En la Biblia hay un mensaje para cada tiempo, espacio y lugar, sólo hay que hallarlo. Y no se lo encuentra con buscadores informáticos del tipo Google o Wikipedia, sino con la revelación del Espíritu Santo. No hay otro modo en que el creyente pueda operar y funcionar. Cualquier otra forma, es religión.
En el tabernáculo, por ejemplo, hay un mensaje muy claro, muy profundo y bastante conciso para nosotros. Ha sido tratado y hasta desmenuzado por más de un hombre de Dios con reconocido prestigio, así que no voy a pretender descubrir nada nuevo. A menos que el Santo Espíritu diga otra cosa, claro.
Porque he creído encontrar que existe un punto, un sitio, un engranaje que no siempre se ha estudiado con frecuencia, y que es lo que hoy tengo mandato de compartir. Si ya tus ojos espirituales lo habían visto, te servirá para confirmar. Si no lo habías visto, para descubrirlo.
Tiene que ver con la construcción del tabernáculo, que es como decir que tiene que ver con Cristo, (Que también es un tabernáculo visible) y con nosotros mismos, verdaderos y potenciales tabernáculos de Dios, según la misma escritura lo detalla.
Una vez más, y lo aclaro aunque creo que ya me conoces lo suficiente como para imaginarlo, no voy a hablar de historia hebrea ni de geopolítica antigua. Voy a tratar de traer depósitos espirituales que te sirvan para alimentar tu madurez y tu crecimiento en el Señor.
El libro de Nehemías se refiere al aspecto práctico y cotidiano de nuestra fe en Dios. Esdras había dirigido un avivamiento espiritual, mientras Nehemías era el Santiago del Antiguo Testamento que retaba a la gente a mostrar su fe a través de las obras, o sea, de su comportamiento diario. Un adelantado del Reino, te diría.
La segunda sección de este libro, que comienza en el capítulo 8 donde vamos a tomar una escritura para nuestro estudio, está dirigida a la gente dentro de la ciudad. El pacto fue renovado, y los enemigos de adentro fueron denunciados y contenidos rigurosamente. Para guiar a su pueblo, Dios escogió a un hombre de corazón recto y clara visión, lo colocó en el lugar preciso en el momento preciso, lo dotó de su Espíritu y lo envió a realizar prodigios.
(Nehemías 8: 13) = Al día siguiente se reunieron los cabezas de las familias de todo el pueblo, sacerdotes y levitas, a Esdras el escriba, para entender las palabras de la ley.
(14) Y hallaron escrito en la ley que Jehová había mandado por mano de Moisés, que habitasen los hijos de Israel en tabernáculos en la fiesta solemne del mes séptimo; (15) y que hiciesen saber, y para pregón por todas sus ciudades y por Jerusalén, diciendo: Salid al monte, y traed ramas de olivo, de olivo silvestre, de arrayán, de palmeras y de todo árbol frondoso, para hacer tabernáculos, como está escrito.
La fiesta de los tabernáculos, también llamada Fiesta de las cabañas, fue restituida. Era una festividad igual a la que celebrara en su momento Josué, y aun el pueblo judío la celebra todavía en cada otoño en todo el mundo.
Bien; ahora presta mucha atención. La construcción de los tabernáculos, tiene un fundamento concreto y, si se quiere, material, en cinco elementos básicos. Que no es de ninguna manera casual que sean cinco, ya que cinco es el número de la Gracia.
A esto no lo digo porque a mí se me haya ocurrido esta mañana, alegremente, como una forma de enriquecer un estudio. Tiene que ver con los cinco elementos, también básicos, con que se nutre nuestro evangelio: Padre, Hijo, Espíritu Santo, Crucifixión y Redención.
Que también tienen directa relación con otros cinco estamentos con los que Dios mismo hará funcionar a su pueblo, ese que hoy nosotros llamamos iglesia, aunque hayamos desvirtuado su esencia primaria: Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores, Maestros.
Con todo esto en mente, no dudamos que detrás de estos elementos materiales utilizados para la construcción del tabernáculo, literales y concretos, hay encerrados cinco principios que tienen que ver de manera directa y no elíptica con esa construcción.
