Entrega tu Conciencia

Te lo diré tal como si fuera un relato de esos que vemos en los canales documentales de la televisión hispana: “Corría el año 1995. En la República Argentina se vivía un clima denso y difícil. La gente no tenía trabajo y la pobreza daba imágenes hasta no hacía mucho tiempo, imposibles de admitir: gente revolviendo en la basura en busca de comida.

En la Argentina, país históricamente rico en alimento tanto herbívoro como carnívoro, gente muriendo de hambre. ¿Problema económico? ¿Problema político? Problema espiritual. Hoy todavía estamos pagando algunas facturas vencidas respecto a ello.

En ese marco social, la iglesia se encontraba en un período de efervescencia, interna y externa. En lo interno, había profundas divisiones y escisiones en las distintas denominaciones, por causa de ingreso de hombres con mensajes diferentes que movilizaban a la gente a realizar hechos inadmisibles para algunas doctrinas domésticas.

En lo externo, porque un sector del mundo incrédulo pudo ver, en algunos casos muy puntuales y específicos, al auténtico y genuino poder de Dios manifestado. Y eso conmovió, impacto y desestructuró religiones y tradiciones.

Predicadores de todas las latitudes venían a mi país y recalaban en las grandes ciudades, (La que yo habitaba es una de ellas, la segunda o quizás tercera del país en importancia y caudal de habitantes), produciendo en ellas grandes sacudones de despertamiento, (No me atreví nunca a llamarlo avivamiento), y presentándose aquí y allá en congresos, clínicas, seminarios y conferencias de todos los niveles, colores y temáticas. Hubo mucho humo de colores, es cierto, pero también hubo unción, poder genuino y bendición en forma de palabra revelada.

Precisamente en esto último, un hombre trajo por esos años un mensaje de renovación total, de rompimiento de estructuras religiosas y destrucción de fortalezas mentales que verdaderamente produjo un impacto a fondo en aquellos que lo pudieron oír con aceptación, asumiendo que lo que decía era bíblicamente correcto, creyendo que venía de Dios, poniéndolo por obra práctica en sus vidas y, finalmente, empezando a difundirlo casi textualmente, con la certeza total que el derecho de autor, en el ambiente cristiano, es sólo una estratagema del diablo para que lo que realmente viene de Dios, no se pueda difundir con libertad.

Ese hombre, más que predicando al uso evangélico tradicional, hablando con términos desconocidos en la iglesia estructural, logró demostrarme algo que muchas veces les había oído a los pastores de las congregaciones que visitaba y que había dado por bíblico y cierto: que lo último que se convierte en una persona, es el bolsillo o la billetera. Señores, hermanos, no es así y voy a demostrarlo con este trabajo cuyo eje central se lo escuché a él y hoy, un poco en su memoria y otro poco para que se alimente la tuya, quiero reiterar aggiornado al siglo veintiuno.

Porque resulta ser que, al leer las escrituras con el mayor de todos los respetos y reverencia, y pese a ser conscientes de que se trata de un libro que tiene vida propia, no podemos evitar cometer el error más frecuente y tradicional de los intérpretes: ubicarlo mentalmente en un contexto histórico, es decir, en el pasado.

La palabra pacto, indudablemente no es una palabra común ni de uso cotidiano en este siglo veintiuno. Si me permites usar un sinónimo mucho más conocido y utilitario para eso, ese sinónimo sería contrato. O testamento legal. O la voluntad de un hombre escrita y legada como herencia a otro.

Es decir que un contrato, o mejor si quieres un pacto, es algo que una vez firmado, se ejecuta. Y nuestro Señor no sólo tuvo la voluntad de dejarnos una herencia, sino que vive para ejecutarla en nuestras vidas. ¿Y cómo lo hace?

Sentado a la diestra del trono, reinando sobre todos los reyes, sobre todo principado, sobre todo poder, esperando que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies y que nosotros, sus embajadores, colaboradores de Cristo, lleguemos a un entendimiento y conocimiento de un varón perfecto, edificándonos en amor haciendo la obra del ministerio.

Estamos viviendo un tiempo que nos muestra grandes cambios en el mundo o ámbito natural. Vemos que hay una distancia para recorrer, pero tenemos buenas noticias; la distancia no es relativa al tiempo; la distancia que tú tienes que recorrer es relativa a tu obediencia. La distancia que tú vas a recorrer para cumplir la parte que te corresponde, no depende de un reloj; depende de tu propia obediencia. En tus manos está aquello que determina el día de su cumplimiento delante de Dios.

En la carta a los Hebreos, el autor nos habla de un nuevo pacto, de algo que Cristo nos ha dejado. El trasfondo histórico de este libro, nos dice que el escritor, el cual no firma la carta, es contemporáneo en sus días, cuando estaba escribiendo esta carta.

Todavía, todos los ritos y servicios; todas las reuniones según un antiguo pacto, basado en unas leyes dadas por Moisés, se estaban ejecutando en su ciudad. Imagínate a un hombre viviendo en medio de un pueblo judío, donde todavía se están llevando a cabo cultos, servicios y ritos del Antiguo Testamento y donde todos creen y dependen de este funcionamiento, el que nos escribe nos dice que eso ya no funciona, y que hay un nuevo método para acercarnos a Dios.

Me imagino a este individuo, escondido en algún sótano, a la luz de alguna vela, escribiendo esta carta de una manera que solamente aquel que tenga hambre y sed de Dios pueda recibir su revelación. Tú no sabes lo que es un demonio hasta que no te altera la religión.

Recuerda que la carta se escribe más o menos en el año 60 DC, diez años antes que Jerusalén sea atropellada por el rey Tito. Y él está escribiendo, y Cristo ya había venido, había vivido, había muerto y había resucitado; y este hombre presenció este evento histórico.

De manera que está escribiendo una carta para introducir algo nuevo. En medio de un pueblo que no quiere nada nuevo. Acaban de rechazar al Hijo de Dios y él quiere escribir y predicar una nueva forma de acercarse a Dios. Muy parecido a los profetas; siempre están como en contra de la fibra. Todo el libro de Hebreos es una sola carta.

Tú, hoy, eres un resultado de lo que sabías y pensabas ayer, y todo lo que recibas hoy, puede cambiar tu futuro.

(Hebreos 9: 1) = Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal.

(2) Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición.

(3) Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo, (4) el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto; (5) y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede hablar ahora en detalle.

(6) Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto; (7) pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo;

La ley no preveía perdón para ningún pecado, fuera de los pecados de ignorancia. Todo el perdón existía para pecados cometidos en ignorancia. Esto es importante porque hay personas que pecan en ignorancia, porque son ignorantes, de manera que la misericordia te cubre.

Pero hay personas que saben que lo que hacen está mal delante de Dios; pero son ignorantes en cuanto a cómo dejar de actuar así. Esto también es ignorancia. Se sienten mal, pero lo vuelven a hacer. Piden perdón de un modo genuino, con lágrimas y todo, pero luego retornan y caen una vez más. Dios quiere levantar una generación que sepa ministrar a ese tipo de pecado también.

(8) dando el Espíritu santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.

Noten que es imposible poner en funcionamiento las nuevas leyes de nuestro nuevo contrato, en tanto las leyes del antiguo contrato estén operando en ti. Mientras tu vida esté regida por el testamento, contrato, leyes, principios o ritos ejecutados en el pacto que fue quitado para introducir aquel que fue sellado con la copa del vino de esa cena o mesa que permanentemente se comparte, es imposible disfrutar de los beneficios, bendiciones y riquezas que Dios nos ha dejado como herencia.

La idea, hoy, es mostrarte de qué manera puedes activar ese nuevo pacto, para que cuando tomes la santa cena o mesa del Señor, o como quiera que la denomines, no lo hagas con un lamento, sino con un clamor de victoria, porque hay entendimiento de cómo participar de la herencia que viene conjuntamente con el Nuevo Pacto.

(Verso 9) = Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, (10) ya que consiste sólo en comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.

(11) Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, (12) y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

Noten que él está hablando del Antiguo Pacto y del Nuevo Pacto, y está tratando de predicar a un pueblo que aun observa un método de vida acorde al Antiguo Pacto, cuando ya el Nuevo Pacto está vigente. Él te está predicando de este lado de la resurrección.

Menciona que hay un atrio en el tabernáculo; el atrio era la corte exterior, era donde estaba el sacrificio del cordero. Menciona que cualquiera podía presenciar los ritos que se llevaban a cabo en el atrio; a los gentiles los dividían unas paredes, no podían entrar.

Sin embargo, todo el mundo podía ver lo que pasaba en el atrio. El atrio, en nuestra vida, es simplemente el sacrificio del cordero, donde éste es inmolado para que tú tengas entrada en el Reino de Dios. Pero ahí participa todo el mundo; los gentiles pueden ver, cualquier tribu podía participar en esa corte, no había acepción de personas.

O sea que todo el mundo podía entrar en el atrio y, los que no podían entrar, podían ver lo que sucedía. Ese es el comienzo de tu camino. Ahora, si tú quieres vida en abundancia e ir un poco más allá de la ley; si tú quieres participar de verdad en los bienes venideros, entonces la vida en el atrio no es suficiente para consumar tu soberana vocación.

La segunda parte es el Lugar Santo, y aquí se va reduciendo el camino. Porque aquí solamente la tribu de los levitas podía entrar, once tribus se quedaban afuera. La Biblia dice que “angosto es el camino”, y no está hablando del camino al cielo, sino del camino a la abundancia. Porque todos podemos ir al cielo, pero no todos viven en abundancia. El cielo no es la pregunta; la pregunta es poder reinar en vida, hoy.

Tras eso, había otro velo, donde ya no podía entrar cualquier levita. Los gentiles se quedaron bien atrás, los de salvación se quedaron en el atrio, los que tienen consagración ya quedaron en el Lugar Santo, pero al Lugar Santísimo, sólo entra el Sumo Sacerdote.

Entra al Lugar Santísimo. Aquí, en el Lugar Santísimo, está el arca de Dios. Dentro del arca está el maná, que es recordatorio de la murmuración de los hijos de Dios cuando se cansaron de aquello que Dios les estaba proveyendo a diario.

La vara de Aarón que reverdeció, que era sólo memoria de la rebelión a la autoridad escogida por Dios. Estaban las tablas quebradas, que eran memorial de un pueblo que quebrantaba la ley. Frente a la presencia de Dios, hay tres memorias: Murmuración, Falta de Sumisión y un Pueblo que no obedece a la ley.

Pero, ¡Oh gloria a Dios! Encima de toda esa falsedad y desobediencia, se encontraba la mesa de la misericordia, la mesa del propiciatorio, el arca de Dios cubierta de misericordia, aun en el Antiguo Testamento, Dios es un Dios de gracia, de amor, de paz, de justicia, que quiere bendecir a su pueblo.

Todo esto es un símbolo, porque las ordenanzas y los ritos del Antiguo Pacto –La explicación de la palabra “pacto” apunta a que no debemos dividir nuestra Biblia en dos-, no se está hablando de Éxodo, Deuteronomio o Levítico, sino de contratos de parte de Dios para con el hombre.

Dios, -y lo explicaré de un modo casero y doméstico, que espero no sea tomado por nadie como una irreverencia doctrinal-, jugaba un juego con el hombre hasta que vino Cristo. El Nuevo Testamento es el cumplimiento del Antiguo. La Biblia es una. Cuando Dios vio que en aquel juego el hombre nunca podía ganar, simplemente le cambió las reglas, para que de ese modo el hombre sí tuviera posibilidades de ganar.

Dios mira hacia abajo en el Antiguo Testamento y, todo lo que siente, se podría resumir en una pregunta: ¿Cuál es tu problema? Te liberto, te resucito, te bendigo, te doy milagros, te perdono y hasta te re-perdono, te doy misericordia, te enriquezco, gano las batallas por ti y ¿Sigues con la misma? ¿Cuál es el problema contigo? ¿Qué te ocurre? ¡No te entiendo!

¡Deja ya de suponer que Dios es uno como tú que, en los fines de semana, después de salir de la iglesia se va a aquel bar a tomar unas copas o se enreda en algo peor! Dios creó al hombre, pero Él no es un hombre. ¿Recuerdas la anécdota de Henry Ford? Allí decíamos que Henry Ford creó los automóviles Ford, pero él no era un automóvil Ford, él era un hombre.

Entonces Dios dice: “No sé lo que está pasando; invento este juego para que ellos, y voy a jugar yo. A ver si es verdad que no se puede”. Entonces Él se convierte en hombre, juega el juego y se da cuenta que sólo su perfección cumple su propia ley. Cumple la ley y cambia las reglas, para que el hombre pueda ganar el juego. No vivimos tratando de ser perfeccionados del modo que se vivía antes de la copa del Nuevo Pacto.

Dice que aquel juego no podía perfeccionar la conciencia; ahora bien, aquí llegamos al punto: ¿Qué es la conciencia? Los científicos tratan de ponerle un título que le quepa. Y ahí te dicen que es un proceso de pensamientos a través de los cuales tú puedes juzgar o determina entre el bien y el mal. Ahora voy a dártelo en idioma cristiano: la conciencia es el mecanismo creado por Dios en ti, que te ayuda a discernir y tomar decisiones entre lo que está bien y aquello que está mal.

Pero resulta que la ministración del Antiguo Testamento era externa, pero la conciencia es interna. Yo no puedo decirte a ti: ¡Qué linda conciencia tienes!, Porque no la veo. Yo sí puedo decirte, con la mejor de mis voluntades, qué hacer, qué no hacer, cómo vestir, cómo no vestir y cómo comportarte.

Y con todo mi esfuerzo para que tú te parezcas a mí, cosa que si a alguien va a hacer tremendamente feliz es sólo a mí, no puedo con eso perfeccionar tu conciencia. Es externo. La ministración es externa. Puedo tratar de justificarme ante Dios ayunando, portándome bien, no hablando lo malo, no bebiendo alcohol, pero todo mi esfuerzo, todavía no perfecciona mi propia conciencia.

Tenemos incrustados en nosotros, por la naturaleza adámica, el deseo de agradar a Dios. Y en medio de la gracia tratamos de agradarle, pero mientras lo primero y los antiguos ritos operan en tu vida, anulas las reglas que fueron dadas para ganar el juego y perfeccionar tu conciencia.

Hebreos 10:9, dice: Vengo para hacer la voluntad que está escrita de mí, en el libro: quita lo primero y establece lo último.

Dice que Él, el Su.mo Sacerdote, entró en el Lugar Santísimo, no creado por manos, no con sangre de becerros, sino con su propia sangre. Vale la pena mencionar que el sacerdote tenía que matar un becerro para sus propios pecados y un cordero para la nación.

De todos los animales, el becerro es el que más sangre tiene. La implicación es la siguiente: si tú puedes sacar el poste de luz de tus ojos, puedes ministrar el escarbadientes de tu vecino. Necesitas más sangre para los pecados tuyos que para ministrar la nación.

Los apóstoles no estaban presentes cuando Cristo salió de la tumba y pese a que tenían instrucciones claras de Dios, todavía vagaban en algunas incertidumbres. María parece que era un poco más creyente. Ella sí estaba.

Entonces es cuando Cristo sale de la tumba. Está de pie, afuera, y está camino al Lugar Santísimo; María reconoce a Jesús, se acerca a Él y quiere, -se supone-, abrazarlo o besarlo con alegría. Cristo le dice: ¡¡No me toques!! ¡Aún no he subido al Padre!

En el Antiguo Testamento el sacerdote entraba, se quitaba sus vestimentas de gloria, entraba al Lugar Santísimo y ministraba la sangre por el pecado del pueblo. Cuando Dios confirmaba con su gloria que aquel derramamiento de sangre sólo iba a perdonar pecados por un año; o sea, no los quitaba, sino que es como que los olvidaba por un año; te daba una especie de visa o salvoconducto temporal. Que no fue creada para quitar pecados, sino para tener memoria de que en ti hay pecados que no puedes sacar.

Cuando volvía, se ponía su vestimenta de gloria y salía por la cortina hacia el atrio. A ese evento, en hebreo, se le llama Parussia. Y esto es importante, porque el segundo advenimiento del Señor, en griego, también se llama Parussia.

Nuestro Sumo Sacerdote entró en el Lugar Santísimo, cumpliendo la tipología de aquellos hombres en el Antiguo. Cuando el sacerdote salía, dos millones y medio de judíos lanzaban un clamor de júbilo al cielo, saltaban y brincaban glorificando a Dios y cantando, porque tenían doce meses por delante bajo la misericordia de Dios.

Pero ustedes y yo, hermanos, tenemos una Parussia mayor, y tenemos un júbilo mayor, y tenemos derecho. Allí veremos no a dos millones, sino a billones y billones de creyentes que han de observar cuando se rasguen los cielos, y la Parussia del Señor regrese en gloria expiando pecados por Vida Eterna. Pero muchas personas quieren ministrar su propia vida por medio del Antiguo Testamento y me explico:

(Hebreos 10: 12) = Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, (13) de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; (14) porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

En el original dice: “Hizo perfectos para siempre a los que están siendo santificados.” Tú jamás podrás ser más perfecto en nada que el día en que naciste de nuevo. Lo que sí está sucediendo hoy en tu vida, es que Dios te la está santificando a cada momento más y más.

Cuando Dios llega a tu vida, es como si arrojara un manto de sangre sobre ella. Ahora, cuando Dios te mira, no ve tu imperfección, no ve tu falta de obediencia, no ve tu murmuración; sólo ve la perfección de Cristo.

Pero debajo de esa perfección, está el Espíritu de Dios trabajando en tu vida; el Espíritu está trabajando debajo de la carne. Y quizás tú mires al hermano y no lo veas muy perfecto. O quizás no te sientas digno y pienses que no vale la pena seguir porque las cosas se han puesto malas; pero Dios te ve perfecto y el Espíritu está trabajando.

Muchos hermanos se sienten espiritualmente morir, dejan caer los brazos y dejan todo, y se descarrían; podemos ver al Espíritu que les está diciendo: “Dame una oportunidad, yo puedo hacer la obra, estoy trabajando contigo, yo soy fiel, yo empecé, yo terminaré, sigue adelante; te estoy santificando.”

Tratamos de corregir nuestra vida, tratamos de discernir entre el bien y el mal. Siempre nos equivocamos y a veces muy feo. Nos dan deseos de colgar los guantes, en términos boxísticos, y decir basta. Pero el Espíritu dice: “No me contristes, no te corresponde hacerlo, ahora el juego lo juego yo. Tú eres perfecto delante de Dios; dame una oportunidad, yo trabajaré contigo.”

Es como si de pronto te miraras al espejo, te vieras feo y, para tratar de mejorarte, te compraras una camisa nueva. Podrás estar muy elegante con una camisa de primea marca flamante, impecable, hermosa y de altísima calidad, pero los hombres inteligentes se bañan primero.

Con esto, lo que intento decir si es que no soy muy elíptico, es que la ministración externa, si bien no tiene nada discutible ni negativo, no puede purificar el proceso que te ayuda a decidir lo que está bien y lo que está mal para ti.

En Génesis, Dios creó al hombre, le dio dominio y le dijo: “Multiplícate”. Adán y Eva, llenad la tierra; seres humanos, tengan dominio, sean mayordomos; sojuzgad la tierra; sean pioneros; guardad el huerto. Cuidad el lugar de mi presencia, de mi encuentro, pero restaurad el resto: sojuzgad, conquistad y haced que el resto del planeta se parezca al huerto. Sé dominador y mayordomo. Los viste de Su gloria.

Pero…Dios le dice: Adán…me viene algo a la memoria. Hay un árbol en el huerto. Es el árbol del conocimiento, de la ciencia del bien y del mal. Adán, te estoy dando dominio sobre todo. Quiero que seas señor del planeta, de los animales, de las aves, del ámbito terrenal. Tienes poder.

Eres dueño e inquilino bajo mi autoridad. Tú señorea la tierra. Haz con ella como he dicho. Sojuzgadla y llenadla de mi gloria. Pero… ¡No me toques el árbol! Tienes dominio sobre todo, menos sobre el árbol del conocimiento de la ciencia del bien y del mal.

Adán; te estoy dando dominio; hombre, mujer, quiero que señoreen sobre todo, menos la habilidad de decidir lo que está bien y lo que está mal. Ese es mi señorío. Yo quiero ser señor de tu conciencia. Yo quiero decidir por ti y a través de ti lo que está bien y lo que está mal. Tú señorea la tierra, yo señoreo tu vida. Yo soy Señor de tu conciencia. No me toques mi señorío.

El hombre, cuando cae en desobediencia, lo único que hizo fue quitarle la única área que Dios había dejado para sí; la conciencia del hombre. Desde entonces, los hombres, a lo bueno lo llaman malo; a lo que es fuerza le llaman flojera; esto funciona seas tú salvo o no.

A lo que es gozo, le llaman aburrido. Si el señorío de tu conciencia aún está en tus manos, tú serás un fracaso para Dios. Tienes que entregarle el dominio de las decisiones de tu vida a Dios. Ese es el Nuevo Pacto. Yo juego el juego por ti.

Entonces tú me dirás: “Pero yo puedo tomar mis propias decisiones”. Te equivocaste. O las decide Dios, o eres influenciado por Satanás. Sólo Dios sabe decidir lo que es bien y lo que es mal para el hombre. El trono de Dios es la conciencia del hombre. Deja que Dios pilotee tu vida. Él quiere ser Sumo sacerdote de tu conciencia.

Si tú eres señor de tus propias decisiones, a lo que es religión le vas a llamar Dios. A tu propia prosperidad la vas a llamar restauración. Al liberalismo y al humanismo, los vas a llamar jubileo. Estás equivocado, no sabes discernir.

A la independencia la llamarás autoridad del creyente. A la política religiosa, la llamarás apostolado. El Nuevo Pacto funciona cuando Cristo reina sobre el proceso del pensamiento que discierne lo que está bien y lo que está mal para ti.

Algunos no entienden. Cuando el Señor no es Señor de tu conciencia, a lo que es un ministerio espiritual lo confundes con un excelente programa radial o televisivo profesional. Le llamas éxito a lo que sólo es fama en el mundo. Confundes emoción con lo que es verdadera gloria de Dios, y le llamas adoración a lo que es sólo talento musical. Él es Señor de tu conciencia. Sólo Dios sabe juzgar qué es bueno y qué es malo para ti.

Este es el Nuevo pacto. Tú no necesitas que te prohíban fumar o beber. No necesitas que te recuerden que no debes mentir ni robar. No necesitas que te prohíban drogarte o fornicar. Si estás yendo a un templo, cuando sales de él puedes ir y hacer todas estas cosas tranquilamente. Pero hay un problema: si Cristo es Señor de tu conciencia, será tu conciencia la que no va a dejarte hacer nada de eso.

Si Cristo no se convierte en Señor de tu conciencia, pronto vas a fracasar. Ha de discernir por ti lo que a ti te conviene. Es mucha la gente que está en confusión; ¿Sabes por qué? Porque le dan vueltas a la verdad. No quieren la verdad. Porque la verdad te libera. Solamente tienes que ir a ella una vez y quedas libre.

El Reino opera en obediencia. Pero hemos confundido nuestra obediencia con carácter interno. Con sanidad interna. Tú no puedes hacer eso; eso es obra del Espíritu Santo. LA obediencia que te corresponde a ti, son los frutos.

¿Cuántos han visto que los frutos nacen adentro del tallo? Bien; los frutos siempre son externos y ministran a las naciones. La obediencia de la iglesia es la ministración en la sociedad. Es avanzar el Reino. Y si Dios fuera Señor de todas las conciencias de todos los que están escuchando y hablando en este momento: ¿Qué no podría hacer la iglesia en la sociedad?

Si Cristo estuviera al volante de todos los que se llaman a sí mismos creyentes, ¿Cuánto podríamos tardar en arrasar espiritualmente a Argentina, a todos su territorio incluida mi ciudad de Rosario? Porque mi ciudad, de labios, ya ha sido tomada por líderes evangélicos locales, pero en los hechos, sigue estando en manos de quien te puedes imaginar. Para poder delegar en otros mis decisiones, es indispensable confiar.

(Hebreos 5: 4) = Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón.

(5) así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy.

(6) Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.

Comparen el sacerdocio de Melquisedec con el sacerdocio de Aarón. Nos dice: “No te preocupes, Cristo no es tras el orden de Aarón; puedes confiar en Él. Cristo viene de otro orden, el orden de Melquisedec.

Aarón era el sacerdote que ministraba junto a Moisés. Moisés subió al monte a hablar con Dios. Aarón se pone a escuchar las palabras del pueblo. Toma todo el oro de ese pueblo, lo echa en el fuego y produce un becerro. Moisés baja del monte y le dice:

-Aarón, ¿Qué has hecho?

-¿Quién, yo? ¡Fue el pueblo! (Aarón no asume su responsabilidad, le echa las culpas al pueblo).

-¿Cómo que fue el pueblo?

-Bueno…es que ellos querían un dios y me dieron el oro. Entonces yo tomé el oro, lo arrojé al fuego y salió este becerro.

-¿Cómo que salió este becerro? ¿Me quieres decir que salió así, de la nada? ¿Y el molde adonde lo dejaste, Aarón?

-¿El molde? ¿Qué molde?

Aarón era un mentiroso. El autor de la carta a los Hebreos dice: “No te preocupes, puedes dar el timón de tu vida a Cristo; nunca te fallará. Él no es como Aarón. Él es fiel. Puedes confiar en el liderazgo y reinado de Cristo. Él nunca te fallará.”

Un rey sólo sabe reinar. No hay lugar para dos tronos en tu cuerpo. ¿Quieres orar conmigo, ahora, por esa conciencia tuya que todavía se empecina conducirse por las suyas y no quiere depender del señorío de Jesucristo? ¿De verdad quieres hacerlo?

Señor; desde hoy en adelante, todas mis decisiones; desde mi dinero hasta mi matrimonio; desde el ministerio hasta el trabajo, serán tuyas. Tú tomarás las decisiones por mí. Te doy el timón de mi vida; convierto ahora a ti mi conciencia. Te devuelvo el fruto del árbol que me prohibiste comer.

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Construyendo el Tabernáculo

En la Biblia hay un mensaje para cada tiempo, espacio y lugar, sólo hay que hallarlo. Y no se lo encuentra con buscadores informáticos del tipo Google o Wikipedia, sino con la revelación del Espíritu Santo. No hay otro modo en que el creyente pueda operar y funcionar. Cualquier otra forma, es religión.

En el tabernáculo, por ejemplo, hay un mensaje muy claro, muy profundo y bastante conciso para nosotros. Ha sido tratado y hasta desmenuzado por más de un hombre de Dios con reconocido prestigio, así que no voy a pretender descubrir nada nuevo. A menos que el Santo Espíritu diga otra cosa, claro.

Porque he creído encontrar que existe un punto, un sitio, un engranaje que no siempre se ha estudiado con frecuencia, y que es lo que hoy tengo mandato de compartir. Si ya tus ojos espirituales lo habían visto, te servirá para confirmar. Si no lo habías visto, para descubrirlo.

Tiene que ver con la construcción del tabernáculo, que es como decir que tiene que ver con Cristo, (Que también es un tabernáculo visible) y con nosotros mismos, verdaderos y potenciales tabernáculos de Dios, según la misma escritura lo detalla.

Una vez más, y lo aclaro aunque creo que ya me conoces lo suficiente como para imaginarlo, no voy a hablar de historia hebrea ni de geopolítica antigua. Voy a tratar de traer depósitos espirituales que te sirvan para alimentar tu madurez y tu crecimiento en el Señor.

El libro de Nehemías se refiere al aspecto práctico y cotidiano de nuestra fe en Dios. Esdras había dirigido un avivamiento espiritual, mientras Nehemías era el Santiago del Antiguo Testamento que retaba a la gente a mostrar su fe a través de las obras, o sea, de su comportamiento diario. Un adelantado del Reino, te diría.

La segunda sección de este libro, que comienza en el capítulo 8 donde vamos a tomar una escritura para nuestro estudio, está dirigida a la gente dentro de la ciudad. El pacto fue renovado, y los enemigos de adentro fueron denunciados y contenidos rigurosamente. Para guiar a su pueblo, Dios escogió a un hombre de corazón recto y clara visión, lo colocó en el lugar preciso en el momento preciso, lo dotó de su Espíritu y lo envió a realizar prodigios.

(Nehemías 8: 13) = Al día siguiente se reunieron los cabezas de las familias de todo el pueblo, sacerdotes y levitas, a Esdras el escriba, para entender las palabras de la ley.

(14) Y hallaron escrito en la ley que Jehová había mandado por mano de Moisés, que habitasen los hijos de Israel en tabernáculos en la fiesta solemne del mes séptimo; (15) y que hiciesen saber, y para pregón por todas sus ciudades y por Jerusalén, diciendo: Salid al monte, y traed ramas de olivo, de olivo silvestre, de arrayán, de palmeras y de todo árbol frondoso, para hacer tabernáculos, como está escrito.

La fiesta de los tabernáculos, también llamada Fiesta de las cabañas, fue restituida. Era una festividad igual a la que celebrara en su momento Josué, y aun el pueblo judío la celebra todavía en cada otoño en todo el mundo.

Bien; ahora presta mucha atención. La construcción de los tabernáculos, tiene un fundamento concreto y, si se quiere, material, en cinco elementos básicos. Que no es de ninguna manera casual que sean cinco, ya que cinco es el número de la Gracia.

A esto no lo digo porque a mí se me haya ocurrido esta mañana, alegremente, como una forma de enriquecer un estudio. Tiene que ver con los cinco elementos, también básicos, con que se nutre nuestro evangelio: Padre, Hijo, Espíritu Santo, Crucifixión y Redención.

Que también tienen directa relación con otros cinco estamentos con los que Dios mismo hará funcionar a su pueblo, ese que hoy nosotros llamamos iglesia, aunque hayamos desvirtuado su esencia primaria: Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores, Maestros.

Con todo esto en mente, no dudamos que detrás de estos elementos materiales utilizados para la construcción del tabernáculo, literales y concretos, hay encerrados cinco principios que tienen que ver de manera directa y no elíptica con esa construcción.

Y como la palabra Construcción tiene parentesco directo con Edificación, y mi tarea como ministro del Señor en esta área, es procurar la edificación del Cuerpo, y no hablo de congregaciones evangélicas, sino de Cuerpo de Dios en la tierra, entiendo necesario y más que interesante compartir todo lo que mi señor produzca con relación a esos cinco elementos.

Antes de comenzar con ese detalle, deberemos coincidir en que tabernáculo, hoy, en pleno siglo veintiuno, es sinónimo de mentalidad. O tipología de ella. Entonces, lo que ahora vamos a ver y a estudiar, son los materiales con los que vas a construir tu propio tabernáculo, es decir: tu propia mentalidad.

Olivo, Olivo Silvestre, Arrayán, Palmeras y Árboles Frondosos. ¿Lo hago por orden? No sin estructuras. El orden es secundario, lo que vale e interesa altamente, es su contenido. Porque en el contenido de cada caso, podrás encontrar y encontrarte quizás a ti mismo.

PALMERAS

(Salmo 92: 12) = El justo florecerá como la palmera; (Vemos aquí que la palmera tiene que ver con la justicia. Es un elemento de máxima importancia en la construcción de una verdadera casa de Dios. Donde Él está, no puede haber injusticia. Iglesia: aprende. La palabra justo, tiene que ver con estar correcto. Estar correcto es hacer cada cosa conforme a lo que todos esperan de los hijos de Dios para poder reconocerlo) crecerá como el cedro en el Líbano.

(13) Están plantados en la casa de Jehová, (Esto tiene que ver con firmeza, plantados. Bien parados sobre sus pies, sin dubitaciones. Estar firmes tiene que ver también con gente que no es errante, que no anda de aquí para allá. Gente que cuando encuentra verdadera autoridad, no ya nominal sino espiritual, son capaces de someterse y quedarse en un solo lugar.

Están bien plantados. De allí sale esta expresión que usamos a menudo para describir a gente sólida.) en los atrios de nuestro Dios florecerán. (Es, asimismo, gente fructífera, no es gente improductiva. Es gente que siempre está floreciendo, haga lo que haga y aunque no esté haciendo nada concreto o específico. Florece).

(14) Aun en la vejez fructificarán; están vigorosos y verdes. (¿Un poco de humor aunque luego algunos religiosos de los que todavía quedan, se me fastidien? Este es el único caso donde tienes permiso para ser un viejo verde. La palabra “vigoroso” significa “fértil”. Es decir: viejo, pero fértil. Y verde, significa “nuevo y próspero”.

Esto quiere decir que puedes tener tus buenos años, y que ni siquiera te quede ya una buena presencia estética como para exhibirte en el frente, pero todavía tienes caudales de buena palabra relativa a este tiempo) para anunciar que Jehová mi fortaleza, es recto, y que en él no hay injusticia.

La palabra palmera, en el hebreo, es la palabra tamar, y significa “erecto”. Tiene que ver con perpendicularidad delante de Dios. Tiene que ver con una mentalidad que florece. Tiene que ver con estar recto y correcto delante de Dios.

Estamos hablando de integridad, de rectitud. Esta es la mentalidad, la estamos construyendo. El primer ingrediente, entonces, es Perpendicularidad delante de Dios, Integridad, Rectitud, Estar plantado, Ser una Perona Productiva, que florece. No ser una persona que es carga para los demás, que siempre viene buscando algo y que jamás trae algo para compartir. Se necesitan personas que entiendan los tiempos.

Hay algo muy singular en esta palmera. No es como las que hemos visto en las playas caribeñas, (¡Y en mi ciudad, donde hay muchísimas que fueron traídas de otros lugares, plantadas y crecieron normalmente!) Porque estas, cuando hay viento, (Y en el caribe siempre hay huracanes), se tuercen, se inclinan y, finalmente, crecen torcidas.

Esta palmera de la que estamos hablando específicamente ahora, no es así. Los vientos no la inclinan. Esta palmera sólo se da en el desierto. Por cuestiones de tiempo no te las voy a leer, pero anota estas escrituras que tienen que ver con esto: Cantares 7:7-8; Apocalipsis 7:9-17. Allí dice que Dios está en medio de este tipo de palmeras, porque esta mentalidad atrae la presencia de Dios. Jeremías 10:5, mientras tanto, habla de ser erecto, esto es: recto.

Esta palmera vive en el desierto, que es el lugar espiritual de la prueba, donde ya no hay más verde por ninguna parte, donde tú te crees que si no terminas de ver algo, te vas a terminar de morir. Y de repente, ahí está la palmera.

Y tiene un tronco parecido al cedro. No hay quien la doble, es perpendicular y crece derecha, y las tormentas del desierto, (Las crisis) no la derrumban. No crece con distorsión, no se deja llevar por la presión de grupo, permanece y prevalece. Es una señal de vida en medio de circunstancias de muerte. Esa es la vida de un hombre o una mujer de Reino. Esa es la mentalidad que debemos perseguir. Una planta que se permite el lujo de crecer y florecer en medio de tu desierto.

MIRTOS

Este es el segundo elemento: el Mirto, también conocido, naturalmente, como Arrayán. Tú puedes hacer, si lo deseas, un estudio mucho más amplio de todo esto, yo sencillamente he tomado algunas escrituras sobre muchísimas más que existen.

(Zacarías 1: 8) = Vi de noche, y he aquí un varón que cabalgaba sobre un caballo alazán, el cual estaba entre los mirtos, (entre los arrayanes), que había en la hondura; y detrás de él había caballos alazanes, overos y blancos.

(9) Entonces dije: ¿Qué son estos, señor mío? Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: yo te enseñaré lo que son estos.

(10) Y aquel varón que estaba entre los mirtos respondió y dijo: (Nota que, de entre la mentalidad de mirto, sale una voz) estos son los que Jehová ha enviado a recorrer la tierra. (La mentalidad apostólica, viene con esa rama. De la rama de mirtos, sale la palabra apostólica o de reforma. Salen a recorrer la tierra. Mira lo que dice).

(11) Y ellos hablaron a aquel ángel de Jehová que estaba entre los mirtos, y dijeron: hemos recorrido la tierra, y he aquí toda la tierra está reposada y quieta.

Después de la palabra que sale de los mirtos, la tierra llega a reposar. Esa palabra, reposo y quietud, significa “orden divino”. Esto quiere decir que el plan de Dios se termina, después que la iglesia se ha reformado. Tú, simple miembro de una iglesia cualquiera, pequeña quizás, puedes decir: “Yo nací con un destino de reforma, vivo en el cambio de un milenio, seré parte de la palabra apostólica, soy enviado”.

Tienes que tener una mentalidad de ser enviado. Cuando estás en medio de tu trabajo y hay un problema, allí te tienes que acordar que tú eres apostólico y que Dios te ha enviado allí, a ese lugar, no a otro. Y tú eres la solución al problema. A ti te han enviado allí, no a otro aparentemente más importante.

El libro de Ester es muy interesante. El nombre original de Ester, es Adasa, que precisamente significa Mirto. Todo el libro de Ester, es un libro de reforma. Ester sólo nace para terminar con el espíritu religioso llamado Aman. Y para quedarse con todo lo que el espíritu religioso pervirtió y para honrar el ministerio profético de Mardoqueo.

La reina Vasti, es la reina que es degollada por falta de representación pública, porque andaba en un culto de damas. Cuando el rey quería exponerla ante las naciones, ella andaba ocupada en un banquete con mujeres.

Programaciones internas que no son relativas al propósito de Dios, hacen que la iglesia pierda autoridad en la tierra. Por eso, cuando Ester es levantada, produce una reforma. Esto significa una cosa: vamos a ganar, pero estamos en una guerra.

Necesitamos palmeras y mirtos, una mentalidad de reforma, una mentalidad de que yo entiendo que la solución del problema soy yo. Somos enviados a ser sal de la tierra, no a huir de los problemas de la tierra. La sal cambia todo lo que toca.

A todo lo que toca, le cambia el sabor. Cámbiale el sabor a la situación. La palabra dice que si pierdes tu salitre, vas a ser hollado por el mundo. Cuando la iglesia anda atropellada y pisoteada por el mundo, es porque ha perdido la sal.

LA RAMA DE OLIVO

No me estoy refiriendo al olivo silvestre, claro está, sino al olivo. Zayim es la palabra que lo define. Está relacionada con el aceite, pero es diferente al olivo silvestre. Esta planta era cultivada en grupo. Nunca la encontrabas sola.

Habla de matar el espíritu de independencia. Nadie habita solo. Habla de compromiso con la vida corporal de la iglesia. Habla de compromiso con relaciones. Cuando te comprometes con relaciones, tú tienes que comprender que tu vida va a ser cruzada con la vida de otras personas para ser corregidos. Si tú no me puedes corregir o yo no te puedo corregir, no estamos en unidad verdadera.

Cuando tú andas ofendiéndote porque se te corrige o se te dice que no a algo, eres inmaduro. En este tiempo es necesario tener una mentalidad de rama de olivo. Comprometido con la iglesia corporal, comprometido con la visión local. Esto, dando por cierto que esa visión local tiene relación con una visión de Reino y no de parcela personal.

En este nivel deberás matar al espíritu de independencia. Si no puedes hacerlo o realmente no cabes en lo que se está haciendo en una iglesia corporal, entonces tienes que examinar tu posición delante de Dios y ver si no hay algo singular y específico para ti que esté por fuera de lo global. Si Dios te muestra que no la tienes, inclúyete y deja de adorar al espíritu egocéntrico.

Pero hay algo muy particular que tiene esta planta: es fructífera aun cuando ya es muy vieja. Normalmente, en cualquier planta, conforme van pasando los años y se va poniendo vieja, el fruto comienza a dañarse y a ser cada vez de peor calidad, pero esta es a la inversa.

Mientras más vieja, mejor es el sabor del olivo. O sea que, aun en su vejez, su fruto es valioso. Podemos decir: yo quiero palmera, mirto y olivo; estoy construyendo tabernáculo. Y cuando está seco, a punto de derrumbarse, hueco hasta verse sus raíces, retoña. Quiere decir que no desaparecen sin dejar algo que continúe la especia bajo las mismas características.

OLIVO SILVESTRE

La palabra que origina este término, es la palabra ets. Significa: firmeza, hacer firme, o sanar, o hacer cabal. Era algo que tenía una clara cualidad medicinal. Hay algunas escrituras que hablan precisamente y yo voy a rescatar estas:

(Jueces 9: 8-9) = Fueron una vez los árboles a elegir rey sobre sí, y dijeron al olivo: reina sobre nosotros. Mas el olivo respondió: ¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande entre los árboles?

(Salmo 128: 3) = Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa.

Lo que puedo añadirte a la información anterior, es que era un ungüento que se extraía de este árbol silvestre, y ellos lo aplicaban, -atención con esto-, ¡Para sanar el alma! Nos habla de ser cabal en este tiempo, algo así como de ser completo. No lo dudo ni lo dudes: necesitamos este tipo de bálsamo mental.

No es el tiempo de andar psicológicamente quebrantados. “¡Es que usted no sabe, hermano, el daño que me hicieron! ¿Por qué no me quisieron comprar aquella hermosa muñeca?”. – ¿Qué muñeca, hermana? – “¡Esa que a mí me gustaba y que mi mamá y mi papá nunca me compraron, aunque yo sé que tenían el dinero suficiente para hacerlo! ¡Usted no tiene idea del dolor que siento!”

Ajá, y dígame, hermana: ¿Cuándo sucedió eso? – “¡Cuando yo tenía cinco años!” – ¡Ah! ¿Y cuántos tiene ahora? – “¿Ahora? Ehhh. Cincuenta y uno, ¿Por qué?” – ¡¡¡¡¡Sánate!!!! ¡Recibe la sanidad que ya te dio el Señor! – “Pero es que ahora mi mamá se murió, y…” – ¡La mía también se murió! – “¡Es que mi papá jamás me hizo un cariño, y…!” – ¡El mío tampoco!

Es tiempo de entender que somos producto de nuestras propias decisiones y no necesariamente de los actos torcidos o erróneos de los demás. Es tiempo de dejar de cargarle las culpas al pasado por nuestras carencias de futuro. ¡Sé sano! ¡Es una orden!

Cualquier mujer que se encuentra ahora escuchando esto, en este momento, y que haya sido molestada, que haya sido violada, que haya sido maltratada verbal, física o sexualmente, que ponga mucha atención. No voy a enfatizar ni a menospreciar el poder que el enemigo pueda manifestar, pero en el nombre de Jesús, entiendo que hay suficiente poder en la sangre de la cruz para que tú seas sana, ¡Ahora!

No dentro de cinco meses luego de un tratamiento aparentemente espiritual, que sin embargo se parece demasiado, para mi gusto, a una terapia de auto ayuda. Es el momento clave para colocar en el lugar que debes, al olivo silvestre. No es tiempo de andar psicológicamente rota, dañando tu futuro, por preocuparte excesivamente, ocuparte exageradamente y echarle la culpa desaforadamente al pasado.

No es tiempo de andar enfermos de rechazo. ¿Quieres ser amado? ¿Necesitas ser amado? Amate. ¡Pero es que a mí nadie me quiere! – No importa, quiérete a ti mismo. – ¡Pero es que ni siquiera le gusto a nadie! – ¡Gústate! ¡Eres acepto en el Amado, dice la palabra! ¿Lo crees? ¡Entonces anímate, y recíbelo!

No hay tiempo para andar preocupados y ocupados en los interiores, cuando hay tanto para hacer para el Reino en los exteriores. Hay que decidirse, aplicar el bálsamo de la palabra de una vez por todas, abandonar nuestras prolijas técnicas bien intencionadas, pero humanas, y ver que definitivamente, ¡Sí funciona!

Suficiente con la psicología cristiana y la consejería cristiana, que lo máximo que hace, es desgastar a los ministros y a los consejeros, y jamás llega a cambiar tu vida. Las probabilidades dicen que si tú aplicaras la palabra que se predica, entonces ya no se necesitaría consejería en el pueblo de Dios.

¡Pero es que en mi iglesia no se predica nada digno de recordar o poner por obra! Huye. Es Babilonia y te caerás con ella. Mira; ¿Qué te parece si agarramos entre unos cuantos y escribimos en varias tarjetas determinados versículos y, cuando viene alguien buscando consejería, le damos la más apropiada y le decimos: “Hermano: ten este versículo. Llévatelo y. cuando cumplas lo que aquí dice, regresa a contarnos cuanto han cambiado tus cosas”?

Me parecería no bien, ¡Enormemente bien! Sólo me queda una duda. ¿Haría todo eso ese hermano o saldría volando a buscar otra iglesia donde le rasquen la espalda y le digan todas las cosas lindas sobre su futuro que él anhela escuchar? Palmeras. Mirtos. Olivos. Olivos silvestres y, ahora, ramas frondosas. Estamos construyendo el tabernáculo.

ARBOL FRONDOSO

Quiero que prestes especial atención: no se trata de una rama determinada de un árbol determinado. Significa cualquier rama de cualquier árbol que tenga muchas hojas. Y habla de la diversidad y de la utilidad en el cuerpo de Cristo.

Escucha bien, porque esto te cambiará la perspectiva de tu vida y, si se lo permites, también te cambiará la vida. Lo que viniste a hacer para el Reino de Dios en este planeta, el motivo esencial por el cual naciste y por el cual te convertiste, salvo que por tu propia decisión lo abandones o lo rechaces, deberá ser hecho por ti y no por ningún otro.

Nadie habrá de tomar tu lugar. ¿Sabes qué es lo que elimina este principio? Elimina un espíritu que es más que abundante en la iglesia en este tiempo: el espíritu de competencia. Ese que nos divide, disuelve, disiente y destruye desde hace años, gracias a la cultura y formación griega que hemos dejado ingresar en el pueblo de Dios.

¡Pero no, hermano! ¡Somos un cuerpo! – Sí, un cuerpo donde el dedo meñique de la mano, en lugar de rascarla cuando pica, lastime hasta hacer sangrar a la oreja porque, en su intimidad, mucha gente le ha dicho que ser meñique es muy poco para él y que indudablemente debería ser ordenado oreja.

Habla de la diversidad del cuerpo de Cristo, habla de una multitud de hojas, habla de hojas de diferentes clases, de variedad. Es momento y tiempo para que recuerdes que, la Biblia, en su final, termina con un árbol de hojas que no se caen, y que son sanidad a las naciones.

Si no recuerdas esto, remítete al libro del profeta Isaías, capítulo 1, versículo 30. Y si te quedan dudas, corrobóralo con el mismo libro pero en el capítulo 64 y verso 6. Tenemos que ser útiles en las manos de Dios, entendiendo que somos quienes somos porque así le agradó a Dios que fuésemos.

Si tratas de imitar a alguien, no lo conseguirás y harás un ridículo santo. Si tratas de competir con alguien, el diablo va a ayudarte y también te dará letra aunque aparentemente sea en el nombre del Señor, porque a nadie más que a él le conviene la competencia. El principio de Dios comienza con las mismas cuatro primeras letras que competencia, pero no termina igual: es complementación.

(Salmo 1: 1)= Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; (2) sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.

(3) Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, (Esta palabra, Corrientes, significa en su traducción, Corrientes Subterráneas. ¿Y qué diferencia hay? Simple: que no es que esté al lado de un río, sino que es gente que tiene sed y busca, y es así como encuentra corrientes debajo de la tierra, subterráneas, fuera de la vista natural y que sólo hallan los que verdaderamente buscan, no los que se conforman con lo que le dan cada domingo desde cualquier púlpito, convencidos que accederán al Reino simplemente porque han demostrado ser capaces de soportar una hora de mensaje aburrido sin bostezar ni una sola vez)

…que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae, (Es un árbol frondoso, su hoja no cae. Es verde todo el año. Dice que este tipo de mentalidad, da su fruto a su tiempo. Predica madurez en tiempos de madurez. Predica sanidad en tiempos de sanidad. El que busca en lo subterráneo y encuentra, es una persona relativa al tiempo de Dios, no a las clásicas y legendarias rutinas eclesiásticas, que dicho sea de paso, son cada vez más improductivas. Hoja de árbol frondoso. Es la misma hoja que encontramos en Apocalipsis 22, que es sanidad para todas las naciones.

¿Cuántos están construyendo su tabernáculo? Entonces estás necesitando palmeras, mirtos, arrayanes, ramas de olivos, ramas de olivos silvestres, árboles frondosos y colocar esa tienda por encima de todo el entendimiento que has conseguido con lo aprendido hasta hoy.

Más arriba de tu casa, aunque nadie te pueda discutir que tu casa tiene la importancia que tiene. Más arriba del patio, aunque el patio sea el mejor lugar, sobre todo en verano, cuando te reúnes con amigos, se comen el tradicional asado vacuno argentino y se gozan con el frescor del lugar.

¿Sabes una cosa? Ese tabernáculo personal, esa tienda de la que estamos hablando, literal y simbólicamente, tenía un agujero arriba. Un agujero que solamente podía cubrir Dios y tu propia mentalidad. ¿Entiendes lo que quiero decir? Quiero decir que, en tiempos de tabernáculos, tienes que tener una mentalidad superior al tiempo anterior.

No importa que tan bueno haya sido tu tiempo anterior, este es otro tiempo y, lo que aprendiste, pusiste en práctica, bendijo y hasta te dio prestigio en aquel tiempo, hoy se ha quedado en una promoción que, a la hora de los resultados concretos, que son los verdaderos frutos, sólo conduce a quienes asisten a la frustración, la decepción, el desaliento y la apatía. ¿Has visto algo de eso en estos días en algunos lugares, o yo lo estoy soñando?

(Zacarías 14: 16) = Y todos los que sobreviven de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. (No te confundas. Dice que todos los que sobrevivieren, TODOS).

(17) Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al rey Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia.

O sea que lo que te está diciendo es clave, definitivamente clave: si no posees de una vez por todas esa mentalidad, no caerá lluvia de bendición, unción y poder sobre ti. Y si esa lluvia no cae en el tiempo y en el sitio que debe caer, no podrás madurar de manera alguna, porque para madurar, reverdecer, fortificarte, necesitas imperiosamente la lluvia.

Y, finalmente, si no hay madurez en el final del ciclo, no hay cosecha. ¿Entiendes? Hay dos diferencias notorias en la iglesia contemporánea y es mucha la gente que, sin saberlo en una de esas, comienza a darse cuenta de que algo no está funcionando como debe.

Cuando la palabra que se predica viene de donde debe venir y no de la sabiduría humana, por mucha, por buena o ilustre que sea esa sabiduría humana, tiene una particularidad inapelable: no te deja ninguna vía de escape.

Tú no puedes escuchar un mensaje que viene del cielo, (Como yo creo humildemente que viene este), y salir de donde estás ahora del mismo modo en que estabas antes de escucharlo. O te volaste en la dispersión y no entendiste nada, o escuchaste con atención y tuviste temor de aceptarlo.

También sucede, en la otra vereda, que escuchaste con total atención lo que alguien encumbrado dijo, entendiste los fundamentos de lo dicho, pero lo dicho no era de Dios y solamente te dejó alguna información pero ninguna conmoción en tu espíritu.

Aquel que no quiera, no pueda o no sepa elevar su condición mental para los tiempos de los tabernáculos, sobre él no sobrevendrá lluvia. Va a observar que está lloviendo. Incluso va a ver como muchos se mojan, se refrescan y aprovechan esa lluvia, pero él ni siquiera se mojará.

No te quepa ninguna duda que esto es posible. Y no porque se me haya ocurrido a mí o a algún otro supuesto iluminado, sencillamente es posible porque es bíblico. ¿Recuerdas al paralítico aquel que veía cómo todos participaban y se beneficiaban de las aguas que se movían, mientras él era el único que no podía ingresar en absoluto? Así será en los últimos tiempos. Es posible que haya muchos que vean perfectamente el mover de Dios y que, al mismo tiempo y por distintas causas, no puedan formar parte de ese mover.

(18) Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere (Quiero que notes que esto es para todo el mundo: salvos o no salvos; religiosos o no religiosos) sobre ellos tampoco habrá lluvia; (Pero además no haber lluvia, mira ahora como sigue: dice que sobre ellos…) vendrá la plaga con que Jehová herirá a las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos. (Nota que le está hablando a la iglesia y a otra gente más, que también son parte del Reino, pero no de la iglesia).

(19) Esta será la pena del pecado en Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos.

(20) En aquel día (¿Qué día? El día de los tabernáculos) estará grabado sobre la campanilla de los caballos: santidad a Jehová; y las ollas de la casa de Jehová serán como los tazones del altar.

¿Te imaginas? Las campanillas de los caballos iban por debajo, en las patas, sonando. Se llenaban de tierra, los caballos las pateaban, eran algo de lo más común y ordinario que había. Todo caballo la tenía. Y las ollas. Necesarias, claro, pero vulgares, insignificantes. Dirá santidad a Jehová.

Un título que sólo le pertenece al Sumo Sacerdote. Está diciendo que todos los niveles de vida más comunes de la tierra, en el día de los tabernáculos, serían elevados al nivel de un Sumo Sacerdote. Cuando apliques esta mentalidad a tu vida, tu vida será elevada.

(21) Y toda olla en Jerusalén y Judá será consagrada a Jehová de los ejércitos; y todos los que sacrificaren vendrán y tomarán de ellas, y cocerán en ellas; (Es decir: todos serán útiles) y no habrá en aquel día más mercadería en la iglesia.

En el día de los tabernáculos cesarán de titilar las rutilantes estrellas del evangelio. La única estrella será la iglesia. ¡Pero es que hay iglesias que…! Basta. Dije La Iglesia. No dije grupo, sector ni cizaña camuflada, ni Babilonia, ni paralelo. Iglesia, remanente de Dios. Sol de Justicia. Cristo.

Y se hará verdad la palabra: será un pueblo de reyes y sacerdotes, no un grupo de morenitos de segunda o tercera categoría clamando por alguna igualdad de derechos con religiones oficiales, idólatras o paganas. Ejerciendo el gobierno en la tierra, un buscando subsidios de gobiernos terrenales.

Plantando el Reino de Dios con autoridad espiritual y divina, no adoptando para los templos rutinas humanistas y seculares para resultarles más simpáticos a la sociedad. Y, finalmente, nadie más lucrará con las cosas de Dios. Vivir del evangelio sí, porque el obrero es digno de su salario. Pero una cosa es un salario divino por una tarea divina y, otra muy distinta, un suculento rédito materialista y humano por una tarea materialista, política y humana, además de ocultista.

Palmeras, Mirtos o Arrayanes, Olivo, Olivo Silvestre y Árboles Frondosos. Es hora de comenzar a construir tu propio tabernáculo. Deja ya de habitar en los ajenos. Eres un ministro competente, aunque todavía insistan en que no puedes porque no fuiste a los seminarios de los hombres.

Dios lo dijo, yo lo creo. Y no sólo lo creo, sino que lo activo, lo potencio, lo pongo en marcha y también lo pongo por obra, y declaro que nadie osará tocar al ungido del señor cuando este, verdaderamente, esté haciendo lo que Dios quiere hacer y lo que Dios lo ha enviado a hacer.

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Trayendo a Dios a la Casa

A veces me pregunto si los cristianos tenemos conciencia respecto al uso del legendario, clásico y tradicional “amén” dentro de los templos evangélicos. ¡Hola! ¿Cómo estás, hermano? Y el otro responde: ¡Amén! ¿Amén? ¿Qué sentido tiene ese amén allí? No lo sé, pero se usa. Lo he oído muchas veces y te mentiría si te digo que jamás lo he usado yo mismo. Las muletillas religiosas se te pegan como garrapatas.

Pienso en eso, veo a muchos todavía adheridos a esos costumbrismos casi irracionales y me pregunto si podría, en ese marco, referirme por ejemplo a lo que vendría a ser en términos espirituales y prácticos un sacerdocio según el orden de Melquisedec.

Ustedes saben que hay un orden sacerdotal que está emergiendo. A eso lo podemos ver en Hebreos capítulo 7 sin irnos hasta allí porque voy a ir en otra dirección. Porque hay mucho para hablar de ese orden. Podría escribir y grabarte no menos de diez o quince estudios extensos sobre el tema.

Y aunque te diera descripciones precisas y específicas, creo que no me alcanzarían esa cantidad de trabajos para determinar y delinear lo que verdaderamente significa Melquisedec para nosotros. Sin embargo, por causa del tiempo, el espacio apto para los servicios de MP3 en la Web y mi propia posibilidad de concreción, me llevan a tener que darte, al menos, lo que consideramos más esencial.

Porque, una de las cosas que viene a ser este sacerdocio, es restaurar el dominio en la iglesia del Señor, que es como si estuviera hablando de restaurar la autoridad del creyente en el marco del Reino. Sin embargo, aquí no estoy refiriéndome a eso, sino a la autoridad de Dios. Porque si hablamos de dominio, debemos hablar del dominio de Dios, no del tuyo.

Porque yo creo que en el casi desenfrenado énfasis de levantar al hombre de su baja autoestima, nos hemos olvidado que fuimos comprados por un alto precio. Y esto significa claramente que no nos pertenecemos a nosotros mismos, tal como se difunde y promociona desde el mundo secular.

Entonces, eso nos deja bien establecido que, por más autoridad que tengamos, ya sea en el plano espiritual como en el estructural, el que tiene auténtico y genuino dominio sobre nosotros, es Dios. Y lo que Él espera, es que se lo demos voluntariamente, pero ¿Sabes qué? Él sigue siendo soberano.

Una de las cosas que hemos estado viendo últimamente en lo que hemos estudiado, es que si vives en el espíritu de la ley, eres totalmente libre. Porque vimos que la palabra libertad, en su esencia original, tenía que ver con estar libre de obstáculos para hacer lo que debemos hacer y no hacer lo que nosotros queremos ser.

En el libro de Malaquías, hubo cuatrocientos años de silencio porque Dios se enojó con el pueblo. Es imperativo que la iglesia entienda que no queremos tener a Dios enemistado con nosotros. Cuando Dios se aísla y retira su dominio de la iglesia, no se va por un mes, se va por un buen rato.

Y las veces que lo vemos en la historia bíblica, se va por cien años, por cuatrocientos, en fin, por muchos años. Estuvo cuatrocientos treinta años el pueblo en Egipto, estuvo setenta años en cautiverio en Babilonia, estuvo cien años cuando el tiempo de Samuel se fue del tabernáculo y, en Malaquías, no dijo nada por espacio de cuatrocientos años.

Impresionante, ¿Verdad? Se enoja y anda mudo y sin hablarnos por cuatrocientos años. Muy similar a nosotros. Nosotros a veces nos enojamos con alguien de nuestra casa y pretendemos seguir estando en nuestra casa sin hablarnos con alguien que vive bajo nuestro mismo techo.

Lo que pasaba con la gente, es que en lugar de vivir en el espíritu de la letra, vivía en la letra. Y al vivir en la letra, entonces el dominio de Dios se perdía. En verdad Dios, cuando dio la ley, no quiso cautivar a nadie. La ley es un vehículo para traer a Cristo, que es gratis.

Él quería que viviéramos en el espíritu de la letra. Cuando Él dijo: “Escúchame, vas a tener que llevar adelante ciertos órdenes de sacrificio”, esos órdenes de sacrificio se tenían que llevar a cabo porque estábamos pecando.

O sea que, si no pecábamos, no teníamos por qué hacer esos sacrificios. Es decir que Dios te daba la ley para revelarte que tú necesitabas algo, porque no estabas haciendo algo, y de ninguna manera para cautivarte a tener que hacer lo que Él dijo. Vete a Jeremías capítulo 7 un momento para que entiendas lo que estoy diciendo.

(Jeremías 7: 21) = Así ha dicho jehová de los ejércitos, Dios de Israel: añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne.

(22) Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.

¿Será que Dios está loco? ¿Se le perdió un tornillo o se olvidó que hizo escribir los libros de Levíticos y Números? Él le está diciendo al pueblo que Él nunca dijo que sacrificaran nada. ¡Pero si todos los libros de Deuteronomio, Éxodo, Levítico, Números, en detalle nos hablan de cómo degollar los animales, qué parte comer, que parte no comer, cómo quemarla, cuándo, qué hacer con las partes, dónde rociar la sangre, todo.

Sin embargo, este verso nos dice que Dios les dice que nada les mandó sobre holocaustos. Pero nosotros sabemos que sí lo hizo, pero de ninguna manera con la intención que ellos quedaran prisioneros del rito. Lo hizo para que ellos entendieran a ese rito, y luego al ver la realidad, ese rito desapareciera.

La iglesia anda prisionera igual, todavía. Nos hemos quedado con los ritos, y la esencia de lo que el rito representa, no se hace. Nos ministramos unos a otros con la imposición de manos, pero no nos ministramos unos a otros como seres humanos.

Es más fácil orar por alguien que hacerse responsable de alguien. Yo sé que llevo inquietud a los oyentes cuando toco temas así, pero sopórtame, es por tu bien espiritual. Es más fácil pasar la bandeja con las copitas de vino y los trocitos de pan que darles de comer a los que menos tienen, durante la semana hasta que consigan trabajo y se recuperen.

Sin embargo, eso es lo que los ritos significan, y Dios sólo registra las realidades, y no las sombras. Estamos hablando de devolverle a Dios el dominio que en este tiempo no puede ejercer. Porque nosotros tenemos ciertos barullos congregacionales a los que solemos llamarlo dominio de Dios, pero no lo es.

Hay una dimensión superior que Dios está trayendo a su casa, que no hemos experimentado nunca. Y que no podremos sortearla sin el dominio corporal de Dios en su casa. Cuando Israel tenía eso, no se moría nadie. Cuando a Israel se le moría uno, decían: ¡Un momento! ¡Dios no está con nosotros!

Hoy se mueren de todos los colores y la gente sigue cantando que Dios está con ellos. Hay un nivel al que queremos llegar, donde si antes de la cruz, ellos creían que perder un ser era no tener a Dios con ellos, eso hoy es sombra de lo que debe venir.

Porque todas esas cosas, lejos de ser lecciones de historia hebrea, fueron escritas como ejemplos para nosotros, hoy. Porque si algo me dice a mí que va a haber una gloria corporal, va a haber una plenitud de Dios que tiene que llegar a su casa, donde vamos a ser reconocidos como iglesia genuina porque Dios está en nuestro medio, nada menos.

No porque cantemos acerca de Dios, o porque digamos las cosas de Dios, o porque practiquemos los ritos que alguna vez Dios estableció como base para estudiar una esencia. Lo veremos cuando comprobemos que la esencia se ha tragado a la sombra.

La encarnación de su palabra. La plenitud de Cristo a través de nosotros. Y para allá es que se está encaminando la iglesia genuina. Y para eso es que viene este orden sacerdotal. Recuerda que este orden sacerdotal no es un orden de pastores o de líderes, sino un reino de sacerdotes. Esta es la mentalidad que tiene que permear la iglesia.

(Verso 23) = Más esto les mandé, diciendo: escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.

El asunto es la obediencia. O sea que, si hubiera entendido para qué eran los sacrificios y hubieran obedecido su voz, no hubieran pecado y no hubiesen necesitado sacrificios. Pero ellos prefirieron hacer sacrificios todos los años y nunca obedecer su voz.

Vamos a llevar a eso a una escala más entendible en nuestra vida cotidiana. Si tú tienes un hijo y está cursando la escuela, y tú le dices que quieres que haga la tarea, el trabajo de hogar, y que si no lo hace lo va a castigar; ¿Cuál será la motivación, el castigo o tener que hacer la tarea?

La ley, allí, es: te voy a castigar si no haces el estudio. Entonces, algunos estudiantes eligen el castigo y todos los días se castigan. Eso es rito. Dicen: yo sé que por no hacer esto, debo ser castigado por espacio de una hora. Entonces me castigo y cumplo con la sentencia antes de cometer el delito.

Eso es calcular el costo, y si no es muy caro lo pagan. Así consiguen hacer lo que quieren hacer de todas formas. ¿Quiénes de los me escuchan podrá decir que nunca hizo en su vida anterior a Cristo, (O posterior) algo así? Sin embargo, el motivo de la ley es que cumplas con la tarea, no que seas castigado.

Por eso es que tenemos que seguir buscando qué forma de castigo es necesaria para que produzca lo que queremos y no para que él se sienta más cautivo o prisionero. Cuando Jonás fue a profetizar, él dijo “cuarenta días y vas a ser destruido”. Pero en el corazón de Dios nunca estuvo la idea de destruir a Nínive.

En el corazón de Dios, Él dice: “Si profetizo algo que es drástico, se convierte el corazón y lo puedo perdonar, porque hay ciertas leyes que tienen que operar para yo operar en gracia. Sin arrepentimiento no fluye, necesito lograr que se arrepientan, así que voy a ajustar las clavijas bien fuerte.

El que no entendió lo que quería Dios, fue Jonás. Jonás se quedó en la letra y ustedes conocen la historia. Pero el corazón de Dios, es: si aprieto lo suficiente, si las palmadas que le doy al niño se meten en su memorial, no lo vuelve a hacer.

Ustedes recuerdan que en el tabernáculo había dos partes, y una vez al año se traía el arca. Estamos hablando de la sombra, porque la sombra es tipología de la realidad. Esa arca representaba la gloria, el dominio, la manifestación de Dios en aquel lugar y el gobierno.

Ahora bien: si la caja o arca no estaba en el Lugar Santísimo, la actividad se reducía a ritos sin valor. Si la caja no estaba en su lugar, el orden sacerdotal que practicaba sus servicios, los rendía sin valor, sin propósito.

Igual es con la iglesia. Aquello que representa la caja, es lo que identifica si somos iglesia o no. Sin la caja, nuestras reuniones sólo serían ritos. Y yo no llamo a la caja “manifestación de altar”, sino que vamos a ver qué significaba la caja en la palabra.

En la palabra, la caja no significaba que yo te pusiera la mano en la cabeza y tú te fueras al suelo, o se te pusiera la piel de gallina, o que te sintieras espectacularmente, o que se te diera por llorar o temblar en su presencia.

Las manifestaciones del Espíritu santo son muy importantes y las necesitamos, pero lo que Dios representa a través de la caja, no tiene nada que ver con ministración de altar. Lo reitero, así pasa en algunas de las iglesias estructurales que conocemos.

En Éxodo 33, Moisés le dijo al Señor: “Yo no quiero ir a ninguna parte si tú no vas con nosotros”. Dios le dijo: “Bueno, pero entonces yo te voy a enviar un ángel, y voy a echar al cananeo, jebuseo y a todos los feos que están en tu medio.”

O sea que lo que quiero decir es que es posible que Dios no vaya contigo, y te dé inercia, poder de penetración. Que dé victoria en batallas. Que echara a los heveos, jebuseos y a todo el mundo. Conquistar tierras, o sea: crecer numéricamente. Y sólo tener un ángel, y no la presencia de Dios.

Estamos hablando de que lo que Dios le ofreció a Moisés fue una iglesia pujante en el siglo veintiuno. Que conquista tierras, que derriba a su enemigo, que penetra en prosperidad, donde fluye leche y miel. Sin embargo, Dios dijo: “No voy”.

Quiero que entiendas que, lo que estamos llamando “la presencia de Dios”, no es lo mismo que lo que la hemos llamado hasta hoy. Cuando éramos niños, identificábamos las cosas según el entendimiento de niños, pero hoy vivimos en un nivel donde la iglesia, aunque tú seas niño, ya no lo eres.

Ya tienes cierto tiempo de existencia, que demanda cierto nivel de mentalidad a los cuales queremos llegar. Dios le dijo a Moisés: “No te preocupes, yo destruyo a todo el mundo y hago de ti a otra nación”. Nota que Dios no necesita demasiada gente para garantizar presencia en su medio.

Él dijo: “si quiero los puedo expulsar a todos, me quedo solamente con Moisés y hago otra nación”. Ustedes conocen la historia; Moisés defendió al pueblo, porque su consumación no era ser grande, sino consolidar el destino del pueblo. Ese es el verdadero corazón de lo que nosotros llamamos un líder.

Hoy en día si Dios les llega a hacer esa oferta a algunos líderes, dejan a toda velocidad la iglesia y se van con Dios. “¡Sí, Señor! ¡Échalos, nomás y haz de mí una gran nación!” Así que nuestra identidad como iglesia está atada a lo que representa esta arca.

Fíjate que en Éxodo 33 dice: “¿Cómo sabrá la gente que nosotros somos tu pueblo, si tu presencia no va con nosotros?”. O sea que lo que nos identifica como iglesia no son los mantos, ni las prendas raras, ni las Biblias bajo nuestros brazos ni nuestro hablar raro.

Lo que nos identifica como iglesia no son las hermosas y pegadizas canciones, la mayor o menor cantidad de gente, nuestros pomposos títulos habilitantes ni ciertas credenciales globales. Lo que nos identifica como pueblo de Dios es que Él esté en nosotros.

Y recuerda que la presencia no es aquello que nos hace grandes o nos expande, que nos tare número o nos da victoria ni prosperidad. Quiero que entiendas que hay un cambio de mentalidad en la iglesia que tú, como hombre del Señor, tienes que conocer para poder llevar a la iglesia a una próxima dimensión con Dios.

O sea, entonces, que la presencia no es piel de gallina ni las cosquillas en la carne; tampoco es las lágrimas rodando en los altares o ese sacudirse tan singular que todos hemos visto en todas las congregaciones del planeta.

La presencia no es necesariamente caer bajo el poder de Dios, aunque lo incluya. Tampoco es la risa o el gozo ni el ponerse a brincar como becerros de la manada. Repito: todo eso es bueno y parte de nuestras vivencias como creyentes y nos bendice grandemente cuando se manifiesta.

Pero, lo que estamos llamando Presencia, está mucho más allá y en otra dimensión que este nivel de actividad eclesiástica tradicional y clásica. Eso que yo quiero expresar, es lo que Dios quiere restaurar. Quiero que entiendas que estoy hablando contigo, no con el hermanito que justo no escuchó este estudio.

Estoy hablando con toda la iglesia, y eso me incluye. Claro está que no me refiero a esa que está atada con una cinta alrededor del púlpito como si fuese una cerca particular y personal bajo un rótulo parecido o similar a Dios es Amor u otro lema por el estilo.

No estoy hablando de esa clase de gente. No tenemos tiempo para eso. Estoy hablando con la iglesia que tiene la capacidad de llevar a la iglesia ignorante a una próxima dimensión con Dios. Está tratan do de emerger, está tratando de construir un sacerdocio, y va a tratar primero con los que tienen toda la gracia y toda la oportunidad de ser los que van adelante.

Como siempre lo ha hecho. Comienza por lo más grande, pero si no funciona, se va al desierto y levanta a cualquiera. La experiencia de Moisés con dios en aquel lugar, le puso por nombre al lugar, Jehová Shama.

Así que, número uno: el arca es la vivencia de que Dios está en tu medio. Quiero que veas lo que representa el arca. Evidencia de que Dios está en su medio. Número dos: el arca es el propósito por el cual la gente se congrega. Número tres: el arca representa lo preciso y lo exacto de la dirección del viaje o la jornada. Porque el arca era la que dirigía la jornada del pueblo.

O sea que no se equivocaban, no erraban, porque el arca dirigía. Si no es porque vamos a describir que se fue, no tenemos dirección exacta ni precisión. Andamos persiguiendo cualquier viento que se levanta. Recuerda que estamos describiendo la presencia de Dios. Cómo se fue y como la vamos a traer.

Número cuatro: el arca es aquello que neutraliza el clima de las condiciones hostiles del desierto. Es un termostato divino. Si hacía frío, se manifiesta como columna de fuego; si hacía calor, como nube, o sea: la presencia de Dios, aclimata el ambiente.

Un termostato divino. Cuando está pesado, te aliviana; cuando está liviano, te pone carga. La presencia te mantiene donde debes estar, para que no haya frivolidad en la iglesia. Número cinco: la presencia te da victoria en tiempos de guerra. Esto es lo que representa el arca, y esto es lo que se ha ido de la iglesia.

Hubo un tiempo en que el arca se perdió a manos del filisteo. No la caja, la presencia. La caja andaba por ahí. No la caja, sino lo que la caja representaba. La caja andaba por ahí, de mano en mano. Pero Dios no estaba involucrado en ese pasamanos de la caja.

Todo fue resumido en una palabra: Icabod. Caos espiritual, anarquía espiritual. Resumido, la gloria partió. Y hay dos cosas que debemos revisar. Las condiciones que rodean a la partida del arca, o las que identifican la razón por la que se fue el arca, o el gobierno de Dios. Y la otra, es: ¿Cómo la volvemos a traer?

Estos son principios de reforma, de sacerdocio Melquisedec, que viene a reformar a la iglesia. No a restaurar, no a avivar; a reformar. La restauración es pintar la casa, pero una reforma es cambiarle el fundamento. Normalmente se debe destruir la mayor parte de la casa para hacerlo.

Está sucediendo, mis amigos. Vamos a ir a 1 Samuel. Y vamos a ver allí la historia de Elí y vamos a sacar unos principios de ahí, cuando la gloria partió de Israel. Cuando el arca se fue. Ya lo he enseñado en algunas ocasiones a esto, pero si me lo olvido yo no me cuesta nada suponer que a ti te puede pasar lo mismo. Entonces lo reitero una y otra vez, todas las veces que sean necesarias. Setenta veces siete.

1 Samuel capítulo 2. Recuerda que Elí representa un tiempo de reforma espiritual, donde la iglesia está transicionando del tiempo de Jueces a un tiempo profético. Era otro orden sacerdotal. De los nazarenos, a ministerios proféticos.

Era una transición drástica, similar al tiempo de hoy. Y un orden levítico que todo lo hace por ritos y por cosas externas. Hay una gente que conoce a Dios sólo por fe, no necesita ritos para sentir que han tenido su encuentro íntimo con Dios.

(1 Samuel 2: 12) = Los hijos de Elí, eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová. (Recuerda que la ministración del tabernáculo, era llevada a cabo por los hijos de Elí. Y Elí representa al orden que se está removiendo, el orden que está siendo sustituido).

(13) Y era costumbre de los sacerdotes con el pueblo, que cuando alguno ofrecía sacrificio, venía el criado del sacerdote mientras se cocía la carne, trayendo en su mano un garfio (Un tenedor) de tres dientes, (14) y lo metía en el perol, en la olla, en el caldero o en la marmita; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para sí. De esta manera hacían con todo israelita que venía a Silo.

(15) Asimismo, antes de quemar la grosura, venía el criado del sacerdote, y decía al que sacrificaba: da carne para asar para el sacerdote; porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda.

(16) Y si el hombre le respondía: quemen la grosura primero (Eso era lo que ordenaba la ley) y después toma tanto como quieras; él respondía: no, sino dámela ahora mismo; de otra manera yo la tomaré por la fuerza.

(17) Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová.

Nota que el menosprecio de las ofrendas de Dios es un pecado muy grande delante de Jehová. Eso es constante en todos los tiempos. Aquí vemos que la administración de la iglesia estaba siendo llevada a cabo por los hijos de Elí.

No hace falta recordar mucho de la historia ya que la hemos leído muchas veces. Entendemos que los muchachos no se estaban portando bien. Sus testimonios no eran precisamente los que su papá el sacerdote necesitaba para ser estimado por su congregación. Fíjate como sigue.

(Verso 22) = Pero Elí era muy viejo; (Pese a que Elí era, en efecto, un hombre de cierta edad, la palabra viejo, aquí, tiene que ver con incapacidad para liderar. Un hombre que ya no traía dirección.) y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión.

(23) Y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes.

(24) No, hijos míos, porque no es buena fama la que yo oigo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová.

(25) Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; más si alguno pecare contra Jehová, ¿Quién rogará por él? Pero ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehová había resuelto hacerlos morir.

Quiero que entiendas que, cuando hay un cambio de sacerdocio, un cambio de comportamiento no te salva. No es cuestión que te portes mejor. Este es otro día que requiere otro tipo de liderazgo. Requiere otra gente que tiene otra configuración interna.

La forma en que está hecha, el carácter de esa persona. La forma en que piensa. No es la capacidad de doctrina, o entender un mensaje. El cambio no es relativo a un mensaje. El mensaje sólo articula el cambio.

Pero para liderar esta generación, hacen falta ciertas dinámicas internas que sólo Dios teje dentro de la persona cuando nace. Que están maduras para el tiempo en que la generación las necesita. Que son diferentes a la que tenía esta gente.

Es como un competidor en una carrera de relevos. El que le toca correr el primer tramo, tiene capacidades o destrezas físicas diferentes al que le toca correr el último tramo. Normalmente, el que corre último es intrépido, y tiene una sola cosa en mente: cruzar.

Cuando va llegando se arroja de pecho, y el primero nunca lo ha hecho. Quizás corre más rápido que el otro, pero aquel es más intrépido. Aquel corre más con el corazón que con los pies. Aquel se lo dan último y todavía cree que llega primero.

El que viene adelante, depende de la velocidad de dárselo al segundo. Pero el que va último depende de cruzar, no importa cuando lo reciba. Dentro de estos dos corredores, hay dos distintos hombres que sólo Dios crea, y que ninguna doctrina puede cambiar.

La generación que se arroja desde aviones, o parapentes, o esquíes de nieve, es la de hoy. La de ayer, por más intrépida que fuera, no lo habría hecho jamás. Porque la generación de hoy es así. Es normal entre ellos arrojarse desde el extremo de una montaña.

En mis tiempos y sin exagerar, correr en bicicleta era una aventura. Porque éramos otra clase de personas y no estábamos hechos con intrepidez. Claro está que estoy hablando de manera masiva, claro que hay excelentes y muy honrosas excepciones.

Cuando Dios levanta una generación, levanta otra clase de hombres. Salvos y no salvos. Estoy hablando de la humanidad, no de la iglesia. En este tiempo vive un tipo de gente. En otros tiempos, vivió otro tipo de gente. Salvos o no salvos.

Y cuando hay una transición, el líder se escoge de entre la gente, que está en la generación. Normalmente, Dios saca al líder de esta generación, de debajo de las narices del líder de la generación previa. Pero viene con otro espíritu, como Josué o Moisés.

Moisés tenía un espíritu “de mantenimiento”. Él pudo sacar, por intrepidez, al pueblo de Egipto. Pero no tenía nada en sí que pudiera dividir la herencia. El que era administrador para hacer eso, era Josué. Sólo que Josué amaba tanto a Moisés, que Moisés tuvo que morir para que Josué cruzara.

Porque Dios tiene un plan eterno, que no depende de los bienes del hombre. Los hombres, en todo caso, son parte del plan eterno de Dios. Y como para Dios no existe la muerte porque estar ausente del cuerpo es estar presentes con Él, se los lleva.

Él nunca pierde a nadie. Quien sufre es el que se queda, pensando que el otro se murió. Para nosotros no existe la muerte. Cuando alguien se muere, lo que hace es pasar a la vida. De manera que cuando muere un hermano, no hablamos de qué se murió, decimos que pasó a la vida eterna.

(Verso 26) = Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres. (Nota que el nuevo mover viene creciendo, mientras que el viejo está establecido.)

(27) Y vino un varón de Dios a Elí, y le dijo: Así ha dicho Jehová: ¿No me manifesté yo claramente a la casa de tu padre, cuando estaban en Egipto en casa de Faraón?

(28) Y yo le escogí por mi sacerdote entre todas las tribus de Israel, para que ofreciese sobre mí altar, y quemase incienso, y llevase efod delante de mí; y di a la casa de tu padre todas las ofrendas de los hijos de Israel.

(29) ¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis ofrendas, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo; y has honrado a tus hijos más que a mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mí pueblo Israel?

(30) Por tanto, (O sea: hay consecuencias) Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho (¡Oh! ¡Oh! Nota que Dios sí se retracta de las cosas que ha dicho) que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; (Es verdad, lo había dicho. Son cositas que a veces van en contra de nuestras doctrinas, pero siguen siendo verdades escondidas) más ahora ha dicho Jehová: nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.

¿Tienes idea cuánta gente está despreciando el mover de Dios, hoy? ¿Quieres saber cuál es la relación de Dios con ellos? Fíjate el final de este texto que te leí: los tiene en poco. Porque esto no es una opción, es una necesidad.

(31) He aquí, vienen días en que cortaré tu brazo (Esto es, el alcance de tu ministerio, la influencia, el perímetro de alcance) y el brazo de la casa de tu padre (Ahora está hablando de tu simiente. Si tu padre tuvo tres hijos, ya le voy a cortar el brazo y vas a tener menos de ahora en adelante) de modo que no haya anciano en tu casa. (Parece que nadie va a llegar a viejo en el árbol familiar).

(32) Verás tu casa humillada, mientras Dios colma de bienes a Israel; y en ningún tiempo habrá anciano en tu casa.

(33) El varón de los tuyos que yo no corte de mi altar, será para consumir tus ojos y llenar tu alma de dolor; (O sea. Si dejo a uno en el ministerio, es para que te saque los ojos. Mientras tanto a los demás, los saco del ministerio. Nadie me entrará al altar, y si dejo a uno, es para que saque tus ojos. Tremenda profecía. ¿Cuántos dan gracias a Dios porque no es suya?) y todos los nacidos en tu casa morirán en la edad viril.

Esto es importantísimo, porque recuerda que en aquel tiempo la gente se identificaba por su genealogía. Suponte que tú eres un nieto de Elí y vayas a pedir a tu novia. Y el padre te diga: ¿Y tú quién eres? Yo soy Fulano, hijo de Zutano. Zutano, hijo de Merengano. Merengano hijo de Fulano, y Fulano, hijo de Elí. ¡Párate ahí! ¡Lárgate! Te vas a morir a los treinta años, no quiero que te cases con mi hija. Porque dice en otra versión que mayores de treinta años, ninguno.

(34) Y te será por señal esto que acontecerá a tus dos hijos, Ofni y Finees: ambos morirán en un día.

(35) Y yo me suscitaré un sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón y a mi alma; y yo le edificaré casa firme, y andará delante de mi ungido todos los días.

(36) Y el que hubiere quedado en tu casa vendrá a postrarse delante de él por una moneda de plata y un bocado de pan, diciéndole: te ruego que me agregues a algunos de los ministerios, para que pueda comer un bocado de pan.

Nota que va a levantar un sacerdocio, y el que quede del sacerdocio anterior, viene para servir al sacerdocio que se está levantando. Hay ciertos principios, aquí, encerrados, que si me pongo a detallarlos a lo que Dios está haciendo hoy, mucha gente se ofende.

Porque cree que porque tenían previas posiciones aquí, ya eso sería suficiente. Recuerda la escuela. Tú eras el distinguido de tu clase de quinto, pero cuando pasaste a sexto no pasaste como distinguido, ahí tuviste que comenzar desde cero para llegar a serlo.

(Salmo 78: 59) = Lo oyó Dios y se enojó, y en gran manera aborreció a Israel.

(60) Dejó, por tanto, el tabernáculo de Silo, la tienda en que habitó entre los hombres.

¿Qué está diciendo aquí? Que Dios se fue en este tiempo en Silo, Dios desapareció. Lo primero que dice aquí en Samuel, es que había un sacerdocio que no era apto. La palabra viejo significa que no tenía la habilidad de dirigir al pueblo, que no tenía dirección, no tenía visión.

Otra cosa que vemos es que los hijos, o aquellos que administraban el templo, hacían como les venía en gusto y gana. El padre les decía que hicieran algo de una determinada forma y ellos respondían con una actitud que mostraba que ellos lo harían que como a ellos les pareciera.

Entiende esto que es básico: todo vacío, en la iglesia, es llenado por espíritus religiosos. Cuando no hay visión de Dios y liderazgo divino, eso se reemplaza y se llena con actividad religiosa. Es algo automático.

Te voy a enseñar a discernir las dos. Cuando hay visión, las actividades sirven a un propósito común que siempre es igual, es constante. Cada actividad, cada reunión, cada canción, cada mensaje, cada programa, produce el mismo producto.

Si no es así, entonces la gente está siendo desviada de un enfoque, y está sirviendo a los programas, en lugar de que esos programas sirvan a una visión. Todo programa, toda actividad, debe producir un producto con íntima relación y parentesco con la visión de Dios.

El producto básico de la visión de Dios, es una calidad de persona. Lo que estamos produciendo, es gente. No cantidad, calidad. Una calidad de persona, un estado de ser, una manera de pensar, que sea excelsa para Dios en la tierra.

Estamos hablando de la estatura del varón perfecto, estamos hablando de teleosis, una gente capaz de decirle a Dios: “Haz lo que quieras, porque yo existo.” Gente madura. Todo lo que Dios da para la iglesia, lo da dentro del contexto de que sea medio para un fin que es madurar gente.

O sea que no queremos gente si no la ponemos a madurar. Por ejemplo: toda canción debe educar a alguien. Si solamente la entretiene, no es nacida del Espíritu. Y las canciones que no son nacidas del Espíritu, no tienen nada que hacer en nuestras reuniones.

Dios no está levantando solistas, precisamente. Si usted tiene condiciones y talento para cantar, crea algo para nutrición corporal. Si tu visión es grabar un CD o un DVD, llegaste tarde, esa etapa ya pasó. La idea es llevar al pueblo a un nivel de adoración que no ha experimentado.

Si te haces famoso como solista, te has hecho tú, no te hizo Dios. Yo sé que digo esto y alguien ahí se está enojando conmigo. Dios te bendiga, pero sigue siendo cierto. Yo no tengo la culpa si justo me escuchaste hoy, cuando ya tenías hasta fecha en el estudio para grabar.

Sin embargo, lo peor de toda esta profecía no es las cosas que Él dijo, sino que Dios se fue. Que al decir esto, desapareció. No la caja; Dios. No el arca; Dios. O sea, en otras palabras: todo lo que el pueblo estaba haciendo, no estaba relacionado con el corazón y el propósito de Dios.

Extraigamos algunos principios de aquí: Nº1: La gloria de Dios se va, el arca de Dios se va, el dominio o la presencia de Dios se van, cuando hay un kairos de líderes sin visión. Cuando hay un kairos, una estación, un tiempo, una sazón de Dios, un período de tiempo, cuando los líderes no tienen visión.

Visión, te explico, no son ocho puntos en un papel. Visión tampoco son diez puntos sobre un papel. Esas son estrategias, son cosas que se hacen para obtener un resultado. Visión es el desarrollo terrenal de aquello que está escrito del destino profético de ese hombre.

Ustedes existen para encarnar el destino profético de quien les muestre una visión. La visión es el futuro de tu vida en Dios. Visión es la habilidad de ver dentro del destino profético del llamado de un hombre. De manera que la visión es constante, pero flexible.

Y además, siempre se desliza de acuerdo con el entendimiento que traigas. Eso es lo que falta enseñar en las iglesias. Visión es: yo tengo un llamado y, cuando yo empiezo a entender mi llamado, veo a la visión como una obligación de profetizarle a la gente porque Dios me llamó a ser profeta.

Y por ahí empieza, pero cuando voy madurando ya empiezo a verlo desde otra perspectiva. Es el mismo llamado, el mismo destino, pero ya no lo veo como un simple acto de imponer las manos. Ahora lo veo como una gente profética que sabe cómo invertir en la tierra para que Dios tenga éxito.

Sigue siendo una dimensión profética, pero no ya para beneficio personal sino para extensión del Reino. Distinta perspectiva. Entonces, la visión cambia de acuerdo con tu nivel de estatura espiritual. Por eso, cuando hay cambios en la iglesia, es porque el hombre ha entendido más sobre su futuro.

Visión es la línea de ver dentro del llamado o el destino profético de una persona que Dios ha llamado. Por eso, dentro de cualquier tipo de liderazgo que tú obtengas, tiene que haber algo que te muestre que debes rendir cuentas al cielo por lo que supones ha sido tu visión.

Nº2: Eso elimina todas las iglesias que tienen gente como producto de seminarios, pero que no tienen llamado. Porque si no tienes llamado, no tienes nada que ver ni construir. Visión es la habilidad de ver dentro del llamado. Porque si no estás llamado, ¿Qué vas a ver?

Entonces, esas son las iglesias que se tienen que entregar al puro activismo religioso, para que el pueblo crea que están haciendo algo. Te estoy diciendo cuándo es que la gloria se va. Con iglesias, con hombres que no tienen visión.

Otra cosa que tiene mucho que ver con líderes capaces de liderar, porque dice que debe ser anciano o viejo porque sólo así podrá liderar o dirigir al pueblo. Sin embargo, la palabra líder, en este contexto, es la habilidad de poder dirigir o llevar al pueblo a una nueva jornada.

No se necesitan años, se necesita llamado, visión y dirección. No hay tal cosa como un líder estático. Porque la misma palabra, liderar, indica que está llevando al pueblo al punto “A” o al punto “B”. Liderar, indica que alguien te está siguiendo. Incluye movimiento.

(Hechos 20: 17) = Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.

¿A quién llamó? A los ancianos. Claro, sabemos que la iglesia se lidera por ancianos. Nosotros llamamos al líder de la iglesia, pastor. Es un término tradicional que seguramente nadie va a cambiar. Pero en verdad, y más allá de las deformaciones surgidas en el siglo diecinueve, el líder y el pastor son dos cosas totalmente distintas, diferentes.

Por propia naturaleza, un buen pastor, seguramente sería un mal líder. Porque liderazgo tiene que ver con gobierno, y pastorado tiene que ver con servicio. El que pastorea, está sirviendo a la gente, mientras que el que lidera, está liderando a la gente.

Son dos funciones opuestas. Dice el Salmo 23 que cuando hay un buen pastor, al pueblo nada le falta, así que el trabajo del pastor se determina por la necesidad de la gente. Pero el que lidera no está mirando al pueblo, está mirando allá lejos, el horizonte.

Está buscando adónde dirigirse, adónde invertir, quebrando las limitaciones, invirtiendo en gobierno y hacia adelante, ese hombre es un líder, no es un pastor. Pero se ha entendido con el correr de los tiempos que, cuando se habla del líder de la iglesia, se está hablando del pastor. Eso es incorrecto.

Si creemos que el líder de la iglesia es un pastor, la expectativa de la iglesia es nula, está equivocada. Porque esperan que este hombre haga algo para darles lo que él no está capacitado para darles.

Por eso jamás acepté ni acepto que, más allá de un modismo tradicional que entiendo y asumo, que alguien me rotule como pastor. No lo soy, no lo seré, no he sido llamado a eso. Y “eso”, es relacionado con el pastor bíblico, no con el actual gerente de una empresa llamada iglesia. De eso ni siquiera puede haber llamado de Dios por una sencilla razón: no es de Dios.

