén”. Punto.

De allí en más, jamás puedes volver a oír la voz de Dios. Cuando eres ovejita muy ovejita, te crees todo lo que tu pastor –en primer lugar- te dice, y también lo que te dicen todas las visitas que tu pastor trae a la iglesia. Después entiendes que no puedes aceptar que te hagan dormir a quien Dios está despertando.

Hay una pregunta que todos los que estamos ejerciendo alguna clase de ministerio recibimos, por lo menos, entre cinco y die veces al mes: “¿Cómo puedo saber cuál es la voluntad de Dios para mi vida?” Y después te explican que tienen mil años en la iglesia pero aún no saben para qué sirven, para qué son buenos o para qué los ha llamado el Señor.

Y, finalmente, la más clásica y tradicional de todas las proposiciones eclesiásticas: “¿Puede orar por mí para que me diga cuál es la voluntad de Dios para mi vida?” No puedo hacer eso. Ni yo, ni nadie medianamente maduro. Porque: ¿Cómo puede ser que una persona que está medianamente habilitada para escuchar o para ver el mundo espiritual, no lo vea?

Si Dios, cuando él vino a Cristo, lo habilitó. Creo que ahora estás entendiendo, al fin, por qué Dios aborrece la religión. Porque es la religión la que te dice: “¡No! ¡No es así! ¡Es así!” ¿Qué dice Jesús? Que el que es del espíritu es como el viento, no sabe de dónde viene ni para donde va. En cambio la religión te dice: No, a ver, primero usted tiene que poner versículo clave. Anote, versículo clave. Ahora el texto principal, objetivos. O sea que te enseña a confiar en el razonamiento del hombre. Todo calculado.

¿Por qué la mayoría de los pastores no se sueltan en la adoración profética? Simple. Porque no les gusta perder el control del culto. Nos cuesta soltar ese control. Y es ahí donde Dios quiere mover las cosas. Entonces, al pasar los años, vemos gente actuar como si tuvieran auriculares de protección auditiva.

Gente que puede, pero que por alguna causa han perdido esa capacidad. ¿Cómo los vas a mandar a la guerra? Guerra, para ellos, a lo sumo, es ir por ahí a echar un poco de aceite. Es una guerra en el plano natural, nada más. Pero en el espiritual, ninguno. No reconocen lo que es de Dios y lo que no es de Dios. Porque tiene que ver con un entrenamiento. Ejemplo: el profeta no puede tocar muerte. Es muy interesante cómo Dios entrenó a su pueblo.

Existía lo que era la lepra y existía lo que era la muerte. La lepra te inhabilitaba cierta cantidad de días, en cambio la muerte ya no hablaba de días. Por ejemplo, cuando mueren Nadab y Abiú, los hijos de Aarón, el sacerdote, él no puede enterrarlos. No puede darles un beso, no puede abrazarlos. Él no podía tocar un cadáver. Hoy ocurre lo mismo. Hay veces en que se necesita orar por un sitio determinado y Dios te dice: “ora desde acá, no pases para allá”. No te deja.

Tú puedes ser muy valiente, pero si no tienes autorización de Dios para meterte en un terreno enemigo, mi consejo es que no te metas hasta tenerla. Hemos visto demasiados desastres. Hay esferas de autoridad. Por ejemplo, los apóstoles tienen autoridad especial para enfrenar espíritus territoriales. No hay un solo apóstol en la palabra que no haya enfrentado espíritus territoriales.

Ahora, esos enemigos, están ligados a cada ministerio. Por ejemplo, un pastor tiene que pelear con los perros. Los perros vienen para destruir el cuerpo. Los profetas, se van a pasar la vida peleando con Jezabel. Los apóstoles estarán peleándose con Leviatán y qué sé yo cuántos más de la familia. Hay un enemigo para cada ministerio, distinto. Entonces, yo vengo a Dios, y Dios quiere trabajar en mi espíritu, y utiliza dos herramientas para diseñar y avivar mi espíritu.

En primer lugar, utiliza la adoración. La adoración empieza con estar con Dios. Pero si todo lo que cantas está impreso en la proyectora o en un himnario, el espíritu del hombre no puede ejercitarse. Es una acción mental la que está haciendo. Apágale las luces, sácale las letras y dile que adore, vas a ver cómo se te queda allí, con rostro de estupidez y sin saber qué hacer. ¿Adoración?

¡Es que si no tengo la letra no sé qué cantar! Es que no se trata de cantar. Hubo una María que rompió un frasco de alabastro, y que hizo la mayor señal de adoración de la historia, que no cantó ni dijo una sola palabra, y Jesús la elogió. Adoración tiene que ver con hacer. Proskineo. Adorar. Lamer la mano del amo.

La gente tiene conceptos errados. La segunda cosa es la intercesión. La intercesión activa tu espíritu, te entrena. Entonces yo vengo, y el Espíritu quiere que yo sea desarrollado. Y va a utilizar muchas herramientas para eso. Hay muchísimos versos que hablan del tema.

Por ejemplo, mira lo que Pablo hacía. Mira Hechos 8:12:Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. Hechos 19: Y entrando Pablo en la sinagoga habló por espacio de tres meses. ¿De qué? Discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.

El tema central del Nuevo Testamento es el Reino de Dios. No es la salvación. El giro que va a dar la iglesia en los próximos años, es moverse del evangelio de Jesucristo, al evangelio del Reino. Porque el evangelio del Reino, incluye al evangelio de Jesucristo. Pero el evangelio de Jesucristo no incluye al evangelio del Reino.

Yo te había dicho hace un momento, que el pecado provoca separación. Este versículo, Efesios 1:10, describe la total victoria de Jesucristo. Mira lo que dice: De reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. Literalmente, Jesús reunió lo celestial y lo terrenal otra vez.

Ejemplo: Jesús está orando con sus discípulos, Pedro, Juan y Jacobo. Y de repente aparece Moisés, y aparece Elías. Yo quiero que imagines la escena. ¿Sabes cómo se llama eso? Cielos y tierra unidos. Están en un monte, los pies de estos santos se posan en ese monte. Pedro está estupefacto, pero como de costumbre en é, se ve en la obligación de decir algo.

Es un espíritu nuevo que se ha metido en la iglesia, según un hombre de Dios que conozco, el espíritu de Google. Creemos que lo sabemos todo. ¡Estaría bueno quedarse acá! – este es mi Hijo amado, a Él oíd. Tú cállate. Eso es lo que Jesús hizo. Unió cielos y tierra. Es toda una definición de lo que nosotros llamamos intercesión. Unir cielos y tierra.

Cuando los grupos de violencia quieren entrar a nuevos territorios, realizan sacrificios de sangre. En muchos casos, utilizan a mujeres. Cuando se efectúan estos hechos, se desatan otras cosas. ¿Por qué? Imagínate una gran celda llena de demonios que están esperando ser soltados.

Pero no pueden ser soltados hasta que se pague su salida. ¿Y qué es lo que paga su salida? La cantidad de sangre derramada. Cuando se llega a cierto nivel, pueden ser soltados. Simplemente lee Apocalipsis, y fíjate cuándo son soltadas las bestias que están atadas al lado del Éufrates.

O sea: el mundo espiritual está bien unido al mundo natural, porque depende de él. Va una mujer a ver a una macumbera, en Brasil, y le dice: tengo un problema en mi pierna. Me he caído y ahora estoy renga, no puedo caminar.

Entonces la macumbera le dice: tráeme una gallina negra y yo me encargo. Le llevan la gallina negra, la mujer hace algunas cosas; le corta el cuello, le aplica la gallina sobre la pierna de la mujer, y cambia la pierna de la mujer con la pata de la gallina y la pata de la gallina con la pierna de la mujer, y la mujer se va lista para jugarse un partido de fútbol. Perfecta. Cambió de pierna. ¿Cómo lo hizo? Con la sangre. Unió lo espiritual con lo terrenal, con la sangre.

Nosotros, si entendiéramos esto, podríamos predecir los mayores hechos de violencia en el planeta, porque eso se mueve en base a un calendario espiritual. Y nosotros podríamos estar en tiempos de vigilia y oración, justo antes de que suceda.

Entiende: un intercesor no compra el periódico para saber por qué orar. Los intercesores leen hoy el periódico que va a salir mañana impreso. Eso, es un intercesor. Los demás, son gente que ora. El intercesor tiene una comprensión de los tiempos de Dios.

Y sabe lo que está pasando. Si tú quisieras hacer algo en tu ciudad, por ejemplo, deberías hacerlo en dos planos. En el plano espiritual y en el plano natural. Y al hacerlo en los dos planos, es que se da el cambio. Porque es lo mismo que hizo Jesús.

Porque el daño no es solamente natural, también es espiritual. Ahora bien; nosotros, que somos seres que tenemos cuerpo y espíritu, estamos capacitados para hacer ambas cosas. Así como tú puedes ir a un lugar, poner aceite y orar, así también puedes ir a las regiones celestiales y resolver lo que pasó allí. Lo que te estoy diciendo, está en muchos lugares de la palabra. Y es palabra que cuando la lees, créeme, sientes que algo se rompe dentro de ti. Estructuras mentales y religiosas.

¿Qué crees que pasó al día siguiente que el velo del templo se rasgó? ¿Qué crees que hicieron los sacerdotes al día siguiente? Cosieron el velo. Eso hicieron, cosieron el velo. Y no lo hicieron los publicanos ni los pecadores, ¡Lo hicieron los sacerdotes! Por eso es que Dios tuvo que destruir el templo. ¿Sabes por qué se levanta la persecución, ya?

Porque parecería que quiere borrarse a la iglesia. Y luego se levantará un avivamiento allí. Porque cuando el templo físico es destruido, lo único que queda es depender de Dios. Por eso, alguien que escribió un libro al respecto aconseja que, cuando hay persecución, no debemos orar para que termine, sino para que podamos soportarla. Porque es la persecución la que nos hace fuertes.

(Ezequiel 8: 1) = En el sexto año, en el mes sexto, a los cinco días del mes, aconteció que estaba yo sentado en mi casa, y los ancianos de Judá estaban sentados delante de mí, y allí se posó sobre mí la mano de Jehová el Señor.

(2) Y miré, y he aquí una figura que parecía de hombre; desde sus lomos para abajo, fuego, y desde sus lomos para arriba parecía resplandor, el aspecto de bronce refulgente.

(3) Y aquella figura extendió la mano, y me tomó por las guedejas de mi cabeza; y el Espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el norte, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que provoca a celos.

(4) Y he aquí, allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la visión que yo había visto en el campo.

(5) Y me dijo: Hijo de hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del norte. Y alcé mis ojos hacia el norte, y he aquí al norte, junto a la puerta del altar, aquella imagen del celo en la entrada.

(6) Me dijo entonces: hijo de hombre, ¿No ves lo que estos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí para alejarme de mi santuario? Pero vuélvete aún, y verás abominaciones mayores.

(7) Y me llevó a la entrada del atrio, y miré, y he aquí en la pared un agujero.

(8) Y me dijo: hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta.

(9) Me dijo luego: entra, y ve las malvadas abominaciones que estos hacen allí.

(10) Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor.

(11) Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y subía una nube espesa de incienso.

(12) Y me dijo: hijo de hombre, ¿Has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Porque dicen ellos: no nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la tierra.

Tú puedes leerte todo el capítulo y es impresionante. Te está describiendo el templo en esa época. Pero no te está describiendo el templo físico, te está describiendo el templo espiritual. ¿Cómo Dios veía el templo? ¿Notas la diferencia?

Si tú en este momento agarraras una maqueta del templo judío de ese momento, podrías ver las partes de las que está hablando acá. Entré por acá, la cámara principal, fui por allá, y salí por allá. Pero si tú ibas físicamente a ese lugar, tú no veías de ninguna manera a setenta ancianos haciendo todas esas cosas, ni veías la imagen de Asera. ¡No estaba!

Pero si tú entrabas en el espíritu, veías al templo tal como Dios lo veía. Entones veías la imagen de Asera, veías la imagen del Sol, veías las plañideras, veías los ancianos, veías las paredes pintadas con todo tipo de reptiles. Así era el templo en realidad.

No te olvides del primer verso. No te olvides de lo que te conté sobre el tabernáculo. Lo que leímos. Por ejemplo: ¿Cómo crees que Dios ve a nuestras congregaciones? Nosotros miramos a un grupo de gente y decimos: ¡Ah, qué lindo! ¡Está llena la iglesia hoy! Pero Dios, que está viendo lo mismo, qué estará pensando?

Esa es una buena oración. Señor: ¿Puedes mostrarme o decirme cómo ves mi iglesia, mi congregación? Te doy un ejemplo. Una iglesia muy particular es la iglesia de Corinto. Pablo, amaba de manera especial esa iglesia, y le escribe dos cartas a Corinto.

Pero es impresionante que Pablo escriba dos cartas, para tratar un problema de un pecado moral que existía en la iglesia. En ese lugar había un hombre que se había metido con la esposa de su padre, con su madrastra. Y eso provoca que Pablo les escriba dos cartas.

¿Cuántas cartas crees que le escribiría Pablo a nuestras congregaciones hoy día? No sé si entiendes lo que quiero decirte. La iglesia de Corinto era muy tolerante. Y a causa de eso, y por ese pecado moral, entre otros, la presencia de Dios se estaba apartando de ese lugar.

Nuestra visión no puede ser completa si no vemos las cosas tal como Dios las ve. No te olvides que hay gente, incluso niños, que saben dividir su alma en distintas partes con la finalidad de viajar astralmente a casa de sus amigos y ver qué están haciendo ellos.

¿Cómo saben eso? ¿Cómo puedes predicarle el evangelio a un niño que sepa hacer esas cosas? El diablo está haciendo cosas de un calibre que ya está comenzando a afectar el espíritu de las personas. El espíritu del hombre está diseñado para poder conectarse con el mundo espiritual, sea de Dios o no sea de Dios.

Es igual a cuando tú tienes una antena parabólica instalada en tu casa. Con ella puedes tomar la señal de canales de televisión culturales o educativos, pero también puedes hacerlo con canales pornográficos. La antena está allí, depende qué es lo que agarra. Así es el espíritu del hombre.

Tú puedes ser un tremendo profeta aquí, o un tremendo adivino afuera. Es la misma habilidad, sólo que usada por las tinieblas. Entonces Ezequiel es llevado. A mí me encanta ese libro, porque el profeta no tiene problemas en describir lo que está viendo. Te doy dos datos importantes. La traducción de la Biblia es muy definitiva en esto, y lamentablemente nuestra traducción reina Valera no es la mejor.

Tenemos un problema de idioma, básicamente. En una parte, dice que Dios amó al mundo y que por eso envió a su hijo, ¿No es así? Pero luego dice que debemos escaparnos del espíritu de este mundo. ¿Cómo es la cosa, entonces? ¿Lo amas o debes apartarte de él?

Claro, el problema es que hay tres palabras distintas para traducir “mundo” en el original. Una es cosmos, y la otra es ecúmenos. A uno debes amar y al otro debes odiar. Pero como yo no distingo y sólo leo mundo, entonces yo tengo problemas.

El salmo 91. Es maravilloso. El que habita al abrigo del Altísimo morará, bajo la sombra del Omnipotente descansará. No temerás al terror que ande de día. Si tú ves el hebreo, no dice eso. Te dice, por ejemplo: no temerás a basilisco que se mueve de día. ¿Y quién caracoles es basilisco?

Es un demonio. Aparecen una serie de demonios en la versión original en el hebreo, que los traductores religiosos de la Biblia, no supieron cómo definir, y le cambiaron por “mortandad que ande de día”. ¿Mortandad? ¡Hay un nombre, allí! ¿Por qué?

Porque la gente tradujo la Biblia con mentalidad religiosa. Y no te digo esto para que ahora vayas y quemes tu Biblia, no. Demos gloria a Dios por esta Biblia que así y todo nos ha podido acompañar a los brazos del Espíritu Santo.

Pero no te olvides que estos dos traductores de los cuales en muchos casos dependemos, Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, eran curitas católicos. Eran sacerdotes católicos. Entonces pregunto: ¿Cuánta luz tuvieron al momento de traducir esto? ¿Cuánto tiempo tuvieron de convertidos?

Poco tiempo. Y no estoy descalificando esta palabra, pero es atinado manejarse con esta como base, pero siempre cotejándola, cuando algo no está claro, con otras versiones, sobre todo las que son traducidas directamente de sus idiomas originales, ya sea hebreo, griego o arameo.

Te doy otro ejemplo. ¿Has leído ese verso que dice: Este género no sale sino con ayuno y oración? Eso no está en el original. ¿No te parece una contradicción? En Mateo 10 te dice: Tienen poder para echar fuera demonios. En Lucas 10 nos dice que podemos sacar todo espíritu de enfermedad.

¿Y luego va a decir que este género no sale sino con ayuno y oración? Si tu Biblia es buena y vas a ese versículo, para darte cuenta que es buena, esa parte que dice: este género no sale sino con ayuno y oración, tiene que estar en cursivas o itálicas.

Si está así, quiere decir que ese texto aparece posteriormente, se añadió. ¿Cómo Dios me va a dar todo el poder para vencer a los espíritus inmundos, si luego me va a decir que tengo que ayunar para sacarlos? ¿No te parece una contradicción? ¿Por qué te menciono esto, si estoy hablando de intercesión, que aparentemente es apuntado a otra cosa?

Porque es necesario que un buen intercesor esté equipado correctamente con la palabra. Y está bien que tengas una versión de cabecera, como la Reina Valera, pero ten otras versiones que te ayuden a tener una perspectiva más amplia. En Ezequiel 8, lo que te estuve leyendo, Ezequiel describe lo que ve. Y lo que él ve, es como Dios veía el templo.

En guerra espiritual, hay un principio que es tremendamente válido siempre: lo más importante, es invisible. Lo más importante no es visible. ¿Y entonces cómo lo veo? Lo ves porque eres un ser espiritual. Porque si el profeta te lleva hasta el lugar físico exacto donde Dios le ha mostrado que hay algo perturbador, un intercesor no puede manejarse por sistema braille, tiene que saberlo exactamente igual, porque son ministerios complementarios.

Una de las tareas básicas de una intercesión sólida, es la de detectar en cada sitio al hombre fuerte. ¿Al hombre fuerte? ¡Ah, sí, el diablo! No, no te estoy hablando de eso. Me estoy refiriendo al hombre fuerte del lugar, al encargado, al que hace las veces de mánager allí. Es la persona a la que tú acudes en cualquier lugar a quejarte cuando algo no ha salido bien.

O a felicitar, aunque sean las menos. Un intercesor que se precie de serlo, no puede estar años y años batallando por un lugar sin saber quién es su enemigo concreto. Ojo; es gente hermosa que ha dado su vida para orar. Está peleando todos los días duramente. Se levanta, ayuna, ora, batalla con mucha disciplina. ¡Gloria a Dios por ellos! Pero si no sabe contra quién está peleando, en realidad no está peleando, está gastando municiones en nada.

La guerra espiritual no tiene nada que ver con aproximaciones logísticas; el golpe de Dios es uno y definitivo. Cuando Dios el Padre se levanta y golpea, aparece el Mar Muerto, allí. Nunca más vuelve a haber vida. Donde pone su dedo el Señor, la cosa termina.

Podemos estar orando años y años y no suceder nada. Pero podemos abrir nuestros ojos espirituales al mundo del espíritu y en dos golpes poner K.O. a nuestro enemigo. Simplemente porque sabremos donde golpear. Nuestro problema es que estamos atorados y no hemos podido desarrollar nuestro espíritu.

A todo lo entendemos intelectualmente. Y eso, que en sí mismo no parecería ser malo, ha determinado que no podamos entender el mundo espiritual. El enemigo de las naciones siempre es un enemigo espiritual. No interesa lo que ocurre en lo natural.

Sea lo que sea, esos hombres son simples piezas de un tablero de ajedrez controlado desde el mundo del espíritu. No es contra sangre y carne. Hay un espíritu detrás de lo que haya de malo. Y si tú descubres cuál es ese espíritu y el Espíritu Santo te ayuda a discernirlo bien, el golpe que puedas dar después, va a cambiar definitivamente la situación.

Lo que se necesitan hoy día, son intercesores que entiendan lo que está pasando, que tengan sus ojos abiertos. A eso no se lo van a enseñar en ningún seminario. ¿Sabes que dice la Palabra? Por ignorancia perece mi pueblo.

Una de las frases históricas del presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt durante la Segunda Guerra Mundial, fue la que adjudicó muchas de las derrotas a la distracción de las fuerzas aliadas. Coincido con esa apreciación.

La mayor responsabilidad de las derrotas de los cristianos no es del diablo, es de sus propias distracciones. Recuerda: el pecado de Adán fue comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. Y hoy, hay cosas que en su apariencia son buenas, pero su fin es malo.

El árbol del bien y del mal, aunque tiene algo de bien, sigue siendo un árbol de muerte. El día que comieres de ese árbol seguramente morirás. ¡Pero es el árbol del conocimiento del bien! Sí, pero también es el árbol del conocimiento de muerte.

Tu espíritu tiene sentidos. Si por un momento tú pudieras ver cómo es tu espíritu, quedarías asombradísimo. Porque si tú, en el plano natural, tienes cinco sentidos, en el plano espiritual tienes muchos sentidos más.

Ejemplo por experiencia: ¿Nunca te ha sucedido que comienza a sonarte el teléfono y es como que tú sabes quién es el que te está llamando? Esencialmente a las hermanas que son madres, ¿Nunca les ocurrió que de improviso es como que saben o presienten que algo ha sucedido con alguno de sus hijos?

Eso no es brujería, hermano; esa es una facultad del espíritu. Tu espíritu puede saber lo que está pasando en otro lugar. ¡Esta era la manera en que Jesús sabía todo! ¿Te acuerdas? Él estaba hablando de una cosa con alguien y de pronto sabía qué era lo que estaba pasando en otra parte.

Se le acerca alguien a decirle algo y Él, antes que le diga nada, le pregunta: ¿Por qué estás pensando eso en tu corazón? ¿Cómo lo supo? ¡Me escuchó! ¡Alguien de aquí se lo contó! – No, no te escuché ni nadie me lo contó. Era su espíritu.

El espíritu de Jesús podía tomar las palabras que otras personas estaban diciendo de Él. Quiero que entiendas esto: ¡No es un don! Es una facultad del espíritu. ¡Hermano! ¿Usted me está diciendo que yo puedo hacer eso? ¡Pero claro! ¿Pero y cómo lo hago? – Tu espíritu tiene sentidos que tienen que desarrollarse. Es como en el crecimiento de un niño; tiene que aprender a jugar con el equilibrio. ¿Sabes de dónde depende el sentido del equilibrio? Del oído.

Cuando una persona se desequilibra y hace cosas tontas, es porque no está oyendo. Es el primer sentido que se desarrolla. A las veinticuatro semanas, tu oído está completo en el vientre de tu madre. Es el primero. O sea: Dios te diseñó para escuchar. ¿Sabes qué cosa es un intercesor? Alguien que escucha, no alguien que habla.

Y en la iglesia, créeme que no es lo más abundante. Los tiempos de intercesión de los profetas, son tiempos de silencio. Pero cuando hablan, agárrate de lo primero que puedas, porque esto va a temblar. Sin embargo, nada de eso es posible sin unidad. Hay naciones donde los intercesores acuerdan orar por los gobernantes.

Pero unos oran para que sean removidos y reemplazados, otros para que sean bendecidos y tengan sabiduría y otros tantos para que acepten miembros de la iglesia en el gobierno. Dios los mira y no se mueve, es lo más coherente de su parte. Porque ningún reino dividido prevalece. Esto es clave.

¿Y sabes por qué oramos distinto? Porque los profetas están dormidos. O se han vendido. O sea que tienes intercesores de profesión, pero no de vocación. Han perdido la capacidad de escuchar al Señor. Esto tiene una intención: activarte. Porque el Espíritu Santo vino precisamente para eso, para activarte.

Hoy todavía estamos en una guerra intercesora con aceite, sal, vino, estacas, banderas y un tremendo arsenal de cosas que tienen que ver con lo profético, y está bien que así sea. Pero va a llegar un tiempo que nada de eso va a ser necesario. Con tu sola presencia se va a modificar el ambiente espiritual reinante en el lugar adonde llegues.

Eso era lo que pasaba con Jesús. ¿Cuántas veces Jesús usó aceite para sanar a los enfermos? ¿Por qué? Simple, Él era. Escucha: Se levanta una tormenta y Jesús está durmiendo. Dice la traducción que estaba durmiendo, muchos creemos que no dormía, que velaba con los ojos cerrados. Dice que Él se levantó y reprendió a la tormenta.

El barquito llega al otra orilla, Él pone un pie y un endemoniado que estaba en el otro extremo de la isla viene y cae a sus pies. ¿Qué pasó? ¿En qué momento Jesús llamó a este hombre? Algunos dicen que en lugar de estar durmiendo, Jesús estaba haciendo una batalla contra el espíritu territorial de ese lugar. Lo estaba atando. Porque ninguno va a tomar el botín si primero no ata al hombre fuerte. La señal de que el hombre fuerte fue atado, fue que el endemoniado gadareno fue liberado.

Él no lo reprendió al gadareno; Él puso un pie allí y el gadareno quedó libre. Vino corriendo y gritando:” ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?”. El sólo hecho de haber venido Jesús allí, determinó que algo se quebrara en él. Lo libera.

La tormenta anterior se levantó para tratar de matar a Jesús o, al menos, impedir que llegara a la costa. Eso era demoníaco. ¿Por qué es importante atar al hombre fuerte? Porque según el hombre fuerte son los guardianes. Y los que te hacen daño son los guardianes, no el hombre fuerte. Puedes.

En ti están reunidos los cielos y la tierra. Y te lo demuestro. Tu cuerpo es polvo, pero en tu espíritu está la naturaleza de Dios. Eres un ser espiritual absoluto. Pero eres un ser natural absoluto, también. En ti, entonces, se unen cielos y tierra. Y cuando tú vas a un lugar, la presencia de Dios también está. Por lo tanto, cuando tú echas un poco de aceite en un lugar, no es solamente una persona haciéndolo, es Dios.

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De Esto no se Habla

Si no hay un día de retribución o venganza, no hay una siega. ¿Cuántos quieren una siega? Claro; en nuestra mente, el día de venganza es un juicio venidero, un día de veinticuatro horas que vamos a estar frente a un trono y Él nos va a juzgar. ¿Cuántos saben que yo ya fui juzgado? Y fui hallado culpable, por eso necesito a Cristo. Yo fui juzgado y fui hallado culpable. Y creo que tú también, por eso estás allí, firme y sin respirar, casi, escuchando esto a ver adónde te lleva. Por eso tengo un abogado, alguien que me defiende, que da la cara por mí. Cuando Dios me ve a mí, me ve a través de algo que se llama Cristo. Porque yo, soy culpable. Y ya fui juzgado, no tengo que volver a ser juzgado otra vez. El día de venganza no es un día cronológico. El día de venganza es una estación, un tiempo en Dios. El día de venganza, el día del Señor. El sábado. La época de la fiesta de tabernáculos. La fiesta de la cosecha, todo es el mismo día. Es un tiempo, una sazón en Dios. Es un kairos de Dios. Kairos no enfatiza la cronología del tiempo, sino de los eventos predeterminados a suceder dentro de un tiempo cronológico. Por ejemplo: el frío, en el invierno, es el kairos, no la fecha en que el invierno comienza.

El invierno no es determinado por cronología, sino por cuanto tiempo hace frío. Para Dios es invierno cuando hace frío. Aunque nuestro calendario diga otra cosa. Dios desafía nuestro calendario. Hace frío cuando a Él le viene en gana. Porque Dios no funciona por cronología, porque Dios no vive en tiempo. Dios es eterno, para Él no existe el tiempo. Eso es importante, porque en nuestra mente subconsciente, pensamos que todo se termina de acuerdo con un tiempo cronológico. Entonces pensamos que Dios ya tiene un día predeterminado en el que Cristo viene. Entonces a veces no nos apuramos en hacer nada, porque pensamos que hay un día predeterminado en que el Señor regresa. Que en nuestra mente lo vemos no muy lejano, a partir de estar juzgando cómo andan las situaciones en la tierra. Todo eso está bien, jugarlo si es que tú lo quieres hacer, pero recuerda, Dios es eterno y tiene existencia para siempre; los que tenemos prisa somos nosotros. Si esta no alcanza, Dios volverá a comenzar de nuevo con otra generación. Él no se preocupa ni se asusta por eso. A los que sí preocupa y asusta, es a nosotros. Recuerda que para Dios no existe la muerte, porque cuando tú estás ausente del cuerpo, estás presente con Él. Según Dios, nadie murió. Una de las cosas que es necesaria para que haya cosecha, es que la cizaña se queme.

La cizaña es venenosa, y daña el trigo. ¿Recuerdas la parábola del Reino, la que habla del sembrador, allá por Mateo 13? Es esa que dice que un buen sembrador sembró la semilla. Y la sembró en su campo. Y que luego vino un enemigo. ¿Recuerdas quiénes? Los hijos del malo. Y sabemos que el malo es el diablo. Pero resulta ser que el diablo no se procrea, así que cómo tiene hijos no lo sé. Claro está; los hijos del diablo son aquellos que son influenciados por él, así sea por ignorancia o adrede. Y dice que los hijos del diablo sembraron en el mismo campo. Claro, en nuestra mente, la cizaña es el mundo. Sólo tenemos un problema: De tal manera amó Dios, ¿a? El mundo. O sea: todo lo que Dios ha hecho, lo ha hecho por amor al mundo, no por los religiosos. Dios ama al mundo; a la iglesia la usa. El utiliza la iglesia por amor al mundo. Es decir que, si la iglesia no procura alcanzar al mundo, no es necesaria. Entonces, mucho me temo que cuando se habla de cizaña, no se está hablando del mundo.

(Mateo 13: 24) = Les refirió otra parábola, diciendo: el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; (¿Adónde dice que la sembró? En su campo.); (25) pero mientras dormían los hombres, (¿Quiénes dice que estaban durmiendo? Los hombres. ¡Despiértate!), vino un enemigo y sembró cizaña entre el trigo. (¿Dónde sembró la cizaña? Entre el trigo. Entonces, ¿Dónde está la cizaña? Entre el trigo. Hay un problema cuando le decimos a alguien incrédulo que es mundano. Entre otras cosas, eso es un reflejo, apenas, del orgullo y la pedantería que por años ha invadido la iglesia, con un convencimiento de ser ciudadanos de primera categoría y el resto del mundo poco más que una porquería. Eso, sin detenerse a pensar que en muchos casos, hay cristianos que viven peor que el mundo.)

(26) Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

(27) Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿No sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? (¿De dónde salió este manojo de porquería si yo sembré buena semilla? ¿Qué pasó con mi siembra? En el verso 28 le dicen que ha sido un enemigo el que ha hecho eso. – “¡Oh, bueno, déjalo por cuenta nuestra! ¡Arrancamos la cizaña esa y a otra cosa!” ¿Qué le dijo el Señor? No. No sea que arrancando la cizaña también arranquen trigo. ¿Entones? Entonces, eso significa que hasta el día de hoy, en el campo del Señor hay trigo y hay cizaña. Te llevo al inicio de este trabajo: si no se quema la cizaña, no hay siega.

(29) Él les dijo: no, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. (¿Qué quiere decir esto? Que la cizaña y el trigo eran muy parecidos. Eran casi imposibles de diferenciar. Y sí; todo el mundo viene con una Biblia bajo el brazo y se ven igualitos. Algunos usan corbatas más caras que las de otros, pero más o menos…)

(30) Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta (No es para siempre, es por un tiempo determinado. O sea: te doy permiso para que crezcan juntos, pero sólo hasta. Entonces, hay un día de separación. Estamos viviendo ese día. Crecimiento de iglesia, hoy, significa reducirse en número por causa de la cizaña que se cae. Antes de que llegue la gran siega, se van a reducir las iglesias. Y eso no es división, ni que la gente se enojó y se fue porque no la dejaban tocar la guitarrita en la plataforma, es otra cosa. Se tiene que ir la cizaña porque si no, no hay siega. Y Dios sí va a tener una siega). La siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. (Ahí tienes el ejemplo. Claro, ellos son gente agrícola. Ellos entienden el proceso de agricultura y están bien en claro respecto a lo que Dios está diciendo. Ahora vamos a interpretar la parábola).

(Verso 37) = Respondiendo él, les dijo: el que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

(38) El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. (Y sí; el domingo vas a mirar con desconfianza a unos cuantos en el templo, pero así es esto. Estamos mezclados y, salvo el Señor y gente con alto discernimiento, nadie sabe claramente quién es quién. Puedes ignorarlo, pero ahora lo sabes. Y en tiempos de información clara, ser ignorante es pecado. La palabra dice que en los últimos días, la sabiduría aumentará. No dijo la del mundo, dijo la sabiduría. ¿Qué haces tú que no aumentas la tuya? Auméntala. El poder del mundo, hoy, no es el dinero. Porque los que tienen dinero, son esclavos de los que saben algo. O sea que si tu búsqueda todavía es material, tú andas bien atrasado. Es mejor saber algo y el que tiene dinero, te lo trae. Ejemplo: ¿Crees que Bill Gates es poderoso? ¿Sí? Claro que sí, pero no por el dinero que tiene, que es mucho. Es poderoso porque todo el mundo se maneja como él piensa. El piensa algo y todo el mundo lo sigue y cambia sus formas. El inventa algo y todo el mundo cambia la forma de hacer negocios. Quisiera que pensaras por un momento quién está realmente controlando el planeta. Y si lees su biografía, vas a aprender algo respecto a un principio. Es un hombre común que pagó el precio por cultivar una idea. Básico.)