Y como la palabra Construcción tiene parentesco directo con Edificación, y mi tarea como ministro del Señor en esta área, es procurar la edificación del Cuerpo, y no hablo de congregaciones evangélicas, sino de Cuerpo de Dios en la tierra, entiendo necesario y más que interesante compartir todo lo que mi señor produzca con relación a esos cinco elementos.
Antes de comenzar con ese detalle, deberemos coincidir en que tabernáculo, hoy, en pleno siglo veintiuno, es sinónimo de mentalidad. O tipología de ella. Entonces, lo que ahora vamos a ver y a estudiar, son los materiales con los que vas a construir tu propio tabernáculo, es decir: tu propia mentalidad.
Olivo, Olivo Silvestre, Arrayán, Palmeras y Árboles Frondosos. ¿Lo hago por orden? No sin estructuras. El orden es secundario, lo que vale e interesa altamente, es su contenido. Porque en el contenido de cada caso, podrás encontrar y encontrarte quizás a ti mismo.
PALMERAS
(Salmo 92: 12) = El justo florecerá como la palmera; (Vemos aquí que la palmera tiene que ver con la justicia. Es un elemento de máxima importancia en la construcción de una verdadera casa de Dios. Donde Él está, no puede haber injusticia. Iglesia: aprende. La palabra justo, tiene que ver con estar correcto. Estar correcto es hacer cada cosa conforme a lo que todos esperan de los hijos de Dios para poder reconocerlo) crecerá como el cedro en el Líbano.
(13) Están plantados en la casa de Jehová, (Esto tiene que ver con firmeza, plantados. Bien parados sobre sus pies, sin dubitaciones. Estar firmes tiene que ver también con gente que no es errante, que no anda de aquí para allá. Gente que cuando encuentra verdadera autoridad, no ya nominal sino espiritual, son capaces de someterse y quedarse en un solo lugar.
Están bien plantados. De allí sale esta expresión que usamos a menudo para describir a gente sólida.) en los atrios de nuestro Dios florecerán. (Es, asimismo, gente fructífera, no es gente improductiva. Es gente que siempre está floreciendo, haga lo que haga y aunque no esté haciendo nada concreto o específico. Florece).
(14) Aun en la vejez fructificarán; están vigorosos y verdes. (¿Un poco de humor aunque luego algunos religiosos de los que todavía quedan, se me fastidien? Este es el único caso donde tienes permiso para ser un viejo verde. La palabra “vigoroso” significa “fértil”. Es decir: viejo, pero fértil. Y verde, significa “nuevo y próspero”.
Esto quiere decir que puedes tener tus buenos años, y que ni siquiera te quede ya una buena presencia estética como para exhibirte en el frente, pero todavía tienes caudales de buena palabra relativa a este tiempo) para anunciar que Jehová mi fortaleza, es recto, y que en él no hay injusticia.
La palabra palmera, en el hebreo, es la palabra tamar, y significa “erecto”. Tiene que ver con perpendicularidad delante de Dios. Tiene que ver con una mentalidad que florece. Tiene que ver con estar recto y correcto delante de Dios.
Estamos hablando de integridad, de rectitud. Esta es la mentalidad, la estamos construyendo. El primer ingrediente, entonces, es Perpendicularidad delante de Dios, Integridad, Rectitud, Estar plantado, Ser una Perona Productiva, que florece. No ser una persona que es carga para los demás, que siempre viene buscando algo y que jamás trae algo para compartir. Se necesitan personas que entiendan los tiempos.
Hay algo muy singular en esta palmera. No es como las que hemos visto en las playas caribeñas, (¡Y en mi ciudad, donde hay muchísimas que fueron traídas de otros lugares, plantadas y crecieron normalmente!) Porque estas, cuando hay viento, (Y en el caribe siempre hay huracanes), se tuercen, se inclinan y, finalmente, crecen torcidas.
Esta palmera de la que estamos hablando específicamente ahora, no es así. Los vientos no la inclinan. Esta palmera sólo se da en el desierto. Por cuestiones de tiempo no te las voy a leer, pero anota estas escrituras que tienen que ver con esto: Cantares 7:7-8; Apocalipsis 7:9-17. Allí dice que Dios está en medio de este tipo de palmeras, porque esta mentalidad atrae la presencia de Dios. Jeremías 10:5, mientras tanto, habla de ser erecto, esto es: recto.