Lo que tenemos que hacer es entender que, para que no se vaya la gloria de Dios, necesitamos líderes. Y me estoy refiriendo a gente con un llamado relacionado con llevar al pueblo a otra dimensión espiritual, no a tiranos que se hacen pintar su casa con los hermanos bajo el barniz de servir al Señor. Sí, al señor pastor.

Porque hoy todavía es impensado que en una iglesia cualquiera salga a dar hoja de ruta espiritual en una típica tarea de liderazgo divino, alguien que no sea el pastor. No sólo está mal visto, sino que es peligroso para el status familiar y financiero de ese pastor.

Podrán ser muy buenos pastores, a eso no lo discuto y que Dios los bendiga grandemente por ello, pero no son líderes, no tienen mandato gubernamental, no se están ni pueden estar moviéndose en el ámbito espiritual requerido para ello.

No tienen visión, no tienen dirección, no van a ninguna parte. Toda su visión concluye con lo que estiman como buena o regular calidad del culto, sujeción silenciosa e incondicional de su gente y crecimiento numérico de sus congregaciones. Muy pobre para ser Dios.

El caso es que la iglesia se lideraba en aquel entonces por ancianos. Y si nos ponemos reglamentaristas, que los hay y muchos, nos encontramos con que la de anciano, es la posición más alta que bíblicamente vemos de una iglesia local.

Así se organizaban aquellos pioneros. No muy enganchados con lo que Dios quería, pero según su modo de ver las cosas. Un hombre, anciano misionero, dueño de la visión y una serie de otros hombres elegidos por este para que lo ayudaran a cumplimentar su visión.

Aquí, en el texto de Hechos 20 que estábamos leyendo, Pablo se despide de esos ancianos. Y quiero que entiendas que, a idioma de hoy, Pablo estaría hablando de lo más importante que hay en cada iglesia, que hoy es el pastor. Pero cuando termina su discurso, por allá por el verso 28, y concluye su discurso para con los ancianos, porque con ellos es que estaba hablando, les dice:

(Verso 28) = Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, (¿Cómo que obispos? ¿Con quiénes estaba hablando? Con los ancianos. Pero ahora los llama obispos. ¿Para qué?) para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. (Apacentar es poimano; poimano es la palabra que da origen a la nuestra pastorear).

O sea que son: ancianos, luego rotulados como obispos, pastoreando. ¿Entonces en qué quedamos: son obispos, son pastores o son ancianos? Ahora vemos que los tres títulos que han dividido a tanta gente en la iglesia, en realidad constituyen un solo hombre.

Anciano es la posición que ocupa, obispo es su función, y el producto es un pastor. La gran verdad no enseñada casi nunca es que el pastoreo se lleva a cabo por un multi-liderazgo, no por uno solo. Deben pastorear todos, desde el apóstol hasta el evangelista, pasando por el profeta y el maestro.

¿Y el pastor? Pastor puede ser, por ejemplo, el encargado de una célula de hogar. Ese hombre o mujer que tiene a ocho o diez hermanos con los que se ve cada semana y de los que conoce todo o casi todo en el entorno de sus vidas.

Ese puede ser pastor porque conoce muy bien a cada oveja. Pero como se ha armado una estructura tan grandilocuente sobre esa función, nadie se atreve a entender o aceptar que lo es. No sea que el pastor principal lo tome a mal, se enoje y ordene cerrar esa casa y esa célula.

Ahora bien; obispo, es la palabra episkopas, y tiene que ver con uno que supervisa, o vela por sobre de. Sin embargo, debo aclarar algo con relación a iglesias muy antiguas y afirmadas sobre todo en Latinoamérica. La palabra obispo es bíblica, no hay discusión. Pero no tiene nada que ver con obispado, si es que esto habla de alguien que nuclea una serie de iglesias bajo su mando. Eso no es bíblico.

Este obispo, la palabra episkopas significa, estamos hablando de líder, y sin líderes se va la gloria. Recuerda que una de las cosas que hacía el arca, era traer precisión en la dirección. Pero la trae a través de un hombre. Todo lo que hace Dios lo hace a través de un hombre. También el enemigo. Si no hay un referente es imposible que Dios te pueda dirigir.

La palabra episkopas, significa “visitación de Dios”. En Lucas, cuando Cristo hablaba sobre Jerusalén, decía: Jerusalén, Jerusalén, cuántas veces quise traerte como la gallina trae a sus polluelos; has perdido la episkopas de Dios.

Le quiso decir que se había perdido la visitación de Dios. Ahora bien, dentro de la palabra líder, que está el ancianato, que está lo que es el obispo, que se supone que pastorea la iglesia, o que se encarga de que nada le falte, ya sea por delegación o por administración personal, existe la dinámica de preparar el corazón del pueblo para las venidas de Dios.

O sea que el hecho de que tú eres líder indica que tu función es la de preparar al pueblo para las venidas de Dios. Y digo las venidas, porque lo que nosotros llamamos “un mover de Dios”, es un acercamiento del hombre a Dios y esto es una venida, un refrigerio.

Ahora bien; cuando un líder o un pastor le dan la espalda al mover presente de Dios, ya no es líder. Porque el trabajo del líder es preparar el corazón del pueblo, precisamente, para el próximo moer de Dios. Y ahora se pone peor, porque en el momento en que tú prohíbes acceder a ese mover, inmediatamente al no hacer lo que debes hacer, te conviertes en enemigo de Dios.

Por eso Él dijo: “Yo tenía en mente matarlo, de todas maneras, así que no trates de convencerlo.” ¿Cuántos dan gracias a Dios por la Gracia? O sea que cuando se va la presencia de Dios, lo que queda ahí es una forma que niega el poder. Puedes existir veinte años, pero Dios no está ahí.

Y para que la gente sienta que Dios está ahí, tienes que entrar al mundo del Espíritu y traer una manifestación. Porque de otro modo limitas a Dios a una ocasional manifestación en el altar. Pero la iglesia no tiene inercia, no se está moviendo.

Es una forma bien sutil de creerse que uno está en la onda. Pero la onda no es una actividad, la onda es una dirección. Episkopas, preparar al pueblo para una visitación de Dios. El trabajo de un líder es, precisamente, encargarse de que cuando Dios haga algo, el pueblo esté en expectativa de recibirlo.

Si te pones a mantener el mover previo, automáticamente le das la espalda al mover presente. Y como consecuencia, eres piedra de tropiezo a los que vienen moviéndose, porque ahí tú dejas de liderar a tu ganado, y todas estas ovejas ahora no pueden beber del agua fresca, porque tú no crees en ella.

No porque eso esté por encima de tu entendimiento, o porque este mover te bendijo ya no lo quieres soltar. Claro que cuando hay un líder, en la naturaleza del líder está liderar y seguir. Él nunca se estanca. El líder nunca está satisfecho con llegar aquí, porque sabe que la garantía y razón de su existencia, es la jornada.

Es migración constante. El líder no está pensando en llegar, está pensando hasta dónde va a llevar a sus liderados, hasta dónde lo llevará Dios a él. ¡Es que Cristo viene! Aún después que Cristo venga, tú tienes vida eterna. ¿Qué vas a hacer después, sentarte?

(1 Samuel 2: 25) = Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; más si alguno pecare contra Jehová, ¿Quién rogará por él? Pero ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehová había resuelto hacerlos morir.

Cuando un sistema está saturado de error, sin arrepentimiento, se va la gloria de Dios. Cuando hay errores que Dios intenta corregir, y envía mensajeros que te señalan las cosas que tú no veías a través de tu propia unción, pero hiciste caso omiso.

No te olvides que prevaricar, es ver y entender, pero darle la espalda. Prevaricar. Ver, calcular costo y seguir como veníamos. Hoy en día, con los sistemas de comunicación que hay, nadie puede tener la excusa para no saber qué quiere Dios de su pueblo en este tiempo presente.

Con eso quiero decirte que, la gente que no se está moviendo, directa y puntualmente está prevaricando. O sea: está mostrando un sistema que está saturado de error, sin ninguna intención de arrepentirse.

Llevamos veinte años predicando lo mismo, y el mensaje está cambiando. Y cuando cambie, se quedaron. Y da lo mismo donde suceda. Donde no hay un clamor eterno que dice cambio constante. Donde la gente está satisfecha con el logro presente. Tiene que haber algo que siempre está clamando por un cambio. Y no hay nadie haciéndolo. Nº 3: Donde hay una deshonra abierta a las cosas sagradas de Dios.

(Verso 29) = ¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis ofrendas, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo; y has honrado a tus hijos más que a mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?

Una deshonra abierta a las cosas sagradas de Dios. O sea: cuando la gente hace caso omiso a las cosas sagradas. Cuando los ministros hablan en contra de una palabra que se está predicando por mandato divino. Una deshonra abierta a las cosas sagradas de Dios.

El llamarle a la obra de Dios “obra de Satanás por medio de un hombre”. Eso es exacta y puntualmente lo mismo que le pasó a Jesús. Cuando dice que blasfemaron contra el Espíritu de Dios, se refería que hablaron mal de una obra de Dios llamándola obra de Satanás.

Dice que para eso no hay perdón. Y de eso está llena la iglesia, tú y yo lo sabemos. Hoy, todavía, ven algo que no entienden y dicen que no es de Dios. Claro, no dicen que es satánico, pero por lo que dicen y cómo lo dicen, lo están dando por sobreentendido. Y tú sabes cómo reacciona nuestra gente ante esa clase de acusaciones.

Cuando la gente no responde a lo que el pastor quiere hacer, por medio de aguantar sus ofrendas o sus diezmos, es una deshonra abierta a las cosas sagradas de Dios. Nº 4: Cuando las cosas de Dios se convierten en cosas secundarias.

Hay gente que pretende proteger tanto a la oveja, que a veces hasta la protege de lo que Dios quiere hacer con ella. Cuando proteges más a tú casa que a lo que Dios quiere hacer con tu casa. Ahí es cuando Dios se va.

Tu iglesia, tu departamento, tu célula, tus niños, tu familia. Abraham entregó a Isaac en el monte Moriah. Y para Abraham nunca fue un asunto grave entregar a su hijo, porque la noche anterior a la que Dios le dijo que lo entregara, él se acostó a dormir.

¿Cuántos de ustedes se acostarían tranquilamente a dormir después que Dios les dijera que tienen que entregar a sus hijos? Él nunca se preocupó porque se dijo: si este es el hijo que Dios me dio, le pertenece y yo debo entregárselo. No sé si Él me va a dar otro después o me va a resucitar a este, pero ahora debo entregarlo sin dudar.

Y se fue al pie de la montaña y le dijo a sus siervos: esperen aquí que yo voy a adorar y vuelvo. Entiende: Abraham nunca titubeó. Pero fue recién cuando él hizo eso que Dios dijo: ¡Ahora sé! ¿Qué no sabría Dios? Ahora sé que no me retendrás nada. Aquí hay un principio muy importante: el temor a Jehová se expresa o se manifiesta por la posición que Dios ocupa en tu vida. Aún, por encima de tu primogénito.

Examina lo siguiente: tocar el arca era equivalente a caer patas para arriba y morir. Sin embargo, cuando el arca fue a para a las manos de los filisteos, ellos la llevaron de aquí para allá como les dio la gana y no les pasó nada. ¿Sabes por qué? Porque Dios se había ido de allí. El cajón hueco y vacío no significaba nada. Era mortal cuando estaba la presencia de Dios en ella.

Eso es lo que pasa en la iglesia, que a veces el formato es el mismo, y con la inercia que ya trae el formato, nos creemos que Dios está en el asunto. Pero en muchos casos ya Dios se fue. El día en que el Nuevo Testamento fue declarado, la nueva orden fue declarada y Cristo fue a la cruz, ese mismo día había un sacerdote sacrificando un cordero.

Era un paralelo. Cuando Cristo muere en la cruz, había un sacerdote haciendo lo que hacía anualmente. Todos los años funcionaba, algo pasaba en la casa de Dios. Se sentía algo que confirmaba que Dios había dicho, una vez más: “He perdonado a mi pueblo por otro año”.

Pero en el momento en que lo nuevo se declaró, aquel día no se sintió nada en el templo. Dios se trasladó, de un mega-edificio a un aposento alto. Llevaron el arca en manos de filisteos. Y los filisteos eran un pueblo que les gustaba añadir dioses a sus dioses.

Entonces la llevaron y fueron atacados por tumores, en realidad hemorroides. Eso te demuestra que Dios tiene sentido del humor. ¿Te imaginas? Y no es un invento nuestro, en las viejas Biblias fieles al hebreo, no dice tumores, dice hemorroides.

Luego llevaron el arca a Gad y una vez más, tumores. Y luego la llevaron a Ecrón y lo mismo. Dios de alguna manera jugaba con los filisteos. Pero lo que yo quiero extraer de todo esto es algo muy singular. Cuando estos filisteos reciben el arca, el precio es muy grande.

Reitero: le salieron tumores y el clamor era muy grande. Casi vociferaban: “¡No queremos el arca, aquí; llévatela!” Y es el mismo clamor que se escucha en medio de la transición en el pueblo de Dios, y créeme que asusta.

El precio de la gloria, es muy alto. Llévate eso que tú llamas dominio o presencia, para otra parte. Déjame a mí en mi pequeña huerta carismática. Es la todavía mayoritaria reacción ante esta palabra predicada o enseñada: llévate eso de aquí.

La iglesia no quiere pagar el precio. El precio es muerte. Llevaron el arca a una ciudad y no se les ocurrió mejor idea que sacarle la tapa y ponerse a curiosear en la vara de Aarón y todas esas cuestiones. Murieron cincuenta mil setenta en aquel día.

Eso como resultado de ver la rebelión del hombre sin haber atravesado la gracia de Dios. Cuando tratas con la rebelión del hombre sin la mesa del propiciatorio, lo que ocurre es muerte. La rebelión del hombre sólo se puede tratar a través de la tapa. La tapa es con gracia. No puedes remover la gracia para atender los asuntos de rebelión del hombre.

(1 Samuel 7: 1) = Vinieron los de Quiriat-jearim y llevaron el arca de Jehová, y la pusieron en casa de Abinadab, situada en el collado; y santificaron a Eleazar su hijo para que guardase el arca de Jehová.

(2) Desde el día que llegó el arca a Quiriat-jearim pasaron muchos días, veinte años; y toda la casa de Israel lamentaba en pos de Jehová.

Ahí dice veinte años, pero muchos días es mucho más que los veinte años. Los veinte años que menciona, son los veinte años últimos, en que empezó a inquietarse el pueblo porque ya no tenían arca. Pero el arca permaneció fuera del pueblo todo el tiempo del reinado de Samuel, todo el tiempo del reinado de su hijo, y todo el tiempo del reinado de Saúl, nadie preguntó por el arca.

Como resultado, el arca desapareció del pueblo por espacio de cien años. Y es en los últimos veinte años que empieza la inquietud de que: “Oye, ¿Qué pasa? Estamos yendo a la iglesia y no está pasando nada”.

O sea que la vida de la iglesia fue reducida a ritos sin gobierno y sin dominio. No dominio del hombre, dominio de Dios sobre el hombre, es decir: Reino establecido. El Reino de Dios se establece en sumisión voluntaria.

A Él sea la gloria, a Él sea el dominio. Lo que eso significa es que tú le das a Él, permiso para que gobierne tu vida. Te doy dominio sobre mí. Él reina y gobierna donde la sumisión es voluntaria. El Reino se establece en sumisión voluntaria.

Si te tiene que decir que lo hagas, entonces Él no reina ahí. Por eso no creemos de ninguna manera que alguien deba pedir el diezmo o pedir ofrendas. Y mucho menos utilizar manipulación emocional dirigida hacia la culpa para obtenerlo. Eso es hechicería, donde quiera que lo hagas.

Si tú no traes lo que sea con alegría, decisión, certeza y voluntariamente, yo no lo quiero. Y tú podrás pensar lo que quieras respecto a mí, que quién me creo que soy, que si soy soberbio, que si hay orgullo o amor propio, pero déjame decirte que hasta que no lleguemos a esa estatura, Cristo no puede venir.

Lo que sí podemos hacer, si quieres, es jugar a la iglesia por dos mil años más. Pero tiene que manifestarse una gente en la cual Cristo gobierne. Y donde pica el pez, siempre, es con el dinero. Dos cosas que siempre atrasa a la iglesia: el dinero y quién manda aquí.

El mayor problema, siempre, es: ¿Por qué eres tú el que manda y por qué yo tengo que darte mi dinero? El Reino se establece en obediencia voluntaria. Obediencia establece Reino. Desobediencia fue lo que interrumpió el Reino.

Cuando Adán desobedeció, el Reino de Dios en él partió. No dejó de ser, el Reino siempre es, pero en los hombres ya no era porque Adán lo echó fuera. O sea: “No me digas qué hacer, yo haré lo que me dé la gana”. ¡Paf! Se fue el Reino.

El Reino no es un lugar, el Reino es la influencia del gobierno de Dios sobre lo que le pertenece. Él tiene derecho a reinar, pero no lo ejerce si tú no se lo das. No hay autoridad sin relación. Yo puedo tener autoridad sobre gente con la cual me relaciono. Por eso el espíritu denominacional no funciona, porque se ejerce autoridad sobre gente desconocida.

Son principios. Lo que quiero enseñarte es que yo tengo autoridad sobre mi hijo siempre y cuando tenga relación con él, no simplemente porque lo haya concebido. Si yo me la paso parrandeando y jamás veo a mi hijo, cuando llego a casa no puedo empezar a darle órdenes, porque me va a decir: ¿Y tú quién eres?

La autoridad siempre es relativa a la relación que tú tienes con la persona. Eso me trae a otro principio: sin relación no hay autoridad. Toda autoridad es relativa a una relación. Por ejemplo: tu mujer es la que manda en la cocina, no eres tú el que manda allí. Porque ella es la que se relaciona en ese lugar de la casa, no tú.

El Reino se establece en obediencia voluntaria. Por eso Cristo tuvo que perfeccionarse, tuvo que hacerse obediente. ¿Cómo hacerse? ¿Me estás diciendo que Cristo no era obediente? Ese es otro estudio. Hebreos 5 dice que Él aprendió obediencia por lo que padeció.

Y uno no aprende lo que ya sabe, así que obviamente antes de esos padecimientos no la tenía. Y estamos hablando del Hijo de Dios, fíjate. Él tuvo que aprender obediencia. Y tuvo que ser perfeccionado, y eso también me dice que lo que se perfecciona es porque antes no estaba perfecto; de otro modo no hubiese sido necesario perfeccionarlo.

Seguimos hablando del Hijo de Dios. No pongas esa cara religiosa, entiende, es Biblia. Él es el patrón, Él te está enseñando cómo llegar a lo que Él es. Y no vamos a llegar a lo que Él es, el Reino establecido en nosotros, sin primero aprender obediencia por lo que padecemos.

Los sufrimientos que vienen nos llegan a todos por igual, pero si no aprendes a obedecer por el sufrimiento, te vuelve a llegar el mismo. La idea es que Él cayó en un pozo y dijo: ¿Ah, sí, eh? ¡Aquí no vuelvo a caer!

Nosotros tenemos una banda de problemas todos los años y no los cambiamos. Obediencia es lo que establece el Reino. Cuando yo digo que el gobierno de Dios se fue, una gran parte de la iglesia transformó el liderazgo en despotismo. ¿Pedir permiso al pastor para casarse? ¿En qué Biblia lo leyeron? ¡Por Dios! Con el permiso paterno es más que suficiente. Y eso si son menores. Libertad trae obediencia.

La solución para un mal gobierno nunca será ausencia de gobierno, sino un buen gobierno. No vamos a terminar si no estamos sujetos al señorío de Cristo. No hay tal cosa como independencia divina en el Reino. Pero anda que ver con hombres ni jerarquías eclesiásticas.

Salimos para entrar de uno equivocado a uno correcto. Lo que pasa es que el sabor amargo levanta paredes de defensa para entrar en lo próximo. El próximo mover de Dios requiere que nos sometamos a Él. Autoridad sujeta a autoridad sujeta. No me negocies por menos.

La presencia de Dios en un lugar se ve donde hay un orden divino. Que tú llegas a ese lugar y hay algo en el ambiente que te obliga a comportarte diferente. Es un orden establecido, nadie lo ejerce, nadie te pone las reglas, pero tú sabes que existe y es real.

Es lo mismo a cuando tú entras a una casa que no es la tuya. Hay casas que tú entras y sabes que te puedes sentar donde se te ocurra y conducirte como quieras, pero hay otras que tú entras y te quedas parado hasta que alguien te invite a sentarte y ni se te ocurre hacer algo fuera de lugar. Orden divino.

Algo que deja el hombre de esa casa aun cuando no esté presente, que sigue reinando en su ausencia. Eso se llama cultura. La cultura se edifica por la articulación de las palabras y la edificación en la casa. Se entiende, la gente sabe lo que se espera de ellos, no se necesita decirlo.

Una persona entra a ese lugar vestida de un modo improcedente y, la convicción que le entra ni bien pone sus pies en ese lugar es tan grande que, si puede y tiene forma, en el mismo baño va y se cambia. Ha habido algo en el ambiente que le ha dicho: estas fuera de orden.

El Reino. Dios quiere volver a su casa. Quiero que entiendas. Ahora me fui un poco más profundo a lo que significa: Dios se fue de la casa. Y tiene que regresar. La pregunta, es: ¿Qué hacemos para regresarlo?

Quiero decir algo de la iglesia, pero quiero que entiendas que no fue dicho para tu iglesia, sino en general, para toda la tierra. La iglesia está operando sin autoridad divina por sobre ella. Mensajes de radio, televisión e internet, concierto de jóvenes, marchas y agrupaciones de oración que no demuestran gobierno de orden divino.

Que sólo es una pérdida de tiempo y dinero que no dice nada y sólo sirve para proyectar a cierto predicamento a figuritas y figurones más parecidos a pavos reales barnizados de santidad que a extender el Reino tal el mandato.

Hay enorme cantidad de cristianos que llaman a las emisoras de radio para felicitar a la hermanita tal y cual por su cumpleaños y cantarles una canción en su homenaje, o felicitar a la perrita o el gatito del vecino y añadir a cada tontería de esas un aleluya o gloria a Dios que justifique que la saquen al aire.

Te cuentan un testimonio durísimo donde el oyente dice que ha sido atacado por el diablo de manera feroz y que ha perdido todo o casi todo menos la vida pero que sigue firme amando al Señor y siendo salvo, te deja pensando que ese oyente tiene mucha fe, pero también te deja pensando adonde estaría el poder de Dios en ese momento para con ese pobre hombre…

Luego tienes los conciertos para jóvenes. Hermosos, bulliciosos, alegres, coloridos, muy rítmicos y contagiosos, pero dando solamente gozo y alegría al corazón de los jóvenes, pero en absoluto una gloria concreta para Dios. Obviamente, que lo que en estos casos suele llamarse la gloria de Dios es un gran aplauso o una gran ovación, la que en realidad es motivada por la música o el ambiente y no por la presencia de Dios en el asunto.

El tema es que lo que tú le das para nacer, es lo que vas a tener que darle para mantenerlo. Si tú le has dado para nacimiento a la música, música le tendrás que dar para mantenerlo. Si se la quitas, se te va. Si no tiene la convicción de necesitar a Cristo para ser salvo, tiene una convicción endeble.

Ten cuidado que lo que se da a luz por la actividad y no por convicción y arrepentimiento. Claro, son cositas que nos hacen felices porque por lo menos están en la tienda, están con nosotros. Pero hay más. Sin arrepentimiento, no hay salvación.

Te puede entrar por la oreja, decir la oración del pecador veinte veces y no te salvas. Decir la oración del pecador, no te salva. Lo que te salva es el arrepentimiento, que sólo viene por un encuentro con Dios. Tenemos la iglesia llena de gente no salva.

Por eso muchos de ellos llevan la vida que llevan. Por eso hay consejería pastoral las veinticuatro horas al día. Dios quiere volver a su casa. No se trata de hacer una reforma para estar un poco más libres. Ahora lo que falta es penetrar en ese embudo que nos lleva a la única tierra donde Dios verdaderamente reina. ¿Qué hay que hacer para regresar? ¿Qué tendríamos que hacer para que regrese esa dimensión que nos hace falta?

(1 Crónicas 13: 1) = Entonces David tomó consejo con los capitanes de millares y de centenas, y con todos los jefes.

(2) Y dijo David a toda la asamblea de Israel: si os parece bien y si es la voluntad de Jehová nuestro Dios, enviaremos a todas partes por nuestros hermanos que han quedado en todas las tierras de Israel, y por los sacerdotes y levitas que están con ellos en sus ciudades y ejidos, para que se reúnan con nosotros; (3) y traigamos el arca de nuestro Dios a nosotros, porque desde el tiempo de Saúl no hemos hecho caso de ella.

Buena idea. Es como si tú una mañana te levantas y vas donde el pastor y le dices: “Mira, yo tengo como treinta años viniendo a la iglesia y todavía no he visto a Dios. ¿Qué te parece si hacemos algo al respecto?” Vamos a traer el arca.

Imagínate, en todo el tiempo de Saúl, nadie invocó el arca. Te digo: es bien fácil ir a la iglesia y creerse que hemos sido visitados por Dios. Hoy en día, lo popular es tomar una manifestación del altar y, a través del marketing televisivo hacerlo bien popular, para que la gente crea que hay un gran avivamiento nacional.

O sea: magnificar algo pequeño que pasa en un altar, que por otra parte debe ser común, y como no está pasando nada, entonces vamos a poner una pantalla gigante ahí afuera para que todo el mundo se crea que Dios está de pensionista indefinidamente por aquí.

¿Qué está pasando? ¡Es que es Dios, que se está moviendo aquí de una manera tremenda! Escucha: Dios siempre que se movió lo hizo de una manera tremenda. La gente tenía ataques incontenibles de risa en los años ochenta, no había que esperar los noventa ni el dos mil para tenerlo.

Cuando venían los evangelistas antiguos, que eran evangelistas apóstoles, entraban a una ciudad, se cerraban las barras. Si mucha de esa gente hubiera resucitado muertos, seguramente que se hubieran vuelto a morir de un ataque al corazón por el impacto. Dios siempre se está moviendo. Aquí vemos a David que quiere hacer algo.

(4) Y dijo toda la asamblea que se hiciese así, porque la cosa parecía bien a todo el pueblo.

(5) Entonces David reunió a todo Israel, desde Sihor de Egipto hasta la entrada de Hamat, para que trajesen el arca de Dios de Quiriat-jearim.

Parece muy buena idea, vamos a hacerlo todos juntos. Queremos unidad en el cuerpo de Cristo. Vamos a traer el arca, todos, ¿Qué les parece? Vamos a ver cómo se hace, segundo libro de Samuel. Hay ciertas cosas que están prescriptas, que si no las haces como debes, no se pueden hacer. Cuando hablamos de precisión, es puntualmente a eso que nos referimos.

El segundo libro de Samuel, precisamente, nos habla de eso, de precisión. Hay ciertas cosas que hay que hacerlas de acuerdo al patrón. Si no se hacen de acuerdo al patrón, no se ha hecho nada. Recuerda esto: las buenas intenciones, no aseguran ni garantizan la venida de Dios. Las buenas obras, sin ir más lejos, a veces son las peores obras desde la óptica que nos habla de las obras correctas.

(2 Samuel 6: 1) = David volvió a reunir a todos los escogidos de Israel, treinta mil.

Observa esto: la primera vez, David se equivocó, erró el blanco. Trajo a todo el mundo, quería que todo el mundo participara, que no se quedara afuera nadie. Ven tú, tu mujer, tu hermana, tu tía del campo, tu gato, tu perro y todo lo que diga llamarse cristiano. Mételos todos en la iglesia, que después de todo, todos somos hermanos.

Lo que te voy a decir ahora, si quieres o te molesta, ignóralo, pero no deja de ser cierto. Mientras sigamos tratando al diablo de hermano, jamás lo vamos a poder echar fuera de donde se ha metido. Recuerda siempre que Satanás trabaja de adentro. De afuera, nada nos puede vencer, es promesa.

No pongas esa cara de incrédulo. Si tú fueras Satanás, y supieras que no eres omnipresente, o sea que no puedes estar como Dios en todas partes y al mismo tiempo, ¿Adónde te meterías para poder producir más daño, adentro o afuera? Las puertas del Hades no prevalecen, eso es afuera. ¿Y adentro?

Ahí es donde seguramente te meterías, porque sólo podrías estar en un solo lugar por vez. ¿Dudas? Piensa. ¿Quién mató a Abel? Caín. ¿Quién descubrió el pecado de Noé? Sus hijos. ¿Quién mató a Jesús? ¿Los filisteos? ¿Roma? La iglesia.

El problema siempre ha sido adentro, los enemigos de Dios siempre han estado adentro. Afuera está el mundo, y de tal manera amó Él al mundo. El mundo es el campo de la misión, el mundo no tiene problemas, el mundo está haciendo lo que sabe hacer: pecar, porque son pecadores.

Eso es más que sencillo. Lo que tenemos que discernir es al lobo que anda vestido de oveja. Ese es el que no conocemos. Eso no quiere decir que no sea al revés, que no pueda hacerlo por ignorancia. Pero sigue siendo loco. La palabra les llama “los mutiladores del cuerpo”.

Esa era la batalla que tenía Pablo con la iglesia; falsos apóstoles. La palabra “falso” significa “actores”. O sea que si Pablo estuviera hoy en tu iglesia diría: “¡Aquí hay muchos actores!”. Gente que se mete a hacer cosas que en realidad no tiene ningún llamado para hacer. Simuladores religiosos.

Por más que lo hagan de buena voluntad, en muchos casos, no sirve; no es Dios, es carne. Estamos volviendo a esos tiempos. Saliendo del desierto y entrando a Canaán. Donde la tienda de Acán se pone patas para arriba a ver qué hay en tu casa. Porque lo que hay en tu casa le está deteniendo la victoria a los genuinos.

Entonces, como eso está deteniendo la victoria del auténtico cuerpo, se deberá poner tu casa patas para arriba. Antes, en el desierto, eso no sucedía; todo era corporal. Todo el mundo andaba bendecido porque Dios estaba en su medio. En Canaán, es: si tú no aplicas los principios, Dios se va de allí.

Todos quisiéramos que fuera más fácil la cosa, pero no hay otra. Nos toca a todos por igual. ¿Qué hizo David? David volvió a reunir a todos ¿Quiénes? Porque ahora no llamó al montón, ¿A quién llamó? A los escogidos. Treinta mil. Treinta es el número de la madurez. Escogió a todos los maduros.

(Verso2) = Y se levantó David y partió de Baala de Judá con todo el pueblo que tenía consigo, para hacer pasar de allí el arca de Dios, sobre la cual era invocado el nombre de Jehová de los ejércitos, que mora entre los querubines.

(1 Crónicas 15: 25) = David, pues, y los ancianos de Israel y los capitanes de millares, fueron a traer el arca del pacto de Jehová, de casa de Obed-edom, con alegría.

No cualquiera. Los capitanes de millares eran los capitanes más altos que existían en aquel tiempo. O sea: eran hombres escogidos, hombres de rango superior. Es decir que, para que esto que se fue regrese, vamos a tener que seguir a los verdaderos rangos de Dios, y no a cualquier posición eclesiástica. Si no sabemos seguir a los hombres escogidos de Dios, que normalmente no son los famosos, no vamos a traer de regreso el arca a la casa de Dios.

(Verso 28) = De esta manera llevaba todo Israel el arca del pacto de Jehová, con júbilo y sonido de bocinas y trompetas y címbalos, y al son de salterios y arpas.

Es decir que, el principio número uno para traer el arca, es: involucrar hombres escogidos que guíen el mover, e involucrar a todo el cuerpo en este proceso. O sea: es un reino de sacerdotes que sigue a los hombres correctos y no a las posiciones estructurales.

Antes éramos leales a las posiciones. Si alguien te decía que se llamaba tal o cual cosa, ahí entregábamos la vida. Ahora hay que discernir cuál es la voz que Dios ha levantado para este tiempo. Y eso, independiente de los títulos, porque normalmente las voces auténticas, no traen títulos.

Porque esa voz no es alguien que se resalta. Esa voz es la de alguien que involucra al pueblo en la transición. Todo el pueblo fue involucrado, pero no todo el pueblo tocó el arca. Ese es el Primer Principio: gente escogida que puede apuntar a las dimensiones más altas de la iglesia.

Si no tienes hombres de rango superior, no puedes comandar una reforma. Capitanes de a millares son los más altos que existen. Necesitamos gente de dominio en el mundo del espíritu. Gente de gobierno en el mundo del espíritu, que pueda dirigir el corazón del pueblo.

La reforma requiere apóstoles. La palabra “escogido” es la palabra bachur. Significa “Alguien desarrollado plenamente; maduro, gubernamental y militante”. Déjame darte una parábola que está en el libro de los Jueces, para que pueda ver por ti mismo todo esto.

(Jueces 8: 29) = Luego Jerobaal hijo de Joás fue y habitó en su casa.

(30) Y tuvo Gedeón setenta hijos que constituyeron su descendencia, porque tuvo muchas mujeres.

(31) También su concubina que estaba en Siquem le dio un hijo, y le puso por nombre Abimelec.

(32) Y murió Gedeón hijo de Joás en buena vejez, y fue sepultado en el sepulcro de su padre Joás, en Ofra de los abiezeritas.

(33) Pero aconteció que cuando murió Gedeón, los hijos de Israel volvieron a prostituirse yendo tras los baales, y escogieron por dios a Baal-berit.

(34) Y no se acordaron los hijos de Israel de Jehová su Dios, que los había librado de todos sus enemigos en derredor, (35) ni se mostraron agradecidos con la casa de Jerobaal, el cual es Gedeón, conforme a todo el bien que él había hecho a Israel.

(Jueces 9: 1) = Abimelec hijo de Jerobaal (Este es el hijo de la concubina, recuerda), fue a Siquem, a los hermanos de su madre, y habló con ellos, y con toda la familia de la casa del padre de su madre, diciendo: (2) Yo os ruego que digáis en oídos de todos los de Siquem: ¿Qué os parece mejor, que os gobiernen setenta hombres, todos los hijos de Jerobaal, o que os gobierne un solo hombre? Acordaos que yo soy hueso vuestro, y carne vuestra.

Si tienes algo de experiencia en intrigas palaciegas, podrás ver perfectamente que Abimelec, el hijo de le concubina, se estaba promocionando a sí mismo para gobernar al pueblo, por encima de sus setenta medios hermanos. ¿Habrá tenido éxito?

(3) Y hablaron por él los hermanos de su madre en oídos de todos los de Siquem todas estas palabras; y el corazón de ellos se inclinó a favor de Abimelec, porque decían: nuestro hermano es. (¡Tuvo éxito!)

(4) Y le dieron setenta siclos de plata del templo de Baal-berit, (O sea que lo compraron), con los cuales Abimelec alquiló hombres ociosos y vagabundos, que le siguieron. (Es decir que este no era apóstol, ¡Se hizo apóstol!)

(5) Y viniendo a la casa de su padre en Ofra, mató a sus hermanos los hijos de Jerobaal, setenta varones, sobre una misma piedra; pero quedó Jotam el hijo menor de Jerobaal, que se escondió.

(6) Entonces se juntaron todos los de Siquem con toda la casa de Milo, y fueron y eligieron a Abimelec por rey, cerca de la llanura del pilar que estaba en Siquem. (Ahora vamos a ver la parábola).

(Verso 8) = Fueron una vez los árboles a elegir rey sobre sí, y dijeron al olivo: reina sobre nosotros.

(9) Mas el olivo respondió: ¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles?

(10) Y dijeron los árboles a la higuera: anda tú reina sobre nosotros.

(11) Y respondió la higuera: ¿He de dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ser grande sobre los árboles? (Nota que los árboles, es decir, la vegetación, entienden más el propósito que los hombres. Entonces, como la higuera no quiso)

(12) Dijeron luego los árboles a la vid: pues ven tú, reina sobre nosotros.

(13) Y la vid les respondió: ¿He de dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles?

(14) Dijeron entonces todos los árboles a la zarza: (La más pequeña de todas) anda, tú, reina sobre nosotros.

(15) Y la zarza respondió a los árboles: si en verdad me elegís por rey sobre vosotros, venid, abrigaos bajo mi sombra; (¿Qué sombra?)

Te fijas, aquí hay una sutileza, porque el requisito no es solamente que la gente te elija, sino que la gente elija lo correcto. Hay gente que se justifica diciendo: “Bueno…pues a mí me eligieron”. La reforma tiene que ser liderada por la gente que Dios escoge, no por la gente que el pueblo elige.

Esto está en el corazón de David: traer una reforma. David es el único hombre, en tipología, que opera en sacerdocio y reinado: el orden de Melquisedec. Y vemos que, cuando estás cosas están vigentes en la tierra, el orden de Melquisedec es el necesario para traerlo.

David quiere producir para Dios, la verdad. La iglesia estaba reducida a ritos, y ahora él está trayendo esta reforma. Y lo primero que entiende, es que si va a haber una reforma para traer el poder de Dios a la iglesia una vez más, tiene que ser de acuerdo al patrón, y el patrón es que tienen que estar los hombres escogidos por Dios.

Escucha: en la Biblia, todos los escogidos por Dios operaron por fuera del sistema eclesiástico. Lamento mucho decir esto que parece herejía, pero te invito a comprobarlo en tu Biblia, no necesitas que yo te lo diga porque lo leí en la mía. Y si estaban adentro, Dios los sacó para cambiarles su manera de ser, con la finalidad de que pudieran ser lo que tenían que ser. Cómo es que hoy nos seguimos engañando, no lo sé. Número dos. Ay que regresar al protocolo divino.

(1 Crónicas 13: 9) = ^Pero cuando llegaron a la era de Quidón, Uza extendió su mano al arca para sostenerla, porque los bueyes tropezaban.

(10) Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió, porque había extendido su mano al arca; y murió allí delante de Dios.

(11) Y David tuvo pesar, porque Jehová había quebrantado a Uza; por lo que llamó aquel lugar Pérez-uza, hasta hoy.

(12) Y David temió a Dios aquel día, y dijo: ¿Cómo he de traer a mi casa el arca de Dios? (Esto que dice David nos hace entender que hay una forma de hacerlo.)

(1 Crónicas 15: 1) = Hizo David también casas para sí en la ciudad de David, y arregló un lugar para el arca de Dios, y le levantó una tienda.

(2) Entonces dijo David: el arca de Dios no debe ser llevada sino por los levitas; porque a ellos ha elegido Jehová para que lleven el arca de Jehová, y le sirvan perpetuamente.

(3) Y congregó David a todo Israel en Jerusalén, para que pasasen el arca de Jehová a su lugar, el cual le había él preparado.

(Verso 11) = Y llamó David a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, y a los levitas Uriel, Asaías, Joel, Semaías, Eliel y Aminadab, (12) y les dijo: vosotros que sois los principales padres de las familias de los levitas, santificaos vosotros y vuestros hermanos, y pasad el arca de Jehová Dios de Israel al lugar que le he preparado; (13) pues por no haberlo hecho así vosotros la primera vez, Jehová nuestro Dios nos quebrantó, por cuanto no le buscamos según su ordenanza.

Entiende esto: las buenas intenciones, nunca avanzan el propósito de Dios. Cuando hablamos de perpendicularidad, cuando hablamos de principio-témpano, cuando hablamos de integridad, cuando hablamos de transparencia o de precisión, nos referimos a hacer las cosas como el orden divino lo requiere, que normalmente confunde todo lo que es la lógica natural.

Esa es la forma en que se trae esto. Tiene que haber una forma específica. La primera vez la trajeron en un carro. ¿Qué significa el carro? La forma de traerla. ¡Es que yo soy prebisteriano! ¡Es que yo soy bautista! ¡Es que yo soy pentecostal! Basta. No le hace. El arca va en el frente y se acabó.

Ningún hombre le dice al arca que dirección tomar. Y el arca viene representada por hombres escogidos y punto, a otra cosa. ¡Es que no me gusta el vaso! Tíralo, si quieres, pero lo que trae, lo deberás tomar sí o sí. Estamos queriendo retornar el arca. Número tres:

(1 Crónica 15: 1) = Hizo David también casas para sí en la ciudad de David, y arregló un lugar para el arca de Dios, y le levantó una tienda.

Fíjate que la primera vez, David andaba moviendo el arca, pero no tenía donde llevarla. Así hay mucha gente hoy. ¡Vamos a hacer un avivamiento! ¿Para dónde estás llevando al pueblo? ¿Es en la dirección que Dios te da o es en la que a ti te parece buena?

¡Es que Cristo viene! Ya sé que Cristo viene, pero no me vengas con eso. Ya basta de fraseología evangélica. Estamos tratando con una generación muy inteligente, que por menos que sepa, si te descuidas ya sabe más que nosotros. No puedes decirle cualquier cosa como lo hacías antes.

Está todo en la web. A mí cuando era pequeño me daban botellitas de vidrio vacías y en desuso para jugar. ¡Hoy hay computadoras de bebé! ¡Es otro tiempo! ¡Es otra generación! ¡Hay discursos que se quedaron dormidos y atornillados en el tiempo y la tradición! ¡Nadie te los cree!

Mis nietos aprendieron a leer y a escribir mucho tiempo antes de comenzar su primer grado primario. ¡Antes no era así! La escuela primaria, para nosotros, era como un mundo tremendo que se nos venía encima. Hoy los chicos van a divertirse a esa misma escuela.

Dice que David preparó un lugar para el arca. Si tú quieres que Dios regrese a la casa, tendrás que prepararle un lugar acorde para Él. La palabra “preparar” es la palabra kuwn. Escucha lo que significa, te va a gustar esto.

Recuerda que la casa no es el templo, la casa eres tú. Por eso te digo que si tú quieres que el dominio y la presencia de Dios vuelvan a la casa, no interpretes que eso tiene que ver con algo que tú puedas sentir un domingo en el templo. No tiene nada que ver con eso, sino con la capacidad de que Dios gobierne tu vida.

Ahora bien; si tú quieres que Dios vuelva a la casa; si tú quieres que el dominio de Dios regrese a tu vida, tienes que preparar un lugar para Él. Y la palabra kuwn, que te estaba debiendo, significa: “traer algo a la existencia con el entendimiento de que su llegada es permanente.”

Colocar cosas en orden para la venida de alguien que no viene en el contexto de una visita. La iglesia se ha acostumbrado a prepararse para una visitación. Y Él no te quiere visitar. Dios fluye a través de muchos hombres, pero habita en muy pocos.

Ejemplo práctico y conocido dentro de nuestras tradiciones. Llega un pastor de improviso y sin anuncio previo a la casa de uno de los miembros de su iglesia. Antes de abrirle la puerta, el padre, la madre y todos los hijos limpian vertiginosamente la casa y, por falta de tiempo, meten toda la basura debajo de la alfombra.

Así no se prepara la casa para Dios. Tú no puedes esperar que Dios venga a habitar una casa donde hay basura debajo de la alfombra. Es mucha la gente, aún, que acomoda su vida temporariamente y con una sola y específica finalidad, no para agradar al Dios al que dice adorar y creer.

Esa g ente podrá ser depositaria de algún toque maravilloso del Espíritu porque Dios tiene misericordia de todos, pero no está preparada de ninguna manera para que Dios habite y camine con ellos las veinticuatro horas del día.

Dios no comparte su gloria con cosas o actitudes que la neutralizan. Y el evangelio moderno que tenemos, crea gente frívola, en donde la gloria de Dios no puede morar permanentemente. La frivolidad no es de Dios, aunque te parezca simpática y entretenida.

Madura. No dejes que tus emociones te derroten. ¿Pero usted no tiene emociones? Sí, pero las gobierno. Y cuando no las gobierno, tengo derrota, como cualquiera. No hay seres privilegiados o especiales en el Reino; hay seres conforme al corazón de Dios, pero falibles sino dependen de Él.

Kuwn. Remover todo lo que hay en la casa, que pueda ser incómodo para su presencia. Pero esto es teórico y no puedo dejarte así. ¿Qué significaba preparar la casa para David? ¿Adónde trajo el arca, David? A Sión.

Dentro del contexto que estamos hablando, para David, ¿Qué era preparar la casa? Sión estaba lleno de jebuseos. Bueno; preparar la casa, incluía arrojar fuera de Sión a los jebuseos. Jebuseo significa “el que pisotea las cosas sagradas de Dios”.

Eran los ocupantes de Sión, era la gente más persistente de todos los enemigos de Israel. Vamos a ver tres o cuatro escrituras para que veas qué pasó cuando trataron de hacer esto. Para que puedas comprobar por ti mismo, qué persistentes que eran.

(Josué 15: 63) = Más a los jebuseos que habitaban en Jerusalén, los hijos de Judá no pudieron arrojarlos; y ha quedado el jebuseo en Jerusalén con los hijos de Judá hasta hoy.

Estamos hablando de coexistencia. Una de las cosas que tenemos que hacer, para preparar la casa para su regreso, es tener muchísimo cuidado con quién o quiénes formamos alianzas o unidades. Coexistían, pero no eran de la misma raíz. Ambos vivían en Jerusalén.

(Jueces 1: 21) = Más al jebuseo que habitaba en Jerusalén no lo arrojaron los hijos de Benjamín, y el jebuseo habitó con los hijos de Benjamín en Jerusalén hasta hoy.

Fíjate que los hijos de Benjamín, eran los máximos peleadores, los guerreros por excelencia, casi profesionales. Si no podías vencer a alguien, ibas corriendo a buscar a un Benjamín. Pero con los jebuseos no pudieron y no les quedó otra que convivir.

O sea que había una mezcla, y David tuvo que tratar con ella para poder traer la gloria de Dios. ¿Estás viendo esto? Escucha: estos demonios, no eran demonios fáciles. Y no estamos hablando de gente del mundo, estamos hablando de cristianos con malas asociaciones.

Cristianos. Estamos hablando de ministerios asociados a ministerios incorrectos. ¿Sabes la cantidad de correos que recibo por mes ofreciéndome alianzas con ministerios que no conozco, pero que sin embargo me ofrecen enormes privilegios y ventajas, -según ellos, por compartir trabajo?

Estoy hablando hasta de los amigos personales que tienes fuera de la iglesia. De las iglesias que traen predicadores que no tienen absolutamente nada que ver con lo que allí se está viviendo y haciendo. Que te predican bonito una enorme verdad y al día siguiente te quieren expulsar por intentar ponerla por obra. Estoy hablando hasta de los socios de tu empresa. Mira el tipo de demonios que eran estos.

(Números 13: 29) = Amalec habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en el monte, y el cananeo habita junto al mar, y a la ribera del Jordán.

¿Dónde dice que habita el jebuseo? En el monte, esto significa que era gente de altura, eran principados. Era gente que vivía en los altos. Y cuando hablamos de los altos, en la palabra, siempre se está hablando de dominio, de gobierno.

(Josué 11: 3) = Y al cananeo que estaba al oriente y al occidente, al amorreo, al heteo, al ferezeo, al jebuseo en las montañas, y al heveo al pie de Hermón en tierra de Mizpa.

Lo primero que tuvo que hacer David para regresar el arca, que tiene que ver con todo lo que hemos compartido en este trabajo, es que tuvo que tratar con ciertas asociaciones en su vida. Yo estoy hablando de que estas son posiciones que Dios debió haber ocupado.

Cuando Josué cruzó la tierra, era para que ellos heredaran la tierra, pero dejaron de militar, y ciertas áreas de la tierra, quedaron poseídas por los habitantes anteriores. Es tiempo que Dios tenga dominio en todas las áreas de nuestra vida, y no en las que tengamos menos guerra para establecer el reino de Dios.

Por ejemplo, y una vez más: las finanzas. Ahí hay un jebuseo, ¿Lo estás viendo? Era difícil entregarle ese terreno a Dios. Y esto no tiene nada que ver con manipulaciones para sacarle dinero a la gente, estos son principios.

Y son principios que valen para todos igual y nos hacen a todos del mismo tamaño alrededor del planeta. Son áreas difíciles para entregarle a Dios. Pero estamos hablando de terrenos altos poseídos por gente que no le pertenece, en el ritmo cíclico de la iglesia.

Estoy hablando de la cultura de la iglesia, de la mentalidad de la iglesia. Hay lugares altos que no son de Dios. Dios no regresa hasta que estos lugares altos estén sometidos. Está en la palabra como sombra para nosotros. No hay otro método.

Hay ciertas posiciones, dentro de nosotros, que deberían haber sido ocupadas por Dios hace mucho tiempo. Para algunos, es el matrimonio. Para otros, es el área del sexo conyugal. Para otros es la comunicación o articulación con los hijos.

Sin embargo, cuando viene David, están las dos tribus más grandes de Israel en guerra. Judá y Benjamín. Si Judá llegaba a dejar alguien vivo, venía Benjamín y lo destrozaba. Y ninguna de estas dos pudo llevar a cabo la limpieza entera del jebuseo.

(2 Samuel 5: 6) = Entonces marchó el rey (David) con sus hombres a Jerusalén contra los jebuseos que moraban en aquella tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: tú no entrarás acá, pues aún los ciegos y los cojos te echarán (queriendo decir: David no puede entrar acá.) Las próximas cinco palabras te mostrarán con quién estaba Dios.

(7) Pero David tomó la fortaleza de Sión; la cual es la ciudad de David.

Da toda la sensación que David era lo más parecido a una poderosa locomotora que venía subiendo el monte y arrasando con todo, mientras ellos lo miraban y esperaban riéndose y burlándose, convencidos y seguros que no iba a poder vencerlos.

El orden de David ni siquiera se tomó el tiempo para anunciarlo. Se acabó el jebuseo. Era otra orden de gente. Tú eres así. Tú tienes la autoridad. Abraham te dio todos los diezmos cuatrocientos años que se dictara una ley que hablara de diezmos, porque tú eres conforme al orden de Melquisedec. Reconozco tu autoridad, bendíceme.

Es otro Reino. No es de este mundo. ¿De dónde vienes? ¿Quién eres? ¿A qué vienes, para saber si puedo invertir en ti? De todos modos, yo reconozco tu autoridad, por favor, bendíceme. Abraham le dio el diezmo de la batalla y le entregó el botín de todo. Sin preguntarle nada. Melquisedec.

Ha llegado la hora de conocer a la gente por el espíritu, y no por sus credenciales, títulos o documentos habilitantes. La gente que viene a llevarnos al lugar donde Dios espera, no viene por esa senda, viene por su propia senda espiritual.

Pero fíjate que, según los jebuseos, la gente que le iba a dar problemas a David, eran los cojos y los ciegos. Gente que resiste la visión y gente que caminan tropezando y sin seguridad. Gente que tarda demasiado en decidir si se va a involucrar o no.

Los indecisos y los que resisten la visión son los que mantienen a Sión en cohabitación con los jebuseos modernos. La mezcla de gente. Gente que está entregada y gente que se resiste. Cojos y ciegos. Tenemos que remover eso en nuestro ser, para que Dios regrese.

Y por último, Número cuatro: la introducción de patrones de adoración. Nunca antes se había expresado amor, sumisión y admiración de corazón en la alabanza, hasta que llegó David. Antes era simplemente un rito. Y era todo lo que había.

David, no simplemente mejoró la alabanza cambiando los instrumentos, sino que le trajo otro orden. No mejoró la alabanza trayendo otros himnos; trajo otro orden. Hay dos principios primordiales para el sonido de la trompeta, de las campanas y de todo lo que se usaba para la alabanza. Número uno, congregar y número dos, elevar al pueblo al próximo nivel.

(1 Crónicas 15: 14) = Así los sacerdotes y los levitas se santificaron para traer el arca de Jehová Dios de Israel.

(15) Y los hijos de los levitas trajeron el arca de Dios puesta sobre sus hombros en las barras, como lo había mandado Moisés, conforme a la palabra de Jehová.

(16) Asimismo, (Y conforme a ese orden), dijo David a los principales de los levitas que designasen (Subraya eso) de sus hermanos a cantores con instrumentos de música, con salterios y arpas y címbalos, que resonasen y alzasen la voz con alegría.

Esa palabra, “alegría”, es gozo en el hebreo. La palabra “designasen”. Aquí la cuestión de la alabanza no es quien quiere participar, sino quien es designado para ello. La música es un componente activo de la cultura de la casa, la cual identifica la dimensión de su llamado.

La música tiene que construir una mentalidad que pueda articular cuál es el destino profético del hombre. No importa si se canta la misma canción que en la iglesia de al lado. ¿Qué es lo que hace que aquí suene diferente?

¿Qué te identifica? ¿Cuál es tu cultura? ¿Quién eres? Designar significa construir una pared, construir un muro dedicado a cierto ámbito. Muy importante. La gente designada para el ministerio de la música, tiene que construir un muro dedicado a cierto ámbito.

O sea: define los parámetros de tu existencia con la música. No es simplemente hacer sonar un teclado o una trompeta. Mientras más talento tengamos, más nos creemos que estamos alabando. Okey, si no tienes talento, ni te subas. Pero no es el talento el que va a construir el muro ese.

Lo que lo va a construir es lo que tú entiendes del llamado central. Por eso es que alguien tiene que elegir. No puede ser que porque tú eres músico, ya eres de la alabanza. Podrás ser muy buen músico, pero si no entiendes qué es lo que estoy queriendo construir, no puedes ayudarme a hacerlo.

Si no entiendes lo que yo estoy produciendo, no puedes acompañarme. Mi producto es una mentalidad de la gente. Si no entiendes qué tipo de mentalidad quiero yo construir en la gente, ¿Cómo la vas a construir con la música?

Por esa razón, no se trata de orar para que aparezcan músicos. Debes orar para que la gente entienda. ¿Cómo dice el texto? Que los instrumentos resonasen que se alzasen con alegría, esto es: con voz de gozo.

Por eso es que se cambia la palabra traducida por la genuina. El gozo es divino, la alegría es mundana y frívola. El gozo, a ver si me entiendes, es más un clamor de guerra que un alegre baile. Es una salida a un estado de crisis, no un placentero dominio de los sentidos.

Si estuviste por años metido en un ambiente de alto legalismo donde aplaudir era considerado pecado mortal, está bien; vete en paz y ponte a brincar, saltar y revolcarte por el suelo alegremente y sin culpas, te lo mereces. Pero eso no es ni gozo ni alabanza.

De lo que estamos hablando, es de la próxima fase con Dios que ya está aquí. Recuerda que nada se puede anunciar hasta que no se entiende, y si no se está entendiendo, es porque ya llegó. Está aquí. Hay gente que lo hace. Existe.

Hay una música que es alegre, pero que no es frívola. No es infantil. Es una música alegre, pero tiene un puño profético. Diseña claramente la imagen de todo lo que hemos estado viendo en estos estudios. Diseña, incluso, el llanto del corazón de Dios. Y la gente se alegra porque lo entiende, pero se mantiene sobria porque son responsables.

Esto no se produce a menos que tú entiendas lo que Dios quiere primero. Designar, y que la voz, sea una voz de, la palabra es renouna, gozo. Significa “una canción o sonido que expresa las idas de Dios”. Consistente con el mover presente y con lo que el mover refiere de la gente.

Repito la palabra: renouna, un sonido que expresa las idas de Dios, o sea: la tendencia espiritual a seguir, y no la que ya pasamos. Es decir que tiene que ser salmista. Hoy le llamamos salmista a cualquiera que parece tener once dedos tocando un piano.

Pero salmista es alguien que, básicamente, te dice qué está pasando en la próxima fase con Dios, a través de la canción que él crea. De esos, sobran los dedos de una mano para contarlos hoy en la tierra. Porque la mayoría de las canciones cristianas que oímos, no están al día con lo que Dios está diciendo. Sólo tienen buen sonido, linda letra o ritmo contagioso para que los discos se vendan.

Renouna: que expresa las idas de Dios y que sea consistente o relativo a lo que esa ida requiere de la gente. O sea que la canción te prepara para entrar. No entrar en la palabra, entrar en la próxima fase con Dios. Liderar. Epískopas. Uno que prepara el corazón del pueblo para las visitaciones de Dios. Quien quiera ser líder de la alabanza, tiene que estar ahí y entenderlo.

Cuando Martín Lutero rompió con las estructuras en la reforma, y clavó aquel clavo en la pared, por primera vez se cantaron canciones acordes al mover de Dios en ese tiempo. Eso fue súper ungido en su tiempo, hoy tal vez ya no lo es tanto, hay otro mover.

(Verso 19) = Así Hemán, Asaf y Etán, que eran cantores, sonaban címbalos de bronce.

(20) Y Zacarías, Aziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Maasías y Benaía, con salterios sobre Alamot.

Con salterios sobre Alamot. Y esto es muy importante, porque Alamot significa: “Pureza de vírgenes no diluida”. Nota como es la música: pureza de vírgenes no diluida. O sea: la canción de la alabanza tiene que comunicar la pureza y el corazón del mover de Dios sin diluirlo.

Es imposible lograr eso sin entender primero qué quiere Dios. Primero debemos parar todo esto y empezar a dar mensajes que digan exactamente lo que Dios está diciendo hoy. Partiendo desde allí podremos crear recién una nueva forma de música adecuada con lo que Dios está haciendo hoy.

(21) Matatías, Elifelehu, Micnías, Obed-edom, Jeiel Y Azazías, tenían arpas afinadas en la octava para dirigir.

Esta palabra, “dirigir”, aquí, es la palabra sheminith, y significa “fuerza de tu decreto o capacidad gubernamental”. Vamos a unir todo esto. Tiene que ser una música que tenga, incluida en su palabra, la descripción o la articulación que muestra para dónde va Dios.

Tiene que tener el gobierno, la intensidad, el rugir, el decreto para impartirte la mentalidad para llegar allá, y tiene que tener un sonido que no sea frívolo, sino que incluye la responsabilidad que conlleva a tenerlo. O sea: la música crea la mentalidad que expresa el mover.

Es imperativo que hagamos algo con la música, porque la gente cree más lo que canta que lo que se predica. Hoy, la música está trabajando en contra de lo que Dios está construyendo. Hoy florecen algunos mensajes fuertes, de crecimiento y maduración, mientras la música sigue con un look romanticón, bullicioso o alegre, casi como de carnaval.

De acuerdo, parecería haber gozo, pero no es ese. Te sientes como Moisés, que bajaba y decía: “¡Sí! ¡Hay capero no la canción correcta! ¡Gloria a Dios que no están cautivos! ¡Hay danza, pero esa danza es una celebración por algo no entendido! ¡No saben lo que están celebrando!

Estaban celebrando la salida, cuando lo que deberían estar celebrando es una manera de entrar. Después tienes los significados de esos nombres que veíamos en el verso 19. Hemán es uno que es fiel, leal; Asaf, uno que remueve las cargas y efectivamente congrega al pueblo; Etán, uno que te establece en aquello que cantas. Nota que la gente que ha escogido representa ciertas dinámicas operativas del ambiente que se crea.

¿Qué tiene que hacer la música? Establecerte en lo que estás cantando. Tiene que hacerte leal a lo que acabas de decretar. Y te tiene que remover las cargas para integrarte a ese mover efectivamente. O sea: es todo una estrategia, no una canción.

Suponte que luego de escuchar un trabajo como este, sale alguien que te crea una música acorde a esta mentalidad, la potencia que recibes desde lo espiritual a lo literal, te lleva a considerar que, efectivamente, quien lo ha plantado allí es un genuino salmista.

(22) Y Quenanías, principal de los levitas en la música, fue puesto para dirigir el canto, porque era entendido en ello.

Esa palabra que encontramos traducida como “canto”, es la palabra masa. Y tiene que ver con la carga profética de Dios. Hay alguien que está parado allá en la clásica y tradicional plataforma, encargado de transmitirle la carga al pueblo.

Ni el gozo ni la celebración de nada; la carga de Dios que tiene y que no lo deja dormir. Para allá vamos. Todas estas son las cosas que hay que hacer para que aquello que habíamos descripto como el poder de Dios, regrese a la casa. Que no es tu templo, es tu vida.

(1 Crónicas 16: 7) = Entonces, en aquel día, David comenzó a aclamar a Jehová por mano de Asaf y de sus hermanos:

¿Quién le dio la primera canción al líder de música? ¿Quién era el que estaba llamado? ¿Qué estaba haciendo David? Le dijo: este soy yo, esto es lo que estoy construyendo. Esta es mi visión, esta es mi mentalidad, esto es lo que no me deja dormir.

(1 Crónicas 25: 1) = Asimismo David y los jefes del ejército apartaron para el ministerio a los hijos de Asaf, de Hemán y de Jedutúm, para que profetizasen con arpas, salterios y címbalos; y el número de ellos, hombres idóneos para la obra de su ministerio.

No es cantar canciones alusivas, es profetizar con la música. Profético es ver lo que viene mañana, y establecer hoy lo que sea necesario para que la hostilidad de mañana no nos llegue a nosotros. Profetizar Evitar los errores del mañana porque los vimos desde hoy.

Mucha gente cree que profetizar es una palabra profética, pero profetizar es recibir la dimensión que nos pone a nosotros a vivir proféticamente.

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Principios de Justicia

En estudios anteriores vimos que el hombre pecó y que la obra salvadora de Dios está basada en el hecho de que el hombre ha pecado. Si el hombre no hubiera pecado, no habría necesidad de salvación. Pero puesto que el hombre pecó, Dios dio la ley para mostrarle que pecó.

La ley de Dios vino al mundo para que las transgresiones del hombre abundaran. Originalmente, el hombre sólo tenía pecado; no tenía transgresiones. Pero cuando la ley vino, el hombre no sólo tenía pecado, sino también transgresiones. Después de transgredir, el hombre se da cuenta de que es pecador.

Gracias al Señor que aunque tenemos pecado y hemos transgredido, Dios, quien es amor, se propuso darnos gracia y misericordia. Él se propuso hacer algo por nosotros para resolver los problemas que no podemos resolver por nuestra propia cuenta.

Sin embargo, en este trabajo debemos ver algo más. Aunque Dios nos ama, nos muestra misericordia, y desea concedernos gracia, hay una cosa que le impide hacerlo. Él no puede otorgarnos gracia inmediatamente; no puede darnos vida eterna en forma directa. Hay un dilema que Dios debe resolver antes de concedernos gracia.

El problema, el cual la Biblia menciona frecuentemente, es la justicia de Dios. La frase la justicia de Dios ha confundido a muchos teólogos durante los siglos. Si leemos la Biblia sin prejuicios e ideas preconcebidas, Dios nos muestra lo que significa Su justicia. Podemos ver esto clara y fácilmente. En este día esperamos ver, por la gracia de Dios, lo que es Su justicia. En otras palabras, esperamos ver la dificultad que Dios encuentra al salvarnos.

Si Dios ha de salvarnos, Él debe salvarnos y ponernos en una condición que corresponda, o se iguale a Él. Si Dios ha de darnos la salvación, Él no puede darla en una forma que contradiga Su naturaleza, Su método y Su manera.

Somos pecadores llenos de transgresiones y, por lo tanto, no hay justicia en nosotros. Si quisiéramos ser salvos, usaríamos cualquier medio, fuese recto o erróneo, bueno o malo. Trataríamos de ser salvos de mil maneras.

Con tal de que fuésemos salvos, cualquier medio estaría bien. No nos importaría si el procedimiento fuese apropiado o si el método es el correcto. En tanto que fuésemos salvos, estaríamos satisfechos.

No nos importaría mucho de dónde viniera la salvación, y si es correcta o no. En este sentido, somos como los ladrones. Lo único que a un ladrón le importa es llevarse el dinero; no le importa de dónde venga. Mientras consiga el dinero, estará satisfecho.

Él no sabe lo que es correcto o incorrecto; no sabe lo que es justicia o injusticia. Pero nosotros debemos ver que la salvación no es sólo un asunto de llegar a ser salvos, sino que Dios nos salve. Aunque nos baste ser salvos sin importar cómo, Dios no puede decir que la salvación consiste en salvarnos, sin importar si está bien o mal la manera en que somos salvos. Sin ninguna duda Dios desea darnos gracia y salvarnos. Indudablemente, Él quiere darnos Su vida.

Dios está lleno de amor, y quiere que seamos salvos. Pero si Dios ha de salvarnos, Él tiene que salvarnos con excelencia. Por lo tanto, esto representa un gran problema. Dios desea salvar a los hombres. Pero ¿qué método puede usar para que el hombre pueda ser salvo de la manera más justa?

¿Qué método es el más razonable? ¿Qué método corresponderá a Su dignidad? Es fácil ser salvo, pero es difícil ser salvo justamente. Debido a esto la Biblia habla mucho de la justicia de Dios. Nos dice una y otra vez que Dios salva al hombre en una manera que corresponde a Su justicia.

¿Qué es la justicia de Dios? La justicia de Dios es la manera en que El hace las cosas. El amor es la naturaleza de Dios, la santidad es la disposición de Dios y la gloria es Dios mismo. Sin embargo, la justicia es el procedimiento de Dios, Su manera y Su método. Puesto que Dios es justo, Él no puede amar al hombre sólo con Su amor.

Él no puede conceder gracia al hombre sólo porque quiere. Él no puede salvar al hombre por lo que Su corazón le dicte. Es verdad que Dios salva al hombre porque lo ama. Pero Él debe hacerlo conforme a Su justicia, Su procedimiento, Su nivel moral, Su manera, Su método, Su dignidad y Su majestad.

Sabemos que para Dios es fácil salvar al hombre. Pero no es tan fácil salvar al hombre en una manera justa. Sólo imagine lo fácil que le sería a Dios salvarnos si el asunto de la justicia no estuviese de por medio. No habría ningún problema.

Si Dios no nos hubiera amado, no se podría haber hecho nada por nosotros y no habría esperanza. Pero Dios nos ama y ha tenido misericordia de nosotros. Además, El desea darnos gracia. Si la cuestión de la justicia no existiera, Dios podría haber dicho: “¿Has pecado? Bueno, no lo vuelvas a hacer”.

Así, El pasaría por alto nuestros pecados. Nos dejaría libres. Si Dios perdona descuidadamente sin juzgar el pecado del pecador y sin tratar con los pecados conforme a la ley, ¿dónde está Su justicia? En esto radica el problema.

Sin lugar a dudas, Dios está lleno de amor y nos quiere salvar. Pero Él lo debe hacer legalmente. Si Él no nos salva legalmente, no podrá salvarnos. El amor de Dios está limitado por Su justicia. Dios no puede actuar en Su contra y declarar irresponsablemente que nuestros pecados son borrados, que todo está bien y que podemos salir libres.

Si Dios nos perdonara irresponsablemente, ¿qué ley, cuál justicia y qué verdad quedaría en el universo? Todo se terminaría. Dios quiere salvarnos, y nosotros queremos ser salvos. La cuestión radica en el hecho de si habrá injusticia en nuestra salvación.

En la actualidad hay muchos que aceptan sobornos y son parcializados por afectos personales. Estos a menudo ayudan a otros, y los benefician; así que, todos estamos de acuerdo en que estas personas no son rectas.

No son justas sino corruptas. Dios no nos puede salvar a costa de cometer injusticia. Dios debe salvarnos preservando Su justicia. Es importante que Dios nos salve, pero Él lo debe hacer conforme a Su justicia. Dios nos podría salvar inmediatamente con Su amor. Pero también debe salvarnos justamente.

¿Cómo es esto? A Dios no le es fácil salvarnos sin violar Su justicia. ¿Cómo podría Dios justificar a los pecadores sin incurrir en injusticia? ¿Cómo podría Dios perdonar los pecados en una manera justa? El desea salvarnos, pero quiere que digamos, cuando recibimos Su vida y somos salvos, que Él nos ha justificado de la manera más recta.

Hay un libro en la Biblia, Romanos, que nos dice cómo trata Dios en forma específica este problema. Leamos Romanos 3: 25-26, comenzando con la segunda parte del versículo 25: Para la demostración de Su justicia, a causa de haber pasado por alto, en Su paciencia, los pecados pasados, con la mira de demostrar Su justicia en este tiempo, a fin de que Él sea justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Aquí debo añadir algo. Algunas versiones se equivocan al traducir el versículo 25. Traducen: “Para declarar Su justicia para la remisión de los pecados pasados, por medio de Su paciencia”. Pero la palabra “para” no se debería usar en este versículo.

Por el contrario debería ser: Para manifestar Su justicia, a causa de haber pasado por alto, en Su paciencia, los pecados pasados. Además, en el versículo 26 la palabra “y” se debe entender como la unión de dos cosas que ocurren al mismo tiempo. Entonces esta cláusula se debería entender así:

A fin de que Él sea justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús. Mientras Dios justifica a aquellos que creen en Jesús, Él es visto como justo, y el hombre lo reconoce como tal. El versículo 25 trata los problemas del pasado, y el versículo 26, los del presente.

Los problemas del pasado están relacionados con las personas del Antiguo Testamento. Los problemas del presente están relacionados con las personas de los tiempos del Nuevo Testamento. El versículo 25 trata un asunto del Antiguo Testamento. El versículo 26 trata un asunto del Nuevo Testamento.

Los del Antiguo Testamento transgredieron la ley durante cuatro mil años. Estaban llenos de pecados y de transgresiones. Pero Dios no los envió a perdición o a destrucción inmediatamente. Durante esos cuatro mil años, día tras día Dios pacientemente pasó por alto los pecados cometidos en el pasado.

No vemos el lago de fuego inmediatamente después del huerto de Edén. Aunque Dios le dijo al hombre que el día en que comiera del árbol del conocimiento del bien y del mal moriría (Gn. 2: 17), cuando Adán comió el fruto, no fue inmediatamente al lago de fuego.

¿Por qué no? Porque Dios pasó por alto los pecados de los tiempos del Antiguo Testamento; El ejerció Su paciencia para con ellos. Dios ejerció la paciencia y pasó por alto los pecados cometidos por el hombre en el pasado. Pero surge una pregunta. ¿Fue Dios justo al usar Su paciencia y al pasar por alto los pecados del hombre en el Antiguo Testamento? ¿Cuál era el propósito de Dios al hacer esto?

En realidad, al pasar por alto los pecados del hombre y al ejercer Su paciencia, Dios manifestaba Su justicia. Dios no quiere que pensemos que después de ser salvos nuestra salvación es ilegal. Dios no permitirá que el hombre llegue a tal conclusión. Dios quiere mostrarnos que no hay nada ilegal ni injusto en Su manera de salvar.

En cuanto a los pecados de los tiempos del Antiguo Testamento, Él dice que tuvo paciencia y pasó por alto los pecados para manifestar Su justicia. En cuanto a los pecados del presente, Él dice que lo que hace también manifiesta Su justicia. El desea que al justificar a los que creen en Jesús Él sea hallado justo. La obra salvadora de Dios no viene por la “puerta trasera”. Él quiere que nuestra salvación llegue por la “puerta principal”.

Nuestra salvación debe ser correcta y apropiada. El no permitirá que nadie diga que nuestra salvación es inapropiada. El no ofrece una salvación fraudulenta. El rechaza una salvación fraudulenta. Su intención es salvarnos, pero Él lo hará de una manera que concuerde con Su naturaleza, Su nivel moral, Su dignidad, Su ley y Su justicia. Dios no nos puede salvar ilegalmente.

Aquí tenemos un problema. Si Dios quisiera usar cualquier medio posible para salvarnos y si ignorara totalmente el asunto de la justicia, Él le podría decir a cualquiera: “Ve en libertad”. Hay hombres que son neciamente buenos. Si Dios dijera esto, El sería un Dios bueno e insensato. Dios nunca sería así.

Si Dios no te amara, le sería fácil dejar que tú murieras y perecieras cuando pecaras. Pero Él no puede permitir que esto suceda porque Él te ama. El problema es que el pecado del hombre y el amor de Dios se encuentran. Cuando la justicia de Dios se suma a estos dos, la salvación se convierte en la cosa más difícil de la tierra.

Si el hombre no hubiese pecado, todo estaría bien; y si Dios no hubiese amado, tampoco habría problema. Si alguien comete un crimen y merece morir, a mí no me importa esa persona si yo no la amo. En la actualidad muchos presos son ejecutados. Me importa poco el asunto si no los amo. Es un problema sólo si los amo y quiero rescatarlos. Si ellos no han pecado, será fácil tratar el asunto. Y si no los amo, el asunto también es fácil de tratar.

Además, si ellos han pecado y yo los amo pero no tengo justicia, el asunto aún puede resolverse fácilmente; puedo tratar el asunto irresponsablemente y aceptar soborno. Pero si soy una persona justa, no puedo recurrir a un método fraudulento e impropio. Yo no los dejaré libres ilegalmente. Si los he de rescatar, debo hacerlo justamente.

Llevar a cabo tal salvación se convierte en la tarea más difícil de toda la tierra. Estos tres asuntos: el amor, el pecado y la justicia, no pueden existir lado a lado fácilmente. El amor es un hecho; el pecado también es un hecho, y la justicia es una necesidad.

Debido a que estos tres están juntos, Dios debe encontrar la manera de salvarnos y de satisfacer el amor de Su corazón, y al mismo tiempo preservar Su justicia. Lograr tal obra sería sin duda una obra maestra.

¡Aleluya! La salvación que Dios ha preparado para nosotros en Su Hijo Jesús es una obra maestra. Él puede salvarnos de nuestros pecados y mostrar Su amor, y Él lo puede hacer de la manera más justa. Esto lo hace mediante la obra redentora del Señor Jesús.

La venida del Señor Jesucristo a la tierra era lo que Dios requería en Su justicia; no era el requisito de Dios en Su gracia. Este es un asunto muy serio. Si hubiese existido amor sin justicia, el Señor Jesús no habría tenido que venir a la tierra, y la cruz habría sido innecesaria. Pero por el problema de la justicia, el Señor Jesús tuvo que venir.

Sin justicia, Dios podría salvarnos de cualquier manera. Él podría pasar por alto nuestros pecados, o podría perdonarlos a la ligera. Él podría tomar una actitud tolerante para con nuestros pecados, o podría despreocuparse totalmente de ellos. Si Dios dijera: “Ya que todos pecaron, esta vez los dejo libres; simplemente no pequen de nuevo”, no se necesitaría en lo absoluto a Jesús de Nazaret. Aparte de los requisitos de la justicia, no había necesidad de que Jesús de Nazaret viniera. La venida de Jesús de Nazaret era una exigencia de la justicia.

Cuando el pecado entró en el mundo, el gobierno de Dios fue dañado. El orden que El estableció en el universo fue trastornado; Su gloria fue pisoteada; Su santidad fue profanada; Su autoridad fue rechazada; y Su verdad fue entendida mal.

Cuando el pecado entró al mundo, Satanás se rió y los ángeles testificaron que el hombre había fallado y caído. Si Dios juzgara el pecado sin misericordia, no tendría amor. Pero si pasara por alto los pecados del hombre sin juzgarlos, no tendría justicia.

Puesto que Dios ama al mundo y al mismo tiempo es justo, Él tenía que enviar al Señor Jesús. Por ser justo, Él tenía que juzgar el pecado. Debido a que Él es amor, tuvo que cargar con los pecados del hombre. Debo recalcar estas dos cosas:

Dios debe juzgar porque es justo, y Dios sufre el juicio y castigo del hombre porque Él es amor. Sin juicio, no vemos justicia; en el juicio, no vemos amor. Sin embargo, lo que El hizo fue cargar con el juicio en nuestro lugar. De esta manera, El manifiesta tanto Su amor como Su justicia en Jesucristo.

Por lo tanto, la cruz es donde la justicia de Dios se manifiesta. La cruz nos muestra cuánto odia Dios el pecado. Él está determinado a juzgar el pecado. Él estaba tan dispuesto a pagar el precio que hasta dejó que Su Hijo fuese clavado en la cruz.

Dios no estaba dispuesto a renunciar a Su justicia. Si Dios estuviese dispuesto a renunciar a Su justicia, la cruz no habría sido necesaria. Por cuanto Dios no estaba dispuesto a renunciar a Su justicia, El prefirió dejar que Su Hijo muriera antes que renunciar a Su justicia.

La cruz también es el lugar donde el amor de Dios se manifiesta. La carga de nuestros pecados debería estar sobre nosotros. Si no la llevamos, es injusto. Pero llevar tal carga es demasiado para nosotros. Por esta razón, El vino y la llevó en nuestro lugar. Dios muestra Su amor al estar dispuesto a llevar nuestra carga. Dios muestra Su justicia al llevar nuestra carga.

Si Dios nos deja recibir el castigo sería justo y sin amor. Si Él no nos deja llevar el castigo nos amaría sin ser justo. Por cuanto El quita el castigo y lo lleva por nosotros, muestra tanto justicia como amor. ¡Aleluya! La cruz cumple los requisitos de la justicia y los requisitos del amor. Nuestra salvación hoy no la recibimos por la “puerta trasera”; no la hemos recibido fraudulenta ni impropiamente.

No hemos sido salvados ilegalmente. Hemos sido salvos en una manera clara y definida por medio del juicio. Para nosotros el perdón es gratuito, pero para Dios no existe perdón gratuito. Para El, el perdón viene sólo después de la redención de los pecados.

Por ejemplo, si tú violas la ley y el juez te dice que debes pagar una multa de mil dólares, tú debes pagar la multa antes de ser exonerado. De la misma manera, somos salvos sólo después de ser juzgados en la cruz. Nuestra salvación viene después de que sufrimos el juicio por el pecado que se llevó a cabo en Cristo.

Es una salvación que sólo viene por medio del juicio. ¡Aleluya! Somos juzgados y entonces somos salvos. El amor de Dios está aquí, y también la justicia de Dios. Déjenme darles un ejemplo. Supongamos que hay un hermano que es millonario, y que yo soy uno de sus deudores.

Digamos que le debo una suma considerable de dinero, tanto como los diez mil talentos mencionados en el libro de Mateo (18: 24). Cuando le pedí prestado el dinero, firmé un pagaré. En el pagaré aparece la cantidad que le debo y la fecha en que esa cantidad debe ser devuelta, junto con los términos y condiciones que penalizan.

Supongamos que ahora voy a visitarlo y le digo: “Gasté todo el dinero que usted me prestó, y me es imposible conseguir este dinero para devolvérselo en la fecha convenida, puesto que tenemos una depresión económica.

Hasta tengo dificultad para comer y vivir. Por favor tenga misericordia y perdóneme la deuda. Devuélvame el pagaré”. Si yo le imploro así, ¿puede devolverme el pagaré? El pagaré describe claramente la cantidad que él me prestó y la fecha en que debo pagar. Este es un contrato que no solamente yo debo cumplir, sino también él. Como deudor, tengo la responsabilidad de devolverle el dinero dentro del tiempo acordado.

Como acreedor, él también tiene una responsabilidad que cumplir, que es devolverme el pagaré sólo al recibir el dinero. Si él me devuelve el pagaré antes de recibir el dinero, aunque haga esto por amor y preocupación por mí, él no es justo.

Nosotros, los seres humanos, somos simplemente injustos y estamos acostumbrados a cometer injusticias; raras veces se nos ocurre que el perdón gratuito es una injusticia. Pero Dios no puede hacer nada injusto.

Si Dios nos perdonara gratuitamente, El sería injusto. Además, volviendo al ejemplo, supongamos que este hermano me devuelve el pagaré sin haber recibido el dinero. Esto me afectará en una manera negativa. La próxima vez que tenga dinero seré indiscreto al usarlo. He descubierto que puedo usar el dinero de otros fácil y despreocupadamente. Así, el perdón gratuito que recibo de este hermano es injusto para con él y una mala influencia de mi parte.

A Dios le debemos “diez mil talentos de plata”, pero nosotros no podemos pagar. Ahora Dios está haciendo lo mismo por nosotros. Debido a que nos ama, Él no nos puede pedir que le paguemos. Pero por ser justo, Él no nos dirá que no tenemos que pagar. Es imposible que le paguemos. Sin embargo es injusto que Dios nos libere de nuestra obligación.

Gracias a que El vino a darnos el “dinero”, podemos pagar lo que le debemos. Dios es el cobrador y el pagador. Si no cobra, no tendría justicia; pero si nos obliga a pagar, no tendría amor. Ahora bien, Dios mismo es el cobrador; por consiguiente, la justicia se mantiene. Y Dios mismo es el pagador; así que, el amor se mantiene. ¡Aleluya! El cobrador es el pagador. Este es el significado bíblico de la redención de los pecados.

Por lo tanto, Jesús el nazareno vino y llevó nuestros pecados en Su cuerpo en la cruz. Dios mismo vino para llevar nuestros pecados. Nuestros pecados fueron juzgados por Dios en la persona de Jesucristo.

La sangre del Señor Jesús derramada en la cruz es la prueba de este juicio. Nos acercamos a Dios por medio de esta sangre. A través de la sangre del Señor Jesús le decimos a Dios que hemos sido juzgados. Ahora le devolvemos a Él lo que el Señor Jesús pagó por nosotros.

Es verdad que hemos pecado. Pero no somos irresponsables; hubo un juicio. Es verdad que teníamos una deuda. Pero no la evitamos; la deuda ya ha sido pagada. Tenemos la sangre, que representa la salvación cumplida por el Señor Jesús, como el recibo para probar que Dios se pagó a Sí mismo nuestra deuda.

Por eso es que la sangre en el Antiguo Testamento era rociada siete veces dentro del velo. Por eso es que debía llevarse al propiciatorio del arca. Dios tiene que perdonar a cada pecador que acude a Él por medio de la sangre del Señor Jesús. Él no puede hacer otra cosa que perdonarnos.

Volvamos al ejemplo anterior. Supongamos que le pido prestado diez mil talentos de plata a cierto hermano y no tengo dinero para pagarle. Un día él viene a mi casa y me dice: “Tú me debes diez mil talentos de plata. Ahora debes pagarme. Yo no soy una persona irresponsable ni despreocupada. Todo lo que hago, lo hago seriamente.

Me tienes que pagar. Aquí hay diez mil talentos de plata. Mañana trae esto a mi casa y paga tu deuda. Luego puedes tomar tu pagaré”. Cuando vaya al día siguiente a su casa esperaré poder redimir el pagaré. Pero supongamos que después de que le doy el dinero, él dice que puesto que él me dio el dinero el día anterior, él no me devolverá el pagaré.

¿Puede él hacer tal cosa? Cuando le doy el dinero, ¿tiene el derecho de no devolverme el pagaré? No. Él tenía el derecho de no darme el dinero el día anterior. Si él no me hubiera dado el dinero el día anterior, cuando mucho podría decir que él no me ama, y nada más. Pero si él me dio el dinero y yo le pagué, él sería injusto si conservara el pagaré; no es un asunto simplemente de que él no me ama. Si él es justo, él tiene que darme el pagaré cuando yo le doy el dinero.

Por lo tanto, antes de que el Señor Jesús viniera a la tierra y fuera crucificado, si Dios quería, nos salvaba. Dios nos podría haber dejado sin salvación. Si Dios no nos hubiera dado a Su Hijo, lo único que podríamos decir es que Dios no nos ama.

Y no podríamos decir nada más. Pero debido a que Dios nos dio a Su Hijo y puso nuestros pecados sobre El para que fuésemos redimidos de nuestros pecados, Dios no puede hacer otra cosa que perdonar nuestros pecados cuando venimos a Él por medio de la sangre del Señor Jesús y de Su obra.

¡Aleluya! ¡Dios debe perdonar nuestros pecados! ¿Se dan cuenta ustedes de que Dios está comprometido a perdonar nuestros pecados? Si tú vienes a Dios por medio de Jesucristo, Dios está comprometido a perdonar tus pecados. Fue el amor lo que llevó al Hijo a la cruz, pero fue la justicia la que hizo que Dios perdonara nuestros pecados.

Juan 3: 16 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito”. Dios nos dio a Su Hijo unigénito por amor. Pero 1 Juan 1: 9 dice: “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados, y limpiarnos de toda injusticia”. La obra de la cruz se cumplió para nosotros por el amor de Dios. Pero cuando hoy venimos a Dios por medio de la obra que Jesucristo efectuó, Dios tiene que perdonarnos basado en Su fidelidad y justicia.

Por lo tanto, si el Señor Jesús no hubiera venido, Dios tendría la opción de no salvarnos. Pero ya que el Señor Jesús murió, aun si a Dios no le agradara salvarnos, estrictamente hablando, de todos modos tiene que hacerlo.

Si Dios recibió el dinero ¿podría rehusarnos el pagaré? Dios no puede ser injusto, porque si así fuera, El mismo sería un pecador. Por lo tanto, Dios está comprometido a perdonar a todos aquellos que se acercan a Él por medio de la sangre del Señor Jesús.

¡Aleluya! Dios no puede rehusarles el perdón. Quiero gritar que este es el evangelio. Ya que Dios nos ha dado a Su Hijo, Él está comprometido. ¿Podemos ahora pagarle a Dios? Hoy por medio del Señor Jesús, no solamente le podemos pagar a Dios, sino que tenemos más de lo necesario.

Tenemos abundancia. Pues donde el pecado abunda, la gracia abunda mucho más. El pecado es abundante. Pero la gracia que hay en el Hijo de Dios es más abundante, es superabundante. Por esta razón, solamente por medio del Señor Jesús uno puede ser salvo.

Todos tenemos que admitir que no hay nada injusto en Dios cuando venimos a Él por medio del Señor Jesús y cuando Él nos vivifica y nos perdona. Nuestro corazón nunca puede decir que Dios, al perdonar nuestros pecados, nos salvó ilegalmente, pues tuvo paciencia para con nosotros, y justificó a los que creemos en Jesús.

Nunca podremos decir que Dios ha tratado irresponsablemente con nuestros pecados. Por el contrario, debemos decir que Dios nos ha salvado de la manera más justa. Nuestra salvación es recta y apropiada.

Nuestros pecados fueron juzgados; por lo tanto, somos salvos. Nadie puede decir que Dios nos ha salvado usando procedimientos injustos. Por el contrario, debemos decir que Dios nos ha salvado por medio de los procedimientos más justos.

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¿Hasta que Altura?

Me pregunto si existirá en el mundo algún hombre que, en algún momento de su vida, no haya tenido la fantasía de volar. La conquista del aire, en la pasada generación, produjo una tremenda ola de admiración de connotaciones románticas sin igual en los registros de la existencia humana.

De alguna inexplicable manera, la habilidad y la capacidad de volar han sintetizado el anhelo del ser humano por excelencia, de elevarse por encima o más allá de las naturales limitaciones de los mortales terrestres, y remontarse de alguna manera hasta el ámbito de lo sobrenatural.

El anhelo espiritual del mundo, el surgimiento del ocultismo y de las prácticas místicas son evidencias del hambre de la humanidad por conocer y moverse en el universo espiritual. Nuestro mundo se ha convertido en un vacío espiritual en el que el hombre se muere de asfixia espiritual.

Dios ha hecho provisión en Su Reino para suplir esta necesidad y sin embargo, cuán pocos son los creyentes que encuentran la satisfacción de conocer plenamente lo que Dios les ha asignado. ¿Sabes por qué los niños lloran ni bien salen del vientre de su mamá?

Porque ellos estaban espiritualmente con Dios, en su Reino. Y al nacer o salir a la luz pública, pierden una enorme capacidad cerebral que espiritualmente es normal pero no en el mundo. Nosotros usamos apenas un cinco por ciento de nuestra capacidad cerebral. Bien; cuando un niño nace, en el momento en que lo hace, pierde ese noventa y cinco por ciento de capacidad; por eso llora.

Ahora bien; ¿Cómo puede el hombre, en su relación con Dios, abrirse camino en el reino de lo sobrenatural? Esta pregunta, en una forma u otra, parecer una de las inquietudes más urgentes que se encuentra donde quiera que uno vaya. Hablamos de lo que Dios está haciendo, pero el vivir esa presencia divina, es otra cosa.

(Isaías 40: 28) = ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con el cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.

(29) Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.

(30) Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; (31) pero los que esperan a Jehová tendrán nuevos fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

La Biblia es un compendio eminentemente práctico. El Espíritu Santo ha registrado el universo para encontrar toda imagen, ilustración y parábolas concebibles para impartir a los hombres la verdad de los caminos de Dios.

Las actividades cotidianas, las relaciones interpersonales, las cosas de la naturaleza y los miembros de nuestros cuerpos; cosas con las que estamos íntimamente familiarizados, son capturadas por Él para describir algún aspecto del misterio divino.

Éste pasaje nos habla del águila. Así como el león es el rey de los cuadrúpedos, el águila es el rey de las aves. O la reina. Ya he hablado en varias ocasiones de ella, déjame hoy hacerlo una vez más. La audiencia siempre se renueva. Porque el Espíritu Santo ha comparado nuestro anhelo hacia Dios, con la aspiración de ser como el águila.

¿Qué tienen las águilas que los hombres ansiamos? Poder, libertad, belleza, señorío sobre su ambiente, esplendor real. ¿Necesitamos más? Así como el águila nace con el derecho divino a ser reina, de igual manera venimos nosotros desde el nuevo nacimiento con el potencial innato de remontarnos hasta la misma presencia de Dios.

Sin embargo, el hecho de que las águilas estén equipadas para volar, no significa necesariamente que se vayan a levantar del suelo. Es parte de un proceso lento pero inexorable, igual que el tuyo o el mío. Y no lo aborta por caer en la trampa de las ansiedades carnales.

(Deuteronomio 32: 10) = Le halló en tierra de desierto, y en yermo de horrible soledad; lo trajo alrededor, lo instruyó, lo guardó como a la niña de sus ojos.

(11) Como el águila que excita su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas, (12) Jehová solo le guió, y con él no hubo dios extraño.

Vayamos por partes para no confundirnos ni confundir a nadie. Todas las águilas comienzan inexorablemente sus vidas como aguiluchos, esto es, los polluelos o pichones chillones e inexpertos que van camino a tomar su lugar entre la realeza.

Para que eso ocurra, deben ser entrenados en los caminos del rey de las aves. Los versículos que leímos, vendrían a ser una especie de manual de entrenamiento de vuelo para aguiluchos estudiantes y cristianos confinados en tierra.

Ahora trata de imaginarte conmigo a dos aguiluchos abrigados cómodamente en su nido forrado de plumas. Bien alto, altísimo, en la cima misteriosa de una montaña lejana. Debo decirte que hay cristianos que nacen en circunstancias muy parecidas.