(Verso 39) = El enemigo que la sembró es el diablo; (Atención con esto. El diablo no es Satanás, es el vaso que Satanás usa. Hay mucho diablo en el mundo. Y en la iglesia también. Diablo es un vaso, Satanás es la esencia que llena ese vaso. Diablo significa “El que es usado por”. La serpiente fue un diablo. Jezabel fue un diablo.) la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. (Angelos; mensajeros. Hay una diferencia entre los ángeles de Cristo y los ángeles de Dios. Los de Dios, son seres espirituales; los de Cristo son sus mensajeros. A veces, nosotros. Ahora te da una parábola dentro de la parábola. Una analogía, una comparación, para que entiendas cómo es que terminan los tiempos presentes)

(40) De manera que como se arranca la cizaña, (Cualquier campesino sabe cómo se hace eso: hacia arriba. Se arranca, dice). Y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. (¿Cómo termina el asunto? Los malos se van. ¿Cuántos se quieren ir, ahora? Escuelita bíblica. Ahora te lo explica más a fondo el verso siguiente).

(41) Enviará el Hijo del Hombre (Que es Cristo) a sus ángeles, y recogerán de su reino (¿De dónde dice? De Su Reino. O sea: Lo que viene a buscar, ¿Lo viene a buscar de dónde? De Su Reino.) a todos los que sirven de tropiezo, (Ahora, por primera vez, interpreta lo que es la cizaña. Son gente que sirve de tropiezo. ¿Conoces a alguno?) y los que hacen iniquidad, (¿Tú crees que estoy bromeando? Si tu Biblia vale más de cinco dólares, lo que estoy leyendo lo tienes en letras rojas.) (42) y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

(43) Entonces, (¿Cuándo es entonces? Después de la separación.) los justos resplandecerán como el reino de su Padre. (Recién aquí, al vislumbrarse bien a los justos, puede venir la siega.)

Tiene que haber una separación para que el trigo no sea afectado por la cizaña. La cizaña era un grano bastardo que le llamaban darnol. Era venenosa, causaba mareos, convulsiones, adormecimiento y, finalmente, te mataba. Por eso había que seleccionar muy bien al trigo para que no se filtrara ninguno d estos granos bastardos. Lo que nunca nos imaginamos, es que no estamos hablando de un grano, sino de gente que sirve de tropiezo. Y si la iglesia no es zarandeada para que se caigan los que no son verdaderos, se nos envenena la visión. Eso no se nos había ocurrido, porque nuestra doctrina no lo permite. Porque al fin y al cabo no pensaban que íbamos a estar aquí en este tiempo. Según ellos Cristo venía a raptarnos mucho antes, y rescatarnos de nuestra responsabilidad. ¿Qué estamos haciendo nosotros? Esperando que Cristo venga. Pero resulta que Cristo no viene hasta que nosotros derrotemos a todos nuestros enemigos. El último de ellos, la muerte. ¿No dice la Biblia que el último enemigo a vencer es la muerte? ¿No dice Tesalonicenses que no todos moriremos, y que algunos seremos…? Esa es la gente que termina.

Mientras tanto, sabemos con seguridad que los reinos del mundo van a caer, porque así lo dice la palabra. O sea que tu oración no los salva, ni los mejora. Es estar orando en contra de la voluntad de Dios. Me refiero a orar para que se salven los reinos del mundo. Si te has olvidado lo que son los reinos del mundo, toma a la política, la economía, la educación, la medicina, la música y el entretenimiento. Se están cayendo. Vamos hacia una ciudad amoral. No inmoral, inmoral ya está hace mucho tiempo. Dije amoral. Eso es sin moral. Y mientras los reinos se están cayendo, la iglesia tiene que estar produciendo una alternativa. Para contener a las naciones que lleguen a pedirnos que les enseñemos el camino. Si hoy nos vinieran a preguntar, no sabríamos que responderles. Si todavía estamos dependiendo de ellos porque nosotros no sabemos para dónde ir. Eso sin mencionar que cada vez que profetizamos, ya sea por escrito, o por televisión, o por volantes, o por la radio, solemos equivocarnos tan feo que el mundo nos tiene por gente rara y confundida que no sabe cuál es su futuro. De manera que si quisieran saber para dónde ir, a la última que se les ocurriría preguntárselo, es a la iglesia.

Sin embargo la palabra nos dice, en Isaías 2 o Isaías 60, que grandes tinieblas cubrirán la tierra, pero que al mismo tiempo tiene ganas de ser una luz basada en la sabiduría. Porque esa luz no es de la farándula ni del oropel de luces multicolores, es de sabiduría. Eso es iluminación. Y la gente vendrá al monte de Sión, y ese eres tú. A decir enséñanos el camino de cómo se vive en la tierra. Porque no tenemos señales, no tenemos marcas terrenales, no tenemos la dirección. ¿Cómo haces tú para vivir tan bien en medio de esta tremenda crisis? Nuestra tarea es redefinir cómo es un ser humano, no cantar canciones y venderlas a la salida. Nos enseñaron que el diablo iba a estar suelto por un tiempo de un milenio, y después del milenio el diablo se soltaba por un tiempo. Independientemente de tu entendimiento escatológico, (Escatología es el estudio de los últimos tiempos); independientemente de cuál sea tu filiación doctrinal, quiero hacerte una pregunta. ¿Cómo se ata a un espíritu? Porque si vamos a atar al diablo por mil años, pregunto: ¿Cómo es que el diablo puede ser atado? ¡Es un espíritu! No podemos ponerle cadenas ni darle puñetazos. ¿Qué es lo único que ata a un espíritu?

¿Ya lo pensaste? ¿Y no llegaste a ninguna respuesta sólida, verdad? Claro, déjame decirte que el único tiempo en que Satanás está atado por mil años, es ahora. Imagínate si se desata. Donde quiera que la palabra tenga autoridad, él está atado. Pero él está atado en ti, pero suelto en tu vecino que no ha entendido todavía quién es Cristo. Él está atado por la palabra. Mil es un concepto. Los números, en la Biblia, son conceptos, no son números. Tú vas al estadio de fútbol y dices hay 50 mil personas, pero: ¿Las contaste? Vas al supermercado y dices: ¡Hay mil personas allí! ¿Las contaste? No, pero estás queriendo decir que está repleto, está lleno. Dice la Biblia que el ganado de mil collados es de Dios. ¡Claro! ¿Y la vaca que está en el monte mil uno, de quién es? ¡Pero la Biblia dice que son sólo mil collados! No, no está diciendo eso. Está diciendo que todas son suyas. O sea que mil, entonces, es un número de plenitud. Ahora bien; independientemente de lo que tú quieras entender del final, este es el tiempo de atar al diablo. Él está atado, pero dice que va a ser suelto por un ratito. ¡Por supuesto que tiene que serlo! Hay que dejarlo que haga algunas piruetas para que se caiga la cizaña.

Entiende esto: el único que puede tocar la casa de Dios, desde afuera, es Dios. Quien estremece la casa con esa lluvia y esa tempestad, es Dios. Y lo hace para que sólo el que está construido sobre la roca, permanezca. Si no se cae la cizaña, el mundo no ve la iglesia. El mundo va a venir a Dios cuando se manifiesten sus hijos en la tierra: la iglesia. Hoy la miran y ven división, confusión, competencia, materialismo, humanismo, shows, manipulaciones, ¿Sigo? Y no estoy inventando nada. Pon un programa de televisión cualquiera y vas a ver que, cuando se refieren a la iglesia, lo hacen como si ella fuera un hazmerreír. Y no es atinado echarle la culpa al diablo por eso, lo mejor sería dar un testimonio distinto que los deje sin argumentos. Los demonios siempre elaborar una mentira grande partiendo de algunas verdades más pequeñas. ¿Está claro? Ellos nos ven así. Son ignorantes, de acuerdo, pero hablan de lo que perciben. Digo. Nunca hay humo si no hubo fuego. A nadie le dicen payaso si no tiene los zapatos grandes. Bien; Dios quiere cambiar eso, por eso hay una reforma en la iglesia. Estamos cambiando nuestra mentalidad. Estamos redefiniendo el concepto de Dios, para que nosotros podamos traer la verdadera imagen a la tierra.

De ser esto demasiado visible, la única limitación que tendría un creyente, es una pared que lo divide del mundo y le provee salvación. Allí está la mayoría de la iglesia. Pero a medida que nos vamos adentrando en el tabernáculo, ya la libertad del atrio no existe, nos vamos poniendo más con unas bridas o riendas que nos pone Dios, hasta que ya no hacemos más lo que queremos, sino lo que vemos al Padre hacer. Afuera hay mucha libertad. Separada del mundo, pero libres. Todavía hay sacrificios en el altar de bronce. Todavía podemos ministrar liberación. Porque en el atrio sí puede haber demonios, pero si tú estás viviendo en el atrio, necesitas liberación, pero si ya estás en el Lugar Santo, entonces ya pasó eso. En el Lugar Santo está la alabanza, está lo profético, están los estandartes, está todo lo que tiene que ver con movimiento y ritualismo. Todo era ritualista en esta capacidad. Allí la luz es artificial, ahí está la teología. Ahí están los comentarios y todos los estudios bíblicos, y el candelero es la iglesia, lo dice Apocalipsis. Ahí está el mover carismático, pentecostal. Allí está la alabanza en el altar del incienso, con todas las canciones nuevas, los estandartes, la danza profética, todo esto es la edad de la iglesia. Ahí la gente está preocupada por movimiento, ministerio y dones.

Detrás del velo, sólo la naturaleza de Dios nos interesa. Allá no hay movimiento. Allá, lo que queremos, es convertirnos en Él. Allá no hay luz, a menos que tú no sepas encontrar a Dios. Si Dios aparece, hay luz. Si no aparece… Detrás del velo lo que hay, es Dios y nosotros participando en su naturaleza. La entrada a la próxima fase del mover de Dios es por la capacidad de tus virtudes y no por la habilidad de tus dones. Carácter nos lleva al próximo nivel con Dios, no carisma. El mover carismático tal como lo conocemos, alguien tiene que decirlo aunque resulte antipático, odioso y hasta digno de ser considerado blasfemo, ya pasó. Estamos entrando en otra etapa, en otra era. Y la iglesia se está preparando para eso. No estés triste. Esto es capacitación y con la capacitación, entras. Si no entiendes, puedes recibir daño, pero entendiendo no te pasa nada. Estamos atravesando el velo, estamos caminando por el tercer milenio, por el tercer día de Dios. Un día es como mil años y mil años como un día, ¿Recuerdas? Siglo veintiuno. Tercer día. Es el fundamento de la última casa, que va a tener una gloria mayor que la primera.

Entonces tenemos que aprender aquí, ahora, en medio de eso. Y rápido, porque hemos perdido mucho tiempo. Eso es lo que significa: “ocupaos en lo que regreso”. No cantar canciones. Ocupaos en lo que regreso. Una de las cosas que Jesús dijo a sus discípulos, fue que se ocuparan de lo que Él había estado predicando en tanto Él regresaba. Y nosotros, leyéndolo a la distancia en el tiempo, nos quedamos preguntándonos que cosa sería ocuparse mientras Él retornaba. ¿Quizás cantar lindas canciones románticas y llenas de amor hacia Él? Es bueno, pero no lo creo. Más bien, entiendo que ocuparse de las cosas del Reino mientras Él vuelve, es aprender a vivir como Dios quiere que vivamos aquí en la tierra, en tanto dure nuestra estadía visible en ella. Lo que en esto se representa, es algo que tiene que ver con el sistema de adoración a Dios, que en aquellos tiempos, se había convertido en algo falso, y como consecuencia de ello, se convierte en enemigo de Dios. Nota que el sistema había sido creado para adorar a Dios, pero para esos entonces ya no estaba adorando a Dios, sino al propio sistema en sí. De manera que esto, entonces, se estaba convirtiendo en enemigo de Dios, o sea: un orden religioso. Y ellos piden que les dé señales. Le dicen: Dame señales de cuándo va a suceder esto.

Y allí comienzan a decir: mira que van a haber señales en los cielos, que va a haber esto, que va a haber lo otro, que si el sol no brilla, que si la luna no brilla. Y nosotros enseguida nos volvimos astrólogos y dijimos: ¡Caramba, va a haber una catástrofe global! Escucha: para el tiempo de ellos, las estrellas serán las marcas para tener dirección en la vida. Ellos se guiaban por las estrellas, y no eran astrólogos. Es decir que era lo único que marcaba dirección en la vida. Joel dice: En aquel día. ¿Qué día? Claro, porque la Biblia te dice “aquel día”, y tú la miras y la arrojas hacia adelante. Pero a la Biblia la escribieron hace dos mil años, aquel día llegó. Por eso, mientras tú sigas mirando a la Biblia con sentido de futuro, jamás terminaremos. Alguien tiene que encarnar el asunto, alguien tiene que terminarlo. Tiene que levantarse una generación que le arranque el manto futurista a la palabra y diga: “Esto es aquello que dijo Fulano y hoy lo voy a cumplir yo”. “Úsame Señor para que esas palabras que están poniendo presión a mi vida cotidiana, se manifiesten en mí. Deja que yo sea el vientre que traiga la manifestación de eso que resta por cumplirse” Si no, no nos vamos.

Siempre hemos dialogado en torno a lo que la Biblia dice o no dice, pero muy pocas veces lo hemos hecho con entera libertad doctrinal. Porque si tú tomas tu Biblia y esperas que ella te hable de todo lo que aún no conoces, vas a tener que despojarte de la programación que tú doctrina denominacional ha producido en tu mente. De otro modo, tú agarras tu Biblia y la lees pero no te dice nada, porque tu doctrina no permite que ella te diga absolutamente nada que no haya sido primeramente aprobado por el núcleo de viejos cabezones que la interpretaron a su antojo para cimentar tu doctrina. Eso limita a la Biblia a un simple libro de historia, apto para leer una sola vez, como se hace con los libros densos, y luego colocarlo en un anaquel de nuestra biblioteca para decirles a los amigos que ahí tienen, yo he leído la Biblia. ¿Conoces mucha gente así? Yo la conozco. Y algunos, van a una iglesia. Pero si, por el contrario, la Biblia va a ser lo que fue dispuesto que fuera, una fuente inagotable, entonces cada vez que la tomes y la leas, vas a darte cuenta que todavía no sabes nada.

Si yo digo que esta parábola significa tal cosa, y todos los años que la leo significa lo mismo, ¿Para qué la vas seguir leyendo? Cuando estudiamos de un libro de historia en el colegio, el valor más grande de eso, fue que ejercitamos nuestra memoria con la finalidad de utilizarla luego para lo que realmente era valioso. Ya no me interesa cuando Cristóbal Colón descubrió América, lo que me interesa es haber podido ejercitar mi memoria y hoy poder recordar los hechos centrales, aunque haya olvidado los detalles. Para eso es la historia, no para que te la aprendas de memoria. Para ejercitar la cabeza. El libro de Joel dice que la luna, el sol, todo dejará de brillar. Bueno, pero eso no es una catástrofe, es una manera de mostrarte que todas las cosas que te daban guía, que te marcaban para dónde debías ir o no ir, con los magos incluidos, ya que la gente caminaba por las constelaciones de las estrellas y todo eso, dejarían de ser. Todas las marcas terrenales que eran confiables para saber adónde ir, dejaban de estar. Muy bien; déjame decirte que aquel día, es hoy. Ya no podemos confiar más en aquello que nos traía dirección, gobierno, hoy ya no lo produce. No alcanza con la economía, la política, la medicina, nada de eso produce dirección. Y no hay cómo saber adónde ir.

En aquel día, dice Joel, tus hijos y tus hijas tienen que ser proféticos, o no van a saber adónde ir. No se trata de profetizar. No es una opción. En este tiempo tienes que ser profético, que es la habilidad de ver la hostilidad futura, y detenerla antes que se manifieste. En ese día, es una obligación ser profético, no carismático. Parece hasta ridículo que la iglesia, la que debe ser la que esté preservando la tierra, ande cuidando sus pequeñas huertitas. Escucha: tu posición es la siguiente. Si llegaras a esa situación, aunque lo dudo, y tienes una huertita, y el mundo no tiene una, tienes que dársela o te pierdes la salvación. Esa es la posición de la iglesia. Entiende y aprende: todo lo que produce temor, es del diablo. ¿Cómo lo va a hacer Él? Lucas 11:49. Recuerda que en este capítulo Él está acusando a los fariseos y a los intérpretes de la ley, y les está diciendo: ¡Ay de vosotros, fariseos que diezman de la mente! ¡Ay de vosotros fariseos, que aman las primeras sillas! ¡Ay escribas hipócritas! ¿A cuántos les gustaría invitar a Cristo a su iglesia? ¡Ay de vosotros, también, intérpretes de la ley, porque cargáis a los hombres! ¡Ay, ustedes que edifican los sepulcros de los profetas! ¡Ay hipócritas, víboras, serpientes! Todas estas son las palabras maravillosas de nuestro amado Jesús, predicándoles a los líderes de la iglesia.

(Lucas 11: 49) = Por eso la sabiduría de Dios también dijo: les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán, y a otros perseguirán, (Es como si les dijera: ¡Ah! ¿Los mataste? Muy bien; te voy a enviar más, entonces. ¿Qué es lo que dice que va a enviar? Apóstoles y profetas. Escucha: ya los primeros dos estaban allí, y Él está prometiendo enviar más. Los primeros dos, estaban con Él. ¿Sabes qué? Ahora te tengo que enviar más de esto. Ahí es donde vino la compañía de Pablo, que eran de otra raza. Eran apóstoles, pero muy distintos a los primeros doce. Eran más violentos, más fuertes, más audaces.) (50) para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo, desde la sangre de Abel Lo cual significa que él era profeta) hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo; sí digo que será demandada de esta generación. (Y luego prosigue bendiciendo a la iglesia con sus “¡Ay!”. Estamos hablando de separación, de una preparación, para que tú tengas conciencia de lo que está aconteciendo, entonces cuando veas lo que está sucediendo en las iglesias, no te sientas ministerialmente como que estás atravesando algo satánico, sino que Dios nos está preparando para otra cosa. Es bueno entender y ver la mano de Dios en medio de cosas oscuras, porque así al menos tienes certeza de que Dios está en derredor.)

(Lucas 21: 25) = Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, (¿Te suena familiar, esto?) confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; (En Apocalipsis 17: 1, dice que la gran ramera está sentada sobre muchas aguas, es decir: mar. Y en 17:15 aclara que esas aguas son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas. O sea que de lo que estamos hablando aquí, es del bramido de la humanidad. ¿No te suena como que la humanidad está gimiendo por algo?) (26) desfalleciendo los hombres por temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. (¿Quién mueve eso? Dios. Entonces, quien está produciendo la crisis, es Dios. ¿Por qué? Porque si estás agarrado de lo secular, te caes tú también. Si estás aferrado a la economía terrenal, te caes tú también. Si tú dependes del dinero que tienes guardado en el banco, en lugar del diezmo que tienes almacenado en el Reino, te caes también.)

La Biblia dice así: En ese día, el que busque salvar su vida, (Su reputación, su dinero, sus hijos, su tiempo, su esposa, su familia, su cartera, sus propiedades, todo lo que represente tu vida y busques protegerlo, ¿Qué dice que pasará? Lo perderás. ¿Cuándo será eso? En aquel día. ¿Aquel día es cuándo? Hoy. Pero el que lo utiliza para el reino, lo gana. Eso determina quien se cae en el zamarreo. Y la que se cae es la cizaña. O sea: parecía ciudadano del Reino, pero era ciudadano de la Argentina. Tenía la Biblia, pero era ciudadano americano. No era del Reino. Porque si eres ciudadano del Reino, cuando se cae la ciudadanía americana, a ti no te afecta.

(27) Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

Me gustaría que me acompañes a ver qué es lo que está diciendo esto aquí. Primero dice: señales cósmicas. O sea: la tendencia espiritual, no existe. Es decir que no habrá señales para dónde ir, porque todo lo que producía señales, ya no existe. Todo lo que producía estabilidad, ya no existe. Ya no podemos confiar en política, gobiernos, bancos, nada. Las naciones, -dice- van a estar estresadas. Los grupos, los mares, ansiedad por causa de las circunstancias. Va a haber cierta perplejidad, donde la gente no va a poder ni saber entender qué hacer, todos perplejos, confundidos, sin dirección. Estamos viviendo ese tiempo. Los mares rugiendo, o sea: la gente no tiene descanso interno; está en un gemido constante. Porque no saben qué hacer. Como consecuencia, el corazón del hombre desfallecerá. Esas son las condiciones presentes, no las he visto en ninguna otra parte.

(Lucas 21: 20) = Pero cuando vieren a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado.

(21) Entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que estén en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.

(22) Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.

Esto quiere decir que tú no puedes participar de los tiempos finales. Tú no puedes participar de los propósitos de Dios en estos tiempos, sin que en tu espíritu, haya una dimensión de retribución de sus enemigos. Porque es eso lo que Él anda haciendo. No me entendiste. Dios está liberando a los justos, de la cizaña. Y si tú estás en su propósito, andas haciendo lo mismo. Es imposible ser parte del ejército final sin incorporar mentalmente, una dimensión de retribución, o de venganza. Claro que para nosotros los humanos, venganza es una palabra horrible, pero para Dios, en cambio, significa el día en que sus justos son liberados.

(23) Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! Porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo.

(24) Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.

(Verso 26) = desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.

(27) Entonces, (No antes; entonces) verán al Hijo del Hombre que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

La palabra Nube es la palabra nephos. Se utiliza cuando se refiere a la nube que se lo llevó, o que lo abrazó, y se utiliza en Hebreos donde habla de la nube de testigos. Se utiliza en Tesalonicenses cuando habla de la nube que lo trae, y la definición de esta palabra, es un tumulto de espíritus vivos en Cristo. Tumulto de espíritus. ¿Has visto en la lejanía una carretera en un día de sol? ¿Has visto que es como si se levantara de ella algo que se mueve y produce olas? Nephos. Es como que no se alcanza a ver claro. ¿Recuerdan cuando Cristo resucitó, que se vieron cientos y cientos de personas caminando por Jerusalén? La nube que lo abrazó, fue los muertos en Cristo, en la libertad de cautivos que Él se llevó. No fue que se lo llevó, fue que desapareció de su medio, lo abrazó. Hechos 3:19 dice que está abrazado en los cielos. Está detenido en los cielos. Hebreos nos dice que tenemos una nube de testigos. Ahí está el tío Pablo, el primito David, el abuelito Moisés, el tatarabuelo Abraham. Entró hasta la morenita Rahab. Están todos en la nube. Diciéndonos: ¡Terminen! ¡Por qué nosotros no podemos ser perfeccionados sin ustedes! Hebreos 11:39. ¡Terminen! La nube de testigos que lo recibe, es la misma que lo trae. Porque ellos vienen con Él. Es la iglesia. Apocalipsis dice que vienen millares de millares. Otro dice que vio a la Jerusalén descendiendo. Viene descendiendo. Vienen con Cristo, y nosotros somos recibidos en el mismo tumulto. ¿Cuándo? En el día de la retribución, de la venganza, veremos al Hijo que vendrá en una nube.

(28) Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca. (¿Redención de qué? Del sistema religioso. ¿Y cuál era la pregunta? ¿Cuándo se van a caer los sistemas religiosos? Él dice: cuando aparezcan estas cosas levanta tu cabeza, porque tu redención está cerca. Está hablando del sistema religioso. ¿Cuál fue la pregunta? ¿Cuándo van a acontecer estas cosas? ¿Qué cosas? Que no quedará una piedra sobre otra. Eso es lo que está contestando. Ahora si tú sacas eso del contexto y lo quieres convertir en escatología, allá tú. Yo te estoy leyendo el contexto completo. Podemos aplicarlo como tú quieras, pero mi enseñanza no es esa. Mi enseñanza es prepararte para el hoy. La actitud apropiada, entonces, que estamos viendo en este verso 28 es que levantemos la cabeza. No que nos asustemos y nos metamos en un templo, o vayamos a ayunar, no. Que levantemos la cabeza. O sea: párate firme, levanta tu cabeza y regocíjate porque el día de la retribución ha llegado y es día de jubileo para ti.)

Con esto quiero decirte que, lo único que te debe dar temor, es si no estás seguro que eres trigo. Porque el fuego que Dios trae, no quema el trigo. El zarandeo financiero no destruye las finanzas de los que tienen las finanzas sometidas a los principios del Reino. Imperativo. No entiendo que haya un mensaje más importante que este. Vamos a ver 2 Samuel. Y vamos a verlo desde una analogía, desde un ejemplo que entendemos muy bien porque lo hemos leído varias veces. 2 Samuel 22, y vamos a ver la vida de David. Él trae aquí un cántico de liberación. Claro, estamos hablando de un día de venganza que era un día de liberación. Regocijaos, dice, porque es el día de tu liberación. Es un cántico. Él está cantando esto con un entendimiento. Y los versos del 1 al 4 nos hablan del contexto del incidente. Leamos.

(2 Samuel 22: 1) = Habló David a Jehová las palabras de este cántico, el día que Jehová le había librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl. (Estamos hablando del sistema religioso de Saúl. Te voy a traer la analogía, ahora, para que veas que todo este lenguaje poético, (El sol y todas esas cosas); significan puntualmente lo que yo te digo. Este, entonces, es el contexto: David va a explicarte cómo fue su liberación de las garras religiosas de Saúl.)

(2) Dijo: Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador; (3) Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré. (Que es lo mismo que tú debes hacer ahora.) Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; salvador mío, de violencia me libraste.

(4) Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.

Esa es la iglesia. Dios no tiene enemigos en el mundo, porque el mundo es el campo. Los enemigos de Dios, son los que no caminan de acuerdo con su propósito, que son piedra de tropiezo, cizaña. De hecho, yo hablo de la parte que tiene que ver con nosotros. Nadie te dice que en el mundo no haya gente inicua que también se va a perder. Esto que te cuento tiene que ver con lo que va a pasar adentro de la iglesia, cuando empiece a agitarse todo aquello. Acuérdate que las primeras tres plagas, afectaron a Egipto y a Israel. ¿Por qué? Porque Israel no estaba listo para salir y andaban demasiado cómodos en Egipto. La iglesia anda igual. Seguimos dependiendo. Si cortamos a un cristiano del mundo, se muere. ¿Y si terminamos todas esas cosas, qué vamos a hacer? ¿Y qué piensas tú, que no vamos a terminar? Estos cuatro versos que te leí, dicen el contexto del cántico de David. Ahora déjame mostrarte cuál es el requisito para que ese zarandeo no te sacuda a ti. Estoy hablando de un comportamiento tal que Dios vea la sangre sobre el dintel de tu puerta.

(Verso 21) = Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado. (O sea que no hay nada pervertido en tu ministerio. Es necesaria integridad en todas las áreas. ¡Qué bueno está ese mensaje! ¿Cuánto te costó el CD? ¿Eh? ¿Veinte dólares? Ehhh… ¿Me lo prestas para copiarlo? Integridad. Escucha: en el Lugar Santo no es necesario eso, te puedes quedar como estás. Esto es si quieres cruzar el velo. Claro: para allá va la iglesia. Sí, era más o menos fácil hasta aquí, pero ahora es que vamos a entrar. Salir era fácil, mirábamos hacia atrás y decíamos: jamás vuelvo a hacer eso. Ya salimos. Pero el desierto no es la meta, es la senda. El desierto es para convertir esclavos en una generación con gobierno, con escuadras, con banderas, con sistema económico y sometido bajo un gobierno. Y hasta que eso no ocurre, no entran. Eran esclavos, no tenían estima propia, estaban hechos todos una bola de rechazos, allá eran reyes, sacerdotes, tenían escuadras, tenían orden, disciplina, doce tribus, banderas, arca, presencia de Dios, dinero, eran muy ricos y eran guerreros. ¿Qué los cambió? Algo que se llama “la iglesia del desierto”. Para eso es la iglesia. Para prepararte para entrar a lo que yo te estoy describiendo. Salir es fácil. Entrar ya no lo es tanto. De tres millones, entraron dos. Enterraron mil familias por semana, y nunca perdieron la visión. No es Caleb y Josué, son las características que representan a Caleb y Josué, que son las mismas que poseen la gente que sí va a terminar. Estudia a ver cuáles son esas características, y si tú no las tienes, búscalas.)

No son dos nombres, son dos íconos. Abre sus vidas y averigua de qué están hechos. Porque eso es lo que entra. Todo lo demás, se queda afuera. Ahí tienes un mensaje para un mes. Enterraron mil familias por semana, y no perdieron la visión. Ahí tienes una de las características. No son gente que se asusta porque se fueron cuatro familias de la iglesia. ¡Tiene que haber algo malo con el pastor, porque fíjate que se está yendo la gente! Separación para la siega. Pastorado actual no es bíblico, algo tiene que ocurrir. ¡Yo le dije que no invitara al hermano ese que trae mensajes raros! Si no cambias tus mensajes, se te queda adentro todo lo que no es Dios. Conforme a la limpieza de mis manos, me ha recompensado. ¿Por qué lo recompensó? Porque tenía manos limpias.

(Verso 22) = Porque yo he guardado los caminos de Jehová, (Caminos son los patrones, los principios de Dios. Llueva, truene o haya un tsunami. Por eso no andan preocupados) y no me aparté impíamente de mi Dios.

(23) Pues todos sus decretos estuvieron delante de mí, y no me he apartado de sus estatutos.

(24) Fui recto para con él, y me he guardado de mi maldad; (25) por lo cual (O sea, por estas razones o cualidades) me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista. (Cuidado: no limpias manos delante de tu amigo, porque a lo mejor para tu amigo tú ya eres íntegro, pero para Dios todavía no. Delante de sus ojos, que es un sistema de escudriñaje de la tierra que le es propio. Ahora bien: así como te dije que del uno al cuatro eran el contexto del cántico, ahora te digo que estos últimos, del 21 al 25, te dice por qué Dios, a él, lo mantuvo recto dentro de la crisis. Eso es lo que tenemos que hacer para mantenernos rectos. ¿Está claro, esto? Ahora vamos a ver cómo David describe esa liberación del sistema religioso en sus días).

(Verso 8) = La tierra fue conmovida, y tembló, (¡Un momento! ¿No estaba hablando él de como Dios lo libertó de la mano de Saúl? ¿Y cómo lo describe? ¡La tierra fue conmovida! ¡¡Se cae el sol!! ¡¡Va a haber caos!! No…está hablando de religión, fíjate. ¿De qué estaba hablando David?, verso uno:Habló David a Jehová, las palabras de este cántico, el día que Jehová lo había librado…de la iglesia religiosa. ¿Vamos a ver qué palabras habló?) y se conmovieron los cimientos de los cielos; (¡Prepárate, van a haber terremotos! No, tú no entiendes, se está sacudiendo la iglesia. Terremotos hay desde Adán hacia acá, hermano. Y aunque la CNN se asuste y nos asuste a todos, la realidad técnica e histórica nos dice que ahora hay menos que antes. “¡Hay un movimiento sísmico! ¡Te lo dije! ¡Cristo viene ya! Momento, hermanita; desde Adán que hay terremotos y Cristo todavía no volvió porque no terminamos lo que tenemos que terminar para que Él vuelva.) se estremecieron porque se indignó él.

(9) Humo subió de su nariz, y de su boca fuego consumidor; (Su boca son los mensajes) carbones fueron por él encendidos.

(10) E inclinó los cielos, y descendió; (¡Una visitación!) y había tinieblas debajo de sus pies.

(11) Y Cabalgó sobre un querubín, y voló; (¿Qué está describiendo David? Su libertad de Saúl. ¡Pero no termino de entenderlo! Eran poetas. Y así escribieron. Y si te quedas en la letra, te confundes todo y te haces un matete sin salida, un rollo tremendo y una doctrina que no te asegura prevalecer en el tiempo presente. ¿Cuántos están aprendiendo que si sacas una escritura de su contexto armas un batifondo monumental?)

(Verso 14) = Y tronó desde los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz; (Ahí viene el mensaje) envió sus saetas, (Ahí están sus mensajeros), y los dispersó. (¿A quiénes? A los religiosos.) y lanzó relámpagos, y los destruyó.

(16) Entonces, (Después de esta separación) aparecieron los torrentes de las aguas, y quedaron al descubierto (De qué estaba hecha la gente) los cimientos del mundo. (Cuando Él sopla, lo que queda se pregunta cómo pudo caerse el que se cayó. Ahí es donde se ve de qué está hecha la gente. Se ven los cimientos. Dice que en aquellos días, algunos construían con oro, otros con plata, otros con madera, heno, hojarasca. Nos hemos confundido mucho con eso, porque nos hemos sentido muy mal en lugares de mucha pobreza donde se construye, efectivamente, con esos materiales. ¡No puede ser que si se construye con hojarasca porque no hay dinero para otra cosa, eso esté mal delante de Dios! Hasta que leímos bien el verso. Y pudimos ver que allí, lo que decía, era que tuviéramos mucho cuidado en cómo construíamos, no con qué materiales.)

Ahh…¡Mi casa es de oro! Sí, pero ¿Cómo la hiciste? ¿Con popularidad, carisma y palabras bonitas? ¿Cómo la hiciste? ¡Ese es el punto! ¿Preparando a la gente o engañándola? El día lo revelará. Los cimientos van a ser expuestos. Es preferible tener la de hojarasca, pero construida con bases limpias y divinas, y no la de oro construida con el sistema humano. Los fundamentos serán revelados, si son falsos. Una está construida sobre la arena, otra está construida sobre la roca, pero ¿Sabes qué? Las dos están construidas. Y una vez terminadas, se ven iguales. Pero el Señor dice: “cuando viene la tormenta”. Cuidado: no dice si viene, dice cuándo viene. ¿Conclusión gramatical? Sí viene. Y cuando venga, se va a saber cuál está sobre la roca. Tiene que venir la tormenta, es la única forma que no se nos filtre lo que no es Dios. No todo lo que brilla, es oro. Ni todo lo negro es petróleo. Dice: quedaron al descubierto los cimientos del mundo… a la reprensión de Jehová, por el soplo del aliento de su nariz.