Esta palmera vive en el desierto, que es el lugar espiritual de la prueba, donde ya no hay más verde por ninguna parte, donde tú te crees que si no terminas de ver algo, te vas a terminar de morir. Y de repente, ahí está la palmera.
Y tiene un tronco parecido al cedro. No hay quien la doble, es perpendicular y crece derecha, y las tormentas del desierto, (Las crisis) no la derrumban. No crece con distorsión, no se deja llevar por la presión de grupo, permanece y prevalece. Es una señal de vida en medio de circunstancias de muerte. Esa es la vida de un hombre o una mujer de Reino. Esa es la mentalidad que debemos perseguir. Una planta que se permite el lujo de crecer y florecer en medio de tu desierto.
MIRTOS
Este es el segundo elemento: el Mirto, también conocido, naturalmente, como Arrayán. Tú puedes hacer, si lo deseas, un estudio mucho más amplio de todo esto, yo sencillamente he tomado algunas escrituras sobre muchísimas más que existen.
(Zacarías 1: 8) = Vi de noche, y he aquí un varón que cabalgaba sobre un caballo alazán, el cual estaba entre los mirtos, (entre los arrayanes), que había en la hondura; y detrás de él había caballos alazanes, overos y blancos.
(9) Entonces dije: ¿Qué son estos, señor mío? Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: yo te enseñaré lo que son estos.
(10) Y aquel varón que estaba entre los mirtos respondió y dijo: (Nota que, de entre la mentalidad de mirto, sale una voz) estos son los que Jehová ha enviado a recorrer la tierra. (La mentalidad apostólica, viene con esa rama. De la rama de mirtos, sale la palabra apostólica o de reforma. Salen a recorrer la tierra. Mira lo que dice).
(11) Y ellos hablaron a aquel ángel de Jehová que estaba entre los mirtos, y dijeron: hemos recorrido la tierra, y he aquí toda la tierra está reposada y quieta.
Después de la palabra que sale de los mirtos, la tierra llega a reposar. Esa palabra, reposo y quietud, significa “orden divino”. Esto quiere decir que el plan de Dios se termina, después que la iglesia se ha reformado. Tú, simple miembro de una iglesia cualquiera, pequeña quizás, puedes decir: “Yo nací con un destino de reforma, vivo en el cambio de un milenio, seré parte de la palabra apostólica, soy enviado”.
Tienes que tener una mentalidad de ser enviado. Cuando estás en medio de tu trabajo y hay un problema, allí te tienes que acordar que tú eres apostólico y que Dios te ha enviado allí, a ese lugar, no a otro. Y tú eres la solución al problema. A ti te han enviado allí, no a otro aparentemente más importante.
El libro de Ester es muy interesante. El nombre original de Ester, es Adasa, que precisamente significa Mirto. Todo el libro de Ester, es un libro de reforma. Ester sólo nace para terminar con el espíritu religioso llamado Aman. Y para quedarse con todo lo que el espíritu religioso pervirtió y para honrar el ministerio profético de Mardoqueo.
La reina Vasti, es la reina que es degollada por falta de representación pública, porque andaba en un culto de damas. Cuando el rey quería exponerla ante las naciones, ella andaba ocupada en un banquete con mujeres.
Programaciones internas que no son relativas al propósito de Dios, hacen que la iglesia pierda autoridad en la tierra. Por eso, cuando Ester es levantada, produce una reforma. Esto significa una cosa: vamos a ganar, pero estamos en una guerra.
Necesitamos palmeras y mirtos, una mentalidad de reforma, una mentalidad de que yo entiendo que la solución del problema soy yo. Somos enviados a ser sal de la tierra, no a huir de los problemas de la tierra. La sal cambia todo lo que toca.
A todo lo que toca, le cambia el sabor. Cámbiale el sabor a la situación. La palabra dice que si pierdes tu salitre, vas a ser hollado por el mundo. Cuando la iglesia anda atropellada y pisoteada por el mundo, es porque ha perdido la sal.
LA RAMA DE OLIVO
No me estoy refiriendo al olivo silvestre, claro está, sino al olivo. Zayim es la palabra que lo define. Está relacionada con el aceite, pero es diferente al olivo silvestre. Esta planta era cultivada en grupo. Nunca la encontrabas sola.