En el nido todo es suma tranquilidad y maravilloso. Mamá águila sale todos los días a buscar el alimento para sus hijos y, en las frías noches de la montaña, se acomoda sobre el nido y los cubre. El símbolo cristiano de esto es que muchos de nosotros, gozosos por el calor del recién conocido Espíritu Santo, nos ponemos a gritar y a brincar chillando agudamente “¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡La vida es maravillosa! ¡Se acabaron los problemas! ¡Qué grande que es Dios!

Sin embargo, eso va a durar hasta que un cierto y determinado día, mamá águila comienza a actuar de un modo muy raro y extraño. En lugar de posarse sobre el nido como estábamos acostumbrados, empieza a revolotear por encima.

Y lo hace una y otra vez, casi sin intermitencias, batiendo sus enormes y poderosas alas. Eso es lo que los aguiluchos pueden ver y eso es, precisa, puntual y exactamente, lo que ella desea que ellos vean. ¿Por qué? Tiene su respetable motivo.

Porque a renglón seguido, mamá águila hará algo poco menos que insólito. Arranca un pedazo de nido y lo deja caer al abismo. Y después arranca otro, y otro, y otro. ¡Pero esta vieja se volvió loca!, piensan los aguiluchos aterrorizados. Porque ahora la vida del nido ha cambiado radicalmente. Casi como que se ha vuelto incómoda. Si pudieran llamarían a la policía para que ponga orden, el mismo orden tranquilo al que estaban acostumbrados.

Pregunto: ¿Puedes darte cuenta qué cosa está haciendo esa madre águila? ¡Sí señor! Ella está preparando a su cría para la primera etapa de su entrenamiento. Y aquí encontramos otro símbolo. Porque después que el Señor fue lleno del Espíritu Santo, y oyó la declaración divina de ser confirmado como el Hijo de Dios, la escritura dice que fue guiado por el Espíritu a un lugar desierto para ser tentado por el diablo.

¿Será ese el modus operandis de Dios? ¿Será que Él decide comenzar lo más pronto posible a enfrentarnos con la necesidad de madurar para llegar a ser algo más que un cristianito reducido a habitar cómodamente en la seguridad del nido?

Pablo les dijo a los Corintios que no les podía hablar como a hombres maduros porque todavía eran como niños. Cuidado con esto: no les dijo que eran niños, les dijo que eran como niños. ¿Es que no significa lo mismo? No, en absoluto.

Todos nosotros, por ejemplo, pensamos que es muy gracioso cuando a un bebé se le escapa el puré de la boquita y se hace un enchastre bárbaro a la hora de comer. Pero si eso mismo le sucede a un adulto, entonces nos produce asco y no sé si no lo enviamos a un psiquiatra.

Este ejemplo te lo he dado desde la óptica paterna. Celebrando la monada del nene y censurando la grosería del abuelo. Muy bien; Dios es, antes que ninguna otra cosa, Padre. Y no le importa que un hijo suyo desparrame su puré cuando está en la etapa de crecimiento. Pero para el mismo Dios resulta trágico si ese hijo suyo no termina nunca de salir de ese estado.

Volvamos a nuestros personajes centrales, los aguiluchos. Ahora ellos están incómodos, inseguros, temerosos y hasta enojados; pero resulta ser que lo que les está pasando ha sido causado por quien más los ama: su mamá águila.

¿Cómo reaccionan esos pichones? ¿Tal vez preocupándose en aprender la lección de vida que están recibiendo? ¡No! ¡En absoluto! Chillan, protestan, se rebelan. ¿Cómo reaccionan los cristianos? ¡El diablo me está atacando! Ejem… ¿Estás seguro que es el diablo? ¡Tal vez pueda ser el que más te ama quien te esté sacudiendo el nido!

¿Ya está? ¿Ya aprendieron? ¡No! Al igual que muchos creyentes, los aguiluchos concluyen que al menos es tolerable estar parados sobre aquella ventosa saliente y se disponen a sacar el mejor partido de la situación.

Pero hete aquí que la querida mamá águila tiene en mente algo más que una simple sacudida del nido. Ahora agarra a uno de sus asustados aguiluchos y lo empuja, lo empuja y lo empuja hasta que el aterrado pichoncito se cae del nido hacia el precipicio.

Cuando parece que el pobre se va hacer trizas estampándose contra el rocoso suelo, ella vuela rápidamente, se pone debajo y lo sostiene. ¡Gracias a Dios! ¡Dios es fiel! ¡Dios es grande! ¡Y yo que creí que Dios me había abandonado! ¡Aleluya!

Vuelve al nido y suspira aliviado. Pero no alcanza a terminar el suspiro cuando ella ya lo está empujando de nuevo. ¿Otra vez? ¡Oh, no! ¿Qué pasa conmigo si no llega a tiempo? Recién allí empieza a preguntarse algo: ¿Acaso mamá no estará tratando de enseñarme algo?

Ahí es donde recuerda esas dos enormes alas que tiene su madre. Y de inmediato se mira las suyas. Son muy pequeñas, débiles, endebles. ¿Y qué podría pasar si, mientras voy cayendo, las pruebo? ¡Y va a tener que hacerlo, nomás, porque ella no va a terminar ese operativo empellón hasta que no se decida y lo haga!

Los aguiluchos son criaturas torpes, que se bambolean trémulamente con sus alas sin probar. Pero cada uno de esos saltos desesperantes le van dando un poco más de dominio a sus alas. Llega el día en que se las extiende y en vez de caer se encuentra subiendo, más y más alto, llevado por las poderosas corrientes de aire, mucho más alto que su hogar en la saliente y que el nido que los confinaba. Ya no es más un pajarito que espera el bocado que le trae su mamá; ahora está aprendiendo a ser una de las águilas, que un día llegará a ser rey.

Muchos evangelistas presentan a la conversión como un nacer sobre almohadas de seda con un cordón de ángeles que nos llevan flotando a través de la vida hasta depositarnos ante el trono celestial. Ni lo sueñes. Sólo después que estamos bien acomodados en nuestros nidos aprendemos que Dios está mucho más interesado en la producción de nuestro carácter que en la provisión de nuestra comodidad.

Hemos hecho de Dios nuestro Papá Noel celestial, y si no obtenemos todo lo que queremos, pataleamos y hacemos berrinches como niños respondones y chillones pidiendo golosinas. Pero Él es nuestro Padre, y no papá Noel, y nos corregirá rigurosamente y nos mandará callar.

No tolerará nuestra malcrianza, sino que nos empujará a situaciones que exijan de nosotros madurez y el uso de las alas que nos ha dado. Quiere que lleguemos a ser águilas.

Dios jamás hizo un nido del cual pudiésemos salir caminando; todos han sido diseñados para salir de ellos volando. Hay cristianos que han caído tantas veces de la saliente que se gozan del paseo y no tienen ningún interés en aprender a volar. Jamás subirán más allá del nido donde nacieron.

Había dos tipos de águilas en las tierras bíblicas: el águila dorada y el águila imperial. El águila dorada habla de nosotros como participantes de la naturaleza divina, y el águila imperial de ser reyes. En la escritura, las dos van mano a mano.

Nuestro derecho divino es reinar como monarcas en nuestras propias vidas. Las circunstancias que confunden y ofuscan al mundo, se convierten en plataforma de lanzamiento para alcanzar nuevas alturas con Dios.

Satanás y sus secuaces son las serpientes que un águila rompe con un tajo de sus poderosas garras o que deja caer desde alturas vertiginosas para que sean aplastadas contra las rocas abajo. Esta es nuestra herencia.

El autor de Proverbios dijo que entre los misterios del universo que eran más difíciles de entender, estaba el rastro del águila en el aire. El simbolismo de este pasaje es la potencialidad inexplicable del cristiano que es como la del águila, que puede volar más alto que cualquiera otra ave sin batir sus alas ni una sola vez.

Habrás notado que las escrituras dicen que las águilas se remontan y no que suben aleteando, ¿Verdad? Las águilas no fueron creadas para ir de un lado a otro dando aletazos; fueron creadas para remontarse a grandes alturas y para ser libres.

Las águilas aprenden a volcar sin esfuerzo porque entienden las corrientes de aire. Un águila se posa sobre una roca y espera, probando el viento. Cuando la corriente es favorable, se remonta con un chillido real. He aquí uno de los secretos del águila para remontarse, es esperar.

Los que esperan, dice la Biblia, son los que se elevan. Los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas. Esta también las una de las claves para la adoración pública. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Un cristiano debería volar sin esfuerzo porque entiende el secreto de los vientos.

Contaba un viejo pastor que, en un culto dirigido por un amigo de él con excelentes dotes para hacerlo, esto es: buena voz, talento musical y personalidad, no se alcanzaba a sentir la presencia del Espíritu Santo tan necesaria y obligada para que un culto sea un culto.

Dice que la adoración era buena, pero que evidentemente no era todo lo que el Espíritu quería. Y añade que en la parte de atrás, un hombre levantaba la mano como si tuviera una urgencia. Finalmente, el pastor se decidió y le dio lugar.

Dice que el hombre se puso a cantar un coro viejo, casi en desuso. La reunión levantó vuelo de manera inmediata y casi insólita. La brisa del Espíritu se podía sentir en la piel. Es que es así como funciona, aún en el marco de nuestros sistemas no siempre bíblicos.

Hay una brisa en cada momento de reunión de santos. Si sólo tuviéramos la paciencia de esperarla, las cosas serían bien distintas. Pero si no esperamos, inevitablemente nos sumamos al grupo de los que tratan de animar la reunión con un esfuerzo humano, como si fueran porristas cristianos. No te olvides: es más fácil flotar y dejarse llevar por los vientos, que aletear.

No obstante, hay algo dentro del águila que le demanda que vuele mucho más alto que todas las otras aves. A veces, en casos, incluso vuela más allá del alcance del ojo humano. En el símbolo, sería como si un cuervo deseara contar el último chisme de la iglesia y el águila respondiera que no, que no le interesa porque está volando mucho más allá de las nubes, donde puede mirar de lleno, cara al sol.

Aunque un águila vuela a grandes alturas mirando de frente al sol cegador, también se adapta con igual facilidad a los valles oscuros de las montañas. Tiene dos pares de párpados. Con sus párpados terrenales puede ver perfectamente al ras del suelo, o puede bajar los celestiales y deleitarse con la refulgente gloria del sol.

Es imperativo que los cristianos sepan caminar sobre la tierra como también volar en la gloria. Es posible llegar a ser tan espirituales que no podamos ver la realidad en nuestras vidas diarias. No te vuelvas nunca tan espiritual que te olvides de proveer para tu familia, de amar a tu mujer, de jugar con tus hijos o de ayudar a sacar la basura, qué sé yo.

¿Sacar la basura yo? ¡Soy un hijo de Dios! ¿Ah, sí, eh? Tú no puedes imaginarte con la altísima dignidad con la que puede sacar la basura a la calle un hijo de Dios. No existe un trabajo que degrade al hombre; sólo existen hombres que degradan todo lo que tocan.

Cuando un águila se levanta más allá de las nubes, es llevada majestuosamente por las grandes corrientes de aire hasta la mismísima presencia de Dios. Tú y yo hemos sido formados para la suciedad y la contaminación. No nacimos para ser sucios cuervos y posarnos sobre un cable. Hemos sido diseñados para la adoración pura de Dios, para escalar hasta la atmósfera enrarecida del Lugar Santísimo.

La pregunta lógica y coherente que en este momento cualquiera habría de formularse, entonces, es: ¿Hasta dónde puedo ir? ¿Hasta dónde puedo permitirme o atreverme ascender, ascender y ascender en esa altura divina?

Respuesta escrita: Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios. ¡Esa águila sí que voló alto! Un día voló tan alto que Dios la vio y le dijo: “Enoc, mira, está más cerca subir hasta acá que regresarte”.

¿Hasta qué altura? Un hombre de una congregación, que se dedicaba a la cría de caballos, fue a preguntarle al pastor si se podía orar por la sanidad de uno de sus mejores caballos que estaba enfermo y muy mal.

El pastor le preguntó: ¿Usted cree que si oramos su caballo se sanará? ¡Por supuesto!, fue la respuesta del hombre. – Entonces oremos. Hoy, seguramente ese pastor anda por las iglesias contando su rarísimo testimonio personal: ser uno de los pocos que tiene en su oficina, la foto de un hermoso, robusto y obviamente muy saludable caballo.

¿Hasta qué altura? Una vez, el capitán de una nave en la que viajaba un conocido siervo de Dios le dijo que no iban a poder llegar a tiempo a destino por causa de la niebla, “Bueno…vamos a ver”, dijo el hombre de Dios.

Oró fervientemente, la niebla se esfumó y él llegó a tiempo a su destino. Seguramente, claro, no faltará quien diga que no cree en absoluto que el Dios de todo poder se ande dedicando a levantar neblinas. ¿No, eh? Entonces mucho me temo que vas a quedarte en la niebla que hay en toda tu vida, pero Dios la hará desaparecer para aquellos que tengan la fe para hacer que las levante.

Dios nos ha hecho águilas como Él, ¡Y quiere que volemos! Todas las experiencias con las que nos emocionamos, nuestra conversión, nuestra plenitud, los dones, son sólo una parte de nuestra introducción a la vida sobrenatural que demanda que lleguemos a ser conformes a su semejanza porque somos partícipes de su naturaleza divina.

El águila ha sido destinada para las grandes alturas. Abdías 4 nos dice que el águila pone su nido entre las estrellas. Si nos encontramos infelices y frustrados, si la vida cristiana no llega a ser lo que esperábamos, entonces puede ser que no hayamos comprendido el llamamiento de Dios de anidar en las alturas. Hemos sido creados para vivir en una atmósfera divina y moriremos si moramos en un mundo contaminado.

Otra vez la pregunta: ¿Hasta qué altura? No se contesta una pregunta con otra pregunta, pero: ¿Cuánto conoces de las corrientes de aire? ¿Cuánta comprensión y conocimiento tienes del mover del Espíritu de Dios, o sea, del Viento divino?

El percibir del Espíritu de Dios es más que un sentimiento subjetivo. Es poner la mente en las cosas del Espíritu. Es: conducta recta, obediencia a la Palabra de Dios, conocer y hacer su voluntad. El Espíritu y la Palabra, son inseparables.

Si tú no permites que la Palabra de Dios gobierne tu vida, pero en cambio dejas entrar al pecado, entonces cancelas tu habilidad de volar en las corrientes de aire. Todo será un estéril aleteo. Podrás gritar más y más fuerte, cantar más y más duro, orar más y más largo, pero no te levantarás ni un centímetro del suelo; todo será un vano batir de alas.

Un águila libre, en su ambiente natural, es un ave muy limpia. Pero en cautiverio es una de las aves más sucias del mundo. De igual manera, un cristiano cautivo, sin libertad en el Espíritu de Dios, se convierte en un ave sucia.

¿Sabes cuál es el cautiverio más profundo en el que puede caer un cristiano? Desviarse en formas religiosas que no estén de acuerdo con la palabra de Dios. El cautiverio religioso no es sólo la ceremonia eclesiástica; es con mayor frecuencia aquello que una vez estuvo lleno de vida, pero que ahora es sólo una parte de la manera en que hacemos las cosas.

Es confinar a Dios a un sistema. Y fue para libertad que Cristo nos hizo libres, por tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo de esclavitud, dice Gálatas 5:1. Pablo está hablando de la esclavitud de la forma religiosa. El vino del Espíritu es siempre nuevo y si intentamos ponerlo en odres viejos, los odres reventarán y ambos se perderán. No hay nada más cruel y más muerto que un grupo de gente religiosa que ha perdido la unción.

¿Qué es lo que queda cuando se va la unción? Se nos dice en 2 Reyes 6 que en el sitio de Samaria todo lo que quedaba para comer eran cabezas de asnos y estiércol de palomas. No es un cuadro demasiado bonito, ¿Verdad? Esto es lo que Dios ve cuando se ha ido su unción. Las cabezas de asnos representan la sabiduría humana sin Dios, y el estiércol es todo lo queda cuando se va la paloma.

Cuando tú entras en la presencia de Dios, puedes estar seguro que no es por tu doctorado en filosofía, tu master en teología o porque te hayas aprendido de memoria el Nuevo Testamento completo, desde Mateo hasta Apocalipsis.

Llegamos a vivir en la presencia de Dios conociendo la ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús. Entender el movimiento de los vientos es la única manera de encontrar la altura para morar en la presencia de Dios.

De otra manera el cristianismo se reduciría a un sistema filosófico comparado con cabezas de asnos; sabiduría humana sin contenido divino. Dos mil ochocientas veces en su libro “El Origen de las Especies”, Carlos Darwin dice: “Asumamos”. Esta es sabiduría humana sin contenido divino.

El estiércol de paloma representa lo que queda cuando el Espíritu Santo se ha ido. En todas partes del mundo y en cada segmento de vida religiosa, encontramos edificios, recuerdos y prácticas que sirven como movimientos a épocas cuando la presencia divina del Espíritu Santo se movía repartiendo sus hermosos dones.

Pero se le forzó a salir, indeseado porque amenazaba la estructura de eclesiásticos ambiciosos: Mas cuando se fue, tuvieron que mantener las formas por causa de la gente. ¿No se caen tocados por el Espíritu Santo? Entonces empujémoslo por la cabeza; ellos se irán al suelo para no quedar mal con nosotros. Los fariseos querían mantener la forma; por eso a Jesús no lo aceptaron; era demasiado imprevisible.

Muchos de los ritos y ceremonias de la iglesia tradicional son restos de algo que una vez fue espontáneo y lleno de vida. En esos tiempos nadie sabía qué iba a suceder y en qué momento. Hoy llegas al templo y, de acuerdo con lo que veas que ocurre en el frente, ya sabes cuánto va de culto y cuánto falta para que concluya. ¿Eso es Dios?

Toda águila tiene su tiempo de decaimiento. Puede ser que esté enferma o mudando su plumaje, pero nunca se deja apoderar del pánico. Busca una roca y se posa allí dejando que el poder sanador del sol haga su labor.

Cuando tú encuentres un lugar bajo en tu vida, no corras para todos lados tratando de buscar a Dios, porque la gente te dirá: “Aquí está el Cristo, allí está”. Y te traerá frustraciones. David dice, en el Salmo 40:1, Pacientemente esperé a Jehová. Muchas veces Dios tiene una obra para realizar y todo lo que se nos pide, es esperar.

Ya vendrá otra vez el tiempo de levantar las alas, pero la espera tiene que venir inexorablemente primero. Toda águila sabe cuándo ha llegado su tiempo de morir. Entonces busca una roca muy alta donde pueda mirar la puesta del sol y allí se acomoda para esperar, y muere mirando el sol.

Y no es un final triste. No estoy hablando de muertes físicas, de esas que tanto preocupan y desesperan, todavía, a los hijos de Dios que deberían tomarla como algo totalmente lógico y natural. Estoy hablando de dejar de ser lo que Dios te envió a ser. Y a eso solamente puedes terminarlo mirándolo a Él.

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Principios Básicos de la Victoria

Hemos escuchado en muchas ocasiones predicar, enseñar y hablar del varón perfecto, como medida elemental y básica de nuestra fe en Jesucristo. Cuando nosotros diseñemos o lleguemos a cumplir el varón perfecto, la función de este varón perfecto tiene que ser tanto sacerdotal como gubernamental.

Porque somos reyes y sacerdotes. Cristo, -dice la Biblia- es sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec. Según el orden, significa según el estilo, según las leyes que gobiernan ese sacerdocio, según ese tipo de sacerdote.

Un sacerdote que no proviene de la tribu de Leví, sino que proviene de otra parte. Y es por eso que nadie puede encontrar su genealogía. Cuando hemos hablado de sacerdocios, no quiero que tu mente lo relacione con pastores o líderes.

Porque sacerdocio, no es algo que uno hace; sacerdocio es algo que uno es. No hacemos el trabajo de un sacerdote; somos sacerdotes. Apocalipsis dice que Él nos ha hecho reyes y sacerdotes. Dios está buscando un pueblo de sacerdotes.

No está buscando gente que viene un domingo a escuchar una palabra de boca de dos o tres sacerdotes. Así que cuando hablamos del orden de sacerdotes hoy, quiero que me entiendas que estoy hablando de ti. Estoy hablando contigo.

Real sacerdocio. Todo gobierno, pero todo compasión. Amor, pero con autoridad. Gobierno, por sacrificio personal. Compasión y liderazgo. Dirección y amor. Por separado, ya no es válido después de Cristo. Si separamos estas dos funciones, tendremos legalismo o autoridad sin amor, o todo amor sin corrección, sin dirección ni gobierno.

Ambos, por separado, no nos llevan a ninguna parte. Con esto eliminamos un alto porcentaje de lo que llamamos iglesia, ¿No es cierto? Hay gente que ama tanto que ama hasta el diablo. Creen en todo el mundo. Cero discernimiento.

Hay otros que no tienen autoridad en la casa, y vienen a mandar en la iglesia. Vamos a Hebreos 7. Vamos a estudiar tres principios que te puedes llevar adónde quiera que estés: un trabajo, la escuela, una empresa o lo que sea.

Nº 1: El principio de Libertad. Nº 2: El principio de Perfección. Muy importante, porque Dios nos dio cinco ministerios para perfeccionar a los santos. Si no entendemos lo que es eso, qué cosa es esa perfección, ¿Cómo vamos a terminar? Y Nº 3: El principio de Grandeza, como ser grande en el reino.

(Hebreos 7: 1) = Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendigo, (2) a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; (3) sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.

(4) Considerad, pues, cuán grande era este, (Esta palabrita, “este”, es un pronombre personal, se sobreentiende en el lenguaje original, que dice “este hombre”. Cuando grande era este hombre) a quien aún Abraham el patriarca dio diezmos del botín.

(5) Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque estos también hayan salido de los lomos de Abraham.

(6) Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendigo al que tenía las promesas.

(7) Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor.

(8) Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive.

(9) Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; (10) porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.

(11) Sí, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿Qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?

Si la perfección se pudiese llevar a cabo, lo que estaba establecido, ¿Para qué cambiarlo? Ahora bien; olvídate de lo que estaba establecido, a eso te lo explico después, el asunto aquí es que Dios está detrás de algo que, aunque muchos piensan que es imposible, Él anda cambiando sacerdocios para obtenerlo: perfección.

O sea que, aparentemente, Dios quiere que alguien sea perfecto antes de que Él regrese. Si no, no estaría cambiando los métodos de ministración para obtenerlo. Si fuésemos perfeccionados cuando lleguemos allá. Entonces no habría que cambiar el sacerdocio para obtenerlo.

Lo que estamos viendo aquí es que la perfección no podía ser obtenida por el orden levítico, por causa de la ley. Vamos a observar este verso dentro del contexto de la restauración de la iglesia, de la reforma de la iglesia.

Entendemos que el escritor de Hebreos, está tratando de mostrar a la iglesia tradicional, levítica, de su tiempo, que hay un mejor acercamiento a Dios. Hay un mejor sacerdocio, hay un mejor sacrificio, hay una mejor promesa.

Fíjate que toda la carta a los Hebreos está llena de esa palabrita: “mejor, mejor, mejor”. Eso, porque él está tratando de ilustrar que hay algo más grande que Abraham. Porque para Israel, Abraham es el padre de todo.

Pero él le está tratando de enseñar que hay algo más grande que Abraham, porque Abraham le da los diezmos a Melquisedec. Y el próximo verso dice que sin duda alguna, el menor es bendecido por el mayor. O sea que, después que termina de buscar lo más grande que hay en Israel, que es Abraham, ahora Abraham pasa a ser segundo de Melquisedec.

Le está tratando de introducir un sacerdocio que ellos no entienden. La superioridad de este sacerdocio la vamos a ver a través de estos tres principios. Según aplicamos la escritura al día de hoy, el orden tradicional levítico que está cambiando en la carta a los Hebreos, representa para nosotros, hoy, nuestra previa posición de creencia.

Lo que usábamos hasta hoy, para perfeccionar gente que ya se muestra ineficaz para serlo. Sea eso carismático, sea eso pentecostal, sea eso lo profético, sea eso el mensaje de prosperidad, sea eso los ritos, no interesa.

Lo que estamos haciendo, que necesita cambiarse para satisfacer la demanda de la necesidad presente. Eso es el orden levítico. Tu previo mover, que termina hoy. Posiciones de fe a las cuales éramos leales, que ya no garantizan perfeccionar a nadie.

Cuando tu condición presente se muestra ineficaz para satisfacer la inmediata demanda, es tiempo de cambio. Estamos transicionando constantemente. Así que, sea que venga de un trasfondo pentecostal, carismático, de la palabra de fe, independiente o lo que sea, lo que está por venir a la tierra demanda un cambio de sacerdote.

Este cambio, esta reforma, este sacerdocio, viene ministrando ciertas cosas en la tierra. Lo primero que viene ministrando, es liberación. Mira Hebreos 9. Cuando Cristo vino a la tierra a implementar una reforma, Él decretó en contra de la iglesia establecida, escogió a doce hombres, empezó una iglesia nueva y se fue.

Si resumimos la vida de Cristo, Él vino, salió de su camino para pelearse con todos los líderes de la iglesia, luego decretó en contra de esa iglesia, bautizó una iglesia nueva y se fue. Un reformador. Ese es el mismo Cristo que te vendieron como un Jesusito todo amor.

Amor pero con gobierno, era del orden de Melquisedec, No era todo amor como lo hemos aprendido, enseñado y predicado siempre. Es el orden de Melquisedec, Cristo es el primogénito entre ellos. Y de ahí para abajo, todo lo que funcione fuera de ese orden, no es legítimo.

Amor con gobierno. Si no hay dirección, la compasión no vale nada. Tener compasión sin inercia, sin una jornada en la vida que te lleve a un destino, es perder el tiempo. Tiene que haber gobierno, tiene que haber amor en tu vida.

Él vino a pelear con los fariseos, a tirar las mesas, fue a la cruz, perdió su vida, la dio; sacrificó su vida para empezar algo nuevo en la tierra. Y lo primero que quiso producir, fue libertad. Hebreos 9. Del verso 1 al verso 8, la escritura nos recuenta todo lo que es la administración del previo entendimiento levítico.

Por eso dice el verso 8, dando el Espíritu Santo a entender con esto, (o sea que toda la ministración del tabernáculo, era sólo para dar a entender algo. Era una sombra). Que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.

Nota que el acercamiento a lo que viene, viene por la fragmentación de lo que tenías. Mientras lo que tienes está en pie, al Lugar Santísimo que es la meta, no se llega. Lo levítico enfatiza el acercamiento a Dios por ritos. Es gente que si no opera con algún tipo de ritos, siente que no se acerca a Dios.

Si no se pone de rodillas, si no cierra los ojos, si no tiene la Santa Cena, si no vienes al culto del domingo, si no hay una imposición de manos, si no hay un altar. Escucha: quiero que entiendas que estoy hablando contigo, no con alguien a quien tú le tienes idea.

Ritos. ¡Es que nosotros no somos ritualistas, esos son los otros! ¿Ah, sí? Fíjate que todo lo que te dije recién no es de los otros, es nuestro. Y son ritos. Si quieres mejorar la expresión, son prácticas cristianas. Pero son ritos.

Levítico enfatiza que el acercamiento a Dios es por medio de eso. Melquisedec se acerca a Dios por fe. No necesita ritos. Porque tú puedes orar y nunca cerrar los ojos. ¡De verdad, puedes! Tú entras al templo y te dicen que ahí está Dios. ¿Sí? ¿Lo ha traído tú contigo? Más te vale que sí, porque de otro modo Dios no estará ahí ni en ninguna parte donde no sea llevado por sus hijos.

Dice aquí: Lo cual es símbolo. Es un símbolo, ¿Para cuándo? Verso 9. Para el tiempo de hoy. Según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto. Eso no perfecciona a nadie. En aquel tiempo eran ofrendas y sacrificios. Hoy son otros ritos: imposición de manos, llamados al altar, que es mal llamado altar porque en la iglesia del Nuevo Testamento no existe tal cosa como un altar.

Hay gente que si no se la llama al altar y se le pone la mano encima para que se le rieguen las neuronas, se cree que Dios no ha llegado. No pueden hacer perfecto en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, (10) ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, En aquel tiempo era eso, hoy son otras cosas.

Pero eran ordenanzas acerca de la carne, o sea externas, que eran impuestas. O sea que la mayoría de las cosas las hacemos porque las heredamos, y las hacemos como el papagayo, repitiéndolas, sin saber por qué.

Impuestas. Ahora bien; lo primero que viene a hacer el orden sacerdotal que está emergiendo en la iglesia, es liberarse de las imposiciones. Rompiendo y quebrando con imposiciones ritualistas. LA religión que te cautiva y te ata, no es digna de tu lealtad.

La verdadera religión, libera. Esto no se lleva a cabo en un templo, esto se lleva a cabo en nuestro ser. Libertad de nuestro ser. Quiero que vayas conmigo, ahora vamos a estudiar esa palabra, libertad, a Isaías 61.

(Isaías 61: 1) = El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; (2) a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; (3) a ordenar que a los afligidos de Sión se les de gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.

(4) Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones.

El primer principio que estamos estudiando, es el de la Libertad de las imposiciones. Aquí vemos que el tema central de la razón por la cual el Espíritu viene sobre ti, es para libertarte de todo tipo de cautiverio. Sea de quebrantamiento, sea de luto, sea de lo que sea. Libertarte.

¿Cuántos de los que me están escuchando tienen el Espíritu de Dios? Levanten sus manos aunque yo no los vea. Dios los está viendo. Ah, sí; y los que no levantaron sus manos, ¿Qué espíritu tienen? Porque vacío no hay nadie, debes saberlo.

La palabra libertad, es la palabra deror en el hebreo. Y ahora te voy a decir lo que significa, prepárate. Libertar significa “remover grilletes. Te da el derecho de hacer lo que debes hacer y no lo que quieres hacer”

Esto quiere decir que, cuando el Espíritu viene, remueve de tu vida los obstáculos que no te permitían ser aquello para lo cual fuiste creado para que fueras. Eso significa que, si tú eres salvo y estás en la iglesia, y no estás haciendo lo que debes hacer, tú no necesitas oración, necesitas una paliza.

Porque el Espíritu te quitó todos los obstáculos que no te permitían hacer lo que fuiste creado para hacer. Lo que resta después, se llama responsabilidad, y no es ningún demonio que yo sepa. Me gustaría preguntar a los que me están escuchando: ¿Cuántos son libres? Olvídalo.

Libertad es el estilo de vida que expresa total sumisión al gobierno de Dios. Libertad, es total sumisión. Por ejemplo: Jesús, es el hombre más libre de la tierra. Sin embargo, nunca hizo lo que a él se le antojaba hacer.

Él dijo: yo no hablo mis palabras, hablo lo que el Padre habla. No puedo decir lo que me da la gana, tengo que decir lo mismo que Él dice. Las cosas que yo hago no las hago yo, las hace Él a través de mí. Si me has visto a mí, en realidad no me viste a mí, has visto al Padre.

Las palabras que yo digo no son mías, son de Él. Una sola vez habló Jesús en la Biblia. “¡Pasa de mí esta copa, por favor!”. Pero al toque salió su Espíritu a decir: pero que no sea mi voluntad, sino la tuya. O sea que si fuéramos a hacer una biografía de Jesús, surgiría la pregunta: ¿Conocemos a Jesús?

Porque Jesús estaba escondido en la libertad de Dios. La libertad siempre es expresada bajo gobierno. La verdad es que no hay libertad sin límites. Tú dejas jugar a tu hijo en la calle, pero le dices que no cruce del otro lado, que no se meta en la casa del vecino ni que le tire la cola al perro. Y él está libre, pero se cuida muy bien de no hacer lo que le has ordenado no hacer.

La pregunta, es: ¿Qué hará tu hijo si no le pones esas directivas? Irá de aquí para allá, siempre mirando hacia atrás a ver si tú dices algo. En suma: no se siente libre, porque no sabe qué cosa puede hacer con tranquilidad porque a ti te agrada y qué cosa no le conviene hacer porque a ti te desagrada.

Pero si tú le marcas todos los territorios dejándole bien claro lo que puede y no puede hacer, dentro de ese perímetro que le has dado, él corre, salta y hace tumbas de carnero sin mirarte ni siquiera una vez, porque no lo necesita. Es libre por obediencia.

Eso nos demuestra que la verdadera libertad, tiene limitaciones de expresión. Son puestas por el gobierno del Espíritu de la ley que está escrita en tu corazón. Yo soy bien libre; lo que pasa es que mi libertad asusta a mucha gente.

Porque hay gente que no sabe ser libre si no se le dice a cada momento qué hacer. Porque no están sometidos al gobierno de la palabra que leen. Libertad. Deror. El derecho de hacer lo que debes hacer y no lo que quieres hacer.

Libertad no es echar fuera dominio; es someterte al dominio. Otra cosa que significa libertad: no es una finalidad en sí misma, es un medio hacia un fin. Él dice que te cambia, te revierte la condición, te quita el luto y te da el gozo, te quita la ceniza y te da la alegría, o sea: la libertad es un medio para llegar a otro lugar. Te saca para introducirte, no te deja en el desierto.

Ser libres no es el fin, es el medio para ir en búsqueda del varón perfecto. Él te libera para que tú te conviertas en lo que viniste a ser y a hacer, no para que hagas lo que te da la gana. Después dice ahí que somos plantíos de Jehová. Si somos libres, seremos plantíos de Jehová.

La libertad siempre muestra la evidencia de la cultivación de Dios. Si eres libre, estás cultivado. Pero para estar cultivado, tienes que estar plantado. O sea: extraer lo bueno que hay por dentro. Plantado, firme. La palabra iyil, árboles de justicia, significa estar establecido, ser fuerte por dentro, inamovibles, con estatura.

Es exactamente lo que alguien denominó, y yo tomé, como principio iceberg, principio témpano: por fuera, una décima parte, casi sin título; pero por dentro, nos alcanza y sobra para hundir al Titanic. Nueve décimas bajo el agua, que no se ven. Y por fuera un título que no significa nada.

Porque hay mucha gente que está buscando títulos, pero la gente que tiene el principio témpano, no necesita títulos. Porque al llegar ellos a la escena, la gente los acompaña porque les reconoce un grado de autoridad que no se regala ni se obtiene en ningún seminario ni presbiterio denominacional.

Árboles plantados. Eso es cuando tú no abusas de la libertad. Cuando sabes aprovechar la gracia de Dios. Porque la gracia de Dios vino para hacerte ser quien debías ser, no para que tú hagas lo que te da la regalada gana.

La libertad incluye la habilitación e involucración en el proceso de reparación humana. Porque si un día eres libre, eres libre para reparar a otros. Dice que reedificarán la desolación de muchos en oración. Libertad incluye involucrarte.

Es imposible estar libres y no estar involucrados con lo que Dios anda diciendo y haciendo en este tiempo presente. Si tú tienes el Espíritu de Dios, eres libre. Y si eres libre, esa libertad incluye estar involucrado en la obra del Reino de Dios en la tierra.

Si no lo estás, tú no necesitas oración, necesitas liberación. Porque eso es una suma de desobediencia, indisciplina, falta de sumisión a Dios, falta de compromiso, falta de responsabilidad y, en suma, falta de amor y fe para hacer lo que se nos ordena hacer.

Esto es pan, pan y vino, vino. Estamos transitando el siglo veintiuno y somos una gente madura que ya no se conforma o se engaña con fábulas y expresiones voluntaristas o emocionalistas de parte de sabios manipuladores psicológicos mal llamados predicadores.

Principio número dos, muy poderoso: el Principio de Perfección. Él dice que si fuera posible perfeccionar por medio de lo que estamos haciendo, no sería necesario cambiar de sacerdocio. Vamos a ver algunas escrituras para respaldar y confirmar esto de la perfección.

(Hebreos 7: 11) = Sí, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿Qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?

(Verso 18) = Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia.

Esto quiere decir que no hay un cambio porque a alguien le dio la gana una mañana de cambiar. Lo que estamos haciendo hoy, no satisface la demanda venidera. Así de simple. Tú sabes; la juventud de hoy no es la juventud de ayer.

Cuando tú eras niño, si hoy eres un adulto mayor, ¿Volabas en parapente, (Esas especies de paracaídas con motor), o aladelta? (Esas alas con las que son empujados desde una montaña) Hoy los niños vuelan en esas cosas a máximo riesgo.

Otros se suben a lugares bien altos y desde allí se arrojan a la nada con un elástico que, es de esperar, los sostiene e impide que se hagan trizas contra el suelo. ¡Nosotros, lo más peligroso que hacíamos era andar en bicicleta en calles no muy transitadas, que eran donde nos daban permiso nuestros padres!

Ellos hacen sus negocios en su cuarto, por internet; nosotros debemos tragarnos una hora y media de fila y espera, con las consabidas “avivadas” argentinas de gente que se coloca primero cuando había llegado último. Es como si no tuvieran límites.

Entonces te pregunto y me pregunto: ¿Qué tipo de mensaje le vas a dar a una persona que no tiene límites? Donde para ellos, el mundo se ha convertido en un villorio donde todo pueden hacerlo desde sus cuartos y con su habilidad informática.

Egipto se está levantando. Asiria se está levantando. India se está levantando. ¿Qué mensaje vas a llevarle a Egipto, para decirle que Dios le ama, cuando siempre hemos usado a Egipto para hablar de Satanás y todos sus demonios?

Hace falta un cambio. Porque la demanda espiritual de este tiempo presente de ninguna manera es satisfecha por un culto dominguero, una danza bulliciosa y cuatro hermanitas caídas en el piso luego de una imposición de manos.

Entonces viene ese cambio porque lo anterior se muestra ineficaz, se muestra insuficiente. Era bueno, nos trajo hasta aquí, pero el mundo ha cambiado. Debemos ser relativos. ¡Cristo viene! ¡Qué bueno que venga, pero mientras tanto debemos seguir adelante, hasta que llegue!

Aunque la verdad es que no viene hasta que no ocurran ciertas cosas que las debes hacer tú. Y si no terminas de involucrarte nunca terminamos. Mientras que la iglesia opere mediante una tercera parte de quienes la conforman, no terminamos.

(Hebreos 10: 1) = Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.

Está más que claro: las cosas que hacíamos, ya no perfeccionan. Aquella palabra, deror, significaba libertad, ¿Recuerdas? Deror, libertad, sinónimo de involucración. Ser lo que debes ser y no lo que a ti se te ocurre que debes ser.

Deror. La voluntad de Dios establecida en mi vida. Libre para expresar lo que Dios quiere que yo sea. Son íconos espirituales, para que dentro de esa palabra tú guardes los principios. La palabra perfección es la palabra teleosis.

Esto es muy importante, porque todos los ministerios que se nos han dado, son para teleosis a los santos. O sea que, hasta que no haya un teleosis, Cristo no viene. Teleosis: la palabra está escrita en el término perpetuo, es decir: siempre siendo perfeccionados. Te voy a dar una escritura donde aparece.

Lucas 1. Aquí María recibe de parte del ángel de Dios, el anuncio de que va a ser usada para traer al Hijo de Dios. Ella sale emocionada y va a hablar con Elizabet. Y no sólo emocionada, también llevaba ciertas características de expresión, que determinaron lo que Elizabet está por decir.

(Lucas 1: 45) = Bienaventurada la que creyó, porque se teleosis lo que fue dicho de parte del Señor.

María: por causa de tu comportamiento, yo sé que lo que Dios te ha dicho que va a acontecer, acontecerá. María: tú fe, tu actitud, tu postura espiritual; el haber cedido a que el ángel haga contigo como él quiera me garantiza a mí que lo que Dios ha dicho, será una realidad.

Teleosis. Son los eventos que validan y certifican que una promesa se manifieste. Si Dios no tiene una gente teleosis, lo que ha prometido no sucede. Teleosis, madurez, perfección, es lo siguiente: Dios: todo lo que fue decretado para Argentina, será; porque yo existo.

Llueva, truene o vengan tsunamis, yo no me detengo. Y por eso puedes confiar que lo que tú has dicho, será, porque yo he llegado a un estado de teleosis. Teleosis es no desviarse de la inercia de los propósitos de Dios, por causa de la hostilidad que el mundo natural produce. O sea: se acabaron las excusas.

María: tu comportamiento me garantiza que lo que Dios ha dicho será una realidad. María tuvo que decir: si me apedrean, que me apedreen. Porque era la muerte que se les daba a esas señoritas que en aquel tiempo resultaban embarazadas sin estar casadas.

Ese es el ministro según el orden de Melquisedec. El que dice que será lo que Dios dijo sin pensar en los riesgos personales. ¿No me dejarán nunca más hablar por la radio? Será. ¿MI reputación se pondrá en tela de juicio? Será. ¿Me levantarán distintas calumnias e injurias? Será. Teleosis.

Sin teleosis, Cristo no viene. Teleosis. Perfección. Principios. Cuando te enseñaron dos más dos se te quedó contigo, aunque después aprendiste matemática, geometría, trigonometría. Pero te mueres y, si te preguntan en la tú lecho de muerte cuanto es dos más dos, tú le dices: cuatro. Eso es teleosis. Un principio.

Es tiempo que la iglesia deposite en la gente algo que se quede con ellos para siempre, y que no tiene nada que ver con doctrina, pero si con principios para prevalecer en la tierra. Dios no ha hecho nada con relación a su propósito esperando que haya un teleosis para hacerlo.

Todo lo demás es preparación. Cuando tenga el teleosis, entonces que la plenitud del Espíritu venga para la tierra, entonces te contaré un cuento. Hoy lo que hay son refrigerios para que la gente no se muera y pueda cruzar el desierto.

Un poquito de sombra, un cactus, un poco de agua y cosas así, pero Canaán sigue estando allá. Para allá vamos. El teleosis, maximiza el potencial de tu vida, para que Dios te pueda usar en plenitud. Los eventos y las acciones que certifican y validan una promesa.

Es un estilo de vida, es un comportamiento externo que le dice a Dios, ahora sí. Es arribar a una conclusión vía un proceso. El fin, es un evento y un proceso, no algo que interrumpe tu vida. Es un proceso que produce un evento. El proceso es el teleosis.

(Mateo 19: 16) = Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿Qué bien haré para tener la vida eterna?

¿Cuál era la pregunta? ¿Cómo puedo ser salvo? ¿Qué tengo que hacer para tener vida eterna? Una pregunta importante si las hay, ¿No crees? Me pregunto cuántos de los que escuchan todavía están en condiciones de preguntar qué deben hacer para tener vida eterna.

(17) Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.

(18) Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús le dijo (Jesús le responde con compasión) No matarás, no adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.

(19) Honra a tu padre y a tu madre; y amarás a tu prójimo como a ti mismo.

(20) El joven le dijo: todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?

(21) Jesús le dijo: (Ahora Jesús deja la compasión y toma gobierno) si quieres ser teleosis, ¿Cuál era la pregunta? Qué debo hacer para ser salvo. ¿Qué dijo Cristo? Si quieres ser teleosis. ¿Qué relación hay entre teleosis y salvación? Que no hay salvación sin teleosis.

Fíjate: tú no terminas de ser salvo hasta que terminas, empezar no vale nada. No estoy hablando de tu vida eterna, esa la tienes. Pero los tiempos que vienen no vas a prevalecer. ¿Serás salvo de los tiempos que vienen? Sólo el teleosis.

Si quieres ser perfecto, le dijo, entrega todas esas riquezas que tienes a los pobres, y sígueme. Este hombre, no solamente se termina bendiciendo un principio fuerte, sino que, en los evangelios, cada vez que Cristo dijo: sígueme, la persona a la que le dijo sígueme, tuvo un llamado al apostolado.

O sea que este joven pudo haber sido otro apóstol. A los demás, Él no les dijo sígueme. A los que le dijo sígueme, fueron apóstoles. Pero él había hecho toda la letra, por ritos. Pero no había cumplido la letra, por fe. Si hubiese sido entendido en la letra, él les hubiera repartido a los pobres.

Pero lo que leyó fue la Biblia, no la Palabra de Dios. Porque la Palabra de Dios es vida, es espíritu, y antes de que hubiese un libro, la Palabra de Dios, es. No confundas tu Biblia con la Palabra. La Palabra es una persona. Si la tocas, cambia tu vida para siempre.

Si quieres ser teleosis. Es decir que teleosis, es vida eterna. Vida eterna incluye teleosis. Teleosis es convertirse en un vaso viable, que le garantiza a Dios que lo que Él quiere hacer, se hará. Lo que pasa con la iglesia, es que la iglesia llevan dos mil años celebrando que son salvos.

Pero Dios no te salvó para que tú celebrases; te salvó porque Él tiene algo que quiere hacer, y está buscando a ver quiénes de los que salvó se convierte en vaso para hacerlo. Nos pasamos la vida saltando y cantando de que Cristo nos salvó, ¿Y?

¿Qué vamos a hacer al respecto? Pablo decía: yo trabajo, porque no quiero que la Gracia que se invirtió en mí, sea en vano. Debemos trabajar en el propósito de Dios. Dios quiere expresarse en la tierra, como rey y sacerdote.

Y todo eso a través nuestro, a través tuyo, a través de ustedes. Eso significa, por ejemplo que, cuando hay caos en tu trabajo, o en tu escuela, tú eres la solución. El maduro es el que se aplica para Dios en la sociedad, no el que se indoctrina.

(Hebreos 6: 1) = Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la teleosis; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, (2) de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.

Lo que dice aquí es que debemos olvidar esas cosas elementales y caminar hacia teleosis. Y cuando habla de las cosas elementales, se refiere a la imposición de manos, el mover de la fe, del mover carismático, del mover pentecostal; elemental.

Es imposible alcanzar lo que viene sin olvidarse de lo que tenemos. Pablo dijo: olvidando lo que queda atrás, prosigo hasta alcanzar la meta. Pero lo que Pablo estaba olvidando, fue toda la búsqueda que le produjo la vida.

En los versos anteriores, él dice: yo soy hebreo de hebreos, fariseo de fariseos, graduado con master en divinidad, tengo más de cien diplomas en la pared; si tú crees que tienes mucho para gloriarte en la carne, yo tengo mucho más, me leí todos los mejores comentarios y realicé todos los cursos dictados por los seminarios correspondientes.

Pero a todo eso lo considero pérdida. ¿Qué estaba considerando como pérdida, él? El resultado de su vida. Con tal de encontrarme en Él. Para llegar a lo próximo en la agenda de Dios, es imposible hacerlo sin considerar como pérdida, primero.

Hay gente que quiere venir trayendo todos sus equipajes anteriores. Las malas costumbres, los matrimonios mediocres, las indisciplinas varias, falta de espíritu paterno, y muchos más. Pero no hay de esos allí, escuchándome, así que seguiré con otra cosa. Luego tenemos el Principio de Grandeza.

(Hebreos 7: 4) = Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aún Abraham el patriarca dio diezmos del botín.

La palabra “grande”, ahí, es la palabra pelikos. ¿Las otras que aprendiste las recuerdas? Deror y teleosis. Considera cuán grande es este hombre, que aparece una sola vez en la Biblia, y afecta toda la historia bíblica.

Considera cuán grande es Melquisedec, que el sacerdocio levítico, estando en los lomos de Abraham, le diezma a Melquisedec, aunque Melquisedec viene a sustituir al sacerdocio levítico. ¿Cuántos hombres de Dios le diezmarían al ministerio que viene a sustituirlo?

Antes de que todo termine, eso es parte de teleosis. Y ya está aconteciendo. Suponte que tú estás como líder de alabanza de tu iglesia y un día aparece pidiendo ser admitido como miembro uno de esos grandes que todo el mundo respeta y compra sus CD. ¿Me vas a decir que no te haces a un costado y le cedes el comando de la alabanza a él?

Eso, claro está siempre y cuando tú no seas uno de esos que camina por los templos buscando su propia conveniencia, prestigio y reconocimiento en honras y ofrendas. Si no lo eres, le dejarás lugar a quien sabes puede honrar mejor y con mayor excelencia a Dios.

En casos así se ve con claridad quién hace las cosas por Cristo y quién las hace por él. Porque, -entérate-, Dios está levantando un sacerdocio que va a sustituir a la mayoría de lo que hoy vemos en las iglesias. El punto es si se harán a un costado o habrá que sacarlos a empellones.

Considera cuán grande es este, que el ministerio establecido le diezma para que lo sustituya. Yo he conocido a mucha gente que se dice cristiana, pero solamente uno o dos me dejaron de inmediato la certeza de ser gente levantada por el Señor por encima de mí y de muchos más. No necesité averiguar ni investigar nada; el Espíritu Santo hizo todo.

Dios está cambiando las cosas. Nos estamos preparando para el final. Hay otra raza de hombres en la tierra que se arrojan de aviones, de montañas y que, cuando hablan, no le tienen temor a ninguna clase de política religiosa.

Dios está reuniendo a su familia genuina. Los verdaderos hermanos nos estamos juntando. No necesariamente en lo físico, pero sí en el espíritu. Considera cuán grande es este hombre. Que tiene una influencia, que vino quinientos treinta años antes que la ley, dos mil años antes que la gracia, y afectó todo ese tiempo. Pelikos.

Mira lo que significa: la fuerza de tu carácter. El peso o volumen de tu espíritu. Es el mismo principio témpano del que te hablé antes. Es lo grande de tu estado moral, la magnitud de tu influencia. Es la autoridad que emana de ti. Autoridad.

La gente común se cohíbe y amilana frente a esta presencia pelikos. Como no pueden entender de dónde emana y proviene esa autoridad tan fuerte e inocultable, prefieren criticarla y llamarla soberbia o pedantería. Entonces alguien lo ve con esa tremenda seguridad y lo primero que le sale, es: ¿Quién se cree que es? Pelikos.

Autoridad. La autoridad no tiene volumen ni título. Sólo tiene esa certeza de yo sé, que sé, que sé. Parafraseando ese verso, leemos: considerad la magnitud de la influencia de este hombre, que nacen de la profundidad y el volumen de su carácter, y la grandeza de su estado moral.

O sea que él era grande. No porque era rey de Salem ni sacerdote. No era por los títulos, sino porque había tocado esta cosa por dentro, esa que llamamos pelikos. Hay dos palabras grandes en la Biblia: grande, mega. Eso significa estructura grande.

Cristo, en la palabra, dice que salía del templo, y los discípulos le mostraron los edificios del templo, y él les dijo: ¿tú ves todos estos templos? Grandes templos. La palabra que usa ahí, es mega. No va a quedar ni una piedra sobre otra.

Esto quiere decir que Cristo se está alejando de las grandezas externas. Luego les dice: Pero si destruyes este templo, lo reconstruyo en tres días. Y la palabra que usa no es de templo externo o estructura, sino neos, que tiene que ver con santuario interno.

Él hablaba de sí mismo. El templo que va a tener más gloria que la gloria del templo de Salomón, no es una gloria por estructura, sino que es una gloria por condición de estado de ser. La gloria, nunca lo olvides, viene por lo que somos.

Nuestro producto, la iglesia es una factoría, y el producto es una calidad de gente. Entras aquí con una célula cerebral y sales con dos. Entras con un idioma y sales con dos. Es un producto, y el producto es gente. Nada menos.

Es una calidad de existencia. Estamos redefiniendo lo que es un ser humano. Una clase de ser humano que todavía no se ha visto en la tierra desde que Adán cayó. Hemos visto hombres, pero ser humano. Con dominio sobre la tierra, como debe ser.

Si con esto estoy destrozando tu doctrina, está bien. ¿Cuántos saben que vamos a reinar en el universo? ¿Y cómo se supone que lo vamos a hacer, cantando canciones o viniendo todos los domingos a la iglesia? ¿Cómo vas a reinar en el universo?

Pelikos. El énfasis en el carácter interno, no en la pompa externa. Nada que ver con ningún esplendor que se vea desde afuera. Grandeza no tiene nada que ver con títulos, ni posiciones, ni admiración externa.

Tiene que ver con las dinámicas internas, con la tecnología que usa el ser humano para expresar su ser en la tierra .La excelencia no es una forma de vestir, es un Espíritu que te viste bien, aunque estés en tu casa viendo televisión. Excelencia no es sentirte bien cuando vienes a la iglesia; es un Espíritu que no te permite estar sucio. Vamos a terminar, se ha levantado otra generación.

(Mateo 20: 20) = Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo.

(21) Él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. (¡Ridícula!)

(22) Entonces Jesús respondiendo, dijo: no sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: podemos.

(23) Él les dijo: a la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.

(24) Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos.

(25) Entonces Jesús, llamándolos, dijo: sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad.

(26) Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor. Pelikos.

Lo primero que les dice es que no saben lo que están pidiendo. Hay gente que pide posiciones en la iglesia con sus acciones, no con su boca. Es como si con sus acciones cotidianas estuvieran ejerciendo una presión inoculta para con los líderes en búsqueda de esas posiciones.

Y Él les dice: ¿Tú estás dispuesta a pagar el precio? Los tratamientos de Dios, las noches sin sueño, las disciplinas, los ajustes de tu vida, los cambios de valores, los cambios de la escala de tus prioridades, la reforma mental. ¿Vas a soportar todo eso? No sabes lo que pides.

En segundo lugar, les dice que si pueden ser bautizados con el bautismo de Él, esto es: ¿Están dispuestos a ser mártires? Perder su reputación, perder su dinero, perder sus vidas, perder su tiempo por una gente incrédula a la que hay que decirle lo mismo todos los domingos?

Por eso es importante lo que dice en el verso 26 y luego en el 27. Primero dice que el que quiera ser grande, tiene que ser servidor. Y luego añade que quien quiera ser grande, tendrá que ser siervo. Así que vamos a estudiar estas dos palabras porque tienen importancia.

Servidor, significa diakonos. Mira lo que en verdad significa. Es un ministro, un mayordomo, uno que estima en alto valor las virtudes de su amistad y relación para con quien sirve. O sea que si yo soy diakonos de Dios, lo más importante es a qué altura yo estimo mi relación con Él.

Hay dos tipos de arrogancia: una es orgullo, y la otra es falsa humildad. Y la falsa humildad es peor que el orgullo. Otra definición: es el reducirse respetuosamente a sí mismo, para promover la grandeza de otro. Pelikos. No es andar metiendo los codos para correr al otro de su posición mejor.

Otra definición: servir a otro, con tal de que ese otro llegue a ser grande. Asistir a otro por medio del rendimiento de tu propia aspiración, prestando toda tu energía, para que el otro entre en dinámicas de grandeza.

Verdaderos diáconos. No es alguien que hay que llamarlo para que coopere, o alguien a quien hay que decirle lo que tiene que haber para que lo haga. Es alguien que busca permanente qué hacer, porque quiere engrandecer a aquel a quien se lo está haciendo.

La otra palabra es: esclavo. Doulos. Uno que se rinde a sus deseos personales, para el avance y el desarrollo de la vida de otro. El esclavo trabaja para el bien de otro, y él siempre se queda igual. El resultado no es que te quedas igual; es la actitud con la cual se hace. La mentalidad al hacerlo, el espíritu, el corazón, la motivación, la actitud, tiene que estar dentro de estos parámetros, y a eso lo juzga Dios.

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Umbrales de la Apostasía

Antesde que el anticristo sea revelado, habrá un misterio de impiedad funcionando. El que va a venir aparecerá después de una furiosa actividad de apostasía. Satanás y todos los poderes de las tinieblas estarán preparando el escenario – destruyendo la fe de muchos. Debido al desenfreno en el pecado, el amor de mucha gente de Dios se enfriará. Habrá creyentes náufragos por todos lados.

¡La mayor preocupación de Dios no es donde están cayendo los cristianos, sino desde donde están cayendo! Hay multitud de cristianos, incluyendo pastores, diáconos y ministros de todas clases, ¡qué están perdiendo la fe y la confianza en el poder del nombre de Jesús! Están cayendo de esa fe como de niño, que cree que la solución a todos los problemas es sólo él. Se están volviendo a métodos psicológicos, experiencias humanas, y a filosofías y doctrinas de hombres.

Todos los profetas previeron esta gran apostasía. A Isaías Dios le dio un mensaje que se refiere especialmente a nuestros días. Habla de los últimos tiempos cuando el pueblo se “volvería a Egipto,” para que les ayudara y rechazarían a Dios como su única fuente de provisión.

Dios se aseguró que no hubiera equivocación hacia quien iba dirigida esta profecía. Él le dijo a Isaías: (Isaías 30:8) “Ve, pues, ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos… para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre”. La traducción literal es: “Para que sea para las generaciones futuras para los últimos días.” El capítulo treinta de Isaías es el mensaje para la iglesia de los últimos tiempos. ¡Cuán exacto y cierto!

¡El mensaje comienza con una revelación del dolor de Dios a causa de la apostasía! “¡Ay de los hijos rebeldes que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo y no de mí; para cobijarse con cubierta y no de mi Espíritu, añadiendo pecado a pecado! Que se apartan para descender a Egipto, y no han preguntado de mi boca; para fortalecerse con la fuerza de Faraón, y poner su esperanza en la sombra de Egipto” (Is. 30:1-2).

¿Por qué les llama Dios hijos rebeldes? ¡Porque han cometido lo último en pecado más grande, causándole a Dios la mayor pena! Aquí se introdujo un pecado peor que el adulterio, la fornicación, el robo, la mentira u odiar al hermano. ¡Es el último pecado de rebelión y apostasía! Dios le llama pecado compuesto – de añadir pecado a pecado.

Es una bofetada en el rostro de Dios – es la consumación del pecado más declarado que pueda cometer un hijo de Dios. ¡Es avanzar hacia Egipto antes que consultar al Señor! Esto se les decía a los líderes de Israel en el reinado de Ezequías – pero también es para la iglesia de estos últimos días.

El abuso de drogas, el alcoholismo, el adulterio, el juego, la homosexualidad, la fornicación, la pornografía – todos estos malos actos son pecados contra la carne, contra la sociedad y contra las leyes y mandamientos de Dios. Pero este pecado es contra el Señor mismo ¡es una indignidad personal contra de un Dios santo!

Ten en mente – este es nuestro Señor apenado que está hablando: “¡Ahora haces tus planes sin consultarme a mí!” “¡Ahora estas con aquellos quienes confían en el brazo de la carne, y no en el Espíritu!” “Estas volviendo a la misma cosa de donde te libre – volviste a buscar ayuda de lo que una vez te causo tanto dolor y esclavitud.”

“¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos, y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!” (Is. 31:1).

¡Recuerda que todo esto tiene que ver como nos libramos del enemigo! ¡Tiene que ver con liberación! ¿Cómo liberamos al pueblo de Dios de enemigos enfurecidos? Los asirios están a la puerta, amenazando destrucción. Los asirios representan a un enemigo exitoso. ¡Esto representa la impetuosa manera de maldad que parece tener tanto éxito hoy! ¿Cómo van los líderes de Dios – sus pastores – sus ancianos a enfrentar a este formidable enemigo que está a la puerta? El enemigo ha barrido con todo lo que se ha encontrado delante de él y parece imparable.

¡Israel se asustó! ¡En vez de poner sus ojos en el Señor con confianza, pusieron sus ojos en el enemigo! Se volvieron al brazo de la carne. Ellos enviaron embajadores a Egipto, a los líderes y generales de gobierno en Zoar y Hanes. Ellos tomaron el asunto en sus manos.

Isaías nos hace una vívida descripción del vacío y de la angustia delante de ellos. Al ir a Egipto iban camino a: “…por tierra de tribulación y angustia, de donde salen la leona y el león, la víbora y la serpiente que vuela” (Is. 30:6). Ellos no encontraron nada más que vacío y vanidad. “Por tanto la llamó Rahab quien ha sido exterminada” (Is. 30:7).

Aquí Rahab en hebreo quiere decir: “He llamado a Egipto, bocón, que se sienta tranquilo.” Otros lo interpretan como “Gente fanfarrona que es holgazana”.

La escena es terrible: aquí tenemos al pueblo de Dios, ¡regresando por el mismo desierto del que habían sido libertados, volviendo por ayuda a un sistema del mundo, presumido y fanfarrón que no se podía mover! Estaban dispuestos a soportar una vez más el vacío, el dolor y la angustia – en un desierto, buscando que el mundo los ayudara.

Miren a la iglesia de hoy, miren a sus ejércitos de expertos entrenados, mire a sus pastores y trabajadores. ¿Hacia dónde se dirigen la mayoría de ellos? ¡De regreso al desierto, de regreso a Egipto, el bocón! Se están desviando del Hombre de Galilea, del oprobio de la cruz, del poder de la oración, de la fe y de la palabra de Dios. “Porque este es pueblo rebelde… que no quisieron oír la voz de Jehová” (Is. 30:9).

¡Moisés profetizó que esto mismo ocurriría en los últimos días! Él predijo acerca de la gran apostasía del pueblo de Dios. “Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti. “Porque yo conozco tu rebelión y tu dura cerviz; he aquí que aún viviendo yo con vosotros hoy, sois rebeldes a Jehová; ¿cuánto más después que yo haya muerto? “Porque yo sé que después de mi muerte, ciertamente os corromperéis y os apartaréis del camino que os he mandado; y que os ha de venir mal en los postreros días, por haber hecho mal ante los ojos de Jehová, enojándole con la obra de vuestras manos” (Deut. 31:26, 27, 29)

Él advirtió: “Ustedes se apartaran – el mal caerá sobre ustedes en los últimos días. Moisés profetizó: “Porque yo les introduciré en la tierra que juré a sus padres, la cual fluye leche y miel; y comerán y se saciarán y engordarán y se volverán a dioses ajenos y les servirán y me enojarán e invalidarán mi pacto” (Deut. 31:20).

Vamos a unirlo y llegar al punto que están haciendo los profetas. ¿Qué significa desdeñar al Señor – y regresar a Egipto? ¿Qué interpretación tiene esto en estos últimos días? Dios está diciendo: “Cuándo primero te llame – cuando te toqué y te libré de tus enemigos, ¡solo me querías a mí! ¡Orabas por todo! Tenías fe y confianza de niño en mí, que yo te guiara e hiciera provisión milagrosa para todas tus necesidades. Yo era tu gozo – solo yo era tu satisfacción. ¡No te habías consumido, tenías un corazón anhelante por mí!

“Ahora tienes todos tus expertos, tus libros de “como hacer.” Tienes métodos modernos, no me necesitas para que te provea ahora. Tienes expertos que te dicen como recaudar dinero, como escribir cartas, como hacer apelaciones. Tienes seminarios, sesiones de entrenamiento, más expertos y más consejo, mucho de los cuales incorporan las enseñanzas de este mundo. Estás aprendiendo como hacer las cosas mejor, ¡pero a mí me conoces menos! Ya no soy el centro de todo, haces las cosas en mi nombre y estás muy ocupado, muy comprometido y trabajas mucho – pero te deja cansado, consumido y vacío, porque estás en el camino a Egipto. Estás encauzado en la dirección equivocada.”

Nuestras iglesias ya no tienen el poder de Dios para atraer a la gente. Ahora bajan a Egipto, toman prestada su música, sus danzas y su entretenimiento, ¡esperando atraer una multitud! ¡No hay pasión por las almas – solo el gentío! ¡Qué la iglesia crezca a cualquier precio! Fíjense en la mayoría de los boletines de las iglesias, parecen más bien un calendario teatral. ¡La iglesia quiere montar los rápidos caballos de Egipto! Eso huele feo en la nariz de Dios.

¡Aun los ministerios de ayuda a la iglesia están cayendo en apostasía! Los trabajadores están estacionados enfrente del ídolo de la televisión. Muchos están leyendo libros de sicología. No tengo nada con esta ciencia, pero lo que sí declaro con entidad doctrinal es que jamás ella podrá estar por encima del poder de Dios para sanar y liberar. Aunque algunos tienen pasión por las almas, ¡aun esto se convierte en algo mundano y energía humana.

¡Un rechazo seguirá al mensaje de santidad, juicio y arrepentimiento! “Que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras” (Is. 30:10).

La iglesia apóstata no quiere saber nada de las visiones y las profecías de hombres justos. Ellos no quieren un mensaje que moleste o perturbe su mundo de éxito. Rechazan cualquier clase de corrección. Bajo la bandera del amor todo se disculpa.

¡Van detrás del entretenimiento! Van por millares a conciertos, obras teatrales y reuniones sociales; ellos ridiculizan a los profetas. Se burlan de los que llaman: “¡predicadores del día del juicio!” Viven ilusiones. Ellos no quieren a un predicador o un evangelista que les hable la verdad cruda – o que saque la espada del Señor. Ellos dicen, o incluso hasta sugieren: “¡Predícanos cosas suaves! ¡Bendícenos! ¡Haznos sentir bien!”

Rechazan especialmente el mensaje de santidad y separación Ellos dicen: “Dejad el camino, apartaos de la senda, quitad de nuestra presencia al Santo de Israel” (Is. 30:11).

Nunca pensé que vería el día en que algunos pastores y líderes de ciertas denominaciones evangélicas prestigiosas me escribieran correos, reprochándome y diciéndome que estoy trayendo confusión y tristeza al cuerpo de Cristo. ¿Por qué? ¿Por predicar Reino, santidad, juicio y arrepentimiento?

Jeremías fue enviado a profetizar en contra de judíos apóstatas, el mismo pueblo del Señor. Dios le advirtió: “Pelearán contra ti… me dejaron a mi fuente de agua viva, y cavaron para sí, cisternas… el temor de mí no está en (ellos)” (Jer. 1:19; 2:13, 19).

¿Por qué la gente acoge el mensaje de prosperidad y rechaza la corrección y los llamados al arrepentimiento, y a la santidad? Es por sus estilos de vida. Las predicaciones de prosperidad encajan muy bien con sus estilos de vida exitosos. Se amontonan donde enseñan aquellos maestros, porque quieren sentirse cómodos en su mundo de materialismo. No están dispuestos a dejar nada o a quemar su carne, u oír de cruces y pérdidas. Ellos están por: comprar, adquirir, disfrutar y subir. Se rehúsan a poner atención a las advertencias proféticas de que la fiesta ya se va a acabar.

Una iglesia apostata simplemente soporta la voz profética. Lo menosprecian con una sonrisa condescendiente. Y eso es peor que un rechazo directo. “Y vienen a ti como viene el pueblo, y están delante de ti como pueblo mío. Oyen tus palabras, pero no las ponen por obra, antes hacen halagos con sus bocas y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia. Y tú eres para ellos como un cantor de amores, de hermosa voz y que canta bien. Ellos oyen tus palabras, pero no las ponen por obra.” (Eze. 33:31-32).

Para muchos cristianos, aún para aquellos que sinceramente se llamaban a ellos mismos “su pueblo”, el llamarlos a que quiten de sus casas el ídolo de la televisión, que apaguen la música del diablo, que tomen en serio un sometimiento total, es solo un mensaje nuevo. Les afecta por el lado del entretenimiento – les encanta escucharlo – decir “Amen”, pero no les afecta. Siguen las lujurias de sus corazones. Ves, ellos están liberados, no Están bajo la ley o el legalismo y rehúsan permitirle al Espíritu Santo que escudriñe su hombre interior acerca de la corrupción que se esta infiltrando en sus vidas y hogares.

¡Según la profecía de Isaías, la iglesia apostata de los últimos días rechazara completamente el llamado al arrepentimiento! Porque así dijo Jehová, el Señor, el Santo de Israel: En la conversión y en el reposo seréis salvos; en la quietud y en confianza estará vuestra fortaleza. Pero no quisisteis, … sino que dijisteis: No,…” (Is. 30:15, 16).

El mensaje de Dios a la iglesia ahora es este: “Tu ultima esperanza, la única fuerza que te queda, es volver a mi con todo tu corazón; arrepiéntete – ¡confía en mi solamente! ¡Vuélvete de Egipto, del mundo!

¡Dile esto a los ministerios multimillonarios de televisión! ¡Diles esto a los pastores ocupados de prosperidad! ¡Dile esto al gentío loco por dinero! ¡Dile que su única salvación ahora esta en el arrepentimiento y santidad! Ellos ni siquiera tienen el tiempo para considerar el asunto, mucho menos contestar a el. Isaías dice que ellos rechazaran el mensaje de arrepentimiento; rechazaran el pensamiento de quietud, reposo y confianza sencilla – ellos están demasiado ocupados corriendo sobre sus caballos ágiles, huyendo – detrás de sus propios sueños.

Isaías predice un derrumbe repentino de aquellos individuos y ministerios quienes rechazan el mensaje de arrepentimiento. “Por tanto, el Santo de Israel dice así: Porque desechasteis esta palabra y confiasteis en la violencia y en la iniquidad, y en ellas os habéis apoyado, por eso, este pecado os será como grieta que amenaza ruina, extendiéndose en una pared elevada, cuya caída viene de pronto, repentinamente. Y se quebrará como se quiebra un vaso de alfarero, que sin misericordia lo hacen pedazos; …” (Is. 30:12-14).

¡Viene un quebrantamiento repentino, destructor – un derrumbe de ministerios, iglesias, estilos de vida – de aquellos que están cómodos en Sión! ¡He visto lo que Isaías vio! Viene, muy pronto, una calamidad económica, tan repentina, tan inesperada – ¡el flujo de dinero se detendrá! Los ministerios de televisión caerán en bancarrota uno detrás de otro. Muchas iglesias las cuales están cargadas de deudas caerán en bancarrota.

Aquellos que predican prosperidad exclusivamente serán los predicadores mas odiados en la tierra. Ya estamos recibiendo cartas de aquellos que estuvieron en ese campamento, pero ahora en profundos problemas financieros – y los heridos se están volviendo contra sus maestros, gritando, “¡Tu me engañaste! ¿Por que no funciona tu palabrería ahora?” ¡Los maestros mismos estarán en terror, contemplando el derrumbe – de la noche a la mañana!

¡Créeme, todo se quebrara! ¿Esta mintiendo Isaías? Escúchalo: “Porque rechazaste esta palabra de santidad, arrepentimiento y avisos proféticas, tus muros altas desarrollaran un bulto; caerá de repente – ¡todo estará hecho y terminado en un momento!”

¿Quién puede creerlo? ¡Hoy, millones de dólares están fluyendo libremente! Ellos construyen; ellos compran; ellos venden; ¡siguen en sus sueños como que nunca terminara! ¡Pero el día esta por delante – en corto tiempo, viene un terrible derrumbe! ¡Tan despiadado! ¡Tan quebrantador! ¡Tan repentino! ¿Quién iba a creer que el temeroso derrumbe del mercado de petróleo? ¿Quién iba a creer que la pomposa nave espacial “Shuttle” iba a explotar?

¡Miles de pastores apóstatas y sus ovejas indefensas temblaran en vergüenza y terror! “Un millar huirá ante la amenaza de uno; ante la amenaza de cinco, huiréis vosotros todos, hasta que quedéis como un mástil en la cumbre de un monte y como una bandera sobre una colina.” (Is. 30:17).

Esto significa que el temor los abrumara. Ellos correrán de un lado a otro, sin lugar de escondite, sin descanso, sin confianza en quietud, sin fuerza interior – ¡aterrorizados! ¡Ellos se convertirán en una sombra de lo que una vez fueron!

¡El reino del yo, de orgullo, de ambición, se viene abajo! Las advertencias de Isaías no serán escuchadas – mis advertencias serán mofadas. ¡Pero ellos han sido avisados! Cuándo venga, y vendrá, ¿de qué servirá su mensaje entonces? ¿Quién escuchara? ¡Sus sueños e ilusiones serán arrastrados! ¡Sus escenarios de entretenimiento destruidos! Aun los impíos dirán, “¿Cómo puede ser? ¿Por que Dios le ha hecho esto?”

Estas advertencias no molestaran a aquellos cristianos quienes están encerrados con Dios. Las advertencias de Jesús fueron más fuertes que las advertencias que acaba de leer – pero para los confiados él dice, “No temas.” Sigan leyendo santos – ¡hay un lado glorioso a todo esto!

¡De la iglesia apostata se levantara un pueblo santo y arrepentido quienes tendrán ansiastras el Señor! ¡Cómo nuestro Señor anhela tener un pueblo aquí que sólo lo anhele a él! Él se lamenta por esta apostasía, pero su compasión va a levantar un pueblo que se vuelva a él, que se arrepienta – ¡quienes solo lo desean a él!

“Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto será exaltado, teniendo de vosotros misericordia. ¡Porque Jehová es Dios justo! Bienaventurados todos los que confían en él” (Is. 30:18).

¡Aquí Isaías se está dirigiendo a un pueblo del futuro! Está hablando a un pueblo que iba a formar a la Sión espiritual – Jerusalén, que nunca se caerá o derrumbará. ¡Es un pueblo santo, cuya principal característica son sus corazones anhelantes tras Dios!

¿Cuál era la señal de la gente apóstata? Ellos no anhelan al Señor; sino que anhelaban ir tras Egipto, el mundo, la carne y lo mundano. ¡Esta es la triste carencia de la iglesia de hoy! Hay muy poco de este profundo deseo por Cristo. Muy poco de estar encerrado con él, deseándolo a él como la plenitud de vida.

Tenemos una generación que trabaja por él, testificaremos, alimenta a los pobres, ayuda a los desamparados y ministra a las necesidades humanas. ¡Pero muy pocos que pasen sus días anhelándolo a él! Dios dijo: “Mi pueblo se ha olvidado de mí por innumerables días” (Jer. 2:32).

Aunque todo alrededor habrá un derrumbe y lloro – ¡este pueblo no llorara! ¡Dios va a escuchar su clamor y contestara su oración! “Ciertamente el pueblo morará en Sión, en Jerusalén; nunca mas llorarás; el que tiene misericordia se apiadará de ti; al oír la voz de tu clamor te responderá” (Is. 30:19).

¡Habrá privaciones! Habrá opresión de parte de Satanás, del mundo, de las circunstancias, pero Dios se manifestará en medio de su pueblo. La presencia del Señor será preciosa para ellos. “Bien que os dará el Señor pan de congoja y agua de angustia, con todo tu Maestro nunca mas te será quitado, sino que tus ojos verán a tu Maestro” (Is. 30:20).

Vendrá una palabra pura, clara y santa. Dios le va a dar revelación verdadera a este pueblo. ¡Ellos verán lo que otros no han visto! ¡Ellos serán guiados paso a paso por el Señor! Entonces no va a haber hambre de la Palabra de verdad, ni habrá necesidad de sermones en cintas, ni de lejanos seminarios. El Señor ya tiene en su lugar una fuerza de predicadores de santidad y arrepentimiento que están esperando la hora en que los cristianos estén listos para escuchar.

Estos predicadores ya no van a ser censurados, ni excluidos, se van a parar en la brecha y van a proclamar la Palabra santa y pura del Señor ante una nación que tiembla. “Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino; andad por él, y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda” (Is. 30:21).

¡Este pueblo derribara todos sus ídolos! ¡Ansiaran tanto tras el Señor, todos los ídolos tienen que irse! “Entonces profanarás la cubierta de tus esculturas de plata y la vestidura de tus imágenes fundidas de oro; las apartarás como trapo asqueroso. ¡Sal fuera!, les dirás” (Is. 30:22).

Ellos disfrutarán de su más grande ministerio cuando todo a su alrededor sea temor, fracaso y ruinas. “Y dará el Señor lluvia a tu sementera, cuando siembres la tierra, y dará pan abundante y sustancioso como fruto de la tierra. Tus ganados en aquel tiempo serán apacentados en extensos pastizales.” (Is. 30:23).

¡Alabado sea Dios! ¡Este remanente anhelante tendrá una cosecha gloriosa en el día de ruina y calamidad! ¡Ellos no van a estar huyendo o escondiéndose! Ellos oyeron el sonido de la trompeta y se prepararon. Se escondieron en Cristo y la hendidura de la roca.

En los últimos años, y ahora con más intensidad, ¡Dios ha estado y está preparando un pueblo que él va a llamar el día de la matanza! Ellos no van a ser sacudidos cuando todo sea sacudido por Dios. ¡Ellos tendrán esa quietud y fortaleza, van a tener su confianza en él!

¡Ellos no van a ser consumidos! ¡Ellos no se van a desanimar, ni estarán cabizbajos! ¡No habrá confusión en ellos! ¡Sabrán que Dios los ha preparado para esta hora! ¡Estarán bebiendo de los ríos de agua viva! “Y sobre todo monte alto y sobre todo collado elevado habrá ríos y corrientes de aguas en el día de la gran matanza, cuando caerán las torres” (Is 30:25).

¿Crees eso? En el día que Dios eche abajo todas las fortalezas en que confiaban los hombres y la iglesia apóstata, cuando comience la gran matanza de ministerios centrados en hombres, entonces, ¡su pueblo estará bebiendo de los manantiales de agua sobrenatural!

Pero lo mejor de todo es que estos santos heridos, pero confiados y anhelantes, entraran en la revelación más grande y brillante de Jesucristo que alguna vez fuera dada a la humanidad. “Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la del sol será siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que vendare Jehová la herida de su pueblo y curare la llaga que él causó” (Is. 30:26).

Cada día que reste antes del regreso de Cristo – ¡este pueblo arrepentido, confiado y anhelante lo contemplara con siempre creciente luz! Este cuerpo disfrutara una revelación de Jesucristo siete veces más intensa que todas las revelaciones pasadas. Nos encontraremos con él, como su novia, vestida con su brillantez.

Si este mensaje te asusta o te molesta – ¡es mejor que escudriñes tu corazón! Este no es un mensaje de condena o de tristeza para los vencedores. Aquellos que confían completamente en el Señor se regocijarán – ¡porque el día de nuestra redención se acerca!

¡Yo soy uno de los predicadores más animados del mundo! Casi no puedo contener mi gozo – ¡porque Dios está a punto de echar abajo, sacudir y arrancar todo lo que es del mundo y de la carne! ¡Santos – regocíjense conmigo!

No sé qué puede haberte producido este mensaje. No sé qué habrá pasado por tu interior, en tu corazón o en tu espíritu al oír estas palabras. Quizás has pensado que sí, que este es el mensaje exacto y puntual para este tiempo y habrás elaborado una excelente imagen de mí por este acierto.

Gracias, pero debo decirte que este mensaje, con pequeñas variaciones, fue predicado por David Wilkerson el día 7 de Mayo del año 1986. ¡Hace veintiséis años! ¿Qué hemos estado haciendo desde entonces, si ya había hombres que nos estaban advirtiendo sobre lo mismo que hoy estamos descubriendo?

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¿Qué Posibilidades Tengo?

(Hebreos 5: 5) = Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy.

(6) Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.

Recuerda que en él tenemos nuestro vivir, nuestra existencia, de manera que si el orden de la existencia de la nueva criatura, y acuérdate que no son muchas criatura, sino una nueva criatura, es un nuevo hombre, ¿Cuántos nuevos hombres hay en la tierra? Hay dos hombres; el primer hombre, Adán, el segundo hombre, Cristo. El primero, de la tierra; el segundo, del cielo. Hay dos hombres en la tierra, multimiebros hombres. O todos viven en Cristo, o todos mueren en Adán. Babilonia es el lugar en donde la gente anda confundida entre los dos.

Entonces andan en la iglesia tratando de mejorar a Adán. Andan en la iglesia tratando de madurar al viejo hombre, a perfeccionarlo. Si eso fuera posible, entonces el sacrificio de Cristo sería nulo. O sea que nosotros no podemos mejorar. La Palabra nos dice que quién de nosotros, por mejor voluntad que tenga, podrá añadir a su estatura un codo. Nos está dando una analogía natural y práctica. La gente crece todos los días, pero no por nuestro esfuerzo. ¿Cuántos de nosotros hemos crecido porque no nos gustaba ser pequeños?

O sea que la preocupación de tener poca estatura, no te va a añadir estatura. Porque si fuera así, todos tendríamos la estatura que nos gustaría tener, y me temo que nos pareceríamos a robots automáticos parejos e igualitos. Lo mismo es en la madurez del creyente. Nos está diciendo que la preocupación por tratar de madurar, no te madura. Luego te dice que consideres los lirios, que no trabajan, que no hacen nada, y están revestidos de gloria. Y es importante, porque el estado final de la casa de Dios es revestida de gloria. Sin embargo, el lirio no hizo nada para obtenerla, es otra analogía.

Hay ciertas cosas que están hechas que tenemos que entender que son nuestras, y que sólo se manifiestan cuando podamos vernos como Dios dice que somos. Para poder actuar en cada ocasión como realmente somos, y no como algunas circunstancias lo dictan. Cambiado el sacerdocio tiene que haber un cambio de ley. La ley, tal como lo hemos aprendido, es un código de existencia, es un código de vida. LA ley no son diez mandamientos en un templo, la ley es lo que rige tu vida sobre la tierra.

Entonces, cuando el sacerdocio cambia, todo lo que rige a ese sacerdocio, cambia también. Y esta gente que vivía bajo este hombre, vivía bajo ciertas leyes terrenales, supuestamente nosotros, tenemos que vivir bajo otras. Hay gente cruzando el Jordán. Podríamos decir que el intento de Dios de crear un nuevo sacerdocio, es crear algo que somos, y no algo que hacemos.

La creación de Dios es construir un ser, no hacer que un ser haga algo. Ministerio son tus interacciones con la vida cotidiana. La palabra ministrar significa servir. Servimos a Dios con nuestra existencia en el medio ambiente. Cada cual según la capacidad que Dios le ha entregado. Todos somos ministros competentes del Nuevo Pacto, dice la Palabra.

No me refiero a una posición eclesiástica. Fíjate que Dios creó al hombre para que el hombre gobernara, siempre y cuando él fuese gobernado por Dios. Pero ese gobierno que el hombre iba a tener, no era una posición política, sino una naturaleza, donde el hombre tiene gobierno propio. Dios tiene un propósito que es muy sencillo. El propósito de Dios, es el destino del hombre. Y el destino es lo que llamamos “el fin”.

Y el fin, vendría siendo una calidad o una cualidad de existencia. O sea que nuestro propósito es el objetivo de Dios. Hay gente que se pasa toda su vida tratando de averiguar cuál será la voluntad de Dios para su vida. Qué o cuál será mi ministerio. Qué es lo que yo tengo que hacer para Dios. Vivir. Porque tu destino es tu propósito, y tu propósito es tu destino. Y eso va cambiando de persona en persona.

La iglesia, en su forma organizacional, hablando de estructuras eclesiásticas, en la mayor parte de su sentido, es ideal al hombre. Repito: iglesia, en el vocabulario de Dios, es una calidad de existencia. Iglesia, en el vocabulario del hombre, es una organización. Y la iglesia de Dios está dentro y fuera de la organización. No me refiero a una denominación, me refiero a la organización eclesiástica global. Es sólo un modelo que puede producir iglesias, o puede producir anticristo.

La iglesia no es la institución, la iglesia es aquel que está en Cristo, apropiando los principios del nuevo hombre. O sea que hay una iglesia dentro de una iglesia. Iglesia, la primera palabra, organización. Iglesia, la segunda, los que han sido llamados por Dios. El Reino de Dios es más grande que la iglesia. ¡Y gracias a Dios porque eso es así!

Entonces, el hombre crea una organización, para tratar de educar a la iglesia. Para intentar madurar a la iglesia. Pero sólo Dios se hace iglesia. Iglesia, eklessia, es un cuerpo, un organismo en la tierra, es el nuevo hombre. Iglesia, la organización, son varias que pretenden instruir al nuevo hombre. Dios hace pacto con hombres, no con naciones ni con organizaciones.

A través de toda la Biblia tú puedes notar que Dios hace pacto con un hombre, no con una nación o con algún credo. Con un hombre. No hace pactos con sistemas religiosos. Hace pacto con el nuevo hombre. Escúchame bien con el espíritu; la iglesia organizada es producto de la caída del hombre, porque en el comienzo, Dios y el hombre tenían una comunión inmediata y no necesitaban un mediador.

El hombre oía a Dios con claridad, no era raro para él oír a Dios. No hacía falta un profeta, ¿Me explico? No hacía falta venir un domingo a que alguien nos instruya. Tenían la ley porque el hombre cayó y, al caer, comienza a vivir de afuera hacia adentro, en lugar de recibir de adentro hacia afuera.

Entonces, como recibe de afuera hacia adentro, hay que proveerle algo de afuera. La ley. Mira; es así, es así y así. Contrólate por todo esto. El problema es que las vidas no fueron creadas para ser controladas por cajas. Sin embargo, sí hay ley. Porque no existe la libertad sin ley. La libertad es producida por el entendimiento de tus parámetros. Si no entiendes tus parámetros, no eres libre.

Tiene que haber algo que marca aquello que está bien y aquello que está mal, para entonces sentirte libre en tus acciones. Muy importante. Dios crea al hombre, pone gobierno en él. El hombre cae de ese gobierno en desobediencia. El hombre crea una institución para ser instruido desde afuera hacia adentro. El problema que tenemos hoy, casi seis mil años después, es que honramos más a la organización que al creador.

Fue la razón por la cual la primera casa fue destruida por la venida de Cristo. Entonces el hombre forma una religión para justificar su inhabilidad para tener esa comunión con Dios que debía tener. Se sentía que no podía complacer a Dios. Pero recuerda que quien cae mentalmente es el hombre. El hombre no cayó a ninguna parte. Dios andaba en el huerto, y el que se andaba escondiendo era el hombre.

Entonces, la caída causa que vivamos en sensualismo. Esta palabra no es tan fea como suena. Porque sensualismo o sensualidad, significa “vivir con los cinco sentidos”, nada que ver con el sexo, aunque claro está, lo incluya. Dios quiere lo contrario, que vivamos de adentro hacia afuera. Déjame recordarte la historia de la creación.

Anota los siguientes proverbios, sentencias, pensamientos clásicos. 1) El destino del hombre, es el propósito de Dios. 2) El diseño del hombre, es el intento de Dios. Lo que Él desea tener. 3) La habilidad del hombre, es lo que Dios demanda. Lo único que Dios demanda. 4) La naturaleza del hombre, es el requisito de Dios. Yo creo que estos cuatro pensamientos responden la pregunta sin respuesta en todo el planeta Tierra: ¿Qué hacemos aquí?

El destino, es la finalidad, el objetivo, es la meta que Dios tiene. El destino. De manera que el destino del hombre es la meta de Dios. Me da la sensación que nosotros, en la iglesia, lo hemos pensado al revés. Siempre vamos donde Dios y buscamos qué es lo que tenemos que hacer para cumplir destino, cuando el propósito de Dios es tu destino.

O sea que tú jamás vas a ser mejor que cuando tú seas tú mismo. Y lo que hemos hecho en los círculos eclesiásticos, es tratar de cambiar a la gente. Realzamos lo que tú eres. Cambiarte, sería ir en contra de la naturaleza. Si el propósito de Dios es el objetivo, entonces esta es la razón para la creación del hombre. El propósito precede a la creación, Dios tiene un objetivo, luego crea al hombre, pone ciertas habilidades en él, para luego Él mismo demandarle esas habilidades, para que entonces, cuando el hombre comience a migrar, hacia lo que inevitablemente va a llegar a ser, Dios consigue su objetivo.

Yo quiero ampliar mi voz a través de todo el mundo cibernético, ese es mi propósito. Luego, creo un micrófono como el que ahora estoy usando, y un equipo con el cual puedo grabar todo esto y archivarlo en mi PC. Eso es el hombre. Y, le doy una naturaleza apropiada para que amplíe la voz. Ese es el requisito. Luego le doy la habilidad, todas las conexiones, para que eso sea una realidad, luego lo enciendo y demando de él lo que sólo él puede hacer. De manera que, tu destino, siempre cumple mi propósito. Porque te creé a ti para que cumplas el propósito para el cual fuiste creado.

El propósito viene en dos dimensiones, está individual y está corporal. El propósito corporal se compone del cumplimiento de cada propósito individual. Por eso cuando renguea o trastabilla uno, renguean y trastabillan dos o tres. Por eso es que hablamos de relaciones, y de alianzas y de compromisos, y de unidad y de esas otras cosas que la organización sí nos ha podido enseñar.

Otra analogía. Tú eres una semilla, y la organización es un matero que produce la tierra y el abono y luego lo sembramos ahí. Y si tú no te rebelas, la semilla produce lo que la semilla es. Pero si la organización no está al servicio de eso, quema inexorablemente esa semilla y no habrá valido la pena organizarse para nada.

El intento del creador, es el destino de la creación. El intento del creador, es el destino de su creación. No tienes otra alternativa. ¡Se cumple! Claro, no es preocupándonos quién va a crecer. ¿Quién de ustedes, por simple preocupación, podrá llegar a la estatura que Dios quiere? Nadie. El hijo crece, porque en su cuerpo está todo lo necesario para que él crezca. Inclusive, crece durmiendo. No es cuando está corriendo y jugando que él crece, es cuando está acostado y durmiendo. Por eso es que los niños pequeños deben dormir más que los ancianos.

Lo segundo que yo veo, en Génesis 1, es que Él dijo: hagamos al hombre a nuestra imagen, para que tenga gobierno sobre la intemperie, parafraseando. Recuerda: hay un propósito general y otro específico. Uno que es corporativo, y otro que es individual. Hagamos al hombre a nuestra imagen. Recuerda que hagamos el hombre a nuestra imagen, en Génesis 1:26-28, es la maqueta de Dios. Quiere hacer un hombre. Él comienza a hacer ese hombre en Génesis 2, para que este hombre se convierta en lo que Él tiene como destino para el hombre.

Pero al hombre le dice “lidera, gobierna la intemperie”. A eso lo podemos ver en varias tipologías, te doy como ejemplo a Abraham. Vemos que Dios hace una promesa a Abraham, y a su simiente. Luego usa a toda esa simiente, Israel, como una tipología, como una fotografía para nosotros. Israel, en el Antiguo Testamento, tipificaba la nación de Dios, como nosotros, hoy, como iglesia, tipificamos al pueblo de Dios. No sólo lo tipificamos, lo somos.

Israel tenía su gobierno, tenía su política y era reconocido como el centro de las naciones. Pero cada nación tenía su gobierno. Tenían sus partidos políticos, parafraseando en este 2012. Tenían sus reyes, tenían sus leyes. Porque los que tenían la ley era Israel, no era Samaria. Ellos tenían su gobierno y Dios tenía el suyo. Sin embargo, ellos eran gobierno entre las naciones. Pero lo eran en lo literal, ellos no mandaban a nadie.