(Verso 17) = Envió desde lo alto y me tomó; me sacó de las muchas aguas.

(18) Me libró de poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo.

Escucha: todo tiene que ver con la separación. ¿Qué dice Hebreos 12:18-25? Una vez más, conmoveré los cielos y la tierra, para que todo aquello que es inconmovible, permanezca. ¿De qué está hablando? No se trata de nubes, es el sistema. ¿Quién lo hace? Dios. Claro, en una guerra que prepara Dios, ¿Por qué tendría que andar yo preocupado? O sea: te estoy ayudando un poco a que no te preocupes. Tranquilízate. Porque si tú estás bien, a la guerra la está trayendo Dios. Ahora; si tú no estás bien, entonces sí, por favor, preocúpate. Yo estoy seguro que el día que Moisés sacó a Israel de Egipto, hubieron muchos israelitas que dijeron: “¡No se me da la gana de comer cordero, hoy!” La Biblia no lo dice, es cierto, pero si no fuera como yo digo, sería la primera vez que Israel obedeció completa y por completo a una orden de Dios. Muchos egipcios salieron con ellos. Claro, no por visión, sino por conveniencia, porque ellos se llevaron el oro. Y fue precisamente la multitud mixta la que ocasionó que ellos no entraran. Porque pidieron carne y qué se yo. Israel nunca comió carne. Eran los egipcios que andaban con ellos los que pidieron carne. Así es hoy; hay gente que sale por visión y mandato, y gente que sale por conveniencia. Pero no sirve eso. Al poco tiempo empiezan a tironear espiritualmente y los problemas aparecen. No estoy hablando de bueyes perdidos en Dinamarca, estoy hablando de tu iglesia, pequeña, mediana o grande. Están allí también.

(Verso 40) = Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea; has humillado a mis enemigos debajo de mí, (41) y has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas. (¿Estás viendo esto?)

(Verso 44) = Me has librado de las contiendas del pueblo; me guardaste para que fuese cabeza de naciones; pueblo que yo no conocía me servirá.

(45) Los hijos de extraños se someterán a mí; al oír de mí, me obedecerán. (Nota lo que dios está tratando de hacer. Una vez que Él limpia todo el terreno, hasta las naciones extrañas se someten a ti. El mundo ama a Dios. A la que odia, es a la iglesia. Por eso andan buscando la otra dimensión. Si existe gente buscando soluciones psíquicas o esotéricas, es porque andan buscando y preguntando lo que se supone la iglesia debe entregarles o responderles. Porque el que entra al mundo del espíritu y no entra por la puerta, es un ladrón. De acuerdo, ellos son ladrones, entonces, porque no entraron por la puerta. Pero tú que sí has entrado por la puerta, tienes un grave problema: no sabes qué es lo que va a pasar. Ellos, sí. Profetizan bien y preciso. Son correctos, sólo que es la voluntad de Satanás, no la de Dios. Están con espíritus familiares trayendo palabras proféticas, mientras nosotros que tenemos al Espíritu Santo, no sabemos para dónde vamos. Reforma.)

Dios está preparando a la iglesia para los mejores tiempos de la iglesia en la tierra. Lo más grande, lo más maravilloso, no hay mejor tiempo que este para estar vivo en la tierra. Si tú vas a ser cristiano, este es el tiempo de ser parte de la iglesia, porque para dónde vamos es para arriba, para adelante y para lo fuerte. Se va a caer todo lo que no sirve. Es el día de la liberación de aquellos que con toda sinceridad y con pura motivación, y que con mucha pasión por los propósitos de Dios, han pagado un precio grande para servirles todos los días de su vida, se encuentran con este, su gran día, su enorme y tremendo día de jubileo. Lo que hemos visto constituye un patrón: la crisis produce separación. Aquellos que se oponen al propósito de Dios, tienen que ser descubiertos y expuestos. ¿Cuándo es que el trigo es evidente? Cuando Cristo y la unción son evidentes. Cuando los hijos del Reino se dejan ver. El tiempo de la siega, no es el tiempo donde se cosechan las almas perdidas solamente; se cosecha todo lo que ha llegado a madurez. Se cosecha la verdad, se cosecha el discernimiento, se cosecha la plenitud del espíritu, se cosecha la plenitud del cuerpo de Cristo, se cosecha la plenitud de la madurez del creyente, pero al mismo tiempo también maduró el espíritu del Anticristo, maduró todo aquello que es hostil al propósito de Dios, maduró el error, maduró todo aquello que es sutileza, maduró todo lo que viene en contra de lo que Cristo viene a hacer, todo lo que es anti. Todo lo que se ha sembrado, madura. El trigo y la cizaña. Dentro de la iglesia, y afuera también.

Y es en ese tiempo de madurez que se hace evidente quién es quién. Hoy se puede ver bien claro que una Biblia debajo del brazo no te hace cristiano. Antes, no. ¿Quién es la cizaña, el mundo? No. ¿Quién es la cizaña, el pecador? ¡El pecador sabe que es pecador! ¡La prostituta sabe que es prostituta! A eso no hay que revelarlo, se ve. El ateo te dice que es ateo. El homosexual te pide derechos. No están ocultos. No hay que separarlos, ya están separados. ¡Lo que sí hay que separar, son los lobos vestidos de ovejas! Que nadie sabe dónde están, por eso sirven de piedra de tropiezo. Es una forma de religión que niega el poder de terminar. El ocultismo te dice que es ocultismo. Son los de adentro, las doctrinas que se oponen al propósito de Dios. La obstinación de la tradición. Gente que termina idólatra de sus propias ideas. Hebreos 10:29 y 38 dice: “la gente que insultó al Espíritu de Gracia”, o sea: el legalismo. ¿Sigo? ¿Quién mató a Abel? Caín. ¿De afuera o de adentro? De adentro. ¿Quién descubrió el pecado de Noé? Su hijo, ¿De afuera o de adentro? De adentro. ¿Quién trató de socavar el reino de David? Absalón. ¿De afuera o de adentro? De adentro. ¿Quién fue el que entregó a Cristo? Judas Iscariote. ¿De afuera o de adentro? De adentro. ¿Qué es lo que te hace pensar que hoy va a ser diferente? ¿Quién crucificó al Señor, los filisteos? ¿Los romanos? ¡La iglesia!

Cristo dijo: “Muchos me dirán Señor, Señor”. ¿Cuántos? Muchos. “En aquel día”. ¿Cuándo? “¡Señor, en tu nombre profeticé!” ¡Fui diácono veinticinco años! ¡Eché fuera demonios! ¡Tuve campañas! – No te conozco. ¿Cómo que no me conoces? Escucha: dice: muchos vendrán en mí nombre. ¿Quiénes usan el nombre de Cristo? La iglesia. El mundo no lo usa. Lo triste de ese verso, es que dice que muchos llegarán hasta aquel día, engañados. No pocos, muchos. Entró Rahab, y se quedó Israel fuera. Hay una palabra que dice que hay gente que aunque no tiene la ley, la tiene escrita en sus corazones. Y aunque no es la ley, para ellos sí es una ley que los gobierna internamente. Pregunto yo: ¿Quién es salvo? No me contestes, sólo piensa.

(Mateo 22: 2) = El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo; (Anota: bodas, hijo, fiesta); (3) y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; (Anota: siervos, hay convidados, llamados); mas estos no quisieron venir. (Los llamados no quisieron venir).

(4) Volvió a enviar otros siervos, (Otros siervos) , diciendo: decid a los convidados: he aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas. (¿Cuántos saben que habrá una boda?)

(5) Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; (Global: agricultores y empresarios); (6) y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron. (Homicidas espirituales).

(7) Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó a la ciudad.

(8) Entonces dijo a sus siervos: las bodas a la verdad están preparadas, (Diga: están preparadas), más los que fueron convidados no eran dignos.

(9) Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis. (¿Cuántos saben que para entrar en las bodas hay que ser salvos?)

(10) Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. (¿Malos y buenos? Sí. Salvos, pero malos y buenos.)

(11) Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda.

A muchos de nosotros nos habían enseñado que esos eran los mantos de la justicia y de la salvación, pero para estar en la boda, para estar en ese lugar, tienes que tener ya el vestido blanco, porque si no tienes las vestiduras blancas, no entras. Sin embargo, parece que había uno allí que no tenía los mantos de boda. Estaba en la boda. Era salvo, estaba allí, pero no estaba vestido correctamente. ¿Cuáles son los mantos de boda? Pacto, compromiso, alianza. Gente adentro sin alianza, gente adentro sin compromiso, gente adentro sin pacto. Una pareja se mira a los ojos el día de su casamiento y se dice: “en las buenas y en las malas contigo”. ¿Qué te hace pensar que ese será un buen matrimonio sólo porque tienen una buena experiencia sexual un día domingo? Bien; Dios no va a casarse con gente que sólo tiene una buena experiencia con él un día domingo. No te ofendas. El que camina en amor, no se ofende. Pero piénsalo, ¿Sería justo que no compartamos las responsabilidades y los propósitos del reino?

Traigamos esto al nivel que mejor entendemos, el matrimonio terrenal. ¿Será justo que el hombre venga a ver y ocuparse de su esposa sólo en el fin de semana? O viceversa. ¿Será justo que ella se ocupe de él sólo en los fines de semana, y en el resto que se las arregle como pueda? No suena bien, ¿No es así? Tiene que haber un cambio. Porque yo no me puedo casar con nadie que no me mire a los ojos y me diga: en las buenas y en las malas. Y ese soy yo, que soy malo. ¿Qué menos Él? Ha llegado el tiempo y el día de asumir un compromiso serio con el Señor, no necesariamente con el pastorcito de la otra calle. Todo el mundo con el manto de boda. Listo; aquí estoy. No sé hacer mucho, pero lo que tengo lo pongo a tus pies. Y vámonos, y todo lo que es cizaña, se queda atrás. ¿Qué tenemos que hacer? Principios para que estudies:

1.- Aprende a manejar las tácticas del temor. No te dejes atemorizar por los tiempos. Entendemos que los tiempos van a ser fuertes, pero ya sabemos que es Dios el que está detrás de todo esto. Y si somos suyos, de nada nos tendremos que preocupar. Encara el futuro dejando de lado ese síndrome del avestruz. Encáralo con la frente en alto. En ese tiempo levanta la cabeza, porque es tú jubileo. Cuando te pregunten por la crisis, responde: “Ah, no sé; yo no estoy participando.” Y después vive de acuerdo con lo que estás declarando. Ahora bien; ¿Cómo nos deshacemos del temor? Dice que el perfecto amor echa fuera toda ansiedad. Esa palabra amor, es la palabra ágape. La primera definición en el griego de ágape, es “falta o ausencia de emoción”. El amor ágape no es emocional. Ágape es una decisión interna de permanecer. Ágape significa carácter. Entonces dice que el perfecto carácter echa fuera toda ansiedad, porque tenemos confianza en el día del juicio. ¿Por qué tengo confianza? Porque mis manos están limpias, porque mi carácter está bien, y ese perfecto carácter es el que echa fuera todo temor. Ágape. No es el perfecto amor del que se esgrime cuando se dan los besos en la puerta. Es el perfecto carácter de “ahí viene el príncipe de este mundo, pero aquí no tiene plataforma. El perfecto carácter echa fuera la ansiedad en el día del juicio. No es amor romántico. Nosotros hemos creado un amor, en la iglesia, que no le permite a Dios entrar. El amor de Dios no trae emociones. Dios no te visita para bendecirte, la bendición es una consecuencia de tu obediencia. Dios no opera por emociones. Tiene emociones, pero no rige su reino con emociones. Lo rige por principios.

2.- Reconoce cualquier tipo de racismo o discriminaciones que haya en ti. Porque nos estamos preparando para los samaritanos. La siega va a traer a todos samaritanos, prepárate para recibir distintas personas.

3.- Aprende a discernir los que están adentro. Muchos se van a desprender y a comenzar sus propias iglesias. Trata de no ser engañado. Es gente que está engañada y no sabe adónde ir, así que si se salen para comenzar algo propio, tú no te vayas detrás de ellos, discierne. Tiene que haber separación en los últimos días. Mo hay propósito ni visión fuera de lo que se llama pacto. Judas le llama a esa gente, “nubes vacías”.

4.- Examina y controla todas tus relaciones. Recuerda que las relaciones nos llevan al destino. Si tus relaciones son incorrectas, te llevan al destino incorrecto. Ministerialmente hablando, podemos conocer a todo el mundo en la iglesia, pero trabajar con todo el mundo en ella, no es correcto en este tiempo. Recuerda que si la cizaña se está separando, es porque no todos tenemos la misma visión. Comprende: mientras le llames al diablo “hermano”, nunca vas a saber quién es Satanás. Satanás no puede vencer a la iglesia desde afuera; tiene que meterse adentro. Revisa tus actividades. Los jóvenes, los niños, lo que se está estudiando, lo que se está cantando, lo que se está haciendo, las aspiraciones que se tienen en la escuela ¿producen la mentalidad correcta para el mañana, o simplemente son actividades para llenar el tiempo? ¿Qué vas a estudiar en la universidad, el sueño que papá no pudo cumplir, un deseo caprichoso tuyo, o hiciste una encuesta para saber qué es lo que va a demandarse mañana, para que cuando tú te gradúes, ya no seas obsoleto? Somos gente de reino. Seamos inteligentes y sabios, y que el Espíritu Santo te guíe.

5.- Desarrolla un plan de contingencia, un segundo plan, una alternativa, un plan “B”. Negocios del reino. Un negocio del reino no es un negocio cristiano. No es un negocio que está siendo administrado por gente cristiana, o comercializando un producto considerado cristiano. ¿Qué es un producto cristiano? ¿O cuál es un verdadero cristiano? ¿Un cantante secular que canta una canción cristiana se unge o un cantante cristiano que canta una canción mundana se contamina? Recuerda la anécdota católica de la mosca en agua bendita. ¿Se contamina el agua o se santifica la mosca? Porque la iglesia es un estilo de vida en la tierra. Se acabaron las doctrinas falsas. Le estamos quitando la máscara a todo lo que no es Dios. Así que desarrolle un plan alternativo. Un negocio de reino no es un negocio que hace un buen negocio y diezma, a eso lo puede hacer cualquiera que trabaja. Un negocio de reino es un negocio que le pertenece al Reino. Y que el dueño del negocio terrenal, sólo administra el dinero. Vive del negocio, pero todo el negocio le pertenece a Dios, si es que Él lo necesitara en cualquier momento. Es un negocio del Reino. Cuando tú tienes esa disposición íntima, Dios lo sabe y te pone millonadas en las manos. Perro cuando Él sabe que te los quieres quedar, no te pone nada. Expande tu mente.

6.- Reconoce al hombre que Dios ha escogido para el día. Sólo sujétate espiritualmente, con toda tu alma y tu pasión, a una visión encarnada en alguien que tú disciernes ha sido levantado y llamado por Dios para este mover y en este tiempo. Es tiempo de hacer alianzas aunque te duelan.

7.- Nunca eleves tu problema por encima de la autoridad de la palabra. En tiempos de crisis vamos a venir con distintos problemas. Te van a contestar con la palabra, no hay margen para la sanidad interior en este tiempo de separación. Porque si la palabra no resuelve tu problema, ¿A quién le vamos a orar? Si la palabra no resuelve tu problema, no te lo resuelve nadie. La mayor parte de los problemas radican en que le hemos fallado a un principio bíblico. La palabra sí tiene soluciones.

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El Tiempo de la Separación

Si no hay un día de retribución o venganza, no hay una siega. ¿Cuántos quieren una siega? Claro; en nuestra mente, el día de venganza es un juicio venidero, un día de veinticuatro horas que vamos a estar frente a un trono y Él nos va a juzgar. ¿Cuántos saben que yo ya fui juzgado? Y fui hallado culpable, por eso necesito a Cristo. Yo fui juzgado y fui hallado culpable. Y creo que tú también, por eso estás allí, firme y sin respirar, casi, escuchando esto a ver adónde te lleva. Por eso tengo un abogado, alguien que me defiende, que da la cara por mí. Cuando Dios me ve a mí, me ve a través de algo que se llama Cristo. Porque yo, soy culpable. Y ya fui juzgado, no tengo que volver a ser juzgado otra vez. El día de venganza no es un día cronológico. El día de venganza es una estación, un tiempo en Dios. El día de venganza, el día del Señor. El sábado. La época de la fiesta de tabernáculos. La fiesta de la cosecha, todo es el mismo día. Es un tiempo, una sazón en Dios. Es un kairos de Dios. Kairos no enfatiza la cronología del tiempo, sino de los eventos predeterminados a suceder dentro de un tiempo cronológico. Por ejemplo: el frío, en el invierno, es el kairos, no la fecha en que el invierno comienza.

El invierno no es determinado por cronología, sino por cuanto tiempo hace frío. Para Dios es invierno cuando hace frío. Aunque nuestro calendario diga otra cosa. Dios desafía nuestro calendario. Hace frío cuando a Él le viene en gana. Porque Dios no funciona por cronología, porque Dios no vive en tiempo. Dios es eterno, para Él no existe el tiempo. Eso es importante, porque en nuestra mente subconsciente, pensamos que todo se termina de acuerdo con un tiempo cronológico. Entonces pensamos que Dios ya tiene un día predeterminado en el que Cristo viene. Entonces a veces no nos apuramos en hacer nada, porque pensamos que hay un día predeterminado en que el Señor regresa. Que en nuestra mente lo vemos no muy lejano, a partir de estar juzgando cómo andan las situaciones en la tierra. Todo eso está bien, jugarlo si es que tú lo quieres hacer, pero recuerda, Dios es eterno y tiene existencia para siempre; los que tenemos prisa somos nosotros. Si esta no alcanza, Dios volverá a comenzar de nuevo con otra generación. Él no se preocupa ni se asusta por eso. A los que sí preocupa y asusta, es a nosotros. Recuerda que para Dios no existe la muerte, porque cuando tú estás ausente del cuerpo, estás presente con Él. Según Dios, nadie murió. Una de las cosas que es necesaria para que haya cosecha, es que la cizaña se queme.

La cizaña es venenosa, y daña el trigo. ¿Recuerdas la parábola del Reino, la que habla del sembrador, allá por Mateo 13? Es esa que dice que un buen sembrador sembró la semilla. Y la sembró en su campo. Y que luego vino un enemigo. ¿Recuerdas quiénes? Los hijos del malo. Y sabemos que el malo es el diablo. Pero resulta ser que el diablo no se procrea, así que cómo tiene hijos no lo sé. Claro está; los hijos del diablo son aquellos que son influenciados por él, así sea por ignorancia o adrede. Y dice que los hijos del diablo sembraron en el mismo campo. Claro, en nuestra mente, la cizaña es el mundo. Sólo tenemos un problema: De tal manera amó Dios, ¿a? El mundo. O sea: todo lo que Dios ha hecho, lo ha hecho por amor al mundo, no por los religiosos. Dios ama al mundo; a la iglesia la usa. El utiliza la iglesia por amor al mundo. Es decir que, si la iglesia no procura alcanzar al mundo, no es necesaria. Entonces, mucho me temo que cuando se habla de cizaña, no se está hablando del mundo.

(Mateo 13: 24) = Les refirió otra parábola, diciendo: el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; (¿Adónde dice que la sembró? En su campo.); (25) pero mientras dormían los hombres, (¿Quiénes dice que estaban durmiendo? Los hombres. ¡Despiértate!), vino un enemigo y sembró cizaña entre el trigo. (¿Dónde sembró la cizaña? Entre el trigo. Entonces, ¿Dónde está la cizaña? Entre el trigo. Hay un problema cuando le decimos a alguien incrédulo que es mundano. Entre otras cosas, eso es un reflejo, apenas, del orgullo y la pedantería que por años ha invadido la iglesia, con un convencimiento de ser ciudadanos de primera categoría y el resto del mundo poco más que una porquería. Eso, sin detenerse a pensar que en muchos casos, hay cristianos que viven peor que el mundo.)

(26) Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

(27) Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿No sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? (¿De dónde salió este manojo de porquería si yo sembré buena semilla? ¿Qué pasó con mi siembra? En el verso 28 le dicen que ha sido un enemigo el que ha hecho eso. – “¡Oh, bueno, déjalo por cuenta nuestra! ¡Arrancamos la cizaña esa y a otra cosa!” ¿Qué le dijo el Señor? No. No sea que arrancando la cizaña también arranquen trigo. ¿Entones? Entonces, eso significa que hasta el día de hoy, en el campo del Señor hay trigo y hay cizaña. Te llevo al inicio de este trabajo: si no se quema la cizaña, no hay siega.

(29) Él les dijo: no, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. (¿Qué quiere decir esto? Que la cizaña y el trigo eran muy parecidos. Eran casi imposibles de diferenciar. Y sí; todo el mundo viene con una Biblia bajo el brazo y se ven igualitos. Algunos usan corbatas más caras que las de otros, pero más o menos…)

(30) Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta (No es para siempre, es por un tiempo determinado. O sea: te doy permiso para que crezcan juntos, pero sólo hasta. Entonces, hay un día de separación. Estamos viviendo ese día. Crecimiento de iglesia, hoy, significa reducirse en número por causa de la cizaña que se cae. Antes de que llegue la gran siega, se van a reducir las iglesias. Y eso no es división, ni que la gente se enojó y se fue porque no la dejaban tocar la guitarrita en la plataforma, es otra cosa. Se tiene que ir la cizaña porque si no, no hay siega. Y Dios sí va a tener una siega). La siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. (Ahí tienes el ejemplo. Claro, ellos son gente agrícola. Ellos entienden el proceso de agricultura y están bien en claro respecto a lo que Dios está diciendo. Ahora vamos a interpretar la parábola).

(Verso 37) = Respondiendo él, les dijo: el que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

(38) El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. (Y sí; el domingo vas a mirar con desconfianza a unos cuantos en el templo, pero así es esto. Estamos mezclados y, salvo el Señor y gente con alto discernimiento, nadie sabe claramente quién es quién. Puedes ignorarlo, pero ahora lo sabes. Y en tiempos de información clara, ser ignorante es pecado. La palabra dice que en los últimos días, la sabiduría aumentará. No dijo la del mundo, dijo la sabiduría. ¿Qué haces tú que no aumentas la tuya? Auméntala. El poder del mundo, hoy, no es el dinero. Porque los que tienen dinero, son esclavos de los que saben algo. O sea que si tu búsqueda todavía es material, tú andas bien atrasado. Es mejor saber algo y el que tiene dinero, te lo trae. Ejemplo: ¿Crees que Bill Gates es poderoso? ¿Sí? Claro que sí, pero no por el dinero que tiene, que es mucho. Es poderoso porque todo el mundo se maneja como él piensa. El piensa algo y todo el mundo lo sigue y cambia sus formas. El inventa algo y todo el mundo cambia la forma de hacer negocios. Quisiera que pensaras por un momento quién está realmente controlando el planeta. Y si lees su biografía, vas a aprender algo respecto a un principio. Es un hombre común que pagó el precio por cultivar una idea. Básico.)

(Verso 39) = El enemigo que la sembró es el diablo; (Atención con esto. El diablo no es Satanás, es el vaso que Satanás usa. Hay mucho diablo en el mundo. Y en la iglesia también. Diablo es un vaso, Satanás es la esencia que llena ese vaso. Diablo significa “El que es usado por”. La serpiente fue un diablo. Jezabel fue un diablo.) la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. (Angelos; mensajeros. Hay una diferencia entre los ángeles de Cristo y los ángeles de Dios. Los de Dios, son seres espirituales; los de Cristo son sus mensajeros. A veces, nosotros. Ahora te da una parábola dentro de la parábola. Una analogía, una comparación, para que entiendas cómo es que terminan los tiempos presentes)

(40) De manera que como se arranca la cizaña, (Cualquier campesino sabe cómo se hace eso: hacia arriba. Se arranca, dice). Y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. (¿Cómo termina el asunto? Los malos se van. ¿Cuántos se quieren ir, ahora? Escuelita bíblica. Ahora te lo explica más a fondo el verso siguiente).

(41) Enviará el Hijo del Hombre (Que es Cristo) a sus ángeles, y recogerán de su reino (¿De dónde dice? De Su Reino. O sea: Lo que viene a buscar, ¿Lo viene a buscar de dónde? De Su Reino.) a todos los que sirven de tropiezo, (Ahora, por primera vez, interpreta lo que es la cizaña. Son gente que sirve de tropiezo. ¿Conoces a alguno?) y los que hacen iniquidad, (¿Tú crees que estoy bromeando? Si tu Biblia vale más de cinco dólares, lo que estoy leyendo lo tienes en letras rojas.) (42) y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

(43) Entonces, (¿Cuándo es entonces? Después de la separación.) los justos resplandecerán como el reino de su Padre. (Recién aquí, al vislumbrarse bien a los justos, puede venir la siega.)

Tiene que haber una separación para que el trigo no sea afectado por la cizaña. La cizaña era un grano bastardo que le llamaban darnol. Era venenosa, causaba mareos, convulsiones, adormecimiento y, finalmente, te mataba. Por eso había que seleccionar muy bien al trigo para que no se filtrara ninguno d estos granos bastardos. Lo que nunca nos imaginamos, es que no estamos hablando de un grano, sino de gente que sirve de tropiezo. Y si la iglesia no es zarandeada para que se caigan los que no son verdaderos, se nos envenena la visión. Eso no se nos había ocurrido, porque nuestra doctrina no lo permite. Porque al fin y al cabo no pensaban que íbamos a estar aquí en este tiempo. Según ellos Cristo venía a raptarnos mucho antes, y rescatarnos de nuestra responsabilidad. ¿Qué estamos haciendo nosotros? Esperando que Cristo venga. Pero resulta que Cristo no viene hasta que nosotros derrotemos a todos nuestros enemigos. El último de ellos, la muerte. ¿No dice la Biblia que el último enemigo a vencer es la muerte? ¿No dice Tesalonicenses que no todos moriremos, y que algunos seremos…? Esa es la gente que termina.

Mientras tanto, sabemos con seguridad que los reinos del mundo van a caer, porque así lo dice la palabra. O sea que tu oración no los salva, ni los mejora. Es estar orando en contra de la voluntad de Dios. Me refiero a orar para que se salven los reinos del mundo. Si te has olvidado lo que son los reinos del mundo, toma a la política, la economía, la educación, la medicina, la música y el entretenimiento. Se están cayendo. Vamos hacia una ciudad amoral. No inmoral, inmoral ya está hace mucho tiempo. Dije amoral. Eso es sin moral. Y mientras los reinos se están cayendo, la iglesia tiene que estar produciendo una alternativa. Para contener a las naciones que lleguen a pedirnos que les enseñemos el camino. Si hoy nos vinieran a preguntar, no sabríamos que responderles. Si todavía estamos dependiendo de ellos porque nosotros no sabemos para dónde ir. Eso sin mencionar que cada vez que profetizamos, ya sea por escrito, o por televisión, o por volantes, o por la radio, solemos equivocarnos tan feo que el mundo nos tiene por gente rara y confundida que no sabe cuál es su futuro. De manera que si quisieran saber para dónde ir, a la última que se les ocurriría preguntárselo, es a la iglesia.

Sin embargo la palabra nos dice, en Isaías 2 o Isaías 60, que grandes tinieblas cubrirán la tierra, pero que al mismo tiempo tiene ganas de ser una luz basada en la sabiduría. Porque esa luz no es de la farándula ni del oropel de luces multicolores, es de sabiduría. Eso es iluminación. Y la gente vendrá al monte de Sión, y ese eres tú. A decir enséñanos el camino de cómo se vive en la tierra. Porque no tenemos señales, no tenemos marcas terrenales, no tenemos la dirección. ¿Cómo haces tú para vivir tan bien en medio de esta tremenda crisis? Nuestra tarea es redefinir cómo es un ser humano, no cantar canciones y venderlas a la salida. Nos enseñaron que el diablo iba a estar suelto por un tiempo de un milenio, y después del milenio el diablo se soltaba por un tiempo. Independientemente de tu entendimiento escatológico, (Escatología es el estudio de los últimos tiempos); independientemente de cuál sea tu filiación doctrinal, quiero hacerte una pregunta. ¿Cómo se ata a un espíritu? Porque si vamos a atar al diablo por mil años, pregunto: ¿Cómo es que el diablo puede ser atado? ¡Es un espíritu! No podemos ponerle cadenas ni darle puñetazos. ¿Qué es lo único que ata a un espíritu?

¿Ya lo pensaste? ¿Y no llegaste a ninguna respuesta sólida, verdad? Claro, déjame decirte que el único tiempo en que Satanás está atado por mil años, es ahora. Imagínate si se desata. Donde quiera que la palabra tenga autoridad, él está atado. Pero él está atado en ti, pero suelto en tu vecino que no ha entendido todavía quién es Cristo. Él está atado por la palabra. Mil es un concepto. Los números, en la Biblia, son conceptos, no son números. Tú vas al estadio de fútbol y dices hay 50 mil personas, pero: ¿Las contaste? Vas al supermercado y dices: ¡Hay mil personas allí! ¿Las contaste? No, pero estás queriendo decir que está repleto, está lleno. Dice la Biblia que el ganado de mil collados es de Dios. ¡Claro! ¿Y la vaca que está en el monte mil uno, de quién es? ¡Pero la Biblia dice que son sólo mil collados! No, no está diciendo eso. Está diciendo que todas son suyas. O sea que mil, entonces, es un número de plenitud. Ahora bien; independientemente de lo que tú quieras entender del final, este es el tiempo de atar al diablo. Él está atado, pero dice que va a ser suelto por un ratito. ¡Por supuesto que tiene que serlo! Hay que dejarlo que haga algunas piruetas para que se caiga la cizaña.

Entiende esto: el único que puede tocar la casa de Dios, desde afuera, es Dios. Quien estremece la casa con esa lluvia y esa tempestad, es Dios. Y lo hace para que sólo el que está construido sobre la roca, permanezca. Si no se cae la cizaña, el mundo no ve la iglesia. El mundo va a venir a Dios cuando se manifiesten sus hijos en la tierra: la iglesia. Hoy la miran y ven división, confusión, competencia, materialismo, humanismo, shows, manipulaciones, ¿Sigo? Y no estoy inventando nada. Pon un programa de televisión cualquiera y vas a ver que, cuando se refieren a la iglesia, lo hacen como si ella fuera un hazmerreír. Y no es atinado echarle la culpa al diablo por eso, lo mejor sería dar un testimonio distinto que los deje sin argumentos. Los demonios siempre elaborar una mentira grande partiendo de algunas verdades más pequeñas. ¿Está claro? Ellos nos ven así. Son ignorantes, de acuerdo, pero hablan de lo que perciben. Digo. Nunca hay humo si no hubo fuego. A nadie le dicen payaso si no tiene los zapatos grandes. Bien; Dios quiere cambiar eso, por eso hay una reforma en la iglesia. Estamos cambiando nuestra mentalidad. Estamos redefiniendo el concepto de Dios, para que nosotros podamos traer la verdadera imagen a la tierra.

De ser esto demasiado visible, la única limitación que tendría un creyente, es una pared que lo divide del mundo y le provee salvación. Allí está la mayoría de la iglesia. Pero a medida que nos vamos adentrando en el tabernáculo, ya la libertad del atrio no existe, nos vamos poniendo más con unas bridas o riendas que nos pone Dios, hasta que ya no hacemos más lo que queremos, sino lo que vemos al Padre hacer. Afuera hay mucha libertad. Separada del mundo, pero libres. Todavía hay sacrificios en el altar de bronce. Todavía podemos ministrar liberación. Porque en el atrio sí puede haber demonios, pero si tú estás viviendo en el atrio, necesitas liberación, pero si ya estás en el Lugar Santo, entonces ya pasó eso. En el Lugar Santo está la alabanza, está lo profético, están los estandartes, está todo lo que tiene que ver con movimiento y ritualismo. Todo era ritualista en esta capacidad. Allí la luz es artificial, ahí está la teología. Ahí están los comentarios y todos los estudios bíblicos, y el candelero es la iglesia, lo dice Apocalipsis. Ahí está el mover carismático, pentecostal. Allí está la alabanza en el altar del incienso, con todas las canciones nuevas, los estandartes, la danza profética, todo esto es la edad de la iglesia. Ahí la gente está preocupada por movimiento, ministerio y dones.

Detrás del velo, sólo la naturaleza de Dios nos interesa. Allá no hay movimiento. Allá, lo que queremos, es convertirnos en Él. Allá no hay luz, a menos que tú no sepas encontrar a Dios. Si Dios aparece, hay luz. Si no aparece… Detrás del velo lo que hay, es Dios y nosotros participando en su naturaleza. La entrada a la próxima fase del mover de Dios es por la capacidad de tus virtudes y no por la habilidad de tus dones. Carácter nos lleva al próximo nivel con Dios, no carisma. El mover carismático tal como lo conocemos, alguien tiene que decirlo aunque resulte antipático, odioso y hasta digno de ser considerado blasfemo, ya pasó. Estamos entrando en otra etapa, en otra era. Y la iglesia se está preparando para eso. No estés triste. Esto es capacitación y con la capacitación, entras. Si no entiendes, puedes recibir daño, pero entendiendo no te pasa nada. Estamos atravesando el velo, estamos caminando por el tercer milenio, por el tercer día de Dios. Un día es como mil años y mil años como un día, ¿Recuerdas? Siglo veintiuno. Tercer día. Es el fundamento de la última casa, que va a tener una gloria mayor que la primera.