Habla de matar el espíritu de independencia. Nadie habita solo. Habla de compromiso con la vida corporal de la iglesia. Habla de compromiso con relaciones. Cuando te comprometes con relaciones, tú tienes que comprender que tu vida va a ser cruzada con la vida de otras personas para ser corregidos. Si tú no me puedes corregir o yo no te puedo corregir, no estamos en unidad verdadera.
Cuando tú andas ofendiéndote porque se te corrige o se te dice que no a algo, eres inmaduro. En este tiempo es necesario tener una mentalidad de rama de olivo. Comprometido con la iglesia corporal, comprometido con la visión local. Esto, dando por cierto que esa visión local tiene relación con una visión de Reino y no de parcela personal.
En este nivel deberás matar al espíritu de independencia. Si no puedes hacerlo o realmente no cabes en lo que se está haciendo en una iglesia corporal, entonces tienes que examinar tu posición delante de Dios y ver si no hay algo singular y específico para ti que esté por fuera de lo global. Si Dios te muestra que no la tienes, inclúyete y deja de adorar al espíritu egocéntrico.
Pero hay algo muy particular que tiene esta planta: es fructífera aun cuando ya es muy vieja. Normalmente, en cualquier planta, conforme van pasando los años y se va poniendo vieja, el fruto comienza a dañarse y a ser cada vez de peor calidad, pero esta es a la inversa.
Mientras más vieja, mejor es el sabor del olivo. O sea que, aun en su vejez, su fruto es valioso. Podemos decir: yo quiero palmera, mirto y olivo; estoy construyendo tabernáculo. Y cuando está seco, a punto de derrumbarse, hueco hasta verse sus raíces, retoña. Quiere decir que no desaparecen sin dejar algo que continúe la especia bajo las mismas características.
OLIVO SILVESTRE
La palabra que origina este término, es la palabra ets. Significa: firmeza, hacer firme, o sanar, o hacer cabal. Era algo que tenía una clara cualidad medicinal. Hay algunas escrituras que hablan precisamente y yo voy a rescatar estas:
(Jueces 9: 8-9) = Fueron una vez los árboles a elegir rey sobre sí, y dijeron al olivo: reina sobre nosotros. Mas el olivo respondió: ¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande entre los árboles?
(Salmo 128: 3) = Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa.
Lo que puedo añadirte a la información anterior, es que era un ungüento que se extraía de este árbol silvestre, y ellos lo aplicaban, -atención con esto-, ¡Para sanar el alma! Nos habla de ser cabal en este tiempo, algo así como de ser completo. No lo dudo ni lo dudes: necesitamos este tipo de bálsamo mental.
No es el tiempo de andar psicológicamente quebrantados. “¡Es que usted no sabe, hermano, el daño que me hicieron! ¿Por qué no me quisieron comprar aquella hermosa muñeca?”. – ¿Qué muñeca, hermana? – “¡Esa que a mí me gustaba y que mi mamá y mi papá nunca me compraron, aunque yo sé que tenían el dinero suficiente para hacerlo! ¡Usted no tiene idea del dolor que siento!”
Ajá, y dígame, hermana: ¿Cuándo sucedió eso? – “¡Cuando yo tenía cinco años!” – ¡Ah! ¿Y cuántos tiene ahora? – “¿Ahora? Ehhh. Cincuenta y uno, ¿Por qué?” – ¡¡¡¡¡Sánate!!!! ¡Recibe la sanidad que ya te dio el Señor! – “Pero es que ahora mi mamá se murió, y…” – ¡La mía también se murió! – “¡Es que mi papá jamás me hizo un cariño, y…!” – ¡El mío tampoco!
Es tiempo de entender que somos producto de nuestras propias decisiones y no necesariamente de los actos torcidos o erróneos de los demás. Es tiempo de dejar de cargarle las culpas al pasado por nuestras carencias de futuro. ¡Sé sano! ¡Es una orden!
Cualquier mujer que se encuentra ahora escuchando esto, en este momento, y que haya sido molestada, que haya sido violada, que haya sido maltratada verbal, física o sexualmente, que ponga mucha atención. No voy a enfatizar ni a menospreciar el poder que el enemigo pueda manifestar, pero en el nombre de Jesús, entiendo que hay suficiente poder en la sangre de la cruz para que tú seas sana, ¡Ahora!