Sin embargo, el mensaje del Reino, hoy, intenta poseer todas las posiciones de autoridad en la sociedad, de donde sacas el ejemplo. ¿Me explico? Eso me obliga a mí a entender que Israel, siendo gobierno de las naciones, sin ejercer gobierno político, nos habla de que es un gobierno diferente al que dios está exigiendo de nosotros.

Ellos eran reconocidos porque ellos tenían una sola forma de vivir en la tierra, mientras que los otros tenían varios dioses, varias creencias. Pero Israel tenía a Dios. Entonces, en su standard, estaba el gobierno de las naciones. Aunque Israel se encontrara en una condición peor que la de afuera. Dios todavía estaba ahí, no estaba con ellos.

Cristo tuvo una oportunidad en Juan 6 y Juan 12. Lo vinieron a buscar para hacerlo rey, literal, para darle un trono. Y Jesús se escondió, porque no era el propósito. El propósito no era apoderarse de la tierra políticamente. No es un Reino político, es un Reino espiritual. Eso no significa que la habilidad que el creador puso en ti no te permita ser un buen político, aunque personalmente tengo mis serias y grandes dudas al respecto, lo he dicho muchas veces.

¿Qué estamos haciendo? Estamos definiendo nuestro propósito para entender cómo actuar dentro de todas estas cosas. Por eso es que Él crea un nuevo hombre en la tierra. En Efesios 2: 14-15, lo vemos cuando dice que derriba la pared de enemistad haciendo de ambos un nuevo hombre. También lo vemos en 1 Corintios 15:45.

Ahora bien; si el propósito primero existe en la mente de Dios: ampliar la voz, y luego construye el aparato. Entonces dentro del aparato está la gracia necesaria para todas las audiencias y conferencias. Sean más fuertes o más débiles. Lo mismo funciona para diez o quince que para cinco mil. Si hay interferencia o un poquito más de crisis, igual funciona. Está equipado. Si aprendemos a lidiar correctamente en cada kairos de tu vida, existe.

Porque primero, Dios tenía un propósito, y luego te creó a ti para cumplirlo, con todas las cualidades necesarias para hacerlo. Siempre y cuando no seas controlado de afuera para adentro. Hay una gracia que reside en cada ser humano que se extrae de acuerdo con la necesidad de cada kairos. A veces es la situación la que desata esa habilidad, para que tú descubras que la tienes. Me gusta decir jocosamente que uno no salta una cerca de dos metros, a menos que no tengas a un Doberman arrojando dentelladas a tus tobillos. Tú no saltas dos metros de altura para distraerte. Piensas en muchas cosas antes de hacerlo.

La habilidad reside en nosotros, la gracia está allí. Y cuando llega la situación, hay una gracia para lidiar con ella. Ahora bien; la forma en que eso se desata, puede violar tus conceptos. O puede salirse de la caja. Porque el hombre fue creado para vivir de adentro para afuera y no en las cajas que el hombre creó para gobernarlo. Tenemos demasiados pre conceptos. No sabemos de dónde vienen, pero allí están. Entonces no podemos tener mejores actitudes por la simple razón que no podemos ver más allá de la situación, porque todavía vivimos de afuera para adentro.

En eso reside la sabiduría apostólica. Lo apostólico se define como el diseño interno, para construir de acuerdo con la realidad de Dios en cada estación en tu vida. Ver la infraestructura interna en cada situación, para construir en base a lo interno y no a lo externo. Salomón fue confrontado con dos mujeres y un niño. Su conclusión era: “cortemos al niño”. ¡Se salió de la caja! ¿Cómo se te ocurre cortar al niño? Preguntó a la madre, y así descubrió quién era la madre. Esa era sabiduría apostólica. Vio el diseño interno, y produjo la realidad que necesitaba en ese momento.

La próxima situación, no la lidió de la misma forma. No es por patrones. Vemos en la Biblia que, cuando había que cruzar cuerpos de agua, en una ocasión Dios demandaba que los sacerdotes tenían que quitarse las sandalias y pisar el agua, pero en otras Él demandó que Eliseo le diera con el manto, ¿Entiendes? Y en otra ocasión le dijo a Moisés que levantara la vara. Para el mismo problema, tres soluciones diferentes.

Pero si tenemos una caja, te quedas con la vara levantada para cruzar el Jordán, y la vara no funciona en el Jordán. Entonces dices: ¿Dónde está Dios? ¿Por qué a mí no me suceden las mismas cosas que les suceden a otros? No es la vara. Entonces tenemos, dentro de nosotros, la habilidad para cruzar los medios ambientes con el gobierno inherente que reside en nosotros.

Nuestros ojos tienen, entonces, que enfocar la demanda del tiempo. ¿Qué hace falta hoy? ¿Qué habilidad hace falta, hoy, para desarrollar y maximizar lo que nosotros traemos adentro? Recuerda, el destino es una calidad de existencia. Entonces, es más importante cómo nosotros actuamos dentro de la situación, que qué acontece con la situación.

Siempre me viene a la memoria Hebreos capítulo 11, donde dice que todos esos hombres obtuvieron buen testimonio, y ninguno terminó. Todos murieron sin obtener la promesa. Pero obtuvieron buen testimonio. Entonces, Dios no está otorgando premios por logros. Esto es para que descanses, no para que no trabajes.

El logro se consigue en el descanso, porque es en Dios. Esto requiere un concepto distinto de la vida. Vamos a verlo. Un verdadero cambio, es un ajuste interno. Si vamos a cambiar las leyes por las cuales nos regimos, entonces estamos hablando de ajustes internos, que se traducen eventualmente, en la forma en que vivimos y hablamos, las prioridades que tenemos, a qué nos sometemos.

El Reino no es un mensaje que incluye o anula el rapto. No tiene nada que ver con el futuro. Ser profético no es la habilidad de profetizar, o de ministrar proféticamente en una iglesia. Y ser apóstol, no es una posición. Son gracias que Dios nos da, para vivir adecuadamente en la sociedad. Y hasta que no aprendamos a usar lo que Dios nos da en toda nuestra vida, lo que podamos hacer en una iglesia no importa nada. Estas son dimensiones de Dios que determinan la estructura de tu vida, y cómo tú te relacionas en los diferentes tiempos en los cuales vives. Es esa la forma en que tenemos que ver estas cosas.

(1 Samuel 10: 1) = Tomando entonces Samuel una redoma de aceite, la derramó sobre su cabeza, y lo besó, y le dijo: ¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel?

(2) Hoy, después que te hayas apartado de mí, hallarás dos hombres junto al sepulcro de Raquel, en el territorio de Benjamín, en Selsa, los cuales te dirán: Las asnas que habías ido a buscar se han hallado; tu padre ha dejado ya de inquietarse por las asnas; y está afligido por vosotros, diciendo: ¿Qué haré acerca de mi hijo?

(3) Y luego que de allí sigas más adelante, y llegues a la encina de Tabor, te saldrán al encuentro tres hombres que suben a Dios en Bet-el, llevando uno tres cabritos, otros tres tortas de pan, y el tercero una vasija de vino; (Esto representa la muerte de Cristo, y es la muerte y el entendimiento de Cristo lo que nos lleva a la plenitud que estamos buscando); (4) los cuales, luego que te hayan saludado, te darán dos panes, los que tomarás de mano de ellos. (Este es mi cuerpo, que por ustedes está quebrado. Panes, la muerte)

(5) Después de esto llegarás al collado de Dios donde está la guarnición de los filisteos; (Cuando cruzas el Jordán, empieza la guerra. Dios nos promete que habrá crisis. Él dice: cuando venga la tribulación, cuando venga la aflicción. El siembra la semilla, él prepara todo, él decreta, él hace todo lo que tiene que hacer, y después te dice: cuando venga la aflicción. No dice “si viene”, sino cuando venga. Aprende lo que es la muerte de Dios. TE acercas al collado de Dios, los filisteos); y cuando entres allá en la ciudad encontrarás una compañía de profetas (Nota que entras a la ciudad e ignoras a los filisteos. Cuando llegues al collado, ahí están los filisteos, coma, cuando entres a la ciudad. ¿Y los filisteos? Fíjate que Dios nunca dice que no puedas entrar. Es que Él, antes de crear, acondicionó a la persona para llegar. Y se sienta a descansar, Él no está preocupado, Él sabe que tú terminas. Quien no lo sabe eres tú. Por eso es que Él puede profetizarte tu futuro, porque antes de hacerte, determinó que terminarías. Y Él no comienza nada que no pueda terminar) que descienden del lugar alto, y delante de ellos salterio, pandero, flauta y arpa, y ellos profetizando.

(6) Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre.

Quiero darte algunos principios rápidos. Lo primero que quiero que veas, es que hay un lugar más allá de tu presente. Hay un capítulo después del presente capítulo de tu vida. Eso me trae al segundo principio: no podemos estar anclados con el éxito presente.

Nota el orden de los sucesos en el ungimiento de Saúl hasta que él es transformado en otro hombre. Él salió en busca de unas asnas. Propósito: buscar las asnas. En el camino, es interrumpido por alguien que le dice: las asnas se encontraron. Ahí mismo cambió tu propósito. “¡No! ¡Es que yo tengo que seguir!” Encontraron las asnas. Ya tu papá no anda preocupado por las asnas, anda preocupado por ti que sigues buscando las asnas. ¡Si ya las encontraron! El propósito cambió, y tú has seguido con el mismo rumbo. Anda buscando las asnas, pero ya las encontramos.

Gente anclada en una cosa, que no se da cuenta cuando cambia la configuración y eso demanda que tú hagas ajustes. ¡Es que Dios me prometió! – ¡Encontraron las asnas! Ahora Dios está preocupado por tu jornada, no por las asnas. Porque en el momento en que tu jornada se desvió del propósito, estás mal por mejor que sea tu intención.

Luego te encuentras con unos hombres que hablan de alianza, y luego vemos la milicia espiritual, pero vemos que todo este proceso en la vida de Saúl, es para que él sea mudado en otro hombre, que en éste relato, es tipificado en que él logra ser relativo con la gente que estaba al otro lado del monte. Profetizaba con ellos. Cuando él empezó, él no profetizaba, pero cuando llegó, era un hombre relativo al lugar que llegó.

Tú no puedes entrar a la próxima fase hasta que no conviertas tu naturaleza. Tú tienes que tener la naturaleza que se requiere para la próxima fase para aspirar a entrar en ella. Vamos a decirlo más sencillo: Si no te gradúas en el nivel secundario, no tienes lo necesario para entrar en la universidad. Tienes que tener el fundamento de la próxima fase.

Un cambio es ocasionado por el propósito de tener relatividad. El cambio no se hace porque sí, ni por sencillamente cambiar. Yo cambio porque quiero ser relativo al tiempo presente. Si ya soy relativo, no necesito cambiar. Si lo que estoy haciendo todavía tiene vigencia, sigamos adelante. Ahora bien; si por el contrario todo dejó de funcionar, entonces cambia.

Si el éxito presente no garantiza la demanda del futuro inmediato, un cambio es inevitable. Pero un cambio, -entiende- es un ajuste interno, no modificar algunas cosas externas. Es un ajuste de conceptos que cambia de inmediato todo lo que haces, aun lo que hace mil años que se venía haciendo así. Y no sólo en la iglesia, también en la vida.

De manera que no nos podemos identificar alegremente con un mover o con otro mover, con un mensaje o con otro mensaje. No se trata de eso. Se trata de migrar constantemente. Nota que Saúl es convertido en otro hombre, no por un mover sobrenatural de Dios, sino por obediencia a la palabra.

Samuel le dijo: cuando llegues aquí, te vas a encontrar con ese problema. Cruza. Cuando llegues allá, vas a ver eso. Hazlo. Continua. Obedeciendo la palabra, llegó a ser mudado en otro hombre. Mira Zacarías 10, mensaje antiguo para nosotros que lo hemos estudiado. Vamos a ver unos principios ahí.

(Zacarías 10: 1) = Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno.

(2) Porque los terafines (Que eran unas estatuillas de dioses domésticos que no representaban a una deidad en particular) han dado vanos oráculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo; por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor.

(3) Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré a los jefes; pero Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y los pondrá como su caballo de honor en la guerra.

De Ovejas a Caballos de Honor. Así se titulaba un mensaje de un tremendo siervo del Señor que escuché hace más de quince años y jamás olvidé. La oveja come a ras de tierra, a ras de piso. El caballo escarba, y escarba, y busca más, quiere más. Uno de los símbolos.

Este es el tipo de cambio que Dios está buscando. No es uno constante con las genéticas terrenales. Las ovejas nunca se convierten en caballos. Es un cambio tectónico. De la estructura central de la corteza terrestre. No hay ninguna mutación zoológica natural para que una oveja se convierta en un caballo. Pero así de drástico es el cambio que surge en nosotros, cuando en verdad sabemos presenciar, recibir y aceptar verdaderas visitaciones de Dios.

Dios dice: Y bien; la organización no lo puede hacer porque tienen sueños vanos, hay terafines mentirosos, y mejor que no siga indagando demasiado ahí. Pero yo, -dice el Señor- iré a visitar al pueblo. Y cuando lo haga no van a caerse en medio de risas, temblores o somnolencias. Va a haber una mutación extraña.

Si hacemos un estudio de las características de una oveja, y las comparamos con las características de un caballo de honor, estamos hablando nada menos que de cobardes convertidos en valientes. De gente básicamente inútil a un caballo de honor, que cuando ve la lanza del enemigo, corre hacia ella. No huye.

Una oveja se cae y no la puedes hacer poner de pie. El caballo de honor, muere de pie. O sea que estamos hablando de unos cambios internos, que son producidos cuando estamos viendo en la palabra lo correcto. Cuando lo vemos como un lindo mensaje, me temo que no entendiste nada. La revelación trae dolor.

Poder encontrar un enfoque para una escritura que te lleve a elaborar un mensaje atractivo y, al mismo tiempo, pleno en alimento espiritual, es algo que te acarrea felicitaciones y reconocimientos, pero también es algo que todos o casi todos podemos hacer con algo de dedicación y estudio.

Tener una revelación, en cambio, es algo totalmente distinto. Recibir una revelación de Dios auténtica, genuina y contundente, cambiará tu vida de tal manera que desde ese momento jamás podrás volver a ser el mismo que eras antes de recibirla.

A nosotros ya no nos impresiona lo profundo que podamos predicar o qué lindo lo que pudo extraer ese hermano de una palabra que yo no había visto. Para nosotros eso es normal. Son ministerios de revelación. No estamos jugando a la iglesia.

Lo que sí nos sigue impactando, y mucho, es cuando la gente lo recibe de la manera correcta, lo acepta, lo cree, lo pone por obra y, cuando nos volvemos a encontrar, los hallamos diferentes y más crecidos. Eso sí que sigue sorprendiendo y gratificando mucho. De hecho yo lo vivo por correo, porque me doy cuenta claramente cuando alguien ha cambiado algo por dentro. Por lo que escribe, simplemente.

Es un nivel de transformación que Dios está trayendo en nuestro medio. A eso es a lo que yo le quisiera llamar “la Reforma”. No a un mover que cambia los bancos por butacas o los antiguos púlpitos de madera lustrada por flamantes de cristal transparente.

No un mover que cambia el estilo del mensaje, sino un mover que reforma nuestros conceptos de cómo se debe vivir nuestra vida sobre la tierra. Y hasta que eso no suceda, no habrá próxima estación, próxima fase.

Quiero hablar de lo que el remanente verdaderamente es. Porque pensamos que un remanente es un residuo, y no lo es. Remanente es una calidad de existencia, no una cantidad. Dice la palabra que el Señor visitará la iglesia.

¡Pero ya lo hizo! ‘¡Nosotros estamos en Él, y Él está en nosotros! No se trata de un mover en donde vienen una serie de ministros itinerantes de visita y nos introducen en algo que nunca habíamos hecho. Es un nuevo concepto que nos permite aceptar cosas que antes no aceptábamos.

Entonces, Dios se mueve con frescura en nosotros, porque ahora está lidiando con otras áreas que antes nuestros conceptos no le permitían. Un mover de Dios en nosotros. No es una actividad eclesiástica nueva, es un mover de Dios en nuestra vida.

Entonces, Dios sólo viene para hacer cambios profundos, transformaciones internas. Viene para tratar con nuestro entendimiento presente, nuestras expresiones de la vida. Así es que llegamos al próximo nivel.

Él está tras el epicentro, aquello que te hace hacer prioridades, y produce una transformación que trae relatividad a tu vida. Tú ya conoces la palabra paqad. Muy importante, ¿entendiste ese principio? Porque una de las cualidades que produce el caballo de honor, es el coraje.

No sé si sólo puedo dejarlo en coraje, o debo añadirle valentía, denuedo u osadía. Algo como mayor a estar enojado. Imparable, sería en Argentina; incontenible. Hay algunas armas que vienen en contra de nosotros, para que lo que Dios quiere que nosotros tengamos, no suceda.

En este caso, la osadía que es necesaria para vivir en los tiempos presentes. Coraje. Esa determinación que no te importa lo que pueda pasar. De alguna manera, tú cambias lo que tienes que cambiar aquí, pero sigues. Es una cosa que no te detiene.

Lo primero que viene, es la intimidación, el temor. En toda la Biblia, el temor es usado para detener la edificación de Dios. Nos da temor que la iglesia se reduzca en número. Nos da temor que ciertos líderes no aprueben nuestro mensaje. Temor. Consciente o inconscientemente, temor es temor.

Y siempre que en la Biblia aparece el temor, está rodeado de un detenimiento de la edificación. Sea a través de Tobías y Sanbalat o de quien sea, siempre hay un paro en la edificación. Tenemos un ejemplo en el primer libro de Samuel capítulo 15:35 hasta 16:7, de Saúl a David.

Allí Dios dice que no mire la apariencia, cuanta gente tienes, o hasta dónde ha llegado su nombre en la tierra. La reforma, o los valores del nuevo hombre, están basados en diferentes valores. No medimos con la misma vara.

Tener fuerza o una iglesia fuerte, hoy, de ninguna manera es sinónimo de un templo repleto de personas. No lo tiene que ser. Eso es un principio universal. También es cierto de las empresas. Hay gente millonaria con modestas oficinas en sus casas. Y hay gente que tiene mil miembros y está en bancarrota.

Antes, una compañía fuerte era una que tenía muchos empleados. Hoy ya no es así. Es más: te podría decir que es todo lo contrario. Mientras más empleados tiene, menos informatizada está, menos tecnología posee y menor avance registra.

Los conceptos siguen cambiando. Todo el mundo quería elegir a Saúl, porque era más alto, más guapo. Tenía todas las cualidades de un líder. En cambio David era poco más que un mocoso. Y además olía a ovejas, que será muy romántico pero no demasiado agradable.

O sea que seguir a David, casi lindaba con el ridículo. Cuando la gente seguía a David, David era poco menos que un prófugo del sistema establecido. No tenía nada que ofrecer y andaba escondido en una cueva.

Quiero que leas claramente, que cuando las transiciones comienzan a venir, lo que Dios está edificando, nunca viene a través del concepto establecido. Siempre es algo nuevo. Y tenemos que estar a la expectativa y en correcta perspectiva.

Muchos tenemos la buena intención y cruzamos, y entonces nos ponemos como dudando si habremos hecho lo correcto o no. Vamos a seguir, pero… ¿será esto? ¿Cómo puede ser que no crecen nada? ¿Y cómo yo estoy notan do que…?

En algún área todavía estamos midiendo, tenemos los conceptos, estamos buscando el éxito del previo mover. Entonces no podemos ver lo que Dios está haciendo en el de hoy. En la reforma, los valores son diferentes.

Tenemos el ejemplo en 1 Crónicas capítulo 12, versículos 1 y 2, donde la gente se unía a David mientras que todavía él era un fugitivo. ¿Quién podría unirse a alguien si es un fugitivo? Y la palabra dice que los que se unen a David, eran capitanes de cien y capitanes de cincuenta.

O sea que era gente que tenía poder, que podía valerse por sí misma, pero en lugar de eso se aliaron a él porque entendieron cuál era el propósito de Dios con la vida de David. Tenemos otro ejemplo en la vida de Ruth y de Noemí. Tu Dios será mi Dios, tu pueblo será mi pueblo, y yo seré enterrada donde tú seas enterrada. Y que Dios me trate severamente si algo que no sea la muerte nos separa.

Noemí no tenía nada que ofrecerle a Ruth. ¿Cómo es que ella va a entrar en una alianza más allá de lo que la ley exige, cuando Noemí no tenía nada para ofrecerle? Pero Noemí era el eslabón de Booz. Que le dio todo a Ruth. Tú ya conoces la historia. ¿Cómo podía ella saber eso?

Es que a veces andamos buscando cosas en ciertos lugares ¡Y no es ahí! Ella se une a algo que parece que va rumbo al fracaso. Tiene que ser que esta gente pudo ver valores espirituales conectados con esa otra gente, que podían desarrollar el destino en ellos.

Algo vio Ruth en Noemí que la hizo pensar que ella podía darle algo que la desarrollara en donde ella tenía que llegar. Algo de ella. No eran sus influencias naturales, porque no tenía ninguna. No era algo que ella tuviera que pudiera mejorar el ministerio de Ruth. ¡Ella no tenía nada! Sin embargo, algo vio ella en las cualidades de Noemí que la hizo decir que, si se pegaba allí, iba a poder llegar adonde tenía que ir. Y así fue.

Es más; por el hecho de su unidad, estaba invitando peligro a su vida. Cuando se pegaron a David, siendo David un fugitivo, estaban invitando problemas a sus vidas. Cuando se pegaron con Noemí que volvía a su ciudad, donde no podía ser aceptada porque venía con una que no era cristiana, y que hasta la décima generación iban a ser malditos, estaban invitando legalmente problemas a su vida.

O sea que, si lo vemos desde lo natural, ¡Estamos locos! ¿Cómo se te ocurre? ¿NO tienes en cuenta las consecuencias que te va a traer aliarte con alguien que la iglesia margina? Así andamos hoy, ¿No te parece? Porque no los margina “la iglesia”, lo marginan ciertos líderes preocupados por sus privilegios y negocios. La naturaleza de esa unidad, era un compromiso puro, más allá de aquello que se veía en lo natural. David, o Noemí, ambos llegaron a la plenitud de su expresión.

(Romanos 16: 3) = Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús, (4) que expusieron su vida por mí; a los cuales no sólo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles.

Es importante que puedas notar que toda esta gente no solamente daba algunas clases bíblicas los martes, sino que expusieron sus vidas por alguien que estaba perseguido por la iglesia. Nota que cada vez que Dios hace las cosas, algo se produce.

Mira el ambiente en el que te encuentras. A veces nos sentimos siendo tremendamente perseguidos, en otras ocasiones nos sentimos como parte del remanente santo, a veces nos sentimos muy bendecidos. Quiero que abras los ojos y veas que todo lo que Dios hizo, lo hizo así. De ese modo indudablemente vas a tener un concepto diferente, y que aquello que Dios ha colocado en ti para este tiempo, germine, nazca, florezca y de fruto al ciento por uno. Otro ejemplo.

(Deuteronomio 11: 2) = Y comprended hoy, porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza, su mano poderosa, y su brazo extendido, (3) y sus señales, y sus obras que hizo en medio de Egipto a Faraón rey de Egipto, y a toda su tierra; (4) y lo que hizo al ejército de Egipto, a sus caballos y a sus carros; cómo precipitó las aguas del mar Rojo sobre ellos, cuando venían tras vosotros y Jehová los destruyó hasta hoy; (5) y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis llegado a este lugar;

(Verso 7) = Mas vuestros ojos han visto todas las grandes obras que Jehová ha hecho.

(8) Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos, y entréis y poseáis la tierra a la cual pasáis para tomarla;

Nota que hubo un método de Dios para tratar con la gente hasta un lugar, y luego hay otros mandamientos para entrar a un próximo lugar. Y a veces nos cuesta desatarnos de algunas formas en que Dios trata con nosotros. Vamos a verlo de otra manera, la palabra coraje.

La palabra chazaq. Tiene varias definiciones, en el Salmo 27:14, donde dice esfuérzate, significa fuerte. En Isaías 35:4, donde dice esforzaos, habla de fortalecer las manos caídas. En Éxodo 9:12 dice que endureció el corazón de Faraón. Endurecer, chazaq. En Deuteronomio 12:23 dice: sé seguro, chazaq, ten por certeza, chazaq. La misma palabra que significa fortaleza, significa endurecer, significa estar seguro. En 2 Reyes 12:7-8, significa reparar.

Si concluimos con todas esas definiciones, es una actitud en la cual puedes darle en la cara, o tratar con cualquier cosa reconocida como peligrosa, diferente o dolorosa, sin desviarte de tu rumbo. Es una actitud que encara todo aquello que los demás consideran difícil, imposible o doloroso, y hacerlo con ganas.

Chazaq. Esa actitud, sólo emana de ti, en ciertas condiciones. Muchas veces, en medio del temor. ¿Cuántos saben que los héroes de guerra nacen del mismo temor que produce la guerra? Dan un alarido y hacen lo que no sabían que podían hacer. El día que le dan la medalla la miran incrédulos y piensan: ¿Yo hice eso? ¡Si estaba muerto de terror! Por eso.

A veces, las circunstancias nos obligan a actuar de ciertas formas y uno se atreve a hacer lo imposible. Pero este es un ingrediente activo de la fe, porque la fe sin coraje no funciona. Es una cualidad interna de no temer. Preocupaciones, tenemos todos, pero ya angustias extremas ya es diferente.

La razón por la cual el coraje es necesario, es porque en nuestras vidas siempre habrá oposición, habrá subes y bajas de varios asuntos, habrá un nivel claro de persecución, habrá acusación, stress o aflicción.

Todo esto9 lo promete la palabra en mateo 24, cuando estamos transicionando. Vendrán tiempos difíciles y etc.tc.etc. Eso no es porque eres tú o porque estás en un ministerio, o porque tenemos un mensaje. Esto es en la tierra. Mientras tú vivas en la tierra, esta es una realidad.

Es que a veces pensamos: “¡Pero bueno, si no fuera que ando con este mensaje!” Ni lo sueñes, es global. No tienes que estar en la iglesia para sentir las presiones que este mundo va a prodigarte. Es una situación muy necesaria. Dice Mateo 13 que cuando venga la persecución por causa de la palabra, necesitas esto.

Tenemos que abandonar de nuestras mentes el concepto de que el cristianismo es una paz y una felicidad más cercanas a la utopía que a la realidad. Ya sé que cantamos eso y nos sentimos bárbaro cuando estamos todos juntos, pero ser creyentes no es tener una vida color de rosa.

Lo que sí produce el cristianismo, es el traernos ciertas convicciones que nos ayudan a vivir mejor en la tierra. Pero vives en el mismo planeta, y no podemos vivir en negación. Debo estar consciente y vencer, tener gobierno.

Cristianismo no es algo descansado, relajado, donde no hay temores. Eso es algo común en todos los círculos eclesiásticos. Mira la vida de María, en Lucas 1:26-38. ¿Qué posibilidades tenía María de que su llamado fuera maximizado? Era una simple señorita en un pueblo religioso, donde los fariseos tenían el derecho de agarrarla a pedradas en las puertas de la ciudad por haberla hallado embarazada fuera del matrimonio. ¿Qué posibilidades tenía ella de poder cumplir su propósito? ¡Ninguno!

Lo cumplió. Dios no vino a ella a pedirle permiso, le dijo: tendrás. ¿Qué posibilidades tenía ella de que el marido la aceptara? Estaba casada, ya. ¿Qué posibilidades tenía ella de mantener esa simiente viva? ¿O de vivir una vida feliz, cuando todo el mundo cuestionaba el nacimiento de su hijo?

En un tiempo donde eso no se hacía. Ahora dime: nace Jesús en una región dominada por el Imperio Romano, ¿Qué posibilidades tiene este niño, todavía en pañales, de que llegue a la cruz, cuando todo el Imperio lo anda buscando para liquidarlo ya mismo?

¡Mataron a todos los niños de dos años para abajo! ¿Qué posibilidades tenía él de llegar a su destino? Para mí, más que para ti, ninguna. Pero llegó. No como la gente pensó que iba a llegar. Dios nunca corrigió la cuestión del parto de María. Murió con la incógnita. Pero llegó.

Hasta el día de la muerte de Jesús, le decían: ¡Bastardo! Pero nos libró. No corrigió el concepto para que tú te sintieras más a gusto con una historia más elegante. No era importante. ¡Señor! ¡Mi reputación! ¿Y la mía? No la corrigió porque no se trataba de lo externo. Se trataba de algo más allá que Dios estaba obrando por nuestra obediencia.

Jesús de Nazaret. ¿Qué puede salir de bueno de ese lugar? ¡Nada! Ni siquiera lo pusieron en la metrópoli. ¡Nazaret! Para que no hubiera la economía que necesitaba, para que no hubiera los medios de transporte. Lo hizo un bastardo y lo escondió en la tierra del enemigo. ¡Te reprendo, Satanás! ¡¡Era Dios!!

Y todo esto a la obediencia de un hombre que aparece una sola vez en la Biblia, que tuvo un sueño: José. Para que todo el plan de Dios cuelgue de un sueño de un tal: José. Más allá de lo que nosotros podemos percibir, Dios todavía está.

¿Qué posibilidades tenía si Herodes lo andaba buscando, y tenía todo el poder para matarlo? ¿Qué tenía él? ¡Ah, déjame ver! Él tenía, en primer lugar, un diseño. En segundo lugar, tenía una habilidad, en tercer término, tenía un destino. En cuarto lugar, una naturaleza.

La de Jesús, era la del Reino personificado. Era la vida del Padre expresada. Era el dominio de Dios encarnado, y era el gobierno de Dios en forma visible. Los mismos cuatro principios. Eso era lo único que él tenía.

No tenía dominio sobre la política. No tenía dominio sobre las finanzas. No tenía dominio sobre ninguna de las autoridades. Y no pertenecía al mundo eclesiástico. Pero cedió a los trabajos del Padre, en su espíritu, en contra del desafío, y lo logró.

Luego, él mismo dice que va a construir una iglesia, y se va. ¡Eh! ¡No te vayas! ¿No ibas a edificar algo? – Ahí te dejo a los muchachos. ¿Los muchachos? ¿Qué muchachos? Los discípulos. Los doce. Obsérvalos. En Mateo 28, dudando, en Marcos 16, llenos de incredulidad, en Lucas 24, místicos y atemorizados, en Juan 21, con rumores y chismes. Había ahí un incrédulo que por un momento había confiado y se preguntó: ¿Qué posibilidades hay de edificar algo con estos payasos espirituales? Construyeron el Reino de Dios.

Ninguna. Especialmente fuera del sistema. Ellos mismos no creían en la resurrección. ¡Tan bueno que era, se nos fue! ¡No entendieron nada! Y Dios se fue y dijo: Ahí la van a hacer. ¿Qué te estoy enseñando? Que todo lo que Dios hizo, lo hizo a través de la gente que creó, y a la que ya le había puesto lo necesario para cada etapa de su vida.

Ellos murieron con él. ¡Murieron! Y claro, si Dios no les dijo que no iban a morir, les dijo que iban a hacer lo que tenían que hacer. Es que tenemos conceptos respecto a que, si estamos haciendo lo correcto, todo nos va a ir color de rosa. No medimos el éxito así. Ya no.

¿Qué posibilidades había de que esta gente cumpliera su comisión? No era un grupo demasiado prometedor, no es cierto? Es más; ese grupo en nuestros círculos religiosos, jamás sería designados por el más mediocre de los pastores ni para cuidar la puerta.

Estamos hablando de los doce apóstoles, no sé si te diste cuenta. Luego dicen que nosotros vamos a llevar este evangelio hasta el fin del mundo. ¡Nosotros! ¿Estaría cuerdo? ¿Qué posibilidades tenemos de hacer eso? La misma que ellos, ninguna.

Excepto que dentro de nosotros hay lo necesario, más allá de lo que tú entiendas, Dios está trabajando. ¿Qué posibilidades tenía Abraham de ser padre de multitudes con el cuchillo en el aire? Ninguna. Primero tuvo que vencer su cuerpo muerto con su creencia, y luego tuvo que alzar un cuchillo ante su propia promesa. ¿Qué posibilidades había cuando ese cuchillo estaba en el aire? ¿Qué sabía él que iba a aparecer el sustituto?

Si no levanta el cuchillo, no aparece. ¿Qué oportunidad tenían los judíos en el día de Ester? Una señorita que se atrevió, en tiempo en que había un complot en contra de los judíos, a hacer presencia ante el rey, sin que el rey extendiera su cetro. ¿Qué posibilidades tenían los judíos de que nadie muriera, allí, junto con la niña? Ninguna.

Pero vencieron. Ese día el cetro hizo algo en contra de la costumbre. Es que detrás de toda esta palabra hay un Dios de poder, ¿Entiendes? ¿Qué posibilidades tenían? Ninguna. ¿Y Bartimeo? ¡Jesús! ¡Hijo de David! ¡Cállate! ¡Molestas al maestro! ¿Qué posibilidades tenía el que menos condiciones físicas tenía, de alcanzar al que todos andaban buscando? Ninguna.

Sin embargo, el Señor vino donde estaba él. ¿Qué utilizó para lograr eso? Una boca bien grande que tenía y un deseo incontenible. Tenacidad y coraje. ¿Qué posibilidades hay que nosotros podamos cambiar nuestros conceptos internos, y poder darle a la gente la posibilidad de librarse de sus fortalezas mentales que los mantienen ciegos? Ninguna. Pero se puede.

Quizás no sea como la gente cree, pero se puede. Hay una razón para que el coraje exista, y es para romper. Tenemos que aprender a discernir la diferencia entre ceder y militar. Yo creo que en muchas de estas ocasiones, estamos militando en contra del Espíritu de Dios. Y Dios, lo que quiere, es que descansemos en Él, y dejemos que cambie algunas cosas en nosotros.

En Hebreos 4, la palabra nos promete que hay un descanso para el creyente. Katapausis, es la palabra para descanso. Significa una morada espiritual y denota estar en Cristo. Si estás en Cristo y no descansas, es porque todavía estás razonando demasiado.

Hebreos nos promete que hay una posibilidad de entrar en ese descanso. Nosotros luchamos contra muchas cosas. Sin embargo, el simple hecho de identificarte con estos mensajes habla de una fortaleza interna que hay en ti que no hay en otros.

Pero a veces no luchamos contra la complacencia o la pasividad. A veces no luchamos contra el temor, son cosas que aparentemente son pasivas, pero son muy activas en su propósito en contra de tu destino. Cuando viene algo en contra de nosotros reaccionamos rápidamente, pero cuando algo es pasivo y nos da pena, aunque venga del mismo lugar no lo peleamos.

Entiende esto: la verdadera paz, nunca es independiente de la guerra. La verdadera paz, siempre es producida por la guerra. Porque paz es el resultado de resolver un conflicto. Pasividad, mientras, no es paz. Pasividad es el resultado de ignorancia, temor y timidez.

No podemos ser pasivos mientras estamos acompañando a gente con expectativas futuras que son falsas. Un espíritu cultural en la iglesia que no es de Dios. Fundamentos doctrinales que son de error. O confusiones babilónicas en nuestras mentes. Tenemos que salir de ahí.

(Lucas 1: 16) = Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.

(17) E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

Recuerden que Juan el Bautista representa la reforma que nos trae del viejo al nuevo tiempo. Dice que eso funciona en el espíritu y el poder de Elías, el cual se encuentra en 1 Reyes 18. Dice que Elías vuelve el corazón de la nación de Israel a Dios, cuando confronta a cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, ya conoces la historia.

Esta es la tecnología por la cual la reforma se extiende en nuestras mentes. Debemos confrontar todo lo que es una falsificación de la verdad, o del propósito de la mano. En Lucas 1:16 y 17 nos dice que la preparación del pueblo consiste en cambiar conceptos y la revelación mental que le revelará estar en desobediencia a la sabiduría de los justos.

En otras palabras: la sabiduría nunca está con la popularidad o las mayorías. Entiende, esto es ilustrado claramente en la historia de Elías, cuatrocientos cincuenta profetas contra uno, todos estaban mal. Muchas veces debemos caminar por encima de la opinión común para poder entrar en la verdadera mentalidad del Espíritu.

¿Qué dijo Pedro? ¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente! Se tuvo que elevar por encima de lo que pensaban u opinaban todos los que se sumaban para preguntar junto con Él, ¿Quién dicen los hombres que el Hijo del Hombre es?

Nadie se había atrevido a decir una cosa así, especialmente sin escuela. ¡No! ¡Déjalos que digan lo que quieran, tú eres el Cristo y punto! Esto no proviene del sistema. Se eleva por encima de la opinión común, y dice: tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Y es sobre ese tipo de pensamiento, sobre ese tipo de actitud, sobre ese tipo de revelaciones que yo estoy construyendo la iglesia. No sobre la opinión común, aunque tenga escuela y mayoría. Recuerda: la iglesia, o la iglesia. Y no estoy hablando de una organización, estoy hablando de ser en Cristo.

Entrar en la verdadera mentalidad del Espíritu en cualquier circunstancia, estar listo o relativo a la operación de sabiduría en nuestro camino en la tierra. De manera que la sabiduría se revela cada día en nuestra vida, en como operamos.

Cuatrocientos cincuenta profetas. Todos tenían un concepto. Elías lo vio diferente. El segundo punto que yo veo en el poder de Elías, es el poder de Dios presente. El primer punto es el que te termino de dar, llámale el espíritu y el poder de Elías. Número dos: el poder de Dios en el día presente.

(1 Reyes 18: 36) = Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.

Primero: Dios no le dijo que hiciera nada. Búscalo, ahí está. Dios no le dijo que hiciera esto, aquello o lo otro y que Él iba a estar con él protegiéndolo o respaldándolo. El celo de este hombre se levanta cuando ve que algo está equivocado, y comienza a representar a Dios en una situación.

¿En qué situación? ¡Ah, no lo sé! Tú, en la tuya, tú también, en la tuya, yo en la mía. “¡Dios! ¡Tú eres el Dios de Abraham, de Isaac, de Israel, pero en esta situación, oh Dios, yo soy tu representante!” ¡En esta situación, mando yo!

Este reformador no está contento esperando que venga un avivamiento futuro, sino que pone una demanda en Dios y en el pueblo, en el día en que vive. Y exige que se manifiesten las cosas, ahora. Él quiere que el pueblo se dé cuenta que Dios está vivo y es real, hoy. Esto habla fuertemente de la cercanía de Dios en nuestra vida diaria.

Muchas veces delegamos en oración lo que Dios ha querido que nosotros decidamos, con base en la sabiduría que opera en nosotros. Confiando en Dios en una manera muy práctica, donde nos vemos como la manifestación de la voluntad de Dios para el momento.

Entendiendo la unidad que existe en el hombre de la nueva creación, o sea: el verdadero cuerpo de Cristo. Tú eres el Dios de Israel, yo soy tu expresión en la tierra. En otras palabras; yo te represento aquí y ahora. Yo soy la expresión de tu palabra, hoy.

Conforme crezco en mi entendimiento de lo que soy, revelo más y más tu propósito en cada situación que enfrento. Tú eres un Dios corporal, pero en esta situación yo soy tu siervo, o lo que es llamado a traer tu respuesta a una situación en particular.

Debemos acabar con la mentalidad futurista, que ha impedido que la iglesia manifieste a Dios en la tierra, ahora. Eso causó enorme daño en muchas otras áreas, más allá de la escatología. No hay ninguna diferencia si una iglesia cree que mañana, de repente, desaparece volando de la tierra en un rapto, o la otra cree que va a ser transfigurada. Las dos piensan que mañana los problemas se resuelven. Las dos son religiosas. Porque el problema es hoy. Dónde está Dios, hoy. ¿Y por qué no se resuelve la situación? Porque nosotros no confiamos ni descansamos en lo que ya somos para encarar la situación.

Otro punto del poder de Elías, es el arrepentimiento que da frutos. Lucas 3:8, dice: Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.

(Verso 10) = Y la gente le preguntaba, diciendo: Entonces, ¿Qué haremos?

(11) Y respondiendo, les dijo: el que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.

(12) Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron: maestro, ¿Qué haremos?

(13) Él les dijo: no exijáis más de lo que os está ordenado.

(14) También le preguntaron unos soldados, diciendo: (Nota que está mencionando a todos los niveles sociales. Y la contestación es la misma para todo el mundo. Lo que pasa es que Él enseñaba así.) Y nosotros, ¿Qué haremos? Y les dijo: no hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis, y contentaos con vuestro salario.

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La Función de la Ley

Sabemos que la posición del hombre ante Dios es la de un pecador. Ahora, veamos por qué Dios estableció la ley. Una vez que entendamos la ley, podremos entender la obra de Dios. Dios siempre ha conocido la condición del hombre, pero ¿conoce el hombre su propia condición?

Puesto que el pecado se ha manifestado ante Dios, también debería sentirse en la conciencia del hombre. Pero ¿sabe la conciencia de la existencia del pecado? Lamentablemente, no. Por causa de que el hombre no está consciente del pecado, necesitamos la función de la ley.

¿Qué es la ley? La ley no es otra cosa que la demanda de Dios sobre el hombre la cual requiere que el hombre obre para El. En Romanos, Efesios y Gálatas, el apóstol Pablo demuestra repetidas veces que el hombre es salvo por la gracia, y no por la ley. En otras palabras, el hombre es salvo porque Dios obra para el hombre, no porque el hombre obra para Dios.

No es cuestión de ser alguien ante Dios ni de hacer algo para Dios, sino que es una cuestión de que Dios venga a nuestro medio para ser alguien y hacer algo para nosotros. Por eso el apóstol, bajo la revelación del Espíritu Santo, da énfasis constantemente a este hecho: tanto para el judío como para el gentil, la salvación sólo es por la gracia y no por la ley.

Queremos dedicar un tiempo para ver que es imposible que el hombre sea salvo por la ley. Yo no uso el término ley para hacer referencia a la ley mencionada en el Antiguo Testamento. La ley a la cual me refiero es a un principio, o sea, al principio de que el hombre obre para Dios.

Veremos si nuestra salvación se debe a que obramos para Dios. La palabra ley la uso con base bíblica. El apóstol Pablo usó las palabras en una manera muy exacta y significativa. En la Biblia la palabra Cristo se menciona muchas veces. En el idioma original, a veces el artículo definido no antecede la palabra Cristo. Pero otras veces, hay un artículo definido, y por lo tanto deberíamos entenderlo como el Cristo.

Lamentablemente, no hay muchas versiones que traduzcan esto adecuadamente. Otra palabra que es usada muchas veces es fe. A veces la precede un artículo definido; en tal caso es la fe. De la misma manera, hay lugares en la Biblia donde la palabra ley tiene un artículo definido, el cual leeríamos la ley.

Los significados de estas palabras con artículo difieren mucho de las palabras que no tienen. Por ejemplo, cuando se menciona Cristo, la Biblia se refiere al Señor Jesucristo; pero cuando dice el Cristo, usted y yo estamos incluidos. Cuando la Biblia se refiere al Cristo individual, no hay artículo definido; pero cuando se refiere al Cristo que nos incluye, encontramos el Cristo.

Cuando la Biblia habla de creer como individuo, utiliza fe, sin el artículo. Pero cuando habla de lo que creemos, o sea, de nuestra fe, utiliza la fe. Los traductores bíblicos saben que cuando la Biblia habla acerca de la fe, no se refiere a la acción individual de creer, sino en lo que creemos.

Entonces, ¿qué es la ley? En la Biblia, la ley siempre se refiere a la ley mosaica, la ley del Antiguo Testamento. Pero si no hay un artículo definido delante de ley, se refiere a la demanda que Dios le impone al hombre. Por lo tanto, no nos olvidemos que ley en la Biblia no se refiere meramente a la ley dada a nosotros por Dios a través de Moisés. En muchos lugares de la Biblia, ley se refiere al principio que Dios nos aplica, o al principio de lo que Dios demanda de nosotros.

La ley no solamente se refiere a la ley mosaica, la ley dada en el monte Sinaí, o a la ley del Antiguo Testamento. También se refiere a la condición para la comunión entre Dios y el hombre. La condición para la comunión entre Dios y el hombre es la demanda de Dios para con el hombre, lo que Dios quiere que el hombre haga para El, que cumpla para El.

¿Es el hombre salvo por las obras de la ley? ¿Salva Dios al hombre que obra para El? Todo el mundo dice que debemos hacer el bien antes de que Dios nos salve. Si ponemos esto en términos bíblicos, significa que debemos tener las obras de la ley a fin de ser salvos. Aquellos que dicen esto han cometido dos grandes errores. El primero es que no saben lo que el hombre es. El segundo es que no saben cuál era la intención de Dios al dar la ley al hombre.

Si sabemos lo que somos, seguramente no diremos que el hombre necesita tener obras de la ley a fin de ser salvo. Si conocemos el propósito de la ley que dio Dios, tampoco diremos que el hombre puede ser salvo por medio de las obras de la ley. Por causa de que el hombre ha cometido estos dos grandes errores, tiene el concepto equivocado y dice cosas erróneas.

¿Por qué dirá el hombre que puede ser salvo por las obras de la ley cuando ni siquiera sabe lo que él es? Se debe a que el hombre no sabe lo maligno que es él; no sabe que es carnal. Ya que el hombre se ha hecho carnal, hay tres cosas en él que nunca cambian: su conducta, su lujuria y su voluntad. Por causa de que el hombre es carnal, todo lo que haga es pecaminoso y maligno.

Al mismo tiempo, la lujuria dentro de él está tentándolo, provocándolo activamente a pecar todo el tiempo. Además, la voluntad y el deseo del hombre rechazan a Dios. Puesto que la conducta del hombre está en contra de Dios, su lujuria lo provoca a pecar y su voluntad se rebela contra Dios, de ninguna manera puede hacer las obras de la ley y ser obediente a Dios.

Por lo tanto, es imposible que el hombre satisfaga las demandas de Dios por medio de la justicia de la ley. No solamente tenemos una conducta exterior, también tenemos la lujuria en nuestro cuerpo. No solamente tenemos la lujuria en nuestro cuerpo, también tenemos la voluntad en nuestra alma.

Tal vez tú puedas tratar con tu conducta, pero la lujuria que se mueve dentro tuyo, aunque no logres pecar, la conducta exterior existe en ti y te provoca todo el tiempo. Y aunque odies tu lujuria y te esfuerces en tratarla, tu voluntad no es compatible en lo más mínimo con Dios.

Muy dentro de su corazón, el hombre es rebelde para con Dios y quiere crucificar al Señor Jesús. Por un lado, la cruz significa el amor de Dios; pero por otro, significa el pecado del hombre. La cruz significa el gran amor que Dios tiene para tratar al hombre; pero también representa el inmenso odio que el hombre tiene para con Dios.

El Señor Jesús fue crucificado en la cruz no solamente por los judíos, sino también por los gentiles. La voluntad del hombre para con Dios nunca ha cambiado. La voluntad del hombre está totalmente enemistada con Dios.

Romanos 8: 7-8 dice: “Por cuanto la mente puesta en la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede; y los que están en la carne no pueden agradar a Dios”. La mente puesta en la carne es enemistad contra Dios.

Aquellos que están en la carne no están sujetos a la ley de Dios, ni tampoco pueden. No entendemos al hombre lo suficiente. Todavía creemos que el hombre puede curarse y ser útil. Entonces, decimos que las obras de la ley aún pueden salvar al hombre.

Pero el hombre nunca se puede sujetar a la ley de Dios; eso simplemente no está en nuestra naturaleza. En nuestra conducta no existe el poder de sujetarse a la ley, ni en nuestra naturaleza. No sólo somos incapaces de sujetarnos a la ley, simplemente no estamos dispuestos.

Ser incapaz de estar en sujeción corresponde a nuestra naturaleza y nuestra lujuria; no estar dispuesto a estar en sujeción corresponde a nuestra voluntad. Básicamente, el hombre no está sujeto a Dios en su voluntad.

Por lo tanto, la ley no manifiesta otra cosa que la debilidad, la impureza y la pecaminosidad del hombre. No manifiesta la justicia del hombre. Si alguien dice que una persona puede tener vida y ser justificada por las obras de la ley, en realidad no conoce al hombre.

Si el hombre no fuese carnal y pecaminoso, tal vez la ley lo vivificaría. Por esto es que Gálatas 3: 12 dice: “El que hace estas cosas vivirá por ellas”. Lamentablemente, todos los seres humanos son pecadores. Son carnales y no tienen poder para sujetarse a Dios, ni tienen ganas de sujetarse a Dios. El hombre no tiene poder para hacer las obras de la ley, ni tampoco tiene el deseo de hacerlas. La ley es buena, pero la persona que hace las obras de la ley no lo es. Todos debemos admitir esto.

El hombre cree que puede ser salvo por las obras de la ley porque nunca ha leído la Biblia ni ha visto la luz o la revelación divina. Nunca ha entendido el deseo y la intención de Dios. Nunca ha entendido la manera de ser salvo. Si tú quieres saber si puedes ser salvo o no por las obras de la ley, primero tienes que preguntar por qué Dios dio la ley.

Sólo después de descubrir qué propósito tenía Dios al dar la ley, tú sabrás si puedes ser salvo por las obras de la ley. Cada persona tendría una respuesta conforme a su experiencia y concepto. Por eso, si tú me preguntas a mí o a cualquier persona cuál es la función de la ley, le estás preguntando a la persona equivocada.

La ley fue dada por Dios, así que tenemos que preguntarle a Dios acerca de su función. Una vez que Dios nos explique Su intención al dar la ley, sabremos si el hombre puede ser salvo por las obras de la ley o no. Por lo tanto, debemos dedicar cierto tiempo para escudriñar la Biblia acerca de este asunto. Debemos ver cómo se introdujo la ley, paso por paso. Tenemos que ver históricamente por el registro bíblico por qué Dios le dio al hombre la ley.

Lo primero que debemos ver es que originalmente Dios no consideró a la ley como Su propósito central. La ley fue agregada después; fue introducida para solucionar ciertas necesidades urgentes. Fue producida para encargarse de ciertas cosas que se añadieron.

La ley no era parte del propósito original de Dios; la gracia era parte de la intención de Dios. Segunda Timoteo 1: 9-10 dice: “Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito Suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Cristo Jesús, el cual anuló la muerte y sacó a luz la vida y la incorrupción por medio del evangelio”.

Aquí el apóstol Pablo nos dice que Dios tuvo un propósito, y lo tuvo antes de los tiempos de los siglos, antes de la creación del mundo. Este fue el propósito original de Dios. Y ¿qué clase de propósito era? Pablo dice que esta gracia nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos. Antes de que el hombre hubiera pecado, e incluso antes de la creación del mundo, Dios ya había decidido darnos Su gracia por medio de Cristo Jesús. Por lo tanto, la gracia fue el propósito original de Dios. Fue algo que Dios planeó desde el mismo comienzo.

¿Por qué Dios quiso darnos gracia? Pablo dice que Dios nos “llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito Suyo y la gracia”. La voluntad de Dios consiste en dispensar Su gracia, y esta gracia nos salva. Él nos salvó y nos llamó con llamamiento santo para que disfrutemos Su gloria.

Esto es lo que hace la gracia de Dios. Él quería salvarnos y llamarnos con llamamiento santo según Su propósito, conforme a lo que planea hacer. Aquí Pablo era muy cuidadoso; él agregó una frase para mostrarnos si la ley concuerda con el propósito de Dios. Él dice: “No conforme a nuestras obras”.

Dios no nos salva conforme a lo que podemos hacer para El; no depende de cuánta responsabilidad podamos cargar ante El. Más bien, es Dios que viene para lograr algo para nosotros, y es Dios el que nos da Su gracia. Esta gracia siempre estaba relacionada a Su plan. Así que recordemos que antes de los tiempos de los siglos, el concepto de Dios era la gracia, no las obras, ni la ley.

Pablo prosigue diciendo: “Que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Cristo Jesús”. Esta gracia no había sido manifestada anteriormente. Por lo tanto, aunque ustedes vean que esta gracia había sido planeada hace mucho tiempo, no fue sino hasta que el Señor Jesús vino que supimos lo que era gracia.

¿Qué es lo que esta gracia hace por nosotros? Sigamos leyendo: “El cual quitó la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio”. Cuando el Señor Jesús fue manifestado, El abolió tanto con las obras como con el resultado de las obras. El resultado de las obras malignas es la muerte. Aunque tú hayas hecho las peores obras, lo máximo que la ley puede requerir es tu muerte. Después de que mueres, la ley no puede hacer nada más.

Tal vez preguntes: “¿Qué sucederá si mis obras no han quebrado la ley? ¿Aún debo morir?” Sí. Pero el Señor también ha anulado la muerte. El Señor ha anulado tanto las obras como la muerte. Este es nuestro evangelio, que fue planeado antes de los tiempos de los siglos, aunque no se manifestó sino hasta la aparición del Señor Jesús. Así, el concepto fundamental de Dios era la gracia.

Después de que el hombre fue creado, tanto Adán como Eva pecaron y se rebelaron. El pecado entró al mundo por medio de un solo hombre. Pero Dios no le dio la ley al hombre en ese momento. Por un espacio de casi 1600 años después de que el hombre pecó, Dios no le dio la ley. Dios no le impuso demandas durante ese tiempo. Dios dejó que la historia siguiera su curso normal.

Luego, un día, cuatrocientos treinta años antes de que Moisés instituyera la ley, Dios habló a Abraham, el padre de la fe, y lo escogió para que por medio de él Cristo viniera al mundo. Dios escogió a Abraham y le dio la gran promesa de que todas las naciones serían bendecidas por medio de su simiente. Vale notar que la simiente está en singular, no en plural; es una simiente, no muchas.

Pablo explicó en el libro de Gálatas que esta simiente se refiere al Señor Jesús. Cuando Dios le habló a Abraham, fue la primera vez que Dios reveló el propósito que había planeado antes de los tiempos de los siglos. Dios le dijo que el propósito, de antes de los tiempos de los siglos, era que por medio de su simiente, Jesucristo, las naciones serían bendecidas.

Abraham era un adorador de ídolos, sin embargo Dios lo escogió y le dio una promesa. Él fue el primero que no tuvo obras; él era una persona de fe. Así, Dios reveló Su propósito ante él. Aquí hay que prestar atención a un punto en especial. Lo que Dios dijo a Abraham es incondicional. Dios simplemente dijo: “Yo salvaré y bendeciré al mundo por medio de tu simiente”. El no impuso ninguna condición.

Dios no dijo que los descendientes de Abraham tenían que hacer esto o aquello, ni que el reino que saldría de él tenía que ser así o asá antes de que tuviera la simiente y el mundo fuese bendecido. No. Dios simplemente dijo que él tendría una simiente que salvaría al mundo. No importaba si Abraham fuese bueno o malo; no importaba si sus descendientes fuesen buenos o malos; y tampoco importaba si su reino fuese bueno o malo. No había ninguna condición adjunta.

Esta era la manera en que Dios quería hacerlo. El haría que la simiente trajera bendición para la gente en el mundo. Después de esta palabra, Cristo el Hijo de Dios no vino inmediatamente al mundo. Abraham engendró a Isaac, pero Isaac no vino para salvar al mundo. Isaac no era el Hijo de Dios. Cuatrocientos treinta años después, Moisés y Aarón vinieron. Y aunque eran personas muy buenas, ellos no eran el Cristo de Dios.

Por medio de la revelación de Dios, Pablo nos señaló que la simiente de Abraham no se refiere a muchas simientes, sino a una sola, que no vino sino hasta dos mil años después. Hay una razón muy importante por la que la simiente no vino antes.

Es verdad que Dios quiere hacer cosas para el hombre, que Dios le quiere dar gracia al hombre. No obstante, ¿dejará el hombre que Dios lo haga? Dios ve que no estamos bien, y por lo tanto quiere ayudarnos; pero tal vez creamos que somos muy capaces. Somos malignos, pero tal vez nos consideremos buenos.

Estamos sucios, pero tal vez nos consideremos limpios. Somos débiles, pero tal vez nos consideremos fuertes en todo. Somos inútiles, pero tal vez nos consideremos útiles. Los seres humanos somos pecadores y totalmente incapaces, pero tal vez nos consideremos buenos y capaces. El propósito de Dios desde antes de los tiempos de los siglos era dar gracia, y en el tiempo le dijo a Abraham que Él le daría la gracia al hombre.

Pero debido a que el hombre era ignorante, débil, inútil, pecador y merecedor de la muerte y la perdición, Dios no tuvo otra alternativa que dar la ley al hombre cuatrocientos treinta años después de que le dio la promesa a Abraham. Después de que Dios le dio la ley al hombre, éste descubrió que era pecador.

Dios puso la ley para dejar que el hombre descubriera por sí mismo si fuera bueno o no, y si era capaz o no. Dios puso la carga de la ley para que el hombre viera si podía cumplirla o no. Recordemos que la intención original de Dios no era dar la ley. Debo recalcar que la ley fue algo agregada para satisfacer una necesidad temporal. No era parte de la intención original de Dios.

Veamos Gálatas 3: 15-22. Debemos considerar estos versículos cuidadosamente porque son muy importantes. El versículo 15 dice: “Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade”. Hagamos a un lado el pacto que el hombre tuvo con Dios por un momento y consideremos los pactos que los hombres hacen entre sí.

Supongamos que alguien vende una casa, y un contrato fue acordado y firmado. ¿Puede el vendedor venir más tarde a pedir doscientos dólares más? ¿Puede, después de firmar el contrato, pensar un poco más y romper el contrato? No. Incluso con los contratos entre los hombres, una vez que son firmados, es imposible agregar o quitar condiciones. Si entre los hombres un contrato es así, ¡cuánto más el pacto entre Dios y el hombre.

¿Cómo hizo Dios Su pacto con el hombre? El versículo siguiente dice: “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente” (v. 16). Dios hizo un pacto con Abraham por medio de promesas porque se relaciona al futuro. Lo que se ha cumplido es la gracia; lo que aún no se ha cumplido es la promesa.

Puesto que el Señor Jesús aún no había venido, no podemos decir que el pacto que Dios hizo con Abraham era gracia. En realidad, su naturaleza era gracia, pero aún no se había manifestado, así que todavía era una promesa. Esta promesa fue dada a Abraham y a su simiente. Pablo dice: “No dice: ‘Y a las simientes’, como si hablase de muchos, sino como de uno: ‘Y a tu simiente’, la cual es Cristo” (v. 16). La simiente es singular, no plural; es una, Cristo.

Dios le prometió a Abraham que él produciría a Cristo y que por medio de Cristo las naciones serían bendecidas. El versículo 14 dice: “Para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por medio de la fe recibiésemos la promesa del Espíritu”. Este es el pacto que Dios hizo con Abraham.

Dado que Dios quiere bendecir las naciones por medio de Cristo Jesús, ¿por qué le dio la ley al hombre cuatrocientos treinta años después? Ya que el pacto que Dios hizo con Abraham no podía ser anulado ni suplementada, ¿por qué no vendría el Señor Jesús para darnos gracia? ¿Por qué tuvo que intervenir el problema de la ley?

Tú tienes que ver el argumento que Pablo daba. Pablo explicaba por qué, después de cuatrocientos treinta años, vino la ley. El versículo 17 dice: “Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa”.

Aunque Dios le dio la ley al hombre, el pacto que Él había hecho cuatrocientos treinta años antes no podía ser abrogado. Dios no podía cancelar el pacto que ya había hecho al pensarlo mejor cuatrocientos treinta después. La ley es algo totalmente contraria a la promesa y a la gracia. ¿Qué es la promesa? Es algo dado a alguien gratuitamente.

Aunque no lo tenga todavía, lo tendrá más tarde sin lugar a dudas. Pero, ¿qué es la ley? La ley implica que uno debe hacer esto o aquello a fin de obtener algo. Tú puedes ver que estas dos cosas son completamente opuestas. La promesa implica que Dios hará algo para el hombre; la ley implica que el hombre hará algo para Dios.

El versículo 18 dice: “Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa”. Si lo que se da es por el principio de la ley, entonces no puede ser conforme al principio de la promesa. Estas dos cosas son completamente opuestas. El versículo 19 dice: “Entonces, ¿para qué sirve la ley?” Ahora surge un problema. Este es el problema más difícil de resolver. La ley y la promesa son básicamente contradictorias en naturaleza.

Si tú tienes la ley, no puedes tener la promesa; si tienes la promesa, no puedes tener la ley. Estas dos cosas no pueden estar juntas. Pero ahora tenemos la ley y la promesa. Dios dio la promesa, y luego cuatrocientos treinta años después dio la ley. ¿Qué puedes hacer tú? Si el pacto hecho por Dios no puede cambiar, siendo imposible reducirlo ni aumentarlo, entonces, ¿por qué fue dado la ley? Puesto que un pacto no puede cambiar, una promesa siempre será una promesa, y la gracia siempre será gracia. Entonces, ¿para qué se necesita la ley?

En el versículo 19 Pablo nos da la respuesta: “Fue añadida a causa de las transgresiones”. ¿Qué significa añadir? Pablo dijo que la ley fue añadida. En realidad, Dios no tiene que darnos la ley, ni tampoco tenía que dársela a los judíos. Dios dio la ley a los judíos porque Él quería mostrarle al mundo por medio de ellos que fue dada por causa de las transgresiones.

¿Por qué la ley fue añadida a causa de las transgresiones? Veamos la última parte de Romanos 4: 15: “Pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión”. Veamos también Romanos 5: 20: “La ley se introdujo para que el delito abundase”. El propósito de la ley es causar que el pecado abunde. ¿Qué significa esto? El pecado entró al mundo por el hombre, y por lo tanto, el pecado está en el mundo. La muerte vino por el pecado y así comenzó a reinar.

Desde el tiempo de Adán hasta el tiempo de Moisés, el pecado estaba en el mundo. Pero ¿cómo podemos comprobar esto? Vemos la evidencia al ver la muerte que está en el mundo. Si no hubiera pecado desde Adán hasta Moisés, el hombre no hubiera muerto. El hecho de que desde Adán hasta Moisés todos murieron comprueba que el pecado ya estaba.

Aunque había pecado durante ese tiempo, no había ley. Así, sólo había pecado pero sin transgresión. ¿Qué es la transgresión? El pecado estaba presente y era real en el mundo, pero el hombre no sabía que el pecado estaba aquí sino hasta que vino la ley de Dios. Por medio de la ley, Dios nos muestra que hemos pecado. En realidad, el pecado ya estaba en nosotros.

Ya estábamos corrompidos, pero no lo supimos sino hasta que la ley vino; para entonces el pecado interior fue manifestado como transgresiones. La ley es como un termómetro. Una persona puede estar enferma, con fiebre. Pero si tú le dices: “Tu cutis no se ve muy bien; tienes temperatura”, él tal vez no le crea. Lo único que tú tienes que hacer es tomar el termómetro y ponérselo. Después de dos minutos le puedes mostrar en forma definitiva que tiene temperatura.

Nosotros ya teníamos pecado; ya teníamos “temperatura”; pero no lo sabíamos. Así que Dios nos dio una regla. Aunque la ley no sea una regla perfecta, es una regla suficientemente elevada. Dios usa la ley para medirnos. Por ella vemos que hemos transgredido. Una vez que vemos que hemos transgredido la ley, sabemos que hemos pecado. El pecado ya estaba en el hombre; pero sin transgresiones, él nunca habría confesado que tenía pecado. Sólo después de que transgredió, confesaría que realmente tenía pecado.

Cuando leo la Biblia, me maravillo con las palabras que el apóstol usó. En estos versículos él no usó la palabra pecado; más bien, usó la palabra transgresión tres veces. El pecado está siempre dentro del hombre, pero no se convierte en transgresión sino hasta que se lleva a cabo. Tiene que haber algo para transgredir antes de que haya posibilidad de transgresión. Permítanme ilustrarles. Supongamos que hay un niño que siempre ensucia su ropa. Siempre usa sus mangas para limpiarse la nariz, y su ropa se ensucia rápidamente. En su temperamento, hábito, mentalidad y conciencia, él nunca considera que ensuciar su ropa es un pecado. Su padre tampoco lo considera un pecado.

De todos modos el hecho del pecado está aunque no haya desobediencia. La ropa del niño está muy sucia, pero no le importa. Su conciencia se siente bien porque su padre nunca le ha dicho que eso está mal. Él puede estar despreocupado. Aun cuando su ropa está muy sucia, él todavía puede comer con su padre, sentarse con su padre y caminar con su padre. Para él, todo está bien. En otras palabras, él no ha transgredido. Pero un día su padre le dice que ya no puede ensuciar su ropa, y que si lo hace otra vez, le dará un azote.

Si el niño estuvo haciendo esto habitualmente, el hablar de su padre manifestará sus pecados. Originalmente sólo tenía pecado, y no desobediencia. Pero una vez que el niño desobedece, hay transgresión. De la misma manera, sólo cuando hay ley hay transgresión. Cuando la ley le dice que haga esto o aquello, la transgresión será manifestada. Originalmente este niño podía venir a su padre en rectitud y sin temor. Pero ahora si él se comporta conforme a su hábito y hace esto otra vez, él no tendrá paz en su interior y su conciencia hablará.

Todos los lectores de la Biblia y todos los que entienden la voluntad de Dios saben que Dios no nos dio la ley con la intención de que la guardáramos. La ley no se hizo para que la guardáramos, sino para que la quebráramos. Dios nos dio la ley para que la transgrediéramos. Esta puede ser la primera vez que muchos de ustedes escuchan semejante palabra, y tal vez les parezca extraña. Dios ya sabe que tú tienes pecado. Dios sabe esto; pero tú no lo sabes. Por lo tanto, Dios le ha dado la ley para que la transgredas, a fin de que tú te conozcas.

Dios sabe que tú no eres bueno, pero tú te crees bueno. Por lo tanto, Dios ha dado la ley. Después de que tú la transgredes una, dos, muchas veces, tú dirás que tienes pecado. La salvación no vendrá a ti sino hasta entonces. Sólo cuando tú admites que no puedes seguir adelante, que es imposible continuar conduciéndote en tal manera, estarás dispuesto a recibir al Señor Jesús como su Salvador. Sólo entonces estarás dispuesto a recibir la gracia de Dios.

Ya hemos visto que a fin de recibir gracia uno necesita humillarse. Somos pecadores, y hemos cometido pecados. ¿Qué es lo que nos hace humillar? La ley. Los seres humanos son orgullosos. Todos los seres humanos creen que son fuertes y se consideran buenos. Pero Dios nos dio la ley, y una vez que vemos la ley, tenemos que humillarnos y confesar que realmente no somos buenos en lo más mínimo. Esto es lo que Pablo daba a entender cuando dijo que antes de haber leído en la ley que no debemos codiciar, él no sabía lo que era codiciar.

Sin embargo, cuando vio la ley, se dio cuenta de que había codicia en él. Esto no significa que antes de que Pablo viera la ley no había codicia en él. Ya había codicia en él desde mucho antes. Él siempre había codiciado, pero no se daba cuenta de que era codicia. No fue sino hasta que la ley se lo dijo que se dio cuenta.

Por lo tanto, la ley no nos hace cometer cosas que no hemos hecho antes; la ley sólo expone lo que ya está en nosotros. Por eso digo que Dios le dio al hombre la ley no para que la guardara, sino para que la quebrara. Tampoco la ley le da al hombre la oportunidad de transgredir; más bien, la ley le muestra al hombre que él transgredirá. La ley le permite al hombre ver lo que Dios ya ha visto.

Romanos 7 explica este asunto muy claramente. Veamos este capítulo, empezando desde los versículos 7 y 8: “¿Qué diremos pues? ¿La ley es pecado? ¡De ninguna manera! Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. Más el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto”. Sin la ley, no siento que codiciar es pecado, aunque haya codicia en mí. Así, la codicia en mí está muerta; o sea, no soy consciente de ella. Sin embargo, después de que la ley viene, resuelvo no codiciar más. Sin embargo, todavía codicio, y el pecado revive.

El versículo 9 dice: “Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí”. Amigos míos, recuerden que Dios les dio la ley sólo por una razón: para mostrarles que ustedes siempre han estado llenos de pecado. Debido a que no han visto su propio pecado, actuaron orgullosamente. La ley vino para ponerlo a prueba. Tú puedes decir que no codicias. Sin embargo, si tú tratas de no codiciar, ¿cuál será el resultado final? Cuanto más te esfuerzas, más débil te haces y más codicioso serás. Tú te propones no codiciar, pero en el momento que te propones esto, te encontrarás codiciando todo.

Tú codicias hoy, y codiciarás mañana; tú codicias en todas direcciones. Ahora el pecado está vivo, la ley está viva, y tú estás muerto. Originalmente el pecado estaba muerto y tú estabas bien, pero ahora que la ley ha venido no puedes evitar codiciar. Cuanto más tratas de no codiciar, más codicioso te haces.

El problema es que el ser del hombre es carnal, y debido a que el hombre es carnal, su voluntad es débil, su conducta es rebelde, y sus deseos son sucios. El versículo 10 dice: “Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte”. Si el hombre puede realmente guardar la ley, él vivirá. Pero no puede; entonces muere. El versículo 11 dice: “Porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató”.

Si la ley no me hubiera dicho que hiciera esto o aquello, el pecado estaría tranquilo en mí y no estaría tan activo. Pero desde que la ley vino y me dijo que no debería codiciar, el pecado, por medio del mandamiento me ha tentado y ha puesto este asunto de codicia en mi mente. La ley me dice que no debería codiciar, y me propongo a no codiciar; pero en vez de no codiciar, codicio aún más. Por un tiempo sentí que estuve mintiendo.

No mentí deliberadamente, pero a veces sin intención decía demasiado o muy poco acerca de algo. Cuando me di cuenta de esto, resolví desde aquel momento que mi sí sería sí y mi no sería no. Sin importar a quien le hablara, resolví hablar adecuadamente. Antes de resolver esto, en realidad no mentí mucho, pero después de que tomé la decisión, se me hizo muy fácil mentir. En realidad empeoré.

Sin embargo, no fue sino hasta que empecé a poner atención en la mentira, cuando la ley me iluminó para tratar con mis mentiras, que sentí que todas mis palabras eran mentirosas. Parecía que las mentiras me rodeaban. Por lo tanto, descubrí que originalmente las mentiras estaban muertas, pero ahora las mentiras habían revivido. A donde fuera, estaban las mentiras.

El pecado me mató por medio de la ley y me inutilizó. El versículo 12 continúa: “De manera que la ley es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno”. Nunca deberíamos considerar la ley como algo malo. La ley es siempre santa, justa y buena. “¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? De ninguna manera; sino que el pecado” (v. 13a). Al principio, el pecado estaba muerto y yo no era consciente de ello; pero cuando la ley vino para probarme, morí. “¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? De ninguna manera; sino que el pecado lo fue para mostrarse pecado produciendo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso” (v. 13). Al principio, no sentimos que el pecado es tan pecaminoso. Pero cuando la ley viene y tratamos de guardarla, vemos dónde están nuestros pecados y cuán pecaminosos y malignos son.

Podemos ver la función de la ley aquí. La ley es como un termómetro. Un termómetro no le dará fiebre. Pero si tiene fiebre, el termómetro seguramente la manifestará. La ley no hará que tú peques, pero si tienes pecados, la ley de Dios te mostrará inmediatamente que eres un pecador. Originalmente, tú no sabías que eras un pecador, pero ahora lo sabes.

La ley vino para juzgar los pecados del hombre. La ley fue establecida porque el hombre tiene pecado. Nunca vemos a Dios guardando la ley simplemente porque es imposible que Dios transgreda la ley. Así, no hay ley sobre El. Dios nunca le dijo al Señor Jesús que amara al Señor Su Dios con todo Su corazón, con toda Su alma, con toda Su fuerza y con toda Su voluntad, y que amará a Su prójimo como a Sí mismo.

El Señor Jesús simplemente no lo necesitaba. Espontáneamente El ama al Señor Su Dios con todo Su corazón, con toda Su alma, con toda Su fuerza y con toda Su voluntad; El espontáneamente ama al prójimo como a Sí mismo, y aún más que a Sí mismo. Por lo tanto, la ley es inútil para El. Dios no le dijo a Adán que no codiciara ni robara.

¿Por qué necesitaría Adán codiciar? ¿Por qué necesitaría Adán robar? Dios ya le había dado todo lo que había sobre la tierra. Los Diez Mandamientos no fueron dados a Adán, porque él no los necesitaba. Más bien, la ley fue dada especialmente a los israelitas porque mostraba al hombre carnal su condición interior y su pecado interno. Si un argentino no robara nunca, no habría necesidad de que en la ley argentina existiera una cláusula acerca del robo. Debido a que el hombre roba, hay una cláusula en la ley que dice que nadie debe robar. Así, la ley existe por causa del pecado. Cuando el hombre pecó, la ley se introdujo.

Ahora volvamos a Gálatas 3 y continuemos con el versículo 19: “Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones”. Ahora entendemos claramente. Antes de los tiempos de los siglos Dios se propuso dar gracia al hombre. Luego le dio una promesa a Abraham. En la eternidad era meramente Su propósito. Con Abrahán, fue algo hablado: El trataría con el hombre en gracia. Entonces, ¿Para qué Dios le dio la ley al hombre cuatrocientos treinta años después de eso? Fue añadida a causa de las transgresiones.

A fin de que los pecados del hombre se convirtieran en transgresiones, la ley fue dada al hombre. De esta manera, el hombre se dio cuenta de que tenía pecado y esperaría “hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa” (v. 19). No fue sino hasta que todo el mundo vio que eran pecadores y que estaban desahuciados, que estaban dispuestos a recibir al Señor Jesucristo el cual Dios prometió. Aun si Dios hubiese dado la salvación más temprano, el hombre no lo habría tomado. El hombre no quiere la gracia de Dios, pero debido a que el hombre tiene transgresiones y está desahuciado, posiblemente reciba la gracia de Dios.

El versículo 19 termina de la siguiente manera: “Y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador”. Esta parte se refiere a la ley mencionada anteriormente. No sólo la ley fue añadida a causa de las transgresiones, sino que también fue ordenada por un mediador. La ley tiene estas dos características: fue añadida a causa de las transgresiones y fue ordenada por medio de los ángelesen manos de un mediador. ¿Por qué la ley fue ordenada por medio de la mano de un mediador? El versículo 20 explica: “Y el mediador no lo es de uno solo”.

¿Has sido alguna vez un intermediario o un intercesor? Un intermediario actúa para dos partes. ¿Por qué la ley tiene un mediador? Porque en la ley existe el lado de Dios y el lado del hombre. El hombre tiene que hacer ciertas cosas para Dios antes de que éste haga ciertas cosas para el hombre. Cuando las partes A y B redactan un contrato, el contrato establece lo que A debe hacer y lo que B hará en respuesta, y viceversa. Entonces, un mediador servirá como testigo entre las dos partes. La ley establece cuál es la responsabilidad de Dios para con el hombre y cuál es la responsabilidad del hombre para con Dios.

Si alguna de las partes falla, todo se pierde. ¡Aleluya! Lo que sigue en el versículo 20 es maravilloso: “Pero Dios es uno”. ¡Pero Dios es uno! La ley implica a dos partes. Si alguna de las partes tiene problemas, se pierde todo. Al dar la ley, Dios dijo que debemos hacer esto y aquello. Si fallamos, todo el asunto se perderá. Pero al hacer la promesa, “Dios es uno” sin importar lo que seamos. En la promesa y en la gracia, no se menciona nuestra parte, sólo la de Dios. Mientras no haya problemas del lado de Dios, no habrá ningún problema. La pregunta hoy es si Dios puede salvar a Abraham y si puede preservarlo. La pregunta no es cómo somos. En la promesa, no hay nada que nos implique, nada que dependa de lo que seamos.

El versículo 21 dice: “¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? ¡De ninguna manera!” Aquellos que tienen poco conocimiento dirán que la ley contradice a la gracia. Está bien decir que la ley y la promesa son dos cosas completamente diferentes, pero entre ellas no hay ninguna contradicción; la ley es meramente el sirviente de la promesa. Es algo usado e insertado por Dios.

La ley y la promesa pueden parecer contradictorias en naturaleza, pero en las manos de Dios no son contradictorias en ningún sentido. La ley fue usada por Dios para llevar a cabo Su propósito. Sin la ley, la promesa de Dios no se habría cumplido. Por favor recuerden que Dios usa la ley para cumplir con Su meta. Por consiguiente, la ley y la promesa no se contradicen entre sí en nada.

Pablo concluye de la siguiente manera: “Porque si se hubiese dado una ley que pudiera vivificar, la justicia habría sido verdaderamente por la ley” (v. 21). Si un hombre pudo obtener justicia por la ley, él podría tener vida por medio de la ley. Sin embargo, el hombre no puede hacer esto. Por lo tanto: “La Escritura lo encerró todo bajo pecado” (v. 22a).

¿Qué utilizó Dios para encerrarnos a todos? El usó la ley. Cualquiera que es encerrado por la ley debe admitir que es un pecador. Dios encierra todo bajo pecado “para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los que creen” (v. 22b). ¡Aleluya! La ley de Dios es algo que El usa para salvarnos. No es algo que Dios use para condenarnos. La ley es algo usado por Dios. Hoy, aquí, todos nosotros hemos sido encerrados. Cada uno de nosotros es un pecador. Dios ha usado la ley para mostrarnos que somos pecadores para así poder salvarnos.

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Leyes y Principios Reales

(Santiago 1: 22) = Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. (Nota con claridad que, sí tú no haces lo que escuchas, te estás engañando a ti mismo, no necesitas un enemigo.)

(23) Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.

(24) Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.

(25) Más el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

Aquí vemos que hay una paradoja. Dice que la perfecta ley de la libertad, o sea, une ley con libertad. Ese no es un término común en el mundo. Porque la definición de libertad en el mundo secular, es cero restricción, cero gobierno, no me digas qué hacer y soy mi propio jefe.

Soy libre. Libre de que nadie me diga, ni que nadie me exponga, ni que nadie me ate. No tener restricciones, es la definición de libertad en el mundo. Sin embargo, en la Palabra dice que la perfecta ley es igual a libertad.

O sea que, según Dios, no existe libertad sin algún tipo de gobierno ejercido sobre tu vida. Quiero que me escuches, porque ningún amigo tuyo te va a enseñar esto. En la escuela no te lo van a enseñar, en los seminarios, tampoco.

Pero hay una forma de ser libres hoy, en el trabajo, en la sociedad, en la escuela, en cualquier parte que tú camines, y al mismo tiempo, estar totalmente sujeto a un gobierno. ¿Cuántos me están entendiendo?

Nosotros consideramos a la ley como algo que restringe, como algo que limita. Cuando Pablo nos habla en la Biblia, en la carta a los Gálatas nos dice que cuando éramos niños, éramos esclavos, estábamos sujetos a los rudimentos del mundo.

O sea que, lo que Pablo está diciendo es que: cuando eras un ignorante, (Claro, está hablando con gente que supuestamente ya no lo es), los reinos del mundo te dominaban. Eras esclavo, cuando en verdad te creías libre.

Eras esclavo de la nicotina, eras esclavo de la lujuria, eras esclavo de los celos, eras esclavo de los reinos del mundo. Cuando eras ignorante. Pero cuando ya somos adultos maduros, entonces ya no somos esclavos de los reinos del mundo. ¿O sí? ¿Somos libres? Teóricamente, sí. Capítulo 2 de Santiago, habla un poquito más profundo.

(Santiago 2: 12) = Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad.

(13) Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.

Nos está hablando de que hay un gobierno. El Reino de Dios y sus principios sobre nuestras vidas, son los que producen libertad, según los ojos de Dios. No existe tal cosa como ser libre de cualquier clase de ordenamiento o control. Quizás sí en lo humano, pero nunca en lo divino. No funciona.

Si vas a la escuela, alguien te da órdenes. Si vas al trabajo, alguien te da órdenes. ¡Hasta si te casas alguien te da órdenes! Alguien, siempre, te está dando órdenes. Por eso aquí nos encontramos con dos ideas bien opuestas.

En el mundo, libertad, es que nadie me diga lo que tengo que hacer. Pero dios dice que libertad, es una ley perfecta. Y esto es muy importante, porque en la restauración de la iglesia, nos quisimos salir de la ley. Pero Dios dice que estar libres, es estar bajo la ley.

De manera que del mismo modo en que hemos hablado alguna vez de escapar del espíritu de Babilonia, y la forma de operar que tiene la gente. Pero la disciplina que existía bajo el yugo de la ley, sigue siendo el Reino de Dios.

El compromiso que existía bajo la ley, sigue siendo el Reino de Dios. Pero al salir de la manipulación legalista, no solamente arrojamos a la basura las malas motivaciones, sino que también tiramos a la basura el principio que rige el Reino de Dios.

O sea que nada estaba pronto para cambiar, excepto las motivaciones. La razón por la cual se regía. Porque no hay Reino sin gobierno. Dilo conmigo, por favor: no hay Reino, sin gobierno. Tú no vas a poder escaparte de Babilonia, ni vas a poder ser una comunidad profética, si tú no entiendes lo que es el Reino de Dios.

El Reino de Dios, es la perfecta ley de libertad. Libertad, entonces, es, perfecto gobierno. Ser libre en Cristo, es permitir que tu vida esté gobernada por una perfecta ley. Cuando tu vida está gobernada por una perfecta ley, todo lo que no es perfecta ley, no te puede gobernar.

(Juan 19: 10) = entonces le dijo Pilato: (Aquí Pilato representa al gobierno del mundo) ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte? (Mira ahora lo importante de la contestación de Jesús).

(11) Respondió Jesús: ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.

Lo que Jesús quiere decirle es: “Tú, por más que tienes gobierno en el mundo, no puedes tener ninguna clase de dominio sobre de mí, porque mi vida está sometida al gobierno de Dios. Si mi papá, si Dios no te da permiso para dominarme, no me puedes dominar.”

“Si Él te da permiso para dominarme, entonces lo que está dominando mi vida no eres tú, sino el gobierno de Dios. O sea que, ¡Trabajas para mi papá! Yo soy libre de los reinos del mundo. Ese reino no me puede tocar a mí, a menos que mi papá le dé permiso para que me toque.”

“Y si mi papá le da permiso a ese reino para que me toque, entonces el que me está tocando es mi Padre, sólo que está usando a un reino del mundo para hacerlo. Yo soy libre de tu dominio. Tú no puedes por tu propia voluntad tocarme, soy libre.”

Si el Reino de Dios está establecido en ti, entonces tú puedes juzgar una pregunta como la siguiente: ¿Qué hay cuando vienen crisis a nuestra vida? Si es permitido por el Reino de Dios, entonces persevera, porque estás siendo podado para productividad.

Si Dios lo permite, entonces estás siendo podado. Ahora, alégrate; Dios sólo poda, Dios sólo recorta, a lo que considera bueno. No pierde tiempo con yuyos que no producen nada. Pero, si la ley de Dios no lo permite, entonces milita en contra de ello, porque no tiene dominio sobre de ti.

“Bueno…es que Dios está dando una lección con ese sufrimiento”. ¡No! Ese sufrimiento no es de Dios, debes militar en contra de él. Si entiendes la ley, sabes que ese sufrimiento no te pertenece, así que ahora militas en contra de ese sufrimiento.

Pero en otras situaciones, hay veces que Dios permite ciertas cosas para madurarte. Y saben que no te van a destruir. Ahí es donde todo el mundo suele decir: “Tooodo obra para bien en Dios”. Pero yo creo que lo hicieron con el énfasis equivocado.

Tú puedes decir: ¿Sabes qué? ¡Para mí, todo obra para bien, así que fuera de aquí! El mismo verso, pero un significado totalmente distinto. ¡Se supone que todo obra para bien, para mí, así que lárgate! Es el mismo verso, sólo que no le das la bienvenida forzosa al asunto, lo echas fuera.

(Juan 10: 17) = Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.

(18) Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre. (Vemos aquí que Jesús tiene libre albedrío para decidir lo que le da la gana. Él es libre.)

(2 Corintios 3: 17) = Porque el Señor (¿Quién es el Señor? El Señor es Cristo) es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

Aquí compara a Cristo con libertad. Dice que Cristo ES libertad. Donde está el Espíritu de Cristo, allí está la libertad. Sin embargo, Cristo nunca pudo hacer lo que quería. Él no podía decir nada que no dijera el Padre. No podía hacer nada que no hiciera el Padre.

Él y el Padre eran uno en voluntad. Aparentemente, no podía tomar sus propias decisiones, y la Biblia le llama libertad. El hombre más sujeto del mundo, es llamado “libre” en la Biblia. Un hombre que aparentemente no hace nada de su propia voluntad, es expresado por la Biblia como modelo de libertad.

Cristo no podía hacerlo, pero sin embargo Él decía que sí podía hacerlo. Si yo quiero descansar mi vida la descanso, y si no la quiero poner, no la pongo. ¡Es una paradoja! Dios te gobierna del todo, y al mismo tiempo te deja elegir.

No te obliga, pero si Él no te gobierna, no eres libre. Lo repito: si Dios no gobierna tu vida, no eres libre de lo que pasa ahí afuera. Y no estoy hablando de que tú lo conozcas y lo aceptes como Salvador; me refiero a que Él gobierne tu vida.

Si Él no lo hace, irremediablemente tú eres esclavo de los reinos del mundo. Salvo y esclavo. No podemos ser comunidad profética, ni echar fuera Babilonia, ni hacer nada, si Dios no reina en ti. El Reino no te quita el derecho. ¿Tú eres empresario? Dios no te obliga a dar tu dinero. Pero tú no das nada de tu dinero, y terminas en ruina.

Es sencillo; Él no te obliga. Pero si te pasas todo el día clamando y declarando que Él es Señor, Él se lo toma en serio y comienza a gerenciar su empresa, porque Él es el Señor; tú le otorgaste el señorío. Él te creyó y lo puso por obra.

Y resulta ser que en Su empresa, el que no da termina en miseria. Él no te obligó, tú lo escogiste a Él. Perfecta ley gobernando tu vida, te hace libre de las artimañas del enemigo. Tú vida solamente está protegida cuando estás en la perfecta ley.

Quizás tu mente no computa lo que te quiero decir, pero eso es como un paradigma, mira: es un patrón de pensamiento. La voluntad del Padre para ti, es que tú seas libre, pero no como se interpreta ser libre en el mundo secular. Después de todo Él te compró por un precio, no eres libre.

Fuimos comprados por un precio, ¿Lo habías olvidado? Somos esclavos de Cristo. Sólo que Él es muy buen jefe y tiene tanto amor que hemos terminado de transformar sus órdenes en sugerencias. Pero Él sigue hablando mandamientos, nunca sugerencias. Yo doy sugerencias porque soy hombre y falible. Pero Él es Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Hemos diluido tanto el evangelio a sugerencias que hoy, cuando un predicador es fuerte, lo expulsan no sólo del templo donde está, si pueden, también lo expulsan del continente. Porque ahora parece que predicar fuerte es ser legalista o soberbio. ¿Legalista? ¡Biblia! ¿Soberbio? ¡Autoridad!

La perfecta ley, produce libertad. El estilo de vida de Jesús, expresa libertad. Pero si tú no entiendes ese principio, no vas a poder vencer cuando trates de ser una comunidad profética y veas los ataques que te van a llegar.

Quiero enseñarte un principio, ahora. Por ejemplo: ¿Sabías tú que en algunos lugares hay una ley contra el suicidio? En algunos sitios, si tú intentas suicidarte y no logras tu cometido, entonces te hacen una cusa judicial y te multan.

Si no lograste suicidarte, vienen y te acusan de intento de suicidio. Ahora bien: ¿Cuántos conocen sus derechos al respecto de esa ley? ¿Cuántos saben qué derecho te protege y qué derecho no te protege en la ley del suicida?

¿Sabes por qué no lo conoces ni jamás te has enterado de ello? Porque no te interesa. Porque estás bajo el gobierno de otra ley, en donde ni siquiera se piensa en el suicidio. Ese reino no domina tu mente, porque estás totalmente sometido a otro.

Entonces te resulta indiferente que te den diez, o quince, o veinte años si intentas suicidarte y fracasas. La ley divina a la cual tú estás sometido, no incluye el suicidio, por lo tanto ni siquiera te importa lo que rodea legalmente a su estructura. Eso es de otro reino.

Romanos dice que la ley del Espíritu, vence a la ley de la muerte. Pero si no llegas a estar sometido a esa ley, entonces te vence la muerte. No se trata de venir o no venir a la iglesia, se trata de si Cristo reina en ti o no.

Cuando tú te sometes al Padre, entonces tú haces que Dios gobierne tu vida. Por ejemplo: Dios gobierna tu vida cuando tú respondes voluntariamente. El Reino de Dios, se establece en obediencia. El Reino es la influencia que ejerce Dios sobre su gente.

El Reino de Dios es cuando Dios tiene una ley o un principio, y tú voluntariamente, permites que esa ley o ese principio rija, gobierne o le otorgue dirección a tu vida. Pero eres tú quien lo elige, ningún pastor puede obligarte a hacerlo, ni tampoco expulsarte de ello porque no lo adulas como los otros.

Tu esposa no te obliga, tu esposo no te obliga. Nadie te puede obligar. Pero si no te sometes a esos principios, entonces estás abierto a esos otros principios. Lo único que te hace libre de los principios satánicos de la tierra, es estar bajo la sombra de los gobiernos y los principios de Dios.

No de la iglesia como institución humana. Hay un montón de gente en la iglesia que sufre igual que la gente del mundo. Están expuestos a la misma situación. ¿Cuántos saben que eso es cierto? Veamos esto: Dios es omnipresente, ¿Verdad?

¿Sabías tú que eso no significa que Dios esté diluido en todas partes por igual? Dios está en todas partes, ¿Cuántos saben que sí? Pero eso no significa que está diluido en todas partes iguales. Ejemplo: nos reunimos tú, tu familia y yo, con mi familia, en tu casa. Y al mismo tiempo también se reúne tu vecino el alcohólico con su familia y su primo el delincuente con la suya. ¿Cuántos saben que hay más concentración de Dios en tu casa que en la de tu vecino?

¿Por qué sucede esto? Porque Dios, donde no lo invitan, no aparece. ¿Tú sabías que si no quieres recibir al Espíritu de Dios, no lo recibes? ¿Sabías que eso significa que en ese momento tú tienes más poder que el Espíritu de Dios?