Entonces tenemos que aprender aquí, ahora, en medio de eso. Y rápido, porque hemos perdido mucho tiempo. Eso es lo que significa: “ocupaos en lo que regreso”. No cantar canciones. Ocupaos en lo que regreso. Una de las cosas que Jesús dijo a sus discípulos, fue que se ocuparan de lo que Él había estado predicando en tanto Él regresaba. Y nosotros, leyéndolo a la distancia en el tiempo, nos quedamos preguntándonos que cosa sería ocuparse mientras Él retornaba. ¿Quizás cantar lindas canciones románticas y llenas de amor hacia Él? Es bueno, pero no lo creo. Más bien, entiendo que ocuparse de las cosas del Reino mientras Él vuelve, es aprender a vivir como Dios quiere que vivamos aquí en la tierra, en tanto dure nuestra estadía visible en ella. Lo que en esto se representa, es algo que tiene que ver con el sistema de adoración a Dios, que en aquellos tiempos, se había convertido en algo falso, y como consecuencia de ello, se convierte en enemigo de Dios. Nota que el sistema había sido creado para adorar a Dios, pero para esos entonces ya no estaba adorando a Dios, sino al propio sistema en sí. De manera que esto, entonces, se estaba convirtiendo en enemigo de Dios, o sea: un orden religioso. Y ellos piden que les dé señales. Le dicen: Dame señales de cuándo va a suceder esto.

Y allí comienzan a decir: mira que van a haber señales en los cielos, que va a haber esto, que va a haber lo otro, que si el sol no brilla, que si la luna no brilla. Y nosotros enseguida nos volvimos astrólogos y dijimos: ¡Caramba, va a haber una catástrofe global! Escucha: para el tiempo de ellos, las estrellas serán las marcas para tener dirección en la vida. Ellos se guiaban por las estrellas, y no eran astrólogos. Es decir que era lo único que marcaba dirección en la vida. Joel dice: En aquel día. ¿Qué día? Claro, porque la Biblia te dice “aquel día”, y tú la miras y la arrojas hacia adelante. Pero a la Biblia la escribieron hace dos mil años, aquel día llegó. Por eso, mientras tú sigas mirando a la Biblia con sentido de futuro, jamás terminaremos. Alguien tiene que encarnar el asunto, alguien tiene que terminarlo. Tiene que levantarse una generación que le arranque el manto futurista a la palabra y diga: “Esto es aquello que dijo Fulano y hoy lo voy a cumplir yo”. “Úsame Señor para que esas palabras que están poniendo presión a mi vida cotidiana, se manifiesten en mí. Deja que yo sea el vientre que traiga la manifestación de eso que resta por cumplirse” Si no, no nos vamos.

Siempre hemos dialogado en torno a lo que la Biblia dice o no dice, pero muy pocas veces lo hemos hecho con entera libertad doctrinal. Porque si tú tomas tu Biblia y esperas que ella te hable de todo lo que aún no conoces, vas a tener que despojarte de la programación que tú doctrina denominacional ha producido en tu mente. De otro modo, tú agarras tu Biblia y la lees pero no te dice nada, porque tu doctrina no permite que ella te diga absolutamente nada que no haya sido primeramente aprobado por el núcleo de viejos cabezones que la interpretaron a su antojo para cimentar tu doctrina. Eso limita a la Biblia a un simple libro de historia, apto para leer una sola vez, como se hace con los libros densos, y luego colocarlo en un anaquel de nuestra biblioteca para decirles a los amigos que ahí tienen, yo he leído la Biblia. ¿Conoces mucha gente así? Yo la conozco. Y algunos, van a una iglesia. Pero si, por el contrario, la Biblia va a ser lo que fue dispuesto que fuera, una fuente inagotable, entonces cada vez que la tomes y la leas, vas a darte cuenta que todavía no sabes nada.

Si yo digo que esta parábola significa tal cosa, y todos los años que la leo significa lo mismo, ¿Para qué la vas seguir leyendo? Cuando estudiamos de un libro de historia en el colegio, el valor más grande de eso, fue que ejercitamos nuestra memoria con la finalidad de utilizarla luego para lo que realmente era valioso. Ya no me interesa cuando Cristóbal Colón descubrió América, lo que me interesa es haber podido ejercitar mi memoria y hoy poder recordar los hechos centrales, aunque haya olvidado los detalles. Para eso es la historia, no para que te la aprendas de memoria. Para ejercitar la cabeza. El libro de Joel dice que la luna, el sol, todo dejará de brillar. Bueno, pero eso no es una catástrofe, es una manera de mostrarte que todas las cosas que te daban guía, que te marcaban para dónde debías ir o no ir, con los magos incluidos, ya que la gente caminaba por las constelaciones de las estrellas y todo eso, dejarían de ser. Todas las marcas terrenales que eran confiables para saber adónde ir, dejaban de estar. Muy bien; déjame decirte que aquel día, es hoy. Ya no podemos confiar más en aquello que nos traía dirección, gobierno, hoy ya no lo produce. No alcanza con la economía, la política, la medicina, nada de eso produce dirección. Y no hay cómo saber adónde ir.

En aquel día, dice Joel, tus hijos y tus hijas tienen que ser proféticos, o no van a saber adónde ir. No se trata de profetizar. No es una opción. En este tiempo tienes que ser profético, que es la habilidad de ver la hostilidad futura, y detenerla antes que se manifieste. En ese día, es una obligación ser profético, no carismático. Parece hasta ridículo que la iglesia, la que debe ser la que esté preservando la tierra, ande cuidando sus pequeñas huertitas. Escucha: tu posición es la siguiente. Si llegaras a esa situación, aunque lo dudo, y tienes una huertita, y el mundo no tiene una, tienes que dársela o te pierdes la salvación. Esa es la posición de la iglesia. Entiende y aprende: todo lo que produce temor, es del diablo. ¿Cómo lo va a hacer Él? Lucas 11:49. Recuerda que en este capítulo Él está acusando a los fariseos y a los intérpretes de la ley, y les está diciendo: ¡Ay de vosotros, fariseos que diezman de la mente! ¡Ay de vosotros fariseos, que aman las primeras sillas! ¡Ay escribas hipócritas! ¿A cuántos les gustaría invitar a Cristo a su iglesia? ¡Ay de vosotros, también, intérpretes de la ley, porque cargáis a los hombres! ¡Ay, ustedes que edifican los sepulcros de los profetas! ¡Ay hipócritas, víboras, serpientes! Todas estas son las palabras maravillosas de nuestro amado Jesús, predicándoles a los líderes de la iglesia.

(Lucas 11: 49) = Por eso la sabiduría de Dios también dijo: les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán, y a otros perseguirán, (Es como si les dijera: ¡Ah! ¿Los mataste? Muy bien; te voy a enviar más, entonces. ¿Qué es lo que dice que va a enviar? Apóstoles y profetas. Escucha: ya los primeros dos estaban allí, y Él está prometiendo enviar más. Los primeros dos, estaban con Él. ¿Sabes qué? Ahora te tengo que enviar más de esto. Ahí es donde vino la compañía de Pablo, que eran de otra raza. Eran apóstoles, pero muy distintos a los primeros doce. Eran más violentos, más fuertes, más audaces.) (50) para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo, desde la sangre de Abel Lo cual significa que él era profeta) hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo; sí digo que será demandada de esta generación. (Y luego prosigue bendiciendo a la iglesia con sus “¡Ay!”. Estamos hablando de separación, de una preparación, para que tú tengas conciencia de lo que está aconteciendo, entonces cuando veas lo que está sucediendo en las iglesias, no te sientas ministerialmente como que estás atravesando algo satánico, sino que Dios nos está preparando para otra cosa. Es bueno entender y ver la mano de Dios en medio de cosas oscuras, porque así al menos tienes certeza de que Dios está en derredor.)

(Lucas 21: 25) = Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, (¿Te suena familiar, esto?) confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; (En Apocalipsis 17: 1, dice que la gran ramera está sentada sobre muchas aguas, es decir: mar. Y en 17:15 aclara que esas aguas son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas. O sea que de lo que estamos hablando aquí, es del bramido de la humanidad. ¿No te suena como que la humanidad está gimiendo por algo?) (26) desfalleciendo los hombres por temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. (¿Quién mueve eso? Dios. Entonces, quien está produciendo la crisis, es Dios. ¿Por qué? Porque si estás agarrado de lo secular, te caes tú también. Si estás aferrado a la economía terrenal, te caes tú también. Si tú dependes del dinero que tienes guardado en el banco, en lugar del diezmo que tienes almacenado en el Reino, te caes también.)

La Biblia dice así: En ese día, el que busque salvar su vida, (Su reputación, su dinero, sus hijos, su tiempo, su esposa, su familia, su cartera, sus propiedades, todo lo que represente tu vida y busques protegerlo, ¿Qué dice que pasará? Lo perderás. ¿Cuándo será eso? En aquel día. ¿Aquel día es cuándo? Hoy. Pero el que lo utiliza para el reino, lo gana. Eso determina quien se cae en el zamarreo. Y la que se cae es la cizaña. O sea: parecía ciudadano del Reino, pero era ciudadano de la Argentina. Tenía la Biblia, pero era ciudadano americano. No era del Reino. Porque si eres ciudadano del Reino, cuando se cae la ciudadanía americana, a ti no te afecta.

(27) Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

Me gustaría que me acompañes a ver qué es lo que está diciendo esto aquí. Primero dice: señales cósmicas. O sea: la tendencia espiritual, no existe. Es decir que no habrá señales para dónde ir, porque todo lo que producía señales, ya no existe. Todo lo que producía estabilidad, ya no existe. Ya no podemos confiar en política, gobiernos, bancos, nada. Las naciones, -dice- van a estar estresadas. Los grupos, los mares, ansiedad por causa de las circunstancias. Va a haber cierta perplejidad, donde la gente no va a poder ni saber entender qué hacer, todos perplejos, confundidos, sin dirección. Estamos viviendo ese tiempo. Los mares rugiendo, o sea: la gente no tiene descanso interno; está en un gemido constante. Porque no saben qué hacer. Como consecuencia, el corazón del hombre desfallecerá. Esas son las condiciones presentes, no las he visto en ninguna otra parte.

(Lucas 21: 20) = Pero cuando vieren a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado.

(21) Entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que estén en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.

(22) Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.

Esto quiere decir que tú no puedes participar de los tiempos finales. Tú no puedes participar de los propósitos de Dios en estos tiempos, sin que en tu espíritu, haya una dimensión de retribución de sus enemigos. Porque es eso lo que Él anda haciendo. No me entendiste. Dios está liberando a los justos, de la cizaña. Y si tú estás en su propósito, andas haciendo lo mismo. Es imposible ser parte del ejército final sin incorporar mentalmente, una dimensión de retribución, o de venganza. Claro que para nosotros los humanos, venganza es una palabra horrible, pero para Dios, en cambio, significa el día en que sus justos son liberados.

(23) Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! Porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo.

(24) Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.

(Verso 26) = desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.

(27) Entonces, (No antes; entonces) verán al Hijo del Hombre que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

La palabra Nube es la palabra nephos. Se utiliza cuando se refiere a la nube que se lo llevó, o que lo abrazó, y se utiliza en Hebreos donde habla de la nube de testigos. Se utiliza en Tesalonicenses cuando habla de la nube que lo trae, y la definición de esta palabra, es un tumulto de espíritus vivos en Cristo. Tumulto de espíritus. ¿Has visto en la lejanía una carretera en un día de sol? ¿Has visto que es como si se levantara de ella algo que se mueve y produce olas? Nephos. Es como que no se alcanza a ver claro. ¿Recuerdan cuando Cristo resucitó, que se vieron cientos y cientos de personas caminando por Jerusalén? La nube que lo abrazó, fue los muertos en Cristo, en la libertad de cautivos que Él se llevó. No fue que se lo llevó, fue que desapareció de su medio, lo abrazó. Hechos 3:19 dice que está abrazado en los cielos. Está detenido en los cielos. Hebreos nos dice que tenemos una nube de testigos. Ahí está el tío Pablo, el primito David, el abuelito Moisés, el tatarabuelo Abraham. Entró hasta la morenita Rahab. Están todos en la nube. Diciéndonos: ¡Terminen! ¡Por qué nosotros no podemos ser perfeccionados sin ustedes! Hebreos 11:39. ¡Terminen! La nube de testigos que lo recibe, es la misma que lo trae. Porque ellos vienen con Él. Es la iglesia. Apocalipsis dice que vienen millares de millares. Otro dice que vio a la Jerusalén descendiendo. Viene descendiendo. Vienen con Cristo, y nosotros somos recibidos en el mismo tumulto. ¿Cuándo? En el día de la retribución, de la venganza, veremos al Hijo que vendrá en una nube.

(28) Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca. (¿Redención de qué? Del sistema religioso. ¿Y cuál era la pregunta? ¿Cuándo se van a caer los sistemas religiosos? Él dice: cuando aparezcan estas cosas levanta tu cabeza, porque tu redención está cerca. Está hablando del sistema religioso. ¿Cuál fue la pregunta? ¿Cuándo van a acontecer estas cosas? ¿Qué cosas? Que no quedará una piedra sobre otra. Eso es lo que está contestando. Ahora si tú sacas eso del contexto y lo quieres convertir en escatología, allá tú. Yo te estoy leyendo el contexto completo. Podemos aplicarlo como tú quieras, pero mi enseñanza no es esa. Mi enseñanza es prepararte para el hoy. La actitud apropiada, entonces, que estamos viendo en este verso 28 es que levantemos la cabeza. No que nos asustemos y nos metamos en un templo, o vayamos a ayunar, no. Que levantemos la cabeza. O sea: párate firme, levanta tu cabeza y regocíjate porque el día de la retribución ha llegado y es día de jubileo para ti.)

Con esto quiero decirte que, lo único que te debe dar temor, es si no estás seguro que eres trigo. Porque el fuego que Dios trae, no quema el trigo. El zarandeo financiero no destruye las finanzas de los que tienen las finanzas sometidas a los principios del Reino. Imperativo. No entiendo que haya un mensaje más importante que este. Vamos a ver 2 Samuel. Y vamos a verlo desde una analogía, desde un ejemplo que entendemos muy bien porque lo hemos leído varias veces. 2 Samuel 22, y vamos a ver la vida de David. Él trae aquí un cántico de liberación. Claro, estamos hablando de un día de venganza que era un día de liberación. Regocijaos, dice, porque es el día de tu liberación. Es un cántico. Él está cantando esto con un entendimiento. Y los versos del 1 al 4 nos hablan del contexto del incidente. Leamos.

(2 Samuel 22: 1) = Habló David a Jehová las palabras de este cántico, el día que Jehová le había librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl. (Estamos hablando del sistema religioso de Saúl. Te voy a traer la analogía, ahora, para que veas que todo este lenguaje poético, (El sol y todas esas cosas); significan puntualmente lo que yo te digo. Este, entonces, es el contexto: David va a explicarte cómo fue su liberación de las garras religiosas de Saúl.)

(2) Dijo: Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador; (3) Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré. (Que es lo mismo que tú debes hacer ahora.) Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; salvador mío, de violencia me libraste.

(4) Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.

Esa es la iglesia. Dios no tiene enemigos en el mundo, porque el mundo es el campo. Los enemigos de Dios, son los que no caminan de acuerdo con su propósito, que son piedra de tropiezo, cizaña. De hecho, yo hablo de la parte que tiene que ver con nosotros. Nadie te dice que en el mundo no haya gente inicua que también se va a perder. Esto que te cuento tiene que ver con lo que va a pasar adentro de la iglesia, cuando empiece a agitarse todo aquello. Acuérdate que las primeras tres plagas, afectaron a Egipto y a Israel. ¿Por qué? Porque Israel no estaba listo para salir y andaban demasiado cómodos en Egipto. La iglesia anda igual. Seguimos dependiendo. Si cortamos a un cristiano del mundo, se muere. ¿Y si terminamos todas esas cosas, qué vamos a hacer? ¿Y qué piensas tú, que no vamos a terminar? Estos cuatro versos que te leí, dicen el contexto del cántico de David. Ahora déjame mostrarte cuál es el requisito para que ese zarandeo no te sacuda a ti. Estoy hablando de un comportamiento tal que Dios vea la sangre sobre el dintel de tu puerta.

(Verso 21) = Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado. (O sea que no hay nada pervertido en tu ministerio. Es necesaria integridad en todas las áreas. ¡Qué bueno está ese mensaje! ¿Cuánto te costó el CD? ¿Eh? ¿Veinte dólares? Ehhh… ¿Me lo prestas para copiarlo? Integridad. Escucha: en el Lugar Santo no es necesario eso, te puedes quedar como estás. Esto es si quieres cruzar el velo. Claro: para allá va la iglesia. Sí, era más o menos fácil hasta aquí, pero ahora es que vamos a entrar. Salir era fácil, mirábamos hacia atrás y decíamos: jamás vuelvo a hacer eso. Ya salimos. Pero el desierto no es la meta, es la senda. El desierto es para convertir esclavos en una generación con gobierno, con escuadras, con banderas, con sistema económico y sometido bajo un gobierno. Y hasta que eso no ocurre, no entran. Eran esclavos, no tenían estima propia, estaban hechos todos una bola de rechazos, allá eran reyes, sacerdotes, tenían escuadras, tenían orden, disciplina, doce tribus, banderas, arca, presencia de Dios, dinero, eran muy ricos y eran guerreros. ¿Qué los cambió? Algo que se llama “la iglesia del desierto”. Para eso es la iglesia. Para prepararte para entrar a lo que yo te estoy describiendo. Salir es fácil. Entrar ya no lo es tanto. De tres millones, entraron dos. Enterraron mil familias por semana, y nunca perdieron la visión. No es Caleb y Josué, son las características que representan a Caleb y Josué, que son las mismas que poseen la gente que sí va a terminar. Estudia a ver cuáles son esas características, y si tú no las tienes, búscalas.)

No son dos nombres, son dos íconos. Abre sus vidas y averigua de qué están hechos. Porque eso es lo que entra. Todo lo demás, se queda afuera. Ahí tienes un mensaje para un mes. Enterraron mil familias por semana, y no perdieron la visión. Ahí tienes una de las características. No son gente que se asusta porque se fueron cuatro familias de la iglesia. ¡Tiene que haber algo malo con el pastor, porque fíjate que se está yendo la gente! Separación para la siega. Pastorado actual no es bíblico, algo tiene que ocurrir. ¡Yo le dije que no invitara al hermano ese que trae mensajes raros! Si no cambias tus mensajes, se te queda adentro todo lo que no es Dios. Conforme a la limpieza de mis manos, me ha recompensado. ¿Por qué lo recompensó? Porque tenía manos limpias.

(Verso 22) = Porque yo he guardado los caminos de Jehová, (Caminos son los patrones, los principios de Dios. Llueva, truene o haya un tsunami. Por eso no andan preocupados) y no me aparté impíamente de mi Dios.

(23) Pues todos sus decretos estuvieron delante de mí, y no me he apartado de sus estatutos.

(24) Fui recto para con él, y me he guardado de mi maldad; (25) por lo cual (O sea, por estas razones o cualidades) me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista. (Cuidado: no limpias manos delante de tu amigo, porque a lo mejor para tu amigo tú ya eres íntegro, pero para Dios todavía no. Delante de sus ojos, que es un sistema de escudriñaje de la tierra que le es propio. Ahora bien: así como te dije que del uno al cuatro eran el contexto del cántico, ahora te digo que estos últimos, del 21 al 25, te dice por qué Dios, a él, lo mantuvo recto dentro de la crisis. Eso es lo que tenemos que hacer para mantenernos rectos. ¿Está claro, esto? Ahora vamos a ver cómo David describe esa liberación del sistema religioso en sus días).

(Verso 8) = La tierra fue conmovida, y tembló, (¡Un momento! ¿No estaba hablando él de como Dios lo libertó de la mano de Saúl? ¿Y cómo lo describe? ¡La tierra fue conmovida! ¡¡Se cae el sol!! ¡¡Va a haber caos!! No…está hablando de religión, fíjate. ¿De qué estaba hablando David?, verso uno:Habló David a Jehová, las palabras de este cántico, el día que Jehová lo había librado…de la iglesia religiosa. ¿Vamos a ver qué palabras habló?) y se conmovieron los cimientos de los cielos; (¡Prepárate, van a haber terremotos! No, tú no entiendes, se está sacudiendo la iglesia. Terremotos hay desde Adán hacia acá, hermano. Y aunque la CNN se asuste y nos asuste a todos, la realidad técnica e histórica nos dice que ahora hay menos que antes. “¡Hay un movimiento sísmico! ¡Te lo dije! ¡Cristo viene ya! Momento, hermanita; desde Adán que hay terremotos y Cristo todavía no volvió porque no terminamos lo que tenemos que terminar para que Él vuelva.) se estremecieron porque se indignó él.

(9) Humo subió de su nariz, y de su boca fuego consumidor; (Su boca son los mensajes) carbones fueron por él encendidos.

(10) E inclinó los cielos, y descendió; (¡Una visitación!) y había tinieblas debajo de sus pies.

(11) Y Cabalgó sobre un querubín, y voló; (¿Qué está describiendo David? Su libertad de Saúl. ¡Pero no termino de entenderlo! Eran poetas. Y así escribieron. Y si te quedas en la letra, te confundes todo y te haces un matete sin salida, un rollo tremendo y una doctrina que no te asegura prevalecer en el tiempo presente. ¿Cuántos están aprendiendo que si sacas una escritura de su contexto armas un batifondo monumental?)

(Verso 14) = Y tronó desde los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz; (Ahí viene el mensaje) envió sus saetas, (Ahí están sus mensajeros), y los dispersó. (¿A quiénes? A los religiosos.) y lanzó relámpagos, y los destruyó.

(16) Entonces, (Después de esta separación) aparecieron los torrentes de las aguas, y quedaron al descubierto (De qué estaba hecha la gente) los cimientos del mundo. (Cuando Él sopla, lo que queda se pregunta cómo pudo caerse el que se cayó. Ahí es donde se ve de qué está hecha la gente. Se ven los cimientos. Dice que en aquellos días, algunos construían con oro, otros con plata, otros con madera, heno, hojarasca. Nos hemos confundido mucho con eso, porque nos hemos sentido muy mal en lugares de mucha pobreza donde se construye, efectivamente, con esos materiales. ¡No puede ser que si se construye con hojarasca porque no hay dinero para otra cosa, eso esté mal delante de Dios! Hasta que leímos bien el verso. Y pudimos ver que allí, lo que decía, era que tuviéramos mucho cuidado en cómo construíamos, no con qué materiales.)

Ahh…¡Mi casa es de oro! Sí, pero ¿Cómo la hiciste? ¿Con popularidad, carisma y palabras bonitas? ¿Cómo la hiciste? ¡Ese es el punto! ¿Preparando a la gente o engañándola? El día lo revelará. Los cimientos van a ser expuestos. Es preferible tener la de hojarasca, pero construida con bases limpias y divinas, y no la de oro construida con el sistema humano. Los fundamentos serán revelados, si son falsos. Una está construida sobre la arena, otra está construida sobre la roca, pero ¿Sabes qué? Las dos están construidas. Y una vez terminadas, se ven iguales. Pero el Señor dice: “cuando viene la tormenta”. Cuidado: no dice si viene, dice cuándo viene. ¿Conclusión gramatical? Sí viene. Y cuando venga, se va a saber cuál está sobre la roca. Tiene que venir la tormenta, es la única forma que no se nos filtre lo que no es Dios. No todo lo que brilla, es oro. Ni todo lo negro es petróleo. Dice: quedaron al descubierto los cimientos del mundo… a la reprensión de Jehová, por el soplo del aliento de su nariz.

(Verso 17) = Envió desde lo alto y me tomó; me sacó de las muchas aguas.

(18) Me libró de poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo.

Escucha: todo tiene que ver con la separación. ¿Qué dice Hebreos 12:18-25? Una vez más, conmoveré los cielos y la tierra, para que todo aquello que es inconmovible, permanezca. ¿De qué está hablando? No se trata de nubes, es el sistema. ¿Quién lo hace? Dios. Claro, en una guerra que prepara Dios, ¿Por qué tendría que andar yo preocupado? O sea: te estoy ayudando un poco a que no te preocupes. Tranquilízate. Porque si tú estás bien, a la guerra la está trayendo Dios. Ahora; si tú no estás bien, entonces sí, por favor, preocúpate. Yo estoy seguro que el día que Moisés sacó a Israel de Egipto, hubieron muchos israelitas que dijeron: “¡No se me da la gana de comer cordero, hoy!” La Biblia no lo dice, es cierto, pero si no fuera como yo digo, sería la primera vez que Israel obedeció completa y por completo a una orden de Dios. Muchos egipcios salieron con ellos. Claro, no por visión, sino por conveniencia, porque ellos se llevaron el oro. Y fue precisamente la multitud mixta la que ocasionó que ellos no entraran. Porque pidieron carne y qué se yo. Israel nunca comió carne. Eran los egipcios que andaban con ellos los que pidieron carne. Así es hoy; hay gente que sale por visión y mandato, y gente que sale por conveniencia. Pero no sirve eso. Al poco tiempo empiezan a tironear espiritualmente y los problemas aparecen. No estoy hablando de bueyes perdidos en Dinamarca, estoy hablando de tu iglesia, pequeña, mediana o grande. Están allí también.

(Verso 40) = Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea; has humillado a mis enemigos debajo de mí, (41) y has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas. (¿Estás viendo esto?)

(Verso 44) = Me has librado de las contiendas del pueblo; me guardaste para que fuese cabeza de naciones; pueblo que yo no conocía me servirá.

(45) Los hijos de extraños se someterán a mí; al oír de mí, me obedecerán. (Nota lo que dios está tratando de hacer. Una vez que Él limpia todo el terreno, hasta las naciones extrañas se someten a ti. El mundo ama a Dios. A la que odia, es a la iglesia. Por eso andan buscando la otra dimensión. Si existe gente buscando soluciones psíquicas o esotéricas, es porque andan buscando y preguntando lo que se supone la iglesia debe entregarles o responderles. Porque el que entra al mundo del espíritu y no entra por la puerta, es un ladrón. De acuerdo, ellos son ladrones, entonces, porque no entraron por la puerta. Pero tú que sí has entrado por la puerta, tienes un grave problema: no sabes qué es lo que va a pasar. Ellos, sí. Profetizan bien y preciso. Son correctos, sólo que es la voluntad de Satanás, no la de Dios. Están con espíritus familiares trayendo palabras proféticas, mientras nosotros que tenemos al Espíritu Santo, no sabemos para dónde vamos. Reforma.)

Dios está preparando a la iglesia para los mejores tiempos de la iglesia en la tierra. Lo más grande, lo más maravilloso, no hay mejor tiempo que este para estar vivo en la tierra. Si tú vas a ser cristiano, este es el tiempo de ser parte de la iglesia, porque para dónde vamos es para arriba, para adelante y para lo fuerte. Se va a caer todo lo que no sirve. Es el día de la liberación de aquellos que con toda sinceridad y con pura motivación, y que con mucha pasión por los propósitos de Dios, han pagado un precio grande para servirles todos los días de su vida, se encuentran con este, su gran día, su enorme y tremendo día de jubileo. Lo que hemos visto constituye un patrón: la crisis produce separación. Aquellos que se oponen al propósito de Dios, tienen que ser descubiertos y expuestos. ¿Cuándo es que el trigo es evidente? Cuando Cristo y la unción son evidentes. Cuando los hijos del Reino se dejan ver. El tiempo de la siega, no es el tiempo donde se cosechan las almas perdidas solamente; se cosecha todo lo que ha llegado a madurez. Se cosecha la verdad, se cosecha el discernimiento, se cosecha la plenitud del espíritu, se cosecha la plenitud del cuerpo de Cristo, se cosecha la plenitud de la madurez del creyente, pero al mismo tiempo también maduró el espíritu del Anticristo, maduró todo aquello que es hostil al propósito de Dios, maduró el error, maduró todo aquello que es sutileza, maduró todo lo que viene en contra de lo que Cristo viene a hacer, todo lo que es anti. Todo lo que se ha sembrado, madura. El trigo y la cizaña. Dentro de la iglesia, y afuera también.

Y es en ese tiempo de madurez que se hace evidente quién es quién. Hoy se puede ver bien claro que una Biblia debajo del brazo no te hace cristiano. Antes, no. ¿Quién es la cizaña, el mundo? No. ¿Quién es la cizaña, el pecador? ¡El pecador sabe que es pecador! ¡La prostituta sabe que es prostituta! A eso no hay que revelarlo, se ve. El ateo te dice que es ateo. El homosexual te pide derechos. No están ocultos. No hay que separarlos, ya están separados. ¡Lo que sí hay que separar, son los lobos vestidos de ovejas! Que nadie sabe dónde están, por eso sirven de piedra de tropiezo. Es una forma de religión que niega el poder de terminar. El ocultismo te dice que es ocultismo. Son los de adentro, las doctrinas que se oponen al propósito de Dios. La obstinación de la tradición. Gente que termina idólatra de sus propias ideas. Hebreos 10:29 y 38 dice: “la gente que insultó al Espíritu de Gracia”, o sea: el legalismo. ¿Sigo? ¿Quién mató a Abel? Caín. ¿De afuera o de adentro? De adentro. ¿Quién descubrió el pecado de Noé? Su hijo, ¿De afuera o de adentro? De adentro. ¿Quién trató de socavar el reino de David? Absalón. ¿De afuera o de adentro? De adentro. ¿Quién fue el que entregó a Cristo? Judas Iscariote. ¿De afuera o de adentro? De adentro. ¿Qué es lo que te hace pensar que hoy va a ser diferente? ¿Quién crucificó al Señor, los filisteos? ¿Los romanos? ¡La iglesia!

Cristo dijo: “Muchos me dirán Señor, Señor”. ¿Cuántos? Muchos. “En aquel día”. ¿Cuándo? “¡Señor, en tu nombre profeticé!” ¡Fui diácono veinticinco años! ¡Eché fuera demonios! ¡Tuve campañas! – No te conozco. ¿Cómo que no me conoces? Escucha: dice: muchos vendrán en mí nombre. ¿Quiénes usan el nombre de Cristo? La iglesia. El mundo no lo usa. Lo triste de ese verso, es que dice que muchos llegarán hasta aquel día, engañados. No pocos, muchos. Entró Rahab, y se quedó Israel fuera. Hay una palabra que dice que hay gente que aunque no tiene la ley, la tiene escrita en sus corazones. Y aunque no es la ley, para ellos sí es una ley que los gobierna internamente. Pregunto yo: ¿Quién es salvo? No me contestes, sólo piensa.

(Mateo 22: 2) = El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo; (Anota: bodas, hijo, fiesta); (3) y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; (Anota: siervos, hay convidados, llamados); mas estos no quisieron venir. (Los llamados no quisieron venir).

(4) Volvió a enviar otros siervos, (Otros siervos) , diciendo: decid a los convidados: he aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas. (¿Cuántos saben que habrá una boda?)

(5) Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; (Global: agricultores y empresarios); (6) y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron. (Homicidas espirituales).

(7) Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó a la ciudad.

(8) Entonces dijo a sus siervos: las bodas a la verdad están preparadas, (Diga: están preparadas), más los que fueron convidados no eran dignos.

(9) Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis. (¿Cuántos saben que para entrar en las bodas hay que ser salvos?)

(10) Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. (¿Malos y buenos? Sí. Salvos, pero malos y buenos.)

(11) Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda.

A muchos de nosotros nos habían enseñado que esos eran los mantos de la justicia y de la salvación, pero para estar en la boda, para estar en ese lugar, tienes que tener ya el vestido blanco, porque si no tienes las vestiduras blancas, no entras. Sin embargo, parece que había uno allí que no tenía los mantos de boda. Estaba en la boda. Era salvo, estaba allí, pero no estaba vestido correctamente. ¿Cuáles son los mantos de boda? Pacto, compromiso, alianza. Gente adentro sin alianza, gente adentro sin compromiso, gente adentro sin pacto. Una pareja se mira a los ojos el día de su casamiento y se dice: “en las buenas y en las malas contigo”. ¿Qué te hace pensar que ese será un buen matrimonio sólo porque tienen una buena experiencia sexual un día domingo? Bien; Dios no va a casarse con gente que sólo tiene una buena experiencia con él un día domingo. No te ofendas. El que camina en amor, no se ofende. Pero piénsalo, ¿Sería justo que no compartamos las responsabilidades y los propósitos del reino?

Traigamos esto al nivel que mejor entendemos, el matrimonio terrenal. ¿Será justo que el hombre venga a ver y ocuparse de su esposa sólo en el fin de semana? O viceversa. ¿Será justo que ella se ocupe de él sólo en los fines de semana, y en el resto que se las arregle como pueda? No suena bien, ¿No es así? Tiene que haber un cambio. Porque yo no me puedo casar con nadie que no me mire a los ojos y me diga: en las buenas y en las malas. Y ese soy yo, que soy malo. ¿Qué menos Él? Ha llegado el tiempo y el día de asumir un compromiso serio con el Señor, no necesariamente con el pastorcito de la otra calle. Todo el mundo con el manto de boda. Listo; aquí estoy. No sé hacer mucho, pero lo que tengo lo pongo a tus pies. Y vámonos, y todo lo que es cizaña, se queda atrás. ¿Qué tenemos que hacer? Principios para que estudies:

1.- Aprende a manejar las tácticas del temor. No te dejes atemorizar por los tiempos. Entendemos que los tiempos van a ser fuertes, pero ya sabemos que es Dios el que está detrás de todo esto. Y si somos suyos, de nada nos tendremos que preocupar. Encara el futuro dejando de lado ese síndrome del avestruz. Encáralo con la frente en alto. En ese tiempo levanta la cabeza, porque es tú jubileo. Cuando te pregunten por la crisis, responde: “Ah, no sé; yo no estoy participando.” Y después vive de acuerdo con lo que estás declarando. Ahora bien; ¿Cómo nos deshacemos del temor? Dice que el perfecto amor echa fuera toda ansiedad. Esa palabra amor, es la palabra ágape. La primera definición en el griego de ágape, es “falta o ausencia de emoción”. El amor ágape no es emocional. Ágape es una decisión interna de permanecer. Ágape significa carácter. Entonces dice que el perfecto carácter echa fuera toda ansiedad, porque tenemos confianza en el día del juicio. ¿Por qué tengo confianza? Porque mis manos están limpias, porque mi carácter está bien, y ese perfecto carácter es el que echa fuera todo temor. Ágape. No es el perfecto amor del que se esgrime cuando se dan los besos en la puerta. Es el perfecto carácter de “ahí viene el príncipe de este mundo, pero aquí no tiene plataforma. El perfecto carácter echa fuera la ansiedad en el día del juicio. No es amor romántico. Nosotros hemos creado un amor, en la iglesia, que no le permite a Dios entrar. El amor de Dios no trae emociones. Dios no te visita para bendecirte, la bendición es una consecuencia de tu obediencia. Dios no opera por emociones. Tiene emociones, pero no rige su reino con emociones. Lo rige por principios.