No dentro de cinco meses luego de un tratamiento aparentemente espiritual, que sin embargo se parece demasiado, para mi gusto, a una terapia de auto ayuda. Es el momento clave para colocar en el lugar que debes, al olivo silvestre. No es tiempo de andar psicológicamente rota, dañando tu futuro, por preocuparte excesivamente, ocuparte exageradamente y echarle la culpa desaforadamente al pasado.
No es tiempo de andar enfermos de rechazo. ¿Quieres ser amado? ¿Necesitas ser amado? Amate. ¡Pero es que a mí nadie me quiere! – No importa, quiérete a ti mismo. – ¡Pero es que ni siquiera le gusto a nadie! – ¡Gústate! ¡Eres acepto en el Amado, dice la palabra! ¿Lo crees? ¡Entonces anímate, y recíbelo!
No hay tiempo para andar preocupados y ocupados en los interiores, cuando hay tanto para hacer para el Reino en los exteriores. Hay que decidirse, aplicar el bálsamo de la palabra de una vez por todas, abandonar nuestras prolijas técnicas bien intencionadas, pero humanas, y ver que definitivamente, ¡Sí funciona!
Suficiente con la psicología cristiana y la consejería cristiana, que lo máximo que hace, es desgastar a los ministros y a los consejeros, y jamás llega a cambiar tu vida. Las probabilidades dicen que si tú aplicaras la palabra que se predica, entonces ya no se necesitaría consejería en el pueblo de Dios.
¡Pero es que en mi iglesia no se predica nada digno de recordar o poner por obra! Huye. Es Babilonia y te caerás con ella. Mira; ¿Qué te parece si agarramos entre unos cuantos y escribimos en varias tarjetas determinados versículos y, cuando viene alguien buscando consejería, le damos la más apropiada y le decimos: “Hermano: ten este versículo. Llévatelo y. cuando cumplas lo que aquí dice, regresa a contarnos cuanto han cambiado tus cosas”?
Me parecería no bien, ¡Enormemente bien! Sólo me queda una duda. ¿Haría todo eso ese hermano o saldría volando a buscar otra iglesia donde le rasquen la espalda y le digan todas las cosas lindas sobre su futuro que él anhela escuchar? Palmeras. Mirtos. Olivos. Olivos silvestres y, ahora, ramas frondosas. Estamos construyendo el tabernáculo.
ARBOL FRONDOSO
Quiero que prestes especial atención: no se trata de una rama determinada de un árbol determinado. Significa cualquier rama de cualquier árbol que tenga muchas hojas. Y habla de la diversidad y de la utilidad en el cuerpo de Cristo.
Escucha bien, porque esto te cambiará la perspectiva de tu vida y, si se lo permites, también te cambiará la vida. Lo que viniste a hacer para el Reino de Dios en este planeta, el motivo esencial por el cual naciste y por el cual te convertiste, salvo que por tu propia decisión lo abandones o lo rechaces, deberá ser hecho por ti y no por ningún otro.
Nadie habrá de tomar tu lugar. ¿Sabes qué es lo que elimina este principio? Elimina un espíritu que es más que abundante en la iglesia en este tiempo: el espíritu de competencia. Ese que nos divide, disuelve, disiente y destruye desde hace años, gracias a la cultura y formación griega que hemos dejado ingresar en el pueblo de Dios.
¡Pero no, hermano! ¡Somos un cuerpo! – Sí, un cuerpo donde el dedo meñique de la mano, en lugar de rascarla cuando pica, lastime hasta hacer sangrar a la oreja porque, en su intimidad, mucha gente le ha dicho que ser meñique es muy poco para él y que indudablemente debería ser ordenado oreja.
Habla de la diversidad del cuerpo de Cristo, habla de una multitud de hojas, habla de hojas de diferentes clases, de variedad. Es momento y tiempo para que recuerdes que, la Biblia, en su final, termina con un árbol de hojas que no se caen, y que son sanidad a las naciones.
Si no recuerdas esto, remítete al libro del profeta Isaías, capítulo 1, versículo 30. Y si te quedan dudas, corrobóralo con el mismo libro pero en el capítulo 64 y verso 6. Tenemos que ser útiles en las manos de Dios, entendiendo que somos quienes somos porque así le agradó a Dios que fuésemos.