Tú no puedes recibir al Espíritu si tú no lo quieres. ¿Qué te dice eso? Que el poder de decisión que tú posees, es lo más grande que Dios nos ha dado. Libre albedrío, la capacidad de poder escoger, la capacidad de poder ser soberano. ¡Podemos ser soberanos!

Tú tienes el potencial de ser soberano. Un rey ante ti mismo. Edificar tu propio reino. ¡El mundo lo hace a cada rato! Hay infinidad de reinos edificados por hombres, los estás viendo. Cuando Caín pecó, su semblante cayó porque Dios se fue.

Cuando tú no quieres la presencia de Dios, Él se va. Ni lo sueñes que se va a quedar ahí ministrando a gente que ni desea ni valora sus frutos. Dios, si tú lo llamas en medio de una situación perversa, acude a tu llamado.

Pero si tú no lo invitas a permanecer contigo en manifestación, Él se va, no está. Y asimismo son sus leyes. No te protegen porque tú seas miembros de la feria del mejor shopping. Cuando tú vas a la escuela, el shopping no te ayuda en nada.

Lo único que va contigo de aquí para allá, es tu sumisión a los principios que aprendes. Si no, no puedes manifestar el Reino de Dios. En donde quiera que Dios reine, Él domina. Es una cualidad o calidad de existencia.

El reino comienza internamente en tu vida, y si el dominio de Dios y sus principios predominan en medio de ti, y prevalecen en medio de los reinos del mundo a través tuyo, entonces es cuestión de tiempo para que se manifieste literal y exteriormente.

Repito: si dios reina en nosotros, gobierna nuestro estilo de vida, gobierna nuestras acciones. Cada vez que tomamos una decisión, pensamos qué dice nuestra Constitución al respecto, para ver si puedo o no puedo decidir de esta manera.

Si Él reina de esa manera en nosotros, indudablemente en medio de otras estructuras pensantes, nosotros vamos a reinar. Porque estamos decidiendo correctamente, en medio de gente que decide por otros principios.

Y cuando eso comience a suceder en todas las iglesias que conoces, entonces Cristo dice que ya será tiempo de manifestarse tal cual la promesa. Y entonces aquello que es un dominio interno, se convierte en la parousia del Señor y la manifestación externa del Reino.

Dios no va a establecer su trono en ninguna parte, hasta que primero esté establecido en ti. El Reino de Dios se establece en obediencia voluntaria. Si yo le doy una directiva a mi hijo, y mi hijo no me responde, yo no estoy reinando en su vida.

Si tengo necesidad de darle algunos garrotazos o patadas para que me obedezca, ya eso no es reino. Podré lograr que él me obedezca, pero no es reino. Reino es cuando yo le digo: “Aquí se vive así”, y el elige y decide vivir así aquí.

Entonces, no es necesario que yo esté presente para que él esté gobernado por mi reino. Mi reino se quedó establecido en su corazón y yo me fui y me senté a la diestra del Padre. Y a él todo le va bien en la casa, porque él está gobernado por los principios que dejó el padre.

Mientras que el hermano siempre se rebela y todo le sale mal, él funciona de otro modo. Es la diferencia entre estar y no estar protegido por los principios del Reino. Entonces, el que está libre es el que está sujeto. Y el otro que se cree libre porque nadie lo manda, siempre anda metido en problemas.

Cuando tú no le das a un niño un lugar en donde él pueda jugar, no se siente libre. Porque cuando está jugando no sabe si puede o debe o si no puede o no debe. Porque tú no le dijiste dónde podía jugar. Entonces juega intranquilo, mirando por encima del hombro, a ver si puede hacer lo que está haciendo o no.

Pero si tú le marcas territorios y le das principios, mostrándole hasta dónde puede y desde dónde ya no puede, él va a ponerse a jugar más que tranquilo y confiado, y no sólo te va a respetar todos los límites, sino que incluso va a disfrutar haciéndolo.

La perfecta ley produce libertad. Ahora bien; nada de esto tendría mayor sentido si no te digo cuáles son estos principios: Nº 1: La ley de dar. Estamos hablando de los principios del Reino de Dios. El que vive en el Reino de Dios, es un dador por naturaleza.

El que tiene el gobierno de Dios establecido en él, es un dador por naturaleza. Es más bendecido dar que recibir. Y es un principio, no una ideología de un filósofo. La gene de Reino son dadores alegres. No necesitamos alegrarlos para que den.

Ya puedes empezar a identificar en tu marco ambiente quiénes son de Reino y quiénes no lo son. Es muy visible. Dadores alegres. Si tú no sabes ir más allá de un diezmo, no eres parte del verdadero Reino de Dios.

Mateo 23:23 ¿Qué es lo que dice? ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.

¿Qué es lo más importante que puedes ver en este verso? Que los fariseos eran sumamente cumplidores con sus diezmos, pero que pese a que ellos diezmaban la menta, el eneldo, el comino y todo lo que se le cruzara por los bolsillos, seguían siendo hipócritas para Dios.

O sea que, traer el diezmo, no alegra a Dios. Dios le está diciendo a esta gente que ellos son escribas, fariseos e hipócritas. Porque les deja en evidencia que si bien diezman cada semilla puntillosamente como marca la ley, dejaban afuera lo más importante de esa misma ley: la justicia, la misericordia y la fe.

¿Y cómo termina la advertencia? Termina diciendo que esto, (Por la justicia, la misericordia y la fe), era necesario hacer, pero sin dejar de hacer lo otro. ¿Y qué cosa era lo otro? El diezmar cada semilla como estaba prescrito en ese entonces por la ley.

¿Qué es el diezmo? Olvida ya mismo todo lo que has visto hacer a hombres corruptos auto proclamados como ministros, con los dineros obtenidos de esos diezmos. Olvídalo, por favor, porque si no ese árbol no te permitirá ver el auténtico bosque.

El diezmo es divino. Y tú no le estás regalando nada a Dios cuando das tu diezmo por una simple razón: sólo le estás dando a Dios algo que le pertenece. No es algo tuyo que le concedes graciosamente, es algo de Él que le devuelves como corresponde.

¡Es que yo gano cien dólares y le doy diez a Dios! No, mentira, tú no ganas cien dólares, tú ganas noventa, porque diez son de Dios. Y cuando se los traes a Dios, no le has dado nada, sólo has repuesto a sus arcas lo que le pertenece. Voluntariamente, sin ley mosaica que te obligue ni pastor adecuado que te haga una prédica manipuladora para mover y conmover tu billetera.

Pero eso apenas te sirve para abrir la puerta del Reino. No vas a ser genuinamente bendecido hasta que no empieces a sembrar de lo que realmente es tuyo. Presta atención a esto. Si tú estás bajo el gobierno de los principios del mundo, tú podrás prosperar con ellos.

En el mundo, el que quiere prosperar, saca cuatro cuentas bancarias, cinco tarjetas de crédito, invierte en diversos asuntos, y prospera. ¿Cuántos saben que muchos de los que se mueven así, prosperan? Ellos producen, compran y guardan y prosperan. ¡Funciona!

¿Cuántos saben que hay muchísima gente rica en el mundo? Escucha: tú también puedes prosperar en el marco de esos principios, si son esos principios los que te gobiernan. Pero cuando tú decretas que Cristo es tu rey, ya los principios del mundo no rigen en ti, y por más que guardes o ahorres, caes en miseria.

Ya para ti no funciona así, porque estás bajo otro reino. Te cambiaste de nación y de constitución. Hay otro presidente que manda. Tiene otras leyes. Tu ciudadanía cambió, te cambiaron el nombre. Está escrito en otro libro. Estás inscripto en otro libro.

Te trasladaste en la mente de Dios. Te quedaste aquí, pero es el reino invisible. Está aquí, pero el que vence es el reino invisible. De la única manera que tú puedes prosperar ahora, es buscando tu constitución para ver qué dice sobre las leyes de dar y recibir.

Y si das, prosperas. Y si no, puedes ponerle el sello: no prosperas. Puedes volver a prosperar de esa manera, si quieres, pero vas a tener que salir a decretar, otra vez, pero en este caso que Él ya no reina sobre ti. ¿Qué quieres hacer?

Principios. El inicuo puede prosperar con los principios del mundo, pero el justo sólo podrá prosperar con los principios del Reino. No te puede funcionar a ti como le funciona al inicuo. Por esa razón ves que no pueden prosperar muchos hombres bien intencionados que trabajan duro y van a la iglesia, pero no se someten a las leyes del Reino de Dios y buscan prosperar por fuera de ellas.

Si entiendes lo que ahora voy a decirte, tienes la mitad del evangelio y tu vida de fe, resuelta. No importa lo que veas hacer a tantos y tantos hombres corruptos. Lo cierto es que de ninguna manera Dios está buscando tu diezmo. Dios te está buscando a ti.

¿Por qué? Porque si Dios te tiene de verdad a ti, tiene el diezmo y el noventa por ciento restantes también, ¿Estás entendiendo? No es un asunto de dinero, es un asunto de valores. Determinar con precisión qué lugar ocupa Dios en tu vida, eso es.

¿Qué dice la Palabra con relación a esto? Que busques primeramente el Reino de Dios y Él luego te añadirá el resto. ¿Qué es el resto? Todas tus necesidades. Que busques primero que Él gobierne tu vida en esta área, y cuando él gobierna tu vida en esta área, Él te reparte el resto que necesitas.

No es una cuestión de dinero, es una cuestión de importancias, de prioridades. Quiero lo mejor, no el diez por ciento. Quiero el primogénito. Saber qué lugar ocupo yo en tu vida. Tú puedes traer el diez por ciento como hacen tantos y tantos, a veces hasta haciendo pequeñas trampas. ¡No estás honrando a Dios! ¿Esperas ser bendecido? ¿De verdad lo esperas?

Son valores, no dinero. Primer principio del Reino, dar. Pero claro, esto no se limita a las finanzas, obviamente. Padres que no tiene tiempo para darle a sus hijos. El primer principio del reino sigue siendo dar. Si todo lo tienes y tienes y pierdes tu alma, ¿Qué tienes? Nada, no tienes nada.

Debemos ser amadores del dar. Dar de nuestro tiempo, dar de nuestro talento, dar de nuestra sabiduría. No te retractes en conocimiento, si sabes algo compártelo, alguien va a determinar que llegue la respuesta de valor.

Dios te va a dar mucho más si lo que te está dando lo compartes sin cobrar nada por ello. Yo sé que esto está en contra de todo lo que nos han enseñado y mostrado por años, pero así está escrito. No quiero ni puedo evitar lo que no te gusta para decir sólo lo que sí te gusta. Eso no es Dios, eso es hombre.

No te intimides con el otro, enseña todo lo que sabes y Dios te enseñará más a ti. Yo estoy haciendo eso. ¡Funciona! Dar, dar y dar. Siempre debes ser un dador. ¡Y alegre!, porque ese es un claro principio del Reino.

Nº 2: La Ley de Uso. En el Reino de Dios, lo que tú no usas, lo pierdes. En el Reino de Dios, todo tiene que usarse. Tienes que usar todos tus talentos, si no los usas, los pierdes. Lee la parábola de los talentos. El que no utilizó el talento se lo quitaron y se lo dieron al otro.

Tienes que usar tu dinero para el Reino. Fíjate bien donde lo inviertes, ora mucho antes de hacerlo y no dejes que te engañen los miles y miles de aventureros lobos disfrazados de ovejas, pero úsalo. Tienes que usar tu talento. Si no lo usas Dios te lo quita y se lo da a otro.

Los hijos de Dios son guiados por el Espíritu, no por la CNN. El que guarda para un tiempo lluvioso, le va a llover. No guardes para que llueva. No queremos que llueva. ¡Es que estoy guardando para el día lluvioso! Si guardas para un día lluvioso, te va a llover sobre la cabeza.

Aquello que temes, te vendrá encima. De ninguna manera subestimo una buena cuenta bancaria para el mañana de tus hijos. Planifica debidamente ese mañana, utiliza estrategias, pero no principios mundanos. ¡Estarás atado! ¡No serás nunca libre, así!

Nº 3: Perseverancia y Efectividad. En el Reino de Dios, tú no puedes empezar algo y regresar atrás. Es bueno empezar, pero mejor es terminar. El que pone la mano en el arado y mira hacia tras, no es digno de estar en el reino.

Esto habla de ley de tenacidad, de paciencia, de determinación. Llueva o truene vamos a seguir adelante lo que Dios nos ha dado. Recuerda a la viuda que importunó al juez hasta que éste le concedió lo que pedía. Así es en el Reino de Dios.

No te eches atrás en la situación presente. Santiago dice que Elías era un hombre que oraba con fervor, con fuerza. El que pide, encuentra; el que toca, se le abre; el que busca, halla. Tienes que buscar. Dios es galardonador de aquellos que lo buscan diligentemente.

No es una cosa pasiva. El Reino de Dios es algo fuerte y los valientes lo arrebatan. En el Reino de Dios, si tú no eres osado, valiente y activas acciones deliberadas, no llegas a conseguir nada. En el mundo a veces hay casualidades, hay lotería. En el Reino de Dios, no.

Aquí tienes que meterte, penetrar. Tienes que decir que este va a ser tu mañana porque tú lo vas a edificar ahora. Estoy haciendo lo correcto, y el mañana es de acuerdo con lo que tú edificas hoy. Si no edificas nada hoy, el mañana llega y eres el mismo.

Hermano: si no te está gustando quien eres hoy, cambia ya mismo de manera de pensar. Esa es la única forma en que conseguirás que mañana seas alguien distinto. Porque hoy eres un resultado de como tú pensabas ayer. Las leyes naturales no pueden desafiar al Reino de Dios.

Nº 4: La Ley de contabilidad, Responsabilidad y Advertencia. En otras palabras, simple: lo que siembras, cosechas. Dios no es burlado. Puedes estar todo el día en la iglesia, asistir a los cuatro cultos del día, cantar todas las canciones que tú quieras, pero sólo lo que tú siembras es lo que cosechas.

Celos, contiendas, divisiones, chismes. Lo que siembras, cosechas. Esto se aplica en todas partes. En contra de mi nuestra propia disciplina, lo que siembras cosechas. Mira lo que comes y mírate al espejo. Funciona puntillosamente y en todo.

Nº 5: La Ley de Importancia y grandeza. Hermano, escúchame. Esta es un arma tremendamente negativa en el cuerpo de Cristo. Los grandes en el Reino de Dios, son los que sirven. No los cabezones que se ubican en las primeras filas en todos los congresos.

¿No ves que tienen ministerios? ¿No ves que tienen títulos? ¿No son los que imprimen sus tarjetas y ponen sus propios títulos en ellas? Los grandes en el Reino de Dios, son los que sirven. Ese principio no cambia por tu forma de pensar.

Ese principio gobierna. Y si ese principio no gobierna tu vida, hermanito del alma, jamás serás grande. Reconoce tu posición, no te pongas de acuerdo con el espíritu del mundo. En el mundo sí que el grande es el que pisa a todo el mundo para ser conocido. En el Reino, a Dios no le importa conocer a nadie.

Dios no está interesado en el folklore de la fama. El ejemplo que te da la Biblia es el lavamiento de los pies, el amar al prójimo. No pidas asientos de privilegiada ubicación en el Reino. Allí esos asientos se otorgan por tu servicio.

Puedes tener una buena iglesia, puedes tener un buen mensaje, puedes tener buena vestimenta, puedes tener un orden tremendo. Pero lo único que va a convencer al mundo que Dios nos envió, es cuando nos vea unidos, trabajando por una causa.

Cuando el shopping vea que hay una clase de gente que se une por una pasión que los impele a mejorar algo en esta sociedad, entonces el shopping va a creer que Dios ha enviado a cierta gente para hacer cierto trabajo.

Hasta tanto, tú puedes tener el mejor programa infantil, puedes tener el mejor equipo de básquet de jóvenes y puedes tener lo que se te ocurra de todo lo que conocemos. Pero hasta que la sociedad no vea un acercamiento corporal de una gente que no tiene que hacer lo que está haciendo, pero lo hace como enviado por otro, no va a creer. Eso es una comunidad profética.

Nº 6: La Ley de Milagros y lo Sobrenatural. Escúchame, esto te va a bendecir. Dios creó las leyes naturales. Los científicos no fueron los que crearon las leyes naturales, sólo las descubrieron. Los científicos no pueden hacer nada con la ley natural, sólo descubrirla.

Dios fue quien las creó, lo que también significa que Dios las puede romper cuando se le dé su regalada gana a tu favor, que es como hablar de soberanía. ¡Eso es imposible! ¡Tú sabes que la ciencia dice! Oye: la ciencia solamente descubrió lo que Dios hizo, y Dios puede deshacer lo que hizo cuando se le antoje sólo para bendecirte. ¡Y eso se llama milagro!

Los milagros se producen por la práctica de los principios, que crean un ambiente para los milagros. Y no buscando el milagro, sino buscando que los principios de Dios sean superiores a los que reinan en la naturaleza.

Cuando la naturaleza dicta algo negativo, clamamos al Dios que creó la naturaleza, para que la cambie. La mente no comprende estos asuntos, tienes que agarrarlo por el Espíritu o no lo agarras nunca. Si comienzas a operar por las leyes naturales, automáticamente cancelas las leyes espirituales.

Son dos reinos, dos ciudades, dos mundos, dos planetas. Sólo que, lo que gobierna de nuestro Reino, es su ley en nosotros, Él no tiene que estar presente. Ya lo he dicho muchas veces: lo que te afecta de las leyes de tu país, no es el gobierno de tu país, sino la gente que ejecuta esas leyes. El gobierno de Dios, te afecta de igual manera.

Nº 7: La Ley de Dominio. Dios es teocrático. Dios reina en su naturaleza. Fuera de su naturaleza, Dios no reina. Dios da. Dios ama. Dios protege. Dios tiene diseño. Dios tiene orden. Dios tiene propósito. Donde no hay orden, Dios no está reinando. Donde no hay propósito, Dios no está reinando. Donde no hay amor, Dios no está reinando.

El dominio de Dios, es relativo a la naturaleza de Dios. El carácter de Dios, nunca está sujeto a interrogantes con relación a su dominio. Dios nunca viola su carácter para gobernar. Dios reina en amor. Dios reina en el dador. Dios reina en el que protege.

Cuando tú exhibes diseño, exhibes que el Dios de diseño reina en ti. Cuando tú exhibes orden, exhibes que el Dios de orden reina en ti. Anda por ahí un montón de gente desordenada que clama que Dios reina en ellos. Mentira. Dios nunca reina fuera de su carácter.

Cualquier acto de dominio que no identifica su carácter, no es Dios. Cristo dijo: el Padre y yo somos uno. Si me has visto a mí, lo has visto a Él. Es tremendo poder decir: si me viste a mí, tranquilízate, ya viste al Padre. Somos igualitos.

Dice: amar a tu mujer, como Cristo amó a la iglesia. El Reino en un matrimonio, se identifica en el carácter de Cristo en la iglesia. ¿Tú quieres saber en qué matrimonio reina Cristo? Donde hay una relación como cristo y la iglesia. Si no existe esa relación, Dios no gobierna ese matrimonio.

Mentalidad de Reino, es cuando tú estás sujeto completamente a la voluntad de Dios. Entonces, cuando tu mente siempre está fija en el propósito de Dios, pensando como Dios piensa, no aceptas ya más los reportes de nadie.

Porque tienes la mente de Dios, ya no piensas en maldad. Tus pensamientos nunca son contrarios a la voluntad de la obra de Dios. Tienes la mentalidad de Reino. Tienes que tener Corazón de Reino. El corazón de Reino es cuando tu corazón no se separa de la voluntad de Dios.

Es donde se deposita nuestro sentimiento, es la fuente interna de tu provisión. Corazón de Reino. Eso significa ser sensible a lo que Dios quiere hacer. Estar consciente del ambiente espiritual y divino las veinticuatro horas al día.

Esto significa alinear tu voluntad con la de Él, cada vez que no están de acuerdo. Esto habla de moverse en compasión y de tener pasión. Tener el león y tener el cordero. La pasión y la compasión, para tener la mente y la naturaleza de Cristo.

Fe de Reino. Es la sustancia aceptada en ausencia de evidencia. Es sustancia, cuando aún tú no la puedes ver. La esperanza materializada en la fe. Hay fe para ser salvo, pero antes de ser salvo, había fe para conquistar reino.

Hebreos 11 nos dice que había gente que conquistaba reinos cuando aún no había fe para ser salvos. Hay una fe superior a la de salvación. En Hebreos 11:33 dice que Moisés, por el precio, por el galardón, abandonó todos los placeres de Egipto.

Déjame decirte que Moisés, por la fe, dejó todo lo que la fe anda buscando hoy. Y creo en prosperidad. Hay una fe superior que te impulsa a tener un galardón en el Reino. Amor de Reino. Es cuando tú te derramas de ti mismo, sin reservas, para otro.

Como cuando derramas leche en el suelo y no la puedes volver a recoger. Cuando te juegas por la situación de un hermano y luego no puedes volverte hacia tras. Te estás dando sin reservas. No se puede recoger, es un amor vertido por otro.

No se sujeta a ninguna parte, el amor de Reino es cuando te das por otra persona. No se detiene para investigar, está basado en amor. Es derramar tu vida por otro. Sacrificio por otro. Es cuando no te preocupa cómo te va a perjudicar a ti lo que va a favorecer a otro.

Hoy día se ve muy poco de eso. El amor de Reino. Es energía que se gasta en pos de otra persona. Es cuando tú arriesgas tu vida o tu ministerio por otro. Verdad de Reino. La verdad del Reino es cuando tú te miras tal como eres.

No podemos ser una comunidad profética, no podemos escapar a Babilonia sin primero ser sinceros con nosotros mismos. Es cuando no nos vemos como nos creemos ser, sino tal como somos. ¿Cuántos saben que la mayoría de nuestras vidas se viven de acuerdo a como creemos que somos?

Tú tienes dos opiniones tuyas: la correcta y la que tú quisieras que fuese. Y sales a la puerta de tu casa a tomar fresco con la que a ti te gustaría que fuera. En tu trabajo conocen al que tú quisieras ser, no al que es.

Relaciones de Reino. Estas relaciones tienen que sobrepasar lazos naturales. Van más allá del matrimonio. Van más allá de mamá y papá. Van más allá de mi parentela. Es una relación que une y va más allá de los lazos familiares.

La unidad del Reino va más allá de la unidad familiar. Hay personas con las que puedes tener más comunión y conocimiento mutuo que con muchos de tus familiares. Quisiera saber cuántos pueden decir lo mismo.

Principios de Reino. La relación ¿Cómo se relaciona el Reino? ¿Cómo es la verdad del Reino? ¿Cómo es el amor del Reino? ¿Cuál es el corazón del Reino? ¿Cuál es la fe del Reino? ¿Cuál es la mentalidad del Reino? El dar. Eso es lo que tiene que gobernar tu vida.

Este trabajo incluye todas las cosas que se pueden escribir en una página y decir: cuando se trata de dar, esta es la ley; cuando se trata de unidad, esta es la ley; cuando se trata de amar, esta es la ley. Y si esos principios gobiernan tu vida, los principios del mundo no te pueden tocar.

Pero donde quiera que tú dejes un área libre, no hay espacios grises. O reina Dios, o reina Satanás. ¡Hermano! ¡Yo no estoy poseído! Yo no he dicho eso; tampoco estás poseído por Dios. Es suficiente conocimiento o ignorancia para que uno de estos dos principios gobierne tu vida.

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El Tiempo de la Iglesia

(Zacarías 6: 1) = De nuevo alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro carros que salían entre dos montes; y aquellos montes eran de bronce. (Recuerda que el bronce es símbolo de juicio)

(2) En el primer carro había caballos alazanes, en el segundo carro caballos negros, (3) en el tercer carro caballos blancos, y en el cuarto carro caballos overos rucios rodados.

(4) Respondí entonces y dije al ángel que hablaba conmigo; Señor mío, ¿Qué es esto?

(5) Y el ángel me respondió y me dijo: Estos son los cuatro vientos (En la versión SEV dice “espíritus” en lugar de vientos) de los cuatro cielos, que salen después de presentarse delante del Señor de toda la tierra.

(6) El carro con los caballos negros salía hacia la tierra del norte, y los blancos salieron tras ellos, y los overos salieron hacia la tierra del sur.

Zacarías profetizó lo referente a los tratos del Espíritu de Dios (representados arriba por caballos de diferentes colores en los cuatro carros) en lo que tiene que ver con un remanente que saldría de Babilonia (la confusión) para restaurar la Casa del Señor en Jerusalén. Ellos tenían que pasar primero por entre los dos montes de “bronce” del juicio de Dios, antes de que pudieran calificar para tan importante obra. En el versículo 11, Josué (Jesús en hebreo), el hijo de Josadac el sumo sacerdote, recibe una corona de plata (el símbolo de la redención) y oro (el símbolo de la naturaleza de Dios), junto con la siguiente palabra:

(Verso 12) = Y le hablarás, diciendo: así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: he aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, el cual brotará de sus raíces, y edificará el templo de Jehová.

(13) Él edificará el templo de Jehová, y él llevará gloria, y se sentará y dominará en su trono, y habrá sacerdote a su lado; y consejo de paz habrá entre ambos.

(Verso 15) = Y los que están lejos vendrán y ayudarán a edificar el templo de Jehová, y conoceréis que Jehová de los ejércitos me ha enviado a vosotros. Y esto sucederá si oyereis obedientes la voz de Jehová vuestro Dios.

Por supuesto, todo esto tuvo lugar como ejemplo y sombra de los tratos históricos de Dios con el judío de carne y hueso. Sin embargo, también profetiza lo que está por sucederle al Israel de Dios espiritual al término de esta era del Evangelio, el cual también fue enviado a los gentiles.

En el capítulo 6 del Apocalipsis veremos, en forma ampliada, la profecía de los caballos de Zacarías 6, y aclarada también, incluso en una dimensión más grande, en lo relacionado con el plan y el propósito de Dios para la restauración de Su Casa (nosotros somos el Templo de Dios, según 1 Corintios 3:16). Esto se cumplirá “no con ejército ni con fuerza,” sino con los tratos del Espíritu en y por medio de una compañía profética que ayudará a preparar al pueblo de Dios para la segunda venida del Señor, así como Juan el Bautista preparó el camino para la primera venida del Señor Jesús, el Cristo. (Ver Isaías 40:1-8).

El pacto de Dios (el librito) debe ser abierto y aplicado en las vidas de aquellos que sean llamados a este ministerio, hasta que él se convierta en parte de ellos (los que deben comerse el librito). Cuando esto ocurra, tendrán no solamente otro mensaje o revelación de parte de Dios, sino que deberán convertirse en el mensaje y en la revelación de Dios. Como lo dijo el profeta Isaías en los tiempos antiguos:

(Isaías 8: 18) = He aquí, yo y los hijos que me dio Jehová somos por señales y presagios (En otra versión dice “prodigios”) en Israel, de parte de Jehová de los ejércitos, que mora en el monte de Sión.

Este mensaje les será abierto, revelado y aplicado solamente a aquellos que sigan al Cordero. El camino del Cordero es el camino de la Cruz. Es el camino del juicio al Hombre Viejo, con todas sus concupiscencias y apetitos, hasta que estemos formados plenamente en el Hombre Nuevo en Cristo, “hambrientos y sedientos de justicia.”

(Apocalipsis 6: 1) = Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: ven y mira.

(2) Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.

Somos nosotros lo primero que el Señor quiere conquistar. ¿Permitiremos que Él lance las flechas de Su verdad a todos los escondrijos secretos de nuestro ser, hasta cuando seamos blancos y puros? Ahora hay juicio con misericordia para aquellos que se sometan a los tratos de Dios.

(3) cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente que decía: ven y mira.

(4) Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder para quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.

La espada de la verdad puede cortar muy profundamente. Jesús dijo que él no había venido a traer la paz, sino una espada. Cuando aceptemos los términos del pacto de Dios, las cosas se harán cada vez más difíciles, en lugar de mejorar para nuestro hombre material. El Espíritu de Dios empezará a rebanar y a cortar nuestros viejos apetitos, nuestros planes, nuestras ambiciones, nuestros sentimientos, nuestros deseos.

Cuando se nos aplica la roja sangre de Jesús, Su muerte llega a ser nuestra muerte, así como Su vida llega a ser nuestra vida. El doble propósito del ministerio del Espíritu de Dios se hace más claro. Por una parte, Él quiere acabar y destruir al Hombre Viejo que heredamos de Adán, nuestro antepasado. Por la otra, Su propósito es el de bendecirnos y prosperarnos en el Hombre Nuevo en Cristo, hasta cuando lleguemos a la madurez (a la perfección).

(5) Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente (La versión SEV dice “animal”) que decía: ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza (Versión SEV dice “yugo”) en la mano.

(6) Y oí una voz en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: dos libras (SEV “cheniz”) de trigo por un denario, y seis libras (Chenices) de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.

A nuestro modo material de pensar, le parecen muy oscuros los caminos del Señor. Sus pensamientos no son nuestros pensamientos; sus caminos no son nuestros caminos. Sin embargo, Él “suplirá todas nuestras necesidades conforme a Sus riquezas en gloria.” Él empieza dándonos “una medida de trigo por un denario.” Él es el trigo (pues “el hombre no vivirá sólo de pan, mas de toda palabra que sale de la boca del SEÑOR”). Un denario, (una moneda) era el salario de un día. Dios espera que nosotros nos pongamos al día con Él, desde el amanecer hasta el crepúsculo. Vamos a depender de toda palabra Suya, para que podamos aprender a “andar en el Espíritu, y a no satisfacer los deseos de la carne.” Este es el camino de la verdadera práctica de la redención que Jesús ha provisto para nosotros en nuestra Pascua espiritual (la fiesta material se celebraba en el tiempo de la primera cosecha del trigo).

Si somos fieles en lo poco, se nos dará mucho más. Se nos darán “tres medidas de cebada por un denario.” Se nos darán dones y bendiciones para que podamos, a la vez, bendecir a los demás. Todavía se espera que nosotros “obremos (vivamos) nuestra salvación con temor y temblor,” y nos ganemos nuestro “denario” (poniéndonos al día con el SEÑOR). Pero aprenderemos a descansar de nuestras propias obras, para que podamos andar en Sus obras, en las obras de la fe (ver Santiago 2:20-26). La siega de la cebada se hacía en el tiempo de la fiesta de Pentecostés. Las bendiciones y los dones de nuestro Pentecostés personal (simbolizados por el número 3) corresponden a lo que es necesario para satisfacer nuestras propias necesidades, y las exceden. El bautismo del Espíritu de Pentecostés (las arras de nuestra herencia en Cristo) tiene el propósito de llevarnos al ministerio (al servicio) para los demás.

Cuando vivimos en Dios por medio de la apropiación personal de la Pascua y de Pentecostés, empezamos a esperar con grandes posibilidades la Fiesta de los Tabernáculos. Los Tabernáculos es la fiesta de la plenitud, la fiesta de toda la cosecha. Si se nos ha dicho que esperamos una medida de trigo en la Pascua, y tres medidas de cebada en Pentecostés, ¿Qué podremos esperar en la Fiesta de los Tabernáculos? ¿Acaso siete medidas de aceite y de vino? ¿O diez medidas? ¿O doce medidas? En vez de esto, se nos pone de presente una solemne advertencia: ¡“No hagas daño al vino, ni al”!

El aceite de la unción y el vino de la nueva vida en Cristo pueden ser “dañados,” si no tenemos cuidado con nuestra bendición de Pentecostés. Nuestros dones espirituales y nuestras bendiciones pueden ponerse en el altar y valernos de ellos para fomentar el Reino de Dios, si seguimos buscando “primero el Reino de Dios y Su justicia,” o pueden ser usados para el provecho personal. A aquellos que opten por el provecho personal y se valgan de los dones y de las bendiciones de Dios para procurar la satisfacción de sus insaciables apetitos carnales, se les permitirá tener por el momento su “olla de guisado” a expensas, después, de su “primogenitura.” Aquellos que se valen del ministerio y/o de los dones espirituales para el provecho personal, tarde o temprano dañarán el aceite y el vino. Tarde o temprano, la gran discrepancia entre su modo de obrar y lo que ellos dicen, hará que caigan en la trampa.

(7) Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: ven y mira.

(8) Miré, y he aquí un caballo amarillo (La versión SEV dice “verde”) y el que lo montaba tenía por nombre Muerte; y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.

Alguna vez, Dios se arrepintió de haber hecho al hombre de carne y hueso, y juró destruirlo (ver Génesis 6:1-7). Dios no se afana por rehabilitar nuestro viejo ser con sus viejos apetitos carnales y con sus deseos, él se afana por destruirlo. Él no descansará hasta cuando el hombre viejo esté muerto y enterrado con Cristo. “De manera que el que es en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todo es hecho nuevo” (2 Corintios 5:17). Muchos de nosotros creemos esto en teoría, pero Dios quiere que ello se manifieste realmente en la práctica para que, por medio del Espíritu, “mortifiquemos las obras de la carne.”

Al caballo verde le es dado poder sobre la cuarta parte de la tierra (la tierra es el símbolo del pueblo de Dios). Es digno de observar que la primera vez que esta fracción (un cuarto) se emplea en las Escrituras es con respecto al sacrificio de la mañana y de la tarde en Éxodo 29:40, donde la cuarta parte de un hin de aceite y la cuarta parte de un hin de vino se dan junto con los sacrificios de la mañana y de la tarde. Jesús, el sacrificio de la mañana (del Día de Gracia), derramó Su aceite y Su vino. Él hizo únicamente la voluntad del Padre al obedecer, incluso, hasta la muerte en la cruz. Ahora, en el sacrificio de la tarde, Dios está buscando a aquellos que estén dispuestos a seguir los pasos de su Maestro, y a derramar el aceite y el vino en el altar de Sus propósitos, en lugar de valerse de la unción y de la nueva vida que Él les ha dado para sus propios propósitos.

(9) Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían.

(10) Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?

(11) Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.

Descansan aquellos que han muerto para su propio camino. Se les han dado sendas ropas blancas (es decir, un vestido blanco especial o único para cada uno de ellos). Esto no es sólo una justicia imputada. Esto no es sólo la cubierta de Cristo sobre la perversión de nuestra propia carne y de nuestra carnalidad. Esto es justicia verdadera al caminar en el Espíritu por medio de las tribulaciones de la vida diaria, hasta que haya muerto verdaderamente el hombre carnal que tenemos dentro de nosotros, el Hombre Viejo que heredamos de Adán. Esto se aplica, por supuesto, a todos los vencedores que han muerto físicamente y se han ido para estar con el Señor; sin embargo, al final de os tiempos, hay también una mención en las Escrituras para aquellos que “viven, que quedan” todavía y hayan muerto para su propio camino y para sus deseos.

(12) Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto (Esto es: un sacudimiento o un despertamiento entre el pueblo de Dios); y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; (13) y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.

(14) Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar

(15) Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; (16) y decían a los montes y a las peñas: caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; (17) porque el gran día de su ira ha llegado; ¿Y quién podrá sostenerse en pie?

Para aquellos que han muerto para el viejo hombre carnal, y han llegado a la madurez en el Hombre Nuevo, “el sol se pondrá negro como saco de cilicio,” las cosas de este mundo perderán su esplendor y su atracción. Ellos verán la “luna (la iglesia) como sangre.” La iglesia bajo el gobierno del hombre material (simbolizado por el rey Saúl en Israel) es un revoltijo sangriento de luchas y altercados que, incluso, abren la puerta a la brujería. Los vencedores de Dios suspiran por una Luna Nueva que ya no menguará, por una luna que brillará como el sol (ver Isaías 30:26). Las “estrellas caerán” como higos extemporáneos. Aquellos que “brillan” ahora, merced a los dones sin la virtud ni la madurez correspondientes en sus existencias, caerán en ese día (el Día del SEÑOR). Esto también se aplica a “los principados y potestades en los cielos.” Porque el acusador de nuestros hermanos será derribado cuando haya sobre la tierra un pueblo que ha muerto a la práctica real de sus propios caminos y deseos.

Los cielos se abrirán como un libro ante tal pueblo, de la misma manera en que los cielos estuvieron abiertos para Jesús cuando Él salió de Su bautismo en el río Jordán. La promesa de Dios de que “todo lo que pidiereis en mi nombre, esto haré,” incumplida hasta ahora, se hará realidad, porque éste es un pueblo que no pedirá en la forma equivocada (ver Juan 14:13; 16:26).

Y el temor del SEÑOR descenderá una vez más sobre los hombres de la tierra (la Iglesia). Los “reyes de la tierra, y los príncipes, y los ricos, y los capitanes, y los fuertes, y todo siervo y todo libre,” se darán cuenta, de pronto, de que ellos han estado tomando en vano el nombre del SEÑOR cuando se han valido de la bendición, de la provisión, de la unción y de los dones de Dios para sus propios propósitos.

(Apocalipsis 8: 1) = Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

(2) Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Cuando haya silencio en el cielo delante del trono, entonces las trompetas del mensaje de Dios revelarán la Fiesta de las Trompetas al comienzo del grande y terrible Día del SEÑOR. Entonces prevalecerá un mensaje claro mediante vasos puros.

La Fiesta de las Trompetas se celebraba el primer día del séptimo mes (Levítico 23:24; Números 29:1). Ahora estamos a punto de entrar en el primer año del séptimo milenio, cuando se cumplirá espiritualmente para el pueblo de Dios el mensaje de la Fiesta de las Trompetas. Así como la redención de la Pascua se cumplió con la muerte y resurrección de Jesús, y las primicias de Pentecostés se cumplieron en la efusión del Espíritu Santo, nosotros esperamos con placer anticipado la plenitud de nuestra herencia con el cumplimiento de la Fiesta de los Tabernáculos.

La Fiesta de los Tabernáculos tiene tres partes: 1) La Fiesta de las Trompetas, el primer día del séptimo mes; 2) el Día de la Expiación, el día décimo del séptimo mes, y 3) la Fiesta de los Tabernáculos durante siete días, a partir del décimo quinto día del séptimo mes. En la actualidad hay alguna incertidumbre en cuanto a la fecha exacta en que esto tendrá lugar.

(Salmo 81: 3) = Tocad la trompeta (La versión SEV dice el “shofar”) en la nueva luna, en el día (Tiempo) señalado, en el día de nuestra fiesta solemne.

Los meses judíos empezaban el día de la luna nueva, por lo cual les resultaba imposible establecer con absoluta certeza la fecha exacta de la Fiesta de las Trompetas. Podía ser hoy, o quizás mañana. El Sanedrín tenía que ver realmente la luna nueva, con el fin de dar la autorización para que se tocara la trompeta. Esto, a su vez, iniciaba el horario para el Día de la Expiación, el día décimo, y para el comienzo de la Fiesta de los Tabernáculos, el día décimo quinto.

Hoy nos encontramos en una situación similar con respecto al comienzo del séptimo milenio (que es el Día profético del SEÑOR). Podía empezar este año, o el entrante. La única manera de decir con seguridad que hemos entrado verdaderamente en el Día del SEÑOR, es observar la “luna nueva” (según el modo que tiene Dios de computar el tiempo, primero es la tarde y después la mañana en la composición del día). El profeta Isaías habla de una “cosa nueva”. Esta es la manifestación colectiva del pueblo de Dios de una manera diferente a la que siempre hemos visto. Esta es una manifestación colectiva de un orden completamente nuevo, que refleja la luz del Hijo de Dios, haciéndose cada vez más y más brillante hasta que la “luna” brille como el sol en el nuevo día de Dios. Esta es una congregación en la propia naturaleza de Dios, en lugar de ser una congregación en torno a un mensaje, o a un ministerio, o a un grupo determinado, ya sea una congregación denominada o innominada, como lo hacemos nosotros ahora.

Esta “luna nueva” empezará como una pequeña rendija de luz en la obscuridad de alquitrán del “reino de Saúl,” e irá aumentando a medida que la Casa de David (la manifestación colectiva de Dios en el Hombre Nuevo) se fortalezca, en tanto que se desmorona la Casa de Saúl (la manifestación colectiva del pueblo de Dios bajo el Hombre Viejo, tan talentosa como ella pueda ser). Esta luna nueva se convertirá en luna llena para el “décimo quinto día” del séptimo mes (que simboliza el séptimo milenio), y ya no menguará. En el horario de Dios respecto al “décimo día” del “séptimo mes,” que es el Día de la Expiación, todos aquellos que no “afligieron sus almas” serán “cortados de entre el pueblo de Dios.” Esta es la razón para el mensaje de la Fiesta de las Trompetas. Este mensaje es para preparar y advertir al pueblo de Dios en el sentido de que ellos deben abandonar su propio camino; que deben abandonar sus apetitos y deseos carnales; que deben poner en el altar todo vestigio del Hombre Viejo, para que Dios pueda limpiar colectivamente a Su pueblo en el Día de la Expiación. En el Día de la Expiación, el juicio caerá sobre cualquier residuo que quede del Hombre Viejo en el pueblo de Dios.

(Mateo 13: 40) = De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.

(41) Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo (Otra versión dice “que son estorbo”), y a los que hacen iniquidad, (42) y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

(43) Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.

Miremos con mayor atención lo que ocurrirá cuando Dios hable por medio de un mensajero profético colectivo en la Fiesta de las Trompetas:

(Apocalipsis 8: 1) = cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

(2) Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

(3) Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, (La versión SEV dice directamente que el incienso SON las oraciones de los santos) sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

(4) Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

(5) Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.

Obsérvese que cuando el acusador de nuestros hermanos ha sido derribado, y hay silencio delante de Dios, el altar de oro del incienso (la oración de los Santos) ha sido restablecido dentro del Lugar Santísimo, y Dios puede restaurar ahora Su altar de bronce (Su pacto bajo Sus términos y condiciones, en lugar del altar que ha sido profanado por el hombre) para que Él pueda multiplicar Su remanente. Las trompetas que suenan son el resultado del fuego de Dios sobre Su restaurado altar celestial.

(6) Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas.

(7) El primer ángel tocó la trompeta. Y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde.

La palabra que va a venir en esta hora no es una palabra tierna o complaciente que cae como la lluvia, haciendo que toda simiente (buena o mala) crezca en el huerto, como ha sido el caso hasta ahora con la efusión del Espíritu Santo en la Era de la Iglesia. Esta es una palabra que cae como “granizo y fuego mezclado con sangre.” Esta es una palabra que abrasa, que destruye, que mata.

A lo largo de todas las Escrituras, los árboles se emplean para describir la vida de los hombres. Un tercio de los árboles (que simbolizan un tercio del pueblo de Dios) pasarán por el fuego y serán purificados de su rebeldía. Los otros dos tercios de los árboles no se mencionan en el libro del Apocalipsis. La aclaración se encuentra en el pasaje de Zacarías.

(Zacarías 13: 8) = Y acontecerá en toda la tierra, dice Jehová, que las dos terceras partes serán cortadas en ella, y se perderán; más la tercera quedará en ella.

(9) Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. Él invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: pueblo mío, y él dirá: Jehová es mi Dios.

Este es el juicio que empieza desde la Casa del SEÑOR. Dios se vale de un pequeño remanente de vencedores para dar una palabra fuerte y vehemente al resto de Su Casa.

En el principio, aun antes de la caída, Dios le dio al hombre “toda hierba que hace simiente” para su alimento. Las hierbas que producen semilla (buen fruto) son plantas como el trigo y la cebada. En el versículo siguiente, Dios dio a las bestias “toda verdura de hierba” para su alimento. Las bestias estaban destinadas a comer “toda verdura de hierba,” es decir, las hojas, el pasto. El hombre estaba destinado a comer la “simiente,” o el fruto.

Incluso, en el aspecto orgánico, existen diferencias significativas en el sistema digestivo del hombre y el de los animales. El hombre tiene que comer su grano molido y horneado como pan, en tanto que los animales pueden comer simplemente las hojas de hierba, o el heno, y digerirlas. El grano tiene que madurar con el fin de que el hombre lo utilice como alimento. Los animales pueden comer la hierba en cualquier etapa de madurez. Únicamente las hierbas que dan fruto (grano) pueden alimentar al hombre, mientras que las “cizañas” (las hierbas que producen hojas y flores, pero no fruto) pueden, no obstante, alimentar a los animales.

Es importante observar que en las Escrituras hay, exactamente, 66 versículos que mencionan la hierba o el pasto. También hay 66 libros en la Biblia. Existe una correlación entre el concepto de “hierba” en lo material, y la “palabra” en lo espiritual. Dios dijo que “…el hombre no vivirá sólo de pan, mas de toda palabra que sale de la boca del SEÑOR…” (Deuteronomio 8.3 SEV).Y Jesús los une en Marcos cuatro:

(Marcos 4: 26) = Decía además: así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; (27) y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo.

(28) Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; (29) y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.

Tómese nota de las tres etapas del desarrollo que se operan en la simiente (la palabra) después de ser plantada: “primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga (el grano maduro o fruto).” El hombre carnal que esté alimentando sus “apetitos animales” con la provisión de Dios, puede alimentarse, no obstante, con la “hierba” y con la “espiga” (o flor). El toma las bendiciones y la provisión de la Pascua y de Pentecostés y las aplica vorazmente a la realización de los deseos del Hombre Viejo que ha heredado de Adán, olvidándose del hecho de que esta clase de provisión terminará por acabarse.

(Isaías 40: 5) = Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado.

(6) Voz que decía: da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria (Versión SEV “misericordia”) como flor del campo.

(7) La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento (Espíritu) de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo.

(8) Sécase la hierba, marchítase la flor; más la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

Al sonar la primera trompeta de la Fiesta de las Trompetas al comienzo del Día del SEÑOR, “toda la hierba verde será quemada.” Esto significa que la provisión o el sustento de la palabra de Dios ya no estarán disponibles para aquellos que pretenden usarla para su provecho personal. El día del SEÑOR empezará con una gran hambruna, “no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra del SEÑOR”. La persona que pretenda andar con un pie en el Espíritu, y con el otro en la carne, se sentirá tan desesperada como el rey Acab cuando buscaba por todo el reino, tratando de encontrar suficiente pasto para mantener vivos aunque fuera unos pocos caballos.

Será como en los días de José en Egipto. Aquellos que no deseen morir de hambre espiritual tendrán que renunciar a su modo de vivir en la carne, porque la única provisión que Dios tendrá hoy, será la provisión para vivir en el Espíritu. “…Si viviereis conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu mortificáis las obras del cuerpo, viviréis” (Romanos 8:13 SEV). José no guardó heno y pasto para el pueblo de Egipto con el fin de que ellos alimentaran a sus animales y vivieran de sus rebaños. Él guardó grano maduro. Cuando golpearon los siete años de hambre, lo primero que el pueblo tuvo que entregar a José fueron sus animales, que son ejemplo y sombra de la lujuria y de los deseos carnales.

(Génesis 47: 17) = Y ellos trajeron sus ganados a José, y José les dio alimentos por caballos, y por el ganado de las ovejas, y por el ganado de las vacas, y por asnos; y les sustentó de pan por todos sus ganados aquel año.

En este ejemplo, el pueblo terminó por entregarle todo a José, incluso sus propias personas y sus tierras, con el fin de conservar sus vidas. Cuando las trompetas de Dios sigan sonando, esta palabra dura, que cae como “granizo y fuego mezclados con sangre,” devastará y destruirá todo refugio material para la tercera parte de los “árboles” que Dios va a consumir por el fuego, del mismo modo que va a quemar sus propios deseos carnales y su forma material de hacer las cosas. Para lo que está representado por esta tercera parte, el refugio del mar (el mundo) o de las naves (los grupos sectarios) llegará a su término.

Por los tratos de Dios para esta tercera parte, se volverán amargos los ríos y las fuentes de la iglesia bajo el control del hombre; el sol se obscurecerá (perderán sus deseos por las cosas de este mundo), y así sucesivamente. Hasta el final de la cuarta trompeta, parece que Dios quiere tratar principalmente con Su pueblo, porque el “juicio comienza desde la Casa del SEÑOR” (Ver 1 Pedro 4:17). Las tres trompetas siguientes (o ayes) pueden afectar tanto al mundo como al pueblo de Dios, del mismo modo que las tres primeras plagas de Egipto los afectaron a ambos.

Pero con la quinta trompeta, no se les permitirá a las “langostas” tocar la “hierba verde” de la cosa nueva que Dios está haciendo. Sólo podrán afligir a aquellos hombres que no tengan el sello de Dios en sus frentes (van a afligir a aquellos que no tengan la mente de Cristo y que pudieran estropear la nueva cosecha que Dios ha plantado). En Egipto, el granizo que destruyó el lino y la cebada (los símbolos que tienen que ver con Pentecostés), ¡Derritió y regó el trigo y el centeno! Las últimas siete plagas de Egipto sólo afectaron lo representado por “Egipto,” en tanto que fue prosperado el pueblo de Dios (representado por el trigo y el centeno) que vivía en “Gosén.” ¡El rayo candente que quema y destruye una cosecha, también suministra el nitrógeno que es esencial para la cosecha siguiente!

Aquellos que han pervertido los propósitos de Dios en Pentecostés, plantando un mensaje de “cebada” impura y tejiendo una cubierta de “lino” para reemplazar la cubierta de los tratos del Espíritu Santo, estarán expuestos y recibirán el trato correspondiente mientras que toda su obra es destruida.

(Isaías 28: 14) = Por tanto, varones burladores que gobernáis a este pueblo que está en Jerusalén, oíd la palabra de Jehová.

(15) Por cuanto habéis dicho: pacto tenemos hecho con la muerte, e hicimos convenio con el Seol; cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros, porque hemos puesto nuestro refugio en la mentira, y en la falsedad nos esconderemos.

(Verso 17) = Y ajustaré el juicio a cordel, y a nivel de justicia; y granizo (De la palabra de las trompetas de Dios) barrerá el refugio de la mentira, y aguas arrollarán el escondrijo.

(18) Y será anulado vuestro pacto con la muerte, y vuestro convenio con el Seol no será firme; cuando pase el turbión del azote, seréis de él pisoteados.

(19) Luego que comience a pasar, él os arrebatará; porque de mañana en mañana pasará, de día y de noche; y será ciertamente espanto el entender lo oído.

(20) La cama será corta para poder estirarse, y la manta estrecha para poder envolverse.

(21) Porque Jehová se levantará como en el monte Perazim, como en el valle de Gabaón se enojará; para hacer su obra, su extraña obra, y para hacer su operación, su extraña operación. (Cuando Josué mandó al sol que se detuviera, en ejemplo y sombra del Día del Señor)

(22) Ahora, pues, no os burléis, para que no se aprieten más vuestras ataduras; porque destrucción ya determinada sobre toda la tierra he oído del Señor, Jehová de los ejércitos.

Ciertamente, el día del control del hombre sobre la iglesia terminará pronto; el día en que se le ha permitido al hombre representar a Dios de la manera en que al hombre le ha complacido, está casi para terminar. De ahora en adelante, Dios estará representado de la manera en que Él quiere ser representado. Él hará que Jerusalén (el pueblo de Dios) sea una vez más una alabanza sobre la tierra. De una vez para siempre, Jezabel será vencida y los hijos de Dios heredarán el Reino.

(Salmo 102: 11) = Mis días son como sombra que se va, y me he secado (El hombre viejo) como la hierba.

(12) Más tú, Jehová, permanecerás para siempre, y tu memoria de generación en generación.

(13) Te levantarás y tendrás misericordia de Sión, porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado.

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El Reino de los Ídolos

U no de los pecados que más rechaza nuestro Dios, es la idolatría. La razón es que éste pecado en particular trae maldiciones sobre individuos, ciudades y naciones de una forma tan grande que aún su efecto cae sobre las generaciones venideras. La Biblia es clara en que la idolatría es el pecado que Dios más aborrece. No es casual que los primeros dos mandamientos dados a Moisés hablen acerca de esto y sus consecuencias sobre el pueblo.

(Éxodo 20: 3) = No tendrás dioses ajenos delante de mí.

(4) No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

(5) No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen.

(Ezequiel 20: 7) = Entonces les dije: cada uno eche de sí las abominaciones de delante de sus ojos, y no os contaminéis con los ídolos de Egipto. Yo soy Jehová vuestro Dios.

(8) Más ellos se rebelaron contra mí, y no quisieron obedecerme; no echó de sí cada uno las abominacio9nes de delante de sus ojos, ni dejaron los ídolos de Egipto; y dije que derramaría mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto.

(Verso 18) = Antes dije en el desierto a sus hijos: no andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus leyes, ni os contaminéis con sus ídolos.

Pedro dice, en su segunda carta capítulo tercero y verso 9, que: Debido a que él es un Dios que no quiere que ninguno perezca. Y eso arroja como hipótesis clara para muchos comentaristas de prestigio, que su aborrecimiento por los ídolos, (Concretamente en este caso la Reina del Cielo), se debe a que ella es el principado demoníaco bajo Satanás, más responsable de mantener a los incrédulos en oscuridad espiritual. Y añaden que muy bien podría ser que actualmente haya más personas en el infierno debido a la influencia de ese ídolo, que por cualquier otra influencia espiritual.

De acuerdo a ciencias como la Arqueología y Antropología se ha podido verificar que desde tiempos muy primitivos los hombres desarrollaron modelos religiosos primitivos. Los usos funerarios demuestran su creencia en una vida después de la muerte. Desde tiempo antiguo aparecen las famosas figuras de Venus esculpidas en distintos materiales, marfil, hueso y piedra, especialmente en el período gravetiense, 25.000 a. C.

Estas figuritas se encuentran en toda Europa, las más conocidas de ellas la Venus de Willendorf en Austria y la de Lemogne en Francia. Todas ellas tienen rasgos característicos parecidos y distorsionados: las partes corporales de las funciones sexuales y de gestación están excesivamente ampliados, por el contrario, se presta poca atención a la cara, a los brazos y a las piernas.

Esta diosa madre fue la precursora de la diosa mesopotámica Isthar y luego Astarté, pues ya en las culturas de Eurasia septentrional las mujeres tenían diosas similares del nacimiento y les daban protección tanto en su embarazo como en el parto.

Precisamente el interés mostrado por parte de sus autores en las partes sexuales denota que estas Venus querían representar las divinidades de la fertilidad del crecimiento y de la fecundidad. Nos encontramos por primera vez, ante representaciones reales de una persona espiritual, «la diosa madre». El descubrimiento de la agricultura fue un gran cambio en la vida de la gente de aquella época.

Éste modo de vida hizo posible que una población pudiese establecerse en un lugar determinado, dando lugar a la fundación de ciudades; debido a este asentamiento hubo un impacto importante sobre la religión.

Las funciones que hasta ahora había tenido la diosa-madre de la fertilidad, fecundidad y del crecimiento, pasan a adaptarse a las necesidades de los agricultores y, a partir de ahora, se le empieza a llamar diosa de la tierra y de la vegetación.

Según la Biblia, poco después del Diluvio, el hombre comenzó a emigrar desde el oriente. Así se lo detalla en el libro del Génesis, capítulo 11 y verso 2, donde leemos: Y aconteció que al ir viajando al oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar y quedáronse a morar allí.
Fue en tierra de Sinar que la ciudad de Babilonia fue construida, y esta tierra se llegó a conocer más tarde como Babilonia y aún más tarde como Mesopotamia.

El imperio babilónico, gozó sin lugar a dudas, de una de las más destacadas presencias culturales de las que se hayan tenido descubrimiento en todo el devenir de la historia antigua. Influyeron sobre sus coetáneos de manera notoria, hasta el punto que muchas otras civilizaciones contemporáneas, más perdurables a través del tiempo y los cambios constantes que éste trae consigo, adquirieron tradiciones culturales, religiosas y antropológicas que, bien por ósmosis natural, bien por haber sido inducidas a través de las numerosas incursiones militares que los babilonios llevaron a cabo, acabaron siendo parte integrante de las generaciones posteriores.

Babi-dingir (Babilonia), fue erigida de forma fastuosa a orillas del río Éufrates, en la región que comprendía toda la Baja Mesopotamia (en la actual Irak) y la parte noroeste de la actual Asiría. Fue fundada por la dinastía de los Acadios en los umbrales del siglo XXI a. C., despuntando como una de las más florecientes culturas con significativas aportaciones en las artes y en la arquitectura.

Con la llegada de los Caldeos, el florecimiento de la dinastía de los Medas y la caída de Asiría, comenzó el llamado Imperio Neo babilónico, que después de obligadas y reiteradas reconstrucciones arquitectónicas, debidas a los constantes enfrentamientos bélicos, consiguió alcanzar su máximo esplendor imperial con el reinado de Nabucodonosor (605-562 a. C), el cual logró consolidar el imperio y extenderlo.

Sin embargo, existían ciertas desventajas, las cuales tenían que afrontar las gentes que habitaban esa tierra. Sinar se encontraba asediada de animales salvajes, los cuales eran un peligro constante para su seguridad y paz (Ex. 23:29-30). Obviamente, cualquier persona que pudiese proporcionarles protección contra estas bestias salvajes, recibiría gran clamor de parte de su gente.

Es en este punto, que aparece un hombre grande y poderoso, cuyo nombre era Nimrod. Se hizo famoso como un gran cazador de bestias salvajes. La Biblia nos dice en Génesis 10: 8-9: Y Cush engendró a Nimrod: éste comenzó a ser poderoso en la tierra. Fue un vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová» .

Estos versos contienen un significado muy importante, Nimrod fue un «poderoso cazador», lo cual le hizo famoso dentro de aquellas gentes primitivas. Como lo declaran las Escrituras, se volvió poderoso en la tierra, era un líder famoso en los sucesos del mundo, «Nimrod era tan poderoso y era tan grande la impresión que causó en la mente de los hombres, que el oriente está lleno actualmente de tradiciones de sus extraordinarias proezas.»

Habiendo obtenido gran prestigio entre las gentes, Nimrod estableció un sistema para obtener mejor protección. En vez de pelearse constantemente con las bestias salvajes, ¿Por qué no organizar a la gente en ciudades y rodear éstas de murallas para resguardarse? Entonces, ¿por qué no organizar estas ciudades en un reino y escoger un rey para que reine sobre ellos? Evidentemente, este era el pensamiento de Nimrod, ¡porque la Biblia nos dice que organizó dicho reino!

(Génesis 10: 10) = Y fue la cabecera de su reino Babel y Erec y Accad y Calne, en la tierra de Sinar».

Y así el reino de Nimrod fue establecido como el primer reino mencionado en la Biblia.
Todos estos adelantos hechos por Nimrod pudieron haber sido buenos, pero Nimrod fue un hombre sin temor de Dios. La Escritura dice que era «poderoso».

No solamente indica que se hizo famoso y poderoso políticamente, sino que la expresión también tiene un significado hostil. Esta expresión viene del hebreo Gibor, que significa «tirano», mientras que el nombre Nimrod significa rebeldía. Como lo dice la Enciclopedia judía, «Nimrod fue aquél quien hizo a las gentes rebelarse en contra de Dios».

Esta misma naturaleza rebelde de Nimrod puede verse también en la expresión de que era un poderoso cazador «ante Jehová». La palabra «ante» en este caso, también denota un significado hostil. En otras palabras, Nimrod se estableció «ante Jehová», la palabra «ante» como traducción de la palabra en hebreo, que significa «contra» Jehová.

Pero no solamente estaba Nimrod contra el verdadero Dios, sino que también era un sacerdote de idolatría diabólica y de atrocidades de la peor clase. Finalmente, Nimrod, el rey-sacerdote de Babilonia, murió. De acuerdo a las leyendas, su cuerpo fue cortado en pedazos y quemado y los pedazos fueron enviados a varias áreas.

La muerte de Nimrod fue muy lamentada por la gente de Babilonia. Pero aun cuando Nimrod había muerto, la religión babilónica, en la cual él tuvo una parte tan prominente, continuó y se desarrolló aún más, bajo el liderazgo de su esposa.

Después de la muerte de Nimrod, su esposa, la reina Semiramis, lo proclamó como el dios-Solar. Más tarde, cuando esta mujer adúltera e idólatra dio a luz a un hijo ilegítimo, proclamó que su hijo, Tammuz de nombre, no era más que el mismo Nimrod renacido.

Ahora, la reina-madre de Tammuz, sin duda que había escuchado la profecía de la venida del Mesías, que nacería de una mujer, pues esta verdad era muy conocida desde el principio. Génesis 3:15, dice: Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar .

Satanás había engañado primero a una mujer, Eva; pero más tarde, a través de una mujer, habría de venir el Salvador, nuestro Señor Jesucristo. Satanás, el gran falsificador, sabía también mucho del plan divino. Fue así que comenzó a suplantar falsedades acerca del verdadero plan, siglos antes de la venida de Jesús.

La reina Semiramis, como un instrumento en manos de Satanás, reclamaba que su hijo fue concebido de una forma sobrenatural y que él era la semilla prometida, el «salvador del mundo». Pero no solamente era el pequeño adorado, sino que también la mujer, la madre, lo era también igual (o más) que el hijo. Como la verdadera-, y su sistema corrompido llenó al mundo.

Ella proclamó que éste era un dios-hijo; que era Nimrod mismo, su líder, que había renacido y que tanto ella como su hijo eran divinos. Esta historia era ampliamente conocida en la antigua Babilonia y se desarrolló en un culto bien establecido, el culto de la madre y el hijo. Numerosos monumentos de Babilonia muestran la diosa madre Semiramis con su hijo Tammuz en sus brazos

Estudiando los antecedentes religiosos de toda esa región, podemos encontrar algunos detalles muy interesantes; Isthar (Semiramis) era la diosa asiro-babilónica llamada «diosa de la mañana y del atardecer», a la vez que era la diosa del amor y de la sexualidad. Según la leyenda, aunque se la considera virgen, tiene muchos amantes, destacando Tammuz.

Como Inanna, su homóloga sumeria, tiene, al lado de su aspecto erótico, las funciones guerreras y astrológicas. También se convirtió en Asiría en la diosa de la guerra. Esta diosa, con mayor o menor intensidad en Babilonia y Asiría logró tener y mantener estos dos caracteres conjuntamente. A Isthar en determinadas zonas se la consideraba como dios masculino, llamándole Athar, otras como femenina y otras de los dos sexos. Dependiendo de la genealogía los atributos varían. Isthar era la diosa asiro-babilónica. Ella se considera a sí misma «diosa de la mañana y del atardecer», a la vez que era la diosa del amor y de la sexualidad.

Isthar estaba presentada como hija del dios Sin, a su vez hijo de Aun; después se presentó como hija del mismo Aun; por último, Istar realizó progresos incesantes y en Uruk el propio Aun fue obligado a tomarla por esposa, antes de que le superara ella misma. El éxito de Isthar fue extraordinario en Mesopotamia y su nombre acabó por ser el sinónimo de «diosa» y su plural Istarata de «diosas».

Como hija de Sin, se le da culto como diosa de la guerra. Los asirios la adoptaron como diosa, se casó con Ashur considerándola diosa de la guerra y tomó parte en las batallas con su esposo, «cubierta de lucha y revestida de espanto»… Así Isthar guerrera es la «Señora de las batallas».

Se representaba de pie sobre un carro tirado por siete leones y empuñando un arco; otras veces se le representa con un león cogido con un lazo, otras cabalga sobre él, o bien lo unce a su carro y al que a veces se la compara. La compañía de este animal sagrado muestra simplemente que sobrepasa un valor simbólico o metafórico.

Pero cuando se ve en ella la hija de Aun, se la considera la función como diosa del amor y de la fertilidad animal y especialmente femenina. Aunque se la considera virgen, en la mitología aparece asociada a muchos amantes, destacando Tammuz, dios de la cosecha, cuya muerte llora. Isthar se conduce como una madre tierna con los que ama.

Como Inanna, tiene, al lado de su aspecto erótico, el de las funciones de guerra, ya referido, y el de la función astral. Isthar estaba asociada al planeta Venus como estrella de la mañana, y en las fronteras de Babilonia se la representa mediante una estrella de ocho puntos.

Su principal centro de culto se ubicaba en Erek (Uruk), donde se daba la prostitución sagrada a su servicio. La misma Isthar ejerce este menester con dioses, ella, pues, es la primera víctima de los deseos que inspira a los demás. Pero – como relata el Gilgamés- » tú cavas el foso a los animales influidos por la pasión y los celos y hieres a los hombres».

El carácter de Isthar es irritable e incapaz de tolerar la menor oposición a su voluntad. Se irrita con su padre Aun por no ceder a sus caprichos y amenaza al guarda de las puertas del infierno por no abrirlas con celeridad. El mito relata el descenso de Isthar al mundo inferior para recuperar a su amante Tammuz y sacarlo de la triste morada.

Ordenó que se le abriesen las puertas, se despojó de sus adornos, se presentó ante la soberana del lugar, Ereshkijal, a quien atacó; Isthar fue prisionera, lo que significa desolación en la tierra y tristeza por parte de los dioses. Su padre Sin y su hermana Shamash acuden con sus quejas a Ea para que libere a Isthar. Aquélla creó un ser afeminado, Asushunamir, quien envió a aquel lugar unas palabras mágicas para forzar la voluntad de Ereshkigal, la cual liberó a Isthar, que, al fin, salió sin Tammuz.

A pesar del carácter violento de Isthar, su corazón no permaneció insensible a la bondad ayudando mucho a los humanos, precisamente su nombre tiene el significado de «Benévola».
La mayoría de la idolatría babilónica era acarreada a través de símbolos -por eso era una religión misterio. El becerro de oro, por ejemplo, era un símbolo de Tammuz, hijo del dios-Solar.

Como se consideraba que Nimrod era el dios-Solar o Baal, el fuego era considerado como su representante en la tierra. Se encendían candelabros y fuegos ritualistas en su honor, como lo veremos más adelante. También se simbolizaba a Nimrod por medio de símbolos solares, peces, árboles, columnas y animales.

Siglos más tarde, Pablo dio una descripción que detalla perfectamente el camino que la gente de Babilonia siguió: «Porque habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni dieron gracias; sino que se hicieron tontos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido. Diciéndose ser sabios, se hicieron necios y tornaron la gloria de Dios incorruptible, en algo semejante a la imagen del hombre corruptible y de aves y de animales cuadrúpedos y de serpientes…, los cuales cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y sirviendo a la creación en vez de al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén… Por esto Dios los entregó a afectos vergonzosos» (Romanos 1:21-26).

Astarté era la diosa fenicia y que entre los sumerios era conocida como Inana. Posiblemente era una versión de la diosa asiro-babilónica Isthar. Es la diosa semítica de la vegetación, adorada en todo el próximo oriente. Se conservan grandes y pequeñas imágenes reservadas en gran número y sexualmente caracterizadas.

Astarté tenía a su servicio prostitutas sagradas, al igual que Isthar; los profetas hebreos condenaron su culto porque era un desafío al de Yahvé y por el carácter licencioso de su culto, llamándola Ashtoret, vocalizando el nombre igual que la palabra bossheth (vergüenza).

De modo normal se la muestra desnuda. En el momento que fue echada fuera por los egipcios figuró como diosa de la guerra y sus atributos eran la lanza y el arco; también le correspondería el título como reina de la estrella de la Mañana.

Como Reina de la Estrella del Anochecer era diosa del amor apasionado. Este es el rasgo más tardío de Astarté donde se concentra su invocación. Astarté aparece como una bella mujer en un carro dibujado por seis leones, llevando una gran cantidad de hojas de mirto y acompañada de palomas.

Parece ser que Afrodita tiene su origen con toda seguridad en el Oriente, en la diosa mesopotámica Isthar, esposa divina del rey, y reina del Cielo. Posteriormente pasa a ser la asiro-fenicia Astarté, para llegar a ser la famosa diosa de los griegos Afrodita.

Esta descendencia semítica o semifenicia ya la refirió Herodoto en el libro Historias. La etimología que se suele dar de la diosa griega Afrodita suele ser Afros (Afros), espuma y duw (dío), emerger, nacida de la espuma. Pero los estudiosos no creen que la etimología sea de origen oriental, quizá fenicio, como lo era la propia divinidad.

Afrodita es una divinidad bisexual: Tenemos una Astarté y una Isthar con barba, un Isthar masculino (Atthar), al igual que tenemos una Afrodita barbada, esto es, un Afrodito. Isthar posee el atributo de reina del cielo, Afrodita es llamada la Celeste, Urania. Como hija del dios Sin, se le tributa culto como diosa de la guerra.

Afrodita puede procurar la victoria en la guerra, representada con arcos y flechas y venerada en especial en Esparta. Afrodita toma parte en la guerra de Troya a favor de los troyanos por el favor recibido por Paris, al proclamarla diosa de la belleza. La Venus de Milo era una Afrodita guerrera.

Isthar como esposa de Ashur era la esposa del amor, también era la diosa de la mañana y del atardecer, a la vez que del amor y de la sexualidad. Afrodita es la diosa del amor y de la sexualidad. Afrodita como Isthar, es cruel con quien la rechaza y muy placentera con quien la aprecia. Al igual que Astarté, Afrodita se hace acompañar del dios joven Tammuz, su amante, Afrodita se enamora del joven Adonis con quien aparece a menudo.

El mito griego nos cuenta que una vez nacido Adonis, Afrodita se lo dio a Perséfone. Afrodita va al Hades a reclamar a Adonis. La semejanza con el mito de Isthar se da en el hecho que Isthar fue a los Infiernos a salvar a su amante Tammuz. Isthar estaba asociada al planeta Venus, naturalmente lo mismo pasa con Afrodita/Venus.

Cuando el pueblo de Babilonia fue disperso en las varias áreas de la tierra, llevaron consigo el culto a la divina madre y al dios-hijo. En los diversos países donde se extendió este culto, la madre y el hijo eran llamados de diferentes nombres debido a la división de los lenguajes en Babel, pero la historia básica seguía siendo la misma.

Este sistema de idolatría se esparció de Babilonia a las naciones, pues fue de este sitio de donde fueron los hombres dispersados sobre la faz de la tierra. Como salían de Babilonia, llevaban consigo su idolatría babilónica y sus símbolos misteriosos.

Por lo cual, hasta hoy en día encontramos evidencias de esta religión de Babilonia, ya sea de una o de otra forma, ¡en «todas» las religiones falsas de la tierra! En verdad, Babilonia fue la madre -la precursora- de las falsas religiones e idolatrías que se desparramaron por toda la tierra. Como lo declaran las Escrituras en Jeremías 51:7 y Apocalipsis 18:3: porque todas las naciones han bebido del vino de su fornicación.

Además de la prueba escrita de que Babilonia fue la madre, el nido de religiones paganas, también tenemos el testimonio de conocidos historiadores; por ejemplo, Herodoto, el viajero mundial e historiador de la antigüedad. El presenció la religión-misterio y sus ritos en numerosos países y menciona cómo Babilonia fue el nido original del cual todo sistema de idolatría proviene.

Bunsen dice que el sistema religioso de Egipto fue derivado de Asia y «del Imperio primitivo de Babel». En su conocido trabajo titulado Nínive y sus ruinas, Layard declara que tenemos el testimonio unido de historia profana y sagrada, que la idolatría originó en el área de Babilonia el más antiguo de los sistemas religiosos.

Fue de allí donde Dios llamó a Abram a salir y abandonar la idolatría de su parentela.
Cuando Roma se convirtió en un imperio mundial es un hecho conocido que ella asimiló dentro de su sistema a dioses y religiones de todos los países paganos sobre los cuales reinaba.

Como Babilonia era el origen del paganismo de estos países, podemos ver cómo la nueva religión de la Roma pagana no era más que la idolatría babilónica que se desarrolló de varias formas y bajo diferentes nombres en las naciones a las que fue.

La madre babilónica era conocida como «Afrodita» o «Ceres», por los griegos; Inanna, por los sumerios, y como «Venus» o «Fortuna» por sus devotos en los viejos días de Roma; su hijo era conocido como «Júpiter». Entre los chinos, se llamaba «Shingmoo» o «Santa Madre», y a la diosa madre se representa con un niño en los brazos y rayos de gloria alrededor de su cabeza.

Los germanos veneraban a la virgen «Hertha» con un niño en los brazos. Los escandinavos la llaman «Disa» y también la representan con el niño en los brazos. Los etruscos la llamaban «Nutria»; en India, la «Indraní», que también era representada con un niño en los brazos, y también, entre los druidas, adoraban a la «Virgo Paritura» como a la «Madre de Dios».

Por algún tiempo, Isi, la «gran diosa» y su hijo Iswara, han sido venerados en la India, donde se han erigido grandes templos para su culto. En Asia la madre era conocida como «Cibeles», y su hijo como «Deoius». «Pero no tomando en cuenta su nombre o lugar -dice un escritor-. Era la esposa de Baal, la reina-virgen del cielo quien dio fruto sin haber concebido.»

En Efeso, la gran madre era conocida como «Diana»; ¡El templo dedicado a ella en esa ciudad era una de las Siete Maravillas del Viejo Mundo! Y no solamente en Efeso, sino también a través de Asia y del mundo entero era venerada la divina madre.

En Egipto, la madre babilónica era conocida como Isis, y su hijo como Horus. Nada es más común, en los monumentos religiosos de Egipto, que el infante Horus sentado en el regazo de su madre.
El culto a la madre y al hijo era conocido también en Inglaterra en tiempos pasados, pues en 1747 se encontró un monumento religioso en Oxford, de origen pagano el cual exhibe a una mujer alimentando a un infante. «Así vemos -dice un historiador-, que la virgen y el hijo eran venerados en tiempos anteriores desde China hasta Bretaña… y aún en México la madre y el hijo eran venerados.»

Cuando los hijos de Israel cayeron en apostasía, ellos también se descarriaron con este culto de la diosa-madre. Como podemos leer en el libro de Jueces 2:13, Y dejaron a Jehová y adoraron a Baal y a Astaroth. Astaroth era el nombre bajo el cual la diosa era conocida por los hijos de Israel. Da vergüenza el pensar que aun aquellos que conocían al Dios verdadero, se alejaban de Él y adoraban a la madre pagana.

Pero eso es exactamente lo que hicieron. Uno de los títulos bajo el cual era la diosa conocida por los israelitas, era el de «Reina del Cielo», como leemos en Jeremías 44:17-19. El profeta Jeremías los reprendió por venerarla, ¡pero ellos se rebelaron a pesar de su advertencia, y fue así como trajeron sobre sí mismos una plena destrucción por la mano de Dios!

La Biblia menciona a «La Reina del Cielo» en el libro de Jeremías en los siguientes pasajes:
7.16: Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues; porque no te oiré. (17) ¿No ves lo que éstos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén? (18) Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira.

(Jeremías 44:16) = La palabra que nos has hablado en nombre de Jehová, no la oiremos de ti; (17) sino que ciertamente pondremos por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer incienso a la reina del cielo, derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes, en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalén, y tuvimos abundancia de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno.

(18) Más desde que dejamos de ofrecer incienso a la reina del cielo y de derramarle libaciones, nos falta todo, y a espada y de hambre somos consumidos.

(19) Y cuando ofrecimos incienso a la reina del cielo, y le derramamos libaciones, ¿acaso le hicimos nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin consentimiento de nuestros maridos?

(20) Y habló Jeremías a todo el pueblo, a los hombres y a las mujeres y a todo el pueblo que le había respondido esto, diciendo: (21) ¿No se ha acordado Jehová, y no ha venido a su memoria el incienso que ofrecisteis en las ciudades de Judá, y en las calles de Jerusalén, vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y vuestros príncipes y el pueblo de la tierra?

(22) Y no pudo sufrirlo más Jehová, a causa de la maldad de vuestras obras, a causa de las abominaciones que habíais hecho; por tanto, vuestra tierra fue puesta en asolamiento, en espanto y en maldición, hasta quedar sin morador, como está hoy.

(23) Porque ofrecisteis incienso y pecasteis contra Jehová, y no obedecisteis a la voz de Jehová, ni anduvisteis en su ley ni en sus estatutos ni en sus testimonios; por tanto, ha venido sobre vosotros este mal, como hasta hoy.

(24) Y dijo Jeremías a todo el pueblo, y a todas las mujeres: Oíd palabra de Jehová, todos los de Judá que estáis en tierra de Egipto.

(25) Así ha hablado Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Vosotros y vuestras mujeres hablasteis con vuestras bocas, y con vuestras manos lo ejecutasteis, diciendo: Cumpliremos efectivamente nuestros votos que hicimos, de ofrecer incienso a la reina del cielo y derramarle libaciones; confirmáis a la verdad vuestros votos, y ponéis vuestros votos por obra.

(26) Por tanto, oíd palabra de Jehová, todo Judá que habitáis en tierra de Egipto: He aquí he jurado por mi grande nombre, dice Jehová, que mi nombre no será invocado más en toda la tierra de Egipto por boca de ningún hombre de Judá, diciendo: Vive Jehová el Señor.

(27) He aquí que yo velo sobre ellos para mal, y no para bien; y todos los hombres de Judá que están en tierra de Egipto serán consumidos a espada y de hambre, hasta que perezcan del todo.

(28) Y los que escapen de la espada volverán de la tierra de Egipto a la tierra de Judá, pocos hombres; sabrá, pues, todo el resto de Judá que ha entrado en Egipto a morar allí, la palabra de quién ha de permanecer: si la mía, o la suya.

(29) Y esto tendréis por señal, dice Jehová, de que en este lugar os castigo, para que sepáis que de cierto permanecerán mis palabras para mal sobre vosotros.

(Jeremías 11:13) = Porque según el número de tus ciudades fueron tus dioses, oh Judá; y según el número de tus calles, oh Jerusalén, pusiste los altares de ignominia, altares para ofrecer incienso a Baal.

(14) Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración; porque yo no oiré en el día que en su aflicción clamen a mí.

(15) ¿Qué derecho tiene mi amada en mi casa, habiendo hecho muchas abominaciones? ¿Crees que los sacrificios y las carnes santificadas de las víctimas pueden evitarte el castigo? ¿Puedes gloriarte de eso?

Cuánto debe ofender la idolatría a nuestro Señor que aún nos prohíbe orar por este pueblo en Jeremías 7.16 dice Tu, pues no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor, ni oración, ni me ruegues; porque no te oiré.

Otra ciudad en donde el culto idólatra-pagano a la madre era popular fue Efeso, y ahí también se hicieron intentos por mezclarlo con la cristiandad. En Efeso, desde tiempos primitivos, la diosa – madre era llamada Diana.

En dicha ciudad los paganos la veneraban como la diosa de la virginidad y la maternidad. Se decía que ella representaba los poderes generadores de la naturaleza, por lo cual se la representaba con muchos senos. Una torre de Babel adornaba su cabeza.

En palabras de un estudioso del tema: Durante los tiempos del apóstol Pablo se le conocía como Diana de los Efesios. Este era el nombre latino de la divinidad más célebre de Asia Menor. Conocida también como Artemisa, era una deidad lunar y encarnaba varias diosas orientales las cuales, bajo el sincretismo de la época, asumían diferentes nombres según la región donde se le adorase.

Las tortas de sacrificio mencionadas en estos pasajes, eran similares a las que los griegos ofrecían a Artemisa, tenían la forma de una luna creciente o de la luna llena y eran ofrecidas durante el mes de ´Munychion´ un mes dedicado a la adoración de la luna.

Ha existido a través de los siglos una gran influencia ejercida por la Diosa Luna (referida a veces en la literatura como el «Dios Luna» masculino), sobre los pueblos del Oriente Medio. Los poderes espirituales que se mueven tras la adoración de la luna, bien sea que estén personificados como masculinos o femeninos (no se sabe si las distinciones humanas de género tienen paralelos entre los seres angélicos), han estado más profundamente implantados en muchas culturas del Oriente Medio (así como en muchas culturas fuera del medio oriente), de lo que pensábamos. El símbolo de la Diosa Luna, es la luna creciente.

La Diosa Luna está relacionada en la historia bíblica. Tanto Ur de los caldeos, de dónde provenía la familia de Abraham, como Harán, donde Abraham vivió hasta que murió su padre, fueron ciudades gobernadas por la Diosa Luna, Sin. La familia de Abraham adoró a la Diosa Luna, ¡así que no sería una exageración suponer que Abraham mismo se convirtió de la Diosa Luna a Yahvé!»

Fue el apóstol Pablo quién inició la confrontación contra este principado. El libro de los Hechos relata que Pablo, predicó el reino de Dios por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos oyeron la palabra del Señor Jesús (Hechos 19:10); y mientras Pablo estuvo allí, prevalecía poderosamente la palabra del Señor (Hechos 19:20).

Una de las palabras más descriptivas de ese maravilloso capítulo habla de la guerra espiritual que Pablo desarrollo durante ese tiempo. Se desató tanto poder sobrenatural a través de Pablo y otros, que ocurrían Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo (Hechos 19:11).

Otro hecho interesante es su confrontación contra los poderes del ocultismo. Por lo escrito anteriormente podemos entender que esa ciudad rendía un culto muy influyente a Diana, no sólo eso, más aún Efeso era un centro de magia muy poderoso.

En Hechos 19:19 podemos leer que «muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su valor, hallaron que era de cincuenta mil piezas de plata».

Como ya lo mencioné el templo de Diana estaba ubicado en Efeso y estaba en la lista de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo; el ejemplo más sobresaliente y opulento de arquitectura en toda la ciudad. Durante todo el año se ofrecían ofrendas y sacrificios a aquel poder demoníaco.

A través del ministerio de Pablo, «Sin embargo, reinó confusión. Los demonios que supuestamente estaban bajo su autoridad, ¡con simples pañuelos estaban siendo expulsados de las personas que habían oprimido durante años!

Los magos, presumiblemente sus tropas élite, estaban desertando del reino de las tinieblas en grandes cantidades, para entrar al reino del «Jesús» a quien Pablo predicaba. ¡Nunca antes Diana había visto algo así! Sus ejércitos se retiraban caóticamente. Estaba perdiendo rápidamente la autoridad que sobre Efeso había mantenido por siglos.

El poder de Diana estaba siendo neutralizado por el evangelio, de tal manera que la gente común y corriente empezó a darse cuenta. Dejaron de adorarla y ofrecerle sacrificios y no volvieron a comprar sus ídolos.

Cuando finalizaban los dos años de ministerios de Pablo, a los plateros que fabricaban estos ídolos se les estaba derrumbando el negocio, así que protagonizaron una manifestación pública. Llenaron el inmenso anfiteatro y gritaron durante dos horas: «¡Grande es Diana de los efesios!» (Hechos 19:34).»

Sería Juan apóstol escogido por Dios para llevar a cabo el ataque final. La historia posterior, y no el Libro de los Hechos, nos relata que unos cuantos años después de la salida de Pablo, Juan se trasladó a Éfeso y terminó allí su carrera.

Un reconocido historiador y profesor de la universidad de Yale, quien es especialista en la historia del Imperio Romano, ha escrito un tratado llamado «La cristianización del Imperio Romano, años 100-400 d.C.» (Yale University Press). En este escrito argumenta que el factor principal en la conversión del Imperio Romano al cristianismo fue la expulsión de demonios.

Un hecho que este historiador relata corresponde a la historia del apóstol Juan y su enfrentamiento cara a cara con Diana de los efesios. MacMullen, citando fuentes históricas, dice que Juan, en cierta ocasión fue al templo de Diana y oró, «Oh Dios…ante cuyo nombre todo ídolo, todo demonio y poder inmundo huyen: haz ahora que el demonio que está aquí (en este templo) huya ante tu nombre»… Y mientras Juan seguía diciendo esto, de repente el altar (de Diana) se partió en muchos pedazos…y la mitad del templo se cayó».

El choque de poderes y la guerra espiritual es también testificada por los escritos apócrifos. En los Hechos de Juan se narra un interesante episodio en el ministerio de estos apóstoles, cuando el poder de Dios destruyó el templo de Artemisa (Diana) en Éfeso.

En su oración Juan declara: «Oh Dios, quien eres Dios por sobre todos los que se llaman dioses; y no obstante eres rechazado hasta este día en la ciudad de los efesios; quien me pusiste en la mente venir hasta este lugar, del cual nunca pensé; quien condena toda forma de adoración, convirtiendo a los hombres a ti; a cuyo nombre todo ídolo huye, y cada demonio y todo poder inmundo; ahora haz que a tu Nombre huya el demonio que está aquí, el engañador de esta multitud; y muestra tu misericordia en este lugar, porque ellos han sido extraviados .

El relato continúa diciendo que mientras Juan oraba de esa forma, el altar de Artemisa se rompió en pedazos, y todas las ofrendas se cayeron por el piso al igual que varias otras imágenes que estaban sobre el altar. Casi medio templo se vino abajo y un sacerdote murió al desplomarse parte del techo. El resultado fue un gran temor y la conversión de todos los presentes.

«Más o menos unos cincuenta años después de este suceso, casi nadie en Imperio Romano adoraba ya a Diana. Su culto quedó reducido a una mera sombra de lo que había sido antes que Pablo y Juan fueran a Éfeso. La ciudad de Éfeso se convirtió en el centro mundial del cristianismo durante los siguientes doscientos años.»

Reconstituyendo el armado nos encontramos con que de la reina Semiramis, dependen Inanna, de Sumerria, la cual está íntimamente relacionada con todo lo concerniente al erotismo y los espíritus de lascivia, sexualidad y homosexualismo. Isthar, de Asiria y Babilonia, también llamada “Señora de las batallas” la cual tiene potestad espiritual sobre la idolatría, el gobierno y la esclavitud. Y, finalmente, está Astarte, en Canaán, rotulada como “Reina de las estrellas”, la cual tiene ingerencia en el ocultismo, la adivinación, la masonería y el humanismo.

No habían pasado muchos años cuando comenzaron a proclamarse algunos hombres como «señores» sobre el pueblo de Dios, tomando el sitio del Espíritu Santo; en vez de conquistar por medios espirituales y verdaderos -como lo habían hecho en los primeros días-, éstos empezaron a sustituir la verdad e implantar sus propias ideas y métodos.

Se comenzaron a hacer intentos por unir el paganismo con la cristiandad, inclusive en los días cuando el Nuevo Testamento era escrito, porque Pablo menciona que el misterio de iniquidad ya está obrando (2 Tesalonicenses 2:7).

Él nos previene que ha de venir una apostasía y que muchos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus de error y a doctrinas de demonios (2 Timoteo 4:1) Para el tiempo en que Judas escribió el libro que lleva su nombre, le fue necesario amonestar al pueblo a que «luchen tenazmente por la fe que ha sido una vez dada a los santos, porque algunos hombres se habían metido disimuladamente y estaban tratando de cambiar la verdad que había sido dada por Cristo y los apóstoles, por falsedades (Judas 1:34).

El cristianismo se encontró frente a frente con el paganismo de Babilonia establecido en diversas formas en el Imperio romano. Aquellos cristianos rehusaron tener algo que ver con esas costumbres y creencias. Como resultado de esto, sufrieron muchas persecuciones.

Demasiados cristianos fueron acusados falsamente, arrojados a los leones, quemados en estacas y torturados en muchas otras formas. Pero después comenzaron grandes cambios a sucederse. El emperador de Roma profesó haberse convertido.

Se dieron órdenes imperiales por toda Roma para que las persecuciones cesaran. Se dieron grandes honores a los obispos. La Iglesia comenzó a recibir aceptación y poder. ¡Pero se tenía que pagar un alto precio por todo esto!

Se hicieron muchas concesiones al paganismo. En vez de que se separara la «Iglesia» del mundo, ésta se hizo parte de él. El emperador, mostrando favoritismo, demandó un sitio de preeminencia en la iglesia, puesto que en el paganismo los emperadores eran considerados como dioses. De ahí en adelante, comenzaron a surgir mezclas de paganismo con cristiandad, como lo saben todos los historiadores.

Tan alarmante como pueda parecer, el mismo paganismo que se originó en Babilonia y se había ya esparcido por las naciones, fue simplemente mezclado con el cristianismo -especialmente en Roma. Esta mezcla produjo lo que hoy en día se conoce como la Iglesia Católica Romana,

Pero la que una vez fue conocida como la «Iglesia», abandonó su fe original en el tercer y cuarto siglo y cayó en la gran apostasía que los apóstoles habían anunciado. Cuando vino esta «apostasía» se mezcló mucho paganismo en medio de la cristiandad.

Se aceptaban en la Iglesia a paganos no convertidos y en numerosos casos se les permitía continuar muchos de sus ritos y costumbres paganos sin restricción alguna; en ocasiones se hacían algunos cambios con el fin de que estas creencias paganas parecieran similares a una doctrina cristiana.

Uno de los mejores ejemplos de esta clase de paganismo lo podemos tener en la forma en que la iglesia profesante permitía a los paganos el continuar el culto a la diosa madre ¡solamente con una poca diferencia y con otro nombre!

Había muchos paganos que se sentían atraídos al cristianismo, pero era tan fuerte en sus mentes la adoración a la diosa madre, que no la querían abandonar. Entonces los líderes de la Iglesia buscaron una similitud en la cristiandad con el culto de los idólatras paganos para poder atraerlos en gran número y así añadirlos a ella.

¿Pero a quién podrían usar para reemplazar a la diosa madre del paganismo? Pues claro que a María, la madre de Jesús; era la persona más lógica que podían escoger. ¿Por qué, entonces, no permitir que los paganos continuaran sus oraciones y devociones a su diosa, llamándola con el nombre de María, en lugar de los nombres anteriores con los cuales ellos la conocían? Esto le daba al culto idólatra de los paganos la «apariencia» de cristianismo y de esta forma, ambos bandos podían estar satisfechos e incorporarse así a la Iglesia romana.

Y es esto exactamente lo que sucedió. Poco a poco, el culto y doctrinas que habían sido asociados con la madre pagana, vinieron a ser aplicados a María. Así, el culto pagano de la «madre» continuó dispersándose dentro de la Iglesia profesante.

Es obvio que este culto a María no era sólo la veneración que se merece la más bendita entre las mujeres, la madre humana del divino Salvador, sino que, al contrario, no era más que una continuación del viejo culto pagano a la madre. Porque a pesar de que María, la madre de Jesús, era una buena mujer, dedicada y temerosa de Dios, y fue escogida especialmente para engendrar el cuerpo de nuestro Salvador, no fue nunca considerada como una persona divina o como diosa por la verdadera Iglesia primitiva.

Ninguno de los apóstoles, ni Jesús mismo, dieron alguna vez a entender que se debería venerar a María. Como lo indica la «Enciclopedia Británica», durante los primeros siglos de la Iglesia no fue puesto ningún énfasis en María.’ No fue sino hasta la época de Constantino, la primera parte del siglo iv, cuando alguien empezó a ver a María como a una diosa.