2.- Reconoce cualquier tipo de racismo o discriminaciones que haya en ti. Porque nos estamos preparando para los samaritanos. La siega va a traer a todos samaritanos, prepárate para recibir distintas personas.

3.- Aprende a discernir los que están adentro. Muchos se van a desprender y a comenzar sus propias iglesias. Trata de no ser engañado. Es gente que está engañada y no sabe adónde ir, así que si se salen para comenzar algo propio, tú no te vayas detrás de ellos, discierne. Tiene que haber separación en los últimos días. Mo hay propósito ni visión fuera de lo que se llama pacto. Judas le llama a esa gente, “nubes vacías”.

4.- Examina y controla todas tus relaciones. Recuerda que las relaciones nos llevan al destino. Si tus relaciones son incorrectas, te llevan al destino incorrecto. Ministerialmente hablando, podemos conocer a todo el mundo en la iglesia, pero trabajar con todo el mundo en ella, no es correcto en este tiempo. Recuerda que si la cizaña se está separando, es porque no todos tenemos la misma visión. Comprende: mientras le llames al diablo “hermano”, nunca vas a saber quién es Satanás. Satanás no puede vencer a la iglesia desde afuera; tiene que meterse adentro. Revisa tus actividades. Los jóvenes, los niños, lo que se está estudiando, lo que se está cantando, lo que se está haciendo, las aspiraciones que se tienen en la escuela ¿producen la mentalidad correcta para el mañana, o simplemente son actividades para llenar el tiempo? ¿Qué vas a estudiar en la universidad, el sueño que papá no pudo cumplir, un deseo caprichoso tuyo, o hiciste una encuesta para saber qué es lo que va a demandarse mañana, para que cuando tú te gradúes, ya no seas obsoleto? Somos gente de reino. Seamos inteligentes y sabios, y que el Espíritu Santo te guíe.

5.- Desarrolla un plan de contingencia, un segundo plan, una alternativa, un plan “B”. Negocios del reino. Un negocio del reino no es un negocio cristiano. No es un negocio que está siendo administrado por gente cristiana, o comercializando un producto considerado cristiano. ¿Qué es un producto cristiano? ¿O cuál es un verdadero cristiano? ¿Un cantante secular que canta una canción cristiana se unge o un cantante cristiano que canta una canción mundana se contamina? Recuerda la anécdota católica de la mosca en agua bendita. ¿Se contamina el agua o se santifica la mosca? Porque la iglesia es un estilo de vida en la tierra. Se acabaron las doctrinas falsas. Le estamos quitando la máscara a todo lo que no es Dios. Así que desarrolle un plan alternativo. Un negocio de reino no es un negocio que hace un buen negocio y diezma, a eso lo puede hacer cualquiera que trabaja. Un negocio de reino es un negocio que le pertenece al Reino. Y que el dueño del negocio terrenal, sólo administra el dinero. Vive del negocio, pero todo el negocio le pertenece a Dios, si es que Él lo necesitara en cualquier momento. Es un negocio del Reino. Cuando tú tienes esa disposición íntima, Dios lo sabe y te pone millonadas en las manos. Perro cuando Él sabe que te los quieres quedar, no te pone nada. Expande tu mente.

6.- Reconoce al hombre que Dios ha escogido para el día. Sólo sujétate espiritualmente, con toda tu alma y tu pasión, a una visión encarnada en alguien que tú disciernes ha sido levantado y llamado por Dios para este mover y en este tiempo. Es tiempo de hacer alianzas aunque te duelan.

7.- Nunca eleves tu problema por encima de la autoridad de la palabra. En tiempos de crisis vamos a venir con distintos problemas. Te van a contestar con la palabra, no hay margen para la sanidad interior en este tiempo de separación. Porque si la palabra no resuelve tu problema, ¿A quién le vamos a orar? Si la palabra no resuelve tu problema, no te lo resuelve nadie. La mayor parte de los problemas radican en que le hemos fallado a un principio bíblico. La palabra sí tiene soluciones.

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Rasgando el Velo

Personalmente, uno de los sucesos que más ha impactado mi vida en el tiempo de la crucifixión, fue el saber que en ese momento el velo del templo se rasgó. ¿Sabes el espesor que tenía ese velo? ¡No era una simple cortina! Qué tremendo tiene que haber sido ese momento. Y que importante es como hecho profético de lo que luego vendría a todos nosotros. Porque ese mismo velo, hoy, tiene que ser rasgado una vez más en tu vida interior, por lo que Cristo está haciendo desde la cruz para tu existencia, con la única finalidad de que tu entendimiento sea abierto y puedas ver a través de él lo que el mundo espiritual te tiene reservado. ¿Quieres que eso suceda? Sígueme este rato, por favor, y no te distraigas ni te disperses. Cúbrete con la sangre de Jesús y ata todo espíritu de bloqueo en tu mente.

(Éxodo 28: 3) = Y tú hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría, para que hagan las vestiduras de Aarón, para consagrarle para que sea mi sacerdote.

Vamos ahora con el mismo pasaje según la Nueva Versión Internacional. Tú hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes he llenado de espíritu de sabiduría, y ellos harán las vestiduras de Aarón, para consagrarlo a fin de que me sirva como sacerdote.

En este versículo comienza a unirse lo que es el equipamiento humano con el equipamiento divino. El equipamiento divino, es el espíritu de sabiduría. Porque Él dice: yo he llenado de espíritu de sabiduría. Pero hay una parte que es humana: los sabios de corazón. Son dos cosas bien distintas. Una cosa son los sabios de corazón, y otra los que han sido llenados de espíritu de sabiduría. Tal vez tú no tienes espíritu de sabiduría, aún, pero puedes ser sabio de corazón. ¿Qué significa ser sabio de corazón? La mayor parte de la gente toma decisiones en base a algunos principios. Por ejemplo: las decisiones se toman después de haberlas pensado mucho tiempo, hay otros que toman decisiones dejándose llevar por la pasión o el sentimiento.

Ese lugar que nosotros llamamos corazón, que no necesariamente es el músculo, sino el centro principal de las emociones, normalmente no es conocido por ser demasiado inteligente. De ahí que no es muy confiable para tomar decisiones. Y uno de los lugares en donde debe asentarse nuestra sabiduría, es en nuestro corazón. Normalmente, la mayor cantidad de errores que uno comete, los comete por dejarse llevar por su corazón. He conocido gente muy ubicada que tiene las cosas más que claras, y que de improviso una mala decisión los saca de su normal vida cotidiana y los deja afuera de todo. Eso sucede tanto en lo empresarial, como en lo laboral, como en lo sentimental.

Dios necesita trabajar con nosotros, porque Él quiere hacer cosas en tu ciudad, en tu iglesia, en tu familia, y para eso Él no puede trabajar con todos. Él trabaja solamente con los que son sabios de corazón. Quiero que te des cuenta; nosotros siempre hemos considerado al corazón nada más que como el centro de las emociones, mientras que la sabiduría la ligamos a la mente. Pero hay una mezcla muy interesante, que se produce cuando mi corazón aprende a ser sabio. Para poder hacer las vestiduras de los sacerdotes, se requería que no tenían que ser únicamente costureros los que se encargaran de eso, sino que fuera gente que tuviera sabiduría en su corazón, para poder entender lo que Dios iba a hacer.

Ese es el punto. Dios quiere hacer cosas, Dios quiere dar instrucciones, pero lo va a hacer con gente que tenga la predisposición para escucharlo, y tenga un corazón abierto a Él. Nadie nace sabio. Muchos de nosotros hemos aprendido que no se debe hacer algo, después de haberlo hecho. No es algo que debería ocurrir, pero nos ocurre. Todos nuestros problemas, (¡Los tuyos también!), nacen del saber escoger entre dos árboles. Porque esa historia no terminó con Adán. Nuestra vida diaria de cada día es estar frente a dos árboles. Y de acuerdo al que elijas, gozarás de los beneficios o sufrirás las consecuencias.

(Génesis 2: 15) = Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.

(16) Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: de todo árbol del huerto podrás comer; (17) mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

La primera cosa que quiero ayudarte a sacar de tu mente, es el hecho de que el árbol del conocimiento sea en sí malo. Ese árbol del conocimiento, tiene algo de bien, algo bueno. Porque dice que es el árbol del conocimiento del bien y del mal. Ese es el gran problema que engaña a los hijos de Dios. Si alguien vestido oscuramente y con rostro de ferocidad te ofrece algo, seguramente vas a rechazarlo, pero no será por lo que te está ofreciendo, sino por su aspecto. Entonces, Dios sabía muy bien que el diablo no iba a venir a tentar al hombre mostrándose de modo horripilante o desconfiable. Él sabía que iba a venir camuflado de tal manera que llevó a decir a Pablo que puede mostrarse como un ángel de luz. Es como que el veneno viene en una hermosa caja.

Entonces cuando tú hablas con una persona que te confiesa que tiene problemas con el tabaco o el alcohol, por ejemplo, tú identificas de lejos lo que es malo. Lo que es difícil de identificar, son aquellas cosas que parecen malas, pero a los ojos de Dios siguen siendo malas. Es más fácil que un asesino acepte a Cristo que una dama que se dice a sí misma: ¿Y yo de qué me voy a arrepentir si yo jamás le he hecho daño a nadie? Una persona que tiene su propio concepto de justicia en base a sus hechos, le cuesta ver la cruz. No así al asesino, o al alcohólico, que normalmente dicen: “Estoy perdido. Necesito de Dios o me muero”. El problema del árbol del conocimiento, es que también tiene frutos buenos. Entonces dos personas se dicen entre ellas que tal o cual hermano cayeron en adulterio y que ya se lo imaginaban, pero nadie dice nada respecto a que dos personas están murmurando.

La murmuración es un pecado tan destructivo como el adulterio, aunque tengan diferente prestigio, tratamiento y juicio humano. La mentira es un pecado tan espantoso como la fornicación. Solamente que se ve moralmente, menos feo que el otro. Entonces, el punto es este. A la larga, ¿Cuál es el corazón sabio? El corazón sabio, no es el corazón que pesa. Porque no sólo son los frutos, sino también la raíz. Cuando tú ves el fruto de algo, es demasiado tarde. Cuando un árbol da un fruto, ya su tiempo está cumplido. Tiene sus raíces arraigadas y fortificadas, por eso da un determinado fruto. Está bien, nosotros juzgamos algo por el fruto, pero tú no necesitas hacer algo malo para saber que es malo.

Dios le dijo a Adán: mira; esto es malo, créeme. Entonces Adán le responde: ¿Es malo? ¿Estás seguro? ¡Probaremos! ¡Ah, es cierto, es malo! Listo, Adán; ya hiciste el lío y te metiste en problemas. Porque introdujiste en ti algo que no era revelación divina, sino conocimiento por experiencia. Tú no querrás que tus hijos se emborrachen para luego darte la razón cuando les advertías que el alcohol era algo malo. Tú querías que te creyeran antes de beber una sola copa. Esa persona, es sabia de corazón. Yo amo a mi padre, y él me ama a mí. Y si él me dice que algo es malo, yo sé que eso es malo. Mi corazón pesa en esa decisión. Porque algo me dice que es bueno y que lo haga, pero como yo amo a mi padre y sé que mi padre me ama a mí, digo: mejor no, y no lo hago. Y Dios dice: ¡Muy bien, así se hace! ¡Eres sabio de corazón!

Y es sobre esas personas que Dios derrama espíritu de sabiduría. Ejemplo: llega a la iglesia un hermano nuevo que alguna vez se había congregado, conocido a una joven y casado con ella en ese mismo templo, pero que luego cae, se desparrama en mil pecados, abandona a su mujer y a sus hijos y se va de parranda por cuatro o cinco años. Ahora vuelve, sube al púlpito invitado por el pastor a contar su testimonio de restauración. Habla por casi dos horas y la gente se impacta de cómo ha sido rescatado por Dios de la droga, el alcohol y la promiscuidad. Al día siguiente, el pastor lo llama por teléfono y le ofrece, para aprovechar su experiencia, abrir un ministerio para drogadictos, alcohólicos, prostitutas y homosexuales. Error. En el mundo espiritual, autoridad y experiencia son dos cosas muy distintas.

La persona que nunca cayó en algo, tiene más experiencia que la que cayó y salió. Aunque a nuestros ojos sea al revés. Porque para nosotros, siempre tendrá más experiencia el que cayó y salió. Porque decimos que él ya sabe. Sin embargo, en el ámbito espiritual tiene más autoridad el que nunca cayó en eso. Porque si vamos a definir la autoridad en base a eso, pregunto: ¿Qué autoridad tendrá Jesús? Si Él nunca cayó en nada. ¿Cómo puede saber Jesús lo que es el alcoholismo? ¿Cómo puede entender esos pecados si Él nunca cayó en nada? ¡Precisamente! Él tiene autoridad sobre todo eso porque nunca cayó en nada. Entonces el hermanito ese que jamás se fue de la iglesia, que está de novio y para casarse con la misma niña de la que se enamoró en la escuela dominical y que nunca cayó en ninguna de las horribles cosas que escuchó mencionar a ese hermano desde el púlpito, sabe que a él jamás le permitirían utilizarlo aunque tenga mil bendiciones en forma de palabra para compartir.

No crítico ni una cosa ni la otra porque no formo parte ya de esta cultura, lo que quiero que entiendas es la mentalidad con la que se manejan estas cosas. ¡Gloria a Dios por el perdido recuperado! ¡Pero mil veces gloria a Dios por el que nunca se perdió! Creo que estás entendiendo, al fin, la parábola del hijo pródigo, ¿No es cierto? El bueno se preguntaba por qué tanto alboroto por causa de un fulano que se había fugado, se había gastado toda la herencia y ahora regresaba, pedía perdón y pasaba al frente en distinción y atención. Entonces dicen: ¡Ay, qué envidioso! ¡No, no! Ponte a pensar un poco con criterio. Dime si no es coherente lo que estaba pensando el hijo bueno.

Ahora bien: resulta que estos dos árboles, a los que hace referencia este versículo, cada día están delante de nosotros. Porque nosotros estamos llamados a tomar decisiones constantemente. Las decisiones vana repercutir para vida o para muerte. Y aquí entramos en un tema que tiene que ver con la adoración profética. Hemos estado ministrando de este lado del velo. Del velo para afuera, no del velo para adentro. Y eso significa que nosotros tenemos un problema a la hora de comprender todo lo que nos sucede. Mira cómo lo define Pablo en Efesios.

(Efesios 1: 3) = Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

¿Cuántos de ustedes saben que son bendecidos? ¿Cuántos de ustedes han entendido claramente que son bendecidos con toda bendición espiritual? ¿Cuántos de ustedes han podido ver con claridad que esas bendiciones están en los lugares celestiales, y no aquí en la tierra? Eso ha creado una dualidad en la gente. ¿Cuál es la dualidad, esa partición? Que empezamos a aceptar la pobreza como tesoro exigido hoy como precio a pagar por las riquezas de mañana, allá en los lugares celestiales. Listo, ya tenemos la teología de la pobreza en todo su esplendor. Miles de adeptos. Miles de pobres que no pueden ser testimonio ni impacto para nadie. Lo cierto es que, si yo soy bendecido por todo y con todo, pero no puedo experimentar esas bendiciones hoy y ahora, ¿De qué me sirven? ¿De qué me sirve saber y aprender que tengo toda la autoridad porque Jesús me la entregó, y no poder ser libre ni siquiera de un resfrío?

Vamos a ver: ¿Qué es lo que más necesitas en este día, justo en este preciso momento en que me estás oyendo? ¿Qué cosa es esa que te lleva meses y meses de oración, ayuno, vigilia y clamor? Muy bien; déjame decirte que el elemento, sea material o espiritual por el cual estás orando, pidiendo, clamando y ayunando, ya está preparado para ti en los lugares celestiales. Lo único que debes hacer ahora es hacer que descienda. Para la gente que no tiene ninguna clase de visión del mundo espiritual, esto que estamos comentando ahora, es una especie de introducción al japonés básico, con perdón de los hermanos japoneses que hablan español, los usé como ejemplo de aprendizaje de idioma muy complicado para nosotros. No entienden nada.

Si a ti te andan mal algunas cosas y, seducido por ciertos avisos que se leen en muchos periódicos del mundo, acudes a uno de esos videntes o brujos que te hacen las destrabas y esas cosas, para luego encontrarte con que tu asunto comenzó a funcionar mejor y prácticamente a solucionarse. No te sorprendas, así funciona el mundo de afuera. La gente con dinero sólo está interesada en lograr un objetivo y busca a quien quiera que se lo garantice, no interesa el costo, no interesa el precio. Cuando nos damos cuenta que el mundo espiritual es más importante que el mundo natural, entonces es cuando entendemos que nuestra condición no nace en la tierra, nace en los cielos. La gran pregunta que surge, entonces, es: ¿Cómo puedo hacer para abrir mis ojos al mundo espiritual? Se requieren dos cosas: Lo primero que tú necesitas para eso, es un corazón sabio. Esto es; un corazón deseoso de conocer qué es lo que Dios tiene para mí.

Porque el Señor te va a dar cosas que tú valores. Si a ti no te interesa aprender esto, el Señor no te lo va a revelar. Este es un tiempo en el que las personas andan tan aceleradas, sobre todo en las grandes ciudades, que muy pocos cuentan con algo de tiempo como para pensar en lo espiritual. Allí es donde el corazón pierde la perspectiva de lo que es importante. Normalmente andamos resolviendo cosas urgentes. Pero hay una diferencia entre lo urgente y lo importante. Es urgente una reunión, pero es importante que estés con tus hijos. Lo urgente grita y demanda, lo importante no. Pero lo que determina tu vida es lo importante, no lo urgente. Cuando no sabes reconocer eso, te das cuenta que tienes un problema cuando el agua te llega al cuello.

La segunda cosa que tú necesitas, es aprender a crear ambientes. El mundo espiritual responde a un ambiente espiritual. El salmo 22:3 dice: Dios habita en la alabanza de su pueblo. ¿Cuántos han escuchado este versículo, antes? Ahora bien: en la iglesia donde tú te congregas, ¿le dan lugar a la alabanza? Si no le dan lugar a la alabanza, Dios no habita ahí. Y si Dios no habita ahí, ¿Por qué y para qué te congregas ahí? El principio es muy sencillo: Dios habita en la alabanza de su pueblo. Sin embargo, el punto es: el saber algo, no significa vivir algo. Hay mucha gente que sabe cosas, pero no las hace. Dios habita en las alabanzas de su pueblo. ¿Cómo entiendo esto? Imagínate que para lograr concitar la atención de alguien, tú debes hacer algo que a ese alguien le guste. Si tú deseas la presencia de alguien, aprende a atraer la presencia de ese alguien.

Ahora bien: Dios habita en la alabanza de su pueblo. Entonces, si tú quieres la presencia de Dios, ¿Qué se supone que tienes que hacer? Según ese versículo, aprender a alabar a Dios. El mundo sobrenatural se abre, a aquellos que saben crear la atmósfera. Normalmente los profetas de Dios, son aquellos que cambian el medio ambiente. Tú te das cuenta si un hombre o una mujer son profetas, porque cuando entran cambia todo el ambiente del lugar. Él (O ella) traen una presencia. Si alguien desea realmente vivir en lo sobrenatural de Dios, tendrá que tener en cuenta a la música. Porque la música es muy importante. Porque hay músicas que le hablan al cuerpo, hay músicas que le hablan al alma, y hay músicas que le hablan al espíritu. La música del espíritu, nunca está apurada.

Después tenemos el caso de los niños. Los niños fueron creados para la adoración. Son muchos los pedagogos o gente que trabaja con niños, ha descubierto el uso de la música. Entonces les han creado unos CD con música de Mozart, sin importarles que él fuera un masón, que tenía severos problemas de homosexualismo y otras cosas así, y la gente deja a su bebé escuchando la sinfonía Júpiter, cuando en la iglesia se poseen recursos extraordinarios para despertar el espíritu de los niños. Crear ambiente. No es un recurso ilegítimo, es leal. Sirve para que independientemente de la calidad del mensaje dominguero, si la alabanza te llevó adonde debería llevarte, tu espíritu recibe directamente vía cielo lo que tiene que recibir y tú te vas alimentado, ungido y capacitado. Claro, por ahí el pastor ni enterado, pero qué se le va a hacer, es así.

¿Nunca te ha sucedido que estás casi adormecido por que no tienes nada para hacer y de pronto es como si algo te estallara en el cerebro y de inmediato recuerdas algo sumamente importante que tienes que hacer o buscar en tu Biblia? ¿Y que cuando pasa te dices a ti mismo cómo es que no te habías dado cuenta antes? Sabiduría de Dios descendida del cielo. ¿Cuándo? En momentos de adoración. Si donde tú te congregas hay una adoración espiritualmente legítima, los momentos de esa adoración no son para que tú te pongas a mirar quien entra o quien sale, o para charlar de lo bien o mal que te ha ido en la semana con el hermano que siempre charlas. Es para sumergirnos en las corrientes de Dios, y que Él empiece a hablar con nosotros. Lo que Dios espera de nosotros, es que nuestro corazón sea lo suficientemente sencillo, para saber oírlo, para saber buscarlo. Ese es el corazón sabio. De eso estaba hablando el libro del Éxodo, que es el texto con el que comenzamos.

Lo que uno necesita para poder moverse en el mundo espiritual, es práctica. Esto es como nadar. La primera vez que tú estás en el agua no sabes qué hacer, es un sistema ajeno a ti. Tú no has sido creado para moverte en el agua, has sido creado para moverte en la tierra. Entonces, cuando tú estás en el agua, tu primera reacción es de miedo. Pero una vez que aprendes a nadar, ¿Quién te saca de la piscina? ¿Por qué? Porque aprendió a interactuar. Y para aprender a nadar, ¿Qué necesitas? Práctica. Retorno al punto. Esto no es algo místico, no es entrar en éxtasis. Místico no es igual a espiritual. La persona espiritual es la más sencilla del mundo. Lo que quiero que veas, es qué glorioso es usar los recursos de Dios, para ganar posiciones en los planos naturales.

Y uno de esos recursos, es la música adecuada. Por ejemplo, para cuando duermes. Ponte música suave que te hable de Dios cuando te acuestas a dormir. Música que le hable a tu espíritu, que te ministre. Te vas a levantar renovado, fresco. Dios te va a hablar cosas mientras tú descansas. Porque el espíritu no duerme, no tiene necesidad. Tu cuerpo tiene necesidad de dormir. Ni tu alma ni tu espíritu duermen. Tu alma también está despierta, por eso tienes sueños. ¿Y qué hace el diablo, entonces? Aprovecha cuando tú estás dormido, para plantarte temor o rencor, si es que te dormiste peleado con alguien. Por eso dice que no se ponga el sol sobre vuestro enojo. Cualquier problema que tengas, si puedes, debes resolverlo antes de dormir. Porque no resuelvas, tu alma lo va a guardar como una verdad, y eso es complicado.

La música es algo muy importante para el desarrollo espiritual de una persona. En las librerías cristianas hay toneladas de CD de los más importantes artistas cristianos, pero muy poco de música para el espíritu. La gran mayoría es música para el alma, y no poca proporción es para el cuerpo, en franca imitación al mercado secular. Que por otra parte, no es en lo único que se lo imita. ¿Luz del mundo? ¿Sal de la tierra? Los hombres de Dios crean atmósferas. Acepta esto como valioso. No creas que sea mero bla bla para llenar un espacio, no practico eso porque no lo necesito. Esto es muy importante. Sígueme al libro del Éxodo, capítulo 25. Esta palabra aparece en este libro del Éxodo, en el libro de Números, en la carta a los Hebreos y en el libro de los Hechos. Aparece siete veces esta palabra. Vamos a verla.

(Éxodo 25: 9) = Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis.

Hay otra palabra por allí que dice: haz de acuerdo con el modelo que te enseñé en el monte. La palabra perfectamente, harás perfectamente, que es como lo dice en los originales, aparece siete veces en la Biblia, como indicaciones a Moisés. ¿Y cuál es el número que está representado por la perfección? El siete. Dios hace referencia a esto diciendo: haz esto como te mostré. Y tú ya lo sabes: hacer más de lo que Dios te dice, es tan malo como no hacerlo. Pondrás dos tazas de harina y media cuchara de sal. Tú no puedes hacer esa receta al revés; no puedes ponerle dos tazas de sal y media cuchara de harina. ¿Quién va a querer comer eso? “¡Es que yo pensé y no le puse dos tazas, le puse dos tazas y media!” Bueno, pero entonces no es una receta, es una creación tuya, una adaptación tuya. Cuando Dios da un diseño, no es para ser discutido, es para ser aplicado. Si Él habla, yo escucho. Y luego ejecuto. Punto.

(Éxodo 35: 30) = Y dijo Moisés a los hijos de Israel: mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá;

Bezaleel es llamado por Dios para dirigir la confección de varios de estos objetos. Bezaleel es un hombre muy importante. Dice que es hijo de Uri, de Hur y de la tribu de Judá. ¿Cuántos saben que la tribu de Judá estaba estrechamente ligada con la alabanza? Los adoradores, son los llamados por Dios para construir el tabernáculo de Dios. Ellos son llamados por Dios para ser instrumentos útiles. Ahora bien; el nombre Bezaleel significa “en la sombra de Dios”. Importante, anótalo, porque es la manera en que nosotros debemos hacer las cosas. Bezaleel es un hombre que Dios utiliza. Por casualidad, ¿Recuerdas cuál fue el primer hombre lleno del Espíritu Santo en la Biblia? Buena pregunta, ¿Eh? Bezaleel. Oye, Néstor, lo acepto y me impresiona y voy a enseñarlo, pero ahora dime: ¿De dónde sacas tú eso? ¡Del verso siguiente!

(Verso 31) y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte.

El primer hombre lleno del Espíritu de Dios no fue Adán, no fue Enoc, no fue Noé, no fue Moisés; fue un hombre llamado Bezaleel. ¿Y sabes cuál era su talento? Ser artista. ¿Y sabes qué es lo que la iglesia ha creído por más de cien años? Que si eres artista, no puedes servir a Dios. Escucha ahora lo que dice el verso 31. Es impresionante. Dice: Y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en ¿Qué cosa? En sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte. Me pregunto cuántos habrá ahí, del otro lado, escuchando o leyendo esto, que han sentido tener un llamado para alguna clase de arte. Pintura, Escultura, Danza, Música. Déjame decirte que si yo me encuentro contigo no voy a exhortarte, voy a orar por ti y tu futuro en el arte. Porque eso significará que seas lleno del Espíritu Santo para ejercerlo. Hablo de arte conforme a la voluntad de Dios, claro está.

Y digo esto porque la mentalidad de este tiempo en el plano secular, es llamar arte a algunas cosas que a mi gusto personal, (Y no me creo ni ignorante ni vetusto), son sencillamente horribles. En el área de la juguetería hay muñecos sencillamente horripilantes, que nos hacen pensar que los que los diseñaron, tienen que haber visto en sueños o en visión a estos demonios para después reproducirlos. Pero el mundo a eso le llama arte. Es muy importante que tú empieces a entender la sensibilidad que nosotros necesitamos desarrollar para entender y movernos con lo natural y con lo espiritual. Los que ministran, deberían tener rasgos de Bezaleel. Debería ser gente que tiene el Espíritu de Dios, para poder fluir y recrear la habitación de Dios. ¿No dijimos que Dios habita en la alabanza? Los que están construyendo la casa de Dios, realmente, son los que están ministrando la alabanza, para que todos nosotros podamos fluir.

Y esta gente, no necesita tener una voz maravillosa, ni ser una soprano o un tenor, ni un eximio concertista de guitarra. Lo que se necesita es que sea un Bezaleel, una persona que tenga la sabiduría de Dios, para saber conducir al pueblo a la presencia de Dios. Dice que Bezaleel era hijo de Uri. El nombre Uri significa “Luz de fuego”. Es de la tribu de Judá. Alabanza. Tres principios: La tribu, alabanza, el padre, luz de fuego y el nombre, en la sombra de Dios. ¡Tenía que salir algo bueno de todo eso sí o sí! Ese es el diseño divino de los adoradores. Ellos tienen que ser de la casa de Judá, tienen que amar la alabanza. Porque no sé si tú sabes que no todo el pueblo de Dios ama la alabanza. Un culto racional se conforma de dos puntos: la palabra, donde recibimos del Señor, y la alabanza, donde por única vez le podemos dar algo nosotros a Él. Y en el pueblo hay egoístas que sólo quieren lo que es de Dios para ellos, pero rechazan devolver o entregar nada.

Lo primero que debemos decir es que sí, que somos todos casa de Judá, pero que no todos tenemos eso. Hay gente que no tiene su llamado para adorar. O sea: no le nace. Esa gente, creo, necesita pasar por la fuente de la conversión. No se puede concebir muy fácilmente que un hijo de Dios, que ha nacido de la cruz y de la sangre, no ame la alabanza. Es algo que no parece compatible. Luego dice que su padre se llamaba “luz de fuego”. La luz es algo que no puedes tocar. Básicamente son electrones, no la puedes tocar, pero el fuego sí. No sólo eso, también te puedes quemar. Pero resulta ser que el fuego también ilumina. Se puede tocar, pero a la vez ilumina. En cambio la luz, no. Eso habla no solamente de tener la habilidad de ver, sino también de afectar. Aunque sea algo que no puedes aferrar como quisieras, sí puedes manejarlo. Y luego dice que su nombre, es “en la sombra de Dios. Ahí es donde tiene vinculación con el salmo 91, ¿Sabes? Porque cuando habla de la sombra de Dios, está muy ligado a las alas del Altísimo.

(Éxodo 35: 34) = Y ha puesto en su corazón el que pueda enseñar, así él como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan.

El nombre Aholiab, significa “La tienda de mi padre”. Esta es la gente que Dios escoge para hacer el tabernáculo. Gente llena del Espíritu de Dios. Gente que tenía una genealogía divina. Mira: la tienda de mi padre. El adorador sólo necesita algo vital y clave: estar en un mismo espíritu y en un mismo sentir con el resto de la gente que ministra de un modo u otro al pueblo. Si está en desacuerdo o en contra de su agrado en eso, solamente tocará un instrumento o cantará una canción, pero no será un adorador divino.

(Éxodo 36: 1) = Así, pues, Bezaleel y Aholiab, (Estos son los dos hombres que Dios utiliza), y todo hombre sabio de corazón (Apareció de nuevo esto) a quien Jehová dio sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra del servicio del santuario, harán todas las cosas que ha mandado Jehová.

(2) Y Moisés llamó a Bezaleel y a Aholiab y a todo varón sabio de corazón, en cuyo corazón había puesto jehová sabiduría, todo hombre a quien su corazón le movió a venir a la obra para trabajar en ella.

No soy pastor, no tengo una congregación física ni estoy al mando de nada ni de nadie, pero si tengo que elegir a alguien para colocarlo al frente, -por ejemplo- de la alabanza, tendré que hacerlo en hombres-Bezaleel u hombres-Aholiab. Ellos son las personas aptas para esa clase de ministerio. Cuando se eligen las personas correctas para los ministerios correctos, ellos crean la atmósfera para que Dios pueda obrar. En lo que sea. ¿Está claro, verdad? Pero no solamente ellos, porque en el final de este último verso, dice: a todo hombre a quien su corazón le movió a venir. Ahí puedes darte cuenta que importante es el corazón a la hora de la alabanza. ¿Por qué? Porque del corazón brotan esos ríos de alabanza y adoración que queremos darle al Señor.

El tabernáculo de Dios, fue fabricado de un modo que se pudiera instalar y desarmar fácilmente. Dios les dio el modelo, tal como lo lees en Éxodo 25:9, y Dios le dio a la gente el material para construirlo, como vemos en Éxodo 25:12. Dios proveyó todo. Un detalle interesante es que el tabernáculo estaba diseñado para armarse y desarmarse con suma rapidez. En un par de horas, eso iba a parar a cajones que luego los cargaban los levitas. ¿Qué es lo que Dios quería enseñarnos con esto? Que en realidad, la alabanza no está en un lugar. No es vamos a Jerusalén. Eso ya pasó, eso es del Antiguo Pacto. La alabanza está donde el pueblo de Dios está. La alabanza está donde aquel que tiene un corazón dispuesto a alabar, está. O sea: tú puedes llevar la adoración a tu trabajo. Es más que divertido cuando tú pones muy suave la adoración en tu escritorio, como eso comienza a afectar el ambiente.