Si tratas de imitar a alguien, no lo conseguirás y harás un ridículo santo. Si tratas de competir con alguien, el diablo va a ayudarte y también te dará letra aunque aparentemente sea en el nombre del Señor, porque a nadie más que a él le conviene la competencia. El principio de Dios comienza con las mismas cuatro primeras letras que competencia, pero no termina igual: es complementación.
(Salmo 1: 1)= Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; (2) sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.
(3) Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, (Esta palabra, Corrientes, significa en su traducción, Corrientes Subterráneas. ¿Y qué diferencia hay? Simple: que no es que esté al lado de un río, sino que es gente que tiene sed y busca, y es así como encuentra corrientes debajo de la tierra, subterráneas, fuera de la vista natural y que sólo hallan los que verdaderamente buscan, no los que se conforman con lo que le dan cada domingo desde cualquier púlpito, convencidos que accederán al Reino simplemente porque han demostrado ser capaces de soportar una hora de mensaje aburrido sin bostezar ni una sola vez)
…que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae, (Es un árbol frondoso, su hoja no cae. Es verde todo el año. Dice que este tipo de mentalidad, da su fruto a su tiempo. Predica madurez en tiempos de madurez. Predica sanidad en tiempos de sanidad. El que busca en lo subterráneo y encuentra, es una persona relativa al tiempo de Dios, no a las clásicas y legendarias rutinas eclesiásticas, que dicho sea de paso, son cada vez más improductivas. Hoja de árbol frondoso. Es la misma hoja que encontramos en Apocalipsis 22, que es sanidad para todas las naciones.
¿Cuántos están construyendo su tabernáculo? Entonces estás necesitando palmeras, mirtos, arrayanes, ramas de olivos, ramas de olivos silvestres, árboles frondosos y colocar esa tienda por encima de todo el entendimiento que has conseguido con lo aprendido hasta hoy.
Más arriba de tu casa, aunque nadie te pueda discutir que tu casa tiene la importancia que tiene. Más arriba del patio, aunque el patio sea el mejor lugar, sobre todo en verano, cuando te reúnes con amigos, se comen el tradicional asado vacuno argentino y se gozan con el frescor del lugar.
¿Sabes una cosa? Ese tabernáculo personal, esa tienda de la que estamos hablando, literal y simbólicamente, tenía un agujero arriba. Un agujero que solamente podía cubrir Dios y tu propia mentalidad. ¿Entiendes lo que quiero decir? Quiero decir que, en tiempos de tabernáculos, tienes que tener una mentalidad superior al tiempo anterior.
No importa que tan bueno haya sido tu tiempo anterior, este es otro tiempo y, lo que aprendiste, pusiste en práctica, bendijo y hasta te dio prestigio en aquel tiempo, hoy se ha quedado en una promoción que, a la hora de los resultados concretos, que son los verdaderos frutos, sólo conduce a quienes asisten a la frustración, la decepción, el desaliento y la apatía. ¿Has visto algo de eso en estos días en algunos lugares, o yo lo estoy soñando?
(Zacarías 14: 16) = Y todos los que sobreviven de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. (No te confundas. Dice que todos los que sobrevivieren, TODOS).
(17) Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al rey Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia.
O sea que lo que te está diciendo es clave, definitivamente clave: si no posees de una vez por todas esa mentalidad, no caerá lluvia de bendición, unción y poder sobre ti. Y si esa lluvia no cae en el tiempo y en el sitio que debe caer, no podrás madurar de manera alguna, porque para madurar, reverdecer, fortificarte, necesitas imperiosamente la lluvia.
Y, finalmente, si no hay madurez en el final del ciclo, no hay cosecha. ¿Entiendes? Hay dos diferencias notorias en la iglesia contemporánea y es mucha la gente que, sin saberlo en una de esas, comienza a darse cuenta de que algo no está funcionando como debe.
Cuando la palabra que se predica viene de donde debe venir y no de la sabiduría humana, por mucha, por buena o ilustre que sea esa sabiduría humana, tiene una particularidad inapelable: no te deja ninguna vía de escape.
Tú no puedes escuchar un mensaje que viene del cielo, (Como yo creo humildemente que viene este), y salir de donde estás ahora del mismo modo en que estabas antes de escucharlo. O te volaste en la dispersión y no entendiste nada, o escuchaste con atención y tuviste temor de aceptarlo.