Pero aun durante ese período, tal idolatría era denunciada por la Iglesia, lo cual es evidente en las palabras de Epifanio, quien denunció a ciertas mujeres de Tiro, Arabia y otros sitios por rendir culto a María como a una diosa verdadera y hacerle ofrendas en su capilla.

Pero unos años más tarde, el culto a María no solamente era permitido por lo que es actualmente conocida como la Iglesia Católica, sino que vino a ser una de sus doctrinas principales y lo continúa siendo hasta hoy día.

Cuando se tienen creencias durante siglos, por lo general no es fácil abandonarlas. De modo que cuando llegó la apostasía, líderes de la iglesia de Éfeso razonaron que si permitían a los paganos continuar su adoración a la diosa-madre, los podrían atraer a la «iglesia». Así, entonces, en Éfeso se incorporó el culto a la diosa pagana y se mezcló con el cristianismo.

Se sustituyó el nombre de Diana por el de María y los paganos continuaron orando a la diosa-madre. Conservaron sus ídolos con la imagen de ella y la iglesia profesante permitió que los adorasen junto con Cristo. Pero no es mezclando de esta forma el cristianismo con el paganismo el camino de Dios para ganar convertidos.

Cuando Pablo llegó a Éfeso todavía no se había infiltrado el paganismo. La gente era verdaderamente convertida y en esos días al convertirse al cristianismo destruían las imágenes de la diosa-madre. ¡Cuán trágico fue que esta iglesia aceptara y aún adoptara la idolatría abominable de la diosa-madre disfrazándola bajo el hábito de la cristiandad!

Finalmente, cuando el culto a María se hizo una doctrina oficial de la Iglesia Católica, en el año 431 d. de C., fue precisamente en el Concilio de Éfeso, la ciudad donde Diana había sido vencida por el apóstol Juan, donde empezó el más perverso de los cultos idolátricos.

Otro sitio desde donde el culto a María se fortaleció fue Alejandría (Egipto). Aquí la diosa – madre era conocida bajo el nombre de Isis. Cuando el cristianismo se propagó hasta Alejandría, se hicieron convenios similares a los que se habían adoptado en Roma y Éfeso.

El culto idólatra-pagano a la madre fue cuidadosamente inyectado a la «cristiandad» por los teólogos de la iglesia en dicha ciudad. Ahora, el simple hecho de que haya sido en ciudades como Alejandría, Éfeso y Roma donde la idolatría pagana se mezcló primeramente con la cristiandad, muestra de manera definitiva la continuación directa del antiguo paganismo.

Por ejemplo, María es frecuentemente llamada «la Madonna», esta expresión es la traducción de uno de los títulos por los cuales la diosa babilónica era conocida, y Nimrod vino a ser conocido como Baal. El título de su esposa, la divinidad femenina, sería el equivalente a Baalti.

En castellano esta palabra equivale a «mi Señora»; en latín, Mea Domina, y en italiano, en una forma bien conocida, es Madonna. Entre los fenicios, la madre-diosa era conocida como «Nuestra Señora de los Mares» y aún este título se aplica a María a pesar de que no hay absolutamente ninguna conexión entre María y el mar en los evangelios.

Las Escrituras claramente indican que sólo hay un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre (I Tim. 2:5). A pesar de esto, el catolicismo romano enseña que María también es «mediadora», y es por esto que las oraciones a ella forman una parte muy importante en el culto católico.

¿Pero cómo fue que María vino a ser conocida como «Mediadora»? Nuevamente tenemos la influencia del paganismo, pues la madre-diosa de Babilonia tenía nombres como «Milita», que significa «la mediadora».

Otro título que proviene del paganismo y fue aplicado a María es el de «Reina del Cielo». Como vimos anteriormente éste título lo poseía la diosa-madre pagana que era adorada siglos antes de que María siquiera hubiera nacido. En este contexto, es interesante notar que actualmente las mujeres de Paphos (Chipre), hacen ofrendas a la virgen María, como reina del cielo, en las ruinas del antiguo templo de Astarté.

Como hemos visto, el nombre de la diosa-madre en Egipto era Isis y su hijo Horus (Osiris). Pues bien, uno de los títulos por los cuales Isis era conocida también, era el de «Madre de Dios». Más tarde este título fue aplicado a María por los teólogos de Alejandría. Nuevamente este era un intento obvio para hacer aparentar a la cristiandad semejante al viejo paganismo con la adoración a su diosa.

Bien sabemos que María era la madre de Jesús, pero solamente en el sentido de su naturaleza humana. El título católico y el significado original de éste trascendieron y pusieron a la sencilla y humilde madre del Señor en una posición exaltada ajena al Nuevo Testamento. Y en la misma forma se sigue instruyendo a los católicos actualmente.

El culto a Isis no fue limitado a Egipto. Se introdujo en Roma en el año 80 a. de C. cuando Sulla fundó un colegio isiaco allí. Y para mostrar hasta qué punto estaba mezclado el paganismo con la «cristiandad» romana, necesitamos solamente mencionar -el hecho de que Isis era adorada en un templo «que estaba situado en las colinas vaticanas, donde hoy está localizada la Basílica de san Pedro, el centro de la Iglesia que adora a la «madre de Dios» en aquella forma.

Aquí encontramos que los títulos «reina del cielo», «nuestra señora de los mares», «mediadora», «madonna», «madre de Dios» y otros más -que antes se atribuían a la diosa-madre pagana- fueron poco a poco aplicados a María.

Tales títulos indican claramente que el supuesto culto a María de hoy es en realidad una continuación del culto a la diosa pagana. Pero existen todavía más pruebas que se pueden observar en la forma en que se representa a María bajo la Iglesia apóstata.

Tan bien fijada en la mente pagana estaba la imagen de la diosa-madre con el niño en los brazos, que cuando los días de la apostasía llegaron, «la antigua estampa de Isis y de Horus fue finalmente aceptada, no solamente entre la opinión popular, sino por sanción episcopal, como el retrato de la virgen y su hijo».

Se adjuntaron representaciones de Isis y su hijo en un marco de flores. Esta práctica también fue aplicada a María, quien casi siempre es mostrada en la misma forma, como bien lo saben los estudiantes del arte medieval.

Esto prueba más aún que el culto a María no es más que el antiguo culto popular a la diosa-madre pagana y se puede confirmar notando los títulos que se le confirieron a María así como la forma ritual de sus cultos. La diosa egipcia Isis era frecuentemente representada como parada en la «Luna creciente» con «doce» estrellas alrededor de su cabeza. Incluso esto fue adoptado para María, pues en casi todas las iglesias católicas se pueden ver cuadros de

La idolatría a María es una sutil adaptación receptiva bajo la cual permanece la adoración a la Reina del Cielo. Al perder su poder después de las confrontaciones de los apóstoles Pablo y Juan, la Reina del Cielo necesitaba otro disfraz.

¿Han alguna vez observado como las imágenes de la virgen María en Latinoamérica, especialmente la Virgen de Guadalupe, Nuestra Señora María Reina de Los Ángeles, La Virgen de Chiquinquira conocida en Venezuela como ‘La Chinita’, La Virgen de la Merced, La Virgen de la Caridad del Cobre, la Virgen de la Candelaria de Bolivia y otras más», todas éstas, en su mayoría paradas sobre la luna creciente, el símbolo de la diosa lunar?

De hecho, uno de los títulos que se le ha otorgado es el de la ‘Reina del Cielo’. Es interesante que en la puerta principal a la entrada del Vaticano se encuentra una estatua de porte natural de «Diana de los Efesios», la diosa de los muchos senos.»

El culto a la virgen – madre ha creado un curioso fenómeno en todos los países y en especial en América Latina. Actualmente el Vaticano tiene registrados más de 2800 nombres que corresponden a las imágenes representantes de María.

Continúa el Dr. Torres: «Vírgenes de todo color de piel desde negras hasta rubias. Algunas pobres, otras suntuosamente vestidas en regalías de oro y piedras preciosas. Nada similar a la verdadera madre de Jesús, la cual era una joven sencilla y piadosa, probablemente con rasgos mediterráneos. El Cristo-paganismo es fácilmente detectable pues por lo general la imagen de la milagrosa o aparecida virgen es IDENTICA a la imagen de la diosa venerada por los indígenas o moradores de la región.»

En Latinoamérica se ha producido un simbiosis muy particular ya que se unieron tres elementos muy complejos tanto natural como espiritualmente: a. El espíritu de «La Reina del Cielo» b. La cosmogonía indígena pre-hispánica c. Los elementos paganos de la religión Católica Romana La llegada de los invasores españoles provoca cambios dramáticos en la estructura nativa.

a – Características Sociales En primer lugar, a nivel social, se provoca una brecha entre las dos clases sociales iniciales; los españoles y los nativos. Ambos grupos sentían desagrado por el otro y esta actitud seguiría hasta el día de hoy

En segundo lugar, se forma una clase intermedia de la relación de españoles e indígenas, los mestizos. Este último grupo no lograba encajar con ninguno de los otros grupos sociales. Por último hacen su aparición los criollos, grupo social conformado por los españoles nacidos en estas tierras nuevas.

b. Características Espirituales Al hablar de la cosmovisión del hombre andino actual, hablamos de la vivencia de un pueblo que desde hace cuatro siglos se llama cristiano y que ha incorporado muchos elementos simbólicos y éticos de origen occidental. Sin embargo, en medio de esta impresionante innovación, hasta el día de hoy persiste una visión particularmente andina del orden natural y social. Cinco siglos de represión ciertamente lograron hacer desaparecer bastantes de elementos de la antigua cosmovisión; pero muchos otros persisten de forma más o menos clandestina y los nuevos elementos se han ido reacomodando dentro de una lógica esencialmente diferente de la lógica occidental.

Por ejemplo los aymaras y los quechuas bolivianos y peruanos llaman generalmente la atención a esta divinidad Pachamama, término que impropiamente es traducido al español por Madre Tierra. Los mismos indios la llaman a veces Santa Tierra; otras veces, por sincretismo, Wirjen Pachamama, lo que equivale a «Madre Tierra Virgen».

Por fin muy raras veces, en especial en la región de Charazani, los quechuas la designan como Ilunpaka, lo que quiere decir «pura» en su idioma. La figura de la Pacha Mama, muy importante en el contexto aymara, no dejó de serlo ya en el mundo hispanizado, más aún, con la amalgamación de la religión católica en medio.

Los últimos 10 años se ha desarrollado un enfoque de oración persistente en torno a lo que se llamó «La Ventana 10/40». Este espacio geográfico es un rectángulo, en forma de ventana, frecuentemente llamado «El Cinturón Resistente». La ventana se extiende desde el Oeste África al Este Asia, desde el grado diez hasta al grado cuarenta al norte del ecuador. En este espacio geográfico se encontraban los más grandes grupos Musulmanes, Hindúes, y Budistas – billones de almas espiritualmente empobrecidos.

El poder que ejercía la Reina del Cielo en esta región fue quebrándose lentamente, siendo originalmente: el lugar con los países menos evangelizados, un lugar con predominio de tres bloques religiosos, un lugar la predominancia de pobreza, un lugar con gran variedad etnolingüística, un espacio con 17.000 ciudades no alcanzadas.

En la década de los 90 se empezó a «atacar» con intercesión de alto nivel a los gobiernos espirituales de estos 17000 grupos culturales «no alcanzados» por el Evangelio. Ninguno de ellos tenía un solo testimonio de Cristo en su comunidad. El gran movimiento de oración, fue abrir los cielos que de la Ventana 10/40 para la predicación del Evangelio. La esperanza de tres billones y medios de personas, estaba en juego.

Después de este largo proceso de oración y de una lucha estratégica en varios niveles el resultado que se empieza a vislumbrar al empezar el siglo 21 es maravilloso. De los 17000 grupos culturales no alcanzados, el Señor a través de su pueblo logró alcanzar a 16800. Hoy existen cerca de 140 millones de chinos convertidos a Jesús y cada día se convierten en esta nación 30.000 personas a Cristo».

El líder máximo del Budismo Tibetano, el Dalai Lama, recientemente en el año 98 habló a los sacerdotes de su culto en el Japón con gran preocupación en su congreso anual. El tema del congreso fue «Qué haremos por los líderes budistas que se convierten al cristianismo».

Cada día 25 y 30 personas se convierten a Cristo en India y China. Jesucristo mismo se les está apareciendo personalmente a gran cantidad de líderes mahometanos, llevándolos a la conversión a El extraordinariamente» … «En Argelia, Jesús se les apareció a todos los habitantes de la villa Bugía, todos se convirtieron a Cristo».

Lo que llamamos la Ventana 40/70 es un área geográfica situada entre los grados 40 y 70 al norte de la línea ecuatorial. Se extiende de la punta occidental de Irlanda a la punta e Siberia. Cubre doce zonas de tiempo de la hora solar del meridiano desde Greenwich hasta el meridiano internacional de cambio de fecha. En un lado, las olas del Océano Atlántico pasan por la Bahía de Vizcaya y al otro lado las olas del Océano Pacífico ondulan por el Mar de Bering.

En la ventana 40/70 se encuentra Europa, Eurasia el Mediterráneo del norte, Rusia, Armenia, los Balcanes, Turquía, la llamada Zona Turca, las ciudades de la antigua Unión Soviética, el antiguo Camino de Seda que corre de Grecia a China, Mongolia, la Provincia Xinjiang de China, Korea del Norte, la isla Hokkaido de Japón, para nombrar algunas de las regiones geográficas increíblemente importantes.

La Ventana 40/70 es el área más grande del cristianismo en letargo hoy día. La Ventana 40/70 contiene más cristianos que no son salvos que cualquier otra parte del mundo. La Ventana 40/70 es el corazón del Islam turco que no es árabe, el cual recibe mucho poder espiritual de la Diosa de la Luna, una de las manifestaciones de la Reina del Cielo.

Suiza, considerada por muchos como el centro de las finanzas mundial, está en la Ventana 40/70 y muchos están discerniendo una relación estrecha entre la Reina del Cielo y el espíritu de Mammón. La Ventana 40/70 es la sede de las Naciones unidas en Bruselas, Bélgica en donde la promoción de la adoración de «Gaia» o la Tierra Madre se ha hecho muy conocida por la Nueva Era.

También la Ventana 40/70 es el sitio de muchos principios nuevos de Dios: El Huerto de Edén, el Monte Ararat, Ur de los Caldeos, Antioquia, Wintwwenberg, Aldersgate, y otros. Creemos en otro nuevo comienzo por empezar en la Ventana 40/70.

Los próximos años son sumamente expectantes por las siguientes razones: Cuando hablamos de «La Reina del Cielo» de ninguna manera nos referimos a la virgen María, sino al espíritu inmundo que está detrás de la forma idolátrica de culto.

Hoy día la iglesia está recuperando su visión de gobierno a través de la Intercesión estratégica. Los movimientos de intercesión son cada vez más comunes y frecuentes, lo que está llevando a niveles de confrontación que antes no había.

La recuperación del ministerio Apostólico y Profético está entregando la cobertura necesaria para enfrentar los principados más elevados. El discernimiento y la investigación territorial están siendo desarrollada por intercesores especializados que están proyectando las cargas y objetivos de oración en todo el mundo.

Dios que no quiere que ninguno perezca, y dado que el gobierno de la Reina del Cielo ha mantenido a los incrédulos en la oscuridad espiritual, las estrategias de este principado están saliendo a luz como nunca antes.

La reina del cielo no es otra que la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas de Apocalipsis 17. ¿Qué son las «aguas»? Las aguas que has visto, donde se sienta la ramera, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas (Apocalipsis 17:15). El tiempo de recuperar el espacio perdido ha llegado, estamos en el Kairos más maravilloso de Dios para nuestra generación.

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Las Cinco perlas de Pablo

A mí personalmente me gusta mucho Pablo. Lo leo como debe leerse, teniendo en cuenta su propio consejo: examinándolo todo y rescatando lo bueno. Porque Pablo es Pablo, pero también es carne. Y no siempre pudo hacer todo el bien que quería, sino que a veces se encontraba haciendo el mal que no quería. Igual que cada uno de nosotros.

En ese marco, en la carta a los Romanos, Pablo desgrana una serie de conceptos que concluyen, en uno de sus pasajes, con cinco verdaderas perlas talladas en forma de preguntas, que leídas superficialmente, no parecen decir gran cosa, pero que vista con amor de escudriñar, arrojará lo que tú recibirás en este día, aquí y ahora.

Porque, si hay una característica cuando leemos la Biblia que no podemos ignorar, es la que determina que nos resulta muy complicado separar el mensaje del mensajero. Y no es algo antiguo, hasta el día de hoy vivimos lo mismo.

Si alguien debe buscar a alguien que predique sobre un arca, ¿A quién se supone que buscaría? ¡A Noé, obviamente! Si hubiera que hablar de edificar un templo, desde la óptica bíblica y escritural, ¿A quién recurrirías? ¡A Salomón, a David!

Porque el mensaje y el mensajero, siempre van juntos. Entonces me temo que vas a tener que armarte de mucha paciencia y concedérmela cuando algo no te resulta claro, porque yo menos que nadie estoy en condiciones de poder separar el mensaje del mensajero.

Cuando los creyentes tenemos problemas, no siempre entendemos de arranque que la solución no está tanto en la consejería o la psicología, aunque las respeto y las valoro, sino en la Palabra. Cuando le prestas debida atención a lo que Dios viene hablando, te vas a dar cuenta que Dios no hará nada sin decírtelo primeramente.

Él nos habla claramente de antemano, pero el mayor problema es que nosotros no lo podemos oír. Nuestro corazón, a veces, está como nublado, como bloqueado y no puede o sencillamente no quiere ver todas las cosas.

(Romanos (8: 27) = Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

(28) Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

(29) Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

(30) Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

(31) ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros?

(32) El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no nos dará también con él todas las cosas?

(33) ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

(34) ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

(35) ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

(36) Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero.

(37) Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

(38) Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, (39) ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Cuando leemos esta palabra, la leemos desde el plano de lo que el apóstol Pablo ha visto a través de la revelación que el Espíritu ha traído a su vida, uno se da cuenta que las pretensiones de Dios, no han cambiado a través de toda la historia.

Dios no nivela sus pretensiones hacia abajo. Él espera que nosotros podamos sintonizar nuestro corazón con el suyo. Dios no rebaja su pensamiento, no es como nosotros que, a veces por edad, empezamos a decir: ¡Y bueno! ¡Después de todo no es tan malo! Dios no rebaja, tiene una medida para nosotros.

Que si Jesús fue el primogénito de un tipo de persona que cumple su propósito en la tierra, Dios no espera nada, porque si Cristo fue el primogénito, de cada uno de nosotros tendrá que emanar la misma imagen que había en Cristo.

Porque Cristo fue el primogénito. Dios no dice como a veces nosotros pensamos que dice: “¡Y bueno, Cristo era Cristo!” Ese es un pensamiento humanista que nos gusta a nosotros en un rincón del corazón porque justifica nuestros errores.

Tengo una noticia para darte. Dice la palabra y lo acabamos de leer, que la medida del Padre, es su Hijo. Que el molde, por así llamarlo, es su Hijo. Entonces, si nosotros podemos entender eso aunque sea en el plano de la fe, vamos a poder entender todo lo que dice la Palabra.

Porque fíjate algo: en la carta que Pablo le escribe a los Romanos, ¿Qué es lo que tanto le preocupa? Las cartas que Pablo les escribe a los Corintios y a los Romanos, son las más largas que el apóstol tuvo que redactar. ¿Qué es lo que Pablo intenta decir?

Yo no quiero hacer de esto un estudio paralelo, pero a veces hay cosas que debemos escudriñarlas más profundamente para poder entenderlas. Pablo, en toda la carta que él escribe a cristianos que están en Roma, se preocupa prioritariamente que esa gente entienda bien algunas verdades.

¿Por qué? Porque desde Roma y desde la capital del imperio, se iban a propagar muchísimas verdades y muchísimos pensamientos, que si no estaban bien diseñados y bien plasmados, así como se iba a repartir lo malo, también Pablo creía que se iba a influenciar con lo bueno.

Por eso es que Pablo les escribe a los Romanos, cosas que no escribe en ninguna otra carta. Porque Pablo sabía, y en la mentalidad apostólica nosotros también sabemos, que hay iglesias que tienen influencia mundial.

Por eso es que en la Biblia no hay una carta escrita para cada iglesia abierta; hay una carta escrita para cada iglesia de influencia universal. Por eso es que yo respeto muchísimo lo personal y particular, y se lo dejo a gente que Dios ha levantado para eso. Mi deber es hablar para la generalidad que produce influencia concreta en cada región.

Pablo, lo que está escribiendo es algo muy fuerte. La carta a los Romanos contienen sesenta y cinco preguntas que Pablo se formula a sí mismo. Imagínate, si Pablo tiene que hacerse sesenta y cinco preguntas, ¿Qué nos queda a nosotros?

Pablo, en la carta, se pregunta sesenta y cinco cosas. Es la única carta de Pablo que tiene tantas preguntas. Sesenta y cinco. A lo mejor tú, si buscas mejor, tal vez puedes encontrar alguna más. Yo conté sesenta y cinco.

¿Qué, pues, diremos? Miserable de mí, ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Es una carta llena de preguntas. ¿Por qué? Porque Pablo no les escribe esta carta a los líderes de esa iglesia; se la escribe al corazón de cada una de esas personas que ha creído en Dios.

Es una carta que va dirigida a gente como nosotros, para que nuestra alma se entere que nuestro espíritu recibió a Cristo. Sería bueno que en este momento, donde quiera que estés, digas: “Mi alma, debe enterarse que mi espíritu recibió a Cristo”.

Porque hay personas que han recibido a Cristo, y en su espíritu hubo un impacto de Dios, pero sus cuerpos y sus almas todavía no se han enterado. ¿Por qué todavía tenemos que estar enseñando que debemos cambiar nuestra forma de pensar? Porque nuestra mente todavía no se enteró que nuestro espíritu aceptó a Cristo.

Es como que hay un abismo muy grande y espacioso entre lo que sucede en nuestro espíritu y nuestra alma. Cuando la Biblia dice que David tenía el corazón de Dios, la palabra corazón ha sido la palabra más difícil de definir en el evangelio.

Porque cuando los predicadores hablan del corazón, la mayoría no sabe de qué se está hablando. ¿Sabes lo que es el corazón? Es la parte tuya que debe entrarse que tu espíritu ha sido regenerado. El corazón es la radio que se sintoniza con Dios.

Tú puedes estar sintonizado con el espíritu, pero como Pablo lo dice, “el espíritu sabe cómo interceder”. El problema es que el alma no sabe. ¿Sabes lo que es madurez y perfección en Dios? Nada más, y nada menos, que tener un corazón sintonizado con lo que Dios está haciendo hoy.

Un cristiano maduro es alguien que camina en la misma frecuencia que la que está caminando Dios. No solamente salvo, sino que en su mente y en todo su ser, está entendiendo lo que Dios está haciendo. ¿Sabes por qué David tenía el corazón de Dios? Porque él pudo caminar en su vida sintonizado en la misma frecuencia de Dios.

Perfección y madurez no tienen que ver con el aspecto exterior, o sea: lo que nosotros vemos en las personas. Perfección y madurez significa que tú y yo estamos sintonizados y produciendo en nuestras vidas, lo que Dios quiere producir en el cielo.

No lo olvides: Dios ha predestinado, para nosotros, algo. Lo único que falta es levantar esos cimientos, para que nuestro corazón esté sostenido en lo que Dios quiere que esté sostenido, que no siempre es lo mismo que lo que suponen los hombres que es.

Nosotros hemos visto la palabra de revelación en dos dimensiones. La primera, es que hemos recibido revelación de la palabra de Dios, y la segunda es hemos podido ponernos de acuerdo en que no somos todo lo que deberíamos haber sido.

Ponernos de acuerdo en lo que no se ha hecho y ver con mayor o menor claridad qué es lo que todavía tenemos que hacer, es producto de una revelación en dos dimensiones: primero, en el área personal y privada, y luego trasladada a lo masivo y en equipo, donde curiosamente todos llegamos a pensar y saber lo mismo casi en el mismo tiempo y momento. Revelación.

Esa revelación, mirando el pasado, es buena. Porque nos ha hecho ver que, si bien es cierto que hoy estamos caminando más o menos en la dirección divina, eso no es obstáculo para que sepamos con la misma claridad que hay muchas cosas que no hemos hecho bien.

Ahora bien: ponerse de acuerdo en el pasado no tiene mucho mérito, porque a veces lo que te hace poner de acuerdo es la evidencia, que el mundo se ha hecho pedazos delante de nosotros. Entonces no te queda otro recurso que decir “Vamos a ponernos de acuerdo y vamos a buscar una palabra de revelación”.

Y con esa palabra repasar el pasado y ver por qué todo lo que hemos hecho lo hemos hecho mal. A eso lo hemos visto en todos los niveles. Hoy es muy fácil agarrar a una persona y decirle: “¿Sabe por qué usted está así? ¿Sabe por qué a usted le pasó lo que le pasó? Y por esto, por esto y por esto.

Entonces tú dices: “¡Huau! ¿Cómo este fulano sabe todo lo que me pasa?” Simple, porque ya hemos manejado ese nivel de revelación. Tú estás pasando esto y esto, porque en el pasado tú has vivido esto y aquello.

Pero estamos enfocados en el pasado, y hoy Dios viene para revelarnos una palabra, pero no para que nos pongamos de acuerdo hacia atrás, sino para que no pongamos de acuerdo respecto a qué es lo que Dios va a mirar para que en los próximos días su gloria pueda ser manifestada.

Tú no necesitas fe para saber que eres un pecador. Tú necesitas ser redargüido para dejar de ser un pecador. No necesitas fe para saber que eres pecador, necesitas fe para creer que cuando Dios te da una palabra, algo va a suceder en el futuro.

El día que Dios vea en nosotros un corazón firme y edificado sobre los cimientos de la palabra, en veinticuatro horas podremos vivir lo que no hemos vivido en cincuenta años, porque Dios dice, y te lo acabo de leer, examina lo profundo del corazón.

Cuando Dios ve un corazón sintonizado, en un día puede redimir veinte años. Él está examinando nuestro corazón. Dios quiera todos podamos decir algo así: “La revelación de todo lo que he hecho mal, me ha hecho enormemente bien”.

Sin embargo, eso no es suficiente aunque parezca más que suficiente. Lo que ahora necesitamos es más revelación, pero esta vez para no volver a hacer el mal y, por contrapartida, en esa misma revelación y decisión, pueda acceder al bien.

¿Está claro? A eso es a lo que apunta Pablo en su carta. Por eso es que tú, con el pasado, te puedes poner muy de acuerdo con Dios. Porque hay una gran diferencia en ponerse de acuerdo y estar de acuerdo. Dios se pone de acuerdo con tu pasado. Tú estabas mal, y yo estaba bien.

Vamos a verlo así. En el pasado, mientras yo hice muchas cosas mal, Dios hizo todas las cosas bien. Entonces yo tengo, necesariamente, que ponerme de acuerdo con Él. Porque en esos momentos Dios y yo éramos casi adversarios. Y ponerse de acuerdo, es algo que sólo sucede entre adversarios.

Por eso dice la Biblia que si tenemos alguna clase de enemigo, lo mejor que podemos hacer es ir y ponernos de acuerdo con él. En el pasado, nosotros éramos adversarios de Dios y no nos poníamos de acuerdo con Él. Más bien nuestro acuerdo era con otro.

Pero Dios no hace cosas con los que se ponen de acuerdo. Dios hace cosas con los que están de acuerdo. ¿Sabes cuál es la diferencia entre ponerse y estar? Todas. Por eso tú no te puedes casar con un novio o una novia con los que se ponen de acuerdo.

¿A ti te gusta eso? A mí me gusta esto. Entonces, el lunes hacemos eso que te gusta a ti y el martes hacemos esto que me gusta a mí. Eso es ponerse de acuerdo. Eso, nunca funciona. Por eso es que con Dios nunca puedes hacer esa clase de tratos.

No puedes decirle: “Mira Señor, yo voy a orar y a leer la Biblia, pero…” No. Nada en Dios funciona poniéndose de acuerdo. Las cosas en Dios funcionan siendo, estando. ¿Sabes por qué? Porque ser y estar, es ser uno con Dios.

Para ponerse de acuerdo, se necesitan dos. Para estar de acuerdo, con un mismo Espíritu es suficiente. Dios no necesita negociar nada con nosotros. Él dice Su palabra, y yo estoy de acuerdo, que no es lo mismo que ponerme de acuerdo.

Para ponerse de acuerdo se necesita mucha alma, muchas emociones. El ponerse de acuerdo tiene que ver con tu mundo, tu cultura, toda tu forma de pensar. Puede pasarse toda una vida alguien tratando de ponerse de acuerdo con alguien.

Estar de acuerdo, en cambio, es algo que tú ves en el espíritu. Que no lo puedes entender acá, solamente lo puedes entender en tu espíritu. La gran pregunta en esta parte del asunto, es: ¿Estás de acuerdo con Dios o tratas de ponerte de acuerdo con Él?

Porque si estás de acuerdo, no vas a tardar nada en entender las cosas que Dios haga, mientras que si procuras ponerte de acuerdo, jamás vas a entender nada de lo que diga o haga Dios. Allí es donde Pablo apunta, allí es donde quiero llegar.

El apóstol, en este caso, no tiene mejor idea que, dentro del marco que te anticipaba de las auto preguntas, Pablo se formula cinco, específicamente, que tienen que ver con tu corazón, con su estado y con las posibilidades ciertas de identificarte con Dios.

Pablo, en el capítulo 8, dispara todo lo que nosotros acabamos de leer. Que la imagen de su Hijo Jesucristo, es la medida del Padre para cumplir el propósito de Él en la tierra. Por eso Él es primogénito, y a todos nosotros nos hace a Su imagen.

¿Puedes ver eso? El problema es por qué Pablo llega a esa conclusión. Porque en el capítulo 7, Pablo ha usado quince veces la palabra “mí”. Las cinco preguntas que Pablo se hace a partir del verso 31 tienen base en el 30, donde dice la palabra predestinó, esa es la expresión clave.

Porque la palabra “predestinó” significa “Dios no improvisa con nosotros”. O sea: Dios no actúa sobre la marcha. Dios es un Dios de pre-destinación. Para la palabra predestinación, hay dos significados en la Biblia. Uno es la palabra que significa “Conocerlo todo”. Dios lo conoce todo.

Pero no es esa la palabra que sale allí. Acá la palabra es otra, es próskopos, que significa “Dios lo determina todo”. Porque si no te da la idea de: “Y bueno, si Dios lo sabe todo, ¿Por qué no me lo dijo antes lo que me iba a pasar?

Es que no, Dios no te predestina en función de lo que Él conoce de ti, sino que Él te ha predestinado a ti en función del propósito que Él ha sembrado dentro de ti. Por eso, alguien dijo algo muy bonito: “Tú no puedes manejar predestinación, si antes no has manejado salvación.

Tú caminas por la vida y te encuentras con una puerta que dice “salvado”. Entras a esa salvación a través de Cristo, y cuando lo haces, a tus espaldas esa puerta se cierra. Y cuando te das vuelta, en la puerta cerrada porque ya eres salvo, lees un letrero que dice: “Buena tu determinación, porque estabas predestinado para serlo”.

Dios no ha improvisado con nosotros. Tú no fuiste salvo por casualidad. Tampoco estás allí escuchándome porque estabas mal o aburrido, tú estás ahí porque había una predestinación global sobre tu vida que tú has decidido seguir porque has obedecido la voz interna del Espíritu Santo.

Nunca olvides esto: la primera impresión que Dios tiene de ti, no es tu pecado. La primera impresión de Dios sobre tu vida no es la que tuvo tu familia cuando te vio borracho, drogado, perdido. La primera impresión de Dios es ver a alguien a quien Él ya predestinó para este camino. Y se goza cuando eres sensible y obediente y lo tomas. Y se entristece cuando no lo haces y te pierdes.

Pablo dice, y dice bien claramente, el que nos predestinó, nos llamó, nos justificó, y también glorificó. Esto está muy lindo, Pablo dice toda la teoría. ¡Qué bien! Pero después hace cinco preguntas que yo quisiera que ahora veamos.

Cinco preguntas, entre más de sesenta que te dije que él se había formulado a sí mismo en el marco de toda la carta. Cinco preguntas que son que para que lo que Dios predestinó para ti y para mí, se cumpla en nuestras vidas. ¿Te interesa?

Cinco respuestas que te van a ayudar a tener la imagen del primogénito reinando en tu vida. Dios no tiene que bajar a entenderme a mí. Soy yo el que tengo que subir en entendimiento y aprender a obedecer a Dios y comprender esto.

1.- ¿Qué, pues, diremos a esto? ¿Si Dios con nosotros, quién contra nosotros? Este es el primer cimiento que tu corazón tiene que fortificar desde el primer día de tu vida. Yo estoy protegido si camino en el propósito.

Entonces tú dices: ¿Protegidos? ¿Y esa tremenda cantidad de casos donde suceden cosas tremendas que nadie puede impedir? Esa es una pregunta que viene desde el alma. ¿Por qué digo esto? Porque desde el alma se ha enseñado en todas las iglesias que el propósito de Dios es que tú vivas cien años.

Y es allí donde mucha gente se desvía del original, porque cuando le toca vivir una separación física de temprana edad, no puede entender que eso sea parte del propósito de Dios y se enoja. Ahí es cuando Dios, si alguien pudiera oírlo, diría: Entonces yo debo haber fracasado, porque mi hijo se murió a los treinta y tres…

Entonces, toda la teología de los viejos cabezones almáticos que están en la iglesia, no puede explicarte para qué quieres que un feroz y bruto de esos que abundan en los templos viva noventa años si van a ser para que les haga la vida imposible por noventa años a todos los que tiene cerca.

Entiende esto: Dios nunca dijo que vas a vivir mil años, Dios dijo que Él va a estar cerca de ti, protegiéndote y guardándote, todos los días de tu vida, aunque sin decir cuántos en cada caso. Lo que a ti debe importarte es que, sean los que sean, durante todos esos días, si Dios está contigo, ¿Quién podrá estar en contra de ti?

Si hay algo que había en Jesús y que necesariamente tiene que haber también en cada uno de nosotros si seguimos declarando pomposamente que somos su cuerpo en la tierra, es ese sentido de protección en su vida, donde Él sabía que nadie lo podía matar si su Padre no lo permitía por algo.

Entiende esto. Suceda lo que suceda, ocurra lo que ocurra, tú y tus hijos, además de recibir salvación por decisión, están protegidos hasta el fin de su ciclo. Nada se escapa del propósito y de la mano del Señor.

David dijo ¿Por qué te abates, alma mía? ¿Sabes por qué David dijo eso? Porque allí estaba hablando el espíritu de David. El espíritu de David le estaba hablando a su alma. Porque tu espíritu jamás tendrá un solo conflicto con Dios. La que los va a tener a todos, es tu alma.

Hay una historia de un mártir del primer siglo. Era un discípulo directo de uno de los apóstoles. Este hombre fue tan perseguido por la causa del Señor que, en un momento determinado, él fue y se metió en una cueva.

Este hombre se escondió y los soldados pasaban por la entrada de la cueva y no lo veían. Él vio, sobrenaturalmente, cómo unas arañas tejían una tela espesa en la entrada de la cueva donde él se había metido. Un soldado iba a entrar a revisarla, pero el otro no lo dejó, diciendo: ¿Para qué vas a entrar? ¿No ves que hay una tela de araña? ¡Eso significa que nadie ha entrado aquí por meses!

El soldado no entró y así fue librado este mártir de la fe. Este mártir de la fe escribió esto cuando salió en libertad. Él dijo: Con Dios, una tela de araña, es un muro. Pero sin Dios, un muro es una tela de araña. Dios no necesita doctrinas ni filosofías para protegernos. Sólo necesitamos creer en su palabra.

Dios es el que determina hasta dónde vamos a llegar en nuestro andar. Si vas a vivir noventa años, pregúntate para qué. ¿Va a ser para darles trabajo a los demás o para producir el propósito de Dios?

Dios habita la eternidad. Dios no habita en calendarios. Dios habita en la madurez de sus hijos. ¿Sabes por qué todavía Dios no ha producido su propósito en la tierra? No es porque esté esperando que nazca el hombre perfecto, sino que está esperando la madurez de su iglesia.

2.- El que no escatimó a su propio Hijo, ¿Cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Sabes qué es prosperidad? Prosperidad es eso: tener todo para el tamaño de mi proporción. Una bicicleta para Wesley, un arca para Noé, un ejército para David. Cuando decimos que en Cristo todo lo podemos, ¿Pensamos por un momento que si Él no escatimó a su Hijo, menos lo va a hacer negándonos algo a nosotros?

¿Tú crees que Dios se va achicar por un salario que tú necesitas para poder vivir? El que tomó la primera gran decisión universal, es el mismo que ahora hará el resto de todas las cosas. Vivamos con todo lo necesario y con mucho más para dar.

3.- ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Mira hermano, cuando tú camines en el genuino propósito de Dios, va a aparecer gente que te va a acusar. El acusador. ¿No es lo primero que aprendiste de ver y oír a otros, criticar todo lo que otro hace en lugar de mejorar lo tuyo?

Nadie viene a cobrarte ni a facturarte tu pasado, si Dios te perdonó, tú debes caminar en ese perdón. Abraza la palabra y cree que nunca más nadie puede condenarte y mucho menos señalarte con su dedo si tú estás caminando hacia la gracia de Dios.

Misericordia es castigo merecido que no me dieron. Eso es misericordia. El castigo que merecías y no te dieron. Pero gracia, es lo que no te merecías y sin embargo igualmente te lo dieron. Estamos protegidos, provistos y justificados.

4.- ¿Quién es el que condenará? Nadie puede tener en tu contra una sentencia en nada. Nadie puede sentenciar cómo va a ser tu economía, nadie puede sentenciar cómo va a ser tu eternidad, nadie puede sentenciar cómo va a ser tu ministerio.

Porque el Señor es el que ha marcado sentencia y juicio sobre nosotros. ¡Todas las cosas ayudan a bien, pero si amamos a Dios! No es un decreto sí o sí como tan ligeramente se enseña, es una promesa condicionada en un mínimo de decisión y voluntad. Esto es una vida sin culpas.

Jamás viviremos una vida sintiendo culpa. La culpa no es Dios; Dios es responsabilidades, pero no culpa. Es el alma la que siempre anda buscando sentirse culpable. Le encanta dar y sentí lástima por sí misma. Algo que Dios creó jamás será digno de lástima.

5.- ¿Quién nos separará del amor de Cristo? Eso se llama intimidad. El alma siempre quiere escaparse de la intimidad con Dios. El espíritu, dice Pablo, siempre está dispuesto. El alma está ocupada en otras cosas. Presionada por horarios, por actividades, por los problemas que surgen.

El alma es una lupa que sobredimensiona las cosas pequeñas hasta llevarlas a la medida de catástrofes. Esa estrategia satánica logra que el tiempo que tú habías dispuesto para adorar, alabar, orar y leer la palabra de Dios, deba ser usado en otras cosas que no producen ni edifican nada.

Esas son las cinco perlas de Pablo, sembradas para que tú y yo las recojamos y las utilicemos para crecimiento y madurez. Separar del amor de Cristo. ¿Sabes quién puede separarnos del amor de Cristo? Nuestro yo. Más conocido como Ego. Más difundido gramaticalmente como egoísmo.

Ese es el único que puede. Si Dios con nosotros, ¿Quién contra nosotros? ¡Yo! Entiende esto: somos más padres de nuestro futuro, que hijos de nuestro pasado. Tú no serás poderoso por causa de lo que otros han sido, sino de lo que tú mismo puedas llegar a ser si fortaleces tu corazón.

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La Iglesia Psicológica

El que voy a encarar seguidamente, es uno de los tantos temas controversiales dentro de la iglesia evangélica cristiana: la psicología como ciencia y más concretamente la presencia de psicólogos. Desde los extremos guerreros que aseguran que tanto la ciencia como sus representantes están endemoniados, pasando por una amplia franja intermedia de tratamiento medido y respetuoso, y concluyendo en el otro extremo diametralmente opuesto al primero, el asunto ha preocupado a propios y extraños.

He recopilado la opinión de muchos profesionales y hombres de la iglesia respecto a esto, y lo voy a desarrollar en su totalidad a continuación, sin permitirme opinión o participación propia y personal hasta que lo concluya. Así como te aviso que a partir de ahora voy a leer y mencionar opiniones ajenas, así también te avisaré en el final cuándo seré yo mismo el que diga lo que diga de acuerdo con mi sentir espiritual y ministerial.

Uno de los fenómenos de la era en que vivimos es la manera en que la iglesia ha sido infiltrada por la psicología secular. En contradicción a 2 Timoteo 3:16, 17, que dice: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra, la Biblia ya no es considerada como suficiente como base para el aconsejamiento.

Necesitamos psicoterapia. Ya no se confía en el Espíritu Santo para que produzca los necesarios cambios en las vidas de los creyentes. Los ancianos ya no son competentes para orientar. Tienen que enviar a su gente a un terapeuta profesional. Esto a pesar del hecho de que Dios nos ha dado en la Palabra y mediante el Espíritu todo lo necesario para la vida y la piedad (2 Pedro 1:3) = Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,

Durante generaciones, los cristianos llevaron sus problemas al Señor en oración. Ahora han de llevarlos a un psiquiatra o a un psicólogo. A los jóvenes ya no se les apremia a que prediquen la Palabra. Ahora el lema es “Practiquen la orientación psicológica”.

La orientación profesional ha llegado a ser una vaca sagrada hasta tal punto que alguien saldrá inevitablemente en su defensa. ¿Qué es lo que está tan mal con ella? daré a continuación once puntos por los que está mal.

1.- La atención de la persona es dirigida al Yo en lugar de a Cristo. Este es un error fatal. No hay victoria en el Yo. El autoexamen no es una cura. Los buenos marinos no echan el ancla dentro del barco. Necesitamos a Alguien mayor que nosotros mismos, y este Alguien es Cristo. Más tarde o más temprano debemos darnos cuenta de que nuestra ocupación con Cristo es el camino a la victoria en la vida cristiana (2 Corintios 3:18) =Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Ibsen, el dramaturgo noruego, cuenta acerca de una visita que hizo Peter Gynt a un hospital psiquiátrico. Toda la gente parecía normal. Nadie parecía loco. Hablaban muy razonablemente acerca de sus planes. Cuando Peter le mencionó esto a un médico, éste le dijo: “Están locos. He de admitir que hablan de manera muy racional, pero todo es acerca de ellos mismos. Están, de hecho, muy inteligentemente absorbidos en su Yo. Es el Yo —mañana, mediodía y noche. No podemos apartarnos del Yo aquí. Lo arrastramos con nosotros, incluso en nuestros sueños. Ah, sí, joven, hablamos de manera racional, pero estamos bien locos.”

2.- La psicología moderna se basa en sabiduría humana, no divina. Es la opinión de los hombres en lugar de la autorizada Palabra de Dios. La variedad de opiniones humanas se ve en el hecho de que hay más de 250 sistemas de psicoterapia y más de 10.000 técnicas (incluyendo una para ayudar a tus animales domésticos), y cada una de ellas pretende la superioridad sobre las demás.

Dice Don Hillis, titular de la Misión Alianza Evangélica: “Esta tendencia conlleva al menos un elemento de peligro: el razonamiento humano toma el puesto de la Palabra de Dios para la resolución de los problemas emocionales y espirituales. Las respuestas racionales … que no estén basadas en principios espirituales pueden dar un alivio temporal, pero a su vez pueden resultar desilusionantes y perjudiciales.”

3.- Muchos, y probablemente la mayoría, de los problemas por los que la gente busca consejo tienen su causa en el pecado: matrimonios rotos, familias rotas, conflictos interpersonales, ansiedad, drogas, alcohol, y algunas formas de depresión. Para estos problemas no necesitamos el diván, sino la Cruz. Sólo el Salvador nos puede decir: “Tus pecados te son perdonados; ve en paz.”

4.- La orientación moderna se dedica a la desviación de la culpa. Al pecado se le llama enfermedad. O está causada por el ambiente de una persona. Se les echa a los padres la culpa por la conducta inaceptable de los hijos. Como resultado, se libera a la gente de la responsabilidad personal. John MacArthur, escritor, teólogo de prestigio y escritor, habla de una mujer que dijo que tuvo un problema durante años con fornicación compulsiva: “El consultor sugirió que su conducta era el resultado de unas heridas recibidas de un padre pasivo y de una madre imperiosa.”

Henry Sloane Coffin, un presbiteriano de la Iglesia Unida de Cristo, valoró la situación de manera penetrante: “La actual psicología añade … coartadas morales. Los hombres y las mujeres se hacen analizar, y encuentran emancipación en el destierro de los feos nombres que una religión vigorosa daba a los pecados, y en la asignación de nombres sin sugerencia de culpa. Son mal ajustados o introvertidos, en lugar de faltos de honradez o egoístas. Un padre de edad madura se cansa de su mujer y se enreda con una mujer que tiene la mitad de su edad, y un terapeuta le dice que está sufriendo de “un espasmo de re-adolescencia”, cuando se le debería confrontar con el mandamiento “no adulterarás”.

5.- La psicoterapia obra de manera directamente contraria al Espíritu Santo al enfatizar la importancia de una buena autoimagen, de un caso sano de autoestima. El Espíritu Santo está tratando de llevar a los pecadores a la convicción del pecado, y llevarlos al arrepentimiento. Está tratando de restaurar a creyentes desviados y llevarlos a la confesión. Cualquier autoestima que no esté basada en el perdón de los pecados y en la posición del hombre en Cristo es falsa hasta la médula.

6.- Luego tenemos, naturalmente, la faceta financiera. James Montgomery Boice, teólogo y escritor, comenta: “De modo que en nuestros tiempos tenemos el fenómeno singular de gente que pagan a otras personas para que les escuchen, que es de lo que tratan las profesiones de psiquiatría, psicología y consejería. La consejería es un negocio millonario en dólares. Pero la realidad es que en la inmensa mayoría de los casos no se trata de que los consejeros orienten o aconsejen a sus consultantes. Básicamente, todo lo que hacen es escuchar. Se les paga para hacer lo que en tiempos pasados otras personas hacían voluntariamente.”

Cuando una señora se quejó de que en veinte años de acudir a un psicólogo no había recibido ayuda, una amiga le preguntó: “¿Has ido alguna vez a la iglesia en busca de ayuda?” – “No. Todo lo que la iglesia quiere es tu dinero.” – “¿Cuánto le has pagado al psicólogo?” – “Le he pagado 60 dólares a la semana durante estos veinte años, y esto con un salario mensual de 2400 dólares.”

Sesenta dólares por semana ascienden a 240 dólares al mes. La décima parte de sus ingresos. Estaba pagándole el diezmo a su consejero, pero no estaba dispuesto a diezmar para la iglesia. Y admitió que no había mejorado nada por ello.

Otra mujer objetó a lo que llamaba el doble estándar de su analista. “Durante seis años fui a ver a mi analista cinco veces a la semana y me privé de muchos de los pequeños extras de la vida, como vestidos bonitos y vacaciones, para poder pagarlo. Pero cuando enfermaba y perdía una sesión, pasaba algo extraño. Mi analista insistía en que mi enfermedad era una especie de venganza psicosomática —que estaba subconscientemente resistiéndome al tratamiento. Naturalmente, siempre tenía que pagar. Pero cuando se iba para su acostumbrada vacación de un mes entero en agosto, dejándome a la deriva, sola y llena de pánico con muchos conflictos sin resolver, se suponía que yo tenía que entender cómo sus vacaciones no interrumpían el análisis.”

Rollo May, una voz líder en la profesión desde sus comienzos a principios de la década de 1950, lamentaba que la psicoterapia hubiera sucumbido al afán de lucro y a las “añagazas”. “La psicoterapia,” dice él, “se ha convertido en un negocio donde tienes clientes y ganas dinero.” Muchos que practican esta profesión afirman que para ser eficaz, el tratamiento debe constituir un sacrificio económico para el “paciente”. Éste no lo respetaría si fuera una ganga. No hay para extrañarse de los chistes que hace la gente: Un neurótico es uno que construye castillos en el aire. Un psicótico es quien vive en ellos. Un terapeuta es el que cobra el alquiler.

7.- A veces los hay que pagan una pequeña fortuna para ser analizados cuando lo que necesitan es un médico normal. Durante dos años de orientación, un autor se quejaba de que cuando trataba de leer se le nublaba la vista. El terapeuta le contestó que “la incapacidad para concentrarse era un síndrome típico en personas con ansiedades flotantes.” Encontrando difícil ganar dinero suficiente para pagar al psicólogo, el consultante se fue a ver a un oculista. Éste le sugirió que un par de gafas graduadas le curarían el síndrome. Se lo curaron.

8.- Los consejeros cristianos pretenden refundir las mejores percepciones de hombres no regenerados como Freud, Rogers, Maslow y Jung con enseñanzas de la Biblia. Es una unión impía. En un congreso sobre consejería cristiana en 1988, el también presbiteriano Jay Adams dijo: “Con todo mi corazón los apremio a abandonar la tarea infructífera a la que he aludido: el intento de integrar el paganismo y la verdad bíblica… Pensad en los millones de horas, y en que más de una generación de vidas ya han sido gastadas en esta tarea sin esperanza. ¿Por qué no hay resultados discernibles? Porque sencillamente no es factible… El aconsejamiento tiene que ver con cambiar a la gente. Y ya sabéis, esto es cosa de Dios.”

9.- Ni siquiera en la mayor parte de la práctica del aconsejamiento cristiano no se acepta la oración como “técnica” viable. Como mucho, se tolera. En el peor de los casos se descuida. Pocos terapeutas cristianos pasan un tiempo significativo orando con sus consultantes.

¿Hemos de creer acaso que la oración tiene sólo una importancia marginal para contender con los problemas de la vida? ¿Acaso hemos estado equivocados todos estos años al creer que si cumplimos las condiciones de Dios, Él dará respuesta a nuestras oraciones?

10.- En muchas iglesias, el ministerio es psicología con un ligero barniz de fraseología bíblica. La gente va a buscar pan, y reciben una piedra.

11.- Para decirlo sin ambages, la psicoterapia no ha resultado eminentemente eficaz, y en muchos casos ha sido dañina.

En años recientes, algunos valientes autores cristianos han levantado señales de alarma acerca de toda el área de la consejería psicológica. Por ejemplo: Capacitado para Orientar, por J. E. Adams (1980). La Psicología como religión: La secta de la adoración del Yo], por Paul C. Vitz (1977). La Vía Psicológica, la vía espiritual, por Martin y Deidre Bobgan (1979). Seducción psicológica, por W. K. Kilpatrick (1983). La seducción de la cristiandad, por David Hunt y T. A. McMahon (1985). Psicoherejía, por Martin y Deidre Bobgan (1987). Más allá de la seducción, por David Hunt (1987). Profetas de la psicoherejía, por Martin y Deidre Bobgan.

Los opositores o bien han echado los libros a un lado con un ademán de desdén, o bien han acusado a sus autores de provocadores de divisiones y una multitud de otros males. Sin embargo, tienen que enfrentarse ahora con el hecho de que profesionales no cristianos en este campo están publicando graves dudas y desilusión en cuanto a la psicoterapia. Unos pocos ejemplos son:

El mito de la psicoterapia , por el doctor Thomas Szasz (1978). Psicoanalización y encogimiento de América, por Bernie Zilbergeld (1983). Contra la Terapia: Tiranía Emocional y el Mito de la Sanidad Psicológica, por Jeffrey Masson (1988).

El doctor Szasz, profesor de psiquiatría en la Universidad Estatal de Nueva York, ha sido un crítico vocal durante años. Ha llamado a la psiquiatría una pseudo-ciencia, como la astrología y la alquimia. Afirma que el concepto de enfermedad mental es un mito, una cómoda etiqueta adoptada para disfrazar y hacer con ello más aceptable la amarga píldora del conflicto moral en las relaciones humanas. Insiste él en que ninguna forma de conducta anormal es una enfermedad, y que por tanto el tratamiento de las mismas no entra dentro del campo de la medicina.

Va aún más lejos. Dice que quizá la mayoría de las técnicas psicoterapéuticas son dañinas para los pretendidos pacientes. «Todas estas intervenciones y propuestas deberían por tanto ser consideradas como dañinas hasta que no se demuestre lo contrario.»

Zilbergeld dice que por lo general es tan útil para un consultante hablar con un lego como con un profesional.

Jeffrey Masson es graduado del Instituto Psicoanalítico de Toronto y miembro de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Tuvo el cargo de Director de Proyectos de los Archivos Sigmund Freud. En el prefacio de Contra la terapia, escribe: “Éste es un libro acerca de por qué creo que la psicoterapia, de cualquier tipo, es un error. Aunque critico a muchos terapeutas y terapias de manera individual, mi objetivo principal es destacar que el mismo concepto de psicoterapia es un error.”

El doctor Hans J. Eysenck, profesor de psicología en la Universidad de Londres, descubrió que entre el 66 y el 77 por ciento de los “pacientes” neuróticos se recuperarán o mejorarán en gran parte con o sin psicoterapia. La mejora es espontánea.

O. Hobart Mowrer, profesor de psicología en la Universidad de Illinois, dijo: “Al ir desgranando el reloj de la historia las décadas de este siglo, hemos descubierto gradualmente que el gran postulado de Freud, esto es, que toda nuestra conducta puede ser achacada a otros y que la meta de la vida no es actuar moralmente, sino liberarnos de culpa, nos ha hecho caer de la sartén al fuego.”

La pretensión de que la psicoterapia tiene una gran proporción de éxitos no está basada en hechos. En el estudio de Cambridge-Somerville, delincuentes juveniles potenciales que recibieron orientación psicológica resultaron peores que el grupo de control que no había recibido orientación.

También se debería observar que en la psicoterapia se da un efecto psicosomático o de placebo. “Una intensa expectativa de mejora, alimentada por la promesa del terapeuta de que puede tratar el problema de manera eficaz, lleva a una sensación de buenos resultados y de encomio entusiasta, aunque no hay un cambio real.”

Así que, ¿cuál es la conclusión? La conclusión es que “un gran movimiento revolucionario que prometía explicar en términos científicos todas las enfermedades neuróticas y curar muchas de ellas” ha fracasado en su intento. Y en tanto que muchos profesionales seculares están admitiendo que hay una práctica inexistencia de éxitos dramáticos y de curaciones, la iglesia evangélica se está apiñando más y más en torno a la psicoterapia en lugar de en torno a la Biblia como la brillante panacea para las tensiones, ansiedades y otros problemas.

Citando de nuevo a Don Hillis: “Quizá sea ya el momento para que la iglesia haga un cierto examen de conciencia acerca del hecho de que personas religiosas estén volviéndose más a los psicólogos y psiquiatras que a la iglesia en busca de ayuda. Quizá alguien debería inquietarse cuando la juventud cristiana piensa que pueden hacer más por la humanidad como psicólogos y psiquiatras que como pastores y evangelistas. Quizá un examen renovado del Libro revelará una psicología espiritual que proveerá respuestas espirituales a las necesidades emocionales y mentales del pueblo de Dios.”

Hay lugar para la orientación, pero ha de ser orientación bíblica. No debe desplazar la Biblia, ni al Espíritu Santo, ni la oración. No debe proveer excusas para el pecado ni aligerar a las personas de su responsabilidad personal.

La revista Time publicó, en su número del 29 de noviembre de 1993, un excelente y extenso estudio acerca de Freud y de derivaciones del psicoanálisis, incluyendo la terapia “de memorias reprimidas”. La recopilación de datos y estudios en este reportaje es de enorme valor para poder aquilatar los desastrosos efectos de una corriente de aproximación al estudio del hombre desde una perspectiva humanista y excluyente de Dios y de Su Palabra.

Este trabajo de recopilación viene acompañado por un testimonio de alguien que dice que, cuando tenía unos treinta y pocos años se enredó con otra mujer. Cayó en un profundo pozo de pecado —y pecado de la clase más repelente— que lo llevó a rechazar todo pensamiento de Dios y que casi rompió su vida de familia.

Cinco meses en un hospital mental bajo los cuidados de los mejores psiquiatras no marcó diferencia alguna en su actitud ante la vida. Salió del hospital peor de cómo había entrado. Había desarrollado una terrible tartamudez; tomaba fármacos de noche para intentar poder dormir, y tomaba píldoras durante el día para intentar mantenerse en marcha; se esforzaba lo indecible para evitar ningún contacto personal; desfallecía en la calle e increpaba a quien quisiese ayudarlo. Estaba decidido a proseguir con su egoísta y pecaminosa forma de vivir, por mucho mal que hiciese a otras personas.

Prosigue diciendo este hombre que en una navidad, su hijo de sólo ocho años de edad, le dio una tarjeta donde se veía al Señor de pie ante una puerta, llamando. “Mira, estoy a la puerta y llamo; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y comeré con él, y él conmigo.”

Dice este testificante que por largo tiempo se apartó deliberadamente de esta imagen. Pero el llamamiento se hizo más y más insistente hasta que finalmente, a las diez de la noche de un día del mes de junio de 1961, totalmente desesperado y casi incrédulo, dijo: “Señor, tú dices que puedes cambiar las vidas de las personas: entra en mi corazón y cambia la mía.” Al final había dado el paso de fe, e inmediatamente tuvo respuesta a su oración. Desde aquel momento en adelante hubo una total transformación en su vida.

Aquí estoy yo, de retorno y para cerrar con algunas ideas propias este trabajo. Personalmente, durante los últimos quince años de miembro oficial de una congregación evangélica, fui parte de una iglesia que no sólo valoraba, sino que incentivaba, sumaba y daba enorme participación e importancia a cuanto psicólogo auto proclamado como cristiano anduviera suelto por esas calles de Dios.

Entre veteranos en ejercicio y estudiantes motivados en forma doméstica, había por lo menos doce en una congregación de ochocientos. En su gran mayoría, mujeres. En su gran mayoría, buenas personas. En su gran mayoría psicólogos-cristianos, en ese orden de prioridades. Se enojaban mucho conmigo cuando yo enseñaba públicamente que necesitábamos cristianos con estudios de psicología, pero que le dieran prioridad al Espíritu santo por sobre Freud y no la inversa.

Con algunos tuve roces santos porque me acusaban de orar por gente con problemas y quizás hasta resolverlos en veinte o treinta minutos, cuando ellos sostenían que para hacer una tarea de ayuda “seria” había que invertir no menos de cuatro o cinco sesiones de una hora cada una. Mucho más me confrontaban con sus sabidurías universitarias cuando yo enseñaba que si los creyentes estuviéramos llenos del Espíritu de Dios como debe ser, no necesitaríamos ni aconsejamientos ni sanidades interiores.

Me miraban con cierta ferocidad elegante cuando les expresaba que muy mal podemos dedicar nuestro tiempo y nuestro esfuerzo a sanar un alma que, según lo que la Palabra nos demanda, tendría que estar crucificada en Cristo. El argumento era que sí, que tal vez yo tenía razón, pero que la realidad mostraba otra cosa y ellos se debían a esa realidad.

Pasaron los años y, a favor de ciertos entendimientos de su parte y una maduración acompañada de misericordia, paciencia y real sabiduría de mi parte, nos fueron acercando nuevamente hasta terminar, casi, trabajando de manera conjunta. Con algunos nunca superé el trato distante y profesional y con unos pocos logramos algo parecido a una amistad por encima de la natural hermandad de fe.

De esta amistad, surgieron muchas conversaciones, pero todas tendientes a entendernos mutuamente y conciliar pensamientos e intenciones. Descubrimos en conjunto que muchos de esos “profesionales” habían aterrizado en la iglesia porque se les daba gran recepción y enorme participación, a favor de una falta total de discernimiento pastoral y la factibilidad cierta de aumentar su clientela de consultorios, y no por condición de creyente genuino. Estoy diciendo claramente que había algunos de esos muchachos o chicas que no eran creyentes, sólo venían a la iglesia a ocupar sus cargos y hacer sus trabajos profesionales. La retribución aparecía cuando ellos mismos, desde las consejerías ministeriales, determinaban que algunos casos no eran para la iglesia, sino para el consultorio a nivel particular.

A mí no me parecía correcto ni coherente que, para que alguien formara parte de esos equipos de ayuda, debía superar un curso dado por ellos mismos, en donde los aspirantes debían renunciar a algunas costumbres propias de un cristiano, para adoptar posiciones y formas de pensar relacionadas con esa ciencia. Un día, en la emisora de radio donde trabajaba, dije con total soltura y certeza que me estaban queriendo convencer que todos los hijos de Dios necesitábamos de los psicólogos, cuando la realidad era que muchos de esos psicólogos necesitaban imperiosa y desesperadamente a Dios en sus vidas. Ardió Troya, pero gracias a Dios pudo apagarse.

Hoy, a mis años y con un nada despreciable caudal de experiencia de vida y de iglesia, puedo asegurarte sin temor de equivocarme, que la psicología, como ciencia, cuando es ejercida con seriedad y desapego material, contiene elementos que permiten una mejor lectura de algunos comportamientos humanos, entregando conocimientos y herramientas para encarar luego una mejor relación con el Señor y sabiendo donde orar y por qué orar.

Pero también puedo decir que no es de ninguna manera la panacea donde todos encontraremos rápida solución a nuestros dramas cotidianos. Que, una vez más, esos dramas sólo pueden ser solucionados con la presencia real, genuina y casi tangible de Jesucristo en nuestras vidas. Que no es un ir a un templo, cantar cuatro canciones y oír un buen sermón, sino comprometerse en un estilo de vida de Reino que, aunque nos pueda traer inconvenientes y hasta marginaciones en nuestras sociedades seculares y eclesiásticas, seguramente nos proporcionará una paz que, como la Palabra misma lo dice, será única e irrepetible, y “no como el mundo la da”.

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¿Bajo Qué Reino Estás?

S atanás habita en los reinos de este mundo, y sutilmente nos está robando el potencial de tener el dominio que debemos tener como iglesia. A veces nos pone en desventaja, o nos roba de impacto; en fin: nos inhabilita por medio de engaños sutiles que nos llegan a nosotros, los creyentes. Ahora bien; la palabra dice que Satanás no puede vencer a la iglesia.

(Filipenses 3: 20) = Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.

Esta escritura no dice que vivimos en el cielo, sino que es en el cielo donde tiene origen nuestra ciudadanía. Es como si yo digo que soy ciudadano argentino, pero eventualmente vivo en otro país. Somos ciudadanos del cielo, pero habitamos en la tierra.

(Efesios 2: 17) = Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; (18) porque por medio de él (Está hablando de Cristo), los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. (Refiriéndose a Israel y al resto de las naciones. Ambos fueron hecho uno en Cristo, y ahora la entrada es por Cristo, todos tenemos derecho a entrar en el Reino de Dios por un mismo Espíritu al Padre)

(19) Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.

Aquí vemos la misma palabra usada en Filipenses. Somos miembros de la misma ciudadanía. La misma familia de Dios. Los ángeles son familia de Dios, y nosotros juntamente con ellos, somos familia de Dios.

Abraham, Isaac, Jacob, los padres de la fe, todos son familia de Dios por medio de Cristo, en el día en que Él bajó y libertó a los cautivos, y subió al cielo, y ellos subieron con Él, se convirtieron en familia. Nosotros, aun estando aquí, somos familia con ellos. Una familia, una ciudadanía.

(Mateo 16: 18) = Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Esa palabrita “puertas”, allí, significa los portones de la ciudad. En el Antiguo Testamento, en las puertas de la ciudad, se sentaban los jueces y los ancianos, y los que estudiaban las estrategias del enemigo. Eran los que enjuiciaban, los lugares de autoridad o el gobierno.

El lugar de gobierno de la ciudad, eran las puertas. Allí se efectuaban los juicios. Ahora, nota lo que dice Cristo con ese entendimiento: “El gobierno del infierno no prevalecerá contra la iglesia”. El gobierno, la estrategia, la sabiduría, el juicio, la ejecución del infierno no vence a la iglesia que Cristo fundó.

De manera que si tú fueses Satanás, y tuvieras como labor detener la iglesia, que es invencible, ¿Cómo lo harías? Tendrías que meterte adentro y engañarla, de modo que no pueda entender lo que posee, y no implemente el dominio que le corresponde.

(Mateo 13: 24) = Les refirió otra parábola, diciendo: el reino de los cielos es semejante a un hombre (Ese es Cristo), que sembró buena semilla en su campo, (O sea: el campo, es de Cristo); (25) pero mientras dormían los hombres (Hermano: ¡Levántate, por favor, no sigas durmiendo!) vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. (¿Dónde sembró la cizaña? Entre el trigo. No afuera, en medio del trigo. Vamos a interpretarlo).

(Verso 37) = Respondiendo él, les dijo: el que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. (Ese es Cristo).

(38) El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, (No te confundas, nada que ver con los Testigos de Jehová. Somos hijos del reino.) y la cizaña son los hijos del malo. (O sea: nosotros somos los frutos del bueno, y la cizaña son los frutos del malo. ¡Pero están en el mismo campo!)

(39) El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.

(40) De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será el fin de este siglo.

(41) Enviará el Hijo del Hombre, (Que ya sabemos que es Cristo), a sus ángeles, y recogerán de su reino (¿De dónde? De su reino. ¡El reino no puede estar arriba, porque arriba no hay cizaña!) a todos los que sirven de tropiezo, (Me cambió la palabra “cizaña” por “los que sirven de tropiezo”. ¿Dónde? Dentro de la iglesia. Porque, -repito- si tú fueses satanás y tuvieras que detener a la iglesia, te vestirías de ángel de luz. ¿Cómo? Y…de creyente o de ministro. Y envenenar a la iglesia o engañarla para que no vea cuál es nuestra herencia a la cual tenemos derecho, y elegir vivir a medias. Ese es el mensaje más importante que vas a escuchar en tu vida.) y a los que hacen iniquidad.

La cizaña era una semilla bastarda muy parecida al trigo. Se viste igual, lleva la misma Biblia debajo del brazo. Tenían que apretar y zarandear el trigo trece veces para asegurarse que, al caer el trigo al otro lado, no cayera la cizaña. Porque envenena.

Era difícil reconocerla hasta que llegaba el tiempo donde los niños se separan de los hombres. O sea: el tiempo de madurez. Hay lugares en el espíritu dónde los niños no nos pueden acompañar. Para donde vamos a este lugar, muchos niños no pueden venir.

La semilla bastarda era venenosa, tanto para los animales como para los seres humanos. Por eso tenían tanto cuidado que no cayera ni siquiera una, mezclada con las buenas. Oye: podía haber un barril completo de trigo, pero bastaba un solo granito de cizaña para que se te envenenara cualquiera que comiera de ello.

Los síntomas eran: mareo. Si a eso lo llevas al ámbito del espíritu, estamos hablando de gente que no tiene visión. Y hoy hay muchos que no pueden ver más allá de sus narices. Produce malestar y diversas enfermedades y debilidades del cuerpo. Producía debilidad en el cuerpo, confusión y, finalmente, muerte.

Son los síntomas de la iglesia de hoy. Confundida, sub dividida. Uno dice una cosa, el otro dice otra totalmente opuesta. Nadie sabe para dónde va y, como no tienen nada para hacer, se ponen a buscarle cinco patas al gato de gente que sí está haciendo algo de valor.

Dice que Él vendrá y sacará a los que sirven de tropiezo. Y la palabra tropiezo es la palabra proskuneo en griego, que significa un tronco, como de un árbol, cortado bien bajito y cercano. La palabra nos identifica a nosotros como árboles.

Y cuando la palabra habla de troncos, está hablando de lo mismo, o sea: son parábolas, semejanzas y está hablando de gente. O sea que el tropiezo es producido por algo que tú no ves porque está tan cerca, que cuando vas no lo ves, porque está ahí. Y tropiezas, y caes.

La implicación en griego, es: “una persona de confianza, una persona tan cercana a ti, que tú jamás pensarías que te está engañando”. Y al descubrirlo, la caída es grande, porque no la esperabas. No necesariamente adrede, sinceramente lo hacen, pero sinceramente equivocados.

Y en ignorancia. Muchos en ignorancia. De manera que el diablo tiene que trabajar de adentro, debilitando nuestra alimentación. Hebreos 5 del 11 al 14, dice que es imposible manifestar la palabra de justicia, mientras estemos bebiendo leche.

Que hay que comer carne para poder discernir. Y aquí es donde yo quisiera mencionar algunos aspectos o formas sutiles de engaño, que nos detienen o nos roban de nuestra herencia o ciudadanía espiritual. Como ciudadano argentino, yo tengo derechos. Y esos derechos, en mi país, me dan poder. Y cuando la iglesia no entiende sus derechos, entonces Satanás se los roba porque no tienen poder.

Primer engaño: Falta de comprensión espiritual. Nos engañan en cuanto a lo que es la Biblia y la aplicación espiritual que posee. Existen dos dimensiones: espiritual y natural .Celestial y terrenal. Reino de luz, reino de tinieblas. La esfera divina, la esfera carnal. Lo invisible, lo visible. Dos dimensiones operativas.

Y cada dimensión, o ámbito, es gobernado por un sistema de principios, o leyes, que los rigen. En el mundo del espíritu, ciertas cosas, se hacen de cierto modo. En el mundo natural, las mismas cosas, se hacen de otro modo. Son dos principios. Conjuntos de leyes que gobiernan el ámbito o la dimensión.

Y no hay más que dos, no existe ningún punto intermedio, ese es el problema. Hay gente que dice “yo no me meto con uno ni con el otro”, ese es el problema. Porque tú eres un vaso y siempre te llenas de algo. Y sólo hay dos ámbitos, dos contenidos para llenar ese vaso.

Hay dos reyes. Rey de tinieblas, Rey de luz. Hay dos cuerpos: cuerpo de Cristo, cuerpo de anticristo. Y la palabra, el libro entero, de Génesis hasta Apocalipsis, está escrito en términos naturales, porque ahí habita. Somos ciudadanos de allá, pero vivimos aquí.

Entonces, está escrito en términos entendibles por esta dimensión. Pero sólo para reflejar principios que rigen en la otra dimensión, y trascienden esta. Cuando una persona que vive aquí, vive de acuerdo con los principios con los cuales se vive allá, aquí es invencible.

No se trata que seas ultra, híper, macro espiritual y andes caminando entre nubes. No. Principios. Leyes, métodos de hacer cosas que funcionan en el cielo. Hágase su voluntad, aquí, en Argentina o en donde sea que tú estás escuchando esto, igualito a como se hace allá en el cielo.

De manera que Dios, a través del libro, nos muestra o ilustra, cómo es la vida del Reino. Para que los hijos del Reino tengan derecho a la herencia de su ciudadanía, ahora. Cuando yo soy ciudadano de un país, uso los beneficios de ello aunque no esté en mi país. ¡Y funciona! ¡Cuánto más los principios del Reino de Dios!

Si tú fueras Dios y quisieras describir la mentalidad que debes poseer para ser del ejército de Dios, en el cielo y en la tierra, dirías que se debe ser como una hormiga. Siempre está preparada. ¡No estoy hablando de hormigas, las estoy usando como ejemplo!

Tienes que ser como el conejo, que se esconde en la roca. Tienes que ser como la araña, que se deja caer encima del banquete. Puede haber enemigos en todo alrededor, pero Dios le tiende una mesa aún en medio de todos sus enemigos.

¿Eres araña? ¿Eres hormiga? No, pero debes comportarte como si lo fueras. Entonces, el hecho de que Dios te diga hormiga, no te reduce a una hormiga. Tienes que ser como la langosta, que marchan en grupos organizados y son obedientes. Y no rompen sus filas.

Las langostas, en la Biblia, no son demonios, son tipologías de gente organizada. La iglesia es comparada en la Biblia con un ejército. ¿Eres tú un soldado? No. ¿A qué se refiere? A que tienes que ser obediente, como en un ejército.

Te compara con un cuerpo, refiriéndose a la unidad que tienen las células y los miembros que tiene un cuerpo. ¿Cuántos han visto que una mano golpee su propia cara sin que el dueño de la mano la mande a hacerlo? No existe. ¿No existe tampoco en el ámbito espiritual?

Así anda la iglesia. ¿Motivo? Todavía no ha podido entender qué cosa significa ser parte del cuerpo de Cristo. Sigo. Te llama novia, siendo varón. Sigue siendo novia, y pide intimidad con el Dios Altísimo. Te llama árbol, pidiéndote que des frutos y seas firme, y no andes saltando de un lado al otro.

Te llama ciudad, para que entiendas tu derecho como ciudadano. Te llama nación, para que aprendamos gobierno y no seamos llevados por cualquier viento de doctrina. Nos llama Hijos, para que podamos ser herederos. Si no somos hijos ¿Cómo vamos a heredar?

Son parábolas de Génesis hasta Apocalipsis. El engaño es debatir el mundo natural, y perderse toda la moraleja que Dios quiso traer. Ese es el mundo teólogo, religioso. Doctrinas y dogmas de hombres. No tiene nada que ver con lo que Dios quiere hacer con su pueblo. Usa eso simplemente como un envase, como un recipiente, para traerte una verdad o un principio.

(Colosenses 1: 12) = Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;

Noten que Cristo nos hizo, pasado. ¿Cuántos lo pueden ver? Dice que nos hizo aptos, ¿Para qué? Para participar de la herencia. ¿Cuándo? Si nos hizo aptos en el pasado, ¿Cuándo es la herencia? Ahora. Es ahora. Para ahora.

Pero, al no entender para qué Dios usa la palabra, y no es para debatir palabra y doctrina, no es para memorizar textos como papagayos, es un vehículo que nos dice: mira, Cristo te hizo apto, ya tienes lo que necesitas para comenzar a heredar. Ya, no tienes que esperar nada.

(13) el cual nos ha librado de la potestad, (La palabra es exousia. Que significa derecho) de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.

¡No tiene derecho! Cualquier cosa que en el foro civil o penal a ti te hagan en la tierra, tú concurres a un buen abogado y este, con pocas palabras, determinará que un juez te dé la razón porque alguien ha invadido tus derechos. La iglesia se deja golpear a placer por Satanás porque ignora sus derechos.

Somos ciudadanos y somos aptos para heredar lo que es el beneficio de nuestra ciudadanía, ahora. ¿Cuántos lo estarán viendo tan claramente como lo veo yo? Dice este verso que nos libró del derecho, (La palabra potestad es la palabra derecho).

Y después dice que nos trasladó, no que nos va a trasladar un día, sino que ya nos trasladó, en tiempo pasado, ¿Dónde? ¡Oh! ¿Serás entonces un Testigo de Jehová por creerlo así? No me embromes. Por causa de ciertas tergiversaciones doctrinarias falsas, la iglesia ha abandonado creencias genuinas.

Porque la palabra dice que ya estás allí. ¿Dónde dice que nos trasladó? Al Reino. El Reino significa: el gobierno del rey. Nos metió al reinado de Él, o sea: ¿Quién gobierna tu vida, ahora; Satanás? ¿Quién reina tu vida? Entonces, ¿Bajo qué reino estás?

Si estoy bajo el Reino, y tomo las influencias, las leyes, los principios de mi rey, estoy en el Reino de Él. El Reino no es un lugar, es la influencia que ejerce el rey. Fuimos hechos aptos para participar, y trasladados de ciudadanía.

Tenías ciudadanía en tinieblas, eras miembro de la nación de las tinieblas. Ahora eres miembro de la nación de luz. De manera que tus derechos cambiaron. En el reino de las tinieblas, para hacerte rico guardas y no le das nada a nadie. En el de luz, si no das, vienes directamente a pobreza.

En el reino de las tinieblas, si quieres ser grande, vas a pisarle la cabeza a todo el mundo. En el Reino de luz, te humillas y Dios te exalta. ¡No funciona igual! Y si no entendemos que los principios han cambiado, mientras estabas acá te funcionaban, pero al mudarte para acá, no puedes usar los principios de allá.

Y hay gente que quiere dar un paso para acá, y conducir su vida bajo el reino de esa dimensión. Y entonces, dan un testimonio que no es el de la iglesia. Pero la gran mayoría está en esa fachada, y han dañado el testimonio, la agresividad, el impacto, la implementación, el acercamiento.

El señorío de Cristo en la nación no se respeta, porque la gente que dice estar en este Reino, todavía no ha entendido cómo es que se vive en ese Reino. Porque la palabra, para ellos, es un debate teológico, doctrinal, de dogmas, historia y futuro. Nada práctico para el presente. Ese es el primer engaño.

Segundo engaño: Entender que hemos sido cambiados de ciudadanía. Di conmigo: Yo soy ciudadano del gobierno de Dios. ¿Amén? ¡Amén! Pregunta: ¿Cuántos de verdad están creyendo eso? No grites ¡Amén! Sin pensar. Somos tan rápidos para decir “amén”.

(Efesios 3: 1) = Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo (Esa palabra, “prisionero de Cristo”, es como que tú lo estás viendo en cadenas, ¿Verdad? ¡No! ¡Despierta! ¡En cadenas es natural Era prisionero de Cristo, no hacía su voluntad. Sólo hacía lo que Dios le enviaba hacer.) Jesús por vosotros los gentiles;

Usa cosas naturales, que entendemos, para enseñarnos principios que operan en su Reino, para que tú los vivas ahora. Dios está buscando una gente capaz de convertirse voluntariamente en prisionera de Cristo, no del pastor de la mega-iglesia. ¡Fuimos comprados por precio! ¡Es que no tengo tiempo! – Lo que no tienes es revelación. – ¡No, de verdad no tengo tiempo! – No entiendes el llamado del Reino.

(2) si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; (3) que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente.

¿Qué es un misterio? Algo que no se sabe. Algo que está escondido. No es misterio para Dios, si Él fue el que lo escondió. No es nuevo para Dios, es nuevo para nosotros. Eso significa que la revelación es progresiva y no está toda dicha, como andan enseñando algunos por ahí.

Pablo dice que les va a hablar sobre algo que estaba escondido, pero que ahora está abierto. ¿Cuándo? Cuando yo lo diga. La ministración se recibe de espíritu a espíritu, porque las cosas naturales no comprenden las cosas que son del espíritu. El análisis quiebra el mundo del espíritu. El análisis es de la mente, del alma, no del espíritu.

(4) leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, (5) misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu.

O sea que Pablo habló de cosas que antes de Pablo eran un misterio, no se habían dicho. Por eso, casa tanto le decían hereje también. No le hace, seguía siendo Dios el que hablaba por su boca. La revelación es progresiva.

La verdad siempre está presente, está aquí. Pero es como si Dios te quitara de repente de delante de los ojos como una cascarita de cebolla, y ahí ves lo que nunca antes habías visto. ¿A cuántos les ha pasado de leer una escritura que la pasamos anteriormente mil veces sin que ocurriera nada y de pronto, un día, te salta frente a tus ojos como si tuviera vida propia? ¡Mira lo que dice aquí! No es nuevo lo que dice, siempre estuvo allí. ¡Es nuevo para ti! Está escrito. No se cambian los textos bíblicos mensualmente.

(6) que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa de Cristo.

Ahí vemos la primera revelación. Que los gentiles y los judíos eran miembros del cuerpo de Cristo, no sólo los judíos, como todavía piensa una gran parte de la iglesia. Esa es una mentalidad judaica que enseña que el gentil entró porque el judío no quiso entrar. Pero que después viene el judío otra vez y nosotros pasaríamos a ser un pedazo de jamón entre dos panes. Arroja eso a la basura. Escucha.

(7) del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder.

(8) A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo. (Nota que estas son enseñanzas inescrutables, o sea: no las vas a conseguir en una concordancia, ni con la Biblia Thompson, ni con la Plenitud, ni con la Textual ni con la NVI.)

(9) y de aclarar a todos cuál sea la dispensación (La palabra es koinonía. Tiene que ver con comunión familiar. Tal lo quería revelar, el entendimiento de lo que es una relación espiritual, por encima de las relaciones naturales) del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas.

Fíjate que Dios creó a Adán y Eva para tener comunión con ellos, y para que ellos tuvieran dominio. Desde el principio. Si Dios hubiera querido tener una generación de gente en el cielo, las hubiera creado en el cielo y nunca los hubiera puesto en la tierra.

Hay fragmentos de nuestras doctrinas tradicionales que son incomprensibles. Pensamos y creemos como si diéramos por sentado que Dios es analfabeto y que hace ciertas cosas porque sí y de modo incoherente. ¿Cómo se supone que Él iba a crear un reino en una nube? ¿Para qué iba a crear un planeta?

Y nos hace pasar por todo este dolor como si fuera cruel y sádico, y se gozara en vernos sufrir. Pensar que Cristo viene a resolver el problema terrenal, es como decir que Dios se goza con nuestra tribulación presente. ¡Eso no es Dios!

Entonces significa que está en nuestras manos, porque si estuviera en las de Él, su misericordia hubiera hecho algo ya. ¡Es que estamos esperando que Cristo venga! ¡Porque cuando Él venga va a hacer todo! ¡Va a limpiar las calles, va a hacer esto, va a hacer lo otro! Y luego nos va a rescatar y… ¿Y todos los que murieron esperando?

¿Y todos los que sufrieron? ¿Y todos los que no estén vivos cuando a Él le dé la regalada gana de venir? Es indudable que algo lo detiene, y ese algo es la iglesia. La iglesia y su testimonio, la iglesia y su conocimiento, la iglesia y su avance, la iglesia engañada por los factores sutiles del enemigo.

Satanás está adentro de la iglesia, trabajando como cristiano y hasta le mandamos ofrendas. Hasta que la iglesia no comprenda la plenitud del dominio, jamás seremos un testimonio adecuado en la tierra. Es por eso que estamos fragmentados, divididos y, a veces, hasta derrotados.

Dios quiere que internalicemos la verdad, y entonces la expresemos a través de una vida llena de dominio. ¿Cómo es ese dominio? El que vive en esta dimensión, guiado por aquella dimensión, vence en esta. ¿Cómo estás? En victoria. ¡Bendecido! Payasos. En la Biblia se encierran principios que yo quiero que tú aprendas. Y a este lo voy a llamar “El principio de la semilla”.

(Génesis 1: 11) = Después dijo Dios. Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; (¿Quién da semilla? La hierba.) árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.

(Verso 21) Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio dios que era bueno.

(Verso 24) = Luego dijo Dios: produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así.

Aquí vemos que Dios creó un principio, ya sea humano o vegetal, para que luego en su crecimiento, dentro de la cosa, hubiese una semilla. Y que la semilla produjere según su especie o género. Las uvas producen uvas, las manzanas producen manzanas, los perros producen perritos, los gatos, gatitos, ¿Y Dios? Dios produce gente a su imagen y semejanza.

Por eso, la reproducción del hombre, tiene en su interior la semilla del hombre. Pero la semilla que produce el primer hombre viene de Dios. Participantes de la naturaleza de Dios, lo dice Pedro. En su primera y en su segunda carta. Lo dice en todos sus escritos.

“¡Es que yo apenas soy un miserable hombrecillo!” – Sí, engañado por Satanás, nunca pasarás de esa categoría. Pero aferrado de la mano de Cristo, serás mucho, muchísimo más que eso y hasta le pisarás la cabeza a Satanás. ¡Está escrito!

Ahora bien; para entender que eres hijo de Dios, tienes que entenderlo por encima de la verdad de que eres hijo de tu padre. Ay gente a la que las relaciones naturales, los atan. Los atan de tal manera que les impide ejercer el poder divino que hay en ellos.

Ahora pregúntate: si Adán no hubiera caído, ¿Qué hubiera estado produciendo? Entonces tú me dices: “Sí, pero cayó” Y yo te digo: Sí, pero Cristo lo restauró. Porque Cristo es el último Adán, pero es el segundo hombre.

(1 Corintios 15: 45) = Así también está escrito: fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán espíritu vivificante.

(46) Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual.

(47) El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.

¿Lo estás viendo? En el verso 45, dice que Cristo es el último, el postrer Adán, pero en el verso 47, dice que es el segundo hombre, no el último, sino el segundo. ¿Por qué dice que es el segundo hombre y no el último?

Porque tú eres el tercero, y yo soy el cuarto, y tu hermano vecino es el quinto y su esposa el sexto, ¡Y todos somos iguales! Es el último Adán, o sea: la última puerta. Pero es el primogénito entre muchos hermanos iguales a Él.

Hechos en semejanza a Dios. Si Satanás te roba esa verdad, tú nunca vas a poder expresar el dominio de Dios en la tierra. Porque donde te arroje algo Satanás, ahí te caes. Satanás nos ha robado este entendimiento. El dominio que proviene de nuestra naturaleza.

Tenemos que transicionar de la mente del espíritu al alma, y eso es muy difícil. Porque estamos hablando de intelecto y emoción. El proceso de decisiones tiene que cambiar para ser guiados por el Espíritu. Y según prospera nuestra alma, entonces dominar el cuerpo. Y ahí es donde se puede entrar en salud divina.

Habrá una generación que vencerá la muerte, que será transfigurada, y no conocerá muerte. Cuando venga Cristo, la generación que esté viva, no experimenta muerte. Serán cambiados en un abrir y cerrar de ojos. ¿Por qué no tú? Todo depende si llegas a esa estatura.

Jesús fue la primicia de un estilo de vida que la iglesia tiene que demostrar. Va a haber una generación que le diga a las aguas: “Detente”, y las aguas se detendrán. ¿Cuál? La que esté funcionando cuando Él venga. Porque Él viene cuando esté funcionando.

“¡Ah, no, no! ¡Nosotros vivimos como queremos, nos guardamos en un templo y tratamos de portarnos bien, hasta que Cristo venga y nos rescate! ¡Y la tierra que se vaya al infierno con todos los sobrinos que no son salvos, con todos los que no conocen a Dios, y con todas mis amistades que ahora andan perdidas! ¡Que se vayan al infierno! Esa es mi doctrina. Pregunto: ¿Describe eso el corazón de Dios?

Tercer engaño: Poseemos una semilla incorruptible. El engaño es hacerte creer que no la vas a recibir hasta que llegues al cielo. Toda la Biblia abraza una sola promesa: Génesis 3:15, ¿Cuántos la conocen? Que la semilla de la mujer aplastará la cabeza de Satanás.

La cabeza es el gobierno. Las puertas, la estrategia, la sabiduría, las obras. Una semilla. Cada semilla produce según su especie, pero la semilla de una mujer, la iglesia, va a producir una generación que le aplaste la cabeza al gobierno de Satanás.

Tú y yo, si lo crees. Si no lo crees, ahí andamos. Dios no tiene prisa, si Dios es eterno. El que tiene los tiempos acotados es el hombre. Sin ella, la Biblia no tiene sentido. Si tú arrancas la página donde está Génesis 3:15, la Biblia no tiene sentido, porque toda ella, desde Abraham para acá, es la batalla entre semillas.

La semilla de los buenos, la semilla de los malos. Y cuando llega para el tiempo de Cristo, la semilla entre los buenos y los malos, era dentro de la iglesia. Era Cristo contra los fariseos. Cristo contra la iglesia de su día. Cristo contra el sistema. Hasta que derrotó el sistema. Se cayó Jerusalén y se levantó una iglesia espiritual en el aposento alto.

(Gálatas 3: 16) = Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: y a tu simiente, la cual es Cristo.

(Verso 29) = Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

Linaje, simiente. ¿Quién es la simiente de Cristo? La iglesia. Él dijo: si el grano de trigo no muere, permanece solo, pero si muere produce mucho, según su especie. ¿Y entonces qué hizo Él? Murió por ti. Vamos a leerlo nuevamente, verso 16.

No dice y las simientes, como si hablase de muchos. Sino que se refiere a tu simiente, la cual es Cristo. Verso 29. Y si ustedes son de Cristo, ¿Son de Cristo ustedes que están ahí del otro lado? Ciertamente linaje de Abraham, y herederos según la promesa.

¿Cuántos podrán verlo? Una semilla incorruptible, la iglesia de Dios. Una semilla incorruptible se refiere a una familia no natural, que no viene de linaje por voluntad de hombre. Somos nacidos de arriba. Es una gente con nivel de embajadores.

¿Qué es un embajador? Alguien que viene de otro lugar. Comunión de descendencia espiritual, no natural. Soy hijo de mi Padre celestial, por encima de ser hijo de mi padre natural. No estamos atados a lazos familiares naturales, escúchame con el corazón, para que no te ofendas.

Debemos asumir nuestras responsabilidades para con nuestras familias, no estamos subestimándolas en absoluto. Solamente gente espiritualmente madura comprende la separación e importancia de estas dos dimensiones.

Gente infantil no atraviesa este puente, se quedan atados en lo natural. Es que yo tengo esa enfermedad porque ya la tenía mi abuelito, mi papá y un tío. Eso si tienes una semilla corruptible, porque si has accedido a la incorruptible, tú eres sano y libre de todo eso.

Mi abuelo y mi padre eran poco más que analfabetos. Yo viví toda mi vida y me gané mi sustento en base a mi talento creativo en las letras. Soy una semilla incorruptible y, como tal, tengo total y absoluto derecho a ir mucho más allá.

¿Pero los ama a su padre y a su vuelo? ¡Por supuesto! ¿Los cuida, los atiende mientras están vivos? ¡Claro que sí, al máximo! Pero si un día llegaran a obstaculizarme de hacer lo que Dios quiere, hasta ahí llegamos juntos. Semilla incorruptible.

Estamos hablando de una generación que va a ver la venida del Señor. Y no de una generación que sólo quiere sentarse a esperar cantando coritos en una congregación. Si ese eres tú, estamos fuera de onda, esto no te incumbe.

Porque hay dos familias, la familia natural y la familia espiritual. Y la ciudadanía espiritual trasciende a la ciudadanía natural. Y hasta que no entendamos ese principio, nos quedamos atados. La ciudadanía terrenal tiene su propósito, tiene su lugar, tiene su plan, dentro del plan eterno de Dios.

O sea que Dios me da una familia para efectuar un propósito dentro del plan de Él. Cuando mi familia no está dedicada al plan de Él, mi familia no tiene cómo tener vida en abundancia. Porque sólo existe para eso.