No se trata de la música en sí, sino del espíritu que hay detrás de cada música. Si tú en tu casa pones alabanza de la buena, (Porque también la hay babilónica), y abres las ventanas para que se oiga desde afuera, tus vecinos van a tirar la bronca con toda seguridad. Y hasta podrían denunciarte. Si por el contrario, pones música de rock, reggattone o salsa, es probable que los mismos vecinos bailen en la calle. No es la música, es el espíritu que cada música libera. Y lo que emana de la alabanza o de la adoración genuina, lo molesta y lo hace sentir como una cucaracha fumigada con veneno. Es un simple principio. Las formas de oír música han cambiado mucho. De aquellos equipos de sonido con discos de pasta o vinilo que eran imposibles de transportar, a los diminutos equipos de MP3 o los Pent Drive, hay una enorme diferencia. Y cada uno puede utilizarla como mejor le plazca. Pero es una cuestión de derechos. El diablo va a decirte que te calles mediante el primer cuerpo humano que esté vulnerable para ser usado por él, pero tú puedes seguir oyendo lo que se te ocurra, porque él no tiene ningún derecho a hacer callar la adoración o la alabanza a Dios.

El tabernáculo era movible, era desarmable. Esto tiene mucha relación con la movilidad de la alabanza. Tú puedes llevarla de un lado al otro sin necesidad de apelar a bandas en vivo y puedes llevar presencia de Dios a cualquier sitio donde vayas y cambiar el ambiente que allí se perciba. Si tú eres adorador, la presencia de Dios se mueve mucho más fácilmente a través tuyo. En el capítulo 25 del libro del Éxodo, Dios te muestra como Él proveyó para construir todo. No voy a ampliar mucho más esto porque me iría del tema central, pero si hiciéramos una sumatoria de lo que pesó, de lo que costó y de lo que se invirtió en el tabernáculo, la cifra final sería asombrosa aún hoy. 1.25 toneladas de oro fue lo que entró allí, 4.25 toneladas de plata y 4.00 toneladas de bronce. Eso se usó en el tabernáculo. Tú tienes un Dios estrafalario. Un Dios gastador. Cuando hace panes y pescados le sobran doce canastas. Dios no es miserable, Él quiere que tengas lo que necesitas y que te sobre.

El santuario en sí, esa parte pequeña donde se adoraba al Señor, estaba con instrucciones muy específicas de elaboración que no vamos a mencionar en este trabajo. Pero todo eso tenía como centro, el nombre en sí: se llamaba Tabernáculo del Testimonio. Lo puedes ver en Éxodo 38:21. ¿Qué significa Tabernáculo del Testimonio? Testimonio significa dar validez de la verdad de algo. Testimonio significa: yo doy fe de que esto es cierto. Cuando dice Tabernáculo del Testimonio, está diciendo que ese lugar testifica de Dios. No puedes tocar a Dios, pero al estar en el Tabernáculo, tú dices: ciertamente Dios está aquí. ¿Y cómo se podía percibir esto? Considera que la gente no podía entrar al tabernáculo. Sólo entraba el sacerdote. Y al Lugar Santísimo, el sumo sacerdote. ¿Cómo puedo dar testimonio si no puedo entrar?

Es que el tabernáculo en sí, manifestaba la presencia de Dios, aun cuando tú no entrabas allí. Ejemplo: en la época de David, él levantó adoración ni bien entró al gobierno, al reino. Por cuarenta años, las veinticuatro casas sacerdotales que él elaboró, llenaron de alabanza el reino. Imagina por un momento cómo era una noche en Jerusalén. Silencio completo, no había autos ni estridencias similares. Sólo los animales nocturnos como los grillos modificaban algo el ambiente. El resto silencio y sueño general. Y allí en el templo, la voz de los cantores. A las dos, tres, cinco de la mañana. Había adoración las veinticuatro horas. ¿Te das cuenta por qué razón por cuarenta años no hubo enemigo que se pudiera levantar? Dios habita en la alabanza de su pueblo. Si tú le haces un trono al Padre, el Padre se queda, y a ver qué enemigo se te atreve.

Tabernáculo del Testimonio. No he entrado allá, pero eso me da testimonio de que Dios está allí, y que es del pueblo de Dios. Mucha es la gente que se ha metido en un templo cualquiera de los evangélicos globales, por causa de la alabanza. Pasaban por allí, circunstancialmente, escucharon algo que los impactó y los empujó a entrar y quebrantarse. No interesa lo que haya para censurar por desacuerdos, Dios sigue siendo Dios pese a los errores de quienes aseguran representarlo. No importa lo que tú pienses, pero te pido que nunca subestimes el poder de la alabanza. Hay gente que está buscando donde plantarse, pero su espíritu no quiere habitar en un lugar donde no hay alabanza. Los momentos de adoración, no deben ser controlados por el tiempo humano. Están hechos para satisfacer a Dios, no a los hombres. Debe ser hecho a puerta abierta, para que la Creación también escuche.

Sería muy bueno juntarse unos cuantos adoradores con los instrumentos que deseen y subir a la punta de algún pequeño cerro cercano para adorar y alabar allí. Pronto verá como el clima de su ciudad cambia. Ha sido liberado el Espíritu de Dios por la alabanza y eso redunda en beneficio de todos los habitantes del lugar, sin distinción. Claro está que, cuando llegan representantes de las más prestigiosas músicas seculares, no creas que solamente llega una banda o un conjunto equis. También llegan ciertos espíritus que son liberados por la clase de música que ellos difunden y hacen una tarea de socavamiento espiritual que se hace notar y mucho. De esto se trata cuando dice que la Creación aguarda la manifestación gloriosa de los hijos de Dios.

Todos quieren formar parte del grupo principal de alabanza de la iglesia. Cuando se buscan integrantes se pregunta quienes quieren serlo y se presentan por lo menos cincuenta, sobre doscientos miembros. Haz algo ingenioso. Invítalos para el próximo domingo, a la hora en que todos los jóvenes salen a pasear, a escalar ese cerro o esa montaña cercana, a las dos o tres de la tarde en ese verano, llevando sus instrumentos o enseres necesarios. Dile que van a alabar allá arriba hasta la noche y que allí se hará la elección de los futuros integrantes de la alabanza estable. Con eso solo vas a darte cuenta cuáles son los adoradores genuinos y cuáles los showman hambrientos de lucimiento. Con el audio de estos tiempos, cualquiera susurra y es canto. A capela, sólo los que tienen pulmones, unción, ganas y talento.

En la Biblia, sólo en la carta a los Hebreos, para que puedas entender claramente que esto no tiene nada que ver con el Antiguo Testamento, hay trescientas tres referencias al tabernáculo. Sólo en la carta a los Hebreos. Cincuenta capítulos en toda la Biblia le hablan del Tabernáculo. Entre Antiguo y Nuevo Testamento. ¿Por qué? Porque se está transmitiendo un diseño. Hoy día, nosotros somos el tabernáculo de Dios. Así como el tabernáculo tenía un velo, tú tienes un velo adentro, que debe ser rasgado, para que el mundo espiritual se abra. Tienes un Atrio, y tienes un Lugar Santísimo.

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No Cambies Pañales

Creo que la palabra pañales es internacional en grado sumo y no necesita que yo la aclare para los hermanos no argentinos. Todos coincidiremos en que es un elemento poco menos que insustituible en la vida de los niños. Cambiarlos una y otra vez, es la tarea que madres, padres o allegados realizan con amor durante todo el tiempo que dure la incontinencia natural por etapa de crecimiento sin quejas ni lamentos. Claro está que, si transcurrida esa etapa y ya el niño crecido lo suficiente como para controlar sus funciones biológicas, tener que ejercer la misma tarea determinaría una contrariedad y un fastidio lógico y comprensible, salvo en casos de enfermedad o vejez. Con la vida cristiana, sucede algo más o menos similar.

Escuché hace muy poco tiempo a un ministro del Señor al cual respeto mucho, tener una expresión llena de humor al respecto, pero no por eso exenta de verdad total. Él, además de tener un ministerio sumamente específico y casi de primera línea en lo conceptual, también tiene una iglesia de la cual es el pastor principal. Y su lamento, (Que podría ser también el mío y el de miles y miles más), era que en muchas ocasiones, el tener que atender a la gente con sus problemas diarios, cotidianos y hasta inocentes, en muchos casos, le imposibilitaba dedicarse más tiempo a lo que realmente el Señor le había mandado a hacer. Hace algunos días, cuando le consultaron cómo estaba su iglesia, respondió que no sabía y que esa era una pregunta para los nuevos pastores, ya que él la había dejado en manos de otros para dedicarse a tiempo completo a su ministerio. Y allí fue donde dijo: “Mi tiempo de cambiar pañales, ya pasó”.

Me quedé pensando un largo rato en sus palabras, porque soy uno más de los que tienen un mandato claro por parte de Dios, que a veces no podemos cumplimentar debidamente por causa de nuestra compasión y amor para con aquellos que por cualquier vía nos piden ayuda. Yo ya he dicho en más de una ocasión que, por cada correo que recibo con consultas relacionadas con la palabra del Señor, que en suma es la síntesis ministerial me corresponde, recibo no menos de veinte con distintos problemas domésticos en los que se me pide consejo, oración, ayuda o participación como mediador. Nunca me negué a responder eso ni tampoco dejé a nadie sin al menos una palabra de consuelo, guía o dirección. Pero sigue siendo cambiar pañales, a eso lo tengo más que claro. Y si nuestra tarea bíblica como ministros es la de perfeccionar (Que es madurar) a los santos, créeme que pensando en lugar de ellos y no dejándolos pensar por sí mismos, no estoy precisamente colaborando para eso.

Estos son los postreros tiempos de los que Pablo le habla a Timoteo, de eso no tengas dudas. Porque siempre pensamos que decir postreros tiempos tenía que ver con diez o veinte próximos años. Pero esa era una conclusión a la cual habíamos llegado por suponer que la Biblia estaba hablando de los últimos tiempos de nuestra vida. Y en un marco de ochenta años de vida promedio, diez o veinte estaba bien para últimos tiempos. Pero ocurre que cuando la Biblia habla, siempre lo hace en sentido de iglesia, de cuerpo, nunca individualmente. Y si la iglesia tiene ya más de dos mil años, decir últimos tiempos sería hablar de doscientos o trescientos años finales. Estamos dentro de eso, no tengo dudas. Y porque así estamos, es que veo no sólo necesario, sino también inteligente acudir a esa escritura, con la finalidad de saber qué es lo que estamos viviendo, con qué nos tendremos que encontrar y qué clase de personas se acercarán a nosotros. Estudiarlo lo más concienzudamente que podamos, será la mejor forma de reemplazar la tarea de cambiar pañales por la de alimentar tropa adulta.

(2 Timoteo 3: 1) = También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.

Si quieres tener una idea cercana a lo que Pablo quiere decir cuando rotula como peligrosos a estos días, observa el vocablo utilizado en el original: chalepos. ¿Sabes qué? Chalepos es sinónimo de ásperos, salvajes, difíciles, dolorosos, fieros, dañinos, duros de tratar. La palabra pretende describir a una sociedad desprovista de virtudes y abundante en vicios. La única razón por la cual esto se describe como peligro, está inscripta en la primera carta de Pablo a Timoteo, cuando en 4:1 le dice: Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios. Apostasía. Más allá de cualquier acepción gramatical que los diccionarios relacionan con algo que ellos llaman “religión”, lo cierto es que la palabra implica algo así como “colocarse fuera de”. Por lo tanto, lo que este verso dice y se convierte en un peligro general, es que si alguien decide colocarse fuera de la fe en la que ha venido conduciéndose, será víctima de espíritus engañadores que influirán en las personas justas que lo introducirán en doctrinas falsas. Sólo quiero hacerte una pregunta: ¿Cuál es el sitio adecuado para que alguien predique doctrina falsa? Acertaste. La iglesia. ¿Y qué sucederá cuando eso comience a ocurrir? Aparecerán los hombres (O mujeres, es genérico), con las características delineadas para que tú sepas que estás en los tiempos postreros, que son complicados y peligrosos.

(2) Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, (3) sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, (4) traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, (5) que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

Diecinueve adjetivos endilgados a un hombre genérico desbarrancado en estas cosas por una simple razón: haber apostatado de su fe y haberse inclinado hacia otras prácticas no relacionadas con nuestro evangelio. ¿Tú crees que hay que esperar muchos años para que eso se produzca? ¿No hay, al menos en las inmediaciones de tu congregación, gente que ha dejado a un lado las rutinas tradicionales de la iglesia, para destinar tiempo a otras prácticas aparentemente inofensivas o inocentes, vinculadas al orientalismo, a la ciencia o a los rudimentos seculares de la psicología como ciencia neutra? Por ese motivo quiero, ahora, hacer un relevamiento de estas calificaciones, para que puedas definirlas bien y fijarte si por una de esas grandes casualidades, han aparecido por tu iglesia o por otra en la cual puedas servir de ayuda

1 – Hombres amadores de sí mismos . Esto se llama Autoestima en líneas generales. Y es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y de comportarnos. La psicología y, en muchos casos hasta la propia sanidad interior desarrollada en la iglesia, tienen como premisa elevarla en la persona con la finalidad de que se ame bien, se respete y esencialmente se valore. Claro está que en este texto no se está refiriendo a carencias, precisamente, sino a excesos. Y el exceso de autoestima llevará, indefectiblemente, a una consideración y evaluación de nosotros mismos altamente sobredimensionada. Eso siempre desembocará en injusticias cometidas hacia los demás, pretendiendo estar ejerciendo justicia hacia nosotros. En la opción, un líder con estas características siempre tendrá tendencia a hacer cosas que lo hagan quedar bien a él, por encima de como puedan quedar conceptuados sus liderados.

2 – Avaros. La avaricia es una inclinación o deseo desordenado de placeres o posesiones. Va de la mano con la codicia, que es el afán excesivo de riquezas, sin necesidad de querer atesorarlas. Ambas constituyen parte de los llamados pecados capitales, y han sido incluidas en lo que llamamos vicios. Si quieres relacionarlo con nuestros ambientes, será suficiente leer lo que Pedro dice en su segunda carta, en 2:1-3, donde leemos: Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras. (Aquí tienes tus doctrinas de demonios) , y aún negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. No me gusta hacer hincapié en lo ya dicho, pero si hablamos de palabras fingidas, yo personalmente, he oído unas cuantas, y en su mayoría, destinadas a “convertir” billeteras.

3 – Vanagloriosos.- La vanagloria es la presunción y jactancia, (Mayoritariamente pública), respecto a los propios méritos y cualidades. Quiero recordarte que en el mundo secular esto es absolutamente corriente y casi considerado normal. En periodismo profesional, por ejemplo, (Y de esto conozco algo), reconocer un error es considerado negativo porque hace declinar la credibilidad futura, mientras que ensalzar o sobredimensionar un acierto, es estimado exactamente lo opuesto. De hecho, a partir de estos conceptos muy arraigados en el ambiente, cada escrito gráfico de diarios o revistas, cada programa de televisión o radio, son verdaderos festivales de la vanagloria, donde se dan a conocer todos los “brillantes” éxitos de sus protagonistas, al tiempo que se silencian totalmente sus errores. Ahora te pregunto: ¿Qué diferencia puedes ver con algunos de tus domingos eclesiásticos cuando, entre la música de la alabanza y la adoración, se suelen hacer esos anuncios internos que siempre tienen mucho más que ver con éxitos y aciertos que con errores cometidos?

4 – Soberbios.- La soberbia no es un asunto único e individual, sino una suma de aptitudes y actitudes que producen en una persona un efecto muy singular. Tiene que ver casi en nivel de sinónimo con la altanería, la altivez, la arrogancia, el engreimiento, el envanecimiento, el estiramiento y otros. Curiosamente, el diccionario de la lengua española en este rubro, le añade una palabra que nos resulta más afín a nosotros que a ellos: satánico. No por nada tenemos una paráfrasis del salmo 138 que conocemos con aquello de que Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes, que es la repetición modificada del verso 6, donde literalmente dice: Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo mira de lejos. Me pregunto y te pregunto: ¿De qué puede entrar en soberbia el hombre delante del trono de Dios? Absolutamente en nada, hasta el menos inteligente y lúcido puede verlo claramente. ¿Y entonces como entiendo que haya tanta soberbia? La de afuera, por desconocimiento de Dios y una vida al margen de Él. La de adentro, por ignorancia y vendas mágicas puestas en los ojos espirituales por una razón simple: no están buscando la verdad, sino algo que les haga sentir bien. No es lo mismo.

5 – Blasfemos.- La blasfemia tiene definición en áreas seculares que dicen mucho más que las nuestras propias. Un artículo en la conocida enciclopedia básica que anda en la web, consigna que es una irreverencia hacia lo venerado: Añade que en muchas culturas está muy mal visto y hasta llegan a tener categoría de delito penado por la ley que llega, en casos extremos de países con gobiernos teocráticos, hasta la pena de muerte. Pero al final del comentario está, lo que yo entiendo, es el ingrediente que nos hará pensar muy seriamente en nuestras propias formas: dice que en muchos idiomas, las blasfemias se pueden maquillar, (Esto es: disimular, ocultar, camuflar), empleando eufemismos, que es una palabra o expresión que sustituye a otra más grosera, impertinente, violenta o considerada tabú. Todo lo que hagamos o digamos supuestamente en beneficio del Reino de Dios, pero ocasionando merma en la fe y las convicciones de quienes nos lean o escuchen, o una idea distorsionada o tergiversada de Dios, es blasfemia. Y no es poca cosa, como que si está dirigida hacia el Espíritu Santo, es considerado un pecado sin posibilidades de perdón. Por ejemplo, atribuir una manifestación del Espíritu Santo a Satanás. ¿Te ha tocado vivir algo así alguna vez? Despégate de aquello, pide perdón a Dios por tu ignorancia y vuelve a estudiar el asunto.

6 – Desobedientes a los padres.- Antes de ir directamente a lo expresado, quiero que entiendas algo esencial, puntual y específico. Luzbel, o Lucero (Que significa “portador de luz”) era un ángel de alto rango que operaba casi como mano derecha de Dios. Se corrompió su corazón, anheló ser el eje de la adoración, emular a Dios e, incluso, superarlo. Para mecanizar todo ese pensamiento, lo primero que debió hacer fue desobedecer las directivas que Dios le daba, del mismo modo en que Dios se las daba a otros del mismo rango y nivel. Esto quiere decir que, si la historia de lo que llamamos “el mal”, nace de la desobediencia, cuando nos encontramos con expresiones de ella, en lo que sea, estamos hablando de influencias satánicas en las mentes de quienes la ejercitan. Quiero decir con claridad que toda desobediencia a una directiva divina y santa, es motivada por rebelión influida por Satanás y sus demonios. Esto también es válido para los hijos con sus padres, siempre y cuando las órdenes de éstos no estén en oposición al propósito y la voluntad de Dios. La palabra es clara cuando dice que los hijos deberán obedecer y honrar a sus padres, pero también cuando añade que éstos deberán respetar a sus hijos.

7 – Ingratos.- La ingratitud es una actitud de desagradecimiento, de falta de reconocimiento por favores recibidos. En nuestra sociedad contemporánea, es mucho más que moneda corriente; es casi una forma de conducción en aras de alguna clase de provecho personal. Préstamos que no se devuelven y concluyen en largos juicios donde todas las partes que otorgaron salen perjudicadas, mientras que las que recibieron se benefician con la desactualización de los valores. Avales o garantías otorgadas por buena voluntad, parentesco o amistad que terminan con el garante debiendo pagar los gastos de quien le pidiera el favor sin que a este se le mueva un músculo, al contrario, sintiendo que le corresponde eso por ser más pobre que su benefactor. Eso, el mundo. Eso, la sociedad secular, incrédula, impía y pecadora. ¿Y la iglesia? O, mejor dicho: ¿Lo que conocemos como la iglesia? Con mucho de todo esto incrustado en su seno, pero con una ingratitud mucho mayor y más trascendental: la que se experimenta contra Dios mismo. ¿O no has visto a supuestos hermanos hacer cualquier cosa que los beneficia en algún modo, con la gracia, (Que es favor) de su salvación, argumentando doctrinas denominacionales que les aseguran que hagan lo que hagan esa salvación no se perderá?

8 – Impíos.- La impiedad es, quizás, una de las palabras que más ha confundido al pueblo de Dios. Porque los rudimentos seculares del idioma español han determinado que, definitivamente, la consustanciemos con la compasión o la lástima. Entonces pensamos y decimos que le damos algo al que ha tocado a nuestra puerta como mendigo, “por piedad”. O por la misma causa ayudamos al desvalido o hambriento. Sin embargo, si repasamos nuestra Biblia en todos los textos donde esta palabra está presente, veremos que no es ese el significado que ella le otorga. Cuando habla de ciertos personajes célebres, dice que eran “hombres piadosos”, lo cual no implica que hicieran caridad o beneficencia, sino que eran fieles creyentes. Porque a eso es a lo que la Biblia le llama Piedad, al que se conduce conforme al Espíritu. Piedad es una especie de diminutivo de Espiritualidad. Por lo tanto, un impío, es alguien que no se maneja de ese modo, esto es: un incrédulo, un ateo, un agnóstico o cualquier otra catalogación que se invente para vivir fuera de Dios. Porque el mal no es una consecuencia de un error, es un resultado de una decisión: vivir fuera del ámbito espiritual de Dios. Me pregunto, aquí también, si esto debemos limitarlo al mundo secular.

9 – Sin afecto natural.- Para poder entender e interpretar debidamente la falta que se expresa en el texto, habrá que consignar en primer término cuál es su significado. El afecto natural, es el cariño o la simpatía que se experimenta hacia una persona emparentada por alguna clase de vínculo. Todos somos conscientes en que vivimos tiempos en los que esa clase de afecto, (Al que también llamamos amor), brilla por su ausencia en muchísimos hogares. Se asesinan sin la menor consideración o compasión a hijos, hijas, esposos, esposas y hasta madres o padres por cuestiones que en casos espantan por lo simples, como evitar sostenerlos económicamente, por ejemplo. También existe un desprecio llamativo por miembros de la familia, pasándolos a un segundo lugar detrás de amigos a veces con rango de desconocidos recién llegados. Ahora bien; si tenemos en cuenta que unan familia, sea como sea su relación doméstica, es la célula principal en base a la suma de tal se compone una iglesia, entonces me temo que el asunto ya no es solamente bíblico o teológico, sino contundente y real. Porque no sería extraño pensar que, en algún remoto lugar, estas generales de la ley también incluyen a las familias de pastores y líderes, lo cual es un golpe mayor si se toma desde lo ejemplificador.

10 – Implacables.- Alguien implacable, es alguien severo o inflexible, alguien que no se puede aplacar. Aplacar, mientras tanto, es mitigar, sosegar o suavizar la fuerza de algo o la excitación del ánimo. Esto, en el mundo secular, está directamente emparentado con la ira, con el enojo y, en muchos casos, directamente con la agresividad y la violencia física, que en casos llega hasta el homicidio. Dentro de la iglesia, (Porque la Biblia se escribió para la iglesia, no para el mundo incrédulo), alguien implacable tiene directa relación con el legalismo. Nunca en ninguna otra área de pensamiento se ha podido ser tan cruel, tan despiadado y tan…implacable, como con ciertos principios legalistas que todos conocemos lo suficiente como para no confundirnos. He sido testigo cercano y menos cercano de ataques furibundos, llenos de saña y cizaña para con divorciados, mujeres con ropa censurada, jóvenes en pecado de fornicación y cosas por el estilo, dejando de lado el amor de Dios para ingresar directamente en un juicio sumarísimo con sentencia incorporada y ejecución al amanecer por lapidación emocional. El correr de los tiempos, lejos de amainarlo, lo ha incrementado, pero gloria a Dios porque también han salido siervos suyos a mostrarlo en su cruda realidad.

11 – Calumniadores.- La calumnia es una acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño. Viene del verbo calumniar, que es atribuir a alguien falsamente y con malicia palabras, actos o intenciones deshonrosos. Es de gran “estima” en los ambientes de la política, ya que ha sido útil, es y quizás siga siendo eficaz para bajar el favoritismo de ciertos candidatos y, por contrapartida implícita, elevar la consideración de otros. También es frecuente y con amplia difusión en los ambientes artísticos o deportivos. Punto y parte con el despreciado y vilipendiado mundo secular. Pregunto: ¿Es la calumnia algo que forme parte del acontecer diario de una iglesia cristiana? No me respondas con rencores ni odios, sólo hazlo con serenidad y amor desprovistos de emocionalismos incontrolables. No puedo mentirte, ya conozco tu respuesta. A menos que hayas tenido la bendición extra y providencial de parte de Dios de caer en un lugar casi paradisíaco, a esto lo habrás vivido de cerca, de menos cerca o a la distancia, como la mayoría plena de los que alguna vez estuvimos dentro de un templo. Sólo añadiría una reflexión: cuando la calumnia se produce en la iglesia, tiene un encono, una crueldad y un desparpajo muy superior al del mundo secular. Y esto no es casual ni circunstancial. Satanás goza dando de su libreto en los ambientes que supuestamente deberían comandar los hijos de Dios.

12 – Intemperantes.- Una persona intemperante es alguien inmoderado y sin templanza, (¿Te suena este término? Debe sonarte; es uno de los frutos del Espíritu) Creo que con esto ya estaría dado el mensaje clave y esencial para un cristiano, ¿No es cierto? Porque si el mundo secular anda repleto de gente intemperante, no sólo es comprensible sino que también resulta lógico y coherente con su condición espiritual. Ten en cuenta que la templanza, valor que está ausente en la intemperancia, es uno de los frutos que el Espíritu Santo suma al Amor, que es el fruto principal y, como consecuencia de éste, anida en el corazón de los auténticos y genuinos hijos de Dios y miembros selectos del Reino de los Cielos, y no se puede esperar que ese mundo incrédulo no sólo lo posea, sino que ni siquiera lo conozca. Pero en la iglesia es diferente. Cuando un hermano cae en intemperancia, no se lo debe condenar ni fusilar al amanecer, pero sí debe ser objeto de la predicación del evangelio y de manera completa, sin recortes doctrinales denominacionales, porque es más que evidente que no ha sido lleno del Espíritu Santo como lo fue Jesús, que no lo necesitaba, y como debe ser en todos nosotros que sí lo necesitamos para ser lo que Dios ha dicho que seríamos.

13 – Crueles.- Podríamos definir a la crueldad con decenas de palabras lindas y atinadas para la ocasión, pero lo cierto es que se trata de algo que produce tanto daño, tanto en lo inmediato como en lo pasado, que solamente se me ocurre una que, pese a ser muy dura, es la que más sintetiza el significado. La crueldad es la falta total de compasión y sensibilidad para con el sufrimiento ajeno. En mi país todavía duele en el corazón de los unos y los otros, (Ideológicamente hablando), lo sucedido promediando los años setenta. Terrorismo civil y estatal batallaron para ver, precisamente, quién ostentaba mayor crueldad. Hoy se ha descubierto –y se juzga judicialmente-, que el terrorismo de estado, por tener mecanismos propios de un gobierno, tuvo el lamentable primer lugar en esa crueldad, fundamentalmente porque la tortura sistemática no es precisamente una acción de guerra. Cuando se trata de un combate entre dos fuerzas opuestas, sean cuales fueren esas fuerzas y el incentivo que las anima, la crueldad solamente se presenta cuando Satanás influye en las mentes de las personas. Hasta aquí lo secular. En lo interno eclesiástico, me limito a retornar a lo dicho en el 10, implacables. Tú ya sabes de qué hablo, sobre todo si eres parte de alguna de esas áreas que el legalismo implacable y cruel se ha solazado en agredir en el nombre de un Dios que jamás agredió a nadie.

14 – Aborrecedores de lo bueno.- En el caso humano, la palabra tiene un significado claro: tener o sentir aversión u odio hacia alguien o algo. Claro está que cuando se habla de que Dios aborrece el pecado, si bien es coherente con todo el ejido del evangelio, no se termina de entender a Dios experimentando ese sentimiento. El diccionario bíblico lo explica así: El verbo castellano está cargado de tonos emotivos y significa, algunas veces, abominar; otras, abandonar o dejar y, finalmente, aburrirse de una persona o situación. En el aborrecer bíblico también entran estos diversos matices, y además, a veces, está preñado de ira, odio o mala voluntad hacia una situación o hacia una persona. Aborrecer al prójimo o al hermano es pecado a los ojos de Dios. Quien aborrecía a su mujer y la abandonaba sin justo motivo era castigado y debía recibirla de nuevo. Pero la ley afirma que cuando existen causas legítimas para abandonarla, entonces el marido no tiene la obligación de juntarse a ella de nuevo. Cuando los sentimientos que unen a dos personas están basados meramente en la carne, el aborrecimiento puede ser un peligro muy posible. En la Biblia, «aborrecimiento» puede designar, a veces, un grado inferior de amor. Ahora lleva todo esto apuntado a lo bueno y te quedará una imagen humana deplorable.

(Romanos 1: 28) = Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; (29) estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidio, contiendas, engaños y malignidades; (30) murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, (31) necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; (32) quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican. (Aquí tienes los motivos por los cuales sucede lo que venimos detallando más arriba. Lo opuesto sería lo que sigue, con relación a los obispos).

(Tito 1: 7) = Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, (8) sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo, (9) retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen.

15 – Traidores.- La traición es una violación de la fidelidad o la lealtad a la que se ha comprometido alguien. Esto se ve en gran medida a nivel matrimonial. El adulterio de una u otra parte es un socavón terrible para cualquier relación y la lleva a terminarse de modo abrupto y doloroso, con gran padecimiento por parte de los hijos, cuando los hubiera. Traición también es cuando alguien se abusa de la confianza de otra persona y comete actos en su beneficio que perjudican precisamente a aquel o a aquellos que confiaron en él. En el plano espiritual, traición es cuando alguien que dice ser amante del Señor y fiel a sus preceptos y principios, se vuelca a la adoración o el culto de dioses extraños. Esto es considerado adulterio espiritual, ya que la iglesia a la que decidimos adherirnos y formar parte, (No estoy hablando de congregaciones locales, aunque en algunos casos las incluya), es la novia y futura esposa del Cordero. Dentro del ambiente del pueblo cristiano sería impensable esta actitud, pero los cientos de hechos conocidos y otros tantos que no conocemos, nos llevan a pensar lo contrario.

16 – Impetuoso.- Siempre, cuando me ha tocado leer este texto, me he preguntado la razón por la cual esta particularidad está insertada en este contexto. Porque si leemos las acepciones que el ímpetu posee, no se ve en ellas algo contraproducente o pecaminoso. Dice que es un movimiento fuerte, acelerado o violento, pero añade también que es la energía y la eficacia con que se desempeña algo. Examinándolo con más atención que la superficial, llegamos a la conclusión que el ímpetu, si se convierte en atropellamiento, está en contraposición con la paciencia, la serenidad y la sobriedad con que se llama a los hijos de Dios a moverse en su medio ambiente. No parecería ser este exceso de energía vital y humana, un producto de unción espiritual, sino más bien una reacción del alma ante señales ciento por ciento humanas y sobredimensionadas en la ansiedad y el deseo de hacerlo todo ya y pronto, cuando para Dios todas las cosas llevan su tiempo kairos que es un cronos muy particular y pausado.

17 – Infatuados.- Es lo que también se conoce con el rótulo de fatuo. Una persona de esas características es una persona necia, poco inteligente, engreída y vanidosa. En el plano secular los podemos encontrar por miles, en su mayor cantidad, ocupando posiciones de liderazgo en empresas u otras áreas del comercio y la industria. La fatuidad tiene mucho que ver con el clásico jefe despótico que pretende someter por cualquier método a sus subordinados, en lugar de establecer una autoridad natural producto de una conducta coherente y transparente. Todos sabemos, (Por eso no se me contará como exabrupto), que dentro de las iglesias esto es moneda corriente. El acceso a un determinado grado de poder no suele producir afectación en los que Dios puso en ese lugar para tal menester, pero sí lo hace con otros que ingresan poco menos que por las ventanas, careciendo de los mínimos elementos espirituales como para erigirse en esas posiciones y pretendiendo mantenerlas y sostenerlas en base al miedo como forma de conducción de personas. Verdaderos pavos reales luciendo sus simbólicas plumas multicolores en sitios creados para la adoración humilde y fiel.

18 – Amadores de los deleites más que de Dios.- De alguna manera, esto tiene que ver con el hedonismo, que es una antigua doctrina filosófica basada en la búsqueda del placer y la supresión del dolor como objetivo o razón de ser de la vida. Es la doctrina que considera el placer como el fin de la vida, por lo que se deduce que los seres humanos deberíamos dedicarnos exclusivamente a vivir en su eterna búsqueda. Las dos escuelas clásicas del hedonismo, formuladas en la Grecia antigua, son la escuela cirenaica y los epicúreos. Señores: denuncio formalmente en este trabajo la prolífera actividad de los espíritus de Grecia infiltrados en nuestras congregaciones, sacando a la gente de las tareas pesadas y llevándolas solamente a aquellas que le producen placer, (aún los no santos), y también infiltrando en doctrinas denominacionales elementos de poder propios del mundo secular, tal es la democracia (Poder del pueblo), cuando la iglesia como cuerpo de representantes del Reino de Dios en la tierra, es una monarquía absoluta, donde existe un rey y todos nosotros súbditos incondicionales. Quien no acepte esto, será bienvenido en cualquier doctrina diferente, pero no en la del evangelio de Jesucristo.

(2 Pedro 2: 9) = Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio; (10) y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío. Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores.

(Filipenses 3: 18) = Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; (19) el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.