También sucede, en la otra vereda, que escuchaste con total atención lo que alguien encumbrado dijo, entendiste los fundamentos de lo dicho, pero lo dicho no era de Dios y solamente te dejó alguna información pero ninguna conmoción en tu espíritu.
Aquel que no quiera, no pueda o no sepa elevar su condición mental para los tiempos de los tabernáculos, sobre él no sobrevendrá lluvia. Va a observar que está lloviendo. Incluso va a ver como muchos se mojan, se refrescan y aprovechan esa lluvia, pero él ni siquiera se mojará.
No te quepa ninguna duda que esto es posible. Y no porque se me haya ocurrido a mí o a algún otro supuesto iluminado, sencillamente es posible porque es bíblico. ¿Recuerdas al paralítico aquel que veía cómo todos participaban y se beneficiaban de las aguas que se movían, mientras él era el único que no podía ingresar en absoluto? Así será en los últimos tiempos. Es posible que haya muchos que vean perfectamente el mover de Dios y que, al mismo tiempo y por distintas causas, no puedan formar parte de ese mover.
(18) Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere (Quiero que notes que esto es para todo el mundo: salvos o no salvos; religiosos o no religiosos) sobre ellos tampoco habrá lluvia; (Pero además no haber lluvia, mira ahora como sigue: dice que sobre ellos…) vendrá la plaga con que Jehová herirá a las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos. (Nota que le está hablando a la iglesia y a otra gente más, que también son parte del Reino, pero no de la iglesia).
(19) Esta será la pena del pecado en Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos.
(20) En aquel día (¿Qué día? El día de los tabernáculos) estará grabado sobre la campanilla de los caballos: santidad a Jehová; y las ollas de la casa de Jehová serán como los tazones del altar.
¿Te imaginas? Las campanillas de los caballos iban por debajo, en las patas, sonando. Se llenaban de tierra, los caballos las pateaban, eran algo de lo más común y ordinario que había. Todo caballo la tenía. Y las ollas. Necesarias, claro, pero vulgares, insignificantes. Dirá santidad a Jehová.
Un título que sólo le pertenece al Sumo Sacerdote. Está diciendo que todos los niveles de vida más comunes de la tierra, en el día de los tabernáculos, serían elevados al nivel de un Sumo Sacerdote. Cuando apliques esta mentalidad a tu vida, tu vida será elevada.
(21) Y toda olla en Jerusalén y Judá será consagrada a Jehová de los ejércitos; y todos los que sacrificaren vendrán y tomarán de ellas, y cocerán en ellas; (Es decir: todos serán útiles) y no habrá en aquel día más mercadería en la iglesia.
En el día de los tabernáculos cesarán de titilar las rutilantes estrellas del evangelio. La única estrella será la iglesia. ¡Pero es que hay iglesias que…! Basta. Dije La Iglesia. No dije grupo, sector ni cizaña camuflada, ni Babilonia, ni paralelo. Iglesia, remanente de Dios. Sol de Justicia. Cristo.
Y se hará verdad la palabra: será un pueblo de reyes y sacerdotes, no un grupo de morenitos de segunda o tercera categoría clamando por alguna igualdad de derechos con religiones oficiales, idólatras o paganas. Ejerciendo el gobierno en la tierra, un buscando subsidios de gobiernos terrenales.
Plantando el Reino de Dios con autoridad espiritual y divina, no adoptando para los templos rutinas humanistas y seculares para resultarles más simpáticos a la sociedad. Y, finalmente, nadie más lucrará con las cosas de Dios. Vivir del evangelio sí, porque el obrero es digno de su salario. Pero una cosa es un salario divino por una tarea divina y, otra muy distinta, un suculento rédito materialista y humano por una tarea materialista, política y humana, además de ocultista.
Palmeras, Mirtos o Arrayanes, Olivo, Olivo Silvestre y Árboles Frondosos. Es hora de comenzar a construir tu propio tabernáculo. Deja ya de habitar en los ajenos. Eres un ministro competente, aunque todavía insistan en que no puedes porque no fuiste a los seminarios de los hombres.
Dios lo dijo, yo lo creo. Y no sólo lo creo, sino que lo activo, lo potencio, lo pongo en marcha y también lo pongo por obra, y declaro que nadie osará tocar al ungido del señor cuando este, verdaderamente, esté haciendo lo que Dios quiere hacer y lo que Dios lo ha enviado a hacer.