La relación conyugal, lo que es esposo y mujer, todo es un complemento para poder avanzar en el Reino, y cuando eso no está ahí, nunca hay una paz como la paz de una familia espiritual. Por eso hay gente que quiere estar en la iglesia todos los días de la semana, porque en la casa no hay paz. ¡Como la va a haber, sino has entendido tu linaje espiritual!

Repito: nadie desea subestimar el cuidado familiar, el sacerdocio del hogar, la provisión o la cobertura, pero cuando la Biblia habla de que no caminemos según la carne, no significa que te portes bien o no te portes mal, porque todos andamos en la carne.

Porque así es como lo dice 2 Corintios y que pocos la predican: Aunque andamos en la carne, no militamos según la carne. ¿Pero andamos no andamos en la carne? Andamos. Fíjate como la gente suele torcer la palabra.

Cuando dice que no caminemos conforme a la carne, lo que te está diciendo es que no camines conforme a tu linaje natural. Porque tú eres de una familia divina, superior al linaje natural. Eso es más profundo que un mal comportamiento.

Herencias por lazos familiares naturales, reacciones, limitaciones, enfermedades, temores. Eres libre de esa dimensión. A propósito de esto, me gustaría dar algunos ejemplos si es que el tiempo me da chance de hacerlo.

(Romanos 9: 3) = Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; (¿Quiénes eran esos hermanos de Pablo? Los israelitas. Según la carne. Pero no hizo eso, sino que siguió con su derrotero espiritual y dejó a los israelitas atrás).

O sea que lo que él dijo fue que quisiera, en su carne, no tener nada que ver con Cristo, para poder hacer algo por Israel. Pero no lo hizo. Existen lazos familiares que nos traban y obstaculizan, causándonos impotencia para manifestar la semilla que va a derrotar el gobierno de Satanás.

Queremos manifestar esa semilla que va a derrotar la perversión, la droga y todo lo que de alguna manera nos acosa hoy. Claro, si en tu mente tú nunca crees que eso vaya a acontecer, tú nunca serás parte de eso. La parte del evangelio que tú no creas, no se te manifiesta.

Si tú no crees en sanidad divina, nunca serás sano. Si no crees en prosperidad divina, jamás tendrás un centavo. No estamos hablando de los extremos del materialismo. No te dejes llevar por lo malo, porque la verdad siempre prevalece.

Aunque haya gente que lo manipule y lo lleve a un extremo, nunca existe nada falso, sin que primero se copie de algo real. No puede haber una copia, sin un original. No puede haber un extremo, sin un punto de partida.

¡Es que esa gente es muy materialista! Y bueno…misericordia…sólo se fueron a un extremo de algo que es cierto. ¡Es que ese es un falso profeta! Ah, claro, pero eso pasa porque hay verdaderos, y se está copiando.

(Lucas 20: 27) = Llegando entonces algunos de los saduceos, los cuales niegan haber resurrección, le preguntaron, (28) diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y no dejare hijos, que su hermano se case con ella, y levante descendencia a su hermano.

(29) Hubo, pues, siete hermanos; y el primero tomó esposa, y murió sin hijos.

(30) Y la tomó el segundo, el cual también murió sin hijos.

(31) La tomó el tercero, y así todos los siete, y murieron sin dejar descendencia.

(32) Finalmente también murió la mujer.

(33) En la resurrección, pues, (Es decir: en la otra dimensión) ¿De cuál de ellos será mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer? (Noten con cuidado la contestación, ahora, porque nos vamos a ir mucho más profundo de lo que estás acostumbrado a oír. Tenemos que ir a la dimensión que estamos estudiando).

(34) Entonces respondiendo Jesús, les dijo: los hijos de este siglo (Que es dimensión, que es ámbito natural) se casan, y se dan en casamiento; (35) más los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo (¡A esto hay que alcanzarlo! Hay unos hijos que van a ser aceptados como hijos. Hay una generación que van a ser contados como dignos de alcanzar la otra dimensión, aquí) y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento.

(36) Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.

Aquí vemos dos conceptos que Cristo separa. Uno, las familias naturales, atadas por limitaciones. Tienes que casarte con Fulano, porque si no te casas con Fulano…Pero pone la segunda y dice: para ser convertido en la generación que no experimentará muerte, tienes que vivir más allá de esos conceptos.

Más allá del gusto personal, más allá de los problemas familiares, una gente que vive más allá de los límites naturales. Hasta los matrimonios cristianos cambian cuando se tiene conocimiento pleno del propósito de Dios. Las prioridades y los deseos tradicionales se modifican. No hay demandas.

(Lucas 8: 19) = Entonces su madre y sus hermanos vinieron a él; pero no podían llegar hasta él por causa de la multitud.

(20) Y se le avisó, diciendo: tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.

(21) Él entonces respondiendo, les dijo: mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen. (Ahora entendiste el verso. ¿Es que no respetaba a su madre? ¡Sí! ¡Pero había algo superior!)

Noten la comprensión de este principio que corta y evita la revelación de que eventualmente va a haber una generación que sí va a terminar la obra de Dios. En nuestra mente se nos ha inculcado que todos vamos a vivir tal como estamos, hasta que un día vamos a ser interrumpidos por Dios. ¡No!

Familias naturales que funcionan aparte del entendimiento de lo que es ciudadanía espiritual, siempre les crean conflicto a la iglesia y a Cristo. Manipulaciones emocionales dentro del matrimonio o entre padres e hijos. Demandas egoístas.

Mateo 10:39 dice que aquel que encuentra su vida, la pierde. Y el que la pierde por mí, la gana. El engaño tan poderoso que nos ata y nos limita para manifestar el dominio. Vivir desde el concepto de que somos una nueva creación, es para gente madura.

Somos una nueva creatura. “¡Pero es que yo te veo igual, no me parece que hayas cambiado!” – No sé, pero yo ya no pienso igual, y según el hombre piensa, el hombre es. No es según el hombre desea ser, es según el hombre piensa que es ahora, es.

La semilla incorruptible está vigente ahora. Discernir las dos audiencias. O sea: la familia natural, y la familia espiritual. Satanás nos roba la capacidad de discernir las dos audiencias. El Reino de Dios debe aprender a caminar en relaciones naturales, y mantener su vida en el espíritu.

Claro, lo que pasa es que se nos enseñó que caminar en el Espíritu era andar volando entre nubes con cara de éxtasis permanente. Eso no es caminar en el Espíritu. Caminar en el Espíritu es caminar una vida en el mundo natural, gobernada por los principios de la otra dimensión.

Se nos decía que el espiritual era el que ayunaba cuarenta horas semanales. Pero es el mismo que controlaba a su mujer y manipulaba a sus hijos. Son dos ámbitos opuestos y tenemos que aprender la diferencia. Por ejemplo: Pablo estaba en cadenas, y adoraba a Dios.

No negó a los que estaban a su alrededor la audiencia natural que tenía cadenas. Pero cuando escribía sus cartas, le decía: ¡No seas cobarde! ¡Timoteo, esfuérzate! ¡Los valientes sufren violencia y arrebatan el Reino! Y él estaba preso.

La verdad no niega la realidad, la cambia. La hipocresía y la simulación nunca van a mover a Dios. La presunción tampoco. Pablo decía: “Sí, estoy en cadenas, pero Timoteo, escúchame, Dios no te ha dado espíritu de temor.” No parece una carta de un hombre preso.

En Romanos 14, Pablo comienza a decir que unos comen carne, otros no comen carne. “¡Yo soy libre y como lo que me da la gana!” Esa era la declaración de un hombre a la audiencia espiritual. Pero se da cuenta que hay audiencia natural que es débil, y dice: “Pero no todo me conviene”.

Lo dijo por los débiles, al maduro no le importa. Vamos más allá. Cristo, muere Lázaro, amigo natural. Y se encuentra, cuando viene, que deliberadamente espera a que muera y apeste. Llega y, a la entrada de la ciudad, se encuentra con Marta y María.

Su audiencia natural. Y ellas comienzan a condenarle. ¡Si hubieras estado aquí, mi hermano Lázaro no hubiera muerto! Cristo ignoró todo eso. Eso es la mente del hombre que anda en otra dimensión. No dijo nada.

Por eso cuando llega allá, llora. Está atendiendo a la multitud natural. Luego dice: Padre, nosotros estamos en otra dimensión, pero para que vean esta sarta de cabezones cuál es tu poder, voy a orar para que ellos oigan. Dos audiencias. Tratamos la natural, pero vivimos por la espiritual.

Atendemos lo natural, pero no regimos nuestra conducta por el linaje natural. Pero vivimos exactamente donde debemos vivir, por lo espiritual. ¿Bajo qué Reino estás? Es importante que lo sepas. Tu futuro de hoy, aquí y ahora depende de ello, y el de eternidad también.

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No Tengo Ningún Mérito

L a primera característica de la gracia de Dios no se relaciona con los delitos del hombre. La gracia de Dios se da para el hombre pecador, desesperado, bajo, débil e indigno. Si la cuestión del delito aparece y está estipulado que aquellos que tienen pecado no tendrán gracia, entonces, básicamente la gracia está anulada. La gracia de Dios nunca puede ser retenida sólo porque el hombre ha pecado. La gracia de Dios tampoco puede ser reducida cuando los pecados del hombre aumentan. Nunca puede existir tal cosa.

La mente del hombre, que es totalmente caracterizada por la carne, está llena de los pensamientos de la ley. Tal vez pensemos que los que han logrado algo reciban gracia pero nosotros, los pecadores, los que no hemos logrado nada, estamos descalificados para recibir gracia. En la mente del hombre, el delito y la gracia son polos opuestos. El hombre piensa que la gracia sólo viene donde no hay delito.

Si tú le dijeras a cualquiera que tiene cierta consideración acerca de Dios, de que lo ama y le ha dado gracia, inmediatamente él se preguntará cómo puede esto ser así puesto que él ha cometido tantos pecados. El hombre piensa que la gracia sólo puede ser recibida cuando no hay delito. Sin embargo, está totalmente equivocado. ¿Por qué? Porque el delito provee la mejor oportunidad para que la gracia opere.

Sin el delito, la gracia no se puede manifestar. No solamente el delito es incapaz de detener la gracia, también es la condición necesaria para que la gracia se manifieste. De la misma manera, nuestra pobreza ante el Señor no disuade la gracia. Por el contrario, nuestra pobreza es una condición para recibir gracia. Al no ser pobres, no desearíamos recibir gracia.

Imagínate que pasa por tu casa un mendigo y tú le encargas, por ejemplo, que limpie tu vereda. Luego, por ese trabajo, le das unas monedas. A partir de allí, seguramente él vendrá en la mañana puntualmente y todos los días a barrer tu vereda para ganarse esas monedas.

Todo bien, pero, ¿Qué sucedería si le ofreces una moneda a cualquier hermano o hermana de entre nosotros que está bien arreglado y tiene una buena educación, diciendo: “Ten, toma esto. Luego bárreme mi vereda. Y después búscate una o dos monedas más para que puedas comprar algo para comer afuera”?

Ciertamente él o ella no lo aceptarían. No solamente lo rechazaría, sino que lo consideraría un insulto. Por lo tanto, ser pobre es una condición para recibir gracia; de hecho, es la condición más necesaria. ¿Estás entendiendo el concepto elevado a principio básico?

El hombre es muy irracional. Él dice que no puede recibir gracia porque sus pecados son innumerables. No hay nada más contradictorio o insensato que esto. Puesto que el enfermo está enfermo, necesita de un doctor; puesto que los pobres están pobres, necesitan alivio; análogamente, puesto que el hombre es pecador, necesita gracia.

Así que, el pecado no disuade. Por el contrario, presenta una oportunidad. Nuestro problema hoy es que siempre pensamos que tenemos que estar en una condición diferente de la que estamos actualmente. Pensamos que debemos ser personas más santas y mejores hoy que ayer si queremos recibir gracia.

Miren: si ustedes quieren ser magistrados, entramos en la cuestión de la calificación. Si ustedes quieren entrar en una escuela, entramos en la cuestión del nivel. Si ustedes quieren ser doctores de un hospital, entramos en la cuestión de capacidad.

Si ustedes quieren hacer negocios, entramos en la cuestión de habilidad. La calificación, el nivel, la capacidad y la habilidad son sin duda útiles en ciertas cosas. Pero si el hombre desea venir a Dios, las calificaciones, los niveles, las capacidades y las habilidades no sirven.

Sólo puedo recibir gracia si soy un pecador desesperado, en el más bajo nivel. El hombre pierde la gracia no porque es muy pecador, sino porque no es lo suficientemente bajo. Él es muy orgulloso y moral. Y es exactamente aquí donde radica el mayor problema.

Somos grandes en toda clase de pecados. Al mismo tiempo, somos grandes en el pecado del orgullo. Por un lado tenemos una necesidad; por otro, estamos en un nivel en el que no podemos recibir la gracia que necesitamos. Esto se debe nada menos que a nuestro orgullo.

Romanos 5: 20 dice: “Mas donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia”. La Palabra de Dios nos muestra que donde el pecado está, también hay gracia. Donde el pecado abunda (no es que realmente haya abundado, pues todos los hombres pecan igual, sino que el pecado se ha manifestado más abundantemente) la gracia de Dios abunda aún más.

La palabra abundar en el idioma original da la idea de rebosar. Yo no sé si alguna vez ustedes estuvieron a la vera de un río. Cuando la corriente alta viene, queda una línea marcada en la vera o playa. Pero si una inundación viene, sobrepasa la línea marcada.

Cuando el agua está al nivel de la marca, decimos que es sólo una elevación normal de la corriente, pero si el agua se eleva por encima de la marca, es una inundación. Esto es lo que abundar significa aquí. El pecado es muy alto, pero la gracia va más alta e incluso cubre el pecado.

¡Aleluya! El pecado es alto, pero la gracia va más alta y cubre el pecado. Esta es la gracia de Dios. El hombre tiene el extraño pensamiento que para recibir gracia, él debe estar sin pecado y delito. Pero no hay tal cosa. Aunque nuestros delitos son muy serios y pueden llegar muy alto, la gracia de Dios se eleva aún más.

Puesto que la gracia de Dios está aquí para tratar con el problema de los delitos, ya no son un problema. ¿Cuál es la naturaleza de la gracia de Dios? La gracia de Dios es Dios que viene a la posición del pecador para tomar sobre Sí la consecuencia de sus pecados.

Por favor recuerda la definición que dimos antes, gracia es la obra de Dios para con el hombre. Si no tenemos ningún delito, no necesitamos que Dios haga nada para nosotros, y como resultado, no necesitamos la gracia de Dios. Pero por causa de nuestros pecados y problemas, Él tiene que venir y resolver nuestros problemas. Por tanto, necesitamos la gracia.

Si yo digo: “Puesto que he pecado, no puedo recibir gracia”, es como decir: “Debido a que estoy muy enfermo, tengo mucha vergüenza para ir a ver al doctor. Iré a ver al doctor cuando mi temperatura baje un poco”. Puesto que no existe tal paciente en el mundo, no debería haber tal pecador en el mundo tampoco. Entonces nuestros delitos son la condición para que recibamos la gracia de Dios.

Puesto que Dios toma cuidado del problema del pecado y toma la responsabilidad para tratar con nuestros delitos, cualquier pecado que tengamos, sea grande o pequeño, no es problema ante Dios. Tanto los pecados grandes como los pequeños no representan problema, pues ambos pueden ser resueltos por la obra de Dios. La obra de Dios se encarga del pecado grande. De la misma manera el pecado pequeño necesita de la obra de Dios.

Si dependiera de nosotros tratar con nuestros pecados, haríamos distinción entre los pecados grandes y los pecados pequeños. Pero si Dios se encarga de nuestros pecados, serán tratados sin importar si son grandes o pequeños. Puesto que Dios se encarga de ellos, a nosotros no nos importa en absoluto. Todo lo que nosotros hacemos es recibir gracia.

Anteriormente vimos por qué el hombre no puede recibir gracia. Recuerden las palabras de Pedro en 1 Pedro 5: 5: “Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”.

Dios da gracia al humilde. Si tú humildemente confiesas que eres un pecador, tus delitos no impedirán la gracia de Dios; más bien, causarán que recibas Su gracia. Mientras tú te humilles ante Dios, la gracia de Dios fluirá a ti. Gracias a Dios que la gracia fluye bajando hacia nosotros; no es bombeada hacia nosotros. Nadie puede bombear la gracia de Dios para sí mismo. Por lo tanto, todos aquellos que son altos tienen que bajar.

¿Quiénes son los pecadores y quiénes pueden recibir gracia? La Biblia nos muestra claramente en Romanos 3: 23-24 que “todos pecaron”, pero todos los que pecaron fueron “justificados gratuitamente por Su gracia”.

La Biblia nos muestra que una vez que el hombre peca, espontáneamente él puede recibir la gracia. Sin ser pecador, no puede recibir la gracia. El hombre piensa que aquellos que han pecado no pueden recibir la gracia. Pero Dios dice que por causa de que el hombre peca, él puede recibir la gracia.

Es tan obvio: desde que el hombre peca la gracia viene. Nunca pienses que cuando el pecado viene, la gracia se va. El pecado es un error grande del hombre, pero pensar que el pecado impide que el hombre recibiera gracia es un error aún mayor.

Por lo tanto, la primer cosa que debemos ver es que los delitos del hombre no impiden la gracia de Dios. Con la gracia de Dios, los delitos no representan problema. Por el contrario, la gracia de Dios está allí para tratar con los delitos del hombre. Dios da gracia porque el hombre pecó.

Ahora hay otra cosa más. No todo lo que el hombre hace es pecado. A los ojos de Dios, todos los hechos del hombre son pecados, pero a los ojos del hombre, muchas cosas que él hace son logros. Algunos consideran que al ser grandes pecadores, no pueden recibir la gracia.

Otros piensan que al pecar, tienen que mejorar antes de recibir la gracia. Por favor, vean la diferencia que hay aquí. El primer grupo dice que han pecado y que por lo tanto están descalificados para recibir gracia. Este grupo está completamente en la esfera negativa.

El segundo grupo es un poco más positivo. Ellos dicen que son pecadores pero que recibirán gracia si sólo se comportan mejor. Ellos creen que deben alcanzar un cierto nivel de conducta y cumplir ciertos logros antes de que puedan recibir la gracia.

En la mente del primer grupo, el problema es el impedimento de gracia. En la mente del segundo grupo, el problema radica en cómo obtener la gracia. Algunos creen que los delitos nos impiden de recibir la gracia de Dios. Otros creen que los logros nos capacitan para obtener la gracia de Dios.

Pregunto: ¿Sabes qué es la gracia? La gracia es incondicional. Es gratis, y no se da con base en ninguna razón. Es la obra de amor de Dios la cual nos concede a nosotros los pecadores. Si la gracia de Dios estuviera relacionada a los logros del hombre, la naturaleza de la gracia se perdería inmediatamente.

Mientras quede un rastro de logro en nosotros, Dios debe recompensarnos conforme a nuestros logros. Dios es justo. Y puesto que Él es justo, es recto. Él tiene que recompensar al hombre conforme a sus logros.

Pero si la dádiva de Dios es una recompensa o premio, deja de ser gracia. Tan pronto aparecen los logros, tiene que haber recompensa y la gracia queda excluida. Si un hombre trabaja para ti por un mes y tú le pagas por un mes, el pago no se puede considerar un regalo; es una recompensa. Él ha hecho algo por ti; es su logro. Si es un logro, el pago no es gracia, sino una recompensa. Cuando hay recompensa, no hay gracia.

Romanos 4: 4 lo deja bien en claro: “Al que obra no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda”. Los delitos no impiden que recibamos gracia; por el contrario, nos dan la oportunidad de recibir la gracia de Dios. Los logros no nos ayudan a recibir la gracia de Dios; por el contrario, anulan la naturaleza de la gracia de Dios.

Si no es gratuito, no es gracia. Si no es dada sin razón y causa, y como un regalo, no es gracia. Si hay alguna razón o causa envuelta, si incluye un precio, o si hay algo de obra, el asunto de recompensa aparece inmediatamente porque Dios es justo. Una vez que la recompensa aparece, la naturaleza de la gracia se pierde.

Si tú estás en una posición por encima de Dios, o una igual a Dios, no puedes recibir la gracia. Por eso Romanos 4 dice claramente que nadie puede venir ante Dios y decir que ha hecho esto o aquello, y por lo tanto pedir gracia sin vergüenza.

Si una persona dice que no es como otros que han extorsionado o que son injustos, que él ayuna por lo menos dos veces a la semana, que aunque no haya dado el diezmo, por lo menos ofrece un cinco por ciento de lo que tiene, él no puede recibir la gracia de Dios.

¿Qué es gracia? Déjenme explicarles esto en una manera enfática: la gracia consiste en recibir sin razón. Una vez que hay una razón, se convierte en recompensa. Si tú tienes algún logro, el asunto de la recompensa aparece y la gracia queda excluida. Debemos prestar atención a este asunto.

Todavía hay otra oración en Romanos que es muy clara en este punto: “Mas si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia” (11: 6). Alguien dijo, en una familia, que debían dar un regalo a un doctor al final del año.

Cuando preguntaron por qué, se dijo que dos meses atrás dos miembros de esa familia estaban enfermos y ese doctor les ayudó. Por ser un amigo, este doctor no aceptó nada de dinero por sus servicios. Por lo tanto, tenían que comprarle algo.

“En ese caso”, dijo alguien, “no le estamos dando algo, sino devolviendo algo”. ¿Por qué? Porque hubo una obra y una deuda. Estrictamente hablando, lo que se daba era una devolución de lo que se debía. Amigos míos, si tenemos algún logro ante Dios, sea grande o pequeño, la salvación de Dios se convertirá en un pago de una deuda y no será gracia.

Gracias a Dios que no hay nadie que pueda afirmar ante Dios que ha logrado algo. Gracias al Señor que somos salvos por gracia. Si yo, me salvara por mis logros, nunca podría decir: “Dios, te agradezco porque me has dado gracia”.

Más bien diría: “Dios, soy salvo porque Tú has pagado Tu deuda”. Podría decir orgullosamente que soy salvo por los logros. ¿Por qué nadie se puede salvar por los logros? Porque Dios quiere quitar todo orgullo del hombre, para que el hombre no haga nada más que agradecerle y alabarle. Una vez que se levanta el tema de los logros, la gracia ya no es gracia. Por favor recuerden que Dios no puede retener la gracia del hombre por causa de sus delitos.

Tampoco puede reducir Su gracia para el hombre a causa de sus delitos. Él tiene que dar y no puede reducir Su dádiva. La gracia no está relacionada a los delitos. ¿Y qué en cuanto a los logros? En la gracia no hay posibilidad de mezcla con nada, incluyendo la naturaleza de los logros.

La gracia no es el pago de la deuda de Dios por nosotros. No es que Dios nos debía algo para que ahora nos esté pagando. Algunos quizá digan: nosotros no somos tan extremistas. Aunque no nos animamos a decir que venimos a Dios sólo por nuestros logros, tú tienes que creer que necesitamos ciertos logros ante Dios.

Es imposible no tener nada. Debemos hacer una pequeña obra, y después Dios puede rellenar nuestra falta. Haremos lo que mejor podamos, y Dios hará el resto”. Amigos míos, no podemos decir esto. La gracia no es el pago de una deuda de Dios. De la misma manera, tampoco gracia es el pago exagerado de la deuda, como si Dios le debiera cinco dólares, pero ahora le devuelve diez. La gracia es como alguien cuando le da un vestido nuevo.

No es como alguien emparchando su vestido roto. Si la gracia es emparchar, ha perdido su posición, y su naturaleza está anulada. Déjenme repetir de nuevo que la gracia no tiene nada que ver con los logros. El hombre ve naturalmente que algunas personas son mejores y otras son peores.

Por lo tanto, él cree que los mejores requieren menos de la gracia de Dios y los peores requieren más de la gracia de Dios: un parche grande para un agujero grande y un parche más pequeño para un agujero más pequeño. Pero tal concepto no existe en la Biblia. ¿Quién ha pecado? Creo que todos nosotros conocemos la frase de corazón: “Por cuanto todos pecaron”. ¿Por qué todos pecaron? Es porque “carecen de la gloria de Dios” (Ro. 3: 23).

Si la Biblia dijera que todos pecaron porque todos violaron los Diez Mandamientos, habría una diferencia entre grandes pecadores y pequeños pecadores, pues algunos transgredirían nueve mandamientos mientras otros transgredirían sólo uno.

Si la Biblia dijera que todos pecaron porque todos fueron destituidos de la costumbre de la sociedad o por la ley del lugar, aún habría algunos que son buenos y otros que no lo son tanto. Pero es extraño, la Biblia dice que todos han pecado porque están destituidos de la gloria de Dios.

¿Qué es entonces la gloria de Dios? Si tú quieres entender lo que es la gloria de Dios, tienes que entender Romanos del 1 al 8. La gracia de Dios está relacionada con la gloria de Dios. La gracia busca al hombre en el nivel más bajo, y la gloria lleva al hombre al nivel más elevado.

Romanos 1 al 3 nos dice cómo el hombre ha pecado. Luego, después de presentar el camino de salvación por el Señor Jesús en los capítulos del tres al cinco, la crucifixión de Cristo en los capítulos seis y siete, y la obra del Espíritu Santo al principio del capítulo ocho, Romanos nos dice lo siguiente al final del capítulo ocho: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó … Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó” (vs. 29-30).

La salvación consiste en que Dios saca a un pecador del fango del pecado y lo lleva hasta la gloria. Aunque somos justificados, sabemos que la justificación no es suficiente. La justificación no es la meta de la salvación de Dios para nosotros. Dios no se detendrá hasta que estemos en la gloria. Entonces, Romanos 1 al 8 comienza con los pecados y termina con la gloria. ¿Qué significa estar destituido de la gloria de Dios? Significa que uno no puede entrar en la gloria.

Todos pecaron porque no pueden entrar en la gloria. Si todos han pecado porque no honraron a sus padres, tú puedes encontrar a algunos que deshonran “mucho”, otros que deshonran “más o menos” y otros que deshonran “poco”.

Tal vez de los millones de habitantes, hay millones de clases diferentes de deshonra. Pero en cuanto a ser destituidos de la gloria de Dios, o sea, no poder entrar en la gloria, tú y yo somos exactamente lo mismo. Tal vez tú seas un moralista y yo un criminal. Como criminal no puedo entrar en la gloria, y tú tampoco puedes entrar en la gloria como moralista.

Entonces, ante Dios todos son destituidos de Su gloria, y nadie está calificado para entrar. Tú puedes ir a la calle y decirle a cualquiera que él ha pecado. Si él dice que no ha pecado, tú le puedes preguntar si piensa que puede entrar en la gloria. Por supuesto, él no sabrá qué es la gloria. Si estamos en la luz de Dios, y si tenemos un poco de conocimiento de la Escritura, sabremos que no estamos calificados para entrar.

Ninguno de nosotros puede entrar. Cuando hay un espectáculo en un estadio con capacidad para determinada cantidad de personas, cuando se venden todos los boletos, nadie más podrá ingresar. El problema, entonces, no radica en que si las personas que se quedaron afuera tenían dinero o no, si eran hombres o mujeres, amos o esclavos.

Ninguno de ellos pudo entrar. Fuese rico o pobre, culto o ignorante, hombre o mujer, eso no importaba. La diferencia que había entre ellos y los que estaban adentro no radicaba en que si eran ricos o pobres, hombres o mujeres, cultos o ignorantes. El problema radicaba en que no podían entrar.

De la misma manera, seas tú moral o no, o seas gentil o no, esa no es la cuestión. La cuestión está en que si puedes entrar en la gloria o no. Todos aquellos que no pueden entrar en la gloria son pecadores y están descalificados ante Dios. Dios ha puesto al mismo nivel a todos. No importa si eres moral o no, no puedes entrar en la gloria. Dios ha nivelado a todos.

¿Por qué Dios ha nivelado a todos? Gálatas 3: 22 nos dice que “la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los que creen”. Dios ha encerrado todo bajo pecado. Todos se han convertido en pecadores, para que todos los que creen en Jesucristo puedan recibir la gracia de Dios. Dios ha nivelado a todos para que Él pueda mostrar gracia para con todos.

Romanos 11: 32 dice: “Porque Dios a todos encerró en desobediencia, para tener misericordia de todos”. Dios ha encerrado a todos en desobediencia. Él los ha nivelado a todos. ¿Para qué? Para mostrar misericordia para con todos. Entonces, los logros ante Dios no tienen lugar. Todos están al mismo nivel.

Romanos 3: 9 dice: “¿Qué pues? ¿Somos nosotros mejores? ¡No, en absoluto! Pues ya hemos acusado tanto a judíos como a griegos, que todos están bajo pecado”. El veredicto de Dios dice que tanto judíos como gentiles están bajo pecado.

No hay lugar en lo absoluto para los logros. En las porciones de las Escrituras que acabamos de leer, vemos que todo ha sido encerrado o sujetado en pecado y en desobediencia a fin de que podamos ir a Dios para recibir la gracia y la misericordia. ¿Qué es la gracia de Dios? La gracia consiste en que Dios da al hombre lo que no merece. La gracia radica en que Dios le da al hombre lo que él no debería tener y no merece.

Ahora venimos al tercer aspecto, las responsabilidades del hombre. La gracia de Dios no puede estar nunca atada a las responsabilidades del hombre. ¿Qué son las responsabilidades del hombre? Supongan que le doy a un hermano diez mil dólares para que los lleve a un lugar determinado, pero por causa de que yo temo que vaya a perder el dinero, le recomiendo: “Usted es responsable por este dinero”.

¿Qué quiero decir? Quiero decir que si él pierde el dinero, él tendrá que reponerlo. Este es el significado de responsabilidad. Los delitos son cosas del pasado. Los logros también son cosas del pasado. Pero las responsabilidades son cosas del futuro. Si Dios nos ha de dar gracia, ésta no puede estar atada a la responsabilidad. Cuando le pido a un hermano que lleve diez mil dólares al banco, el dinero no le pertenece, así que le digo que él es responsable por el dinero.

Pero si este dinero es un regalo, ¿podría yo decir: “eres responsable por él?” Seguro que no. Una vez que le doy el dinero, el dinero le pertenece. Lo que él haga con el dinero es cosa de él aunque lo tire al río o a la basura. Algunos han dicho que antes de nuestra salvación no teníamos buenas obras y éramos incapaces de poder salvarnos.

No había ninguna otra manera de ser salvo excepto que la gracia de Dios nos salvara. Pero ahora que somos salvos, ellos dicen, deberíamos hacer buenas obras, pues si no hacemos buenas obras ahora, estamos otra vez destinados a perdición.

Muchos piensan que la salvación es por gracia, pero que mantener la salvación es por mérito y obra nuestra. Esto es lo que quiero decir con responsabilidad. Muchos piensan que si nos comportamos apropiadamente después de ser salvos, nuestra salvación será preservada, y que si no nos comportamos apropiadamente, Dios quitará Su salvación.

Si la salvación puede ser quitada, ¿Sigue siendo gracia? Si es gracia, no existen los méritos pasados, las obras presentes ni las responsabilidades futuras. Si traemos responsabilidad futura, de nuevo no es más gracia.

Una vez un predicador vino decir que él no creía en que una vez que una persona es salva, es salva para siempre. Le preguntaron por qué creía así. Él dijo que creía que el hombre es salvo por gracia, pero que si el hombre no se comporta apropiadamente después de ser salvo, él perecería.

Le preguntaron si esto era gracia. Luego le presentaron una ilustración. Esa ilustración decía: supongan que vamos a una librería juntos y cada uno de nosotros toma el mismo libro para comprar. Cuando tú le preguntas al vendedor por el precio, él te dice que vale sesenta centavos.

Tú le das sesenta centavos y así te llevas el libro. Pero yo busco en mis bolsillos y descubro que no tengo nada de dinero. Yo quiero el mismo libro también, así que le digo al vendedor que no he traído dinero, y le pido si puedo llevar el libro ahora y le envío el dinero después.

Él dice que está bien porque nos conocemos bastante. Entonces, yo también me llevo el mismo libro. Ustedes pagaron en efectivo, pero yo he pospuesto el pago. Déjenme preguntarles, el efectivo ¿fue transacción de gracia? Seguro que no, pues se pagó por el libro sesenta centavos.

Para que el hombre sea salvo es como una transacción en efectivo. Si tú has hecho buenas obras, puedes ir a Dios y Él te dirá: “Muy bien, tú puedes ser salvo”. Si un hombre es salvo de esta manera, su salvación no es por medio de la gracia. Gracias al Señor que nadie es salvo de esta manera.

¿Y qué en cuanto a mí caso de posponer el pago? Esto es como Dios adelantando salvación para el hombre. Si el hombre no va a hacer el bien después de la salvación, su salvación será reclamada. Uno tendría que hacer el bien para poder mantener su salvación.

Pero esto no es gracia tampoco. Gracia no es una transacción en efectivo ni tampoco es un pago pospuesto. En una transacción en efectivo uno paga en el momento; en un pago pospuesto uno paga más tarde. Pero ambos tienen que pagar. Nosotros no podemos comprar nuestra salvación a crédito. Entonces allí le dijeron a ese predicador que si la salvación es por gracia, no hay necesidad de buenas obras.

Entonces él preguntó: “¿Significa que ya no necesitamos más buenas obras?” Le dijeron: “No. Los cristianos necesitan hacer buenas obras. Pero las buenas obras de las que yo hablo no tienen nada que ver con la salvación. Las buenas obras de las que hablo están relacionadas al reino, al premio y a la corona. La salvación no se compra, tampoco se compra a crédito. La salvación se da gratuitamente”.

¿Qué significa dar gratuitamente? El Señor Jesús dijo: “Y Yo les doy vida eterna” (Jn. 10: 28). Dios nos da la vida eterna. Él no lo dijo para luego volver y verificarlo. El no dijo que sería nuestro si hacemos el bien o que nos lo quitaría si no hacemos el bien.

Yo no estoy diciendo que los cristianos no deben tener buenas obras. Odio la vida irresponsable, pero esto no tiene nada que ver con mi salvación. ¡Aleluya! La salvación nos es dada; no la compramos nosotros.

Sin embargo, no deberíamos despreciar las buenas obras. Las buenas obras están relacionadas a la recompensa del reino, a la corona o al castigo, pero no tienen nada que ver con la salvación. Si la salvación es por gracia, la cuestión del futuro queda excluida.

Romanos 6: 23 dice: “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. ¿Qué es la dádiva? Una dádiva es un regalo. Yo no puedo enviar un regalo a tu casa, y más tarde enviarte la cuenta.

Si es un regalo es totalmente gratis y no se puede cambiar. Por lo tanto, la gracia no está relacionada a tus delitos pasados, tus logros presentes, o tu responsabilidad futura. Si está relacionada a tu responsabilidad futura, no es gracia; es una compra a crédito. Gracias a Dios que la vida eterna no es una compra a crédito. Es un regalo. Gracias al Señor que la vida eterna es la dádiva de Dios en Su Hijo Jesucristo.

Puesto que Dios nos da la salvación, debemos recordar una cosa después de que somos salvos: la salvación se obtiene estrictamente al creer, y es guardada aparte de nuestra fidelidad. Por lo tanto, la condición para preservar nuestra salvación es la misma que la condición para obtener salvación. Puesto que la salvación se obtiene gratuitamente también se preserva gratuitamente.

Gracias a Dios; por causa de que la salvación es gratuita la preservación de la salvación también es gratuita. Al final del libro de Apocalipsis, después de que el nuevo cielo, la nueva tierra, el reino, el lago de fuego, el fin de Satanás y el gran trono blanco han sido abarcados, la Biblia dice: “Y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente”.

Gracias al Señor de que Él ha puesto a propósito el tomar del agua de la vida gratuitamente al final del capítulo veintidós. Después de que vemos el lago de fuego, la segunda muerte, el fin de Satanás, el reino, el nuevo cielo y la nueva tierra, tal vez temamos de que Dios endurezca Su corazón de nuevo; sin embargo, después de todas estas cosas, Dios declaró a propósito de que el agua de la vida es gratis. No hay cargo alguno. Gracias al Señor que tenemos gracia mediante Jesucristo, y de que esta gracia es gratuita. Esto no está relacionado a nuestra responsabilidad.

He escuchado muchas veces que debemos hacer el bien y devolver la gracia de Dios. Estos son dichos comunes en la iglesia actualmente. Pero debo preguntar, ¿En qué parte de la Biblia hay un versículo que dice que tenemos que devolver la gracia de Dios? Esta palabra es muy contradictoria. Si hay devolución, no hay gracia.

Y si hay gracia, no hay necesidad de devolver. Gracias al Señor que en todo el Nuevo Testamento nunca se habla de devolver algo. Es verdad que los cristianos debemos hacer buenas obras. ¿Pero por qué debemos tener buenas obras? ¿Por qué debemos sufrir por el Señor? ¿Por qué debemos soportar el vituperio? ¿Por qué servimos al Señor? Así como el Señor ha tratado con nosotros en amor, así tratamos con el Señor en amor; pero aquí no hay ninguna idea de negociar.

No es que Dios me da mucho y yo a cambio doy mucho. Por causa de que Él me ha amado, yo no puedo evitar amarlo; puesto que Él me amó, fue crucificado por mí; y puesto que yo lo amo, por El llevo la cruz voluntariamente. Lo que Él me ha dado me lo ha dado gratuitamente, y lo que yo le doy también se lo doy gratuitamente.

El problema recae sobre la mente legalista del hombre. En todo él piensa de negociar y de ser legal. Incluso el asunto de la salvación lo ve desde una perspectiva negociable. Si hoy obramos, servimos al Señor, sufrimos vituperio, o llevamos la cruz, no es porque queremos devolver Su gracia; es porque lo amamos. El amor con el cual nos amó nos ha agarrado, capturado nuestros corazones y constreñido para servirle.

Si tú hablas de devolver, eres ignorante del valor de la gracia que has recibido. Si tomas prestado diez dólares de un amigo, querrás devolvérselos. Si tomas prestado cien dólares, también querrás devolvérselos. Si tomas prestado diez mil dólares, aún vas a querer devolvérselos. Pero si pides prestado un millón de dólares, tal vez ni pienses en devolverlos.

Y si te pide prestado diez millones de dólares o cien millones de dólares, tú ni te imaginas en devolverlos. Si tú le pides prestado un trillón de dólares, tú ni siquiera sabes cómo pensar en devolvérselos, pues el pago se ha hecho imposible.

Si tú le quieres pagar a Dios hoy, eso simplemente significa que tú no sabes cuánto Dios te ha dado. Tú no sabes la profundidad, longitud, altura y anchura de la gracia de Dios para contigo. Si tú sólo vieras un poco la longitud, anchura, altura y profundidad de la gracia que has recibido, te calmarías y renunciarías a la idea de devolver. Tú le deberás voluntariamente al Señor, y dirás: “Soy un deudor voluntario para siempre”.

La gracia que Él nos ha dado es demasiado grande. Aun si queremos devolver, no hay posibilidad de hacerlo. Amigos míos, si ustedes le deben a alguien cien millones de dólares, ¿tendrían ustedes la osadía de comprarle galletitas de diez centavos y llamarlo “una pequeña muestra de gratitud”? ¿Puede esto llegar a ser una “pequeña muestra”? Nuestro Dios ha hecho tanto por nosotros. ¿Nos animaríamos a decir que le estamos dando “una pequeña muestra” como pago?

¡No! Sólo podemos decir que Dios nos ha dado gratuitamente tanto. Estoy contento de que soy un deudor eterno. Dios nos ha amado con un amor eterno. No hay límite a la longitud, anchura, altura y profundidad de Su amor por nosotros. ¿Pagaremos a Dios con “masitas de diez centavos”? Sólo podemos decir que aceptamos Su amor voluntariamente.

¡No me gusta escuchar que los hombres hablen acerca de pagar! ¡No me gusta la idea de la ley! Sólo deseo que los hijos de Dios vean que así como Dios es gracia para nosotros, nosotros somos gracia para El. Así como Dios ha tratado con nosotros generosamente, tratemos con Dios generosamente.

¡Aleluya! No existen los delitos, los logros o las responsabilidades. La salvación es nada menos que Dios para mí. No es yo para Dios. Gracia es lo que Dios ha hecho por mí. No es lo que yo haya hecho para Dios. Por favor recuerden que la paz y el gozo de un pecador y la paz y el gozo de un cristiano no recae en cuánto aman al Señor, sino en cuánto el Señor los ama a ellos.

Nuestra paz y gozo no recae en cuánto hemos hecho para el Señor, sino en cuánto el Señor ha hecho para nosotros. No descansamos en lo que tenemos diariamente, sino en lo que Dios es. Debemos ser liberados de nosotros mismos.

Debemos ver a Dios a la luz del evangelio. Debemos ver que estamos descansando en lo que Dios es y en lo que tiene. Estamos descansando en la gracia y la misericordia de Dios. Si vemos esto, no caeremos o lamentaremos.

Si descansamos en nosotros, considerando que somos bastante buenos y que amamos al Señor mucho, seremos como arena movediza; no podremos edificar una casa sobre ella. No podemos encontrar paz y gozo en nosotros.

Sólo lo podemos encontrar en el Señor, en Dios. Es maravilloso que mientras vivimos en esta tierra, Dios está por nosotros. ¿Se acuerdan de las palabras en Romanos 8: 31? “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” No creo que haya una mejor palabra para nosotros que esta.

Más bien, pregunto si el Señor me ha amado en los últimos días. Tal vez tu condición en los últimos días haya sido muy pobre. Tal vez tú hayas sido muy frío en tus emociones en los últimos días. Pero tú sólo necesitas preguntar si el Señor aún te ama. Si el Señor no te ama más, entonces puedes retener tu alabanza.

Pero si el Señor aún te ama, tú tienes que alabarlo. ¿Has notado cómo los discípulos estuvieron con el Señor por tres años y medio y sin embargo aún eran tan necios al final cuando discutían acerca de quién era el mayor entre ellos? Sin embargo la Biblia dice que el Señor, habiendo amado a los Suyos, los amó hasta el fin. Gracias al Señor que todo depende de Él.

Si fuese por su amor, si tú tuvieras que confiar en ti mismo, sería como poner un candelero en un bote y dejarlo navegar en mar tormentoso. Tú te puedes imaginar lo inestable que eso sería. Gracias a Dios que todo es gracia. Todo depende de Él. Que Dios nos conceda conocer las características de la gracia del Señor Jesús.

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A la Sombra de Caleb

L a vida en el Señor no es una vida para cobardes, no es una vida para gente de cinco minutos, no es para gente que quiere un culto de dos horas a la semana, no es para alguien que busca bendición. Porque la gente que busca un toque de Dios, seguramente va a tener un toque de Dios, pero nunca va a tener la presencia de Dios en sus vidas.

Este es un tiempo de entrenamiento, porque ciertamente el Señor está decidido a que su iglesia establezca un tiempo nuevo sobre las naciones. Son tiempos muy difíciles, son tiempos de gran lucha. Basta que tú veas las noticias cada día, mueren de manera dramática cuarenta, ochenta, cien, doscientas personas a lo largo y ancho del planeta.

Más algo tiene que quedarnos en claro: es un tiempo difícil que el Señor ha preparado para poder demostrar y establecer un gobierno de Su Presencia sobre las naciones. Porque en medio de tanta maldad, de tanta muerte, de tanto dolor, el Señor va a levantar una columna de verdad y de justicia. Dios va a mostrar que donde abunda el pecado sobreabunda la gracia.

Él ha decidido introducir a su iglesia en un tiempo nuevo. Hoy día hay mucha gente que dice ser creyente, que sabe muchas cosas porque ha recibido información, pero que tiene una pequeña fe de cartulina. Que ante la primera presión se arruga y se dobla.

Asimismo, y esto es nuestra absoluta responsabilidad, hay miles y miles de cristianos que porque un día hicieron una oración pre determinada de conversión, ahora creen que están viajando directo a la gloria, y grande va a ser su decepción cuando se den cuenta que Dios les va a decir: “nunca los conocí”.

Porque no te quepan dudas que Dios conoce perfectamente a todos los que han muerto para el mundo, a todos los que han tomado su cruz y se han negado a sí mismos. Porque la vida en el evangelio no es una vida donde tú puedes hacer lo que se te ocurre, sino una vida que te va a costar todo lo que tienes.

La salvación es por fe y gratuita, pero conseguir todo lo que Dios tiene para ti, te va a llevar la vida entera. Eso no va a ser fácil, y te habla de un camino angosto y una puerta estrecha. Y en este tiempo donde se predica tanta prosperidad, bendición, algo así como venga y tome su milagro que aquí está el agua bendita o la rosa ungida.

Que si tú siembras vas a ser millonario, pero todavía está vigente un evangelio que te dice que el camino a Jesucristo es un camino de cruz, de renuncia, de negación, de santidad, de apartarse del mundo y del pecado, porque conoce Dios a los que son suyos.

Dios va a pasar su iglesia por un tamiz, por una zaranda, en lo que no todo lo que vemos hoy día como cristiano va a pasar, sino que muchas cosas van a ser retenidas por el Espíritu Santo. Hay una parábola que describe lo que estamos viviendo en estos tiempos. Habla del trigo y de la cizaña.

Habla de que ha llegado un momento en que el trigo ya está, que el fruto del trigo está maduro, pero también la cizaña. Y se le parece tanto que confunde a muchos. ¿Qué quiere decir que el trigo está maduro? Que la iglesia está llegando a un nivel de madurez y de respuesta conforme a la expectativa de Dios.

¿Y qué quiere decir que la cizaña está madura? Que nunca habrás visto tú tanta maldad, tanta obra del diablo, visiblemente. Porque así como está madurando el trigo, también está madurando la cizaña. Los tiempos que Pablo vivió, no se compara con estos tiempos. El enemigo, allí, era uno muy claro y muy visible, pero hoy está disimulado, camuflado e infiltrado por todas partes.

Y lo que viene a continuación, es que los ángeles de Jesucristo van a apartar el trigo de la cizaña, y van a causar la más grande separación. Y que quede claro que no estoy hablando del mundo. El mundo es todo cizaña. Estoy hablando de la iglesia, entiéndelo.

Sin embargo, la palabra es clara al respecto. No somos nosotros los que debemos separar a esa cizaña del trigo, sino los mensajeros de Jesucristo, que con una palabra rhema y nueva, va a producir una separación inmediata y concreta, partiendo desde la religiosidad ambiente para terminar en un remanente santo que jamás doblará sus rodillas ante Baal.

Tu única responsabilidad y preocupación, entonces, es ser trigo; cuidarte muy bien de no ser usado como cizaña. Y para dar fruto, ya sabes que debes caer en la tierra y morir. Porque unas pocas semillas en un jarrón, no sirven de nada. Sólo cuando la semilla cae a la tierra y muere, es cuando se produce un fruto maravilloso.

Y Dios está llevando a su iglesia a una situación de muerte. Muerte no es el punto final, muerte es el principio. En todo sentido. La muerte, para el hijo de Dios, es el inicio de una vida nueva. Nadie puede resucitar la vida de Dios, si primeramente no ha estado enterrado tres días.

¿Y sabes qué? La tierra que aprisiona la semilla, parecería haberse puesto en contra de la semilla. Por eso está en el propósito de Dios perfeccionar eso, para que el fruto sea abundante. Cada día vas a escuchar noticias extrañas que te van a hacer pensar que cada vez hay menos oportunidades, pero allí será donde tu fe no deberá decaer.

Parecería que a esta generación le ha tocado vivir en un tiempo de oportunidades muy corto, muy escaso, muy limitado. Parecería que es común la palabra desempleo, fracaso o temor. ¿Y sabes qué? Es muy triste, porque aún en la iglesia hay gente que puede tener ese vocabulario.

Por eso te quiero contar una historia que sé que va a terminar encendiendo la pasión que Dios tiene para tu vida. No estoy aquí para decirte cosas buenas para que te pongas feliz, estoy para decirte lo que Dios tiene hoy para tu vida.

Tú ya sabes que no soy ni por asomo de los que gustan decir cosas bonitas para que nadie se sienta preocupado. La palabra del evangelio no es solamente una palabra de consolación. Lo que no debemos perder de vista, es que Dios de ninguna manera procura nuestra destrucción, todo lo contrario.

Quiero llevarte al libro de Josué capítulo 14. Y tú vas a conocer aquí a una persona de modo más íntimo. Has escuchado hablar de él, pero ahora lo vas a conocer. Y será la manera adecuada de sacar de estos personajes esa aura mística y llevarlos a un terreno donde pueden parecerse a ti, a nosotros.

(Josué 14: 6) = Y los hijos de Judá vinieron a Josué en Gilgal; y Caleb, hijo de Jefone cenezeo, le dijo: tú sabes lo que Jehová dijo a Moisés, varón de Dios, en Cades-barnea, tocante a mí y a ti.

(7) Yo era de edad de cuarenta años cuando Moisés siervo de Jehová me envió de Cades-barnea a reconocer la tierra; y yo le traje noticias como lo sentía en mi corazón.

(8) Y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios.

(9) Entonces Moisés juró diciendo: ciertamente la tierra que holló tu pie será para ti, y para tus hijos en herencia perpetua, por cuanto cumpliste siguiendo a Jehová mi Dios.

(10) Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años.

(11) Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar.

(12) Dame. Pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizás Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho.

(13) Josué entonces le bendijo, y dio a Caleb hijo de Jefone a Hebrón por heredad.

(14) Por tanto, Hebrón vino a ser heredad de Caleb hijo de Jefone cenezeo, hasta hoy, por cuanto había seguido cumplidamente a Jehová Dios de Israel.

(15) Mas el nombre de Hebrón fue antes Quiriat-arba; porque Arba fue un hombre grande entre los anaceos. Y la tierra descansó de la guerra.

Impresiona mucho Josué, pero debemos ser honestos: impresiona mucho más Caleb. Hoy en día hay gente que tiene treinta años y se quiere morir. Hay hermanos que porque no se han podido casar, se creen el último aborto del mundo, un desperdicio, no quieren vivir.

Hay gente que porque no puede conseguir un trabajo, o porque su matrimonio se tambalea, quieren tomarse una pastilla de cianuro y cerrar sus ojos para siempre. ¡Qué diferente es Caleb! Pero antes de hablarte de Caleb, permíteme llevarte a un lugar llamado Gilgal.

Gilgal es el lugar donde nace la fe, quiero que abras muy bien tus oídos a lo que te estoy diciendo. Hubo un momento, estimado en cuarenta años antes de lo que aquí se relata. Está el pueblo de Dios al borde del Río Jordán, han caminado como nueve meses hasta ese día, y miran Cades-Barnea, en frente, el río, y hay una palabra para mandar espías.

¿Recuerdas, verdad? Van los espías, doce en total. Diez de ellos vienen, diciendo: hay gigantes, somos como langostas frente a ellos, no podemos entrar. Dos de ellos, Josué y Caleb, dijeron: subamos, más podremos nosotros que ellos, nos los comeremos como pan.

Pero, como la democracia en ese tiempo estaba siendo fomentada, dijeron: No, diez dicen que no y sólo dos dicen que sí, gana la mayoría: no vamos. Y Gilgal, entonces, fue un lugar que miraron de lejos, porque ellos no llegaron a entrar allí.

Gilgal estaba al frente, cruzando el Río Jordán; ellos estaban al otro lado. Cuarenta años después, toda esa generación, ha caído muerta en el desierto. Los diez espías, la gente, todas aquellas personas que habían salido de Egipto llenas de esperanza, diciendo: “Dios nos va a conducir”, llegaron un día a ese lugar y tuvieron que saludarlo de lejos, porque no entraron.

Y la razón por la que no entraron no era porque Dios no estaba con ellos; ciertamente Dios estaba con ellos. Pero la fe no les alcanzó. La fe les alcanzó para salir de Egipto, pero no para entrar a Canaán. Yo quiero decirte algo: el propósito de Dios no era sacar a su pueblo de Egipto. El propósito de Dios era meterlos a una tierra nueva.

El propósito de Dios no es que tú lo conozcas y seas salvo. El propósito de Dios es que tú cumplas tu destino, una vez que lo has conocido; que alcances Canáan, que entres a la tierra. El propósito de Dios no termina cuando tú conoces la cruz. ¡Ahí empieza!

Cuarenta años después, Josué entra con el pueblo, cruzan el río, y en Gilgal, ponen doce piedras conmemorativas dentro del agua, y en la orilla. Y es el lugar del pacto. Es el lugar donde pasan algunas cosas importantes.

Nº 1: Es el lugar donde cesa el maná. La última vez que cae maná, es en Gilgal. La señal es esta: hasta este día has vivido de lo que yo te he dado; ahora vas a vivir de lo que tú vas a sembrar y vas a cosechar. Ya tienes la estatura suficiente para comenzar a hacerte tu propia comida.

Nº 2. Es el lugar donde la columna de fuego desaparece para siempre. Hasta ese día, la columna de fuego había sido la señal. Era la guía, era la brújula que el pueblo de Dios seguía. Pero cuando llegan a Gilgal, aterrados, asustados, ellos miran como esa columna que por cuarenta años los había acompañado, empieza a perder forma, empieza a desvanecerse como las nubes llevadas por el viento, y de repente la nube desaparece.

¿Cuál era al mensaje? Que ahora es tiempo de que tú empieces a caminar por lo que tú conoces de mí, ya no voy a estar delante de ti como si fueras un niño, o un ciego. Hasta este día yo te he conducido. Ahora debes aprender a caminar.

Nº 3. Es el lugar en donde la fe de la gente es puesta por prueba. Existen dos tipos de personas. Los hombres que viven por los sentidos. Esas personas son los que tienen que ver para creer. Y existen los hombres que ven con su espíritu. Esas personas son las que creen, para luego ver.

¿Y sabes algo? Gilgal es el lugar en donde se separan estos dos grupos. Porque hasta ese día estábamos en manada, estamos mezclados todos. Pero, ¿Sabes? Cuando llegas a Gilgal, la cosa se divide, y hay dos grupos.

Los naturales, que tienen que ver para creer, y los espirituales, que creen para después ver. Es el lugar de la separación. A Gilgal la podríamos definir como el lugar en el que nuestra fe vive, y nuestros sentidos mueren.

Muchos han llegado a Gilgal tiempo atrás, otros recién van a llegar, otros han pasado largo tiempo en Gilgal. Pero Gilgal es un lugar de separación. Deja marcado con algo este pasaje de Josué y ven conmigo al Nuevo Testamento, al evangelio de Juan, capítulo 20.

(Juan 20: 24) = Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.

(25) Le dijeron, pues, los otros discípulos: al Señor hemos visto. Él les dijo: si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.

(26) Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.

(27) Luego dijo a Tomás: pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

(28) Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!

(29) Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

Josué es una tipología de Cristo. Cuando tú vienes a Cristo, naces a un nuevo hombre. Caleb, en cambio, es una tipología del hombre nuevo de Cristo. Lo digo de nuevo: Josué es tipología de Cristo, pero Caleb es tipología de un verdadero y genuino nacido de Dios, un cristiano maduro.

Josué significa “Jehová es salvación”. Es muy parecido al nombre de Jeshúa. El nombre de Jesús. Caleb, en cambio, significa “perro”. ¿Y seguiremos pensando que es tipología de un cristiano? Sí. No te ofendas. Hubo una persona a quien Jesús le dijo: “perra”. Y no se ofendió y tuvo el milagro que buscó.

Hoy día hay gente que se ofende por algo más que por nada. Y no estoy hablando de empresas ni de instituciones públicas y mundanas, claro; estoy hablando de iglesia. Hubo una mujer a la que Jesús le dijo que ese pan no era para los perros, es decir: para ella.

Y la mujer, lejos de ofenderse como haría cualquiera de nosotros, tal vez, dijo: ¡Ah, no importa! ¡Voy a comer las migas que caigan debajo de la mesa! Caleb significa “perro que ladra”. “Perro salvaje”. Así que no es cualquier perro, ¿Entiendes?

Hay dos rasgos de este Caleb que son bien interesantes. El primero, es un rasgo que define al perro, como animal y como tal: su fidelidad. Le das una patada a un gato y lo más probable que se vaya y no vuelvas a verlo en tu vida. Le das una patada igual a un perro y el perro estará allí cuando lo llames, como si nada hubiera pasado.

El cristiano maduro, es fiel. Pero métete con el hueso de Caleb. Métete con el hueso pelado del perro. Será muy fiel, será muy buen perro, pero no te metas con sus cosas. Porque ahí sale de él el perro furioso, el perro que ladra.

Quiero darte estos dos rasgos de Caleb. No es un pobre perrito de la calle lleno de pulgas, es fiel. Y eso se nota en lo que dice, conforme al texto que leímos. Fíjate que en cuarenta años él no había reclamado lo que le prometieron. Él esperó, estuvo ahí.

Él ya tenía ochenta y cinco años y sintió que ya era tiempo de cobrar su jubilación. Entonces va donde está Josué y le dice: “Oye Josué, ¿Tú estabas presente el día que Moisés me hizo una promesa? ¿Te acuerdas?”

Claro, Josué tampoco es un jovencito, tiene ochenta años encima, los dos andan por ahí. Pero le dice: “¡Claro que me acuerdo!” – “¿Pues sabes qué? Yo quiero que me des ese lugar”. Dentro de un momento te voy a hablar del lugar.

Quiero llevarte a un pasaje interesante. Ven conmigo a 2 Samuel 23. Te voy a mostrar qué tipo de perros debemos ser. Debes ser un perro furioso. ¿Estás solo, ahí, ahora? Entonces dite para ti mismo: ¡Tengo que ser un perro furioso! Te voy a hablar de un hombre llamado Sama, en un versículo.

(2 Samuel 23: 11) = Después de éste fue Sama hijo de Age, ararita. Los filisteos se habían reunido en Lehi, donde había un pequeño terreno lleno de lentejas, y el pueblo había huido delante de los filisteos.

(12) Él entonces (¿Quién? Sama.) se paró en medio de aquel terreno y lo defendió, y mató a los filisteos; y Jehová dio una gran victoria.

Un hombre pelea por su terreno de lentejas. Ahí estaba el terreno, imagínate la escena. Las lentejitas. Vienen los filisteos y, todo el ejército de Dios, sale huyendo como ratones. Y este hombre se para en la mitad del terreno.

¿Quieren mi terreno, no? ¡Lentejas les voy a dar! Y dice acá que se paró en medio de aquel terreno y lo defendió, y mató a los filisteos y Jehová le dio una gran victoria. Esa es la raza de Caleb. El perro Caleb es fiel con su dueño, pero cuando entran ladrones ya no mueve la cola, se vuelve una fiera.

¡Ay de aquel que se meta en su terreno! Porque es su terreno, el perro es territorial. Por eso levanta su patita trasera, más que por una necesidad biológica, lo hace para marcar su territorio. Y cuando huele un aroma que no ha puesto él, alza la patita más arriba, para que la señal suya sea la más alta.

No permite que otros perros vengan a poner sus señales en su territorio. El perro defiende su territorio. Los cristianos maduros, son cristianos que son fieles con Dios. No importa como Dios esté hablando con ellos, ellos igual están ahí.

No son cristianos deprimidos, ni se enojan con el Señor cuando no tienen respuesta a una oración o a un pedido. Son gente que siempre está ahí, de pie. Un día está atrás, un día está adelante, un día está en el piso, un día está llorando. Pero que está, está.

Cuando se meten con sus cosas, cuando quieren tocar sus lentejas, estos mismos cristianos que están llenos de amor, desenvainan la espada, se ponen el casco, agarran su buen escudo y dicen: Bueno, ¿Quieres lo mío? ¡Ven a buscarlo! No permiten que lo que es herencia de Jehová para ellos, sea tomado.

Quiero que notes lo que hace este hombre llamado Sama. La palabra Sama, luego sería utilizada por Jehová-sama. ¿Sabes qué significa? Jehová está aquí. Dios estaba con él. Caleb es la figura de un creyente que ha reconocido su posición en Cristo.

No es un creyente cualquiera. Decirle a alguien, Caleb, es un gran halago. Gilgal fue el lugar donde se separó a la gente, lugar de la prueba. Hebrón. ¿Qué es Hebrón? Hebrón es el lugar del pacto. Es el lugar de la comunión. Pero es también el lugar donde viven los gigantes.

Todo estaba bien hasta este punto. ¿Qué pasó en Hebrón? Fue el lugar donde David fue ungido como rey. Fue el lugar donde vivió Abraham, y puso su tabernáculo para Dios. Hebrón era el monte más alto de Israel. ¿Y sabes quiénes lo habían escogido como su morada? Los gigantes.

Vuelve conmigo a Josué 14. Caleb tiene ochenta y cinco años. Muchos de esa edad se la pasan todo el día viendo televisión y comiendo lo que pueden por falta de dientes. Caleb no tenía ese perfil, quédate bien tranquilo.

Cada mañana se levantaba e iba a mirar un cerro que tenía ahí cerca. Que no era ningún cerrito, sino un monte alto. Y en este pasaje que hemos leído, dice en el verso 12: Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizás Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho.

Los anaceos eran el peor grupo de gente que puedas tú imaginarte. Eran los hijos de Anás, ¿Te suena conocido? Goliat era uno de los hijos de Anás. De ahí vienen los anaceos. O sea que en ese cerrito que miraba Caleb, no había un Goliat, había centenares.

Los hijos de Anás, los anaceos. Vivían en ese lugar. Ahora: ¿Qué hace un viejito de ochenta y cinco años al pie de este cerro? Mirando el cerro cada mañana. ¿Por qué quería Caleb ese lugar? Ese lugar era Hebrón, eso está en el versículo 15.

Él quería el cerro más alto. ¿Y qué era Hebrón? Era el lugar del pacto. Un cristiano maduro quiere vivir en el lugar del pacto, el lugar en donde Dios ha pactado con él. No era una obsesión caprichosa de Caleb ese cerro. Él sabía lo que significaba poseer ese lugar.

Era un lugar específico. Hebrón es el lugar de comunión. Ciertamente, ahí fue donde Abraham levantó su primer altar. Ahí fue donde casi se ofreció la vida de Isaac. No sólo eso; es el lugar donde nacen los reyes. David fue ungido allí. El más grande rey de Israel, fue ungido en Hebrón.

¿Sabes dónde son ungidos los reyes? Donde viven los gigantes. ¡Yo quiero ser rey, hermano! Muy bien, entonces vas a tener un vecindario muy especial. ¡Ah! ¿Así es la cosa? Sí, así es la cosa. Es la parte que no nos han enseñado. Somos reyes y sacerdotes, ¡Gloria a Dios! Es el lugar donde viven los gigantes.

Me gusta tanto lo que Jesús dice cuando está hablando con maría y marta en Lucas 10:42 y le dice a Marta:Una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la buena parte. ¿Lo recuerdas, no? María va toda molesta y le dice: dile a María que me ayude. Y Él le responde eso.

Sabes que este Caleb, con toda su humildad, con toda su sencillez, sabía cuál era la mejor parte. Él no estaba pidiendo ese pedacito que sobraba. Porque nos han enseñado por buena educación, que coman todos la pizza y que si sobra un pedacito, ese recién es nuestro, ¿Verdad?

Te cuento que ese no es Caleb. Apenas abran la caja con la pizza, Caleb va a saltar y va a decir: ¡Ese pedazo es mío y nadie me lo toca, déjamelo ahí! Nos han enseñado por buena educación que tenemos que ceder, ¿Verdad? Yo admito eso con tu familia o tus relaciones sociales, pero no podemos tener esas actitudes en el mundo espiritual.

Él había elegido Hebrón, la mejor parte. Y tú debes elegir para vivir, aquel lugar en el que Dios te ha establecido. No hay mejor lugar que ese. Caleb se acerca sin temor a hablar con Josué. Era su amigo, pero también era su jefe, su general.

Y cuando le habla, lo hace con respeto, pero no con miedo. Le dice: Josué, quiero que recuerdes algo. Moisés me prometió algo, y ha llegado el tiempo en que me lo deben entregar. Yo no creo que Dios se moleste cuando nosotros le reclamamos una promesa.

En la carta a los Hebreos 4:16, dice: Acerquémonos, pues, confiadamente, al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. Dice que nos acerquemos confiadamente.

Muchas cosas están suspendidas en el tiempo. Hay gente que recibe lo que está buscando y hay gente que no recibe nada. ¿Por qué la diferencia? Hay algunos que dicen: Dios sabrá, Dios me dará, Dios se acordará. Pero hay otros que dicen: Señor, yo sé que tú me amas y me has prometido; yo sé que tú tienes tu tiempo para todo, pero yo voy a estar reclamándote esto cada día.

Voy a decirte ya es tiempo de que te acuerdes de mi familia, ya es tiempo de que me des mi parte de herencia. Ya es tiempo, Señor, ya es tiempo. Yo te amo y sé qué haces todas las cosas perfectas. No quiero ser una molestia para ti, pero creo que ya es tiempo que te acuerdes de lo que me has prometido, de tus misericordias para conmigo. ¡Ya es tiempo! Yo quiero que hoy día se cumpla, no cuando yo sea una persona incapacitada. Lo quiero ahora, quiero empezar a ver lo que tú has prometido.

¿Sabes qué? El Señor no se enfada por ese tipo de oraciones. Dice que Él está buscando que se le importune. Esa persona que llega a las tres de la mañana a tocarte el timbre porque le llegaron visitas y no tiene azúcar. Importunar.

Y dice que por su impertinencia, por su inoportunidad él va a ser escuchado. Hay gente que dice: ¡Ah, no! ¿Cómo voy a molestar al Señor? Más vale lo llamo mañana temprano. Y de mañana en mañana se le va pasando la vida sin recibir nada.

Él tenía clara visión de lo que quería. Caleb sabía lo que quería. Quiero este lugar. ¿Sabes Josué? Quiero este lugar. Me ha sido prometido. Lo que yo pise con la planta de mi pie, será mío. Yo quiero este lugar, mira, lo estoy pisando.

Cada mañana he estado haciendo por aquí algo de ejercicio. Para tener ochenta y cinco años me ha sido necesario hacer ejercicio diario. Le he dado vueltas al lugar, conozco a los anaceos allá arriba, los he visto de lejos. Es tiempo; Josué, dame ese lugar.

Josué lo mira y entonces le dice: Ven, ven Caleb hijo de Jefone, verso 13, te bendigo, toma la tierra. – Y Caleb dice: listo, eso era todo lo que quería saber. Y él agarra, saca su espada y dice la palabra que él tomó ese monte, sacó a los gigantes en retirada, los venció por completo, este viejito de ochenta y cinco años estableció su morada en el lugar más alto.

¿Y sabes qué? Cuando él tenía noventa años, salió al borde de su casita allá arriba, Josué vivía allá abajo, las tribus vivían abajo, pero él miraba desde arriba y decía: ¡Qué bien se ve desde acá! ¡Nadie me quita el sol! ¡De aquí yo puedo mirar los lugares bajos y yo estoy en el lugar más alto!

Te falta ser un poco Caleb, que se despierte ese perrito que hay adentro. Ven conmigo a Efesios 5:16. Te voy a presentar unan palabra para muchos conocida, para otros, nueva. Esta palabra se llama Kairos.

La palabra Kairos es una palabra griega. Se la traduce en la Biblia como tiempo, pero la palabra para tiempo, verdaderamente es Kronos. Kronos es tiempo. De ahí viene cronómetro, cronológico. La palabra Kairos también significa tiempo, pero tiene una connotación mucho más impresionante.

(Efesios 5: 16) = Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

Este versículo, verdaderamente, se aplica al tiempo que estamos viviendo. ¿Quién puede decir que no? ¿Estás de acuerdo conmigo? ¡Qué días más malos nos han tocado vivir! Muchas veces estamos mirando las noticias y mi esposa me dice que cambie de canal, que no se puede estar nutriéndose de toda esa basura en lo que se convierten los noticieros. Mitad por lo que sucede y la otra mitad porque ellos necesitan mostrarlo así, con cierto amarillismo sensacionalista, para poder levantar audiencia y facturar más en publicidad.

Sin embargo, hay algo con lo que los creyentes deben tranquilizarse. Estos tiempos actuales, aun siendo malos, son tiempos en los que todavía estamos bajo el gobierno de Dios. Dios está controlando la historia, no se ha olvidado. Pero mira lo que dice el verso anterior al que leímos.

(Verso 15) = Mirad, pues, con diligencia como andéis, no como necios, sino como sabios.

Aquí hay dos tipos de personas. Los necios y los sabios. ¿Y cómo se determina quién es necio y quién es sabio? Verso 16. Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. ¿Entonces, quiénes son los sabios? Los que aprovechan bien el tiempo. ¿Quiénes son los necios? Los que no aprovechan bien el tiempo.

La palabra tiempo, aquí, es Kairos. O sea: no está diciendo que se aprovechen bien las veinticuatro horas del día. Esto no significa que tú te levantes a las cinco de la mañana y molestes a toda tu familia porque tú quieres aprovechar el tiempo. No estamos hablando de ese tiempo.

La palabra tiempo, aquí, significa “aprovechando bien las oportunidades”. Aprovechando bien las puertas que se abren. Hay gente que pierde becas, promociones, empezar bien un negocio. Hay gente que pierde oportunidades grandes. ¿Sabes por qué? Porque le falta ser Caleb.

Porque no tiene la capacidad de decir: “¡Yo me meto!” La gente se toma tantas precauciones que pueden pasar cuarenta años y no llegan ni a una casa para su perro. Siguen pagando alquiler, dejaron pasar la oportunidad por miedo.

Para muchos, este tiempo es terrible. Para otros, este tiempo es de bendición. ¡Pero no, hermano! ¿Usted no ve las noticias? – Este es un tiempo de bendición. Hay gente que nunca progresa por sus temores, no por falta de oportunidades.

Los temores nos paralizan, ya hemos hablado de esas cosas. Hay gente que nunca da. Que nunca se lanza. Las facultades están llenas de estudiantes muy mayores que han comenzado a estudiar una carrera más allá de sus sesenta. ¿Sabes qué? Son los más alegres.

A una mujer de sesenta y ocho que comenzó Derecho, un alumno que tenía no más de veintiocho le preguntó: ¿Por qué estudias? A lo que ella respondió: ¿Y por qué no? Sesenta y ocho años. Ya tenía una profesión.

Esa persona, a veces, ha llegado a terminar la carrera y una semana después, se muere. Pero deja un impacto tan grande en la facultad, que toda la universidad asiste a su funeral. Porque les enseñó que la vida no consiste en el tiempo que se puede vivir, sino en lo que se ha sido capaz de hacer.

La calidad de vida, salvo para las estadísticas, no tiene absolutamente nada que ver con cuántos años vives. Más que cuantos años has vivido, interesa cómo los has vivido. Tristemente, hoy día, el evangelio para mucha gente, no es suficiente para que ellos tengan sueños.

Es mucha la gente que hace un desdoblamiento, y te dice: Yo amo al Señor, pero no sirvo para estudiar. Yo nunca he podido. Yo no soy bueno para los negocios. ¿Sabes cómo se llama la palabra que estoy compartiendo? Tiempo oportuno.

Es tiempo oportuno para hacer lo que no has hecho. ¿Por qué no empiezas tu empresa este año? Ya me cansé de ser asalariado. ¡Empieza tu empresa! ¡Ay, no! ¡Es que no tengo un centavo! Pero puedes tenerlo. ¿Y cómo? Visión. ¿Estás entendiendo, verdad?

Parece muy místico, ¿Verdad? Que los anaceos, Hebrón, la tierra, pero: ¿De qué me sirve eso mañana? ¿Qué tiene que ver esto con mi vida? Tiene que ver con este hecho. Los tiempos cronológicos te pondrán límites, mientras que los Kairos de Dios, no.

Hebrón es el lugar que tú miras de frente. Hay gente que mira su empresa y dice: “Aquí me quiero morir”. Ahí te morirás, hermano. Hay otro que dice: “Aquí está bueno, por ahora”. Nadie nació para envejecer sin hacer nada. Todos tienen un llamado importante para muchas cosas. Sólo debes hallarlas.

Hebrón también es el lugar del desafío. Es el lugar de las grandes metas. Espíritus de Caleb. Y no te confundas, no es el pensamiento positivo de los orientales, es visión de los creyentes. Caleb tenía visión. Te voy a dar un ejemplo.

Cuando él va con los once, todos vieron problemas. Él vio la buena tierra. A las oportunidades, Dios nos las pone en nuestras narices constantemente. ¿Y sabes qué? Gracias a estar orando, cantando, o quién sabe qué, no las vemos.

Las oportunidades Dios nos las pone adelante. ¿No las quieres? Es como la copa de champagne en la cena. Te la pasan por delante, ¿No la miras? Se va con otros. ¿Y dónde estaba el champagne? Pasó por tu lado varias veces.

¡Es que yo quería! ¿Por qué no abriste los ojos cuando fue el momento? ¿Qué es un monte, o los gigantes? Nº1: Es un tiempo de oportunidad. Es necesario que te des cuenta que hay cosas que tú no puedes hacer. Hay límites, pero el soñar y dar desafíos, no significa que tú no puedas.

Dios puede hacerlo. La primera cosa es que gigantes, es igual a oportunidad. Ese monte estaba en medio de Israel. En medio del campamento. Todos sabían que en ese monte Abraham había ofrecido sacrificio y David había sido ungido. ¿Y a nadie se le pasó por la cabeza reclamarlo?

¡Ni lo miraban! Tal vez Caleb miró mucho tiempo, y decidió. Pregunto: ¿Por qué no miraban ese monte? Porque estaba habitado. Pero era el mejor lugar de la zona. Era la zona sur del lugar. ¿Te ubicas, verdad? ¡Era la zona sur!

Satanás nunca escoge pocilgas para vivir. Satanás siempre quiere el lugar más alto. Pregúntale qué era lo que él quería en Isaías 14, o en Ezequiel 28. En lo alto pondré mi trono. ¿Dónde están ubicadas las peores sombras del ocultismo en tu ciudad? En las zonas donde no hay iglesias, seguro.

Eso es, al menos, lo que debería ser de acuerdo con lo que se supone que esas iglesias significan o implican. Que no es el caso de mi ciudad. Conozco una iglesia que está en una avenida importante y, en su alrededor y a no más de cuatro o cinco calles de distancia, hay por lo menos seis consultorios de brujos, con propaganda radial incluida.

Satanás no nace en pesebres, no. Perdóneme, pero a él no lo vas a hacer nacer en un pesebre. Él busca palacios. Y bien; ahí en Hebrón había un palacete inmenso. Los anaceos, esa era la tribu de ellos, y todo lo demás, de primera. Una cama normal, era cinco plazas. ¡Y Caleb sabía eso!

Nº2. Te voy a decir algo que es duro, pero es verdad. Una oportunidad llega una vez en la vida, o a lo sumo dos veces. No llega otra. Habrá otro tipo de oportunidades, tal vez; pero esa oportunidad, dudo mucho que se repita y se repita.

Cuando Dios le habla a Abraham y le dice: “Te daré un hijo”, no le dice te daré dos, tres, cuatro o cinco, dice que le dará uno. De ahí para adelante, vendrán todos. Es tu oportunidad. Cuando Él llama a David, era el único, no había opción.

¿Y qué pasaba si David no quería? No tenía opción, era su chance. Por eso se llama oportunidad. El Señor te habla de un comerciante de perlas. Que tiene olfato para las perlas. Aprende a reconocer las oportunidades.

¿Estás contento con lo que tienes hasta hoy día? Bueno, cumpliremos con esta parte de la palabra: en todo me he contentado. Bien, gloria a Dios, pero: ¿Te gustaría ver un poco más? Sí, quiero ver un poco más. Abre tus ojos.

¿No te da cosa pensar cómo hay gente impía que prospera, y hay hijos de Dios llenos de talento y capacidad, que están limitados? Es una barbaridad. Te digo la verdad, es una barbaridad. Basta ver quiénes son los que mueven los grandes capitales. ¿Cuántos hijos de Dios empresarios de alto vuelo conoces tú? Yo, no demasiados.

¿Cuántos hijos de Dios manejan grandes sumas de dinero? ¿Cuántos hijos de Dios son dueños de bancos? No, Mayoritariamente, son masones, son satanistas, son brujos, son hechiceros. Ellos son dueños de todo. ¿Sabes por qué? Porque tienen más visión que nosotros.

Sé que esto no es agradable y no te coloca en una hermosa posición para ser invitado a predicar en las iglesias, pero es verdad, lo lamento. Ahora te pregunto: ¿Tú crees que Dios no quisiera bendecir a los cristianos?

Las oportunidades son aprovechadas por la gente que tiene visión. Visión significa “mirada amplia”. Uno mira una cosa, otro mira todo el contexto. En los versículos 14 y 15 de Génesis 13, se dice esto: Y Jehová dijo a Abraham, después que Lot se apartó de él: alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás al norte, al sur, al oriente y al occidente; porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tus descendientes para siempre.

Mira lo que le dice. Alza tus ojos, mira al norte, al sur, al oriente y al occidente. ¡Mira! ¡Abraham, mira! Eso te daré a ti y a tus descendientes. Alza tus ojos y mira. ¿Sabes qué hizo Caleb? Alzó sus ojos y miró el cerro. Y miró a un lado y miró al otro, y dijo: Esto quiero, Señor.

Las oportunidades son para gente con un espíritu guerrero. No son para los pasivos ni melancólicos. Quiero decírtelo de verdad: gloria a Dios por los melancólicos, más de ellos será la tierra del milenio. Pero en este tiempo, será la tierra de aquellos que son guerreros.

La voz profética a las naciones no es ninguna poderosa nación literal y física, ni tampoco el tremendo buscador de internet que nos permite hallar cualquier cosa publicada en cualquier remoto sitio del planeta. La voz profética es la iglesia.

Dios ha establecido que la iglesia sea la vertiente por la cual Él da a conocer Su voluntad. Pero cuando la iglesia no quiere ser esa voz, es un problema. Porque, ¿Quién va a anunciar? ¿Quién va a declarar? Es mucha la gente en las iglesias que, por ejemplo, no conoce nada de internet. ¿Sabes qué? Eso demuestra mediocridad. No porque saberlo sea obligatorio, pero sí porque es necesario, si es que vamos a obedecer el mandato de ir y predicar el evangelio a todas las naciones.

Esas cosas muestran a una generación que por más que canten que somos como águilas, lo cierto es que más se parecen a gallinas o avestruces. No despegan porque no se desafían, no aprenden, no se dan metas altas.

¿Quiénes son enemigos de las oportunidades? Gente con la que tienes que tener cuidado. Si tú quieres ser Caleb, ten cuidado con las siguientes personas. Te voy a dar una pequeña lista, rápido. Nº1: Ten cuidado de la gente que está cerca de ti. Sí, ten cuidado de tu familia. ¿Qué está diciendo, hermano?

(Josué 14: 8) = Y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios.

¿Sabes quiénes son los primeros mata-sueños? Los más cercanos. – ¡Quiero abrir un restaurant! – ¿Con qué plata? ¡Eso cuesta una fortuna! – El año próximo voy a poner un taller de automóviles. ¿Para qué? ¡Hay cuatro en la zona! Ahí murieron tus planes. Cuidado con tu propia familia.

No me digas que estoy hablando de algo que pasó en el planeta Marte. ¡Le pasó a Caleb! Y no es que tu familia no quiera ayudarte o no te ame. Es que no todos tienen tú mismo grado de visión y no pueden ver lo mismo que tú estás viendo.

Ten cuidado. Jesús dijo que los primeros enemigos serían los de tu propia casa. Es una bendición tener las familias juntas en la iglesia. ¡Es una belleza! ¿Quiénes son los enemigos de las oportunidades? Son personas que han apostatado de la fe.

Mucho cuidado con aquellos que eran creyentes. Cuando los veas venir y supongas que querrán saludarte, cruza la calle y cámbiate de vereda. Los profetas viejos, son más efectivos que todo el infierno junto para matar la fe de alguien.

¿Qué es lo que quieres hacer? ¡No! ¡No te va a funcionar! En este país si quieres progresar vas a tener que pagar altas coimas. De otro modo te lo frenan todo y hasta te lo sabotean si tienen la menor oportunidad.

La gente que ha apostatado de la fe. Dice: los que habían subido conmigo. ¿Sabes dónde estaban, cuarenta y cinco años después, los que habían subido con Caleb? Estaban en calidad de cilicio, arena, enterrados.

Las personas que por un tiempo guardaron el pacto de Dios, pero por las circunstancias que vivieron perdieron su pacto, son muy peligrosas. Ten cuidado con las personas que matan los sueños y las grandes ideas.

Permíteme una sugerencia: no abras tu corazón a todo el mundo. Cuenta tus sueños a las personas correctas. Gente incorrecta te dará respuestas incorrectas. Acércate a gente exitosa. Escapa de los fracasados.

Busca estar con los ungidos, no con los incrédulos. Con los que tienen grandes sueños, con los que tienen visiones. Busca los profetas, pero no los pesimistas, legalistas, quejumbrosos y derrotistas. Busca a esos profetas que se levantan y dicen: ¡Dios está a cargo, no teman!

Hebrón es tu herencia. Ni se te ocurra renunciar a aquello para lo cual tú naciste. Dios no te quiere calentando ollas y cocinando para el resto de tu vida. Dios te quiere haciendo su trabajo. No renuncies a tu herencia. Hebrón es un lugar de sueños cumplidos.

¿Cómo es la gente oportuna? ¿Cómo es la gente que agarra las oportunidades? ¿Quiénes son los que toman la herencia? 1) Son personas que le creen a Dios y a Su palabra. Por ejemplo, cuando tú ves en Josué 14:6, cuando se acerca Caleb, le dice: Moisés habló, Jehová habló, y es tiempo de que me lo den. ¿Qué hizo Caleb? Le creyó a Dios.

2) Son personas que tienen mentalidad de enviados. Yo he sido enviado. No me estoy auto promocionando, Dios me ha enviado. Dice: Yo era de edad de cuarenta años cuando Moisés, siervo de Jehová me envió a Cades-Barnea a reconocer la tierra. Yo traje las noticias según lo que había en mi corazón.

Tienes que aprender a tener mentalidad de enviado. Dios me envió a empezar esta obra, este negocio, esta empresa, a vender pasteles, a lavar autos. ¡Dios me envió! Cuando tienes una mentalidad de enviado, los gigantes se empiezan a achicar.

3) Son personas que tienen un espíritu superior. José tenía una túnica de color. Esa túnica de color habla de un espíritu superior. Nadie tenía esa túnica, la tenía José. Le costó alto, pero se justificó. Porque según son tus pensamientos, así será tu vida.

Si tienes un pensamiento superior, tu vida será superior. Si tienes pensamientos de langosta, tu vida será de langosta. Esos diez tenían mentalidad de langosta. ¡Ojo! ¿Sabes qué? Ellos habían visto abrirse el mar, habían visto como Dios venció a todos los dioses egipcios, a cada uno de ellos.

Vieron el agua volverse sangre, vieron la tierra en oscuridad, vieron morir a los primogénitos, vieron caer al imperio más grande que había en ese tiempo, ¿Y sabes qué es lo que ellos dicen cuando ven a los anaceos? ¡Somos como langostas!

Yo te digo: ¿Qué tienen estos en la cabeza? ¿Cómo es posible que después de haber visto al Dios de los cielos, digan que somos como langostas? ¡Las langostas son animales enviados por el infierno! ¡En la Biblia se los considera una plaga! ¡Son animales de juicio! ¿Cómo te puedes decir a ti mismo, langosta?

Una sola razón: porque tu mente es de langosta. O tienes mente de águila, o tienes mente de langosta. No hay otra. Y el que tiene mente de langosta, ¿Sabes qué? Tristemente, vive como langosta. La gente que tiene un espíritu superior, no es mediocre.

Tienes que sacudirte esa mentalidad de langosta. Hermano: ¡No eres langosta! ¡No eres mediocre! Un mediocre es alguien que, en lugar de pensar por sí mismo, usando la mente y la inteligencia que Dios le ha dado, se deja pensar por otro, o por otros.

Y luego hace lo que oyó a otros sin pensar por sí mismo; eso es ser mediocre. ¿Hay o no hay mediocres en la iglesia? No debería haberlo, es la antesala del Reino. Y gente de Reino no puede ni rozar de paso la mediocridad.

¡No meres langosta! ¡Eres un matador de gigantes! Sería tremendo que alguien de los que está escuchando lo crea ya, ahora. Como lo creí yo cuando Dios me dio la música de lo que sería definitivamente la cortina musical del ministerio: aunque gigantes encuentre allá, yo nunca temeré. Caleb.

4) Son personas que no le tienen miedo a los desafíos.

5) Son personas que confían plenamente en Dios. Hebrón es para la gente que está dispuesta a no renunciar a su herencia. Tal vez con ochenta y cinco años, tal vez con cuarenta, tal vez con veinte. Es gente que dice: no me muevo hasta tomar mi herencia.

Dios está buscando esos perros, perros furiosos. Fieles, pero furiosos. Que peleen por su terrenito de lentejas. Que no me importa cuántos son, sino cuántos van a salir corriendo. Quiero alentarte. Y no con voluntarismos o palabras lindas, sino con lo que dice la Palabra de Dios.

La palabra dice que todo lo que venga a tu mando para hacer, hazlo. La palabra dice que al hombre de Dios, todas las cosas le ayudan a bien. La palabra dice que aquel que está plantado junto a aguas, su hoja no cae y su fruto permanece.

La palabra dice que los malos serán barridos como el tamo, pero los justos heredarán la tierra. La palabra de Dios dice que Dios te ha levantado para grandes cosas. Tal vez no seas un líder, tal vez seas empresario, pero sea lo que fuere que hagas, donde estés, lo que tengas va a cambiar el ambiente espiritual del lugar y de la zona.

Dios va a hacer grandes cosas contigo. El hombre que procuró y que buscó el avivamiento de 1909 en Los Ángeles, no fue Moody, no fue un gran hombre, fue un esclavo negro. Un hombre que no tenía llamado, un hombre al que no le permitían entrar al culto.

Cuando el Espíritu Santo se derramaba, a él le decían que espere afuera porque había segregación racial. Era un moreno que no sabía ni hablar, y era a él a quien Dios puso a predicar en un púlpito que eran maderas de cajones de manzanas.

Y ese hombre derramó por su presencia y por su poder, la primera visitación del Espíritu Santo, la primera vez en este siglo pasado que hubieron las lenguas, fue en la calle Azuza, cuando este moreno predicó, a un hombre al cual ni siquiera le permitieron pasar nunca a un púlpito, y terminó predicando en una caballeriza, en un establo donde guardan los animales.

Ahí Dios visitó y levantó una generación de la que hasta el día de hoy nosotros hemos bebido. ¿Cuántos hay del otro lado que vienen de familias cristianas? ¿Cuántos hay allí, del otro lado, que no son ningunos negritos pobres, sino gente preparada y culta? Muchos, seguramente, pero ¿Tienen las agallas?

No siempre. ¡Es que no me alcanza el tiempo! ¡Es que mi mamá no está de acuerdo! ¡Es que mi esposa no me acompaña! ¡Es que mi marido no me permite! ¡Sal de esa mentalidad de langosta! ¡Entra al mundo-Caleb!

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Gente de Reino

E s mucha la gente que anda por esos templos (No digo de Dios, como dice el refrán, porque no sé si todos son verdaderamente de Dios) hablando del Reino. No es una palabra desconocida, hasta los Testigos de Jehová hablan del Reino, aunque me temo que no del mismo.

Así es que el mensaje llega, los creyentes fieles y sinceros se sienten tocados por la suave mano del Espíritu Santo y, lo primero que preguntan, es: ¿Qué debo hacer para entrar al Reino? La respuesta la tiene un viejito llamado Nicodemo, que fue el primero en preguntarlo.

De todos modos, y como ya los cristianos estamos acostumbrados casi tradicionalmente a que todo se nos diga una y otra vez, a que todo se nos explique una y otra vez, con ejemplos ocurrentes y hasta dramatizaciones teatrales, es que quiero en este trabajo, bocetar en parte lo que yo considero como gente de Reino. En principio, en una cuestión básica, tu propio ser. Y luego corporalmente, globalmente.

No es poca la gente que escribe preguntando cómo se puede hacer para escuchar la voz de Dios o cómo puede ver o moverse en un ambiente espiritual. Me dicen: “No sé cómo hacer, he orado pero no veo respuesta”. Eso, aunque no lo creas o nadie te lo haya enseñado, tiene relación con la iniquidad. Porque una de las cosas que la iniquidad hace, es inhabilitar nuestros sentidos espirituales.

Mucha gente no puede escuchar o ver, porque sus sentidos espirituales han sido afectados por iniquidad generacional. Si ustedes examinan con cuidado a los primeros hombres del Génesis, después de Adán, generación tras generación, ellos tuvieron acceso a la esfera espiritual, pero gradualmente, cada uno de ellos fue perdiendo, perdiendo y perdiendo más y más.

Jacob tuvo experiencias muy especiales, Moisés las tuvo, Josué las tuvo. Pero al terminar el Antiguo Testamento, tú llegas a trecientos cincuenta años de silencio. Después que el último profeta es asesinado en el altar de bronce, afuera, en el atrio, la voz de Dios calla. Y no se vuelve a levantar voz hasta que, mucho tiempo después, una voz que clamaba en el desierto, comenzó a preparar el camino del Señor.

Uno puede ver que Dios hizo algo a través de Juan el Bautista, porque ya en el vientre, él pudo reconocer a Jesús. Si ustedes se ponen a pensar, Juan era hijo de Zacarías. Zacarías era sacerdote, y cuando él está ministrando en el templo, y el ángel de Dios aparece, lo primero que hace el ángel de Dios, es callarle la boca. Lo deja mudo.

Ya ha sido enseñado y dicho muchas veces: nuestras palabras anulan la fe. Y el proyecto de concepción que Dios les estaba dando a Elizabeth y a Zacarías, no podía ser abortado por las palabras de su padre, así que para ahorrarse problemas, Dios le cierra la boca. Algunos necesitarían la unción de la boca cerrada, ¿No es cierto?

La segunda cosa interesante, es que a Juan le correspondía ser sacerdote igual que su padre. Dado a que el padre era sacerdote, el hijo debería ser sacerdote. Pero no hay forma de imaginarnos a Juan el Bautista de sacerdote, ¿No crees? Él establece un tiempo nuevo, con una línea ministerial perdida en el tiempo, se levanta como un profeta, no educado en la sinagoga, sino educado en el desierto, siendo alimentado de manera silvestre por Dios.