19 – Que tendrán apariencia de piedad.- Ya quedó dicho que la piedad no mes la compasión ni la lástima, según hemos aprendido del español argentinizado que hablamos por estas tierras. Es sinónimo de espiritualidad. Por tanto, un hombre piadoso es un hombre espiritual, un hombre impío es alguien que niega toda participación al espíritu u, como en este caso, una apariencia de piedad, es lisa y llanamente una apariencia o simulación de espiritualidad. Ahora bien; te pregunto: ¿Dónde alguien necesitaría presentarse con apariencia de espiritualidad? Acertaste otra vez: en la iglesia. Afuera no lo necesita. Esta clase de gente respecto a la cual Pablo previene a Timoteo, es gente que está dentro de las iglesias, que no necesariamente calienta bancos con sus posaderas, sino que pueden incluso hasta pertenecer al círculo privilegiado del líder del lugar o, directamente, puede ser éste mismo. De allí que Pablo no se conforma con advertírselo a su discípulo, sino que también menciona algo similar en su segunda carta a la iglesia de Tesalónica.

(2 Tesalonicenses 3: 6) = Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros. (Lo que equivale a declarar como doctrina cristiana básica a la basada en conceptos apostólicos y no en elucubraciones ligadas a la hermenéutica).

. Aquí tienes una idea muy sintética de cada uno de los personajes que verás aparecer ante tus ojos cualesquiera de estos días en tu propia iglesia o en la de tu amigo. Ya sabes con qué vas a encontrarte y también sabes que no se trata de una casualidad coincidente sino de algo profetizado con mucha antelación por más de un siervo de Dios. La gran duda o pregunta que en estos casos la gente va a formularse, es: ¿Qué hacemos con estos personajes? ¿Hay que prestarles ayuda, atención, contención y buen trato con el fin de predicarles el evangelio y lograr que se conviertan? Esa sería una excelente opción según nuestros conceptos eclesiásticos, ¿No te parece? Sin embargo la palabra de Dios encarnada en Pablo no nos sugiere ni aconseja eso. Es más; suena como una orden de tono militar y sin posibilidad de apelación. ¿Leíste lo que dice al final del verso quinto? Dice: a estos (A todos estos que te he detallado con diecinueve ejemplos prácticos), evita.

¿Qué es evitar a alguien? Es, en primera medida, apartar, precaver, impedir que algo suceda; intentar evadirse o escaparse de alguna situación. Eso es evitar. ¿Verdad que no suena muy cristiano? Cierto, no suena conforme a lo que nosotros estimamos que es de buenos cristianos, pero no puedo impedir explicarte y recordarte que es exactamente eso lo que nos ordena, no ayudarlos ni caerles simpáticos. Porque no será la primera ni la última vez que, tras una ayuda de corte netamente emocional por sobre lo espiritual, cualquiera de estos personajes delineados aquí, no sólo desgasta al mejor y más bien intencionado de los hermanos, sino que incluso puede hasta llegar a ocasionarle perjuicios muy serios en su vida personal y familiar. Ahora ya lo sabes, no puedes decir que nadie te lo dijo. Si tienes ocasión de tomar contacto con personas de estas características, sencillamente hazte humo, a menos que el Señor te ordene algo diferente de un modo claro, específico y puntual para determinado caso. Yo he aprendido que no todo necesitado que golpea a mi puerta viene a que yo le predique el evangelio. En muchos casos, he descubierto que en realidad son ellos los que vienen a predicarme el suyo, y ya pasó el tiempo donde arriesgaba mente y espíritu oyendo doctrinas de demonios de labios de supuestas víctimas en búsqueda del verdadero Camino. Fíjate como lo profetiza Pablo en su tiempo con alcance perfecto al actual.

(2 Timoteo 3: 6) = Porque estos (Las diecinueve características de los personajes que hemos examinado) son los que se meten en las casas (En la Biblia, casa siempre es iglesia) y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, (Estas también son iglesias locales) arrastradas por diversas concupiscencias.

(7) Estas (Las mujercillas o iglesias locales), están siempre aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad.

(8) Y de la manera que Janes y Jambres (Magos que con recursos esotéricos procuraron resistir al poder de Dios que se proyectaba a través de Moisés) , resistieron a Moisés, así también estos resisten a la verdad. (Que te quede claro: se comparan a los hombres y mujeres propietarios de estas diecinueve características con magos ligados al ocultismo). Hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe.

(9) Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquellos.

Tú ya sabes cómo concluye este pasaje. Pablo le da a Timoteo algunas pautas de conducta personal y corporal necesarias para edificarse y edificar a toda la gente que pueda estar realmente buscando a Dios con sinceridad, dejando a un costado para no perder el tiempo sin frutos, a todos estos hombres o mujeres emparentados con estos diecinueve espíritus distintos pero complementarios, con los que se visten de necesitados muchos de los que vienen en búsqueda de ayuda. Es con estos con los que tú y yo debemos tomar la decisión de no cambiar más pañales. Los que tuvieron oídos para oír, habrán oído y obedecerán: los que no tuvieron oídos para oír o no quisieron hacerlo, deberán buscar por sus propios medios con la madurez que ya deberían poseer y atesorar como producto de haber oído la palabra genuina por espacio de años. Recuerda que así como siempre he dicho que ser pacífico no es sinónimo de ser pasivo, o que ser manso no implica ser menso, ahora te digo que ser servicial, no implica ser cervical, que es como atarse a un yugo satánico que se nos presenta disfrazado de ángel de luz.

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¿Qué Pasó en la Cruz?

Los cristianos estamos muy acostumbrados a mencionar la cruz, la sangre, el sacrificio y la redención de nuestros pecados en nuestro discurso evangelístico. Lo estudiamos, lo aprobamos y lo decimos una y otra vez esperando que quien lo escucha, se desarme literalmente por dentro y caiga a los pies de Cristo de un modo dramático pero real. Nadie dice que esto sea malo, pero si habrá que decir que no siempre se da así. Y algo más, aún. En la mayoría de los casos, no se da. Y cuando preguntamos la razón, normalmente se nos responde que es porque no se alcanza a entenderlo. Salimos de nuestra mini-campaña con el convencimiento que todo se ha tratado de un ataque del diablo que ha bloqueado esas mentes, y con eso nos tranquilizamos y proseguimos con las mismas rutinas una y otra vez.

Creo que es tiempo de tomar conciencia que lo que pasó en la cruz, no es algo que se pueda explicar con tres palabras, que se trata de algo tan grande y tan profundo, que tal vez sea necesario repetir una y otra vez los hechos y sus connotaciones para que, al fin, alguien pueda entenderlo y pasar a nacer de nuevo, que no es ninguna doctrina singular sino una consecuencia de una conversión genuina y no declamada. Este trabajo tiene dos características específicas con la idea de serte de máxima utilidad: será entregado en dos partes, con algunos días de paréntesis, para que lo puedas oír más de una vez a cada uno, tomar todas tus notas y luego incorporarlas a la conclusión. La segunda función, es que no estar atado a ninguna de las doctrinas denominacionales conocidas, sino estrictamente a lo que la Biblia siempre dijo para todos, sin ser culpable de que nosotros seleccionáramos de ella lo que denominacionalmente nos convenía y descartando lo que no nos convenía.

Hay algo que ya hemos podido comprobar y probar desde estos trabajos ya difundidos: es desde el entierro, (Partimos desde Jesús al sepulcro de José de Arimatea, terminamos en el nuestro cuando morimos al yo), donde se encuentran la mayor cantidad y calidad de los tesoros escondidos de los que habla la Palabra. Es en esa segunda unción de Marcos 14, donde se encierran los secretos del misterio de Dios. Y lo que hemos podido presenciar en todos los estudios anteriores sobre estos mismos asuntos, es que tiene que haber sucedido algo más que una muerte física en la cruz, para yo poder sentirme redimido de mi problema, ya que mi problema no era físico, sino espiritual. Y si no queremos hablar de muertes espirituales, tratándose del Señor, entonces digámoslo de esta manera: cualquiera haya sido el tipo de muerte que yo tenía, es el mismo tipo de muerte que Él tuvo que morir, para poder redimirme de ella. Ahora tú saca la cuenta.

Una muerte física no resuelve un problema espiritual. Que yo mate una gallina no significa que eso vaya a tener incidencia en el mundo espiritual. Así de erráticos hemos andado. Tiene que haber algo más. Claro está que, cuando se tocan cositas que son algo peligrosas para nuestras conciencias, salta alguien que dice: ¿Pero cómo pueda ser que muera espiritualmente, si es divino? Lo que uno no entiende, o mejor dicho la iglesia como cuerpo no entendía, lo resolvía declarando que eran puras teorías, y comenzaban a ejercer prohibición de tocar esa clase de enseñanzas. Entonces, termina creando una doctrina para justificar la razón por la cual aquel asunto no se debe tocar. Entonces si viene uno y la toca, entonces ese pasa a ser un hereje. ¿Tú puedes pensar que alguien se tomó seriamente el trabajo de comprobar esa supuesta herejía? Esto es fundamento básico de la doctrina de Cristo. Esto es la cruz. Si no entendemos la cruz, entonces olvídate de apostólico, de terminar, de hacer nada.

(2 Timoteo 1: 10) = Pero que ahora ha sido manifestada (Se refiere a nuestro llamado) por la aparición (Nota que esta es la aparición, no la venida)de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte, (Nota lo que hizo: quitó la muerte) y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.

Sacó a la luz. O sea que, ahí estaba, pero lo reveló el hecho de que el evangelio produce vida e inmortalidad. Esto significa que, la verdadera prédica, produce inmortalidad. No una fuga. El asunto, aquí, es vencer la muerte. El último enemigo, dice en 1 Corintios, es la muerte. Y si la vamos a vencer, es por lo que oímos, el evangelio. El verdadero evangelio te prepara, te va decodificando, te va abriendo las escrituras hasta que tú puedes ver en ellas, que la muerte está vencida. Y cuando tú la ves, tomas esa victoria y la haces tuya, la sacas a la luz. Él quitó la muerte, pero tú la vas a vencer al entenderlo. Lo dicho: nos dejaron en la bóveda de un banco diez millones de dólares que son nuestros. Pero están en lugares celestiales. Y como a nosotros nos enseñaron que estábamos en la tierra, entonces todavía no podemos entrar en la bóveda y sacar lo que nos pertenece. O sea que Cristo nos dejó donde nos dejó el dinero, en lugares celestiales. Pero la iglesia nos bajó. Y nos puso en la tierra a pelear para arriba.

Y entonces todos nos inventamos que es una guerra hacia arriba. Es más; cuando oramos, miramos hacia arriba. Y cuando luchamos con demonios, ponemos el dedo hacia arriba. Y todo el mundo está por encima de nosotros. Cuando en realidad, no hay nada más alto en la tierra que la iglesia. Cuando Él dice que nos dejó sentados en lugares celestiales, está diciendo mucho más que lo que hemos repetido como papagayos sordos durante años y años.

(Efesios 1: 17) = Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, (18) alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, (19) y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, (20) la cuál operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, (21) sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero.

(Efesios 2: 4) = Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, (5) aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (Por gracia sois salvos), (6) y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,

Observa esto y entiéndelo. Si nosotros estamos sentados en lugares celestiales con Cristo Jesús, y Él está por sobre todo principado y potestad existente, nosotros estamos exactamente en el mismo nivel. Esto significa que empezamos sobre, porque ahora vamos hacia arriba. Estamos sentados en un lugar llamado lugar celestial. Ya sabemos por otros estudios más específicos, que ese lugar celestial es la fuente u origen de todo lo que es eterno y perfecto. De manera que sí tenemos una conexión viable para la perfección, que anda cambiando los sacerdocios que no la consiguen.

(Efesios 2: 1) = Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, (2) en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, (Sean salvos o no) (3) entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. (O sea que, la naturaleza que nos hacía hijos de ira, es algo que era. Ya no es).

(4) Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, (5) aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (Por gracia sois salvos), (6) y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús. (Esta última preposición está mal traducida. En los originales griegos es en, en lugar de con; puedes modificarlo con seguridad. Recuerda que la casa editora bíblica dice que existen algo así como 250 mil variaciones en el libro respecto a los originales. Ellos, a los fines operativos de venta, le llaman variaciones. Para mí son errores)

Dice EN Cristo Jesús. Ahora recuerda que Él es el primogénito entre esos muertos. La única persona que estaba en el Gan de Dios, que estaba en esa posición de vida eterna, fue reducida a naturaleza pecaminosa y volvió a ascender a su estado original, es Cristo. Es la única persona que ha logrado morir espiritualmente, y resucitar. Morir espiritualmente implica estar destituido de la presencia de Dios por causa de nuestras iniquidades y pecados. La resurrección es un recobro de las facultades mentales. Es la palabra anastasis en griego, y significa “recobrar memoria de quien uno es”. No tiene nada que ver con salir de los sepulcros. Es básico entender esto, porque si no te confundes. Estos versos que hemos leído, nos dicen que antes de comenzar, han sucedido seis cosas: 1) Crucifixión. 2) Muerte. 3) Sepultura. 4) Vivificación. 5) Resurrección. 6) Sentados.

Recuerda que la posición de estar sentado, en la Biblia, es una posición de alguien que ha terminado su esfuerzo por llegar. Dios nos dejó sentados. Seis pasos para llegar a la singularidad con Dios. Seis pasos al trono de Dios. Vamos a verlo en algunas tipologías. David cuando fue a regresar el arca, al trono, o al epicentro, o donde le corresponde al arca, daba seis pasos y adoraba. Se levantaba, daba seis pasos y adoraba. Son tipologías de los seis pasos al trono de Dios. Cuando mira la mesa de panes de proposición, ves seis panes. Seis panes, seis pasos que hizo Jesús, y seis pasos que hicimos nosotros juntamente con Él. Por eso es que estamos en unidad con Él. Una vez más, ahí ves los seis pasos al trono. Vemos a Ruth, cuando duerme a los pies de Booz, y se levanta por la mañana y le dan seis medidas de cebada. Son los seis pasos de la muerte.

(1 Reyes 10: 18) = Hizo también el rey un gran trono de marfil, (¿De dónde se obtiene el marfil? De los elefantes, de sus colmillos, concretamente. ¿Se los extraen vivos? Ahora puede ser, pero antiguamente había que matarlos para sacárselos. ¿Qué quiere decir esto? Que el trono proviene de muerte. Todo lo que tiene que ver con nuestro éxito, proviene de muerte. Los siete espíritus que salen del trono de Dios, que son la plenitud del Espíritu de Dios enviados a la tierra, ¿Salen del león o del cordero? Del cordero. La plenitud del Espíritu viene del entendimiento de la muerte, y no de la gritería de Judá en la iglesia. Si no entendemos este paso, se nos va a hacer bien difícil fluir con lo que Dios nos quiere hablar.) el cual cubrió de oro purísimo.

(19) Seis gradas tenía el trono, (¿Cuáles son? Crucifixión, Muerte, Sepultura, Vivificación, Resurrección, Sentados. Seis gradas. Seis pasos al trono. Una vez más, esa es la tipología, nosotros somos la realidad. Vamos a ir a través de esos seis pasos, uno por uno, y vamos a ver si podemos canjear esos diez millones que aún no hemos podido recibir y gastar. Sabemos que Él los hizo; sabemos que Cristo fue crucificado, sabemos que Él murió, que fue sepultado, que fue vivificado, que fue levantado de entre los muertos y que Él está sentado. Lo que no entendemos, es cómo lo hemos hecho nosotros. Él nos dejó esos diez millones en un lugar en el espíritu llamado lugar celestial, pero como nosotros no sabemos cómo llegar allí, no los podemos canjear. Entonces ahora, vamos a conciliar. Vamos a ver como lo que Él hizo, en realidad lo hice yo. Porque si no lo hice yo, no es mío. Si yo te envío al banco con un dinero, tú puedes depositarlo, pero eso no quiere decir que va a salir en mi cuenta. En cambio si yo te doy mi número y documentación correspondiente, lo que tú deposites sí se incorporará en mi cuenta. Porque no fuiste para ti, fuiste por mí).

Paso Nº 1: CRUCIFIXIÓN .

Escucha: no son escrituras nuevas ni profundas, pero vamos a verlas con los ojos bien abiertos, ¿De acuerdo? Lo que quiero decirte es que vamos a leer la Biblia con los ojos espirituales abiertos, y no según la doctrina. Vamos a ver lo que dice.

(Gálatas 2: 20) = Con Cristo estoy juntamente crucificado (Esto significa que tú no puedes estar crucificándote diariamente. Porque fuiste crucificado con Cristo. Dice ahí: con Cristo estoy, juntamente crucificado. O sea que tú no te estás crucificando cuando te das cuenta que Cristo te ama, o cuando estás ayunando, o cuando estás sufriendo por el evangelio, o cuando estás crucificando la carne diariamente. Todos esos son disparates. ¡Tú ya fuiste crucificado con Cristo! O no eres salvo, punto.) y ya no vivo yo, (Resumiendo: ¿Requisito para no vivir? Muerte. No vivo yo. ¿De quién habla? Del que nació hace más de sesenta años con naturaleza pecaminosa. El que empezó como inquilino dentro de este cuerpo. No existe. ¡Pero es que yo todavía tengo memoria de cuando era niño! Es que el que murió dejó la grabadora con varios chips grabados. Hay algo que se llama memoria, que son tan reales que te pueden hacer reaccionar como el que vivía dentro de ti. Pero no eres tú. Por eso Romanos 12 habla de reforma mental. – ¡Es que es muy real, hermano! ¡Siento las mismas ansias de hacer las cosas que yo hacía antes de conocer a Cristo!

Es que es real. Pero la persona que vive dentro de ti no tiene deseos de hacerlas. Si es nacido de nuevo, claro. No estás luchan do contra tu naturaleza pecaminosa. Tienes que madurar, y reformar la mente con lo nuevo que come la persona nueva que está dentro de ti. Recuerda que los hábitos son como canales labrados, tallados en el cerebro, que requieren que se los regrabe y pueda oírse otra melodía que no tiene nada que ver con la que allí estaba registrada. Lo hicimos tantas veces de esta forma que, aunque ahora sabemos que se hace de otra manera, cuando estamos distraídos o pensando en otra cosa, se nos levanta el brazo solo y empieza a hacer lo que ya no queríamos hacer más. Sin embargo, eso no significa que tú sigas siendo pecador, sino que automáticamente tu naturaleza todavía tiene reacciones y acciones pecaminosas. No eres pecador. Si eres pecador, no eres salvo. Ahora entendemos a Juan, que dice que el que nace de nuevo, no peca. De otra manera Juan estaría loco, porque la iglesia está llena de gente que peca, ¿No es cierto? Algunos pecan feo, y otros pecan porque no están dentro del propósito de Dios, y eso también es pecado. Ya no vivo yo. ¿Lo dice o no lo dice?) mas vive Cristo en mí; (¿Quién vive en mí? Cristo. Escucha: yo no vivo aquí, aquí vive Cristo. Entonces, ¿Yo quién soy? Son las cosas que no queremos decir porque Nueva Era nos espantó a todos ya hora tenemos terror que nos rotulen.

Por eso lo mataron a Él. Ya no vivo yo, vive Cristo. En el lugar donde yo vivía, y la vida que yo vivo, la interacción social que yo tengo, siendo yo el que vive en mí, que no soy yo, sino Él, ya no lo hace uno, sino que se hace en la fe del Hijo de Dios. ¿Por qué? Porque es Él el que está viviendo. Es una nueva creación que se llama Cristo. ¿Qué es Cristo? Una recreación. Es un nuevo hombre. Es el primogénito. Es el principio de la creación de Dios. Cuando la Biblia habla en Apocalipsis que Él es el principio de la creación, no se refiere a Génesis, se refiere a la verdadera creación de Dios, donde el primero es Cristo, después de la resurrección, es el primogénito, y todos los demás que, al darse cuenta lo que Él hizo, son colocados dentro de Él. El hizo primero un hombre, que se convirtió en un multimiembro hombre. Ahora está haciendo el segundo hombre, que también es un multimiembro hombre. Es Cristo. Estamos crucificados con Él.

(Romanos 6: 6) = Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, (¡Es que se me apareció el viejo hombre! Bueno, si se te apareció el viejo hombre vamos a orar por ti, pero no para liberación, sino para salvación. Porque el que es salvo, no tiene el viejo hombre. Tiene otros hombres nuevos, pero ese es otro tema. Dice que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Él. Estamos pasando el privilegio de que Él fue muerto a nuestra cuenta. Cada vez que decimos: juntamente con. Estamos conciliando ese primer paso.) para que el cuerpo del pecado (¿Cuál es el cuerpo del pecado? Adán. El pecado entró al mundo por un hombre. El cuerpo del pecado es Adán.) sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. (Que es como decir, que no sirvamos más a Adán.)

(Colosenses 3: 9) = No os mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, (¿Y ahora qué hacemos con toda esta gente que anda diciéndonos medias verdades?), (10) y revestido del nuevo, (Del nuevo hombre) el cual conforme a la imagen del que lo creó (¿Conforme a qué imagen es el nuevo hombre? O sea: el nuevo hombre, ¿Se parece mucho a quién? A Dios.) se va renovando (Es preposición, “hasta”, en el griego es “en” o “por”) hasta el conocimiento pleno. (Es decir que, mientras más entendemos, más nos vamos apropiando de lo que ya es una realidad en nosotros.) (11) donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.

Sólo tenemos un problema: Cristo está en todos, pero todavía no es todo en todos. Pero esa es la meta, que Cristo sea el todo en todos. Es decir que nuestra meta no es humanismo. Nuestra meta es darnos cuenta que nosotros ya no somos, y que Él es todo en nosotros. Es una generación sin rostro, en donde todos tenemos la misma cara, la de Él. Esa es la última generación. Donde ver a uno es ver al otro, porque estamos viendo al mismo. Que podamos decir como Él. Si me has visto a mí, has visto al Padre. Pero lo que sucede es que nosotros tenemos esta imagen, que vamos a llegar a un lugar, y vamos a ver a tres dioses. ¡Jesús lo dijo! ¿Eres tan tonto que llevas tres años conmigo y me pides ver al Padre? ¡Entiende, si me has visto a mí, ya lo has visto! No es porque Él era igual, parecido o se portaba igual, es porque Él es Él. Porque Dios no tiene forma, a menos que un hombre le de forma. Tú no vas a ver a ningún Dios que no tenga la forma de ningún hombre. Para Dios ser visto, necesita una forma. Y la forma que está creando para verse, es un nuevo hombre.

Lo que sucede es que nosotros creemos que un hombre es eso que anda caminando por allí. Y no es así, hombre es un vaso lleno de Dios. Eso que hay por ahí son seres humanos. Hombre es una cosa que estamos creando, está en proceso. Hombre es una deidad. Es que tenemos un vocabulario tan reducido a nada, que tenemos que inventar términos para poder predicar la Biblia. Hombre no es cualquier payaso que tiene dos patas. Hombre es un vaso de tierra lleno de Dios. Eso, señores míos, está en proceso. Es ese el plan de Dios: crear un hombre. ¿Qué hombre? ¡Él! Entonces suele ser aquí cuando tú frunces el entrecejo y me miras con ojos religiosos y me preguntas: ¿Pero cómo Dios va a ser un hombre, hermano? Y yo te respondo: ¡¡No me compares a Dios con ese ser caído!! Compáralo con los que están arriba. Y el que está arriba, es Cristo. El tema viene que, al tú nacer de nuevo, también estás arriba. En Cristo. – ¡No puede ser! Bueno, entonces queda aquí, apenas perdonado por gracia. Pero desde aquí jamás tocarás los diez millones. El único que es hombre completo, y por lo tanto es Dios, es Jesús. Es el segundo hombre, de 1 Corintios 15. La Biblia nunca dice que hay millones de hombres, dice que hay dos. El primer Adán, que murió, y el segundo hombre que es del cielo, Jesús.

Dios hizo dos modelos. El primero, que no funciona, y el segundo, que se está formando. Lo que tenemos ya formado, es la cabeza. Ahora se está formando el cuerpo. Del segundo hombre. Hombre es una deidad. Se compone, se conforma, de seres humanos nacidos de nuevo. Lo que pasa es que, como usamos la palabra hombre para una especie casi animal, cuando decimos que Dios es un hombre, nos asustamos. Pero fíjate cómo hemos usado nosotros la palabrita hombre, y fíjate luego lo que el libro dice.

(Gálatas 5: 24) = Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

Sí que, si no las has crucificado todavía, pues todavía no eres. Es blanco y negro si queremos ser bien estrictos. Porque dice que los que son de Cristo, han crucificado. No dice que están crucificándola. Ahora bien, si tú todavía sientes esa pasión, es porque la memoria te juega malas pasadas. Sólo la memoria.

Paso Nº 2: MUERTE.

(Romanos 6: 8) = Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; (¿Cuándo morimos? Con Cristo).

(2 Timoteo 2: 11) = Palabra fiel es esta; si somos muertos con él, también viviremos con él. (Morimos con Él.)

(Colosenses 2: 20) = Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿Por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos (21) tales como: no manejes, ni gustes, ni aun toques (22) en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? (¿No es cierto que en lugar de lo que leí, a ti te sonó como no te pintes, no te pongas pantalones, no te maquilles? Claro, el que anda en legalismo, lo hace porque todavía no sabe que ya está muerto con Cristo. Por eso anda tratando de arreglar a Adán. Y no estamos citando escrituras que te parezcan desconocidas o que nunca habías visto. Estamos simplemente revisitando nuestros fundamentos con los ojos abiertos. O sea: no controlados por doctrinas ni por cosa ya establecida, sino leyendo para ver qué cosa no vimos cuando pasamos por allí la primera vez. ¿Qué es lo que estamos haciendo? Leyendo.)

(Juan 12: 31) = Ahora (¿Cuándo?) es el juicio de este mundo; ahora (¿Cuándo?) el príncipe de este mundo será echado fuera. (¿Cuándo fue eso? Ahora. ¿Y entonces? ¿Cuál es el problema? ¿Y qué hacemos con tanto libro moderno que nos habla de otra cosa? No lo sé, ahora es el juicio del mundo. Ahora, el príncipe está echado fuera. Ahora. Hace dos mil años.)

(32) Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. (Cuidado; dice “a mí mismo”, no dice que sea a las mansiones celestiales de calles de oro. Vamos a ver si eso es constante. Vamos a ver el capítulo 14, sólo para ver si son las mismas palabras.

(Juan 14: 3) = Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. (¿Adónde los va a tomar? A sí mismo. Si Él se va y prepara lugar, nos viene a tomar para estar ¿Dónde? En Él mismo. ¿Dónde estás tú hoy? En Cristo. ¡Entonces ya te tomó! Porque si yo fuese levantado de la tierra, atraeré (Ya te atrajo) a todo hombre, a mí mismo.)

(Juan 12: 33) = Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir. (Entonces, el levantamiento de la tierra al cual él se refiere, es cuando levantan la cruz con el hombre clavado en ella. Si yo fuese levantado de la tierra, atraeré ¿A cuántos hombres? A todos. ¿A todos? A todos. ¿Y el borracho de la esquina? También, es a todos. ¿Y al violador de niños? A todos. Entonces, ¿Tú me quieres decir a mí que todo el mundo está perdonado? Pues sí, ya ha sido dicho. Sólo resta que se lo digamos a la gente, para que lo sepa y decida si quiere aceptar ese sacrificio y ser salvo. Mira como lo dice en Corintios.)

(2 Corintios 5: 14) = Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego (¿Cuántos murieron? Todos) todos murieron; (No solamente atrajo a todo ser humano a sí mismo, sino que los mató también. Es decir que, el juicio es ahora, en la cruz. ¿El juicio de quién? Del hombre de pecado. Adán. ¿Y dónde estaba? En la humanidad. Todo el mundo era de naturaleza adámica. El juicio del globo terráqueo, que incluía a todos los seres humanos del mundo, fue en la cruz. Todos los hombres fueron hallados culpables. Todos tenían genes de Adán. Todos tuvieron la misma sentencia. La paga del pecado, ¿Es? Muerte. Entonces, había que buscar una manera de matar a todo el mundo, matando a un solo hombre. Ahí es donde entra Dios. Y Dios tomó la forma de hombre, y agarró el pecado de toda la humanidad y lo puso en ese hombre, y al ponerlo en ese hombre, todos los hombres estaban perdonados. Porque ya no tenían pecado, ya que se les había tomado el de ellos y se lo habían puesto a otro. O sea que se mató a Adán, en todos. El potencial de estar libre de esa naturaleza, se ejecutó de una vez y para siempre. Todos los hombres murieron. ¿Cuántos murieron? Ahí dice que si uno murió por todos, luego todos murieron.) (15) y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

(Colosenses 3: 3) = Porque habéis muerto, y vuestra vida (Que es como decir: tú vida), está escondida con Cristo en Dios. (¿Dónde está tu vida? Con Cristo en Dios. O sea: quien estaba ahí, Adán, murió; y el nuevo, eres tú en Cristo.

(Romanos 6: 7) = Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. (Eso quiere decir que si no ha muerto, no ha sido justificado del pecado.)

(8) Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; (9) sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.

(10) Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; más en cuanto vive, para Dios vive.

(11) Así también vosotros consideraos muertos al pecado, (Y esta palabrita, “consideraos”, es la palabra loguizomai, y significa “tomar inventario, concluir, conciliar, o para cuenta de un lado a otro”. Es decir: considera la muerte de Él, la tuya. Acuérdate: los sacerdotes de Esdras 2:62, fueron excluidos del ministerio, porque no pudieron reconciliar. Hicieron un registro, y no pudieron reconciliar o hallarse en la genealogía. Entonces dice: aquellos que si ministraron, pasaron por medio de una reconciliación, pasaron por medio de un registro, y fueron hallados como: bueno, aquello que está aquí, llega hasta aquí. Ahora nos dice a nosotros: ustedes busquen su genealogía, nunca tu identidad. Consideraos muertos a través de la muerte de Él, que no es la de Él, sino la tuya).

(1 Corintios 15: 20) = Más ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. (La primicia es una ley que garantiza la siega. La primicia también garantiza que la siega será de lo mismo que la primicia. Creo que nos está diciendo algo con eso. Primicia de los que durmieron, es hecho. No está diciendo que de toda la gente que murió, tu abuelito, tu abuelita y tus ancestros, Cristo es el primero en resucitar, no; no dice eso. Y no lo dice porque, sin ir más lejos, Lázaro resucitó antes que Jesús. Es primicia de todos los que fueron adormecidos por la caída de Adán. Adán cayó y esa caída es una muerte espiritual. Y Cristo es hecho primicia, de ese tipo de resurrección. Garantizando que habrá muchos del mismo tipo, y hechos de lo mismo que Él. La primicia y la siega, están hechos de lo mismo. Entonces, si esto es deidad, esto también. Cristo es primicias, garantizando que lo que viene detrás de Él, es idéntico a Él. Son títulos que la Biblia usa deliberadamente. Las primicias es una ley. Si estudias la ley de la primicia, entiendes de qué está hablando el verso.)

(21) Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, (Por un hombre, no por un dios. Bueno, pero es que pudo haber muerte pre-adámica. De acuerdo, pero si hubo muerte pre-adámica, hubo hombre antes que Adán, porque la muerte entró por un hombre. ¿Y ahora qué hacemos con esta doctrina? La Biblia dice que muerte, fue introducido por algo que se llama hombre. O sea que, antes de que el hombre la introdujera, no había muerte.) también por un hombre la resurrección de los muertos. (El problema para entender esto está en que para nosotros, decir hombre es hablar de un ente que anda en dos patas y trata mal a su mujer, mientras que para Dios, decir hombre es referirse a su creación divina, llena de Sí mismo.)

Estamos hablando de dos cosas que suenan igual, pero que son bien diferentes. Tú dices hombre, y tú tienes la imagen de todo lo que el hombre ha hecho en la tierra. Y Dios dice hombre, y todavía tiene la imagen que anda en su Espíritu, Génesis 1:26: Él mismo encarnado. Estamos formando al hombre. Nuestra meta es una calidad de existencia, un varón perfecto, lo que estamos produciendo, es un hombre, no un ministerio. El ministerio es el medio para formar ese hombre. Si tu ministerio no está haciendo cosas que formen a un hombre, entonces no estás administrando un ministerio de Dios, sólo uno de tu denominación. ¡Yo tengo un concierto! Dime cuál es el objetivo encerrado en tus canciones. Si están alineadas con este propósito, adelante. Si no lo están, ya lo sabes. Eso decide quién predica y quién no predica; qué mensaje traes, qué estás diciendo, qué estás formando tú, cuál es el énfasis del ministerio. Eso decide qué actividades tenemos y qué no tenemos.

Porque estamos construyendo deliberadamente, una mentalidad. ¿Por qué una mentalidad? Porque el hombre es según él piensa, así que si formamos la mentalidad, logramos tener el hombre. Estoy formando una persona que ora así, que piensa así, que planifica familias así, que su orden de prioridades es así, que su escala de valores es así, que su tenacidad es así, que su mentalidad es así, sus visiones son así, su tiempo está ordenado así. ¿Qué estás haciendo, controlando? No, creando un hombre según el patrón. Porque cuando esté formado, la plenitud lo habita. Entonces, cada mensaje, cada canción, cada actividad, debe producir algo hacia ese objetivo, o está demás. Cuando la iglesia no entiende el plan de Dios, es orientada por actividades. Cuando la iglesia entiende el plan de Dios, sus actividades son orientadas por el plan. Se gasta mucho menos dinero y se hace mucho más. Administración de Reino. ¿Y qué hacen si no tienen actividades? Estamos ocupados creando al hombre. Y cuando se va mejorando el hombre, se va mejorando la familia, se van mejorando los hijos, mejorando las empresas, mejoran las finanzas, mejoran los negocios. Allí llega, todo junto, lo que se nos ha estado tratando de dar por separado: prosperidad, sanidad, fe, gozo, todo lo demás viene porque aprendemos a pensar. Porque somos mejores ciudadanos, porque no estamos adoctrinando haciendo ministros. Hoy, mayoritariamente y salvadas sean honrosas excepciones que supongo las habrá, tenemos excelentes cristianos y pésimos ciudadanos.