La tercera cosa interesante, es el nombre. Porque él debería llamarse Zacarías o algo que rimara con ese nombre. Era ley que si tu padre tenía un nombre determinado, el hijo debía llamarse igual o con un nombre que sonara muy parecido. Por eso la discusión que Zacarías tiene por señas con su familia, es respecto al nombre de Juan, porque ese nombre vino del cielo. Y con el nombre vino la identidad.

Entonces él escribía “se llamará Juan”. Hacía gestos, guiños, señas, ¿Me entiendes? Y su familia decía: “¿Pero cómo?, no hay ningún Juan en tu familia” Precisamente, porque el que nace no es de mi familia. Pero, obviamente, él no pudo explicar eso hasta que recuperó el habla.

Entonces, para que Dios pueda introducir un tiempo nuevo con Jesús, tiene que quebrar la línea de iniquidad que había operado por dos mil quinientos años en el Antiguo Testamento. Entonces, se levanta Juan y tú vas a ver a un Juan que, siendo bebé, percibe al Espíritu de Dios y percibe la presencia de Jesucristo que aún estaba en el vientre, también.

Cuando treinta años después, Jesús entra al Río Jordán, Juan le diría: “Él es el Cordero de Dios”. Ya lo reconoció una vez; la segunda vez no fue ningún problema. Hay algo que salió de Juan y fue justamente la línea de iniquidad que había incapacitado a los sacerdotes de Israel a escuchar a Dios.

Si ustedes se dan cuenta las oraciones de Daniel, de Nehemías, de Esdras, giran más o menos en torno a esto. Por nuestros pecados, y por los pecados de nuestros padres, ha pasado esto. Eso es iniquidad.

Cuando Dios levanta a Juan, rompe la iniquidad genéticamente, y también la rompe espiritualmente, y él puede ser el pregonero de un nuevo tiempo. La iniquidad hace que muchos de los sentidos de los creyentes, queden inhabilitados. Es recomendable que una persona sea liberada, sea ministrada, porque la sordera espiritual y la ceguera espiritual, están muy ligadas a la iniquidad.

(Malaquías 2: 16) = Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.

¿Cómo yo puedo saber lo que opera en mi vida al pasar el tiempo? En Isaías 59:2 dice: vuestras iniquidades han hecho división. O sea que, lógicamente, no voy a ver ni voy a oír, hay una división entre Dios y yo a partir del pecado que he cometido, o del que ha cometido mi padre.

En 2 Corintios 4:3-4, dice: el dios de este siglo ha cegado el entendimiento a los incrédulos. Normalmente, una persona que está con iniquidad, no se da cuenta que tiene iniquidad. Ni toda persona que no puede escuchar o ver, tiene necesariamente iniquidad.

Es decir que hay que tener mucho cuidado a la hora de sacar conclusiones. No trates de sacarte una iniquidad que no tienes. Pero sí es importante que uno abra su espíritu al Señor, y permita que el Espíritu le muestre si es que hay áreas en nuestra vida que están cubiertas por un manto de iniquidad.

Nunca Dios cierra su oído a la búsqueda sincera de ayuda para aquel que quiera examinarse a sí mismo y probarse. Dios nunca cierra su oído; Él responde, habla, aclara y da testimonio de lo que hay. En el libro de Isaías 49, versos 8 y 9, dice:

Así dijo Jehová: en tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades; para que digas a los presos: salid; y a los que están en tinieblas: mostraos. En los caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos.

El que está en iniquidad, permanece en una zona de sombras. Por eso dice: salid y mostraos. Eso tiene que ver con exponerse a la luz. Otra señal de que hay iniquidad presente en una vida, es la que tiene que ver con ciertos tipos de enfermedades que no tienen origen lógico. Presencia de dolores que no tienen un origen lógico.

(Salmo 109: 18) = Se vistió de maldición como de su vestido, y entró como agua en sus entrañas, y como aceite en sus huesos.

Cuando alguien tiene problemas físicos, y ora por eso, pero no pasa nada, entonces va a un médico y no le encuentra nada, es bueno que uno le pregunte al Señor qué derecho tiene esa enfermedad para estar tocando su cuerpo.

¿Por qué? Porque las cosas no suceden sin razón. Dice la palabra que la maldición no viene sin causa. Entonces es muy importante que se tenga la claridad para buscar. Si Dios quiere mandar un problema se podrá asumir, ¿Recuerdas a Pablo? He orado tres veces por esto, y el Señor me ha respondido: bástate mi gracia.

O sea: él sabía perfectamente lo que le estaba pasando, y lo aceptó. Pero Dios le dijo: yo estoy haciendo esto. Si tú vas a tener que sufrir alguna dolencia física, al menos el Señor te lo va a decir. Él te va a decir, ¿Sabes qué? Yo quiero que tú vivas con esto. ¿Puedes hacerlo?

Y seguramente que no nos va a quedar otra que decirle “Amén, sí puedo hacerlo”. Pero el silencio, o simplemente el dolor sin explicación, mínimamente deberían despertar en nosotros el deseo de buscar una luz o una orientación al respecto.

(Salmo 31: 9) = Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia; se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo.

(10) Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar; se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.

¡Qué duro! ¿No es cierto? Muy fuerte. La pregunta, entonces, es: ¿Qué debo hacer si yo me doy cuenta que tengo iniquidad? Lo digo de otro modo: ¿Cómo puedo saber si hay iniquidad en mi casa? Mira; lo más probable es que la mayoría de los seres humanos tengan alguna línea de iniquidad.

El Espíritu Santo trae luz y revelación, y trae palabra de ciencia, para mostrarnos a veces las cosas que hemos hecho. Y te doy un ejemplo: la masonería es una línea de iniquidad muy particular y bien buena para poder explicar cómo funciona esto.

Normalmente la masonería se mueve a escondidas, no es algo visible, porque los masones de alto nivel no hacen pública su filiación. Hay gente que se enteró que su padre era masón después que él murió, ya que al ordenar algunas cosas encontraron algunos objetos entre sus ropas, o libros, que demostraban que él había pertenecido a alguna logia masónica en su juventud. Pero en el fondo, uno no lo sabe.

La masonería es un sistema que trabaja en base a los pactos y juramentos, y a través de los pactos y juramentos, se comprometen la salud, las finanzas y el estado emocional de los miembros de la familia. No sólo del masón, sino de todos sus descendientes.

Cuando una persona se da cuenta de esto, la situación a veces ya puede ser tarde para salvar al padre masón porque ya está muerto o está muy viejito, pero normalmente Dios nos da la posibilidad de romper eso en la línea que viene debajo de ellos.

Es usual que cuando un masón deja la logia, comienza a tener problemas de salud. Empieza a tener problemas del corazón, y no es nada raro, ya que la mayoría de los masones mueren de ataques al corazón, mientras que la mayoría de las mujeres casadas con masones terminan con problemas en el área del útero. Por los juramentos que ellos han hecho.

Cuando estas personas vienen al Señor, nosotros debemos ayudarlas y desarraigar. La iniquidad es una planta cuya fortaleza mayor está en la raíz. Si tú la cortas al ras, lo único que logras es fortalecerla. Hay que desarraigar.

Desarraigar significa que tú tienes la capacidad y la autoridad, cosa que la tienes, en espíritu, para ordenar que las cosas que están escondidas salgan a la luz, y luego para quitarlas de la tierra y anular el efecto que eso produce.

Muchas veces la gente es afectada porque, dentro de las cosas que el familiar que muere deja, hablo de los objetos personales, hay algunos que traen maldición en sí mismos. Y la hija o el hijo lo reciben, los meten a la casa y todo el ambiente espiritual de la casa, cambia.

¿Por qué? Porque los objetos están íntimamente ligados a presencias espirituales. Eso está muy claro en el libro de Josué. En los capítulos 6 y 7, le habla de Acán y de todo lo que pasa porque él tomó un determinado objeto.

Una vez que uno ha recibido a esta persona, tiene que pasar por un proceso de limpieza, e inclusive, hay gente que tiene oraciones modelo, en el caso de la masonería, para ir rompiendo los juramentos que hizo esta persona nivel por nivel, esto es ideal.

De todos modos, si no cuentas con esto, lo más importante en primer término es cancelar los juramentos que hizo esa persona, y luego ordenar a los espíritus atados a esos juramentos apartarse, y finalmente, obviamente, pedir perdón al Señor por todo eso, para que el Señor restaure lo que el diablo quiso robar.

Ese es un ejemplo de cómo opera la iniquidad. Y vas a darte cuenta que si el abuelo era masón, el padre va a llegar a ser masón y el hijo también quiere ser masón, porque es una línea continua. Pero gloria a Dios porque nosotros, al haber conocido al Señor, somos la puerta que va a abrir una nueva etapa y va a cerrar la del pasado, para que nuestra familia conozca otro tiempo en Dios y en su futuro.

Nunca olvides eso. Siempre podemos escuchar de Dios y siempre podemos cambiar nuestro destino y así cambiar la vida de nuestros hijos, de todos los que vienen detrás de nosotros. En algunos casos, hasta es recomendable que la persona pierda la herencia o salga de la casa, o se aparte y corte todo lazo que tenía con la familia anteriormente.

Todo eso hasta que esa persona sea fortalecida y pueda ver entonces cuánto de lo que le corresponde realmente quiere tener. O sea: ¿Para qué quiero heredar basura? ¿Para qué quiero heredar objetos que en el fondo me van a afectar? Muchas veces hay que retroceder para luego avanzar.

En el caso de los problemas a nivel moral, es decir: los pecados sexuales que nuestra familia cometió, impurezas de nuestros antepasados, siempre el camino es pedir perdón al Señor por lo que pasó en mi familia, y ordenar que la iniquidad sea quitada de nuestra casa.

Esto es clave, y es algo muy poderoso. Lo más lógico es que, si había algún efecto sobre tus sentidos espirituales, después que hagas eso, vas a poder oír, vas a tener mayor sensibilidad, y va a ser la consecuencia lógica de lo que hiciste al orar.

En el caso de las congregaciones, muchas veces hay iglesias de donde la presencia de Dios se ha retirado. Y se ha retirado porque hubo una actitud verdaderamente contraria al Espíritu Santo. Porque el Espíritu Santo nunca impone su presencia, Él simplemente invita.

En algunos casos uno tiene que pedir perdón al Señor porque el lugar en el que creció, espiritualmente era un lugar cerrado a su Espíritu. Entonces imagínate por un momento que tú tienes un niñito pequeño, un bebé, que crece en una casa donde todos son mudos. ¿Crees tú que va a poder hablar ese niño?

No. Aunque tiene todo el equipo para hablar, no sabe hacerlo. ¿Por qué? Porque se aprende a hablar, oyendo. Entonces, si en el lugar donde yo te congregabas, el Espíritu Santo no podía hablar, lógicamente tú tampoco puedes escuchar.

Después pasan los años, te vas a otra forma de adoración donde aparentemente el fluir del Espíritu Santo es mayor y es permanente, y todos están oyéndolo menos tú. Entonces tú te desesperas, te lloras todo y pides oración porque todos oyen y tú no.

Es que estás arrastrando algo. La iniquidad de la congregación anterior está sobre ti. Porque al estar bajo esa cobertura anteriormente, al haberla aceptado sobre ti de manera voluntaria, también aceptaste los errores. Entonces tienes que orar y pedir perdón porque has aceptado que Él no hablaba.

En la medida en que tú tengas más limpieza en tu vida, tu autoridad será mayor. La gente de luz y la gente de Reino, es gente a la cual la iniquidad le ha sido removida de su vida. Tómate un momento. Si tú sabes que en tu familia hay cosas que no han sido resueltas, este es el mejor momento para orar.

Los ministros auténticos casi se desesperan por tratar de ayudar a gente con iniquidad. Es que se ven a estas personas como si unas hormigas termitas los estuviera socavando el suelo de sus vidas. Por fuera se ven casi normales, pero por dentro están llenos de huecos.

Pero eso no es todo. En todo caso es apenas el principio, el inicio de un camino en dirección al Reino, ese que Jesús le dice a Nicodemo que podrá ver y luego entrar solamente si nace de nuevo en el espíritu.

Quiero hablarte ahora de tres personas: Jonatán, Josué y Eliseo. Hay un perfil en estas tres personas que quiero mostrarte. Hay gente que ha sido preparada por Dios para ir al frente y ser primeros, pero hay otra gente que también ha sido preparada por Dios para ir detrás de ellos, como segundos.

No hay nada malo en ser segundos. A no ser que la comida sea escasa y no te llegue nada, no hay problemas con ser segundo en algo. El nombre Jonatán, significa “Jehová ha dado”. El primer punto a considerar, es que tú no debes ni puedes buscar ayuda, Dios será quien te la proporcione.

Esas ayudas, esos segundos, tienen que ser del orden de Jonatán: “Dios los ha dado”. O sea que yo, si tengo un ministerio, tengo que saber a quiénes Dios me dio para que me ayuden y respalde. Lo que no debo hacer es contratar seguridad privada por mi cuenta.

Lo que cada ministro debe hacer, es llamar a esa persona que va a ayudarlo, en su espíritu. ¿Cómo es esto? Simple, ¡Llámalo! Es interesante cómo dice la palabra que el Espíritu de Dios llamó al norte, al sur, al este y al oeste a los hijos de Dios. Los llamó y los reunió.

Tú puedes orar y decirle: “Padre, yo necesito gente que me guarde, me ayude y me respalde en oración. No los tengo, yo los llamo, ahora, en el espíritu, en el nombre de Jesús, que vengan a nosotros”. Y ahí Dios va a empezar a mandarte gente que aparece casi de la nada, que a lo mejor estaba ahí cerca, pero que nunca se te había acercado.

Porque hay mucha gente que es muy explosiva emocionalmente. Y te dicen: ¡Vamos, hagamos, tomemos esto y aquello! Pero pasan los días y tú te das cuenta que todo era un empuje inicial, luego comienzan a apagarse. No eran los que debían ser. ¿Sabes cuántos de esos me escriben?

Porque en principio son como mil, luego quedan quinientos y luego empieza a bajar la presencia más y más. Yo, en la época donde todavía era invitado a predicar en las congregaciones, solía decirles a los pastores que su verdadera iglesia no era la que se veía los domingos por la tarde-noche; su verdadera iglesia era la que venía a las reuniones de oración.

Hay muchos cristianos que, pese a llevar años y años concurriendo a una congregación, independientemente de cómo sea espiritualmente esta, se muestran tan desconectados de todo que todavía siguen siendo visitas.

A propósito de esto, un venerable anciano que ya está con el Señor, solía decir con mucho humor que esos cristianos se sienten la sangre del cuerpo de Cristo. Quieren recorrerlo todo. Un día están acá, otro día allá y nunca en un lugar donde puedan ser utilizados por Dios para extender el Reino.

Volvamos a Jonatán, “Jehová ha dado”. Era el primogénito de Saúl. Es muy interesante toda la línea de Jonatán, hay muchas cosas en este hombre, de las cuales te voy a mostrar tres. Dos de ellos son para imitar, y el tercero para repudiar, ¿De acuerdo? No te vayas a confundir, por favor.

La primera cosa es que este Jonatán, era un hombre valiente. Siempre me ha impresionado cómo, él y su escudero, se meten al campamento enemigo, el de los filisteos, ¿Recuerdas? Y ponen patas para arriba el campamento y, para colmo, casi le cuesta la vida.

¿Por qué? Porque tontamente, su padre Saúl había hecho un juramento, que quien comiera antes que se ponga el sol, morirá. Y él fue y comió miel, pero comió de una miel muy particular, porque dice que la miel estaba cubriendo toda la tierra, o sea que hubo algo de celestial en esa experiencia. Así que casi le cuesta la vida. De no ser por el ejército de Dios, él hubiera terminado muerto. Pero el ejército de Saúl interviene y lo salva.

Jonatán aparece en la vida de David justo después de que David vence a Goliat. Y esta es una señal muy interesante. La gente que va a respaldarte, aparecerá justo después de tus primeras victorias, no por casting religioso. Cuando Jonatán se acerca a David, dice que él le da sus ropas y sus armas.

Esta era una señal de pacto. Y dice acá que Jonatán lo amó como a sí mismo. Hay un principio bíblico muy conocido al respecto: ama a tu prójimo como a ti mismo. De ahí que siempre decimos que un hombre de Reino, para poder amar a alguien, tiene que tener el corazón sano.

No puedes a amar alguien de ninguna manera si te estás aborreciendo a ti mismo. Después de esto, Jonatán se convierte en un protector de David, de la furia de su padre y de los celos de Saúl. Y es triste porque él termina en medio de un problema por estar en medio de dos personas.

Era amigo del peor enemigo de su padre. Qué situación más difícil. Él siempre quiso ser el segundo, él nunca quiso el reino. Si te das cuenta, lo más lógico hubiese sido que él apoye a su padre, ya que él iba a ser el continuador de la línea.

El sucesor, él podía seguir después de Saúl le tocaba a él. Pero él supo reconocer que el ungido de Jehová era David. Y lo cuidó y lo protegió. Hay una etapa en la vida de Jonatán, y por eso te decía que debías imitar un par de cosas, en la que él amó fuertemente a quien estaba cuidando. Eso es para imitar.

Lo segundo a imitar, es que debes estar dispuesto a entregarle tus armas y tus ropas. Eso significa que tu amor es algo que se expresa en los hechos. Es como decir : yo estoy libre y estoy listo para hacerlo. No puedes dejar de tejer estrategias de combate con los que Dios ha puesto a tu lado por causa de nuestras vidas particulares. No se puede, no nos está permitido.

Ahora bien; la cosa que te decía que no era buena en Jonatán, es que en un momento determinado, y habiendo apoyado a David toda su vida, cuando comienza la caída del gobierno de Saúl y Saúl está ya en lo último, él escoge el bando equivocado.

Eso le cuesta la vida a Jonatán. Su lugar, en ese momento, era al lado de David. Pero él se va al lado de Saúl, y muere. Alguien me podrá decir: ¡Y bueno! ¡Pero Saúl era su padre! ¡Él le estaba siendo fiel a su padre! Sin embargo, la palabra le diría: deja la casa de tu padre, y el Señor te recibirá.

No se trata que Dios te pida que seas desleal con tu padre, y entiéndase como padre a nuestra primera lealtad. No estoy hablando de eso, estoy hablando de que uno tiene que saber a qué cosa es que Dios lo ha llamado.

¿Para qué me ha llamado Dios? ¿Adónde tengo mi línea? Tengo certeza que Jonatán no hubiera muerto trágicamente si hubiera estado del otro lado. David no iba a matar a Saúl. Es más; él reacciona de una manera tremenda cuando lo tocan a Saúl.

Porque nunca fue el deseo de David tocar a Saúl. Él tiene una convicción de pecado tan fuerte que no lo haría nunca más. En realidad, era un hombre muy temeroso de Dios. Pero, obviamente, la situación en ese momento fue incontrolable.

Uno puede ver la amistad entre David y Jonatán aún después de su muerte, por la manera en que él cuida a su hijo Mefi-bosed. Y lo hace aun cuando Mefi-bosed salía con Absalón. Ahí puedes darte cuenta que hay una línea de iniquidad que obró en Saúl, obró en su momento también en Jonatán y obró en Mefi-bosed.

Sin embargo, déjame decirte que se necesitan hombres probos del tipo de Jonatán, ejemplo de amor. Porque si tú no amas, jamás podrás ser un hombre de Reino correcto. Después tienes a Josué. Josué significa “Jehová es salvación”. Fue el primero de los ayudantes y hombres de confianza de Moisés.

Todos conocemos a Josué. La primera batalla que él dirige fue contra los amalecitas, y ahí empieza la fama de este hombre. Pero fíjate que él fue uno de los doce espías que Moisés mandó a inspeccionar la tierra.

¿A qué tribu representaba Josué? Él venía de la tribu de Efraín. Efraín significa “doblemente fructífero”. Esa es la gente apta para el Reino, gente fructífera, no estéril. Piensa un momento: ¿Qué quiere decir fructífero?

Imagínate que estamos armando un simbólico hombre de Reino. Y ahí le ponemos el corazón de Jonatán. No nos interesa el resto de Jonatán, sólo el corazón. Porque, por ejemplo, Jonatán era un hombre de doble ánimo. Por eso yo no quiero la mente de Jonatán, sólo su corazón. Ese amor incondicional.

Después tenemos a Josué, un hombre extraordinario de la Biblia al cual, realmente, no se le ven errores. Es tan perfecto que parece un ser casi ficticio. El hecho de que él perteneciera a la tribu de Efraín significaba algo: doblemente fructífero.

La gente que tiene un montón de limitaciones y es estéril en muchas cosas, yo te puedo asegurar que no sirve como hombre de Reino, porque ora más tiempo por sus propios problemas que por la persona a la que supuestamente tiene que acompañar, cubrir y respaldar.

Jesús dijo que íbamos a reconocer a la gente por sus frutos. Muchas veces hay gente que no las ve y tienen una apariencia, pero son sus frutos, al pasar los años, los que determinan quién eres tú. Y eso no entra en una tarjeta de esas que tantos y tantos presentan a la salida de los cultos.

¿Cómo buscamos los frutos en personas a las que deseamos ver acompañándonos en nuestro ministerio? Lo que Pablo le dice a Timoteo que debe buscar, nada distinto. Por ejemplo, que tenga su casa en orden. Ese es un sencillo punto.

Y no es demasiado complicado ni rebuscado, es muy simple y contundente: lo que mide quién eres, es tu casa. Un predicador puede ser el mejor exponente del Reino en la plataforma y a su alrededor las multitudes pueden derrumbarse tocadas por el Espíritu Santo, pero tú sabrás quién es en verdad cuando conozcas su familia y su casa.

Yo conozco a alguien que está ministrando tremendamente y me digo y –si lo tengo frente a mí- le digo: tu iglesia con diez mil miembros no me dice quién eres tú; tus libros no me dicen quién eres tú. Diez minutos con tu esposa y tus hijos, eso sí me dicen quién eres tú.

¿Qué frutos debemos buscar? Esos. No estamos hablando de personas que al caminar hagan destellar un arco iris por sobre sus cabezas. ¡Apenas creemos en aquellos que muestran la clara evidencia de tener temor de Dios!

Por eso Pablo le dice a Timoteo: “mira, encomienda esto a hombres fieles, que sean aptos para enseñar a otros, que tengan su casa en orden, porque: ¿Cómo podrán administrar la casa de Dios si no han podido administrar la suya?”

Que tenga sus hijos bajo sujeción, que sea conocido por tener testimonio correcto. Testimonio, no testa y moño. Josué es un hombre fructífero, lo van a ver ustedes siempre en una actitud de estar detrás de Moisés. No a su lado filmando haciendo rostro para la TV de la época; o tapándolo. Atrás.

Moisés sube al monte y Josué se queda al pie. ¿Cuánto tiempo? Cuarenta días. ¡Y sin ver ni experimentar lo que Moisés vio y experimentó! ¿Cuánta gente, hoy, aceptaría un segundo plano, un bajo perfil de esas características?

La iglesia estructural tuvo una excelente idea que lamentablemente nunca tuvo respuesta adecuada: las reuniones de oración. ¿En qué congregación has visto reuniones de oración tan numerosas como un culto de domingo? En muy pocas, o ninguna. ¡Si en algunas ni siquiera el pastor va porque piensa que son muy aburridas!

Esa admirable la vida de Josué, pero muchos de nosotros no tiene nada que ver con él. Y perdona que te hable así de fuerte, pero se supone que somos un ejército. Y tú ya sabes cómo se hablan los militares de un ejército entre ellos, ¿No?

De todos modos, sé perfectamente y por experiencia propia, que aquellos que se asustan ante las primeras verdades que escuchan, no califican para ser gente de Reino. Porque esta es una gente valiente que es necesario tengan una alta cuota de audacia.

Esa y la obediencia eran las máximas virtudes de Josué. Era obediente y era fiel, él obedeció hasta las instrucciones más pequeñas. Y te darás cuenta que por algo fue que sólo él y Caleb tuvieron el privilegio de entrar a Canaán.

¿Sabes cuál es el peor mal de nosotros, los latinoamericanos? “¡Ahhh! ¡Es que yo pensé que…!” Cuando hay una instrucción directa de Dios, no es para que pienses algo. Hazlo. Entonces yo le pondría a este simbólico hombre de Reino, la obediencia de Josué.

Fíjate que aun de viejo él sigue siendo un problema para los enemigos. ¿Recuerdas? Cuando decide tomar junto con Caleb el monte de los gigantes. “Y, tengo ochenta años pero estoy como el primer día”. ¡Nadie quería ese monte, eran los peores vecinos! Pero era el que tenía la mejor vista. Era el más alto, y él toma ese lugar. Josué. Muere de ciento diez años, un hombre impresionante.

El tercer hombre que es imitable y es un modelo de gente de Reino, es Eliseo. Fue sucesor del profeta Elías y, cuando el encuentro se da entre ellos es muy particular, porque Eliseo está trabajando. Y mientras él está trabajando, ahí va Elías y hace algo muy sencillo: le pone la mano encima.

Por un momento ponte a pensar simplemente esto, que yo te escribo un correo a ti, ahora mismo, sin conocerte ni que tú me conozcas, diciéndote: en dos semanas te espero en Rosario. ¿Qué harías tú? No sabemos casi nada de Eliseo.

Lo que sí sabemos es que, en 1 Reyes 19:19, cuando él recibe el manto, él entiende lo que Elías hace, y de inmediato deja todo y se va con él por espacio de ocho años. Impresiona cómo se deshace de sus yuntas, se hace la parrillada con ella. Y listo, si había algún motivo por el cual tenía que volver acá, ya no hay ningún motivo.

Eliseo tiene algunas virtudes muy particulares, veamos algunas. No solamente tiene el amor por el profeta; no sólo se reconoce como hijo del profeta; no solamente él termina haciendo el doble de los milagros que hiciera su maestro, sino que es otra persona de la que no se registran errores.

Yo veo a Elías cayendo en algunas áreas como, por ejemplo, la depresión después de la amenaza de Jezabel, cosa que no se repite en él. Todo ser humano está hecho para reproducirse. Tú también. El sucesor de Elías es Eliseo.

Eliseo termina haciendo el doble de milagros que Elías. El sucesor de Eliseo es Giezi. ¿Cantidad de milagros de Giezi? Cero. Acá hay algo triste, pero muy grosso. La unción de Dios que está en ti, está hecha para afectar a los que están contigo y a los que están detrás de ti.

Todos los creyentes genuinos tienen un nivel de unción. Esa unción está diseñada por Dios para transmitirse a otras personas. Es muy interesante, pero Eliseo falló en algo: no supo escoger su discípulo. ¿Sabes cuál es la triste consecuencia de esto? Que Eliseo se llevó su unción.

Años después, un joven muerto, es arrojado sobre los huesos de Eliseo, y él volvió a la vida. Esa es la señal de que la unción de Eliseo quedó en sus huesos. Que tristeza. ¡Qué desperdicio! Porque Giezi estaba llamado a tener cuatro veces el nivel de unción que tuvo Elías. Y no, Eliseo se llevó la unción en sus huesos, porque no tuvo sucesor.

Ahí, en Eliseo, termina la línea profética del Antiguo Testamento. Giezi es una persona a quien Mamón tomó. El afán de la riqueza y el dinero lo tomó y así robó su lugar en la historia. Pasó de mentiroso a simplemente interesado. Ahí Eliseo falló, en delegar y generar la propia unción en otros.

Entiende esto: los que vienen detrás de ti, están llamados a hacer el doble de señales y muestras de la unción que tú tienes ahora. ¡Es bíblico! ¡Jesús lo dijo tomándose como ejemplo a sí mismo! Si no tienes en quien reproducirte, tus huesos no serán muy útiles aunque estén ungidos.

¿Tienes discípulos? ¿Tienes gente que está acompañándote y observando lo que tú haces para imitarte? ¿Tienes gente que pueda continuar el ministerio? Es vital. ¿Qué podríamos sacar de Eliseo para nuestro simbólico hombre de Reino virtual?

Hemos sacado el corazón de Jonatán, la audacia y obediencia de Josué, y ahora Eliseo. Si ustedes se dan cuenta, Josué fue un gran estratega. Pondríamos también el ingenio y la mente de Josué en nuestro hombre, porque él era muy inteligente, y supo tomar cada ciudad y supo distribuir el ejército de Dios convenientemente.

Eliseo, y sólo te lo doy como dato, él hizo solamente dos milagros, muy parecidos a los que Jesús hizo. Multiplicación de comida, cosas así. Eliseo es muy especial. Pero, ciertamente, los tres tienen rasgos de obediencia, los tres tienen rasgos de fidelidad. Por eso son buenos segundos.

¿Pero qué tiene de destacado, Eliseo? ¿Qué le pondrían ustedes? Sí, claro; persistencia, determinación, pasión. Era un hombre apasionado. No sabemos casi nada de la vida de Eliseo, si se casó, si tuvo familia, nada. Y no lo sabemos porque su vida fue el ministerio. Entonces, lo que yo pondría nuestro hombre de Reino de parte de Eliseo, es decisión y poder de Dios manifestado. ¿Será suficiente?

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Las Raíces de Babilonia

C uando te hablo de Babilonia, es muy probable que consciente o inconscientemente, tu pensamiento vuele hacia esa ciudad mística de balcones colgantes de la cual hablan los libros de Historia.

Sin embargo, la historia real, la que tiene directa relación con el mundo espiritual, es otra. Déjame hoy darte algunas informaciones que muy bien te vendrán desde lo informativo, pero que también te arrojarán luz reveladora sobre esa presencia extraña que hoy por hoy contamina la Iglesia.

(Génesis 3: 18)= Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam es el padre de Canaán.

(19) Estos tres son los hijos de Noé, y de ellos fue llena toda la tierra.

Muchos años transcurrieron desde el diluvio y esta salida, y los hijos de Noé tuvieron muchos hijos y sus hijos se hicieron adultos y tuvieron más hijos. Pronto hubo mucha gente sobre la tierra nuevamente. Toda esta gente que pobló la tierra eran descendientes de los tres hijos de Noé y sus esposas. Había que poblar el planeta, ninguna ley prohibía hacerlo desde la propia familia, cosa que hoy sería mirada como pecaminosa.

(Génesis 11: 1)= Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.

(2) Y Aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí.

Los hombres comenzaron a erigir graneros, almacenes y todo tipo de edificios. No pasó mucho tiempo antes que pequeños villorrios empezaran a desparramarse sobre toda la planicie. Más y más familias eligieron esa área para vivir. De manera que las personas se estaban mudando nuevamente para estar todas juntas, exactamente igual que antes del diluvio.

En esa zona había muy pocas rocas y árboles. Probablemente ninguna ciudad grande habría sido construida allí si no fuese porque se descubrió que gran parte del suelo era bueno para hacer excelentes ladrillos. Así que el pueblo usó ladrillos en lugar de piedras y brea en lugar de argamasa para unir los ladrillos.

(3) Y se dijeron unos a otros: vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.

(4) Y dijeron: vamos, edifiquemos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámoslo un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.

Ya sabes que esto no le agradó a Dios. Él sabía que cuando las personas se amontonan en edificios atestados, no son capaces de obtener lo mejor de las cosas buenas. Él había hecho la creación para los humanos para que pudiesen encontrarse en los campos, bosques, montañas, arroyuelos y aún en los desiertos y los mares. Además, era más probable que los hombres violaran las reglas de vida feliz de Dios si vivían en masa. Dios les había ordenado a Noé y a su familia que los pueblos debían distribuirse por toda la tierra.

En esta época de la historia humana había un hombre que se llamaba Nimrod, que era descendiente de uno de los hijos de Noé, Cam. En realidad era biznieto de Noé, y el nombre su padre era Cus. Nimrod, si aceptamos una base hebrea para el hombre, significa “rebelión” o “el valiente”.

Es muy probable que los hebreos asociaran este nombre con “rebelión”, por lo que a esta palabra se le dio ese uso. Por cierto que Nimrod hizo honor a su nombre si es que este era en realidad “rebelión”.

No obstante, el nombre puede haber derivado de la Ninurta mesopotámica, la cual se aplicó luego a un dios de la guerra al que también se lo llamaba “el arco”, “el héroe poderoso”, cuyo culto estaba muy difundido a fines del Segundo Milenio AC.

Su nombre podía encontrarse en los últimos reyes de ese período y el rey asirio, que fue el primer asirio que gobernó sobre toda Babilonia, fue llamado Tukulti-Ninurta. Recientemente, los eruditos han tratado de sugerir que en realidad este rey era el que originó el nombre Ninurta.

Sin embargo, él gobernó en una fecha demasiado tardía y es más probable que haya sido nombrado según su predecesor Nimrod, y el culto de Ninus, otro dios del oriente, también estaba ligado a Ninurta. Tanto Ninurta como Ninus probablemente se deriven del predecesor Nimrod.

A menudo, a causa de que Nimrod era un hijo de Cus, algunos eruditos que no creen en la veracidad de la Biblia asocian a éste con el Faraón Amenofis. Esto se basa en el hecho de que los hijos de Cus emigraron de la Mesopotamia a Etiopía.

Sin embargo, estos parecen haber venido de Kussu, la cual queda al este de Mesopotamia, y algunos de los hijos de Cus probablemente hayan ido aún más al Este a la cuenca del río Indo, en lo que actualmente es Pakistán y prosiguieron más allá de la India.

También Asiria fue en algún momento llamada la tierra de Nimrod y él estableció ciudades en babel o Babilonia, Erek, Acad y Calne en Sinar, el cual es el nombre primitivo de Sumeria. Esto estaba asociado con Asur y Nínive, la cual fue en un tiempo la ciudad más poderosa de los asirios y su capital en la cúspide del poderío del imperio Asirio. Estas tierras están en, o próximas a. la Irak moderna.

La Biblia nos dice que Nimrod era un vigoroso cazador delante de Jehová y, por lo tanto, un hombre grande, fuerte y de aspecto feroz. A causa de su poder y habilidad como cazador exitoso de animales salvajes que atacaban a las personas, él se convirtió en un héroe y líder entre la gente de su tribu.

Igual que muchos otros de su tiempo, él conocía las leyes de su Creador, pero odiaba esas leyes. Nimrod pensaba que si él vivía conforme a las reglas de Dios, él no disfrutaría de la vida, exactamente igual a lo que muchas personas hoy en día han sido llevadas a creer. Él vivía conforme a sus propias leyes, e intentó probar a otras personas que ellas deberían hacer lo mismo.

Nimrod se convirtió en jefe del pueblo que se agrupó en el poblado principal de los que había allí desparramados en la tierra de Sinar. Es probable que hubiese muchas familias a las que no les gustaba el modo en que él les dio órdenes, pero cuando quiera los animales feroces atacaban, Nimrod y sus guerreros peleaban para proteger a la gente del poblado.

Más adelante, Nimrod construyó un muro alrededor del creciente poblado. Hechos de este tipo contribuyeron a convertirlo en un guía de mucha fortaleza, y fue la causa para que más familias se mudaran al poblado y se establecieran bajo su mandato.

Antes que hubiesen pasado muchos más años, el poblado se había convertido en una ciudad. Era la primea gran ciudad en ser construida sobre la tierra después del diluvio. Era una maravilla de tal magnitud, que las personas venían de lejos parea contemplar la gran masa de edificios y murallas enormes. Esa tierra más tarde fue conocida como Babilonia, y el nombre de la ciudad fue Babel. Esta palabra es de origen acadio y significa “puerta a un dios”.

(Génesis 10: 10)= Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar.

(Génesis 11: 9)= Por esto, fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

Nimrod se volvió el hombre más temido del país. Su poder y riqueza crecieron como Babilonia creció. Él dictaminaba las leyes, y esas leyes decretaban que los babilonios no debían considerar al Dios de Noé como su gobernante, sino que debían ser regidos por gobiernos humanos. Nimrod también les enseñó que Satanás debía ser honrado, adorando objetos que podían ser vistos, tales como el sol, serpientes y toda otra suerte de cosas.

(Romanos 1: 21)= Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.

(22) Profesando ser sabios, se hicieron necios, (23) y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.

El nombre del Dios de Babilonia era Bel, lo cual es una forma de Ba’al, que significa “señor o dueño”. Otro nombre era Merodac, quien era un “Dios de la guerra” babilónico. Jeremías 50: 2 dice: Anunciad en las naciones, y haced saber; levantad también bandera, publicad, y no encubráis; decid: tomada es Babilonia, Bel es confundido, deshecho es Merodac; destruidas son sus esculturas, quebrados son sus ídolos.

En el lenguaje hebreo, el nombre era Ba’al. Él era el dios-sol, consorte de Astoret o Asrtarté o Istar o en inglés Easter, por la cual es nombrada la festividad del mismo nombre, (Las Pascuas Floridas). Bel era considerado el dios principal entre muchos ídolos. Nimrod aumentó su poder sobre sus súbditos nombrándose el sumo sacerdote de Bel o Ba’al y de Merodac.

Allí en la antigua Babilonia nació la religión falsa que subrepticiamente se ha introducido prácticamente a toda religión. Aún hoy en día millones y millones de personas que tal vez quisieran vivir de acuerdo a los modos correctos, no se dan cuenta que su modo de adoración es casi idéntico al antiguo culto idolátrico y ritos paganos que tuvieron su comienzo en Babel.

Personas que se autonombran Cristianas hoy en día, observan los festivales babilónicos del solsticio en la Navidad y el de la Semana Santa, el cual es el festival de Istar, cuyo consorte murió un viernes y fue resucitado un domingo. Este consorte a menudo era nombrado de varias maneras en los cultos del Misterio, tales como Attis en el Oeste y Adonis de los griegos u Orfeo y Dionisio entre los griegos o Baco entre los romanos.

Una de las artimañas para mantener al pueblo bajo su dominio fue construir una torre tan gigantesca que provocaría el asombro y maravilla de todos. Iba a ser el templo más alto que jamás se hubiese construido, y un monumento al dios sol en el centro de un gobierno mundial. Las personas trabajaron como esclavos por un largo tiempo para erigir tan sólo la base de la torre. Luego, poco a poco, la torre tomó forma elevándose hacia el cielo. El plan de Nimrod de construir un monstruo de ladrillos que se erigiera amenazante sobre la planicie de Sinar se estaba desarrollando a su entera satisfacción.

Entonces fue cuando intervino Dios. Él vio que Babel sería sólo el comienzo de lo que los hombres tratarían de llevar a cabo. Si continuaban sin ser frenados, ellos desarrollarían conocimiento tan rápidamente que la tierra sería destruida mucho antes de los años concedidos a Satanás para controlar a la humanidad. Ellos se convertirían en elohim o dioses y debían ser frenados. ¡Imagínate lo que hubiese sido si hombres como Nimrod hubieran sido capaces de desarrollar armamentos como los que tenemos hoy en día!

Por lo tanto, el falso sistema de culto en Babel fue interrumpido y dispersado y los lenguajes confundidos porque los hombres estaban progresando tan rápidamente en conocimiento que de seguro terminarían por destruir el planeta mucho antes del esquema de tiempo dado a Satanás.

(Génesis 11: 5)= Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.

(6) Y dijo Jehová: he aquí el pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.

(7) Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.

Entonces, algo les ocurrió a los hombres que trabajaban en la torre. Empezaron a acusarse mutuamente de no hablar claramente. Algunos hablaban de una manera, mientras que otros lo hacían de un modo distinto. Cuanto menos se entendían entre ellos, mayor era la discusión. Finalmente, las discusiones subieron de tono y se volvieron peleas sangrientas. Finalmente, el trabajo se detuvo.

(8) Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.

Tremendo problema les ocasionó Dios al llevarlos a hablar en tantos idiomas diferentes, que la falta de comunicación hizo que fuera imposible continuar trabajando en el templo. Desde entonces, la torre fue llamada “Babel”, porque “Babel” significaba “confusión” en el lenguaje original de Noé usado allí, y ha retenido este significado desde entonces.

Al no entender el habla de sus vecinos, muchas familias que vivían en, o en los alrededores de la ciudad de Babilonia, se mudaron buscando como ganarse la vida en lugares distantes en el territorio. Esto era, precisamente, lo que Dios quería que hiciesen.

(Deuteronomio 32: 7)= Acuérdate de los tiempos antiguos, considera los años de muchas generaciones; pregunta a tu padre, y él te declarará; a tus ancianos, y ellos te dirán.

(8) Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, estableció los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel.

Su método de dispersarlos confundiéndoles el idioma fue un duro golpe a los planes de Nimrod, que eran de rápido crecimiento de su reino y de un mayor control sobre los hábitos, costumbres y comportamientos sociales de los hombres.

Mas durante los próximos años, mientras el pueblo se estaba dispersando por la tierra, aquellos que permanecieron en Babilonia incrementaron en número. Demás, muchas más personas hacían allí postas, estaciones o paradas en sus viajes.

Con el pasar de los años, Nimrod construyó otras ciudades en las planicies de Sinar en Babilonia. Él extendió su reino a Asiria. Los hijos de Cus, su padre y sus hermanos, viajaron a los continentes de Asia y Europa e incluso bajaron hasta los países de Egipto y Etiopía en el continente de África. En todas partes este culto implantó la malvada costumbre de adorar al diablo en la forma de una serpiente o como el dios sol.

Nimrod sostenía que Satanás el diablo tenía conocimientos secretos, los cuales sólo él era capaz de descubrir a sus semejantes. Un nombre que se asociaba a Nimrod, vino a ser conocido entre los estudiantes de la Biblia como una forma de “Pedro” o Pawtah, el cual se basa en una raíz primaria que significa “abridor” en el lenguaje de Caldea o Babilonia y más tarde también en el hebreo.

Mientras tanto, muchos de los habitantes de la tierra tenían poco o nada que ver con los hechos de Nimrod. Algunas tribus habían viajado alejándose tanto de Babilonia que no tenían conocimiento alguno del comienzo de la adoración de ídolos. Y otros no se preocupaban gran cosa ni de Dios ni de los ídolos.

Una pequeña cantidad de personas, sin embargo, eligieron seguir obedeciendo a su Creador. Sem, uno s los hijos de Noé, era un guía entre los seguidores de Dios. Por muchos años él luchó contra las oleadas de adoración de ídolos que se extendían desde Babilonia. Sem era el menor de los hijos de Noé y el tío abuelo de Nimrod. Sem, como sacerdote del Dios Altísimo, tenía la obligación de oponerse a Nimrod.

De que modo murió Nimrod, no está muy claro. Pero murió, y Sem lo sobrevivió por muchos años. El sacerdocio de Sem tenía su base en Jerusalén y algunos de los reyes de allí eran sumos sacerdotes llamados Melquisedec o Adonai-zedek, lo cual significa “Mi rey es Justicia”, o “Mi Señor es justicia”. Más tarde Abraham le pagó diezmos a Sem, como uno de sus Sumos Sacerdotes en Jerusalén.

La muerte de Nimrod fue una sorpresa terrible para sus seguidores. No llegaban a comprender como y por qué había sido permitido que muriese el Sumo Sacerdote del dios sol. De manera que muchos de sus súbditos perdieron la fe en su héroe por lo cual el sistema religioso que Nimrod había iniciado comenzó a desmenuzarse.

Pero Satanás no iba a abandonar su lucha para que la humanidad se volviese contra su Creador. Él obró de una manera muy astuta para usar la muerte de Nimrod conmocionando a la humanidad a continuar con su adoración de ídolos. ¡Satanás tenía un plan para hacer que las religiones paganas fuesen algo que serían no sólo más y más populares en aquellos tiempos sino que ocasionaría que durasen por miles de años!

Para comprender como pudo pasar esto, debemos saber algo sobre la esposa de Nimrod, llamada Istar o Easter, en inglés. La Biblia se refiere a ella como Astoret y Astarté. Muchos la llamaban Semiramis. Sus prácticas lujuriosas aún se llevan a cabo en lugares tan distantes del sur de África como lo es Uganda, por ejemplo.

La paloma dorada es asociada con Semiramis y ella también es conocida como la Cibeles Frigia o la Siria Atargatis. El nombre Atargatis es una versión griega de la consorte de Baal de Tarso, en lo que ahora es Siria. El nombre en un tiempo fue Ate-ate, el cual es el nombre de la diosa de Tarso. Su culto también se practicaba más al norte en un lugar llamado Hierópolis-Bambice, próximo al Río Eufrates.

Cuando su esposo fue matado, ella según se dice se convirtió en la regente sobre el reino de él. Pero como muchos de sus súbditos no creían que Nimrod fuese el parigual-dios que él había sostenido ser, Semiramis temió perder el control sobre ellos. Ella sabía que debía idear algo que pareciese un gran milagro, algo que llenaría al pueblo de estupor, y que demostraría que Nimrod era realmente un dios.

Algún tiempo después de la muerte de Nimrod, Semiramis dio a luz a un varón. Esto era exactamente lo que la malvada mujer necesitaba para llevar a cabo su ambicioso plan. Ella dejó correr la voz de que el bebé no tenía un padre humano, sino, que le había sido dado el ser mediante un mágico haz de luz del gran dios sol. Se decía que él era el hijo de Nimrod, venido para restaurar el gobierno de su padre.

Esta terrible mentira probablemente fuese demasiado para que alguno la creyera. Sin embargo, la reina logró retener el control sobre el reino. Nimrod era visto más y más como el hijo-dios. Además, a causa de los esfuerzos adicionales de ella, Semiramis comenzó a ser adorada como la madre de Dios. También se la conocía como “La Madre Virgen” y “La Reina de los Cielos”. Ella fue la primera regente religiosa del mundo. El culto que la siguió fue el de Cibeles como una Madre diosa en el medio oriente.

(Jeremías 7: 18)= Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira.

(Jeremías 44: 16)= La palabra que nos has hablado en nombre de Jehová, no la oiremos de ti; (17) sino que ciertamente pondremos por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer incienso a la reina del cielo, derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres.

(18) Mas desde que dejamos de ofrecer incienso a la reina del cielo y de derramarle libaciones, nos falta todo, y a espada y de hambre somos consumidos.

(19) Y cuando ofrecimos incienso a la reina del cielo, y le derramamos libaciones, ¿Acaso le hicimos nosotros tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin consentimiento de nuestros maridos?

(Verso 25)= Así ha hablado Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: vosotros y vuestras mujeres hablasteis con vuestras bocas, y con vuestras manos lo ejecutasteis, diciendo: cumpliremos efectivamente nuestros votos que hicimos, de ofrecer incienso a la reina del cielo y derramarle libaciones; confirmáis a la verdad vuestros votos, y ponéis vuestros votos por obra.

Todo esto ocurrió hace más de cuatro mil años. Fue el verdadero comienzo de varias religiones paganas, y tuvo un efecto tan poderoso a través de los siglos, que aún hoy muchos pueblos veneran una “Reina de los Cielos” aunque nunca haya existido una persona de ese nombre.

Satanás obró de un modo tan taimado, que estos antiguos símbolos de adoración de ídolos, fechas, costumbres, ideas y tradiciones, se han mezclado con el modo en que la mayoría de las personas adoran hoy en día. Estas cosas del pasado, a las cuales la Biblia llama “los misterios ocultos” aún ocultan la verdad a millones que en verdad, quieren obedecer a Dios.

A través de las Escrituras, Dios nos dice que no debemos aprender las costumbres de los adoradores de ídolos. Por otra parte, muchos líderes religiosos sinceramente nos dicen que sería pagano no observar como santo el 25 de diciembre. ¡Esta fecha era observada por estos paganos de la antigüedad como el día del nacimiento del hijo de la Madre de los Cielos asociado con Nimrod y el dios del sol!

Semiramis y sus seguidores sostenían que en el 25 de diciembre, un árbol siempre verde brotó durante la noche de un tocón seco en babilonia, y que Nimrod volvería secretamente todos los años a la misma hora para dejar presentes en el árbol. Este es el verdadero comienzo de lo que ahora se celebra como Navidad. Santa Claus o Papá Noel arribó mucho más tarde y es motivo de otra historia.

Otra fecha observada como festividad religiosa universal es la del nacimiento de Semiramis o Istar. Ella, falsamente, alegó que había vivido como un espíritu antes del diluvio, y que había bajado a la tierra en un gran huevo que dejó caer al río Éufrates. La diosa en el huevo de Istar, era ni más ni menos que Semiramis bajo otro nombre.

El nombre inglés para designar las Pascuas Floridas o Semana Santa, es Easter, que se pronuncia Istar, por lo tanto “istar egg” es lisa y llanamente Huevo de Pascua, o Huevo de Istar; la festividad del nacimiento de Istar es, por lo tanto, la de la Semana Santa, jueves y viernes Santo y Domingo de resurrección.

Hallamos que Easter es mencionado en la Biblia King James en el texto que está en Hechos 12:4. Sin embargo, esto fue mal puesto allí por los traductores en lugar de la palabra “Passover” o “Pascua”. La Pascua es una de las festividades que Dios quiere que observemos mientras que el Domingo de resurrección, con sus servicios antiguos de salida del sol, es enteramente pagano.

Ahora podemos comenzar a entender como obró Satanás por medio de Nimrod y Semiramis para inducir a los seres humanos a creer mentiras, de la misma manera, exactamente, de cómo indujo a Eva a creer en la primera mentira.

(Apocalipsis 12: 9)= Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

Los otros dioses de este relato cargan otras mentiras tales como Attis, quien era considerado ser el único Dios que era ambos, Padre e Hijo y quien vino hacia la Tierra y fue muerto en un madero y enviado al infierno en un viernes y resucitado un domingo. Este es el origen del relato de Easter y no es el mismo que el de Cristo siendo sacrificado en la Pascua.

Este es el falso sistema que llamamos Misticismo y que ha penetrado todas las religiones del mundo. Sin embargo, no siempre será capaz Satanás de engañar a los seres humanos. Pronto será el tiempo en que su poder será suprimido por mil años.

(Apocalipsis 20: 1)= Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano.

(2) Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; (3) y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puro su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

El diablo, quien otorgó poder a la bestia y al falso profeta, comparte su suerte. En la primera fase del juicio, permanece encerrado en el abismo durante mil años. Cualquiera que sea la interpretación del milenio, la verdad central de la derrota de Satanás sigue siendo la misma.

El propósito de atar al diablo es para que no engañase más a las naciones. Desde el primer advenimiento de Cristo y el derramamiento del Espíritu Santo, Satanás no ha podido mantener en la oscuridad a los pueblos del mundo sin encontrar oposición, mientras los discípulos proclaman el evangelio a todas las naciones.

Aquí, en este momento será cuando las religiones falsas serán borradas para siempre. El mundo podrá recibir toda la auténtica verdad con gran felicidad, ya que podrá ver a Dios tal como Él es y no a través de la fetidez y podredumbre de algunas religiones que dicen representarlo.

Eso es lo que viene. ¿Vas a ser parte de ello? ¿Sí? Perdón: ¿De que lado vas a ser parte? ¡Ah! ¿Del lado del Remanente Santo? ¡Gloria a Dios! Espera en el Señor, entonces, los tiempos se están acortando.

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Firmes en la Brecha

Y o me pregunto cuáles deberían ser algunas características básicas de alguien que desea interceder, ponerse en la brecha, o cubrir a alguien con su oración. Si bien todos los creyentes podemos hacer esto, no todos tenemos el llamado específico o la unción real para realizarlo con efectividad.

Porque todos podemos cantar, pero no todos podemos alabar a Dios con nuestro canto. Todos podemos enseñar, pero no todos han sido ungidos como maestros. Todos podemos profetizar, pero eso no nos hace a todos profetas de oficio. Vamos a ver algunos de esos requisitos, entonces.

El primero que hallamos, allí, es Sanidad. Y no es que esa persona deba o pueda sanar. Cuando digo sanidad, me estoy refiriendo a que la persona que desea trabajar en oración intercesora, tenga su corazón sano. Hay un mandato que es clave, que está en el evangelio de Mateo, que dice: Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

La persona que desea interceder, básicamente es una persona que oye y ve. Dios me ha dado lengua de discípulo, y me ha dado oídos de discípulo. ¿Recuerdas el pasaje de Isaías? Es decir que quien oficia de intercesor, es alguien que está entrenado en ver a Dios. No voy a explicar en este trabajo lo que significa ver, sólo voy aclararte que, en el mundo espiritual, ver no es ver. Ver es percibir.

Sólo para aclararlo y así evitar contiendas estériles. Cuando digo “ver a Dios”, no estoy diciendo que nuestros ojos naturales vayan a verlo. Puede darse si a Dios se le antoja, pero en el mundo espiritual ver no significa necesariamente algo natural o físico. Por ejemplo, uno ve con el corazón. Uno percibe en su espíritu cosas. Entonces dice: Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

¿Por qué es importante que un intercesor tenga el corazón sano? Porque esa es la única garantía para recibir un mensaje del Señor. Un corazón amargado, aunque tenga muy buena intención, a la larga, lo que recibe del Señor va a estar contaminado por esa amargura. Sabemos que Dios mira el corazón, que Dios nunca mira lo que mira el hombre, como bien lo decía Samuel.

El corazón es la fuente de todas las emociones. Sobre todas las cosas guardadas, guarda tu corazón, porque de él mana la vida. Tu corazón es muy importante para el Señor. No olvides que tu corazón responde a ciertos estímulos.

Por ejemplo: si a ti te han herido y estás tratando de relacionarte con alguien, y ves un síntoma que te recuerda lo que pasó, automáticamente tú te cierras a esa nueva relación sin que esa relación sea responsable de nada. Eso va a demostrar, principalmente, que en el fondo todavía no has sido sanado del todo de esa herida.

O, en el menor de los casos, tu corazón estará cuidándose en un mínimo margen de auto protección que le evite otra herida similar a la recibida. De allí que se suele aconsejar a los jóvenes para que, antes de enamorarse de una persona, hombre o mujer, es el mismo caso, lo primero que deberán hacer es enamorarse del Señor. De ese modo sus corazones serán sellados y no correrán riesgo de recibir heridas innecesarias.

Debes ser sano. Tómate tu tiempo para que eso sea real y efectivo. No importa la urgencia que exista para que entres en la batalla de la oración intercesora, lo primero que tienes que hacer es cerrar esta puerta negativa si es que se te ha abierto. Corazón libre de ataduras. Es clave. Y tener manos limpias con la gente. Ejemplo: si yo ya tomé una decisión respecto a una determinada cuestión, ¿Para qué le pediría a alguien que ore? Sucede.

La segunda cosa importante, es La Autoestima. Va en el orden de la anterior. Uno de los problemas más frecuentes en todos los seres humanos, es el rechazo. Hay mucha gente que está operando en los frentes de batalla más agitados, que tienen problemas de rechazo. Jeremías es el caso de un profeta que tenía rechazo.

Él se hacía mucho drama con que no lo escuchen. Por eso escribe su libro: Lamentaciones. ¿Quién le puede poner ese nombre a un libro? Está bien, de acuerdo, no se lo puso él al nombre, tal vez otros que estaban peores que él, pero de todos modos es un libro de lamentos. De todos es un libro inspirado por dios, quédate tranquilo. Lo que quiero decir es que lo mejor que te podría pasar es que no te toque nunca escribirlo.

Porque la responsabilidad de un profeta no es hacer, es decir. Yo puedo ser responsable de decir lo que Dios me ha dicho que diga. Ahora, que ustedes lo quieran escuchar, creer, aceptar u obedecer, ya no es mi asunto. Yo puedo tener una palabra para alguien. ¿La quiere escuchar? Se la digo. ¿No la quiere escuchar? Amén, seguimos amigos como siempre, pero en silencio divino.

Pero si yo tengo una palabra para un lugar geográfico, por ejemplo, entonces la cosa es distinta. Yo debo ir allí y decir lo que Dios me ha dicho que diga allí. Cuantos me oyen, cuantos no me quieren oír, cuantos me creen y cuantos suponen que estoy loco, ya no es asunto mío. Yo he cumplido con mi misión y tengo un paso de obediencia delante del Señor como fase personal ministerial. Todo lo demás ya no me incumbe, Él se las arregla con ello.

Porque si no entendemos que nuestra responsabilidad comienza con nuestra obediencia y termina con nuestro cumplimiento específico, vamos a querer cargarnos sobre los hombros un peso que no estamos en condiciones de soportar, sencillamente porque no fuimos preparados para eso. Ejemplo: un intercesor ve que en su iglesia se está administrando mal el dinero.

Lo percibe y recibe con claridad y precisión y hasta con nombre y apellido, en algunos casos. Si no tiene solucionado su problema de autoestima, va a ser muy difícil que se atreva a darle esa palabra a quien corresponda. Porque quien corresponda, seguramente, será uno o el responsable directo de esa mala administración y lo que diga no será visto con buenos ojos ni oído con buenos oídos.

Quien pide oración a alguien, tiene que estar dispuesto a darle libertad total a quien se lo pidió, para que le diga lo que el Señor le ordene que le diga. Si no quieres hacerlo no lo hagas, no es obligatorio, pero en ese caso no pidas oración intercesora a nadie.

En este versículo que está en Lucas 10:27, dice: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Mucha gente tiene amor a su prójimo, pero si no tiene amor por sí mismo, eso no es amor, eso es presunción. Por eso es importante la autoestima, no es que tú te la creas, pero tampoco es que tú tengas seguridad de ti mismo en lo que haces.

“¡Ay, no! ¡Es que aquí nadie aprecia lo que yo hago!” Está bien, de acuerdo, todos necesitamos una palmada en el hombro, pero aunque no la hubiera, si tienes resuelto el asunto de la autoestima, tú sigues haciendo lo correcto.

No vas a depender de la palmada en el hombro. Tú eres un heraldo que trae palabra del Rey. No interesa si eres lindo o feo, interesa lo que dices porque es lo que el rey te ha enviado a decir. Autoestima correcta es cero auto-rechazo. Atreverse a hablar en tiempo de hablar y a decretar en tiempo de decretos.

(Proverbios 26: 2) = Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición nunca vendrá sin causa.

Hay un tema que es muy delicado y que se llama Iniquidad. Tristemente es muy poco lo que se ha enseñado sobre el tema de la iniquidad. Y la iniquidad es causa central de muchísimas cosas terribles en la iglesia.

(Éxodo 34: 7) = Yo Soy el que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, (Tres cosas distintas y definidas: Iniquidad, Rebelión, Pecado. No son la misma cosa, son tres diferentes. Aunque caminen juntas) y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos (Presta atención: no dice del pecado de los padres sobre los hijos, dice de la iniquidad) y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.

Hay una diferencia muy notoria entre pecado e iniquidad. El pecado son los frutos que cometemos, pero la iniquidad es la raíz que da origen a esos pecados. Si tú vas a una cárcel y reúnes a todos los reclusos que hay allí y les preguntas cuántos de ellos han tenido un padre, o una madre, o un familiar cercano que ha estado presa o preso, será más o menos el setenta por ciento que te diga que sí lo han tenido. Eso se llama iniquidad.

También lo alcanzó a David. David tenía un problema de iniquidad. Él cae en adulterio con Betsabé y es triste, porque es la etapa oscura de su vida. Pero casualmente el pecado sexual fue el que caracterizó a su bisabuela, a Rahab; ella era una prostituta. La iniquidad, a la larga, es como un enemigo dormido, esperando el momento de despertar y activarse.

Hablando de la caída de Lucero, el profeta Ezequiel dice: Perfecto eras en todos tus caminos, desde el día en que fuiste creado hasta que se halló en ti maldad. Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones, profanaste el santuario. La palabra Iniquidad, literalmente, significa “lo torcido”. Veamos algunas definiciones ahí.

Es la suma de estos pensamientos torcidos o la suma de la maldad del hombre. Va a impregnar el alma del ser humano en el instante en que es concebido el embrión. Es en ese momento en que toda información o herencia espiritual de maldad en la persona, se va a establecer en ella.

Es como un cordón umbilical espiritual, en el que se van grabando todos los pecados del hombre, y lo que será su herencia a la siguiente generación. Los pecados que se formaron en la generación anterior, en la siguiente se establecen con más fuerza.

Me impresiona mucho el verso de Jeremías 17:1. Escucha cómo define el profeta a la iniquidad. Dice: El pecado de Judá escrito está con cincel de hierro y con punta de diamante; esculpido está en la tabla de su corazón, y en los cuernos de sus altares.

Muchos dicen, y yo adhiero, que este verso es la mejor síntesis sobre la iniquidad. La iniquidad es el lugar donde queda esculpido todo lo torcido y pecaminoso que le entregará un hombre a sus hijos. Adán nos pasó eso. Nosotros pecamos, a causa de la iniquidad de ellos. ¿Se entiende eso? El pecado no te hace pecador, sino que el pecado está en ti y por eso eres pecador.

Lo estuve enseñando aquí mismo hace poco tiempo a eso. Eso es lo que explica Juan. Dice, en la versión especial, Estos, a su vez, lo torcerán aún más con sus propios pecados, y lo entregarán como una estafeta de maldición a la subsiguiente generación.

Es como el cuerpo de pecado, él ya ha formado parte del cuerpo espiritual dentro del hombre, y esta va a afectar sus comportamientos, la estructura de sus pensamientos, y aún el estado de salud del cuerpo físico. Es como que nuestra cadena genética, nuestro ADN, está allí atada, sujetada por algunos elementos. Es típico de una persona que murió en pobreza, tenga hijos y nietos que muy probablemente también mueran en pobreza. Eso se llama iniquidad. Y nosotros podemos cortar eso definitivamente.

Bien vale, entonces, recordar algunos pormenores no deseados en este tipo de batalla. Hay guerreros de Dios, tremendos hombres o mujeres que en su momento salieron a la guerra, y que luego sufrieron tremendas consecuencias. Y ellos han enseñado respecto a probables venganzas del diablo por causa de algo que ellos hubieran hecho.

Déjame decirte que muchos estudios de gente muy seria han determinado que eso de ninguna manera es verdad. David no tuvo ninguna venganza. Lo que ocurre es que no hemos sabido hacer la guerra correctamente. No existe tal cosa como ser castigado por el diablo por hacer la voluntad de Dios. ¿Cómo se te ocurre que Dios va a enviarte a una misión para luego, una vez cumplida, dejarte expuesto a venganzas del infierno?

¿Qué clase de padre sería Él, entonces? ¿Qué clase de evangelio te han predicado? Se supone que deberás ser premiado por obedecer a Dios, no castigado. “Pero hermano! ¡Es que…yo conozco casos!” – ¡Yo también conozco casos, pero los casos no determinan la normalidad! A la normalidad la determina la Palabra. Voy a explicar por qué razón la gente suele sufrir consecuencias después de la guerra. La primera causa, es que va a una guerra sin estar libre de iniquidad. Quiero explicarte algo respecto a la luz y las tinieblas.

La guerra espiritual no es un asunto de conocimientos, es un asunto de luz y de tinieblas. Es un asunto de ser o no ser. Tú no entiendes la luz, tú usas la luz. Si tú te das cuenta, el profeta define el nacimiento de Jesús, y dice: El pueblo que andaba en tinieblas, vio gran luz. Los que moraban en regiones de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.

Es decir que Jesús, la luz que iluminaba todo este mundo, viene a este mundo. Y, automáticamente, las tinieblas deben retroceder. O sea: la luz no necesita confrontar con las tinieblas. La luz simplemente se manifiesta, y las tinieblas se disipan. Es simple principio, y básico. Si tú estás en una noche oscura en medio de una selva, tú enciendes una linterna y la oscuridad que te rodea se disipa inmediatamente.

Y nadie verá a una persona, lo que se verá será una luz. Hay un poder en la luz para vencer las tinieblas. No necesitas ser programado, no necesitas gritarle a la luz que actúe, la luz actúa automáticamente y las tinieblas retroceden.

El problema mayor radica en que mandamos gente a la guerra, sin que sus vidas estén en luz. Les damos un curso de guerra espiritual y los largamos, pero nunca los hemos ministrado sobre iniquidad. ¿Qué es ministrar iniquidad? Cuando el creyente intercesor va. Él porta la luz de Cristo en sí mismo. Las tinieblas comienzan a retroceder porque lo ven acercarse y no pueden prevalecer contra la luz.

El creyente va, entonces, para juzgar las tinieblas. El problema es que si esa persona está juzgando las tinieblas de afuera, pero hay tinieblas dentro de su vida, el mismo juicio que ha decretado hacia afuera, se vuelve en su contra. Es un principio legal.

Pero quiero que entiendas algo: el diablo fue despojado de su poder. La victoria de Jesús fue absoluta. Entonces la pregunta del millón de dólares, es: ¿Por qué, pese a esto, entonces, el diablo sigue ganando algunas batallas?

Porque nosotros tenemos la costumbre de limpiar lo exterior, pero no lo interior. Tú sacas del agua un pescado, le limpias las escamas, lo lavas bien y lo metes en la heladera, en el refrigerador o la nevera, como la llames allí. En una semana ese pescado no va a poderse ni oler, porque lo limpiaste por fuera, pero no lo abriste y sacaste sus vísceras, única manera de lograr que luego, congelado, te dure meses sin deterioro.

Esto es lo mismo, el exterior es el pecado que confesamos, la iniquidad es el pecado que portamos. Puedes terminar con tu pecado hoy, pero si no limpias tu iniquidad al respecto, mañana pecas de nuevo. ¡Y en lo mismo!

El mundo espiritual es muy confuso. Es muy fácil confundirse en el ámbito del espíritu. Las mayores victorias del diablo no fueron cuando él vino con toda su pinta de diablo, sino cuando sus palabras fueron confundidas y mezcladas con las de Dios.

Por ejemplo: pelearemos contra la Reina del Cielo. Es una batalla frecuente que tienen los guerreros de intercesión, la Reina del Cielo está en todas las naciones. Antes de largar a un guerrero a guerrear contra ella, debes limpiarlo de toda contaminación de ese mismo espíritu que pueda haber en su vida por causa de sus generaciones anteriores. ¿Cómo es esto?

Hagamos un ejemplo. Hubo una reina llamada Eva, que tenía un problema: ella juzgaba las cosas por su apariencia. ¿Eres así? Pide perdón al Señor por ello. Hubo otra reina, ella obtenía lo que quería sin importarle el precio. Jezabel. Era manipuladora.

Y sólo puedes manipular mediante dos métodos: por intimidación o por seducción. Desde: “¡Hazme caso, soy tu madre, te he dado todo!”, hasta “¿Cómo me puedes hacer eso?”. Ambas cosas forman parte del libreto central de la manipulación. ¿Te pasa a ti? Sí, me pasa a mí. Pide perdón por eso. Hubo otra reina llamada Talía. Hubo otra reina, Vasti.

Cuando el rey le dijo: “Quiero hablar contigo”, ella le contestó: “No, ahora no. ¿Quién se cree él que es?” ¿Alguna vez el Señor te quiso despertar por la mañana y tú le dijiste que ahora no, que todavía estabas cansado y tenías sueño? Pídele perdón. ¿Está claro? Antes de ir a pelear contra la Reina del Cielo, tendrás que ser limpio de alguna de las más de veinte reinas que pueden haber hecho plataforma en ti.

Eso es básico en lo que pomposamente llamamos “guerra espiritual” y que tantos adeptos tiene dentro de las iglesias por causa de que aparentemente les otorga gran prestigio pertenecer a esos ministerios. Porque esto es lo que te permite dar cumplimiento a aquella palabra que nos demandaba hacer la guerra con sabiduría.

La iniquidad es algo tremendo y muy importante, ya que es nada menos que el enemigo escondido. La gente tiene que ser librada de iniquidad. El diablo, a veces, toca el dinero de la gente. Y el dinero está muy ligado a la iniquidad. Es mucha la gente que oigo o leo decir: ¡He invertido todo en el señor y esto anda cada vez peor, no veo respuesta!

No es cuestión de tener o no tener respuesta, es cuestión de buscar algo en nuestro interior que no anda bien o, que sencillamente, anda mal. Algo no está funcionando bien y tú no puedes estar tranquilo hasta que eso no sea resuelto.

Cuando uno se contenta o se conforma con vivir con la iniquidad, tiene un problema. No te debe pasar eso, de ninguna manera. La iniquidad, entonces y en suma, es el pecado de los padres que afecta a la siguiente generación de tal manera que el que viene después, ya viene o ya nace en una actitud de atadura o esclavitud. Si tú tienes problemas de depresión, tus hijos lo van a tener el doble. Entonces, lo que debes hacer es resolverlo en ti, para que ellos también puedan ser libres de eso.

Un intercesor no es otra cosa que un creyente en trabajo específico. Debe ser un águila, alguien capaz de mirar muy lejos, alguien que camina en la luz y fructífero. Dice la palabra que por los frutos los reconocemos, ¿No es cierto?

Sin embargo, hay hermanos muy ungidos en recibir palabra del Señor que se enfrentan con ciertos problemas porque no tienen conocimiento extremo de la palabra escrita, y nosotros hemos sido formados para evaluar todo a partir de la palabra. Creo que ambas cosas son una exageración de una verdad, por lo tanto son extremismos espirituales.

Debes confiar en aquellos que tienen visión del mundo espiritual y reciben directivas del cielo, y debes propender si está en tu mano, a que esa gente tenga conocimiento bíblico suficiente como para no quedar tildado ante la menor emergencia teológica.

Por eso quiero usar un término específico para resumir todo esto que hemos visto: legalidad. La guerra espiritual se diferencia notoriamente de la guerrilla o el terrorismo espiritual. Porque nosotros debemos movernos en un marco de legalidad.

La guerra que hacemos es legal, tanto en los cielos como en la tierra. Cuando no nos movemos en un marco de legalidad, estamos haciendo guerrilla, terrorismo o lo que tú quieras llamarle. Y no es la manera en que Dios trabaja con su pueblo.

Ahora, claro; la legalidad, viene por la palabra. Aquí me dice qué puedo y qué no puedo hacer. Hay mujeres que tienen sus maridos no creyentes que han pretendido atarles sus espíritus humanos para llevarlos a aceptar venir a la iglesia sin oposiciones.

¡No puedes hacer eso! Es decir, como poder sí que puedes, pero no debes hacerlo. Gobernar sobre la vida de otra persona en contra de su voluntad, no es legal. Ni siquiera el Espíritu Santo haría algo así. Eso se llama manipulación, y toda clase, calidad y cantidad de manipulación, siempre es hechicería. Eso es operar en el espíritu de Jezabel, aunque esté disfrazado con una vestidura muy piadosa como la de expresar que es para que “él conozca al Señor”.

Este es un caso testigo de una persona cuyo corazón era bueno, pero que lo que iba a hacer no estaba bien. He allí el criterio por el cual Dios le da al hombre la capacidad para escoger. Eso te demuestra que tú debes conocer la palabra, no sólo en un nivel superficial.

Aquellos que están en una primera línea deben ser estudiosos de la palabra. Porque luego formarán parte de equipos de trabajo, y si operan como deben operar los que desean pertenecer al Reino y funcionan como deben funcionar los hijos de Dios, según lo que Dios mismo ha dicho, unos van a ver una cosa, otros van a ver otra, unos van a encontrar una cosa en la Biblia y otros encontrarán otras, y en la suma de esa compartida se enriquecerán los distintos ministerios.

¿Cuántos de ustedes han escuchado el concepto de: ¿Sacaron sus espadas? Muéstrenme sus espadas? Y toda la gente levanta sus Biblias. Y dice: Aquí está la espada de Dios. Bueno, tengo que decirte que ese es un error bastante grave.

Porque esa no es la espada de Dios. “¡Pero no, hermano! ¡Es que la Biblia dice!” No, no, vamos a ver lo que dice la Biblia, no te preocupes. El que cubre un ministerio de oración y de intercesión, tiene que ser alguien que está parado sobre la palabra.

En el griego, la palabra palabra, tiene varios vocablos. Al menos tiene tres. La primera, es Logos. La palabra escrita, se llama Logos Lo que tú tienes en tu mano, ahora, siguiendo con ella mi trabajo, es Logos.

Todo cristiano, intencionalmente está parado sobre la palabra, y no porque esté pisando una Biblia, de hecho. Lo que quiere decir, es que está sostenido por un marco de legalidad que viene por la palabra. Por encima de la autoridad de mi pastor, de mi marido, del presidente de este país, está la autoridad de la palabra.

Luego tenemos otra palabra, que es Rema. El Rema siempre ha sido dibujado como una palomita descendiendo con fuego. ElRema, que también se traduce como palabra, en este caso no es palabra escrita, sino palabra hablada. ¿La diferencia? El Logos es una carta que te llega; el Rema es una llamada telefónica. O un mail y un audio.

El creyente es alguien que está abierto al Rema de Dios. Y muchas veces Dios te va a dar palabras, mientras tú estás orando. Que tú no las conocías, no las entendías, o aún palabras textuales. Te va a decir el Señor: “Dile a mi hijo tal cosa”.

Ahora bien; si tú sólo dependes del Rema, tú tienes un problema. Porque no sólo te habla Dios, también te habla el diablo. Y lo que te da el margen de legalidad, el filtro de esa palabra, es la Biblia, el Logos, la palabra escrita. Ahora vas a entender cómo se activa lo que se llama la espada de Dios en un momento.

(Efesios 6: 17) = Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.

Con lo que te expliqué antes, lo más importante ahora es saber qué palabra griega se utiliza aquí para traducir como “palabra”. Porque si dijera Logos, tú tendrías todo el derecho legal para decir: “levanto mi Biblia, levanto mi espada”.

Pero, lamentablemente, ya que por años en la iglesia evangélica siempre hemos dicho: “levanten sus espadas” en referencia a las Biblias, la palabra que se utiliza aquí no es Logos, es Rema Eso significa, ya lo sabes, que no es la palabra escrita sino la palabra dicha. Pero no es suficiente, veamos. Hay algo, dentro de nosotros, que se llama fe.

La palabra fe, en griego, es la palabra pistis. El diablo no le tiene miedo a este libro llamado Biblia. Él puede prenderle fuego y sabe que se quema, porque es papel. Es más: lo ha hecho por cientos de años. Ha perseguido la Biblia, y la ha destruido.

El problema de él empieza cuando el Logos, que es el libro, se llena de pistis, se llena de fe. No toda persona puede tener una espada en su boca. Sólo la pueden tener aquellas personas que tienen una fe madura, y su fe está en la palabra.

Voy a darte un ejemplo escritural para que entiendas mejor. La Biblia dice: todo lo podemos en Cristo que nos fortalece, ¿No es cierto? ¿Lo dice así, verdad? Ahora, claro; eso está escrito aquí más o menos desde el año 50 después de Cristo, pero tú vas a conocer a miles de millones de personas de la iglesia de todo el mundo, que viven en derrota. ¿Por qué? Porque aunque esté escrito, es sólo Logos, en tanto que esa palabra no cobre vida en un sentido, aunque es un principio de verdad y legalidad, es ineficaz.

Entonces, un día, tú estás leyendo el Logos que te dice que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece, y tú crees, (pistis) esa palabra. La fe dice: Cierto. Entonces, automáticamente, tú declaras y dices: si la palabra dice que todo lo puedo en Cristo que me fortalece, yo puedo vencer esta circunstancia. Esa palabra se convierte en zoe, palabra activa, palabra avivada.

Y esa es la palabra que corta. Cuando el diablo está tentando a Jesús, le va con argumentos bien sutiles, pero bien tontos, porque le dice, por ejemplo, sabiendo que Él tiene hambre, “Si eres el hijo de Dios”. Él sabía quién era, “Di que estas piedras se conviertan en pan”. Ahora bien; la palabra de Jesús es, primero Logos, pero no sólo es Logos, sino que como Él la dice, y Él tiene fe en lo que dice, lo que de Él sale, son tremendos golpes de espada. Y con tres golpes deja KO al diablo en ese round. Escrito está, no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Primer corte. Primer tajo. “Si eres el hijo de Dios, tírate de este lugar alto, porque él va a mandar a sus ángeles a socorrerte”. Así dice en tu palabra. Jesús se vuelve a parar sobre la palabra. Escrito está, Logos dice: no tentarás al Señor tu Dios, Segundo tajo. Segundo corte.

Tercer round. “Mira, hagamos una cosa. Póstrate ante mí y te daré todos los reinos de la tierra”. Ahí recién él juega con legalidad. Porque dice, respecto a los reinos, “a mí me han sido dados”. Y es cierto, Adán le dio todo esto. Él te puede dar todos los reinos de la tierra, ahí no está mintiendo. Pero, otra vez Jesús se para sobre el Logos y dice: Escrito está, al señor tu Dios adorarás y sólo ante Él te postrarás.

¡Paf! Otro tajo. O sea: la espada no es la Biblia; ni siquiera tampoco es el Rema que tú hayas recibido. La espada toma forma cuando, lo que tú dices, está revestido de pistis, fe. Eso es lo que hace la diferencia. Esa es la espada del Espíritu. Por eso dice : La espada del Espíritu, que es, la palabra de Dios.

Esta es el arma más poderosa del creyente en intercesión. Por eso es que, si tú quieres ser uno de esos creyentes, uno de esa clase, quiero decir, la palabra tendrá que estar metida profundamente dentro de tu corazón. Tú tienes que conocer la palabra a fondo.

El diablo aprovecha de nuestra ignorancia en la palabra para mentirnos, engañarnos y convencernos de cosas que de ninguna manera son como él dice. Mucha gente es liberada sólo cuando tú le empiezas a mostrar la verdad.

Eso es lo que quiero hacer desde este ministerio, no sé si lo estoy consiguiendo, pero sí sé que al menos lo estoy intentando con todas las fuerzas de mi espíritu, mi mente y mi corazón. No te olvides que el diablo es padre de mentiras. Él gobierna sobre un imperio de mentiras. Su castillo, es un castillo de naipes. Tú le soplas la verdad y todo se derrumba por su propio peso. No necesitas gritarle.

Esto de lo que estamos hablando, es lo que yo llamaría equilibrio, un creyente equilibrado. No es “Dios me ha dicho, Dios me ha dicho”, pero tampoco es “Sólo hago lo que la Biblia dice literalmente”. Hay un suave y delicado equilibrio entra lo uno y lo otro, entre el conocimiento y la unción. Un equilibrio entre lo que has recibido y lo que declaras.

Esta palabra es la de Hebreos 4, que dice que es más cortante que espada de dos filos, que penetra hasta partir el alma, y discierne las intenciones del corazón. Es una palabra efectiva, puede penetrar con la precisión de un cirujano, de un neurólogo.

Tiene el filo de un bisturí, penetra pero no destruye. Muchas veces viene un profeta que le da una palabra a alguien y lo deja desparramado, en la lona, en el piso con la palabra. Y era una palabra de Dios. Pero fue tan mal usada, fue dada con tan poca destreza, que el daño efectuado fue demasiado grande.

Esas cosas pasan. Cualquiera de nosotros, por no decir todos, vamos a equivocarnos, vamos a cometer errores. Es lógico, vamos creciendo. No pienses que vas a fluir en revelación de un día al otro y con una precisión exacta.

Eso no es cierto. No hay persona en la tierra que profetice ciento por ciento. ¿Por qué? Porque el concepto profético del Nuevo Testamento es muy distinto al del Antiguo. Ya no es Dios el que toma posesión en un sentido, ya no es el vidente, el roe del Antiguo Pacto que dice: “Y vi esto, y vi aquello”. ¿Entiendes algo, Isaías?

No, no entiendo nada, sólo estoy repitiendo lo que estoy recibiendo. Ese era el concepto en el Antiguo Testamento. El del Nuevo Testamento, es otro. Es Dios el que pone las cosas en el corazón de su pueblo, y si yo quiero, profetizo, y si yo no quiero, no profetizo nada. Porque el espíritu del profeta está sujeto al profeta.

Por eso es la importancia de lo que te dije antes, que el corazón del intercesor, por ejemplo, tiene que estar sano, tiene que estar limpio, tiene que estar sin ataduras y sin pasado. Para que lo que Dios pone allí pueda fluir sin la contaminación de ese corazón.

Por ejemplo, Pedro, tenía un problema con los gentiles. No le gustaban los romanos. Y miren ustedes como entra a la casa de Cornelio. Y ojo que ya el Espíritu Santo ya había hecho un tremendo trabajo en él de limpiar y purificar en él.

¿Recuerdas cómo entra a la casa de Cornelio? ¿Para qué me quieren acá? – ¿Cómo que para que te queremos acá? No va a ser para que nos cantes el último regatón de moda. Es para que nos hables de Dios. – Sepan ustedes que para mí, estar acá es algo muy despreciable. Dice que Cornelio era un hombre conocido por sus ofrendas y por sus hechos, era un hombre justo. Y era romano.

Pedro acaba de bajarse de la casa de Simón el curtidor, tuvo una pelea de revelación tremenda con el Espíritu. El Señor trató de mostrarle que en realidad, el zoológico que estaba viendo, no era una cuestión de animales, sino que lo estaba preparando para el siguiente capítulo, que era la casa de Cornelio. “No llamarás impuro lo que yo he santificado”, pero no lo entendió.

Y es penoso. Y dice el Libro de los Hechos, que es tan preciso, que mientras Pedro aun hablaba, el Espíritu Santo cayó. Mientras él hablaba. Ya reciben el Espíritu Santo, ya Pedro no importa. Cualquiera le preguntaría al Señor por qué razón no vino el Espíritu Santo sin necesidad de Pedro. Por un concepto de autoridad. Porque Jesús les dio a ellos las herramientas para extender el Reino. El Reino de Dios dependía de hasta dónde podían llegar los discípulos.

Un ejemplo. Hay territorios en la tierra donde no ha habido guerra espiritual. No porque no haya guerreros, sino simplemente porque Dios no puede soltar un espíritu de guerra hasta que un hijo suyo, un profeta de guerra, ponga los pies en ese lugar.

Lo pone en el aeropuerto y se va. Ese es el único derecho de legalidad que el cielo necesita para que se active un espíritu de guerra en toda la nación. Así funciona. ¿Tan simple? Tan simple. Te doy otro ejemplo. Viene un presidente extranjero y aterriza por unos minutos en un país de Sudamérica. ¿Qué hace? Casi nada importante: ceremonias, canciones, himnos, banderas, saludos, honores, protocolos.

Él se va y llegan personas de su mismo país para hacer negocios, firmar acuerdos y una serie de intercambios materiales favorables a ambas naciones. No es el presidente quien lo hace, pero el simple hecho de él haber puestos sus pies en este lugar, otorga libertad para hacer negocios y todo eso.

Esto es lo mismo. Hasta el día anterior, los guerreros que estaban medio dormidos en esa nación, tenían una excusa: nadie puso sus pies en ese lugar, por lo tanto no era el tiempo de la guerra. Pero una vez que vino el hombre de guerra y se fue, y ellos no se ponen de pie, van a tener ahora un pecado adicional, desobediencia.

Porque Dios activó el tiempo de guerra con la visita de esta persona. ¡Es que no estamos listos para la guerra! En tu mente nunca vas a estar listo para la guerra. Es más: ¡Nunca estamos listos para la guerra! Te lo digo con más contundencia: la iglesia nunca está lista, pero a pesar de eso, Dios avanza.

Hay un principio de guerra. Los necesarios para tomar un territorio no son, necesariamente, aquellos hombres o mujeres a los cuales tú consideras más importantes. A veces son las anónimas Déboras, de perfil más que bajo y apariencia insignificante.

Son principios específicos para cada país, incluso. La guerra no es tuya ni mía, la guerra es de Dios. Tú y yo podemos o no ser soldados obedientes en esa guerra. Por eso, tú vas a tratar de moverte en un marco de legalidad, pero en el fondo, será Dios quien determine quién, cómo y cuándo. Esto me lleva a varias cosas importantes, una de ellas, no depender de mi agenda personal. Nada menos. Porque lo que da poder para todo esto, es el diseño.

Cuando cae Jericó, no son las vueltas, es el listón rojo colgado en la ventana de Rahab el que determina que el tiempo ha llegado para el juicio de Dios. Los dos espías son, en realidad, los que colocan el explosivo para que el muro se caiga. Porque Dios no podía tocar esa ciudad, hasta que entraran. Hasta que los hijos de Dios pongan su pie dentro. Por la misma razón que no podía destruir Sodoma hasta que no salga Lot, el santo Lot.

Cuando alguien comienza a predicar una palabra de Reino dentro de las iglesias, ese alguien se mete en problemas. Porque el Reino trae la presencia de Dios de una manera totalmente nueva y poderosa. El problema radica en que lo que antes se toleraba, ahora ya no se puede tolerar.

Si tú entras a un salón con muy escasa iluminación y tu ropa está desalineada, o vieja, o arrugada, nadie va a darse cuenta y estarás allí tranquilamente. Pero si de pronto alguien enciende todos los reflectores existentes, entonces quedas expuesto y no puedes esconderte en ninguna parte. Y hasta las más pequeñas manchas serán altamente visibles. Eso es la luz.

En algunos lugares se pretende hacer un entrenamiento de adoración profética y se convoca para eso a personas que de ninguna manera tienen que ver con esa unción. Porque un entrenamiento de adoración profética no puede ni debe jamás ser confundido con una conferencia, clínica o congreso de los miles y miles que a diario se realizan en el planeta.

Lo que un entrenamiento de adoración profética persigue, es nada menos que establecer el Reino de Dios en un lugar. Y eso es maravilloso para la iglesia, pero si la iglesia no está preparada para cortar con muchas cosas, la iglesia se le puede caer encima.

Porque tú no puedes activar el espíritu de la gente, y al domingo siguiente volver a coser el velo. Tú no puedes enseñarle a alguien el camino al Lugar Santísimo, y luego volver a coser el velo. ¡Qué lindo el seminario, gloria a Dios! Pero ahora volvamos a lo de siempre…

La gente se te va a quedar así, y va a empezar a leudar un espíritu de inconformismo, y van a empezar a establecer rencillas internas. Yo estuve en iglesias donde luego de mi paso comenzaron ciertos problemas que terminaron con una división.

¿Entonces yo fui factor de división? No, la palabra de Reino que yo llevaba lo fue. A mí ni se me hubiera ocurrido. Además, yo lo había advertido, tanto al pastor principal como a la mayoría de sus ayudantes. Incluso lo dije públicamente antes de comenzar el mensaje. Cuando estableces el Reino de Dios en un lugar, lo que antes era tolerable, ahora ya no lo es más.

En el nivel del evangelio de Jesucristo hay mucha gracia, mucha tolerancia. Pero cuando tú entras a moverte en el evangelio del Reino, tú entras en esferas de autoridad de Dios, y estableces el Reino de Dios, la luz de Cristo viene y todo se modifica.

Tú hablas del poder de la sangre, la gente empieza a entender lo que son sus espíritus, y ahí es donde sabes que sabes que sabes que, lo que antes era tolerable, ya no lo es. A mayor revelación, la responsabilidad también es mayor.

No podemos recibir una revelación de adultos y estar actuando como niños. Mucha gente quiere escuchar del Reino, pero no quiere entrar al Reino. Esa persona tiene un problema, porque Dios va a demandarle algo.

Cuando esta palabra llega a un lugar, nada allí vuelve a ser lo mismo que era antes. A mí me pasó en mi vida personal. Yo era uno hasta oír esta palabra de Reforma y de Reino, y pasé a ser otro muy distinto de ahí en más.

Nunca volví a ser el que era. Jesús lloró en dos ocasiones dentro del marco de su ministerio terrenal, y ninguna de esas dos ocasiones lloró por tristezas, sino porque la gente no entendió lo que estaban viviendo.

Cuando llora en Getsemaní, llora porque ve a Jerusalén y dice: “No supiste reconocer el día de tu visitación. No te diste cuenta quien estaba aquí, hoy. De cierto, de cierto, te digo: no me verás hasta que digas Bendito el que viene en el nombre del Señor.”

Han pasado veintiún siglos desde ese momento tan nefasto. ¿Ha cambiado algo? Debemos ser responsables con eso. No ores por alguien si ese alguien está en pecado. No te metas en eso, deja que Dios se arregle con él.

Si el Señor saca a luz algo y tú puedes ver con claridad y certeza el pecado de alguien, tú hazte a un lado. Porque si tú intercedes por alguien así, tú estás haciendo de frente de contención de él. Y no estoy hablando de pecado por ignorancia u omisión, estoy hablando de aquel que sabe que está haciendo algo que es ofensivo a Dios y no deja de hacerlo porque le agrada o le conviene.

Hay un asunto muy particular respecto a los pactos y las supuestas o genuinas coberturas en el evangelio de Mateo. En 7:28 y 29, leemos: Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; (Doctrina, aquí, es enseñanza); porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

La gente había escuchado a Jesús y se había quedado impactada con lo que Él les había dicho. Porque no se habían confundido con las palabrerías, como les solía ocurrir con los escribas y los fariseos, sino que le habían entendido perfectamente todo lo que Él les había explicado.

Por eso, vemos que en el primer verso del capítulo 8, dice: Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente. ¿Cómo reaccionaba la gente ante la palabra del Reino? Siguiéndolo. ¿A todas partes? No, sólo a algunas. Mira ahora el verso 23. Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. Cuando el tiempo está tranquilo, es toda la gente la que te sigue. Cuando llega el momento de la tormenta, sólo los discípulos. ¿Se entiende?

La gente se maravilla y se impacta con el Reino, pero se queda en la orilla, a salvo de todo lo que el Reino pueda traer. Es como si tú fueras un equilibrista de esos que caminan por una cuerda tensada en altura. La gente te mira desde abajo y te aplaude, te anima, te incentiva y te exige que levantes la cuerda a mayor altura.

Y después a más altura todavía. Y después que saques la red de contención que colocabas por debajo por las dudas. El día que te caes te matas, y te matas solo. ¿No fue así con Jesús? Será así con quien quiera seguirlo, aunque no estamos hablando de muerte física, claro está, sino de guerra.

El Reino de los Cielos te desafía. El Reino de los Cielos te expone, te arriesga, te lleva más allá. Bienvenidos al Club de la segunda Milla. La primera es para los que han venido a buscar de la Gracia. La segunda es para los que han venido a dar.

La pregunta, entonces, es: ¿Para qué estás escuchando esto? Porque si estás oyendo esto y luego todo sigue como antes en tu vida, entonces creo que tú has perdido parte de tu tiempo y yo he perdido parte del mío esforzándome para enseñarte. Yo he cumplido con mi mandato, pero tú has quedado en deuda para con el Dios que me usó para llegar a tu vida.

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