Paso Nº 3: SEPULTURA.

(Romanos 6: 4) = Porque somos sepultados juntamente con él (Nota que Dios se encargó que todos los pasos los demos junto con Él. Porque tú no puedes hacerlo, por eso Él lo hizo.) para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. (¿Dice que Cristo resucitará o que ya resucitó? Que ya resucitó, tiempo pasado. ¿Y luego que dice de nosotros? Que así también debemos andar. Así también, igual, similar, del mismo modo: tiempo pasado. ¿Está claro?)

Bendecidos los que padecen de la primera resurrección, ya pasamos esa. Dichosos aquellos que están en esa resurrección. Esa es esta, la que nos dio vida con Cristo. La que te hizo recobrar la mentalidad de quién eres. La que te pone en el Gan de Dios. Te sacó de aquí y naciste de arriba. En la misma posición geográfica. No estamos hablando de elevación, sino de calidad. La clase 1-02 de español, es más alta que la clase 1-01 de español. Ambas en el primer piso de la universidad. Él dice: sube acá y camina que mis caminos son más altos. Eso no significa que te vayas a flotar a una nube, sino que sus principios son superiores a los terrenales. Sube acá, razona conmigo. L palabra, cada vez que quiere que camines de acuerdo a lo que ya está hecho, te dice que subas. Nada tiene que ver con irse, sino que subas la calidad, que saques de adentro lo mejor de ti mismo. Levántate del suelo, piensa más alto. Los principios son superiores a los de un mero ser humano. No eres pobre, tienes diez millones. Canjea algo. Haz un retiro de tus depósitos espirituales en lugares celestiales. Sepultura. Estamos sepultados con Él.

(1 Pedro 3: 21) = El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo, (22) quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades. (Fíjate que raro: a Él están sujetos, Él está a la diestra, en los cielos de Dios, y nosotros estamos sentados juntamente con Él. Escucha: cuando uno entiende lo que Cristo ha hecho, entonces el anhelo por ciertas cosas, se desvanece, y nuestra realidad se convierte en otra. Hay tanto gusano religioso en la cabeza que cuando se intenta explicar esto la gente te dice: “¡No entiendo!”, y está allí bien claro, blanco sobre negro).

(Colosenses 2: 12) = Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. (Resucitar es nacer de nuevo. Resurrección es redención de cuerpo, anótalo. Son dos cosas distintas, nada que ver una con la otra.)

Por favor, sal del mundo físico por un momento, y déjame hablarte. Cuando estás con una palabra como esta, sentís que permanentemente el mundo natural te está confrontando y hasta agrediendo, además de ser analizado por él. Pero esto trasciende el mundo natural, no lo analices. Estamos hablando del misterio escondido, ¿Cómo lo vas a analizar con lógica natural y racional? Ahí es donde entra la fe. Estamos creyendo que estamos escuchando de Dios, no porque yo lo esté hablando, sino porque lo estamos leyendo directamente del libro. Y en blanco y negro, escrituras que en realidad no estamos interpretando; sólo las estamos leyendo. Hubo un especial cuidado al seleccionar escrituras que no necesitan interpretación, las estamos leyendo! Como se debe, correctamente con sus puntos y sus comas, que para algo están allí. “¡Ah, hermano! ¿Me va a decir que Dios escribe en español? No, te voy a recordar que Dios es Dios, y su idioma es único y universal y apto para traducir cualquiera de las jerigonzas que nosotros llamamos idiomas. ¿Has olvidado a Babel?

Cristo resucitó y experimentó redención, casi simultáneamente. Pero la parte de la resurrección de Él, que es de la que estamos hablando, es la de levantarse y volver a estar acá arriba, después de haber caído. No estamos hablando de la parte que todos estamos aguardando, que es la redención de nuestros cuerpos por la cual la tierra gime. Estamos hablando de estar parados por dentro. Estamos hablando del hombre interior. Por eso es que 2 Corintios 5:19 dice que Dios anda en nosotros. ¿Dónde anda Dios? ¿Eso significa que los pies de Dios, son los pies de quién? ¿Sabes de lo que estoy hablando? ¡Correcto! Los pies de Dios, son la iglesia. Dios anda en nosotros, reconciliando al mundo consigo. No reconciliando al mundo con Él; consigo. En nosotros, consigo. Cuando lo lees gramaticalmente, se refiere al mismo que anda en nosotros. Reconciliando al mundo consigo mismo, y añadiéndolo a nosotros, el cuerpo de Cristo. ¿Cómo se lo añade? No tomando en cuenta sus obras, porque el juicio de este mundo ya pasó y todos fueron perdonados. Entonces, cuando ellos se dan cuenta, son pasados a este nuevo hombre. Del viejo hombre, al nuevo hombre.

Mira Romanos 6, una vez más. ¿Me permites parafrasear en bruto argentino básico el primer versículo? ¿Qué vamos a decir, Néstor? ¿Vamos a seguir dándole duro y parejo al pecado para que la gracia sobreabunde? ¿Ya que tú no quieres que nadie nos dé normas, y que hagamos lo que sea porque estamos libres? (2) ¡De ninguna manera! (Anótalo y luego dile a los demás que Néstor lo dijo: ¡De ninguna manera! Está grabado aquí y está escrito más allá. Es documento jurídicamente válido). Porque los que hemos muerto al pecado, ¿Cómo viviremos aún en él? (¡Escucha! ¡Si ya has muerto al pecado, ya no estás vivo para el pecado! Si hay alguien allí, escuchándome del otro lado, que sabe que está vivo al pecado, es porque no ha muerto a él. Y si tú no has muerto al pecado, tú necesitas salvación, no importa si eres pastor, evangelista, apóstol, profeta…o maestro. He recibido alguna vez quejas de que este tipo de mensajes produce libertinaje, que la gente se descontrola. Dicen que debe ser gobernada de adentro. Allá cada uno con su idea personal, pero escucha bien esto.

Podemos tener veinte mil personas sentadas en un templo, bien disciplinadas por orden tuya, por causa de tu autoridad o por temor a ti, como quiera que sea. Gente que ama a Dios a la cual tú le estás diciendo exactamente como deben vivir, todo bien. Pero si tú le quitas esas normas y ellos no saben cómo vivir, entonces tú no has producido nada. Y hasta que no produzcamos, no terminamos. Es mejor quitarlas. Porque el hecho que tu iglesia esté llena, no quiere decir que hayas avanzado algo. No se trata de tener la iglesia llena, sino de que la gente crezca de adentro hacia fuera. Entonces, en el mejor de los casos, trataremos de hacer lo mejor que se pueda sin que se vacíe la iglesia. Pero la verdad es que, si tú le quitas las cuerdas a alguien, y esa persona sale esa noche a hacer todas las cosas que nunca ha hecho, ese nunca estuvo adentro. El verdadero sabe vivir en medio de la mugre sin ensuciarse. Daniel. Vivir en Babilonia, pero no comer de su alimento ni adorar sus dioses.

Quiero ser más que claro: es mejor una persona que un día no va a la iglesia porque no tiene ganas y el próximo domingo retorna por su voluntad, a aquella que va todos los domingos por que alguien la obliga. Disciplinar e instruir, es esencialmente mostrar las opciones y las consecuencias de las decisiones del hombre. Y que la persona crezca tomando decisiones. Porque madurez, es aceptación de responsabilidades. Tanto en la familia como en la iglesia. Entonces, mi trabajo como ministro, y el suyo como colega mío, es mostrarle al pueblo la verdad, y que la verdad trabaje en sus corazones. A los más pequeños los guardaremos con abrazos de amor, de acuerdo, pero a los demás, la idea es que vayan creciendo. Esos son los cambios que estás viendo ocurrir en la iglesia global. Antes en la iglesia nadie hacía nada si el pastor no daba la orden. Nadie se podía ni casar, ni mudar, ni comprar un auto sin autorización pastoral. Todo lo decidía el pastor. La iglesia del Señor no corre alrededor de un hombre. Se llega a morir el pastor y todo se viene abajo en una semana. ¡No funciona así!

(Verso 3) = ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?

(4) Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Esos son los primeros tres pasos que se deshacen del viejo hombre. Adán muere con eso. Déjame darte tres hechos que son esenciales para nuestro evangelismo. 1) Cristo es nuestro sustituto. Para evangelizar con esta mentalidad, este sería el tratado que escribirías. Romanos 5:8. Cristo murió por nosotros, no en lugar de nosotros. Romanos 5:8 lo dice con claridad:Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:6, dice: Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. (No es el lugar, no tenemos al asesino suelto; mató al asesino. Otras escrituras: Salmo 69:9: Porque me consumió el celo de tu casa; y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre mí. Hebreos 2:9: Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos. Isaías 53:5: Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 1 Pedro 3:18: Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;

Segundo paso, Se identificó con nosotros. Claro está que para Él identificarse con nosotros, tuvo que bajarse del púlpito y pararse en la mesa donde estábamos. No podía redimirnos siendo Dios. Porque el pecado entró por un hombre, no por un dios. Eso tenía que salir por un hombre, no podía salir por un dios. Lo primero que tenemos que ver, es que Él tuvo que dejar de ser Dios para hacer lo que tenía que hacer. Ahí es donde Él es digno de adoración, ¿Entiendes? Fue un hombre el que hizo esto. A quien alabamos, en este caso, es a un hombre. Por eso es tan fácil para los hombres halagar y alabar a los hombres. Porque al Dios que nosotros alabamos como Salvador, es un hombre. Entiende bien y no corras a decir barbaridades a otros hermanos llevándolos al límite del desmayo y a ti, junto conmigo, a la hoguera de fuego de las brujas. Porque quiero recordarte una vez más, que hombre no es un ente en dos patas que trata mal a su mujer. Hombre es un vaso de tierra lleno de Dios. Tenemos que redefinir qué cosa es hombre, en nuestra mente. Porque dice que tenemos un solo mediador entre Dios y los hombres, a Jesucristo, el hombre. Eso es lo que dice la escritura, no es una interpretación ocurrente mía o de algún demente noctámbulo aburrido y desempleado. Soy consciente que esto mata una enorme vaca sagrada evangélica, pero presta mucha atención: está escrito, nadie lo está inventando o manipulando.

(Mateo 27: 46) = Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿Lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

Esta es la mejor ilustración de que Jesús es el Cordero. Juan dijo: Jesús, el Cordero que quita el pecado del mundo. Pero quien estaba dentro de Jesús, es el sacerdote que vino a inmolarlo. Isaías 6, dice que el niño nace, pero que el hijo es dado. Cristo es eterno, no nace; se encarna. Cristo es eterno, es Dios. Cristo, ahora, dentro de Jesús, lo prepara como cordero que va al matadero. Dice Isaías. Cuando lo lleva al matadero, que es la cruz; lo cuelga en la cruz, lo clava en la cruz, y ahora Jesús dice: ¿Por qué me abandonas? Y lo que se va de Él, es Dios. ¿Por qué? Porque Isaías 59 verso 2, dice que las iniquidades separan a Dios del hombre. En el momento en que todo el pecado de nosotros es puesto en Jesús, el sacerdote se va. ¿Por qué? El Antiguo Testamento, cuando el cordero era puesto en el altar de bronce, y el sacerdote ponía manos en el cordero, significando que el pecado del pueblo ahora estaba en el cordero, no quemaban al sacerdote, quemaban al cordero. El que murió en la cruz no fue Dios. Dios preparó al hombre, sin mancha y sin arruga. Él vivía aquí, Jesús. El nació de aquí, no nació de Adán.

Entonces, Jesús, estando aquí, es vida. No tiene vida, ES vida. Nadie lo puede matar. Ni Pilatos, ni lanzas, ni piedras, ni tiros, ni pistolas. Él ES vida. Lo que tiene vida, puede perderla. Lo que ES, ES. Entonces, Él no puede morir en la cruz sin primero caer aquí. Cuando se le pone el pecado, el cae aquí y Dios se va. ¿Por qué me abandonas? Esa es la primera muerte. Esa es la que se identifica con nosotros. Ahora murió espiritualmente. Quien murió espiritualmente fue Jesús, no Dios. Luego, Isaías 53:11, dice que Dios lo dejó ahí hasta que estuvo satisfecho. Y que cuando estaba satisfecho, Efesios 1 dice que el Espíritu que hoy mora en nosotros, vino y lo resucitó de entre los muertos. Entonces, el mismo Espíritu que se fue, volvió abajo, una vez que Dios estuvo satisfecho por tú muerte y mí muerte por nuestros pecados, a buscar a Su Hijo. Pero cuando lo resucitó, no resucitó al mismo lleno de pecado, sino que hizo una recreación, esto es: una nueva creación. Un nuevo hombre que se llama Cristo. El cual ya no es uno, sino muchos. Claro; tres versos más tarde, verso 50, dice: Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó su espíritu. Eso es la muerte física. ¿Cuántos pueden ver que hay una diferencia, allí? Y es en esos tres versos que está todo ese misterio que la iglesia todavía no se atrevió a desenredar y nos dejó en la tierra, en lugar de pararnos allí.

(Romanos 6: 5) = Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección.

(1 Corintios 12: 12) = Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. (Fíjate que dice Cristo, no dice “el cuerpo” de Cristo. ¿Quién es Cristo? No uno, sino muchos. Con esto te estoy diciendo que tú ya no puedes decir “mira a Cristo”, porque Cristo es una esencia que necesita un cuerpo. ¿Estará apto el tuyo? Vamos a mirarte. ¿A mí? Eres cuerpo de Cristo. ¿Pero no estaba sentado a la diestra del Padre? Tú eres la diestra del Padre. ¿No era que el anticristo se iba a sentar en el templo, que era el lugar de Cristo? ¿Cuál es ese? Tú. Fíjate como dice: Así como el cuerpo tiene muchos miembros, (manos, brazos, pies) pero todos los miembros del cuerpo, siendo varios, son un solo cuerpo. Así también Cristo. Cristo es un solo cuerpo compuesto de varios miembros. No dice que el cuerpo de Cristo, dice que Cristo es así. Ahí falleció más de una enorme vaca sagrada religiosa.

El tercer hecho, es que Se unió con nosotros. Y te doy rápidamente las escrituras. 1 Corintios 6:17: el que se une con Dios, ¿Cuántos espíritus es? Uno. Efesios 5:30: somos hueso de sus huesos y carne de su carne. Juan 3:6 dice que si eres nacido del espíritu, eres espíritu. Y si eres nacido del Espíritu Santo, eres Espíritu Santo. Ahora, si naces de madera, eres de madera. Lo que te hace, es lo que te forma. No hay una diferencia entre aquello que se hizo para crearte y lo que se recreó. La escritura dice eso. Es como sacar un vaso de agua de un recipiente. El vaso está allí, lleno, pero lo que contiene es de la misma sustancia que hay en el recipiente. Si tú vuelcas ese vaso en el recipiente, el contenido no cambia de color ni se altera, porque es el mismo.

(Juan 17: 21) = Para que todos sean uno, como tú, oh padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.

(22) La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.

(23) Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

(Colosenses 1: 18) Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; (19) por cuanto agradó al padre que en él habitase toda plenitud, (20) y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

(21) Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado (22) en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él.

Entiende, por favor, hermano mío, y cambia todo lo que debas cambiar en tu mente si ahora lo estás viendo con claridad. No fue que te uniste a una institución llamada Cuerpo. No. Fuiste bautizado en un cuerpo de carne, o sea: es como si estuviéramos cosiendo pedazos de piel, formando un odre para que la plenitud de Él, lo habite. Fíjate como lo dice. Fuimos reconciliados en su cuerpo de carne, no en una organización institucional, que es cuando a la iglesia le llamamos “el cuerpo”, no. Escucha: somos el único cuerpo que Cristo tiene. Sin nosotros, Cristo no tiene cuerpo. Jesús tiene un cuerpo redimido. ¿Pero es que no es el mismo? Un niño es nacido, un Hijo es dado, ¿Recuerdas?

(Colosenses 2: 6) = Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; (7) arraigados y sobreedificados en él, confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracia.

(8) Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. (Pero nos pasa igual, ¿No?)

(2 Corintios 4: 10) = Llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. (Y por si esto no es suficiente)

(11) Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vid de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.

Paso Nº 4: VIVIFICACION.

Ahora vas a ver como las escrituras comienzan a duplicarse, porque las mismas que nos enterraban, ahora contienen elementos de vivificación. Vamos a ver una vez más a Colosenses 2:12. Estamos tratando de conciliar lo que Cristo hizo en nuestra cuenta, viendo como la muerte de un hombre, nos toca y hace efecto a nosotros. Y es la parte espiritual la que hace eso.

(Colosenses 2: 12) = Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.

(13) Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados.

Dice, literalmente, “os dio vida”. No estamos hablando de resucitar, sino de esto: dar vida. Esa parte donde dice “os dio vida”, es vivificar. ¿Requisito principal para vivificar? Estar muerto. Nos dio vida juntamente con Él. Otro texto que podemos utilizar aquí es Efesios 2:1, donde dice que nosotros estábamos muertos en nuestros deleites y pecados, y juntamente con Él os dio vida. Ahí está una vez más: vivificados con Él. La vida nueva que tú tienes, te la dieron cuando se la dieron a Él. Porque la tuya no es tuya, es de Él. La vida que vives no es la tuya, sino la de Él. Porque ya no vivo yo, más vive Él. Entonces, la vida que tenemos, se resume en esto: nacimos de nuevo cuando Él nació de nuevo. Quien nació de nuevo fue Él, y a nosotros nos trasladaron y nos metieron en Él. ¿Cuándo nos trasladaron? Nos trasladaron cuando tú te diste cuenta. Pero nacimos de nuevo cuando Él nació de nuevo. Hay un solo nuevo nacimiento: el de Él. Son dos hombres en la tierra; no miles; dos. Nació el nuevo hombre, y se va a acrecentando, según nosotros nos vamos dando cuenta que hemos sido perdonados.

(Juan 20: 1) = En el primer día de la semana, (Primer día de la semana, también se refiere al tiempo que estamos viviendo) María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.

(2) Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, (Ese es Juan), y les dijo: se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto. (¡Se llevaron el cuerpo!)

(3) Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro.

(4) Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, (¡Como que era mucho más joven y ágil!) y llegó primero al sepulcro.

(5) Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró.

(6) Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí, (7) y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.

Aquí vemos el sudario, que es el paño que cubre la cabeza, ¿La cabeza es quién? Cristo. Bien dobladito y colocado aparte, porque Él ya terminó. Pero los lienzos que cubrían el cuerpo, no estaban doblados, estaban tirados. ¿Qué significa la parábola? Que tenemos que volver a la tumba, y doblar el lienzo, para apropiarnos de lo que allí se nos dio. Los panes de la proposición son seis en un lado, y seis en el otro. El lienzo doblado significa que estos seis, ya Cristo los hizo. Y aunque nosotros lo hicimos junto con Él, recién ahora es que lo estamos reconociendo. En el primer día de la semana, volvemos a estudiar la tumba y doblamos el lienzo. Eso es lo que estamos haciendo. Significando que la cabeza terminó, pero que el cuerpo tiene que apropiar la herencia de la cabeza. ¿Lo estás viendo con claridad? Son tipologías que Dios esconde en las escrituras.

Anota por allí Isaías 53:10-11, que es donde Dios se satisface, y la palabra nos dice que cuando Dios es satisfecho por la paga del pecado, entonces nos da vida. Le dio vida a Cristo. Nota que Cristo recibe vida, cuando dios está satisfecho con la paga de tu pecado. O sea que Él estuvo allí el tiempo que fuera necesario para que Dios fuese satisfecho con el olor fragante de la ofrenda por tu pecado. Cuando Dios dijo perdono tu pecado, Aquel que lo abandonó o desamparó, volvió por Él. Ahora; imagínate lo impresionante de la obra de Dios que Jesús, entendiendo eso, lo hizo por fe, y nunca se había hecho antes. Por eso fue el que dijo: pasa esta copa de mí. ¿Qué copa? Que yo sé que si me bebo esta copa, me voy a convertir en hombre, reduciéndome a un ser humano pecaminoso, con la esperanza de volver a ser hombre. Pero nunca se ha hecho. Éste se va y me deja solo. ¿Y si no viene? Por esto, ¡Es digno de toda adoración! Toda alabanza. Jesús está tremendo. ¿Portarse bien? Eso es una consecuencia de ser quienes somos. Digno de adoración. Yo me puedo portar bien, tú te puedes portar bien, pero ir a la cruz y hacer eso por el pecado de otro, y hacerlo sin la ayuda del de arriba, ahí te quiero ver.

Imagínate que tu pecado era tan difícil que te estaba matando a ti. Piensa ahora lo que tiene que haber sido llevar el de todo el mundo. Darnos cuenta definitivamente que la salvación tiene un precio tan grande, no puede hacer otra cosa que conmovernos, aunque seamos sobrios y medidos. Cuando empezamos a entender más a fondo este asunto, y abrimos la boca para cantar ya sea en la iglesia o donde sea, créeme que estamos cantando en otra dimensión. Se cae la casa. Se está cantando de adentro para afuera, no de afuera para adentro. No necesitas directores de alabanza ni porristas cristianos que te digan cuando dar un grito de júbilo. No hacen falta canciones populares con letras pegadizas. Es más; ni siquiera hace falta música, porque uno la crea.

Paso Nº 5: LEVANTADOS.

(Efesios 1: 19) = Y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, (20) la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales.

(Efesios 2: 5) = Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (Por gracia sois salvos) (6) y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús. (Está claro; no tenemos por qué esperar una resurrección futura, ya sucedió. Dice que nos resucitó, tiempo pasado. Ya ocurrió. La otra, viene según el hombre interior aumenta. Lo que produce la redención del cuerpo, es la expresión de Cristo en nosotros. Nosotros no tenemos que esperar, lo que tenemos que hacer es empezar a entender lo que ya está hecho.

(Romanos 6: 5) = Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección.

(Colosenses 3: 1) = Sí, pues, habéis resucitado con Cristo, (O sea: si ya resucitaste con Cristo. La implicación es que sí, que ya pasamos por eso) buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

(2) Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. (Eso se refiere a los querubines del velo, no a estar mirando las nubes)

(3) Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. (Mira ahora el verso 4)

(4) Cuando Cristo, (coma), vuestra vida, se manifieste, (Gramática. Cuando Cristo, coma, vuestra vida, coma, se manifieste. ¿Quién se va a manifestar? Cristo. ¿Y quién es Cristo? Nuestra vida. ¿Estás viendo? ¡Yo no lo escribí, yo sólo lo estoy leyendo! Debes estar mirándome como diciéndome: ¡No me digas eso! No lo digo yo, yo lo leí. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, (Ya no vivo yo, vive Cristo en mí). Cuando la realidad de lo que ya hizo por nosotros. O sea: cuando el cuerpo tuyo y mío, cuando tú personalidad y tu conducta, tu comportamiento, tu mentalidad; cuando el alma del hombre llegue a entender que fue lo que Cristo hizo, comienza a manifestar quien Cristo es en nosotros, y comienza a comportarse como tal.)

Por eso dice que cuando Él venga, según Él es, seremos nosotros en este mundo. Es decir que yo me voy a comportar más, y más y más, según los principios divinos, según me vaya dando cuenta cuántos de ellos ya son míos. Me voy a comportar más como un millonario, cada vez que canjee parte de los diez millones. Si tú tuvieses una herencia de diez millones de dólares pero no lo sabes, y vives una vida de clase media, te comportas como una persona de clase media, y tus costumbres y tus prioridades, amén de tus valores, son ajustados a la mentalidad de una persona de clase media, hasta tu agenda de compromisos se va a parecer a la de una persona de clase media. En el momento en que descubres que tenías tanta cantidad de dinero que no sabías, y comienzas a apropiar eso a la clase media, aunque tu carácter o tu humildad no cambien, tu condición social sí cambiará. Tu agenda cambia, tus problemas cambian, tus prioridades cambian, tu comportamiento cambia, tu forma de vestir cambia, tu caminar cambia. Los problemas son otros, tus preocupaciones cambian, hasta tu salud cambia. Cuando te das cuenta. No es algo que tú haces, es algo que entiendes. Los sacerdotes fueron excluidos por algo que no sabían, no por algo que no hicieron. Estamos descubriendo qué pasó en la cruz. Los tesoros escondidos.

(Efesios 4: 24) = Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y la santidad de la verdad.

(Efesios 2: 15) = Aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,

Entiende que todo lo que estamos hablando de resucitar, levantar, es en el hombre interior. Tenemos un hombre interior. La Biblia habla que el hombre tiene un hombre interior. 1 Pedro 3. Porque no quiero que te confundas. Ahí es donde mucha gente se confunde y después salen diciendo que esta gente no cree en la venida de Cristo, no creen que la iglesia se vaya a glorificar, no creen en la redención del cuerpo y muchas cosas más por el estilo. Bien; déjame decirte que esa es gente que jamás se sentó a escuchar esto con su Biblia en la mano y con la máxima atención.

Paso Nº 6: SENTADOS.

(1 Pedro 3: 3) = Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, (4) sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios . (O sea que sí hay un hombre interior, ¿Quedó claro? Es lo que quiero mostrarte, hay un hombre interior.

Y el hombre interior, tiene cinco sentidos, igual que el hombre exterior. Por ejemplo: Cristo decía: el que tenga oídos, oiga. ¡Pero todo el mundo tenía oídos! ¿De qué estaba hablando él? Del oído espiritual. Una vez Él dijo: tienes que comer de mi carne y beber de mi sangre. Algunos aullaron de terror, acusaron de canibalismo y se fueron. ¿Por qué? Porque al igual que los teólogos de hoy, son superficiales, y pensaron que estaba hablando de cosas literales. No lo dejaron explicar, pero voy a decirte que Cristo no tenía ninguna intención de explicar algo, tampoco. Nosotros sí comimos de su carne y bebimos de su sangre y estamos en Él. Estamos hablando del nuevo nacimiento. Así que tenemos gusto en el hombre interior, también. Recuerdan la vez que el profeta vieron a Siria que rodeaba la ciudad, y el siervo andaba todo loco y espantado gritando: “¡Dios mío, nos van a matar!” y Eliseo le dijo: “Ábrele los ojos a este, por favor” ¿Qué ojos? Espirituales.

De repente él vio que eran más con nosotros que en contra de nosotros. Somos espirituales, pero tenemos oído, tenemos gusto, tenemos la vista. También la Biblia habla que somos olor fragante, ahí vemos también el olfato. ¿Y el tacto? La mujer del flujo de sangre. Había miles de personas allí, encima de Jesús, casi aprisionándolo, asfixiándolo. Y de pronto dice que esta mujer, lo tocó. Las dramatizaciones que hemos visto de este episodio en las iglesitas domingueras de nenes aburridos, nos mostraban a una mujer casi a cuatro patas entre medio de piernas, brazos, codos, llegando dificultosamente hasta Jesús en toda una enseñanza subliminal respecto al esfuerzo del hombre por llegar a Cristo, cuando la Biblia nos dice otra cosa. Dice que los discípulos lo miraron de reojo a Jesús casi diciéndole: “¡Pero Señor! ¡Hay cinco mil personas apretándote! ¿Y tú preguntas quien me tocó?” Él le dijo: es que tú no entiendes, alguien me tocó y no fue un toque físico. La señora andaba por allá y lo alcanzó con el corazón. Y virtud salió de Él. Si aprendiéramos esto, tampoco andaríamos llevándonos por delante unos con otros tratando de llegar a la plataforma para tocar los pantalones del predicador de la campaña de milagros. El toque fue espiritual. Algo salió de Él, que no salía cuando lo tocaban los demás.

Ese hombre interior, promete aumentar su dominio hasta quedarse con todo; eso es el Reino. Ese que está allí, adentro, es el que se tiene que manifestar. Que está oculto por lo que el cuerpo y la mente hacen, que es residuo mental del que vivía. No es que el que vivía está ahí, peleando con el otro. Lo que nosotros hacemos, lo hacemos porque ya está programado. Ya tenemos todo un estilo de vida. Y lamentablemente, aunque vengamos de la iglesia, hay que reprogramarlo. ¿Entiendes que estamos hablando que tú moriste, fuiste crucificado, sepultado, se te dio vida y estás resucitado y sentado en el hombre interior? Que físicamente estás allí, donde quiera que estés, y que para que físicamente estés parado en una dimensión llamada cielo, falta, todavía la glorificación de tu cuerpo. Esa la esperamos con ansias. Esa viene, cuando Él aparezca. Ese es el arrebatamiento, la redención del cuerpo. ¿Y adónde vas a parar? Yo lo voy a dejar librado a tu discreción. ¿Usted me quiere decir que con mi cuerpo glorificado yo podré traspasar paredes? ¡Ah, no lo sé! Lo que sí sé, es que Él es primicias, adelanto de algo similar. Y Él sí atravesó paredes. ¿Cuerpo físico? ¿Cuerpo espiritual? No lo sabemos. De otro mundo. Algo distinto a lo conocido.

Estamos sentados en lugares celestiales sobre todo principado. Esa es una postura interior, interna que tenemos ya. Eso es una realidad hoy. ¿Cuántos lo estarán entendiendo un poco mejor ahora que antes de empezar a escuchar esto? Si tienes que encarar al enemigo, ahora puedes encararlo con otra perspectiva. Desear ser de la misma sustancia de Dios, se convierte en algo factible, y no en algo tan distante, tan lejano y abrumador como suponíamos. No tienes que hacer más vigilias para eso, ya somos. Considerad los lirios. Esa es la palabra más bella para Él. Que no se preocupan, no trabajan para ello, sin embargo, Dios los reviste con mayor gloria que la de Salomón. Ese es nuestro destino: mayor gloria que la de Salomón. ¿Cómo? Sobreedificados en Cristo. Permitiendo que lo que fluye en la caña del candelero, sea lo que le da la luz al brazo. Que el jugo del tallo, sea el verdor de las hojas. Permitiendo que lo que Dios dice que tú eres, tú lo consideres como hecho. Y que no te sientas que le estás robando a Dios llamarte lo que Él te llama. No eres un triste pecador salvado por gracia. El mundo está compuesto de pecadores salvados por gracia. Tú naciste de nuevo. Ellos nacerán de nuevo cuando se den cuenta que fueron salvos. Están perdidos porque no saben que son salvos. Ellos no nacen de nuevo, ahora. Se darán cuenta que nacieron de nuevo, cuando se lo digamos.

Entonces, el mensaje se ha modificado algo. Ya no es arrepiéntete, sino Date cuenta que ya Dios te perdonó. Y eso es arrepentirse. Porque metanoneo, que es la palabra original, tiene que ver con cambiar la forma en que piensas. Ellos piensan que Dios anda con un machete buscándolos para cortarles el cuello. Y la iglesia, a veces, les ha ayudado a pensar eso. Con lo que te queda y nos queda claro que el mensaje genuino, en realidad, es: “Escucha: Dios no tiene nada en tu contra; tú estás perdonado. Es más; tú eres salvo, y no te has dado cuenta. Ya tu salvación fue hecha. Déjame introducirte a ella.” Porque ellos piensan que tienen que hacer algo para poder vivir una vida diferente, y como no están listos para vivir esa vid, te dicen que no. ¿Estás viendo la diferencia? Es el mismo mensaje, pero no se explicó bien. El Reino de Dios, es Dios con nosotros. Emanuel. Gobernando de adentro hacia afuera. Caminando desde el Gan. Dominando todo lo que está acá fuera.

Tú estás en el Gan de Dios. Tú estás en el huerto de Dios. Para ti, la voz de Dios es algo común. Para ti, nosotros comemos del árbol de vida diariamente. Todavía hay gente, en la iglesia, comiendo del árbol del conocimiento. Tratando de conocer el bien y el mal, en lugar de comer de él y ver que en verdad el mal y el bien provienen del mismo árbol. Que tanto hacer bien como hacer mal, te mata. No se trata de hacer bien ni mal, se trata de hacer lo correcto. El árbol del bien y del mal, produce muerte. Tanto el bien como el mal, son productos del mismo árbol. Ambos producen muerte. Es conocimiento, y conocimiento viene de afuera hacia adentro. Nosotros vivimos de adentro. No somos gobernados por lo que vemos, sino que caminamos viendo lo invisible para vencer lo visible. Porque estamos en lo invisible, materializándolo diariamente. El plan de Dios es sacar el mundo invisible y hacerlo visible. Dios es Espíritu, no es tangible. No puede hacer contacto con un mundo físico. Para hacer contacto con ese mundo físico que creó, está creando un hombre que sea capaz de interconectarse.

Porque Dios quiere tocar lo que creó, pero no puede. Entonces quiere meterse dentro de ti y acariciar su creación. Mira este ejemplo: la boda de Caná. Es en el tercer día, y quedan tres años de ministerio por delante. Y hay un cordero en la mesa. ¿Y que hay? Tinajas de agua. Y se convierten en vino. Los seis pasos. En Ezequiel 43:10-11 hay una analogía que puedes estudiar luego. En Deuteronomio 23:12-13. También en Deuteronomio 22.10. Y por último, Jeremías 22:19. Esto es inagotable, podríamos estar aquí mil años estudiando este asunto, pero creo que tenemos suficiente, tenemos una base, tenemos seis pasos que no son ninguna interpretación privada ni tampoco algo nuevo, peo sí lo estamos revisitando para verlo con los ojos abiertos y no controlados por doctrinas. Dejamos la doctrina a un lado y lo vimos con un corazón abierto. Y pudimos ver que sí hay dos o tres piedritas dentro de lo que vimos, que necesitan ser ajustadas dentro de nuestro pensamiento, para que nuestras vidas tengan mejor performance.

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